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La Mujer - N. 32

Por: | Fecha: 15/02/1880

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ----------- --- LUZ Y Fl.J DAN FUERZA. LA MUJER. REVISTA QUINCENAL E:XCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS, l3A10 LA 'DIRECCION DE L.\ SEÑOR,\ SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. ==~=·=0 =3=2~· =r~~~~-D~O-~~!I=~~·G=O=,==FEBRE~,R=O~l~5==D=E==l=&=80=.~==~~i =P=n=E=C=Io=3~0=c=s=. ESTUDIOS HISTORICOS SOH.RE LA MUJER EN LA CIVILIZAC'ION. C.\l'ÍTULO DÉCDIO. LA MUJER ITALIA¡{.\. ( CO~TlN U .\CIO~ ). I DE su SEXO que fué iumolnua por la fe 1 cristiana. • IlA~L\ pocos ai1os que Nuestro Sefior Las primera~ ~ujeres en Romo. que Jesucnsto babia. muerto en el Cnlvario abra~a:rou el cnstlanuar.o fueron toda11 paro. redimir á la humanidad cuando patnctas, produciendo con su ejemplo o;o descubrió eu Roma q11e eu ~o.si todns una gran revolucionen el pueblo. A!C.Í, las fnmilias pntricins había uno ó mtís ~auto. SoFÍA, con tres hija::, :::>aotaZOJ., wi~tnbros que l?erteuecian tl la uuova ::S~nta :::5I~FOR~S.\, con sus siete hijos, rehgion, los que, abandonnndo In vidn v_llld~ de un tnbuuo, quo ttunhicu habia re palada. y los. deleites, inspirados tau st~o .1 nn:tolado por los porseguido,re.;; ?el solo por la vutud de su creencia se cnsttamsmo, Santo. PL.\UTJLLJ., u quteu babitLu convertido en personas n.bndgn- San Pablo, en el momento eu que lo das, lleua.s de ctnidad y de un o.qpíri¡u cond~tcian al s_uplicio, pidió su velo pMa. d~ rur.uo;edumbre enteramente descouo. cu_bnrse los o~os, el, que le fué devuelto 1 Cldo entro los paganos. Rea.lruonte es 1 milagrosamente; estas y tn.tJtM otras, coso. de milagro que aquellus mujeres que uo t~neroos tiempo de enumerar, 1 dcgm.dadns de que hablo.mo~ úutes pues fúctlmen_te eucontr:uán ::;us oon.1- (uerau lus parientas, las hermo.nn~ y la~ bres en l~s Hu;torius eclesi:'bticas, fuc­n~~ drcs de criaturas como Santa Tecla, ron las pnmeras quo tuvieron ::;uficiente btJO. de noble familia, la que, convortidl\ v~lor para levnnta~ la v~z contra ln. por ~no Pablo, renunció generosamente v~da muelle y ma.tcnnl de hom::~.. Ella,;, al eulnce con uno de los jóvenes princi. dtce Alfonso Dautier, u quo babiau pale~ de Roma, Y _despreciando lo. vida 1 • Véase Historia yontral de 7a ¡, lesía Y todas las co~~d1da.des, prefiri6 lo. co. por Dercastel y llenrion, tomo 1.0 !J ' ronn del mnrtlno' siendo la PRIMERA •• Les femrtlts da11,, la societú chretie1t11t. l"CMO III. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 174 J,.,A MUJER. 1 -- 1 sido criadas en lns delicias de lo. vida f del sol hay uoa distancia. infinita. En 11 patricia, en palacios soberbios, cuyos l medio de la populosa Roma veo nna ' pórticos de mármoles riquísimos com- corniti,·a nurnel'osa y lucida: el oro, petian con las pinturas y los mosaicos l la púrpnra, loH soberbios cnrros1 los más lujosos, escogieron la existencía ' esc]a,·os solícitos, las antorcha!>, las sencilla y oculta, evitando la pomp3, ' coronas de flore~, las risas inmoderadas, huyendo de los halagos y las fiestas los coros de baile y de música, todo mundanas, rodeándose é igualándose á auuncia el gozo de los seotí<.los. Llenw las e¡¡clavas judías que les habían co. l íÍ los nuevos esposos al altar de Juno. municado la fe, ocupábause sólo de 1 En medio de una porcion de prácticas 1 obras de caridad y de proselitismo. No supersticio.;as, ridícula!>, y muchas veces salían de su clausura sino para visitar criminale!:', se ponen sns juramentos á los pobres y ú los desgraciados, y en el bajo la f>alvngnardia de uoa diosa im­fondo de su!5 retretes sólo se eutr·eteuian 1 púdica. Ni uua pa1a1Jra, ni un rito le. en humildes ocupaciones, hilando y vanta Jos corazones arriba: este di a, tejiendo losvestidosquedeberianservir l nefasto para la bumanidad1 se acabará para vestir al desvalido, y orando sin cou diversiones y bacanales escandalo­cesar para pedir á Dios misericordia 1 sus: el hombre y la mujer, rebajados en medio de las locas embriagueces tle á la par del bruto, quedarán snulidos los que las rodeaban. 1 en el sensualismo, cargados eJe un yugo "Trasladémonos con el pensamiento, que bien pronto parecerú excesi vamen. dice el ab3te Gaume (en su obra tantas te pesado á sus indómitas pasiones, le veces citada aquí) ú aquellos admira- ~ rornperún sin motivo ni vergüenza.. bles dins del naciente cristianismo, Ent6oces vendrán las c.li~;ensiooeR, los cuando la fe primitiva, madre de b odios, los desprecios insultantes, la ex­inocencia y la cariuad, estaba en tocio posicion, el adulterio y la muerto. Y su vigor y ¡;u lozanía: dcscond!~rnos á l ved aquí un nuevo manantial de des­las oscuras catacumbas en donde nnes- l órdeues y c.lesgracias abierto en el seno tros padres se ven precisados :í ocultar 1 de la sociedad; y e& te mauautinl par­unas virt~tdes de que no era digna la l ticular, U1ezcladas sus aguas cenagosas tierra. En torno del modesto ~epulcro cou otras ruuchns, irú aumentando las 1 de un mártir, alumbrado por algunns 1 olas de la corrupcion hasta que ~ea. lámparas de barro, lámparas del pobre trasto ruado el mundo antiguo. y c.lel artesano, están reunidas, arrodi. " Por el contrario, en las catacum- 11 !ladas y silenciosas, dos 6 tres genera- l ba!i se respim la tt·aurJuilidad y siLo­riooes de crilitio.nos: los abuelos, con 1 plicidad de la i noceut:ia.. El p\ldor y los cabellos blancos,- paganos cou \'er- ¡la modestia Ron las rosas, las gnir­tido;;, milagro vivo del poder del cris- oaldas y las galM de los nuevos es­tiauisruo, -los pndres cristianos líntcs 1 po¡;¡os. de los que les dieron el ser, y por tíl- "El recogin,ieoto y ]u!i oraciones de tiruo el mancebo y la Joocella, nacidos 1 sus familias conruovtdas indica u la gra. eu el seno de la ,·erdad y criados con 1 vedad del acto que se \'a á celo!Jrar. la leche de t;sta. E o la grada dell.\1 tar Los hijos de los. mártires, postrados al está un Poutílicl:l ménos .-enerallle por pié del altar, dau y reciben con reli­f. US al'íos que por las Reñales del mo.rti- gioso ten1or sus recíproc,as prornesa!'l y rio. Esas piadosas familias están allí las bendiciones del cielo destinadas á paro. asistir á un acto solemne: una 1 hacer suave el yugo qne se les impone boda de cristianos. para toda la. vieJa; y las santas pala- '· Encima de ellos, á la misma hora, bras, exprosion solemne de las obliga- ¡;:e consuma tambien entre los paganos ciooec; que vao á contraer, esas pala. el (l.Cto fundamental de la sociedad bras que hubieran arrebatado rle aclmi. doméstica. Entre lo que se practica en r'l.cion á los fil6sofos de Aténas y á los Y,11 catacumbas y lo que pasa á la. luz legisladores de Roma, salen sin éofasi:s 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVTS1'A QUINCE~AL. 1í.3 del Pontíflce de blanca aun ¡ue esta obm no es propia. p:.na b cahnliera." lectura de las I'Cñoritas. Quisiéramos citar aquí todo el :\droi. La paz, la union, la caridad, el celo ral,le capítulo del abate Gaume en que por la Religion qne profesaban, eran hace la dc~cripcion completa de lo que las virtuJe¡; de lns cristianas de esa 1 en~ el rnn.trimonio en los primeros primera época.. ],lenas de celo y entu­ticmpos del cri,..tiiUlÍ"mo, pero c~ta obra. ,jasmo por su fe 011 .Je:..ucristo,las espo- j se huía interminaule si a. { lo hiciéra. sas aleutabau, collfortaban y ayudaban mo•. N os contentaremos, pues, con re- :í I'US maridos e u lo. hora de las pruebas comendar e pecinlmeote la lectura de y lns persecuciones. In lli-sTOP u m; LA Socnw \1) nm11~s-¡ S A. or: S. 1'ICA á los pv.dres y madre¡.¡ de familia, (CJontinuai'<Í). A ROSA MARÍA. Cu:uulo to miro en el umhrnl dorado ))el mi~tciio~o templo de la vid:l, J'¡·ontn á lanzar tu c-oudc á In dicha In ilusiou iu \'Íta, Quisiera detcllcl' ~SU nwlo n1·tliente l'nm que e,;cuohos tlo unn VIJ"- amiga Algo que el pocho conmovido steutc ( ' unndo en tu bicu el cornzon se agim. :So son liEoujns ni ficciones gratas J,o qne mi atnor solícito to !Jriutla: Ron t•nlahrus IIIOUÚtoun!", bCJUmtas, Mny au~ter.1s quizá paro uuo uiiia. l'oro qubicm \Cr en ti cumplido 1:1 ideal quo In moute so imngina, Y ,¡ lo c.spoutáuoo, júvou y tloriuo Ai1u~hr lu ruzou solll'in. y bcuigun: Quo ln constnntc nnhelo ~> icm¡m~ fuero, l:..ntrc los juego mismos y In r•sn '\' los eucautos de In edad prirncm Bondad y nbncgnciou modcsh y digua: 1 1 Y el i'etusamic uto en l\ios, In mcuto uf:um, En su glolioso se•· embcbecitlc., Y cual mujer, cunl hija. cual cri~tinua, Oltcdooe•· r;u voz con fe sencilla. I'orquo mi nfooto para ti nmbiciona 11 ,\sochr l:u virtudes llliÍ'l di~tiutnli, 1 Y nl poner en tu freute u un corona 1 Vurónarbs á todas, eu ti uoidns. Y qui>-icrn inspirarte un nmor tierno, A la "oruod espléndido y wngnifico; Pues todo lo quo os grande, helio, e!erno, En 1>:.1 84Cro pendon :se b~wboliza, Y uuoca logl'a la mundana cienci~, Si en su forma m•ís hábil y atractiva, Ofu cnr la oxpresion de unn concicuoin, Xi desvirtuar do l>io:~ la e~eucia misma; Que él es el foco deslumbrnnte y bello Do l:l verdad que cliendo la de su narcotizada !::)autafé. silla) el Prior del convento de San L:\ cnu!la de esta perturbncion no era Francisco de Guáduas. Las domas per. moco de pavo, pues se preparaba t.ada l ~;onas del 6éc¡uito hicieron otro tanto, méuos que ol viaje del Ilustrísimo seffor y dos din¡¡ despues llegaban enlodados Arzobispo Cab;\llero y Góogora con 1 y molidos tí la plaza de la ,¡un do otros JltHso uajo.~, l:a'>ta la villa de, Guáduas, en donde encontraron ya d~ Ouúdun!> y úuu lmsta Honda, para ir li montado ol piquete ó escolta que, ú l eucou Lmr al uuovo Vire y do u Juan de órdenes do nuestro amigo GonMlo, ha. Torreznl Díaz Pimienta, Delegado de bia tomado la delantera. Su Maje tad Cárlos III de este nombre, Durante el trascurso del viaje, Andrés Así, pues, parn un ~.iaje de ~;iete tí permaneció siempre al lado de •u pro. ocho dius, que dohcria hacerse con In lector el Arzobispo, como ésld so lo decencia y uun el boato quo petliau mandara; poro preocupado COL la idea las cit·cnustancius, era. preciso gruu de quo aquellos días ele ocio le atrasa. preparativo y no pocos afaucs y fatigas. rían eo ciertos estudios que ten:o. entre Al fin se reunieron los ,·iajeros en la manos, callaba casi continuamente, y 1 puertn. de la cnsa ttrzobispn.l, se dierou mús que sério, taciturno y gra\e, apé­laq tíltimas 6rdenes, se hicieron laa nns contestaba á los que le hablaban. últiw~:. recomendnciou~s, y por últit_uo ;. Tal_ ~nu.:ia que le abru ~a~a el pr~­mouto d señor Arzobt:.po (que qutso sentlmteuto de que aquel viaJe tendn a hacor el viaje ú caballo y uo en carrua. para él consecuencias graves, y acaso jc) en uu maguffico caballo enviado funestas, c¡ue oscurecerían su espíritu e.q>rcH:lmcnte para él de uua de las con una perpétua nube de trüteza y hacieoc.l&s del .Marqués de San J orge. desengafios! Tanto el •.\ :rzobispo como su séquito y Don Buenaventura tenia prtparado / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,- REVISTA QUINCENAL. lí7 alojamiento en su casa para el An:o. la ceremonia de bienvenida y besa. hispo y los Oidores, en tanto quo la manos. gente de menor cuantía y los su Lalter. Lorenzo tao1 bien fut~ presentado al nos irinn á pOGar en otra...'! casas de ve. ilustre huéspet1, o.tnviudo con sus me. 1 cinos rurnos encopetados. 1 jo res vestidos, los que usaba sin sol tu. El dueffo de las tierras de Ouáduas 1 ra, y tímido y rotra.ido cuidaba de que, como úotes hemos dicho, era muy oculblrse detras de todos, ou tanto que entrado en edad, se presentó delante j envidiaba en lo íntimo de su corazon 1 de Su Jlustrísima vestitJo de pnuh1 los modales despejados de su hermano en blanco: sus temblorosos miembros, Andrés, y la familiaridad que u~aba ataviados con ricas sedas y damasco, v con él basta el mismo señor Arzobtspo, su mejor espada 3;1 cinto en su vaina 1 que infundía tanta confusion y :er. dorada (de lacualJa~ashabin salido) ; güenza al pobre Loreozo,,que hu~tera llevaba la CIÜJeza cubterta con un gorro querido esconderse debO.JO do tierra de seda negro,- pidiendo licencio. para úntes que sostener de cerca la yen~­conservarlo- porcuantoquedescubrir:;e trante mirada del ilustrado y thgnísl­ern daíioso por sus achaques de a.uciano, m o sacerdote. y la. trenza de cabellos empolvados le Eu breve se retiraron las mujeres al caía por lo. espalda, encerrado. en \lnl\. interior de la casa, y despuos de mu. redecilla. de hilo de oro. A su Indo se chas ceremonias hizo otro tanto don preseot6 doña. Soledad que, seguida de Buenaventura, quien so.lió del apo~eoto sus dos hijas, se nfiooj6 delante del de los huéspedes con sus hijos, deJando Arzobi:~po, pidiéndole su bendicion y el ú aquéllos solos y tranquilos, dueños pri\'ilegio de besar su anillo pastoral. ya de descansar ue sus fatigas. La esposa do don Buenaventura iba Dofia Soledo.cl, en union de Irene Y tamLien bravamente engalanl\da con Gubriela, corrieron á quitarse los ves. rica. saya. de terciopelo negro, bordada tidos de gala para ayuuar personal. de colores, camisa de ancha gola y mente á sus esclavns tí proparnr lo. .co­encajes ue J!'láodes, J 'YrWntelliliC~ de mida de SUS buéspedo!::, qUO debenan finísimo pníio de Castilla con punlus de comer solos sin que 11aa bordada y manto bordado d~ podia1 llamar de otm manera aque~la ph\ta. Ambas usaban, ademas, gruo~as multitud de platos repletos de manJa­cadeoas y sartale!i de oro y perlas res ricamente coodimentndos), cstnb:~. ' largos zarcillos de perlas y eslllomldl\8: puesta en un ancho corrod~r que oc.u. y .'~'uw ill~ts, pulseras y anillos de oro y pabo. todo el frunte del pumer patto. 1 ptedras prec1o~as, todo ello cLu.vacano y O ruaba 1~ coluruuns del corredor un 1 ~oscamente labrado, pero de grande .S eopeso follo.je de plantas enredadoras totrínseco valor. cunjudas de flores olorosasqu~ trepaban A~nc¡ue, como hemos dicho, María hasta ill tejado y ca1au en ructmos hasta Go.lmcla no excus6 presentarse ú recibir encimo. de las bnrandas, entremezcla. la lJeodicion de su Pastor, no por eso das con muchas jaulas llenas de pinta. cambi6 su Llaneo vestido de lana, pues dos pajarillos, cuyos rel,umbro¡¡os colo­era beata de Nuestra. Sefiora de las res alegraban la. vi11ta, u la par que su Mercédes. Ambas nifias est:~.bau en la canto solazaba el oírlo. Borde .su juventud, y á pesar de ser Una vez que hubierou dispuesto la seis afios mayor Maña Gabriela, como comida, y que supieron que nada fal. era blanca y rubia, parecía. poco miís taba al Auobispo y á su séquit?, c~~a 6 ménoe de la edad de Irene, que era uno de los miembros de la fam1ha morena, de ojos negros, hermosos y Ruiz tuvo libertad paro. disponer de su expreatvos, que no lleg6 sin embar. tiempo á su antojo. Lorenzo, que se go tí levantar del suelo durante todo. babia despojado ta.mbien prontamente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ------- -- ---- 178 L A M U J E R . de.> !iuc; vestidos de gala, guarclántlolos novios DO solamente se convengan y se cuidadGsaruente en non arca en que respeten, sino que se tengan aficion y tenia. sus eGonomías ocultM, tapadas y cariño tt\ con f.rialtlad (como tra- de don José el otro d ia, que babia en taba á todo cuanto pertenecía á este ' ella muchos primores, y está como una bajo JOuoclo), y prontamente salió del j plata de limpia, aderezada y alhajada 1 aposento oo que él o~;taba con Irene, y con muchos muebles que ha hecho pas6 al oratorio á prepararlo conve. venir de SaDtnfé y de Honda, y auo nientcmeute pa.ra que el Arzobispo dicen <1ue de Cartagena tambieu le 1 dijese misa ea él úotes de continuar su han mandado algunas cosas. 1 viaje,en la madrugada. del dio. siguiente. -Así. ... estfls conteo la y satisfecha 1 Quedóse, pues, Andrés solo con Irene, -Cómo no! Es cierto que me pesará 1 que era la hermana que más queria., separarme de la cosa de mis señores auuqne rara vez e:e lo demostraba, pudres, y cambiando de tono, añadió ale- ¡ siendo en aquella familia todos sérios gremente: pero úlo mrnos no me sepa­y concentrados. ra.ré deTomasa, la esclava que me crió, . -Ahora que estamos solos, Irene, 1 que se vendrá conmigo,-y como )·a no d1jo Andrt:s, dí me con toda sinceridad, 1 tiene gran valor, porqne es vieja, me i estás conteuta con tu matrimonio 1 llevaré t~mbien á la negra J u~n:J. y ú 1 .¿no te repugna don José, qne no es ¡ la mulaLICa Romualdaque se on6 con-hombre mozo ni ga.lauteadod migo .... Y Do solamente esto sino que 1 -Sí, estoy contenta, Andrés, coutest6 mi señora madre me regalarú, entre ella bajando los.ojolf. Cuando mis sefio- otras cosas muy chuscas, la say<\ de res padres, afíadió, han escogido pa.m terciopelo, bordada, (1ue se puso hoy l mí el estado, será porque es bueno y para recihir al señor Arzobispo, ¿qué que me conviene, así como el novio que te parece eso, Andrés 1 ' tambieu debe de ser bueno y me con- -Me parece, Irene, repuso su her. 1 vendrá. mano con gravedad, que no de1erias -E:-;o es cierto, y tienes razou .... parar mientes en semejantes frioleras. respondi6 el hermano,-pero yo siempre -iFriolera te parecen Tomasa,Jua- ¡ ¡he pensado que es cosa esencial que los na y Romualda.? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 179 --- 1 -Eso no, sino la saya de terciopelo. Irene, ama. y atlmira lo hermoso y lo 1 -La saya. de terciop·2lo tiene mús 1 bello c¡ue ngrada á la vista, en esto no valor que uoa esclava mo?.al repuso la hay pecado ni falta: pero recuerda 1 niña haciendo una mueca muy gracio~a. que la mujer casada lleva sobre sí una -Ah, hermana! espero que tú no cruz muy pesa :la, pues hará cou su serás como esas mujeres muudanas, del conducta buena ó mala la dicha 6 la las cuales dice fray Luis de Leon "que de>gracia de su marido, de sus hijos y piensan que el cnsarse no e!> ruús que de sus sirvientes . .Debas escoger el justo dejar la casa del padre y pasarse á la mellio o11tro ser religiosa y mujer de del marido, y salir de servidumbre y tu casa, y citaúdo otra vez al mismo vivir {¡libertad y regalo." Lnis de Leon, que escribió una obra -¡ Qné poco me conoces, Andrés! sobre Jos deberes de las c~~osndas, aña- ¡ mi ma.dre dice, y yo lo creo así, que en diré: "que hay algunas que como si etote mundo no se debe pensar sino en sus cosas fuesen de sus veciuas, así se ganar el cielo, y nada más, con buenas de~C'l1idan de ellas, y toda su vida. os el obras y una vida retirada y religiosa. .... oratorio y el devocionario, y el calentar 1 pero no por eso dejan de gustarme las el suelo de la iglesia tarde y mañana; 1 coso.s bonitas, ricas y agradables á la y piérdase entretanto la moza, y cobra vista. ¿Por ventura e!'o será malo ~ m::.los sinieHtros la hija, y la hacienda se -El amor á lo bello no es malo si hunde, y vuélvese demonio el marido." se ama lo hermoso como efectos de la Miéotras méoos tengas que salir de bondad de Dios para con sus criaturas. casa, mejor te será, y evita asomarte á la AuomaH, el mismo SaLomon dijo que 1 ventu.ua, hnblar co;1 ociosos y ociosas la mujer perfecta debe estar vestid<• y perder el tiempo, pues dice San de p1.rpu m y lino fino, y añatle fray 1 Agustín : "miéntras que tú duermo!i, Luis do Lcou, que la mujer casada no 1 el tiempo anda." Y todo se rccol..ra en J debe a.ndat· "de su per!ioua desaliliac.la 1 este mundo, berm9.na mia, méoos el y remendada, sino que por la misma ' tiempo perdido. La vida es cosa brava. forma de su persona la ha de traer y cosa séria, te lo aseguro, y b!ó ~;ayas limpia y hieu traída, aderezándola 1 de terciopelo no noll tlan la dicha y ni honestamente eu lo. manera qne ~:.u ~;iquiera el contento. 1 estatlo lo pide, y trayc~ndo!-le conforme -Ah ! Andrés hermano 1 me has á ~;u calidad, así en lo ordinario como predicado un sermou muy edificuoto: en lo extraordinario tan1bieo. Porque se conoce de á legua c¡ue te preparas la que con su buen concierto y gobierno para hablar desde el púlpito; ¡ cuállllo d:1. luz y resftlaudor á los tletnas de l:i\11 tendremos esa satisfaccion, pues tardas casa., que e la ande deslucida en sí mucho en toma!" las 6rüoncs! 1 ninguna razoo lo permite." _\.demas, -Lo mí~s pronto posible. No creas tlice este grao moralista, que :::lalomou er extononnentc compuesto gada, sin afanes ui fatigas, cowo con­como su pensamiento interior: santo viene al que tendrá el p:J.storoo de las ~ y enemigo de lo profano. Diego de conciencias y el trato cercano con las 1 Estalla dice, hablando ele los bienes cosas de Dios. Apénns vuclvn. á Santafé 1 temporales: "Aunque los bienes sen- pediré permiso alilustrísiroo Arzobispo 1 sibles parecen buenos, no pongas en su pn.ra eotrn.r de nuevo al Semiuario pn.ra. amor fija el áncora. de tu corazon. Las recogerme y en ~eguida. ir rocil.Jiendo 1 1 verdes cañas alegran la vista, y los ojos una tras otra todas las 6rdenes. se deleitan eu su frescura y muestra -Cuánto lo celebro, Andrés:- y de por fuera. Pero si las quiebras, ha- cuenta. con que para el dia en que liarás dentro set· huecas y vanas." Así, cantes tu primera misa. todos iremos ú 1 - -- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 LA MUJER. Sautafú á oírte, y darlo gracias á Dios padre mand6 llamar con mucho miste­por In mercerl que hn. di!':pensndo ú rio ú fray Ca~ildo, mi confesor, y se nuestra familia, dándolo un sncerdote encerró con él y mi señora madre eu para su honra y gloria. este aposento. Yo tenia mucha curio-¡ -Ahora, Irene, volviendo á tus lsidad de saber lo que ese misterio sig. asuntos.... nificaba y me asomé por el ojo de la -No me riñas más, hermano, que te chapa. .... Vi entóoces que fray Ca.sildo aseguro que no lo merezco. 1 escribía y su merced dictaba lo que -Qué niña eres l yo no te riiio sino debería de llevar yo en dote. Cuando q\te te aconsejo; hubieron acabado de escribir metieron -Te aseguro que t::~.mpocoestoy falta el papel en este cajou. 1 de consejos: mi padre me los admi. Y abriendo un complicado escritorio uistra. dos 6 tres veces por dio.¡ mi se. con muchos cajoncitos, Irene sacó un ñoro. madre á cada paso, y por lo que papel que dió á Andrés, el cual tras. bago bien y por lo que bago mal¡ mi cribimos fielmente, tomándole del pro. hermana Gabriela. uo se diga, es el l pío documento, ~ como una curiosidad aonsonote de todo el día: cuando no que pinta las costumbres patriarca.lea está re-v.audo me está aconsejando. de aquella época: An·d yn {Ls see s onri6 yt ed idj o:t t 1 , E N '· d 1 e • · T · 'd d 1 1 n omure o a Qanbstma t'lnt a , -,, 1 or n~o 0? , o. u par 0 · Padre, llijo y }~spíritu Santo, &c.: Declaro -E. que menos· ya. so.bo~ lo calla~o que mi hija l\laría hcne llevará á poder y met~~o e?.tre sí que es¡ solo un du~ de snlegíumo esposo, cuando ¡0 tenga, los me dIJO : Cuando te casos, I reo e, siguientes rh.-,1rs cou ¡011 cuales la dotaré acuérdate de este refran que no f'é dón. siendo esta mi ,.~!untad: , de oi: • ten cuidado de lo!i cuartillos, t:in sillon de barandillas es aido. do que lío~. pesos y las onzas dt>? gt 1 uu?a.n palta ............................. ~ .... ~ 150 por s, Y oomo yo ~o ?u ten Ul. ~ c}m;~e "Vei[ltidos rc~cs do crin (t\ seis del rofran, r_n~ expltco qu.e qnonn. dccu pesos cada una)....................... 