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El Eco de Antioquia - N. 18

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El Eco de Antioquia - N. 12

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El Eco de Antioquia - N. 34

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El Eco de Antioquia - N. 32

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Imagen de apoyo de  Constitución política del Estado de Cartagena de Indias: expedida el 14 de junio de 1812

Constitución política del Estado de Cartagena de Indias: expedida el 14 de junio de 1812

Por: Estado soberano de Cartagena | Fecha: 1812

Copia impresa de la Constitución Política del estado de Cartagena de Indias, sancionada por varios representantes del departamento y dada a conocer por Manuel Rodríguez Torrices, gobernador del estado en 1812 a todos los ciudadanos de Cartagena.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Otros
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Constitución política del Estado de Cartagena de Indias: expedida el 14 de junio de 1812

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Imagen de apoyo de  Constitución i leyes espedidas por la Asamblea Constituyente del Estado de Boyacá en sus sesiones de 1857

Constitución i leyes espedidas por la Asamblea Constituyente del Estado de Boyacá en sus sesiones de 1857

Por: Colombia. Asamblea Constituyente del Estado de Boyacá | Fecha: 1857

Conjunto de decretos y leyes sancionadas por la Asamblea Constituyente del estado soberano de Boyacá, durante las sesiones que tuvieron lugar durante 1857. El documento conserva la ortografía de la época.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Otros
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Constitución i leyes espedidas por la Asamblea Constituyente del Estado de Boyacá en sus sesiones de 1857

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Imagen de apoyo de  Constitución política de la república de la Nueva Granada reformada por el congreso en sus sesiones de 1842 y 1843

Constitución política de la república de la Nueva Granada reformada por el congreso en sus sesiones de 1842 y 1843

Por: Colombia | Fecha: 1843

Copia de los 14 puntos que componen la reforma constitucional que llevaron a cabo los miembros del Congreso de la República, entre los años 1842 y 1843. Y que fueron sancionados el 20 de abril de este último año. El documento conserva la ortografía de la época.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Otros
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Constitución política de la república de la Nueva Granada reformada por el congreso en sus sesiones de 1842 y 1843

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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 16

