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Con la frase Poesía.

  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  El reino de la fantasía

El reino de la fantasía

Por: Beatriz Boria Julián | Fecha: 2015

En un país muy lejano, en el corazón de la inocencia, descubrimos veinte historias entre las cuales, tres son poesías llenas de una ternura muy especial, con las cuales podemos soñar con un mundo mágico en donde los sueños pueden convertirse en realidad.Dentro de él encontramos un matrimonio, que un día trabajando, encontraron un jarrón que estaba encantado. A una gata llamada Maty que su defecto era la comodidad; un gusano aventurero, al que le encantaba pasear; una princesa a la que le pirraban los animales y la naturaleza, desobedeciendo sus quehaceres del reino; un perro que su sueño era poder trabajar como cartero... En este mundo encantado en donde lo irreal se convierte en realidad, podemos leer estos bonitos relatos, con los que disfrutaremos al máximo en un mundo de ensueño...
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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El reino de la fantasía

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Imagen de apoyo de  La Patria. Suplemento literario

La Patria. Suplemento literario

Por: Armando Solano

Desde 1915 y hasta 1917, el periódico La Patria editó el suplemento literario dominical La Patria Suplemento Literario, que estuvo a cargo del político liberal Armando Solano y bajo la redacción de Roberto Liévano. Era una separata compuesta casi siempre por ocho páginas, cuya portada estaba encabezada por una ilustración o grabado de una figura cultural o literaria nacional o internacional. Algunas de las figuras que publicaron en el suplemento fueron: Henri de Regnier, Olavo Bilac, Ismael Enrique Arciniégas y José María de Heredia. En esta separata predominó el ensayo literario y la poesía con piezas de Rubén Darío y Delio Seravile, reflejando la inclinación por el modernismo tanto de Solano como de Liévano.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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La Patria. Suplemento literario

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  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda

Por: Antonio Gamoneda | Fecha: 2008

Las experiencias de Antonio Gamoneda , por Diego Doncel ; El animal de la memoria , por José Luis Puerto ; Manos de tierra , por Fernando Castro Flórez ; La muerte, y su hermano el miedo: la edad de Antonio Gamoneda , por Ildefonso Rodríguez ; Sublevación inmóvil , por Juan Carlos Mestre ; La expresión de un deber desconocido (Poesía y conciencia en Blues castellano) , por Juan Carlos Suñén ; La travesía del silencio (Pasión de la mirada) , por álvaro Valverde ; La realidad plástica en Descripción de la mentira , por Antonio Ortega ; Un ejercicio de comparación: Lapidario y Lápidas , por Miguel Casado ; Desnudo ante el agua inmóvil , por Jorge Rodríguez Padrón ; Sobre Nazim Hikmet, los negro spirituals y mi Blues castellano , por Antonio Gamoneda ; Bibliografía.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
  • Etiquetas:
  • Autor español
  • Premio Cervantes
  • Temas:
  • Autores españoles
  • Literatura española

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Antonio Gamoneda

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Cruce de lenguas

Por: Kathya Araujo | Fecha: 2007

"Crónica, política, fotografía, cine, sociología, filosofía, crítica literaria, performance, psicoanálisis, educación, feminismos, movimientos de minorías sexuales, poesía, ensayo, heteros, bi, homosexuales, trans, academia, activismo, es precisamente esta multiplicidad la que justifica el título de este libro: Cruce de Lenguas. Se trata de lenguas que no se someten, que se tocan, que se entremezclan y se repelen, que son extensas o breves, que dialogan o se encierran, que obligan a producir nuevos soportes y admitir nuevas combinaciones. Respetar el cruce de lenguas, intentar no someterlas, ha sido una ambición en la generación de esta publicación. Es, sin duda, esto mismo lo que aporta a la diversidad con la que está constituida.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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Cruce de lenguas

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  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  Si me quieres escribir : canciones políticas y de combate de la guerra de España

Si me quieres escribir : canciones políticas y de combate de la guerra de España

Por: Maryse Bertrand de Muñoz | Fecha: 2009

Maryse Bertrand de Muñoz, hispanista canadiense y catedrática emérita de la Université de Montréal, comendadora de la Orden de Isabel la Católica y especialista en la literatura de la Guerra Civil española, ha publicado un gran número de libros y ensayos sobre la novela, el teatro y la poesía de dicho conflicto en editoriales y revistas europeas y americanas. Recientemente ha editado el volumen "Romances populares y anónimos de la Guerra de España" (Calambur, 2006). "Si me quieres escribir" recopila, en sus textos y variaciones, un centenar de canciones españolas y extranjeras de los dos bandos enfrentados en la contienda española de los años treinta. De unas cuantas se ofrecen sus partituras y, para completar el conjunto, se incluye un CD con unas treinta canciones y un libreto.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Música

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Si me quieres escribir : canciones políticas y de combate de la guerra de España

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  • Exclusivo BibloRed
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El Formosa

