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Con la frase historia de colombia.

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Multiculturalismo y racismo

Por: Peter Wade | Fecha: 23/12/2011

Este ensayo repiensa el papel que desempeña la racialización en Latinoamérica, y la pone en relación con el multiculturalismo. El multiculturalismo oficial no necesariamente conduce a la disminución del racismo y puede quedarse en gestos retóricos. Es necesario enfocar el racismo y el concepto de raza como fenómenos con historia y fuerza social propias. En este artículo se mira cómo este concepto ha sido marginado en las discusiones sobre la desigualdad en Latinoamérica, y por qué es necesario ver a Latinoamérica como parte integral de las Américas negras. Además, cómo el concepto de raza se ha manifestado en Latinoamérica más de lo pensado. Se propone también que las cuestiones de raza y de racismo están ganando más espacio público en Colombia (y en Brasil). El multiculturalismo se tiene que entender como un campo de batalla, para definir sus efectos políticos.
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Multiculturalismo y racismo

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El indio mestizo, el indio-origen (La doble-imagen del indígena en la Exposición arqueológica y etnográfica de 1938)

Por: Gabriel Serrano Melo | Fecha: 01/08/2016

La Exposición arqueológica y etnográfica de 1938 corrió paralela a una de las celebraciones conmemorativas más importantes de Colombia: el IV Centenario de la fundación de Bogotá. Este espacio constituyó una oportunidad única en el cual los sujetos de la República admiraron objetos de exposición arqueológica que representaban el pasado más remoto, el origen, de la nación. Pero no sólo objetos, sino, como apareció en la prensa de la época, “ejemplares” indígenas fueron traídos y “expuestos”. En su observación, una representación particular tomó lugar sobre ellos: una imagen que los proyectó como indios-mestizos e indios-origen: dos caras de una misma moneda que sólo podían coexistir por medio de una mistificación de esta imagen. Este artículo propone, pues, una reflexión a la historia del conocimiento antropológico o etnológico a través del análisis de esta doble-imagen.
Fuente: Icanh - Artificios. Revista Colombiana de Estudiantes de Historia Formatos de contenido: Artículos
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El cuerpo subordinado y politizado: reflexión crítica sobre género y antropología médica

Por: Patricia Tovar | Fecha: 22/06/2005

El artículo evalúa el impacto social de la medicina en los cuerpos de las mujeres y construye un panorama sobre la salud tan cercano como sea posible a la realidad social. Muestra cómo los desarrollos de la medicina afectan a las mujeres de forma diversa, lo cual apenas comienzan a tener en cuenta quienes investigan, practican la medicina o diseñan las políticas públicas. Contiene un recuento de los estudios realizados desde la antropología médica en Colombia y cómo han visto el género y la reproducción. Continúa con una crítica de la medicina, no cómo una historia de éxito que nos llevará a la cura de todas las enfermedades, sino desde su lado oscuro, que en vez de beneficiar afecta a las mujeres de manera negativa. Se refiere, específicamente, al caso de la medicina cosmética con ánimo de lucro. El análisis termina con una mirada a la violencia, doméstica y social, y a su impacto en la salud pública.
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 31

