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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 21

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 21

Por: | Fecha: 24/05/1902

• E.RIL. 111- T O JFn I '------..J Bo ro/á , NO.WEI?O .:u J1ir~ctor nd hGnorcm J< J . l"ERGARA V. Gfn ral t• ln~t 11 <·TI) Ai!t"m ro tlo '1\TÍn• , dt•<1 ul.c .!~u flk s Oficial ===--=-- DECRETO N ER 653 DE 1902 (ABRIL 21) por El Vicepresidente de In Rtptíblica e11car." do dd Poder Ejuull'í.lo, DECR A 1 efec-ni nt ron 1. e n do CJ. us próximas esione , 1J0 conferidos á lo in-br: it de 1902. JO E UEL MARROQUI El Ministro e Guerra, A.RISTIDES F R ~(N .:z TOMO 1-41 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 642 .J DECRETO NUMERO 658 DE 190z (ABRIL 21) por el cual se haee una promoción .lil Vtáprest"dente de la RepúbHca azcarzad~ del Pqder Ejuutz.,, DECRETA Artículo único. Promuévese al Dr. Jesús S. Romero del pue­to de Médico del Ejército de Occidente de Cundinamarca, al mis­mo puesto en la División que comanda el General González Barre­ro, como Jefe de la Ambulancia, reconociéndole el ueldo de Ge­neral de Brigada, que le señala el ccreto número 551 de 31 de Marzo del año en curso. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 21 de Abril de Igü2. JO E :rv1A UEL MARROQUI El Ministro de Guen·a, ARrsTIDE F~R ·Á 'DJtX DECR>«TO NU.~:1ERO 708 DE 1902 (ABRIL 29) por el cual se llama : un J l'f e al ·er\'icio acti \'O y se le de t1na El TírepresilÜnle de la República, encar~ado del Poder Ejeetllt.ÍI,, O F. CRETA Artículo único. Llámase al e n:icio activo al Coronel Alcibía­des Roja , y de tína e l e al Ejército del tlántico. Comuníquese y publíques Dado en Bogotá á 2 de bril de 1902. JO E M NUEL MARROQUIN l Mini tro de Guc1 ra ARI Troxs FERNÁNDEZ DECRE Ui\tER 708 BI DE 1902 (ABRIL 29) or 1 cual se bnce un nombramiento El Vicepres-idente de la Rtpública} encarzadt~ del Pt7dlr Ejuulruo, DltCJt TA Artículo tínico. óm brase Arm ¡·o-Iv!ecánico del Ejército en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín 'lilitar de olombia \._ 43 __¡ operacione obre 1 I tn1o e Panamá, Páez, asimi-lado á argento f yor para lo f cto Comuní ue y ublí uese. Dado n Bogotá, á 29 de A ril de 1902. J E UEL MARR QUIN 1ini tro de u rra DE ETO R 720 E I 02 (liAYO 1.0 or el cual se hace u. a promoción El 1 /ap,-esz'denle de 1 Rtpúbll'ca, atcarcradq dd Podtr ..lf;;tcut/vll DECR 1 .A Artículo único. PromuéYcse al T niente :rvfanuel cocia Mo-reno del pu to que de empeña en el atallón el~aslzán Ospura de la Divi ión .J 1atllul ftüd ·na al d djunt al uartel general del Ejército Pcrmanent . Comuníquese y u lí ue e. Dado . n Bo ot~ . á 1. 0 d ay de lg<)2. JO ARROQUIN ini t1·o DE 725 1 or c:l cm 1 se llac • un n 1 r:\mier l ) ,1 11apr~ idtnll 111 l• I~~ptllHcn, ~flcar,.,ad' t/~1 Podo· lijuut/vo. Artícul único. óm ra d ncia g neral d 1 jér ito al Sargento 'layor que le s ñal Mar7.o del año. n cur o. Comuníque e y publíqu se. Dado n ogot~ á 1. 0 de Mayo JO El Mini tro de u erra A 19()2. LM T • , 'A)I:lJ ·z o e 1 e R QUI Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol e tín Militar el e C olo mbici. ~ 6 44 _.) DECR .. TO UMER 7 30 DE rgo2 (MAYO 2) ror el cual e confiere un a. e n o EL Vteept·e.uaenle de la Repúbhca) uzcarg d , del Pvder Ejeculmu, D .Jt CXET A rtículo único. ciénde e á Gene1·a l graduado al Coronel Celerino J iménez. • §. Dés cuenta al Honat-able ena 1 en u próxima e io­ne para 1 s efectos con titucional s. e muníques y ul iíqu Da o n B golá) á 2 d !ayo r902. J ~E M TUEL MA ROQUI y l Mini~t•·o d RJ i'IDE 'I:RN 1 'OEZ DEC E ltf.~YO 2 por el e al se llam ·í m Jefe al cn•icio :tcli\''l y s le destina E'/ V/apr~ idenle de !t R t>p !Íbllca encargado a~/ Poder Ejerutn.Jo , DECRETA ... 1·tículo único. Lláma al rvici activ al Coronel Juan ranci co Carreña y destína el á prestar !':US Sf"rvicios en Zipa-quirá com yudantc el neral Félix V. García. Comuní ucse y publí uec: . Da o en Bo olá á 2 de Mayo de 1 02. J SE M ¿ UEL MARROQUI 1 Ministro de Guerra, Atu 1.ID'ES FER ·Á ·ov¿ D Et R ETO N U riERO 7 32 D E 1902 (MAYO 2 ) por el cua l se llama á un Ofici l al ser vteio activo y se l e destina El VicepresJ'de nle de la Rep tíblz'ca, encarga do dd p,der Ejeculz'v(), DE C R ET .A. Artfc u lo ú nico. Lláma e al se rvi c io a c tivo al apit.in Rubén Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 645 _J ronzález, y destínasele como Corneta de 6nienes de la División ue a á organizarse en Chocontá. . Comuníquese y publíquese . Dado en Bogotá, á 2 de Mayo de 1902. JOSE MA E MARROQU El Niinistro de Guerra DECRE1 NUMER 736 DE 1902 ( YO 2 por el cual se llama á un Jefe al en·icio activo y e le destina .El Vicepresidente de la Rcpríll/ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Llámase al ser ido activo al Coronel farce­ano Tasc6n y de tfna ele al Ejército del Cauca. en el puesto que ~ de igne el omandante n Jefe de él. Comuní uese y publíquese. Dado en Bog-otá, á 2 de fayo de 1902. ]O E ~f UEL ~1ARROQUIN El Mini~tt·o de Guen·a, AtuSTIDE FERNÁ. TD .7. DECRET 73 E 1902 ( lA) O 2) por el cual . e hacen o nom ramientos y se deroga un ce reto El Vrapre úlenle de la R(jJfíbl:" a, ncargarlo dd Pode~ .Ejuull'vo, E R RT Art. r .0 N6mbra e á los tes del fini t río d ucrra, ecciones 2.0 y 4.•, asimilado 22 <.le Abril E.L :rviARROQUIN El Mini tro de Guerra, RI IDi.S FxR ÁNo~z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- Ó-46 _, DECRET UME O 741 DE 190~ (YAYO 2) por el cual se confiere un ascenso .El Vicepresidente de l Repúbbca, encargado d~J Poder Ejuuit'fl~, DECRETA Artículo único. sciéndese al Teniente Coronel Luis B. Rojas á Coronel . §. Dése cuenta de este a censo al Honorable enado en sus pró imas sesione , ara lo s fectos constitucionale Comuníquese y publíque e. Dado en Bogotá á 2 de Mayo de 1902. ]OSE MA UEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRN.ÁNDEZ DECRET UMERO 742 DE 1902 (MAYO 2) or el cual e confiere un ascenso El Vtcepresidenle de !a R~ptíbbc , encargado del Poder Ejecult1Jo, DltCR:ET rtículo único. sciéndesc al Coronel Francisco Ramírez eneral gra uado. ·. Dé~e cuent le e te a censo al onorable Senado en su próximas s siones, l ara lo efectos constitucionales. omuní ue e y publí uese. D d en Bocrot , á 2 de Mayo de 1902. JO E M.l\_ UEL M RROQUI El .t.: ini tro de Guerra, .A 1 llDE FER4 ·L·nxz DEC E ( lAYO f 2 que reconoce un ¡raclo militar : h ce un nombramiento .El Vicepresidente de la Rejn(bl.i:a, encar¡:ado dd Podu· Ej4,'ttli'6~ 1 DECRETA rt. 1 . 0 econ6cese a 1 neral la ·imiliano Guti rrez Rubio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilit r le Colo1nbia '- 647 _) l gr do de General d i ión con u h enido prestando sus ~rvicio últimament . rt. 2.0 ómbra e al mi mo G neral utiérr z ubi.) jefe de l oro- nización é in pección la fu rza acantonada en 1 capi- 11 de la R pública por pro odón hech en el eneral Julio La­lUS bando á otro pue to. Comun( ue e y pu líque Dado en Bo~ot~, á 12 d . layo d 1902. JO ~ 11 NUEL MARR QUIN ... 1 ·Iini tro de u rra RI TIDJ: FER Á.·n z DE E MER 7 6 DE 1902 li.o\YO 12 por l cual aclmit · un r nuncia y e hace un nombramiento .El Yiceprnliltnü dt 1 República encargado dd P#der .Ej~tulz7Jo, D Clt A e. a o en Bo ·otá '!ayo e 1902. r. R m1g1o isión l'vlala­no. J E 1 UEL 1ARROQUIN 1 Ministro de uen·a. A 1 TIJ>Jt F.ER, ÁNn:sz D ~ RE'I 7 DE 1 o~ I YO 15) p r el cual e: h ce un o n r.lmiento Jrl V cepr :(ÜIIIe dt l e Rt.plí1 /ica, ru caro- o d(l R tl~r .Ejccuii1Jo, DECRET ·o á, br e al .. le; z·. J ener 1 1- lcide Arzayú Co- 1 02. E U .. L fARROQUI ~ 1 1ini tro d\;; G rr , 15'1 IDES F R •• J.. DY.Z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mili tar d e C o lombia \.._ 648 _J DECRET O UMERO 796 DE 1902 {MAYO 15) por el cual se fija una asignaci6n El ViapruüienJe de la R~pzJbHca, ~ncargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. De acuerdo con e l artículo 3. 0 del Decreto Ejecutivo número 551 de 31 de 1\!arzo último, a imíla e al Médico oficial de I onda, Dr. Carlos guirre Plata á General de División, en atención al recargo de trabajo, clima de la localidad y varias otra circunstancia . Comuní ue e y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Mayo de 1902. ]O UEL El Ministro de Guerra, ARIS IDES Fx DECR TO r1ERO 797 DE 1902 (:~rAYO 16) RROQUI por el cual se borra del • ·calafón mil"tar ' un Oficial, por desobediencia El f ü~presidenle de la Rtjníblica, auargado del PtJder .Ejecull'tf,, DECRETA Artículo único. Por marcada d sol> diencia al Gobierno, bó­rrasc del E ca1af6n gen ral del jército al Capitán Francisco Au­relio Ca tro. Comuníque e y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 0 metro ) sobre -l ma1·. Lo fuert:es iento 1 E. son 1 único tr pwzo que retarda á v~ce los trabajos de la omi i6n. P ra mayor com Ji l~d de 1 labore h _ mo e n truído una mira rú tica : una vara de maguey de tr s pulgada de ·rueso y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar d Co n1bi '- 651 .J e de hoja-pu tal hubiera u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r de Colombia '- 652 _.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bolet(n Militar de Colombia \.._ 653 _J ANU L P R ue re bale el agua ; pi o de ladrillo y e cierran de noch 6 cuand la fa­choza h y [O& lo m no do perrOS To Y n gato . Lo interiores de las onlüuía L R 7 Pr\R.A 1 JL ST LCOM AT 1"0 F. GE_ FRAL DRAGO lROFF UN A PARTE- PREPARACIO .. J EL BATALLO n raducido pa.r:.¡ el JJq/dfn Jl,ftbtar) (Continúa.) Observacr'ón- ar las Compañías de la r serva de batallón no hay que tener en uenta la form ción respecto del frente : su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ilitélr de C )lun1bia \...._ 654 __; de lieguc debe venhcar e á vanguardia es d cir, sobre las Com- - pañías de la línea de combate. 17. sí u e , teniendo cuidado, respect de esta condición fundamental de que en todas las formaciones el batallón debe por­tarse como un svlo hombre, es necesario comenzar la fusión de la Com añías en 1 batallón, confirmándolas con el movimiento en co- - lumna en ma a, y también haciéndolas efectuar a altos simultá- - neo_, y en seo-ui a yolucione rá idas pero in precipitación. Ante tod n la ~nsc ñanza d-... las mar has n atalla con- - viene tratar de obt ner un paso lat~go y ñrm , sin preocuparse dt la alineación. Una vez con e ·uido lo primero, lo eg-undo será oco á oco la con. cuencia natural Pero i proc de á la inversa si se trata rimero de la alineación lo soldados llegan involuntaria y fatalment á acortar 1 aso. En la in trucci6n relativa á lo cambios e Írente hay ue dedica¡- á é~tos una at n c ión e pecialísima, en r ·1aci6n con un objeto det rminado, y no ajo un ángulo det rminado. Sobre el campo de atalla la irección no depende d 1 ángulo del cambio de frente: al contrario, e te ángulo l epe nde le la dirección. Sobre st bas e nvi ne, n la in trucción de la marcha, enseñar a la tropa á mar har h cia tal objdo (indicándolo efccti,·amente). La preocupación 1 a1in ación hace et·der á muchos hasta 1 cui­dad de J. dirección, uc: · incom arablemente má impo. tante. Ha} qu v lver al 1Ju n camin á tos e.·travia do . D ben vitar e ios ca m )i s ft·en e á rLta0 uardia. Al recotTCr l a erie la t.' vluc i n reglamentarias e in-dispensab] c obser r la práctica qu•" ya e h in icado ara la compañía, e deciJ· n< ujetar á una seri de mo,·imiento ue e 1·cpiten it:rr l r n 1 mi m 01·d · n. 18 . .Ejtrciczo ,n aj>Hcaoon del reulamento- na vez que la. indi­cacione r glamtntaria- la formación tán icn al alcance de todos, hay'- Ul i1· m lej , y presentar otra uc in tar acon e­ja as en 1 Re v} ment , e tén in m aro-o ronf rmes con el espí~ ritu de él. 19. n •1 b tallón esta- fonnacione _ · rán sin duda alguna más v~tri da qut p ra ]a compañía · perv para no in urrir en J· falta el r1pc lar á f rmaci n 1u no t ngan a¡licac.ión n 1 carn-e de i tella, e n cesado que el jlom '- 655 -' 2. 0 ¿Qué haré yo i e ste encm!go e d infantería, de caballe­ría, de atiilüría! i el Jef de mple r ada form ci6n responde práctica m nte á ta pr ~untas en cua 1 uier terreno e decir, si en e ña á ' US j fe de compañía á. t tuar con calma Ía osici6n que mejor corre ponda al terr no, á la natural za del adver ario á la d! tancia q_u. 1 ara d 1 último y á la dirección n que se supone u apan tón, entoncc ni al batallón ni 1 j fe mi m , los encontrará despr venidos y no habrá sorpr a . ya • JE.IPL I O eje1nplo como com¡ añía. cono i a on ra la mat-cha, en e lumna por 1 u toi ul :J infran uea-las bat' llón ; ab !!cría ti 200 ¡. sos-bat 11 'n: f.a e ball~:rfa 1alJazada. De - columna d cam in o . Ob r11acimus: 1 . .. e ompren que 1 J f d la ompañía de cal eza, n vez 1 1 ord n por scalone , 1 uede adopta•· una formación n columna por sección 6 n Hne de columna d f e1o ­t6n, i es a l 1 1· á u tt· a en la man . 1 r - ue o qu to depende también de la di tanda d J b lled . Lo d má J ef de ompañfa t n igualmente en libertad e g~r su furm - cí6n, s gún su refer nci s. ólo u yo no ac?n Jad q.ue se mplea e la Hn a e 1 gada, á causa ~ u Ion t~ud y del tJe_mpo que nece it esta formación, que bhga á la última Companfa á correr como 3 o a . En lo que conciern á 1 olumnas e puede hacer notar que el rd n n Hn a d columna e Jotón mide más fr nt per permite ha er u o de t do el fuego del a- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 656 --' tallón; el orden por columna de Compañías es más compacto, pero el fuego queda reducido como á la mitad. z: Si el batallón estuviere de marcha, en celumna por ec­ción, á. dtstancia entera (aun cuando esta formación se mplea rara vez) el problema precedente se re ol ería de una manera análoo-a. En la Compañía d cabe.t.a, la 2: ección podría cerrar o­bre la primera; las otras dos desembocar por la derecha, por el flanco y formar un segundo e calón ; la 4.~ sección, repl gan>e sobre la 3.& Las demá Compañías desembocan or 1 flanco de­recho de las seccione , y podrán adopta•- una formación anftloga á la primera, &c. Los soldados que dúparan rod11la en //erra durante la ejaución dt las descaro-as debaz. permanecer ut ala posicz(m para r~cilir la carga; pero al calar bayoneta, apo.)'an la culata en d sudo. Se ha ob erva o que el caball teme más á. un hombre acurrucado 6 aco~ta o, ue á un hombre de pi . e puede proponer el problema pt·ecedente, uponiendo los .dos flancos descubiertos. La difer·encia consi te, para la Compañía de cabeza en lomar si e nece ita, una disposición n ese lo­ne 6 en columna, más imé rica. En cuanto á la demá. ompa­ñías, desembocarán á la d recha ó á la izquierda, altcrnatintmen­te, segt1n su posición en la columna de batallón; y luégo, cuando lleguen á la altura de sus in ervalos, se formarán como en el ca o anterior. · Las Compañía que constituyan los escalone se colocan_ t.anto c omo sea posible, de mánera de dejar un e pacio á lo meno de 20 paso d intervalo con la compañía que Jns preced : de tr modo podría ¡- peli ·ro o di pat-ar. Problema 2-El batallón está n marcha, en column por el flanco. Advertencia: A vanguard/a htria la d_s.recha cerca del mol/no, ataque de caballería á 700 pasos. Voces de mando: 1) Oblicuo deruha. 2) .Sccdo1 es á la d."Jcr:hcz 11 batalla. Las s cciones se forman sobre un frente perpendicular á la nueva dirección. 3. Replegar los flancos derul1os de las secdon~s (cierto número de fila sobre los flancos indicado permanecen á retaguardia pero enfrente del enemigo para n interceptar el tiro de las secciones siguiente ), &c. e puede también obtener una formación más ventaja a para los fueo·os, deteniendo sólo la secciones impares en cada Compa­ñía, y haciendo que cierren sobre ellas la ecciones pare ; a í se obtiene un dispositivo en columna de pelotón en escalones, que permite utilizar todos los fuegos del atallón. Si falta tiem o para que é te tome e ta última formación á la Compañía de cabeza, se aplicará á las Compañías de atrás. Advertencia : aballería á ::100 metros, &c. Conlinúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L Roletín' Milita r de Colombia '- 657 _,J CIE CI ILIT E T e L fAR Á ROLEG EL NA •l!.GACI (Resumen de la eguncla onf(;rcncia, 24. de En ro de 19c2) El proóluna 0 1 su nspu11 goural- ')11stificación del tema-¿ Mer ece ocu ar l a t enci ·_n pública ?-B .n ·ficios que la navega. i n érea h:1 de reportar á la human1tlad- lantcam1 oto de la cucstton-Concep o de la na\'eaaclt',n aé. rca-Cond1cioncs del problema- eros aci6n y aviaciún-- omp';ración de las uo~ e cuela -Su est do ac ual-L, a ro tación nnt~> el Dere ho-El problema en ._u con~cpto m~lita~- 'ucs _i<_nl.! ctualidad-L g!terr. como fuerz progresl\·a-AphcactOnes mdll·ue del a r st. to-El I!.Jcrci o en l a conqui ta del firm mento. G(1ualtJgfa dd glob~ 110 dirigJIJ!e-. spi raciones á 1 pío el Arquimed •s- La lucubraciones adre a - • u u t cnto científico de su proyecto-ro na ara caminar por d r emo- fucha imaginación y poca mecáni a-Aplic·tcion 'S ginada;; por el inventor de aqu ll. na,·e. f. aurlo/a dd siglo XVlli-1 os rcdcccsore -La ley oda d Guzmán y las aberracion s d~ C1 lien-.!.mplco del hi róg no en Yeji:,? s-El globo aéreo. Lo hermanos ~ 1 mtgoltfier-El 5 tle Junio de 17 3-El hidrógt>no al cr­ ·icio de la aero la ión-Primer globo al hidrógeno.- El lobo tripulado­Pr" mer i j aéreo l:L RO !.EllA E • U A. PEC1 O GE .ERA l.-J U 'l IFICACJÓN DJU. ' EMA ca e nega t- e l movimie n to de at nción y <:>xam n qu aca b a d e r pro d ucirse alienta y e ifra n un tad d confl n-za, d e fe a b o luta n lo a l to 1·ovecho que á la humanicla han de seguirse p o r la co n qu i ta 1 ir . B E. • •YIC IO Qtm H D E RE ORTAR Á Ll H .t. ·mAD- Las ven ta ja saltan á Ja vi ta. E n el r l e n comunica bi l ida.d social t a e n te podrá ti sfa ce r an ia d relac ió n, c ad v ez m á inten a~; .infini­tas vías multiplicarán los la zos de pue . Jo á pu blo >' d e contu~ ente á continente · ruta ás anchas se abnrán al e mbt de la td a y de los producto humanos ; el viajero y la merca.ncí encen- TO fO 1-42 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil i tar de Colombia '- 6ss _.~ trando á toda hora la vía libre, surcarán la distancias con el máxi­mo aprovechamiento de tiempo y espacio. La comunicación aérea es el camino ideal: no exige proyecto , replanteos ni construccio­nes¡ nada de curvas, pendientes ni desarrollos; e tá siempre fran­co, practicable y conser ado · es la línea recta, breve, expedita y económica que el tráfi cQ ha soñado para su total desenvohimiento. En el orden deportivo el espacio brinda caminos más cómo­dos y seguros que los terre tres. La vía marítima es monótona, peligro a y contingente· lejos del uerto, 1 náufrago está perdi­do; la vía aérea da el paisaje lo cambios de perspecti\'a, la mo­ción del e píritu y la confianza de la playa vecina porque el globo es un barco siempre pr6ximo á tomar puerto. La eografía la Etnografía las ciencias física y natural s enri U~'-Cerán u caudal con el auxilio del aerostato. El banco de hielo cierra el paso al aro-onauta el d sieno detiene al explora ­dor, el alud envuelve al alpini ta en sudario de muer·te · pero el globo dirigible orteando todos lo obstáculo , odrá la \ 'éu· 1 lá­baro de la ci ncia en los P lo , n 1 Himalaya y n !as a1·ena calcinadas clel Tuareo- africano. El conocimiento de tolos 'los lu­gare con la e.· acta noci6n d ~ su razas, co tumbt·e fauna flora y minerografía; ln elimina ión d incógnitas que aún encierra la Fí ic del globo relativas á. 1 hidrografía del planeta, á las leyes de la irculación océani a dt: 1 movimiento g !acial y le la oscila­done del péndulo en lo Polo · á la distribución dd calor del magnc:ti mo ten·e tre y d e · us Yariaciones cu ar s · la fundación lema r suelto en rincipio, fuerza e entrar en u d fini-ión señalan o los límite ntre l os uale se ha d considerar re­suelta la navegación aérea. La facultad ele tra ladar e de un punto á otro elevándo e por el ait·e con eguridad , á favor de vehlculo má ó meno den os que é te ugiere una onc pción demasiado lata que e preciso r estringir. Concrplo de la naz·~gad(m ah ea-El hombr no e halla confor­mado ara mo er e e n las alturas; semejante aspiración está fuera de su d tino. La ci nci no puede torcer la Jeye naturales· ella construirá ing niosos artific1 s que permitan condicionalmente' ur­car el pacio á di er ~ a a1titud ; pero imaginar un o-lobo dirigi­ble capaz de vencer _los vientos má ¡·ápido , que cruce, eguro, los tornCl:dos más funosos, y navegue afrontando 1 distintas cir­cunstancias meteorológica de conocer las condiciones de posi­bilidad y acar 1 problema de us quicio . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. < letín M irt r de C lon1bia '- 65 _,) uelto, con vientos de y aun así, arro trando tá exento ningún sis-tu­in , m- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milita r d e Colombia '- 66o .J guida en los nue,·o motore , la mejora en los procedimientos de fabricación, la crecí nte on ad alcanzada n los materiales, lo adelantos con eguidos n todas la esferas del trabajo, y sobre todo, el mpeño f r ient que lo hombres de inteligencia y de corazón onen ahora en resol ver tan arduo problema, aon elemen­to u 1 rom ten impul arlo en lazo brev . ERO TACIÓ t'TE EL DERECHO-E) estado de confianza creado en la opini "n acerca de la r6xima conquista del aire, se ha ex-tendido á la Juri pr ncia embargando el e píritu d juri con-sul o y pen a or se pregunta qué se o-o van á tomar la r - ladones internacionales ante una invención que borra la fronte­ras, uprime 1 orta7gos y e#·alta el libre cam lo; ya se lanean i tema 1 olidaco aér os, ervicios aduanero en el · acio, y se pres ient la va la e dificación de un istema d Jeye que fij las relad on 1 1 nu vo · tado d co a . A la no ion de propiedad y juri ·dicción t rritorial y marítima, añádes ya la d 1 dominio so re l atr y pon n obre el tap te compleja cue tion s ju­rí íca . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 661 ~ LA GUER A CO.IO FUE ZA PROG ESI ~\-El ávido espíritu de asimi­lación que palpita n la institucion s rma as, no od( menos de m nife tar e al ur ir un in trumen o tan v lio com el aero ta­to cuya aplic ci0n á 1 guerra iguieron inmediatamente á u i nvención. recioso cometido que rac10n d campaña . - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar <.le Colombia '- 662 -' fe_or hizo á t propósito, insistiendo obre lo apun ado ya en 1 primera conferencia. Pláceme calurosos merece iem re la obra de eñalar e a labor fecund é iradv rtida ue r ealiza el olda­do en to a las naciones · ero es aún má digna de aplauso cuan­do esta virtu e e roclaman en l seno e una sociedad tan ne­cesitada de organismo militar como de afecta 6 indifer .nte á lo instit t armados. E la milicia q ien h;t dado cuerpo á la ciencia de la aeros­tación, pue to ue á lo des elo de militare ilu tre se deben principalmente lo adelanto conseguí os en e ta ciencia . .:\ lla con agr ron u inte lig ncia y u afanes 1 layor de infantería, M arqué de rland uno d lo ~ viajeros 1 .-ime¡- lobo tripu­lado que urcó lo aire · 1eu nicr, eneral de ingeni ros, inven­tor de la forma bl n a del ~·Jobo compensador y de 1 navega­ción por corrient aérea ; outelle apitán d una de la com­pañ ía d aeronauta crt_ la en 179 inventor l el rimer bar:niz empleado para imperme bili¿ar la en,uelta del gl bo, y d ~ pro­cedimient ra producir el hi r6 no en gran e cala mediante la acció:1 1 J vapor d ao-ua sobr el hierro enroj cido · cott mili­tar di tino-ui lo au or de un i tem mi ·to para conciliar la ven­taja del aerostato y del aer lano · U( uy de Lom ing-eniero na al qu a lica 1 en ace ríO"'i o entr el O"'lobo y 1a barquilla y determina or el cálcul la n icione de e tabilidad el aero - tato· R nar y I<..re Cap'tanes d 1 jér ito fr ncé lo rimero que recorr-ieron n crlobo una curva cerra a pre\·iamcnte estable ­cida · el .. eni nte n ral al mán Z pelin d 1 qu últimamente se ha ocupa o la prensa y mucho otros militare que n esfera má mode ta coa yu aron al tado actual e la navegación aérea. de u L GlA DF.L GLOBO ·o DIRIGIBLE o de remontar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi~ '- 663 -' 1 estud io de los e nsayos . 1 LI.J. l E L S u I I r ducci6n del francé par. el B ldln fi!it . ,· R I Conliinía pe­dice las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 664 -' terior; no se abandona un pie de terreno sin tratar veinte veces de r escatarlo. Nunca, en ninguna batalla, dos ejércitos han pe­leado con mayor encarnizamiento. l..a mayor parte de los nuéstros están atrave ados de ayonetazos; se calcula en nueve sobre diez la pro orción de las heridas hechas á arma blanca. Las caras de los mue rtos, de ordinario tranquilas, han conservado una expresión deodjo. La lucha continúa siempre : Jos rusos, queriendo apoderarse á to o precio de la planicie de Inkerman · y nosotros haciendo esfuerzo ara volver á precipitarlo á la hondonada por donde han venido. El rUido aumenta, el fuego e hace á cada mstante má YÍVO. El Coronel de\ im ffen lanza entonces u caballo á todo ga­lope y nos arra tra en u seguimiento con un ímpetu ublime, con­tra la línea nemiga ue r etrocede; pero al caballo lo mata una bala de cañón. El apitán Ayudant Mayor Gibón le ofrece el suyo ue el oronel monta al punto, en medio de la bala que sil an por todo lado . e todos los que acompañan á nue tro Jefe~ el que le lleva e l sable es muerto; el conductor de su illa se :r:e­nue \·a tres vece , y u nuevo ca allo r cibe una bala en la grupa. ueva 1~eserva lleo-an al enemigo · dos veces rechazado los ru­sos, •u l n á la aro·a y el t rreno es di putada palmo á palmo. una parte y 1 otra se baten con increíble furor . uestro atall n ufr pérdi a en ible . o ficiales in ígenas son n1uerto ; tres cial france y un ficiaJ indígena herido . Cienl uar nta y cuatro clase y tiradores yacen por tierra heri­do 6 mu ¡·tos. 1 General en J efe Canrobert, quien con actividad maravillo­sa h at<:!n ido á todo d esde 1 prime r alarma ha ido á todo lo punto amenaza lo. , atr ve anclo in ce arel campo d batalla sin prcocu ar-e de la bala de cañón ni de las bomba . un clar n nu .. tra líne y nfr nte ayoneta ru a .... \llí hay un peligro. FdL~mente encuentra un r g-imi · nto irlandé ue va á u. car car-tucho . e nrobert dice al . (:;O r 1 inglé Colocad esta tropa a uí; i no ti n n municione .para ar.ar u 1 vanten u bayoneta á la altut~a de Jo 7arzale , á fin d hac r v r al en - mig t pa o tá defen ido; vamo á enviarle cartucho .'' Y ~t.: u ·ntra on lo zua 'O del tercer regimiento y le grita: di para1~ lo que n e itái fu ayonet !' Luégo va á ~~ · unir e á L ¡· I e--tan, y llí acu en .. yu 'antes á informar­lo de qu la 0 ·ual-nici6n ru a v rifica un sali la por el baluarte de la Cuarent n que nue tras trinchera e tán in' adida . D · e te moc.lo omo ataca lo 1 or todas art s : del lado de Balakla a, d 1 lado de lnl·er an, del lado d la ciudad. Lord Ra­glan Jefe del Ejército inglé iene á reunírsele n ese momento : monta un sobcf'bio e bailo que man ja con fa ilidad á pesar de su razo mutila o; su cara, af i ada con mucho cuidado manifie ... ta e a calma indif rente que nunca le ha faltado. En el momento en ue se 1 acerca el General Canrobert, una bala describe una curva encima de u cabeza y cae á sus pies. El Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 665 _.1 Je n e r a l inglés, ue sabe acaban de matar á dos de sus Generales r que l as fi las de u soldado han ufrido cruelmente mueve cabeza e perando e l r lato hech á e nrob rt uien Ío mira : • reo 1 d ie , sin perder nada de su fl ma, que tamos ... . . muy n a ltt·echos. 'P ro Canro ert empinándo e obre lo e tribo , e.- - 7la m a con acen o de profunda convtcción: o, mi Lord, no. Es­os ataqu no ueden ser eríos. La verdadera batalla se libra ~ n l nkerman y all( enYÍO d cididamente mis reserva . '' A l punto dirige 1 Brigad de lonN e la Di' i ió "'apoleón, lacia la planicie am nazad y va á in tal re osadam nt á de - ::u i rto baj 1 fuego d lo ru o , · n lo a1t de una minencia red nda, d - ·d donde domina el combate, y obre la que se le,an­ta la fortificad 'n d trá de 1 cual nue · tro b tallón d tiradores arg linos e ha r fugiad con l prop6 1to d . r h e r·e un poco. A nue tra i:tquicrda e ncu nlr 1 molino de lnk rman es-pecie de torr-e arruinada. Un poco cerca y nfr ntc d nosotro stá la fuente del ar ner . in · m bar ~·o, nrobert ha avanzado muy lejos en m dio del humo · quiere r conoc r or í mi mo ) tn olta lu punto á dond del e didgit· e e t vez el unpe u francé mdi pen ablt n esta oca ión, pero rtue se tra d pr char. .. n brc ·e l · nc­ral en J ft= r parece con d bra¿ vendado: un hrapn- 11 ha estallado encima de su cabeza, y una h 1 le ha h rid 1 codo d recho. e hac cur r la h •·ida pt· uradamentt~ , y sobre el campo de batalla. ~ l v rl , un g •·ito • ~t;,· n a filas : · También él e tá herido!" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Be letit lilit r e Colombia '--- 666 -- carga desesperadas en la ati fac r •a- . á nazes. Cc11Hmía - Variedade I 1 1. RI I U l\1U E (Verst6n libre par. cllJoletm JJ.I.!Jit -j hoy no ent Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 667 _/ p'"'nte, una catástrofe que al parecer lo 1 1· cipita irremisiblemen­desde el colmo de u loria como u última derrota lo arrojó l trono y de pué nuevo a cen o triunf l. E a biografía de ultratumb s la que quiero resumir en estas ea in espíritu d polémica, como 1mple narrador, y limitán-me á referir lo que he vi to ú oído. Una de mi parienta me r firió varia vece que un día de 13, estando sentada en la terraza de los Feuillanto · en las Tu­ría , vio pa ar al Empera or n coch d · cu i rt con el raje ceremonia tocado con pluma y 1 diamente Rrgutle en el man­de terciopelo neo-ro forrado de atín. En una alabra, con traje teatro. Iba al .,uerpo L gis la ti vo á p dir na nu va con crip­) n de recluta . Y bien me decía ella ¿ lo cree1·éi ·? L multitud Jo acogió con fas y ilbido D s año después n 1 ., 1 s, circulaba en Parí una lito rafía e produj efecto sensacional : i mal n recuerd , era obra de oraci V rnet. El dibujo re resentaba una cena el laboreo .-rícola : n un campo e ve1a un ar d arrastrado por un borri­' una mujer dirigía la reja y un nino o-ui ba el animal. Y yo oía élecir en torno m{ : eJ ahí 1 imagen d lo que es ancia por culpa de Napoleón.... En lo campo ya no n-tentran ni hombres ' 'álicl s ni caballo ; t do lo h con umido Esta opini6n er la de la alta y media hurgue ía ca i enteras¡ rque el pueblo y l jército le perman cían fiele . La clases evadas y liberal maldecían á apol ón como á un azot y le etestaban como á un dé p la. e is años des pué , n los último días d Mayo de 1821, un tmenso duelo cobijab á toda ,.rancia y mucha familias vistie­:: m luto. a ta lo indifer nte guardar n un silenci re~petuoso nte esa pena que no scnt an. ¿Qué ac ntecimiento ca u aba tanto olor?¿ qu·énsellorab '? ..•.•. ¡ r.,.a oleónt Había muerto el 5 de wl yo n anta ~ 1 na y la noticia de u fall ,cimiento n~,·aba la d ·~olación á millarc de (' ¡·azon no le lo ncmigo má ilu tres y r i nt del finad epomuceno :..emercie:r, r01 1 ·ó á llorar 1 recibirla. ómo e ·plicar m jant caml io en el ánimo del públic ? ¿Qué ha ía ucedido · n e os ei año ',para q~ 1 h?m re i do en 18 I S fuera llorado <: n 1 21 ? ¿. u e'? Hubta ha b1do ..... . Elena. 1r. uizot me h r fl!rido que tuv cua-derno d . G o 0 rafía d onapa1·te e colar. E rno scrito ínteg1·amente de u mano. ont ní . co a la enumera-ción 1 la r 1·in ít 1 marca d · fnca rminaba con tas pal bra : .. · nta Ele '1a, i la p queña." En v ~ ni d e una ca ualida 1 á tal pluma y al ¡.n-incipi d" une aún no ar, l inftuen ia <.le a i carr r de apolc6n ella vale tanto mo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bolet ín Militar de Colombia '- 668 __./ ha hecho por su gloria lo que una de esas célebres jornadas. Fue Santa Elena la ue borrando su de po ismo con sus torturas trocó al hombre en mát·tir y en verdugos á sus enemigos! Fue San • • ta Elena la que 10 con irtió n tema admirable de inspi:·ac·ón lírica, y reunió en torno de su nombre, como otros tantos pre o- . neros, la voce inmortale de Jo grandes poetas europeos: Lord Byron, Manzoni Poetefi, Víctor Hugo, Béranger, Casimiro Dela­vigne. En fin de anta Elena salió ese libre que causó una verda­dera revolución en Francia: el Alemon:al. Preci o es haber vivido en e a época pat·a dar e cuenta exacta del efecto producido por esos volúmenes. Hubiérase dicho una resurrección : ra él mi rr1o 1 que aparecía en e a páginas. Era su voz la que se escuchab : cada una ele su palabra era un oráculo 1 De lo alto de la roca en que e taba encadenado di tribuía r compensas y dictaba senten­cias inapelable . n'1. palabr suya era un nombramiento ó una remoción. Cuando decía de los Generales Foy, Lamarqu y Ge­rard : 'eran mi futut·o Mariscales '' Jo hacía ubir un grado en el Ejét·cito. La piedad e mezclaba con el re:. peto y la admtración. Todos -.. compadecían de se esposo abandonado or su cons r­te d ese aut·e separ·ado de u hij . Cuando leíamos que no po­día pronunciar el nomlx de se niño sin que los ojos se le hume­decie ran, nos entíamos conmovidos como él. En fin tal era 1 atracción que obre el mund jercía e a islita que Jo bu ue se d viaban de u ruta a1~ saludar de lejos la solitaria roca: e organizaban pcregrinacione para ir á vi itar su tumba, y recu r­do haber vi to di lribuír como presentes y con crvar como reli­quia alguna hoja quitada al sauce que sombreaba el SLpulcro de anta .. lena. Fue á impul os de todos sus sentimientos como se produjo un fenómeno evidentemente extraño : una ombra que volvía á la •i a activa; un m u rto con\ erticlo n j e fe de r artido ! Lo li eral l enrolaron n su ftla . En realidad, nada tan a urdo como amalgama de bo 1aparti m.:> y liberali mv · pe¡-o las ma a no fijan n as m nu enci , y lo jóven J t :npoc · no o 1· to lo jóven e diccioch á veinte año<:, ér.. .. .f la Y z furibun lo onapartblas y rabio os libc rale . Cuanto á lo j •fe u ntu ia m era álculo; 1 a ian z, on • ap le6n J p1·ocuraba dos au.·iliar pod~.:ro so · : J pueblo y el · jér· ·ito, y el _ u nombr hicieron un arma de com bat · ontt·a 1 B rb n 1 ef .)el lo Borbone r in t - la n 1 trono con 1 xtranjcro y la b ndera blanca r presen­taban la derrota nacional y 1 antin·u réo-im n. Los j f liberal s ]es O[ u ieron n .. Tal ol ón el promulgad r 1 / ig Civil, el ven-cedor de Europa, 1 d fen or de ~a i0 ualdad y esto con tal é. ·itoJ que uanclo la rdenanza de Julio lanzat·on á toda la poblaci6n de Parí al ataque de la monarquía, pudo afirmar e que á la cabe­za de los a altante se encontraba el cautivo de anta Elena; a­pole6n fue un de los combatiente d Julio. Después de la victoria, el botín: también él tuvo u parte. El 7 de Agosto de 1830, cuando Luis Felipe se present6 en la Cámara Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mi lit· r de Colombia '- 66g _J n t r ó con é l, nto á la om ra d e band ra tricolor e l n 1 d la g loria repu- ..... RNRS o L GOU V É l e l:l • ademia rra n cesa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , Boletín Militar ·de Colombia '- 670 _.) ~ Historia - - QUI C., I S D e 1PA E El POR L. A R AGNAC (Trad\lciJo y a. br '\"ia.do del francés para el BPletln AFt/Jf¡u•) (Continúa.) aludan1o con una de carga por esto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín l\1 ilitar de '- 671 _) Jon1 1a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etín MiJitar de Colombia \._ 672 _J prusianos, en aquel momento, no reconocían á Jos francotiradore como beligerantes; tan os prLioneros, otr s tanto fu ilado . Morir en el com ate, muy bi n ; yo me había habituado á esa idea, n me aterrorizaba· pero que me mataran después del combate, como si fuese un criminal á quien se ejecuta, in venganza, sin lu­cha, e o me arecía e pantoso. 'ran grande era todavía la confianza entre varios de nosotros, que al d escubrir ste regimiento, la duda se apodera de alg-unos corazones. A mi lado gritan: ' azadores de incennes, hay que darnos á reconocer. ' Esto era fácil de decir pero ¿cómo hacerlo? o teníamos bandera. Por dicha el soldado ft·ancé no e ahoga en un poco de agua, y en estas circunstancia los má listo del mundo no dejaron m~noscabar su r _putación. En m nos tiempo del que e ga~ ta n decirlo, bajo un fuego infernal, en medi anderilla roja , v lvi ron ó mejor conti­nuaron li parand con un furor y una int n i lad incz· íble. ro si e ta band ra improvi ada había dupli ado l at·dor del ataque, centuplicó la nergfa ele la d fen a. Sí, sos tr s daza de t la reunido y flotando por solJre nu tra a cza en el extremo de un palo hici ron n no otros prodigio o efecto: r a­vivaron 1 entimient del h nur y del d ber; nos r cardaron nuestra re pon abilidad, la an a misión á que e tá amo con a­grados. í, i n aqu 1 mom ·nto se hubiese p dido á todos lo que sobrevi ían 1 acrifi io de la vida para defender e a bandera, nin­guno hubiera acilado; ni uno, lo juro por mi nombr y en nombre de mis camaradas. En cuanto á mí, hubiera combatido hasta el último su piro ; y sólo me habría en uelto en Jos jirones de los tres colores franceses, y hubiera caído con alegría entre sus sagrados pliegues, como dentro del sudario más grande que pudiese soñar un soldado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 21

