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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 8

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 8

Por: | Fecha: 22/02/1902

~ -.--- fE~ ----- • ~mbro d e 'Yarioa S(>ei~dadea Clenttfi u DECR T Oficial - UMERO 89 DE 1902 (E. ERO 21) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina El J.'íá¡,re ÚÜ11Ie de lct ReptíbHca u1cargado dd Poder .Ejeculwo, DI<:CRETA rtículo único. Lláma ~ al servicio activo al General efectivo Beli sario Acuña , ' d tína~ele como In peclor general de la fuerzas y brigadu e ·i t nt n la Provincia de Tequendama. Comuní ue y 1 u 1í ue e. Dado en Bogotá, á 21 de Enero de 1902. • J E M UEL MARROQUIN El Mínistn.> ele Guerra, ARIS toEs F.rm.·ÁNDEZ ECRETO "l.1ERO 218 DE r902 (l<'EBRERO ) por 1 cual se llama :i un Jefe al S'.!n 1cto a ltvo y e le destiua El f"'iupres1denle de la Repúbl/c:a, utr rgado del Pe tkr .F:fecult'v•, U CREI' rtículo único. I.lámase l s .r icio acti ·o al General Simón Cha.c6n, y tína el e m jefe de E ... tad Mayor de la División qu comand enet·aJ Manu .:1 . Cañ da . TOMO l-IS ,. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar cle Colombia '- :126 _.) El Coronel José V. Arana, que estaba encargado de dicho Estado Mayor volverá á ocupar u pue to de Primer Ayudante general de la ~ pre ada Divi ión Comuníque e y publíque e. Dado en Bogotá, á 4 d Febrero de 1902. JO E M UEL MARROQUIN El Ministro de uerra, ARI TIDES FER ÁNDEZ DE ET MER 236 DE 1902 por el cual e aprueba un ascenso .Ji.1 J iúpr~súien/e de la República, encargado dd Poder .E¡'eculiv,, DECRETA Artículo único. Aprué ase el a cen o conferido por el Gene- .. ral lor ntino u ill s, mandante general de la División Fer-nández, al a1·gento Mayor dro C. Murcia, á Teniente Coronel. . Dé e cuenta de e te aseen o al Honorable Senado en ~us , próxima se iones para los f cto constitucionales. Comuníquese y pubH u Dado en Bogotá, á 5 de Febrero de 1902. J E M UEL MARROQUI l Mini tro de Guerra RI TIDJ<. FERNÁNDEZ ECRETO l1ER 238 DE 1902 (F BRERO 6) por el cu 1 hace una romoci ó n y e lJama á un J fe al servicio activo • y se le destina El Viaprnz(:Juzü d~ la Repríblü:a, encarrado del Poder .F:J"tcuHvo, lJ RETA Art. 1. 0 Promuéve e al icente D. Cuervo, del Ba-ta116n uardza de Bogotá, al primer Jefe del Batallón Gutiérrtz Verga1 a, d la z: del Ejé1 cito de Occidente, que co manda el n tal To ía á uez. Art. 2. 0 Llámase al n ·i i a th·o al Coronel Rafael Vesga, y destfnaseJe como ] fe de E tad ~Iayor de la expresada Divi­sión muníquese y pu Hqu se. ado n og tá, á 6 d ~~ Ministr.o d TU n·a ARt · IDF. lgü2. A UEL M RROQUI~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B(. letín ~1 ilitar de Colombia DECRETO UMERO 246 DE 1go:.a (FEBRERO 7 por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidente de la República ~ncargado del P oder Ejaulzvt~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. ~1art(n Canale Médico de la 1.• División de la Columna de Tequendama, a imilado á Gene­ral para los efectos fiscales. Comuníque e y publíquese. Dado en Bogotá á 7 de Febrero de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra ARISTIDE FERNÁl-1-nEZ DECRETO NUMERO 247 DE 1902 (FEBRERO 7) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le de tina El Vtcepresúlenle de la Reptíbl!Ca encargado del Poder Ii;¡ecull'vt~, DECRETA Artículo único. Llámase a] servicio activo al Coronel Rafael Moros, y destínaseJe como Comisario Pagador de la Di visión Albán, con la asimilación de primer Jefe de Cuerpo para los efectos fis­cales. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNL DEZ DECRETO NUMERO 248 DE 1902 (FEBRERO 7) por el cual se hace un nombramiento El Vicepreslden/e de la Repríblica, encargado del Poder Ejfculzvo, DECRET Artículo único. Nómbrase al r. Cándido Lozano ficíal es­cribiente de la Secci6n 4.• del Ministerio de Guerra, en reem lazo del Sr. José María Rincón, á quien se le concedió li ncia ara separarse de dicho puesto por sesenta días. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A ISTID F~RNÁNo~z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 228 _J ECRET UMER 249 E 1902 (FEBRE~O 7) por el cual se hace una promoción Al Vtáp1 esidurle de la República, ~ncarzado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Promuéve al apitán Marco . l:..onseca, del u r o de Artill ría de uerto Colombia al Batallón I. 0 de Artill rf de la olumna ' écnica, en el pue to que 1 designe el Comandante general de é ta. Comunf uese y pu 1í uf" ado n Bogotá, á 7 de Fe re•·v e 1902. ini tro de uerra, ECRETO J . E M UEL M RROQUIN 1 ERNAND,Z R 250 D ~ 902 ( •.RBRERO 7 or el cual se confiere un ase n o y se aumentan uno sueldos El Vtápu•s¡dnlle de la Re¡níb!t''ca , enea• gado d·l PodeJ .Ej'ecull.'vt~, DECRETt ciénde á L6p z. arg nt ayor al Capitán Miguel A. rt. 2. 0 1 uel o el li frularán n lo uce i o lo rac-tícante del Hospital en tt·al erá d cien pesos ( · 100) men uales. omuní ue y ubHqu e. ado n l3og tá, á 7 d .. brer d 1902. J U _.'L MARR UJ . 1 Mini tro de uerra, Rtsnox FRRNÁ nEz D 1 C LT 2 5 2 !5)02 (FEB •RO 7 or el cual se rcorg. níza un:Batallón .1!."'1 1 í'ctpl tsuJ. 11ü de la Repúbb'ca, ~ncargado dd Podu Ejfetd/vo, DE 'RET rt. 1. 0 eotganfza e con fecha 1. 0 del presente y con I cr~on 1 de ro ~ ue h y tien , l tallón Guardia d~ Bogotá, 1 cual en 1 u ce 1 v e denomin rá yarucJ1o y h rá part de la Columna CArazúa, con un ef ctivo de 250 plaza distribuidas n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 Boletín ilitar de Colombia '- 2~9 _J cinco compañías de á 50 hombres cada una y seis más de plana mayor. Art. 2.0 N6mbrase jefes y Oficiales de dicho Batallón á los señores que á continuación se expresan: Plana Mayor-Primer jefe, Teniente Coronel Enrique Urda­neta; 2.0 jefe, Teniente Coronel graduado Anselmo Díaz; Ayu­dante Mayor, Capitán David Jiménez; 2.0 yudante, Teniente Roberto Arango ; Abanderado, ubteniente Arcadio Páez. I... Compa;iía-Capitán, Simón rdila; Teniente, Enrique Sánchez; Subtenientes, Calixto Vega y J u lío Pardo. ¿,• Compañía-Capitan, Antonio eira ; Teniente, Miguel Be­nalcázar; Subtenientes, epomucen Martínez y Avelino Acero. 3.• Compa1iía-Capitán, Wenceslao Lombana; Teniente, Mar­ceJino G6mez; ubtenientes, Demetrio Caicedo y Alejandro Flóre.z. 4· • Compañía-Capitán, Daniel Rodríguez ; Teniente, Apari .. cio Lezama; ubtenientes, Daniel Piedrahita y Eduardo Cifuentes .. 5.• CompaTlía-Capitán, Leopoldo Forero; Teniente, Juan Za­mudio; Subtenientes, Jesús Rubiano y Arturo Olaya. §. Los individuos nombrados per el presente Decreto empe­~ arán á devengar sus sueldos en sus respectivos empleos desde el día en que se presenten al cuartel y sean dados de alta. Comunique e y publíqu s . Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de rgo2. JO E. MA UEL MAR OQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDE FERNÁ nxz DECRETO UMERO 256 DE 1902 (FEBRERO 7) por el cual se hace un nombramiento El V/apres1denü de la Repríblüa, encargalio del Poder Ejecuii'TJI1 D:!:CRETA Artículo único. óm brase Ayudante del Guardaparque ge­neral al r. Julio Gutiérrez, asimilado á Teniente Coronel para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de uerra, ARJSTIDEs FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r de Colombia '- 230 -' DECRE O NUMER 260 DE 1902 (FRBRERO IO) por e l c"al se- ad ·cribe á la Dirección feneral de la Policía Nacional la Coma•­dancia Militar de la Plaza y se hace un nombramiento El VJre;residenle de la Rtp1íílú:a, eucurgado dd Poder Ejeculz'yo, DECRETA Art. 1.0 Ad crít ese á la Direcci6n general de la Policía Na­cional la Comandancia Militar de la Plaza, con la funciones que le dct rmina el Decreto Ejecutiv número 1,341 de 1. 0 de Di­ciembre de 1901. Art. 2.0 N6mbrase Jefe de E~lado 1ayor de la Comandancia Militar de la Plaza al Sr. eneral Ma imiliano Gutiérrez Rubio. §. Por el Ministerio de Guerra e harán los nombramientos respectivos de lo mpleado de la oficina de la Comandancia Mi­litar de Ja Plaza, y dict rán las providencias del caso para su completa organización. Comuníquese y pu Hquese. Dado en Bo oti, á 10 de ebrero de rgo2. JO E M UEL MARROQUIN El ~1inistro de Guerra, RISTIDES FER ÁNO'EZ DECRETO UMER 26o DE 1902 (FEBRERO 12) por el cual se crea un empl~o y &e le eñalan funciones El Vícepresidenlt de la Reptíblica, encargado del Poder Ejeculwtl, OXCitKTA .A:rt. r. ° Créase el puesto de In pector general de Parques de la capttal. Art. 2. 0 En lo sucesivo, el recibo y entrega de armamento y municiones en los Par ue mencionados, se hará con intervención de dicho empleado quien llevará cuenta detallada de la entradas y salida , y raz6n d las partidas d la cuenta. Art. 3· 0 icha cuenta se formará so r la ituación de Jo arques almacenados, á cuyo efecto 1 In pector fectuará los ca­respondiente in v ntaríos. Art. 4-0 -41 Inspector p ará al M·nisterio de Guerra un ejem­plar auténtico de los inventarios, y copia formalizada de la cuenta mensual. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. e letin i litar '- 231 _,1 Art. 5.0 er obliEZ DECRETO NUMERO 272 E 1902 (FEBRERO 12) por el cual se hace una promoci6n El Vicepre "dente de la República, e11cargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Promuéve e al General Obdulio Garavito del uesto de Ayudante del Mmisterio de Guerra al de Comandante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotn bia '- 232 _1 general de la 2.• División del Ejército en Operaciones sobre las Provincias de Zipaquirá y Ubaté, comandado por d General Er­nesto Restrepo Tirado. Comuníquese y pubHqu~se. Dado en Bogotá, á I 2 de Febrero de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, Aru TlDES FERNÁNnxz DECRETO NUMERO 283 DE 1902 (FEBRERO 1 4) por el cual se eleva á División una Columna y se hacen varios nombramientos. El Vicepresidenle de la República, encargado del Poder .E.fuutzvo, DECRETA. Art. I . 0 Elévase á División la Columna Carazúa, con un efec­tivo de mil veinticuatro plazas, la cual se compondrá de Jos si­guientes Cuerpos : A;yacueh• número I. 0 , Casab·ianca nzímero 2. 0 , Ca­zadores de Vanguardia 11/Ímero J. 0 y Cajicá n1Ímer<1 4.0 , constante¡. cada uno de doscientos cincuenta y seis individuos de tropa. Art. 2.0 El personal del Cuartel g-eneral de la Di i ión Cara­súa será el siguiente : Comandancia general-Un Comandante general; un Ayudante Secretario, del grado de Subteniente á apitán ; un Corneta de ór­denes; un Tambor de órdenes y un argento I . 0 ordenanza. Estado Mayor-Un Jefe de E tado l\1ayor ¡ tre primeros Ayu­dantes generales, del grado de Coronel 6 General; tres segundos Ayudantes generales, del grado de argento Mayor ·ó Teniente Coronel ; dos primeros Ayudantes, del grado de Ca itán; dos se­gundos Ayudantes, del grado de ubteniente ó Teniente ; un Mé­dico y un Capellán, asimilados á rimero Jefes de Cuerpo, y un Auditor de Guerra, asimilado á 'reniente Coronel ; un omi ario Pagador asimilado á Coronel · un Habilitado elegido por el per­sonal de enerales, jefes y ficiales del Cuartel general, de entre los segundos Ayudantes generale y adjunto ; un Corneta de ór­denes; un Tambor de órdenes, y cuatro O denanzas, de la clase de soldados á sargentos primeros. Inspecdf»l Un General Inspector; un yudant Secretario,. del grado de ubteniente á Capitán, y un rdenanz.a, de la clase de soldado á sargento primero. Art. 3. 0 Hácense los siguientes nombramientos para el Cuar­tel general d la División Carazúa: Genera 1 Maximiliano Gutiérr z Rubio, Comandante General; eneral Elfa Baquero, Jefe de H.:stado Mayor; General Benito Martínez, I ·1spector; Coronel Benjamín Varga R., primer Ayu­dante general del Estado Mayor ; argento Mayor Cardenio Pé- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '-- 233 -' rez, segundo Ayudante general; Teniente Coronel Juan de D. Boh6rquez, segundo Ayudante general; Comisario Pagador, Luis M. Madero; Capitán primer Adjunto Abraham Losada. §. Las vacantes que queden serán llenadas por Decretos es­peciales. Comuníquese. Dado en Bogotá, á 1~ de Febrero de 1902. ]OSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDRS FRR.NÁNDEZ. DECRETO NUMERO 284 DE 1902 (FEBRERO 14) por el cual se h.:.cen ~nas aclaraciones respecto del Batallón Guardia de Ionor El Vzcepresúlenle de la Repríblzca, encargado del Poder EjtcttHvo, DECRETA Art. 1.0 El Decreto número 194 de 21 de Enero último, por el cual se aumentan las raciones de la tropa en el Departamento de Cundinamarca, no comprende al Batallón Guardr'a de Honor, el cual continuará disfrutando de las mismas asignaciones fijadas por el Decreto número 7 que lo creó. Art. 2.0 Los pagos de los sueldos á que se refiere el Decreto citado, se cubnrán desde el 3 1 de Enero próximo pasado sin al­teración alguna. Art. J.0 Los Sargentos Mayores del Batallón Guardt'a de Ho­nor disfrutarán del sueldo de su grado, conforme al Decreto que lo creó, en cualquier puesto que ocupen en el referido Cuerpo. Art. 4. 0 El segundo Jefe de e te Batallón gozará desde el día 1. 0 de Febrero del presente año la asignación de doscientos sesenta pesos ( 260) mensuales. Pu blíq u ese. Dado en Bogotá, á 14 de Febrero de 1902. JO E M U L MARROQUIN El Mini tro de Gobierno, ,. RA cisco ~1E ' DOZA P.-El m1stro de Instrucción Pública, ncargado d 1 Despacho de Relaciones Exteriores, JosÉ JoAQUÍN CASAs-El ubsecretario del Mini terio de Hacienda, encargado del Despacho, Josi RAMÓN LAGo-El Minis­tro de Guerra, ARlsTm:as FJtRNÁNDJtz-El Ministro del Tesoro, AGU,TÍ. u RI»K. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '-- ~34 _J DE RETO NUMERO 314 DE 1902 (F.EBRRRO 18) por el cual se da nueva organizaci6n á las Seccione de D p6sito é Inválidos El Vic~presúienle de la Repúbil"ca, ~ncargado del Poder .Ejeculit.lfJ, DECRETA Art. 1.0 Desde el 1.0 de los corrient s las ecciones de De­pósito é Inválidos formarán dos Cuerpos separados q~e ~epende­rán directamente del E tado Mayor general del EJérctto, y los formarán : el primero, todos los Generales, Jefes, Oficiales é in­dividuo de tropa en di ponibilidad ; y el segundo, todos lo Gene­rales, Jefes, Oficiale é indivi uos de tropa que, por con ecuencia de las campaña al servicio del Gobierno constituci~nal de la Re­pública, hayan quedado in válidos, y que, como lo del Depó ito, sean destinados por la Comandancia en Jefe del Ejército. Art. 2. 0 Para el mejor erviciu y arreglo de la cuentas por los gastos que estos Cuerpos demanden, cada uno tendrá un pri­mero y segundo jefes, un yudante del grado de Subteniente á. Capitán, y un Habilitado. Art. 3. 0 Los Generales, jefes y Oficiales del Cuerpo de De­p6 ito devengarán medio sueldo. E ceptúanse el 1. 0 y 2. 0 Jefes, el Ayudante, el Habilitado, los que en diferentes grados y asimilaciones están prestando sus servicios en las oficinas públicas y en la ejecución de varios tra­bajos del Gobierno, y los individuos de tropa, que g-ozarán del sueldo íntegro que corre ponde á sus empleos. §. Cuando algún General, jefe ú Oficial del Depósito iiea pro­movido á de tino en actividad, gozará del sueldo íntegro desde el día que tome posesión del nue o puesto, y si, como perteneciente al Dep6sito, fuere comisionado accidentalmente disfrutará del sueldo íntegro durante el tiempo de aquélla, comprendiendo este tiempo desde el día en que marcha hasta el día que regre5e in­clusive. El Habilitado, con el a viso que se dé al Jefe del respecti­vo Cuerpo, de la marcha del individuo en comisi6n, y la anotación por el Estado Mayor general en el pasaporte, que serán Jos com­probantes, sacará en adicional y en la libranza correspondiente las diferencias de sueldo. Art. 4.0 Todo el personal del Cuerpo de Inválidos gozará del sueldo íntegro. Art. 5. 0 Los individuos de tropa del Cuer o de Depósito que como el 1. 0 y 2. 0 jefes, yundante y Habilitado devengan ínte­~ r?s sus haberes, quedan obligados á prestar el servicio de ac­tlvtdad, y los de medio sueldo, con la imprescindible obligaci6n de hacerse presente los días lunes y jueves de cada semana, en la Comandancia del Cu ~rpo; el jefe de éste tomará nota de los q~e 1? verifica1·en, y dará cuenta al Estado Mayor general del EJército de aquellos que in xcusa dejaren de hacerlo. Art. 6. 0 En las mayorías de ambos Cuerpos se \levarán los siguientes libros: Situación diaria de personal, Alta y Ba)a de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar e Colo1nbia '- 235 .-1 ersonal ituación de e á la r•·inl "ra . •nal n pennanec r inmóvil y i­lenciosa ha ta que ~u J fe haya encontrado el m dio de salvar 6 franquea•· e · l . tá ul ). T d movimi nto int mpe tivo, toda palabra inútil, d h n pr hibirse formalm nte. L- fJ·accion· -. inml diata han adelantado: el Oficial que diri li ·i ion _ i no 1 informa n corto plazo, ¿pero cóm E ta au a 0 llegar á 1 !le i·'in dl:.:l com orden manic l r·and o >n: op ración difíciL a1·a 1emo trar que aun in cho solo de atravesar en ('" nocid , es si rnpre una tal muvimient d<..lante del ene­n él en ti m po de az : la .·peri nci á falt· de la dt lo cam o de manio-nt d 1 servid de seo·uridad de noche mo aquí jno una palabra: la instruc­te re pecto ino cuando jcrcicios de a ''anzadas, e acerquen tant como TO O 1-16 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar e C lombia rá pues preci o a rovechar J, - maniobras de otoño y co­locar lo jercicios de a anzadas n la prim ra parte de estas maniobras (regimiento contra regimiento). De esta manera to o el mundo se apro echará de la instruc­ción y s odrá confiar en el cel y buena voluntad de todos; celo y b~ena voluntad qu se _enfriarán m_ucho si se espera la coi?-cen­traci6n d la o-rand umdad para Imponer á algunas fracciones un servicio fatigoso, cuand las tropa di frutan de un de canso con frecu ncia bien mere ido. En re umen, las maniobras d noche son sobre todo una es­cuela de iniciativa y de di ciplina ; no hay que xigirles más de lo que puedan dar. o se1·án nunca, or má que e haga. sino una falsa imagen de la gu n·a, orque no a rca ino hechos di puestos, eventua­Hdade re ist s. Lo acontecimiento extraordinarios los actos de valor d intrepi ez d atr vimiento que en la guerra cam­bian la situacion , no u d n pr entar e en ellas; en una pala­bra: el factor moral falta. in mLargo, las tropas ue se hayan familiarizado con las tiniebla que n la situacione difíciles estén bien sujetas al jefe, que ante 1 im revi t s an mant ner su sangr fría, podrán contar con grand ro •abilidad de éxito. Tale tropas tendrán confian za n !'US j fe y confianza n sí mismas. 11 La ersua ión d n tem r á ninguno de sus vecinos y de pod r enfrentarse á ualqui r nemigo e uno de los bienes más precioso qu puede posee1~ una nación " LAS G t\N B LLAS DE NAPOLEON J'Olt DICJC D.E LO, •GLA T (Continúa) Esshng-(3I J' 22 d" }..fa_; o de I809 1 10 d May de 1 09 1 grande ejército después de un bom arde? de alguna hora , dirigid on infinitas recauciones, ntra a tnunfante por segunda v 7. en la ra ita! de Au tria. El Ej~rcito d 1 mperad r Franci co, despué de de truír to­dos lo puente d 1 Danu i , e había retir do del otro lado del río y a ostad nf1·ent Vi na, ajo las órdenes del Archidu­que Cario . :a n e ari? it~ al n uentro de te ejército y atra­ve ar es t rn le anubto ue ha fa engrosado con el deshielo de la montañas cl 1 Tirol y orría á orillas r bosante . 1 pa o d . un r_ío, _con •;n j r i o enemigo al frente, es iem­pre una opera t6n dtffctl. a ma a d agua del Danubio, que bajo Maquiavelo, .Druunos sol,'~ 7ilo [,;:·,o. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletí MitiJar de Col rnl ia '-- 2-4-3 -' Jos muros i na < n<..ancha á u antojo n una vasta llanura, h~cía e ta op ración a i im o i le, y in embargo Na o eón iba á mtentarla y á realizarla. A fin d dis-ninuír el peligro escogió para efectuar el paso 1 punto n donde e ara, á causa de tres islas, en cuatrn razo . De estas tre isla la última era la más larga : ta s la i la e Lo au, para i m r memorable or los acontecimi ntos extra rdin ríos de que iba i ser te ti ::ro. Tiene una legua d largo por un y media d ancho. podía llegar allí in ser inqui tado por .1 enemigo, y n qu daba ya por franq·1ear sino el braz pequeño bajo J fuego lo au triaco~. La pera­ción e hacía po~ i l . E tando list i na tod lo material s nec ario para el paso, e de 1 1 ó 1 7 de Mayo, se les condujo tres leguas abajo de esta ciudad enfrente de Ja 1 1 de Lobau y de la llanura de Es ling. El Empera or ordena ntonces que se ocupen todos los edificios para impedir á los i nese que ha an eñalcs al rchi­duque Carlos; luégo ordena que e jecuten d mostracH.mes de paso por Viena, para sostener al jército nemig nfr nte e su capital é impedirle ajat· del lado de E ling. l propio tiempo todas nuestras tropas encamin n ha ia 1 punto n que e debe intentar el pa o. Durante todo el día r8 de Mayo marchamos hacia Ebers­dorf, punto de concentración con un e lor muy fuerte y por entre el poh·o de los caminos. A medida que avanzamos descubrimos delante de n sotros más regimientos de infantería y de caballería; cada v .z más nos amontonamos, por decirlo asf, porque detrás de nosotro todavía vienen otros. Todo desfila del lado del Danubio ; todo l Cue rpo de Lannes, el de Massena, dos Divisiones del de Davout la guar­dia y la reserva de caba11ería. Mi regimiento el g. 0 de hú ares, hace parte de la División de caballería de La all . Delante de nosotros marcha, seguido de sus oficiales, ese valiente General Pl héroe d tettín, en donde con ochocientos jinetes se apoderó de esta plaza de guerra defendida por cien piezas de cañón y seis mil soldados de infantería pru ia­na. Alto, muy bien formado La alle, con los cabellos rizados, sus gruesos mo tachos retorcidos, y sus patillas como patas de conejo, es el verdadero tipo del oficial de ca allería ligera. Napoleón ha dejado el palacio de choenbrunn para estable­cer su cuartel general en E ersdorf. La operación comí nza bajo su inspección · la Di visión Molitor es colocada en barcas y trans­portada sucesivamente á la isla de Lobau, qu ocupa sin ninguna resi tencia. Apenas se han instalado nuestros oldados en ta i la el Ge­neral de artillería Pernetti comienza los trabajos para establecer un gran puente. Se emplea en esto setenta barcos que sin cesar los arrastra la corriente, y que se amarran difícilmente, porque 1 río tiene una fuerza espantosa. A falta de anclas se irven d ca­ñones de grueso calibre, cañones que se han encontrado en el ar­senal de Viena, ó bien de cajas llenas de balas de cañón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Desgraciadamente la corriente se hace á cada inst nte m~ rápida á causa de una creciente los progreso de la cual on ame­nazadores. Por último se logra fijar la barcas y stablecer con los ma­deros e l tablero del puente. Todo el día rg y la mitad del 20 ~ emplean en terminar esta larga obra. Hecho esto, la División Bou-l J det una de las cuatro de ' Iassena, atraviesa el puente á pa o de ca;ga y e reúne á los cuatro regimientos del General Molitor .. Nuestra División pasa á su ez á la isla y se pone á cubierto de las mirada de lo ex loradore enemigo , en el lecho seco de un canal. o queda por atrave ar sino el pequeño brazo. Do intré­pidos oficial~s, de ainte-Croix, yudante del Mariscal Massena, y Baudus Ayudante d e l Mar·iscal Bessi res, se arroj n en barcas. con doscientos voltíjeros y e dirio-en rápidament hacia la orilla enemiga. Los paseros encor ados sobre los remos, r doblan sus esfuerzos. AJo-unos minutos ba tan pat·a que nue tros oldados pi­sen la 01·illa opue ta. Vario di_ paros re uenan, las las 'ienen á azotar el agua en torno de las embarcaciones; pero nuestro vol­tíjero guiado por us valerosos oficiales, altan á ti rra y corren á las mancha de árboles, e donde algunos au triaco se e capan á. toda prisa. En seguimiento de ellos vemos las charreteras ama-. rilla perder · n e l pequeño osque que en e te lugar cubre la orilla del Danubio. l ca le so re el cual debe apoyar e el puente está 6lidamente amarrado n tierra á fin de esta 1 cer al punto el pa o. ara e ta última obra ha re en·ado e l equipaje d puente tomado en Land hut y tran portado en carromato . En tre horas la comunicación queda sta lecida: nuestra di­visión e caballería de fila la primera sobre e te puente ; los jine­te e han desmonta o y tienen de la brida sus ca allos, que s encabritan y se e pantan con 1 ruido que roduce el ta 1 ro del puente baj sus h erradu ra . pena se ha atr S acometen dando hurras estridentes. De improviso un fuego r compañías re uena como un redoble de tambores. Son nues­• o voltfjeros de vanguardia que, ocultos detrás de un pliegue del · rreno, han esperado tranquilamente esta caballería y la han de­nido por medio de una de carga á quemarropa que cubre la rra de muertos y de herido . De este modo comenzó el 20 de Mayo por la tarde, la san­u- ienta batalla de Es 1ing. En este momento nos llega una mala ticia : el gran puente levantado sobre los dos brazos principales aba de romperse porque e han de prendido algunas barcas, •ue han cedido á la dolencia de la corriente. Una repentina cre- Ilente de tres pies ha causado este accidente, y aun puede repetir­La caballería ligera del General Marulas se ha visto cortada 01 do por la ruptura del puente. Por fortuna los Generales Ber­. nd y Pernetti se han puesto á la obra con extt·ema actividad, á n de poder restablecer el gran puente durante la noche. in estar resuelto á librar batalla apoleón toma sus dispo- :kiones para guardar esta importante comunicación. Por tanto, la ivision Molitor va á dormir en Aspern, y la División Boudet en ~ling. Nuestra cab2.ll rfa viYaquea entre esta dos aldeas en­tr .nte del p-.. ueño bo 1ue. El Emperador, con el Mayor General erthier su E tado Mayor y u scolta de cazadores á caballo, se ittí· en el mi rno lugar. Uno d ce cazadores con la bayoneta :alada e tán colocado de centinela al rededor de apoleón, que .e envu.el e en u capa, y, o-ún u costumbr , se duerme con tran­uilidad y completamente ,.e tiJv delante de uno de los fuegos del i ·tt.c Las nueve dan t:n lo campanarios de Aspero y de Essling. Poco á poco el tlenci domina nue tro campamento. e acomodan todos detrá de un vallado ó en un surco para ormir. Hace una luna mao·n{fica ; á di tancia de varias leguas, ntrente de no otro , todo el paí l.Jrilla como si fuese de plata. En as alturas d Wagram y de Neu i del centell an numero as ho­:: YUeras. Sun lo!) e mpamentos austriacos. A Jo 1 jos se oyen lo u¿ H"tr da! • (¿ Ñ'ui~n Ya'?), y á nue tro r n e los "¿ Quif:n vtvd • ~.1uchc má cer a d no~otro , lo explora­ores de nuest1·a Divi ión vigilan, la cara· 1 apoyada de lado, á los hallo inmóviles, metidos ntre los trigales ha ta el vientre. Al aclat·ar, el r6 de Cazadorc m nta e caballo y e pone en rnovimient ; filas de jinetes att·avi san los campos cultivado diri- ·iéndo~ en re ·onoci miento á las posicion nemigas, n donde n-da e mu ve. Entre las ocho y la nueve, el General La alle llega obre nuestro frente. us ofici le ''an á e:>tJ·echar 1 mano á su cama­rada . En este momento nue,·as tropa comienzan á d sembocar del pequ ño bosqu ; on lo cot·acero d 1 G neral E pagne, la caballería ligera del G ~n ral tlat·ulaz, la ivi ión d~ infantt. ía I...t-gr nc.l y numerosas baL~da que vienen á atravesar el puente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 246 .J compuesto durante la n che. Des racia mente el paso e& lento y difícil po eemos sino un sol puente. Hacia m dio df tocan llamada. Saltamos á. caballo. En el mi m in tan te e oy n á la iz uierda mi liare d gritos de: "¡Viva el Em erarlor .'' apoleón llega. Estos gritos e acercan como una t ._ p ta . En to nu tra Divi ión no se oye sin un murmu­llo: '¡ H laina ele hui y anchos chacós_, de mostacho rojo ; lo jó enes fi ial s con ca co liso, en el interva­lo d la compañ1a b m ol ándo e á caballo, con la espada en 1 puño, y vohiéndo.:e para gritar con voz penetrante : '¡ Vorwarl.s/ 1 Vorwarls! adelante. · a elanle .) 4 ta ma a, erL.:::ada de brillantes ayonetas d sciende á paso de carga sobre A pern. A la cabeza de e ta columna . en un gran aballo bayo a anza muy dere­c- ho un oficial de dad, de peluca blanca, 1 talle envuelto en una banda amarilla y el pecho condecorado con cintas. De impro\~ iso nuestra barricadas se cubren d relámpagos; Los alemane hacen alto, y conte tan con fuego continuo. Toda est parte del Marchfeld se n uelve en un humo peso y azulo­so. Grande grito se yen: son los r gimienlos de Molitor que, tomando la ofen iva salen de ]as barricadas que lo defienden, caen á la bayoneta sobre los austriacos y los arrojan á conside­rable distancia. E te primer ataque ha ido calurosamente recha­zado, y despejado el erreno en un cerrar de ojos. Pero aquello no es ino el preludio de esta espantosa batalla. El General austriaco Hiller vuelve á la carga, apoyado por las profundas columnas de Bel¡:-arde. Treinta y is mil kaiserbclu e dirigen á este punto á atacar á los siete mil franceses de Molitor. Parece como que sta ma a de vestidos blancos va á consumir con u o lo peso la aldea de A pern. El fuego de fusil ría '·u el Y e á comenzar más violtnto que nun­a. De pronto re u na un redoble de tambores; y todo ste hor­miguero de hombre corr de nuevo hacia las arricada ; lo ofi­dale , lo mi mo que los demás, gritan: j orwarlsl La tierra tiem- Ja y e cubre de cadáveres. En breve una spantosa batalla se traba. Los primeros acomet dores caen muertos á culatazos 6 atra­vesado con la bayoneta, y ru dan por el suelo como granizo. Por último, eJ en migo penetra en spern. uestros soldados defien­den el pue to que e les ha confiado, con un furor igual al que los austriaco tienen en acometer. - A la derecha d Aspern se descubren grandes 1 íneas verdes. Es Marulaz con sus regimientos de cazadores á ca allo, que aco­mete sin tr gua la ma a profundas de los austriacos y tJ-ata de dese m 1 ara zar de ellos á Molitor; varios cuadros son rotos; pero nuestros jinetes no pueden acabar con esta multitud de nemjgos, y e v n o ligado á vol\'er, con algunos cañones que han tomado. J Cuántos vimos de estos cazadore , á la mañana iguiente, tendi­dos sobre la Jlanura nuestra derecha el cañon r etumba cada vez más fuerte n la dirección de Es Jing. Masa de humo blanco pasan por encima de esta aldea. Todo el Marchfeld está incen­diado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia - 248 _J Pero el combate va á hacerse más terrible. nuestro turno vamos á tornar parte en la batalla. La columna de I;:ohenzollern entra al fin en acci6n, sostenid por la reserva de caballería del Príncipe Juan de Lichtenstein, y marcha obre nuestro centro. Ante esto, el Mariscal Lannes ordena un pod ro o empuje á nues­tra caballería. Corriendo á donde está u colega essi re que tiene á. sus 6rdenes los cuatro regimi ntos de coracero del eneral Es­pagne y nuestros cuatro regimiento de ca all ría ligera, que manda Lasalle: u Partid en seguida, le ord na; ) at gad d fondo.'' " o tengo costumbre de acom t r de otro modo, d eríai a­berlo," contesta el 'aliente Bessieres · y a ,·anza con nuestra caba­llería, que forma al frente n bat lla ajo 1 fu g de una a­tería de cañones que el nemigo aca a d colocar delante de nosotros. Los coraceros parten los primero Be i res y Espagne á la cabeza. Esta carga es espléndida. Con urna raptd z los chalecos de luerro se apoderan de la artill ría n ~ miga, hi eren á los artillero , desbaratan y alejan á la primera 1 fnea de infantería de lfoh nzo­llern. E tamos n usiasmados: '·Bravo los corac ros .• ,, xclama­mos landiendo nuestro sable . R pentinam nte nu tro ros ven aparecer la masa de la ca allería au tt·iaca que · 1 r hi­duque Carlos ha lanzado sobr ello . Sor¡ r ndido durante el desorde n de la carga que acaban d j - cuta r, on ·i 1 ntament acometidos y rechazados. Lasalle, con ese ardor y gol e d vista que lo caracterizan, se da cuenta del peligro : u V ostros d 1 g. 0 d<:" húsares, n grita, adelante . ''; y poniéndose á nuestra cabeza vuc!a n apoyo de los oraceros. aemos como el rayo obre lo hú ares de tip icz, en­car ·nizado en pers o-uir á nuestt·o cam~rada . y herimos con el ablc á buen nt1mero de e llos. P ro una ma a d hulano~ con 1 for, aj ra amarilla y negra atraY ada re la haqueta blanca, y co1 el pe ueño schapska amat·illv con pluma d garza, no ro­d a, blandiendo las larcYas lan zas con band •·iJla n gr~ y ama­rillas No defendemos á ablazo y con la i tola. • n m( dio de este tumulto, 1 Ya)i ente E pagn 1 primer oficial ele la · aba- Herí pesada del ejército cae m u or una bala d izl aíno. u cadáver s 11 \'a o por lo oficial un m nto blanco d corace-ros todo ensano:rentado. e i<.r nvuelto on su 1\yudant hUdu , por lo hulano,, di para pistola . · ha man á u abl ara d f nder e, cuando Jo htí a1· ·- <1 1 9.0, de ~ubri .nclo el peligro, acud n en u ayuda. Lo co1·ac - r s s han un'do, y, apoyado por nu···tra I\'l 1on s preparan á argar á la · 0 ·unda lín a inf, nt da au triaca. u tres r gimiento se pliegan n cuad¡­seri muerta 6 herida en la calles de e ta infernal aldea. Al pro­io tiempo los coraceros de ansouty y los cazadores d Marulaz .- mplazan á los coraceros de Espag-r. y á nuestr División que e tán agotados de fatiga. e Jogr~a onservar á A pern. uestra caballería rechaza la del enemigo y desbarata varios cuadros. El ardiente Marulaz pe­netra en uno de estos cuadros y cae d 1 caballo ; ·an á tomarlo preso 6 á matarlo cuando sus cazadores, atraídos por sus gritos, lo libran del peligt-o le dan un caballo y r troceden atravesando la masa de una 1 {n a de infantería. Hace seis horas que dura ta lucha tenaz. En pern, en Essling soldados encarnizados, 1 n de entre las ruinas incendiadas· entre e ta dos aldeas ma. sas de caballería e di putan la llanur á sablazos. El rchiduque arios suspende la bat Jla ha ta la mañana si­uiente y Jlc"·a u tropa á retaguardia · poco á poco el fueO"o de fu ilcría decr ce y acaba por e sar del todo. La noche llega. ndi os de ueño y de faticra, pasamos la brida d Jos cabaJJos al brazo derecho, y nos acostamo en tierra envuelto en nuestras apa blancas. Durante .la noche continúa el desfile de las tropas. Los puen l _s no re i ten, y casi u m rg n ajo el peso de las caja de ar. Lillería· so re algunos antones que se han hundid , nuestro ol­d los atra \ ies n el río con los pie en 1 agua. Por desgracia, la ct·eciente del D nubio aumenta á ojos vista ; la corriente arrastra numerosos cuerpo flotant qu á cada in tante hay que desviar · una •,-ce s son troncos de árbole enormes de arraigados por las aguas· ott·as, son barcas amarradas á la orilla, que el río h pues­to á ft te al aumentar u olumen; tra , por t'iltimo rand s ar­tificios incendiario que el nemigo lanza con el intento d des­tru( r nuestra tínic í de comunicación. Hacia tn dia noche el gran pu nte e rompe le nuevo · esta s la tercera vez. El anubio, ue ha recido como i te pie , acaba de su:.>ir _itte más, lo que da catorce de aum nto. in em­argo á fuerza d nergía, l puente ued repar do al amane­er. Lo omunic ción se re tablee , la h rmosa División Saint- I--Ii- 1 ire, la do ivi ion s de :r¡·anaderos de udinot, toda la artille­da d lo ucrpos de Ma en a y de Lanne , dos Di visione de ca­ball ría ligera la pe ¡ueña di ·isión Demont, pasan d ué de me­lía noche y al aclarar. La guardia á pie travie a i ualmente el anubio y recibe orden de ponerse su gorros piel. s ndo en tr s filas por •1 gran puent nue tros gr nadet·o y nuestro e za- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 250 J dores se ayudan unos á otros, y stem re marchan~?' sacan Su$ gon·o , que llevan en los sacos. Ef ctuada esta operacwn en la tra­Yesía del uente, botan al río los elásticos. La guard · no volvió á usar estos om r ros desde aquel día. D de el Iba, todo el mundo e tá 1 vantado en ambos ejér­citos. Desde la cuatro de la mañana los tiradores di paran recí­procamente su arma . Napoleón, ue casi no ha de cansado, está á caballo, en el punto llamado El Tejar, entre Essling y spern, y da us órdenes á Jos Mari cales. 'Hoy tenemos e enta mil hombres, es cierto, contra los noventa mil austriacos del Archidu­que Carlos, y nue tra artiJJería no cuenta ino con cuarenta y cua­tro cañones, en tanto que el enemig uede poner n batería tres­cientos.'' El combate vuelve á comen7.ar á la iz ierda, en ·pern, en donde el enemigo ha logrado con ervar la igle ia de d la víspera por la tarde, y en donde se ha atrincherado fuertemente lo mis­mo que en el cementerio. apoleón dirige obt·e este punto una tropa de infantería jo en, de a pecto marcial) apoyada por cuatro cañones; los hombres llevan vestidos de paño azur d l rey, concha­rreteras que parecen patas de ganso, de paño azul ó verde listado de lanco; en las vueltas verdes 6 escarlatas, águilas cortadas so­bre año blanco ; la chupa y el pantalón blanco , las polainas ne­gras, en forma de botas, á lo ruso, y adornadas con botones de cobr ; el chacó adornado con galón blanco en forma de V, y con un cordón encarnado 6 verde y un águil en cobre y con un magnífico plumaje rojo y blanco. E tos on lo tira ore -granad ros y los tiradores-cazadores de la guardia joven creados el r6 de Enero de 1809 por un de ­creto imperial fechado en Valladolid (España). Estos nuevos re­gimientos van á recibir el bau ti mo de fuego y á hacer sus pri­meras armas bajo el intrépido Massena. Sin di arar un solo tiro, esta valiente juventud corr , con la bayon _ta calada, con el aplo­mo de soldados veteranos, sobre la iglesia y el cementerio de As­pem, n donde los austriacos están amontonados, los desaloja y les causa e panto a mortandad. Un valiente Sargento de lo tirado­res- granaderos toma prisionero al Mariscal de Campo Weber. Conlmúc IN ORME S BR ~ EI.J EJÉRCITO AI.JE 1 N (Contin 'a) Es muy importante darse cuenta exacta de la manera como se ?Pera e te r nuevo uce ivo, porque precisamente en su regu­landad es donde puede encontrarse la !lave del mecanismo admi­nistrativo de las tropas prusianas y la explicación de lo resulta­dos verdaderamente admirables que les ha permitido obtener. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar le Colon1bia '-- 251 - J El. Gobierno no se preocupa sino de una :cu a, y es la de conservar en perfecto e tado y completo los repuesto d efectos destinados á hacer frente á las necesidades de la movilización y deJa guerra. De tiempo en tiempo se a egura * por medio de las s'11specdo1zes de delal de que nada falta en ellos. Por otra parte, con los abonos en dinero que se le hacen, abonos calculados como lo hemos explicado, y con el paño que se le entrega en especie, el regimiento e ingenia para producir 1 mayor número po ible. Los efectos fuera de erv1c1o e di vi den en dos categorías. Los meno malo e de tinan para vestir á los hombres que se en­vían á sus hogare como comprendidos en la reser\'a. Se 1 s repa­ra del mejor modo po ible, lo ba tante para que duren hasta el momento de la llegada del hombre á u domicilio. La segunda categoría se entrega á la Comí ión de vestuario. Esta recoge todo lo que puede ser utilizado de cualquier manera : pedazos de paño, botone ., hebillas guarniciones de casco, cañas de botas, &c. Todos estos restos se destinan á la reparación de objetos que aún valga la pena arreglar. Una parte de ellos, con el nombre de tra-es Yíejos para la reparaciones (IHck-malerzal), se reparte con este objeto entre la distinta compañías. En fin, todo lo que quede ab­solutamente inútil para el Cuerpo, se vende en prov cho del fondo de estuario. Se ve, pues, que en el ejército prusiano se saca partido de todo, hasta del último jirón. Los efectos nuevos son colocados in­variablemente desde Juego en los almacenes de reserva de movi­lización, de donde no aJen de pués ino para pasar por la grada­ción de almacenes explicada antes. Una parte de los objetos es onfeccionada en los tallere regimenta les; pero otra, también con­iderable particularmente del equipo, e encarga directamente á articulares. Es muy importante advertir que es siem re el mismo regr7menlo quüll hace es/os encargos, :í quien y como mejor le parez­ra t; y como tiene naturalmente interé en estar ien servido, eli- • Cada tua 6 cuatro ai'ios, como se ha dicho en otra parte. t En otros ejércitos no existen esas comi iones de vestuario especiales de loa cuerpos del ejétcito altmán, pero tienen la .}u1tla uonómun, que la forman, como es sabido, los jefes y capitanes del Cuerpo, y ésta acuerda la adquisición de toda clase de prendas 6 efectos que sean nece · arios, con tal qoe se cuente con los fon s suficientes para ello7 y previa un acta razonada de las C.1usas quemo­tivaron la réuni6n de la junta y necesidad de la compra de tales 6 cuales efectos; tenienu á la vista los tipos elegidos como l s mejore_, y convenientes por u pre­cio y calidad entre los presentados por distintos industriales y comer ia~tes •. se remite al Dir~ctor ~;tcneral ud arma dicha acta, quien concede su autonzac16n i encuentra razonable el e-asto propuesto. En Alemania se impone á los Cuer­pos el p a no de la industria nacional, para obtener así la uniformidad en los co­lores de las prendas, muy \'ariados por cierto entre los distintos regimient s del arma de caballería, en la que e raro ver dos regimientos que usen un mismo uniforme; pero en otras parte s sigue la práctica de pr sentar 7n l. D~rccción los tipos adoptad\> , con lo cual f á cilmente puede comprobarse st están aJustados en su color y hechuras á lo e tablecido por la t>artilla dt' fl1li/lrmidad. En este concepto, pues, los cuerpos de t les ej~rcitos ~ozan de 1 misma autonomía que los prusianos,-(N. del T.). Neo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar Je Colornbia '- 252 _, ge cuidadosamente los proveedore , Jos cuales á u vez, d_eseand_o conservar su parroquiano se sfuerzan por todos lo med1os post­bies en sati facerle. Los pedi os se hacen siempre por c;:onducto de las comisiones de vestuario que establecen con el fabncante un contrato en forma, e tipulando todo los detalles de calidad, can­tidad precio, regularidad n la entregas, &c. E. to~ contratos son renovados en cada e dido, de suerte que el reg1m1ento no se en: cuentra jamás obligado y queda Ji re de cambiar de proveedor 1 no está contento. e compr nde que con este istema los efectos son comprado en la mejore condiciones posibles, y de hecho, basta vi itar los almacene de un r gimiente pru iano cualquiera,. para cerciorarse, aun in ser speciali ta, de que todo, y particular­mente los objetos de cuero, d e excelente calidad y de confec­ción muy esmerada. Hemos visto que los efectos de vestuario y equipo quedan to­dos, durante un ('"Spacio de tiempo, á veces muy Jaro-o, en los re­puestos permanentes. urge aquí, n consecuencia, la cuestión de las medidas que deben tomar e para favor e r esto repuestos de toda especie de deterior , humedad, d e~ trucción procluci a p or los insectos, &c. E to como se compr nde rá, s muy importante; así pue , este e uno de Jo primeros cuidado~ del r gimiento. Ante todo los efectos son aereado con 1 mayot~ frecuencia posible, en especial durante los calare . Las compañías encargan e.·presamen­te de ello á algunos hombr , y e ta es una faena que e impone de prefer ncia á lo oldados de aseados encontrándose así el me­dio de ca tigar n alg-ún modo Ja fal a~, de una manera pro e­chosa para t dos. P ra pr n·arl o e la polilla y otros in ecto , se han e tabl ciclo cierta s reo-las pt·opiadas á las condiciones cli­matol6giea de l a di ~ T a l ocalidad , y muy racionale al pare­cer, puesto uc j má e han obs r\·ado g raves d eterioro . sí por ejemplo, es d principi o-uardar todo los o bjetos de cuero en el estado natural in ennegrecedo por ue la .·periencia ha pro­bado qu - con r.Tan mucho mejor en stas condicione · y aun en la últim amp ña mucho co1·reajt; que no hubo tiempo de enne~recer s consen a ron m jo1· q u 1 tt·u . Para las r p, de paño ó 1 na a emá de 01· - rla y metódic m nl , rccurcc á difcrent 1 r ce mkmto , d _ Jos c~ale un de lo má ·ficaces e comp' /m.rlos t 'r('t'/cam~nle. e u­ntdos lo f "ctos n fard l \·a1·ia e nt n , t n i pue tos so­bre un op rtc 1· ctang-ular y cerrado fut.:rlementc arriba por medio d una pr n á to1·nill , a tant emf:jantl.: á la ue e em- 1 a par· l r n ar t la l ero de mayor s limen io n e . En d e fecto de est aparato, contentan con p ncr obr 1 fanl una l lancha qu carera de pi ln1 tí ou-o uerpo 1 ados. "'.te modo d..,; conser ac16n obr- todo Yentaj o para aque- JI~s OUJ to ue no ~ .Ya t mor de que e arruguen : lie 1zos de ca- ~ tila de ambulanc1a manta d aballo , ·c. i aün trata en los tl'_lsecto de ataca!- .tal_ fard nun<...a podrían cau at· d terioros smo n la up rh 1 , p r· u pn~ ión le impicl penetrar en el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 253 -' interior. Pero para mayor seguridad, esto fardos se encuentran ademá envueltos por una tela igualmente ien ajustada y sobre la cual e aplica despué exteriormente un barniz formado de en­grudo y yeso. Esta capa de yeso impide en absoluto á la poli11a atacar ni aun los borde de los objetos conservados. Y un fardo así preparado puede con ervar e un año entero sin peligro al­guno. Por lo demás el empleo de te lienzo aderezado es muy eficaz, aun in r sión para la con er ación de prendas, tales como las le itas pantalones y capote . e reúnen por montones de cin­cuenta ó ciento en fardos pri mático que se envuelven en un lien­zo así preparado. De e te modo presentan los almac nes un as-ecto astante original. o s ve en eJlos ino una larga serie de fardos que parectn otros tantos grandes cuerpos cúbicos de ye o alineados sobre los estante . na etiqueta aplicada sobre cada uno de ellos permite aber el número y naturaleza de los objetos que contiene. Ad má , e cuida d que no haya jamás contacto entre los diferente fardos · y lo tableros que Jos soportan están dispues­tos de manera que la circulación entre ello ea fácil y 1 estable­cimient de las corri ntes de aire e té siempre a egurado en la inteligencia or último, de que e tos fardo s levantan dos veces al año se ce iJlan y e qutta el polvo á las prendas y en seguida se vuelven á coser. E isten también almacenes en donde se contentan con acu­dir y or a1· frecuent - mente los efecto , sin empaquetarlo en el lienzo. P r este si tem tiene 1 inconveniente de xigir mayor mano de o r·a y r or con iguie nt mayor número de hombres de­dicados á e ta faena lo que e n1anifiestamente contrario á los principio en vigor en el ejército ru iano en onde se tt·ata ante todo, de reducir al stricto mínimo el número d e oldados ue se encuentren distraído así el ervicio. Pat·a Yitar la humedad, stán iempre in talado 1 dep6 i­tos d efecto n J cal eco y fáci es de ventilar. Los inmensos de vanes de lo cuart les convi nen perfectamente á este objeto, así que casi siempr se le uti1i7a para ste fin. En invierno son muy frío y durant J vet-ano las v ntana y Yentiladores permi­ten conservar oder sas corriente de aire que on un excelente preservativo contt-a l os ins cto . En fin su posición misma dispen­sa de poner en ellos centinela , economía de hombres nulj' apreciada. Ad emá , stá rigurosamente prohi ido penetrar allí con fu go. EJ ord n y aseo que reinan en estos almacene s n verdade­ram ente notable . Cada regimiento e envanece con los uyo hasta el punto de no descuidar la parte decorativa, que iempre juega en ellos un importantf imo papel. in hablar de las armas y otros objetos análogos, má 6 meno artísticamente agrupados, los muros están i mpre armado de trofeos é inscripciones alegóricas á. la últimas campaña ; los nombres de los compañero muertos al frente del enemigo, se leen alH n el pu to de honor entre al­gunos versos patrió ico . un lado, una mesa con todo los libros y documentos relativos al almacén, y en la puerta de entrada un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ili tar de Colombia \.:.._ 254 _) rótulo suspendido que indica el objeto, por ejemplo : Zeugl1aus d~j Ersalz-.Balall/ons von Landwehr-Regimenl tním... ... (Almacén del Batallón de Depósito del Regimiento de Landwehr núm ... ... ). Pero, e preguntará quizás, si todos los trajes se han hecho no para los hombres presentes en el cuerpo, sino para conser­varlos en los depósitos de los almacenes, ¿ en virtud de qué me­didas e han confeccionado? Hé aquí cómo se procede. En Alemania se ha tomado nota, desde muchos años há, de la talla y otra dimensiones de todos los hombres reconocidos n los Distritos del Batallón de Landwehr, para comprobar su grado de aptitud en el servicio. Así e encuentran en posesión de numerosos datos estadí ticos que proporcionan indicaciones prácticas muy im­portantes relativas á las medidas de los soldados incorporados á los diversos regimientos del ejército alemán.-Co.nlztuía. =---= Variedades IAJE A LA REPUBLICA DE COLOMBIA EN 1823 POR lrf. MOLLIEN (Traducido para el Boütln ll.fthlar) (Continúa) CAPÍTULO fl I Brazo del Mag alena-La Miel-Rionegro-Gunrnmo -Promontorio de Grade­ría- Escollos de Perico-Honda- escripci6n del Magd2.1ena Al salir de are nos hemos dirigido hacia la oriJla derecha del río; luégo hemos entrado en uno de sus brazo , que se 11ama el Tigre. No tardamos en descubrir alguna cabañas. El cielo se cubría de nubes precursoras de la tempestad; tratamos de ponernos á cu ­bierto antes de la noche; las dos orillas del río estaban llenas de árboles muy tupidos y juntos ; no había e peranza de encontrar antes Jel fin del día una playa arenosa; una cabaña esta a á la derecha, e di tinguía 1 techumbre de ella en medio d 1 monte¡ se impulsó la piragua hacia te asilo; una canoa estaba amarra­da á algunos juncos : mis bogas la mudaron de sitio para colocar allí la nué tra. De de que stuvo en eguridad en esta p qu ña abra, bajamo todos a tierra, arma 'o hasta los dientes; se hu-iera dicho que corríamos al asalto. Habiendo trepado con rapi­dez las gradas abiertas desigualmente á Jo largo de Ja orilla, pron o estuvimos arriba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar de C 1 mbia '- 255 -' Encontramos un patio rodeado de platan les, y nfrente de nosotros ur. tinglado levantado obre estacas · una hamaca de hilo estaba e ·tendida ncima del lecho, construído de caña gua­dua ¡ aquí y allá e veían calabozos, en un rincón había fuego · al­gunos pedazos de carne de anímate de caza se eca an en las cuerdas · por toda partes se notaba el desorden y las huelJas del espanto que habían experimentado á nue tra aparición los ropie­tarios d la casa. Todo esta a abierto· no había ni paredes ni aun esteras para cerrar la {:abaña; penetramo por toda artes en esta mi erable habitación, á que daban sombra árbole muy ele­vados. 1uestr·a vi ita no e verificó sin dejar d uscitar lo alaridos quejosos de los perros que guardaban la ca a ; 1 dueño no taba alJí; y, aliendo de improviso de uno de los lugare más tupidos del bosque que rodeaba su habitación, se presentó con un air de inquietud que no se ocultó al iloto de nuestra em arcación · éste se apro,·echó de ello para o tener la hospitalidad que se apresuró el otro á conceder; y no contento con esta at nción, preguntó al huésped con un tono arrogante: ' ¿ No er s g do? " ( pañol) ; el otro lo negó de una manera ba tante floja par aumentar la audacia del m rinero quien no cesó desde n onc s, á e arde mis indicaciones, de molestarlo con sus impertinencias. La borrasca nos obligó á cenar bajo el techo de nue t1·o hués­ped : é te, inquieto y vigilante, no se limitó á n ·dar á su familia al bosque para que pasase allí la noche, ino que ni aun acostó : permaneció de centinela observand nuestros movimiento para oponerse en lo posible, á las violencia de mis boga . ¡Cuántos cuidados han envenenado la vida, ante apacible, de e te hombre solitario. ¿ Podía él esperar que ocultándose en un brazo aparta­do del Mat rre, y que no e sino la pendiente que se extiende desde ChaguarJI hasta Purificación. (sic) El día 13 ocas obsen·aci ne pude recoger; no ob tante antes de la noche me sorprendió el a pecto ingular que prcsent· el peñón de Gardería. Lo mi mo que todos lo cabos de la orilla del 11agdalena, es recto como una pared, y se compone de tre capas de arcilla; estas capas forman ángulos de colores div~erso y muy vivos. Enemigos del desorden y del ruido, los caimanes hu yen de ordinario á lo alto del río; in embargo encontramos va ríos al pie del Gardeira cuya~ apacibles aguas convenían á u costumbres. Garza y garzotas y otros pájaros que siguen en I­caza á estos anfibios, se encontraban en la cima de esta colín truncada. Perdimos de vista bien pronto el peñón de Gardería, ,. con las sombras de la noche la serranía de Garrapapf. C()n li'11 .. 1Í Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 8

