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Con la frase historia de colombia.

  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  Instituciones, desarrollo y regiones : el caso de Colombia

Instituciones, desarrollo y regiones : el caso de Colombia

Por: Jairo Parada Corrales | Fecha: 2011

Esta obra, dirigida a estudiantes, profesores e investigadores de Economía, Historia, Derecho y Ciencia Política, así como a profesionales en distintas áreas, contiene un examen de la relación entre instituciones, desarrollo y regiones en Colombia, bajo una mirada totalmente diferente a lo que se conoce en el país comúnmente como economía institucionalista. El autor analiza las instituciones bajo la perspectiva teórica del economista norteamericano Thorstein Veblen, y los modernos enfoques evolucionarios de corte darwiniano, algo desconocidos en los medios académicos del país y latinoamericanos....
Fuente: Digitalia Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Economía

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Instituciones, desarrollo y regiones : el caso de Colombia

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Imagen de apoyo de  Relatos. Mesa local de participación efectiva de víctimas de Sumapaz

Relatos. Mesa local de participación efectiva de víctimas de Sumapaz

Por: Ángel Alberto Simbaqueva Rivas | Fecha: 2019

Con este proyecto, se buscó recoger relatos escritos por los miembros de la Mesa Local de Participación Efectiva de Víctimas de Sumapaz, localidad 20 de Bogotá, donde la belleza del páramo y sus fuentes hídricas conviven a la par con las consecuencias que ha dejado el conflicto armado colombiano en el territorio, así como con los avances de la tecnificación y la explotación de recursos que amenaza los métodos de sustento más tradicionales de la población. Los miembros de la mesa tienen historias dispares con el conflicto unos por desaparición de sus familiares, otros por el exilio obligado, pero todos tienen en común el amor por el páramo, así como la inexperiencia con la creación literaria.
Fuente: Centro de Memoria, Paz y Reconciliación Formatos de contenido: Libros
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Imagen de apoyo de  Juan Friede y su búsqueda de El adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada

Juan Friede y su búsqueda de El adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada

Por: José Eduardo Rueda Enciso | Fecha: 19/12/2005

Se hace un detallado balance bibliográfico sobre las obras del historiador Juan Friede (1901-1990), que tratan sobre el adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de la ciudad de Santafé de Bogotá. También se hace una extensa revisión de las investigaciones que se han escrito sobre la vida y obra de este conquistador por parte de otros investigadores, señalando los aportes que cada uno ha realizado y la importancia de los trabajos de Friede como pionero del estudio de la conquista del Nuevo Reino de Granada y la problemática indígena colombiana, con base en la documentación guardada en el Archivo General de Indias (Sevilla), aprovechando una reciente reedición del libro El adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada (1979).
Fuente: Icanh - Fronteras de la Historia Formatos de contenido: Artículos
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Juan Friede y su búsqueda de El adelantado don Gonzalo Jiménez de Quesada

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  • Exclusivo BibloRed
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Satanás

Por: Mario Mendoza | Fecha: 2017

Una mujer hermosa e ingenua que roba con destreza a altos ejecutivos, un pintor habitado por fuerzas misteriosas y un sacerdote que se enfrenta a un caso de posesión demoníaca en La Candelaria, historias que se tejen en torno a la de Campo Elías, héroe de la guerra de Vietnam, quien inicia su particular descenso a los infiernos obsesionado por la dualidad entre el bien y el mal, entre Jekyll y Hyde, y se convertirá en un ángel exterminador.  Galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2002, Satanás viene a confirmar a Mario Mendoza como uno de los máximos exponentes de la nueva narrativa colombiana, una literatura que se ha desvinculado del realismo mágico y ha descubierto nuevas voces para una nueva realidad.
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Audios Género: Novela
  • Etiquetas:
  • Autor colombiano
  • Temas:
  • Autores colombianos
  • Literatura
  • Literatura colombiana

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Satanás

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  • Exclusivo BibloRed
Imagen de apoyo de  Sol bajo la lluvia. Cuentos reunidos

Sol bajo la lluvia. Cuentos reunidos

Por: Jose Zuleta Ortiz | Fecha: 2025

Los mejores relatos de un maestro colombiano del género.   Estos cuentos transitan por diferentes registros y su pro­sa siempre es tersa, certera, eficaz. Sea en una historia con destellos de suspenso, en un momento romántico o en la aventura de un personaje anónimo, cada uno de estos relatos propone una experiencia memorable de lectura. El siempre recordado lector Juan Gustavo Cobo Borda escribió hace algunos años estas palabras, que son justas: "Los cuentos de este escritor se leen con gusto y conservan una unidad que atrapa, están bien construidos, con paciencia, sin sobresaltos, son creíbles y directos, y al mismo tiempo tienen una sutil poesía y un sobrio grado de intimidad, que sorprenden desde la primera página".
Fuente: Odilo Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Cuento
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Sol bajo la lluvia. Cuentos reunidos

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Imagen de apoyo de  La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 27

