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Con la frase historia de colombia.

Imagen de apoyo de  Peritonitis tuberculosa

Peritonitis tuberculosa

Por: Arístides Lores | Fecha: 1892

Tesis de Aristides Lores para obtener el título de doctor en Medicina y Cirugía de la Facultad de Medicina en la Universidad Nacional de Colombia en 1892. A lo largo del documento Lores estudia la peritonitis tuberculosa, complicación producida por inflamación del intestino. El autor define la enfermedad, su historia, etiología, causas predisponentes, causas determinantes, sintomatología, y otras particularidades como la enquistada o ulcerosa de la misma, anatomía patológica, marcha de las formas crónicas, diagnóstico, tratamiento y tratamiento quirúrgico. Finalmente, Lores presenta observaciones sobre la autopsia realizada a tres personas que murieron de esa enfermedad.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Tesis
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Peritonitis tuberculosa

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Gazeta de Colombia - N. 155

Por: | Fecha: 03/10/1824

GACETA DE COLOMBIA. N .Q us. BOGOTA.- DOMINGO 3. DE QCTUBUE DK 1824.-14. TRIMESTRE 12 .J6t,a gaceta sale los 'domingo1. Se suscribe IÍ e Ita en las .dmimstraciones de ct1rrec;s conocimi1:ntos neces;:irios para m cjor:ir y llevar á su perfei:t.:inn el sistema adn1iuistr_ativo: para ello exijiri de todas las ofi­lCinas cuantos documt::ntu:;, dat0s, é infur. mes nt:cesitare. ~1rt. 13. Debe formar un cuadro de todas las rentas naci0nales que comprenda d ori­Jen de cada una, la disposicion que la es. tableció, su historia, el método de su adrni­nistracion, sus producto:>, el número y fun­ciones de sus empleados, S\.18 dotl erdrio, los progresos ó decadencias que lnyan tenido, las causas que h<1yan ocasionado lo uno ú lo c.Mo, y Ja conveniencia de que contmuen, ó se su­prim;: n. Art. 14. Este cuadro clebc ser duplicado, el uno será de cad11 ren ~a en CLJUa provin­cia, y d otro jeneral (k toda b Rq: t1blica. Art. 15. La direccíon cx .miin~trá y com­par. lrá todos los reglamc::tus, crdenanz:1s, é instrnccione5 gu -'.~ hayan rejido hasta jl'cu­cion y correjir á los empkados neglijentes, cuya suspension puede proponer al ejt'CU'." tivo pasandolc los documentos por los cua­les resulte que algunos sean culpables, para que proceda conforme al artículo 125 de fa constitucion • .:&rt. 18. En jeneral la direccion está en­cargada de dirijir bclo el departamento, y ma111f...: st<~ c ion de las Cd..:r tjecutivo en lo:'.S pri­meros m ' S('.S del aiío eccmomico, un estado jeneral CdJs la~ rec311<.Lt­ciones y di,.tril:ucion<:s p•,r n facilidad .se veu el total ingreso y t:greso de toda la Rq>Ública, y pueda dispon(:r el gobierno dd sobrante, don­de lo hubiere, ó rt'mitir á los departamen­toi y provincias donde haya ddkit - .drt. 22. Igualmente exijirá la direccion de los intendeutes , contadurfas depur. ta mentales, y adu~nas de los puertos al prin. cipio de cada ano ecunumico, estado!S c!e comercio comprensivos ck la& especies, na .. turalez;t, y valor de las mercaucÍrcar.cí as y espt-cies importadas con su totnl valor, y los frutos y producciones fisportada'5 con d suyo, y io pasará á la secretnría de hacien­da para <]Ue 8e gradúe la cantid::id, que du. rantc el ano ha estado en movimiento de comt'rcio, anad1endo ltales, gas. tos de braceaje y demas noticias necesarias para que se sepa el total producto de las minas y la cantidad acuñada en cada año, y con estos conocimientos formar~ uno je- . neral con claridad y dístincion. que pasará. como los otros á la secretaría de hacienda. Art. 25. Exijirá de las administraciones jenerales de tabaco, ~stados del número de matas que se siembren en cada factoría,del nú- . mero de quintales que producen,de la cantidad que se consume en el país y de la que se espor­ta par.:t el estranjére,con razon circunstanciada del precio á que se paga en factoría del cos­to del empaque, y conduccion á las admi-nistracinn: s, de lo!!; gastos ordinarios y es­traordcn. J rms de: C,.ida una, 1.;e ic.s μr\:'cius de ve11ta, de lé .• s uLilirh1d<. s de.- e.ida adnrniistra­cion jeneral, l"X Í~tt· ncia ~ dd J€:11ero al fü1 de c<1da ~1no, b cantid<1d que n :suit4re inu­tilisacfa, y el d t:Mino que ~e. le hs, cnl!1 las notas que espEc1uen d aume11to ó dimiuucion, y las causas que 1dlm.·;.;n en ello. A.~t. 27. Exiji;·á asi mismo qne en tJ­d os l0s anos le rem1tun lL1do d~ los e-diftt.., \,, :..,, :1!;1:'ª$ c: 1.: 1\e~, fJ.bricas, embarcaciones úe n :sguar­do, utenci!ios y cuant•J de esta especie pcr­kncsca á la 11acion, c11n t.~p n · ::;ion del va­lor ac~ual de cada cosa, y comFn·nsiHl ele todo d di etrit(> de cas uuiformes pétra los estados de: que va hecha m<:-nciun y de­ro as que estime necu;.irio pedi r, á fin de q w:- ~i p:·oba dos puedan comu11icarse á las ~ :. ~t.· : )clt-nt-ias., contadm ías, tt'sorerías y admi­n i· tr;: c~1m(S d t:' part,1m!>nt;;,J<::s para que se cum­¡; b fü· '. rnt nte con d ios. • .. 1 rt. 2 9. La direcc1on jeneral exiji l'á de e< c:.s, sentenciadas y fenecidas, y de los t e;.ultos de C<\da J·uicio. .!lrt. 30 La direc·cion jeneral examinará. si se han observado en todo las leyes y reglamen. tos de la materia, si se nota morosidad, ó connivencia, ó cualquier otro defecto: cor­rejirá los t]Ue estén á su alcance y de to­( fos modos n de (jUt' se habia c:-n d mis. mo art1cul1t antl.:rior, y lóis noticias que ck­ben dar los Í•llendt'1 ~ tcs de los emplc:ados de su nombramiento, 1¡u.: les cono·dé la ky, le facilitará los couocimi ~ ntus ueccsario:i para llevarlo á t:Íl cto. .Art. S4. Ademas de esto, dispondrá que ~n toda8 las oficina~ principal.:::. ::.é formt n hbrt:tas para los emplt-adns, segun el rn1H.le­) o que trabajará, y pn:senlara al g-.:1bíerno para su aprobacion á fin de: qu ~ ¡:or n,te medio se conosca d merito y aptitud de c . 1 ~!:t uno, Jo cual en lo sucesivo Ública en lo economico, gu­bernativo, f»mento y arreglo t-st:í sujeto á la direcci1m j•.:nl.'ral, la cual pres::ntari todos sus tral>.ijos al gobierno por la secretaría de hacie11d--t, para c¡ue sean proptwstos al con­gr<:> so. y este pueda dic~ar las leyes nect"~:l­rias con todos los conocimientos que _ cle­n1an ia un ramo tan 1mpurtante. Art. 36. A la resoluc !on de! todo n f:" g~­cio dd.>c preccdtr un examen, y confr ren ­cia detenida par ..t asq~ur:.-tr el acierto, y t:n cu,rnto sea poi.il>ie !a u nif:-,rmi:.Jacl; y ~: n Lo­do caso prc:-valeccrá d voto do.: l.l nwyorÍ.J . Art. 37 Lo<> directnres puedt"n, c:Ü::ttHlo lo crea!l 11ecesario, salvar Mts V c ~ mtra­rio, sino que dc:ben tambi•:n <:-sponcr lus fundam<.·ntoj graves de su opinion. Art. 38. Di'ArÍJm~ntc se t'stemlerá el acta de las ddil>t-raciones de Ja dirtccion, en la que ae cspr<.'~r:í con claridad y concision la materia ó c:s:je por la tot.ilidad de sufrnjios, ó pnr una pluralidad mayor ó menor, y en to­do C<.IS' • μ11c.!rá hctcerse mencion ck los que ha­y án sidn di"' \'oto contrario. Arr.. 39. Las actas deben firmarse por to­d os los directores. .Art. 40. Los director•s deben tener la asis­tencia diaria de cinco horas pr~cisas dc:: ~de las nu:urdar lo conveniente en cada ne­gocio. Art. 41. Cada director dará cuenta ~n la sala de direccion de:: 5US negocios respt::c tivos llevandol<>S rreparc.tdns y bien instrui­dos; y no pqr eso dejará de votar lo mi:>­rno que los otros, pur-s esta cl1vision del tra. bajo solo titnt: por objeto facilitarle> y ace­lerarlo. .Art. 42. Las resolucion<>s de la direccion se comunicar.in á los intendt"ntes, y por 6U' conducto á tnrlos las oficinas a;ubalter­aas por- el director encar¡ado de la st"c<..:ion rt_-spt-ctiva en nomb:-e y de orden de la di­re~ cion jt"nera{. y lus subdelegados, contadu­rfalii dt-partam<.·tales, y dc:·mas oficinas subal­ternas, podrán h..tcer sus consultas y devar sus qmjas en derechura á la dircccio111enenll. .,1rt, 43. Lo!I informes, consultas, y pro­pm ·stas taría de: hacienda, serán firma­das pnr todos los directores. Art. 44. Los espt-dientt:s que aun no cs­téu concluidos corr~·rán á cargo del oficial m av.-ir, y cuando hayan de archivarse to­lnará t-ste un rt"cibo del archivero. Art. 45 El archive-ro formará sucesiva­blente un índice alfabético de todos los nc­¡ ocioa de que &e haya l1echg car¡p, y adc-mas tendrá un libro en que asiente tlia por di la frcha de su rt:cib• •, y t:l qut: h~ya dado ai oficial rn:.1yor respecti\.'•.->• ( Se co,1ti1Juará.) DECRETO DEL GOBIEB.;\'90. Fa.prcrsco nE PAULA SA.,VTA.NDER, de l1Js ltbertadore$ de r~nezw:la y l'undma­mrzr: ca, ronntes nombr:amientos. .drt. l.º Para la contaduría del departa­me ct ~' ck Cu11dinanrnrca á José Sanz de S;.intam:.ui.1 t·x-cn;itadc;r jeneral. P ara (lrd e nudor aux iiiar á Antonio lbc;nes. P ;1 ra ofi cial prirn t'ro á Antonio Bernal. P .. ra la c n nt;.¡du r ia dd dc:¡.n1rtmnento dd O :·i11oc ' ) :í Vict· 11t ~ L~· cuna ministro del te. !;IJr{) pÚ h!ico de Vl llt'ZUc- ht. Partt b c o ntuduria de V enezucla al que se nom br:ir:í c! e ~pt:t s. P .rn.i i:i c1 ; 11t ~1duna 'ld de d Z11lia :í José Jn.1ci;, n ·1.!H.Jt" llíl e x-n1ini::.tro de la ksort:ria ck¡ arta 1r: t:1:tal. p , ra h c -.:ntnduria del de Apure al que se nombrari <.ks r·. u c · ~. l\:r;1 la c o1 1 t.1 d ~ ; ia dd ele B oyacá á l\'far­tin gut'rra t x-c:' ll L:d cJr j..: IH.:rcil. P.irn orck11arl1 !r ~uxi l i a r á Diego G!>mez ministro que iu ~ido cld tcs or., público. P.1ra b cont<.uluria d el ele: Mr~rá clt·spw: s. P.ira l:ts dd Ecuadqr y Quayaquil, pro­pon~ rán t<:-rnas los respectivos Ílltendentes pnr conducto tld jcf1.: supc-ric.:r dd distrito, quien las remitirá. con su infi:rme. P ara la d el I stmo á Jo~é Vallarino minis­tro tt:sOf f~ ro de Panamá. .Art. 2. 0 Los contadores propondr&n ter­na por conducto de. la dirtccion jeneral para uornbrar ls que pertencscan :í oficinas suprimidas ó re­f '"lrmadas, de prnvidad, intdijencia y adht·sion al sistema político. .Art. 3. :;, Lo!\ · intemkntes quedan auto­riz ~1 dos para instalar las contadurias depar­t:. i:nt: :lta les t"' Xij iendo á lns empkados en ellos el juraruento constitucional. Ellos mismos facilitarán el ~ Para juzgJr dd nú ffit'ro de ofi­ci.. iks que penuite d :..1rtículo $7 ele la rnis­nia J, y, h irán los c outü<.br.:s d epartamen­t< 1l~· s los El st·crt:tario de e5ta Gamba h:.t sido destinado interinanwuk á su vir la asumria dd depar. taml·nto d t" B r,n1c á . -- R l-:LAciON ES ES'TERIORES H -1biendo vil\to puulic<1das .en pt'.riódicos de Lm1dr.:.s ::..1s letr::t<> comt:rnlaticias que prt'sento al gobic::Tno chj But'nOs-aÍrt!S d senor Parish cónsul jt·neral,henl(IS recibido orden de publi­car la sig11ic::11t,... cn-dencial pn:sentada .il go­bierno de la Hepú blica. Oficina. de 11e;;ocfos estranjtros octu­bre 10 de 1823. SE Ñoit- S.M. el rey dd rtino unido de la Gran Brtt<..iña é Irlanda h.;hit-ndo dc::terminado tomur: mt-d1das que eventu:;ilmt-nte puedan conducir al ei.t;_!bkcimi<:uto de relaciones amis. tosas -con el golJit'rno ,te Culombia, ha nom­hrado" :zl coronel H c..nailtom, teniente coronel Campbdl, y Jaime Ht"ndt..rsom sus ajentts confidt-nci01k~ para · tjt·cutar esta importauto comision. El corond Hamiltom c¡ue está. colocado á la cabeza de esta comisíon entregará á V. E. e ~ta carta, y yo tt ngn qut M• plíc4tr, que se dé <:11tt·ro cré por el gobierno de Colc,tnbia á c11::t11to él k rq:rc::.1:11k l:n nombn: de su n1a­j <·stad. Teng •) d honor de s<,r, se ñ or , l corond (te la msrina real de los Paises-fn~jo~, cHbn militar d• Guillc·lmo primt>ro,cnm i~ionado Cf'rcn d~I gobit.·r­no de Ja rt-1u1hJica Je Colombia por el gobierno de CYrazao, en virtud de po­der y autm·izacion de S. M. ~1 · rtty de los Paise111.bHjo@, llegó á e•ta capi· tal el 20 clt•l corrier:it~; y despues de las primeras comunicaciones de eti • queta con el 1e~retario de estado y relacioaea e1te1·iorc1 1 de haberla Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1!!Xibido llU credencin)e8, toJicit.ti "lel' ptP-Sf'o ta do á S . .m. tfl v.i~etpreaíUénte, ,. lo f¡ie .. rccth'":lrneti·te el 2.9 dél cnr• i·ieil't•~ a la~ onctt de la maffana. S., E. el vict>pt•t.•sideute le rec:ibíó acompa• ñt\clo ro de Q•:1artel le diriJió lá palabra en estos tli!·rmin·o1. "Señor: yo siento una viva tatisfac• cion al ser prest>ntatlo fl la andienci.a de V.E. que cun t:m ju,.tos títulos por sus talentos y 1nérito, f'stá encargado de la importante fnuciou de vict>pre .. B;idente de la rep·úhlica de Colombia. " En vit·tml e de Ora~~je, .,Vassrm, tlttqMe de Luxembu:·go &.,c. &c. &c. oth~ ce a\ gobierno supl'?.mo d~ la repúhlicu de CofombiH: S. M. rt~se.a se estahlez­can rrtacioucs comerciales enta·e Co .. lomhia y los Paises . ba;o.!!, para el in­teres com11n d~ nmlws, y cp1ier0 re­mon~,. toc.fos las dudas, si existeu, de qu~ dt-sea estar bajo el mismo pie con esta República, tJiH~ la Gr·an-Bre­taña; nacion muy ~~stirnaüle. hajo to­dos as¡rnctos: en confuhuijár de producir el aunu-nto de confianza· en vu~stros principios y nma prueba · induduble ·de joa de estas rejionPi. "Como yo me veré preci1ado deapú-e• de hah~t tolilndo Mn9ciro lento del come.r.ei.o tllit .para eato1 pais-e:a ~c.. á.-tff!jftr.·esta ·ci-mlad p1a1•a ir .á .los otro¡· puer'tot ·de Cofon,hia á ~~t;;.ftlecer con1ntle1; etiyo1 diplomas seráo igual•· mente en,·itulo1 por f'l conil •'teto or• dinario para que obtengan el t..xeq1t.it4 tur, y lul'go ausentanne para rjt'CU• tar las otras 6rdene• •¡uc me estan eonfiadu; me ~isonje,o lJ'le V.. E · y todos los Yertladeros a•n igo·s d~ Co­. Jombia me recibirán como tal. Yo e1pero que este dichoso pais pod.r.á obtener bien presto· una paz jt-it~ral; qne los sables y l·auzas ·podrán curn .. biar~e en este\· ~s y en azadas, que lf&· agricultura prosperurá y que Cu. ltmíhia podrá gozllr de uo 1•eposo como gozó Pal~atiua t>U t:'l t·t"inado d.el sabio Salomon; que en luK. rnei'­cados estranjea·os se couocel'á dt>ntro de poco la t'Oerjia de ~ste put-bln por h'ls prc1ducci ones de ~11 trttbttjo, q'1e .el. cambio dt:' mN·catft-rias ¡>udrá t•·aer á este pais la 1·i<1twzu y li, abur. .. dancitL como la$ ca•·ahana~ lo h·aj~. ron al pueblo que ,·ivia bnjo ..-1 rey que he nomhraclo; <1u~ lus c11aHdu1lt>:!1 ::unabl~s d~! gobierno; de C11loua.&i1t y demas halaitantl'S ~l~ ~!\te t"ertil p»i• podrán fomentas· In iumigrnr.ion dt fa­milias indnstl'iusaH de tosp ~ 1ñola: t]llt! el t•spfritu y dt>~wo de Co;, .. "bia t•ra mante­nt1r l'ft!l~ciou~!lil amilfotosas v mt•rcauti­ll's con todas lt1s ~acion«·s.de .la th·r­ra, •1n~ con rt>tl(WCto af nom-bt·urnien­to de cónsuh•s y d(;•11tal4 usnutos oÜ­ci ·alt-s t'l caballt'J'~. de Quartd redui· ria l:1s cc.nnunic:ic,io11es eorrespon­ditmtes por mt>dio dt1I sect'f'ta1·io· de est~·do y de relaciunt>!'i estcs·iores; a se­guran1f ole entre tahtu de su apr~cfo partic.ular y dd ~les~o tfo <.jlll! se t-s­tahlc ·ciesen entrt· l11s dos ri acioue1 1•e(uciones ffiUtuaruent~ Vt>Otnjos~8. S. 11). el vic~prt>;iid,~ •:1te hizo rn seguida al cahall~ro de~ Qua1·te!, nlgu­tias preguntas sobre sn viuj<', y des ... JlUl'S ele nn corto rato de co1l \'P.r~rncion familiar, se. ch·~pisenciaron rst.a entrevista las imprt·~iont~s nrns lii-Hjn_­jeras asi &ohre el cnractet• f1·a1;Cü y amable del cabnlluro de ·Qu:..rtel, con10 sobre las e1'p( .. l'anzns ·q1rn nhor~~ se preu~ntan de ver dos pllf' hius . 'tue hHn éorubaticlo coutra la misma tia·a­nía política é inquisito.-ittl-, 1mul9s por 101 't'Ínculo1 de una amistad estrecha .Y sincera. PERU. Con focha S 1 de agosto dirr.je t:l. c1Jman1ia1'1te ;eneral áe Guayaquil t1 la secretaria áe la guet:ra e/ s1¡:uic,.,te imprr:,,o: · GLORIA A LAS ~~ RM·A.S DE. LA. l.18EllT AD. Acaba, de .llegar un ·esprcau con el pute i\gu\mte · d~_t tt-tin~ J~eral .d~l .lit.rü; .al prt-freto de Trujillo~ . Sr\ prefecfo.--:Cbn fettha 7 ·ttel cofríenie tne die~ ei- sectet1irió:Jeneral de s. E. ei Lo :u(~ t-.A·:>~:\\ l'o que copio. . ;, S~tretdrta j.eHertz/ ..-..·C'ilartel }-e~~/ ttt Re_;¡es á 7 áe ~costo d~· lfJZ4-A/ .reñ'Or' ministro. jenet"il'I de toi nego•ros rk1 P.-erii. , • De strperior orden de S. E. t-1 Lnn:a._. 'r.ADólt tt..1gt.1 lá sattsfüC'c'Íb.n .de~ anuncrnr a. V. S. que ·ayd• á las- 5 d¿ la tarde ha su~ frido el ej~l"~íto españot tJ11a tC'rrible hnt.ni• llacion en las ·1láhur~s de Jctnin; 'dhs y me• clin leguas de ~ste lugar. La ·tabalktia, con cuya· fu e r~a ~tmtaban ptinci¡'>nlmente los ene• migos para someter d Perú á la ·do.mifta'li cio1. española, ha sido bcitida de "tal -nHYdo1 que no vol\'etá á preseuta•:st' e11 d ~ampo de batalla. Informado S. E. 'de que lós enenñ~ hahiah veniáo ~ btiséatr-\os con toda su fuer­~ a reunida· • . se puso en marcha . con el -ejtt-, cito libertádor desde: Conoéanch:1·con (:Hin de compt'onttt<;r una b atalla dc:clsiv.a. ,Entre· ' ta11to, ·tos eriemig•·>s que se habían abal'tzado .basta Paseo, volvian sobre sus' pasos á mar .. chas • für~ad·as , en .consecuencia de lá!i no .. t+cias que tuvieron dt> la direccioll que se ... gt11a t'l, t-jerdto. S. ·E. contaba ton forzarlbS a una .accion formal, ~ituando!se á ·sfl r("ta.:.. gu~rdí!< por el camino que ellos- dt"bian llevar á J :tUJa; peto la prectp1tacion con que m:ar.., chab .111 léis proporcionó la f,lichosa casualidad de llcgar1 y aun pasar del punto en que de• h1:'lmo~ enco11trarnns atgunas horas ántt-!l que nue~tro t;y.: rc1t(>, que tuvo que h~ ct'r una jor.i. nada iarga, y por tr-rrt:no t:scabroso y dificil, En este t:~tad1), observando S. E. que los t:n\-migos c<:¡nthnwban 1;in cesar su retirada, y considerand0 por otra parte, que se escapaba de cntr.c l<1s manas la ocasinn de terminar de utt° gt'~lpe la penosa campana t'n que llOS ha .. lÍ•1 mos, y d 1:cidir la suerte. dd pais, resol·· vió · adehrntarse con la calHlkria al trott', man ... duda. inmertes dd primer ·n-jimit:nto de cabulleria del Perú: entre l1 1s se.gundos al bi?"al'rt> jt>1wral Ne­cochea c~n siett: heriria ·enemiga co ·hubiera ~inttadu incesautemente su marcha al trote") y s-11~ mtestf'a hubicra podido volar~ ~o~o ~ra 1'lt:cesario pnra alcanzarla; pOT que todos aTdfan en r 'triunfo d<= J.is urmas libertndoras; y p:arn que "Celebr.andose esta brüiante jornada al tamano cle su impnrtar~cia, se fxalte·tanto ta pú IJli-ca grntimd 11ac:ia lm; ~brav65 que !a han hecho baJO d ·mando de S. E.. ~nmo fas dem~s no­bles pasiones ·i. que en semeja~1ks casos sue. len transporta~e los pechos, para quienes no hay -otro sumo bien t'n la tierra que la liber­tad. Coogratulo á V. S. corno un hijo de Co~ lombia, y á toda su He públic~, por lo que debe el Perú á sus armas, siempre venced0- ras, ·en esta heró ica 2ccion-Dios guarde á V . •' 3.-José Srmchez Carr10n. ~Los e5pafioles de la -reninsula -se con­fundirán con est~ notkia por que no hace mucho que su ministro de rmtrina comunico oficialmente la derrola completa del 1eneral BOL] VAR, su apan"clmiento en Cólrtajena, y la entrncla de Canterac en Bogotá. ¡Mi~ siserables ! ¡ <1ue solo la impostura os consue­la ~n vuestra desesperacion·1 AUXILIOS AL PE'RU. Comunican de Cartajena con fecha 10 dd pasado nft::rente á los b~qttes de guerr~ que convoyaron Ja cohmna del Magdalena á Cha­gr~ s, que ya habian llegado á dicho puerto de Chagr<:s las colunnas auxiliares que se organizaron t."n Venezuela y Orinoco com. puestas de tres batallones de infaoteria, y va­rios escuadrones de caballeria, de modu que estaban reunidos en el Istmo por agosto para :seguir al Perú cinco batallones de infanteria de buena calidad perfectamente equipados 3' armados. El comandante jeneral dd Ori­noco no ha sido menos activo y celoso en el cumplimiento de las órdenes del gobier­no que los otros comandantes jenerales de quienes solos dimos noticia en una gaceta an­terior> l?ºr que se i~noraba aun lo que habia ccurri ültirno, no se huhiera dtjado p:!S«r mucho- tiempo, sin hacer et r~conocimie-nto de la independencia de al. gunos ck los estados suspender el reconocimiento dt: los estados sur-american015. En aqucd tiempo aseguró por si al noble marqués que e!5te pais no te­nia comprometimiento esplícito ó implícito que: pudiera estorb.1rle el reconocer la inde­pendencia de los estados del ~ur-américa. siempre que tuviera por conveniente esta me­dida: que el g:-1bierno estaba en perfecta liber­tad pa:a t-jtrcer su propio juicio~ y que cual­quiera que fuera el resultado de este ejerci­cio, el asunto seria tratado puramente como una cot>stion brita.nica, determinada por los. intereses británicos. Que d eegundo punt() era, ¿ que babia con respecto á Espuña? Que en su respuesta él ha@ia afirmado que era muy desea.ble, si pudiese conseguirse d in­ducir á Espana á ser In primera en el re­conocimiento. Que cuanto babia pasado no hacia mas qile confirmarle en la propiedad de estas mira~. El reconocimit:nto de una ' colonia so](' r)odia em:rn:ír de .iure de la ma­dre p;;trit1; y qtte hu::ita gue no sucediera aquel caso sif·mpre habria al.gun grado de inconve­niente en las relaciones 'ersuadir al gobierno de Espaí~ ::i á. dar este pnso, el gobierno de este pa1s, no se consideraba ligado, cuando llegase el tíentp·::> oportuno de reconocer la il'1depc:n libres en esta cuestion t:rnto con respecto al gobierno dl' España como á cual­quiera etro. El tercer punto era sobre s1 se líabian tomac1o medid~~s, enviando com:sio­nados, para formar un juicio de si los gobier­nos de aguell<)S t-stados estaban en tal cnn­dicion de rncio,1al permam:ncia que aconsejara llevar a efecto un reconocimiento de la inde­pendencia de dichos e!":i"t:ado$. Que esta úl­tima eta la única cuestion c¡ue ahora queda­ba por contestar. Que sus seiíorias sabian que se habi~m mandado comisionados: y que cu­ando as<-guraba c¡ue no se habian recibido to­clavia en e~~tf" país informes sobre el objeto de su rniiion, estaba seguro de haber dicho bas­tante para esplicar por qué no se babia he­cho d reconocimientn. Que ohora solo tenia que repetir que el gobierno de S. M. no te­nia obligacion ninguna que le impidiese el reconocimiento de los estados de Sur-amé­rica, siempre qu<." pareciese conforme con l0s intereses y caracter del pais hacer semej3nte reconocimiento: que los ministros de S. M. h21bian tomado las mc:clidas de obtt:ner los informes necesarios con resprcto a ª'luellos estados, y 'lue obrarian por aquellos informes, luego que se recibiesen. Que creia que lo que babia dicho, abrazaba completamente todos los puntos á que el noble marqués habia atu­dido, y esplic:aba con precisi(rn el ~stado en que estaba la cuestion, con respecto á las rela­ciones de este pais con la Am,erica del sur. ( Ttmes 25 de junio ) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Gazeta de Colombia - N. 155

