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La vorágine

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1924

Esta es la primera edición de La vorágine, la única novela de José Eustasio Rivera, publicada en 1924 y considerada desde entonces por buena parte de la crítica como una de las grandes novelas de la selva (Britland, 2019; Hachenberger, 2021). El libro se publicó el 25 de noviembre de 1924 bajo el sello editorial Casa de Cromos y Luis Tamayo & Cia. La editorial Casa de Cromos, heredera de la casa editorial Arboleda y Valencia, tuvo un importante papel en la edición literaria y política en la Colombia de principios del siglo XX. Allí se publicaron también De sobremesa (1925) y El libro de versos, 1883-1896 (1929), de José Asunción Silva; y Cosme (1927), de José Félix Fuenmayor, entre otras obras. Este libro, compuesto por 340 páginas, incluye cinco erratas, una nota de propiedad del autor y una dedicatoria a Antonio Gómez Restrepo, intelectual y crítico literario, a quien Rivera acompañó en 1921 a una misión diplomática en Perú, México y Estados Unidos. Esta edición incorpora, además, tres fotografías que se mantuvieron hasta la quinta y definitiva edición de la novela publicada en 1928 por la Editorial Andes. La primera se titula “Arturo Cova, en las barracas de Guaracú (tomada por la Madona Zoraida Ayram)” y, según los críticos Eduardo Neale Silva (1939) y Monserrat Ordónez (1990), en ella aparece el mismo José Eustasio Rivera. Cova es el protagonista y narrador principal de la novela y la Madona tiene a cargo caucherías y trabajadores explotados. Algunos críticos (Neale-Silva, 1939; Bernucci, 2020) han visto en estas fotografías un intento de Rivera por dotar de mayor veracidad su relato y atizar con más fuerza sus denuncias, y también un juego entre realidad y ficción. En un artículo publicado en la revista Cromos en diciembre de 1924, semanas después de que La vorágine llegara a las librerías, el crítico Eduardo Castillo comentó: “La Vorágine es una novela visiblemente autobiográfica. Rivera mismo se encargó de divulgarlo, con ingenua complacencia, al colocar en una de las primeras páginas del libro, como retrato del protagonista, su propia y verdadera efigie. Aunque no lo hubiese revelado, siempre habría sido fácil adivinarlo en la delectación con que nos pinta a su héroe y nos narra las hazañas”. José Eustasio Rivera terminó la carrera de derecho en 1917 y desde entonces se desempeñó como abogado, candidato político, escritor y articulista, hasta que en 1922 fue nombrado secretario de una de las comisiones encargadas de trazar la frontera colombo-venezolana. Permaneció en el cargo hasta finales de ese año y luego viajó solo por la senda del Orinoco. Atravesó los llanos, estuvo en Yavita, Maroa y Victorino, en el corazón de la selva amazónica, y enfermó de paludismo. Conoció de primera mano los horrores detrás de la explotación del caucho y denunció los excesos y las prácticas esclavistas de la Casa Arana del Putumayo. Ese mismo año, 1922, empezó a escribir La vorágine, nutrida de imágenes, personajes, experiencias y testimonios que recabó durante su travesía, al igual que de sus viajes a Orocué, donde estuvo al frente de un pleito judicial en 1918. En 1923 regresó a Bogotá, donde pasó fugazmente por el Congreso, y luego viajó a Neiva, donde terminó de escribir la novela. Un año más tarde, en 1924, volvió a Bogotá para corregir el manuscrito, publicado en noviembre. A través del relato del viaje que Arturo Cova emprende al Casanare, pero que se extiende hasta el Amazonas brasileño, La vorágine denuncia el sistema de explotación esclavista que sostiene la industria del caucho a lo largo de los ríos Amazonas y Orinoco. Monserrat Ordóñez (1990) afirmó que la primera fase de la recepción de la novela se centró en las fronteras difusas entre ficción y realidad. Antonio Gómez Restrepo, amigo personal de Rivera, destacó la “crudeza realista” de la novela y la consideró desde entonces un auténtico documento histórico y sociológico. Luis Eduardo Nieto Caballero (1925) comentó en su columna de El Tiempo que la novela es uno de los “libros definitivos del trópico”, aunque también afirmó que pecaba por “demasiada cadencia”. El crítico Ricardo Sánchez Ramírez (1926) escribió varias notas en El Espectador atacando a la obra bajo el seudónimo de Luis Trigueros. Para Sánchez, La vorágine es “un confuso laberinto en que los personajes entran y salen, surgen y desaparecen sin motivos precisos ni causas justificativas. Faltan en ellos, por otra parte, el sentido de la lógica y trabazón espiritual”. Con el pasar del tiempo la novela ha tenido una recepción positiva que ha confirmado su vigencia. Juan Gustavo Cobo Borda (2004), por ejemplo, apuntó: “¡Qué actual La vorágine y qué desolada su relectura! Se puede sustituir caucho por coca y ahí sigue inalterable el mismo mundo que pinta y denuncia” (pp. 146-148). Por su parte, Antonio Caballero escribió en el prólogo a una edición de la novela publicada en 2015 por el Ministerio de Cultura que La vorágine “es la gran novela de Colombia. [...] Noventa años después, la Colombia que pinta sigue siendo igual. Sólo ha cambiado la selva devoradora, que hoy es urbana porque hemos talado la otra” (p. 10).
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Tierra de promisión

