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Con la frase historia de colombia.

Imagen de apoyo de  Paternalismo y resistencia: los trabajadores de Bavaria; 1889-1930. [Reseña]

Paternalismo y resistencia: los trabajadores de Bavaria; 1889-1930. [Reseña]

Por: Ricardo Sánchez Angel | Fecha: 2019

Vigencia de la historia social. En el campo de los intereses contrapuestos que están siempre en lucha, la dominación se ejerce no sólo como coacción interior en las unidades productivas y laborales, fuertemente disciplinarias, o desde los aparatos represivos que monopolizan la violencia de manera legítima y legal, sino, como sucede en el caso colombiano, de forma fáctica, ilegal e ilegítima. La dominación se ejerce sobre el tiempo de trabajo y en forma muy directa y minuciosa. Es el control cronométrico sobre procesos y resultados, con el trasfondo del escenario del mercado que ha logrado constituirse en la instancia superior sobre la economía, la sociedad, la naturaleza y lo humano. Se ejerce, además, sobre el tiempo libre, que paulatinamente ha dejado de ser el mundo de la vida, lugar del ocio y la creatividad, espacio para la autodeterminación personal y grupal, motor de la cultura democrática popular, para ser incorporado como parte constitutiva de la sociedad del espectáculo, de la industria cultural, consumista y alienante del capitalismo histórico. Una de las dimensiones en que se ha ejercido la dominación en los procesos productivos y de reproducción social, para que ésta aparezca como normal, natural, pero igualmente consentida y “dignificante”, es el paternalismo. Las relaciones de dominación no van en una sola dirección ni son verticales solamente; en torno a ellas interactúan los sujetos colectivos e individuales; se interioriza aceptando, sometiéndose a la dominación; se es vencido en la relación o se ejerce una resistencia, cuyo universo suele ser visible o invisible, expreso o clandestino, con el automanejo del tiempo que permite la disminución de la productividad o el cese de la misma con el paro o la huelga, cuando la resistencia se vuelve colectiva y avanza en su expresión clasista. Las relaciones de dominación son de doble vía, no hay amo sin esclavo y viceversa, explicó Hegel, en uno de los más luminosos capítulos de la Fenomenología del espíritu y, desde entonces, en la modernidad, los pensamientos históricos y sociales han transitado en torno a esta delimitación conceptual. Pero la realidad socioeconómica en su compleja existencia se dinamizó en unos procesos de lucha de clases, de avances y retrocesos, de progreso y barbarie. El desafío de los pensamientos históricos, del ejercicio de la investigación con criterios de objetividad y de búsqueda de sentido consiste en delimitar los tiempos en que se desarrollan estos procesos y se produce la mudanza de estructuras. Esta historia de los trabajadores de Bavaria encadena cinco momentos: 1) el contexto histórico – 1880-1930 - con las vicisitudes políticas y económicas del desarrollo industrial; 2) el implante tecnológico y empresarial de la cervecería Bavaria y su evolución hacia la fábrica capitalista-industrial; 3¬) las condiciones materiales de los trabajadores para su desempeño; 4) la forma de la dominación paternalista; y 5) los trabajadores en acción, constituidos propiamente como clase, lo que incluye el uso del tiempo libre en la época, como la diversión, la chicha y el alcoholismo; la vida en el barrio La Perseverancia y su conciencia político-sindical, en la cual el individualismo artesanal está presente: el primero de mayo, su prensa, sus conquistas en el entramado de las condiciones paternalistas de dominación. El autor logra historiar con líneas gruesas la evolución del país, el desarrollo industrial de Bavaria, el tránsito del taller a la fábrica en la producción cervecera; el carácter de firma extranjera arraigada en el liderazgo empresarial de la familia alemana Kopp y de su principal actor Leo Kopp, establecidos de vieja data en Colombia, lo que les permitió el conocimiento no sólo de los negocios, sino igualmente del Estado y la política. Juan Manuel Martínez documenta y analiza los lazos de poder de Bavaria con lo más encumbrado del Estado, el periodismo y las autoridades, en un contexto de luchas sociales.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
  • Temas:
  • Ciencias sociales
  • Problemas sociales
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Paternalismo y resistencia: los trabajadores de Bavaria; 1889-1930. [Reseña]

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Factores de riesgo para que la población mayor institucionalizada presente caídas

Por: Camilo Romero | Fecha: 29/04/2010

El objetivo es determinar los factores de riesgo de caídas en las personas de tercera edad institucionalizadas. Metodología: análisis de datos de un estudio de cohorte longitudinal. Sujetos: residentes voluntarios institucionalizados en un hogar geriátrico en Arbeláez, Colombia, con seguimiento a seis meses (N = 116; edad promedio: 78 años). Medida principal de resultado: caídas según informes de enfermería y registros médicos. Variables independientes: las medidas básicas demográficas, historia médica, medicamentos, depresión, estado mental, agudeza visual, hipotensión ortoestática, índice de masa corporal, estado cardiovascular, deformidades de miembro inferior, fuerza de miembro inferior, tono, trofismo, rango de movimiento, Romberg, prueba de equilibrio: unipedestación, prueba de Get up and go y la prueba de Get up and go cronometrada. Evaluación de instalaciones locativas con la escala de TESS-NH y SCUEQS. Resultados: durante los seis meses de seguimiento, el 36% experimentó caída. Ninguna con consecuencias graves. Los factores de riesgo independientes significativos para todas las caídas, según la regresión logística, fueron el género femenino, la historia de vértigo y una prueba de unipedestación anormal. Los coeficientes B para cada variable fueron de 1,029, 2,024 y 1,712, respectivamente. Conclusión: el género femenino, la historia de vértigo y la prueba de equilibrio (prueba de unipedestación) anormal parecen ser los principales factores significativos de caídas en la población geriátrica institucionalizada. Sin embargo, ningún factor aislado parece ser lo bastante exacto como para ser un predictor de riesgo confiable de caídas por la existencia de múltiples factores relacionados con las caídas.
Fuente: Universidad del Rosario - Revista Ciencias de la Salud Formatos de contenido: Artículos
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Factores de riesgo para que la población mayor institucionalizada presente caídas

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Imagen de apoyo de  La Gaceta Constitucional - N. 16