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 9

Por: | Fecha: 06/09/1902

~ - ~ SERIE III-ToMo II • Afio VI-NuMl!IRO 9.• , Boletín Müit~r de Colombia l ¡~ _ __ _ 0~~:~~ D-~ ~~~~~~ERI~ ~~ G~E-~~~ D~ ~-~~ITO__ _ ___ _ ~~ !- DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco ! _ ,-- :~~,~~:~:~~~~: .. ~;~~;;;~;~;:~;~~~:.~;~~,~~;~i~~;;E !_. : i j • + -o-1 Bogotá, Septiembre 6 de 1902 * -o- -o- ¡ ' -= Oficial -~ DECRETO NUMERO 1201 DE 1902 (AGOSTO 8) por el cual se hacen unos nombramientos, se confiere un a censo y se destina á unos Jefes El Vü:epresidmle de la Repúbb'ca, eucargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Art. 1.0 N6mbra~e Jef~"' de Estadu Mayor de la Divút'!m To­lz'ma, que se organiza en Honda, al Gf'· ... ral Antonio M. García. Segundo Ayudantes del Cuartel general de la misma Divi­' i6n, á los Sargentos M<~.yores Antonio J. Herrera y Félix Alvarez, á quien se asciende del grado de Capitán. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de Igü2. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministrode Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1202 DE 1902 (AGOSTO 8) por el cual se confiere un ascenso El Vt'cepresidenlt de la República, encargado del Poder Ejecult'D~, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al General graduado Francisco Rodríguez, con antigüedad de 1.0 del presente mes. t'OKO U-17 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d e Colombia '- 258 _J §. D ése cuenta d e e st e a sc enso al Honorable S e nado en sus pr6ximas sesiones, para l os efec to s con stitucionale s. Comun íque se y publíquese. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de 1902. ] OSE MANUEL M ARROQUIN El M inistro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1203 DE 1902 (AGOSTO 8) por el cual se hace una promoción y se destina un Oficial y un Jefe E l Vzeepresz'denle de la Rfp/tblica, encargado del Poder Ejecufz'vo, DECRETA Art. 1.0 Promuév se al Capitán Diego Caro Putnam, del C uerpo de Depó ito al de Capitán Adjunto al Cuartel g neral de la División que se organiza en Honda al mando del General Félix Navarro. §. La División mencionada e d nominará. Dz-.l'lsz'ón Tol/ma. Art. 2.0 Destínase al Capitán Jesús Antonio García á prestar sus servicios en el pu sto que le designe el Coronel Jefe de las Guerrillas de Sumapaz. Art. 3. 0 Llámase al servicio activo al Teniente Coronel Ra­fael Ricaurte, y destína ele á pre~tar us s n ici s n el pu( sto que le designe el General omandante general de la Di,·isión Tolima de que se hace mención n el artículo 1. 0 del presente Decreto. Comuníquese y publíquesc. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, Aru.sTIDES FEiu-iÁNDEZ DECRETO NUMERO 1206 DE 1902 (AGOSTO 8) por el cual se confiere un ascenso El Vz'cep r esidenle de la R epúblzca, encargado del Poder Ejeculzvc, DEC R ETA Artículo ún ico. A scié nd ese á Tenie nte al Subteni ente Antonio Berna l. Comuníque se y pub líques e. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gu e rra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 259 _J DECRETO NUMERO 1208 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se hacen dos promociones El Vicepreszdenle de la Repltbhca, encargado del Poder E:feculz'vo, DECRETA Artículo único. Promuévese del puesto de Ayudante de la Habilitación del Cuartel general del Ejército, al Cuerpo de Invá­lidos, al Teniente Coronel Joaquín Riascos, y para llenar la vacan­te que deja el Teniente Coronel Riascos en la Habilitación, pro­muévese á ese puesto al Coronel Manuel París, que desempeña las funciones de Ayudante de la Comandancia Militar de la Plaza. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1209 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se confiere un ascenso El Vú:epres/denle de la R ep/tblú:a, encargado del Poder Ejemlt"vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Napoleón Rivera. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra:, ARISTIDES FERNÁ 'DEZ DECRETO NUMERO 1210 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se hacen unas promociones El Vzcepreszdenle de la Repúblzca, encargado del Poder Eieculivo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. General de División Luis María Arango G. del puesto de Intendente general del Ejército Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 200 _, que comanda el General Antonio Roa Díaz, al de Primer Ayudan­te general del Ejército en operaciones en el Departamento de Pa­namá, que comanda el General Pompilio Gutiérrez. Al Sargento Mayor Luis María Arango (hijo) y al Capitán Abel Arango, del puesto que ocupan en el Ejército del General Roa Díaz, al mismo Ejército á que se destina al General Arango. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1211 DE 190~ (AGOSTO 14) por el cual se llama al servicio á un J cf e y se le destina El Vteepresz"dmle de la Repúblú:a, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio actiYo al Teniente Coro­nel Emígdio Briceño, y destfnasele al Cuartel general de la Dz"vi­l. ÍÓtz 1'olima, que se organiza en Honda, en el puesto que le designe el General Comandante general de ella. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1212 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se aumenta una asimilaci6n El Vtápresidmle dt la República, encargado del P1der E.fewlttJfJ, DECRll.TÁ Artículo único. Auméntase la asimilaci6n del Primer Guarda­parque general del Ejército á General Comandante general de Divisi6n. §. Esta novedad surte sus 'efectos desde el 1.0 del presen-te mes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de I 902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNlNnxz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 261 _j D E CRETO N U MERO 1213 DE 1901 ( AGOST O 14) por el cual se bace una promoción El Vtápresz'dmle de la Repúblú:a, encargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. General Roberto Quijano del puesto de Comandante general de la 5." División del Ejér:cito de Boyacá, al de Jefe de Estado Mayor general del primer Cuerpo de Ejército del mismo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDllS FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1214 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se reconoce un grado y se hacen unas promryciones El Vz'cepresidmle de la RrpúUú:a, mcargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Art. I.0 Reconócese al General Moisés Herrera la efP.ctivi­dad dd grado de General de Brigada, y de tínasele á prestar sus servicios como J e fe de Estado Mayor de la División Carazúa, que comanda el General Elías Baquero. Art. 2.0 Promuéve e al Coronel Benjamín Vargas del puesto de Jefe de Estado Mayor general de la División Caraí:úa, al de Inspector general de la misma División; y al Sr. General Benito Martínez, del puesto de Inspector de dicha Dívi ión, al de Ayudan­te general del Estado Mayor Generalísimo del Ejército Permanen­te, destinado á prestar sus servicios en el Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1g02. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 1215 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se hace una promoción El Vz'cepresz'dmle de la República, encargado del Poder .EJecuft'vo, DECRETA ¿.:f' Artículo único. Promuévese al Coronel Pablo Antonio Are­nas del puesto de primer Ayudante general del Ejército en opera­ciones sobre Occidente de Boyacá y Provincia de V élez, al de pri­mer Ayudante general del Estado Mayor de la División Tolima, á 6rdenes del General Félix Navarro. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDEs FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1236 DE 1902 (AGOSTO 18) por el cual se hacen dos nombramientos El Vicepresidente de la R eptíbb'ca, encargado de/ Poder .Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Nómbrase á los Sres. Ildefonso Sarmiento y Jacinto Uribe Ayudantes del Ministerio de Guerra, asimilados á 5egundos Jefes de Cuerpo para los efectos fiscales, con anteriori­dad de 1.0 del presente. §. Los nombrados serán dados de baja en el Estado Mayor ¡reneral del Ejército Permanente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDEZ / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 263 -' INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) PROYECTOS de contratos pasados á la Sección 2. • del Ministerio de Guerra. Fechas Contratistas Cantidad Artículos Marzo 14. Augusto Dulac r8o Yardas Maleskín. - 14. Martín Aguen e Barhendey ...... 5 Bestias y una res. - 14. Isaías BJ.rcalcel. .. I Macho. - 15. E lías González ..... 36 Bestias. - 17. Eliécer Ortega ... 42 Reses. - 18. Emilio Maguin .... 14 Bestias. - 18. Pedro P. y Fran-cisco Posada ...... 2 Reses. - 20. Fidel Roa ......... 5 Bestias. - 20. Nieto Hermanos ... 70 Reses. ·- 20. José Joaquín Gai-tán .................. 8 Bestias. - 22. Leo S. Kopp & e: (Edmundo F. Cas-tello y otro) ......... Id. - 22. Librado Sondoval Utiles de escritorio. -24. Joaquín Rojas (J ustiniano G u ti é-rrez P.) ............... 2 Bestias. - 24. José María Sierra 1 Res. -24. Id. íd ...... 50 Id. - 26. Victoriano Duque Caballo. - 31. Ambrosía Silva ... Buey. - 3 1. Nicomedes C6rdo-ba ..................... Res. 1 ACTAS DE POSESION Y FIANZA Marzo 1.0 -Peregrino Hurtado, Comisario Pagador de las fuerzas que organiza en Chiquinquirá el General Uldarico Leiva Fiador, Lisandro Leiva. Fianza, $ 4,000. Marzo 8.-Guillermo Merizalde, Comisario Pagador de la Dz'visz'ón Fernández. Fiador, Aurelio Merizalde. Fianza, $ 4,000. El Jefe de la Sección 3:, GoNZALO GrRÓN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 264 _J RELACION DE LOS RECIBOS EXPEDIDOS PO. E TA OFrCINA DEL PARQUE GENERAL DURANTE EL MES DE ENERO DE 1 902 Enero 2-2,134. Recibido del Sr. José Cayetano Ortiz 6oo juegos de herraduras, así : para caballo, 176 juegos, y para mula,. 424. Proveeduría, 524. Enero 2-2,135. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 10 toldos. Intendencia, 560. Enero 2-2,136. Recibido del Sr. Cerbelón Pinzón roo correajes completos, con morral y sin vaina. Proveeduría, 477. (Dupli­cado del número 2,072). Enero 3-2,137. Recibido d Sr. Jesús Segura 50 enjalmas apare­jadas. Proveeduría, 604. Enero 3-2,138. Recibido del Sr. Aniceto Beltrán 6oo corroscas enterizas. Proveeduría, 605. Enero 7-2,139. Recibido del Sr. Administrador de la Maestranza de San Vicente 2,900 chaquetas de md.nta, 1 1,150 pantalones de manta, 4,000 calzoncillos y 120 kepis. Intendencia, 507. Enero 7-2,140. Re:cibido de la Srita. Enriqueta González B. 10 toldos de campaña. Intend ncia, 306. Enero 8-2,141. R cibido de la ra. 1faría U. de Lozano 400 encerados, a í: 158 ene rados grand s y 100 íd. pequeños. Enero 8-2,142. Recibido dd Sr. Manuel Puyo 19 sillas nuevas y 68 aperos, compuc. tos de freno , cabezadas, ri nda , jáqui­mas ( in pi~ador), acioncs, estribos de aro, cinchas y grupe­ras. Proveeduría, 595· E1 ero S-2,142. R~:.·cibido de la Sra. l\íaría Parra 330 ncerados, · así : 185 crrand s, de á 2 metro cada uno, y 145 de á 1 me­tro 90 e ntímnros, computados d s por uno. Prov duría, 510. Enero 9-2,143. Recibido dd Sr. Salomón Rojas 4 sillas nuevas chocontana , ~in aperos. 1 rOYE: duda, 601 . Enero 9-2,144. Recibido del Sr. Intendente de Jos Talleres de San Vice:nte 700 correajes sin morral ni vaina. Proveeduría, 51 I. Enero 11-2,145. Recibido del Sr. Aniccto Beltrán 182 docenas de alpargatas. Proveeduría, 508. Enero 11-2,146. Recibido del Sr. Ilonorato Landínez 340 fraza­das del país y 90 extranjeras. Proveeduría, 51 3· Enero 11-2, 147-Recii:.Jido del Sr. Roberto Salazar Silva 110 docenas de corroscas enterizas. Proveeduría, 518. Enero 11-2,148. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 10 toldos de campaña. Proveeduría, 5 r4. Enero 11-2,149. Recibido del Sr. Antonio González Q. 150 doce­nas de al_~Jargatas. Proveeduría, 512. Enero 11-2,150. Recibido del Sr. Administrador de los Tallere~ de San Vicente de Paúl 200 correajes completos, con morral (forrados en coleta) y sin vaina. Proveeduría, 515. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 265 .J Enero 11-2,151. Recibido del Sr. Manuel García J. 30 frenos montados, 30 jáquimas con pisador de lazo y 30 baticolas. Proveeduría, 519. Enero 14-2,152. Recibido del Sr. Vidal Pachón I toldo de ca­ñamaso de 6o de ancho por 4t de largo. Proveeduría, 523. Enero 14-2,153. Recibido del Sr. Vida! Pachón 30 frenos mon­tados, 30 jáquimas con pisador de lazo, 58 pares de aciones, 6o pares de estribos de aro, 6o cinchas y 30 baticolas. Pro­veeduría, 517. Enero 15-2,154. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente da Paú! 200 frazadas con peso de 23 arrobas y r 3 libras granadinas. Proveeduría, 528. Enero 15-2,155. Recibido del Sr. Arturo Montaña 567 frazadas pescanas. Proveeduría, 529. Enero 15-2,156. Recibido del Sr. Roberto Salazar Silva 430 fra­zadas cocuyanas. Proveeduría, 530. Enero 15-2,157. Recibido de los Sres. Zalamea Hermanos 3 do­cenas ele peinillas de á 18 pulgadas. Proveeduría, 530. Enero 15-2,157 bis. Reci!Jido del Sr. Arturo l.Vlontaña 3 76 fra­zadas de las llamadas cocuyanas. Proveedurfa, 533. Enero 16-2, r 58. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente 450 correajes completos, con morral y sin vaina. Proveeduría, 527. Enero 16-2,159. R ecibido del Sr. Aniceto Beltt·án 700 docenas de alpargatas. Proveeduría, 520. Enero r6-2, r6o. Recibido del Sr. Cerbeleón Piuz6 n 350 lazos pequeños y 86 oYillo d cabuya. Proveeduría, 535. Enero 16-2,16r. Recibiuo de l Sr. Honorato Landínez 8oo lazos p r¡ueños y 200 ovillo· de cabuya. Proveeduría_, 5 36. Enero 16-2 .. 162. Recibirlo' de la Srita. Enriqucta Gonz:Hez B. 10 toldos de campaña. Proveeduría, 526. Enero 16-2,163 . Recibido de los Sres. Zalamea Hermano 100 peinilias y machetes marca Vda B rg Il.° C.\ así: 43 pei­nillas angostas, de 18 pulgadas, y 57 machetes ancho , de 18 pulgadas. Proveeduría, 540. Enero 16-2,164. Recibido del Sr. Lui Pozano 500 metros de fieltro rojo de lana. Prove duría, 539· Enero 16-2,165. Recibido del Sr. Aníbal Castro 450 correajes completos, con morral y sin vaina. Proveeduría, 539· Enero 17-2,166. Rtcibido del Sr. Silvestre Páez 53 r-ifles com­puestos, saldo del contrato celebrado con el Inspector de Ar­mamento, de fecha 30 de Octubre de 1899. Enero 17-2,167. Recibido del Sr. José Laverde 2,000 frazadas, así: 612 cocuyanas y 1,388 pescanas. Proveeduría, 528. Enero 18-2,168. Recibido del Sr. Lucio Gori 700 correajes: car­tuchera, cinturón, portarrifle y portamachele. Proveeduría, 542. Enero 20-2,169. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. ro toldos de campaña. Proveeduría, 543· Enero 20-2,170. Anulado por los números 2,172 y 2,173. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 266 --' Enero 20-2,171. Recibido del Sr. Carlos Correa 6oo portarrifles, 6oo portatahalíes,6oo cinturones y 6oo cartucheras. Proveedu­ría, 541. Enero 20-2,172. Recibido del Sr. Intendente 5 banderas de ver­de y blanco y 33 íd. de azul y blanco. Proveeduría, 547· Enero 20-2,173. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 39 yardas, 6 sea 44! varas de raso azul de algodón. Proveedu­ría, 547· Conll'núa EL SERVICIO OBLIGATORIO EN LA ARGENTINA LEY NUMERO 4031 El Smado y Cdmm·a de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, &->c., SANCIONAN CON FUERZA DE LEY (Continúa) d) Los que han satisfecho las condiciones del servicio en el Ejército permanente, impuestas por la presente Ley, y respondan á las prescripciones que el Poder Ejecutivo reglam ente. Art. 46. Los ciudadanos mayores de diecisiete años cumpli­dos y menores de diecinue ve años igualmente cumplidos, que hu­bieren terminado sati factoriamente el cuarto año de estudios en los Colegios nacionales 6 establecimientos de enseñanza secunda­ria, que aspiren á ser Oficiales en la Reserva del Ejército de línea, serán admitidos en calidad de soldados voluntarios, aspirantes á Oficiales de Reserva en las unidades del Ejército permanente, por el término de diez meses. Terminado éste, aquellos voluntarios as­pirantes que siitisfagan el programa fijado por el Poder Ejecutivo para el grado de Subteniente de Reserva, recibirán este grado, si hubiere vacante; y de no haber, quedan con derecho á ocupar la primera vacante que ocurra. Art. 47. Un Oficial 6 aspirante á Oficial así egresado del Ejér­cito de línea, queda eximido de ser comprendido en el sorteo de su clase, y en caso de no haber ascendido á Oficial, por falta de vacante, será incorporado á la Reserva como suboficial, hasta que ocurra la vacante de Subteniente que le corresponde. Art. 48. El número de voluntarios aspirantes á Oficial de Re­serva que pueden ingresar al Ejército permanente en esa forma, no puede pasar de trescientos por año. Art. 49· Los ex-alumnos del Colegio Militar que hayan ren­dido examen satisfactorio de segundo año, serán reconocidos en el empleo de Teniente segundo de Reserva; y los ex-alumnos del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 267 _; mismo Colegio que hayan rendido examen de tercer año, igual~ mente satisfactorio, serán reconocidos en el empleo de Teniente primero, llenando en ambos casos las condiciones que el Poder Ejecutivo determine. Art. 50. Los Jefes y Oficiales del Ejército permanente á quienes se acuerde la baja ó el retiro, y estén dentro de los límites de edad~ y además en estado de salud que les permita hacer cam­paña, quedan obligados á continuar prestando sus servicios, en su grado, en la Reserva. Art. 51. Los Jefes y Oficiales de la Reserva tendrán despa­chos firmados por el Presidente de la República y serán destina­dos á los cuerpos y servicios que det~rmine el Ministro de la Gue­rra. Ellos podrán ser dados de baja ó privados de sus empleos por decreto presidencial-previo sumario,-por incapacidad, falta gra­ve en el servicio, inasistencia injustificada á un período de ejerci­cios, mala conducta ó falta de cumplimiento á sus obligaciones civiles ó militares, &c. &c. Art. 52. Los Jefes y Oficiales de la Reserva serán dados de baja de los cuadros de la misma, cuando lleguen al siguiente lími­te de eda.d: Mayores ................................... . Capitanes ................................. . Tenientes primeros ...................... . Teniente segundos ...................... . Subtenientes .............................. . cincuenta años. cuarenta y cinco años. cuarenta años. cuarenta años. cuarenta años. Art. 53. Lo Mayores de Reserva, en aquellos años en que sus respectivos cuerpos de Reserva no sean convocados á períodos de instrucción, ni llamados á instrucción de cuadros, podrán ser convocados á efectuar un período de instrucción de duración máxi­ma de quince días en las unidades permanentes del Ejército de línea. Art. 54. Durante los períodos de instrucción en las unidades ráctica de dos meses en el des m peño del grado al cual se aspira, y satisfacer las condiciones teórico-pn\c­ticas que el Poder Ejecutivo reglamente. Art. 63 . Los ascensos serán dados para llenar las vacantes que estrictamente existan para completar la cantidad asignada á cada grado en el artículo 61 de la presente Ley. TITULO VIII 1 RECLUTAMIE~TO DE CLASES DEL EJERCITO PERl\lANENTE Jerarquía Art. 64. La jerarquía de clases del Ejército de línea, Guardia Nacional y Guardia Territorial, se compone así: Suboficial, Sargento, Cabo 1 . 0 , Cabo 2. 0 Art. 65. Las clases para las unidades del Ejército permanen­te, se reclutarán del modo siguiente: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 269 _) 1. 0 Los conscriptos que se encuentren en el Ejército perma­nente, terminado el cuarto mes de presencia bajo banderas, que hayan demostrado aptitudes militares, condiciones morales, inteli­gencia, &c., podrán aspirar á ingresar en la Escuela de Aplicación de Clases, de donde egresarán como Cabos segundos si satisfacen las pruebas que en ella se establezcan; 2.0 Los Cabos primeros, entre los Cabos segundos que hayan servido como tales seis meses, por lo menos, y demostrado aptitu­des para el empleo, así como buena conducta; 3. 0 Los Sargentos, entre los Cabos primeros que hayan servi­do un afio en este empleo y que reúnan aptitudes de mando y con­ducta intachable; 4. 0 Los Suboficiales, entre los Sargentos que hayan servido por lo m enos dos años y cuya conducta intachable, aptitudes y pre­paración para el mando, merezcan esta alta recompensa de su je­rarquía. Art. 66. Los grados, en tiempo de paz, se concederán por or­den riguroso de jerarquía. Art. 67. Los Suboficiales constituyen una categoría especial entre las clases, siendo intermediaria entre éstas y los Oficiales, pero sin que puedan, en ningún caso, ascender á Oficiales en tiem­po d paz. En tiempo de guerra podrán, excepcionalmente, ser ascendidos á Oficial cuando realizasen una acción heroica y distin­g- uida, debidamente comprobada. Art. 68. El alumno de la Escuela de Aplicación de Clases que obte nga el número uno en la clasificación del total de alumnos de la E · cu e la, podrá ingresar al Colegio Militar en calidad de alum­no b F> cado, quedando desde ese momento anulado el contrato que firmó para servir como clase. Art. 6g. Los individuos del Ejército permanente que aspiren al ingreso en la Escuela de Aplicación de Clases, deberán firmar antes un contrato con la autoridad militar, obligándose á servir como clase por el término de cuatro años, á contar desde el día de su egreso de la Escuela. Si el individuo incorporado á la Escuela de Clases pertenecie­re á los coscriptos de dos años, en caso de rendir satisfactoriamen­te las pruebas de egreso, queda de hecho dispensado de comple­tar el tiempo de servicio que, como conscripto, pudiera faltarle, debiendo liquidársele la última parte del sobresueldo de conspcri­to, fijado por el artículo 94 de la presente Ley, en la proporción correspondiente al tiempo que ha servido como conscripto. Este contrato será firmado por el padre ó tutor del interesa­do, si éste fuere menor de edad, como testimonio del compromiso contraído. Art. 70. Todo contrato podrá ser renovado una vez por cinco años y una segunda y última por seis años, si los interesados reú­nen las condiciones enumeradas en el presente título, sin que una clase pueda permanecer en las unidades del Ejército permanente más de quince años. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 270 _) Art. 71. Toda clase destituída de su grado, estará obligada á cumplir el término de su contrato, sin derecho alguno á las recom­pensas á que hubiere sido acreedor en su carácter de clase por el resto del período. . Art. 72. Los Cabos y Sargentos de las unidades del Ejército permanente que hayan terminado su compromiso, en caso de no renovar éste, pasarán como clases, en el grado inmediato superior, á las unidades de reserva del mismo; y los Suboficiales que no re­novaren el tercer período de seis años de servicio, para completar los quince, al concedérseles la baja como tales, serán nombrados Subtenientes de Reserva. Art. 73· No podrá haber en el Ejército permai ente mayor número de Suboficiales que el número de compañías, baterías, es­cuadrones y planas mayores de los cuerpos permanentes del Ejér­cito de Línea. Art. 74· Para completar el número de clases necesario á las unidades dd Ejército permanente, el Ministro de la Guerra puede acordar el ascenso á la categoría de Cabo 2.0 á los conscriptos de dos años, después de terminado su primer año de permanencia en las filas y siempre que sati fagan las condiciones del examen teórico- práctico que será fijado para ellos por el Poder Ejecutivo. Dichos Cabos segundos pueden ser ascendidos á Cabos primeros, siempre que reúnan las condiciones establecidas en el § 2. 0 del artículo 65. E e consegurría sino un malgasto de tiempo entre la marcha y corrección del tiro, para volver á dcsemplazar las piezas tan pronto como el enemigo, á mansalva, ha encontrado la nueva línea de mira. Resultan, pues, inadmisibl s estas ideas, y el duelo de las dos artillerías, impuesto como una necesidad en la iniciación del com­bate. Luchan, por tanto, en este período, dos elementos completa­mente idénticos, entre los cuales, por la poca importancia que tienen en el fuego y porque n teoría debemos suponerlos de condiciones completamente iguales, tiene poco relieve la r ]ación d 1 factor lugar; la consideración del factor tiempo en este caso, quiere decir rapidez en el tiro, y como tambien re pecto á ello debemos suponer igualdad de condiciones, queda la razón de superioridad reducida á la consideración del número en el caso general, y por tanto, la relación de los efectos de ambas artillerías será su misma relación numérica. Dice el Reglamento táctico alemán que aunque no se wenle ccn la su.perz'oridad numérú:a, puede consegta'rse la supcrzondad del ifeclo, eoncmtrando los fuegos de cuándo en cuándo sobre tm punto da/sz'vo. Esto, que en teoría puede parecer factible, en la práctica no parece tanto, y sólo podemos admitirlo en el caso contrario, en el de que exista una superioridad numérica manifiesta, y entonces ya tene­mos la superioridad en los efectos en la relación de número. Además, el fuego de la artillena en las faces primeras del combate, no solamente tiene el carácter ofensivo de cubrir de fue- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 275 _J gos las baterías enemigas y cañonear sus posiciones, atrayendo la atención de ellas para proteger el despliegue de las tropas, sino que también tiene un carácter esencialmente defensivo, puesto que mientras no los apague, está sufriendo los efectos del fuego de la artillería enemiga; si con este carácter multiplicarnos us objetivos, haciendo, aunque sólo sea por momentos, que se dirija á determi­nados puntos, disolvemos su acción ofensiva entre distintos come­tidos, debilitando también su acción defensiva, de lo que resulta, en suma, que debilitamos nuestra artillería y ponemos dificultades para que adquiera superioridad. El ofy'elt'vo de una artillería debe ser toda la artillería enemi­ga, y el fijar sobre un punto sólo la acción de los fuegos, es ceder o-ratuitamente la superioridad á todos los demás puntos. l'J> Parece que nos encontramos en una contradicción grande, cuando al tratar de la superioridad en otros factores del combate, hemos manifestado nuestra opinión, inclinada á la concentración de efectos sobre un punto táctico, y ahora presentamos las dificul­tades con que cuentan las baterías para realizar el mismo fin. No existe tal contradicción ni tal inconsecuencia de ideas; la acumu­lación de efectos para conseguir superioridad es tan necesaria á la artillería como á todos los demás factores; pero esta acumulación necesita una sabia dirección para resolver á un tiempo el ditícil problema que presenta en la práctica el hecho de abandonar el tiro sobre fracciones del enemigo distintas de la que se toma como objell"vo. Siempre que en estudios tácticos hemos encontrado la razón de superioridad fundada en el número, hemos acudido al factor tiempo para resolver el problema; y como en este caso la razón de superioridad numérica tiene carácter más general que en nin .. gún otro de los que pueda presentar la teoría del combate, e lóCYi-co que argumentemos del mismo modo. b Para que sea lo más eficaz posible la manifestación de supe­rioridad, ha de tener lugar en el momento en que el enemigo pre­sente mayor debilidad en aquel factor con relación al cual pret n­demos dicha 5uperioridad; este es un principio general que ai arca todos los elementos y momentos del combate, como tamlúén lo es el de que el momento de mayor flaqueza es aquel en que se reali­zan las maniobras. Como en este primer período del combate la artillería no realiza otra maniobra que el despliegue para con e­guir sobre la del enemigo una superioridad efectiva que anule su mayor número, qu .... posteriormente puede hacerse patente, e ne­cesario sorprenderla en esta maniobra, y por tanto hostilizada antes de que, desplegada toda ella, pueda manifestar por comple­to sus energías. La operación es bien clara, y consiste en tener desplegada toda la artillería antes que la del enemigo, y reducir al silendo la que éste tenga en batería, concentrando sobre ella todos los fue­gos antes de que el resto haya podido entrar en acción; es la so­lución de buscar la superioridad numérica del momento, ya qu~ no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C o lo mbia \._ 276 -' existe la superioridad numérica absoluta, fundándose en la rapidez d el despliegue, en el útil aprovechamiento del factor tiempo. Dedúcese de aquí la imprescindible necesidad de una direc­ción saLia del arma para que tenga lugar con éxito esta concen­tración de fuegos, esta unidad de acción ; si la artillería, como en a nteriores tiempos, hubiera. de diseminar~e por todo el frente de combate, distribuída en baterías ó secciones para que el humo de los continuos disparc.s no la mole tara en el desempeño de sus fun­ciones, no podría cum¡;!ir con la rapidez que requiere, el caso tan importante cometido, pues aparte de que la unidad de mando, nece­saria paru la unidad de acción, se dificultaría grandemente, se alar­~ ar :a mucho la operación, expuesta á lament::tbles equiv0caciones en el cálculo de la línea de mira. Hoy tanta disper!Sión no es nece­saria, la nueva pólvora ha venido á resolver la cuestión y á hacer más rápida y segura la corrección del tiro, y puede, por tanto, pre­sentarse en grandes masas, como exigen por necesidad evidente los ant riore~ argumentos. Otra tendencia se manifiesta modernamente para poder con­trarrestar los seg-uros efectos de la superioridad numérica. Hemos d e .;uponer á ambas artillerías combatientes en igualdad de con­diciones, habiendo admitido ambas todos' los modernos adelantos; en esta. hipótesis de carácter práctico, es como únicament.._ debemos admitir la idea que se impone de superioridad numérica respon­diendo á la superidad táctica; de otro modo, el problema sería com­pl jo, porque habríamos de poner en relación diversos medios de acri0n, de naturaleza distinta también, y que por consiguiente in­fluiría 1 de mo·1o diferente en lo ·fectos, n pudiendo determinar éstos tl ¡)n'ort", sino por los resulta os ob e rvado n los campo de tiro después de sus estudios ai lados y combinados. Ambas artille­rías: pues, son iguales en calidad; la diferencia está únicamente en la cantidad. La t ndencia moderna consiste en subordinar la superioridad numérica á la superioridad de los efectos; y admitiendo que para la calidad de la artillería los efectos dependen únicamente de las condiciones en que se hace el tiro, cabe fundar la superioridad de los efectos en el hecho de dificultar en lo posible el tiro del ene­migo ; para esto se requiere ocultar cuanto se pueda nuestras pie­z: as, y de ello se trata, al extremo de admitir el tiro indirecto con a adopción de obuses para el campo de batalla. En la útil adopción y sabio empleo de estos dos medios que a ntes que repe lerse son afines, está, pues, el me d io de subordinar la superi or idad nu mérica del e ne mi go, medi os q ue en r esumen qui e­r en decir r a pidez e~ el d esp lie g ue, anticipán d o se al de l e n emigo para atende r á su destrucción con forme vaya presentándose e n el campo d el c om bate, y ocultar las baterías á su fu ego directo con ' la utili za ción por nu estra parte d el tiro indirecto. Apa r te de la pe rfecta in strucció n q ue e l emple o de estos me­dios exige por las dificultades del tiro indirecto, presentan además otros no despreciables en la práctica, consistentes en que el ene- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 277 _,; migo, haciendo lo mismo y por la considerable distancia á que modernamente combate la a r tillería, será difícil de descubrir si admitimos en él la adopción de la pólvora sin humo. Esta dificultad no presenta para su solución otro medio que un servicio de exploración bien organizado, compuesto de pocos hombres bien instruídos, servicio -:¡ue ha. de ser arriesgadísimo y que debe mantener una comunicación rápida con las fuerzas de artillería, siendo su principal misión averiguar el emplazamiento de las baterías contrarias y dar conocimiento de su situación y dis­tancia probable que las separa de la artillería propia. Abstrayéndonos ahora en la consideración de estos medios, deducimos que se refieren ambos á la mic;ma idea á que en otras ocasiones referíamos la superioridad en el hecho táctico de la ca­ballería, y la misma á que referimos también la superioridad en el fuego de la infantería; es ésta la que domina toda la esfera del combate moderno, y se extiende al empleo de todos sus factores la consideración dd carácter principal que tienen los factores lu­gar y tiempo. Si por los expresados medios, hábilmente puestos en acción, se consigue reducir á un relativo estado de impotencia la artille­ría enemiga, durante una corta canLidad de tit:mpo, mediante la cual nuestra infantería, desembarazadamente ha podido r alizar el desplieg-ue, preparándose para la realización dd combate, se ha cumplido esta primera misión de la artillería. El combate pue<.le re d'zarse, se ha estu<.liado el campo de la acción, se ha d terminado el objd/'uo táctico; la infantería liene ahora la. mi!->iÓn de dar cadct r al combatt, realizarlo y llc•gar á su solución. En stt· seg-undo período, la artillería tiene también su ú il empleo; n hay que supon .r tan destrozada á la del enemi­go, que t n :ra inutili1.ada todas sus pie::as, con las cuales n pue­da mole, tar á nuestra infant ría; é:,ta Lil·ne cvid nt mente un re­curso dl~fensivo contra ellas en su movilidad y en su fu--·go, de ma­yor efecto á medida que se acorta la di~tancia; pero dada la mi­sión que en este período ha de cumplir la infantería, no puede de­dicar su atención al fuego de la arlillena enemiga, y ería una distracción grand~, de su principal cometido, el acondicionar su movilidad á los efectos de aquélla, cuando otros factores ele mayor importancia y de más directa influencia, son los que deben r gu­Iarla ó activarla. Tampoco la artill ría ene níga puede ser, en la generalidad de los casos, el objet/vo de su fuego; la artillería ne­miga concurre á contener nuestro avance y á rechazar nuestro asalto, y concurre de una manera directa, pero ni estará general­mente, sino por desacierto en el mando, en las posiciones que se han determinado como objelivo del asalto, ni las posiciones que ella ocupe, sean cuales fueren, podrán determinarse como objtH­vo, sino pur desacierto en el mando también, á no ser en el espe­cialísimo caso de que el jefe del ejército enemigo haya decidido sacrificarla para evitar un mal mayor, ó de que á fuerzas propias se les confíe la misión especialísima de contrabatida. Una vez re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 278 -' ducida á la impotencia la artillería enemiga, la infantería queda reducida á la impotencia también. Podrá causar con su fuego al- 2'Ún número de bajas, quizás de consideración, pero su inmovilidad con relación á la infantería, así como su carencia de condiciones para el combate cuerpo á cuerpo, serán causa de que al fin y al cabo caiga en manos del vencedor. En la realización del combate, en la armónica concurrencia de todos los factores, no es sólo misión de la artillería el acabar por completo con la quebrantada artillería del enemigo : exígesele otro cometido, que si no le es peculiar y exclusivo, ayuda, sin em­ba¡- go á determinar la superioridad táctica; es éste el hacer blanco «le sus fuegos los puntos escogidos para realizar el asalto, y batir las grandes masas de tropas enemigas. Para realizar este objeto se le impone el cambio de posición. Operación es ésta que merece especial estudio, porque consis­te, en suma, en una maniobra, momento táctico de supr ma deLi­lidad, más aún ad nitiendo la agrupación en grandes masas; no se trata d.; una sola pieza que en el campo del combate avanza ocul­tándose :í la vista del enemigo y regulando su velocidad por las exig-crcias de su seguridad: trátase de un grupo de Laterías que al dejar de hncer fuego, suprimen momentáneamente ~u eficaz con curr~ncia y que por _u consideral>le número difícilmente en­contrará terreno por dónde marchar á cubierto, y de igual ó ma­yor nú nero d carros que las siguen ó que marchan antes á repo­nerse dd gran consumo de municiones hecho, para después incorporarse al nuevo emplazamiento, y como ocurre en general n toda maniobra, interesa mucho la Yclocidad, y como ocurre en do momento de debilidad, interesa la p;-otccción. P ro rontand.o con la anterior reducción d~.,; la superioridad oumér'ca del enemigo, al c.·tremo dl! dctc.:rminarsu estaLlo de infe­rioridad láctica, se facilita notablemente la operad 'n ; ya no es necesaria la acción simultánea dd fuegu sobre un punto, y tanto la aparición sucesiva de las piezas, como el mayor fracciunamien­to, puede supone¡· poco ó nada en los ef ctos de la concu­rrencia. Pcrmitt n estas consideraciones el avance ucesivo des­pués de un estudio de las nuevas posiciones, avance realizado por escalones, operación en que todos encuentran protecciÓn recípro­ca. El número de escalones, así como la velocidad, ya no es cosa d.e capital importancia, y no merece consideraciones anteriores, porque son condiciones tácticas del momen~o, dependientes sólo de las condiciones del terreno en que se ha de realizar la ma­aiobra. Posterioriormente á este momento táctico del combate, queda sólo el de su solución, consistente en el choque. Nada puede hacer ~n él la artillería, como no sea la concurrencia eficaz de su fuego; elemento ofensivo poderoso, carece por completo de condiciones para el contacto; sin elementos de choque y con difícil adaptabi­lidad al terreno, no le incumbe otra misión que dejar sentir los efectos de su fuego y concurrir á la persecución del enemigo en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 279 _) la retirada con un cambio rápido de posición, hecho sucesiva ó simultáneamente, según reclamen las condiciones del momento, facilitando la maniobra la poca eficacia que debemos suponer al fuegu en..._mi_so y la prutección por el frente de un considerable númerp de tropas. HILARlO HERNÁNDJ:Z RIVERA --·-~ EN LA GUERRA i DEBE EL MA:.J'DO TE:.J'ER FAMlLL\RIDAD CON EL SOLDADO? Si se escu lt·iña con cuidado la vida de los caudillos y Gene­rales e ·clareciclo._, se convendrá en que, sin caer en la chocarre­ra populache ría, qui n mande debe estaulecer trato y conver­sación con el s !dado, Sl>l>re todo en campaña. Sauida es la cos­tumbre de la casa clt! H henzollern al pasar revista i los reg·imien­tos ... "¡ 13J~no días, II' are ele la GJardia ... , I. 0 de Granaderos, 17. 0 de Cat.adJre ! ... " Lué_;o, lo S.)be ra•10s suelen hacer pre­guntas á la clases y soldados. E taco tumbre es aún más patriar­cal entre los ru o . Napoleó 1 ,_, ust alKt de recorrer los campamentos, conversando con la tropa, y hub o~.;a ' iones, com la ví ·pera de la batalla de Jena, en que p r su presencia y alil!nto, pulo sacarse dd barran­co en qu había ca~do á prima noche, la artillería del Cuerpo de Lane (el 5. 0), CJUe ¡:.> r e:sta razón jug-aua horas de pués en la ba­tall, que deshiw .\ Pru.,ia, . ujdándo a á la ser\'idumore d..! I3ona­parte. En los ti~mpos mo·lernos, quienes más han empleado la fa­milia. ricla con 1 , so!dJ.d >S, acaso por la condiciÓn del mouj 'k, han sido lo ' Genc;t a.les rusos. ¡ Q1é brio. a elocuencia la de S.·obelew en la~ .i.lJntañ S! Biucher sabía enardecer á su gente con la vigorosa divisa que fue la guía de su e fudzo eu los tiempos amargo d,~ la deca­dencia ¡Jru:-,ianJ.. ¡Adelante!, gritó si~mpre; ·adelante!, ·adelante t En los días d~: 1 desastre, pedía un mapa y preguntaba: ¿dónde está el enemi:.;-o ... ? ¡Adelante, vamos á batirle ! La víspera de Leipú · se introdujo entre los regimiento , gritando: ¡ Quien maña­na no muera, tiene que embriagarse con la alegría del triunfo, si no e un perro maldito l A1uel gran soldado de las campañas de Dinamarca del 66 y del 70-71, el Príncipe Federico Carlos, t~.mlJién po~eía el arte de inflamar al soldado ... ¡Dejar latir vuestro. corazones pensando en Dios y batir vuestros puños hacia el enemigo!, exclamaba en la lucha del 66. ¡ Podéis descansar como soldados que cumplieron con su d eb..._r !, dijo al concluír el glorioso combate de Missunde. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Pero uno s y otros son flores de cantueso, cotej a dos con el h u­m orismo y e l arte de Federico n, pa ra granjea rse el cariño y la adoración de sus soldados. Y cuenta que, en sus días, los merce­narios sólo conocían al Rey por la moneda. Después de Rosbach, Federico n marchó con su Ejército á Silesia. Era en pleno invierno; las marchas resultaban muy peno­sas; el frío y la nieve embarazaban el avance; los alojamiento~ eran malos; escaseaba la leña y la comida... Para dar ejemplo, el Pe y filósofo echaba con frecuencia pie á tierra, conversaba con la tropa, oía sus conversaciones y sus quejas .... Oyó un día mur­murar de que el pan era escaso y malo ... Pidió á un granadero un pedaí:o, Jo comi ', y en seguida dijo en voz alta, para que se le oye e: HEs verdad que el pan no es muy bueno, que digamos, p:!ro .. . se le puede comer ; ya procuraré que se mejore en cuanto sea posible. Pero hasta que esto llegue, hagamos de la necesidad virtud." Como los dineros escaseaban, los mercenarios extranjeros de­sertaban de su fila en cuanto dejaban de percibir alguna paga. En ci •rta ocasión se sorprendió á un borgoñón, fusilero, que se dispo­nía á desertar. Dada cúenta al Rey, é te hizo que se le presentara el soldatlo.-¿, Por qué nos querías aband nar, fu ·ilero ?-Señor, la verdad, p >rque los negocios van maL-Cierto, no van bien que di ramo , pL:ro •scúcha : \amos á batirnos otra vez, y si d spués de u na nueva batalla las cosas no mejoran ... des rtaremos juntos.­-(].. 1 da hech el trato, sei10r-Lo que Dieudonie Thiebault, cuyo s ·l dato !'·miar el valor de un C~pilán de lnfant •ría, F derico n l e envió una c1·ul ele pu.! · de citar en fJÚblico su comportamiento. hl tpitarón de Pirch contestó que no deseaba dormir.-¡ Bien, mi cxcelente Pirch! 111rad la h ra que es, y dentro de una hora Jlamadme para que reanu­d emos la marcha . Dos minutos despué·, aqu 1 hombre que acaba­ba de perder una batalla y cuyo Ejército il>a de huída, d0rmía p rofundamente. ¡ Cuán grande ra el dominio d~ sí mismo! Federico, en Colín, decía años de. pué::; el Titán cor~o, só lo perdió su Ejército; p 'ro en Rosl>ác h, el .i. lariscal francé Soubisse, p erdió el Ejército y el honor .... El Rey filó~ofo dt..:cfa de ~ ulJi se : "Ti<: ne más de veinte cocincr s, r ero ni un ~pía . " . . . . Yo no gas-to cocinero, pero cuento con n•ás de v in te s¡..ías ... . P >puJar y justi iero entre la tro¡.>a, ejemplar n toda ora. ión, profun lo y abnc, ado i rnpn: .... su rd1 .·ion sal Duque Fe rnan­do de. Br m wick constituv n uno de 1 funcJamc nt s más h •rmo os de la milicia .... "D "' CÍa ·v g cio que la gu "na "ra un l:!Stw1io y la paz un ejt~rcici , y teníi1 razt)n. Ilay quien p n _ n juego t o su organismo, sin 'mplt:.ar jnme;1s. u e 'f>Íritu. El pen · miento, la fa­cult. d de e 1111binar las idea , t•s lo que di . tin .. ·ue al hombr , mili­taró ivil, de la b ~stia. ·n mulo, de pu~s de llevnr el 1 a te du­rante e i z rampañas con el Príncipe Euge1 io, no seda por (.o un táctico .... P r es preciso conft .. ar, para \'ergü nza de la humani ­dad, que muchos hombres nvejccen n una profc:~ión, ~in hacer m ás progresos que el mulo . . . . " Contra tales amartelados de la rutina lanzaba el gran Rey sus órdenes de estudiar, de trabajar y de discurrir sobre el ofic io . Contra ello ha luchado, lucha y luchará Inglaterra en el Norte, l os latinos todos al Sur. ... 1\Ias, hágase punto -aquí, porque el tc>m a es vidrioso y requeriría vagar y e;~tcnsión de que hoy no dispo­n e m os . S. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 282 _J - Historia==== AUTOBIOGRAFIA DE HIPÓLITO MORA COR01 1 EL DE COLOMBIA ( Concluye) REVOLUCIÓN DE 1885 El 25 de Diciembre de r884, siendo Jefe del Ejército de Re­serva el Sr. General Leonardo Canal, se me llamó al servicio en el empleo de Guardaparque de dicho Ejército. Tomado que hube pose ión del cargo, se me entregó una nota para el Guardaparque general, en la cual se le daba orden de que me entregara todo lo que yo pidiera y fuera necesario para elaborar cartuchos. El ~r. Francisco Vanegas, Guardaparque cntonce , puso á mi disposición todo lo que le pE;dí, de conformidad con la nota refe­rida. Tan pronto como recibí e tos elementos, establecí trabajo de 6 a. m. á 6 p. m. En pot.:os día , con ayuda de soldado , arreglé un millón de cartuchos ; pero viendo que todos los días marchaban cuerpo· para el Sur y para 1 Norte, estaba desesperado por no irme incorporado en alguno de ellos, debido á que mi espo. a esta­ba enferma, y de tanta gravedad que el 13 de Ener de r885 mu­rió, dcj,índome seis hijos, cuatro mujeres y dos hombres. A pesar de lo sufrimicuto inhen: ntes á e te duro trance, me dirigí á la casa del e neral Canal, y le dije: "~Ii Gt::r.eral : suplico á u ted me el ·stine para cualquier punt donue haya fuerzas dcl Gobier­no; pues aun cuando e tá tan reciente la mue1 te de mi esposa, de­seo ir á participar de los azares de la campaña, resignánt.lome á abanclo11ar mis hijos, á quienes lts d jo de mi sueldo una radi­cación." El General Canal me dio esta contestación, que me fue muy sati factoría: "¿Quiere marchar para O caña, é ingresar en la 6.• Dli•ú/!m, que manda el General Guillermo Quintero Calderón?" Mi respuesLa fue : " General: rnándeme á donde quiera, que inmedia­tam~.; nte me pondré en marcha para el lugar de mi destino." Se me expidió el respectivo pasaporte, fechado el 2 de Mayo de 1885, con destino á Ocaña. Llegué al pueblo de La Florida, donde estaba acantonado el General Antonio B. Cuervo, quien comandaba una División. Me presenté á él, y le manifesté que mi marcha era para Ocaña; pues á este punto me habían destinado. El G"'neral Cuervo me dijo : "Debe u ted quedarse aquí, porque el General Quintero ya no está en O .. aña, y además yo lo necesito." Manifestóme que habfa nece­sidad de constru(r unos miles de cartuchos; pues todos los que le habían mandado estaban muy gruesos, y no servían para el cali­bre de los fusiles. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ ~~3 _J Obedeciendo esta orden, principié mi trabajo, y en poco tiem­po se elaboraron cien mil tiros; pero no se pudo continuar la obra. por haber llegado orden de marcha. Nos movimos al pueblo de La Cruz, y en este punto encontrá­mos al General Quintero Calderón, y la noticia de que las fuerzas enemigas habían salido de Ocaña en dirección á Bucaramanga, tomando una trocha para no encontrarse con nosotros. El General dispuso la marcha hacia Ocaña; pero al saber lo hecho por el enemigo, acampámos en el punto llamado El Salado. Las fuerzas enemigas se atrincheraron en el Alto de las Ro­jasó el Campanario, punto distante una media leg-ua. El General Cuervo dispuso el plan de ataque, y en seguida mandó desfilar los cuerpos; como mi empleo ó destino no era para que se me orde­nara marcha, yo, lleno de entusiasmo al ver desfilar las fuerzas, me acerqué al General Cuervo y al General Quintero, y les d1je: "Concédanme permiso de que yo vaya en uno de los batallones que marchan; quiero ir á di:)frutar del comlJate aliado de mis com­pañeros; aun cuando el resultado en la pelea me sea adverso, que­daré muy contento con él." El General Cuervo me contestó: "No, señor, no es mi gu to que usted va ya por allá; " pero yo insistí, diciéndole que e o era lo que me había llevado á esos puntos. Vol­vió y me dijo: ''Pues ~i u ted lo quiere, váyase en el Batallón nú­mero r r de J unín." Inmediatamente marchámos, el General Quintero, el Coronel Rojas, el Comandante Bueno, el Comandante París y yo. A muy poca di~tancia de nuestro campamento empezámo.s á subir una loma, y cuanrlo íbamus bien arriba, nos cayó un gran aguacero, acompañado de un fuerte graniza]; pero nada de esto nos aterró, y continuamos subí ·ndo, por cuanto ya nos avistábamos con el enemigo. A poco momento rompieron el fuego, y el Gen e ral Quintero, el Coronel Rojas, 1 Comandante Bueno y Parí a Yanzaron adc:lan­te, con algunos soldados, con el fin de t ncr la gloria de tomarse la primera trinch ra; pero esto no ucedió, porque tan pronto como se apro.·imaron, les híciero 1 una descarga que dio por resultado la caída de todos cuatro. Nosotros que estábamos abajo, supimos que el General Quintero había quedado v1vo, por la razón de que lo veía­mos haciendo esfuerzo por levantarse, pues estaba casi debajo de la mula, la que sí había muerto. Viendo esto, un Sargento muy valiente se fue en cuatro pies para no ser descubierto por el enemigo, porque como é~te no deja­ba dc,tiro:ear, podía perecer también. Cuando lleg-ó al punto donde estaba el General, se puso á hacer por sacarlo, le hicieron una des­carga, pero afortunad~mente sólo ie hirieron, y como al General no se le veía sino el sombrero, en éste le alcanzaron á dar dos ba­lazos. Comprendiendo que era imposible poder atacar por ese lado, resolv·mos variar la entrada, y partímos sobre el lado derecho del ~ampamento enemigo, aunque también el acceso era demasiado di­fícil por lo escarpado de los cerros, teniendo que bajar una peña para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia d espués subir otra. A esto se agregaba que como hacía tan poco que h abía caído e l graniza!, las pajas estaban muy lisas; á veces des­cendíamos un gran trecho, pero a l fin salímos á la cuchilla. Ya de este punto podíamos romper nuestro fuego, pero no po­díamos avanzar contra las formidables trincheras de enemigo, de las que nos hacían muchas bajas, pero sin embargo no afligímos. Estando muy cerca ya, oímos mucho viva al General Cuervo,. dentro del campamento enemigo; y crcy ndo nosotros que nues­tras fuerzas habían entrado por el otro lado, a vanzámos sobre las trinc!leras, pero ya eran las seis y la tarde estaba muy oscura, no sólo porque concluía l día, sino porque había sobrevenido una ne­blina tan e pesa, que no porlíamos distinguirno á distancia de cua­tro metros; por fin a vanzámos sobre la trinchera, pero cuando la alcanzámos, como tenían una salida por el borde de un precipicio,. por ahf se nos vinieron encima, y uno me hizo un tiro de revólver que no acertó por lo o curo del tiempo. Como era imposible resis­tir, nos botámos cuatro por el precipicio, para no ser mu rtos ó pri ioneros, ayudándonos de los bejucos que pendían de Jos~~ bo­les, costándonos mucho trabajo podernos el s nredar de llos; pero al fin lh;gámos á la profundidad ; estos -·ría á las 8 de la noclw. Como en esta profundidad hal>ía agua, caímos en ·lla, dándo­nos arriba de la rodilla; pero cuntinuámo · zanjón abajo, y á las tres de la mañu.na salírnos á un medí llano, donde d scans::imos~ aunqu todos mojad ::;, e pcrando que amanecí ·ra. Lué~o continuámos nuestra marcha; pero como stál amos desorientad s d 1 punto don e n >S hall :iba m -, fuimos á . é\ 1ir al pueblo de La Cruz, qu ·danc1o di. tantt"s de nuf''-tro camparn nto. N dirig-ímos ~í él, y llegamos á las r r del día, é inmediatam•- n­tc nos pr~.;scnLámos al Ci-t:neral Cuen o, 1 que tan pronto como me vio, me abraz(i y . e al gró de que no me hui.Jicra uc clH o m da, pues ya le halJían dich que había muerto, porque me habían vi t muy cerca ele la tnnchera , y que i sto hui.Jicra suce.Ji­do, él era el culpable, por hal>erme e nccdi l el permi -o solicitado,. y agrí.!gÓ: "Ya que e tá salvo, venga s toma un trag-o," y en efecto me lo tomé muy á mi gusto. Luégo le dije: "l\Ii G '11 ral : espero de usted que asci ncla al Cabo y á los soldatlo que me acompañaron,' y él me conte tó: "No ólo á clii)S, sino á usted, que bien lo mer ca." En seguida marché para mi toltlo á recoger mi montura, la que había dejado en l Alto con la mula ; pero no encontl é nada de ella, porque de lo compañeros, por vía de herencia, el uno había tomado el galápago, otro el freno, otro las espuelas, &c. Como estos oi.Jjctos estaban en diferentes batallones, me costó mucho trabajo recuperarlo . Como el General Cuervo había nombrado en comisión al Dr. Luis Martínez Silva para que subiera al campamento enemigo á proponerle que se entr garan, que él por su parte les daría toda clase de garantías, tanto á los Jefes y Oficiales como á la tropa , q ue todos quedarían en liberta d y que escogieran un p unto para en- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 285 _) tregar las armas y darles su respectivo pasaporte, ellos aceptaron, y eligieron el punto de Los Gua m os, y á ese lugar nos dirigímos. Cuando llegámos, ) a aquellos señores estaban ahí, y nos en­tregaron 6oo rifles en muy buen estado y 6o cajas de cápsulas. Al entregarles el pasaporte, el General les otorgó un auxilio de $ 16 á los Generales, á los Jefes $ 12, y á la tropa$ 4· 11archámos en seguida para Ocaña con el armamento y una ametralladora, y una. vez en este punto, el General Cuervo arregló viaje para Bogotá. A los pocos días nos movimos para Puerto Nacional, con todas las cargas ; allí nos embarcámos, y salímos á Honda, don­de encontrámos al General Cuervo, quien venía á encontrarnos. De Honda pas:imos á Serrezuela, donde durámos un poco de tiem­po, y luégo nos dirigímos para Bogotá. En esta ciudad fui nombra­do Guardaparque del Ejército del Atlántico; pero á poco tiempo fueron eliminadas estas fuerzas y quedé excedente. Me dirigí entonce al lado de mis hijas, las que había aban­< lonado para ir al Norte, contento como el día que salí de Bogotá, y dánd le gracias á Dios porque aun cuando pasé trabajos en la campaña, me conservó inalterable la salud. En la revolución de 1895 presté mis servicios en el Parque general de la República. *** Esta es la relación de un hombre entusiasta, que cuando oía tocar la corneta conse rvauora, abandonaba mujer, hijos é intere­ses por conseguir la gloria de ver triunfante su Partido, que por sus doctrinas es el que debe regir una R púulica que se llama cristiana; y mi e ntras te nga alud, y aun cuando de a\anzada edad, estoy li ~~ o á rendir mi vida por d e fender la causa de mis convic­ciont s. E ta relación no la podrán estimar sino los que hayan estado en los campos de batalla, hayan cruzado los páramos y hayan dor­mido d t bajo del toldo; porque sería imposible, en este pequeño relato, enumerar todas las impre~iones y fatig-as que se sufren en una campaña en Colombia. NoTA DEL DIRECTOR-El Coronel Mora, á pesar de sus 80 años, servía en el Parque general con el brío de un joven, cuando falle­ció, hace algunos me ·es, arrebatado por una enfermedad de pocos días. ---- ~ ---- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia -- 286 _..) ------========= V a r i edades PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR MA UEL ANCIZAR (Continúa) Situada Soatá al extremo del último recuesto de la serranía que demora al Occidente, y no lejos del río Chicamocha, goza de una temperatura de 20° centígrados, hallándose á 2,045 metros sobre el nivel del mar. Ya en 1538 era el asiento de un Usaque distinguido en la g-uerra de la Conquista, como principal auxilia­dor del valeroso Tundama, lo cual le trajo la rnuerte y la devas­tación de sus Estados, en términos que hasta 1 7 57 no pudo adqui­rir la importancia de Parroquia. Hoy es cabecera del cantón de su nombre, y cabeza de un distrito que cuenta g,ooo habitantes, rico en ganados y en agricultura, favorecido con un clima sano y generalmente templado y con la producción espontánea de e. qui­sitos dátiles que los soataes tienen el tmo de echar á perder, cre­yendo que los adoban para el comercio. Hállanse minas abundan­tes de hulla, hierro, cobre, plomo, galena, alumbr , y so y sal co­mún, como que en las quiebras colosales del terreno stán ma­nifie tas las formaciones de transición secundaria, y las cuenca contienen grandes depósitos de acarreo. Téjens muy buenos lien­zos y mantas de algodón, ruanas y bayetas de lana; artículos que con el trigo, añil, aní , panela, miel de caña y otros frutvs ali­menticios suministrados largamente por la agricultura, son mate­ria de un comercio activo con San Gil, ocorro, anta Rosa, oga­moso y Cocuy, y en parte con las Pro\ incias de Soto y antander; elementos más que suficientes para asegurar la prosperidad y la. civilización de la villa, cuyo atraso es por lo mismo imperdonable y sólo imputable al carácter trabajoso de sus moradores. Los del Distrito son fornidos y de aventajada estatura, blan­cos en la mayor parte, mestizos é indios de índole dócil, costum­bres sencillas, ajenos de crímenes y tanto más bondadosos, cuanto más se al jan de la presuntuosa riqueza y semi ilustración de los gamonales de pueblo. Visten el traje rduoso, en que predominan la bayeta y las pesadas ruanas, cubriéndose los campesinos con grandes sombreros de trenza, muy indígenas por cierto. Viven felices labrando un suelo que les remunera sus fatigas con prodi­galidad; excepto en las laderas hacia el río, que son compuestas de margas sustentadas por un lecho de lajas inclinadas, sobre la., cuales suele resbalar la capa de tierra cuando las aguas la empa­pan, rodando á trechos hacia abajo y sepultando las ca. as y la­branzas que halla por delante: fenómeno á que dan el expresivo nombre de camznar la Herra, y que sin embargo de repetirse con frecuencia, no escarmienta á los que toda vía persisten en cultivar y poblar aquellos recuestos movedizos. Cuando llegámos á Soatá., se preparaban á celebrar la Octa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 287 -' va del Corpus, comenzando por tres días de penitencia para en­trar luégo á las fiestas con el saco de la conciencia vacío, puesto que habrían de presentarse numerosas ocasiones de henchirlo nue­vamente hasta más no poder. Aguardé á que concluyeran de blan­quear y adornar la iglesia para visitarla, y cuando dieron punto á la magna obra, me encamir:é para allá. En lo exterior habían con­servado esmeradamente lo descascarado y sucio de la fachada; pero dos palos revestidos de arrayán y amarillo, que hacían en la puerta el oficio de pilastras, indicaban que los ornatos estaban dentro. Y en efecto, todo aquello era arcos de cañas cubiertas de género blanco y salpicados de espejitos y láminas de grisetas pa­risienses, cuya proverbial modestia las haría ruborizarse al verse adoradas tan en público con los trajes suficientemente profanos que les puso el valiente litógrafo su autor. ¿Qué harán aquí estas ciu­dadanas?, iba á preguntarme, pero me cerraron la boca dos alta­res fronterizos, donde por entre un bosque de retazos colorados y blancos sacabr-1n la cabeza, como quien pide socorro, unos santos de bulto e cu~Hidos y ve ti<..los á usanza de ninguna naci6n del mun­do: rodeábanlos varios espejos, y más abajo unos cuadros que re­presentaban escenas de Atala y Chactas y la exhumaci 'n y funera­les de los restos de Napoleón. Ante la valentía de esta innovación, no quedaba otro recur o que enmudecer, en Jo cual imité á dos retra­tos de Pío IX y del ciudadano Arzobispo, que estaban en otro altar viendo á las grisetas y á Napoleón, sin conmoverse, ó acaso distraí­dos por la ramazón que llenaba el resto de la igl sia, más seme­jante á un adoratorio de indios que á un templo cristiano. i así estaba la iglesia, fácilmente se colige cómo estaría la proce ión. Máscaras monstruo as, cuadrillas d matachines, rey David bai_ lando y diablos alegres delante del Santísimo, depuesto el antago­nismo necesario; un cercado de cañas representaba ,,¡ Paraí o, con cotudos y fabricantes de ollas; exploradore hebreos de la tierra de promisión hacían parte de la procesión, sin dár eles un bledo del anacronismo que estaban cometiendo; todo esto, ro­deado de un concurso que presenciaba la fiesta como un spectá­culo teatral, y no como la más solemne y severa de las del culto católico. ¿Qué fin de enseñanza moral, ni épase que hay la costumbre de presentarse en la iglesia unos que llaman penitentes, que son hombres vestidos de enaguas blancas; las cuales forzosamente deben ser alquiladas, y una vez adentro, comienzan á zurrarse el pellejo, compitiendo á quién se da más azotes hasta sacarse sangre ; pues no he hallado medio de deste­rrar esta barbaridad, y á veces por no verla me he ido á otro pueblo. -'Mejor debería llamarse profanación del templo y agravio de Cristo, que jamás ha pedido ofrendas de sangre, como los ído­los del Ganges ó del antiguo México, á los cuales sentaba bien u11 culto de crueldad y dolores físicos. -Pues ahí no es todo: vienen después los crucificados, gaña­nes que se echan á cuestas una cruz grande, y se ponen á repre­sentar los pasos y caídas del Salvador, con la particularidad de que en vez de Cirineo les acompaña una moza con un calabazo de chi­cha, de la cual dan un trago al penitente en cada caída, para for­talecerlo y animarlo; y sucede que las caídas menudean y lo tra­gos también, hasta que á la postre andan los falsos Cristos tan borrachos. que no dejan nada qué desear, y acaban por familiari­zarse demasiado con los Cirineos.-IIe combatido este abuso por todos los medios que están á mi alcance, y espero que dentro de poco desaparecerán. -Quiera Dios, para decoro de la Religión y honra de nues­tro país, que á este paso no sé cuáles creencias le quedarán luégo que la mayor ilustración proscriba sem "jante farsas. Que en las poblaciones de indios retiradas y pequeña subsis­tan stas prácticas de los siglos bárbaros, fuentes de lucro para los mnlos sacerdotes, se concibe aunque se lamente; pero que se vean toda vía en oatá, es lo que no tiene perdón. La moral popu­lar no se funda ni conserva con fraudes y supersticiones de apara­to puramente material. Cuenta el cantón 34,00 habitantes sobre un territorio de 38 leguas cuadradas, distribuídos en 8 distritos parroquiales, que, de­terminada su situación respecto de Soatá, son los siguientes: Co­varachía, 5Í leguas al N., pueblo pequeño y desprovisto, edificado dando vista al Chicamocha sobre el ramal occidental de la cordi­llera, no habiendo por esta banda otra población, salvo algunos vecindarios de estancieros; al E., pasado el Chicamocha, Boabita y Ubita, distantes 3 leguas por camino de serranía; Jericó, 8~ le­guas al SE., encaramado en la serranía donde la rompen por tres lados los ríos Canoas, Chitano y Chicamocha, y por consiguiente expuesto á recibir los fuertes vientos que se arremolinan contra el Alto de Mausa; Susacón, 3 leguas al S; y finalmente las dos Sáti­vas, 6 y 7 leguas al mismo rumbo. No podíamos, pues, hacer una correría metódica por todos los distritos, sino visitarlos en las sali­das desde la cabecera del cantón hacia los de Santa Rosa y Cocuy. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 9