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1921

Esta es la segunda edición del poemario Tierra de promisión, de José Eustasio Rivera, publicada en 1921. Ese mismo año se imprimieron también la primera y tercera edición del texto sin cambios. La cuarta edición, considerada la definitiva, se publicó en 1926, bajo el sello editorial Minerva, al mismo tiempo que el autor revisaba y ajustaba las reediciones de su novela La vorágine. La editorial Arboleda & Valencia fue fundada en 1910 por Miguel Santiago Valencia y Abelardo Arboleda, y fue la casa editorial que antecedió a Cromos, uno de los sellos en el que se publicaron más tarde destacadas obras de la literatura colombiana como La vorágine (1924) y De sobremesa (1925), la única novela conocida del poeta bogotano José Asunción Silva. Aunque en 1918 fue comprada por los hermanos Tamayo, dueños de Cromos, Arboleda & Valencia siguió publicando libros hasta 1921, año en que apareció Tierra de promisión. Entre la primera y la segunda edición del poemario no hay diferencias, que sí se pueden rastrear en la cuarta edición de 1926, incluyendo 43 modificaciones formales, semánticas, sintácticas y estilísticas. En esta edición, cuyo ejemplar se conserva en la Biblioteca Luis Ángel Arango, se mantiene la disposición gráfica de los poemas, se omite la fotografía del autor que acompañó la primera edición y se conserva una dedicatoria de Rivera a sus padres que se mantuvo en la tercera edición. La aparición de Tierra de promisión y las reediciones que le sucedieron el mismo año dan cuenta de la recepción favorable que tuvo la obra por parte de críticos y lectores. Rivera ya había publicado algunos de los sonetos del poemario en revistas y periódicos, y aunque su nombre era conocido en tertulias, esferas letradas y círculos literarios, con este libro consolidó su inserción en las redes y campos de la intelectualidad bogotana (Valbuena-Briones, 1962). La obra recibió críticas positivas por su apuesta formal —sonetos que variaban entre versos alejandrinos y endecasílabos—, su unidad temática y su disposición en tres partes segmentadas por las geografías que dibuja: la selva, las cumbres y los llanos.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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La vorágine