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 247

Por: | Fecha: 11/01/1906

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ALI, (República de Cl.)lombia)-E~ERO 11 DE 190&.-N~ 247 k r. ~ ID IJitltl ilel 1~ feril4iiD Literario, la4QJUill f tauntJD Director, BLA8 8, 8G&BP&TT& ~~ ~omo. btl lall.e ·~t:: -x-x ::Jt:: x ~t:: Je :X""~ BL -liiO&&DO I -¡ Qué tiempo tan hermoso ! V amos á encontrar en la costa un sol admirable. Tenemos gran­des probabilidades de pasar la noche solos en este departamen· to. En Lyon nos echaremos á dormir y protestaremos contra el osado que prete11da entrar en nuestro coche. ¿Va usted á Niza~ -A Monte-Carlo. -¿A probar fortuna en la ru· leta? -Nó; voy á presenciar las re· gatas. · -Yo también. -iLe interesa á usted ese ej er· cicio? -Mucho. Es un sport que ofrece grandes impresiones~ Además, el bote movido por pe· tróleo es el origen de una de la~ más dramáticas aventuras de m1 vida. ¿Quiere usted que se la re· fiera? Es una historia muy cu­riosa é interesante. -Diga usted .... II -Hace tres aflos que era yo legítimo dnefio de una mujer ad· mirable, á la que adoraba con delirio, y también de uno de los mejores botes movidos por pe­tróleo, creados por la industria moderna. Una verdadera mara­villa (me ¡·efiero -al bote), un j u­guete asombroso con el que me divertía como un nifio. Durante la primavera, me ins· talé en Agay con mi mujer y mi bote. i Conoce usted Agay? Es un sitio delicioso de la Riviera. Pero el mar, cuando sopla el mistral, es terriblemente traidor. Amarré el bote al muelle de los pescadores y diariamente mi m u· jer y yo hacíamos en él un~ ex· cursión marítima. A dos millas del último escollo nos deteníamolt y me echaba yo al agua. Es una manera muy original de bañar• se que le recomiendo á usted co~o una de las sensaciones más gratas que puedan experimen· tarse. Una impresión menos agrada• ble fué la que sentí cuando cier· to día ví alejarse bruscamentB el bote, mientras mi mujer, des· de la popa, me hacía sefias que expresaban el terror de que St\ hallaba poseída. Inadvertidamente debi6 tocar al corta-circuito, y como sucede con frecuencia, el motor partió al contacto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2499 III Agitábase el mar y las ola~ se multiplicaban sin descanso. Gri· té; pero mi voz se perdió en el silvido del. viento. A los pocos instantes, el bote no era más que un punto negro. Lo que más me B?rprendió fué que la ~embarca· c1ón, entregada á sí misma, de· sapareciese hacia la costa. i Es­taba dirigida? Pues en este caso, i por qué no venía hacia mí? Le advierto á usted que nado como un pez. Eso fué precisamente lo que me hizo tener conciencia de mi pérdida. Calculé la distancia y sentí que la corriente me arras­traba hacia alta mar. Compren· dí que había llegado mi última hora. Sin ~mbargo, luehé con todas mis fuerzas. Al cerrar la noche flotaba todavía, pero me era yá muy difíci~ sostenerme en 1 el agua. N o hablemos más de ¡ aquellos trágicos momentos. La j tripulación de un falucho italia- i no me recogió en el instante en j que iba á sepultarme para siem· ·.~.. pre en el mar. f IV j Me desembarcaron al día si· g u i ente en Porto-Mauricio. Aquella misma noche, á eso de las diez, entré en el recinto de · mi quinta de Agay. Por una ven· . tana vi á mi mujer hablando con mi más íntimo amigo, que vera· neaba en Niza, y que venía á comer con nosotros dos ó tres veces por semana. De cuando en cuando se abrazaban tiernamen · te, mostrando al mismo tiempo una alegría indescrj ptible. ¡Qué horror, amigo mío, qué horror ! f l ! i 1 ¡ ¡ 1 1 ¡ ¡ ! Indudablemente había y o muerto para ellos. V Durante un año seguí á mi mujer y á su amante. El trabajo era muy fácil porque siempre estaban juntos y no tenía nece· sidad de duplicar mis esfuerzos. Además, como no tenía otra cosa qué hacer, llegué á tener una habilidad asombrosa en el arte de disfrazarme. Podía se­guirles paso á paso, comer en los mismos establecimientos que ellos y hasta viajar en su mismo coche del ferrocarril, para escu· char sus apasionadas conversa· ciones. Un verano se establecieron en Bretaña, á donde ta.mbién les seguí. Había concebido una idea encantadora y sumamente deli· cada. Y ahora viene el epilogo del drama. Oigame usted con aten· ción. El cielo estaba sereno, res-· plandeciente de oro y tan her· moso como el ciele del Medite· rráneo. Mi mujer y mi amigo fueron á dar un paseo en barca, sin ale· jarse de la costa. Tenían sus ma· nos entrelazadas y los remos :flo· taban sobre el encalmado mar. Cuán dichosos eran ! Llevaba yo el mismo traje del baño del alío anterior en Agay, un traje de rayas blancas y en· carnadas. ¡ A la una, á las dos, á las tres t Me arrojo al agua y me dirijo hacia la barca donde iban aquellos miserables. A dos metros de distancia me voy á fondo, y á los pocos instantes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 surjo ante la embarcación, jun­to al sitio que ocupaba mi mu­jer. Abro los brazos y grito ale· gremente. -~ Buenas tardes, Margarita! ¡ Tiéndeme las manos para que pueda subir ! Mi mujer me mira aterrada y con los ojos fuera de sus órbitas. Su rostro palidece, críspanse sus manos y crujen sus dientes. Sus manos han sido tocadas por las manos del muerto ...... del muer-to sepultado en el mar ..... y que el mar arrojaba de su seno, ale­gré, sereno y sonrriente. -¡Sosténme, Margarita! ¡Em· piezo yá á cansarme y se van agotando mis fuerzas ! La infame lanzó entonces un grito horrible, un grito de es­panto y de tortura que aún vi­bra deliciosamente en el fondo de mi sér, un grito supremo, hermoso, inolvidable. Y érguese en medio de la bar­ca, en una actitud admirable y así se la ve dos horas al día en el Manicomio de Pierrefeu, don­de me ví precisado á hacerla en­trar. Esto ocurre entre tres y cinco de la tarde. La crisis se produce cada vein­ticuatro horas. Pienso ir á ver á esa desdichada á mi regreso de Monte-Cario. No he podido vi­sitarla desde el día de mi fan­tástica resurrrección. ¡ La vida es tan absorbentel Pero, en cam· bio de los dolores con que nos agobia, nos ofrece también di-chas inefables ..... . Yá silva la locomotora y va· mos á llegar á Lyon. Le recuer­do á usted nuestra consigna. Y á ~500 es hora de dormir y de defen­dernos si alguien abre la porte-:­zuela para entrar en nuestro co­che. ¿Quiere usted una almoha.· da ~ ¿ N o ~ ¡ Pues, buenas no­ches! ENRIQUE KISTEMAECKERS. ~ EL ABUELO FANTAS1A I Un sudario de nieve e ubre la tierra ; la montaña y el valle todo Nanquea, y solitaria, !a luna en el ('8pacio su luz derrama. Los árboles sin hojas causan espanto; el viento entre sus ramas pasa zumbando, y el arroyuelo bajo la densa escarcha corre en silencio. Allfl sobre una roca, sus paredones abiertos y mellados alza una torre, y en la ladera sus pajizas techumbres muestra una aldea. El campanario humilde su cruz de hierro recorta en el fantástico fondo del cielo, y de humo elevan acá y all~ penachos las chimeneas. Del hogar junto al fuego Yela la gente; se vacía el hondo jarro y á henchirse Yueh·e, y entre las bnt~us el chasquido se escucha. de las castañas. La zambomba monótona zumba doquiem7 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2501 EL CO:O'Il.E O !IJE~ 1'.7l.LL.E el rahel discordante doquier chirrea, y el vilht ncico e._1ebra el Nnciwiento del Sacro Niño. ... ."o duermén los pequeños, que cuando viene el Niñ<' Dioti al mundo dormir no quieren; todo ~ contento, que á redimir los hombres desciende el VERBo. No hay triste que no tenga con que alegrarse, ni. rico que á los pobres los desampare; y los enferll1os ~aperan que el Dios Niño Jos ponga buenos. be improviso estridente Jauta al esp:t.eio ~~ gallo vigilante su agudo canto, y la cam¡1aua a la misa del Gallo los fieles llama .J.lfdnuel F ernández y González. AL l? .A.RTI:Ft Estreché sus quince afios; besé la voca de flor t los cabellos castaños, junto al v1ejo mar cantor. -Pi~nsa, amada, en el amante; bo tne quieras olvidar, Y ca)·6 una estrella errb.nte en la. copa azUl del mflr. R. BL.L~CO FOMDONAr tA ENCINA CAlbA j ( D1 Gíovan11i Pascolí.) .7! Gil :Portoul. La rncina ya ao .. bra e:Utnllll· Cesó el Juchar. con fierd• venda hales ..• , La gente dice · -'' Ay, Dios, cómo era intnen8a ! 11 EntrP. la~ ··a,..,as se ccbmpian ntdos oue la a )t ,1 enrin<. cobijó piadosa; pobres nielo¡; d<; aoril. 1: el populacho prorr um;>e : -"Ay, Dios, cómo era generoa& ! 11 Y todos hacen de la encina leña ! Y al partir, ya en la noche, hacia el hogar, oyen el dese11pero de un~t tórtola que busca el nido sin pdderlo hallar. R. BLANCO FO.MBO!\.Ár TI;ElM:.PO El Tientpo kuye. VIRGILIO. Podemos as~gnrar sin ninguna te• meridad que tlo existe en el lenguaje de los bombrt!s una palabra más ero· pleada ó de mayor aplicación que la. que sin·e de tnote á estas I;neas. Por­que, efecti\amente, ella la encontra­mos expresa ó tácitamente en nuestros actos, ya sean prosectos; es decir, en ~qnellos que no concluímos, que ape· nlis iniciamos o <'tejamos en nucgtro cerebro sin ejecución ó que por con· trarieda(leo no perfeccionamos. Atro­jamos, por ~jemplo, al campo de uuea­tro huerto la semilla de la frnta que devoramos Ull dfa indeterminado, y te· nemos aquí varios momentos 6 instan­tes desap~rcibidos, cuales son: lá ad~ quisición del objeto; la plantUción de su simiente; la. época en qnb se desa­rrolló hasta frttctiflcar; la existencia del terreho en cierto momento: hechos todos que se han verificado en purt!cu­las más ó menos grandes y sucf!sivas del tiempo. AlgUnas veces rt"eorditis el DJóm(!n ­to preciso eu que con vuestro amigo l1 hermano, penetrasteis emocionados en el salon ricamente decorado y perfu­mado con la fragrancia de una bella que oa e~idcncia. •lcl Presidentl' y dP sn f:unilia que \'iven sin guardia mili-tar, como es de todos sabido, t ncabe­zados por Valdivieso, Angulo, Moyá Vásquez, .Martínez Silva, quienes Írían armados de puñales y revólver, acoro~ pañados de treinta individuos, y se aj>oyarían en un destacamento del Batall6n X que debía estar listo en las cercanías del Palacio para secun­darlos. Los conspiradores se ap('idera­rían del Pt'ar al BatalUm i y á la Policía. Cri3Íá.nse índispensables ! piara esto$ 100.000 oro. ¡ .ltl terrm• 1 El klég)men del terror entraría en ! vigor- A todo individuo que se opu- ¡ siera al movimiento se le reduciría á l prisión y se le deportaría á Orocué. 1 Agente de los conBpifrail.qres ¡ en el Exteno1·. ! En el Exterior el Agente principal 1 es el señor Juan Manuel bltvila, quien 11 debía. despachai' elementos de guerra y dinero para. la. Costa y para el río Magdalena. Habta estAblecidas inteli- ! gencias con los conspiradores de V e­nezuela 'Jr el Eéuador, para prestarse auxilios y apoyos mutuos. La Opinión PUblica iuz(fa 1 ti los conspilnulo?·es. Uná.nl.mementé ha sido reprobado ~te conato de atentado contra el or­den público y contra la vida del señor Presidente. ~Já.m"-s desdé los pthnetos tiempos de la República babia shlo urdido un plan 'de ca.rác~t m'ás tene­broso y rep::ob~tble. ~l General Re­~ s vi ve sin guardia., como 'él más sel\­ciHo y Mnfiado de los ciudadanos. No est:tn aquí siq.uiera. su~ hij~s~ de 'mo­do que asaltada. su testden'éla., no con­taba Cótl. más apoyo material que el de sus propio-s bl'azos. Los éOnjuta­dos habrían tropezado segútamente con el escúdo que en el peeho del Pre­sidente fiubiera puesto el amor de slis j6venes hijas, pero ése no les pareció obstáculo que debía. detenerlos. La sanción El PliÍs confía que el movimiento !506 fra.~adó será el último intento de petturba.ci6n del orden público. La lección sería fecunda y provechosa. Queda demostrado (!u~ la !liana opinión reprúeba y condena tales excesos y que la pá.Z descansa sobre sólidas ha· ses . .. .... .... --· .... .,,;, .;. ............... .... _... .. ..... J:lfo X y los santos n.¡.6erifos Expu\sión de San Expedito de las lglcsia.e. -D~ vólución de "exvotos".-I.os católicos italia• nós. La lLamada " cuestión de San Expedito'' agita en Jos actuales momentos á los católicos italianos. Re aquí el por qué: Al ordenar Su Santidad, el año pasafio~ las visitas apostólicas en toda::~ las diocesis, dió, entre otra!!~ instrucciones, la de comprobar si en los templos se rendía culto á pretendidos santos, no reconocí· dos pot~ la IgiP.sia. Los visitadol'es comprobaron) en efecto que en toda Italia, y es­pecialmente en los templos de Ro­ma y Nápoles, se venerAban efi­gies de santos apócrifos, entre ellos San Expedito, que cuentB hoy un gran número do devotos. Hace pocos años apareció el re­ferido santo en una O dos iglesias romanas. Como quiera que la efi. gie iba apareciendo de día en día rodeada de mayor número de ex­votoa, otros templos se procuraron esculturas análogas, para exponer· las á la devoción de los fiefes. En N ápoiAs tiene Sa.n Exped1to numerosísimos entusialitas, atri­buyéndole e! popolino, entre otras milagrosas dotes> la- de designar los números que han de salir p~ miados en la lotería, por la que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 2507 .E.L C02l:B.EO 7JB'L )'~LLE son apasionadísimos 1os napolita­nos. N o es, pues, de extrañar que cuando, siguiendo las terminantes órdenE's del Vaticano, se quiso días pasados proceder á reti!·ar de los tt!mplos de N~ipoles la imRgen del santo, se opusiera el pueblo, cons­tituyéndose len guardia defensor de San Expedito é impidiendo ma. terialmente que se cumplieran las disposiciones eclesiásticas. En Roma fue necesario un ver­dadero ultimatu,m del Vaticano para obligar á los párrocos á qui­tar las imágene~ de San Expedi­to y de Santa Filomena, otro sa;1. to de los cornpr<:!nuidos en la lieta de apócrifos. En cuanto á las cruces y cora­zones de plata que rodeaban á las imagenes se1·án devueltos á los do­n3ntcs. Según la leyenda, San Experii­to era un soldado de la legión te­baua, que sufrió martirio. Ahora bien; la leyenda ó la tra. 1 dicción no bastan para establecer la autenticidad de un santo que no figura en el Martirologio. Lo mismo ocUI'J'e con Santa Fi­lomena, cuya autenticidad ha sido en estos últimos tiempos puesta en duda por ciertos historiadoras religiosos. '/1: LA JTI.JA DE LrrT R:i.-El famoso librepensador Litt1·é tuvo uua hi­ja, y el día del uaciu.iento de és­ta dijo á su esposn: -Tú eres católica ferviente y práctira. Edúca á nuestra bija en tus pnuc1p10s: pero á condición de quince añoj yo le expondré tnmbién los mfos, para que entre ellos elija ella loa que mejor le parezcan. Transcurrido el plazo, sin que el sabio natura1isb se acordara de la condición estipulada, díjole un dfa su esposa: -Tu hija está pronta á escu­charte con el respeto y la confian­za que se debe á un padre; iquié. res qlle entre? -¿Con qué objeto 1 respondió Littré. Si es para exponerle mis ideas, no por cierto. 'fú has hecho de ella una criatura bondadosa, ,tier· na, sencilla, recta, ilustrada y fe­liz. i Y me crees capaz de turbar con mis ideas la pureza y tran­quilidad de su cm·azón 1 ¡ Mis ideas! Pueden parecerme buenas para hombres como yo; pero iq uién me responde de que también lo sean para ella ? i t,luién me ase­gura que con tales ideas no corre peligro de destruirse, ó cuando meno15 perturbarse la obra exce­lente que tú has hecho con ella'? Que éntre, sí; pero para que la bendiga en tu presencia, y bendi­ga igualmente lo que por ella has hecho para que aeí te ame y te ve· nere más. Todo esto lo cuenta Legouve, también incrédulo y Jibrepensa­dor, q Ucl, por lo que á él toca, a ñu­u e: Y o también he tenido y tengo en mi hogar almas creyentes, y, corno Littl·e, me tendría por cri­minal si alguna vez cayese en la teutación de turbar cou mis du­das ti ofender con mis argumen­to. s esas conviccione~ religiosas, de las cualt:s, las personas que más Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / amo con tánta ternura, sacan cons­tantemente su consuelo y su vir­tud. Ahora bien, señores in<~réuulos; si no se atJ·even ustedes a incul . car sus ideas á las pHso na~ que aman, cierto es que no tH~nen ~"e· guriJad de que esas ideas sean buenas; más bien temen u, te>des que sean malas, puesto que "'e en· caminan á turbar la paz en los co­razones puros. Luego si ensenan ustedes á las masas, al pueblo, esas ideas, es sencillamente porque el pueblo no es ptn•a ustedes objeto de amo1, sino de explotación. LA PROFESIÓN *M ÉDICA EN CHINA. El médico chino no es siempre la clase de curandero semi-brujo que muchos creen en Occidente. Hay en el c~Ieste Imperio muchos que practican la medicina con conoci­miento de causa, tLás por estudio tradicional de raza, por observa­ción de cerca, por prá<'tica, que pcr educación profesional. En China cualquiera puede ser médico. No fls necesario exami­narse. Sucede generalmente que la clase llamada de ''señot·l-'s,'' des­pués de habtrse ed nc:ldo y suje­tado a! examen oficial d el Gobit>r­no, que pocos resist~-"n debido á los tremendos esfuerzoe de memo ria que requiere, queda en opinión de entenderse d~ todas las cosas, incluso el arte rle curar. Nosotros decimos que en la botica hny de todo; los c·hinos dicen qne el qu~ todo 10 sabe también sabe m~dl­cma. Como entre los '(señore~" edu­cados hay quienes ambicionan aprender, el que desea sobresalir t0ma lecciones de algún maestro famo ·o, !lobre todo que sea viejo. Al mismo tiempo, si~-'11do costum­bre general estudiar farmacia á la vez que medicina, e] estudiante apreuoe á hacer píldoras, después de lo cual puede hacer cuenta que es boticario. Entre estos hijos de Esculapio está muy en boga la os­pecialización, siendo pocos los qt:.e estudian más de una er.fermedaS d.:! estP funeiou:uio son aten.}t>r á lns heridas !'esultantes de iufraccioueA de la ley, contar­las, medirlas, ddel'miuar ctuíllle eilas pmdujo la muerte, si muer .. te hubo, y r.obra1· por todo ello. ~n cftsos de alte1·cado, quien más le pague menos tendrá que ver con la justicia. . El medico de reputación en Ghinn hace las visitas en coche & Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 2509 á caballó, no de su propiedad si­no del pameote. No cobra la visita por lo generl-11 de un modo direc­to, sioo un tanto por cit-nto en el precio de las mediciuas, cuando no es él mismo eJ boticario, lo que sucede la más de las veces. En ca­so de curación es oostum bre in va· riable hacer valiosos regalos al médico, de tánto más valor Quan­to más pronto viene el alivio. La farmacopea celestial es sen. cilla en )a forma y vr.riada en los ingredientee. Compónese de pil­doras y cocimientos, cuyos !ugre­dientes se llevan de la botica en estado natural y los prepara la familia del enfermo. Con frecuen­cia entran veinte ó más ingrP.dien­tes en un medicamento. Los cocÍ· :mientps, por lo general muy amar· gos y horripilantes al olfdo euro· peo, se administran siempre en grandes tazas é hirviendo. En un libro de medicina que data de la dinastía Wing (1568- 1664 de nuestra éra ), se contienen 28. '139 recetas. Los ingredientes más usuales de la materia médica celestial son productos vegetales, minerales y animales, preponde- ' rando entre los últimos los colmi. llos de serpiente venenosa, escor· piones, cientopiés, "mosca espa­. iíola" (cantárida), cucancbas, ~s­Qilrabajos, sapos, renacuajos, etc. Que entl·e los chinos la cirugía no corra parejas con la medicina, no significa que se la desdeñe por completo. Hay profesores "ma­& SP.urs,'' muy aptos y se usau dos clases de "masage," sencillo y do­ble, pa1·a dolores de vientre y de cabeza; y en casos extremos se usa la lanceta en cualquiera parte del cuerpo donde se sienta dolor. Debe ser delieioso para un ex­tranjero (•aer enfermo en el inte­rior de China y no haber más re­cursos á n1ano .que los de la cien­cia indígena. .. ·••······· ········-··--·- ·-·-····-····-·-------. .AVISOS El suscrito, sacristán de la Capilla. de San Antonio, avisa al público y á todos los que tengan interés por la re­construcción de esta, se dignen ocu­par los números que faltan de la rifa de alhajas que desde el mes de Octu­brr> se principió á recoger, la cual se había suspendido para dar lugar á la del cementerio. Si durante el presente mes se aca­ba de recoger, esta tendrá lugar el 2 de Febrero próximo. Es con lo único que se cuenta para seguir techando lo que se ha const.ruído. Acudid pronto con $ 20 que cuesta cada número, . no se pierden. Cali, Enero de 1906. MANUEL M~ RoDRfGuEz A. Modistería A viso á mi selecta clientela que tengo abierta la enseñanza del nuevo corte por doña Mer· cedes Carbonen y Poñella. 1 Angelina Ria~oos E . Se vende un derecho en los terrenos de La Burrera, Distrito de Palmi· ra. Entenderse en Yumbo con Nicolás Arámburo ó en Cali con Ismael López.
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Por: | Fecha: 06/07/1905