La Gaceta Constitucional - N. 16

Por: | Fecha: 1991

",\?l))IJ'1-- REPUBLICA i COLOMBIA GACETA CONSTITUCIONAL No.16 BogotA, D.E .. martes 5 de marzo de 1991 ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE HORACIO SERPA URIBE PRESIDENTES: ALVARO GOMEZ HURTADO ANTONIO JOSE NAVARRO WOLFF SECRETAIIO CENERAL: RELATOa, JACOBO PEREZ ESCOBAR ALVARO LEON CAJIAO Justicia para el cumplimiento de la ley "Cancelaci6n irrevocable de los privilegios ilegltimos de los Congresistas". RAIMUNDO EMILI ANI ROMAN (Pagina 2) Esta es la Constituyente del Consenso "Si bien esta Asamblea es heterogenea en su composici6n politica, podra ser homogenea en sus prop6sitos nacionalistas". GUILLERMO PLAZAS ALCID . ~ I ~~~ ~ Se trata de sacar la Constituci6n de su actual condici6n de letra muerta "Reforma democnitica al regimen de estado de sitio". Jost M. ORTl.Z SARMIENTO (Pagina 6) Vivimos los momentos mas dolorosos y dificiles de nuestra historia "Como ya nos hemos echado bala durante varias decadas, con resultados conocidos, vale la pena sentarse a echar lengua". JA!MF. CASTRO (Pagin~ 8) IMPRENT A NACIONAL EdlclOn de 1 2 p~ginas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Pagina 2 GACETA CONSTlTUC10NAL Justicia para el cumplimiento de la ley "Cancelaci6n irrevocable de los privilegios ilegftimos de los Congresistas". Seiio",s Presidentes y Delegatarios: Me mueve a tomar la palabra en este debale d temor de que la reiteraci6n superfi­cial aqur escuchada de que el origen de nues­tros males radica en la vetustez de nuestra Car­ta Magna, pueda conducimos, si de algUn ".'0- do no se rectifica, a un error de dtagn6sUco sobre sus verdaderas causas, haciendo nugato­rios nuestros esfuerzos por lIevamos a refor­mas infundadas 0 haciendonos creer que de­ben consistir en su sistematica destrucci6n van­dalica. La Constituci6n de 1886, como 10 evidencia su perdurabilidad, es una obra maestra de nues­tra cultura poUtica, porque rio fue la dabora­ci6n de ce",bros alucinados fuera de la reali­dad, sino, por eI contrario, eI fruto de su obser­vaci6n atenta y patri6tica, para la debida y co­rrecta formulaci6n de los ordenamientos juri­dico- potrticos Cjue debfan moldearla. Fue asr como consagrola unidad potrtica de la Republica ante los ",sultados ruinosos de un federalismo ap6crifo que, a la inver>a de uno autentico, que busca la unidad de Ia diversidad, habla desmembrado 10 que debra estar unido, con su adehala luctuosa de conmociones, de­sOrdenes y guerras, y eI debilitamiento melan­c61ico de sus fuerzas vitales por el desgarra­miento de los territorios y los lugareflismos consiguientes, faltos de horizontes, visi6n y grandeza. Sin embargo, busc6 satisfacer los an­helos regionales, a traves de la dinamica centrl: fuga de una amplia descentralizaci6n adminis­trativa. Y fue asr tambien como, ante la anarqura rei­nante por debilidad de la autoridad ejecutiva. estructur6 una democracia de orden, basada en la fortaleza del Presidente, porque Botrvar habla experimentado, y asr !los 10 habla·ense­iiado, que "en las Republicas eI Ejecutivo debe ser el mas fuene, porque todo conspira contra el, en tanto que en las Monarquras el mas fuene debe ser el Legislativo, porque todo conspira en favor del Monarca", y porque, ademas, "na­da es tan peligroso con respecto al pueblo, co­mo la debilidad del Ejecutivo". Asr mismo, inspirada en las doctrinas cristia­nas, no en las exageradas de la Revoluci6n Francesa que condujeron alterror, reconoci6 a los ciudadanos sus derechos naturales de vida, honra, bienes, Habeas Corpus, libenades de conciencia, pensamiento, CU llOS, iniciativ3, tra­bajo, prensa y garantras sociales de ellos deriva­das, dentro del bien comun para el perfeccio­namiento de la persona y no para perjuicio RAIMUNDO EMILIANI ROMAN ajeno, y estableci6 en forma clara los deberes del Estado, como eI de la educaci6n publica y supervigilancia de la privada. Sus disposiciones al respecto son concreci6n de cultura humanista y cristiana que deben enor­gullecer al pueblo colombia no, y mas hoy, cuando autoridades mundiales, ante eI oscu­rantismo de muchos parses barbaros y aun de los que se tildan de civilizados, han venido a propagar bajo la expesi6n tautol6gica de de",­chos humanos, porque todo derecho es huma­no, los mismos derechos de nuestra Constitu­ci6n de 1886, y algunos otros que a la postre no son sino sus derivados, de modo que cuando escuchamos la algazara de su tardro descubri­miento adquirimos conciencia de que, esta que despectivamente se califica de vetusta y obsole­ta Constituci6n, desde la fecha de su estableci­miento en eI siglo pasado, nos habla colocado a la van guardia de la civilizaci6n de Ia huma­nidad. Para completar eI retablo de sus grandes reali­zaciones, esa misma Constituci6n cumpli6 con la obra de caridad de darle paz a la conciencia ",ligiosa del pars, hondamente conturbada de mucho tiempo atras, por el sectarismo de un esprritu irreligioso que habra perseguido at c1e­ro cat61ico aun en sus personas, y de tal modo habla abjurado de su doctrina, que impuS9 en las escuelas textos de estudio reflidos con su moral, con escandalo justificado de los padres de familia. Por eso ella comienza, dice Nuiiez en articulo sobre la libenad religiosa, ~mvocan­do el nombre de Dios, tontamente desterrado de nuestros documentos publicos, por infatua­ci6n 0 ignorancia. Verific6se luego, continua, 10 que en la Torre de Babel: confusi6n, no de lenguas pero sr de ideas, se preftri6 la raWn, como si eUa fuera infalible y obra nuesua". Carenada de este modo la destartalada nave del Estado, asumi61a contextura y solidez que Ie daban el duro casco de su unidad, su recia y flexible arboladura de derechos fundamenta­les y paz religiosa, y eI cenero tim6n de la autoridad presidencial como gura impenur­bable. La transformaci6n del pals fue radical. De la secuencia epileptica de convulsiones, dCsOrde­nes y guerras que habran caracterizado el mo­do de hacer la polrtica del siglo pasado, Se pas6 hasta el aiio 1930 por un largo periodo de paz, tranquilidad y progreso que s610 interrumpi6 la injustificada guerra de los mil dras, que fue la ultima de aquella violenta modalidad. En el ano de 1930 el Partido Conservador entreg6 un pars en paz, que, segun expresi6n del Doc­tor Laureano G6mez, podra ser recorrido por una persona sola en [oda la extensi6n de su territorio, sin peligro de su integridad per­sonal. Durante el nuevo ~men se rompi6 \a eonem-. dia entre los partidos tradiciona1ea, especial. mente por eI funesto ensayo de los gobiernos de partido, y comenz6 una epoca de disconlia potrtica, que degener6 en violencia de esc ca. racter. Pero en mec\io de ella, el Estado eonl6 con las palancas de poder de que 10 habfa dota­do la Constituci6n de 1886 para que Ia vida ciudadana pudiera seguir 5U ritmo habiiual, sin que \a beligerancia de \a contienda a1canzara gravedad alterante del orden. Hubo vioiencia, pero no guerra. EI Partido liberal, a pesar de que habfa basado 5U potrtica de oposici6n en una acerba y eons­tante critica a la Constituci6n de 1886, vaJor6 5U sabidurla y eficacia ante las mponsabilida­des del Gobierno, y cuando Ueg6 el momenta hist6rico de satisfacer su deseo de destruirla, lejos de eso, la ratific6 en su estructura, e inser­t6 en ella sus imponantes reformas para darIes asr. estabilidad. En medio de \a tempestad, pues; Ia nave del Estado pudo seguir la navegaci6n de su propia hi5tOria, sin que eI golpe del 13 de junio Uegara tampoco a romper su estructura. La concordia partidi5ta renaci6 con el Frente Nacional, trayendo paz y tranquilidad que, desgraciadamente, no lIegaron a consolidarse, porque en eI niundo apareci6 diseminado en muchos parses, eI aciago fen6meno de los mo­vimientos de Iiberaci6n nacional, que recurrle· ron a la subversi6n armada para Ia implanta­ci6n de ideologfas ajenas a nuesua uaclici6n democratica, y posteriormente, hizo irrupci6n otro no menos aJarrnante, eI del oarcotrafico. Todos esos fen6menos tienen su propia gene­sis, totalmente ajena a Ia Gonstituci6n de 1886. Por el conuario, los gobiernos han podido lu­char contra eUos con las parancas de poder y resistencia que les ha conferido esa inagotable Constituci6n. Y yo no tengo ducia, ninguna duda, de que haciendo buen usa de elias, espe­cialmente de las tan criticadas del estado de sitio sobre situaciones uansitorias, no estari lejano el dra en que hayan de desaparecer de Ia esccna nacional, renaciendo la concordia y eI progreso, porque como 10 decfa eI senor Rafael Nunez con su sabiduria de m6sofo y soci610go: "para contemplar las evoluciones hist6ricas, co­mo para contemplar eI desplazamiento sideral de los planctas, se requieren instrumentos de largo aJcance". Pero si en medio de esta tremenda tormenta en que nos debatimos, en VeZ de utilizar la s6lida estructura que al Estado Ie dio la ConstituciOn de 1886, nos dcdicamos a la tarea insensata de revivir los mismos vicios y defectos que ella Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 5*_*1991 imacIic6 predlamente para salvarlo, como eI ~IIO de.!pna forma de federalis­aID ap6crifo que mengOe Ia fortaleza de Ili uni­I dIId nacionaI, 0 eI debiliwniento 0 restriccion del ejercicio de Ia autoridad de que hoy dispo­ne eI Presidente, 0 Ia enumeraci6n de derechos llimitados y aun desnaturaJizados de los ciuda­cIanos para relevarlos de los deberes de solida­ridad social, 0 el renacimiento de la discordia reIigiosa que enceguece los cerebros y desata Iu pasiones, no estarfamos haciendo otra rosa que dlvar Ia tumba donde serfa sepultado a corto pIazo el orden democritico y civilizado del que hoy, a pesar de tantas vicisitudes, sin embargo, gozamos. Nuestros problemas de fondo, pues, no estAn II1II. radican en otra parte, y es necesario detec­tarIos para dam adecuado tratamiento, espe­ciaImente por esta Constituyente. Y consisten, en slntesis, en Ia grave amenaza de que el pals que .ubsiste en medio de tantas difICultades, de repente se de.plome aquejado de septicemia pneralizada, provocando una debacle inena­nab/ e. GACETA CONSTITUCIONAL En efecto, bajo la inlluencia de ideas y practicas malsanas, eI bien comun ha sido sUSliluido por e1 bien particular. Y la politica, que lodo 10 inlluye, ha dejado de ser una actividad noble y auslera de servicio publico, para convertirse en un Moloch insaciable que exige gajes, preben­< las, burocracia. contralos, resoluciones, nego­cios, en nombre de merilos e1eclOrales 0 exi­gencias de partido, para seguir conquistando mayorfas. Es el gobierno espurio del dientelis­mo, que haciendose adjudicata rio de insulas Baratarias de la adminislraci6n, ha desalojado al gobierno constilucional, y se ha apoderado de los recunos que el Estado tiene dedicados a la satisfaceion de las necesidades basicas de la sociedad, dejando aI pueblo en abandono total. No es de utraitar que ese pueblo fruslrado e indignado, mire con simpallas los movimienlos subversivos que ofrecen un cambio radical de siluaci6n aunque sea con las armas. Tenemos un Estado desfaleado y en quiebra, IOtalmenle en quiebra, gobernando a una de­mocracia sin vinudes, cuyas mayorfas amorfas y venales 10 sostienen, constiluyc!ndose en el azote del pueblo. Pagina 3 Alii reside Ia causa principal de 10 que se llama la ineficacia del Estado, con olros fotiches que Ie tmptden el aprovechamiento de la colabora­ci6n colosal de la actividad privada, que no puede seguir siendo eSlupidamente rechazada con dano general de la sociedad. Fuera de un cambio en la orientaci6n de la politica, esta claro 10 que aqul real mente nece­sitamos hacer: justicia para el cumplimiento de la ley, gran fiscal , censor publico, educaci6n moral con hisloria patria, cfvica, religi6n cris­tiana, responsabilidad familiar, dignidad de Irabajo, dignidad de los empleados publicos, planeaci6n econ6mica, cancelaci6n irrevocable de los privilegios ilegltimos de los congresistas, y en fin, olras iniciativas que aqul se han ex­pueslo y que son convenientes por cuanto pro­penden a eSlos mismos fines y a mejorar nues­Ira democracia. Dejariamos asl de desempenar, como algunos 10 pretenden, eI lriste papel de Er6slrato, de pasar a la historia simplemenle por haber des­truido un lemplo de nuestra cultura polftica. Esta es la Constituyente del Consenso "Si bien esta Asamblea es heterogenea en su composici6n politica, podra ser homogenea en sus prop6sitos nacionalistas". Acertada decision la de la Asamblea Na­: ional Constiluyente de escuchar a sus miem­) ros, a declO de conocer sus criterios globales !n relacion con la Reforma Constilucional que if! tramita. Durante varios dias, los Delegata­; 05 que asi 10 han querido, han expresado con !ntera libenad sus ideas