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Imágenes y relatos de un viaje por Colombia

Por: Banco de la República (Bogotá). Subgerencia Cultural. Biblioteca Virtual del Banco de la República | Fecha: 2016

“Impresiones de un viaje a América” reúne las memorias del escritor español José María Gutiérrez de Alba, residente en Colombia entre 1870 y 1884. El manuscrito, que hoy conserva la Biblioteca Luis Ángel Arango, está compuesto por diez grandes volúmenes con un promedio de 400 páginas por tomo, ilustrados con 466 acuarelas, dibujos, fotografías y litografías. El texto es la memoria de viaje por Colombia en el siglo XIX más extensa que se conoce, y sus ilustraciones constituyen la colección pintoresca más voluminosa que hoy tenemos. Con una prosa fácil y límpida, Gutiérrez describe la inmensa variedad de formas de vida, costumbres, atuendos, oficios, monumentos y paisajes notables de los actuales territorios de Bogotá, Cundinamarca, Boyacá, Santander, Norte de Santander, Tolima, Huila Caquetá y la costa Caribe, en la época radical y federalista. Esta edición digital ofrece múltiples caminos para la lectura y exploración de una obra de inmensa riqueza literaria y visual. Con abundantes y novedosos recursos gráficos y análisis de contexto sobre los aspectos más notables de la época, presenta tanto al público en general de todas las edades como a los especialistas los medios necesarios para formarse una visión integral y detallada de una obra de extraordinaria importancia documental, y de una época crucial en la formación histórica de nuestra identidad nacional.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Interactivos
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Talleres de crónicas barriales

Por: Banco de la República (Bogotá). Subgerencia Cultural | Fecha: 2007

Los “Talleres de crónicas barriales” pretendieron descubrir con otros ojos las calles que se suelen recorrer, los lugares de encuentro y los personajes que de tan conocidos ya hacen parte del paisaje cotidiano, una cartografía de Bogotá desde sus cuatro puntos cardinales. Para ello la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, la Facultad de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte y el Archivo de Bogotá, organizaron talleres para jóvenes en diferentes localidades de la capital para que muchos muchachos aprendieran a contar la historia de su barrio en este año de “Bogotá Capital Mundial del Libro”. De los jóvenes, entre los 16 y los 23 años, que fueron seleccionados en las dos convocatorias, más de 100 concluyeron el proceso de capacitación en las técnicas básicas de la investigación y del lenguaje periodístico, y entregaron su crónica de largo, mediano, pero siempre inspirado aliento. La mayoría de los seleccionados son estudiantes de universidades públicas de Bogotá y cursan carreras humanísticas y técnicas, pero también hay de universidades privadas y de colegios distritales, y algunos se ganan la vida en oficios varios, pero en sus ratos libres escriben novelas prometedoras. Identificar esos talentos y potenciales cronistas era también un propósito del programa. Juntar en un salón a jóvenes de tan disímil procedencia fue una interesante experiencia de movilidad social; más cuando allí, al calor de los consejos de redacción donde se arman y se desarman las historias, y se comparten lecturas, vivencias y fuentes, se formaron espontáneamente grupos para seguir trabajando en proyectos periodísticos. Estas crónicas —agrupadas temáticamente en personajes, lugares, prácticas y oficios y memorias de sucesos— relatan un fuerte arraigo e identidad barrial que los jóvenes expresan con orgullo (viven allí desde niños, al igual que lo hicieron sus padres). Relacionan los problemas de la vida cotidiana (servicios públicos, transporte, vías, drogas, inseguridad, entre otros), pero no se irían a vivir a otra parte. Al fin y al cabo, como apuntan algunos, quienes verdaderamente habitan el barrio son los jóvenes y los ancianos, porque la mayoría de los padres salen de madrugada a trabajar y regresan en la noche. Este proyecto cuenta con el apoyo de las siguientes instituciones quienes unieron esfuerzos para organizar y divulgar el programa, realizar los talleres y editar la Antología de crónicas barriales: Banco de la República - Biblioteca Luis Ángel Arango, Pontificia Universidad Javeriana, el Archivo de Bogotá y la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte, en el marco de "Bogotá capital mundial del libro 2007".
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Interactivos
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Talleres de crónicas barriales

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Dos poemas ...