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. )2 1 de Cvlombia) . - JULIO G DiE ]905.- r,! ~3Q / Director, BL-\8 S. Ci Rl'ETT ~1 ~orrto lrtl ~ allt .La Serenata de Schubert SU VERDADERA HISTORIA Cuando todo lo grande en el a rte, como t odo lo que ha desa­fiado el t iempo y el olvido, esta in mortal melodía del musico so· ñador es obra del corazón acaso má aún que del genio. Vauver­nagnes lo ha dicho: ""'Les granues pensees vienont du coeur." La müsic.a es el veh ículo más directo del sentimiento, y baj o l· influencia de intensas emocio· nes, sus altos sacerdotes han oi­Jo allá en el fondo de su alma la voz de la in piración. Los compositores que h ansa­cudido el alma de la humanidad tuvieron grandes corazones y profundos dolores, porque la mú. s ica no es ino el lenguaje idea­l izado del sentimient o, expresa­do con algo más etéreo, más su­til, má inefable que la palabra. l!"'ranz Schubcrt, uno de los elegidos, con su naturaleza ex­quisita y fina, pasó por la osea· la ascendente de las emociones; experimentando las p0.nas y ale­grías en todQS sus matices y a:s­pecto~ Por tieRgraciu uya, era sumamente corto de genio y ta.n tartamudo y torpe de palabra, que produ cía una impresión po­co favoTable en cuantos no le conocían bien. Sentado al piano, el hombre cambiaba, olvidaba su obscuridad, su miseria, sus proYisiones; evocaba sonidos en cliyas alas volaba, á místicas re­giones, y el pobre musico se con· ver t ía en un dios. Su Yida había sido pura, fue desde niño asiduo · estudiante, t ra baj aba de daro en claro y de . turhio en turbio, mientras le fal­taban á Yecos las cosas más ne­cesarias de la existencia. PcrQ su arte er a su con suelo, 'IT el tier­no afecto que le profesaba su maestro K clzor, lo aguijoneaba cuando flaqueaban el cuerpo y el espíritu, cansado de sufrir. A l fin encontró nn protector en un conde austriaco, que le proporcionó los medios de vivir, modesta pero uecentemente, poniendo bajo la dirección de Svhubert la educación T..usical de sus dos hijos. .Al -ver por primera vez á la hija mayor del conde, su futuro maestro quedó atónito ante su e~ ·traonlinar ia belleza, y en su diario escr ibió lo siguien te: "Me parecio -ver en la penumbra de la sala nn rayo de sol. l\'Iire y YÍ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :!l8 ~) que era su om·isa. Oi una tier­na cadencia, tan dulce que no podía venir más qne del ci31o. 1\Iudo y absorto escuché, e~pe­rando q ne se repitiese, y ea ton­ces snpe que era su voz." No necesito añadir que la sim· patía, tan repentinamente des­pertada, inició una ardiente pa· sión; pero dalla la diferencia de rango y posición qne los separa· ha, él tuvo la delicadeza de cu­llarla com pleta.mente. Un día. Carolina le preguntó quién le había enseñado esa llla.­nera lll<:d·avillo~a de herir las notas haciéndolas vibrar con vi­da extraña y di vi na. -Ese secreto, respondió Schu ­bert, me lo en,~ eñaron maestros que espero nunca teudréi ':l, pn e ~ só lo dau lecciones en las <.lu r. s escuelas de la privación y del. dolor. Pasaron algu11os meses y la inevitable separacion se a.proxi­nlaba. La familia se alejaba de Viena y con la interrupción ue las nla es el maestro no volvería :á ver ~ st;t discípula. ' "¡Si hubie a podido decirle .una sola vez que, la amo ( excla m aba el J.,esdichado artist:;.) m o· 1·i l'Ía resignado, pero pcrd erla as], es aorrib le, 11!UY horrible!" Este amor conteuid[), roía su alma, hasta que, en uu momen-· to de suprema insviración, 1 gró verter en not:;¡,s toda su t cl'Oura. Con fiado en que la m usic ~" ~a­bda llevar al oído 'lestial wclm1ía llena mi alma, sino que me re\ela todo lo que anhelaba y que me dqja con el -corazón despedazador" BLANCHE Z. BARALT. ~oñé contigo en loe'l desvarío, y despierta á los rayv~ matina les e~cribí con el dedo en mi cri stales tu nombre, sobre ¡reota~ de t o cío. Y al dc,.garmrse el congplado velo á la. lumbre del sol, YÍ, cielo mío, que era tu nombre azu l, el mt ~mo cie lo. BLANCA DE LO RIO '. A ÉLLA '"' i es que nl alba, nmoro~a en tus cri -tales escrihes sobre ¡?;otas de rocío, ) dan tinte azn lado al cr i ~ta l fr ío, Jos líquido efluvios matinnle , es que el alba, copiando en ,·i•o anhelo la in tensa luz que tu mirada vio·te por ver algo mejor que el Yivo cielo e asoma á tus cris tales para v e r~. MARIO )ll.NDEZ. r.>~~c Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .. 1 1 C ASO A un cruzado caballero, Garrido y noble Garzón, En el palenque guerrero Le clavaron nn acero Tan cerc1t del comzón, Que el físiciJ al contemplarle, Tras verle y examinarle, Dijo : "quedará sin vida Si se pretende sacarle El venablo de la herida." Por el dolor congojado, Triste, débil, desangrado, Después que tau to sufrió, Con el acero clavado El caballero murió. Pues el físico dec!a: Oue en dicho caso, quien Una herida tal tenía, Con el venablo moría; Sin el venablo, también. ¿ K o comprendes, Asunción, La historia que te he contado, Li~. del garrido garzón Con el acero clavado Muy cerca del corazón? Pues el caso es Vta ¿ :Sabéi:; quién era? ... ! Y o ~ E. 11. REDENOION Ttl quiero ¡,orqne en tu alma Yil·e el germen De t.,l'lHIJ'Il. it.finit" Como Jiáfana gota de do Sobre una flor lll.l:•;]da. Te quierb potque he visto dohlegar~e Tu PR]' Ioénd · Ja ca bcza; Porque ~é uien que ~ll Illedto rlt ]¡¡ orgía Tl· inn.1de 1 t 11'1 it·;t>t 1 2190 Porque has pasado por la senda estrechii En los grandes zarzales de la vida, Sin desga.·rar tus blancas vestiduras, :Sin h&certe una herida; Porque haBido pirliendo por el mundo Con el candnr de un niño; A cada corazón á que has tocado Un poco de car·iño; Porque indica profundo sufrimiento Tu púlida nwjilla; Porque en tus ojos que placer irradian 'l'ambién el llanto brilla. Te q u ier·o, sí, no i rnportu que cansado Tu espiritu se aduerma, Yo te reanimaré, yo daré aliento A t:I esperanza enferma. i Mariposa que fuiste entre las flores Dejando tus bellezas y tus galas, Yo voh·eré á poner el poh•o de oro S ?bre tus leve alas ! LUIS G. URBINA. 1. ....¡JV" CONTElUPLACION llay hor·a• de mi virla en que yo ignoro, Enfet·mo el corazón po•· el bastio, Si cuan Jo tengo risas e' que lloro O cuando tengo lágrimas me río. \ 7injando en esns tt·cncs voladores Q>H' arr<'bnta el \:lpor, he meditKdo, ('uán fPlÍl'C'~ :;erátt los lahradorPs Que mirarnos pasar cou el arado~ Xi una trll'pe antbición lcs acumpaña, Pni.Jt·P~ mueren y pobres han naeirlo; ¡Yo cnvidio la humildad de sus cabañas Cuya f~líeid.1J es el oll'itlo! JL\X DE lJIOS PEZA. A ::rMr:EI OI O N"" Quiero un cuartito blanco, rlonrle llegue La luz rl€'1 alba "" tibio~ re~plandores; Que haya delante de ~~~ llltel'tn flMPs Y que tu m:HJO las eulth·e y r·ir•gue; una mndr-sta me~a que rle~plegue L.ih1 ns, piucuks, eal't·t~. hoiTurlorcs .... 1 alguna 111il'la trému l11 dt• amores Que entre la~ plantas trepadora~ juegue. Que en las atentas noehes €le lectura Cuando la quieta brí~a de loR campos El aposento inunde de frescm·a, Pnl snstannP, llegneR de puntillas Y ante la luz de soñolient<-: bmpos Sobre mi bon:hro indín<'S la" nhjillas. Yl TOH iii. I.Ol'iDORO. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . ' .2191 .. l!!.i C O:R:JlEO 2J.EL Y.J1.LLÉ .. (l~~~~-~!!i.!..'!!~.f!:.~. JUECES Y FIESTAS Desde el primero del mes en curso empezaron á funcionar en este Circuito los nuevos Jueces nombrados á virtud é\e la ley de la Asamblea Nacional, por la cual se modificó la organización del Poder Judicial. Va!"ÍOS anos hacía que venía soH­citándose, ya del Congreso, ya del Ejecutivo, cuando las circun stc.n­cias lo investían de facultad es ex­traordinarias, la creación de un segundo Juzgado Civil en esta iudad, necesidad imperiosa mer­ced á la crecida cifra de gestiones judiciales, provenientes del mere­mento de la población y de su ca­rácter esencialmente comercial que le da su posición geográfi(:a; y só­lo ahora en este año, la honorable Corporación q-c.e actuó como Cons­tituyente y Legislativa atendió tan clamoroso reclamo. Así es que á la fecha en Uali hay dos Juzgados del Circuito en ]o Civil v uno en lo Crim~nal, los cua!E:s si se sirvE:n bien habrá por parte de ]os l"tig'1ntes, economía de paciencia y de dmero, y por parte de la sociedad, satisfacción y á la vez estímulo para impetrar justicia de las autoric.lades de la t ierra. No habrá razón n1nguna plau­sible para que ahora los Jueces de­jen de fallar dentro de los térmi­nos de la ley y de este modo los jui~ eios anden y no sean pasto apeti- / toso de la polilla; no habrá razón ninguna plausible para que, l?s Secretarios no cumplan metod1- camente con sus deberes, hacien: do las notificaciones del caso, des­pachando exhortos, ponieGdo edic­tos, compulsando copias, recibien­do declaracioneR etc., funcion es que han desempeñado mucho-; li­tigantes en obsequio á la mePor morosidad en la r::ecnela de sus pleitos; no habrá tampoco ra'Zón ningu11a para que los EscribiP.ntes y Porteros no presten sus oficios leal y honradamente como deben prestarlos. Y dobre todo, dichos puestos no son obligatorios, á nadie se lleva á ahí pur la f uerza, r~ zón po · la cual debe haber esmero en desem­peñarlos cc>rrectamente. Hoy que el Gobierno paga regularmente bien y con puntualidad no hay que andar á caza de empleados, rogán­ ·doles, como e11 no remoto tiempo sucedía, para que aceptaran el puesto. De manera que, el que no so sienta con fuerzas suficientes pa­ra sali r avante en sus labores, tie­ne el camino de la dimision: can­didatos y aspirantes sobran. El doctot· A. M. Restrepo C., nombrado M¡;¡gistrado del Tt ibu­nal Superior de Antioqnia, renun­ció irrevocablemente el ('argo, "por no poder dec.licar todo su tiett~po á los negocios que allí cursan'' ( 1) Esto es hablar con honradez y no dcfra:1dar las aspiracio;:¡e~ de un público, ávido de justicia, que e'"' el que paga contribu~io'.les, el que paga impuestos, ' . .:1 que da la savia de su orr· ;smo, parn. que las autoridac.le:::o 'lnstituídas, admi­nistrativas 0 JUdiciales, le p1.otejan [Vén ~~ .El Correo NacioMd número 3.287) ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • -su persona, le amparen su h onr;;l. .y ]e defiendan sus intereses, pero no par a q nc hagan b alclía su ac­ción por neglig encia culp 1 le ó mcrosidad. De suerte que, si no mej0r a el servicio en el ramo judicial es por· que estamos perpetuamente conde­nados á pagarles t ributo á ~o s tiem­pos med ioevales y á no 1·ecibir las influencias benéficas de la ci vili­zación. ·X· :JF .¡¡. En días pasados circu ló en esta ciudad en forma llamativa un p ro· gramón de fiestas públicas de p la­za para los días 7, 8 y 9 de Agos­to próximo venidero, dizque para c onmemorar la batalla decisiva de la libertad en Colombia y el orto presi'd€ncial del General Rafael Reyes. Cada cual puerle hacer de su capa un sayo, y no tomando noso t ros partici }Jación a 1 u. na en dichos festivn.les, no debíamos inmiscuir­nos en estos líos; pero la cuestión s yá social y hay nccesidat de cruzar los rualos caminos. Las fiestas de plaza surgen es­pontáneamente entre nosotros de­bido á afguna (·ircr.nstancia lau­dable qr:.c lasju:tÍfifll r : la~ celehra­tlas aho1 a un año fueron iuspira­ción auténtica del en tu ia, mo, fru­to de los beuelicios de la paz. Des­pués de t reP aüo::; largos de gue­rra s<:.ngrienta y devastadora eo­tre hermanos, justo era echar una cana al aire y que ·los que habían p¿oc1jos popu­lares. P ero ahora, cuando muchos no Lao caneelado todavía¡ las deudas de las fiestas pasadaa, cuando el afán diario Je la vida no da tre­gua para pensar en gorjas y Jara­nas, sino en ver cómo se vive; cuando la Pobreza es la única hués­peda que de puerta en puerta pi­de albergue en nuestros hogares, pensar en fiestas es pensar en un escándalo social, en un atentado de lesa- h umanidad; y por lO' mis­mo si estamos más bien para pedir pan no pidamos cireo. El ham­breado no tiene dereoho á di ver­siOnes . Por lo reg ular las obras hu­manas tien en su a'niére pensée, y la tales fies tas que en este año q ui e ren esp etarno::> no son produc­to d e entusiasmo ning uno, sino de ospeculadón y de las más burdas é ilícitas. A !os tahúres, sempiter­nos. de ·bal ij adores de los buenos hijos de vecino, les parec:P. yá mu­cho tiempo que á. pleno aire y á pleno sol no hacen su agosto y tra· tan de pescar á río revuelto. Es. tos son los agitadores de fi esta ~, los pti nc!pales fautores, y nwn­tan en el úun·o á cuatro indivi­duos con ei título de g rand es ca­pitanes para que les hagan el jue­go y ellos con coraza de hipopó­tamo se ponen cí cubierto de toda contribución pecuniaria. La e.·per iencia aunque t ard ía, sirve para algo, y por ella se sabe que si el monopolio de cueros, comprendiera todos los cueros, se­ría la renta má::; pi ngüe de la Re­pública. Cali, .T ulio :1 de 1905. l\I n. rEY. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 21~3 .EL CO'I?:ltEO 1JEL Y.J!LLLE SUELTOS 2 DE JULIO Como lo anun c-iarnos en nues­tro número p as11do, ln F iPsla de los Arbo]e!; res u 1tó espléndi a. Desde mu('ho antes de la hora se­ñalada parH Pl desfile, la Plaza de la Constitución esta1la flJ l l l1r1 11R por gran nún.ero de pe :so nas que transitaban alegremente por las diferentes avenidas que conducen al parque. Co11forme a! p rog"' ma. que había circulado de antemano, el cortejo debía partir desde lfl plaza de Bolívar, en la forma si­guiente: l? Los carros a1egóricos dP LA FLORA y EL PROGRLSO. 2? La bandera de rlor s em le­mática, conducida p or• las 1( n ras Cecilia de H.estrcpo, Leono ·V. de LloredR, H vrmi nia rlP o lrígu ·z. v las señoritas l\fagdalenn Gardn, 0Bcilia Oorr~n, Ern1·stma O ,¡,:n] , Glement ina V erg;ara N.. Cectl i '1 Capnrro y Nar.rdia de la Cad ,.. na ;)? Juntad::! Orr.ato y Fmbel ie cimiento. 4? El escnd') her;': Jdico <> C' ali conducido po1· ·u u a co t,I •• 'n del Honorable O.:>ncP.JO Mun)ci¡ al y tl senor AlcalJe. 5? Parejas de p a·lri no~ . 6. 0 Banda Mi lit}'l r, y 7° El Batallan Ho'guín, cnhr e 1 do los fla ncos c:o1 re~¡ •on i-- nt . Eran las eioco c!e 11'\ ta "1 u '' do el h ermoso de- file 1le_2;n J 1 lJgar de la _ci ta. ~o s h .J!. c¡¡r~e- a ,e dan frente a la pr a. a f.>' l!l 1¡ :tl . taban adornau os p JI" d<~r> 1s o más sele<·to de nu ~' ~~ r >' ja d ~1 s sociales; y en el ¡. .arq ·· •! ~~L¡ 1 u• derroch e de gala lab bedt::llmas se-ñoras y t-efíllitas qoe habían sido el('g ídas p:.ll'? mudrinns clf' l· fi P­t a. L tlibuna fue Ol'U ] a . , re pe ti \":•m ute, por Ius entu:-,iastaQ y V-dc r t .. --ns cabn ll ~· r n¡:; donAn ré '; J. L 811 Í·, 1 ··n Mau tll-1 <'L n l iV j al B . y do•1 .i\Hc;·uel A. Re. tre po. E llos Pn sent11i :{s frases !n\·o an•n ~-' 1 amo 1· á 1<~ Patri·•, e l pr• ,g · e , o moral y lllilt 1 L:tl de uue~tra a tu a­Ja tierra, y la ne(',_.si !ad q n•· t e• nem s , , <:o 1 Jy tJY t ' pa• a que los tr , 11ajos d J p arq 1, nr 11 n p r• n to 1, s eí'\, '' P 1 o de 1a J 111 t a de Orn•,to vn 1 la m •-!, tll fJclll< i. que 1 e JllÍ('J'e l ~:~ o 1 a Uu 1 y Slll rq· t '' ., · t rn 'i 1 '1 & 1' S P ·1 .,. - me ¡> {). .m P ' _ . U. : ' t 1 n ¡} e t 1 , 1 e t1 j 1 a F r , - t<~ ¡~, L.rb />',y t 1 -i"''t' t ('3 J 1n a d· Üt 1 t"· y L'P > 1 ('J - .11 r> t ' ,,, 01 o 1e u t:.A'L> q H' h <> t l 0 (' ll tu dO S ~· 11 ~ t li 1 b · jO S. P r ¡né t> l , r duci " le In t} e.-: J. a t"J 1i; á. ~ 3 2.100 ';J ,'t d Pi 1 'Y) '¡ \ t qu" ' ALC_.!t..LDE '• . "' . ) L - a ,¡ ·¡ ) 1 ll ,, , rl ., .., 1 t • ti ) 1' l ¡JI) 10 t~ ) t . b J d V 1 ') Jl 1 'o "r1t :1 o '"t:1 CI'J· !1 .1 fPI'g"cl 1 lu 1 ¡ 1) ~ 11 11' ,t ¡·,, ,t a l q: l' ¡ 1 .. t • l lme-t' 1• i;CII l' ha !':' t 1 1 ] ( •,:; rru lo de sus de 1caJ a ~ fu ,.dones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 11 1 1 Dl:~.I-GLO En Buen?.W'lllura dejó de e ' Íl-i­tir el honorable (·aba !!ero dnn Mr GUEL \~ICE~TS MERCADO, hombre probo q Ut! guz<' ba de mer~cida e~tim·,ciÓII en e~e pn<>rto. A SIIS deudos et1vía .b'/ Corrr:o del Vu.i/e Sl~S pa];ün·as de duelo. TERRIBLE FLAGELO P~t lo.:; telegt'~,-Cali. Uomuuícole aparic'on fiebre amari· Ha en un olll·ero feuocarril. Di~pou­dranse medidas cotHincentes iLJpedir propagacióu.--Dn.. PAYÁN. Gobl.'rnación.-Popayán, Junio 28 de 1905. Doctor Scn..-pctta,-Cnli. Agraclrzeole importante telegramn, en que tra ·críbeme el dirigido á u.·ted por el 1l< ctOr Payán ett relación con ct p ltri•~ió n tiebre amarilla. Hoy avísolo á Bogotú. migo, GUIL~EJuro V A.LE.·crA.. Bogotá, 2R ele .Junio rle l !10.5. Doctor Pedro P. Scarpetta,-Cali. Participo H. u ted que el Poder Eie­cnth ·o por· clec·reto de ho,,·, número íl 1 ha tl'uido á bien uombmr á Ud. miem bro de l~t Junta de Hig-il'ne que pta, tenga la bondad de tomar po· Resióu ante la primera autoridad polí· tica Je esa población. Serd(lor, C. CoEa,·o l\I. Buenaventura, Junio 30 de 1905. Sociedad Medicina,-Cali. Peste bnboniea, Pana.má. Oan•cien­do absolutamcntP metlio:-; ;;anc>amil'n 2194 to, he conet>ptnarlo cerrar e~tf' pnerto y Tu rnn.co á lmq tws proceden te~ Istmo. He elenulo con ·ulta á Gol>ieruo. Du .. G&NARO P.\YÁN. Gohe nneiúu -Popayán, .Tulio l." de l'lll:i. Doctor P. P ; •tta,-Cali. Aser orclcné clausura ¡nwrto. lo q ;1e fue aprohallo por Excele11 u si 1110 q Ut en dispu~o se hiciera otro tanto cou Tu­maco. Helo comunicado a ·l. Este Despacho acaba (\e saht·r. com­placitlo, orgauización ,Jnntn H1giene, con el selecto personal qne tun' el ho· nor ue iudicar. Connene la in ·talwión jnmecliata para que autoridades to:nen 110ta :-i.)n lc >s si­guientt-- s Htñore-.: como A.rlminis~ trador de Uoll't os. 1 nfpartamt-nto, y rlon Fernat1du Ayaln, f dmmi,t,adot de ILtc.tn· da <.lel Cit t uito. 1.:-~A ~ ¡ -:F<-::;R<::!~RI<'J El 1lia 4 ch .. J u lío t·elt•l)l ó In 1·o. Jonia anwril'ana re;;iuente 1 n est n cindad <>1 ¿n,j, ( r·wrio d ... la ¡,,d.-­pcndt> ncia de su p atria. t·t n 1111 magidfj, u p ;1 t>O De B';gol1Í tt1\'ln1ns el ,gra r0 pla f-r d<> l't't:ibir PI p11m•"r nt.nw­ro de El h..'lf•¡¡do, 1 C'tlat>tndo p• r lo., cimieuto ha ~~rodncido gc>ue!'1:1l sentiu~iento, J. '-' pnes él extiJ.to s ... había captado el cariño ele todo::,, pe1 u anos y extranjer('S. En Cuba. Máximo Gómt'z ha si· do operado c·on el objeto de ver f-i es posible contene1 le el desarrcyo de la gang1 en a . .1:!:1 viejo general ha experimentado algn na mejoría de pué.-3 de la operación. -De Quito. Don José Javier Andl nde ha sido nombrado cónsul del Ecuador en Paüo, con dos­cientos ~uc1·es 111ensuales. Un periódico 1le l\ladrid al dar ...:•IPnta de las gestiones que ~:>e han iniciado pura al enlace Jel Rey D. Alfonso con la prine~sn Yi , toria, de Ja familia real de In­glater ra, dice: N o nos oponemos. Pero eon nna condición: Si la princesa. Victoria Qniere en España, reinar, JI a de traemo. · f'n dote El Peñon de Gibraltar. Saupetersbur~o L a ~-'Sposa ele Roz.hdensvensky h a r ·c1bidu el ,,ig ui~ute telegrama dd direl·tor nayai de Susebo: "Por orden superior, me es gra to informar á usted, que las heri­das que recibiera .el nlmirante, su Asposo, están en vía de sanar; la tempe1 atura es normal y no hay ya ni ¡,gún peligro.'' -S. S. M. M. Francisco José, GuillPrmo Il, EdnR rdo VII y Víc tor Manuel y su Ex('eleneJa Emi­lio Loubet, t'nviaron al Czllr de todas ]as Rnsins. sinceros telegra­mas, maniff-'s1 ando su pegar por el h olTr>nclo desastre de las armas moscoviti'ls. Italia Se ha organizndo últimamente' en Cbieti una t>Xposirióll del arte antigu(), sit>udo uno de lns p riuci­pale cxhibidorr>s el arzr,bi:::~po. La eomisióa 01 ganizadora rogó á D' Anunzio que proo n nciara el dis­curso de inauo·uración y éRtt> acep· · o . tó el enca.rgo, pero el arzobispo le prol;libi0 el y_ue hablara fnndándn se en qr.e las obras D.Ar.u,¡zio apl ín li<·e expurgato­rio; y ;1gregó que i D'Anu11Zlü in ­si, tía en hablar, él se Yt-'rÍa en la JJecesidad de retirarse dé la. expo­~ icióu. La comi~ión se vi u obl ig•l!h á pt>J.ir á D'.Annnl:Ío que se abstn­vi~ ra de pronuncia•· el discurso inaugUt'al. Suiza B.ll gobierno suizo ha de<·irli · do nr' permitir· á les padres que banticeu á sus hiJOS c•• l1 nnm hre-s e.·trav:tgantes. E¡..ta ley ac·aba n el nombre ele lluyo ]. 0 y al otro Ribrlle, que f;g11 fi<'a rtbel- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 de ó revolucionario. Los nombres faeron condenados y los niños re­bautizadus. Paris Jnan Rinchepío, el conoc:ido y fecundo poeta francés, por en­Cflrgo del no menos conoci:io y genial Julio Claretie, h~t he<·h • la transformHctóu ~:•11 verso de la. in­mortal ohra de Cervantes, " Don Quijote dl3 la Manl'hl1.," la cual, con ::notivo de cumplii·6e el terc:er centenario de su publíerH·iÓIJ, s u­bio á la escP.na en el mes de l\la­yo ú 1 timo en "La ComeJia Fran­cesa." El atentado contra don Alfonso Prisión de los sospechosos -Según cuent·1n, la. 1Jomb2 fue lan­zada ü esde el piso alto de uua casa en la calle Ri,·ol i. Dicen que ellwruhre arresta:lo probó su inocencia y fue puesto en libe!'tad. La policía encontró claYos y peda­zos stos de sospechosos, recayendo todas las pro ­babi lidades sobre un individuo joven, Hamado Arsene Aruonld, que está itle en París; sufre de una herida en un ojo. La mujer que dió los datos contra Arnould permanece pre­sa, en previsión de una probable com_ pbcülad en el atentado. C<:tsi inmediatamente despu R qne })asó Alfonso, otra Lomba fne lJaliada en la calle Rivoli, cerca del lugar de h·t explosión. Esta bombntado. Las antoridafles aseguran que ta bomba lHlhía sido fabricada en Espa­ña., 1mes era igua.l {t las usadas en Bar­celoua. Se han comnniua(1o lo-> nombres de otros herido~ más, cuyo núwm·o es ya cl"l quiuce, entre ellos algunos de los f)ne ob.senabau el (lestile d<:'sde lo¡,; hal<~ones. Un mieml)l'O rl t• la cámara de dipntauos de lVII"xit·o, FernanJo Robi­no. fue !Jeri,lo mieutrns estaba de pie en la ventana ele :su lwtel. La poli<"ía sig-ne la pista.'tt nn ans­triH «'•) llanwdo Verzilina, c¡ue dicen fue quien pt'Oyeetó el H!:-ie::-inatu de Al­fonso. Comuuica.11 el nrre:sto dP uu amtt'l'tt•<> d ~> piqué para cl1alecu ·,.género~ y fluc,es hechos. Olrece ta mbi<~ n SILS Sf'I'VJC'IOS nl público gn.rantiílando puntualidad J esmero e11 toda oum que se le confíe. rnEClOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL C O :722l.l!J O 2J EL Y.J:lL_L,I!J BOMBA TI~NEl\IOS LA. :REPRESENTACiüN DE RIDER ERICSSO ENGINE Co . . q 'wienes faorzcan las bonz­bas 1nás econó1nicas p du- 7·aules, 1JlOPzdas por aire calentado con teña)carbón) '.lt:eros ,hzz' & (?JZ un hogar de fdc?l ali11zentació1z. Ele'J/a1z el agua á consz'derable at­turuy de larga dz:;,·tancza. El pasto rlz'a1·zo en C07Jzbus­tzote no excede de un peso oro e1z el tipo de bomba que su'lJÍZJ'Pislra 17.500 lztros de pgua por lto1 ·a. 0t07'!Ja1nos . co1. cesiones) 1" es ol,')'e 1nos consultas.}/ ltacem,os 7'e7ne­sqs de dichas boJJz.bas. Modesto Garc:- ~t • c,.,.,·c¡·u 7 ": Númm·o t¡2S. BOGOJA. ACENGtA JUOtCtAt. Y · DE N"EG-OOIOS IIe abierto de nuevo la que tuve esta­blecida hasta Octubre de 1899. Me encargo de asuntos judiciales, ad· ministrativos y mer.}antiles, pre ·io es tu­dio de cada negocio. Mi práctica notarial me permite ofre­cer · ~t mis Glientes mis servici6s para la redacción de minutas 6 pólizas, y estu­dio de títulos y documentos que se rela­cionen con la tradición de bienes raíces. Puntualidad, esmero y referencias de primer orden. Escritorio : antiguo local que ocupó la Jefatura Civil y Militar hasta. 1903. Por telégrafo : - Leotriwna .. Por correo : apartado número 33. LEOPOLDO TRIANA C· 1:?-10 BH l&J!:1B '~fii81C;flf!JJ!@N ~.11! ~BfllfJ~.ll/ --- V~RUADE8 SOBRE fíL AZUCAR DE "LA 1\lANUELlTA'' El azúca1· de LA J.V!AN UELJTA está empacada en bonitas tale­gas cosida . Bstá empacada en la fábrica y abim·tct en el hogm·; no hay manoseo inte1·media,·io;" por consiguiente, no hay desaseo, no hay des­} Jerdioio, no hay udulte1·acíon posible. Cacla talega brtlla como un ·montón de diamantes; el ?'esnltadn de su c1·istalización pmyecta. Có­moda en f{n·ma,, pmfecta en calidad, bJ'illante en apariencit..t, ninguna azúcct?' lrt 1guala en excelencia. (}~¿ando cump1·e usted esta azúcn1·, acuérdese que la ta1eva rosida lleva el let1 m·o de ·'La Man'uelita", co­mo también el nombl'e ele los fabrioctntes. Usted estari't satis(eclw en el rnomen to en que ab1·e ww talega. U(l. e.stará más satisfeolw cuando la ha­ya p¡·obrulo en su cr~f'f, rllllce.c:, etc. Esta de ·venta en todas las poblacio­p. es, desrté P opayún hasia .Ji!tnizalet•, y es 'Ímicamente fab1·icada po1· ta C.JJ..l/C.?1. Y.::1L.L.E1"' ,."!1 G72.IC lTL2?71?.J!I..L Co. SUCESORES DE SANTIAGO M. EDER.-PALMIRA- OAUOA. 12-5
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 220