respeclO de las tareas lue debe cumplir esta Asamblea. Cada quien 13 levantado su voz. Todas las intervenciones lan sitlo brillantes e ilustradas. Unas de impe­: able cone academico, otras de emotiva e10- :urncia. Estas de penelrante enfoque especiali­! ado. Aquellas de aguda y atinada critica. Y en ~Deral oponunas y sugerentes. La ausencia de >riginalidad, tanlo en los lemas como en las Jropuestas, dice muy a las daras que en e1 Derecho Publico Colombiano "nada nuevo hay :>ajo elsol". Y eso tiene a nueslro entender, dos ;xplicaciones: una, de tiempo alris se observa ~n e1 pals crecienle inle .. !s academico y publico IXIr eslaS malerias; y dos, porque los colombia­nos, desde siempre, estamos en Irance de Re­forma. Para nosolros se ha hecho mas intpor­tante reformar la norma que acatarla. Esta acti­tud es una constanle de nueslra hisloria politi­ca, se puede afirmar sin exageracion que en el Congreso Nacional siempre hay en lramile mas de un AClo Legislativo. Esta circunstancia ha mOlivado, que eslOs Ie mas, de suyo propios de especialislas, provechosamente hayan lrascen­dido a la opini6n publica, a Iraves de semina­rios, mesas redondas, talleres, debales, entre­vistas, conferencias y publicaciones especializa- GUILLERMO PLAZAS ALeJO das. A eslo habria que agregar las 1.500 mesas de Irabajo que como labor preparaloria de esta Asamblea auspici6 el gobierno. ESla Asamblea Nacional Consliluyenle pasara a la hisloria polilica y jurldica de Colombia, como la Consliluyenle del Consenso. Consens<> que se impone pordos razones fundamentales: por la nolo ria ausencia de mayorias absolutas capaces de suslentar la intransigencia de parti­do, y por la ostensible carencia de exclusivida­des en lemas y propueslas, al menos en male ria doclrinaria. Se observa originalidad en asunlos facticos como la sugerencia de revocar el man­dalo al aClual Congreso. Pero en aspectos ideo- 16gicos y doclrinarios, y probablememe lecni­cos y cienllficos, la mayoria de las iniciativas conocidas lienen un denominador comun, 10 cual fuerza y facilita el Consenso. Afonunada casualidad polltica que garamiza una reforma de caracler nacional. Se puede afirmar, emon­ces, que si bien esta Asamblea es heterogenea en su composici6n politica, podra ser homoge­nea en sus prop6silOS nacionalistas. Y pensar que hemos derramado tanta sangre para conduir, que "en 10 fundamental", esta­mos de acuerdo. La Constituyente: Excepcional opcion de paz Me cuenlo entre los colombianos que piensan que con la acmal Conslituci6n se puede gober­nar el pais, ~i hay real voluntad de hacerlo. Es mas, participo del crilerio de que el [allo de la honorable Corle Suprema deJusticia respeclo del DecrelO 1926 de 1990, fue oslensiblemenle violalOrio de la misma carta, por las razones brillantemente expueslas en su salvamento de . vot9· Generalmente se admile que en maleria consti­lucional todo cambio fundamental implica una ruptura del orden jurldico existente. La raz6n polflica para la viabilidad jurldica de eSla Asamblea Nacional Consliluyeme se explica, enlonces, por la necesidad de crear un meca­nismo inSlitucional id6neo, en el cual pudiera darse efectivamenle la paz. Si la ConSliluci6n es un Paclo Social, como tamas veces se dicho y aceplado, en la formaci6n yexpediuull de una Nueva Carta, con Ia participaci6n vo­lunlaria y aCliva de las fuerzas en conflicto, se darla la excepcional circunstancia, la coyuntu­ra ur-ica, de poder expedir una Ley Funda­mental, con el concurso y acatamienlo de todas las fuerzas sociales que constituiria garantia y sopone de legitimidad. La paz en estas condi­ciones estaria alcanzada, y la conquista de la paz constituiria la justificaci6n politica,juridica e hisl6rica de la exislencia y acci6n de la Asam­blea Nacional Consliluyente. Esta Asamblea tiene, pues, su origen en la ur­gencia del pueblo colombiano de aleanzar la paz. Y si al lermino de sus tareas no se han sentado las bases de una paz real, efectiva y estable, dolorosamente lendriamos que acep­tar desde ahora, que eI pueblo colombiano eS!3 condenado, en 10 que se refiere a la conquista de la paz, a comparlir el fruslranle destino de Sisifo. La presencia en esta Asamblea Nacional Cons­tiluyente de Alianza Democr;\tica M-19, del EjercilO Popular de Liberaci6n , y del Partido Revolucionario de los Trabajadores, demues­Ira que cuando hay voluntad, la paz si es po­sible. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Pagma 2 GACETA CONSTITUCIONAL Mana 5 de _ de 11191 Justicia para el cumplimiento de la ley "Cancelaci6n irrevocable de los privilegios ilegitimos de los Congresistas". ScnolTS ~sidentes y Ddegatarios: Me mueve a tomar Ia palabra en este debate el temor de que la reiteraci6n superfi­cial aqul escuchada de que eI origen de nues­trOS males radica en la vetustez de nuestra Car­ta Magna. pueda conducimos. si de algUn mo­do no se rectifica, a un error de diagn6stico sabre sus verdaderas causas, haciendo nugato­nos nuestrOS esfuenos por Uevamos a refor­mas infundadas 0 ha~ndonos creer que de­ben consiltir en su sistematica destrucci6n van­dalica. La Constituci6n de 1886, como 10 evidencia su perdurabilidad, es una obra maestra de nues­tra cultura pol/tica, porque no fue la elabora­ci6n de cerebros alucinados fuera de la reali­dad, sino, por el contrario, el fruto de su obser­vaci6n atenta y patri6tica, para Ia debida y co­rrecta formulaci6n de los ordenamientos juri­diea- pollticos que deblan moldearla. fue asl como consagr6 Ia unidad pol/tica de la Rep6b1ica ante los resultados ruinosos de un federa1ismo ap6crifo que, a la inversa de uno au~ntico, que busca la unidad de la divenidad, habla desmembrado 10 que debra estar unido, con IU adehala luctuosa de conmociones, de­s6rdenes y guerras, y d debilitamiento melan­c6lico de sus fuenas vitales por d desgarra­miento de los territorios y los lugarerusmos consiguientes, faltos de horizontes, visiOn y grandeza. Sin embargo, busc6 satisfacer los an­helos regionales, a traV" de la dinamica ccntrl­fuga de una amplia descentralizaci6n adminis­trativa. Y fue asl tambitn como, ante la anarqula rei­nante por debilidad de la autoridad ejecutiva, estructur6 una democracia de orden, basada en la fonaleza del Presidente, porque Bolivar habla experimentado, y asl !los 10 habla ense­nado, que "en las Republicas el Ejecutivo debe ser el mas fuene, porque todo conspira contra tl, en tanto que en las Monarqulas el mas fuene debe ser el Legislativo, porque todo conspira en favor del Monarca", y porque, ademas, "na­da es tan peligroso con respecto al pueblo, co­mo la debilidad del Ejecutivo". Asl mismo, inspirada en las doctrinas cristia­nas, no en las exageradas de la Revoluci6n Francesa que condujeron al terror, reconoci6 a los ciudadanos sus derechos naturales de vida, honra, bienes, Habeas Corpus, libenades de conciencia, pensamiento, cultos, iniciativa, tra­bajo, prensa y garanllas sociales de ellos deri va­das, dentro del bien comun para el perfeccio­nam'ento de la persona y no para peljuicio RAIMUNDO EMILIANI ROMAN ajeno, y estableci6 en forma clara los deberes del Estado, como el de la educaci6n publica y su pervigilancia de la privada. Sus disposiciones al respecto son concreci6n de cultura humanista y cristiana que deben enor­gullecer al pueblo colombiano, y mas hoy, cuando autoridades mundiales, ante el oscu­rantismo de muchos palses barbaros y aun de los que se tildan de civi1izados, han venido a propagar bajo la expesi6n tautol6gica de dere­chos humanos, porque todo derecho es hurna­no, los mismos derechos de nuestra Constitu­ci6n de 1886, y algunos otros que a la postre no son sino sus derivados, de modo que cuando escuchamos la algazara de su tardIo descubri­miento adquirimos conciencia de que, esta que despectivamente se calilica de verusta y obsole­ta Constituci6n, desde la fecha de su estableci­miento en el siglo pasado, nos habla colocado a la vanguardia de la civi1izaci6n de la hurna­nidad. Para completar el retablo de sus grandes reali­zaciones, esa misma Constituci6n cumpli6 con la obra de caridad de darle paz a la conciencia religiosa del pals, hondamente conturbada de mucho tiempo atras, por el sectarismo de un esplritu irreligioso que habla peneguido al cle­ro cat61ico aun en sus penonas, y de tal modo habla abjurado de su doctrina, que impuSQ en las escuelas textos de estudio renidos con su moral, con esdndalo justilicado de los padres de familia. Por eso eUa comienza, dice Nunez en articulo sobre la libenad religiosa, rmvocan­do el nombre de Dios, tontamente desterrado de nuestros documentos publicos, por infatua­ci6n 0 ignorancia. Verilic6se luego, continua, 10 que en la Torre de Babel: confusi6n, no de lenguas pero 51 de ideas, se preliri6 la raz6n, como si ella fuera infalible y obra nuestra". Carenada de este modo Ia des!3nalada nave del Estado, asumi61a contextura y solidez que Ie daban el duro casco de su unidad, su reda y flexible arboladura de derechos fundamenta­les y paz religiosa, y el cenero tim6n de la autoridad presidencial como gula impenur­bable. La transformaci6n del pals fue radical. De la secuencia epiltptica de convulsiones, des6rde­nes y guerras que hablan caracterizado eI mo­do de hacer la poHtica del siglo pasado, se pas6 hasta el ano 1930 por un largo periodo de paz, tranquilidad y progreso que 5610 interrumpi6 la injustilicada guerra de 105 mil dlas, que fue la ultima de aquella violenta modalidad. En el ano de 1930 el Partido Conservador entreg6 un pals en paz, que, segun expresi6n del Doc­tor Laureano G6mez, podia ser recorrido por una persona sola en toda la extensi6n de su terri to rio, sin peligro de su integridad per­sonal. Durante el nuevo rtgimen se rompi6laconeor­dia entre los partidos tradicionales, especial­mente por el funesto ensayo de los gobiernos de partido, y comenz6 una tpoca de discordia pol/tica, que degener6 en violencia de esc ca­racter. Pero en medio de ella, el Estado cont6 con las pa1ancas de poder de que 10 habla dota­do la Constituci6n de 1886 para que Ia vida ciudadana pudiera seguir su ritmo habitUal, sin que Ia beligerancia de Ia contienda alcanzara gravedad alterante del orden. Hubo violencia, pero no guerra. EI Partido Liberal, a pesar de que habla basado su poHtica de oposici6n en una a~rba y cons­tante mtica a la Constituci6n de 1886, valor6 su sabidurla y elicacia ante las ITSponsabilida­des del Gobierno, y cuando Ueg6 el momenta hist6rico de satisfacer su deseo de destruirla, lejos de eso, la ratilic6 en su estructura, e inser­t6 en ella sus imponantes reformas para darles asl estabilidad. En medio de la tempestad, pues, la nave del Estado pudo seguir la navegaci6n de su propia historia, sin que el golpe dell 3 de junio Uegara tampoco a romper su estructura. La concordia partidista renaci6 con el Frente Nacional, trayendo paz y tranquilidad que, desgraciadamen!e, no Uegaron a consolidane, porque en el niundo apareci6 diseminado en muchos palses, el aciago fen6meno de los mo­vimientos de liberaci6n nacional, que rerurrie­ron a Ia subveni6n armada para Ia implanta­ci6n de ideologlas ajenas a nuestra tradici6n democratica, y p05teriormen!e, hizo irrupci6n otro no menos a1armante, el del narcotralico. Todos esos fen6menos tienen su propia gtne­sis, totalmente ajena a la Constituci6n de 1886. Por el contrario, los gobiernos han podido lu­char contra eUos con las palancas de poder y resistencia que les ha conferido esa inagotable Constiruci6n. Y yo no !engo duda, ninguna duda, de que haciendo buen uso de elias, espe­cialmente de las tan criticadas del estado de sitio sobre situaciones transitorias, no estara lejano el dla en que hayan de desaparecer de la esccna nacional, renaciendo la concordia y el progreso, porque como 10 decla el senor Rafael Nunez con su sabiduria de f116sofo y soci610go: "para contemplar las evoluciones hist6ricas, co­mo para contemplar eI desplazamiento sideral de los planetas, se requieren instrumentos de largo alcance". Pero si en medio de esta tremenda tormenta en que nos debatimos, en vez de utilizar la s6lida" estructura que al Estado Ie dio la Constituci6n de 1886, nos dedicamos a la tarea insensata de revivir los mismos vicios y defectos que ella Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lIuus!lde mano de 1991 erradic6 precisamente para salvarlo, como el eslablecimienlo de alguna forma de federalis· mo ap6crifo que mengile la fonaleza de Ili uni· dad nacional, 0 el debiJilamienlO 0 re.lricci6n del ejercicio de la aUloridad de que hoy di.po­ne el Presidenle, 0 la enumeraci6n de derecho. ilimilados y aun de.naluralizado. de los ciuda· dano. para relevarlo. de 10. debere. de solida· ridad social, 0 eI renacimiento de la discordia religiosa que enceguece los cerebro, y desala las pasiones, no e.larfamos haciendo otra cosa que cavar Ia lumba donde .erfa sepullado a cono plazo el orden demoeralico y civilizado del que hoy, a pesar de lanlaS vici,itudes, .in embargo, gozamos. Nue51ros problemas de fondo. pues. no e.