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 16

Por: | Fecha: 25/10/1902

' . ~:·::~::»O~il!deU~::~:a~;~ r l ORG!NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL RmRGITO • i~· ... ;;~;:~~: ;;~~~¡~~~ ;. ;~;~~~~ ; ~~-;~-~~~ .. ··-~ ¡_: o~ntora.l de In¡o;t-ui~TOI t Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército f P&UtÜ muv b1m euctultr qu• nueetro rcapeto d toda• la• conviceionet, tJenfll d Jltlrtsr M~ indifer•ncia V no• deje tin energine para defender lae nutltrtu EsRtQUS ::;tF.NJtiEWICZ 1 i ··r · ··· :::··· ~ ----~ ---- ~~-~otá, octubre 25 de 1902 . ~ --· :· ---~---····1- r-~------ ------------------- ---- Oficial ==-=- DECRETO NUMERO 1462 DE 1902 (SEPTIEMBRE 30) por el cual se aumenta el valor de unas hospitnlidades .El Vt"ceprtsidmlt d1 la Repzíblz'ca, mcargado del Poder- EjeculitJ# 1 DECRETA Artíc .... lo único. Elévase á tres pesos cincuenta centavos ($3-50) la ración diaria de cada enfermo e n los hospitales de La Mesa y Tocaima, sin perjuicio de que se les continúe suministrando la ra­ción en carne, conforme al artículo 2.0 del Decreto número 964 de 20 de ] unio del año en curso. §. Queda en estos términos reformado el Decreto número 96-4 de 20 de Junio del año en curso, que reorganiza los Hospitales de La Mesa y Tocaima, y regirá desdt> el 1. 0 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1461 DE 1902 ( SEPTIE~IBRE 30) por el <: t!:ll ~e confiere un ascenso y se hace una destinación El Vr'ctpr-uidmle de la República, encargad() del P~er EjuultÍI#, DJtCit&TA Articulo único. A!>C iéndese á Sargento Mayor efectivo al Ca­pitán Ot ta ,·io Va rgél~, y de!>tír.asele al Cuerpo de Depósito para t'o•o 11-31 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín !-.lilitar de Colombia \_ -48l _J que preste sus servicios en la Balería Bogotá, con fecha 1 .• del presente, para cuyo efecto se le promueve del Batallón Colombia número 3. 0 , al cual pertenece. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Septiembre de Igül. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro d e Guerra, ARISTIDES F E RNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1464 DE t90l (SEPTIEMBRE 30) por el c ual se h ace u n nombram i ento en interinidad El Vrápresz'dmle de la R epúllrca, mcargado dtl P oder Ej eculz.., , , DJ:CRETA Artículo único. Nómbrase interinamente Ayudante de la Sec­ció n 3: de la lntf>ndencia general del Ejército a l Sr. Enrique Gu­tiérrez C ., con la antigüedad de 25 de los corriePtes, fecha desde la cual está prestando sus servicios. Comuníquese y publíquese. Dado t:..n Bogotá, á 30 de Septiembre de 1902. jO. E MANUEL MARROQUIH El 11inistro de Guerra, ARISTIDRS I~ERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1465 DE rgo~ (SEPIU.)fBR . 30) por el cual ¡e b ;~c t:n nombramiento El Viceprw'dmle de la Repzíllú:a, mcargado dd Poder Ejecuft'vc, ORCKKTA A r tícul o úni co. Nóm~ ¡ase In· l cctor g-eneral del Ejército de Santand er al Sr. Ge n eral l á zaro l':r.sccs.· Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá , á 30 de Se¡:.;tiemL r e d e 1902. ] OSE MANUEL MARROQU IN El Miniitro de Guerra, ARJS1J J .~s FF.RN jNo~z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 483 -' DECRETO NUMERO 1466 DE 190-2 (sEPTIEHBRE 30) por el cual se llama. á un Jefe al suvicio activo y se le destina Zl Vi'cepresidmil de la República, encargado dtl Poder .EjeculiTJ•, DJ:CRJlT.A. Artículo único . Llámase al servicio activo al General Pedro Avendaño G., y nómbrasele Ayudante del Ministerio de Guerra, asimilado á Comandante general.divisionario, y con destino á pres­tar sus se rvicios como Inspector especial de la vía de Bogotá l. Tunja. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Septiembre d e 1902. ]OSE :MANUE L MARROQUIK E l M ini str o d e G uerra, ARISTID ES F ERNÁ NDEZ D E CRETO NUME RO 146 7 D E 190:l ( SEPTIEMDRE 30) por el cual se conceden unas Letras de Cuartel y se hace una p romoci6n El Vzi:tpnsramle dt la Rep1í.blica, mcargado del Poder .Ejeculi'v•, DECRETA Artículo único. Concédense las Letras de Cuartel que solicita el Coronel Ignacio Amat, para separarse del puesto de J efe de Estado Mayor de la Dá.Júi!m Anzoálegtd, y promuévese á d ic ho puesto al Coronel Heliodoro Pieschacón del de primer Ay udante general del Cuartel general del Cuerpo de Ejército que comanda el General Antonio Roa Díaz. Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, á 30 de Septiemb~e de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ D ECR ETO NUMERO 1472 D E 1902 ( OCTUBRE I . 0 ) q ue confie re una autoriza ción a l P o de r E jecutivo El Vrúpreszaenle de la Repúblt'ca, encargado del P oder .Ejeculz"v•, En uso de sus facultades constitucionales, DECRETA Artículo único. Autorízase al Poder Ejecutivo para aumentar, er. lo que estime conveniente, las raciones de tropa y los sueldos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 484 --' 4e Oficiales inferiores, ó asimilados á tales, del Ejército que se halle fuera de la capital de la República, fijando el sobresueldo que sea necesario para aliviar la situación del Ejército, por razón de escasez y de climas. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Subsecretario de Gobierno, encargado del Despacho, AN­TONio GunÉRREZ Rumo-El ·Ministro de Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAÚL-El Ministro de Hacienda, JosÉ RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz-El Ministro de Instruc­ción Pública, JosÉ joAQu{N CAsAs-El Ministro del Tesoro, FRAN­cisco MENDOZA P. DECRETO NUMERO 1473 DE 1902 (OCTUBRE 1. 0 ) que fija un sobresueldo .5./ Ví'cepresz'dmle de la Repúblú:a, encargado del Poder EjecultÍII, Haciendo uso de la facultad conferida por Decreto Legislati­' t'O número 1472 del presente año, DECRETA Art. 1.0 Desde el día 1.0 del presente mes auméntase en un Teinte por ciento (20 °/ 0 ) los sueldos de los Oficiales inferiores del Ejétcito de la República acantonado fuera de Bogotá. §. De este aumento disfrutarán, desde la fecha mencionada, los empleados administrativos asimilados á Oficiales inferiores y que se hallen fuera de la capital de la República. Art. 2.0 Auméntase en un cincuenta por ciento (50 °/ 0 ) las raciones de tropa del Ejército que 5e halle fuera de Bogotá. De este sobresueldo gozará la tropa desde el 1. 0 del presente mes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1. 0 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDFs FERNL~nRz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 485 -' DECRETO NUMERO 1477 DE 1902 (OCTUBRE 1 • 0 ) por el cual se concede uaa recompensa E/ Vú:epresidmlt de la República, encargado del P1der Ejecultvl, En uso de sus facultades legales, DECRETA. Art. 1. 0 En atención á los servicios prestados al Gobierno por el Sargento Mayor Eusebio González, se reconoce del Tesoro Nacional á favor de su viuda, Sra. Gabriela Rey de González y de sus cuatro hijc,s menores, una recompensa de diez mil pesos ($ 10,000). Art. 2. 0 Por la Pagaduría Central, y desde la fecha del pre­sente Decreto hasta la próxima reunión del Congreso, seguirá dis­frutando la Sra. Rey de González y sus menores hijos del sueldo que correspondía al Sr. Eusebio González con el carácter de Sar .. gento Mayor. Comuníquese y puhlíquese. Dado en Bogotá, á I.0 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Subsecretario de Gobierno, encargado del Despacho,~ TONIO GuTIÉRREZ Rumo-El Ministro de Relaciones Exteriores, F&­LIPE F. P.A.ÚL-El Ministro de Hacienda, Jo~É RAMÓ:-¡ LAGo-El Mi­nistro de Guerra, ARISTIDES F.ERNÁ ·oEz-El :Ministro de Instrucción Pública, JosÉ joAQu{N CAsAs-El Ministro del Tesoro, FRANCISCO M:a:NDOZA P. DECRETO NUMERO 1478 DE tgo:.¡ (OCTUBRE 1 • 0 ) que dispone se continúe pagando una gratificación El . Vicepresidente de la República, encargado del Poder ~ecult'-v1, DECRETJ. Art. 1.0 La gratificación que se manda pagar á los emple~ dos de la Oficina Telegráfica Central por Resolución número 27 de 18 de Diciembre de 1 go 1, y reformada por la marcada con el número 20 de 22 de Marzo del presente año, surtirá sus efectoa mientras no se dicte disposición en contrario. Art. 2.0 Por la Habilitación del Cuartel general del Ejército seguirá pagándose tal gratificación en la forma determinada ea la Resolución últimamente citada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 486 ..J Art. 3. 0 Queda comprendida en el presente Decreto la Reso­lución número 45 de 23 de Mayo último. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Octubre de Ig<>~. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FRRNÁNDU DECRETO NUMERO 1480 DE 1,0~ (OCTUBRE 1. 0 ) por el cual se hacen dos promocione' El Vtcepresülmlt dt la RepúbHca, encar~ado dtl Poder .Ejauli'lll, DECRETA Art. 1.0 Promuévese al Sr. Mario Ayarza del puesto de Sub­teniente Adjunto al Cuartel general del Ejército, al de Oficial Es­cribiente Supernumerario de la Sección 4.• del Ministerio de Guerra. Art. 2. 0 Promuévese igualmente al Sr. Ernesto Hoyos del puesto de Portero Escribiente de la Sección 4.• del Ministerio de Guerra, al de Oficial Escribiente Supernumerario de la misma. Sección. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NU11ERO 1481 DE 190~ (OCTUBRE I. 0 ) por el cual se hace un nombramiento El Vtáprnidmle de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecult'vl, DECRETA Artículo único. Nómbrase Practicante del Hospital Militar Central a.l Sr. Manuel A. Valencia, en reemplazo del Sr. Teódulo 1Yrreto, quien pasó á ocupar otro puesto. Comuníquese y publíquese. Dado en Boirotá, á 1. 0 de Octubre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDKS FxRN.ÁND:U Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 487 ...J DECRETO NUMERO 1482 DE 1902 (OCTUBRE 1. 0 ) 1ue convierte en zapadores el Batallón Simijaca, y crea una Compañía suelta. .C/ Vtápresidenle de la Repúblú:a, encargado del Poder .E.fecuHv•, DECRETA Art. I.0 Segrégan.se so hombres del Batallón Sz.mijaca, para formar con ellos una Compañía suelta que hará la guarnición en el Municipio del mismo nombre. Art. 2.0 Será Comandante de esta Compañía suelta el Sar­gento Mayor Obdulio Méndez, que ha estado ocupando el puesto de 2.0 Jefe del Batallón. Sz.mijaca. Art. 3. 0 El resto de dtcho Cuerpo se elevará á 200 hombres con sus correspondientes Jefes, Oficiales y clases, y tendrán de ahora en adelante el carácter de Zapadores, destinados á los tra­bajos de explotación oficial de las minas de Muzo. Art. 4. 0 El Batallón Sz1nijaca, que pasa á ser de Zapadores, la masa de ataque está compacta y firme, y cuando todos á una, con destreza y decisión, se lanzan al ataque, las últimas filas deben estar listas á penetrar por los flan­cos del enemigo. Pero los del frente deben acometer con decisión, sin pensar en la suerte tle sus camaradas de flanco. En un batallón, las maniobras de doble acción (quiero decir medio batallón contra el otro medio) no se verifican sino cuando el batallón no está reunido con otras tropas en el ensayo de ma­niobras. Pero si entra á formar parte de un destacamento, y si ha hecho antes buen aprendizaje en desarrollo del reglamento y de las maniobras sencillas, se puede prescindir sin inconveniente de esta instrucción, y pasar de modo directo á las maniobras de los pequeños destacamentos con las tres armas, poco más ó menos, de la manera siguiente: un batallón con uno ó dos escuadrones y dos ó tres cañones. Estas maniobras las mandan alternativamente Ofi­ciales superiores de las tres armas, haciendo de modo que en to­dos los Oficiales recaiga el mando durante la temporada de ejer­cicios, á lo menos en una ocasión defensiva y en una de ataque. Si esto no se puede lograr en un período señalado, ie verifica en dos seguidos. Las maniobras de esta clase son el primero y más importante paso á las maniobras con las tres armas, en las cuales desempe­ñan el mismo importante papel que en la enseñanza de ingenieros, de artillería, y en la instrucción de maniobras de arrnas separadas. Esta debe tender únicamente á presentar un modo de tilslrucúón, es decir, á tratar de inculcar en los Oficiales superiores la práctica del manejo, no sólo de su arma, sino de todas tres, y á sacarlos de la rutina de no preocuparse sino de su tropa únicamente. El destacamento de la defensa y el del ataque deben ser iguales, porque suponer que el acomet edor ha de ser siempre ma­yor en número, es incurrir en un error manifiesto, puesto que en un combate verdadero se ataca y se bate uno, no sólo con fuerzas iguales, sino á veces con fuerzas menores. Este sería otro error que nos haría considerar la maniobra nó como un procedimiento de instrucción, sino como juego de ven­cedores y vencidos. Esto sería, por último, establecer la convicción deque la ofensiva no es posible sino con fuerzas superiores. La hipótesis íntegra se explicará á las dos partes, y esto debe tener lugar á lo menos con una semana de anticipación, para dar tiempo de reconocer el terreno y de hacer, en tiempo oportuno y con calma, combinaciones basadas en el conocimiento de las in­tenciones del adversario. No se adoptan sino los temas más sencillos, esto es, que un partido debe tomar sus medidas de defensa, en tanto que el otro debe verificar el ataque. Con el fin de habituar á los Jefes de los destacamentos á que den con método solución á los problemas que les incumben, es muy útil llamarlos á que respondan por escrito á 1 as preguntaii si~uientes: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombta '- 496 _J a) Para el Jefe del destacamento encargado de la ofe~siva: 1.0 ¿Cómo defendería, si me tocara, la posición que tengo orden de atacar? ¿Por qué la defendería así y no de otro modo? (apreciar la posición): esto es, ¿cuál es el flanco más débil 6 el más fuerte? ¿Qué resistencia tiene el centro? ¿No hay en frente de la posición enemiga, puntos que favorezc.an el acceso á ella sin ser visto? 2.0 ¿Qué formación de combate adoptaría para el ataque?¿ Qué haría para ocultar mis propósitos? ¿Cuál es el flanco que más debo re­conocer y mediante qué precauciones ? ¿Qué órdenes daré á los Jefes de los destacamentos encargados de guardar los flancos? ¿Qué punto indicaría á las diversas tropas de combate? ¿En dón­de me situaré? ¿Y qué haré si el adversario pasa á la ofensiva? b) Para el Jefe del destacamento encargado de la defensa: 1.0 ¿De qué manera atacaría yo esta posición? 2. 0 ¿Por qué así y no de otro modo ? ¿Qué dispositivo de combate adoptaría para defender mi posición? ¿Cómo defendería mis flancos? ¿Qué papel asignaría á los diferentes elementos de mi dispo5itivo de combate? (¿ Sólo rechazar los ataques del enemig-o, 6 bien aprovechar la ocasión para pasar á la ofensiva?), &c .... Las dos partes contendientes no se separan una de otra á ma­yor distancia de dos kilómetros. Por lo que hace á la ejecución de la maniobra, hé aquí los puntos respecto de los cuales hay que poner particular atención: 1.° Cada Jefe de destacamento debe comenzar por tener muy juntos y subordinados á sus soldados, esto es, presentarse á la tro­pa, pasarle revista, hablarse con los Oficiales mientras le hacen los honores de ordenanza, es ei único medio para hacer saber á las tropas la autoridad bajo cuya dependencia van á. practicar la ma­niobra. Hay muchos que, sin embargo, por descuido no lo hacen, sintiéndose contrariados en presencia de soldados que no son de su arma. 2.0 A los Jefes no debe retraerles el temor de incurrir en error, porque esto es lo que fomenta la indecisión y el temor. Des­pués !e comprende que deben repararse las faltas con calma, como si se tomase consejo para lo futuro, y no como si se subsanase un descuido. Las voces de mando deben ser dadas con precisión, lacónicas, enérgicas, según el orden de graduación, indicando el objeto pero no los medios con que se cuenta para la ejecución. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 497 :..J BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO POR DICt<. DE LONLA Y Traducción del francés para el Bq/~thz Militar Coulmz"ers-9 de Novz'e111brt de r870 Por un voluntario del 33 de Marcha Era el 9 de Noviembre de 1870. La trompeta y el tambor se encargaron de despertarnos. La única idea que nos atormentaba en aquel momento era el temor de no encontrar esos bávaros que tan niño aún había co­menzado á aborrecer, porque en otra época nos habían abando­nado, lo mismo que los sajones, en las llanuras de Leipzig, y que habían sido los que más se encarnizaron contra nosotros cuando nos vimos en desgracia ..... . -Sí, exclamaba yo, hoy es cuando vamos á vengarnos. Muy temprano hacía un frío intenso que nos helaba los hue­sos, y se removía el extinguido fuego d~ las hogueras del vivac para calentarnos. Cada cual se coloca en su puesto, y como yo formaba parte en aquel momento del 33 de Marcha, dejé el pueblo de Launay desde las ocho de la mañana. Nuestra División, la tercera, formaba el ala izquierda del 15. 0 Cuerpo de Ejército, y acababa de colocarse á inmediatas órdenes del General Aurelles de Paladines, que mandaba en Jefe el Ejér­cito del Loire. En cuanto á nuestra izquierda, sabíamos que estaba formada por el cuerpo r6, y que el General Chanzy estaba á la cabeza de ella. El soldado no tiene malicia, y con frecuencta se imagina que todo consiste en disparar el arma; pero sí le gusta saber los nom­bres de los encargados de conducirlos á la gloria y de defender sus banderas, y todavía no conocíamos á Chanzy, que debía eje­cutar un movimiento de flanco por Charzonville, Epieds y Ge-migny. · ¡La bandera! esa es la verdadera insignia del soldado: ella es la que da valor aun al más apoltronado. La band<>ra representa la patria; es la verdadera guía del soldado; y tora :\ sus rf'su~ltas y enérgicas manos el defenderla. Así pues, el General Aurelles, informado de que un Cuerpo de 25 á 30,000 alemanes, mandados por el General Von der Tam, y que servía de columna de descubierta al Duque de Masklem­. bourg, estaba disemjnado entre Or)eans y Chateaudun, resolvió atacar y destruír este ejército, ¡·ompuesto ae bávaros, antes de que les llegase el socorro que esperaban. Hizo avanzar por nues­tra extrema izquierda á la caballería del General Reyaux y á (TOllO 11-32 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 498-' los franco-tiradores de Lepowski, en tanto que por la extrema derecha los Yoluntarios de Chatelineaux perseguían á los bávaros por entre el bosque y se acercaban hasta las puertas de Orleáns. Luégo se refiere que el General Marttin de los Pallieres eje­cutaba también por su cuenta un movimiento de concentración. Se · dice que marchó sobre Gien, y después de reforzarse con un des­tacamento considerable, avanzó hasta Orleans para darnos la mano, siguiendo todo el camino comprendido entre el bosque y el Loire. Pero lo que causó espanto fue el anuncio de un refuerzo de 20,000 hombres que habían venido de Pitiviers en apoyo de los bávaros. Ya sabíamos que todos estos alemanes son buenos caminado­res, y como tienen costumbre de cogerse cuanto encuentran, y como imponen fuertes contribuciones á los países por donde pasan, están siempre bien alimentados, en tanto que nosotros los hijos del país, á duras penas tenemos que comer. Seguimos, pues; esto se va á encender, pensamos. -Cierto, añade con flema un Subteniente. Y los voluntarios sacan algo, para comer un bocado, de las alforjas. Los caminos están espantosos. La lluvia, el viento, el barro, ocasionados por los aguaceros de los días precedentes, son la causa de la demora en nuesta marcha. Hay que tomar venganza del doloroso recuerdo del desastre del arrabal de los Aides, en Orleans, el 1 1 de Oetubre anterior. Tenemos orleaneses en nue tras filas, y ellos nos han contado lo que ha sufrido esta ciudad desde la ocupación d los báYaros los asesinatos del \Vissembourg, los incendios de Bazeilles. Nos han hecho saber el manejo insolente del General prusia­no Diet, que amenazó á la Municipalidad de la ciudad porque e> Alcaldt: Sr. Crispí, movido por un legítimo sentimiento de patrio­tismo, no había salido á su encuentro para ofrecerles las llaves de Orleans. 1 os informaron de qué modo los bávaros, acampando en las calles y en las plazas ptÍblicas, desvalijaban todas las casas de los barrios Bannier y San Juan, robándose todas las mercancías de los almacenes de ferretería, de vinos y de tabacos, apoderándose por todas partes de todo y convirtiendo el orden y el lujo en ruina. ' rapiña y desaseo asqueroso. Y .... añadid á todo esto el lado feo .... imprescindible .... · Los Oficiales bávaros se instalaron, nos refirieron los orleane­ses, en la casa de la Alcaldía del Departamento del alto Loire. Al caer la noche, y después de bajar muchas veces á la bodega, algunos se visten con ropas (lingerü) del dueño de la casa, y lla­man á los músicos del Regimiento y se entregan á orgías detesta­bles, á e5~os actos impúdicos de que se muestran tan apasionados los alemanes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia­._ -499 ._) Este ejemplo lo imitan hasta los soldados en una casa de 1&- · vecindad. El dueño de ésta se presenta a1 punto tras de los borra- - chos Oficiales y les echa en cara su proceder. Uno de ellos tira en un rincón el sombrero de mujer que se ha puesto, se coloca el kepis de soldado prusiano, se apodera de ~ un garrote, entra en la sala en que Jos bávaros e stán entregados i ­tan torpe bacanal, y á b astonazos los hace salir fuera de la casa; Juégo se reúne á los demás Oficiales, y todos otra vez, sin mira­miento alguno, se entregan á la interrumpida orgía. Al oír este relato, avanzábamos en nuestro c amino. El tiem­po s e ha aclarado, ya vemos dónde ponemos los pi es; gracias á estas circunstancias, la artillería y la cabal1 e ría no e ncue ntran difi cultad para moverse. Como nos aproximamos á la aldea de Bacón, o c upada p o r e l e nemigo, e l 15.° Cuerpo de Ejército. se , apresta para atacar esta línea de defensa . P or su parte el Co­mandante d e l 16.° Cue rpo cuida de que se cumplan fi e lme nte las ór­dene s del Gene ral D 'Aure l les, quien ha ordenado que se observen lo s m o vimi e ntos de los alemanes del lado de Charsouville, Epieds, Coulmie rs y Sain t-Sig is moun d, y que se ve rifique con e nte r e za un movimi en to vigoroso e n vo lve n te sobre la izqui e r da , con el objeto de oc upar a l fin de la batall a e l camino d e Chateaud un á Orl eans~ lo m is mo q u e l os bosq ues situados ad e lart te d e R ozieres. E l Gene r a l Resjau, con dos Divi siones d e caball ería, o cupa el ~ ala izquierda. de este Ejército, e n d irección de Pantay, y a d e má5 d efie n de las líneas de París y de Chateaudun. Los franco-t iradores, á ó r de n es de Leponsky y de Foudrás,. marchan con la caballería, después de hacer cejar una caballe ríac enemiga hacia Tournoisis y Saint-Peravy-Ja-Colombe. De este modo todo stá dispuesto. La primera brigada de la DiYisión Barry, teniendo de reserv á la seg-unda, recibe ord n de avanzar sobre Coulmiers, po r Champedrix y Villoceau, con el fin de secundar el movimiento del 15.° Cuerpo sobre el Grand-Luis. Dos baterías divisionarias y una sección de ametralladoras lo acompañan. Al propio tiempo, la 2." brigada de la primera División (con­fiada al General Deplanque), llevando á su descubierta, á la iz.- - quierda, á los franco-tiradores del Comandante Lienard, apoyada. con dos baterías y una sección de ametr a ll adoras, se traslada con , ligero tiroteo sobre Charsonvi ll e, Epicds y Germirny. La primera brigada de esta División (confiada a l General Bou r dello n y que si r ve d e r eserva á la segunda ) n o debe abandO­nar á Ouquer-le-M a rc h e sin o c ua ndo el G e n e ra l D e planq ue haya toma d o á Cha r zonvi ll e . Esta s tropas fo rman nu estra iz1uierda. A la d e recha tenemos que señalar la marcha de una parte de las tropas del General Martineau, que efectúan su movimiento sin encontrar al enemigo. · ... · Con esto coincide el que la Divisi6n Pativin, que forma la ca- · beza de la columna, llega como á una distancia de seiscientmt·pa-sos de la aldea de Bacón. ' .. 