Por: Luisa Futoransky | Fecha: 2010

Entre sus múltiples acepciones, Formosa es un barco que traslada inmigrantes, una provincia, una promesa, una canción. Siempre en los márgenes, generando poesía con generosidad, la novela de Luisa Futoransky implica también múltiples miradas, maneras de sostener el mundo, dialogarlo y encarnar los muchos nombres que la sensibilidad y la inteligencia, la diversidad de intereses y el talento para cumplir objetivos le vienen destinando. El Formosa además es una cita con los 60: la mejor flor. La música, la época, la lucidez y el fracaso: porque el éxito es siempre una instancia ajena para el íntimo cabalista que hay en los tantos nombres que domina Luisa Futoransky en El Formosa: Luzdivina, Lagor, La Fuerointerno, Pichi... un estremecedor abanico de primeras personas, sin perder nunca el hilo ni la pasión.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
  • Etiquetas:
  • Autora argentina
  • Temas:
  • Autores argentinos
  • Literatura argentina

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Imagen de apoyo de  Inventores de la paz, soñadores de Europa : Siglo de la Ilustración

Inventores de la paz, soñadores de Europa : Siglo de la Ilustración

Por: Francisco Javier Espinosa Antón | Fecha: 2013

El Himno a la alegría de Beethoven representa hoy a Europa. Al músico alemán le había impresionado la poesía que sobre la hermandad de todos los hombres escribiera un Schiller emocionado por los pensamientos de Rousseau y Saint-Pierre sobre la paz, la unión de Europa y la fraternidad universal. Este libro narra esa y otras historias de personajes fascinantes que en el siglo de la Ilustración querían construir una paz que no fuese una mera tregua, sino para siempre. Así escribieron proyectos de paz en los que diseñaron una Unión Europea y unas Naciones Unidas, instituciones capitales actualmente. Esta obra está dirigida al lector medio, aunque es fruto de una investigación paciente y minuciosa sobre libros del XVIII, algunos muy poco conocidos.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Historia

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El simbolismo del toro

Por: Mariate Cobaleda Hernández | Fecha: 2002

Este libro se presenta como un completo y riguroso estudio qeu vertebra el contexto cultural en el que aparece enmarcada la Corrida de Toros. Para ello, hace un repaso por las antiguas religiones taurinas y solares de la Meridionalidad, y desentraña el simbolismo de las principales fiestas de toros, populares y españolas. Analiza, además, las obras cumbres de la pintura, de la poesía, de la novela, del teatro o de la música, que han encontrado en la Tauromaquia el tema de inspiración.Aborda el carácter antropológico de la lidia desde varios aspectos, como la dimensión ética, el simbolismo erótico de la tauromaquia, o el sentido religioso o sacrificial implícito en la lidia. Y todo ello, para intentar adivinar la estética más espiritual y sublime del arte taurino.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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Ensayo sobre el pensamiento reaccionario

Por: E. M. Cioran | Fecha: 2000

Ensayo sobre el pensameinto reaccionario'' es una recopilación de textos que poseen un denominador común: todos versan sobre la personalidad de algunos de los escritores que más han interesado al extraordinario pensador rumano. Desde el ultraconservador Joseph de Maistre -el ''gran genio de nuestro tiempo, ¡un vidente!'', en opinión de Baudelaire-, que le sirve de pretexto para hacer un lúcido análisis del pensamiento reaccionario, sorprendentemente actual, hasta ima figañvosoçpm de Leopardi, pasando por el ajuste de cuentas que lleva a cabo con Valéry, el denso comentario a la poesía de Saint-John Perse, los agridulces comentarios sobre Scott Fittgerald o los espléndidos retratos de Beckett, Borges,Michaux, Gabriel Marcel, Mircea Eliade o María Zambrano.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Filosofía

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Imagen de apoyo de  El Cóndor: periódico literario - N. 6