~n aIll. radican en otra pane. y es necesario delee' larlos pam darles adecuado tralamiento, espe· cia1meme por eSla Con.tiluyeme. Y consisten, en .fnte.i" en Ia grave amenaza de que el pals que ,ub.iste en medio de lanlaS dificullades, de repente se desplome aquejado de septicemia generalizada, provoeando una debacle inena· rrable. GACETA CONSTITUCIONAL En efeclO, bajo la inOuencia de idea. y practicas malsanas, el bien comun ha .ido .ustituido por el bien particular. Y la polltica, que todo 10 inOuye, ha dejado de ser una actividad noble y austera de servicio publico. para convertirse en un Moloeh in5aciable que exige gaje •. preben. da •• buroeracia. contratos. resoluciones, nego­cio •. en nombre de meritos e1ectorales 0 exi· gendas de partido. para .eguir conqui.tando mayorla •. E. eI gobierno e.purio del c1ienteli •. mo, que haciendo.e adjudicalario de In.ula. Baralaria. de la admini.traci6n, ha desalojado al gobierno constitucional. y se ha apoderado de 10. recunos que el Eslado tiene dedicados a la satisfacci6n de las necesidades basicas de la sociedad, dejando al pueblo en abandono total. No eo de extrailar que ese pueblo frustrado e indignado, mire con simpatlas los movimient05 subversiv05 que ofrecen un cambio radical de 5iluaci6n aunque sea con las armas. Tenem05 un ESlado desfalcado y en quicbra. lotalmente en quiebra, gobernando a una de. moeracia sin vinude., cuyas mayorlas amorfas y venales 10 sostienen, constituyend05e en el azole del pueblo. Pagina 3 Alii reside la causa principal de 10 que se llama la ineficacia del ESlado, con otros feliches que Ie Implden el aprovechamiento de la colabora. ci6n colosal d~ la actividad privada, que no puede 5egUir slendo estupidamente rechazada Con dano general de la sociedad. Fuera de un cambio en la orientaci6n de la polltica, esra claro 10 que aqul realmente nece. 5llamo. hacer: justicia para el cumplimiento de la ley. gran fiscal. censor publico. educaci6n ~oral con hi.toria patria, cfvica. religi6n cri •• tlana. responsabilidad familiar, dignidad de trabajo, dignidad de los empleado. public05, planeaci6n econ6mica, cancelad6n irrevocable de 10. privilegi05 iJegftimo. de 10. congre.isw, y en fin, otras iniciativas que aqul se han ex. pueno y que son conveniente. por cuanto pro­penden a e5tos mi.m05 fine5 y a mejorar nue5' tra demoeracia. Dejarfamos asl de desempenar, como algunos 10 pretenden, el triste papel de Er6strato, de pasar a la hinoria simplemente por haber de5' truido un templo de nuestra cultura polftica. Esta es la Constituyente del Consenso "Si bien esta Asamblea es heterogenea en su composici6n poHtica, podra ser homogenea en sus prop6sitos nacionalistas". Senore5 de la Pre5idencia Seiioras y Senore5 Delegatarios: ACerlada decisi6n 10 de la Asamblea Na· cional Constituyente cJ.e escuchar a sus miem· bros, a efecto de conoeer sus criterios globales en relaci6n con la Reforma Constitucional que se tramila. Durante varios dlas. los Delegata· rios que asi 10 han querido. han expresado con entera libertad sus ideas respeclO de las tareas que debe cumplir eSla Asamblea. Cada quien ha le1lllOtado su voz. Todas las intervenciones han sido brillames e ilustradas. Unas de impe· cable corte acadt'mico, otras de emotiva e1o­cuencia. EslaS de penetrame enfoque especiali· zado. Aquellas de aguda y atinada cdtica. Y en general oportunas y sugerentes. La ausencia de originalidad. lanto en los temas como en las propueslaS, dice muy a las c1aras que en eI Derecho Publico Colombiano "nada nuevo hay bajo el sol". Y eso tiene a nuestro entender, dos explicaciones: una, de tiempo atras se observa en eI pais creciente imeres acadt'mico y publico por eslaS materias; y dos. porque los colombia· nos. desde siempre, eSlamOS en trance de Re· forma. Para nosotros se ha hecho mas impor· tante reformar la norma que acatarla. Esta actio IUd es una constante de nuestra historia politi· ca, se puede afirmar sin exageraci6n que en el Congreso Nacional siempre hay en tramite mas de un Acto Legislativo. Esta circunstancia ha motivado, que eslOs temas, de suyo propios de especialislaS, provechosamente hayan traseen· dido a la opini6n publica. a traves de semina· rios, mesas redondas, talleres, debates, entre· vistas, conferencias y publicaciones especializa· GUILLERMO PLAZAS ALCI[) da •. A e5to habrla que agregar las 1.500 mesas de trabajo que como labor preparatoria de esta Asamblea auspici6 el gobierno. Esta Asamblea Nacional Conslituyente pasa .. ! a la historia polltica y jurfdica de Colombia, como la Constituyente del Consenso. Consens<> que se impone por dos razones fundamentales: por la nOloria ausencia de mayorias absolulas capaces de sustentar la intransigencia de parti· do. y por la ostensible carencia de exclusivida· des en ternas y propueslaS, al menos en materia doetrinaria. Se observa originalidad en asuntos facticos como la sugerencia de revocar el man· dato al actual Congreso. Pero en aspectos ideo· 16gicos y doetrinarios, y probable mente tecni· cos y cientificos, Ia mayorla de las iniciativas conocidas tienen un denominador comun, 10 cual fuerza y facilita el Consenso. Afortunada casuaJidad polltica que garantiza una reforma de caracter nacional. Se puede afirmar, enton· ces, que si bien esta Asamblea eo heterogenea en su composici6n polltica, podra ser homoge· nea en sus prop6sitos nacionalislaS. Y pensar que hemos derramado tanta sangre para concluir, que "en 10 fundamental". esta· mos de acuerdo. La Constituyente: Exceptional option de paz Me cuento entre los colombianos que piensan que con la actual CODStituci6n se puede gober· nar el pais, si hay real voluntad de hacerlo. Es mas, participo del criterio de que el fallo de la honorable Corte Suprema de Justicia respecto del Decreto 1926 de 1990, fue ostensiblemente violatorio de la misma carta, por las razones brillantemente expuestas en su salvamento de voto. ~neralmente se admite que en materia con5ti. tucionaltodo cambio fundamental implica una ruptura del orden jurfdico existeme. La raz6n politica para la viabilidad jurldica de C5ta Asamblca Nacional Constituyeme se cxplica, entonces. por la necesidad de crear un mcca. nismo institucional id6neo, en el cual pudiera darse efectivamente la paz. Si la Constituci6n es un Pacto Social. como tantas veces Sf dicho y aceptado, en la formaci6n yexpediclon de una Nueva Carta, con I. participaci6n yo. luntaria y activa de las fuerzas en conflicto, se daria la excepcional circunstancia, la coyumu. ra urica. de poder expedir una Ley Funda· mental, con el concurso y acalamiento de tadas las fuerzas sociales que constituirfa garanlla y soporte de legitimidad. La paz en esLas condi· ciones estarfa alcanzada, y la conquisla de la paz constituida la justificaci6n politica,juddica e hist6rica de la existencia y acci6n de la Asam· blea Nacional Constituyente. Esta Asamblea tiene, pues. su origen en la ur· gencia del pueblo colombiano de alcanzar la paz. Y si aI termino de sus tareas no se han sentado las bases de una paz real. efectiva y estable, dolorosamente tenddamos que acep· tar desde ahora, que el pueblo colombiano esra condenado. en 10 que se refiere a la conquista de la paz, a com partir eI frustrante destino de Sisifo. La presencia en esta Asamblea Nacional Cons· titu yente de Alianza Democratica M·19, del Ejercito Popular de Liberaci6n. y del Partido Revolucionario de los Tra bajadores, demues· lra que ruanda hay I'oluntad. la paz si es po· sible. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Pagina 4 GACETA CONSTlTUCIONAL QuieraOiosquelasorganizacionesguerrilleras mi companero de f6rmula Senatorial. y hoy que aun estan por fuera de esta Asamble. Na- Emb"jador en Hungrl •. brillante inteleetual. cional Constituyente. den los pasos neeesarios a que siempre luch6 por la paz con coraje y ho­fin de que se puedan incorporar a ella en for- . nestidad. Colombianos como Alberto Rojas rna definitiva. Aquf siempre seran bienvenidas. Puyo enaltecen nuestra nacionalidad. si con ello Colombia consolida la paz. Oebe quedar claro que eI Gobierno ha heeho. y aho­ra mismo esta haciendo. 10 que Ie resulta posi­ble en aras de la paz. La paz supone decidida voluntad de parte y parte. Y sobre todo. de buena fe. Sin buena fe. resulta inutil toda gesti6n. Se supone que la guerrilla es colombiana. Si eslO es asf. entonces. esta guerrilla tiene debe­res (reme al pafs. La destrucci6n sistematica que la insurgencia viene haciendo de la riqueza nacional. es un crimen de lesa patria, que mas parece la acci6n punitiva de un Estado ajeno y enemigo de Colombia. que la campana a1truis­ta de unos compatriotas por mejorar las condi­ciones de vida de nuestro pueblo. Los darios materiales que la terca acci6n subversiva Ie esta causando a la naci6n son gigantescos. Y frente a esta acUtud vandalica. la Republica no puede callar, como tampoco puede callar esta Asam­blea Nacional Constituyeme. Muy largo y cargado de complejidades es eI camino reeorrido desde la primera Comisi6n de Paz sugerida y presidida por eI serior Ex presidente Carlos L1eras Restrepo, durante la administraci6n Turbay Ayala. pasando por los gobiemos de Belisario Betancur y Virgilio Bar­co. hasta las gestiones que adelanta eI Presiden­te cesar Gaviria Trujillo. En este accidentado proceso se han registrado altemativamente momemos de optimismo, de confusi6n. de pe­simismo, y de fracasa. Pero eI proceso se reini­cia, una y otra Y~Z, con renovada esperanza, como hoy aconteee, siempre con eI anhelo de que por fin se logre concretar una paz estable. que resulte digna para el Estado y decorosa para la guerrilla. Estas alianzas e1ectorales de Liberales can la Uni6n Patri6tica se inspiraron en el prop6sito de crear espacios polfticos que facilitaran a la izquierda subversiva e1transito de la lucha ar­mada a la lucha constitucional. En otras pala­bras. cambiar la confrontaci6n de las armas por la confrontaci6n de las ideas. "Cambiar la crlti­ca de las armas por eI arma de la crltica". Este proceso supon!a. naturalmente. eI gradual desmonte del aparato subversivo de las FARC especlficamente, las cuales al iniciarse eI proce­so de paz contaban can 23 frentes guerrilleros. Infortunadamente pronto se verific6 que las FARC estaban ampliando decididamente su aparato subversivo en todo el pals. Y simulta­neamente se desencaden6 por fuerzas parami­litares y terroristas una acci6n de exterminio sistematico contra la dirigencia y militancia de la Uni6n Patri6tica en la mas espectacular y sangrienta escalada violatoria de los derechos humanos que conozca la Republica. Como era de suponer, estos dos hechos dieron aI traste con el proceso de paz que con tanto entusiasmo habra impulsado el Presidente Beli­sario Betancur. En estos acontedmientos. como resulta facil observar. falt6 real voluntad de paz. y Ia ausen­cia de buena fe y lealtad en eI proceso. se dio por partida doble. En condusi6n. estas a1ianzas e1eetorales que tanto interes y optimismo susci­taron en los sectores democraticos aI comienzo. pronto perdieron atractivo y perspectiva pollti­ca. pues a la hora de la verdad y por los motivos expresados. a nada practico condujeron. Otra frustraci6n mas para el pals. Y la certeza de que sin buena fe y sin honradez entre las partes. a nada positivo se puede lIegar en las negOOacio­Probablemente la experiencia mas excitante y _ nes de paz. cargada de enserianzas de mi vida poUtica. fue la a1ianza electoral con la Uni6n Patri6tica en los comicio$ de 1986. y si bien en el pafs esta experiencia poHtica no era deltodo novedosa. por la epoca y circunstancias en que se dio. suscitO las mas disfmiles reacciones: desde la ' encendida con dena, hasta la entusiasta exalta­ci6n. Eo el Huila, mi departamento. el movimiento de la Convergencia Liberal y la Uni6n Paui6ti­ca convinieron una alianza electoral a nivel de Senado de la Republica y Camara de Represen­tantes. unica mente. Esta alianza de inmediato encontr6 eco nacional. Y en una camparia rela­tivamente corta. la izquierda conquist6 cerca de quince curulcs. hecho ~ste sin antecedentes en la historia polrtica del pafs. FortaJecer el Ealado, compromilo de Ja Aamblea Nacional Conatituyente Como Constituyente nos corresponde dOlar a Colombia de una Ley Fundamental que mo­demice el Estado, y 10 haga eficiente. Esta debe ser nuestra primera preocupaci6n. La debilidad del Estado a todos perjudica y a nadie