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 6

Por: | Fecha: 16/08/1902

~ SERIE Ill-'f~M~ II - • At\o VI-NUMERO 6.• Boletín Militar de Colombia &1 j 1 1 ¡ ! ~~····· .. 0~~~~0 ~BL ~~~~s.~~RIO_llBG~E~~ ~-~~-~É~CI~O .. .. ......... ~~ ¡ DIRECToR, Francisco J. Vergara y Velasco ¡ ::::_~.¡ Son cola'born.dcres de es:r~:r:i1ó:l~~:~:~<';::es y Oficiales dd Ejército ~.::::. Prutk muy bien auudcr que nue1tro rupeto á toda• la• ccmviecicnu, 11enga d parar '" l~ tJtdif•r•neia 11 no• deje rin energía• p ara def•nder la• 11uütra1 ENRIQUE SII.:.'KLEWICZ ··1·· .. ···· .......... .... ............. .......... ... . .... . .... .... . . . . .............................. .................. ~-·- ¡ -o- Bogotá, 16 de Agosto de 1902 - .. ¡ r----- DECRETO NUMERO r')67 DE 190:l (JULIO 12) por el cual se hacen llnos nombramientos y se confiere un a censo El Vú:epresiden/e de la RepiÍblica, encmgado del Poda Ejuufl'v(), DECRRTA Art. r .0 N6mbra e Jefe de Estc:Hlo Mayor de la Colum12a Fa­calalt'vá al General Carlos Ricaurte F., é Inspector de la misma al General Julio Rubio. Art. 2.° Confiérese 1 grado efectivo de Teniente Coronel al Sargento Mayor Ig·1acio de Guzmán, y destínasele como 2.0 Ayu­dante del Cuartel g-eneral de la Columna antes mencionada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JO SE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AR JSTIDES FERNÁ.TnEz DECRETO NUMERO 1068 DE 1902 (JULIO f 2) por el cual se confiere un ascenso y se traspasa un sueldo El Ví'cepresz'denle dt la R epltúlú:a , encargado dd Poder Ejecu lrvo, DECRETA Art. r .0 Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Juan Rubio, muerto en el combate de Pazurcha y Guadualilo el 21 de Junio último. TOMO II-1 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 162 _) §. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Art. 2.0 La viuda é hijos del Coronel Juan Rubio continuarán disfrutando del sueldo que á aquel Jefe correspondiera conforme al grado á que se le asciende por el presente Decreto, hasta que el próximo Congreso resuelva lo conveniente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1o69 DE 1902 (JULIO 12) por el cual se confiere un ascenso El Vicep·nsidmle dt la República, encargado del Podt1' Ejecutz'-81, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General graduado al Coronel José María Núñez R. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER. ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1070 DE 1902 (JULIO 12) por el cual se aprueba un ascenso El Viceprest'timle de la Repúblzca, mcargado del Peder .Ejecuft'v,, DECRETA Artículo único. Apruébase el ascenso conferido por el Gene­ral Pompilio Gutiérrez, Comandante en Jefe del Ejército en opera­ciones sobre Panamá, al Sargento Mayor Ignacio Moreno á Te­niente Coronel. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 163 _) DECRETO NUMERO 1071 DE 190~ (JULIO 12) por el cual se confiere un ascenso El Vz"ctprtSzaenlt dt la Repúblú:a, mcargado del Poder Ejuull"vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General graduado al Coronel Belisario Riveras. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efecoos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 12 de Julio de 1902. ]OSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1073 DE 190~ (JULIO 12) por el cual se concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad El Vtcepres1iltnll dt la Repúblú:a, mcargado del Poder F:fecult'IJI, Dli:CRRTA Artículo único. Concédese la licencia que solicita el Sr. Igna­cio A. Osuna para separarse del puesto de Guardaparque general por el término de tres meses, y nómbrasc interinamente en su reemplazo, durante el término de la licencia, al Sr. Jacinto Arbo­leda, bajo la responsabilidad del titular. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AIUSTIDES FERNÁ.TnEz DECRETO NUMERO 1074 DE 190J (JULIO 12) por el cual se hacen dos nombramientos El Vicepresz'dcnle de la RepzíbHca, e1lcargado dd Poder Ejut~Hu 1 , DECRETA Artículo único. Nómbrase Auditor de Guerra y Ayudante de las fuerzas que obran en la región oriental de Boyacá, asimilados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 164 _) á primer Jefe de Cuerpo y Capitán, respectivamente, á los Sres. Dr. Enrique Rojas B. y Luis A. Rojas. Comuníquese y publíq...:ese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FER1·ÁNDEZ DECRETO NUMERO ro83 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se co 1cren dos ascensos El Vú:eprw'denle de la Repltblzca, encargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Subtenientes á los Sargentos 1.8 ' Policarpo Rodríguez y Patrocinio Díaz. Comuníquese y publíqucsc. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDr~s Frm, Á 'DF.Z DECRETO NUMERO 1103 DE 1902 (JVLIO 20) por el cu:1.l se honra b memoria de un crvidor público y se asigna una recompensa ..Cl Vrápreúdmlt dt la Repltbl1'ca, encargado del Poder Ejeculi7Jo, En uso de sus facultades constitucionales, y CO. 'SI OEP..Ar\00 Que el Sr. D. Juan María de los Santos falleció en esta ciu­dad el 25 de Octubre del año próximo pasado, hallándose desem­peñando el empleo de Portero Escribiente del Ministerio de Gue­rra, puesto que venía sirviendo hacía más de treita años con asi­duidad meritoria y lealtad digna de todo encomio ; Que ha dejado una esposa anciana y familia reducida á ex­trema pobreza; y Que es justo proteger, mayormente en las actuales circuns­tancias, á los deudos de los servidores públicos que, como el de que se trata, consumieron su modesta vida consagrándola al cum-. plimiento de sus deberes, DECRETA Artículo único. Como tributo de gratitud por los servicios que prestó en el Departamento de Guerra el Sr. D. Juan María de los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 165 _; Santos, asignase á su esposa la Sra. Laura Bonell de Santos la cantidad de diez mil pesos($ ro,ooo), que será pagada por el Te­soro Nacional con imputación al Capítulo 245, artículo 88 del Pre­supuesto de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro ele Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAuL-El Ministro de Ha­cienda, JosÉ RAMÓ ... LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxR­NÁNDEz- El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQUÍN CAsAs-FJ Ministro del Tesoro, AGusTÍN URIBE. DECRETO NUMERO 1 109 DE 1902 (JULIO 24) por el cual se confiere un ascenso y se hace una promoción JZI Vú:epreszdenlt de la Repkblica, encargado dd Poder Ejuull'-111, DECRETA. Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Gregorio Duarte, y promuévesele del puesto de primer Jefe del Batallón 1. 0 de .\a 7." División, al de Inspector General de la División Matamundo, que comanda el General Benigno Muñoz. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Julio de rgo2. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FERNÁNJtEl DECRETO NUMERO 1110 DE 1902 (JULIO 24) por el se cual se hacen dos nombramientos El Vú:epreszdente de la Repúblú:a, encargado del Poder Ejccu.tz'v~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Manuel Antonio Soto Médico de la Dz'vúzon Matamzmdo, que comanda el General Benigno Muñoz, y Practicante al Sr. Rafael Soto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Julio de 1902~ ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁr·a>J:z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín IY1ilitar de Colon1bia '- r66 -' DECRETO NUMERO 1 123 DE 190a (JULIO 26) por el cual se hace una promoción El Vzeepresz'dmte de la República, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Artículo único. Promuévese al General Pablo A. Suárez, de la División Colombz"a, al puesto de J e fe de Estado Mayor de la Di­visión Fernández número I. 0 Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1124 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se reconoce un grado El Vzcepresz'dmlt de la R epública, encargado del Poder E;úuli'ZI~, DECRETA Artículo único. Recon6cese al r. Ge ne ral Bernardo Caicedo el grado de General de División con que ha venido prestando sus servicios en la Comandancia en J efe d e l Ejército Permanente. §. Dése cuenta de este reconocimi e nto al Honorable Senado en sus próximas sesione , para lo e fectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JO E MANUEL MARROQUU4 El Ministro de Guerra, ARr TIDI~ FER . Á. DEZ DECRETO NUMERO 1125 DE rgo2 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vz'cepresz'dmte de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Teniente Coronel Emilio Pereira Encargado especial de reco¿er tolas las mulas que haya en el Departamento de Cundinamarca, de propiedad del Gobierno. Comuníquese y pwblíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 167 .J DECRETO NUMERO 1 126 DE 1902 (Juuo 26) por el cual se aprueban varios Decretos dictados por la Jefatura Civil y Militar del Departamento de Boyacá El Vú:epresz'denle dt la Rep1íbl/ca, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Apruébanse los Decretos números 137, 141 y 144 de 30 de Junio, 2 y 4 de Julio del año en curso, dictados por la Jefatura Civil y Militar del Departamento de Boyacá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AJUSTIDES FERN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1 127 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento ZJ V/ceprtSZ'dmle de la R epública, encargado dtl Poder Ejecult'vtJ, DECIETA Artículo único. Nómbrase Comandante de la Batería Bogo/á al Teniente Antonio Vancgas. Comuníquese y puLlíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE :MANUEL rvfARROQUIN El Ministro de Gu e rra, ArusTIDES l•Eru 'Á. 'DEZ DECRETO NUMERO 1128 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vzápresz'denle de lz R epúbl/ca, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. D. Manuel A. Lara Auditor de Guerra del Ejército que se halla en la Provincia de Tequen­dama. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "- 168 J DECRETO NUMERO 1129 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace una promoción El V/cepresidmle de la República, encargado del Poder .E.Jeculz'vo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sargento Mayor Publio Fer­nández de Soto del puesto que ocupa en el Batallón I. 0 de Colombia, al Ejército de Panamá, en el puesto que le designe el Comandante en Jefe del mismo Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ÁNDEZ DECRETO NUMERO r 130 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento E1 Vicepresz'denle de la RepiÍblzi:a, mcargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Coronel Rafael Bermúdez S. del Cuerpo de Inválidos al pu e sto de primer Jefe del Batall(m Cór­doba mímet·o I.0 , de la Dzvút'ón Manuel Cast~bz'a¡¡ca, en reemplazo del Coronel Aristides Torres, á quien se conceden las letras de cuartel que solicitó. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ ·nEz DECRETO NUMERO r 131 DE 1902 (JULIO 26) per el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina El Vz'cepresz'denle de la Repúblú:a, mcaTgado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel Juan de Dios Jaramillo Pérez, y destínasele como Ayudante del Cuartel Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 169 --' general de la Dt'vz'sión Ftrnández que comanda el General Floren­tino Cubillos. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDRZ DECRETO NUMERO r 132 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se confieren dos ascensos El Vú:epresúlenle de la Repúbbca, mcargado del Poder Ejewlzvo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Generales graduados á los Co­roneles Lisandro Escobar S. y Francisco Rodríguez. §. Dése cuenta de estos ascensos al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUI Ell.Vfinistro de Guerra, ARISTIDES FER.'Á1'DEZ DECRETO NUMERO 1135 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vtápresú:lmte de la Repúblzca, encargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Nómbrase Comisario Pagador de la 5: Divi­sión que comanda el General Roberto Quijano, al Coronel Alfre­do López. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, Á 26 de Julio de r 902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTID:XS FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- I 70 --' DECRETO NUMERO r 136 DE 190~ (JULIO 26) por el cual se confieren varios ascensos El Vú:epreszdenfe de la Repltbb"ca, mcargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Confiérense los siguientes ascensos: el de Sar­gento Mayor al Capitán Federico Martelo F.; el de Tenientes Co­roneles, á los Sargentos Mayores Hilario Polanco y Manuel Mar­telo F.; el de Coroneles, á los Tenientes Coroneles Juan A. Calvo, Bernardo Polanco y Rafael Suárez; el de Coroneles efectivos, á los Tenientes Coroneles Carlos A. Román y Miguel Rodríguez Z.; el de Generales de División, á los de Brigada, Sres. Generales Lácides Segovia, Agustín A. Flórez y Miguel M. Torralbo. §. Dése cuenta de los ascensos conferidos por el presente De . creto al Honorable Senado en sus próximas sesiones, y que se ha­llan comprendidos en los enumerados por el numeral 5. 0 del artí­culo 98 de la Constitución. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El~ Ministro de Guerra, A~rsTIDEs F&RNÁ:NDEz DECRETO NUMERO II6~ DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se concede una licencia y se hacen dos promociones en interinidad El Vicepresidenfe de la R epúbhca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Art. 1.° Concédese al Sr. Anselmo Ortiz la licencia que ha solicitado para separarse por sesenta días renunciables, del puesto de Oficial Mayor del Ministerio de Guerra. Art. 2.0 Para proveer la vacante producida por la separa­ción del Sr. Ortiz, promuévese al Sr. José Antonio Concha del puesto de Subjefe de la Sección 4." del Ministerio de Guerra, con el carácter de interino. Art. 3. 0 Promuévese asimismo interinamente al Sr. Abelardo Pedreros del puesto que ocupa en la Sección 4." ya mencionada, al de Subjefe de la misma, en reemplazo del Sr. Concha. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FE~NÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 171 __; INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) DOCUMEKTOS REVISADOS Y DEVUELTOS AL MINISTERIO DE GUERRA Fecha Reclamante Febrero 1.0 Antonio Jouve 3. Juan de D. Boh6r-quez .............. . 3· Fernando D. Cas-tañeda .......... .. 7· Daniel de J. Ro-dríguez ........... . 7· Silvestre Moreno 6. E lías Cruz A ...... . 6. J u 1 i o Arboleda (Holguín Jorge) 6. José Bolívar ....... 6. Gregario Cepeda. 7· José E. Monseñy .. 8. Samuel B. Harris. 8. Rosario Ladino .... 8. MaríaFernándezS. - ro. Carlos :M. Moreno - ro. Aurelio de Ramí-rez ................ .. - 1 1. Francisco M. Res­trepo (por Juan Pablo Be jarano) - 1 r. Rufino Gutiérrcz (Amalia O. de Espinosa) ........ . - 11. Isma el Escobar ... - 12. Adolfo Rojas ...... - 12. Miguel Camacho. - 12. Alcides Arzayús ... - 12. Roberto Tobar ... - 13. Eulogio González. - 13. José G. Suárez .. .. - 13· José U maña ...... .. - 14. Rufino Gutiérrez (Antonio María Sarabia) ........ .. - 15. Miguel J. Durán (por Aurelio Es-pejo) ............. .. Cantidad 9 6 4 55 1 1 10 2 r6 I 500 IO I 8 3 27 Artículos Bestias. Galápago y caja de guerra. Cargas de maíz. Objetos expropiados. Cargas de papas. Docenas de corroscas. Buey. Mula. Bestias. Caballo. Alpargatas y frazadas. Efectos. Vaca. Avalúo de pólvora. Mula. Id. IJ. Bestias. Caballo ensillado. Res. Juegos de herraduras. Mulas. Res. Cargas de arroz. Herraje de bestias. Mulas. Id. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Fechas Artículos Febrero 15. Toribio Ma-yorga ............ . - 15. Francisco R. Her­nández (por Se­cundino Anexi) .. - 15. Rufino Gutiérrez (Augusto Blau-vac) ............... . - 15.Restrepo T. & Car­dona (por José M.• Uricoechea y otro) ........... .. - 17. Julio López (Ana Joaquina Espi-nosa) ............. . - 17. Rufino Gutiérrez (F r a n e i s co S. Díaz) ... : ......... .. - 17. Jorge E. Nazzar y Hermanos ...... . - 19. Gaspar Almanza .. - 19. María. J. Zea de Castellanos... . .. - 20. Julio D. Mallarino (Henry Struss) ... - 20. Julio M. Escobar (Abel Acosta) ... -20. Román Alvarado (Helí Parra) ..... - 26. Juan C. Trujillo (Eliécer D. Ca-macho) ......... .. - 26. Manuel Gutiérrez F .................. . -26. Id. íd ............ . '- 172 -J Cantidad Contratistas Valor Buey. 12 Reses. 13 Mulas. 2 Caballos. Pago sueldos y efectos. 2 Mulas. Daños y perjuicios. 3 Bestias suministradas. Mula. 8 Vacas. Silla. 52 Mulas. 3 Id. Mulas y enjalmas. ' ACTAS DE POSESION Y FIA ZA Febrero 1. 0 -Antonio Alvarez. Comisario Pagador de la Dt­fJtszón Marroquín. Fiador, Lucio Gori. Fianza, $ 4,000. Febrero 7.-Rubén Ortiz P. Comisario Pagador de la 7." Di­visión. Fiador, Tobías Hernández. Fianza, $ 4,000. Febrero I 3-Rafael Moras. Comisario Pagador de la Dt­flzStÓn Albán. Fiador, Manuel M. Díaz. Fianza, $ 4,000. Febrero 24-Segundo P. Martínez. Comisario Pagador de la Dz'visi!m Carazúa. Fiador, Cristóbal Umaña. Fianza, 4,000. El Jefe de la Sección 3."', GoNZl\LO GrRÓN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 173 _; Repúblú:a de Colombia-Intendencia General del Ejércilo-Seccz'(m J ... Número ..... . -Bogotá, Mayo de I902 1 INFORME ESTADISTICO DE LOS M.\TERIALES DESTINADOS AL SERVICIO DE LA 1 GUERRA EN EL 1\IES DE MARZO PROXIl\10 PASADO ARTICULOS pedidos á la Sección r.• de la Intendencia Fecha Artículos Cantidad Marzo 3-Bayetones y otros efectos. 3-Monturas aperadas..................... .. . .. .. .. .. . .. . .. . 2 3-Revólvers............ .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2 4-Galápago aperado ........................................ . 4-Zamarros (par)............................................. 1 s-Cajas de guerra............................................. 2 s-Cornetas...................................................... 2 Conlimía ---=-= Doctrinal ===--=- EL FERROCARRIL INTERCONTINENTAL EN COLOMBIA (Arre:la·lo para el B'ltt!n llftlitur) Cerca del río de las Cruces tuvimos que guarecernos de una tempestad en la choza de un indio, cuya descripció.1 es aplicable á la generalidad de las de la comarca: en la construcción de este sencillo templo á los dioses lares~ lo mismo que en el magnífico de Salomón, N o han resonado ni el martillo ni las fuertes hacha : Como la alta palma brotó la mística mansión. En efecto, en la construcción de la vivienda para nada entró el metal; todos los maderos estaban atados con bejucos; techos y paredes se habían hecho con varas hábilmente armadas y bien sostenidas; y éstas habían acabado de cubrirse con cañas de 8 pies de altura, tan enlazadas como lo permitían las ligaduras, re­llenándose luégo con barro los intersticios. Los lados de la techum­bre tenían 3 pies de inclinación, y debajo de sus extremos quedaba descubierto el recinto, para la ventilación y para la salida del humo. Sendas puertas hay en los lados mayores, dándose frente, y como abiertas dan claridad bastante en este clima luminoso, no se necesitan ventanas. Cuando aquéllas se cierran por la noche, el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 174 _J aire circula por sobre las paredes de los costados. El piso es de tierra apisonad• y algo más alto que el suelo circunvecino. En el centro de la vivienda, sin estorbar el paso, se encuentra el fogón, compuesto de tres gruesas piedras con el extremo inferior enterra­do y el otro saliente, para sostener la olla de barro, de fondo re­dondo, que sobre tales piedras se pone al fuego. Al pie de una de las paredes se ve un banco con asiento de cuero crudo. Ni sillas, ni mesas, ni alacenas, pero ni aun una caja, lo cual indica la pobre­za de los habitantes, porque aquí una cabañ• sin uno de estos mue­bles es cosa tan rara como un costurero sin agujas, ó como la libre­ría de la buena Presbiteriana sin la Tarea de Cowper. La despensa consiste en una trojecilla formada por varas atravesadas sobre las paredes, á que se sube por otra con muescas que hacen de escalo­nes. En la troje, mazorcas de maíz secándose. En un lado la pie­dra de moler, bien acondicionada sobre un poyo de tres pies de altura. La loza, calabazos, tazas, cucharas de palo, colgados ó es­parcidos en los puntos más convenientes. Al otro lado de la cabaña había una mediagua dividida por un labz'r¡ue en dos dormitorios, con barbacoas por camas, esteras por colchones y trozos de trapo viejo por tendido. Una tela de algodón puesta contra la pared · cubría probablemente los trajes domingueros. ' El padre y la madre estaban ausentes, y un chico de seis años y una niñita de tres cuidaban la casa : aquél con chaqueta de al­godón y calzón corto; é ta, con camisa de algodón, se ocultaba detrás del hermanito, que se hizo hombre para recibir á los foras­teros : la niña, imagen inconsciente de la modestia y de la timidez, era encantadora y digna de verse. Ilabía una criatura de pecho en una hamaca hecha de un pedazo de tela colgada por dos trozos de rejo, en un rincón: la criatura estaba bien fajada, abrigada y asegurada dentro de la hamaca : despertó, no lloró y nos miró con la intensidad de un Argos. En la cabaña no había arte ni lujo, pero sí lo necesario, y eso bastaba. Todo estaba limpio y bien or­denado; en el piso no se veía ni polvo ni basura alguna. Sentímos allí todo lo sagrado del hogar doméstico. En la parte baja del valle del Patía, de 2,000 á 3,000 pies (610 á 914 metros), las noches eran calurosas y el sol del medio día exasperante, y esto es natural, que nó solo con instrumentos se mide el clima, que aquí devoró nuestra energía : la fuerza se nos escapó, moral y materialmente hablando; el fuerte se hizo débil, y el amable irascible. Las variantes de mañanas con buen tiempo y tardes lluviosas fueron comunes, y á veces todo el día hubo hume­dad con tormentas y truenos por la noche. En los Arboles, alde­huela sobre el lomo que separa el Guachicono del Ermita, á 4,6oo pies (1,402 metros sobre el nivel del mar), sentímos diferencia en el clima, y las noches se tornaron frías. En esta porción del terre­no no hallámos maderas para durmientes, que deben buscarse en las hondonadas próximas y en las colinas orientales. ConHnúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 175 _.) MANUAL PARA LA PREPARACION DE LAS TROPAS AL COMBATE PO~ EL GENERAL DRAGOMIROFF SEGUNDA PARTE- PREPARACION DEL BATALLON (Traducido para el Btdetin llfi/itar) {Continúa) 42. Se ve, por lo que l-'recede, cuán fácil es ejecutar todas las transformaciones que corresponden á las eventualidades del com­bate, hasta un orden de combate extenso, como el de las disposi­tivas sobre una sola línea. Aquí, además, no podrían ~urgir casos imprevistos que sorprendan á la vez á todas las parte:; del bata­llón; una compañía, ó dos á lo más, pueden, en rigor, ser sorpren­didas; pero las otras tendrán siempre tiempo de reconocerse y de juntarse. El alejamiento de las compañías, en una acción contra la caballería, no sólo no perjudica al éxito del combate, sino que contribuye á él. Sin duda es mucho más agradable sentirse apoya­dos en una gran masa, para afrontar el choque de la caballería; pero conviene no olvidar este hecho, ya señalado, que la lucha con la caballería es rigurosa é inevitablemente proporcional á la extensión del frente ocupado por la tropa de infantería que lo re­cibe; si, por ejemplo, esta tropa es una compañía en columna por sección, es decir, que no presenta. sino un frente de 20 pasos, no hay sino diez ó quince jinete , cuando más, que pueden alcanzar­la, y el resto se r gará por los flancos, y aun e tos diez ó quince jinetes que han partido derecho contra la comrañía, tomarán tam­bién muy probablemente el mismo camino, antes que atacarla. Cuando se avanza á paso de carga, no hay que desviar mu­cho para pasar por el lado de un frente e~ trecho, sin contar conque los caballos no avanzan Yoluntariamente sobre el fuego. Así pues, cuanto más estrecho sea el frente, menos expuesto estará á que lo rompan. Por último, aun cuando llegaran aquí á desordenar una compañía, esto no tiene acción sobre las demás, como en las for­maciones de batallón en masa. Por lo demás, una ruptura en una masa pequeña no tiene importancia, con tal que los hombres no olviden que es preciso, en este caso, permanecer de frente á la caballería y formarse, de cualquiera manera, en pequeños grupos. 43. A mi parecer, el ideal de un dispositivo contra la caballe­ría debe concebirse así: no exponer al inmediato choque sino la fracción más pequeña posible ; disponer en escalones detrás de ésta fracciones desplegadas, pero que no presenten, en tanto como sea posible, un frente seguido. Basta aplicar este término de com­paración á las formaciones de batallón propiamente dichas, ó al contrario, á las formaciones por compañías, contra la caballería, para convencerse de la superioridad de estas últimas. En las for­maciones de batallón, toda la esperanza del triunfo está en el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 176 -' empleo dél fuego; si la caballería ha podido soportarlo, está casi segura de contar el batallón; en tanto que en las formaciones por compañías, ella pasará cerca ó poco menos, por los espacios libres. Pero aun si logra romper la formación en alguna parte, los solda­dos más inmediatos al punto de ruptura no tienen sino que formar­se en piquetes, y sobre todo insistir en hacer frente á la caballería. Hé aquí también algunas cuestiones propuestas acerca de este mismo dispositivo sobre una línea: ataque de caballería á reta­guardia á la izquierda á I,ooo, 500, 300 pasos; ataque de caballe­ría á retaguardia, á las mismas distancias. Cuando las compañías se encuentran en presencia de la arti­llería, en el dispositivo sobre una sola línea, tratan de sustraerse á su fuego, tomando las precauciones ya indicadas en la primera parte. Dúposzezon sobre dos lí11eas 44· 1.0 Tres compañías en prmera línea, una de reserva. Sec­tores de la primera y de la segunda, cada uno de 100 pasos; sec­tor de la tercera, 400 pasos. Se propone resolver las cuestiones siguientes: Infantería: 1) Adelante á 1,000 pasos; 2) De flanco á x,soo, 500, 300 pasos; 3) A retaguardia á las mismas distancias; 4) En una dirección oblicua, á las mismas distancias. Caballería: 1) Adelante á x,ooo pasos; 2) De flanco á 700, 300 pasos; 3) A retaguardia y en una dirección oblicua, á las mis­mas distancias. 2. 0 Dos compañías juntas en primera línea, las compañías de la reserva en escalones á retaguardia de los flancos. Dejo al lector el cuidado de que él mismo fije las cuestiones, para una acción de infantería. 1. A la derecha ataque de caballería á 400 pasos, d/rigüio sobre la 2.• y J.·~compaliías.-La primera compañía se forma según el terre­no, la segunda y tercera, después de hacer frente á la derecha, se disponen á dar una descarga; la cuarta permanece tranquila. ~. Ataque de caballería de frente; sobre el flanco izquierdo, á retaguardia y en una dirección oblicua á las diferentes distan­cias. Conlinúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L. 177 -' SOBRE LA SUPERIORIDAD EN EL FUEGO DE LA INFANTERIA (Concluye) Relacionado con el carácter general de estas ideas, se ve en el Reg·lamento para ejercicios de la In.fantería suiza, que en el apéndice de la cuarta parte asegura la superioridad moral de la ofensiva, cun tal que siempre reserve municiones para cualquier eventualidad del combate. Dedúcese de esta afirmación que el Re­glamento se inspira en la imposibilidad del municionamiento du­rante el combate; y teniendo en cuenta la escasez de municiones, no pretende la superioridad material del fuego y atiende á conser­var la superioriJad moral, fundada desde luego en la superioridad material adquirida mediante otros factores, conservando alguna cantidad de municiones en reserva ; más claro: mantiene el espíri­tu ofensivo fundándolo en la reserva de un elemento defensivo para cualquier momento inesperado del combate, en que una reac­ción ofensiva del enemigo pueda manifestar instantáneamente su­perioridad en algún factor, haciendo cambiar, también instantá­neamente, la actitud ofensiva nuéstra por la defensiva. Pasando ahora á estudiar las opiniones de algunos escritores, encontramos en primer lugar á Horzetsley, defensor de los fuegos á granJes distancias, quien manifiesta explícitamente todos los in­convenientes de los fuegos, y afirma que estos inconvenientes obran con mayor intensidad á medida que es mayor la distancia; dice que el tiro á grandes distancias debe reglamentarse, pues de no ser asf, no quedará un cartucho disponible; admite la dificultad en el cálculo de distancias, por lo cual será necesario abstenerse de tirar algunas veces, y sienta que los fuegos á cortas distancias se­rán los únicos de efectos decisivos. Y sin embargo, se declara partidario de los fuegos á distan. cías grandes, y da como única razón que el efecto rr.oral que pro­duzcan en la defensa, obrará de una manera enérgica y constante, pues el enemigo, al sufrir bajas á tan considerables distancias, no podrá menos de considerar las que sufrirá á la aproximación. Consideramos esta afirmación de poco fundamento en la rea­lidad ; pues el efecto moral obrada en la defensa de una manera continua si la superioridad en el fuego, que á larga distancia (que­remos admitir) adquiere el agresor, pudiera sostenerlo; pero sien­do asi que, aun admitiéndolo, poco tardará la defensa en adquirir superioridad en el fuego, puesto que es su principal elemento, no es racionalmente creíble que esta superioridad material no sea el origen de una reacción moral que en ella se funde. No puede admz'­lirse que quien es supen'or en d fuego esté domz'ftado moralmmle por el fuego del contrarz'o; creer esto es t~n absurdo como creer, por ejem­plo, que la Caballería que se lanza á la carga está dominada mo­ralmente por las ideas de invulnerabilidad del cuadro y de los TOMO 11-12 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 178 -' efectos destructores del fuego de la Infantería sobre las grandes masas. Otra razón que el autor alega es la de que con el fuego á grandes distancias la Infantería prestará un gran auxilio á la Ar­tillería. Este es, á nuestro entender, el origen de tanto error que se comete, dando importancia excesiva al fuego de la Infantería: el querer que sus efectos s~ parezcan á los de la Artillería. Cada arma desempeña en el combate una misión especial, que le es propia, para la cual se basta por sí sola : jamás una sec­ción de Infantería podrá producir en el combate efectos semejan~ tes á los de una sección de Artillería, ni ésta podrá realizar la mi­sión de aquélla. La Infantería no cuenta como único factor el valor de su fuego; lleva en potencia otros factores: su movilidad, el carácter de sus formaciones, su adaptación á toda clase de terrenos, &c., para utilizarlos en su verdadera misión, en dar carácter al comba­te, en sostener la moral de todas las tropas, en determinar el fren­te y el factor tiempo, &c. Supongamos que la Infantería se detiene á 8oo metros para distraerse en hacer fuego; seguramente ni la Artillería cambiará de po ición ni la Caballería conocerá el mo~ mento oportuno de su empleo; continuará todo reducido á un recí­proco tiroteo, y nadie se moverá ha ta que la Infantería decida el avance ó el enemigo se mueva, haciendo uso de iniciativas que matarán nuestro espíritu ofensivo. Otra razón del escritor austriaco s la siguiente: "Las tropas encargadas de un movimiento envolvente entrarán en acción de un modo más imprevisto, á causad 1 grande alcance de us fu gos, lo que precipitará la deci~ión." Hay que dudarlo; no la precipita­rá, la retardará; los caracteres del movimiento nvolvente son pa­recidos á los de la sorpresa; ftíndase el é.·ito del movimiento en una manifestación de energías, no esperada por el enemigo, para que éste no pueda presentar energías iguales ó superiores en re­sistencia; el éxito del movimiento enrolvente no supone inferiori­dad absoluta en el enemigo: u pone sólo inferioridad momentánea y por esto salta á la vista el valor importante del factor tiempo y de la rapidez en el movimiento; si, pues, anunciamos á larga dis­tancia nuestro propósito, tiempo tendrá el enemigo de allegar me­dios de resistencia y de obligarnos á com-ertir el movimiento envol­vente en un ataque de frente. Combatiendo las ideas de Horzetlcy, encontramos á un es~ critor alemán de fama, Bogulawsky, que, ncmigo de los fuegos de masas á grandes distancias, aconseja los fu<'gos rápidos á dis­tancias cortas. Para combatir las ideas del escritor austriaco, dice que la In­fantería que tire á grandes distancias perderá el espíritu ofensivo puesto que con la obligada inmovilidad no podrá hacer uso de 1~ iniciativa en el desenvolvimiento del combate, facultad que por sí sela basta para caracterizar la ofensiva. Añade además que en el fuego á grandes distancias, el empleo de varias alzas será causa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 179 _) de retardo en la ejecución de los fuegos; que para el agresor, el fuego á grandes distancias tendrá consecuencias peligrosas, vistos los errores de apreciación de distancias, y otras muchas razones y argumentos que no es del caso enumerar. Pero en cuanto al fuego rápido á corta distancia, que con tanta fe defiende, cabe discutir: seguramente el escritor, al acon .. sejar el fuego rápido, pretende conseguir con él superioridad moral, pues de no pretenderlo, aconsejaría el fuego lento, de su­periores efectos materiales; el fuego rápido cede en los efectos materiales ante los efectos morales que pueda producir. Por este punto de vista considerado, las ideas de Bogulawsky presentan un carácter en cierto modo ofensivo; pero considérese que á corta distancia, por las mejores condiciones de la defensa para el fuego, le es á ésta más fácil conseguir con el fuego rápido efectos mate­riales. Además, á esta distancia, la infantería, por la velocidad con que cambia de posiciones y por el poco tiempo que en ellas puede permanecer, no ha de ser muy hostilizada por la artillería del ene­migo, y por tanto, la artillería nuéstra no interesa grandemen­te que se ocupe en llamar la atención de aquélla. Trátase de una distancia en que ya la infantería absorbe toda la importancia y trascendencia de las faces del combate, y por tanto, las artille­rías deben dirigir á ellas sus fuegos; por las condiciones dichas, la infantería del agresor poco ha de temer de la artillería enemi­ga, y habría de temer más si se entretuviera en adquirir superio­ridad en el fuego, porfía que le será difícil realizar, siéndole com­pletamente fácil á la artillería propia. También esta idea de Bogulawsky tiende á que la infantería sustituya á la artillería, omo si ést~, á cortas distancias, no pre­sentara en los efectos de sus fuegos, comparados con los de la in­farrteda, la misma relación que á di tancias grandes. Las distancias corta no sirven para adquirir superioridad en los factores de efecto continuo, 5ino para manifestar la ya adquiri­da, robusteciéndola con acumulación de energías; á distancias cor­tas sólo pueden adquirir superioridad los factores de f cto rápido 6 instantáneo, y en este concepto, prometen mejor éxito el fuego de artillería, el ataque y la carga, todos de efecto más rápido que el fuego de la infantería. HrLARlO liERNÁtmE2 RrvER.A Oficial de Infantería ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO (Continúa) CUARTA PARTE-TRABAJO FUERA DEL PICADERO 145. Trabajo en terrenos variados-Después de haber trabajado en las pistas alargadas á todos los aires de marcha y de haber Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 180 _) perfeccionado á los jinetes en la carga, el Instructor conduce su tro­pa á los caminos reales, vecinales, campos cultivados, potreros, &c., é inculca á cada uno de los jinetes las reglas que debe observar para conducir su caballo en las diversas circunstancias en que pue­de encontrarse. Estas indicaciones pueden resumirse así: 1.0 Marchar á lo menos diez minutos al paso después de la salida de las pesebreras, para que los músculos de los caballos se hagan flexibles. 2. 0 Alternar el paso con el trote, y observar una progresión creci ente con respecto á la velocidad y duración de los aires de marcha, hasta el punto de poder ejecutar dos 6 tres kilómetros al trote por un kilómetro al paso. 3.0 Evitar el trote en las subidas 6 bajadas muy rápidas. 4.0 Buscar siempre caminos suaves, y evitar en cuanto sea. posible trotar, y sobre todo galopar, en caminos empedrados. 5. 0 Para subir una pendiente, dar libertad al caballo, inclinar el cuerpo hacia adelante, apretar las rodillas, y si es necesario, asirse de las crines; para bajar, también dar libertad al caballo, cuidando de mantenerlo recto, inclinar el cuerpo hacia atrás, cerrar las rodillas, y a irse de la cola de la montura. 6. 0 Dejar iniciativa al caballo cuando se encuentren dificulta­des materiales, y sobre todo cuando la falta de luz no ayude mu­cho al jinete. 7. 0 Dar libertad, levantándose sobre los estribo , cuando se marcha por un terreno pesado. 8. 0 Si el terreno e pantanoso, andar muy de pacio y evitar la colocación unos detrás de otros. i se quiere pasar con pronti­tud un terreno de esta especie, se empleará con ventaja el galope corto. g. 0 Para pasar un río 6 un estero, seguir el vado á favor de la corriente, si s po ible, teniendo cuidado de mirar á la ribera opuesta y marchar unos detrás de otros, tomando el jinete de la cabeza un punto de dirección. ro. Si vadeando un río el caballo pierde el vado y se sumer­ge, sacarle inmediatamente el freno, y con golpes de la mano en la tabla del cuello, dirigirlo á la ribera más cercana. 1 1. Marchando en columna de á dos, abrir la columna á de­recha é izquierda, de modo que los números impares queden á la derecha y los pares á la izquierda del camino, dejando así libre el ·Centro de éste. La experiencia y el tino del Instructor servirán para resolver las innumerables situaciones en que su tropa se encontrará duran­te el período de este trabajo. Hará continuas preguntas á sus ji­netes sobre este ó el otro caso, y apurará la iniciativa de cada cual para que tomen una resolución en el menor tiempo posible. Las indicaciones dadas en el número 142 respecto á los aires de marcha, conducción del caballo, &c., son aplicables á este tra­bajo en todas sus partes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 181 -' 146. Pasaje y sallo de obstáculos-Los saltos de obstáculos eS­tán destinados á completar la instrucción ecuestre del jinete. El medio más seguro para obtener buen éxito consiste en en­caminar francamente al jinete contra el ohstáculo, de modo que su confianza no se debilite por medio de preparativos inútiles, y que no se comprometa la resolución del caballo con la timidez y tur­bación del jinete. Dos son las clases de obstáculos que ordinariamente se en-cuentran: 1.0 Saltos en altura. 2.0 Saltos en anchura. Los obstáculos que deben hallarse en todo terreno dedicado á maniobras, serán de la clase y dimensiones siguientes : Dzula. Tres metros de ancho en el fondo por tres metros de profundidad, con pendiente de 45°. Foso. Un metro cincuenta centímetros de ancho en su parte superior, por ochenta centímetros de profundidad. Afuralla irlanrlesa. Ochenta centímetros de altura, y tres me­tros de ancho en la parte superior. Alu.ralla. Noventa centímetros de allura por veinte centíme­tros de ancho en u parte superior y un metro en la base. Se cons­truye de madera, imitando material sólido para usarla en los pica­deros. Trancas. A ochenta centímetros la superior ; á sesenta la se­gunda, y á cuarenta centímetros de altura la inferior. En los pica­deros se usará esta valla con postes movibles. Cerca. Un metro de altura por cincuenta centímetros de espe­sor; las ramas se ponen entre dos varas de madera colocadas á sesenta centímetros del suelo. Es conveniente emplear ramas que contengan espinas, para que los caballos no se habitúen así á atro­pellar este obstáculo. 147. Los caballos destinados á la instrucción de los jinetes en este período, deben estar perfectamente ejercitados en el salto, á fin de que no produzcan excitación ó temor en el jinete, temor que siempre acarrea inconvenientes para el caballo, y aun accidentes peligrosos producidos por la tracción de las riendas en el instante en que el caballo va á lanzarse. Todo caballo se preparará para estos ejercicios haciéndolo saltar desnudo, sujeto por una cuerda fija al jaquimón ; si rehusa obstinadamente saltar, se hará uso de la huasca, aplicándola enér­gicamente. Un individuo tiene la cuerda desde el otro lado del obstáculo, y sólo la tirará cuando el caballo intente huír por los costados; tratará siempre de mantener la cuerda un tanto suelta, para dejar libre la cabeza y el cuello del caballo. Cuando el ani­mal salte con facilidad en esta forma, el individuo de la cuerda se coloca junto al caballo, y animándolo con la voz, hará que salve el obstáculo, para lo cual 1~ alargará la cuerda cuanto sea necesa­rio; pero impedirá siempre que el caballo trate de escapar des­pués del salto; en seguida lo atraerá por medio de la cuerda y lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 18 2 -' h ará sal tar nuevament"'. Cuando los caballos salven l os obstácu­lo s con sól o ponerlos delante de ellos, están en estado de saltar eon el jinete montado. 148. La primera instrucción de este trabajo se hará con bri­d ón y sin estribos; el instructor fijará una cuerda en el barboque­jo del bridón; el jinete montado coloca sus manos en las caderas y afirma su asiento; el Instructor le prescribe pone1· en movimien­to su caballo, conforme á lo indicado en la instrucción con bridón, y acercándose al obstáculo, asegura su asiento, cierra las rodillas y abraza el caballo con las piernas, que se doblan un poco atrás. Llegado al obstáculo, hace obrar las piernas é inclina un poco ade­lante la parte alta del cuerpo, al mismo tiempo que el caballo se levanta sobre los corvejones; lanzado el caballo al aire, endere­zar rápidamente el cuerpo, manteniendo la posición de los muslos y piernas; cuando el caballo va á caer, operar una rápida mclina­ción del cuerpo hacia atrás; cuando el caballo afirma sus cuatro miembros en el suelo, enderezar el cuerpo y disminuír la presión de las piernas. Cuando el Instructor vea que los jinetes han adquirido un a siento bastante sólido para no descomponer:,e en el salto, les en­t rega las riendas, pero mantiene siempre la cuerda en su mano; a ntes de saltar, les explica que deben dar libertad en el momento en que el cauallo se lanza, porque necesita estirar su cabeza y su c uello para ver el obstáculo, y qu~;; una vez en el aire, hay que ajustar suavemente las rienda , para impedir que despué dd sal­to se escape. E cosa de la mayor importancia impedir que los jinetes se afirmen en las riendas al caer al otro lado del obstáculo; cuando el Instructor vea este gm vísimo defecto n un jmete, le quitará nueYamente las riendas, pues quiere decir que su asiento no es bastante sólido para no necesitar un apoyo en las riendas. Después de ejercitar los jinete en el salto con cuerda, se qui­ta é ta y se hace que cada jinete salte poniendo su caballo al ga­lope y dirigiéndolo recta y resueltament~..: al medio del obstáculo; un cut.:l·po de caballo antes de llegar, cerrar las piernas y afirmar e l asiento, dar libertad y obrar como en el salto con cuerda. Si el caballo es flojo, ayudarlo con las piernas y aun con las espuelas; si e muy vivo, llevarlo más pausadamente, pero sin dejar de darle libertad en el momento de lanzarse . Después del salto, poner e l ca ballo al trote y en segu id a al paso. Si el Instructor nota e l defecto de tirar las riendas, ordenará soltarlas un cuer po d e caball o antes d e l o bstác ulo, pa ra volverlas á tomar después de t e rminado e l sal t o. 149 . El salto con estri bos s e e j ecuta en la m isma forma. que sin ellos, p ero in troduc ie ndo el p ie hasta el taco; al cae r al ot ro lado d e l obst áculo, es tolerable estirar las pie rnas para apoyarse un poco e n los estribos. Cuidará el Instructor de pre venir á los ji­netes que no tom e n los estribos como único punto de apoyo, pues en el caso de perder uno 6 los dos, perderían también el equilibrio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 11:ilitar de Colombia '- 183 -' El salto con brida sólo se ejecuta con estribos, haciendo obrar e l fi lete con preferencia a l bocado; al princ ipio se sal varán los obstáculos con las riendas separadas ; despu~s con las ri e n d as en la m ano izquierda. I 50. Los obstáculos en altura se salvan á un galope mo d e ra­do, y lo en anchUl-a á un galope alargado. El pasaje de la due la se efectúa solame nte al paso, guiándose por las reglas prescritas para bajar y subir pendientes (núm. 145, párrafo 5. 0 ) . La mura­lla irlande a se franquea al p aso y después al trote. En el pasaje y salto dt.! los obstáculos, el Instructor hará com­prende r á su jinetes que la posición ideal del cuerpo es la verti­cal; lo · muslo y piernas adhe ridos al cuerpo del caballo. 151. OrJin-triarne n e se e ncuentran caballos difíciles que re­husan h>s obstác ulo ó los salran incorrectamente; el Instructor enseñan\ á lo e; jine t e s los m edios de vencer estas resistencias, en conformidad á las presc ripc iones siguientes: r .0 Si el caballo in te nta detenerse al llegar á la proximidad del obstáculo, es necesario estimularlo en.érgicamente con las pier­nas y aun con las espuelas. 2. 0 Si el caballo r e husa oblicuamente, se tomad, acto conti­nuo, el air de marcha del paso, se le colocará en la dirección con­veniente, dirigiéndolo recto al obstáculo, obrando con preferencia las ayudas del lado opuesto al cual se escapó antes, y haciéndolo partir al galope sübrc el pie contrario, atraYesándolo también á ese lado. 3. 0 Si el calmllo e escapa hacia la derecha, colocarlo enton­ces en la antigua dirección por un doble giro á la izquierda, y lle­varlo de nuevo hacia e l obstáculo; por lo demás, se procede como en el párrafo anteri o r. i se escapa á la izquierda, proceder de un modo inver::>o. 4. 0 i el caball o se d tiene instantáneamente al pie d el ob tá­culo, hacerlo retroced r á fin de no ren.:larle un medio de escapar­se; tomar una distancia conveniente y conducirlo despué . En este caso es cuando el que instruye debe usar enérgicamente su huas­ca; en los demás, tendrá prc ente que siempre la. paciencia y la constancia pued e n má que el castigo y el rigor. Como el caballo necesita hacer un esfuerzo violento para sal­tar, los jinetes economizarán los saltos siempre que sea posible."; a s imismo, el Instructor no abusará de los caballos ni de la intr e pi­d ez de los ji netes. Conlz"nú" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 184 --' -Historia- · DE LA LITERATURA DE LA NUEVA GRANADA POR ISIDORO LA VERDE AMA Y A (Estudio preliminar) Cuando se escribe la historia literaria de un país pobre en inteligencias y que carece de vida fecunda y brillante, cierto que uno teme presentar al público una obra sin interés, que muchos han de mirar con desdén, cuando no con enojo, porque no nos atrae ni gloria ni renombre. Si juicio análogo hubiera formulado el escritor bogotano José María Vergara, quizá su pluma no se habría atrevido á trazar el cuadro de nuestro movimiento intelectual desde la Conquista hasta 1821. Vergara era un temperamento literario pronunciadísimo. Todo en él era espíritu. Amaba su tierra con pasión. La bue na fe de sus sentimientos le llevaba naturalmente á ser crédulo, á pagar­se muchísimo de todo lo que consideraba nuestro adelanto, y él, como aquel apacible Mesonero Romanos nu éstro, que vivió de des­engaños y murió de tristeza : el an~r;locr dt ú:o Caicedo Rojas, no desmayaba cuando se trataba de ensalzar nuestras glonas, cuando se proclamaban á la faz del mundo nu e stros títulos de nación inte­ligente, culta y cristiana 1 Por otra parte, á Vergara no le fue dado disfrutar en su tiem­po de la empeñosa contienda periodística en que se debatían las grandes cuestiones políticas y filosófica , y pudo él imaginar que esos horizontes de lucha intelectual firme y sincera, habían de existir siempre en el horizonte de la República *. Creyendo, pues, que cuanto contribuyera á estimular el pre­dominio intelectual era labor recomendable, acometió su tarea,. • La prensa periódica es el campo en que se debaten hoy todas las opi· niones, en que se discuten todos los intereses, en que se depuran todas las doc­trinas ; el periodísmo es la predicación más activa y más eficaz en la época actual. El que está satisfecho de la justicia de su causa, el que tiene fe en sus ~,cetrinas, debe buscar esta gran liza, provocar en ella á sus contrarios, y empe­nar con re.olución y denuedo un combate á todo trance. Nada hay más digno del hombre inteligente y próvido, á quien desvelan el amor de la \erdad y el anhelo por la dicha del género humano, que esta lucha del mtendimiento, en que el campeón no trae más armas que la razón, ni más escudo que la fuerza de sus convicciones; lucha que tiene por jueces del campo á todos los hombres civili­zados, y por espectadores á todos los pueblos. J. E. CARO (El Catolicismo, artículo de La üvilitació11 número 15, del 15 de Noviem. bre de 1849). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 185 ...) que fue difícil y lenta, porque se empeñó en descorrer los tupidos velos que cubrían horizontes retrospectivos. Interrogó á los con­temporáneos suyos amigos del pasado, trasegó archivos y preten­dió encontrar en España misma las fuentes de nuestra cultura. Difícil se le hacía creer que por más de dos siglos la literatu­ra hubiera estado literalmente estancada. Vergara amaba á España, y ese afecto incondicional después de los horrores de la Conquista, de la cruenta tiranía de la colonia y de la titánica lucha por la Independencia, demostraba que era el apego por la tradición literaria lo que le llevaba á buscar en la Península Ibera el calor de recuerdos ó la grandeza de un pasado que su propia tierra no podían darle. Vergara quiso revivir entre nosotros los recuerdos literarios, para darnos fe, para identificarnos á España y hacernos partícipes de su civilización, para rendir homenaje á los varones insignes en letras. Cumplió su tarea con rectitud, en cuanto era ensalzar el mé­rito de nuestros escritores, sin acudir á crítica severa, como que estimaba ese período de nuestra historia preparatorio de una épo­ca de mayor vuelo y prestigio, y se engolfó bastante en el género místico y de oratoria sagrad:1, 4specto señalado, casi único, de la literatura neogranadina hasta 1 790. Vergara era escritor esencialmente espiritualista, para quien la tarea primordial de la literatura con iste en educar las afeccio­nes íntimas del ánima, más que en dar vuelo á la imaginación ó en habituar á la mente á concebir ideas propias y verdadera·. Los escritores del día tienen que librarse á una labor incesante de ideas, tarea fatigo~a, que enerva muchas veces antes de conceder un poco de originalidad, pero que es la única vía segura para avanzar por el arduo camino de las letras. Los esfuerzos de algunos hom­bres de inteligencia privilegiada han sido tan sorprendentes, que su pasmosa iniciativa en los secretos del corazón humano, su visión clara y penetrante de las cosas, y el solícito afán con que han apri­sionado su cerebro por tratar de ilustrar al pueblo, les ha conver­tido en dominadores del pensamiento humano. Así, vemos casi sin que nos cause asombro, que los títulos ó la fama de un hombre de letras, igualan muchas veces á la ostentosa notoriedad de un mo­narca ó á la de un afortunado general vencedor en sangrientas lides. Esta es, indudablemente, una de las conquistas más gloriosas de la civilización. Ese poder avasallador del talento, que subyuga como de se­creta manera á la juventud estudiosa, impulsándola hacia los do­minios de la inteligencia, ha venido á rebajar el nivel en que las gentes de su época debieron colocar la obra lfz'slorz'a de la lzJeralttra dt la Nueva Granada, por Jo~é María Vergara y Vergara. El fenómeno es perfectamente explicable. Roto el molde místico por la manera positiva, práctica, egoísta, si se quiere, y de apego al placer en que se desarrolla nuestra sociedad, * la tenden- • Epoca actual, que un escritor moderno califica de "brutalmente po sitiva.0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 186 -' cia moral del libro de Vergara casi no la descubre sino un anti­cuario, muy pagado de los esfuerzos de la inteligencia, aun cuando esos esfuerzos sean humildes. Vergara imaginó que la época colonial había de guardar al­gunos tesoros importantes para el conocimiento de nuestras letras; y así, después de enumerar á los cronistas antiguos, su pluma seña­la con complacencia muchos varones doctos en ciencia ecle iástica, únicos que entonces cultivaban las letras. En este camino no temió pecar de prolijo, porque antes bien le mortificaba el dejar en la penumbra nombres que podían ser apreciables por algún lado. De ahí que en la composición de su 11/ston'a aparezcan no pocas pági­nas que son pura bibliografía, porque sólo contienen nombres de autores y títulos de obras, unos y otras c..le muy escasa importancia en el comercio intelectual moderno. La verdad es que el público de hoy se :nuestra rehacio i fijar su atención sobre aquellos escritores, y no poca parte del público ha extendido ya su negligencia á toda la obra laboriosa y bien es­crita de Vergara y Vergara. La literatura de la colonia era la expresión vaga y en tono imprecativo (místico) de los afectos humanos. Modelo invariable de esa literatura, la oratoria sagrada, impulsiva, más que reflexi­va, de abundosas y desordenadas galas, propias para seducir con los oropeles de una falsa elocuencia. Las letras obedecían á una fórmula fija de amaneramiento: ó se trataba simplemente de en­salzar el mérito de Jos magnates, ó de un canto elegíaco á las dignidades que pasaban á mejor vida, ó eran clamare del ánima conturbada con las pesadumbres de la vida. A la prosa solía dár­sele el valor músico de la poesía, por lo que aquélla se mo traba de ordinario incolora y sin sentido. El Papel Penódt'co de Sanla(é, del cubano I\1anuel dd Socorro Rodríguez, alcanzó á reflejar el aspecto literario de antaño: largos párrafos de prosa desabrida, con tendencia docente, y espíritu filosófico-mora lista, nos descu­bren una pluma amante del saber, pero que no se movía con li­bertad por temor á la cen ura, por no incurrir en de gracia con el Clero, según los mandatarios, director absoluto de la sociedad, y cuyos fallos, no sólo de conciencia, sino de moral social, de política y aun de costumbres públicas, eran inapelables. Algunas largas sátiras le endilgaron al cubano Socorro Rodríguez, por la defi­ciencia que unos espíritus osados ó de mejor fantasía que el Re­dactor •, notaban en su periódico, increpándole la flojedad de su estilo, y el que no entrase á censurar de firme ciertos vicios socia­les. Pero era pretender mucho de un hombre que vivía del favor oficial del Virrey Ezpeleta, y que tenía que conformarse por esto con ser un expositor muy mediano y circunspecto de sus opiniones. Es de aplaudírsele, sin embargo, el celo y el afecto que le inspira­ban las letras, hasta el punto de que, morosos los pocos suscritores de su semanario, costeó de su propio peculio muchos de los núme­ros que se publicaron. • Sin duda éstos eran ya los precursores de la Independencia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milita r d e Colombia \.._ 187 J Manuel del Socor ro R odríguez y José María Vergara apare­cen en nuestro escenario intelectual como varones doctos, enamo­rados del saber, impulsadores del periodismo, hijos cariñosos de las musas. La pintura de la época colonial que hoy hagamos, no puede resultar perfecta, ni siquiera mediana, porque carecemos del prin­cipal elemento para formarla : las novelas. Ese lado colonial es, sin embargo, de un valor inapreciable, y para un observador la veta más segura para descubrir el pasado. ·En el libro de Vergara apenas hay líneas que lo señalan, por lo que carece del principal aliciente y del mayor mérito de toda histo­ria literaria : la de reflejar las costumbres de su época. Por las crónicas como El Camero, y por algunos pasajes ais­lados de los cronistas, se viene en conocimiento de que los nobles que constituían las clases privilegiadas, porque aristocracia sí hubo, bien cimentada, durante la época colonial, gozaban de gran liber­tad en sus costumbres, y eludían con oro y dominio la sanción pú­blica ó la acción de la justicia. Seguramente el clero, entonces en perfecta liga de intereses con la nobleza, no se inmiscuía en lo que no llegara al tribunal severo de la penitencia. Después de I 810, la libertad de la prensa, quebranta'ndo há­bitos inveterados, redujo la acción invasora de la riqueza, enfren­tándole la igualdad de derechos de todo individuo. Con la Repúbli­ca surgió la democracia altiva, avasalladora y propagandista, y las gentes acaudalada , una gran parte á Jo meno , huyeron teme­rosas del escenario público. En la historia literaria es en donde aparecen más de relieve 1 genio y las costumbres de una nación; ella sirve como de guía para descubrir los males que han afligido á toda una sociedad, y nos suele revelar, indiscretamente, ocultos móviles políticos de personajes célebre . Encierra también lo más precioso para el progre o: el vuelo incesante del espíritu, su agitaciones, sus glo­rias, us desconciertos y desengaños súbitos, en lucha con las pa­siones humanas. La literatura explora siempre vastos y nuevo horizontes; ella enseña, corrige, ilustra. Para probar su excelencia entre nosotros bastará citar e l hecho tangible de que ella abrió las puertas á la gloriosa guerra de Independencia. Sin su benéfico influjo, aún se ­ríamos colonia de España. Con efecto, fue un grupo notable de letrados el que preparó el campo, e l que div ulgó con car iño y co n­vicción sincera la primera sem illa de la libertad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 188 -J AUTOBIOGRAFIA DE HIPÓLITO MORA CORONEL DE COLOMBIA {Continúa) REVOLUCI6N DE 1868 En 1868 hubo un movimiento político promovido por el Gene­ral Santos Gutiérrez, Presidente de la Nación. En esos días se había encargado de la Gobernación de Cundinamarca el Dr .Ignacio Gu­tiérrez Vergara, quien para organizar su Gobierno había mandado formar unas fuerzas en los pueblos del Estado. El General Cuervo fue destinado para Chocontá, y como e~te Gobierno era totalmen­te conservador, no tuve inconveniente en partir con otros compa­ñeros para el punto en que se encontraba el mencionado GeneraL Entre los compañeros con quienes salí, recuerdo á Luis María Cuer­vo 11árquez y Antonio María Silvestre. Como esta revolución no. fue larga, sólo haré un relato somero de lo que pasó. Llegados á Chocontá, nos pusimos en el acto á órdenes del General Cuervo. Después se tuvo noticia de que se nos iba á ata­car; con tal motivo, este General dispuso que una parte de la fuerza marchara para Ubaté, y la otra, con él, tomara vía de Guachetá. Antes de llegar á esta última población, en el alto del punto llamado El Neme, fuimos atacados por una fuerza de 1,000 hombres ; la nuéstra, que sólo constaba de 400 mal armados, no pudo hacer frente. El General dispuso tomáramos el alto; como éste es muy montuoso, aprovechámos esta ventaja, y para que no nos cogieran, los tiroteábamos. A pocos momentos nos anocheció~ y hallándonos dispersos por lo difícil del punto, cada uno durmió donde pudo. Al siguiente día nos reunimos varios. De allí se fue para el pueblo el General Antonio B. Cuervo, con el fin de sacar salvoconducto para todos. Del dicho pueblo me mandó un papeli­to el General, en que me decía: "Mora: véngase, que todo está arreglado." Algunos compañeros se fueron ; otros, entre ellos yor no quisimos aceptar estos tratados. Como entre los que allí quedámos había conocedores de una trocha para salir al páramo, inmediatamente nos pusimos en marcha por ella; lográmos salir del monte á la Sabana, y una vez en ésta, no pudiendo permanecer reunidos, y siendo la mayor parte habitadores de esos lados, cada uno desfiló para su casa. En cuanto á mí, como estaba muy distante de la mía, tuve que atravesar por la orilla de la cordillera todo el llano, y ha bien. do alcanzado á divisar las casas de Tilatá, posesión del Sr. D. Pe­dro Dá.vila, me dirigí á aquel punto. Sabiendo yo que este señor profesaba ideas políticas iguales á las mías, le conté en pocas pa­labras lo que nos había pasado. Inmediatamente llamó á un sir­viente y le dijo: "Vaya diga que le sirvan comida á D. Polo.',. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 189 -' En seguida me dijo : " No es posible que usted permanezca en esta casa, porque si lo saben me pueden perjudicar; voy á man­darlo á la casa de mi mayordomo, que habita en el centro del páramo." Yo le contesté:" Sí, señor, tiene razón; puede usted dis­poner lo que á bien tenga acerca de mí." Y en el acto nos fuimos con un muchacho que él me señaló por compañero. Allí permanecí hasta que llegó un peón con orden para el mayordomo de que ensillara dos caballos, uno para el muchacho y otro para mí, para que me condujera á Guasca. Como no podíamos pasar de día por Guatavita, tuvimos que caminar de noche por camino bastante malo, lo cual no me dio cuidado, acostumbrado como estaba á esa clase de operaciones. Llegué á Guasca, y allí encontré á varios compañeros. Permanecimos en este pueblo unos días, mientras calmaba un poco la persecución, que se nos hacía á todos los que habíamos to­mado armas en favor del Sr. Ignacio Gutiérrez. Resolvimos partir para Bogotá, atravesando todo el páramo, hasta salir á Guadal u­pe, para de este punto, de noche, poder dirigirnos á nuestras ca­sas. A pocos días de estar oculto en Bogotá tuve que salir á pre­sentarme ante el nuevo Gobernador, General Rudesindo López, y éste inmediatamente me exigió fiador de cárcel, á condición de no volver á tomar armas durante un año. Fue aceptado como tal el Sr. Enrique U maña, quien prestó fianza por valor de$ 4,000. Terminado el plazo, me presenté y exigí se cancelara el do­cumento, lo que coru;cguí. Fui en s · guida á casa del Sr. U maña, se lo entregué, y de pués de darle gracias por el servicio que me había prestado, le dije: "Aquí está: su firma ya queda libre; yo estoy en libertad de hacer de mis derechos lo que quiera." . Debo advertir que los movimientos que hizo el Gobierno con sus fuerzas para atacarnos, tuvieron por objeto amarrar á D. Ig­nacio Gutiérrez, lo que así sucedió, pues el 10 de Octubre, por la noche, fue circunvalado el edificio de San Francisco, en donde se hallaba D. Ignacio, y en la mañana del 1 1 entraron las fuerzas na­cionales y lo condujeron á la cárcel. REVOLUCION DE 18 76 La revolución del 76 tuvo mejor éxito que la anterior. Esta fue organizada en Guasca, y encabezada por los Sres. Ale­jandro Posada, Manuel Briceño, Rafael Ortiz, Carlos Martínez Silva, Domingo Ospina Camacho, Lázaro María Pérez, Heliodoro Ruiz, todos los Tobares de La Calera y otros varios caballeros: Dirigiéronse los organizadores á Guasca, abandonando esposas, hijos é intereses, sólo por conseguir el triunfo de sus principios, basados en la legalidad y la justicia. Yo tuve conocimiento de que estos señores habían partido para esos lados, é hice lo propio, sin que me acobardara el dejar á mi esposa abandonada y sin recursos para atender al sosteni­miento de diez hijos, que en esa fecha teníamos. Tan pronto como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Jvfilitar de Colombi;l llegué á Guasca, me puse á órdenes de los señores ya dichos, quie­nes juraron vencer ó morir en el campo de batalla. Se organiza­ron las fuerzas con el nombre de gran guerrilla de Guasca, la cual se puso á órdenes de Briceño, Posada, Pérez y Ruiz. En cuanto estuvimos organizados, los valientes jefes dijeron: u Esta guerrilla la compone un puñado considerable de hombres,. todos voluntarios. Unos que vienen de Bogotá, otros de aquel pun­to, otros de éste; en fin, los vecinos de Guasca. Así, todos reuni­dos, es preciso, antes de principiar operaciones, hacer una adver­tencia muy sagrada y que debe ser respetada: vamos á defender una causa cuyos principios están basados en que haya un Gobier­no que dé garantías á todo ciudadano, y sobre todo defienda á la Iglesia, en la cual todos creemos. Al lanzarnos ahora en defensa de tales principios, no debe suponer~e que sea lícito robar! Cuidado cómo algún oficial ó soldado comete en este particular la. más pe­queña falta! " ¡Señores, todos! Séd como el oro en el crisol, aun cuando tengáis que morir de hambre." Todos prometimos cumplir la con­signa con lealtad y honradez. Se ordenó en seguida marcha para Bogotá. Nuestro arma­mento constaba de unas carabinas viejas de piedra, y escopetas; en cuanto á municiones, llevaba cada uno en el bolsillo, porque cartucheras no había, diez cartuchos. Partímos el 6 de Septiembre de 1876, por la vía de Bogotá; y como nos cogiera la noche en el páramo, a ca m pámos en las casas del Sr. Antonio Pulecio. Al día siguiente continuámos la marcha, y llegámos por la noche á Monserrate. En este punto se dividió la gente así: una parte en dirección á Guadalupe, otra para el Boquerón, y el resto permaneció en ~'lonserrate, en donde me tocó á. mí. Los que marcharon para Guadalupe, bajaron hasta las tapias del antiguo templo; los del Boquerón bajaron también hasta llegar tí la Quinta de Bolívar, y nosotros bajámos hasta la segunda ermita. Ocupando estos puestos estábamos, cuando vimos que sobre nosotros venía en són de ataque un ejército, constante de todos los batallones que ocupaban los cuarteles, fuerzas que estaban bien armadas y que fueron repartidas para Egipto y para el Boquerón. Nosotrog, aun cuando no contábamos sino con un reducido número de valientes y con muy pocas armas, les hicimos resistencia hasta donde nos fue posible; y tanto más de notarse era el valor que á todos animaba, cuanto todos querían ir al frente, para llenarse de gloria si se lograba el triunfo. Esta escaramuza duró unas tres horas; al cabo de este tiem­po, viéndonos perdidos y envueltos por los enemigos, nos retirá­mos, lamentando la suerte que tocó á nuestros valientes y arroja­dos compañeros que bajaron hasta la Quinta de Bolívar. Como el río corre entre peñones, esto les sirvió de obstáculo para retirarse y ponerse en salvo. Allí fueron atacados por 40<> hombres, en tanto que aquellos valientes sólo eran 50, y no ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colornbi;.l '- 191 _) hiendo podido defenderse más, fueron víctimas, pues, cual si fuesen sapos, 20 de ellos fueron muertos y 30 heridos; entre estos últi­mos tuve que lamentar, lo mismo que á todos mis compañeros, á. mi sobrino Simón Chacón, quien fue traspasado por un proyectil, del pecho á la espalda. Lo condujeron al Hospital Militar, y allí curó. En el páramo nos reunímos los pocos derrotados que queda­mos, é inmediatamente retrocedimos para Guasca. A pocos días éramos 2,uoo hombres. Perseguíanos el General Camargo, quien para tal fin contaba con 5,000 hombres bien ar­mados, número bien superior al nuéstro en lo material, mas no en 'alor. Dicho General se hallaba acampado en Guatavita. De allí mandó posta con un pliego á nuestros Jefes, en que les decía que se rindiera la guerrilla á discreción, y él inmediatamente daría salvoconducto á todos, principiando por los Jefes. La contestación fue é ta: "Los caballeros que estamos aqu( defendiendo un principio ~a~·rado, no se rinden por medio de tratados que no les inspiran con­fianza. Puede usted atacar á la hora que á bien tenga." Al día sirruiente se presentó el General Camargo á nuestro frente con 5,000 hombres de infantería y 200 de caballería: lo aguardámos para probar, en caso de pérdida, cómo se entregan los caballeros que habían jurado vencer ó morir en defensa de su causa. Camargo desplegó su gente, cubriendo de soldados todo el cerro. Se trabó el combat , que sólo duró una hora, pues por la desigual­dad del número no pudimos resistirlo, y salímos en derrota, dejan­do 12 prisioneros, entre e11os al General Heliodoro Ruiz, y á un valiente joven Tobar, que fue herido en una mano. Aquella noche cada uno de nosotro acampó en donde pudo, en el páramo, donde nos hallábamos dispersos por causa de la derrota. Por añadidura, á eso de las 10 de la noche cayó un gran aguacero, que nos cm­papó totalmente. Al día siguiente nos reunímo con los Generales I3riceño y Posada, en número de 400 hombres. Desde el pu11to de reunión divisámos á Guasca, pero no podíamos dirigirnos allí, porque en aquel pueblo había acampado Camargo con toda su gente. Como á las 12 del día levantó el campo y dejó la población desocupada. Nosotros nos dirigímos hacia ella, y al bajar encontrámos en dife­rentes puntos 30 rifles rémingtons, cuyos dueños no supimos si ha­bían sido muertos ó heridos. Llegámos á la población, y nos causaron alarma Jos atrope- 1los que habían cometido, como allanar casas, solares, &c. Perma­necimos unos pocos días mientras nos organizábamos, y luégo nos diri~ímos hacia Sopó. En este lugar nos organizámos mejor, pues lleg6 la valiente guerrilla del Mochuelo. A este mismo tiempo se presentó el Dr. José María Samper, quien dijo en un discurso: u Juro por esta cruz-é hizo la señal-morir al lado de la guerri. lla, pues yo quiero defender á. los hombres de bien;" y en efecto, tomó destino é ingresó en ella. Súpose en seguida, por la llegada de un posta, que los Generales Cardoso, Canal y el Dr. Valderra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ma estaban en armas en el Norte. Nuestros Jefes convinieron en marchar para Santander. Partímos el 18 de Diciembre de 1876, en número de 3,000 hombres de infantería y 200 de caballería. Cuando llegámos á Ventac¡uemada encontrámos al General Cardoso, quien tenía 400 hombres mal armados. Contábamos, pues, con 3,600. Por la vía del páramo nos dirigímos al Oriente de Tunja. Tuvimos que tomar esa vía, porque á esa ciudad no podíamos llegar, pues estaba ocu­pada por fuerzas enemigas. Antes de llegar á Toca salió una par­tida enemiga, la que trabó combate con nuestra descubierta, lo cual dio por resultado que el comandante de la partida fue herido y quedó prisionero con otros tres. Continuámos la marcha, y llegá­mos ·á Onzaga. En este punto se nos unió una banda de música. Seguimos para 11ogotes; allí estaba el Dr. Valderrama con 6oo hombres, tan mal armados corno los nuéstros. Continuámos la marcha, sabedores de que Camargo nos atacaría. Llegámos á La Florida, y en este punto se ordenó despachar sin demora un bata­llón para Bucaramanga, con el fin de custodiar allí los almacenes donde se tuviera noticia que existían elementos de guerra; pero con prevención de que no se penetrara á ellos hasta que llega­ra el Ejército. Habiendo llegado éste, se procedió á sacar todos los elementos de guerra, como escopetas, fulminantes, pólvora, plomo y demás armas. Esta operación se hizo en el curso de dos horas. Ya en nuestro poder dichos elementos, se procedió á ela­borar inmediatamente cartuchos; en esta operación, por ser apre­miantes los mo:nentos, tuvimos que trabajar toda la noche, e.·po­niéndonos á volar, pues teníamos 66 quintales de pólvora. En esta situación, túvose noticia de que Camargo ya estaba en el ube, y muy pronto llegó á Bucaramanga con un ejército de 6,00') hom­bres. Nosotros no lo podíamos aguardar en la población; salfmos al llano, llenos de valor, á esperar el combate, resueltos á morir 6 vencer. E perámos hasta las doce del día, y no se presentó al campo; lo que él quería era que lo atacáramos, pues para este evento había aspillerado todas las casas y solares; empero, por ese lado se quedó burlado. En seguida marchámos para Pamplona. Allí tuvimos noticia de que Solón \Vilches estaba atrincherado con 2,000 hombres en un punto llamado Ventanas, inexpugnable. Además contaba \Vilches con el refuerzo que le llevaba Camargo. Resolvieron nuestros Jefes que tomáramos un atajo, por el páramo, para salir á Cucutilla; era éste tan malo, que en muchas partes no daba paso á las bestias, por lo cual tenían que desmon­tarse los jinetes y descargar las cargas, para que las bestias pasa. ran solas. Conft"núa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 6