Por: | Fecha: 17/06/1897

I :D3isemanario ~oIítico, ,r,iterario ~ 1Roticioso AÑo L-SERIE .H, } Bogotá (REPÚBLICA DE COLOMBIA), jueves 17 de, Junio de 1897, { NÚMERO 31 H:D3ogotá" -+:+­DIHECTOH, Eouaroo Espinosa LÓuzmán. MIGUEL ANTONIO OARO y RAFAEL REYES CANDIDATO:';, RE S PECT1VA~IENTI~ t PARA. PRE8l1JJl~TE Y VICEPRESIDE~1'E ml T,A REPlJlll,ICA EN EL PERÍODO CONSTITU210NAL DE 1898 Á 1904 HISTORIA QUE CONVIENE REFRESCAR Para conocimiento de ciertas gent.es y del Clero- en general, publicamos el dis­curso que pronunció en pleno Senado el señor Director de El Constit1.lCional, cuando se discutía en esa Cámara la de­licada cuestión de los derechos políticos del Clero. De m<Ís está que manifestemos nues­tra franca repulsión por algunos concep­tos que contiene el discurso, así como por su forma intel1l12erant~, sello especial de to 010 que escribe el señOl' Pérez y Soto. En cambio, el sefíor Vicepresielen te trató el proyecto elel General Reyes, con la sa­biduría y moderación que son en él habi­tuales, desde el punto de vista mAs des­lumbradoramen te ra zonable. Hé aquí el discurso aludido: , Excelcn1if me, sefor fres:c'erte: Siendo tan siInpática en sus grandes líneas la reforma de la Constitución que va á discutirse en segundo debate, no pensé combatirla, aunque yo abrigara muchas dudas sobre sus buenos resulta- . dos; per-o desde que en el primer deuate se me obligó á manifestarme ostensible­mente hostil al proyecto, estoy en la nc­cesidad de dar la razÓn de mi voto ne­gativo. Somos, honorables Senadores, un cuerpo nacional eHfermo, apenas conva­leciente. oe,orados, desde que nacimos á la villa de la independencia, por ardiente fiebre con repetidos accesos de con vulsión epiléptica, nos es tan indispensable la tranquilidad para seguir viviendo, como el pan cuotidiano. Cuanto contribuya á calmar la cxcitaciól1. nerviosa y á ser~nar los ánimos profundamente conturbados,' nos será salvador; por la misma razón, todo excitante nos será mortal. Hemos gozado hasta .ahora, en el restablecimien­to en que vamos, del imponderable -bene­fioio de que el clero no entl'ara con nos­otros en la desagradable lucha con los enemigos ó en las rencillas entre amigos,. manteniéndose en región superi.ol'_á estas pequeñeces, y todo él consagrado: á ·su di­vina misión de paz y consuelos, de oaridad y amor, de instrucción y beneficencia. El día en que lo obliguemos (y noe'~ otra: cosa lo que nos proponemos, dt:sd'C' que .-el clero no ha manifestado el menor deseo de inmiscuirse en asuntos ajf'nos á su mi­nisterlO), el día en que lo obliguemos 'ú descender de esa regian superior y elll­brazarse sobre la candente arena como un competidor con el pretendiente político, ó siquiera cargar todo el peso de su in­fluencia ó sus . intrigas sobre tal ó cual partido, ó simplemente hacer coro en los alborotos de los comicios populares; ese día--mtbremos perdido hasta la esperanza de ;;alud ; porque si ni el ~antuario donde se adora al Crucificado debp quedar libre del furor de las pasion es; esto es, si el p<;>der evangelizador no debe en­señarnos ya pura y exclusivamente la doct.rina de la perfección social, el cami­no de la verdadera civilización, el naufra­gio t.endría que'ser ineyitahle y total. Por el contrario. si conseguimos que el ch-ro se mantenga tan sabiamente como hast'a hoy, apartado de las luchas políticas, no debemos temer que en cualquiera emer­gencia, por remota ó improbable que ella se?v, alcanoe á todo lo existente el sacudi­miento destructor cual otras veces. Que­dando en pie el poder educador y mora­lizador, la Nación recobraría pronto nue­ya vida, y quizás al fin ganaría la expe­riencia. Reconozco el móvil nobilísimo de los autores del proyecto de reforma. Un celo ardiente los guia por la reparación de to­das las injusticias, y en este camino ten­cITé á honor acompañarlos siempre; pero perdonen á mi franqueza el expresarles que pienso que algún falso punto de vista ha empañado la lucidez de su juicio, que á menudo les aplaudimos. En mi sentir, todos los argumentos que adujo en el primer debat.e en favor del proyecto mi estimado amigo el hono­rhble Senador Reyes, son 'para inducirnos á no intentar la reforma. N el régilÍlen 11+?Uúrqll:ico-en, Fran­cia, mientras existió la alianza entre el Alta!' y el Trono) era' indefectible que el clero_ se mantuviese en la acci6n' pálítica, Gomo ,que' aÍín es·t~bari. por deslindiirse las esferas de actIvidad correspondientés, res­pectivamente, al poder dogmático y al brazo de hierro inseparables por siglos en la guerra ' contra la barbarip. Pero desde que se implantó la República en Francia, con el rápido descenso que ha tenido hasta su actual situacióltl ultra-radical, los dere­chos políticos del clero existen ciertamen­te; pero son una atroz buda. Sustraídas de la influencia del clero las masas popu­lares por la, propaganda activísima de los ateos, materialistas, libres pensadores y esa horda enormísima de traficantes uti- 1 i1 aristas que sólo buscan su pro\'echo del lllumento, aunque el diluvio se venga des­pué~, y á quienes ha sido muy_fácil per­suadir á las gentes desheredadas que el clero es Sil enemigo, que los santos man­damientos y reglas de unen vivir que les prescriben son grillos para mantenerlos postrados Ji esquilmarlos á su sabor, ese pueblo europeo, tan cándido en medio de todas las mara villas de las ciencias, ha dejado ya-esto es un hecho-al supuesto trasquilador por el t.rasquilador yerdade­ro, pareciéndole Íll{lS suave para su yellón la t~jera del declamador del Club Jacobi­no. Así pervertido el criterio de las masas populares, no debemos extrañar que con el sistema del sufragio universal sea una fuerz;a inconsciente yapasionada la que eli­ja los poderes públicos en Francia, eon detrimento de todos los elementos conser­yadores elel cuerpo social, calamidad de la cual se resiente ya no sólo el organis­mo político, sino hasta el comercio y las industrias, y que hasta el cimiento social por excelencia, la familia! se siente des­quiciado. La ola sube incontellÍble, y bien se palpa que en cada ejercicio del sufragio universal para la renovación del Cuerpo Legislatiyo, se dupJica y triplica el núme­ro de los Diputados radicales, socialistas y desvergonzadamente anarquistas; y en la misma proporción en que sube la cifra de los elegidos genuinos de tales electo­res, baja el nivel moral de los directores del movimiento político y administrativo. N o se me contradiga con la reciente elección de un eminente ciudadano, de filiaci6n moderada y tendencias conserva­doras, para Presidente de la República en Francia; porque es evidente que allí se opera en el momento un ensayo de reac­ción que está dejando hacer un partido es­pantado de su propia obra" ante los pavo­rosos estragos de los dinamiteros. Con semejante situación, dueños en absoluto del terreno los. 110m hres de ideas extremadas, pudiendo conseguirlo todo con el sufragi,o universal de las masas po­pulares" preyiamente enloquecidas, bien pueden perínitirse las facciones dominan­tes en Franpia el lujo de una aparente to~ lerancil'!