favorece, excepto a los depredadores de la sociedad y violadores sistematicos de la Ley. La debilidad que hoy caracteriza _I Estado es agobi_nte. Na' turalmente. este mal no es de ahora. ni ha apa­recido subitamente. La dolencia viene de muy atras. Su debilitamiento en todas sus esferas e instancias, es el fruto de un largo proceso de desgaste institucional. poHtico y etico, que ha comprometido gravemente su legitimidad. La . Ii. nla electoral Conve rgencia Li beral ), A este respeClo. haec 29 anos, el serior Delega­Uno6n Patri6tica resu1l6lriunrantc en el Huila, tario Alberto Zalamea, en la edici6n numero 49 y 10 pacllldo sc tumpli6 1ealmenlc por las dos de la Nueva Prensa. del 4 de abril de 1962, partes. visionariamente escribfa: Aquf debo destacar ante el pals, la rectitud /Dimisi6n del Estado? No es posible disimular moral y poHtica del doctor Alberto Rojas Puyo, una sc!lsaci6n de alarma ante la decisi6n gu- Mane. 5 de mano d. 1991 be~amental-anunc!ada el martel puatic)- ere facilltar armas a los campesinos. para que pur­dan defendene de la viofmda- Lo primero que salta a Ia vista es 1a dimisi6n del Estado. En ~n JlaIs civilizado. los panicu1ares no 5<' hacen Jusuaa por mano propia; esa mi­S16n mcumbe a las fuerzas del orden. La I.ucha efectiva co?ts:a 1a vioJenda requeria u~ mcremem? conSIderable del presupuesto mibtar. EI regunen del Frecte Nacional no ha sido capaz de proveer esos fondos: tampoco los uene pa~ educaa6n. para vivienda. para segu­ndad social. Descansa tranquiJo. en 1a certi­dumbre de que a1g1in dla saldran de Ia Alianza para el Progreso. Entre tanto hay que esperar. Pero la violencia no espera, y entonces se nece­sita hacer a1go que permita disimular Ia inope­randa oficial. La Sociedad de Agricultores de Colombia habla propu~sto esta medida. y aI hacerlo estaba criticando dicha inoperancia. EI regimen del Frente Nacional, con absoluta in­sensibiJidad moral, acepta Ia propuesta. Admi­te con ello que es impotente para garantizar Ia seguridad de los ciudadanos. y que ellos deben valene por sf mismos. Se dice que las armas no se entregad.n sino a vedno. honorables, avalados por Ia SAC. Es una garantia. pero insuficiente: una vez que salen de los anenaJes militares. no se puede saber en que manos caem. A un campesino los bandoleros -mas numerosos- se las quitan facilmente. Desjlues leeremos en la Gran Pren­sa que son armas checas 0 cubanas. Si el Gobierno del serior Alberto Ueras -ada­mado como artifice de la paz social y polftica­ha crefdo necesario dar este paso, es porque no quedaba otro reeurso. Argumento supremo que nosotros mismos no podrfamos rechazar. Pero esta daro que. cuando se adoptan medi­das como estas, es porque se avecina Ia caw­trofe". Como se podra observar, eI problema de Ia fragilidad del Estado, no es asunto nuevo entre nosotros, aunque en realidad ahora se ha pro­fundizado. EI Estado es incapaz de proteger a las personas residentes en Colombia en su vida, honra y bienes. Es mas. dada la tremenda crisis que hoy confronta la fuerza publica, el Estado no esta en capacidad de protegene ni el mismo. A fin de que el Estado que vamos a diseiiar en la Nueva Constituci6n. a mas de fragi! no nos vaya a resultar simplemente dedamador. con­viene en que en la Nueva Carta queden dara­mente sustentados los principios en que deban inspirarse las Leyes que consagren los deberes tributarios de los ciuda~anos. Aqu! 10 ha dicho el serior Delegatario Alfonso Palacio Rudas: "toda decisi6n del Estado implica una opera­ci6n fiscal". 0 sea que en todos los casos eI asunto se resuelve con dinero. La tributaci6n justa y oportuna es la mayor manifestaci6n de una sociedad realmente soli­daria. Es nec~sario crear desde el hogar y Ja escuela una concieoci. tributaria. La solidez Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Martel 5 de manu d. 1991 del utado y de SUI I nstitucion •• depende en mumo de sus rccunDS. EI utado indigente nada bueno puede nacer. y e.~ expuesto a soportar indefenso Ia adversidad de todo g~ne­roo Gran parte del txito de 10. Estados Unidos. yen general de 10. palses desarrollados. estriba en .u disciplina tributaria. A los colombianol de noy no. caracteriza. hay que deorlo con entera franqueza. una genera­lizada tendencia aI fraude. a la evasi6n. y e.to se acepta como algo normal. Yo soy del criterio de que deben severiza ... las normas relativas a la evasi6n fiscal. ute tema, naturalmente. resulta antip~tico y poco atracti­yo. pero es de fundamental importancia en Ia vida de la Republica. EI dinero que no se Ie paga aI utado en la cantidad y en la oportuni­dad en que corre.ponde hacerlo. e. el mismo dinero que Ie hace falta a otros..condudadano. para satisfacer sus nece.idade. esenciales. La evasi6n fiscal e. un crimen contra el pueblo. SegUn ha trascendido a la opini6n publica. en estudio que est~ en marcha en Impue.tos Na­cionale •• el poreentaje de evasi6n por concepto dellmpuesto aI Valor Agregado (IVA). e. del '6%. dfra alarmante. Para otro. rubros. como el impue.to a Ia renta. el e.tudio alln es~ lIe­v1ndo. e a cabo. pero se sospecha que la. cifra. est1n por end rna de Ia dtada anteriormente. La prioridad Ia tieueD 101 ............ Algunos Delegatarios. en venemenlej y brillan­tes intervenciones. nos nan bablado de los de­rechos de los trabajadores. y de las garantlas que deben tener los sindicatos. Todo esto es~ muy bien. y su planteamiento 10 encontramos correcto. Pero no podemos perder de vista en ninglln momenlO. que el compromiso primor­dial de esta Asamblea Nadonal Constituyente es con tada Ia Naci6n. pero muy principalmen­te con aquellos compatriotas que se hallan por debajo de los niveles mJnimos de subsistencia. en Ia pobreza absoluta. cuyo numero asciende a Ia tereera parte del pueblo colombiano. que no ~enen trabajo. y por 10 mismo no cuentan con Ia protecci6n sindical. ni tienen acceso aI techo. oi a Ia salud. ni a Ia eduaci6n. ni a Ia recreaci6n. Son los desprotegidos y posterga­dos. Para enos los derechos humanos son una ficd6n. una simple quimera. u con esta masa de compatriotas nuestro mayor compromiso. Porque aparte de ser asunto de elemental justi­cia. estos sectores sociaIes. por sus precarias condiciones de vida. constituyen levadura de delito. mosto subversivo. fermento de de.bor­daroientos ·sociaIes. La que hemos vivido. y 10 que estamos vivien do. demuestra que no esta- . mos especulando. NUelItru dn:eIelI: Gbetoe de ipominia y de oprobio Tambien quiero Damar especialmente Ia aten­d6n de Ia Asamhlea Nacional Constituyente en tomo de la situaci6n carcelaria. En gran medi­da es angustiosa y vergonzosa. Son ghetos de ignominia y de oprobio. abandonados de toda sensibilidad cristiana. Los centros carcelarios que puedan estar fuera de esta clasificaci6n son GACETA CONSTITUCIONAL muy pocos. EI Estado ha fracasado en su pollti­ca peniteneiaria. porque sus circdes son fragi­les. inseguras. surtidores inagotables de viola­ci6n de los derechos humanos. y activos multi­plicadore. de las conduclaS antisociales. Son autenticas escuelas del crimen. donde se gene­ran factores negativos para el Individuo. para la Familia. y para la Sodedad. En poca. institueiones se da un mayor divorcio entre la teorla y la practica. entre la Ley y la realidad. que en nuestras drceles. La debida atenci6n a este problema no puede escapar a esta Asamblea Naeional Constituyente. pues quer~mo.lo 0 no. en 10. centros peniteneiarios se ge.ta y de.arrolla gran parte de nuestra tra­gedia social. E.te faseinante tema tendda que ser objeto de las i1ustradas deliberaeiones de la Comi.i6n Quinta de e.ta Asamblea. II !staclo Democr6tico y de Derecbo Deseo una reforma constitucional en la que se e.tructure un utado que garantice la exi.ten­cia de la democracia partieipativa. representa­tiva y de consenso. en la que sean compatibles la justicia. la Iibertad.la seguridad y la paz. Una democracia en Ia que opere un Congreso labo­rioso y tticamente diafano. que constituya pul­m6n crltico y moral de la naci6n. y donde exi.s­tan partidos politicos organizados. responsa­bles ante eI utado. ante el pueblo. y ante .us propios aftliados. partidos que sean voceros confaables de la opiniOn publica porque Ia in­terprOlan y representan verazmente. Una de­mocracia pluralista en 10 politico. en 10 social. en 10 econ6rnico. en 10 etnico. en 10 religioso y en 10 cultural. en Ia que se garantice Ia Iibertad de prensa. y se pueda ejereer con fundamentos constitucionales y legales. Ia oposici6n al go­biemo. y el derecho de replica. Un utado con un gobierno fuerte pero controlado. y con unoa jueces bien seleccionados. hien remune­rados. respetados. acatados. decorosamente asistidos. Un utado. en fin. en el que el maes­tro ensefle. el policla vigile. eI alumno estudie. y eI trabajador Iabore. Un utado donde eI ciu­dadano sea Iibre pero responsable. Un utado en eI que eI ciudadano simult1neamente ejerza sw derechos y cumpla sw deberes. Todo esto es 10 que yo entiendo como utado democratico y de Derecho. donde Ia Ley expresa Ia voluntad general. y e. de obligatorio cumplimiento para gobemantes y gobemados. La lecci6n hislllrica de 101 nueYOi tiempoa EI colosal fracaso del comunismo en 10 poUtico. en 10 econ6mico. en 10 social. en 10 cultural y en 10 etico. es la m~ grande lecci6n hist6rica de nuestro tiempo. Pagina 5 va era hisl6rica. EI entusiasmo fue universal. La esperanza generalizada. Los humildes creyeron lIegada su hora redentora. La Revo­luci6n transform6 la ~ poca . En gran parte se modific6 1a concepci6n de la vida. del mundo y del hombre. En muchos palses se eclips6 la noci6n de Dios. Los conceptos de democraeia. justicia. libertad. seguridad y paz adquirieron nuevas connotaciones. form as y significados. Pero todo esto apenas alcanz6 70 anos. muy significativos en la vida de un pals. pero muy pocos para eI calendario universal. (Que sucedi6? Lo que tenia que suceder, porque eI Poder corrompe. pero eI Poder absoluto. corrompe absolutamente. como tantas veces 10 ha demos­lrado la historia. esa desdenada Maestra de los pueblos. En la URSS primero. y luego en los palses sate­lites. el partido comunista. eI solo. se convirti6 en Estado y en Gobierno al mismo tiempo. Otra opci6n polltica distinta de la suya no era posible. La oposici6n no exisUa. y la sola crltica. asl fuera academica. se calificaba como conduc­ta antipatria. EI Gobierno era 10 que dijera eI partido. EI parlamento aprobaha 10 que orde­naha eI partido. Y 10. juece. fallaban seglln 10 decidiera eI partido. La economla. natural­mente. 10 que determinara el partido. iY quitn era d partido? Bueno. 10 que el partido dijera. EI poder era vertical. hermetico. homogeneo e inapelable. No emlla Iibertad sino para abede­eer y callar. La opini6n publica tampoco exis­! Ia. No habla .ino una verdad.1a verdad oflCial. la incontrovertible verdad del Gobiemo. EI Es­tado no admitla confrontacione •. Toda Ia URSS. un pais continente. fue aislado del mun­do. Era diffeil entrar a los extranjeros. y casi imposible salir a los Sovitticos. exeepto. daro. .i se era del Gobierno. En esta forma se cre6 una potencia mundial en eI orden politico y militar. pero endavada en un pal. tercermun­dista. valga decir. subdesarrollado. en 10 eco­n6mico. comercial y.tecnol6gico. INadie podia creerlol Cuando en aras de Ia glasnost -1a transparen­cia informativa- el pueblo de Ia URSS empez6 a conocer poco i poco la realidad de su pals. y del resto del mundo.1a sorpresa fue inmensa. ,Quien podia creer. por ejemplo. que en Ia patria del Gran Lenin. ese genial y esforzado ap6stol de la pobreda universal. en la Republi­ca Federativa Socialista de Rusia. hubiesen m~ de cincucnta millones de personas. por debajo de los niveles minimos de subsistencia? EI Estado Marxista-Leninista. se derrumb6 so­lo. sin que nadie 10 motivara. a causa de su pro pia ineficiencia. La falta de libertad 10 asfi­xi6. La ausencia de crftica 10 agot6. La carencia de opciones 10 limit6. EI dogmatismo 10 esterili­z6. EI monopolio del poder 10 corrompi6. La dictadura 10 deshumaniz6. Y la confrontaci6n con Ia realidad 10 derrot6. Y iquien podia creer. en via de ejemplo. que el desastre ecol6gico de I. URSS fuese de dimen­siones incalculables. dado que el suelo. las aguas y eI aire eran de exclusivo dominio y uso del Estado? Y , quien pudiera creer. que en el primer pals socialista del mundo. donde se condenaba la explotaci6n del hombre por el hombre. hubie­sen millones de ninos en la orfandad? En 1917. con la Revoluci6n Bolchevique. se pens6 que la humanidad ingresaba a una nue- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Pa~ 6 ---------------------------- Manes ,; d~ marzo dt 199, lor~' se rstoc. r'" pa ex-ier - ~qui~11 ~01J Imagmar. '1u~ c!l un pal\ desa­rrr. l1ado cultural \ "len,! Icam(;:"nte. 