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Con la frase historia de colombia.

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La música de Mario Gómez-Vignes

Por: Liz Angela - Violín (Colombia); García García | Fecha: 20/11/2002

Concierto dedicado al compositor Mario Gómez-Vignes. Este compositor de nacionalidad chilena y residente en Colombia, ha desarrollado una extensa labor docente de tipo universitario en las ramas del análisis de la composición, la armonía, el contrapunto y la historia de la música dentro de instituciones como: la Universidad de Antioquia, la Pontificia Bolivariana, la Universidad del Valle, la Universidad del Cauca, EAFIT y la Autónoma de Bucaramanga. Así mismo, ha ejercido la crítica y el periodismo musical. Como compositor, ha creado obras que abarcan casi todos los géneros, incluyendo música para cine. Sus composiciones se han interpretado en Alemania, Austria, Brasil, Costa Rica, Checoslovaquia, Chile, España, entre otros países.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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La música de Mario Gómez-Vignes

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Reflexiones en torno al Arcaico colombiano

Por: Francisco Javier Aceituno Bocanegra | Fecha: 21/12/2015

En los años sesenta, Reichel-Dolmatoff aplicó el esquema evolutivo de la arqueología americana, con el fin de ordenar la profundidad temporal del mundo prehispánico en Colombia. Sin embargo, uno de los periodos más ambiguos en su definición fue el Arcaico, principalmente por la falta de datos para la época. Cincuenta años después, el panorama ha cambiado y actualmente se cuenta con un volumen de evidencias suficiente para entender mejor un periodo clave en la historia prehispánica, caracterizado por la diversidad cultural, vista en perspectiva espacial, y la plasticidad de las estrategias adaptativas de los diferentes grupos, entre las que cabe destacar el origen de la producción de alimentos. https://doi.org/10.22380/2539472X16
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Reflexiones en torno al Arcaico colombiano

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Imagen de apoyo de  Orotoy, historias de un río, más allá del agua

Orotoy, historias de un río, más allá del agua

Por: Javier De la Cuadra | Fecha: 2017

VIDEO -- Este video presenta el trabajo realizado en el marco del proyecto "Fortalecimiento de las capacidades de adaptación sociales y ecológicas al cambio climático de comunidades locales en la cuenca hidrográfica del río Orotoy, Colombia". La conservación de la biodiversidad y el uso sostenible de un territorio depende de las personas que lo habitan. En este video presentamos la historia de Jesús, Rocío, Alirio, Mayra, Liliana y Marcela, habitantes de la cuenca del río Orotoy en el departamento del Meta, que a través de sus experiencias personales, han logrado convertirse en líderes ambientales y vincular a su comunidad en acciones de conservación, en la transformación de conflictos ambientales y en la construcción de un territorio más sostenible.
Fuente: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt
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Imagen de apoyo de  Viviendo con el mar: inestabilidad litoral y territorios en movimiento en La Barra, Pacífico colombiano

Viviendo con el mar: inestabilidad litoral y territorios en movimiento en La Barra, Pacífico colombiano

Por: María Isabel Galindo Orrego | Fecha: 17/12/2018

En las playas de La Barra, a orillas del océano Pacífico colombiano, la vida acontece amarrada al movimiento del mar. La inquietud acerca de cómo se perfilan formas de habitar en medio del cambio permanente suscitado por el empuje del agua y cómo tal inestabilidad es asimilada por quienes la experimentan son las preguntas que inspiran esta indagación. El artículo rastrea etnográficamente la formación de La Barra al compás de las mutaciones del entorno y explora las explicaciones que los saberes locales otorgan a dicha alteración. Desde una mirada antropológica que dialoga con la historia ambiental, este trabajo piensa la agencia humana en relación con las agitaciones de la naturaleza mediante una trama telúrica que liga la humanidad a las transformaciones de la tierra.
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Viviendo con el mar: inestabilidad litoral y territorios en movimiento en La Barra, Pacífico colombiano

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Imagen de apoyo de  Primeras impresiones : antología de cuentos

Primeras impresiones : antología de cuentos

Por: Josef Amón Mitrani | Fecha: 2019

Los cuentos aquí reunidos son testimonio del deseo de plasmar lo que atormenta al ser humano y, al mismo tiempo, aquello que lo seduce. Son diez relatos de escritoras y escritores colombianos cuyos proyectos de vida los hicieron coincidir en el Caribe, espacio ya célebre por ser un punto de encuentro donde prima la contingencia, la diversidad y la complejidad. Quienes hacen parte de esta antología despliegan aquí una faceta creativa en consonancia con un deseo de pensar nuestro paradójico ser en el mundo. Historias de la infancia o de su pérdida, el cuerpo como lugar de placer y displacer, la imposibilidad de comunicación, el Caribe como lugar de desencuentros entre seres marginados, personajes que añoran el amor y el goce, son algunos de los temas que los lectores encontrarán en estas páginas.
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros

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Imagen de apoyo de  Centro de Estudios Económicos Regionales: Veinte años de investigación sobre economía regional

Centro de Estudios Económicos Regionales: Veinte años de investigación sobre economía regional

Por: Leonardo; Galvis Aponte Bonilla Mejía | Fecha: 2017

Libro publicado en conmemoración a los 20 años del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER). Se presenta un balance de las principales contribuciones a la generación del conocimiento en temas económicos y financieros de las distintas regiones colombianas. En las secciones dos y tres se registran la historia del CEER y su equipo de investigación. En la cuarta sección se caracterizan los estudios realizados de acuerdo con temas abordados y su cobertura geográfica. En la quinta sección se presenta una medición del impacto académico de los trabajos. La sexta sección describe, con algunos ejemplos, la incidencia que ha tenido en políticas públicas, y la última expone las perspectivas para los próximos veinte años.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Centro de Estudios Económicos Regionales: Veinte años de investigación sobre economía regional