Por: José Eustasio Rivera | Fecha: 1928

José Eustasio Rivera llegó a Nueva York durante la primavera de 1928. Para este momento, gozaba de reconocimiento y respeto literario tras publicar cuatro ediciones de La vorágine que se habían leído ávidamente en Colombia, diversos países de América Latina, España y Estados Unidos. Tenía planeado traducir la novela al inglés para adaptarla al cine, establecerse definitivamente en esa ciudad para descansar de la política colombiana y fundar la Editorial Andes, donde publicaría la obra de autores colombianos e hispanoamericanos (Neale-Silva, 1960). En Nueva York, el novelista tuvo tiempo para corregir, una vez más, la novela: cambió numerosas palabras, eliminó las fotos que aparecían en ediciones previas, conservó el vocabulario que introdujo en la tercera edición de 1926 y agregó cuatro mapas (“Croquis de Colombia”, “Ruta de Arturo Cova y sus compañeros”, “Ruta de Barrera y los enganchados” y “Odisea de Clemente Silva”). El novelista alcanzó a tener en sus manos cuatro ejemplares de la quinta edición de la novela. Él mismo despachó dos de esos ejemplares en el primer vuelo que hizo la ruta Nueva York-Bogotá el 23 de noviembre de 1928: uno iba para el presidente de Colombia Miguel Abadía Méndez y otro para la Biblioteca Nacional de Colombia. Una semana después, el 1 de diciembre, Rivera murió en el New York Policlinic Hospital tras una semana de convulsiones y una crisis de hemiplejia. No hay certeza sobre la enfermedad que lo llevó a la muerte, pero su deceso se asocia con la malaria que contrajo durante su estadía en la selva (Neale-Silva, 1960). El cuerpo de José Eustasio Rivera llegó a Colombia a bordo de un vapor de la United Fruit Company y recibió honores en cada puerto donde paró. Lo curioso es que su cuerpo llegó primero a Colombia que el vuelo en el que despachó los ejemplares de la novela, pues el piloto tuvo problemas con el avión y la reparación tardó casi un mes. Así, tras la muerte del autor, y mientras se imprimían los ejemplares de prueba, esta quinta edición de la Editorial Andes se convirtió en la definitiva. Este ejemplar, que hace parte de la colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango, corresponde a la sexta edición que también se imprimió ese año. La séptima, octava y novena edición se imprimieron en 1929, lo que indica que la novela ganaba más terreno entre lectores y críticos. En la introducción a la novela que escribe para la edición de Cátedra, la investigadora y crítica Monserrat Ordoñez (1990) afirma que es impreciso hablar de “ediciones”, pues se trata más bien de reimpresiones de aquella quinta edición que Rivera corrigió, imprimió y envió a Colombia de regalo desde Nueva York. Al respecto, el crítico Hernán Lozano (1988) comenta que, desde entonces, el texto ha estado a merced de cambios y ajustes de las editoriales que en muchos casos desconocen la disposición de Rivera. “Imposible muchas veces saber dónde termina el descuido y la incuria, y dónde comienza el esfuerzo deliberado de mutilación del texto” (pp. 75-108), anota Lozano. Esta edición, además, elimina las erratas que acompañaban las ediciones previas y amplía el apartado “Algunos conceptos sobre La vorágine” de 13 a 20 comentarios críticos, entre ellos varios de la prensa norteamericana.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Las historias literarias colombianas y los estudios de género

Por: Carmiña Navia Velasco | Fecha: 2019

Se aborda la discusión sobre las historias literarias colombianas en relación con el concepto del canon a partir de la pregunta por el lugar que ocupa la producción literaria femenina en las concepciones sobre lo que ha sido la literatura en este país. Se examinan, a la luz de de la categoría de género, los procesos literarios que han configurado la tradición canónica en el país, constatando cómo se han ignorado las voces de las mujeres y con ello, sus textos se han perdido muchas veces. Este panorama comienza a cambiar con el trabajo crítico de María Mercedes Jaramillo, Angela Inés Robledo, Flor María Rodríguez Arenas, Betty Osorio de Negret, Luisa Ballesteros. En su trabajo se repiensan las bases de la nación moderna, desde una perspectiva que quiere integrar discursos que han permanecido periféricos. Se emplea el concepto de campo literario desarrollado por Pierre Bourdieu, en el cual es central la problemática de la distribución de capital cultural y poder para examinar la posición de las mujeres en el campo literario colombiano. Finalmente, se orienta la indagación hacia la recepción: ¿Cómo fueron recepcionadas las obras escritas por mujeres? ¿Qué posibilidades tuvieron de circulación? ¿Desde qué presupuestos fueron leídas? La consideración concienzuda de estas interrogantes permitirá construir una visión más amplia y más real del pueblo y de la cultura en Colombia.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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  • Otros
  • Literatura española
  • Investigación de género
  • Literatura
  • Mujeres

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Las historias literarias colombianas y los estudios de género

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Dos poesías

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Escritoras latinoamericanas: razón y locura [reseña]

Por: Carmiña Navia Velasco | Fecha: 2019

Este nuevo trabajo de Carmiña Navia Velasco , el libro Escritoras latinoamericanas: Razón y locura, contiene dos ensayos: el primero es una presentación general de algunas pensadoras latinoamericanas. El segundo es un recorrido por la narrativa femenina en Colombia y otros países, particularmente la narrativa focalizada en La locura. Como ella lo dice, “este libro es producto de sus investigaciones permanentes alrededor de la expresión y discursividad femenina en América latina y en Colombia”.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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Escritoras latinoamericanas: razón y locura [reseña]

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"Yo me llamo una poeta insular..." Crónica sobre la vida de Yolanda Westphalen ganadora del Premio Gabriela Mistral 1999.