'como h:t L . hm >ea Impreaecil>le no solo 'u pI e,en­re \ )u futuro. )1nc tambien ~u pasado. por wanto que I. hlSl"rid soneuca a partir de j 91 i ha Sldo sen,iblemente ra!sead" ESlas insolitas realidades que hoy vive la URSS. no tienen sino una explicacion: la ralta de liber­tad. La ralta de pluralismo. La falta de oposi­cion. La ralta de crftica. La carencia de opcio· nes poUticas. economicas y culturales. Y en una palabra. la ralta de democracia. Y la lIamada Perestroika, 0 reestructuraci6n, es eI inmenso esfuerzo que desde 1985 viene haciendo el pueblo sovietico. una vel que comprendio su realidad )' se resolvio a rectificarla. superando para ello muchfsimos obsLiculos de diversa fn· dole. a fin de conquistar la libertad. Ia demo­cracia. elrospeto a la Ley y a la dignidad de la persona humana. en una lenta y diflcil marcha haci. eI Estado de derecho. hacia el Estado con bases hum.nfsticas. iHabra calculado la humanidad. y la propia URSS. el clevado pretio que en los diferentes ordeMS tendra que pagar el pueblo sovietico. y por cu~nto tiempo. a causa de los errores y de los horrores a que 10 condujeron los pontlfices de Ia dictadura del proletariado? [I E'l.do l.-qule' UI} efieieme adrninLllr _ ri6Tt , rerf)[mas 1;Ju~ Iii exp n~hn.a. hie"1l no v pllede em"'j.a p "I,) e!,j Co!um I \' b ~1t=ilIplesu E~tado. SIn!"' 'lu v t".ac n~ ;:!".afi 'HIlt .. , en un a - "burocrafl;t vctmp,ra" \" e: desgrei1'1 n! io m Jo~ administrarlme. La corrUp la arma • creyendo en un futuro de Itbertad. dignldad ) democracia para todos. para continuar la defen a de un., oplntones lOn la fuena de la; Idea,) para no negarno' la Irrepelibl- po"bilid.rl de parllClpar en c;t<· hi,­I(, n "evenw. f renll ai, UJI el Pdr, cnlern Ilene gl atlde, cxpee (;111\" e,perando que re,ucl,. I> P''' II) tnl·"O al" I I. ,fa para lugl .. rlc 10- printJpal(.' tnohlc.:n,a} gilt' \I\imo~ I(h olnm· Jost M. ORTIZ SARMtENTO bianos. Entre estos. llaman particulannente la atencion los relacionados con eI Congreso. el Estado de Sitio. los Derechos H umanos. las­Fuerlas "rmadas ) la Justicia. Temas estos irente a los cuales esta Asamblea tiene que pro­nunClarse con claridad. con decision. con he­chos que abran las pue.-tas de manera defimti· va al futuro que todos esperamos. que haga de la nueva ConstituciOn cI pacto de paz que ambi­ciona la patria para avanzarde manera irrever· sible al desarrollo y progreso de Colombia. Setiores Constituyentes. La disc usion sobre eI articulo 121 de la Constitucion aClual. en esta Asamblea tiene un doble lmeres: el primero deriva del hecho de qU( en muchos aspectos. esa pequena norma ha sido ) puede seguir ~ i endo. la ConsUtuCl6n real mente , igcntc y cl -segundo wnmlC en que cllratamicnlo que se M a OIro~ tema' daves. tale, como Justicia. rongrc"l. Fuerlas Atm,da>. detcl minara en ultima,,, "' pO\lble ."'p,·ral J. practica colom­hian. cl, 0 lbernal , "' ESlado de Silio. 0 si pOL cI conltano eI btacl, d, StllO sera definitiva­mente ('on\tIlU( IOnltli,acio, En C.!ile ullimo caso no quedara mas remedio que convocar a otra Constituyente. tarde 0 temprano. Una Constitucion que prevea que el gabinete ministerial pueda estar pennanenternente Ie­gislando. juzgando a civiles a traves de las Fuer­zas Annadas. suspendiendo penonerias juridl­cas. censurando la prensa 0 prohibiendo huel­gas y manifestaciones. confiesa con eIlo su des· confLAnza tanto en la pobIacion como en las instituciones estatales, asf como su incapacidad para lograr resolver de manera adecuada las causas sociales. poUticas v economicas que ge­neran estas expresiones populares. En tal caso mas que permitir la suspension cronica de ga­rantfas constitucionales por parte del Ejecuti­vo. lo adecuado serfa atender las razones de esa desconfianla v de esa tncapacidad. Como es de lodos conocido.la ac(ual Constitu­cion Colombian'a preve dos c,ento, en 10 cua· .. Ie. puede declara .. e el Estado de Sitio: la gue­rra exterior), la conmocion interna. En cual· quiera de 10' dos casos la declaracion de guerra Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. W-S etc autorizarla a\ Senad" , _ til ' cl .8[11 I q~, ordll,,1 he' la -:.r· r .. nm) Intc:no-" mu('ho~ lral,J.dl~~ han ntoodid n d l ~turbio IIllernn de ta e prorYCl~n q' e , .. emeJen a las produrida ptJr una guerra externa Erl la practica, ~ir embargo el tsradn de Silio ha ,ido declarado en Colomb.. r pertu rb3Clone, sociale. qu no lIcnen (SiU caracterfsticas: manifestacione.:. e,Iud,amil." ap-ilaci6n polilic-d, espedalmen· Ie entre 1965 \ 1975, una huelgadelos emplea· dos del Seguro Social entre 1976 l 19820 el repudiable asesinato del Ministro de J usticia en 1984, que dio lugar al Estado de Sitio que aun hoy nos rige. La pr~ctica del regimen politico ha ido relatiyiu,ndo este conceplo de conmo· d6n interior. EI Congreso de la Republica, al que compelena dedarar la responsabilidad gu­bernamental por haber dedarado el Estado de Sitio sin que se reunieran las condiciones para eUo, nunca se ha pronundado en contra de la imposici6n del Estado de Silio en tales eyentos. Esta desyalorizaci6n del concepto de conmo­ci6n interior, como equiYalenle en su grayedad aI de guerra externa, ha sido uno de los medios a trav~s de los cuales en Colombia se ha hecho posible que se mantenga durante perlodos pro­longados en Estado de Sitio, asumiendo de esta manera eI Ejecutiyo la caracterlstica de legisla­dor permanente y abarcando cada Vel lemas mas amplios: aumento de penas, tipilicaci6n de delitos, modilicaci6n de c6digos de procedi­miento 0 cambio de la eSlructura orpnica de la rama jurisdiccional, de e5la manera 10 que eS excepcional se ha conyertido en norma y 10 normal en excepcional. manifestando en la pnctica la existencia de dos Constituciones en Colombia: la formal que muy pocos conocen y nadie aplica y la realmente exislente, generada de la aplicaci6n permanente del Estado de Si­tio, por 10 merlos en 34 de los ultimos 41 anos ha vivido Colombia bajo e1 regimen de excep­ci6n. 1.ograr superar la tentaci6n simplista de ma­quillar eI Estado de Sitio es un reto que tene­mos, diflcil pero no imposible de lograr, para 10 • cual debemos entender eI Estado de Sitio como algo que no debe existir en una verdadera de­mocracia m~ que para hacer frente a momen­tos muy especiales en los que el Gobierno no pueda realmente garantizar Ia seguridad de la pobiaci6n y de las instituciones por Olro de los medios que Ie brillda la democracia. , Para que nos sirve incorporar a la Carta Mag­na una serie amplia de derechos y garandas ciudadanas, si de manera permanente se van a ver suspendidas por la declaratoria del estado de emergencia>, I largo de nueSlra vivenCla particular y de la d. Olros compalflotas. Senores Constituyentes: La democratizad 6n del pals exige, como uno de los principales componentes una reforma democr~tica al regimen de Estado de Sitio. De nada vale promulgar una carta de derechos pr6diga en bondades y prolija en ardculos, si dejamos intacto, 0 sola mente maquillamos, di­cho r~gimen . Si esto ultimo acontece, estare­mos cayendo en un constitucionalismo dema­g6gico y engailO5O. Pensar que distinguiendo entre situaciones leves. graves y gravlsimas de turbaci6n del orden publico podrla lograrse un uso mas racional del Estado de Sitio en Colom­bia, es perder de vista que esta soli5ticaci6n es m~s propia de las dictaduras que de la. demo­cracias. La aspiraci6n de las mayorfas nacionales e. que esta Asamblea restrinja aI maximo el uso del r~gimen de excepci6n. Si eI cancter seriamen­te excepcional del Estado de Sitio se asume en profundidad, no debe ewtir inconveniente al­guno para concretar una norma constitucional realmente innovadora que fortalezca bajo su imperio los poderes de polida del Ejecutivo pero que prohlba 5U poder legislador. Contrariamente a Ia creencia de que el Estado de Sitio debe convertir aI Ejecutivo en un legis­lador extraordinario,lo cual ha demostrado en eI pal. ser poco elicaz adem~ de arbitrario, los poderes de emergencia se concretan regular­mente en la suspensi6n de unos cuantos dere­chos Msicos: aqueUos derechos cuya vigencia impide durante un corto tiempo eI control de un orden gravemente perturbado. Se lrata de situaciones casi incontenibles, generalmente subiw, como una imurrea:i6n, un amolina­miento 0 una conspiraci6n. 1.0 que procede en tales casoo no es dicw icyes para juzgar a los ~esponsables 0 para regular Atuaciones fUlO­ras. EI disturbio baiicamente se contiene me­diante medidas de poIida que recaen de ordi­nario, en primer termino, sobre los derechos de reuni6n y de circulaci6n. Su duraci6n no podr'> ser superior aI tiempo necesario para restablecer la calma, maximo 3 dlas. EI resto de situaciones que corresponden a manifestacio­nes grdVes pero recurrentes de delincuencia y que causan zoIobra pero no amenazan inmi­nentemente) a paralizaci6n 0 la desintegraci6n de lasociedad, no son susceptibles de ser en­frentadas con medidas de emergencia sino con dispositivos de largo plazo, que por consiguien­te escapan a la naturaleza del regimen de ex­cepci6n y que tienen que ser atendidas con los mecanismos ordinarios del Estado, De hecho er Colomb" lo que ha ocurrido '" eso: desp~ i:a"" buena pdnc de io, m~~msm{l., orama l ai Eje( .it \... u. Jas ea· r.' 1 n ies E. re5~t:.arl( EI verdadero poder Instrumental dt. "",do de Sltio, en ,'e, d, I. pOlestad del EjCCllti"O ' ,_ legislar debloria ser el poder de poilcia, me. diante ei eual, en situaC1one~ tealmente f:xcep­don ales y transitorias, pudieran suspenderse unos pocos dereehos cuidadosamente seiiala­dos en la Constitud6n, cuya vigencia fuest res­tituida tan pronto como fuera posible. EI resto de atribuciones es un espejism,o que no sola­mente no rt suelve los verdaderos probkmas, sino que perviertt imperceptiblemente eI ejer­cicio del poder y que contribuyt a socabar_las bases de la convivena.. Por el contrario la Constiluci6n que vamos a elaborar debe acercar el poder a sus verdade­ros dueilos: la comunidad. garantizando Ia convivena. nacional y desmilitarizando Ia vida ciudadana. Porque tfectivamente, seiiores Constituyentes, no bastarla plasmar en el ardcu\o 121 una re­gulaci6n acorde a su naturaleza excepcional. Para que ella realmente opere se requiere ro­bustecer los medios democnticos de desenvol­vimiento de Ia sociedad colombiana. EI cancter excepcional del estado de sitio no estriba sola­mente en su duraci6n, sino en Ia restricci6n de derechos que en su nombre It haec. Si en Ia Constituci6n se reducen de manera pennaneno te garandas judiciales, como parece hacer el proyecto del Gobiemo en aras de Ia lueha con­tra el narcotnflCo Gueces y sumarios secretoa, investigaci6n penal dirigida por eI Ejecutivo en vel de los jueces, inveni6n de Ia presunci6n de inocencia), se convertin defmitivamente en or­dinario uno de los aspectos principales de Ia pnctica de estado de sitio que hemos padecido en estos anos. Si Ia reforma del Congreso se limita a hacerlo mas eliciente. con descuido de Ia sintonla que deba tener con Ia mayona de Ia poblaci6n, no tendran ninglin signifICado im­portante el hecho de que se k asigne Ia delibe­raci6n sobre los fen6menos cr6nicos que ac­tualmente lrata el Ejecutivo por medio del esta­do de sruo. Y si las fuerzas armadas no son materia de una redelinici6n democratica de sus objetivos y practicas en relaci6n con Ia pobIacion, poca tra5cendencia trendrn eI que la nueva norma sobre estarlo de sitio diga 10 que diga. EI pals necesita que las fuerzas armadas aban­donen la doctrina de la ~guridad nacional aje­na a nuestros principio; nacionalistas y reto­men un sentido acorde con nuestra tradici6n boli\'ariana, ademas deben recuperar su fun­ci6n constitucional de defensa de la soberama nacional, alejandose de las responsabilidades de orden publico y de policfa que err6neamen­te se les ha ido asignando. que recuperen la relaci6tl armonica con la comunidad \' dism ·­nu yan SU tamano a las proporciones necesanas. para asumir la defens" del pais de cualquier Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~na8 agrni6n faranea. ~ r.qui~r~ ad.m~s 10 limita· ci6n dd fu~ro militar a los delitos .slrictam. nl~ mililMn taI~ como: 10 d.