132 que ~s preciso poner cuidado en eco. Eu diez yeguas paridas (t\ seis nonnzat· las monedas de poco valor, pesos cada uon) ....................... . porque las que valen mucho se guar. En dos caballos buenos de silla, dllu un.turalmente. valuados en ......................... . 20 -)lucho rue temo, exclam6 Andrés, En nuevo libras t.le pinta labrada que Lorenzo acabe por ava.rien to, el (s?is v~so~, sois c~churas grandes, defecto mil;; ruiu; sets cbtqmtns y ~o1s ltmct.lorc.~)..... 180 -Pues si acaba. por donrlc empiez!\, Dos coco~ engnstat.los eu plata y no lendrá que~ rio.r mucho.... lnhrados ."""' ... .. ,. .................. . -Vuelvo ú mi temo. Irene pues En sets cuohlllos do cacha de G 10 quiero bttblar de ti mi:;ntrns pueda, pl~~·;~·~~i~t~.Ú~~;~·d~·;_r~·~·~~~ .... ~ que tnl ve¡¡; uo se vuelva IL pre~enta.r la. ¡ · · 'y so 1 oporlunidnd d.e h~bh:rte ú solas. D~ruo, vtÚ~~·;~~i~t¡~¡¡¡¡L·t~·~~i~'R~~~·~~id~ 160 p;abos nco.so st mt senor pa.dro ya hene Una ncgl'a moza y 1·obnst.a, va-concertada la dote que te do be dar? loada en....... .......................... 2~ü Yo le escribí aceren. de esto. Dos !iillns do guadnwacil con -Si no ~e lo cuentas á nadie. An- brazos .................................. . 12 dr,~s. te diré lo que vi y oí por el ojo Dos taburetes hajoll para la cos-do la cerradura hace algunos dias.... tura, de gundamacil.. ........ ....... . -Por el ojo de la. cerradura, Irene, Un.a frasquera cou seis frascos qué mal hecho! de crtStal de roca ................... .. 8 U: -Ya empiezas ú regañarme: Pues si C>~ nsí nada diré .... Prumn ........................ S 1,04 7 -Hnbl~:., que no te reñiré. -Pues bien ·. el otro dl' n ml' sei-lOr • Esto r)ocumcniO to rnt<,rl\mClltO uutintico, y ea In "' cortn de doto ole lll nl.ull'l•\ del uut.or. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --- - REVISTA QUINCENAL. 181 Vienen ....................... 5\ Un corte de saya de 11106 ••• •••••• Dos cuadros : de mi Señora do los Dolores el uno, y de Nuestra Señora del Cnnuen el otro ......... . En una cadena de oro, con su óvalo de perlas pequeñas ........... . 1,0-17 Un Cristo de mtnfil... ... ... ... ... 15 30 Unas fundas de tafetan azuloon su punta de plata... ...... .. . .. . .. . .. . 151 Otrns de 111oé carmesí con guar- 11 niciones de plata.... . .. .. . .. . .. . .. . ... 20 1 Una mantellina con sus puntas ' Una cruz de Jerusalem .......... . Un rosario de oro y carey, con ig de Eo~·o~~- ~~¡~~.-·~~· ·¡~ .pl~~~ .. d~ ·i~ 16 1 villa de Guñduas... ... .. . .. . .. . .. . .. . 30 1 su crucero. ............................. . 10 Una manga cerca de la poblaciou~ l Un par zarcillos con 26 esme-raldas ................................... . Un par zarcillos con su relicario ignal, todo de oro .................... . 38 2,321 1 251 Y fuera de esto todo lo que tenga ya en Una gargantilla do perlas gran-des y finas ............................. . Unos zarcillos de perlas ......... . Un par zarcillos con aguacates de esmeralda .......................... . Cinco sortijas de diferentes pie-dras finas y oro ....................... . Una manilla de oro con peso de trece castellanos ...................... . Otra de tumbaga ................. . U na saya de terciopelo negro y bordados .............................. . Un paila grande de cobre ........ . Otra mtís pequeña ................. . Un t\lmircz grande .............. .. Otro pequeño ...................... . Un brasero de plata, a valuado en Una estnucia llamada "La Tu-baquera." ............................. . su poder desde úntes de casarse, así como 80 vestidos, joyas, &c. 20 Dado p~l' mí en la villa de San 1\.Iiguel de las Guaduas. 25 BuENA'VE:S1'URA DE Rurz." 701 Acababa de leer Andrés el papel dictado por don Buenaventura, y ha. 2~ bíalo guardado de nuevo Irene entre el cajon del escritorio, cuando vinie. 100 ron á llamar al Secretario del Arzo- 30 hispo en nombre del Prelado, cou lo 91 cual se separaron los dos hermanos, y l4 cada uno fué á ocuparse de sus obliga. G ciones. 16 , S. A. DE S. 400 (Continua;rú}. EN LA TUMBA DE MI PADRE. Ya piso esta mansion, y nada escucho, Todo reposa en pavorosa calma, Dime, padre, por Dios,·¿ aquí se duerme? So piensa? se padece? Dí me, habla. 1 Esfuerzo vano! el lóbrego recinto Nada responde ti la infeliz plegaria, 1 Ni ~iquiera el1·nmor del viento leve Esta mausion fatídica quobmnta. Al contemplar el sol amarillento Que cou1pasivo tu r;epulcro baña, Pienso que sientes suo propicios rayos Y de la huesa acaso te levantas. Quiero creer en milagros! y mis ojos Levanto para verle cara á cara, TOMO lii. V nelvo á inclinar mi ltinguida cabeza, Disipado el delirio que me abrasa. Es preciso dejar estos lugares, Y cou mis propias trémulas pisadas Alejarme del sitio do reposan Tut! cenizas queridas, venerandas. 1 Aunque do pena el corazon se rompa, Es preciso seguir la ley humana : Sobrevivir á lo que ruús amamos, Seguir viviendo de la hiel del alma. Decir adios á las heladas tumbas, Es decir un adios que despedaza, Eso es hl\blar con el silencio mudo Y pedirle sus ecos á la nada. 1¡ ti 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 182 LA MUJER. Y sin embargo vengo á dirigirte Mi adios postrero, la rodilla hincada, Para implorar tu bendicion paterna Y regar tu sepulcro con mis lágrimas. Adios aun otra vez, debo alejarme Para volver tranquila y resignada A gozar de tu aian y tns desYelos En la que tú me diste por morada. Debo apartar mi corazon ferviente De esto que guarda la impotente nada, Y remontarle á la maosion dichosa Donde el ángel de paz arrulla t.u alma. w. D. nE r. ___ ..___ LA EDUCACION A LOS VEINTE AÑOS. CARTAS Á MI PRIMA NATALIA. VII DEL ASPECTO EV APOB.A.DO Y LIBRE DE LAS JÓVENES DEL DIA. Mi quer·ída prima: una señorita de buena sociedad, y ve­reis que allí es en donde se dehe en­contrar la solucion de ese problema. En otro tiempo, mi querida prima, cuando la conversacion rodaba sobre algun asunto que no era de la campe- QUIERO que nos ocupemos hoy de tencia 6 que parecía malsonante, las una cosa que suele preocuparme, y es señoras se callaban, y los hombres de aquel aire de afectada libertad y comprendían que oo debían continuar, hasta desenvoltura que muchas j6venes y hablaban de otra co:>a. Pero hoy, del día tratan de copiar ele lo que ellas bajo pretexto de no hacerse las igno­creen que es costumbre inglesa. rantes y pasar por afectadas, las seño- Napoleoni,cuandose puaoálaobra ritas continúan adelante discusiones para reconstruir la sociedad francesa., impropias de su sexo, de su posicion y volcada porla. Revolucion, en lo primero <.le su modestia. :H'rocueutemente se que pens6 fuó en clar á cada miembro aventuran eu terrenos bien peligrusos, de su gobierno un vestido en armonía sin saber lo que hacen, y dan una epi­con sus atributos. Así, creo que en nion <.lecidicla acerca de asuntos que estos trajetl exagerados que llevan hoy deberían ignorar, y que realmente i~­lasseñontas es en donde se debe buscar noran, pero de lo cual se ocupan por el motivo de aquel aspecto casi inso- el prurito de alarJear d~ que todo lo lente de que muchas hacen alarde. ! ¡;aben. De esta manera muchas veces Tantas son las preocupaciones que ti e- hacen confesiones impropias, y sorpren. neo con la cola,- que es preciso reco- den y escandalizan á las personas pru. ger con elegancia, -las chm"'T"eras de 1 dentes que nunca pueden olvidar lo cinta.s y de encajes,- que hay que evi. qua han oíJo. tar que se desgarren,- que por cierto La mujer bien educada no solamentE:\ seria dificil caminar con modestia y l no conversa sin son ni lon, siuo qtle sencillez cuando los tacones suenan tiene el arte de hacer hablar á cada como los de un militar, se sienten ata- persona de aquello que mejor sabe ó das y maniadas con los trajes tan an- j que más le agrada. El arto de hablcr gostos, y llevan en la cabeza un som- con propiedad no es hacer preguntr.s brero 6. lo mosquetero 6 al t?·es. Añadid interminables, sino guiar la convers.'l.­á esto los colores brillantes y vistosos, cion por el sendero que mejor convieLe los tintos extravagantes y encontrados, al carácter y conocimientos de su ínter­los cortes que parecen más bien vesti- locutor. Saber escuchar con iutelige:~­dos de teatro que trajes propios de cía es en lo que debe exceder una rnl- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1- R E V I S T A Q U I N O E N A L . 183 jcr de hueur. sociedad, manifestándose pero bondadoso que distinguía ti las 'bondadosa y tomnudo interese u lo que jóvenes de otros tiempos. le refieren, sin que por eso ella haga. 1\Ie dirás, querida Natalia., que no confidencias, ni diga al primero que se siempre las jóvenes intentan herir, y le presenta cuúles son ,;us gustos, sus que sus cuchicheos y risas no son preferencias y sus opiniones; debe m a. malignos sino tontos y vanos,- así lo uifestnrse franca y amable pero sin creo, pero la impresion que causa ese familiaridad. comportamiento es en extremo desa. Deegraciadamento ya este modo do gradable, y da una mala. idea de ~a ser es muy raro entre las señoritas: casi juventud del dia. Así, pues, te aco?SeJO todas son ruidosas, gritonas, familiares que cuando te encuentres en med1o de uuas con otras, y cou los hombres que un grupo de señoritas de d~scuidada, rnéoos conocen,- propensas á criticar, educaciou, procura con tu eJemplo y cuchichear y reir:;e á carcajadas. Así, modales finos, darles á entender que un grupo de señoritas es más temible aquella no es la manera de agradar á eu uon sala que un nido de abispas, y los hombres, ni puede inspirarles sino ella!i retraen muchas veces más con sentimientos do desconfianza. y de poco aquel aire de \ulgar franqueza, en respeto. u u ion de esos vestidos brillantes y hasta Tu afectísimo primo. inmodestos, que con el aspecto tímido (Continuará). VIAJES. H..ECUERDOS DE SUIZA POR S. A. DE S. medio de un pnisnJ·e bellísimo, bosques Xll de pinos, riachuelos cristalinos, prados GRINDl~J.WALD. de esmeralda, rocns elevadas, campos . . todos poblados por rnil variados chrrlct~, ~ las siete. do In. ~tt?~na del d~:~ y teniendo por horizonte los nevados lt1mo de Juho nos dmg1mos en un do la Yungjmu Eiger Westerlwrn v hgero carrua.je por \liHl abra del valle, 1 Schredock, cuya~ punt~s nevados se por entre las gargantas de .A.bendborg y notaban en r11edio de otras rocM que Mogenberghorn.on busca. de las_famotia.s se destacaban negras y abruptas sobre neveras del Onndelwald. DeJamos lÍ el azul del cielo. un Indo las ruinas de un castillo viejo, Al fin se nos presentó el valle de monumento de destruccion ejecutado Orindelwald, y en seguida llegamoR al p~r . los vasallos . de los barones de pueblo del mismo nombre. Desdo el \~ 01~~enburg, qmcnes _ahora cuatro ac;eado hotel del.AuuiúL, á cuyas puertas 1~os asolaron l_M prop1ed_ades de sus echamos pié á tierra, se domina parte lleno res no. pm~1endo sufnr por mús 1 del valle y las principales neveras que t1~mpo su urama. Despu~s de un rato lo circundan. Un guia nos llevó {¡ la n :a eocoot_ramos en ~u pintoresco ca. principal uevera, que queda á media 1 1no, á onllas del no Lutschine, c¡ue hora. de distancia de la aldea.. Ee una rueda tormentoso por entre grandes enorme roca de hielo situada en la pEñas .desde su nacimiento en el valle 1 garganta. que divide el Eiger del l\let. de GnndelwalJ. . terberg ; -parece que, segun la tradi- Duraote tres horas sub1mos por en cion, en otro tiempo aquel sitio estaba -------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---------------·--------- 1 18! __ LA MUJER. -- 1 cubierto de pasta.les y bo~que, y que 1 incrustado en el ojo el anteojo, dis- 1 la nevera. ha ido bajando poco á poco tiutivo de la especie, con el cual exa­. hasta invadir una de las mús bellas minaba las neverns, y en !a mano un partes do aquel rincon u el \'O.lle. Entre delgado baston. E'ltO delicado perso­las anchísimas grietas del l1ielo se ha naje ee dirigía búcia las montañas, sil­formado una caverna de más de ocho bando un trozo de ópera. varas de lnrgo, dos de ancho y vara y media de altura. Atravesamos toda la caverna, que parecía de azuloso cristal, al travez del cual filtraba por todos XIII COSTU'1BRES DEL ODERL.\ND. Indos hilos de agua,-y subimos por Todos los valles al pió ue los cerros una escalera de mano encimn do la del Oberland están cubiartos de mag­nevera ; allí permanecimos nlgunos ní6cas praueras que alcanzan á subir momentos para contemplar nquellos casi basta la cumbre do los cerros. La fenómenos, qne son problemas insoht- única ocnpacion que tienen los babi. bles Mtn pam los sabios que los bao tan tes d~ aquellos parajes on el verano, o~ludiado. i No parece un extraño mis- es el cuidar el gA.Oado y fabricar rica t~rio que se formen, sin saberse por qué, mantequilla, y aquellos quesos suizos nquollac; neveras eternas en sitios en tan afamados eu todos los mercados de IJUO el frío no es demal>iado fuerto, y á Europa. cuyos bordes vi;e el hombt e y unce u En la parte alt.'\ de los cerros, y e o y se crian mil plantas y animales? medio de los pastale'i, tieoeu sus chalets 8-;tas neveras son feoómeuos ucscouo- ó casas de Yerano, pero las aldeas y cidos en América., donde la nieve es habitaciones perm:mentes se encuen- 1 solamente eterna en los lugares en que tran en los valles. el frio y la elevncioo no permite que En el mes de Mayo todos los dueños exbt:t el reino auirna.l y vegetal. de ganados so reunen en no punto .\ pocos pasos do la caverna nn.ce el conocido en cada mJlo, llevando todas rio Lutschioe, que surge debaJO de la sus vacas y cabras. ,) neces competentes uc\orn, precipitáudo&e furioso y cu. escogen entre todas á las cuatro vacas Liorto de espuma, como un cautivo que más hermosas y las eligen reinas, las huy u sacudiendo sus cadenas, y arra~tra coronan do rosas y ~e abre la mard1a, j do paso lo~ escombros de su prisiou, seguidas por las domas vncas de honor bajo la forma de pieuras y cnorruc.c; y escoltadas por los Jlerros, en calidad ma-as de hielo, que uu.dao formando de palaciegos sin duda. Ent6nces los remolinoil, .~ohre su seno ceniciento. pastores se despiuon de bUS familils y Dos horas despues subíamos de uuovo se encaminan trns de la tropa hácia las 1 ni r'.(dn·ivlet, que nos llevó en })OCO tiem. dehesas, en donde se dedican á un ó.rduo po á lutrrlaken. Eu el camino nos cru. , trabajo, sin descauso, l1nsta el me> de zn.mos con algunos viajero!!: varios in. Setiembre. Pero al t;Ontir los primeros gloses montados tranquil1uneute eu fríos de otoño, al>u.udonau su:; riscos y sosegadas burras ensilladas con gnlá. bajan á las aldeas. pagos de mujer, pero con doA estribos En algunos cantones toda:> las rruje. y de cabestro (no ellos sino las burras) ; res se quedan en los valles, parti~odo otros aun más solemnes, tiesos, graves, ¡¡olameute los hombres que van G tra. caballeros en ruuh1s. y vestido, de gran bajar; pero en otro!! emigra toda la tono: c~-.aca, sombrero de pelo y guau. familia, ménofi los enfermo!! é inválidos. tes amnrillos: "imos tambien un pe- La ocupacioo ue esta poblacior, dú­trimotrc frances montado euuu c:tbnllo rnnte el invierno, cousiste en .acar do coche, con sus correspondientos cns. leña de los bo~ques, pero eunuco las cabeles; ataviado de blanco de piés á nevadas no le permiteu Ralir, el pstor cabeza, so m hrerillo de pt~ja, sin a la, y trabaja dentro de b. casn con su faoilia, cnbierto con un hermoso velo a~ul ¡ y fabrica con suma uaturalidau y talen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---------- ----- - R. E V I R •r A Q U I N C E ~ A L . 18.í to mil fi!::'ums de mndcra representando cabro.s, ciervos, pen os, pastorcilloll, y con nua rn.ra perfcccion haco lllodelos do los c¡,a{ets en •¡uo vive. Atlcmns de la.s figuras de madera esculpe el hueso, marfil, lllÚrruol y pied rn. Y ende u elltas curiosidatJog ú los hosteleros y toudcros de las ci\l(hu.Jes, los r¡no hacen mucho negocio rovendiéudolos á los viajeros. Parece que los Sui~os son muy afi. ciouaJos IÍ los cuentos y leyenda'!, y miéutras que rugen fuera las tempes. hules, y la nieve amontonad:\ ltasto. las puerta..~ les impide salir. se entretienen loo; viejos ou referir la,¡ trnuiciones del país, y los j1he4c'f cu contar su,; rwcn­t nras en lo.s cacerías. Cada uno do los valles, de los cerros y de los nevados tienen (:;o{!un ellos) nlgun orígon so. Lrenaturnl, cuya ltistoria se trasmite de padre ;Í hijo. Ent:e otms leyendas pastornlo'l, !te­rnos ou-Jo una acerca. del novado de Blu?~tlisap, que carnctcri:.:a In:. costum­bte » y la candidez primitiva <.le los obcrlaudesos. En otro tiempo, dice la. tradicioo, ese cerro novado que llaman aun hov 'lllonte de ¡lo,·c~ (blumli.<~ap eu alemau) era uno do los m~s ricos pnstalcs Jo los 1 Alpes; e u el Yemno estaba cubierto de o~pcsn ycrl1n y flores hollísiums, y pa­cían en él más de aoo \'1\c:J.S y Lecurros. La ro~, que se ve tocln\1a lo'fantnrse desnuda un medio do la eterna uieve • 1 servta en n•!ucllos tiempos para dar sou1bra y abrigar ln caLnfín Jcl pastor. Poro olosgmciadameute el ducfio de aquel paraíso nrcal!io no roerecin tnuta diclu~, segun se vcr:'l, Se hn.bia robado lí una. j'í"en de los ni n!,Jcdorcs, llovún. dola á su choza, con grande oscúndalo en el paí~. Ln. niiin, que so creía sobe. rana, obhga ~a al pastor .L cun•plir to­c.. lo s s. us cupnch.o s; entre otros ' tuvo el stgutetJto: aubt r y hnjar al v:-~llc por unn. e.~tfileru bh.ndn. y c6moda. El pa~­tor, no teniendo otra cosa á 1nnuo, re. c~~i6 tl)dos los quesos que pudo, y po­nt~ ndo os uuos 8obre otros, hizo nuchas g_radas con ellos, pegtíudolos con In más nca m&ntoquilla de su lechería. Todas lns maí:nnas lavaba t!l mismo aquella cscnlera, v desdeñaodo el :lgua do la tucutc, ve"rtia para limpit\rlt~. -la loche más pn ra do !iUS vacns. La iudi•runcion do lo" clernas p.'lstorcs llcg1í 1Í s~ colmo cuando se supo el capricho do l1\ amada del pastor del Ulnndi.~a11· L~ mad ro do él no r¡ucrin. creer que aquello fuese cierto, y RO diri~ió al chalet de su hijo para ¡;onuo. nc'\rlo sérinmeuto. El calor era ;;ofocante, y la pohre ancinoo. lleg6 sin aliento ,¡ la cumbre del cerro y pidió uno. taza de leche á su hijo, • pero (sle oo qnorin g-astarla y le ofreció un poco de agua mezclada cou tierra Llauca. La madre, con so­brada jullticin, se iGdiguó, y tirnudo léjos la bebida, excla.mú al irse : -1 Que la ju,ta veognnza de Dios te cnsti"UO como lo mereces l Po~c os momentos dcspncs e 1 trueno rompió los aires, una horrnsca se formó sohro el cerro tnaldi to, nua nevera en. tera cnyó sobro el p'lstnl, y el pastor .Y su compañera r¡ucdnron ~oepultados hnJO ol Monte dt· lt~s jlvres com·ertic.lo ou etcmo nc\·ado. Desdo eut.6oce~, añado In leyenda, :.e o yo pedir socorro, cuando sopla el viento eu las noches borrnsco. sas; pero hasta ahora Mclio ha subido á buscar á los pobres pecadores ente. rr:ulos en In ni evo eterna del UlnMlisap. Todas lns leyendas oberlnnde:-ns tie­nen su scocilln mornlidnll, en las cuales ol \ icio es castigado con ~;everidnd y la virtud obtiene casi siempre su rc­componsu.. Los vestidos de las mujeres del Obcr­laud son poco m lis ó ménos como los de Hcrua, poro las ti~onomías s~n mucho m líe¡ sua.,·es y n•~rnda.bles; c:vu todas lns obcrlaude~as :On rubias y tienen \tul\ cxprcsion ctíudidn y alegro. Lo que os de :1otnrFc es la pureza de su tez y su color blanco y rosado línu cutre lus catn peRioas que vi ven al rayo flcl sol. Eotre ;,etoann no llevan nada en In cahozn, sien1lo su único adorno mugní­ficu~ trenzas de pelo rubio atadas con cintas negras; pero si son casadas, las * J•;n Suiz.n so tomn lecho por agua. ordi­n: nia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1S6 LA :MUJER. recogen, formando corona en to1 no de j l~L c11hcza, y sueltas ~>obre los hombros ~>1 son !:oltcraQ. 1 Los hombres visten una levita. de 1 corte anticuado y pn.ntalon igual de paño burdo color de botell:L; sombrero de paja, negro y cou tula copa altí~ima; llcv-au siempre entre lo~ labio!> una enorme pipn. de porcelana, y parccc<¡ne es :~.11 í doude fincan toda "\l unidad; In :unhicion de aquella~ geute~ tiene por hase poseer una pipn. más hcrmo!'n, rniíf! costosa y más cara 1¡ue In de su \ecino. ¿X o vale esta ambician por la que tieucu los hombres de [JI"t' n ?llU ll(lo en llevar una condecoraciou tÍ cruz de honor, tÍ una. charretera 6 ¡;alou que le:; dé Ítll}JOrtaucia.? XIV 1-:L LAGO DE DRIEN:f.. El lago de Brieoz es mús pequeño que el tic TIIUn, y ~ns a.lredcdorcs son rn{nos ucllos y pintorescos, auuquc tienen filt originalidad y bollo7.a las al. tas rocas coronadas de pastalos salpi­cados do chozas y cltalets. ag-ua espumosa, como un magnífico arco sobre la cabeza. Por dettas de In. plataforma segui­rnos una preciosa vercdn que counuce hno;ta las rocas e!{cnrpn.das que dominan el lago á 1,000 pil-s do nltnra. Desde allí se percibo no ~ol:unonte el Brieuz sino el va.lle do Iuterlnken y el lago de Thuu con los corro!l y poblaciones que lo rodean. De!'pues do haber pas.'l.do tre:s ó cua. tro horas admirando todo3 aquellos puntos de vista, y descansando eu uu hotel que brinda toda clnse de como. didadcs al viajero, tomn.mos de nuevo el vapor que nos condujo al pueblo de Brienz. E,;te pueblo ¡¡Ólo tiene cerca. de dos mi 1 ha.ui taut es; u o llama la. atencion por uiuguu motivo, y tiene solamente 110 monumento de nlgun mérito: las ruinas de \10 castillo con:struido en el sido XII, y r¡uo no tu\'Ímos tiempo de ver. Allí s6lo tlOS detuvimos el tiempo iudü:peusablo para Lncor preparar un coche y dos caballos. XV EL llRUNJG. 1~1 primero de Agosto nos cmhn.rca. mos en un vapor con direccion á la cnscadn Je Gie.sslxult, que estn ou la A poca distancia dt•l pueblo de Bru. OriJin Ízt¡uierda deJingo, Y tí UnOS diez nig dejamOS ol COChe :Lhanl!onlldO n minutos distnnte del pueblo de Brionz, orillas del camino, y ensillando el co. si tundo alindo opue.,to . .Al cnbo do una cllero los caballos que Yeninu tirnu. horn do nnvegacion oímo¡¡ el estrépito dolo, empezarnos á subir lentamente de lo. c:tscadn, y lí poco dosembnrcmnos. la montaña del Brunig. Pasábamos por Un camiuo en forrnn de zigzng 11om en medio de campos y ricas !'Omento. dc,.ca.u ~;ndamente l1Mtn unn platnforma, ras, y al pasar por íronto {¡ lac; choza• de Jondo se di visa el conjuuto do In el ruido de los cn.scaholes f¡Ue lleva.bn.u cascada, meclio escondid1\ cutre muchos los cu.ballos al cuollo utmÍitn las geotei árboles, c¡uo Laj:\ saltando desde In. cum-1 :\ sus pucrl."l.S. hrc de un cerro hasta perdcrH! entre lus 1 Al cnbo tJe una ltorn de mnrcha llo ngua.s del lago. Los catorce snltos de gábamos á la. cima del Bruuig, maguí <¡ue se compone In cascada tioneo los tica ruontnñ., cubierta do iuuurnerable no.mbrcs de lo, principales patriotas pinos y cugastn,Jn en colos~los roc.'\s smzos; el primero se lla.ma Bcrthoú.lo, Desde la cumbre, ou la que nos detu. en honor Jol fundador do Bornn. \'Ímos, ~e descubro el pai!'aje mtís be. U na senda piutoresc.'\ llevn por entre llo que hru;ta t.mt6nces ltabinmos visto un bosque do l!ertnoSa. 