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Mi tarea de matemáticas : cuento

Por: Abel Avila | Fecha: 2019

“El silencio del medio día fue quebrado por el estropicio de esa niña de cinco años con trencitas tristes y un camino exprofeso en la mitad de su cabera. Su alegría se reflejaba desbordante en sus ojos negros y en esos habitantes bucales, brillantes como perlas del Pacífico. Su figurita sinuosa pestañeaba de emoción, al ritmo melodioso de su caminar tibiamente tropical acompañada del fragor del aire como acabado de inventar, con un sopor ardiente y una ilusión en su regazo…”
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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  • Cuento

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Mi tarea de matemáticas : cuento

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La vorágine

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1928

José Eustasio Rivera llegó a Nueva York durante la primavera de 1928. Para este momento, gozaba de reconocimiento y respeto literario tras publicar cuatro ediciones de La vorágine que se habían leído ávidamente en Colombia, diversos países de América Latina, España y Estados Unidos. Tenía planeado traducir la novela al inglés para adaptarla al cine, establecerse definitivamente en esa ciudad para descansar de la política colombiana y fundar la Editorial Andes, donde publicaría la obra de autores colombianos e hispanoamericanos (Neale-Silva, 1960). En Nueva York, el novelista tuvo tiempo para corregir, una vez más, la novela: cambió numerosas palabras, eliminó las fotos que aparecían en ediciones previas, conservó el vocabulario que introdujo en la tercera edición de 1926 y agregó cuatro mapas (“Croquis de Colombia”, “Ruta de Arturo Cova y sus compañeros”, “Ruta de Barrera y los enganchados” y “Odisea de Clemente Silva”). El novelista alcanzó a tener en sus manos cuatro ejemplares de la quinta edición de la novela. Él mismo despachó dos de esos ejemplares en el primer vuelo que hizo la ruta Nueva York-Bogotá el 23 de noviembre de 1928: uno iba para el presidente de Colombia Miguel Abadía Méndez y otro para la Biblioteca Nacional de Colombia. Una semana después, el 1 de diciembre, Rivera murió en el New York Policlinic Hospital tras una semana de convulsiones y una crisis de hemiplejia. No hay certeza sobre la enfermedad que lo llevó a la muerte, pero su deceso se asocia con la malaria que contrajo durante su estadía en la selva (Neale-Silva, 1960). El cuerpo de José Eustasio Rivera llegó a Colombia a bordo de un vapor de la United Fruit Company y recibió honores en cada puerto donde paró. Lo curioso es que su cuerpo llegó primero a Colombia que el vuelo en el que despachó los ejemplares de la novela, pues el piloto tuvo problemas con el avión y la reparación tardó casi un mes. Así, tras la muerte del autor, y mientras se imprimían los ejemplares de prueba, esta quinta edición de la Editorial Andes se convirtió en la definitiva. Este ejemplar, que hace parte de la colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango, corresponde a la sexta edición que también se imprimió ese año. La séptima, octava y novena edición se imprimieron en 1929, lo que indica que la novela ganaba más terreno entre lectores y críticos. En la introducción a la novela que escribe para la edición de Cátedra, la investigadora y crítica Monserrat Ordoñez (1990) afirma que es impreciso hablar de “ediciones”, pues se trata más bien de reimpresiones de aquella quinta edición que Rivera corrigió, imprimió y envió a Colombia de regalo desde Nueva York. Al respecto, el crítico Hernán Lozano (1988) comenta que, desde entonces, el texto ha estado a merced de cambios y ajustes de las editoriales que en muchos casos desconocen la disposición de Rivera. “Imposible muchas veces saber dónde termina el descuido y la incuria, y dónde comienza el esfuerzo deliberado de mutilación del texto” (pp. 75-108), anota Lozano. Esta edición, además, elimina las erratas que acompañaban las ediciones previas y amplía el apartado “Algunos conceptos sobre La vorágine” de 13 a 20 comentarios críticos, entre ellos varios de la prensa norteamericana.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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La vorágine

