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Imagen de apoyo de  La Espada de Holofernes - N. 3

La Espada de Holofernes - N. 3

Por: | Fecha: 11/02/1830

, • • Pág. 17 • LA ESPADA DE HOLOFERNES . • [ Núm. 3.° ] , E Trim. l.0] SantaJé de Bogotá 11 de Febr¡;ro de 1830 . • ---ooo-~- Heu! patior telis vulnera Jacta meis. Ay de mí! que padezco herida con mis flechas.-0vIDIO. Contillúa el Parágrafo 5.0 del núm. allterior. , - 1 R qussealt. En los misterios que chocan con la ra­zon, su coutradiccion misma la ohliga á .entrar en sus ti. mit~s. Ella tiene todas las penas imaginables, para sentir que no existen. Por que aunque no se pueda ver una cosa absurda, nada es tan cTaro como el absurdo. Todo hom­bre que dijera que creía seo)ej.antes misterios,. engaña y no sabe Jo que se dice. Tales son los principios adornados con todas las gra­cias de la poesía, con todas las riquezas del estilo, y que no se pueden tener por sospechosos. Pero, ¿ quien no ve quan victoriosos son contra los Deís­tas ? Todo pues" hasta el mismo Atéo, sirve con utilidad al christianísmo. El nos enseña lo que nos importa saber, que los Deístas no son mas que una tropa de charlatanes, que gri­tan alta y continuamente ,·azo//., VErdad; pero que despues de haber prometido la evidencia, ellos mismos se ven obliga­dos á exclamar con nosotros: i oh abismo! i oh profundidad! Sus quiméricas promesas podian seducirnos: ma3 el Atéo nos con"\'ence de que la verd ad estaba solamente en los lábios dtl Deísta, no en su corazon: que conserva el nombre y no la realidad. Así, el chri~tiano tranqu ilo com­bate al Atéo con el Deísta, y al Deísta COll el Atéo. Hi ere el eslabon la piedra, y salta la (·hispa; del mislllo modo, del choque del Atéo y del Deísta se ve salir luciente la verdad. , ]8 Objeciol;~s §. 6.° desp¡'eciables, porque nacen de y son nuLas para el Sabio. z• gl1oral1Cz•a • Cuantas cosas hay que á los ignorantes les parecen grandes dificultade , y argumentos incontrastab!t!s contra la Religion, y esto sucede por que la ignorancia. es la que los propone á la ignorancia. Donde el vulgo ignorante vé una gran dificultad, el Teologo profundo y el filósofo sensato ilus­trados, el uno por la fé, y el otro por la razon, no ven sino las maravillas de Dios en el órden de la gracia, y en el de la naturaleza. Oigamos lo que dice el Canciller Bacon: "La pocafi­loso/ ia puede hacer á un Ateo, y La //lucha conduce al conocimien­to de un Dios" Cuando se cree, con Epicuro, que el acaso lo hace todo, y que el mundo se gobierna por si mismo con la materia y el movimiento, no se puede creer que hay pro­videncia; pero luego que se supo bien que un hongo es obra de una abiduria infinita, del mismo modo que el mundo ente­ro, los que piensan han adorado donde sus antecesores bla - femaron. Los 6 icos han llegado {¡ ser los heroes de la Provi­dencia: y desde que se estudia y se conoce algo la naturale­za, casi desconocida de lo antiguo, se vé que nada puede na­cer sin gérm en; y de consiguiente que hay una causa prime­ra, que es el principio de todos los seres. ¿ Qué recurso le queda al . ? j Cuanto errores han inundado el campo de la 610s06a, que ulla ignorante malignidad, ha querido transmitir al del Evangclio ! Uno han querido contar las estre lIas, otros mo­yer los cielos, quienes poner inmoble el 01, quienes la tierra: para uno la materia es di 'isible l asta lo infinito, para otros indivi ible. El de partido ha sembrado no solo la di cord ia, sino que ha producido tambien el espíritu del error: él ha atribuido {, la lnquisicion ex esos de horror, que no há cometido. Se halla en mucho libros, que Constantino Por.ce, contesor de Carlos V. fué acusado al santo oficio ante Felipe lI, por haber dic tado el testam nto del Emperador su Padre. Todo esto es falso . Eslo tambien lo atribuido á. Felipe III • • , 19 con motivo de haber asistido á un auto de Fé. Estas y otras muchas falsedades, se cuentan solamente en libros sin reputacion, 'y en aquellas falsas memorias impresas en Ho­landa bajo tantos nombres falsos. ( Ensayos, tomo 4.°) . Pero aun cuando la lnquisicion haya cometido exce­sos ¿ la Religion los há aprobado? ¿ Qué parte há tenido tampoco en las desavenencias sobre lo acaecido con el Obis­po de Saltsburgo sobre la existencia de los Antipodas, y sobre otras muchas cuestiones de este jaez? Acriminar so­bre estos puntos á la Religion, es confundir hechos en que ella no ha tenido parte, porque ni las decisiones particu­lares de algun Papa, que 6 por prudencia, 6 poco ad­vertido haya dictado, son dogmas de la Religion, como pa­rece quiere suponer el autor del sistema de la Naturaleza • A pesar de todo, la juventud insensata se sonríe desde­ñosamente, des pues de proponer tales dificultades, é in­sulta lo que ella llama necia credulidad de las gentes de Iglesia. Objeciones de esta fuerza, no hacen triunfar sino á la ignorancia 6 á la incuria. ,. Son suaves estas dos almoha­das, dice Montaigne: si se echa en ellas la cabeza, es seguro el dormirse, y aun soñar toda la vida." Seríamos interminables, si tratáramos de aclarar in­finitos hechos desfigurados ya por la ignorancia, ya por la malignidad de nuestros enemigos. No podemos omitir el hablar sobre la poblacion de la América por los habitantes de la Asia. ¿ No separa estos dos contillentes un espacio de ochocientas leguas? ¿ Se podia navegar atravesando el Ocea­no en pequeñas canoas? ¿ Podrian unos salvajes hacer una navegacion tan larga y peligrosa? Esta objecion tan repetida se halla especialmente en las btvestigaciollesjilosijicas sobre los Ame/·icanos. El célebre marino, el mas famoso navegante, des pues de Cristoval Col6n, el Capitan Cook, en sus viajes ordenados por el Rey de Inglaterra, determin6 esta dis­tancia de la Asia á la América, y resol vi6 esta duda de una manera sin réplica. Rectific6 el engaño de los que dis­cuten sobre el Asia y la América, pero desde Sus gabinetes. Es constante, segun su relacion, que los dos continentes solo distan á lo mas trece leguas. Hay harta distancia de trece á ochocientas, y no puede justificarse este error de cál- 20 cu 10. Aun este corto espacio de trece leguas está lleno de islas intermedias. Hay mas: las innumerables poblaciones ael Occano Pacifico hablan los idiomas de una misma lengua, lo que tambien prueba el mismo origen . He aquí r.educido á. menudo polvo el argumento de los que han pretendido hacer creer á los menos advertidos, que Moisés se habia engañado cuando pone por Padre de todo el género hu ­mano á Adan. ¿ No es tambien una extravagancia ridicu ­la y afectada q Ilerer tiznar la verdad de la Reli gion, por que el , Obispo de Maguncia haya declarado por herege á Virgilio, ántes de que f,llese Obispo de Saltsburgo, por que enseñaba que habia Antípodas? Solo una ignorancia crasa, t anto de los bechos históricos, como de la Religion, puede acriminarla de este modo. Esta declaratol'ia no se versaba sobre si habia 6 no antípodas; sino inferirse de aquí que estos no serían en tal caso descendientes de Adan . Asi es que el autor del sistema de la IITatul'ale::.a escribiria con mas ver­dad, si no tuviel'a tanta malignidad. ¿ y qué dirémos del enmascarado Milord Bolinbrock? el) En su E.ráme/l importante, dice que Jeremías babia ayudado á Esdras en la composicion del Pentateuco, siendo así, que J eremias habia muerto cerca de mil y trecientos años <Íntes de la llegada de Jos Reyes á J e l'll~a lén; y el Pentateuco, como lo saben hasta lo niño de escuela, no es obra de Edra, sino de Moysés. La exactitud de Milor.d Bolimbrock en sus AnacronIsmos es muy parecida á la del autor de la historia C'r!'ica .lfe J esltchristo, pues tráta de Prote tante á lIelvidio que xisti6 en los primel'os siglos de la Igle ia, siendo así que los Prote' tantes tuvieron su principio en la luju ­ria de Enriq ue Octavo, Rey de Inglaterra, y en la sober­bia eJe Lutero, Frayle Ap6 tata en Alemánia, ~en el siglo 16. El autor del Christianíslllo sin velo, escribe que se puede oponer á los milagros de Moyse , y á los de N. S. Je­suchri to, los que hizo Mahoma delante de toda la Meca junta: y segun el Alcorán, y por confesion del mismo 1\1a- ( 1) Mr, Voltairc ha escrito vDri •• cosas bajo el nombre de Milord Bolin­brock, ~e ha enma.carado para poder RlIIS libre 6 iopunemeute decir meutiras COI1\t& la Rcligion. , • 2'1 homa, este nuevo legislador no hizo mil agros. Por un des­cuido, harto singular, MI'. Voltaite transform6 un hombre en un libro. Zoroast,·o, dice él, en sus escritos conservados por Sudder; siendo así que Sadder es el mismo título de la obra, y el autor de Sadder es conocido bajo el nombre de Melischah. El Mago ni aun pretendi6 conservar los escri­tos de Zoroastro, sino hacer un compendio. Yo apostaria á que MI'. Voltaire no ha leido el Sadder. ~. 7.° Los aóusos y e.vecesos cometidos óajo la capa de Re­ligiol1, nada argll!Jfll contra ella. Cuando el Leon vi6 la pintura de otro Leon ven­cido por un hombre, como cuenta la Fábula, dijo: que bien se conoce que entre los leones no hay pintores. No­sotros exijímos no como gracia, sino como justicia que se nos debe, que no se forme juicio de la Religion por la pintura infiel, que nuestros enemigos se complacen en ha­- cer, los cuales la pintan con rasgos diferentes de los que la convienen. Ella es santa, razonable, justa, acomodada á las necesIdades, é intereses del hombre, es dulce, cari­tativa, y consoladora: no confundamos pues, los Ap6sto­les con los hereges, no sus augustos misterios, y sagradas -ceremonias cou las ridiculas supersticionps, no el zelo ar­diente con el fan asolador: observémos su fiel retra­to en el Evangelio, y en las decisiones de la Igl es ia de todos los siglos desde el Concilio de J erusalen ha ta el ele Trento. Es perfecta su uniformidad en la enseñanza, y e ve reinar en elJa el mismo espíritu de paz, de moelera­cion y de caridad. ¿ Es este el retrato que hacen de- elJa sus enemigos? "Estos, dice RO/lsseou en el Emilio, burlándose los unos de los otros, t6elo lo quieren reducir á su pal adar, no pudiendo nada, feroces, afirmativos, dogmáticos, no pre­sentan mas que los ininteligibles ~istémas, que ellos han criado en su imaginacion. ¿ C6mo su moral podria ser á U11 mismo tiempo sana, y filosófica? Con sus desoladoras doctrinas, los filósofos aniquilan, destruyen, y hollan con • • • 22 sus pies todo lo que los hombres respetan; ellos quitan á los afligidos la última consolacion de su miseria, á los po­derosos opulentos el solo freno de sus pasiones; ellos ar­rancan del fondo de los corazones los remordimientos del crimen, la esperanza de la virtud; y sin embargo se alaban de ser los benefactores del género humano. " N ada parece que habia que añadir á las expresioJ Des de este Corifeo de la impiedad, y cualquiera que haga un paralelo entre los males que ha causado la feroz filo­sofia de nuestro siglo, y los que falsa 6 equivocadamente se atribuyen á la Religion, conocerá hasta la evidencia la diferencia enorme que hay entre ellos. " Yo abro los anales de la Iglesia, decia un célebre eSe/·jtor el! la Francia, desde su orígen hasta nuestros dias. j Cielo ! cual es mi sorpresa! Infieles pintores, vosotros' me habeis engañado! Veo que la sangre de los christanos es la que no se ha de derramar: á ellos es á quie­nes no se ha dejado de atormentar. ¿ Y qué oponen á la persecuciones? La mansedumbre del Cordero. ¿ Las ma­DOS de los Ap6 toles vencedores del mundo están armada de espadas, 6 e hallan penetradas por ellas? Lejos de es­tender su Imperio 6 de triunfar por la violencia, $olamente se valen de los consejos y de la persuasion. Los prime­ros discipulos de Ap6stoles, se vengaron de sus ene­migo deseandoles la bienaventuranza y proporcionándo ela. Nada hay mas sufrido, ni mas dulce que los mártires. ¿ Se quejaron jama, le dieron en cara alguna vez sus enemi­con la rebelion? ¿ Se hall6 un solo christiano entre tanta sediciones, entre tantas guerras civile, entre tantas conjuracione como hubo en el espacio de tres siglos? No, no se verá uno que haya sido c6mplice en las conspira­cione formadas contra tantos emperadores, que ca i todos ensangrentaron su trono. Siempre persegu' jamas per­seguidore , se mo traron lo ma sumi o de lo hombres." y yo digo que cerrarla de buena gana los anal e de la his­toria por no leer en ello los sangrientos horrare , y lo males incalculables que han causado lo enemigo del chri tianísmo en todo el mundo. Dejando aparte los que cau aron lo Empe­radores Romanos en los tres primeros siglos de la Iglesia, y • • , 23 oe que triunfaron tan gloriosamente mas de trece millones de Mártires; ¿ quien puede oir, sin llenarse de herrar los estrá­gas de los hereges Arrianos, la .supersticiosa crueld ad de los Jacobitas, la execrable tirania del ).\1ahometísmo, las impías persecuciones de los Iconoclastas, los furores de los Calvinistas, las crueles liviandades de Henrique VIII, Rey de 1 ngl.aterra, los estrágos, crueldades, tiran ías, impieda­des, abominaciones y ,todo género de maldades de los li­bertinos Jacobinos en Francia, España, Italia, y casi en el mundo entero? .¿ Y qué respondeJ:l á esto los enemigos de la Cruz de Christo? Qué? Nos recuerdan millares de Americá­nos as.esinados con el , pretexto de que no querian hacerse christianos: nos dicen que al frente de un exército .con.tra los Val.denses, se vieron r.eligiosos animandu 'á cometer homicidios, y prometiendo indulgencias por ellos: DOS traen á la memoria los estr{lgos de los españoles en la conquísta del nuevo mundo, paliados con el sagrado velo de la Religion; excesos reprobados aun por el mismo Mo­narca que los .enviaba, N os ponen á la vista los crímenes de algunos Papas, que deberia ocultar el respeto filial: Ya nos hablan de las guerras llamadas de Religion, na­cidas en las C.6rtes, y nutridas por los intereses de Jos Grandes: ya nos hacen ver las espadas ensangrer¡­tadas .en la horrible matanza de San Bartolomé, en la que no tuvo parte el Clero, Y responder así, es responder de buena fé? ¿ Acaso la Religion es la que ha puesto la espada en las .manos de Conquistadores ambiciosos, de Prin­, cipes feroces, y de religiosos fanaticos? Y qué, ¿ habrémos de creer cuanto nos dicen sobre estos puntos, escritores apasio,nado.s, faltos de crítica, que imputan muchas veces los hechos de los tribunales legos á lo,s Eclesiasticos, y que lo desfiguran todo, por acrimin'arlo todo ? I ¿ Y 110 es una malignidad conocida la que exajera los abusos inevitables en un gobierno ejercido por hom­bres? Mr, Voltaire lo confiesa, • Sé que en la Iglesia abusos han reynado, El Fleury con franqueza lo ha nQtado, , 24 Cargar la mano en ellos yo he podid", ¿ Pero que autor en esto es comedido? J Suponer todos Jos abusos en el par~ido que se ataca, y no suponer ninguno en el suyo, es un sofisma bien torpe, grosero y ordinario, de que debe guardarse todo hombre sensato. Se puede decir de todas estas acriminaciones y de las guerras de religíon, lo que dice Rousseau de las de Fran­cia. "Examinad todas estas guerras, llamarlas gue/Tos de religion, y hallaréis que no hay nada q~ e no haya tenido su orígen en la C6rte, y en las intrigas de los Grand es. Las intrígas de gabinete suscitábati las discordias; y despues los gefes amotinaban los Pueblos á nombre de Dios" (No­no/ arto Re/igioll. ) El espíritu del Evangelio es espíritu de paz, voces. de paz fueron las que resonaron en el. nacimiento de su Autor, la paz fllé el legado que dejó en herencia á los suyos, mi paz os dijo, la paz fué su carácter, y siendo Maes­tro de todas las virtudes, quiso serlo especialmente de la.. humildad y de la mansedumbre. ¿ Y se podrán gloriar de tan dulce y suave privilegio las falsas religiones que no se vieron coronadas en su nacimiento con Ja verde oliva de la paz, sino ensangrentadas con las espinas del furor y de la rabia? La paz es la felicidad de esta vida y de la otra. Así Jo observa Montesquieu: "Mientras que los Prlllcipes Mahometanos, dice, dan sin cesar la muerte ó la reciben, la Religion entre los christianos hace los Principes menos tímidos, y por consigui ente menos crueles. El Príncipe cuenta con sus vasallos, y los vasallos con su Príncipe. i Cosa ad­mirable! El christianlsmo, que al parecer no tiene otro objeto que la felicidad de la otra vida, nos hace tambien dichosos en esta. " ( CO/lti/luará. ) ---0--- CON LA LICENCIA NECESARIA. • ¡"'pr, de B,.ullo Espinosa, por JOjé ,Ayarza.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Espada de Holofernes - N. 3