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La Miscelánea - N. 5

Por: | Fecha: 15/07/1893

lOb ¡4- /J'- lJ\ MISOELJ\'NEJ\- DI~ECTOR, LI NO M. DE LEON. TOMO Ir. i !Z.artagena, 15 de auli o de 1893. } NÚMERO 5. I. E~te periódico no admite suscriptores, ni de la ciudad ni de fuera de ella. 2. Se vende, voceándole, en las callee;. Tiene también por pun­tos rle venta, la FARMACIA DE RU~ÁN, la FARMACIA DE DELGADO Y la CIGARRERíA DEL ~IQUE. . 3. Ningúll original sf'rá devuelto, publíquese ó no: 4· Saldrá, por ahora. en la primera s:!mana de cada mes. aprovechan­do pa!'a ello el dia domingo. S, Toda la correspundencia debe dirigirse al Director. 6. Cada ntllnero vale veinte centavos. --_._- IOTAS VAllAS J..l O pretendo estudiar á Rafael N'úñez como político. f Para ello necesitaría escl'ibir la historia contempo- . l'ánea de Colombia, Íntimamente ligada con la vida ~~ tde este ilustre ciudadano. Pero es fuerza que Io •• ~ confiese desde el principio mi admiración por el pensador, por el hombre de estado, por el políti­co- tanto más cuanto que debo prescindir de esa faz del genio en el resto de estas notas. .Es indudable qu~ la l.abor política de R~fael Núñez ha sldo una. labor pacwnte, de análisis y de observación; labor grandlOsa que ha tenido siempre en actividad su bien organizado cerebro. ; . Conocedor pl'Ofundo del corazón humano, con .su es­p~ ntu observador, su poder de deducción; su clarividen­cm de !? porveni:; su exquüüta sensibilidad, su vasta i­lu:; traclon .y su blen templado caráéter ha podido efectuar en ColombIa una reforma esencial cuyos benéficos resul­tados nO;3 hablan con la abrumadora evidencia de los hechos. . Se ha discutido tánto sobre esa evolución política que me parece innecesario estudiar á fondo la cuestión sob:e tO(~O cuando mis notas son y deben ser simplemen~ te hterart~s. Pero creo indispe~sable poner los puntos sobre las les antes de prosegUIr. Soy de los que creen que los pechos y las cosas se entrelazan con misterioso , rínculo. ; ;Desde qu~ Rafael N úñez principió á figurar en la pol~t1Ca del pals, sus ideas y sus hechos no se han sujeta­do Jamás al estrecho molde de una tradición ó de u na fórmula matemática invariable.-Encarnó el ideal de su época.-No se atuvo á viejas creencias: buscó ·nuevas verdades. . . ~odos sabémos que una convención liberal se hizo l~fahble en 1863, declarando . irreformable la constitu­CIón que saliera de su seno. . Todo sabemos cuán amal'O'os frutos cosechó · la, Re­pública durante el régimen d~ aquella aciaga carta y frescos están en la memoria los recuerdos de la última desastrosa g':lerra que terminó con el triunfo de la Rege­ración. Cuando Rafael N úñez desde los balcones del palacio de San Carlos dijo con voz solemne que la constitución de 1863 había dejado de existir, no cometió traición, sino puso la primera piedra del orden sobre las rui­nas de la República por tanto tiempo prostituída, demos­trando un valor moral y un patriotismo raro en los tiem­pos á que habíamos llegado, impulsados inexorablemente por los acontecimientos. y si en vez de perseguir el hermoso ideal que hoy vemos realizado hubiera alimentado bastardas esperanzas, Rafael N úñez habría podido en aquel momento ser un apóstata en vez de un elegido. Dada la desmoralización del país, una dictadura pareció inevitable, pero surgió la luz. Tales fueron los acontecimientos y es ésa la pretendi­da traición de Rafael N úñez á la bandera liberal. Como si los principios y las ideas de un estrecho círculo de ilu­sos fuera el obligado ídolo de los grandes. Los hombres no son números; los acon:ecimientos no son cantidades y por lo mismo la política no puede estar spjeta á la rigidez de la fórmula m'ltemática. Rafael N úñez.. es idealista ; p~ro sabe apreciar los he­chos y 1::\ ~ circunstancias y no se atiene sino á la expe­riencia. H.e tenido que hablar ligeramente de su labor política porque me admira esa dualidad grandiosa que hay en él: el político y el poeta. Difícil se nos hace comprender cómo un cerebro en­marañado en las tremendas verdades de la política .. puede desarrollar en sus células alada y vaporosas estrofas que hablan al entimiento y al alma con el misterio y la deli­cadeza de las irradiaciones divinas. He tenido personal ocasión de apreciar esa portentosa dualidad. Más de una vez he recibido ÍTla.preciables lecciones de estética y de li­teratura de los labios del poeta, cuando las prensas de "El Porvenir" crujían planteando difíciles problemas de política interior. Rafael Núñez os habla con' la misma facilidad yeru­dición, de los autores españoles, franceses, ingleses ó ita­lian s q l1e de los asuntos políticos de Hispano-América ó de las Islas Británicas. Sigue cuidado. amente la evolución política y la evo­lución literaria de todo el mundo civilizado.-Lee los dia­rios.- Sabe lo que pasa.-Compara situaciones.-Deduce resultados. . Cree profundamente en el poder de la prensa-y por eso no vacila en ponerle un límite al desvergonzado char­latanismo. Sabe que existe un lazo invisible, pero real entre la genial fisonomía de un pueblo y el desarrollo de su literatura, y por eso en sus luchas políticas siempre ha encauzado la corriente literaria. . En la Reforma Política rechaza enérgicamente el naturalismo que degrada y en las columnas de El Porvenir ha aplaudido á Bourget,­que fortifica. Es lo cierto que quien ha consagrado su vida y sus talentos á la patria y á las letras merece bien de sus con­ci ndadanos. Su obra en ambos campos lo coloca muy por encima del profanador -escalpelo de tOl'pe3 pri.tCticantes. ¡'. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MISOELANEA. En resumen, Rafael N úñez no ha sido político, como Víctor Hugo. Algún crític~ mordaz de la nueva e~cuela francesa ha dicho en algúrr foneto, que el rey de los poe­tas aparecí~ siempre en el - ~s'éenario 4e la política como esos reyes de ópera llen,os de .. ~splenStor y ~aguificel1-cia que atraviesan la escéna sin- pronunciar una palabra. Muy por encima de eso se encuentra Rafael Núñez, que si ha cosechado laureles con su poderosa lira ha sido al mismo tiempo el primer hombre público de América. Creí necesarias estas líneas antes de emprender la tarea que me propongo. Baste este como pÓ'l,tico-para coplar á Rubén Darío. Abro el precioso tomo de las poesías de Rafael Núñez Recuerdo títulos y pasajes. Me concentro en mí mlsmo. * ,)<- * Pocos autores entre nosotros conocen tánto las lite­raturas extranjeras como Rafael N úñez . . Ha leído mucho y ha leído de' todo. P ero no ha leído por leer. . N o ha leído bajo la presión del capricho alimentaelo por la ociosidad, sino para estudiar, para sa­ber, para deducir. Creo qu~ en sujuventucllo escudriñó todo, comparan­do todas las escuela. antes de formarse un sistema. Para él no debió de haber libro preconcebi lamente malo. Debió de cansarse de todo, menos de comprender. Conoció mucho el mundo y sondeó todos sus miste­rios antes de encerrarse en su gabinete. Cuando babIa de p icología ó de estética, ó ue ociolog a, no lo hace co­mo quien únicamente ha e. tu diado mucho sino también como quien ha vi vi lo y entido mucho más. Todavía brillan sus ojo y palpita todo su sér cuan­do ..merced á u prodigiosa m.emoria-fiel fOI'lógrafo lleno de mi terios-nos repite las estrofas de Zorrilla que le im­presionaron hace más ele cuarenta años. Su sensibilidau es exquisita. Lo bello lo impresiona; lo sublime lo sub­yuga- pero siempre busca ansioso la verdad. Deduzco de todo esto y del e tudio de su obra que el e cepticismo de N úñcz cst,L lll<1s .1Jiell en la. mal estimada forma que en el poco comprendido fondo. Los versos de su juventud son arrebatadores; fasci­nan; encantan. Son ánforas g riegas llenas de ambrosía; pero en el fonelo bay un dejo amargo. y el vulgo ha tomado por cruel e.scepticismo lo que en realidad no' es má que una de las premisas del si-logismo. . Él mismo ha eli ho, no recuerdo dónde, que el peder­nal no produce Ja chispa in el clloque. La fe JlO podía su rgir espontánea de u seno. ' N o puede exigírsele tánto á un corazón de vein6cinco año~. Hay desfallecimiento nece arios; bay dudas irievita: bIes; hay pruebas terrible en el camino de la vida que nos llevan á las ergá tulas ó nos 1 "van tan á la esplendorosa cima. Núñez tuvo alas, Sacudió el polvo. Fué á ba> . ñarse en las irradiaciones del cielo. Pretender, por otra paite, qúe un autor sea ún blo­que homogéneo de acero, que rechace el cincel y no ad­mita las delicadezas de la línea, demuestra un absoluto desconoci miento del arte. Pudiera creerse por el tono en que hablo, que no niego el hecho, sino que 10 explico. N o hay tal. Quie­ro atacar todos los puntos. N o encuentro en el Que saú-je?, por ejemplo, el des­consolador escepticismo que ba deseado encontrar la ma­levolencia- cuyo mal disimulado interés ha ele virtuaelo el aplauso insinuante. El poeta habla.ingenuamente-no quiere decir lo que cree,. sino lo que siente,-está ciego y habla de su igno­ranCla. HD bla de las antinomias que perciben ~nuestros sen-tidos. El aloe es amargo y olol'Oso; el opio que á. los miembros da reposo tampién -Jleva el delirio al cora~ón .. . Hay en ello profuqda observ:ación pero ~o hay b1as-femia. ,No sé por qué-y desearía que alguien me lo explica­-~, se-pero siemp.re. re~ueJ'elo la parábola del s~~br~~lor .cll,.an-do leo 'esta estrofa de corte clásico: .' A la cizaña el trigo anda mezclado, .así .unidos el riego y el arado los hacen d~' la tlerra. producir, Y, cuanelo la estación propicia llega, j untos y á un tiempo el labrador los ~iega . - su hoz al esgrimi r. . Es imposible penetrar los mIsterios del genio. Hay estados psicológicos que escapan á nue. tro limitado aná­lisis. Es inRtil bu cal' el hilo de Ariadna en semejantes lab erint~~. -" . El Qne sais-:fe? es un grito el.el alma \Ll)siosa de aber la ver lad, es decir, el bien. E to es 10 má que podemos vi lumbral'. ¿Dónle e taría, pue , el escepticismo? ¿ Será aca.so en ste va­- liente final? i Oh confusión! i Oh caos! i Quién pudiera Del sol de la venlad la lumbre austera y pura en .este limbo hacer b6'11ar! Anterior al Que sais-je? es Todavía. Estrofas · de a" mor; dulces y apasionadas, que rebo an poe",ía y grande­za. j Cuántas vece no he oído recitar por labio qu ri­dos e versos palpitantes que han inmortalizado una pasión. ¿ Dónde e. tá el esceptici mo? I!le pregunto. .N úñez en Todavía no es el poeta licencioso' que se cornplac~ ~n pintar pasiones infam.es y culpable. Es el poeta cn tIa­no y honrado, que A.l'l'astl·aelo por la violencia de un amor imposible lucha contra la co rriente impura y xda:.llla: i Oh ! nos' arnamos;' sí; pero es preciso Separarno , que tras el paraíso Un infierno se esconde : la expiación. Es pI' ciso alE'jal'no. , nunca verno., que es il1m. nso el pehgro de perdernos si al del>er no su umbe la pasión. Sin estudiar además su recientes producciones; he buscado en vano el escepticismo d Núñez de qU<1 tánto ban hablado los crítico y no be enqontrado sino confe­siones como éstas: ¿ Qué hay más sublime que de Dios la cien.eia? Así hay vidas qu sólo en el Poniente logran sentir en la tranquila mente de lo infinito la visión veraz. . ~a fe surge d~spués de ese ideali mo yen: su alas se cruza horrenelo abi mo que el alma deja para siempr atrá,::;. Pero lo que mis ha llamad ~ I1.li atenCi~}l.l . y .lo que. rriás se pr~stu ~ mi objeto e este fragmento ': 1'a1 vez cuando nos alce hasta su eno . Dio, que todos sentimo~, Sabremos lo que somo:::; aquí abnjo. En todo esto no veo sino un grande de precio por nuestra hmitada raz6n, que N úüez juzga débil', impotente para penetmr lo invisib~e. " . . Hoy creerá, si.n duela lo mismo que creyó cuando es­cribió el Que saú-je? in pecar de e céptico y 1n bIa fe­mar; que no sabemos la verdad de .la cosa; que VIV1- mos como en un sueño, y que nuestra razón nos engaña á. cada in tan te. Y yo v~o en ello una gran lección: que las apariencias de hl. vida y 10 desequilibrios de. ll.ue ~ tra razón nos conducen inevitablemente al esc<:ptlclsmo si nos falta la fe, e ~ decir la pose3ión ele Dios. Ese es el problema que N llñez ha planteado. -:f . 0)(- ~~ Es imposible negar que Ra.fael ~Úll~Z e un pen a· . do?' profund.?, r~pi ~o. .~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MISOELA.LVEA. 3 N o e un rimador vulgar ,de amorosas endechas, sino un poeta verdadero, soñador de esos que e inspiran en la realidad de las cosas, no simplemente por lo que ellas son en sí, sino por sus relaciones con lo invisible, con el alma mate?' de la creación. N o se detiene en el camino para recoger lirios y cla;, vele ni para contemplar la libélulas doradas ni los tra­vie. o. gnomos. Nuevo Colón ni e detiene ni desmaya, y, fija la mirada en el horizonte, tiene fe en la providen­cia, en la tierra. prometida. Si suéña, sueña con lo ine­fahle y u creadora fantasía modela en el bronce de su e trofa las percepciones del más allá presentido. Per~i­gue un ideal. Hay un fanal que su mirada azul busca siempre en medio de las borra caso Fanal á veces perdi­do cn la tormenta, ¡pas siempre adivinado por él. ,A vcces he co:npflrado e e algo misteri0so que hay en ,u 'scencia con esa al vauora brúj ula que siempre bus­ca 1 norte aunque la ~ tempestades la desvíen. y .'i huhi rel. e,' ptici :no en sus , primeros canto, cría }YH'q ue la agnja magnética ta.lnbién ufre p rturba­c' on .' h..ljo la i iJ fl Ilcncia le las auroras boreal s allá en los t rno hielos del polo, -;(- -:f * Admiro n N úílez una cüálidad distintiva de Jos ver ladero,' poetas. u esti lo no e siempre correcto, u­ni[ orllle y yero como la' meuallas antiguas. N o pierde n un 'a ~ll <.:aracte rÍ::-ltiea, su ol'iO'inalidael ingenua, pero tie-nc lo.' artí.-tieos capricho del pincel. ' Tus ruedas o'iran sin ce. ar,; los nublo elel potent motor en ~spiral se alzan al cielo, negros ó cerúleos y ronco Illuge en tu contorno el mar. P ro j ay d ti i tu misión no llcnas; si en lugar de cu rurno , envenenas del corazón cl primitivo mal; , . i tu antorcha nos quema y no ilumina, . i en vez d edjficar tu mano arruina si tala y 110 f cunda tu raudal! .E to claramente prueba además, que por nlucho que (1 igan que N úñ ez no Cl' e en nada, sí cree en la santidad d 1 deber y el) la misión excelsa de la mujer virtuosa. ¿ Pu de darse má t 1'11'lI'a que la de E 'ros? E ta p e.-ía, emplean(lo una feliz comparación del poeta, es el laao que apacible clama fr nté al procelo o mar del To-da uta. . j Cuán dulce, cu:1n lulce la yida yo paso contigo! jCuán rápido el ti mpo á tu lado se ¡ente correr. Oh! cómo el pa arlo, el presente y futuro yo olvido Cercano á tu seno, qué es ' puer~a que lleva al Edén. -)(­* * D lit;a le7:a y n vedad de pen~amjentos abundan en la bra dc ,úfí ez. ¿ Qu J éi saborear una e 'trofa ll ena ele d li<.;adeza y oe novedad'? ' /, . A ln'id el tomo y al azar encontrar~is cu'alquiera <':0- ll10 é::;ta : Pídele á Dio - también yo se lo piuo '~ que no agote en tu alma el sentimiento ele 10 bello que vive allí e , éondiclo fU1JlO en la cuerda el melod~'oso acen to y el pel.1i1me en 1'osal aun '1/0 fiordo. \ ...0. 'he de luna un pai aje que tiene vida y colori-do. 1J n realismo idealista tan 'puro corno el del Idiü'o se refleja en e a miniatura. La luna se levaüta d la vecina cumbre y el cielo se abril1nnta con su marmórea l um bre ; en su errabundo pa. o, en u elocuencia muda }Jal'E'ce la vi uda del "';01 muerto en ocaao; Bastará abrir el tomo de poesías de N úñez para co~­vencerse de que aunque no se sujeta á fórmulas determI­nadas ni á un puri mo exagerado, conoce todos l futuras leerán los ver­sos de N úñez comprendiéndolos y estimándolos tanto m::i cuanto que el ocho habrá muerto en'lo corazones. Mucbo má Rerjo y pen ador que Campoamor, más brillante que N úñez de Arce; más conciso que todos los poetas modernos; in el de 1 umbrador cla'3ici mo de Ca­l' y sin el la~' Sel' aller seductor de Rafael Pombo, pero a, -a o má inspirad y má arti ta qu cualqui 1'a de los do , Rafael N úñez con us imperfecciones y todo es uno de los primeros poetas de la época." * * .l(- Los que no conocéi p~ i'sonalmente á Rafael N úñez no t néi dcrecho á lanzar la primera piedra. De. pués ele tántas lucha y fatigado un poco por la ruda labor vive humildemente si se quierc en su sencilla quinta le1 Cabrero . rrrabaja mucho. N o ce a de estudiar los grandes problemas políticos del iglo. Sincero y afectuoso más de lo que se cree, iempr tiene una voz de e tímulo y una palabra de ali nto para 1 ,amigos que le rodean. Lleva una vida fl'u o·a1. Toma lo a.limentos n su misma me a de trabajo, rodeado d~ libros y , papelc. Mé lo habían pintado teJTible y lo he encontrado sublime. ' Su hooar e un templo. Hay en él una vestal cri - tiani . Id al Cabrero y contemplad aq:':Iella capilla. levanta­da por una mujer piado a y mir8¡dla á ~lla se;:Clllament.e ve tida vi itando á lo pobre y socornendo a los ne?es~­tado y comprenderéis á Erros y á Débo'ra y os sentuéls pequeños ante tánta sublimidad. .' ERNE,S'l'O 9. PALACIO. Cartagella, Junio 1. o de 1893. , es un niño, hijo de nue tro caro amigo Don Manuel A­mador Ca margo. Tiene cinco años José Ramón, y en viaje para Nueva York, el año pa ado, le compu o lo R,iguiente el poeta ni­caragüen. ~ Rubén Darío, que iba á bordo t~mbién:- Jo é Ramón, las rosa, del maternal cariño Perfuman hoy la senda donde ri ueño vas. ' Goza de sus aromar, su púrpura, su armiño; Que i las flores .vuelven en Primavera, oh niño, Las de las dulce infancia no han de volver jamás! . 11 ." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L A ,' M I S O E L A NE A . A- U~E BAIGNEUSE. ..-s-~ UI donc es-tu, folle 'étrangere, Qui sur nos plages viens le soir, Et dans la mer, au clair miroir, Oours te plonger, blanche et légere? ~. L' écho demande d' ou tu so1'8, l'~ L'écho l'ignore ;-le rivage N e sait de toi que ton courage ~t que les grac~s de ton corps. De qui tiens-tu cette aI?r~ flamme? De qui tiens-tu ee bras .vITIl . Qui te fait braver le pénl De vent qui souffie et de la lame? La cote, l'autre soir, grondait; L'onde accourait sous la tourmehte, Et sur la greve, au loin fumante Enorme, elle se répandait. Les hommes sentaient en silence Trembler le mole et le rocher: lIs contemplaient, sans approcher, L'irrésistible violence .... Tu vins; tu vis cettc fureur, Tu dénouas soudain ta robe, Et dans le flot, qui te dérobe, Tu plongeas du front sans terreur. Scene d'effroi! spectacle étrange ! Tu triomphais des .flots amers. Etais-tu la reine des mers ? De la tempete étais-tu l'ange? La p]age admirait--Le soleil, Retournant á son lit de gloirc) Sur tes bras, sur tes pieds d'ivoire, Imprimait un baiser vermeil. Toi, tu jouais dans sa lumiere; DresRant ·ta tete aux blonds cheveux, Tu repoussais d',un b~s ?erveux Les flots melés a ta cnmere. Dans l'écume et dans le rayon Tu flottais, o nageuse insigne, Déployant des blancheurs de cygn~ o Et des souplesses d'aleyon. Et nous pensions: Qui done est-e]]e? Que! est cet etrc audacieux, Dont la grace, au si<~cle des dieux, Eut fait jadis une immortelle ? Un souffie de rébellion A-t-il émancipé cette ame? Qui sait s'il reste un ereur de femme Sous eette force de lion? .... Est-ce l'amour qui poul'ra dire Ce qu'elle atte~d pour s'~mo"?-voir, Ce qu'il faudralt a eet anl nOlr Pour se noyer dans un sourire? Prodigue, vient-eIle a ces bords, Les soirs ou trop de vie abonde, Jeter au vent, jeter a l'~mde, ._ Le superflu de ses trésors? Ou bien, est-ce un creur en démenee, De ses blessures ulcéré, Qui revient, en désésperé, Lutter ayec la mer immense ? Serait-ce enfin qu'ayant gouté A mille eoupes décevantes ' Elle demande aux épouvantes Une supreme volupté? Que savons-Dous? Passons; toute ame A des replis fermés au jour .... Laissons ses secrets al' amour Et ses mysteres á la femme ! JOSEPH A UTRAN. A. UNA BAÑISTA. fOESíA. DE loSEPH ftUTRA.N . ~-U1~«Cc4Ó'" ~e~ica~a al S-z;. -'j)o &w-;;i9ue ~, ~oH-lá1'\. , ISTERIOSA forastera, . ·1 Quién eres t~, que, atrevida . 'Vienes á jugar la vIda ~oorriendo blanca y ligera ~'"'! ", A entrarte en la mar temida? e le Qm' én, "I nsIgne nad a d ora, Te dió el esfuerzo viril Oon que arrostras á deshora La ráfaga azotadora y las olas mil y mil ? Ouál tu historia? , , , ,Ah! qúién de' un a ve Viajera el destino sabe '? La playa, sin conocerte, Admira tu brazo fuerte. Tu seno admira süave! Tarde inolvidable aquélla! Lejos la tormenta brama; Oargada la onda se estrella , y en la arena se derrama Dejando humeante hue.lla .. No osan los homhres llegar, \: as en silencio profu ndo Miran de lejos temblar Roca y muelle de la mar Al 'empuje tremebundo. Llegas tú, y aquel furor Ves, y en tu impaciente ardor Dejas la importuna ropa, y al pi~lago que .te arropa, Te aba1anzas SIn temor. Momento nquél, en verdad, Fué de cruel ansierlad: Triunfante surges de pronto!­Será la r ina del ponto '? Ángel de la tempe tad? A su esp~éndido cubil Derribándose yeÍ el sol Te bañó ninfa gentil, Brazos y pies de marfil Oon ó culo de arrebo1. La frente irguiendo, gozabas, Oon los último., destellos, y con el brazo apartabas Nervudo, las omlas bravas Mezc1adas á tus cabellos. y entre la lumbre y la e~puma Flotabas sobre el apismo, Del cisne la tersa pluma, Del a1ción la gracia suma Emulando á un tiempo mismo. Oon asombro y simpatía ;. Quién, decíamos, será E ta que a1 mar desafía y vence á quien Grecia vá Por diosa adorado habría? Impetu de rebelión La habrá lanzado al combate? Quién sabe si un corazón De mujer oculto l~te Bajo fuerzas de leon ! Qui.zás de, tarde, en momentos En que la vida rebosa, Aq uel exceso de alientos A arrojar vendrá r~mbosa A las olas y á los v1entos? ¿ Será corazón doliente Que, llagado, sangre ma?a, y en el despecho que SIente Provoca batalla insana Cr¡.lza] e, porque e:-; muy de graciado .... . ;{ . ..y .. ..¡ ;. Juan no bablo más de la arle iana. Pero la amaba iempr , y abora más que nunca. Ma, como era muy altivo, no dijo nada: j e: lo que mató 'al pobre mueh del patio: esto fué todo .... Se había dicho el pobre muchacho: «La amo dema­siado. . .. 1,fe voy .... » j Ah, miserables corazones los nuéstros! j Es un po­co fuerte eso de que el desprecio no pueda matar el a­mor! . . .. Aquella mañana los ver~inos de la aldea se preguntaban quién podría gritar a.n eia, d permanecer con el alma abierta? ¿ P or qué me ha a­sociado á su vida? Porque yo lo he a80 iado icr:npre á la mía. Nunca se ha visto separad ele su' par] re . Ha ta los diez año , bajo el ala ele u maure, madr ad­mirable, vos lo sabéi bien, ha r ecibülo ele ella y d lL1. solamente, su primera eelu 'aci6n. Ella le ha en eí'ía(lo :~L leer, á escri.bir y á contar; él no ha conocido ante de n­trar en el liceo otro mae tro. D L pué, me ha II e/HIo 1 turno á mí, y he recomenzado mi e ,tudio, con él. N una sola noche me he aco taelo in h:lbe rle antes explicad y hecho recitar su lección. Mi hijo tenÍc1. u profesor en el liceo; t-enía ademá un segundo mao tro en la casa. el ver­dadero. En retórica, ha<:Íc.l, de oada v e r,' ión una truc.1u - ción, la primera para su profe 01', la otra úni amente para mí. Ese trabajo de repetición, para un padre e una te­rrible fatiga; pero j qué l' compen a ver 1 p queño c re­bro desarrollar e, el pequeño hombr apa iOllar e inv tigar y morder en t do on un hermo o apeti to ele verela­des, con una sed de saber que nada sa ti face! ¿ N o es e, to delicioso '? Pero es necesario predicar con el jemplo. " y para la educación lllOl'al com para la intel tu,l,l el mismo procedimiento e impone : el ejem.plo. Ob r­vad en lo que vienen á parar lo hijos de lo matrimonio. desunidos; con iderad el fin de mntos hij s de mndr s cuya conducta ha sido cen ul'able Ó lige ra. ~n ec1 ucación, como en geometría, nada se hace sin la demo tración n el lienzo." --" Pero, fuera del ejemplo, hay el rta e lucación mo­ral que es nece ario dar. ¿ La habéis dado religio a ó des­cartanelo la religión 7" -" Mi mujer y yo hemos nacido en la l' liaión cató­lica y en la religión católica hemo educado nuestros hijo. Libres han quedado, una vez llegado á la e lad civi I de rechazar ó de guar lar la creencias en que fueron in­truídos cuando niño. Ou, tión es ésta de temperam 11- to, de juicio pers nal, de aire ambiente. Pero 110s abrin al menos lo que rechazan y por qué lo rechazan. O 1110 la mayor parte de los nlédicos, mi hija mayor no cree; pero su negación desean 'a sobre una comparación previa. Prefiero esto. -" ¿Y el menor 7" -" Oh 1 el menor sólo tíene catorce ano . Tiene tiempo, por con iguiente, de formar e una 01 inión en ma­teria religiosa. En cuanto á mi hija-tiene sei año, mi hijita,-su madre le enseña la Hi torÍa Sagrada, y lo, a­contecÍlnientos de lo libros santos le interesan. El otro día me contaba á u maneTa, la pérdida del paraí ,y aún lne parece que la oigo decir al fin de la li toria de la manzana: _0 Cuando papá, Dio supo e to, se puso braví imo." O,'eemos se?' los p?'ime?'os en da?' el, conocer en nuestro país al escritor noruego l1jornsf:jerne BjeJ7'n on de ?'eputa­ci6n 'universal. " El Paelre" es un cuento relatado con e.sa sencillez que dz"stingue á los h01nbres del N'orte, y en el fondo encierra un sentí'miento ele alta mor'al que no d~ja?'án de no­tar nuestros lectore . Lo conci o de la fra e y la 'difícil fa­cilidad' del poeta escandinavo hacen de "El Padre" 'un camqfeo bellísimo. No menos sentimental y bella e la" l cuarela 'de La J oven J.lihílúta," que, igue á contínnaáón, y ele la pluma de R. L. K etchum, poco conociúo ent,'e no oi,'o cuando 1nenos, pero de universal ?'epntaci6n tambl'én. E to do t7' ~bajos inauguran una serie de t7'aduccione cogl'úa' que viene ha­ci ndo el Director de "La Mí. celánea" para olaz de , 'l('s n:nme7'O, os lectore . ELP..A..DRE. '1I--r=::::ID ~ o' J',U HD VERAA ¡ qUl n,' nl á. bablar, ra 1 ~ h 111 b1' !nás 1 u 1 n to d 1 a J - c; pal'roqllla. y s mejant p r na­li lad apar ció un día 11 .1 e tu ho d. 1 p< ,'to)', : T ngo un bij dijo-mociol1 ¡Hlo. .\- dl'.· !'() <¡u' :-;cu bautizado." " ¿ Oómo h ¡tbl'(l le 11 amarse ? " , ]3 inn, e m mi patc.\¡oione, para mi hijo: va á ca:iar::;e con Karen Storliu 11, hija de Gudmund, que está. aquí comnig . ." Es d ecir, eon la muchachan tomando los acontecimientos. Cuando recobró su pre­s ncia de ánimo, acercó la lámpara para iluminar el 1'0- tro de la joven, á quien encontró más linda que la prime­ra vez, á pesar del sufrimiento que sus facciones revela­ban. A todas las preguntas que salieron de los labios d 1 joven, no respondió al principio sino eon una sonrisa tier­na y melancólica. Finalmente, púsose á cantar este célebre verso. _ Sois causa de mi enfermedad, sois ca'u· a de mi ver­giienza .. Sien-Koung, encantado de esta lisonjera acusacibn, se confundía en excu a y muestra. de reconocimiento, y cubría de besos apa ionados las manos y mejillas de la joven. Ella le pidió para que la curara, que le cantara la e 'troía s~guiente : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MISOELANEA. 11 Los traj ~s de ,gasa rle hoj'ls sup ;rpuest lS y los bord l,dlJS de colo'res hacen resalta1' el fénix de oro y los pája'ros de pla­ta (1) más 'resplandec'ientes aún; á cada vuelta del baile, las he1'rnosas se colocan en dos filas. Pe1'o la más he'rmosa se coloca siempTe' en el medio. o había concluído aún la última estrofa, cuando saltó de la illa diciendo que e taba curada. La dicha de los amantes fué completa. A~ día siguiente por la mañana, la madre vino al bo­te, y vlendo á su hija restablecida, manifestó mucho con­tento. N o in istió en llevársela, adivinando en las mira­das de su hija que prefería qu da.rse. A pesar de los ardores de la luna de miel más apa­ionada Sien- Koung no pudo nunca an:ancar á su aman­te 1 ecreto oe la situación de su familia, ni siquiera la dirección de su casa. iempre le decía que no estando segura de poder lle­var á abo el matrimonio, esos informes carecían de im­portancIa para éL . E. 'o. dt talles no impedían que su amor aumentase en ] nt, n. ldnd ni que 10' amantes se hiciesen mil protestas de carJño. na noche, despué,., de habE'r abierto por casualidad un li"?l'o, dijo 1l0l'11ndo tÍ. u amante que su dicha estaba al tel'lnmar, porque el padre del joven debía regresar pron- 10. El1a había consultado el libro y había encontrado la canción de Li-Y. (2) ien -K:oung trató de consolarla dando una interpre­tación diferente. -El primer verso, dijo, indica más bien el matri­mOllio. Pero T iou-Lien no era de esa opinión. Ella pre­firió partir para no encontrarse en pl~esencia del incómo­do padre de ::sU amante. - i obtengo el permi o de mi padre ¿en dónde po­d l'é avi ároslo? . . - Lo abré al mi rno tiempo que vos; es inútil es- Cl'lblJ'me! . , Cuando el padre, que efectivam nte llegó al día si­gUlente upo por U hijo ]0 que había ocurrido, manifes, tó mucho de. agrado de que este último hubiera aprove­chCl 10 u au encia para recibir una mujer :i bOl'llo; pero 'u ól ra se desvalieció poco de:;pués, cuando vió que to­do e taba en orden y que no faltaba nada en el buque. rr. iou-Lien volvió de tiempo en tiempo á ver á su a­mante. cuando é te se encontraba solo. La señal de las -itas era una canción. Ella no encontró medio de hacer que el padl' consintiera en el matrimonio; pero deseosa de prolono'ur el tiempo en que podían tener u entrevis­ta. propll 'o á u amante que retardase su partida lo más po. ible. Sin embargo, al principio de la quinta luna, momento en que la baja del precio e general y en que la gran ma­rea e presenta Sien-I{ou~9 se vió oblig~do á, partir con su paure. Apenas regreso a. su casa, cayo gravemellte en­fcrmo. Confesó eL su madre, inq'úeta de verlo t~n enfer­mo, que no eran los medicamentos los que poJían curar-lo, . ino Tsiou- Lien. ' El paure, inflexible al principio, tu vo que ceder al fi n, en vista del e tado alarmante de su hijo. ' Moh y su hijo se embarcaron para un nuevo viaje. Cuando llegaron, se pusieron á buscar á la descono-cida. ' . No fué ino mucho días después cuando la descu- (1) El fénix ue oro y los páj Tsiou-Lien, muy feliz por el éxito de esa empresfl, volvió pronto con su marido á Pe ín. Un año, su suegro, que había partido para sus ex­pediciones comerciales, tardó en regre al'; y habiéndo e agotado su provisión de agua del lago, la joven sintió que iba á .morir. Recomendó á u marido que no la enterra­se, pues para conservar su cuerpo, bastaría leer todos los días, tres veces, los siguientes versos: .Tri.ste cosa es el á Dios,-Pe1~o la, separaC't'ón momentá-nea es más triste aún. . . . . -Cuando llegue el agua del lago, dijo, desnudadme y meted mi cuerpo en un baño de esa agua: resucitaré en el acto. Esto se realizó de acuerdo con la predicción; pero Tsiou,-Lien, desde este incidente, n"o podía vivir lejos del lugar de su nacimiento, siempre presente á su imagina­ción. La familia tuvo que abandonar el Norte para insta­la. r definitivamente á la feliz esposa de Sien-Koung en el lago que la había visto nacer. Jl . ~ ADA más triste que el titán que nora, , . Hombre-montaña encadenado á un lirio, , ~ Que gime, fuerte, que pujante implora: ~ Víctima propia en su fatal martirio. Hércules loco que á los pies de Onfalia La clava deja y el luchar rehusa, Héroe que calza femenil sandalia, Vate que olvida la vibrante musa. ¡Quién desquijaba los robusto leones Hilando esclavo con la débil ru ca, Sin labor, sin empuje, sin acciones, Puños de fierro y á pera muñeca t N o es tal poeta para hollar a1fombras Por donde triunfan femenil e danzas: Que vibre rayos para herir las ombl'as, Que escriba versos que parezcan lanzas. Relampagueando la soberbia estrofa, Su surco deje de esplendente lumbre; y el pantano de escándalo y de mofa Que no 10 vea el águila en su cumbre. Bravo soldado con su casco de oro Lance el dardo que quema y que de garra, Que embi ta rudo como embi t el toro, Que clave firme, como el león, la garra. Cante valiente y al cantar tra baje, Que ofrezca robl si se juz~J"a Il1D!1tc; Que su idea el mal rompa y desgaj Como la selva virgen el bisonte. Que 10 que diga la inspi rada. ho 'ft Suene en el pueblo con p~labra e_ traña; Ruido de oleaj al azotar la roca, Voz de caverna y . opIo de montaña. Deje San ón de Dá1ila el reo'azo; Dillla engaña y corta lo~ cab llos, N o pierda el fuerte el rayo de u brazo Por ser esclavo de unos ojos bello::>. RUBÉN DARIO_ -,::::;::::s:o~- L entrar á aquel cementerio fresco, agradable, 11 no de rosas blancas é iluminado por el 01 de mediodía, vi una hermosa joven que a.penas contaría diez y ~ siete años, arrodillada frente de una tumba. ~ La niña reía á carcajadas como una loca, y no dejó de extrañarme tan intempestiva alegría. No es posible imaginar nada más gracio o que a­quella linda criatura, con sus dorados cabellos hechos ri­zos, sus ojos azules y su fresca boca; pero lo raro en ella era el conterito que mostraba junto á las f sas donde dor­mían los muertos. No pude contener mi indignación y dirigiéndome á. ella la dije: -Señorita, no sabéis sin dúda qué sitio es éste. ¿ Ig­noráis quién reposa bajo este mármol '? -No, dijo ella; lo sé perfectamente: no ignoro Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MISOELANEA. 13 quién reposa en este, epulcro. Era mi amigo; mi esposo del alma, mi único bien; prosiguió con voz entrecortada por los sollozos. Cuando él murió yo creí morir también de pena. -Sin embargo, repliqué, os vi riendo. -j Ah I caballero .... es que durante su vida no te­nía más placer que verme contenta y dichosa, y ahora si llorase sobre su tumba, estoy segura que sufriría mucho. CATULLE MENDÉS. CONFlbENCIAS. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MISOELANEA. KAIKAE. Fragmentos de utl vilaJe por Africa. PEN AS amanecía, y yá me ha­llaba en la playa, en medio de un desierto compuesto de are­na yagua y contt mplando la "' ~¡.,~~~~ inmensidad de los desiertos que me cercaban: uno turbu­lento, dominador, jugando con los bosq ues y con las esperan­za, del hombre; el otro, más ten ible tal vez cuando el si­moun sacude su estupor. Conoda el primero, pues por mucho · tiempo había sido juguete de sas caprichos. De­terminé, por tanto, estudiar el segundo y sondear sus grandes misterios. Despues de dos horas de rápida marcha, en cuanto el terreno la permitía, llegué á la entrada de un bosque es­peso, y me encontré delante de unos veinte negros acu· rrucados delante de un cuadrúpedo medio devorado. Era una <.;omida salvaje. Levantáronse al verme, y con gestos corteses me In­vitaron á que participase del festín. Acepté sin vacilar, y fuí á sentarme junto á ellos. Los individuos que me habían acogido tan cordialmente formaban una de las mu chas caravanas aventureras que recorren las cercanías de las colonias europeas al Oste de Africa. Do hombres de dicha caravana conocían algunas pa­labras del idioma inglés. Una joven vivaracha, con mira­da de cometa y dient s brillantes coriados en punta, se bac ía entender perf~ct mente en portuglié" y por el1a su­pe que sus compañeros habían citado, en aquel sitio, á otra caravana viajera, que debía llegar a' día siguiente. El objeto de aquella r unión era d matrimonio de la bella intérprete con un jefe muy intrépido del Reino de Boni, cuyo poder era tan grande, que á veces se hacía temer de los establecimientos europeos. En las primeras horas de la mañana se acercó á mí ]a joven prometida, y cogiéndome familiarmente del bra­zo, me dijo que tendría mucho gusto en que nos pa scáramos jun~os. . Kaikae, nombre poco armonioso, DO me inspiraba temor alguno; tenía apenas di~z y C'ei años; sus pies y sus ma­nos eran elegantí irnos; su acento, extraño y melodioso á la vez, y su sonrisa me hubieran enamorado si mi pl0· bidad no hubiese tenido en CUl nta que aquel mismo día ó al iguiente debía pertenecer la joven á otro dueño. El traje de la traviesa Kaikae era sencillo y extraor­dinariamente gracioso. Imposi.ble es que yo describa con exactitud los mo­vimientos de aquella hermosa compañera de paseo; con todo, hubiera deseado verla más velada, porque el pudor, aun cuando' sea bajo los trópicos, me parece una cosa ab­solutamente indispensable. Caminábamos del brazo, como dos amigos ó como dos hermanps, y pronto llegámos á un sitio de arena blan­ca, entre la ¡ cual brill~lban muchisímas partículas de oro y de mica. . Sentámonos cajo un ma,;estuoso banano, cu­ya inmensa sombra nos libertaba perfectamente del sof~­cante calor' que hacía estallar al terreno. Estrechando . cntonces Kaikae mi mano con un sentimiento inuefinible de curiosidad, me preguntó si el país de donde yo llegaba era grande. -Muy grande-contesté al punto. -¿Hay muchas mujeres y muchos hombre? -Mucho más que en Africa. -l.Hay banano, guayabas y cocos? -No. -Pobre país que no tiene esas cosas, y donde abun­dan 1 s hombres blancos. Los dioses africanos son de ébano, y sus espírituR in­fernales están pintados del color de lo europeos; de modo que un rubio hubiera tenido que sufrir mil sarcasmos y burlas de la caravana que yo había encontrad0. -Es decir-repuse á mi compañera-que yo no soy de tu gusto. -N o por cierto; eres blanco. -y por Jo mi mo no me querrías por novio. -Después, sí; antes no. Díoann::;e que la Europa no se refle~a en los de. jertos africano. En desquite empecé á dirigir preguntas á mi curiosa, y una de ellas fué si en su país no 1 a1)ía bel'ffiO as casas, muchos hombres y buena armas ofen. ivaf:. -Hay casas que nadie ha constru ~do 1 osqtl< s, mon­tañas, llanuras y puentes; nadamos como deHlnes. -Todo eso es bueno; pero no tenéi hombres bbn- COf:. -Tanto mejor; los blanco son tra' doreR y majos. -¿ Crees que yo pienso ha<.;el'te daño '? -N o, porque solo no eres bastante fuerte. ¡Oh naciones civilizadas! ¡Qué g ratitud babéis sem­brado en los corazones de esos hombres feroces de touos los imperios, cuando les. habéis llevado vuestras artes. vuestras industrias y vuestros vicios I Iba á preguntar de nuevo á K.aikae, cuando e incli nó bruscamente, y pegando un oído al suelo, dió un Ralto y exclamó: -¡Hiena! ¡Hiena! Quiso huir, pero la detuve y ]a entregué mi sable, del cual se apoderó con una especie de fiereza juvenil, al pa. o que yo, amarti1lando ulJa pj ·t oln, me puse á h defensi \ a diciendo: -Hé aquí un epi ouio ine perado, quc . icmpl'e aco­ge b:en el viajero que desea contar algo nuevo de pués de su correrÍc s, La fiera se nos acer<.:ó dando mil rodeo', abriendo su fétida boc;" , despidiendo unn baba eSI ulHosn y corre­siva, erizando sus agu las orejas y barriendo la urena con su cola extendida. A veinte pasos de no otros se letu vo; todos sus miembros se estrem cicron, y n031anzaba minl.das furti­va.,. - -Tira--me dijo Kaikae, que pe había adelantado. -Todayía no-le contl s :é.-- Tiene 111ie(lo como una de enterradora de cadáveres! pi olongl erno: su agonía, po - qne los malos no tienen tal vez m<Ís qlW un día de remo: ­clill1: ento.,. D\. be 1":0' 01 c (~el' unn h( )ra Ú e. e de. pl'e ·ia­ble enemigo, . que no lJubieru devorado:::.i nos llUhit'se visto dormido ó desarmado~. Era, sin embargo, . preci o acabar con aquel a. quero ... o animal por lo que, rogando á Kai 1. ae que p rmancciese en su puesto, me ad Janté hacia el reptil de lo cuad r ú­pedo piRtola en mano. El animal se encabritó, onduló su cuerpo como pnm evitar el combate, después se sostuvo sobre u. pütas traseras'y esperó el ataque. Su aliento en venenado 11 - gaba hasta mí y me ocasionaba náusea. 11)a yá. ii (1c. ­cargar la pistola, cuando la hiena se arrojó, y la herí n medio de su salto. -¿,Muerta?-me preguntó la joven salvaje. -Muerta. -Llevémosla. y Kaíl- ae se acercó á ella para agarrarla por ]a colf1, cuando el vi1Jano é hipócrita m.imal hizo 11 último es­fuerzo: alargó el cuello, abrió la boca y mordió á mi com­pafíera encima del pie. Al punto le ele lJice]a cabeza ~ culatazos, y me apre uré á vendar con un p dazo ue llll camisa la herida de la joven. -E to no vale nada-dijo ella sonriéndose y mirán-dome con dulzura. -Pero puede ser mucho-repliqué. -N o, blanco mío; no es nada. El ruido del pi. toletazo había pcrturbndo :í la colonia errante: pronto vimos correr á, vnrios indi\'iduo de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA. MISGELANEA. 15 tribu de Kaikae, que moderaron su carrera al vernos en tan buena inteligencia; al reunirse con nosotro, nos li­jeron que habían vi to á lo lejos la carabana de Dehahé, el novio belicoso, de quien contaban tántas maravillas. Entre aquello seres tan alejados de la civilizaci6n estallaron ardorosos transportes de alegría, apenas se re­conocieron y llegaron á entenderse. Debahé, si.n embar­go, pareci6 extrañar mi presencia, y dirigiéndome una curio a mirada, se preparaba tal vez á conleter conmigo algún exce.'o; cuando Kai k ae se acerc6 á él, Y le dijo al­g~ lla 1 nLLb! as al oído; su expre 'iva pantomima me di6 á ntender que refe ~'ía la mue te de la hiena. Dehahé se aprllximó tí mí; puso sus mano.::. en mis hombros; toc6 tres veces su fr n te con la mía, y me ofreció una hermo­, a g>lmía de com bate. No me hice rogar, pero no que­riendo mostrarme menos genero'o que él, me quité el chaleco y se ]0 entregué, ej eutando antes la misma ma­niohra q \le había precedido á su reo·alo. No. ent:ímos v se habló m ucbo. Media hora des­pné., durante la cual ecbaron un velo sobre el ro, tro y los hombro de Kaikae, el fogo o amante se levant6 le un ,'alto omo el chac:!.], se ac TCÓ á su novia, le arrancó el velo y Sv f'en t,', á su larlo p ~U'a pronunciar ciertas palabras, fO,'lllada. de unasola sllaba, y que salían de su boca como ,'i fueran notas mu, icale~. . La C'ornitiva el Dcbahé. ecomponín de cien hombres que ternblahan á una palabra ó á un o-c to del temible jefe. Dió un oTito, y una docena, ent!'e n =>gI'OS y negras, se n­el lantaron á depo i al' ci 103 pie de la novia frut.as en ahun lnncia; en se6uicla, e quitó el cinturón, sac6 una cnja ele ébano y de ella una docena de perlas hermosímas y :1 t : Kaí I ae se coloc6 á S il Indo, al pa o que los dos pllcb1o, rmlcaban á los de posaelos. D ,1 ahé adornó la cal)cza y lo hombro., de su novia con p c extremo::; de la fosa. Por lo demcis, ni una lágrima, ni ' Ulla p::tlabra ni una imprecación. Era aquélla u na a­m: lrgunt que ca.L!, cual q uerícL con ervar para sí solo, un tormento cuyo recuerdo deseaban todos inmortalizar en sus corazones. FRANCISCO ARAGO. L& Se.iJfBRA. DEL POETA., 1 J- ~ ' E encienden las noches en la ciudad con la reful­~ gente y dorada corona
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Miscelánea - N. 5

