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Se encontraron 3142 resultados en recursos

El destacamento, al regresar de su arriesgada expedición de descubierta, no volvía de vacío: traía un prisionero, y era nada menos que un oficial. Venía suelto, arrogante y despreciativo, fruncido el rubio ceño, contraídos los labios juveniles por una mueca colérica, como si retase a los que, sorprendiéndole en la avanzada, le habían cogido casi sin lucha, sin darle tiempo a una defensa leonina. Ni aun preguntaba adónde le llevaban así; seguro estaba de que no era a cosa buena, porque ya conocía de oídas la siniestra fama del Zurdo, el cabecilla en cuyas garras había caído, y como no esperaba...
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Belona
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Al anochecer
En la vereda solitaria se encontraron a la puesta del Sol los dos hombres del pueblo. Venían en contrarias direcciones. El uno regresaba de dar una ojeada a sus viñas, que empezaban a brotar; el otro había asistido, más bien curioso, al suplicio de cierto Yesúa de Nazaret, y bajaba de la montañuela para entrar en la ciudad antes que los portones y cadenas se cerrasen. Se saludaron cortésmente, como vecinos que eran, y el viñador interrogó al ebanista: — ¿Qué hay de nuevo en la ciudad, Daniel? Yo estuve abonando mis tierras, que la primavera avanza, y he dormido en el chozo la noche anterior....
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Platero y yo
I. PLATERO Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. . . Lo llamo dulcemente: "¿Platero? ", y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal. . . Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina...
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Federico y su tiempo
España llevaba ya demasiado tiempo en la cuerda floja, con dos bandos enfrentados extremando sus acciones y utilizando el asesinato como arma política. Federico pensó, en medio de esa terrible situación, que si se iba a Granada estaría mejor. Necesitaba creer que allí, tanto él como su familia, estarían protegidos. Al fin y al cabo había mucha gente que los querían y los podrían ayudar llegada la ocasión. Sin embargo, nunca pensó, ni él, ni nadie, que esos bandos estaban formados por personas que ya llevaban tiempo acumulando odios y envidias. Ya tenían el motivo, ahora solo necesitaban la ocasión....
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El secreto del linotipista
Pablo Martín es un joven de veinticinco años, antiguo expósito del orfanato provincial de una capital del norte. Después de una infancia de abusos, Pablo accede al seminario con el sueño de conseguir un puesto prestigioso como ministro de la iglesia. Todo se trastocará cuando llega el momento de la ordenación sacerdotal. No consigue encontrar una familia respetable que lo represente ante la curia eclesiástica, ni tampoco dinero con el que poder conseguir algún tipo de dispensa papal. A partir de ese momento, Pablo ha de enfrentarse al mundo como un ser torpe que no sabe orientarse en él. Se iniciará...
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Media docena de rosas marchitas
Seis mujeres, seis relatos, seis ángulos de la realidad de las mujeres españolas. Amas de casa, trabajadoras, amantes, madres, pilares de una sociedad que todavía el hombre se empecina en hacer suya. Seis vidas anónimas, seis retratos, seis razones para reivindicar el universo de de la mujer. Rosas marchitas en un mundo que es, y será, de la inteligencia femenina.
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Sombras de luz y niebla
Cuando desvirguen este libro y penetren por sus páginas encontraran una especie de coctelera con distintos ingredientes. El tiempo, que como un esqueleto lo sostiene casi todo, y hace pesas con el presente, con el futuro, e irremediablemente con el pasado. Yo les voy a acompañar y hasta coger de la mano. Estoy ahí dentro. Siempre escribo de cosas que me importan, de cómo rueda la vida; pero sin apostillar del todo cómo podría girar. Algunas cosas que visten de cierta manera un esqueleto son la familia, el pasado y tus padres. El presente con una hija adolescente, un gato y un perro que tienen por...
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Fragmento de la obra Se les ocurrió aquella noche a los moradores de la quinta de los Granados comer, o mejor se dijera cenar, al aire libre, instalados en la glorieta del jardín, alumbrada por un aro de bombillas eléctricas. La idea era, a decir verdad, encantadora. En latemplanzade los últimos días de septiembre; en aquel clima deLevante, con la deliciosa humedad ligera de sus noches; con el olor ajazminesy a rosas no agostadas, porque el riego conservaba su vida; a la luz de laLuna, que emperlaba con tonos nacarados el jardín, parecían doblemente gustosos los manjares, servidos como en el...
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La última fada
CuandoTristánde Leonís, Caballero de laTabla redonda, eIseola Morena, reina del país de Cornualla, hubieron exhalado a un tiempo el último suspiro (siendo muy ardua faena el desenlazar sus cuerpos estrechamente abrazados), al pie de un espino cubierto el año todo de blanca flor, en las landas deBretaña, país deencantamiento, se celebró un conciliábulo de fadas para tratar de la suerte del hijo que habían dejado los dos amantes. No vierais, por cierto, cosa más linda que el tal espino. Laalburaque cubría enteramente sus ramas estaba rafagueada de un rosa muy sutil, y el viento, al agitar su follaje,...
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La sirena negra
La sirena negra, deEmilia Pardo Bazán, relata la historia de Gaspar, unaristócratamadrileño obsesionado con la muerte que vive atrapado en la autocompasión, suneurosisy su desprecio a la humanidad. El argumento da un giro cuando Gaspar acoge a Rafaelín, un niño huérfano de una madre de reputación dudosa y se convierte en el centro de la vida de Gaspar. Pardo Bazánescribió esta novela con sesenta años. Edición de referencia:Madrid, Espasa Calpe, 1981.
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