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 3

Por: | Fecha: 18/01/1902

GenerQI d(' Jngt•nioroa liembro d vari S~i~d de• Ci 11 ffica DECRETO U fERO 48 DE 1902 (E ~ERO I S) por el cual se dispone la manera de cubrir el valor de los daflos causados y las expropiaciones verificadas por los re,•o lucionarios á lo amigo del Gobierno El Vzupresidcnle de la RepúbliCa encargado del Poder Ejecu/i'v(), DECRETA Art. 1.0 Desde la ublicación de este Decreto en adelante, los biene que les sean confiscados ó de truído , fuera de opera­cionc militar s á los amigos del Gobierno por los Agentes de la Revolución les rán r int grade inm diatamente con dinero que al efecto se le exigirá á los nemigo del Gobierno. Art. 2. 0 La comprobación que los lesionado presentarán al Ministerio de Guerra para reclamar el valor de lo bienes confis­cado consistirá en el recibo que les entregan los re oJucionarios, y á falta de e te docum nto en la declaracione de tres te tigos, tomada ante la autoridad del Jugar donde e haya verificado la confiscación 6 destrucción. Art. 3. 0 l Ministro de uerra en Bogotá y los Gobernado. re en lo Departamento , quedan encargados del puntual cum­plimiento de este Decreto y de reglamentar la manera de llevar á cabo las re titucione á que él se refiere. Comunfque e y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Enero de 1go2. JO E MANUEL MARROQUIN Kl Ministro de Guerra, ARISTIDES F~:RNÁNDEZ • . TGKO 1-5 • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín jlil itar de Colornl t, '-- 66 _.) -==== Doctrinal LA GU ~RR E OCif Y I.JAS l\I r !OBR. S DE NOCH:b: POR ·A. CHEVA\LMR J ef4t d ~ \latallon, con diplomh, del 65 Regimiento de Infantería. (Traducci >n para el Bo/~1/n .Afil:t r) CAPITULO Il Necesidad de las m. rchas dt: noche-Preparati ·os de mnrcha-Orracione . Esta hora podrá con frecuencia scoger e de modo de no pri­var totalm ente á los hon1ln·es del sueño necesario y también le modo de evitar un vivac de noche. En us numet·o as marcha d noche Ce at~ dio siempn; á us soldados un reposo pr vio, y e encuentt·a frecuenten1ente como in­dicación de la hOl-a el la partida 1 principio del terc r servicio d e guardia (de ¡,,tia 'll/uil/a), el cir la m día n he ; ademá , la extensión del tráns ito parece habe r sido si m¡ re calculada de tal suerte que ·e puede 11 .!;ar al l tino ante el que sa lga e l ol. E difícil formar e idea clara.. de la lige:n.:za de marcha de Jo_ ejércitos romano y de la r al e.·tensión que odian r co1-rer. Lo resultados conocido de la mar ha 1 noch , en las campaña rnod ¡·na., y aun ·1 simpl 1·aciocnuo, tabl e n de una man ra indiscutible la inferioridad de e tas marchas de " \: el punto d9 vi la del rendimi nto. V geci . Instíludo11 .r Jfibian . t Canlinal \on '' irl •tu, Li' ~mnbal d· nuil tlmu la .t:UC1'rc d,· cnm¡ ngne et de st~ge. E. te modo ele :l. cgurarsc d • In p r ona le 1 guin-. t· lá pr1 crito en nuestro Reg!amt'IJIO stJl-rr t•! Sl"J cflCitJ dt• lus ~JirciiL J NI ((lllrponcl 'ntlÍ<. u lo 2 1 7' · :l: O lo. hora del pnso por l punto inicial, cuantlo s trate- de ~randes uni­dad<.>.", Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín 1lilitar de Colon1bia '-6g__/ • Hay siempre menor lig-ereza, y, por con iguiente, aumento de duraci6n y de faliga. · Para e ·itar te aumento de f ti ·a h mo intentado d mos-t¡ ·ar la nccesida de una alime::ntación previa; añadiremos qu un reposo especial s igualmente indi I en able. ' Cuando el soldado no tiene nada que hacer, es preciso que coma ó que duerma .. , Comerá, si hay qué dormirá i tiene el estómago lleno; que se le pida Ju¿go un e~fue::rzo, e pue e estat- ~e uro de que no se que­d rá en el camino. El modo de dar el al"ment y reposo cambiarán cierta-mente s gún la circun tancias · e menes er que el comandante no tenga que entt·ar á cada in tanl en esto p rmenore ínfimos. El principio general, que una tr pa debe e tar siempre lista á marchar, basta · añadiremo , sin embar ·o tu e agregue á esto que á todo aumento de fatiga dt.:!b prcced · r un suplemen to de alimento. 1\luy oco to nu stt· s antepa ados y como con fr cuc cia la d . o·racia nseña hemo llega d1 campaila, artículo 148. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín 1lilitar de Colon1bia \.._ 71 _; Hé ahí todo. El R~g!amenlo sobre d sermc/o d~ campa71a de r823 no contenía sino la iguiente frase: 1 En las marc as de noche se gua1·d rá. 1 mayor silencio por todo el tiempo que duren " "· .. ue tra Iuslrucdón prtfc!/ca sobre d servzc/o de la ilifanlería en ~ampa1ta ha reYiYido e ta pr cripción : · En l'J. marcha de noche se obsen·a el mayor silencio, se disminuyen la di tancia , la para la , que on más frecuentes, amortiguan la celeridad. En ciertos casos es 1 rohibido fumar " El ilencio y "'1 orden lo hemo dicho, y no se encarecerá demasiado, son indi p nsa les. • Pero, dad orden dice Ciro, que todo se hag·a en gran silen­cio porque, de noche los oídos son m~s aptos que los ojos para conocer y di tinguirlo od . Es má~ f cil suscita1· el desorden y má~ difícil calmarlo de noche qu de día ; por tanto, es indispen­sable guardar silenci almad y orden ·· + . . El ilencio tiene un incon,·eniente: los oldado ó más propia­mente cicrt número d hombre tienen t ndencia á dormirse en marcha, cuando no fuman ni hablan. u Cuando lo soldado ma1·chan, están menos listos y menos atentos; se turban y se desorganizan más fácilmente á la primera alarma inesperada que se presenta ' ¡. ería pue , necesario pod r t ner á los hombres atentos, sin verlos ni hablarles. Estas dos palabra no deb n tomar e en su cntido absoluto; se ven los soldados ha la en la noche más oscura, Jos buenos ofi­ciales conocen á sus soldado por su silueta por su continente· por último, pueden cruzar e palabras n voz baja entre la tropa y los jefes. Lo ue se prohibe son las charlas en alta voz con las risas que pueden ocasionar : , en resumen el ruido, de cualquiera na­turaleza que sea. P()l· esto. se toma tanto cuidado en el arrimo de los efectos á fin de evitar el choque d los hierros j por esto se hace efectua; la marcha á pa o de camino para e ·itat· la repercu i6n á Jo lejos, del ruido de los clavo del calzado sobre el ue1o endurecido. Hay gran ventaja en hacer llevat· «=:l at·ma al hom ro, porque en esta po ici6n los hombre~ se descutdan meno están si rnpre listos á ponet· e en defen a, y, 1 or úl im , porque tienen menos ten­dencia á dormir e. Hemos deducido que la vanguardia debe componerse única .. mente de infantería . • ~rvicío di! campaii de 1823, título xx, n.rtículo 30 § /JJslrucoón prádua, &c., scgund, pnrl , articulo 30. t jeuofonte. Cyrojudu, libro, . . l: · ~ccio. InslllucioJUS militaru. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 72 _) No hay ninguna razón para modificar la disposiciones del Re­glamento en lo qu atañe á la fuerza de la vanguardia. in embar­go, hay grande inconveniente en escalonar, en un largo trayecto, toda una serie de grupo 1 cuales deberían, nos parece, reducir-e á tres. 11 Por lo demás, la máxima que se ha practicado es la de en­viar descubridore , y dividirlo ordinariamente en tres tropas. La primera, en número reducido, para despejar con facilidad la ruta y recorrer uno y otro lado. La segunda, más fuerte, para sostener á las prim ras si hay necesidad. Y la tercera todavía más para contener á los enemigos si pretenden acometer." Esto estará conforme con todos lo puntos sentados por el Re­~ lamento tnismo. 11 La vanguardia está dispuesta por fracciones sucesivas, con­forme á los principios admitidos para la formación del combate." t Ahora bien : en la época en que apareció este Reglamento (26 de Octubre 1883) todavía e e taba, en táctica, sujeto al Re­glamento de maniobras de 187 5 y á la gradación en escalones exa­gerada en profundidad. Hoy no tenemos ya en la formación de combate sino la esca-la¡ si~uien tes ; I. 0 Exploradores. 2.0 Línea de combate. ]. 0 Reserva. Convendrá, pues, formar la vanguardia de tres grupos;, que sigan á cortas distancia y unido por soldado que Jos enlacen, de modo de asegurar como una e pecie de corre pondencia tele­gráfica constante entre el omandante y la vanguardia y sus dos grupos de de cubierta. Cuando la noche no sea demasiado oscura, uno ó do veloci­pedista que marchen· con el extren:to Y. !a cabeza, reemplaz~rán con ventaja los hombre d comumcacwn., E to velo-:apedtstas deberán abstc::nerse de usar corneta y linternas. · Las relacione entre la vanguardia y el grue o del ejél·cito estarán siempre asegurada por ficiales á caballo ó por veloci­pedistas. La e.xperiencia demuestr~. completamente que c~n fre­cuencia s pehgroso confiar transm1S1one verb les á meros Jmetes. El Reglamento se limita á decir que e disminuyen la di - tandas.' No puede, en efecto indicar en qué proporción. Añadiremos que habría gran peligro en pretender reglamentar este pormenor. De igcnere. Arte ftftltlar, edición de J 6os. t R~glamento ubre el Ut'Vtoo de camja,1a, articulo 1253· l El Re&lamento pnrvu11ru1 del u de layo uc 1894 ha. ~atisfecho e te d.e­si< lcritum. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B o letí n l\1 i litar de Colombia '- 73 ..J Las di tancias deben er en general tanto más reducidas cuanto es má oscura la noche con erv n o, in embargo, siem­pre las unidades de marcha. Este e un punto ecundario que con­viene dejar á la di po ición de lo comandantes de esta unidades. Cada uno e ello odrá adoptar una di tancia diferente, se ­gún su carácter ó su maner de YCr y la irregularidad de nin­guna manera comprometedora ha ta erá un bien, ue to ue ha­rá desaparecer otros incon,·enientes. o pasa lo mi mo con lo qu toca á la paradas. En esto l a mayor regularidad es indi pen able · toda la unidades deben de­tenerse al mi mo tiempo y mover e lo mi mo. La Tizs/1 ucción práclica e pues, insuficiente cuando se contenta con decir que la parada on má frecuentes ." El alto horario ha entrado en la co tumbres, y su aplicación es de las más encilla ·. upono·amos que se pretenda reducir la duración de la mar­cha de 50 á. 40 minuto por jemplo, y ta lezcamos conform e á esta base un~uad ro de la parada por hora. Llegar mo~ á una eri e guarismo de tal modo complicados, que ante de intcn ar 1 exp rimento t nemos que reconocer l a imposibilidad de ello. En una fuerte columna, un gran nL\mero de jefes de unidades de marcha, legítimamente preocupado por otras atenciones, se engañarán con tantementc y us errore , ien que de poca impor­tancia, redundarán en una serie de contratiempo muy perjudiciales para el so tenimiento del orden. Por otra parte, se puede suponer bien que en cierta ma r­chas, en noches oscura los soldado de infantería no podrán fe r­mar lo· pabellone . Cad uno ten rá, pue , que acudir al vecino para que le tenga su fu il mientras coloca el saco en tierra ó sobre la e palda . El término de la parada horaria debe por tanto, aumenta r se ; pero no e preci o ue durante esta demora los hombre e sien­ten y se duerman· dos 6 tr minutos d aumento a tarán sin duda. ¿Quien dará la primera señal de la d tcnci6n y de Ja partida ? Cierto que alguno que esté en aptitud de consultar con tod a liberta su r loj .-ContlÍJ.IÍa. ---z:x: LAS GRANDES T LI.~ DE N POLEON POJt DIClrC D~ LO. GLA T (Jena-I 4 de Octubre de I8o6) Largo tiempo hacía ya que la Prusia nos p r ovocaba s in ce­sar. En Berlín no e hablaba ino con el spn')ci d 1 cjén·it fran­cés · decían que siempre r a los ::.Jld tlo~ de Rosbach, y 1ue los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lVIilitar de Colon1bia \._ 74 ....J triunfos de apole6n sobre Generales incompetentes tendrían tér­mino ante el viejo Duque de Brunswick, el discípulo del gran Fe­derico. La Reina Luisa, bella, romántica, vestida de amazona, con el uniforme de su regimiento de dragones aparecía á. caballo en medio de las tropas, estimulando el valor de ta y arrastrando á la corte y á su espo o al abi mo. El 7 de Octubre de r8o6 nuc tt·o Emperador recibe del Rey de Prusia una carta de veinte página , carta que no es sino un mal folleto contra Francia. termina la lectur.a de ella, y dice á las personas que le rodean: 'Compadezco á mi hermano el Rey d Prusia; no entiende el francés; scguram nte no ha leído esta rapsodia." Luégo, dirigiéndose al l\Iari cal Bt:rthi -•-: Mariscal, nos dan una cita de honor para el 8 ; un francé nunca ha faltado á ellas; pero como se agr o-a qu hay ur~a bella r ina que quiere ser testigo de lo combat , s amos cor eses y marchemv:::., ~;n detenernos, hacia Sajonia." El 8 de Octubr , el gran jército fl-ancés, fuerte de I 70,000 hombres, de incomparable soldado , que tá acantonado en Ale­mania, se pone al punto en n1ovimiento. El 2.0 regimiento de dra­gones, de que yo formaba parte, pertenece á la DiYí i6n Lat ut·­Maubourgo, del cuerpo de Murat, y era manda do por e] Coronel Privé un aliente como hay pocos. Lle,·ábamos el frac verde, de botones blancos, con solapas y forros escarlatas, los bol illos al través y guarnecido;:, de un galón el s da e carlata; el chaleco blanco, pantalones de piel y fuertes botas. "'"uestro casco de co­bre, con largas cerdas y 1-ode ado de una iel de tigre, tenía el plumaje escarlata y ver·de, el escarlata encima. Como enjaeza mien­to, la scllabraque de pi 1 d carnero y la alfombra Yerde con galo­nes y 2"ranada blancas. omo arma el fu il de chispa, de cobre y con bayoneta, má corto que el de la infantería, dos pistolas y un sable con forro de cuero g-uarnecido de cobre. Lo~ cornetas tenían frac escarlata, color di tinti' o del regimiento, y los hom­bres de nuestra escogida compañía, , .. e tidos como los jinetes de los otro escuadrone , llevaban además la charrét ra escarlata y reemplazaban el ca~co por el alto gon·o de piel de lo granaderos á caballo de la guardia imperial. Nuestras tropas se encuentran bh:: n pronto con la del enemi­go, el 9 de Octubre en Schleitz el 10 n Saalfeld ; los pru ianos ¡¡on rotos y de pedazados n un instante : en ste último encuen­tro, el sargento l'Uindé, del 10. 0 re imiento de húsares, acaba de un sablazo con el Príncipe Luí de Pru ia, uno de los más ardien­tes promotores de la guerra. La confusión impera en el campo enemigo; lo planes de los Generales prusianos quedan dt=>struído . Cortado d "1 Elba, y tam­bién de Berlín, medio envuelto~ ya, e vi jo Duque de Brunswick y el Príncipe de Hohenlohe no pien an sino n fectuar la r tira­da lo más pronto· pero es dema iado tarde: tan cerca de apo­le6n no es fácil escapár 1 ~. 1 os encaminamos á marchas forza­das sobre Jena, á donde los etenta mil h mbt·es d 1 Príncipe de Hohenlohe se han r til·ado, con orden de no aceptar el combate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d '-- 75 _J olombia . . El I de Octubr á rnedi día ll gamos á la vi ta de Jena, al sttto en donde el Yallc del aalc comient á en anchar e. ues­tros pi uet d drao- n marchan ad !ante so re la ribera de­recha que e baja húmeda y cubi rta de r d ras. La t mpera­tura e glacial y no obli á envolverno n nue tra grande ca­pas de paño blanco con pinta azul . Del otro lado del aale, sobre altura escarp as, á las que se trep por barranco e tre­cho tortuoso cubiertos con bo que , se alcanzan á r los x­ploradore · del Príncipe Hohcnlohe hulano de uniform azul y gris y cubierto de un schapska cu ro. Atra ·e amo rápidamente á J n ; todas la y cerrada . il ncio ab olu~o; todo d mundo e ha de la ciudad llegamo al pie de una montaña e car ada que los alemane JJamar\ el Land0 Tafenb r ; oímo resonar de nuestras cabeza un fuego de fu ilería acth· . on lo olt{jeros del fariscal Lanne qu al de em ocar obre la cr sta de e ta montaña, e han nc ntrad con a anzada pru iana . ....nfr nte de ellos apar(.;ce 1 jército prusian , acampa o obre la lanicie de la ribera iz ui rd del a 1 y escalona o obre el camino de ]ena á \V im r ... \1 er lo frac corta o con g liBa y charrete­ras amarillas d nu tras voltíjero lo olda d l Gen ral Ta­llenzi n exclaman con panto : D Iíommeu d/e Ji ldne Manner (Ahí tán los hombn:cito que lleg n) . E te grito de terror siem­bra por todas partes el e panto. l ue tro voltíjeros comprometen al punto 1 fueo-o. Los pri­mero puestos prusianos son rápi 1 mente tomados· ero acuden reserva : un momento de vacilación; y todo e perdido. uestros valiente soldado , con el in tinto innato d la guerra, se agrupan repentinamente y á lo a udo toque de sus corn ta de cobre, contienen al enemigo por varia carga á t bayoneta. a poleón y Lan s acuden a 1 galope guidos por una e col-ta de caza ores de la guardia, cuyos capotes carlata.s flotan al iento y .·amin n la posición n medí del fue o d los tiradore , que no ceden y hac n el r conocimi nt muy peligroso. Hay que apresurarse y a pro •echar del e paci conqui ·tado por nue tras tiradores para e tablecer e so re la planicie, orque á algunos paso no má se encuentt· 1 Cuerpo del n r 1 Tauenzien, epa­rada de nuestros voltíjero por un ligero pli gue del terreno. e en\'Ían en to a direccione ayu ante para con ucir á nuestra tropa apre uradament . ue tr columnas t man el paso de carrera y tr pan á la planicie por una pendient car­pada : la caballería, luégo el uerpo de L nn y la guardia. A medida que lo n::gimicnl e mboc n, ·1 Empcr dor lo coloca en batalla. La noche ha caído mientras 11 bamo sobr el L nd­grafenberg; por esto tenemo u e colocarnos n ti ndas á orillas de los precipicios; no e ''e á nadie: 1 ma ilencio e nece a­rio, _pues el enemigo e tá cerca d no otr s. apoleón hace acampar u gu rdia n un cuadra d cuatro mil hombres, y 1 van a su ticn a en 1 e · ntt· l · sl· cuadr . ~1· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 76 _J no es todo llevar la infantería y la caballería sobre la planicie : es preciso transportar allí ,la artillería· y acaban de anunciar al Emperador que nuestra baterías, llegadas al pie de esta terrible montana, no pued n ascenderla. Habiendo bajado la cuesta que lleva á Jena, apoleón encuentra toda la artillería del r 1ari cal Lannes metida entre un barranco que la oscuridad ha hecho to­mar por camino. Este desfiladero es de tal modo estrecho, que el eje egarlos á otras bocas de fuego. Una parte de la noche se emplea en este penoso trabaJo, y el enemigo no se da cuenta de él. Una oscuridad profunda envuLl \'e el campo de batalJa. Na­poleón ha permitido apenas que e hagan dos 6 tre pequeñas fogatas por companía y e cuadrón. Per el ejército pru iano ha encendido vet cladcras hogu ra . ·e ven los fuegos del Príncipe de Hohenlohe por t da la e.·ten ión de las planicies, y en el fondo, en el horizonte de la derecha, sobre las altura de aumbourg, las del Duqu de Brun wick. La noche es fría. De de la puesta d 1 ol cae una escarcha blanca, acom añada de una ni - bla es pe a, que cubre á lo lejos el suelo, como l1. que cubdó durante algunas hora el campo de batalla de usterl i tz. Este estado d la atmros mo­mentos. Más tarde, cuando la campaña está empeñada, por decirlo así, y que los abastecimiento de toda especie del ejército e tán organizados y determinados, el batallón de depósito ( Ersalz­Bataz1lon), que permanece en el cuartel y cuya misión es ante todo proveer á las necesidades de su regimiento bajo todos con­ceptos, envía, á solicitud del coronel, todo lo que le es necesario. 2. 0 Vestuario nuevo ó de parada (l'leue-oder-Parade-Garni­Jur); comprende también un juego completo de efectos igualmente nuevos del todo. El número de ellos está del mismo modo calcula­do sobre el efectivo del pie de paz. Este uniforme no se lleva sino en circunstancia ingularmen­te solemnes, cuando los hombres son mandados aisladamente ó en pequeñas partida , para algún servicio de honor. 3.0 Vestuario de domingo (Sonnlags-Garmlur), juego siempre completo de efecto de toda especie en número igual á los prece­dentes. irve para salir los días :le fiesta, como también con oca­sión de paradas é inspeccione ordinarias á menos que pot· deci­sión especial se ordene otra cosa. Estos tres uniformes están constantemente encerrados en el almacén, y no alen sino por orden del capitán. Los otros efectos que más abajo vamos á enumerar, se dejan generahnente en ma­nos de los hombres· no siempre, sin embargo, pues ciertos capita­nes prefieren conservar algunos en 1 almacén. Estos son: 4 .0 Vestuario de ervicio (Diens/-Garnilur). Constituye siem­pre un juego completo de efectos por hombre del efectivo de paz. Se usa para montar la guardia y para los ejercicios y maniobras fuera del cuartel, cuando la tropa ha de atravesar por las calles de la ciudad; alguna veces también para las inspecciones, cuando se prescribe su uso. 'ratnbién en e te ti-aje salen los hombt-es du­rante la semana, y g neralmente se le conserva en el mejor esta­do posible. Puede decir e que es de todos el que má cuidado­samente se vigila, porque e comprende bien que de su conser­Tación y duración depen e sobre todo la de los otros más nuevos. 5.0 El traje de cuartel (Haus-Garmlur), más viejo todavía que el precedente y que llevan lo hombres en el interior del cuar­tel para los ejercicio in ividuales y faenas. Después de las ma­nio'bras de otoño., los efecto peore de esta quinta categoría se eli¡ren para ser abandonados á Jos hombres que se ertvían á la re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 83 _) serva, y desaparecen con ello ; pero todos aquellos que puedan todavía ser ttlz'li'zados de cu.alqzá'er manera, quedan en la compañía. Se les repara e le limpia. se le ponen ·ivos nuevo , &c. y de ellos se sirven par vestir á los recluta e n 1 momento de su incorpo­ración •. E d principio en el ej rcito pru iano que / odtJ d vesluarz'o de l•s hombres conslilu .. ya la propz'edad de la comp iita cscuadrim ó balería, y no del regimiento. Por con igui nte d copz'ldn-comandrmle es su admriz/slrador y dueño absoluto · · ; y como él es el primer interesado por el bienestar de su tropa bajo todo concepto pone natural­mente todo su interés en economizar los efecto y acumular en su almacén 1 mayor núm ro posible de juegos de prenda (garni­lures) de ejercicios é inLerio_r, y cuanto má tenga y mejores sean, mejor podrá subvenir á todas las necesidades del ervicio sin acudir á los de otra categorías. Así pues, algunos capitanes llegan, á fuerza de cuidados y perseverancié\ á poseer un sexto juego com­pleto de efectos. Recurso importantí imo ara ...-estir á los reclutas y á los hombres que st:: envían á sus hogares á su paso á la reserva. Por lo d má , á e tos últimos no se les entrega nada nuevo; por el contrario se eligen cui adosamente Jos peores efectos, que se contentan con arreglar bien que mal, lo preciso para que les sir\' a hasta u llegada al hogar, que nunca e encontrará muy lejos. En una palabra : puede decirse que bajo el concepto del cui­dado meticuloso hasta el extremo que e tiene respecto del ves­tuario, e uipo y todo el material en general, el ejército prusiano puede citarse como un modelo para todos lo~ demás. Lo mismo la autoridad superior que los Capitanes-Comandantes, nadie descuida medio alguno, ni deja pasar ninguna ocasión de preservar el uni­forme de todo deterioro. En todos los ejercicios é in pecciones, por ejemplo, no se descuidará jamás el hacer desabrochar la hombre- ,. Si en un ejército se trata de llegat á conseguir el que sin gastos para el Erario púbhco se ueda, al cabo de algún tiempo, contar con esos grandes y completos rcpuc tos de vestuario para vestir y equipar en un momento dad grandes masas de nombres, in udablemente se dará un gran paso con la reciente supresi0n de la masita. y con ella la supresión de aquellos alcanca que s daban á los soldados de dos ño~ y oco más de servicio en filas y que constituyen un derroche para el Tesor · una insigniftcante retribución al solda­do económico y cuidadoso de sus pren • s · pero la medida resultará nula, aún más, contraproducc:ntc, si no la si~ue inmediatamente la /ocolrzacsón. de los cuer­pos del ejército. Con los traslados periódicos de la capital del di trito á los can­tones y de los cantones á. la capital, jamás podrán tener los cuerpos más que lo absolutam nte necesario para vestir y equipar á su fuerza prcsc.mte, y esto en no muy buen estado, iéndose forzad á aligerar siempre su almacenes para redu­cir al mínimo su impedimenta y accr de este modo m enos costosos sus frecuen. tes ' fon o rJ 1 Cucrpo.-(N. dd T ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etfr 1ilitar de Colombia L 85-' J'odos estos efectos se conservan en el mismo estado y las mismas condícion que el vestuario de guerra (Krzegs- Garnilur) de los almacenes de compañía, sto e , Ji tos para el servici(') y enteramente nuevos. En tiempo de paz jamás se les toca, bajo p,-e_ lexlo aluuno, salvo para airearlo or el pa o de un almacén á otro, como lo veremos más adelante. En el momento en que los hom­bres del ejército acti,·o e ponen el ICrregs-Garm'tur en el almaccn de la compa1iía, los reservistas llamados por la orden de la movili­zación ,·an al almacén de batallt)n á proveerse de los efectos que les están destinados, después de lo cual la compañía entera, vestida toda de nuevo, no tiene sino ponerse en camino. C. El almacéJJ de regzimento comprende cuatro almacenes dis­tintos: 1. 0 El almacén del batallón escuadrón ó Ablluilung de depó­sito (Ersatz) . 2.0 El almacén del regimiento de landwehr. J.0 El almacén del batallón d depósito del regimiento de landwehr. 4.0 Un almacén de reser,~a. 1.0 abido es que al movilizarse, todos los regimientos del ejército prusiano dejan en u guarnición tropas de depósito ó re­emplazo (Ersalz que, formadas en el momento mismo de la mo­vilización, deben estar inmediatamente ve tida y equipadas. As( pues, se ha tratado de organizar desde el tiempo de paz almace­nes e pecialcs donde se conserve cuanto e necesario para vestir y equipar á todos los hombre de Ersatz agregados á cada batallón. 1 1 0 obstante, al tiempo de la movilización estos efectos no son to­dos comúnmente di tribuídos al batallón de depósito, porque las tropas activas comienzan primero por tomar lo que de he ser trans­portado como reserva en seguimiento de cada compañía. Todo el resto e asigna al batallón de ..EI·salz, que recibe además los jue­gos de efectos del tiempo de paz dejados por las tropas acti as, es decir, los trajes de parada, domingos, &c. * . "o solamente este batallón puede así vestir todo su personal, sino ue se encuentra también dueño de una enorme reserva de efectos de los que envía una parte al teatro de las hostilidades, al paso y á medida de las necesidades, para el entretenimiento del vestuario de los atallones activos, y J s de tacamento en marcha que van á unirse al regimiento para llenar los claros que sobre­vengan en .sus filas, llegan d él sümpre vesll'd~sy equipados enteramente de nuevo. 2.0 Tan pronto como un regimiento activo esté movilizado, se forma un regimiento de landwehr de dos batallones que lleva ., El batallón de depósito es, en efeelo, el depositario natuul de todo estos efectos que constituyen la propiedad de las diferentes compaílías, de las cualea él es el r~pre~entante. De e te modo, lo recur o acumulados por cada capitán e aprovechan 10ie pre, en definitiva, pua los hombres que son destinados á~" ~OD p · iíÍa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 86-' el mismo número. En consecuencia, se ha procurado que cada re­gimiento po~ea permanentemente un almacén de vestuarió que contenga cuanto es necesario para vestir y equipar de pies á cabe­za, hasta el último botón, todo el efectivo de guerra de este regi­miento de landwehr. J. 0 Si este regimiento de landwehr tiene á su vez que poner­se en campaña, deja igual mente tras él su batallón de Ersatz, cuyo vestuario y equipo debe estar asegurado. De donde la necesidad en cada regimiento de un almacén especial para este batallón, al­macén que contenga permanente y enteramente dispuestos el nú­mero de efectos de todas clases correspondientes á su efectivo. 4.0 Por último, existe además en todos los regimientos un al­macén particular llamado de reserva, en el cual se reúnen los re­puestos destinados á servir en caso de formación eventual de nue­vos cuerpos 6 fracciones. Su número está calculado de manera que se puedan vestir y equipar dos compañfas de un efectivo de guerra. Ocurre á veces que para este último almacén no existe local aparte; entonces constituye una sección especial de uno de los almacenes de regt1m'enlo. De todo esto resulta que para cada individuo que deba in­corporarse en tiempo de guerra bajo un título cualquiera, land­wehriano, reservista, &c., existe un traje completo, todo nuevo, hasta el último botón. I4gü:os como lo son casz' Siempre, los alemanes qtlteren que lodo, AB­SOLUTAl\ fENTE TODO, esté preparado de aJtlemane~, y que no quede por ejecutar operación alguna, por i'nsr'gmjicanle que sea en el último momento. Es evidentcn1ente preferible dicen, consagrar á estos prepa­rativos los ocios de la paz, y cada uno despliega el mayor celo para conservar en las rnejores condiciones po ibles este inmenso material. Todos los almacenes que acabamos de enumerar existen en todos los regimiento del ejército pru iano en dondequiera que estén estacionado . Los cuerpos provistos de cuarteles los instalan ge­neralmente en sus desvanes; á las tropa alojada en ca as parti­culares se les asig-nan con el mismo objeto locales especiales. Pero en todas partes, a í en la línea como en la guardía, estos almace­nes están admirablemente conservados, y todos los esfuerzos de la autoridad militar tienden sin cesar á que nada les falte, no sólo por lo que respecta á la cantidad, sino tamb1én á la calidad y buen estado de los objeto . Todo el mundo ve, en efecto, en ello Ja ga­rantía esencial de una pronta movilización, puesto que con el sis­tema de reclutamiento territorial, los reservistas e reúnen desde el segundo 6 tercer día, y del e ·to al octavo el regimiento puede ponerse en marcha. o se debe, pues, pensar en preparar nada en tan corto e pacio de tiempo: e indispensable que todo esté dispue~ to de antemano. ( Conlintía) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J oletín ilitar de Colo1nbia '- 87 -' LA ALIMENTACION BASE DE MELAZA PARA EL GANADO La aplicación del melote á los forrajes ha tomado ya carta de naturaleza en Alemania, Rusia y ustria. Francia misma no mira con indiferencia asunto de tan vital importancia así para la industria azucarera como para la economía rural, y sería desea­ble que nuestro paí , cuyas harto numerosas empresas sacarinas están en vías de sufrir serio quebrantos, tomase nota de tan inte­resante cuestión. La utilización de las heces de azúcar en las sustancias alimen­ticias favorecería entre nosotros, J.>Or una parte, el desarrollo de los capitales in ertidos en las fábricas de aquella materia · los de­fendería, má bien, contra la crisis que los amenaza, y, por otro concepto, ofrecería á la ao-ricultura el medio de apro echar á poco costo y con excelente resultado, lo subproductos de las haciendas rústicas. o tan solamente á los ganaderos y labradores reportaría ventaja esta nueva granjería. El Ejército, gran favorecedor de cuanto alienta y palpita en la Patria, ensayaría seguramente el su­ministro del forraje-melaza, y lo adoptaría in duda para ración de pienso, como lo han admitido ya artilleros y jinetes prusianos y de otras naciones, donde se considera hoy de indi cutible benefi­cio para el ganado de tiro y de silla la alimentación á base de me­laza, la melasu-fuller alemana. Según los datos que consultamos, las azucareras son las en­cargadas de fabricar la nueva sustancia y emplean para ello las materias primas más varias. Citaremos entre ellas los tamos de trigc, del arroz y del maíz, la paja picada, las tortas olea~inosas de sésamo, cacahuete, la turba, &c. Como los procedimientos exigibles para la conveniente obten­ción de los roductos requieren gastos considerables de instalación y entretienen buen número de operarios, no parece que el consumi­dor pueda con ventaja prepararse Jos forraJes-melazas que nece­site. Habrá de acudir, por tanto, cual sucede hoy, al mercado, donde se expende el nuevo producto en acado, formando granos del grueso de una avellana, homogéneos secos, sueltos y que no se pegan á los dedos, circunstancias todas é tas dignas de atención. Quien las despreciase, por considerarlas hijas de un perfec­cionamiento más vi toso que útil, arriesgaría la pérdida del pien­so, pues si la sustancia apar ci se aglutinada y i el tacto la encon­trase untosa, indicio ería de que se adheriría á los dientes del ga­nado que la repugnaría evidentemente. Adóptase también para el forraje-melaza la hechura de ga­lleta, pan 6 torta ; pero esto sólo para l que se destina á la ex­portación porc¡ue re ulta entonces más uhido el precio de enta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia '- 88 _J por razón del mayor costo que exige la maquinar-ia destinada á aglomerar, comprimir y enjugar los comJJOn ntes del producto ali­menticio, cuya primera recomendación debe con~istir n ofrecerlo al comprador en la má ventajosa condiciones de economía po­sibles. Hasta aquí la sucinta exposición de cuanto se refiere al a - pecto industrial del a unto. Estudiaremo ahora ligeramente la índole bromatológica de la nueva sustancia. En todas la mezcla hasta el día utilizada , se ha procurado introducir desde un 40 hasta un 75 por 100 de melote. Este, á su vez, contiene (en Alemania, en donde se fabrica hoy en grande el forraje-melaza) un 48 por 100 de azúcar cristali­zable. La cantidad de azúcar ó hidrato de carbono determina, como no puecle meno , el alor nutritivo d e la mlass¡-fuller. Ahora bien: la bromato-d inámica no enseña !ue la unidad alimenticia necesaria para producir un lrabaj :•c.terno ó 1 desarro­llo de energía musculares in pérdidas de nutrición, ha de ence­rrar proteína bruta é hidratos de carbono en la relaci6n de un cuar­to ó un quinto entre aquélla y ésto . Una y otros, como e sabido, constituyen la base de la alimentación. Parece pues, indudable que tanto en la ración de conserva­ción como en la de producción, · 1 u o del melote no podrá menos de ser fa'f'orable á la ec n mía animal, sin e deprecia la circuns­tancia de mezclarlo con materia suficient mente rica en proteí­na para cumplir la ley citada. Entre las buena. ustancia indicaremo como menos dispen­diosas lo, al vado de centeno, cebada, tri o y maíz; los tamo de habones, arveja y o-ui ante ; la harina de cacahuete altr - muz, guijas y lenteja ; lo residuo de fa ricación d almidón de centeno y de trigo; lo gérmenes de cebada y avena de cervecería. Estos alimentos, egún iVolf encierran prot "'Ína en un valor digestibl e compren ido entre 29 (harina de cacahuete) y 6 1 (re­siduo de la fabricación de almidón de centen ) por cada 100 kilo­gramos de materia en e tado norn1aJ. Una de las funciones digestiva más intere ante del azúcar consiste en hacer asimilables ciertos elemento e los forrajes, au­mentando, como es con iguiente, e) valor nu·ritivo de los mismo . La paja, entre é to , cuyo p pel bromatológic más e de la - tre y limpieza del apar·ato dig tivo que de nutrición, pue u coefi­ciente de digestibilidad no excede del 49 por 100 (paja de trigo de invierno), se trueca en precio o alimento combinada con Ja melaza en debida proporciones. Se desprende de ahí que, lejos de ser despreciable la acción trofolófica del melote en las racione· de pi en o, con viene atender­la ron cuidado. 1 otaremos, además, que su empleo pt·c ·i nc lo cólicos pro­dueido pdncipalmente por el agua y el forraje, ¡e ún reci nte$ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 9 _./ experimentos verificado en los cuerpo de artillería y caballería alemane . ñáda e á e tos e.·tremo 1 cir un tancia de que los caballo om tido al réghn n 1 ''"lass~-fulle't mej ran de a pec­to y adquieren en mayor grado precio a cualidades de resi t n­cia. Así lo han comprobado á 1 meno Jo re imiento consumido­es. Dicen t bién los militare al mane -y en ello no hallamos razones científicas que lo contradigan antes al contrario- ue la melaza obra en los jugos gástricos como excitante d 1 apetito. En el imperio germánico la turba e empl a pr ferentemente para las mezcla . u car ncia d proteína y la aci ez de algunas e pecie no f vorecen la nutrición. nt bien, la combinación de~ ácido con la ale del melote produce efectos deprimentes en la energía m u cu lar. Pero la harina de turba se cotiza á precios baratí irnos, y tiene la incstimabl ventaj de ab orber en las con iciones re­querida., una cantid de m laza ue alcanza al 8o por 100 del total de la me¿c} . El vaci 'n tan eñalad en la dosis de hidrato de carbono compen a 1 p r lo visto, 1 inconvenientes bromatol6- gico de aquell sustancia. Los ale mane fabrican la turba-melaza de modo tal que cada quintal métrico contiene 37 kiloO"'ramo de azúcar, vendiéndola á 10 franco los 100 kilogramo . esta man ra el azúcar de la mezcla e obtiene al precio exiguo de 0,27 franco 1 kilogramo. Con tal beneficio ya puede el con umidor, in gran uebranto, complementa¡· l ración con product . rico n ázoe y proteína, destruyendo a í la acci6n perjudicial ue de otra uerte provoca­ría en el or~anismo nimal la turba-m la7a. Para mayor compren i6n reproducim un esquema de us-tancias nutritivas componentes de la ración á ba e de melaza en Alemania. Materias azoadas ( lbúmina inclu ive) del 14 al 18 por 100. Gra a, d 1 2 al 3 por 100. zúcar cri talizablc, del 20 1 30 por 1 oo. Hidra o de carbono, del 20 al 25 por 100. E:n vi ta de tales datos, hé a f cómo uelen los alemanes formar la ración de pienso á. base de melaza : Para caballos /ro/adoreS-Pulpa de ecada d fábrica de fécu­la, g-érmenes 6 heces de cebada de cen ec ría, crranos menudos, trigo triturado, avena tritura la sah·ado de trigo turba-melaza, paja pie da, de tres á 5 libra diaria . Caballos d~ labor-. ólo varí el peso de lo alimentos. ube de 6 á 10 libras por dí . De otra racion propia para ganado vacuno, lanar y de cerda no hemo de tratar aquí. P ra t rminar, dír •mos qu , i n m j r , iguales r ultados nos parece odrán obtener.:>e r emplazando la turba por cual uie­ra otra mat. ria prima d e ca co o ic:mpr que u ualí ade abso1·bcnl permit n llel:ar ,n ll'l m ~ ln nJ má. imo le m 1 t. que admite la turba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-go~ . o necesitamos encarecer la importancia de este linaje de estud10s. Quien los dP.sdeñe habrá olvidado el valor considerable que representa el capital mobiliario vivo del ejército; valor que, con ser t~n grande, no raya tan alto como el aprecio mili_sar que debe atnbuírsele en concepto de máquina guerrera. Y ¿cómo emplearemos abiamente las energía de nue tros excelentes é indispensables motores animados, si nos pa1·ece bala­dí entender de eqmval~11üs mecánicos de los aHmenl•s que han de man­tenerlos? La rutina y ]a práctica combinadas, conspiran sin tregua con­., tra los métodos científico qu , racionalmente, debieran influír de muy considerable manera en Ja difícil solución de tales interesan­tes problemas. La bromatología ha producido revoluciones trascendentale en zootecnia, y los resultado · alcanzados no han podido ser más lisonjeros, así en el orden fisiológico como en el económico. Quien se sustrae á tan saludables influencias se irroga serios perjuicios materiales, tanto má lamentables cuanto más fáciles de evitar, según lo comprueban de e ntinuo los ensayos acometidos por el mayor nt~mero de inteligentes z. ficionados. A. nxQ. Capitán de CaballerÍ::l {espaüol) .:m;¡¡¡~;p~--- ESCUELA DEL SOLD DO CABAIJLO POR CARLOS FER -ÁNDEZ Y JULIO DEL CA TO (Continúa) SEGUNDA r RTE , TRABAJO CO. BRIDON De las riendas y de las piernas.-Aclvertir el caballo.-Principios el paso.-Mar­char y detenerse.-Rom er ele á uno.-Girar á derecha é izquierda.-Cam· bíar de mano.-Doblar.-Vuelta. -Media vuelta. -Retroceder y cesar de retroceder.-Principios de trot<-.-P'asar del paso al trote, y viceversa.-Alar. gar y acortar el paso y el trote.-F.stando á pie firme, marchar al trote, y marchando al trote, detcnerse.-Formar la línea.-De la espuela.-Rccoger el caballo.- Marchar con diversa dí tancia<;.-Fle. iones del cuello del ca­ballo.- Levantar y plegar el caballo.-Doblar l caballo.-Trote realza­do.- Marchar en círculo-Cambiar de mano fuera del círculo.-Grupa aden­tro y espalda adentro.- fedia vuelta sobre las espaldas.-. leclia vuelta so­bre las ancas.-Apoyar.-Cambiar de mano en dos pistas -Trabajo de aplicación a\ paso y al trote.- Cambio de dirccciém suce i o en entido in­verso.- Meclia vuelta en sentido invcrso.-Doblar ue á cuatro.-Del galo. pe.-Dejar que el caballo e escape al ~alope alargando el trot .-Pasar del paso al galope, y iccvn~a -Estan<.lo a pie firme, partir al galope, y vice­Yersa. -Pasar del trote 1 galope, y viccversa.-Tra njo individual al paso, al trote y al g~lop .-Trabajo n cntido inverso -Ocl stribo.-Montar á caballo.-Ech::tr pie á tierra.-Trote levantaclo.-Pa ·aje y salto de obstáculos. 39· Cuando lo jinetes estén familiarizados on el movimiento 4el caballo á todo los aires de marcha, el instructor les hace pa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia sar al trabajo ron órzaón, que tiene por objeto ini iarlos en el em­pleo de las ayuda , asegurarles completamente su a iento y con­firmarlos en los principios de posición que se le ha dado en el trabajo prepara orio. El instructor puede repetir los ejercicios musculares durante el trabajo con br dón cuando lo juzgue útt), y ord na ejecutar á la voz á dúcred!Jn los movimientos que haya señalado á cada uno de los jinete para corregir los defectos de posición que les ~ean pe­culiares. Los caballos estarán atalajados como en el trabajo prepara­torio. 40. La lecciones con bridón comprenden ejercicios con dis­tancias indeterminadas y ejet·cicios con distancias fijas. El carácter de los primeros consiste en la independencia abso­luta de los jinete unos respecto de los otros, y en la obligación constante, para cada uno de ellos, de asegurar su dirección, y de mantener su caballo á un aire dt,; marcha igual, tanto en la pista como en la ejecución de 1 o movimientos. Estos movimi ntos, que on poco numerosos, se dividen en movimientos que se ejecutan en un punto determinado del picade­ro, y en movimiento que e ejecutan en un unto cualquiera del mismo. Estos últimos no implican por ta"Rto, para el jinete, la obli­gación d corre pender con una ejecución inmediata á la voz de mando; e ta ejecución sólo debe tener lugar cuando la posición del jinete sobre la pi ta y el estado de preparación de su caballo lo pongan en condiciones de realizar regularmente el movimiento ordenado. El jinete debe, además, calcular su terreno de manera que no se encuentre con su vecino ; u iniciativa se despierta a í, pero es necesario contenerla dentro de sabios límites. Todos los movimientos del trabajo con bridón se ejecutan pri­meramente á distancias indeterminadas, y una vez que sean apren­didos por lo jinetes, se aplica el trabajo á distancias fijas. Los ejercicios con distancias fijas, muy importantes para los trabajos que seguirán má adelante, están destinados á preparar jinete y caball para los trabajos en conjunto. La ejecución en este caso debe seguit- á la voz de mando, y el jinete debe también considerarse obligado á unir u movimientos con los del conductor del pelotón. Debe prescribirse á los jinetes que cuando encuentren, duran­te su marcha por el picadero, otro jinete en dir·ección contraria, deben cederle la izquierda si marchan á mano derecha · y la de­recha si marchan á mano izquierda. Cuando el Inspector quiera dar una explicación á todos los jinetes á la vez, los reunirá en círculo al rededor de él, á la voz ret~nt'ón, sin obligarlos á tener distancias fijas haciéndoles en se­guida tomar su colocación respectiva por medio de la insinuación: á lapúla. 41. De las n"endas y de las pz"ernas.-La mano del jinete obra sobre la boca del caball por interm\,;diQ del freno, que produce Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1 bia '-- 92 _; sobre los labios una sensación má ó menos dolorosa, que debe ce ar tan pronto como el caba1lo e e á la acción del freno. Las ri ndas del ridón l ocalizan los efectos d 1 fr no gún la forma en que operen; d e ahí resultan varios efecto cgt1n el sen­tido en que obren y según que e pongan en juego ai lada ó si­multáneamente. Con iderando la acción aislada de la ríen a derecha, se reco­noce que esta rienda puede producir sobre el cuar·to delantero del caballo dos f cto principales : 1 .° Cuando el jinete abre la rienda derecha llevando franca­mente la mano á la derecha, la cabe¿a y 1 cuello del caballo se atraen á la derecha (ntJzda direcla) · 2 .° Cuando el jinete apoya la ríen a derecha contra el cue­llo del caballo, la cabeza e atrae á la derecha y la ta .a r] 1 cue­llo se empuja á la izquierda (1 ienda opuc.~la). Estos do efectos no e localiza n n el cuarto delantero ; se reflejan también en el cuarto trasero, en el cual provocan un mo­vimiento de co tado de una manera tanto má ensiblc, cuanto más pronunciada ea la tracción e jercida obre 1 rie nda. La ri nda i¿quierda p1·oduce efecto ir.v rsos. La acción con1binada de las dos rien la produce efectos que son la consecu encia d las acciones ai la as d cada un . El jin te e s.irv - de la riendas para dirigir el caballo, dis­minuír u aire de marcha y dct n l"lo. P ra dirigirlo, 1 jinete debe servir e cl 1 rid ón in alterar el impul o d 1 caballo, pue 1 fran­queza en lo movimiento hada adelante e. la prime1·a cualidad que d be buscar; las rienda del en e -lar moderadamente estira­das, y jamá e n ·irán d un o de apoyo al jinete. Por 1 contra­rio, considerará ue la riencla5 son a e de u tentación, obliga á los miembro ant dor á moverse al frent 1 ara apuntalarla, y la marcha s produce así. 43· Lo ·f to d la 1 i ·'rna son sim¡,hs J comblizados. Cuando obra una ol pi •rna, ella provoca el m vimicnto 1 ero obligo al mismo tiempo al cuarto tr ero á inclinar al e t lo contrario de aquel ol ¡· el cual se jerce la presión. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ilitar de Colombia '-- 93 __j Estos efectos pueden también er colt•rli' .. os .i n este ca o las pi rna pro ucen u r ión, las do á la mi ma di tancia d las cincha ó bien á distancias de irruales con 1 misma intensidad 6 con inten idad s diver a . Los movimiento d progresión recHlínc:a 6 lateral no son lo únicos que pueden producir la acción l la i rnas. P rmite tam­bién el movimiento retrógra o del cuarto tra e1·o concurriendo con el freno. Cuando la mano detiene · 1 impul o de la masa hacia adelan­te, y continuando su acción la ha e refluir de a elante hacia atrá , no es po ibl el m o" imi nto r trógrad i los mi e m ros posterio­re quedan fijos atrá de manera d apuntalar la masa. Se o tie­ne entonces el retr ce o ha iendo o rat· la piernas ra meter los miembros posteriore debajo d 1 cuerpo; inmediatamente des­pué la mano e opon al movimient hacia adelante, bligando al caballo á llevar u miem r posteriores hacia atrás para equi­librar e, pro uciéndo e a í 1 movimi n o ¡·etródr' iu7~arlo 1 lector, demu stra que las con­dicione. general • uc ta cla • l luch:\ . on ·tcrnamcntc la mismas, debido~ la participnci•·n qu en clh toma la pobl :eión de los campos pr tando un servl­cio de ost y pionajc que nunca puede igualnr el que est blecen la tropas re ularcs enc~r 1ac; de alir in urr cto - D 1 .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 94-' c-uerra, no son suficientes para adquirir los necesarios y efectuar la de un país montañoso; es tan diferente, y su modo de obrar se aparta tanto del de la campaña rasa, que los más hábiles jefes los hemos visto cometer los mayores yerros, no por falta de val9r é instrucción, sino por ue han qu rido ujetar sus moc;imientos y sistemarlos bajo las mismas bases y principios que Jos de los 11a­nos. En un país montañoso no hay nada estal>le, y muchas veces á cada paso e preciso cambiar el pt~oyecto de ataque que uno ha­bía concebido, y continuar de este modo, según se va adelantando en el terreno. La uperioridad de fuerzas no es de alguna ventaja en esta clase de países, pues no p ermitiendo desplegarlas, se en­cuentra el que mayor número tiene, n1ás embarazado y expuesto á ser batido por aquel que le es inferior, qu puede maniobrar con más soltura y colocar sus tropas en posiciones que á su adversa­rio no le es fácil tomar, y aun cuando lo quiera ejecutar, no puede verificarlo sino con el mismo número que su enemigo se de­fiende . Tampoco ba ta haberle batido y precisado á huír, porque aprovechándose de las ventajas del terreno, revuelve sobre su contrario, que rara vez deja de batir, pues reposa en la ictoria que acaba de alcanzar. Todo es digno de la má grande atención y de una ~xtrema importancia. Las más pequeñas faltas ó descuido en la guerra de montaña son ca itale en aí es tan propios para asechanzas y ardides, y más cu3.ndo se está al frente de un enemigo emprende­dor y vigilante. Muchas veces aquel que cree tener libre la salida, se encuentra cogido en 1 lazo y encerrado como en una caja, y no pocas sucede que el que está obrando ofcnsi vamente, se en­cuentra de repente en una falsa posición y más embarazado que el que se defiende, cuando cree que la fortuna le favorece, que todo marcha á medida de su deseo, que el enemigo le cede los pasos más importantes, se ampara éste de un puesto ventajoso, lo reduce á la nulidad, si no lo deshace, aun cuando sea superior en fuerzas. Lo reueldes de Africa atacados por Amílcar Barcas, Ge­neral cartaginés, Zisca conlra la nobleza de Bohemia que se em­peñó imprudentemenle en un e trecho de n1ontañas, la horcas Caudinas y otro mil ejemplos de que están llenas las hi torias, pru eban la evidencia de este aserto. El jefe que hace la guerra en esta clase de países.~ aunque inferior en fuerzas, debe esperar mucho de la fortuna, pues sin emba1·go de que sea batido no pue­de serlo tan completamente que no le resten aún mil recursos, y el principal es tener siempre asegurada su retirada. Con fac11idad se toma posesión de las altura , encontrándo e fuera del peligro á dos pasos del enemigo, quien con dificultad podrá darle caza, pues la huída en estos terrenos es meno peligrosa que la persecución, en atención á que un jefe victorioso teme empeñar mucho ~us tro­pas por miedo de caer en alguna emboscada, por cuya razón Jos que huyen lo ejecutan in ser demasiadamente hostigados, verificán­dolo de cordillera en cordillera. Son infinitas la medidas y precauciones que hay que adop­tar, como lué¡:-o expondremos, cuando se ve uno precisado á hacer Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 95 _J la guerra en un p í montañoso sembra de profundos valles, de garganta de de filaderos y de pasos difíciles. Debe temerse ser igualmente atacado en su marcha, com en u r ttrada por su frente r t guardia y flanco p rticularmente cuando el enemigo es dueño de cierto \·alle * ue e comunican por la espalda de la mont -a que debe uno pa ar, ó que se unen con otros que de embocan en a uél. l t!n r 1 ue for a un proyecto de cam­paña debe tener pr nte y con id rar i 1 o jeto u se propone es útil y glorioso par u patria y i pue e prometer e un re ulta­do ventajo o, á pe ar de que e pr enten grande dificultades y ob táculos. e ada ta cir un t nci con la mayor detención, pon rá en ejecución el plan ol ver atrá hast concluír la ope-ración ¡ el ecreto debe ser 1 rimera de u base · esto está en nosotro mi mo , y no tne cansaré en r petir que e una de las circun tancias m im ortant y recomendable , la que la ma­yor parte de la vece corona felizmente el éxito de una operación así como por su f lt se inutilizan mucha . Principiemos á exponer lo medio ue deben ponerse en eje­cudón p ra lograr lo 1·esulta os que son de de ear. El primero y principal es ad uirir noticias exactas de la naturaleza del país; no bastan lo plano topográfico ó ero ui ue e tengan, pues de un in ierno á otro suceden en e ta clase de terreno variaciones muy sustanciales, como son inutilizar e end ó camino que en el an­terior eran practicables, abrirse paso que antes no existían, obs­tru{ rse otros por medio de derrumbaderos ue forman las aguas y las nieve , cegarse Ja comunicacione , y aun lo valle por el de - plome de grandes masas, y h cer é tas que Yaríen ha tala direc­ción de lo río . El mejor mediQ atraer e por grandes prome­sa alguno naturales del paí , y lo que má. conocimientos tienen de estos itios son los pastor e y cazadores de pro fe ión. Deben proporcionar e noticia no ólo d los puntos en ue uno trata d maniobrar sino n todas direccione á bastante di tancia. e procurará forn1ar bueno y "acto itinerario y pi nos topográfi­cos por e tos medio , 6 bien por oficiaJe inteligentes, ser nos y atr ido , ue di frazados de cazador y con O"UÍ de una bso­luta confianza recorran 1 paí . E te indispensable conocimiento nos pro orciona una porción de ocasiones á fin de poder efectuar empresas importante , embo cadas, orpr sa y demás ard1des tan • Cuando haol ~mos d 'alks deb teners resente que los hay d~ tre maner , que los habitantes de 1 s montañas los distinguen erfeetamente. Los que sirven de madre al cur o de lo torrente , son ropiamente los valles por· que son más abierto y ancho que los demás, y or cuyo fondo corren g neral· mente los camínos. Lo ue tienen aguas est ncad s que toman de los torren­tes son por lo regular estrechos y lleno d~ inco ·enicnle . uello que no sir­ven de paso á la aguas, que son mu.y profundos in encerrar en sí ningún llane, prolong' ndose á una larga di lanc1 entre dos mo ta- as, se llaman gar,antas. Los cortados ó pa o on :,ítios muy e trechos á donJe se ve uno obligado á mar. char á la
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 3

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 4

Por: | Fecha: 25/01/1902

• U e mbro d ~ Yariae e>ciedad a Científic as Oficial - DECRET .. UMERO 1299 DE 1901 (NOVIEMBRE 2 I) por el cual se establece una contribución de guerra El ViCepresidente de la República, encargado del Poder .E.fecullvo, CONSIDERA rDO 1.0 Que no es conveniente hacer todos los gastos que exige el restablecinaie nto del ord n público exclu ivamente emitie ndo papel moneda de curso forzoso é in eresa acreditar la moneda legalmente esta lecida or la Nación; 2.0 Que la justicia indica hace r recae r las calamidades de la guerra, no por igual entre todos los ciudadanos, sino p e cialmen­te sobre aquellos que han contribuído á fomentarla 6 la hayan ayudado con sus simpatías, us inte r e se s 6 sus p e rsonas DECRETA Art. I . 0 Establéce e una contdbución de guerra ha ta de once millones quinientos mil pesos (, • I 1 .soo,ooo), la cual, á juicio del Gobierno, y por simple Decreto ej e cutivo expedido por el Mi­nisterio del Tesoro, podrá imponerse periódicamente si continuare turbado el orden público. La contribución queda di tribuida entre los Departamentos de la República, en la siguiente proporción : TOHO 1-7 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..... 98 -' Antioquia .............................................. $ Bolívar .................................................. . Boyacá ............................................. ..... . Cauca ............................................ ..... . . . Cundinamarca ......................................... . Magdalena ............................................. . Panamá ................................................. . Santander......... . .................................. . Tolima .................................................. . 750,000 1.250,000 I.ooo,ooo 750,000 4 ooo,ooo 500,000 750,000 I .500,000 1.000,000 Total. .............. $ 1 I.500,ooo Art. 2.0 Los Gobernadores de los Departamentos distribuirán la contribución extraordinaria de que trata el artículo precedente, entre los autores, cómplices, auxiliadores y simpatizadores de la rebelión, y determinarán la manera de recaudada. Art. 3. 0 Los empleados encargados de recaudar la contribu­ción de que trata el presente Decreto, serán auxiliados por las autoridades civiles y militares para el desempeño de su cargo. Art. 4.0 La contribución de guerra de que trata el presente Decreto, podrá imponerse en oro ó plata en los centros comercia­les donde el Gobierno lo estime conveniente, y se consignará á vo­luntad de los contribuyente , en una de dichas e pecies 6 su equi­valente en papel moneda al precio del cambio el día del pago. Art. 5.° Cuatldo los Gobernadores e timaren conveniente que la recaudación de la contribución e haga por un empleado espe­cial, y no directamente por los Administradores :le Hacienda na­cional, la consignación se hará siempre en la Oficina de Hacienda respectiva, y el Recaudador aceptar~ en descargo del intere ado los recibos que éste presente de la Oficina de Hacienda. Será obligación especial del empleado recaudador la publicación inme ­diata por la imprenta de lo que recaude, con >.presión cle los nombres de los contribuyentes y us consignaciones. §. Lo Gobernadores enviarán a l Ministerio del Tesoro todos los documentos 1 elacionados con el cobro de la contribución. Este Ministerio queda encargado de reglamentar por Resoluciones todo lo relacionado con el presente Decreto. Dado en Bogotá, á 21 de Noviembre de 1901. J E MA 1 UEL MARROQUIN El Mmt tro de Gobierno, GuiLLERMO QUl •. TERO C.-EIIVfinistro de Hacienda, encargado del Despacho de Relaciones Exteriores MIGUEL ABADÍA MÉNDEZ- El Ministro d Guerra, Jo É VtCENT~ CoNCHA-El lvfinistro del Tesoro, jo É MEot. ·A CALDERÓN-El Mi­nistro de Instrucción Pública, J. M. RJvA GRooT. Ratificado. Bogotá, 15 de Enero de 1902. El Ministro de Gobierno, FR.~ crsc.o M:t:NDOZA P.-El Ministro de Guerra, ARI TIDES FERNÁNDEZ- El Mini tro de Instrucción Pú­blica, Josi JoAQ UÍN CASAs-El Ministro del T esoro, AGusTÍN URI»E. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1vli1itar de o1 mbia '-99-' ECRETO UMER 20 1902 (E RO 11 ) or el cual se hacen do nombrami nto El Vlupreuiün/e dt la Reptíblica, encat gado dd Poder .K.Juu/J"tJtJ, DECRETA Artículo único. ómbra e á los Generales Luis M. Gómez y Manuel A. Esca116n Ayudantes del Ministerio de Guerra, y destí­nanse en comisión como Ins ectore de las Flotilla deJ alto y bajo Magdalena. Comuníque e y publíquc Dado en Bogotá á T 1 d Enero de 1 go2. JO E M EL MARR QUIN El !ini tro de Gu rra A 1 TID F R. ·Ál\TDEZ D CR TO 1 UMER 3 E rgo2 (E RO 13) por el cual se incorporan do Batallone en d Ejército Permanen e dos nombramiento e hacen El Vtcepre ülenle de la ReptíbHca, uuartTado del Podfr E.Jeculti o DECRETA Art. 1.0 Incorp6ranse n el Ejército Permanente Jos Batallo­nes Cazadores de vanguardia y Ma11uel José Uribe ert necientcs al Ejército or¡:-anizado por la Jefatura Civil y 1ilitar de Cundina­marca. Art. 2. 0 ómbrase 1.0 y 2.0 Jefes del Balall!Jn Cazadou de Vanguardia al Coronel José . Al ar z y Teni nte ronel José P. Ortega, respectivámente. Comuníquese y publíquesc. Dado en Bogotá, á 1 3 de Ener de 1902. J E ·IA UE RRO UIN El Ministro de uerra ARI TIDES FERNANDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M il itar de C o lomb ia '- 100 -' DECRETO NUMERO 36 DE 1902 (ENERO 13) por el cual se dispone la organización del Batallón Mamul Casab1a1ua El Vü:epresz'denle de la Rlpttblú:a, e11cargado del Poder .EjecuHvo, DECRETA Art. 1.0 Organízase un Batallón que se denominará Manuel Casabianca, el cual hará parte de la 1 .• División de la Columna de Tequendama. Art. 2. 0 ómbrase 1.0 y 2 .0 jefes del expresado Cuerpo á los Sres. Coronel Agustín Casabianca y Teniente Coronel Campo E. Gómez, respectivamente, y Habilitado al Capitán Campo Elías Duarte, asimilado á su grado. Art. 3.° Facúltase al primer jefe del expresado Batallón para hacer los nombramientos de Oficiales, dando cuenta al Ministerio de Guerra para su aprobación. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 13 de Enero de xgo2. JOSE M NUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNANDEZ Doctrinal LA GUERRA DE NOCHE Y LAS MANIOBRAS DE NOCHE POR A. CHEVALUE Jefe de ~atall6n, con diploma, del 65 Regimiento ~e Infantería (Traducción para el Bo/d{u ~fi/itar) (Continúa) Se necesita, pues, en alguna parte, una linterna sorda, de poca luz, oculta tanto como se pueda. Una linterna de velocípedo, disimulada de algún modo, lleva­da atrás por la columna 6 por cada regimiento, si la columna está formada de una brigada 6 más, pu.ode llenar completamente el objeto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 101 _) Es de esta linterna de la que partirán las señales, silbos, lo menos estridentes posibles. Además, estos ilbos no serán repe­tidos sino por la mitad de los capitanes, aquellos, por ejemplo, cuya compañía ocupe una fila impar en la columna del batallón. Es entendido que la detención se verificará siempre conforme á los principios del reglamento es decir, que 'en el momento de J parada las tropas y carruajes debe rán cerrar sobre la cabeza deJa unidad." La velocidad disminuye naturalmente por falta de luz; tam­ién puede disminu(r por mal tiempo por la naturaleza de los cami­nos, y por último, en ocasione , por el estado de fatiga de la tropa. V oh ere m o á tratar este punto con ocasión de los combates de noche y de las marcha que los preceden. En odos los casos en que no se trate sino de recorrer cierto espacio importa poco que la duración del tiempo empleado con­uerde rigurosamente con las previsiones del jefe; la misma fatiga de las tropas debe considerar e en segundo término, con tal que llegue en las mejores condiciones posibles. Uno de lo grande inconvenientes de las tinieblas e romper la cohesión entre las unidades de marcha sobre todo en las gran-es columnas. El Reglamento sobre el servz"do de campaiia dice que "el camino van señalando cabo ó sargento inteligente , que se relevan ucesi amente de unidad de marcha en unidad de marcha. (Artí­ulo 148, Servido de campa1ia). Esta prescripción es in uficiente. De que un batallón, por jemplo, deje á un cabo en una de viaci6n del camino, no se des­rende que el batallón que sigue no sufra un retardo considerable 6 no se extravíe. EJ cabo que se deja así como indicador de la vía, va á mar­char hasta la parada horaria, con el batallón que sigue al suyo ; él se reunirá á su compañía cuando pueda, pero no hará saber al comandante de la columna si la cola igue r egularmente ó nó. En nuestra opinión, se necesitada asentar el principio de que toda unidad de marcha debe estar en relación constante con la unidad que le sigue, y que ella debe avisar inmediatamente que ha perdido el contacto con la otra. "Los que marchen delante, dice Ciro, no dejarán de advertir á los otros, uno á uno, que les sigan paso á paso, á fin de que no haya distracción ni vacíos." .. La hzslruai'!Jn prácli'ca sobre el servzcio de la infantería en campai'ia (artículo 30 segunda parte), pone un corneta á la disposición del jefe de la última subdivisión del batallón para llamar "cuando la oscuridad haga difícil la marcha." . La misma Instrucción añade : " Para evitar que le otgan á no de lejos, se emplea el sil ato de preferencia á la corneta. ' --- ---- --------- • Servuio de campana, aTticulo 141. • Jenofonte. (yropedi~. libro v. co E e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 10~ _J Esta recomendacione no e justifican mucho, como tampoco las de la mi ma clase reproducidas inútilmente en el Reglamento sobre el servicio interior (artículo 420) · no son de aplicación fácil, y pueden dar Jugar á grandes inconvenientes. Un Jefe de Batallón que se encuentra metido en un camino difícil, en el cual los hombres pasan con trabajo uno á un no de­jará n• .. mca de hacer más lenta la marcha de su cabeza de colum­na, y desde el momento en que el camino se haga más ancho para dat· paso á dos hombres á un tiempo, se detendrá, si dispor.e de los medios para reorginizar su Batallón en columna de camino re­gular. Todos los Oficiales del Batallón deben tener suficiente con­fianza en u Jef para pensar que él procederá así, y ninguno se atreverá á mostrarse ba tante timorato para alarmarse y desmo­ralizar á su gentes, ant una dificultad que se puede dominar con un poco de energía. En los caminos comunes, las comunicaciones entre el coman­dante de la columna y sus diversas unidades serán muy fáciles de organizar si se admite el i tema de lastran mi iones orales. Pongamos un ejemplo: Una Compañía de tinada de guardia de flanco en una vía la­teral se ha extraviado. Uno de los numerosos emisarios enviados por ella en todas direcciones da con la columna y comunica la .no­ticia al primer Jef~ de Batallón que se le presenta. El Jefe de Batallón participa esta noticia de la manera si­guiente: (La Compañia del 65. 0 enviada de guardia de flanco sobre el camino d Chauley, e ha ~xtraviado hacia el arroyo del Lobo. ( Un hombre de e .... ta Compañía, que acaba de reunirse á la columna, ha dado aviso al Comandante N., &c. &c." Luégo envía á su Oficial adjunto (Mayor Ayudante) á que transmita e te informe al Jefe de Batallón precedente. La not1cia circula así, como por posta, de unidad de marcha en unidad de marcha, de manera que el Jef de Cuerpo y el Co­mandante d la columna la obtienen con prontitud ; no se habrá alterado de su puesto á ningún Oficial duran~e largo tiempo; por último, todo Jefe de unidad ha sido advertido de que un flanco se encuentra temporalmente desguarnecido. El comandante de la columna sabe que no está ya completa­mente á cubierto el flanco; pero como el aviso le ha sido transmi­tido al pasar, por el jefe de cuerpo que había enviado la compa­ñía, no tiene orden ninguna que dar. Una nueva compañía va á ~eguir por el primer camino transversal con orden de acometer, / al partir por este camino y ha ta la llegada, la misión que le había sido confiada á la compañía perdida. 6Jo por recuerdo hablaremos aquí de los convoyes de noche. Estos convoyes, en las guerra futuras, n razón de los enor­mes efectivo de Jos ejército , erán muy frecuentes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L- 103 ...J La panadería de campaña, los parques de artillería, ~&c., uedarán con frecuencia á dos ó más etapas atrás. A falta de '·ía férrea , no se podrá hacer llegar á las tropas, en el tiempo requerido, el pan los víveres y las municiones sino por m dio de la organización de relevo , gracias á los cuales los convoyes marchen de día y de noche. EJ comandante de un convoy no tendrá por Ja noche otras precauciones que tomar ino aquellas que se apliquen á las marchas de noche en general. e guardará bien de no caer en el error de gentes dema iado celosa , que pretendiendo defenderlo todo, llegan á diseminar de tal modo us fuerzas, que no conservan absoluta­mente nada. El paso de rand ríos por puentes militares, casi siempre se efectúa de noche· cerca del enernigo, porque hay que ocultarle el movimiento ; lejos de él, por ue nunca se cuenta con puentes en número uficiente y porque siem1:>re hay r¡ue reducir el número de la columnas. El Reglamuzlo sobre el servtczo de los ejércitos en cam.pa1ia ha omi­tido el <.;onsagrar un capítulo á esta clase de operaciones. Este es un vacío lamentable; los oficiales de las diversas armas no pensa­rán nunca en bu car n los Reglamentos de maniobras, para uso de los pontoneros, algunas de las líneas de prescripciones que con­ciernen á su tropa. A una marcha de noche puede seguir un acantonamiento de noche un vivac de noche, un combate de noche. El acantonamiento de noche ~erá verosímilmente la conse­cuencia de una marcha forzada. La tropa, por causa del largo ref>OSO previsto por el artículo 84 del Reglanunlo sobre el urvieto en campa1ia, se vol verá á poner en camino y algunos cuerpos podrán no llegar á su destino sino á hora muy avanzada. El acantonamiento en este caso se limita á un reconocimiento sc.,mero y á r partir lo locales que deban ocuparse. El oficial que manda el acantonamiento del regimiento ó del cuerpo, los ayudante y lo cabo bastarán¡ pero como este traba­jo no e po ible sino de día, deberán continuar camino sin demora, en tanto que el resto de la tropa descansa. Hombn:s y ca allos on generalmente incapaces de tal es­fuerzo. Habrá, pues, ocasión de hacer viajar en carruaje á los sar­gentos y tenientes y á lo oficiales que no cuenten con caballo de remuda. Los furrieles, luégo de recibir la indicación de los cuarteles asignado á u unida , se reunirán á gentes del país que les sirvan de guías para reconocer esos cuarteles, y luégo para que vayan adelante de la tropa á conducirla al sitio del acantonamiento. Los Ayudantes procederán de manera análoga para los Oficia­les superiores, la guardia de policía, el convoy del Regimiento, &c. Se concederá á los soldados una hora para tomar la cena ; en se<:ruida todos deberán acostarse. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 104 -' El vivac de noche e_ mucho más difícil de instalar. Aun en el caso de que se haya podido hacer un reconoci­miento previo, generalmente habrá que limitarse á reunir las tro­pas á derecha é izquierda del camino, sobre terrenos de fácil ac­ceso, de modo de conservar las relaciones de las unidades entre sí y con el comandante de la columna. En cuanto á buscar agua, leña, forrajes; en cuanto á aplicar las prescripciones del S(rvt'cio en campaña, lo más frecuente será no pensar en ello. Hasta será bueno, para evitar el desorden, mantener á los hombres hasta que amanezca, cerca de sus pabellones 6 de los ca­rros. Los caballos deben permanecer ensillados, embridados y amarrados. La vanguardia permanecerá escalonada para cubrir el frente de la columna; las fracciones de infantería del grueso del Ejército guardarán á corta distancia su flanco exterior y el de la artillería que vivaquée detrás de ellas. La comida de la tropa e asegurará por medio de las provi­siones de los víveres del morral y nada más. Tratar de hacer algo mejor sería exponerse á graves errores: lo mejor, con frecuencia es enemigo de lo bueno. Las marchas de noche que preceden á un ataque presentan dificultade s serias, á causa de la proximidad del enemigo, y de aquí la necesidad de escudriñar el terreno á medida que se avanza. El menor reconocimiento exige tiempo muy largo; los desta­camentos se ven obligados á tomar una multitud de precauciones, cuya inutilidad no se reconoce sino después, y por lo que no se les puede, sin embargo, censurar, á pesar de los retardos que oca­sionan. El estado de los caminos, el viento, el frío la lluvia, la nieve, las tinieblas, la profundidad de la columna, la longitud del trayec­to, &c., son otros tantos factores que influyen sobre la ligereza de la marcha, pero de los que es difícil determinar el coeficiente. Los guías no podrán dar nunca á este respecto sino informes errados; se hará bien, por muchas razones, en no consultarlos. Cuando se ordene una marcha de noche para un ataque, se deberá ordenar, en puntos escogidos, tiempos de parada bastan­te largos, en la duraci6n de los cuales se incluirán los retardos no previstos. S6lo de esta manera se pueden tener probabilidades de lograr ~1 objeto, poco más 6 menos á la hora indicada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 105 _J CAPITULO III DE LOS COMBATES DE NOCHE Probabilidad de los ataques de noche en las guerras futuras.-Superioridad de las tropas vcteraoas.-De la cohesión.-Orden dd movimiento.-Empleo de las tres armas.-De la hora.-De la direcci6n.-Ej ccuci6n del ataque. -Papel de los di ersos esealones.-Ataque de localidades y de bosques.­Necesidad de gran decisión en el ataque.- taques de noche combinados con arias columnas.-De 1 defensiva.- Teccsidad de un buen servicio de seguridad y de trabajos de fortificación.-! etirada. Los combates de noche~ en la gran guerra, no han sido hasta hoy sino excepcione pero se encuentran numerosos ejemplos en la pequeña guerra, y sobre todo en la gu ::: rra de sitio. Nadie puede prever lo que el porvenir nos reserva; vivimos en una época en que las inversiones más extraordiparias vienen á cada in tante á asombrar al mundo. Cuando ya no sea posible la guerra de día, ¿quién abe si no se enccntrará 1 medio de alum­brar cuando uno quiera los grandes espacios, y volverlos á sumer­gir Stúbitamente en las tinieblas? En el estado actual de las cosas el combate de noche es con frecuencia un medio de quebrantar la disciplina del ad ersario y de adiestrar las propias tropas. No es sino por medio de un ataque de noche como se puede tomar una posición fuerte 6 bien defendida~ contra la cual un com­bate de día no tendría probabilidades de éxito ó costaría muchos hombres. Por último, una empresa de noche es con frecu ncía la única solución posible para salir de una ituaci6n difícil. u El que no puede vencer de lleno la fuerza y á tambor ba­tiente, ú oponerse á los de ignios de un enemigo superior por el número de sus tropas, encuentra siempre recursos en la astucia y el artificio." * u Con frecuencia acontece que uno se ve obligado á combati r con poca gente á un enemigo numeroso. Para esto, si te vieres en este apuro, te aconsejo asaltar de noche el campo y cabezas ene­migas, las cuales quizá estarán sin guardias, no esperando s r sor­prendidos y acometidos por tao pocas gentes como las que tienes. Y entonces debes tentar la fortuna de la guerra." t 11 Así, hasta cuando las probalidades de éxito son contrarias, no hay que considerar nunca imposible una empresa ni fuera de razón; debe intentársela, si no hay solución mejor y i no se puede sacar partido de otro modo de los débiles medios de que se dis­pone'':::. Federico el Grande era adversario decidido de los combates de noche. • De Puységur. Arle militar. t Miguel de Amboise. Le Gurdon du g~ns de guerl"e, 1543. t Clausewitz. Teorla de la gra11 guerra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- ro6 ~ "En cuanto á mí, escribía yo no atacaré nunca de noche, porque la oscuridad causa muchos desórdenes,, •. En nuestros dia , Rustow ha dicho: "Hay que evitar los combates de noche, porque rara vez tie­nen bu e n r e sultado ' t. En las gue rras recientes de los ruso y de los turco · n Orien­te, los combate s d e noche han sido mucho más frecuentes de lo que eran otras vec e s ; en el Dahomey, los alemanes que dirigían el Ejército de B e hanzin nos atacaron de noche en Dogba. E incon­testable que en todos lo Ejércitos europeos exi te en la actualidad, en favor de las empresas nocturnas, una tend e ncia á la cual será inútil opon e r se . Todo e l mundo admite, pues, que un ataque de noche puede ser más ventajoso que un combate de día ; a v rigüemo en qué condiciones. En el Capítulo r hemos hab ado de la unión d e sentimientos, de la confianza ab oluta que en toda operación nocturna debe existir entre el J e fe y los soldados que él conduce. E ta unión ín­tima, esta confianza absoluta alcanzarán necesariamente u máxi­mum en toda situación e n u , sien o inminente el p ligro común la salvación d e e da uno e triba n el heroísmo de todos. ''Los soldados france e s cuentan con orgullo que el Mariscal Canrobert, cuando t e nía que desem e ñat~ alguna misión difícil en Crimea 1 prt>gunlaba comúnmente si se sentían capace de des­empeñarla. La respu e sta no era nunca neg tiva, y de e te modo, el éxito se ase~ut-aba doblemente; porque por una pal-te, el pro­yecto en cuestión pasaba á conocimiento del mayor número posible de soldados, y la ventaja importante resultaba de que del concurso de todas la voluntades para lograr el objeto se obtenía éste con mayor seguridad; por otra parte, el General se afianzaba en otra palanca moral, en la especie de compromi o contraído por las tropas." t "Hay que obten(';r de los oficiales y soldados la consa2"'ración más absoluta y una energía sin límites; para esto, el pensamiento del jefe d e be penetrar hasta el fondo del alma del soldado. Todos los combatientes han de saber antes de empeñar la lucha, lo que van á hacer y lo que se les exige." Esto no es posible sino con tropa ~ formadas de oldados a~ue­rridos, enrolados desde largo tiempo atrá , para que los hombres se conozcan entre sí, conozcan á us jefe y ean de Jlos co­nocidos. Los ejércitos a lemanes en I 870-7 I lograron éxito en los ata­ques de noche porque llenaban e ta condición, y 1 or ue, además, • InstrucCiones ucrdas d~i R~y de Prusia J sus Ct'n~ralu. Traducci6n del Príncipe de Ligne. t Rustow. La _ldJie guerra. l Príncipe Federico Carlos Eme tmbtarJ ,...\e Denksckrift. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 107 _J tenían que combatir con tropa bisoñas, poco in truídas y sobre todo mal organizadas. 1 i la oscundad de la noche e ventajosa para proceder en oculto de otro lado expone más á la confu ión y al d sorden. 'Por esto de e ser más exacta y circunspecta la ordenanza de marcha." (De Vigenere. Arl mz1ilaz·re d' Onosander). Este principio de la di ciplina rigurosa durante la marcha es todavía mucho más indispensable en el combate . Cualquiera que sea la autoridad de los jefes en todo los gra­do¡, cualquiera que sea el valor de la tropa, se puede star con­vencido de que en el primer encuentr , gran número de soldados perderán u unidad y no tendrán nunca la pre encía de espíritu necesaria para agregarse á una unidad vecina. Por esto habrá que tratar de conservar hasta 1 último mo­mento la mayor cohesión, para lo cual será bueno no apresurarse mucho, sobre todo en los movimientos preparatorios. "Por la noche es preciso marchar á su amaño in apresurar­se, tanto más cuanto que toda precipitación no deja nunca de ser acompañada de confus ión espanto y desord n." (De Vi genere. Art mib"'az·re d' Onosander). Una fracción que s anttctp pue d e p e rd r y sobre tod puede hacer malograr la empresa mejor concebida. De esto á acon ejar una lentitud sistemática, hay distancia. En ciertos momentos será necesario conducir el combate con grande acti idad · pero esto momentos no son de lar~a duración y cada oficial debe guiar personalmente su tropa en stos cambios de celeddad que son con ecuencia d la conducta general de la acción. El orden de movimiento debe, pue , once ir e en este enli-do, y aquí la fórmula puede también reducirse á tres puntos: El fin que se trata d alcanzar. La dirección que de a seguir El sitio y papel confiados á cada cual. (Reglamento sobre el ser­vicio nz campaíia, artículo 196). Lo do primeros puntos compren­den, naturalmente, los informei sobre el nemigo y el terreno. Esto será sin duda insufici nte para ir hasta el fin, pues vero­~ ímilmente el a unto no concluirá con un e fuerzo. Aun en el caso de que el enemigo cediera el ten·eno sin resi tencia, habrá siem­pre una segunda faz de la que no se puede prever con anticipa­ción todos los pormenore , y que impondrá de modo inevitable nuevas órdenes. En las pequeñas unidade , hasta el Regimiento inclu ive, la transmisión de órdenes y avisos de hombre en hom re es un pro­cedimiento que debe convertirse en hábito corriente. Este géner de comunicación, ue con frecuencia erá el úni­co posible, no deja de tener inconvenientes, porqu una orden puede alterarse así en el camino. Cuando se compromete el combate, ya el silencio no es nece­ario : \a voz de los Oficiales puede er oída á distancia ; esta VOl! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia ~ 108 _J es conocida de los soldados, y no hay que temer las astucia de los enemigos, como si e intenta e mplear lo toques de corneta. Ya hemos dicho que la infantería es el arma esenc.ialmente propia á las empre a nocturnas; las tropas del Cuerpo de inge­nieros pertenecen á la infantería á este 1·especto. 11 Una partida de infantería tiene mucho menos estorbos y precauciones que tomar, que una de caballería. Todos los terre­nos le son adecuados, y muy fácilmente e pone á cubierto 6 de emboscada. o hay proyectos « tre idos que una partida de infantería l:>ien manejada no pueda formar y jecutar, especialmente en un país montañoso. u ada detiene á una tropa de infantería que sorprende y ata­ca repentinamente á su enemigo, de noch , por superior que éste sea'' *· La caballería no puede apartarse mucho de los camino_ ; no es sino en ciertas circunstancias excepcionale , como en noche clara y en país de llanura , cuando le será dable meterse por los campos. Y en este caso todavía bastará una patrulla de infantería, emboscada en un foso, en una encrucijada ó en un hueco cual­quiera, para ponerla en derrota. u acción no podrá ser eficaz sino contra otra tropa de caba­llería 6 contra una de infantería que retrocede en desorden. 11 El e panto acompaña iempre á la retirada t; la caballería obrará, sobre todo, por la prontitud de su aparición : aumentará la derrota del enemigo. Para lo que es acuchillar 6 hacer prisio­neros, no hay que contar mucho con ella.' Toda caballería expue ta á un ataque nocturno de infantería puede considerarse comprometida seriamente. La artillería no puede ser empleada sino cuando sus baterías están en posición desde la ví pera y cuando han podido fijar de día el tiro de sus pieza . Aun en estas condiciones es probable que no consiga impedir que el enemigo se establezca y se fortifique en los puntos que se supone han sido batidos. Cañonear por l noche una posición contra la cual se preten­diese en s guida lanzar la infantería, sería una candidez. i se quiere utilizar la artillería, hay que mantenerla atrás durante la acción, y en seguida hacerla avanzar de manera que esté en condición d obrar al aclarar. Entonces podrá, ó continuar el triunfo de la infantería, ó ayudarla á replegarse. La cooperación de las tropas del cuerpo de H.genieros con frecuencia será necesaria para crear comunicacion.\ AL CONGRE O E LA 1 OCTEDADE Cli:NTIFICA REU. IDO EN LA SORBO 'A) (Traduci a para el Bold!n ~lfrhtar) La formación d lo drc ú anjittalros es una cuestión que in­teresa tanto á la g-eoloo-ía como á la geografía física. Da e de ordinario 1 n mbre de drco á esa especie de nichos de forma ensanchada fondo poco inclinado y paredes abruptas que en casi toda la montañas on el punto de partida de los to­rrentes y en lo lugares más altos de lo .A..Jpes aparecen con fre­- cuencia ocupados por diminutas helera . Para explicar el géne. is de esta particular forma del relieve e han forjado la má diver a t oría . Los primeros obser ado­res solieron confundirlos con los cráteres otros vieron en ellos cuenca tectónicas de hundimiento; cuále los creyeron obra de la erosión y los consideraron como cuencas receptoras de sendos to­rrentes; no han faltado quienes inYoquen la descomposición quí­mica 6 mecánica de las rocas y á las influencias eólicas. Sin em­bargo, en estos últimos años la teoría que priva mejor n el públi­co es la que mira los circos como la obra de la erosión glaciar. * i esto último es erdad, en el acto se comprenderá cuán im-ortante será el estudio de la repartición de los circos desde e l punto ele vista geolóo-ico. n efecto los partidarios de esta teoría de Ramsay (Hella'1d, Riththofen Penck, Lehmann, rücl ner, Lapparent, &c.), consideran los circos como una prueba de anti­gua exten i6n glaciar y n ellos e apoyan para sostener que los hielos han cubierto n otro tiempo montañas donde no se hallan morr na ni canchale . Deseando resolYer e te asunto de un modo definitivo, he h e­cho un estudio especial de los vall allos de los Karpatos meri­dionale para som _ter á un examen crítico sobre el terreno, las di­ferentes teorías acerca del origen de lo circos. Desde luego hube de reconocer, en visla de los argumentos en que se apoyaba cada una de esas teorías, que no era posible invocar la presencia de los cir cos como prueba de antiguos glaciares si previamente no se demostra a la r claci6n de esa forma del relieve con la presencia de los glaciare . Además, debo advertir que la causa principal de la divergencia de opiniones n la materia proviene de que no t o ­dos han mirado como drco una misma cosa, ues no se encuentra • Como se comprende, este asunto nos interesa muy de cerca, puc toque e l oteo existe en ~ r an número en nuestras cordiller as. - N . E . TOMO I-8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia de él en ningún escrito una definición rigurosa y estrictamente to­pográfica, de suerte que en cada caso la definición oculta ya una idea preconcebida sobre el génesis de la forma del relieve en cues­tión. El caso no es único en morfología. La explicación de esta incertidumbre proviene de que la defi­nición precisa de una forma topográfica no es posible sino en pre­sencia de un levantamiento deta1lado de una región donde se haya realizado netamente la forma tipo de que se trata. Ahora bien: los circos no se encuentran sino en las altas montañas, y casi no existen cartas de esas regiones á la e cala de I: 25,000. Para col­mar este vacío, emprendí el levantamiento en escala de 1:10,000 de }os dos circos más completos del macizo de Paringu: 1 traba­jo, ejecutado con la regla-eclímetro, cubre una superfici de ocho kilómetros O, y no abarca menos de 500 puntos acotados, con cur­vas de nivel fijadas de 5 en 5 metros. Los otros circos ,·ccínos se levantaron con la brújula-alidada y el barómetro. De es a mane­ra pude construfr una carta del macizo de Paringu á la c::,cala de 1:25,000, de suerte que á un tiempo a arca el conjunto y el deta­lle de dos circos verdaderam nte característicos. Conforme á este trabajo puede darse del circo una definición puramente topográfica, á a~er: ' .el dtco orográfico e una depre­sión que forma una especie de n1cho en el flanco de una altura (montaña) de ordinario cerca á la ere ta, con fondo plano ó de muy escasa pendiente y dominado á lo lados 01· escar as que disminuyen en altura con,·ergi ndo hacia el desembocad ro de la cuveta ue forma el nicho. a pendi nte d 1 fondo nunca e con-tinua ino que presenta depresion ocu adas por lagos, laguna ó turberas, ó por una erie d r alto que figuran algo así como una serie e calonada de circos más p queño . ' Los lementos esenciales de la topografía d los circl. pued n reunirse n cuatro grupos : a) Perfil transver al en [ y pc.rfil longitudinal n scal ra. b) Lín as de máxim pendiente de las ared convergentes no so re un punto sino sobre una líP a d ruptura de la cndiente que rod a un fondo plano ó d p1·imido. e) i p ición g-eneral de las cunas de niY 1 completa m nte diYerso d la qu e obscn·a n Jos ,·alle orclinan . : cuadrada en los huecos (circo ), y de áno-ulo agudos en los relieve 6 lomos que los s paran. d) Independencia dd trazo de lo lecho de los arr ) con re pecto á la dis osición g neral de dichas curv~: de nivel. Así d finido 1 circo c.:s una fot·ma topográfica aract rístíc:a que Jo. montañeses de todos lo ¡ aí es designan ccn alg tín nom­bre espe !al : Oule, ·n los PiJ·in o ; Kare en Al mania · Caldare. en Rumania; Cvmb, en Inglatcn·a, S:c., y que fácil di tinguir de la for-mas vecinas con la uale pudiera confundirse : cráter do/tita ó cuenca le hundimi nto cu nca de recepción torrencial, &c. ( oncluye) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B Jetín Mil i tar de C lombia '- 115--' LA U RRA E !VIONT (Continúa) i penetra e 1 que defiende un paf montañoso que no presenta sino gargantas desfilad ro pa os difíciles alle pro­fundos y Il nos de precipicios, de la entaja que tiene sobre su adver ario no ería fácil que éste e empeñase sin mucho de­tenimiento en una empr a tan ardua y llena de peligros · pero e tas mismas circun ancia2 que favorecen al ue lo defiende, pro­porcionan al que lo ataca 1guales v ntajas, cuando se halla dota­do de a tant habilidad y g nio para aprovechar e de eJla . El contrario astuto que espía su movimientos y conoce las posicione que ocupa su enemig debe e .. ·cusar cuanto le sea po i le atacar­le de fr nte. Cuerpos destacados en djferentes direcciones con el mayor sigilo, deben procurar flanquear los pue tos de los enemi­¡:- os: ntretenidos al frente y imulando quererlos atacar en esta dirección no se efectuará el Yerdadero rompimiento hasta tanto que ~1 fu go de los cuerpos de ~acados dé á conocer que se halJan situados en Jo puntos determmados. on á la verdad expuesta. semejantes operacione , y más i el enemigo llega á conocerlas, pues entonces procurará batir las fuerzas en detal ; pero como en este caso e verá obligado á abandonar la posición ventajosa ue ocupa, no se hallará entonces tan fuerte por lo que rara vez eje­cutará e ta maniobra ; temiendo, además, que lo cuerpos de ta­cados del grueso pued n caer obre él n el momento que esté ocupado en destruír los del frente; dando tiempo é tos para que lleguen aquéllos colocándose en una buena posición, adoptando el medio de hacerla más fuerte con lo~ atrincheramientos tan fáci­les, prontos é insuperable de un corte de árboles con los que pue­den cubrir su frente retardando con su valor 1 é ito de la em-presa. un cuando á primera vista paree que lo mo irnientos de flanquear á los enemigos en posici6n montañosa, son tardos y difí­ciles no es tanto conto se cree, si consideramo la naturaleza de sem~jantes terrenos. Todas las situaciones de éstos están enlazada de un modo articular; los valle se comunican unos con otros las cadenas de montaña se entrelazan y unen recípr camente; i se presenta un preci icio por un lado, iguiendo su direcci6n se n­cuentra un paso por el que rebajándose y haciéndo e acce ible e puede ganar la otra montaña; siguiendo la falda de ésta á media ladera, se le da la vuelta y se cae á la es alda el nemig · u­hiendo direc amente á ocupar u cresta, se d minan las po icion del contr:ario; en fin, no hay terreno en el cual no se encuentre un pa o ó medio para llegar al punto que se quier ocupar. La dificultad 61o consiste en que los oficiale JU d ben desempeñar semejantes operaciones, sean de aquellos á quiene los obstáculos más grandes, que por lo regular aumenta la imaQ"inaci6n, no sean capaces de arredrarl es n i detenerl es en s u m archa . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1 ilitar de Colombi '- 116_} En la guen·a de montaña e má preciso un duplo de valor y vi­gilancia, que en otra cualquiera. La facilidad con que el enemigo puede llegar ha ta los puestos de su contrario sin ser visto ni sen­tido, atacarlos de impro is-v, meter la confu ión y el de orden, sjn que sea fácil contrarre tarl , pues oculto entre las breñas y bos­ques no po emo calcular u número y clase de tropas con que amos atacados, produce una sorpre a extraordinaria y de difícil remedio, i el ofi'"'ial que se encuentra en sta situación no está do­tado de una ser nidad á pruelJa y de un valor poco común. En estos ca os yo aconsejo á todos permanece¡· y fender la posición por a\0 ún tiempo seguro de qu á poco in tan tes conocerán la fuerza é intención del ncmigo, y podrán entonces con algunas bases a razar el parti o que crean má conveniente .. i se halla coloca o en una buena po ición, e vidente que e ta frialdad de alma impon ¡·á al en migo, de tal mane ·a que ea má circun pec­to en el ata ue. i á todo milita¡· de cual uiera clase se le pudiera inculcar el principio de que el peligro y el riesgo s 1 ,~ ¡u 6 d otro d e ta mi. ma (.la d<~ t rr no para e ta guerra pu • lt.mlwado la l n~ña ~ y _ itio frago o , nada .} ca i in fatigar · . E~~tendidas a las idea n general de la guen·a de montaña oy á u aplicación proponiendo alguno casos en que ueden ha­llarse 1 oficiales que manden tro a . upongamo un de filadero que debe atrave ar un· u rpo le oo hombr s ó a un batallón: 1 jef de él . plorará desd luego u ntrada apoderándose de ella in de ampararla ha ta ten r libr la salida; hará que la guerrilla d los flancos se abran cuanto ea p ible, ero no á tanta di tancia que dej n de ampar dos los costado de la alum­na, ue ue éstas con Ja que marcha á vanguardia de n cu rir la e. ·ten ión del grueso de la tro a, la que irá formada en do ec i ne i uale , colocando ntr ellas el bagaje que iem r d l1e er Jo menos posible, y ojalá fue e nincruno. -4 n te orden · n que con tan te m nte de e marcharse si e pr nta e 1 nem io-o po1· ' 'anguardia inmediatam nte e di on rá u la guerrillas. d ambo flanco marchen obr 1 nemigo procurando cogerle de revé para ostener el at que de la rimera ección qu á pa o d caro-a marchará sobre él a uerrilla de vano-uardia a oyará con un fueu-o vivo e t mo\'imi nto, cubrí ndo 1 fr nt de la co­lumna hasta la pro. imidad de uno se nta pas nt rl lle ar á la mano , ue e a rirá á der cha é izquierda para d jarl 1 paso li re, inclinándose dicha o uerrilla cuant le s a posibl hacia lo flancos d J nemig a o án c::e _o r la otra d lo co ta- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ili ta r d e Co lombia '- rr8 _; do . i tenaz el enemigo, so tuviere la posición, las guernllas des­plegadas en toda direcciones, harán un fuego vivo sobre él ma­niobrando de manera de doblarlo y atacarlo por la espalda, para lo que la reservas de dichas guerrillas se aproximarán á las líneas e é·ta , y romperán sobre el enemigo el fuego graneado. i á pe ar de este esfuerzo, que no es de esperar, no se le pudiere esalojar de la posición, entonces la mitad de la fuerza que com­pone la retaguardia, pues nunca debe quedar desamparado est~ punto, pasará á vanguardia para dar calot· á la acción, sostenien­do y reforzando la columna de ataque. puremos la cuestión y supongamos ue el enemigo cede por el frente, y que pot· un movi­miento de flanco carga á la retaguardia que ve más débil y des­guarnecida. En e te caso es preciso el mayor ..,alor y serenidad de parte d e l que manda, y ampará.ndo e de la posición que ha abandonado el enemigo, que es el punto capital de sus operacio­ne , ejecutar lo que An(bal en otro caso igual hizo á la entrada de los lpes, cuya narración creo oirán mi lector con gusto. El ata u e ue este Gran Capitán sostuvo contra los altobro­gues á la entrada de dichos montes, es uno de los movimientos más difíciles que puede citar e en la guen·a de montaña, y donde se da á entender la intrepidez y conocimiento de e te héroe, que se halló en el mayor apuro, y en el momento más crítico de ser des­truídas y perdidas todas su esperanzas de pa ar á Italia. 1ien­tras tanto que e te famoso guerrero marchó por las llanuras, los jefes de los allobrogues no le inquietaron, ya porque temiesen la caballería cartaginesa, ó porque los contuviesen los bárbaros del mismo país que le acompañaban. Ma , luégo que é tos e J etira­ron y que Anfbal principió á entrar en los e trechos de las mon­tañas, los allobrogues corrieron en gran número á apoderar e de los sitios por donde nece. ariamente debía pasar el ejército. ¡ Qué hubiera i o .de él si los allobrogue hubieran sabido ocultarse con más cuidado y formar us embo cada ! A vertido An(bal de la estratagema de los bárbaros, acampó al pie de las montañas y envió algunos guía galo á reconocer la di po ición del enemigo. Volvieron ésto noticiando á níbal que durante el día los enemi­gos guardaban exactamente sus puestos y que por la noche se re­tiraban á una po laci6n inmediata. Con te relato, combinó desde luego su plan, é hizo avanzar us tropas, de día, al pie del desfila­dero, sentando u campo cerca de los enemigos. Llegada la noch , mandó disponer muchos fuegos, y d jando la mayor parte del ejército n el camp mento, atravesó el desfiladero á la cabeza de un cuer o elegido de tropas, haciéndose dueño d las posicio­nes que los enemigos tenían des l.mparadas. Al amanecer, viendo \os bárbaros que su puestos staban ocupados abandonaron su primer .de ignio ; pero e m o la caballeda y bagaj af retado e n este estrecho guían 1 ntam nte el moYimiento e ampararon de e ta coyuntUI·a para caer n todas dir cciones obre la retaguar­dia. La caballería at·tagine a taba á punto de er destruída a í como todo el bagaje, pues no pudiendo o~tencrse sobre una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 1 19 _J rocas tan escarpadas, el más p queño choque les hacía precipitar­se : el ríe go e aumenta a por la ca allerías muertas, que ca­yendo n - ndas tan estrechas obstruían el paso, ó bien rodando se llev ban delante de sí cuanto enc ontraban. Aníbal, á fin de re­mediar este de ordtn é impedir la pérdida de su caballería, muni­cione y bagaj que iba á exponerl al ri e go de no poder alvar-e ni aun con la fuo·a corrió á la cabe za d e aquellas tropa que por la noche e habían h e cho due ña d e las altura , y desde é tas se precipitó sobre sus enemigos, n los que hizo gran carnicería; pero e n el tumulto y onfusión, ue e aumentaba con el choque y gritos d e lo e mbati ntes perdió gran número de sus soldados; in embargo, quedaron te ndidos en el campo de batalla la mayor parte dl: lo allobrog-ues y lo demás huyeron precipitadamente. Aun uand Aní al mostr' e n esta acasión todo el valor y pericia d u e e capaz un grand hombre como él, tal vez si los bárbaros no se hubieran entr t ni o e n saquear los equipaje , hu­biera ad ecido mucho más, y aun puede asegurarse que habría quedado en estado de no pode r lle ar adelante su empresa por la falta d e us municiones y equipo. Este es pues, uno de los medios estratébicos que mucho Generales han puesto en práctica en casos apur dos, de abandonar sus equipajes al pillaje del enemigo, para. que engolfado en el saqueo no atienda á su defensa y sea más fácil d eshacerlo y de truírlo.- Confin tÍa EL COMBATE Pt ,R MA "UEL l\T RE O CHURitUCA {Continúa) o~rBATE DEFE. s1vo-El batallón á la defensiva puede comba-tir en dos situacion distinla , ó por encuentro, 6 esperando en una. po ici6n d antemano cogida. En el prime1· ca o, lo ordinari e desplegar dos compañfas in sostene , dividida por igual n guerriJJa y reservas, para que aquélla sea fuerte desde el principio, reduciendo la distancia entre los escalones hasta uno 1 50 6 200 metros en terreno despejado, 6 menos i por ser muy fragoso proporciona suficiente abrigo. En el combate previ to y librado desde una posición, se da desde luego gran esarrollo y fuerza á la línea de fuegos desple­gando tres compañías, mitad en gu rrílla y mitad en re erva y algunas veces la cuatro i hay otras tropas n segunda línea. En po iciones de pendiente muy pronunciada conviene instalar dos 6 más 1ín a su erpue ta , con lo que 1a más elevadas, dominando mejor la t:ona que atraviesa 1 asaltante podrán batirlo á má• distancia. El fuego de la defensa debe empezar antes que e l del ataque }' con má variable intensidad, pue to que la ituaei6n ventajosa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etí n Mil itar de Colombia '- 120 _.1 de las tro a y la inmovilidad en que esperan, per·mite metodizar­lo y asegurar us efectos. Las descargas mucho má útiles que en la ofensiva, d en empezar á 1 200 metro y continuar hasta los 6oo, empleándola contra los gr·upos compactos que forman las reser\'aS del agresor cada ' z que queden descubierto . A esta última di lancia se rompe 1 fuego á di creción lento, con alza de 500 y n dándole una intensidad g1~adual creci nte como · n la ofen iva, ino intermitente, es decir, que se acelera cada vez que el asaltante atraviesa un e pacio descubierto, y vueh·e á er lento cuando desaparece á la vi ta. Durante e ta pau a e r ctifican las alza , con lo que, i e h~ tenido la precaución de medir las distancia del cam o de ataque se obtendrá gran ñcacia en lo fuegos. Llegado el a altante á lo 300 metro de la po ición, empie?.a el fuego rápido sin alza concentrándolo obr u grupos má numeroso ó los más a ,·anzados y preparán lo la fuer7.as á tomar la ofensi\'a. En 1 combate por encuentro, e proc de de i ·ual man ra durante este p ríodo, hacie ndo entrar n Hn a las r~servas par­ciales al mpezar el fuego á discreción, y una de la compañía de la reser a de batallón al empezar 1 rápido con obj to dt; da1· gran oliclez á la Hnea de com bat y xtend rla algo m á en pre­visión de un desbordamiento. La última compañía u ·. da i la es­pectativa de un ataque de flanco, para lo que e aproxima al ala más amenazada y se di pone á rechazarlo. Roto el fu ego rápido, conviene espera1· á qu haya producido todo su fecto en el a altante para tomar la of n i ·a pcr Jo que, si á pesar de las baja que forzosamente uf.-irá continúa avan­zando, e le deja llegar á so ó 6o metro y se cae entonce obre él á la a yoneta. En rincipio todo contraataque de fr nte e dd.>e combinar con otro e terior de flanco, dirigido por un extremo de la línea coptra el corre pondientc de la del enemigo; ma un a tallón que combate unido á otros, no puede obrar a f, como no ea el prime­ro ó el último de la línea general, y aun n e te caso lo probable es que forme todo él el martillo ofensivo, y ataque de frente en la dirección d 1 flanco enemigo. Por otra parte, un batallón interca­lado con otro , ue mplea su reserva en un contraataque interior de flanco, la e.·pone á ser cogida del mi mo modo por la del bata­llón contrario que tiene enfrente, y de reYés por la del inmediato· así es que fuera de lo ca os en que se produz.can sali ntc muy pronunciados en la línea del agresor, 6 que é te mbista débil­mente y sin apoyo , no se d be echar mano de e to movimientos int riores, hmitándose á tomar una ofen iva franca de frent . Rechazado el asalto, 1 fuego rápido completa eJ éxito, persi­guiendo al agre 01· mientras está al alcance cl 1 fu 11 pero sin abandonar la posición y preparándose á d fenderla de un segundo ataque. Cuando la reacción ofensiva no b sta á impedir que la po i­ción sea invadida, la Hnea de combate se rctir,t á retaguardia de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 1~1 -' la re erva ó de la tropa de segunda línea, y éstas intentan una egunda y más enérgica reacción, antes de que el asaltante haya podido recibir refuerzos que consoliden u conquista. E posible que con e te e fuerzo se recupere la posición perdida, pero si no se logra, será preciso abandonar el combate y apresurarse á or­ganizar la retirada, previniendo los peligro de la persecución que no se hará esper·ar. Un batallón ai lado se d tiende de un modo análogo con dos compañía e plegada e n guerrilla y re en·as, á las r¡u se aproxima una de la otras dos, para reforzarla oportunamente y proteger us flanco extendiendo 1 frente lo bastante á impedir que s a de bordado y oderJo hacer con el del enemigo. 1 tomar la fen iva, una arte de la última compañía que ueda en reserva sigue d cerca en orden cerrado, apoyando el movimiento, y el re to sale por un extremo de la Hnea y cae sobre el flanco d 1 asaltante. Si el terreno es muy cortado ó cubierto, convi ne en ocasio­nes mboscar e ta fuerza á vanguat·dia sobre un ala y hacerle romper 1 fuego rá ido en l momento n que el agresor, próximo á lanzar á la ayoneta, llega á u altura ó la rebasa, porque la sorpres que seguramente le producirá e te ardid, paralizará or lo meno u acción y ase ;urará l re ultado del contraataque que debe tener lugar inmediatamente. CO~[B,\TE DE:\IOSTRATIVO-Un batallón libra combate demostra­tivo cuando imula un ataque falso mientra otras fuerza ll evan á cabo J verdadero· cuando espera refuerzos para poder empeñar­se decLi va mente, ó cuando forma la vanguardia de una columna que ataca cubre su marcha n un movimiento de flanco 6 protege su r etirada. egún los casos y la forma ostensible que e quier dar al combat , así Yarían las dispo icion i es la defen iva, d plie­gan do ompañfas; pero si simula la of n iva con ien desplegar tres, para dar gran desarroJlo al frente y a van zar poco á poco, fingiendo que _e di pone un ataque formal y atrayendo la atención d e l enemigo, si así conviene, pat·a ue desatienda otros punlo . El tallón de vanguardia de una columna despliega una compañía, forma segunda línea con otra do , y deja otra n ter­cera como re n'a. Hecho por la primera e l r conocimiento del enemigo despliegan á su altura las dos de segunda línea bien por ambo lados, bien por uno solo, egún el t rr no y ituaci6n que conviene adoptar para m jor cubrir al cuerpo principal. En algún caso i é te e tá muy pr6.-imo y u d pli gue s breve pue e n de p 4gar la cuatro compañías, contando on su inmediato apoyo, lo que dará mayor frente demo trativo. Las guerrilla d 1 cuerpo principal se adelantan ha ta rebasar á las del batallón de vanguardia, que se r ep liega entonces sobre una de la alas 6 sobre amba , de 1 jan o 1 frente y pa ando á segunda 1 ínea. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia i por circunstancias especiales, el batallón de vanguardia tiene que tomar una ofensiva franca, debe llevar unida y á una al­tura uniforme toda su línea de combate, y en el caso de que algu­na compañía se vea detenida por una resistencia superior á la que encuentran las otras, continúa el avance de éstas, y la más inme­diata adelanta su reserva y la rebate sobre el flanco enemigo, para cubrir el suyo y obligarle á ceder, ó cortar parte de sus tropas. Un batallón que combate en retirada prot giendo la de una columna, adopta di posiciones puramente defen iva , sobre todo si le ayuda en la mpresa alguna fuerza de caballería, y retrocede por scalones alternados, deteniéndose á prolongar y extremar la resistencia, cuando acosado de cerca alcanza una osición venta­josa. En las partes del terreno muy de pejadas, debe ceder antes que en las quebrada ó cubiertas, pr )curando que 1 adversario se adelante por aquéJlas ha ta descubrir el flanco, para batírselo desde éstas En ciertas ocasiones, una compañía emboscada pu - de escarmentarlo y suspender ó interrumpir u persecución; ma el recurso requiere, por lo conocido, gran tacto y prudencia, porque ie expone á ser cortada si el ene migo es sagaz y precavido. En Jos desfiladeros ~ donde debe desplegar toda su energía y tenacidad hasta que Jos ha franqueado el cuerpo principal, reti­rándose luégo por ambas alas 6 por la más distante de la entrada. La fuerza que cubre esta, protege con fuego vivo ó rápido el des­file de la demá compañía , que llegada á la salida despliegan de nuevo y á su v z protegen la retirada de la última tropa. La protección de una marcha de flanco es operación que raras veces tiene lugar, porque en el supuesto de que la marcha obedece á una maniobra, ésta no se debe ejecutar en presencia del enemigo; pero, excepcionalmente, puede un batallón encar­garse de cubrir un movimiento de este género, como preparatorio de otro envolvente, 6 bien en la retirada para oponerse á una per­secución de flanco. En el primer caso, su conducta, semejante á la de una vanguardia, requiere disposiciones que cubran, di imulen y entretengan. En el egundo, debe obrar como una retaguardia, escalonando sus movimientos en sentido de la dirección que lleva el cuerpo principal, y procurando que las posicione en que resiste sucesivament , á más de flanquearse con eficacia, faciliten la acción ofensiva de la reserva sobre las fuerzas enemiga que se atrevan á adelantarse para cogerlas
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 4