1 di>emiuacJos por el Talle. roo el Báltico, y de!ipucs de varins ba- ' Un pobre hotel DOS dió abrigo aque. tallas subieron, el Rbiu, a.compañáu- lla noche, pero eran tan malas sus en roas dolos ya otras tribus de Alemania; y tan caluroso el pobre aposento, que llegaron todos juntos al lago de los 1 no nos fut~ po~ible dormir, y nos levaD- I Cuatro Cantones (donde fundaron á tamos cuando apuntaba la aurora, á las Schwytz ), y pasándolo, acntnparon al tre¡¡ de la wafiaoa, y ántes de las cua. derredor del monte Pilátos. Los escao- tro subiamos ya al coche que nos deuia . diuavos, sin embargo, se separaron de llevar á Saruco y Alppacb. • los demas emigrados, y buscaron un Recorrimos todo aquel trecho de ca. sitio para fundar ellos !'iolos UD}~ colo. mino como entre sueños, pues los ojos nia. Hallaron muy aprop6sito un pre. se nos cerraban instintivamente con el cioso valle qne les recordaba á su pa · 1 movimieuto del coche y el fre:.co deli. tria, y llamándolo Hasly establecieron cioso eJe la mañana. El camino le da allí su colonia. Segun se cree, esto vuelta al lago de Lungheru ( que los sucedía en 880, poco despues de la habitantes han tratado de secar para fuDdat:ieu del reino de Hungría. a.pro\"ecbar el terreno), el que de cerca Los anales suecos mencionan tam- pierde mucho de su encanto. Un estre. bien el hecho, y los habitantes del va. cho vnlle, salpicado de casita!;, semen. lle de Hasly tienen, como una prueba teras y bonitos grupos de árboles fru. :le sn orígeu, un poema llamado Canto tales, separa el lago de Luoghern del de les frisones del 1-'ste, que es igual de Saruen. á uu cauto popular de Suecia. La. capital del Canton de UuterwaL Despues ue que hubimos permane- 1 den (Saruen) es una graciosa ciudad de ciclo algunos momentos en la emiuen- 4,000 habitantes, dominada. por la co. cía del Hruuig, e1npezamos á descender lina de Sandeuberg, dotlde ~e veo aítu del hdo opuesto de la. montañn., por un algunos vestigios del antiguo castillo angosto sendero rodeado de árbole!'! y do los ~:~eíiores del mismo nomure, y rocas ve:eutaua enrejada qne Jaba sobre e~e pasaje de mi vida es tan prosaico un corredor exterior. La ventana esta. y desabrido .... ha abierta, y levantando la vista nl cíe- -¡K o lo crea, tia, se lo agradecería lo le ví nublado, y la luna no daba sino tanto! exclamé, pues era tan extrnfío una luz tri!;te y desigu:d. verla un tanto comunicativa, que aqne. -¡N o piensas acostarte? preguntó llo no era para desperdiciarse. tia Audrea. 1 -Pero, dijo ella con embarazo y -:N o tengo suefio .... y como hoy he arrepentida de haber dicho aquello, visto por primera vez de mi vida un ser{¡ mejor dejarlo para otra ocal-lion ¡ muerto, estoy impresionada. adamas es tarde y querrús dormir. -l:l ico mal, repuso ella, lo confieso, -N o, no, al contrn.rio, no quiero en llevarte ú la igle&ía..... pero no dormir. Siéntese aquí junto 6. mí y con- ' me animaba ú ir sola, y no pude ven. versemos. cer el deseo de verle por última ve~, -Ah l Pepita, tú serias la úoiu\ por. despues de tantos años de extrañamien. sona que btlbiern recibido esta coufi. to y fingida indiferencia, por lo ménos dencia en el mundo si yo te la hi-por mi parte. ciera! Yo lo. miré sorprendida, lo cual no. -Es preciso que cumpla usted lo que tando: ofrece, la dije tomándola una m~no en. -iNosabiasacaso,Pepita,dijo,que tre bs mias,-ya sabe que de mis dos debía de haber sido la esposa de don tías yo siempre la be querido más á Ramon JJ:eodoza? usted. 1 -K unca lo ho.bía. oído, contesté: t y -Lo sé, repuso, apoyando su frente 'l'O.MO lll. 21 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 LA MUJER. sobre mi homhro, y por eso s6lo á ti sa.ba mezclarse. A poco de· babor lle. habl:l.ré de mi pasado. gado á N'~>"""', empecé ú verle con fre. -i Y con tia Juana no lo recuerda á cneocia. en casa, y supe que le había veces~ llamado mucho la ateocioo el inculto -Ah! no, con ella imposible l talento de mi hermana, á quien quiso -Pero mi abuela.... eu;;eñarle francas. Juana no em her. -Méoos, ménos, hija mia!. .. cuando mosa, pero tenia ojos muy vi vos, dien. te refiera la historia de mi vida. encon- tes bla.uquísilflo~, boca agraciada, y trarás que con ellas me seria imposible sobre todo, mucho juicio y buena con­hablar de lo pasado ... Mi hermana, co. versacion. Don Ramon, que deseaba. mo tú sabes, me ha mirado siempre tener un bogar aneglado, en breve corno á inferior y piensa que mi intc. coocert6 matrimonio con mi bcrroana., ligencia no está !í la altura de la suya ... cosa que llen6 de orgullo á mis padres, Y por cierto que no se equivoca, yo que crefan estnblocerla muy bien al siempre he sido torpe y jamas be teoi. lado del homhre do más consideracion do gusto por la lectura y el estudio, y de estas comarcas. Aunqne al princi. ménos en leer esos librotes secos y ári- pio yo le tenia recelo y no me atrevía dos que han sido su delicia. Sin emba.r. ;Í acercarme al novio de Juana, él me ' go, si á vece¡; sns palabras ofenden mi trataua con tanta condescendencia, y o.mor propio, la pobre es tan enferma me participaba de lo!; dulces y ma.n. y ha sufrido tanto en su vida que yo la zana!! de las que le enviaba una ber. perdouo. Tú sabes que mi padre, que mana que tenia eu Bogotá, que al fin recibió en sus primeros años poca. edu- fuí adquiriendo confianza, y ya no me cncioo, la. tenin. á ella do amanuense, doliau las cbauzas qne tenia. conmigo le llevaba los libros, escribía sus car. acerca de m¡, afanes y percances en tas y corría con toda la pnrte intelec. la. escuela. tual de sus negocios. Así es que él no "Aunqne el matrimonio con .Tuana se cansaba de ponderar su inteligencia, esiaba. enteramente arreglauo, no f!e sn juicio y la reserva que guardaba. babia. i'ijado otra fecha sino la do la Mi wadre siempre la prefiri6, y lns dos terrnin~cion do una casa <1ue don Ra. congeniabo.n en todo, siendo así Juana mon edificaba. entónc~, la misn•n que la. mano derecha de sus paJres, que tú cono·· •s, y en :londe murió. Entre. nada. hacían sin consultarla. tanto enferm6se Juana tan gravemeute "Cuando .Juan11. cumplió veinte años ::¡•te dur6 muchos meses e u la cama, y yo tenia trece, y era una nifia afi.cio. desde entónces dijeron cuantos mt~di. nada. á jugar á las muñecas y divertir. cos la vieron, q110 nunca \·oJveria á re. me en la huerta con otras compañeras cupcrar su salud; y ha sitio así, como de mi edad. No se babia logrado que hns visto: sufre por tiempos accidentes rue aficioua~ bien amigo de ~ociedad, y se manifestaba inteligencia, buen sentido y f1milia amable y obsequioso con las mujeres honrada, que los encantos de un amor jóvenes, aunque le tachaban de alta. participado. Aquelln. ma.lhadada.enfer. nero y orgulloso las gentes vulgares medad produjo en él suma deslzon é del pueblo, con quienes siempre excu. intranquilidad de espíritu, yéu~;.ose al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 191 fin para Bogo tú á pasar una temporada 1 Bogotá muchos meses, y el dia en que con su familia. Aunque todos habían volvi6 á N"n babia yo estrenado un notado el resfriamiento de don Ramon, 1 traje (me parece que lo veo l) de mu. nadie en la familia se atrevía á decirlo, eelina blanca cou pinticas azules, y y ménos mi hermana, que ocultó su como se U!':aba ent6nces; llevab:l. los pena y su disgusto eu silencio. A pesar 1 brazos descubiertos y cubríame el pe. de mi. escasa inteligencia. y poca ed'l.d, cho un ro.ñuelito blanco; entre la parte nA.da de e:sto se me babia escapado, y superior de las trenza:~ había puesto un dia roe convencí de lo mucho qne un ramito de jazmines estrellados, y su fria la pobre Juana con la i ndiferen. así vestida salí á la s!\la en el momen. cia a e su novio, porque me encontré un toen que entraba á ella don Ra.mon. Él papel que ella había escrito, eu el que se paró en el dintel de la puerta, mi. se lamen taba del abandono de un hom. rándome con sorpresa.; yo me sonrojé bre á quien ella amaba. y admiraba y bajé los ojos delante de los suyos. tanto. -" Andreita, me dijo alargándome "E u tanto que suoedian estas cosas, la mano, ha crecido usted tanto y embe. se habian pasado los años, y yo babin. llecido, que casi no la. reconocía. ¡Y creciJo haciéndome mujer, aunque no basta bonitas y aristocráticas manos dejaba de ser bastante juguetona. y tiene! añadi6 guardando una de las nada e<>tudioso.. Cuando cumplí quin. mías eutre las suyas. ce afios empecé {l oírdecir que era. bo. "Yo permanecía azorada y sin con. nita., oosa. que me repeti~ el espejo testar palabra. cua.ndo le consultaba ... esto lo digo, -" i Cuántos años tiene usted, pues? hija mía, no por presuncion, sino por. añadi6. qne hao deSD.parecido de mi fiRonomía -"Pronto cumpliré diez y seis, con. ajn.da hasta las huellns de una belleza testé arranca.ndo con dificultad mi ma. 1 qne se ma.rcbit6 en breve, merced ií la no, que aún tonia en las suyas, y no triste y monótona. vida que siempre me quería soltar. Y bajo pretexto de o.vi. ha. cabido." snr su llegntla. al resto de la familia, Tia Andrea guard6 silencio por al­gunos u1omentos, é ih:l. ú contiuuarha. blando, cuando de repente entró por la ventana abiertn uu nmrciéln.go, el q{1e dcspues do dar Jos 6 tres vnel tas volanJo eu torno del aposento fué á golpear contra. la luz quo hnhia.mos pu~sto s~bt·e uua. me"a., apagándola. Qu1~e salu á encenderla, pero mi tia me detuvo tliciémlome: N o salgas, Pepita, prefiero la oscnri. dad para seguirte contando mi cuento. Y en seguida continuó Je esta roa. nera.: -"Te decía, hija.mia,queyo era bo. nita, y así era. la verdad: mucJ1o más blanca. que mi hermana, teoia los ojos claros y grande~, la boca pequefia, el pe­lo rubio, ondeado y muy largo, ademas ponderaba.n mi cuerpo bieu proporcio. uado y a~pecto animado y fe~tivo. "Había permanecido don Ramon en salí apresuradamente del aposento. "Sin embargo, yo no me cuidé de llamar á nadie, sino que saliéndome al patio, me ~;enté detraa de unos gro.. nados (que ya no existen ) y bajo un emparrado de jn.zmines. Llena de or. gullo, pero tambien de turbacion, con lo.; elogios de don Ramon, me puse ú mirar las manos como si no me las co. UOCleRe. -"¿Y si Juana, que estaba en el cuarto vecino, le oy6, no se molesta. ria 1 me preguntaba. i Por qué? i no es mi hermano político 1 ¡Qué voz tan dulce y qué mirada.! ... "Y basta bo. o itas y aristocr&ticas manos tiene! " decia yo en voz baja, mirúndoroelas. Seguramente Ramon, peusé, se acordó de las de Juana que son negras y flacas! "No qui8e volver á la sala, sino que lo estuve oyendo hablar por la reo. dija de la puerta. Desde ese dia cui­daba muchísimo mis manos y peo!':abn con suma frecuencia en ol novio de ---------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 192 LA MUJER. Juana. Sin embargo rara vez tuve -"Ramou .... no piense que yo gnie­ocnsioll de hablarle ; me habia vuol to ro. reconvenid e por su manifiesto des­tan corta. que huía cuando se acercaba, vío, que comprendo perfectamente; así, y adornas mi hermana buscaba siem- le devuelvo desde hoy su libertad; ja­pre algun pretexto para alejarme de mas seré su esposa.! Las circunstancias su presencia, pero no lograba impedí r bao variado ..... que yo no le viera y le oyem (desde -"No diga lo que no piensa, con-aquella rendija), en donde me situaba test6 él con frio acento. parn. poderle ver y oír sin ~>er vista; -"Sí lo pienso así.. .. y cada día me gozándome cuando notaba que su con- be ido convenciendo más y más que yo versacion era distraída y que parecía ya no le convengo :í usted don Ramon. buscar en torno suyo algo que le fal- Ella aguardaba que él dijera alguna taba, cambiando su fisonomía cuando cosa, aunque fuera por política, pero él yo de repente entraba.. 1 con ti uu6 callado. "La pobre Jnana se manifestaba. [ -Con facilidad, añadi6 J uaua, en­cada día más tribte y disgusk1.da, y ha- contrará usteJ uun espo~a mús j6ven, l>ia momentos qne fijaba sus ojos en 1 más bonito. y más sana que yo, que le 1 mí con indecible angustia. hará feliz .... "Esta falsa situacion no se podia -"Juana.: exclamó éllon~nt:índose 1 prolongar indefinidamente, y al fin de su asiento: i habla. usted de chanza. vioo la tempestad y estalló el trueno. ó con ~eriedad 1 U~ dia, estando yo en acecho, como de -"Y o nunca. me chanceo, y este es costumbre, y J nana conversando en la asunto sério. sala con sn no>io, el que se babia, ma.- -" i Es decir, dijo él, que usted, con uifestado de particular mal humor, oí su entera libertad, rompe y anula uues­que al cabo de u u prolongado silencio 1 tros compromisos ? ella le dijo con voz conmovida y tur- -" ~í. los auulo y los rompo! repu- 1 bada : so ella con voz clara y fuerte, y lo a&e- _,, ¿ N o es cierto, Ramon, que soy 1 guro r1ne de hoy en adelante no quiero uur.. mujer muy iuutil y enferma '! ser para usted sino uuu. amiga, si mi -"Pero ... annr1ue ahor:1 está siem- amistad puede valer algo ..... una. hC'r­pro enferma, contestó él cou de!'abri- mana, tal vez, a:íiadi6 en voz má~ baja. miento i uó recuperará alguu dia la 1 y trt!mula, echan Jo á auJar hát:ia ef'ta sal1ul? alcoba. que ora la pieza wiís ioUledia- -" 1\ o lo creo, ¿para. qué he de de- ta. que eucontr6 para ocultarse. cir lo que uo es? -"Juana! exclamó él con un acen- 1 -" i Qué dcsgro.cia. ~ exclamó él se- to alborozado que procuraba ocultar; enmante. Jua.nita, oigo. usted! -"¡Lo siente 11sted por mí 6 porl Ella, sin duda, comproudió lo que usted? proguutó ella con ciert:1. irouía. pasaba en el corazoo de su ex-novio, -"Por ámbos, naturalmente. pues uo le contestó, ni volvió siquiera l -'' Cowprendo muy bien! repuso , á mirarle, sino que empnjó aquella j ella. 1 puerta, y eutraudo en el apokeuto se -" i. Qué cosa? dejó c¡\er sobre E:sta tarima solloz;\udo, -"Que á usted no le conviene una en tanto que yo salia sin que me viese mujer como yo ... y esto lo dijo cou acen- por la puerta que da al patio." 1 to ronco por las contenidas lágrimas. III "El no con tostó, sino que apartando la mirada se pm:o á dar golpecitos con "1\Iás roja que una ílor de granada el basto u contra la mesa, con impacien- (continuó diciendo mi tia, de.~ pues de cia y dir;gusto. haber callaJo por algunos momentos), ·• Comprendí que ella se babia pues- sumamente agitada y sin atreverme á to de pié al decir : 1 pensar en las consecuencias que podria Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUI~CE~AL. tenor para mí el rompimiouto do mi tnn turbada, pero ~egurnllleuto !'Oria lo hormaun. con su novio, fuime {¡ocultar que quería don Hr.mou, pon¡ue npre­co mi sitio f:worito, bajo elurn¡mrrado tiíndome la mnno con tcruutn. y He­do jn.zmiocs .... Al cabo de uu momento váudosela á lo;; labios me dijo: oí <1uo se acercaban pasosa.celera.tlos, y -"Gracias, gracia<>, tíugel mio~ Eo c¡uise nlojarrnc ~;iu l'aber por qué, pero este momento in\ ií buscar á fin i nconveuicute. -"Libre de amarme i repetí cowo "Al decir esto se nlt•jiÍ, y yo me que-u u eco, tuiriÍndole turLadn. dé allí mismo, vero tan sorprcuclida y -" ~í, A mlrc:1, contestó ,;¡, y esto confu~a que no lograba a lograrme. Al no puede sorprenderla, puesto que haco cabo de un mto ~en tí <¡no mi mndre dias q11u sin hahln.r nos cotuprcndiamos, 1110 llamaba desdo In puerto. ele la ¿ uo es cierto ? sala. " Yo hnj(. los ojos, que $0 me llena- "Allí estaban mi padru y do11 Ha-ron de l1ígrima-:, y emyH~cé á temblar. mou. ::\Ii madre, con \OI. agria y des- -" Yo sé que usted n.o ama, aiin- templada, me prcguut6 si eH\ po~iulc llió. i Quiere sor mi C.'-}•osa idol(\trntla que yo hubie~e yn nceptndo la utnuo y lta<·tmno el mús dichoso de los hom- de e~e ct\unllero, el •1ne, niindití, hacin lH us 1 poco rnto cm el uovio do mi herma un -·• ¡Y .Junun? contesté halLncientc. mayor. -" l~lla misn:a, y con sn eutem \O- -·· t'ieiíora, dijo Hamon, JO no rom-luutall, mu ncnba do decir o~pout:íuea- pí los comprozuisos c¡uu me ligaban á • mento c¡uc renuncia :Í :m oulaco con. l:1. ~>eiíorita J uaua, co111o olla misma se 1 rnigo, y •¡ue uuula mre!:entido por nin- ternura, no te turbes y respondo h!'a gunn n.ujcr ...... Y o sl- que mi .A ud rca y llanamente si aceptas la mano dú 1 me corresponde; así, dígn.mo ya cou los esposo qne te ofrece i mi roaclre tnm- " X o sé lo que le contesté; cstnba poco lo tiene, haré su gusto y el rnto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 19-! LA MUJER. -"Esto se llama. hablar! exclamó u ita y más amable que yo, no creas que él, que veía. con gusto aquel cambio, serás la. compauera de :;u alma y que pues quedaría. en la. casa la hija que participarás de su peo!;aOJieuto jamas 1 1 más falta le hacia. Y para decir ver- ¿Cómo poJrás tú, niña tonta é igno. dad, añadió, Juana hizo muy bien en rante, distraerle con tu couversacion1 renunciar ú este matrim~nio, porque i Cómo le hnblar{lS de aquello que ocupa su salud quebrantada no es propia su inteligencia y lo que le interesa L ... para ese estado. -"Todavía soy muy niña, con test<; "Rn.mou n1e dijo algunas palabral'! enojada, por consiguiente, tendré aru. ' de agradecimiento y se despicli<Í para plio tiempo de instruirme, y pueda ser volver esa noche. Entretanto pensé que que cuando llegue á contar tantos años debería da.r algunas explicaciones á como usted, no sea tau ruda é ignorante Juana esa. tarde. Estaba re ti rada en como abo m. Por otra parte, afiadí le­su alcoba, y la encontré sentada en vantándome, á pe¡.,ar de mis defectos y una. sillita baja, al parecer leyendo, falta de inteligencia, yo le gusté á don pero notó qne tenia los ojos abatidos Ramon .... y miÍs de lo que le agradó y llorosos. Me senté al frente de ella usted con toda su sabiduría; así, uo y la dije: tenga cuidado por mi suerte. -" Hermana, quisiera. explicarla.... ".A.l acabar de decir estas duras 1)a. -"N o te tomes esa pena, respoo- i labrns, me salí henchida de orgullo y diú interrumpiéndome. Sé todo lo que de mal humor. Pero apénas me •í fuera pnetles decirme; te deseo mil felicida- de su aposento, me pesó el haber ha­des con don Ra.mon. 1 blado así ú mi hermana mayor, tn.nto "'Y fijó los ojos otra vez sobre el li- más cuando yo me consideraba triun-bro fingiendo inJiferencia. faute y ella vencida en a.quelln lid tle -"Deseaba tnmbien ar;egumrla, di- amor. Resolví aguantarle en adelu.nte je, que si este casamiento le parece á todo lo que me dijera., sin replicar, y usted impropio, y si la disgusta. dema- lo cumplí, pues de::;de aquel día nunca siado, yo basta renunciaría (, él. 1 vol vimos, Juana y yo, (t tener la menor "N o té que le te m ulaba.n los labios y reyerta con motivo de tan delicado que ¡¡e inclinaba para ocultar sn turba- asunto: era demaF.iado orgullo~a y re­cion; pero haciendo un esfuer;r,o para servada para manifestarse celom, y yo afi rrua.r su voz : 1 estaba. al priuci pio tan feliz y con te uta., -"Mi madre, contest6, me l1a pues- ¡ que no podía méuos de tenerle compA.­to al corriente de cuanto ha sucedido .... sion por no haber logrado conserv:u el y por ella supe que a.péna.c; hube roto corazon de nquel l1ombre que yo con­con don Ramou, él se comprorneti6 sidern.ba. como el primero del mundo. contigo sin vacilar un momento. "Don Ramon me visitaba diaria- -" Sin embargo, si usted no con- mente, y cada vez que le oín. conversar siente, si se opone.... con tanta gracia y talento, y pensaba -" Y o oponerme 1 exclam6 levan- <¡u e su~; opiniones eran leyes rara te­tando sobre mí una mirada desdeñosa. dos los l1a.bitantes del pueblo y aúu i Qué me importa 1 i .A.caso no fuí yo para. las personas de la. capital que le 1 quien le notific6 que entre los Jos ya conocían, me maravillaba de mi fúcil no hRbia compromiso 1 triunfo, y no me causaba de admira.nne -" Asífué, dije levn.ntitndome muy considerando que se hubiese él fijado 1 chocada con su tono de desprecio, -por en mí: Naturalmente Juana. tenia cui. <:on~iguiente celebro que no tome usted 1 dado de no presentarse ya en la sala á mal qne yo ocupe su lugar. cuando él estaba en ella., pero él pareoia -"Encontrarás, Andrea, repuso con haberlo olvidado todo para no pensar 1 creciente desprecio, el campo entera. ¡ sino en mí, manifestándome su cariffo 1 mente libre; pero sí te advierto una l de cuantos modos podía. Sin embargo, cosa.: aunque seas más j6ven, mús bo- nuestl·as relaciones nada tenían ie con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. H)5 fiJencia.les, pue~ mi mr.dre, que uo per. yen la mayor parte de los proyectos donaba :í dol.l Ramon su coutlnc t~ con hnrnanos ...... Pero no anticipemos .... su hija favorita, jamas permitía I)UO hliúntras Ramon apuraba á los obre. me hablase á solas ni un momento, ros yo hacia inauditos esfuerzos pam sino que siempre estaba presente en estudiar é instruirme, con el objeto nuestra~ entrevistas, y no perdía oca. secreto de rivalizar IÍ Juana, DO sola.­sioo de decirle algo desagradnble. E;;ta mente en atractivos sino tambien en aspereza de mi madre para con él lo instruccion. Pero el t;\lecto DO se for. sufría don Rnrnon sin manifestar su macoo la voluntad, ademas, la Divini­disgusto, pero yo comprendía que el dad 1lebia castigar mi loca vanidad. tono agre~i>o de su futnra ~:uegra le En breve encontní que los libros me heria profundamente, y que tenia que fastidiaban hondamente, pues no siem­hucer un esfuerzo para ocultar sus sen. pre entendí~ bien lo que leía, y no timientos. A pesar de toJo yo era in. tornaba el meuor íoteres en ello. Yo mansamente feliz, pues oos entendía.- le babia suplicado á Ramon que me m os á m étlia~ palabras, y cuando él vol- enseñara fran('es, prestándose él con vía á su casa llevaba mi recuerdo bajo gusto á mi deseo, pero al cabo de poco ltL forma de un ramo de jazmines (cuya tiempo nos cansamos los dos, porque blancura virginal, m~ había dicho, era por una parte él veía que el estudio la itnúgen de mi lu11nilcle personr.), fio. era antipático á mi uatmaleza, y por req que yo ponía todos los días sobre otra, yo me sentía afligida y humillada una mella para que c~ l se llevara al des. al encontrar que Juana babia apren­pedirse .... en cambio me dejaba el re. , rlido aquel idioma y otras muchas co. cuerdo de su mirada, que iluminaba sas en corto tiempo y sin ninguna di­mi espíritu el resto del dia. ticultad. Así, resolvimos auaucionar el "La casu de Ramou ( cuya conclu. aprendizaje, pero no por eso Ramou sion ha.bia activado poco durante los dej6 de teuet· conmigo las mismas con­últimos meses de su compromiso con sidera::iones, y cada dia se manifestaba Juana) marchaba ya á toda prisa, y más tiemo y caiiñoso, aunque con el todos los alLañiles y artesanos dellu. resto de la familia siempre us6 de ga.r estauao ocupac.los en su fiual cous. cierta nlto.uería ceremoniosa que he­trucciou, en tanto que yo cnidabn. con ria, y ~mns consintió t¡ne ninguno de el ~ayor esmero un piú de jazmi n q11e ellos ll01perruitiem con él la mús leve tema preparado pan.J. serubrnr en el familiaridad ni conft.'\nza. E'lta con. patio principal de la ca!'a nueva, como tineta orgullo~n. me clolin y turbaba, u u dulce recuerdo para lo porvenir . .. . recorcifíndome lo que contaban tle los (·en ramo de eso mi;;mo jazmín, que grandes aeñores del tiempo de la co­jamas salió de esta ca!'
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 32