La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 27

Por: | Fecha: 13/03/1875

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _. ------c:¿c---¡:~ s ~ 2 ~.-:l:s;---.. _----~ • • PERIODICO DEDICADO A L A LIT E R A T U R A. - Serie IIl. Bogotá, 13 de Marz') de 1875 . Número 27. • ~A Al\. DE. MIS NOCHES. I Cada vez que vuelvo los ojos sobre mí mismo, cada vez que abro las páginas _de mi corazon, encuentro en él tanto misterios, tan ros a fectlls , tantos recuer­d os, l'scl'itos unos con tintes de rosa y ennegl'ecidos otros con hiel, que mi alma perm:mece concentraaa bo· l'as enteras en í misma, en su pasado y en FU porve · nir. La historia de cada hombre! cuán lIC'na está de episodios! cuán digna no es de observacion ! E coged á un hombre cualquiera, al primero que mireis á vlles­tro lado, ya sea un gran pot.entado con el pecho ll eno de C¡'uces y condecoraciones, el Arca repleta ::le 01'0 y el cornzon de crímenes; ya una virgen adormecida en el seno de un clau ero desde los primeros albores de su juventud; ya un humilde labriego que ignore los usos de 1M ocit'dad y viva En medio de la poureza y de la sencill t'z. En la vida de todos los h"mb¡-es hay cuadros ombri os, hay escenas tranquilas y sua­,' es, hay pasajes ll enos de animacion y de fuego. Venídcon migo: repasad por nn instante en el pasado vuestra historia ó la hi torÍa de vuestros ami­gas; ved solamente e. a larga lista de noc};¡es que han rodado sobre vuestras ca bt::zas, Qué div eri>id a d de impresiones ha (]('jado cada una de ellas en vuestras almas ! en qué diversos sitios las habeis pasado ! ·Y miéntl'as os engolfais con la imaginpcion en esas ho­ras oscur~s, y <¡ne no volverán ya mús, porque la ete r­nidad no dev uelve los momentos que vamos depo~i­tando en su seno, yo tambien recordaré algunas de mis noches. II ¿ Es ciel'to que los años de la niñez nos parecen dulces tan sólo porque los vernos al traves de un velo de lágrimas, tan ólo porque los miramos de léjos? O es que realmente no ha germinado todavía en la Ílüancia el fruto del dolor que lleva el hombre en su alma y que despues amal'ga su t'.Kistp.ncia? Porque, en efecto, los dias de mi niñez rodaron p:.lros y sere­nos como una mañana de verano, y el sol de mi niñcz no tuvo más de un ocllso, bien que un ocaso et erno: mi niñez fué una mañana constante toda llena de fra­gancia y de luz; entónces no buba noche para mí, j es tan dulce dormir en el seDO de una madre, y sen­tir sus dedos blandos entre nuestros cabellos y sus be os en nuestros labios, y oir la algazara infantil de nuestros pequeños hermanos y 'ldormecel'l1os pausa­damentE'> entre sueños de colol' de rosa! y despertar der;;pues inocentes y alegres, como los mismos pájaros que durmieron tranquilos y lIhora cantan y vuelan en las ramas de nuestro jardin! La niñez! oh ! en la niñe.z no hay noche; porque aunque la luz se vq.ya del cielo, no se va del alma. Pero despues los años pasan y la noche l\ega: á. veces el mundo la englllana en festines y danzas con todas sus joyas y con todas 8US luces j pero á veces tambien la muerte y la des­gracia retlñoD sus tinieblas, , JII 'fodaykt. recuerdo la noche en que fuí :trrancado del hogar deméstico y comencé á ser hom breo Ni el más ligero bozo tocaua mi labio, ni la más ligera. pena os­curecia mi frente; pero la sociedad me r eclamaba con justicia; era preci o comenzar á formarme pua ella y el colegio me recibió cenándome en seguida sus puertas colosa les. Qué noche nquella tan o;cura! qué friu estaba entónces mi lecho! La luz de un es­caso farol derramaba sus hiloR de luz sobre Iu. cama donde dormia yo sin madre y sin hermnno .... las horas pasaban largas y pe adas como si fuer'un de plo­mo, dejanr]ome cada una el corazon bel'ido. Y al so­llar la call1pa na ~ esa reina del inmenso edificio, no pude saltar s iqui era de la cama como lo bacia ~n otro ti em­po: estaba ya encadenado por la mano del debe¡'. fué tal vez la primera de mis noches tri tes. Sin em­Bargo, á los once me es tuvo s u revancha , cuando des­pue de habel' c'lDseguido mi primera cinta de honor, agobiado de ca ri cias y regalos, volví ¿ tenderme en la alcolba de mis primeros años con la alegr'ía de las va­caciones: era una noche de Diciembre llena de luz y de estrellas. IV Algunos nños pasaron: el corazon empezaba ya :i latir estrcmcci do por una sensacíon nueva y descono­cida hasta entónces; y mis ojos bu. caban entre el aire luminoso del dia .r entre las tinieblas de la no­che algun sér encantado cuya existencia pl'e,cntía con la seguridad más completa, así como dice Caro que se presi ente el j3zmin por el aron.a que exhala en derredor. El soberbio v"por .Med~cn.v, de la C01!1- pañía de vaporcs que su rcan el A tlántico, se destaca­ba entre olas de espuma levant ando su plumero de humo oscuro 'lob r e el cielo purísimo de las Antillas, Al fin detuvo su rumbo majestuoso entre las tibias olas que besan murmurando las pl¡,yas de San-Tho­mas, ese idilio trazado por Dios y embell ecido por la man() del bomure, esa canastilla riente y gracia, a que sobrenada y mece sus flores en la inm ensidad del 0céano. Míl y mil barcas recorrian la ribl' r:l ornadas de banderolas y cintas, las colina de la ísb cubiertas de árboles y casas reverberaban con mil luces quo sa lian do las persianas y los colores del crepú¡,culo muriente chispeaban en las aguas temblorosas. Inte­resante cuadro, digno del más animado pincel! Pero no era ménos intere, ante el aspecto del colo.o que abrigaba en su' flancos ca i Ull pueblo entero. La bandera británica flotaba en el palo ruayor, los oficia­les vestian ele gala y más de treinta jóvenes ba bane­ras, pel'uan as, mejicanas y pOl'toricens( s, e ta ban en el puente del vapor. El canto de algunas de ella y los ecos de una gitana regalaban al aire los tonos melancólicos y ti el'Dos de una cancion amorosa , Entretanto saltaba del buque á la chalupa una jó­ven fralleesa con quien habia entaLlado yo re l acione~ ,de una amistad delicada. Tal vez yo abrigaba una verdadera pasion por ella; pero lo ignoraba hasta el1- tÓllces. Y qué bella estaba en aquellos momentos! vestia traje de seda de color de rosa y una capilla aplomada j sus trenzas se derramaban profusas agHa­das por el viento, lo mismo que las cintas que sugeta­han el ligero sombrerillo de paja italiana. Entónces por vez postrerlt estreché su mano suave como el raso, I Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 210 LA TARDE y al tocarla sentí que mi sangre corda acelerada, fijé mi oJos en ella y al verla ruboro~a y melancólica, den'amp la lagrima primera de amor: el \'iento trajo á mis labio~, como úl.imll dcscTeuida, una mach'ja de su cabello ca. tnño, y un momento dCl'pue, 110 quedaba en el mar ni la buella ,¡quiera de tan hermosa mujer: aquello tudo lwbia sido lln ensueño instantál1eo, un minuto de amor ahogado por un adio eterno. Una Ve7. evaporada aquella imágen, la ombra de la no­che e interpusieron entre lo dos y el cuadro del con torno de apareció. Ay! así vuelan las glorias y la fe­licidad de la vida. v Alentado el corazon por la e peranza, fijos los ojos del alma en el bello suelo bogotano y lleno de lo recuerdo, de la infancia, i cuántas veces al ,ol,er de lejanos paíse ,alía durante la noche á respirar las brisa frescas del undo o rio Magdnlena! Todo en torno dormia: ni el más leve rumor movía la olas, ni la ola mas leve azotaba los flancos del vnpor: los inmensos ramilletes de flores silvestre que colgaban á manera de jardines flotantes de los árboles, embal­samaban el aite, y al traves de su vá tagos tan dulce y profu amente engalanado~, derramaba la lUDa como una lluvia de rayos: el azul sin límites del firmamen­to y sus globo de oro innumerables se retrataban quieto en el Magdalena. De pues la hi toria de todo viajero: pone el pió en tierra firme y cone de alado al suelo donde nació: despues de un dia pasado duramente ~obre los duros lomo de una mula, se recuesta en alguna pobre ve7tta al pié de cerros altí Ílnos que nada mezquino con ien­ten en su seno y en los cuales tan sólo brotan árboles corpul l'utos y sombrío. Si el equipaje ha qned¡ do atras, sólo tiene para abrigar su cuerpo la capa de hielo que le brinda la atmó fem: no importa, el ves­tido nacional suple en esa noche los exce os de lujo y comodidad europeos; los zamal'ros de piel se ex­tienden como un mullido lecho, el freno y el cojinete le sirven de almohada, y de colchas para cubrirlie el bayeton democrático. Añádase á esto un acanelado cigarro de Ambalema, en cuyas ondns de humo van volando los recuerdos y la esperanza, y la noche de la sabana está concluida. Por la mañ:ma todo es mur­mullo en los bo ques, alegría en los ci('los, y gozo en el cOI'azon del viajero. Y cómo no, si cuando el cre­púsculo vespertino tienda su velo de púrpura torna­solada ha de gozar de otra noche más bella todavía? VI Esa noehe es aquella que al tocar el eslabon de la puerta tras de la cual vivimos luengos años, la vemos abrirse entre ruidosa lágrimas y mani ciones de alegría. oche en que se aura7,a al padre que nos b¡¡n· dijó al partir, á la madre que tanto lloró por nue tra ausencia, á la hermana que levanta u sieu coronada de inocencia, al hermano que lleno de brio e lanza á los espacios de la vida. i Cómo no ha de ser brillante ~a noche si su misma madre, la madre de PI ime­ros años, viene á cerrar las cortinas del lecho donde útro tiempo tuyimos delicios sueños? Ah! en aquella noche se duerme con tranquilidad, i hay tantos que están velando por nosotros! VII al pacUico cuarto donde habi to y donde ólo alcanza á oirse la grata \'07. ne un hermano ó de'un amigo, e veian lucir cuatro hachon que chi 'porrotcahnll, y ell medio, sobre un pafio negro R[¡lpir'ado con g()ta~ amal'ilI.