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 629

Por: | Fecha: 10/05/1873

TRIMESTRE XIV. AÑO IV.-Bogotá, mayo 10 de 1873. NUMERO 629 . • ADVERTENCIAS.-Se publica los márt.e., jl1éve< i si· { bRdos i el mismo dia se lleva a IRs casas de los su~critores de l. capital. Los de fuera lo recibinítl por 103 correos res pe c­tivo< con toda esactitud, pues e ,nfiRmos en la honrade¿ del n-obierno de la Union i en el celo de todos BUS s ubalternos. mas talen to en sabe r mori r que en saber vivir ..... esta luz de polvo de nuestra vida de la H.epública podrá. subsistir, ménos en cieno. elll\ote de este escrito. 1 ese talen to, i ese grande i ventu- Que nadie es nada de todo eso ni En dias pasados entré a una tienda _ ~ roso talento ha sido el tuyo! (C.&WIO)ITlI)).&.1N])§ Esos brazos que ha veinte siglos de mucho mas que de todo eso, ante i purque nombró a Bentham, fueron a el que ES la elocuencia, la poesía, la bautizarme con un líqllido no muí decen· . se estienden sin cesar para estrechar filosofía, la sabiduría i la grandeza; i ~e. En un corrillo dije que creia en Dios, DEL PARTIDO CONSERV ADOR I al mundo, te sedujeron AL FIN en 1 . . 1 bl' . 1 I I mc llamaron goao. ___________ . su tel'Oeza, en la grande hora de tu I eterna despedida; a pu]anz.a I o su l~e I o exe so en En todos los dias todo mundo pasea, absoluto I por esenCia. apesar de lo mucho que sufro el olfato. - Para Presidente de la 'Union 1 caiste en la tumba entre esos 1 ant~ ESE, vale mas que todas I Sin aeomos de error Ee puede formar las g l~f13s del mundo, la siguiente proporcion : un escrito: a bellos brazo!fdel HIJO DEL HOMBRE! En el próximo periodo de 1874 n 1876 Un II1stante de amor al abrazarnos su número do letras : : una conversa· con la muerte. oion : a su número de mentiras. SEÑOR DOOTOR RICARDO! yo te felicito, porque Hai algunos que ven mui azul, puesto Oh ! que tú comprendiste que no es del jenio esperto e intelijente, abandonar ese inmenso Leviatan en que navegan las jeneraciones de los J. M. TORRES CúI\.ICEDO, siglos humillando las olas i burlando a las tormentas de los mares i de los viviste cornQ vivimos los hombres, que dicen que su sangre todavía tiene 1 has sabido morir como mueren i este color. como deben morir los cristianos . He tenido mui vivos deseos de ¡¡irlo Adios, adios amigo! Yo te alcan- todo i de TerIo todo en un inst.a~ta zaré sin duda, porque lo sé, lo veo: dado, en que tod~s las paredes ~e hlCle­has tomado mi misma vía. Adios! r~n trasparentes I todos los sOUldoa au­dibles. PARA GOBERNADOR dellJstado S. de Cundinamarc;a SEÑOR JOSE nIUl.lA QUIJANO OTERO. l\icardo de la Parra. Héme aquí yo tambien contem· piando esa faz fria., inmóvil, muda; eS09 ojos que el dedo de la muerte ha hundido en sus órbitas; esos labios secos i enjutos ya, por las mudeces de la tumba. i 1 tú ántes te ajitabas tembloroso, convulsivo, como sacudido a tu pesar por el mas poderoso i por el mas misterioso de los galvanismos I Qué elocuente parodia! Pero eso no es mas que la transo figuracion del cuel'po; de esa ma­teria estúpida, que ignora i que se ignora; destinada apénas como a servir de lente a los ojos del alma. ¿ 1 qué importa eso para tí, que vivias arrobado en la contemplacion de esas fuerzas típicas, de esas leyes eternas, con que el Inefable habla a los siglos en una lengua de mundos innumerables? Nada! i hoi ménos que nada, en que duermes el sueño de la muerte. Cometa raudo, inmenso i vaporo­so, vivias léjos del mundo visible, perdido en las profundidades de tu órbita desconocida; siempre lejano, fantástico i solitaril), hasta vivir de ti i para tí solo, en rejiones que tú habias creado para las mansiones de tu espíritu. Pero debias volver algun dia de tu afelio, para acercarte mas que nunca al luminoso centro de tu di­vagar asombroso i vagabundo ; i saludar al sol. 1 volar a perderte en tus viejas e ignoradas peregrinaciones; Saturado de esa luz que nada puede eclipsar i a que nada puede resistir; Para fundirte acaso en ese océano del infinito, ensueño constante de tu fulgurante imajinacion. Astro, como el sol de tu patria, tu mas bella hora ha sido la hora de tu ocaso. . . .. Oro, nácar, gualda, ópalo, púrpura i nieve i plata i car­min, todo ha reverberado en el bello poniente de tu rumbo, en que el tu­multo de tu existencia era lo único igual a la soledad de tu naturaleza. Oh PARRA, PARRA! Tú has probado al mundo que hai tiempos; para continuar el viaje de los muertos sobre un leño sin velas, sin remos i sin timon i sin brújula .... lIé ahí que tú has sabido morir; i que tu mas bella hora ha sido tu hora postrimera. M. M. MAOIEOO. Qué esoenas! i qué voces I La moda es una palabra que las ricas pronuncian con alegría, i las pobres con tristeza. No será. por demas añadir que, en virtud de ella,se ha hecho una inver· sion, un algo3 preternatural. i 1 cuántos que habian surcado Manifestac;ion. felizmente el océano siempre desier· Señor Presidenta de la Junta. to i siempre borrascoso de la vida se Mayo 7 de 1873. estrellaron contra las rocas del puer· C 1" . to deseado! on suma oor;np. aoonola partlclpo a B'" . usted,para conOCimiento de la honor.able I~n Ido estas, porq ue te has Ido Junta, quo arreglada la liquidaoion de BlE~ . . Ila deuda del Estado a eate Hospital, de '1 e has Id~ como el sol, que ,lega a conformidad con lo dispuesto en la lei ~a tarde las rafagas de su crepusculo, de 22 de enero del presente año" adi­I a la noche los luceros de sus re- I cional a las los establecimientos,almacenes &, f,\bnca, podemos asegurar que no se en· en que se dén a la venta 108 licore8, cuentra on otro establecimiento donde se I siendo h primru=.uqueI.los o'"yo produc>to ocupa ~anta jente ~ allí insp:ccionan al sea o esxeda dc 20.0 S mensuales. Aquí ~as lOuJeres la senora del senor Bord::l, 1 hallamos ya una micua desproporcion : 1 a los hombres él; i adema s están en i la tienda que realiza 200 $ mensuales d.ep~rtamen tos separados. Aquel estable· ! paga lo mismo que el establecimiento o Cimiento es una vcrdadera escuela en almacen en que se vendan 1,000, 2,000 e d onde, ademas de educarse, se aprende en igual tiempo. s trabajar. Los establecimientos, almacenes i tien· Los fósforos que hoí se hacen son mui das de licores están gravados i pagan NOVELA ORIJINAL POR DOÑA MARIA MENDOZA DE VlVES. (CONTINUACION. ) Un male5tar indecible la atormentaba a !-odas horas; aCaso nacia de la presencia del Joven, al cual hubiérase complacido en en· contrar ingrato, deSCOrtés o siquiera frívolo. Pero por mas que lo deseaba, no le era posi· ble hallar tacha en aquel carácter lleno de rectitud i lealtad, en aquella hermosa i sim. patica figura, en aquel claro entendimiento, 1 en aquel alma, en fin, que sabia, segun el precepto del Evanjelio, devolver bien por mal. El eslado de la nilla no contribuia poco a acrecer Csa inquietud. Los médicos la ha· bian asegur&do la salvacion de Julia, siempre que su Vida fuese tranquila, i llingun suceso desagradable pudiese dar lugar a un retro­ceso, en cuyo caso no encontraban remedio para ella. En cu .. n~o a la niña la cienoia del hombre era impotente; sol¿ Dios podia salvarla. Acaso viviria muchos meses con su int~lijencia des.pejada i SR perpétua ca· leulurllla, o acaso un incidente cualquiera p:eci~ito.rin: en pocos momentos aquella dé· bll eXIstenCia, o pa.saria del sue'ño a la mUir· te ou~~do ménos se pensara ni nadie se aperc~ ble.rfl" como en el tránsito deun il.njel. Juha Ignoraba todo esto, i miraba por lo tanto a su hija sin el mas pequeño temor. Por eso al concluir Serafin su relato, volvi6 la j6venmadre los ojos hácia la niña, i dijo oruzindole blandamente las manos que te· nia sobre el pecho: ' -Serafin, tu historia la ha hecho doro mirse. A estas palabras la criatura lnant6 pe· nosamente la. cabeza, miró a su madre, luego alj6ven, i dijo -con débil voz i tristísima son· -!liaa: -N o, mamá, no dormia; ¿ quieres que te lo cuente todo? -¿ 1 nada olvidarás? preguntóle Serafin acariciándola. -·N ada, respondió la. nifía. con candidez, i añadió mirando a la. baronesa: ¿ no es verdad que no olvido las hietoriae, mamita mia? ¿ no es verdad? ...... -Si, hija, si, apresur6se a contestar la anciana. levantándose i entregando la. niña a Pedro que se habia adelantado al ver su movimiento; pero, prosiguió, te cansaria el contarlas, i ahora debemos reposar un po· co; vamos, pues, a. nuestro cuarto. La niña sin contestar, cerr6 los ojos ¡pilo· só su enflaquecido brazo 1101 rededor del cuello del fiel criado, que 111 condujo a la otra habitacion. Serafin i Julia. quedaron Bolos. Era la segunda vez que en muohos dias sucedia esto. -Julia, dijo elj6ven, despues de haber permanecido como ella. algunos momentos pensativo; hace una semr.na que en una. situacion análoga, te hice una pregunta, a la que te impidió contestar la llegada de otras personas, ahora como entánces, te 1110 repito: ¿ quieres ser mi esposa! Las mejillas de Julia se tiñ eren ae un le­ve sonrosado; bajó los ajos que habia teni­do ántes fijos en el j6ven, i repuso con hon­disima. tristeza: - Ahora como eatóncee mi espiritu se so­brecoje ante la respuesta. que debo dar a t au j eneroslt demanda, ella resuena en mi alma, como el alegre grito lanzado en un desierto valle, que despierta, sinembargo, una infinidad de tristos ecos ...... j Yo esposa tuya! l ai! ¿ por qué no me es dado acari· ciar como otras veces tan lisonjera esperan­za, sin que broten en mi melllQria. recuerios de sang-re ? ..... El corazon, quo no razona, se a.legra con tu amor, como los ojos con tu presencia; pero la sensatez de un buen jui. cio me aconseja r~chazarte con fascinadora. tentacion. Despues de l{) que ha paeado, no puedo tener esposo, ni salir de la