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Orotoy, historias de un río, más allá del agua

Por: Christian Camilo Romo | Fecha: 2017

VIDEO -- Este video presenta el trabajo realizado en el marco del proyecto "Fortalecimiento de las capacidades de adaptación sociales y ecológicas al cambio climático de comunidades locales en la cuenca hidrográfica del río Orotoy, Colombia". La conservación de la biodiversidad y el uso sostenible de un territorio depende de las personas que lo habitan. En este video presentamos la historia de Jesús, Rocío, Alirio, Mayra, Liliana y Marcela, habitantes de la cuenca del río Orotoy en el departamento del Meta, que a través de sus experiencias personales, han logrado convertirse en líderes ambientales y vincular a su comunidad en acciones de conservación, en la transformación de conflictos ambientales y en la construcción de un territorio más sostenible.
Fuente: Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt
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Colombia Pacífico Tomo II

Por: Pablo Leyva Franco | Fecha: 1993

En el segundo volumen de esta publicación se exploran elementos relevantes para la composición social, económica y cultural de la región pacífica colombiana, particularmente en los departamentos del Chocó y la región de Urabá. Los temas presentados aquí son variados: música, danza, celebraciones, biodiversidad, ordenamiento territorial, cimarronismo, poblaciones diversas, historia de los pueblos negros, relación con otros departamentos, minería y agricultura. Además, cabe destacar la transcripción de testimonios llevada a cabo por los investigadores para complementar algunos de los artículos, pues en estos se exponen las visiones de los nativos respecto a su propia cultura y costumbres.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Colombia Pacífico Tomo II

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La música de Mario Gómez-Vignes

Por: Liz Angela - Violín (Colombia); García García | Fecha: 20/11/2002

Concierto dedicado al compositor Mario Gómez-Vignes. Este compositor de nacionalidad chilena y residente en Colombia, ha desarrollado una extensa labor docente de tipo universitario en las ramas del análisis de la composición, la armonía, el contrapunto y la historia de la música dentro de instituciones como: la Universidad de Antioquia, la Pontificia Bolivariana, la Universidad del Valle, la Universidad del Cauca, EAFIT y la Autónoma de Bucaramanga. Así mismo, ha ejercido la crítica y el periodismo musical. Como compositor, ha creado obras que abarcan casi todos los géneros, incluyendo música para cine. Sus composiciones se han interpretado en Alemania, Austria, Brasil, Costa Rica, Checoslovaquia, Chile, España, entre otros países.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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Reflexiones en torno al Arcaico colombiano

Por: Nicolás Loaiza Díaz | Fecha: 21/12/2015

En los años sesenta, Reichel-Dolmatoff aplicó el esquema evolutivo de la arqueología americana, con el fin de ordenar la profundidad temporal del mundo prehispánico en Colombia. Sin embargo, uno de los periodos más ambiguos en su definición fue el Arcaico, principalmente por la falta de datos para la época. Cincuenta años después, el panorama ha cambiado y actualmente se cuenta con un volumen de evidencias suficiente para entender mejor un periodo clave en la historia prehispánica, caracterizado por la diversidad cultural, vista en perspectiva espacial, y la plasticidad de las estrategias adaptativas de los diferentes grupos, entre las que cabe destacar el origen de la producción de alimentos. https://doi.org/10.22380/2539472X16
Fuente: Icanh - Revista Colombiana de Antropología Formatos de contenido: Artículos
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Reflexiones en torno al Arcaico colombiano