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 12

Por: | Fecha: 22/03/1902

• G(; ml d lng n •ros Mi ·olbro tle vnrlas ociedode 1 utífi · 11 ---=::::::::::= O fi e i a 1 =:::::::::::=::- EC ET U IER 422 D 1 oz MA ZO i r ei cual se b ce un nombramiento El Vteepresidente de la Repúblú:a, encar }·ads dtl P ode1 .E.JecuftUIJ. PEC ET _ rtículo único. ómbra e Inspector de la fuerz. s del orte del Tolima y del Cordillera al r. oronel nti g regori. Comuni uese y publí ue Dado en Bogotá á 7 <.1~.:: ... 1a~zo de J E El 1inistt·o de uerra, DECR T tviE )L\RZO 8) 35 por el cual se a~eba un Decreto del Jefe Chil y lilitar del Depatt· enlo de Bolívar ../i,'l V/ceprcsülenle de la Repúbl/ca, encargado del Pode1 .E'jtcul vo, rtículo único .... pruébase en toda us parle el ecret nú­Jnero 128 bis, de fecha 26 d~ Diciembre de 1901 dictado por el T0:\10 I-23 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~¡ t'l;li'Ca, 'cargado d. 1 Pod,, .Ejt ut/v , DECRETA Artícul tín ·e o. • órn l ¡·a e pector- ·iscal d la lot!lla del a! nera1 ara lo f ctos fi ·cal s. l. Iaz ne In - "milado á G - Comunique e y 1 ubl 'qu s •. Dado en o ·otá, á 10 e Ia1·z d 1 02. J . El lvlini tr de Guen·a, ARI IDES FE .·/~·o-yz CR T 439 L 1902 _t m~o 10) or el cu. J seco fi re una nu Oiizél i n El Víct.pr~ ldtwlt. de la J;> j11' l·h"ca 1 a.-car"ado dd Podn· Ejaffili.'o, E. Juan Jíma o Arl clá z i mi jaca y us· , las cua­hallan al m ndo El ini tro de 1u tTa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lv ilitar le Colo1nbia '-- 55 _j · DECRET L .. I R 440 D 1902 .1.\RZO 10 por el cual se hacen v:\no not bramicutos ara 1 <: ... uerpo de P licia ·acional El 1 icepresüünle de 1 R opública, tiiCcZrgado tl l Pod. r .Ej""·cuJ/'vo, DE RET.A Artículo t1nico. Hácen e lo iguient noml_)ra1ni ntos ara l Cuerpo d olida acional : Eudoro Castillo omi ario 1 Iayor de J ... cla e par ami-ario d 2. lazo de Rafael li. · Rodríguez, qui o fue ascendido; Luis María uij no o1nisario de 3· cla e, pat·a omisario Mayor de 3."', en re m1 Jazo de astillo; Espíritu . Forero gente de 1. el< e, para Comí rio de 3 .• en reempla.z de Quijano · Ha acuc Leal emisario ayor de J ... clase, par Comisa-rio de 2.• clase n r m lazo de eli I amo ue renunció · Rafael Escobar Comisario de 3- 4 cla e pat·a Comisario Ma­yor de 3-~ en recmpla .o ele Leal · Abelardo Iedin misario 1Iayor de 3.~~. cla , ara Comi-sario de 2: en reemplazo de Cayetano Parada que renunció ; Abraham .. ira emisario de 3: para comi ario ?viayor de 3.•, en reemplazo de Icdina · ídolo lVIartínez, . gente de 1 .• clase, para emisario de 3-\ en reemplazo de eira . . Autorízase al Sr. Dit·ector g neral d la Policía acional para comunicar e tos nombramientos. Comuníquese y ublí ue e. Dado en Bogotá á ro de 1viarzo de 1902. J E I íARR QUI El Ministro de Guerr , ARr ECRET .:. U IE 441 DE 1902 (M.\RZO 10) por 1 ual se reconoce un grado El Vicepresidente de la Rt.públtca, ~.ncargtrdo del Poder .Ejcculzvo, DECRI-. A rtfculo único. Recon6ces le al '1 eni nt Coronel Eli eo To­rres el grado de Coron 1 fectiv con 1 ,ual ha Y ni o_ prc:stando su servicios al o i t·no n el uartel general 1 EJérctto, con 1 a antigüedad de 1. 0 de Diciembr I 90 1 • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ol tín 1ilitar de Colon1bia \.._ 356 -' . ~- cu nta al I Ionoi·al l e na -n su pró. ·ima n para 1 fe to con titu ionalc Comunique e y publíque e. Dado en Bogo á á 10 de Marzo d - 1902. J E .r I EL .r I1 R El fini tro de ucrra DE R .. 443 DE 1902 ( TARí' 10 por el cual e hac<:n Yarios nombramicutos El Vre -pr, 1clc1Lie d la R,¡Jtíbltcrr u;cargado d 1 Pod,, .E)cculn•o VE RET. Artículo único. Hác nse los siguientes nombramientos para el Batall6n Guard1a de IIotzot : Dr. r fanuel Antonio Pin da r.I<.!dico., asimilado á Sarg nto lvlayor para los efectos fiscales. Capitán Luí uintero, ara 2. 0 Ayudant . . E tos dos nom ramiento~ con la antio-ü dad del I . 0 del me en curso. ubteniente lfonso 'anasto, para la 4· ompanía, con la antigüeded d . 1.0 de e rer del af1o en curso. la omunfquese y publfques - . ado n Bogotá á 10 d 'fat·zo de 1902. J E ~ 1 GEL l'vf RR QUIN El l'viinistro de Guerra 4 RISTIDES FER. ·.\. nFz DE RET 444 D ~ 1902 ,1\ ~ IO) por el cual se h ccn uno - 1 omLr~'l.mie lo .1!.1 T'"i'ccprc idc11/e de la Rt-j úb/,ca, atcarr;at!o dd I'odtr A} cultvo D " RE '1 .\ nombramiento ara o- I.n. E. (Uadra- rim J. e m¿ ndantt. icncral 1• acundino L 6n; 2.° Comandanl , r. Cat·lo!> R . hcrto González. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\ ilitar de Colombia '- 357 _J < omis. taque de cab Hería ·ol ver inmediata m nte á la for­mación rimith·a y dar al frente u rimer.a dirección. 84.-Para mo lrar la maner como se lraniforman las diferente _íormaciones, h ~' que; servirse de lo fo o , baJ rancos, &c. Ul tt1la pala­br de toda~ las abertura .Y de todas la par!/cularidada qu e úlan t·ealmenl en d terr no: ptro b/en enlendzdo que e 1~ ~ dift-reJIIeS objeto nunca deben ser súlo fiel idos. 8 8 5 .-~ I •E DF. CO~IPROB.\R LO ROGRF.SO DE L.\ 1 .. •sTRUCCIÓ. •-En las últimas sesione el jefe d compañfa confía la direcci6n del ataque al oficial má antio·uo y él mi m , con un sol ado que sirve para formar la lín a e col0c obre la posi ión que se supone ocup< el enemigo, de ruodo de ob en at· bi n la marcha de la ma-iob · . cadena e mina bien si n to s los untos descubiertos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o1etín Iilitar de Colon1 bia .._ 36o _.1 no e · n ino tiradores aislado , y nada de paqueticos . La reser­va camina 1 i n : 1 . 0 i durante Jo alto , tá d 1 todo oculta, 6 1 n el caso n qu · ea impo ibl ncontr·ar un abrigo, no se de cu re ino una línea l ]~:;ada · 2. 0 i cuando camina sus cá.m - io de Juo·ar. son rápido y cuando efectúa in 1 tenet· e, una marrha cons ide1·abl y i al fin de cada una de ésta la tropa vuel­ve á que ar culta.. 1 Jefe de compañía da á conocer que des-cubr una falta, por rnedio e una eñal conve de antemano, con la ban 1 rilla d ·l oldado de fila. uando 1 mpañía ha lle-gado á la 1 o ici 'n u · upone cu a a pOI- el enemigo, el jefe de compañía etienc la maniobra reúne los oficiales lo cabos y arg nto . · l Jefes de e cuadra, y enumera los aarupamientos de soldado qu ha notado sobre 1 cadena lo mi mo qu~ lo mo­lllento en que la compañía e ha detenido inútilmente :á descu­bierto 6 ha verifica cambio muy corto d J luo·ar, 6 e ha en­contra o en una forn1aci6n no conforme con la situación · . 86- P .- . •oiZAJE DE. LA COliPA.-·{A Á MA.riOBRAR o~ LA ARTILLE­RÍ -La artillería · s i~capaz de atender por sí mi ma á u propia defen ·a y por esto no debe reocupar e de ello. Toca á las tro­pa e infantería má inn1e iata 1 rotegeda. Para e ta tropa e un deber acrrado ; a í lo cxio:e la ley de mutua ayuda que se de­ben dar la dos tropa . La artillería sostiene á la infantería con su fu 0"'0~, y la infantería, á u turno, debe proteger la artillería contra las bala y las bayonetas del ad,·ersario. Para ensenar 6. la compañía la manera de cubrir la artillería el jefe de compañía puede em 1 ar 1 proce imiento iguiente : designa á un ca o 6 sargento ó á un soldado inteligente para figu­rar un cañón t y e 1 -ntrega una banderilla para que todos puedan ,·erla bi n lesde lejo . e l ué de pre,renir á la compañía que aquel que ti ... ne la band rilla representa un cañón, el jefe de compañía comienza la maniol t·a como e ha e plicado ant rior­mente es decit·, que indica la posición ocupada por los _tiradores enemio· y por su r rva { .. c . .;.. Cuando la cad na se ha al jado como á un centenar de pa­sos del frent de la om¡ añía, el que llc,ra la banderita, qu~ re­presen a un cañón e en\'iado en 1 dirección que sí ue la cadena, con or en ele e co r una po ición ·entajo a para el tiro de la ar­tillería ~in pre lar, por otra parte nino-una tención á la cadena · es decir, qu pued correr má adelante 6 fuera de los flanco , 6 al contrario, detenet· e hacia el centro de la cadena . Durante la esiones de e . ta cla e el Jefe de companía deb e tar á caballo, ·i es posible. En ca o i rtos por el enemigo, quien, n efecto no tiene de ello la menor noti­cia. El cuartel general está colocado n l centro en eaumont. Por la tarde lo partes confirman que el número de los olda­dos en armas es de ciento quince mil hmnbres. La artillería cuen­ta trescientos cincu nta cañones. La mitad de st ejército no ha sentido nunca el fuego · el re to no ha hecho al · de a rendiza­je sino en 1813 y 1814. a mi m' ~;u rdia imperi 1 d los die­ciocho mil quinient s hombr u 1 compon n, uenta 1 cuatro á cinco mil hombre Yu!untario ; allí 61o e cu nta un r "elucido número de viejo sol ado . E e: Ejt.!t·cit ha i di ·idiclo en tre Cuerpos: ey manda la izqui rcla t·ouchy la clcr ha y 1 Em-perador se ha reserv do la direcci6n del centt-o. En esta misma mañana del 14 cle junio 1 n ral L fol llega delante ele nue tro r gimi nto con un papel n la mano, ord na el to ue de t mbor y no grita: ' · •ormad 1 círculo. ' Reina pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín fundo ilencio. cirnos : ' r clama d l ble roclama f cha ilitar de Colombia \.._ 364 _, a re la carta la r corre con 1 Yista, y e muerto: ' · Los Oficial ! · Llamada de o Il gan y ro-habla ,·ivamente. o.si al punto se cf e­l círculo. '1 od pai-cce en revolución: b re co t can su rma amblea. los batallo­prontos á partir. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colotnbia '- 365 -' ue tro 'i jo pada para ordenar ilencio· lle tiemblan 1 1 Iancos mo~tacho y de su ojos brotan miradas tterrible : I ijos mío no dice con v z ahogada por la emoción no han traici nado. ... -t noche Bourmont, :reneral de División d la van ·uardi del .° Cuerp , 1 ~ omand nl s Clouet, illou­trey , lo a pitan s ~ 1digné, de '! relon y Sourdat, se caban de pasar al enemigo· recordad lo nom re de eso mi erables que han cometid un crim n e ntr e 1 honot· y trai ionado su bandera! · delante . ; h·a el mperador ! y nada de e-u rtcl ! ·· La r bia impul a á nu stro Bat llón como un solo hombre· uror y la in ignación e tán pintado en todos lo semblantes. "¡ de­l nte ..... · €ontra 1 nemigo l · ~ haya cuar el . gritamos to­do blandiendo las arma~. Partimos á pa o de carga ; los gdtos aumentan. El 'eneral Tan l, mme ue n1anda 1 Ejército, se tras- 1 da á g lopc enfrente del r g~míento, y por medio de algunas palabra~ en ~rgic s de di o·u t logr cal m rno un tanto. Marcharno lo má aprisa po ible porque se tt~ata de llegar pronto sobre lo prusiano , á ui ne 1 mi erabl Bourmont, in luda, ha, dv rtid ya. e ¡u de d "'CÍr, in . ag · ración qut:: todas a desgraci d\:: e ta cam¡ ana de cuatro día stán unida á e te t. rimen, y la voz ptíblica no ha e. ·traviado u ni ndo en lazo fa- 1 stos dos nom brc : .B our11 od y H alerloo. De pronto, o o á la i ,. , oímos nu tro frente ue suena l cañon en irección del am re, hacia el cual n1archamos, divi­dido en tres columna , tenicnd por obje/¡-..•os los ( uentes de Mar­hi nne , de Charleroi y del hatelet. La batalla ha comenzado. Los dispa14 os de cañón aumentan; e redobla el paso. En fin mo á la una y m~dia de la tarde lleg mos á la vista de Char­leroi, y atra ve amo l gran 1 uente sobr 1 ambr que algunas hora antes ha ido tomado por nuc tros e, z dores montado . 1\Iá aJlá d la ciudad y á lo largo - la alzad e carpada ue con uce d . harl 1·oi á F lcuru , las línea de los fue ·o de nuestra infantería se dibujan n zi zá - n tanto ue l caball ría de Pajol arga descsperadament - sob1· el camino principal ha­ciendo resonar á lo lejos las piedr s de la calza a, empedrada como toda la de Belgic . Cad, 'ez que lo p ~usianos tratan d etener e, se lanzan sobre ello con una audacia y una impetuo­sidad sin i" ua1, y los desbaratan á 1 1 ay n ta. o1· último co­ronamos la altUt·a~, mientt·as ue la tropas de Zi th n e reúnen á una medi, legua enfrente d la Idea de illy. uestra División e dirige vi ·amente obr 1 te1·reno de 1 acción. Lo soldado .• presas de grande c. ·altación el an e n ard r una a alla dec1. iva, que no puede hac r e e p< rar·. omo á las inco 11 gamo enfrente de illy, en 1 mom nto en que la r ta0 ·uar: i d _ Zielh&\ , fu rt · e di z mil hombre comienza á pon r e n retit·ada, prot gida por Yari cuadro de infantería y pot· 1 fu g- l do l at da de artill ría. apol ón acud en m mento, y . amina al enemigo con un pequeño anteojo. e ha perdido 1 ticm o, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 366 -' descontento al ver que el nemigo se le escapa, 1 Emperador se dirige á uno de sus Ayudantes y eñalándole con la mano los cua-. tro escuadrones llamados EscuadJ otus de er-l'lrio, que forman su e -. colta habitual, le grita: Letort tomad mi escuadrones, cargad y destruid todo eso! ' Letort y los cuatt·o escuadrones parten al punto, y atra' ie an á il1y con la] carrera, que la herraduras de los caballos hacen volar miríadas de chispas de las piedras de la calzada. uestros intrépidos jinetes Hegan sobre los cuadro , los desunen y los acuchillan resueltamente in hacer prisioneros. Los prusianos des aratados en su primera línea huyen pero Yen­den cara su derrota. El General Letort, acaba de ser mortalmente herido de un balazo en el vientre, y pá a por enfrente de nosotros con los vestidos en c}esordcn y ensangrentado, conducido por cua­tro viejos zapadores de los dragones de la Emperatriz. Son las seis de la tard ; "'"apoleón, impaciente por saber i todos lo cuerpos del jército han att·a vesado el ambr uehe á Charleroi. La fusilerfa, los di paros de cañón y los fuegos de pe­lotón continúan; los prusianos acaban por desa arecer en el bos­que de Fl urus dejando en nue tra manos cinco cañones, y en el campo más de dos mil muertos y herido . uestras pérdidas apenas St.:: elevan á una centena de h mbn.. fuera de combate. Entre las siete y las ocho ~1 fuego de fusilería cesa. EJ Ejército entero ha pasado el Sambrc y fijado su viv es entre Gilly y Fleu­rus, á la entrada de la llanura de este nom re.-Co11/ázúa EL GR f:ST DO MAYOR II Un centro donde se e ludie y coordine todo cuanto exige la preparación para la guerra · donde se elaboren y maduren. du­rante 1 r poso de la a7, lo planes de la ca m¡ añas probables ; llamado en u día á ejerc r al lado del rné:!ndo supremo, esa direc­ción d 1 conjunto qu en r ada meno caba la acción libre y de em­barazada de los enerales en j efe, pero que prevé facilita, enlaza, vigoriza, empuja ó modera al par que acumula y distribuye Jos hombres y lo recur os .... e o e lo que principalmente debe ser el Gran Estado Mayor. Allí han de trazar d acuerdo con la política y la estrate-gia, las líneas gen t·al de la operacione militare . De allí ha de partir el impul o ara la red n rYio~a de la movilización, rápida y igilosament t· ,¡ ta. AlH han d ad,· rtir los eligro y pre­sentirse Jos éxito á virtud de esa clarh,iden ia de las cosas que, en los momentos solemnes, prestan á los espíritus expertos la dis­tancia, la altura y la totalidad de los detalles abarcados de una sola ojeada. De al1f han de tran milirse las palpitaciones del espí­ritu nacional á los que pelean al frente de las tropa , y allí se ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ilitar e Colorn bia '- 367 _,1 ame ntal dada nue tra ma­llama o á dirigir el Gran in cp ndient del Ministro ntraña tan igni­RA E TADO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 368 _1 ¿Conviene dejar en manos del r .finistro de Guerra la dirección general de todos los a untos militares ó debe aceptarse la organi­zación prusiana? En esto términ s e planteó la cue tión, y dividi­das desde luego la opiniones n 1 seno deJa a amblea milita1·, el General Totleben con u inmen o pre tiCYio decidió á la mayo­ría por la indivisibilidad de la atribuciones del fini tro de uerra. u En Prusia-decía Totleben- el jefe de la administración interior del Ej 'rcito el Jefe de Estado 1\Iayor y el jefe del Gabi­net militar, ind pendientes pueden ubsi tir, porque en este paí el Emperador Guillermo, de pués de cincuenta años de mando en Jefe del Ejército conoce mejor que nadie el personal, la organi­zación y el mecani mo interior el l Ejército en todos sus más mí­nimos detalles. Esta situación e ·ce cional le permite resoh·er las cuestiones que le someten los tres Jefes del Ejército en forma tal que ninguno de ellos pued con iderar e faYorecido ni herido á costa de los demás puesto que la intriga no halla en eJ Empera­dor acogida alguna. Pero esta cualidad, añadía Totleben e en­cuentra raramente n lo oberanos y cuando le falta, pueden resultar graves perjuicio para el jército. Lo que ha sido posible hasta ahora en Prusia ¿está Rusia en condiciones de adoptarlo?'" Por derto que ocupándose de la at·gumentación de Totleben, vivamente discutida por la pr nsa alemana dijo L Allgemeine-lvli­lzlar- Zeilung que la a everaci nes d 1 famoso defensor de ebas­topol no eran del todo aju ta as á la t·ealidad. ' En lemania el Ministro de la Guerra es el primer funcionari<:> de la Admini tra­ción del amo de uen-a y como tal es verdad que no es, como debiera ser el jefe superior directo d to o los funcionarios militares; pero en cambio, n la cuestiones propias de su cargo, el Ministro es el jefe uperior directo de todos los Cuerpos y de todo el personal. A í pue concluía citaremo un ejemplo: el Ge­neral l\1oltke no pu de estar sometido al {inistro de la Guerra, porque recib dir ctamente la órdene del Emperador con el que despacha lo que no impide Ulli'Í'11dase tren que, como cua!qttür otro General no puede jJtdir audic:nria al Emptrador para somelct le pro­po z·ciones de ning tÍit gJnc1 o sobre lo. as un/o del St'I7.'Ú:i'o." Y la Gazu- 1/e. de Colonia reforzando la nota, añadió ue si 1 Jef del Gabi­nete militar ha de tratar con l mperador sobre gracias ó re­compensas relati,· a al pPr onal, 'entonces como en todas la~ cuestiones importantes, se ha de llamar y contar con el Ministro de la :ruerra.', Véase, ues, cómo esa independencia d · que se habla no es tan absoluta como á rin1era ·ista parece in negar que exista y cómo no ob tante la misma y á e ar lel 1·égim n político do­minante en lemania, el Iini tro d la uen·a no queda relegado á la condición tristí ima que a uí le preparan los radicalismos in­no adores que entr nosotro han dado u vot profesional al Jefe de E t.ado May r gen ral d l Ejército independiente autónomo é irresponsable. • xi te, además, un ato que prueba cuán grande es, á pesar de todo e l respeto que allí in pira e e cargo ministe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín i itar d Colombi' '-- 6g --' n 17u por 0 . 10 I-2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín I ilitar e Colornbia '- 37 _; .. a situa i6n d p1orabl Landsdown era 1 areci 1· á 1, L rd hil- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ole in Iilitar t ol r 1bi 71 -' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1 ilitar de Colo1nbia 372 _J a ble ante 1 Parlatncnto y el Sober n , pues encubrir' con u d esidia 6 debilidad la f lta de u colabo ·ador 6 a jun o. 1 uno h a de trabajar ~in d sc.an o y 1 t1· ha l ar vigilante pa1·a q ue el trabaj corr penda á las necesicl< d~.:::s 1 -e entes y futu1·a d el Ejército y d 1 país. Las re;laciones, pue , nt1·c el .r Iini tt·o de la d e Estado Iayor enera], u der er d efinidas de M ini tro reúne y coordina los me ios de a ci6n ; 1 Jef ..... de sta o M ayor estu lía durante la paz 1 mej r man ra de emplearlo , y los aplica durante la gue1Ta. iguiendo un aforismo alt;rnán : · el fo r j y acera lo dardo l G1·an E ta dirige. · E EKICO DE tJA DA L GA Espai'i.ol SOB L. ~L~ J~RCI'O L on ti m'ta) mejor y má igilancia y fuera de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lVIilitar de Colon1bia 7 u mi ión y de e m­pro ·echo a. -4 ta­. ntiend y por can-to 1 lo u ólo cue tión de forma que e e e <.ial. n una alal ra : n caml io s '"'nteramente dueñ de u modo. Elnpleos y de linos uno como imi • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. in y la a oletín 1ilitar el Colo bia '- 374 .-1 T.as haja az el ifrcl/flo e la llegad de los recluta e l llamamiento le un recluta e lan veht· orr. pondi nte. i, or 1. 0 d F r·e¡· y la maniobras e ser reemplazad por un ol-con licencia, lo al ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletin Iilit r 1 olotnbic '-- 375 _.) Lo qu acal an1 l a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. f: le in i 1 i t· r de e o lo 111 ta 76 _.1 corr ·pon ncia nt al 1 tacl ayor Historia -- T S 1) ' 1870 'J · ucicl d l fr· u e ~ · p 1 •1 !'tJ/. •tln /i'liltu·) ntin • n) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ilitar de Coloro bia '- 377 -' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín 1ilit r de Colombia '-- 378 .J uién sa e lo que nos aguarda en la pró ·i-lo temores. ac- ahon, el 5. 0 ·al cuyo ejército á su órdene , y u un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1 bia '- 379 ~ Las posiciones de los france es ocupa an un frente de seis 16metros, lo que da a, con un efec ivo e 45 ooo hombres una ensidad d e 7 hombre .: m - dio por metro corriente. Lo pru­. ano comprometi e ron 1 l S ooo hombr n un Hnea de ki16- ine ros lo que daba 14 h ombr y medio por mett· . demás de superiori ad consi erablc con que atacaban á los france es Jo emanes contaban pues la inmen a ,. ntaja de tener un frente ucho más xten o 1 que les permitía reba arlo por los flancos. ConlintÍtS -----~--=----- Variedades u •\l GR US RIQUEZA':) ATUR LES or J. D. Powles Esq., residente ·1 'omi é de Tenedores de Bonos de Hi pa­no- m 'rica VERSIÓ.' DEL 1. 'GJ.ÚS PARA F.T '' OI.T•TÍN MlLI1 AR ') (Continúa} Mr. Birchal1, ue re idió algun año n ueva Tranada, y 1ue ahora e tá · llá ocupado en el man jo de las mina de Mari­JUÍta, estu\O en Inglaterra 1 año p ado, , e le dirigió la iguien­t carta: ' Comz'té de l os 7~ncdores de Bonos de IIr p no-Aménca, I I tff Auslrl1 .fihaJS-Londu. 2 tl Arro lo d~ I8ÓI enor: El Comité d Ten e <..lor e de Bono le II'span -.l\mérica, que­riendo aprovechar la p rmancncia t mporal dt..: u ted n Inglate­rra, o licita que le hag u t el e l fa' or d dad un informe que u re id ncia en 1 u " iranada lo pon en apti ud de umini trar, o re las ierras adquiridas por 1 omité d e T ned t· es de onos n aquel aís. El inf01·me ue mit{ d ncr e l iguient á aber: , 1.° Como la primera medida ¡u _ dd.J t m r· e nece aria-mente 1 de lindé de la tkrra , ¿ en cuál le la P'"OYincia de la ueva ranada recomendaría ted que e haga 1 deslinde n relación á un clima adapta l á l Ol'ganiza i6n de los europeos? • Véa e el JJoldfn AfililcH·, cric:: 11 eJe 1901, número 15 17 , 20, 23. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín M ilita r d e Colotnbia 2. 0 ¿La población orio-inaria de esa localidades es apta par• procurar adecuado contino-ente de tra ajo y comenzar operacio nes bajo dirección europea? 3.° Como es nece ario aplicar lo recursos y 1 inteligencic; d e los europeos á la agricultura del pai , ¿la oblación nati 'a é l es de tal carácter que realmente - ometa á la dirección en est particular ? 4. 0 iendo 11otorioque 1 ueYa ranada importa harina de l o. E stados Unido y sabido también que ella posee distritos en qu s e d a e l trigo ¿,no sería posible aumentar la producción de est g rano, de manet~a de mancipar al paí del contingente extran j e ro ? 5. 0 ¿, uál s la rata de lo ·al rio de lo trabajadores de· paí ? 6 . 0 ¿. uál el estado de su ao·ricultura ·. ¿La agdcultura es e m·· presa p rod ucti \'a ? 7. 0 ¿,Cuál es 1 precio d 1 trigo en gotá? 8 .0 O r- o-anizada una colonia cultivadora, ¿ dcntr.o de cuánto tie m po e obtendrán los prim · ros rendimiento ? g .0 u ponga m o que la col nia tenga é. ·ito y el desmonte d ]a tierr a e lle e á cabo ¿ e cncuentt·an hacendados n el país qu~ quie ran tomar en alquiler anual lac.; tierras inmediata ? Estos on al { u e.·amen somete e C omité. Le agradecen\ que agT g uc u parecer obre o ros pun-tos que se l e ocut·ran. Ll mité n le oé lta su o¡ inión d~.; que esta s u na cm r resa que requiere la may r circun pección, muy es-­p ecialmente al principio. e alegrada. sin mbargo, mucho a l s a ber qu s practicabl y qu pu da m nzar con el impuls • europeo sobre 1 tra aj d 1 el( 1 1 aL 1 er. in que haya nece-s idad de en\'iar emigrantes a ta que más remota xperiencia los h aga n ce ario . Quedo, &c. J. D. Po "LES Presi ent ,. A esta carta Mr. Rircha:ll dio la iguiente re t S Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ilitar de Colombia suma-u e or experiencia. fir.mat1vamente. 1 tri ·o e muy lucra ti ~a; ru­totaJ le conocimientos cien­¡ ue las cosecha sean incier­ue con m yo aumento del ar-e con um en gt·an cantidad • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 382 -' lines por día. Aumento pequeño sobre esta suma asegurará un número suficiente de tra ajadores. 6.~ pregunta-El maíz y los 'egetalcs los i mhran y cose­chan en abundancia los indios, y Bogotá es principalmente abaste­cida de esto último a1·tículos, de la manera iguiente : en 'arios distritos de tierras de las r ser' as e han dado campo á }os in­dios, y como ellos mismos lo~ cu1ti,·an, el producto de u tierra es barato en comparación á las operaciones regulare de la hacien­das. Grandes region s d · 1 paí se emplean ~ólo como potret-os lo que de ordinario denota un estado primitivo de la sociedad y es­casa población. ero en la extensa llanuras de cerca de Bogotá hay grandes tierras para sembrar, que reducen á los dueños 6 sembradores muy abundantes productos. Hay grandes haciendas que sólo producen apa, que es el principal artículo de consumo de las clases pobres de Bogotá y de las ciudades circunvecinas. El ganado es muy buen negocio, principalmente en las ardientes orillas del río. El ganado flaco lo sacan de los llanos de San Mar­tín, &c., para la cordillera occidental de Bogotá, y entonces 1 pasan á engordar á las haciendas del valle del Magdalena. Como regla general, el cultivo de la tierra es oficio duro é imperfecto. Pocas hen-amienta , y de fabricación bárbara, se em­plean en las más pequeñas haciendas. El azadón hace el trabajo del arado en muchos distrito , y corno natural resultado, queda me­nos espacio de tierra debajo del grano, con excepción del maíz. Donde se han introducido herramienta y maquinaria perfeccio­nada, no ha habido dificultad tnayc.,r para que los naturales se adiestren n el manejo de ella . Para emplear el capital, ciertam nt que el más adecuado campo n ueva Granada es el cultivo de la tierra. 7.• pregunta-El trigo se vend · en Bogotá de 12 á 15 pesos la carga de 250 libras, pr do que equivalen como á 8o 6 90 che­lines cada 480 libra . El tng que crece en los climas más ardien­te a ajo de las Jlanura iempre alcanza el mismo alto precio que el d la tierras frfa . La trilla e hace sen-ún la co tum r orien­tal con el casco d lo animales· el mod d aventado es lanzando al aire las e pigas, y lo a-rano lo recoge la mujeres, operación laboriosa y co to a, pOI- upue to. 8.• prea-unta- i 1 establ cimi nto e itúa en tierras mon­taña a , e uede obtener na cosecha de m Le al fin del año de haber comenzado lo trabajo , y de de e e período en delante aumentarán gradualmente la ganancias o t·e todos y los pro­ductos, sean los que fueren e 1 tt~:::de-n v nder inmediatamente y á precios re m unerali ,.o . g.• pr a-unta- luchas haci nda de imp0rtancia deriYan su principal g;nancia de la renta d pe ueño culti,·adores, y mi opi­nión es que un juicioso istema de renta de e ta cla e que se m­tradujera con la fundación de un extenso radio de arrendatarios, podría ser operación e lucro. Un plan para pagar las renta co~ cierta cantidad de trabajo personal, formaría también parte de mt plan en tal caso, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilit r de Colon1bia '- 383 _.1 Las plantaciones de café sor muy pt~oductÍ\'as en Nueva Gra­y n· están ujeta ap~•· ntr--m nte, á ninguna de las contin­ncia ~ que sie'Tlp,...(.; intet·vi nen · n el pcoducti o cultív del taba­y dd td0 o e I eci 1m nt ·del prim ro. al o casos exc pciona-s el café puede tr-anspot·tar e del inte rior d d una distancia te dos día de ogotá, al uerlo d' ml cu· u , on I 5 á 20 che li­d costo por cada cien libras · a í pu . i u calidad iguala, K>mo in udabl mente se lo ·re: rá i se le cultí ·a con esmero, al de .. ostarrica mayor utilidad re orará la haci .oda que lo produzca. Estoy íntimarnente on ·c:ncido d q te n 1 prirn er período a empresn. no s . ría de desear l enYíar emigrantes, fuera e los inteligentes o r stante y cultiYa ore ue se requieran ara dirigir las operaci n . Por est medio también el manejo de a finca sería económico y por anto no sería l caso de introdu­ir muchos eu ·apeo , co 1 toda u necesidades. HRN.R.Y BIRCHALL" ~!AJE A LA REPUBLIC D OLO 1BI E POR .t. .I.IOLLIF.. • (Traducido ara el Boüt/11 ftfilitar) (Contim'ta) El pueblo que Yi ·e en e tos encantados lugar s es blanco de tal modo que entusiasma al eut·opeo que deja las orillas del Mag­alena, quien no pu de menos de a mirar 1 gracia d las mujeres de esta aldea y la co uet da que emplean en su vestido, aun cu ndo hacen gala de descuido y encillez. Es ciet·t ue por todas artes las campe ina arnericana adquieren más pronto y m e jor que las nuéstt·as a ir s distino-ui os y atracti os ; sus miembros de­licados y torneados no se eng u an nunca y no e deforman con el trabajo. Felices con vivir n un clima tan her.noso, los habitan­tes de Guaduas tien n gr n pre ilección por los extranjeros ; yo tuve de llo la pru ba al llegar, pue parecieron alegres por dar­me hospitalidad. E perábamos con impaciencia el mom nto en que pudiésemos admirar la mara villa de 1 naturaleza u ha íamos ido á contem­plar : de t·epenle descubrió, 1 er p r poco in tan tes; la nubes se disiparon; cuando pudimos 1 n·at· 1·ápi amente e l f n6meno d e la caí a calculando prirne1· la profundida.de n que nos ha­llábamo , \'Ímo n medio e la p lm~,.;I·a u cubrían esta rc::­gi6n nueYa un torr nt e 1 B gotá ' q · se ~e lizal.a por en medt.o d campiñas ·erde y brillante en on 1 v1 í n m duda los ant­mal s de la zona tórrida ~ m poco encima de estos campos de 78 to sas de e lc,·aci6n egt'tn José M ría aluílr. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 384 _J verdor una roca saliente golpeada por una parte del Bogotá, hacia saltar á lo alto las ola e pumo a como do columnas de cri tal que e desprendie en pct,f ctamentc d _ los ,. po_re le ue ellas on las fuente rpetua . \. nue tt·o trent la \ t ·ta no er meno atractiv : á lo largo de tn ntañ uma:n ntc eh~' a das que formaban la orilla o ue ta á la en qu no encontráb mos caían formando case das vario aiTO_:o qu á la di tancia es e ondc los veíamo , parecían lar a espa a tl ~ plata. Pronto todo quedó envuelto en la tinie la el ol os urcci ', la lluvia ·oh ió á caer á torr ntes. Er pr · ciso, á esar nué tro, abandonas· tan bello es­pectáculo y volver á. Boo-o á 1 ara ue no nos orprendicsc la no­che n medio de lo bo ue inundados n dond no ene ntrá­bamo. Mi excursión al Tequendama me de pert' el deseo de cono-cer otra mara' illa el paf , tan sabiamente d scritas en la obt·a de 1\1. de Humboldt ·· . ebía n turalment conc bir el eseo de ver el puente de Pandi. fine del me de bril, tomé un guía, y salí de Bogotá, en dit·ccción al ude te. Pasé pri:n ro por Fusag sugá ituad á 940 toe a y por con iguiente mucho má bajo ue la abana de Bog tá, lo que pr cura á e te pu blo una temperatura má suave y má variadas cosechas. Dejé á 1a der cha 1 Chocho, aldea ue toma su nombre de un árbol muy común en toda esta regione ; trepé el alto de Hon a y con muchos tr bajo y f ti as ll gué al cabo d dos días, á 1ercadillo es pué d atra' e 1· un paí ca i de ierto, en donde encontré un calor de r 8° 2 ° R . fercadillo t fue fundado hace >oco años para atra€:r allí los indios de Cunday, que vi' n n la vecindad. E o homl res me­dio alvaje aman p ionadam ntc . u in epen encía, y no uie­ren mucho á los blanco por. pr t n ión dt aument r la población de 1ercadillo. Cu nd alí d e la ald a me ncontr¿ en tien·as de los indios de Cun a : on del to inculto ; apenas e ele cubren á gran es trechos platan J • cana dulce y alguno árbole fru-tales e los paí e cálido . L cabras y las vacas que se encuen­tran en e te terreno ~in cultiYo pert necen á los ha itante de Mercadillo; no meno~ abandona que 1 in íos de Cunday de­jan á su rebaños que d 'oren y de truya 1 \'ainilla, e que e en multitud de plantas. Co11/intía VtSia de la~ ord1/ln·cu. • Cabecera de Cantón; contiene IOl contribuyentes que pagan al Xstado s,ooo francos. . t En otro fcmpos se culti,aba 1 "Yiña en los alrededore de este pueblo; ahora no se encuentra ni una cepa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 12