oscur)dad de este retiro, sin que el ojo audaz de la. critica. i el dedo impl~cable do la murmltrllcion me fi· oontribucion directa oomo riqueza mue· ble, al 2 por oiento. Una tienda de licores que aproxima. tivamente valga 1,000 $, vende 300 $ mensuales; i quedando comprendida en la primera clase, debe pagar la exhor­bitante contríbucion de 48 $ en un año! ( el 48 por 1,000 ! ) En qué pais del mundo, por pobre u oprimido que esté, se cobra tan espo. liadora contribucion ? Sabemos que contra el proyecto de esta lei monstruosa hubo diputados que se declararon enérjicamente en la Asam· blea. El proyecto fué negado en tercer debate, en votaoion ordinaria; pero por uno de esos actos de la humana debili· dad, que masvaleni calificarlos, ni hacer su severo análisis, sino dejarlos entre· gardos a la exeoracion de 109 hombres dignos i de claro i sano criterio, fué re· consúlera(lo en tercer debate, con audaz violacioll del reglamento, i aprobado en votacion nominal. Justamente indignado por este incidente, el diputado Gaitan (CaJisto) fijó, como una protesta solem­ne, si mal no recordamos, la. siguiente proposicion: "Conste en el aota que el diputado Gaitan considera como una in· consecuencia, el que habiéndose negado en votacion ordinaria el proyecto de lei qua establece ua impuesto sobre la ven· ta de licores embriagantes, se haya re­considerado i aprobado en tercer debate, en votacion nomina!''' Preténdese paliar la estravagancia de la cuestioaada lei, diciendo que ella es un medio, si no de estirpar, al ménos de morijeral' el vicio de la embriaguez. Error I Lo único que sc consigue es la mas pronta ruina de los bebedores, i que las trabas que se lea oponen lcs hoga mas deliciosa la satisfaccion de su apetito. Agravar los estragos del vicio es lo demas que se consigue! Quién 10 creo yera! ¿ Por qué, si queremos echar plantas de moralistas, no atacamos por todos 10B medios imajinables el vioio del lujo, que Bin duda es mui mas pernicioso que el de la bebida? Un hombre avasallado por este, cuando la estenuacion de sus recursos no le permite llevar a sus labios la copa del vino i el brandi suculentos, ocurre al anisado, al aguardiente, a la chicha, i si se quiere, el vicio le lleva al sepulcro. Deja de existir, deja de ser jen i señalen por donde quiera. j Héla allí, dirán los que sepan mi historia, que tan escandalosamente pregono la muerte de dos hombres; héla am, la niña coqueta, porque Bin su versatilidad, el inglés se alejara, i la casa. de Campo Frio nO hubiera sido san­griento teatro de aquel doble infortunio! i Cuántas veces, desde que te veo a mÍ lado, desde que escucho tu voz querida, como en los primeros tiempos de nuestro amor, esas palabras resuenan en mi oido; porque el mundo, que juzga de los hechos sin descen­der 110 detalles, ignora. felizmentel:lo ra.zon de mi inconstanoia! Al dar entrada en mi espiritu a ese sueño de f~licidad, las escu· cho acusarme severas i a sus ecos me estre­mezco de vergüenza, al par que lloro de dolor porque no puedo ser tu esposa, i Dios aún no ha querido concederme el descanso de la tumba. Calló Julia, i Serafiu, que la habia escu­chado sin exhalar un suspiro, sin proferir una queja, guardó tambien unos instantes de silenoio, despues levantando la cabeza, dijo con reposado, pero firme acento: -Esos temores son tan injustos como exa· jerados; el mundo o la sociedad, que cam­bia tau frecuentemente de sensaciones como un niño de juguetes, releg6 hace mucho tiempo al olvido la sangrienta catástrofe de tu fumilia. 1 aun cuando as! no fuera, aun cuando al verte despertasen los recuerdos de aquella historia, el iufortunio que ha pa· sado sobre tí, te presentaria a sus 0jOS como una v!otima santn., digna solo de respeto i simpatía. ¿ Quién osnra acriminal'te de una culpa que no fué tuya? i aunque tu impre­vision de niña o la femenil lijereza la hu· bieran orijinado, ¿ ha de pesn.r siempre so' bre ti? ¿ N o está bastante redimida, con los sufrimientos que has devorado i las llÍgri­mas que has vert.ido? ..... Léjos de nOBOLros tan exajerado temor: despues de eeis años de espera, de lacha i de sacrificios, insen· Sllto fuera renun3Í:lr por él a la 'felicidad ql.le nos BO \l.rie. -¿ 1 cómo darás sin sonrojarte tu nomo bro ala que fué un tiempo la ilejitima espo· ~a de un h~mbl"e cusnuo 1 el ludibrio de su f"milia i de 108 demas hombres. r como tésis jeneral nos atrevemos a asegurar que nadie roba para embria­garse. El hombre que tiene la desgracia de beber de vt'cio, puede correjirsp, reoupe. rar su honol', reivindicar su puesto cn la sociedad. El que ha agotado sus recursos en las voluptuosidades del lujo, primero petar­dea, roba con disimulo, i des pues roba i hurta con violencia i con descaro, por­que a toda oosta quiere estar a la dernier para conservar una falsa posicion que le franquee las puertas del restaurant de los elegantes, de los bailea i las sunréB. Ja· mas recupera su honor; vive, i vive como una polilla que todo Jo corroe i 10 in. ficiona. La mujer que en el vicio del lujo ha dest~uido la fortuna de sus padres, la. propia, o la de un a.cudiente cuya solici. tud es méaos acuciosa, o ha cesado del todo, echa mano del ültimo i estremo recurso, del gran tesoro de toda su exis­~ enoia: ve.nde al po.stor. mas pródigo su Juventud .1 sus gracias, I su pasado, i su presente, I su porvenir! Hasta su pasa­do ! porque no le queda ni el derecho de pensar en honestos recuerdo", para pFe. sentarlos como un título a la considera­cion social; porque las acciones impuras son al honor, 10 que el turbion de lodo al agua nítida de la fuente. Hé aquí el vicio del lujo en toda Sil horripilante desnudez f Volvamos a la leí. El último dia de las sesiones de la Asamblea (23 de eaero) tuvo lugar la chistosa (vergonzosa) comedia de la ne­gacion i aprobacion del proyecto en ter. cer debate. Herido el amor propio de un ciudadano diputado por la mala suerte de aquel, profirió una terrible reprimen. da contra los negativos) diciendo, entre otros cosas, que "prevaleció la chicha.... sobre la instruccion pública i la benefi­cencia." Fué cntónces que varios de es. tos, creyendo haber cometido un enorme disparate, con cierta especie de re3igna. cion, digna d.e mejor cau~a, votaron por la monstruosidad de la le!. Aplaudimos sus sanas intenciones, pero no podemos ménos de censurar la estravagancia de su error. En muchos pueblos, de seguro, no se atreverá la Junta calificadora establecí. -El hombre honrado no se sonroja nunca. del mal que no hizo. -Tu jenerosidad, Serafin, todo quiere desvanecerlo, hasta el borron que echara sobre mi honra. aquel funesto enlace. -Dice un proTerbio persa: « Cuando cae una mllncha en una alfombra. de Stambul el necio la. señala con el dedo, el sabio l~ oculta. con su manto." Léjos Ele mí la. idea. de juzgarme sabio, ni de creer mancha tu iufortunio ; pero mi nombre que no es hoi desconocido, al par que se honrará. clln que tú le lleves, prestará digna sombra. a la po­bre niña que te llama madre ....• A est3s palabras, dos lá.grimas rodaron por las mejillas de Julia, SerliLfin prosiguió : -Perdóname que haya evocado tan tris­te recuerdo; pero asi como ca be el lecho donde parecias agonizar, juré ser Un hijo pnra la anciana que me legabas por madre, juro n la faz de Dios que nos oye, Ber lIn padre parn tu hija ...... La voz del anciano cura que entraba en aquel momento en la pieza de reci bo, in~e­rrumpi& a Serafin, el cual se levantó i sa-liéndole al encuentro: ' -Venid, padre' mio, le dijo conduciéndole hasta Julia, venid i ayudad me a convencer- 10.; persuadidla conmigo a que me acepte por esposo, ya que fué el último deseo de su padre. El sacerdote desvaneció con sensatas re­flexiones los pueriles reparos de la jóven i animado por su silencio, que er~ como'un tácito consentimiento, añadi6: -Vamos, proferid una palabra, i linies de ocho clias os he unicto para siempre. -¿I el consentimiento de mi madre? pues sin él no me casaré jamas, dijo Juli!\ bastante conmovida. -El señor cura meha ofrecido alcanzarle replic6 Serafin, i como tengo buenas relll~ ciones en la córte, la real licencia. me será. concedida, apénas la solicite. Al efGOto da que todo soa cosa de 'breves dias, lIaldrá en posta unO do mis criados & lleur la loHci­tud, recomendada a porsonas influyente .. Apénas verificado el enlace, partiremos da aqul; el benigno clima ele It .. lia. ~ca"rá dI! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. da por la leí, ni a iniciar sus trabajos; i en otros, no pasarán de uoa a dos las calificaciones que haga.. El impul'sto no alcanzará en el Esta­do, en todo el año, ni a :$ 2,000! Esto no admite duda; porque hai leyes, como la de que nos ocupamos, que llevan con­sigo la idea de la repulsion, de la resis­tencia universal. Sc dice con cierta enfásis que encaro­ciendo los licores se corrije la embria­guez. Qué alucinacion ! La em briaguez no se estirpa por este medio; Así como cl despotismo no consolida la paz i el órden ; Así como la severidad de las penas no disminuye los delitos; Así como un padre de familia no pone 8. oubierto el honor de sus hijas por me­dio del rigor i la opresion ; Así COIDO la intolerancia relijiosa ja­mas estirpará la herejía; ADELANTE! es el lema del partido liberal. Exoelente,magnífico. Adelante! pero cuidómonos de un atras ! ouidómo· DOS de camiDar hicia los monopolios que hemos destruido, 'Cuidémonos de ese abo minable anacronismo! Enhorabuena que propendamos hasta con el frenesí del entusiasmo por la ins. truccion públioa i la beneficencia; pero tiéamos cautos en los medios, porque es­tos no siemprll justifican los fines. Un padre preferirá dejar a su hijo b3jo los mil cerrojos de la ignoranoia, a lle­var la luz a su mente a costa de la raina de los demas hombres. Si queremos llevar el nombre de libe­r ales, séamoslo devéras, no deshonre­mos nuestra causa. Porque, es doloroso poro preciso decirlo, la lei enunciada es e l estigma del partido liberal. De ella, al monopolio del aguardiente, no hai sino ua paso. Ella viene a destruir en gran parte las preoiosas libertades de indus tria, conquistadas en muchos años Je perenne luch",por los glorioeos esfuerzos de los atletas de la prensa i la tribuna. Abrigamos la intima esperanza de que uno de los primeros actos de la A~am­blea en su próxima reunion de diciem ­bro, será la derogatoria de la lei ~ludi­da, porque ella hiere de muerte la lOdus tria universal del pobre, del pobre que tanto necesita de nuestra protecoion; porque 3 las miras de ella puede ocur­rirse con muchos otros recursos mén08 restablecerte, i volverá al mismQ tiempo la salud a tu hija, que ya considero como I?ia. Julia no respondió, i quedó conTenido, pues su silencio lo autorizaba, que ántes de la noche hablaria el cura. a la baronesa. Serafin comenzó a hacer pllmes de felici­dad para la fULura vida de ám bos, mi6ntras el bondadoso sacerdote, que comprendia to do lo difícil que acaso iua a serIe salir airo­so en su empresa, discurria el ~odo de de· eempeñar digDamente Sil oometldo. CAPITULO XXII. LA PETICION. Domiooda la baronesa por SUI lúgubre, pensamientos, estaba triste, sombr!B ¡sola con la nifla en su habitacion, cUBndo Pedro le anunci6 la ~isita del cura. Este entr6 aoompañado de Serafin que venia a despedirse, pues, a.quella tarde se retiraba. mAS temprano de lo acos~u.mbr~do. La antigua embajadora que adiVinó. Ins­tiotivamente de lo que iba a trata~8e, dló de repent~ a su fisonQmía una espreslon de tan glQcial i ceremoniosa reserva, que Serafin no pudo méDos de dirijir al eacerdote unllo mirada de dolor, saliendo de la Ctl8& con la mas azarosa inquietud. El cura, despues de aceptar el asiento que ee le ofrecia, tendió por ~I Bposento unB mirada. que detuTo en la mua. Estaba esta sentada en su sillon, con la capaza apoyada eo las rodillas de su mamita, las manos cru­zadas i los ojos oerrados como si durmiese. El anciano medit6 un instante el modo de entnbl r la conversacion, mas pareciéndole inoportunos lodos los medios qu" se le ocu­rrian, prefiri6 ir directamente al BBunto. Así fué que dijo sin rodeos: - Señora, vengo en nombre de vnestra hija B pediros ...... i Be detuTO. -, Qué? preguntó tan secamente la ba­ronesa, que el sncerdote ~e descoDcertó por un inlt3nte j pero rehtlCléncose al puato, pro~lguió : . -¿ No lo hsbeis adivinado? la .sefl orlt:l Juhtl desoa obtener ~lIeslro permiso para eontraer matrimonio ...... LA 1 L U S T R A e ION. abominables; i porque, en fio, ella no es . puede forjarse una quimera, como se forja un medio hom8~ para propeoder por ob- una tIlet¡tira; puesto que QUIMERA e. .Ietos tan sagrados oomo la instruccion i concepto que se propone a la imaFnacion la benefioenoia públicas. como posible o verdadero no ,iéndolo ; pero Si en nuestra esperanza fuésemos bur· dudamos qu~ puedan jorja1's8 üusiones, lados, tendriam08 que decir oon dolor, porquc estas ni se úlVentan ni se finJen, pero con gran suma de verdad: Vuelven sino que se forman naturalmente en la 108 monopolios! GnAco. imajinacion. Traslado de ODa c:oDsulta El título "No noa hagamos ilusiones" puesto por nosotros a una série de artícu­los que publicamos en La América, ha dado motivo a nuestro justamente afa­mado literato SAINT AMOUR para consul­tar al estimable Editor de La llu8tracion si serán futtdadoB los siguientes conoep. tos emitidoe por don Rafael M aria Ba­ralt en su "Dicoionario de Galicismos :" "El que 86 haC6 ilusiones es capaz de haoer cualquier oosa mala: todo lo mas a que puede estendersl un español bien hablado es aforjarse iluat'ones como 8e forja quimeras; o a aluoinarse, que es lo mismo." Destituidos nosotros de los conoci­mientosretório08 bastan tes para escribir, no diremos correcta, pero ni mediana­mente siquiera, la hermosa lengua que hablaron Garoilaso i Cervántes, nos ha­bria bastado que eSOl! conceptos emana­ran de autoridad tan oompetente como la del señor Baralt, para tomar nota de ellos i no inourrir nuevamente en lo fu· turo en tal gaI1CI&mO; pero tenemos costumbre de no aceptar opinion ningu­na por autorizado que sea.u autor, sin someterla a prévio exámen, i el que he­mos heoho de la que ahora nos ooupa, ha producido en noaotros la duda, e in· competentes para resolvClrla, la somete­mos a la consideraoion de nuestros ha­blistas para que ellos lo hagan. El "Diooionario de la lengua caste· llana" PQr la ACADEMIA ESPAfloLA, edicion de 1869, que es la última que se ha hecho, i posterior a la del "Dioo­cionario de Galicismos" del soñor Ba­ralt, miembro que rué de aquella Aoa· demia,da al verbo FORJAR estas tres aoep­ciones solamente: dar la primera forma con el mart~'llo a cualquiera pieza d6 metal. Invcntar, finjir ~ i a8í 86 dice: Fula­no ha forjado nu'l embuat6s. Fabricar i formar alguna COBa. IJícese particularmmt.e entre albañiles; por con­siguiente, eatamos de acuerdo en que Entre las muchas acepciones que el mismo" Diccionario de la lengua oaste' llana" da al verbo HACER, se encuen­tra esta: IJar el 8~r intelectual, formar algo con la ~'majinacion o concebt'rlo en ella; así decimos: nACI!R CONCEPTO, IUCER JUICIO, IIACER UN POEMA; i oomo ILU­SION es concepto sujerido por nuestra ima' jinacion, para nosotros es evidente que esta puede hacer8e ilusiones, puesto que puede hacer conceptos. En consecuencia i atcndido lo es. puesto, nuestra humilde opinion os que el autor del plan que combatimos en nuestros artíoulos, pudo forjar una qui. mera para proponerla a nuestros lejisla. dores; i que nosotros al oombatirlo, tra.amos de impedir que los lejisladores se lticieran ilU8iones que podian conducir­los a la adopcion del plan que conside­rábamos irrealizable. Bogotá, 9 do mayo de 1873. X*** Ac:tos lejislativos espedidos por el Congreso rennido el 1.- de fe­brero de 1873, i que sou leyes de la República por baber sido sancionados por el Poder Ejecu-tivo de la Union. (Conlinuacion del nÚDlero (26). 36. -Lei de 1.0 de mayo, que ooncede una pension de 30 pesos mensuales, a las señoras Manuela i Teodolinda Bri­ceño Santander. 37. - Lei de 3 de mayo, en honor a la me­moria del oiudadano Manuel AbeUo. 3S.-Lei de 3 de mayo, conoediendo una pension de 12 pesos mensuales a la señora Máxima Acevedo. 39.-Lei de 3 de mayo, en honor del señor Gregorio Obregon por los im· portantes servioios que ha prestado en la Esposicion nacional. 40.-Lei de 3 de mayo, aumentando hasta la suma de 40 pe~os mensuales la pension asignada. a la señora Ma­nuela Conde. 41.- Lei de 3 de mayo, aprobatoria de una transaccion hecha con el señor A. Mancini. 223 42.-Leí de 3 do mayo, que conoede un ausilio de 2,000 pesos anuales para el establecimiento de un hospital en la ciudad de Barranquilla. -i3.-Lei de 3 de mayo, que aumenta b pension de que disfrutaban Teresa i Rosario Arce Bernal, en 16 pesos mensuales, que pertenecían a su ma­dre Cármen Bemal de Arce. Nada notable ha ocurrido en las se­siones estraordinarias de las Cámaras, del 4 al 9 del mes en curso. .. Camellon de las Niéves. El número 623 de este periódico refi­riéndose a El Cronista, dice:" Desearia­mos saber, q ue ~uerte han corrido los tres mil pesos mandados erogar oon destino a la composicion del camellon de laa Nié­ves, pues si se han cubierto ya, han debi­do estraviarse de dicha via porque esta carrera permaneoe en el mismo flstado de descomposicion que ántes." La Junta del camino del N orte no ha recibido la suma espresada ni parte de ella, pero ha convenido con la Junta de Ocoidente, que es la que debe dar los 3,500 pesos que la lei destinó con aquel fin, para que esta emprenda la referida obra,porque ella puede vijilar mas de cer­ca los trabajos, lo oual consta en las no­tas que se copian: Estado de Cundinamarca. -Junta admi­nistmdora de/camino de Occidente.-Nú­mero 382.-Bogota, 7 de marzo de 1 73. El P,·esidente. Al señor Preside nte de la Junta administrador ... del camino del N orte.--Cipaquirá. Conforme a lo dispuesto por 01 artículo 43 de 1 .. lei de 28 de enero ultimo adicio­nal i reformatoria de las de 14 de novirm­ure de 1870 i 22 de enero de 1872, soure vías de comunicaclOn, el camellon llamado de las Niéves en esta ciudad, i compren­dido entre el puente de San Francisco i el punto llamado la AduBnilla pasando por el lado Ol'ientnl del edificio del anti guo con­vento de San Diego, esta declarado rami­ficacion del camino del Norte, i a su coro­posicion debe ~plicarse pre~erentemente el resto del ausillO que el cammo de OCCiden­te da al que está a cargo de la Junta que usted preside. Como a la Junta del camino del Norte pueden presentarse le algunos inconv c~i~n­tes para llevar a cabo esta composlClOD por esta!' mdicada en esa ciudad i no poder Perdonadme, si interesado por la l eila- tica es como la luz que despide una piedra ¿ CQn Ilui~n! torRó a preguntar mas rita Julia, os suplico q~e reflexioneis; BU pre~iosa, que ni alumbra, ni calienta. glacialmente la anciana. salud está. a(in tan delicada, que una con- La baronesa se mordi" los labios, inlen- -;• Con qui"" n, preguntaie! con el hom- trariedad tan dura podría tener fata Ie s oon- C"l ones .uvo de arroJ'o r de Sil presencia al bre que la. ama i o. quien ella ha mucho . os su dw 'gnl'dod de sacerdote la 'I'empo corresponde,' oon el J·.óv.en que aca.ba secuencias. . . 