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 220

Por: | Fecha: 06/07/1905

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. )2 1 de Cvlombia) . - JULIO G DiE ]905.- r,! ~3Q / Director, BL-\8 S. Ci Rl'ETT ~1 ~orrto lrtl ~ allt .La Serenata de Schubert SU VERDADERA HISTORIA Cuando todo lo grande en el a rte, como t odo lo que ha desa­fiado el t iempo y el olvido, esta in mortal melodía del musico so· ñador es obra del corazón acaso má aún que del genio. Vauver­nagnes lo ha dicho: ""'Les granues pensees vienont du coeur." La müsic.a es el veh ículo más directo del sentimiento, y baj o l· influencia de intensas emocio· nes, sus altos sacerdotes han oi­Jo allá en el fondo de su alma la voz de la in piración. Los compositores que h ansa­cudido el alma de la humanidad tuvieron grandes corazones y profundos dolores, porque la mú. s ica no es ino el lenguaje idea­l izado del sentimient o, expresa­do con algo más etéreo, más su­til, má inefable que la palabra. l!"'ranz Schubcrt, uno de los elegidos, con su naturaleza ex­quisita y fina, pasó por la osea· la ascendente de las emociones; experimentando las p0.nas y ale­grías en todQS sus matices y a:s­pecto~ Por tieRgraciu uya, era sumamente corto de genio y ta.n tartamudo y torpe de palabra, que produ cía una impresión po­co favoTable en cuantos no le conocían bien. Sentado al piano, el hombre cambiaba, olvidaba su obscuridad, su miseria, sus proYisiones; evocaba sonidos en cliyas alas volaba, á místicas re­giones, y el pobre musico se con· ver t ía en un dios. Su Yida había sido pura, fue desde niño asiduo · estudiante, t ra baj aba de daro en claro y de . turhio en turbio, mientras le fal­taban á Yecos las cosas más ne­cesarias de la existencia. PcrQ su arte er a su con suelo, 'IT el tier­no afecto que le profesaba su maestro K clzor, lo aguijoneaba cuando flaqueaban el cuerpo y el espíritu, cansado de sufrir. A l fin encontró nn protector en un conde austriaco, que le proporcionó los medios de vivir, modesta pero uecentemente, poniendo bajo la dirección de Svhubert la educación T..usical de sus dos hijos. .Al -ver por primera vez á la hija mayor del conde, su futuro maestro quedó atónito ante su e~ ·traonlinar ia belleza, y en su diario escr ibió lo siguien te: "Me parecio -ver en la penumbra de la sala nn rayo de sol. l\'Iire y YÍ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :!l8 ~) que era su om·isa. Oi una tier­na cadencia, tan dulce que no podía venir más qne del ci31o. 1\Iudo y absorto escuché, e~pe­rando q ne se repitiese, y ea ton­ces snpe que era su voz." No necesito añadir que la sim· patía, tan repentinamente des­pertada, inició una ardiente pa· sión; pero dalla la diferencia de rango y posición qne los separa· ha, él tuvo la delicadeza de cu­llarla com pleta.mente. Un día. Carolina le preguntó quién le había enseñado esa llla.­nera lll<:d·avillo~a de herir las notas haciéndolas vibrar con vi­da extraña y di vi na. -Ese secreto, respondió Schu ­bert, me lo en,~ eñaron maestros que espero nunca teudréi ':l, pn e ~ só lo dau lecciones en las <.lu r. s escuelas de la privación y del. dolor. Pasaron algu11os meses y la inevitable separacion se a.proxi­nlaba. La familia se alejaba de Viena y con la interrupción ue las nla es el maestro no volvería :á ver ~ st;t discípula. ' "¡Si hubie a podido decirle .una sola vez que, la amo ( excla m aba el J.,esdichado artist:;.) m o· 1·i l'Ía resignado, pero pcrd erla as], es aorrib le, 11!UY horrible!" Este amor conteuid[), roía su alma, hasta que, en uu momen-· to de suprema insviración, 1 gró verter en not:;¡,s toda su t cl'Oura. Con fiado en que la m usic ~" ~a­bda llevar al oído 'lestial wclm1ía llena mi alma, sino que me re\ela todo lo que anhelaba y que me dqja con el -corazón despedazador" BLANCHE Z. BARALT. ~oñé contigo en loe'l desvarío, y despierta á los rayv~ matina les e~cribí con el dedo en mi cri stales tu nombre, sobre ¡reota~ de t o cío. Y al dc,.garmrse el congplado velo á la. lumbre del sol, YÍ, cielo mío, que era tu nombre azu l, el mt ~mo cie lo. BLANCA DE LO RIO '. A ÉLLA '"' i es que nl alba, nmoro~a en tus cri -tales escrihes sobre ¡?;otas de rocío, ) dan tinte azn lado al cr i ~ta l fr ío, Jos líquido efluvios matinnle , es que el alba, copiando en ,·i•o anhelo la in tensa luz que tu mirada vio·te por ver algo mejor que el Yivo cielo e asoma á tus cris tales para v e r~. MARIO )ll.NDEZ. r.>~~c Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .. 1 1 C ASO A un cruzado caballero, Garrido y noble Garzón, En el palenque guerrero Le clavaron nn acero Tan cerc1t del comzón, Que el físiciJ al contemplarle, Tras verle y examinarle, Dijo : "quedará sin vida Si se pretende sacarle El venablo de la herida." Por el dolor congojado, Triste, débil, desangrado, Después que tau to sufrió, Con el acero clavado El caballero murió. Pues el físico dec!a: Oue en dicho caso, quien Una herida tal tenía, Con el venablo moría; Sin el venablo, también. ¿ K o comprendes, Asunción, La historia que te he contado, Li~. del garrido garzón Con el acero clavado Muy cerca del corazón? Pues el caso es Vta ¿ :Sabéi:; quién era? ... ! Y o ~ E. 11. REDENOION Ttl quiero ¡,orqne en tu alma Yil·e el germen De t.,l'lHIJ'Il. it.finit" Como Jiáfana gota de do Sobre una flor lll.l:•;]da. Te quierb potque he visto dohlegar~e Tu PR]' Ioénd · Ja ca bcza; Porque ~é uien que ~ll Illedto rlt ]¡¡ orgía Tl· inn.1de 1 t 11'1 it·;t>t 1 2190 Porque has pasado por la senda estrechii En los grandes zarzales de la vida, Sin desga.·rar tus blancas vestiduras, :Sin h&certe una herida; Porque haBido pirliendo por el mundo Con el candnr de un niño; A cada corazón á que has tocado Un poco de car·iño; Porque indica profundo sufrimiento Tu púlida nwjilla; Porque en tus ojos que placer irradian 'l'ambién el llanto brilla. Te q u ier·o, sí, no i rnportu que cansado Tu espiritu se aduerma, Yo te reanimaré, yo daré aliento A t:I esperanza enferma. i Mariposa que fuiste entre las flores Dejando tus bellezas y tus galas, Yo voh·eré á poner el poh•o de oro S ?bre tus leve alas ! LUIS G. URBINA. 1. ....