-, dejando consignar en el papel los del~echos políticos del clero; y así se explica que en un Parlamento tan nume­roso como el francés, de cerca de seis­cientos miembros, apenas se cuenten dos ó tres indivicluos del clero j porque en el fondo de la máquilia electoral es tal la in- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tolerancia, que al constituirse la lÍ.ltima Oámara legislativa, Re ha " isto invalidar la elección de distinguidos personaj es, no pertenecientes al clero, si no seglar es, tan sólo porque algün cura recomendó su nom­bre á sus feligreses. ¿No es atrozmente burlesco, no es' el colmo de la irrición, que cuando un cura puede ser elector y elegi ble, no pueda r ecomendar la candi­datura de un amigo? Si saliendo de Europa nos compara­mos con nuestras herm,anas de América, con las cuales sí tenemos tántos puntos de analogía, no tengo reparo en decir lo que creo, para ahorrar detalles, que los países hispano-americanos en donde el clero par­ticipa de los disputados derechos, están en ,situación política desventajosa respecto de nosotros. Entre esas naciones las pue­de haber más ricas y prósperas que la nués­tra; pero ellas tienen todavía por resolver arduos problemas, ele los cuales ya nos vemos nosotros libres á dura prueba. No retrocedamos, pues. Otro argumento del Honorable Se­nador Reyes en favor de la reforma, es la calidad de nuestro clero, que tánto brilla hoy por sus virtudes y conocimientos. l o que le falta decir al apreciable colega es, que ese brillo lo elebe al alejamiento en que ha estado por titntos Míos de la política. Es consecuencial suponer que, si volviera al fuego, volvería su decaimiento. Hé aquí precisamente el secreto de la tra.nquilidad y .;ua,ve avenimiento del clero por lo que el autor del proyecto califica de despojo de derechos. Por lo mismo que nuestro clero es tan virtuoso é ilustrado, y sabien­do que no se puede servir á la YCZ á dos señores, está mny contento de poder con­sagrar toda su atención y su tiempo á los nogocios espirituales, abandonando ú los hombres del siglo las cosas del siglo. De aquí que nada haya reclamado, más que conforme con su apartamiento. Tanto es así, que me atreYo Ú hacer un pronósti­co á mi distinguido amigo el Honorable Senador Reyes, yes el ele que si llegara 11 ser una efectividad la reforma por él pro­puesta, tendríamos acaso por una ironia de }os sucesos, que en lugar de yer sentados á nuestro lado en este augusto recinto á tántos dignísimos Prel~dos y Presbíteros, en cuya ciencia y virtudes habriarnos de inspirarnos para legislar, lo q \le veríamos seria á algunos curas de apartados pue-blos que han quedado ardiendo ..... . Ya desde su resplandeciente cátedra el Soberano Pontífice ha dict.ado manda­miento y enseiial17.a al orbe católiúo sobre ]a complexa cuestión político-religiosa; y al clero francés lo ha obligado á abando­nar el partido de la reyecía para afiliarse francamente al Gobierno existente de la República, lo que ha ;:;ido tanto C~)lno im­ponerle hasta la renuncia ele un ideal po­lítico. Y por el mismo orden, cuando en la pasada renovación de la Cámara de Di­putados, {t que ya he hecho referencia, e] Abate Lemire ~' el Abate Garniel', el pri­mero yencedor ,\T el segundo vencido en circunscripciones diversas, quisieron lan­zarse á la luclJa eleccionaria, lo hicieron I á sus riesgos y peligros, contra amones­tación expresa de Su Eminencia el Oarde­nal- Arzobispo de París. Es que son otros los vientos que s'oplan y es otro el elel:ro­tero. Nuestro Supremo Jerarca ha visto que escapará la causa de la civilización del cataclismo que la amenaza, si la Igle­sia no rescata á la clase obrera, y que la clase obrera no yolverá al redil sino me­piante una mlel'a evangelización, cuando { {~OG- OTA}}-Janio .1'7 de 189 7. los ungidos elel Señor se desparramen por t.oda la t.ierra á predicar la divina palabral como en los primeros t iempos, con tanto ardor como di screción , y, sobre t odo, ab­soluto desprendimiento de los intereses mundanos. A Dios gracias ! soy un fer vien te ca­tólico, y tengo una hoja 9-e servicios con numerosos escritos en defensa de mi r eli­gión y su cl ero, que me han valido hono­res y el aplauso de los buenos, C(Jm o tam­bién los improperios de los impíos y li­bertill os, de lo cual me glorio. Con t al antecedente, no elebe ser en maner a algu­na sosp ech oso mi voto contrario. Así, pues, y r e§.umiendo : por el mismo interés del clero colombiano, para su más fecun­da labor, para su gloria y la nuéstra, para la tranquilidad mutua, pido y suplico ?\ mis hon0rables colegas que lo mediten mucho antes de sancionar semej ante r e­fo rma de la Oonstitución ! Y como la materia es de suma grave­dad, para que por ig norancia ó mali cia no se t uerza el sentido de mi oposición, pido al se110r Secret ari o que haga cons­tar en el acta del día la razón de mi voto." (P alabras del Director ele El Con8ti­tucio1ictl en pleno Senado en una sesión memorable de la Legislatura de 1894). -s- ALGO PERSONAL Con la verdad por guía y aun'que en incorrecta frase, que por incorrecta y no por falsa podrá censu­rarse, hemos contestado los cargos que nos hizo El Szglo, y le hemos demostrado que no tenía razones en qué fundarlos, y que, por lo mismo, bien hicimos en considerarnos gratuitamente calumniados por el colega, Esto en cuanto á los ataques perS01'lales, que fueron, más que todo, violentos insultos, naturales en momentos de exacerbación política, cuando vienen de ciertas gentes muy dadas á servirse de ellos, por­que !lO tienen otra cosa de qué servirse, pero exóticos, por lo menús, en boca de los cultos Directores de El Siglo, cuyo talerito no requieré de condimentos para lucir y abrirse paso, Ahora, en cuanto á los otros dos cargos que se nos hicieron, y referentes sólo á algo de lo dicho en 'esta hoja, vamos á ver que tam­bién anduvo descaminado el colega, y con él todos los que han echado por los mismos atajos: Quinto. Que le ¡tacemos al scíiol' Caro el cargo de comprar cO/lcicncias. Hemos vuelto á leer con cal­ma y con despaci0 el artículo de BOGOT.í., Cillco días y cillCO cosas, y el de ET Siglo que á éste se refiere, y por más que hemos hecho, no hemos llegado á compaginar el uno con el otro, ni á explicarnos cómo han podido tomar los jóvenes é inteligentes Directores del colega tina ocasión tan calva y tan gruesa por tan inperceptible pelo, que ha escapado á nuestras más ex­quisitas pesquisas. En la perplejidad que esto nos ha causado no hallamos mejor medio para poner las co­sas en claro, que el de confrontar lo escrito, á ver si logramos poner los puntos sobre las íes. • Dijo El Siglo en Sil número 23, á propósito de la candidatura del General Reyes para Vicepresidente de la República, proclamada por el partido nacional, que los nacionalistas que habíarólos combatido y com- , batíamos la candidatura presidencial del mismo señor General, lo acogíamos ahora si1l que medie /lila pala­bra, l/na promesa, 111la oferta c7lalqltie7'il que eo!toncste talJlaíla incoJ/secucncia, y dijo esto refiriéndose á las cinco cosas que exije el Padre Astete para una buena confesión, BOl; ()'LÍ. se tomó la libertad ele plagiar-sí, sefío­res, plagiar-el estudio de su inteligente colega, y al indicarles á los actuales enemigos del nacionalismo la manera de hacer una confesión provechosa ante el General Quintero, qtle hoy los dirige y en antes com· batieron, les elijo: PRorósrro DE ENMIENDA, ,Haced fimlc resobl­ció", eOIi ,Iobllltad i/lq/{ebrantable, de /lO ofender jamás IÍ nadie que pl/eda pró.