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 500-' Este General, ya de edad a vañiácla, páfeée hab~r vueito ~ encontrar todo el ardor de su juventud en el momento de ñUl.tchar c-ontra el enemigo. Ha desplegado los segundos batallones de sus regimientos, en tanto que los terceros y primeros, formados á media distancia, en pelotones, dejan de reserva varias compañías destinadas á ser­vir de sostén á la artillería. Pero apenas han acabado de tomar posición estas tropas, un terrible fuego de metralla viene á hacer claros en sus filas. Continúan, sin embargo, su movimiento ofensivo, y sin decaer de ánimo ante las mortíferas balas enemigas, sin preocuparse de lo fangoso del camino, en que á cada paso quedan sepultados hasta la rodilla, vuelven sobre la izquierda y comienzan su ataque. El sudor les corre á chorro~ á estos valientes soldados, pero nada les importa esta fatiga. No pensamos sino en una cosa, en exterminar hasta el último de los bávaros~; y sin preocuparnos de los peligros que corremos, marchamos al ataque de las trincheras del pueblo de Bacón. Esta primera columna la forman un batallón del 10 de Línea, uno del 33 de Marcha (á órdenes del Comandante Mery) y el 6.0 de Cazadores (que conduce el mismo General Petivin). Por todas partes, á derecha y á izquierda, se alcanzan á ver masas enormes de infantería, caballería y de artillería que avan­zan con firmeza. Toda la llanura está llena de soldados. Este país es del todo descubierto. Los bávaros se aprovechan de esta circunstancia para tirar mejor sobre nosotros. A nuestra vista aparece el pu eblo, con los techos p equeños de las casas cubi e rtas con paja ó pizarra. Pero apenas se le distingue: de tal manera está cubierta por el humo. Súbito resuena un prolongado ruido. No, no olvidaré nun­ca semejante espectáculo. Parece como si el espíritu de las ba­tallas se apoderara de todos nosotros : de tal manera es vertigino­so nuestro empuje, de tal modo hemos adquirido confianza al acercarnos á las trincheras del pueblo. Nuestros Tiradores han sido los primeros, pero nosotros se .. g~imos sus pasos, y en breve, en los parajes cerrados, en los jar­dmes, encontramos á los bávaros. Ellos nos fusilan emboscados, pero nosotros nos agazapamos como culebras, y cuando logramos alabras de Napoleón 1 : "Hay tres cosas que nunca deben ustedes separarlas del sol­. dado, á saber: su fusil, su munición, su mochila .... Que se reduzca .el peso de la mochila á su mínimo .... pero que se le deje llevar siempre consigo al soldado, porque al separarse una vez de él, no ·Yolverá á verlo jamás. Hay que diferenciar bien entre la teoría y la práctica de la guerra. En el Ejército ruso era costumbre que el soldado se sacara la mochila en el momento de empezar el com­bate .... El temor de perder esta prenda preciosa, en la que el sol­- dado suele guardar todos sus bienes, lo hizo defender con más fer­Yor la posición que ocupaba .... A pesar de todas las razones ficti­cias que se pueden hacer valer para recomendar esta costumbre, los rusos la han abandonado por completo, en razón de los expe­rimentos que hicieron." ~- Estas objeciones son hoy todavía tan válidas como lo eran en .,. la época de Napoleón 1. Podría agregarse lo que dice nuestro Re­e- lamento para el servicio en campaña (art. 82): "El alargamien­ ·to excesivo de la<.> columnas constituye un grave peligro, puesto que demora en un tiempo considerable el despliegue de las tro- . pas, ... " Y este alargamiento excesivo sería inevitable si se admi­tiera en principio que el equipo de las tropas debería llevarse litmpre sobre carros. Sin embargo, sería igualmente un error decidirse en absoluto ~orla norma contraria, estableciendo que nutzca debe la tropa se­.. pararse de su equipo. Más bien habrá que convencerse que en este ..caso como en tantos otros, no tienen nada que ver las considerado- •· Kausler, Máximos á1 Najoi1Jn, tomo 1, páf. 235· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 503 _..J 11es teóricas, y que es imposible reglamentar de una manera de .. -cisiva esta cuestión. • •• Después de estas consideraciones preliminarea, pasamos á ci­tar algunos ejemplos de la historia de la guerra en su época más moderna. Estos ejemplos, sacados de la práctica del arte militar, aos ..enseñarán cuáles son las ventajas y cuáles los inconvenientes de la medida en cuestión. En el curso de nuestras investigaciones hemos de encontrar seguramente el material necesario para formarnos un juicio sobre la solución del problema : ¿En qué circunstancias es justificada y hasta necesaria la me­dida de aligerar la carga que llevan los combatientes, hasta tal punto que se ordene poner en tierra la mochila? Los ejemplos que pasamos á exponer se han sacado en su ma­yoría de monografías que contienen la historia de regimientos de­terminados ó de diarios de marcha. No es nuestra intención escribir un tratado sobre la materia, ni pretendemos ventilar tan interesante cuestión de un modo com­pleto. Al contrario, estamos convencidos que sin gran trabajo se podrán citar otros ejemplos de la histo.-ia de la guerra, ejemplos que ofrecerán quizás pruebas más concluyentes que las que pode­mos presentar. Pero entremos en materia . • * * En primer lugar, la historia de la guerra contiene numerosos ejemplos en que se dejó atrás c>l equipo durante las marchas m qu~ no podía preverse rm combate rimzedt"alo. En la campaña de 1870, el Comandonte del 7.° Cuerpo de Ejército prusiano dio, durante la marcha de las tropas hacia la frontera occidental, la orden de llevar el equipo de los soldados en ·carros. Esta marcha se efectuó, como se recordará, en los últimos días del mes de Julio, cuando reinaba un calor sofocante. Las tropas tenían que atravesar además territorio montañoso, y la marcha era muy dificultosa. * Muchos soldados habían sido lastimados por la mochila y la. presión que ejerce sobre la espalda, aumentándose así considera­blemente el número de los rezagados. La orden decía que al llegar á las proximidades del enemigo, es decir, desde el dfa 4 de Agosto, los soldados tenían que llevar siempre el equipo. Una orden idéntica dictó el Comandante del 10.° Cuerpo de ·Ejército prusiano cuando se trató de trasladarse lo más pronto po­sible á las orillas del río de la Saar. • Mono;rafías sobre temas de la historia de la guerra (Kritgsgsc!u'c!tllidu Eitc-:tlscllnftm), editadas por el Gran Estado Mayor de Berlín, Cuaderno 17. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 504 _J La orden se ejecutó desde el día 8 de Agosto de 1870. Se podrá decir que en ambos casos la medida era completa-­mente justificada y en perfecta armonía con el criterio enunciado en el Reglamento alemán sobre servicio en campaña, cuando dice: " Tropas acostumbradas tÍ zma huma disci'plz1za duranlt la marcha, podrán soportar de una manera duradera las fatigas de esta ú!Hma ; y no serán diezmadas por un número más ó mmos grande de 1·ezagados, cuando el comando sabe evzlar que se les exija soportar cualquiera fatiga gue no sea absolutamente inevz'lablt, dados los fines que se buscan con la marcha." El General von der Goltz en su libro Conducd/m de la Guerra y mando de las /ropas ( Kn'eg und HuifiUhrung), hace resaltar el he­cho de que al principiar una campaña es precúo aligerar la carga que llevan los soldados. Motiva el General su aseveración en las siguientes considera­ciones: Después de las primeras marchas de guerra habrán quedado á retaguardia los individuos á los cuales falta la resistencia física necesaria. Las filas se compondrán, por consiguiente, más adelante de soldados que saben soportar las fatigas de la marcha; la capaci­dad para hacer jornadas más largas habrá aumentado en general. ••• ¿Qué conse cuencias tenía la medida arriba mencionada-el sacar las mochilas-para las tropas? En cuanto al 7.° Cuerpo de Ejército, la me dida e ra del todo ventajosa. También lo hubiera sido para e l 10. ° Cu e rpo d e Ejército, si además de ella no se hubiera tomado otra disposición. En la orden de Cuerpo se d e cía que las mochilas d e bían ser transportadas por ferrocarril hasta la estación de Saint Ingbert. El equipo no se llevó, pues, en carros con la columna de con­voyes de las tropas, y éstas no vol vieron á ver sus mochilas sino un mes más tarde, más ó menos, es decir, á principios de Sep­tiembre. Era la intención del comando del 10.° Cuerpo dejar á los sol­dados durante todo este tiempo sin su equipo. Esto se desprende de la disposición siguiente : que las mochi­las se depositarían en la estación ferrocarrilera mencionada. • Por otra parte, se puede probar lo mismo, ojeando el diario de marcha del Estado Mayor del 10.° Cuerpo, donde se dice en las observa9iones referentes al 2 r de Agosto : . " .Hasta ahora, la medida ha tenido los más benéficos efectos; por requisición se procuraron las camisas y los botines necesarios." • Diarios de marcha de los Regimieñtos níímeros 17 y 78 de ln!anterí a pRsianos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. d • .0: ~ Boletfn Militar de Colombia '- sos -.J Parece, ·sin embargo, que no todos los cuerpos pertenecientes al 10.° Cuerpo de Ejército sintieron los efectos benéficos de la me­dida, ni que se les suministr6 á todos lo que más precisaban de aqueJlas requisiciones. En el diario de marcha del Regimiento 17 se lee, por ejem­plo, la siguiente nota : " Mucho se hizo notar la falta de las mochilas; sólo en los primeros días no fueron echadas de menos ; esto se comprende, pues los soldados tenían que llevar la ración de hierro y la muni­ción en la bolsa de víveres, la que no estaba hecha para estos fines. " Si no se consigue que dentro de dos ó tres días la tropa pueda reunirse de nuevo con sus mochilas, sucederá que la supuesta me­dida benéfica dificultará más bien la marcha." Hasta aquí el diario de marcha. Cuando á principios de Septiembre se entregaron las mochi­las á los soldados, resultó que muchos objetos habían desaparecido de ellas, sobre todo camisas y botines. Otras mochilas habían su-frido por la lluvia, y su contenido no servía más. . Parece, pues, que no se tomaban laso medidas de precaución necesarias para evitar estos inconvenientes. Naturalmente, la medida de hacer transportar las mochilas tiene sus límites, aun ¡Jara el caso que fuera posible requerir los vehículos necesarios. En el libro Las marchas en la guerra del 70 • se describen las consecuencias funestas que pueden resultar de la adopción de aquella medida, para unidades de mayor efectivo, especialmente cuando se cambia la dirección de la marcha. Durante los días del 23 al 29 de Agosto de 1870, la medida se tomó por no menos de tres cuerpos de ejército-el cuerpo de la guardia real, el I y II cuerpos bávaros,-los que hicieron transpor­tar las mochilas sobre carros obtenidos por requisición. En estos casos era tal el aumento de los convoyes de equípa­jes, que todo cálculo medianamente exacto sobre las marchas, re­sultó del todo imposible. Si las tropas se hubieran visto en la necesidad de emprender la retirada, aquel fuerte aumento de las columnas de equipajes habría tenido seguramente muy serias consecuendas. Es cierto que no se puede calificar de no justificada aqueJla medida, pues se exigían en aquellos días esfuerzos extraordinarios de las tropas, siendo muy pesadas las jornadas. · El error que se cometió, consistía, lo dice también el Estado Mayor alemán en la obra citada, en la tendencia de hacer avan­zar el grueso _de los trenes y convoyes, después de concluida la jornada, hasta muy cerca de las tropas. De este modo se produjeron confusiones, se nterrumpió á menudo el avance de las tropas, lo que produjo á éstas mayor can- • Estudios sobre la historia de la guerra y la táctica, 1.• parte: las marchas en la guerra del 7o (obra del Gran Estado Mayor alemán}, Be1lín, Mittler y Sohn, 1901. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin ·Militar de Colombiá \._ so6 _J sancio, y no se obtuvieron, por consiguiente, las ventajas que se tenían en vista al dictarse la medida. Según von der Goltz •, el cuerpo de la guardia real tuvo de 5,000 á 6,000 bajas durante las marchas de Saint Privat á Se­dán, sólo á causa de inutilizarse aquellos soldados por las fatigas ~xcesivas que tenían que soportar . ••• Los franceses solían hacer caso omiso de las máximas arriba mencionadas de Napoleón, por lo menos tratándose de marchas á proximidad del enemigo. Parece, al contrario, que e11 las marchas que no conducían á un campo de batalla, se empleaba sólo por excepci6n la medida de aligerar la car~a del soldado, aun en el caso de ser muy gran­des las fatigas que éste debía soportar. Leemos en la obra del Estado Mayor alemán que trata de la guerra de 1859, que en las marchas dificulto'3as al través de los Al­pes, marchas que eran para una parte del ejército francés las pr i­merai de la campaña en Italia, el soldado francés tenía que llevar una carga excesiva. Cada individuo cargaba entre lo que llevaba dentro 6 encima de la mochila, lo siguiente: una blusa, un par de zapatos, un cal­zoncillo, tres camisas, las polainas, cepillos, ochenta cartuchos para fusil, un sac de campamento (carpa), un cobertor, estacas de car­pa, una marmita, una. caramañola, útiles portátiles, y víveres para cinco día.s. Se afirma que hubo muchos rezagados y enfermos, pero hay que reconoce r que las tropas se comportaban exce lente mente, hacie ndo jornada s muy larg as. A í, por ejemplo, la Divisi6n Trochu r ecorrió go kilómetros e n. tres jornadas, y la Divi si6n R e nault 192 kil~m e tros en siete jor­. nadas consecutivas t . Si se hubiera alige rado 6 se hubie ra podido aligerar la carga del soldado, habría sido menor probable mente el número de re­zagado . III La historia de la guerra demuestra que la medida que nos ocupa se tomó con mayor frecuencia, no en las marchas efectua­das lejos del enemigo, sino á proxz"mzdad dd mismo y durante el com­bate. En estos casos resaltan con más claridad las ventajas 6 los inconvenientes de aquella disposición. En la ya citada campaña de 1859, los franceses casi siempre acostumbraron sacarse el equipo inmediatamente antes de princi­piar el combate ó durante él. No hay duda que esta metiida dio á las tropas francesas en más de una ocasi6n mayor agilidad y facilidad en los movimien- • Von der Goltz. La ruerra y el mando de las tropas. t V. Caemmerer, Magmta, Berlín, E. S. Mittler y Soben, 1902. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 507 ....J ~os. Las ventajas que alcanzaron sobre el enemigo demasiado car­gado, se mostraron ante todo en las batallas de Montebello y de Magenta. Y como el ejército francés fue siempre victorioso en esta cam­paña, no se hicieron sentir tanto los inconvenientes que esta medi­da trae consigo. . Sin embargo, aun en 1859 hubo muchas ocasiones en que las tropas sufrieron bastantes incomodidades por haber tomado aque­lla costumbre. Pasamos ahora á la guerra del ¡o. Por parte de los franceses se siguió á menudo la costumbre de la campaña arriba menciona­da, es decir. que antes de entrar en combate se dejaron atrá.s las mochilas. Elegiremos sólo algunos ejemplos para conocer los efec­tos producidos por esta medida. El Cuerpo de Ejército que estaba al mando del General Fros­sard, abandonó el 6 de Agosto de 1870 su campamento para librar un combate, dejando atrás las mochilas, las marmitas, los coberto­res y las carpas. • Al emprender la retirada sobre Metz, lastro­pas sufrieron mucho, pues después de la batalla les faltaban las raciones de víveres que estaban en las mochilas, y como no lleva­ban tampoco marmitas, era difícil hacer rancho. Cuando las tro­pas llegaban á Metz, se repusieron las piezas de equiJ!O que fal­taban. Esta enseñanza fue muy pronto olvidada, pues el 16 de Agos­to, diez días más tarde, cuando el mismo Cuerpo de Ejército avan­zó al campo de batalla, se dejaron otra vez, y sin que existiera la necesidad apremiante de hacerlo, las mochilas en los vivaques en­tre Trouville y Rezonville. El deseo de muchos soldados de reunirse con su equipo, trajo esta ve¿ mayore- inconvenientes, habiéndose comprobado que el desorden con que se efectuó la retirada de los franceses el 17 de Agosto sobre la qzubrada de la Manee, era debido en parte al he­cho de que un gran número de soldados del ~.° Cuerpo corrieron á los sitios donde habían vivaqueado el 16 de Agosto, á buscar sus mochilas. t ••• No faltan tampoco ejemplos que prueban que la medüla tn cueslz'ón lz'me por conucumda una dz'smz'rzucz'ón de los ifeclz'vos dúpom'b/es durante el rombal e. La División Lorencez del Ejército francés se encontró el 18 de Agosto de 1870 en su campamento; eran cerca de las 11 a. m. y se pasaba lista, cuando de repente se oyó el estampido de los cañones alemanes. Inmediatamente la División se puso en marcha dirigiéndose sobre Amanwiler, que distaba sólo dos kilómetros. • Historia del Rtgimíento número 2. Historia del Revmienlo número 24. (Ejército francés). t Estuiio1 uórr la !listo ría ár la ptf'ra )' la t4dica •Jiicada, tomo I, obra del Gran F..stado May•r alemán. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de ·Colombia '- So8 ..J En el campamento se quedaron las mochilas y los equipajes al cuidado de una guardia compuesta de dos batallones del Regi­miento 15.0 de infantería de línea y de una balería. • Difícilmente se podrá admitir que la disminución del efectivo de los combatientes disponibles hubiera igualado á la producida por no tomar parte estos dos batallones y la batería en el comba­te, porque llevando cada soldado su equipo, y como la marcha era de poca duración, el número de rezagados hubiera sido menor. Se comprende que al ordenar, durante la marcha ó antes de principiar un combate, que se dejen atrás las mochilas, debe en­cargarse á un débil destacamento la misión de servir de escolta i la columna de vehículos que lleva el equipo, ó de hacer el servicio de guardia en el punto donde están las mochilas, con especial re­comendación de hacer todo lo posible para que el equipo se trans­porte al Jugar que indique el Comandante de las tropas. Pero para ello han de bastar algunos rezagados ( ó soldados imposibilitados para emprender la marcha), y unos cuantos músi­cos de la banda del regimiento; este pequeño destacamento estaría al mando de un sargento enérgico y podría llenar su misión per­fectamente. Ni un solo hombre más de los que se necesitan en realidad debía destinarse á este servicio, para no reducir los efectivos de combate. Si no se toma la precaución de encargar á algún destacamen­to el servicio de guardia en el lugar donde se dejaron las mochi­las, entonces se repetirá el caso de los regimientos números 20 y 35 del Ejército prusiano, experimentándose las mismas consecuen­cias que estos Cuerpos sufrieron el día de la batalla de Mars la Tour. Después de grandes fatigas, y previendo que cada individuo se vería obligado á soportar todavía otras mayores, ambos Cuer­pos habían dejado atrás sus mochilas, pero sin encargar de su vi­gilancia á destacamento alguno. Lo cierto es que después de la batalla los soldados encontra­ron completamente vacías las mochilas, que habían sido despojadas de todo su contenido. t ••• No sólo inconvenientes como los apuntados, sino también des­ventajas que se reflejan en las operadones táclz"cas, trae á veces la medida que nos ocupa, siendo ilusorias en estos casos las ventajas que se pueden esperar de eJla. La: historia de la guerra demuestra que en más de una oca­si6n fue el deseo de recuperar sus mochilas dejadas atrás, el mo­tivo para impedir el avance rápido de las tropa~, ó la causa de que el éxito que habían obtenido, se volviera de nuevo dudoso. • Historia del regimiento número IS {Ejército francés). t Historia del refitniento número 2o-Diario de marcha del re~imieato. número 35 (Ejército alemán). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol~tín Militar de Colombia '- 509 _; Al principiar la batalia de Spich~ren (6 de Agosto de 1870), la División Castagny del Ejército francés se encontraba en su cam­pamento situado cerca de Püttlingen, como á dos leguas del campo de batalla. Oyendo el estampido del cañ.6n, la Divisi0n, por propia inicia­tiva del General que la mandaba, se puso en marcha; eran las 1 t a. m. Las mochilas habían quedado en el campamento. En su marcha, la División se alejaba del campo de batalla para dirigirse á una localidad situada á la derecha de este último. · Cuando después de haber recorrido como una legua, la Divisiórt no oyó más el ruido del combate, el Comandante, acordándose de las mochilas, xdenó que las tropas volvieran á su campamento de Püttlingen, llegando la Divisron allí entre las 4 y las 5 de la tarde. Como una hora más tarde, cerca de las 6 p. m., el General se decidió por un nuevo avance hacia el campo de batalla. Pero ya era demasido tarde; la División no pudo intervenir más en la faz decisiva de la batalla. En la campaña de r866, durante el combate de Kissingen, y después de haberse tomado por asalto esta localidad, el General von Goeben ordenó á la Brigada Kummcr y al Regimiento núme­ro 19 de intantería que ejecutaran un movimiento de ataque contra las posiciones ocupadas por los bávaros cerca de Winkels. . Al pie del monte Sian y bajo el fuego de fusilería del enemi­go, las tropas se sacaron las mochilas. La Brigada Wrangel, que antes había tomado la misma me­dida, avanzaba más á la derecha. Una vez ocupadas las posiciones de los bávanll por las tropas del agresor, éstas hicieron los preparativos para vivaquear cerca de Winkels, mientras que la Brigada Wrangel emprendió la mar­cha hacia el lugar donde estaban sus mochilas. En aquel momento los bávaros, que habían recibido refuer­zos, ejecutaron un contraataque. Como se ve, la circunstanc1a de retirarse demasiado tempra­no la Brigada Wrangel para buscar su equipo, hubiera podido te­ner serias consecuencias que no se produjeron en aquella ocasión por ser algo defectuoso el plao desarrollado por los bávaros en su nuevo avance. Leemos en el diario de marcha del primer Cuerpo bávaro, donde se habla de la batalla de Worth, lo siguiente : "La orden reiterada que recibió la 2.• División de infantería para que avanzara inmediatamente con el máximo de velocida4 de marcha, sólo pudo ejecutarse en el sentido de que la 4.• Briga­da de infantería-dejando atrás su equipo-llegara á la alliplanide situada cerca de Froscgweieer cuando el enemigo, en plena reti­rada, acababa de llegar á Re1chshofen." La medida de sacarse las mochilas debe considerarse corno perfectamente justificada en este caso. . . El Comandante de la D1visi6n no podía prever que ésta iba' llee-ar 'la alliplanicit poco des~ués de haberse' tíbrado el combáté ,deciliYo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 510 _J Bien hubiera podido ser que la decisión se obtuviera por la llegada de la División al campo de batalla. Era necesario, pues, dejar atrás el equipo. Los hechos que siguieron á este episodio demuestran, sin em­bargo, cuál puede ser una de las 111ás sensibles desventajas producidas por la circunstancia de haberse separado el soldado de su mochila. La División volvió al lugar donde había dejado su equipa, porque se juzgó improcedente que prosiguiera su avance más allá de Worth, "pue s d e e s te modo las tropas hubieran quedado sepa­radas de sus mochilas quizá por mu c hos días." Es d e cir, que se renunció á la persecución del enemigo, tan indispensable e n e ste caso, porque e ra demas iado grande la atrac­ción ejercida sobre la tropa po r s u equipo. __:::::::::::::~ Variedades -~- PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR MANUEL ANCIZAR (Continúa) Supuesto este hallazgo, la producción de sal de Chita podría ll egar sin mucho e. fuerzo á 300,000 arrobas anuales, se~ún calcu­la el actual Administrador, Dr. Romualdo Liévano, y abaratarse mucho 1m ventaja
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 16