Por: Yolanda Westphalen | Fecha: 2019

Yolanda Westphalen, poeta peruana nacida hace 74 años, estuvo en Bogotá para recibir el Premio Gabriela Mistral, otorgado a la obra de una escritora iberoamericana, en el marco de la décima segunda Feria Internacional del Libro. Después de escuchar la fuerza vital que imprime a la lectura de sus poemas, Angela Robledo conversó con ella sobre su vida para elaborar la crónica que presentamos a nuestras lectoras y lectores.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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"Yo me llamo una poeta insular..." Crónica sobre la vida de Yolanda Westphalen ganadora del Premio Gabriela Mistral 1999.

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Representación irónica de grandeza y pequeñez en relatos de hombres y de mujeres

Por: Gabriela Castellanos Llanos | Fecha: 2019

Con el fin de explorar nuevas formas en las cuales algunas autoras logran una inversión irónica y feminista de la valoración social hacia lo grande y lo pequeño, se analizan algunos aspectos de cuatro relatos hispano- americanos, comparando el cuento de María Luisa Bombal, «Trenzas» (1940), con «Pierre Menard, autor del «Quijote» (1939), de Jorge Luis Borges, y el relato de Clarice Lispector, «La legión extranjera» (1971), con «Muerte constante más allá del amor» (1970), de Gabriel García Márquez. Se emplean las categorías para el análisis del discurso irónico planteados por Oswald Ducrot en Polifonía y argumentación.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
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  • Ciencias sociales
  • Otros
  • Literatura española

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Representación irónica de grandeza y pequeñez en relatos de hombres y de mujeres

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La mujer en la obra de García Lorca

Por: Orlando Manotas Acuña | Fecha: 2019

La mujer fue siempre una preocupación, un motivo de inspiración en la obra del dramaturgo español, Federico García Lorca. Considerado por muchos como el poeta y padre del teatro moderno de la España actual, sus mejores piezas y sus poesías llevan por título nombre de mujer o se desarrollaron, teniendo en cuenta la naturaleza femenina. Lorca perteneció, ubicándole dentro de la línea de la historia literaria, a la generación del 27. Estos escritores o creadores más bien siguieron la pauta de sus antecesores conocidos como la generación del noventa y ocho. Como lodos los autores de su tiempo sus obras tuvieron un marcado tinte nacionalista, razón por la cual el paisaje circundante, con toda su geografía física: árboles, flores, follaje se encuentren muy bien exaltados en la mayoría de sus poemas, como también la raza con sus valores folclóricos, y algunos elementos humanos tomados del propio movimiento social. La mujer estuvo en la primera línea entre ellos y como parte de elemento español no podía quedar por fuera de los trabajos que se proponían rescatar a España y mostrarla al mundo en lo más profundo de su constitución.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
  • Temas:
  • Ciencias sociales
  • Otros
  • Literatura española

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La construcción del personaje lésbico en los relatos cubanos de Sonia Rivera-Valdés y Jacqueline Herranz-Brooks: de la “abyección” a la subversión

Por: Sophie Cabaloue | Fecha: 2019

En este ensayo se analizan las obras de dos autoras cubanas de la diáspora, Sonia Rivera-Valdés y Jacqueline Herranz-Brooks, enfocando especialmente la temática lesbiana de estas narraciones, con especial atención a la forma como nos revelan la situación de las lesbianas en Cuba, sobre todo en el “Periodo especial”, a la vez que se convierte en un modo de subvertir la heterosexualidad obligatoria. De este modo se indaga sobre cómo en sus relatos se construye el sujeto “abyecto” (el personaje lésbico) en oposición al sistema heteronormativo y cómo este sujeto pasa de la “abyección” a la subversión, al desafiar la heterosexualidad obligatoria
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
  • Temas:
  • Ciencias sociales
  • Otros
  • Literatura española
  • Identidad sexual

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La construcción del personaje lésbico en los relatos cubanos de Sonia Rivera-Valdés y Jacqueline Herranz-Brooks: de la “abyección” a la subversión

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