\s de cera, dorlllia un cadtiver! OJ..¡ ! sí, dO! mia, dormla efln la mucrte de los ju"tos (ltle e van ('11 suC"o ño,' al cielo. Y ese cadtive!' 'rn el más sa¡;rndo para mí y el más :Hlora ICl, p0rque era el de mi maclre, á quien pOC' ;>$ horas ¡intes yo mismo habia c nado lo;; ojo, y be ado las manos blanca y í'das ya como el n1árrnol ......... o. •• • ................... o. ..... o. ••• o. ..... . . .. .. . .. . . . . .. .. .. . .. .. .. .. . . . .. .. . . .. .. . . .. .. .. . . .. .. .. . .. .. .. .. . .. .. . . VIn Para qué hablar de esa multitud de noclJes pasadas con un libro, en un círculo de amigos, reanim ~ndo sin ce al' la vivt~ l llz del cigalTo y aglomerando sus nubes de bumo, al ruido de uo violento aguacero? f Para qué recordar e a llOche de in omnio en ·que la Nebrc UlC uc;voraba y, cuando má~, t en ia á mi Indo un "él' amado, que tocase mi pul 'o agitado y '=!n­juga e el calor de mis ienes? i Para qué recordar esas noches en que, al traves de las ga as, las luces y las flores de un salon, be vis­to la. oU1edias traido) a- y embustera que represen­tan diariamente hombrc y mujeres? Dejemos las noches del pa ado i c,uáles serán las. noche" de mi porvenir '1 IX Léjos allá en las costas de Inglaterra ví al incansa­ble pescador lanzar su delgada y ágil barca sobre el seno agitado del mal' bajo un ciclo si n a tros, y oí sus cantos melancólicos y vagos que aban la tern­pe tad unas vece,> y p en lo mares de la vida; mi corazon late sueno y mis labios ('antan sin cesar. i Qué me impol'tall los truenos lejano de la tempestad? Mas hay en la vida de todo hombre dos noches lle­nas de intel'es ; una de ellas incomparablemente feliz, y otra que destila gotas de acíbar en nuestro pecho r en el de todos los que nos aman-la noche en que uno entl'('gn su corazon, su porvenir, u vid~~ á una mujer, y la noche en que deyuelyc á la tIerra el ye"tido que nos cubre, el cuerpo. Ah! cuántas veces he pen ado en ellas y me be estremecido. Si pndiera copiar con pluma y pinceles terres la vírgen cuya imágen re­posa aquí en mi corazon! Si pudiera retratar el ful­gor de, us ojos, y detener sobre e:;ta página su aliento­que se exhala de sus laLios purísimo como las bri as del país donde nació! Y e a mujer, ó tal vez otra es­trechará mi mnno al pié de 105 altares y alií mismo enlazará conmigo su existencia de tal ruodo, que D<> podrán de prender, e nunca una de otra; porque más allá¡Jde la turuba hay campos floridos para los que se amaron de "éras en la tierra. Habrá una noche en que libre y dichoso la acercaré á mi COl'azon y luego como a ustado de mi osadJa me echaré atras y ca í la adoraré, mirando en ella el poder inmenso del Señor, y viviré desde entónce- en,uelto en esa atmó fera da aromas que ('Írcuye á los amantts cri tianos. Pero :::1 fin la e cena cambiará, y entónce3 será ella quien me abrace. Si; me parece haber salvado ya los pocos af¡os que se pueden vivir sobre la tierra. E toy en una alcoba pequenn, y el bl'illo de una lámpara amortiguadll alumbra un grupo puro y sublime en su mi ma encillez: no hay allí amigos; porque los ami- Ha habido en mi juventud una noche en que los gos yuelan cuando sopla la desgracia, como los pájaros huracanes del dolar bramaron sobre mi cabeza y la en las mañanas de invierno. En mis mejillas ajadas desdicha se apoderó de mi corazon y lo prensó dQ tal siento caer las tibias lágrimas de esa mujer adorada modo, que al verme los hombres medio tendido, con que embelleció mi exi tenciu; con sus labios dulcísi­la frente en las palmas, los ojos ecos y fijos y los la- mos recoge el helado suspiro que de los mios e esca­bios amortecido:;, e compadecieron de mÍ. Acababa pa, y luego con sus dedo de ángel Itledio dobla mis de pasar uno dl' e os dias que hacen época en nuestra párpados sobre los ojos apagados ya por la muerte. vida y que no se borran jamas, porque no los ha i1u- Esa noche será larga y terrible, mucho más horrible minado el sol, sino lo antorcha del ángel del estermi- si en vez de su seno siento bajo mi cabeza, una piedra nio. Desde ese di:!' un paño de muerte quedaba esten- en el desierto; pero al fin terminará para dar campo c1ido sobro mi porv('nÍl' y yacian entre el polvo mis al dia clarísimo y eterno que el amor desplega en ese c¿;reranzas má bollas y mis más dulces glorias. Junto. mundo incógnito. J. J. BORDA . • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL ANGEL. De lampara fUneraria La ténue luz ilumina Oon moribundo tem blol', Las sombras de mi alcoba solitaria y sábanas r evueltas del lecho dcl dolor. En un perpetuo gemido, Mi triste vida se exhala • y con mortal variedad El alm.a presurosa bate el ala y asciende ti. la insondable y augusta etcl'Uidad. Mi sueño es un desvarío, Una agitacion continua j P ero siento al de pertar En 01 fondo del alma, tanto frio, Que lánguidos mis ojos se vuelven á cerrar. Mas, un rumor á mi lado, Oon grato. sorpresa escucho, Cual dulce re. piracion : Vuelvo el rostro doliente y faLigado y miro ante mis ojos fantástica visiono Es un ángel cuyas alas Conservan de la inocencia Aun el polvo virginal j Angel quo deja las celestes .alas rara llorar conmigo mi horóscopo fatal. , En mi rostro enflaquecido Siento el suyo, terso y suave Como del cisne el plumon ¡ y sus labios pegados tí mi oido Inulldan de esperanza mi yerto coraZO:1. Con cuanto placer le ID iro Ir y venir noche y dia, y escucho el revolotear De sus alas dc púrpura y zafiro, Cual linda mariposa en torno del hogar. En medio de mis dolores, Aún me siento ven turosa Pucs donde el ángel está Hay músi0as, perfumes, brisas, flor es ¡ Blanc.lras inefables) inmensa claridad. - Sus labios frescos y rojos Sonrien como las flores Al pri'n er rayo del sol; y abrasa la mirada de sus ojos Si tiñe su mejilla el púdico arrebol. El (.ngel es muy hermoso Mas lo más bello del ángel Reside en el corazon ¡Bendito fué el instante venturoso En que este blanco lirio brotó en la creacion ! Oh! mi tierno ángel querido, Mi hija de quince abriles, Boten que empieza á entreabrir, y se dobla en el tallo entristecido Porque la planta madre dispónese á morir. - Morir he dicho, y profundo Implacable dolor fiero Me de¡;gnrra el COl'azon j Moril', cuando la dejo en este mundo 211 Sin más quc su inocenoia, sin más que su candor. Mas, ¿ como podré, ángcl beno, Dejartc, si no me dejas, Ni te separas de mí? Si tns brazos se eu!azan :i mi cuello y al mundo mo .encadenan y me unen más á tí? i Si me da calor tu aliento, Cuando el frio de la muerte Sieuto en mis venas serpear j Si mi rostro abatido y macilento A fuerz,a de caricias consigues reanimar! Tú no quieres, hija mia, Separarte de mi lado, y no mc dejas partir, Pues si miro al entrar en la agonía Tu rostro idolatrado jamas podré morir. / U RSULA. CÉSPEDES DE E SC.ANA VEllINO. -----=~,~~Ce3----- EL LLANTO. Dichosos los que ll"ran porque ellos sedn consolados. .. • •• ..'O .... •• •• •••• ,.... • • • •• •• El llanto es la esencia del espíritu) el desaho· go de la cabeza y el jugo de! corazon. El que no llora, no goza las in efables delicias del con<;uelo. Un rostl'O quo nunca se humedece con el be­néfico r ODÍo del alma, no puede ser h ermoso. Porque 01 llanto es la animacion, es la sensi­bilidad, es la exprecion de los afectos más su­blimcs. Una mujer que no llora) es un cuadro sin co­lorido, Ulla llegacion do su sexo. N unca es mas LlignQ de adoracion una belleza que cuando rueda por sus mejillas una lágrima de ternura. N unca es más grande un hombre que cuando se desliza de sus 1 árpados una gota de fuego. Hoy, en que la moda, ese azote del mundo, esa destruccion de la felicidad doméstica impera en todo, el ll anto se ha suprimido) C01110 ridículo y de mal tono. Una mujer que hoy llora al ver la representa­cion de un drama á los desvastadores cuadros de la historia, se la considera una vulgaridad it 8ll­fribl e. Un hombre Cjue se enternece y arrasa sus ojos con ese manantial de la. vida, es un ente ridículo , á. qu.i en debe mirar-se con el más insolente dcs - preclO. y sin embargo, j cuánto vale ese licor bendi­to, elle raudal fecundo de pureza, ese tesoro de bienaventuranza! El hombre, al naoer, lanza un gemido y vier­te una lágrima: el primero es el ay! de dolor que siente la materia, la segunda un precioso bálsamo contra las injusticias, azal'6S y amargu- - • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 212 LA TARDE - - ras quo