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 13

Por: | Fecha: 29/03/1902

ERIE III- TOMO I Bogotá, Marzo 29 de <1cnerol de Ingeniero• Miembro do varias Sociedades Científicas DECRETO UMERO 449 DE 1902 (MARZO 10) por el cua 1 se bace una promoción El Vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Dr. Antonio Hurtado d 1 pues­to de Médico del Ejército U1'1ido, comandado por el General Ramón González Valencia, al de Médico del Ejército de Occidente de Cun­dinamarca, al mando del eneral Tomás García, con la misma asimilación de General para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 1 o de 1arzo de 1902. JO E M UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARr TIDES FER.TÁNDRZ DECRETO UM RO 456 DE 1902 (MARZO 14) por el cual se hacen dos nombramientos El Vicepresid~lle dt: la ReplÍblica, encargado del Poder .(i;Jeculi'vo, DECRETA Artículo único. ómbrase In pectores generale de los Fe­rrocarriles del orte y la a ana á los res. Flavio Laverde é Ig- Toxo 1-25 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletí n M i li tar de Colom b ia \._ 386 --' nacio A. Rodríguez, respecti amente, con la asignación de pri me-ros jefes de Cuerpo. ) Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogot~, á 14 de Marzo de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN E1 Ministro de Guerra, ARTSTIDES FERN.ÁNDR~ DECRETO NUMERO 457 DE 1902 (MARZO 1 4) por el c ual se llama al servic io acti o á un Jefe y se le destina El Vicepresldenle de la Rep1tbliCa, encargado del Poder Ii!feculi"v", DECRETA. Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel José Ra­món Argáez, y des tínasele al Ejército en operaciones sobre la Cos­ta Atlántica., al mando del General Juan B. Tobar. Comuníquese y pu líquese . Dado en Bogotá, á 14 de Marzo de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIM El Mini tro de Guerra ARI TJDES FxR ·ÁNDRZ · DECRETO NUMERO 458 DE 1902 (MARZO 14) p or el e 1 se confi~ re un ascenso .lf/ Viceprestilenlt de la Repzíblica encargado d4 Poder .F:fecuHvt~, DECRETA Artíc ulo únic o . Ascié ndes á neral de Brigada al Coronel Mardoqueo B e ltrán, or u vale ro o comportamiento en el comba­te de La lorida. §. Dése cuenta de te a . e n o al Honorable enado en sus próximas sesiones, ara los ef cto constitucionales. Comuníquese y publíque Dado en Bogotá, á 14 de Marzo de 1902.: J ~ E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI 'IJDF • FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín 1v1ilitar de olon1bia '- 3 7 _J DE( 'RETO UMERO 460 DE 1902 (MARZO 14) por el cual se h11ce una. promoció n Vi"ctprur'dtHie d1 la Repúblzca, encargado d~l Pod1r F/ecu//v•, J.)ECRETA . rtículo único. Promuévese al r. ilberto Baile teros del sto de Habilitado del Cuart 1 General de la D1vÚ1.Ón Colombt(z le Comisario Pagador de la misma, asimilado á primer Jefe de erpo para los efectos fiscale . omuníquese y publíquese. Dddo en Bogotá, á 14 de Marzo de 1902. JO E M.ANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDE FER ÁNDEZ DECRETO NUMERO 463 DE 190.2 (l'CARZO 14) por el cual se hace un nombramiento Vicepresidmle de la Repríblzca, encargad() del Poder .E)'ecultvo, DECRETA Artículo único. 6mbrase Médico del Hospital de sangre de chalá al Dr. Justino Martínez, asimilado á General de Divisi6n ra los efectos fiscales. Comunf ue e y pubHquese. Dado en Bogotá, á 14 de Marzo de 1g02. • JOSE MANUEL MAR El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 472 DE 1902 (ltARZO 14) por el cual se llama al servicio acti o á un Jefe y se le destina QUIN El Vicepresidente de la Repríbbca, encargado del Poder E:;'eculzvo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al r. General Juan fmaco Arbeláez, y n6mbrasele Jefe de las fuerzas que por De- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 388 _.1 creto número 439 de 10 de Marzo se le autoriz6 para en las plazas de Simijaca y Susa. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQU El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 473 DE 1902 (MARZO 14) por el cual se confiere un ascenso El Vicepresidente de la Repúblz"ca, encargado del Poder .F:Jeculivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General de División al de lirig . da Sr. Manuel D. Cañadas. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en s próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Marzo de rgo2. ]OSE MANUEL MARROQU El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 480 DE 1902 • (MARZO 17) por el cual se hacen dos non bramientos El Vicepresidente de la Repúblt'ca, encargado del Poder Ejecutivo DECRETA Artículo único. Nómbrase á los Dres. Luis G. Angulo y V :( tor Julio Cote Ayudantes del Dr. Julio Escobar, Jefe de la Am lancia del Ejército del ordeste, asimilados á Generales para efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL ~ARROQU El Ministro de Guerra, ARlsTIDEs FER. ÁNDE% Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 389 _, DECRETO UMERO 493 DE 1902 (MARZO 19) por el cual se honra la memoria del Excmo. Sr. Dr. D. Manuel Antonio anclemente El Vicepresidente de la RepúbHca, e1uargado del Poder Ejecutivo, Por cuanto ha comunicado el telégrafo la infausta nueva de muerte del Excmo. Sr. Dr. D. Manuel Antonio Sanclemente, 'residente titular de la República, y CO~"SlDERA DO Que el Excmo . Sr. Dr. Sanclemente ejerció la más alta Ma­~ istratura de la ación; Que desempeñó con celo y patriotismo ejemplares otros ele­' dos cargos públicos en los ramos Legislativo, Ejecutivo y Ju­icial ; Que prestó notables servicios á la causa del orden y de la jus­i ta; Que es un deber recomendar á los colombianos la memor ia :le varones que, como el r. Dr. anclemente, han sido modelo de 1·obidad y virtudes cívicas ; El Gobierno recomie11da á los colombianos la memoria del !Excmo. r. Dr. D. Manuel Antonio anclemente, y para honrarla DECRETA Art. I .0 Comunique e por el telégrafo á los Gobernadores de los Departamentos y á los Jefes del Ejército el fallecimiento del Presidente titular de la República, para que se tributen á su rne­moria los honores que le son debidos. Art. 2 . 0 Las exequi del ilustre finado erán dispuestas por el Gobierno y costeada con fondos de la Iación. Art. 3. 0 El Ejército de la República hará los honores que prescribe el Código Militar; llevará luto por diez días, y las Ban­das de Música de los batallones tocarán retretas fúnebre en las noches de eso mismos días en la Plaza d e BoH var para lo cual e dictarán por el finisterio de Guerra las disposiciones conve­nientes. Art. 4.0 Los empleados civiles en toda la Repúblic llevarán luto por diez días. Art. 5. 0 El pabellón nacional será izado á media a ta en todos los edificios públicos de la capital y de los Departamentos durante un mes. Art. 6 .0 La familia d 1 ilu tre finado disfrutará del sueldo que á é te correspondía como Presidente titular de la Repú lica, hasta la terminación del período con tituciona l. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r de Colombia '- 390 -­rt. 7.° Copia del presente Decreto se enviará á lo del r. Dr. ancJemente. Dado en Bogotá á 19 de l\farzo de 190.2. ]O E MA UEL MARROQUI El Ministr·o de Gobierno, FRA cr co ME~·mozA P.-El Ministro) de Relaciones Exteriores ELlPE F. PA 1 L-EI u secretario de Hacienda ncargado del De pacho, JosÉ RA.IÓ L Go-El Mi­nistro de Guerra ARI TIDE FERNÁ. DEz-El Mini tro de In trucci6n Pública, Jo É joAQUÍ CASAs-El Mini tro del Tesoro, AGus ÍN Urua R OLUCI NUMERO 25 que onlena el jutgamiento de los rebelde· Despacho de Guerra-Bogotá, Marzo 20 de I902 CO SIDF.RA DO Que los perturbadores de la paz no han querido acogerse á las garantías ofrecidas por el Gobierno; Que la clemencia con que ha venido tratándolos, no haciéndo­les efectiva· en todo su rigor la sanciones penales que gravitan sobre ello , ha dado resultados adver o , por la recrudescencia de la rebelión y las proporcione que cada día toman los crímene~ que cometen y Que llegado el caso de que el Gobierno haga uso de todos lo medios que le permiten la leyes, para reprimir tales delitos, t.1·atando á los reb ldes con toda la se cridad que las circunstan­cia demandan, SE RESUELVE Procéda e al inmediato juzgamiento, en Consejo de Guerra, de los rebel es actualmente pre os y de los que e capturen en adelante. ,. tando los rebeldes en 1 ca o del artículo 178 del Códig-o enal por sus actos de ferocidad y barbarie, deben ser castigados con el máximum de la penas ~eñaladas á t les delitos y al de re­eli6n, y juzgados como reos en cuadrilla de malhechores, confor­me á la misma di po i ión. Hág se le efectiva á cada uno la re ponsabilidad solidaria de los delitos comunes cometidos por los rebeldes durante el tiempo que hubicr hecho parte de la r- beli6n, como lo dispone el Códi­go Penal dicho (artículo 1 79, 254 y otro ). En cuanto á la p e na ténga~,. prc ente qu ad má de lo ca os que s ñala el xpre a o Código, e castigarán: o r. PE ·A e PIT.\L: J incendio voluntar·io n cualquier for­ma y el uso de expJo i vos, no iendo en acción de guerra y en la forma permitida por 1 Der ho de Gcnl ; 1 pionaje y la trai­ción militar en guerra cí il; lo empleados al servicio del obier- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C Jombia \..._ 39' _J no que se hagan re ponsables e esto últimos delito (Decreto Legislativo númer 48 de 20 de Octubr de 1899 artículos 7. 0 y 9·0 ) · todo colombiano que forme parte fuerza compuestas de e ·tranjer~s 6 de nacionale y e. tranjero y que lleguen á invadir el terntono de Colom ta · los e .. ·tranjero que form<::n parte de fuerzas inv soras del territorio colombiano xceptuando los casos de guerra internacional ; los individuo as( nacionales como e tran­jero~ que sirvan de comi ion do ó age nte de revolucionarios ante Gobternos de otros paíse ó ante fuerza inva oras e la indica­das para promover la inva i6n, f cilitarla ó uxiliarla · todo fun­cionario público, tod agente del Gobierno 6 cualquiera persona que encargada ó instituida oficialmente por razón de su estado, del ecreto de una negociación 6 e.·p dición lo haya entregado á lo agentes de una potencia xtranjera 6 del enemigo, con el ob­j to de dañar el paí . (D cret núme ro 855 de 17 de Julio de 1gor, artículo 1.0 , 2. 0 y 5. 0 • Co .. LA PENA DE VEI. TE A.- OS DE PRESIDIO, EXPULSIÓ DEL TERRI-TORIO, Á JUICIO DEL GoBI.E~NO : Cual uier responsable de maquina­ciones 6 de inteligencias con lo G biernos extranjeros 6 sus agen ... es para inducirlos á cometer hostilidades 6 á emprender la gue­rra contra e 1ombia ó para procurarle los medios de hacerlo, aunque dichas maquinaciones 6 inteligencias no hayan tdo egui­das de ho tilidades ; y lo que hayan jecutado maniobras 6 man­t nido inteligencias con e l enemigo del Estado ó invasores para f ci litarles la entrada n e l territorio y dependencia de Ja Repú .. blica, ó entregarles ciudad\; fortaleza plazas, puerto , puestos, · lmacenes, ar enale buques que pertenezcan á Colom ia 6 su­rninistren á los enemigos ayuda en soldados, dinero víveres ó mu­niciones, 6 secun en el progre o de su arma en las po e iones r.olombianas, 6 contra las fuerzas del obierno 6 traten de que­rantar la fideli ad al Gobierno, de los J f , Oficiale 6 oldados. ( ecreto n 'mero 855 citado, artículos 3.0 y 4.0 ). Co.· L PE¡ .. DE OCUO Á DOCE A -;OS DE PRESIDIO: los daños causa­dos en aparatos y líneas telegráfica y vías de comunicación. (De­creto número 484 citado, artículo 8.0 ). Lo artículos 23 I á 234 del C6digo Penal son aplicables al de­lito de rebelión. (Decreto número 484 ibídem, artículo I0.0 ). Los Jefes de guerr-illas ue han sostenido sus fuerzas con e~­préstitos y expropiacion es ó con cual uiera otra clase de ex oha­cione , erán considerados como autores de robo cometido en cua­drilla de malhechores. Decreto Legislativo ele 14 de Ener de Igor, artículo 2. 0 ). En cuanto al procedimiento obsérve e : Que están baj la juri dicción ~ilitar, ~uera de los que le c~­rresponden privativamente los dehtos defin.tdos r:t el Título x,. LI­bro II del Códio- Penal : 1 a esinato, 1 1ncend1o de cualqUJera ; especie, el a all en cuadrilla de malhechores, el envenenamiento comprendi o en la disposicione de los art~culos. 624, y .625 del mi mo Código; los atenta os contra los func10nanos pu l1cos, de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 392 _J finidos en los artículos 256, 257, 259 y 262 del tantas veces citado Código Penal ; el uso de explosivos fuera de las acciones de gue­rra ; y los daños que se causen en las Ifneas y aparatos telegráficos y en las vías de comunicación. (Decreto número 484, ya dicho, ar­tículo 6.0 ) . Que se deben juzgar en Consejo Verbal de Guerra, especial­mente, Jos siguientes delitos : el espionaje y la traición militar en guerra civil (artículo 9.0 , Decreto número 484 ibídem); el incendio de cualquiera especie; el asalto en cuadrilla de malhechores · el homicidio, cualquiera que sea su naturaleza ó especie; el robo con fuerza hecha á las personas 6 á las cosa ; J a castración ; las heri­das que causen la mutilación de algún miembro importante; las heridas y maltratamientos de obra, de cualquiera clase que fueren cometidos contra personas enfermas ó indefensas, ó· contra niños ó personas del sexo femenino · los que se cometan en los templos destinados al culto católico, 6 contra ~as personas de Jos Ministros del mismo culto; los de falsificación de monedas; los de rapto, fuerza y ·violencia contra las persona , violación de Jo nterra­mientos y e tupro; los daños en propiedades ajenas ejecutados en provecho propio del autor ó autores (artículo 1 . 0 , Decreto número 212 de 18 de Febrero de 1901); y los delitos de tra·ción á la pa­tria, de que trata 1 Decreto número 855 citado, así como los de­más de esta naturaleza definidos en el Código Penal. Que tr:atándose de los delitos comune enumerados en el ar­tículo 1. 0 del Decreto número 212, ya dicho, según el artículo 2 . 0 del rnismo, ~' contra las sentencias que dicten los Consejos Verbales de Gue rra, no ha rá lugar á recurso alguno, sino que se ejecuta­rán inmediatamente; pero si la sentencia impusiere la pena capi­tal, se consultará con el Jefe Civil y Militar del Departamento, quien decidirá la con ulta en e l perentorio término de cuarenta y ocho horas. Dicho Jefe Civil y Militar podrá cambiar la última pena por la inmediata inferior, en la e cala penal, ó podrá orde­nar la rcpo ici6n del proceso si e hubi re incurrido en nulidad; 'y Que respecto de los delitos de traición n la patria, de que tra­ta 1 D e cre to número 855 supracitado, según el artículo 6. 0 del mi mo las entencias de los Consejos de Guerra Verbales pueden ser reformadas por la má alta autoridad del lugar n que se ce­lebre el juicio, y se ejecutarán, in otra apelación ni consulta, den­tr. o de veinticuatro hora . Todos los j e fe Civiles y Militare e tán en el deber de prac­ticar la diligencias de u alcance, conducente al esclar cimiento de los delitos cometidos por los re J Jde , para informar de ellos á las autoridades ncargada de u juzgamiento. Encárgase á los Jef s Civile y Militare de Jos Departamen­tos de promover lo conveniente á fin de que e a liquen á los re­belde todas las sanciones penales legalmente establecidas contra ellos. El Ministro ARI TIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 393 _J Doctrinal- M NUAL PARA LA PRE AR CION DE LA CO PA 1 AL COMBATE POR EL GENER L DRAGO~UROFF Continúa 89.- Se pueden sacar de todo lo que se ha dicho, para ejerci­tarse en las maniobras de simple acción, las prácticas siguientes : si el enemigo está á descubierto, se puede comenzar por hacerle lgunas descargas como á 3CX> pasos (más bien menos que más), y n seguida marchar directamente sobre él ; pero mientras más á ubiecto es á el enemigo menos hay que emplear las descargas; 1 no, será mayor la pérdida nuéstra que 1 daño que le causemos. Al movimiento de avance se Izará con rapi'tüz y siempre en línea recia de rente; los tiradores cubrirán lo flancos t. A 100 paso la carga, á 50 pasos á la ayoneta, á 20 6 30 e l rito de }zurra. El paso para acometer de e s r nervioso, vivo y li­gero; la carr ra no debe empr nderse ino únicam nte á lo últi­mo, pero con toda ligereza; la alineación e toma sobre el que ha avanzéldo má . 1\.,..o ha_y qu d. tener nunca el ataque szito dnpu;s d~ l1aber rebasado ttnos czizcru.nla paso el szlio detrás del cual se considera que el etumigo está n posiclún. En el momento de la detención, todo el mundo se estrecha so re aquellos qu urante la carrera han avanzado más. u Nadre se atreva á retroceder nz· una pulgada." (Sou roroff). Hay que dedicar la mayor atención al restablecimiento inmediato del orden y e la cohesión despué del asalto. 90.-La cadena no se detiene, y persigue al enemigo en reti­rada, picándole los talones. os arece que se puede :1.dmitir después de las descargas el empleo del aso ligero, ara acercarse de 300 á 150 pasos menos. <..n el tipo del ataque de 5ou oroff empleó el aso d carrera durante los inst ntcs en que se podsa t mer que el fuego causase grandes pérdidas. t Los lira.dorcs deben acompañar á la fracci n que da el asal~o hasta e_l fin, y disparar ó hacer uso de la bayoneta al tratar d reb:l.s~r al enem1~0. ~ n v.rtud de la ley d mutuo apoyo, ni un hombre debe qucd r a retaguardl cuando la tropa n archa al asalto a la bayon ta, á menos que el jefe ordene que se detengan ara ayudar al combate con el fue o. cmejante ord n ucde dars en el ataque de la trinchera de las posicio c.:s cubiertas por un foso, por un barranco 6 u arroyo (6 fo o 11 'no de agua). En e · to casos los tiradore que llegan á orillas del obstáculo foso . barranco ó arroyo, pueden ser d tenidos para so ten~r~ me­diante el fuego, el aso de la rcser a, pero se unen :\ ella tan luego como esta ha puesto pie en la otra onlla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil i tar de Colombia '- 394 _¡ 91.- i el terreno se presta á ello, se puede continuar la ma­niobra también con la reserva, tomando como objet/vo la persecu­ción del enemigo en derrota. 92.-Toda formación es buena para el ataque cuando el jefe no admite término medio entre la victoria ó la muerte, y i ha sa­bido estimular el apoyo recíproco de sus tropa de manera que ninguno piense en la propia defensa, sino que se preocupe por sal­var á us camaradas. Por esto, en la instrucción del tiempo de paz conviene siempre no dar el asalto n la misma formación, sino en orden desplegado ó en columna segú1 las circunstancia . 9 3 .-PREPARACIÓ DE LA COMP.~-\ÑrA Á L S SORPRESAS QUE PUEDE • SURGIR DURA. TE EL ATAQUE. La circun tancia que puede crjudicar más el é ito del asalto, es que 1 enemigo emprenda un contra­ataque en una dirección inesperada. Para evitar con calma seme­jante eventualidad, conviene, durante las maniobra , uponer un ataque contra uno de us propios flancos ~indicando siempre la posición supuesta del enemigo), y tomar la medidas necesarias para oponerse á él. Estas medidas pueden con~istir : en un ataque general á la bayoneta de toda la compañía sobre el sitio en donde se supone aparee el contraata u e del enemigo, ó en un a taque á la bayoneta, ejecutado solamente por una fracción de la compa­ñía designada al ef cto. • El primer procedimiento, es decir, el cambio de dirección del ataque de toda la compañía no puede verificarse sino durante el período d los fuegos, y por esto hay que practicarlo en la instruc­ción, antes de encontrar e á menos de 300 pa os del enemigo · el segundo es decir, la designación de sólo una fracción de la com­pañía para precaverse de un con raataque imprevisto, se ondrá en prác ica cuando sea ya demasiado tarde para renunciar al obje­livo rimitivamente escogido; por tanto la aplicación de e ta me­dida se demo trará en la zona que e extienda á menos de 300 pasos de la posición enemig~-. Es claro que hay que confiar e ta misíón á la sección de retaguardia y no á la delantera. 94-En e e caso, el empleo del arma puede ser diferent , según las circunstancias: si nuestra aparic·ó es imprevista para el enemigo, 6 si la aparición de éste no es esperada por no otros, la bayoneta, precedida de una descarga ó do , si el tiempo lo permi­te . Si, por 1 contrario, el contraaque se descubre á más de 200 ó 300 pasos, lo tiradores pueden di parar durante el tJempo que sea pos1ble, y la reserva d pués de una descarga, e lanza al arma blanca. El fuego no sirve ino para pr arar el choque · pero como respecto de medios de preparaczon el mejor de lodos es la sor-presa szem­pre que sea posrble evzlar la del enenugl) sería enojoso, en semejan/e caso, perder tiempo en disparar· porque la. mejor u 110 pe.r m·i'Hr que el (nunigo se oriente. gs.-VuEL'IA AL CUART. -La compañía e t·eúne y da frente á retaguardia. e eñala una nue a posición, como antes para los tiradores y la reserva del enemigo pero en la dirección que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín i titar e Colombia '---- 395 -' ~eva al lugar ~ donde tá acuartelad ó campa a) la campa­nía y todo e eJecuta como ant e ha dicho, salvo que la segun­d~ fila queda en la cabeza. Los e bos y argentos, claro, atra­Vle an el fren e. Despué del a alto de la posición, se uelve al cuartel en el orden de camino y e lica o e decir tomando me­dida de se uridad. g6.-La maniobra deben fectuar e n los contorno , sin ro­deos inútiles. Contando un kilómetro n contorno, de de 1 punto en donde e comienza á ton1ar la formación d combate hasta la o­si. ció~ del enemigo, cada e ión no deb durar más de hora y me­dta (rda y vuelta), dos hora como máximum. Es preciso hacer la crítica de la marcha que preceda á la maniobra, ante de tomar la formación de combate · para la ma­niobra de ida ante del asalto· para la maniobra de regre o, lo mi mo; para la marcha de regreso al cuartel, al llegar á e te punto. LAS G o B LL E POR DICK DE LO .. GLA Y (Continúa} (Lz"gi!,Y-IÓ de Junio de I8I5) Continúa OLEO N El 16 d Junio, al toque d diana, to o el mundo stá en pie; pronto luce un sol magnífico; á medio día hará un calor tórrido. F ompemos una tajada de pan y bebemo un bu n trag de nues­ti os calabazas lleno de aguardi nte. Ya fila de jinetes a anzan por entr los trig le como ex lo­radares: sol" los cazadores de Payol y Jo dragon s d Exelmans. Ya los prusianos se despliegan enfrente de no otro , y aparee n á. cada instant en ma or númer . La llanur arrugada .de Fleurus, en la cual á li t·ar e una de las más terribles batalla del siglo, presenta aspecto muy impon nte. En medio de nosotro , detrás de un pe ueño promontorio, se levanta la punta de un antiguo campanario · los piñones cu i rtos de pizarras y los techos con paj de Jeurus · á nue tra derecha se descubren también chozas, algun casas y otro campanario: es Lambersart. Como á do kilóm tros al fr nte de nuestra líne de batalla, el terr no forma colín , al pie de las cual corre el arro­yo de Ligny oco rofundo pero fango o con auces y al o ála­mo n la orilla. obre esta cot-ri nt eucu ntran do grande Ideas: aint-ma nd á la iz ui rda y Ligny á 1 derecha. La casas d estos lu re , ai la a un d otra , como gran número d la d~ las aldea de Bélgica se 1 vantan en m dio de jard1nes y de erJeles llamados paJtales, cubi rto p r mucho árbole frutales 6 de lto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 396 -' oquedal. 6lo Jos dos campanarios y algunas casas aparecen á la vista. Un poco más lejos se alcanza á ver á Sombref. Detrás de estas tres aldeas el terreno e levanta; en la cima de este declive se distingue el molino de Bry, y detrás del molino, en un pliegue de terreno, la aldea de Bry, en donde los nemigos tienen sus reservas ; de esta última aldea no se alcanza á ver sino el campanario. Los prusianos se encuentran en estas dos aldeas de Saint­Amand y de Ligny, amontonados en número considerable en las casas, en los verjeles, en los campos y d trás de las cercas, que en este país tienen comúnment de sei á siete pies de altura. Gran número de cañones prusianos, que brillan por el sol, están coloca­dos en batería entre Ligny y . aint- Amand. Numerosa columnas enemigas descienden de la planicie de Bry y se sumergen en aint­Amand y Ligny; las ca as son rápidamente almenada y rodeadas de barricadas ; lo oficiales colocan sus oldados detrás de las pa­redes y de las ban·acas y n lo jardines. La compacta fila de ár­boles que se encuentra á orillas del arroyo de Lygny nos estorba la vista: apenas podemo di tinguir, por ntre algunos claros las masas del jército prusian acumuladas obre la planicie de Bry, en número de noventa y dos mil hombre . Nuestro jé rcito no tiene en este punto sino sesenta mil com­batientes. 1 barranco con aint- mand y Ligny, en cada una de sus extremidade e encu ntra ntre Jos dos. Vandamme debe ata­car la primera de estas dos aldeas y Gérard la segunda. La sorpresa de apole6n ha ido e traordinaria cuando al entrar á Fl urus, punto u nue tros soldados ocupan desde por la mañana, se le ha dado a iso de la presencia de masas prusianas ntr Bry y ombref, ma a cultas en arte por cercados man­cha e bosqu y cortijo . La po ición de los prusianos está á cubierto, dicen los primeros oficiales á quienes interroga el Empe­rador, y no s l es uede ver. · lnmediatamen e e traslada á la línea de lo xploradores s guido por una escolta de lanceros de unifor­me v rde realzado con galones y param ntos de color amaranto. En m dio de te llano d Fl uru , y un oco haci nuestra derecha, le •anta un molino de viento construfdo de ado e en­carnado , que ar e una torre. Napol ón e encamina á él y es r cibid por 1 m liner , qui n muy emocionado por encontrarse en pr s n ia del Grande /J ombr , le hace s.ubir una scal d cuer­da ft ja ha ta 1 tech d u m lino, d de donde e puede e 'a­minar fácilm nte l cam o de atalla cogido por 1 nemigo. e lo aho de st obs. r atorio apo1 6n d scu r claramente los treinta mil hombr de Zi th n ~o t cado n primera Hn a en Saint- mand y Ligny. 1 bajar del molino hace llamar á u lado á andamm y iérar y señalándole como objet/vo los campa­narios de la do al a : " Ahora mi m o les die , y cuando e oiga el fu o d cañón e y y á una s ñal mía os. tra ladaréis ~obre ese punto de ata u y acaréi <.J llí á los prusianos á. viva fuer­z . har apoyar.' El. Emperador espera n fect , con im- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 397 _J paciencia, que el Mariscal haya ejecutado su maniobra de tomar al enemigo por la espalda en Bry, para comenzar el combate. Durante este tiem o el guapo érard va á reconocer el te­rreno sobre el cual deberá atacar inmediatamente, pero este re­conocimiento puede co tarle la ida ó la libertad. El Comandante del 4.° Cuerpo e tá acompañado del eneral de Saint-Remy, u Jefe de E tado Mayor de vario Ayudantes y de algunos húsares de la compañía escogida del 6.0 Regimiento. El reconocimiento del General Gérard ha recorrido ya la mayor parte de la l anura cuando repentinamente vemos que esta pequeña tropa vttelve rida hacia nosotros y se nos acerca á todo galope. Una parte pdncipal de la caballería prusiana acaba de descubrirse detrás de un grupo de árboles y la acomete con insistencia. En esta rápida carrera so re un terreno cortado por fosos, y cubierto de tri o viole nto de fusilería á quemarropa. on los seis batalJones de la eser a de Steinmetz. Ante este fu e go asesino, nuestros jóvenes oldados se detienen remolinean un instante y se baten en reti­. ada vol iendo á Saint- Amand aceleradamente. Los prusianos nos persiguen, lanzando estrepitosos hurras. :.~ero, negados á la aldea, nos detenemos de propio impulso, nos r:netemos en las casas, tras de las paredes, en los vallados, tras de roncos de árboles, y á nuestro turno recibimos con rápidos fue­gos á voluntad al enemigo, que se e obligado á replegarse sobre su reservas, colocada en anfite atro sobre la pendiente que domi­rna el molino de Br;. Pronto masas espesas de infantería prusiana bajan de esta Llanura á paso de carga, dejand oír gritos furiosos : se diría que ra una nube inmensa de cue rvos. A la vista de estos atrevido _J t·usianos, un estremecimiento de rabia y de odio nos sobrecoge. usotros sabemos por los habitante del paí que se han vana­. loriado de habernos llevado el año último desde Dresde hasta rís, haciéndonos correr eomo cabras y que dicen que en breve w !verán á hacer lo mismo. Todas estas jactancias nos han suble­a o; no queremos ya sino darles muerte á todos. Estos prusianos, preciso es confesarlo, muestran gran valor, e ntrando en columna cerrada en aint-Amand, nos desalojan ( las pr·meras casas, en donde se fijan resueltamente. Atacados o r nue tros soldados con una impetuosidad que llega hasta el fre­mesí por la deserci< n del miserable Bourmont, los enemigos se de­tfienden con furor. Entonces se inicia una serie de combates iolentos, que tienen a ferocidad de las guerras civiles, porque el oclio conocido de los g:>rusianos contra nosotros ha excitado en nuestras filas una especie de rabia, y no se les da cuartel, como ellos tampoco nos lo dan. or varias horas los dos bandos ya vencedores, ya vencidos, nunca ocansados, se disputan cuerpo á cuerpo, pie con pie cada una de fla posicione que cubren la aldea y el barranco. El denodado General Lefol, espada en mano, sin o m brero, el vestido acribillado á balazos ostiene á sus oluntario incon­ovibles bajo este fuego terrible de metralla, que destruye todo ;á su lado, oficiales y soldados. La artillería, mezclando los disparos con sus granadas y con sus bala de cañón á la mosquetería de la infantería, incendia ":'arias uintas de la extremidad de aint- Amand. Las llamas son 1m po­tentes á paralizar los esfuerzos de lo soldado que pelean en es­os edificios ; se les ve fusilarse, perseguirse á la bayoneta herirse ;á culatazos en medio de la habitaciones, de las granjas y de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil itar de Colombia '- 400 __, pesebreras incendiadas. Parece como si cada uno de ellos hubiese encontrado en su adversario un enemigo mortal y se regocijase al hallar el momento de la venganza . Nadie pide merced de la vida .. La aldea se pierde y se vuelve á tomar repetidas veces. Este com-­bate puede considerarse como uno de los más encarnizados de que~ la historia haga memoria . . Al propio tiempo, hacia nuestra derecha resuena un terriblee fuego de cañ6n. Poco más 6 menos una hora después de nuestroo ataque, las tropas del Gen~ral Gérard se han abalanzado á su vez~ sobre Ligny, fuerte y grande aldea, de amplios cercados descu-­biertos, de espaciosas quintas, y atravesada por una larga calle que permite á los combatientes entrechocarse por masas. El com- · bate está ahí, en ese momento, en toda su fuerza; de Saint-Amand vemos levantarse grandes masas de humo blanco que remolinean encima de la copa de los árboles que sobrepasan la flecha de laJ iglesia de Ligny. Concluye EL G R AN E S TADO MAYOR III Cuando el General Linares presentó al Parlamento sus pro­yectos de reforma, el relativo á la creación del Gra1t Estado Ma-yor (Estado Mayor Central, lo llamaba), causó profunda sorpresél! á muchas personas leídas y escribirlas. ¡ Qué extraño era esto, s: hasta militares con cualidades reconocidas de publicista lo comba­tieron, como invención, por lo visto pecamino a 1 Después de exa­minado, aunque ligeramence, lo que ocurre en todas partes acere de este particular, no puede negarse que la pasión conduce á la­mentables extra Y íos. Ni el prop6sito del General Linares podía ser más plausible_, ni la novedad lo era, er. orden á los princi píos hoy en boga, sin para los apegados á que sigamos viviendo, en materia de organi­zación militar, en plena edad de piedra, á pesar de los constante cambios de postura. La organización de nuestro Ministerio de 1·• Guerra, y esto lo hemos dicho hace muchos años, y lo repetímo en 1895 en un estudio consagrado á la materia *, adolece de u defecto esenciaL Superabundantemente preparado para los alto! fines de la liturgia administrativa, con su engorrosa tramitación " la francesa, que de modo tan ésimo hemos traducido, nada ha ' allí-con carácter permanente y propio concepto, se entiende, capaz de dar contenido y realidad á esas ideas que reclaman alg más que buenos amanuenses para ser expuestas, y colorados bal­duques para no desbordarse. • Organiuuió11 delhfi,t".rterio de la Gru'l'ra. REVISTA Tic ·¡cA. Tomo :t: , primera época, números 6 y 7, Septiembre y Octubre de 1895. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 401 _, 'Y no es, cribímos en la época antes citadá., que falten allí la hteligencia ni el conocimient ni la aptitud, ni la volun d. u ... falta el or ni mo adecuad . sí se e.·plica que el Mini tro eno-a ·¡ue pen arlo to , y no 6Io pensarlo., ino prepararlo, diri­ ·irl :.>ot·dinarlo vigilarlo, y ca i ha ta ejecutarlo todo también .'' '' Di per os e la doce seccione d la casa cada uno de los 1 m ento que han de con ti uír el conJunto hasta para lo má in­¡ nificante nece "ta el jifc: ir por í mi mo tt·as lo que há menester, y hacer por sí mismo io--ualmente la advertencia que impi el rror. Lo trabaj s e H ... rculcs son nada al lado de esta tarea de cada momento emp:·en i a ade más con secciones ca i autónomas ara 1 erfluo, y ca i estérile para lo útil y convenie nte en cuanto han de moverse unas en función de otras .. , Desde que e ta línea se escribieron, al pres.!nte poco ha ariado la situación de la co as en lo que e esencial á lo menos. parte lo no escasos inconvente nte que en cuanto e propio ~ la admini tt·ación y gobierno del Ejército, ofrece la organiza ­ción interna del Centro directivo en sus relaciones con <:;l conjunto de la llamada Admini traci6n Central de Guerra y con el vasto njambre de dependencias provinciales y unidades orgánicas de t das armas, lo que origina anomalías ''erdaderamente ingulares; fuera de eso . que ya es mucho para defecto, las cuestiones todas ue afectan irectamentc á la preparación para. la guerra se en­entran poco meno que en estado embrionario y eso las que an sido por incidencia preYi ta . De muchas otra no hay ni si­JUÍera noticia, á juzgar por lo que hemos oído á alguien que tiene 1noti vos ara saber estas cosa . Y e natural que a { ocun·a. ada función exige su órgano propiado y Jo primero que advierte quien desea profundizar en el e tudio de aquella complicada y vetu ta maquinaria, es que asi como el enlace tiene, por fuerza que ser allí resultado de un acuerdo, p ro 6Io por convicción de los e mento diver~o porque de ot1·a uerte cada uno aldrá por su r gistro, faltando como f Ita el medio necesario ara im rimir con tantemente la unidad de acción, así también lo que debe ser resultad de una labor lenta y sostenida, e o tiene sólo por e fuerzo galvánico n in tan­tes de exa1Lación intelectual d aquel que debía encontrar á. su servicio todo di puesto. Ya n su última etapa ministerial comprendió, por xperien ­cia propia, 1 General Azcárraga, que no ra posible guir a í · que imponía la realidad un orden uperior de trabajo de conjun­to, tal serie de apremiantes y técnicas xi tencias, que lo verdade­ramente asombroso era cómo en 1 s difícile circunstancias en que se había hallado pudieron tocarse allí infonías al compás de una batuta ue no encontraba orquesta, in mú ico Jibre y de anto aislado. TOMO 1-26 e .PU llC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. or cierto ord 3( letin 1 i 1 itar d C< lo m 1a '- 402 _; ecc e • ·Iinis­e mestre u nos con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. H(, ctín r fili 'lr c1 C lomhia '- 403 ~ e ha añadido qu intere e de la admini mento á con ideracion las re ladones entre la d1 v r a ma iada fr cu ncia los ;rvicio á exi'gt.ndas dd mo- 1 ' ind terminada . ' ¿ T ,. r ad que par e ~spañ ? Quien pa.,e reYi ta á la mayor pa;·t de los proy ctos que hao ido á la Con 6 de lo decr t que han apa r e ido úbita­m e en la (.~acd,z, de cincuenta año acá proycc o ahog-ados al nacer, en u casi totaliJa !, y decretos reformados de la cruz á la fecha ante del medio año. tendrá que con ·enir en qt,e dejamo tamañito á lo ingle e . Y léa 1 com ntario ue ' Jo ant<.:rior pone la omi ión citada : • Lo que in antemente ha sido variado reorganizado muchas vece in obed r á ningún principi e-erminado ncce ariam nt carece de co ) mento de e tabilidad.' i de molde. En cambio tratando del alto mando en Alemania decía en 1897 un estudio publicado en la Rnl ut. miblaire de r Elrangtr , que el ran Estado .. Ia yor, á u doble pa n la j nstrucción y pre­paración ara la guerra, junta a la 'en aja de ue emanaba d 1 J fe de E tad rviayor 1 uni acl de doctrina ha ta 1 punto que la homog nei ad d J E tado .fa) or al mán era tan a b oluta, ue ermitía llega1· á un ~cuerdo complet sin preYia comunica-ción de id as, ante una ituación militar da la. " e ultado recio­o que introduce la má perfe ta unidad en la dil-ección de un jército, estableciendo la constancia de Jo método y 1 aci rto n Ja J c .... ión d las medida apropian á las diver a ircuns-tancias e la guerra. uando se recu rda que aquf, Juégo d do ó tr s años d ampaña, h mos visto reunir juntas xtraordina­das el General baje la Pr · idcncia del fini tro, para aco ·dar un plan, como ocurdó por ""jem lo, en Ja segunda contra los car­listas, basta este dato pa1·a tormar juicio de la diferencia qu hay entre tener 6 no tener ran E tado Mayor . • * Y ahora preo-únt todavía si es necesaria la cr ación de ese Centro técni o. Los que desconozcan que la in titucióñ milita1- es quizá la que má xig-e per ·i tencia y unidad d criterio n sus fundamentos esenciales, podrán dudarlo. eguram nte que no les seguirán or e e camin cuantos medit n ac rca d - Jos pelig-ros que h de acarreat· la continuación del pasado con u o-ra ndes errores y us consecuencias horribles. J. To obstante que creemos haberlo dicho ya con ntera lari­dad, habremos de repetir sin mbarcro, que á nue tro par. :e:, siendo meramente técnica la misión del General ll mado á dtngtr el r.an E tado Mayor puede muy ien dado sobre todo nuc tro régimen olítico, que no ermite hoy otra solución, armonizar a uel deb r con la dependencia en que ha de quedar por lo que hace á r Iacione con 1 Mini tr re ponsabl . • Armle Allemande: Le Haul CtJmman denun.f.-REVlSTA citada, núme­ro 835, Junio, 1897. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilitar de Colo1n bia '-- 404 _J tra cosa ería ir d recho al fracaso. ¿Cómo habían de ob-e r ultados beneficiosos con un procedimiento que significa­dualidad difícil de contener en lo límite respectivo ? 6nde mpiezan y dónde acaban la administración y el ~obierno de un Ejército? ¿ D6nde la dirección y la admini tración del mis­mo? ¿,Qué h y fu e ra de e o c-¡ue ólo ea peculiar al man o é ins­tr ·ucción de la tropa ·? ¿.Qué l ue ca d ntro sin rebasar 1 s Hnea clivi orias de los otro cometiclos '? ¿ Cu..cles debieran cr las atribuciones y las respon abilida e d l 'Iini tro, Consejero de la Corona y re pon able 01- sto e todo cuanto al orden militar afecta y cuál las el J e fe de E~tado 1ayor del Ejército no u­jeto á má infracciones u a uella en que pudiera incurrir al no ajustar su acto á las órdene ue directamente le diera quien constitucionalmente se halla e r nto de toda responsabilidad? ¿ Habda el 1v1inistro d aceptar r pon abilidade por actos en ue no tomaba participación y d .... lo cuales ni aun conocimiento podrí tener, en la mayor- parte d los casos ha ta luégo de rea­lizado ? ¿ erá po ible conceder facultad s mini terial s ó análo­()"' as á quien en el régimen constitucional no es lógico e.·io-ir las respon abilidades á ellas anexa ? un alvado te escollo, ue es mucho sah·ar porque estas cosas son bue n s para dicha retóricamente, pero difíciles de re­sol ver, · no ocurrirían diariam nte choques nacido de lo borroso de la mi ma línea di isoria? orque á la Jefatura de Estado Ma­yor el "jército tal como la quieren Jos que la ueñan indepen­diente, le ertenecerfa de derecho cuanto se refiere á la organiza­ción no ya el conjunto, no ya integral sino de los elementos to o . ería un mando supremo, ejercido, no so re lo exi tente ólo ino para modificar lo exi tente, lo cual implica una erie de cuestiones, i relacionadas con el mando de armas exclu ivas y pl'·opia del Mini tro responsable. ¿ e pre cindía de ést ? Pues no vemos la manera de realizar, por lo medio hoy conocidos en n~e tro régimen político, lo que se pretende. ¿Tomaba participa­CiÓn ? ¿ qué entonce la nece idad d 1 otro elemento con entera independ ncia, si había de prescindirse de e lla en el momento mismo · n que sus funciones se encontraban en el caso de ser ejercidas? FEDERICO DE MADARIAGA IN ~ ORME SOBR L JÉRCITO AL N (Continúa) La oficina post al milil ar Por e.spacio de mucho tiempo venían quejándose en Berlín y en otra Ciudades, del gran m.hnero de hombres inútilmente dis­traídos cada día de l es ejercicios de instrucción para llevar pliegos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín 1 ilitar de C olon1bia \.._ 405 ~ militares. El Príncipe uo-u to d urtemberg, Comandante ge­neral del Cuerpo de la Gu rdia decidió resol\ er e ta cuestión de una manera definitiv·a y reducir 1 e tricto mínimo 1 número de lo old~dos sí ocupados. u solicitud . y conforme al proy cto qu él m1 m el. I;>oraró, se esta Jeció en Berlín lo que e llama fici­n Po tal 1thtar (~I/h'tali--Post- 'latt'on), y la solución imaginada era de tal modo práctica, que o tu v la apr baci6n general, pro­P?~ iéndose hoy instala1· oficinas s _m jantes en otras gr nd guar­niCIOnes. La ficina Po tal Iilitar tiene or objeto, por una parte re­cibir y por otra disponer el eví á su destino de toda la corres­pondencia de lo Cuer os de tro as y stablecimientos que tienen relación con ellos . cepta igualmente lo paquete , con tal que sean de una forma y pe o tales que un solo ordenanza pueda fá­cilmente He ·arios. La oficina hace 1 a arta o de todos Jo liegos, cartas, &c. que e le remiten los clasifica con arreglo á us direccione , y los e ·pide por los ordenanza corre ondi ntcs de los regimiento que les en ·ían á la oficina con este o jeto. Al instituir la ficina Po tal lilitar e tu ·o ólo en cuenta l as gran s ciu acle , or ue .n las pe ueñas guarnici nes sería completamente inútil. Para ~u in talación se rocuró elegir un pun­to tal, qu en cuan o fue o ibl e tu iese en 1 centro de la ca­pital y próximamente á igual di tancia de lo iferentes cuartel s y esta lecimientos militar · y ci ·it s con los cual s so tienen los cuerpos correspondencia. Por sa i facer e tas con iciones es por lo que se ha e ta lecido la ficina Postal Militar de erlín en 1 cuartel de artillería cerca de I~upf'rgrab~. Jz. 'in la or anización d ta oficina se ha afirmado, como en todo lo demá , el principio cuidadosamente obs rYado .1 ma­nía, de la sencillez y ce momía n \ irtud d lo cual n s xtge :I-e todo edificio ino ue s a apr piado á su objeto. na sol peq_uena sala con do ventanas en la lanta baj d 1 cuartel con utu e todo el local. Un tabú¡ue 1 di \'ide n dos piezas : una sir\ e de vestíbulo donde reúnen los ord n nza q · ' n á 11 ' r ó r - coger pliego , y la otra con tituy la oficina propiam nt dicha . El mueblaje onsiste esencial m nt n al 0 uno grandes tan­tes stableci lo~ á. lo largo d la I ar des con una tiquet o r cada apartad , indicad ra de un regimi nto E~tado Iviayor es­tablecimiento ·c. ~ 1 todo stá di u sto sistemáticamente Y n un or n t..:rfec"o . on to, alg-unas m sas y los acce orios indis­pensabl es n un oficina . in el u un ello pecial, del cual lo qu · sigue es una muestra, e decir : Milit ir-Po t- tation - -2- arw 1877 - os me -es se design:1n si 1 pre n Alcman1'a por u n c omo l a fecha se escriben · • 1enuclo con ci rns arabes. Así, de Diciembre, ~e. ero de ordt:n ue 2J/12 igni 1ca 2 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín J Iilitar de Colombia '- 406 -~ veces al ía, para Ja recepción y distribu­d tete á ocho y tres cuarto de la mañana, de á d e y d cuatro y media á siete de la tarde. urante l se me tre de in i r-no ( el r .0 de Octubre al 3 1 de Mar¿o) l primera di tribución s retarda una hora. ta hora de de pacho del correo son bien conocida de todo y ca cuerp ó e tablecimiento envía u ordenanza una vez al día, en el mom nto que má 1 convenga. E te lleva lascar­tas qu e ea expe ir u regimiento y retira á la ez la que e le dirio-cn y que lleYa á u regre o. to se re uce todo el trans­porte 'le corre ondencia. ficin Po tal Militar está bajo la dirección del E tado May r d l uerpo la Guar ia el cual confía 5u vigilancia á uno de u yu ante . El ervicio e hace por os gifr zles, destacados cada uno por tres me e por una las di vi ion e de infantería de la Gur ia. "' re e m plaz e hace sin formalidades d ninguna es­peci al cuidado d los E tado Iayores divi ionario , pero alter­nando iempre de manera ue el gifrúte nuevamente nombrado por una Dh isión esté durante me y medio adjunto al que le pre- , cedió f cilita por otra Di visión. El antio-uo pued de este modo poner á u compañero al co1·riente del ervicio . I ada or tra p rtl: má encillo. En el muro exterior de la oficina e encuentra un buzón r guarda o por un p queño tejadi­llo. Por llí cada ordenanza depo ita u saco de de pachos y su li­bro de di tribución, luégo se dirige á la primera pieza de la ofi­cina don e poco tiempo despué por otro ventanillo practicado en 1 labu)lte e 1 ntre a de nuevo su libro y aco con los des­pacho dirio-idos á su regimiento, que ) a no ti ne ino que lle ar. L d gifreiles trabajan siempre juntos. Uno recibe los plie-go y 1 cla ifica inme iatamente n los dif r ntes apartados e la tantería · y 1 otro se a gura de que 1 número de la rta e ti bien conform con e l que va sentado en el libro que el or nanza e siem re presentar al llegar á la estafeta, aun cu n o no lle\'e papel alguno. Cu ndo e l número de envíos con­cuerda con la in cripción d 1 li ro, 1 gerreile one el timbre en la columna correspondí nte. i hay iferencia, marca ésta con lá-iz rojo y 1 libro no e sella. Por último si el ordenanza viene vacío, in ica sto con un igno convenido. u1ante este tiempo 1 otro gifr 1/e toma de 1 apartados lo en 10 de tinado al cuerpo d 1 ordenanza ue está presente, los timbra coloca n u aco, y de pués de haber anotado 1 nú­mero en 1 libro de distribuci6n, lo ntrega todo al ordenanza por el ventanillo del labiq11.e. Ad emás de la correspondencia militar la estafeta recibe igu lment las carta privadas que puedan ser lle­vadas por lo ordenanza ó por lo expedidor n persona pero á condición de ue tén fran uea a con sello de correos. i 11 gan á 1 tafeta despacho dirigidos á un cuerpo cuyo ordenanza haya pal-Lido, qu dan en el apartado hasta que se pre­senta de nuevo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iílit r d '-- 407 _j 1on l ta Del mi mo mo o ~-e y cierra infle · iblemente á la hor r:>re crit ; u e e retard . tán obli-g- ado á ·ol ver á la di lribuci6n iguient . La carta ficial e arttculare dirig-ida á e tabl cimien-to qu~ no enYían ordenanza , inmediat ment despué de cen·arse la ofic1na, e remit n á la ofi<.:ina d corr o má próxima. Uno de o gifreil~s se ncarga e pecialm nte de e te cuidado. P ra com pru r la regulari a e la 1 eracione e i te en oficina un li ro le r o-istro e p e cia1, en el cu l e en cada día los uifrezlu pon r el en y firmarl . p r la n che, antes de dejar puesto, e t, n obliga s á desmontar el ti m re adaptarle la fe­cha del día iguiente y aplicar un ello de pru ba sobr una hoja destin da ·f ctu. llave d e la oficina e r mite todo los días al Estado •Iayor del u rpo de la guardia. e Vt=, pue que 1 ficina Postal Iv!ilitar e ventaja p ra 1 Ejército por todo conceptos. El nt'imero de ord nanza por~­ore d de pacho se ncuentra reducido á la más mínima e - presión y al propi f mp la expedición y recepci· n de todos los nvíos e tá.n .... v ramE"nte regi tra a . ...... o jetará quizá , que un regimiento no pu de cont ntar con recibir y e pedir los paque-te d corr spond ncia una ol vez al día pero un vez má e preci o r cordar qu r;~z Alem ni la correspondiJICl·a mil/lar esiá 1nt9f limilada; e re uce á lo papeles de ab oluta necesidad, y presenta en el mo o com se conduce. e carácter de perfecta calma que se encuentra n to o en la institucione militares alemanas. í ues, los regimiento de Berlfn no experimentan jamás la necesidad de enviar diariamente e a multitud de ordenanzas y de despachos á lo cuatro punto cardinal s. En suma ería de de ear que insti­tución tan útil como Ja Oficina Postal Militar fuese introducida igualmente n lo grandes centro militare de Ru ia Los esfuerzos de todos, de Je el sargen o hasta el jefe upr~­mo del Ejército se dirigen con~tantemente á un mi mo objeto: dzs­lraer de la z'nslrucci/m. el menor número de hombres poSible/ y siendo así, no es extraño que e té á punt d alcanzar todo cuanto pueda pedirse en la condiciones actuales. Las comisiones fuera de filas subsi tentes deben set· aceptada como un mal necesario. Reduci­das á e te límite las bajas en el efectivo ce ande ser un abus Y no representan ya sino el s cri.ficio indi pensable de algunos hom­bres para la necesi acles de la organización y para el bien gene­ral d 1 servicio. egún cxpTe a Mr. L~ 1arcb nd, l h n sido y en ·ari s ciu des, en­tre otras. Vilna y M cu.-(N. tid T.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . • . 1 Bol etí n Militar de C o l ombia '- 408 _J EL COMB T POR MA~UE~ IORE OC U RUC (Continúa) El fuego se ejecuta normalmente or ieza n cada atería, y xcepcionalmente por descargas, cuando con\ i · ne arrojar obre un punto dado una llu ia de royectiles · ma n todo ca o te e un recur o d 1 que no e de e a usar rol ngándolo dema iado tiem o. Toda aterfa que gota us muniCiones )era in mo\' rse de la posición á que se 1 ro ea de nueYo, u s su retirada pro­duciría n las d más tropas un de aliento perjudicial cuyas con­secuencias podrían ser mayores que las re ultantes del daño que l a atería puede recibir mi nt1·a tá indefen a. Tampoco e re­tiran d 1 fuego la at rf s que han ufrido grande érdida aun cuando haya facilidad de releYadas. Cuando una atería se ve preci ada á ab ndonar al nemigo una parte de su material, de e inutilizarlo, y mojar 6 incer.diar las municiones. si h y medio para ello. ARTILLF.R{A E." L OlF..,.SI -En 1 combate of n ivo la rti- 11 ría de la vanguardia ntra en po ici6n tan Ju go e m e . eñala la r senda del adversario y rompe el fuego ara forzarle á des­cubrir u fuerza , prot ger los camino pot· donde a Yanza á des-legar 1 cuerpo princi a1 y a egurar la o i6n de Jos punto fav rabi á la conc ntración pr #paratoria de las columna . Aunque sin dejar de ofendet· á la tro a nemiga que lcan­za á di tinguir n ma a com actas ~u objetzi•o r.inci al e la ar­tillería contraria, que erá la rim ra n mo trars on la que mpeña una lucha metódica, dirigida á apart r su fueo-o de las fuerzas que stán de pie ando y atraerlo sobre í. El r to de la artill ría dh·i ionaria e adelanta con la tropas de rimera línea gana á toda ri a osiciones que en lo o ible cojan de flanco á la atería nemiga y rompe 1 fuego obre ellas. E ~ reo-la general que toda la ter a di ponibl ntr n de de lu go n acción, pero puede er alguna YCZ con ·eniente dej r una art á re agua1~dia á la e pcctativa ha_ta que ien det rrninada 1- dir cci6n del ataqu pueda reci ar la mejor. situación para u cm leo. La rtillcrfa de uerpo entr qu. toma el com-ate todo u e rácter d ·ci ivo u como 1 pnm r agr ión ha rá dado á conocer 1 ituación é importancia de la resi tcncias enemig permitiendo coger 1 objdivo d -1 ataqu ríncip 1 y lo m io de r alizar é te import poner en juego oda la di o­nible y · mplearla en apagar pronto 1 fuegos el - la fensa des­trufr los ob táculo ue la fortalecen y preparar á la infantería una cci6n fácil y con oca pérdidas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--- 409 ......J Las baterías reunidas por grupos, ocupando las crestas desde ? nde puedan concentrar su fuego contra las de la defensa, aten tncesantemente sus osiciones y e esfuerzan en reducirlas al si­lencio, 6 á lo meno dominarla de modo u sólo contesten débil­n1ente. Con eo-uido esto, dirigen sus tiros contra los parapetos y trinch era de la infantería, qu inundan de ro) ectiles ha ta hacer in1posible la permanencia en ello 6 arra arios y contra los re­ductos artillados y at ría que lo flanquear. recurando desmon­lat · sus piezas y de truír sus o ras principale . Los pueblos fortifi­cadus y dificios aislado , que formando puntos de apoyo, domi­nan l acceso á la posición así como los que sir en de dcfen a á hs fuerzas aYanzada obre la avenida , on también objeto de un fuego enérgico y convergent , que no ce a hasta destruírlos ó incendiarlo , i no ofrecen utilidad ulterior para 1 ataque. Preparad é te conveni ntemente, la artillería di isionaria avanza con la tropa encarga as de lle' arl ' f cto, trasladán-lose succsi v m en á otr po icione~ de Yan uardia, n donde sin ponerse toda vía al alcanc del fusil, la apoye ficazmente y las protega i on r · c.hazada . La artillería de cuerpo secunda esde sus posidon<.. stos prim ro movimi nto , dirigiendo una part de u fu e:o contra la l. a teda contrarias que aún re i ten, la otra contra las tropas que s oponen al ata ue, con preferen­i sobre las resen·a de rim ra línea y la fuerza de segunda uc se adelantan á ref rzarla ; pero luégo que la anillerí di i io­naria ha roto el fuego de de la nuevas po i ione , avanza tam­bién, ad lant n o las ala~ ara que el suyo re ulte convergente. ,esde esta nue a itua ión bat de nfilada la tropa defensoras que toman la ofcn iva para lo que abandona mom ntáneamente _l objetivo de su di paros y lo recobra cuando ha contribuído á rechazarla . El fuego de la artillería de cuerpo continúa aumentando gra­dualmente en intensidad, hasta que el cuerpo de ataqu llega á 300 m tro d, la posición nemiga, si ante no ha debido suspen. derse por 1 ries ·o d ofenderlo pues importa mucho para ase­gurar 1 éx1to, q.1- su apoyo no cese i s posible hasta el momen­to decisivo. Las posicione que suces1 varnente conquista la infantería, las segura la artillt:ría divisionaria que revio un rápido r conoci­miento de los mejores acceso y emplazamiento qu ofrecen, e tt·aslada á ella., ocupando las cr tas que ermiten batir 1 s nue­vas ¡·csi tcncia del adv rsario y facilitan la d efensa inversa, desde la cual - per igue á las fuerza d rrotada que la a~a~donan, ubr su flancos en 1 r i ión de un con raataqu , y ntmua a o-yand lo progre d las tro as saltan A cada avance de las a ería divisionada., i u en el movi­miento las d cuerpo, por escalone allet·n tlu .Y rocUl·anc¿.o _flan­quear siempre los salí nte que, á con ecu nc1a d 1 mov1m1 nto general de la línea resulten n algún punto de , 1la. 1 acerca1·se la d cisión, la artillería reem laza su pérdidas en horr. res y ganado, renueva las municione y rompe el fueg-o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colon1bia '- 410 _../ rápido. La divisionaria, que hasta entonces habt·á procurado man. tenerse fuera del alcance eficaz del de la infantería enemiga, avan-­za resueltamente contra ésta, contando con que el e tado de debili-­dad en que debe hallarse, la hará poco temible, completa su des-­trucción, batiéndola .. si es posible, de flanco, y apoya el avance d la del ataque mientras tiene libre el campo de tiro 6 puede dis­parar por encima de ella sin riesgo de dañarla. En lo que las circunstancias permitan, e d be procurar uee la crisis se produzca siendo aún día claro para asegurar los efectos­del tiro, pues si e retrasa hasta el anocher la falta d .... luz y la natural confu i6n de los últim.o momentos, pueden desvirtuarlo con perjuicio del éxito. De pués de la victoria, la artillería persigue al enemigo con un fuego intenso, que no cesa mientras lo tiene á buen alcance, destruyendo las últimas defensas que intenta organizar, barriendo los aminos por donde se retira, y cubrí ndo de proyectiles el acceso y entrada de lo de filadero por donde se precipitan los fugitivos hasta consumar su derrota. La baterías á caballo a van­zan con la caballería y ecundan la persecuci6n, desde po iciones SYcesivas que batan de flanco á las tropas derrotadas. ARTILLERÍt. EN LA DEFENSIVA-En esta actitud el papel de la artillería difiere del que juega en la ofen i va, en que re vi te un carácter esencialmente protector urante casi todo el curso del comba . Donde menos e señala esta diferencia es en las avanzadas, cuyo objeto es siempre ganar tiempo; por Jo que la artillería que forma parte de ellas, se limita á mantener á raya la primeras tropas contrarias y barrer los caminos por donde e adelanta el grueso, para que se vea precisado á desplegar prematuramente y descubrir sus efectivos, disposiciones é intentos. Durante este tanteo, el resto de la artillería va ocupando las posiciones que, estudiadas de antemano, ofrecen no s6lo ventajas defensivas, sino también fácil tra lado á otra de vanguardia para cuando se tome la ofensi a, y seguro retroce o á las de retaguar­dia, que mejor pueden proteger la retirada, si llega el ca o de tener que emprenderla. Establecidas las baterías, conviene utilizarlas inmediatamente en detener las columnas enemigas y estorbar Ja entrada en Hnea de ~u artillería. Si se conocen bien las distancias, pueden romper el fuego algunas de ellas á los 3,000 metros, contra los puntos por donde aparecen las mayores fuerzas del enemigo y contra las po­siciones ue pretende ocupar u artillería, sin dejar de ofender tam ién á las que intentan arrollar los puestos avanzados. En apo­yo de éstos tienen casi siempre o ortuna aplicación las bat das á caballo agregadas á la caballería, que quedando libres al replegar­se esta arma, se establecen á vanguardia en terrenos francos donde pueda efectuarse in ries2'o la retirada y desde los cuales protegen y robustecen la resistencia de los más importantes. Contando con este a oyo, y teniendo presente que los pue tos avanzados deben Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colotnbia '- 11 __.) ti~ars~ en cuanto terminan u papel preliminar, se le a igna dmanamente poca artillería, con o j to de evitar los inconve­en. tes material e . y moral e que en esta arma re enta todo mo­nuento retrógrado.- cmtti1úa Historia QUI CE DI S l)E CAMP EN I870 POR L. ARMAGI AC (Traducido )' abreviado el fr ncé para el J3q/ellll Mil1la.1'} (Continúo.) El Mariscal, al ver que su situación e hace critica, da á la ivisión Bonnemain , compuesta d cuatro regimientos de corace-o , orden de cargar, 'por la alud del jército." Sin un in tan te acilación ó de decaimiento., esos atrevidos regimi ntos se po­en en movimiento y vuelan á Ja muerte. Ellos dan en el terreno ás desfavorable esa magnífica carga qu se ha hecho legendaria. Pero, ¡ay t su heroísmo fue inútil. Acogido por una lluvia de r~nadas y de balas que agujerean las armadura con sonoro utdo, en pocos instantes son diezmado , di persados, y sus restos agan á la ventura obre 1 campo de batalla, en tanto que la po-rosa artillería alemana reduce por fin la nuéstra al silencio y :<.:ubre con sus fuegos las tropas u e toda vía ¡-esisten. . Todo estaba perdido. La derrota, una espanto a derrota, co­m nza. La caballería alemana s lanza n persecución de los que , huyen, y sin la División Guyot de Lespart que acababa de llegar al campo de batalla, el ejército francés ínte~ro habría sido cogido ó acuchillado. El primer Cuerpo se replegó en gran arte sobre Saverne, y de allí se Le condujo á Chalons. lgunos regimientos se retiraron sobre Bitche. Un número considerable de soldados desbandados se refu ió en Estrasburgo. . En tanto que el ala dere~ha del ejército francés .sufría tan te­rnble golpe, la izquierda era batida 1 mismo día en Forbach. El General Fros a1~d ocupaba desde hacía algún tiempo las alturas de Sarrebruck. Cuando el nemigo se concentró delante d~ él, se encontró demasiado xpuesto · el 5 de Agosto retroc~­dtó y tomó posición sobre las alturas de Forbach en Sarregueml­nes, guardando á Forbach en donde e encontraban almacenadas n la estación inmensa p~ovisiones. Por la tard~ hizo levantar varias trinch ras para cubrir alguno puntos déblles. El General p rtenecfa al arma de artiJJerfa, y le gustaba poner á 1~ defen­siva us tropa por medio d trabajos de t rraplenes. Gractas á es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lVIilitar de C o lombia '- 412 _.1 tas precauciones, su Cuerpo pudo oponer una igorosa re á fuerzas tres veces superiores. El General Steinmetz, advertido del movimiento de retrae de los franceses, y creyendo que obedecía á una deci i va retira avanzó sobre Sarrehiick é hizo avanzar una partida de recono·• miento que encontró una viva resistencia. Hizo que la protegies y como la de \.Vcerth, la batalla de Forbach comenzó por un sir· ple encuentro de vanguardia, sin que ninguno de los dos ad v~r~ rios esperase librar batalla aquel día. Pero los alemanes acud1er• al cañón, en tanto que el 3. 0 y 4.° Cuerpo francese s, que habríia podido cambiar el resultado de la batalla traslaaándose sob • Forbach, p e rmanecieron inmóviles, á algunas leguas de allí, oye l do sin contestar, la llamada de las tropas comprometidas. . Las alturas escarpadas de picheren, los bosques de Stirin fueron tomados por Jos prusianos después de una lucha de do •c horas en que encontraron una resiste ncia de las más tenaces. franceses, anonadados por el fueO"'O de una artillería superior 'ie n do sin cesar aparecer á su frent; nuevas tropas, y flanqueados p• o . Morsbach, se pusieron en reti14 ada y llegaron en buen ordena Sarreguemines. El territorio francés estaba invadido. Los alemanes a vanzab por un lado en Lorena y por otro en Alsacia. . Persuadido de que la lucha de ese día en adelante iba á v~e nficarse en Francia, el Rey de Prusia lanzó, el 8 de Agosto ~ su Cuartel general de Hambourgs, una proclama dirigida al pueb.l francés, que yo entrego sin comentario al juicic de la Historia: u ~ós, Guillermo, Rey de Prusia, á los habitantes del territ rio francés ocupado por los ejércitos alemanes, hacemos saber que sigue: u Cuando el Emperador Napoleón atacó por mar y por tierrt á la ación alemana, que quería y quiere todavía vivir en paz Cre bastante cándida-­mente el temor de encontrar un soldado en cada habitante y tene que Juchar con e a errible guerra de guerrillas que dio cuente. en España con las mejores tropas de Napoleón 1, y que yo desea­ba con ansia, ¿cómo ex Jicar el pillaje desvergonzado á que se en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia \_ 413 -' =-aron con frecuencia los ejércitos inva ore ? Salvo en algunas nde ciudade , como Ver alles, en donde la dominación ale­na se e tableci6 por muy largo tiempo, y muy pacíficamente, a que el pillaje fuese po ible era necesario fijar la diferencia recio entre las monedas alemanas y francesas · ¿y la tran­ ·i6n no con i tía de ordinario, para el alemán en tomar lo nece ita a ó lo que le agradaba, y en d truír 1 re to? ¿Cómo creer á la mañana io-uiente, despué de edán una vez que el perado.L sta.ba preso, que todo estaba oncluído y que íbamos rnenzar ' á vivir en paz con el pueblo alemán?" Esta hipócrita proclama no era ino una incalificable especu­i 'n, incenti\'O á la discordia y á la guerra civil en presencia la invasión extranjera. III El 6 d go to llegó á París, muy tarde de la noche un des-leño del Emperador concebido en e to término : 'El Mariscal ·ac- Iahon ha perdido una batalla. bre el arre el G neral ) sard se ha vi to obligado á retirarse. Esta retirada se •erifica 1 l uen orden. Todo puede recuperarse." E te de pacho se insertó en el Journal Officiel del domingo 7. 1e acordaré mucho tiempo de aquel domingo. El día estaba i te y desapacible ; en pleno estío hacía frío. ruesa nubes co- ·í 1n rápidamente por el c1elo, y fuerte rociadas caían á interva­s. Yo estaba en el campo, en Bougiva1, con algunos amigos. odo el mundo conoce á Bougi al á lo menos de nom re: es una 1 gre aldea, estrechada por una pequeña montaña y el ena; su llt: principal forma muelle; sobre las colina con bosque que la dean, se levantan risueñas villas encerradas en huertas por jar­ines y parques ; por todo lados la vista descansa en un fond de erdura. Al mirar á Bougival se ve á la derecha, resaltando en el zul del cielo la majes uosa silueta del acueducto d Marly á la z uierda la sombrí fortaleza el monte Valerien, como si el hom­: Jre se hubiese complacido en colocar obre los untos más eleva­los que la vi ta puede abarcar en este vasto horizonte, el s llo de ,u doble genio del genio bienhechor que crea 1 fecunda y conser­ ·a; del genio feroz que arruina y destruye. P r la tarde se no reunió uno de nuestros amigos ; venía de P rís, y nos traía el periódico oficial de la mañana y los periódicos en lo cuale se había publicado la noticia de los desastres de Reichshoffen y de Forbach y el despacho desesperado del Empe­rador, que ordenaba poner la capital en estado de defensa. · Qué siniestros presagios en esas pocas palabras . El estado de sitio aca­baba de proclamarse para París y tres Departamentos; la con te:­naci6n y el abatimiento se habían apoderado de todos los espín­tus, sobre todo de aquellos ue algunos días antes, gritaban con ardor: ¡A ..Berlín!, dicit!ndo quizá muy por lo bajo que Berlín que­daba demasiado lejos para ue pu iesen enviarlos allá. Conlitn~a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia .'- 414 _./ Variedades viAJE A ~A REP BLICA D COLOiviBIA E POR .~of. MOLLlE ' (Traducido para el Boütfn A-ftbtar) (Continúa) o nece itámos ino de una hora para llegar al puente natu ral de Pandi. E tá formado de una p1edra que no tiene ino veinte pie de ancho; habiéndome colocado sobre ella, me puse á con­templar la a rtura que s ara la dos montaña , y que tiene 140 varas (poco más ó menos 363 pies) d profundidad. Alcancé á ver una corriente de agua que de de 1 ele,·ación en que yo estaba m p recía un arr yo. oca di tancia, sin embargo no se pue­de atravesar sino en pirao-ua. Entre la pied¡-as que, al rodar de las cima d lo monte , e han detenido entre sa ab rtura pro­digiosa h · admirad m nos la que f rma el puente que una roca eno¡-me ue tá d bajo y qu como la Jla ve de una bó ·e da, está su pendida n 1 air , y que p r e á punto de caer. Lo h bitante del país con i er estos abismos t nebroso_ como la ntl-ada e l infierno · f cti,·ament la noche continuada que allí r ina · los pájaro n cturno , cuyo ltígubr s chillidos re-u nán en los antros á donde s retiran durante el día; la aguas neo-ra que lle an las r fundiJade d este precipicio· la larga ca­bellera de lo árbol s que ocull de ello el mi terio ; el e répito de 1 agua · la rocas que, como el puent de la mitología persa, sir en ara trav sarlos; la tinieblas, por último que envuelven esto horrores,-representan el imperio de la mu rte. La ilu ión es tant má g-rande, cuanto la n1ayor parte de Jos eres ivos ha hu(do d-- st Jugare agt- st : el hombre ha alejado su morada todos los animales temen . .1 ruido que allí se oye. Por esto agrada; cu n o le de to antigu bosque , que quizá los acer­dotes indios de la tri u feroz d lo Pan che en angrentaron e on sus victoria humanas 'olver á encontrar una luz más viva y una naturaleza m no tl"Í te. Volví á ~crcadiJlo no m nos a ombrado de lo ue había es­tado n el T quend m , aun cuando la maravilla del Puente de Pandi me pareció meno imponent . ..-sta o ra prueba el poder d 1 natu-r 1 za : le ha ba tado para establecer un puente de co­municación, hacer rodar al una piedras de Jo alto de la mo - tañas. n rev , acercándonos á las cimas de las montaña que do­minan á Mercadillo, y desde donde e distinguen los llanos de Li­mones, que e exti nden ha ta el Magdalena, hemos atravesado bosques vfrgenes, en donde habita J oso, el jaguar, el caguar (leon de América). Por la noche llegámos á usagasugá. A me- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B l 1n l\~Iilitar <.1 e 1 n1 anii nt de APIT L 1 FR E Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lVIilitar de Colombia "-- 416 J gue de J jo . En efecto : los aleone , las vidrieras, la teja , con­que la ca a d 1 Cura e tá a ornad , le comunican un aire de ma - nific ncia curtndo e com ara con la miseria d las cho7as ue la rod an. Hacia medio día dejando la sauana por donde hasta enton­ce había marchado, me acerqué á la montaña de arcilla qu 1 dominan. e uilé, ultima aldea de la llanura d Bogotá de es lado está itu da á corta di tancia del lag-o de uatavita *. ~ n el pára­mo de hocontá encontré 1 aire muy enell-ante 1 viento sopla­ba allí con tanta viol · ncia como á orillas del mar. na Jlu,·ia muy menuda y muy fría no helaba la cara y l~s mano . El suelo de Chocontá es de color muy n gro; el ten·eno e tá allí con alterones como 1 de las dunas; el pa to e tan fino, que los pac;o del Yiaje­ro e borran ca i tan 1 ronto como en la arenas d 1 de i rto de fr·ica. Es en estos lugares de iertos donde el cazador persi u á lo animale que envu ltos _- n bruma perpetua , se creen allí á la defen a de los dardos d , hombre. El oso e notable por u fu rza y valor. os habitantes le hacen la cruerra d tiempo en tiempo. A caballo y a1·m dos e lanza, lo atacan, y con frecuencia lo ven­cen, proeza que no se ef ctúa sin peligros. Es verdaderamente curio o cuando uno e encuentra n una elevación tan prodigio­sa oír lo gritos e los cazadore , lo ladr.ido de Jos perro y toda la batahola de una cacería, reemplazar de improviso 1 ruido de los viento ; o re todo no e puede ver sin admiración á Jinete que galopan sin temor por la cima escarpada de lo monte , que atra­viesan los torrentes, los precipicios que escalan las roca y que hieren con us lanzas al animal fatigado or la huída. Bajando el páramo de hocontá encontré una casa aislada, construída á p - Ca di tanci de una mina de petróleo que pertene­ce á la atedral de antafé. Allí pa é la noche. Aun cuando las siembras estaban terminadas se trabajaba en los campos con r n­de actividad. Provistos de una azada fijada n el extretno de un largo mango Jos peone (a { llaman á los jornaleros) estaban ocu "ados en limpiar los campos. Estos obrei-os, cuy tarea co­mienza con el dí y acaba con la noche, reciben un real por día y dos raciones de mazamorra. los que emplean en la Costa ]es agan el doble, y tienen una libra de carne por día . Es cierto que las fatigas on mucho más grandes en la ardientes orillas d l mar que en la cordillera. Los trabajos de la agricultura son mucho me­nos penosos ara el hom re que trabaja en una temperatura de I 2 á I 5°, que para aquel que en su oficio tiene que soportar un calor de 25 á 30° Re. Co111ztllta • • n Bogotá se ha formado una compañía para dcsaguarl y sacar d ella los. tesoro que cuent Piedrahita fueron arrojado allí, en 1 época de la Con­qutsta. o fondos de la ociedad ya se han acabado, y no se logra desaguada. Hasta ahora no se han encontrado sino cinco 6 seis figurita (ídolos) de oro, qu los ingleses han comprado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 13