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 25

Por: | Fecha: 21/06/1902

:Ion coW.boradorc• de crtc periódico los .rife• y Oficiales del Ejtrcito ~::::::;:::::::: Oficial - DECRETO JUMERO 916 DE 190~ (JUNIO 5) por el cual se hace un n01nbramiento, se concede una autorización y se hacen arins asimilaciones El Vicepruidenfe de la Reptíblzca encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Art. 1. 0 1 ómbrase Síndico del Hospital Militar de Tocaima y Capellán de la División 1i:r¡u cndama al Presbítero Dr. Obdulio Cha­la H., asimilado á G ncral de Brigada para lo efectos fiscales . . Art. 2. 0 Autorízase al fndico nombrado para que reglamen­te 1 I o pita] en la forma que stime conveniente, nombre los em­pleado. , y haga los gastos, pre"ia ordenación del Jefe Civil y Mi­litar de Tocatma á uí n s faculta para que ponga el Páguese á la cuentas de cob1·o que le presenten pot· gastos y á los recibos por ueldos de empleados . Art. 3. 0 Las I-Iermana de la Caridad y los sirvientes que 1 resten el servicio en dicho 1-Io_ pi tal qu darán asimilados así: la Superior á Capitán, la demás á 'Tenient ; y los sirvientes á Sub­t ni nte. Art. 4.° Como el índico nom rado y la Hermana y sirvien­tes de que trata 1 a1·tículo anterior, han venido pre tando sus ser­vicio desde el mes de l\1an:o último, los ueldo que devengan se les •· econocerán desde l 1.0 del citado Marzo en adelante. Comuníque e y 1 ublíquese. Dado en Bogotá, á 5 de Junio de rgo2. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARIS1 JDES FERN.ÁNDEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 770 __) . DECRETO NUMERO 933 DE rgoz (JU ... IO 12) por el cual se conced e un indulto y se reforma el articulo r.0 del Decreto Jegis­lath- o de 14 de Enero de 1901 El vícepresidetzle de la República, encargado del Poder Ejecul/vo, Haciendo uso de la facultad que le confiere el ordinal 6.0 del artículo 1 rg de la Constitución y COJ •siDERANDO r.0 Que muchos hon01·ables ciudadanos han solicitado con vivas y patrióticas in tancias gracia para lo revolucionarios que se hallan aún en armas, y de quienes se espera que las depondrán si el Gobierno les presta facilidades para hacerlo y les asegura las garantías que les ti ne ofrecidas; 2. 0 Que la situación de aquellos revolucionarios es verdade­ramente deplorabl e para e llo , r e ducidos como están á grupos pe­queños y disemi~ados, en tant? que un numeroso y aguerrido Ejército del Gobterno los per~tgue ) vence en todas partes; de manera que esta es ocasión propia para que tengan efecto las me­didas benévolas d e l Gobierno · 3. 0 Que é te se halla en la mejor disposición para contribuír, en cuanto lo permitan su d ecoro, las leye y el Derecho de Gen­tes, á la pronta terminación de la guerra, empleando medios pací­ficos · y 4.0 Que para evitar malas inte ligencias y abusos de los que están en armas, es preciso acompañar esta providencia de precau­ciones y seguridades que le den la mayor :ficacia posible DECRETA Art. r .0 oncéde e amplio indulto á todos lo colombianos cümprometidos e n la revolución armada que tuvo principio el 18 de Octubre de 1899, que s entreguen y entreguen también las armas y todos los elementos de guen·a que tengan á su dispo­sición. Art. 2.0 Los re\'oluciona.-ios de los Depa1·tamento de Boya­cá, Cundinamarca, antander y 'I'olima, gozarán del indulto si se entregan y entregan us at·ma ante del 1.0 de Julio de este año· lo de los otros Departamentos y los de Ca anare, si e entregan y entregan sus armas antes del 7 de Ago to del año corriente. Art. 3. 0 Los que e acojan á este tndulto gozarán de garan­tías para sus persona y sus intere es d e de que fect úen la entre­ga de que se trata, á la autoridades legítimas civiles 6 militares. Art. 4. 0 Los que hayan figurado como J efes ú Oficiales de fuerzas revolucionaria y se acojan al indulto, podrán retirarse de la manera honro~a, como n caso emejantes les han permitido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1\1ilitar de Colombia '- 771 _J hacerlo los J efes de fuerzas del Gobierno á lo que le han depues­to las armas. Art. 5.° Cada uno de los que se acojan al indulto deberá de­clarar ante la autoridad respectiva su •o luntad de \'Ívir sometido á las leyes y á las autoridades legítimas y de no volver á tomar ar­mas c.ontra el Gobierno, y pondrá en manos de la misma autori­dad las armas y elementos de guerra que tuviere en su poder. Art. 6. 0 Quedan exceptuados del indulto los responsables de delitos comunes, los cabecillas de expedicione organizadas en país extranjero para invadir el territorio colombiano, y los indivi­duos que por haber tomado parte en dichas expediciones han sido juzgados y condenados en Consejo de Guerra. Art. 7. 0 Tampoco quedarán comprendidos en e l indulto Jos que se entreguen en combate ó al \'erse atacados por fuerzas del Gobierno. Art. 8. 0 Si los principales grupos revolucionarios que quedan en armas, como son los de Sumapaz, Tequendama, La Palma, Norte y Centro del'l olima, la deponen y se someten al Gobierno dentro del término señalado, los preso polfticos y prisioneros de guerra que e tán á disposición de é te, serán puestos en libertad y entr·arán en pleno goce del indulto. §. También se suspenderá el cobro de la contribución de gue­rra mensual, cumplida que sea la condición expresada en este ar­tículo. Art. g.0 La facullad concedida á los ejércitos de] Gobierno por el artículo 1. 0 del Decreto de carácter legislativo de 14 de Enero de 1901, se limitará á los casos urgentes en que imprescin­dibles necesidade de la o-uerra obliguen á hacer uso de dicha fa­cultad, y en este caso Jos bienes d _ los enemigo e tomarán ú ocup¿u-án con intervención de la respectiva autoridad civil, siempre qu sea posible la presencia de é ta · pero in causar más daño que el que fuere ine\· itable, y expidiendo á favor de los propieta­dos el correspondiente recibo, pre,•io el a,·alúo y demás formali­dades, para que puedan hacer u o de us derechos. Art. 10. Los funcion rios público civiles y militare están obligados á 1·espetar y á hacer re petar de todos las garantías concedidas en ste Decreto; y los que infrinjan la pre ente di po-ici6n incurrirán en las penas que le aparejen la desobediencia y los atentados que cometan contra las personas y lo bienes de los revolucionario que hayan acogido al indulto d ntro de los tér­minos pre crito€ en el artículo 2. 0 de este D creta. Art. r 1. En los término del artículo g.0 del presente Decre­to, queda 1·ef rmado el artículo 1.0 del Dect- to de carácter legis­lativo d 14 de Enero de 1901. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á r2 de Junio d 1902. JOSE ~1A UEL 1ARROQUIN El Subsecretario del r íinisterio de Gobierno, encargado del Despacho, A rroNIO GuriERREZ R Bio-El Ministro dP R laciones Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia . '- 772 _J Exteriores, FELIPE F. P ur.-El .l\1ini tro de,;; Hacienda, JosE RA.MON LAGo-El Ministro de uen·a, _ RlSTlDES VER .... L ... nEz-El Ministro de Instrucción Pública, Jo E Jo QUIN CAsAs-El 1inistro del Teso­ro, AGUSTL""f URIDE. C TAS Sr. General D. Aristid s Fernández-S. f. l\1i muy querido amigo: Recibí la nota de u ted fecha ro del con·iente, en que me dice usted que con motivo del quebranto de su salud, debido al con tante é ímprobo tt·abajo d 1 de pacho del 1inisterio de Gue­rra, se halla en el caso de solicitar su separación de éste, ó bien por licencia temporal ue se lt: e nceda, ó bien pm· admisión de una renuncia. Conocedot· de 1 constante y fatigoso de las labores que usted se impone, no sólo para cumplit· estrictamente sus deberes, sino para emplear más esmero y má actividad de Jos que para ello se­rían indispensables, yo desearía como amigo suyo, poderle pro­porcionar el descan<>o que há menester, y con to as veras me pro­pongo proporcionárselo, aunque sea por breves días, apenas lo permitan las circun tancias ; pero en las actuales, faltaría á mi obligación y desoiría la opinión de todo los amigos del orden y de la paz, si consinti se en que usted se separara del 1inisterio. Para que se Jle,·en á cabo lanes milita1·es de urna importan­cia concebidos por usted que han producido ya 1 felices re ulta­dos que todos conocemos y ue, acabados de d san-ollar, han de conducir indudablemente á la comple a pacificación de la Repú­blica es también indi pensable su presencia en ese fini terio. Y no lo es tnenos para que el público entero, compuesto de amigos y enemigos d 1 :robierno-público ara quien el e tar los asuntos militares en mano 1e usted es garantía d honradez y de pureza en el manejo de los din ros con ue e hacen los gastos de Ja guerra,- iga conYencido de qu a 1 Gobierno 11 uede hacér­sele cargo alguno po1· mal · r ación ele a uellos caudalc . Espero que u ted mi que.-ido amio-o atendiendo á las razones expuestas, y movido J mi m tiem¡ por su patrioti mo, por su amor á nuestra causa y por lo ~ amistosos sentimientos de que me ha dado tanta prueba , cxcu mí falta de condesc ndencia y haga el sacrificio que u mal salud 1 exige par·a continuar en d pues­to qu tan dignamenl ha stado de emp ñando. u siempre afectí im amigo y ., J OSE MANUEL MARROQUIN Bogotá, j'lnio 1 3 de 1902. Excmo. Sr. D. José Manuel i\Iarr quin, ·c. &c. 1uy estimado ~eñor mío 7 distinguido amigo: Acabo de leer la muy estimable de usted, en que de manera amigable se sirve contestar mi nota oficial haciendo de mi pobre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 773 -' personalidad elog-io inmet·ecido. Para corresponder á sus elevados conceptos, no solamente haré el sacrificio de mi salud, sino que de­dicaré todo mi esfuerzo á coadyuvar en el digno Gobierno de us­ted, hasta dar por él mi último aliento, como patriota, como leal y como amigo. Las hermosas palabra en que está concebida su misiva de hoy, no sólo son voz de aliento para el que puede desmayar por lo decires de la n1aledicencia · también dan al honor un timbre que siempre busca el que quiere trillar el camino del deber. Esa prueba de la confianza que usted abriga en las operacio­nes que pueden ejecutarse en lo sucesivo bajo mis órdenes y di­rección, recompensa mis desvelos pasados, y sus cariñosas frases me animan á seguir, con mi lealtad acostumb1·ada, la tarea que ha debilitado mi organi mo, pero que ha fortalecido mi espíritu, en presencia de los resultados, que exhiben á nuestra causa triunfan­te, al Gobierno fuerte y al enemigo anonadado. Apenas lo permita el estado de mi salud, trataré en primer término de hablar con usted, para entreg-arme en seguida á las ocu­paciones del Despacho que usted me designa para honra mía. Con sentimientos de la más profunda consideración y aprecio, soy su obediente, S. S. y leal amigo, ARISTIDES FERNÁNDEZ Bogotá, Junio 13 de 1902. Fechas INFORlVIE DEL I TE.r DE TE GE ERAL DEL EJÉRCITO (Continúa} Arlículos pedz'dos á la Secdón r! de la Intende!ZCÍtJ Artículos Cantidad Contratistas Valor Vienen .................. 369,597 Enero 20. Toldos de cam- Enriqueta G o n-paña ............ 10 zález Borda ... 2,200 " 20. Reses .............. 15 José V. Peña .... 10,500 " 20. Mulas .............. 2 Durasio Gueva-ra ............... 1,6oo " 20. Galápago apera-do ............... l Vidal Pachón .... 1,400 20. Mulas ............... 8 regorio AbelJa 6,8oo , ~o. Bestias ............. 30 Isaac Arza yús ... 26,500 20. Machos ............ 2 Jesús M! Vargas 1,300 '' Indalecio Landí- 20. Caballo ............ nez ......... . ... 1,6oo " Tornillos garban- " 20. zos para rifle .. 10,000 ilvestre Páez ... 7,000 Pasan .................. 4281497 go 90 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colornbia '- 774 _J trechas Artículos Enero 20. Género para banderolas ... . , 20. 1-iulas .............. . , 2 I. Peinillas ........... . , 2 I. Correajes sin mo-rral ............ . , 21. Galápago usado .. , 21. Mula ............. .. , 21. Frazadas ....... .. , 21. Toldos de campa-ña .............. . 22. Esperma, @ ..... . , 22. 11achP.t y pei-nilla ........... . , 22. Galápago y uno apet·o ......... . , 22. 1 . aperad0 ..... . , 22. Mula .............. . 22. 1 ... .............. . 22. Caballo ........... . , 22. Toldo de cam-paña ........... . , 22. Macho . .......... . , 23. Mula ............ .. , 23. Be tias .......... .. , 23. Cornetas ........ .. , 23. Frazada lazos &c .............. . , 23. Be tia ............ . " 23. ,, 23. " 23. " 23. " 23. ' 23. 23. J 23. , 24. , 24. " 24. Mula ............ .. arios efecto ... . alá agos ...... . razadas ........ . Id ................. . C-orneta ... ...... . 1ula ............. . an tidad Contratistas Valor ienen..... .. . . . . . .. . . . 428,497 go Enriqueta Gon-zález B.. .. .. . . . 3 54 go 4 Leo G. Odell..... 4,200 6oo I 42 1,500 10 2 400 ro 31 3 5 3 4 6so 2,000 3 I 450 15 15 Zalamea H e r - mano ........ . Carlos Correa B. Francisco Díaz ... H enry Paraff ..... Carlos algado G. nriqueta Gon-zález B ....... .. icolás Pineda .. . J est1s Cuen'o ... idal Pachón .... Manuel García !. abriel Triana .. Longold _. r a n-isco ........... . Camilo reira .. Enriqueta on-zález B ......... . Antonio Hernán-dez ............. . 1 aac rzayú .. . C. 0\'den .. . Laur G.n 11 a-yorga . ....... .. Honorato Lan í-nez ............. . arios co ta R. Habacuc Cald - r6n ............ . !anuel Puyo ... . Lucio Pasan ....... : ......... . 8,360 9,300 400 46,200 33,750 2 200 65o 14,000 I 270 500 700 1 150 8oo 2,200 2,goo 5 246 3,900 13,000 47 000 240 40 .. 13 500 r 6oo 12,000 13,700 715,638 Bo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 775 _J Fechas Artículos Enero 24. Reses .......... . , 24. Mulas . ... .......... . , 24. Id. (50) y caba-llos (6) ........ . ,, 25. Id ................. . ,, 25. Id ................ . , 25. Id ................ . , 2 5. Galápago Camz1lc , 2 5. 1ifula ............. .. ,, 27. Id ................ . , 27. Toldos de cam-paña ... ........ .. , 27. Banderolas ....... . , 27. Frazadas ......... . ,, 27. Fieltro (metros) .. , 27. Encauchados ...... , 27. Almohadas y es-teras ........... . , 27. Galápago ......... . , 27. Id ................. . , 27. Caballo .......... .. , 27. Esperma y 'pe-tróleo .......... . , 27. Frazadas ........ .. , 27. Galápago fino ... .. , 27. , 27. , 27. , 2 , 28. , 28. Mulas .............. . Monturas ........ . Enjalmas ........ . Conducción d e cargas para el General P. G u-tiérrez ........... .. Sillas-galápagos. Galápago apera-do ................. . 11 28. Id. íd .......... . Cantidad Contratistas Vienen ................ . 5 6 56 28 18 5 1 2 10 25 907 500 4 1 1 2,000 I 4 2 150 29 2 1 ntonio Durán ... Jorge Abdala & C." ...... ········ Diógenes Ferrer G ............... . Rafael !tes-trepo .......... . Abraham A f a-nadar ......... . C. H. Bowden .. . Teófilo Porras .. . Rafael Galvis ... . Jorge Abdalá & c.· ............ .. Enriqueta Go n-zá1ez B ........ . Id. íd. íd .... .. Néstor Mesa .... .. Luis Pizat-ro ..... . Enriqueta Gon-zález B ........ . Id. íd. íd ...... Gonzalo FerQán-dez .. · .......... . Eustaquio Botero Francisco Arjo-na B ............ . Rafael Gómez .. . Néstor Mesa ..... . Saturnino Posse. Rafael S. Res-trepo ........... . José N. :Iuñoz .. . Je ús egura ... .. Miguel Gutiérrez Andrés Alford ... Víctor Touzet ... farcelino Gutié-rrez ........... . Valor 715,638 8o 2,6so 8,400 65,000 29,500 18,350 3,875 1,300 r,8oo 1,6oo 2,200 350 20,861 ro,ooo 400 2,400 6oo 1,200 4,700 825 1,650 10,150 4,320 800 goo Pasan .................. ' 958,839 8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 776 _J Fechas Artículos Enero 28. Galápago ape-rado ........... . 28. Varios efecto ... . , 28. Mach ........... . , 28. Correajes ........ . , 28. Macho ........... . 28. Encauchados .... .. , 29. Mulas .............. . ,, 29. Id ................. . , 29. Id. (7) caba-llos (S) ........ . , zg. Cornetas ( com po-sición) ....... .. , 29. Galápago ......... . , 29. Peinillas .......... .. , 29. Piezas lienzo ..... . , 29. Varios efectos ... . , 29. Toldos de campa-ña .............. . , 29. Caballo .......... .. , 29. Mula ........... .. , 29. Mulas (29), ca a-llos (9) . ..... .. , 29. Caballo ........... . , 30. Bestias ........... . ,, JO. Frenos ............ . , 30. Mulas .............. . , 30. Macho ............ . , 30. Frazada ......... . , 30. Varios efectos ... .. , 30. Mulas .............. . , 30. Galápago ......... . ,, 30. Id ................ . , JO. illas nuevas .. .. .. , 30. Bestias ........ . antidad Contratista Vienen ................. ·. Da vid il va ..... . !\Ianue 1 Puyo .... . everiano de la 1 1-:Iortúa ........ . 700 Lucio Gori ....... . Carlos Herrera V ...... ......... . Enriqueta Gon- 6 zález B ........ S Carlos Franco Q. S Pedro P. Díaz ... Gerardo Torres 12 M .............. . S P dro i\tlayorga. Juan de J. Ca ta-l ñeda .......... .. S3S Guillermo Villar Horten ia de la 230 Os ............. . José La verde ... . Enriqueta Gon- 20 zález B ....... .. 1 tfanuel F. Leudo 1 elipe olano ... 38 Isidro Calderón. Luis M. 'T'erán ... Justino V a 1 en- 2 zuela .......... .. IOO 2 l so 3 1 3 I 1 19 Guillermo Villar :T ............. . Jorge bdalá .. .. Jorge González Aurelio Beltrán .. aturnino Posse nt nio fana-dor ............ . Jua de J. as-taüeda ........ .. Lucio ori. ...... . Jo é 1uñoz .. . Fernando V r-gara ........... . Valor 958,839 8o 2,100 6,sso r,ooo 9,8oo 6oo 11,000 8,200 1 I,2SO 49 700 19,260 I I ,270 24,800 4,400 11000 1,000 56,100 2,000 3,100 4000 T, 00 1,600 I9,97S 2 9S4 3,000 6oo 3,000 [,023 20,000 Pasan .................. $ 1. rgo,970 io Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín !v1ilitar de Colombia L 777 --' Fechas Artículos Enero JO. Caballo ........ . ,, JO. Galápago nuevo. , JO. Bestias. :-.......... . u JO. Galápag-o ........ . ,, 30. Bestias...... . ..... ,. 30. Rev6lvers (S&vV) , 3 1. Mulas .............. . , 3 I. Bestias.. . ... . . . . . .. ,. 3 1. Mulas ............. . , 3 1. Género azul ( a-ras) ............. . , 3 1. Galápago ......... . ,, 31. Id ................ . ., 31. Toldos ............ . , 3 1. Utiles de escrito- ~ río ........... . , 3 1. Varios efectos ... . , 31. Id. íd ........ . , 3 I. Género diagonal (piezas) ........ . , 31. Encauchados ..... . Cantidad Contr:>.tist s Valor Vienen ................. $ I.Igo,g7o 8o ergio rjue la.. 300 9 13 26 6 3 4 45 20 Domingo B 0 drí-gue z ........... . Juan Gilede ..... . Rudesindo G ó - mezA ........ . Gerardo Torres I\1 .............. . Guillermo Villar G .............. . NepomucenO' E. Barón ........ . Roberto Olarte .. Rafael Montoya. Enl"iqueta Gon-záJez B .... ~···· Polo García ..... . Remigi'<> I-I e r - nández ........ . Enriqueta G o n-zález B ........ . Eugenio Pardo .. Cerbele6n Pi n-z6n ............ . Id. íd ........... . José María Cár- 248 denas .......... . Enriqueta G o n- IO zález B ........ . 1,300 7,200 J,6oo 2,600 1,000 5,506 so 6,285 go 5,000 I, 100 Suman los contratos del mes de Enero......... 1.322,449 20 Conlziz.ú• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 778 .J Doctrinal- EL FERROCARRIL I TERCO TINENT AL EN COLOMBIA (Arreglado para el BtJletln JJii/itcr) (Continúa) IV-DE PASTO l\L RÍO DE LAS P. L.{AS El valle del J uanambú, de forma oval, se extiende l! _ E. á W., teniendo al . la hoya del :ruáitara, al E. l~ Cordillera Orien­tal y al N . el páramo de Tangubina, la montaña de. Berruecos y la loma Majuandó, nombres parciales de un alto lomo que de la cordillera corre hacia el Patía, para terminar no lejos de la boca del Guáitara. Las cumbres que por el . y e l S. enmarcan 1 'alJ mencionado vistas de u cima caen hacia -1 fondo con relali va convexidad y producen por lo mismo una hoya de segunda catego­ría, de 50 millas (80 ks.) de longitud con anchura má .. ima de 20 (32 ks.). Esta cuenca, por su r líe"· y 1 cañón por cuyo fondo se precipita e l río, se a emeja á la d 1 Guáilara ya descrita. Nuestros estudios uccsivos en la hoya de Pasto nos conduje­ron á un arroyuelo de unas 2t mil1as ( k .) de longitud, llamado ChichatQy por los indios, que al lado 1 . de las cumbres de Mora­surco corre hacia el riente y facilita el ascenso á los espolones de aquel relieve, forjados en forma de peine , pétt-a salvarlos por sus raíces, en donde á causa de componerse el terreno de colinas de aspecto uniforme, era natural suponer un puerto más bajo. Nuestra suposición quedó pronto confirmada, y debi o á ella pudi­mos evitar el rodeo de tres de esos espolone y el paso de otros tantos torrentes afluentes del Juanambú y tamb1én, á causa de una larga vuelta hacia el ur que el río de cribe más arl"iba á cierta distancia del puerto, aproximar el trazo al Tablón, reduciendo con esto y de un modo nota le e l de censo y el pa o de quiebra trans­versales. La contracurva del Tab16n la calculamos primero te6t·ica­mente sobre la Ca1·ta geográfica de la comarca, pero in prescin­dir en absoluto de e tudiar e l paso rl 1 renal 6 ea el que por generaciones enteras e ha usado en la cumbre divisoria del Jua­nambú y el Mayo, al vo que al ~. de esa di ,•isoria hall aramos uno de esos arroyos tan socorrido n los tt·azos en las cordilleras. Vis­ta la umbre del renal desde la cuenca del Juanambú no pare­cía impo ible su acce o, por emejar un mar d cat·pas, endien­tes y barrancos. Al s guit· del ~ ablón hacia el E., hallámos que e l río Vado no era ino un arroyo que no nos of1·ecía aliciente alguno para seguir u vaguada, que volvía hacia arriba, n dirección obli- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 779 _J cua á la del eje de nuestro trazo, por los peñascales del volcán de Doña Juana, y sin apariencia de encerrar salidas convenientes. El r]achuelo la Quina el tributario mayor entt·e los que reci­be el Juanambú en e ta zona parecía incuestionablemente ser la ruta natural, y así sucedió pues nos llevó á un lomo tan bajo como el del Arenal pero donde será preciso excavar un túnel de 2,500 pies (8oo metros). En torno del Tablón practicámos muchísimos reconocimientos para pre ararnos contra cualquiera contingencia ulterior. Aun cuando en el valle alto parecía imponerse en unas cinco millas una gradiente de doble desnivel del 5.8 por 100, de San Bernardo á la cumbre n terreno en que esta operación es re­lativamente fácil, preferímo esta obra al desarrolJo ordinario, por lo largo y así proyectámos· el trazo. Los que trabajen aquí después de nosotros ampliarán el e tudio del terreno á los lados del Tablón, y dirán si son correctas nuestras previsiones. Los flancos del vallejuelo de la uina son de pizarra, ó piza­rrosos, roídos por torrenteras, pero redondeados de un modo uni­forme y con creciente inclinación hacia la vaguada. Al N. del túnel propuesto en la bajada al Mayo, cruzámos una zona de arci­lla deleznable y pie dra pómez muy el sgastada or el tiempo. Pa­rece que en otra época el relieve .... e componía de rinconada entre delgados espolones articulad os al lomo principal, como los boli­llo de las percha de colgar ropa y de ordinario las porciones cóncavas coinciden con las cur as de nuestro trazo, exigiendo des­montes profundo pero cortos. El río 1\1ayo donde lo cruzámos, unas 6 millas (3.73 ks.) al .... de la Cruz, mide 6o pies (18 metros) de anchura en el fondo de un cañón de 800 (244 metros) de aber­tura por 300 (91 metros) de profundidad, que exige, por lo tanto, un viaducto de e tas dimensione . 10 millas ( 16 ks.) de ese punto el valle se convierte en una grieta infranqueable entre pare­dones, con espolones á modo de dedo ; pero e ta dificultad la ven­cima con una vuelta en cuyo remate y mediante un pequeño tú­nel, salimos al vall de las Palma , y 7 milla ( 1 r ks.) adelante nos reunímos al fin con r. urgerss, juntando los dos trazos á 76 mi­llas (123.3 k .) de Pasto y 307.2 milla (294. 1 k.) de Quito, egún nuestras medidas. Dimos la nhorabuena á nuestros compañeros pot· haber desatado otro de sos difícil s nudos que }Jr scntan Jos Andes, el más trabajoso, nos parece, en nuestra ruta hacia Vene­zuela, aunque no podemos afirmarlo por no conocer todo el t rreno. La empresa nos cuesta mucho trabajo y labor, por lo cual entimos alivio análogo al que entirá la madre al mirar al recién nacido en sus brazos, y nos alegTamo d qu nue tr hijo haya visto la luz con toda felicidad. La numerosas curva que despótica mente e imponen n el trazo de esta línea en toda u ext n ·ión, ya por la manera de ser del relieve, ya por razones de eC"onomía, mpl ada con un poco de habilidad permi irán u 1 co to de la lín<"a al . de Pasto no exceda de lo calculado para el trayecto al . d e a ciudad, y también que la pendien e máxima resultante sea menor, salvo en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 780 _) contados sitios obligados de lo que p e rmitían suponer las deficien­tes cartas de la comarca. La madera par durmientes e buena y abundante, menos en el valle del Juanambú, donde e casea pues no e la encuentra ino en forma de bosquecillos á lo lados de la cañada , según hemo¡ podido observarlo. En los lechos de las quebradas hay piedra de construcción; ero como la ueltas de ordinario son volcánicas y por lo tanto difícile de labr'ar es de suponer que el ladrillo las reemplazará con v ntaja. La arcilla y el combustible, por lo regu­lar se encuentran pró irnos á la línea del trazo y la piedra artifi­cial puede prepararse en los mi mos sitios en que sea necesaria. hstas observaciones sobre albaijilería son aplicables á toda la línea. El río de Las Palmas e un tributario del Hatoviejo, '"'! ...... rJr aquí corre paralelamente á aquél, po1· un Yalle más amplio y que permitirá una con trucción más económica, por lo cual debe exa­minarse ante de resolver definitivamente el punto. El paso al valle del Hato iejo es factible 2 milla 3 k .) al . del sitio donde nos unimos con Mr. Burgerss. Con/ m lÍa ---a=:: ;:s:::--- PREP P CION MANUAL PARA L D S TROP S AL COMBATE PO.R EL GE ERAL DRA O. UROFI" SEGU D ARTE- PR • P CIO~ EL B TALLO (Traducido parél el .Boütín lJft/Jtar) ( ontinúa) 33-DISPOSITIVO POR COllP.\;;ÍA OBRE . . SOLA LÍNEA-Este dis­positivo es especialmente ventajoso cuan o e necesario ocupar una posición extensa y d esa rrollar lo más que se pueda los fuegos, primero sobre la Hnea de lo tirador , y luéo-o en las fraccione en filas cerradas. Las condicione mi ma de la po ición pue en exi­gir esto cuando se encuentran en sus flancos puntos que es indis­pensable ocupar, esto es, que no e debe dejar que los ocupe el enemigo, para poder defender la po ición. 34-Pero el di positivo sobre una sola línea, en caso de ser cortados, no procut·a el medio de restablecer 1 combate, porque no posee reser as; no e pues aplicable sino cuando e nece-ita, como se acaba de decir tener á tod costa una lfnea extensa de fuegos ó bien cuando e cuenta con refuerzos que constituyan la reserva, 6 también cuando se tiene n frente un nemigo tímido, indeciso, dispuesto á convertir un mo ca en elefante, y á conce­der sin discreción, á nuestr extensa línea, una r serva que no existe sino en su imaginación. / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 781 _) Llamo la atención del lector sobre este último punto: cuando se trata de juzgar de la disposiciones de un adversario' no es con­forme á lo que realmente existe, sino sobre apariencias, como tiene que formar su juicio. Supóngase que ocupamos, con un batallón, una posición de 1,200 pasos de longitud. El enemigo 11ega, sabe que es peligroso no constituír una reserva, porque de otro modo, en caso de desgracia, no hay remedio. Sabe también que para ocupar una posición de 1,200 pasos, quedando una reserva, un re­gimiento no es suficiente; no ve fracciones en filas cerradas, pero descubre tiradores por todas partes: si está indeciso, si es inclina­do á la exageración, dará por seguro el razonamiento de que de­bemos tener tres, y quizá cuatro bata1lones, en tanto que no tene­mos sino uno. Parecerá que el arlificio no es muy bueno, y sin emba¡·go, ha servido más de una vez para atajar fuerzas diez veces superiores en número. En suma, si se logra hacer creer al enemigo que se tiene una reserva, casi es lo mismo, en ocasiones, que si se tuviese una. Hé ahí una aplicación ventajosa del orden delgado, y que prueba al propio tiempo, cuán importante es á ve­ces saber disimular sus fuerzas, ó en otras, hacer ostentación de ellas con intención, pero de modo que el enemigo no pueda sos­pechar que es con ese propósito. Se comprende que para esto hay que conocer bien al enemigo, penetrar bien el carácter del con­trario 35-Pero el enemigo puede conocer tan bien como nosotros este medio de engañar, ¿y qué habrá que hacer si él nos juega la misma pasada ? En este caso ha y dos modos de proceder: dar toda la longitud á la línea mpleando todo 1 efectivo, y parar, es decir, dejarse coger en la trampa; ó decidirse á poner la cosa en claro, comprobando si detrás de la apariencias se oculta una reali­dad. Pero no hay sino un medio para obtener esta verificación, y es la bayoneta El fu egosumini tra pocos indicios: diez batallones pue­den disparar hora cnt ras contra un so1o batallón, y in embargo, no aclarar nada ; n tanl que la bayon ta de un g 1 e sondeará la verda . Ant ella, todas la apariencia desaparecen, hasta las más hábilmente dis u · stas. Pu de uno dar con fuerzas supe­riores y uf ri r un des a tre ; pero á lo m e nos a be lo que tiene d lante, y si no 1 gra nada, por lo m~nos los camaradas saca­rán ventaja. Entre dos situaciones: permitir al enemigo que nos muc.;t1·e á un hombre como die~, ó an·ancat le la verdad, aun cuan­do sea haciéndose maltratar la última es la más honra a y la (llás útil. l ro iempre se puede encer, y deshonor no hay en sucum­bir cuando no se cuenta COPl fuer~a superiores, si merced á ese acto s~ ha pue to n claro la situación par todo el destacamento de que se forma parte con el batallón. Lo repito una vez más : es preciso pen arque en la guerra, sobre todo antes del combate, la generalidad de las veces no se obtienen indicaciones exactas sino exponiéndose á una derrota. 36-La falta de resistencia del dispositivo sobre una línea puede corregir-se escalonando las compañías si el terreno lo con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 782 -' siente, esto. es, si no dificulta que lo últimos escalones puedan, á la primera necesidad que haya trasladarse fácilmente en auxilio de Jos escalones más adelantados, 6 sobre la mi ma línea que ellos. En esta última formación, lo último escalones desempeñan al mismo tiempo el papel de reserva y de tropas de primera línea. Co11ililúa BATALL S DEL SEGU O I lPERIO POR DICl< DE LONLA Y Traducción del francés para el Bo!dfn Milttar Malakoff (8 de Sepücmbn de I855) (Concluye) Se tri un fa y se cree que se ha tomado á 1alakoff pero no es así. La ant.igua torre e ue Jle, a e te nombre ha ido demolida hasta la altura del primer pi o y e ncuentra en lo interior de la fortificación. Un centenar de rusos e ha r fucriado n las casama­tas de esta torr , y ha comenzad mortífero tiroteo sobre nuestros zuavos, que no han podido penetrar ino ha. ta las primeras de­fensas. La gran fortificación, de donde han ido rechazado los ingle­ses, nos inunda de r pente con sus fueg-o de metralla y de mos­quetería, en tanto u un ,.a or de la r da e l Tr ladtimi· que siem­pre ha sido dirigido tan bien ue cuan e llevaba á cabo alguna cosa atrevid t níamo co tu mure d J d e ir: Ello es dtl 117adimir, desfila con ra idez obr· nue tra bat ría d 1 monte apoun y hace su primera de carga· lué.,. Yit a de bordo majestuo amen­te, lan za la e unda, sin que al par cer ufra nada con nue tra réplica. E ta d cargas cau an mort 1 s de trozo y producen inexplicable onfusión n nuc tra fil s. 1 pt o io tiempo Jo sol­dado del r g-imi nt d Prao-a 1· ·fuo-iado n l_a s gunda trin­cheras de Malakoff no recil>en con una lluvia d~.:: balas. E tas de­fen ·as son de ordtnario trinch r s d pi •dra cuyas galerías están soslemda ot· clobl fila d postes normt.·s d pino de ·oru ga, y la capa d tien·a ¡u forma la cubiet·t la pone J abrigo de las bomba ; or lo oml.ln tit:n n <..1 loe á quince pies de altura y como son muy ir..-c gula r s , s muy difícil a pod s arse de ellas por o m pleto. Esta recrud e ncia le ·fu · 1·7o l n 1 d fens-a, está á unto de desconcertar pot· un in tan e el L·mpuje d nuc~tros ol<.lados; el enemigo se apt· cha de ·lla p 1·a lir c·n columna e rrada de sus trinch ra y tratar d ol n~•· á tomar la po ici6n. En este instante supremo, 1 j fe d atallón La u r, del 1.0 de zuavo., e arroja delant d nosotro. , le artando u able, y exclama: 'Ade­lante, zuavos Esta on sus últimas palabr s, ero han bastado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '-- 783 .J para reanimar nuestro ardor, y todos, imitando su ejemplo, nos precipitamos de nuevo sobre los rusos y les acometemos á la bayoneta. E te último choque es corto y decisivo, y la segunda línea de trincheras, que forma una segunda línea de defensa casi continua detrás de la torre de alakoff, es tomada también; pero de nuevo nos emos detenidos por otras trincheras todavía más levantadas, que de este modo presentan un obstáculo en la parte en que el fuerte tiene u mayor anchura. Los rusos, reforzados por sus reser­vas se defienden a11( con tenacidad. Los zuavos del 1.0 y los del 7· 0 de línea tratan de trepar las fuertes pendientes de estas trin­cheras y de enetrar por los estrechos pa ajes que los separan; varia veces ~omos rechazados. Por último, nuestra segunda brigada, á órdenes del General V~noy, acude á tomar parte en el combate. Cuatro compañías del pnmer batallón de Cazadores de á pie guiadas por el Comandan­te Gambier 'uel en á la izquierda para apoderarse de Ja batería Gervais, de la que matan ó arrojan á los defensores; el 20 y 27 de línea también se trasladan sobre Malakoff y toman de flanco y por detrás á los defensores de las últimas trincheras. En este mis­mo momento nuestra primera brigada vuelve á emprender sus ataques con gran empuje y los rusos son desalojados de trinchera en trinchera hasta la entrada del reducto, en donde después de un último combate cuerpo á cuerpo .son rechazados fuera del re­ducto de Korniloff. Al punto se cierra apresuradamente la garganta de la trin­chera es decir, la abertura por la cual se comunica con la plaza. Mientras que e cierra del lado del arrabal, se abre del lado de nuestras trincheras para dej(lr libre paso á la reservas que el Ma­riscal de fac-Mahon ha hecho llamar. Hé aquí el primer batallón del 3. 0 de zuavos de tambor amarillo. El intrépido Capitán de Mu­trecy, adelante de todo los zuavos de la Guardia, con su uniforme con galones amariJlos, los voltíjcros de la guardia, los correajes blancos cruzados sobre el capote azul-oscuro, con su Coronel Fé­lix D uay. Con la imp tuosidad de un torrente, los tiradores arge­linos del Coronel Ro e se lanzan con la cabeza inclinada; atravie­san el puente de escala , seguido de cerca por el General N'imp­ffen y el 50 de línea. in embargo, los rusos refugiados en las casamatas de la torre 1\tialakoff, han rehusado rendir y di paran si mpr sobre nosotros dese peradamente. Pa ado 1 prim r mom nto de confusión, l\1ac­Mahon orden 1 rcnder hogueras pat~a ahogar con 1 humo á los ruso y de este modo obligarlo á ntr bar 1 arma ; pero ape­na han prend1do e ta hu u ra , cuando recuerda lo que tan á menudo han o tenido lo e pía , que todo tos bastiones están minados. Hay que apre urar e á apagar 1 fuego; para lograr­lo se a,•a el u - lo del reducto echando la tiet·ra sobre las lJamas, y practicando este trabajo es cotno e tiene la dicha de encontrar un hilo metálico dispue to por el enemigo y que comunica con el nor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 784 _J e de la rada, que habría producido una formd.able explosión st nuestros soldados no se hubieran apresurado á cortar lo más apri­sa ese lazo misterioso. Se abre entonces una trinchera muy en con­tomo de la torre que contiene un pol vorfn enorme, y se encuentran también varios hilos que son al punto cortados. Esto e para nos otros un descubrimiento providencial. Los rusos, que comprenden que si nos abandonan á Malakoff, la plaza está p erdida para ellos, hacen esfuerzos heroicos para vol­verla á tomar. La lucha es encarnizada. Los turcos del General de Wim­pfien, semejantes á leones desencadenados se lanzan á la bayo­neta hacia la garganta en que los rusos formados en columnas profundas, intentan sin cesar nuevos ataques ofensivos. En me­dio de cadáveres amontonados, luchando cuerpo á cuerpo con el enemigo arrojan confusamente faginas, ga viones, sacos de tierra, y con ayuda de los zapadores de la artillería, tratan de cerrar los tres pasajes por los cuales los rusos van á intentar volver á Mala­koff. El Teniente C o rone l agues les da el ejemplo : cargado con un gavión, se lanza el primero, á tiempo que una bala le derriba muerto. En esta terrible lucha, nuestro heroico r .0 de zuavos alcanza también los últimos límites d e l heroísmo. Por su parte, los dos regimientos de línea de la brigada Vinoy, el 20 y el 27, se mues­tran dignos émulos de gloria de los zuavos y de los tiradores. Es­tos valiente de los crra1ldt·s capoles (como 1 s dicen en broma las tropas de frica), so tenidos por dos compañías de los zuavos de la guardia, r eciben aliente m e nte 1 choque de una columna rusa que penetra por un momento hasta las primeras trincheras del fuer­te; pero todos a1ut-:l l s qu e han podido atravesar - 1 estrecho paso de la garganta quedan mue rto n 1 itio á bayonetazos. Tantos esfuerzos no son perdidos; por último después de varias tentativas d esesperadas, en r¡ue 1 nemigo tiene que amontonar sus ca­dá eres en la cima d e la rampa, cesan los furiosos ataque del ene­migo; los ru os r econoc n u impo: ncia aJ~a quitarnos su pro­pias fortificaciones, y e retit·an 1 arrabal e I<.arabelna1a; pero los fuegos de la artillería y de la mosquetería siguen sobre todos los puntos e n extrema vi acidad. Como á las cinco d e la tard el enemigo parece decidido á. abandonar 1 partida y ól u b tedas continúan hasta por la noche nviándonos proyectiles. En medio de la tdnchet·a la pequeña guarnición de la torre, reducida á unos esenta soldau s ¡·usos mandados por un oficial, <,e sostiene siempre di l arando p r· la almena y matando á tod los que se ¡.