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 23

Por: | Fecha: 13/12/1902

.SE:.JUl! III-TOMO II ~======-· • .l.tio VI-NU.Mli::RO .23 - . i , Boletin Militar de Colombia ! ~~······ · ~~~~0-DE~-~I~IST~O ~E GU~~R~Y-~~-~1GI~~ ---· -~ 1 ¡ DIRECToR, Francisco J. Vergara y Velasco · ~ · General de Jngtmiero• i Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército PcuiU muv bien 1uceder quenue•tro reltJeto á todna üu contliccionel, oengtr. ú parar en ltJ indiferencia. 11 no• deje 1in energía• para defender la• mdllrcu ESRIQUE SIE.l'KIEWICZ 1 f ... · .............................................................. ·············-···················--------······--.. ·-·········-------! ... . l + + + Bogotá, Diciembre 13 de 1902 + + + ] - Oficial -- DECRETO NUMERO 1665 DE Igül ( XOVIEMBRE 1 7) que crea una Comandancia Militar en la Goajira El Vzcepresidenle de la Repúbb'ca, encargado de/ Poder Ejecult'v~, DECRETA Art. 1.° Créase la Comandancia Militar de la Goajira, cuya jurisdicci6n militar comprend e rá todo el territorio de este nombre en el Departamento del Magdalena. Art. 2.0 La Comandancia dicha será regida por un j e fe ~fili­tar dependiente del Ministerio de Guerra. Art. 3. 0 Estarán á 6rdenes d e dicho Jefe las guarniciones acantonadas en el territorio mencionado, las fuerzas que el mismo jefe organice allí, y la,; demás que se le envíen para llenar el ob­jeto de la Comandancia. Art. 4.° Corresponde al Comandante Militar de la Goajira: a) Atender al restablecimiento d e l orden público en la región de s:.1 cargc, y especialmente á la defensa de la frontera; b) Organi­zar fuerzas en el número necesario para las guarnicione s y las operaciones de campaña que ocurran dentro de su te rritorio; e) Asumir la direcci6n de dichas operaciones; d) Ordenar los gastos militares de la fuerza de su cargo; y e) Cumplir las órdenes que le comunique el Ministerio de Guerra. Art. 5. 0 El Comandante Militar, como jefe supremo de la expresada regi6n, dispondrá de todos los elementos que sean ne­ceiarios para el sostenimiento de su fuerza, y podrá, en genera-l, TOllO II-4-5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombta '- 706 _) dictar cuantas medidas hagan precisas las circunstancias y el me­jor desempeño de sus h .. nciones. Art. 6. 0 La Comandancia Militar tendrá el siguiente personal: Un Comandante general; Un primer Ayudante general Secretario; Dos segundos Ayudantes generales; Dos Adjuntos; Un Comisario Pagador general; Un Proveedor; Un Habilitado de la Comandancia, y los demás empleados que el Comandante general juzgue necesarios. Art. 7. 0 El Comandante general gozará del sueldo corres­pondiente á Comandante en Jefe de Ejército. El primer Ayudante general Secretario, del sueldo correspon­diente á General de División, y los demás empleados conforme á las asignaciones respectivas, por grados tfectivos ó por a imilación. Art. 8. 0 Nómbrase Coma11dante genera] al Sr. Gen ral Juan Manuel Iguarán; prim · r Ayudante general Secretario, al Sr. Ge­neral Calixto D. Esparragosa ; Comisario Pagad0r, al Sr. Coronel Camilo Laborde. Autorízase al Comandante general para hacer los demás nom­bramientos y las asimilaciones del caso. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 d Noviembre de 1902. JOSE 11ANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDF:s DECRETO NUMERO r666 DE 1902 (NOVIEMBRE 1 7) que hace una promoción El ·viceprtsidmle de la RepúUic:a, mcargado ád Poder EjtcttNvo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Coronel Luis Angulo del Cuer­po de Depósito al puesto de primer Ayudante genet al de la D1"vi­nón E olivar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Noviembre de rgo2. JOSE MANUEL MARROQUIN •1 Ministro de Guerra, ARISTIDEs:FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 707 _; DECRETO NUMERO 1667 DE 1902 (NOVIEMBRX 1 7) por el cual se fija una pensión El Vú:epresúlenle dt la República, mcargado ¿a Poder Ejecuh"-DI, En uso de sus atribuciones constitucionales, DECRl!:T.! Artículo único. Fíjase en dos mil pesos ($ 2,000) la cuota mensual que debe pag-arse á los deudos del finado General Carlos Albán, á contar del día de su fallecimiento hasta la próxima reu­nión del Congreso, en calidad de recompensa provisional. §. La expresada suma será pagada de Jos fondos destinados para gastos de guerra, y la distribución entre los deudos del Ge­neral Albán se hará por el Sr. Gobernador del Departamento del Cauca, á quien se autoriza para tal efecto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUI. El Subsecretario de Gobierno, encargado del Despacho, A~ TONIO GuTIÉRREZ Runio-EI ·Ministro de Relaciones Exteriores, F._ LIPE F. PAtk-El ~1inistro de Hacienda, Jo~É RAMÓ~ LAGo-El Mi­nistro de Guerra, ARISTIDRS FFR TÁNnRz-El 1finistro de Instruccióa Pública, JosÉ Jo.AQUÍN C.As.As-El l\1inistro del Tesoro, FR.AWCISft MENDOZA P. DECRETO NUMERO 1668 DE 1902 (NOVIEMBRE I 7) por el cual se elimina un empleo y se confiere una autorización .El Vz'cepnsidmle de la ReplÍ.blica, mcargado dtl Poder Ejeculz'v1, DECRETA Art. r.0 Elimínase el empleo de Jefe de Estado Mayor gene­ral del Ejército de Oriente de Cundinamarca, y encárgase del puesto al Comandante general de las fuerzas con las cuales obre el Jefe de Operaciones en aquella región. Art. 2.0 Segrégase la D/viú(m Afatamzmdo del Ejército de Oriente de Cundinamarca, la cual será reorganizada por la Co­mandancia en Jefe del Ejército, de la que dependerá en lo sucesivo. Art. 3. 0 Autorízase al Sr. General Mariano Ospina Chaparro, Comandante en Jefe del Ejército de Oriente de Cundinamarca, para reorganizar el Ejército de su mando de la manera que lo con­sidere más conveniente, haciendo las supresiones de personal que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 708 _¡ crea necesarias, y dando cuenta al Ministerio de Guerra para su aprobación. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1669 DE 1902 (NOVIlMBR1t 17) por el cual se dictan varias providencias en el Ramo militar El Vzeepr4sidmlt de la República, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Art. 1.0 Segrégase de la Dz'v1úón Bolívar, perteneciente al Ejército en operaciones sobre la Provincia de San Juan de Rioseco, el Batallón Sucn, el cual quedará á órdenes del Prefecto de la Provincia del mismo nombre. Art. 2.0 Promuévese al Sr. Coronel Rafael Malo B. del Cuar­tel general del Ejército al puesto de primer Ayudante general del Cuartel general de la División Bolívar. Art. 3. 0 Hácense los siguientes nombramientos para la Dt'vi­sz( m Bolívar : Comandante general, General Demetrio Mora; Comisario Pagador, Sr. Francisco Olarte; y Ayudante y Adjuntos, Teniente Coronel Angel M. Moreno y Capitanes Alberto Malo B. y Román Baños; primer Jefe del Batallótz Vencedores, Coronel B lisario Ro­dríguez, y segundo Jefe del mismo Cuerpo, argento Mayor Car­los E. Gaitán; y primer Jefe del Bata!ló?Z Rú:aurte, Coronel Isaías Moscoso, y segundo, argento 11ayor Rafael S. Rivera. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL :MARROQUI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1709 DE 1902 (NOVIEl'riBRE 18) por el cual se aprueban varios Decretos expedidos por la Jefatura CiYil y Mili­tar del Departamento de Boyacá El Vzcepresidenle de la Repúblzca, mcargado del Poder .F¡jeculivo, DECRETA Artículo único. Apruébanse los siguientes Decretos expedidos por la Jefatura Civil y Militar del Departamento de Boyacá. El Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 709 __/ número 238 de 3 de los corrientes, "por el cual se llama al servi­cio activo á unos Oficiales;" el número 242, de 6 de los corrientes, "por el cual se llama al servicio activo á un militar y se acepta . renuncia á otros dos;" y el número 243, de 8 de los corrientes, "por el cual se confieren dos ascensos y se llama al servicio activo á un Oficial." Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Noviembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1711 DE 1902 (NOVIEMBRE 18) por el cual se confiere un ascenso El Vtápresidenle de la República, mcargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Asciéndese al Teniente Coronel Alejandro F. Ramírez á Coronel efectivo, quien continuará en el Estado Mayor general del Ej~rc1to, encargado del Ramo de Radicaciones, con el carácter de Teniente Coronel primario. §. D~se cuenta al Honorable Senado en sus próximas sesio­nes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NUMERO 1712 DE 190~ (NOVIEl{BRK IS) por el cual se confieren dos ascensos El Vzápresidmlt de la RepúbHca, encargado del Poder EjecNIIWI, DECRETA Artículo único. Asciéndese á los Capitanes Manuel J. Paúl y Adolfo Rodríguez á Sargentos Mayores. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Noviembre de 1902. ]OSE ~IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 710 .J DECRETO NUMERO 1713 DE 190~ (NOVIEMBRE 18) por el cual se hacen dos nombramientos El ViupresMenle de la RepúbHca, encargado del Poder Ejeculzv~, DECRETA Artículo único. Nómbrase á los Sres. Alberto Pinzón y Fer­nando Conde E., Oficial Escribiente de la Oficina Central y Ayu­dante de la Sección 1 .• de la Intendencia general del Ejército, res­pectivamente, por renuncia aceptada á los Sres. Juan Navarro y Rafael Mariño P., con la antigüedad Je 12 de los corrientes. Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, á 1~ de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Goerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1714 DE 190~ (NOVIEMBRE 18) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresz'denle de la RepúbHca, mcargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Silvano Cué1lar Grabador del Boletín Mz1tlar, asimilado á Capitán para los efectos fiscales, en reemplazo del Sr. Dado Riv e ra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 d~.:: Noviembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1715 DE 1902 (NOVIEMBRE 18) que hace un nombramiento El Vicepres!'dente de la República, encargado del Poder Ejuutz'vo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Julio Liévano Ingeniero Car­tógrafo del Ministerio de Guerra, asimilado á General de Brigada para los efectos fiscales. Comuníquese y publíqucse . Dado en Bogotá, á 18 de Noviembre <.le 1902. JOSE MANGEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 1729 DE rgo:;¡ (NOVIEMBRE 25) por el cual se hace un nombramiento El Vzcepreszamle de la Repltbltca, encargado del Poder Ejeculiv~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. L. Milcíades Chaves Audi­tor de Guerra de la 6: Di visión comandada por el General Emi­lio Ruiz, del Ejército al mando del G e neral Manuel María Castro Uricoechea, en virtud de renuncia aceptada al Sr. Enrique Ro­jas B. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1730 DE 1902 (NOVIEl'ttBRE 25) por el cual se r econoce un grado El Vz'cepresMmle de la R epttblica, mcargado del Poder E;ecuH-o~, DECRETA Artículo único. Reconócese al Coronel Enrique Espinosa el grado de Gc ne~al cf,~ctivo de B r ig"lda á que fue a cendido por el General Florentino M njarré~, en su carácter de jefe Civil y Mi­litar del D e partam e nto del M1.gdalena. §. o¿se cu e nta al H m rabie S ~ nado en sus próximas sesio­nes, para lo> efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en B.:>gotá, á 25 d e Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1731 DE 1902 (NOVIEMBRE 25) por el cual se reconoce un grado EJ Vzcepreszaenle de la Repúbltca, encargado del Poder .EjeculziJo, DECRETA. Artículo único. Reconócese al Coronel José Napoleón Barre­ra el grado de General efectivo de Brigada con que ha venido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 712 _j prestando sus servicios en el Ejército de Boyacá durante la actual guerra. §. Désc cuenta al Honorable Senado en sus próximas ~esio­nes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El lVIinistro de Guerra, ARlSTIDES FERNÁNDEZ RESOLUCION NUMERO 73 DE 1901 (DICIEMBRE 6) pOI' la cual se impone un:1 obligación á los vapores del Alto y Bajo Magdalena El Mz"m"slro dt Gutrn• CONSIDERANDO Que el Gobierno dispuso la disolución de la Flotilla del Alto Magdalena y la reducción de la del Bajo Magdalena á tres vapo­res únicamente, quedando ya en poder de las respectivas Compa­ñías los buques que constituían ambas Flotillas; y Que con este motivo se ha ~u. pendido el embarque de la car­ga que el Gobierno tiene en los puertos sobre el Magdalena para trasladar á BarranqUJila, as{ como la de particulares que al tenor de lo di puesto en el artículo 5. 0 dd Decreto de carácter legislati­vo número 1424 de 20 de S pticmbre próximo pasado, hayan an­ticipado fondos en oro al Gubierno, RESUELVE Los vapores del Alto y Bajo Magdalena quedan en la obliga­ción de emuarcar de preferencia la carga del Gobierno y la de los particulares que se encutntren n los casos del Decreto núme­ro 1424 de que se ha hecho mención. Si embarcada esta carga en cada viaje, queda campo (;n los vapores, putden éstos conducir la carga de los paniculares en la forma que e~timen conveniente. La presente Resolución se hará efectiva en Honda por el Go­bernador Militar de aquella Plaza, y en los demás puertos por los respectivos jefes Civiles y Militares. Comuníquese y publíquese. Dada en Bogotá, á 6 de Diciembre de 1902. El Ministro, FERNANDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia INFORME DEL INTENDENTE GE~ERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) Rtpública dt Colom!Jz'a-Intmde1uz'a general del Ejérdlo-Sección J:­Número .. . -Bogold, fumo 27 de I902 INFORME estadístico de lo~ m1.teri::l.l es cl :! ~tina 'lo; al servicio de la guerra en el mes de Abril de 1902 PROYECTOS DE CONTRATO PASADOS Á LA SECCIÓN 2 .. DEL MINISTERIO DE GUERRA Fechas. Artículos. Cantidad. Abril 2. Corroscas ........ . 2 Maleteras ....... . 2 Paño azul de la­na (metros) ... 2 Enjalmas ........ . 2 Galápago y ape-ros ............. . ~ Galápago apera-do .............. . 2 Alparg<> ta (do-cenas) ......... . 2 Galápago ....... .. 2 Alpargdtas (do-cenas) ........ . 3 Bestias .......... .. 3 Caballos ....... .. 3 Frazada ....... .. 4 Confecci ó n d e toldos ........ .. 4 Confecci ó n d e má.letcras ..... 4 Varios objetos, 4 Monluras apera-das .... ........ . 4 Enjalmas l pare-jadas ........ .. 4 Cebada y IJasto (cargas) ...... . 4 Caballos ....... .. 4 Correajes ....... .. 4,957 993 130 25 lOO 300 34 2 2500 1000 2 102 90 I IOO Contratistas. Manuel Suárez$ Jesús Berna!.. ... Jorge Gómez B. María Parra ..... Isaac Arbeláez .. Manuel Venegas Emelino Latorre Teófilo Lara ..... Aniseto Beltrán. Roberto 1 obón. Pedro L. Acosta Julia Gómel de iVI .............. . Enrique ta G. Borda ......... . Silvestre Páez ... Saturnino Posse Serafín Rico ..... Jesús Segura .... . Roberto Rojas .. . Pantaleón Cortés Benito Navarro. Valor. 24,785 6,255 90 3,640 475 700 1,400 3,800 300 9,000 7],000 8,000 6o,ooo 8oo 6,300 4,b95 1,734 331 4,000 r,65o Pasan .................. $ 215,465 go • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 714-' Fechas Artículos Abril 4 Confecci6n e a - misas batas ... -4 Confecc i 6 n d e toldos .......... . 4 Piezas de diago-nal ............ .. 4 Cargas de estera 4 Varios muebles. 4 Varios artículos. 4 Enjalmas ......... 5 G~lápagos ape-rados .......... . S Id. íd .......... .. S Alpargatas (do-cenas) ........ . 5 Estera (cargas). S Capa militar ..... S Varios artículos. 8 Enjalmas ......... 8 Galipago apera-do .............. . 8 Id. íd .......... .. 8 Factura de dro-gas ........... . 8 Confecci 6 n d e toldos ........ . 8 Varios artículos. 8 Alpargatas (do-cenas) ........ . 8 Galápago Cami-lle .............. . 8 Confecci 6 n de toldos .......... . 8 Sillas aperadas. 9 Bultos de caña .. 9 Galápago Cami-lle aperado .. . 9 Id. íd .......... .. 9 Id. íd ........... . Cantidad Contratistas Vienen ................. $ Enri q u e t a G. ISO Borda ......... . 40 Id. íd. íd ...... L. Pombo Her- 1 3 1~ manos ........ . 3 Honorato Lan-dínez ......... .. Alejo Ramírez .... . Manuel Ballesteros so Honorato Lan-dínez ......... .. 2 Pedro Pach6n .. . J. M. Muñoz .... . Antonio Gonzá- 8o lez .............. . 10~ Honorato Lan~ dínez ........... . Arsenio Zamu-dio .............. . Cerbele6n Pin-z6n ...... . 136 Jesús Segura .. .. Elías Pulido ..... . Rafael Angarita Abraham Apa-ricio .......... .. Enriqueta Gon- 14 zález B ......... J. M. M. Gilibert 200 Da río G6mez .... Juan Casís ........ 40 Enriqueta Gon-zález B ....... .. 2 Lucio Gori ..... .. :l88 José Sarmiento .. . Gabriel Afana-dor ............ . 1 Ricardo Riaño .. 2 Francisco V a - lencia .......... . 14,030 450 4,073 2,200 1,000 1,200 700 ... 2,720 ... 1,582 so 1,100 400 800 1 3,6oo 2,000 1,300 goo 1,000 Pasan .................. $ 292,770 90 • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Fechas Artículos Abril 9 Bultos de pasto .. 9 Materia 1 e s de construcción ... 1 1 Pi~zas de diago-nal. ............ . 1 1 Id. Dulling am. M.K ......... . 12 Encerados ...... . 12 Factura de dro-gas ........... . 12 Galápagos (2) y silla ( 1 ) ... . . . . 12 Varios objetos. 12 Correajes com-pletos ........ . 12 Varios objetos .. . 12 Enjalmas ........ . 12 Mulas ........... .. 14 Costales (e a r-ga ) ........... . 14 Camisas batas ... 14 Correajes ....... .. 1~ Ron costeño (bo-tellas) ......... . 14 M0ntura apera-da .............. . 1 5 Galápago apera-do .............. . 15 Sillas ............. .. 15 Costale s (e a r-gas) ........... . 1 5 Silla usada ..... .. 15 Galápago fin o 15 15 15 nuevo ......... . Id. aperado ..... . Banderas de va-rias clases .... . Frazadas ..... . 15 Galápago ........ . 1 5 Binóculo ... . .... . Cantidad Contratistas Valor Vienen .................. $ 292,770 go 134 Federico Laver-de........ ....... 83 Domingo Olea .. , J. Nassar Her- 100 manos ......... 14 Claudio Angel.. 140 Mar.ía Parra ..... Abraham Apa-ricio ........... . M. Vicente Be- 3 cerra .......... .. Vidal Pachón ... . 100 Hip6Iito Bolívar. Enriqueta Gon-zález B ........ . 40 María Parra .... . 3 Daniel Camargo 447 Julio A. Parra .. 160 Enriqueta Gon-zález B ........ . 200 Arsenio Zamudio Enriqueta G. 200 Borda ........ .. Salomón Rojas ... Pablo E. Martí- I nez ............. . 2 Silvestre Páez .. . Honorato Lan- 300 dfnez .......... .. Elías A. Rodrí- 683 18,500 2,870 1,260 3,235 50 1,500 6,000 3,200 640 66o 5,6oo 1,000 700 300 guez.. ... ... ... 16o M. Rodríguez C. Gentil Puyo ..... . Enriqueta Gon-zález B ......... 1,000 Eduardo Troya-no .............. . Gonzalo Girón .. . Gonzalo Girón .. . 3,000 2,000 300 22,500 1,000 500 Pasan .................. $ 382,304 go Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi& '- 716 J Fechas Artículos Abril15 Polainas (pares) - 21 Sillas ........... .. - 21 - 21 -21 -21 - 21 -21 -21 -21 -23 -23 Específico "Ca-ribe" .......... . Toldos de cam-paña ........... . Silla aperada .. .. Binóc u 1 o ( 1) y encaucha dos (2) .............. . Galápagos ..... .. Galápago usado Galápagos y aperos ....... .. Correajes ........ . Cobijas de lana. Varios artículos. - 23 Drogas .......... .. - 24 Peinillas (doce-nas) ............ . - 25 Confecci 6 n de vestidos ....... . - 25 Pabellones ..... .. -25 Galápago y aperos ......... . 26 Diagonal (p i e-zas) ........... . 26 Carbó n m i n e-ral(@) ........ . - 26 Frazadas ........ . - 26 Confecc i ó n d e toldos ......... .. - 28 Id. de 140 batas - 28 Específico"Cura-rina"( frascos). 28 Confecciones de bayetones ..... Cantidad Contratistas Valor Vienen ................. $ 382,304 90 5 Indalecio Villa-mil.............. lOO 23 Ricardo Céspe-des.............. 6,900 Da vid Barros P. Enriqueta Gon- 63 zález B ......... M. Rodríguez C. Gabriel Afana-dor ............. . 2 Máximo Cáceres Ramón Angulo .. Cerbeleón Pin-zón ............ .. 250 Benito Navarro .. 700 Federico Corra-les .............. . Bernabé Arbe-láez ............ . J ulián Escallón .. . 23-10 Plata Herma1 os. Aquilino Vane- 1,500 gas ........... . 2 A. M. del Valle. Vida! Pachón .... J. E. 1\assar 200 Hermanos .... 500 C. J. Calvo ....... Eloísa de Al va- I,OOO rado .......... .. Enriqueta Gon- 40 zález B ......... Enriqueta Gon- 140 zález B ........ . 74 Ismael Crespo .. . Enriqueta Gon- IOO zález B ........ . 6,750 1,008 270 65o 1,8oo 550 16,450 240,468 445 50 1 1,040 ... 195,000 3,000 s,o6o 67,370 1, J 25 24,000 640 .. . s6o .. . 500 ... Suma .............................. $ 979,806 40 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 717 _J , ACTAS DE POSESION Y FIANZA Fechas. Nombre y empleo. Abril 4-Camilo Estévez. Pro­veedor general del Ejército del Nordeste. - 12 Francisco San migue]. Pagador de la Dzvi­silm Julio Arboleda ..... - 25 Camilo Estévez. Paga­dor del Ejército de Sanmartín ............ . El Jefe de la Sección 3.•, Fiador. Antonio Estévez 0 ............. $ Juan García V. Antonio Caro ... ----== Doctrinal Fianza. 4,000 4,000 4,000 ... EL FERROCARRIL INTERCONTINENTAL EN COLOMBIA (Continúa) La línea recorrida por la Sección 1. •, desde Anorí por la vía de Cruces de Cácere:::., noda motivo de anotaciones especiales, siendo 25 millas (40 ks.) más larga que la del trazo proyectado. Va demarca­da con puntos en el pequeño mapa incluso. La cumbre cerca de las · minas de Tamaná, á 2,300 pies (701 metros) sobre el nivel del mar, se considera más baja que la de las cabeceras de La Dorada, á. 3,050 pies (930 metros), pero bajo cualquier otro respecto es des­ventajosa. Sin embargo, nos cuesta más trabajo, más fatigas, pri­vaciones y sufrimientos que cualquier otro trazo entre Quito y Cáceres. Del paso del Cauca para allá, no hay impedimento mayor para el trazo hacia el Noroeste de la tierra alta de San Jorge-Sinú, desde donde, siguiendo al Nordeste, se confundiría con la línea de los estudios al Norte de Ayapel, y seguiría con ella, con desvíos ocasionales, hasta Cartagena. Después de pasar á Ayapel, el terre­no presenta praderas y bosques, y está mejor poblado y utilizado que el de ninguna otra parte que hayamos visto en Sudamérica. Es propio para la agricultura y la cría de gat1ados. El único terreno alto que encontramos fue la sierra de La Paloma, que se eleva á r,ooo pies (300 metros) sobre el mar entre San Juan y San Cayeta­no ; pero podríamos ascenderla oblicuamente, por buenos puntos de aproximación, y laderas de salida, con un gasto moderado. La elevación general del llano al Norte de Ayapel es de 400 á 500 pies Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 718 .....) (120 ~ 150 metros) sobre el mar. Asciende al Norte y culmina eA La Paloma. • . Llegamos á las minas de Tamaná en el estado de los viajeros de Africa al volver á la costa, comidos de fatigas y trabajos, ex­puestos á la inclemencia del tiempo, sucios, hambrientos y hara­posos. Con placer consignamos aquí nuestro reconocimiento á Mr. W. Loveridge, Administrador de Jos trabajos, y á su sustituto M. F. S. Garrison, por sus hospitalarias atenciones. Mr. Loverid~e abastece su chocita en el desierto como un barco, adaptando las provisiones á las exigencias del lugar. Sin embargo, nos ofreció al precio de costo sus víveres, y nos trató, bajo todos conceptos, como hermanos en. familia. Fue muy á tiempo y bien venido el socorro que de veras necesitábamos. Tamaná es la única empresa americana en su género de que tenemos noticia en Colombia, y el solo ejemplo de minería hidráu­lica. Los ftrrocarriles que se construyen ó proyectan pueden aho­rrar como 62 millas ( IOO kilómetros) entre Medellín y Cartagena. Los materiales necesarios para la construcción se encuentran cerca de la línea en toda su extensión. Una alternativa de la proyección entre el paso del Cauca y un punto á una milla al Norte de la aldea de Cintura, puede ha­cerse desde dicho paso, es decir, 29 millas (45 kilómetros) al Nor­oeste de la divisoria entre las aguas del Sinú y el San Jorge, y de allf, al Nordeste 55 millas (88 kilómetros) á la confluencia del Cin­tura. Tal línea igualaría en extensión y costo á.l trazo proyectado. De la mencionada divisoria entre San Jorge y Sinú es proba­blemente hacedera, con poco gasto, una Iín ·a como de 75 mi11as ( r 20 kilóm tros) á Pa varandocito, por la vía de los ríos Na in y Verde, afluentes del Sinú, al Oeste de la cordillera y tributarios que encierran el valle del León al Occidente. Las estacione aquí, por los informes que recogemos, son como sigue: el verano ó meses secos, Enero, Febrero, Marzo, Abril y parte de Mayo. En Junio y Julio tiEnPn un veranillo con aguace­ros. Agosto, Septiembre, Octubre Noviembre y Diciembre, son los meses de invierno ó estación de lluvias. Es de presumir que en el Darién tengan la misma distribución. En tal caso, la indica­ción de la Comisión de aproximarnos al Istmo pcr el lado de Cos­tarrica, se recomienda de preferencia, puesto que tendremos allí tiempo seco primeramente, y lo traeremos con nosotros tras de los meses lluviosos del Sur. Si se nos ordena ir alH, debemos hacerlo escoteros. Nuestros animales no valen la pena del transporte, y nuestro equipaje de campo casi todo se ha consumido ya. El Dr. P. N. Ogden, de la marina de los Estados Unidos, Ci­rujano del Cuerpo, y Mr: D. M. Martínez, Topógrafo, han sido des­tacados de aquí, á solicitud de ellos mismos, y saldrán por el vapor de mañana, que deberá llegar á Nueva York el 19 de Septiembre de 1892. · • El llano tiene al W. terrenos mucho más altos.-N. del D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 719--' Cartagena, Septiembre 12 de 1892 Después de nuestra llegada á Cartagena, hemos sabido que un vapor americano hace viajes de aquí al Alto Atrato, cada tres semanas. Por algún tiempo tuvimos el pensamiento de aventurar un viaje en él hasta el río Sucio, y no habíamos abandonado del todo la idea hasta ayer, cuando llegó con cinco día~ de retraso y fue retirado por inútil para el servicio. Entre tanto, se ha esparci­do el alarma del cólera en el Exterior. El puerto ha sido cerrado al tráfico de Europa y los Estados Unidos, probablemente con ex­cepción de la próxima llegada de vapores en pocos días. Estos acontecimientos nos impiden, en esta vez, la consideración de la vueltecita por el Atrato. Y para evitar la confinación en Cartagena por ttempo indefinido, nos proponemos tomar el vapor próximo para Puerto Limón, Costarrica. Nos ha fastidiado la detención aquí. El clima nos somete á prueba. El termómetro marca de 80 á 90° Fahrer heit en las 24 horas, y con el aire húmedo hasta la saturación, el hombre suda sin moverse. Es el punto en que el Reverendo Sidney Smith po­dría desnudarse de la carne y sentarse cómodamente en los huesos por meses. Quebec es la única ciudad encerrada entre murallas en Nor­teamérica, y Cartag-ena en Sudamérica. Las antiguas murallas están poco más ó menos como cuando las dejaron Drake y los otros piratas. Se cuida de su refección. Sirven de paseo placentero en las tardes. Hay algunos edificios modernos en la parte comer­cial cerca del desembarcadero. La mayor par.te de la ciudad es vieja. 1\fuchos de sus edificios han estado habitados por trescientos años y más. Cambian las familias ; pero la plaga de insectos forma parte de los predios que se heredan, como las batallas por la liber­tad, "con la sangre de padres á hijos." Rara vez tenemos lluvia en el día, pero muy fuertes aguace­ros en las noches, más hacia el interior que en la costa llana. Hay poco barro. La ciudad está edificada sobre arena, tiene 15 ,ooo almas de población. Se hace loza, jabón y velas de parafina. Va á establecerse pronto una fábrica de telas de algodón. Dos vapores extrar.jeros llegan por semana. Hay líneas de cabotaje de peque­ños vapores, y también de rueda á popa, para el Dique y el río Magdalena, el Sinú, el Atrato y Colón. Existe el alumbrado eléc­trico como en las demás grandes ciudades de Sudamérica. Es popular entre las de raza latina. Los presidiarios hacen la limpie­za de las calles y la reparación de los caminos, como debieran ha­cerlo en nuestro país. La gente es aseada. Parece que toda la población toma baños de mar en la mañana. La cla"e trabajadora se viste de limpio por las noches, de calicot ó lino, Las mujeres andan con gracia, erec­tas, majestuosas, columpiando Jos brazos. Los niños, hasta de seis á ocho años, andan desnudo~. Da gusto verlos saltando y bañándo­se en la lluvia, ó galopando á horcajadas en un trozo de caña ó haciendo pasteles de arcilla en las desechadas latas de sardinas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 720 ...J después de la lluvia. El niño, cor.:o la mosca casera, es la misma cosa en todo el mundo. En cuanto á perspectivas, combinando los atractivos delicado¡ de la belleza con el interés histórico, Cartagena no tiene igual en el hemi~ferio occidental; y sin embargo, no se ha asomado á verla el ojo de la cámara fotográfica. El artista y el viajero de gustos artísticos, que vaya á pasar allí un invierno, puede regresar, en me­nos de un mes, con un álbum de valor único. PROGRESOS EN INFANTERIA (Concluye) Bastará ahora una ligera ojeada sobre el croquis que publica­mos, para comprender fácilmente la situación estratégica que iba á resultar de esta sencilla combinación de temas y órdenes, y para darse cuenta de que iba á ser casi imposible que de los movimien­tos dispuestos no resultara un choque táctico, cuyas consecuencias, adver~as ó favorables para cada una d~ las dos columnas, eran desconocidas, y únicamente dependerían del terreno, condiciones y posición en que las dos fuerzas se encontraran. La ord n comunicada al Comandante Ortega era verosímil en la situación en que se le suponía. Su regimiento, que durmió en Humanes (supuesto) la noche del 4 (véase el tema general), pudo, en la madrugada del 5, avanzar y apoderarse de Fuenlabrada, no ocupada. Pudo permanecer allí toda la mañana, y á las dos de la tarde enviar dos compañías (la columna Ortega J á ocupar á Geta­fc, que también se suponía liurc de enemigos. E ... tas compañías, durante su marcha, tendrían su retaguardia cubierta por el re to de ~u rC'gímiento, que continuaba en Fuenla­brada, y su derecha también asegurada por las fuerzas supuestas de que nos habla su tema que, procedentes de Parla, deberían re­forzarla!' á su 11 gada á Getafe. Estaba, pues, asegurada la mar­cha de Ortega y su retirada en caso de no poder cumplir el obje­tivo que se le imponía, si bien esta marcha era de todos modos peligrosa por resultar de flanco con relación al fnnte del enemigo. Vi¡'liendo ahora al Partz"do No1·1e, resultaba también lógica y verosímil la orden del reconocimiPnto sobre Fuenlabrada, enco­mendado á la columna Bedoya. No se sabfa aún en .i.eganés si Fuenlabrada había sido ya ocupada por el enemigo, aunque sí era lo probable, pues si éste continuaba su ofensiva sobre Madrid, des­pués de sus ventajas en los encuentros anteriores, era lógico supo­ner que las fuerzas que habían dormido en Humane~ la noche antes, huuieran continuado su movimiento adelante, y, por tanto, ocupado á Fuenlabrada en la mañana del 5. De aquí el recono­cimiento. Para realizarlo, esta fuerza contaba con sus comunica­ciones á retaguardia, aseguradas por el mismo regimiento á que pertenecía, que continuaba en Leganés, y con su flanco derecho Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia . '- 721 _; cubierto por esas tropas que supone el tema, procedentes de Al­corcón, que llegarían á las dos de la tarde á Polvoranca, cubrien­do de este modo la derecha de la línea de marcha de la columna. Veamos ahora cómo podría realizar el Comandante Bedoya esta marcha, y para ello volvamos á estudiar el cn .. quis adJunto. Desde luego hubiera sido grave falta en él marchar sencillamente por la carretera directa de Leganés á Fuenlabrada, y esto por dos razones: porque la carretera, á los cuatro kilómetros de Lega­nés, desciende á la cuenca del arroyo Culehro, que constituye una depresión muy hon1a del terreno, donde la columna hubiera que­dado expuesta á ser atacada, y además, porque dicha carretera constantemente es dominada á la izquierda por una línea de alturas muy propias para ocultar al enemigo y para que éste pudiera ata­carle durante su marcha, con una gran ventaja de posición. Volvamos al campo enemigo: el Comandante Ortega, para marchar á Getafe, tenía varios caminos para optar. El primero era el que directamente va desde Fuenlabrada en dirección Nor­este, y gana, por lo más corto, las lomas que se prolongan á la de­recha hasta muy cerca de Getafe. El otro es el que, dirigiéndose al Este desde el pueblo, remonta luégo esas alturas como á tres kilómetros de Fuenlabrada y gana también las cumbres; el tercer camino era el directo entre ambos pueblos, que se dirige bordean­do el pie de esas alturas, ya en el llano; y el último, era otro camino más distante al Sur, que va desde Fuenlabrada á unirse á la carretera de Parla á Getafe antes de llegar á esta última lo­calidad. De esta disposición de los caminos y del terreno, y obligadas ambas fuerzas contrarias, por razones rigurosamente militares y derivadas de sus respectivas situaciones y objetivos, parecía desde luego deducirse que las dos procurarían ganar pronto las alturas, es decir, ese pequeño grupo orográfico que se encuentra en el triáng-ulo que detern1inan los pueblos de Leganés, Fuenlabrada y Gctafe. Las exploraciones respectivas deberían descubrir e allí prontamente, y resultar en seguida el choque táctico sobre las al­turas mismas, y todo esto, por razones precisas y rigurosamente militares, no originadas por órdenes previas, artificialmente com­binadas. El propósito de la columna Ortega era sencillamente lle­gar á Getafe y cumplir la orden recibida; para esto le convenía ganar las altura~, lla,,e de las comunicaciones entre ambos pue­blos; y el plan de su adversario, si tropezaba con él en su marcha y advertía la dirección de ésta, era el de interrumpirla, por aque­llo de que el objetivo de toda fuerza, en la guerra es siempre im­pedir al enemigo que realice lo que el enemigo se propone rea­lizar. Veamos ahora lo que resultó de esta interesante y curiosa situación: La columna Bedoya salió puntualmente de Leganés á la 1 y 45 de la tarde, para practicar su reconocimiento. A la salida de este pueblo, este Comandante optó resueltamente por dirigirse TOKO 11-46 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 722 _) sobre Fuenlabrada, abandonando la carretera, tomando el camino que sube á su izquierda á las alturas, y colocándose pronto en una situación extremadamente favorable. A distancia como de dos ki­lómetros, su exploración le envió avisos: primero, de que á su frente se habían divisado ya avanzadas enemigas que debían per­tenecer á la sección de exploradores contraria, y luégo, que la co­lumna entera del Comandante Ortega se divisaba á lo lejos sobre el camino directo de Fuenlabrada á Getafe, marchando hacia este pueblo al pie de la vertiente Sur de la altura de que ya era dueña la columna Bedoya. Poco después, un grupo de exploradores ene­migos apareció de repente al frente de la vanguardia, ya desple­gada, de Bedoya, al que ésta hizo fuego; pero aquel grupo ene­migo desapareció inmediatamente, ocultándose por una barran­cada del terreno. El Comandante .1 loy a entonces desplegó una compañía, é imprimiendo á toda su fuerza un movimiento general hacia su izquierda, se corrió lo más rápidamente que le fue posi­ble, pero sin F ~rc"~r !as alturas, hacia Getafe, con el fin de atacar á su adversario por su izquierda, cosa que realit'ó, acortando la distancia hasta encontrarse á unos 900 ó I ,ooo metros del enemigo, y desplegando y metiendo en fuego seguidamente toda su fuerza. Por su parte, el Comandante Ortega contestó con fuego de flanco, pero sin detener su marcha que fue escalonada, dirigiéndo­se más hacia su derecha, hasta ocupar unas casas, norias y grupos de huertas y de cercas que se encuentran á cona distancia de la carretera de Getafe á Parla, también indicadas en el croquis. En este punto encontrábase ya bien situado, ora para desde allí tras­ladarse á la carretera é intentar por ella, y al abrigo de los acci­dentes del terreno, casas, huertas y arboledas que en aquellos sitios se encuentran, v;-, :1r.ar y ocupar á Getafe; ora para hacerse fuerte en 1 1- =--y es erar su e .fro nta con las fuerzas que, según su tema, debían llegar de Parla á reforzarle en Getafe. Or­tega, no obstante, intentó todavía continuar hacia este pueblo, pero corrióse aún más á su izquierda, y siempre sobre las alturas su adversario Bedoya, que quedó por este hecho dominando el pueblo, y en este momento el Coronel Córdoba, Jefe del regimien. to, hizo cesar la maniobra y dispuso la reunión en el punto donde él se encontraba de toda la fuerza de ambos bandos y de todos los Jefes y Oficiales del Cuerpo, para hacer la críHca ante ellos, sobre el mismo campo, á la vista del terreno y en presencia de cuantos habían tomado parte en la operación. En esta críHca hizo constar desde luego el Coronel, que la co­lumna Ortega, al ser atacada durante su marcha por su flanco iz­quierdo, y en posición tan desfavorable con respecto á la de su ad­versario (que, como ya hemos dicho, se encontraba dueño de las alturas), hubiera sufrido grandes pérdidas, y no le hubiera sido posible llegar á Getafe al haber continuado su movimiento y el combate en estas condiciones, si bien, posesionado ya Ortega de las susodichas casas, norias y arboledas que llegó á ocupar, hubie­ran podido rehacerse allí, esperar las tropas de Parla y más tarde penetrar con ellas en Getafe, mientras que Bedoya, cuya misión Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \....:.. 7~3 -' se reducía á practicar un reconocimiento, no hubiera podido des­cender al llano sin comprometer su fuerza y sin extralimitarse de las órdenes que tenía. Era el punto más inte resan tt; de tod~ l a ma­niobra, conocer las razones que habían impulsado al Comandante Ortega para no ganar las alturas tan pronto corno salió de Fuen­labrada, y para haber elegido el camino que peores condiciones ofrecía para realizar su peligrosa marcha. Púsose esto muy pronto en claro por el mismo ilustrado Jefe, el cual manifestó que para ¡ranar directamente las cumbres, hubiera antes tenido que atra Ye­sar dos grandes y profundas cortaduras del t~rreno, de difícil acce­so, en cuyas hondonadas hubiera podido quedar inmoviliza da su columna y muy gravemente comprometida de haber sido allí ata­ca da; 1 1~.