1 anctiano'; m h~o c'endo 1 un e~ sfuerzo sobre sí • -Sí par el interes que me lnsp.ra a sa- con uvo, 1 ~. de dejarnos i ouyo nombre 1 clrcun.tanclas lud de mi nieta he olvidado mucho, para misma, respondió con acento en que se re - conoceis tan bien o mejor que yo. -dmitir en mi casa a ese J' óven, deben ellos velaba la ira: -Por e"o, señor cura, mo veo en la ne- - d' 1 . . q e vo no la practico por cesida. de on egar mi consentimiento. tambi~n comprender, cuáles son mis. i eéa .s 1 -¿ cJu az gsaalns cioun a"r con mi beneplácit, o el -Razon tendreil para ello j aunque a la. que consecuente con ellas, no autOflzar Ja- nega.rm h d d '1 sos' mas ese enlace. ca.prlo o e 08 I U • Terdad no oomprendo cuál puedo. ser! pues, -Pero esa respuesta puede matar o. Tues- -Vuestro mismo ademan lo maDifiesta la.s bella.sd dotes de ese jóven le reooInlendan ct La caridad, dice el apostol, es paciente, t tra hija. t por mas e un concep •. -Pues bien, que se case, pero que parta es dulce, no iatenta sebreponerse a o ro, no -Ol'dme, "• ellor So~ lcedo, repuso la baro- al punto con su esposo. Desde e I momen t o ob ra cotemenrl'da,d no se ensoberbece ...... nesa, U-mnndo por primera Tez alsace.rd.ote b d b N' e sus I'ntereses no piensa mal ~ w 1 que mi nieta se una a ese hom re,. e e sa- o slgu ~, .... .. fpeollr su apellido; cuando la. ab~dancla ~ a lir de esta casa i la nilla. ser escluslTamente todo lo tolera, to<1o lo cree, todo lo espera. 'ol' dad l'luml'n~- bo~ n a"'- mi TeJez como Ilu- d I f l d ASI' es la ear'ldad es" u..u mia ; que no se lisonjee oon la esperanza e o su re o o ...... » , ~ mina un bríllante sol una triste ruina, m~ llevársela a ménos que no me la haglln virtud cristiana que muchos en el dia osten­opuse con todas mis fuerzas a ese ~~0.r' MI arrancar 'por la autoridad competente...... tan por lujo, sin comprender lo que vale, ni orgullo le rechazaba, pues, a la hiJa 1 .her~ A estas palabras la nilla se ajit6, murmu- lo much$ a que nos obliga. mano. de los marqueses de Campo Fria, 1 _. Señor cura ! esas palabras! ...... (inica heredera del t·ítulo de mis padres, no rando entre sueños: -No las digo por vos, que vi:vis léjos del conTenia eea humilde aJianza .. .... Despuee, -Madre, hé ah! a tu hijo ...... La barone- mundo i en el mlls absoluto rellro; solo he todo ha cambiade: el escuro mancebo se ha sa se detuTo, aquella proai.guió: . querido con ellas haceros ver, yo pobre CUr30 ennobleoido, mi nieta, como si la suerte se -Bendito sea el que olVida todo reocor 1 de aldea, lo que es, c6mo debe comprenderse complaciera en alejarla .d? es!, hombre, ha ,.000. como hermano a su enemigo ...... Las i practicllrse la cnridad. perdido su brillante poslclon 1 ~ m! tan ~olo frases que siguieron perdiéronse . truncadas -Puesto que no habeis tenido intencion me queda un título sin rent~s 1 la. concl~n- entre las de una oracion, que Qspu6 en un de ofenderme, no hablemos ma.s de ello, i en cia de mi deber, Empero, 81 un dla la dlg- jemido. cuanto a lo que me ha proporCIOnado el pl:\_ nidad de mi clase j el brillo de mi fortuna La altiva dama bajó la frente, pero re ha- cer de vuestra visita, ya sa1!eis mi determi­me hicieron reohazar a. ese jónn, no serjÍ, ciéndose luego i temiendo tener despues que naoion que no alteraré por nadr., Di por hoi que la snerte me humilla, ouando le arrepentirse de un in.stante . de .. flaqueza, nadie. acepte porque se ha encumbrado. Yo sabré reanud6 el hilo de su discurso 1 dIJo:. -Ent6nces me retiro, mall repitiendocs morir de hambre pero nunca aceptar por -Ya lo habeis oido j lo he refle:uonado ántes que mediteis detenidamente acerca de codicia lo que ay~r recha06 por orgullo_ I bastante, i podeis dec!rselo así.. la injusticia de esa oposicion. La quietud V 'd d d Tanidades esclamó el sa-I -Nnnca, es? seria faltar a la clll'ldad. de la noche suele a veces ser bucDa conse- - aru a e 11' • -¿ A la cafldad, por qué? jera, reflexionad durante el!a, mauana .a cerdEotse p; aersa. mor!¡ :quu eo n..a..d..a poseo, 1a t"unioa .-Po rque la cnrida.d es Dl1a s lata• d dde nl o esto~ ml'smow hora Tolveré: 81 líntes tellelS -. 1 mártires que Jeneralmente se piensa; a Cflrl a o que darme una respuesta mas grata, man-oon que saJ¡an al anfit~atro a~ t~ la se reduce a la limosna sino a aminorar en dadme llamar j puee deseo con todo mi co­cristianas, no pretend~lS a~e a 1I rme n~ lo posible los sufrimie~los del pr6jimo, a rJlzon no retardu la felicidad a aquellos que porq.ue .ent6nces a se~eJanzo. e e as, enjugar sus lágrimas, a cicatrizar 8US heri- tan dignos 60n de gozarla. sabrla dl¡:namente mor1l'._ I udol' sublim. das, a...... . 1 sa.ludando el sacerdote, lalió de la habi- de -aSqeulellolaras ,s annOt acso, m~opna reul ! ~e~timiento qua -Satí.sfacerle e~. todos sus caprlOhos; no tacion i luego de la cas~, sin dirijir ~ Jl1lis t - 1 b ronesa con mnrca- h I t t ZII La soberbia es el I es eso, In errumplO lO ~ . que desde su cuarto mirflba fln e ante, ' no la relíjio: ~na ema Jo; como la caridad la da irODía, si B eso Ilamal! caridad, pros. - una cariiíosa ieliol de despedido. primero e os peca , gui6, no es por Cierto como yo 1" compr~nClo, ¡ pri-mOesra h dee d laa.dso T mirit urdeelpe.u . lsta, e.ello. r S a Ic e- aunque podeis e2tar seguro quo no de10 de Ion sentirla. . pdoro, fiu nnod asl,a mTi afCri-a'orltuSC:l.O mIll ~U lCqlunenbCrCanlotanbelse . -La coridnQ que se siente i n-c se prac- (Continll'lTU I Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 224 vijilar, como lo desearia, los trabajos que se emprendieran en este trayec.to de ca­mellon; la que tengo la honra de presidir, ha acordado excitarla por el conducto de usted para que si lo tiene a bien se sirva autorizarla para emprender la composicion del camellon citado, empleando para ello el saldo que ha quedado a favor del cami­no del Norte, por el ausilio que debe darle el de Occidente correspondiente al año de 1872 i lo mas que sea necesario de lo que le corresponde por el mismo ausilio en el presente año. Espero que usted se sirva poner esta ]lota en conocimiento de la Junta que pre­sirle i c_omunicarme la resolucion que ten­ga a bien acordar. Soi de usted atento servidor, A. E. Escovar. Estados Unidos de Colombia.- Estado So­berano de Cundinamarca.-Número 55. El Presidente de la Junta administl·ado­ra del camino del N01·te.-Cipaqltirá, 26 de mal·ZO de 1873. Al señor Presidente de la Junta administradora del camino de Occidente. La Junta que presiJo ha acordado ma­nifestar a usted que no tiene inconveniente en autorizar a la que usted preside para que emprenda la composicion i construc­cion de la carreteril. del puente de San F rancisco a la Aduanilla, pasando por el lado oriental del edificio del convento de San Diego, aplicando a esta obra los $ 3,500 resto del ausilio que esa Junta debe ara el cucrpo, consuelos para el alma a cargo del .acerdo te capellan. 1 admira, ciertamente, la trasror· macion que .e ha efectuado allí. De una. minas lóbregas i silenciosas, se ban hecho habitaciones lIen.s de comodidad i elegan­cia. Se ven hermo.as fuentes de agua i una culebra de metal la conduce a Ins departa­mento •. En lugar de respirar un aire mal· sano, se respira la esquisita frag>.ncia de las llores. En lugar de espectros ambulantes se ve en ]os enfermo5 anilnacÍon i vida. Si no hai lujo, si lobra decencia. Se debe esto al incansable Sindico, señor Pedro Na· vas Azuero, de jenio emprendedor, de quien podemos decir con los pobres de Judea: "Uace el bien por donde quiera que pasa." La humanidad en su carrera tiene un triple aacerdocio; cl ministro del "ltar, el abogado i el medico. El primero, encargado de lo es· pidtual conduce al hombre a sus altos desti. nos. El segundo, defensor de la lei, salva los inteleses del individno i propiedad de la fa· milia de toda clase de usurpaciones. La mi· slOn del tercero, grande por cierto, es la dc aliviar, curar a la humanidad doliente de .us penosas enfel·medades. Esta ha tocado al doctor Osorio. Nosotros profundamente reco· nocidos por los caritativos servicios que he­mos recibido de su jener".a mano, no pode. mO$ menos sino oft"ecerJe esta manifestacion publica de nuestra gratitud. Lon"Nzo U RBOTlA. Hondu .. "as. República de Hondu,·aa.-Gobicl"llo Pi·O · visorio.-.Ministel·io de Relaciones Es· t61·iores.-Comayagua, noviem{il"e 25 de ffi7e. Senor Ministro. La importante circular que en nombre del Gobierno de los Estados Unitlos de Co­lombia dirije V. E. a los Gobiernos de América, excitándolos a intervenir amisto­samente en la cuestion que se debate con las armas entre la monarquia española i la ineurreccion de Cuba, ha excitado en el Gabinete de Comayagua, la mas vivo aten· cion, i una emocion profunda por los filan­trópicos fines que en esta circular se espre­san, 111. nobleza de Jos medios propuestos pllfa alcanzados i la magnitud del interes polí tico, social i económico que inspira a las Repúblicas del continentp, la solucion de este debate sangriento, indicada por V. E.: tal es la emancipacion do la g rande Antilla, mediante la indemnizncion a Espa­ña de los gastos do la guerra que ella sos­tiene por conservar su antigua Colonia. El Gobierno hondureño, corre.pondien­dn a la excitacion hl'cha por V. E.: como Ministro de esa Repúbl ica, se adhIere a los propósitos manifestados, tan noblemente sentidos i encaminados con sabiduría a su pací fina relllizacion ; i me encarga, asimis. mo, comunique a V. E. esta reso lucion, e~­presllllclo a la vez, los motivos que deter· minan su ra,wn i su conciencia para obrar asÍ. La filosofía de la historia, apl'eciando las vicisitudes de los pueblos, enseña las cau­sas i esplica las razones de la decadencia i aun de la desapllricion completa de una institucion cualquiera, en la modificacion radical de las condiciones vitales que le dan cuerpo i accion, i que opern "1 trabajo contínuo i perfectivo del espíritu humano. Los precepto~ de la Jurisprudencia inter. naeiona I no de!conocen estas causas, i me· nos contrarian sus resultados práctic08, sino que ántes bien los sancionan; porque de otra manera dejaria de consistir el derecho humano, bajo cualquiera de sus faces de relacion individual o colectiva, en lás condiciones necesarias de e:ristellcia pa/"{, el aesa¡·rollo de las facultades fisícas, in­telectuales i morales, del8ér ,.acional i li· bl·e, en cumplimie /lto de 111 destino social. Esto nos induce a concluir, que hoi la Colonia no puede existir como en los tiem· pos en que la conquista era el derecho que la creaba, i la esclavitud el medio que la sostenia. La E'!paña no puede npgar los principios que sit·ven de fundamAnto a este racioci­nio; porqua esto equivaldria a negar los hechos sociales que se vienen cumpliendo bajo la lei histórica que tiene por sancion los siglos. 