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Tierra de promisión

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1921

Esta es la segunda edición del poemario Tierra de promisión, de José Eustasio Rivera, publicada en 1921. Ese mismo año se imprimieron también la primera y tercera edición del texto sin cambios. La cuarta edición, considerada la definitiva, se publicó en 1926, bajo el sello editorial Minerva, al mismo tiempo que el autor revisaba y ajustaba las reediciones de su novela La vorágine. La editorial Arboleda & Valencia fue fundada en 1910 por Miguel Santiago Valencia y Abelardo Arboleda, y fue la casa editorial que antecedió a Cromos, uno de los sellos en el que se publicaron más tarde destacadas obras de la literatura colombiana como La vorágine (1924) y De sobremesa (1925), la única novela conocida del poeta bogotano José Asunción Silva. Aunque en 1918 fue comprada por los hermanos Tamayo, dueños de Cromos, Arboleda & Valencia siguió publicando libros hasta 1921, año en que apareció Tierra de promisión. Entre la primera y la segunda edición del poemario no hay diferencias, que sí se pueden rastrear en la cuarta edición de 1926, incluyendo 43 modificaciones formales, semánticas, sintácticas y estilísticas. En esta edición, cuyo ejemplar se conserva en la Biblioteca Luis Ángel Arango, se mantiene la disposición gráfica de los poemas, se omite la fotografía del autor que acompañó la primera edición y se conserva una dedicatoria de Rivera a sus padres que se mantuvo en la tercera edición. La aparición de Tierra de promisión y las reediciones que le sucedieron el mismo año dan cuenta de la recepción favorable que tuvo la obra por parte de críticos y lectores. Rivera ya había publicado algunos de los sonetos del poemario en revistas y periódicos, y aunque su nombre era conocido en tertulias, esferas letradas y círculos literarios, con este libro consolidó su inserción en las redes y campos de la intelectualidad bogotana (Valbuena-Briones, 1962). La obra recibió críticas positivas por su apuesta formal —sonetos que variaban entre versos alejandrinos y endecasílabos—, su unidad temática y su disposición en tres partes segmentadas por las geografías que dibuja: la selva, las cumbres y los llanos.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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  • Poesía
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Tierra de promisión

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La vorágine

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1924

Esta es la primera edición de La vorágine, la única novela de José Eustasio Rivera, publicada en 1924 y considerada desde entonces por buena parte de la crítica como una de las grandes novelas de la selva (Britland, 2019; Hachenberger, 2021). El libro se publicó el 25 de noviembre de 1924 bajo el sello editorial Casa de Cromos y Luis Tamayo & Cia. La editorial Casa de Cromos, heredera de la casa editorial Arboleda y Valencia, tuvo un importante papel en la edición literaria y política en la Colombia de principios del siglo XX. Allí se publicaron también De sobremesa (1925) y El libro de versos, 1883-1896 (1929), de José Asunción Silva; y Cosme (1927), de José Félix Fuenmayor, entre otras obras. Este libro, compuesto por 340 páginas, incluye cinco erratas, una nota de propiedad del autor y una dedicatoria a Antonio Gómez Restrepo, intelectual y crítico literario, a quien Rivera acompañó en 1921 a una misión diplomática en Perú, México y Estados Unidos. Esta edición incorpora, además, tres fotografías que se mantuvieron hasta la quinta y definitiva edición de la novela publicada en 1928 por la Editorial Andes. La primera se titula “Arturo Cova, en las barracas de Guaracú (tomada por la Madona Zoraida Ayram)” y, según los críticos Eduardo Neale Silva (1939) y Monserrat Ordónez (1990), en ella aparece el mismo José Eustasio Rivera. Cova es el protagonista y narrador principal de la novela y la Madona tiene a cargo caucherías y trabajadores explotados. Algunos críticos (Neale-Silva, 1939; Bernucci, 2020) han visto en estas fotografías un intento de Rivera por dotar de mayor veracidad su relato y atizar con más fuerza sus denuncias, y también un juego entre realidad y ficción. En un artículo publicado en la revista Cromos en diciembre de 1924, semanas después de que La vorágine llegara a las librerías, el crítico Eduardo Castillo comentó: “La Vorágine es una novela visiblemente autobiográfica. Rivera mismo se encargó de divulgarlo, con ingenua complacencia, al colocar en una de las primeras páginas del libro, como retrato del protagonista, su propia y verdadera efigie. Aunque no lo hubiese revelado, siempre habría sido fácil adivinarlo en la delectación con que nos pinta a su héroe y nos narra las hazañas”. José Eustasio Rivera terminó la carrera de derecho en 1917 y desde entonces se desempeñó como abogado, candidato político, escritor y articulista, hasta que en 1922 fue nombrado secretario de una de las comisiones encargadas de trazar la frontera colombo-venezolana. Permaneció en el cargo hasta finales de ese año y luego viajó solo por la senda del Orinoco. Atravesó los llanos, estuvo en Yavita, Maroa y Victorino, en el corazón de la selva amazónica, y enfermó de paludismo. Conoció de primera mano los horrores detrás de la explotación del caucho y denunció los excesos y las prácticas esclavistas de la Casa Arana del Putumayo. Ese mismo año, 1922, empezó a escribir La vorágine, nutrida de imágenes, personajes, experiencias y testimonios que recabó durante su travesía, al igual que de sus viajes a Orocué, donde estuvo al frente de un pleito judicial en 1918. En 1923 regresó a Bogotá, donde pasó fugazmente por el Congreso, y luego viajó a Neiva, donde terminó de escribir la novela. Un año más tarde, en 1924, volvió a Bogotá para corregir el manuscrito, publicado en noviembre. A través del relato del viaje que Arturo Cova emprende al Casanare, pero que se extiende hasta el Amazonas brasileño, La vorágine denuncia el sistema de explotación esclavista que sostiene la industria del caucho a lo largo de los ríos Amazonas y Orinoco. Monserrat Ordóñez (1990) afirmó que la primera fase de la recepción de la novela se centró en las fronteras difusas entre ficción y realidad. Antonio Gómez Restrepo, amigo personal de Rivera, destacó la “crudeza realista” de la novela y la consideró desde entonces un auténtico documento histórico y sociológico. Luis Eduardo Nieto Caballero (1925) comentó en su columna de El Tiempo que la novela es uno de los “libros definitivos del trópico”, aunque también afirmó que pecaba por “demasiada cadencia”. El crítico Ricardo Sánchez Ramírez (1926) escribió varias notas en El Espectador atacando a la obra bajo el seudónimo de Luis Trigueros. Para Sánchez, La vorágine es “un confuso laberinto en que los personajes entran y salen, surgen y desaparecen sin motivos precisos ni causas justificativas. Faltan en ellos, por otra parte, el sentido de la lógica y trabazón espiritual”. Con el pasar del tiempo la novela ha tenido una recepción positiva que ha confirmado su vigencia. Juan Gustavo Cobo Borda (2004), por ejemplo, apuntó: “¡Qué actual La vorágine y qué desolada su relectura! Se puede sustituir caucho por coca y ahí sigue inalterable el mismo mundo que pinta y denuncia” (pp. 146-148). Por su parte, Antonio Caballero escribió en el prólogo a una edición de la novela publicada en 2015 por el Ministerio de Cultura que La vorágine “es la gran novela de Colombia. [...] Noventa años después, la Colombia que pinta sigue siendo igual. Sólo ha cambiado la selva devoradora, que hoy es urbana porque hemos talado la otra” (p. 10).
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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La vorágine