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La Mujer - N. 20

Por: | Fecha: 20/07/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y FE DAN FUERZA. . LA MUJER, REVISTA QUINCENAL ll XCL.USIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS, llAJO LA DIRECCION DE LA SEÑORA SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. ------------JU-EV-E-S, -JU-LIO_ 2_0 D_E_ 18_79._ ___ ~PRECIO 30 cs. ;;.__......;... N.0 20. }- __ ESTUDIOS HISTORICOS SOBRE LA 1\I.IUJER EN LA CIVILIZAOION. CAPÍTULO OCTAVO. LA MUJER GRIEGA. ( CONTINUACION). X 1 ií una vida de sibaritismo, su mujer EN la Albania. y Arcadia. (hoy Tur- tom6 las riendas del gobier~o e_nter~­quía de Europa), las mujeres eran ta.m. m~nte á .s~t cargo. Daba au~t.enclas pu­bieu valerosas como las espartanas. bhcas, v1stta.ba las guaru_lClODe~ que Sucedió una vez que habiendo peue. guardaban las fronteras, é 1mped1a _cou trado los enemiO'os hasta el corazon las armas on la mano que los vec10os mismo de una. de 0aquella.s ciudades, en invadie.!:en .s~R Estados. Era tan v?"le­tanto que, los hombros combatían en rosa Y.JUS~Ct?ra qtte los r~yes vecmos las calles, las mujeres, desde lo alto de la bac1an ~rbttro en syto d1sputas. Una sus ventanas y azoteas, arrojaban sobre vez los esc_tt~s se queJaron de los ma. el enemigo piedras y tejas. Al fin, los proce~tm1e11tos lucen en la bis. toria, y aunque no fueron griegas, en los anales de esta nacion fué que se hi­cieron notables. AMAGE era. la esposa de un rey Sar. mato <}el Ponto. Como el rey no cuí. daba de sus deberes y vivía entregado TOMO 11. 22 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 174 L A .M TiiE] R . ::.=....:. -...=- hijos del rey. A este j6ve:-coronó all te;;~as Iet..;:, y ell~miau~ redactó 1 dia siguiente, recomendándole (pie go. ·un có(Jigo de leyes. hcrnnso con prudencia y siempre le Ze• obia, CJ'Ie se titula ha reina de~ sirvieso de ejemplo la desgraciuda suer. Orie te, sostuvo una larga y gloriosa te de su padre. guer ~ contra los romnnos, cuando t{s. Otra reina famosísirua fué ARTJo:Mf- to::; e ~aban en todo ~erable. rey de Persia ántes del combate, sólo rneott~ en un rincon de Italia. XII ella fué de opinion que no combatiesen con los griegos ántes de que llegasen los damas aliados. N a.turalmentc la opi. Gr tcia teoia tanto trato y comercio niou de una mujer no fu1~ escuchada, y con cilin, que la historia. de esta isla. J erges perdi6 la. batalla. do Snlnmina.¡ hace r,"lsi parte de la do Grecia. Artemisa, sin embargo, combnti6 con Si lia hauia. sido eu su principio co. denuedo hasta que so retiraron las fuer.; Jonia griega y cnrtngine~n. pero á me. zas persas, tanto que Jurgos dacia des- dida lile creció su civilizacion, se fué pues de aquella batallA, que "lo~ hom. hacieJJdo iodcpendieote. Siracu>a, su bres se habinu manejado como mujeres capit~d, fué una de lns ciudmlt..>s mils y lus mujeres como hombres." ( 1) importantes pam las letros en la auti- La tercera reina famosa fuú Zr.xo. güeda.p, y allí "e daban citn todos los IHA, y aunque su vida pertenece mtis sabios de Grecia, ú peAar de que conti. bien ú la historia romana que á la gric. nuam1 u te los principales estados de ga, hemos pensado que la rola.cion de Crecí vivían en guerra abierta coutra ella uo vendrá mal en este sitio. Sicili Fo Despue~ do llu.ber ensayado el Zonobia era mujer de un rey de gobie o repuLlicnoo, los si racusanos Pu.l mira. en tiempo del emJ>Crac.lor ro. tuvie on que poneroe hnjo el yugo llo mano Aurelio.no. Esta. reiua, despues un r y quo los tiraniznLa á su sabor. do enviudar, gobernó sus estndos con Este tirano tmo lilltcsores á cunl peor, 1 tnnto lJrio y energía, •¡ue dCM!e el dia y UDll· 'e~ le dijeron :'t uno de tlllos, o u que tomó las riendas del gobierno, DioDh,io el jrívcn. l)llfl cutre sus ~•íbdi. no abandonó nunca la armadura do los tos so Jistinguia una mujer muy an. guerrer<>t<. Zenobia no tmo de su sexo cian~ que Crecucotnbu el templo. pi. sino b belleza física, pues reuuiü en sí llieud en alta 'oz n los dioses que 1 wdos los vicios y las virtudes de un cons Meu largo tiempo la vida del Léroe¡aasculiuo. Su 1ínica tlistrn.ccio!l tiran . era la caza y siempro se la vcin. á ca. Di uiláo la. hiw l111.mar y la pregun. j ballo. E ra grande bebedora, y en los t6 M qué le tenia tnn especial cariiio, festines bebia al par de sus generales, pues '1 no recordaba haberle hecl1o 11in t rastornarse jamas. Amaba las ar. 1 uin .. In bien particular. ~ )s lo diré, señor, contest6 ella¡ (1) La ltiatoria menciona otra Artemisa, cuandlo yo em niBa reinaba un tirano roinl\ de Caria,qnicn á lamucrttldesuesposo l L-d· · q Mausoleo, le le,·antó uua tumba tan maJn.~Ífi- muy 1rue , y yo robrnuu. aaraamente a os ca, que desdo entóncea loe monumentos fÚne- dios~ para que nos libmmn de él Ellos bree se llaman maulvltol. Pero no so crea me o~~ron, y el tirano murió. Otro su. que en aquel monumento reposaban _las ceni- bió al t rono y resultó aún más cruel Zall de )[al!JI:OIOO, no j éa~s )aa bab¡a rcllet- que 1 anterior. y 0 entÓnCes pedía 1 vado Al1cm1sa para tomarsclns poco a poco ! 1 ' 1 c&n 11ua alimentos sirviendo olla misma de CC?D rvor que murtem e rey' ,Y os sepulcro ambulan~ á su ma1ido. 1 d1os me oyeron. Deapues de ~1 lle- ¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -~- 1 RE V I S T A Q U I N C E N L . 175 gásteis vos, señor, y resultásteis peor partida, pues 1 refiero mil veces ser la. 1 que los otros dos .... Así, i c6roo osad- esposa de un d ~sterra.do, que no la her. ~~ mirais que ya, con la experiencia que mana de un ti ano!" tengo, no pida. yo á los dioses que os Tesca eta. m ~y querida. de lossiracu. conserve u la vida luengos años 1 Si ca- ¡ sa.aos, y aun d spues de la caída de su 1 da uno ha sido peor que el anterior, familia del t tono, ú ella respetaron i c6mo seria el que viniera des pues de siempre y le e pnserva.ron los honores vos? 1 de princesa re l. Et tirano le celebro la gracia., y la. 1 La suerte dE las mujeres de }! esenia vieja partió en paz. 1 no era por ciet o muy enviuiable. Una Las siracusanas eran francas y aman- 1 vez, estando la ciudad rodeada. de ene. tes de hablar la verdad. Cuentan los migos, acudie~ n al oráculo, quien les cronistas que habiendo Dionisio el an. respondió: " pláquetJe á los dioses ciano casado á su hermana TESCA. con ron la sangre 11e unavítgende7·eal es. nn seffor de Siracusa, éste, no pudien- 1 tirpe." Tocó) e la suerte á la hija del do soportar el orgullo de su cuñado, 1 rey Licisco, p~ o él favoreció su eva. huy6 de aquel lugar dejando á su m u. sion. Present6s ~ ent6nces otro príncipe jer. Diooi~io creyó que ella había te.¡ que aspiraba jll trono, llevando á su nido parte en la fuga de su marido, y propia hija cq In o holocausto, á quien la acus6 de ingratitud por no habérselo 1 degolló con su mano. Dicen los anti. avic;ado á él. guos historiad~ ~es que aquello aplac6 -"Tirano, le contestó ella, ¿ pen- la ira de los ~ioses, se salvó Mesenia. e.a.is que soy una mujer tan tíruida y 1 y eligieron coti o rey al padre desapia. cobarde, que no hubiera hecho cual- dado. quier sacrificio poi' acompañar ú mi 1 S. A. DE S. marido en su destierro? Desgraciada-mente no tuve á tiempo noticia de su (C'ont~rHW/I't ~. ~------ La cxplicacion de la. chrmuln del penúltimo n1'lmE o es BoYAcÁ. UNA NOCHE DE LUN~. Envuelta tou11 en nacarada nube, 1 Oh lumt sin i unl ! ... Me recordaron Como una vírgeu en :;n Cn!>to velo, 1 Tns a)bo¡; raj·os v esplendor incierto J'or el espacio ~>e dc!!liza y sube TAJ. que Agustin ~ Mónica mirAron, Lo. blanca nube, iluminando al cielo. 1 De Ostia la bclt e~l tranquilo puerto; Do azul oso vapor y gasas bellas • Cuando do Di b<> y de Su amor hablaban, Ya se empieza á cubrir el firmamento, 1 Llenos de fe, dE caridad, á solas Y c.ll•tTtuuan su lumbre las estrt:llas Eu gótico baleo , y contemplaban Sobro los montes, duude gimo el viento. La ténue luz so ro las mt~nsas olas!... Olt ! cutin bcrm~s e.'!Ulr1in los valles, 1 Te veo en el ispacio suspendida Do &la luna 1i la luz brillante y pura, A. los piés del :E erno, y te contemplo Si aquí no ru1Ís eu las sombrías calles Cual la ltin1para; fiel y bendecida Cada. piedra cual ópalo fulgura ! Que brilla ante ~l en el sagrado templo. Y, cambiando el astJeoto de las cosas Bajo el influjo de su lumbre grata, De mórmol son las de:;iguales losas, Y son lrts fuentes derretida pinta. Oh ! quién s vista apartará del suelo, Y al verte eucu [otro deliciosa calma, Que no se acuer e del Señor del cielo Para entrego.rle 1 cora-wn y el alwa 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 176 LA MUJER. Ay! que es empresa demasiado vann Cantar á Dios con la terrena lira ! Quién, al mirar tu límpida hermosura No siente el fuego de Su amor profundo! Y andando así, bajo tu lumbre pura, Calla mi voz ... Arrullador el vionto Sopla á traves de la ciudad andina, Quién? ... pero no, quo la palabra humana Y el estrellado y puro firmamento La voz falaz escuchará del mundo ! Por impotencia y coofnsion espira... Se inunda á un mfls en claridad divina. 2 de Mayo de 1879. BF.nESIOF-. LOS DESCUBRIDORES. , CUADI'tOS HISTORIO OS Y NOVELESCOS-SIGLO XV. (COKTINUACION). ALONSO DE OJEDA. IV debidas ú tan cerc;~.no pariente de un miembro importante del Santo Oficio, AL fin, despues de haber sufrido Oje- en lugar de da.rle el torroeuto, como da. ve.ria.s dolorosíRimu.s operaciones, el l me recia el crímen de haber intentado médico le declaró en convalecencia y tener comunicacion con alguna de las le dijeron cuál era su crímen. Result6 1 novicias del monMterio, ·- le ¡;umieron entónces que hacia. muchos días que el &implemeute en un calabozo, en tanto tribunal de la. lnquisicion le tenia l que se avisaba ~ 1 ti o de lu conducta. puestas espías porque se le considera- ¡ del !-.Obriuo. ba. sospechoso con motivo de ciertas Sin embnr,.ro, cuando llegó la 6rden declaraciones que babia dado el O bis. de fray Alonso pa.rn. que su sobrino fue. po de Btírgos. Notaron, pne!l, q11e ha- 1m trasladado 6 Sevilla, en donde pen­bia seguido al rel' Fernando hasta el saba interrogarle personalmente, en. monasterio de las Huelgas, le üerou 1 contrábase nuestro pobre héroe en una. conversar y pasearse con el jarJinero situaciou bien })recaria: la humedad del convento y á la tarde siguiente di. del calabozo; la pesadumbre de perder rigirse de nuevo al mona.<~terio, entrar 1 para s1empre n María, pues no se le al jardín y no volver á snlir en toda la ocultaba que en adelante la harían su­noche. A su Ra.lida le si¡.,ruieron, y ere- fri r l1orriblemente, y que ya jamas la. yéndole ya m¡~<> que sospechoso los cor- ¡ •olveria á encontrar; la obligada quie. cbetes se babinn creído obligados á tud de la prir-ion, tan contraria. á su arrestarle. temperamento ncti vo y fogoso ; la. in- En las declaraciones le preguntaron cert1dum bre que sn Ritnacion causaría qué significaba su permanencia en el á su madre, que sin duda ignoraba qué jardio del monasterio, qué era aquella babia sido de él,- todas estas cosas cuerda que se hall6 atada á la reja de unidas le produjeron una cruel enfer­la Capilla de las novicias y la huella medad, en la cual crey6 perder ~1 jui­de sangre que se veía hasta eJ muro, cio y la vida. Así no fué sino ya en­lo que coincidía con la mano herida. ¡ trada la estacion de invierno que pu­A esto Ojeda no contest6 nada, sino dieron trasladarle á Sevilla. Allí eufri6 que dijo se acogGria. á la proteccion de un interrogatorio solemne, y al fin de su ti o el Grande Inquisidor fray Alon-1 él le notificó su ti o que, merced á su so de Ojeda., á quien daría cuenta des~ intercesion,habíanle permitido ponerle conducta. Merced á las considera.cior¡es en libertad si juraba, por su S&lvacion [ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCE N AL. 177 eterna, no tratar de vol ver íÍ verse ja- ~' público cambia. cada di a los objetos mas con dofia Mana, pue¡¡ no era posi. de su entusiasmo,- los reyes le aco. hle que una doncella deluacimieot.o y gieron con marcada. benevolencia y no futura destioacioo como era ella fuese le hicieron reccmvencion alguna, olvi. inquietada y perseguida de una mane- dando en aquellos momentos las quejas ra tan escandalosa. do los envidiosos. 1 Cosa que por cierto Ojeda no quiso aceptar semejo.nte fué una grande merced con el hombre coodicion, y manifestóse tatt i od6mi- que les h:~.bia donado un N ue,•oMundo 1 to y audaz que le sumieron en los Inmediatamente pidi6 Colon permi­mús houdos y terribles calabozos de so para volver á las Indias y atender Sevilla, en donde fk'\SÓ muchos me~es ' al descubrimiento de la Tierra Firmo, desesperado y casi loco,- pero re~isti- en donde esperaba encontrar mayores do fóiempre Íl someterse. -:-iquezas que la.s que hnbian hallado Una de las reglas de la. Iuquisicion en las islas. A pesar de la. marcada era que jamas se publicara la. causa del mala voluntad del Obispo ll'onseca, qu~ delincuente, que desaparecía repeoti. no excusaba hacer la guerra ú Colon nameote de In. sociedad,sin que so su pie. de cuantos modos podía, la reina orde­se qué se babia hecho, lo cual sus pn- uó que se dieran inmediatamente rientes, temerosos de comprometerse, 6.000,000 de maravedís ($ 86,956) tampoco indagaban. Algunas veces se para equipar los ocho navíos que debe. perdía para Pie m pre y nadie sabia jamn.s ria.n de eutreaársele. Pasiíronse sin em. qué suerte babia corrido,- otras veces barcro la.s sem"'anas y los meses y Colon volvía al mundo al cabo de más 6 mé- no ;ecibia nada, pues Fernando, necesi­nos años, pero como tenia prohihicion tado de aquel dinero para otros gastos, de revelar lo que le había. pasado, guar. Re lo apropió sin cuidarse de la pala-daba. profundo silencio. bra de Isabel. A vasar de todo, dos personas se Trascurrió el año de ü7, y ú pesar atrevterou tí averiguar por In suerte de la proteccion de la reina, Colon sólo del j6veo Ojeda, - una de ellas fué el obtuvo ofrecimientos y promesas, y es. duque de Mediuaceli, su patron, que to merced á la exagerada pintura que era suficientemente poderoso para iCI- bacia de las futuras grn.ndczas que en dagar sin riesgo de hacerse sospechoso, aquellos países no descubiertos le por la suerte de su escudero, - la otra aguardan para pa.rticipárselas n Espa­perc~ ona. que tampoco tuvo miedo fué la fin y á &us soberanos. Al fin, en Mayo madre de Alonso : las madres no se de. de 1498, pudo darse ú la vela llevando tienen ante ningun obstáculo cuando seiR buques en lugar de los ocho que tratan de indagada suerte de sus hijos. le babia. u ofrecido. Sin embargo, iba Una y otra recibieron la mi!;ma res. contento, porque en nquel~a expedicion puesta: que O jeda no corría riesgo de fundaba su más graude esperanzo. de la vida, - que estaba en seguridad, y fama, y esperaba obtener ámpliamente que aaldria de su encerramiento cuan- con qué lograr el voto que !labia hecho do él mismo quisiese, retractándose de de libertnr-6Jerusalem ántes de morir, ciertos desmanes de que era reo, co. para. lo cual, creía. él, Dios le babia metidos en lugar sagrado. inspirado el descubrimiento del N u&vo En tanto que nuestro desgraciado Mundo. héroe vegetaba sumido en los subte- Aunque parezco. una ingratitud con rráneos de la Inquisicion, digamos en tan noble y verdaderamente grande pocas palabras Jo que hacia Cristóbal hombre como Colon, no cabe pensar Colon en E9pafia íÍ su regreso de su se. otra cosa sino que las de'lgrncia.s del gundo viaje de descubrimiento. Aun. Nuevo Mundo provienen en gran parte que no fué recibido con las mismas de la manera con que el Descubridor ovaciones por la na.cion como Rucedi6 inició la colonizacion de las Antillas, despues de su primer viaje,- pues el que fué la escuela de los demas con. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 178 LA M C J E R. 1 l qnista.dores de-América. Tenieudo em- -Alonso, le dijo el grave Inqnisi-t) ei"ío, de'lcle Ml primer viaje, en mani- Jor. pue~to que te ha.s uegatlo tantas testar á los reyes y t\ la. uuciou C!ip&- veces ii dar tu palahra de no volver ú i'íola la irupo1'tnucia de su descnuri. buscar á dofía liaría, quiero hacerte mieoto, para que le su mi nistrn.ran re. otra. propue.;tn m á~ fúcil de cumplir. cur:>os para. s~guir adelante sus cou- - ¡,Cuál señor? Hablad! que muero ' 1 l qui>tas, no se causa.\):\ ue pontl~rar lar! de impacieu<:ia .. .. . dijo O jeda con aui. 1 riquezas que eocerrabu.n aquellas nu~- rnado acento. 1 1 "\'as tierras. Esto tlespert6 en los colo- -Embarcarte iumediameuto que nizadores aquella iul'aciable sed de oro estén concluidos los preparativos de 1 q11e fué causa. de tantas cruelda.rles, Hna. expedicion que debe, dentro de 1 mi) ti v6 la perdicion de los naturales y poco tiempo, .Jar:;e ú la vela en el puer- 1 false6 el espíritu de la. conquÍI;ta. to de Santa 1faría. La noticia de la panida de Colo u -De mil amores, señor: ... Lo dn- ¡ lleg6 hasta el fondo riel calabozo eu dúbais ·¡ .... :Me dareis la libertad, t no 1 que yach~ el infortunado Ojedn., y éste, es ciP.rto ? pues me siento morir ou ' eu el silencio de sus días y el insomnio aquel calabozo. de sus noches, le acompaüaba. con el -Sí, te daré In. libertad que deseas 1 espíritu, y en su exa.'>peraciou envi. con la coudicion do :¡t1e uo saldrás del 1 diaba hasta la suerte del último 9ru. recinto Je Ctídiz hasta la hom de cm­mete de los navíos, que por lo menos uatcarte. podía gozar de luz y de libertad en 1 -Pero, dijo .Alonso volviendo iÍ la alta mar. realidad de las cosas del mundo,- pero 1 Pasa. ron meses, y aunque le hacia u para Júode sigue esa expedicion ? .... 1 1 preguntas SUS captotl1S periódicarncute nmes yo tengo compromisos de honor 1 por ver si cejaba en su determiuaciou 1 ttue me impedido usur¡Htrle ú Colon 1 do buscM (~ la noble novicia, Ojeda d descubrimiento de la Tierra Fit·mo. siempre contestaba que nnnco Jaria 1 -Esas no son cueot:ts mías, rcspon­uoa palabra. que no podría cumplir, ui dió ül astuto fraile, bastante l.:1.go yo ofrecería una. cosa que para él era. impo. con ponerte ea libertad sin teuer que sible. Siu embargo, iquiéu determinara eutra.r ií explicarte la ruta que deben jamas la graduo.ciou con que los sufri- seguir los bol¡ues en que te embarca­miento& físicos van deteriorando el eb- l t•ús .... De eso platicar:ts con el Obispo píritu mejor templado, y determina.t el de Btít•gos, patriarca Je lu.