¡JV" CONTElUPLACION llay hor·a• de mi virla en que yo ignoro, Enfet·mo el corazón po•· el bastio, Si cuan Jo tengo risas e' que lloro O cuando tengo lágrimas me río. \ 7injando en esns tt·cncs voladores Q>H' arr<'bnta el \:lpor, he meditKdo, ('uán fPlÍl'C'~ :;erátt los lahradorPs Que mirarnos pasar cou el arado~ Xi una trll'pe antbición lcs acumpaña, Pni.Jt·P~ mueren y pobres han naeirlo; ¡Yo cnvidio la humildad de sus cabañas Cuya f~líeid.1J es el oll'itlo! JL\X DE lJIOS PEZA. A ::rMr:EI OI O N"" Quiero un cuartito blanco, rlonrle llegue La luz rl€'1 alba "" tibio~ re~plandores; Que haya delante de ~~~ llltel'tn flMPs Y que tu m:HJO las eulth·e y r·ir•gue; una mndr-sta me~a que rle~plegue L.ih1 ns, piucuks, eal't·t~. hoiTurlorcs .... 1 alguna 111il'la trému l11 dt• amores Que entre la~ plantas trepadora~ juegue. Que en las atentas noehes €le lectura Cuando la quieta brí~a de loR campos El aposento inunde de frescm·a, Pnl snstannP, llegneR de puntillas Y ante la luz de soñolient<-: bmpos Sobre mi bon:hro indín<'S la" nhjillas. Yl TOH iii. I.Ol'iDORO. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . ' .2191 .. l!!.i C O:R:JlEO 2J.EL Y.J1.LLÉ .. (l~~~~-~!!i.!..'!!~.f!:.~. JUECES Y FIESTAS Desde el primero del mes en curso empezaron á funcionar en este Circuito los nuevos Jueces nombrados á virtud é\e la ley de la Asamblea Nacional, por la cual se modificó la organización del Poder Judicial. Va!"ÍOS anos hacía que venía soH­citándose, ya del Congreso, ya del Ejecutivo, cuando las circun stc.n­cias lo investían de facultad es ex­traordinarias, la creación de un segundo Juzgado Civil en esta iudad, necesidad imperiosa mer­ced á la crecida cifra de gestiones judiciales, provenientes del mere­mento de la población y de su ca­rácter esencialmente comercial que le da su posición geográfi(:a; y só­lo ahora en este año, la honorable Corporación q-c.e actuó como Cons­tituyente y Legislativa atendió tan clamoroso reclamo. Así es que á la fecha en Uali hay dos Juzgados del Circuito en ]o Civil v uno en lo Crim~nal, los cua!E:s si se sirvE:n bien habrá por parte de ]os l"tig'1ntes, economía de paciencia y de dmero, y por parte de la sociedad, satisfacción y á la vez estímulo para impetrar justicia de las autoric.lades de la t ierra. No habrá razón n1nguna plau­sible para que ahora los Jueces de­jen de fallar dentro de los térmi­nos de la ley y de este modo los jui~ eios anden y no sean pasto apeti- / toso de la polilla; no habrá razón ninguna plausible para que, l?s Secretarios no cumplan metod1- camente con sus deberes, hacien: do las notificaciones del caso, des­pachando exhortos, ponieGdo edic­tos, compulsando copias, recibien­do declaracioneR etc., funcion es que han desempeñado mucho-; li­tigantes en obsequio á la mePor morosidad en la r::ecnela de sus pleitos; no habrá tampoco ra'Zón ningu11a para que los EscribiP.ntes y Porteros no presten sus oficios leal y honradamente como deben prestarlos. Y dobre todo, dichos puestos no son obligatorios, á nadie se lleva á ahí pur la f uerza, r~ zón po · la cual debe haber esmero en desem­peñarlos cc>rrectamente. Hoy que el Gobierno paga regularmente bien y con puntualidad no hay que andar á caza de empleados, rogán­ ·doles, como e11 no remoto tiempo sucedía, para que aceptaran el puesto. De manera que, el que no so sienta con fuerzas suficientes pa­ra sali r avante en sus labores, tie­ne el camino de la dimision: can­didatos y aspirantes sobran. El doctot· A. M. Restrepo C., nombrado M¡;¡gistrado del Tt ibu­nal Superior de Antioqnia, renun­ció irrevocablemente el ('argo, "por no poder dec.licar todo su tiett~po á los negocios que allí cursan'' ( 1) Esto es hablar con honradez y no dcfra:1dar las aspiracio;:¡e~ de un público, ávido de justicia, que e'"' el que paga contribu~io'.les, el que paga impuestos, ' . .:1 que da la savia de su orr· ;smo, parn. que las autoridac.le:::o 'lnstituídas, admi­nistrativas 0 JUdiciales, le p1.otejan [Vén ~~ .El Correo NacioMd número 3.287) ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • -su persona, le amparen su h onr;;l. .y ]e defiendan sus intereses, pero no par a q nc hagan b alclía su ac­ción por neglig encia culp 1 le ó mcrosidad. De suerte que, si no mej0r a el servicio en el ramo judicial es por· que estamos perpetuamente conde­nados á pagarles t ributo á ~o s tiem­pos med ioevales y á no 1·ecibir las influencias benéficas de la ci vili­zación. ·X· :JF .¡¡. En días pasados circu ló en esta ciudad en forma llamativa un p ro· gramón de fiestas públicas de p la­za para los días 7, 8 y 9 de Agos­to próximo venidero, dizque para c onmemorar la batalla decisiva de la libertad en Colombia y el orto presi'd€ncial del General Rafael Reyes. Cada cual puerle hacer de su capa un sayo, y no tomando noso t ros partici }Jación a 1 u. na en dichos festivn.les, no debíamos inmiscuir­nos en estos líos; pero la cuestión s yá social y hay nccesidat de cruzar los rualos caminos. Las fiestas de plaza surgen es­pontáneamente entre nosotros de­bido á afguna (·ircr.nstancia lau­dable qr:.c lasju:tÍfifll r : la~ celehra­tlas aho1 a un año fueron iuspira­ción auténtica del en tu ia, mo, fru­to de los beuelicios de la paz. Des­pués de t reP aüo::; largos de gue­rra s<:.ngrienta y devastadora eo­tre hermanos, justo era echar una cana al aire y que ·los que habían p¿oc1jos popu­lares. P ero ahora, cuando muchos no Lao caneelado todavía¡ las deudas de las fiestas pasadaa, cuando el afán diario Je la vida no da tre­gua para pensar en gorjas y Jara­nas, sino en ver cómo se vive; cuando la Pobreza es la única hués­peda que de puerta en puerta pi­de albergue en nuestros hogares, pensar en fiestas es pensar en un escándalo social, en un atentado de lesa- h umanidad; y por lO' mis­mo si estamos más bien para pedir pan no pidamos cireo. El ham­breado no tiene dereoho á di ver­siOnes . Por lo reg ular las obras hu­manas tien en su a'niére pensée, y la tales fies tas que en este año q ui e ren esp etarno::> no son produc­to d e entusiasmo ning uno, sino de ospeculadón y de las más burdas é ilícitas. A !os tahúres, sempiter­nos. de ·bal ij adores de los buenos hijos de vecino, les parec:P. yá mu­cho tiempo que á. pleno aire y á pleno sol no hacen su agosto y tra· tan de pescar á río revuelto. Es. tos son los agitadores de fi esta ~, los pti nc!pales fautores, y nwn­tan en el úun·o á cuatro indivi­duos con ei título de g rand es ca­pitanes para que les hagan el jue­go y ellos con coraza de hipopó­tamo se ponen cí cubierto de toda contribución pecuniaria. La e.