- ta mpoco pudo optar por el earnino al sur, que lo a leja­ba de las lomas, y por tanto, de todo riesgo, porque esta decisión hubiera prolongado su marcha mucho más del tiempo de qu e po­día disponer, obligado por el Terna á e ncontrarse en Getafc á las 4 de la tarde. Ante esta disyunti va, optó pot e l C:" · :"'() Cf'I rn1, que aunque también le ofrecía el peligro d e ser acon et ido 1 "u izquierda, corno efectivamente aconteció, no ofrecía tan graves inconvenientes como las dos anteriores r eso lucion es Quedó todo ello así bien explicado y co mprobado, y d io se tér­mino á este importante ejercicio de guerra, regresando juntas las dos columnas alegre mente al cuartel entre las animadas conversa­ciones y comentarios de la Oficialidad, extraordinariamente inte­resada durante su desarrollo y después de su resultado. No creernos que á nuestros lectore s e. ·t rañe la proporción y extensión que hemos dado en este artículo á una tan corta manio­bra. , ejecutada por tropas cuyo efectivo t otal no pasaría de 300 hom 1 res de infantería. Pero en este hecho reside precisam·ente la importancia que nosotros le concedemos. Con tan escasos elementos, y en tan corto tiempo, presentá­ronse allí á la resolución y al estudio de los Jefes y Oficiales del regimiento del Rey casi todos los problemas más importantes de la guerra : servicio de marchas y de acantonamiento con tropas a van­zadas de exploración y seguridad al frente del enemigo; órdenes determinadas y precisas á los Jefes de las dos pequeñas columnas, determinando objttz'vos que les era preciso alcanzar en plazos fijos y J.!>erentorios; necesidad para estos Jefes de calcular velocidades de marcha y duración de éstas en relación con los trayectos que debían recorrer; ejemplos palpables y notorios de la decisiva in­fluencia del terreno en todas las operaciones de la guerra, influen­cia que no se limita á la acción táctica, sino que invade la más elevada esfera de la estrategia; procedimientos, métodos, forma de conducir las tropas á proximidad del enemigo, de cubrirlas, de ponerlas al abrigo de una sorpresa, de desplegarlas, de entablar y proseguir los combates; dificultades para conservar entre ellas la cohesión táctica durante el fuego y para tenerlas sometidas á la acción directa y rápida del mando (dificultades que aumentan, de una manera extraordinaria y enteramente imprevista, tan pronto como se sale del reducido campo de instrucción y se penetra y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia maniobra en terrenos desconocidos y en campo abierto) ; aprecia­ción y concepto de las verdaderas distancias de la guerra, hoy que tanto se extienden los campos de batalla por efecto del alcance de las armas; inseguridad, en fin, de la posición y movimientos del enemigo cuando en estas maniobras (tan exactamente calificadas de doble acción) son verdaderamente desconocidos para cada. uno de los dos bandos que se suponen contrarios, los movimientos y designios del adversario, y necesidad, por tanto, de ejercitar y poner á prueba cualidades <¡ue son indispensables en el mando: la perspicacia, el instinto del terreno, la rapidez del golpe de vista, la firmeza en las resoluciones, la e::nergía de la acción, la voluntad de vencer. Entendemo5, por tanto, que estas escuelas son de importancia extraordinaria y de urgente aplicación para nuestra infantería, ya que, con lo descrito en este artículo, queda perfectamente eviden­ciado que se pueden practicar, aun con los reducidísimos efectivos de que los cuerpos disponen. Hay que llevar al ánimo de nuestros Generales y Jefes de Cuerpo la persuasión de que no basta tener buenos regimientos y batallones disciplinados, de brillante policía y bien instruídos en el " orden cerrado " y en el "orden abierto," con arreglo al texto del Reglamento táctico en su primera y se­gunda parte. Para estas elementales prácticas basta lo que los alemanes llaman la plaza de ejercido. El Jefe de cuerpo que limite á tan modesto objtt/vo sus afane _, a un logrando esta buena ins­trucción elemental, no habrá, en suma, conseguido sino fabricar el instrummlo de guena, el batallón, el regimiento; pero olvidará que su misión no se reduce á producir el t'?rslrtmzenlo, sino que, en la guerra, tendrá que ser el obrero que lo emplee, y que este empleo requiere un largo y costoso aprendizaje para cuantos á sus órdenes mililan y para él mismo. Adelante, pues, y que continúen y se ensanchen estos eviden­tes progresos en nuestra infantería. ·~== ESCUELA MILITAR DE MEXICO CLAUSURA DE LAS CONFERENCIAS EN 1902 DISCURSO DEL SR. GENERAL R&YES, SECRETARIO DE GUERRA (Co11tim;a) X. LA ARTILLERlA, la portentosa, la que en su estado de relativo atraso, desde la época de Napoleón, por la dirección de su genio, 1Jegó á dar su tonante voz de mando á la victoria misma; la que corre con la caballería á los encuentros de vanguardia; la que, combinando los fuegos de ~us baterías escalonadas, auxilia, anima, empuja al grueso formidable de las tropas al sup.-emo, al triunfal ·.avance; la que en imponente masa, ó aunando su acción bajo un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 725 _J solo mando, arroja en sucesión furiosa sus olas de muerte, avalan­chas de acero mugidoras, que arrasan el lugar sobre que se ha decretaqo con sentencia inapelable el exterminio; la que usando de la trayectoria curva ó tendida de sus proyectiles, bate en campo descubierto, ó busca por la caída de ellos, á los que se amparan tras las defensas del arte ó de la naturaleza; la que debido al adelanto de la química para su pólvoras, de la industria para sus aceros de diamante y sus construcciones mecánicas, ha llegado á transformar su cañón, poniendo la ciencia á su servicio, en instru­mento precioso, de precisión aterradora en la puntería, de asom­broso alcance, de vertiginosa rapidez de tiro, y de potencia tal, que en tierra pulveriza la fortificación montaña, para barrer sin piedad á sus defensores, y en la mar desbarata é incendia al bu­que acorazado. La que en la marina, por medio de potentes mecanismos, mueve y dirige, al esfuerzo de un solo hombre, monstruos que lan­zan toneladas de acero por instantes, y á la q'-le, en el campo de batalla, se le demanda, bajo pena de muerte, ser instantánea en la maniobra; pues si un minuto la artillería contraria le aventaja, colocándose en batería, sin remedio quedad despedazada. Esa arma terribl , pero la que, en pena de derrota, debe en los tiempos actuales se r tan científica corno táctica, tan técnica como maniobrera; esa arma, tuvo en las conferencias dos repre­sentantes : uno tan profundo como urillante al exponer magistral­mente el estado de la artillería moderna, y otro que se levantó á la altura de su misión, prc s ntanclo una sinop is, en que reseñó con apropiado, fácil lenguaje, la historia de un siglo de la com­plexa arma; u re ve síntesis de los cien años en que ha efectuado su gigante e\·olución, esa trág-ic a, que con sus pulmones formida­bles, da en las grandes batallas el atronadvr alarido de guerra, y canta, con estrofas de lumbre, los períodos en que siega vidas enemigas sobre el pavoroso campo de la muerte . • • • EL EsTADO MAYol<, el que necesita imperiosamente para orga- · nizarse, Oficiales ágiles, vig-uros :)S, inteligentes é in~trufdo~; Ofi­ciales que se hayan di:::.tinguido desde las aulas, por la raptdez de comprensión, por la fácil a~imilacíón de múltiples conceptos; que hayan practicado con ¡.>rovecho manifiesto en las armas tacticas, á fin de que las conozcan á fondo, ya gue tienen que dirigirlas; que realicen los trabajos de topografía, de itinerarios_. con presteza y precisión, puesto que les servirán de antecedente para g~iar las tropas; que sean jinetes notabl e s para salva¡· veloces las dtficulta­des del terre11o, atletas para resistir las fatigas que exige un s~r­vicio de cuyos incidentes depencie en un instante dado la sal vactón de un Ejército, de una causa, de una Nación; el Estado Mayor, el que requiere que los miembros que lo forman, tengan an~e todo la caliente sangre Jel guerrero, cuya ola, ardorosa, al subir que­mando el cerebro, produce la chispa inspiradora en los trances críticos y siempre la decisión á muerte en los peligros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 7l6 J El que requiere jefes de conocimientos superiores, para apre­ciar sobre la carta el tiempo, la distancia, las velocidades, los efectivos de las tropas en acción y los encuentros; y de elevada serenidad de criterio, para aquilatar los elementos intelectuales, morales y materiales del contrario y los propios, y con filosofía discernir la consistencia de ellos á la hora del choque. Del que deben surgir los grandes Generales, por su conoci­miento y práctica en todas las armas y la sabia forma de dirigirlas. Ese se rvicio importantísimo, fue con método y erudidón ex­plicado en la tribuna de las Conferencias, hasta dejar grabado el concepto, hasta llevar á la convicción, la verdad de que el Esta­do Mayor es el cerebro del Ejército; el que previene, abastece y dispone sus tropas de primera línea y sus reservas ; el que indica y el que dirige sus marchas estratégicas; el espíritu luminoso del gigante armado de todas armas, que inspirado en el pensamiento del General en Jefe, tiene que tocarlas con el botón eléctrico del mando, para arrojarlas á la zona de fuego á bregar en el furioso duelo á muerte. Estro es él, en verdad, de los combatientes, que marca los sen­deros para la realización de los destinos de la guerra ! • • • En cuanto al servicio de ingenieros, exige labor intelectual, técnica y faenas tácticas; él, para la marcha de las tropas, abre 6 repara caminos, establece puentes y ferrocarriles ; para la de telégrafos, y para la defensa acoraza con sus fortificaciones ; él, cavando el subterráneo tenebroso, prepara la mina y vuela los fuertes del contrario y arrasa sus posiciones; él en la guerra no rehuye los encuentros, ni se doblega á las fatigas, y en la paz con­serva las obras, erige cuarteles y hospitales, y forma y examina toda clase de proyectos que se relacionen con la seguridad del Es­tado. Servicio semejante, que es arma y servicio, tuvo por repre­sentante á quien, expuestas ideas generales respecto del Cuerpo de Ingenieros, trató con especialidad, verificándolo con lucidez y acopio de datos, sobre sistemas de construcción moderna, aprove­chables al arte militar. Ese arte, que para apreciar su importancia, basta imaginar la imponente masa de las fortificaciones que erige, los fuertes, los castillos que levanta, las líneas severas de duro relieve de sus obras, perfilando en el horizonte sus almenas sombrías; y calcular el es­fuerzo de poder, de trahajo y de inteligencia desarrollado, para crear esas obras formidables, las cuales á voluntad allana, barre con el volcán flamígero de sus minas, como si las deshiciera á la voz de aterrador conjuro 1 Del luminoso saber del Ingeniero y sus duras faenas, se apro­vechan siempre; y en el período de lucha, llega á ser auxilio gi gante para afirmar el triunfo. • • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 727 _j LA SANIDAD: la Sanidad, es servicio benemérito, que el confe­rencista que lo representara, hizo con limpidez de estilo resaltar, hablando de la vida civil y militar del Médico, y desarrollando her­moso tema sobre la importancia de sus trabajos en la educación y en la legislación de las sociedades modernas. En la guarnición, al Cuerpo Médico está encomendado cuanto se refiere á la higiene en todos los servicios, y atiende escuelas y hospitales. ¿Y en campaña? En campaña, las enfermedades diez­man á las tropas, y los medios de destrucción entre los Ejércitos, aumentan prodigiosamente, originan la carnicería del combate. Aterradora sería la aglomeración de dolientes, sin el consolador auxilio del benemérito Cuerpo de Sanidad, cuyo estoico personal, sin combatir, sin tener los ardores de la lucha, y sí todos los peli- . gros de la muerte, bajo la granizada de acero se disemina sobre el campo d~ batalla, á buscar al herido, á suspenderle la mortal he­morragia, á cerrar los bordes de la abierta herida, á cortar el miembro colgante que desgarra; á caer atravesado sobre el en­fermo á quien prodiga sus cuidados, formando con él un sublime ¡-rupo de dolor y de piedad. • • • A LA MARINA tocó un orador genial, que se extendió en abs .. tracciones sobre lo que es y debe ser una Marina de Guerra, y de las relaciones favorecedoras que tiene de mantener con los pueblo5 amigos. La Marina de Guerra, por sí sola, es de grandísimo poder; pero no son fácilmente separables la Armada y el Ejército, en don­de los océanos bañan costas de pronto acceso, y donde éstas y sus puertos piden defensas combinadas; y menos en los pueblos nuevos que, como el nuéstro, no han acumulado riquezas que les permitan organizar y sostener flotas que pueblen sus mares, á las cuales in­dependientemente les sea dable, cerca y lejos, obrar sin la cons­tante ayuda de tierras. Así, los modestos elementos marítimos de que disponga, tienen que aunarse con los de las tropas del Ejérci- · to, en una ú otra forma, procurando por medio de las leyes, el obli­gado auxilio de la Marina Mercante. Hoy por hoy, por lo que toca á la Marina nuéstra, aunque esté como está en el feliz momento del crecimiento, y con un hala­~ ador porvenir en perspectiva, no debe razonablemente aspirar sino á ejercer la policía en nuestras aguas, á mantener la respe­tabilidad por parte de los buques que hacen el tráfico con ellas, á servir para el transporte de tropas, á lo largo de nuestros litorales, y á llevar el saludo de nuestra bandera á los pueblos amigos. A nuestros cañoneros podrá exigirse un formal combate, y nuestros marinos, inspirados en sus altos deberes, cumplirán con él como buenos ; a bordarían con sus escasas fuerzas á un enemigo, por poderoso que fuese, que de actos semejantes se ven ejemplos en nuestra luctuosa historia, ante los cuales bien puede exclamar­se que hay seres que, en medio de la debilidad, al entregarse he­roicos al sacrificio, avergüenzan á la fortuna, cuando no pueden vencerla. ConlinÚ4 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia \.._ 7~8 _) LA VELOCIIJAD EN CAMPAÑA I Caminar más ligero que el adversario, es imponerle nuestra voluntad. El General gana batallas más con las piernas que con las ar­mas de sus soldados. Toda la ciencia: estrategia, táctica, todo lo que se quiera, consist~ en mover á sus tropas rápidamente y en tenerlas con tiem­po á su disposición. Estas verdades no son de ayer, porque son ele buen sentido; · son viejas como el primer ejército. Pero preguntaremos á uno de anteayer cómo las expresaba. Oíd al Mariscal de Sajonia, que así decía hace unos 1 50 años : "El ejercicio y el manejo de armas son indudablemente nece­sarios, pero no hay por qué dedicarles demasiado tiempo; hasta diré que entre todas las partes de la instrucción, es una de las que lo merecen menos. Lo principal es el ejercicio de las piernas, y no el de los brazos. En las piernas está el secreto de las marchas y los combates. Son las piernas las que debemos educar. Los que así no piensan, son unos ignorantes que no conocen ni los rudimen­tos de la profesión militar." II Es muy claro : la aptitud de un ejército para caminar permi­te á su jefe concentrar más rápidamente sus fuerzas para destruír á su adversario con la superioridad del número, de vivir mej r, ya que puede ocupar mayor extensión de terreno, y de descamar más tiempo. · Estas verdades son aplicables hasta á los destacamento~. El destacamento A, compuesto de cinco batallones, ocupa diez kilómetros de frente en sus acantonamientos. El destacamento enemigo B, tiene la misma composición y el mismo frente. Este toma la ofensiva y se concentra sobre su iz­quierda. El otro, que en el acto notó el movimiento, hace lo mismo · sobre su derecha. Pero B recorre seis kilómetros por hora, mien­tras A camina sus cuatro reglamentarios, de suerte que sólo tiene tres batallones reunidos cuando aquél le ataca con cinco . Además, una tropa que se mueve rápidamente, sabe lo que quiere y á dónde va : es la enérgía y el triunfo. Y para la que va­cila y se arrastra, es la derrota. III En su curso de Tdclz'ca general de Infantería, el General Mai­llard pinta admirablemente esta doble actitud: "Ac;f como el movimiento es condición necesaria de la guerra, al movilidad y la aptitud para la marcha son elementos esenc.iales de su buen éxito. · • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 729 _) La historia lo demuestra en todas las épocas; la rapidez su­ple al número; ved las campañas de Bonaparte en 96---97 y 1800. Ved también las campañas de 18o6 y 1870. En cada una, la primera en el valle del Saale, la segunda en el del Aisne y el Mosa, dos ejércitos: uno se mueve con rapidez, marcha hacia su objeli'vlJ aprovechando los recursos del país; nada falta á sus soldados, que llenos de confianza en sus jefes, caminan alegres y veloces. El otro va en largas columnas, cuyos movimien­tos están entorpecidos por convoyes que se atascan en los caminos; cambios de dirección frecuentes indican la indecisión del comando ó la presión del enemigo; se march:t día y noche, y sin embargo no se adelanta; las fatigas y privaciones son exces.ivas; la confian­za y la disciplina desaparecen, y todo se desorganiza. El resultado es Jena y Sedán. Nada tan instructivo como estas dos campañas, en las cuales aparece, clara como la luz del día, que la aptitud para la 2"uerra es la aptitud para el movimiento." IV El General, pues, debe saber aprovechar los caminos para llevar rápidamente sus tropas de un punto á otro y calcular exac­tamente el tiempo necesario para que estén concentradas en el mis­mo momento en el punto útil. En estos cálculos está somP.tido á un factor imperativo: las piernas del soldado. Es una cosa hacer cálculos en el mapa, y otra hacerlos verificar por los miles de pares de zapatos que chapalean en el barro, llenos de otros tantos pares de pies, los más lastimados y ensangrentados, que en ve z de tantos kilóme tros, no puedm reco­rrer sino la ro.itad, ó ll e gan ;{ las diez e n ve z de las cinco. V Por lo común se fija en cuatro kilómetros por hora la veloci­dad media de la infanterfa, que regula la de las demás armas. Pero es uu máximum de maniobras. En campaña, en la Arge ntina, con soldados jóvene s y en caminos todos malos, ería prudente no con­tar con más de tres kilómetros, salvo que el je fe se resigne á dejar un 50 por 100 de rezagados. Cuando los alemanes en I870quisie­ron recorrer cuatro kilómetros con soldados relativamente vete­ranos, sabido es lo que les pasó. El príncipe de Hohen1ohe nos cita el caso de un Corone !
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 23