~ ludias, el , menoscabo que padece el u.lrua. que no que, á pesar de tu iog:ratit.nJ, está pron­siente el cuerpo libro ! Lo cierto es to ú pertlon:l r tu pa.:ada conuncta y que en aquel encierro tenia Ojetla protegerte nnev:uuente. momentos de tan profundo desaliento, -El perdona.nue ~ exclamó Ojedn,­que si ent6uces le hubieran hecho pro- él que me ha !tocho tan crueles males puestas de ponerlo eu libertad :1 cual- ~ y por cnya 6rdeu he p:J.Sado tantas e.n-qnier precio, las hubiera. u.ceptatlo. gustias, ; él decir que me perdona!. .. El invierno de 98 :Í 99 fné suma- -Pues si lo torua.s por ese Jatlo, dijo mente cruel y le pasó entero !;in m o- ¡ el Ioqnisidor, vuelve á tu calabozo, Y vi miento casi, con escasa luz y grande no ha olemos miís de viaje ni de li­aislamieuto. Al fin un dia de Bnero, Lertad. triste, frío y destemplado entró el ca.r. Actuella horrible idea Je¡;corazon6 al celero ú avisarle que su tio, el Gru.utle pohre jóveu, pues ya. en su mente ha­Inquisidor, necesitaba haLlar con él. bia visto la liuertad, la luz, la vida, Y Alegr6se el mísero j6ven con b idea no pudo resistir al det!eo ardiente de de salir de su estancia y respirar, aun- volver al mundo. q~e fuese pasajeramente, el aire de otra -Bitm, seüor, coutest6 bumildemcn­P. teza ménos triste, y tener alguna noti- te, me rindo y someto, pero s~~adme, c1a de su madre y del mundo exter.i.or. 1 ahora. mismo, fuera de esta pnSlon. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA l~UISCE~AL. -, 1--- ------ ------- 179 ~- ---~ YI nci!'l á la ca.be;r. .1 . ele 1:~. cxpcclicioo que estoy preparando en parte t\ mi costa. Al día ¡:iguientc Ojeda ~e prc~eutú 5• rpte no tardará un1Cho en e~tar equi-en el puln.r.io de don Juan Rodríguez padn. en Cádiz. 1 Fonscca. ObiHpo de Búrgos y Patritmo. -¡Cómo, seüor, dijo Ojcdn. y no es de las Io,lias. Al cabo rle nos horas de 1 prohibid o visi tnr los parajes Joscu uier.l conferencio. con el Obispo nuestro h,{. tos por Colon ! 1 roe sali6 suhyu.gaclo y deciJido á l1acer El Obispo le contestó dándole á leer cuanto 1~sto quisiera. una c:1.rtn. escrita. por el rey don Fer. Lo qttc motiv,) esta resolucion fu(. nnndo y dirigida ni Patriarca de las la relacion circnnstancindn. r¡ue le hizo ludin'l, en la cual le recomendaba que del tercer vioje de Colon á ludia". :¡.;m. hicic>e los mayore!'. esfuerzos 1>arn que pez6 seüaláodole hts cartas aut<ígrafas .;;e extendiese el rlominio espnñol en el envh\dns por llrJnel descuLridor lÍ R<;. X u evo )J undo. lranu:íl,ale que prote. paiía, en la" cuales ponía de manifiesto gicra particularmcutc la!i expe1liciones ( el descnurilniento de hL Tierra-Firme pri~nda.s de los que quibÍCI'en ampren. y las costas llamadas de P:íria.. I~usc. derlr•s ú su costa ( puc,; el erario real ñ6le en seguida el clio.rio del uavogan te, estaba muy escllso) cou la coudicion eo el cual, con su acostumbrada poesía, 1lc no inft'in.gir en lo que hnhian pro· descrihin lns nuevas tierrns como lln metido á Colon áutes de 14U;); es de. >crumlero pnmíso, habla ha de l:L abuu. ci r, •111e no tocase u en las t ierrns descu. daucia tlel oro, pietlras preciosas, per. uiurtas por él ninguno de Jos subsi. , las y h1~ cspe··in." que se hallaban eu guieutes desnthridores. á r¡uieues se todas parte::, ll~~tLUc.lo :.í tanto el entu- d:Hir~ carta hlnuca, con la sola obliga. sia~;rno del e:íudiJo Alruirante,qnc aso- cion de contribuir(¡ la corona con el gurabn. que en aquellos sitios 1:rivHe. cuarto 6 el quinto do las gnnr.ucias rriados no solamente crecían los árbol e!; 1 habidas en las expetliciones. frutnles hasta en b misma orilla tl<:l A la vista de lns comunicaciones de mar, siuo que se veían las o~trns pe,.::~. (:0Joo y de las riquezas enviadas do das cc•tltra los mangles de la playa y Pária, infiam6se la n.rdicntc imagina. abiortas Jo par en par pnra recihir ou ciou de Ojecl:1., tanto ticulpo nntrién. su Reno la~> gotas c.Jo rocío que Jeho· !lose de sí misma, y sintió correr por riau convertirse en precio~as perla~. I!IIS \·eons el contagio del entu,.,iMmo y segun l1L tcorb de Plinio. Decía t:un· 1le~eo ele gloria, de fn.mn y do oro 1¡uc se bion qne los uatumles de Pária eran rc,piraua en )a a.unó,fc¡n de aquel si. más ho--pit:\larios, inteligentes, mejor glo de aventuras¡ embringó~o con el formados, má!; bla.ncos que los do lnl> airu libre, del cual h:\l1ia sido privado islas 1Íntcs descubiertas, y adomas t¡uu tanto tiempo, y con las mil locas cspe. cnmhin.bno con el mayor gnsto ul oro rauzns que le a..•;n.Jtaron en aquel mo. y lns perlas clo Stl tierra por las clm- u1euto. Largo rato permanoci,) callado cherl'as de uingun valor que Jmbiau repasando en sn mente aquellas pro. llevado de l<~spailn. mesa!! de dicha, que le señalaba su imn.. ~ En pruehn de que nl}uello e m cierto, ginncion, y ú las cuales no renuncia el Fouseco mo..;tró 1Í Ojeda. mucho" sart:\. hombre m(JS <~n.nto sin nn grande es. les Je perlas, que Colon había cnvi:~.do, fner.t.o, ¿qué dir~rnos de lo que p:lS6 eo y ¡;ruesos trozos Je oro, más fino y uc el palpitar.te .corazon clel júHm aven. tnás precio y quilates que todo el t¡no huero que >eul nuto s\1!! ojos un lD\ln­ántes hnbinu llevado del X uevo MuuJo. do de encantos, como 110 los había so· Cuando OjeJo. hubo visto y :tdmirudo iíaJo sino en sus won.entos de delirio~ todac¡ estas mnm-villas del X uuvo )[un- .AJem:'u; el astuto Fonsecn supo acabár. do el Obispo dijo : sclo de ganar mostniudole en lonta. -Pues bien, est.ú en vuestra ruano nauza la suave im1ígeu de María, ofre- 1 1 poseer tesoroR Í"Uales ¡\ estos, si O!t P,O· ciendo darla llVÍSO de loS proyectos de 1 o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 LA MUJER. ------------- --- Ojeda, y pedirln. de nu~vo, en nombre causaron tantm guerras y crímenes, suyo, que no se comprometiese á nada. tnmbien es procillo confesar que de hn.sta. su regres:o do Indias, pues le ase. aquellas disputn~~ de la Refo·nna surgi6 gur&ba que olla. a1ín estaba libre y ll\ religion C'ltólica. triunfante y con pensaba. en él. mayor brillo y gloria. La reforma ha A principios de Mayo, merced á lo'l obligado á los creyentes no solamente e11fnerzos de la inaudita actividad de á tener mayor fe sino :i comprender y O jeda, ya babia equipado cuatro boni. e~tudiar su religion,- porque lo que ttls cara velas, coutrutado como piloto ú basta á los verdaderos cristianos y á su antiguo compañero en Indias, Ju11.o los buenos y mnnsos de ánimo, no con. de la Cos:a, y reunido varios caballeros \'Once :í los espíritus indagadores que aventureros de f:unilias distinguida", no admiten, sino Je~pues de haber exa. entre otros un comerci!\nte floreutino ruinado, los motivos que La y para creer. llamado A?Mrico Ve.q¡)llci{), qnicn tuvo A los principios del siglo que nos t despues la usurpnda gloria de darlo su ocupa ya existin Copéroico pero aún 1 , nombre al continente descubierto por no se conocían sus admirables trabajos ' Colon. Así, el 20 de Mnyo de 1499, ni acerca. de las revoluciones astron6mi· romper el alba, Alonso de Ojeda. se di6 cas de los cuerpos celestes,-cootompo. á la vela en el Puerto de Santa María, rúneos suyos fueron Tycho-Braho, Fe­y despidióse lleno do entusiasmo y ale. rr&ri, Paracelso, Hamus, Tartaglia y gría de su madre, á quien ofreci6 traer. otros !'n.bios ro~tnuradores de la cien. la al regreso gr.~.ndes rique&as y gloria cia, como J anson (que puso en uso el mi. y fama á su familia, si o pensar que" en croscopio ), que iluminaron el mundo este mundo nada sucede como lo he. con la. luz de lns matemáticas, la astro. mos ideado ni como lo hemos temin eo re tantos otros, uacho Spenser, Walter Raleigb, Marlowe, más conocido é ilustres1 Por cierto Beo Jonson y otros literatos famosos. que su nomb e no vale nadn por sí En Francia. l1astan los nombres de solo, si no fue para nosotros el tipo Montaigne, Palissy, Ronsard Bran. en que mejor podemos encontrar las tome, Arnyot, &c., para dar lustre virtudes, erro s, crímenes tal veí:, co~- 1 ú uua nacion. En Italia, i qué más tnmbros y asp raciones del espnüo1 de gloria que la de Ariosto, Maquiavelo, su tiempo, y or eso se nos pe;rmitirú Galileo, el T:v;so y Guichardini en las estudiarle ú t do sin encubrir us de. ciencias y literatura 1 Entre los e!lcul- fectos ni ocul r sus cualidades. N o le tores y pintores á Banc!iuelle, .J{iguel preseutarémo. ni como un héroe per. Angel, Leonardo de Vinci, Rafael de fecto de nove , ni tampoco como un 1 U ruino, Sebastian delPiombo, el Peru- ley ni principios, ~ino, gino, Coroggio, Julio Romano, el Ti- como Ja encarnaciou cinno, Veronesa, Tintoretto, A. Carraci, Dotoiuichino, Guido Reni y el joyero Benvenuto Ccllini .. ... Ent6oce9 'i'i6 la II luz el c61ebre Palestrina, cuya música El viaje de Ojeda :í Tierra Firme sagrada ferma escueb.. Tarubien son babia sido d sastroso, y dospltes do contemporáneos los pintores Vol:í;¡;. motos sueños orndos y locas ilu siones, 1 quez, E sp:\ñoletto, Zurbarán, Alberto no obtuvo en esmuidas cuentas nada Durcr, Flolhein, y en los últimos años digno de meo oua.T!le. El único descu­de él naci6 Van Dyck, y otros que fue. brimieuto de alguna importancio. de ron r;ecuodarios y que no nontbrnrémos. r¡ue pudo pre arse en aquel viaje, fué Entre Jos hombres de E~taJo que el de haber a ribado al lago que los mús ~;e llistinguiP.ron b:ístanos meucio. inuios llamal n de Coquihac01.1.. y que uar ( fuern Je los que ya. heme>s oom· él bautiz6 de enezuela (porque su~; brarto en el curso Jo e,tn historia. ) á habitante~ orli caLa.n cutru el aguo. co. los lit{dicis, los Dorias, los Monmorency, m o los de Ve u cia ), lago conocido hoy los Ne:noms, los Sobieski, y tutl¿ con el nombre e ~bracnibo. Adnm s, 'J1Utllti. siguiendo 1:1. ndiento do sus de. eos AqmJI :.iglo tlu4 renacimiento llo todo de llo\'ar algu botin, y viendo r¡uo en lo ol \'iclndo en h o~cura l-poca rle h. aquellas co"t ,le 'L'torm Firmo no Edatl .!lledia, fué el de C.!rlo~ V, de eucontrnbn la rir¡uezn.s qlte ngmu la. Fr:~.ncisc:o I. de Enrique IV (de l!'rnn. ba, ~en. artes y la .iteratura, como en el siglo dorios como e lavos. Entro los poco'! XYI, ni mayor magnificencia, rirpwza obsec}'ÜO.i que logró ci pobre Ojecl y pode tío uui re los reyes, los gnerre- llevar á su m dre o~ taba una indin. ro13 y lo:~ gmnJes de las naciones civi. mny hermosa e Coquiba.coa, que ba­lizadas de Europa. bia bautizado u el nombro de Isabel, Pero, diní el lector, en medio de a!iÍ como otro odio hermnno suyo ú tanto esplendor y ~randeza., y del ofus. quien llamaba artin. cal'lliento de una ci vilizaciou que se Despue'l de sitar :í ~;u ma.d re, .A lon. perfecciona,¿ quú puede ser el nombre so se dirigió ú úrgos ú dar cuenta al TOJIO n. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' .-----------------------------~------------------------~~ 1 182 LA 'MUJER. Obispo del mal éxito de su expedicion, se nutre el houl bre eu deseosambiciosos, pues una. vez pagados los gastos, apé. pues si al priudpio cree que lo que au­nas pudieron repartir 500 ducados en- be h. no es sino la. puerta por donde debe tre más de cincuenta personas que te- 1 entrar á otm mansion mús pura, en oían parte en la empresa. Sin erni.J¡u. seguida va perdieudo de viRta el obje­go, no se crea que e!':tliViese de¡:alenta- to principal, y toma lo vif,ible y loma. do,-al contrario,- el e¡:píritu a ven tu. te1·ial por la causa primer~, hasta ol vi­roro bullía en él, y tenia empeño en 1 dar el más all(Í que en un principio volver á embarcarse y seguir en el l anhelaba con~eguir. Nuevo .Mundo sus empezado~ descu. Ah! no hay nada más triste y des. ~ brimientos, pues parecía que más va. alentador que el estudio del c01·azoo :1 lor, audacia y constancia manifestaba ldel hombre en sus tra.¡;;formaciones y este hombre mié u tras más contraria cambios, casi E-iempre de bueno en malo, le era. la suerte. 1 y de malo en peor! Y al pintar la caro. Aunque el Obispo le recibiera al¡ hiante faz del carácter de O jeda., que principio con frin.ldad ( el mal éxi- no se nos tache de exageracion é inve. to e~ defecto de mny malo. nota entre 1 rosimilitud, pues tenemos Feguridad gentes del carácter de Fonseca ), bien de que cada. uno, en el estrecho círcu­pronto, con su natural perspicncia, com- 1lo de sus reln.ciones,- aun en esta. épo­prendi6 que aquel j6ven DO oro. ya el j co. tnn impropia para alimentar cier. mismo que tanto lo babia importuna .. tas ideas de ambicion,- ha tenido oca.. do con sus locas pretenciones años án. ¡ sion de estudio.r por lo méoos á uno 6 tes, y que era muy propio para Reguir ldos de sus conocidos, cuyo carácter ha adelante sus proyectos, habiendo ma. 1-ufrido modificaciones bajo el soplo de durado su génio r.udaz, y perdido eo la codicia 6 de los deseos ambiciosos los vnivenes de la vida aquella deli. de la. política. Así, esto deterioro del caueza de sentimientos que á sus ojos alma. en un ellpafíol aventurero del r;j. le inutilizaba. glo XV y XVI nada. tiene de raro 6 Efectivamente nuestro Alonso de extrnfio, y mucho ménos es contrario á Ojeda. ha.bia. perdido muchas de sus la verdad psicológica. cualidades y babia. cambiado y dañn- Como 1lcciamos, el patriarca de lns dose su carácter. A los veinte y nue\ e Indias, al c!escubri1· en Ojeda n.l Jefe años no es de extrañar que no tuviese audaz y sin wnyores escrúpulos, al j6- la precocidad candoroso. del niño que ven ambic io~o y de grandes talentos por primera vez vimos en la fortaleza militares y conocitfÍeutos náuticos, de Zahara; DÍ la ardiente fe y nmor aquilatado!; por 1:1. <:xp<:ricocia, liÍn los abnegado del adolecente de Granada; tante mal estado de las fioanzas da de su corazon, pero aquellos sentí- reales. mientos se habían humanizado, por de. cirio así, y babia perdido mucho de la . S. A. DE S. poesía de su primern. edad. N o en vano 1 ( Oontin1U111'CÍ). -----------,...------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - --------------------------- REVISTA QUINCENAL. 183 SECCION RELIGIOSA. r ÁG IN A I> AltA LOS NI:&" OS encomendada d. t: Ufi bu ~nas madres. AL GRAN PATRIARCA SAN JOSÉ • EN LA ORACION DE LA MANAN A .. ¡ Patron dulcísimo Del alma mia.! En este din Vuelvo ú j)Oner, Bajo tu amparo Mi hora postrera Mi vida oniora, ¡ Toclo mi ser ! Guarda mis horas, Guarda mis años De los engaños De Lucifer; Y haz que sin culpa Viva en el suelo, Y allá en el cielo Te llegue á ver l PARA LA NOOIIE. l'ues en tus brazos El Rey del cielo, JlnliÚ COUiiUe}o, Y de.~cansó ; Así tu amparo José dichoso, En mi reposo Te pido yo. SILVEJUA EsPINOSA. DE RENDoN. • El Ilustrísimo señor Arzobispo se dignó conceder á la recitacion de estas estrofas do la. mañana y la noche Si dias de indulgencia, aplicables tí. las almas dol Purgatorio. MÁXIMAS DE SANTA 'I'ERESA DE JESUS. 1 El et.píritu del hombre se parece IÍ fin, prestaos enteramente i todos para go.­nna ti~rra t¡uc, aunque férf.l, no produce narl~ á todos. sin ernbnrgo. curmdo no &tá cultivada, !) Xo os excuseis jamas, i ménos de sino e.-;j)ina.'l y zarzas. que baya una razon poderosa para ha- 2 No hahlei'> sino con estimncion y res- cedo. peto do todu11 lll:l pon;onas de piedad. 10 No digais nunca de vosotros mis- 3 Cuando estei11 con muchas personas mo11 nada que pueda merecer ó atraer hablad túempro 1wco. alguna alabanza, ú ménos que en ella 4 No disputeis jamas, y principalmente pueda hallar el p~ójimo alguno. "e?taja, sobre coMs de poca importancia. lulgun np~·ovecho.mtento; .Y aun entonc~s, 5 llnblad ú todo el wuudo con apaci- uo Lablei.S de esas cosas stno con huuul- 1 bilidad y serouidad. dad, conaidertíndolas únicamente con1o 6 EYitad la burla, sea cual fuero su done.i que debeis á la bondad de l>ios. asunto. - 11 Cuidad de que no llaya nunca ex.a- 7 NI) roprendais á nadie sino con dis- gernciun en vuestras palabras: decid sen­crecion, con humildad y con una confu- oilla y moderadamente lo que pcnseis. sien secreta de vue:~tros propios defectos. 12 Mezclad siempre algo edificante en 8 Pt·ocurad acomodaros siempre al hu- vuestras conversaciones, á fw de evitar mor de las gentes con quienes tongais las palabras inútiles y conteataciones dee­ocasion de tratar. Sed alegres con los agradable:~. que tengan un carácter alegre ; padioi- 13 N o asegureis nunca nada de que paó la tristeza de los que son tristes; en no esteis vosotros mismos bien soguroa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 184 LA MUJER. ELEMENTOS DE HIGIENE GENERAL. (pr.nduccion del f¡;ancce po~ J5. ~W.. de $. PRIMERA PARTE. ¡sangre, cuyo efeoto inmediato es conver-c A P Í TU LO TER e E RO. tir la sangre venenoAA en sangre arterid, ~:»: L.\ r.!:lé cosa. es el aire? Con qué condicio- es rápidamente mortal pam todos los sé­ncs e~> viuficante? Cnól es su composi- res qne respiran ... ... eiou '· Todo animal qne se ponga bajo la ca m- El ¡me atmosférico, del cual los anima- p~1n:> de in máquina neumá.t10~ pronto ~s­ks y hs -plantas toman uno de sus ele- p1ra, y su mne:te .es tanto ~as r~penhna 1nt>ntos mns esenciales para vivir, es un l cu~nto su rosplrACitln es mus actn·a.; un fhudn cl:ii>tico, diitfano, posante, quo en- piÍJUro Oluoro al cabo de ~1gunos segundos, 'u • v~ "1 globo terrestre y lo revit>te de Y la rana al cabo de "anas horas. 1 110:\ (,, ·¡a de 15 Ú lG leguaS de eSpOtiOl', DI:L AUU: Vn-JPJCA: pira- l la cir cia moderna, fecundada por un es- cion ; la cncslion es esta : ¿, Cómo y bajo ¡ ir to nuevo, ha demostrado que lo for- qué condiciones es vivificanto el ail·e ~ 1nau 21 ]11\rte.s ó volúmenes de gas oxígc- El aire e:; vivificante porque cedo á la no y 70 de gas azoo, y que tiene adamas sangro uut\ parte de sn oxígeno, y este une. pcqneita po1·cion de gas ácido carbó- oxígeno lra~formn la sangro venenosa en :n;co, o iecir, como cuatro parte~o sobre l sangre arterial, 6 ln l>aDgJ'C ttegra en san- 10,,)Qo gro roja, lJnciéndoht útil pnrn la nutricion 1 tm e .~cubrimieuto do la compo.'iicion 1 do los órganos y In CUDbOrvacion de la del ah· ' Tojó una YÍ\'a luz sobre los fenó- vida. ~'nos do l.l r&phacion. Para que rl aire ~ca vivilicantf', e~ pre­D a~b e ntóncOl:l se ha u in creído que la J ciso quo contenga oxígeno, y q11e t:sto ton­Íl trodu c1on del airo á lo~ pnlmonOh ser- gn la caul idad ne<.·t·tinriu pam tm~ll hn- la · ~IDgfe. rnr'ilnrl1 atural, el calor do la l.lllngre; pe- ],a cicucia ha drmostmdo que un hom- ~ ro el ck nnkimiouto do J,nvoisier • hizo 1 h1·o !le lnlll\ y corpuloncin ordiur.rias, res­~ mprl'ndcr mejor In naturulezn del fenú- pii'Untlo do 16 á 17 Yeccs por miHuto, é cno, .) 1ronto e.o supo que el uiro que intl'oduciendo á lo, pulllloncs cndn vez p r.ctra en el pulmon ~>lmudoua una parle q u o respim la. tercom parto de llll litro, d tu oJr: 'geno á lo sangre- cuyos cnunl6ló poco más ó ménos, introduce en c~;tol! ór­ll! izr.n lt•s admirables celdillas do ese ór- gnuos de 7 á 8 metros cúbico¡; de aire en ' ' DO, - y ol oxígeno se cmubia en carbono :!1110ras, y con:>nme en non hora toda la 1 IJllO era el< t ra la sangre, doJt~ndo, á cada 1 cnutidad do oxígeno qtt6 encierran VO li­" ¡ i:11cion, cierta cantidad do gru; ácido tros d6 1\ire, es decir, llG grantos, ó 2, om bónioo IJ.Ue resulta de 0.~11 comhinacion HWlitros en 2! lwras; un poco mús de o cc,mbn tion. do:~ metros cúbic..o~. ~\sí, o ., nbsoroiou del oxíg(lno por la j .La cantidad de aire que necesita ~s- • t l'l 1 LaTObi••r, Oi•! .. bre qultnico, DA<'ió eu Pa- tnctameute Cl hombre CS1 )1\!Cl>, de 7 U 8 .-u.· 17l3. u !rnbu.ioo cicnUft,..,. le hiciOl'O so cometeria nn gra- .. , m no, r tm·o ti honor de hac.:r pnrte de lA . 1 A .,_,,. ,1 c.~nciusa tos23ailoo.l.a '"cl'!