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La cuestión palpitantees una recopilación de artículos deEmilia Pardo Bazánpublicados en 1882 en el periódicoLa época. Este libro analiza el realismo, el naturalismo y las ideas deémile Zola. Aquí se defiende el realismo "a laespañola" de PérezGaldósyJosé María Pereda. La presente edición incluyeun prólogo deLeopoldo Alas Clarín. La cuestión palpitantefuelibro clave en la difusión de las modernas ideas literarias enEspañay permite comprender la evolución ideológica y estilística deEmilia Pardo Bazán.
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La cuestión palpitante
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Inútil
Fragmento de la obra: Ello ocurrió en una antes floreciente ciudad, cuyas casas se venían abajo, minadas por el embate de los proyectiles, y donde no quedaba ya, al parecer, un solohabitante. Los deberes de mi profesión me habían llevado allí. Yo tenía que escribir la información para un gran periódico, y procuraba estar a la altura de mi cargo. Pasaba a través del incendio, no rehuía la metralla, pisaba alambradas, dormía al raso, con temperaturas de diez o doce grados bajo cero; comía poco, y detestable; pormilagroalcanzaba un sorbo decoñac; pero todo esto era nada en comparación de la huella que...
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Inútil
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El azar
No había conocido Micaela, la de Estivaliz, otro colegio, otros profesores, otras maestras de costura. Cuanto sabía era aprendido allí, ante aquella mesa y haciendo funcionar aquella máquina. Y, naturalmente, sabía poco. Sin embargo, la adoctrinaba en varias cosas, malas y buenas, exaltándole la sensibilidad, el cinematógrafo, su recreo del domingo. Por las enseñanzas del cinematógrafo había llegado la obrerita de apretadas trenzas a comprender, o a figurarse que comprendía, el uso de lo que fabricaba durante la semana entera. Del taller, donde, mezclados los alientos, juntas las rodillas y los...
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El cisne de Villamorta
I Allá detrás del pinar, el Sol poniente extendía una zona de fuego, sobre la cual se destacaban, semejantes a columnas de bronce, los troncos de los pinos. El sendero era barrancoso, dando señales de haber sido devastado por las arroyadas del invierno; a trechos lo hacían menos practicable piedras sueltas, que parecían muelas fuera de susalveolos. La tristeza del crepúsculo comenzaba a velar el paisaje: poco a poco fue apagándose la incandescencia del ocaso, y laLuna, blanca y redonda, ascendió por el cielo, donde ya el lucero resplandecía. Se oyó distintamente el melancólicodiptongodel sapo, un...
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El cisne de Villamorta
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El contador
Allá en tiempos, fue el conde de Montiel hombre de sociedad, "sportman", espadachín, y hasta tuvo sus ribetes de político. Hoy le imponían vida metódica los años y los achaques, y ni aportaba por teatros ni aceptaba invitaciones. Su único solaz era una apacibletertuliapor la tarde, al amor delbraserotachonado, enorme, en la tienda de la anticuaria conocida por "la Galana", donde se reunían otros aficionados, y hecha abstracción de la vida moderna y actual, se respiraba el polvo de varios siglos, más o menos remotos. Embozados en las capas o sumidos en el cuello de piel del abrigo, los buenos señores...
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El Niño de Guzmán
Al divisar desde lejos el río, cuya corriente separa la tierra francesa de laespañola, Pedro, de pechos en laventanilla, experimentó extraordinario impulso de júbilo insensato, un rapto, unvértigo. DesdeBayonapresentía la emoción, latente en el alma. ¡El momento de cruzar la frontera. . . ! ¡España por fin! . . . Así y todo, se sorprendió de la violencia de aquel ímpetu, y procuró dominarse, pues le venían ganas de saltar del coche, de besar el suelo, de llorar y de reír, todo junto. El fresquecillo de la rauda columna de aire, mezclado con humo y partículas decarbón, que levanta el tren —...
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El Niño de Guzmán
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El espectro
Mi amigo Lucio Trelles es un excelente sujeto, sin graves problemas en la vida y que parece normal y equilibrado. Como nadie ignora, esto de ser equilibrado y normal tiene actualmente tanta importancia como la tuvo antaño el ser limpio de sangre ycristiano viejo. Hoy, para desacreditar a un hombre, se dice de él que es un desequilibrado o, por lo menos, unneurótico. En el siglo diecisiete se diría que se mudaba la camisa en sábado, lo cual ya era una superioridad respecto a los infinitos que no se la mudarían en ningún día de la semana. Ahora bien: Lucio Trelles sostiene la teoría de que...
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Instintivo
Confiada en una promesa, llevaba tres años de trabajar en secreto para preparar su equipo de novia, cuando recibió una carta en que él se declaraba libre del compromiso. Habían sido sueños de niño, esas primeras ilusiones que todos se forman. La realidad surgía, apremiante: en la casa de comercio deBilbaodonde estaba colocado le asociarían, si se casaba con la hija del dueño; era todo su porvenir aquella boda, y tiraría por la ventana el porvenir si la rehusase. Que Elvira se hiciese cargo, y le perdonase, y creyese firmemente en el cariño que había de profesarle siempre. La misiva era franca, de un...
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Instintivo
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Instinto
Aquel año, las monjitas de la Santa Espina se habían excedido a sí mismas en arreglar el Nacimiento. En el fondo de una celda vacía, enorme, jamás habitada, del patio alto, armaron amplia mesa, y la revistieron de percalina verde. Guirnaldas de chillonas flores artificiales, obra de las mismas monjas, la festoneaban. Sobre la mesa se alzaba el Belén. Rocas de cartón afelpadas demusgo, cumbres nevadas a fuerza de papelitos picados y deshilachadoalgodón, riachuelos detalco, un molino cuya rueda daba vueltas, una fuentecilla que manaba verdadera agua, y los mil accidentes del paisaje, animados por...
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Instinto
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John
Aquel diván del Smart-Círculo, obra de Maple, empezaba a fatigarse de resortes, a consecuencia de haberlo elegido Federico Galluste y yo, dos amigotes, para nuestras confidenciales charlas, ondulatorias y polícromas, como los cendales de Loï e Fuller. Al diferenciarnos, nos completamos. Galluste, tipo de clubman y de sportman, corregía mis frecuentes faltas de "elegancia suprema"; un servidor de ustedes, algo más intelectual, le enmendaba la plana del pensar a menudo. Debo confesar, sin embargo — aun cuando finalmente hayamos reñido Galluste y yo, por motivos que los caballeros no...
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John
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