El Cóndor: periódico literario - N. 6

Por: | Fecha: 31/07/1870

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SERIE I. ESTADO S. DE ANTIOQUIA. NUM. 6.' ;::t::~ ::=:::: :::::::::::::::::::::-=~ :: :: ::::::::;: ; :::::= ::::: =::::::=:::::::-=:::::::::: ::: ==-= -= ::::: ;;;;::; :::: =:=A:: =:::=:::;::: '=" EL CONDOR. MEDELLIN, 31 DE JULIO DE 1870. LA DUJtKB T4LAI LE1'•.&.B. ;. pre nueva, vibrante, conmovedora, hasta. que La mujer, por la delicadeza de su cons- ~llega á ser De Stacl, Espinosa, Avellaneda. tituoion física, por sus altísimas dotes mo- l Hay una poesía elevada que convence en ralea, por la superabundancia del sentimien- { vez do conmover; que reviste con una au­to, ese eterno inspirador del almo. humana, ( rcola deslumbradora los hombres y los he­puede recoger coronas en el campo de las i chos pasa~os; que de~pie;ta la indiguacion, letras. ) el desprecio óla admn·ao1on por los perso· Desdo Safo, la inspirada cantora del pa- { najes que describe. ganismo, hasta Teresa de J esus, la poetisa~ Hay otra poesía que pinta la naturaleza JnÍStica del cristianismo; desde la poesía ~ COn los bellos colores de un campo verde, mundana, del amor terreno que solo a13pira ~ el cielo poblado do estr ellas, la luna con u á una recompensa en la. vida, hasta la poesía } melancólica belleza, 6 el sol armado con los hija del amor purí imo de Dios, que sa ele- ~ eternos ardores de su luz. va sobre las miserias del mundo hasta lle- { Y hay otra que hace nacer en el alma el gar en sus éxtasis al trono del objeto ama- 1 sentimiento del amor, que despierta con su do y en intensidad hasta mas allá de la ! entonacion tantas fibras que estaban en re­tumba; todos los cantos femeninos, desde ~ poso~ que canta la pasion con sus temores y el que se eleva al borde de la. cuna del niño~ sus esperanzas, sus recuerdos perfumados y hasta el que tiene sus aplausos en los liceos ~ sus santas alegrías. y en las academias, guardan un perfume á i Pero ninguna do éstas iguala á la poesía que no pueden aspirar loa mas delicados ! de una mujer: es que tiene unos giros ta. n poetas. ! dulces , tan extraños, tan sentimentales, tan Es que el senti~iento que anima. el alma :: delicados, que el hombre nunca llegará á. de la. mujer y que mueve las cuerdas de su ~ igualarlos. lira es innato en ella. ~ La mujer en sí misma es una fuente de En van.? tratará. de igualarle el hombre: ~ poesía.: p~r el~a cantaron los mas grandes la razon fr1a. se elevará, del fondo de B\1 en- ¡ poetas, é msptrados por ella lograron q'q.ó tusiasmo y secar~ su inspiracion audaz. \ su nombre se salvara del naufragio del ol- Sus cantos, aun los mas ardientes, aun los \ vid o que acompaña todas las obras humanas. que sean el fruto de la. inspiracion que mas { * se eleva, tienen un sello especial: el sello ~ * * d~ la razon que refrena. y q ~e tra~a. de me- ~ N ?estra literatura ha t~nido mas fJ.Ue la dulo todo con su exactitud mgémta.. : de mngun otro país amencano poeti sas de . La poesía. femenina es mas libre en sus ~ gran mérito. ' giros, mas dul?e, mas senti~1ental. ( En las antiplanicies andinas por donde Desde el gnto .~e alegna que lanz~ la¡ corre perezoso el Funza, acariciando con sn madre. al ~er ~1 htJO de su amor, va sub10n- ~ suave murmullo la sabana de Bogotá, pul ­do en mspuac10n hasta entonar esa poesía ~ só un dia. su lira una mujer. El amor la sin igual que se encierra en el canto de la~ amistad, todos los afectos del alma. que cdns· cuna. . . . ~ tituyen la mas bella corona de la mujer, Y va sub1endo cou una entonnc10n s1em· ; encontraron en su laud gra.tísimos acentos , Digitalizado ¡>orla Biblioteca Luis Án el Aran o del Banco de la Re[.!ública Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 42 EL CONDOR .. Mas tarde, quizá. los desengaños del m un· ~ SEÑORES REDACTORES DE "EL CONDOR ". do hicieron callar esa suave melodía, que ( A dios. La ausencia ni la distancia serán despues volvia á tomar nuevo aliento para ~nunca un inconveniente para. que yo deje elevarse á. la contemplacion religiosa. Los } de sentir siempre y con el mismo poder, el santos éxtasis de su alma están pintados en ~ noble afecto que ustedes me han proporcio­fiUS últimos cantos, llenos de uncion, de ~nado la fortuna de inspirarme. Medellin belleza y de .fe. ' . . ~ cou todo su egoísmo, con toda su insociabi- En ese mtsmo suelo hay otras htJas pre- ~ lidad con todo su entrenamiento del poder dilectas de la inapiracion; al empezar el ca- ~ mon~tario, ha sido para mi una sociedad mino de la vid~, llenas de confianza e~ el ~ accesible, hospitalaria y benévola. Sien.to porvenir, sonriendo ante lo desconomdo, ~ dejarla; pero ustedes, como los demas dts­puesta la mano pura sobre su corazon, ento- i tinguidos caballeros que se han dignado nan esa grata poesía del alma que conmue- ~ honrarme con su amistad, deben estar se­ve y arranca simpatías. t guros de que uo es estéril el campo en que Llega otra edad de la vida e que la· f han sembrado. poetisa que soñó felicidad; halla en su ca- ~ JoB G. Tu ANA. mino espinas. Eutónces enluta su lira óla) C l .