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Polémica entre José Eustasio Rivera y Eduardo Castillo

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1953

Este ejemplar de 89 páginas es un compendio de las polémicas que José Eustasio Rivera mantuvo con el crítico y escritor Eduardo Castillo. Se trata de una serie de artículos, entrevistas, réplicas y contrarréplicas que sintetizan las discusiones que ambos mantuvieron. Las polémicas que se recopilan en este libro versan fundamentalmente sobre poesía y se basan en las imágenes, estructuras, temas y acercamientos que Rivera propuso en su poemario Tierra de promisión. La mayoría de estas discusiones, como se evidencia en los registros de archivo y en la información del texto, se dieron en periódicos y revistas como El Espectador, Gil Blas y Cromos, tres de los medios más leídos por la élite ilustrada de principios de siglo XX en Colombia. Entre las cartas, críticas y réplicas de este ejemplar están las que Castillo escribió en 1921 a propósito de una entrevista que ofreció Rivera en Lima mientras hacía parte de una misión diplomática. Allí, Castillo acusó al autor de La vorágine de denostar de su país, y criticó fuertemente la consagración que el entonces joven poeta se ganaba entre la cultura letrada de la Colombia de los años veinte. “El señor Rivera, además, es, lo mismo que Chocano, un cantor de cosas desmesuradas y sublimes. (...) Su musa inspiradora calza pesado coturno, al paso que la musa moderna, ceñida de aladas sandalias, pasa sobre el polvo de la tierra sin rozarlo” (p. 16), escribió Castillo en Cromos. Rivera respondió más tarde desde las páginas de El Tiempo: “Los engañados acerca de mi obra son otros, yo no: sé cuánto me falta, sé a cuánto aspiro. (...) Ni paraísos artificiales, ni halagos del mundo bohemio, ni éxitos en veladas, ni laureles implorados figuran en mi carrera” (p. 30). Desde Cromos, Castillo replicó: “Sí. Eres vanidoso, lo cual equivale a decir que no tienes orgullo, ya que entre éste y la vanidad hay una diferencia esencial, casi un antagonismo” (p. 37). Rivera acudió de nuevo a El Tiempo para defenderse: “He desafiado peligros que, de ser confrontados por ti, habrían excedido el pavor que tú mismo te inspiras. ¿Deseas una prueba objetiva de mi masculinidad? Párate junto a mí para que nos vean: pareces un zancudo pegado a un hombre” (p. 45). Este tipo de polémicas y de discusiones en el seno de la cultura letrada dan cuenta de las condiciones de recepción y circulación de la obra de José Eustasio Rivera desde que publicó su primer libro, Tierra de promisión. Si bien Rivera se hizo a un reconocimiento considerable desde que publicó sus primeros poemas, un segmento de la cultura letrada nacional consideraba que su trabajo no era meritorio. Las polémicas literarias fueron una práctica común de la cultura impresa en Colombia que se remontan a las tertulias de la Nueva Granada y cuyo culmen se encuentra en las publicaciones literarias de la segunda mitad del siglo XIX como el Papel Periódico Ilustrado o La Miscelánea (Laverde, 2013). Esta polémica entre Rivera y Castillo hereda esas prácticas de intercambio cultural y muestra el panorama de la discusión cultural a principios del siglo pasado en Colombia. Eduardo Neale Silva (1960), biógrafo de Rivera, afirma que: “los asertos de los dos atacantes nos sirven para recrear el ambiente literario de una época y apreciar su significado como parte integrante de la vida colombiana”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Polémica entre José Eustasio Rivera y Eduardo Castillo