1 si la guerra que aquella nacion man­tiene contra 108 cubanos, tiene por objeto, como es notorio, conservar a todo trance su Colonia, haciendo valer para ello 1 as mismas causas, empleando los mismos me­dios i conduciendo hácia los mismos resul­tados que en la época separada de nosotros por ma~ de trll8 centuria.~; es indispensable que semejante conducta, que contraria las tendencias manifiestas del siglo actual, de­je de suministrar motivos suficientes para que las Repúblicas americanas, impul~a­da~ por la corriente de estas mismas ten­dencias, que tienen en el gran Continente afinidades simpáticas, intereses homoje­neos i aspiraciones idéntica3, 8e determina­ran a mediar en esta contienda, que aun no se halla regularizada por las reglas humanitarias de la guerra, abandonando la neutralidad de eS'pectacion para entrllr en una accion benéfica, cuyo objeto es la emano cipacion de Cuba, bajo condiciones de ra­cionales conveniencias para la Metrópoli. La causa de lbs cubanos tiene dos gran· des objetos, como mui bien indica V. E.; i estos dos grandes objetos son dos conse­cuencias del derecho, o mas bien, dos esta· dos relativos necesariamente produci¡)o~ por él: la emancipacion política de un pue­blo que manifiesta tener la capacidad jurí­dica i las 1J0ndiciones físicas para su nacio­nalidad, i la manumision del esclavo man­tenido por la España en aquella Colonia como elemento social. El reconocimiento de esta causa es el re­conocimiento del derecho; i el reconoci­miento del derecho es un acto de justicia que no infiere ofensa a hombre en particu­lar, ni a sociedad alguna j i si este acto de justicia no puede ser exijible perentoria­mente de Nacion a Nacion, es porquA, hasta ehora, no se ha podido llegar al grao do de perfeccion de tener un tribunal que ejerciera la suprema jurisdiccion sobre las Naciones. 1 ya que esto no es posible, ya que la lei nBturol que rije a los pueblos constituidos en Estado, no tiene maa uncion que la conciencia colectiva de la humanidad i el gran Jurado de la hi~toria, como una ma­nifestacion de esa misl!la conciencia, las Naciones que son impulsadas a obrar por el sentimiento de la justicia, están en el deber ineludible de hacerla prevalecer, empleando para ello medios adecuados, esentos de violencia, que por fortuna sumi. nistran el mismo derecho, los inspiraciones del bien i el concurso de la civilizacion. Los hechos hablan bien alto en esta con­tienda encarnizada entre Espafia i Cuba; i al ser ellos apreciados en sus relaciones con los intereses ll'jítimos de ámbos mundos i a In luz del Derecho de jentes, por las Na­cione. 3 que proyectan esta mediacion, no se hace otra cosa que cooperar al bien directo de una parte de la familia humana, i a la armonía del conjunto de los trabajos civili­ ¿aclores que tienen por objeto conducir esta gran familia a la realizacion de sus verda­deros destinos. La insurreccion de Cuba durante los cua­tro años de la guerra que sostiene con so­brepujbnte enerjía contra E~paíía, está de­mostrando con hechos in.contestables, que ella no es el esfuerzo criminal de un movi­miento tumultuario de fine, estrechos i lo­cales. Lo santo de la causa, lo incontrastable de la resolucion, lo abnegado del sacrificio, lo eublime del martirio, todo esto se en­cuentra en los que, en el lenguaje comun, son denominados los insnrrectos de Cuba; de todo esto están dando ejemplos, cada dio, aquellos hombres que en medio de la mos ardiente lucha, aunque se les entene­brezGa el presente, buscan, entre las sinies­tras sombras, el camino del porvenir que lo:! balaga, con la luz inestinguible de la esperanza. Así que es in!ostenible la pretension de encerrar la rebelion cuhana en 108 estre­chos límites de un desacato contra la auto­ridad, o en la accion proterva de un delin­cuenttl comun; i no considerar que los actos de esta prolongada i costosa guerra, han entrado ya en la esfera del derecho in· tornacional, en la justa consideracion i en el interes bmanitario de las Naciones que sao testigos de la deplorable catástrofe, en la que se mira Il un pueblo que brega por 811 indr-pendenciu. i por ea libertad contra una tenaz represion, ahogándose entre la sangre derramarla, el humo df'1 incendio, el polvo de las ruinas i el ardor de los com. bates. En presencia de esta guerra; a virtud de las reflecciones que ella sujipra i de las ra­zones espresrdas, es que mi Gobierno par­ticipe e intérprete del sentimieDto del pue· blo hondurefio, ba acojido con entu~iasm() la excitacion de que es objeto, pudiendo aSl'gurar en su nombre a V. E. que serú oportunamente autorizado el Ministro que debe representarle en la mediaciou diplo­mática que se proyecta. Las instituciones republicanas son illdu ­dab', nmeDte las que mas favorecen el de­sarrollo de 103 sentimientos de fraternidad entre los pueblos; i Honduras, que se edu. ca en la escuela de la democracia i a la sombra de estas instituciones, contribuirx con placer, en cuanto esté a su alcancl', a esta obl·a de hermanos: i el óbolo que el la agregue al poderoso cOlltinjente de las de· mas Naciones que cI'ncurran al éxito d!! esta mediacion, realzará su ferviente deseo de cooperar a él, que seria uno de tantos triunfos gloriosos de la razon por la razon, en ese batallar sin tregua eD que la huma­na especie vive procurando alcanzar su progreso i su felicidad. V. E. se servirá poner en conocimiento del ilustrado Gobierno de Colombia los­conceptos de este dOlspacho, con los cuales me honro de presentar al mismo tiempo, a V. E. mi admirllcion por esa jenerosa Re· pública, i los sentimiento, de mi sincero aprecio, i de mi respctuosa consideracion. JUAN N. VENERO. Al honorable señor Ministro de Relaciones Esteriores del Gobierno de los Estados U nidos de Colombia. Señor Jo,;,¡ Maria Ruiz i Redondo, Honda . Cun su carta de 3 del prosente recibimos el libramiento para apercibir la encomienda. Ha­remos eJ abono i reparto como nos lo indica. Señores Londoño i Az.uénaga, Antioquia. Aceptamos la propuesta que u.ledes no' hacen en su carta de 8 del pasado. Van las dos suscri­ciolles anuale9. Señor Salvador Uribe. Medellill. Con su carta de 7 del paoado recibimos los 14 fuertes valor de sU suscricion anlla!. Por el mismo conllullW enviamos los libros de prima. Señor Alejo M. Patií'io, yilta-Mttría. Por el correo enviamos loq impresos para la &)"ncia :¡ su car~o; i publicamos (>1 aviso adjunto a su carta de 6 de abril. S,' í,or José Vicente Ferná.ndez J, Sancm. toval. Tendremoo presentes las indicaciones de su carta de 7 del pasado. Seilo,· Vicente C. Amaya, ViUeta. Leimos con la mayor satisfacci:m Sil carta de 20 del pa­sado. Señor Bias A. GaYiria, Manizale •. Con su último recomendado enviamos los libros que nos pide ~n su carta de 19 del pasado. Señor Federico Velásquez, Medellill. Por el correo anterior contestamos su carta de 14 del pasado. Señor Hip61ito Návas, Guaduas. Se publicó el aviso adjunto a su carta de 26 del pasado. Antes de! 15 estará. saldada nuestra cuenta, pues cubriremos la letra. Señor Eladio Manrique, La. Union. Hace dos correos empezamos el envio ue la nueva,. .uscricion que nos pide en su carta de 7 del pasado. S .. ñor Remijio Cá.rdenas, Zea. Se ha hecho el envio de las sl1scl"icion~s como nos indica en su carta de 9 de febrero. Seño,· F. 1I1urillo, Honda. Hasta que termi­nen las sesiones del Congreso no podremos ha­cerle pi trabajo que nos recomienda en su carta de 19 del pasado. SerlOr Guillermo Isaza F, Coptlcabana. Con­forme a su carta de l.. del pasado recibimos 1 .. encomienda i la abonamos a su cuenta de .us­criciones. Señor Andres Fon.eca e, Sall JeJ·óllfmo. Por 109 corr~os anteriores hemos enviado a usted las ob,·as de prima que nos reclama en su carta de 22 de marzo. Señor Simeon Campillo, Titiribi. Recibimos su carta de 3 Jel pasado i la encomienda. En­viamos el completo de la suscri r.ion autlaJ que nos pide. ANUNCIOS CURSO ELEMENTAL DE CIENCIA. DE LA LEJISLACION, Por el doctor José M. Samper. Está terminada la impresion de esta obra, de la que solo se han tirado 600 ejemplares para la venta. De estos hai 413 pedidos por Jos suscri­tores anticipados. Es UD volúmen en rústica. de 534 pájinas eu 8.0 mayor, edicion condensada ¡ elegante. Precio de venta de lOada ejemplar: Para los suscl"Ítores anticipados ...... $ 2 .. P ara los dernns compradores .... .. _ 2 40 Se halla de v~nta ú"ica1llellte en el almacp.n úel doctor MANUEL POi\1BO, can·era úe Bogotá, calle 1, '" número 21. Los sU9critores anticipado. ue la ciuda.!, se servirán ocurrir a. dicho almacen por los ejem. piare. que han pedido, consignando aUl su va- 101"; los de fuera de Bogotá, se servirán remitir al autor el precio de sus ejemplares. e indicarl .. a qUién debe entregarlJls en esta ciudad. Mayo 7 de 1813. 15-1 'JlrOGlluÍ4 a. I'UCOI.4S rOJlTO. 1 COIll'. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 629