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La Mujer - N. 28

Por: | Fecha: 15/11/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y l<'E DAN FUERZA. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS V SEÑORITAS. BAlO L.\ DIRRCCIIIS n1: l.\ SJ>!;un \ SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. ESTUDIOS HlSTORICOS =OBl'""""' l.A 1\IUJ"''H. I•1N l.;.\. Cl'VILlZ.ACION. •"07 "~"' ...... C.\PfTUW 0\EXO. (CON'I'INUAOlll~ ). X 11 da In. historia nnt igu:1, la roUlnna cm ln que gozaba do tnt.Lyorcs pri \ i 1~1i.os. L u~ rounuas tcuiau pwhihicíou aron lns Ullt,ioros nn In pocu priuléra \OZ que se 1.1rescntt~ uun anUJt r nugustiosa de la invnsio11_Jo los Galos i\ uofemlcr \!U pleitO tlc}nnlt• _do Jos (cuando entrOgt\TOü SU!! JOyns y oron. tribuualc , • tos so cscacdahznrou. mento paro. suhtcnir 6 lo gnsto de Auh· de })Crmitirlo.cos.'\ tnninu itnd , la. guerra) fie pcrlllit.i6 que los orndo. so mnu 1 , consn 1 tn.r ni oráculo de A polo res pronuncinrnt& d1scu os fáncbres nccrca do semejante prodigio. Sm dudn robre ]0., restos de la mú.c; con.c;picu ~ ln coutcstnci~n fu6 fn,ornble por•¡nc entro ellas. Poro nl ¡uit.loipio aquolla tlos~HICS se lm:o llaGla moda entro lns liceucin. no se conccdtn. smo con Jnoh,·o lllii.JOrefi, dice Ricnnl ( ol tm¡luctor do )n. muerto tlo ulguhf\. mujer Jo ound; l'raiiCOH du Plutn.r~o) prosenl.aff:U pt•r. ltn.st.o. I¡Ue c.~~nr. por primera vez, pro­HOllUimoull. l á contom- y al cabo de e e 110111po e las mnndabn. port\nc:LB y muy a.~aOI:\Jas ~n el foro que ~o presentasen eu los lu~rcs pu. ronmuo, como un s1glo ó menos untes blicos ato.viad!Ui con ciertos -vesttdo:s qtttl de l!\ ora cristiana. probaban que ya hnbin.n dejauo !Í un o1no hP.mos dicho úntcs, á pcsnt do SU situaCÍOU bastnntO humillada 00 l!\ • f 1n Se"'undn mlljcr ¡}t• ('t:sar 111~ llamaba sooiccgnn Tito Livin) est6.lm tí In oabez.'\ servaron uurante muchossiglos:~lguuo.s do las ya citadns enveneuadoras 200 cartas de Cornelia, en lns cual<~s !I.COII­: lilos A. de C. scjaba 1Í sus hijos la wodcraciou. Lo La segunda.,COR.Kl~l.J.\, es la rpte llevn cierto e.o; •In" habiendo prohibido el ou In hit.toria el título do la J1lct!i1•cd• los 8enndo o¡uo ln~ nntjeres OP. la familia O?·arM. Hija ue E"cipioa el Africano, del 1íltimo de esos tribunos \Í~-;tic.~cn espo"u. de TiLurio l~raco, fné madre luto por él, Cornelin se rettr6 c·ou Li. da doce vn.roue!'<. tle los cuaJa:; nuúve cinia (b esposa d~G'ayo ) {L)Tc!;enia., el.l mnrierou en la primera juventud. dontle vivió rc,¡pelndn y llena clu dig. tptedúudole de esa numeroffi fami!ia uiu:td llnsta su muerte. Lo~; rom:mos lu J;61o tres hijo:~. Ama.uto do au patria y levantaron e:.tntnas oou esta iu.'icrip­mo. dre iumejorablc, cuando en vi tul•} no cion : quiso aceptada mano do! rey de Egipto. Á r.J. MAIIJH: nH 1,0::, <1R.\Gus. para !Joderse dedicar tí la educa.ciou rle l;tiS lujoa, reh11sando el rango de Reiun. 1 ConJChu ora mujer de tall·olo, aum11 . ¡Mrn conservar con honra el tle ciuda. te ele la ltter:ttura, proteclorn ele J¡u¡ J·llm romana. sutes. peto enetniga dula pompa iu1ÍLil ~Hhij!LSemproniacns6consuprimo, en el v•:stido Ell:1 fu,{ la •¡Hu dijo t.nml>ieu conocido en lu histori;L con el aquelltll' pal.\lnas, tautw; hlCcs ciln.cb,, uoll.bro di" E"cipiou e l Munor. La udu. tuo~t raudo á "lt" hijo:;, Cllttn•lo u un ca 1ou (jllO dió á sus hijos fuú tan com- amiga la. l'fl•gnulaba <'u,:utas joyas plota corno podin. dnrln un:t muj~:r tlt:· tenia.: nc¡uellos tiempos del paganismo. l)ict!- -E:;tas ~>Oil mis joyn~: ron die•• que Jo,. do)! ~óvoue¡¡ Chaco!' D11rauto los ríltimos afios de su \Í•ln oJl'l.>Ífln lodn. Sil Lnsll'llCClOU, Sil clocucn. t;Ustalm tutJOT CU !OTilO SllJV pen>ouns cia y ~" Hl.lor fí:sico y moral (¡ su lll:l- inteligeutcs que le relirierau cuanto lirc l~lla los J.;cia. fromumtomentu: ptl~aha eu j•l mu11tio. J:n cntllhio ella -¡ lla~ta.cuáudo me lbm:mín Hlll'!JI'II la!> ontll~tcnin •eliriendo cou ::.ingubr "'-' Hs .·,.¡~,¡¡,y uo 'Yri.Ht71'tl rle los Gnt-coiJ? P.locucncta \' aninmriou lall ha~:liins do e 'o o lecciones como ,audounflo¡: tí peusar 'JliO la. 'ajez l1abi:~ d~:bilitudo culHHdomcnte por aquellos mismos que su espíritu, 6 quo la mnguítud de sus dof•ludiau. penas Jo lwbinu quitado el juicio.': m puehlu S" Lace notar en todas las Pero. añada Plutarco, "los <¡110 ast épocM tlel lllundo por su va rinhilirlad P. decian uo f'abian •1ne uu lmeu j11ir.io y ingtntinul con }o:; quo le protegcu, si 1 \lOa esmuraua etlucacioo dau f>llÍicionte:; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V 1 S 'l' .A Q U J N C E N A L . recursos al ltombrc pnra vencer su<~ bres JU.Í$ vidiWSOil de eu época, tuvo p~nns, y quo si tluroute la. pro,peridrul Jn.-; &i~ieote:; muje1c:o : l." AUTI:S. la \'Írtwl Jlllí'tlt·clmttlicnr,elln uo pierde '1 J:A. 1¡uu ropudi•í Jlarn casarse con 1 en la arh·en;hlaJ el valor y b oncrgíu Ji:.111 l. U., hijn. c.le ~ila, repudiada. ella 1 qtw hncon ¡¡o portAr las desgmcins." A tnrnbion por su marido. J~a madre da c.slO níinclo Rimrd (:intes t:ita.uo): "Lt\ la. primera. se suicitl6 porque no pudo pro~poritlnd, •licc u u autiguo, fntig11. el sohrevi v.ir á In afronta !tocha á ~u hija, almt~ Jul sabio, poro la atlver.sidntl J;d y Rmilin. murió tlo trh.tozr~ eu b casa tln. mn\'or firmeza. La.jo cada, golpe que de Pompeyo, nl dar :i luz un hijo de &11 sufn!." primer rua.rido. E u SC!{llidn Pompeyo Pornpeyo cnsó en quintas oupcin.<; so casó con otra 01ujer llamada MuelA, con otm ('l)ltXflf.L\, de ln fnmilta rle ;'\ quien repudió para CU!-iarse con unn. los r::Scipioue!i. Ero mujer muy jr}\·en laija. de César, Jur.J \, quo rnurió de y hermosa, aunque vi11da do Publícola resultas de un su<•to, y por último se Graso, y Pompeyo ltabin culllplido cJ~pos6 con Cmo do mis pcu~ y ttlegrí~s 'J'n imügon oousoluuto wo 11iguiJ. Oh dos veces mi 1nndro l l(• que mula, Tipo do nhuCf;llCion y tlo tonmra, J.a plOtie 'irtudes ausl6l'ILS fiel tle~hado Do amor y caridad ojomplo sautv, CuwplishJ tu 1nision .... y yo outt otauto Mu ·vi oola en el n111udo aiu tu eso bosque, como znpotcs:sil\'ostres, varias do verdes 01usgos. Uu bosque ele nltísi- especies de cocos y de nueces, liruns y mos árboles, bajo cuya sombra no ore. uaraujas jugo!M y dulces, aunque más cian arbustos ni abrojos, ofreció asilo á pequeñas que las europeas. " Esto re­loa viajeros. Eu aquel bosque, que scmc. • .ttmquo (ae loo en Humboldt, a.le fuerza y vigor para 1 la.r so lauhicse extendido sobre a cocuue~"~ tienen la facultad Je fe que nunca: habia. re~uello no dejar­avivar 6 disJoiunir la luz que llevn.u, y se avasallar por la. suerte y tenia ul nl mismo tiempo, scgtoo la edad, In convencimiento de que lo lograría. tiene o más ó móuos roja: así es cierto 1 Despue~ de una corta. oracion á In que un campo cuuierto de cocu.yt·s po- Vírgeo, eu union de sus compañeros ele drialigura.r lo.s con~telnoiones del c:ielo infortunio, Ojedn empreudi6 co.mino, 1 1 oou SUH esttellas de mayor 6 metaor mús por instinto quo porque eu re.'l.li. magnitud, y sus clivcn!os y 'aríados dad lo conociera, al tr:wez de deusísi- 1 tintes de luz. mas selvas. Pnsúse el dj¡1, y llegó la no- 1 Eu tanto qne ~>us cornpa.ñeros se tlU- che sin que hubiesen bailado l¡u,¡ se­tregnhan al sueño y al descau:so, nues. m~ntera.s to.n deseadas, pero al prowc­tro bt!rotl muditaba t~n la a.prolada si. diaria se ,·ierou atacados por uua lri. i uncion de los 70 núufr!lgos, á cuya ca. hu du nat11rnles, que ~;ieodo pocos, en heza estaba ól, y de t!nieu todos cspe. breve los pusierou ou fugn é hicieron lrn.ban la. ~ah'aciou con fe ciuga. Y l:l. nlg"Uno~> prisioneros. Estos al dit~~. si., em¡m:sa ora ártlnn., tanto roá'l cuanto guiente los guinrou {¡ sus tniscmbles que uo tonian más o.rmas <;lUO los cu. chozus, en don,le ~d fin hallaron pesca- 1 chillos 'iUO llevaban pcurliuutes de la do frc~>to y otros ulimcntos IJIIt rit i \'os, cintur.a cu el momento do naufrtw:u, que llo\'o.rou unn. Jl:lrtc cou ... igú, couti. ni teninn espcmu7.a de otro alimcuto1 uunuclo su rnta de tal manél'ú c¡ue uo que el que les propot\Jiouo.rn su brazo, ' vol\"ierou ú tener oingun CllCUoutro 1S puuierao arrancarle á los indigonn.s, con los indfgeuns. los quo siu dmln los mirariuu wul y Siguiendo sietnprú por el }Jió Jo las trntari:n de hacerles lu. guerm :í su po.- sierrAs, ú medida qnu éstas ~e iban 1 so. Ojet:J. ~;abin que aquello:> 70 hou1. acercnodo al ntar1 se h~ir~11 tuús Jifí­l> res er:•n gente de malll. vida, Ytl¡_~os y dles las ~endn'l que trntJsitalmn: los crimiunl~Js, fugados de lu.s cárceles y terrenCJs eran húmedos y ceuagosos, y 1 prcsidildados. Era. preciso, pueR, cvi. frecuentes, y tan hondos, que algunos tar, no soltLmenta l::\.-; partos pobladas de los náufrago!! pe1·ecierou ahogados y 1 de l::l. is~, sino tumbieu bs woutañas otros prefirieron quedo.rse n.trnt> y morir cscnrpai!as y rÍ!:icos, porque él bien sn. de hambre y de desaliento 6 á manos da bia que U.!]UOllos hombres ernn incapa. los indígenas. Btu embargo, O jeda no -~ 1 j Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 82 1, .A ~~ U ,J E R . desmayaba no momento, y lleno 1le fe y de o u orgía ib.ezaban 1Í corromperse y o::.ca~ea.r, ) ap{uns teninn lo8 sulicie:ntcs para. uo morir tic llnmbre en clos Jias tJJÚ!<. Rrn imposible rcgto<-a.r. pues de scg11ro hu. bier.lo tnuerto on el p~nttlno, y' por lo m~nos ndolnute balna esperanza de \'erl e el fin, pu<'.'i no o m creíble que aquella ci6o~ ni> Cl'* }os demas ltll.liÍI\11 pcrcCitlo: tlStO }oS Jos. sns; y pos:ulns ou las rnfces. cu :~octitud ~lent6 lu1Sta el punto c.lo resohor mo. rnolancólicn, \CÍnnse nlguuru; garzas rir en nquol lugnr siu hncer ot.ro ca. bla.ncns y muchos nlcat:rnccs y :flámcn. fuerzo y no hus~r m~ traun.jos. cos do colornnnraujo.do. .En \"ano w~t6 el Ctlpitnu de disun.. Lo~ míscr01.1náufrngos, dOSJIIII.!S do lm. dirlcs de somejnnto dewnni uacion, l1n. bar dormido np~'g:uios á lo troncos do blfludolcs olocuontoUloulo y ase~urúo. los mtLugies, n1rian los ojos tí In luz clel tlolcs •¡110 !Jios HÍampro rccoJUpen~ata chn, y cou de e.~}Jeracion VIJfcmlrL Juiswa el valor, y cpto uunoa se Jmbia dst.o úsecun, siempre p:trn ellos du trislc?.n y I]Ue e.~pn.tiolc;; pordicrnn el vigor tlln desolacion. V'iri:m entro rol agun, p<'ro completnBlonto al corounr la empre. morinn de ::eJ. porc¡ue el pnutt\110, cer. sn., pue~ uo bnbia ducln 'luc el ílnumicu. cano nlm11r, cr~ salobre y unuscnbuo.l to de Aus trabajos estAría cercano. Pero, do, y Ú \"t:!C(;S trt.U COrrompido, r¡UO Jo· COJ.OO }¡omoS a icho, todo fué Íonti}: más •lébilcs sufrinu tmstoroos y Ju\st.a ello:> est.nb:ln decididos á cuwplir su cninn a:~fixintlo~> nl pasar l)Ot los bitios propósito y uo fl.Jiartnrso do allí mf.s. m(u¡ fétidos. Por ttnico aluncuto lu1cia Doscspcrauzndo do ablnnclar los co. y~ mcís do voiutiocho <.lins 1¡uo sólo le::: razones de n<¡ucllos hombre~ quo no r¡ucdnbn algunos J>:l.ncs do ca~:tbc y atoodian á uiugnun razou, recurrió al raÍcf'~ cruda!J, restos do lo que los ha. medio m:\¡¡ poderoso do quo podia ha. binn quitado(¡ los iudígeuns n~ucicloR, cerse U!IO co su tietupo: el de 11\ reli· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINUENA I.. . 83 gion. Sa.c6 la Vfrgcu, colg61u. ~:;ol crnoe- 1 tm santísima roligion. Y n hnhia J,echo mento de un árbol, P'ísolc ou contorno 1 voto de lHtCcrme frái le. ruiaclió e u voz 1 una ~ui rnaldo. de flores, y e u s;eguida su. baja., y si u u estro Señor 1110 concede plicu á sus coUlpañeros qne se acercasen tiempo para curo pli r tni promesa, }le­por últitn!\ VC<" á ot·Ar ú In Vírgen todos diré la misiou de ·veoir á catec¡uir.tll' Jo::; jnntos. C:unmlo hubieron obedecido, le. iudios c111C posean la bendita im:í.gen. van t6 In. vo:G y dijo : Adelantóse ucspnos fray Andrés, é -Hasta ahora nuestras lágriruas y !tizo voto Je vol verse á tierm-lirme nuestras más reudiclru; súplicas han E.ido, n.pf:nns fuera posible, y ofrendar su vi· Ín1ítiles para alcanzar la misericordia dn. para llemr íÍ cabo la caterp1izacion divina. Es preciso yo. ofrecer algo m(IB do los infie les, pues aquello era bttscar precioso que nuestras lúgrítuas y nues. el martirio. 1 tra.f! estériles súplicas, y pnra. obteued a En seguida fn{oronse acercando uno á protcccion do Dios para nosotros, mise. uno todos los náufragos, m(.nos Tala. ve. 1 1 mbles peco.dores,ofrezcamos lo tn¡is pre. ra y unos clmtro 6 cinco m!\s, quienes l 1 cioso que tengamos en la. vi tia. ea mues. r:.iem pro m:~.oife..'lto.ban rencor y despre. ' tra. de suroisioo Y si á pesar de este cio á cnanto propor•iu Ojedn, nunque 1 1 volo, d(J aquí á waiinoa no encootmroos no se atr .¡vÍM! ú decirlo muy recio, te. tiena-linuo, j•troos que oo vol ven( á ha. me rosos de ser despedazados por los cer al menor esfuerzo para sa.lvnrme, 1 demM, souro Jos tp10 Ojcdu. ejercía su 1 pues <:re eré que lJios, N u estro Beñor, ha acostumbrado. iu liuoncin y p1·eJomiuio. decretado que, eu cnstigo ele nne.~tros Uno ofrecin. unn peregrinncion áJe. 1 ( pecados, tenga moa esta. horroroBa muer. rut:nlew ; otro juraba ir' descalzo, desde to. Tn\OI{ltemos, pues,Heñoros, lu. inter. ol sitio en que desetub~rcara en Espt\. col.lion do la Santísima Vírgcn ou este ña, hasta ::)nntia~o do Curnpostcln, eu tioro tranco, y ttue calla 1mo se recoja 1 donde 111andaria. decir una tuÍS[\ ¡ tillo dentrO UO AÍ, para ofrondl\T Jo que tnás Ue }o¡; IU:lS rehados ¡¡ toda obedieucia, ame !'U In tierra. hizo voto de eutmr de hcrmnuo en la lJc~pues de un rato ele gmndc si len. cofradí1~ mús l1uruilue quo oncout rara¡ cio j' lOCogimiOUlO, Cll o} 11 ~ah-n- llllu Ujeda, quorienclo drn ul ojctnplo, cion uu arJUel J'Oligro; m1o muy iucli. tiO 1\débutó !c ciutura, y teniau que ayudarse unos~ precipitadamente y alraves6 sin date­otros pnrs. pa~ar ciertos sitios peligro.¡ oorse Jn distancia. que le sepuralxl. del SOS, ffiCtCeu fl lnR ra.ÍCCS de los 1U30gles ÚrhoJ 11Ue le lla.mnm. lo. atenClOU, pero que les servi:\U de puente en algunas no quiso aún decir nadn ú sus comp'\ .. partes, JlCTO eu orras ha.bi:l. grandes üeros temiendo cngaua.rse. En bre\o, trechos abiertos, en los cuales era.Jne- l'in embargo, 'ió que no se babia eqlii­ciso que se echasen ~~ nado los que sa. voc:a.do siuo q\le distinguió un l>osq 1e hiao, y los fj\le no podinu hacerlo, por entero y apiñado de varins cla,.es le hnh•~r~>u108 a)!otndo las fuerzas, tenían árboles. Corrió con el lodo hasta. hs quo pasar á remolr¡uc de los más ca.ri- rodillas, y ;\ poC'a di~tnocin encontró 1 tntl vos. tierm-firme cnbiertn de u1euudae yer- 1 Omuulo lleg<~ la llora ele detenerse bns. Ln. alegrío. fué tau grande, que po­p: l.l'U pasar la. uocho eu un sitio idénti. co le folt1Í para. desva.necen;e, y pcstrn- 1 co o.l o.nterior, Ojeda notó que faltaban do dirigi6 una ferviente orn.oiou al \ lLTÍos de los más tris teR y Jébiles, que cielo, que nl fin lo hnbin mirado mi. sin duda uo lw.bin11 tenido fuerzas pa.ra sericordiosamentc. El scguuJo impuh;o 1 coutinuar su marcha. que tuvo fu~ el de correr 6 1lamar á -~lauana, lo dijo ;Í fray Andrés, yo 1 sus oompa.rieroR, poro llgmóscle eu se. tnu1bien snspenrleré wi viaje si uo he. guida que si a.baudounlm la tjerra, tal 11\0S OllCOntratJo la. t ierra-firm~, pues \ ez perderÍa el ra .. ;tro de dla y Ue!ié\JJa­habCÍS Je Hn.ber qnesHfro borribleuHm. rccori1\ como ll1H\ ilu:;iou. to con est~\. colltfmltl lmmodn.d, y lalte. Uout~utlíso con <.lar Yoces llamlíndo­ridn do l::l. }Jieroa me causa. las mayo. los. Gontcst,Slu fra. y Audn~s, que lo ),a. ro~ torturas. Oreo, pues, que ni mi vo. bin ¡¡eguitanciu, lcnle­luutnt. l illCOiltl':\lltable J>OJrá Ooliga.r (¡ rO!iO por ho.oOI'IO VÍ1!10 por }lTÍIUerf\ vez este m i!;crable cuerpo ú seguir ca mi u o. al):~. ti do la. tiOclH~ a.utctior, do qno in­:::> iu arnlmrgo, añndiú, no di~uiH u:vhi á tentam íLlgun acto J~ Jcsespem.cioo, los •lciHns. ¡me. .. RÍ me vieran 1•ercJer al verle bn.jnr cu silc:ucio de su f'Lrbol úuimo. siu duda !'.O les ncabarin. inme- y dirigir,.e t:\u pr,:cipita\lt\lneiJto ú dintamente el ¡JOco (JUe mín tisneu. ntpu~l puulo. On.bizlmjos y mohínos, fatig&dos y J.;oco de gozn, el fmilo llnmú á los muertos tlO ha.t•lhrc, pa<:uron los ntíu- 1l<:mns. y lmn e rato despue se encou­frn~ os la :uocht! ugu.n.rd.mdo con ansin trnrou los pocos que hnbiuu r1uedndo el dia. que dcbcria ser pam ellos deci-lreuuidos un uu sitio ¡;eco y pedregoso. 8ivo, }JIIC~to que 10i eu el curso dtJ ~1 no A J•Oéos J1:l"os )1:11lnron uua ~creda J,e., hallahn.n alivio, se bnbinn propuesto • nhn. por la mano del hombre, por la J"jnr:;;c morir sin hacer más esfuerzo que ~o precipitaron t.le-"Alndos, liÍn peu. pura sahnrstJ. snr en qno lo1; iudígenl\S pollriau I'Crles lV contrarios, y qne vor fruto de rms tra. bajos tnl vez irian :i ~"JnC'ontrar UlH\ 1 ApvonR lució Ja luz do la aurora, muerte cruel ú ruanos de lo!> oatumlos. O jeJa, qno h:1hia p:~.s.'\do In noclte en- Ojedn, siempre eufrt.:ico y (!gil, to111ó tre loR tronco~ do uu ruangle, uu poco la delnutera á todo correr: á pocas 1 más adelante (jl\0 los CjU6 Labirm scrvi. cuaura.q uotó r¡ue In \'Oreda so hacia do tlu rlormitorio á los detnn.s, p1Ísose :i más uncLa, y llÍ\ isiÍ ú cortos p:l«Os 1111 mimr cu torno suyo examiuuudo de- caserfo Mentado en meuio de ricas ~:~e. tct,idnmente lo~ árboles que )e rodea.- 1 rucnterns y sa.lpicndo de palmeros y ár­bnn, creyendo notar que el follaje de j boles frutales. En e~e momento sintió nlgunos que ha.bia m;¡S léjos era dífe. por primera vez tlaquearle las piernas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1t g V I S '1' A Q U 1 N U E t.. i\ f, . y que nubns Je fuego pllso.bau matu ~us ojos, adewns se le desvcmeciu la cabc­zn.. y Rns piés rehusnhn.n llevarle más JI! jos. Hí n ombnrgo, hizo u u csfuorzo más, llegó lm!';ta ln. pritueras cnsas de In. poblucion, y entiÍuccJi cayó 3.1 suelo sin sentido y como herido por u u rayo. Llegaron los cleanns ospniiolcs, y oxft­nime~ fuéronse dejunuo caer al suelo como cuerpos inerte!; y ~in vida. A 1 ver l'i¡tt~lla proccsion de gentes cscutílidtl-'>, culodadns, Jo n.specto caJnvérico y ano­ribundo, los indígenns sulit~a·ou tic sus casns. y compadecidos los rodenrou, di~­roulcs do lJcber y Jo comer á lo:s que :LÚU teuinn ií11imo para ello, y recogieu­Jo (¡ Ojodn lo lu.varon, ruotiéroulc en u u~ _h~maca de algo,lan y empel'.n.rou á aJmtutstrnrlu los romcJios 1]111. •. ellos usaban en scruejnut••s c.n,os .. En tanto !J11C lo" i u dios cuiJab:m del < 'apitau, lray AuJrcs l~>gró hacor COIII­prcudcr nl n1ciquo qllt! ntÍil •llllltlaltau :1lguuos náufragos portiido" eu 1 u oiú­ua¡;, rns,-y t stc, que un éu ~xtr·omo ca. ri tnt i vo y hospt taln ri('l, rnnndt) i nmu­diatnmeHto una pn.rtiun tia mocotoues ' IIIISC/oir f. los tl~paiíolcs nnflJ:,'tlOu oo hombros :í lo •tilO 00 pudic '611 ClUill II~U. lJ jech ost m o rmtclws di as •:u t ru la \'i(h y In ruucrte, porque nJmuns Jo u.uo so ¡., h 1b11 ronlllorto la horidn que recrbicm cu d Oolfo do Urull.l, dcoln. r6selo unn 1cUrc rnnlignn, do cnri\cl•lr tnu violt>uto, r¡lliJ frny A udr~~. cptú uo 80 fu npartabtl uu utomt•nto, pausó que crn llcgaua u rnucrLc. Pero al !in, mar. ccd :'í lás ) erbns ovlic::nlus por hlS tndf. g•m¡¡.s c1uo cortocinu In cnfermotlall, por ser frccncntc eutro ollu,. en aiort.1s •­t. ncioucs J l afio, lo 7l' troo calmar el mal ,. 'oh crlo (L In L.¿ couo.¡uJusconci. 1 r pero frny Audn:s J ot lí cu 1 ntiis 1 riste:r./\ que l!llform. uJ H.; ui ~ penli. uo outeratucuto 1 rg f'~l 1111a lnrf.•n.s horn.s sumí rot uJ q ca. 'iln.cioues. lJ u tlin on t¡uc L tiempo c:.~trogado secreta ¡.eua, \ ct le IOÍrnix1 COU CXu"•n~,u.• 'l'O?tl\ r IL -¡~[uy mano mio~ -La eufcrmc<.lnJ, L'apilau, ha sido rutln. - .\. li tristuzn no pro.., iouc do Jn cu. rormcdad del cuerpo. - 1 Ent6ncos de qu~~ -li:u que }Jiouso t¡tte úutc~ tle partir do at¡uí paeo.1 o St.!r~ cumplit· mi \Oto: teu ro tle .H.-•jnr ou tll3nos Jo estos bue­nos iud s la irn:\"cn de la Yírgen, c1ue hn s1do 1ui iíuico consuelo por tau .. lO!i llllOS. -¡ F:s vertl:ul l oxcbmó el frt\ilc. _gs preni"O cumplir lo orrccido ¡¡ In ~ladre Je 1Jws, continuó 1 1juda; poro u.IMipn.rannQ tlo tao :-ugmda reli•Jilln, conozco qnu tlujaró co11 olla una J•'Lrlo Jo mi yida. Bu udelaule, !m) .Aurlr í!., rto mo contois eut.rl3 los \'1\0 ! - Puro si e to os cau~n t·Luto Jolor, Cnpihu, COIIl>Ultucl priult ro con un Ohtspo, que ,¡u dndn o~ podrá rol sa~rndo Jolm ser paro uo otros ol \'oto quil hi.{:uno 1 ]u. mi m~ \'u-gen ~nntf imn •. Hi el ciclo o npin•lu de uo otro~, JlOn¡uu 11os huult. llnrnC)s rlcbn\l• ~.lo Er .. ( uo eda u1 a.' •· llnu~u, uu mo1ho 111 para que 11 casti Yara la Pro\ idoncia, si ul n:rno u 3h tJ "" iu.í tllnos tttr•' traG prom n l .. o hay cspc>mu;~a pam mí t'll lo lnurt.~ uo; pero sahcdlo, fmy An.tri!s, 1!~ de nlaoa 1 empic?.:\ paro wf In ,,gor&~; d l lllUCI t<•. ~~o diK.1is tal, J.lon o •le 1 )jeda, 1\tÍtl IIV ltauCÍII Clllllplido 0\l.Lt"Clll.!i lUlO , r os Te um muchos de ~ida, \ de 'ula ÍH~rorc.n v glvriosu. uo lo dud ·is &Hu il e tri lemcntc el Cnp1 tan 1 COIIt('JII:ll': -L•;,., cuer1h1 \'!1. uo vibra cu mí: lo pcn~>Ú a!:f eu uu ·tioulpo; poro aso u. sueños p:ls..'lron, ) lo úniro ! ' 11 u'llo 1l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' 86 LA MUJER. es poder pasar el re-to de mi agos- nas en ~1 con sus súbditos para hac r lada existencia en el fondo de un con. la. señal de la cruz, como le ha.binn ct - vento entregado ti Dios, único bien ver- sefiudo los españoles, y reznr el "A dadero á que debemos aspirar en esta y María,'' oracion que el Uaoi(1ue babia en la otra vida. llogmdo npreuder, u o sin flificu 1 tad. -'V os, Ca pi tao 1 Pasaron los indígenas aquel din on -Sí, yo .... on adebnte Dios será mi fiestas y regocijos, y compusieron • consuelo y mi gloria. honor de b reliqnitt que le.c; dejal•au V sus huéspei.le~:, Yarins caucione)} (m•mJ to.'l) que recitaban bailando al son ,\¡_, Pocos días despucs do ar¡uel en que sus instrumentos. hablaba Ojeda ooo fray .AndréH, uon maiiano. amaneció el pueblo del C-nci. q ne Oueyvas atavindo de fiesta. V oíase concluida ya en In plru-~'\ una casa. nue. y mús grande que las demas, ]Jára la cual toda la tribu babin. contribuido con alguna cosa; a..<:Í, osteut(tbanse en el interior de ella las mejores mau. tas y lienzos de algodon ()Ue poseía la tribu, en tanto que Ojeuó\, en uniou de sus comp:1ñcros de infortunio, lanbin.u lev:\utado en el fondo de la casa un al. tarcillo compuesto de mu~;gos, engala.. nado cou las más bolla.