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Si aquella mesa decafétuviese discernimiento, su opinión acerca de la Humanidad sería amargamente pesimista. Y cuenta que, generalmente, en esos puntos de reunión donde la gente, tratándose con la mayor confianza, se conoce a medias y es de rigor la pose, cada cual hace la rueda del pavo lo más posible; cada cual alardea de arrogancia, valor, acierto en las profecías, fortunas con las mujeres, lances en los viajes, tino en los negocios y amistad estrecha con personajes a quienes ni ha saludado. A veces, el aire sopla del lado opuesto, la jactancia se satura de cinismos y se hace gala de descaros...
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Jactancia
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Inútil
Fragmento de la obra: Ello ocurrió en una antes floreciente ciudad, cuyas casas se venían abajo, minadas por el embate de los proyectiles, y donde no quedaba ya, al parecer, un solohabitante. Los deberes de mi profesión me habían llevado allí. Yo tenía que escribir la información para un gran periódico, y procuraba estar a la altura de mi cargo. Pasaba a través del incendio, no rehuía la metralla, pisaba alambradas, dormía al raso, con temperaturas de diez o doce grados bajo cero; comía poco, y detestable; pormilagroalcanzaba un sorbo decoñac; pero todo esto era nada en comparación de la huella que...
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Inútil
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Las Cutres
Cuando conocí a las mujeres que llevaban tan feo sobrenombre, pude convencerme de que ellas eran más feas aún. Decir que una persona es fea no expresa sino un concepto general; no hay términos másvagosque estos de feo y hermoso. Asimismo, solo existe un verbo para la idea de amar, ¡y tantos matices y colores y grados en el amor! Ni aun añadiendo adjetivos se aclara esto de la fealdad. Las Cutres, podré decir, tenían una fealdad innoble, repulsiva, deescarabajopelotero, y al escribir, siento que las palabras no dan la impresión de los aspectos físicos. No; la fealdad de las Cutres era algo inefable,...
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Cuentos de la patria
Fragmento de la obra: En aquellos días de angustia y zozobra, surcados por relámpagos de entusiasmo a los cuales seguía el negro horror de las tinieblas y la fatídica visión del desastre inmenso; en aquellos días que, a pesar de su lenta sucesión, parecían apocalípticos, hube de emprender un viaje a Andalucía, adonde me llamaban asuntos de interés. Al bajarme en una estación para almorzar, oí en el comedor de la fonda, a mis espaldas, gárrulo alboroto. Me volví, y ante una de las mesitas sin mantel en que se sirven desayunos, vi de pie a una mujer a quien insultaban dos o tres mozalbetes, mientras...
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El árbol rosa
A la pareja, que furtivamente se veía en el Retiro, les servía el árbol rosa de punto de cita. "Ya sabes, en el árbol. . . " Hubiesen podido encontrarse en cualquiera otra parte que no fuese aquel ramillete florido resaltando sobre el fondo verde del arbolado restante con viva nota de color. Solo que el árbol rosa tenía un encanto de juventud y les parecía a ellos elblasónde aquel cariño nacido en la calle y que cada día los subyugaba con mayor fuerza. él, mozo de veinticinco, había venido a Madrid a negocios, según decía, y a los dos días de su llegada, ante un escaparate de joyero, cruzó la...
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El honor
Norberto tenía amor propio profesional. No era solo la necesidad de ganarse la vida lo que le sujetaba su oficio de cocinero. Un elogio, la seguridad de haber estado a su altura, valían para él tanto o más que el sueldo, no escaso, que ganaba. Recreábase, con regodeo de artista, en los platos, en lassalsas, en las combinaciones que a veces hasta tenía la gloria de inventar. Su pundonor llegaba al extremo de dormir mal el día en que pensaba haber echado a perder unguiso. Especialmente cuando el señormarquésde Cuéllares convidaba a algunos amigos, preocupábase Norberto de que todo saliese al primor....
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El saludo de las brujas
La campanilla de la puerta repicó de un modo tan respetuoso y delicado, que parecía un homenaje al dueño de la casa; y el criado, al abrir la mampara de cristal, mostró sorpresa — sorpresa discreta, de servidor inteligente— al oír que preguntaban: — ¿Es buena hora para que Su Alteza se digne recibirnos? El que formulaba la pregunta era un señor mayor, de noble continente, vestido con exquisita pulcritud, algo a lo joven; el movimiento que hizo al alzar un tanto el reluciente sombrero pronunciando las palabras Su Alteza, descubrió una faz de cutis rosado y fino como el de una...
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El saludo de las brujas
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Cuentos de Navidad y Año Nuevo
Fragmento de la obra: I. La Nochebuena en el Infierno Hacía un frío siberiano y estaba tentadora para pasar las últimas horas de la noche la cerrada habitación, la camilla con su tibia faldamenta que me envuelve como ropón acolchado, y el muelle-sofá de damasco rojo, donde el cuerpo encuentra mil posturas regalonas en que digerir pacíficamente la sopa de almendra y la compota perfumada con canela en rama. ¡Pero no asistir a la Misa del Gallo en la catedral! ¡No oír los gorgojeos del órgano mayor cuando difunde por los aires las notas, trémulas de regocijo, del Hosanna! ¡Nochebuena, y quedarse así,...
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Cuentos de Navidad y Año Nuevo
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Proteicos mementos
Quince visiones variadas de la vida real y la onírica, mas el último estilo verbal de nuestro poeta. Nueva York de cieno, Nueva York de alambres y de muerte:¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla? ¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo? ¿Quién el sueño terrible de tus anémonas manchadas. Federico García Lorca
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Varvarova
Cuando el odio y la ambición se cruzan en el camino y desean un solo resultado: la muerte. La vida de Miranda Pacheco se vio alterada de una forma dramática y aterradora cuando unos análisis de sangre le indicaron a su médico que las molestias que la aquejaban eran producto de una sustancia venenosa en la que poco o nada tenía que ver el azar. En su aún corta vida no podía imaginar que la muerte planeaba sobre ella desde incluso su más tierna infancia, la razón, que aun no podía ni siquiera presagiar estaba íntimamente ligada a la herencia que recibiría de su abuela materna después de su veinticinco cumpleaños. La magnífica mansión de VARVAROVA y todo lo que ella representaba.
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Varvarova
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