se espel'an en la vida. El niilo llora y sonrie con una facilidad admi­rable, sin que uno ni otro parezca tener signifi­cado; ma ' ay! i CUllnto pudiera de cirse de este lIan to in ca u a, de e ta rí. a sin origen! El ulma siente desde que desciende al mundo pal'a encerrar e en el barro de la humauidad. No hay duda que el llanto es la sivia de la • • eXlS tenCIa, U na sóla lágrima á. veces, encierra todo un mundo de poe ía, ~'andeza y elevacion. El llanto es el mejor intérprete de las almas sen ibles. Lo que no con igue una lágrima no lo consi­gue todo e l poder del universo. El llanto es magnético, tiene la fuerza. de la atmccion ; a i e que no puede mimrse en otro ojos, sin que los propio se a rrascn. i De"dichados aquellus que no e inundan con la desgracia de un semejante ! .... ,. Huid de ellos; pues el que ama un sér sin corazon, camina á perdel' el suyo. El egoi ·ta no sabe lo que es llanto, el ambi­cio o lo olvida, el avaro lo "eca, La mujer que pierde la hermosa aureola de la virtud, hace del llanto un comercio hOI'l"Íble. El es el re orte de su engaño, la careta de sus ma· quin acione8, y tambien en su dia el únicu r ecuro so de la dignidad ferdida. Cuando una de estas mujeres llega á anodi­llarse como la Magdalena, cuando siente en su frerte el oprobio, y lucha entre el orgullo y la po tracion, vierte una lágri ma, hervida como la de Luzbrl, pero que suele ser la transicion del m al al bien, de la desgracia al arrepentimiento. El llanto sana las heridas y pUl'ifica las cul­pas, no hay duda. El poder de las lágrimas es infinito como Dios, grandv como el cao , precioso COOlO la gloria. Cuando veais sufrir un d esgraciado, no le prodigueis consuelos, ofreced le una lágrima. Cuando el objeto de vuestros amores os ator­mente con desvíos, dejad sin temor que vea vue:otro llanto. Podrá dejar do amaros; pero nunca olvida· rá que derramá teis por' él vuestro lloro. Esta memoria es un recuerdo santo, que sólo un alma depravada puede ridiculizar. Si n o tu viésemos el recur o del llanto en las aflixiones de la vida ¿ cómo podríamos soportar las distintas emociones con que lucha el sér, in· terin alient'l en este inmenso caos? ¿ Por qué os a vergonzais de llorar, i oh séres, que aun conservais vírgen el raudal de vuestra ternura? ¿ Por qué no demostrais al mundo que el llanto os la recompensa de la virtud, el consue­lo de la miseria y la sal vacion de la humanidad? ¿ POi' qué no le enseñais á sentir y á compa­d ecer á sus hermanos? Si nI llegar un pordiosero á vosotros no teneis una moneda que ofrecerlo, y le mirais co n~oli­dos y derramais on su de"carnada mano una lágrima de piedad ó un acento d.e compasion, ¿, cuántas bendiciones no recihireis de aquel in­foliz, acostumbrado al desvío y á la seca y ás­pera voz de la indiferencia social? Si llegais al pié de los altares, y vuestra con­dicion humilde no os permite alhajal' el templo • Agrado, ni dedicarle ofrendas de riqueza y lu­jo, no importa. Dioa se contenta con una lá- • gl'llll a. El munel e piritnal cs de los eres sensible'J. ¡Eterna degradacion a l hombre que nUllca ha humedol:ido su rostro con el agua bendit:\ de h pi edad! ¿ D¡)nde hay de, espera:Jion, frascs, ademanes, ni gritos que xpre en lo que una lágrima? Vosotro , lo que habeis perdido la mujAr que amai. ) los que rozais en el sepulcro de UII ami­go, los qua vístei . bajar á la huesa un pad re Ó un hermano adorado, decidme, ¿ qué tributo le ofreceis? ¿. qué poder mitIgó vue,tra de alada amargura? ¿. cómo no se rompió vuestro cora­zon en el pC'cho? ¿ cómo no . altaron yue;tras sienes h echas pedaz¡do de los juece francos. Cuando e o hombl'c- e pI' . ntaba en una fiesta, la fie .'ta se camuiaba en c l' monia fúnc­brfl; cuando un pastol' 6 una.ióvon tenia on los labios una cancíon alegre y 10 veifl n pasar, su cuncíon se acabaua y el corazon su pendia sus lat,ido .. L os ocho gen tiles-hom bres del rey se cstt'c­mecieron, la marqnesa npal' ntó un desmayo, y el conde Jablonowl;k y sus dos compañeros ma­nife taron un terrol' profundo. 8ól,) el supuesto rey permaneció sereno; 0.1'­rancó sin titubear e l puñal y el pel'g mino, tiró el arma al uelo, de pI gó el men tlje, y aCCr­cáudole á un candeleru leyó en altll voz lo SI' guiente: "Nosotros, los jueces francos, te llamamos, Enrique de Valois, ante nuestro tribunal supre­mo, para que dés cuan ta de tu co nd ucta como hombre y como soberano. --Ah! ah 1 interrumpió el conde Héctor mi­ra ndo al conde J ablonowski con aire iud ¡ferente, creia que los reyes sólo :l. Dios deben dar cuenta de su conducta. El conde se inclinó sin responder palabra. H¿ctol' prosiguió su lectura en e tos términos: " Si no quieres que se te d eclarc tl'aidOl', co-barde y felon, y que se te dé de puñaladas como á tal en cualquier punto en que te encuentres, y por de tras como e mata :l. los hombres sin vel'güenza, pr03séut:1te inmediatamente ánte no­sotros. Comp rece 1 comparece! -Muy bien! dijo el supuesto rey y continuó: "Te irás al in tante á la orilla izquierda d el Vístula j saldrás de Varsovia subiendo el curso del rio, y cuando te halles fuera. de sus fortifi­caciones, te sentarás al pié dcl primer árbol que veas. Poco despues se llegará. á ti UI) hombre á quien te fia.rás enteramente y á quien seguirás. D ebes acudü sólo. " El condc Héctor volvió á doblar el pergamino y se levantó sin titubear, echando en torno suyo una m irada tranquila y fria. Todos los ojos estaban bajos, y los geotiles­hombres del rey, esos hombres que jamas le de­jaban, que poco ántes temblaban todavía cuando fruncia las cejas, se separaron de ól con aquel terror mistp.rioso y despreciativo quo se apode­raba do todo el mundo que veia !Í. un hombre citado ante cl inexorable tribunal, por elevada que fuese su categoría, U na sonrisa de desdo n asomó á los labios del conde LI éctor. -Mi capa, señores, les dijo. Pero los gentilos-hombrcs en vez de obede­cer se alejaron silenciosamente. -Cobardes! mur::tluró el falso rey. y tomando él mismo su capa se dirigió con paso firme hácia la pUHta. Durante ese tiempo la marquesa. habia. vuelto en sí, y dominando la emocion yaun los remor­dimientos que principiaban á desgarrar su co­razon, se precipitó hácia el supuesto rey, le de­tuvo de un brazo y le dijo: -No vayaia. Héetor se encogió de hombros, se volvió un poco háeia ella, y le dijo con. tODO iudiferente : -¿ N o ho do ir, cuando sois vos quien me onvia? Aclios, marque '(1.. y (In trlnto qu r tI' codía en 01 colmo del espanto, n éctar !'ia1ió con pasn firlll o, COIl In. cn· beza alta y cspléndida do Hudo.cia, y con la ma­no on 01 puño do la aspada. XII • El cando H éctor salió ti. la calle, llegó á la orilla d 1 l'Ío y so volvió por última vez Mcia 01 palacio de donde s(l.1ia. ---j IIó ahí, dijo con amargura, lo que valen los reye ! E as goo t s qua acabo do dejar y que, tomándomo por Enrique de Valois, se ha­lla ual. pooo hace á mis pi68, me abnnuonan co­bardemente porqU0 un tribunal illfanl (~ , mi sto· lioso, al servicio de odios personales, ha queri­do citarmc ante su barra! Al cabo de un momento de pausa, Héctor cominuó dando otra dil'eccioll á sus pensa- • mIentos : ---Exi-;te alH, h{Lcia 01 sudoeste, uno. ciudad que se llama Pari , un palacio quo se llama el Louvre, y en ese palacio hay 'una mujer con el dulce nombre de l\1argarita. Por amor á esa mujer he venid. nq uí, por ella voy á morir sin duda dentro do una hora, y sólo Dios, á quion nunca he ofondiLlo, conoccl'á. la extension de mi sacrificio. El conde caminaba á paso largo sin conocer los sitios, pero guiado por un maravilloso ins­tinto y un fria cálculo topográfico, que salió su­mameute acertado. LlegaJo fuera dc los muros, vió una inmensa encina cuyas sombrías ramas se agitaban ti im­pulsos del viento nocturno, y fué á senLarso de­bajn, siempre con la mano sobre su espada. Allí espcró tranquilo y sereno al temible guia. que debia acudir á bu carle, y on ofecto no es­peró largo tiempo. Un hombrc que pareció salit' de debajo de tierra, tan de súbito se prosentó, enmascul'ado como el que habia llevado el porgamino, so pu­so en frente de él diciendo: ---Seguidme, oñor. ---Vamos, pensó Héctor, mis jueces se dignan llamarllle aun señor, lo cual supone que Ole re­conocen como rey i siempl'e será illucho hallar que muora como tal. y dicho esto se embozó en su capa para res­guardarse del fria. Bl guía siguió el rio duranto uo cuarto de hora; luego se volvió bruscamente hácia lo. iz­quierda y dijo á IIéctor : ·--Seño!', estaremos viajando toda la noche. -Muy bien, respondió el conde. El guia extendió una mano; el conde sigió la. direccion que le marcaba, y á pesar de la oscu­ridad blanq necina de la noche, distinguió dos ca1;>allos atados á un árbol y que piafaban de • •• Impaclencla, El supuesto rey montó uno de eSOR animales y dejó pasar delante de él al misterioso enviado. Este echó su caballo al galope, lanzándole por medio de los campos, y seguido del conde Héctor, llegó á orillas de un bosque que se ex­tendia. oomo una neg,ra
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 27