é l t 'b M d Ir 22 de suspende, como los poetas d~ S ion en ~erra- ~ O?- r P1 en e es rl o - e e m, extraña, del sauce melanoóboo que s1mbo- t JU 10• liza los recuerdos. ~ .. . ~ * * ~ En este montañoso y bello pa1e, en don· ! de las mujeres tienen la purez de costum· { brea y la belleza de las hebreas, en donde i el hogar es una fuente de poesía y la vid } domé tica un idilio; en donde los paisajes ~ animados convidan la contemplacion de ~ lo grande, de lo bello; en donde el .. spíri- ( tu adivina mas allá de los horizontes que ~ rodean la comarca, un mundo lleno de ma· ~ ravillaa; la inspiracion .fecunda y la ent?· i Dacion de nuestras poetlBas debe tener ah- ~ mento, y dar por resultado mas ~ellos ~ias ~ á nuestra literatura, y á la patr1a altís1mo ~ renombre. ( Excitamos, pues, á nuestras paisanas pa- ¡ ra que dejando la timidez propia de su ~ , sexo, se consagren al cultivo de la~ bellas ~ letras, que tan inocente solaz nos propor- ~ . ~ Clonan. \ Ayer no más saludábamos con ardor un t nuevo astro que iluminó nuestra literatura ) y que representó dignamente á la juventud ~ femenina por su imaginacion lozana y por ~ la dulzura de sus versos. ~ Hoy ha callado : no quiera el cielo que ¡ la felicidad de su hogar haya sido oscure- ~ cida por la desgracia. ¡ Y á su alrededor en preciosísimo coro, ~ formarán todas las hijas de la inspiracion, ~ con la lira en 1& mano entona.ndG el himno ~ de la vida. ~ Ay 1 cuántas veces, mi adorada amiga, Viéndote alegr me enU feliz ! Y cuántaa veces sorpr ndf la di ha obre tus frescos labios de carmiu ! Y ¡cuántas veces ólo y á tu lado Con estar á tu )au n fuf feliz, Olvidando los negro desengaños Que entre sus pliegues guarda el porvenir ! Y ¡cuántas veces al decirme tierna. Que solo con mi amor eras feliz, Dejaba, loco, que mi mente inquieta. Construyera palacios para tí ! Todo pasó 1 Los tintes sonrosados Que bañaron tus labios de cannin, Por oscuros matices los cambiaron Las penas, el dolor, el frenesí! Todo pasó 1 Recuerdo que á tu lado, A tu lado, mujer, yo fuf feliz .... Hoy te vnP1vo á mirar .... pero temblando De verte tanto y sin cesar sufrir t Los palacios de mármoles y rosa Que mi mente forjara para ti, . Huyeron, ay! cual fugitivas sombras Al empuje fatal del pol'venir. Y sin embargo te amo, te amo tanto­Que por verte tranquila. sonreír Sacrificara lleno de entusiasmo Mi orgullo de hombre, mi ambici~ sin fin. Tú no tienes la culpa, tú me amabas Oual aman todos en la edad feliz; Con todo el fuego de la ardiente llama Que alimenta de amor el frenesf. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la ReP-ública, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CONDOR. 43 Ma.. por pasiones mezquinas y bastardas ::ambiciones, el rostro cubierto con la careta ~ do hipocresía que ta.nto abundn. en la ma·· \ yor parte de los paises hispano· americanos. (¿Qué mucho, pues, que yo añada una pági· ~na un tanto adulterada á ese gran catálogo ~ q~e atkrna la historia de nuestros pueblos ~ con enormísimas calumnias? ¿Qué mucho \ que yo deje caer una sola gota do amargu· ~h:Ron EDITOR DE "BL ooNDOR ". \ ra. en ese océano de hiel que han formado Aquí me tiene usted pluma en mano ~ mis predecesores? algunos pliegos de pap~l provocativos y 1~ ~ Decir verdad es ?OS& muy sencilla; pero inteligencia en ristre recorriendo con la ima.- ~ es empresa mas arriesgada que la d~ pre­ginacion hombres y cosas, tiempos y países, { tender atravesar el ca~al de Suez tebie~do costumbres y doctrinas, cielo é infierno, y ~ por puente un mezqutoo cordon de htlo. todo hasta. mi propio corazon buscando al- Por esto y por otras razones que guardan go o~n qué llenar una columo~ de su pe rió· ~ mucho d~ verdad, debemos escribir todo lo dico¡ mas todo es inó.til, porque cuanto veo ~que no stend.o ver~ader~, venga á. posarse es árido, sin brillo, ajado: mi cerebro está. ~ en nuestras mhosp1tala.nas en~endcderas. n1as seco que los arenales de un desierto. : De vez en cuando suele sahrse de nues· rui cabeza mas estéril que esas señoras d¿ ~ tros.labios ó desprenderse de nuestra. plu­quienes la hi toria nos habla que, por un ~ IJ?a moportuname~te alguu concepto que milagro, han concebido en )a vejez. ( t1ell:e vtsos de reahdad; mas ent6nces 1 oh D ·o~~o h · · d d . ~ vamdad humana! entónces hay, como ha su-l~ s ana. stn u a una gran proeza 81 t d' d f · · · · d. 