¡;¡'lIIa Ó rClIlotalllC1ltc distribuír ¡tollores y riquc~as, J' de dcsli/;aros por el camino de la política como serpientcs pmdclltísimas, aparmtalldo la i/loeencia de las palomas, Esto y no otra cosa fue lo que)30GOTÁ dijo en el particular, que claro se refiere á la inconsecuencia de ciertos políticos que mucho trabajaron en contra elel Gobierno de los cinco días y, sin embargo, en su afán de hacerle oposición al señor Caro, hoy son los que más de cerca rodean y apoyan al General Quin­tero; y esto se dijo con tanta más claridad cuanto que al hablar riel examen de conciencia se les había dicho: " Investigad en el fo ndo de ella, echando á un lado los remordimientos y esforzando un poco la me­moria, cuál fue vuestra conducta du ra nte el malogra­do Gobierno de los cinco días, Si hicisteis viajes á Sopó y con qué objeto, si p usisteis telegramas y á q uién, si despachasteis pastas con cartas ó tarje tas y á dónde, si asististeis á juntas subversivas y qué dijis­teis en ellas, si pensaisteis mal de D. Abraham Mo­reno y porq ué, si os burlasteis de las novísimas fi ­nanzas de D, Francisco Groot, si abrigasteis temores respecto del Ejército cuando se h abló del General Ortiz, si escribisteis (?) elocuentes editoriales en blan­co (los mejores que habéis esc rito), en fin, si de al­gún modo contrib uisteis á la prematura caída del sa· bio, justo y rico Gobiemo del General Ouintero Cal· derón, con escándalo del radicalismo y de los vein­tiuno," ¿Hay en todo esto algo q ue pueda tomarse como aseveración nuéstra de que el senor Caro sea capaz de comprar conciencias? No lo vemos por más que lo buscamos, y sin embargo. El Siglo halla en ello pelo para agarrar la ocasión, y nos dice : "BOGOTA, tlL SI/. afán de confimdir á los adversarios del cOlltúmis­JItO, se ciega de tallllanera, que ¡lace solapadamente al se17m' CatO el cargo dc COIlt/"ar cOllciC/lcias:' ... . Fra ncamente, esto es hilar muy delgado, y de mane ra muy arrevesada; tanto que ni vale la pena de comentarlo, y el poco trabajo que en ello gasta­mos, de fijo que acentúa la fama de cándidos en que El Siglo pa rece te nernos y tener á sus lecto res, Sexto y último, Que el artículo Boulaltgcr publi­cado en BOGOTA, es muestra de nuestras injurias al Ge­neral Reyes, Desde que se lanzó la candidatura vicepresiden­cial del Gene~al Reyes se ha empeñado en sostener la prensa disidente que el nacionalismo combate la candidatura presidencial d('l mismo General, lanzada por ellos, injuriando y desacreditando al noble candi­dato que, como bien se ha dicho, es carne de la carne y hueso de los huesos del partido nacional , ... Bo, GOTi\ rechazó este cargo y pidió comprobantes que lo autorizaran; El Siglo :ecoge el' guante y cíta como muestra de nuestras injurias. un articulito de historia contemporánea, de ayer nada más, cuyo recuerdo está aún vivo y palpitante, )l en el cual ni umi vez se nombra nuestro valiente Jefe, el vencedor de Enci­so )' La Tribuna. Este comprobante no puede ser más infeliz, y oi, con motivo de él, puede resultarle ofensa al General Reyes, ella no emanará de BOGOT.\, que se limitó á citar un episodio histórico, que nadie puede negar, sino ele parte e El Sz:g-lo, que repite vieja agresión de El Correo "Vaciollal)' le aplica á su amigo y can­didato comparaciones que pueden serie desagradables y que sus legítimos y únicos copartidartos, los naciona­listas, no le hemos hecho. Nada tiene de común la vida del General Reyes, y la del General Boulanger, al contrario, U no )' otro tendrán puesto en la Historia como militares valero­sos y especialmente acariciados por el aura popular, pero el uno, víctima de su loca ambición de mando, empañó su glorioso nombre por haberse dejado tocar de los enemigos de la República; al paso ,que el otro ha tenido mejo)'es ocasiones para dar pábulo á malig­nas sugestiones que incitaban su amor propio y le mostraban ahí, á la mano, el sillón de Bolívar como premio de su deslealtad, y sin embargo, tuvo bastante grandeza de alma para rechazar la serpiente y seguir modestamente en el segundo puesto de la República, en vez de arrebatar el primero al doctor N úñez en [8866 al señor Caro en 1895, pues que seguramente en estas épocas no faltaría quien se lo aconsejara y aun le quisiera hacer creer que en ello iba la salud de la Repúb1ica ! Ropaje para vestir la traición de lealtad no ha de faltarles á los que creen que la salud de la Repúbllca está perdida si ellos no so'n los n~édicos de cabecerá, Justamente por lo mismo que el General Reyes ' supo escapar á las seducciones con que sus tentadores de ayer lo halagaron, es por lo qu~ confiamos en que rechace las de sus tentadoi'es de hoy; y el caso de Boulanger es á éstos á quienes debe ponerse de pre- I sente para que en ese espejo se vean y cesen, horrori­zados, en su antipatriótica labor. Para ellos, que bien I lo necesitan, y no para el invicto caudillo, que ha dado muestras de no necesitarlo, fue para quienes BOGOT.\ acogi6 el vivo ejemplo de aquel valiente Jefe que an­tepuso sus intereses personales á los de la República y cayó estruendosamente con todos los que lo incitaron en el camino de la traición y del deshonor. V éasl':, pues, que por este lado tampoco nos ha cogido falta el colega, y convénzase que en la labor patriótica que nos hemos impuesto siempre tendremos la razón, por lo mismo que para todo nos apoyamos en la verdad, Esto ya va largo y seguramente tenemos ya fatigados á nuestros lectores, de modo que lo mejor será suspender aquí, aun cuando buenas ganas nos dan de hacerles algunas otras observaciones que pue­den ser provechosas y que dejaremos listas para otra oportunidad, Antes de acabar tomaremos nota de la exposi­ción que hace uno de los Directores de El Siglo, el señor Calderón, con referencia á nuestro artículo ano Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. terior, y en especial á la filiació_n política del joven es­critor, y le agradecemos la manera culta como en esta vez nos trata El Siglo y que tan poco se compadece con el atícul o que nos obligó á escribir todo lo anterior. EDUARDO ESPINOSA GUZMÁN. F.RANCISCO DE P . CARLtASQUILLA El I3 de los corrientes cumplió su pere- . grinación por la tierra el señor FRANCISCO DE P. CARRASQUILLA. Procedente de abolengo ilustre, dotado de vastÍsima inteligencia y de una verbo· sidad festiva poco com{Ul, el señor CARRAS· QUILLA pertenecía á la aristocracia del ta­lento y ocupaba puesto de honor en el seno de las altas clases sociales. Era poseedor de grandes virtudes CÍvicas y privadas, las cuales aunó siempre con la tolerancia y la cultura. Su carácter, franco y sincero, atraía el cariño y las consideracio­nes' de cuantos le trataban; su presencia alejaba toda sC!mbra de tedio, y la anima­ción, el placer, surgían como por encanto. Manejaba el idioma de Cervantes con singular acierto; sus obras, que salvaron los horizontes patrios en alas de la fama, pregonan la pe,rpetuidad de su nombre en el mundo de las letras. Como adalid de la prensa política, jamás se le vio vencido, porque S\.I pluma era ariete formidable que hacía estremecer y flaquear al adversario. Los tri'LlTIfos que conquistó á cada paso su paciente abnegación, despertaron renco­res y envidias en espíritus vulgares, á pe­sar de que aquéllos no lograron envanecer­lo, porque él aprendió á mirar la vida á través del prisma de la realidad. Vivió algunos añ<:s en la capital de la República del Salvador, y fue allí objeto de admiración por la profundidad de sus escri­tos en defensa del Gobierno del Presidente Ez--@ta. &te y 5-HS 'ttttneS' supieron apreciar el verdadero mérito del hijo de Colombia y le tributar.on los honores correspondientes á los heraldos del pensamiento_ La caída de aquel Gobierno 10 obligó á regresar c1 su patria. Llegó á Bogotá víctima de dos enfer­medades, una de ellas incurable: el palu­dismo, que minaba á pasos de gigante su débil contextura, y la tristeza, la profunda trist~za qUé embargaba su alma, cuyos mis· teriosos arcanos se traduCÍan en el melan­cólico acento de sus palabras. Tal vez al­gún desengaño había venido á desconso­larlo fatálrnente, pues el vigor de su brazo y el denuedo de su espíritu, probados en las recias batallas que libró en el campo de' la vicia, están diciéndonos qtle sólo una pena moral era capaz de dominarlo; y, sin embargo, las producciones enérgicas y ga­lanas que presentó al público desde las