~~ flores dul ca m. po, y !:ioLre él colocaron á la Virgen de Ojeda. Allbmamiento del Cacique acudie­ron :v1uel día todos los miemiH·os do su hibu, con los cnnles se Jirigi6 (Í In ca. pill1 •lo ln Vítgen, que ya lcnbia Len­decido fr:\y .A nürés, y cotno no pudiero Jcci r misa por no tenoT In oblata. o e. cesada. coutcntáronso los e~;p:nioles con rezar el ros.'\rio y escuchar uua corta 1 laticn 'tue les dirigió el buen mongc. Eu H•g11idn. trat.áron de explicur al Ca. ciCJIIC y ~ SU.'l súbditos los wistorios dl~ la rohgioo cristinnn, enconreodáodolcs q u o ttH·ieseu gmn cuidado de aqucUa venerádn. imágen de la .Madre de .Josus, la •JUO U•'jahan allí pnra qne hujosn JlTO­t. ecoion lo~ hiciera felice~. Dij.íroulos quo nunc:>. permitiesen que oe lleva. sen la. irnlígcn, ni quo ln profanMcn con sus ma.uo¡;, Jmes ~¡ a~í lo hicict:\11 les sobrcveodrian muchas de~gracias. A todo Rl:cedió el buen Ctteyva.s, ofre.. cieudo ú los españoles conformarse cou su \'Oiuuwd y hacer rc:;},etnr aquella ¡n en da tn.o preciosa. Ofr~·ou había ya ttnu colonia e.,pañola, o:otuÍ)) • ciut\ por órdeu del Yir"'y don DíugoUo­lou, pnrn impedir que Nicues~L y Ojed se adueñaran de la isla. .Mnurlcí iumctliatarnentc Ojcda un cnuon. {L ,Juno de Ei!sr¡uihcl, l~obornndtJJ 1le la isla, pitli~nJo ILlle los eLn inse s corrosyemhurcncion para pasta ú ell E-.ta s1ípliri't cm paT:1. OjcdrL uu:1 hnu llnciou 111~c; an ~~~ vid:\ sit>mpre ()(lutr rinda, porquo úntes de salir J,J •. u Donungo, (l la cauoza de Sil CXTlOdicio habin. jurtulo '1'11.l en tJrirn~.:r L OC:lsÍOII vr>ngariu. de Esc1uibel $¡ 6 10 prct,•oo e~ta\.Jlecerso on .J:.m~aicn isln r¡uc lJ 1• olnm:d•a como 6U\'n en muon (le l'\ cuosa ; y pocos t;1cscs despul•S \'CI procisntlo á JHesautarliO doltuto do 1 quihel, uo ya como un Jefo dcnodn v nutln~ fiiuo colllo uu pohro v mi o blc niíufra,qo c¡~w pe h pmi.ecciou nruparo: El orgullo de Oiclln de la' ida, y al m • m o t io111 po ¡;u 1) ¡n n r 11 ~;e lm.hin c11 bmntatlo ~ou tantos LraLnjos, y JHCJ•l r¡íbuso ndmuas va :~ uua -.ida do lt1111 dad 'i obedienc·a oo uu clanst ro n le w"nuifc,t•'> seu ·illrunenre rí E~<¡oil !iU~1'atlecimieut1 por In IJOntla.d ~OIHJ 1 le recibió. m Gohcrw.11l~lr de .lm :1 era todo un cuballero, y eu prcsomin las Jus~mcias tlcl ~ntes impeluosolll - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --~ --------- 1 1 R E V I S T A Q U 1 N O E N A L . 87 1 da. olvitló sus pnr-adas injurias, y lo tra. heróico, f;Ohreponhíudose á las desgrn. 1.,í, uo solnt11ente como :1 uu amig-o, sino cia!i, v Lncirndo~e m:ís fuerte que su como á no horrunno querido. P~rmnoc. mAla 'fortuna; al fin, úotes de cumplir ció nne'ltro Iu:roa en C.''Lsa. de Esquibel 40 años, se dejó llevar por Jo corriente nlguo tiempo, acab3.ndo de rosta.Llecer de la de!'gracia, apurando la. nmargum. >~ Ll sa 1 nd, y en seguid~ pas6 á Sao to 1 Cuando O jeda se hubo persuAdido de Domítl¡.ro. Allí le dijeron yue el hachi. c1ue su vida era inútil para. él y para 1 Lor Euci~o hal1ia. partido parn Urab:i 1 los demns, rosolvi6!'e á cumplir su voto con nbuncla.utos provisiones pn.ra la nue. y entrar en un convento; pero era pre. ~a colonia, pero tluc no se hn!Jia vuelto ciso conseguir sn fe de bautismo y otros l1 tcuer uoticia. tic ,q ni de Piznrro y sus documentos indispensables. Al efecto, compn!l.:>ros. Alarmóse O jeda pensnndo escribió ;Í España. a su maure })3.fl\ que •1ue Enciso hn.bri:.. ¡)erociJo cu la mn.r, fiO los enviara, pues no pensnbu ,•olver quiso reunir de nuevo recursos p:~r;\ ií ~u patria. n\'iar á sus compafieros d~ Urabá, poro Entre tanto permanecía. nuestro hé­o ¡mdo coul'eguir que le }Jrestasen roe ~u Santo Domingo: hu.hia tenido o~a. alguna. Su mala fortuna se l•nbia que presenciar como te,:tigo la. caus:1. hecho proverbial ou Santo l>otni ogo; c¡ne se le fii,fueroo ll}lorcados,roc:UO~ IIUOS naudo) ¡.upo •ttlo Piznno se habia uni. cuatro cpte lo¡;ra.rou ocultarse en ~aulo o ada. L:L J•riulCrn que e e e na ser e ~~ tl!UO' as , .S:U: n. o ¡. l¡¡ fundad;¡ por c"'olo11 .. 11 Vcrógu111;: 1:• se- la espndn. de su Yama. ln. rompw Y ltn) 1 urlnl.1 d .. ¡::iM Sul~stia11, ¡>ol" Ojetln, y I;J t~>r-¡ por ll\ ven tan& á la, calle. c~,;rn b. deSauta !tl1t:ria tlo la ,\Mit;'Ua del Da- Pocos din.s de~;pues O jeda recibió los 1 dtn, eu la t;•~o Bo h1~o fawoso V3sPo .Yúii..:1. lll\}'eles ,1e habi11. pedido 6. Esr.Afia, en Balboa: sm emb!lrgo, al cuho de algun(lH • q d r-· :J • ''" tnmhien ruó u.uandonnd:~. [IOr \<1::~ &¡J!l- ~ID ton de los cun.l~;,, ~u m a .re_, y~L mon. ij les. J:l en Cuenca., le hac1a escrtblf por roa. - - - j Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER. ;;, de Rll toufcsor. c¡uo so alegraba cu l exclamú Ojeda dtlspnes do babor leí. el nlmn. qno hubic¡;e re~ncllo cambiar do la carta se su mu.Jre, y lcvnnttíndo. de vida y so•.,.UÍl el ejemplo que le die. se se dirigió al convento de Hn.n Jt'rau ra años ánto~ ln ñunda monja .María de j1 cisco; los frailes le recibieron con res. los .Angeles do Madrigal, Ja. que Labia peto y alegría y le llevaron a.J novi. muerto, en olor de santidad, el dia 15 l ciado, en donde vist.iú.el hábito de frai de Agos~o del año anterior. ¡Era la fe. le y Joj6 para siempre la vida mun. cha prectsa de la madrugada eu que él da.ual. In habia visto eo sueiJos m1terta y en 1 su ataúd ! S. A. m: S. -Obedézcoos, ¡ língel de mi vida l (C'onclt,ircí). ---~··---- LA EDUCAClON A LOS VEINTE AÑOS. CARTAS .\. 1\LI Pllil\rA NATALIA. ITI COSlH!OT.'- Ql.ll': SI~ Ut:D& OHSli:ll\' AR Á t.! OA 1lll:Crm.A rrs LOS Rl'IY&ll)f01$. 1114' r¡w·ritla. Nntalia : IIACF. ya. hastanto tiempo que no habia tenido el gusto Jo escnuirte, pero esto Ln. consistido ca las aognstins que hemos snfri<.lo ar¡uí Jurante la cruel euformednJ de tu tia. Ya ora tiempo do c¡uo se mejora.ra ln scñom, puos creo 1 e¡ u e no 110 hieras podido ro~;iRtir uua ll:icmaon. rniÍ!! ú lnu duras faeuas. Segun lo que me han dicho las persouns q11<: te vieron á la obra-, nccu.:;itas de nlgunos con~cjos prácticos en esta mi. s10o, que toJn rnujer, tardo ó temprano, tiene r¡11e llaunr en la vida.: el de onfer­UH1ra.. Pura daseu1pciinr bien este santo de­l bor, es preciso sahor economizar sus fucrzns. v esto s~ del1e Luce• ou ob~c. qt1io det' mismo enfermo, v saber tur­narse 6. tiempo COll sus compañeras IÍ la ~abacera ud pacienle. En el dormi. torio del enfermo lxl.sta.o y sobran dos J•Cr.:;ouas nl miswo tiempo. Nalda es mlis desngmdable para el paciente co. mo \'er levantarse ó. dos personas para cjecutM (í la vez lo c.1ne tq pide. Esta upu.rente c.:onfusion siempre le turba. y le contrar(n, y c::>.::.i t>ieropre auce. de que prefiere uo pedir lo que ne. cosita con tal de no ver reproducirse la mismn escena. Aderuns, sucede un cosa: cuando dos personas cuiJa.n ni mismo tiempo ú un cufermo, se levantlí entre ellas, sin pomm.rlo, cierta eul\1. lacion de teruutn, y cadu cual pre~eo Je adi viua.r mejor los deseos del r•a ciento. Aunque lns versonns ~ca.n jui ciosas, y sttmaruente rucio o a les, no pue deo méaos que Mluti r u u deseo upn sioua.Jo de hacer mús quo su compo. iiera. Quisieran ostn.r nl mismo tiempc e u todas pa.rtt!S, y considcra.o como \11 privilegio el Ju!;etnpeüa.r basta los me oores oticios. Do :1quf resulta que 1.:1 lugar de respirnrse una altnósfera d:ejnr ~ una enfermera no,icia lo diriu.lo :;iguieute: lo ruá:. importante es tener seroniJatl. N o os n.purcis nuuca; 4uo todo se baga. cou puntualidad silunciosa, sin rufdo, precipitacion ni tnovimiento. A ménos que se necesite Laccr nlguua preparnciou e~J>ecinl, dejad que los su. baltcrnos preparen todo afuera, pero examiuando, eso sí, perfectamente lo que ba.n hecho. E!! predso estar á la ca. becera. del eni~rmo, siempre presente, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -------- REVISTA QUlNCE;\~\1.. pero lo m:ís iuvisiblc posiblo, como la r¡ue bU mente uo ust:l cul oramente co­Prov itluncin. .\[irJ.d c6mo rnarc!tn el rno dt:beria. estar. Es cierto r¡uo los t111111<1o con su:. infinitos resortes y mu. enfermo:. bOU tan injuRlO!i, 'luu á "ecos rll.\ illosas compl icacioues: todo r.c cum. se rc$ienleu hn.11t a du los m:~'> tiernos 1 pi~:~ sin sncudoues, y cou tan poco up¡\. cmclndos, J'cro os uccot.nrio no maui. rato, quo los impíos hau pensado que fcstntse tampoco Jcmnsindo hnmilde y GSUI oxlrnortliua.ria mnc¡ninarin fuucio. l seni.l. Si es JlO"il,le, hay que. uurles naLI\ sola. Hncod lo mi~mo. C~m tal l gusto e u lo que. ti asea u, p~ro .uo en do 'lnc n:\ua. Jalte ú \'ue>~tro ontermo, aquello que rebaJa l.IUc!!trá dtgntdad y es mil vece:~ mejor un exceso de tran. eu lo •¡ue les puede producir un ru.\1 n cruilidnll apnrcnte, lo cunl prep:m~ tnQ- oiJo~. jor 1~ cur.wiou, que la confusion y el Otro consejo: suc~lo 6 veces que es desórdou que produce Ir~ per:;oua que preciso ocultar nl cuferrno b gmvednJ so nfnnt~. do Mt mal, y ellos frecuentemente, Si fnt!ramos suficientemente pcrfec. cuando no pierJco b (){tuEWI., uc:an ue toll pMo. practicar como tl&bl~tnos la mucl•n per~picncin pam interrogar \t ~ pttt:iencit\ y la dulzura. cu lM üivorsus los que le rodenu. 11~nUinccs es qul:l de. peri pocins de b vida, no seda preciso be m os caer en lt~ cuento. de que mu­rocomoudnr esas virtudeli cuando unes. c)H\S veces el wenor indicio los l.tuco tros pancutús están en(unuoR. Pero es comprender la verdar) quuse les quiere tun difícil coufe'ar que no tcuemo~; ocultAr. En estos cnso3 us cunudo so m:wu cuando sentimos <¡u e la tcuumos 1 do be emplear b prulloncin, r•ues Lny No os ftícil humiJlarnos y ncopt<\r una por._onus que suelon mentir descnroda. quojn. cunudo ngunrdamos ¡mll\bms eJe mente á lo.,. enfermos. l'cro aunque 110 arimdcciwieoto; solemos mnoifestarno pretendo ser tun rigorista que repruu. tan exigentes con las peraouas cnfcr. oo los medios que r;o emplonn ud YC:G 1 ma.s como con bs que est{¡n huonns y paru salvar 11\ \'tdt~ del paciente, -sin snu;~s . . Bien lo :.nbemos, ,1uo un largo embarg~, 110 creo t¡uc la tnP;utim sea IHtfrlultCnto h:tcc Je las por,;onu.s mns un medto segnro, y so nrnosga .. co? ' pncientes séres irmaiounlos é injustos, cualr¡uiem pnl:lbm, cunlqui~.:r movt. pero uo siewprú nos podemos ooufor- ruicoto, r¡tJose dcscubrn la vcrdntl, Y lDM á ello, y lns exig~uci~ y mnl hu- ~1 enfermo pierda ¡mra ~iflmpro la con­mor del que sufre no stcmprc euoucn. finuM en los quo lo nststou, cau.saudo trn en los quo lo cuidan ln dulz.urn su- con e"to gro\ es males. ficioute. ¡.; wmos pronto ti darles gua. Pienso, pues, quo el· tÍuioo recurso lo, JlOrv quisiéramos que ollo'f com- que se debo usar con los enfermos '71 In proudiemu nuestra nbnogncion, y á prudencia. y In rusorvn ; la dil>crcaou, \ecos los contradecimos, aunqno O.'l. no la disimulncioo. l'oro bion so puc­pl) r uu ruonH)nto, pa.m ma.uifo tnrlcs do creer qno esta coutluLca. no so debe nuestra imlcpcndoncin. ¿Y uo os uun encargar ñ los sin·icutcS,I¡Uo son inctl-f~& lt..n nprovecluuse de la dcbiliclad llel paces do callarse ó de haLlar iÍ tiempo. pnciontc paro. mostmrle ntiOSlra sur~- Aeí, pues, ellos Jobcn tenor 6rdcl! du rioriclad fí~ica, y aunquo sen c;on un decir sol:nuenlo !JO no ~é , y sólo lns mo" imiento, una sonrisl\ ú ttalabl"~ du:>- personas encnrgndas del enfermo le cuit.ladn, hncerlc comprendür su situa- hnbl:mín con prudoncin de lo que su. cion y su debilidad! cede en torno do ellos. Es cierto que No solatnentc so deben abstener p:ucco impo:->iblo quo ut~a uifia de po­las enfermeras da aquellos movituiou. cos niios pueda rnnuifcstnrse tnn pm­tos cle 'ivncidad que wolestau (1 lós cptc dente y discreta, puro los caractércs sufr..:u, sino que Cli preciso .uo ruosLrnr. rotí,; ouér.t;icos pierdan lit! fuer~ con h. se comjlasivn con exagomciou, ó ln~ciún- enfcnnednd, y un~ niiín iutehgeotc y dotes \'tH' que sus palabras no tienen de buena voluntad 0" mny cnpa~ do siguificnciou, y '1 u e son i rnu;ional~s jlOr. j goborllnr á u u ouforlllo, nuurp10 ~:>le Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJJ~R. acn pcr oun de gro u perspic.: cin cunudo sua\emcuto al paciente á dirigir u e ttí sano. e pfritn por el buen C.'lrniuo, no con No se tlobc pcusnr tam\lOCo que baj.J rnzoua.J.nicnto imh crctos que pucdnu pretexto do dcjnr trnuqui o nl paciente tachnr~c de Jmmicnciou y JlfOH)(•.ar su se lo nbnndouo siempre ti E\16 propios rcr.istoncin, siuo con tnl cunl pala\Jrn llensamioo ft y ú 1n:; "luciuo.cioncs Crfcctn, y oomo ln s munionlJá hurnildo.. pcnono.., so u~rupabau á ln.'i orillns del monto la lnr"n filn ~le osolll\os y do elimino, cut."'pizndc•.cou nlfou'lbrns os. esclavas •1uc 1~ lcj:mn pro\"iucilltl hn. ph·udidas, pn.ra 'or la ré~in proco ion l1itW u:.'lndMlo ni rey oomo muCh"tms de que }'Or ll o ndcln.ntnba: In del mounr. su 110mcnnjo. U un de cstll csclnros ca de e e rowo, que rcgrcsa.b!l. á el trv.- atrnín involuntariarnouto In ndmirn. yendo CoD 1 o l S\1 jó.\ en y belln ul.lSl•O· cion rcspetuosn de cmnuto~ In ,. oían, sndn: p3rn ur la rema ele su m LOS por su difcrencin llotnblc con todos ltrn m n­más noble, más elevado que las oo~a& je.'it.'l.cl, que nunc1~ los hn. •ir.to. ~ou más Jc la tierrn; y ln tnultiLud h numlrnba peligrosos que }as mayores pla~as, !lUOS­sin cowprcuderln. to qno un solo di¡.;cÍpulo del Ni1zarono Oyc~se el clamor de la trompoto. y ua._.:taria para incendiar ú tod:~ uun. ua­lol'alt~ mhoros,yvibrarouconmayorcn- oion ~u el.fuego det:tiS creenCias. Y tusin~mo las aclMoa.ciones del pucl1lO, aun ~e dice . ... anHneian1loque hahiaullegaclo n.l pala. -Habla! gritó ilnpntuosamente el 1> el I"C)' y su esposa. Abri~rotJ!:e las ray, al ver quo ol anciano atomOrJ7Al.do do r,1da~ puertas, y vi{,;;o preparado el , se dt}tenia.. t·stiu uupt:inl entre la fm~noi;~ do las -Soiíor, lcrno Jlerdt.!r 1.~ 'firla si os ll res 'tne lo embnlsmnnbau. La ruú~icn digo lo clomns. r .. ~Ou:\h:1 o u los espacioso:; ~a.lonu.q, ~o¡, ' . -La perJerús cou seguridlas. El 1oy ruir11bn cou como ~i se nboguse, abrí.~ u11a. d•J In;; n gullo~:o placer In cocntJtarloru imle. voutnlln!l y so npoy6 en ella. Ksta. vuu­c ion de su OSJIO!S:l. Paro é_,tll 1 O"t~ al taua •lnha sobro los l.lcrmosos ) S•Jnl­' onv•uto quo lo prc~eutaron ¡¡ 1:~ p.íli- l•rendos jarcliues del palacio, y al nbrir- 1 eaclu\'u. extranjoru, que proJujo en la vit) :i l11s dos pur-ooae do lns ('llf~lcs (.!s circunst:ltltes In rni1;mo. extrafía ltrtlJiJ. ostado bnllbuJo. Bajo ul rolln.j~: tracdon qno ho.I.Jia producido sobre la oscurú do los árboles. en doudc Jn.s aVl.!S Juchedurnhre. c:l.utaban nlegrumente, cerca c1Q Hila -'ftí me sati!:Jnc:cs, le dijo la espo!-n fueJJtu pttm y cri~taliua que llcna\¡a ol d 1 rey, mir:íudola cou tir.roa complu.. aire de gc•lae Ju llit~mautc lít¡tudo, es­ccoci . Y on 1\eguida, causada del es- tab:~ 'll .Júvcn y herrno:m roiun en todo ruco lo, Jo.., luces y el calor, se npoytí el e;;plendor do sn l>olloza. orieotal, y bre el hrazo de :su uue~L csclnva, v jnnto de ella lucia corno uua estrella litS con alla de In. sala del fe.1tin.; ia dulce y purn tl"ooowía de la escln.'>'n '"•!izando así nmhns sin ~nherlo el cri~;tialln. De seguro DO tr:~trLhau do iliiH acto da uu dmma muy impor- .a.o.:untos mozquiuos, de matcri:~s iutlife. tl.IILe, puesto ¡uc en éllu.t.Lia 1lc urrieo:- ron te~. porque h::d.>lnb,,n con gravedad; rH: la l'ahaciou y gc.nana tl ci~lo. sus ojos iie fij1L!Jau frccuci.i'tcmeotu en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 02 el cielo, y nmbnl! tenían una expresionl Dios siempre, y está su Bendita Madre. que uo ero. terrena. Cou csn. misma. y los santos, y los ángeles¡ porque osa intensidad podría. haber platicado Hnn- es la corte dell~ey Jo los reyes. ta Múnica con A.gustiu, y contemplado -i Y ese rey será más poderoso, má'l el cielo. sabio, más tierno y amante que el mio l An lo este espectáculo, el rey, pru- Uh, Amada, ¡ c6mo puedo creer yo eso, dente n.un eu medio de su más vche- si n nadie oreo mejor que 6. mi rey ? mente ira, no supo nn6 pensar ni qué -El'! porque vuestra aheza no sa.be resolver. Por una. pu.rte, se decía que que este Rey es mejor que todos los su esposa nma.h:~. entr~ñablcroeute 6 hijos do los hombros; que nos ama más estn tntljer, y que- como de Jo. viéla de ie lo que niugu11 horuuro nos ama ni lo. reina. clependh\u lll.li esperanzas ele pueue amn.rnos ¡ que nos mn6 tanto, ]a nacion- esta esclava tenia que vivir. f:JUC murió por nosotros, y que todo lo Pero, por otr::\ parte, el rey habio. oido que pide es el amor de nuestros po­contar extrnña..ios es muy buouo! exclaw4 Amn. nos, que verlos poderosos, felices, ó re. dn; bendita. sea on tollo su sr~ntítúma yes del universo. La nacion se trastor- voluntad. 'Me l1a dado á vos, seüoru na ria, y todns las cosas cacrinu e u el ruia, pam que os nm~; rno bu. dndo ú u1i des1írdou .. .. i Qué hacer? hijo; llle ha. dado :'í El mismo, como su- Y oh i6sc bruscamente húcia su con- prema felicidad! y el cielo nos esr,cra .. sejero y le dijo: El cielo, el cielo: Al prcmuuciax esta -Prepara 'la. cámara de los tormeu~ palabrn., la esclava, \Íuda, tiOln, cauti .. n l to~ prontnmeutc. e u una lierrn extrnüa, olvidó todo esto. , Sig•1i óle con los ojos basto. qne 1 e ~us ojos Fe clavlLrou en el prof1mdo azu 1, 'ió salir á ejecutar su 6rden, y eu he- y p:\roci•~ COl.llO l'i pudiera JIOUelrnr el gttÍd;~ ptÍ!!OSG c.Je UUtWO Ú mirar JtáCÍa lullllllOSO velo C]110 Jn sepnr~ba UC E\1 pll-el jnrdw. tria vcrJndeta, In morada de su Dios 1 El murmullo de ln fuente y el cauto El rey, quo lu mi r:\ba 1lesde l:i\1 ven. do In¡; :Hes le itnf;Jcdia.n oir el diálo~o tn.un, vió con asombro su absorta mim­eutre la reioa y a csolnYu, y tnn sólo cia. So podía oir su \OZ, ]'ero ¡;f lleg1~ podin ob~crvar que para ellas conti~ á sus oídos el grit(l pcnetlaute del hijo uualJA :~iendo t.tua interesan te como áu- du Amada que dormin ~;olJrc el c,:spod, tt:s. S,)lo Dios las oío. !tablar, y apro- á poco::; r0.!'08 do distanCÍII, y la. vi6 al­Ln. ba sus palabra.s. za.rlo de suelo cou una ticrn:l sonrisa -Dímo, .Amn.da, decía la espo;;o. uel matemnl y ndormecorlo sobro su CO­rey, ¡ aer<'Í esa lierra d-e lo. cual me ha- razou, miéntras IJUO la rein:1 jugaba !Jla!l mú~ hermo¡;.'t que (stn. 1 cariñosnrocute cou Hlls l•Ícccsillos ro. -,<;;eñora, ésta no es más qllO u u vn- sados. go sut,iio en compnracion con aquélln. -La salvar(., bÍ ¡mello, vensó compn- . -i Cómo puede ser C!fO. Amadn? t:i\amout.e el monarca. JWa olvidan\ Dílllclo, porque á mí nndn me J.la.TOce todns las locuras de su imnginnciou. más bello que lo que estoy viendo. Pero es menester J;cpa.rnrla de la reina -Allá, dijo la. esclava, no hay Clllor cuanto .íntcs, para eucontra.r lo. OJIOrtn­~, lJ.rasndor, ni las flores se marchitan, uidad do doblegar su C~1prichosa. vo­ui asustuu las tcm¡Jestados. Allá reiua luouul. .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V I S 1' A Q U 1 ~ U E N A L . Un momont.o despues un osclavo Jc. cía :1 lo. Nina : -F.I roy aguarda á su nltcz:t, -l•~st1~ üion, contestó ella al n1ensn. joro,-y on ~eguicla_. ;~o tes de entrar ni p:\lncio, ~u iuclint) sobre ol niiío para Jocirlo !Í Atoada en voz baje~: -Arunda, ¡11i ohudezco {¡ tn rov y me hngo cristinno., podre pedirle io <¡ue c1uiern. ¡no es cierto t y Él rno oir1í. -Así liOrtí, querida. seüorn m in. -:\lo hn po.reciJo, continuó In rcinn lento monte. c1uo si yo me hiciera. CJ is. tiuua, mi nmndo señor venJrin :\ serlo ta.mbicu, y cutóuces ate reino cele tial y eterno, del cual me há8 hablado, seriu !ntyo. Oh 1 outin feliz seria yo tnncJl'~'lB puerta.,, ~u los habinu ~hicrto nq u ellas !'eH IM cual e,; Ge punu11-u á In morada t ol Rey de lo:; reyes, ,Y 1111e t•oudnocu, u o á los jnrdiocto du In liurra, sino it ]os jnrdines dol Señor. Jll \'Íéndose ni nucinno con cjcro )iAtn mujer uo es cri stiau~, y yo lu. sahnru, á pesar de todn, tu:. tufund:Was :u;nsa. cioues. 1:\ourióso ittiuirn.tnonto el :l.'ihtto n1i. ui&tr·o, y sin rasJ•ouder sncú de entro 1~ pliugues de su vestido uu objeto •tUC por muc!Jos nrio!'l uo so ha.bin visto eu el reino, y lo teudi1~ ú los piés Jo .AJOI\(Ia. Era In ftgum rle uu Homhre coronado de \1 pina: y cln~ndo en una cr 114!:. -Si no ores cri,tinu:~. dijo {¡ ln cs. cln.va, bu ella esto debajo da tus piés: Ella, quu 110 lla.bin flnqueado poco 1Íntcs en prvscocin de todos los instru. muutos de turlu m e¡ u o lo ha. bino tuos. lrn.Jo, ]eyantó nhom lu!i tU!ll?OS .cou horror é inJi~uaciou h6cin el t·tclo J:uulo un grito clo pena olesgarrndorn. En Bl.l0rttidn prostorn6so ele rodillas de • lnute do los cironustnutcs ó Ílllprimió cou amor su1> In !Ji os ~olll e los piús, las wnoos y el rostro . }~l'!ro lll pretexto de ¡uo la gunrdnba l:l roinn, esto, ui In pruclm dol fue o, ni 1 so vci \ r pidnwentc conducilln por dos vucltns •le ln Mmd nt daJ pudi ron }romhrcs OlllnMcnnlíJOS al tr l~O de nrmiiC.'lrit: Otro 1(! J>U t 1 IIÍ oubgnr .Ú lnrgas y SOtllbTÍaJ galería!<, lluu:\8 e lo 1' tn r ... ~gil lllltjcr n j!OIIOr lill I equciio horrorosos} dc.-;couocidos iustrurucntos é inofeu~ivo pi u sobre' u) p(~azú de mn. do tortura. llmu cu silencio, iuturrum. dcm \' plata qnc lo 1 re Cllt:1ban. pido Jo '\1.1.-. on cu mdo por Ir' \O~ de J<:J-ruy, ucostrtmlrmdo IÍ ~cnqor miles rwo dc11ws cowluctorus, l!UG oxplicnull tlu llotubres l'l\ los c¡unpo!! ti.! La.tal}ll, 1 n 1 otro el uom bre y ~1 UtiO de 1:ml11 uuo y IÍ dol>le"'ll r ¡'¡ t;u volu11 tnd proHucll\ üu los cspauto.,os obJetos c¡u~: mirnhnn y c.:iududes c.llltums. \o fa frust.mdos to. u pcn liJos oo torno su~·o. Ultim11. dos us esfuerzo . meuto Abrieron unu puertn. BiLundu a l -Nier.m tu crccuf'in, Jo Jcci 1 con extremo tlo urm Ju estáS sal:tR oscuras tono iusii~unntc y l•r(~s ricn b' homodu y In Introdujeron (t Ja prcsencill dol r\lv: t.m la corte. A~t~ér.lnto culluto to nma . Esto In iotcrpcl6 l:.ruscnmeote ,j¡_ In reina, y uo quieras nfiigirlu con tu méndob : rnuorte . . -¿E cieno, tuuje¡~ que eres cric:. Pero clb, sorJn rí los ruegos .com~ !i ltann 1 llns :uueoaZD.e, porUJauccb en st!cucto. 1 .EI_I~ .u? contest6 }Jc repento el rey, fí f!UÍI.Jll nc:~b 1bn. -louta yo rtl7Alll, elijo (•l wy, Yo l. do ocunir \In uucvo plnn, di•1 r~u 'o:r; ·rm.ro m. 1~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 9t r~A MUJER. bnj:s. algunas órdenes al consejero, r¡no partió n cumplirlas, y mnndc~ á los vor. tfugos r¡uo cesa.rnn de atorrnonttlr ,¡ su víctima y ln trasladasen al s1 tlo que ~1 les indicaría. Elloa obedecieron, 1m. ciéndoln. dar u noe pasos UlÚM co su jor. oo.dn (L lo. corte del Rey de los reyes. IV moverse de su puesto se pnso ñ ornr resi~adamoute. El niño lloró hnstn que se quedó dormido, con l:•s 1:'\gri rnna íresc:1s a1ín sobre sns rosacln11 lllc'jiiiM. T>espcrl á. roule brn!