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 17

Por: | Fecha: 26/04/1902

ERIE I!I-70.Jf() I flircctor ad h norcm F. J. VA.,RGARA ~ l. uut.:Nl dt.- Jn •-·llic:ro Licmuro de v riu S c1~d11d i •uUfi,·ot. ____::::;::::;;~ O fi e i a 1 - - DECRE fER 2 r Dl~ .. 1 02 AflRIL 9) por el cual e aceptan una r nuncia y .t; celar n in u · i lente uno s nombra­miento El ví"ct"jll·esirünt~ e 1 Rt'jJiíbhca, t.J/Cargado dd Por/, 1 Ji;j e ulr ·o, l>J!CR ,. se y pu blíq u e ogotá á d 1902. J UEL I\1 El iinistro de uerra, 1 RlS !DE ,. RNJ\• ~oBZ TO.fO 1- 3 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 514 _J ECRETO NUMERO 626 E 1902 (A RlL 9) por el cual se hacen unos nombramientos .El T'"'icepreúdenle de la RepiÍblica, encargado dtl Poder .Ejecutivo, DRCRXTA Artícul único. l ácen e lo iguientes nombramiento para la ección 5.1\ del ini terio de Guerra : Pa1 a re . Lui E. González José Joaquín Gonzá- Jez Tomá Hurtado ixto Duart , Juan ya, Jo é A. Reyes, Dio­nisia Buitra o, Ignacio Cla ijo icolás Montoya alustiano u­tiérrez, erardo árdenas, ] a uín Pulido T., lv!arco A. abecha, Ramón Enci o, íctor . f n ca Alejandro Díaz M., Juan Rodríguez dro a tañeda, rmenegildo il"a, ntonio Cama-ho, I aac armi nto, Ricardo uñoz, I idoro Vargas, Joselín E. Pardo amilo andón, Dem trio Mart(nez ., Bernardo Cadena icardo R~año .. lpiano Gue ara y evero onzález. \../Omunfquese y publíque Dado en Bogotá á 9 de bril de rgo2. JO E A UEL RROQUI E1 Ministro de uerra, ARISTTDEs FERNJ(:NDE& DECRETO U E O 638 DE 1902 (ABRIL 15) or e l cual e hace un non1bramicnto El Vlupresiden/e de la Repúbh'ca encargado del .Poder Ejecutivo, EC ET.A t·t{ ulo único. ómbrase yudante farmaceuta del Dr. To-má arzón, l{édi o d 1 Ej r ito que comanda el G neral Ramón onzálcz Val ncia al r. amón González a imilado á Teniente ra los efecto fi cal Comuní uese y pu líquese. Dado en Bogotá á 15 de Abril de xgo2. J E M UEL MARROQUI El Mini tro de Guerra, ARI lJDE(FERN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milita¡· de Colombia '- 515-' DECRETO "{Th¡fERO 639 Dl! rgo2 (ABRIL 1 5) el cual e confiere un ascenso y se dispone la organizaci6n de una Divisi6e .El Vi'ceprtsidenle de la Repúblz'ca, tncargado del Poder .E.fecuttvo, DXCRETA Art. I. 0 Asciéndese á General de División al de Brigada Sr. ancisco Camacho B., y autorízasele para organizar una División la Provincia de Oriente del Departamento de Boyacá, de la al será él su Comandante general. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus óxima sesiones, para los efectos constitucionales. Art. 2.0 ómbrase Jefe de E tado 1v1ayor de la expresada tvi ión al General Gregorio Beltrán. Art. 3. 0 Autorízase al Comandante general de la misma Di­i6n para hacer los nombramientos de Jefes y Oficiales some­. ndolos á la aprobación del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de bril de 1902. JO E fANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TIDXS F JtNÁND•z DECRETO NUMERO 6 o DE 1902 (ABRIL I 5) _ por el cual se hace un nombramiento El Vi'cepruide-nl d1 la Rcpiíblka, encargado del Poder Ejecutivo, DECRET.~ Artículo único. ómbrase omisario Pagador de la Jefatura :i,~iJ y Militar de Zipaquirá al r. Eugenio xuevara B. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 15 de bril de 1902. JO E ~ UEL M RR QUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES DECRETO UMER 654 DE cgo2 (ABRIL 2 I) por el cual se llama ' un Jefe al sen icio. activo Y se le destina Y se hace una promoct6n El Vkepresüienle de la Rep1íblr'ca, e11cargado del Poder .Ejuutivo, DECRETA Art. 1 .o Llámase al servicio activo al G~neral Luis Urdaneta, y destínasele á prestar sus servicios como pnmer Ayudante gene- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Militar de Colombia \.._ 5I6 -' ral del uartel general de la oluJJma de 7h¡uendama que comand­el General Pio uinto 1\mpudia. rt. 2.0 romuéve e al Teniente oronel Benjamb J. Fcrrc del puc to de 2.0 Jefe del Batallón Junín de la olumna Alati . Camargo, al uerpo de Inválido con la antigüedad de 31 de zo tlltimo. Dado en ogotá, á 2 1 de bril de J ELM l )..finistro d Guerra E RET 55 E 1902 ( llRIL 21) por el u~\l se llam l se rvicio a c tt •o ñ un J cf e y ~ e 1 co1 fierc una autorizad r El Viupre id~nlt de la R,'JJiíbll'ca encargado del Poder Ejeculwo, RWl A acti o al r. 'en ral Be­at- a orcrani7at· una Divi utiérrez para hacer lo · par ivi ión, QUI 11 El ini tro de uerra A 1 -tCR 'T' ~u rE E 1902 (AB IL 21) l or ·1 cual e hace un nombramiento n interinidad E1 Viúj)residenle de la R(públu 1 tncar ado dd Poder liju11/hJo ~ '1 A único. EL RR QUI 1 Ministro e uerr , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín DECRET ilitar le Colombia '- 517 _/ U !{ERO 657 D 1902 (ABRIL 21 >r el cual se llama al servicio activo á ' 'arios Jefe y Oficiales y se les destma .El Vz'upt esid~11/e d1 la R~príblica, ,,uargade~ del Poner E:¡'uul/vl), E CRETA Artículo único. Lláma e al er icio activo á los siguiente Je­~ s y ficiale.:>, y destínaseles al Ejército que comanda 1 en ral ~amón González V lencia, en los pue tos que e te Jefe le desig- : argento 1ayores rancisco A. alazar, afael ilva G., \.mbro io uár z y Lui F. Cé\margo · Capitán elisario Rodrí­uez · T niente afael I ría Galindo, y ubtenientes J. de D. 1acfa ) J. ]. Galindo. Comuníquese y publíquese. Dado en Boo-otá á 21 de bril de 1902. J EM EL MARROQUIN El d:ini tro de Guerra, ARtsTID.ES FER ÁNDEZ === E di toria] - TURA C MP A nadie e oculta ue la guerr que ha deva tado á Ja Repú­blica, convirtiéndola en un inmenso o ario, por su duración, por la intensidad de la contienda y por haber abrazado el área entera del paí , por así decir, regi tra en u anale campañas ue desde el punto de vi ta de lo ufrimientos afrontados y de los acto de abneg ci6n y de heroísmo cump1ido , no desdicen de las má nom­bradas de la uerra magna. El Ejército que tale pruebas de arrojo y patt·iotismo h dado en cas1 tres años de continuo ata11ar, ha merecí o bien de la Pa­tria; p ¡·o su tarea no ha concluído aún y de pué de la lucha con­tra lo pertur adores del reposo úblico n vez de regresar á u hogare t ndrá que emprender otra lucha, si m no brillante más ~enéfica, ual es la de coadyu ar al r tableci'?i nto del pr?greso y de 1 industria herido e muerte por inju ttfica le rebelión._ En efecto la vías de comunicación, bandonadas por anos entero yacen en lamentable e tado; y vencidos los rebeldes como por lo pronto no ería político ni prud nt licenciar las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilitar de Colon1bi t '- 518 __, huestes sal va doras de la República · para hacer fecundos Jos bra zos que todavía es preciso secuestrar al trabajo y á la industri lo natural será emplearlos en mejorar los camino y re tablecerlo:.. á u estado normal, y aun en llevar á buen término alguna ob~ pública de real importancia para el país. odemo afirmar que tanto el Excmo. r. Vtcepresidente como el actual Ministro de Guerra ~e hallan animados de las me-·­jor ;s intenciones en el particular, y están re ueltos á emplear: como zapadores buena parte e los batallones que hoy forman ef lucido Ejército nacional, para conclu{r Ja carretera de Cambao, adelantar la calzada del Ferrocarril del orle, y tal vez mejor r el camino de Hon a, cuyo trazo de Ville a en adelante e supre­mamente absurdo, como odos lo saben. En ninguna de estas obra se trata de gastos 6 erogacione que demanden oro, como compra de rieles, locomotora , &c., err mercados extranjero , ni de poner al servicio de empresas parti­culares los soldados de la República; nó : e l ánimo del Gobiern es simplemente utilizar los brazo de los abnegados lidiadores delll rden y la Legitimidad en . ien del país, en preparar el terreno para que cuando lleguen mejores día en materia económica, la locomotora pueda arrancar fácil y rápidamente de las márgenes del agdalena, y, cruzando la abana, penetre en lo valles y' montaña de o y acá y antander. E te de eo del upremo Gobierno no entraña favoritismo con 1 respecto á los Departamentos nombrados, porque el Cauca podrá hacer lo mismo en su vía férrea de Buena entura · Antioquia ha continuado con éxito la carrilera de Puerto Berrío, y en la Costa se aplicará el esfuerzo de lo zapadores á la obra que crean de mayor importancia sus habitante . Creemos que no habrá quien no apruebe y aplauda esta reso­lución del Gobierno ni quien le niegue su apoyo y concurso, porque si en su día son fecunda las sangrienta lides del Ejército, después de la victoria que asegura la paz e llegado el momento de aco­meter e as campañas incruenta , en la cuales se vence á la a­tu raleza para asegurar el repo o y biene tar de todos los ciuda­dano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. NU L Boletín MiJitar de Colotnbia '- 519 _) Doctrinal- R .. L PR L e ARACIO L AL C0~1 ATE POR EL RAL D A(~OlUR 'F c,mclu_ye Para en eñar á las patrulla á que desempeñen esta impor­tante misión e pued emplear el procedimiento quP ya e ha pro­ue to para cerciorar e del servicio de lo exploradores durante l marcha es cir, enviar algunos solda lo fuer e la po ición, con orden de tr tar de insinuar e die tt·amente, ya sobre los flan­cos ya sobr las r taguardia e e tapo ición. La fuerza de una atrulla n puede determinarse d una ma­n ra invariable porque depende del terreno. 1 jefe de compa­ñf toca fijar u efectivo, conformándose á las indicad nes que re­ulten del reconocimiento de lo flanco . lguna veces la obser­ci6n de los flanco puede hacer e de referenc·a de la posición misma, por ejemplo : de lo alto de un campanario, &c. ero en t. do caso im ortante e coger para este objeto soldados que no t ·ngan otra funciones qué de empeñar, ino la o servadores. 124-La tropas ue están aloja en cuartele , deb n ejer-itarse en la manera de ocupar é to defen ivamente, in icando siempre el lado de don e s era al adversario. En cada partí-a de e ha er un jefe respon ble. Hay que explicar en ué itios ,. levantarían sigui ndo 1 dir cción upue ta del ataque, barri­~ adas en la alida , ~ se e tablecerían nueva . i en la paredes que rodean 1 cuartel hay a pill ras, se añade al · jercicio prece­dente, la defens d e ta paredes, p r familiarizar 1 Id do con 1 manera de obrar d trá de una aspi11 r y d poner una pared Jn e tado de defen a. 125-PA TICUI.J\RlDADE PARA .L ATAQUE Y ¡.A DEF ·, \. DE LO BA­JtR ·e AI.DEAS, &c.- i l ldad n conoc los cami­nos recorri os ; i al emr de la instrucción y al · 1 r á ella no recorr muchas vece un kilómetro inútil para li rar l un ob tá­culo, sino que por e l contrario, da una vuelta de un kil6metro pa ar por él ; i e ujeta á poner en práctica l lo qu s n~e ­ña en 1 in trucción de la gimna ia entonce los hombr y los Je­fes llegarán á la mejor preparación po ible_ para de truír los ?bs­tácul . Ya no uedará por dar á noc r mo alguna prácttcas, como por jempl d ejar la cad n d 1 lado de _acá d 1_ arranco (del arroyo 6 del fos de la trincher ), 1 ara e ntmuar d1 parando sobre el ene nirimero un or ·ani m o cilante d · !n cción formado esencial­' ll nte por cuatro e feras metálica entre la cuale altan chi pas r ducidas por una corriente induci a que e engendra cada vez ue se quiere transmitir una cñal ; ntonce vibran las e feras 3c ndo lugar á onda electro-magnética que atraviesan 1 pacio · llegan al t·eceptOI·, colocado á un di tancia tal ue las onda , al ocar la ant na de éste, con en·an 1 can i a de movimiento ne­ ·aria para e.·citarle. Esta excitaci 5n mo ifica el tado de cierta ustancia pul \'erulenta (colusor ), 1 u al por. Yirtud de su cambio tático. cien·a el circuito de un relevador muy en iu1e qu go­i rna otro circuito donde e halla un a.pat·ato Mor e· é te funcio­: 1 pue como de ordinario, y or con io-uient , gra a n u cinta a señales producida or e l i tema o cilante. e comprende, pue sin esfue¡-z u i 1 onda ncuentra bstáculo que la rompan ó at(;>núen ante de lle ar á la antena de estación co1-re p ndient la recepción n tendrá lugar 6 e - riftcará de un modo inci rt , y d ahí la nec idad de dar á 1 an-ena elevacion xtra ¡·din ria qu dlficultan u mpl o n cam-aña, no tanto por 1 trabaj de obtener a alturas, como p r el lanco que pre entan la ant nas la cual s s con ierten í n tránsfuga denunciador de la itua• ión e la tt·o a~ con lo con­siguiente peligro para é ta y para lo aparato . Meditan o Pilsudsky en la u re ión d la ant na , pensó que sien o lo s6Jid xcel nte onductor de toda 'i' ración, debieran erl a imi m d la vibración léctri a. y lU , por tanto podría é ta transmitir e por la ti rra "11 lugar d hac do por 1 ire, sorteándo . í 1 inconveni nte de 1 vi íuilidad e la anl - nas y tambjén el de la so pre a lu de pachos. En este encillo principio stá ba a 1 i ma 1 il ud ky, realizado últimamente á fav r d placas cnl rradas y disposiciones e detalle que no ca en en un om ro extracto de la confer n.cia. Telegrafía ópllca por los rayos ullravzolelns - El fundamento cien­tífico de la teleo-rafía ópitca por el heliógrafo no puede er má elemental: un esp0ejo que recibe lo rayos olares y los refleja n dirección conveniente con intermitencias que producen de tellos TOKO I-34 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. de B letin Milit r de Colom L 530 _.! o lo LA ~IE ALU GIA sta ciencia durante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín Mili ar de Col mbi a '- 531 _) a r a multiplicarla. Gracias al in igne ~~Ioi san e han reducido a l 0 / 0 las impurezas del aluminio y su aleación con 1 manganeso y ~ tung en? acaba de producir J J:arHnio, cuya con tante espe-fica dan tdea de la xcelente rest tcncia qu alcanza : ARTI '"IO Laminado ...... . . . ............ . undido en molde de arena en idad 3 2.89 ocficiente de fr ctura por ex· tensión (JC"~$. porn.0 2) 37 12 Alargamiento poriOO 10 á 12 5 á Estas cualidades le dan un empl o muy apropiado para plan­ha y iga laminada y le indican especialmente ara toda obra e carretería, ya que u ligereza permitirá mayor velocidad y eco­omía de fuerza tractora factores am o de inapreciable valor á ausa de las 9Tandes masas que debe mover la guerra moderna. Aparte estas nuevas aplicaciones del alumini ca e seña­ir la que recientemente se le ha dado como agente reductor por u grande afinidad con el oxígeno : uesto en presencia de com­ue tos oxigenados es un precioso elemento para obtener ciertos 'letal muy difícile de ai lar ha ta ahor . i el campo de us plicaciones está limitado aún por el precio que alcanza menor ada día merced á la producción lcctrolítica, aquéllas han de ir ·xtendiéndose cuando a aratado por los continuos progr o de la :lectro-metalurgia pueda competir con 1 hierro y sus imilares. LA I~ 'DUSTRI liiLIT AR Armas.)' trplosz1,os-E1 avance !n las po trimería del igl Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 532 -' cione endurecí as, los explosi os al interior y las cargas exterio­re d e mayot· efecto proyectante, bien pronto se reconoció la vulnerabilidad de las planchas Harvey obligando á mejorar Jos proce imientos e u fabricación, que el conferenciante reseñó, detenién o e á describir el adoptado por Krupp y que con i te, sumariamente, en cementar las plancha , no por el carbón, como hacía Harvey, sino or el ga~ del alumbrado, que ced su carbo­no á la plancha, reviamente calentada y la va carburando de modo gradual y perfecto. Las planchas así mejoradas han venido á restablecer el per­dido equilibrio ntre las armas ofensiva y defensiva, inclinando la alanza d 1 lado de é la. Para restablecer lo aJores se ha pedido al añón un nuevo fu rzo y Gathmann acaba d darl . Catiór¿ Galhm nn-La tendencia que Jo informa es lleS por ntre bo ues, por camino horribles h cía Chune-Popuhu.x, ell aldea que se encuentra cerca de uno e lo principal d sfiladeros del Ar­gonne. Llegué aHí extenuado. e no hizo acampar n un sem rado de remolachas. or la primer vez de mi ·id e.·perimentaba el pes r e que no me gu tasen las remolachas. i m hubiera en­contrado 6. mano con un alimento an y so re todo abundante Lo sol ado iejo ue sta an con no otro oportaban na­turalmente; Ja fatiga mucho mejor ue lo voluntarios. Una de la razone principales ra qu los reclutas se compo!"lían, n su ~a. or part , de j6 enes ha ituado á un i ~ sed ntana y tranqutla, n tanto u nuestro e marada pertenectan n general~ clas me­nos acomodadas y par cían co tum~rados á una 1 él: ~e rudos trab jo · pero también había otro mot1vo: 1 soldado v1 JO cono­ce 1 valor de todo · á cada para a, aun cuando no di pong_a ino de poco minut , uerme · cuenta con un oco más de t1. mpo, ncien e fuego para hacer café 6 opa y ara calen ar e s1 hac.e frío. eber comer, d rmir hacer provi ión de fu t·za conomt- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colornbia '- 538 -- zarJa almacenarlas, por decirlo así hé ahí u grande, su con tan­te preocupación. abe ue po rá llegar un dí en que habrá que soportar fatig-a enormes, q e lo vívere pueden faltar, y que, cuan­do se ga tan tantas fuerzas, hay que re ararlas sin cesar, para po­der tenet· la má uina en estado de er icío. L fatiga de la mar­cha, peno o oficio , el peso del mor·ral, el frío de la noche, las vi­gilia , el alimento, con frecuencia scaso á veces ninguno son al­guno de lo ufrimiento o euros y sin gloria del oldado. Es más difícil aportar esto trabajo. que la fatigas y peligr de un día de batalla. qucl día hicimos en tres paradas, de la cinco de la maña­na á la siete d la noche una marcha monótona, penosa. El país que atravesábamos e magnífico, pero el e tado de fatiga en que comenzábamos á ncontrarno nos impedía disfrutar del placer de comtemplar e os hermo os lugares. Acampa m s n anc urt, en el flanco de una colina. Pero el des­enl ce se apro ima. o ac rcamos al nernigo, ó para hablar con má ex ctitu , 1 nemigo acerca á no otros. El 30 de Agosto, á las tres de la mañana .. c.l jamo á Rancourt y vamos temprano á tomar posición cerca de F.emilly, sobre las colinas que dominan el Meus . nuestro píe , 1 río; más leja inmensas praderas ; á derecha y á izquierda, colina on osque. Una batería de artille­da insta} á nuestro lado, y arma dos puentes olantes para dar paso al -ejército. Ignoraba 1 Cuerpo de Ingenieros, cuan­do hizo 1 vantar por lo artilleros os do malos pasos que consu­mieron tanto iempo y trabajo que á al unos centenares de me­tros abaj , n re az ille y R milly h bía un puente magnífico, el d 1 ferrocarril que ocult a un codo del Meuse? Lo que hay de cierto es que el Cu rpo de Ingenieros no pen ó ni en utilí:¿arlo para que pasasen las tropa , ni en destruírlo cuando los pru ianos lle­garon para aprovecharse de él. La ord n d tumbarlo fue dada, 5Ín embargo, por el Cuartel general· pero e t orden no e cumplió, bien porque los prusianos se hubie en apoder-ado ya de él, bien porque falta~ n lo medio , 6 ien p01·que n fue e ino la d pera cuando lograron des ubdrlo. ea omo fu re hacia las i te lo pu ntes de barca están termina o y 1 esfile comienza. Llegado lo primer , debemos atravesar el do los últimos, llevado ino in damente de 1 an­guardi á la xlrema retaguardia. quel día de e n amo . Cuando digo desean amos, quiero ~impl mente decir ue permanecemos en el sitio. Apenas hemos parado cuando m toca la fatiga de la leña. Voy como á un kiló­metro de i tancia á cort r un fagote de abedul y á recoger un poco d J ña. mi regreso, me designan, con al unos camaradas, para 1 tarea del an. Bajam s á R emilly, a nde habían llegado carros de la Intendencia y ca a uno de nosot•-os carg6 cinco ó seis panes de á cuatro li ra . Eran malo , ecos, y había que scoger entre el montón a ue11os que aún se pudieran comer, pero si uiera era an; h cía eis días ue no ten( mos sino izcocho. Como yo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo~etín lilitar de Colombia '- 539 _./ :> mira con aire indif r nt : lo , amarada, me dijo un oldado vi jo y lléva todo lo má que ue as. íd, cuando dan .1 solda o pan como é te, e o quiere d cir que al otro día no ha-rá.'' El con ejo me pareció bueno y lo seguí: recogí una uena .arg . Lle o el pan y como hallo ue he d empeñado mi con tino-en­e n lo oficio aco el cuerp para e itar otro , y me apro, .. ~cho le la vecinda del • feu e p ra mudarme JI to o ; esto e muy ,rato cuan o uno duerme en l suelo y n e ambia nunca le vesti o . Despué del baño un comí a .·celent . Un hombre d nu stra e cuadra habí comprad al pas r por un pueblo, un ,.. n o y un conejo · se 1 confió á un sol a experto, hábil coci­ere u conte tab al noml:>r polaco d Dombrowski qUl n se ncargó de pl·epat·arlos. _ greg6 un pedaz e carne, much{ ima -al cocinó tod con lentitu , y nos sirvió un plato á su modo, que r comiend en todo tiempo, pero sobre to cuand hayái pa ado ci días in comer otra e a ue bizcoch co 6 acompañado de un pedazo de carne medi cruda; a u llo e taba · ui ito. Des­pués de comer, e cdbí do 6 tre carta ue pu e en 1 correo en envilly. y ue llegaron un año de pué . Como á la cu tr no interrumpen inopinadamente en nue tro corto descanso· nos hacen tomar con pr teza la arma y se nos loca en tira re , en lo cam o q e limitan l camino que si- ·ue el ejército. Una noticia iniestra s e paree entr nosotro : se ice ue un Cuerpo de Ejército acaba de ser sorprendido y diez­u ado por los pru iano · ocultos n lo bo u e . E ci rto. El 5. 0 cuer o acaba le ufrir en eaumont un terri- 1 le de e la ro. La tropa el General de "ailly habían llegado á Beaumont rante la noche del 2 al 30, de pués d una marcha de la más penosa por camino horri l ente enlodado ; la r t guardia no llegó al campamento ino á J s cinco d la mañana; l oldados taban e ·tenuado . El General juzgó nece ario concederles lar­o repo o y decidió, contrariando Ja órd ne d 1 uartel g·encral, que no se levantada el campamento il o hasta ien a anzada la mañana. El Afari cal partió muy temprano de Raucourt para tras­ladarse á Mouz6n dio una vuelta y a 6 á las si te y media á Beau-mont. ml rado al ncontt·ar allí durmi n 1 $.0 cuerpo ue egún su in tl·ucciones, debía dejar á B .aumont ntre la s~is y las siete par atra ve ar el Me u , hiz llamar al . en~ral Fatll '· ue aún estaba aco tad . L~ de pertaron, y el fanscal 1 cen ~r-6 que no hubi s d':l.do umpli iento á u órd ne . ~ 1 en ral h1zo pre-ente la fatiga de 1 tr pa, y aseguró ue e levantad 1 campo á la nueve. m dio uía la tr pa ocupaban todav(a 1 po icione en dond e habían fijado d 1 mod más incauto a\ sur Y al nor­t d~J pu blo. En v z i ,cupar ó por lo meno guardar las al­tur~ s, l hubiera ido 1 má' l m ntal en materia de ruden­cia, los regimientos taban acantonados en un e p cio e trecho, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar cit Colombia '-- 540 _,1 comprendido entr el 1euse y el Yoncq. arroyo que va á arro-­jarse en el río, en Mouzon,. al pie de las colinas que lo dominan por todas partes y que están cubi t·tas de bosques muy tupidos, en donde sólo los caminos son practicables. El Estado Mayor almorzaba tranquilamente en ca a del 1- • calde, sordo á las advertencias repetidas que las gentes del país ; venían á darle sin cesar, de la aproximación del nemigo. Los ofi- . ciales de distinta graduación estaban sentados todos á la mesa ó se paseaban por el pueblo conversando y fumando. Los soldado_ preparaban la comida y como las recientes lluvias habían engra­sado y oxidado los fu iles los habían desmontado, los seca an y limpiaban las piezas en torno de los fuegos del vivac. Los caño­nes no estaban atalajados lo caballos se habían llevado á beber: en fin, el campamento francé staba entregado á la mayor con­fianza, cuando fue de improviso inundado de granadas y cubierto de metralla. · La artillería bá' ara, que se había in talddo tranquilamentt" cerca de la quinta de la Petit-Foret, á cuatrocientos 1netros, aca­baba de romper los fuegos. Habiendo Ileg~do sin ruido por entre los bosques, la columna bávara en{a or en de permanecer oculta, y de no obrar antes de que lo otros cuerpos hu íeran desembocado del bosque or otros caminos, para emprender el ataque general ; pero la partida le pareció tan hermosa, que sin perar un instante la Ile ada de la demás columnas, des 1 .g' alguno tiradores en los bo ques y dis­puso sus- baterías de 'anguardia de manera de aprovecharse in­mediatamente de la ventaja e la sorpresa. ¡ Había podido llegar á una distancia de no otros de 400 metros y ituarse Como en Wissembourg, como en cien encuentros de esta guerra funesta ni una patrulla, ni una vanguardia, ni un centinela avanzado ara vigilar por el Ejército. Un desorden increi le, una confusión indescriptible, se apode­ra de esos hombres desarmados, en este imprevisto ataque. Los oficiales buscan por toda partes sus tropa , los oldados se pre­guntan d6nde stán su oficiale . Poco á oco in embargo, la calma renace, los soldados re­montan apri a su fu iles ; los oficiales, ya {.n sangre fría, los jun­tan y lanzan á Jo primeros que están listo sobre la artill ría ene­miga, que á cau a de u roxímidad, sufre rápidamente grandes pérdidas1 y ve 1· ducir el número de sus Ayudantes á tres por pieza . Se enganchan Jos cañones; las baterías francesas toman posición y atacan á los al manes en marcha, enviándoles granada á los bosques· pero sin cesar llegan al enemigo refuerzo , y cuando á la una el cuerpo francé , ya completam nte unido, se dispone á un a taque vigoroso, los alemane llaman á sus batallones de reserva que coronan las alturas, quedando á la defensiva bajo los bosques. Nuestros oldado , acogido or fuegos por compañía y á discre­ción, se ven diezmados y obligados á retroceder. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo etín ilitar e Colombia '- 541 _J Entr la una y las do , una ivi ión ínte ra refuerza á los pru­ianos. Desem.boca á la d _r cha aquell u ya taba empeña­a y coloca cmcuenta canone n batería · nuestro tirador , co­cados á oo ó 700 metro di un n á los artil! ros. En alento­ado por e te é.·ito se lan?an á la car a y llegan ha ta cincuenta )a os de lo cañonc , pero un fu go continu lo detiene, una carga 1 bayoneta Jo r chaza; uelven n d sorden. es ué de sto 1ay que e acuar á .Beaumont de u a odera 1 nemigo. Durante este tlempo lo aleman s om tetan u movimiento. onlz?z-a11 Variedades "L~JE A LA EPUB IC E L M IA E T 18~3 POR )1. • fOL EN ( fr;lían á cada m tan­te. Mucho debí felicitarme de la calma que remaba en es s altu­ras cuando pasé por ellas, porqu según relato de los habitantes, cuando el páramo se pone bravo lo mayore peligros amenazan Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 542 ..J al Yiajero ; un iento cargado de vapores helados sopla con \·iolen­cia ; tinieblas profundas envuelv n la tierra, y las huellas del ca­mino desaparecen. Los pájaros que engañados con la apariencia de un día hermoso, han intentado atravt;sarlo, caen sin movimien­to. El viajero trata de buscar abrigo bajo los arbolitos desmirr.ia­dos que á Jas veces crecen en estos desiertos, pero su follaj húme­do lo obliga á ir á otra parte. Debilitado por la fatiga y el ham­bre, apurando inútilmente á sus mulas transidas de frío, _s e sienta para recuperar su fuerzas agotadas. i une to reposo . En breve SLJ estómago siente la mi ma opresión que en el mar ; su sangre paraliza ; sus nervios e cri pan; su labios e abren como para sonreír y expira con e .. #presión de alegría. Las mulas, no oyendo ya la voz de su patrón perman cen en el itio se acuestan y mueren. ada presenta aspecto más sinie tro que el páramo de Cerinza. Vi to desde a ajo, u ft-ente arrugada está comúnmente oculta por las nubes, y cuando se atra ·iesa por rar za el cielo se muestra sere­no. Algunas fuentes de aguas cárdenas y heladas no muy potables se escapan de sus est 'riles flanco y no esparcen nunca Ja fertili­dad que más abajo desarrollan. Bal a:, fangosa ~ , llenas de juncos y de otras 1 lantas acuática , tapizan el fondo de los valles. A falta de i ento algunas garzas blancas on las únicas que turban su inmovilidad. La tierra no produc sino una ) erba muy fina: fo animales la comen con delicia. Una ola planta, de porte bastante alto, resiste á lo huracanes y al frío merced al pelo espeso de que está nvuelta : es 1 trail ejón (espcltlia frade.-,..· on ) · · us flo­res amarilla , colocadas a1 r mate de un tallo negro tienen un brilio siniestr omo la luz de una antorcha funeraria. La cru­ces que han colocado sobre las tumbas de los viajero muertos al atrav e ar el páramo, con tribuyen también al a pecto lúgubre qut: presentan los campo cu iertos de frajlej6n. p esar d los peligros que el hombre corre con frecuencia en e tas alturas, la mi eria y la a idez de la ganancia le hac n atravesarlas continuamente. i iene d países calientes se le e cargado de látano y de frutas suculentas; si llega de países fríos, se le encuentra encorvado bajo 1 pe o e costale de harina y en ocasione cargando con trabajo e as enorme tinaja de barro en la que se fermenta la chicha. Una ganancia bien módica le U - va á mirar con indif ren ia esas fatiga y la pn acione á que está sujeto en esas regiones e tériles · se creerá que un pe6n no gane si uiera inco franco por ll var un fardo de setenta y cin­co libras desde anta Rosa hasta el Socorro? Hay tres días de marcha. Pero él obtiene en esos viajes la única utilidad que am­biciona: vende el excedente de s s co echa , y con la ganancia con eguida se alimenta durante un mes. También se irven de mu­las para recorr r e te penoso trayecto. Lo caminos son tan malo que es mucho m jor valerse de carguero . ta planta produce una e celente trementina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mili ar de Colon1bia '- 543 _/ intel ig nt h a on tr u ído in , la familia La itu i6n d ba tante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..__ 544 ...J desolado aspecto del páramo, se iente alguna pena al pensar que estos campos estuvieron sembrados en otro tiempo por un pueblo infeliz, que gime quizás lejos de las tierras de que él es único y le­gítimo dueño. Por otro lado, pensando en la barbarie en que de­bió vivir ~e complace uno en pasearse sin temor en esos be11os bosques, animados de tiempo en tiempo por el mugir de lo gana­dos. Hoy se encuentra allí, aun cuando muy lejos de todo pue lo, la civilización, costumbres apacibles y hábitos á que un europeo no es extraño. Después de despedirme de este retiro encantador, en el cual hubiera pasado de buena gana varios meses, entré pronto n e] camino de Guacha por donde se baja al acorro. Los habitantes del país lo consideran como obra del diablo; con el dedo me seña­laron la morada de este espíritu malo, pex-o no vi nada. El Guacha no es ino una roca de exten!>ión inmen a, en donde las lluvia y los terremotos han formado huecos enormes · es, por tanto, impo­sible hacer uso de los caballos. Entré, pues, á pie: no me pasó nada, en lo que anduve muy afortunado porque de ordinario e pierden algunos caballos en el trán ito. e puede formar idea de los ries­gos que se corren, por la osamentas que se encuentran regada por todo el cammo, y no tarda uno en conv ncerse de ello ,. ¡ ndo el infinito número de ct·uce plantadas al pie del precipicio como en itio en donde ya se con~idera uno fuera de peligro. Cuando nos encontrámos allí, todavía no acabaron nue tras penas; era preci o continuar á pie, porque el camino aun ue ya no tan inclinado, co­rre por el Jecho de un río, de manera que uno va por entre 1 agua. Llegué sano y salvo á Ventagorda, casa muy pequeña. Allí no hospedámos doce per onas á la vez. El 1.0 de Julio ya estaba fuera de lo páramos; l país era menos horrible, el clima más suave y el cielo menos triste. Ya no había el temor del frío, para levantarse antes de amane­cer; partímos, pues, muy temprano. En pocas horas llegámos á Elísano · estábamos en tierras del Socorro. Un cambio bien agra­dable nos impresiona a á medida que avanzábamos en esta Pro­vincia : todas las casas estaban techadas con teja ; por lo general se notaba holgura en las casas de los habitantes, y, cosa bien sin­gular y grata en las regiones Irías, toda las gentes nos acogían con bondad; la bella naturaleza tropical alegraba de nuevo la vis­ta, pQrque siempre hay placer en volver á ver el plátano y el na­ranjo · por desdicha los caminos estaban tan enlodados que no se podía andar sino con la mayor prudencia para no dar una caída verdaderame11te peligrosa. atiendo del EH ano, seguí por el cur­so del Pienta, río que riega todo el valle de Charalá, y antes de ano­checer entré á esta ciudad · me sorprendió la regularidad de su calles y casas, y volví á ver con placer esa loca alegría que reina en los lugares cálidos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 17

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 18

Por: | Fecha: 03/05/1902

__::::::::::;::~Oficial - DECRETO NUMERO 585 BI DE 1902 (3 DE ABRIL) por el cual e fijan las a.signacione de los empleado· de la Policía Nacional DZCllliT~ Art. 1.0 DP.sde el 1.0 del mes en curso los empleado de Ja Po­tela Nacional disfrutarán de las siguiente a ignaciones fija men­uales: El Director general....................... .. ................. 800 El ubdirector ............................. .' .................... 700 El Habilitado ............................... . ................... 650 El Comisario e pecia1........................... ... . . . . . . . . . . . 6oo El Inspector general. ......................................... 550 El Médico................................. .. ....... . . . . . . . . . . . . . 380 El Comisario de 1. .. cla e de la ccwn uxiliar ....... 450 El ecretario de la Dirección............................... 500 El Instructor ............................ ...... ..... .... ...... · · . ~oo El ecretario de la In p cción general.. ........... -..... 400 El Oficial Mayor ......... .................... ... ............. 380 El Secretario del Subdirector .................. -....... ···· 400 El Ayudante del Habilitado ................ · .. ······· .. ·· .. · 350 El Inspector de Permanencia ..................... · .... · · ·. 400 El Comisario de 1.• clase ................................... 400 El íd. de 2.• íd ..................... ·· ·· ············· · · 300 El Comisario Mayor de J.· clase ........... . ............ · .. 225 TOMO l-· -)5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Col n1bia '- 546 _j El Comisario de 3: clase .................................... 200 El ecretario de División .................................... 200 1 g nte d La clase ....................................... 180 El íd. de 2."' íd ........................................... 175 El íd. d 3-· íd........................................... I 70 El í . de 4-~ íd ...... ·............................. ... ..... 165 El ecr tario e peciaL....................................... 300 1 e r tario d la ección A u iliar ..................... 200 1 ecretano de la Inspección de ermanencia ........ 225 1 Provee or.. .. . . . . . .. . . . . .. . .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . 300 .. 1 Comisario d 2.• clase de la ección u.·iliar...... 350 .. 1 Comi ario Mayor d 3." cla e de la ección Au. ·i-liar ........ ............................................................. 300 El omi ario de 3."' clase de la ección u. iliar ...... 225 El g nt uxiliar ........................... . ............. 200 "· Cuando l Dir ctor d - la Policía des mpeñe las funciones de jefe Militar ele la Plaza disfrutará además del ueldo que le corr pon e l or 1 pre ent D cr to, de un aumento de 300 men­suales. ArL 2. 0 a recomp n a que se concedan á los miembros del Cu r o de Policía e 1i uidarán conforme al Decr to c¡ue las creó, toman por ba e 16 u Idos que deYengaban ant de este aumento. rt. 3. 0 ue an derogado to o lo Decreto , tanto de ca-rácter leo-i !ati,·o com jecuti\'O que sean contrar-ios al re ente. omuní u y 1 ublíque ado en Boo-otá á 3 de bril de 1902. J . E l1A UEL t1ARROQUI ' obi rno FRAKCisco 11E ·oozA P.-El Ministro FELIPF F. PAÚL-El u secretario de pacho, Jo É RAMÓ L Go-El Mi- RI TJDE ~F.R::IlÁ.. DEz-El Ministro de Instrucción A -El Ministro del Te oro, Acu TÍ~ URIBx 1 MERO 661 DE rgo2 (11BRlL 22) or d cual se hacen do nombramiento .El VícepreslileHie de la l?.~p1íblica, tzcargado del Pt~der .EjeculzvtJ, Artículo únic . Oficiales upernum d ..7U rra. DECRI~T.~ r s. Raúl y ?viario Ayarza G. ccione 2: y ~: del Mini terio Com uní u e y pu 1 íques a o en Bogotá, á 22 d bril de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN .J Mini tr de uerra, Aru TID&$ FBRNÁND:&r. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~ ilitar de Colombia '- 547 _) DECRET UMER 664 DE rgo~ (ABRIL 2 ) por el cual se Llama á un Jefe al sen icto acli o 1 e le destina m Vz'upresidenle d la R~pública t:llCargado dd P#dlr .E.Je~Uiill,, DltCR1tT4 Art. 1.0 Llámase al servicio activo al r. General Mariano Ospina Chaparro, y destína le como Comandante n J fe de to­das la fuerzas que obran en 1 t 1·ritorio de la Intendencia de San Martín y de la Provincia de Ol"iente de Cundinamarca y uatavita, y Jefe de o eracione n _a r gi n. Art. 2.0 acúlta 1 para or anizar dichas fuerzas y las que pueda le ·antar en la f rma que time má con enienl , al efec­to de qu con ellas e per iga ficazm nte á Jos reYo)ucionarios que ret ndan organizar n toda a ornar a y recoger los elementos de guerra que se hallan di p rso n ella. Art. 3.° Facúlta le igualm nt ar ha r nom ramiento , promociones y conferir aseen o , uj tándolos á la aprobación del Mini teri de Guerra, y ara arbitr r r ur o ara u jército. Comuníquese y u líque e. Dado en Bogotá á 22 de bri l de 1902. ] 11 \ L MARROQUIN El ini tro de Guerra E IE E rgo2 (ABRil 22 que honra la m rin del e~ t C' ra 1 P :t m/•n L. A ta <.; > SlJ>F... A. ' Pu la blacíón e on- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ji ita.r le Colombia '- 548 --' 3. 0 ue n lo combat ·s de uatama, Checua, La Calleja, anta Bárbara e ubachoque y arios otros peleó con valor y pe­ricia, mereciendo el elogio de sus compañeros, .»ltCJiitltTA rt. 1.0 Laménta e el fallecimi nto del General Ramón L. Acosta y pre é ntan u virtu e s p 'blica y pri,·adas como mode-lo digno imitars . rt. 2.0 Lo mie m ros 1 1 jército llevarán luto por tres día en señal de uelo. rt. 3.0 El G o bierno com tri uto de justicia á los servicios resta os y á la colabot·ació n atriótica que le prestó 1 General Acosta, r conoce rá á fa or le la familia el expr ado G neral los sueldos correspo n ient s á u grado militar, de de 1 día d su fallecimi nt hasta qu 1 róximo Con r o re uelva lo conve­niente. rt. 4. 0 n jemplar auténtico del pre ente Decreto será en­Yiado con nota de til á la familia del finado General. Comuníquese pu Hque e. Dado en Bo~otá :á 22 de Abril de 1902. 1 JOSE MA UEL MARROQUIN 1 Mini tro de Guerra, ARISTIDES FRR 'ÁNo•z DECRETO NUMERO 671 DE 1902 (ABRIL 22) por el cual e hacen dos nombramiento para la Intendencia Gener 1 del Ej rcíto Z1 V·iupresidmt~ d6 la Repúb/z'ca, encarrad" del Poder Ejecultv#, DltCit.aT.t. Ar~". 1.0 ómbra e Jefe de la ección 3! de la Intendencia General del Ejército, encargado de la Contabilidad de la misma Oficina, al r. Gonzalo Girón. Art. 2.0 Nómbrase u jefe de la ección I! de la Intenden­ci al r. Roberto Morizalde. Comuníquese y ubJiquese. Dado en Bogotá, á 22 de Abril de 1902. ]OSE MANUEL :UARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FxR ÁND z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 549 _J DECRETO UMERO 678 DE 1902 (ABRIL 26) por el cual se reforma el articulo 1.0 del Decreto n6mero soo de 20 de Iarzo de 1902 y se llama al senicio ctivo á un Jefe y se le confiere una autoriz.ación El Viajresüúnle de la República, n1cargado del Poder Ejuull'-¡¡o, DECRETA Art. 1.0 Di pónese que el G neral De iderio Becerra, autori­zado por el artículo r .0 del Decreto número s o o de 20 de Marzo de 1902 para org nizar una Divi ión n la Provincia d Chocon­tá, proced á formarla en las po 1 cion s de Cerinza y B lén de Cerinza del Departamento de Boyacá con las mismas atri ucio­ne que le confiere 1 artículo 2.0 del D ecreto citado . . Queda en estos términos r formado el artículo 1.0 de di­cho Decreto. rt. 2.0 Llámase al servicio activo al r. eneral icente iVandurraga y de tína el á rganizar un Di\, isi6n en los Munici-ios de Chocontá Hato iejo, Iach tá y macón. rt. 3. 0 Autodza e al Comandante Gene ral para hacer los nombramientos de jefes y Oficiales que se n necesario para di­cha División sometiéndolo á la aprobación d l Mini terio de Guerra. Comun{ uese y publíqucse. Dado n Bog-otá, á 26 de Abril de 1902. JO E M UEL M RROQUIN El Ministro d Guerra, ARISTIORS FERNÁND:&Z DECRETO NUMERO 67~ DE 1902 (ABRIL 26) por el cual se hace una promoción El V.cept esiJenl de la Repríbbca, lllcargad# d1l Podtr E:fuull'11#, DltC&ETA. Artículo único. Promuéve e al Dr. Enrique ardo R., del puesto de lié ico del Ho pital Iilitar C ntral, al de édico Ins­pector de lo Cuart les, que ant de mpeñaba con .la mism.a asignación que disfruta el f o Inspector de los Hospttale mt-litares. Comun{ uese y publíquese. D do en Bo~otá á 26 de Abril de 1902. JO E M UEL RROQUIN El inistro de Guerra, A ISTID:&s F&llll1NDJtZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L. 550 -' DECRETO U ERO 68o DE 190~ (ABRIL 26) or el cual se llam á un Jefe 1 rvicio activo y se le destina El Vzi:~presid~nü de la Repúblri:a, encargado del Pod~r .Ejeculz.P#1 D1tCRETA Artículo úni c o. Llá.m <; al servicio activo al General Anicet Polanco, y de tfnasele á Honrla al pue to que le señale el Jefe Ci­vil y Militar de a uella ¡laza. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de A ril de 1902. JO E MANUELMARROQUl 1 Ministro do Guerra, ARISTJDES F~RN.ÁNDM::l DECRETO UMERO 683 DE Ig<>% (ABRIL 26) por el cual se con .fierc una autori%ación El Víúpre.sz:l (ABRlL 26) por el cual se organiza una i isión Zl V,t:epre.ridenle de la República, encargad~ del PtJdu- Ejecull'llt1, D CR:I:TA. Art. I .• Reot· an(za e la o· vi i6n González Valenda, acanto­Dada actualmente en og mo o, la cu 1 e denommará en lo suce- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit, r le Colonlbia '- 551 _.1 Cuerpos: y fi c i de lo Cuerpo que ue ha v ni o figurando ha ta e. Abril e 1902. J 'E MA .. UEL MAR OQUIN l Mini tro de uerra Aru 'ItDR FxR Á nxz R... OL CI UM RO 38 DE tg ..;¡ (21 K ADRIL) sobr brigadas El Af/n/ /ro de Grurra LVR El l\1inistro, .FxR ÁND F IC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 552 -' RESOLUCION NUMERO 39 sobre orden público El Mlnislr- de Guerra CONSIDERANDO Que es deber ineludible del Gobierno dictar medidas enérgi­cas á fin de terminar con la reb li6n; Que la vigilancia es indi pensable para evitar nuevos levan­tamit: ntos y dar garantía á los asociados~ RESUELVE Los empleados públicos nacionales, departamentales y muni­cipales e tán obligado á cumplir las disposiciones que se dicten por el Jef Civil y Militar del Departamento y por el Jefe de la Sección 5 ... de este Mini terio. Los Prefectos con los empleados que designe e] Jefe de di­cha ección y que enviará oportunamente, organizarán eis grupo de vigi1ancia1 grupos que darán us informes al Prefecto y remiti­rán á é t Jo pre os, corre pondencia, arma , municiones y demás elem ntos de guerra que tomen. Los mismos Prefectos enviarán al J fe de la ·ecci6n s.· los pre os, elementos de guerra, &c., que les hayan ido remitido , con relacié'n sucinta so re cada caso· el Jefe d la m ncionada Sección, á u vez, di pondrá lo con eniente en cada asunto, y ondrá á disposición del Gobernador Jefe Civil y Militar del Departamento los pr sos con el informe re pectivo. Estos grupos se formarán así : Grupo pn·mero-Compuesto del Alcalde, Inspectores de Poli­cía, Corni ari s de partidos 6 veredas, y vecinos respetables, adic­tos al Gol>i rno d signado por el Alcalde. Los Alcald s dividirán en veredas ó partidos y en un número ocho vec s mayor del que hoy existe, el Municipio de su jurisdic­ción, y nombrarán ara cada vereda cuatro Comisarros los que vigilarán, turnándose, de día y de n che, oda el territorio de u juri dicci6n, y darán los informe al respectivo Alcalde. La vigi­lancia de 1 Comi arios de · redas e hará en las vías publicas, líneas tel gráfica , vías férr a , vados de rí s, embarcaciones, puentes, ca as de hacienda~, estancia , venta , o ada &c. Cap­turarán á los individuos so pechoso y lo pondrán á di posición del Alcald . arán uenta de las pa1·tida armadas que tt·ansiten 6 perman zcan en 1 artido de u yjo-ilancia · de los delitos y atropellos que cometan, y d t do mo imi nto ubversivo que no­ten. Los v cinos de que se ha hablado vigilarán los mercados y la compra y v nta de SPmo •i nt s. Grupo segundo-Lo componen el Administrador de Hacienda nacional del ircuito y los mpleados de e te Ramo, y queda en­cargado de Ja igilancia de lo compradore de papel sellado y de estampillas y de la de los almacenes tiendas y boticas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 553 _) Grupo lt>rcero-Cornpuesto del Admini trador de Hacienda de la Pr? incia_ R~caudadores de Hacienda y Tesoreros Municipa­l~ . on obhgactones de e te grup : leer la correspondencia, cla­Ificada dar el Past> á la que del> obtene rlo, y sellarla ; xami­nar Jo catastro , y en i ta de é tos formar una relación de los nemi os del Gobierno, de los que e té n en armas y e los que de lguna ma;~era con piren. Gru.po cuarto-Lo forman el dmini trador y los Colectores y Guarda de la Renta le Licore y le con· ponde: tomar nota e lo cornpradore de aguardiente por mayor; d e l de tino que le den á é te y si fuere p ra lo r beld , po itarlo y dar cuen­ta · formar relación de lo productore s en migos d 1 Gobierno, i­gilarlos cuidadosamente, y todo lo demás ue se de prenda de este Ramo. Grupo quz7do-Compuesto el Juez ) Personero r unicipal y lo g nl S de o lid d 1 Juzgado. te grupo vigilará Jos matad ros pú lic , 1 tran porte d carn ga­nado y bestia el destino que á é tos qui ra dar e, y las ganade­das, hatos y d hesas. Grupo s x/o-C m puesto d e los R caudaclore y uar a de duanillas. on obligacione d e e te grupo : . aminar cuidado­samente la carg y 1 carr y d e má ve hículo que tran iten ; paso de ganado b tia , per na pech a , &c.; xigir los pa­saporte á lo tr n e únte , xamin r la corr pond ncia que 11 ven, i no~ tá sellad oficialmente tomarla y n iarla á la autoridad inmedi ta, lo mi!>mo que el indivi uo á qui n se le ncuentr . Dada en Bogotá, á 24 de A ril de 1902. El l.iinistro AR.Is IDE FK Doctrinal-- - ANUAL PARA LA PR DEL S PAPACION ROP L COMBA TE p JR • L E ~. T R AL l R A MIR Fl" GU D PART • - PREP ACI ... D • L BAT LLO 1 (Traducido par el Bolelln lltlilar) Adt.Jcrlnlct'tt dd autor- os rocedimientos qu e han pro~ues­to en la primera part e ta o t·a para pr para~ á lo ctales y á Jo oJdados á hacer frente á toda la e,· nluahdade d 1 com- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1\llilitar de Colombi:1 '- 554 _ _J bate to avía le parecen á cierta gente ue son una cuasi-con­travención al Reglamento; tro hacen este cargo particularmen­te á la brev s advertencias e que se hacen preceder la órdcne' de mando r e lativa á las \·olucion s ó á la acción de lo fuegos y del arma bla·,ca. La equivocación de los primeros proviene evidentemente de divergenCia de miras sobre 1 modo de considerar el Reglamen­to que consi te principalmente en esto: en que hay que considerar el Reglamento como la r ecopilación completa de la 01·ganización~ fuera de la cual no debe ni pu de existir ninguna otra; ó, al contra­rio, como el tratado de la reglas típica y fundamentales sola­mente, que es permjtido y aun obligatorio modificar en la aplica­ción, conforme al terreno obre el cual se pelea, al momento en que se combate y al enemigo contra el cual se pelea. Es evidente que stas nociones son muy variables para que sea posible atenderla no empleando sino las instrucciones con­tenidas en el eglamento. Y si la fuerza de lós acontecimien­tos no permite atenerse .á ellas en el campo de batalla, ¿ e podrá impunemente limitarse á ellas en la pt·eparación al combate? Nos parecé que no. ~ Pero se alegará quizá, si toda la in trucciones que se pue­den necesitar no e tán contenida en el eglamento, ¿eso no quiere decir ]U lá incompleto y ue hay nece idad de un uplemento?" De ninguna man ¡·a: adoptando te punto de vista no se obtendrían ino reglamento muy xtensos, que sería diHcil recor­dar · en vez de dar ocupación al juicio, fati adamas la m moría, á expensas de la reflexión y sin embargo, no lo2"raríamos el obje­to; porque todas la modificaciones de tipo fundamental que puede procurar la realidaa on de tal modo numerosas, que á pe­sar de todo no podrían quedar comprendidas en un reglamento. En la aplicación real para implantar las disposiciones indica­das no se trata de tener la ca ez ate tada de gran número de fórmulas, sino 1 hábito de valuar las circun tancias, el tiempo los lugar s y conformar con é to el modo de acción y las evolucio­nes, ó, lo que en el fondo es lo mismo, ajustar los n10delos del Re­glamento á la e. ig ·ncia d las circunstancr s. Pero, ¿cómo se puede, pu , adquirir em jante costumbre á falta del Reglamento? De una sola y única manera: no imagi­nándo e que tá 1 r hibido, aun en tiempo de paz, apartat· una letra de los modelos reglamentarios, y poniendo á cada Jefe n la nec ida de buscar por sí mi mo modificaciones á esos modelos, de acuerdo con el conjunto de las circun tancias. Sólo de e te mo­do se logrará abrirle los ojo y 1 píritu á la atención CJUe debe pre tar á las circun tancia n que combat . ó1o mediante e ta condición podrá permanecer fiel al espíritu del Reglamento por fundam ntales que pu dan aparecer en Jo exterior las inf¡·acciones que comete contra l Reglamento. Por el contrario, si pret nde con ertirse en un /tlidu de la letra del Re~lamento de maniobras, hay que renunciar á desarro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín d ilitar de Colo1n '- 555 _J propio en los Oficiales, n ad uirir la práctica ntarios: ¡Jfritu y eud6n, decídmelo; en- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 556 ...J tonces yo sabré dónde voy y por qué voy, y el Comandante me dará en seguida la facultad de ejecutar el movimiento, de acuerde con Jos camaradas. Pero si no dais sino una sola orden, y en seguí-i­da uno cae muerto, ¿cómo se podrá adivinar adónde se proponí uno conducir á la tropa y con qué objeto? Y ahí es en donde está la cau a de la mayoría de los caso~s deplorables en que nace la confusión en una tropa sobre el· campo de batalla: aun cuando estuviese ella animada del deseo. más sincero de llenar su deber, eso no conduce á nada cuando no sabe qué es lo que debe hacer, si ha muerto su Jefe. Y sin previa advertencia, ' cómo ha de saberlo? Hay una cosa muy sencilla que no se debe olvidar: no hay orden que indique el objeto del movimiento ó de una evolución~. Por ejemplo, si no hay ino una orden de marcha, hay millares de millares de objetos en virtud de los cuales .se puede dar orden de marcha. Por con iguiente, en cada ca o particular, sólo me­diante una orden es ecial se puede indicar el objeto y la orden no servirá sino en seguida para obtener una ejecución bien com­binada y una disposición total perfecta. Después de estas consideraciones, se reconocerá quizás que la orden no basta para lograr un obj to, y que hay que hacerla pre­ceder de una adve1·tencia ó de otra orden. Hoy el soldado ya no es una máquina (y por lo demás, los verdad ros hombres de guerra nunca lo han considerado omo tal), por lo cual no hay que olvidar nunca que tra aja con brazos y piernas, con el corazón y con la inteligencia, cuando comprende lo que esperan de él. ConHttúa BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO Traducción del fraacés para el Bol~tl1t Miht•r Alma (20 de SepHembre de I en que aca aba de conqui tar imperecederos títulos ~a grati­d del aí , y, doblegado or e l mal, entregaba el mando al Ge­eral Canrobert. e condujo al ilu tr m ribund á Balaklava · y 1 29 de eptiem re, á m dio ía, e le tran ortó á ordo del Blrlnoll~t en donde expiró en el momento en qu e te na ·í ape­las ntraba en plena mar. Ccmllinía FORMACI N e Bt-\ V ' JtXPLORAClO Q .E PR.ECEDR AL ~O:?>tB. T~ nemigo y las rli po lctones \al r d f nsi-t ner n ticia • que no debe . in la ual es u esto á fallar 1 d empeño de tal ea facti 1 11 gar ; acaso ellas pu dan aria para ta- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- s6o _J blecerse en posición· posible es también que logren ocultar al a.d­versario os movimie ntos de las ma a amigas, hasta que s a lle­gado el caso de empeñarlas para el combate d e ci ivo *.'' La necesidad de que la infantería atienda á la ~~'tj;loradón del frente d e combate antes de que se vea comprometida y empeña­da en él, es reconocida en todos los ejé rcitos · por so ve mo en todos que, fu e ra d e las r e o·las dadas en los r e glame nto para el servicio en campaña con 1 fin d e ate nder á los de se guridad y e x­ploración é inde pendie nte m e nte de los casos e n que por cau a del terre no 6 composi ción d e la unidad combatie n t e, d e ba s e r la in­fante ría la que pre te tal ervicios, también s e alude , e n los úl­timos r e glamentos tá ctico de dicha arma, al de r e c o n o cimie nto pre vio, qu e ha d e co mple tar lo dato apartado an e p o r las fu r ­za exploradoras, d ecidie ndo, inme diatam e nt e antes d e l co m ate la forma y dire cción d e l d e pli e gue de las unidade s que se empe­ñen y evitando so rpresa en e l avance d e é tas , 1 cual no ob ta para el concur o d e la caballería di visionaria por lo que afe cta á las unidades superiore especialme nte en los flancos. Pero no es comple tamente igual la mi ión que e conf\a en lo distinto ejé r­citos á e ta fuerzas exploradora , ni e la misma su compo ici6n y formación, ní aluden á ella los reglamentos táctico con el mismo detalle, por más que se vea en todos la tendencia á con eguir que débiles líneas de tiradore llenen los distintos papeles que pre in­tió el citado Von d e r Goltz podían desempeñar su patrullas inde­pendient s. Alemania desdeña la instrucción y destino de tropas e pecia­Ies para la exploracz'ón~· y Austria, Italia y uiza, siguen su ejemplo. El cuidado con que atiende aquélla á la enseñanza del tiro, y el esmero que despliega en el desenvolvimiento de las facultades del soldado, para que sin necesitar de la acción inmediata del Jefe, pueda obrar por sí, han hecho que, no obstante la opinión por parte de sus escritores favorable al destino de tropas especiales para la explorae~'ótl, haya sido combatida tal idea por otros, no dándole entrada ni en su reglamento ni en sus costumbre . " ue - tros tiradores reúnen la fuerza del juicio y la cvnfianza en sí mis­mos, á la habilidad en el empleo de su arma : esto decía el Mili­tar Wachenbatt en r8g5, expresando idea ae un escritor, contra­ria á crear dentro de la infantería una especialidad en la instruc­ción, por entender que equivaldría á la constitución con los no es­cogidos de una infantería de segunda das~, que debe procurar no tenerse. Inspirado en tales ideas, el Reglamento alemán concede, sí, á. la exploración y al tanteo que deben preceder al com ate, la im­portancia que tienen, pero destinando á tal servicio las fracciones de tropa, tal cual están constituídas. Iguales pnncipios se observan en Austria é 1 taJia ; pero la primera prevé el caso de enviar pa- • Patrullas indepen tientes, táctica nueva. Traducción por D. Mod sto Navarro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'lilitar de Colombia '-- S ~ t J TOllO 1-36 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín lVlilitar de Colon1bia '- 562 -' pi rcuri'm en lo distintos jército sean ó no especialmente dedica­d os ara el indicado fin. A í vemos u n Ru ia, donde la cr ación de lo txplo1ado-res 6 cazadore okholm"lds data de 1888, tíe 1cn un sello de espccia-1 lidad mayor ue en los d m á ejércitos, y les son confiadas e tiempo de guerra las misione más eligro a · on elementos de­impul ión para sus e mpañ ro cuando e ncuentran entre ellos; y son juntados en mayor núm ro, uando preci a su concurso para un acto de audacia · á ello e e nfía á 1nenudo la ·igilancia de los fle.nco ; llos son casi siempre put. ~to n cabeza ara el ataque y á llos com ete en general el 1 rincip 1 pa l en el en·ido avanza o, tanto en re c.,so como en marc a. uando os adopta a l a formación l e combate por la vanguardia ó pa1·te de ella, on enYiados los ~xploradores, tanto para el reconocim iento del terreno, como ara procurar e noticia act.rca de la importancia y forma­ción de las fuerzas nemio-a ; avanzan á cubie1·to y divididos en much os gr·upos · procuran d al jar de u ición á lo f.t:plorado­res cont1·a io y transmit n al Jefe de la vanguard·a la noticia adquirida . u mi ión, pu n l caso, es pu ·amente e · pl ra­dora y i prot g n e l a \'anc y J . pli gu d 1 grueso de la tro­pas, "" como p t.l"l le la anguardia no por í sola~ ; no se consi­deran como e en h::ntes de la com añía 6 Gatallón de que proce­d en, y limitan al L.. · j y t. jJlóraá'tl dt: u frent , ino que a ti en n al fr nte g - nera l de la unidad cuya m a rch , colocadas en la ~xts· rna ~u gua.r 1a, •· so-uard~t an ante . e ahí u organi­zaci 'n , y d 1 en·icio p no v á qu con tant m nte e le d dica 1 qu s atienda como n ninguna parte al de arrol o de us fa-cult'lde fí i ntand par 11 , entt· otro jc:!ctctos on el ori~;in a l de lcdi á la a?.a d bestia feroce , 1 ara lo que clis-pon n el · y lemás material que necesitan para tal o jeto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etln 1\.1ilitar de C lo m bia \._ 563 __) En los ejercicio de comb:lte se retiran á r ,ooo metr s el enemigo. t En la maniobras en terreno lbno d cubierto d tienen ;\ qoo me~ tro rl·ximamente del enemigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia .'- 564 _.) unida e,, sino q• e e extierrde má · sirven de pantalla, y favoreciendo el a vanee y despliegue de aquéllas permit n acceso á la ona, en que sus fuegos pueden tener mayor eficaci proteoen el duelo de la artillería molestando á la del contrario. alejando ú hostigando su exploradore para que no embaracen 1.1 acción e la propia · son, n fin como dijimo un vet·dadero e Ión en la formación inicial de combate que ti ne u Jefe ropic· quien recibe ir ctamente us in trucciones del Jefe del batalló:' al igual d lo Comandante de com¡ añía como corresponde á 1· misión importantísima que 1 está confiada. En la defen iva, efectúan u avance formando patrulla , _ manda as é tas por uno ó muchos ficiale preceden á la fuerz¡r de que se de tacan, y re. guar- an la marcha de ocupación· itua - das en 1 s untoc; qu e 1 ~ designa, husmean, dedu: n y e ente - ran d las dispo iciones que adopta el adversario· viR ARLOS FhR Á DJtos principios que 1 paso sirve de tran ici6n en­tre la inmovilidad y el trot , 6 al contrario; pero debe limitarse á alguna pisada olamente. 72. Formar la /ínea.-Aunque la formaci6n normal de los ji­nete n Hn a es la xplicacta en el número 5, puede también el instructor formarlos sobre una pista corta. Para 1 primer ca o dará la 'OZ de ejecuci6n cuando el jinete de la cabeza haya hecho tres pasos obre la pista larga, y para el segundo cuando ese mismo jinete éntre en la pista corta. La oz d mando para los do casos es: A la derecha (f quier­da) n línea, MAR (chen). Al mando de ejecuci6r., marchando á mano derecha, el pri­n'ler jinete gira á la derecha y marcha n seguida al frente, ha ta la voz de Alto que 1 instructor dará cuando lo Juzgue convenien­te; lo jinetes que iguen efectúan el mismo giro cuando hayan o­brepa ado tr pa o el lugar en donde giní el precedente-cuan­do es n la 1 i ta 1arga,-é inmediatament d pué de ese Jugar, cuand s n la pi t corta. En eguid marchan d frente y a or­tan l aire de mar ha cuando llegan á Ja altur·a de la col l 1 ca­ballo u y entr6 en Ja lfn a ; d pués hacen alto y alinean ; vuelven la vi ta al fr nte una vez hecho esto. El instructor vigila que los jinetes no ntren á la línea por 1 (­neas oblicuas, que son el resultado de no girar n 1 moment pre­ciso. 73. La lín a sobre la pista larga e ·ige pue , tre [ a os de in­tervalo entre jinete y jinete, mi ntra que n la Jín a corta no exist n int rvalos, qu dando lo jinet en contact on la rodillas. ara formar la lín a, m;~rchando á mano izquierda s pro­cede bajo los mismos principios, pero con medios inv rso Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 569 --' 74· .D la espuda.-Si el caballo e re iste á obedecer á la resión de las pierna es preciso a licar la e pucla. E n ce ario di tinguü· cuando el caballo e re i te á obe e-er, y cuando la ayu a de la pi rnas no ba t para producir el nC'vimiento que e requiere . En el rimer ca o, l caballo e cas­ig con la e puela por u d obediencia; en el segundo caso, se 1e v·uda con la e puela d una manera su~' e y crecí nte. De ahí ue a e putla ea á la vez una ayuda y un m dio de ca tigo. Como regla genet·al el jin fe jamá deb rvir e de la es-uela dtspuh de una resi tencia ó d una clefen a del caballo, ino hu an/ lla , 6 mejor toda v(a anüs i le e po ible á fin de pre­• nir é imp dir to:la desobedienci á 1 ayudas. La e puelas o ran obre la piel del cabal10 locdndola ó clavtÍtl­dola. Tocar! con i te cuando la pierna no ba ·ta, n dar con 1 es-puela pequeños b olpes repetido y má 6 meno fuerte , gún la Pn ibili ad del caballo. Cada ·olpe de puela compl · con una prc i6n de la piern , á fin de hacer comprender al ni mal qu l a m reci e dolor por su falta de at nci6n. E ta manera de s n ir el la spuela s la má fre uent . y b sta casi si mpre aun ra triunfar e la re i t ncia , si el jinc e a e m mar e ta a ción con las oposiciones de la man para o ligat· al caballo á. ejccut r lo ue quiere o tener l. ue e también u ar e la e puela como ayuda continuando la 1on e la 1 ierna hast ue la 1 uel toca 1 pi l, y adjuntar su fecto a] <.le la ierna. Con un ab llo muy ivo ólo a í u a­rá la e puela tenien cuidad de retirada tan pronto e m em­iece la obediencia. (la ar la.s e pud s acción <.le aplicarla Yi va m en e detrá ·1 · la incha y r tirarla muy ront para empezar de nue' si ne e ari . o st act 1 e bailo ar rende á re ta•· la ier-na. E un .·celente 1cdio el impul i n i 1<: empl a ba tante fuert pat·a imp_dir ¡ue e 1 reduzca 1 r si tencta. ra el ,. r la pucla s pr i o apr - lar lo m u lo , cerrar las rodilla y abrir un oc 1 s piernas par e n·arla nérgica­m ente, ayu da <.lcl pie cuya punta se in lina hacia a ajo . .. ¡ mpleo de la e pucia J te s r obj t de una lección espe­ia1 d da u ce i vament á e d jinete. El instructor corregirá enérgic m nt á lo jin t~ ue em-pleen Ja spuela por mal carácter 6 por f 1 de e. ucac1ón. 75· Rccog r ~/caballo.- ar r e g t· el caball m l.ean los mismo m io u ar a ,·ertirl (núm ro pero a llca-dos con m · n ·rgí e •itan<.lo i mpr 1u . l e l.· .llo ncapot 6 d espap . 1 cogi o .. J e balto, ut::da en 1 po tetón de ~m - ' r on f cilid d lo movimi ntos que exigen de u parte cterto e - fuerzo. uando el caballo está á pie firme e le culvú:,lc pe1.ra pon rlo a o, y se Je recoae p ¡·a ponerlo al trote 6 al galope· c,uando 1 e b llo e!>t • en marcha se le ad iert 6 e le r coge, gun e l mo­vimiento que debe ejecutar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Co.ombia '- 570 ...J El recogimiento del caballo duranle la marcha al paso, no debe dar por resultado un aumento ó una di minución de ese aire ! de marcha· er s{ de e darle l caL llo un pa o má firme y más cadencio o. e en. ena á recoger lo caballos primero individualmente y en conjunt de pué , al mando: reco(Ter los caballos. 76. Marcltar roJl diversas dúlandas.-El in tructor hará aumen- · tar 6 di minuír la di tancias en la forma iguiente: Estando por jemplo el p lot6n con un paso de distancia mandará ara aumentarla: A 3 (6 ó más) pasos de d1slanáa, M R (chen), á cuya ''OZ todos lo jinetes excepto el de la cabeza die;. minuyen 1 aire de marcha ha ta tomar la distancia ordenada .. i el in tructor quiere que el movimi nto em iece por la cabeza an­tepondrá á la voz d jecuci6n la del aire de marcha inmediata­mente superior al qu tienen lo jinete y en este ca o la cabe;:a rompe al aire de marcha indicado, haciéndolo suce i amente los demás jinete cuando el que les antecede se haya separado el nú­mero de pasos que la voz de mando indicó. 77. ara disminuír la di tancia se hace en la forma que si­gue: Marchando el elotón, por jemplo, con tres pasos de dis­tancia el instructor mandará: Cerrardúlandas, M R (chen), cuan-do no quiera dejar distancia alguna, 6 ien : cerrar á ...... (lanlos pasos, MAR (chen) cuando se uiere d jar alguna di tancia entre jinete y jinet . En ambos ca o , á la voz d ejecución la cabeza di minuye l aÍI·e d marcha haciéndolo de~ ués sucesivamente lo demá jinet s, cuando hayan cerrado á i tanda conveniente. i 1 in tructor quiere que Ja cabeza mantenga l ait-e cle mar­c~ a en que e encuentra el pelotón antepondrá á la voz de ejecu­ctón la del aire de marcha inmediatamente uperior, avanzando entonces los demás jinetes para disminuír cuando tengan la distan­cia corres· ondiente. 78. Flcxzon del cu~llo del caballo.-Recoger el caballo, cerrar más atrás la pierna de afuera y aumentar 1a tensión de la ri nda de adentro; mantener firme la pi rna de adentro y alargar la rien­da de afuera. A í se cons1gue que el ca allo doble el cuello for­mando todo él un arco más ó menos perfecto y lle ando la boca ~ la rodilla del jinete. La pierna de afuera de e imped1r que el ca-aH bote las ancas á e e costado, y amba pierna que retroce­da. L ri nda d ad ntt·o e le anta un poco junto con la de afue­ra, para que el caballo ueda lle ar la b ca á la rodilla del jinete. El jin te aro-a• l pe o d 1 cuerpo atnís d la i11a. E te j rcicio s ejecuta á pie firme y á su sola enunciación. 79· I...e-t:Jtznlar y plegar el cahallo.-P r levantar el caballo e en­tiend darle á la tabla del cu llo una posición má vertical por O­br las ~ paldas. Plegar d caballo, e doblar la cerviz, lo cual p rmite á la ca­beza tomar una po ición vertical sorprendida en el momento en que obra el freno pue i ya la tenía ante la cabeza, se irá detrás de la vertical á la m nor insinuació de las riendas y reducirá el encapotamiento, que es la po ición á de fa orabl d la cabeza para la conducción del ca bailo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B 1etín iilit r le C 1 •nbia J Levantar y 1 gar e un j rcicio mu cular de ¡ rimer orden para el aballo por cuya causa se jecutará con frecuenc1a, pero in abu ar. . 80. Para levantar y pl~g r d caballo al /role~ el jinete ajusl las nenda one su cab llo 1 tr t ort y activand el air de mar­cha poco á poco, se dedica á 1 vant r el cuello d 1 caballo u' ien­do un poco los puño , barajando muy uavernente, cargando el pe o del cuer o atrás de 1 ill cerrando la ierna inmediata­mente detrá de las cincha . De ué d 1 vanta 1 cuello au­mentar suavemente la ten ion de la ri ndas iempre barajando con la mayor suavidad y n gui a d jar lo puños inn1óvil ~ ,los d do cerrados blanclam nte par re i tir 1 a oyo que la oca toma en el freno (re i l ncia pa iva, ni ti1·a ni afloja). ntinuando las ierna u acci6n impul iva, 11 · g un momento n 1ue 1 caba­llo, bu cando u alivio, dobla 1 abeza n la art superior del cuello; esta primera concc i6n a egu ida de una abertura de la mandi u1a, com i 1 ca allo uisiera dejar caer e l freno de la boca y en seo uida empieza á ta carl . 1 jinet , nt nce ~da liber­tad á u caball y lo carici ; de pué vuelve á mpezar el mismo movimiento. --- Historia ~ - QUI C DI S O C MP 1870 POR L. AR lAG AC (Traduc1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Por desgracia no sucede lo mismo á la izquierda. Los france­ses son desalojados sucesivamente de todas las alturas con bosque que dominan el país, al norte de Beaumont. Pdmero se repliegan sobre la montaña llamada del Pmáculo, después sobre el mon­te Brenne, que queda enfrente de Mouzóo, entre esta aldea y Pourrón ; pero en vano tratan de prolongar la resistencia. El mon­te de Brenne, ocupado por algunos batallones y tres baterías des­tinada á tomar de flanco al enemigo á su salida del bosque de Gi­rodcau, es tomado por un movimiento envolvente ejecutado al oeste. Vados cañones quedan en poder del enemigo· todavía hay que retroceder; las comunicaciones van á ser cortadas. El General de Failly ordena definitivamente la retirada. E ta retirada fue un desastre. El enemigo había tomado ya posición nfrente de Yonc ; era menester un combate vigoroso para a rirse paso; allí se perdieron dos cañones, bagajes y mu­chí irnos rezagados. Poco á poco aumentó el desorden ; la retirada se convirtió en una huída desordenada. La mayor parte de lastro­pas se precipita sobre Mouzon, cuyo puente está colmado y no per­mite pa ar ino lentamente á los que huyen. Algunos atraviesan el Meu e á nado; otro siguen el río ha ta Viller . En este momento el General de Failly despliéga en tiradores, con recomendación ex resa de so tenerse hasta el último extremo, á un batallón del 30 r gimiente, que, fiel á u deber, fue casi por completo aniquilado; y el 6.0 de coraceros, colocado del otro lado del l\.fe use, recibe orden de proteg-er la retirada de los restos del 5.° Cueorpo y de contener la p r ecución de los alemane . El he­roico regimiento atraviesa l Meuse por el vado, y carga impe­tuosame nte al enemigo por el flanco izquierdo; 1 ega hasta sobre las líneas prusianas. Un Sargento lucha cuerpo á cuerpo con el Capitán Helmuth. Otra vez l regimiento ueh·e á la carga. Du­ran e una hora se sostiene, pero e ta carga de caballería, tan brillante como la de Reichshoffen, no tuvo resultado, como no lo tuvo n·inguna de las ue se efectuaron durante esta infortunada guerra. El regimiento vuet e en desorden, dejando en el terreno á su Coronel, M. de Canten on al Teniente Coronel 1. Assaut, un Jefe de escuadrón, M. Brincourt, y gt-an número de hombres y ca­ballo . E ta honrosa re istencia permitió á lo menos al 5.° Cuerpo pa ar el l eu e por 1ouzon. Lo alemanes no pudieron apoderar­se del puente pero tomaron el arra al de la ciudad y formaron barrica as en el camino. El paso se hizo imposible. ran número de soldados que no pudi ron atravesar á tiempo el M use fu ron toma os en las malezas en donde se habían re­fugia o. El Teniente Cot·on 1 Demano-e con el Comandante Es­carfeuil, reúnen algunos soldados del 8 .0 y ocupan un quinta en la cual e so tienen una parte de la noche. A favor de la oscuri­dad atacan las avanzadas prusianas y las recha7an; pero le llegan refuerzos al enemigo, y su reducida tropa se di persa. Unos son herido , otros caen presos; solamente unos pocos logran pa ar el Meuse. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ili ar- de e lombia "- 573 _J os franc s s perdieron n este ombate r 8oo hombres entre muertos ' herido , 2 ooo n ionero , 42 cañones y un material de uerra on idera 1 . Lo alemane tu ieron 3,500 hombre fuera de combate. e notará la importa:1ci de las pérdidas de lo vencedore . on como el dobl de la d 1 ejército v n ido. on i ti6 n que a uel día los l manes pelearon en ma as profunda . 15 ,ooo hombr debían despl gar e en un frente de ·i ilóm tro lament lo que da una n idad m d'a 26 hom res por m ro corri nt , n tanto ue lo f ance e durante la r tirada cotnba ieron ca i iempre n tira ores. Con lo fu ile de tir:o rá i o, lo combati ntes, dis­per os, tienen un vent.l.ja con i erable o re tropa caneen r adas. Tal fue sta lamen a le j rnada triste r ludto la catás-trofe d la m 7" ana igui n . Fu ra ant á to . y quit6 al ol­da la confianz en us J ef s. Un fugitivo d 1 5. 0 uer ui n el G neral Maro-ueritte le re untaba lo u acababa d e p eaumont Je re ondió sencill mente que i no iban á fu en ral de Fail1y. in em argo si el Coma 1dante del 5.° Cuerpo se hu iera defendid como bi6 hacerlo, si en ez e e tablee r su cam-o en una hond nada, hubiera ocupado 1 s altura , ha rí podido rechazar con éxito el primer ataque, y Jlamar en u apoyo al Ge­neral Donay que no e taba sino á do horas de di tancia, é infor-ar de u situaci6n al Comandante en Jef quien conduciendo con presteza todo el Ejército á r tag uardia, habría podi o acabar con el enemi y cambiar en victoria est desgracia a d rrota. En vez de retardar su marcha un combate de esta cla la hubie­ra fa orecido de modo singular. Para un jército per guido, un erío desastre infligido al enemigo nunca s tiempo perdido. Si logra demorarlo 1 primer día, desorganiza la persecución, hace al adversario tímido 6 cuando menos más c-ircunspeC"to, y facilita los movimientos ulteriores;. En breve los restos de e tos desdichados Cuerpos comenza­ron í pa ar or enfrente d nosotros. Los oldados 11 gan n des­orden, pálidos a atidos maldici ndo de us J fes y muriéndose de bam re. La gen ralidad lanza miradas codiciosas al pan duro amarrado á nue tros sacos, y cuando, movidos á lástima, le da­mos un pedazo, se lo disputan como animale salvaje . • n e ta confu ión vemos á soldados de diversa ar.ma con­ser ar cada cual n la derrot misma, e e íritu de Cuerpo que se convierte en una se unda natural za. or aquí e un zuavo, que todavía conser ~ el air altivo y marcial un león acorralado: l verdadero zuavo puede batirse n retirada, pero no huye nun­ca ; or aquel lado s un coracero desmontado, á quien us g;:-an­des otas es or an · ha arrojado su casco y u coraza demasiado pe ada y se acere;{ penosam n e. Hé aquí que viene una ateda 6 más bien los restos. Los artilleros, envueltos en sus grandes ca­pas, parecen abatidos, pero están resi¡.rnados; tienen conciencia de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 574 __J haber luchado tanto como lo permitía la desiguaÍdad de las armas. Un soldado joven herido y debilitado por )a sangre que ha p~r­dido, duerme á cabalJo sobre un cañ6n en la posici6n de un jinete novicio que para no caer, rodea con los brazos el e cuezo del ca­ballo. Preciso es tener mucho sue ño para dormir así. En medio de todo aparece de tiempo en tiempo el kepi dora­do de un oficial superior que trata de ordenar e l desfile. E pecial­mente la línea es la que ha sufrido. Repentinamente el pánico aumenta : ya no se pa a sino por uno de los puente ; el otro necesita reparaciones y el enemigo se aproxima. En las altura , á la e .. ·trem ida del valle en el cual es­tamos en batalla, v mo , aumentando en intensidad á medida que el día de ciende, los vivos respland ores de un fuego de fusilería en e l cual cr emos tomar parte en breve ; p e ro lo esfuerzos de la retaguardia ontienen al enemig , quien, fatigado, detiene su modmiento un poco después de anochecer. Conservamos sin em­bargo nuestt·o puesto y vigilamos e l paso de las tropas. Luégo ha­cia media noche nosotro mi mo atra vesán1o<; los puente_, que se habían dobl gado bajo el peso enorme que habían soportado y ya estaban cubiert s por algunos centím e t¡·o de agua. ·Q ué noche. Hasta las tres y media de la mañana e tuvimos con e l arma al brazo . La desesp ración se había apoderado de nuestros corazones. Nunca, por mucho tiempo que vi a, olvidaré los sufrimi nto de esa panto a noche. l\.Iientra atravesábamo la vastas pradEras que separan á emillay de Douzy 1 Comandant de lo móvilc de edán que había sido n iado en cxpcdic.i6n á e último pueblo, recibió or­d n el 'Olvet- inmedi tamente á la plaza. e ac rcó con su bata­J1ón por 1 arrabal d alán, y 11 gó in dificultad hasta la l u r ta de la ciudad. Necesitó más de m dia hora para lograr de pertar la atención d lo centinela y m:i de una hora para hacerse abrir las pu rla . . n le tacament n migo hubiera podid acercarse in ríe g á J s murallas, coJocar e e las y apoderar e, por- medio de un golpe de mano, de una ciudad guardada mal por vldados dormidos. l 31 de go to 1 Em erador dirigió al Ejército una procla­ma, la última, qu _ fue recibida con complet in 1ife¡·encia ó criti­cada e n margura. ' S 1 a lo , decía, no h biendo ido felices los comienzos de la guerra he qu rido ,-e cindienclo de toda am ición per onal, dar 1 mando de lo cjér itos á lo Mari cales que designab má particularmente la opini6n pública. ' !lasta aquí l é.·it no ha e )ronad nue tros fuerzas; aho­ra stoy informado de que el ejército del Mariscal Bazaine se ha reorganizado bajo lo mur de M tz, y el del fari cal Mac­Mahon no fue sino ligeramente cortado ayer. o hay pue lugar á de ·alentaros. He:nos impedido que el enemigo penetre hasta la capital y rancia entera se levanta para rechazar á lo invasores. u En esta grave circunstancias, 1a Emperatriz hace mis ve-ces dignamente en París· he preferido e l p pel d ldado al de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil it r de C lo1n bia \,_ 575 _.1 ~erano. uanto haga_por alvar la patria, rá poco. Gracias á >tos ue ell~ _todavía tt~n . h mt:re:- de corazón y i hay cobar­es la ley m1htar y la vmd1cta ubhca harán ju ticia. ' · ldaclos. cl igno d uc tra antigua r putación . Dios o abandonar~ á nue tro af , on tal qu cada uno cumpla con u l r. · ~~ ~ Variedades u R . U 1 IQUEZA. Conli'n úa r J. 1 • Powle E q., Presiocnt del omH'
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 18

