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Con la frase historia de colombia.

Imagen de apoyo de  Chapinero (1982-1983): Órgano Divulgatorio de Metro Cultura Distrital

Chapinero (1982-1983): Órgano Divulgatorio de Metro Cultura Distrital

Por: Luis Carlos Valenzuela | Fecha: 2022

Inspirada en el humor de publicaciones como Charlie Hebdo, National Lampoon y El Jueves, la revista bogotana Chapinero se editó por primera vez en 1980.Se alimentó de la ironía argentina, del sarcasmo inglés y de las historias de Andrés Caicedo, pero también del ingenio y la estética del arte pop, el dadá, el surrealismo y en especial el kitsch. Terminó convirtiéndose en una especie de reivindicación de la cultura popular urbana, aunque también se burlaba de la sociedad bogotana y su apetito estético por la pornomiseria.La revista Chapinero es un lugar donde sus autores decidieron reunir a toda Colombia y su diversidad (la buena y la mala) en una gran sátira. La sátira es una forma de conserva, como una mermelada de hechos pasados, que mantiene vivo el corazón de los sucesos. Ojalá sepamos disfrutar de esta edición, que es otra forma de conserva.
Fuente: Repositorio Institucional BibloRed Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Humor
  • Otros
  • Crítica

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Chapinero (1982-1983): Órgano Divulgatorio de Metro Cultura Distrital

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Imagen de apoyo de  Chapinero (1986-1989): Órgano Divulgatorio de Metro Cultura Distrital

Chapinero (1986-1989): Órgano Divulgatorio de Metro Cultura Distrital

Por: Luis Carlos Valenzuela | Fecha: 2022

Inspirada en el humor de publicaciones como Charlie Hebdo, National Lampoon y El Jueves, la revista bogotana Chapinero se editó por primera vez en 1980.Se alimentó de la ironía argentina, del sarcasmo inglés y de las historias de Andrés Caicedo, pero también del ingenio y la estética del arte pop, el dadá, el surrealismo y en especial el kitsch. Terminó convirtiéndose en una especie de reivindicación de la cultura popular urbana, aunque también se burlaba de la sociedad bogotana y su apetito estético por la pornomiseria.La revista Chapinero es un lugar donde sus autores decidieron reunir a toda Colombia y su diversidad (la buena y la mala) en una gran sátira. La sátira es una forma de conserva, como una mermelada de hechos pasados, que mantiene vivo el corazón de los sucesos. Ojalá sepamos disfrutar de esta edición, que es otra forma de conserva.
Fuente: Repositorio Institucional BibloRed Formatos de contenido: Libros
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Chapinero (1986-1989): Órgano Divulgatorio de Metro Cultura Distrital

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Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 50

