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Este relato cuenta como un musulmán, prisionero del rey cristiano Rodrigo de Narváez, recobra su libertad, tras cumplir su palabra de volver a prisión, después celebrar su boda con su amada Jarifa. Esta obra fue incluida, desde 1561, tras el cuarto libro de la Diana de Jorge de Montemayor. Además Lope de Vega compuso sobre el tema su comedia: El remedio en la desdicha.
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Abencerraje
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Otras ofelias
La Ofelia de Hamlet cae distraída por sus desventuras y se ahoga en el río. Los simbolistas la pintaron pálida, bella y lujosa, flotando entre flores. Esta Otras Ofelias guardan parentesco con su modelo. Como ella también se ven anegadas por la corriente cenagosa de la vida.
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Otras ofelias
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La cárcel de Jackson Pollock
Una novela delirante que habla sobre la imposibilidad creativa de un pintor, en sus días muy consagrado, pero que con el paso del tiempo perdió su verdadera personalidad. La auto-exigencia de pintar un último cuadro que surge de su mente enloquecida le impide realizar esta propuesta artística y le lleva a escalofriantes peripecias. Su pasado y su presente se entremezclan componiendo una historia que relata las dificultades de ser artista. Todo ello contado con un estilo basado en oposiciones, donde la belleza poética se contrapone con la obscenidad más gamberra.
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La cárcel de Jackson Pollock
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Correr tras el viento
A principios de la Primera Guerra Mundial, en 1914, un croata llega a la ciudad más austral del mundo, Punta Arenas, con la misión de espiar para los alemanes. La ciudad, que conserva parte de su carácter pionero para aquellos que se aventuran en los vastos territorios de la Patagonia, se convierte en un hervidero de agentes alemanes e Ingléses que se vigilan mutuamente para proteger las flotas enemigas que se buscan en los mares australes. Rendic lleva a cabo su misión, pero comete un error imperdonable a ojos de los agentes: se enamora de Martina, la mujer más solicitada del prostíbulo conocido como "La Casa Rosada".
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Tierra de promisión
Tierra de promisión llegó a las librerías en 1921, año en el cual se imprimieron otras dos ediciones bajo el sello de la Casa Arboleda y Valencia y la Editorial de Cromos. La segunda edición mantuvo la misma disposición de la primera, mientras que la tercera incluyó sólo dos correcciones ortográficas. Editada por Minerva, en 1926, esta cuarta edición del poemario fue la última que José Eustasio Rivera revisó en vida. La editorial Minerva, fundada por Juan Antonio Rodríguez alrededor de 1912, fue célebre en Bogotá, a principios del siglo XX por imprimir libros de autores como Germán Arciniegas, José Antonio Lizarazo, Porfirio Barba Jacob y Luis López de Mesa, entre otros.
Este ejemplar, que hace parte de la colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango, incluye una dedicatoria escrita por el autor para una amiga personal: “A Julia Corredor, cuyo espíritu sabrá prestarles a mis poemas toda la poesía que les falta, José Eustasio Rivera. Neiva, junio 5 de 1926”. En esta edición se eliminó la dedicatoria de Rivera a sus padres que apareció en las tres ediciones anteriores.
Para esta edición, José Eustasio Rivera hizo 43 cambios, casi todos de tipo ortográfico y sintáctico, como se ve en numerosos sonetos. A pesar de estos cambios, Rivera conservó las imágenes y los temas medulares del poemario: la preeminencia de la luz, el entusiasmo del encuentro con la naturaleza, la pequeñez del hombre ante la belleza del medio y la insatisfacción permanente (Benso y Gennero, 1972; Simari, 2013). Estos temas atraviesan no sólo la poesía, sino la obra en general de Rivera. Como lo anotó el crítico Luis Carlos Herrera Molina (1972): “En Tierra de promisión no está sólo su mirada superficial al paisaje y el contacto exterior. Está el viaje por sus caminos interiores. La nota de sus íntimas apetencias y las líneas de tensión de su espíritu disparado en dirección de la luz y del sol” (p. 67).
Cuando Rivera revisó y publicó esta edición de su poemario ya era un autor consagrado: dos años antes había publicado La vorágine y, desde entonces, polemizó en la prensa con sus críticas y sufrió ataques por sus denuncias y su estilo literario. En 1926, año de esta edición del poemario, también se encontraba preparando una segunda edición de La vorágine, al tiempo que ampliaba su labor diplomática y buscaba la forma de ligarse al proyecto de ferrocarril Tolima-Huila-Caquetá. Luego de finalizar la revisión de esta edición de Tierra de promisión, Rivera se dedicó a corregir su novela, por lo que no regresó al poemario. Esta cuarta edición se convirtió, entonces, en la definitiva.
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Biblioteca Virtual Banco de la República
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La vorágine
La segunda edición de La Vorágine apareció menos de un año después de la primera, publicada en noviembre de 1924 por la Editorial de Cromos. La edición incorporó correcciones, ajustes y cambios del propio Rivera y llegó a las librerías bajo el sello editorial Minerva. La primera página anuncia que se trata de una segunda edición corregida. En la contraportada del ejemplar que pertenece a la Biblioteca Luis Ángel Arango se lee que el tomo perteneció al autor –un dato que corresponde con la dedicatoria escrita a mano por Rivera y dirigida a dos amigas personales: “A mis dilectas amigas Julia Margarita y María Luisa Corredor, en recuerdo mío y en el de mis hermanas, José Eustasio Rivera. Neiva, julio 5 de 1926”.