·per iencia aunque t ard ía, sirve para algo, y por ella se sabe que si el monopolio de cueros, comprendiera todos los cueros, se­ría la renta má::; pi ngüe de la Re­pública. Cali, .T ulio :1 de 1905. l\I n. rEY. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 21~3 .EL CO'I?:ltEO 1JEL Y.J!LLLE SUELTOS 2 DE JULIO Como lo anun c-iarnos en nues­tro número p as11do, ln F iPsla de los Arbo]e!; res u 1tó espléndi a. Desde mu('ho antes de la hora se­ñalada parH Pl desfile, la Plaza de la Constitución esta1la flJ l l l1r1 11R por gran nún.ero de pe :so nas que transitaban alegremente por las diferentes avenidas que conducen al parque. Co11forme a! p rog"' ma. que había circulado de antemano, el cortejo debía partir desde lfl plaza de Bolívar, en la forma si­guiente: l? Los carros a1egóricos dP LA FLORA y EL PROGRLSO. 2? La bandera de rlor s em le­mática, conducida p or• las 1( n ras Cecilia de H.estrcpo, Leono ·V. de LloredR, H vrmi nia rlP o lrígu ·z. v las señoritas l\fagdalenn Gardn, 0Bcilia Oorr~n, Ern1·stma O ,¡,:n] , Glement ina V erg;ara N.. Cectl i '1 Capnrro y Nar.rdia de la Cad ,.. na ;)? Juntad::! Orr.ato y Fmbel ie cimiento. 4? El escnd') her;': Jdico <> C' ali conducido po1· ·u u a co t,I •• 'n del Honorable O.:>ncP.JO Mun)ci¡ al y tl senor AlcalJe. 5? Parejas de p a·lri no~ . 6. 0 Banda Mi lit}'l r, y 7° El Batallan Ho'guín, cnhr e 1 do los fla ncos c:o1 re~¡ •on i-- nt . Eran las eioco c!e 11'\ ta "1 u '' do el h ermoso de- file 1le_2;n J 1 lJgar de la _ci ta. ~o s h .J!. c¡¡r~e- a ,e dan frente a la pr a. a f.>' l!l 1¡ :tl . taban adornau os p JI" d<~r> 1s o más sele<·to de nu ~' ~~ r >' ja d ~1 s sociales; y en el ¡. .arq ·· •! ~~L¡ 1 u• derroch e de gala lab bedt::llmas se-ñoras y t-efíllitas qoe habían sido el('g ídas p:.ll'? mudrinns clf' l· fi P­t a. L tlibuna fue Ol'U ] a . , re pe ti \":•m ute, por Ius entu:-,iastaQ y V-dc r t .. --ns cabn ll ~· r n¡:; donAn ré '; J. L 811 Í·, 1 ··n Mau tll-1 <'L n l iV j al B . y do•1 .i\Hc;·uel A. Re. tre po. E llos Pn sent11i :{s frases !n\·o an•n ~-' 1 amo 1· á 1<~ Patri·•, e l pr• ,g · e , o moral y lllilt 1 L:tl de uue~tra a tu a­Ja tierra, y la ne(',_.si !ad q n•· t e• nem s , , <:o 1 Jy tJY t ' pa• a que los tr , 11ajos d J p arq 1, nr 11 n p r• n to 1, s eí'\, '' P 1 o de 1a J 111 t a de Orn•,to vn 1 la m •-!, tll fJclll< i. que 1 e JllÍ('J'e l ~:~ o 1 a Uu 1 y Slll rq· t '' ., · t rn 'i 1 '1 & 1' S P ·1 .,. - me ¡> {). .m P ' _ . U. : ' t 1 n ¡} e t 1 , 1 e t1 j 1 a F r , - t<~ ¡~, L.rb />',y t 1 -i"''t' t ('3 J 1n a d· Üt 1 t"· y L'P > 1 ('J - .11 r> t ' ,,, 01 o 1e u t:.A'L> q H' h <> t l 0 (' ll tu dO S ~· 11 ~ t li 1 b · jO S. P r ¡né t> l , r duci " le In t} e.-: J. a t"J 1i; á. ~ 3 2.100 ';J ,'t d Pi 1 'Y) '¡ \ t qu" ' ALC_.!t..LDE '• . "' . ) L - a ,¡ ·¡ ) 1 ll ,, , rl ., .., 1 t • ti ) 1' l ¡JI) 10 t~ ) t . b J d V 1 ') Jl 1 'o "r1t :1 o '"t:1 CI'J· !1 .1 fPI'g"cl 1 lu 1 ¡ 1) ~ 11 11' ,t ¡·,, ,t a l q: l' ¡ 1 .. t • l lme-t' 1• i;CII l' ha !':' t 1 1 ] ( •,:; rru lo de sus de 1caJ a ~ fu ,.dones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 11 1 1 Dl:~.I-GLO En Buen?.W'lllura dejó de e ' Íl-i­tir el honorable (·aba !!ero dnn Mr GUEL \~ICE~TS MERCADO, hombre probo q Ut! guz<' ba de mer~cida e~tim·,ciÓII en e~e pn<>rto. A SIIS deudos et1vía .b'/ Corrr:o del Vu.i/e Sl~S pa];ün·as de duelo. TERRIBLE FLAGELO P~t lo.:; telegt'~,-Cali. Uomuuícole aparic'on fiebre amari· Ha en un olll·ero feuocarril. Di~pou­dranse medidas cotHincentes iLJpedir propagacióu.--Dn.. PAYÁN. Gobl.'rnación.-Popayán, Junio 28 de 1905. Doctor Scn..-pctta,-Cnli. Agraclrzeole importante telegramn, en que tra ·críbeme el dirigido á u.·ted por el 1l< ctOr Payán ett relación con ct p ltri•~ió n tiebre amarilla. Hoy avísolo á Bogotú. migo, GUIL~EJuro V A.LE.·crA.. Bogotá, 2R ele .Junio rle l !10.5. Doctor Pedro P. Scarpetta,-Cali. Participo H. u ted que el Poder Eie­cnth ·o por· clec·reto de ho,,·, número íl 1 ha tl'uido á bien uombmr á Ud. miem bro de l~t Junta de Hig-il'ne que pta, tenga la bondad de tomar po· Resióu ante la primera autoridad polí· tica Je esa población. Serd(lor, C. CoEa,·o l\I. Buenaventura, Junio 30 de 1905. Sociedad Medicina,-Cali. Peste bnboniea, Pana.má. Oan•cien­do absolutamcntP metlio:-; ;;anc>amil'n 2194 to, he conet>ptnarlo cerrar e~tf' pnerto y Tu rnn.co á lmq tws proceden te~ Istmo. He elenulo con ·ulta á Gol>ieruo. Du .. G&NARO P.\YÁN. Gohe nneiúu -Popayán, .Tulio l." de l'lll:i. Doctor P. P ; •tta,-Cali. Aser orclcné clausura ¡nwrto. lo q ;1e fue aprohallo por Excele11 u si 1110 q Ut en dispu~o se hiciera otro tanto cou Tu­maco. Helo comunicado a ·l. Este Despacho acaba (\e saht·r. com­placitlo, orgauización ,Jnntn H1giene, con el selecto personal qne tun' el ho· nor ue iudicar. Connene la in ·talwión jnmecliata para que autoridades to:nen 110ta :-i.)n lc >s si­guientt-- s Htñore-.: como A.rlminis~ trador de Uoll't os. 1 nfpartamt-nto, y rlon Fernat1du Ayaln, f dmmi,t,adot de ILtc.tn· da <.lel Cit t uito. 1.:-~A ~ ¡ -:F<-::;R<::!~RI<'J El 1lia 4 ch .. J u lío t·elt•l)l ó In 1·o. Jonia anwril'ana re;;iuente 1 n est n cindad <>1 ¿n,j, ( r·wrio d ... la ¡,,d.-­pcndt> ncia de su p atria. t·t n 1111 magidfj, u p ;1 t>O De B';gol1Í tt1\'ln1ns el ,gra r0 pla f-r d<> l't't:ibir PI p11m•"r nt.nw­ro de El h..'lf•¡¡do, 1 C'tlat>tndo p• r lo., cimieuto ha ~~rodncido gc>ue!'1:1l sentiu~iento, J. '-' pnes él extiJ.to s ... había captado el cariño ele todo::,, pe1 u anos y extranjer('S. En Cuba. Máximo Gómt'z ha si· do operado c·on el objeto de ver f-i es posible contene1 le el desarrcyo de la gang1 en a . .1:!:1 viejo general ha experimentado algn na mejoría de pué.