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 9

Por: | Fecha: 07/03/1903

i ~::~::M~il! d=:=a~=VIQ=I~~=u:=·~=:a=· r ~ ORG!NO DEL MINISTERIO DE GlffiRRl Y DEL FJÉRGITO 1 ~~·········~;:~~~:~:··;;a:~~:~~-~:··~:;~~;~ -~ ~:;:~~:···· ~~ ;.:: Guneral de Ingeniero& ¡:, Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército .. 1::: Ptude mu~ bien •uud~r que nuestro reap~to ti todaalna conrncclOIUI, eenga t1 parar en la !:::: 1udiferellcia ~ 1101 deje ain ~nergiaa pura deftr•der la1 nub traa ENRIQUE SIF.NKI.EWIC:Z. ·--~---·· · · · ---- --- · ;;_· ~-----~:~-~-~~~ - -~~-;~: -·; ·-~~-- ~~~~-----~~ --: ···:·········r ------------------------------------------~ ~ Oficial =-~ TELEGRA11A-CIRCULAR Rejública de ColtJmbia.-Jiíinisterio tle Guerra.-SecciJn 3-•-Teterrama - Cir•ulat'. Bogl)/d, 24 tÜ Rbtero de I903 Sres. Gobernadores de los Departamentos, Comandantt:s en Jefe de Ejércitos. Jefes Divisionarios, &c. &c. &c. Por llamamiento del Excmo. Sr. Vicepresidente de la Repú­blica, encargado d el Poder Ejecutivo, hoy he entrado á desem ... peñar e n propi edad la Cartera de Guerra; ponderosa carga que no me habría 1·e uc lto á poner sobre mis hombros si no contara, como cue::1to, con la muy decidida y eficaz coopera ción de cada uno de vosotros, en ]a ardua tarea de reorganizar conveniente­mente el Ej ér cito de la R e pública, y ayudar, en cuanto podamos, al afianzami e nto de las Instituciones y á la prosperidad de la Pa­tria, después d e la desastrosa guerra que termina. Me pongo, pu es, á vuestra disposición, y os ofrezco dedicar todos mis d esv elos para, con vuestra valiosa ayuda, alcanzar el fi n qu e todos nos pro ponemos. Soy vu estro amigo afectísimo, seguro servidor, A. V ASQUEZ COBO DECRETO NUMERO 220 DE 1903 (FEBRERO 20) por el cual se hace un nombramiento en interinidad • El Vt'cepresüimle de la República, encargado del Poder Ejecutz:,,, DECRETA Artículo ún ico. Nómbrase al Sr. Enrique Gutiérrez C., en in. t erinidad, Subjefe de la Sección 1 ." de la Intendencia general del SXRIE IV-TOllO 1-17 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 258 ...J Ejército, con anterioridad de 11 del presente, fecha desde la cuat viene prestando sus servicios en tal destino. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Febrero de 1903. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, Jos-É JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 228 DE 1903 (FEBRERO 20) por el cual se hace una promoción t El Viceprest'dtnlt tie la RepúbHca, encargado del Poder EjecuHw1, DECRETA Promúevese al Sr. Rafael Gómez del puesto de Oficial su­pernumerario del Ministerio de Guerra, al de primer Ayudante del mismo Ministerio, con la asimilación correspondiente á los de esta clase, y con destino á la Secretaría General de la Presidencia de la República, en donde prestará sus servicios como Oficial Escribiente. La asimilación será la de General de División. Esta promoción surtirá sus efectos, computándose el servicio desde e l día 1.0 de los corrientes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Febrero de 1903. ]OSE MANUEL MARROQUJN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de ltucrra, JosÉ joAQuÍ. CAsAs DECRETO NlJMERO 230 DE 1903 (FEBRERO 2 1) que confiere dcx ascenaos El Vicepruidmle de la Repríblz'ca, mcargado del Poder .Ejtculivl, CONSIDERANDO Que los Tenientes Samuel Payán y Esteban Rher se portaron valerosamente en la campaña de Panamá y obserYaron una con­ducta intachable, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- :159 _J DECRETA Artículo único. Asciéndese á los Tenientes Samuel Payán y Esteban Rher, á Capitanes efectivos. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 21 de Febrero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 233 DE 1903 (FEBRERO 2 1) por el cu&l se determina. el personal de empleados del Parque General .J.'/ Vt'apHstdmlt dt la Rrp/tbHca, mcargado dd P~drr Ejtcu/iv~, DECRETA Artículo único. De de el I .0 de Marzo próximo venidero, el personal de empleados del Parque General será el siguiente: Guardaparque general, General Miguel Zerda. Conlabz'lldad: Sres. Tomás Groot, Belisario Barreto, Ramón Gómez y Tulio Cifuentes. A''tulanles: José !\Iaría Cifuentes, Lucio A. Castro y Gr-egorio de J. Peña. Empacadorrs: Antonio Cubillos, José :María Cubillos, Jesús María Aguirre, Jerónimo NrJvoa, Miguel Mont negro y Antonio Díaz. Comuníquese y publír¡uese. Dado en Bogotá, á 21 de Febrero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro Je Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs . ' DECRETO NUMERO 247 DE 1903 (FEBRERO 24) por el cual se hace un nombramiento El Viuprest'dmlt dt la Rtpúbli'ca, mcargado del Poder .Ej'a-ut1v,, DECRETÁ Artículo único. Nómbrase Síndico del Hospital Militar de Villeta al Sr. Ramón Calderón. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Febrero de 1903. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A, V ÁsQuxz CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 200 _; DECRETO NUMERO 248 DE 1903 (FEBRERO 24) por el cual se hace un nombramiento El Vietpresidenlt d6 la República, encargado del Poder .Ejeculiv~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Abel Salcedo Profesor so­lista de la 2! Banda, con la obligaciÓn de hacer clase de dicho instrumento en la Escuela de Música Militar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Febrero de 1903. ]OSE MANUEL MARROQUIN El :Ministro de Guerra, A. V ÁsQUEZ Co•o -Doctrinal ==== 1 TEORIA DE LA ESTADISTICA EICRJTA POR J. P. HURTADO (ESl'A:-:01. ) PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA ESTADÍSTICA R.elaei6n de causa y efecto-Negación de la casualidad-La obserYación apli­cada al conocimiento de l11s leyes que rigen los hecho -Cálculo de las probabilidades-l'robabilidaJ matemática y probabilidad fi los0fica-Ley de los grandes números-Su conciliación con la libertad del hombre­La observacic n aplicada al conocimiento de las causas-Resumen de los principios fundamentales. Si el Universo no existe por un capricho del Hacedor Supre­mo, sino que es el producto de una inteligencia infinita; si la crea­ción ha de tener un fin, preciso es admitir que la voluntad omni­p otente establecería medios infalibles de conseguirle. La razón no concibe hecho ni sér alguno que no esté sometido á leyes tan eter­na s como su Autor, tan inmutables cual su esencia; todo tiene un p orqué, un álgo de que deriva, y en el orden moral, como en el fí s ico, el encadenamiento es regular y constante, se mantiene in­variable la rel a ció n de causa á efecto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Un fenómeno sin causa ó sin efecto sería un eslabón r oto e n la cadena del mundo, y no tendría explicación alguna. Por eso la casttalzdad es una palabra vana, que no puede significar ausencia dt causa, y que únicamente puede aceptarse para representar con ella el desconoámienlo de la causa á que se debe un hecho cualquiera. Se llama casual á lo inesperado ó · tinprn.1z's/o; pero entiéndase que la eventualidad de un suceso depende, no de su condición extranatu­ral, sino de la limitación de nuestra inteligencia, que no tiene idea completa rie la na~uraleza de aquél. Sólo un vicio del lenguaje y una debilidad de la soberbia ~u mana han podido convertir la ig­tzorancia en mgacz'(m de lascausas, dando realidad al acaso y hacien­do de él un poder ciego 6 una intervención directa y continua de la Divinidad en los asuntos de la vida. La ley que determina los fenómenos de cada orden no es más que la expresión de la causa que los produce, ó en otros términos, la causa es el principio, el fundamento de la ley, y esta es la ma­nera constante y necesaria que tiene de obrar aquélla. Ahora bien: la inmensa variedad de los seres y los hechos que se suceden á nuestra vista, demuestra la e.·tstencia de un gran número de c6l.usas diferentes, de una considerable diversidad de leyes cuyo encade­namiento constituye el admirable sistema, la armonía sublime del Universo. Descubrir esas leyes, conocer aquellas cau as, hé ar¡uí la ge­nerosa aspiración del entendimiento humano, la noble tarea que prosigue !a ciencia; pero nunca llegará la razón á ese bello ideal, que está fuera de su alcance; no puede el hombre conocer todas las causas, porque p:J.ra ello tendría que tocar al mismo Dios, pri­m 1a y única causa, origen y cn.aclot· de toda ley ; no puede el hombr saberlo todo, porque entoncc poseería la perfección, que no cabe en su naturaleza. Tan solo c. dado á nuestro espíritu des­cubrir causas secundarias, leyes parciales, y esto puede con guir­Jo por dos camino · : ó aplic.andu la inteligencia al de, arrollo de las ideas innatas que forman parte de la razón, para conocer directa­mente las causas, ó bien dirigiéndose á los hechos, ascender de ellos á la ley que los regula y la causa que la determina. Aquel procedimiento, d raáoctitio, tiene la ventaja de ser má~ eficaz y más sencillo, porque después de conocida una ca u ·a, se pueden estable­cer las que de ella se derivan, las leyes que produce y aun las otras cau as con que se relaciona y en que se halla contenida; en cambio, el otro medio, la observación, aunque no tan elevado, es me­nos trascP.ndental en sus errores y descubre verdades que no de­ben desdeñarse, porque si el conocimiento completo exige la pose­sión de la causa, la determinación de la ley por sí sola tiene im­portancia bastante y presta una utilidad considerable. A í, el d~s­cubrimiento de la ley de la gravedad no fue menos interesante porque todavía se tardara algún tiempo en llegar á su causa, la atracción molecular; y así también el hecho del desarrollo de la población, cuyas causas complejas no pueden fijarse a priori, reci­be mucha luz cuando la observación determina el crecimiento de aquélla y la ley del crecimiento. La ley de los hechos dice c6mo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 262 -' ~stos se producen, y la causa el porqué de su realización. De aquf que sea necesario poseerlas ambas para tener un conocimiento completo; pero también que el conocimiento de la ley por sí sola tenga grande interés é importancia. Por otra parte, cada uno de esos dos medio de conocer tiene su aplicación n1tural en órdenes distintos: el raciocinio es más á propósito para el estudio de lu fenómenos morales, porque siendo las leyes del espíritu masar/as y nó fatales, se encuentran modifica­das por elementos muy variables que dificultan la observación, mientras que las leyes del mundo físico, que son de cumplimiento incesante, son mucho más asequibles á la experiencia. Claro es, sin embargo, que el raciocinio y la observación son dos caminos paralelos que mutuamente se completan, y que el ver­dadero conocimiento es el armónico, aquel en que coinciden la de­ducción lógica y el método inductivo de la experiencia. Pero esa conciliación, siempre conveniente, es indispensable cuando lo que se estudia son hechos sociales. Los acontecimientos que afectan á las sociedades humanas son el. producto de causas, ya morales, ya físicas, y de sus miste­riosas combinaciones, tan variadas como múltiples: la voluntad del hombre tiene en ellos una influencia más 6 menos directa, pero su­ficiente para darles un carácter variable que no alcanza á com­pensar la acción de las leyes físicas que nos rodean y estimulan. De aquí que la obsenación, para 11 gar al conocimiento de las le­yes que rigen esos hechos, ha de s r razonada, no ha de limitarse á consignarlos ó registrarlos¡ n ce ita analizar esos hechos, inter­pretarlos, y há menester, por tanto, tener alguna idea de las mis­mas leyes que busca, como vía del anális1. y medio de aquilatar Jos datos que se la ofrezcan. Unicamente sabiendo que los f nóme­nos sociales se derivan de cau as muy complejas, es po ibl tener el cuidado y la constancia precisos para di ·tinguirlas unas de otras, y asignar á cada cuál el efecto que le pertenece. Es sabido que la ciencia dedicada al estudio completo de los hechos sociales, la ciencia entera del conocimiento armónico, es la Ft1osojia de la llt"stort'a, y al mismo tiempo se sabe que la E tadís­tica proviene y es parte de esa ciencia, porque estudia aquellos mismos hechos en cuanto pueden ser expresados por ténnr'nos nu­mérr'cos. Pues bien: la E tadí tica relaciona el principio de la Fdo ofía, según el cual nada 'existe sin causa, con el hecho que patentiza la observación, eglin el cual los acontecimient.) del mismo orden no se verifican iempre d~ la misma manera: deduce de aquf que las causas no son comlanles é z'lzrlcpmd/uztes, sino que hay en <'llas ele­mentos 1•art"ablfs y una combin'lción ó solidaridat/ que diversifican los hechos sociales, y llega á la consecuencia de que un fenómeno .es tanto más común cuanto m15 a,;ti va es ~u causa ó m en res lo obstáculos con que tropie1.a, y viceversa, estableciendt) así el fun­damento de una ingeniosa aplicación de la ciencias matemáticas, origen de soluciones muy importantes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Llámase la aplicación á que nJs referimos Cálculo dt las pro­fJabt'lt'dades, y tiene por objeto determinar el número de circunstan­cias favorables á una eventualidad dada, con relación á las que le son contrarias. Conforme á esta teoría, se dice impost"blt aquel acontecimiento que ninguna circunstancia puede producir, posz'blt el que tiene al­guna en su favor, y probable el que tiene muchas que pueden oca­sionarle. La probabilidad admite grados diversos, y su expresión numérica es el fin que el cálculo se propone. Sin embargo, la probabilidad puede considerarse bajo dos as­pectos distintos: hay además de esa probabib'dad maltmáHca, obte­nida por el cálculo y que se refiere á la evaluación numérica de los casos posibles, otra probabz1idad filosófica, que depP.nde de la idea que nos formamos del orden y la razón de las cosas. En otros tér­minos, pudiéramos decir que la probabilidad es objtltva cuando ex­presa la verdadera relación que existe entre las cosas favorables y las contrarias á un suceso, y es subjelzva cuando se deriva del co­nocimiento que tengamos de la naturaleza y combinación de esas causas. La probabilidad filosófica es el resultado de la inducci1n, y por tanto, esencialmente subjetiva. No puede expresarse en núme­ros, porque no es sino la manera de concebir la relación de la causas independientes, la consecuencia de un procedimienio inte­lectual que busca la unidad en la diversidad de los acontecimien­tos y un principio que los enlace. Ac;í, la probabilidad en sentido objeltvo ó maltmdHco es absoluta, mientras que la filosófica 6 subjd/i•a Yaría según los conocimientos individuales. L1. probabilidad matemática no establece sino las leyes que rigen los hechos; la filosófica as¡.>ira á fijar las causas que los pro­ducen; pero aqu¿Jta es uno de Jos caminos que llevan á ésta, por­que, corn·::> se ha dicho antes, el conocimiento de la ley es un gran paso dado hacia el descubrimiento de la causa. Luégo veremos la utilidad de estas indicaciones: volvamoc; ahora al desarrol!o del cálculo d~ las probabilidades. Cuando las circunstancias favorables y adversas á un su ce o, dice Mr. Quetelet, son perfectamente iguales y conocidas, entoncc la teoría no encuentra grave dificultad, y la probabilidad se de ter­mina dividiendo el número de las circunstancias ó casos favorables por el número total de los casos posibles. Un dado de los que sir­ven ordinariamente para el juego, ofrece seis eventualidades, por. que al ser arrojado puede presentar de igual manera cada una de sus seis caras; la probabilidad de que aparezca el número cinco, por ejemplo, estará representada por t, toda vez que no hay sino un caso ó suerte favorable, de cada seis, para obtener el aconteci­miento esperado. Cuando las circunstancias, aun sie:1rlu conocida , no son res­pe:; tivamente iguales, como si en el cas1> anterior el dado fuera falso y estuviese preparado para caer sobre una de sus caras más bien que sobre las otras, entonces la determinación exacta de esa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- ~64 _J desigualdad de suertes y su r e ducción á una misma unidad, presen­ta casi si e mpre grandís imas dificultades. P e ro ocurre tambié n que es de sconocido e l núme ro total de las circunstan cias d e qu e d e pe nd e un a conte cimi ento , y esto e s p re­cisamente lo q u e suce d e co n la mayo r pa rte de los fe nómt: nos na­turale s y políticos: e n este caso no que d a otr o m edio, para estable ­cer la pr obabi lid ad, q ue e l de hacer la s obse r vacio nes n ecesaria s para determ ina r aproximadammte e l número y la natura leza de aque ll as circunstancias. Suponga m os q ue se nos presenta una urna ll e na de infinidad de bolas, cu y o núm ero y color no se nos dice, autorizándonos no obstante para sacar t odas las bolas que necesi­te m os observar con objeto de form ar juicio acerca del contenido de la urna; entonces, s i después de sacar un número considerable d e bolas, resulta que todas son blancas ó negras y que el número cor r espondiente á cada color, es igual ó aproximado, deduciremos qu e la urna contiene bolas blancas y negras en cantidad igual 6 próxima por cada color, y representaremos la probabilidad de sa­car u na bola negra por ~ si es exactamente igual el número obte­ni do de cada color, fijando en otro caso numéricamente la relación que existe entre ambas cantidades. Como se ve, e l problema viene á reducirse, en el último tér­m ino, al supuesto primero, en que eran conocidas todas las even­tualidades, con la diferencia, sin embargo, de que la probabilidad de ~ que señalábamos allí á cada cara del dado, era absolutamen­te e,·acta, mientras que la de~ que fijamos ahora para la bola ne­gra, no es sino aproximada. La teoria que e.·poncmos demuestra a lgebraica mente que el error es más pequ ~ño á medida que las ob­s ervaciones son más numerosas: la pno:r/(m aummta como lü rüÍZ cuadradtz dtl número de las obun:aciones. Figurémonos ya que se trata de conocer si es más probable el nacimiento de un niño que el de una niña: las causas ó circun tan­cias que influyen en cada uno de estos suc sos nos son completa­m nte de conocidas, y el problema es idéntico al propue to en el ca o anterior. Un examen superficial de la repartición de los na­cimientos entre los dos se. ·os, dice Mr. Dufau, nos inducida á pre­guntar si no podría suced r que en una ciudad ó e:1 una comarca ente ra sólo nact • en hombre~ y no mujeres, 6 al contrario. Y en efecto, añad , ¿por qué lo que vemos en una familia donde no na­cen sino Yaront:s 6 hembras, no habría de ocurrir en una segunda, lu égo en una tercera, y en todas ellas por último? Considerados los hechos parcialmente, esa eventualidad no tiene refutación po­sible ; pero si se adopta el sistema contrario, y el examen se hace po r grandes masas de hechos , entonces la cuestión cambia com- · ple tam nte; compútense los nacimientos ocurridos en una locali­dad cualquiera por espacio de cierto tiempo, y se reconocerá con sorpresa que viene á estab lecerse una proporción fija entre ambos sexos; á medida que la localidad sea mayor y e l espacio d e tie m­po más e xte n so, esta proporció n irá sie nd o cada vez más exa cta, y se llegará, por último, á una r e lación casi constante que se man­tiene por todas partes, y cuyo resultado es que los nacimientos se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 265 --' dividen por mitad entre los dos sexos, salvo un pequeño e.xcedmlt en favor delmascuHno. En Bélgica, por ejemplo, ocurren anualmente unos 70,000 na­cimientos de hombres y unos 65,000 de mujeres; estos guarismos se hallan aproximadamente en la relación de 17 á 16, y por con­siguiente el nacimiento de un niño tiene allí la misma probabilidad que el extraer una bola blanca de una urna que contenga bolas blancas y negras en la proporción de 17 á 16. Hé aquí la aplica­ción estadística del cálculo de las probabilidades, y cómo por su medio llegamos á la determinación numét ica de la ley que corres­ponde á cada clase de hechos. Pero esto requiere alguna mayor explicación. Oportunamente hicimos notar que la observación no podía obtener el mismo re­sultado cuando se aplicase al conocimiento de los hechos natura­les, que cuando tratase de estudiar los del orden moral, y ahora necesitamos hacer ver cómo el cálculo de las probabilidades dis­minuye esa diferencia y consigue un valor casi igual en ambos ór­denes. Los acontecimientos sociales, aun en aquellos en cuya reorga­nización influyen más elementos variables, dependen al mismo tiem­po de otras causas constantes. y observados en gran número apa­recen regularizados, porque esas causas accidentales, por lo mismo que son variables, se anulan en el conjunto, se compensan y dejan ver la acción del elemento que, siendo constante, se ejerce sin in te- . rrupción. A esta ley, en virtud de la cual los hechos soáales andlogos se equzübran al mu/1/plú:aru,y consülcrados en largas ser/es prcsmlan tm orden final de reproducción que 110 es alterado por las vcznircz'oms acádm­tales, e la llama lty d~ los grandes mímeros. 