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Clientelismo político, ¿desviación de la política o forma de representación?

Por: Laura Daniela Guerrero García | Fecha: 2014

Desde hace unas cuatro décadas, el clientelismo político en Colombia se ha venido configurando como objeto de estudio de antropólogos, sociólogos, historiadores y politólogos, incluso, se ha configurado como materia de discusión de periodistas y abogados. Los escándalos de corrupción en instituciones públicas, asociados erróneamente con el clientelismo, han suscitado el interés de muchos estudios de caso, que corroboran la existencia de racionalidades útiles a quienes detentan el poder, pero ineficientes dentro de las lógicas de un estado moderno regido por la trasparencia, meritocracia y la participación en defensa de lo público.
Fuente: Editorial Universidad del Rosario - Libros Formatos de contenido: Otros
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Luz Ángela Posada, piano (Colombia)

Por: Luz Ángela - Piano (Colombia) Posada | Fecha: 30/10/1991

Concierto interpretado por Luz Ángela Posada. Realizó sus primeros estudios musicales con la profesora Leonor Pardo de Sáenz y con la ilustre pedagoga Lucía Pérez. Adelantó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana e ingresó al Departamento de Música de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, en donde fueron sus profesores Pablo Arévalo en piano, Mireya Arboleda en música de cámara, Blas Emilio Atehortúa en formas musicales, Alicia Lozano y Franciso Gil Tovar en historia del arte, Guillermo Abadía en folclore y Simón Galindo en armonía, hasta obtener, en 1976, el grado laureado de pianista. En este concierto interpretó obras de Frederic Chopin Y Sergei Prokoviev.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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Anales de la Asamblea Nacional - N. 13