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Liquidación de las herencias

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1917

Liquidación de las herencias es la tesis con la que José Eustasio Rivera se graduó como abogado de la Universidad Nacional de Colombia en 1917. Fue presentada bajo la tutela de Antonio José Uribe, un prestigioso jurista y un político conservador que pasó por la Cancillería (1902 y 1922), por el ministerio de Instrucción Pública (1903-1904 y 1921-1922) y por la Gobernación de Antioquia (1947-1948). Rivera publicó su tesis con el sello de la Editorial La República, una imprenta que publicaba textos sobre derecho, educación y finanzas. Este ejemplar de 81 páginas, que hace parte de la colección de la Sala de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, cuenta con una dedicatoria firmada por Rivera: “A mi muy querida amiga Sra. Juana de Rubio. Con el cariño del autor”. El texto está dividido en cuatro partes que, a su vez, se distribuyen en capítulos. En poco más de 80 páginas, Rivera presenta un recorrido general sobre el estado del derecho sucesoral en el país desde sus antecedentes históricos hasta la jurisprudencia de su época. Examina la legislación romana y pretoriana, las deducciones y créditos inherentes a las liquidaciones, la normativa en cuanto a los matrimonios y descendientes, y los legados y donaciones, entre otros temas del derecho civil y familiar. Rivera escribió esta tesis entre su estancia en Bogotá y sus viajes a los llanos colombianos, especialmente a Villavicencio, donde pasó una temporada en 1916 por invitación de algunos compañeros de universidad. Tras obtener el título, regresó a Neiva e intentó sin éxito llegar al Senado, en parte por cuenta de un incidente político-religioso que sufrió cuando Esteban Rojas, obispo de Garzón, le puso trabas a su nombramiento tras poner en tela su juicio su integridad como católico. Un año después, en 1918, Rivera volvió a los llanos, esta vez durante más tiempo, para hacerse cargo de un pleito judicial; y regresó en 1922 como parte de las delegaciones limítrofes para establecer las fronteras de Colombia con Venezuela y Perú. Esos viajes fueron fundamentales para la construcción de Tierra de promisión, su único poemario, y La vorágine, su obra más importante.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Liquidación de las herencias

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Dieta

Por: Martha Patricia Mesa | Fecha: 2019

Martha Patricia Mesa, Poeta nacida en Salamina (Caldas). Desde hace algunos años vive en Cartago (Valle), donde crea, inventa y goza haciendo poemas sobre el cuerpo y sus cotidianidades. Su otra profesión, la odontología, la acompaña de sensibilidad, suavidad e interés por la otra y el otro. Ganadora del Premio Nacional de Poesía Museo Rayo, 1993. Ha publicado: “Legado para un adiós de vacaciones” , “Constante-Distante” , y como libros inéditos tiene: “Compás de espera” y “Recuento de poesía erótica”.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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Dieta

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