'b' 1 b 6 ""t'l 6 · : ce 1do ya, esa los, tralcLonos, apreCiaclo-yo pu J.era esor1 tr a go ueno "' 1 Sl 1 • d b'd d ·¡ b d 1.. 11 · · t t ' 'd d l nes m e 1 as y sobre to o mt ocas que me ayu ara~ enar stqUlera es a e ern1 a ~ Id' 'l 1 1 d lí 1 d : m a tcen y mi manos que se a zan á a. vez e neas que para. os que no po emos es- e b · 1 b' · · d d · 'b' t' ' h · d 1 ( para cu rtr esos a 1os sm p1e a y sm pu· cr1 Ir, 1ene una OJa e pape . ~ dor . . Una idea .P~~pia? señor Editor, en este ~ Sin embargo, podemos decir algo que t1empo de owzüsa~tO~t y de cttltu:a es tan r~- l perteneciendo á, regiones que están coloca· a-a, es un a.oonteciml~nto tan mverosímtl, ~ das en una atmósfera mas elevada que las como sou raros los dta.mantes en la mano 1 ridículas cuestiones sociales de estos nues­de u~ ~ordiosero, como son. inverosímiles ~ troa tietnpos, toquen el sentimiento birlen­los VIaJeS de Dumas nl Onente. Mas ya 1 do dulcemente el corazon, embelleciendo que no se :neuentr~n hechos notables en ~ sas ilusiones 6 embotando un tanto los pro­nuestra sociedad, dtvaguemos, que para. es- \ fundos dolores que suelen atormentarlo y ~o si se encuentra voluntariosa mi mal ta- ~ algunas veces dando á las esperanzas algun Jada pluma. \ t:Jte vago ó aspecto de realidad encanta- He recorrido ansioso todas las páginas \ dora. de todos los periódicos que se publican en { U na noche en Medellin en nada se pare­N u e va Granada (hoy Estados Unida8 de } ce á. otra en Paria, como una mañana. de Colombia) y con poquísimas excepciones, l nu~tros climas intertropicales se asemeja están plagados de palabras que han servido :: poco á otra d~ los hielos polares; y sin em­para expresar la misma idea en mayor nú· ~ ba.rgo, hay ocasiones en que se puede ser mero de veces que cabellos hay en mi ca- j tan feliz en Medellin como en Paris. Y o he beza y pesares en mi corazon. Todos mi en- ', tenido instantes en que mi alma se ha sw· ~n! Pero el humano linaje á todo se habi· ~ tido trasportada en locomotivas tan agta .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Án el Arango del Banco de la Re ública Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CONDOR. dables como la escala de J acob, no al cielo 1 narracion me tomo la libertad de hacer con• porque eso seria ambicionar muy alto, sino i tando con su consentimiento. tí las calles de V ene~ia, bajo es~ cielo tan ~ Era, pues, mi amigo Ricardo uno de esos perfumado Y ~u yo VIento sopla siemprc.tra- ) estudiantes que han tenido y tienen tantos yc'n~o á l~s 01dos el eco dehcado de leJan.a ¡ imitadores, cuya primera aparicion en el voz mfant1l que canta sus amores á las on- ¡ colegio empezó por hacerse indiferente en llas de la mar. Una de esas n?ches fué la~ asuntos religiosos para deducir luego como del sábado en que atravesaba sm rumbo de- i consecuencia necesaria como un axioma in• terminado las call~s de esta bella, pero na- ~ co~testable,. que era u¿ genio nacido en la da mas que bella cmdad, '! hub~ de ~e ten e~- , m1tad del stglo XIX par& luchar y burlar­me frente a. la :ntrada de unll1gles1a urm- ~ se, cual otro Voltaire americano, de los nada por los anos Y e~t~rcolad~ por las pal~- ~ principios y dogtnns del Catolicismo. Du­mas que han constru1do su m do . en.los m· l rante loa primeros meses de su permanen­chos de los altares Y de cuyo edtfic10 qu.e- ~ cia en el colegio estúvo nutriendo su espi · dan hoy como un recuer~o una. torre s~n l ritu oon soplos ligeros tle Filosofía y de campanas y dos puertas sm cerradura. V e1a. ~ doctrinas benthamistas· pero excusado es yo esto com.o una. antigualla que no hace ~ decir que aunque poc'o entendía. él esos honor á la. 01ud~d dond~ se en~u.entra, cuan- { asuntos tan profundos, sostenia con una do me sorp~end16 un rú1~0 dehmo .. o, el cant.o \ energía digna de mejor causa, que la lógica e e una muJer que pareCI~ brotar ~e las ru1 - ~ de Tracy y Brouseais era el único medio de na del templo por el Dws guardtan de