Por: | Fecha: 25/04/1905

REPUBLICA DE COLOMBIA ANALES DE LA ASAMBLEA NACIONAL Serie I Bogotá \ Abril 25 de 1905 Número 13 o <:>JSTTEN' X:J:) C> Debidamente excusado dejó de concurrir el Dipu­Págs. tado Genera] Jiménez Dionisio. 83je elel P)der Ejeeutivo .... .. ......... '" ... , ..... , ........... . . de h sesión elel día" de Abril de 1905 ............... 0.0 ......... .. racto de debate. tIe la se~i611 del día 4 de Ablil de 1905 .. . .... . 97 Sometida á discusión el acta del día anterior la 97 Asamblea expresó su voluntRd de que fuese apl'o- 103 b»da en todas sus pat'tes. 1===============:===== E! Secretario dio cuenta de los negocios subs­MENSAJE DEL PODER EJECU'l'IVO Jpública. de Oolo1nbia- Presülencia de la Re­pública-- Bogotá, .Abril 23 de 1.<105. 1 ...... ~l pals entero conoce y admira la labor asi­la, ordenada y fecunda de la Asamblea N a­, nal, que deja huella im perecedera en nues-historia pOl su cordura y su espíritu C011- ador; pero el Gobierno, con la mira de no argar los patrióticos esfuerzos de esa Ho­rabIe Corporación, desea que sus sesiones uales termi en p ecisamente el día 29 del s en c.ur so, á (j yo fin le encarece, por ~stro digno oon u cto, que tenga dos sesio· diarias de el 24 del presente en ade te; y con el oh "e o de ayudar al logro del indicado, lo Min ·stros del Despacho reti­~ n de la con~ideración de la Asamblea los yectos de ley que no revistan mayor im­tancia, dejand o solamente en curso ante puerpo Legislativo aquéllos cuya expedi­~ es de necesi ad imprescindible, y el Po Ejecutivo abriga plena confianza de que Honorable Corporación accederá á sus pos con el celo patriótico de que ha dado sefialadas y repetidas muestras. ios guarde al Sr. Presidente. R. REYES. 1 Ministro de Gobierno, BONIFACIO VÉLEZ. ~inistro de Hacienda y TesorQ, PEDRO ON'IO MOLIN A. ~se cuenta y publíquese. RESTREPO GARC~A. --*--- AC1'A DE LA SESIÓN DEL DíA 4 DE ABRIL DE 1905 (Pre idencia del Diput do Dr. Restrepo Oarcía). la U~l y treinta ,minutos de la tarde princi­~ seSlOll de este dla con el qU01'um requerido, tanCIados por el Sr. Pl'esidente en la fecha. Entre aquél10s figul'lln varios telt'gramas de felicitación á la ~saD1 blea pOI' habel' prolongado ésta el actual peliodo del Jefe del Poder Ejecutivo, y dos des­p. achos, uno del 80col'l'o, por el cual se pide la crea­CIón del Depllrtamento de Ricaul'te con las Provin­c. i~s del sur d.~ Santander, y otro por el cual se so. lICIta la CJ'eaClon del Departamento de Ruiz en la regiólI de] Chocó, I?,e acuerdo con el 01' i n del d' a se puso en dis. clIs.lOn en te,J'cel' ?eb~te el proyecto de acto l'efo)'ma­toJ'~ o de la Uonstltu~lón "por el cual se sustituye el al'tlCu lo 3~ de la misma." Fue aprobado y la Asum­hlp'l con'·lno, hecha la pl'eguntn l'eglnmeutt .. iti, en q lit' e te p"oyecto fuese ley de la Rt>públi{'a. 11 Hallándose presente eu el recin to el SI', Minis­tro de fIaciendll, continuó la di 'cusión eu segundo debate del proyecto de ley" por la cual se nprueba U~l tl'a.tnuo." ~omo el Secl'etal'i? informara que]a u18cnslóu habla q uedauo pendlellt~ en el al'tícLJ lo VII Jel tratado, se dio lecturti á dicho al'tfcLJ lo qua dice: UTITULO SEGUNDO " De los m¡;trimonios celebrlldo~ eu el país extranjero y ,le )0. celebrlld~s por los elttr:tnJeros en la Rept'iblica. - "Artículo V 11 "El matrimonio cebrado en el país extr8njero en c?nfo~midad .á sns I~yes ó á las Jeyes de la otra N a.­c16n slgn!lt,aI'Ia, sUJ't~l'á en la República los mismos efectos CIVIles que SI se hu biese celebrado en ella. Sin embargo, si un nacional contrajere matrimonio en la otra Nación, contraviniendo de algún modo á las leyes de su país, ]a contranvención surtirá en éste los mismos efectos que si se hubiese cometido en él." Sin observación se aprobaron los demás artícu­los que componen el tratado, redactados así: "Artículo VilI "8e reputará también válido para los ~ismos efectos el matl'Ímonio contraído por un nacional en el extranjero ante el Agente Diplomático 6 Con­sular de la República, eOD arreglo á sus leyes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 98 ANALES DE LA ASAMBLEA NACIONAL " Artíoulo IX "La capacidad jurídica para contraer matrimonio se juzgará por la ley nacional de los con trayentes. " A rtíoulo X "Los extranjeros que pretendan caS&J'se en la República, estarán obligados á probar su capaci­d. ad j,lrídica ante la autoridad que la le local de­sIgne. " Artículo XX " Los testamentos otorgados fuera de ]a Repúb ca y que deban cumplirse en ella, estarán sujetos las limitaciones e3tablecidas en el artículo anterio " ArUoulo XXI " Las solemnidades externas del testamento se r girán por la ley del lugar en que ha sido otorgad "Artículo XX11 "Artículo XI "Las donaciones entre vivos se sujetar'án á 1 " También estarán sujetos á las leyes e la Repú disposiciones conteniJaR en los artículos anteriore blica, en lo relativo á impedimentos di .. · mentes. " Artículo XXIII "Artículo XII _ . ! _" La sucesión intestada se regirá por JR ley naci "Los derechos y deberes personales que el matrl- , nal del difun to con las limitaciones contenidas e moni~. produce ent~e los cónyuges, y en r~ .é~tos y 1 el al'tfculo 19. 'A falta de parientes con derecho s~s h1J?s, serán re.gldos por .la ley del d.o lClho ma- 11a he.·encia, los bienes existentes en la Repúhli trlmonlal ; pero SI éste varIare, se regir n por las quedarán sujetos á las leyes ele ésta. leyes del nuevo domicilio. I _ " Artículo X III lO TITULO CUARTO L . I . .. 1 I h 1 .. De la competencia de 1011 l 'ribun les nacionales Bobre lIctOJ jurídic rea " as c PI tu aClOneS mat l'lmOnl' e ce e rae as zildo fuer de la Repúblic y ob re lo celeurado por o extranjeros q fuera de la República estarán sujetas á las l1li~ mas 110 Jesiclen eu E: ll a. disposiciones q ue reglan los contratos. "Artículo XXIV "Artículo X IV " Los que tengan domicilio establecido en ]a H NQ habiendo capitulaciones matrÍl oniales, la púb1ica, sean nacionales ó extranjeros y estén pI' ley del domicilio conyugal regirá los leups rnue- sentes ó ausentes, pueden ser demandados nn bIes de 108 cónyuges. sea cual fuere el Ingar eu que los Tribunales territoriales para el cumplimient aquéllos se hallen ó en 'lue hayan sido adquiJ idos de contratoR celebra.t, s en el otro país_ "Artículo XV ¡, Artículo XXV " Los bienes se regirán, en todo caso, poI' la ley .C También pueden seJ'lo lo extranjeros que del lugar en que stén situados, conforme al aJ'tí. hallan en el país, aunque no sean domiciliadoR, culo 3.° esos c ntratos se hu bieren celebl'tHlo con lo nH i "Artículo XVI nales, ó con otros extranjerü8 uomiciliad08 en "El matrimonio disuelto en otro país con arreglo República. á sus propias leyes r que no hubiera podido disol ­verse en la RepúblIca, llO habiliturá i\ los cónyu­ges para contraer nuevas nupcias. .. TITULO TERCERO De la sucesión. "Artículo XVII "La capacidad para testar se regirá por la ley naciOonal del testador. " -Artíoulo XVIII \1 Los extranjeros pOfhán testar en la República con arreglo á las Jeyes del pRÍS de su nacimiento ó naturalización, 6 ~wgún las de su domicilio. " Artículo XIX " La capacidad par~ suceder' y la sucesión se re­girán por la ley á que se haya sujetado el testador, con las restricciones sigu ifln tflS : "1.& No tend,-án efecto las disposi(~iones testa­mentarias sobre bienes existentes en la República, si se oponen á lo q tl~ SH establece en el lirtÍf!U­lo 53; Y " 2.& En )a sucesión de un extranjero tend l'án los nacionales, á título de hel'encia, de porción conyu­gal ó de alimentos, Jos mismos derechos que Regún las leyes del Estallo les cOlTesponderían sobre la sucesión de otro nacional, y los harán efecti vos en los bienes existentes en el país. "ArUculo XXVI "Los extranjeros, aunque se hallen ausentes pu den ser demandados ante los Tribunales de Nación: " 1.0 Para que cumplan las obligaciones contr das 6 que deben ejecutarse en )a Repúblicn; "2.0 Cuando se intente contra ellos una acci real concerniente á bienes que tengan en la Rep blica; y "3.° Si se hubiere estipulado que el Poder Ju cinl de ]a República decidn las controVel'SiRS re} tivas á obligaciones contraídas en el otro paíA_ " Articulo XXV1I " Los extranjeros no domiciliados en la Repúl ca, que entablen alguna c1emalld -, contl'a los nat rales 6 contra los extranjeros naturalizados ó miciliados, afianzarán las resultas del juicio ~i lo exigiere el demandado. " Artíoulo XXViII " No se exigirá sin em bargo tal fianza en los (:a siguientes: " 1. o Si el extranjero apoyll1'e sn demanda en documento fehaciente; _ u 2. 0 Si tuviere en la Repúhlica biénes ~uficiellt " 3. o Si la parte líq uiela y reconocida del créd cuyo pago solicita, fuere uastallte para respon( de Jos resultados de Sll dpmsnda; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ANALES DE LA ASAMBLEA NACIONAL 99 "4.