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Un rosa carne

Por: Cristóbal Zapata | Fecha: 2023

Apreciación de: Juan José Rodinás "Cristobal Zapata escribe como siguiendo la línea de la belleza. Como un copista medieval cuyo texto original fuera el mundo de los sentidos, su poesía busca mediar entre la experiencia sublime y un registro narrativo donde la luz (mística, física o metafórica) formula conjuros sobre lo cotidiano, lo íntimo, lo secreto. Un rosa carne es la ampliación de un campo de batalla espiritual, que también es un campo de pluma y estilo. La inteligencia expresiva de este libro siempre se desborda ligeramente de su copa verbal, rompiendo la tensión superficial del lenguaje, provocador, vibrante. Zapata no grita, ni susurra: canta, como un río de montaña, como los ríos que atraviesan los páramos, leyendo de experiencia vital en postales rigurosas, espléndidas".
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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La ausencia de los mundos asimétricos

Por: Ruth Gutiérrez Álvarez | Fecha: 2022

La ausencia de los mundos asimétricos se presenta como un diario. Un diario de poesía descarnada que se adentra en las heridas de la vida, a veces incurables, y en la incomprensión por un mundo que duele y defrauda. Un diario en cuyas páginas se vierte la forma íntima y singular de la voz protagonista de pensar el amor, la pérdida y la muerte. Un diario que es retrato, que es radiografía de una joven que toma conciencia de sí misma y al mismo tiempo de una sociedad que se ahoga en su propia violencia, lo que lo convierte en una indagación compleja y profunda sobre los lazos entre el entorno y el individuo, el conflicto entre el deseo y la razón, y las tensiones entre la sacralización de la realidad y del ser y su intento de desmitificación. Un diario donde la integridad de la mujer, así como los excesos que amenazan con destruirla, se sitúan en el epicentro de su escritura.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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  • Crítica

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Los Locos - N. 20

Por: | Fecha: 20/08/1868

ouos. SEl\1. l. ,rale 6 reales. Bogotá,20 do agosto do 1868. NUl\1. 20. Vale mellio real. 11 A un sér prosaico unida, 1 1 lenel' que sufrir sus torpes celos. ¿Do fué aquella dulzura CU RACIO sAPo-pAnCA. De la que yo esperé paz i ventura ? Ahora pocos dias llegó un hombre :' ¿Dónde la poesía eofermu llo erisipelo, donde una abuela, 1\ Que al hombre de mis SUCllOS rodclaba 1- de esas que en los pueblos sc llaman I i Pl'ootO el cncanto acaba yeruateras, con el fin de pedide un rc- De las mas halogüeiJas ilusiones! medio pal'll la enfcrmedad que podecia. I El ati Idado amantc de otro dia i que por cierto tenia una picrna muí j Hoi tieuc sabaflOues !! inOamada. La bucna ,·i{'.io, le mondó ll)adece jaqueca, entl'flI", le vió i le dijo: 1 no apl'ecinndo mi earillO, mira -V~~ra usted, seilor Jos~, coja un I Lo mismo que un ballieca sapo i frótese con él bien la pierna has- A todas las demas : yo COIl su cam, ta que se ponga colorado el buche del I Ceñuda siempre, sin cesar tropiezo : snpo, i IUl'go rórrese bien la pierna con I En si estci yo delante no repara tlOa bayeta. Para roncar, beber, dar un bostezo -El' homhre exclamó ... con un snpo? ] hasta comel' garbanzos con cuchara. -Sí, SCiJol', con un sapo. I Solo me resta en tanto -1 eso I'S bueno? I Vertel' inútilmente amargo llanto. -Magnffleo, suprl'Íol', dijo la abuela. ' jAi de mí, desdichada! - Cobal : ahora caigo en cuenta, elijo iQué triste es sin ¡¡milI' estar cosod a! cl hombl'c, quc el Estado de Cundioa­marca dcbe padecer la misma enferme· \ dad que pade7.co, porque hace ffiurho tiempo que lo están sobando eOIl un \ sapo; y¡¡ debe tenel' d SflpO el huche eolOl'ado, i ya debia ('stor el Estado forrado ell bnyrtn. En fin, voi a hacer­me el remedio; el tl'abajo será cOj('l' el : sapo. POCAS PI" AS, FASE TERCERA. Ya te perdí. Desde la tumba fria l\lándame un heso de tu labio helodo Que ponga fin 11 la c),.istcneia mía 1 me lleve a tu lado. i Ah, dulce bien amado, Solo noche sin tin, sueilo profundo Es para mí, sin tu cariiío, el mundo. I Tú que tan noble, bueno, jrneroso TRES FASES DISTINTAS, Soltcra, casada 1: vi1Hla. FASE PEDrERA, Es diguo de mi omol'. Su altiva frente En que mil pcn amientos ele\'ados Se aJi tan si Ll ce ¡U'. SU continente Jentíl como nin guno, i sus rizados 1 abundantes cabellos, l ·'uiste, mas quc amOl' mi tmico amigo '1 Baja del cielo i lloraré contigo. I Jamas te olvidaré, de luto eterno , Vestida para siempre el alma mia, Huiré la luz del dia, I en tanto nos unimos en la gloria Consagl'ul'é mi llanto a tu memorio, jTl'iste c , fortuna impía, Ser viuda, siendo jóvcn todavía! S,)n pulidos destellos I Del alma unsiosa,queirupnclente esprra, \ j Ah, qué t¡'iste es nmar i ser soltera I Rcsumen. Pensando de esta manera Que acabamos de leer' F.\S Il s:;.r;UiXDA. ~.l a eslo llaman amor? DiO:ide los ciclos! asar loda mi vida ¿ Cuando es feliz 1.1 mUJer ; 'iuda, casuda, c. bollera? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -------K~~------------~~-.7TI~7UTIUT¡'(~)~,~,------------------------~ ¿ SERÍA UN CINCO? CUENTO FANTÁSTICO. ' Bcferirtr., carísimo lector, por qué causa me hallaba sentado no ha muchas noches a la mesa de un modesto café con cierto sujeto, cuyo humilde aspecto exterior contrastaba con sus distingui­dos modales i expresiva diccioD, sería ajeno a mi propósito de relaturte la his­toria de un acontecimiento de su exis­tencia, que escuché con gran intcres, i que procuraré repetirte, si no con su mismo estilo, rico en coneeptos e imá­Jenes, con la exactitud al méuos que mi memoria permita, seguro de CJlIe, corno yo, cncontrarás al lado de lo extmor­dinario mucho de ele, ado scntimiento moral. dazo dc mis entl'uililS, que yu IIUbi('1'1I cubierto con las tel3s de mi COl'ilZOn, 1 cuando estallaba en mi prcho esta torrnentil de, dolores, i el deolúnio trn­tador del lujo se o[¡ ccia antr. m í con : todo su insolente desearo, i vt'ía nuzal' l/lrgas hileras de calTuajes l:enos de po­derosos .... i contemplaba esos drpó­I sitos de los mas raros i espléndidos productos de lil industria .... i tantas mujeres agobiadas bajo el peso de los I brillantes •.. , i tantos niños ('ubiel'tos I de blancas pieles i sua"es terciopelos ... i esos palacios suntuosos, donde SI' que­I roa el ámbar i se prodiga cloro .. , . I donde se celebran ,cspléndidos f~stines i saraos. , .. no se .. , . pero hastll l'I I crimen se justificabll a mis oJos, ni a es\:' prec'io podia rodear a los mios de .c­Suprimiré alguuos pormenores de I meji.lules comodidades .... a los mios, que podrás hacerte cargo sabiendo que que eonsumiau su ,ida en una miscl'a­su padre perdió, en jugadas de Bolsa, I ble bohardilla, yertos de frio i desnu­un capital considerable, quedando el I dez, i extenuados de hamble. hijo huérfano, sin mas bienes que una I Pues bien: yo no eometí ese l'I'fmell. esmerada educaeion i el recuerdo de su I i a í, hora por hora, conté una ell'l'ni­pasada fortuna; pcro con el cauclal de dad de sicte años. ambiciones que bullen en una cabrza Ni un momento, sinrmbal'go, se "par­de 25 años, i con un amor inmenso há- tó de mi imajiuacion I:l tenaz idea de cia uua mujel' hermosa i pobre, que al poseer una fortuna: jamils dejó de rom­unirse a él le proporcionó la dicha de I mo,erse mi alma al halago de tan se­ser padre de la mas linda criatura que ductora erperanza. ¡ Cuántas veces de~­se ha mecido en el earillOso I egazo ¡ pues de mis tareas, consagraba todas materno. mis facultadas ~ para ellcontrar los mc- -Mi posieion en el mundo, me dería, dios de conseguirlo I Ln las alta~ horas era poco envidiable pOI' ciertv, célua- de la noche, en medio del silencio que lIero. Amaba a mi esposa i a mi hija, solo interrumpia la tl'auquila respira­con la entrañable pasion que llCS ins- 1 cion del inocente sueüo de mi hija, i la piran aquellos séres a quien delemos anhelosa del insomnio de su madre, yo los únicos instantes de felicidad quc me internaba cn el re\'uelto laberinto hemos disfrutado cn la tien:a, por los de mis meditaciones, pidiendo a mi pen­que sufrimos solamcnte una vida odio- I samiento un hilo que, como el de Ariad­!> a en Otl'O concepto, i por quien hemos na, me librase de las angustias de mi hecho continuos i dolol'os:Js saCrificios. ¡ desgl'aciadil suerte. Pero ese amor era al mismo tiempo mi I I Ser ricos 1 .... i mui ricos ! .... todos tormeuto, Yo podia habituarme a la tellemos el mismo aran; pero en uoos miseria en CJue me colocaba el ploducto es mas vehemente que en otros el an­mezquino de mi penoso trabajo mnte- helo. En la esfera de los bechos, el oro .. ial: pero jamas, sin estremecerme, no significará acaso para algunos mas veia con:lenadas a ella dos personas tan que la posibilidad material de llenar el queridas; ni aquella frente de madre ancho círculo de sus necesidades físicas; marchitarse de dia eu dia al fucgo de pero para otros, e11 el órden moral, ser !>us pensamientos sobre d porvel:ir de ricos es subir el postrcr escalolJ de la su hija, ni en\'uelta:> el) rnberabll:s \¡il- humana glandu.é1; CI; rl tItulo para rapos las deliradas caroes de aquel re- cX1Jir de la socicdad la adulaciou, que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L(),~ LOCOS. hace un ídolo de un hombre; es el de-II pestnd que, empujnda pOI' el aquiJoD de rerho a JI1 .obcrbia. ('sa embriaguez del las revoluciones, debra conmover en sus orgullo. Las riqUl'UlS rrfinnn coo los cimientos el edificio político. Los fondos ~oecs In sensibilidad, ensilllchan las es- I subian i los especuladores arrojaban a feras de la Ill1turnleza, haceu mas euér- I manos 11«:\1as sus tesoros parl1 aprove­jiea la voluntad, i sublimando el alma e lar aquella alza extraol·dinal'ia. En su en e~los tres conceptos, dr anollan e:'tlculo miope no eomprendian que se­llUestro sé.' i eleyan la individunlidad mrjante rxeitacion, tnl plétora mercan­humana. til denunciaba el período de invasioo Pum conseguirlo, con la poderosa de la eufl'l'medad social. Jugar entónces fuerza de ulJa reílexiou excitada pOI' el a la baja se hubiera califirado de un cjercieio, i con la incontrastable srgu - delido, í mas si el que lo hiciese era, ridad que da 01 pl'incipio filosófico a I como yo, desconocido entre los sobe­la co ls('('uentia lójico, meditaba yo so- ranos del crédito; i, no Jo dudeis, de bre las nltlls cuestiones pobtico-sociales, I ese modo hubiera bastado un millon, III'~nndo a determinal' la marcha de los algunas opel'uciones í dos ailOS pora acontecimientos pl.blicos, í pudiendo hacerme dueúo de una fortuna incal­prrsnjiar, c()n admirable l'el'teza, el I'e- culable. sulti1do preciso de los sucesos que prc- El demonio de la codicia habia cla-g(' lIciaba. I vado sus gaITas en mi cOJ'nzon, i desde ¿ Os admirais? •.• Pues ya, rn entóoces se lo abandoné por completo. n ... dos medws viejas. .1. 1\1. DECRETO E.JECUTrVO. Un decreto como pocos Se acaba de publicnl' I\fnndando al punto enjaulnr Sin distinciOI1 a los loro s, 1 eso pOI' qt:é ? Yo no lo sé. Hni oh'a disposicion Dictada pOI' el Concilio : Ql\ien no tenga domif'ilio lnclll'l'e en excomunion, Tanto ri gor? Sí, mi seilo l', Unn Iri de b Asamblea Será del tenor siguiente: Sel' ciudadano no int rntc Quien propietariu no sca. Lucidos estamos! Sí, sellor ; veamos. Para no se r enjoulados, ni incurrir en excomuniones, ni perdel' el derech o de ciudadanía, hai uu eficllz remedio, qu e consiste en comprar una casa mui ba rata que se ha acnuado de construir cu la cUCldra siguiente de ia Carnicerí a distante tr es cuadras de In plnzn de mercado, cuatro de San lictol'ÍllO ¡siete de la plaza de llolÍ\'a r. El señol' Nicolas Ponton proporcionará los drtal1rs que se pidan acerca de precio, &e . &c . Toda mi atendon rstába suj eta a In operacion que practicaba. Co rrirndo mi mano desde el millal' a la unidad iba descubriendo despacio .... mui nes-pacio ... los guarismos de::l bill ete, i lo s I LOS LOCOS. compnraba con los que en su lugar I Se publican todos los jllé\'cs, El nú-correspondiente áparecinll en la lista. I mero suelto vale medio ,'eal. Ln suscri· U U I cion pOI' G meses o sean 2·1 lIumeros de no .... I no, a ' 1 pdjinas, vale seis ?'eales. Se reciuen Tres ... . l TI'es ! rl1 Bogotá, en la imprentn de N . Pon· Otl'O t!'es .. .. ¡Tres! ton i Compailía, j en lo s Estados en las Trece mil trescientos .... l Trece mil 11 aje~~~: de La Pren,5a i El Il,oyar. trescientos ! f~~.No se ,admiten suscntorcs de gorra 1lI al fiaao. ,:;;lJ En la misma centena babia fijado' la ....,...,..,.,.~.~~..,.""...... .~."..,..".".J'..-...r..,.., s.uerte su gran premio. (Concluirá.), Imprenta de Nicolas Ponton i compañiCl, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Los Locos - N. 20