La Mujer - N. 50

Por: | Fecha: 17/06/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 394 LA MUJER par un puesto de honor en las pá­ginas de nuestra historia. Para llevar á cabo est{; propó­sito, solicitan1os el valioso apoyo de nuestras lectoras, suplicándo­les se sirvan rernitirnos retratos, noticias, datos, etc., relativos al asunto de que nos ocuparnos. cioneR y loR pasos lt'ntos de una persona que al compás del rezo avanza y ~ube .... ER el cura .... E!$ DioR .... La dama y el caballero se apartan á. un lado, y Re arrodillan .... -¿Quién es el que mnere? pregunta ella cuando pae:a el poitero. · -Señora, dice éste, hace dos noches encontré en la ee:quina de la calle una mujer, tendida sobre lafl losas, como muer­ta. Una niña de siete años abrazaba el cuerpo de esta mujer, con llanto de deseA-LA DIADBDIA peración .... Me acerqué á ella, le pregun- -Está el coche ..• señora, dijo la don- té-aunque harto decían sus harapos y cella. i'ns Remblantes. No tenfan oasa. en qué La señora dirigió nna última mirada vivir, ni pan que llevat· á la boca; la m a­al e~pejo de su tocador y se dispuso á dre estnba. desmayada de pena y de hnm­salir. bre .... La11 recogí y les he dado una de las. En esto entró el marido. Un marido guardillas de la casa, pan y cuidados; como hay pocos. Hace año y medio que pero han sido tardíos pnra la mujer ... que 116 CüRÓ, ( J ama todavía á. SU llittjer f morirá estn noche. Y ciertamente que ella e!i adorable. -¿.Y nada me había usted dicho? Hermosa, elegante, do claro entendimien- , -:-~l.médico dijo que todo remedio se-to, de intachable virtud, de compasivo rta muttl ..•• corazón. Tiene sólo un defecto: e!i vani. -¿Y cómo no me han avisado tnmpoc() dosa. que cHta noche debía recibir á. Dios esa Por eso ha pasado cerca de do~ botas desgraciada ? .•• delante del espejo mirando Rn traje de -Ah, seíiora! V. E. debía ir esta. no-baile, componiendo sus lazos y flores. che á un baile, y tomí. ... Sobre ~odo, lo que no sabe dejar de ¡El baile! Ella casi lo había olvidado .•• admirar es la diadema. de brillantes que ¡El baile! ¡Es decir, su hermosura, su ehiapea como una mngnífica. constelación 1 maravilloso traje, el est.reno do su incom­entre sus negros Cilbellos ..•• Dos me es pnrable diadema, el triunfo mn& bl'illante hac1a que la guardaba en Ru cofrecillo de de su vida cortesana! joyas; se la regaló su espoRo un día de su La última persona de la comitiva pasa­eanto ; desde entonces, diariamente la ha, •mbiendo, por delante de ella. Era un saca del estuche, se la pone, la contempla pobre andrajoso, que más que rezaba, gru­con alegría y asombro; se la quita y la fHa •••• Ji~n el tramo iufelior un lacayo, vuelve á guardar; pero al guardarla. dioe: galoneado de oro, {..'OU el sombrero en la -¿Cuándo habrá un baile digno de mano, esperaba. que yo me ponga esta diadema.?... ¿Subir .••• ó bajar? Y aquella noche se celebraba el baila Dió un suspiro ..•• y dijo á su espo!o: en que la diadema debía ser objeto de la -¡Subamos 1 admiración y la envidia de las damas de La guardilla. era una habitación mny Madrid. propia para su destino anterior: guardar Triunfante y orgullosa baja la escalera muebles desvencijados y esteras. Las es­del magnífico edificio en cuyo piso princi- teras y los muebles habían sido retirados pal habita1 ct ando ~e detiene estremecida, haci8 Jos rincone~, y en el resto do la pie-y le dice á RU m~u·ido: za hnbía una mala cama, nna meaih y do -¿ Oyet;? ó tres silla~:~, escogidas eutre los trastos _:_creo .... si, os la campanilla del Viá:- 1 ·iejos •..• En ]a cama estaba la moribun-tico.... dn; uua mujer que hubría sido hermosa y La. camp&nilla suena yÁ móR di~tintn- que tal vez era joven. Ju11to n ella, de ro­mente; la comitiva se detiene delante del dilla~, con la cabeza oculta entre las roa­portal: suena luégo junto al primer tra- nos y las manos sobre In ropa de la cama, roo de la e!icalern; el resplnnuor de las estaba su hija .... no se vefan mb qne suR velas enccndidaR se mezcla extraíiamente ¡ largos y dispersos cabellos rubios, 1;u des­con los r~~plandores de las bornbns del hecho veHtido y las destrozada~ suelas de gas, y se oye un murmullo como de ora sus zapatos .. ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 396 I. .. A MUJER Al tra\·~s de la~ reja~· de su <'nrcel Edpaciaba. en el étet· sus sentidos. Quea.lláen la inmensidad, nubes errantes Pasaban en fantásticas figuraR ; ¡ Como pasa11 también en la exiEtencia, Con el placer, inmensas desventuras ! Tersos lagos, cascadas misteriosas, Panoramas de rocas oscilantes, Y columnas de fuego que al romperse Se trocaban en águilas gigantes. DeRpués el viento descendió á ln t.i~¡·ra Y un mar tranqnilo semejó el e¡;;pacio, En RU ext~nsión surcado Rolaruente Por fantástica nube de topacio, Que aquella loc3. en Ru visión informe Tomó por ideal de su tormento ; Y levantando sus cril-lpadas numos, Así exclamó con doloroso aceuto : '' lii Abel, mi Abel, por Dios no me abanduu .... ~ ; Sólo existe de re11l y verdRdero, _.t\ rl'iba Di01;;, etema PI'OYidencia ; ¡ Y ahhjo, ~n este valle de amargura~, Para el hombre la pnz de ]a conoienci11 ! . Tunja, 18~5. · lSOLlN.\ CHAPARRO. X.A BVBHA SUZD.TJJ Su hija, lo mismo que ella y su ma­dre, era una bastarda. Pero al menos no le faltaría á la muchacha lo que le había faltado á ella: dinero cuando fue­ra grande; con una buena dote se casa­ría, terminan :lo así la serie de hijos na­turales. La madre se · colocó de nodriza en París, y tuvo la suerte de t!ntrar en una e sa rica. cuyos dueños la colmaron de regalos y de dinero. De.:ipués se quedó en la casa en clase de cria ia y acabó prJr ser ccnsiderada de la familia. 111 o • ''De rodilla , mi bien, yo te lo imploro ; "¡ l\Iira ... 1 ese ill!U' que indiferente surcaR Lo ha. formndo el .torrtmte de mi lloro!'' La hija había cumplido veinte años, y la madre iba de cuando en cuando á ''¿Crees quo pueda. empañar con su ter- Berry, su país. donde vivía la mucha­nura " De tu misión el plócido misterio, Esta mujer que entristecida. llora Como lloran las cuerdüs de un salterio?'' "Yo quo soñé con tu sagrada lumbre "Aun antes de encontrarte en mi f'endoro, ''Y que olvidé la fe de mis mayore " Para ofrendarto el corazón entero." cha en compaiiía de un pariente. Y al fin logró c:1sarla, abriendo por primera \'ez su bien reple~a bolsa. Compró una casita, un caballo, una vaca y cuatro cerdos y arrendó unas tierra dedicadas al cut tivo. Presentáronse diez pretendientes á la mano d~ su hija y la madre dió la pre­ferencia á un marinero procedente de la "¡Hoy me abandonas, yen distintos polos 1 armada, que no tenía un céntimo en el Ni comprendes ni e~:~cuc. has rui plegaria; bolsillo. 