\C:tDiento luli verdugos, y lo hicieron llo r~r nuovamontc rlc hamhro y de de~ol adou, y vimHio 11110 Ct->lO no orn sulicicute, • comoumron á atormontil.r Llovtíronln á una pioz.'\ mng nífic:1.. ú la h:.unbricntn y sedienta criaturitn, mcutc auluehlada. .Allí hahia mesa.c; 1\ la '\"Ístn tlo su mn,)ro, cou punJ.autos eubiertlls eJe exq1tisitos rnnnjnre>:, vinos instrurneutos de torturn. 'tuo dieran fuerz.'\!i al díolíil, a~ uas pcr. Y Sll 1111\llro! fuma•lllB y rcfrigeran1es p:ua los tniem. La desgracirula, tl~ ro lilla.., cerca del ltros adolorido111, blandos locho!; e11 los cnJcir.jo, cou lo, ojos fijos 1>obro ,~1 y cuales pudiern cncoutrar ol olu"'rtlnl!o las ma.uos juutas, n•pctia cnutinuamma. que uecesitab:~.. En medio du todo esto to en Sll lougtJI\ na ti Hl Jns tíuicas pala. \In niilo cristiano, el hijo de Amnrla, 1 braa quo pn.recinn liarle fuerza en lrm c lortnÍI~ trauquÍ )O.DlCDI.C Cll una rastno. O.<;pantoso trnntO, palabmH 1]110 00 Cll· sa cuna.. tendinn ni t•l rey ni SI\ ministro, y Ella,{¡ '}>ec;:a.l' de su dehilidn.J, queria cuya. si~nificaciou no hnbterau com. lnuznrso l1fich él y ostroc·hnrlo m11 re prendido ni ..:nlcnd•nlns. sus Lrazo~. pero In detuvieron cou lir. -" b'lllrt11(1. In lfmlrc Je .T tB1J.R al1'ifi m•:w, y do nue,·o \'Ohicron á pouor ol rlc lo C1'1J:UicRrl Jlijo,'' n•pctia AmnJa; crucifijo (i t-us pi( s, diciéndola r¡uo no ~>Í, sn Mtulre, Sil proJIÍ[I. }.f~dro. f Oye podía it· hacia su hijo sino pisoteanJo osto, tni .TcbuR, mi Sl!iior, Rey cle loR ul objeto que los separau:~. Amad~~ uo reyes ? su rnovi6. Entrel a.nto los rnornoutos pru;ah:m, Por órdoo del rey la colocaron :;ohre y lot; sollozo!'! rlosgarrndor••s del niño 11110 de los Slln.ves divanas •¡uo n.ll í lul. ibau clismiuuytliiUO y clchi litaíuuot.o bia, dióronla vino parn fortitlc..'\rln, y rti(IS y 111tÍ'l. A1n11d:1, r•on lus ojos des. hál tmo refrescnllte y sa l ~t~lahl o para rum;nrnd:uuuntu aiJinrto¡.¡, ' 'r.Ía la!' lnn­sus l1eridns. La dejaron cu liiJI'ltt.~tl uccita~~ ele su lujo, o~ tou.tidas ii.utcs pam rnimr la cara fresca, rosad y ale. hiícin clln, t'e.rm1&0 y cnur ~obre In $.\r" do su hijo, pnra bnlllatlo y llamar. cunn; y su oorit:~, rosadn y nlegrc, :w. 1 , pMa. oir eu má'l! ligero grito Y parn vestirse dtd líndn tiot•1 de In nt•ouín tr ' él oo le pusieron otro iulJiOtlnuon. -Jcsus mio• uplicntm In mndro cou t,o que el cntcifijo, •¡He al hru:.orlo, uo. inJcclhlod1, volvió á ro~nrlc · •¡uo ccdiom. qnc u rnndro uo l:iO lu :\Ccr a ha, comon. -r\ iu~ll tu r ..... l ll LIOCJn. 1 Ji u un ol:i 6 ñ llot r ú grilos. lJillnhrn, )' undn 111 o..xigirt' Jo lÍ ' - l'u(1dcs Jr, lo dijo el ruon.trca, ú Ell •• 111 ¡,, wi r6 01 le ro pour.h 6. PM i)lli('n Arnn.da implomlil\ ron los o in::.. algunos luOIIIO~lto~ m 1 , tlurouié los Ir •. liÍ, pero pisotenudl) In imúg•·u r:unlé!i le p:w l1.)iÍt •Jil') r.r- ceruia ~;obro ltlo 511 1)io!:, Ínterpnebftl flllf ro t'lla y Sil clJn tocio el llllir Ínllon!Q dCll rnuuclo laJIIJ \111nda juntú lus mntJo:s, y sin entero, uo vi<Í rnfl'i qno iÍ 511 híjo, uo l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. •"\ REVISTA QUINCENAL. 05 sin tic~, uo oyó otra. cosa. sino sus quejidos 1 rio. AlH estaba. mi Señor, mi Rol; A.O::~r, , lastimeros. \"' sin embargo ella, que clavn.do sobro una. cruz, y a.l piú do ella. con un solo p:tso, unn. sola. pa1aLra, 1 estaba. Sll ~[aclre ; y ella me estrechó hubiera podido pone1· Li~rmino á todos contra. su corazon adolorido y despeda­asos tormen los y ahorrarse la cou ti o un- za.do, cxhort:\odome á que aceptara. la cion da tan espantosa. a¡;oufa. miró el voluntad de Dios, y que padectorn por crucifijo y permaneció e u silencio! 1 mi hijo lo que ella habb padecido por 1'odo le pMecitt est.'l.r eu tinieulas, el suyo. ménos esn }Jerpwüa y 1í vic.b. can¡., ú la -Yo la acompañé en su inmenso cun.l veía. clammeute. Estrechó sus dolor, y vi la sublime resi!.{llo.cion con 1 mauos sobre el corazoo ton espantosa la cua-l sufría todo, sin pedirlo á Dios a.ngustin, y cu scguidn. niJriil los brar.os, que nbre,.·iara sus tormentos ui loe de como si los tuviera cl:wados en una su Hijo; sino áules hien, re1micndo cru~, y los mantuvo en osa postura. todas 'las fuerzas de su despeda1.ado 1\uevn.mentu la oyerou su,; verdugos corazon para. ofrecerle ií Él á b volun­repetir las exLrniias y Ulisterioso.s pn- wd sabia do su Padre. Y yo, r1uerieuc}o 1 htbms que la animaban ú sufrir, y>uro imitttrln eu lo posible, me volví á El clara y lentamente, como si lta.hlurn to.rullicn y le ofrecí á rni hijo cou á.lguieu á tonneotos ill oir hl voz r¡uc la llarnnt.<\, Amuua, do la .Madre, elruisterio del despoda.zn. como si volvicrtt de uu proloug:tuo suo. do Corazon de .Tesusl Y al comprender fio, ucjó CllCr !iOllre HU pucho las mano», toJo OSIO hondijo á VltC~tro rey por quo uurat~te honV! cntems lttl.lJin tc:tJÍtlo todo lo tino me habio. hecho sufrir. exteuJidns y kHLllktdns cu :1lto, y vol- He visto(\ mi Rey an su agooín y lo vi?ndo á lns cosas de la 1 iena, viú á In 1 h~ visto o o su glorio, y Él ha triUipllS.'ldo retoa que llornbn. á ~;u lauo, y oy,) r1ue tm cotn?.on con el dulce y punznnLo la. tlecin.: dardo da su amor. Le he ofrecido nl -011, Amado. win, ;, en dónde has ~;uplicio ele mi hijo y todos rnis tormen. OlittldO { lOH J>Ol' la S.'\) VU.CÍOD do VUeStrO f6ÍOO, --Señora, lo reRpoodió la. esclava, y f;l los }¡!\ aceptado. Y nhora. El me f{mve y tranquilaoJente, he est...·vt.o en llama. á ~;f po.ra hi\Ccrme participante la presencia dol Rey de los reyes. de sn ~loria. -011, no, •tuerida ruia! le retipoudió -Oh, Amada win, uo me dejes! dijo la rein:1 estnnocciéndoso. 1'e ltan enlo. ~on dolor lo. reina, interrutnplendo las qncr.ido los tormentos: Est:!s conu1i2o, palabras do la inspirada cristiana. oli Amada., y ya nadie podrá atortuon- -En vano me lo rogais, seüom l El w.rte mús. Señor se sirviú de wí como de un icl'I-Pero la. esclava. coo~;enando su ex- u·utnento para daros la. fe: hacumpli-t. mii!l serenidad, la dijo: do 1\li mit~ion. Oh Jesus 1 he estado -He est.Auo en la presencia. del Rey contigo en la ct·uz, llé~ame alul1'a á de los reyes, pero u o en los jardines reinar contigo en la gloria. Ven, J csps deliciosos de t¡ue hablábamos, sino en mio, porque mí alma te anhela y sus- 1M n.spcras y desiertas rocas del Calva. piro. pot "iCI'te: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ~~:momento do'P"" lo roi:o~lo~:_: ~~ 7o~enlo' de lo vidn, hn~i• en-~ h~ sol.a en su pnlacio pa:;auo. Uios ha. tmJo e u ol reiuo do ese Señor, :.í. ¡uien bta oulo el deseo de su ~->icr\'!1.1 y el verdaderamente hahia amado coooo Él alrnn uc .AUlada, libre de las angustias quiere: sobre todas las cosas! ----1-- ANALES DE UN PASEO. D1A QUL.~TO. ( CON'riNU.\CIOS). Ru bro\'O nos persuadimos do quo Juan Jimónaz cr:l ol espía que muto no'i molOs­tuba, y l"<'"Ol\"imos dMhRcerno!:l de él. Un estudiar te qno t>e propone exaspomr al prójimo es Ul:Ís in•placable que un inqui­:. illol'! Le ocull:ihamos y rompimnos los lil•ros p tm itupo~>ibilitarle el e:~tudio: itu­pediaruos 4.1uo dmlllicsc, tui'Tl:lndonos uo­ol! es •~ntorns par~ dos,·elarlo: le Je:;¡Jeda­zn hatnos los voshdos, sn bien do que era ru u y ¡>obro; cu smna, le declaraO\Oli nuu gue­rra cruo) con la iuteucion de qua, al fin !h1~$s~•e,rado), nh,'l~donu1·a ol ~Oh.'gio. ~\ 1 P.l'lllC~f'IU I>OpOt·tv }a peri!OOUCIOU CUU pa­fllellCJU y cou una l111lllildad quu hll bie1 a dosnrmado :l todo s!!l' humnnu, lllPUO& :i í'Studial.ltt>.a qu11 son ,¡veces lo m~uo» IHl­mauo •)nc existo. Viendv que mul:1 snrlit\ el cfolCto d~P.udo, tmtuamo~ uua conspira­cion cputm ll, que no lo tloljnba otro arhi­trirJ qu ul do nl,flndouar el coltl..,.io, pol­quo lo ololignmo.'i á pn,ent:lr:,o J; tlll. tna­tll1rH delaute llo los cn1cJrúticos v condis­Clpnlos. qu~ lo fuú JlrCI!Íl:il) r!luuuoint• d ,;vil' con nosotros. - 1: Logrnl'oll 611 i11tuntfJ 1 -.-;í; ul tl~ graciado dej¡j los estndiu..:, cort.Q su carr•'l'a y Jo.uos d l'llluorditnicuto d<' hnl•ot· colilctldo uua ucción \ illnun, idea que mo pcr¡;cguiu y ntorruentaha de ruaucra 11110 hasl!l el no1nlirc del poln·o ox-condisa! pulo, cuya suc¡·te ignora)J,a }¡n.o. ta hoy, me ora fo.stidio~;o. J~u esto punto vieron vonir h1ioiat. ellos al duoiio del b'8.picho, que acababa d.~ des­montarse. I~ra ntÍo un hombre jú' e '• cu­yo as¡)ccto franco y simp:'ltioo gau~;~ ba al punto las volnutaJcs. Al reconocer ú ,l[,lx.imo se innml1i ; pero recnrdfmdo que Mt antiguo enemigo estaba en su casa, le uxteudió la mano con cordinlidad, lu o¡ue u.ct~ptó Mñxituu mo si11 aLochornnrse, y al di1·igil'l!o á la hnbitacion donde lea esperaba lt~ comida, evitú el en­(• oulru.r:;o junto ú. Jiménez. I.legárotu•e lodos ú la me&~, limpir.~ruen­te sen itla v cubierta de variudisimot~ ruau­JUIC,, falt tñdo sólo lu duo3nn de OUP>t\, ¡nion, pt!I'U Ulcjor uleudcr al :;e¡·vicio do lo cou­Yidado:;, rohnsú :¡entnrae,siguieudo ó.11 esto 1~ I.o. pilaiMin:s costu1nl.rus do nuestrns campe:sinns. };u lu primom o¡.¡ortnnidnd que so lo pre.-,entó, Mtixiwo elogio siuceramcnte el prt·oiuso y bien o•·dcuado trapioiJ,, do lill t:'x-condiscipulu, dti.llllole seusat.l\s noticin:s aceren do la., f:íoricni de azúCilr que: Lubin visto en otros Jli1Í11Ct>, y ofreciendo oH Y inri e p<>rulcuoreR cirooustanciado:s do c~ta iu­dusu in, tn.l como se pructica en 1~ Au­t illa.-,. .1\lo~>baoo .Timéncz cu su oan'l"e~cion un vivo t!u,.:o de iu::;h·uirl:'e, y nttulife:.·h­ba el Illnvor interes cu oil· cuanto le do­cían, to~audo patlicUlnr nota do lu c.,{UO podía tltilu.:nr eu mojot'llS do su etAprclJ!l. j -¿ l\Iu.) feliz vh'o uste:d aquí ? le pre­guntó l)epita. -:Sí 1 ~;oiiul'itn ; me euoneutro }llentllnen­te ,;ati!iÍcl!ho. á pesnr de que en uu tielupo me l!l'Cl lllll)' del'graoiado .... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. !}7 --------- -----~ Y ul tl•·cir csl" miró iuvolmttnriaml'llla -¡,Y U!'tod tamhieu snhia1¡nién ora'! ií I\1 ziximo, .umdi~ntlo al 'llrlo haj.&r los -.':li. ojos : -,: Y p01' q né gnardú silenc-io ~}. --J•:u mi jnvcotnd me propuso oslmlinr -Porque siompro mt- bn pru·cculo uun para médicu, s.atisfacicudo tm dt.>seo c¡uo "">illnun aooiou la do dt!lntnr. Croin quemo tuo pot·soguin desdo niiio ¡ poro ¡•arcciondo 1 bo.stnl•a mi cou<:icucin para disipar las nm­tui fRmilin do recursos para pruporoiounl'- las iutonciouc~ de ntis oneutigos. porqu~, roo uun oduoMion ttUJ. oost.osn ouhu nos- como dice Petit-Seuu, "ot·eonws uupo:u­otros, Rólo :1 fuer¿a do privaciones ¡nulo hle •ptu so uus 1\Clul•lllon falhs ca ,t."l'llCindo ! Tlio!t lo castigó. 1 r.lmn y haco ol' alar lan injnlllicias. A hum Jiménoz ¡•cru1nuoció algnnvs momc~llos couor.co quo tui~ deseos lJCI crun súllsatos: cnllt\rlo y dcspne~ dijo JDU.) oonwondo; yo no uncí ¡mra le, 'id: de gnlJinctc ) da -'1'11! ,·cz lo he tenido parte en e& U!. estudio 11iuo ¡mm la ncth"idnd ~ In uociou . dosgrucia, uegáudulc todo J•Ordon, 6 al!o .E u pocos nüo roolicú UU pcquciio cnpitnl m ttid en uóudo so lanll&, y \!1'00 que soru~ con el quo cOUlpré c;;tetrllpictío, on ~~~~- pO!>iblo :;acarle~ do l'Sa vido que lle\n? rll\ ulgo do tiorrn;; en ooutotno, dcs¡•nrlS Con gusto hnria cuatlto pudiera por 'al­mo unsñ con uua huoua muciiROI.H\ tmltl\- vo•·lo ul buou onmiuv. jndom, rL c¡uicn conooin y nnmu1\ 1lu ~le -Jiménez, dijo .!\ldximo osh·ecluiudo­mi iufnuciu. J·~u fiu, los }XICOS conoo1- le la rua:no, Ubled & uu vvnlauorv crü.l~a-mi& U~ c¡uo adr¡uirí ou ol oolügin me han uo • .Mtll't•Cu Ulllcd lu fdicidad; ¡ quo J IJos ~ido 1uui útiltll: dvy gracias ri In 1'n¡vi- la ht•udigay 1111.1 pnrdouo elumlttue ayn­ueuoi 1 or Lnbcnno propol'Ciouado In ui- dó ñ hacerlo! .M11ñnun. es preciso buscur 4 cho, oUimdo mo croi mtis tlos:mparado. nuestro <:ondisoipulo,y loa' isard lo que mc -lla leudo por ~bí. añadrú, qno toda pnrczcn c¡uo pudi.'mmos llaoor en su t.ieu. d !!Tu:" llo\'"a en SJ el gértnQlJ de: u un (o- -Lo eucm-go el soo.reto, oontosiv u1 licidl1d; esto me sucodui, y no mo o:wso buen hombre, pncs dcaoo quo «!1 no sepa do ud1uum· IIUI di-posiciolJo:~ de DltlS en nunca que qui o \'Oh orlo en Luoua wono­su tnfimta bon,l.1d. da lr1 TJ1aln I.JUC me forzó ú tomar: esv so- Ya lll Larde eqto.ba nddantath, y un~- rin humillnrlo. tf06 "Ül jeros tu\ iill'On r1 u e umprcnder ca- &:l tiCJl.'ll'nrQD. mino tmsi inwoJintmuenio dea¡IIW!l d" lu Corrnba lu uoche, y 16118 sombrns ihan cotni•la, ncuwpnuúudolVl! eliJUtw lnapioho- extendi~ndoso ¡¡olJro ln cumllÍilll refrigo­ro Uha Jlllrt.o do ,·ia. rnudo la nbué.s{ora t m ardicultl durante Ante.<~ do opartU1k) Mú:imo so acercó 1( ol clia, al que reem]lltwlb:lla eurne y apa- Jiméncz y 1& diJo: oiblo lUL de lns C!lkullae, t~u l'ropicia á -Necesito hacerlo uua pregunta.<~ Ha lAs owociouos tiernas. C)boduoiCJJdo á uoa perdonudo usted á los ntnrt.lidoa quo tau- doloe atraccion, Móx.imo so acercó a Ali­to mallo <.'U.uQron en el colegto • cia ,. Á sn lado olvidú toda cavilacion -\·cucióuduwe on pen(JijasnnllS luchu en~jo a, cn:u si una waga le hubiese bo­conmigu mÜiwo sí los he perdonado, aun- rrado el pasado y lo porvouir para qne quo no puútlo CJlvidar lns cruoldades do existiera sólo en lo preaonte. Sin duda el nuestro roudiaci¡JUlo Lúcio Mc.nt.1l vo, nL- amor ~ un U~!t!ttlllu di~ ino porque 011 el I!Qlutumouto iuu10tivodt~, }JUIJ!Ito que me úuioo seutimicmto quo dilata nuestra exis­cuwln que él t'Onocia al vet·dlld~ro nutor tencin lfuera do los límites del tiempo, do lo:~ hechos que me imput.aiXlu. dándonos una idea de la eteruitlad, ~ue uo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 98 LA MUJElt. tiono pasado ni futuro, ui se o¡¡mpt'6nlo q no 1 ne ln t6ncr fin. Llegaron á Buena-,·istn tnn fntignllo~, quo ui rutu los l.abitunlOl! jngn.d1o médico si u c•lioutcla notl bancos do pi~thn, ul pié do ~;ns aiío.sOd J f¡·ustnul6 eu M0 mcjurc;; tl!íJ.)ÍmciiJuus, lroncos, nsicnto ri 11\fi uiiia, dcl colugio, JUióu!rns •1U~ uoy, eu 811 hnmihlo po:.ieiou, pne.,.to que la nutigua onsa de Ln ,.nlliere es feliz porquo se cucuoutra •·n un medio ~>e ha hin con ver tillo ou un uoll'gi•J do uiitas. adcc:Mdo á su carñcter. l·:n el centro dcl Jnrdin ao \'Citl un cuadriw, -Lo quome adwira, ohsonó Alicia, es rodeado do unrt clcgauto roj11 JIÍutaJ..a du ln rnm QQillcidenci:l do haher o éliCOntrado verde, imitAndo nu júrdin inglés e o mi­. Mft.xinlo ,¡ rnÍSlUO dín con clos coudi¡;cÍ- niaLnra, tóplcto do lilns lrlsucas y mow. puloo, eliJa conu-arín &norte iguombu. dllb, do florid1l acucia::. y de olros ur bus- -~¡ CSlo so escril,iera, repuso Mrnrdcio, tos pt·opios dd lierupo. Los lt111tU!l en clirinu lns pan>(JtJatl do juicio c¡uu OU\U contorno tlusnpnreciun casi ouw¡•luU,munto frurtu~íM invcrosímilO~r¡;o, conte~;t.í Adrinuu, lmy tio:;, do lna prtrras, do los J¡oral0::1, manzu­C.' bunlidhdes muy exlrauas un b vida! 1ws y tlurnzuus, u ploun 1 oresooncia. ) ó ho sido te:.tigo clo u u hucho muy JlcabalJa du cl.u In lll.ill del dia el roluj ~cmcjnuto. dol t..'\lou oo quo .Yo c:~tudiaLa 1ui J¡;coiun -J\.driano, oxcllunú 1'épltn, no 60 oon- de pinuo, y oowo om lu horn de la recrea­tonto <:OU llUUUCia.rlo, s'iuO ÍD\ OrÓZ~UOl 1•crfnwe do las -Hoferid·L por 11 tcd, dtjo Mcíxhno, no tlor& '1110 lmhia JIOr rnfnga., has~ Olliillo podu{ mdnos do SDr inlcresaul.t·, l'llt'l.llo on que 1110 hnllub.\. ¡ Vmlutos ulegrcs gru­C! UO, sugun trurta~:~ v~u::~ o h:1 tt}poLido, ol pu,., y t:'Óll\0 ro\'ol11hau lOH Cl\rncltircs du estilo t!.'J ol rclra.to de la pnrsoun. cada niña, r-gun su ocupnciou ! Algunas -Voy •Í. complncot·los,)nOO!Irnud•J abro- ju~ab&u l'UidoSiunouta 1í 11\ pclot:\ y al ,·iar la :narraciou cual cou\lono 1\ un nu- ooluurpio. ó saltAb,llt cou ol lazo ; otro , dltorio co.n do. las mí1s ¡;mudos, Jllll! bnu abraudas con- -~o, .WÜOra! prorrurupi•j l'opÍU\ Cvll VOl"l!aUtlO OOU t:llllllltlCÍOU ; mns all:\ '\·arins anhnu.ciou : pedimo qno nos uuoute nnt1 ~ludink•tl u lcooion ó leian cut4dtls un hiuorl11 lnrgn. y bi de:>oudn no tione un- los biliO& wda rctirudoa, 111iónuns quD l11a can loa, &dornc)n u& too oou \ estidos hicn mris pequcüus lodcaL:lu 1i una grauuo quo galano , cowo sabo hl;leorlo cunudo pro- les coutau cu .. nwa. }IODO nwcuiznr nnos1ras vnludns. Mis ojos oo fijaron t•ou particular utou- -Puus ulld \'11, dijo A tiria na e u tono 1 oiou eu u un uii111 do I]Uince nüos, mi cou­ju\ ·inl ; ai ¡;e fastidian, a"ísoulo. 1\ti cuou lo discípuln más querido, ll·~madG Torosa ao iut.ituln: • Loroux, la tfllO, nuuquo mnyor qua yo, ern Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVIS1'A QUINCENAL. mi :\lnig1L prouil~tll y la amuh.'l con tnulo ¡. Qni.in no ha tenitio cu ISII itHIUlCia nno eulttsiasmo, (]110 cdaha bastn 1011 mris in~i:;- do f"'sos amores de los r1m1 dico 11i,rof)Ji: nilic.mto mirntln \' alC',omlm con cnriito "En el colegio l.L n111istnd t.C ,·uclvc pa­cnaltptit'r pnlnbm¡;fcelnosa quemo diri~..je. t~ion, tcnemotos del c.:orazon e¡ u o forman ru, 01\IIK;índomo un dolor indecihle cm\nclo unn vorrigino ptu-a ·~1 uhmL.'' .\foC'Io!! en­so molcst~Lhn Nmmigo ó no me nluudia : tniliMt.'l", gonornlmoule mnl colocndo~:~ en lo qno ~>Ucoditl 1t meunuo, pua~ ero c·apri-~ por:;ouas iudi¡.rntl.S do ellos. chotil\ y so go1.nhn en bncermc s.nfrir. 1\lo l'ero volvamOK ti ooi)Sll'l\ 1·elncion. pnrrn:o vurh como entóuces: hlancn, nt- E:.taodo cou los ojos fijt'ls en WJMlla bin, rO!adn, de njos U&b"l'O& y ,-h·o:-o, n-tri:& eseeut~, noté qno la Virootom, madama r nrramnngntln, wiracll\ C8CtH.lriñrulorn, son- d'Anwnas, salia del jnrdio llevnnl!o do la risn ~iorun, lJlnnr.o~ diente::, cuorpo nllo, tu1mo IÍ una niiia do catorce .iÍ qnince algo rollizo, pero clc¡;nutt:; nunq u o su pou- alto:;, pequeñita, dclgndn, cnhizhaj:\ y nllO­SI\ Ulionto no tenia la rnlb lo\·o pnrtrculn do chonmd ,, y r¡nc ~o accrc.'\ba á uuo do IOii 1 poonin, y no siru¡mti:r.nLa conmigo en mi grupo~> formndo.s por hos !JI'oudu. ndtuirucion pur los vor .. ~>:> de Latuatiino y -Una nu&\'8 ! •tnn tme,·n ! oxclnrnaron In. pro,;.'\ clo Ulmto.auhrirmd, profiriendo nl- to•iniJ las Diüas e u curo, y clujnudo 8UII jue-gtm nlogt·e trozo do Roraugor; cc.m todo gas y ocnpacioum;, rodrmrvu con curiotii­o. sto mo parecin on t·c,úrucn In pot·fcccion tJutl tt la rccieu lll'gadn. (li)I'Suuifit•ad .• , y ct·cill que nnrlio so In ¡oollil\ -Silencio! oxclntnoi lu 1 liructotn con cvmp:mu·. l>espuealto ca ido cu la r.ucntn cio Rdoutnu do :mtorid11d, J'Oill bouclado~o. IJilfl no cr1\ ni hclln ui Cipiritnal, 1-iuo Búho- l;sft, liuÜuritn "icno do lcj•»> y os pr•·ci~o mu:nnvute bechicvm y ¡,rrncio.•a. Su mayor «JUO la tr~>ton oon curiiío, OOD!!ÍdQrnutlo encanto cotl~tia I'D In ~ o:.r., qno tlr.l ¡;;rnvo CJUO lle\"a luto por lill pudro, cuya rcoicuto y dulce onu¡c) 11n lnúd, lo •tuo mo htlllÍI\ pórtlic]:, la tieuo muy tñ5lC. ,J\lruín llohain, rceord.,r lHUl fra. .. c fJIIC habin uido clc Vic- IJlomcncia LJnbiJnrg ~ 'J'ort.'lla l.croux, co­( t.)t• llng••, •JIU) ¡,, rclJ~tia ~iu t•osar: tn que Cll:tll, la 1hin una 11110 so VHH4la t}esuuwu 1 Pt!l'b di! os le, tt<> os"'' t .. •JIIG lllti<'id:JIJ,l. ::;lllÍ•l <·lu ioiiu ML1l •a RÍ hay <'lsuismo \'11111111 Do IJ'Ili:.lr, r.ino t)r) diRCillli(> olu HilO 1!•1 IIÍHIICJO do !mÍ• j,{j,,,, t'lllos Vaii!(IIIC8 Ca(cjliCOS nl¡uoUos; &cuoteo, cnvi:tdo do Ah tn.tuiu, en d q110 011 J.,,. J•l'utcstanl\.'8. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 100 I.~ A MU J BR . 1 gu It.nlin aquel rrímcn Js¡¡. llcgutlo tÍ t;~tJnt~cion ú quu [lll{'eratrríll • "'' 1~dll8 l'artcs, y so prol1ihicmn quo lns tnbenl311 estuvieran alJierlas en cit!rtas bora11 c.lunu1t.6 los dotningos, y <·u los dins de In oornauo. se tnan•iab:l •tnc se Ct'f'r':UICII tempnmo. (. Q.1Ht ha suct·dido1 C•1mo no s•1 dahn u11 catnl.Jio do uc¡uellus prohiLici•JUt!l:l ninguun cn¡;ciían7.a moml y r~ligíosa. In plebe se h 1 entregado 4 otru espccipio en ln~ar fuen:na, d~~d. fjsicu y lllllrlll hiCTI!~ y C~lll \IUOS {lOO• 11 Jli.'Rifjllcll ol uLrcro pucdu bol!tializut-au 6. tocJ,, R 1 s .• hor. 1~1 pon en ir do J u¡1';hascs pobres ll.ll l ngiDt.-rm IIft ""· ¡mCH, muy hnlagü,Jño. No es solamente In lnclinacion ri lo. oollicl~ lu que ruann ,¡ lu gcnles pc•usadurn.'l do lngl,tera:~.o sino la sitntwion .u1ti-ruli;:::ius:\ en litUO hn <•:aido d pu l>lu. ltl\) e.J1 Lóndr• s m1llorctt d· farnilia8 quo no eolnm~tc no Jtr1lcticnnningun cnlw, sino ~JU'.l 110 oonoc&t ñ Dios. hn 1111 1Ja.rrio¡•opu1Mo t.lc \lunchC!It r, pulllado Jlut· á20 famlJm,; clol Ul dr~tJCS ohrot-.ul, 27rc tlijcr"a •tuo IW ¡•rofltt~ •• IJ:m llÍII,!,Pllm rdi­gi •ll, ni lo i.l sc·•b n obsolnt:Lmonto! J.f\ rucilidllll con qu 6 obtinn 11 loa divor­ciofl en al uuos paÍs• K 11roh~Htnntca es ''n t.m r;'J.Utde, <1111 lootnn~ cm Bl 1'imc3 que 11)1 ét 1•!11- tnd J do Oluo t S<)lto-.\mt!rica) p!'r o::~da dir.:t. umtrimonios ofcctivoa se cuento tm l]h·oroiu. l.os jn• ceA nn itan nlJlUilu :p:n'll atmdor á toduslo~ JICflillos do soparacion quo les h'loctt, ~· l'll al ult.i111•J aiio hnu tenido lug:w, l'U u•¡U• 1 1 :St..íuo, 1,1:12 dh-orc.i , , quOtlmiJ,, pendkmt.ca 1131 • pinitos !lcsuparaciun uuís! !\o tc!nomos que hacer ñ t..'flto oom< ut;¡rio alguno; tus mu­JillOS deL<:nin cotnprcmlcr el cst.ttlo llc humi-n .\ f>C6Rr <]1) IJIIC I.:TI Setiembre r Octnhro en Francia ell el licwpo do lna ' 'llllllt:ÍOTillS, se t·iet ru.n lns AsamlJICIUl,solcn to•lns los pcraonlúJ tlt:l In !loch:dnd ni c;\IOpo, so finnlizou todos lt•S negocio~, .oqncll' ép~~n intcrm!Jilin la ·~Cl,'P:Ul t,u iutr1g116 lns pohhc:os. _.\ s1, el l\Juustro Férry 110 p:u;c;L •I•J cind:.d eu 1 ilalatl t rn.t m.do de intcrel!.tr ~~ lus S"ntes de lns pn•''!.IICI:\8 en su rnnlsano pto~ cc1o eontr.1 la Clt.SCII".UlZa re ligios;. en Fn111cin. Pero, OC>IIlO ántcs he un•¡; tlidro lus Ctirnnrua logislntlvn~ '"' ¡mNicn en ('ft(l pdÍII prOOJIII¡;:II Jeyes CCI!l(r:l Ja Vt)lllll{ad r}e los puchlos sin r¡uc &a les ccutlure :1l1~rn~"Utc; nsí, ¡m<'tl, los Cuusejos gouemles r!c. J.ts pro­viucía. a 110 l¡au JlriiOIIIlcindn tl finn"·nutcrrtc on coutm u e In h•y Férry do (•~tn nuu!cm: 3:s I'..U t•oulra, 2•1 ()11 f:11·or y 11 so alJSLU\ turoll do 'ut4• S tllll8 i ntcH!santos dcln J'rcscuto ti poca : .artistn, litetnto, BJimo nl'!'¡ne, ul A6ía 'llo~or, ti Tur<¡nín. t:rccin, .~e., 1.'11 lu m de riquCU15 nrquooló 'Ot\.6 con l:lll cuniCR (:Stún adnrn dn lns f t o as s;nl 11 del Louvrc y d
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 28

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