co­lumnas ele este periódico, demostraron lo contrario. Era, seguramente, que las tem­pestades de la prensa tenían para él-va­liéndonos de la Mitología-la virtud de las aguas del Leteo. ...,,\1 fin cayó en el lecho del cual él mismo comprendió que no volvería á levantarse; porque con voz de ultratumba nos elijo: "Estoy asistiendo á la representación de una comedia sin haber sido invitado." Poco después, la muerte, la segadora implacable, le cerró los ojos y apagó la luz de su existen­cia, cuando apenas contaba cuarent'l años; cuando el partido nacional tenía en él uno de sus más firmes baluartes, y cuando la patria esperaba de sus desinteresados es­fuerzos días de gloria. El señor Carrasquilla fue amigo nués .. Jro; de él recibímos constantemente demos­Llaciones de cariño, y por lo mismo, su fa­llecimiento nos ha consternado hondamente. Oramos por el descanso de su alma y por que la Divina Providencia mitigue d dolor de los honorables deudos. UrlJOGOTAJJ- Junio I? de 189'7. (!ii01:1:.cs:p01ttlc1t,Cia. Medeliín, Mayo 31 de 1897. Señor Director de BOGOTÁ. Con motivo de la publicación en el número 18 de su acreditado y correcto periódico, correspondiente al 2 del mes en curso, publicación que lleva por epígrafe "An­tioquia" (en la Sección de Colaboradores) y que reprodu­jo íntegramente La Opi71ió71, el señor Secretario de Ha· cienda del Departamento-ardiente y franco partidario de la candidatura presidencial del General Reyes-diz que para desvirtuar el cargo que hace BOGOTÁ- de "que en plena Secretaría de Gobierno principiaron á levantar una adhesión á fa Val' del General Reyes, y que sólo diez indio viduos la firmaron," l;ublicó el 22 de los corrientes una aparatosa hoja suelta bajo el mote Elecdones. Al leer, al comienzo de dicha hoja, el preámbulo Rec· tificación, cree uno que el señor Secretario va á tratar rle desvanecer el cargo concreto, y que los muchos empleados de la Gobernación que nos afirmaron sotto lJoce el hecho, van á quedar desmentidos, mediante pruebas incontro~·er· tibIes; mas no es así, que el dicho empleado pasa por en­cima del cargo mismo que ofrece eliminar, contentándo~e con desmentirlo, presumido, sin duda, de la más plella cm· toridad, y contrayéndose á ofrecer al señor Gobernador varias certificacio'les más ó menos sensacionales de los Pre­fectos de las Provincias coil las cuales diz que se acredita la impateialidad de la Señoría del alto empleado en punto á candidatura~. Esas protestas que el Gobernador pidió tÍ los Prefectos todos ellos enemigos de la candidatura del señor Caro con pocas y honrosas excepciones, revisten ,le suyo todo el carácter de imparcialidad, brillando únicamente por su discreción las manifestaciones de los dos ó tres Prefectos amigoj¡~Gobierno, á quienes por tal motivo aquel em· pleado se cui'da' de largar ostensible prenda. El tono mis· mo de dichas certificaciones pone de reliev,e la sinrazón de la protesta, quedando en pie lOS cargos que hace el nota­ble periódico de usted, y las justas quejas de los naciona­listas antioqueños. AhoJa: que el GQbernador, señor Vélez, es enemigo de la candidatura del señ"or Caro y fervoroso partidario de la presidencial rld General Reyes-pero con el carácter que ésta tiene de oposicionista,-son COSilS que :10 se remi­ten á duda, aunque no haya tenido la fr:tnqueza de decirlo á voz en cuello para así podel ... Desde un principio, cuando no se había proclamado .aún la candidatura del señor Caro, pero que sí estaba en la conciencia ·de los. nacionalistas de pUl' sang, 'as tenden­cias elel señor Vélez hacia el reyismo fueron bien marcadas, y cuando los que iniciámos el movimiento á favor de la candidatura del partido nacional, íbamos á lanzar la del señor Caro, para lo cual rompimos con las preocupaciones de muchos, el señor Vélez, en connivencia con su ptedec'e­sor, set10r J ulifin Cock Báyer, cuya política prometió seg\lÍr aquét en sn d1scurso inaugural, puso toClos los medios para ent0rpecer movimiento tan patri6tico, y llegó, como es bien sabido, á negar sin fLlOdamento la imprenta oficial, que es donde los partidarios del Gobierno han :publicado siempre, ,de un modo fácil, sus producciones políticas. Cnando al fin se proclamó la candidatura del señor Caro en La Opinión, el señor Vélez no pudo ocultar en­, tonces su profundo desagraclo y su animadversió)1 hacia todos los adictos á ella, pues se contaba con que los nacio­nalistas carecían de todo recurs.o tanto moral como mate­rial, y ha llegado el señor Vélez á tal punto, que hoy no conseTva relaciones con la generalidad de los nacionalistas. En cambio, S\1 intimidad con los del CÓIlc!aiJe 'Pfotcstante, de oposición al señor Caro, es bien manifiesta, como que recibe sus inspiraciones del dómine del nuevo cisma., señor Cock, que, aunque no es un modelo de filosofía y elocuen­cia políticas, al fin es el corifeo de ese estrecho cuanto per­nicioso círculo. Los allegados i altos empleados del señor Vélez son todos enemigos de la candidatura del seilor Caro, y con voces despectivas protestan contra el cOlltimtismo. Allí está el Secretario de Hacienda, doctor Eusebio Robledo, escri­tUl' romántiCo de El Nacional ,' el Subsecretario de Go­bierno, seüor Sebastlán Hoyos, que, aUllque se acomoda siempre á todas las evoluciones políticas, es hoy un buen propagandista en contra del señor Caro; y siguen el Ad­min. istrador y empleados del ramo de correos y de Hacien­da, el Prefecto del Centro, y la generalidad de los demás Prefectos del Departamento, Allí están el Gerente y Ad­ministrador del Ferrocarril, etc.; pero aquí es, bueno hacer una digresión importante, es la siguiente: No parece sino que el Gobierno local del Departamento hubiera puesto todo su conato en alistar una- división enemiga, compuesta ele oposicionistas y radicales en toda la línea del Ferroca­rril; c9menzando desde el Alcalde de Puerto Berrío y lle­gando hasta el Administrador de la Empresa, todos, con raras excepciones, son enemigos del Gobier\lo. El Adminis· trador, señor Jesús María Arias (que con el señor Gober­nador son dos en una carne), e,xige, según muchos infor­mes fidedignos, In firma á la adhesión de la candidatura del General Reyes, antes de discernir á alguien algún des· tino en dicha Empresa. Dicl1p señor, que es el más íntimo amigo elel señor Vélez, es, pues, no sol.amente Administra­dor de una gran Empresa, sino también el designado para trabajar en contra del señor Caro y para servir de Corres· ponsal del círculo oposicionista de esta ciudad. Mucho hay que decir referente á lo que está sucedien­do en esa Empresa, por otra parte redentora, pero eso se sabrá más tarde. Todo esto, señor Director, y mucho más que no hay para qué exponer todaví;t, es un síntoma remarcable de la oposic.;ión que el señor Vélez hace á la candidatura del Excelentísimo señor Caro. Cuanto á los alcances y sinies· tras que por tan peligroso factor tenga la política nacio­nal, es materia que seriamente debe pTeOCllpar á los Di­rectores de nuestro particlo y á los conductores de la Re­generación. A decir verdad, la influencia C]ue ejerce un Gobernador, siquiera sea sorda é indirécta, en sus go­bernados, y la fuerza de inercia que opone á las corrien· tes de un partido, contribuyen poderosa].nente á echar á pique la mejor de las causas y.