'fú siempre aniba en medio <.le las unbes, L~ eligió porque en el pueblo le lla- Yo siempre abajo en drcel solitaria !'' maban (( La buena suerte 1> y porq~e Pero al mirar que allá en el horizonte, tai"?bién el mozo era del agrado de la En el éter la nube se fundfa ch1ca. Al compás d.e estridente oar~jada La m~dre pagó los ~astos deJa boda Lanzó iracundat maldición impía! y despuei de la comtda de o:~enanza •••••• ••••••••• .•••••••• •••.•.••• •••••• .•••.• .•• .•. llamó aparte á su yerno }' le dl)o: -No soy rica: por si tú á tu mujer ¡ Oh pobre corazón t También tú bn.scas En la ilusión el fondo de las cosas ; Y vas marchando en pos de esos anhelos Que sólo son visiones vaporosas ! Qué es la vida? El rayo de una aurora Que brota, que se expande y que fulgnra 1 Que en el cenit se ostenta poderoso, Y devora después la sepultura ! tenéis algún apuro, ya sabéis que estoy en París, pronta á ayudaros en vuestra~ tribulaciones. Sin embargo, procurad no abusar de mis bondades. • • • Al cabo de un año, el matrimonio te-nía una hija; á los dos aüos un nirio, y á los cinco, se reunían en la casa cinco Y esas ansias sin fin, esas congojas muchachos. Qne el suplicio de Tántalo imaginan, A cada nacimiento llegaba de París ¡Son oual brumas del mundo de los sueños una carta con un billete de cincuenta Que en el cielo d~l alma se iluminan ! francos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Pasó algún tiempo y, recordando el yerno la oferta de sn suegra. escribió á París p;1ra decir á ésta qne Juanito es­taba enfermo y que no había más re· medio que pagar al médico y comprar las medicinas que se necesitaban. La madre envió á vuelta de correo cincuenta fra neos. A los seis meses, en pleno invierno, ocurrió otra catástrofe. Si mona, la ma­yor de las niñas, había resbalado en el hielo y se había fracturado un brazo. Al saberlo la anciana, envió al. pueblo sesenta francos. Durante la primavera ocurrió una nueva desgracia. El menor de los niüos enfermó gra­vemt: nte, porque -u madre, en extremo debilitada, no poJía amamantarle. Era preciso alim~ntarle con b"berón y se te­mía por la vida del niüo y la de la ma­dre, á quienes ei méJico recetaba cosas sumamente caras. La antigua nodriza remitió 100 fran­cos, suplicando á su yerno que no vol­viese á mrJlestarla en mucho ti mpo. Así ío prometió el tunante, y i los dos meses se habían sah'ado la madre y el niüo; pero llipólito, el travieso 1-Ii­póli to, se había caído de un árbol y se había partido la cabeza. Para evitar que el muchacho se vol­viese idiot,1, era preciso apelar al ci ru­jan o. La anciana cayó nuevamente en el garlito y envió otros cincuenta francos. Y de tal mo o abusó el yeruo, que en menos de tres mese~ hubo en .)a casa una pulmonía, dos fracturas de huesos y una vaca muerta. La nodriza comen1.6 á aiarmarse ante aquella serie de desdichas, no sabiendo á qu~ atribuír que á su yerno se le co­nociera por el a podo de y cou mayor em peiio; Sólo que aquí nos dm~pedazan vivos Y alli t>iquiera nos devoran muertos. ADOLllQ LEÓN Gó~tEZ. Cuando la infeliz mujer volvió al cabo de un cuarto de hora, llegó sollo-zando y dijo á su marido, que dormita- B.eproducción ba en una silla: El número 12 de El Petzsamiento, de -¡Ha muerto de un· ataque de apo- Ocafla, ha reproducido, adoptado como plejfa 1 ¡Tu borrachera tiene la culpa editorial, el nuéstro Ct·útiana soHcitud, de todo 1 que publicámos en el número 30 de -¿Ha muerto ?-murmuró el rnari- nuestra hoja. Agradecemos á su Direc-do esperezándose.-¿ Y la renta vitali- tor, señor don Ramón P. Paba, esa cia? ¿Y el testamento? muestra de deferencia. Ha muerto sin decir una palaora. Igualmente, 81 Cronúta, de Panamá, -Estoy seguro de que mat1cina mis· 1 en su número 2,083, y precedido de un mo me habría desheredado. Pero no en · brillante artículo de introducción, fir­vano me llaman G: La buena suerte . .» mado D. A. S., ha reproducido el que Debido á mi estrella, he tenido la for- con tl mote de Tipógrafas publicámos tuna de emborracharme y de faltar al en el número 37· Dámosle las más ex­respeto á tu madre. De lo contrario, presivas gracias, y nos congratulamos esposa mfa, estábamos perdidos. de que nuestras ideas, en el sentido á JoRGR MITCHgLL. q.ue nos hen~os referi.do en dicho edito­na!, hayan stdo acogtdas por tan respe~ table órgano de la prensa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 400 LA l\1 U J E R lfija del ilustre patriota José Aceve- La seliora Aceve,lo de Gómcz llevó do, tribuno del pueblo el 20 de Julio de después una vida desgraciada, y ya en 1810 y que sirvió poderosamente á la edad avanzada se retiró á la hacienda causa de la Independencia, se inspiró del Chncho, en las inmediaciones de Fu­desde niúa con tan noble y generoso sagasllgá, en donde sola y viviendo con ejemplo, y empapó sn alma en las ideas sus recuerdos, escribió sus mejores obras. griegas que en aquella época de virtu- Componía versos ligeros, llenos de des y de glorias se predicaban en las sentimiento y sumamente delkados, á plazas, se oían en la tribuna del Con- las amigas que \'Ísitaban su retiro: ó á greso, é invadían el hogar de todos los algunos objetos que escogía al capricho hombres de la revolución. su fantasía; y en los Cuadros de Gas- Patria, libertad, república, grandeza tumbres de e~critores colombianos se y porvenir, esto había traído la lnde- registran varios, trazados por e!la con pendencia; y hombres con la virtlld de mano maestr.1. Camilo, con el patriotismo de Poción, Escribió una obra eminentemente con el geni~ .de .Milcíades, eran los pa- j moral y filosófica, del mayor provecho dres de famtlta, los esposos, los herma- 1 para nuestra sociedad titulada DEBE-nos que íntimamente trató.b::w las mu- ! RE.S DE LUS CASADOS. ' jeres de aquella época, por lo cual ad- ¡ (Continuará.) quirieron un sello de grandeza que no ¡ ha durado en las otras generaciones. Y : en la familia de la seilora Acevedo el SÓLO TÚ padre enseiiaba á hijos é hijas á amar , . , . . la patria y la libertad. Tu, qu_e C~Jngn.s la lugnma ve~tt - A GEl A?.ANGO HEMEROTECA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 50