~rci6n y la insubor· dinaci6n. igualm~nl~ ~ requi~re su d~pura. ci6n y ~tructuraci6n d~mocratica retirando ~I lervicio o los ogenl~ estatales comprometi. dos CD vioIaci6n d~ los d~recltos humonos y las pranllas ciucladanas. u poUtica de defema nacional y d~ orden publico debe diKutirse cirmocralicamente entre todas las fuernu vivas del pals. u polida tiene qu~ recuperar su pa' pel ~ f~na dvica. desmilitarizando sli fun· cionamimto y orpnicidad y adscribiendola de nllftO aI MiDiat.erio d~ Gobiemo. Mucha Ie ha hablado ad de las reformas qu~ neasita Ia administraci6n de justicia en Colom· bia. Compartimos estajusta aspiraci6n. pero es neusario diKutir que tipo d~ fonalecimiento de Ia justicia es eI que se quiere para hacer frmle a Ia crisiI de derechos humanos y la IilUa06n ~ impunidad. Una estrategia demo­cmica de mocIernizaci6n judicial no debe fun· ... eo peligroeas medidas autoritariu. tilles _ las juriJdiccionrs ~ exccpci6n. las Jeres * ilia poIida. Ia creaci6n de grandes detecti­ws _ d ,iIcaJ GeneraJ 0 los Jueus sin ros-tro. sino CD eI fonaJecimiento practico ~ la auIODOIDIa judicial, mediante criterios ordina· GACETA CONSTITUCIONAL rios y no ~xcepciona1es, e5tfucturando un cuer· po civil de investigaci6n a su servicio y dOlando a la Rama de amplios recursos financieros y teenicos que esta pueda manejar aut6noma· mente. EI verdadero revolc6n aI sistema judi· cial colombiano no consiste simplemente en pasar del sistema inquisitivo alsistema acusato­rio, sino en d~miJitarizar la investigaci6n judi. ciaI. EI fonalecimiento de Ia justicia ordinaria y de las entidades civiles de investipd6n, la pros· cripci6n de las jurisdicciones especiales.1a limi· taci6n drutica del cstado de sitio y la reestruc· turaci6n democritica de las fuernu armadas son algunos puntos esendales que necesitan consagrarse para que la situad6n de derecltos humanos mejore sustancialmente y para que la Asamblea Constituyente no ~ convierta en el patrocinador de una r~tructuraci6n autorita· ria del regimen poUtico colombiano. Gran parte de Ia "debilidad" del cstado colom· biano reside en su incapacidad para distanciar· se de los intere~ de los sectores dominantes a fm de IJevar a cabo poUticas favorables a las grande! mayorlas. All, debido a su debil capa' cidad de mediaci6n social y poHtica, el regimen poUtico ha recurrido crecientemente a las me; Mona 5 de IIIInO de 1991 didas de excepci6n y aI tratamiento be1ico del conllicto social. Loa resultados cstjo a Ia vilta: profundizaci6n de la crisis de legitimiclad, au. mento de Ia exclusi6n social y poUtica, creaci6n de marcos legaJ~ y politicos que favorecen los atropellos oficiales. Por eso el remedio de la modernizaci6n autoritaria puede resultar agravando la crisis colombiana. De alii Ia im. portanda de impulsar refQ,nDas constituciona. les que posibiliten un pacto de ampliaci6n de­mocritica y permitan encontrar saJidas demo­c~ ticas a Ia actual violencia. Seiiores Constituyentes: Los colombianos esperan que asl como en Ia vieja canci6n del maestro Escalona "el toro deja su huella en ellodo en forma de coraz6n", esta Asamblea deje su huella en Ia historia de C0- lombia como la Constituyente de la vicla, de la paz y ~ Ia reconstrucci6n de la unidad nacio­naI. EI pueblo colombiano nos ha planteado este reto. jAhora, nosotros tenemosla pa1abral Mucha! gracias. Febrero 22 de 1991. Vivimos los momentos mas dolorosos y dificiles de nuestra historia "Como ya nos hemos echado bella durante varias decadas, con resultados conocidos, vale Ia pena sentarse a echar lengua". V ivimos crftico periodo de verclaMra "perra oaaviana". II orden p6b1ico,Ia convi­mKia ria sepridad ciudadana no Ie habIan YiIto WI aIJ.eradoe como ahara ni las manifesta· ciooes de Ia vioImcia tuvieron antes tales re­percuaiones CD Ia vida poIflica, econ6mica y -aJ del pals. SimulUncamente, nunca Ie ha· IlIaD cIesarroIIado WI numerous y diaImiIcs atratepa, t.kticas y procedimienlOl para con· sepir Ia paz. Se diaIop Y Ie negocia, 0 Ie ofrtC~ diaJopr y nepiar. Dincta.mente 0 a trave. de comisio­nes de!ignadas por las "partes" en conflicto. 0 por intermedio de voceros de esas mismas par. tes 0 de terceros que ofrecen sus buenos ofi· cios. Inclusive, a trave. de comunicados de prema. Tambien Ie expiden medidas que mas pareeen un indulto que no Ie atreve a decir su nombre porque Ie van modificando de acuer· do con las necesiclades del momento y los inte· reses de sus presuntos beneficiarios. ~ crean instrumentos excepcionales, con identico pro­p6sito: servir de escenario para Ia reconcilia· ci6n nacional. A pesor de tan loables esfuCTZOS, nunca se ha· bra combatido tanto ni tan intemamente. Por C10 vivimos los momentos m ~ dolorosos y din· ciles de nuestra hinoria. ~gura m en te nos falt6 clariclad y no supimos a tiempo que era euCla· JAIME CASTaO mente 10 que busdbamoL Perdimos valiosas oponunidades. Nos faltaron voluntad y deci· si6n. Casi siempre lIepmos tarde. De ahf que hayamos Irnninado atrapados en la ambigile· clad yen las arenas movedizas de la confuoon: anhelamos Ia paz pero hacemas la guerra. E1 ya casi cr6nico reto subvenivo que afronta· mos obedece. ante todo, a problemas funcla· mentalmente poUticos, y requiere, por tanto. ¥lluciones prioritariamente poUticas. E1 Maestro Echandra sentenciaba: "Ia gente se entiende echando bala 0 echando lengua". C0- mo ya nos hemos echado bala durante varias decadas, con r~ultados conocidos. vale Ia pena sentarse a echar lengua. u guerrilla, que persigue eI poder sin escro· pulos ni reservas. con eI solo Umite de su propia moral revolucionaria, debe aceptar que no al· canzara su prop6sito ultimo: la implantaci6n de un regimen politico, econ6mico y social dis· tinto del que prefiere la imnen .. mayona de los colombianos. Us razones para que asl 10 asuma son multiples y de distinto orden. En la Olra orilla. los partidarios de la soluci6n militar, deben haberse conveneido, igualmen· te, de que Ia victoria nunca estuvo ni cstan de su \ado. No por limitaciones estrategicas, tXtj. cas 0 presupuestilles de nuestras fuerus arma· das y cuerpos de sepridad. Mucha menos por limitaciones persona1es de sus miembros. Sen· cilIamente por razones estructura1es vincula· das aI origen. naturaleza y aIcances del con· nieto. EI General VaJencia Tovar advierte que elsos­tenido agravarniento de nuestras situaciones de insepridad se debe a que persistimas "en Ia idea de combatir los grupos en armas con las armas, dentro de Ia noci6n simplista de que Ie trata de una confrontaciOn belica, desestiman· do las leeciones de tantos aDos. Dentro ~ este criterio se ha dejado la soluci6n a las Fuerus Armadas, olvidando que un conflicto de natu· raleza poUtica, social. tCon6mica e ideol6gica. no puede solucionarse por eI uso solitario de Ia fuerza ". Por razones que no cs del caso analilar ahora, no hemos podido derrotar militarmente a la subversi6n ni conservar la paz. Acaba de decir· 10 Alfonso L6pez Michelsen: "Entre nosolrOS las armas no han conseguido preservar el or· den". I ndependientemente de la estralegia empleada -de mano tend ida, de pulso firme 0 de los do!- los efectivos de la guerrilla y eI numero de sus frentes han crecido notoria· mente y mejorado su implantaci6n regional. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. AWl aundo en diftnaJ oponunidade. las Fuenu Anaadu ban deamantclado algunas de Iu orpniaac:ionea guenilleru y recuperado lot terTilOrioe por ~ dominados, IU victoria 110 ba lido cleftnitiva porque bien pronto Ia IUbftni6n rnpareu, regada como maneha de ete IObre Ia ~fla nacional, golpeando con talco arrojo Y deciaiOn, que cn:a drsconcier­to y jultifada alarma. No" ........ illldblcloaal Ante uNaciones como las que erea la eacalada IUbftraiva de las 61tinw aemanas, los panida­rioI a ultranzl de Ia IOluci6n de fuerza, po­drlan IOlicitar que a la respuesta miJitar se su­me Ia IUprai6n de lot den:chOi y garandas que a IU juicio Iimiten Ia acci6n de 101 cuerpos ar­madOi. All el utado obtendria 101 resultadOi que no ba pocIido alcanur a lra~1 de 101 me­diOi autorizadOi por eI ordenamiento jurldico ordinario. De tal modo Ie abriria pa~ntesis indefinido en el tiempo aI ~gimen con.titucio­naI y democrjtico que nOi gobiema y Ie legiti­marfan 101 enfrentamientOi con la poblaci6n civil, las detenciones masivas: Ia tonura, 101 allanamientos indiscriminados, Ia violaci6n de los dem'. derechos humanOl, las desapari­ciones. Pero como quienes aconsejan e.trategia pareci­da no pueden garantizar que de esa manera logremos relOnante victoria militar ~ntre otras razones porque nueslra rcalidad geopoU­tica no es igual a Ia que vivian 101 ~ del Cono Sur, cuando en elloue aplic61a f6rmula­Ia idea no ha becho carrera entre nOSOlJ'Ol. Por eUo no existen grupos de opini6n ni organiza­ciones que defiendan eI sacriflCio de nuestro estado democrjtico y de nueslras formas plu­ralistas, a cambio de un pmunto triunfo miIi­tar IObre Ia lfIIerriUa. Va. _ ~ para la"la poUlica Si el conflicto no es meramente poIicivo ni mili­tar y si no ae ha logrado ni lograri superar mediante IOluciones de fuerza -puesto que, • como 10 escribi6 alguien que toma asiento en­tre nOlOtros, "esta guerra no se acaba con el exterm'inio de los insurgentes ni la daudicaci6n del ejercito"- vale Ia pena in.istir en la conve­niencia y necesidad de darle una nueva oponu­nidad a las propuestas poUticas, a menos, claro esta, que queramos prolongar indefinidamen­te eI enfrentamiento armado. Los renuentes a una paz negociada deberlan recordar Ia obser­vaci6n de advenidos analistas de este tipo de confrontaciones: ruando eI Estado 00 gana Ia guerra, la pierde, y cuando Ia guerrilla no Ia pierde, Ia gaoa. Celebro por ello que eI Gobiemo y la Coordi­nadora Guerrillera hayan dccidido dialogar. Conviene tambien que cesen las hostilidades y el terrorismo. La opini6n publica espera que se silencie eI eco de los fusiles y terminen 10. aten­tados, aun cuando asl no se haya convenido previa ni formalmente. Con raz6n alguien ano­t6 que no se pueden mezdar eI dialogo y las armas, pue. se corre eI alto riesgo de que estas terminen convenidas en el argumento deci­sivo. GACETA CONSTITUCIONAL La AambJea CoJUtituyente, uaa apo_ poT Ia paz Con nue.tras decisiones debemo. poner de p,resente Ia volu.ntad, el prop6.ito y la inten- 06n de paz conSlgnado. en Ia primera declara­ci6n publica de la Asaroblea. Desde luego, sin desbordar eI u~ de nuestras atribucione. pu­ramente normallvas y de caracter constitucio­nal, lo que ocurriria si, por ejemplo, pretendie­aemos asumir el manejo del orden publico asunto de Ia exdusiva competencia del eo: bierno. En esta tribuna Ie han analizado practicamente todas las dccisiones que puede y debe adoptar la Asamblea como decisiva contribuci6n suya aI logro de la paz. La primera aparece en eI Re­g1amento ~a. aprobado. Mediante eUa, se asegu­ra la partlopaa6n en nuestros tra~OI, con den:cho a VOl y voto Y sin limite en el tiempo para efectOi de su incorporaci6n, de represen­tantes de las organizaciones guerrilleras que efectivamente se vinculen a un proceso de paz y se desmovilicen. Las otras determinaciones que con el mismo fin debemOi tomar, Ie pueden mumir en cin-co cap/tuIOl: . PRiMERO Democntiru Ia ricla poUlica delaNKi6a Tenemos un siltema democrjtico mtringido. Sus limitaciones Ie deben, UDal veces, at tam­bien escaso grado de desarrollo econ6mico y social que hemOi aleanuelo, y otras, a carmciaa institucionales. Para ampliar aun mb el regimen que con tanto esfueno hemos construido y mejorado, es ne­cesario crear espaciOi y canales que perrnitan panicipar W1idamente en Ia vida publica a las penonas y organizaciones que tengan v0caci6n democrjtica. 5610 si distribuimos las oponunidades que los .istemas politicos deben poner a disposici6n de los ciudaclanos, y .i colocamOi en iguatdad de condiciones a todo. 101 interetados en Ia com­petici6n democrjtica, nadie tendra que expre­sane a lraves del abstencionismo, eI cuestiona­miento hostil, el paro dvico 0 Ia protesta arma­da. Para lograrlo, no es necetario arudir a los extremos que contiene uno de los proyectos IOmetidos a nuestra consideraci6n y en eI que se reglamentan las mU disfmiles dases de vota­ciones. En primer lugar, las relativas a Ia elecci6n de funcionarios e integraci6n de corporaciones pubticas. Tambien las que permiten revocar eI maodato de algunos e1egidos. Luego, los referendo. que se conyoquen para derogar una ley, una ordenanza depanamen­tal 0 un acuerdo municipal; decidir Ia suene de un proyecto de ley; pronunciaise sobre iniciati­vas que se IOmetan a estudio de las Asambleas 0 de los Concejos; y conYertir en reforma consti­wcional ~n proyecto de acto legislatiYo. P~gina 9 Tambien, para dccidir Ia COnY0C3toria de una Asamblea Constituyente, auscultar el senti­miento ciudadano sobre un tema de lrascen­dencia nacional 0 resolyer asuntos de caricter regional y local. Por ultimo, para ratificar 0 n:chazar las refor­mas que restrinjan 10. derecho, que la Nueva Constituci6n consagre. Tanta.' el~ciones -
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República