á hacer nugatorias las más nohles y entusiastas aspiraciones de un pueblo. Podo demás, el señor Bonifacio V élez es un laborioso Gobernador, y por esto algunos de sus amigos han llega­do hasta compararlo con el inmortal Berrío. ¿ Pero en qué se parecen? ... _ El doctor Berrío, entre todas las dotes y cualidades que poseía, brillaba por su franqueza y desinte­resada decisión políticas; exento de preocupaciones, ma­nifestaba sus ideas y sus sentimientos, sin doblez, sin am­bages ni reservas, y desechaba siempre á sus aduladores. Pero el partido nacional de Antioquia, que ha sido siempre la víctima propiciatoria, no desalentará en su pa­' triotismo por estos reveses; luchando es como se triunfa. Con ánimo desprevenido he escrito, s.eñor Director, estas líneas; quizá se me tache de apasionado, pero los hechos son los que hablan; y para concluír esta ya larga carta, me p~rmito consignar la siguiente consideración: Si la salvadora combinación Caro-Reyes llega á ser, como se espera, una realidad, y el Gobernador señor V élez, por cualquier motivo, entra por ella, aun así será inconvenien· te su Gobierno para el partido nacional de Antioquia, por­que las vallas que lía abierto, política y aun personalmente, en el campo nacionalista, por los motivos apuntados, son insalvables. Soy del señor Director muy 3.tento seguro servido-r, LASCARTS. LOS TOROS Son muchas las vueltas del mundo! Después de la primera corrida de esta temporada, que estuvo es­pléndida, yen la que la cuadrilla se lució á su gusto y satisfizo al pú1?lico, vino la segunda, que ejalá jamás hubiera tenido lugar, según resultó de mala. La tarde bellísima: un cielo azul, puro, sin nu­bes; atmósfera apacible y transparente, sin viento ni llovizna; sol quemante como pocas veces, inundando e! amplio redondel de vívi.da luz; público numeroso y alegre y hasta bastantes señoras en los palcos. Todo, en fin, á propósito para enmarcar una corrida digna de los más exigentes públicos españoles, _ " ¿ y des­pués? Francamente, después nada, ó pecr que nada: catástrofe completd y, lo que es peor, voluntaria en parte, pues el Presidente, señor Rossell, se descuidó y los muchachos, sobre todo Aquilina, preocupados con los malos toros ó con la mala dirección, dejándose apreciar en mucho menos de lo que realmente valen. En verdad, en verdad que esta corrida, justamen­te esperada como buena, resultó requetemala, y no nos ocuparíamos cILella,.si no fuera porque descamas constatar" que las causas del desastre menos han de atribuírsc á la cuadrilla que á otras circunstancias in­dependientes de la voluntad de aquélla. Como siempre, dividida la corrida en dos partes; se torearon cuatro toros en la primera y cuatro en la segunda, porque en ambas hubo necesidad de reem­plazar los dos más malos que salieron del toril. De los primeros, pudieron hab~r sido buenos Va!e/ltón, de divisa azul y blanca, y Rompe-capas, de amarillo y_ azul, porque daban buen juego á la capa y mejoraron con las banderillas, pero la PresidC1lcia no quiso ó supo acertar en el particlllar y no les dio el tiempo suficiente para jugarlos como lo merecían; en cambi0, á los dos 7Jt1tgr.osos, Torcrito, de rosa y azul, y Sll reemplazo, sí los dejó el tiempo necesario para deses­perar; y sobre todo, á los toreros, que no veían modo de es.capar la tempestad de silbidos y aun astillazos que sentían sobre sus cabezas por los lados del tendi­do de sombra, ese tendido que por su mayor precio exige también mejor espectáculo y cobra de los mu­chachos e! pato que éstos muchas veces no se han co­mido. De la segunda parte, casi puede decirse lo mis­mo, sólo que en ella la Presidmcia no podía haber. salvado sino al primero, Diamallte, sin divisa, que en­chiqueró sin esperarse á mayores noticias; los otros poco más servían, p ero siempre hay que notar que se les dejó más tiempo elel necesario para buscarles un juego que bien se veía no podían dar . Los muchachos, como ya dijimos, y por lo mis­mo que se sentían amen0.zados por todos lados, se eltC0l1clzaro7¿ más de lo ma ndado, y sólo se les pueden abonar unas buenas banderillas á SI/arito y á PiPa y un buen simulacro de l1Juerte á Aquilina, que con los palos no hizo nada y con la capa mucho menos de lo q lIe él sabe hacer. Desde el cuartQ toro comenzó el Pllblico á acen­tuar su desagrado con silbiditos que fueron tomando' fuerza, hasta que ya al quinto y sexto les hacían se­gundo con astillazos que menudearon \la poco y uno de los cuales le tocó por desgracia al simpático Jefe de la cuadrilla, que tenía tanta culpa en e! mal éxito de la corrida, como la que nos cabe á nosotros en los afanes de! Gran Turco, pues puso de su parte todo lo imaginable para procurarse buen gallao, hasta el pun­to de que ha ido á dondequiera que le avisan hay buenos toros, y los paga después de probarlos, y es­cogiéndolos de los de mejor juego á magníficos pre­cios. ¿ Puede hacer más 1I n J efe de cuadrilla que bus­car los mejores tOl'OS qNe da la tierra y rodearse de tan buenos chicos como los que aplatidímos el día del estreno? Claro e;¡ que no, y por lo mi;;mo, el público de- -. --- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. biera ser más cauto en sus censuras y no dejarse guiar por el primer caclzijo malcriado que por espíritu de guasa y parranda rompe con el primer silbido ó arroja la primera astilla, seguro no sólo de que todo ei tendido de sombra lo sigue y lo acompaña, sino de que la policía no puede impedirle sus retozos in­fantiles, pues si intenta sacarlo fuera del circo, como sucedió el domingo con el que le dio su astillazo á Aquilina, el público prorrumpe en. furibl.1nda gritería y le impide cumplir con su deber! En medio de la baraunda que todo esto ocasionó, es digna de aplau­so la conducta del Agente Sánchez, del Cuerpo de bomberos, que logró imponérsele á un grupo de en­tusiastas y les impidió que arrancaran, para arrojarla al tendido, la baranda de una de las entradas al ten­didó, En España parece qu.e cn las malas corridas tonia el entusiasmo rumbos semejantes á los nuéstros, pero allá, en vez de astillas, sólo arrojan naranjas y otras menudencias inofensivas, y esto no cuando los toros son malos, que en ello no va culpa del torero, sino cuando éste no aprovecha de UI1 buen toro y lo juega, ó con miedo ó sin destreza. Así, 'santo y bueno que la rechifla venga; pero castigar á un pobre chico por­que el toro huye la capa ó se escupe de las bande­rillas, ... No, eso no es justo, y tiempo es ya de que los aficionados al toreo nos esforcemos por que el pú­blico contcnga sus ímpetus y no los deje correr sino por cauce amplio y en el sc:ntido de donde la falta venga. Si la mala corrida viene de malos toros, la cen­sura ha de ir sólo contra nuestra genial incuria, que en diez años d" toreo á la española no. nos ha dejado crear ganaderías como las de Miura ó Veraguo.s ; y si viene de malos toreros, entonces sí cargarles á éstos para que mejoren ó dejen el oficio; pero, eso sí, sin ir á matarlos de un astillazo ó de una pedrada. Esto ya puede parar en homicicJio involuntario, pa1 a lo ct1~I, 'y eso por ser en ei circo, sólo tienen derecho, ó á lo menos se lo toman, los toros bravos que tánto esca­sean en esta antiplanicie. Retirada la cuadrila después de jugar el sexto toro y bajo los malos auspicios que ya supondrá el lector, se soltó el toro de los aficionados y, como en más de una ocasión sale lo qltC 1/0 se espera, resultó que éste fue lo mejor de la t'lrde; y como el bicho se prestaba al objeto y ilgapito con todo~.ls colegas estaoan de buen juego, el pl1blico se puso de buen humor, y en véz de silbar y arrojar proyectiles al re­dondel, se puso á aplaudir y á arrojarle dinero á un aficionado de suerte, que toreó como un diestro COll­sutnado «( hizo las suertes que el arte tiene anotadas en sus cartillas, y muchas más de su propia co­secha. RESl'~1EN: Tiempo, cspléoQido; capeo, media­no; banderillas, regulares; toros, MALOS; Presiden­cia, peor; lleno, completo; aficionados, superiores. y después de toclo, ~I deseo del público por 1(01- ver al circo á 'Ver si la cuadrilla consigue buen ganado y vuelve por 'su honor. E'peremos, pues. CmZGo. ~.edt.os n ~idtos O o ito.