>t·esentan á su vi ta. ·omo no ha habido tiempo para es­trecharla, se han e 1 cad centinelas que impidan que e acerquen á las almenas. Hay que acabar : muchos valientes camaradas han caído ante esta maldita torre. e trae un mortero que rompe la puerta. El zuavo Constant acomete con denuedo: de un salto llega . á la torre, mata a 1 Oficial y siembra tal espanto entre los rusos, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 785 _j que éstos se declaran prisioneros .. En este momento resuena la for­midable explosión de la cortina, que tan caro nos costó. Es preci­samente á la hora en que los moscovitas salen del polvorín entre­gando las arma . Estamos envueltos en una nube de polvo; al ver á nuestro rededor á varios camaradas despedazados por los despojos de la explosión y suponiendo que la pólvora ha sido prendida por los rusos, pretendemos vengarlos en los que acaban de entregarse, pero nuestros Oficiales calman bien pronto nuestra exasperación, y la pequeña guarnición de la torre es tratada con todos los miramientos debidos á su valor. A las ciRco, como ya Jo he dicho, los rusos abandonan la par­tida. Decididamente somos dueños de Malakoff, y la toma de esta posición ya á tener los más grandes resultados. Hemos comprome­tido en este punto como cuatro mil setecientos hombres, y de este número, dos mil novecientos treinta y cuatro que han sido muertos ó heridos en esta sola trinchera, testifican de sobra cuántos esfuerzos nos ha costado tomar la torre. Las pérdidas de nuestro 1.0 de zuavos son crueles. El regimiento tiene 512 hombres fuera de combate, entre los cuales diez Oficia­les muertos. El regimiento reducido á su más simple expresión; el mando se entrega al Capitán Bourdeville, que conduce á las para­lelas el resto de la gloriosa falange. Los ingenieros y la artillería se ocupan al punto en todas las disposiciones propias para fijarnos definitivamente en las trincheras conquistadas, de modo de poder resistir en caso de un ataque noc­turno. Estas precauciones resultan inútiles. El enemi~o, sin espe­ranza de vol ver á hacerse á Malakoff, desocupa la ciudad ; se ven largas filas de tropas y de equipajes marchar á lo lejos sobre el puente de barcas tendido en la rada y que conduce á la orilla norte. Apenas los últimos soldados rusos han evacuado la ciudad, cuando los fuertes saltan unos tras otros, inundando las trinche­ras con sus despojos; el Carenero, el bastión del mástil, el central, los fuertes de la bahía, los arsenales se hunden bajo la acción con­tinua de las bombas, del incendio y de las minas. Sólo la gran for­tificación y Malakoff quedan en pie. Sebastopol es presa de las lla­mas!. ... . . Nunca un espectáculo de desolación ha sido más impo­nente. Cuarteles, edificios, casas particulares, se queman alternati­vamente como para alimentar la hoguera. Los ejércitos aliados acababan de realizar uno de los hechos más gloriosos de su historia miHtar. Pero también habían compra­do este triunfo muy caro. El Ejército francés contaba 5 Generales. muertos, 10 heridos; 4 Coroneles y 4 Tenientes Coroneles muer­tos, 142 Oficiales superiores ó subalternos muertos, 245 heridos; 1,489 cabos y sargentos 6 soldados muertos, 4,259 heridos y 1,400 desaparecidos. Por todo 7,547 hombres fuera de combate. Esta era la parte que nos tocaba. Los ingleses contaban 2,500 hom­bres muertos 6 heridos. La brigada sarda había pagado noble­mente su deuda al cañón. Los rusos confesaron cerca d e 12,000 1"0MO l-50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 786 --' h'-vnbr · fu ra d combat ~in incluír las pérdidas de Ja artillería, porqu ha\ ían p rdtdo ya más de l ,8oo hombres d esde que se rompie r on los fuegos, 1 17 de go to. Tres de sus Generales muri eron. Los enerales P 'li i r, Canrobert y Bosquet recibieron el ba tón de Mari cal d Francia; ad más, el rimero obtuvo el tí­tulo d e Duque d · IalakofT. Lo rusos dejaron n nuestras manos 4,000 cañone , oo ancla de marina, varios centenares de miles d e kilogramo de l 61 ora y provisione , y sinnúmero de proyec­tiles de todas clases. La toma de eba topol puso término á la guerra, y el Trata­d o de Parí fue firmado l 30 de M arzo d e 1856. Conlin~ta ESCUETA OLDAI)O A CABAI .. LO POR CA LOS IT. ,K At -'DEZ Y JULJ O D • I. CANTO Contint\a Levantar do el caball s pr dso evitar que arroje el cuello muy hacia atrá ; en est caso, la acción el la mano obraría di­re c a tnente obre los riñ nes y soLr lo corvej nes. i el caball se re i te á pi gat·se y manti ne la nariz al aire á pesar de los esfuerz s d 1 jinet e preci o entonces trabajarlo en l os aires de marcha acortados, sin abandonar jamás la calma y paciencia, tan necesarias para la correcta educación y dirección del caballo. En el pliegue y le\'a!"'lamicnto del cabaJlo 1 aire de marcha debe conservar un ritmo uniform , y 1 jinete debe sentir debajo de él un movimiento vig ros y t· gulaL P or regla general, cuand 1 aire de marcha pierda su caden­cia, s pr ci o t-e ta l ceda pdmer y de pués comenzar á le van­tar de nuev . Se deduc de todo lo dicho, que plegar 1 e baJJ e la con­tinuación d le •;antarlo. E stos movimientos se jecutan á su ola nunciaci6n, agregán-dos e el aire marcha n que de en ejecutarse, si es que debe alterarse i qu ti ne 1 e lotón . 81. Doblar el caballo-Recoger 1 cabaJl , cerrar un poco atrás la pierna de afu ra y aumentar la tensión de la rienda de aden­tro afirmar la pierna d adentro y la rie nda de afuera, levantando la mano de este costado , el m ñique á Ja altura del pulgar d la otra mano, de man ra que 1 caballo doble ligeramente la ca eza sobre el cuello mostrando al jin t el ojo y la nariz. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 787 _.) Para enderezar el caballo, volver á su lugar las manos y las piernas. El instructor habituará á los jinetes á doblar el caballo sin voz de mando pa· a la ejecución de los movimientos circulares, y á en­derezarlo una vez terminado el movimiento. 82. Trole realzado-Este trote tiene Ja misma cadencia que el trote corto; una vez aprendido por lo jinetes, el instructor les hará comprender que siempre ejecutarán el trote corto en la forma del realzado. El trote realzado tiene por objeto obtener una flexión mucho mayor del cuarto delantero, desarrollar la libertad de las espal­das y- levantar el movimiento de los miembros anteriores. Por su parte, el jinete aprende á hacer obrar enérgicamente el peso de su cuerpo y la presión de las piernas. El mecanismo de este aire de marcha es el mismo del trote medio, pero el movimiento es más cadencioso. Los pies de atrás del caballo se meten debajo de su cuerpo á fin de soportar el peso que les transmtten las ayudas ; encontrándose aligerado el cuarto delantero: los miembros de adelante pueden levantarse y exten­derse muy fácilmente. Bajo la acción enérgica de las piernas y d 1 pe o del cuerpo atrás, Jos m1embros posteriores, metidos deba­jo del caballo, s extienden como un resorte. Durante el trote realzado los jinetes cierran la pierna derecha en el instante en que el pie derecho de atrás del caballo llega á tierra, y cuando el pie izquierdo de atrás toca el suelo, cierran la pierna izqu~erda. Hacen sentir al mi mo tiem o una ligtra trac­ción de la rienda opuesta á la pierna que se cierra, de manera que los efectos de la riendas y de las piernas se produzcan en diago­nal. El peso del jinete o.hra como ayuda cargando fuertemente la parte de atrás de la silla, doblando hacia atrás la cintura. Para producir e. te trote, el peso del jinete y las piernas tie­nen que obrar muy enérgicament . El caballo marcha levantado y plegado. Mando: Trole r~alzado l\1AR(chen). 83. Marcl1ar en círculo-En la marcha circular el caballo debe estar doblad< , eg-ún el cfr ulo que recorra ; todos los puntos sa­lientes de su parte interna deben estar igualmente distantes del centro del círculo á fin de que las extremidades anteriores y pos-eriores pas n por los mismos puntos. En esta marcha Jas piernas no sólo deben proy ctar hacia adelante, sino que al mismo tiempo deben producir un movimient<-· de costado tanto más pronunciado cuanto má pequeño sea el círculo. En la marcha circular, la l'ienda de adentro y la pierna de afuera del jinete son las que deciden al caballo á volver; la rienda de afuera y la pierna de adentro determinan el tamaño del círcu­lo, ayundando á alargarlo y á estre~harlo. La rienda de afuera no sólo sirve para mantener el caballo en buena posición y en movimiento regular, sin qu contribuye Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 788 -' directamente al cambio de dirección, limitándolo por su acción so­bre la posición de la cabeza y del cuello, pues si sólo obrara la rienda de adentro, el cuello se doblaría á partir de la cruz y po­dría conducit- las espaldas á estrechar el círculo ; por otra parte, no manteniéndose el cuello n el eje del cuerpo, las manos no po­drán arreglar la acción del cuarto trasero en provecho de la di­rección, es decir, que la fuerza impulsiva sería más fuerte q ·e la fuer7..a lateral represent~da por la cabeza, y en vez de volver, el caballo continuaría el movimiento en la dirección primith·a. Las piernas obran de acuerdo con el efecto de las manos ; la pierna de adenfro hace el oficio de un punto de apoyo, al rededor d 1 cual la pierna de afuera hace entrar el cuarto trasero, y la rienda de adentro el cuarto delantero. La presión simultánea de las pi rnas mantiene el aire de mar­cha · las riendas de acuerdo con las piernas. e aprovechan de la acción ue ésta p1·oducen para conservar la dirección y la posición del cuarto delantero. 84. Para hacer mar har los jinete sobre el círculo, el ins­tructor manda: Eu cí1·culo, MAR(chen), teniendo cuidado de dar la voz de ejecución cuando la cabeza haya sobrepasado el rir.cón en la ista larga una exten ión igual á la mitad de la pista corta. El jinete de la cabe?.a d scribe un círculo tangente á tres pistas (dos largas y una corta), siguiendo sus huellas los demás jinetes. Para volver á tomar Ja pista el instructor manda: De frenl~, cuando el jinete de la cabeza llegue á una de las pistas. 85. Camb·iar de mano fuera del drculo - Mando: Cambiar áe cír­culo, MAR(chen) voz que se dará cuando la cabeza se encuentre en el punto en donde empezó el círculo en que marcha el pelotón. Al mando: MAR(chen), el primer jinete endereza su caballo por medio de la rienda de afuera y de la pierna de adentro, atra­viesa diagonal mente el picadero, dirigiéndose hacia la pista larga, á una distancia del rincón igual á la mitad de-la pista corta y do­tila su caballo para describir un círculo á la nueva mano. Para volver á tomar la pi ta, el instructor, como en el núme­ro 84, marda: De frente. El primer jinete endereza su caballo, se­gún se ha explicado, y sigue la pista ; los demás jinetes ejecutan suce ivamente, en el mismo lugar, el mismo movimiento. El cambio de círculo, como todos los cambios de mano, sólo se ejecuta al paso y al trote. 86. Grupa adentro y espalda adentro-Grupa adentro-Marchan­do los jinetes á mano derecha, al mando : Grupa adentro, recoger la rienda izquierda y cerrar al mismo tiempo la pierna de ese cos­tado. Si el cabalio cede y en ra u grupa un paso adentro de la pista ganando siempre terreno al frente, es preciso enderezarlo muy pronto con la rienda y la pierna derecha. Repetir muchas ve­ces este movimiento de las ancas, jn in i tir jamás en las primeras lecciones. Poco á poco rolongar el movimiento, y, en fin para acentuar el fecto de la pierna, cambiar de mano girando la an­cas al rededor de la espalda , pero sin detener completamente el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 789 -J cuarto delantero. Este movimiE:nto de apoyar la grupa ade tro, hace obedientes las ancas y constituye una excelente preparación para apoyar y para partir al galope. Para terminar el movimien­to, el instructor mandará: CtSar. Marchando los jinetes á mano izquierda se procede á la in­ersa de lo explicado. ConHnría )®\"- -Historia- ARTE DE VERIFICAR LAS FECHAS COLOMBIA Por B. Warden (Traducción para el Bold/11 Militar) (Continúa) El territorio de la República ha sido dividido de la manera siguiente, en virtud de los artículos 8, 20, 26, 27 y 29 de la Cons­titución, por un acto del Congreso, de 2 3 de Junio de 1 824. DEPART. E TOS PROVINCIAS CAPITALES CANTONES ------------ ------1--------·--- coa, Aragua, Cuma- . fCumaná, Cumana- Orinoco ..... Cumaná ........ Cumaná •...... nes, Maturín, Caria- Leo, Canipano, Río, ., Caribe y Guiría. [ Santo Tomás de An­gostura, Río N e­gro (1), Alto Orino- G Santo Tomás co (2), Caura (3), uayana ... ·· · · de Angostura ¡ Gua yana, Vieja, Ca- . J roní, Upata, La Pas-tora, La Barcelo­lneta. { Barcelona, Píritu,Pi­Barcelona ..... Barcelona..... lar, Aragua, P a o, San Diego. ( 1) Cabecera, Atabapo. (2} Cabecera, Caicara. (3) Cabecera, Moitaco, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 790 __) DEPARTAME. TOS PROVL C IAS CAPITALES CA ITO :ES ------------1-------------1 -------- Margarita ..... La Asunción.. La Asunción orle. ( aracas, Gua i r a, 1 Caucagua, Riochi­co Sabana, Ocuma- J t· e, Victoria Mara- ~ Venezuela .. Caracas ........ Caracas*·· .... l cay, Cura, San e- lbastián, Santa Ma­rfade !pire, Chagua­rama, Calabozo. bello, irgua, San IValencia,Puerto Ca- Carabobo ...... Valencia . . . . . . Carlos, San Felipe, LBarquisimeto, Care­ra, Tocuyo, Quíbor. A to, utria , San Jai- { Barinas, Ob i s p o s, Mijagual, Guanari- 3 pure .... . .. Barinas ......... Barinas •...... me, Guanare, Ospi-nos, Araure, Pedra­za. { Achaguas San Fer- Apure ......... Achaguas...... na n do, Mantecal, Guadualito. z r M · . • San Carlos de Zulia, { Maracaibo, Perijá, 4 u 1a .,. . . . . . aracatbo . . .. Maracatbo ... Gibraltar·, Puerto de 1 Altagracia. Coro . ..... ... : .. Coro............ ná (1), Casigua, Cu- { San Luis, Paragua- In rebo. ( 1érida, Mucuchíes, 1 E j id o, Bailadores, Mérida......... férida ......... lLa Grita San Cris-tóbal, an Antonio de Táchira. T { ~"rujillo Ese u que, rujillo ......... Trujillo......... Boconó, Carache. (Tunja, Leiva, Chi- lquinquirá, Muzo, o- B á gamoso, Tenza (2), 5 oyac ...... Tunja ........... Tunja •.. C t R ocuy, an a osa, o a l á, Turmequé Garagoa. ~-------------------------------------- (1) Cabecera, Pueblonuevo. (2) Cabe era, Guateque. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 79l --' ---------.,..------- -- ---·--------- -,.---- ~~ - ' TO S I _ P_R_ovt_._·c_r_A_s_ 1 , _ c_A_P_IT A_L_E_s __ . 1 ____ c __ A_._· T_o_N E_s ___ _ ¡Pa m p lo na, Villa de an J osé de Cúcuta, Rosa ri o de Cúcuta, Pamplona .. . ... Pampl ona .. .. . ·1 S ala zar,Conce pci6n, 1 M á laga, Gir6n, Bu­ca ramanga, Pi e de­Lc uesta. { ocorro, San G i 1, Barichara, Charalá, Socorro· ·· ·· · ·· Socorro · ··· ·· ·· Zapatoca,Vélez,Mo-niquirá. { P o re, Arauca, Chire 6 Tam e , Santiago, Casan are .· · ··· Pore . · · · · · · · · · · · Taguana Macuco, Nunchía. 6 Cundina- } * Bogotá ......... Bogotá · marca . .. 1 ~ Bo gotá, Funza, Me­sa, Tocaima, Fusa­~ gasugá, Cá q u e z a, l Sa? Martín, Zipa- LqUtrá, Ubaté, Cho­contá, Guaduas. { Antioquia, Medellín, Rione gro, Marinilla, Antioquia · · · · · · Antioquia .. · · · · Santa Rosa de Osos, N o rde ste ( 1). M . . H d { H o nda, Mariquita, anqulta .... . . on a.... .. ... !bagué , La Palma. { N e i a, Purificación, Neiva .... · .. · .. · Neiva....... .... La Plata, Timaná. ICartagena, Barran­quilla, Soledad, Ma­hates, Corozal, El Carmen, Tolú, Chi- 7 Magdalena. Cartagena ..... Carta.gena • ... -{ nú, Magangué, San lB e nito Abad, Lori- • ca, Momp6s, Maja­gual, Simití, Islas de San André. { Santa Marta, Valle Dupar, Ocaña, Pla-anta Marta... anta Marta... to, Tamalame que, Valencia de Jesús. IRiohacha ...... Riohacha ... . .. Riohacha Cesar (2) (J) Cabecera, Remedios. (z} Cabecera, San Juan de Cesar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 192 -1 DEPARTAMENTOS PROVINCIAS CAPITALES CANTONES { Popa yán, Al maguer, Caloto, Cali, Rolda- S Cauca ...... Popayán ....... Popayán •..... nillo, Buga, Palmi-ra, Cartago, Tuluá Toro, Supía. eh 6 Q . bdó { A t r a t o ( 1 • • a n oc .. .. .. .. . ut .. .. . ... . Juan (2). { Pasto, Túquerres é Pasto ........... Pasto.... .. . .. . . Ipiales. { Iscuandé, Barba­Buenaventura Iscuandé .. . . .. coas, Tu maco Mi­ca y (3), Raposo (4). { Panamá, Portobelo, 9 Istmo ........ Panamá ........ Panamá * ..... . Chorreras, Natá,Los Santo, Yabisa. Veragua ...... Veragua .. . .. . gua, Mesa, Alange, Gaime (5). ~ Santiago de Vera- Quito, Macha eh e, 10 Ecuador ... Pichincha ...... Quito * ......... Tacunga, Quijos, Esmeraldas. { !barra, Otabalo, Co­Ibarra ......... · lbarra ..... ·.... tocachí, Cayambe. { Rioba m ba, Ambato, Chimborazo ... Riobamba .... . Guano, Guaranda, Alansí, ]\facas. Az { Cue nca, C a ñ a r í , 1 I uay ...... Cuenca ........ Cuenca •...... Gualasso, Girón. ~ Loja, Zaruma, Ca- Loja ............ Loja............ riamanga, Cataco-cha. · J a e n de} Jaen, Borja, Geve- Bracamo- Jaen ........... . ros y Ma.yna.s ros. { Guayaquil, Da u le' G G Babahoyo, Baba, • 12 uayaquil uayaquil ..... Guayaquil •... Punta de Santa Ele-na, Machala. M í { Puerto Viejo, Jipija- · anab ......... Puerto Viejo.. pa, fontecristi. (1) Cabecera, Quibdó. (~) Cabecera. N óvi t a. (3) Cabecera, Gua pi. (4) Cabecera, La Cru% . (~) Cabecera, Remedios. • Las ciudades marcadas con un asterisco son á la vez cabeceras de Pro· yin~ia.s y ca,Pitales de Departamento, Ctml11lJln Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 793 ,....) QUINCE DIAS DE CAMPAÑA EN 1870 POR L. ARMAG AC (Traducido 1 abreviado del francés para el Bo!df" Militnr) (Continúa) Para terminar más pronto con esta resistencia desesperada, los bávaros llevaron dos cañones á 70 pasos de las casas que de­bían tumbar. Todos los artilleros fueron muertos, y los dos cañones quedaron silenciosos; pero in cesar llegaban refuen~o á los ale­manes. El General de Tann tomó rimero el parque de Monvi­llers. Las bombas acabaron por incendiar la infortunada ciudad, en donde se sostenía siempre la infantería de marina. Tu o que desocuparla, y en breve un montón de ruinas humeantes sembra­das de cadá eres, señaló sólo el sitio en donde había estado Ba­zeilles. La villa Beurmann resistía siempre. Durante este tiempo los sajones llegaban á la Moncelle. Se apoderaron de aquel punto sin gran dificultad y se fijaron en él ; pero cuando pretendieron establecer su ba tedas, un fuego muy vivo Jos tomó de flanco y los contuvo. Eran como las siete, y la acción $e comprometía en toda la línea. Por desdicha en el momento en que la dirección del Ge­neral en Jefe se hacía más necesaria que nunca, el Mariscal de Mac-Mahon debía despojarse de su tnando. Al oír los fuegos de mosquetería que le anunciaban que la batalla se empeña a seriamente sobre el Meuse, el Mariscal había montado á caballo y se había acercado á Bazeilles. El día se le­vantaba, y las brumas pesas que cubdan el campo remontaban lentamente hacia el cielo. La artilJería prusiana, ya n posición, había roto el fuego tan pronto como pudo di tinguir los o j to y dirigir sus golpes. El Estado Mayor se con •irtió en un punto de mira, y el Mariscal herido en la cadera por una granada fue a­cado del campo de atalla, entre la 6 y las 7· Entregó el mando del Ejército al General Ducrot. Este, tan luego como estuvo investido de la funciones de Ge- 1 neral en Jefe, juzgando 1~ lucha impo. ibl , de idíó la retirada o­bre Mezieres y comunicó órdene con tal fin en todas direccio­nes. Había hecho practicar dcl. lado del Oc e reconocimiento por medio de la caballería de la Di vi ión Margueritte, la qu no había encontrado al nemigo y creía que el camino e taba libre. Por lo demá , la cabeza de columna d 1 5. 0 y 1 r . 0 cuerpo ale­manes que cort:1ron la retirada al Ejér ito ft-ancé de este lado, no se presentaron sino á la nueve. Ya se habían comenzado lo mo­vimientos de tropas cuando el General de íVimpffen reclamó el mando que se le confiaba por medio de ord n d l Ministerio de Guerra, para el ca o en que e l Mariscal Mac-Mahon no pudiese ejercerlo. El General de vVimpffen venfa de Argelia. La ví pera h~bía lle~ado de París, é ignorab~ quizá la situación peli~rosa del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 794 -' Ejército. Juzgando impracticable la r etirada sobre Mezieres, 6 creyendo todavía en la posibilidad de un triunfo, hace que lastro­pas vue lvan á ocupar )a ~ po iciones que tLnían por la mañana. Esta tergiversaciones en el mantlo , estas contraórdenes, las con­tramarcha que pro ucen, iembran el desurden en el Ejército, turban y de moralizan al soldado, y h ccn perder un tiempo pre­cioso durante el cual los enemigos se acercan. A las diez Daigny cae en su poder. Allí, por un instante, el éxito pareció decidirse en favor nuéstro. El General Ducrot concedía para el paso de la artillería, grande importancia á la posesión del puente sobre el Givonne, si­tuado en esta aldea, y ha}Jía dado orden al General Lartigné de encaminarse sobre el bosque Chevalier, más allá del río, con el fin de cubrir el puente. Al ver dar principio á este movimiento, los sajones se lanzaron al combate y para llegar más pron.u .l. la. línea de batalla, dejaron us saco en el vivac. Un fuego muy vivo agotó sus provisjone de cartuchos. Tres baterías que llegaron en su socorro, se v· eron obligadas á retroceder bajo el violento fuego de fusilería de una parte de la Divi ión Lartigné. La infantería comenzaba á ceder, y pat·a aprovecha1·se de este momento de tur­bación, los franceses se disponían á dar una carga, cuando un ata­que sobre sus dos flancos vino á sorprenderlos y los obligó á aban. donar con prontitud la po icion, d ejando obre el terreno una ametralladora y dos cañones. Volvieron á att·avesar el Givonne, dejando á lo turcos en el pueblo, en donde ellos se sostuvieron valerosamente, pero también se vieron obligados á evacuarlo. En este momento la villa Beurmann caía en fin, en manos del enemigo; G'vvnne y Balán caían en su poder. La artillería de la Guardia, la de los sajones, se aprovechaba de estas ventajas para avanzar y tomar posición en el ala derecha del ejército prusiano. En el ala izquierda, lo enemigos ocupaban á Saint-Menges y F loing, en donde dos compañías prusianas, que se habían instalado en alguna casas a andanada á la extremidad del pueblo, se estuvieron dUI·ant do horas contra Jos más vivos ataques de todo un cuerpo de e jército. Las baterías de Jos 1 r y 15 cuerpos prusianos, comprendiendo entre esto lÍltimo 84 caño~ nes, se desplegaron contra Floing hasta l bosque de los Arden­nes, uniendo su fuego al de las baterías de la guardia. A la una los alemanes tenfan 426 cañones en posición y llena­ban con sus proyectiles toda la planicie ocupada por el ejército francés. Nuestt·os cañones son d smontados, sus cureñas vueltas peda­zos; las cajas saltan; los caballos, asustadísimos, llevan el desorden á las filas de infantería. Los oldados aterrorizados, ven caer en sus filas la gr·anadas, detrá , cnfr nte, por todas partes. Por don­dequiera en la muerte. Pierden la cabeza ; la desbandada co­mienza; lo fugitivos se encaminan, unos hacia el bosque de los Ardennes, otros, la mayor parte, hacia edán, en donde es­peran en vano encontrar una defensa detrá de sus murallas· ellos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lVIilitar de Colombia \..._ 795 --' se apiñan en las entradas de la plaza, pero las granadas los per­siguen allí, y en breve sei~ciento cañune iembJ·an el incendio, la desolación y la m uert . A1gunas tropa luchan toda da. Como á la una la brigada de cabaJlería Margueritte recibe orden de e rt)·at·. Al General lo ma­tan cuando avanza para reconoce¡· el errcno; lo re mplaza• el General Gallifet. Toma el mando de us valientes e cuadrones, y bajo un espantoso fuego de artillería, les hace dar durante media hora esa hermosas cargas de una intrepidez tan heroica, que arrancaron al Rey Guillermo un grito de admiración : ' Ah! gentes valientes!", exclamó, viéndole correr á la muerte · pero era dema­siado tarde. El General iargueritte había pedido inútilmente por la mañana, con in tancia, autorización para acometer en el mo­mento en que los prusianos pasaran el Meuse y cuando había po­dido echar al agua algunos r gimiente que acababan de pasar el río. Sus instancias reiteradas quedaron sin respuesta, y la orden llegó cuando el sacrificio tenía que ser inútil. Después del desastre de la caballería francesa los prusianos se entregaron al ataque del calvario de llly. Las cumbres estaban guardadas por trincheras que fueron defendidas con denuedo ; la infantería alemana sufrió grandes pérdida~ intentando el asalto de las escarpadas pendientes que conducían á la planicie. Como siem­pre, la posici6n fue flanqueada : huuo que abandonar la pocisio­nes tomadas por la espalda y el flanco izquierdo. El calvario de Illy fue ocupado por la infantería prusiana, en tanto que la Guardia penetraba en el bosque de la Garenne, y allí recogía por miles sol­dados de todos los cuerpos, desarmados, decaídos, agobiados por la fatiga y por el hambre. Un solo batall6n del 17 regimiento se uni6 y resisti6 valetosamente. En -vista de este hermoso ejemplo, al­gunos soldados desbandado , que todavía tenían sus fusiles y car­tuchos, se unieron á él. La metralla y los fuegos cruzado de va­rios regimientos dieron pronto cuenta de e te puñado de valientes. El círculo fatal se estt·echaba en torno de edán. El General de Wimpffen, reconociendo la imposibilidad d abrirse paso hacia Mezieres, intentó hacerlo sobre arignan. Dio á todos lo Jefes de Cuerpo la orden de encaminar·s en e ta dirección é hizo pre­guntar al Emperador si venía á ponerse á la cabeza cle e as tro­pas para forzar el paso. u ir decía él, doy orden al General Le­brun de que intente abrir una brechó. n dirección de Carignan, y hago que le sigan todas las tropa di ponible . Ordeno al General Ducrot que apoye e te movimiento, y al eneral Douay que cubra la retirada. i V. M. viene á poner t n medio de us tropas, ellas se esforzarán p01· tener l honor de abrirle un paso. ' Luégo junt6 algunos miles de soldado y se lanzó sobr Balán. Ante e te furio­so asalto los bávaro que la ocupaban r tirar·on n de orden de­trás de la aldea, que era tomada impetuosamente. Los fugitivos alemanes impiden que les lleguen tt· pa d refuen~o. Hubo un momento de turbaci6n para 1 enemigo, pero fue corto. Las 6rdenes enviadas por ,l General de impffen no 11 - 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 796 __) gar-on, ó llegaron demasiado tarde. No se cumplieron, y el Empe­rador no se movió. Napoleón ni, que había salido por la mañana, después de man­tenerse algún tiempo en el campo de batalla, había vuelto á la Subprefectura, y allí esperaba los acontecimientos. Las noticias más funestas llegaban de instante en instante; cuando recibió el despa­cho del General de Wimpffen, trató de salir de nuevo, pero las puertas estaban obstruidas, las bombas estallaban en las calles sembradas de cadáveres, no pudo pasar. El Estado Mayor alemán, comprendiendo que el medio más acertado para terminar era bom­bardear á Sedán, en donde se encontraba el Emperador y un in­menso número de soldados, dirigía sobre 1a ciudad la mayor parte de su formidable artillería. El Emperador volvió, y en un acceso de desesperación, dio orden de izar bandera blanca encima de la ciudad. A esta señal el combate cesa en ambos eampos; pero el }::f de Estado Mayor, General Faure, hace quitar la bandera parlamen­taria. Urgido por el Emperador para que firme la orden de cesar el fuego, responde con energía: u Acabo de hacer quitar la ban­dera blanca ; esto no es para firmar semejante orden.,, Los Gene­rales Douay, Lebrun, Ducrot, tampoco convienen en tratar con el enemigo. Ducrot propone esperar á que llegue la noche para in­tentar una salida, pero toda vía faltan cinco ó seis horas. Du­rante este tiempo, el infortunado Comandante en Jefe veía la al­dea de Balán despl9mar e á p1·oyectiles y era atacado por fuerzas inmensas. La pequeña columna que él había conducido disminuía rápidamente bajo estos multiplicados ataques. Su desesperado em­puje había hecho retroceder al enemigo ; pero no siendo sosteni­da, fue diezmada y dispersa. 'rodo estaba concluído. El Emperador mand6 izar de nueYo la bandera blanca, y el fue­go cesó como á las cuatro. El General de \~impfien tuvo que ejer­cer hasta el fin su penoso mando y que encargarse de las negocia­ciones relativas á la rendición del ejército. e trasladó á Douchery al Cuartel General prusiano. 1 Estado r.1ayo · Alemán se mostró inflexible. Moltke y Bísmarck estaban decididos á s:1car de su vic­toria todas las v "ntajas posible . El Ejército debía entregarse ínte­gro prisionero de guerra con armas y bagajes. En atención al valor mostrado por el Ejército, lo Oficiale conser a rían sus armas y po­dían permanecer en Francia, dando su palabra de no ervir más contra Alemania durante la guerra. El General de Wimpffen trató inútilmente de obtener del ven­cedor que suavizase estas condiciones. Se retiró para conferenciar con el Emperador. Por la mañana muy temprano, el Emperador tuvo una entrevista con M. de Bísmarck, y le preguntó i no se po­día hacer que el Ejército francés pasase á Bélgica para desarmar­lo allí é internarlo. M. de Bísmarck, que la víspera había estudiado la cuestión con M. de Moltke, no con<;intió en ello, y el 2 de eptiembre, después de un Consejo de Guet raque tuvo luga1· á las nueve, y en el que se re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 797 -' conoció que era. preciso someterse á la voluntad del vencedor, el Genera 1 Wimpffen firmó la desastrosa capitulación siguiente : u Entre los suscritos, Jefe de Estado Mayor del Rey GuiJler­mo, Comandante en J e fe de los ejércitos alemanes, y el General Comandante del ejército fran cés, ambos provistos de plenos pode­res de Sus Majestades el Rey Guillermo y el Emperador Napo­león, se ha convenido en lo siguiente: u rt. 1.0 El Ejército francés, puesto bajo las órdenes del Ge­neral de vVimpffen, encontrándose actualmente sitiado por tropas en número mayor que rodean á Sedán, es prisionero de guerra. "Art. 2.0 Vista la defensa valerosa de este ejército francés, se exceptúa á todos los Generales y Oficiales, lo mism~ que á los empleados superiores que tengan el rango de oficiales y que em­peñen su palabra de honor por escrito de no 11 var armas contra Alemania y de no obrar de mnguna manera contra sus intereses hasta el fin de la guerra actual. Los Oficiales y empleados que acepten estas condicione , conser arán sus armas y los objetos que les pertenezcan per ·onalmente. u Art. J.0 Toda las armas, como también todo el material del Ejército, que consiste en banderas, águilas, cañones, municio­nes &c., se entregarán en Sedán á una comisión militar constituí­da por el General en Jefe, para que se entreguen inmediatamente á los comisionados alemanes. u Art. 4· 0 La plaza de Sedán se entregará en su estado ac­tual y sin que pase de la tarde del 2, á disposición de S. M. el Rey Guillermo. 11 Art. 5. 0 Los Oficiales que no se comprometan á lo estipu­lado en el artf~lo 2.0 , lo mismo que las tropas desarmada , erán conducidos en fila en su regimiento ó cuerpo, en orden militar. 1 Esta medida comenzará el 2 de Septiembre y terminará el J. Estos destacamentos serán conducidos sobre el terreno que ori­lla el Meuse, cerca de Iges, para ser remitidos á los comisiona­dos alemanes por sus oficiales, que cederán entonces el mando á los cabos y sargentos. "Los médicos-mayores, sin excepción, permanecerán á reta­guardia para curar los heridos. "En Fresnois, el 2 de Septiembre de 1870. MoLTKE Y DE WntP.FFltN ... M. de Bísmarck hace justicia á los esfuerzos del General para obtener mejores condiciones. e lee, en efecto, en la comunicaci6n que dirigió al Rey Guillermo, las líneas siguientes: 11 La actitud del General de iVimpffen era muy digna, lo mis­mo que la de los Generale franceses, la noche precedent . Este valiente militar no pudo dejar de manifestarme el profundo dolor que experimentaba, veinticuatr horas despué de su llegada de Africa, y medio día después de que se había encargado del mando, por tener que'dar su firma á una capitulación tan penosa para las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 798 _J armas francesas. Sin em argo, la falta de alimentos y de municio­nes, la imposibilidad absoluta de prolongar la defensa, imponían al Gene1·al el debet· de hacer callar . us sentimientos pe1·sonales, porque la efusión de sangre no po ía )a cambiar en nada el es­tado de las cosas." VII El 4 de eptiembre, un nuevo Gobierno tomó la dirección de los negocios: par cía decidido á una r esist ncia enérgica ; Metz se sostenía toda vía con su hermoso ejército; tras burgo, bombardea­do, resistía con nergía ; París, bien roYisto de íveres, rodeado de su cinturón de fuertes, de ía atajar largo tiempo al enemigo. Durante este tiempo, las provincia s levantarían, se organizarían y llegarían á hacer retroceder á lo invasores. Tales eran nuestras patrióticas esperanzas que Jos acontecimientos se encargaron de burlar tan cruelmente. En el cu1 o d Ag-o to, el Ejército de M etz había librado pri­mero la batalla de Borny ( 14 de Agosto) qu no tenía otro ob­jeto que asegurar la r tirada de 1 ue tt·a tro ns in ui tadas por teintm tz y M nteuff 1 y que aun cuando e n ventaja nué tra, no dio para nosotro ningún r ultad . Hasta ap1·ov chó al enemigo, r tardando nuestro movimiento éle r tr e o . urante e te tiem­po, en efecto, 1 Ejérci~o prus iano de cribiendo un inmen o arco de írculo vcní á coloc ar # n gran parle 1 tre !vi tz y París. En t nto qu lus al m ncs acdn1ban f ·brilm nte u marcha, los franc ~e n( a' an1..aban ino con una kntitm.l 1 s<:. perante. o sabfan ap1·o echar los <.lífer nt amínos que t ·ní n á u disposi­ción, y una dificultad inu· fbl s ha ía ·ntit· n a uel por donde pa aban todas la tt·op s. Un uc1·po gast'" ua un día n recorrer d os kilóm tros. El t6, el 1'Iariscal Bazaine hizo ma1·char J Ejército sobre Verdun, y encontró 1 nemi,..o ue s le había ad lantado n esta dirección. ombate sangri nt s tuvi t·o n lugar 1 r ·dedor de Re­zonville, Vion ·ill · , Doncourt, vaint- iarc 1, !1at·s-la-Tour. Al princi io de la acción un cth.! l'l a ,·anzacr le , D cr t amplí imo indulto r tirada horu-o~a J fes. R iteré e mbi circunscripcione elcct ra1 s, inter­viniendo liberale , ficacia ufrauio ar· Jeccíone Congreso, y pedirél r forma pr sent das n g8. Grupo importante de libera­les con Camargo diríg nsc hoy á amigo rmados declarando re­Tolución e impotent , conccsione uficientes é in tándoles acójan­se á indulto. Gobi rno considera insignificante la intervención de Soto y Vargas antos. MARROQUIN Mx.mozA P.-PAÚL-L Go-FER~· .. {l\~EZ-CAsAs-URIBE. En verdad que si no e, tuvieran escritas en las líneas del cable de nuestro Ministro en áshington las singulares pretensiones de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 8oo ..J los vencidos en Palonegro, Chucurí, El Amoladera y cien combat s má , nadie las creería, por cuanto revelan un estado de razón que si no e tá perturbado, poco le falta para merecer una casa de Ora­tes. Esa líneas escritas en un campamento próximo á ser cer­cado por huestes triunfadoras y aguerridas, podrían ser heroicas¡ dictada en una lejana metrópoli extranjera, recuerdan la hi toria de Bertoldo, que nunca encontró el árbol en ue quería er ahorca­do, pensando que de esa manera no e cumpliría la sentencia dicta­da contra él, salvo que se trate de esa falsa mercancía de exporta­ción á que tan aficionados se han mo trado los corifeos de la rebe ­lión, que por fortuna de la Patria yace vencida en tierra é impotente para cumplir su programa de orrar á Colombia del rol de las na­ciones civilizadas. Original es por cierto pedh· un cambio de Ministerio por ra­zones política , é indicar para su reemplazo al mi moque en el que se quiere derribar desempeñó nada menos que la Cartera de la política, ó á empleados que por el solo hecho de ser tales indican su conformidad de o inión con los demás def nsores d 1 Gobierno, ó á personas que por otra razones e tán en el mi mo caso. Original es, sin duda ninguna pretend r que un Gobierno vic­torioso se declare v ncido porque t argas Santos y D . Foción así lo quieren ' como si n la memoria de todos no estuvieran las fá­bulas del Enano de la Venta y del igre y el anejo Candor, y mucho, revela en e os señoron s la pretensión de que 1 Gobierno abdique de su autoridad como i la integridad de é ta no fuera ca­non del Partí o Conservador Pudo 1 Gobierno er generoso y ofrecer el perdón de pués de la victoria ; pero se trocaría en obje­to de mofa y escarnio ac ptando la tutelct del rebelde encido y prófugo, que intenta equipararse con el negociador de Campo Formio. Por esto, bien hizo el Mini ·terio tachado en firmar la enérgica respuesta negati a dada á semejante pretcn ión junto con 1 Jefe del Ejecuti o, orqu no e tr ta de defender puestos que nada tie­nen hoy de Sinecura sino de probar la absoluta unidad de acci6n en el Gobierno de aceptar la respon abilidad del acto en referen­cia, cualesquiera que sean u consecuencias, y en fin de notificar urbi ti orbe que está resuelto á todo, an es ue á conculcar las insti­tuciones, cuya defen a y guarda le ha encomendado la mayoría de los ciudadanos. Los cable transcrito se sintetizan en una fra e : la suerte está echada/ y es claro que de pué 1 r. 0 de Julio próximo toda 1 san­gr r belde que corra de e cat~gar e á 1 cu nta de argas San­tos, oto, Uri y ompañía, si r or ulpa d- su dislate aún qu - daren extra viada que no e resuren á poner las rmas. Lo que es el triunfo del Gobierno y la róxima destrucción de Jos úl­timos cuadrilJeros, son hechos tan indiscutibles como la r dondez de la tierra. Alea jacta est 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 25