-3 de la operación. -De Quito. Don José Javier Andl nde ha sido nombrado cónsul del Ecuador en Paüo, con dos­cientos ~uc1·es 111ensuales. Un periódico 1le l\ladrid al dar ...:•IPnta de las gestiones que ~:>e han iniciado pura al enlace Jel Rey D. Alfonso con la prine~sn Yi , toria, de Ja familia real de In­glater ra, dice: N o nos oponemos. Pero eon nna condición: Si la princesa. Victoria Qniere en España, reinar, JI a de traemo. · f'n dote El Peñon de Gibraltar. Saupetersbur~o L a ~-'Sposa ele Roz.hdensvensky h a r ·c1bidu el ,,ig ui~ute telegrama dd direl·tor nayai de Susebo: "Por orden superior, me es gra to informar á usted, que las heri­das que recibiera .el nlmirante, su Asposo, están en vía de sanar; la tempe1 atura es normal y no hay ya ni ¡,gún peligro.'' -S. S. M. M. Francisco José, GuillPrmo Il, EdnR rdo VII y Víc tor Manuel y su Ex('eleneJa Emi­lio Loubet, t'nviaron al Czllr de todas ]as Rnsins. sinceros telegra­mas, maniff-'s1 ando su pegar por el h olTr>nclo desastre de las armas moscoviti'ls. Italia Se ha organizndo últimamente' en Cbieti una t>Xposirióll del arte antigu(), sit>udo uno de lns p riuci­pale cxhibidorr>s el arzr,bi:::~po. La eomisióa 01 ganizadora rogó á D' Anunzio que proo n nciara el dis­curso de inauo·uración y éRtt> acep· · o . tó el enca.rgo, pero el arzobispo le prol;libi0 el y_ue hablara fnndándn se en qr.e las obras D.Ar.u,¡zio apl ín li<·e expurgato­rio; y ;1gregó que i D'Anu11Zlü in ­si, tía en hablar, él se Yt-'rÍa en la JJecesidad de retirarse dé la. expo­~ icióu. La comi~ión se vi u obl ig•l!h á pt>J.ir á D'.Annnl:Ío que se abstn­vi~ ra de pronuncia•· el discurso inaugUt'al. Suiza B.ll gobierno suizo ha de<·irli · do nr' permitir· á les padres que banticeu á sus hiJOS c•• l1 nnm hre-s e.·trav:tgantes. E¡..ta ley ac·aba n el nombre ele lluyo ]. 0 y al otro Ribrlle, que f;g11 fi<'a rtbel- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 de ó revolucionario. Los nombres faeron condenados y los niños re­bautizadus. Paris Jnan Rinchepío, el conoc:ido y fecundo poeta francés, por en­Cflrgo del no menos conoci:io y genial Julio Claretie, h~t he<·h • la transformHctóu ~:•11 verso de la. in­mortal ohra de Cervantes, " Don Quijote dl3 la Manl'hl1.," la cual, con ::notivo de cumplii·6e el terc:er centenario de su publíerH·iÓIJ, s u­bio á la escP.na en el mes de l\la­yo ú 1 timo en "La ComeJia Fran­cesa." El atentado contra don Alfonso Prisión de los sospechosos -Según cuent·1n, la. 1Jomb2 fue lan­zada ü esde el piso alto de uua casa en la calle Ri,·ol i. Dicen que ellwruhre arresta:lo probó su inocencia y fue puesto en libe!'tad. La policía encontró claYos y peda­zos stos de sospechosos, recayendo todas las pro ­babi lidades sobre un individuo joven, Hamado Arsene Aruonld, que está itle en París; sufre de una herida en un ojo. La mujer que dió los datos contra Arnould permanece pre­sa, en previsión de una probable com_ pbcülad en el atentado. C<:tsi inmediatamente despu R qne })asó Alfonso, otra Lomba fne lJaliada en la calle Rivoli, cerca del lugar de h·t explosión. Esta bombntado. Las antoridafles aseguran que ta bomba lHlhía sido fabricada en Espa­ña., 1mes era igua.l {t las usadas en Bar­celoua. Se han comnniua(1o lo-> nombres de otros herido~ más, cuyo núwm·o es ya cl"l quiuce, entre ellos algunos de los f)ne ob.senabau el (lestile d<:'sde lo¡,; hal<~ones. Un mieml)l'O rl t• la cámara de dipntauos de lVII"xit·o, FernanJo Robi­no. fue !Jeri,lo mieutrns estaba de pie en la ventana ele :su lwtel. La poli<"ía sig-ne la pista.'tt nn ans­triH «'•) llanwdo Verzilina, c¡ue dicen fue quien pt'Oyeetó el H!:-ie::-inatu de Al­fonso. Comuuica.11 el nrre:sto dP uu amtt'l'tt•<> d ~> piqué para cl1alecu ·,.género~ y fluc,es hechos. Olrece ta mbi<~ n SILS Sf'I'VJC'IOS nl público gn.rantiílando puntualidad J esmero e11 toda oum que se le confíe. rnEClOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL C O :722l.l!J O 2J EL Y.J:lL_L,I!J BOMBA TI~NEl\IOS LA. :REPRESENTACiüN DE RIDER ERICSSO ENGINE Co . . q 'wienes faorzcan las bonz­bas 1nás econó1nicas p du- 7·aules, 1JlOPzdas por aire calentado con teña)carbón) '.lt:eros ,hzz' & (?JZ un hogar de fdc?l ali11zentació1z. Ele'J/a1z el agua á consz'derable at­turuy de larga dz:;,·tancza. El pasto rlz'a1·zo en C07Jzbus­tzote no excede de un peso oro e1z el tipo de bomba que su'lJÍZJ'Pislra 17.500 lztros de pgua por lto1 ·a. 0t07'!Ja1nos . co1. cesiones) 1" es ol,')'e 1nos consultas.}/ ltacem,os 7'e7ne­sqs de dichas boJJz.bas. Modesto Garc:- ~t • c,.,.,·c¡·u 7 ": Númm·o t¡2S. BOGOJA. ACENGtA JUOtCtAt. Y · DE N"EG-OOIOS IIe abierto de nuevo la que tuve esta­blecida hasta Octubre de 1899. Me encargo de asuntos judiciales, ad· ministrativos y mer.}antiles, pre ·io es tu­dio de cada negocio. Mi práctica notarial me permite ofre­cer · ~t mis Glientes mis servici6s para la redacción de minutas 6 pólizas, y estu­dio de títulos y documentos que se rela­cionen con la tradición de bienes raíces. Puntualidad, esmero y referencias de primer orden. Escritorio : antiguo local que ocupó la Jefatura Civil y Militar hasta. 1903. Por telégrafo : - Leotriwna .. Por correo : apartado número 33. LEOPOLDO TRIANA C· 1:?-10 BH l&J!:1B '~fii81C;flf!JJ!@N ~.11! ~BfllfJ~.ll/ --- V~RUADE8 SOBRE fíL AZUCAR DE "LA 1\lANUELlTA'' El azúca1· de LA J.V!AN UELJTA está empacada en bonitas tale­gas cosida . Bstá empacada en la fábrica y abim·tct en el hogm·; no hay manoseo inte1·media,·io;" por consiguiente, no hay desaseo, no hay des­} Jerdioio, no hay udulte1·acíon posible. Cacla talega brtlla como un ·montón de diamantes; el ?'esnltadn de su c1·istalización pmyecta. Có­moda en f{n·ma,, pmfecta en calidad, bJ'illante en apariencit..t, ninguna azúcct?' lrt 1guala en excelencia. (}~¿ando cump1·e usted esta azúcn1·, acuérdese que la ta1eva rosida lleva el let1 m·o de ·'La Man'uelita", co­mo también el nombl'e ele los fabrioctntes. Usted estari't satis(eclw en el rnomen to en que ab1·e ww talega. U(l. e.stará más satisfeolw cuando la ha­ya p¡·obrulo en su cr~f'f, rllllce.c:, etc. Esta de ·venta en todas las poblacio­p. es, desrté P opayún hasia .Ji!tnizalet•, y es 'Ímicamente fab1·icada po1· ta C.JJ..l/C.?1. Y.::1L.L.E1"' ,."!1 G72.IC lTL2?71?.J!I..L Co. SUCESORES DE SANTIAGO M. EDER.-PALMIRA- OAUOA. 12-5
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 220