-En la maijana del domingo próximo pasado falleció el señor Coronel D. Braulio Jiménez, persona que gozaba de aprecio en la sociedad como buen hijo, cumpli dor de sus deberes de esposo, fiel militar, nuble amigo y trabajador incansable. ' . Que tales virtudes hayan sido premiadas por el Padre Omnipotente y que la Religi6n cristianq brinde lenitivo á los deudos. á quienes acompañamos en su dudo, son nues· tros más fervientes votos. SaltHl o,-Lo presentamos respetuosa y cordialmente al señor D. Martín Restrcpo Mejía, que acaba de llegar ál esta capital, en donde le deseamos larga y feliz permanen·, c1a. 'l'l'ioun a l de CllndilHllllal'ca. - Sabeolos que ha sido llamado á ocupar provisionalmente la vacante que ha dejado el doctor Federico R. Rodríguez, por enferme· dad, en el Tribll11al (Sala de lo criminal), el señor doctor Cesar E. Brava E., quien-por exigencias de varias pero sonas-se encargará de dicha magistratura, que no había querido acepta. desde hace días. (;arantía-como es-para la justicia, no podemos me· nos que felicitarnos gOl' que reemplace ~l probo Magistrado -que lleva largos años de servicios y de merecimientos, y por quien hacemos votos sinceros por su pronta reposi. cióo-otro ciudadano que no le va en zaga en conocimien· tos y buena voluntad. Coutinúa EL ASUNTO DEL PRESBíTERO (~ONZÁLEZ. El Corre" lVaciollal de ayer habla en sus colutnnas edito· riales de la invención de lapedrea, refiriéndose Eeguramen· te al telegrama que rlirigió el señor Caro al Presbítero González. Hay asuntos que mejor es 110 meneallos, y en lo de la pedrea, la invención, si la hubo, fue del seÍlor General D. Jorge IIolguín, ex-Ministro de Relaciones Exteriores, que se acercó al Vicepresidente para darle la alarmante noticia. También lo manifestó á varias otras ¡,ersonas, cu· yos nombres se pueden citar, si lo desea El Correo. ¿ Y lo de la carta al General Reyes, que escribi6 asimismo el General Holguín, y de la cual habla el señor Caro en ese telegrama reservado? Ah! es eso otro punto que podría satisfactoriamente acla,farse lo suficiente, pidiendo excusas de antemano á un colaborador de El Correo que se firma Juan Galiano, por más señas. «rlJOGOTAN-Jünio .17 de 1897, GA CETILLA TraducÍlllos lo siguiente del New York Herald, edic i ~n del 16 de Abri l : RECLAMO A 'COLOMBIA (Por telégrafo al H'rald) . "Oficina del I/aald, esquina de las calles 15 y G., N. O. "Washington, Abril 15 de J&37. .. El Depertamento de Estado ha hecho formal ex.i· gencia al Gobi,: no de Colombia para el arreglo de la re· c1amación presentada contra él por" Tlle Star & Hemld and La Estrella de Pa1lamá Campan y." "Tile Stard &> Herald publica una edición dia ria y se· manal en la ciuflad de Panamií, lugaf donde tiene estable· cidas sus oficinas. La Compañía que maneja el periódico fue incorporarla bajo las leyes del Estado de Nueva York, y las siete décimas partes del capital social de la empresa pertenecen tí ciudarlanos de ese Estado. Su reclamo contra el Gobierno de Colombia se eleva comv lÍ 90,000 ""lIars, y se prcdujo por la suspensión que decretó en Marzo ,'e 1886, durante 60 días, el General Santo Domingo Vila, .1 efe Ci· vil y Militar del Departamento de Panamá." Respecto á la transcripción 'lue ha{;emos hoy, hay que agregar por nuestra parte que no tenemos ingerencia en ella, y que, en cierto modo, no es exacta, pues esta em, presa la gobierna una Compañía anónima organizarla el 3 de Septiembre de 1896, conforme á las leyes de la Repú· blica de Colombia y con el título de " Tlle Star &> IIerald and La Estrella de Pa1la!lIá Publishi ng and Printing Com. ·pany." Esta sociedad compró la empresa á su antiguo pro­pietario el señor D. J . Gabriel Duque, 'luien, tí su vez, como mejor postor, la adquirió en remate judicial efectuado el 16 de Junio de 1893 en el Juzgarlo 2? de lo Civil de este Circuito; y ni él ni la pr"!sente Compañía propietaria de estos periódicos, tomó á su cargo, ni lo que se debía á la antigua empresa, ni tampoco los créditos ó reclamos contra persona alguna ó gobierno cualquiera. En virtud de esto, pues, deseamos hacer saber de una manera clara y categó· rica que" Tile Star &~ Hemld and La Estrn[a de Panamá Publishing and Printing Company" no ha tenido ni tiene reclamo de ninguna especie contra el Gobierno de Co· lombia. Señlll'es i n genie.cl'os . - En la oiicina de este periódico está de venta un famoso nivel cnn su correspon· diente mimo Se cO lnp.ra de contado una casa que ,'alga hasta diez y siete mil pesos ($ '7,000). En el altl1acén números 306 y 308 de la 3" Calle de Florián se reciben ofertas. COI'batas o al'at,ts en el almacén de Patiño & C~ 3'~ Calle Real. 20-7 M anuel ll'Ial'ía Mhd el'H G .-Joyería. - Surtida permanente de alllajas extranjeras y del país. Fabricación -especialid¡¡d-argollas para compromiso. Oro garantizarlo, Compra oro y esmeraldas.-J3ogotá, Calle 12, número I33. D,UIIOS en arrendamiento el almacén que ocupaba D. Pedro Repsold. Patiño & C", 3~ Calle Real. 10-5 ~.el1ti ticlo.6 CA BLEGRAMAS oficiales del Excelentísimo señor Ministro Je Estado en Madrid. al Excelentísimo señor Ministro de España en \Vashington. 3 de Mayo. Cztba, - Ha habido e11cuentros en las Provincias de Slntiago de Cuba, Santa Clara y Matanzas, dispersando al enemigo, cogiéndole 80 caballos. Se han presen tarlo 38 insurrectos. En Lomas Pedroso muri6 el cabecilla Carlos Aguirre, cogiéndose documentos de Máximo Gómez y la documentación del titulado Cuarto Cuerpo de Ejército, En Mantua murió el cabecilla Rodríguez. El Ge!1eral Weyler salió para Villas. 4 de Mayo. Cztba.- Han sido batidos los rebeldes en Manzanillo, Santa Clara y Matanzas, haciéndoles 23 bajas y 29 prisio· neros. Sejhan presentado 43 insurrectos. Filipüzas.- Hemos ocupado Halang, Amadeo y Quin. tana con pequeños combates. 5 de Mayo. Cuba.-Encuentros sin importancia en las Provincias de la Habana y Pinar del Río. Se han prest;ntado 9 insu­rrectos. Filipillas.-_El día 3 el General Suero, con veinte com· pañías, tornó á N aie, despl.\és de tenaz resistencia, dirigida por el cabecilla Aguinaldo. El enemigo dejó 500 muertos y 200 prisioneros. Nosotros tnvimos 20 muertos y 80 he· ridos. 6 de Mayo. Cuba,-Ha sido batida en Reforma la partirla de Máxi· mo G6:nez, dispersándola. En Victoria ha sido batida la partida de Ajeda, causándole muchas bajas. En Pinar del Río hemos tornado un campamento, y en él se han cogido 36,000 cartuchos. Se han presentado 52 insurrectos. Filipinas.-Hemos ocupadu Yelam, y vuelven los re· beldes á presentarse á indulto. 7 de Mayo. Cuba.-Encuentros con grupos locales, dispersados, causándoles bajas. Cogido resto expedición de municio· nes (del vapor MOl1arch), desembarcada mediarlos Marzo en río Mosquito, encontrando 242 cajas, con 40,000 cartu­chos. Expedi .. ión desembarcada Guantánamo fue hace tiempo y no tuvo im;lOrtancia SIN MUJER se quedarán los que dejen de ir al Pasaj e Gómez, 5: Calle de Florián, á proveerse de un lindo mobiliario de sala. C'ÉSA R E. BRAVO ANGEL ESPINOSA . ABOGA DOS Y AGENTES Se encargan de todo negocio relacionado con su profesión, an­ticipan los gastos de los asuntos que se les encomienden, previo arreglo, y en especi al gestionan r.eclamacion es ante la Comisión de Empréstitos y ,Suministros. Honorarios módicos, Carrera 8:, numero mero 2 1 ~. 473, apartado nú- 20 E UG ENIO LOPEZ, en su almacén de fierro frente á la pila del Parque de los :\1"ártires, acera Norte, da to
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Bogotá: bisemanario político, literario y noticioso - N. 31