La editorial Minerva, fundada por Juan Antonio Rodríguez alrededor de 1912, gozó de una relativa fama en el círculo cultural bogotano de la primera mitad del siglo XX, por publicar libros académicos e históricos, y más tarde por sus colecciones de narrativa y poesía. Con esta edición Rivera inauguró una seguidilla de reimpresiones que incluían sus propias revisiones y ajustes, y que finalizó en 1928, con la quinta y definitiva edición de la novela publicada en Nueva York.
Aunque la trama de la novela se mantiene, así como los nombres de los personajes y la estructura inicial, esta segunda edición de La vorágine introduce numerosos cambios sintácticos, semánticos y de estilo. En un artículo sobre el recorrido editorial de la obra, el crítico Hernán Lozano (1988) comenta que si no fuera por su muerte, Rivera habría continuado lo que él llama una “reescritura” de la novela: “En La vorágine se da, entonces, una relación biunívoca entre los cuatro estados textuales y las cuatro ediciones autorales, cada una de las cuales representa un estado auténtico del texto, aunque ha de considerarse el de Nueva York como el texto definitivo” (pp. 75-108). También, en esta edición, se conservan las famosas fotografías de Arturo Cova, aunque con ligeras diferencias de tipografía y disposición: la primera aparece después del prólogo, mientras que en la edición de 1924 estaba ubicada antes. Así mismo, esta edición incorpora 13 erratas, 8 más que en la primera edición. Pero es en el lenguaje, en su intento por contrarrestar la “demasiada cadencia” que tanto le criticaron cuando la novela se publicó en 1924, que Rivera más se detuvo en sus revisiones y ajustes. Si en la edición de 1924 se leía, por ejemplo, “la turba agresiva rodeó la puerta” (p. 77), en esta edición se lee “afuera empujaban la puerta” (p. 72). Si en 1924 Arturo Cova decía “sí, es mejor guarecernos entre la selva, dando tiempo a que llegue Clemente Silva” (p. 339), en 1926 dice “y guarecernos en la selva, dando tiempo a que llegue el viejo Silva” (p. 308). Con cambios como esos, Rivera construyó y reconstruyó una novela cuya complejidad lingüística y temática despertó elogios y condenas, pero nunca indiferencia.
Esta edición incluye 13 comentarios críticos sobre la novela que dan cuenta de la recepción de la obra y su impacto en la esfera pública de entonces. Entre las miradas sobresale la del escritor Max Grillo, quien afirma que “La vorágine ha nacido de pie, como las obras destinadas a vivir” (p. 318). El político antioqueño Carlos E. Restrepo celebra que la novela logró “pintar a maravilla no sólo al hombre de aquellas soledades inhospitalarias, sino el alma de los llanos, de los montes y los ríos” (p. 318). Antonio Gómez Restrepo, amigo personal de Rivera, afirma que la novela “quedará como una de las obras más típicas y originales de nuestra literatura nacional” (p. 316). En una carta escrita en 1927 dirigida a Rivera y reproducida después en El Espectador, Horacio Quiroga afirmó que La vorágine es “el libro más trascendental que se ha publicado en el continente”. Desde Buenos Aires, César Dominici escribe que La vorágine es un “libro intenso, enorme, de gran dolor y de belleza descriptiva verdadera” (p. 311).
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Biblioteca Virtual Banco de la República
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La vorágine
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Exhibición impúdica
Nada más pacífico, aparentemente, que Piemburg, la provincia y mojigata (y en realidad explosiva) capital de Zululandia, modelo de orden civil y convivencia racial..., hasta que la hilarante pluma satírica de Tom Sharpe empieza a raspar su bruñida superficie. En cuanto se pone en funcionamiento la desbocada imaginación del autor de Wilt, empieza el frenesí más estrepitoso y la confusión más descabellada. El Kommandant van Heerden siente complejo de inferioridad por su origen boer, y se arrastrará, si es necesario, para adquirir un porte auténticamente inglés. El Lieutenant Verkramp, cuyo odio contra...
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Exhibición impúdica
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Para Isabel. Un mandala
Esta primera novela póstuma de Antonio Tabucchi es ocasión para el reencuentro con la voz amiga del escritor toscano fallecido hace casi tres años, con su inconfundible escritura, tan cálida como repleta de interrogantes, tan devastadora en su retrato de la laberíntica condición humana como acogedora en su ironía y permanente registro lúdico. Pero es también el reencuentro con dos esquivos y recurrentes personajes que han transitado por varios de sus libros, Tadeus e Isabel. El primero, en efecto, vuelve de la lejana constelación donde habita para, como el descreído Orfeo, arrancar a la segunda del...
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Para Isabel. Un mandala
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La última tarde de Viginia Woolf y otros relatos de mujeres
Esta obra muestra los tristes descalabros de unas mujeres que conocieron la desdicha de vivir marcadas por un sello que las relegó a enésimo lugar.
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La última tarde de Viginia Woolf y otros relatos de mujeres
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Las mil y una noches (...o casi)
De niño, "Las Mil y Una Noches" fue el libro de cabecera de Jordi Sierra i Fabra. Este es su homenaje: reescribir con lenguaje actual los l7 relatos que más le gustaban entonces, sin olvidar el comienzo y el final de la historia. Una obra que va mucho más allá de la narrativa infantil.
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Las mil y una noches (...o casi)
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