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 247

Por: | Fecha: 11/01/1906

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ALI, (República de Cl.)lombia)-E~ERO 11 DE 190&.-N~ 247 k r. ~ ID IJitltl ilel 1~ feril4iiD Literario, la4QJUill f tauntJD Director, BLA8 8, 8G&BP&TT& ~~ ~omo. btl lall.e ·~t:: -x-x ::Jt:: x ~t:: Je :X""~ BL -liiO&&DO I -¡ Qué tiempo tan hermoso ! V amos á encontrar en la costa un sol admirable. Tenemos gran­des probabilidades de pasar la noche solos en este departamen· to. En Lyon nos echaremos á dormir y protestaremos contra el osado que prete11da entrar en nuestro coche. ¿Va usted á Niza~ -A Monte-Carlo. -¿A probar fortuna en la ru· leta? -Nó; voy á presenciar las re· gatas. · -Yo también. -iLe interesa á usted ese ej er· cicio? -Mucho. Es un sport que ofrece grandes impresiones~ Además, el bote movido por pe· tróleo es el origen de una de la~ más dramáticas aventuras de m1 vida. ¿Quiere usted que se la re· fiera? Es una historia muy cu­riosa é interesante. -Diga usted .... II -Hace tres aflos que era yo legítimo dnefio de una mujer ad· mirable, á la que adoraba con delirio, y también de uno de los mejores botes movidos por pe­tróleo, creados por la industria moderna. Una verdadera mara­villa (me ¡·efiero -al bote), un j u­guete asombroso con el que me divertía como un nifio. Durante la primavera, me ins· talé en Agay con mi mujer y mi bote. i Conoce usted Agay? Es un sitio delicioso de la Riviera. Pero el mar, cuando sopla el mistral, es terriblemente traidor. Amarré el bote al muelle de los pescadores y diariamente mi m u· jer y yo hacíamos en él un~ ex· cursión marítima. A dos millas del último escollo nos deteníamolt y me echaba yo al agua. Es una manera muy original de bañar• se que le recomiendo á usted co~o una de las sensaciones más gratas que puedan experimen· tarse. Una impresión menos agrada• ble fué la que sentí cuando cier· to día ví alejarse bruscamentB el bote, mientras mi mujer, des· de la popa, me hacía sefias que expresaban el terror de que St\ hallaba poseída. Inadvertidamente debi6 tocar al corta-circuito, y como sucede con frecuencia, el motor partió al contacto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2499 III Agitábase el mar y las ola~ se multiplicaban sin descanso. Gri· té; pero mi voz se perdió en el silvido del. viento. A los pocos instantes, el bote no era más que un punto negro. Lo que más me B?rprendió fué que la ~embarca· c1ón, entregada á sí misma, de· sapareciese hacia la costa. i Es­taba dirigida? Pues en este caso, i por qué no venía hacia mí? Le advierto á usted que nado como un pez. Eso fué precisamente lo que me hizo tener conciencia de mi pérdida. Calculé la distancia y sentí que la corriente me arras­traba hacia alta mar. Compren· dí que había llegado mi última hora. Sin ~mbargo, luehé con todas mis fuerzas. Al cerrar la noche flotaba todavía, pero me era yá muy difíci~ sostenerme en 1 el agua. N o hablemos más de ¡ aquellos trágicos momentos. La j tripulación de un falucho italia- i no me recogió en el instante en j que iba á sepultarme para siem· ·.~.. pre en el mar. f IV j Me desembarcaron al día si· g u i ente en Porto-Mauricio. Aquella misma noche, á eso de las diez, entré en el recinto de · mi quinta de Agay. Por una ven· . tana vi á mi mujer hablando con mi más íntimo amigo, que vera· neaba en Niza, y que venía á comer con nosotros dos ó tres veces por semana. De cuando en cuando se abrazaban tiernamen · te, mostrando al mismo tiempo una alegría indescrj ptible. ¡Qué horror, amigo mío, qué horror ! f l ! i 1 ¡ ¡ 1 1 ¡ ¡ ! Indudablemente había y o muerto para ellos. V Durante un año seguí á mi mujer y á su amante. El trabajo era muy fácil porque siempre estaban juntos y no tenía nece· sidad de duplicar mis esfuerzos. Además, como no tenía otra cosa qué hacer, llegué á tener una habilidad asombrosa en el arte de disfrazarme. Podía se­guirles paso á paso, comer en los mismos establecimientos que ellos y hasta viajar en su mismo coche del ferrocarril, para escu· char sus apasionadas conversa· ciones. Un verano se establecieron en Bretaña, á donde ta.mbién les seguí. Había concebido una idea encantadora y sumamente deli· cada. Y ahora viene el epilogo del drama. Oigame usted con aten· ción. El cielo estaba sereno, res-· plandeciente de oro y tan her· moso como el ciele del Medite· rráneo. Mi mujer y mi amigo fueron á dar un paseo en barca, sin ale· jarse de la costa. Tenían sus ma· nos entrelazadas y los remos :flo· taban sobre el encalmado mar. Cuán dichosos eran ! Llevaba yo el mismo traje del baño del alío anterior en Agay, un traje de rayas blancas y en· carnadas. ¡ A la una, á las dos, á las tres t Me arrojo al agua y me dirijo hacia la barca donde iban aquellos miserables. A dos metros de distancia me voy á fondo, y á los pocos instantes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 surjo ante la embarcación, jun­to al sitio que ocupaba mi mu­jer. Abro los brazos y grito ale· gremente. -~ Buenas tardes, Margarita! ¡ Tiéndeme las manos para que pueda subir ! Mi mujer me mira aterrada y con los ojos fuera de sus órbitas. Su rostro palidece, críspanse sus manos y crujen sus dientes. Sus manos han sido tocadas por las manos del muerto ...... del muer-to sepultado en el mar ..... y que el mar arrojaba de su seno, ale­gré, sereno y sonrriente. -¡Sosténme, Margarita! ¡Em· piezo yá á cansarme y se van agotando mis fuerzas ! La infame lanzó entonces un grito horrible, un grito de es­panto y de tortura que aún vi­bra deliciosamente en el fondo de mi sér, un grito supremo, hermoso, inolvidable. Y érguese en medio de la bar­ca, en una actitud admirable y así se la ve dos horas al día en el Manicomio de Pierrefeu, don­de me ví precisado á hacerla en­trar. Esto ocurre entre tres y cinco de la tarde. La crisis se produce cada vein­ticuatro horas. Pienso ir á ver á esa desdichada á mi regreso de Monte-Cario. No he podido vi­sitarla desde el día de mi fan­tástica resurrrección. ¡ La vida es tan absorbentel Pero, en cam· bio de los dolores con que nos agobia, nos ofrece también di-chas inefables ..... . Yá silva la locomotora y va· mos á llegar á Lyon. Le recuer­do á usted nuestra consigna. Y á ~500 es hora de dormir y de defen­dernos si alguien abre la porte-:­zuela para entrar en nuestro co­che. ¿Quiere usted una almoha.· da ~ ¿ N o ~ ¡ Pues, buenas no­ches! ENRIQUE KISTEMAECKERS. ~ EL ABUELO FANTAS1A I Un sudario de nieve e ubre la tierra ; la montaña y el valle todo Nanquea, y solitaria, !a luna en el ('8pacio su luz derrama. Los árboles sin hojas causan espanto; el viento entre sus ramas pasa zumbando, y el arroyuelo bajo la densa escarcha corre en silencio. Allfl sobre una roca, sus paredones abiertos y mellados alza una torre, y en la ladera sus pajizas techumbres muestra una aldea. El campanario humilde su cruz de hierro recorta en el fantástico fondo del cielo, y de humo elevan acá y all~ penachos las chimeneas. Del hogar junto al fuego Yela la gente; se vacía el hondo jarro y á henchirse Yueh·e, y entre las bnt~us el chasquido se escucha. de las castañas. La zambomba monótona zumba doquiem7 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2501 EL CO:O'Il.E O !IJE~ 1'.7l.LL.E el rahel discordante doquier chirrea, y el vilht ncico e._1ebra el Nnciwiento del Sacro Niño. ... ."o duermén los pequeños, que cuando viene el Niñ<' Dioti al mundo dormir no quieren; todo ~ contento, que á redimir los hombres desciende el VERBo. No hay triste que no tenga con que alegrarse, ni. rico que á los pobres los desampare; y los enferll1os ~aperan que el Dios Niño Jos ponga buenos. be improviso estridente Jauta al esp:t.eio ~~ gallo vigilante su agudo canto, y la cam¡1aua a la misa del Gallo los fieles llama .J.lfdnuel F ernández y González. AL l? .A.RTI:Ft Estreché sus quince afios; besé la voca de flor t los cabellos castaños, junto al v1ejo mar cantor. -Pi~nsa, amada, en el amante; bo tne quieras olvidar, Y ca)·6 una estrella errb.nte en la. copa azUl del mflr. R. BL.L~CO FOMDONAr tA ENCINA CAlbA j ( D1 Gíovan11i Pascolí.) .7! Gil :Portoul. La rncina ya ao .. bra e:Utnllll· Cesó el Juchar. con fierd• venda hales ..• , La gente dice · -'' Ay, Dios, cómo era intnen8a ! 11 EntrP. la~ ··a,..,as se ccbmpian ntdos oue la a )t ,1 enrin<. cobijó piadosa; pobres nielo¡; d<; aoril. 1: el populacho prorr um;>e : -"Ay, Dios, cómo era generoa& ! 11 Y todos hacen de la encina leña ! Y al partir, ya en la noche, hacia el hogar, oyen el dese11pero de un~t tórtola que busca el nido sin pdderlo hallar. R. BLANCO FO.MBO!\.Ár TI;ElM:.PO El Tientpo kuye. VIRGILIO. Podemos as~gnrar sin ninguna te• meridad que tlo existe en el lenguaje de los bombrt!s una palabra más ero· pleada ó de mayor aplicación que la. que sin·e de tnote á estas I;neas. Por­que, efecti\amente, ella la encontra­mos expresa ó tácitamente en nuestros actos, ya sean prosectos; es decir, en ~qnellos que no concluímos, que ape· nlis iniciamos o <'tejamos en nucgtro cerebro sin ejecución ó que por con· trarieda(leo no perfeccionamos. Atro­jamos, por ~jemplo, al campo de uuea­tro huerto la semilla de la frnta que devoramos Ull dfa indeterminado, y te· nemos aquí varios momentos 6 instan­tes desap~rcibidos, cuales son: lá ad~ quisición del objeto; la plantUción de su simiente; la. época en qnb se desa­rrolló hasta frttctiflcar; la existencia del terreho en cierto momento: hechos todos que se han verificado en purt!cu­las más ó menos grandes y sucf!sivas del tiempo. AlgUnas veces rt"eorditis el DJóm(!n ­to preciso eu que con vuestro amigo l1 hermano, penetrasteis emocionados en el salon ricamente decorado y perfu­mado con la fragrancia de una bella que oa e~idcncia. •lcl Presidentl' y dP sn f:unilia que \'iven sin guardia mili-tar, como es de todos sabido, t ncabe­zados por Valdivieso, Angulo, Moyá Vásquez, .Martínez Silva, quienes Írían armados de puñales y revólver, acoro~ pañados de treinta individuos, y se aj>oyarían en un destacamento del Batall6n X que debía estar listo en las cercanías del Palacio para secun­darlos. Los conspiradores se ap('idera­rían del Pt'ar al BatalUm i y á la Policía. Cri3Íá.nse índispensables ! piara esto$ 100.000 oro. ¡ .ltl terrm• 1 El klég)men del terror entraría en ! vigor- A todo individuo que se opu- ¡ siera al movimiento se le reduciría á l prisión y se le deportaría á Orocué. 