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La Gaceta Constitucional - N. 16

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Imagen de apoyo de  Impacto del conflicto armado en la escuela colombiana, caso departamento de Antioquia, 1985 a 2005

Impacto del conflicto armado en la escuela colombiana, caso departamento de Antioquia, 1985 a 2005

Por: Flor Alba Romero Medina | Fecha: 2017

Colombia tiene una historia de violencia sociopolítica, desde su propio nacimiento como Estado Nación; la violencia liberal conservadora de los años cuarentas y cincuentas, generó un masivo desplazamiento a las ciudades y el costo en vidas fue muy alto. El surgimiento en los sesentas de las guerrillas de izquierda planteó una posibilidad de cambio en el gobierno y de superación de esta violencia; sin embargo, en los años ochenta vino otro componente a complejizar el panorama del conflicto armado: el narcotráfico. En los 90 se consolida el paramilitarismo y el país vive el conflicto armado desde la barbarie y el aniquilamiento. La Constitución de 1991 se constituyó en un acuerdo político que reconoce los derechos humanos, la pluralidad y la multietnia, con mecanismos de protección, favoreciendo la institucionalidad; sin embargo, esto no fue suficiente para contener y superar el conflicto armado. A principios de la década del 2000 hubo la desmovilización de cerca de 30.000 paramilitares, proceso que causó sospechas por su falta de claridad y la impunidad acompañada del mismo; a pesar de esta desmovilización, la violencia continúa en el país, con altos costos sociales, económicos y políticos. En las últimas 6 décadas el país ha vivido múltiples violencias, con diferentes causas y formas de actuar; los actores centrales han sido la guerrilla, los paramilitares (narcotraficantes) y los delincuentes. Se incrementó la práctica de asesinatos masivos –masacres- y la lógica de la confrontación desde la disputa territorial, generó un desplazamiento de más de 3 millones de colombianos en los últimos 20 años. El departamento de Antioquia, por sus condiciones geopolíticas, sociales, económicas y ambientales, ha ocupado un lugar destacado en la historia de la 15 violencia en Colombia. Con una industria manufacturera, con una posición importante en el capital financiero internacional, con tierras ricas en cultivos diversos, con ganadería y explotación de minas de oro y carbón, ha contado con la presencia de actores armados ilegales –FARC, ELN y paramilitares-, sostenidos por el narcotráfico, -con capos como Pablo Escobar, los Hermanos Castaño, entre otros-, lo que ha propiciado un panorama de violencia política y despojo de tierras a los campesinos.
Fuente: Universidad Distrital Francisco José de Caldas
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Espacios de educación musical en Quibdó (Chocó-Colombia)

Por: Ana María Arango | Fecha: 01/08/2008

A partir del examen de los diferentes escenarios de aprendizaje musical en una sociedad, este artículo analiza cómo sectores dominantes instrumentalizan la música para el adoctrinamiento y la construcción de nuevos sujetos sociales. El quehacer musical de dichos sujetos es el resultado no sólo de una serie de asimilaciones, sino también de resistencias dentro de mecanismos de aprendizaje complejos y eclécticos. En Quibdó (departamento del Chocó, Colombia), además de los espacios más visibles de educación musical, en los últimos años han surgido otros escenarios que se nutren de los anteriores pero que se caracterizan por responder a los discursos y a las dinámicas transnacionales de cooperación internacional y a los movimientos sociales. En estos espacios de educación las relaciones de poder están lejos de ser una simple historia de transmisión de conocimientos o un relato de imposiciones y asimilaciones de unos sectores sobre otros.  
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Itinerari sciamanici, ibridazioni e banisteriopsis caapi : breve saggio etnografico su di una comunità mistica post-moderna / Maurizio Alì

Por: Maurizio Alí | Fecha: 2017

El chamanismo considerado como una estructura psicosocial y como expresión de una Weltanschauung "antimoderna" (es decir, un enfoque holístico que repudia la noción de "individualidad absoluta") ha atraído el interés de una legión de antropólogos e historiadores de las religiones, los médicos y psicólogos que están fascinados por un esquema "exótico y extraño" para manejar las relaciones con lo ultraterrenal universo a través de la actuación de un agente, el chamán, que está provisto de poderes innatos que generalmente son estimulados por las drogas, los enteógenos que modifican el estado de conciencia. El chamanismo urbano, un fenómeno social emergente, aparece como una creación híbrida que sincroniza las formas y los contenidos de la práctica chamánica "tradicional" con las necesidades absolutamente posmodernas de los discípulos (o clientes) que buscan su equilibrio psicosocial. Este ensayo describe una experiencia etnográfica realizada en Colombia en un contexto urbano con un chamán de origen italiano
Fuente: Biblioteca Nacional de Colombia Formatos de contenido: Libros
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Curules especiales para comunidades negras: ¿realidad o ilusión?

Por: Laly Catalina Peralta-González | Fecha: 10/03/2010

El presente artículo evalúa el proceso de inclusión y reconocimiento de las minorías étnicas en  el sistema político nacional; específicamente describe los contextos que han favorecido y empobrecido los logros de las dos curules especiales aprobadas en la Cámara de Representantes para las comunidades negras del país. En la primera parte se articula el desarrollo normativo de éstas con la historia organizativa afrocolombiana, a continuación se hace una evaluación de la gestión parlamentaria de los representantes que han ocupado las curules, y posteriormente se revisa, desde el plano teórico, la evolución que ha tenido la adopción de los conceptos de ciudadanía diferenciada y derechos de representación de grupo dentro del sistema político colombiano. Finalmente, se proponen algunas modificaciones al sistema político y algunas alter­ nativas posibles para el fortalecimiento del proceso organizativo.
Fuente: Universidad del Rosario - Estudios Socio-Jurídicos Formatos de contenido: Artículos
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El Ají, una visión interdisciplinaria

Por: Sandra Patricia Cote Daza

Este libro es una recopilación de aspectos relevantes sobre un alimento como el ají, importante para las culturas ancestrales y actuales de Latinoamérica. El lector encontrará en los siguientes capítulos el vínculo entre la gastronomía, la medicina, las costumbres, las recetas y los mitos en Latinoamérica. Más allá de la gastronomía, se analiza el ají en profundidad, explorando su historia, cultivo, comercialización, formas de consumo y posibilidades de interacción en el turismo gastronómico. Se proponen recorridos culturales, innovaciones a partir del uso en conjunto con el balú, interacción desde las plazas de mercado y su importancia en la economía circular. Entonces, el libro es el resultado de la investigación en conjunto de académicos, investigadores, chefs, estudiantes y egresados de México, Perú y Colombia. En él se plasman las visiones desde el sector gastronómico, el comercio y conocedores de la gastronomía, ofreciendo una recopilación de platos tradicionales y ancestrales de 11 países de Latinoamérica, incluyendo a Colombia con sus 6 regiones: Amazonía, Orinoquía, Caribe, Pacífica, Andina e Insular. Generando una visión integral del ají como parte de la cultura, la economía, la gastronomía y desde un sentimiento regional hacia este alimento con tanta historia.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
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Colombia en un hip hop

Por: Diana Avella | Fecha: 2024

''Colombia en un hip hop'' es parte de un proyecto cultural de la Subgerencia Cultural del Banco de la República cuyo objetivo es profundizar y reflexionar sobre diversas expresiones culturales a través de una programación académica con lecturas locales. El Movimiento Hip Hop es una de las expresiones culturales urbanas más extensas e influyentes a nivel global en la actualidad; la estética, los símbolos y códigos pertenecientes a ésta convergencia de expresiones artísticas que conjuga las artes plásticas, la música y la danza incide en las dinámicas de las grandes industrias culturales, en las reflexiones académicas sobre los estudios relacionados a las ciencias sociales, en el saber e imaginario popular y en lo que las nuevas generaciones acogerán como la banda sonora de sus historias de vida en ciudades que han sido narradas desde el Rap. El Banco de la República, abraza la lucha y determinación de jóvenes afro, latinos y migrantes que en los años 80 acogieron la cultura Hip Hop, su preservaron y que hicieron de ella un himno de determinación y conciencia. Descripción tomada de este texto.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Artículos
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Ley 599 de 2000 (julio 24): Por el cual se expide el Código Penal

Por: Francisco José Sintura Varela | Fecha: 2019

La expedición de una nueva carta política en la que se crearon instituciones como la Fiscalía General de la Nación y la Corte Constitucional, así como la profusión de normas penales a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta, sumado al relativo consenso sobre la teoría de la imputación objetiva, acogida en nuestro país a partir de 1995, generaron el consenso sobre la necesidad de actualizar y compilar la legislación penal vigente. Para el año 1998 se presentan tres proyectos de Ley al Congreso de la República, todos elaborados por la Fiscalía General de la Nación, que tenían una pretensión sin precedentes en la historia del derecho penal en Colombia: la expedición de unos Códigos Penal, de Procedimiento Penal y Penitenciario y Carcelario que fueran sistemáticos entre sí y se ajustaran tanto a la Constitución como al denominado Bloque de Constitucionalidad. Lamentablemente, esta empresa tan importante no se logró materializar en tanto que solamente se convirtieron en leyes el Código Penal (Ley 599 de 2000) y el de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000) expedidas ambas el 24 de julio de 2000, y que entraron a regir desde el 25 de julio de 2001, dando, al igual que en los estatutos anteriores, un espacio para su entendimiento e implementación. Lo que iba a ser un ejercicio de compilación y actualización de las normas existentes terminó siendo un nuevo estatuto. El Nuevo Código Penal —como aún se le conoce— mantiene las normas rectoras (1-12) que priman sobre las restantes disposiciones del estatuto (13) y entre sus influencias más importantes encontramos el Código Penal Español de 1995, el Código Penal Alemán de 1975, y el Estatuto Penal Colombiano de 1980.
Fuente: Editorial Universidad del Rosario - Libros Formatos de contenido: Libros
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