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Imagen de apoyo de  El Cóndor: periódico literario - N. 21

El Cóndor: periódico literario - N. 21

Por: | Fecha: 13/11/1870

EL ~~N PERIODICO LITERARIO. NUMERO 21. SE PUBLICA TODOS LOS DOMINGOS. LA SERIE DE 12 NUMERO S V ALE 60 CVOS. Editor re ' pons(~ule, Lt:u omo EcnAv.AnnfA V. ¡ Agente general, LISANDno ltESTnEro. ! MEDELLIN. IMPRENTA DEL ESTADO, 1870. ¡ : 1 i 1 ! 1 ¡ ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :f'J J.J \J Vl JJV.1\ VARIEDADES. CONOCIMIENTO Ó HISTORIA NATURAL DE LAS AD~JAS. (TRADUCIDO PAnA 11EL ~O.'DOR 11)1 ( Véase el núm&ro 12 de este periódico). SUSTANCIAS RECOGIDAS POR LAS ABEJAS. JJe la miel.-La miel e.s una ecrccion de los \'egetale , que e produce ordinariamente en pe­fjUeña. gl:\ndulus que los botánicos han llamado nectarios, do donde Yiene el nombre de néctar que lo poetas han dado á e to jugo. Dicha se­crecion so encuentra sobr las flores do ca ·i to­do lo · vegctales, y es mas 6 ménos abundante egun el calor de la c. tacion combinado con la 1mmes un tiempo suave, un poco húmedo y cargado de electrici­dad; mientras que> el tiempo frio y seco, en qae reina el viento del norte, le es de favorable. La abeja emplea do minuto para. de ·cargar u pTo·rision de miel en la colmena. Las ~roY~odoras, seg~n hemos dicho, deposi­tan ordmanamente la miel en la primera celdi­lla vacfa que encuentran, para ser almacenada en seguida en la parte superio1· de la colmena, y en lo panale de lo lados, principiando casi siem­pre por los que Q tán mas retirados de la entra­da de la colmena. Cuando hay abundancia de miel llenan los pa­nale. hasta la p~rte mas inferior. Luego que uua. celdilla esttí. cas1 llena, la· ab<'ja forman encima una e ·pecie de tapa ú opérculo q 10 f:dr\fe para cerrarla cuando ya no puede contener mas miel. ~st~ tapa e pla~a, blanquecina y tra paren te, nn¡Hde que la mwl se derrame y la consena in detrimento alauno. • ' J~a. abejas tra formnn en miel el jugo de mu­chos fruto., y e:to ha imlncido tí. lo· apicultores t\ darles jat'abts vor alimenlacion cnando les fal­ta la miel. E to" jarabes en ma~ ó méno bue­nos, s guu la cautidad do materia azucarado. quo contengan. La abeja. fabrican tambien su miel del azúcar de caiia, remolacha &, cuando la encuentrau en estado lfquido, do la savia de nlannos ár­boles y del maná ó materia n;mraradn. de otros. La miel fonuada. de azúcar 1' finado es ménos a~mcaradn. que la rccooida sobre las flore·. La que proviene d 1 cogucho ó aztícnr ne>gro es mas abundante y con:"rva mejor u an to, pero . m~ nos ·ncarina que la umiui tralla por el azúcar r finado. U o que llts abt:jas /¡acm clt' lfl miel.-I.as ahojas r coaen la miel 1 ara su propia alim ntacion y la. rle la prolc. Elaborada y Lrn formada en sn ~e­gnn! lo estómago, produce la cera de que mas adelante so halJiará. JJcl pólcn.-RI p61en es el polvo abundante !ft~o ,e cucucntra sobre lo e·tn.mur' do las flore~. e compon de una illfinidall ele pcqu iio. gló­bulo: que fol'lnan la materia seminal. F:ste polvo o rojo, anaranjado, blanco, gris, netrro &. J~as abeja recogen el pó!en con ayuda de los vellos qt~c cubren u cuerpo, de sus rnandflJubs, d , n p1cr1Hts y de los cepillo el<.' que é. ·tas est ;Ln provi tas. Cuando la industrio ·a obrera se posa ~obre una flor, recoge con sus mandfhnlas todo el que encuentra obre las cápsulas de los e tam­bres 6 caido obre las corola ; luego se levanta y dando rueltas durante un momento, olla mas­e~, ama a y r une lo granos del pólcn, humede­Ciéndolo nn poco, sea con la miel que encuen­tra en el mctario de la flor, sea con la que ha lle· vado para este efecto, en n primer e tómago. A f, despnes ele ama ndo, durante el vuelo la cantidad (h: pólen que recoge, y de haberlo' pa­sarlo del pnmer par de patas lll egnndo y de ég. te al tercero, ella repite la misma maniobra has. ta que la pelota quede enteramente formada. Alma~enajc del pólen.-Cnando la abt'ja, carga. da u e polen, vuelYe á la. col m IUI.7 ella sube sobre lo· panale y lm. ca un al\'éolo \'acfo eu dónae dcpo ·it..·u· su e· rga; en él introduce las dos pa­ta en que lleva las pelotas de pólen, las frota. una. contra otra y contra las paredes de la celdi· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .. ::S. ______________ ,.....~~...._..,~~= lla, logrando asf, en ménos de un minuto: de em­h! lrazar. e de su fardo, hecho lo cual vuelve á sa­lit• en bu. ca de nneva provi ·ion'. El pólen es ahn'lcenado ordinariamente en las celdillas de la mitad y orque ionorall:m el orígen ele la cera, el pólen sirve para la alin entacion de la cria en el e ·tallo an para la construccion de sus edificio. . on tan ligeras e. ta' laminillas, que se nece itan centenas para igualar el pe o de un grano de trigo. Se ha creído dnrantE> mucl o tiempo que el ele­mento principal de la cera era el póleu tle que so alilnAnt'lban lns obreras. E:te p61t>n, so Ot' una HcriP. ele e ldillas ó a1r~olos rc""nhn · ¡ de és­tas mm~ contienen miel y oLrns lus larvas ó gu­sanillos tle )a. alJPjll.. lJichns celdillas tienen una figura exagonal t~rminndn por una piriimidc de 3 I'Oilhos, r cada panal tiene una. serie de celdiUas por cada Indo. Las abeja principian sus ecliucio. en la parte mas elevada dt- ~u habitacion y siempre hay al­t! lln objeto a1ic11te en la cima; es allí donde 11- jan su pl'Ím~r alvéolo y si encuentran un resto de antiguo panal, ellas lo continúan; asf quB puede obligltr e las á dar una determinada direc­cion ;í sns trabajos, fijando en la parte superior de la colmena un peJa~o de panal 6 una taulita. cortada exángulo y cuyo \értico Llebe quedar luicia abajo. · Cuando la abeja quiere con truir, separa con las patas poateriores las laminillas de cera de que hemos hablado y que so encuentran entre los sc~mentos eecamo ·o de su vientre, la lleva á la boca y la am:1sa, formando una e pecie de pasta que aplica al pnnto donde quiere edificar. Las abeja principian frecu ntem¡;>nLe \"ario panales á la Yez y muchos alvéolo sobre el mis­mo panal; pero t>sto primero trauajos no son sino como €'11 bosquejo; y tiene quó ser a f, por­que la obrera no pueden trabajar toda en UI.J. olo panal, y la aglomeracion de pauale lt"S proT cura el ca.lor1 cosa de I}Ue tanto J.lCCe3i~A. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l\Iiéntras qúe un gran número de obrera s bos­quejan los primeros ahréolos, otra nspenuidas de las pata·, formando como guirnaldas están en reposo y parece qne trasformaran en cera la 111iel do que e t;in repleta . En e~ cto, pronto vienen á ocupar ellngar le laR primera y á ayu­dar á la conclusion de los alvéolos. ( Co11tinuará). CORRESPOND:BJ ... TCIA. Sc1ior Rafael Lema. SA~'rAno A.-Acnso ñ us­ted rC'cibo de la suma. de~ ü, Yalor de diez ~ns­criciones á la 2. o. serie de "El Condo1··'. llc se­guido rrmitiéndole los cjempl< res al ,·rfiot· Fu n­negra á quien me iuclicó u::;tctl había cucargado de la agencia. Seiiot Jrtime Rcstrrpo. Co. conDIA.-Recibf.,. 1- 20 cvo ·., 'alor de una. suscricion A la l. o. y 2.' t se­ries de e te periódico. Seiior ;1figuel .Návas. CARTAGo.-Recibf los ejemplares obrautos y $ 1- O cYo .. , Yalor de trc · suscricioncs á. la primera ~cric de ''El Con­dor". Seiior Daniel Tamayo. Axao .:TURA.-TI.ecibf pa­ra. el pago de cuatro suscrieinnc. .~ la 2. ~'~ ~e do de e te peri6,lico, $ 2-40 cro . SeJior Atilrmo A. Rodríguez. Rw~>."Kono.-Acn:o á u. ted rec·ibo de $ 1-80 cvo . en indos para Cit­brir el valor de tres suscricione á la l. a críe de "El Condor". Se1ior 1Jla8 .A. Gafiria. :\IA. l?.ÁLES.-Aboné :1 usted n lo. libros de esta agencia ln. suma ele 8 6 • 40 eros., valor de 11 sn ·criciones ~ es le pe­riódico, con d llnccion del porto de corroo do la. encomienda y de una carta. Por el correo pa­; ado le remití las bres ce1ecciones m:\s que me pidió. ScT1or Fidel R. :Ptrtz. OcraYAQUIL.-El nntiguo agente de e te periódico me entr gó '~~ 3 que us­ted le envió para el pago de cinco ·uscriciones •i la l. n serio. Se/1or Lúcas IJuque. SoNSON.-Recibf $ 3, valor de cinco suscriciones á la primera serie de e~te periódico. Señor Feliciano Rico~ ELICONIA.-Acuso á ustetl recibo de$ 3, valor de cinco suscriciones á la 2.o. serie de "El Condor". Señora Oupertina Jl[ontoya. EVÉGict>.-Aboné á usted en los libros de esta agencia el valor de dos suscriciones á la 2.a serie de este perióclico, que usted como snscritora mo remitió para su pago, Beñot· Julio Ferrer. ANTIOQUIA..-Recibí $1-80 cvos., enviados por usted para el pago de tres suscriciones á la 2. o. serie de "El Condor". Señor PedroA.lnfa'nte. SANTA.MAR.TA.-Los 8e­ñores Teodosio Moreno é hijos me entregaron la ~uma de $ 4, valor de siete suscriciones á este periódico, con deduccion del porte de correo de una carta. Señor Napole01¡ Posada. MA.oANGUÉ.-Aprove­dlaudo el ofrecimiento que en carta particular hizo u ted al sciíor Director dt' la imprenta, m tomo la libertad de nombrarlo agente en E' e lu­gar, de "El Condor ', periódico lit.e;·ario. Al efec­to, le remito, y seguiré remitiéndole, 5 ejempla­res de cada nümero de la~. :~. :erie. Señor Apoli1lar Serna. CocoRKÁ .-No hahiendo obtenido contestacion del señor Ue11jntnin Giral­< lo, agente de ".El Condorn en esa, !iUplico :i us­ted se sinra encal'garsc de 1:t agencia y reco~er lo utímoros <1ne :íntes de ahora se han remiticla al s0ñor Giraldo. Espero que usted se serYir:í aceptar. Sefior Pbro. Jcm., J1[aría Os_pina. Ev {~meo.--Por haberse excusado el señor .l:'edel'ieo ; lontova de S guir dcSt'll1pcfiando la agencia ele "]~1 Co;¡dor:' en ese lngnt·, me hC:\ toma,1o ln, libertad de nom­brado á usted ageut~ de dicho periódico. Ojal:\ , e dignara contestarme lo mas pronto posible, si acepta ó no. El agente general, Lisamit·o Rt1trep1, SE~ ORES SUSCRITORES! J'en,r¡an presente que el valor de la suscric.imt á la serie de 12 números de este pen'úd1'co, de­be p,agarae A.J.V1'1GIP .AJJAMEJYTE. El agente general, LISA. DRO RESTREl:'O. NEW-YORK EN MEDELLIN. Sc1iorcs médicos citujanos-dentistas. En el alma'ccn de :Modesto Molina hay da vonta: dentadnras completas, dientes t•n bloques, caucho de diferentes cla es, m;iquiua Ynlcnnir.a­dora, mAquina para PXtt·aer muelas . in dolor, obras de prñ.ctico~de:lt.a.l (pero en inglés), oro para calzar, &. 12-7 EÑORES! Sl!:uOltESI AL AL~I .·.A.QUE PARA EL .A.:-'0 DK 1871. Al almaccn de l\Iodcsto 1\lolina acaba de lle­gar el almanaque para el año de 1871, impreso en New-York, arreglado por el señor Cornelio 1\1·. R6das, aprobado por la. curia y corregido por una de la primeras notabilidades del país, que en la. actualidad reside en aquella ciudad. Sobre precio nada qué decir sino: terrible btw«· tuns. · 12-7 t S DRO RES TREPO &fteoo á, r~ ¡ue/tMfi¡Mo 9¡l!,€. ~t~'uull W~~ e111 MlU\11;().:,. ,¡,Jat~u-o-3- f.tJ ·~oo~ e~~>~~ ~ cÚntúuJe~, ~ .. ~~~~>~ l"w¡,tu.J'~~' nuloel'w. e~tlWt& 'k M«1WJ Q¡~wW.u, fJ.¡ ea.. tlUtlic~Cll ~e eo.~ 11.41e- ~e eCt cc-n, .. f~'"· [Y c,tá, nw~c/t(ll~& etll ea,;, lt!Wc~%- Ut t-w,~CIJj o-, ' 6-1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SERIE II. ESTADO S. DE ANTIOQUIA. NUM. 21. e Morlellin, 1870, t~ovt'embre 7. , Y el artista¿ en dón~e está.? El talento~ SIÑOR JUAN c. AouiLAR. ~so, el sabio, el respetable, el ~espetado ( Wills ¿ on dónde está? I } Ay! murieron ambos! IIe recibido de usted, señor mio, do ob- ~ Perdone usted que yo junte al recuerdo jetos de valor inestimable: una carta. del ~ de Magdalena, el recuerdo de un amigo, do esposo viudo, y UQ. retrato ~e la. esposa que ~ uno de mis muy pocos nmigos. so fué. ~ E que los recuerdos ~e despiertan mu· Mil gracias por las gala~ tes cortesía~ que ¡ tuamente y se atraen i usted me dispensa en }ji. pr1mera: un m1llon : Es que á ningun dolor le gusta. llorar de gracias por el segundo. l solo; Los muertos no so van: se esconden, se ~ Es que, aunque derramen los ojos lágri­tra. nsfiguran; se hacen, como dice el poeta i mas de pe~a, el cora.zon despide rayos do fra.nces, los invisibles. j esperanza cuando se abren tumbas como la. Usted que la tiene.ahí, como la t~n~mos ¡de Magdalena. p.cá. todos los que la VImos, guarda,¡ fehz de ¡ Porque tumbas como esa, enoieuan uu usted que puede guardar! junto á la i~ágcn ¡ consuelo; que el corazon conserva, otra conqmstada ~ Porque tumbas como esa., dan ~na espe· por el genio y arrancada por el arte á las ~ ranza, nlas voladoras de la luz. ( Para algo han de servir los sabios! Y a ¡ III que viven luchando por iluminar y apenas ~ ¿Cómo pudie:an morir, apagarse, e~ap o · logran entenebrecer el mundo; ya que sus ¡ rarso, perdcrse,1rsc para no volver, existen· predicaciones