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 4

Por: | Fecha: 02/08/1902

SHRI'B III-ToMo U A.f\o VI-Nuu:sRo 4;.• T Boletfn Militar de Colombia r : j l ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERR! Y DEL EJIDtGITO i (~· ················ ... ········~! ¡ DIREcToR, Francisco J. Vergara y Velasco ¡ f General de Ingeniero• ¡ ! Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército i ¡ ¡ ! Ptule .. ..,., bu,. eucetlH que nue~tro reepeto á totlae lae oon11ierionee, t1enga d Jltl.f'Q.r .,. lo ¡ · ir~dif•r•ncia y no• deje ,¡,. ertergíae para de/1nderlae nubtrae • ¡ .EHW.IQUE SlllllltlllWICit ¡ -T--· .. :····:--·~· .. ~-~~~·~~: -~- ~~ --~-~~~~~- .. ~~--~~~-~-----------: .. :------r- -===- Oficial==- DECRETO NUMERO 1059 DE 190a (JULIO 12) por el cual se acepta una e.·cusa y se hace un nombramiento El Vzcepnsidmle de la República, encargado del Poder E:fecutzvt~, DECRETA Artfculo único. Por excusa aceptada al Sr. General Daniel Pardo para ejercer el puesto de Inspector general del Cuerpo de Ejército de Tequcdama, n6mbrase en su reemplazo al Sr. General Numa. P. Noguera. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 12 de Julio de 1902. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ·1Nou DECRETO NUMERO ro6o DE 1902 (JULIO 12) por el cual se confiere un ascenso El Vú:epresz'dmle de la Repúblú:a, encargado del Poder Ejeculzvo, DJ:CltltTA Artículo único. Asciéndese á Capitán al Teniente Víctor Melo N., del Batallón J. 0 de Reserva, en atención á su buen comporta- TOMO II-7 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colmnbia '- 98 _) miento en la presente guerra; debe continuar prestando sus servi­cios en dicho Batallón. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FERNÁNDEZ DECRETO NillviERO 1080 DE 1902 {JULIO 20) por el cual se fijan unas asimilaciones El Vr'cepresz'dmle de la Rtpúblt'ca, mcargado dd Peder E.fecuiz'vt~, DECRETA Artículo único. Asimílase á los Sres. Sargento Mayor Ildefon­so Sarmiento y Capitán Jacinto Uribe, empleados del Ministerio de Guerra, á segundo Jefe de Cuerpo y Sargento Mayor, respectiva­mente, para los efeétos fiscales, con la anterioridad del 7 el pri­mero, y del 1. 0 de los corrientes el otro. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁND:iZ DECRETO NU:tvfERO 1081 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se acepta una excusa y se hace un nombramiento El Vicepresidmlt dt la Repúblz'ca, mcargado del Poder .Ejecutz'v1, DECR:ITA Artículo único. Por excusa aceptada al Sr. General Félix Na­varro para encargarse del puesto de Jefe de Estado Mayor Gene­ral del Cuerpo de Ejército de Tequendama. que comanda el Gene­ral Manuel M. Castro U., nómbrase en su reemplazo al Sr. Gene­ral Daniel E. Pardo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de Igü2. ]OSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milftar de Colombia '-99_) DECRETO NUMERO 1082 DE 190~ (JULIO 20) por el cual se hace una promoción y un nombramiento .El Víúpresülmll de la Repzíbli'ca, encargado del Poder E.feculz'~l, Di:CRETA Art. 1.0 Promuévese al Dr. Eduardo Vergara, del puesto de Médico del Hospital de La Mesa al de Médico de la D1'vt'sión Ma­nuel Casab/anca, que comanda el General Félix Navarro. Art. 2.0 Para llenar la vacante que deja el Dr. Vergara, n6mbrase Médico del Hospital Militar de La Mesa al Dr. Marco A. Iriarte. Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, á 20 d~ Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1085 DE I90:l (JULIO 20) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidmlt d1 la Rtpúblz'ca, mcargado tlel Poder .EJecuH•,, DJ:CRATA Artículo único. Nómbrase Escribiente Supernumerario del Ministerio de Guerra, para que preste sus servicios en el Despacho del Sr. Ministro, al Sr. Jestís María Cuervo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Mini~tro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ~'Du DECRETO NUMERO 1086 DE 19041 (Juuo 20) por el cual se concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad .61 Vr'upresülenle d1 la Repúblzca, mcargado del Poder F:¡'ecultvl, DECRETA Artículo único. Concédese la licencia que solicita el Sr. Eu­genio Espinosa Prieto para separarse, por el término de tres meses, del puesto de Jefe de la Sección 2.• del Ministerio de Guerra, y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar "de Colombia '- 100 _; a6mbrase interinamente en su reemplazo, por el término de la li­~ encia, al Sr. José Germán Silva. Comuníquese y publíquese. Dad0 en Bogotá, á ~o de Julio de 190~. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDKZ DECRETO NUMERO 1087 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se hace un nombramiento Zl Vietpreszdmte ie la RepúbHca, encargad1 del Poder E.feculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Julio Uricoechea Médico special ad ll01lOrem, aujunto á la Comandancia Militar de la Plaza, para el solo efecto de reconocer los individuos de tropa de los Ba­tallones en organización. Comuníquese y publfquese. Dado en Bog-otá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsno:xs F ER.NÁNDEZ DECRETO NUMERO 1088 DE rgo:.~ (JULIO 20) por el caal se hace una designación D Vicepresidenll dt la RepúbHca, encargado del Peder Ejecufi'lo, DltCRJ:T.A. Artículo único. Designase al Coronel Severiano de la Hortúa para ocupar el puesto de Coronel primario, que quedó vacante en el Cuartel General del Ejército Permanente, en virtud .del ascenso .onferido al General Juan B. Romero. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 101 _; DECRETO NUMERO 1089 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se señala una asimilación .El V:eeprest'dmlt dt la Repúblú:a, encargado del P1der Ejecu1tv1, DECRXTA Artículo único. La asimilación que corresponde al Dr. Cesá­reo Vargas, nombrado Médico del Hospital Militar de Guaduas, por Decreto número 1062, de 12 del presente, será la de General de Brigad:t, en atención al mal estado sanitario de aquel lugar~ conforme á lo que previene el artículo 3. 0 del Decreto númere 55 I, de 31 de Marzo último. Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. JO E 11ANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1090 DE 1902 (JULIO 20) que refunde una División en otra, ace¡.;ta una excusa y hace un nombramiente El Víáprmdmlt de la Reptibl.'ca, encargado dd Pvder Ejecult"vo, DECRETA Art. 1.0 Refún lese la 1." División, p rtenecicnte al primer Cuerpo del Ejército d Buyacá, e11 la z."' del mismo, la cual se de­nominará en lo sucesi \'O JJI-msl!m R/caurle, haciendo siempre parte de dicho Ejército. Esta Di\isión se compondrá de los I3atallone5 fimín, R1caurte, Bnee;1o, l\~lrúio )' Rifles, en el que se incorporará et I.0 de Bogotá, que dependerá de la expresada r." División. Art. 2.0 Por excusa aceptada al Sr. General Daniel Estéve~ para desempeñar la Comandancia General de la referida Divi. sión, nómbrase en su reemplazo al Sr. General Eloy Caicedo. Art. 3.° Kómbrase igualmente Jefe de Estado Mayor é Ins­pector General de la Dzi,t'sz'ón Ricaurte á los Sres. General Juaa Rojas Tejada y Coronel Agustín Estévez Briceño, respectivamente. Art. 4.° Fa.cúltase al Comandante General de la precitada División para hacer los nombramientos de Jefes y Oficiales que crea convenientes, en virtud de las innovaciones que se han veri­ficado por el presente Decreto, nombramientos.que se someterán á la aprobación del Ministerio de Guerra. Comuníquese á quienes corresponda, y publíquese. Dado en Bogotá, á 2) de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTID:IS Fx.a.NÁND:IZ IANCO D tA fPU!UCA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 102 _J DECRETO NUMERO 1091 DE 190~ (Juuo 20) por el cual se declara insubsistente un nombramiento y se nombra reemplazo El Vtcepresziienll de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecult-;,, D:ECRRTA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­cho en ~1 Dr. Aurelio Pavón, por Decreto número 1023 de 3 de los cornentes, para Médico del Hospi'.:al Militar de Fusagasugá, y rehabilítase al Dr. Miguel M. Ga viria en el mencionado puesto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 d e Julio d e 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDE~ DECRETONUMEROrog3DEI9~ (J uuo 20) por el cual se hace un nombramie nto E/ Vú:epresz'dmte de la República, encargado d~ / Poder E:fecuHvl, DECRETA Artículo único . Nómbrase S ubje fe d e la 4 ... M esa d e l Estado Mayor gene ral d e l Ejé rcito P e rmane n te , sin perjuicio de que con­tinúe ejerciendo las funcion es d e prime r A y udan te Secretario de la Comandancia en J e fe , al Sr. General Juan B. Romero. Comuníquese y publíquese. Dado en B og-otá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL 1fARROQUIM El Minü;tro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDU DECRETO NUMERO 1094 DE 190~ {JULIO 20) por el cual se hace un nombramiento El Vt'ctpresz'denle de la Rep,;bHca, encargado del Poder Ejeculiv~, DECRETA Artículo único. Nómbrase Oficial 1. 0 de la Sección I. • del Ministerio de Guerra al Sr. Francisco J. Barbosa, en reemplazo del Sr. Tobías Hernández, quien ha sido promovido á otro puesto. Comuníquese y publíq~ese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIK El Ministro de Guerra, ARisTIDES FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 103 _J DECRETO NUMERO 1095 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se declara á un Oficial en uso de licencia indefinida El Vz"ceprest'denle de la República, mcargado del pqJer Ejecutiv1, DECRETA Artículo único. Dcclárase en uso de licencia indefinida al Sargento Mayor Agustín A. Caicedo Navia, Ayudante de la Co­mandancia Militar de la Plaza. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN Fl Ministro de Guerra, ARISTIDES FIRNÁNDU. DECRETO NUMERO 1096 DE rgo:;~ (JULIO 20) que confiere un ascenso .El Vz"ctpruzamle de la RepúbHca, mcargado dd Poder Ejeculi-,1, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Ubaldino Martínez. §. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado en sus pr6ximas sesiones. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FERNÁ. DEZ DECRETO NUMERO 1097 DE 190l (JULIO 20) por el cual se confiere un ascenso .El Vtceprwaenlt de la Repúblú:a, encargado del Poder EjecultÍNJ, DltCJt:KTA. Artículo único. Asciéndese á Teniente Coronel al Sargento Mayor Cardenio Pérez, con la antigüedad de 1.0 de los corrientes. §. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado en sus pr6ximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bog-otá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM •1 Ministro de Guerra., AJtiSTIDi.S FERNÁNDKZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 104 .J DECRETO NUMERO 1099 DE 190~ (JULIO 20) en desarrollo del Decreto de carácter legislativo número 930, de 11 de Junio de 1902 El Vz'ceprw'denlt de la R epzíblzca, encargado del Poder Ejuult"v~, DECRETA Art. 1.0 Los empleados de la Oficina de Longitudes de que trata el artículo 2. 0 del Decreto ·número 930, de 1 1 de Junio del presente año, gozarán de las siguientes asignaciones mensuales : El J efe, de la que corresponde á un Comandante general de División; El Subjefe, la correspondiente á General de Brigada; y Cada uno de los Ingenieros Ayudantes, la de primer Jefe de Cuerpo. Art. 2 .° Cuando los empleados á que se refiere el artículo an­terior tengan que ausentarse en ejercicio de sus funciones, tendrán derecho á pasaporte auxiliado, como ] fes militares en comí ión, el cual será liquidado de acuerdo con la asignación corrtspon­diente. §. Para los efectos d 1 presente artículo, el Jefe militar de la Oficina comunicará al Ministerio de Guerra cuáles mi muros de aquélla tienen que aus ntarse, y á qué lugares, y dará cuenta, á su regre o, del resultado d la comisión. Art. 3.° Cuando el Director científico de la Oficina de Lon­gitudes hubiere de aus ntarse en desempeño de las funciones de su cargo, se le consid raní como Jefe militar en comisión, a imilado á Comandante g ncral DiYi!:>ionario, para los fcctos de la liquida­ción del pa~aporte. Art. 4. 0 Los gasl s de escritorio y útiles de d1bujo de la Ofi­cina de Lon(fitudes, serán de cargo del Departamento de Guerra. Art. 5. 0 Para los efectos fiscales, este Decreto regirá desde el 1.0 de los corrientes, y el personal de la mencionada Oficina de Lon~itudes quedará incorporado en el Cuartel general del Ejército Permanente. Art. 6 .0 En los términos del artículo I .0 del presente Decreto, queda reformado el artículo 1. 0 del Decreto número 551, de 31 de Marzo último, en cuanto se relaciona con los sueldos del Cuerpo de Cartógrafos del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro d~ Guerra, ARISTIDES FxRNÁND:U Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 105 -' D ECRETO NUMERO 1 104 DE 1902 (JuLIO 22) que hace un nombramiento El Vz'ctpreszamte de la Repltblz'ca, mcargado dd Poder Ejecul:v1, Dl\:Cllti!TA Artículo único. Nómbrase al Coronel Juan C. Triana Ayudan­te general del Ministerio de Guerra, y destínasele á inspeccionar las fuerza que existan en las Provincias de Chocontá y Guatavita y en los Municipios de Nemocón, Tocancipá y Gachancipá, perte­necientes á la de Zipaquirá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá., á 22 de Julio de 1902. JOSE ?\fANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NU.:VIERO 1 105 DE 1902 (JULIO 22) que couc ·d e una autoriz:tción al • indico del HospitalJtilitar Central El T'í i:cprtsidente de la Repúblz'ca, mcargado del P9det· EjlCulitJI, DKCRETA Artículo único. Autorízase al Síndico del Hospital 1ilitar Cen­tral para aumentar ha~ta cuatro el número de I Iermanas de la Caridad f1Ue hacen el servicio en el mi mo Ho. pilal, y además se le autoriza para aumentar en diez más el personal de sirvientes de aquel Establecimiento, en atención al considerable número de en­fermos que allí existen en la actualidad. §. Queda autorizado asimismo el mencionado Síndico para aumentar en lo sucesivo el personal de Hermanas de la Caridad y sirvientes del Hospital, hasta donde las circunstancias lo exijan, Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Julio de 1902. JO SE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDxs FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L Io6 _J DECRETO NUMERO 1 106 DE 190l (JULIO 22) sobre Habilitados del 'Ejército EJ Vzúpruidmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder E.fecult''D#, En uso de las facultades que le confiere el artículo 121 de la Constitución, y CONSIDERANDO Que hay desigualdad de trabajo en los Habilitados de los Cuerpos del Ejército, según sea el personal de éstos más ó menos numeroso, D:ECR.:ETA Art. 1.0 Los Habilitados de los Cuerpos que el artículo 80l del Código Militar circunscribe á la clase de Tenientes ó Subte­nientes, podrán ser también Capitanes ó Sargentos Mayores, 6 asi­milados á estos últimos empleos; pero para nombrarlos en tales empleos superiores 6 asimilaciones, se tendrá en cuenta el mayor trabajo á cargo de dicho empleado, según el personal de cada Cuerpo. Art. 2.° Créase en las Planas Mayores de los Cuerpos la pla­za de Capitán ó Sargento Mayor para el Habilitado que fuere nombrado en conformidad con el artículo ant rior. Art. 3. 0 En los Estados Mayores se eligirá de entre sus Ayu­dar: tes ó Adjuntos el empleado que deba desempeñar las funciones de Habilitado, sea cual fuere la graduación del elegido. Art. 4.0 Queda incorporado en el presente Decreto el Ejecu­tivo de 28 de Noviembre del año próximo pasado, "que dispone crear un puesto de Capitán en todas las Planas Mayores de los Cuerpos del Ejército para el empleo de Habilitado." Art. 5. 0 Queda así adicionado el artículo 802 del Código Mi­litar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIK El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro 4e Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAÚL-El Ministro de Ha· cienda, Josi RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES Fxa. llÁNDu-El Ministro de Instrucción Pública, Josi JoAQUÍN CASAs-El Ministro del Tesoro, AGusrrn Uax .. :. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 107 -' DECRETO NUMERO 1 ro8 DE 190l {JULIO 24) que señala atribuciones á la Comandancia en Jefe del Ejército El Viupresúimlt tlt la Rtpública, mcargado del Poder EjecultfJfJ, D!:CRltT.! Artículo único. Señálanse á la Comandancia en Jefe del Ejér­cito permanente las siguientes atribuciones: 1.• Altas y bajas de tropa efectivas; pero éstas no podrán concederse sino cuando los individuos á quienes se concedan reú­nan las condiciones que determina el Código Militar; 2.• La expedición de pasaportes á los Jefes, Oficiales é indi­viduos de tropa destinados á prestar sus servicios en el Ejército Nacional; 3.• La concesión de letras de cuartel, licencias temporales in­definidas ó absolutas á los Jefes, Oficiales y tropa, expidiendo los respectivos pa aportes ; 4.• El nombramiento de Jefes y Oficiales para los distintos Cuerpos del Ejército Central, previa consulta y aprobación del Mi­nisterio de Guerra ; 5.• La ret.:nión de conscriptos para completar el efectivo de los batallones ó para la formación de otros, solicitando de Jos Go­bernadores el contingente respectivo, para lo cual el Ejército les prestará el apoyo que llegue á nec sitar; 6.• Di poner la comparecencia de los militares en servicio y de los empleados administrativos del Ejército, ante cualquiera au­toridad civil de la República, cuando sea solicitada, y ordenar la prisión militar de cualquier individuo perteneciente al Ejército, ex­pidiéndole el pasaporte á que haya lugar; 7."' Suministrar escoltas para conducir convoyes, correos, pre­sos, &c., expidiendo los respectivos pasaportes; s.• Expedir pasaporte á los Jefes, Oficiales é indíviduos de tropa. que marchen en comisión, con auxilios ó sin ellos, según el caso; 9·"' Hacer cumplir los embargos judiciales de sueldos mili­tares; I o. • Decidir las consultas que ocurran en materia de proce­dimiento ; nombrar, cuando fuere el caso, Funcionario de instruc­ción y Fiscales; resolver competencias jurisdiccionales entre auto­ridaq. es militares, y todos los demás negocios concernientes á la justicia militar ; 1 t."' Oír las quejas de los miembros de la fuerza, por malos tratamientos de los superiores, é imponer los castigos á que hubie­re lugar; 12. • Prevenir y castigar las faltas de moralidad y disciplina cometidas por individuos militares dentro Ó fuera de los cuarteles; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 108 _J 13.• Exigir á los Comandantes en jefe de Ejército, Jefes de Operaciones, Comandantes generales de División, de Columnas, Regimientos, Jefes de Cuerpo, Comisarios pagadores, Intendentes, Habilitados, Ingenieros Civiles y Militares, Inspectores y Guarda­parques que se hallan en servicio en el territorio de la República, cuantas noticias necesite relativas al conocimiento del estado de los Cuerpos destinados á campaña, al material y recursos con que cuentan, y á la condición y situación en que se hallen ; 14." Suspender de sus destinos á los Generales, Jefes, Oficia­les y empleados civiles del Ejército, de conformidad con lo pres­crito en el Código Militar, previo aviso, con la documentación del caso, al Poder Ejecutivo, por conducto del I\1inisterio de Guerra; 15.a Mandar juzgar á los individuos dd Ejército cuando hu­biere lugar á ello, conforme á la ley, instruyendo el correspondien­te sumario ó covocando el Consejo de Guerra Verbal ; 16.• Pedir al Ministerio de Guerra ascensos y reconocimientos de grados, conforme á la tramitación establecida en el Código Mi­litar, y concederlos por su propia cuenta, sujetándolos á la apro­bación del Gobierno, cuando se halle fuera de la capital, en comi­sión ó en operaciones militares; 1 7 ... Mantener la disciplina en el Ejército y hacer ejecutar las órdenes del Gobierno ; 1 s: Coadyuvar á la dirección de las operaciones militares, determinar el lugar de los acantonamientos, &c. &c., cuando el Ministerio de Guerra, por considerarlo necesario 6 conveniente, so­licite su concepto ó intenención ; 19: Ser órgano directo del Ministerio de Guerra para dispo­ner los movimientos de las fuerzas acantonadas en la capital que salgan :i campaña, de las qut' hacen la guamición de la plaza ó de las que lleguen de paso á la ciudad, para saber el lugar adon­de se destinen las unas, y la región de donde proceden las otras' teniendo, en consecuencia, una intervención inmediata en este asun­to para colaborar como jefe superior en el servicio del Ejército y estar al corriente, en un momento dado, de la situación y condicio­nes de las fuerzas, á fin de hacer más eficaz su colaboración en la dirección de la guerra, reservando al Ministerio de Guerra la fa­cultad de disponer á su arbitrio, en casos especial e · , la dirección de las operaciones militares ó movimientos del Ejército, como lo estime más conveniente. 20."' Cuando el Comandante en jefe salga en comisión ó á di­rigir operaciones, queda in vestido de las facultades de Ministro de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de julio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, Aaxsnozs F.&llNÁND•z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 109 _; Doctrinal BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO POlt DIC.t<. Dlt LO NLA Y Traducción del francés para el Boldh1 Militar (Continúa) Soiferz1Jo (24 dt Jum'o dt I859) Después de la ocupación de Milán y de la primera victoria de nuestro primer cuerpo de ejército en Malengano, la anti2"ua Ma­rigná. n de Francisco I (8 de Junio de 1859), el ejército franco-sar­do volvió á seguir su marcha al través de la Lombardía ya libre. Iba á pasar el Mincio y á entrar en Venecia, cuando el ejército austriaco, que acababa de ponerse á las órdenes del Em­perador Francisco José, volvió á pasar este río y ocupó una cade­na de mamelones aislados, últimos contrafuertes que encierran el lago de Garda al Oeste y se desenvuelven entre Lonato y Desen­zano. Estas alturas, más ó menos escarpadas, se prolongan primero al Sur, y luego vuelven al Este, en una extensión de veinte á vein­tidós kilómetros. A sus pies, ó más propiamente sobre su inclinación occidental y meridional, se encuentran sucesivamente, viniendo del NJrte,Castiglione, Solferino, San Cassiano, Cavriana y Volta, esta aldea situada más al Este y en el punto en donde comienza la lla­nura que separa el Chicse deL Mincio. Los cuerpos franceses marchan el 24 de Junio á las tres de la mañana, hacia las citadas alturas. Ya el Mariscal Baraguey d'Hilliers, que manda el primer cuerpo, ha sido advertido la vís­pera por la tard ', por medio de oficiales enviados á explorar el país, de la presencia de los austriacos en Solferino. Pero no sabe con qué fu~rzas tendrá que combatir. En breve, internándose por el camino quebrado que conduce á este pueblo, no tarda en trabar combate de tiradores. El 2.° Cuerpo, mandado por el Du­que de Magenta, se dirige hacia Cavriana, en tanto que el 4. 0 (al mando del General Niel) avanza por la llanura de Medole y se apodera de esta pequeña localidad. En fin, el 3.cr Cuerpo con el Mariscal Canrobert, permanece el último más allá del Chie­se, y atraviesa este río al amanecer, encaminándose igualmente sobre Medole. En toda la línea de bata11a nuestros tiradores en­cuentran á los del enemigoy comprometen el fuego. Pronto la ar­tillería ligera entra también en parte. La gran batalla del 24 co­mienza con los primeros rayos de un alegre sol de estío. En esta batalla memorable, I 35,000 hombres del lado de los aliados y más de 163,000 del lado de los austriacos, van á combatir. La Guardia Imperial, cuyas Divisiones de infantería acampan desde el 22 de Junio en Montechiaro, en donde se ha establecido el gran cuartel imperial, se ha puesto en marcha desde las cinco Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- IIO-' de la mañana para preceder al gran cuartel en el vivac de Casti­glione. Nuestro batallón de cazadores de la guardia marcha con paso vivo adelante de la División de Voltíjer-os del General Camou. De improviso estalla, turbando la tranquila atmósfera de la mañana, el ruido del cañón. A los disparos de cañón aislados, lejanos, sigue un cañoneo cercano y sostenido. En breve distinguimos el ruido de un violento fuego de fusilería; el fuego de dos filas, á la vez tan pronto y tan regular, el fuego caprichoso de los tiradores, el repentino, estri­dente y rápido de los pelotones, en fin, todo el conjunto de acor­des que forman el concierto de una 'batalla. Es una batalla que se empeña á pocos pasos de nosotros. A las siete de la mañana llegamos á Castiglione, que está edificado sobre una altura. Un imponente cuadro aparece á nuestra vista desde las altu­ras de Castiglione. En frente, semejante á los anillos de una in­mensa cadena, se desarrolla esa sucesión de colinas de que ya he­mos hablado, y que forma un grande arco de círculo; á la dere­cha, una vasta llanura cubierta de moreras, de maíz y de espesos matorrales, en la cual se descubren ya los resplandores del comba­te. De este lado nada limita la vista: se alcanza á ver á Guiddizolo, á Rebecco, á Goito, á Mantera, y hasta se descubren las torres y los campanarios. Nubes de polvo levanta la caballería austriaca, y brillan sus cascos de altas cimeras de cobre dorado. A la iz­quierda, del lado en donde se encuentran los Piamonteses, la vista sigue las inuosidades del pastel montañoso que nos separa del Mincio; pero estas colinas descienden ca i al punto hacia el lago de Garda, cuyas azules aguas relucen á los rayos de un sol mati­nal, y mucho más allá se levanta la majestuosa silueta de los Al­pes. Al ver la línea de humo, tenue toda vía, es cierto, pero que ondea á lo largo de las colinas y se dibuja en la llanura en una extensión de cinco legua·, el Emperador juzga buena la situación: "Es una batalla general," dice. Y para darse cuenta de manera más precisa del estado de cosas, monta á caballo, y á galope rápi­do se traslada cerca del Duque de Magenta. El nudo de la batalla es evidentemente el grupo de las altu­ras de Sol ferino y de Ca vriana, que vemos coronadas de infante­da y por una numerosa artillería. Apoderarse de aquel punto equivale á romper el centro del ejército enemigo y forzar sus alas á replegarse: este plan es sencillo y feliz; ejecutarlo será heroico. A una orden del Emperador, la infantería de la guardia ha dejado á Castiglione y se ha dirigido lo más aprisa posible sobre el campo de batalla. La División de los granaderos toma posición en frente de Cavriana, en tanto que la División de voltíjeros y nuestro Batallón de cazadores se trasladan sobre la línea de las colinas que se extienden entre Castiglione y Solferino, paralela­mente al Mincio. A causa de este movimiento nos encontramos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 1 II __) colocados á retaguardia del primer cuerpo, ya empeñado en com­bate con el enemigo. Hacemos alto, y formamos pabellones en un campo de maíz, de altas espigas doradas. A nuestro lado, en las moreras, la bri­gada Manéque, el 1.0 y el 2.0 de Voltíjeros; un poco á retaguar­dia, la brigada Picard, 3. 0 y 4. 0 de Voltíjeros. En frente, las casas blancas de Solferino, que Baraguey d'Hilliers se esfuerza por tomar. Sus tropas tienen que maniobrar en un terreno quebrado; hay que tomar, unos después de otros, varios mamelones que se encuentran antes de la colina en donde queda Solferino. Este pueblo se levan­ta sobre una roca escarpada, en la cumbre del cual se eleva una torre cuadrada; esta es la famosa torre "Vijía de Italia," porque desde allí se descubren claramente, como desde un punto central, la mayor parte de las ciudades del alta Italia y el vasto tablero Lombardo-veneto. El enemigo está situado allí, á cubierto, sobre este terreno de maniobras, estudiado y escogido por él desde hace cuarenta años, y su artillería defiende los puntos culminantes en los alrededores de Solferino. Continúa ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO (Continúa ¡ TEPCERA PARTE-TRABAJO CON BRIDA J.-lonlar cí ca~allo y ecllar p¡'e á 1/erra. Post'ci(m de la mano de la bnda. Ajustar las riendas. Separar las n'endas. Cmzar las n'cndas. Afov!Ím(n/os prz'ncipales de la mano de la brüla. Repell'cz'ón del trabajo con bnaóll. 125. Para asentar el caballo y dar bastante soltura y viveza á los aires de marcha, es preciso servirse de la brida completa, es decir, del freno de la brida (bocado) y del freno del filete. Es pre­ciso no confundir en su empleo estos dos instrumentos enteramen­te distintos, si se quiere que el caballo ceda á los efectos diferen­tes de cada uno. El freno del filete sirve para levantar la cabeza y el cuello del caballo; obra aun directamente por tracción lateral, para ayudar á colocarse á derecha ó á izquierda y para el cambio de dirección. El freno de la brida representa una palanca de segundo gé­nero, cuya potencia está en la extremidad inferior de sus brazos (camas), el punto de apoyo en la parte superior de los mismos, y la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-112-' resistencia que debe vencer con la mzbocadura, en los asientos. Tiene, pues, un gran poder para hacer bajar la nariz al caballo. Considerado en sus efectos, el bocado es una palanca cuya potencia está en razón de la combinación de las proporciones de sus diferentes partes. Cualquiera que sea el grado de sen ibilidad de los asientos de la boca del caballo, las camas del freno de la brida deben ser rectas, la embocadura perpendicular á las camas, y el desveno levantado 3 centímetros á lo más, y 2 centímetros á lo menos, á partir del eje de la embocadura. Se dice que el bocado es suave, cuando las camas son cortas, la embocadura gruesa y el desveno poco desarrollado. Se dice, por el contrario, que un bocado es duro,-cuando la embocadura es delgada, el desveno levantado y la parte inferior de las camas larga. El bocado se llama ordinario ó común, cuando sus diferentes partes están combinadas en las proporciones medias de los fre­nos precedentes. En este caso, las camas inferiores son exacta­mente el doble de las superiores. El ancho del freno debe ser proporcionado á la boca del ca­ballo, y debe estar colocado de manera que la embocadura se encuentre á 2 centímetros, más ó menos, por encima de los colmi­llos de la mandíbula inferior. La cadena de barbada no debe es­tar demasiado apretada ni demasiado floja: muy apretada, el ani­mal no experimenta una sensación de bienestar cuando el jinete le da libertad; dema iado floja, el freno pierde casi toda su poten­cia como palanca, el caballo toma el hábito de tirar á la mano, y los asientos se magullan y acardenalan. Con un caballo de regu­lar sensibilidad se ajustará la Larbada de manera que quepan dos dedos entre ella y la quijada; con un caballo duro de boca, se acortará uno ó dos eslabones á cada lado; con uno blando en exceso, se alargará un eslz bón al lado de montar. 126. Montar á caballo y tchar pz'e á lr'erra-Para montar á ca­ballo, 1as voces son las mismas dadas en el número r r 7. El pelotón está formado en línea ·in intervalos y numerado de á cuatro, de derecha á izquierda. El jinete está colocado en la posición del número 6, con la sola diferencia de que la mano derecha tiene tomadas las riendas de la brida junto á las argollas del bocado; las riendas del filete están sobte el cuello del caballo. A la primera voz, los números impares avanzan tres pasos al frente, alineados; los pares permanecen firmes en su lugar, impi­diendo que el caballo se mueva; tan pronto como hayan concluí­do sus tres pasos al frente los impares, todos los jinetes giran á la derecha, corren la mano derecha hacia el extremo de las riendas, con el índice y el m dio entre ellas, abren las riendas, las intro­ducen con ambas manos por entre la cabeza del caballo, dan el paso á. la derecha para colocarse frente á la espalda del caballo, y proceden como ea ig-ual tiempo del número 117; pero antes de introducir el pie en el estribo, tomarán las riendas en la forma. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 113 ...J siguiente : las riendas de la brid3. se dejan más cerca del borren delantero que las del filete; se introduce la mano izquierda por debajo de éstas con la palma hacia arriba y las yemas de los dedos mirando la silla; la mano derecha toma el extremo de las riendas de la brida y las introduce en la mano izquierda al rede­dor del dedo anular, la rienda derecha entre el medio y ese dedo y la izquierda entre el meñique y ese mismo dedo; recoge, en se­guida, la riendas hasta que sienta el apoyo del freno, y bota el extremo haría afu0ra por encima del índice izquierdo; envuelYe en seguida la porción de crin como está prescrito, cierra la mano y ejecut1. los demás movimiento como en el número r 17. Los otros dos tiempos de montar son iguales á los de ese número. 127. Para arreglar la línea, se manda: Relzacene-MAR (chen), á cuya voz avanzan los números pares en los intenralos conservados por los Impares y se alinean; los impares advertirán sus caballo.;; para evitar que a vaneen cuando entren lo pares. 128. Para echar pie á tierra se ejecuta la misma separación de los jinete , explicada en el número 126. Acto continuo, todos los jinetf' alargan las riendas del filete por los dos lados para que queden estiradas las rienda· de la brida; en seguida envuel­ven la porción de crin y proceden como en ig-ual tiempo del nú­mero 118. A la seg-unda voz, como está indicado en 1 mismo tiempo de e e número. A la tercera voz se proccJe como también lo prescribe el número r t8, y una vez en tierra, oltar las rien­das, tomar las de la brida con la mano derecha, dar el paso <Í la izquienla, ·acar las riendas con ambas manus, girar á la izquier­da, y tomar, por último, la posición respectiva. Para rehacer e, como en 1 número 127. 129. Po.siCIÜn de la 11W1ZO de la ónda-Una v 1. á caballo, la mano dere ha, uñ·t ahajo, loma la ríen la derecha el ·l fil.te cer­ca de la m· n it.quier la y la rcco(re hasta que quede tirante; en seo-uida intr )du ce la rienda por entre el índice y el medio, y la saca hacia afuera por encima rle aquél, colocándola unida por debajo de las riendas de la. brida. Con la mano ckrecha se juntan las cuatro riendas dentro de la m a no izquierda, y se hace salir sus extremos por encima de la segunda falange del índice, apre­tadas con el dedo pulgar. La mano izquierda se coloca frente al centro del cuL rpo, mirando Jos dedos á éste, iguiendo el puño la mi ma dirección que el antebrazo. La mano queda inmediata­mente encima del borren delantero, lo m-is baja posiLle; la mano derecha caída á su costado y vuelta al muslo. Tomada las riendas, ntran por los dedos en la forma si­guiente: la rienda izquierda del filete por debajo del meñk¡ue, la izquierda de la brida por entre el meñique y el anular; la dere­cha de la brida por ennre el anular y el medio; la derecha del filete por entre el medio y el índice. Las cuatro riendas unidas salen por entre el índice y el pulgar. Las riendas del filete for­man constantemente una envoltura exterior á las de la brida. TOMO 11-8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 114 _) Las cuatro riendas deben quedar con su lado lustroso hacia afuera y perfectamente estiradas. El instructor vigilará que no queden enredadas las anillas del bocado. Las riendas del filete quedan más estiradas que las de la brida, sobre todo al principio, para evitar que el caballo al des­conocer el freno se irrite. Con los caballos de boca delicada no se obrará nunca de otro modo. I 30. Aju.rlar las ná:das-Para ajustar las riendas, tomar con el pulgar é índice cler cho las cuafro riendas por encima y cerca del pulgar izquierdo; abrir un poco la mano izquierda, lc,·antar la mano derecha para deslizar las riendas, sentir lig-eramente el apoyo ud freno, conteniendo el ca hallo con las piernas; colocar otra vez las riendas encima del índice izqui rdo, apoyadas con el pulgar, bajar la mano derecha al costado. 131. Srj)arar las r:~·ndas-Tomar con la mano derecl.a cerca de la izquierda, la rienda derecha el filete, sacarla de debaju del índice iz1ui rdo y colocr-trl:l nr "Ítm~, de modo que pase por toda la palma. d la mano izquien]a ; recoger la rienda hasta CJUt: se sienta el tl.p~)yo d< 1 filP.t. con la rienda izquierda, correr la mano derecha ;,Í e te lcH.Io hasta que la ri nda quede de un 1~.rgo ufl­ciente para colocar la mano frente ;,Í la izquierda en una )Osición semejante á lr entre el mefüque y el anula1·. hl puño izqui rdo no caml.Jia su po ición frente al rcntr del CUt;rpo; el puño derecho queda cuatro d dos al co tado; el sobrante de las riendas del filete que 'a nt·· los dos puños. 132. Cruzar laJ 1 1ódas-Entrcabrir el íncrce izquicr o, pa­sar la rienda dcr e ha del filete á ~u p imi i •o lugar, \ oh·cr á ce­rrar el índice y bajar la mano derecha al costado. 1 33· 1] in~tructor, con mucha fr~cuencia, hará soltar las rienda., tornarlas en una mano 6 en 1< s dos, cruzarlas, separarlas, &c., hasta que los jinet s ejecuten rápida y concienzuda ente to­dos los movimientos. J 34· Mo't'tÍJ17Úifos jm'ncipales de la mano de la bn'da-Es rcciso evitar con sumo cuidado toda acción brusca y violenta de la mano, y ~e dará una tensión más pronunciada á las riendas del filete que á las de la brida, si el cal~allo tiene la Loca sensible. Al principio de la instrucción, sólo asf se u arán las riendas; des­pués se irán acortando poco á poco ]as de la brida, hasta que el caballo se acostumbre á su presión. Una vez conseguido esto, gra­duará el jinete la tensión de las riendas según la sensibilidad de la boca de su caballo: ¡,ara uno duro, firme el bocado; para uno sensible, firme el filete ; no olvidará para esto la facilidad que tiene de acortar ó alargar sus riendas, aun llevando sus armas en la mano. I 35. La mano de la brida tiene cuatro movimientos princi­pales; Ruogtr d fr117o. Dar hle1iad. Girar á la det·echa. Gr'rar á la 1zt¡uzerda. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 115 _; I .0 R ecoger el pmio. Consiste en aume ntar la tensión de las riendas aproximando ligeramente la ma no al cue rpo sin mover el codo. Se r ecoge el puño para adve r tir 6 re c oger e l caballo, dete­ne r y r etroce d e r, p e ro midi endo la te ns ión d e la s ri e ndas según el efecto que se r¡ uie ra pro d uc ir. E l movim iento d el puño d e be ser r ecto hacia atr ás pa ra r ecog·er las cuatro riendas igualmente. 2 . 0 Dar 1/berlad. Esto es disminufr la tensión de las riendas, separnnclo lig ramente la mano del cuerpo, s;n mover el codo de su Jug-ar. J. 0 Gt"rar d la dtrecliCl. Ilacer sentir levemente la presión de las ri nd s izquierda sobre el cuello, llevando la mano un poc o á la derecha. 4.0 Gt'rar d la /zqm'crda . Hacer sentir ligeramente la presión de las ri<•ndas derechas sobre d cuello, llevando la mano un poco á la izrtui rda y girando al mi mo tiempo el puño de modo que el merliquc se act>rquc al cuerpo por la derecha y el pulgar se incli ­ne á la izqui rda. I 36. AjJI.!)'ar- Estando las cuatro riendas n la mano iz­quierda : Ilaccr obrar la mano izquierda como para empe%ar á g-irar, á fin de inclir.ar las sr aldas hacia la dirección del m vimiento . Cuando 1 ca allo ha obedecido, volver la mano á su luo-ar, inme­diatamente después dar y tomar, . eO'ún las disposiciones del ca­ballo . 137 . Al galope-Levantar el caballo llevando la mano un poco atrás y afuera, d~mdo libertad en el momento en que e l caballo b d ce, y d spués dar y tomar á cada pi ada. r 38. ])ollar el caballo- eparar las riendas. I.0 A l(z der(cha. Bajar un poco la mano dere ha y apro.· i­marla al cuerpo para aumentar la tensión de la rienda derecha del filete. 2. 0 A la ¡'zJtúerda. Apro.·imar ta mano izquierda al cuerpo, inclinándola hacia el anca den.::chn, para aumentar la t...nsién de las riendas izquierda., y levantar la mano derecha , con el d edo m eñique á la altura del pulgar izquierdo. 1 39· Levantar y plegar el caballo-Usa r del filete para !P.vantar y d el bocado para plegar; d espués, usar s uavemente los dos fre­nos unidos. 140 . Rtpdráó" dd t rabajo coJZ bndón-T od os los movi mi entos d e la seg- unda parte se r e pite n asociando los efectos del fr e no de la brida y de l filete. El caballo se conduce a sí progresi vamente á obedecer tan fácilmente con la brida como con el bridón. Debe conservar siempre sobre el freno un punto de apoyo que mantie­ne las riendas bastante tendidas. La mano del jinete recibe enton­ces una sensación de resistencia elástica parecida á la que se ob­tiene sobre el bridón, pero menos intensa sin embargo, á causa de la mayor potencia del bocado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 116 _) Si los caballos presentan marcada tendencia á encapotar­se, el instructor recomienda á los jinetes barajar con las rien­das del filete, levantando un poco los puños, ó mejor todavía, lan­zar la rienda derecha ó la izquierda del filete de atrás á adelante contra el cuello, de manera que se produzca una pequeña parada del bocado contra la mandíbula superior, lo cual obliga al caba­llo á levantar la cabeza. En este caso es preciso, sobre todo, re­comendar que se obre enérgicamente con la piernas. Ciertos caballos, al contrario, evitan la acción del fr no de la brida, de papando; el freno se desliza entonces hacia atrás sobre los asientos, y la acción de la embocadura queda paralizada. Puede ser útil entonces ajustar el freno, colocándolo tan bajo como sea posible en la boca del caballo, y combinar la tracción de las riendas con la presión oportuna de las piernas. Este último caso se presenta rara v-ez con un caballo que haya seguido la progresión del trabajo con bridón. Continúa --r::%!: SOBRE LA SUPERIORIDAD EN EL PUEGO l)E LA INI'ANTERIA Con iderado aisladamente, y sin tener en cuenta sus relacio­nes con los demás factores del combate, el armamento de la infan­tería tiene, en cuanto al fuego se refiere, caracteres esencialmente defensivos; su eficacia depende no sólo de las condiciones del arma, sino también de su acertado manejo; y aunque es difí­cil medir la importancia de la concurrencia de lo uno y lo otro, cabe asegurar que ante 1 fccto del fuego, en nada puede ceder de superioridad la acertada instrucción de las tropas á las buenas condiciones del arma. Lo mismo ocurre con todos los factor s del combat~ que po­demos llamar industriales: de nada sirven el saiJle y la lanza sin una pr paración del soldado para su manejo, preparación que ha de atender á sacar dd arma el mejor partido posible; otro tanto decimos respecto á la artillería. Pero sin salir de nu':!stro objeto determinado, concretándonos al armamento de la infantt·ría, con e.·clusión de la bayoneta, que por sí sola da carácter en cierto sentido, y entrando de lleno á es­tudiar este factor, empezaremos por dejar sentado que cuantas re­formas se han introducido modernamente en los armamentos, tien­den sólo á aumentar la precisión en el tiro y la densidad en el fuego, produciendo además, indirectamente, otros efectos tácticos que no carecen de importancia. La disminución de calibre, aparte de lo que en la precisión pueda influír, produce el efecto táctico de aumentar la capacidad ..del soldado para llevar municiones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 117-' La pólvora sin humo influye también, y en alto grado, en la precisión y aumento de alcance, pero su efecto táctico, decantado quizás con exageración, consiste en no denunciar la posición de] tirador y permitirle tener el frente completamente descubierto para mejor observar la posiciones y movimientos del enemigo. Estos efectos pueden admitirse en teoría, pero en la práctica pier­den alguna importancia; en cuanto al primero, no tira un hombre solo sino un grupo de hombres, que á. la distancia en que el fuego empieza, se denunciará, in neces1dad de un factor que lo delate, pues no podrá permanecer constanteme nte oculto d etrás de una posición; otro tanto decimos respecto al segundo, en que el viento puede hacer desaparecer la clen ·idad del humo, y los cambios de posición obligan á abandonar el sitio donde tenga lugar. Los mecanismos de repetición permiten en un momento dado aum n~::tr gran lemente l<1. <Í'!n.:;idad en el fucg ; pero teniendo en cuenta r¡u el soldad ll c\'a municiones en cantidad limitada y escasa para realizar las distintas fa<;es del combate, habrá que limitar esas energías i los casos en que 1 efecto del fuego sea claramente tÍtil y vC'11taj ,so, y aun desperdiciar algunas ocasiones de esta rnanif~.;stación para evitar el desastroso pfecto moral que posteriormente produciría en la tropa la escasez ó carencia de municiones. S1 com >aram s ahora te los estos efecto tácticos, clat-amente se deduce que unos regulan la acción de los otros, limitando su importancia. Sentado esto, y tomando en consideración la id a d~ que los progresos en el armarn~nto han sido adoptados por casi todos los ejército , de hícc e natural mente que la sup ·rioribre las del ataque y de las tropa no atrincheradas." Y aun sin acudir á te ·timonio ni autoridad alguna en esta materia, compréndese bien que presentando esa distancia buenas condiciones para los fuegos de la dcfcn a, procurará ésta sacar el mejor partido de su arma, utilizándola en todos sus elementos, y aumentará la velocidad del fuego hasta donde lo permita el me­canismo de repetición. Luego á los 400 metros existirá también la superioridad en el fuC'go por parte de la defensa. Conti'ntía ~e:!:~-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 120 -' - Historia====- AUTOBIOGRAFÍA DE HIPÓLITO 1\tlORA CORONEL DE COLOMBIA (Continúa) A los ocho días nos llevaron escoltados para Zipaquirá, junto con D. Pastor y D. Mariano O pina; ya en esta poblaciÓn nos guar­daron en la cárcel, y en ella permanecimos 28 días, y aun cuando no teníamos recuro , :10 nos faltó nada, debido á que la mayor parte de las familias eran conservadora . Tan pronto como nos entraron á la cárcel, ocurrieron todas las sc.ñoritas á llc ,·arnos ca m¿ s y facili­tarnos los alimentos en tal abundancia, que a lcanzaua la comida para los soldados de la guardia que nos cu<..tn un he­rrero con varios pares de grillos, y colocando un talJur te se dio orden para que en él se sc·ntara uno por uno, como n un banquillo; dio la gr~:m ucrtc que el fabricante de lo grillos los hizo tan peque­ños, qu no sin icron ni para un niiw, y no ob:.tan e que llevaba todos los instrum ntos, le fue impo, iblc colocárno lus; y a í, nos vimos libres de s mcjante martirio. La otra itTI}lresión fue la si­guiente: no carecíamos de Vé lor, pero nos hallábamos indefe n os; y un día á las 8 de la mañana nos formaron en el p;1tio, y al fren­te fltrr ar n también la c. e Ita, dár d le rden para car ar, lo que hizo cr r al momento que e iLa á. v .., ritl car un fu il miento •n ma a; pero no suc- dió lo que temíamos; y aperas clijcr n á 1 s (;olda­uos: "si alguno de e tos eñores intenta salir dd cuarto duncle Ya á ser encerrado, harán usted ~s fuego sobre él, y si es p >sible, en­tonces mátenlos á toJos." Inmedimarn nte nos conduj~ rün al caía­bozo, y el Jefe de la escolta nos elijo: "Caballero , la Yida de us­tedes n stos momentos stá en inminente peligro, p rque hoy es la nlrada de nuestras fuerzas á Bogotá, y i hay algün reYés, ó no se e nsigue el triunfo, t ngo orden del Jef' Supremo, para pasarlos por las armas"; y acto contin11o e rró la pu rta, co­rriendo l cerrojo. Qucdámos en la oscuridad : no teníamos, para Yer, otra luz que la que penetraba por la cerradura. En el curso del día no nos permitieron tomar alimento; esto sucedió el 18 de Julio. Como á las 9 de la noche oímos el repique de campanas, y al mismo tiempo correr l e rrojo y abrirse la puerta de nuestra prisión. Vimos al Jefe de la guardia, quien nos dijo: "Señores: se han sah·ado u tedes ; ya todo está terminado. Los señores que es­taban detenidos se hallan d esde este mom nto n libertad (los presos ;i. que se refería eran los que hacía algunos meses estaba n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 121 _; detenidos en la cárcel), ustedes continuarán presos hasta nue­va orden, pero volverán al calabozo que antes ocupaban"; y con­ducidos á éste, nos decíamos unos á otros: quién hubiera estado en esos momentos en Bogotá, para tener la dicha de haber formado al lado de nuestros compañeros, y aun á costa de nuestras Yidas, defender la causa de la legitimidad. ¡Cuántos habrán perecido l; y nosotros nada podíamos hacer por hallarnos presos en un cala­bozo. El 19 nos condujeron para Bogotá; pero como salimos por la tarde, sólo alcanzámo á pernoctar en el punto llamado El Papayo. Al día siguiente, madrugaron á movernos para continuar la mar­cha, con el fin de que entráramo á Bogotá en pleno día, y así su­cedió. A las tres ele la tarde llcgámos á la pi· za de San Dic6o, y como la generalidad de los presos eran conocidos t:.n la ciudad como hombres políticos de mucha con ideración, al llC'gar á ese punto vimos esca Ionados los batallones, que formaron calle, y en medio de esas filas éramos visto por la multitud. Así atra vcsámos desde San Diego ha ta 11- gar á la Plaza ele Bolí· ar, donde terminaban las filas de soldados. En la Plaza de B 11í\'ar nos tu\·ieron algún tiempo, mi ntras conducían :i los res. O.:.pinas y á otros caballeros á la cárcel, la cual estaba situada donde c. hoy el P,dacio municipal. Despué · de verificado e to, nos lk\'aron al local de San Bar­tolomé. ¡Qué dicha y qué g-ozo c. ·perimentámos tan luego como ya adc·ntro vi m s :1 otros compal1ero ·, á quienes abra:.:;ll¡amos, y aun cuando pre o·, no p rdíamos la e peranza el mejorar ck suert . :rvfutuamente nos d:í.bamos el parabién por hober cumplido cada uno con su deber. A todos esto com¡Ktñeros no había vuelto á verlos d · ele ·l r 3 de Junio en 1 Chicó. Gocé en cumpañía de ellos pur el término de ocho ellas, cuan­do me s ·pararon para llc •arme á h cárcel, donde e~taban los 'r~s. O. pina· y otro · caballer s prc os, que eran: el Dr. Tr!Jina~ Santa­maría, Juan Castillo y otros, los cuale iban á ser de terrados para la Co la. Algunos enemigos políticos intrigaban para que me de terra­ran á mí también; y aun ¡ue mi buena espo a no descan.:,aba un momento de tral>ajar con sus ruego y slÍplicas á las personas de influencia, para conseguir mi libertad, nada obtuvo, aunr1ue sí con­siguió lo que entonces era difícil: hablar con el jefe supt e m o, J\1osquera, personalmente. En esa conferencia le expuso ella va­rios motivo en mi fa ,·or, y entre otros él de que yo no podía servir por hallarme enfermo. A lo cual le contc~tó l\fosquera: "Sí, tiene razón, porque la enfermedad la tiene aquí," y llevándose la mano á la frente, quiso decir que era el capricho. No consiguió, pues, nada mi esposa, or lo cual salió descon­solada, pero insistiendo iempre por conseguir mi libertad. Después se me presentaron en la cárcel los Sres. Ruclesindo Rivero y Jenaro Materón: el primero había sido jefe de mi Batallón, y el segundo ofi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Tvlilitar de Col o mb ia '- 122 --' cial del mismo, y ambos se habían pasado á Mosquera desde el 18, día de la entrada á Bogotá, y me dijeron : "Tenemos orden para ponerlo en libertad, exigiendo de usted tan solo una condición, que consist-- en ponerse á las órdenes del Jefe Supremo, que manda hoy, que lo es el gran General Mosquera; á usted se le expide un pasaporte con el nombramiento de Sargento Mayor, para que marche para el Cauca á ponerse á órdenes del Comandante ge­neral, destinado á un Cuerpo." Inmediatamente les contesté: "Eso es muy trabajoso, porque ustedes conocen y saben el manejo que yo he acostumbrado en el campo, cuando veo venir al enemigo, y quién quita que muy pronto no falten conservadores que levanten fuerzas contra el Gobierno en esos lados y me toque á mí irlos á batir. Quiero que me contesten: ¿qué les digo á mis soldados, allá viene el enemigo, ó allá vienen mis compañeros? 1 nó, nó l; bajo ningún pretexto." Me contestaron: "Hoy nadie podrá moverse contr::t el Gobier­no;" pero yo repliqué que podría eso ser verdad, pero que no acep­taría la propuesta por ningún motivo. No logrando dichos señores que accediera á la propuesta que me hacían, se retiraron. Mientras estaba pasando esto, ya mi esposa había conseguido mi libertad, tan solo dando un fiador de cárcel. Corrió á casa de la Sra. Elena Cordobés, para que ella se empeñara con su padre el Sr. Isidoro Cordobés, á. fin de que diera su firma como fia­dor de cárcel. El día que llevaban á mis compañeros para el des­tierro, llegó á la puerta de la cárcel mi esposa con la boleta de libertad. Inmediatamente no fuimos á casa de mi fiador á darle las gracias, perü con pesar de n p ~J~rmc comprometer en otra. Conl/mí a -_ - V ariedad es VIAJE A LA REPUBLICA DE COLOMBIA EN 1823 POR M . MOLLIEN ffraducido para el Boldln Militt~r) (Continúa) CA PITULO V I :E sta :lo del país desde 14 98 hasta 1 781-.\ntiguos habitantes-Sus hábitos-Sus costumbres-Conquist as comerciales-Conquistas religiosas-Conquistas mil itares- Quesada -Agotamiento de l a población ind1gena-Negros: su suerte-Mezcla d e razas-Puertos- Iglesias-Aldeas-Ciutlad es-Minas­Agricu l tu ra colonial -Agricultu ra europea- Industria-Repartimiento­Encomiendas- T ri but o de l os i ndios-Gobie rno español-Paz p rof unda. Cuando se descubrió la Amé rica, sal vaje s de una ferocidad y de un Talor indomables habitaban ]as bellas llanuras de Cumaná, de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ I.lJ .....J Caracas, y las que riegan el Apure y el Orinoco; siempre erran­tes, en sus guaridas inexpugnables, algunos frutos ó los productos de la caza componían su alimento; la tierra en estío, ó la hoja de los árboles en la estación lluviosa, les servía de lecho y de mora­da; estaban casi desnudos; las pinturas extrañas de que se cu­brían el cuerpo, los huesos ó los dientes de animales que llevaban en grandes agujeros que se hacían en las orejas, enorm , s anillos de oro que se engarzaban en un agujero abierto en la parte es­trecha de la nariz, eran los adornos más solicitados que habían inventado; comúnmente algunas plumas de pájaros cubrían su ca­beza, y las pieles de animal s salvaje, ocultaban sólo algunas par­tes de su cuerpo. Sin emhargo, la ambición existía en medio de tantas miserias; el mando supremo era el fin ele sus mis ardientes deseos; era el precio de muy dolorosa pruebas; el menor gemido era motivo de exclusión. ¿Qué necesidad tenían, pues, de jefes, estas sociedades bárbara ? ¿.Qué diferencias tenían que someter á deci ión? ¿Qué despojos, qué conquistas tenían que decidir ?-Los cadáveres san­grientos de sus enemigos, porque la mayor parte de ello , á falta de la caza, e alimentaban con miembro palpitantes de sus prisio­neros; pocas tribus tC'nían horror á esto abominables festines. En las montañas, por el contrario, las costumbres se suavi­zaban. Sólo la rica Provincia de Antioquia estaba en an~rentada; pero en la Sabana, en donde clespués se ha edificado á Santa­fé, la nación de los Mosca tenía ya algunas leyes. Las re acio­nes entre las di ver ·a e:; alcle:-ts eran hrm s y frecut:ntes. La agri­cultura com nzaba á ser honrada; las propiedades eran res­petadas; las ciudades tenían habitaciones bastante cómodas, y el pueblo estaba vestido con decencia. in estar rodeadas del brillo que ostentaban las cortes el Tenochtitlan y del Cuzco, la del jefe de Cundinamarca, al cual los españoles daban el título de Rey, no carecía de pompa. La religión tenía sus templos, sus altares, sus sacrificios y sus sacerdotes; como excepciún de todos lo indios que vivían en estas regiones, Jos Moscas no ofrecían á sus dioses, el sol y la luna, sino pájaros, á los que en eñaban algunas pala­bras de su idioma, para que las divinidades engañadas las reci­biesen como víctimas humanas. En otras parles no inmolaban sino jóvenes criados para ser degollados en sus horribles sacrificios, y que eran vendidos á buen precio. A la relación del descubrimiento del Nuevo Mundo, y de que los habitantes más salvajes llevaban collares y brazaletes de oro, los soldados españoles, cansados de las guerras de Europa, que no les procuraban sino un flaco botín, los moros y los judíos, impa­cientes del yugo á qu .... acababan de sujetarlos, partieron á visitar estas nuevas tierras y á buscar una patria. Por dondequiera, á lo largo de la costa de la América Meridional, bañada por el mar de las Antilias, fueron rechazados por los indios, viendo así sus espe­ranzas engañadas. Tantas desdichas causaron tal desaliento, que el Gobierno español se vio obligado á poner la conquista de V ene- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia zuela á precio. Mercaderes alemanes se encargaron de ella en 1528 y la llevaron á cabo con toda la crueldad imaginable •. Ya se habían apoderado de las costas y habían comenzado á construír habitaciones á alguna distancia en el interior ; pero con­tinuamente eran reducidas á cenizas por los salvajes aislados en los bosques; los colonos, asustados, apenas se atrevían á salir de sus fortaleza~ de tierra rodeadas de empalizadas. La religión se encargó de atajar estas depravaciones y de lle­var á cabo una con1uista que la espada n había podido efectuar. Penetraron los mision ros en los antros tenebrosos en donde se ha­bían refugiado los indios. El mayor nú'Tlero de estos pacíficos con­quistadores p~..reció víctima de su celo. Ac¡uellos que tuvieron la dicha de escapar, marchn.ron d._ victoria en victoria, y á medida que ganaban terreno, levantaban iglesia de paja y bahareque ; llegaron á las orillas del Orinoco, despué de abrir una comunica­ción segura entre este río y Venezuela por medio de asilos, ya casi inviolables para los salvajes, leYantados de distancia t:n dis­tancia. Por la misma époci't, soldad s celoso de la gloria di_; Pizarro y de Corté , e ·calab:m la cordillera al mando de Quesada, y some­tían imperios. En efecto, este jefe. e11tu5iasmado por los relato alucinadores de gran número de indios, que señalándole el Sur, le aseguraban que encontraría en esa dirl!cción un imperio rico y pode ro· , partió de antamarta en el m !S dc Auril de 15 36: Sl!iS­cientos Yeinte hombres á. pie y ochenta y cinco jinetes lt.! acompa­ñaban. 1 o fue sino con trabajos intinitos y en ligeras eml)arcado­nes, mal cunstruíua ·, corno pudo remontar 1 Magdalena. Los obstáculos que l! te ríu le opuso, 1 jos de e ntener su ardor, no hi­ciemn tra cosa que e.·altarlo. Un gran núm ro de sus valientes compañ~ros p reció d fatiga y de mi ·cría. Nada logró a} 1alir su ánim : atac' á. 1 in io · que habitabí.m el cantón en que cle:.pués se edificó á V ~lcz, lus sujetó con facili acl, atravesó su territorio, y de ·cenditS victorioso á las bellas llanuras de Ubaté y de H. gotá. Relaciones mentirosas no lograron doblegar su valor. Cundina­marca, que era el nombre que llevaba la Provincia que 1uégo se ha llamado Santafé, era rica. Zipa~, príncipes poderoso", r gidos por un g L>ierno feudal, gobernaban el país y daban protección á una industt ia que comenzaba á de arrollarse. Sus templos, sus pala-cios de paja, encerraban tesoros considerables. • De este modo, alguno hombres atrevidos completaron en un año la conquista de lo· países á los cuales después se dio el nombre de Virreinato de la Nueva Granada, y que no son sino una parte de él. Los indios no eran enemigos faltos de valor, pero los españo­les eran en el iglo xvr lo que han sido los franceses en el xrx, afortunados é invencibles. Por dondequiera se descubrían entre los indios las pruebas de un movimiento hacia la civilización. La avidez de los españoles,. • Depons, tomo I, pá~ina 77. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 125 J acrecentada por este espectáculo, no buscaba sino nuevas conquis .. tas. El mal estado de los caminos, la carencia de víveres, la fatiga abrumadora de los calores, las flechas envenenadas de los mora­dores, nada moderaba su energía emprendedora; las aventuras reunían algunos soldados en los puertos del mar de las Antillas, y provistos de pólvora y de plomo, partían á conquistar reinos. --:::l!:iCI-- PEREGRINACION DE ALPHA , POR .MANUEL ANCIZAR (Continúa) Conlt?ttí• El ruido de los torrentes, como otros tantos arrullos de la na­turaleza que agasajan al viajero, la soledad de los altos cerros, la vista lejana de las casitas del estanciero, sombreadas por algún árbol á cuyo amparo duermen los perros, y coronadas por ráfa­gas de humo, que indican Jos quehac res de la madre de familia; todo esto, unido al ePtirniento de la inviolable seguridad con que el transeúnte cuenta en cualquier lugar y hora, infunde cierto reposo mental, cierta di. posición benévola, que si no llamamos paz del alma, no tiene nombre; tal parece que la fecunda natura­leza se ernp i1a en disimular la falta de poblaciones numerosas, con el atractivo de sombras perfumadas, quieta soledad y aguas vivas corriendo infatigables en todas direcciones hacia el turbulen­to río, que ·n lo más hondo del pai.aje 1 s e pera. Tres leguas má adelante del Valle se opone al Charalá un nudo u e serranías, lln mado Alto-de-r alo-IJ!anco, que le hace variar de repente su cur~o, echándolo para el O. En el vértice de esta violenta inflexión, solJre la margen derecha, se hal1a la villa de San Gil, la cual impone al río su nombre, que conscn·a ha ·ta desaguar 4} leguas mis allá, en el ~aravita. Por los años de 1620, según Oviedo, varios españoles, tornando indios de Guane, pobla­ron á San Gil, bien que hasta 1690 no se halló fundamento para concederle el título de parroquia. "Son sus \ ecinos, añade el mis­mo escritor, gente honrada y dócil, dado que afectan damasiada nobleza, por sólo haber sus antepasados formado el pueblo." En I 761 se le computaban, entre feligreses y neófitos, cerca de 2,000 vecinos, recomendados por sus buenas costumbres y absoluta con­sagración al trabajo: no había escuela ni establecimiento alguno público. Han transcurrido 89 años, y San Gli, villa cabecera de cantón, cuenta en su recinto 7,000 habitantes, un hermoso y bien manejado Hospital de Caridad, con 2,225 pesos de renta fija, tres escuelas, una gratuita de niños con 72 alumnos, y dos de niñas <-on 26 educandas, y un colegio con I 18 estudiantes, de los cuales 25 internos, todos ellos de apuesta presencia, modales finos y cla­ro ingenio, como tuve ocasión de observarlo en los certámenes que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 126 _) de Literatura, Filosofía especulativa, Matemáticas é idiomas inglés y francés, presentaron, frutos de los e~fuerzos del Rector, Presbí­tero Félix Girón, sujeto ilustrado, patriota verdadero y de virtudes nada comunes, digno de dirigir aquel interesante plantel, que es el mejor ornamento de la villa. La situación de ésta se hal1a en una estrecha vega ribereña del rfo, á I, roo metros de altura sobre el niYel del mar, y tempera­tura medía de 22°, 6 del termómetr centígraClo. El caserío se halla en parte asentado obre el plano de la veo·a, y en parte sobre la pendiente ladera del pró.·im cerro, que á considerable altura forma una e.·plan::~.da en que se alza el edificio del Hospital, rodea­do de ca. itas de pobre apariencia. Las casas del centro de la villa son e e teja, espaciosas y altas; y tanto en el interior de' ellas corno en las calles, se nota un aseo e.·tremado, signo de la cultura ele los moradores y del singular cuidado que ponen las autoridades en mantener el or en y limpieza er. los lugares públicos. Entre las gentes pobr s no se Yen trajes sucios ni los harapos miserables tan comunvs n las polJlaciones de la con.lilh.:ra, sino ci...:rta pulcri­tud y p ·efcrencia por los \·cstidos l'g ·ms, en arm\mía con el cli­ma, sob .. ado caluro o á n'ccs. IIay razonal.le número de familias aco; 1od· das, de distinguido y amable trato, uonde el forastero en­cu ntra el sol al de muy agradables tertulias que se ti· ncn de no­eh , nos: ndo raras las bullicio~ ·ts reuniom s al frc co fuera de las pu rtas, y ;: 1 respl< ndor de las dviclas estrella-. lcancé la fiesta del CoqJus, en e ue accidentalrn nte fu1 cionaba l respetable y li­beral Obi pode Antioquia Dr. Gómez Plata; y por cierto que los adornos e e la bella iglesia parroquial f'ran intachabl s en punto de sencillez) buen gusto. Los campe. inos u. las cercanías se ncar­garon de levant·1 · .n torno de la plaza cuatro filas de arcos dl! palmas y flores que al graban notal>krn nte la carrera de la pro­cesión, y en cada bo acalles plantó el altar acostumbrado en r¡ue, según la· reglas con. tantes de nuestra loalJlC majadería, brillaban los e pejos y cuadros profano:; al lado de santos más 6 menos afli­gidos, así como no faltaron ventanas que en vel de ortinaje osten­taban pañ Iones, dese perado sin duda por v >lrer á los hombros de sus dueños, para cubrir los cuales y no para cortinas hal.Jían nacido: bien es verdad que la capital de la Reptíblica comete en esta mat ría disparates mayores, como á su tiempo será menester referirlo. En el Distrito de San Gil se cuentan 12,000 habitantes; con que ya se inferirá cuál sería la concurrencia de labrddores y estan­cieros á la más solemne de las fiestas cat6lico-romanas, presentan­do todos los matices de los trajes de tierra caliente y tierra fría, puesto que inmediatamente después de la villa siguen los altos ce­rros coronados por explanadas fértiles en que residen numerosas familias de agricultores blancos, cuyas mejillas llevan impreso el colorido europeo, y los robustos y aventajados cuerpos manifiestan la salud de que gozan estos afortunados hijos del campo. Junto á la masa de hombres sólidos, como los habría llamado Larra, iban Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín f\.1ilitar de Colombia y venían grupos de damas delicadas, ata viadas con las primorosas torturas que ha inventado el lujo de las ciudades, niñas vestidas de blanco y llenas de la gravedad cómica de que en semejantes cir­cunstan cias se hallan poseídas por el influjo de las galas sobre sus nacientes instintos de mujer, jóvenes decentemente puestos y ale­gres con la alegría de estudiantes en asueto, y finalmente los ciu­dadanos de menor cuantía~ atisfechos de sus trajes nuevos, que son­riendo comparaban con las ruanas toscas y mJ.l trazadas enaguas de bayeta de los honrados labriegos concurrentes. Cuadro anima­do de la c.·istcncia humana con toda sus pasion itas cotidianas, todas sus pr- tensiones vanidosas, y las fisonomías revelando, sin quererlo y distraíJas, lo que abri0 <ÚX1n en aquel momento los cora­zo. Jes: comedia de la vi a social qut. en escenarios diversos, pero sobre el mismo argumento, representamos toJos, pe1·suadidos fre­cuentemE- nte de que hacemus grandes cos· '-'· L1eY.:t San Gil en.re los sororranos la tacha de pueulo aristó­crata y cgoí ta; pcr C'l obsen Jor im¡ arcml 1.0 la con:·rma, y tiene que atribuír1a ta lecimientos de in trucción y bentficencia, que cuidan y sostienen con esmero para común provecho; ti nen también una predilección decidida por la localidad en que han na­cido, y de aquí proviene la tacha de egoístas; pero esto, 1· ·jos de ser defecto, lo reputo como una virtud de consecuencias ftlices, considerada la índole del sistema republicano, según el cual cada localidad debe cuidar de sí misma, crear recursos propios y con­centrarlos en su seno para no mendigar de los vecinos Jos medios de e,·istencia, y para establecer de de el distrito parroquial las ba­ses de la descentralización administrativa, únicas en que racional­mente puede fundarse la federación política de las grandes sec­ciones, verdadera y genuina forma de la República. Por tanto, los hombres ricos de San Gil usan pero no abusan de su poder domés­tico, empleándolo en efectivo bien de la comunidad ; y si alguna vez llegaran á perder el tino y convertirse en opresores del pobre, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 128 -' inmediatamente recibirían una severa lección, para advertirles que en estos tiempos no hay bienestar ni autoridad durables, si no se fundan sobre beneficios dispensados con largueza y amor á la por­ción desvalida del pueblo. En el Distrito se cosechan con abundancia los frutos y legum­bres de tierra templada y caliente, y para el comercio de exporta­ción se producen 40,000 cargas de panela, contándose 70 trapiches buenos y medianos, 1,500 cántaras de aguardiente de caña, 8,ooo arrobas de algodón, parte del cual venden bajo la forma de lien­zos y mantas, y en 16 herrerías fabrican herra.mientas de agricul­tura, machetes, clavazón, frenos y obras de cerrajería en que em­plean al año cerca de 2,000 quintales de hierro llevado de las minas de Pacho. Recuerdo haber leído en un economi ta inglés que las manufacturas de hierro son el mejor índice para juzgar el adelanto de un pueblo; y si e to es cierto, el can~ón San Gil se lleva la palma entre los de la Provincia, pues en ningún otro he visto forjas tan activas ni herreros tan inteligentes en su importante ofi­cio, que ojalá fuera mejor protegido con auxilios y enseñanza es­pecial para levantarlo hasta el grado de una verdadera fuente de comercio y riqueza, capaz por sí sola de formar la prosperidad de la Villa. Desde esta, y en todas direcciones, parten siete caminos que, ramificados más adelante, la enlazan con los ocho pueblos cabezas de Distrito contenidos n el cantón, y con los limítrofes de Cha­ralá, Socorro, Barichara, Piedecue ta, Málaga, Soatá y Santa Rosa; de manera que tanto por la po ición que ocupa, como por sus recursos propios y los de sus numerosos vecinos, la villa de an Gil tiene asegurado un progreso natural, sólido y de creces per­manentes, puesto que n •1 genio de los moratlores predomina la inquietu industrial, característica de los socorranos, germen visi­ble de la futura grandeza de aquella Provincia, cuyo porvenir no se sabe apreciar por la generali~ad de los granadinos. Tomando ~ el camino del NE., por encima de erranías sobrado escarpa­das, á un poco más de dos leguas de distancia y 1,160 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el bello pueblo de Curit!, asentado en una ladera limpia y alegre, rodeado de estancias de labor per­fectamente: cultivada·, y convidando al viajero con los hospitala­rios techos de sus casas dispuestas en manzanas cortadas por ca­lles rectas y desembarazadas. Es cabeza de distrito, y compren­de en sus términos, que se extienden hasta los de Aratoca, 5,000 habitantes blancos, robustos y muy consagrados á la agricultura, manufacturas domésticas y comercio. Aratoca se halla 3~ leguas adelante, engastada, "como un nido de águila," entre los picachos piramidales de la serranía cortada en su respaldo por el río Sube. Continúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 4