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La bestia del corazón

Por: Herta Müller | Fecha: 2010

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2009 Un grupo de cuatro amigos que se resisten a ser anulados por el sistema, ven en el suicidio de Lola, una joven estudiante del sur de Rumanía que intenta escapar de la pobreza durante el régimen de Ceausescu, una razón para continuar resistiéndose. Porque La bestia del corazón nos habla de la resistencia que se ha de tener para que no destruyan nuestra individualidad. Y habla también de la corrupción y la asimilación social, de la violación de las normas, del hastío del mundo, de ser «un error para nosotros mismos». Herta Müller nos describe en esta sobrecogedora novela, llena de poesía, una sociedad que excava su propia tumba a través de la supresión y de las privaciones materiales: «Si nos mantenemos en silencio, nos odiamos a nosotros mismos. Si hablamos, nos volvemos ridículos».
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros
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La bestia del corazón

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El Circo de la Rosa

Por: Betsy Cornwell | Fecha: 2020

Nívea y Flama han nacido de la misma madre y todo lo que conocen es el circo. Nívea tiene el pelo blanco como la nieve, y Flama, rojo como el fuego. De la autora superventas del New York Times llega un retelling del cuento Blancanieves y Rojaflor, de los hermanos Grimm, en el que dos hermanas adolescentes deben enfrentarse a extremistas religiosos en un mundo de inspiración steampunk para salvar a la familia que las ha criado. El Circo de la Rosa mezcla prosa y poesía para recrear el mundo de Esting con una ambientación envolvente e inolvidable. Contiene representación lésbica, trans, bisexual y NB. "Esta exploración creativa de los temas de la familia que elegimos, el autoconocimiento, el amor y la tensión entre los opuestos es tan actual como imperecedera. Impresionante." Kirkus
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros

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Antología íntima

Por: Hugo Salazar Valdes | Fecha: 2010

Hugo Salazar Valdés nació en Condoto, Chocó (1922), y murió en Cali, Valle (1977). Hizo estudios literarios en Popayán. Vivió en ciudades del sur de Colombia, como Cali, Pasto, Buga y Tuluá. Pasó sus días entre los libros, "sustanciándome de su sabiduría", segpun sus palabras. Se jubiló como docente. Fue subdirector de la Biblioteca Nacional y director de Cultura Popular y de la revista del Teatro Colón. La presente antología es un inventario literario realizado por el propio poeta, poco antes de su muerte. Es una revisión minuciosa y crítica desde sus primeros poemarios de finales de la década de los cuarenta, hasta los últimos de los años setenta. Si bien en sus incios fue influido por el piedracielismo, pronto hizo un giro hacia el verso libre y el lenguaje rítmico y sincopado de la poesía afroamericana. Además de su pasión por "Don Quijote", sus autores favoritos fueron Luis de Góngora y Argote, César Vallejo y Nicolás Guillén. Su obra canta al mar, a la selva y a sus pobladores negros. Este mundo es su marca, tal como lo señala en el prólogo Fabio Martínez: "Mundo que lo distancia del centro para convertirse en un poeta excéntrico, que lo emparenta directamente con la poesía afrodescendiente inaugurada en el continente americano por Candelario Obeso, Nicolás Guillén y Luis Palés Matos. Mundo que servirá de rito de pasaje entre la invisibilidad del negro y el universo de lo visible".
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Escarlata desatada

Por: José Ramón Pardo Congel | Fecha: 2019

Este libro que tienes en tus manos es mi segunda incursión o quizá ¿intrusión? en el género literario de la poesía, a la que a veces maltrato con ripios y otras rindo culto con sutiles metáforas impostoras. Porque sí, los poetas somos unos impostores, de lo cual ya se han dado cuenta muchos autores y yo no me corto en advertirlo en las primeras páginas del libro. Desde la sima de dicha impostura me elevo a lo existencial, a lo pretencioso, a lo amoroso, a lo erótico, a lo místico, a lo grandilocuente. Y dirijo una mirada que puede ser tierna o implacable a la galería infinita de tipos humanos que son, más que tipos, arquetipos. Y más que humanos, sobrehumanos. En mis poemas hay espacio para el humor, que puede rozar, atrevido, los límites de la bestia chabacana. En el lado contrario, otro espacio para el misterio, la zozobra y la incógnita. En unos, querido lector, reconocerás a ti mismo o reconocerás a los demás. En otros, te quedarás algo desconcertado. Al menos, eso espero. El compromiso que he adquirido contigo es no defraudarte. Tu intuición te ha llevado a elegir este libro y rozarlo con tus manos. Que tu osadía haga lo siguiente...Llevátelo.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros

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Argolis

Por: Roger Santiváñez | Fecha: 2021

Roger Santiváñez conoce el secreto. Cada mañana recorre la ribera con su cuaderno bajo el brazo. Ausculta en la respiración del río su propia fluctuante emoción. Entre las páginas suma cada tanto una flor silvestre y ese gesto antiguo devuelve el recuerdo de un instante de belleza en otra orilla y otra tierra. Notas del si mismo: Sólo sé que poesía es mi existencia. Las palabras arden virginalmente en el cuaderno íntimo. Reminiscencias habla el agua, de otras humedades pues el encuentro del amor es una celebración que recorre todos los poemas de Argolis como invitación sublime y renovación de la más recóndita entrega, virginal y candente. Para el amor se tiene que/ abrir el corazón. No hay/ otra válvula de escape/ al síndrome de la Realidad. Fugacidad es la palabra que liga una estación a otra, crecientes y bajantes del río, sonidos o la dicción exquisita que brinda a solas el terso marear. Así es Argolis, el largo viaje del poeta en busca de si mismo. Otros ríos, el Rímac cuya orilla...
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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