sobreLaannonía,apénas traen ) cias como la de Magdalena? antagonis~o y odios; ya quo hemos llegado ) Aquí, en mi ca.s~, habia un lindo niñq de á descubnr que las verdades do ayer son i 23 meses. hoy mentira, inclinémonos rC$pctuosos de-i Y se nos fué. lanto de aquel que robó á los ojos del sol { un rayo ~e la inquieta luz do sus pupilas ) l y que ( glQrioso triunfador) hizo que repo- \ Si no fuera porque un freno sl)perior lo #jara en el papel sus reflejos incansables. ~ estorba, yo habría ido :í buscarlo; pero DO II ~ lo he buscado porque sé que, aunque no lo ~ vea, él vive con nosotros, y que si quiero Magdalena pasó un dia al alcance do la i ir (t verlo, DO lo veré en ningun instante do mirada de Wills. f la eternidad. Wills hizo como J osué: detuvo á la luz ~ Eso es la vida: dolores comprados siem­en su volar y la obligó á dejar entre sus ~ pre á costa de otro mayor, y, en vez qe ali~ JUanos la imágen 4e Magdalena. { vios y promesas, amenazas. Aquí la tengo e~ mis mano13: la veo, casi ~ Su bella. Magdalena, nue::~tra bella y cas .. Ja oigo. ~ ta amiga, cambió de forma. ¡>ero ¡a ae fllé, . i Disfrazada de m~jer no podia volar; y1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 EL CONDOR ángel que era, tuvo qué dejarnos su cuerpo ) en cambio de las alas que, al levantarse, l recibió. ~ Tú sabe , f, que mi impotencia es tanta no nunca cauta. mi aparrada voz; Más, perdona, Aguilar, mi pobre acento, Es un lamento Ruego á. usted quo acepte la seguridad l de mi respeto. í Que te ofrezco en lugar de una cancion. l C. A. E. Medellin, noviembre 8 de 1870. SAuL, ESPAÑA Y OOLOM13IA. 1 AL SEÑOR JUAN O. AGUILAR. ( .AL sE;:'on. PEDRO A. 1 AZA. coN )tOTrvo DE LA. mER'rE DE su ESPOSA. ~ La patria de Ccrvántcs, Brcton y Sél­Entone olruisefior su dulce canto Por la mañana saludando al sol, Y espere oll>uho qne la nocho llegue Para que entone su abatida voz. Por eso yo de los poetas bulw, I1o caul(J' esperé clel rui:ciior; Y o no pu do autar eua11do otros cm tan, Que en medio del ilencio canto yo. Un fingol vino al mundo, y desde el cielo ~'ra:io el constlelo pura tf, Agnilat· ¡ freci6tclo y tú )o r cibi: te, I:i ·, pronto vi t ~rn con uclo ~la m norte arr balar. Y to rjuecla te olo, abandonado, 1~~1 p cho helado, hori o el cora1.0n, Y á. posar fuiste tn abaticla frente obr el hiriente Y latfdico e pectro del dolor. Tin cnr qui i te en 1 dolor asilo, Pero intranquilo lmlla te el corazon, Creí ·te hallarlo en la mansion pindo a, Y silencio·a, Allf vi te la tumba de tu nmor. Y en esa tumba silenciosa y muerta, Lágrima yerta con afnn corrió, Que de Lu · ojo arrancó la pena Que Mngdal na Al dejarte grabó en tn corn.zon. Más, df por qué por l\fagcla lena 11oras ¡ t caso icrnoras que en el ciclo est~, Al lado del Seflor himno cantando, Por U rogando, Para que tengas dulce etemidad 1 Tú eras ma que feliz. Tranquila tu alma, En dulce calma y con placer crozó, Má ·, del tiempo la mano pe ·arosa Sobre tu esposa Sus garras asesinas estampó. Y entónces fné, AguiJar, que comprendiste Qüe solo existe en realidad dolot·, Que los año· se pasan con los aiios Y de encrafio Es lo que quedv, luego al conu:on. ~ gas; de Lopc, Rioja y Quintana; de Larra ( y Trueba; de la. Avellaneda y Fernan Ca­{ ballero, y do t. ntos otros claros iugenios, i dió al mundo, en setiembre de 1868, un es- ) cándalo. ___ el mayor de todos los escán-l dn.los! l~n diez di as, á la voz de Serrano, ( Prim, Topct(\, Caballero y otros jefes cayó l una monarquía que contaba 1· rgos siglos de ¡ e istenc!a; vino abajo el trono en que se ¡ sentaron Chisdasvinto y S. Peroando, y que ~ ocuparon diversas dinastías hast.a la. de los ¡ Barbones. González Bravo, sucesor deBo­\ lero Viejo, rodeado de Arr, zola, Claret y de­Í mas de la comparsa, no pudo dominar la si­l tuacion, creada en parLe por 01 mismo; y ) aunque el marque de 1 T ovalichos derramó 1 u sangre por la Reina., en el puente do Al­¡ colea, Isabel IJ aterrada, cual si hubiera ( caído un rayo á sus piés, tuvo qué refugiar­) se en el castillo de Pau, á la sombra de l Napoleon III, á. tiempo que tronaban las :: nubes y se propagaba. el fuego revoluciona­~ r.io de un m r al otro mar, y d sde el Es­( trecho ha ta la cumbre de los Pirineos. \ i la revolucion española hubiera funda­¡ do ya, como lo esperábamos, la verdadera l república, santa revolucion! Pero en un ) país cuyos Próceres no atienden á la salud ¡ de la Patria, sino á las hojas del presupues­¡ to, no hay república posible sino bocMnche, i como dicen en Amórica; y ontónces ¡mal­Í djta rcvolucion que trajo por consecuencia ) una deplorable guerra, que ha destrozado j dos poderosas naciones, tomando por pretex­i to el que un prusiano vaya á. sentarse en el ( trono de Isabel la Católica! ) Pero sea de un modo 6 de otro, lo qua ¡ está fuera de duda es que, con rey 6 sin rey, ) en república ó en anarquía, españoles y co­i lombianos somos iempre una misma na­i cion, porque la rcligion, la sangre, la len­\ gua, el ingenio y el valor todo es uno: hªs~ i talas prcocupac¡ones y 1~ pereza! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CONDOR 163 A principios de este siglo venian á. Car­tagena los galeones á llevar el Situado, es decir, los ruontonr.s de barras de oro que los vireyes de Santa Fe mandaban á los cató­licos Monarcas; y llegaban tambien muchos navíos españoles trayendo los generoso vi­nos que alegraban el cornzon, los tupidos :J.n·amantes, los paños de San Fernando que abrigaban, lucían y duraban, buenas acei­tunas, pasas y almendras, y hasta los ricos brocados que se usaban en Flá.ndes¡ en fin, cunnto necesitaba la Colonia. JiJntónces Cartagena, la heróica Cartage­na, emporio del comercio de Costa-Firme, era la reiua del n ar Caribe. Entónccs no ·enian ingleses ni franceses, ni yankec como ahora. En 1 01 vino el célebre Baron de Hum­bold, pru iuno, dura~nte su viaje por la. cor· :dillcra de I.os Andes. Hasta 1 19. upimos que habia Reino Unido de la Gran Bretaña. é Irlanda, vien­do :'t les herido de la Legion Británica, cur{ ndo~e su. hcrioas, en un escaiio que ti­ñeron con su savgre generosa. y qnc se r.on­aerva todavía, en el mismo e tauo, como una reliquia, en la hacienda de Vtírgn , cerca , E oy on man). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 164 EL CONDOR D~ndo por sentado que, en caso de des-( Monlau, Pastor de la Roca., Ruiz de Agui.; avenenci~, nada tiene de humillante y mé- ~ lera, Bustillo, Alttrcon, Querol, Valera, Al· nos de indecoroso, el que una bija corra á~ calá, Iturruld c, Fulgocio, Dacarretc, l\Iorc­los brazos de su madre, sostenemos e u eCo- ~ rt G od iuo, Sel'fa, Diaz, Benjumea, Vied­lombia es la que debe dar el primer paso á:; ma, Tejedor Valladares, Vallejo, Miranda, la reconciliacion; seguros de que ni las nn- ~ Llorente, Benítez Caballero, Campuzano, cioncs do Europa, ni los pueblos americanos j Rodríguez Solis, Cuévas Carrion, Vidart, se lo echarán en rostro; como quiera que~ Mata, Romea, A viles, Pina, Domínguez &. las naciones, compuestas de individuos, es- ~ Todos estos escribían en 1869. Qucre­tán sujetas á las leyes¡ de la frater~idad, á. ~ mos que vengan los españoles. los divinos prdceptos de ~a oaridad y del/ Para eso que ya no reinan los Barbones amor que implican el perdon de los enemi- ~en España. gos y el olvido de las ofensas. Este es el } Y para eso que esta acudo Colombia no derecho de gentes de los pueblos cristianos. l es la Vieja Colombia del inmortal Bolívar, Debemos considerar, pues, á España y á.j que se extendía desde la duáira hasta el Colombia como á dos in'dividuos delante de 1 Putumayo, abrazando un territorio que hoy Dios, sin detenernos ::1. recordar los tiempos ~ ocupan tres grandes Repúblicas. de la guerra á muerte con todos sus horro· ) La pelea pasada fué con Colombia b res, pues podrih.n levantarse de sus tumbas, ¡ Grande, la Heróica, la Vieja. La que te­: para darnos urt susto, Bóves, 'lvarleta y ¡ nemos hoy e:s Colombia la de las manos Antoñanzas, alegando que Bolívar tambien ·; muertas, la bentharuista. hizo afusilar en una semana (como refiere ( Se dice, y no salimos por g:uantes del Restrepo), ochocientos cincuenta y seis pri- ¡ hecho, que ba llegado á la capital de la sioneros de guerra, españole y canarios, en ¡ U o ion, en mision particular, un literato o • Cará.cas y Puerto Cabello, incluyendo en ) pañol que viene encargado de dar los pri­dicbo número los enfermos do los hospita· ; meros pasos en tal ncgociacion. Si así fue­le, que fueron llevados á la plata en cami- \re, le deseamos el mejor éxito, y en todo llae para que terminaran allí de un golpe ( caso asegurttmos, que el Gobierno coloro­todas sus dolencias. ¡ biano que reanudo tan útiles y queridas re- Debamos contemplarlas como á dos gue- ) laoiones¡ merecerá bien de la Patria. rreros quo soltaron las armas hace medio i S·r. A~wuR. siglo. ¡ Ya no etisten los Pacificadores! ¡ Los Próceres de 1810 murieron ya; y si 1 viven alguno~ es como quieh dice con el ~ pié en el estribo, al bordo del sepulcro. i Viven sus hiJos, deseando ver la aurora del ¡ dia de la. recon'ciliacion. ( Deseamos que vuelvan á Bogotá, Carta- l gena, Popayan; Medellin &, los salados l chapetones, compatriotas de Miguel de bcr-l vá.ntes, pronunciando la z, cuyo sonido no ) llega á nuestros oídos hace tantos años. ¡ Queremos leer sus historias, sus novelas, ( sus viajes, sus comedias, sus dramas, sus \ 2arzuelas, sus trovas amorosas, sus jocosos ! versos; queremos literatura castellana, con- ( te m porá.nea, y (entre paréntesis) sal u dar á ) las hermosas valencianas, gaditanas y ma- ! drileñas &~ i Seguros estamos de que ALGUNOS litera- { tos de Bogotá y de 1\ledellin no han leido :: bi un~ compoBicion si~uiera de Blanco, \ EL POROE. (A MI A1UGO C. E. GARTNER)1 Bajo palios E>xten ·os de verdura, Formados por mil mbravecido brama Cuando presenta hirvientes remolinos O de su rico lecho se derrama; Ya murmúra el\ reman os cristalinos Do habitan peces de plateada e cama; Rios pequeños, cristalinas fuentes Y arroyuelos ele dulce murmurar, Le dan, sonriendo, besos inocentes Al mezclar con sus rápidas corrientes Sus purfsimas aguas de cristal. Arrastra en sus arenas un tesoro Que á sus rocas gigantes arrebata, Y sus aguas que forman ronco coro 1 Por el sol alumbradas son de oro, Y heridas por la luna son de plato. ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CONDOR 165 En sus orillas cubren los turpiales . LA FELICIDAD . De flore millo perfumado ' 1 roe he , Y o ten tan los hermo ·os cardenal e Sns cabeza cuhi<'rtas ele coraJe: · ~ Los inrli vi u os qne componen la gran fa~ Junto al plumaje gayo de lo· toches. Las plnma. ele e ·rueralda del guerrero Confunden su color con el eolor Del follaje de hermoso carbonero; Y el lindo colibrf ·nlta ligero Libando grata miel de fior on flor. Hennosas golondrinas con collares De blanca pluma , :\ volar se arr dau Del :irbol donde tienen su hogares, Sus bellas alas en las aguas mojan Y se posan despue~:~ en los palmares. Y cuidando á su hijos en sus nidos¡ 'Otra mil ave· tle pintadas alas Dan al viento dnlcí imos sonid s, Y en ns hogares guardan escondidos Lo brillante· encanLo de su. galas. Mostrando su nnillos relucientes, I~ntr lo m u go . y las seca. hojas, Se ele li?.an ligera las . erpi nt · ; Y maripo as rica , e plendentcs, Muestran sns alas Lltu ca ' 1 do oro y rojas. Altos roble , P"lma alLan"ra , },n el aire , us vf\'idos ramajP Entrela7.an con mil enreciad raR, no llleci penetran el alma, Resuenan en mi apo ·ento. M u ocupados están En efianclo á ;us polluelos Que r meclan su . cantares Con trav esura y con miedo. Cuanuo el ol se pone, tristes Acompañan mis lamento ¡ con la luz ele la aurora Cantan, cuando yo me quejo. ** i el Angelus ha onado Con melancólico acento, Ellos al erre bendic n A la Reina de lo · ciel s. Y con el Ave jJ[a¡·ía Empieza el pobre concierto Que dirigen cí la E ·tr ell a, Consuelo de los enfert~ l o s, • Esp acie de Ruisc.:ior. ~ ¡Iiat6rico, Ilijo ·oy de esa Sefiora Y de b Crnz cabal! ro, 1 o en vanidade d •l mundo, Sino en Yi ·iones d l ciclo. Re anclado poregriuando Po r un pueulo y otro pueblo, l)a ·atHlo monte y rios Y me '10 \ isto en muchos riesgos: En un campo do batalla Entre herido y entre mnerto , En un bar o naufragando, Y en una ciuuad aruieudo. Gracia.· R Di ·! Si ahora sufro, E ·to y mncho m¡í. s merezco, Y si maii ana rnnrier , Pues el d1a no está léjos, 'l'al Ycr. en la humilde cruz Adorno d le mt:>nterio, ('auwr
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Cóndor: periódico literario - N. 21