•trin,clco- ve error SI se crcyet>e que el hombre po- I c>o ~· la n •ncul~un• lu de!M-n mucbosó 1mpurtnntca dria vivir sin sufrimiento oon so'lo rect'b' 1 ut.r-mi o •. S1n ~mbnr¡ro d~ tanto• tltulos al roco- lr 1 • ' to •"lioo, La Tu . .¡,,. se vi6 J•P~do y conde- aquella cantidad solamento · los hechos 1 o 11 m.: rt~ po• loa tnbuoo.lcs re\olurtonarlot, y fu6 d .' ~ • unado c11 Pana en :Mayo c1e ti~. . omuestran que oso no sena bastant :>."- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 185 qne un hombre necesita de 8 á 10 metros por boro, ó cuando ménos 6, pues no bas­ta encontrar en el aire la cantidad sufi­ciente de oxígeno : es preciso, adamas, que el gas esté convenientemente desloido en él. en el espíritu. Los placeres son ménos ar­dientes, las pasiones mll8 moderadas ; pa­rece como si al elevarse sobre las moradas de los hombres se dejaran entre ellos to­dos los sentimientos bajos y terrt!stres, y qne d. medida que uno se acerca á las re­giones etéreas, el alma so empapara en su inalterable pur¡,za. Entónces somos sérios sin ser melancólicos, apacibles sin indo- Cualquier individuo que permaneciera clausurado durante algun tiempo en 7 á 8 metros oú bicos de aire, no tardaría eu sen­tir las señales precursoras de la sofoca­cion ó asfixia, y si le encerramn en un sitio de 3 á 4 ruetros cúbicos en breve se eucontraria asfixiado. Puede suceder ta10bien que annque el aire tenga la cantidad snficiente para man­tener la vida, éste sea dañoso y afecte gra­vemente la salud de quien lo respira. Es, pues, indispensable que el aire que respiramos sea puro, que no contenga nin­guna sustancia volátil ó gaseosa, que al introducirse á.fa sangre con la r espiracion, modifique su composicion, llevando algun desórden á la economía y engendrando alguna enfermedad. DEL 11&101\ AIREÓ DEL AU!.E X.U VTVU"IC.LNTE- lNrLVEN· OlA 8.U.UDABLE DEL AUIE DE L.A.8 MONTAAAl. Por lo que acabamos de decir es fácil comprendet que las cualidades del aire dependen de su composicion y su pureza, y que el aire fresco y puro, renovado con­tinuamente, es el más vivificante y favo­rable ú. la salud. Se debe preferir á todo el aire de las montañas, porque éste, re­novado continuamente por las grandes corrientes atmosféricas, ó impregnado del perfnme de las plantas, introduce al or­ganismo uno de los elementos típicos de su cooservacion y bienestar. Nndie puede descouocer sus efectos sa­ludable.,¡, y no podemos xesistir al deseo de citar aquí nna bella págitla de Roussean, aceren del sentimiento de bienestar q u o pueden experimentar los qne, como él, sacudiendo la atmósfera pesada de las ciudades, habitan momentáneamente los bosques y los campos : " .Fuá allí, en medio de aquel aire puro," dice el filósofo ginebrino, " que descubrí con olnridad la causa verdade¡•a del cambio de mi humor y el renacimien­to de aquella paz interior que babia ~ar­dido hacia tanto tiempo. Efectivamente, esta es la impresion que generalmentE~ sienten los hombres sobre las alta11 mon­tañas, donde el aire es vivo y penetrante. Se siente JUáS facilidad en la respiracion, más ligereza en el cuerpo, más serenidad lencia ...... Dudo que una agitncion vio-lenta, una enfermedad de nervios, pueda lnchat· victoriosamente contra ona ruan­sion prolongada en las montañas, y me sorprende que no sean usados los baños de aire saludable y benéfico de las mon­tañas, como un 110deroso 1·emedio físico y moral." Efectivamente, nada es más conforme á lns ideas fisiológicas; y si se diese á es­coger á una persona entre una buena ali­mentacion ó re.-;pirar un aire pu1·o, el in­tares de su con11ervacion exigiría que pre­firiese lo segundo. En resúmen, seria rué­nas dañoso carecer de buen alimento que de buen aire. La respiracion de un aire pnl"O puede suplit, hasta cierto punto, á los vicios de la. alimentaciou ; por eso tienen los habi­tantes de las montañas color rosado y for­mas atléticas, aunque sólo se mantienen con legumbres y lacticinios. La balad11. escocesa dice : " Qué bueno es respirar el airo, el aire que nada perturba en su curso libre ! "El que rodea el corazon del hombre, le sostiene y d&tierra el temor, y cu11ndo le golpea la cara, con su fuerza hace co­rrer la sangre." Bueno es respirar el aire, el aire libre, diremos al obrero, cuyo .trabajo lo hace vivit· en el malsano taller. Bueno es respirar el aire, diremos á la madre de familia, á quien ocupaciones de casa 6 el freno del trabajo obligan á per­manecer encerrada. Bueno es respirar el airo, el airo libre, diremos al niño, porqne él es la mitad de la vida. Aire, aire libre y puro es el grito y la aspiracion de todos los séres animados ; del árbol y de la :flor, del insecto y el pá­jaro, del niño y el anciano. Que sea taro­bien -el vuestro, trabajadores, con el en­tendimiento y los brazos, con el fierro y la idea. Id al mónos una vez por semana (aunque sólo sea un dia, una hora), á res- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ¡ ----------- 186 LA MUJER. pirar el aire que dilata el corazon del hombre, le sostiene y destierra el temor, haciendo nacer la esperanza ! Tened cuidado ¡ oh jóvenes matronas ! de proporcionar á vuestros hijos e.se baño de aire que los hace desarrollarse y vivir, y suple lo demas. Y vosotros todos, preceptores, patrones, censores y maestros de t~dus clases, que teneis é Yuestro cargo inteligencias y sa­ludes ¡ ensanchad vuestros patios y dor-mitorios, donde reina generalmente un aire impuro y mefítico, y eu cambio de los estudio~ prolongados (que tienen por resultado i10pedir que los niño:; crezcan, ~· desanollar la sensibilidad física :¡ la inteligencia, dañando la salud y el orga­nismo), en cambio do esos ~stndios, digo, haced les pasear en el campo, lo que apro­vocbaní todavía más á sus almas y su salud. ( Ccmtinuará). ------ ANALES DE UN PASEO. DIA PRIMERO. ( CO:STINUAC!OS) . 1 - Cuando entramos en la vida, añadió 1 - No tal, contestó ella prontamente; al cabo de un momento de silencio, nos estaba callando miéntras meditaba en lo 1 ''amos rodeados de parientes y de amigos que se dacia, procurando sacar á luz las que nos sonríen, y lisonjeados por nues- ideas ocultas en mi pensamiento, por no tras juveniles ilusiones creemos que nos haber tenido á qnien comunicarlas ó por­aman y amarán siempre. A medida que que no tlabia que se hallasen allí. Confor-vamos creciendo, eotas personas van to- me li la idea que ust~d babia expresado mando diversos aspectos, y se van borran- hace un momento, añadió, se dice que no do del círculo mágico de nuestros afectos. debemos medir nuestra existencia por el Si de vez en cuando aparece en él alguna tiempo trascurrido, sino por los acon­nueva figura, en cambio perdemos de tecimientos; y los haJ. a veces en aparien­vista las que nos eran familiares y que- cia completamente futiles, y que pueden ridas. l'oco á poco el círculo se va e,tre. sin embargo despertru· en nuestro ánimo chaudo en torno nuestro, hasta que al mil recuerdos secretos, y hacernos medir concluir nuestra carrera nos :Oallarémoe ea un momento el espacio de los aüos que quizá solos. Yo puedo juzgar de este fe- han pasado por nosotros, sin echarlo de nómeno mejor que muchos, porque ha- ver. biéndoll.Le ausentado por tanto tiempo de -Sí, dijo .Máximo; desde que aparece mi patria, he vuelto á ella para encontrar nuestra inteligencia., nos encontramos ro­muchos desengaños. Durante la ausencia, deados de tumbas, que son otras tantas cada lugar, cada planta, cada piedra que fuentes de que mana el raudal de tristeza fué testigo de nuestra niñez, so grava para indefinida que con tanta frecuencia oscura­siempre en la memoria, y al regresar nl ce el pensamiento ; bien entendido que no hogar lo encontramos todo cambiado: el solamente hablo de las tumbas materiales, árbol arrancado, la piedra ausente, la casa sino tambion de los sepulcros en que ya­en que despertó nuestra alma con el pri- oen sumergidos ruü desengaños y las es­mar pensamiento, h~obitada por extraños. peranzas de cada año de nuestra vida. Desilusiones de estas nos hacen en veje- ¿Recuerda usted aquellos ven;os de Al-ear en nn sólc, día muchos años. fredo de Mns::1et, dirigidos á Lamartine, Alicia babia permanecido callada, y en los que se encuentra un bello trozo que Máximo, creyéndola disgustada con la empieza así : conversacion, la dijo: Quel tonweau gue le carnr, et guelle aoli- --1\lucho temo que el tenor de nues- tude? tras pláticas no sea del gusto de usted, Ali- -Ah! exclamó Adriana, eSa poesía es de cia : perdón en os si hemos estado demasia- lo que más me gusta de Alftedo do Mus-do lúgubres;y hablemos de otra cosa. set ¡ si la recuerda nsted, repítanosla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ---·- ---- - __ REVISTA QUINCENAL. 187 ___:,_, -- - - -- ------ ----- --- --- ---- -Pero no ou frnuccs ! interrumpió Pe- l la traduccion es por cierto digna del ori­pita, hablando P'Jr la primera vez, de~de 1 ginal. quo habían empezado ú con\'ersar séria- j -So diga usted eso, contestó él; para mente. N•1 diga usted nada en frances, traducir á Alfredo de Musset con perfec­añadió, porque no lo entiendo. 1 cion, seria necesario ser Alfredo de 1\lusset. -Pero no me bullo capaz e! e traducir 1 --Cutínta profundidad y originalidad esa bella obra de un gran poeta, contestó 1 verdadera tenia esto desgraciado poeta ! Mamicio. exclamó .:Mauricio. -Permítame entónccs, repuso Mnxi- -l\Io parece, observó Pepita, que ya mo, repetir una t111duccion que hice de deberían cambiar ustedes de conversacion; este modo : • basta de reflexiones tristes y de disecar el Qué tumba, qué soledad corazon ~ast~ dejarlo como estopn. . La que el corazon presenta l 1 -Peptta t10n.e t·azon,.conte~1o Ad~·tnna: Cómo Ja pasion se enfría, be~~s prete~dtdo venu á acompanar. a Córuo en hábito se trueca ! 1 Allca\ para dtstraerla, y no hablamos ~mo de cosas desoladoras. Cuando los amtgos Cómo á menudo sucede , so reunen no debe .;er para quejarse en Que sin tropezar en ellas, ¡coro, sino para consol:lr~e en compañía Entre sus propias rüinns uuos do otr1:s. El hombre sus pnsos mueva 1 -Pero, repuso Manricio riéndose, dice Sus pa~os mueYe; Dios mismo Alfonso Karr que son tau raros los verda- Es quien le llama ti e~ta. senda; 1 daros amigos, que todos queremos tener-y él va sombrando, v su vida ¡los, pero nunca procuramos serlo no~otros Prodigando por doqÜiera. para Jos damas. Deseos, temores, iras, 1! -Ahora, definamo~, dijo Adriana.: qué Inquietud&~ y tt-i,tozas, cosa es \m amigo? Todo paen y dosporoce, -Un amigo, contestó Mnuricio, segun Todo en él es sombra aérea. el mismo Alfonso Knrr, "es un hombre Estl¡ el pobre corazon Formado de tal manera Que es fuetzf\ que en ¡:1 rüinns 'l'ras riiiuas sobrevengan. Fuerza os q u o ''aya á la ntnerte Como ti incvttablo meta, Y que IL morir aYauzaudo A cada momento muera. En el padre, en el amigo, :Muere, áun An la prole tiema ; ::\luoro eu lu::~ cosas quo llora, .Muot·o en la.~ co»>\s quo cspet·a. Fuera do que sonws polvo Que ha de Yol vur á la tierra, Somos siervos del olvido Y os ohi.do muerte leuta. Y mns qtte muerte: el que olvida Se sobre\·ive en la tierra. Cuando pierdo lo quo aruu .ll:l alrua Lúcia el cielo vuela. armado contra el cual combatimos sin ar­ma~;;" aunque dice Voltaire "que es un matrimonio del altoa entre personas vir­tuosas." -Los mnlvndostambien tioneo amigos! -Sí, repuso Adriana, porque "nn ami-go, begun Dechamps, es un pariente que uuo mi~;mo be busca." -"La amistad, dice Sil\'io Pellico, es non fraternidad ; y el bello ideal de la ' fraternidad en su sentido más elova- 1 do, añndió Máximo. Es una armonía su­prema cutre dos ó tres olmns, los que se hnn hecho como necesarias unas á otras y hnn encontrado entro sí la mejor di~posi­cion pam cou1prenderse, agradnr~>e é in­terpretarse noblemente, e~trcohando sus ~ relaciones para hacerse mútuamente el bien." -Esa dcfinicioo me agrada mucho por­que es completa, dijo .Adriana; y aunque dico que en la amistad no debe haber reu-y es \10 cadáver vh'ionte nidas mns de dos ó tres almas, declaro que Lo que de nosotros queda: cinco, como nos hallamos aquí, forman Desesperacion lo habita, una m.o.yor armonía qne dos ó tres. Ay 1 y la nada le espera ! -Recuerdo, dijo Máximo, una anécdo- -Muy bien, Máximo, dijo Adriana ; tn que define en dos palabras el supremo • Debcmoa lA troduc:clon de esto beiJa obJu, un amigo egoísmo y la suprema abnegaciou que ouamo. puede y debo haber entre dos amigos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 188 LA MUJER. cuando lo son en realidad. Un hombre ha­bía sido atacado por una e11fermedad te­rrible y conhgiosa, y le decin ti su o migo, licuo de aprension: "¿Por qué veo tantn gente en mi alcoba? solo tú deberías es­tar á mi lado." Qué prueba de confianza tan grande en los :santo& deberes de la amistad, ¿no es cierto ·? Pero, añadió, ya que hablamos de la confianza qt1e debe­mos tener en nuestros amigos, no olvide­mos que A'licio. nos ofreció referir una his­toria, ó un 1anoe de su infancia. ¿ N o pien­sa usted oulllplir su promesa? -Quién sabe si uo podré desempeñar lo que ofrecí, y referir con palabras lo que pasó -en mi o.lma como un doloroso sueño; los sueños no ~e pueden describir; creo que sucedern lo mismo ahora al que­rer contar lo que nunca be referido. :Miéntras que Alicia mer.itaba (antes de empezar su t-elacion, todos guardaron si­lencio. La belleza de Ja noche, la serenidad del ciclo, el lucero Júpiter que se alzaba on el horizonte y {<)S miraba como un ojo Dli!,terioso y brillante; el aspecto de los cet'I'OS que pareci~n dormir envueltos en uicblat~; lo. tranquilidad eo1nplet:t del sue­lo, tan sólo interrumpida por el movi­miento del follaje do los árboles y arbus­tos mecidos por el viento, y el coutinuo mugir del rio ó. lo léjo,, uniéndose á los l'Umoros cmnpesh·ei!, todo, todo cou vidaba 6 gozar de la vida contemplativa, sin pe­nus ni aprensiones, !>in pasado y basta sin recuerdos ni c:o qno me ~~uhie- 1 riñca::e, do tnl manera •1ue r.uo::de 'e dijo se ,ohrc uno piellrn para nlcr.nznrla: perdí fllle ln familia de los uovios ~e oponi•l ¡\ el eqnilihrio. y resbuhíudome caí nl n;;nn, quo se realiz~,e, Sl'nti uu graut:.le nlivio; daudo un grito: quise ponerrne en pi<í, t;in c¡ue c,to signifique c¡uo el nsuuto me pero el p•>zO c~ttlba allí wuy hondo, y no trnin inquieto, pues stílo pcn~aha en ello, tm o rud11 nrbitrio que dejarme lleYnt· por cuando por casualidad .>o hnblnb~~o ou mi la corriente, perdiendo n~í el sentido. Di- presencia de Lin ó do en noYio. V u dia con qne el quo Ml t:btá oLog-.mdQ YO de \IIl llt•gó ú mis wunos un pcricirlico que, úntre golpe de vista toda su vida ¡.>a!!Odn: corno otro~ matrimonios vcrific;,dos en In capi­) ·o no tenia vida pn:;ndn, ;;o l'uede dcd1·, tnl, mencionaba el de Liu. Largo rato tu. mi inuaginncion pteaintió el porvenir do ve el papel eu la mano, ~~tc, ¡1n~nba por frente :í una oosa. h,1ja, y que ¡,oguin 1111 ataúd, en que babia un en- mirnntlo por la ventana vi cu la mitad dáver cubierto con flore-¡ do nmG, y á lill do la sala á una jóven que reconocí bCr LiR: lado cami11ahn, con ln cnbeza indiundn y sus b.,.ande.; ojo¡;, tnn bellos y mt>lnncóli­llornndo, un jóvcn vestido de hlttl que -ví cns, ¡,o fijaron en los DIÍO!!, pem sin cono­Jl• ll' dctt·ns; poro do repente, y sin poder ccrme, pues cuando nos eopnmmos o1·n yo decir do qué runnctn, como ~ucedc en ks nun niiin, y eutóucc3, ya mujer, J,ahin suoiior;, aquella cornil i\'a de entierro ~;O cnm bindo do aspecto. Sn es 060 la al'..om­trn, formó en una de bodas, en que el no- paiiabn, poro volvía h espalda ci ln ven­vio era el mismo que lloraba ántco.;, y para tnna, do manera que !;cílo le \ í por dctrns. 1 colmo do coufnsion, yo era lu uodn.... Inmedintamcnte ~altó á mi memorin el En &o momento oí nna 'VOZ qno 1ne ha! recuortlo de la ·d~iou que tuvo en el rio blnL'l cnriilosn, y volviendo en mi, me en- niios atrJ~, y ~egní mi camino, callada y contré rodead:\ do ruuchas persoun.s á ori- meditnbundn. lhs <11.'1 rio y en bmzos de Lin, quion ha- ./11 cnoo de alguno~ meses, hnlticndo tor­biéudome oido gritar babia '\"'olndo n so- iulil\ en casa, y ruiéutrus oin cnutnr ll una cor¡·e¡·mo. Eehólo nl cuello los brozoH, y nmign mio. el AcUu3 do lo. " Lnoía," mi nl hacerlo ~e ourcdcí en ~>u cnbcllern 1melta pnd1·o, soutiludoso ,¡ mi Indo, me dijo: uu mouojo tic flore~ llo amé que yo mnu- -Aoouo de ~;nber que ha muerto Lia. tl)uia todnvín nsido: lo que ul punto mo -Lin! 1·cpetí confundida, 1 tan rocieu tl'ujo á In memoria el ataad y el cndñ ver cnSI\da! cubierto tlc llores. Se me llennron los ojos do lngrimns. X o- -Oh! por 1¡ué me snh·ó n~ted. Lin? ln! tando mi omocion, mi p11dro 1110 dijo: dije; mejor buLJCrn sido dcjnrmo nbognr. -Noto aflija:<, Dios snbc lo que hnoo. -¿Por quó mo dico mted C"O? querida Murió llena de ilnsionC8. ¿ Qnó sniJcmos Alioi:\. 6Í:cl porvenir ~;ólo le reservaba penas? -No s~, poro tal YC7. usted me dcbcrin -Y sn pobre esposo ! exdnn1é, 611 ''idn odiiU·. tronchada do raíz, ~>U c:¡,;i~tcncin .tesicrta .... J .. os cinmnstnnlos so rieron de mi oou- -So volverá tl casar, couiosló mi pa-rroncia poro uaun les dije do la. e:drnüa. dro. nlueiunci(ln que hnbia. tenido. -Casrme ! A poca~ l01 gusb casarse Al c .. bo do P"CI'" dios regrcsnmo!l n con viudo. N•••, y ISO interrnrnpioron, no sé pQr 'tué, -'l'o cquivoca.q, dijo mi padre con aire las l'clnciones de omi~t:1d con la familia do gru\'tl, y tanto, que tú mi~Jma te casnrias Lía, pero yo nunca. olvidé la. escena quu oou ~l. acabocorcfcrir. -Yo! ... l'asnroc aiios, no voh·í á ,·er á mi ama- -Sí, tú! Digo m!