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 7

Por: | Fecha: 15/02/1902

Oeneml de lngcniero• Mi~mbro de.- •aria S<>cledade• CicotUiea• = Oficial - • DECRETO NUMERO 102 DE 1902 (E .ERO 24) por el cual se di5pone la organización del Batol/Jn r.0 de Orimte El Vicepresz"denle de Ja República, e1lcargado del Poder EJeculz'vo, DECRETA Art. 1.0 Organíza un Batallón que se denominará I. 0 de Orie111e, compuesto del p e r onal que señala el Código Militar. rt. 2. 0 Nómtira e primero y segundo Jefes del expresado Cuerpo á los res. Coron 1 Jesú Bernal T. y Teniente Coronel Luis M. Berna] T., respectivam nt . La designación de Oficial es ubalternos de este Cuerpo ¡e hará posteriormente. Comuníquese y publfquese. a o en Bog tá, á 24 de nero de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro d Guerra, ARISTrDES FxRNÁNDU TOMO I-13 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín llilitar de Colombia '- 194 ....J DECR~TO NUMERO 155 DE 1902 (ENERO 28) por el cual se hact' una promoción temporal .El Vfupresitltnlt de la Repúóli'ca, a:cargado del Podn· EjteultrHJ, DRCRRTA Artículo único. Promuéve~e interinamente a1 Coronel Pauto E. Escobar del puesto de Jefe de Estado ~ayor d.e la Colur:nna Técnica al puesto de Ede~án d.e honor ~el Vtc~pres1dente, roten­tras dure el tiempo d la ltcenc1a concedtda al t1tular, General José I~acio Osorio. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Enero de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARl TlDltS FxRNÁNDEZ DECRETO NUMERO 159 DE 1902 (ENERO 30) or d cual se or~aniza un uerpo y ae le señala d lugar de 5U residencia ~ '1 Tí~epnsz"dtnle tlt la .Rtf'7í[.Hca, e11cargado dd Poder .F:fteulz"v#, DECRETA Art 1. 0 Pro éda á la or ·anización ele un Cuerpo que se de­nominará. o llll•J uombra.mi ntos .11 V.c~pruúJenle d~ la ReptUJlica, encargado del Poder Ejecult'v' DBCRETA Artículo único. 6mbrase Adjuntos á la Comandancia militar de la Plaza, á los siguiente eñores: Primer Ayudante general, Teniente Coronel Proto Morales V.; segundo Ayudante general, Teniente Coronel Agustín Jimé­nez C.;' Secretario, argento Mayor Miguel A. L6pez; Adjunto, Sar~ento Mayor Eusebio Gutiérrez; Adjuntos, ·renientes Sil ve tre Otá)ora y Luciano González R. Para los efectos fiscales se :larán de alta en e1 Cuerpo de De­p6sito. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDRS FERNÁNDE.Z DECRETO NU~1ERO 171 DE 1902 (ENERO 30) por el cual se llam á arios Jefes y un Oficial al servicio activo y se les estina y se hace un no ro bramiento .El Viúpr1Sidenle de la República, encargado del Poder Ejeculzilo, DECRETA Art. I .0 Llámase al servicio activo á los siguientes Jefes y Oficial, y destínaseles al Ejército en operaciones sobre las Provin­cias de Zipaquirá y Ubaté, en los puestos que se indican á conti­nuación: General Teodolindo Gaona, Jefe de Estado Mayor; Coronel Carlos Argáez, primer Ayudante general de la omandancia en Jefe; Coronel Rubén Prieto, Sargento Mayor José Efraím Fajardo y Capitán Félix Alonso, Ayudantes del Cuartel general. Art. 2.0 N6mbrase Pro eedor general del mismo Ejército al Coronel Enrique Fernández, asimilado á su grado para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bof:"otá, á 30 de nero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN )¡} Minit>tro de Guerra, AltxsTIDaS FK:aNÁNDK% Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 196 .J DECRETO UMERO 198 DE 1902 (ENERO 3 I) por el c\lal se confiere un ascenso y se hace una destinación · .El Vz"cepresü/enle de la Repttblica, ene argado del Poder Ejecult"vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese al soldado Daniel Guerrero á Sub­teniente por su ''aleroso comportamiento en el combate del Alfo de la Cr~z, y destínasele al Balallón Guardia de Bogotá? en la Sec­ción de Inválidos, con la antigüedad de 1 •0 de los cornentes. Comuníquese y pubJíquese. Dado en Bogotá, á 31 de Enero de rgo2 . JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO ER (ENERO JI) r99 DE 1902 p0r el cual se hace un nombramient El Tlicepres1.denle de la Repríblua, encargado dd Poder EjecuHvo, DECRRTA Artículo único. Durante la ausencia del Sr. General Juan N. Valderrama, Comandante en Jef de los Ejércitos de la Repúbli­ca, que va en comisión del Gobierno al Departamento de Boyacá, encárgas al Sr. General Manuel D. Montúfar, en su carácter de Inspector general d 1 Ejército, de la Comandancia en jefe. Comuníquese y publíquese. Dado n Bogotá, á 31 de Enero de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDRS FERNÁJ:\'l>EZ DECRETO UM RO 200 DE 1902 (R 'ERO 3 I) por el cual aprueban lo nombramientos de emplead s del Cuartel General del Ejército, hechos orla omandancia en Jefe del mi mo Ejército El Vr"cepresl·denle d~ la Reprtblt"ca etJcargado del Poder Ejecutivo, DECRF.TA Art. 1. 0 Apruébans los iguientes nombramientos, hechos por la omandancia en J f del Ejército de la República para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 197 _, empleados del Cuartel General del mismo Ejército, de que da cuenta en oficio número 645, de 27 de los corrientes: Comandancia en Jefe: primeros yudantes Generales, Gene­rales de Di vi ión Daniel . Pardo, Arturo Dousbebés y Arturo armiento. Juez ub tanciador, General de División Alfredo Tomás Or­tega. enerales de Brigada, asimilados á Comandantes Generales, Bernardo C icedo y Clímaco ieto. Coronelc Pomponio Guzmán, Pablo A. Peña, Francisco To­bar y Francisco Rodríguez yudante - ecretario a imilido á General de Brigada, Coro­nel Juan B. Romero B. egundo yudantes Generale , Pío Clopatofsky y Francisco Valencia argentas ayore . Primeros Adjuntos, Capitan s Pedro Julio Dousdebés y An­drés Bonfante. Estado ayor General : primero Ayudantes Generales, Ge­nerales de Brigada Raimundo Ca tañeda y Aurelio Tobar. Coronele a imilados á Generales de Brigada, Arturo Pérez, José Antonio Rojas B. y Manuel J. Campuzano M. egundos yudantc ;enerales Teniente Coroneles Juan B. Salcedo y Eli eo 'I'orres arg ntos Mayores Miguel A. Rubiano, Manuel Quijano y lejandro Ramfrez. Primeros djunto , Capitanes Rafael Ortega Escallón, an­tiago Cortés Peña Manuel A. Mariño Antonio Vásquez y Alberto Mariño. egunda mesa: Jefe, asimilado á Comandante General, Gene­ral Aurelio Merizalde. Primeros yudantes Gener les, Coronele Jaime uerrero, Alejandro arrcr y Rafael Medina . Primer A junto Capitán Jesús Aranguren. egun o djunto Teniente Franc isco Camacho. ercera me a: Jefe, asimilado á Comandante General, G~ne­ral Elíseo rbeláez. Primero yudante~ Generales oroneles everiano de la Hortúa y EJuardo . Lasprilla. egundo yudante General, Teniente oronel Jo é A. Rivera. Cuarta mesa: Jefe Primeros udantes Generale Dt~. Eduardo Amay Ingenie-ro militar, asimilado á eneral de Brigada para lo efecto fisca­le ; Coronel s Liborio Escallón y Luis aría ~rillo. Primer yudante 1cneral del Comandante Milita1· de la Pla- ¿ T<'n 1·al Gustavo arda Hcrr.ero . Art. 2. 0 1 Inspector General del Ejército, 1 Jefe Militar de la laza y u yudant , lo Edecanes del E ·cmo. r. Viccpre­_ identc, los • dccanes del . r. fmistro de Gu rra los Ayudantes de la ubsec1· taría lo n.plcados del Parque ener 1, los de los T ll · re Milita1·e , lo de 1 I labilitación del Cuartel General, los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colo1nbia '-- 19 -· Capellanes de la guarnición el Auditor de uerra y su ecretario, el Funcionari de Instrucción y u ecretario, el Fi cal del Ejérci­to, Coronel abriel Afana r; 1 Cajero del Mini terio de Guerra y su yu ante, Jos mpleados del servicico cartográfico, los del Boletill i 1il/tar lo rdenan¿a y demá empleado de la extingui­da ección de ando y enricio que no hayan sido destina os, se­guit ·án desempeñan o las mi mas funciones que tenían, y gozarán de los mismo sueldo , obre. uel os ó a imitaciones de que disfru­taban. Art. 3. 0 L' s e nerale Divisional"io , primeros Ayudantes Ge­nerales de la Comandancia en J ef , Generales Arturo Dousdebés y Daniel E. Pardo g-ozarán, desde la fecha del presente Decreto, de Ja asignación co1·re pendiente á l os Comandantes Generales, y de igual asignación disfrutará el Juez ub~tanciador. Comuníquese y pu lí uese. Dado en Bogotá, á 3 I d Eneru de 1902. JO. E MA UEL M RROQUIN El Ministro de Guerra ARrSTIDE FRRNÁNDF.Z DECRE UMER 205 DE 190~ ( l'"EDRER.O 3) por el cual se confiere un ascenso El VLcepresülenl~ de 1 República, encar~ado del Potkr li(jecuHvo, DECRETA ArtícuJo único. A ciénd se á General de División el de Briga­da General Víctor Calderón R. §. Dé e cuenta de este ase n o al Honorable Senado en sus pr0xtrua sesione , para Jos fecto con tituciona:Ie Comuní uese y ublí uese. D do en Bogotá á 3 de Febrero de 1902. ]O E MA UEL MARROQUIN' El ~1inL t1·o e Guerra, ARISTIDEs FERN '. •nEz DECRETO UMER 206 DE 1902 (FEBRERO 3) por el cual se llama á un Jefe al sen icio acti o y e le destina El Piupt Uldtnle de 1 República enea. gado del Poder .Ejeculivq, DE C R F. 'l.". Artículo único. Llámase a l rvicio activo al General Rober­to Moral s, Y de tínasele co1no In pector g neral de las fuerzas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo etin Milite r le C >l •nl ta '- 199 _J ac nton ría mente y d la 'lue t1· n ito-l Mtni tro d D U'!.L M uet-ra, RJ TIDE FERNÁ.·oaz. RE1' u R 2o E 1902 (FBRE~ O 3) R QUIN por el cual e llam'\ al ervicio c tivo á dos Jefe y se les destinJl El VzcepresiduJie de l ReplÍbiica e~uargado del Poder EjuuHvo, DECRETA Art. 1.0 Lláma e al servicio activo al General Alcides Arza­yús y encárgasele de la reorganización de las fuerzas acantonadas en la capital y de 1 inspección de ellas y de todas las que lleguen á la ciud d con excepción de la Column Tdcnica y del Batalló~z Guardia de I-Eonor. Art. 2. 0 Llámase igualmente al servicio activo al Coronel Eliécer G6me¿ ., y de tínasele como yudante general del Gene­ral lcides Arzayús . . Para los efectos de este Decr to, el General Arzayús se en­tenderá con el Esta o Mayor general del Ejército, de quien depen­derá directamente. Comunf uese y publí uese. Dado en Bog tá á 3 de Febr ro de 1902. ~]OSE M UEL MARROQUIN El Ministro e Guerra, RISTIDES FER ·ÁNDRZ DECRET UMERO 209 DE 1902 (FEBRERO 4) por el cu<.l se b. ccn varias promociones El Vuepresidenle de la Repúl>lt'ca, ettcargado del Poder Efeculz'vo, DECRETA Artículo único. Hácense las siguientes promociones: Al Tenient Coronel Pedro . Torrente, del Estado Mayor de la División Marro uín, al puesto de 2.0 Jefe del Batallón I.0 de la mi ma Divi~ión. Al Teniente Coron 1 Eudoro Velá uez, del pues o de 2.0 jefe del Batallón 1.0 de la División farroquín, al Estado Mayor de la misma. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colornbia '- :lOO _.J Al Teniente José Vicente Vergara, del pu_esto que ocupa en el Batallón 1, 0 de ArtiJlería de la Column Técmca, al Estado a­yor de la División mencionada antes. Al ubteniente José Ignacio forales, d 1 pue to que ocupa en el Batallón Cazadores de la Columna Técnica al Batallón Manuel José Uribe, de la División Marroquín. . . los re . Coronel Custodio Moral s y Temente Coronel SI­m6n Pizano, 1.0 y 2. 0 Jefes del Bata116n Manuel Casabianca, al Estado Mayor de la Dtvisi6n arroquín. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 4 de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ÁNDRZ. RE OLUCIO Despacho de Guerra-.BoO'o/á Febrero IO de I902 El Ministro de Guerra CONSIDERANDO 1. 0 Que la moneda de papel de curso forzoso, además del carácter econ6mico, tiene, en las presentes anormales circunstan­cias~ el de elemento de guerra, cuyo rechazo 6 abuso constituye una agresión contra el orden social y un ataque al Gobierno · 2.0 Que éste ha hecho los más vivos esfuerzos por propor­cionar moneda fraccionaria uficiente para las transacciones y ali­viar así los padecimientos del pueblo, y que tales esfuerzo han sido contrarrestados en mucha parte por un espíritu de ciega hos­tilidad contra el Gobierno y por la más cruel é insaciable codicia, que no tiene reparo en especular con el sudor y las lágrimas del pueblo; 3- 0 Que es imposible estimar la roporci6n entre los billete~ pequeños y los grandes, y que muchos indi jduos abusan de la es­c~ sez momentánea de unos ú otro , para agravar el mal y propor­CIOnarse con ello un lucro indebido · 4· 0 Que todos los billete que haya emi i o 6 emita el Go­bierno, cual uiera que ea su valor, on de curso legal y forzoso, y todos lle an en í inscrito su valor ; 5.0 Que el Gobierno en alvao-uardia de su e istencia, en beneficio del comercio y de las clase mene terosas debe hacer respetar or todo Jos medios, mayormen e los militare , la 1 ye Y disposiciones r lativa á la circulac'ón d • u moneda, RE ELVE I. 0 Prohíbes to a especulación 6 negoci e t nga por base el fijar á la moneda legal un val01· rvt'Íurío no pre crib cambios nocturnos de p~sición para las grandes guardias. , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 200 :__; Hemos tratado de probar que la buena alimentación de los soldados es la primera necesidad para el buen servicio de noche, y que se Jes debe conceder, en razón de este servicio, un suple­mento considerable de alimentos. Supongamo que se ha logrado esto. Hay, pues, para los soldados de las avanzadas, como para aquellos que viajan en ferrocarril durante los transportes de con­centración, comidas de día y comidas de noche. Lo hombres comen por guardias ; las fracciones de descan­so comen primero; en seguida se relevan todos los servicios. La comida de noche debe hacerse, en cuanto sea posible, en­tre las once de la noche y la una de la mañana; de ordinario se compone de carne y café. Acabado el descanso y bien comidos, los soldados que hacen la fatiga de la segunda parte de la noche, se encuentran así en magníficas condiciones para sostener una bue­na 'Vigilancia. Una segunda comida se hace al aclarar: er el café de por la mañana, con el resto de la raciones de pan y de carne concedi­das como raciones de noche. u El cuarto de la gran guardia propiamente dicha queda de piquete de observación, listo á marchar á la primera señal., (Re­glamento sobre el servicio en campa1ia, art. 170, y 14 del Reglamento provisorio). Si se quiere asegurar á los soldados un sueño reparador, es preciso que éste sea real, y por tanto, que comprenda un tiempo suficiente para que la necesidad de dormir no venga luégo á im­pedir la mejor voluntad en el servicio. Mandando como piquete el cuarto de la gran guardia, se su­pone que el resto de la guardia reposa. D esgracia damente esto no es así: el piquete no es suficiente para asegurar todos los servicios y para prevenir todos los peli­gros. Por lo tanto, todo el mundo permanece de pie durante la no­che, y al amanecer, todo el personal de la gran guardia estará como paralizado. Este hecho es incontestable; por esto el Reglamento deter­mina 1 ue sigue : u Una hora antes del día, las avanzadillas, las grandes guar­dias y la reserva de avanzadas toman las armas. J (Reglamento sobre el servú:zo en campa11a, art. 173, y 22 del Reglamento provisono). . Consideramos como muy acertada y oportuna tal prescrip­CIÓn del R eglamento; pero en el sistema que aconsejamos no tiene razón de ser, puesto que 1 servicio es relevado al. amanecer, y to­das las gentes están ya en pie en ese momento. El capitán podrá de la manera siguiente ordenar el descanso de sus hom res : i, por jemplo, 1 servicio ha comenzado después de una marcha, la comida d por la tarde ~endrá lugar invariablemente á la caída del día. El pelotón nombrado para la primera fatiga de la noche, del crepúsculo á la media noche, despué de haber recorrido y estu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 207 .-1 diado bien la posición, descansará durante la oración hasta la caída de la noche. El otro pelotón, que de e hacer la se~unda fatiga de noche, suministrará para lo que re t de día los exploradores, la avanzadilla y los trabajadores. En cuanto al capitán, no descansará sino cuando todo su ser­vicio esté organizado antes de la noche, y durante ésta tendrá que estar alerta. 1 El es el cuerpo de guardia de los cuerpos de guardia, el centinela de los centinelas, la ronda de Ja rondas, porque no pue­de ser que la salud del jefe dependa de la vigilancia de su al­dados., "Al capitán se le juzgará siempre como loco, negligente in­capaz y muy indigno de su cargo, si se deja sorprender por sus enemigos ...... " (De Vi~enere, Arte MzHtar de Onosander). La reserva de las avanzadas ocupa á retaguardia de las crandes guardias una segunda línea que debe como la primera, estar organizada para una defensa á toda costa. La colocación mejor de esta reserva es detrás del centro de la línea de vigilancia, en la cima de un triángulo equilateral que tenga por base la línea que reúne las dos grandes guardias, ó sea, matemáticamente, á 1,200 metros de las '"randes guardias. 11 En caso de ataque por el enemigo, el comandante de las avanzadas hace tomar las armas, envía refuerzos á las grandes guardias atacadas, las reúne en las posiciones que ha escogido con anticipación, y continúa el combate." (Reglamento sobre el ser­t~ icio en ca¡tzpaiia, artículo 179, y Reglamtnlo pr(j'[)úon·o, artículo 19). Recoger las fracciones rechazadas equivale casi siempre el propósito de una retirada general, sobre todo cuando estas fraccio­nes representan la mitad total del efectivo. Es preciso, pues, encon­trar el medio de realizar la primera hipótesis : enviar refuerzos á las grandes guardias atacadas. Pero es menester hacerlos llegar á tiempo En esto el empleo de los velocípedos va á prestar importan­te~ servicios. Se señala al enemigo El velocipedista de la gran 2"uardia se mantiene cerca del Capitán; oye los informes de los exploradores, · ve la continuación de los acontecimientos, está al corriente de to­dos los detalles de la situación. Cuando el enemigo está bastante cerca para que pueda juzgar de su número desde que comienza á tomar sus disposiciones para el ataque, el capitán no tiene ino que hacer una seña á su velocipedista, en vez de perder un tiem­po precioso en explicaciones siempre incompletas. La bicicleta rueda, y en dos ó tres minutos lle~a cerca del jefe del batallón. Los soldados de la reser~a descansan, listos á tomar las armas; es preciso, pues, que el jefe de batallón escuche el informe del Yelocipedista, que tome una resolución y designe la fracci6n que debe marchar, la reúna, dé instrucciones al jefe de esta frac­ción, &c. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 208 _¡ Por la noche, todas estas operaciones exigen tiempo, y no se hacen sin cierta tur ación : mientras má se activen, menos or­den habrá. e llegará detrás de la gran guardia sin alientos y quizá demasiado tarde. En vez de esto, supor:gamos que la reserva de avanzadas esté, como todo el resto del servicio, dividida en dos turnos, y que se le otorgue una ración de noche : se puede contar siempre con una compañía de observación. Esta compañía en un minuto es­tará lista para partir, y en menos de un cuarto de hora estará en orden sobre el lugar del combate. Durante este tiempo, la compañía que estaba descansando habrá tomado en el puesto central las disposiciones defensivas previstas por la organización misma de este puesto. Los dos capitanes qe la reserva de las avanzadas han debido visitar las grandes guardias antes de la entrada de la noche, co­nocer los lugares, y pueden, á una simple indicación, hacer ocu­par los sitios que se les han reservado ó preparar un contra­ataque. La gran guardia no ha tenido que resistir sino durante un cuarto de hora · los refuerzos han podido, pues, llegar á tiempo para salvar la sttuaci6n. Si al propio tiempo una fuerte patrulla enviada por un pues­to vecino cae sobr el flanco del enemigo, éste tendrá que batirse en retirada. Hay lugar de prever la eventualidad de un ataque general de noche sobre toda la línea de las avanzadas. Aun en este caso, es mucho mejor resistir denodadamente sobre la primera línea que buscar éxito inciert en una retirada sobre la segunda posrción. ~s avanzadas deben no sólo bastar á su propia defensa, sino tamb1én poder tener á raya al enemigo durante la horas sufi­ci. ente~,. u hasta que el cuerpo principal tenga tiempo de tomar sus d1spostc10nes de combate." (Rcglanunlo sobre tl servt"cio (n campaiia, art. 167, y 19. del Reglame1111 provisorio). . S~ necesxta, or tanto, que la tropas de vivac 6 acantonadas t~medJa~a~ent~ á retaguardia de las avanzadas, tengan un servi­ClO de vJgllanc¡a constantemente organizado. 'Si se tuviere J aviso de que los enemigos se disponen á efectuar un ataque nocturno ó á hacer algún otro esfu rzo de no­che, ó al amanecer ; si hubiere necesidad de prepararse temprano Y de mante!'lerse en la o curidad formados en batalla, esperándo­los, es pr~ctso que el 2.0 jefe de] Cuerpo provea á todo desde la tarde · Y con este fin ordenará expresamente á los capitanes que ten_gan antorchas. listas á fin de que mediante su claridad las com­panías se encammen, in confundirs ni equivocarse, a] sitio pro-babl de la batalla ..... . uy f . P ra este e cto, 1 2.0 Jef ncargará á algunos en qu1 n s t nga confianza. que vayan á solicitar á cada cuarte que las compañías se 1 van ten, arm n y encaminen según 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '-- ~og --' orden que tienen, á fin de que á un tiempo lleguen todas al sitio designado. ' (De Vigen re Arte Mz1-itar de Ollosatlder). El número de Jo hombres encargados de dar la señal de alerta debe ser de dieci éis para un regimiento de infantería: uno para el Estado Mayor del reg1miento ; uno para el Estado Mayor de cada batallón ; uno por compañía ; forman un puesto especial 1 (puesto de alerta , anexo al pue to de policía. Para las tropa acantonada 6 de vivac en primera línea, es indispensable qu e dé, siempre que e pueda, después de la co- 1 mida de la tarde, la voz de alerta del día, á fin de que cada uno estudie el papel que debe desempeñar, el camino que de e reco­rrer el sitio que debe ocupar, &c. Los oficiales uperiores por su parte, reconocen las salidas de todos Jo caminos por lo cuales pueden tener necesidad de pasar para conducir su tropa obre la línea de las avanzadas. Sin estas medida previas, no e puede hacer nunca d~ noche una reunión sino con desorden confu ión y pérdida de tiempo. Se han escrito volúmenes obre el papel de la caballería de exploración pero no se ha dicho lo ba tante para averiguar lo que puede llegar á ser sta caballería después de ocultarse e l sol. Los hombres descansan y se alimentan más ó menos, pero para sus bagaje es preci o ncontrar todos los días, en gran can­tidad agua, pa lo, y ademá , con mucha frecuencia, caballerizas amplias. De pués de todo un día empleado en explorar 1 camino, la caballerfa va á reunir e en ciertos puntos, en grupos la importan­cia de los cuale estará en proporción con los recursos de esos puntos. e en anchan la malla de la cortina pero la vigilancia es problemática. Pero los grupo e r únen por patru'la y como enfrente la situación del enemigo es la mi ma la seguridad del ejército no se compromete por e to. To pasa e ·to con la seguridad d a a gru o, 1 cual e vul­n- erable, no solamente sobre u frente mo tam ién sobre sus flan­co y retaguardia. o e puede, en tales con ici ne organizar un servicio de av~nzadas r guiare ; p ru nec sario, como lo prescribe El Re­glamuzlo sobre d servrdo en campa1i z mantener toda la noche una parte de la Lro a montad , Ji ta junt á 1 s caballos. in du a ue un centinela á pie no s mejor por la noche que uno á caballo, porque n e ve má á e ballo qu á pie, pero sí se oye mejor á ie que á caballo. Es reciso, obre todo, poder resistir; y para esto, en las ti­niebla eJ caballo, animal temeroso iempr es molesto. ¿Qué pueden las a v n/.adillas la r nde gua¡·dias á · caballo, contra una partida infantería lige1·a que, transportada no im- TOKO 1-14 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia­'- 210 --' porta cómo, por la caballería enemiga, intente contra nuestra ca-ballería una sorpresa de noche? . . Un grupo de caballería de pnmera línea, m~talado en una localidad 6 en vivac, no puede, pues, descansar, smo cuando su serTicio de avanzadas cuenta : 1 .° Con una vigilancia móvil asegurada por numerosas pa­trullas; 2 .o Con una defensa fija organizada con soldados de infante-ría ; •- Concluz"r·á LAS GRANDES B TALIJAS DE NAPOLEON POlt DICX D1t LONGLAY Frü.dland.-(I4 de Jumo de r8o¡). (Concluye). La.lucha amenaza er terri le : la situación de Lannes y de Oudinot es peligrosa, porque Yan á ser atacados por todo el ejército ruso y no disponen sino d eintíséis mil hombres para luchar cont~a etenta y cinco mil. El cañón resuena siempre, se redobla el pa o. '1 uestros dragones acometen al mismo instante á los sol­dados de infantería rusos, los de baratan y les quitan una batería. Mortier acude á nuestra ayuda con la Di i ión Dupas; pero en el momento en que aparece en el campo de batalla, una baJa de cañón le mata u caballo ; se levanta todo lastimado, y sigue avanzando. Los rusos aúnan todos sus esfuerzos para arrojarnos del bos­que de ortla~k, en donde hemo tomado posición con los grana­deros de Oudinot. Este valeroso General, aprovechándose de to­das las vanantes del terreno ya de las manchas de bosque sem­brada aquí y allá, ya de alguna capa de agua que )as lluvia de los días precedentes han depo itado, 6 también de la altura misma de los trigos, defiende 1 t rreno con tanta habilidad corno energía. Alternativamente oculta 6 muestra á sus soldados, los dispersa en tiradores 6 lo opone cual masa eri7ada de bayonetas, á todos Jos esfuerzos de lo rusos. Un batallón de nuestro regimiento, que ha salido dema­siado fuera del bos u es acometido de improviso, y rechazado por un Regimiento d coracero rusos. Al ver esto, el Ayudante argento Labowril corre á la compañía de granaderos, se coloca en medio de ellos, con la band ra en la mano, y los vuelve á con­ducir al combate diciéndoles: 'Defendamos ]a bandera al precio de la vida!" Varias vece los ruso intentan penetrar en el bosque ( I) El artículo 26 del Reglamento prtn.•iS()rlo puede resumirse en estos dos parágrafos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilitar e Colombia '--211_; de Sortlack. A cada ata ue del enemig , Lannes hace alir de súbito una brigada de nuest•~a Divi ión, y de lejos rechaza al ene­migo. A ustados por estas impre istas apariciones, y temi~ndo que en este bosque mi terioso esté oculto Napoleón con u ejército, los rusos no se atreven á acercarse más. Un g-ran tumulto un inmenso ruido de aceros se deja oí en este momento á nuestra derecha: son los cinco mil soldados de caballería del General.Grouchy, dragones, coraceros, carabineros, que combaten con la caballería rusa, fuerte de más de doce mil caballos. Presenciamos entonces un verdadero combate de caba­llería, cuerpo á cuerpo; no se distinguen por decirlo así, sino co­razas blancas, cascos de oro y forros de piel, que atra iesan la líneas de Jos Ulanos, de los Dragone y de los coraceros rusos ..... Todo e confunde · luégo nuestros jinetes e reorganizan y aco­meten. Pronto una nube espe a de polvo y de humo cubre este rincón del campo de batalla ; de tiempo en tiempo una rápida claridad nos deja Yer á algunos jinete , á un dra2"Ón inclinado so re su caballo, á. un coracero con su grue a espalda blanca, su casco y la cola on­deante del cabaJlo y los trigale pisadoc; lo heridos bajo lo pie de los caballos. Por último después de varias cargas, el enemigo se retira; el humo comienza á subir, 1 polvo á caer; de cubrimos la llanura cubierta de hombres y de caballos muertos, jinetes des­montados, cascos y corazas deslumbrantes. Es medio día. Ha ta este momento hemos podido contener las fuerzas abrumadoras de los ruso , pero es tiempo de que nos lleguen refuerzos. Lannes ha enviado todos sus yudantes al Em­perador, uno tra otro, dándoles la or en de que maten sus ca­ballos, si es necesario para reunírselc é informarle de Jo que pasa. Lo han encontrado acudiendo al galope sobre FriedJand. La fiso­nomía de apole6n se muestra anirnada por la esperanza y des­lum rante por el genio, orque ncu ntra á los rusos en la situa­ción á que sus maniobras los han conducido n la cual pued oca­sionarles un e pantoso desa tre. La victoria de EyJau fue dudo a ; apoleón no cabe en sí de alegría al poder tomar un buen des­quite. u Es hoy, repite á los que encuentra, 14 de Junio, el ani er­sario de Marengo; es un día feliz para nosotros." Adelantándose á sus tropa con toda la ligereza de su caballo, atra vie a ucesi­vamente las largas filas de la guardia, del uerpo de ey y del Cuerpo de Bernadotte, todos en marcha obre Friedland y d fi­lando á paso de carga. Era tiempo, en efecto de que se acudiese á nue tro socorro. Repentinamente nuestro Capitán, mirando atrás, hacia el camino, nos dice : u Ahí viene el Emperador con la guardia.) Todos re­petimos n las filas: u¡ Llega el Emperador. 1 Llega el Empe­rador 1" Nos volvemos y reconocemos á Napoleón por su sombrero pequeño y su levita gris, con un numeroso Estado Mayor y su es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 212 -' colta de cazadores á caballo de la guar1ia; llega por entre los campos y se nos acerca á galope. Encuentra á los heridos de Ou­dinot: ' ire, le dicen éstos, acudid pronto en ayuda de nuestros camaradas. Lo rusos son más fuertes en este momento."-" ¡ A vuestras filas! Ftrmes ! Frente al enemigo! , , nos gritan los ofi­ciales. La presencia del Emperador nos ha comunicado nuevo ardor. Lannes, Oudinot, Mortier, que están allí desde por la mañana, y Ney, que acaba de llegar, lo rodean con el más vivo empeño. El valiente Oudinot 1Jega con su vestido atravesado á bala­zos y el caballo cubierto de angre: "Apresuraos, Sire, le dice, mis granaderos no pueden más ; dadme un refuerzo, y arrojaré á los rusos al agua." apole6n escudriña la llanura con su anteojo, esa llanura en donde los rusos, arrinconados en el codo del AlJe, ensayan vana­mente desplegarse, y aprecia bien pronto la peligrosa situación de éstos. Al punto toma sus disposiciones para el ataque, las que son dignas de su maravilloso golpe de vista. Arrojar á los rusos en el Alle es lo que todos, hasta el más ínfimo soldado, se proponen en la batalla. Toda las tropas llegan. El Emperador concede una hora de descanso, visita sus líneas, regresa al galope hacia su guardia y cambia de caballo. Rodeado de sus tenientes, les explica, con la fuerza y la precisión de su lenguaje, el papel que cada uno tiene que desempeñar. Tomando por 1 brazo al Mari cal Ney y mos­trán_ dole á Friedland, los puentes y los rusos apiñad~s adelante, le dtce: -Ved el objelz'vo; marchad all( sin mtrar á vuestro rededor; penetrad n esa espesa ma a, penetrad en Friedland, tomad los pue~tes, y no os inquietéic; por lo que pueda pasar á derecha, á tzquterda 6 á vuestra retaguardia. El ejército y yo estamos ahí para atender á ello. Ney, ardiendo de entusiasmo, orgulloso con la temible tarea que se le ha confiado, párte al galope para di poner· á sus tropas enf.rente del bosque de Sortlack. Impresionado por su marcial act1tud, apoleón, dirigiéndose al Mariscal Mortier, le dice: ' ¡Este hombre es un león. ' uestro ejército, que cuenta ya reunidos c.erca .de ochenta mil hombres, espera con impaciencia la con­tmuaci6n de la batalla. En este momento, apenas aJCTunas descar­gas de artillería señalan la continuación de la luch:. Por último, pareciéndole á Napoleón que ha llegado el mo­mento con,·enient , da la señal. Las 'einte piezas de la batería de o thenen disparan á la vez¡ la artillería deJ ejército les contesta sobr~ todalla línea. A esta señal, impacient mente esperada, el Man cal ey, á caballo, de grande uniforme adornado con todas sus condccoracione , pasa por el frente de nuestras dos ivi iones, Marchand y Brisson, y saca la espada; alto, flaco, hue oso, con su cabellos rojos, nos contempla con sus ojos color gris claro, y se creeda que nos ve á todos ; cada uno e figura que es á él á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '- 213 _, qu~en mira. Al cabo de un instante extiende su espada del lado de Fnedland, y exclama: 11 Vamos á tomar aquello l no estaréis so­Jos ... Ese es el nudo de la batalla ... Yo os conduciré personalmen­te.. . Batallones.. . adelante en marcha ! Partimos á paso acelerado, por compañías, en tres líneas. El Mariscal va adelante, á caballo, con el General Marchand, nues­tro Coronel y los Oficiales superiores del so. 0 Ha vuelto á envai­nar su espada; las balas silban por centenares. Ya uno de nosotros, ya otro, se agacha, y las balas pasan por encima. Dos 6 tres ve­ces el Mariscal vuelve á mirar si marchamos unidos; tiene el aire tan calmado, que su cara inspira confianza á todo el mundo. Cada uno piensa : ' Ney está con nosotros, aquellos están perdidos." A medida que nos acercamos á la aldea de Sortlack, en don­de Jos rusos se han atrincherado, el ruido de la fusilería se hace más claro en medio de los estruendos de los cañones, y se ve tam­bién mejor la llama de los disparos que salen por las ventanas. Como todos los disparos de fusil de los rusos se dirigen con­tra nosotros, el Mariscal Ney, sacando su espada, grita con voz que resuena á Jo lejos: u¡ Adelante " Párte por entre el humo con dos 6 tres Oficiales más. Todos corremos en su eguimiento. trás, bien lejos, suena el toque de carga. El fuego sale por todas las ventanas de la aldea; no e percibe sino el olor pesado de la ól vora. u Tomen aquello ", ordena el Mariscal. Entramos á paso de carga en Sortlack como bandadas de lobos ¡ penetramos por ntre los rusos, que lanzan gritos y juramentos sal ajes. Una vez en nuestro poder esta aldea, continuamos nuestro movimiento ofen­sivo. La caballería de ellos intenta detenernos, pero nuestros co­r ceros caen sobre ella y la arrojan al Alle, en donde se ahoga la mayor parte de estos desdichados. El Mariscal Ney, galopando de un extremo de la línea al otro, mantiene el ánimo de sus soldados por medio de su conti­nente heroico. m embargo, filas enteras son arrebatadas, y el fuego aumenta de tal modo que las tropas, aun las má alientes, no pueden soportarlo largo tiempo. Ante eslo la caballería de la t"Uardia rusa se lanza sobre la División Bri son y la hace entrar de nueYo á pesar de los esfuerzos de este General, quien por su estatura domina las lfneas de sus soldados. La ituaci6n se hace muy gra re. Entre tanto, Dupont 11 ga on u bella división y la hace avanzar, recordándole á Ulm, Dimstein, Halle. Al propio tiempo el General Sénarmont, que n1anda Ja artillería, llega á gran trole con cuarenta cañones del primer r ~ gimiento de artillería, y los coloca en atería sobre. una altura que domina al ejércilo ruso. Nuestros at·tilleros, de umfor­me a7u1 y encarnado, con d saco á la espalda, con polaina blan­cas, di.-igen nuestr batería con admirable rapid z y esperando á lo ru os ha ta el alcanc de metralla, producen espantosos claros en las masas enemigas, que comienzan á apelotonarse en 1 codo del He, y amontonan á lo hombres como granos de trigo bajo una piedra de molino. Los rusos, cada vez má lanzados hacia este Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colon1 bia '-- 214 _1 abismo sufren una especie de desesperación y tratan de hacer un esfuerz~ supr mo ara salir de allí. . La guardia imperial ru a, apoya a en el arroyo d 1 mohno, y medio oculta en el barran"O ue s1rve de lech. á e~te arro_yÍ bajo de tierra allí hubiet·a ido á buscarte." La des­trucc ión d · 1 ala iz ui erda d lo ruso ha dejado 1 ala derecha sin a oyv n mitad de 1 llanura privada de todo medio de retirada, y tcni ndo 1~ lrá un d sin puentes. l enerat Gortschakoff, que manda ta ala , da cuenta d 1 pelio-r ue le amenaza, y trata de evitarlo abriéndose pa o por entre nue tra tropas ; pero _anne e n su granad ro , y Mortier con los fusileros de la guar­dia, le opont n un muro de hierro que ara liza todos sus e fuerzas. Entonce los rusos s dingen sobre Friedland é intentan vol­ver á tomat· sta ciudad. u primera column penetra en ella, y por un mom nt rechaza á los . oldaclos de Ney y de Dupont; pero é tos, á u v z d tienen la tropa de ortschakoff. Un nuevo combat se traba en m dio de e ta de dichada ciudad devorada por la llama . La ca11e e tán embradas de cadáveres, de ar­mas rota , de cajas abandonadas. 1 fin quedamo dueños de Friedland, y llevamos el Cuerpo d Gort chakoff á sta llanura sin salida que le ha servido de cam­o de batalla. Queriendo aprovechar los pocos minuto que aún quedan de luz, Napoleón ordena un ata ue general, y da la señal de estrechar á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 215 _../ los rusos sobre to o los puntos : inf ntería, caballería, artillería, ttodo e pone en movimiento á un tiempo. Los ruso s .... baten como lleones. Gorstchakoff, estrechad por to os lado , \'e que ha llega­• do el momento de rendir la armas. Una parte de sus soldados, •que tiene la fortuna de encontrar vado logra alvar e · los otros mo quieren rendir e, y prefieren perecer en el río. Tan olo algu­ma pieza de artillería pueden alvar e; 1 re to permanece sobre la ribera i/.quier a y cae n nue tro poder. on la diez y media de la noche. La Yictoria es completa. apoleón en u va l carrera no ha alcanzado una vi tona más rillante. Tiene por trof~ ochenta cañone , pocos prisioneros, porque los ru os han aceptado la m u _rt antes que deponer las armas; pero veinticinco mll hombres, muertos ó heridos, cu­ren con us cuerpos la dos ribera del Alle. La orilla derecha, á don e mucho de ello se han arra trado, presenta un espectá­culo de matanza casi tan e pantoso como el de la orilla izquierda. La noche no es alumbrada sino por los resplandores inie tros que arrojan las columna de fuego que se levantan por encima de Friedlan y de las aldeas vecinas. Tenemos que lamentar nosotros la pérdida de siete á ocho mil hombre . El ejé;cito ru o, corta o en dos, desciende el Alle en una no­he clara y transparente con la de e peración en el alma, y se ncamina á toda prisa hacia el i.emt!n; su retirada presenta el specto <.le la den-ota más completa: á cada paso los vencedores rccoo- n la caja , lo prisioneros, arma , bagaje . El ejército fran-é durmió en la posición en donde había combatido¡ los soldados, alegres esta ez tanto como en usterlitz 6 en J ena gritaban á z en cuello: ·Viva el Emperador ' aun cuando no tenían para comer sino un pedazo de pan que llevaban en el saco. Napoleón pa ó la noche en el vivac, rodeado de su gruñones, quienes, para ervirno de la xpre ión un tanto pintoresca del Ge­t"" ra] Gros Coronel mayor <.le Jos Cazadore de á pie de la vieja guardia, ' se habían be tializado permaneciendo con los brazos ruzados todo el día.'' Per á la mañana siguiente, al despuntar el ía, estaba á caballo, recorriendo las líneas de sus trepas, cuyos soldados dormían toda vía. rohibió que los despertasen para que le hiciesen los honores, como era de uso. Recorrió en seguida el campo de batalla de los rusos, que ofrecía un horroroso aspecto. Se podía seguir el orden de sus batallones por los montones de sus cadáver es. Krenigsberg, la última ciudad del Rey de Prusia, se rindió después de e ta victoria; all1 se encontró cantidad inmensa de pro- · visiones, y cien mil fusile enviados por Inglaterra, que da a armas y dinero, pero que no e atrevía aún á poner en tierra uno solo de us regi mientes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Co~om bia \.... 216 _J INFORME OBRE ~L EJÉRCIT ALE 1ÁN Conli1lúa Gracias á estos almacenes, el ejército prusiano se encuentra, puede decirse, constantemente dispuesto á entrar en campaña ; porque no sólo la infantería puede marchar desde el sexto día y la caballería desde el octavo, szno que las tropas de las tres armas es­tacionadas en un radio de ro mz1/as (75 kilómetros) de la frontera, pueden emprender las operaciones desde el tercer día, por conse­cuencia de un sistema de movilización acelerado, especialmente adoptado en toda esta zona del territorio. Así que, comprendiendo el Gobierno toda la importancia de estos almacenes, no ha economizado nada para reconstitufr lo más pronto posible los repue~tos que naturalmente habían sufrido mu­cho durante la última campaña. Lo que con respecto á este a unto se ha sabido hacer en cin­co años •, es verdaderamente pasmo o. in ha lar de la transfor­mación radical del armamento de las tropas de todas arma , del vestuario y equipo, comprendidas todas las reserva , que han sido entera:nente renovadas, hoy todo e encuentra com Jeto, entera­mente nuevo y de cahdad excelente. Y por la enorme imporla1lcza que se ha dado en la hora actual á todo lo que asegure la rapidez tle la moviHzaci'ón, puede verdaderament afirmarse ue lo almace­nu de las tropas alemanas constituy n uno de los más serios ele­mento de fuerza para d ejército y de podn-fo para a país. Recapitulando todo lo que hemos enuwerado nos encontra­mos con que cada regimiento de infantería, por ejemplo posee un repuesto permanente de efecto de v stuario y equipo, todos nuevo y dispuestos para 1 servicio que astarían para un total de siete batallones y medzo al efectivo de guerra; á aber: tr s bata­llones activos, un atal16n de Ersalz, do b tal1on s de landwehr, uno de Ersatz de landwehr y dos compañías para formaciones imprevi tas · y además de todo sto, cuatr cinco vestuarios 6 juegos completos de efec os en número igual al f ctivo de paz t . .. n cada regimi nto de caballería s cu nta t mbién con rc­pue tos permanent s para lo cu tr cuadt·one activo~ un es­cuadt ·ón de de ósito, los cuatro scuaclron d 1 r girni nto e re­serva y 1 e cuadrón del epó ito de t re imi nto; total diez drones, sin contar lo ju g d f tos ( crarmluru) d 1 fec­az. Para x minar l sta lo de st iverso repuesto están especialmente destinada la ti!spccetones de dcla!l :t asada cada -. De 1871 á 1876. t • d~cir, algo así como arg o, gozaba en su aldea de todas las prerrogativas ima2'inables · con efecto, fuera del derecho de sentenciar las disputas, como lo hacen los jueces de paz, tenía el de arr glar los pesos y medidas. ada es más arbi­trario, puesto que piedras cuyo valor es convencional, sirven de peso, y las balanzas se hacen con dos calabazas, con frecuencia muy desiguales. Los Alcaldes fijan también el impu to y la cons­cripción. A pesar de la necesidad que se experimenta en e ta na vega­ción de bañarse con frecuencia, á cau a del calor que ocasiona el ardor del sol las picaduras de los mo quitos y el número de gentes reunido en un espacio muy pequeño debo confesar que comencé á tener menos afición á este placer desde que nos hubimos alejado de Morales. Efecti amente, el aire y 1 agua eran sumamente fríos, y se experimentaba una impresión desagradable cada vez que uno entraba al agua. o era é te el único catnbio que había notado al subir á la parte alta del río¡ el cielo e taba continuamente cubier­to de nubes, á punto que la luna se veía por casualidad; ya no eran aquellas noches re plandecientes d los trópicos, aquella cla­ridad de una luz casi tan viva como la del día; al contrario, de la cima de las altas montaña que nos rodea an se extendían velos espe os de ,·apares que nos la ocultaban. Por esto á pesar del celo de los bogas poco navegábamos de noche ; la bruma era de tal modo cerrada antes de medio día, que apenas se podían distinguir los objetos á distancia de dos piragua . Pero de otro lado, esta temperatura más suave presentaba una naturaleza más agradable á los ojos del europeo. Cierto ue era mejor y má variada; Rores más brillantes tapiza an las orillas del río, y entre ellas la bellísi­ma formaba guirnalda de púrpura de lum brante ; l árboles eran más fuerte aun cuando men altos¡ adherido por raíces profundas á la tierra, se ,·c ían menos troncos tumbados que estor­basen la na Yecración, omo suc de en la parte baja del río. Tuve sobre todo ocasión de admirar la punta lev da de Barbacoas; pero los combates que libraron allí lo pañales y los indios des­truían todo el encanto, porque despiertan el rccuer o de que esa aguas puras y límpidas que bañan u pie fueron ensangt-entadas, y en esas deliciosas soledade en que los hombt- s no han aparecido sino una vez, tan s6lo se encontraron ara destruírse unos á otros. El 7 de Febrero vimos á nuestra derecha á an BartoJomé; un n1al camino que sale de sta. aldea JI va á la Provincia de Antio­quia ; pronto estuvimos en las aguas sucias y negras que un arro­yo vecino lleva de tributo al Magdalena, e 1 olor pantanoso del cual indica su condición malsana. Cuando salímo de e tos infec­tos parajes, tuvimos que doblar un promontorio que se llama Re­molino grande ; las aguas se precipitan allí con una violencia peli­grosa para la embarcación que no se favorece apegándose de tiempo en tiempo á las roca , á la ramas y á la raíces que tapi­zan la orilla~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \....._ 224 -' Pasámos todos estos escollo sin contratiempo, y antes de la noche llegámos á Garrapata. Los habitant~ de sta aldea ti_enen fama de muy patriotas. Con este título, m1s boga retend1eron estable cer un i tema de ley agraria que absoiutamente no con­venía á lo ciudadanos de Garrapata, y que 1 s obligó á estar aler­ta toda la noche y á igilar los pa os de mis marineros. Con efec­to, éstos consecuentes con su lógica políti~a, retendfan que se les suministraran gratuitamente pollos, naranJaS, látanos y hasta sal. 1 Entre hermanos y amigos todo debe ser común," decían. El principio no fue admitido. Entonces, cambiando de si tema, ame­nazaron sin que yo lo supiese, á los habitantes de Garrapata, con toda mi indignación · lo que no era á los ojos de estas pobres gen­tes, una amenaza sin consecuencias, porque me habían hecho pa­sar por Oficial de la República. Por medio de esta estratagema, mis bogas obtuvieron muchas cosas. Teníamos que atravesar la Angostura, punto muy peligroso. Ante todo se ocuparon en tejer cuerdas en dos y en tres; Iuégo registraron la piragua, y se calafatearon algunas partes que se ha­bían dañado cerca de Garrapata ; por último se tomaron algunos canaletes nuevos. Cuando todo estuvo listo, impulsámos la embar­cación á lo ancho. En poco tiempo llegámos al pie de la Angos­tura. E ta roca s muy alta, y como entra mucho en el río estre­cha consid e rable mente su anchura. Felizmen"e el agua estaba muy baja cuando pasámos; d e modo que corrimos pocos peligro . in embargo, ex enm e ntámos alguna inquietud al encontrarnos bien pronto en m e dio de las rompie nte s : allí no e puede hac r uso sino d e l o s canale t e s. Las orillas del río son de tal manera escar­padas, que no hay medio de atracar á ningún lado. Cuando la aguas e tán bajas, los marineros van con mucha dificultad á amarrar bi e n lejos la cuerda en algún árbol de mane­ra que no e corra riesgo d e ser arrastrado por la violencia de la corrie nte . En otro tie mpo había en la Angostura hombres ncar­gados d e los pasaportes de los viajeross · al propio tiempo e taban provistos d e todo lo que puede nece itarse en caso de de gracia: hoy no existe ya nada se m e jante. l río e n la angostura es muy limpio; tan pronto como se sale de este pa aje peligro o la aguas se uelven amarillas y tur ias. A oca is tancia d e scu rímos á are, á donde en breve trepé. Nare e s una d e la alde a má importantes del Magdalena. itua­da á cinco día d M e d e ll ín, e ha converti o en l puerto más fr cuentado d e la rica Provincia de Antioquia. Los correos los m e rca e res, todo lo viajeros llegan allí y esto l da mucha vida. En una pala ra : e s e l lugar de depósito de Jos cacaos del Magda­lena, para las r e g10nes de la cordillera occi ental; allí e les cam-ia por e l oro u e xplotan. El do que 11 va 1 nom re de la aldea de are e un canal ba tante cómodo para el transporte de las mercade rías al inte rior del paí . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 7