1 I tís adelante veremos la~ aplicaciones que de ella hace la Est~dística con el proc("dimien­to de los ténmiws med/os y las rdaciones propordonaüs. Esta doctnn~ no afecta en lo m~ís mínimo á la idea que debe­mos formarnos de la libertad del hombre. La voluntad humana tiene también su ley, y la influencia del libre arbitrio no quita, sino al contrario, tiende á dar regularidad á los hechos sociales. Los actos de la vida human:1 son el producto de las circunstancias y de los móviles á que dan lugar la organización particular de cada uno, la educación recibida, la situación en que se encuentra y la razón encargada de moderar todos los impulsos eligiendo entre ellos; ha de haber, por consiguiente, un estado de equilibrio en nuestra naturaleza, que obrará como causa constante, del mismo modo que hay sucesos imprevistos, causas acúdmtales, que excitan las pasiones y nos sacan de la esfera común. Ordinariamente la razón, porque es libre, sujeta nuestras acciones á la uniformidad, y en el concepto moral, verbigracia, el mayor número de los hom­bres, la regla general, no traspasa cierto límite, y sólo la excep­ción, el menor número, es el que llega á los extremos y toca en el heroísmo ó el delito. La energía con que el libre arbitrio neutra­liza los efectos de las causas accidentales, está en relación directa con la energía de nuestra razón, y por eso los hombres abando­nados á las pasiones son los que ofrecen el espectáculo de los ca m- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- :¡66 _; bios bruscos, fieles reflejos de todas las causas exteriores que obran sobre ellos ; un pueblo que estuviera formado únicamente de sabios, presentaría todos los años la repetición constante de los mismos hechos. Un Estado que no sufra variación alguna, que continúe vi­vien lo con los mismos hábitos, regido por las mismas leyes, con­servando igual es necesidades y recursos iguales; sufriendo, en una palabra, la influencia de las mismas causas, ese Estado presentará siempre los mismos efectos. Los nacimientos, las defunciones, los matrimonios, los crímenes, podrán sufrir alteraciones de un año á otro por la acción de causas accidentales ; pero la ley, observada en una serie algo larga de años, se cumplirá exactamente si las causas no han variado. Y no hay en esto nada de fatalidad ó ma­terialismo, sino la expresión de un hecho que puede ser modificado por la acdón dellwmbre mismo. Así, decía Mr. Quetelet: existe un presupuesto que se paga anualmente con una regularidad descon­soladora, el de las cárceles, los presidios y cadalsos, y ¿sle es el que primero debía lralarse de reducz'r. Se afirma con la ley de los grandes números, que dadas y mantenidas ciertas causas, son m cesan'os ó á lo menos probables has/a la evidenda, los hechos que de ellas se de­rivan; pero no se dice que sean inmutables ó mcesarz'as las cau a s mismas: precisamente porque pue de influírse sobre ellas, es tan grande el interés de conocerlas. La Estadística nos e!1seña los hechos, lo que hace el hombre, y nos revela lo que probablemente hará, si no se modifican las con­diciones de su existencia ; pero esto no niega la libertad de las ac­ciones humanas ni la afecta en lo más mínimo. Tenemos, pues, qu e sin inconveniente alguno pued e admitirse la obse rvac ión como medio d e llegar al conocimiento d e las leye s que rige n los h echos ociales , siempre que éstos sean e studiado n serie s b a stante xte n a s y p o r el ti em p o sufi ciente pa ra qu · s manifie ten las cau as que los infl uyen. Es d cir, que la dificul a d estriba en aber cuántas y cuáles han de er las observacione ; p ero esto se r elaciona ya con la m,·estiga ción de la s causa s. . La probab lidad mate mátic a, d e cíamos, se obtiene por el co­nocimie nto de la ley que sigue un he cho; la probabilidad filo sófi­ca no se pu ede determinar sin elevarse á la caus a que le produce; y ahJra añadimos que la previsión, para ser cie r ta, ne cesita el co­nocimiento simultáne o de las leyes y las causas, porque no es po­sible de otro modo influír en ellas favoreciendo ó evitando sus efec­tos, ni calcular las modificacion e s que convien e introducir en la legislación, .en las instituciones, en las costumbres, en los mismos eleme ntos materiales para realizar el progreso en la vida social, obj e to de las ciencias morales y políticas, á las cuales auxilia la Estadística. Tratándose de la población ó de la criminalidad como de cualquiera otro hecho social, la Esta lística no ha cumplido su misión con demostrar numéricamente que aquélla crece en lugar de permanecer estacionaria, y sigue una progresión regular y cons­tante, ni que é t2 disminuye ó permanece la misma: es necesario buscar el porqué de esos fenómenos; examinar, por ejemplo, cómo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 267 _J influyen soure los nacimientos y la duración de la vida, el clima, las costumbres, los trabajos habituales, el desarrollo económico, &c. &c.; cómo la cultura intelectual, las disposiciones penales, el sistema de procedimientos, &c., contribuyen al aumenlo ó disminu ... ción de los delitos. La im·estigación de las causas, del mismo modo que la de las leyes, dice el Sr. Adame •, se reduce á averiguar la relación que existe entre cierto número de hechos. Pero mientras que para des­cubrir una ley es bastante justificar el modo constante y las cir­cunstancias según las cuales un hecho se produce, sin que sE..a ne­cesario conocer su naturaleza íntima, la investigación de las causas supone la demostración cierta de la acción inmediata de otro he­cho moral ó físico sobre la producción del suceso particular cuya causa se busca. Esta demostración sería fácil si todos los fenómenos sociales fuesen cada uno de por sí el efecto de la acción e pecial de una sola causa determinada; mas no es así: todo hecho social de alguna impor ancia, 6eneralmente es resultado d e la acción com­pleja de varias causas que concurren á producirle, y la J ificultad consiste en distinguirlas y fijar sus relaciones. Sin embargo, la observación, llamada á resolver ese proble­ma, em 1 a el mismo recurso que la emo •isto a[Jlicar al estudio de las leyes; a1 tes se ·a fa del exame11 de los hechos agrupados en grandes series; ahora profundizará más este examen, será mu­cho más minuciosa en el análisis, toda vez que aspira á un fin más alto. La manera de encontrar las circunstancias que determina una ley compuesta, es di\'idir en sus elementos el fenómeno á que se refiera, estudiarlos uno por uno, inquirir sus condiciones particula­res, comparar entre sí los homogéneos y relac.ionarlos con otros de natural eza diferente, pues si á la par crecen ó disminuyen, ó bien cuando alguno de llos disminuye, hay otro que aumenta, y vicever. sa, se podrá establecer, SC'g-ún los casos, el influjo de las diferentes causas ó la relación de causa á efecto que puede existir entre esos .mismos elementos. Supongamos que se trata de fijar las causas de .)a criminalidad en un paf determinado: recogeremos todos los datos, las leyes expresadas numéricamente que se refieran á ese hecho social, y buscaremos sus elementos, descomponiendo los guarismos por años, localidades, sexo de Jos delincuentes, profesio­nes, cultura intelectual, &c.; estableceremos luégo comparaciones entre esas series, y hallaremos constantemente que la gravedad de Jos delitos está en razón directa de la ignorancia de sus actores, que el n tmero de Jo · criminales iFt ratos e siempre proporcic.nal­mente mayot· que el de Jos que han recibido alguna educación; y esto no revela ya una causa de criminalidad, la ignorancia; rela­cionaremos igualmente aquellos números con hechos de otros 6r­. denes, y podremos ver que el aumento de los delitos coincide con la carestía de las subsistencias, con las crisis ec,)nómicas y con todas las calamidacl::!s públicas de este género; es decir, descubriremos la miseria obrandu como cau a y origen rnuy frecuente del delito. • Obra citada. pá~. 324. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \... 268 --' Dicho se está que el análisis y la inducción necesarios p a r a in­vestigar las causas de Jos hechos sociales, no se presentan con la s encillez que en los ejemplos citados como muestra del procedi­miento; es, al contrario, tarea muy delicada la de dividir y subdi­vidir con acierto esas grandes series de fenómenos, y buscar luégo los elementos que deben ponerse en relación. La división racional de las cantidades complejas exige el estudio anterior y detenido de los hechos y el conocimiento perfecto de todas las circunstan­cias que pueden influír en su producción. Un riguroso sistema y la observancia dP.l orden lógico son los mejores auxiliares del estadístico en tan penosos trabajos. Para cada orden de hechos que haya de estudiar, debe ir graduando las dificultades, de suerte que se dedique á buscar la explicación de los fenómenos sencillos antes de investigar las causas de los más complicados; así, á medida que avanza obtiene un número cada vez mayor de soluciones, en las cuales están comprendidos casi siempre algunos de los elementos de las cuestiones que quedan sin resolver. El análisis de estas cuestiones viene á ser entonces más fácil, y aun acontece algunas veces, cuando el número de aná­lisis terminados es bastante considerable, que de su aproximación se desprenden descubrimientos inesperados y la solución de pro­blemas que todavía no se habían planteado. Pero sean cualesquiera las dif-Icultades de e a empresa, lo que interesa consignar aquí es que la observación puede vencerlas, que el estudio de los hechos sociales pu de darnos el conocimiento de sus leyes y de sus cau ·a , puede de orr r en parte el velo que nos oculta los secr tos de la vida, y que esa a!Jlicación de la inte­ligencia da nacimiento á la Estadística, que se propone tan gran­dioso fin. Resumiremos en pocas palabras el contenido de este capítulo, para dar á la materia la claridad que u importancia exige: 1. 0 Todos los h cho , así en ,¡ rd n moral como en el fí ico, son 1 f ct > de rau as r guiare , CU) a acción forma ltvt~. 2.0 La dh r idad JUe pre entan lo f n6m n > de una misma clase, pro\ iene de la combinación de Y arias causa ó de que é tas son infiuída por elementos variabks que modifican lit ley. 3. 0 El cálculo aplicado á la obsenación de lo hechos m gran­des ser¡'es análogas, determinando sus elementos constantes y los que son accidentales, formula numéricamente la ley ó regla general de su producción. 4.0 Los hechos sociales, aunque influidos por la libre voluntad humana, pueden someterse al cálculo con el mismo resultado, por­que el libre arbitrio, en lugar de oponerse á la regularidad de aquéllos, contribuye á producirla. 5.° Finalmente, desde el conocimiento de la ley, la observa­ción puede elevarse á la determinación de las causas, analizando los elementos que se manifiestan en los hechos, y estableciendo con ellos comparaciones dentro del orden á que pertenecen, ó relacio­nes con otros de orden diferente. ConfznÚtl Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 269 _j LAS LEYES DEL NUMERO Y DE LA VELOCIDAD EN LA GUERRA POR EL CORONEL D. ARTURO ORZÁBAL {Continúa) Dtducdón maümdlt'ca de la lty del ntÍmero-Puesto que hemos admitido y establecido diferencia de aptitudes para la guerra, se­gún la capacidad de las tropas y según la calidad del soldado, atribuyendo al que se llama veterano, en el concepto justo y ver­dadero, como el soldado de la epopeya napoleónica, mayor valor físico y también mayor valor en general que al soldado bisoño, el conscripto, tendremos que si designamos con H al primero y con h al segundo, la relación ~-sed. mayor que la unidad. Pero como no debemos comparar los hombres desprovistos de armas desde que lo que se toma en cuenta es su rendimiento en la guerra, la r .!ación entre ello debe establ cerse consi<.l rando además su -valo'" ependiente d las armas de que se ks dot . La diferencia de valor entre el hombre desarmado y armado, la designaremos por oc , y la verdadera relación será entonces H+oc ll+oc (a) que seguirá siendo siempre mayor que la unidad OC , que es lo que podríamos lla:nar el incremento de guerra; aunque dependiente del perfeccionamiento de las armas, cualquiera que sea la época que se suponga, será igual para uno y otro, porque á los dos se les proveerá de la misma arma. Esta circunstancia hace que la rela-ción (a) sea menor que !/:, ó que se halle más próxima de la uní- • ll dad que ella, es decir, que por causa del incremento referido, los dos términos de la relación se hallan más próximos á igualarse, y como el primero representa al veterano y el segundo al conscrip­to, resulta que en la guerra tienen los dos menos diferencia que fuera de ella. · La relación (a) podemos escribirla también bajo la forma que expresa la siguiente igualdad : H H+OC I+~ h+cx: =-h­t+ ­oc Esta forma nos permitirá deducir más fácilmente otras con­clusiones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 270 _.1 H y h son cantidades que podemos suponer constantes, mien­tras que IX es variable, por cuanto dependiendo, según hemos dicho, del perfeccionamiento de las armas, variará con el progreso de la ciencia en general, y con el d e la metalurgia y d e la química indu<;trial especialmente; y como cualquiera que sea la magnitud de ese progreso, IX aumentará siempre con él, las cantidades ..!:!_y_}_ tenderán constantemente á disminuír. ¿Hasta cuándo con- 'X. Y. tinuará esta di s minución? Indudablemente hasta qüe no ex ista pro-greso, y como no debemos suponer que éste se detenga, podemos desde luego decir que el límite común de estas dos cantidades va­riables es cero, lo que nos permitirá escnbir I + H ___ oc~ __ r + l: J.. H + et. lím. h+ resta última au a, diferente en g ~ neral para lo . ejércitos dt.: di tintos país s. Su va­riación en cuanto def3ende del armamento será, sin embargo, insig­nificante, porque el fusil moderno puede ser considerado como de igual potencia práctica, cualquiera que sea su sistema 6 nombre de su inventor. Pequeño calibre, pólvora sin humo y repetición: hé ahí sus características primordiales universalmente satisfechas. Aparte de la variación referida, como el parámetro represen­ta el valor del individuo, será siempre relativamente reducido: V, velocidad de marcha 6 de ataque de la infantería, es también pe­queña, aua cuando en ciertos momentos el valor de e tos factores puede crecer considerablemente, según veremos adelante. Re­firiéndose entonces P y V al individuo, son cantidades que no pue­den pasar de un cierto límite restringido. Así pues, si deseamos conseguir que T sea el mayor posible, no no. queda disponible sino el factor N, lo que equivale á decir que el pequeño trabajo individual en la infantería hay que com­pensado con el aumento del número N. Como se ve, el examen que acabamos de hacer de la fórmu­la nos ha conducido á una explicación de los efectivos numerosos de la infantería para el juego armónico de Jos elementos constitu­tivos de un ejército. Si la fórmula (a) nos da el trabajo de una infantería, cual­quiera que sea su situación, cuando la tropa no se mueva, su velo­cidad de marcha será nula, y también lo será su trabajo. De aquí parece desprenderse que en el ataque de una posición, los defen­sores no se mueven respecto de acortar la distancia que los separa de sus adversarios, no harán ningún trabajo, y por lo tanto, la pér­dida de la posición será inevitable, salvo la existencia de los obs­táculos naturales que imposibilitan al asaltante llegar hasta ella. SERIE IV-TOllO 1-1 8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 274 _J La conclusión no es exacta, sin embargo, porque si bien es cierto que los defensores no marchan, no por eso han dejado de trabajar puesto que combaten, y sus movimientos, por más que no se han manifestado acortando la distancia referida, como los efec­tos son relativos, han dado por resultado mantenerse en la posi­ción contrarrestando el trabajo del atacante, y es, por lo tanto, como si en realidad marcharan. Si desde el punto de vista de la fatiga física hay considerable ventaja para el defensor, puesto que 1 camino ~1a sido recorrido, 6 la distancia ha sido acortada á expensas del atacante puramen­te, quien se encontrará á este respecto en condiciones inferiores, en cambio, cuanto mayor sea la distancia ganada, mayor será el con­sumo de energía moral de aquél, en tanto que de parte de éste hay probabilidades de aumento. El factor P, que se refiere á las aptitudes físicas y á las condiciones morales de los individuos, es el que representa las energías referidas en la fórmula general del trabajo. Profundicemos un poco más el análisis de la fórmula en su aplicación al combate. Varias son las situaciones relativas en que pueden encontrar- 5e los adversarios antes de iniciar la acción. I. 0 Igualdad-Supongamos qué la acción se empeña de una y otra parte con tropas iguales en cantidad, calidad y armamento. Como el trabajo que cada una puede producir tiene un ''alor limi­tado, la victoria pertenecerá á aquel que, al cabo del tiempo nece­sario para llegar al momento decisivo, cons n:c todavía 1 mayor trabajo latent , ó continúe en e ndici nes de e~ir produ iendo trabajo ponderable. En el supue to e tabl cido, el atacante ha gastado más trabajo que el d fen or, porque ha e n umido mayo­res energías físicas individualt::S n u moYimi nto de avanc , y habiéndose encontrado más expuc to al fu o d 1 nemigo, el fac­tor habrá di minuído en má rande 1 ro¡ orci n; y e mo n ta­les circunstancias es de suponer ue la n rgía moral, i no ha di :ninuído, no ha aumentado rclati,am .,te d valor, habiéndose gastado gran parte del trabajo ca¡Ja:r. de las tropas del ataque sin haber conseguido desalojar al defen ·or: se encontrarán al iin del tiempo empleado en la operación con muy poca capa idad de tra­bajo, es decir, habrán fracasado <.: n su tcntati,a, y por lo tanto, la retirada se impondrá. Consecuencia: en las condiciones e. ·pr a das, hallándose las mayore;; probabilidades de éxito de J•arte d 1 def nsor, por conse­jo de elemental prudencia no dehe, en la actualidad, empeñarse en una acción semejante, si no quiere verse expuesto á pérdidas sin resultados favorables. Pero como la hipótesis de partida es de muy difícil realización, especialmente en lo que se refiere á la cantidad y á la calidad, por cuanto al armamento hemos supuesto ya que no debe práctica­mente considerarse diferencia, debtm s ~- amir.ar lo que podrá. resuaar en los casos de desigualdad eJe los factores referidos, em- . /'. ·-· ~~,..:... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia pezando por el más sencillo: aquél en que sólo haya diferencia en uno de ellos. 2.0 Dtstgualdad de ntÍtJuro-Si á pesar de la preponderancia de N, por parte del que ataca, no ha conseguido desalojar al ene­migo de su posición antes de que llegue el momento oport-uno, el del asalto, podrá suceder que su trabajo remanente sea inferior, igual ó superior al del adversario. En la primet a situación, si la diferencia es grande, sea por causa de la poca de igualdad de N al iniciar el combate, ó por causa de muchas pérdidas durante esta primera faz, no puede em­prender otro camino que el de la retirada. En la segunda, el partido que tome será dudoso, y corresponde al jefe de las fuerzas apreciar con rápida ojeada y con mejor cono­cimiento de la situación redproca, puesto que se encuentra más· próximo, si debe ordenar el asalto ó resolverse por la retirada, te­niendo presente que si es lo primero, el principal recurso hay que buscarlo en el t~. tado de la moral de su tropa, que puede suponer­se superior á la tlel ad\'t!r_ari . Es un momento delicado y crítico en que el jefe debe dar de sí todo lo que puede esperarse de un militar vali nt •, ereno y práctic . En la tc·n era, la elección no debe er durlo a: se llevará el asalto con el mayor empuj •,á fin de quebrantar el resto de la ner ... gía moral del d f nsor, y con la persuasión de que cuanto más manifiesto s~a el ímpt>tu ue -e desarrolle en este último mcm nto, menores serán las probabilidades de que el adver ario se conser­ve en la posición ha ta llegar al combate cuerpo á cuerpo, lo que disminuirá enorm ·m nt.. 1 m'imero de bajas del asaltante, porque es precisam nle en es momento cuando se manifestará todo el rendimiento de las arri1a de tiro rápido. La consecuencia qut.. se deriva del examen que acabamos de hacer de este secrundo caso, es que el é.·ito del ataque dependerá en g-ran parte de las condiciones del comando, á quien le está re­sct ·vado apreciar en cuál de las tres situaciones estudiadas se en­contrad antes de iniciar el asalto, teniendo presente que en cada una de ella el camino por seguir queda claramente indicado. Si la de icrualdad de número diera superioridad al defensor, sería superfluo detenerse á examinar minuciosamente lo que suce­dería en el cur o de la operación, porque evidentemente un ataque en tales condic;iones e~tá destinado al fracaso. J.0 Dc•sigualdad de calidad-Tampoco d ebemo e studiar el caso suponiendo superiuridad de calida9 á las tropas de la defen~a, pues lógicamente no debe tener éxito el ataque de tropas de guardia nacional, por ej mplo, á, una d veteranos de igual número y ar­mamento y en posición. . Supondremos entonces que la superioridad de calidad está de parte del que ataca. Este caso se reduce completamente al anterior, considerando; rtue ha llegado el atacante hasta el instante que precede al asalto. Las tre ituaciones se reproducirán en cuanto al trabajo rema- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de eolombia \,_ 276 -' nente de la tropa, sin más diferencia que lo que aquí falta en can­tidad ha de ser compensado por la calidad. 4.0 Dts/guald d dt número y dt calidad-Cuatro hipótesis dife­rentes podemos hacer : a) El defensor es inferior en número, pero superior en calidad. Antes del asalto las tres situaciones del segundo caso pueden producirse para el atacante, teniendo presente que en ellas el de­fecto en calidad debe ir compensado por el exceso en cantidad. b) El defensor es inferior en calidad, pero superior en can­tidad. Esta hipótesis reproduce el tercer caso con menos probabili­dades de éxito para el atacante, y como él se reduce, en definitiva, al segundo. e) El defensor es inferior en calidad y en número. Esta hipótesis es la más favorable. para el atacante, quien tendrá las mayores probabilidades de éxito. t!) El defensor es superior en calidad y en número . • • • EL ATAQUE DEBERÁ RR RECHAZADO Según habíamos dicho, el factor P, en cuanto depende del armamento, variará muy poco de un ejército á otro. Tam­bién depende de las aptitudes propias del individuo, y como los ejércitos modernos se reclutan todos de la misma manera, pode­mos agregar que la calidad del soldado es apro.·imadamente la misma en la mayor parte de los casos, de donde resulta, en gene­ral, su insuficiencia en el trabajo, dejándose seutir poco la igual­dad de los dem:is factores, cuando se aplica ésta á uno ú otro de los ad ver arios. En lo que acabamos de decir no referimo al período de la gu rra propiamente, que podríamos llamar regular, ó sea aqu l en que las tropas en ju go de los ejércitos enemigos son los de la misma lfnea. Resulta, pues, que en los diferentes casos estudiados del com­bate, es N el factor de influencia preponderante, ó lo que es lo mismo, en el combate de la infantería se debe tratar de ser el más numeroso, si se quiere reunir las mayores probabilidades de éxito; es decir, hay que realizar la ley del número. Aun cuando hemos dicho que por ser pequeña la velocidad de marcha ó de ataque de la infantería, no tiene tanta influencia so­bre el valor del trabajo como el factor N, no se debe, sin embar­go, dejar de considerar que en cierto período del ataque, el del asalto, esa influencia sube repentinamente de punto hasta el extre­mo de convertirlo en uno de los factores que más contribuyen á acrecentar el valor de T, porque en efecto, de la velocidad, de la intrepidez con que se lancen las tropas al asalto, dependerá en gran parte el éxito que se obtenga de él. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 277 _; Pero como V depende de P, por cuanto la velocidad de mo­vimiento será mayor 6 menor según sean las aptitudes físicas y también las morales de la tropa, á aumentar P cuanto se pueda se deben dirigir los esfuerzos en tiempo de paz, y á conservarlo á la mayor altura posible deben tender los que se hagan en tiempo de guerra, y particularmente durante el ataque. Hé ahí una manifes­taci6n importante de las funciones propias del organizador, del es­fralegz" sla y del táctico. Hay, pues, que realizar la ley de la velocidad. (Continúa) ENSEÑANZAS DE LA GUERRA ANGLO-BOER 4 Cuál debe ser la forma en que se llevará día consentir en la id a de qu yo me se­para ·e de su lado. En consecu ncia de este suceso, yo pasé á la casa
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 9

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