\s, aiindió: tú te casa-ble amiga ni de l6jo,;, pero supo que ib:l ti rós con él. cn.sarse cou uu jóvcu á quien yo no conocía Y al decir e.sto se alejó. ~le acutí tan personalmente, sino pur lo que do ~1 ha- imprcr;ionadn y pt·esa do un:\ ngitacion, bia oído hablar n mi familia. No eé por una. nprension tal, quo tuve que Rolir dell qué towa.bn cierto interes negativo en s~&lon parn ocultar lo que ~ontia. u.c¡uol Dlatrimonio, deseando que no so ve- Aún no babia po.sado un mes cuando ------ ).10 II. 24 -· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 LA MUJER. murió mi padre, y ]a pena de perderle bi- ñor, y ante m1 1mnginacion volvió á pre­zo que yo no volviera á pensar en su ex- sentarse el magnífico parque de Ver$allts traña profecía. en una noche de luna . Vt>rsalles, magní- Algnn tiempo despues, estando un día tira ciudad, que conocí silenciosa y bella en asomada 1\ la ventana, ví pasar por la ca- la pll'nitucl de su grandeza, guarda muchos lle á un jóveu á caballo, cuyos ojos 11e fi- recuerdos de mi infancia. jaron en mí. Pregunté quién era y supe -¿Por qué recuerda ustt>d á V!'rsnllrs, que era el viudo do Lía. 1 don ele no vivió mncho ti~ m¡ o, ~t'gun me Pocos meses deJ;pues estaba yo vestida 1 ha dicho, más bien que :i Pori~, donde per­do blanco y coronada de azahares, y al manerió largos años? prt·guutó Pepita. acercarme al altar con mi novio me es- -París tiene parn mí gratas memorins; tremecí, pues iba á dar mi mano de esposa pero recuerdo á Ver~alles con más ternu­ti Feliciano, el viudo de Lin; cumplién- ra, porque pa~é allí una tempornda en dose así la profétic~ \'Ísion de mi infancia que, estando cnfl'rma y déhil, mi im;lgina­y las palabras do m1 padre. cion muy sen~iblc 11hsorvia toda impresion. Calló Alicia conmovida, y lns dema~ la imitaron, respetnndo la emocion que se ma­nifestnba en su temblorosa voz y acento. Adstaba helnda y temblorosa; lo que h1 indujo á distraer de uquel asunto la convcrsacion. -Lo que s~ ha rellltndo, dijo, confirmo la iden de que nada hay más durable que los recuerdos de la infancia ¡ ¿ no es cierto Máximo 7 -Sin duda, porque las primeras impre­siones son las que mejor se gravan en nues­tra memori:~. -Sí, dijn Adriana; lo pasado, cuando tiene su raíz en la infancia, es t:tn bello, que traerlo á la memoria es re-juvenecerse. Huy lugares en el mundo, brillantes ú ocul­tos, nl~gres ó ti istes, en yo r<"CtH'rdo virnc ú golprnr tn nuestn memoria con una pa­lubm, un perfume, un color, un &<•nielo, y haciéndose dueño ele nuestro espíritu, do­mina nuestro coraz,m, mnrtirizándonos ck tal manern, que sin fuerzas para dt's~:char el recuerdo, quedumos como atndos de piés y monos, cautivos de lo pnsado. Ahora un momento, añ:~dió, oí el lrjnno canto de un pajarillo : fué una nota sola, repetida varias veces, callándose en segui­da ; recordé entónces el canto del ruise- Refiéranos usted algo de eso, le tlijo Alicia. -Con mucho gusto, contestó Adriana· Ul'\ "ECUEfl DO. En el segundo piso de una hermosa casa situada entre u nt1 ancha y silenciosa calle y el !'arque, pasé cinco ó st>is meses, mis hermano! se bnbinn quedado en Parí11, y sólo estaban conmigo mi p:.dre, siempre entrrgado al estudio, y mi maclre, ocupada sol:lmente en cuidarme. Yo era unn niña pálitla y enfermiza, llen11 ele rnprichos y de nchnques, que pasabn de la alegría á la tnsteza casi sin transicion. Desde la ven­tana de mi aleobita Vt:Ía toda un:~ alamrd;l de altos árboles del porque, una fuente de mármol y dos ó tre~ rincone• primorosos, sombreaclus por ti .,s y ca~tañoR. Cuando me levanl:lba por la mañana, lánguida y clébil, me reclin.1bn en el borde ele la ven­tnnn obicrt:t, y recibi:¡ nuen Yirla con el ambiente rmhalsam :•do qne refresc:~ba mi frente fati¡tadxpiar faltas y crímenes), y reverenciar ni infortu­nio donde quiern que se me prcseuta~e. En la11 noches tlc verano, cuando brillaba la lunn y no podía dormir, me levantaba callandito, abría 1" ventana y pasaba allí boru enteras, reconstruyendo con la mt:n­te la societ.lad de antañu, miéntms que un ruiseñor cant~tbn deliciosamente entre el ramaje de los ürboles, frente á rr.í. Veía con la imaginocion pasar las bellas dnmns cuyos retratos hallia contemphuo en la& galerías del palacio; me parecía ver brillar las espacias ele los caballeros y oir crugir los manteos de seuu de los abates, que tan­to frecut>utaban la corte. Unido á tus fuentes, á las nlamedzu, á las estatuas y al jurdin inglés con sus gra­tísimos perfumes, está para mí el albor ele mi pensamiento, el que surgió delante de tnntu mar.willns artísticas como lns que allí se encuenttan. ¿Cómo olviclnr los pa­seoe por Jos parques del Gran Trianon, y las pintnresc.1s casas de c:tmpo tle la Leche­ría de )u reiua, y la nanmjeríu toda perfu­mada ue azahares que me recor cree­no pueden srr nunca malos ; a~istiéndo­viccion de que los grlln-ichosos. Ed:td feliz, ioflln­cual, thce Víctor H ug.>, casi se avergüenza ! nte, dijo Alicia, se pien. no se fijan en lo que les tlll: ello~ guardan Jaa entónces no sepan ex- Cuando hubo hablar Alicia, Pepita exelomó, ue•~aTl~anu•¡¡sc de In hamaca repentinamente -Subrún simo, pues aq ll:ima Júpiter, el horizonte ha subido tan que debe de ser tardí­t: strella q ne Aclrinna apénas estaba sobre nos sentamos aquí, ya en el ciclo, que está so­na . notando que hnbian pro. velnd:s, ee separaron bus­u dormitorio. S. A.. Dll: S. UNA HORA EN MI VENT "Es grato recorrer la. profundidad sa.. Para. mí hay hora. más deliciosa de los aires y vivir en los inmensos que la última la tarde, cuando aso. espacios de los cielos."- i Quién no ha ma.do en mi , .. nu...... con el cigarro sentido esto con el poeta latino 1 El entre los y los ojos alternativa. cielo, "variable y cambiante siempre," mente fijos las página.s de un li-es un libro abierto en que podemos bro favorito, la tnmensa. llanura leer á toda hora una leccion provecho. 6. lo léjos, paso bs ho ~----------------------------------~--~--~~~-------------------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ras más felices de mi vida, y gozo po-J de ilusiones que huyen encuentran sitivaroente, sólo, con el espectáculo la ocia que viene." Pero taro-de la naturaleza. 1 bie irú con Larcber: "tengamos EL cielo del crepúsculo, ese cielo en ilu:s1u111<~ para. defendernos de las ver. que los antiguos, que todo lo ilustra. dolorosas, así como tomamos una ban con imágenes, pintaban la lucha á ra qne el frío no nos penetre." muerte entre la. luz y las tinieblas, tamuien fuí j6ven y no lo he presenta.•el mús poético momento del : "yo ta.mbien viví en Arca. dia ...... Eutónces volvemos al pasado, Así mi pluma enmohecida. es el y en las nubes y arreboles de colores ret.e de los seutimientos de otra tan vnriados, se nos aparecen los e!;. y que aún existen en roí. 'l'oda. pcctros fantásticos de lo que jw; y entro en el fondo de mi almo. de lo que hubLera sido; entónces ·•e- poesía innata. que animaba mi mos pasar iÍ los séres que amamos y ec.lad, y me queda un fondo que ya no existen ; ent6nces rehace. de ilusiones para creer, si moa los ensueños imposibles de nues. tengo por conveniente, que tra primera edad, y vemos de nuevo · ra sido ligada mi suerte á los ideales cuya existencia fuú tan va. mujer ideada, mi felicidad ga. como las nubes y tan etérea y caro. ra límites. Pero ustedes, los hiante como esos matices que ningun de familia, á quienes les ha. pintor ha podido imitar. do lo contrario de lo que al Largos, largt1ísimos años han pasado de la fábula, pues creyendo desde que se extinguió mi juventud: la sombra, lo ideal, se han en. mi vida ha sido ~iuútil para los demas, con una realidad frecuente. y nula pn.ra. mí mismo; pero á pe!!ar dolorosa; ustedes, repito, han de todo, creo que ha sobrevivido en el derecho de mnuifestarse mi corazon mayor fuego y más energía entales ~;in hacerse ridículos! de la que se encuentra en el pec~o de escogido la prosa de la. vida, los niñoll de la época; aún siento her. que yo me consuelo al ver mi vir en mi alma el amor y el entusias- solitario, con la libertad que go. roo, "esos dos o.ceites perfumados que él, y me encuentro independien. arden en la lámpara de la vida," como te sexo femenino, pues dice Mar. dice Lamartine. Sí, amor á todo lo tín Toledo: "que no hay maldad bello y grande, y entusiasmo por las en feclHL ni por facer, que á ideas que hicieron pc1lpitar mi cora. la er difícil le sea de ejecutar y zon en la juventud, y que, tí pesar de obra. . .. ... " He dejado esca. los desengaños, dieron valor tí rni edad cita mal de mi grado, pues madura para olvidar las miserias del ras tal vez se molestarán; momf:nto y tener fe en lo por~enir. no la borro: "A micos Felizmente no profeso con la genera. 1Jed TM.!JÚJ amica veritas." cion de hoy el "nihil admirari" de entendámonos: yo no quiero Horacio; cuántas cosr.s hay todavía pensar que todo el sexo es malo, J ~ para. mí que embellecen y elevan el al creo, como eu el Eva.ngé. ~ ~ mundo. La. naturaleza., tanto espiri. lío, hay muchas mujeres lmenas, tual como material, es siempre adwi. y fli preciso lus defenderé can mi ra.ble, y no se necesita sino saber en · Deseaba solamente vengarme de dónde se encuentran sus cualidades y aquellos que viven predicándo. virtudes bajo el nuevo giro y el ro- matrimonio, con muy negras in. paje de la época...... segun creo, quitarles la ca. Pero tal vez el amigo lector me acu. satisfa.ccion que llevan para earli de romántico, lo que no es propio os, y mostrarle al ~tiblico el a e mi edad, recordando aquello de que gesto que hacen ...... Pero vol. "las arrugas son los caminos por don a.l objeto de mi artículo, que era ---------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ---- ---,.-----~- REVISTA QUINCENAL. 193 hablar de lo que pasa en mi calle en clase que se encuentran en diferentes la 1Htima. hora de la tarde. períodos. El último lo representa mi Tocan las <>raciones: el sol se ha veciuo, que es un buen hombre, aun. ocultado enteramente, pero la claridad que algo hipocondriaco, padre de una lucbu aún con las tinieblas que la aco- familia tan numerosa cuanto es esca.sa sao. Como be dicho, mi casa se halla su renta; viene siguiendo con dificul. al pié de Egipto, calle en que s6lo vi. tad al novio de su hermana, el cual, vimos gentes sin preteociooes y cuya con aire alegre, procura detener el pa­bolsa no está muy repleta. Durante el so paro armoui:&arlo con el de su fati. dil\ mi calle permanece casi siempre gado compañero. ¡Desgraciado! No solitaria, pero á esa. hora. empieza á comprende que su mal humorado ami. verse eu ella a.lgun movimiento. Los go es el retrato de lo que él mismo que tienen negocios en las calles del ¡¡erá dentro de pocos años. Va á anuo. comercio van volviendo uno á uno á ciarle á su futura ( que es del partido su casa, y tal cual persoua que, ence. opuesto al Gobierno) que para darla rrada, h<~ trabajado todo el dia, sale ú gusto ha renunciado al destino que lo dar una. vuelta.. Las muchachas dejac hacia. vivir, reservándose apénas, como la costura y quehaceres domésticos y Alejandro el Grande, "lo. esperanza." se asoman á las ventanas. En aquelia Si no temiera que se me tachara, con hora los pretendientes escogen el roo- alguna razon, de literato fósil, diría mento cie pasar por delante de la ven. que en la caja de Pandora de su futu. tana en que se encuentra el bello ideRl ro cuñado no ha quedado ni la espe. femenino, predilecto por entónces. El ranza. E.xplicarémooos mejor: el ma­que ha salido con la 1nteucion de pa- trimonio es una especie de masonería; sa?·, tiene un aspecto que no puede el ap1·endiz tiene que sufrir mucho pa. confundirse con el de los demas tran. ra ser iniciado, y los tres viajes en tor. seuntes. Una cuadra ántell de llegar al no de la lógia no son más trabajosos templo de sua adoraciones, se arregla que lor, que hace por la calle de su la corbata al descuido, y se abrocha 6 amada, cu11ndo los empedrados son co. desabrocha la levita ( segun el estado roo los de la mia. La hermana Terl-i­en que se hallen el chaleco y la co.mi- ble lo obliga á pasar ent6nces por sue. sa) y deteniendo el pnso, auda. poco á los bien "movedizos" y escabr0808, y poco, poniendo la miro.da. suplicante ó subir la "escalera sin fin," y á vece.a de triunfo, segun el estado en que se lo hace caer en precipicios que no son hallo. el corazon de lo. divinidad. ¡In- fingidos, como los de los masones. Pero feliz del que encuentro. en su camino: ellos no desmayan; pasan de cxnnpa. es seguro que lo detiene para hablarle iieros á maestros, y al fin, cuando 18 largamente, no se sabe de qué; pero casan, se convierten en muy sabios. el colmo de la dicha par& él, es cuan. 'Sucede muchas veces que la. completa do encuentra un conocido que tiene el iniciacion produce el desaliento, como mismo objeto en su calle, es decir, si á los masones y á mi vecino. el objeto no es el mismo ; ent6nces tra. Pero veo venir dando saltitos de 1 ban conversaciones interminables en alegría y con los trajes altos, á tres 6 . la e~quina. más cercana. Este es el esta. cuatro n.iñ.as que vuelven de la escue. ' do de aprendiz, segun el rito ma.s6ni. la: están en aquella edad en que, ha-1 co; en el segundo per{odo pasan ú hiendo concluido la infancia, no han compañe?·os (repito que aquí sólo vive llegado todavfa á los quince; sin em. gente sencilla. y se hace lo que en la bargo, observo que cuchichean y miran ciudad 11eria mal visto ). Los del se. con curiosidad y envidia. á sus herma. gundo período, 6 compattcros, se acer. na.s mayores, ocupadas en coloquios can á la ventana y no solamente sa.lu- tiernos en la ventana: " Oh juventu, j dan sino gue se detienen á conversar. primavera de l:l. vito.~ " 11 ¡ Por mi calle hay varios idilios de esta Sobre lns desiguales piedras suena 1 1 - - - -- - --- -- 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ¡-=--=-1-9=4 ::.-_-_ ...._ __ , LA MUJER. el mon6touo ruido que hace un tnlli. sarcasmos. Una excla.mncion de la ma­do al arrastrarse; vive no muy lújos dre del plebeyo pone fin al coloquio do aquí, y despues de haber bajado á animado de los dos contemporáneos, y la ciudad, vuelve cou lo que ha recogí. el chino corre á levantar al hermanito do de la caridad ptiblica dnrante el dia. menor, I}UG por quel'erlo imitar ha E~ un hombre j6ven aún, que parece es. caído entre el caiío, y la madre no lo tar lleno de vida, á pe¡;ar de su mal. pueda socorrer porque lleva. las manos Fué baldado en la última. revolucion, ocupadas con la arteza de almidon. despueRde pelear cowo un héroe en uua La calle está ya mtÍs sola, se oyen contienda cuyo objeto jamas compren. rechinar los portones y ventanas que di6. La patria que 1W.turalmento recom. cierran. Alguno!! trabajadores, con sus pensa á los promovedores de las revo. instrumentos al hombro, p~an con ver. lucione.'! y á los generales y persouajes sando en alta voz, y tal cual criada, sa. que se han hecho ricos á "rio revuel. le aprisa ú comprar en la cercana bo. to," olvidó al mísero trabajador que tillaría, el chocolate, el pan y el dul. no tenia más patrimonio que sus bra.. ce para. la merienda, zos. El cielo ha perdido sus arreboles Detras de éste suben varios mendi. nacarados y s6lo queda, allá en el con. g~s, gritando, cantando y di11putnndo fin de la llanura, detras de los cerros acerca de las ga.nancins del dia. más lejanos, un color dorado, el cual Ya el crepúsculo se hace ménos vi. de repente se convierte en un tinte sible. Los sirvient!!s que van á cerrar gris, pues la htelH\ de la luz y las ti. los portone.CJ de las casas, entablan con. nieblas está casi concluida. versaciou con las gentes de las tienclns lb& á cerrar mi ventana, cuando vi veciMs, ruiéotras que las mujeres de pa$tlr un buen cl6rigo, amigo mio, se. In~~ nlitrmas, empiezan ú descol .. o.r la guido por una mujer que lloraba ropa, puesta {t secar en lazos Jo~11uto.. miéutras que el chiquillo que lleva. dos con horquetas contra la pared, y ú ba en los brazos rein juganuo con recoger el negrísimo almidon }¡echo las desatadas trenzas de la afligida. con agua del cafio, que ostentan en la Comprendí enl6oces que un pobre an. puertt1 sobre rotas ollaR y m·tezaB ¡ los ciano, padre de la j6ven desconsolada, muchachos 6 chi'MS de lru. tiendus co. estaba de muerte. rren tras de los animales que viven en -Ha t>mpeorado el enfermo! pre. amable compañía con ellos; y cerdos gunté á la mujer. gallinas y palomas andan gruñendo: -Sí, señor; está en la agonía, me cacareando y volando en torno de los contest6. transeuntcs. t Pero qué ruido e!l este? La noche vino ya. Los últimos res.. En medio de la cacería uno de los m u. plandores del dia han dejado una vaga cbacbos tropieza con un sefforito de claridad en el horizonte, al traves de botas que viene del cerro, á donde fué la cual brilla el lucero de la tarde, y á ecb~r su cometa; éste dá un grito, el cielo se va cubriendo de estrellas. mús b1en de asco que de dolor, al ver. se tocado bruscamente por el bara.. piento chino, el cnal responde con in. sultoa, pues deede esa edad empiezan loa democráticos á odiar á loe de bo­tas¡ á los vulgares insultos del mu­chacho contesta &1 otro con burlaa y "Ay levantad los ojos A. aquella celestial, oterua esfera¡ Burlareis los antojos Do aquesta lisonjera Vida, con cnanto teme 1 cuanto espera! RENATO. -------------·-------------~-·-~--~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,~.----1..-- ---- R E VI S 'rA L . 195 i ELEVEMOS NUESTROS CO ZONES I Terribles, espantables, desoladoras han si­do por cierto <'ntro la sociedad bogotana las últimas tres semanas .... ¿Quién, desde el más nito funcionario hasta el último jorna­lero, desdo la clama de 1uas riquezas hasta 1 {nlima porrlioscra, no so habra con temblado do asomhro y ha llegado á sns oídos la noticia drama qno tuvo lugar el 20 do Junio en la hacienda de ' ' Los :A lisos ? " ...... ~osotros nos habiu­mos propueAto no ocuparnos nunca en La Muje1· do los acontecimieutos que tienen lugar en nuestro país, y esto lo hacíamos con el objeto de no de11pertar rencores, do no lla­mar la atcncion do ningun pnrtido, de pasar de largo en nuestro humilde cnmino, sin que so ocupasen do nosotros. Pero hay hechos do un interes tan palpi­tante pam todos, y qno encierran un fondo de enAcñanzns tan trascendentales, que no es posible dejar de hablar de el,os. J<:sto nos ha sucedido con el sangriento drama que tuvo lugar en " I.ns A lisos." Bnst:mi prc!lontar tan sólo loA pen~onajes do aquel clrnmn para desrertar el intercs del más indiferente. Por uun parte encontraré­mos en una enea solitnria. a dos mojorcs dé­bile!!, solas, indefensas; y contra ellas ti do­ce hombres audaces, sin ley ni Dios, llenos do rasione!l, y sin la más leve compasion que Jos dotPnJ'a en sus propósito11 homici­daA ...... ¿Y el rrsnltudo do rato?.... Una víctima que mucre ntr:wl';;uda por mnllitml do puiinlaclnR, miéntrns qno los aRcsinoB hn. yen. sin llevarse nndn n•aterial, pero cntrc­¡:: ndos para 11iemprc al tl<'sho:lOr y !!ovando eubre s•t frct•lo la mmH;h'l de Caín, y tardo 6 temprano lafl nngnstias del remordimiento. !So no!i toen ll IIMotra~ nveri¡;nat· quiénes fueron lo~ culpables, ni usnrparémos la ma­giRtratura de lo11 jucee~ para seiialnr á lo11 sinuicndos en neto tan mt•nstruosu. ~Ine;ho, y con sobrada ra~on, se ha lamentado In I!IICrlO de la víctiroo, voro nosotras heruos visto en ella, no una iufeliz mujer sino, nl contrnrio, 11na persona pri,•ilegiada por Dice. Acab:4bn do cumplir con tocios los deberes de sn Reli­gion; so babia preparado de tiempo atms con actos de infinita caridad y tmprema nb­negac: ion ~ merecer las recompensas cel68tia­les. Ella llegó delante del tribunal do Dios como A BU pattin natural{- sufrió un momen­to y desrerl6 cu el Cie o ...... Los aspsinos no pudieron lastimarla sino el cuerpo. Y eu t:l.nto que ellos 1miren horribles 1nartirios, su espíritu está con su Creador; la dieron eterna libortad y un bim supremo, cuando elloa se hicieron esclavos de! mal para siem­pre. - ---- ~-------------- Pero, qneri cierto que los yor compasion las wadreR, 1 las tiene pensa amn oral sea hollada. y vilipendiada de una maner escamll\lo¡¡a ·? Y si lo mismo recibimos al ombre virtuoso y do nobles precedentes, e al vicioso, y al impío, ¿por qué nos quej os ahora porque ese iru¡~ío y vicioso come crímenes que nos aterran'? ... Ah 1 madres i cautas. levant11d vuestros co­razones al Di de las alturas, y pedidle que \Js dé pruden a infinita, piedad :lerisoha
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 20