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 14

Por: | Fecha: 05/04/1902

ERIE III-TOMO I -----...J --== Oficial- DE ETO NUM RO 477 DE 1902 (lf.~RZO I 7) por el cual se concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad. Tt:l Vicepresidente de la RepúbliCa encargado del Poder Ejeculz"rHJ, DECRETA rtículo único. oncédese la licencia que por el término de enta días solicita el r. General Ruperto Melo para separarse ·1 l uesto de uditor general de Guerra del Ejército, y nómbra­n int rinidad para que lo reemplace al Sr. Dr. Joaquín Ro­R. Comuníquese y publí uese. Dado en Bogotá, á 17 de arzo de 1902. JOSE ?\IANUEL MARROQUIN El Mini tr de Guerra ARI IDE FERNÁNDEZ ECRET UMERO 481 DE 1902 (J.tARZO 17) or 1 cual se confiere un ascenso El Vi"upre.J(Ünle de la RepiÍbil'ca, encargad~ del Poder EjeculttJ#~ DECRETA rtí \:Jlo tínico. cicnd e á argento Mayor a l CapitáR TOMO I-27 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletln Militar de Colombia '-- ... 18 -' Adán Vanegas, quien sirve en la actualidad como Ayudante Ma­yor del Balal/m 3.0 de la División Colombia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 7 de Marzo de 1 go2. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, Alusrmxs FER..~.Á.Nnxz DECRETO NUMERO 484 DE 1902 (HARZO 18) por el cual se restablece á un empleado Z1 Yzcepresidenle de la República, encargado del Pt~d~r E_jecutiv~~ DECRETA Artículo único. Habiendo cesado las funciones de Proveedor general del Ejército para que fue nombrado el Coronel Miguel Zerda por Decreto número 366, de 24 de Febrero tíltimo resta­blécese en el puesto de Ayudante del Ministerio d Guerra, ad - crito al Cuartel General del Ejército para los efectos fiscaJes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 8 de Ma rz de r 902. JO E MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, AR1 TIDJ:s FERN.ómlts DECRETO NUMERO 485 DE 1902 (MARZO 18) por el cual se hace un nombramiento y se concede uoa autorhac16n El Víceprestdmte d4 la Repúblzca, encargado del Poder .EjecuHv,,. DECRETA Art. 1.0 Nómbrase al Sr. General omá ~ Quinter Goberna­dor Militar de la Plaza de l-Ionda en re mplazo del r. Coronel Dionisio Polanco. Art. 2.0 Autorízase al General Quintero para ejercer la fun­ciones de Jefe de la Flotilla del al o Ma dalena y rganizar d bi­damente los trabajos de la referida Flotilla, haciendo lo nombra­mientos que juzgue necesarios lo cual someterá á la aproba­ción del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíque e. Dado en Bogotá, á 18 1 Ministro d Gu rra Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mi1itar de Colombia '-- 419 _J DECRETO UMERO 5 J 5 DE 1902 (MARZO 21) por d cual se reconoce un grado y e hace un nombramiento El Vi'ceprest.dtnle de la RepiÍbHca, encargado da Poder Eject~./'iVQ,. DECRETA Art. 1. 0 Recon6cesele al Coronel Alejandro Sánchez el gra do de General graduado, y n6mbrasele jefe de la Flotilla del alto Magdalena. Art. 2.0 Suspéndense los efectos del art(cul 2. número 485 de fecha 18 del presente. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 21 de Marzo de I go2. ]OSE MANUELMARROQUIN El Ministro de Guerra, ARtSTIDES FER Á DEZ ECRETO llJMER 495 DE 1902 ( 1tf ARZO 20) por el cu 1 e hace un no bramieoto El Vz"cepre t'denle de la RepúbHca encargada del Poder ~·eculivo F.C.:RE'IA Artículo único. ómbra e al Dr. Juan . Restre o Médic de la uarnici6n de Honda, a imilado á Teneral de División par los efecto fi cales. Comuníquese y pubJíquese. Dado en Boo-otá, á 20 de farzv d 1 02. UEL MARROQUI El Mini tr·o de uerra, ARI~ TJDES FxR. ·Á 'DEZ EC ET 497 E 1 2 ()lARZ 20) por el cual se hac un t mhr. m\ent ./!,/ i Í{zjJru/deJIIe de la RrjJiíblua , 111( arrr,u /o del J>otfi'J .li:.Jb·ul/7 o: Dt•• F.T." El ·1i ni 11·, J,. u· ···· J r ~, J •J 1· 1 • A. J¡J ~~ d cf Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar ierno, que se encuentre demo­rada en la referida plaza de Honda, y e 1 asimila á General para los efectos fiscale . Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Marzo de r902. J E M UEL MA R QUIN 1 Ministro de u rr ARI TIDK F.E.R Á oxz E RE1.' UMER 500 DE 1902 ( 1 RZO 20) por el cual ::.e da una autorización El Vtcepruidtn/e de la ReptíbHca encargado del Pod~r E.feculttl<', DE RETA rt. 1.0 utorfzase al General Desiderio Becerra para orga­nizar una Di vi i6n en la Provincia de Chocontá, de la cual será él Comandante general. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 421 _) Art. 2: 0 • ~utorízase además al Comandante general de la ex­pres_ ada Dn ISIÓ':l para hacer los demás nombramientos de Jefes y Oficiales, sometiéndolos á la aprobación del Ministerio de Guerra. Comuníque e y pubHquese. Dado en Bogotá á 20 de Marzo de 1902. JO ~1A UEL • ARROQUIN ~~ Ministro de uerra ARrsTlDF. FERN .. bmEz DECRE .fERO 509 DE 1902 (~IARZO 21) por el cual se hace un nombramiento .El Vicepresültnle ,.¡~ la República, encargadtJ dd Poder .E}ecuft"v~, DECRET Artículo único. 6mbrasc al r. 1·. Julio . Romero Médico del Ejército que comanda el r. eneral Ramón González Valen­cia asimilado á eneral para lo efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 21 de ~iarzo de 1902. ]O E UE MA ROQUI El Ministro de uerra ARr TIDE FERNÁNDEZ ECRETO ER 510 DE 1902 (MARZO 2 I por el cual se reconoce un grado El v;·upresidenle de la Repttblzca, encargado del Poder Ejeculi'vtt DECRETA rtículo único. Reconócesele al Teneral copoldo Torrente el grado de General d Di i ión con la antigüedad del 18 de Oc­tubre de 1 8gg. §. Dése cuenta de este reconocimiento al ~o":ora le enado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá á. 21 de Marzo de 1902. J E M UEL MARROQUIN El Ministro de uerra ARISTIDES FF~NÁ:h"D:&Z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Co1 mbia DECRETO NUMERO 51 1 DE 1902 (~1ARZO 21) por el cual se hace una promoci6n El Vicepre ·¡aenü de la Reptí!Hca, encargado del Poder Ejeculi••, DECRETA Artículo único. Promuévese al arg nto Mayor Clodomiro Castillo R., d 1 Estado Mayor de la División Colombia, á la Co­mandancia Militar de la Plaza, como Ayudante. Comuníquese y publíquese. Da o en Bogotá, á 21 de 1\farzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ D.U DECRETO NUMERO 512 DE 1902 (ltARZO 21 ) por el cual se hace un nombramiento .El Vtcepresiden/6 de la Rep1Mlica, encargado dd Poder .F/ecufirl•, DECRETA rtículo único. ómbrase en propiedad primer Subsecretario de Guerra al r. General D. Luis V. González. Comuníquese y publíquese. . Dado en Bogotá á 2 I de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AlnSTlDES FERN.ÁNI>xz DECRETO NUMERO 5r3 DE 1902 (H RZO 21) por el cual se confiere un ascenso El Vicepresülurlt de la Repz~bllca, encargado del Poder Ejeculiu• DECRETA Artículo único. Asciéndese á General de División al Sr. Ge­neral Antonio Laverde, Comandante general de la División Co­lombia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 21 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUUf El Ministro de Guerra, ARISTIDES F~JtNÁNDRz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oledn Militar de Colombia \._ 4~3 _j DECRETO NUMERO 5 14 DE 1902 (MA.RZO 2 I) por el cual se confiere una autorizad6n para or¡:a.ni~ un Cuerpo 81 Y.iupresidenle tk la Reptjhlica, encargado del Plid~r E:J"ttul;.•, DltCRETA Artículo único. Autorizase al Coronel Aureliano Sánchez par& organizar en el Municipio de Sesquilé un Cuerpo de cincuenta hombres de caballería. §. Autorízasele igualmente para hacer los nombramientos de ficiales que juzgue necesarios, sometiéndolos á la aprobación de1 Ministerio de Guerra. Comuníquese y pubHquese. Dddo en Bog-otá, á 21 de Marzo de Igc>~. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARlSTIDES FxRN.Á.NDU-DECRETO NUMERO 522 DE 190:.1 (MARZO 24) p or el cua l se confiere un ascenso El Vicepresidenü de la República, encargado del Podtf' EJeculltl•, DECRETA Artículo único. Asciéndese al Capitán Antonio J~ Vélez á Sar .. ento Mayor. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 24 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTIDES FERNÁNDE~ DECRETO NUMERO 523 DE rgo2 (MARZO 24) por el cual se lla.ma á dos Jefes al servicio actiTo y se les dest" a El Vzcepresz'denle de la Repúblzea, encargado del Poder E:J·ecuHt!l, DECJl.ETA Artículo único. Ll 'mase al servicio activo á los Coroneles Be. nito Gómez L. y Timoteo Gómez L., y destfnaseles al Ejército que comanda el General Tomás García. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUU. El Ministro de Guerra, ARisTIDES FaRN.úm:u Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 53I DE 1902 (HARZO 24) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina .El Vi'apruz•dlnll ¡, la RepúbHca, encar~ad() del Poder EjuuH # DECRETA Artículo único. Llámase al ervicio activo al Coronel Moi és Delgado, y destínasele á las fuerzas que comanda el G neral Be­nigno Muñoz. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de 1\farzo de 1902. JO E 1\tf UEL ·1 RROQUIN :E:l Ministro de Guerra, RISTID F.ERNÁ. DEZ DECRETO UMERO 536 DE 1902 (3!ARZO 24) por el cual se reconoce la efectividad de un grado El Vrápresidenle de la Repú-blica eJ/cargado del Poder Ejecult'v~ DE RET Artículo único. Recon6cese al Sr. Antonio Bernal la efectivi­dad del grado de Subteniente. Comuníquese y publfquese . Dado en Bogotá, á 24 de farzo de 1902. JOSE 1Ar UEL M RROQUI T El Ministro de Guerra, AR1sTIDEs FERN.Á rnEz DECRETO UMER 537 DE 1902 {:MARZO 24) por el cual se hace un nombramiento .El Vt~epruidenü de la Repúblz'ca 11uar crade d1l Poder Ejecull'vo DEC R ET .~ Artículo único. N6mbrase al Sr. aniel Olano Portero del Ministerio de Guerra, en reemplazo del r. Doro Juan Mada de los Santos. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 24 de Marzo de 1 go2. JO E M UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra ARISTIDES FERN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín DECRET ilitar de Colon1bia '- 425 _.) UMER 55 t DE 1902 )IARZO 3 I) ~ue señala sueldos á los empleado ndministrativos del j 'rcito, durante la guerra El Vti:epres:dnzlt de la RepiÍbbi:a encargado dd Pod(r .E.fectdtvo, DECRETA rt. 1. 0 De d el I . 0 del presente me los siguiente emplea­o admini tr tivos del Ejercito gozarán d la a ign ciones mili-ares que se e>.presan mientras dure turl ado el orden público : El uditor o·eneral d :ruerra su Ido de eneral de rig da; El Auditor de tU rra auxiliar·, ueldo d ron el · El · ecretario d l mi m os ueldo de at-gento lVIayor; 1 Ca e11án c:r n~ral el jé1·ciLo ueldo de r n ral de Bri­gada · El rim 1· ruar la par u gene ·al, ueldo de eneral de ri­gada · l s gun o ua1· par u Id de rimer J fe de .... uerpo: El In p ctor gen ral de Parques o de prim r Jefe d uerpo · El Ayudante de é te sueldo de apitán ; El Contabili ta del Parque u Ido d 2.0 J efe de uer o· El primer yudante del uardaparque ueldo de 'F niente oronel · Lo segundo yudantcs del mi mo u Ido de argento 'Ia-yor; Los djunto d- primera dasc su Ido d apilán · Los djunto de sec:runda las , su Ido de T ni nte ; El Intendente general del Ejército, sueldo de eneral de Di­visión · El Secretario del ·mismo, sueldo d.:. seo-undo J f de uerpo ; 1 Inspector de bras .. 'lilítares1 ueld d T niente oronel; . .l Jefe de la ección 1. , uel o d primer Jef de Cuerpo; El Jefe de la ección 2." sueldo d primer Jefe de uerpo, cuando no sea el Jefe del Regimiento Urdaneta · El Jefe de Ja ección 3!\ sueldo d primer J e fe de uerpo; Los ubjefe de ecciones, ueldo de 2. 0 ] f d Cuerpo; Los yudantes scribientes su Ido de argento Mayor · El Habilitado del Cuart 1 g neral d 1 Ejército, sueldo d e-neral de División · El Tenedor de Libro de la Habilitación, sueldo rle primer jefe de uerpo; Los dos Ayudante , sueldo de Teniente Coronel ; . El Director del Boldín MiH/ar, sueldo de eneral de Bnga«a; Dos Ayudantes del irector, sueldo de Sargento Mayor; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia El primer Ingeniero Cartógrafo, sueldo de General de Bri-gada · El segundo Ingeniero Cartógrafo, sueldo de Coronel ; Ayudante de éstos, sueldo de eniente Coronel ; El Archivero general del Ejército, su Ido de Sargento Mayor; El Ayudante del mismo, sueldo de Teniente; El Cajero de los fondos reservados del Ministerio, sueldo de primer Jefe de Cuerpo ; El Ayudante de éste, sueldo de argento Mayor; EJ encargado de la Botica del Ejército, sueldo de Temente Coronel; El Capellán de la guarnición de Bogotá, sueldo de Coronel; El Funcionario de Instrucción, sueldo de Coronel ; El ecretario de éste, ueldo de Teniente ; Los primeros Edecanes del Presidente de la República, sueldo de General de División ; Los segundos Edecanes del Presi ente de la República, suel­do de 2. 0 Jefe de Cuerpo; El Director d los Talleres Nacionales, suelco de primer Jefe de Cuerpo; El Médico Jefe del Ho pital Militar Central sueldo de pri­mer Jefe de Cuerpo; Los Médicos auxiliares del mismo sueldo de segundo Jefe de Cuerpo; Los Practicantes, sueldo de Capitán; Las Hermana de la Carida , sueldo de Cabo 1. 0 ; Los sirviente de x. • cla e, sueldo ~ 30; Los sirvientes de 2.• clase, sueldo · 20; Los sirviente de 3.• cla e, sueldo · I 5; El Capellán del Ho pital Militar Central, sueldo de Teniente Coronel· El índico el mismo, sueldo de Teniente Coronel · El primer yudante de éste sueldo de Capitán · El segundo Ayudante, ueldo de ubteniente · 1 Médico Inspector de los Hospitales militares de ogotá, ~ueldo de Coronel ; El Jefe de la ficina tel fónica, ueldo d Sargento Mayor; El yudante de éste sueldo de Teniente; Lo Intendentes del Ejército, sueldo de Genera] de Brigada; Los omísarios Pagadores de Cuerpo de Ejército, sueldo de primer Jefe de Cuerpo ; Lo Proveedores d Ejército, sueldo de Coronel; Los Capellanes de Ejército, sueldo de primer Jefe de Cuerpo; Los Auditores de Ejército, suel o de st:gundo Jefe de Cuerpo; Los Comisarios Pagadores de Di isión 6 Columna, sueldo de Coronel, Los Proveedores de las mismas, sueldo d e Teniente Coronel; Los Capellanes de las mismas, sueldo de Coronel ; Los Auditores de División ó Columna, sueldo de Teniente Coronel; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- ~7 --1. Los Médicos Jefes de Ambulancia en campaña, sueldo de lieneral de Brigada; · Los Médicos auxiliares, sueldo d e primer jefe de Cuerpo; Los Practicantes, sueldo de Teniente Coronel; Las Hermanas de la Caridad, sueldo de Teniente ; Los Inspectores de Ambulancias, sueldo de segundo Jefe de .; uerpo; Los Médicos de Guarnición, sueldo de Coronel; Los Practicantes de Guarnición, sueldo de Capitán ¡ Las Her:nanas de la Caridad, en guarnición, sueldo de Sub­e niente; Los M édicos de División, Columna ó Brigada, sueldo de pri­ler Jefe de Cuerpo; Los Médicos Ayudantes de éstos, sueldo de segundo Jefe de : uerpo; Los Practicantes, sueldo de Sargento Mayor · Los indicos de Hospitales, sueldo de Sargento Mayor; Los Edecanes del Ministro de Guerra, el sueldo que les asig- 1a el Decreto número I 335 de 1.0 d e Diciembre de 1901. Los Ayudantes del Ministerio de Gue rra gozarán de las asig­il aciones que les hayan sido señaladas ó se les señalen en el De­... r to de nombramiento. Art. 2.0 Los Habilitados de Ejército devengarán su sueldo se­' n su grado efectivo, de conformidad con el Decreto número 267 de tI de Noviembre de rgor, y en concordancia con lo dis­u to sobre la materia por el Códig-o Militar. En consecuencia, os Comandantes Generales de Ejército, División, Brigada ó Co­umna, dictarán la órdenes del caso á fin de que los respectivos :::o nsejos Administrativos hagan la elección de aquellos empleados. Art. 3.0 Autorizase á los Jefes Civiles y Militares departa­m ntales y á los Comandantes en Jefe de Ejé rcito, fuera de Cun­a iuamarca, para modificar en circunstancias excepcionales las asi­milaciones de los empleados administrativos del Ejército, en con­id e ración á los climas, clase de trabajo, &c. &c. Art. 4. 0 Autorizase igualme nte á los Jefes Civiles y Militares de los Departamentos de la República para señalar prudencial­mente las asignaciones de los empleados de marina, Profesores de andas y demás individuos que presten servicio oficial relacionado !Con el Ramo militar. Art. 5.0 Quedan derogados todos los Decretos y disposiciones que sean contrarios al presente. Art. 6.0 Las dudas que puedan ocurrir en la aplicación del pre­s nte Decreto, serán resueltas por el Ministerio de Guerra. Dado en Bogotá, á 31 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL lAARROOUtM El Ministro de Guerra, .AalsTIDXS FERNÁNDltZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Co1om bia \.... 428 __, -Editorial- PALMAM QUI MERUIT FERAT Hace un mes tenía la Revolución una línea que partía del Mag­dalena, atravesa a por las formidables posiciones del Al/o de la Cruz y Cumaca é i a á terminar en illa \'ÍC ncio. Es ·decir, la co­municación fácil y perfecta entre 1 fagdalena y la frontera de Venezuela, de donde saca la evolución odo us recursos y ele­nlentos. El Ejército revolucionario que ocupaba esta lín a estratégica amenazaba diariamente la capital á donde se iba acercan o má y más. De las calles de ogotá (de donde salían constar:temente hombres y elementos para la Revolución) se divisa a el i ·ac ene­mig- o; y las avanzadas del Go ierno se tirotea an por la noche con las de los reb ldes. Al mismo tiempo que esto pa aba en la g-otera de Bogotá se preparaba por Medina una itl\ra ión provi ta de numero os ele­mentos, al tnando d 1 Dr. afael Uribe ribe. i esto ll gaba á tener éxito se ncontraba el bi rno entr dos lín as enemigas, ambas próximas á la capital y que podrían atacarl de acuerdo. Cundinamarca e hubiera vi t cortado por dos ejército que for­maban un ángulo cuyo vértice e encontraba entre Medina y Villa­vicencio lo que les permitía las comunícacione y la unidad d ac­ción. Tal era la gra\'C situación que se pre?arab para el Gobierno hace un mes, la mitad de la cual taba ya re Jizada or los ca­becilla Mac Allí ter y oto. Hace un mes tu o lugar el combate d o cha, en ue el heroico eneral Cañada , con una ivi ión de mil hombres hizo frente á casi todo el Ejércit de Mac Allister y oto constante de más de tres mil hombre e mbale en que J Revolución erdjó acaso la mitad de u jército y 1 r.ío y peranzas que Ja ani­maban la víspera. Inmediatament de pué de este combate ·erificó la ocu-pación de las formidables posicione de la rovincia de um paz, por medio d una de 1 operaciones militares má rápidas, más precisas y má ventajosas que e han jecutado n .Ia actual con­tienda: la ocupación de las posiciones d umaca y l Alto de la Cruz en un mismo día y una mi ma hora por Jos enerales Perdo­mo, Pompilio ut1érrez y 1azabel, quienes tuvieron que atravesar caminos fragosísimo y librar corto pero angriento combate. antes de llegar al lugar de la cita. Esta rápida y briJlante campaña era ase y reliminar nece­sario de otra más importante que debía emprender el eneral onzález Valencia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 429-' Esta tuvo que llevarse adelante n una comarca inmensa y .espoblada en que apenas ue en maniobrar ejércitos regulare n que el enemigo contaba con la inmensa ventaja del conoci­iento de lo páramos, la erranía , la trochas y despeñaderos· sin embargo fue coronada por el General González Valencia en 1 término de quince día : campaña que concluyó con e1 combate . an Miguel, en qu 1 General Gonz.ález, á la cabeza de su Ejér­iito tomó atrincheramientos que e habían creído inexpugnables. En la famo a línea estratégica del Magdalena á Villavicencio o quedó un solo palmo en poder de la R e olución; del famoso j rcito, después ele la ocupación de Villa vicencio por las fuerzas l General González Valencta, pudieron e caparse unos doscientos tresciento hombre , que lJel"" l m o t r tiempo de paz: primero, porque se hacen in bala en Jos fusiles y porque el tiro con cartuchos de instrucción desarrolla hábitos y prácticas ntera­mente distintos de los que son necesarios en el tiro de guerra; en ~e gundo lugar, porque no familiarizan al soldado con aquella im­presión que produce en el hombre una masa que avanza rápida­mente sobre él. g8.-La preparación al período de los fuegos se completa me­diante las instrucciones con cartuchos de guerra ; la pr paración al período de la bayoneta, mediante las maniobras de do le acción. 99 -El primero de estos procedimiento d in trucci6n depen-e mue ho de lo medio de que se dispong·a y por e ta razón no es iempre realizable á pesar de su ran e importancia; n cuan­to al esYundo, no ec sita ningún acuerdo p ial y r r to lo recomendamo sin r e tricci6n r on¡u en dondr-> nGu n •· lamente do cuadra , 1 u.- le j ·r· ita r ' t • h \mbr· ~ ataqu de ma a entr masa. roo.- r. MA . ·wn \ DE noBl.E A ctó.·. -Lo· ata u · pu den eje utar" e al v lv r d e la manio 1· y tambi 'n 1 1ran esione d in tru ción obre e l r glament , ·uadr~ e ntra C~- cuadra, ección e ntra cci6n media com añía contra m li e m-pañía, en orden de plegad , ó n columna. t fin una ec-ción, por jempl . deti ne y otra 11 va pasos: lué. o ~e la col 1ca una < nfr nte d e otra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 432 -' La primera de estas secciones se 11eva en segui a al ataque de la segunda de la manera iguiente : Marcha rápida de 250 á 300 paso , p co más ó meno ; alto para ejecutar descarga ; vuelta á emprender la marcha de avan­ce; como á 100 pasos, los tambores comienzan á tocar á la carga; á so la secci6n cala la bayoneta; de 20 á 30, da el grito de · hun·a .', y se lanza al través de la sección que se le opone. En el momen~.o del choque los fusile se levantan. La sección que espera á pie firn1e responde á las de carga con otras que continúan hasta que el ad ver ario llega á 50 pasos, poco más 6 menos; en este momento cala la bayoneta como aquél y se lanza igualmente, exclamando · hurra. por entre sus filas. 101.-EXIGlR LA MAYOR RAPIDEZ E~ RL ~IO:ME.-TO DEL CRU C E DE LAS .J)OS TROPAS. 10.2.-Si es posible, ténganse cartuchos de instrucción para la descargas de los ataques dobles. NoTA-El grupo que permanece firme en su sitio, es decir, que representa la defensa, puede comenzar las descargas como á 300 pasos, pero calculando el tiro de manera de conservar la última descarga para el momento que precede al ¡ ltun~ a ! Por tanto, para que todo se haga con calma, se pueden hacer dos 6 tres descargas á las mayores distancias, es decir, como á 300 pasos y después de voher á cargar, esperar al enemigo á 50 pasos. 103.-Una vez que las secciones se han cruzado una con otra, hay que volver al paso y restablecer el orden inmediatamente en Jos soldados que se hayan adelantado má ; despué de lo cual la sección que permanecía de pie firme se detiene, y 1 acometedor igue su marcha hasta que se haya alejado com á 400 paso , y e uelve á comenzar el ataque, pero in irtiendo 1 papeles : la ecci6n que estaba á la defensiva es la que ahora verifica el ataque. 1 04.-Para enseñar á la infantería á recibir un ataque de ca­ballería, e indispensable también hacer jecutar, con Ja frecuen­cia '!ue la circunstancia permitan, maniobras dobles de caballe­ría contra infantería y de infantería contra caballería. Ob servación-En la mayoría de lo~ caso habrá lugar de ve­rificar esta última instrucción fuera de las m"niobras, á fin de no imponer á las dos armas la necesidad de coordinar el empleo de u tiempo, para unidade tan r ducida. orn o la compañía y el escuadrón · tanto más qu e no e trata a uí d intr ducir en una maniobra con fin táctico un ataque de caballt da ino de habituar á la infantería á soportar con calma la impt·e ión u produce la caballería; y á la caba11 ría á que se arroje cun intr ~ ~ idez obre la infantería, in preocupar e de us fuegos. El jefe de compañía no debe dejar e capar ninguna oca ión favorabl para realizar esta instrucción ; no hay práctica que sea superior en tiempo de paz, á los ataque doble para completar el aprendizaje de la infantería. en cuanto á calma firmeza, intrepi­dez y tenacidad. Tampoco ha por la misma ra~ón, ejercicio que sea mejor para la caball ría. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ""= " 1 [ i ii t< r de Colombia '- 433 ...../ e en­ha ni ue la dos • • e puede t mbién hacer descargas, ero en este caso la cab lleria, ea ·ez. t: C! perar :i l:t inf. ntería á pie firme, debe avanzar al.paso al encuentro de la inf:-~ntcria. ; l. 1 ·c:\t'g no debe hacerse á meno de c1cw pasos. TOKOI-2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ue Colombia '- 43 _.1 Sin duda que los ca os fortuitu no son imp sible (oc.urren muchos en el tiro, en la esgrima, n la gtmnástica) · p ro son ~u­mamente raros y están compen allus cien v ces, por el he<..ho de que nuestra infantería y nuestra caballería una vez adiestradas d · ese modo, nunca se dejarán sorprender en el campo de batalla. En el combate de Lecco (campaña de Suvaroff en Italia r799) la caballería francesa penetró en uno de nuestros batallones que estaba formado en columna. Est s posi le para una buena caba­llería, pero todos los que entraron en e1 hatallón quedaron en el cuadro. Ved á dónde se llega ejercitando la infanteda n to ata­ques dobles. 108.-Se ve por la descripción de la marcha d un ataque y de una maniobra de simple acción, que s pr ci o nseñar á ata­car lo mismo comenzando por la tgunda L:a ~uc 1" 1 ~a pri .Lrél.. Iüg.-2. lNSTRUCCIÓ.• CO CAR1 CHO DE Gll:..lre , mata á l o artill ros y á lo caballos ' hace saltar en astilla las cureña le lo cañ n ontem1 lando e te hon·i le e pecb'\culo, i Tapoleón dice á riant ue n lo abandona : 1 Ya lo Ye , l tiempo que no hacen 1 crder 1 s co tará má car r¡ue á nosotros;' y g-rega: ·•. i o continúa ma h r má , no ueda-rá en pi n la llanura ino 1 ejército francé . :· Lo d e tr· chan por to s parte · centenares de cañon hacen temblar la tierra; 1 combate continúa con un encarniza mi nto indcci bl . a olf ón e ha colocad una peq n altura. desde donde puede verlo todo. r pena ha in talad > ailí , cuando do ó tres bala de añón \'ienen á r bota¡· á u tierra; ntonc s ambia d itio y dice: .. eo q 1c e tiempo de acabar.'' Apena dice t cuando una nue\a ala pa a á tr ic de él y mata á un cazaclcJr u e co1ta . 1 cu r· o del ual ,.a ro-dand ha ta la pierna 1 caballo de apolcón. on la ei d la tard . La u·opa d y no apat·ec n. E tard , y, otno 1 ha dicho apoleón hay ue acabar con J jér­cito ru iano para poder e tar á la maña na sirruiente en a tilud de perseguir al jército ingl' . l m¡ rad, r envía al punto una ~u-­tida de la uar ia joven, al mando del Teneral uhc~ne hacia Saint-r mand, - n auxilio u nue tr ·an ada Di vi ió , y la vieja uardia, lo mi mo ue la pe ada ca all ría en la dir cción de Ligny. Durant te tiempo nu stra artillería so tiene el horribl fuego qu toman o d ft nc la ma a pr-usiana , le~ cau a mu­chas baja . Al Yer á la Guardia que pone en mo' imiento para oco-rrerno , la tro¡ a de Vandamm á la izqui da, las d érard á la der cha, lanzan grito d alecrría. La aclamacion ¡Viva el Emperador!', on ,. 1 tida de una y tr [. art . E tiempo de que o llegue t a u. ·ilio, p r u e tamos fatigado y ap nas no soste1 s obr t m ntón d ruina ue fue la aldea d aint- Amat man o s nu rn r cha, l tropas cogidas de s ¡.>r cipnan en el fondo lel barranco precedi­da de zapad re~ ue tumban lo árb le y la e rca á hachazo d mod de dar pa á una compañia desplegada. Una c. : ecie de silencio de spera reina entr as tro a admira les orgu1losa por l honor le a e d tar de tinadas á dar término á la atall . n e te momento, el 1, ocultándo tras el {olino de ry ilumina on u últimos rayos la copa de los árboles, y Napoleón a por último la eñal, tan impacientement esperada d l ataqu Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colotn bia '- 437 _J á la bayoneta. .n un instante se atra ·iesa e l arroyo ) la ·uardia tr p á paso te momento la roximidad de las tropas asaltante obli a á u nd r el d sus aterfa y dej á la arti­llería dt.:f _n r n libet-tad de dirigir todo el suyo contra aquéllas; libertad que apro • .ha para amett·al1arla con furia y pr parar la r acción of n i\·a. i l re ultad de ésta s rechazar el ataque, cañon a á lo fugiti o mientra los tiene á buen alcance; pero si la posición con ui tada, ntra á de empeñar un papel mucho Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotn bia más difícil, ue exige una firmeza á toda prueba, cual es la pro­tección de la retirada. Su rincipal cuidado en tan cdtica ituaci6n es cubrir los flan­cos y lo laros que n 1 fr nte deja las tro as atidas, y pro­teger la reunión y las di posiciones d las r servas ncargadas de organizar la primera resistencia contra la persecución de pleo-an­do toda u energía en hacer frente á 1 de o-racia, aun á costa de los mayores sacrificios, y sin dejarse arrastrar.. por la corriente de moralizadora qu la rodea. El movimiento ret1·6grado se f ct-~'n r ··e calones alternado y apoya o por la caballería, q t e e :.~ ru ~ r.~a en contener á la con-tr ria. La t nas que e en ¡· trae d r 1 hacen al pa o, 6, to lo más, al trote, cuando han r e cibido la or en del comandante que didge el movimi e nto in la ual ninguna e deb r .tirar aun cuando e ·ean ame naza a de p e rd e r la pieza~. La primera en h cerlo es la art illería d cue rpo; la divi iona­ria r i t r t "'giencl á u tr pa l a s ta " l último m mento y i el nemicro acentúa ~u per eu i6n ol t·c algún flanco, con inte nto de nvol verlo la le á caballo le sale al encu ntro unida á la ca­ballería, y 1 bat e enfilada t·a obli~;arl á el ~te1.erse 6 aban­dona¡ · a u lla dir ~ cción. rganizada la r til·adn, la la 1·etaguanlia so iene el com ate d e d la e¡· ta y ¡ o icione u ~ má. fa vore · n 1, r i ten ·ia prolon ·ándola uant pu e de y castigando á la C<: balle-r! a en miga qu -> n p r cu ~ i ó n. AR 1 t.m ' '.\ o. · 1 RA • R'liLLI~ RÍA-La balerías que com >aten contra otra r·tiJl ría, d b n bu car u ma) or v ·ntaja n le.~ ión de po icion s ~ dgadas ~· dorninant ~· que faciliten 1 fut go de -enfilada impidan al adv ·r-· río apreciar con xac itud Jos efec­tos del uy y n lo po i 1· ue t no-an el ol á la e palcla. El pr yectil · mpl do común m ntc para desmontar las pie-zas 1 gr na la ordinaria · erv cuando se puede preci ar ien el tit·o n distancia inf -riore á 2,000 mctt·os, ... refedble la grana a de.:: metralla contt·a sit-vicnt y ganado sobre todo i por e tar muy culta las piez cnemi6·a , n e pu d hacer la ob­serva i6n del tiro con granad ordinaria. l fueg no se hace I ot· igual obr todo el frente, ino con-centrando UCl si va m nt 1 d toda la pi za de una atería sobre cada una de la de la contraria, in dirigirlo contra la inme­diata ha ta ue e ha hecho callar á la anterior, y l de toda la batería obre e da bat da opuesta ha ta reducirlA la impoten-cia, m ezando por la u más dañan á la tJ·opas propia . La artillería mp nada · n un cai1oneo né1·gico con intento de dominar 1 contraria no hace ca o del fuego de infanteda mien­tras es ineficaz 6 ésta no amenaza con un t ue inmediato. ARTILLERÍ co TRA r. r··A 'l RlA-Como la infantería se presenta siempr de 1egada ant la artillería, rara vez e di para contr ella antes de los 2,500 m tro , á no ser qu , dentro ya del alcan­ce máximo d 1 cañón s d scubra en ma a compactas. En este Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín 1\ ilit r de Colombia '- 445 _J so e -~e_Pciona!, qu alguna v z podrá pre entarse en la defensi-a, se d1nge el fue o contra la ab za de la columnas, y si al­una a arec tran v r almente, s • asigna un trozo de ella á cada ieza 6 sección, tirando las xtr ma o 1·c e l centro de la colum-a y la del centro o re lo para obtener fuegos ruzado . Conlifllía. Historia UI C .. D IP J.\ E 1870 POR L. AR e ( Traducid y • bre ia<.lo <.Id francé· para el Boletln .Milítar) (Continúa) L comida fue tri te. El . Iont - alérien que desde l mesa ' íamos no recordaba ince. ntement la idea de guerra de que estro espíritu estaba ya lleno y á pesar d 1 jactancia france­de que nosotro e tábamos imbuí o , como lodo el mundo poco m 6 meno , comenY..ábamo á preguntarno i después de todo, no e hubiera hecho ien en fortificar á París y si á pe ar de la fra e un tanto ingenua de ~L milio Ollivi r n el Cuerpo Legis­lativo no se podía razona lem nte suponer que 'el territorio po­í er in adido en algunos punto . " Por la noche al partir, nos d • edímos de nue tra hué peda y le dijimo dende : t d verá qui7á dentro de poco á los prusiano aquí." r íamos chane arno ; no pen ábamos ue e ta prof cía de­bía cumplirse tan pronto y con tanta exactitud. Dos me e de pués, un proyectil de obú di parado del Monte- lérien atra vesab la paredes del hot 1 para desalojar á una a ·anzada pru iana, y venía á estallar en la pieza en donde h bíamos comido el 7 de Agosto •· _ • <.1 -jemos • llougival 1n record. r el sublime rasgo de patriottsmo de rancis~o eberguc:. uno de su habitante , rasgo que merece presentar ·e como ejemplu á todo los jóvenes franceses. n ·1 momento en que.: la tropa· alcn'lanas ponían sitio á París, el 46 ~e¡:i­miento <.le infantería rusiana 'ino á ocupar posicion s en Bougival, y el pnmer cuidado del Estado Mayor fue establecer una comunicación _tct:gráfica e~tre esta localidad y el Cuartel general de Ver alle . la mañana •gu1e!'tc. el btlo tele· ¡:ráfico taba roto. Re tablccido, fue ~tra vez co ado la noche s1gutente. La autoridad alem, na 1 ~vantó una información, y la sospecha recayeron ·obre Franci co Debergue. ebergue nació n París el 8 de oviembre de 1~10, y era jardinero en Bougival hacía muchísimos ai'los. Era hombre bueno y de mdole suave amado Y estimado en todo el país. . . Lo aprehendieron el 26 de Sephembre, y . los leman~s {>rocedt~ron in ie· mor :í su interrogatorio. Confe 6 lo que se le tnculpaba, 10 Jactancia ro con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ivl i lítar de Colombia '-- -446 _J Encontrámos á Parí en una agitación extraordinaria. Des­tacamentos de coracero r e rrían lo bul vare y las calles prin­cipales. Comenzábase á formar idea má clara de la gu rra u . acababa de iniciar e con tan funesto auspicios · nuestras derro­tas despertaban cólera, y el p rvenir cau aba spanto. Lo gol­pel terribles y repe idos que h e rían á Francia sacaban á la pobla­ción del entorpecimiento en que se había dejado sepultar al con­fiar en la palabra d Jefe pre untu o , creyéndose li ta para una lucha con Alemania, y eno-reída con los triunfo de otra época, confiada en u jército, y dema iado c rédula en absurdas fanfarro­nada . Desde a u e l momento cada uno vio ó d bió e r •1u e la Patria e taba en peligro y qu e para todo hombre de corazón ha­bía llegado el mom e nto d umplir con u deper. En el Palacio del Eli eo en arí e formaba una I e git~ n que deb(a componer e e c lusivament d antiguos militare : eran los batallones de fran c os- tira lor Lafon-Mocquard. Tan pronto como se organizara . debía ir decía 1 aPunci con sencillez par­tana e donde tu,·i ra el nemi A la mañana siguiente fui á hacerme inscribir para formar pat·te d 1 prim r atall6n. l principio m no me admitirían. 1 P e ro u tcd n s robu t , m d e cían lo mé ico militar· encarga os d e .· minar á lo voluntari s. U ted e tá ha ituado á una vida e dentat·i y tran uila ; no p drá u t e d nunca aportar las fatig-as del oficio d e franco- tirad r. ién~ lo. E preci o hacer lar­ga marchas, dormir mal, comer mal á veces no comer nada · créano : perman .zca quieto 6 cumpla con u de er n la uardia nacional.'' Y e taba contrariadí imo. P ro i yo hice muy bien el año pasado un viaje á uiza á pie, caminand siete ú ocho 1 gua por día, con 1 aco de lo turistas á la espalda. oy más fuerte de lo que parezco. ceptadme: ya veremo ."' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B 1 un Militar de Colombi '- 447 _) D uo onfe ar quP lo médicos juzgaban mejvr que yo e mi -uerza d re i tencia. ?o me daba cuent ninguna de la fatiga , :1 la priv cion qu tcndríamo que oportar, ni d 1 e. tremo ri­or dd .... ,- icio al cual íbamo á er ometi os inmediatamente. Tod vía e me hicieron varias obj cione . Yo no había ser- ·ido · no querían ino oficiale veterano . Yo ra empJ ado del LE!)ta uo, y n tenía au orización de mts j fes. Pero mi re olución staba tomada : me ob tiné, nliii8'Tltré re pue la á todas la obje­_ ione~ y para li ar e <.1 mí acabaron por aceptarm . E taba enrolado. rofunda tri t za encierra esa palabra Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . Boletín en alarma, u fre c u nt m e nt habría h echo ledor ·> ilitar de Colombia '- 448 -' y m no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 14