los ) iu vesLi~Yacion y la sola1·egla. para formar un lugares sagrados. ~ riguroso criterio. Sus compañeros, tan né- Era una bella sefioritá que , en la ca a ve- ~ cios como él, mirábanlo como un oráculo ci na., cantaba. dulcem ente una ária de Be- ¡ qu e descifraba todos los enigtnas, explicaba lljni. ¡ todos los geroglíficos y resolvia con la. ma· ¡Q ué voz , se Ílor Edito r! Qué sentimi cn- ~ yor de~treza. todos los p:oblei?aa que se to l qu6 talento pnrn. interpr etar la idea que f propom~n á. su p e~ctrante m~cmo. ¡El mun­bull ó en la. mente del ilustre comp ositor al { d~ es tm ol se teatros y á toda claRe de di ver- ~juntos buscaremos el ~efugio único q~e pue· .aion. IIe dado, decia plagiando á un emi- \ de hall~rse. sobre la tterra, la so~n umdad .á. nente lit rato y con tono un tanto cuanto ( que el hnaJe humano pu~de asptrar, el úm­presuntuoso: he dado al cuerpo lo que toca ~ co lugar en que todos podremos ser herma- 111 cuerpo y al alma. lo que toca al alma.. ¡ n?s. Busquemos á. _Dios, busquemos la reli· Tambien esta vida le cansó, gastó el co- ~ gwn para.que coblJ~dos con su sombra po· razon y mucha p:ute del dinero que tenia. ~ damos baJar tranquilos á. la tumba. 1\'Ialdccia. del matrimonio como que era { R. hermano mayor del suicidio y opinaba 'COn ~ san Juan Crisóstomo que el infierno estaba ( empedrado con lenguas de mujeres. ¡ Abandonó esta ciudad que era el escena- i rio de sus heroicidades i se fué á. lln pueblo ~ vecino á hacer lo que se leerá. en un ft•ag- ~ mento de su última carta recibiaa por mi : 'd . 1 ayer, y que en segm a copto. ~ "Por último1 mi amigo N., entregado al? agio habito una. tienda donde exploto con ~ provecho á todo sér humano que la fatali- ~ dad arroja á. mis puertas. Tengo dinero y ~ esto cubre todas las manchas que pudieran i teñir mi frente si mis acciones fueran eje- i -cutadas por algun infeliz á quien le falta- ~ ~a ei brillo de algunas onzas de Qro. ' \ (EN SU CU 1PLBAÑOS). Y o ví una flor su vívida coro 1st. :Abrir en medio de una selva, y ví Su débil tallo al ar.otarlo el aura ·Mecer sus hojas en vaiven gentil. Sobre sn frente pudibunda y tersn. Brillar el fuego del candor, y allí Temblar su estambre, el voluptuoso beso D&l zéfiro galante al recibir. Del sol naciente el luminoso disr.o Su sien tiñó de virginal matiz; Plegó su tallo, el sol en Occidente Sus últimos reftt>jos al hundir, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 46 EL CONDO:R. Cuhri6la al fin la noche con sus sombras Marchita., sin nroma, sin m:ttiz; Mas, pura y virgen, á su tallo asjda, La nueva aurora sorprendió la allf .. . • Como la flor que <>ntre las selvas nace Púdica, virginal, tambien asf Naciste al mundo, nparicion divina, De inmaculado cielo a 'tro feliz. Y serás venturosa ...• Dan á tn alma. Sus gracias y sn amor, sn sonreir, Los quince abriles que lucientes brillan De tu horizonte en el azul confin! No agita tu alma de pnsion al~una. Ardiente el fuego abrasador, febril; Las ilusiones su fanal te muestran, La dicha se te mu~stra en porvenir! Cándida. y pura cun.l la flor, tn frente Suave acaricie el zéftro de abril ; El sol de la. virtud te dé sns rayos, Te d6 el pudor su espléndido matiz t M. S. TORO. 20 de julio de 70. (A HORACIO). ! Esta necesidad se manifiesta de mil ma• neras, bajo diversas formas; pero sin que en ninp;un caso pierda su carácter esencial. Y yo, como hombre, sentí en lo mas pro-fundo de mi sér la necesidad imperiosa de experimentar algun placer. La manifesta· 1 cion de esta necesidad fué un vehemente ¡ deseo de recibir imprcsz'onea; pero no impre­( siones de cualquiera clase, sino ~·mprest'ones dtJ vütJe solamente. El lector ru~nos sagaz comprenderá con facilidad si se fija un poco en lo que sucede en nuetttra tierra, que de donde me nació á ~ ~t. esta idea fué precisamente del deseo de ~ lmttar. ~ Llegaba. al fin de su carrera el año de t gracia de 65, cuando pnrA. satisfaccion de } mi deseo proy\3cté un viajecito á uno de ~ los pueblos mas cercanos á esta ciudad, y (que el lector conocerá apénas vea el rumbo ~~· quo tomé para mi viaje. Despues de pasar por mil penalidades y angustias y por todos los renombrados con· ( d d' , ~ flictos de los "Percances e un es tu 1antc .