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Imagen de apoyo de  Informe del Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada al Congreso Constitucional de 1853

Informe del Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada al Congreso Constitucional de 1853

Por: José María Plata | Fecha: 1853

Documento en el que José María Plata, Secretario de Relaciones Exteriores de la Nueva Granada, informa al Congreso Constitucional acerca del estado general, las mejoras y proyectos adelantados por el ramo de gobierno del que estuvo a cargo durante 1853. Llama la atención las múltiples referencias que se hacen a los sitios de reclusión carcelaria y su funcionamiento en Colombia. El documento, que conserva la ortografía de la época, da cuenta de diversas materias y temas, y aparece acompañado de varios cuadros y documentos que permiten corroborar las ideas expuestas por Plata.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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  • Otros
  • Ciencias sociales

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Informe del Secretario de Estado del Despacho de Relaciones Esteriores de la Nueva Granada al Congreso Constitucional de 1853

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Trío Uribe - Hoguin, trío con piano (Colombia)

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Imagen de apoyo de  Simón Galindo, órgano (Colombia)

Simón Galindo, órgano (Colombia)

Por: Simón - Órgano (Colombia) Galindo | Fecha: 11/10/1972

Concierto interpretado por el organista Simón Galindo. Galindo Realizó estudios en el Conservatorio Nacional de Bogotá y posteriormente, por cuatro. años, en el Conservatorio Superior Nacional de París. se desempeñó como profesor en la Cátedra de Organo, una de las de Armonía y la de Contrapunto y Fuga en el Departamento de Música de la Universidad Nacional.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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  • Música

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Imagen de apoyo de  Trío Orbestra (Colombia/Reino Unido)

Trío Orbestra (Colombia/Reino Unido)

Por: Trío Orbestra (Colombia / Reino Unido) | Fecha: 09/05/1993

Concierto interpretado por el Trío Orbestra. Orbestra es un grupo de músicos profesionales egresados de las más importantes escuelas de música inglesas. En la actualidad está conformado por nueve músicos que tocan alrededor de 40 instrumentos incluyendo la mayoría de los que integran una orquesta sinfónica, además de otros de nombre y apariencia exótica recogidos en viajes de exploración y aprendizaje. Está integrado por la soprano Patricia Cuberos, el pianista Peter Cowdrey y la violinista Elizabeth Cowdrey.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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  • Música

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Imagen de apoyo de  Christine Walevska, violonchelo (Estados Unidos)

Christine Walevska, violonchelo (Estados Unidos)

Por: Christine - Violonchelo (Estados Unidos) Walevska | Fecha: 08/08/1973

Concierto interpretado por la vilonchelista Christine Walevska, en compañía del maestro Harold Martina en el piano. Christine Walevska nació en 1944, de descendencia polaca y alemana. Los Walevska constituyen una familia musical: su madre es vio- linista y su padre, un famoso "luthier", fue su primer profesof de cello durante tres años, empezando las clases a los nueve años. Después fue alumna privada de Gregor Piatigorsky. A los 16 años ganó una beca en el "Conservatoire National Supérieur de Musique de Par)s", donde continuó sus estudios con el decano de los cellistas, Daurice Maréchal. Maréchal escribió a los padres de la artista: "Christine es la alumna mas dotada que he encontrado en mi larga carrera de enseñanza".
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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Imagen de apoyo de  Walter Hautzig, piano (Austria)

Walter Hautzig, piano (Austria)

Por: Walter - Piano (Austria) Hautzig | Fecha: 18/11/1981

Concierto interpretado por el pianista Walter Hautzig. Walter Hautzig nació en Viena y en la actualidad reside en los Estados Unidos. Sus estudios comenzaron en la Academia Estatal de Viena, prosiguiendo luego en el Conservatorio de Jerusalem y en el Curtís Institute de Philadelphia, como también con el famoso pedagogo Arthur Sohnabel en New York.Puede decirse que Walter Hautzig es uno de los pianistas que han sido aclamados en los cuatro continentes, pues sus giras han abarcado prácticamente todo el mundo, habiendo actuado con 70 orquestas en más de 40 países y sus recitales han sido siempre motivo para agotar la boletería en todas sus presentaciones.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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Arto Noras, violonchelo (Finlandia)

Por: Arto - Violonchelo (Finlandia) Noras | Fecha: 09/07/1969

Concierto interpretado por el violonchelista finlandés Arto Noras. Noras nació en 1942, en el seno de una familia musical. A la edad de cinco años inició sus estudios de violonchelo ingresando tres años más tarde en la Academia Sibelius de Helsinki, en las clases del profesor Yrjos Selin. A partir de 1962 y hasta 1965 fue discípulo de Paul Tortelier en el Conservatorio de París, mereciendo en 1964 el Primer Premio en el Concurso Internacional que anualmente organiza el mencionado centro de estudios de la capital francesa.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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Manuel Rego, piano (Argentina)

Por: Manuel - Piano (Argentina) Rego | Fecha: 05/09/1979

Concierto interpretado por el pianista Manuel Rego. Rego inició sus estudios musicales con Néstor Romano, continuándolos más tarde en Buenos Aires con el pianista Gregario Caro, con quién perfeccionó sus conocimientos musicales e instrumentales. Ha actuado en los centros más importantes de la República Argentina, ofreciendo conciertos con sus principales organismos sinfónicos, recitales, realizando asimismo una intensa labor discográfica siendo elogiado unánimente por crítica y público. Su prestigio como pianista y pedagogo le ha valido invitaciones del gobierno uruguayo para integrar el jurado del Concurso Internacional de Piano "Ciudad de Montevideo" en 1969 y 1975 y del Consejo de la Cultura de Venezuela para representar a la Argentina en el jurado del Segundo Concurso Latinoamericano de Piano "Teresa Carreña", realizado en Caracas en 1976. Sus giras al exterior que han comprendido actuaciones en Latinoamérica y Estados Unidos lo han llevado a presentarse también ante exigentes auditorios europeos, como el del Concertgebouw de Amsterdam, Sala Cortot de París, Wigmore Hall de Londres, entre otros, donde fue siempre cálidamente celebrado por la crítica especializada. Se presentó como solista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en las giras que esta realizara a Mendoza, Santiago de Chile y Montevideo. En 1976 fue premiado por SADAIC como el mejor intérprete del rubro "Música de Concierto" y recibió el Laurel de Plata 1976 a la personalidad del año otorgado por el Rotary Club de Buenos Aires.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Programas de mano
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