° Si la demanda versare sobre actos comer· ·ales; y " .S.O Si el extranjero hubiere sido compelido ju. icialmente á interponer la demanda. " Artíoulo XXIX t'E ) ... b 1 • • II JOS JU1CIOS que se l)l'omuevan so I'e e cum· hmlento de obligaciones contl'Hídu8 en el país ex 'anjero, el modo de p:'ocedel' se nrrtAglnrá á lae yes de la República. " Artíoulo XXX c. Se juzgarán tamhién pOI' l¿fs mismRs leyes las xc~pciones provenientes de hechos que se hayan eahzado ell la República, a í como las acciones Hcisorias, resolutorias ó revocatorias que se fun­en en ellos; pero cuando se trate de probar la xisterwiñ de un ncto jurídico ocurrido fuera del aíR, la prueba se arreglará á la ley del 1 ugar d"n­e e e acto se realiz6. "Artíoulo XXXI ., La pI' . cripeión cOllsiderac)a ('omo medio de a l· uir}r' ienes e ·uzgará. p r In ley I la situación te é:-itmo!. " Artíoulo XXXI] \, La prescripción considerada como medio d ex' inguir las oblIgaciones se juzgará iJ01' la ley del UgIU' en qtlt éstas hayan tenido origen. u TI'rULO QUINTO DI! I ,1 juti~djcci6n naci()I1111 obr delitos comcti,llllI en el otto p. f obre 111 de al ificBcionl:. cn pCljuicio de él '. " Articu.lo XXXIII " Lo§ qu~ d rn uieren fuera del pní ) falsificHu , lo la mon da ua cional, billete Je banco de eireu ación lclgal, tít los de efectos públie(ls ú ot.rOH locumento uacío ale, serán juzgado por I()~ Tri· u nale, de la Repúblicn confol·. Lle á . liS leye . 'uando ~tn a}l'ehenuidos en su tenitof'Ío b He Jbtenga U extl'a ieión. También on coml etentes os Tribunales nacionale pura juzgar: "1.0 A los ci d adanos de ]n República que hu· bieren cometido en el pnís extranjero un delito de incendio, homicidio (com prendiéndose en él el ase· sinato, el parr icid -o el infanticiJio y el envenena­niento), ca~trRció , estupro, robo, 6 cualquier otro ue esté sujeto á extradición, siempte que haya cusacióu de part,e 6 I'equerimiento del Gobierno 1>1 puís en donde e delito se hubiere cometido; c, 2.° A los extrnanjel'os que habil'ndo cometido lo~ mismo delito contra ciudaoan08 de la Repú­blica, vengan á re!si ir en ella, siempl'e que prece­da acusación de p,a te interesada' y "3.° A los pira tae. ' " Artíoulo XXXIV :, El procedimiemto en esos juicios se sujetará ti. laH leyes del país. , Artículo XXX V " Cuando en el lugar de la perpetración y eu el del juicio sea dif ,rente la pena que corresponda al -delito, se aplicará 1 menos severa. o. Artioulo XXXVI H Las rl Í1sposiciones q Il'~ preceden no tend ":ln efecto: "1.0 Si ~I delineuente ha sido juzgado y casti­gado en el Ingal' de la perpetrneión del delito; .c 2.° Si !ha sido juzgado y nhsnelto ú obtenido remisión d e la } IPflH ; Y "3.° 'i tel delito 6 la l,ena bubienHl prescrito con alTeglm á la ley del país en que se delinquió. "Art·ícttlo XXXVII " La res ponsnbilidnd civil proveniente de delitú8 6 cuasi del itos ¡.;p, n~gil'á por' ]n ley riel lugar en dOI.de se mayal! vel'ific:ldo lus hechos que los cons-tituyen, . " Artfculo XXX VIII "Serán castigados en In Repúhlica conforme á sus jeye~ ) os delitos COIlSlistentes eH fttlsificar para la ci ren JaciiÓll : "1.° Momeda que tenga curso le<7al en el otro pa s; "2.0 Ol )}j0' done. 6 cup ue de]a denda públi-eu y billet ele L r.co ti ,11 ot I"fi ncióll, con tal que u emi ión st6 autorizadn por un ley de la rnislJ) ; "3.0 O ,ligaciones y demás títulos emitidos en el tro país por sns ~1unicipnlidndes 6 estableeimien· tos públic~ nn/ln 'mas, legal. men te con sti l) fda. t'n t' I 0110 I JltÍf-l. .• TITULO SEXTO .1 n lit j clIclón de I 11 untenciltll y otros acto, jurildiccionldell. " Articulo XXXIX .\ L"H .'~ ntellcias y ctlale:-Hjuiera otras re oJuelO­He. jl1dici le~ ell nlnt ... ,.il1. ei\·il. expedía IR tH! )nR Re­pú blicns s' gnnt:lria~, P. en rn ('Iirá n pre sido legalmente ci· tada; y "3.° Si )n AenteD~in t, resolución estu viere eje· cutoriada con arreglo á la ley del país en donde haya sido xpedida. " ArmoNio XLII "La parte que se considere I'erjudicada por el auto del uez exhortado puede interponer los re­cursos que la ley perlU~ta e~ el país de la ejecu· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 100 ANALES DE LA ASAMBLEA NACIONAL ción, pero será prohibida toda controversia que no se refiera á alguno de los casos puntualizados en el artículo anterior. " rtiou[o 1rlJlll a Los exhortos que se pidan en las Repúblicas signatarias para la ejecución de 10R laudos Ó fallos arbitrales, se cumplirán también con arreglo á las disposiciones precedentes, si están homologados. " Artíoulo XLIV e, Los laudos que estén homologados se sujeta. rán á las mismas reglas que los contratos. " Articulo XL V "Los actus de jurisdicción voluntaria surtirán sus efectos con las mismas condiciones establecidas en el artículo 41. " Articulo XlJ VI "Los exhortos que tengan por objeto hacer una simple notificación, recibir declaraciones 6 cuales· quiera otras diligencias de esta naturaleza, se cum· plirán siempre que estuvieren debidamente lega­lizados. " Articulo XL VII " Lo dispuesto en los artículos 40, 41, 42 Y 43 se observará también respecto de las sentencias y otros actos judiciales, así como sobre los arbitrales expedidos en países extraños á las Repúblicas con· tratantes: "1.0 Si favorecen el derech de ciudadanos de . dich s Repúblicas; y "2.0 Si aunque sean expedidos á favor de otras personas se acredita que en el Estado donde se ve· rific6 el jui io 6 el arbitraje § obser a 1 J' cipl'o, cidad. " Artículo XL VIII " No se exigirá ]a reciprocidad para ejecutar los exhortos relatIVOS á a tos de jurisdicción volunta· ria 6 á simples diligencias judiciales. " A rUculo XLIX "Los medios de ejecución para d cumplimiento de los exhortos á que se refieren los artículos ante­riores, serán establecidos en la República. "TITULO SEPTIMO " De las legalizaciones. " A rtícido L "Para que los exhortos y otros instrumentos púo blicos procedentes del pafs extranjero produzcan efectos legales en la República, su autenticidad será comprobada conforme á las reglas siguientes: "i .. Los exhortos en que se solicita la ejecución de sentencias y laudos serán legalizados en ]a Na­ci6n de su procedencia, conforme á la ley 6 prácti. ca establecida en ella; "2.a Si la última firma de esa legalización fuere ]a del Agente Diplomático ó Consular del país de la ejecución, será autenticada por el Ministro de Rel.aciones Exteriores del mismo; "3.1' Si la última firma fuere la del Agente plomático 6 Consular de una Nación amiga, el R presentallte 6 Agente de ésta en el país de la ej cución la autenticará y pasará el exhorto a] Minist de Relaciones Exteriores para los efectos indicad en el indso anterior; y "4.& Si la Nación de que procede el exhorto t viere Agente Diplomático ó Consular en el país e donde ha de cumplirse, podrá el Ministro de Rel ciones Exteriores de aquella Nación remitirle exhorto para que, previa la autenticaci6n de s firma, pase al de igual cIase de la Nación 6n dond ha de ejecutarse, á fin de que le dé el curso pectivo. " Artículo Ll ., Los demás documentos surtirán sus efectos, son legalizados por el Agente Diplomático ó COI su lar de la República, 6 de manera que la cornpr bación pueda hacel'~e pOI' el Ministro de Relac} nes Exteriores del país de la ejecución. .. TITULO OCTAVO " Disposiciones comunes á los título precedentes. " Artículo LIl "Las disposiciones de los títulos anteriores n alteran las establecidas en los Tratados vigente con otras naciones. " Artículo LIII "La leyes, senteneias contrato y demá acto jurídicos que hayan teni o origen en el país e tranjero, sólo se observarán en la República, e cuanto no sea u incompat bIes cou u Constitució política, con las leyes de orden público ó con la buenas costumbres. " Artículo LIV " Corresponde al que invoca una ley extt'anjer y pide su aplicación conforme á ]os títulos prece dentes, probar la existencia de dicha ley. " Artículo .L V "El presente Tratado, aprobado que sea por lo Congresos y ratificado por los Gobiernos de la Repúblicas contratantes, será canjeado en Quito en el menor tiempo posible. " Articulo LVI "Hecho el canje en la forma indicada en el al' tículo anterior, el Tratado quedará en vigor desd ese acto, y por tiempo indefinido. " En fe de lo cual las partes contratantes, debi n los términos siguientes: . "Mucho tengo que agradeceros las extraordina­rias muestrl;ls de atención que acabáis de darme por mis pequeños servicios en favor de la paz y de la concordia sinceramente fraterna1. " Mi humilde intervención pacificadora es deber que me impone el noble ministerio á mí confiado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ANAIJES DE LA ASAMBLEA NACIONAL " 103 por el Víoario del Prinoipe de la paz,. es HOI que brota de mis natura.les sentimientos; es el fruto ~ pl'OpUÜSt1lS por la Comisión informant~, como HJ'tÍCUJos nuevos; y R.l­considerar 11-\ pl'imen\ de ellns, l'efeJ ente á l!is fa cllta es que se c nce ftllJ tl PodeJ Ejecufv ,HU'lf rebajar derecho!'o\ lit .. imp0l'tHcit'tl, modificar- la ta­rifa, organizar J ti I'ad o de Ad llanas, e~t.ablecer puertos de depósito y tránsito, varial 10R del'ech s de cel'tifica ley" p 11' la cllal se adii!iona la 56 de 1890," instante en que se decreten, y los graves males que pas¡} á la Comi ión de Hacienda, con cinco que ello~ aparejan al consumidor .'11 general y al días de término; introductor cuando t,iene hechos pedidos Robre El de ley "pOI' la cual se dictnn varias disposi- base de una tarifa y luégo ha de pagarlos con el ciones fiscales y de Contabilidlld oficial y mercan- aumento de otra, la modificación que propongo es til;" pas6 á la misma Comi!'lión que el anteriOl', con sencillamente natural y de forzosa aplicación en igual término. épocas normales. Bien está que durante un e'3tado El de ley "pOI' el cnnl se abl'en val'io...