· pude al fin salir de esta ciudad á las siete No he querido pasar por dcsoortes con ) de la mañana. el elegante autor de 1 U na antigüedad", el ~ Esta hora hora en que se levanta de su mod~rno Ho~a~io, quien galant.em~nto me ~nacarado lecho el esplendoroso astro del deJICó su ongmal articulo. Quiero yo tam- 1 dia, ea, segun la expresion do todos los poe­bicn regalarlo con otro, y para llevar á ca· ¡ taa la hora del supremo amo1' y de los pla· bo mi propósito he encabezado estas líneas } cer;s dt,lces y santo8. con el pomposo título q?o lleva~. _ ~ Dirigíame por.la banda izquie~da. del1·io De seguro que HoraCio frunc1~á. el cen.o ~ Medellin y háoia el sur de est~ etudad; h~­cunndo vea que su de~eo de avenguar antl- ~ bia caminado ya por el espac1o de med1a. auallaa con solo el obJeto de que yo les ha- ~ hora quizá maa do una legua, porque m·a. ga biografías á los pers~najes que figuraron 1 tal el deseo de recibir impresz'ones que, ere· en ellas, no queda sat1sfecho. Por ahora (yendo huian éstas de mí, trataba de acelc· que permanezca así, si á. bien lo tiene, pues ~ rar el paso con la esperanza de que ellas e~toy seguro de satisfacerlo mas tarde! Y ~ al fin vendrían á mi corazon. para ese dia me reservo el derecho de JUS· ~ Yo seguia cabizbajo mi camino, esperan· tificarme. i do con ansia la renlizacion de mi deseo; pe- ¡ Oh manes de Hor~cio! he hecho un pró- ~ro todo fué en vano, porque ni una sola im­logo y necesito conc~u1r la o?ra; pre_stadme ¡ presion se mostró simpática conmigo. vuestro númcn poético, vemd ea m1 ayuda ~ Lt~ verdura de los oampos, la brt'llat~te es· si no quere}s que ~aga. yo el papel, el tri~te ) plemlz'dez del sol, el suave mu:rmtll~ ~e las papel del celebro hterato de Larra, que htzo {fuentes, el dulce canto de los nul y rml vtstosos el gran prólogo de una obra que nunca pen- i pájaros d8 la floresta y otra multitud de co· só escribir. ~ sas que se presentaban á mi vista muy dig- Hecha esta exclamacion de órden pase- (nas de admirar, me parecieron tan ~o':llunes mos al asunto. ¡ que, léjos de impresionarme me fast1~1aban, Todo hombre, feo 6 bonito, instruido 6 ¡ por haberlas visto tar.t!\s veces descritas en ignorante necesita como una. condicion de \ mala prosa y en peores versos. su naturaleza., gozar, J. Cua.ndQ ménos lo pensé mo hallé en el Digitalizado orla Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CONDOR. lugar á donde me dir1gia; y á no ser una pe-; ladura que en una pierna me babia hecho ~ la acion, yo no babia reoibido ninguna otra ~ clase de impresiones. ~ Llegado allí me lancé por las calles bus- ~ cando impresiones, y loco, sin poder enoon· ; tra r las, pregunté en una especie de tienda ' comun: -Mi señora ¿usted tiene ~'rnpresiones? -SalcMchones? Si, señor, y muy buenos, l respondió ella con sumo interes. ~ Aquí subió de punto mi desesperaoion ~ creyendo que aquella. mujer se burlaba de ( mí; y tomando mi caballo subí á él y diri- ~ gí mi rumbo háoia esta capital, gritando { de aforado: "Impreaionea queridas, venid á ) mí, no os vayais". i Una multitud de m 'l ·Jhachos que cnoon- ~ tré á. mi paso, se rió de mí y me silbó ~ á su aust.o y oontemplacion, y yo siem- i pre gritando: "lmpreaione8, 1'mpr8at'one1, ve- f nid á mí!, ~ Y o eguia mi camino y por mas de una ~ hora nada babia sucedido. ! Poco despues comenzó á caer una. fuerte t lluvia sin que yo, que volaba á caza de im- ~ presiones, sintiese que me estaba mojando. ~ Seguí sin interrupcion, como el judío > errante, hasta que en una caída que me dió ~ el caballo quebrósemc una mano, viniendo •, á conocer entóuccs cuánto vale una. ~mpre- ~ 8{on tan bien recibida como ésta. i Llegué á casa, mandé buscar á un oiru· ~ jano y renegué de las impresiones siempre ¡· que hayan de ser tan dolorosas. DANIEL. Medellin, julio 28. ) AL lB. BEOABDO C.&lm~VIAHO. ~ Yo, torcaz abandonada En la mitad del desierto, Y cnyo nido está yerto Porque le desdeña el sol; Yo que canto en la espesura. Cubierta de Yerdes hojas, De mi vida las congojas Al moribundo arrebol; He escuchado los lamentos Dulces, tiernos, doloridos, Y los profundos gem1dos Lanzados en tu afliccion: Y he llorado por tu suerte Con verdadero quebranto, Porque, vate, yo amo tanto Las penas del corazon! ~ ( t l ( ~ ~ ~ 1 ~ Desde mis primeros años Conozco la desveutma, Pues el cáliz de amargura Desde muy niña pl'obé. Pero todos los tormentos Con su temible pujanza, N o han logrado mi esperanza. Arrebatar ni mi fe. I1a fe y esperanza siempre So tienen al desgraciado; Son el vínculo sa.arado Entre los hombres y Dios. No reniegue del de tino, }}sptlra y en Dios confía ): demáudale á MARÍA Alivio vara lo8 dos. Y miéntras tanto tu lira Con us dulces vibraciones Te dará nuevas canciones