1 Agente de los conBpifrail.qres ¡ en el Exteno1·. ! En el Exterior el Agente principal 1 es el señor Juan Manuel bltvila, quien 11 debía. despachai' elementos de guerra y dinero para. la. Costa y para el río Magdalena. Habta estAblecidas inteli- ! gencias con los conspiradores de V e­nezuela 'Jr el Eéuador, para prestarse auxilios y apoyos mutuos. La Opinión PUblica iuz(fa 1 ti los conspilnulo?·es. Uná.nl.mementé ha sido reprobado ~te conato de atentado contra el or­den público y contra la vida del señor Presidente. ~Já.m"-s desdé los pthnetos tiempos de la República babia shlo urdido un plan 'de ca.rác~t m'ás tene­broso y rep::ob~tble. ~l General Re­~ s vi ve sin guardia., como 'él más sel\­ciHo y Mnfiado de los ciudadanos. No est:tn aquí siq.uiera. su~ hij~s~ de 'mo­do que asaltada. su testden'éla., no con­taba Cótl. más apoyo material que el de sus propio-s bl'azos. Los éOnjuta­dos habrían tropezado segútamente con el escúdo que en el peeho del Pre­sidente fiubiera puesto el amor de slis j6venes hijas, pero ése no les pareció obstáculo que debía. detenerlos. La sanción El PliÍs confía que el movimiento !506 fra.~adó será el último intento de petturba.ci6n del orden público. La lección sería fecunda y provechosa. Queda demostrado (!u~ la !liana opinión reprúeba y condena tales excesos y que la pá.Z descansa sobre sólidas ha· ses . .. .... .... --· .... .,,;, .;. ............... .... _... .. ..... J:lfo X y los santos n.¡.6erifos Expu\sión de San Expedito de las lglcsia.e. -D~ vólución de "exvotos".-I.os católicos italia• nós. La lLamada " cuestión de San Expedito'' agita en Jos actuales momentos á los católicos italianos. Re aquí el por qué: Al ordenar Su Santidad, el año pasafio~ las visitas apostólicas en toda::~ las diocesis, dió, entre otra!!~ instrucciones, la de comprobar si en los templos se rendía culto á pretendidos santos, no reconocí· dos pot~ la IgiP.sia. Los visitadol'es comprobaron) en efecto que en toda Italia, y es­pecialmente en los templos de Ro­ma y Nápoles, se venerAban efi­gies de santos apócrifos, entre ellos San Expedito, que cuentB hoy un gran número do devotos. Hace pocos años apareció el re­ferido santo en una O dos iglesias romanas. Como quiera que la efi. gie iba apareciendo de día en día rodeada de mayor número de ex­votoa, otros templos se procuraron esculturas análogas, para exponer· las á la devoción de los fiefes. En N ápoiAs tiene Sa.n Exped1to numerosísimos entusialitas, atri­buyéndole e! popolino, entre otras milagrosas dotes> la- de designar los números que han de salir p~ miados en la lotería, por la que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 2507 .E.L C02l:B.EO 7JB'L )'~LLE son apasionadísimos 1os napolita­nos. N o es, pues, de extrañar que cuando, siguiendo las terminantes órdenE's del Vaticano, se quiso días pasados proceder á reti!·ar de los tt!mplos de N~ipoles la imRgen del santo, se opusiera el pueblo, cons­tituyéndose len guardia defensor de San Expedito é impidiendo ma. terialmente que se cumplieran las disposiciones eclesiásticas. En Roma fue necesario un ver­dadero ultimatu,m del Vaticano para obligar á los párrocos á qui­tar las imágene~ de San Expedi­to y de Santa Filomena, otro sa;1. to de los cornpr<:!nuidos en la lieta de apócrifos. En cuanto á las cruces y cora­zones de plata que rodeaban á las imagenes se1·án devueltos á los do­n3ntcs. Según la leyenda, San Experii­to era un soldado de la legión te­baua, que sufrió martirio. Ahora bien; la leyenda ó la tra. 1 dicción no bastan para establecer la autenticidad de un santo que no figura en el Martirologio. Lo mismo ocUI'J'e con Santa Fi­lomena, cuya autenticidad ha sido en estos últimos tiempos puesta en duda por ciertos historiadoras religiosos. '/1: LA JTI.JA DE LrrT R:i.-El famoso librepensador Litt1·é tuvo uua hi­ja, y el día del uaciu.iento de és­ta dijo á su esposn: -Tú eres católica ferviente y práctira. Edúca á nuestra bija en tus pnuc1p10s: pero á condición de quince añoj yo le expondré tnmbién los mfos, para que entre ellos elija ella loa que mejor le parezcan. Transcurrido el plazo, sin que el sabio natura1isb se acordara de la condición estipulada, díjole un dfa su esposa: -Tu hija está pronta á escu­charte con el respeto y la confian­za que se debe á un padre; iquié. res qlle entre? -¿Con qué objeto 1 respondió Littré. Si es para exponerle mis ideas, no por cierto. 'fú has hecho de ella una criatura bondadosa, ,tier· na, sencilla, recta, ilustrada y fe­liz. i Y me crees capaz de turbar con mis ideas la pureza y tran­quilidad de su cm·azón 1 ¡ Mis ideas! Pueden parecerme buenas para hombres como yo; pero iq uién me responde de que también lo sean para ella ? i t,luién me ase­gura que con tales ideas no corre peligro de destruirse, ó cuando meno15 perturbarse la obra exce­lente que tú has hecho con ella'? Que éntre, sí; pero para que la bendiga en tu presencia, y bendi­ga igualmente lo que por ella has hecho para que aeí te ame y te ve· nere más. Todo esto lo cuenta Legouve, también incrédulo y Jibrepensa­dor, q Ucl, por lo que á él toca, a ñu­u e: Y o también he tenido y tengo en mi hogar almas creyentes, y, corno Littl·e, me tendría por cri­minal si alguna vez cayese en la teutación de turbar cou mis du­das ti ofender con mis argumen­to. s esas conviccione~ religiosas, de las cualt:s, las personas que más Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / amo con tánta ternura, sacan cons­tantemente su consuelo y su vir­tud. Ahora bien, señores in<~réuulos; si no se atJ·even ustedes a incul . car sus ideas á las pHso na~ que aman, cierto es que no tH~nen ~"e· guriJad de que esas ideas sean buenas; más bien temen u, te>des que sean malas, puesto que "'e en· caminan á turbar la paz en los co­razones puros. Luego si ensenan ustedes á las masas, al pueblo, esas ideas, es sencillamente porque el pueblo no es ptn•a ustedes objeto de amo1, sino de explotación. LA PROFESIÓN *M ÉDICA EN CHINA. El médico chino no es siempre la clase de curandero semi-brujo que muchos creen en Occidente. Hay en el c~Ieste Imperio muchos que practican la medicina con conoci­miento de causa, tLás por estudio tradicional de raza, por observa­ción de cerca, por prá<'tica, que pcr educación profesional. En China cualquiera puede ser médico. No fls necesario exami­narse. Sucede generalmente que la clase llamada de ''señot·l-'s,'' des­pués de habtrse ed nc:ldo y suje­tado a! examen oficial d el Gobit>r­no, que pocos resist~-"n debido á los tremendos esfuerzoe de memo ria que requiere, queda en opinión de entenderse d~ todas las cosas, incluso el arte rle curar. Nosotros decimos que en la botica hny de todo; los c·hinos dicen qne el qu~ todo 10 sabe también sabe m~dl­cma. Como entre los '(señore~" edu­cados hay quienes ambicionan aprender, el que desea sobresalir t0ma lecciones de algún maestro famo ·o, !lobre todo que sea viejo. Al mismo tiempo, si~-'11do costum­bre general estudiar farmacia á la vez que medicina, e] estudiante apreuoe á hacer píldoras, después de lo cual puede hacer cuenta que es boticario. Entre estos hijos de Esculapio está muy en boga la os­pecialización, siendo pocos los qt:.e estudian más de una er.fermedaS d.:! estP funeiou:uio son aten.}t>r á lns heridas !'esultantes de iufraccioueA de la ley, contar­las, medirlas, ddel'miuar ctuíllle eilas pmdujo la muerte, si muer .. te hubo, y r.obra1· por todo ello. ~n cftsos de alte1·cado, quien más le pague menos tendrá que ver con la justicia. . El medico de reputación en Ghinn hace las visitas en coche & Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 2509 á caballó, no de su propiedad si­no del pameote. No cobra la visita por lo generl-11 de un modo direc­to, sioo un tanto por cit-nto en el precio de las mediciuas, cuando no es él mismo eJ boticario, lo que sucede la más de las veces. En ca­so de curación es oostum bre in va· riable hacer valiosos regalos al médico, de tánto más valor Quan­to más pronto viene el alivio. La farmacopea celestial es sen. cilla en )a forma y vr.riada en los ingredientee. Compónese de pil­doras y cocimientos, cuyos !ugre­dientes se llevan de la botica en estado natural y los prepara la familia del enfermo. Con frecuen­cia entran veinte ó más ingrP.dien­tes en un medicamento. Los cocÍ· :mientps, por lo general muy amar· gos y horripilantes al olfdo euro· peo, se administran siempre en grandes tazas é hirviendo. En un libro de medicina que data de la dinastía Wing (1568- 1664 de nuestra éra ), se contienen 28. '139 recetas. Los ingredientes más usuales de la materia médica celestial son productos vegetales, minerales y animales, preponde- ' rando entre los últimos los colmi. llos de serpiente venenosa, escor· piones, cientopiés, "mosca espa­. iíola" (cantárida), cucancbas, ~s­Qilrabajos, sapos, renacuajos, etc. Que entl·e los chinos la cirugía no corra parejas con la medicina, no significa que se la desdeñe por completo. Hay profesores "ma­& SP.urs,'' muy aptos y se usau dos clases de "masage," sencillo y do­ble, pa1·a dolores de vientre y de cabeza; y en casos extremos se usa la lanceta en cualquiera parte del cuerpo donde se sienta dolor. Debe ser delieioso para un ex­tranjero (•aer enfermo en el inte­rior de China y no haber más re­cursos á n1ano .que los de la cien­cia indígena. .. ·••······· ········-··--·- ·-·-····-····-·-------. .AVISOS El suscrito, sacristán de la Capilla. de San Antonio, avisa al público y á todos los que tengan interés por la re­construcción de esta, se dignen ocu­par los números que faltan de la rifa de alhajas que desde el mes de Octu­brr> se principió á recoger, la cual se había suspendido para dar lugar á la del cementerio. Si durante el presente mes se aca­ba de recoger, esta tendrá lugar el 2 de Febrero próximo. Es con lo único que se cuenta para seguir techando lo que se ha const.ruído. Acudid pronto con $ 20 que cuesta cada número, . no se pierden. Cali, Enero de 1906. MANUEL M~ RoDRfGuEz A. Modistería A viso á mi selecta clientela que tengo abierta la enseñanza del nuevo corte por doña Mer· cedes Carbonen y Poñella. 1 Angelina Ria~oos E . Se vende un derecho en los terrenos de La Burrera, Distrito de Palmi· ra. Entenderse en Yumbo con Nicolás Arámburo ó en Cali con Ismael López.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 247