¡ créditos de sitio y por las apremiantes necesidadt--s del adi~ionales al Presu puest \ de gastos para el bie- caso, se aumenten los derechos y se ordene sn uio de 1905 y 1906." Quedo ellcargarla de su estu- pago inmediato, como recurso fiscal del Gobiel'no; dio la Comisión de Tesorn y Cuentas, con cinco días pero no sucede lo mismo cuando, cOlno ahora, tra· de tél'mino ; bajamos al amparo de la paz. Podría dar á la El de "aeto reformatorio de la Constitlwión, Asamblea datos exactos de los perjuicios que OCft­pOI' el cual se sustituye el artículo 185 de la mis· sionan las alzas bruscas, sin que á ellos sean pro­m~," Debe informar parll antes de seguudo debate, I porcionales los IJeneficios que recibe el Gobierno; con el lUismo términ, la Comisión de Reformas pero juzgo que la sola exposición de los hechos Constitucionales, y basta á mi objeto y me limito á solicitar de la El de ley" sobre división "territol'ial," que pasó Asamblea que apruebe la modificación propuesta, en comisión con término de dos dias á los Diputa- como que ella no es sino el desarrollo del artículo 1.0 de la Ley 24 de 1898 y del artículo 205 de la (1) Art 38 de la Constitución. Constituci6n, reemplazado por aquéL" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 104 ANALES DE LA ASAMBLEA NACIONAL I El SI'. Ministro de Hacienda hizo leer el artículo 1 remedio al mal, mul gravísimo y que cada día será 1.0 de la Ley citada y luégo el 205 de J;. Constitu· peor, 'SI no impedimos que el aumento de los dere­ción, y mRnifestó que Jos aunwntOf~ de In tarifa y chos se, haga efectivo ~in plazos prudenciales." el cobro inmediato de los derecho~, 4.¡ue parecía El SI'. Ministro de Hacienda dijo: censurar el SI'. Di pu tado Cuervo Mánl uez, se " Repito, refiriéndome á la modificación propues· habiRIl ajustado á las dispoRic:iones leídafol, que no ta, que el Decreto sobre alza de los derechos se limitan laH facultadt-s extranr'dinarias del Gobier- puso en vigencia sin esperar los plazos fijados por no, cuando de ellas esté revestido, como sucedió la ley, porque se dictó en estado de sitio, y para al expedir sus Decretos en el pal,ticulal'. este caso la misma ley permite prescindir de tales El Diputado CuenTO M. dijo: plazos; no hay, pues, razón para censurar una .¡ Al proponer la modificación que se discute no disposición estrictamente ajustada á la ley. En ha sioo mi ánimo censurar lo hecho por el Gobier· 1 cuanto á]a tarifa misma, que yo también hallo no en relación á la tarifa, pues reconozco la neceo defectuosa, me permito informal' á la Asamhlea, que sidad imperiosa que lo obligó á dictar su Decreto, I próximamente presentaré un estudio sobre elln, y he aprobado clara y expresamente su~ diRposi- que por fuerza he demorado á causa del recargo ciones sobre aumento de derechos y cohro iDme, de trabajo que . me ha tocado por la anexión del diato de e llos. L a necesidad es ley ; la necesidad I Ministerio del Tesoro, al que venía desempeñando, tiene fuerza ubligato1'Ía, y en estado de sitio y de j Iu cual por el momento ha duplicado mis labores. reol'~anización nacional, la pl'imen\ necesidad del Po)' lo demás, y puesto que existe en nuestra le. Goblerno es la de Hl'bitl'firSe l'eenI'Sos. Mi proposi- gislación la dispo ici6u que quiere introducirle con ci6n, pue, , 610 tiende á evitur males que en tiem- ¡ su modificación el S". Diputado Cuervo Márquez, po de paz tlO tienen excusa .. á llamar la atención ruego á la Asamblea que se abstenga de aproo de todos, gobernantes y gobel nados, hacia la malí- bar ésta." sima tarifa de Aduanas que hace años de años rige El Sr. Diputado Cuervo Márquez, dijo: en el país. Y por' esto, tampoco le hago inculpa- " A mi turno me creo en el deber de repetir que ciones á nadie y menos al Gobierno actual, que ni con mi modificación, ni con mis palabras he apenas tiene tiempo de haber comellzado á estu· 1 querioo censurar el Decreto número 15 sobre diarIa. LOR responsables del mal somos todos, y I Aduanas, que acepto y apruebo como conveniente touos deberíamos tratal de J'emt diarIa. y como justo en los momentos de sitio en que fue " i Es posible, Sres_ Di P'u tados, q ne aceptemos expedido; sólo he q uel'ido¡ como Representante como buena y como justa una tarifa que]e fija I que ~oy del pueblo, defender' ]os derechos del pue· mayores derechos á la bayeta, abrigo indi pensa- blo y revivir en la forma de mi propo 'ici6n los ar· ble de ]as gentes pobres, que á la sedn, lujo inútil tículos 204 y 205 de la Constitución, que los con· de las geutes acomodadas ~ Y sin embargo, si medio sidero protectores de los derechos y de las propie­mos unas pieza de bayeta y ptra de seda y compa- dades del comercio, y cortapisa necesaria en el raIDos lo que cada una paga. conforme á la tarifa particular; mas si la Asamblea ó el Sr. Ministro ha· actual, !lOS convenceremos oe que pagan más las llaren que mi moción significa censura á los actos varas de bayeta que las de seoa nece!'arias para del Gobierno, no tengo inconveniente alguno en un vestido ae muje)'. retil'llrla. En aras de la concordia y de]a rccons- "i Ni c6mo hallnr justa y equitativa una tarifa trllcci6n del país, toda censura ~ería antipatrió· que cobra veinticinco centavos oro como derechos tica~ A~ruebo la labor del Gobierno, limitándo­de un kilogramo de sulfato de soda ó sal de lngla. me á desear que en todo fijemos con precisión tena, remedio de tan frecuente uso en todas las los deberes y los derechos de los colombianos. clases sociales, que apenas cnesta 'dos centavos oro Conveniente que fijemos una tarifa tan elevada en el país de su origen ~ Es po recargo, señores, de como sea necesario, pero equitativa en todas sus muchísimo más del mil por ciento de su valor1 y partes, y conveniente también que el comercio, ya ¡ en Tllrqaía ese recargo es apenas de] veinte por que ha de pagar derechos elevados, sepa al menos ciento! que esos derechos no se pueden aumentar brusca· "La tarifa, como veis, debe ser al peso y ad valo- lnente ni han de; cobrársele sin plazos sucesivos y rem, para que sea justa ; de lo c(lntrario I'esulta una prudenciales. Este es mi deseo y.no.otra cosa, ni tarifa monstruosa, como en el caso que acabo de menos censura alguna es cuanto slgOlfica la propo~ citar. Y esto se ve mejor que en ningún otro, en el sición que he tenido el honor de presentar á la del comercio que por mi proft>si6n conozco más: Asamblea, y así pido que se haga constar en el IOIil alcaloides, por ejemplo, que son de poco peso y ~cta. Quiero evitar que un comerciante haga un mucho valor, deben graval'se únicamente ad valo- pedido creyendo que los derechos le cuestan veinte '1'em, y al contrario los artículos de poco valor y mil pesos y luégo resultan que valen doscientos mil; mucho peso ó volumen. Es contra la equidad, gr·a· digámoslo así de una vez, con los plazos de l~ ley varIo todo al peso, yya que de esto se trata y que para no peljudioarlo."-(Oonoluirá) tan pOjQ nos hemos ocu pado hasta ahora de tari-fas, conviene decirlo claro para que le, busquemos IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Anales de la Asamblea Nacional - N. 13

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De la subversión a la inclusión: movimientos de mujeres de la segunda ola en Colombia, 1975-2005

Por: Doris Lamus Canavate | Fecha: 2019

De la subversión a la inclusión aborda — tanto en los debates teóricos como en los desarrollos empíricos— el análisis del movimiento social de mujeres en Colombia, para dar cuenta de las dinámicas y orientaciones seguidas por la denominada segunda ola del feminismo, desde los años setenta hasta el 2005. Con una postura crítica hacia el tipo de fuentes tradicionalmente utilizadas por la academia, pero sin abandonar el rigor requerido por ella, Doris Lamus Canavate opta por estudiar el movimiento desde adentro, confiriendo un lugar privilegiado a las voces de las protagonistas y a fuentes documentales y bibliográficas que no transitan por los circuitos académicos. Mediante un trabajo detenido, minucioso y abundantemente documentado, la autora da cuenta, además de procesos globales y nacionales, de historias y experiencias localizadas en regiones donde la acción colectiva de mujeres ha sido poco estudiada en Colombia: Santander y la costa Caribe.
Fuente: Biblioteca Digital Feminista Formatos de contenido: Libros
  • Temas:
  • Ciencias sociales
  • Ciencia política
  • Otros
  • Mujeres
  • Historia

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