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El olvido que seremos

Por: Héctor Abad Faciolince | Fecha: 2017

"Héctor Abad ha escrito una historia trágica e inolvidable". J. M. Coetzee El 25 de agosto de 1987 Héctor Abad Gómez, médico y activista en pro de los derechos humanos, es asesinado en Medellín. Este libro es su biografía novelada, escrita por su propio hijo. Un relato desgarrador y emocionante sobre la familia, que refleja, al tiempo, el infierno de la violencia que ha golpeado Colombia en los últimos cincuenta años. "Como niño yo quería algo imposible: que mi padre no se muriera nunca. Como escritor quise hacer algo igual de imposible: que mi padre resucitara. Si hay personajes ficticios -hechos de palabras- que siempre estarán vivos, ¿no es posible que una persona real siga viva si la convertimos en palabras? Eso quise hacer con mi padre muerto: convertirlo en alguien tan vivo y tan real como un personaje ficticio". Héctor Abad Faciolince La crítica ha dicho "La más apasionante experiencia de lector de mis últimos años". Mario Vargas Llosa "Un libro tremendo y necesario, de un coraje y una honestidad arrasadores. Por momentos me he preguntado cómo ha tenido la valentía de escribirlo". Javier Cercas "Un libro hermoso, auténtico y conmovedor". Rosa Montero "No sé si un libro puede cambiar la vida, pero sí que puede alterar tu reloj biológico. [...] Me mantuvo en vigilia toda la noche. Es un libro con boca. La boca inolvidable de la gran literatura que ha sobrevivido a la extinción de las palabras". Manuel Rivas "Una memoria apasionada escrita con amor y sangre". The New York Times "Su valor estriba, precisamente, en su sed de luz y en su hambre de formas nítidas y evocaciones amenas y risueñas, felices, invariablemente venturosas". Adolfo Castañón, Letras Libres "No sólo es una obra bella y profundamente conmovedora, no solo es una necesaria lección sobre temas como la educación cívica y la relación entre memoria personal y memoria histórica, sino también un insustituible testimonio de lucha por la democracia, la razón ilustrada y la tolerancia". Fernando Savater "Hay pasajes que divierten, otros que conmueven, pero son raros los que nos dejan indiferentes". Pierre Assouline, La République des Livres
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros Género: Novela
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El olvido que seremos

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Antología del pensamiento político colombiano: tomo I - siglo XIX

Por: Jaime Jaramillo Uribe | Fecha: 1970

Obedeciendo solo una división convencional, en el primer tomo de ‘Antología del pensamiento político de Colombia’ se haya lo más preciso, lo más profundo y lo más amplio del pensamiento político del siglo XIX, desde la fundación de la nacionalidad hasta las postrimerías de la centuria, con autores como: Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, José Eusebio Caro; Mariano Ospina Rodríguez; Miguel Antonio Caro; Rafael Núñez, Rafael Uribe Uribe, Miguel Samper y Carlos Arturo Torres.Como lo indica el historiador y compilador de estos textos, Jaime Jaramillo Uribe, su labor para esta obra implicó proponer títulos generales y subtítulos para aquellos textos que en anteriores publicaciones no lo han llevado debido a que su forma original son cartas, discursos o reportajes, esto con el fin de facilitar la lectura. Texto tomado y adaptado de la introducción
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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¿Quién es Betty? Entre la fea y la ugly

Por: Isabel Rodríguez Barradas | Fecha: 01/07/2009

¿Qué hace que una telenovela con una temática como la que presenta Betty, la fea haya calado en gustos tan disímiles al colombiano y latinoamericano seguidores del género? La telenovela es un género que tuvo su origen y se ha cultivado, principalmente, de este lado del mundo. Betty, la fea, cumple con los elementos arquetípicos que identifican a quien la ve con lo que está viendo. Lo que hace a esta historia especialmente atractiva es la forma cómo está profundamente atrincherada en el mito del amor romántico aun cuando su energía representacional está canalizada en las tensas negociaciones morales, económicas y emocionales que complican los rituales del cortejo. No se dice aquí que la vida sea idílica, tranquila, armónica, siempre gratificante, se trata de un discurso que propone una reflexión sobre la inversión de los modelos arquetípicos de la novela en América Latina.
Fuente: Universidad del Rosario - Disertaciones Formatos de contenido: Artículos
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Retórica, discurso y traducción: difusión de la comunicación

Por: Cristina Suárez Pareja | Fecha: 2018

Cuaderno de semilleros que inicia presentando al lector, un análisis del discurso utilizado por vendedores informales en el transporte público de Bogotá, durante la venta sus productos, con el fin de entender las estrategias narrativas que utilizan. En el segundo capítulo, se hace una comparación de las diferencias existentes entre parecer y ser un buen estudiante, con base en las habilidades de los universitarios en el momento de escribir un texto coherente. En el tercero, se estudia el papel que juegan las emociones en los discursos políticos y cómo estos pueden llegar a manipular la mente de los receptores. Por otro lado, en el cuarto capítulo, se hace un recorrido por la historia de la traducción en América Latina, con el fin de analizar la traducción de lenguajes especializados creados en Colombia. Finalizando, con una investigación de los métodos investigativos utilizados en el área de la interpretación.
Fuente: Universidad EAN - Libros Formatos de contenido: Otros
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Santificación popular de los muertos en cementerios urbanos colombianos

Por: Anne-Marie Losonczy | Fecha: 01/01/2001

El artículo es un análisis de los discursos y prácticas rituales que conforman el fenómeno de la santificación popular de ciertos muertos en los cementerios urbanos de Colombia. El trabajo de campo, iniciado en 1996, se ha realizado en distintos cementerios, aunque esta presentación gira en torno al cementerio Central de Bogotá. El objetivo del texto es demostrar que las creencias, en tanto que procesos simbólicos relacionados con problemáticas sociales específicas y determinables, deben entenderse como manifestaciones de la “eficacia simbólica”, en un lenguaje religioso y político a la vez. Así, cuando los miembros de una sociedad en conflicto permanente traen del olvido a las verdaderas víctimas de la violencia multiforme, convirtiéndolas en “santos populares”, se reconoce o se construye una suerte de identidad y memoria ciudadana, por medio de una contra-memoria colectiva de la historia nacional reciente.
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Cuando el archivo está en el testigo: documentación en escenarios de inseguridad crónica

Por: Pilar Riaño-Alcalá | Fecha: 2019

Mediante un intercambio entre los miembros de organizaciones comunitarias que documentan violaciones de derechos humanos en el noroeste de Colombia y en el norte de Uganda, este artículo examina estrategias de construcción de memoria en las que un individuo o un colectivo crea un espacio social seguro para dar testimonio y re-historiar hechos de violencia o de resistencia. En escenarios de inseguridad crónica, tales actos constituyen un reservorio de documentos vivos que preservan los recuerdos, dan testimonio, combaten la impunidad y transmiten el sentido o la “veracidad” de los supervivientes. El archivo viviente trastorna las suposiciones convencionales en torno a qué es documentación o testimonio en el ámbito de la justicia transicional e introduce nuevas herramientas interdisciplinarias con las cuales aprender de y escuchar a los supervivientes en forma diferente.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Artículos
  • Temas:
  • Ciencias sociales
  • Derecho
  • Otros
  • Procesos de paz

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Cuando el archivo está en el testigo: documentación en escenarios de inseguridad crónica

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