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El mausoleo iluminado: antología del ensayo en Colombia

Por: Colombia. Presidencia de la República | Fecha: 1997

Como siempre sucede en este tipo de trabajos, nada sería posible sin el apoyo de personas y entidades dispuestas (o constituidas) para generar el tiempo de la investigación y hacer posible el acceso a las fuentes. Agradezco, pues, a Colcultura, con el uso de una de cuyas becas (para emprender una historia del ensayo en Colombia) pude pasearme por ese ingente mausoleo que es la colección dispersa de obras de nuestros escritores de reflexión. Y, por supuesto, agradezco a la Biblioteca Luis Ángel Arango, y en particular a todas las personas que durante los últimos cuatro años han tenido a su cargo el eficaz y cálido servicio para investigadores; con ellos (y ellas) he compartido esa alucinante experiencia que consiste en rescatar los libros de los anaqueles más recónditos para hacerlos hablar de nuevo en un cubículo, ya muy cercano al mundo.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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  • Literatura española

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  • Exclusivo BibloRed
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Quince miradas. Diario docente

Por: José María Caballero Jover | Fecha: 2017

¿Funcionará la estrategia pedagógica de la perseverancia, la paciencia y el cariño para reorientar sus vidas? .Marcos Da Silva es un alumno hispano-brasileño que vive en el centro del menor a pesar de tener un gran corazón, buen nivel académico e inteligencia suficiente. Juan José Montoya, de etnia gitana y con mezcla colombiana, canta bulerías con sentimiento mientras saca sus puños a pasear. Loli, inmersa en los peores hábitos de un barrio difícil, muestra su belleza y caos a partes iguales. Saad y Kamal, encuentran en las tiendas lo que no hayan en sus hogares y así, uno tras otro, los quince, cercanos a los dieciséis años, se enfrentan inconscientes a la que puede ser la última oportunidad de reconducir sus vidas. Es el reto al que me he enfrentado en este grupo PAC. El lector que se sumerja en la historia de estos quince chavales podrá acompañarnos en nuestro día a día. Ángela Caballero
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros

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