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 20

Por: | Fecha: 17/05/1902

- -- .==:============= ~ hRIE I/1- TO.lfr> 1 Botro/á .\ OJVERO 20 ___-::::;:;:::::::::::::;;::; Oficia ECR ... ]' U .. 1E (AnRu~ 1 S p">r el cu l ·• confi r . un a ·ccl o encaruado del Podu· A)uu/¡ o DECRF.TA ~ r·tfcu o Ú'lico. Confiére e al ar ~· nto Fernando D lo-a o ..iel atallón 1.0 d la Divbión Col mbia, el ase n o á ubtenient . omuní u . e y publí ues arlo :1 Bogotá, á 15 de bril 1902. JO E L 'UEL f RROQUI J inislro le · uerr , ARISTIDl' FER, '.·nh;~: E 'R t·ro NU ER 6JS D 1goz ( BRll~ 15) por el cual se llama á un J fe al s nielo activo y e le d s tn El T'iaposiduzlt d~ la Reptíbltca, e11ra' zad# dd Podn E;jeculiv#, D'ECRE1A Ar·tículo único. LJám se al cr ido e ti' o eni nte Coro-nel Cario amuel ~ da y destína 1 á pr star· u n·icios á órdenes d ·J 1·. J ·fe ivil y l\•Iilitar d 1 D parl mento d Boyacá. omuníquese y publí u e. ado n Bogotá, á 15 de A ril d 1902. JO E M U L M RR QUIN EH Mini u·o de ruerra, ARISTJDR FER ·Á ·ox7. TO~lO 1-39 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C lombia '- 6zo _; DECRETO UMERO 636 DE 1902 (ABRIL 1 5) por el cual se confiere un ascenso y se hace una destinaci6n El VICepresidente de la República, encargado del Poder .Ejuu.lz7~, DECRETA Artículo único. Asciéndese á ubteniente el Sargento I. 0 Ma­nuel A. Montúfar, y destínasele como Adjunto al Estado Mayor general del Ejército Permanente. Comuníquese y publíquese. Dado en 'Bogotá, á 15 de Abril de 1902. JO E M UEL MARROQUI El Ministro de Guerra, RISTIDES FER..'l.ÁNDEz DECRETO U ERO 642 DE rgo2 (ABRIL I 5) por el cual se confiere un ascenso y se hace un nombramiento El Vi'cepresültnle de la R epúblú:a encaruado del Poder EjecutúJo, DECRETA Artículo único. sciénde e á Teniente Corone] al Sargento Mayor Angel María argas y nómbrasele primer Jefe de Bata- 116n 1.0 de Toledo, del Ejército en operaciones sobre la frontera venezolana. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus pr6ximas se ione para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Abril de Igü2. ]OSE MANUEL MARROQUI El Minist~ de Guerra, ARISTIDES FERN.Ám>X& DECRETO UMERO 647 DE rgo.2 (ABRIL 17) por el cual se hace un nombramiento El Vicepreside11/e de la RepiÍbli'ca, e11cargado dd Pod~r Ejecull7#1 DECRETA Artfculo único. Por fallecimiento del Sr. Miguel Ruiz, nóm­brase Ayudante de 2.• clase del Guardaparque general del Ejér­cito al Sr. ateo Zamudio. Comuníquese y pubJíquese. Dado en Bogot4, á 17 de Abril de rgo2. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTmEs FERNÁNDJLZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar de C lombia '- 611 _J DECRETO NUMERO 650 DE 1902 (ABRIL 2 I) poT el cual se hace una promoción y un nombramiento Zl Vtcepresúienle de la Repzíllica, encargado del Poder .Fjuultv~, DECRETA Artículo único. Promuévesc al Capitán Francisco Diago del testo de Ayudante del Ministerio de Guerra, y n6mbrasele Ad­nto al Estado Mayor de las fuerzas que comanda el General Ca­: to Leiva. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 21 de Abril de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM l Ministro de Guen·a ARISTIDES FERNÁNDRZ DECRETO NUMERO 743 DE 1902 (MAYO 2) por el cual se reconoce un grado El Vicepresidente de la República, auargado del Poder EjecuHv,, D CRETA Artículo único. Recon6ce e al Sr. Pedro Pablo Reyes el gra­o de Subteniente con el cual ha enido prestando sus servicios en 1 Cuerpo de Policía acional. ~omuníque::»e y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Mayo de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro d :rucrra, A1us Jo· FER .ÁNDEZ DECRET U fERO 761 DE 1902 (~lAYO 9) pnr el cu 1 se hace un nombramiento El Vt'ápre.sülenle de la RtjJiíblú:a encargado del Foder E.Jaulivo, DECRETA Artículo único. ómbra al r. General lgnaci a. te llanos Inspector general d 1 .. jército qu o manda _el ·r. Gcnc~al Mari~­no Ospina Chaparro, actualmente ~n campana en la ;egrón de Vl­llavicencio, con el u Ido que le asigna el Decreto numero 551 de 31 de Marzo último. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 9 de :rvrayo de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES F~.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I 1 ·tín lili ar de Colom ta 612 _J E R _.'1 O , ' L1ER 766 DE 1902 (.L\Yu 9) pcJ el cu 1 · h.1c u 1 1 ombr· 1 iento .L~i Vu tpre ;~/en/~ de la R~jJ.'íbl.'r , ene trgado del Poder Ejecu/J'lll}. DEC1<.E1 A ·ínico. 1 ~órnl> ase n pr ~ t it:- lad Comandante gene n1 10n arazúa al r. G neral Elías aquero. muníque~e y publíq ll 1 '~Ot :, el 9 r1 ~f'l)'U 1; 1 902 . J E i\L\ . El }\¡fini tr 1 UCJTa , . \ i~'Il:Jl•. F:~I< .• '.·rJl·.z l. EGF ~T • ':\1 ER 7n7 E r 902 (.iAYd9) . por ·1 c:u, .-e fij:...n 1' :-t"-in ' lar' o l e lo· ··mpl· o" d '~ Imprenta del fJE 'R T. afael Lornuana ". á. Coronel · rnaclor, r. V nancio Barbosa ... Roja yor; Lombana á a tellano , Al-pitán · rtur Madero y ér z, á .. ul>t •nient ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole ín ilitar de Colon1bi ~ 61 __) . J ll onzáJ z . y Marco u t nient - 1.0 ri y Catlo ant . , á Comuníquese y pub! íquc Dadeo:ur.an ust e qu no s 1 tiempo, ra t t·minar rindiend · uista si afianzar algun in de e nso por largo in r alizar alguna con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 616 _J Admitido esto, tendríamos que admitir que ha habido guerra que se han emprendido in el intento de r alizar conqui tas y de. afianzar e peranzas. La experiencia y la historia enseñan que · quienquiera que declara una guerra lo hace con algún fin que con­sidera de uprema im ot~tancia y lanzando el grito ·vencer ó mo­rir quellas mismas maestras enseñan que todas nuestras guerras se han mprendiclo para rei indicar derechos considerados corno sagrado y de ital importancia y que han terminado orque uno de los contendientes ha conocido al llegar á ci rta si uación, que ya éría vano tratar de so tener la lucha. Ninguna de las ocho re­voluciones generale que he presenciado ha acabado de otro modo que por la sumisión del vencido al v ncedor · ninguna ha terminado en virtud de actos mediante lo cuales cada uno de los dos con­tendores hiciera al otro cesión de derechos 1 olíticos ó d tsttera del sostenimiento de algunos de sus principios para obligarse á sostener parte de los del otro. Las revoluciones principiadas en 1841 y 1861, fueron también de larga duración, y no obstante, tuvieron el mismo fin que la demás. Alabo el patriótico deseo de ustedes de que las nobles aspira­cione del Ilmo. r. Arzobispo se resuelvan en una obra política de trascen en tal impor ancia · pero con mucha pena manifiesto mi opinión de que una obra tal no podría con istir sino en un cambio de Constitución 6 en reforma su tancial e la que hoy nos rige. Si mi Gobierno diese algún aso para abolir ó para reformar nue-stra Carta fundamental, los alto funcionarios que están á mi lado y yo quebran aríamos nuestros juramento , romperíamo nue tro título y quedaríamos colocados en categorí igual á la de los que hoy, esgrimiendo las arma tr t n de aniquilar 1 po­der constitufdo. Yo no ued frecer á los enemigo armados del obierno otra cos~s que las que ya le tengo ofr cicla : ga1~antía comple­ta ara us personas y ara sus int rese y retit~ada honrosa para los Jefe . T::1m ién le teng-o t~om tido y l r pe tiré i mpre á ellos, como ~ todos mis conciudadanos que mi u ierno erá justo hon­rado y ~ xacto cumplídor de la Con titución y de las leyes· que se t tablezca la paz, on t-é qu f ctúen la lec- ' m leando uanto me io tén en mi mano para que ella s n pura y 1 gal reuniré 1 Congr s y que acataré sus di posiciones. E co a a ida que hac tiemp fue e pedid por mi. 'o.bier­no un act oficial relativo á la reforma tic las circun cnpc1one electorales, reforma impuesta por la ley por 1 sentido común. De lla pueden e pcrar lo ad ver ario de mi obierno facilida­d s para er e representados de idamentc n las Cámaras Legis­lativas. Algunos jef s revolucionarios e han mo trado di pue tos á buscar arreglos con 1 Gobierno; pero exigiendo conce ione que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. letín ilit .- le '- 617 _J ol mbia s, y sin 1 á m-en y pi - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colon1bi \.._ 6x8 _J tenido ntre no olr de pués de las pasada convulsiones políticas. Con la paz v ndrá 1 trabajo, y con el trabajo la riqueza. Las ne­cesidades d e ahora serán de una cuantía infinitamente mayor, pero de la misma naturaleza que las qu se han experimentado otra ve ce . En la locución que dirigí á los colombianos el r .0 de Julio de 1901, manifesté mi convicción de que la paz e la solución de aque l pro lema. in pre umir de economista, dije en ella, y antes bien reco­nociendo mi incompetencia en achaques fiscales y económicos, pe­netro que una paz sólida definitiva, que produjera el pleno des­arrollo de la riqueza del país y aumentara la exportación y la im­portación, resolvería por sí sola Ja cu stión económica y moneta­ria : el aumento de la renta de Aduanas (la principal de ellas) y de otras varias rentas, traería el equilibrio de los presupuestos; y un sistema estable de economías., y la pureza en la administración de lo caudale público , dejarían un superávit que permitiría al Gobierno ir retirando paulatinamente de Ja circulación, sin agita. ciones, trastornos ni sacrificios, toda la moneda de papel que se considere excedente. El aumento de la exportación, multiplicando las oferta de letras, haría bajar el cambio sobre el Exterior y aumentaría el valor d e l pap 1 moneda rápidamente." Lo expuesto hará patentes las razones por las cuales me abs .. tengo de concurrir á_ la formación de la Junta de que ustedes me hablan, y las que me a ísten para considerar que la manera de Jle­var á cabo e1 pen amiento del Ilmo. Sr. Arzobispo de Bogotá, no puede consistir sino en que los adversario del Gobierno depongan las armas aceptando la · garantía que para llo y para ~us inte­reses les tengo ofre cida . or más que icho adversario se empe ñen en retender con­cesiones política , no pueden negar que á un Gobierno ue quiere proc der con titucional y legalmente, no le s dado hacer más que lo que ha hecho el mío y lo que de nuevo hace., á saber: la declara­ción d e que tiene firme voluntad de disponer que se verifiquen las elecciones no bien e té restablecido el orden legal en toda la Repú ... blica, aliéndose de toda su autoridad para con eguir que se efec­túen con pureza y legalidad. Para esto último ha expedido el acto oficial ya mencionado, sobre reforma de las circunscripciones elec­torales. Nadie iene derecho para exigir del Gobierno seguridades de que cumplirá us promesa . Sin embargo, yo quiero hacer ahora pr e nte, para que se reconozca la fidelidad con que está cumplien­do las relativas á garantías, que por lo lugares públicos de esta capital y de otras poblaciones, se ve andar con toda libertad á mu­chísimos individuos que, habiendo pertenecido á guerrillas 6 á ejér­cito r e volucionarios, han depuesto las at·ma y presentádose á las a.utor i ade . De ustedes muy atento ervidor y compatriota, jos' MANUEL MAJt&OQuÍN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín TELE i1itar de Col 1nbi \..._ 619 _J -CIRCULA 'ReprU>lica de Colombi -Ministerio· de Guerra-Bogotá , !ft!)'O :I 4 de r902 uno solo de los oldados perfecta organización á Las la paz, de sus ida é Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1.bia '- 6:.olO ~ es, lo mismo que indulto le las penas con que el Código Pe­tiga el d lito r eJión. En desarrollo de esta oferta die­tó e t Mini terio la e olución número 33 de 12 de Abril úl imo en virtud de la cual se han entregado j efes ficial ,s y tropas re-eld . ue o-ozan hoy d com 1etas garant'a . E tando omo e tán sol mnemente comprometidas la pala-ra y la fe d l Gobierno os ncarezco que hagái efectivas las garantías otoi-gadas, puniendo los m íos q~e están á vues ro al­cance, para evitar la veng nza , más crueles á la 'ece que la ofen a mi maque se pre ende ca tigar. ro debéi tenet- entendí o ue esas garantías s61o se podrán conceder á los ue se entr gu n n el término de treinta días con­tados de d la f cha en que rec.báis esta circular. Jos que per­manezcan en arma y e hagan ordos al ll mamiento de paz que les h ce e l o ierno, e aplicará in on ideración alguna todo el rigor del D ecr to ante icho, pue as( 1 reclaman el bien de los asociado y la alud de la atria. Desde l priocipio d la ac ual contienda vien el partido re­oluciona. rio i iendo, á trueque e su desarme tratados tran ac­cione y canee i ne poJítica . 1 Jefe l ación, en documento ue acaba de ver J luz pública, cuya lectura os r comien o. declara de mo o erentorio que n se harán once ione á los rebeld , fuera de aquella que se roe n impl me te con la ntr ga incondicional y reducción á pie de paz, garantizand 1 r s t per onal y el de la propiedad á lo ue quieran deponer 1 armas. A esotros no se o oculta 1 intervención inusit da é in ólita que algu as naciones limítrofe han tomado en la re~ente con­tiend ci ·il ya direct mente ó por medio de au ·iiio di frazada , rompi ndo n t do ca o actos Derecho úblico, respetados como solemne n todo lo puebl , como que on lo vínculo que manti n n l uilibri d las naci nes. Dado e t anteced nte la epública debe pe1·manecer li - ta y ar-mada pat·a repeJ ¡- la ao-resiones del Ext rior, hac r res­petar 1 honor nacional y evitar impobi iones de doro a . ¡-a fend r la tria menazada y o~ .ener 1 integt·idad de u territodo no hay acrifici grande, fuerzo xag ·ado pr - vi i6n a' ozada ni o-a to xorbi an Ut1 ue la su ica ia · nemiga ¡ ueda achacar á móviles tor­cido la órd ne dada po1· te 1inist rio ara rganizar u v fuerza afr nt e ata ue pu de e rimir el v nrido con ra tní y ten!:,·o pl na f en ue vo otros, movidos por el patriotismo que ca t·act · riza no abOl-raréi fuerzo algu­no par alcanzar , l i n u r 1no de 'a az. C nfian en 1 ro i encía qu m nifie tamente no ha res-tad u uxilio y en e l fi 1 cumplimi nt de la prc ·enciones que conti nc esta ircular m trevo á garanti'l.aros qu ~ n el pró ... 'imo Juli e Jebrará, á la cz que 1 aniver ario de 1 a-con olid ci6n d la az y la fi t 1 honor nacional. RISTID S .KRNA' NDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ce Bol tín I ilitar de Colombic \,_ 62 [ _J 1., F R OC Do e tri IL I (. rr laJo par. el Bo/dfn JJfdtlur} (Continúa) T e L. I r), ven gracioso modale . ojos n gros s - · ~ empiezan á ue á los tres o ncho ele la ien la no lo son de la ci vili- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letln 1ilitar de Colombia costum re. El principal alimento s el maíz to tado y la carne seca de marrano, en pedazos tan duros, que parecen madera; á esto se agrega opa de papa y en muchas parte un rico pan de cebada. Los indios on 1 nervio de la Nación, y en verdad su mayor fuerza fí ica : sólo fal a ducarles disciplinadamente para levan­tarlos d raza sumi a y pacífica, á la categoría de personas inteli­gentes é in ustripsas, capaces de gobernarse y de pesar en la opi­nión ública, á fin d que con tituyan una barrera contra lo des­bord de xce i a ambiciones. quí, como en todo pueblo adol cent , el astuto, el fuert , ex­plota al débil, ha ta má no poder; pero tal e tado no es, por fortu­na, permanente sino de transición. El mundo d Galileo mejora, tanto en 1 físico como en lo moral. Y no es á nosotros de seguro falto d rectitud, á quienes corre o de motejar farisaicamente los defecto d e l vecino, ni señalar con 1 dedo sucio las mancha aje­nas: ant todo r conozcamos las ropias. Las get.tes honrada de estos paí se mprenden mucho mejor que los extranjeros cuándo han errado y en qué puntos nece itan mejora . su ti mpo y con la evolución-no con la revolución-se en­tronizará la ju ticta en el Ecuador y e remediarán los males de la soci dad. Lo que hoy existe es la emilla del mañana : nunca pued e ac 1 rarse l período de la gestación, y menos por igno­rantes, in pertur ar la marcha e la naturaleza. Es imposible forzar la almas. Si 1 tribulación s escuela de santidad, tanto para lo indi i uos como para la naciones á estos hijos d 1 Sur llegará el día en que nos superen como compen ación de haber sufrido mayores dolencias. Entre tanto, de boca d Jos más fa vo­recidos debieran •·ecibir consu los y impatías y no reproches 6 insul tos. ' 1 U-DE TULCA A lPLALXS El 6 de Ago ·to de 1891 pasó la Comisión la frontera y levan­tó su tierda en Ipiales, ya n territorio colom iano d la Provin­cia d bando, la más meridional del Cauca. El lunes siguiente, despué d un ltnuh con que la autoridad o sequió el domingo á los ing nicros, y por úplica de lla, se in irtió el tiempo en un reconocimiento arcia1 del Carchi y del Ye1Jle del Sapuyes tenién­dose n cuent ue dicha línea debía alternar con la que ya se te­nía á 1 mano en el valle del Guáitara. La mayor dificultad de e ta variante, deseada or la autoridades, consiste en una cumbre de 700 i (2 13 m .), que es la tercera parte d la í , y en 1 paso del uáitara, 30 millas (48 k .) al . de Ipiale , donde el río se hunde n un cañón de 1,840 pi (56~ ms.) de profundidad, de ma­nera que exigiría larga y costosa labor. eguir J curso principal de las agua es lo natural aunque ajustándo á la condiciones locales ; m s en vi ta de l opinión contraria de los habitantes, se decidió explorar el terreno, encargando de ello á Mr. Burgers pAra cuando acabe sus estudios d l vall de Huaca. Los nudos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ilitar de '-- 623 ..J o1on1 1«' n u hoya int rmedia_, demandan xploraciones odo acierto la vía má ade­or to n de e esal ntar­Ja marchad u e ir di­rcas, para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole Í1 M NU L l. R IJ J ilitat· de I<~:p R CI T OP L CO TE ( 'R t L 7E. ·1· R. L RAC MIR >F 1 A PAPTF- Pl{ '1' l<.A 1 J. I>E {Tra uci par:.~. 1 Bolethl Vz.tlar) onttnú ) T LL lo ti- . ompañía, 11ue en l"' que 1 corre penda ncl entran al qu al ·¡ - má se r m a la uni Ja exterior en el tend r á la unidad interi r de apo ·o ) a p rt n zcan stas compañía , no d ca rá int rior del 1 atal16n mani 1 di - y modos de acción or me-lo puntos siguientes: el J f d atall6n el qu fija 1 objeto común hacia el ual d L n on\ rg r l fu rzo : cada j f d ~ ·ompañfa con­tribuye al ri unfo general por todos lo medios o i le sin dej r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín [ilitar de Colombia \,_ 625 ___J objetivos par- Observ dón- e ha notad en la última campaña. que las com­pañía de la egunda línea ( ó más pr pi me u te de 1 reserva de ba­tallón) entra n n la línea e combate antes d · recibir orden. Y esto e lo que no deb admitir e nunca por ue de es manera los hom res e e pan d la mano e u j fes, lá. dirección 1 com­bate se hac impo ible, y al propio tíem o el é ito de la lucha e en r g á. la ca ualidau. Esta intru ión prematura obre la Hne de combat se e.·plic por ~ l in tint que arra tra Jo hombres á al ir <.le la inacción r1u p ~no a m · nt F rt n IJaj 1 fuego del nemig · p ro la erdadcr di ciplina on i te p1- ci me te en no a mith- ue 1 tro( a e d je lle \' arde u impul o . y n li­garla á practicar 1 que s n ce ario 1 ara 1 1 gro del triunf y el curnplimi nt d 1 órd nc- el j f . E t aparición prem tu­ra re la línea de combat :; campar IJI á 1 preci itac ió 1 del tirador, ue á vece apresura á lanz r un bala sin haber cal­culad i cu nta con l menor posibilida de alcance, ó á la falta de san!a-yor á que la resf'!n'a pued p nnanecer á retaguardia de la h:1ca delant ¡·a ; ~. 0 El jefe de companía no debe preocuparse n Lw -- - car una alineación pedantesca obre la fraccione que e t·t enece n á la mi ma lín a de combate que la suya ; uedc muy bien encon­trarse un poco adelante, 6 d-=-trás le ta alineación, i esto permite que u compañia no sufra érdtda inútil ; J. P r último, li­bre en la elección de lo. m dios pm·a pre tar mano fuerte á la lín a d e combate, cuando trata, claro no de talín a íntegra, jno d e una cualquiera e us pa1 te~ d c.ir, que á él le toca decidir según la situación que ocupe n relación al camarada en ayuda del cual acude si debe emplear e l f..1ego ó la bayoneta. . B TALIJ S DEL S -iGU UO IMPERIO Traducción del francés parn. el Boldfn .:}filtlttt' Inkerman (5 de óvümb1 e de I 54) (Continúa) o gritos al vajes de l os rusos 11 gan ha~ta nosotros; éstos matan m compa i6n, porque tan cieg con s u victona. Un sordo murmullo recorre nuestras fila síntoma amenazador de la exas­peración de Jos soldado . Bo qu l r enci luchas espantosa : por un lado el enemigo está sobre x.c1tad con el triunfo y el arre­bato d la matanza · por el otro, nuestras antiguas tropas arge- . linas están resentidas por las faltas que se han cometido y por el triunfo de los rusos. En semejantes condiciones, e] combate va á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín 1 ilitar e C Iom 1a \._ 627 _J dirige una mirada á nues-e. clama osquet mis ru o tán ue , perdido 1, ral Bourbaki orden de de la 2.• Dh i ión, que · hace guardar su lí­de 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar e Colombia Los ingles s, agrupado , speran e l choque sin decaer. Las Divi ione, ru a e lanzan á un tiemp é imp tuosamente contra los reducidos cuadros ritánicos. Ant esa ma a de hombre· que ac m t n con tt·él it y que caen ol t·e llo amenazando des· truír.los cl un O"Olp"", lo i 1glcse e disponen á morir. stán p _r lidus. e ro de r. pente se oye largo clamor: gritos bien conocido , de "Viv 1 Empe rador!", ~tallan á su iz JUÍ rcla. Un huracán huma­no ae subr. 1 flanco d r cho del enemig , con tal violencia, que l d ~ mu tra que no la fl e ma británica : es la e ada que >Cranci hu el . ha ~ ta la t.mpuñadura n 1 corazón del ejército t·uso. Lo ld d o cl la R ina agit n ·n ,. 1 a ir sus gon·o de piel, y gri­tan : B on o, /,o no franch }¡urra for lht! Frcnchm n. hurra 1 uestt·os deno dado aliados -e tremecen á influj de la peranza; los heri , Jo m t·ibun 1 s mi mo , galvanizados por un últitno e fuer­zo t man rioso dado que rechazaban es. En ste pri-destruyendo in mbargo, nuestra brigada de Autemarre se acerca con rapidez. Lo turcos de nuestro batallón de filan como proyectiles. El Coronel de Wimpffen y los otros Oficiales montados, difícilmente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1i!itar d Colo1nbia '- 629 _.J e m ntiencn á la cab za de ello , 1 galop de us caballo . Pron­o att·av _amo el campo de nu ~ tr Ji do . En a uel itio apa­ ·:cen hacmado lo cadá \' re d lo ru os y los d " lo ingle , in­lJcand que un lucha terrible h tenido lug r en e punt . Historia === \RTE DE VERIFIC R IJ S co t bah fa R B. ' ROE (Tr ducido para col Boletln ,Vilítar) I ecibi6 e te nombr en honor d Cristóbal oltS . ConlzitLÍa I lA* ta úl .i rna Pro' in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B :etín lVIilitar de Colombia '- 630 ___) Atlántico, desde el Cabo de la Vela hasta el Río e las Culebras La ueva Granada forma hoy la parte occidental de Colombia, y está di\ i Jida en cinco Departamentos, que son: Boyacá, Cundina­marca, lag aJena Cauca y el I tmo. La antigua Cap laní grneral de Caracas ó Prov/ncias u11idas de Venezue.Ja t estaba forma a en otros tiempos de la parte oriental de Tierrafirm . Cuando la cesión que Carlos v hizo á lo T Iza­res, nobles h bitante d e u burgo estaba limitada al E te por la Maracapana y termin ba por el Oeste en el Cabo de la V tia· se ext ndía á 1 largo d 1 mar por el e p cío de cerca de do cientas l eguas. 11 's tarde e le agregó la ue a Andalucía, la Guaya na y una parte del Gobierno del Río de la Hacha y así se ncontró aumentada en ciento treinta 1 guas de Jon0 itu obre ochenta de latitud; corrí de e el ecuador ha ta 12° de latitud ., y del 62° á Jos 7 5° de longitud occidental de Parí . Este país comprendía, á lo largo el 1 mar la ueYa Andalucía ó Provincia de Cumaná, Ja i sla de la 11argarita que di ta d ésta ocho leguas, Barcelona, Ven ... zuela ó Caracas, Coro y Maracaibo; en el interior, la Pro­vincia de Barina formada por el límite de los ríos de anto Do­mingo y de pur ; y la Provincia de Guayana, que reo-aban el Orinoco ó Casiquiari, el Atabapo y el Rionegro. De ésta se han formado poco hace los cuatr Departamentos de Maturín, Vene-zuela rinoco y Zulia. El an/iCTuo Rúno ó Pruidcnda d& QuiJo limitado al Norte po Santafé, al ur pur la.;.t Pr vincias de Piut·a y de Chachapoya del Perú, al o.;..Ste por el O céano ací co, y al Est€ por el Marañón, que lo separ ele lai) po e~iones portu ue a , tiene como seiscien­tas l egua e longitu del E te a 1 c~te, obre cuatrocienta de anch d urte á ur . uit ocupa actualmente la parte udoes­te Colombia, y compr ndc los tres Departament s del Ecuad r, de M ina y d _ uayaquil. La Gu 1' ma Aspaii l se ¡~rolono-aba á lo largo del mar del orte d s \:! la boca •1 ma¿ na ha ta más allá de la del rinoco, p re pac.i de cient · ir e 1 o-u , y comprendí do el país itua 0 ent;·.;. tus d río. y el Rton gr afluente del prime­ro qu~ comunica con 1 t1. ttm por f'l Ca iqu ari, 1 cual ep ra la Guayana del re · del ContinenL . E tá bañada )JOr el mar de de el Cabo .. ~ork (la t. 2° .) ha ta l Orinoc) (lat. 8°). Su e · ensión de E te á ~ e e de rn d~;; trc ci n a 1 gua y del Norte al Sur de d cientas á. lo menos. S._ estima u superficie en más de go,ooo milla in ·)p a cua rada . 1 an igu 'irr inato d l Rein de 1 Nue Granada e conl-ponia: 1 . 0 , d e l dno de ~ icrrafirme, que compr ndía los o- SoJlfumrio dd Nu~o Ráno d~ Cranndt'l, Santafé, 18o8. egún Fernán­dez, el u vo 1 ciuo de Gran.~da.. tomad u e tu a su extcns1ón, tiene tresc· cnt legua. uc longitud y un poco menos de latitud. t O P. qun1·l Voucia. Est:> Pro\ incia fue llam'l.da a í por los compa.ñeros de Américo Vcspucchi, porque b ~n·aron n ella un pu blo cuyas caban s es­taban con::.truidas sobre t!Stacas p r c.lcfcnderlas de la inunJ ciones del la~o de: Maracaibo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo.etín Iilitar de Colombia JI --' QUINCE l Lt\ o A N 1870 POR L. A ~ AG AC (Traduci Jo y breTiado d 1 francés ara el Bo/dl11 Nibtar) {Continúa) ores en el camino spanto ~sor , intacto ompue t .. /)icci nariiJ c~o rá.Jüo lasJJrir() de las Imlltrs ()Uiáellta/es ó .Amlriáz, por Alcedo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia las faces del com ate; la distancia no nos permite, sin embargo, sino apreci ,. muy mal 1 ue está pasando. De repente enfl-ent de no otros, al lado de la baterías al mana , un r gimi nto e ca-all .. ría ru iana ha ta ntonces ocu1lo por un bo!:> u e ~eja v r y árt al galo para bajar al M u e. uestros artilleros lo des­cubren apuntan rápidamente y di paran: el regimiento se desban­da y retroced . Algunos pequeños puntos negro apenas visibles á la distancia n u no ncontramo , permanecen ~o re 1 terre­no; on ayuda de un anteojo ue no presta un momento un Oficial d artill ría istinguímos á los hombres y los caballos heridos por nue tr-as ala de añón. pué de considerar por un in tante este triste y conmove­tá ul , Yolvc. m o á m r nd r nue tro camino. tra v á-mo á Daigny n donde mi amigo y yo udimos atrapar un peda­zo cl asámos por ond de i vonne y 11 gámos cerca de dán, br un unto culminante en donde una batería de artille­ría taba al ituar e. La po~ición era magnífica y de tal impor­tancia qu Jos T ¡·usiano , á la mañana igui · nte, p n ando que los franc e e ha ían f rtificado allí y que se defenderían resuelta­ment acilaban n atacarla de frente· y la tomaron por d trá . Durante 1 alto que hicimos sobre ta colina, ajé con mi amig á la ntrada de S dán, al arrabal de Balan y ncontrá­mo , n una humild a a d st arrabal n 1 número 1 19, gen-u na y ho r italaria , de quienes he ignorado los nombr y qu nos di p n aron la cot-dial acogida d aquella anciana eñora de S muy. AIH comimo u n o a, pan y queso, y de cansámos corno una hora n una ma que s u o á nuestra di po ición. D pué~ voh imo á ubir á la olina n donde habíamos de­jado nu tro atallón · aca aba de andonarla · no indic n la dir cci6n ue ha t mado, y lo al anzámos al a ~ ar or 1 1 i . de la plani ie e no id con 1 n mbr de Calvario de Illy, en la ha-e11 n dord d bía pasar la noche. a hapell s un u bl p qu ño, situado á dos leguas de la frontera, n J camino que ondu e 1 dán á ~lgica. ~n­ft ·ent de la Chapelle el país s qu brado con do or '\·aliad s, bo q p qu ño y barr neo ; á la ntrada 'el pu blo se le\ anta una linda io·l ia, nu · va, d alto y impáli o ampanario; por d - trás, a~i tv an lo á la última a. a , comí nza un alto bos ue que coronan lo rd nne ~ y ue xti nde ha ta élgica. En aqu 1 unlo tamo d xploradore~, lejos el grue o del jér tto. N ha í n ofr cí o, i éramos ala ados, un batallón de zuavo y uno de e zador s de in · nn , por r fuerzo. or la mañana, á las uatro, rcconocimi ntos practicados l or algunos de nosotr , d lo cual s !JOCO \·ol vieron, st ñalaron Ja re ·ncia d 1 enemigo or dif r ntc lado . i e on ·mpeño l r fuerzo prometido, pero no viene. A na ontc~tan al n iado que "los franco tit-adOI·e e tán n la a pilla, que erman zcan en ella.,, Hcmo ompr ndido: cualqui ra que a 1 emig que se presente, debemos aceptar la lucha y prolongarla el mayor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1 1 ili tar de Colombia '- 633 -' i rnpo posible. Somos algo má de trescientos; tres Compañías nt g-ra y alg-unos oldado de vario Cu rpo , turcos, zua ·os, ca­adores de inccnne , quiene pcrdid en l baraúnda d la íspera y no pu ien o n el inm n e or kn u reinó, ncon­ra r á u regimiento , e han uni o al prim r cuerpo org-anizado ¡ue han encontrado; do de nu tra compañía llevada p r el to­r ntc , habían ido la \'Í pera á arrojarse d ntro de cdán. u m lie­on valientemente u dc:.:ber: Yarios d nue tro cam rada murie­on o re las muralla ; otr,> enviado en r conocimiento en di­ección de Mezi res pa ar n d r-igne-au. -B i y acamparon nt1· este pueblo y Till - ur-Lurnes· los f¡·ancotiradore anaron n bo que qu. domina el camin y recibí ron á balazo un escua ­. rón de hú a1·es pru iano que retiró, pero un fuerte de taca­nento d hulanos penetró or otro la o en 1 pueblo y 1 inc ndió. Ii amigo y yo baj • .'mos como á 1 cuatro y media, tran idos e f río, de una gr·anj n dond pa á.mo una n che in . ueño. a a acción estab emp ñada alred dor de edán Se ía á corta li tancia y aumentaba en inten idacl á med1da qu el día avanza­> a , 1 ruido siniestr de ]a uat lla, 1 retumbar d l cañón, el rodar l e la am •tr. .ladora el chi por.roteo de la fu ilería. Todo nos anunciaba ue l destino de Francia se compro­netían en a u l momento y á pesar de nue tros fune tos pr en­! mien t s la confianza r tan intensa , qu t da vía cr íamos n el ~xito. os ald~anos n c:uyo granero Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B >1etín Milit r de Colo1nbía "-- 634 -' ron á Ja memoria. Yo recorda a la magnffica descripción del poeta, de la cual podía ·ay. v~erificar la exactitud; recordaba la palabras que dan principio á te conmovedor relat : De pués de to o lo que he r enciado hoy, la al grfa no entrará tan fácilmente n mi corazón." Recordaba también los Yersos patrióticos que termi­nan e ta obra y que han contnbuído á mbrar en el e pírjtu de los a lema res es odio or el nombre francé , del que he m o odiJo ver, de pués de se enta año , los terrible fectos. También nos­otros, yo lo e p ro abr mos acordarno ; mis hijos á lo menos lo sabrán . Ape:nas se había perdido de vista el carro en un recodo del camino, cuan o vimos enir á uno de nuestros camaradas un e bo de facciones marcada , de figura resuelta. o podría yo pintar la impresión que me hizo ; el desdichado había sido herido en un re­conocimiento: tenía atra ve ado el pecho por una bala, de parte parte. La sangre Je manaba sobre el pecho y sobre la espalda. A pesar de tan terrible herida, caminaba firme y derecho, ligeramen­te apoyado sobre Ja espalda ·de dos camaradas. Al pasar junto de mi amigo y de mí, nos dijo: u Atención, ahí están." Lo miré pa ar con re peto, admirando en ilencio su noble actitud, su patriotismo y su valor. E te era ciertamente un buen ejemplo para voluntarios. Vamos, pensé yo, todo no está perdido: todavía hay hombre en Francia que aben morir de pie. Para que la caballería enemiga no pueda venir á atacarnos de improvi o n tanto ue estemo luchando con la infantería e arrastt a rápidamente á cad una d las dos extremidade de la aldea un gran carr lleno de hace dt: leña que se colocan al tra­vés del camino y q bstruyen el pa ; luégo hecho e to, bajá­mo cerca de la iglesia el 1 o por lond e 11 gan los prusiano . enas no hemos instalad no dtfenc.lido, ino un poco ocul­to por un c01·to cercado y alguno znaderos, cuando 1 en n1igo comienza u mo' imient nfr nt de nosotro . Apar ce un regi­miento d inf ntería Jué o uno d aballería, y 5C d ptieo·an tran­quilam ent á 500 ó 6oo mctr s de no otros . .¿ anzat·ot ntr nu s­tro jél-ctto y nosotros con tal calma que no o pechando que: d ejércit francé pudi se d jat· ocupar in r : Lencia u po ·icione pret n ·-Harnos al olutam nte er u dirno que tení m ~ nfrente de= n sotro fu rza france as. in mbargo un in tante de pué una bat ría 'in á t mar po ic ió:1 n un n1ancha de bo ~qu . u fueg se dirige hacia no otros y comienza á turbarnos. • ·on los alema1 l! . o..... f. .... ' on nuestras batería . Pl!r , no.... ero sf. ..... , ~n la in ci~ión pet-demo largo r·ato que habríamo po­dtdo aprovcch r 1 ien. A mi izquierda se ncu .. ntr un turco co­lérico ¡uc se habí hallado en f\ r mbourg y n cet·th. " -on lo alemane(\, gdtaba ; nunca los franccse e ocultan n Jo bos­ques e mo 1 chacales .. , tre el turco y yo pálido, sil ncioso, es­trechando con us manos cri padas un ha s pot ad:r.il-abl m nle limpio, un caza or de Vincennes devora con 1 s ojos lo regimien­tos pat·a tratar de n .. solver el problema y r ·funfuña á int rvalos: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milita¡· de Colornbi '- 635 _1 Y in embargo, i fueran pru i no cómo e l es podría tumbar 1 t t me~te e el buen alcance para 1 cha pot. · fijo . ....,ué 1 Es po 1ble que e té uno condenado á e ta inacción? " ierto uc el caro-o er ju t . •l comandant ·al roso como 1 león, e taba á caballo á nue tro lado. r ompía 1 cabeza y · tormentab por d e cu rir qué tropa t nía á u frente. or dicha ni él ni sus oficiale tení n ant ojo . Lo alem nes nos h n descubi rto hac mucho · p ro de pre­ando nue tro reduci o número, no se toman 1 trabaj de cu. - r e de nosotros. in embargo n 1 momento de acen u r su 1archa de avance, prct n en aber con fijeza á qué deben ate-r e en cuanto fl nosotro y un pelot<5n d coracer e adelanta espacio para reconocerno é informar e si tamo di pue to á _ndirnos. Están ya á doscientos m tro , y nuestras discu ione no ~rminan. Continúa Variedades === U V G SUS RI UEZAS . TU . LE or J. D. Powles E q., Pre idcnte del omité de T edores de Donos de Hispa­no ~ América ( .f!R Ó 1 DEl. J. •GLl~ P A EL 1 BOLF.Tl N J.IJI.l A { ontin 'a.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 636 _.J altura), que atraviesa el ca1nino cuaren a y tres veces, y se extien­de por una depresión que orilla el costado de la montaña, coro­nada con enmarañado bosque. Por la misma causa los caseríos de anta Rita y de Cachi ay on enfermizos, porque están encerra­dos n los bosques del Opón, á 8oo metros sobre el mar. La poca familias que habitan en las orillas del Minet·o en el Otro rfun o, aquellas que viven en San ilvestre, en las orillas del Opón cerca del punto en donde e pretendió edificar á Nueva o­corr , y la que viv n n la vecindad del Guayabito, Cimitarra y Puerto d 1 Carare, ufren d._ continuas fiebre intermitentes, de ca­rácter pertin z y que degeneran n hidropesía y otras peores en­fermedade . Sus casas están rodeadas por Jos vastos y pantanosos bosques que terminan en la orilla del Magdalena, constantemen­te inundadas llenas de sustancias animale y vegetale en descam­po ición, y barrida por los viento del Norte que traen la malaria de los grandes pantanos, que en ciertas épocas del año son obs­truídos con miles de pescados muertos y putrefactos. iglos pasa­rán antes de que el hombre ueda limpiar estas vasta y solitaria tierras secar lo antano y ciénaga , ahora tan mortíferos, y con­vertir1os en abiertas 11a nura metamorfoseadas por la agricultura y anima a con eJ comercio. ntes de que esto suceda, las alta pero olitaria montañas han de poblat·se · y cuando la población abun , e v rá comp lida hacta las tierras bajas. ~ uera de esto Jugare , qu ~ llamar mos excepcionalmente in­salubres el resto de la Provincia goza de buena temperatura, el máximum d 1 calor de la cual es dP 30°, y el del frío de 14° C. Agncullura, manufacluJ as y bienes semovientes. -El maíz se cul­tiva n grand~.:: abu. dancia, y es 1 principal alimento del pueblo. La caña de azúcar se produce bien, y de é ta ~e aca mucha miel, bocadillo , aZlícar y brandy. P r ce que hay uficiente cant1dad de trio-o, el que da harina de su erior calidad. e obtienen cose-ha d papa , cebada yuca, haba legumbres, arracachas zana­horias, plátano at·roz, ao-ú y nu e s. Hay plantacion de cafl caca y aJg dón que s multiplicarán y extenderán tan pronto como un fácil y barato transporte ermita lle,·ar1as al Iagdalena por e 1 río arare. La Provincia tiene buenas crías de ganado, ovejas y mula exc 1 nt que forman una rica rama de comercio. La cría de ca­ballos stá limitada á la n e i ad de la Provincia, aun cuando pued - n obten r ~mag-níficos pastos para buenos potros. s r:incipal manufa turas, fuera de aquf'Jia que se hacen de la caña de azúcar, on los tejidos de algodón y de lino, f¡·azadas y v stido d lana ombr ros d paj de palma y la fabdcación de alpargatas, cuet da y acos d fi u , steras de juncos, zapato , silla , hul , cuet-os curtidos quesos, objetos de tagua, loza smal­tada, los ju tamente afamado bocadillos de guayaba y de limón, y el xcelcnte mazato, ebida f rmentada, fría, nutritiva, muy ape­tecid como po tre. Afilurales.-La principales minas son, indu abJemente, las de esmeraldas de Muzo, sum mente ricas en venas; piedras de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín Militar de Colombia '- 637 -' alidad finísima y ha ta de di ciocho onza de peso, se han xtraí­lo, aun cuand quiz no han 1 rada m d tr de cst clase ·n el e pacio de un io-lo. En 1 mi o dí trito montaña hay tt as ina i ualmente nc?- 11 macla o u r. Sot·que y ito; ,ero t s no e tra aJan or falta de a u ufi · nt m de-o a para facilitar lo corte único ~i t(.ma practic ble go e grandes pérdida . H y mina de s 1 en 1 r gión de los in ios a d - tfuzo n Ja e d na dt: lo m nte lla a o e un camino por 1 cual trafican los habitant s d 1 ambién ha) 1 una n am ncha rca dt. 'op r. hundan la mina de col>re; in mb r o qu la s- :ubi rta e encuentran en 1 pan baja del antón d"' hi uin­¡ uirá, o r J ribera df'l río liorta, y en la ía de P ime, , n donde e fabrican ampana . En 1 di trito de Flór z obre la oriJ la d lo do u y bí-o y Car re, hay abundanci de ar·Lón d pi dra y mucha ' ·icas se hallan en e ·plotación. e pued deduci1· ue toda la vincia bunda en sta clas de m in porque 1 t •r reno de lo rededores a í lo indica habiéndo ene ntrado don e i nsa ue exi ten, can idad con iderabks cl blanca y extt....nsas capa de fina arcilla y arena. Hierro y azufr se encu ntran en difer ntes lugare . ya se­parados ' en combinación. I ay plomo en Cald y n e l V ll de Jesús; en otra parte se ncuentr en combinación con el azufre, y se conoce en el paí con 1 nom re d alcohol (gal na ó ulf to de plomo) que e em lea para vidriar la va ij de arro. Se cree que hay a bun anci d oro n lo t rreno de aluvión de Muzo y 1 tro Mundo, y en 1 bien conocido Cor O\ a do, que de agua n el do at·are. i rto qu un n gt·o 'i jo, e rca del tro 1'vfund , aco tumbraba traer por temporada bu na cantida de or:o n polvo al m rcado de hiquin uirá y nunca se l udo persuadir á que dij ¡· de dónde 1 obtenía. ful"ió, y con l u se­creto. En el O ro Mun lo e en uentr gran cantid d d á m parent y de h rmo o color como mi tela d aj njo . como arg ma a n J fabri aciór de v rios ut n i1i ce lo queman n las ca como erfum , de don 1 nombre que 1 han da o n tas comar a de riuiells() de 1 1 "erra. Tambtén e ncuentra n 1 allc de je u } n las e rcanía de Canipauna per no tan bello ni tr n arente corno 1 d Otro Mundo. La ele ada colina ue r palda á. olívar tiene una ca de amati ta tan cerca de la superfici , ue la lluvi s fuerte l_os arras­tran al pie de la montaña, e donde los aca_n ; pero no ttenen es­timación, y niguno ha tratado de de cu_!:>nr 1 lecho v rdadero. Cerca de Puente acional y n la montanas ad yac nte al lle de Jesús, hay óxido de cromo en cantida suficiente ara reembol­sar u xplotaci6n ¡ ero ha ta ahor sólo se usa un poco en la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 638 _,1 pintura. El nitro e muy común, y ha dado materia á extensas es peculaciones, particularmente cerca de Las Cuevas, cantón de Vé. · l ez. En mucho sitios se encuentran cuarzos transparentes y opacos talco, pizarra, y e dice qL'e aun azabache hay mezclado con ést · en el Mono, cerca de Puente acional. i esta Pro incia fuera bi'er explorada, se descubrirían grandes yacimientos de minerales y;· metales. 7iiJ/es , maderas y plantas ?Ífllts-Los tintes empleados para in­dustria domé tica n la Provincia on vegetales, tales como el añil silvestre, goma de India, tuna, quma, raicilla, asfodelo nci­na, hi v1ta y aliso, de los ue se e ·traen los varios colores par teñir la manta y ve tido . Lo tintes mineral y animal son de - e nacido el primero e perialmcnte no se emplea nunca, y cuando falta el último, obre todo cochinilla se compra en Suta:narch n y;_ Tinjacá pueblo d la Pro inc.i de Tunja. Las maderas má apr. ciada a1·a mu bles son cedro, nogal ino, palma limo, chus ue d ancha hoja tuna, roble, encina sauc , color, puniento, uqu , p rdil", cucharo y tíbar, madera u- - rabi , que puesta n agua cambia su color rojo n un bello negro de él ano; caol a, 1 al del Bt-a il, diomate, tig-rillo ébano, marip - so, cariame bálsamo y tarnari co. Co11/Jiuía EI{EGI{.I CION E ALPHA 1 POR MA 1 UEL ANClZAR (Continúa) 11 Los pocos vecinos honrados de la villa de Honda, compu <: . .. ta en la mayor arte de europeo , qu por todo no llegarán á 30 6 40, s gún la noticia que dieron á la capital luégo que vi ron la precipitad al ida d 1 r. Regent , que la ej cutó el I 1 de Ju- · nio procuraron poner n defensa su p rsona y bienes, t miéndos algún in ulto d lo u 1 vados qu se hallaban cerca ; éstos ant s de ntJ-ar · n lla re olvieron conmov _r la plebe y hacerla á su partido, como lo consiguieron, no m brand o d ellos dos Capitanes para u dirección. lo dos 6 tres día los ublevados encamina­ron sus fuerzas á la ciudad de Mariquita inmediata á Honda, por ser pu blo de mina y alo-uno caudales que intenta ron robar. Mien­tras tanto la lebe de Honda, impaciente de J- retardación, acame­ti ron la noche del 15 la ca a del Alcalde rdinario y de otros vecino para que se les franquea en las llaves de la Administra­ción de aguardiente y tabaco para repartir entre ellos y disponer de lo citados efectos á su arbitrio. Esto lo ejecutaron la noche del citado día como á las ocho de ella, en que los pocos europeos y algunos otros vecinos honrados, los recibieron con algunas desear- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ol~tin f\lilit r de Colom ta '- 639 _./ u con la confu ión y o curidad de la noche é in­no udo a r á punto fijo 1 núm ro de muer­por la mañana y ocho h rido , á lo monte_; y oLre ue rec e la e hubi ra hecno la más Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colombia '- 640-' ro) *, y queriéndoles dar á enten r que todos se hallaban e.·en. tos de tri utos y que habían cesado las contdbucione de diezmos y o ligación de cumpltr con los pt·eceptos el · iá ticos · par to, y como 1 principal motor y cabeza fue un v cino llamad Francisco Javier de Mendoza, ~ t"' por particular resentimiento con 1 roberna or e poderó de todo su audalcs, le mharcYÓ sus haci nda publicando que los Javos de lla habían que<. ado libres y rr. n niendo com en pó ito las mujeres de ala-unos vecin haciéndo e a oluto y dan o otra pro id ncias relativas á negar el debido homenaje. "E fuera de toda ageración el t rror pánico que e irfun. dió n todas aqueJia cr nt qu no ran d 1 partido de 1 J nbJP_ vado . y el de enfado y vaknt:ía comunicado á é~to , á gui ne miraban con la mayor 'eneración y re peto· de modo que uno ólo que entra e .n un pu bl , manifestando r d 1 ocorr , l taba para que se le reuniesen todos y lo A mini t1·adore · y Re. caudadorcs públicos de Renta Reale pusieran á u di po ición los efectos. ' Ultimamente, aunque también se han te:niclo noticias de va­rios pue los di tantes, que aún sub isten al uno alboroto con s­pecialidad en la ciudad de Pamplona y Cúcula, valle muy dilato, do, no e sabe haya sucedido de gracia · y habiendo lleaado á ésta 1 Destacamento d Jos 500 hombres el día 15 de Ago t , al mando d 1 Coronel D. José Berbeo, se ve la plebe más contenid . Cuarenta y tres ciudade y pueblo del Norte además de la del ocorro y an Gil, se adhirieron al movimiento, alzando todos por "Cornandante general de las Comunidad s" á D. Juan Fr n­cisco erbeo. natural y vecino de la villa d 1 ocorro. La conduc­ta de e tos comuneros y lo uce iYos pronunciamientos d e1 a y Ca an re, demo raron o rada di posición á • necrar l debido homenaje," como dice nue tro narrad.:>r. Faltóles un buen J ·f , y hasta 1 pretexto para mantenerse armados d sde que el Gobierno su cribióla 35 capitulaciones d B rbeo, y é te di lvi6 u jér it retirándo~e. e lo contrario el incendio habría tomado cuerp y con i tencia, pue no era un hombre común 1 caudillo socorran , como lo prue a la conducta osterior d 1u R a) ucliencia, qu in embar
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 20