Que hasta mi selva vendrá.n. Canta de Rionegro altiva De la fuente su rumort-s Y la variedad de flore Quo respeta el huracan. Canta el azul de su cielo Que cubre tanta belleza; Canta la bri a travie a Y d trinar d 1 rui eiior. Canta la fe y la constan ia. Y la virtud de tu awada; Canta su ti~rna mirada. Y lo santo de tu amor. Alas nunca te dese pere!i Ni de los hombras maldigas, Que tras de zarzas y ortigas Hay, de seguro, una flor. Esa es la. ley inmutable Que se le impu o á Natura. Para. que toda criatura. Tenga. placer y dolor. No olvides á tu heroina Que ha ln~hado como fuerte Contra la bárbara suerte Solo apoyada por Dios. No la olvides y, te auguro De tu mérito la palma; Pero es neceilario calma Y fe y esperanza, adios ! BL IIABl!liO. (POB BASILISO Tm4DO) • Vuela, vuela, y sin rumor Corta las ondas, barquilla; Que del mar en la alta orilla Me espera mi dulce amor. La estrella mP,rina. Su faz argentina Levanta ya, Y un r. ncbo camino Su rayo divino 'l'e enseñará. EMILU .• 47 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 48 EL CONDOR. Barca, vuela: tardar:in Mas las aves pasajeras Qu~ llegar yo á las riberas Do me esperan con afan. Tal vez tierno llanto, Lágrimas de encanto Derramará; Y con sus cabellos Sus p.'irpados bellos. Eujugará. Que ella llora de pesar Viendo mi vuelta tardía Cual sonríe de a]ecJl·fa Viéndome al fin arribar. El astro marino El ancho camino Me muestra ya; Su faz luminosa La faz de mi hetmosa Nos mostrará. Quiero mas en mi an iedad Las tormentas que la calma t Oh! la tormenta de mi alma Qtúere mas la tempestad! V u e la que su Hanto Tal vez de qu branto Derramará, Y con us cabellos Sus pnrpados b llos Enjugará. =- : :: ::::;:::;J:;::: ::=! { debia alumbrar el 20 de julio de 1870. La. \ aurora tle este dia que debiera esparcir la j animacion y la alegría, solo arroja una som­¡ bra oscura, letal y fúnebre cual si acabara ! de ocultarse para siempre el rey de los as .. ~ tros y la luz. ~ Es que el doctor JuAN EsTfBAN ZAMA· 1 RRA ha dejado de existir; es que el sol do ~ la inteligencia se ha escondido y todos de­\ hemos llorar! ~ No han querido los héroes que nos die­¡ ron patria y libertad que el talento ma~ ~ privilegiado, el faro xnas luminoso en la es· ~ cala de las inteligencias, el ciudadano que ) comprendía lo que era República y Líber­¡ tad; que el doctor ZAMARRA, el gen~o, en 1 fin, habitara la tierra en que ni siquiera sa­~ ben honrar sus nombres acatando su memo­~ ría. ~ E os héroes en su gloria son modestos . ) N o quieren ellos que existan en la tierra. 1. muchos que comprendan sus hazañas y bcn .. ) digan sus virtudes. 1 ~ Y por eso suplicaron al Dios de los hé­) roes colocara en su excelso trono en ese dit\o \ glorioso, á un ardiente admirador do las ~ ,,irtudes cívicas, adorador de la República, \ de la Democracia y de la Libertad. (DUELO), ~ s· l . } . : 1 en e c1e o se nece 1ta del talento ver- ¿Habeis visto alguna vez ocultarse el sol ~ dadero; si los grandes genios se requieren tras una hermosa. nube e lor de rosa, en esa. ~ en la mansion dichosa, sin duda que todof3 hora solemne y melancólica. que llama la. ~ esos titanes y h6roes de la inteligencia que oracion? ~ la habitan, se habrán congratulado al reci- , Habeis visto cuán oscura y triste es esa ( bir entre ellos al doctor ZAliARltA; su el:!­so~ bra. que se extiende entónoes en la tie. ¡ píritu resplandecerá y sus consejos serán uq rra? ~ f~ro más que lo~ alu~bre, 1 Y ¿no ha.beia notado cuánto mas lúgubre i y sombrío es este espectáculo, cuanto mas ~ hermoso y resplandeciente es el sol que va ~ Que el mártir de las decepciones huma. á ocultarse? · 1 ·1 · - b ( nas, e 1 ustre antwqueno que pro ara que ·-- _ El viento de la noche que ya ero-~ sí hay resignacion en el dolor, goce en 1~ pieza y el fúnebre aleteo de las aves noc- \ eterna mansion de la paz que promete el turnas que salen de su nido i no os inspiran ! Altísimo á los que sobreponiéndose á las á e!ta.. hora tristes emocione; que os hacen ~ borrascas de la vida, saben arribar al puer· desear el día y bendecir el sol; emociones i to de la verdadera dicha, con el oorazon pu· que os hacen sufrir, que os hacen llorar? ~::·~. ro y el honor salvo. . B ...... ' Pues bien; hoy se ha ocultado el sol que f ·······"···--···---~~;~~·;;.;~-~~~-;~~:~~:-,~·-~·"········· Di italizado r.or la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Cóndor: periódico literario - N. 6

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