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Xochi y Pilli: Historia de la música para los niños

Por: Amparo Ángel | Fecha: 1983

Este libro narra las aventuras de los niños-dioses Xochi y Pilli, las cuales van de la mano con la historia de la música: conocen los primeros lugares destinados a la música, artistas clásicos e instrumentos utilizados en casa época. Todo en un lenguaje sencillo para que los niños se acerquen a este tipo de arte de una manera didáctica. Su autora, Amparo Ángel, es una pianista y compositora payanesa. Comenzó a estudiar piano a la edad de cinco años en el Conservatorio de Música de la Universidad del Cauca y luego se mudó a Bogotá, donde obtuvo su título en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia. Adicionalmente, cuenta con formación en gramática musical, armonía, contrapunto, fuga, análisis, música de cámara y práctica coral. Dirigió un taller de música para niños llamado ‘La flauta mágica’ y un programa de televisión bajo el mismo nombre.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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7 mejores cuentos de Soledad Acosta de Samper

Por: Soledad Acosta de Samper | Fecha: 2020

La serie de libros "7 mejores cuentos" presenta los grandes nombres de la literatura en lengua española. En este volumen traemos a Soledad Acosta de Samper, una de las escritoras más prolíficas del siglo XIX en Colombia. En sus labores como novelista, cuentista, periodista, historiadora y editora. Soledad Acosta publicó junto a algunas de sus contemporáneas como las poetisas Agripina Samper de Ancízar y Silveria Espinoza de Rendón. Sin embargo, Acosta no solo incursionó en literatura sino también en campos propios de los varones de su época. Dedicó numerosos estudios sociales al tema de las mujeres y su papel en la sociedad, por lo que es considerada una pionera del feminismo. Este libro contiene los siguientes cuentos: - Dolores. - La parla del Valle. - Ilusión y Realidad. - Luz y Sombra. - Mi Madrina. - Un Crimen. - Manielita.
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros Género: Cuento
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7 mejores cuentos de Soledad Acosta de Samper

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Satanás (Novela gráfica)

Por: Mario Mendoza | Fecha: 2018

El escritor Mario Mendoza incursiona en la novela gráfica con un guion de su autoría de su novela más exitosa: Satanás. Lo hace de la mano del talentoso Keco Olano, quien se encargó de ilustrar la historia de Campo Elías Delgado, el veterano de Vietnam que mató a casi una treintena de personas en diferentes lugares de Bogotá. La capital colombiana cobra vida y se vuelve protagonista del relato porque es el lúgubre escenario en el que el mal entreteje el destino del asesino con el de un sacerdote exorcista, un pintor que plasma sus extrañas visiones proféticas en sus cuadros y una 'tomasera', una mujer que utiliza sus encantos para seducir hombres en los bares, drogarlos y robarlos. Este es el abreboca del nuevo camino que tomará Mario, quien a partir de 2020 se concentrará en la publicación de una trilogía de novelas gráficas titulada El fin de los tiempos.
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros
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Sendero Medialuna

Por: Jesús Carbono Hernández | Fecha: 2024

Sendero Medialuna cuenta la historia de Veruska, una niña que, tras la repentina muerte de su padre, emprende junto a su familia un difícil viaje desde Venezuela hacia Colombia. En medio del dolor por la pérdida y la incertidumbre de comenzar de nuevo, Veruska se enfrenta a los retos de adaptarse a una nueva cultura, mientras añora la vida que dejó atrás. A medida que atraviesan paisajes desconocidos y nuevos desafíos, la familia busca reconstruir su hogar en el pueblo de Medialuna. Este libro es el resultado de un proceso de investigacióncreación llevado a cabo por un estudiante, ahora egresado de la Licenciatura en Ciencias Sociales, perteneciente al Semillero La cocina de la noche: grupo de investigación, creación y educación literaria. Hace parte del proyecto Artefactos artísticos sobre la migración desde y para las infancias y de la Colección Literatupaz.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros

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Vivir para contarla

Por: Gabriel García Márquez | Fecha: 2015

Las memorias de Gabriel García Márquez: un recorrido por los días de su infancia y juventud en los que se fundó el imaginario que se reflejaría después en sus obras. Vivir para contarla es, probablemente, el libro más esperado de la primera década del siglo, compendio y recreación de un tiempo crucial en la vida de Gabriel García Márquez. En este apasionante relato, el Nobel colombiano ofrece la memoria de sus años de infancia y juventud, aquellos en los que se fundaría el imaginario que, con el tiempo, daría lugar a algunos de los relatos y novelas fundamentales en la literatura en lengua española del siglo XX. Estamos ante la novela de una vida, a través de cuyas páginas García Márquez va descubriendo ecos de personajes e historias que han poblado obras como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba o Crónica de una muerte anunciada y que convierten Vivir para contarla en una guía de lectura para toda su obra, en acompañante imprescindible para iluminar pasajes inolvidables que, tras la lectura de estas memorias, adquieren una nueva perspectiva. «Mi madre me pidió que la acompañara a vender la casa. Había llegado a Barranquilla esa mañana desde el pueblo distante donde vivía la familia y no tenía la menor idea de cómo encontrarme. Preguntando por aquí y por allá entre los conocidos, le indicaron que me buscara en la librería Mundo o en los cafés vecinos, donde iba dos veces al día a conversar con mis amigos escritores. El que se lo dijo le advirtió: "Vaya con cuidado porque son locos de remate". Llegó a las doce en punto. Se abrió paso con su andar ligero por entre las mesas de libros en exhibición, se me plantó enfrente, mirándome a los ojos con la sonrisa pícara de sus días mejores, y antes que yo pudiera reaccionar, me dijo: "Soy tu madre".» Carlos Fuentes dijo... «A los que un día le dirán: "Esto fuiste", "esto hiciste" o "esto imaginaste", Gabo se les adelanta y dice simplemente: soy, seré, imaginé. Esto recuerdo. Gracias por la memoria.»
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros Género: Crónica
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Vivir para contarla

Por: Gabriel García Márquez | Fecha: 2016

Escucha las memorias de Gabriel García Márquez: un recorrido por los días de su infancia y juventud en los que se fundó el imaginario que se reflejaría después en sus obras. Los mejores títulos de Gabriel García Márquez en formato audiolibro. Vivir para contarla es, probablemente, el libro más esperado de la primera década del siglo, compendio y recreación de un tiempo crucial en la vida de Gabriel García Márquez. En este apasionante relato, el Nobel colombiano ofrece la memoria de sus años de infancia y juventud, aquellos en los que se fundaría el imaginario que, con el tiempo, daría lugar a algunos de los relatos y novelas fundamentales en la literatura en lengua española del siglo XX. Estamos ante la novela de una vida, y, a través deella, García Márquez va descubriendo ecos de personajes e historias que han poblado obras como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba o Crónica de una muerte anunciada y que convierten Vivir para contarla en una guía de su obra, en acompañante imprescindible para iluminar pasajes inolvidables que, tras escuchar estas memorias, adquieren una nueva perspectiva. «Mi madre me pidió que la acompañara a vender la casa. Había llegado a Barranquilla esa mañana desde el pueblo distante donde vivía la familia y no tenía la menor idea de cómo encontrarme. Preguntando por aquí y por allá entre los conocidos, le indicaron que me buscara en la librería Mundo o en los cafés vecinos, donde iba dos veces al día a conversar con mis amigos escritores. El que se lo dijo le advirtió: "Vaya con cuidado porque son locos de remate". Llegó a las doce en punto. Se abrió paso con su andar ligero por entre las mesas de libros en exhibición, se me plantó enfrente, mirándome a los ojos con la sonrisa pícara de sus días mejores, y antes que yo pudiera reaccionar, me dijo: "Soy tu madre".» Carlos Fuentes dijo...«A los que un día le dirán: "Esto fuiste", "esto hiciste" o "esto imaginaste", Gabo se les adelanta y dice simplemente: soy, seré, imaginé. Esto recuerdo. Gracias por la memoria.»
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Audios Género: Crónica
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