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 22

Por: | Fecha: 31/05/1902

• Ol:netal de Jng~niero!f Mi mbro de ~rlaa Sociedades Cien ífiua• Son cola'borad.ore• de ute pcr~'64ico lt>1 Jefe• 11 Ojfcialc1 del Ejlrcit4 -==Oficia~!=- DECRETO NUMERO 831 DE tgoz (liAYO 21) que dispone la organización de una División El Vi'ceptesrdcllle de la ReptíbHca, encargado del Poder Iljeculz'vo, DECRJ!TA Art. 1.0 rganízase una División expedicionaria sobre Ca~a­nare, con el personal que prescribe e l Código Militar la cual se denominará Pró pero PúiSÚ1l. Art. 2.0 Par·a la organización d esta División ser irá de base la fuerza que ha llegado recientemente á la capital, al mando del CoronPJ J se Vicente Díaz. Art. ].0 llácense los siguientes nombramiento para Ja expre­sada Di,¡ i6n: omandante gen ral, eneral Belisario Rincón; Jcf de stado Mayor, oronel Ju tino Castillo; In pector General oronel Carlos orre . An. 4.° F cúltase al r. General Con1andante en Jefe de 1 Ejército- de Boyacá para hacer lo de m á no m b!'~~i ntos d J efes y Oficial -- y e1n¡ 1 -ado administrativo d l D1v1 tón, á propuest del Comandant eneral de lla. munfqu e y ublí uese. Dado en Bo0 ·otá, á 21 de Mayo de 1902. ]OSE fANUEL M ROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz TOMO 1-45 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1\tlilitar de Colon1bia DECRETO '- 706 ..J UMERO 840 DE 1902 (:MAYO 21) que organiza 1.ma Compa -ía. uelta de Zapadores para la composición del camino de Oriente en Cundinamarca, entre Cáqueza. y Villa.vicencio El Vieepres/dcnte d la RcpiÍbltca, 11cargado 1~1 Poder Ejecutivo, DECRETA Art. 1.0 Organízase una ompañía suelta de Zapadores hasta de cien individuos de tropa, que ~e ocupará en la e0mposición y reparación d el camino e ntral de Oriente en Cundinamarca, entre Cáqueza y Villa icencio. Art. 2. 0 Esta Compañía dep~nd rá directamente del Ministe­rio de Guerra, quedará bajo la ~ órdenes del G neral Pantaleón Cortés . y tendrá como Oficia le un Capitán y los den1ás que sean necesarios para la buena marcha de un uer o de su clase. §. Tendrá asimi mo un Ha ilitado con grado de Capil'án, nombrado por el C onsejo de Oficiales. Art. 3.Cl utorízase al eneral Pant.aleón Cortés . para que haga los nombramientos de Oficiale , sot.neti ndolos á la aproba­ción del finist erio de Guerra. Art. 4.° Copia de c~te D~creto pa ará á la obernación de Cundinamarca para ue de los fond de ~inados al ramo de caminos, provea á la Compañía e la herramienta necesaria y de­más elementos, y ara que a igne un sobresueldo á lo emplea-os de ella. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 2 r de .r fa yo de rgo2. JO E N EL MARROQUIN El Ministro de Guerra ARr TIDES FER ~~\.1\-nEz DECRETO UMER 8 (~rAYO 22) por el cual se hacen \ario· nombramientos El Vícepresitknle de la R~ptíblica encargado del Poder .Ejcculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbras · yudante de la omandancia Mi­litar de la Plaza á los re . Coronel Iarc lino ascón, Teniente Coronel Damián Correa y a1·gentos Mayores fario Cajiao y Agustín A. Caicedo Tavia. Comuníquese y p~blíquese. Dado en Bogotá á 22 de Mayo de 1902. JO E lVIA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TIDKS FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lV'Iilitar 1 Colombia '- 707 _; DEt' ETO NUMERO 848 DE 1902 (:,1 YO 22 por e} Ctl 1 Se ueclara ÍDSUbSÍSt\.:HtC un nombramiento El Vz'ceprcúd nlc de la Rcpúllica encargado del Poder Ejecutivo, E CRETA _Artículo único. Declára ~ insub~ ist nte el nombramiento he­cho e~ el_ r. General Ionacio Ca t ·llanos para In pector general del EJércitO que comanda 1 neral fariano O pina Chaparro. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 22 de Mayo de I 902. ]O E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TIDES FER. ÁNDEZ DECRETO NUMERO 852 DE rgo2 (?.I.\YO 23) por el cual e el ispone la organizaci 'n de dos Cuerpos de Ejército en operacio­ne sobre ·asanarc El Viapreside11/e de la República, encargado del Poder Ejecullvo~ D1tCR:&TA A1·t. 1.0 ¡·ganízan e do uer os de Ejército en operaciones sobre CasanaJ , lo cuales t ndrán Ja iguient jurisdicci6n y los formarán la fu rza qu n seguida e e.·pre an: El prim r Cuerpo de "jército xt nd rá u juri dicción desde Chámeza hast . ha Pi va. Paya y unchía y Jo compondrán la iguicnte~ Di is1one : la d los n rales onzález Barrero, Rob .rto uijano ., At·turo íoya . BeJisario Rincón, Daniel E tévez, y la uuamu- ·z· que comanda 1 General nrique Monsalve . ... 1 2. ° Cuerpo de Ejército tendrá juri dicción desde oc ha hasta 1 Cocuy n la ordillera y de d Támara y Pore hasta Tam y facaguan e n el lano y 1 e mpond1·án las ?os Divisio­ne que ·i t n actualm nt al mando d •1 en nll Juh án rango, y la Columna ocl1a que comanda 1 neral Clfmaco ánchez. Art. 2.0 Hácen e los iguientes nombramiento para los men-cionados uerpo de ~jército: Par 1 prim . r Cuerpo de Ejército Comandante n ]efe, Ge-neral Je ú arcía R.· J efe de E tad Mayor genera}, eneral Manuel Jiménez L6p z. Para 1 e undo uer o de Ejército: Comandante en Jefe, General Julián Arango. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 708 ..J 1 EJ nombramiento de Jefe de Estado Mayor genera] se hará á pr-opuesta del General AranO"'o, quien deberá, en consecuencia, presentar al Ministerio de Guerra el candidato correspondiente. Art. 3.° Facúltase á los Comandante en jefe de los dos Cuerpos de Ejérc.ito para hacer lo nombramientos de jefes y Ofi­ciales de los respectivos Cuarteles generales sometiéndolos á la aprobación del Ministerio de Guerra. " Art. 4. 0 Dichos Cuerpos de Ejército dependerán por ahora del Cuartel general del Ejército Permanente. Comuníquese y publí uese. Dado en Bogotá, á 23 de Mayo de 1902. ]OSE M UEL MARROQUIN El Ministr·o de Guerra, ARr TIDES FERNÁNDEZ DECRETO NU1\1ERO 854 DE 1902 (1\l,AYO 23) por el cual se onfiere un ascenso El Vicepres1'dcnle de la Reptíblu:a, 11cargado del Poder .Fjecull"vo, DE c 'R E. T A rtículo único. Asciénde!> á eneral en Jefe en el Ejército de la República 1 de Divi i6n S1·. eneral Jesús García R. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 23 de :tviayo de 1902. ]O E :rvi UEL M RROQUIN El Ministro de Guerra ARr 11 Es FER •Á:z..TDEZ. DECRETO U IER 59 DE 1902 (~lAYO 26) por el cual se hacen dos promocione El Ticepresidenle de la R~p1íbllca Nlcargado dd Pod r EjecuHvo, DECRETA Artícul únic . Promué\·e · á los Sres. Coronel José Vicente íaz y T ni nt oron 1 Clo miro astill , de los pue tos de Co-mandanl General de la olumna R1 ndndez y de Ayudante de 1 Coman ancia Militar de la Plaza, á los de Ayudante del E tad / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilit r de Colombia '- 709 _) Mayor General del Ejércit de Boyacá y Ayudante del Cuartel General del Ejército Permanente en su orden. Comuníquese y publique c. Dado en Bogotá, á 26 d ayo de 1902. J E f UEL RROQUI El Ministro de Guerra. ARt IDE FER!. ÁNDEZ DECRETO 1: ~RO 86o DE 1902 t ·o 26) por el cual se fija una asignación El Vzc~pr~sidenü de la Rep!Íblica, encargado del Poder Ejecull"vo, DECRETA Artículo único. El Comi ario Paga or de la s.• División que hace la guarnición de !bagué di frutará en lo ucesi,·o del u l­o corre pendiente á primer Jef de Cuerpo. \..,omuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 26 de Mayo de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FRR.·Á.mxz DECRETO NUMERO 871 DE 1902 MAYO 31) por el cual se hace una promoción El Vzcepresif.Ü1Jie de la R públtca, encargado del Poder .Ejuutzvo, D CRETA Artículo único. Promuéves al eneral Habacuc Beltrán del puesto e Jefe de stado f yor del Ejércit que comand~ .1 . nera1 ~ariano Ospina haparro 1 de yudante del 1ms t n d uerra ara 1 dese m peño de una e o mi i6n ; y encárga del mencionado uesto de Jefe d E tado Iayos· al General Rup rto Melo Comandante ener 1 d la 7 .• i isi6n. Comuníquese y publíqu se. Dad en Bogotá, á 3 I de !fa yo de 1902. JO E 1\·IA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerr , ARtSTIDES ERrÁNnxz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 710 _, INFORME DEL I ~r DE TE GE ERAL DEL EJÉRCIT República de Colombia--i~iui'slerio de: Guerra-Intendencia guural del E:férdlo-.iV"ítmero I,OJJ-Bogotd 20 de tfa_; 1o de I902 Sr. Ministro de Guerr. Paso á dar á ol re 1 marcha de las ficina de mi cargo, en lo ebrero y iarzo del año en curso, de conformi a con lo ordenado por el D ecreto Ejecutivo de 28 de go to de rgoo, org· nico de esta Intendencia. Debí o al imponderable rec rgo ue ha teni o e ta Inten en­cia, motiv do por el le pach de las numero a fu rza de Jos e­nerales P . rdomo, González Valencia, Gutiérrez, -c., recargo agra­vado por cerca de quiniento expedientes que de la ecci6n 2. de ese Ministerio han ido remití o á mi tudio, no m e había sido posible rendi• el informe d lo tre me es á que hoy me refiero. OFICI CE TRAL A pe ar de la dificultades pro ·enientes de la carencia de fon­dos con qué atender op rtunam~nte á lo pago~ d e lo contratistas, se ha po ido haci ndo e~fuer¿o upremo 1 rove r lo depó itos tdel arque de ca i odos lo artíc.ulu · pedido por st: De pa ·ho. o ha sucedi o lo mismo con l o almacene d vh·er que he tenido n ecesidad de ·stablec ¡· pat·a atender oportunamente al abastecimiento de la tropa del ~ Jército • ~ac1 nal por ue con las rem as que he r cibido de 1 H bili ación del uartt:l en .ral, si bien insuficiente y n o tante 1 gr n care tía de vÍ\ re n los mercados de 1 ciudad, h >odido comprar n a tante cantidad ' panela, papas y arroz. e t último artículo V>mé al lft-edo Aber , Agente n ta ciuda· d la Casa Gie eken mil ochociento ( r,8oo aco , parte de lo cuale exi t en Honda, y que he de tina para pro ·eer la · fuerz bierno que pa an por allí. Durante los tres me es expresado se regí traron n 1 Jib1~o que se lleva al efecto en sta Intendencia, p1·ocedente d varias Oficina , 40 nota memoriales y teleori M ure relati o 1 contrato qu t eñor cel bró con el Gobi rn , sobre venta d 30Jooo y ¡·da de paño por Ot;h nta mil pe os ( · 8o,ooo), según se lo comuni ué á . en oficio nú- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de olo1nbia '- 711 _¡ mero 41 de 4 de 1arzo tíllimo percibí del citado r. Moure la respectiva ord n d~, pao-o. xpedida á u favor por aquella suma, ..¡ ordené á la eccton 3.· de · e e pacho la cancelación de dicha )rden. Este mi mo eñor reci i S, con anuencia del u crito una :a a de u propiedad itua a en hocontá, ¡ue le había silo o­mada I?ara Cuartel hacía algún ti m o y qu no 1 era necesaria 1 Go 1erno según inform · que licité ) recibf del Jefe Civil y Militar de allí. El .3 .de Enet:~ l corriente año se dil"igió una ircular á los J~fes Ctviles y M1htares de 1 <:partamentos, á · fecto d que hi­_ teran conoc r en toda la Repú hca la Re oluci6n de e e Mini te­río, número 10 de 1902, por medio 1 la cual prohibe á las au­toridade civilc y milita1~e tomar be tia que or al una ircun _ tancia no sean hábil par el en·ido d 1 Ejército. Al tenor d 1 artículo I 52 del e creta núm ro I 53 de 1897, o­st: sion en Jo tr s m es á qu v •ngo r firiéndom on(;e '1 1) Co­misarios Pagadores. do llos han a eo-urado u manejo p r m - dio de e critura otorgadas ante el otario 1.0 d 1 Circuito, exi­giéndoles cuatro mil pe os ( • 4 ooo como cuantí de la re pecti­va fianza, anotando en lo e tT e pondient in Lrumentos qu se otoro-an, in p rjuicio de la g-en ral de los bienes del otorgante y fiador, no sólo por lo cuatro mil ino por cual uiera otra suma de que resultare re pon able el empleado, aunque sea superior á la fianza. Debidamente revisados he deYuelto á e e De pacho, en el expresado período, ciento " intinueve ( 129) pedientes por re­clamaciones de Sumini tro y Expropiaciones, que para u e. ·amen me han sido enviados de la ección 2: de ese finisterio, y todavía re tan por e tudiar cerca d cuatrocientos pues diari mente lle­gan á m 1 e pacho d uno á ei , y como el equipo de la tropas s referente, m h ·i to bligado á u pender la r vi ión de ta­les docum nto . á propó ito de e to reclamo y con motivo del ¡·ecargo de tra ajo de ue h blé atr·á , dil"i ·í á e De pacho el oficio número 630, de 29 d Iat·zo ¡;róximo pa ado, para llamar la atención de . . re pecto de 1 imposibilidad en qu me hallaba para ocuparmt. ·n la r visión d la r clamaciones pro enientes de contratos verificado por se .fmi terio 6 or u gentes, y en ló!. e. accione cle guerra ejecutada 1 or lo mismos. o( se Despa­cho, no o tantc...: las razone apuntad en 1 oficio ue dejo cita­do, resolvió que el su~crito continuara ·el e: ame~ de a uello. ~xpe­dientes, que á mi juicio debieran a ar 3 la Oficu~a de Summ1 tros, empréstitos y expropiaciones porque nada má JU~to u atender acuciO amentt; una legítim a piraci6n de Jos asoctado , n 1? re­ferente á la portuna r int gración d los v lore que el Gobterno les toma para llenat· 1 s n ce idade que demanda la guerra. ECCIO 1."'-PR EEDURIA El movimiento de e ta Oficin ha ido cti ísimo en los meses á que se refiere 1 pr - ente inform(•. Por conducto de ella han Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 712 _J sido cumplidas casi todas las órdenes escritas emanadas de ese finiste rio, dirigidas al infrascrito y que yo á mi vez h e tran mitido á dicha ección y al efecto se han comprado y remitido al Par ue gen al, en los referidos tres meses, las siguientes especies: Aciones, pares .......... . Alpargatas, docenas .. . Alfon'lbras ............... . Aperos ....... . .......... . Baticolas ................. . Banderas ................ . Calzoncillos .............. . Cartucheras ............. . Candados ............... . Cabuya, ovillos ........ . Cajas para empaque .. . Cajas de guerra ........ . Camisas ...... . .......... . Cinchas ................. . Corroscas ................ . Correajes ................ . Costales, cargas .. . .... . Corne tas ................. . Cinturones .............. . Cuchillos ............... . Chaquetas ............... . Encerados ............... . Enjalmas ................. . Estribos pares ......... . Escofinas ................ .. Frazadas ................. . 58 5 381 443 308 2l0 40 33,810 6oo 6 726 20 1 19,730 332 221 15 I 8,123 I 1 2Dg 9 6oo S 34,201 I,I 30 312 ~23 5 39,778 Frenos ................... .. Fieltro rojo, metros .. .. Galápagos ............. .. Herraduras juegos .. .. Jáquimas ................. . Kepis .................... . Lazos .................... . Martillos ................ . lVIaleteras......... . ... .. Morrale ................ . Pantalone ......... . .... . Paño rojo, metros ..... . Peinillas ................. . Pisadores .............. .. Pretales .................. . Plomo arrobas ........ . Portatahalíes ........... . Portarrifle s.. . . . . . ...... . Puntillas, libras ........ . Raso azul, yardas ..... . illas ..................... . Tenazas ................. . Toldos de campaña ... . Tornillos de tensión ... . Vestidos ................. . 328 seo 9 670 6o 2 390 I 754 5 4,423 211 34,432 213so 936 t lO 250 5-14 6oo 6oo 93~ 39 175 767 3.000 3,100 Por separado remitiré el cuadro de la especies que se entre­garon directam e nte por e ta ección á los inte r e ado_, en obe de­cimiento de las órdene s d e ese Ministerio. El edido de illas y galápagos que s e ha hec ho á e t a e c­ci6n n los mismos meses, ha sido con ide rable· y omo fu e ra im­posibl e ate nde r d e bidam n e los numero o p e dido _ de tal e efe c­tos me vi pre ci ado á dingirme al J e fe Civil y !li tar de Chocon­tá en solicitud de llo , y a uella autoddad m e r mitió c on 1 · r. Antonio Jiménez para que yo las contratara, cerca de ochenta 8o) sillas que tomé á dicho señor, y fueron remitida al Parque. Por conducto de la misrra ecci6n se me han pa ado proyec­tos de contratos que alcanzaron en el me de Enero á I .322,449 con 20; e n el mes de Febrero á 1.916 174-70, y en el de farzo á 958,o6o. Suman todo , $ 4.1g6,683-90. Dichos proyectos de contratos los he enviado á la ección 2 ... de ese e pacho, con su correspondiente nota remisoria, para su perfeccionamiento y pago. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ECCI ilitar de Colon1bia '- 713 _J 2. -BRIG D El jefe de esta ección no me ha en ·iado aún su cuentas para la incorporación de ella e11 la g neral d e e t Intendencia, por lo cual no me s posibl dar á S. . 1 dato del n 'mer.o de bestia dadas de alta por compra evolucione 6 rescate ni el de las dadas de baja por entr gas 6 por muerte, ni lam oco 1 del costo de ella , ni el d e l númer d potrero de que di pone. SECCIÓ 3. -CO T BILID Acompaño el informe e tadí tico de materiales destinado al ervicio de la guerra durante lo tre me e á qt:e he veni o refi­rién ome informe trabajado por e ta ección . En él figur la lis­ta de lo pedí os hecho á 1 ección r.• de e ta Intendencia; la relación de lo~ proyecto de contrato pa ad s á la ección 2. 1 e e Mini terio con .·pre ión d J nombre d e los contra i ta , los artículo que se 1 s han toma o su valore · l 1 ormenor de lo documentos re' i ado y d vu 1 . y el det 11 1 la actas de posesión que se han ll \'a abo en ta O 1cina. En el mes de Enero e recibier n la d l omisario Pagador de la i 'Í ión Prósp ro Pitrón, y e glo a ron or no tar arreglada á la ley. -~ n los meses de brero y Iarzo también e recibieron cuenta de •arios re ponsable al -~ rari Público cuy defectos se han puest en conocimiento de lo r pecti ·o int r - sados verbalmente para ue lo sub anen, e ·itándoles a í 1 tr - bajo subsiguiente á la glosas por escrito. L PECCI )1 DE OBR S MILIT RE quien por vario dcncia. 1 r.. dua rd et·n 1 dcsempeñ vívere de los Almacen s d ue ya hic ruarda-eño r ir-ve aquel cargo con acli ·idad. a 1·a concluír suplico á . . s in in icarme cual uier de-ficiencia que hallare en est Inform para ub narla. Dios guarde á . S. jAviER Tov.AR Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia - Doctrinal ==== EL FERROCARRIL I TERCO TINE TAL EN COLOMBIA (Arreglado para el Bo!etfn .Jblitt~.r) (Continúa) En Pasto e n r cibió e n pecial enev lencia y cordia-lidad de manera ue si hul>ié mos aceptado toda la hospitalidad que se nos ofrecía, no hal rfamo acaba o nunca. Allí rf" ibímo tel egrama del Gol iern en ue e no concedía el uso g• atul(U uc: teléo-rafo en la epública. Las autoridad s locales nos hicieron visi­tar un molino d trigo d Yapor y una fábrica de obras de made­ra, equipada con no í imo in trurnental. Pasto era acaso la más apartada de las pobl ciones intcrandinas que habíamos visitado y sin embargo allí fue dond vol \'Ímos á oír el pito de vap .. ,.r- qu~ tan familiar nos era en nuestra patria. Oficialmente se nos obsequió con un almuerzo ser' ido con gusto, platos norteamericanos en su ma­yor parte; la prensa asociada publicó una hoja en que nos daba la bienvenida ; lo vecinos hiciet·on fe tivo el día, y por la noche los obreros lanzaron un globo en obsequio de la Comisión explorado­ra. Este acontecimiento, único y muy ignificativo indica que la plebe principia á ser uebl . Aquí h e mos reunido de nuevo las dos secciones tras avan­zar á razón de 100 millas 160 k . por me durant lo dos últi­mam nte corrido no b tant tratar e e un te1·r no donde en lo general no e p ibl tt·abc jar mucho con mal tiempo· y al decir de un acerdote ob erva or n hab!a \-i · t tr e tación t n cruda en 50 aij.o u e lleva de r i 1 n ia n la o at· · . P d m o , pue , calcula r que esta Comi ión adel ntari á razón le I ,200 milla (1,6oo ks.) pot· año, alv e ~ f rtuitos y también que nos irá mejor en el trabaj de P payán hacia J ~ ort . A vece nos retra a la de rci n e lo v r ro .. , pr ~ ci ament cuando ya han apr ndid á servit·no . En a to nos aban onaron los cocineros, llevándo e 1 ue pudieron, y á oco hici ron lo mismo los peone or miedo á lo e cabros del t< rren que íba­mos á recorrer y á lo cu nto sobre culebra tigres y fi br con que les habían llenado la cabeza. Inc-idente de esta cíe no hicie ron perder muchas horas n más de una ocasión. Esto ocios forzados me ermitieron explorar un poco e l t rreno con antela­ción al trabajo formal lo cual ra muy útil, por cuant o no i ten cartas d e l paí que sean de utihdad para un ingeniero. Todos nos encontramo fuet·t , anos y habituados al traba­jo; nos acostamos á las nueve y madt·ugamos. La necesidad de es­tablecer e l cam amento donde haya agua y pa to, les ha impe­dido se~uir la línea de los trabajos lo cual ausa alguna pérdida Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 715 _.J e tiempo é impone continuo ir y venir por los senderos. En el ·azo en el Guáttara, durante uno cuatro día per·dimos ocho ho­lS de las once de trabajo, por tal motivo. En el valle del Cauca . jorna.da de trabajo será más larga y la obra avanzará con ma­or raptdez. Habiendo llegado á Pasto con toda felicidad no causa in­Jietud pensar cómo aldretno de su hondonad~. La siguiente orción del trazo de la lmea, atravesando los profundos valles del 1anambú y el fayo, uc epara una elevada crestería, se nos ace muy difícil. La hoya en que se encuentra la ciudad está amu­lllada al N. por una el vada erranía, llamada Morasurco, antes ruda al Galera, pero n la actualidad partida en dos por el cañón el río Pasto. La falda pt •ntrional de e a en·anía hunde en 1 Juanamuú, que corr de .; nt á Occidente bajando de 6~000 8,000 pies 1, 30 á 2 o k .) n sólo 12 millas (19 ks.) de dis­l. ncia horizontal. El ten~en e tá ubierto de bosques en su mayor arte, y hacia el 1 . guarda di ver a ere t ría e ndentadas á mane­a de peine. En· la . ploraci6n, sin de::,viarnos de la línea direc­~ iz, gastamos tres día . En un de lo reconocimiento hemos vanzado ya á 8 millas ( r 2.5 k .) de asto, y cree m o que al .fin aldremos a ir )SOS en nue tra trnpre a. El probl ma, por lo pron­o oscuro y difícil in duda e de pejará y el mismo terreno nos ará la luz que buscamos. Es claro que el único medio de resol­erlo e avanzar: si mora 1 m e nte es de aplicación general la máxi­na de Croket: cerciorarse primero i uno tíene la razón,' tratán­lose del terreno e mejor avanzar con razón 6 sin ella, para "en­: ontrar por lo indirecto lo ir cto. • Las vanaeton climatérica diaria son muy notables. Hoy por ~jemplo amane t6 d · p ja(!O · la mole t.l l G 1 ra s d tacaba al :>~cid nte onu·a l 1 awl lel 1 lo, corona 1 por 1. nube t.le vapo­res que lan z l cnil ,. ; .a luz bnllantl·, <.1 atr n alma: n una palabra, señ le ,,.. que harí buen día. .....mpcro la alida d 1 o] llenó el e pacio e n una ni lJia semitrar. parente, t nue, dtfu a, qu fue enrar. cién<.l · á medida que St.: lc\·amaba a JUel a tr , hasta convenir e en una nube · p a y (Jaca ue nvoh ía 1 olcán, pero qu dejaba ·rbibl los plano inf rior . En seguida y pot~ int ~na lo alt ¡·na_t·on la luz Y. las somb~as. Cuando prevalecfan las ~oml>r a , 1 ambiente e et_'lfnaba y e '~?­ponía la lumbre en Pl campo y el abrigo en el traJ . Al contrano, al disolv rs la nub el sol arecía tropical po1· lo quemaote, pero sin calentar 1 aire. •1 suelo le irv 1 r· fl ect ,. y de playa: atra­viesa el e pacio lanzando una como tromba ard~ente que en ~u remate r vienta en una pe<. i · de mar jada alonfera que bana el suelo en una profundidad l seis pi~s a lo s~mo, pero tan den a que se torna sufocante y á la cual 1gue c~s1 en ~~ acto otra fría producida por las nubes que 'uel n á c~l>ru~ u d1 co. Al ponerse el ol, aguacero muy frío. e oye la llu.' ta u a7~ta el arbolado de las colinas ha La media milla de dt tancta. tcen que el a­hara es tórrido en el día y frío por la noche debido á la pronta Y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 716 _J libre irradiación nocturna del calórico. Aquí ocurren grandes cam- . bios de temperatura sin graduación entre ellos. De ordinario, ha­cia las 4 de la tarde mejora el tiempo, y las tardes son serena : nubes de caprichosas formas ocupan el firmamento con franjas de púrpura y ribetes rojos al ponerse el sol cuyo ocaso es magnífico. Al Poniente el Galera, que muestra cumbre más cónica de la que se ve por el ur, con la cima endentada, levanta su enorme ma a de tierra y roca que forma un territorio espacioso, de fértiles lade­ras, fuente de innumerables arroyuelos y clima vario, puesto que es tropical en la base, templado á media ladera, luégo selva fría, des­pués páramo que ostenta manchas de musgo verde oscuro, y por úl­timo mil pies (324 metros) de escoria y cenizas. Casi toca la línea de las nieves perpetuas, que blanquean la cima de los gigantes del Sur, el Chimborazo, el Cotopaxi, el Antisana y el Cayambe, que son más altos y de belleza más grandiosa ; pero con el Galera he­mos estado en mayor contacto, y por alzarse rodeado de casitas y sembrados, parece má civilizado que aquéllos, que resultan salva­jes por contraste. De todos los volcanes que hemos visto, el lmba- . bura es el que más se le asemeja. En el ten~ no ue surca el Guáitara predominan las arcill :, apizarradas y los conglomerados pero fragmentos traquíticos hay esparcidos por donde uiera, y el lecho mismo del río, á su alida de la cuenca, es de tra uita granitoide. Las arcillas amarilla~ y rojas, pero pálidas, tienen contextura yesosa, y á lo largo del cañón forman hacinaciones de agujas, como las que se ven al desleír e el hielo. Puede decirse que en buen tiempo son fáciles de trabajar por su ninguna dureza: el taladro las partida en grandes pedazos. Abajo de Potosí el río es menos sinuoso que arriba, pero en cam­bio se torna torrencial y se rompe espumoso contra los pedrejo­nes; los tornos son más amplios. La construcción de un ferrocarril no hallará grande dificultades. Los tributarios aún llevaban sus aguas teñidas de morado con los despojos vegetales, en tanto que los arroyos lucfan una linfa clara sobre lechos de cascajo. La tierra, qu se nos dice pertenece en común á los habitan­tes, aparece cultivada dentro de pequeños cercados que abrazan de uno á cinco acres. E te cambio nos prouujo grata impresión, como que muestra el de arrollo del bienestar del individuo cuando cesa la violencia con que e le oprime · el buen ueblo puede errar. pero esto no autoriza para mirarlo como depravado. Y aun cuan­do la naturaleza mecánica por a ( decir, tiende á igualarlo todo pues tal s la 1 y que. hace su belleza, la vida resurge por toda partes. ¿Acaso n s rá la gravitación moral, á vece erróneamen­te interpr tada, una fuerza en realidad benéfica y que consiste en la virtud? Sus cimientos regulare incitan al crecimiento normal de lo que sustenta. Como lo árboles, los hombres tienden á levan­tarse á un mismo nivel en busca del aire y de la luz. Conli11.úa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 717 -' LA CIE CI 1ILIT R EIJ ATE EO CO •. FE E "CIAS DEL CORO EL MARV' (E PA:OL) HISTORI DEL GLOBO MILITAR- ·o lE CL TURA (Resumen de la tercera conf rencia, 31 de Enero de 1902) (Continúa) Al mmpallas dd aerostato-Prefacio de las aplicaciones militares- •1 globo en las J:Uerras ~e la evoluci6n-Primer parque aerostático- 1aubeugc Cbar­lero~, Fleurus-:-El Consulado y el Jmperio-Conquista de rgel ¡guerras de Itaha-Decemo de 186o-7o ¡guerras de. cccsi6n y del Paraguay-Guerra franco-alemana-Guerra en sia y en A frica; campaña del Tonkín · In­glaterra en sus guerras coloniales-Otras funciones bélicas-El globo ~n las grandes maniobras. D~un_prión dd globo e.VInc.,-Tec::nologia : envolvente, vilvula, apéndice, red, ctrculo de suspcnsl6n, barqu1lla, aparatos de maniobra, instrumentos náuti­co- aéreos- anda de desgarre-Condiciones que debe reunir la em·oh·ente: impermeabilidad, resistencia y ligereza. LAS CA PA ~AS DEL AEROSTATO PREFACIO nx LAS API...ICACIONES MILI'JARES- El empleo del globo en la guerra fue la primera y aca~o la única a licación que imagi­naron los soñadores de máquinas voladoras, como i el e píritu po­lémico encendiera la 11ama del genio en la mente de los invento­res, para crear esos elementos maravillosos que impul an á la hu­manidad por el camino del progreso. éa e por qué el Padre Lana pronuncia el terrible poder destructor de su artificio nonato; el religioso Galien propone ajeles aéreos preñado de cañone y el fraile Guzmán discurr un sistema de transportes alados entre las plaz de guerra. Elevado a el l\Iontgolfier, y antes de realizarse 1 primer iaje libre. s ñalaron los aeronauta el im ortante papel del ·lo o en las batall s. En Octubre de 1783 el intrépido Rozi r hizo va­ria ascensiones cautiva antes de abandonarse á los aires y Gi­rond de il1 tte que le acompañaba, e cribió despué us impr - sione diciendo que, al de cubrir de de el globo la ciudad de Pa­rís y su pueblos ecinos, adquid6 la convicción de ue aquella máquina, t n oco dispendiosa, odía cr utilí ima par un ejérci­to, á cuyo General permitirí conocer la posición del enemigo,. us manio ra m rcha y di po iciones, que á la ~ez crían comumca­das de de la misma máquina por n1 dio de señales á las tropas amigas ó aliada . . . . El sabio · eneral tvfeusmer comprend1endo todo 1 parttdo que podría sacarse de. ste instru"?ento en las oper cioncs de can:'­paña, redactó una notable Memona pre enta~a á la AcademJ~ de C'encias de Parf.s en 1784), n la cual es~udtab el. ~lcancc mt­litar del nuevo inv nto y proponía los med1os de utlhzarlo como elemento de exploración. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 718 -' EL GLOBO E • LAS G ERRA DE LA RE OLUCIÓ.:·-Los graves SUC~­SOS que afii fan á la joven R pública y el pectáculo ele toda la Europa precipitándo e obre Francia, explicéln 1 mt rés con que el Comité de al ación pública acogió la id a de u ilizar lo glo­bos como un ant oj a e la o contra los irruptor s d 1 suelo na­cional. Con te pt·o 6 il lJUSO á contribución la riqueza d las inteligencias. G· t n e i rveau propuso intr·oducir el servicio aer státic n 1 Ejército, l o que se llevó de de lu go á la prácttca, sin otra r estricción que la de no mplear 1 ácido sulfúrico para obtener el hidróg no, n \'Írtud d n ce itar~c el azufr para fa­bricar la pólvora. Entunce e peq ó en segu'r el método de La­voi ier por la de compo ición e l agua; pero i procedimiento usado en .lo laboratorios no podía dar la enorme cantidad de gas que se nece itaba para inflar los o- lobo , primera dificultad con que se tropezó, y que upie1·on vencer Coutelle y Conté, sometien­do el hierro enrojecido á una corriente ele vapor de agua. Obteni­do así 1 hidrógeno en gran escala y preparado por Coutelle un excelente barniz para impermeabilizar la envuelta del globo, que­dó éste habilitado para su empleo al fr nte de los Ejércitos. PRIMER PARQ UE AEROSTÁTiCO-En 1794 se adoptó en Francia el servicio aerostático militar cr ándose al ef cto dos compañías de aeronauias, una para e l jército del Rhin y otra para lo del Sam­bre y euse, cuya orga 1ización se completó con la del Parque de Chalai Meudon. Los globo utilizados t·an r tenidos por medio de cables d ~ uno 500 metro de longttu ; cada soldado se e ncar­gaba de una cuerda que de ía acor ar ó alargar según las seña­les ejecutada por e l Capitán ituado n la navecilla, el cual agi­taba banderola de diferente colores para transmitir su. órdenes. klaubeuO'e- 'lzarler01'-Fltttrtts-En la d fen a d la primera de estas plazas r ealizó CouteJle algunas ase n iones cauti a para descubrir la o ición d 1 nemi( l cual di paró varia veces contra 1 globo aunque in re ultado. n lo itios de harleroi y Maguncia practicáron e también a cen ion es cautivB , y no poco contribuyeron é ta á la victoria de Fl urús. En aquellas campa­ña los globos eran t1·a ladados, henchid , á fu erza de brazos, dividiéndose lo oldado que suj taban las cu rdas á uno y otro lado del camino. EL CoNSULADO Y EL hiPERio- pa¡~tir de 1 guerras de la Re­volución, e l globo aér o ntr en un período de d cadencia. Su empleo, aunque útil, r ultaba muy difícil or la penosa nece idad de las maniobra á brazo y de otr lado, lo é ·ito de la armas francesa habían al jado y el peligro d mostrando que para ven cer no e n ece ítaban otros 1 mcnt0 que la pa ión de la mase..., el impul o de la bayoneta y e l g nio del caudillo. e abandonó, pues, 1 nueva inv nción y aun ue e ll e"ar n aparato á la cam­paña d Egi t , los tran portes ca eron en poder d lo ingle es y el globo no pudo ser mplead . apoleón e mo tró muy poco afecto á ste adel nto tal ez porqu , celo o de u propio genio, quería dejarl or ntero la gloria de sus triunfos. A su regreso Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilit r de Colon1bia '-719__J ~; Egipt puso n , urú y disol vi6 las compa-nta el- aeronauta a 1 omo 1 P t·qu e halais M udon ue-dand e te sen·icio completament rel •gado al olvido ha ta que en 1815 el f mo~<_> C rn t~ .a i ing ni•ro militar, encargado de la deftm a d muer , utiltzó 1 globo aér o en la práctica d los reconocimientos militar C.o •. Qt,;I A n .. ~G t:ERRA D.E. I \LIA.- 1 mpr nd r e la exp dictón d r ha 1 a 1· nauta M rgat formó arte d ella, per el lobo no llegó á utilizarse, debido tal vez á la índole 'par­ticular de aqu lla Q'1J tTa. n 1 ai1o de 1849 lo au triacos lo m lea ron delante d Ve­necia. le,·aban omua por medio de globo pequeños pero con tan mala fortuna que a i siempr los r p lía el vi nto hacia el cam o sitiador. En I 854 e hiz en Vincenn la rueba, in buen re ultado, de un globo cautivo de de el cual e d pedían proyectile sobre un unto determinado. Con algún provecho fueron mpleados or los franceses en la campaña de ItaJi n 185g. D 1ante e Peschiera, y en la víspera de la batalla de olferino se practicaron reconocimientos con 1 globo cautivo. DECE ·¡o DE 1860-70.-En las guerras de nuestro ti mpo, el globo h jugado de dí n día un papel más activo. Al e tallar en 1861 la lucha entr uclista y nordi ta , el pu blo nort americano, con alat·d d vigoro o impul o industrial, xtrem6 todo Jos me­dios de comLate. Era puc , lóO"ico qu la a ro t ción recibiera el sopl timulantc de una ociedad cmin ntemente progre iva. Las ase n ione fueron numero n aqu lla O"UCrra y el eneral Mac- 1 llan supo utiliz rla. con tanto má::, rovecho, cuanto á las ven-taja d 1 ob rv torio a r o e a ociaron 1 de la fotografía y el grafía nu vo elemento de e munica ión este último, u ado ya n la guerra de Itali n 1 59· espué de r f rir lo ensayos del eneral austriaco de Ga­blenz y o , ·perimentos de lo ingl en Alder hot por lo años 63 y 64 \; 1 s~ bio conferenciante hac notar l mpleo del globo cauti o n la u 1-ra d 1 B ·a il contra el Par guay ( 1867 , merced á cuyo empleo pudieron ser e tudiadas 1 s fortificaciones de Paso­Poco ' la posi i ne de lo paraguayos. u RR RA.·co-GF.R.IA.·A.- n ta lucha, la más jemplar de las g-uerra e ntemporánea , ·l gloLu crreo d empeñó un briiJan­te papel no bstant 1 falta d prcpat·aci?n para, te erv~c:io de que d lecían 1 beli :rer nte ·. En los acrag daa del ttlo de Parí , ) b· jo 1 resión de la ircun tancia s org:anizaron pre-cipita ament alguno \'l j. aéreo . Lo dato que sto-uen dan ~na idea d Jos g•· nd -:.s ben~fictos _ue h bría_r porta_do la aero tac16n militat· i un int lig nct pr vtsora hubter cUldados~mente or-ganizad te n·icio dur·ante 1~ pa7.. . . P rtier n de:: arís en lo cm o m s de ttto: 64 globo con pacidade compr ndid ntr·c t,ooo y 2,000 m.• Alguno de ellos, 1 de Fon i lle, La Lz'berlé, medía Io,ooo m•. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia \._ 720 -' Condujeron 64 aeronautas 88 pasajeJ~os algunos cientos de paloma men ajera , y ro ooo kilogramos de correspondencia (cua­tro millones de arta ). e los 64 o-Jobos dos se perdieron en los mares del orte; cinco fueron capturado por el enemigo; cuatro perdieron los des­pachos y la corre pendencia, y cincuenta y tres cumplieron su co­metido. ERRA EN AstA Y E.· AFRICA-El furor de expansión colonial ha lle\!ado los ejércitos europeos á la dominación de esos vastos territorios, y no obstante la inferioridad primitiva del enemigo que lo d fiend , las tropa expedicionarias han creído necesario lle­var con igo el parque aero tático como elemento complementario é inseparable de su fuerza destructora. ampaña del Ton/d.n-Durante la lucha sostenida por los fran­ceses con los Pabellones 1\egrosde la Indo-China (188.2-85), el glo­bo aéreo prestó importantes servicios en la acción de Back-Ninh ( arzo de r882), en la jornada de Hongc-Koa (Marzo de 1884), y • en el bombardeo de esta misma ciudad. Inglaterra en sus guerras colon/ales-En 1885 movilizaron los ingleses sus parques aerostáticos, de los cuales han hecho uso en todas sus contiendas coloniales. El Sudán y el Afghanistán, el Egipto y el Africa Austral han proporcionado al globo militar ocasiones repetidas de aplicación provechosa. El duelo terrible, cuyos asaltos aún se repiten en el Transvaal, es un ejemplo de la importancia concedida hoy á este poderoso instrumento de observaci6n; él ha presenciado las escenas de La­dysmith, pion-Kop, 1Ylodder-RiYer, Kimberley, 1affesking Paar­deberg .... y él ha seguido al Ejército en todos los accidentes de su marcha á Pretoria. • TRAS Fu~·cro. 'E DE GUERRA-El ser icio aero tático ha entra­do definitivamente en la constitución orgánico-militar de todas las naciones cultas, y así lo demuestran las operaciones de guerra em­prendidas en estos último años como son las de los italianos en Abisinia, las de orteamérica en Santiago de Cuba y la reciente expedición de los uerpo aliados en China. Los GLOBO E.' LA GRA. ·DES MA. • ro~RAS-El indiscutible valor práctico de estos apara tos corre par jas con la d1ficultad de u manejo· dificulta que no puede allanar e ino á f vor de pro­lijos nsayo r 1 etidos e · perimento y una sostenida educación técnica que dé á las secciones de aerosteros la pericia necesaria para 1 ejercicio de su delicado cometido. Por tales causas no s61o se realizan ascension de in trucci6n y e tra aja in reposo n la mejora de l s parques aerostáticos sino que se movilizan éstos ara su m leo formal en todas la grandes maniobra . Así lo hicieron los rusos en arva ( 1890) · los franceses en los años de 1 86 y r 891 ; lo al manes -n 1894 y siguientes ; el Austria desde la maniobra de oh mia n I 95 ha ta la última de Praga y finalmente, durante las verificadas en rancia en el año que acaba de expirar, se ha visto á la aerostación entrar en concierto con los demás servicios. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .Rolctín ~1ilitar de Colon1bia \..._ 721 _, DXSCRIPCIÓ D l. GLOBO ESFÉRICO correr la historia militar del globo genera! de lo 1stintos el mentos ue ro-viajero; está ~"'r ­p ra con ten r los cos del tituyen el equipo écnico· com- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Banda de desgarre-Esta nueva conquista de la ciencia aeros­tática constituye un elemento de seguridad que permite deshinchar el globo y tocar tierra en un momento dado, poniendo á salvo la vida del tripulante, y reemplazando a5Í, en circunstancias especia­les, al a11t/guo paracaídas. Con este objeto e deja sin coser en el hemi ferio uperior d_ la env lvente una porción d uso e férico, abroc 1 ándola y p gándo1a al resto de la t Ja de tal suerte que, ti­rando de un ramal, pu da ser desprendida por el esfu rzo d 1 ae­ronauta cuando, al verse en eligro á corta distancia del suelo, quiera dese nder suavemente. Se arada 1a banda de d garre, queda un cqu te abierto por donde e ca a el gas n cantidad mue o mayor que la que dejaría asar la vál \'u]a de maniobra, y el glo o e '\acia rápida m nte; ero como la pérdida de fuerza a - cen ional no e rep ntina da ti · mpo á to ar tierra con velocidad moderada si se ha sabido usar o ortunamente de e te recurso. CoNDIC'OKES QUR HA DE REUNIR LA E.·voL,.ENTE-Esta es, sin duda, la part más important del gJo o, t da \eZ que a egura su flota­bilidad, procurando la necesaria fuerza ascensional. Para que é ta se halle garantizada, s preci o que la envolvente cumpla con los siguient s requi itas: 1.0 Im¡ crmcalt"l/dad-Es a ca o la cualidad más preciosa. 1Vfer­ced á ella e conscr'\a el gas encerrado, se e' itan la fuga de ést , y cr n 1 factores de 5 guridad y e nomía. Ba ta 1 imple enunciado de ta e ndici n ara reconoc r qu , por muy s ñala­da que ! . a n lo to ante á 1 s glv os n general, lo s mu ho más por lo que e contrae á le milltat no tanto por el ahorro de o-as como or el e]e,ado int rés de mant ncr l gl0bo h nchido dur:n­te el máximo ti m o p siule, á fin de vitar la fr cuencia de cai·­gas y re at·ga , s1 m pre dilatorias y prolijas. 2. 0 Rt· úlcnda-Para e m r nd r n toda su "'.'ten ión la importan ia d e te r qut _Jlo, r i a t · ner n cu n•a la cliv r a fu ~rzas que actúan de . ntinuo brc la n' oh· nte. La ac ién del viento es más · ra nde de lo qu a 1·ece á rimera 'ista, n razón de la mucha superfi ie soure que 5e j re ; el peso de la r d, u­macla al de la arquilla gravita soLre la nYoh ente, cuyos mo' i­m ·en tos ro ocan fuert rozadura entre J s mallas y la tela; en fin, la tcns16n int rna, actuando iempre y ariando á cada ins­tanl , por las contracciones y dilataciones d J gas, produce vio­lentas sacudidas qu hacen de la r i tencia una condición de pri­mera ncce icla<.l. S1 á esto se agr ga la influencia d~structura de los cambios repentinos de t · mpera~u.ra, la del granizo, de la lluvia y otros agentes ev ntuales atmosfencos, se tendrá una idea del •a­lor positivo que la expresada condición alcanza. Al llegar á este punto, el conferenciante demu stra, con re­cursos de la mecánica, que la tensión interior es proporcional al radio del globo; hace ver cómo creciendo sus dimensiones se po­dría llegar á la rotura d~ la nvuelta, y señala el error de algunos constructores que han c1frado en el aumento del tamaño los pro­gresos de la navegación aérea. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín 1ilit r de Colombia '- 723 -' MA_ UAL P R L PREP 1 CIO E , S ... O 1. L C0i\1B TE POREL E.~rRALD ,e; ¡IJPOFF SEGU TD P.t RTE- Pl'EP 1 .. \ IO DI.:L n, TALLO (Trauuci · parad Doldíu f111tar) (Contin 'a) -4-1• R 1 ClO.~XS EN LI • 24-La linea con intcrv~ 1 d d na d elotón, no a d e lumnas de ompañfa - 1 pa , y 1 línea d olum-hal> lando, ino di po itivos lo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mili ar de Colombia '- 724 _J 2"'-El l ctor ha po duda, que casi todos los di po iti,. o in i ados an c' nduc n á un orden en escalones . .o1 to depen d que lo escal ne presentan grande ventajas. Se puede evidenciar fácilmente sto de la manera siO"uiente: Tomemos do fraccion es obr una mi ma Hnea, y uponga-mo que e1las pueden perar un ataque ue reba e el flanco de-recho . . Cómo im,)edir cst fracci 'n que fonna 1 al ata ue ?-Vol icndo á llevar atrás la der ha. En este último ispo itivo, la tropa que tra aba de rebasar l flanco. i icrue u movimiento, xpondrá u propi flanco á la ac­ción d nu . tro e calón n r tirada; y para reba arnos tendrá que apoyarse más á la iz ui rda, e d cir, p rder tiempo y quizá tam­bién la trabazón con la· fracciones de u propio bando, que se en­cuentt · n á . u derecha. 1-!1 ahí r or ¡ué el rclen en calones es 1 único di po itivo capaz de a g-urar, contra un movimiento d re­base, lo flc neos qu s ncuent1·an ai Ja os, esto s, que no están defendiuo po1· nin ún ob táculo natural. Recuér e que e t e ha hecho mcncin allón no es más que el sos­tén de é ta. La necesidad de so t ner la cad na muy de cerca por una parte, y p o r otra la de evitar pér~idas, ha conduc1do á des­membrar 1 batall 'n, mod de con tituír ~ector , en cada uno de lo cuale la caoena pose un sostén inmediato 6 una.r erva, y e•·mite á la Compañía · utilizar individualmente defensas que e habrían p t·dido p;u·a 1 l> tallón, á cau a de sus dimen ione . Este dispo iti vo ra tanto más f · cil d~ adoptat-, cuanto, gracias á los erfecci namientos del armam nto las compañías continuaban re tándose auxilio mulu por 1 fu go, y su unión íntima ra man­tenida así, á pe a¡· d las distancias considerables que podían se-pal ·arlas teriormente. Conll'nlla B T LL S DEL SEGU DO Il\1PERIO Traducción dd francés p:l.r~ el Bo/etln ilfTI.tar (Continúo.) /Jlalal~off (8 de ,pi/ mbre de I855) haber tenido la ruda tarea Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilit, r de Colombia 1 ntitud par r instant impa it nt - ncima del par p to de 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 728 -' trinchera. "¡Retiren las armas, grita Mac-Mahon; no demo el alerta al enemigo; pacie-ncia, la hora lle ará Una postr r des­carga de bomba viene por un instant á hacer diYer ión. El silen­cio YU Jve á imperar. · - m dio día. El G n ral d Mac- Mahon leYanta ntonce u . pada y dice: 11 ·Vamos, orn ta de 1 zua\·os, tocad á la rarga!" Al mimo tt m o lo ochoci n~.os cañon s que di paran o re e a to ol se callan por un in tante; Juégo comienzan un tiro más 1 ·jano esti-nado á rir, má a.Já de las fortificacione , á las re en·as del ene-migo. unto la band t·illa tricolor de nu tra primera División se levanta orgullo por obre la éptima paralela. u.~'\d lante. , r pite el General, altando el primero por encima del arap toque nos cu re. De im¡ ro' iso un grito formidable tran porta todos los corazo­nes; los c01·n tas tocan con · m ño y d mbarazo los air agu­dos y tricl ntes d · la arga, los tambore red blan con inu~ita­clo mpeño, y d nuestra trinch ras desbordan los soldados e mo olas imp tuo ~ a . Los zua" s hacen irru ción como una de - arga d metralla. El C ron 1 ollineau marcha ~i m re 1 ri­m r y á pa de arga, no tol rando que nin ·uno e le ad( lan­t~. E guido por us zapador s ¡:..or los oficiales de ~u E~tado Mayor. El a rr ato de nue tras tro a es irre i tibie ; tenido ti mpo de colocar los pu nte~ arre~Jados te de artiikría Ragón, e n d tino á facihtar el aso so re d gran fo o d 1al k ff. n m nos ti ,.., o d 1 que e nec ita para d cir- 1 >,la e; vcndi nt e,. n 11 na d com tecl r s que se m pujan unos á otr· 1 ara altar n 1 fo o y tr IJar el parap to detrás d 1 cual esperan los ru os. Las pi d1 a , la bom as lanzadas con la mano, que llue"~n de tod 1 art sob•· nu tra cabe~as no nos detien n. El nto d : ''¡ tumc..rnc s á Ma1ak ff.', oy repetido por millares de vo­c es en 1 m m nto n ue una nu e de ac mett.d res se precipita s bre la trtn( h ra á mod de un alud. or fin 1 gramos tr 1 arno sobre el los ruso . Gn cc.mLat angri nto tra ba ta la bayc,n ta n esta lucha cuer o á tazo á inc Lazos con fierrCJ · las arma re mpla;~an n a"ada , d la i zas d lo bltndaj s. e u a y e otr parte e l paroxLmo. El Coronel CoJ1i:1eau recibe una tra o ra dos herida · con la frtnt n ~ angr nta a, 1 ~ablc r. una mano 1 revÓh'er _n la otra. ha abalanz do 1 prim ro n m di de 1 fila nemirras, gritando: ' ·Jaque á la t rr . '', y p Jea á la e· beza e u más Yali nt ~ ol acl . u lad 1 ubt niente z nf nt, nut:: tro ALand ~r d ~. h rido al e Jlocar sobre la trinch ra nemiga el águila im eri 1, qu · ya no de e cr uttad de a1JL 'rre v 1t ntes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1\lilitar de C lombia trincher nemig : el u te­y 1 abo De m r st · lo dos ¿ á la cumbr de la trin­Uno de u ofi- Conltiuía ------------IG ~-- --- ~-=--.......... _Historia---- QUI e~ I r c. IP EN t 8¡o POR L. AR~tA ' •• (' ra.,JuciJo y • r~ ia.do del fnncé, p-:l.r •1 B()/dín ftlílilf 1·) (Contn 'sa) ntando 1 cur han id allí á laYar tien una ¡ icrn atr " ncontramo on ol-h l'i la y ap:t~ar Ja cl; uno ada por un bal ; otro es un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 730 _J artillero, á quien la explo ión de una bom a le ha arrebatado la parte alta de un mus] . Un r oco má lejos Yerno á un labrador: le llamamo_, y despué de ro0 arle muchísimo y de as gur-arle que no hay p t Jio-ro, re_ udv á conducir á infdice n . u ~arr , bien abnst · cido de paja, y á tt·an portarlos á !l~ica. Era tu<.lo lo que podíamos hacer por ellos. 7u~ tr méJtco y la ambu ancia quedaron en La Chapelle "n donde lo pru iano , ntr parént i no permitie1·on que e ocu­pasen de nuestro heri os antes e que la curación d · todo lus alemanes alcanzados por nuestra bala_ se hubi se verificado por complet . E ta operación duró má de tre horas y media y en gran parte se hizo por nuestro médico y nu estra ambulancia, y con nue tras medk:inas en tanto que á dos pa o morían france­se por falta de cuidado . Es cierto que esos ft a:1cescs ran fran­co- tiradore ~ y que l s alemanes, á creérseles y según us princi­pio o re la manera de hacer la guerra, e taban en conci ncia obligadísimos á acabar con e llos· en vez de d ejarlos morir de .a heridas, todo franco-tirador debía ser sacrificado in juicio. Habría que ser de muy mala fe para no confe.ar que lo al ma­nes se mo trar..>n, en esta~ocasión, bien compasivos y muy huma­no , no fu tlan o ino á a uellos de los nué tro que tomaron con la arma en la mano, in h rida y al p rmitir, cuatro horas des ­pués dd combat la curación de los d e más. Cerca de la frontera ncontramo algunos aldeanos. l\1i ami­go de ·prende una hoja d u eétrt ra, la coloca 11 una cubierta, sobre la cual traza la dtrección de u madt-e v en d ondE: 'an e - crita con l:i¡ iz tas palabr·á : 'Armagna.c y yo e tamo en alvo. r .0 d t.:plt mb1· 1 or la tard ," .. la ntrega á t s lau•·ador s para que la 11 ,. n al con·eo á. B.51gica . No porque sean corta esas cana dejan de cau ar plac r D es pué de caminar pot· 1 rgo tiemr o al fin toma m s el ca­mino que queríamos guir para ir á 1\lezieres ; estaba cortado. Una ambulancia f•·an · a qu enconlramos no ad ·ierte que el nemigo tá á doscicnto m tros de nosotro. y que pa rullas de hulan y corac ,-o aleman<: recorren or toda part la a veni­das dd bo ·que hacit: nd pn ioneros, ó acuchillando á lo oldados di 1 er os 6 á la pcq1xeñns partida e¡ u e en UL ntran. olvemo de nu ,. al o~qu , y ha ta que cae el día, es d ir, hasta la nu 'e de la no h , in comt- r·, in l>~b r, .,1 cueqJo dolondo, y 1 alma lit. na de pensami ntos de con ·ola dur s permañccemos obre 1 t n·ito­rio frar cé· . • tiempo n ti~mp e no r únen a) 0 ·uno fugitivus; nos dan vagas notic ia qu. •jan pr sentir un inmen o de. astre y que s! mbran en nosotn.>s 1 terror, un spantoso t 1-r r. .. n te momento-cosa xtrañ , ho ante contradicc...ión de la humana na­turaleza- e tos hombr ·s, no hacía U'1 momt'JHO tan ,·ali nt s, stos l eone ue h ían vblo in onmo er e, caer bajo la metralla, 6 bajo 1 s bala , á la do t r ra parte~ de su compañero , que ha­bían muerto sin retrocecl · r una pulgada, huy n al menor alas·m . La fiebre se había xtinguiJo; o! da á imJJcrar el in tinto de la conservación. Los turbaba la oz del enemigo; creían in media- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo!etín Militar d Colombia '--- 731 ..J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / Boletín Militar de Colombia '- 732 --' Alcald(a á buscar las gruE::.sas llaves; están oxidadas; desde 1853 no se ha hech uso de ellas ; no e entra nunca sino en compañía del gu rdián. Perdí a la paciencia, v~ á bu carse un herrero. Du­rante a(}uel tiempo, por Jo menos tres buenos cuartos de hora sen­tados sobr ~ el parapet de 1 fo o , p nsábamos nosotros en nues­tros compañero~ muertos, en nuestros padres, en nuestros amigos, en las de dichas de la patria. Ciertamente que no se nos había ocu­rrido nunca ir á Berlín, pero estábamos muy 1 jo de imaginar que nuestro sacrificio sería inútil, y ahora nos vemos desarmados, venci os, ani uilados, á la puerta de una prisión, y esto en la no­che de un inmenso desastre. El herrero ll ega. e logra abrir la puerta· se de pierta al guardián, y á la tres y media de la mañana extendemos nuestros mi m br·os f tio-ado sobre J pavimento poh:oriento cubierto de telas de araña, de alo·unas vi jas sala . A pesar de mi fatiJa, no pued dormir. Por la mañana es­cribí algunas palabra á mis padres ara tranquilizarlos. Las e­ñoras de la ciudad obtuv1eron autor·ización d ntt·ar al ca tillo en donde estábamos encerrado . s dieron papel y pluma, escribie­ron por aqtJeJlos que no sabían hac rlo, y dieron muestras de bon­dad y de raro de interés. duras penas pude informar á nti fami­Jta. Yo e taba tn tal e tado de postración, por causa de todas e tas fdtiga . r or falta de altmento y por la pri\·ación de ~u ño, que duré cuarenta y ocho horas en estado de torpeza. Por fortuna me vino el sueño, mediante el alimento y me r stal>Jecí. Durante nuestra permanencia en Bvuillon se nos reunieron alguno soldados de todas armas y una Y intena de nuestros ca­marada que, .~tra vía de pué d 1 combate, se habían juntado y logrado pa~ar á B.:Igica. Conll'nzía ARTE DE VERIFICAR LAS FECHAS COLOMBIA Por B. Wardm (Continúa) (Traducción para el B,/dln !lfi/itar) Límri't's-Colombia se extiende á lo largo del Océano Atlánti­co desd 1 rí .._, equibo, antiguo lfmite de la Guay na holandesa, ha ta .1 Cab Gracias á Dio , n la Pro incia de Honduras, á los 15° de latitud orte, y comprend las 'sla de !vla1·g-arita, an An­drés, i ja Pr videncia y otra ~ má ¡ qu ñas. L lín a d d mar­ca ión e n uatemala va d l Cabo Gracias á Dio al Golfo Dulc , per~o n ha i 1 t rminada todavía con .xa.titud . De de alH, Colombia está banada: al Oeste, por el Océano Pacífico hasta la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~iilit r e Colombia \._ 733 _J tmo uito Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 734 -' las Provincias de Quijo , Pastos Cuenca, Laja y Maynas; y el de Guayaquil abraza u antiguo t z-rito•·io. De~df: hace poco se han añacli o ocho nuevas Pro incias á. las veintitrés que componían la Republica cuando su di,·i ión 1 or 1 Cong-reso; esta son : Panamá, V rao-ua Pa tos Quit , Cu nca, Loja Ñ!a) nas y Guayaquil. . e­gún el Inform del e cretari de vbierno, Colombia comprendía en 1827 doc · parlamento , tr in a y si te ProYincias, tresclen­tos veintiséis anton nov nta y cinco ciudades, ciento cincuenta y cuatt· pue 1 s, mil tr- i nta uarenta 1 arroquias y ochocien­tas cuarenta vice arroquias ó pequeñas aldeas. Conl/ntía -===N o Oficial - EL PROBI.JEM DEL CA 1BIO De tiempo atrá se ha llamado :i Colombia la tien·a de las vi­ceversa , y e~t calificati , •o le YCndría de mold al studiar Jos fe­nómeno econ6micos en ella cumplidos últimamente sah·o que esté en lo ci rto qui n dijo que tale hec.hos pruehan apenas que la Eco­nomía olítica no s ciencia exacta, ni mucho menos, y que entre los sec1·etus que e ha reser ado la Pro,·iclencia deben contarse las leyes ue .-ig n el i tema económico d l mundo. ea de ello lo ue fuer , y tan di tantes d 1 pesimismo como del o timt mo, arece conveni nte recog r algunos de e~os f nó­m no que sin ntrañar la idea de que el Gobierno no deba preo­cuparse en su día d la Yalorización del papel moneda, sí indican qué la ituación tiende á. hacerse menos ombría, y ponen sobre el tapete Ja razonada di cu ión de si conviene ó no 1 re tablecimien­to d e l Banco cional, dada la cuantía de los billetes que nos sir­Yen · n la actualidad d medio irculante. Al stallar Ja guerra que ha d vastado el pa( el cam io so­bre 1 extt·anjero llegaba á proporciones que parecían enormes y al mismo tiemp muchas p r onas competente estimaban insufi­ciente la cantidad de papel moneda n cur o para la transaccio­nes comer iales d la Jación. Otros afit·maban que era mala una mayor emisión por aquello del dogma de los doce millones, 6 sea, que no nece itando e l paí sino de doce millones en oro para sus tran accione , cualquiera cantidad de billetes no repres ntaría en definitiva sino esa suma; 6 notros términos: que si la emisión lle­ga a, por ejem;:>lo, á mil millones, el cambio debía elevarse á la rata inconcebible del 8,300 °f 0 , que equivaldría á demandar 83 pe­sos en papel para comprar 1 peso en oro metal mirado sin mayor fundamento como el patrón implícito de todas nuestras operacio-nes fiscales. • Incendiada la República por injustificable rebelión, el cambio subi 6, como era natural, no sólo por demandar la guerra el aumento Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín . ilitar e C 1 n1bia --' 20,000 por ca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 7~6 ......,) beza ó de doce millones y medio por municipio, lo que tal vez sería e ccsi vo. El valor de la riqueza pública a cen ía á unos 400 mi­llones en oro al estallar l guerra: lastran acciones comerciale de Jos principale centt·os se elevaban á 25 m ilion s n oro anuale (~in Panamá), ) la lo m rcados de lus Municipios pa aban de 16, ero e tas canti 1 de eo-uramentc: han ido fuert m nte castigadas por la guerra. Valuand la do últimas en sólo 30 millones, al cambio dd 4 500 rer..~r entarían I ,350 millones c¡ue i reducen á I,ooo, e muy posibl qu no hagan xceder 1 caml>i d 1 4,00c por ob ias razone . P r onas Y ¡·sadas n 1 com r io ere n ue el aí nece ita una cantida el num ¡·ario i ual á dus y mf"dio cen­tavos n oro p01· día y 1 or cabeza e mp tada en un añ , dcLido á lo e.· ten o del terricorio, á 1 lento y dtfícil de la comunicaci,)nes y á la ne a1·ia . i tencía de Je que para 1 fin del año di ~ ponga " 1 país d unos 20 mili nes n ) tra lus que, suponi ndo la emisión limita á 500 n illone , harían bajar 1 caml.Jio al 2,500, lo que ... lica la tendencia á la b ja ue ya notamo en el mer­cad Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 22

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