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 15

Por: | Fecha: 12/04/1902

~~~~~~~~~~~~~~==~~ SERIE III- TOMO I G!!n ral de Jns nieroa Miembro a. '\'Arias ('ICiedade Clent1ficaa Oficial DECRET f"lJ~fER 395 E 1902 (lt.A.RZO 3) por el cual se confiere un ascenso El Vue¡.~re /den/e de la Rep1íbl ca encargado del Poder Ej" tli'v o DECRETA Artículo unic . ciénde e á. eneJ-a] d Brigada al roneJ José 1\ntoni Roja . Dé ut.nta d e te a cen!)o al H norable enado n u pr6xi as se ione , para lo nales. omuní 1uese y publí uesc. Dado en Bogotá, á 3 e farzo d 1902. J E M EL M l R QUIN El Ministx·o de Guerr , .A.RISTIDE FERI·.Á ·n~z DECRETO UMER 396 DE 1902 ()!ARZO 3) por el cual se hace una promoción El Viceprtszaenfe de la Rep1Jblica a1cargado del Podet E:J·~cul/vo, DECRETA Artículo único. Promuévese al r. Sargento Mayor j o rge Po­ada del puesto que ocupaba en la lJzvisión Ma1 roqttÍtJ al Ejércite TOHO 1-29 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 450 ..J en operaciones en el Departamento de Panamá, 6 al que le desig­ne el Comandante en Jefe del Ejército del Atlántico, General Juan B. Tobar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bog-otá, á 3 de Marzo de 1 go2. JO E MANUEL MARROQUIM Kl lliniittro de Guerra, ARrsnoxs FxRNÁNDu DECRETO NUMERO 397 DE 1902 (MARZO J por el cua l se hace un nombramiento en interinidad ll'l Viapresülenle d4 la RepúbHca, encargado del Poder E:feculi'••, DECRETA. Artículo único. Encárgase accidentalmente del puesto de Jefe de Estado Mayor de la Columna Colombia, al General Celso algar, primer Ayudante General l la Comandancia Militar de la Plaza, mientras dure la Comisión del titular, General Pauto E. Escobar. Comun!que e y publíque e. Dado en Bogotá, á 3 de ~iarzo de 1902. JO 'E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARIS1'IDES FERNÁNoxz DECRETO N MERO 464 DE 1902 (llARZO 14) por el cual se hacen varios nombramientos en el Cuerpo de Policía Nacional El Vtcepresidenle de la Re.ptiblica e11cargado del Poder Ejuulz-,,, DECRETA Art. 1.0 Hácense los iguientes nombramientos para el Cuer­po de Policía acional : Ricardo Caba1le1·o y Joaquín Maldonado, para Comisarios de 1.• clase; Moi és Bec rra para Comisario de 2. • clase; Marco Antonio andurraga y Faustino Pomar para Comisa-rios Ma y ore d 3 ... clase ; Manuel González para Comi ario de 3: clase. Art. 2.0 Autorízase al Sr. Director General de la Policía Na­cional para comunicar estos nombramientos. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá1 á I 4 de Marzo de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDKS FKa.N.ÁND.U Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 45 I -' DECRETO :NUMERO 486 DE 1902 (H.ARZO 1 8) por el cual e reconoce la efectividad de un grado J:1 Viupruülenle ti e la República, encargado del P-der .Ejeculiv­DXCRXTA Artículo único. Reconócese al r. Julio C. Escobar la efecti­idad del grado de Capitán, Comuníquese y pubJíquese. · Dado en Bogotá, á 18 de Marzo de 1902. ]OSE M UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AR.ISTIDES FER ÁNDEZ DECRETO NUMERO 487 DE rgoa (H.ARZO 18) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina .lfl Vicepruületsle tl1 la República, enca.*'gad- del Poder EjecuH•-, DEC.R~TA Artículo único. Llámase al servicio activo al General Celiano J. Correa, y destínasele como primer Ayudante G neral del Cuer­o de Ejército que comanda el General Pompilio Gutiérrez. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á I 8 de Marzo de r 902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 489 DE 1902 (MARZO 18) por el cual se llama al servicio activo á dos J e fes y se le: destina El Vicepresüleflle de la Repttblt'ca, encargado del Poder EjeculnuJ DECRETA Artículo único. Llámase al ervicio activo á lo Sre . eneral Gregario Beltrán y Coronel Martín Berna), y d estú1a ~les. como primer Ayudante General del Cuartel general del EJérctto d 1 ordeste, é Inspector de las fuerzas que omanda el General Ul­darico Leiva, respectivamente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Marzo de 1902. JOSE M NUEL M RROQUIN El Ministro de Guerra., A.RISTIDES F&RNÁNDltZ NC l 1! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "-- 452 _./ DECRETO NUMERO 496 DE 1902 (HAR.ZO 20) por el cual se hace un nombramiento El Vtcepresidenle de la República, encargado del Poder 1i(jecuHv~, DECRETA Artículo único. Por el tiempo que dure la ausencia del Sr. Dr. Santiago Cortés, quien se halla actualmente en campaña, n6m .. brase Jefe de la Secci6n d~ Inge nieros Cart6grafos, adscrita al Estado Mayor General, al Dr. elio Cifuentes Porras, con la mis­ma a s imilaci6n d e l anterio r. Comuníquese y publíquese. Dado en ogotá, á 20 de Marz o de 1902. JO E M NUEL MARROQUI El Ministt~o de Guerra, ARI TIDES FER ÁNDEZ ECRET NUMER 501 DE 1902 ( :MARZO 20) por el cual se conftere un ascenso El Ví"cepresülenle de 1 Rep!Íblica, a1cargado d 1 Pode•· Ejeculz?Jo, DECRETA Artículo único. ciéndese á Ce pitán al Teniente José Ianuel A 1· ia. omuníquese y publí uc e . Dado en Bogotá, á 20 e arzo de 1902 . J , E ~1 UEL M RROQUI E l Mini tro de uerra, ARI TIDE FER .. • ,l'WEZ D ECRETO UMERO so DE 190.2 (l\tARZO 20) por e l cual se hace una promoción El Vieepresideule de la República, encargado del Poder EjecuH.,,, DECRETA Artículo único. Promuévese del puesto de Inspector General de la 1.• Divisi6n del Ejército de Occidente, al General David Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia L 453 -.J ncha al puesto de Ayudan e General del Cuartel general del j6rcito. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 20 de Marzo de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIM JLl Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁND.xs DECRETO NUMERO sos DE 1902 (MARZO 20) por el c"al se fija una asimilación El Vicepresidente de la Rep1Íblz''ca, encargado del Poder F:ieculitJ# 1 DECRETA Artículo único. Para los efectos fiscales, asimilase á Comisa­ ·o de 2.• clase al Sr. Luis Chavarro, Telefonista del Cuerpo de olicía Nacional. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 20 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDltZ DECRETO NUMERO 508 DE I90:l (MARZO 20) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina. El Vti:epresidenle de la República, a1cargado del Poder .FiecuHv#, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al General Manuel :M. Leal, y destínasele al Estado Mayor g neral del Ejército como primer Ayudante general. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Marzo de 1go.2. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁND.EZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia D ECR E TO NUMER O 524 DE 1902 (MARZO 24) por e l cual se ll a m a a l servicio a ctivo á un Jefe y a e le destiaa .Zl Vicepresülenle tle la RepúbHca, encarzad- del P()d~r .F:feculiPI , DECRET A Artículo único. Llámase al se r vicio activo a l Sr. Ge ne ral Pe .. dro A. Pedraza, y destínasele al puesto de primer Ayudante ¡rene .... ral del Ejército de l At1ántico. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de farzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUI E l Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ÁNDEZ DECRETO UMERO 534 DE 1902 ( H.<\RZO 24 ) por el cual se confiere un ascenso El Vicepresüienle de la R~públzca, ellca,·gado dd Poder .Ii!fecuH o, CONSIDERANDO Que el 'r. Coronel Honorato Díaz ha venido prestando im­portantes ervicios á la cau a, di tinguiéndosc como valiente en las acciones de armas á que ha concurrido en el Departamento del Tolima, D1tCRETA Artículo umco. ciéndese al Sr. Coronel Honorato Dfaz á General efectivo de :arigada. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en su próximas se iones, para lo efecto constitucionales. Comuníque e y publí uese. Dado en Bogotá, á 24 de Marzo de I 902. ]OSE M. UEL MARROQUIN El ~finistro de Guerra, ARISTIDES FER."fÁNDEZ DECRETO U~IERO 544 DE 1902 ()tARZO 26) por el cual se confiere un ascenso y se hace un nombramiento El Vzcepresidenle de la Repúbbi:a, encargad' del Poder Ejecuflv,, DECRE A Artículo único. A ciéndese al r. Coronel Dr. Antonio Gutiérrez Rubio á eneral graduad , y nómbrascle uditor General de Gue- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 455 -' -"a del Ejército del Nordeste, que comanda el General Nicolás erdomo, asimilado á General de Brigada para los efectos fiscales. Dése cuenta del ascenso al pr6ximo Congreso. Dado en Bogotá, á z6 de Mar.lo de 1902. JO E 1\I NUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TIDES FKRNÁNDxz DECRETO NU ERO 545 DE 1902 (MARZO 24) por el cu t se llama al servicio actÍ 'f'O á un Jefe y se le destina El Vicepresülenlt de la RepúbliCa, encargado del Poder Ejuulz711, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio acti o al Sr. General Luis . Moreno y nómbrasele primer A udante general del Ministerio 1e Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Marzo de rgo2. JOSE M UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTrDE F.ERNÁNDEZ DECRETO UMERO 554 DE 190~ (ltARZO 3 1) por el cual se U m a á un J efe al scTYicio activo y se le destina El Vzeepresidenle de la República, encargado del Foder Ejecuil'•-, DECRETA Artículo dnico. Llámase al servicio activo al General EJoy Caicedo y destínasele al Ejército de B yacá en el puesto que le designe el Jefe Civil y Militar de a ue l e partamento. Comuníquese y ublí uese. Dado en Bogotá, á 3 1 de Marzo de I 902. JOSE MANUEL MARROQUT!t' El Ministro de Guerra, AIISTIDSS FxRNÁNDU Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 456 -' DECRETO NUMERO 559 DE rgo~ ( 1ARZO 31) por el cual se confirman varios ascensos El Vicepresidente de la República, encargado dd Poder .F:fecuHv", DECRETA Artículo único. Confírmanse los ascensos conferidos por el Sr. General Ramón González Valencia á los Coroneles Manuel María Valdivieso, Pedro León Mantilla y Pedro Eduardo Díaz, á Gene­rales graduados. §. Dése cuenta de estos ascensos al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dd.do en Bogotá, á 31 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁND~ DECRETO NUMERO 561 DE 1902 (HAR'ZO 3 1) por el cual se hacen dos promociones ,m J'í~epresidenle de la República, encargado del Poder .E:fuuli•,, DXCRET.A Artículo único. Hácense las siguientes promociones : El General Aurelio Vá quez F., Inspector general de la Divi­si6n Malamundo, al mismo puesto en la División que va á organi­zar en Chocontá el General Desiderio Becerra ; El General Zoilo Forero, Ayudante General del Cuartel Ge­neralísimo, al mismo puesto en la mencionada Divisi6n que va á organizar en Chocontá el General Becerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 31 de Marzo de 1g02. ]OSE MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁwnu DECRETO NUMERO 562 DE 1902 (MARZO 31) por el cual se hacen unos nombramientos El VicepreSlaenle de la RepúóHca, encargado del P~der EJecuHv,, DECRETA Hácense los iguientes nombramientos para Comisarios de la Sección 5 .• del Mjnisterio de Guerra, en los Sres. Manuel Neira, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '- 457 _J Ambrosio Suárez, Pablo E. Mancera, ure lio Perilla Leonidas Rodrfgue~, Marco . de _Urbina B e lisario Caro, Angel María To­rres Damel Castro, LUJ Rodríguez, Arturo Luna, Luis María ancada E. M .nuel . Rodríguez Rafael Ruiz Juan María Ro­mero L., Arturo León, H e rmógenes Duarte, 1igue l Vargas Agus­tfn ovoa eftalí Torre ntonio García, ayetano arada, Luis Martínez Gonzalo Eche verri, Cebedeo La-rrota y Arcadio Cal­derón. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 3 1 de Marzo de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AIUSTIDR S FRRNÁNDRZ DECRETO NUMERO 563 DE 1902 (MARZO 3 1) por d cual se declara insubsistente un nombramie nto y se hace otro El V.ceprendenle d1 la Repúbltca, encargado del P otkr E.fecultfl~, »ECRETA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­cho en el Sr. Luis María Burgos para Comisario Pa¡:-ador de la Díviszün Julio Arboleda, y n6mbrase en su reemplazo al Sr. Fran­cisco Sanmig-uel. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 3 1 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, A.RISTIDE FxRNÁNDKZ DECRETO NUMERO 564 DE 1902 (MARZO 31) por el cual se hace un nombramiento El Vl'upresidenlt de la Repúblzca, 1ncargad1 d1l Poder EjecuHvD, DECRETA Artículo único. N6mbrase Comisario Pagador de la Columna Fernández, que se organiza en Pacho, al Sr. Coro!_1e1 '!?~ ó. p e r o Cal­vo, quien desempeñaba el mismo puesto en la 1. DlvtsJon d e e­serva, que quedó eliminada, asimilado á eneral para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo¡:-otá, á 31 de Marzo de 190~. JO E MA UEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, ARISTIDES FE.aN1NDRZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 458 --' - Doctrinal MANUAL PARA L PREPAI ACION • DE LA COMPA I~ AL COMBATE POR EL GE ERAL DRAG MIROFF ConHnúa 1 1 o.-Las instruccion es con cartuchos de guerra son también maniobras de simple acción con ólo esta dif rencia: que aquí las evolucione e tán acompañadas de lisparos obre blancos que repre entan al adve rsario y colocados sobre la po ición., cuya toma constituye el objeto de la maniobra d e simple acción . r 1 1.-I TALAcró ~ vx BLANcos-Los blancos se colocan en for­mación de combate, es decir, d e manera de formar una cadena y una reserva. La prime ra se representa por m e dio de blancos pe­queño , iguales n dimen ione á h mbr s aislados, en las diferen­tes posiciones del tir·ador; la segunda se indica con cua 1·os colo­cados á una distan cia con,·eniente detrás de la cadena. 1 12.- Para fijar los blanco precLo S"'oger un terreno en el cual los tiradores no distingan señales particularc que 1 s sir­van d e punto de apoyo ue los ximan de apreciar la distancia á la vi ta. Los lanco ue figuran la cadena no deben estar dis­puestos sobre una línea regular sino col cados uno un poco ade­lante, otros un poco atrá de la línea general del frente, en cier­tos l ugares má juntos, en ot1·os má separados. 1 13.- i el terreno se prc ta á ello, hay que escoger, ara la coloca ción de los blanco , po icione cntajo as para la def a, tales como en r alidad odría e cogerlas el enem igo. En londe hay trincheras hay ue fijar al O"unos blanco obre las torrecillas, para mostrar á lo hombres e l m leo lel tiro en l ataque de trincheras . 1 14.-ÜRDEN DE LA l.' TRUCCION-La compañf se adelanta en columna de viaje ha ta el mom nto n que lo xploradores des­cu ren los bl neos · ent nces la cad na de lo xploradores e de­tiene, y u jefe envía á pre ·enir al J efe d compañía que descubre blanco á tal di tancia n tal cantidad y de tales dim n ion Al recil ir este inf rm , el J efe d Compañía toma sus di po­sicione como e ha indicado para la n1aniobr·a d imple acción. La ejecución de las oblig-acion s qu impone ta in truc i6n á los ca os y sargent y á lo J fes de Escua ra, adquiere, para los di paros de guerra, una importancia e pedal, y el Coman an­te d e la cadena d ~be vigilar con tantem ntc á fin de que sus in­medi to ubordinados no se duerman. La desigual ad con ue se repar ten los blancos sobre la línea enemiga, atrae la alenci6n res­pecto de la elección de los objd/vos más ventajoso , y la ignorancia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 459 ___J de la distancia obliga, después de estimar esa distancia á la vista á no comenzar el tiro sobre toda la cadena sino al contrario J.. compulsar esta determinación por medio d~ golpes de prueba. Solamente de pués será cuando puede fijarse el alza. I r S .-Las instrucciones con cartuchos de o-u erra confirman de­finitivamente á los tirador s en la costumbreb de buscar un punto de apoyo para su arma, asunto que debe confiarse únicamente á su sagacidad personal. 1 propio tiempo se abtiene otra ventaja (la de que el tirador se pon á cubierto), pero in meno-ua de la disciplina, desde Juego que se considere lle en tiempo de paz el hombre no se preocupa sino de disparar con certeza. y nunca de defenderse. r 16.-En instrucciones con cartuchos de guerra, conviene re­correr la serie de ejercicios si¡ruientes: unión de e c uadra contra un ataque de caballería, marcha adelante 6 á retaguardia, movi­miento de rebase de la cadena, y resistencia á un movimie nto de rebase del enemigo. Hay u e pone1· tanto cuidado e n rebasar la línea de los blancos, como en una maniobra d e impl acción or­dinaria; y en los primeros fcmp s, para· dar á lo soldados que están encargados de e te m vimiento, un obj to má alpable, conviene fijar algunos blanco sobre uno de los flancos, 6 obre ambos, sobre una línea inversa. L caballería tam ién puede figu­rarse por medio de blancos de conveniente dime nsión. Convie ne co­locar estos último de manera que no sean descubiertos ino cuan­do la cadena e ha acercado como á 300 pa os y quizá m eno . Si el terreno no permit _ encubrir l o blanco , con,·ie:1e advertir á los hombres que no deben isparar ante de que e le avise: ata ue de caballería &e. Observación- e puede también o1·gan1za1· blancos movible al rededor de un eje horizontal y hacer que caiO"an erticalmente p~r medio de un hilo en el momento mismo en ue se pretencl mam­festar á los tiradore la aparición inopinada d la caballería. I I 7 .-Con el fin de enseñar á los hombre las ráctica para resistir un mo ·imiento de reba e con ~llene di poner e n el pro­longamiento de la líne a e blanco , algunos que formen roche ofensivo, y de modo de que no se les pued de cu rir desde e l rin­cipio del ataque. Luégo se ordena á la cadena que jecutc un mo­vimiento de rebase sobre el otro flanco del dv r ario. uando la cadena se ha acercado de la posición ue upone ocu1 a a por Jos tiradores enemig s lo ufici · nte p ra que lo blanco . ue re­pr: esentan el movimicn o de r cba e ea n de cubi rtos e d1 p r an entonce una 6 dos escu dr de la re erva, e modo que esta nue a cadena puéd tomar oblicuam n e con sus fu o los blan­co qu figuran el m o imientv de reb se. E ta. e . un de las prác­tica má~ po erosas par opon r á u mov1m1ento de tal natu-ral za en un comb le real. Observación-Otra práctic , no meno eficaz, con iste n ame­nazar al enemigo con cortade la parte de su cadena que r presenta el movimiento de rebase, por medio d un ataque de nuestra r - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 460 _J serva. Este medio -puede ponerse de manifiesto aun con solo una Compañía, fraccionándola en dos campos. Pero es más cómodo para esto esperar á las maniobras á doble acción de unidades más fuertes que la Compañía. oo V o:o V 0 ~o V 0 ~o V o o o o o o o o o o o o o o 000000 o o o o o o o - o o o o o o o a oo0 1 : . o o pos1c1ón o o o o o o o o ~u oo o ...... -· 2.• posición lUancos --- .... ···· ••• •• ::::::> V V V V _ La Compañía ataca como se ha indicado. El Jefe de Campa­nía ordena rebasar el flanco derecho de Jos tiradores del adversa­rio. Cuando la cadena ha llegado á 500 metros cerca de los blan _ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 461 _J cosque representan e os tiradore , el Jefe de Compañía desprende de la reserva una escuadra ar tomar oblicuamente los blancos que figuran el mo imiento de rebase del enemigo, y el ataque con­tinúa. EL GRA .. S ADO {Continúa) IV ConllÍIIÍ.a YOR Tenemos, pue que al inistro de la Guerra corresponderá como hasta aquí, y según el artículo 4.0 de la Ley de 19 de Julio de 1889, la organización y gobierno del Ejército y de los servicios militares, estando á su cargo la administración y dirección supe­rior del mismo. Para el desempeño de su misión, en lo que á la preparación de la guerra e refiere, principalmente, estará si tido del Jefe de E tado Iayor del Ejército, y n lo que afect á la admini tración y gobierno de lo servicios militares, por el ubsecretario de la uerra. El Iviinisterio de la Gu rra, ues comprenderá e tos dos grandes órganos: 1.0 La Sub ecretaría y la ecciones dire~tiva . 2.0 El Gran E:stado 4 Iayor ó E ta o ... I yor Central do ·Iayor general. (Para evit r. confusione sería conveniente denominar., como e ha c Generalato al conjunto e ~.;;nerale en u La ubsecr taría de uerra y la ecci n el Mini · terio pr píamente dtcho) entenderían guien es: 1.0 Go ierno y adminis ración del Ejército. z.0 Personal del mismo y to cu nto on él se relacione. . 3.0 aterial e Guerra y de todas el e en la parte admt-nistrati va. 4.0 Ju ticia militar. 5.0 er icio militares. 6 ° Reclutamient y eserva .-Efectivo . 7.0 Instrucción militar. 8.0 Inspección de lo establecimiento técnico y fábricas de armas y municiones. . 9· 0 In pecci6n de las tropas (ejercida por medio de los ene-rales designado al efecto . . . 10. Ejecución de todos los ser'f ictos y órdenes relatlVOS á cuanto queda expresado. Al Gran Estado Mayor correspondería: A) Organizar la preparación para la guerra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 46:l _) .B) Dirigir la alta instrucción del Ejército. Al efecto, tendrá á su cargo la qecución del mando en el Ejér­eito en cuanto se relacione directamente con los movimientós de tropas que exija la misión que en A se le señala, y además: r .0 La Preparaczon para la gu.erra en toda su extensión, de modo que deberá necesariamente desarrollar Jo s planes y traba­jos de organización general del Ejército y particulares de cada arma 6 servicio que por el Mini stro se proyecten lo mismo en paz que en guerra, expresándose, en ca o contrario, ~u e son de la libre iniciativa de éste y sin que en eJJos haya intervenido el Gran Estado Mayor. 2. 0 Estudiar y despachar todos los asuntos relativos á defensa d€.1 territorio, planes de campaña, operaciones, instrucció n, manio­bras, movimientos de tropa en paz y en guerra, movilización1 vías de comunicación, medios de transporte material de guerra (proyectos, conservación, aumento y dirección), requisición de g-a­nado y d e elementos de toda especie, abastecimientos de t odo gé­nero para el Ejército, estadística de éste y de los extranjeros. El jefe de Estado Mayor del Ejército colocado al frente del Gran Estado ;wqyor, será el J e f e del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército y Director é Inspector General del mismo, por lo tanto. Igualmente tendrá la alta dirección para cumplir con el encargo que se le confía por la letra B, de la Escuela uperior de Guerra y examinará los proyectos de grandes maniobra , cuando no se l e encomiende al Gran .Estado Jviayor la redacción de los planes de ella s, a í como de los ejercicios prácticos de las grandes unidades. Las reales órdenes que e l Ministro no firma por sí mismo, serán comunicadas por el Secretario de Guerra, cuando se trate de asuntos que caen bajo la competencia de lo que propiamente lla­maremos .Niinisterio, y las disposiciones que corre ponda adoptar por el Gran Estado Mayor, en cumplimiento de su misión, y que no exijan real mandato, las hará ejecutar el j efe del Estado Ma­yor general, bien por sf bien en nombre del Ministro. " ólo los a suntos que una vez estU<.tiados y acordados con aquél hayan de ser objeto de real resolución, pasarán al Mini~t-erio de 1& Guerra." (Proyecto del General Linares y dictamen de la Comisión del Congreso, de I 1 de Diciembre de 1900). Nos parece que queda bien marcada la línea divisoria entre los dos órganos esenciales que han de funcionar bajo el mando di­recto é inmediato del Ministro de la Guerra. -•*• Intentemos, para dar idea aproximada de la manera de fun­cionar el Gran Estado Mayor, una organización interna de éste; claro es que sin la pretensión de acertar1 y s6lo con el fin de poner de relieve la importancia y extensión de sus cometidos prin­cipales. Seguramente que incurriremos en error pero la intención nos saJve. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Héla aquí: Boletín Mi lit r de Colo1n bi '- 463 -' zcc ró. ex. ttAL-Prz"mer .f\legociado: Dirección é Inspección ge-ner~ l del Cuerpo y servicio de tado Mayor y de la Escuela Su-enor de Guerra-P rsonal-Contabllidad-Rel ciones Exterio­res- Servicio interior y exterior-Correspon encia- euundo Ne­gociado: Orden público- rd n s para la mo ilización d~l Ejército y su _res~r a -Movimiento de tropa en paz y en guerra-Ter­cer ~goc1ado : Intendencia- uarlo N~godado: ervicios sanitarios. Quz'nlo Mgoáado : Depósito de la guPrra-Biblioteca- rchivos­Imprenta &e- xlo M·o-oáado: Informaciones y Estadística. ECCIÓN DE ORG • 'IZ eró -Primer 1\'égoczado: Organización ge­neral en pa-z y en guerra efectivo , di tribución, guarniciones­Plane de movilización del jército activo, requisa de ganados y carruaj - ·uundo 1 ~goaado: Plane de movilización de las reser­vas y pr ración e la movilización de las plazas fuertes-Mate­rial y abastecimiento de las tropas-7h cer 1'\égoc J·ado: Organizacio­nes particulare e la Infantería y a all rfa-Cuarlo Negodado: Idem de rtill rla é Ingeniero - Quútlo ~gociado: ldem de la Ad­ministración !ilita1~ y de la ani a Militar-Sexto Tegociado : ldem de los cuerpo y ser icios spe iale no numerado nte - épü­ti'mo iYégocz"ado: cuartelamientos. ECCIÓ:-.l EXTRA. JERA-( Esludio di' /l)S ~jf!rátos e iranj~ros)-Prz'­mer euoci do: P rtugal rancia Inglaterra. M rru cos y Túnez­& gruzdo egoczado: Al mania, Ru ia, Turquía, Grecia ustria-ung- ría, E tados danubiano , uiza Italia B élgica Hol nda Di­namarca, Suecia y oru ga- Tercer 1\~goriado: E tados america­nos- Cuarto Negociado: China, Japón, Egipto é Indias-Quin/o Ne­godado: Marinas extranjera - lo Negocz"ado ( técnico): Estudios relativos á la Artill ería f rtificaci ne y vía férreas de la di e r­sas naciones-Sl.'J>Izino Negodado: gre a os y comisiones militares en e 1 Extran j ro. Al estudiar Jo ejércitos e tranjeros a arcarán lo Negocia­dos respectivos todo Jo relativo á or ani7..ación, r glamentos, ma­niobra medio de a ción par ataqu y d =-fensa arm m nto, ~ r­tificacione , formacione d com ate, movilización, concentractón, teatros de operaciones de de el punto de vi ta topográfico, políti­co, dmini trativo y estadí tico. ECCIÓ ·DE OPERACIONR nLI RE -Primer Negodado: Pr para­ción, ag¡·upamient y mpl o de las fuerza nacionales, teniendo en cu nta la eventualidade d e o·uen·as más pro able -Elabora­ción de los planes de concentración-In truccione para la jecu­ción de los planes que se adopten p r el G bierno-.&gundo Nego­ciado: Fen·ocarriles eta as y vías nav ga les-Planes de tran - porte de tropa y ~aterial- rganiz ción de los t1·ansportes ~n tiempo de paz por las vías terre tre. y madtin:a -.-.Tercer N~gocla­do: Preparación de las Q'Tandes manto ras y eJercicJos práctlcos­Examen de los reglam~ntos de maniobras-T'c~ as ias armas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 464 _/ SaccrÓN DE DEFENSAS DEL REI o-Fortificaciones-Artillado Estudios técnicos del material de guerra de todas clases-In ven· ciones y progre os que afecten á la industria militar-Planes . proyectos-Costas y fronteras-Marina militar, &c. &c. La Sección Central será dirigida directamente por el Jefe d Estado Mayor General, auxiliado por el General segundo jefe con el objeto de que cuando éste sustituya á aquél, por cualquie concepto, esté penetrado del conjunto de los trabajos. Al frente d cada sección habrá un General. *• * * El personal que presta sus servicios en el Gran Estado Mayor.r. ¿debe pertenecer exclusiva mente al Cuerpo de Estado fayor del Ejército ó á las di versas armas é Instituto ? Oigamos la opinión de una persona competentfsima y quepo su procedencia no puede er tachada de parcial: e Dados el enla­ce y armonía que debe haber entre las fuerza armadas de tierra y mar-dice el Generai uárez Inclán *-es á mi juicio, preci o que en 1 E te. do Mayor Central, E CUYA co:MPO rcró¿· HAN DE E·- TRAR ELEME T DE TOD L - RM Y CUERPO D E L EJÉRCI T O en la r elación r on la índole coNLple.Ja d t su coJJulúio~ exista también una ección de la iarina, con lo cual se obtendrá una perfecta conjunción de las fuerzas terrestre y navales que e in­dis¡.> n a le, i ha de e' itarse que con la acción independiente y aislada d e unas y o tras produzcan gra es irr mediab1 s fra­ca os.'' Por l u e hace á ue figuren .1 c iale de Marina en el Gran Estado l\1ayor, s ólo diremos que del E ta o Iayor p rticular del Mini tro d la :tu e rra francés forman éstos part } a í como cía-les del ~ j é rcit d e l tado ... Iayor del Iini terio de ~Iarina. En cuanto á que 1 personal de las plantillas del ran E !vfa) or lo compongan jefes y Oficiale de todas la arma y po estamos pe fectamente de acuerdo con el i1u tr autor e la Guerra d e separación d e Portugal. En 1 proyecto del General Lina­res se previene que para el per anal ajeno al uerp de E tado Mayor que haya de prestar sus s rvicios en el Gran Estado 1\Ja­yor erán preferidos lo que posean diploma de aptitud para est servicio. Es rnuy justo. l esumiendo todo lo e ·puesto: 1. 0 El Mini tro de la Guerra debe tener en sus mano.., la di­rección general de todos los asuntos militares no siendo conve­niente en manera alguna que exist-a, con independ ncia de aquél, un Jefe de Estado Mayor general. 2. 0 Se hace necesario crear un Centro encargado de la prt.·­paración para la guerra, del perfeccionamiento de la organización • Véase La Nacidn M1/itar, año 1, número 9. 0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 465 -' general y de auxiliar al '1ini tro n todo lo relativo á operaciones militares. 3.0 Que al frente de dicho entt·o debe haber un Teniente General com~ jefe de E tado ayor general, y en tal concepto d. pachará. dtrectamente con. _1 ,J~vlinistr (proyecto d 1 General Lmar y dt.c~amen de la Comt IOn d l Congreso de los Diputados, de r 1 de Dtctembre e rgoo). P drá ser nombrado en comi ión un General de División, cuando circunstancias especiales lo exijan 6 su extraordinaria aptitud s a { lo acon jen. 4.0 Que el per anal del Gran Estado layar ó Estado 1ayor Central ó E tad ayor gen ral (como e qui ra llamar á ese Centro) debe componerse de J fes y Oficiales de Estado ~Iayor infantería, caball ría, artillería é ingeni re . También fio-urará.~ en lo gociados propio de su e p cialidad los del Cu~rpe de dmini tración militar y Sanida militat· . 5 .0 Que el Gran Estado ).i!ayor 6 como denomine, debe formar part inte rante e l ... Iini-terio tic la Guerra. FEDERICO DE MADARIAGA E tJ C O M U A E P JJt l\1A. 1 UEL MOR NO URRUCA (Continúa) • rt. t6. Formaron par e del E taJo .7\byor C ntral: un General de Bivisi6n de rigada, proc dent o-radua lm ente. los 500 metros emplea la metralla con fueo-o rápido, que dn·ige principalmente e n rala~ alas y la fu rza. de eg·unda línea que á retaguardia de ellas, avanlan n r Pn rompacto on o jeto de cargar~ sobre el flanco. i á pe at· dt:. todo, 1 ai.aqu progre a y la batería e asaltada . los in·ientcs y tropas d o tén se arapetan detrás de lo carru - je y r i ten ha . ta e l último extremo. e igu 1 recurso se echa mano en el ca o raro de que la ar­tillería e ,-ea orpr ndi a en marcha por una carga in ti mpo de á hacer fuego ni sostenes que la protejan. EMPLF. ÁCTICO DI<: L.\ ARTILLhR{A DE ~IO. TA,""T.\-La artillería de montaña in'e en todo 1 terr no , pero u empleo es preferente en 1 carpados y ólo acc ibl s á la infantería, en lo que ca­recen de camino pra tic bl s y en los muy cultivados y cortado por acc uia zanja ú otro bstáculo , 6 cubierto de osqu donde no pudiendo mo,·et- e la artillería montada, uple su falta 1 ya ue no puede r·eemplazarla p r completo. a ventaja principal de e ta a1 ti11ería consi te en lo r·educido i 1i de su material, ue dándole gran soltura y facilidad de mo imi tos l rmite alcanzar po~iciones casi in ccesíbles, des-de la cuales rol: ustece y apoya la acción de la infantería. Tal e condicione J dan un alor inapreciable en l as penosas operacio­nes de la guerra de partidarios, cuyo teatro ordinar io son las co- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 467 _..) - narca montaño s, y en la que e mprenden en aí inculto ) vírgenes, que careciendo e medio de abastecimiento de comu­licacione y de toda cla e de r cur o , exig- n tropas módle ue .e acomoden á todo y a t ~n á í mi ma . T mbién t. ne útil 1 1plicaci6n en la guerra r- ular pat·a obr r n la 1 art difícile : lel campo e batalla, a í com n tocl cla e de n'icio a ,·anzado. L rincipios g-enet·aJ á que e aju a l empleo de 1 arti- ! ler.ía en marchas y combates, on ig-ualm nte aplicab] s á la de ' non taña aunque con la alteraciones indi n. a 1 s n la la e de , ;uerra á que de ordinario e de tina. En los terr nos montañoso dond la v ntajas material s de a defen i" a dqui crcn, por la fortal za el la 1 o icione , una su­perioridad tal obt·-'> lo m e dios of n ivo que hacen muy difícil el em leo e on6mico v á la "' z ficaz el la artiJiería ontra Has, e ita todo ataque dit· cto, y procura, on m o\ imientos envoh ente engañ r 1 enemi
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 15

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 21

Por: | Fecha: 24/05/1902

• E.RIL. 111- T O JFn I '------..J Bo ro/á , NO.WEI?O .:u J1ir~ctor nd hGnorcm J< J . l"ERGARA V. Gfn ral t• ln~t 11 <·TI) Ai!t"m ro tlo '1\TÍn• , dt•<1 ul.c .!~u flk s Oficial ===--=-- DECRETO N ER 653 DE 1902 (ABRIL 21) por El Vicepresidente de In Rtptíblica e11car." do dd Poder Ejuull'í.lo, DECR A 1 efec-ni nt ron 1. e n do CJ. us próximas esione , 1J0 conferidos á lo in-br: it de 1902. JO E UEL MARROQUI El Ministro e Guerra, A.RISTIDES F R ~(N .:z TOMO 1-41 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 642 .J DECRETO NUMERO 658 DE 190z (ABRIL 21) por el cual se haee una promoción .lil Vtáprest"dente de la RepúbHca azcarzad~ del Pqder Ejuutz.,, DECRETA Artículo único. Promuévese al Dr. Jesús S. Romero del pue­to de Médico del Ejército de Occidente de Cundinamarca, al mis­mo puesto en la División que comanda el General González Barre­ro, como Jefe de la Ambulancia, reconociéndole el ueldo de Ge­neral de Brigada, que le señala el ccreto número 551 de 31 de Marzo del año en curso. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 21 de Abril de Igü2. JO E :rv1A UEL MARROQUI El Ministro de Guen·a, ARrsTIDE F~R ·Á 'DJtX DECR>«TO NU.~:1ERO 708 DE 1902 (ABRIL 29) por el cual se llama : un J l'f e al ·er\'icio acti \'O y se le de t1na El TírepresilÜnle de la República, encar~ado del Poder Ejeetllt.ÍI,, O F. CRETA Artículo único. Llámase al e n:icio activo al Coronel Alcibía­des Roja , y de tína e l e al Ejército del tlántico. Comuníquese y publíques Dado en Bogotá á 2 de bril de 1902. JO E M NUEL MARROQUIN l Mini tro de Guc1 ra ARI Troxs FERNÁNDEZ DECRE Ui\tER 708 BI DE 1902 (ABRIL 29) or 1 cual se bnce un nombramiento El Vicepres-idente de la Rtpública} encarzadt~ del Pt7dlr Ejuulruo, DltCJt TA Artículo tínico. óm brase Arm ¡·o-Iv!ecánico del Ejército en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín 'lilitar de olombia \._ 43 __¡ operacione obre 1 I tn1o e Panamá, Páez, asimi-lado á argento f yor para lo f cto Comuní ue y ublí uese. Dado n Bogotá, á 29 de A ril de 1902. J E UEL MARR QUIN 1ini tro de u rra DE ETO R 720 E I 02 (liAYO 1.0 or el cual se hace u. a promoción El 1 /ap,-esz'denle de 1 Rtpúbll'ca, atcarcradq dd Podtr ..lf;;tcut/vll DECR 1 .A Artículo único. PromuéYcse al T niente :rvfanuel cocia Mo-reno del pu to que de empeña en el atallón el~aslzán Ospura de la Divi ión .J 1atllul ftüd ·na al d djunt al uartel general del Ejército Pcrmanent . Comuníquese y u lí ue e. Dado . n Bo ot~ . á 1. 0 d ay de lg<)2. JO ARROQUIN ini t1·o DE 725 1 or c:l cm 1 se llac • un n 1 r:\mier l ) ,1 11apr~ idtnll 111 l• I~~ptllHcn, ~flcar,.,ad' t/~1 Podo· lijuut/vo. Artícul único. óm ra d ncia g neral d 1 jér ito al Sargento 'layor que le s ñal Mar7.o del año. n cur o. Comuníque e y publíqu se. Dado n ogot~ á 1. 0 de Mayo JO El Mini tro de u erra A 19()2. LM T • , 'A)I:lJ ·z o e 1 e R QUI Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol e tín Militar el e C olo mbici. ~ 6 44 _.) DECR .. TO UMER 7 30 DE rgo2 (MAYO 2) ror el cual e confiere un a. e n o EL Vteept·e.uaenle de la Repúbhca) uzcarg d , del Pvder Ejeculmu, D .Jt CXET A rtículo único. ciénde e á Gene1·a l graduado al Coronel Celerino J iménez. • §. Dés cuenta al Honat-able ena 1 en u próxima e io­ne para 1 s efectos con titucional s. e muníques y ul iíqu Da o n B golá) á 2 d !ayo r902. J ~E M TUEL MA ROQUI y l Mini~t•·o d RJ i'IDE 'I:RN 1 'OEZ DEC E ltf.~YO 2 por el e al se llam ·í m Jefe al cn•icio :tcli\''l y s le destina E'/ V/apr~ idenle de !t R t>p !Íbllca encargado a~/ Poder Ejerutn.Jo , DECRETA ... 1·tículo único. Lláma al rvici activ al Coronel Juan ranci co Carreña y destína el á prestar !':US Sf"rvicios en Zipa-quirá com yudantc el neral Félix V. García. Comuní ucse y publí uec: . Da o en Bo olá á 2 de Mayo de 1 02. J SE M ¿ UEL MARROQUI 1 Ministro de Guerra, Atu 1.ID'ES FER ·Á ·ov¿ D Et R ETO N U riERO 7 32 D E 1902 (MAYO 2 ) por el cua l se llama á un Ofici l al ser vteio activo y se l e destina El VicepresJ'de nle de la Rep tíblz'ca, encarga do dd p,der Ejeculz'v(), DE C R ET .A. Artfc u lo ú nico. Lláma e al se rvi c io a c tivo al apit.in Rubén Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 645 _J ronzález, y destínasele como Corneta de 6nienes de la División ue a á organizarse en Chocontá. . Comuníquese y publíquese . Dado en Bogotá, á 2 de Mayo de 1902. JOSE MA E MARROQU El Niinistro de Guerra DECRE1 NUMER 736 DE 1902 ( YO 2 por el cual se llama á un Jefe al en·icio activo y e le destina .El Vicepresidente de la Rcpríll/ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Llámase al ser ido activo al Coronel farce­ano Tasc6n y de tfna ele al Ejército del Cauca. en el puesto que ~ de igne el omandante n Jefe de él. Comuní uese y publíquese. Dado en Bog-otá, á 2 de fayo de 1902. ]O E ~f UEL ~1ARROQUIN El Mini~tt·o de Guen·a, AtuSTIDE FERNÁ. TD .7. DECRET 73 E 1902 ( lA) O 2) por el cual . e hacen o nom ramientos y se deroga un ce reto El Vrapre úlenle de la R(jJfíbl:" a, ncargarlo dd Pode~ .Ejuull'vo, E R RT Art. r .0 N6mbra e á los tes del fini t río d ucrra, ecciones 2.0 y 4.•, asimilado 22 <.le Abril E.L :rviARROQUIN El Mini tro de Guerra, RI IDi.S FxR ÁNo~z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- Ó-46 _, DECRET UME O 741 DE 190~ (YAYO 2) por el cual se confiere un ascenso .El Vicepresidente de l Repúbbca, encargado d~J Poder Ejuuit'fl~, DECRETA Artículo único. sciéndese al Teniente Coronel Luis B. Rojas á Coronel . §. Dése cuenta de este a censo al Honorable enado en sus pró imas sesione , ara lo s fectos constitucionale Comuníquese y publíque e. Dado en Bogotá á 2 de Mayo de 1902. ]OSE MA UEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRN.ÁNDEZ DECRET UMERO 742 DE 1902 (MAYO 2) or el cual e confiere un ascenso El Vtcepresidenle de !a R~ptíbbc , encargado del Poder Ejecult1Jo, DltCR:ET rtículo único. sciéndesc al Coronel Francisco Ramírez eneral gra uado. ·. Dé~e cuent le e te a censo al onorable Senado en su próximas s siones, l ara lo efectos constitucionales. omuní ue e y publí uese. D d en Bocrot , á 2 de Mayo de 1902. JO E M.l\_ UEL M RROQUI El .t.: ini tro de Guerra, .A 1 llDE FER4 ·L·nxz DEC E ( lAYO f 2 que reconoce un ¡raclo militar : h ce un nombramiento .El Vicepresidente de la Rejn(bl.i:a, encar¡:ado dd Podu· Ej4,'ttli'6~ 1 DECRETA rt. 1 . 0 econ6cese a 1 neral la ·imiliano Guti rrez Rubio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilit r le Colo1nbia '- 647 _) l gr do de General d i ión con u h enido prestando sus ~rvicio últimament . rt. 2.0 ómbra e al mi mo G neral utiérr z ubi.) jefe de l oro- nización é in pección la fu rza acantonada en 1 capi- 11 de la R pública por pro odón hech en el eneral Julio La­lUS bando á otro pue to. Comun( ue e y pu líque Dado en Bo~ot~, á 12 d . layo d 1902. JO ~ 11 NUEL MARR QUIN ... 1 ·Iini tro de u rra RI TIDJ: FER Á.·n z DE E MER 7 6 DE 1902 li.o\YO 12 por l cual aclmit · un r nuncia y e hace un nombramiento .El Yiceprnliltnü dt 1 República encargado dd P#der .Ej~tulz7Jo, D Clt A e. a o en Bo ·otá '!ayo e 1902. r. R m1g1o isión l'vlala­no. J E 1 UEL 1ARROQUIN 1 Ministro de uen·a. A 1 TIJ>Jt F.ER, ÁNn:sz D ~ RE'I 7 DE 1 o~ I YO 15) p r el cual e: h ce un o n r.lmiento Jrl V cepr :(ÜIIIe dt l e Rt.plí1 /ica, ru caro- o d(l R tl~r .Ejccuii1Jo, DECRET ·o á, br e al .. le; z·. J ener 1 1- lcide Arzayú Co- 1 02. E U .. L fARROQUI ~ 1 1ini tro d\;; G rr , 15'1 IDES F R •• J.. DY.Z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mili tar d e C o lombia \.._ 648 _J DECRET O UMERO 796 DE 1902 {MAYO 15) por el cual se fija una asignaci6n El ViapruüienJe de la R~pzJbHca, ~ncargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. De acuerdo con e l artículo 3. 0 del Decreto Ejecutivo número 551 de 31 de 1\!arzo último, a imíla e al Médico oficial de I onda, Dr. Carlos guirre Plata á General de División, en atención al recargo de trabajo, clima de la localidad y varias otra circunstancia . Comuní ue e y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Mayo de 1902. ]O UEL El Ministro de Guerra, ARIS IDES Fx DECR TO r1ERO 797 DE 1902 (:~rAYO 16) RROQUI por el cual se borra del • ·calafón mil"tar ' un Oficial, por desobediencia El f ü~presidenle de la Rtjníblica, auargado del PtJder .Ejecull'tf,, DECRETA Artículo único. Por marcada d sol> diencia al Gobierno, bó­rrasc del E ca1af6n gen ral del jército al Capitán Francisco Au­relio Ca tro. Comuníque e y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 0 metro ) sobre -l ma1·. Lo fuert:es iento 1 E. son 1 único tr pwzo que retarda á v~ce los trabajos de la omi i6n. P ra mayor com Ji l~d de 1 labore h _ mo e n truído una mira rú tica : una vara de maguey de tr s pulgada de ·rueso y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar d Co n1bi '- 651 .J e de hoja-pu tal hubiera u e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r de Colombia '- 652 _.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bolet(n Militar de Colombia \.._ 653 _J ANU L P R ue re bale el agua ; pi o de ladrillo y e cierran de noch 6 cuand la fa­choza h y [O& lo m no do perrOS To Y n gato . Lo interiores de las onlüuía L R 7 Pr\R.A 1 JL ST LCOM AT 1"0 F. GE_ FRAL DRAGO lROFF UN A PARTE- PREPARACIO .. J EL BATALLO n raducido pa.r:.¡ el JJq/dfn Jl,ftbtar) (Continúa.) Observacr'ón- ar las Compañías de la r serva de batallón no hay que tener en uenta la form ción respecto del frente : su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ilitélr de C )lun1bia \...._ 654 __; de lieguc debe venhcar e á vanguardia es d cir, sobre las Com- - pañías de la línea de combate. 17. sí u e , teniendo cuidado, respect de esta condición fundamental de que en todas las formaciones el batallón debe por­tarse como un svlo hombre, es necesario comenzar la fusión de la Com añías en 1 batallón, confirmándolas con el movimiento en co- - lumna en ma a, y también haciéndolas efectuar a altos simultá- - neo_, y en seo-ui a yolucione rá idas pero in precipitación. Ante tod n la ~nsc ñanza d-... las mar has n atalla con- - viene tratar de obt ner un paso lat~go y ñrm , sin preocuparse dt la alineación. Una vez con e ·uido lo primero, lo eg-undo será oco á oco la con. cuencia natural Pero i proc de á la inversa si se trata rimero de la alineación lo soldados llegan involuntaria y fatalment á acortar 1 aso. En la in trucci6n relativa á lo cambios e Írente hay ue dedica¡- á é~tos una at n c ión e pecialísima, en r ·1aci6n con un objeto det rminado, y no ajo un ángulo det rminado. Sobre el campo de atalla la irección no depende d 1 ángulo del cambio de frente: al contrario, e te ángulo l epe nde le la dirección. Sobre st bas e nvi ne, n la in trucción de la marcha, enseñar a la tropa á mar har h cia tal objdo (indicándolo efccti,·amente). La preocupación 1 a1in ación hace et·der á muchos hasta 1 cui­dad de J. dirección, uc: · incom arablemente má impo. tante. Ha} qu v lver al 1Ju n camin á tos e.·travia do . D ben vitar e ios ca m )i s ft·en e á rLta0 uardia. Al recotTCr l a erie la t.' vluc i n reglamentarias e in-dispensab] c obser r la práctica qu•" ya e h in icado ara la compañía, e deciJ· n< ujetar á una seri de mo,·imiento ue e 1·cpiten it:rr l r n 1 mi m 01·d · n. 18 . .Ejtrciczo ,n aj>Hcaoon del reulamento- na vez que la. indi­cacione r glamtntaria- la formación tán icn al alcance de todos, hay'- Ul i1· m lej , y presentar otra uc in tar acon e­ja as en 1 Re v} ment , e tén in m aro-o ronf rmes con el espí~ ritu de él. 19. n •1 b tallón esta- fonnacione _ · rán sin duda alguna más v~tri da qut p ra ]a compañía · perv para no in urrir en J· falta el r1pc lar á f rmaci n 1u no t ngan a¡licac.ión n 1 carn-e de i tella, e n cesado que el jlom '- 655 -' 2. 0 ¿Qué haré yo i e ste encm!go e d infantería, de caballe­ría, de atiilüría! i el Jef de mple r ada form ci6n responde práctica m nte á ta pr ~untas en cua 1 uier terreno e decir, si en e ña á ' US j fe de compañía á. t tuar con calma Ía osici6n que mejor corre ponda al terr no, á la natural za del adver ario á la d! tancia q_u. 1 ara d 1 último y á la dirección n que se supone u apan tón, entoncc ni al batallón ni 1 j fe mi m , los encontrará despr venidos y no habrá sorpr a . ya • JE.IPL I O eje1nplo como com¡ añía. cono i a on ra la mat-cha, en e lumna por 1 u toi ul :J infran uea-las bat' llón ; ab !!cría ti 200 ¡. sos-bat 11 'n: f.a e ball~:rfa 1alJazada. De - columna d cam in o . Ob r11acimus: 1 . .. e ompren que 1 J f d la ompañía de cal eza, n vez 1 1 ord n por scalone , 1 uede adopta•· una formación n columna por sección 6 n Hne de columna d f e1o ­t6n, i es a l 1 1· á u tt· a en la man . 1 r - ue o qu to depende también de la di tanda d J b lled . Lo d má J ef de ompañfa t n igualmente en libertad e g~r su furm - cí6n, s gún su refer nci s. ólo u yo no ac?n Jad q.ue se mplea e la Hn a e 1 gada, á causa ~ u Ion t~ud y del tJe_mpo que nece it esta formación, que bhga á la última Companfa á correr como 3 o a . En lo que conciern á 1 olumnas e puede hacer notar que el rd n n Hn a d columna e Jotón mide más fr nt per permite ha er u o de t do el fuego del a- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 656 --' tallón; el orden por columna de Compañías es más compacto, pero el fuego queda reducido como á la mitad. z: Si el batallón estuviere de marcha, en celumna por ec­ción, á. dtstancia entera (aun cuando esta formación se mplea rara vez) el problema precedente se re ol ería de una manera análoo-a. En la Compañía d cabe.t.a, la 2: ección podría cerrar o­bre la primera; las otras dos desembocar por la derecha, por el flanco y formar un segundo e calón ; la 4.~ sección, repl gan>e sobre la 3.& Las demá Compañías desembocan or 1 flanco de­recho de las seccione , y podrán adopta•- una formación anftloga á la primera, &c. Los soldados que dúparan rod11la en //erra durante la ejaución dt las descaro-as debaz. permanecer ut ala posicz(m para r~cilir la carga; pero al calar bayoneta, apo.)'an la culata en d sudo. Se ha ob erva o que el caball teme más á. un hombre acurrucado 6 aco~ta o, ue á un hombre de pi . e puede proponer el problema pt·ecedente, uponiendo los .dos flancos descubiertos. La difer·encia consi te, para la Compañía de cabeza en lomar si e nece ita, una disposición n ese lo­ne 6 en columna, más imé rica. En cuanto á la demá. ompa­ñías, desembocarán á la d recha ó á la izquierda, altcrnatintmen­te, segt1n su posición en la columna de batallón; y luégo, cuando lleguen á la altura de sus in ervalos, se formarán como en el ca o anterior. · Las Compañía que constituyan los escalone se colocan_ t.anto c omo sea posible, de mánera de dejar un e pacio á lo meno de 20 paso d intervalo con la compañía que Jns preced : de tr modo podría ¡- peli ·ro o di pat-ar. Problema 2-El batallón está n marcha, en column por el flanco. Advertencia: A vanguard/a htria la d_s.recha cerca del mol/no, ataque de caballería á 700 pasos. Voces de mando: 1) Oblicuo deruha. 2) .Sccdo1 es á la d."Jcr:hcz 11 batalla. Las s cciones se forman sobre un frente perpendicular á la nueva dirección. 3. Replegar los flancos derul1os de las secdon~s (cierto número de fila sobre los flancos indicado permanecen á retaguardia pero enfrente del enemigo para n interceptar el tiro de las secciones siguiente ), &c. e puede también obtener una formación más ventaja a para los fueo·os, deteniendo sólo la secciones impares en cada Compa­ñía, y haciendo que cierren sobre ellas la ecciones pare ; a í se obtiene un dispositivo en columna de pelotón en escalones, que permite utilizar todos los fuegos del atallón. Si falta tiem o para que é te tome e ta última formación á la Compañía de cabeza, se aplicará á las Compañías de atrás. Advertencia : aballería á ::100 metros, &c. Conlinúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L Roletín' Milita r de Colombia '- 657 _,J CIE CI ILIT E T e L fAR Á ROLEG EL NA •l!.GACI (Resumen de la eguncla onf(;rcncia, 24. de En ro de 19c2) El proóluna 0 1 su nspu11 goural- ')11stificación del tema-¿ Mer ece ocu ar l a t enci ·_n pública ?-B .n ·ficios que la navega. i n érea h:1 de reportar á la human1tlad- lantcam1 oto de la cucstton-Concep o de la na\'eaaclt',n aé. rca-Cond1cioncs del problema- eros aci6n y aviaciún-- omp';ración de las uo~ e cuela -Su est do ac ual-L, a ro tación nnt~> el Dere ho-El problema en ._u con~cpto m~lita~- 'ucs _i<_nl.! ctualidad-L g!terr. como fuerz progresl\·a-AphcactOnes mdll·ue del a r st. to-El I!.Jcrci o en l a conqui ta del firm mento. G(1ualtJgfa dd glob~ 110 dirigJIJ!e-. spi raciones á 1 pío el Arquimed •s- La lucubraciones adre a - • u u t cnto científico de su proyecto-ro na ara caminar por d r emo- fucha imaginación y poca mecáni a-Aplic·tcion 'S ginada;; por el inventor de aqu ll. na,·e. f. aurlo/a dd siglo XVlli-1 os rcdcccsore -La ley oda d Guzmán y las aberracion s d~ C1 lien-.!.mplco del hi róg no en Yeji:,? s-El globo aéreo. Lo hermanos ~ 1 mtgoltfier-El 5 tle Junio de 17 3-El hidrógt>no al cr­ ·icio de la aero la ión-Primer globo al hidrógeno.- El lobo tripulado­Pr" mer i j aéreo l:L RO !.EllA E • U A. PEC1 O GE .ERA l.-J U 'l IFICACJÓN DJU. ' EMA ca e nega t- e l movimie n to de at nción y <:>xam n qu aca b a d e r pro d ucirse alienta y e ifra n un tad d confl n-za, d e fe a b o luta n lo a l to 1·ovecho que á la humanicla han de seguirse p o r la co n qu i ta 1 ir . B E. • •YIC IO Qtm H D E RE ORTAR Á Ll H .t. ·mAD- Las ven ta ja saltan á Ja vi ta. E n el r l e n comunica bi l ida.d social t a e n te podrá ti sfa ce r an ia d relac ió n, c ad v ez m á inten a~; .infini­tas vías multiplicarán los la zos de pue . Jo á pu blo >' d e contu~ ente á continente · ruta ás anchas se abnrán al e mbt de la td a y de los producto humanos ; el viajero y la merca.ncí encen- TO fO 1-42 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil i tar de Colombia '- 6ss _.~ trando á toda hora la vía libre, surcarán la distancias con el máxi­mo aprovechamiento de tiempo y espacio. La comunicación aérea es el camino ideal: no exige proyecto , replanteos ni construccio­nes¡ nada de curvas, pendientes ni desarrollos; e tá siempre fran­co, practicable y conser ado · es la línea recta, breve, expedita y económica que el tráfi cQ ha soñado para su total desenvohimiento. En el orden deportivo el espacio brinda caminos más cómo­dos y seguros que los terre tres. La vía marítima es monótona, peligro a y contingente· lejos del uerto, 1 náufrago está perdi­do; la vía aérea da el paisaje lo cambios de perspecti\'a, la mo­ción del e píritu y la confianza de la playa vecina porque el globo es un barco siempre pr6ximo á tomar puerto. La eografía la Etnografía las ciencias física y natural s enri U~'-Cerán u caudal con el auxilio del aerostato. El banco de hielo cierra el paso al aro-onauta el d sieno detiene al explora ­dor, el alud envuelve al alpini ta en sudario de muer·te · pero el globo dirigible orteando todos lo obstáculo , odrá la \ 'éu· 1 lá­baro de la ci ncia en los P lo , n 1 Himalaya y n !as a1·ena calcinadas clel Tuareo- africano. El conocimiento de tolos 'los lu­gare con la e.· acta noci6n d ~ su razas, co tumbt·e fauna flora y minerografía; ln elimina ión d incógnitas que aún encierra la Fí ic del globo relativas á. 1 hidrografía del planeta, á las leyes de la irculación océani a dt: 1 movimiento g !acial y le la oscila­done del péndulo en lo Polo · á la distribución dd calor del magnc:ti mo ten·e tre y d e · us Yariaciones cu ar s · la fundación lema r suelto en rincipio, fuerza e entrar en u d fini-ión señalan o los límite ntre l os uale se ha d considerar re­suelta la navegación aérea. La facultad ele tra ladar e de un punto á otro elevándo e por el ait·e con eguridad , á favor de vehlculo má ó meno den os que é te ugiere una onc pción demasiado lata que e preciso r estringir. Concrplo de la naz·~gad(m ah ea-El hombr no e halla confor­mado ara mo er e e n las alturas; semejante aspiración está fuera de su d tino. La ci nci no puede torcer la Jeye naturales· ella construirá ing niosos artific1 s que permitan condicionalmente' ur­car el pacio á di er ~ a a1titud ; pero imaginar un o-lobo dirigi­ble capaz de vencer _los vientos má ¡·ápido , que cruce, eguro, los tornCl:dos más funosos, y navegue afrontando 1 distintas cir­cunstancias meteorológica de conocer las condiciones de posi­bilidad y acar 1 problema de us quicio . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. < letín M irt r de C lon1bia '- 65 _,) uelto, con vientos de y aun así, arro trando tá exento ningún sis-tu­in , m- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milita r d e Colombia '- 66o .J guida en los nue,·o motore , la mejora en los procedimientos de fabricación, la crecí nte on ad alcanzada n los materiales, lo adelantos con eguidos n todas la esferas del trabajo, y sobre todo, el mpeño f r ient que lo hombres de inteligencia y de corazón onen ahora en resol ver tan arduo problema, aon elemen­to u 1 rom ten impul arlo en lazo brev . ERO TACIÓ t'TE EL DERECHO-E) estado de confianza creado en la opini "n acerca de la r6xima conquista del aire, se ha ex-tendido á la Juri pr ncia embargando el e píritu d juri con-sul o y pen a or se pregunta qué se o-o van á tomar la r - ladones internacionales ante una invención que borra la fronte­ras, uprime 1 orta7gos y e#·alta el libre cam lo; ya se lanean i tema 1 olidaco aér os, ervicios aduanero en el · acio, y se pres ient la va la e dificación de un istema d Jeye que fij las relad on 1 1 nu vo · tado d co a . A la no ion de propiedad y juri ·dicción t rritorial y marítima, añádes ya la d 1 dominio so re l atr y pon n obre el tap te compleja cue tion s ju­rí íca . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 661 ~ LA GUER A CO.IO FUE ZA PROG ESI ~\-El ávido espíritu de asimi­lación que palpita n la institucion s rma as, no od( menos de m nife tar e al ur ir un in trumen o tan v lio com el aero ta­to cuya aplic ci0n á 1 guerra iguieron inmediatamente á u i nvención. recioso cometido que rac10n d campaña . - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar <.le Colombia '- 662 -' fe_or hizo á t propósito, insistiendo obre lo apun ado ya en 1 primera conferencia. Pláceme calurosos merece iem re la obra de eñalar e a labor fecund é iradv rtida ue r ealiza el olda­do en to a las naciones · ero es aún má digna de aplauso cuan­do esta virtu e e roclaman en l seno e una sociedad tan ne­cesitada de organismo militar como de afecta 6 indifer .nte á lo instit t armados. E la milicia q ien h;t dado cuerpo á la ciencia de la aeros­tación, pue to ue á lo des elo de militare ilu tre se deben principalmente lo adelanto conseguí os en e ta ciencia . .:\ lla con agr ron u inte lig ncia y u afanes 1 layor de infantería, M arqué de rland uno d lo ~ viajeros 1 .-ime¡- lobo tripu­lado que urcó lo aire · 1eu nicr, eneral de ingeni ros, inven­tor de la forma bl n a del ~·Jobo compensador y de 1 navega­ción por corrient aérea ; outelle apitán d una de la com­pañ ía d aeronauta crt_ la en 179 inventor l el rimer bar:niz empleado para imperme bili¿ar la en,uelta del gl bo, y d ~ pro­cedimient ra producir el hi r6 no en gran e cala mediante la acció:1 1 J vapor d ao-ua sobr el hierro enroj cido · cott mili­tar di tino-ui lo au or de un i tem mi ·to para conciliar la ven­taja del aerostato y del aer lano · U( uy de Lom ing-eniero na al qu a lica 1 en ace ríO"'i o entr el O"'lobo y 1a barquilla y determina or el cálcul la n icione de e tabilidad el aero - tato· R nar y I<..re Cap'tanes d 1 jér ito fr ncé lo rimero que recorr-ieron n crlobo una curva cerra a pre\·iamcnte estable ­cida · el .. eni nte n ral al mán Z pelin d 1 qu últimamente se ha ocupa o la prensa y mucho otros militare que n esfera má mode ta coa yu aron al tado actual e la navegación aérea. de u L GlA DF.L GLOBO ·o DIRIGIBLE o de remontar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi~ '- 663 -' 1 estud io de los e nsayos . 1 LI.J. l E L S u I I r ducci6n del francé par. el B ldln fi!it . ,· R I Conliinía pe­dice las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 664 -' terior; no se abandona un pie de terreno sin tratar veinte veces de r escatarlo. Nunca, en ninguna batalla, dos ejércitos han pe­leado con mayor encarnizamiento. l..a mayor parte de los nuéstros están atrave ados de ayonetazos; se calcula en nueve sobre diez la pro orción de las heridas hechas á arma blanca. Las caras de los mue rtos, de ordinario tranquilas, han conservado una expresión deodjo. La lucha continúa siempre : Jos rusos, queriendo apoderarse á to o precio de la planicie de Inkerman · y nosotros haciendo esfuerzo ara volver á precipitarlo á la hondonada por donde han venido. El rUido aumenta, el fuego e hace á cada mstante má YÍVO. El Coronel de\ im ffen lanza entonces u caballo á todo ga­lope y nos arra tra en u seguimiento con un ímpetu ublime, con­tra la línea nemiga ue r etrocede; pero al caballo lo mata una bala de cañón. El apitán Ayudant Mayor Gibón le ofrece el suyo ue el oronel monta al punto, en medio de la bala que sil an por todo lado . e todos los que acompañan á nue tro Jefe~ el que le lleva e l sable es muerto; el conductor de su illa se :r:e­nue \·a tres vece , y u nuevo ca allo r cibe una bala en la grupa. ueva 1~eserva lleo-an al enemigo · dos veces rechazado los ru­sos, •u l n á la aro·a y el t rreno es di putada palmo á palmo. una parte y 1 otra se baten con increíble furor . uestro atall n ufr pérdi a en ible . o ficiales in ígenas son n1uerto ; tres cial france y un ficiaJ indígena herido . Cienl uar nta y cuatro clase y tiradores yacen por tierra heri­do 6 mu ¡·tos. 1 General en J efe Canrobert, quien con actividad maravillo­sa h at<:!n ido á todo d esde 1 prime r alarma ha ido á todo lo punto amenaza lo. , atr ve anclo in ce arel campo d batalla sin prcocu ar-e de la bala de cañón ni de las bomba . un clar n nu .. tra líne y nfr nte ayoneta ru a .... \llí hay un peligro. FdL~mente encuentra un r g-imi · nto irlandé ue va á u. car car-tucho . e nrobert dice al . (:;O r 1 inglé Colocad esta tropa a uí; i no ti n n municione .para ar.ar u 1 vanten u bayoneta á la altut~a de Jo 7arzale , á fin d hac r v r al en - mig t pa o tá defen ido; vamo á enviarle cartucho .'' Y ~t.: u ·ntra on lo zua 'O del tercer regimiento y le grita: di para1~ lo que n e itái fu ayonet !' Luégo va á ~~ · unir e á L ¡· I e--tan, y llí acu en .. yu 'antes á informar­lo de qu la 0 ·ual-nici6n ru a v rifica un sali la por el baluarte de la Cuarent n que nue tras trinchera e tán in' adida . D · e te moc.lo omo ataca lo 1 or todas art s : del lado de Balakla a, d 1 lado de lnl·er an, del lado d la ciudad. Lord Ra­glan Jefe del Ejército inglé iene á reunírsele n ese momento : monta un sobcf'bio e bailo que man ja con fa ilidad á pesar de su razo mutila o; su cara, af i ada con mucho cuidado manifie ... ta e a calma indif rente que nunca le ha faltado. En el momento en ue se 1 acerca el General Canrobert, una bala describe una curva encima de u cabeza y cae á sus pies. El Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 665 _.1 Je n e r a l inglés, ue sabe acaban de matar á dos de sus Generales r que l as fi las de u soldado han ufrido cruelmente mueve cabeza e perando e l r lato hech á e nrob rt uien Ío mira : • reo 1 d ie , sin perder nada de su fl ma, que tamos ... . . muy n a ltt·echos. 'P ro Canro ert empinándo e obre lo e tribo , e.- - 7la m a con acen o de profunda convtcción: o, mi Lord, no. Es­os ataqu no ueden ser eríos. La verdadera batalla se libra ~ n l nkerman y all( enYÍO d cididamente mis reserva . '' A l punto dirige 1 Brigad de lonN e la Di' i ió "'apoleón, lacia la planicie am nazad y va á in tal re osadam nt á de - ::u i rto baj 1 fuego d lo ru o , · n lo a1t de una minencia red nda, d - ·d donde domina el combate, y obre la que se le,an­ta la fortificad 'n d trá de 1 cual nue · tro b tallón d tiradores arg linos e ha r fugiad con l prop6 1to d . r h e r·e un poco. A nue tra i:tquicrda e ncu nlr 1 molino de lnk rman es-pecie de torr-e arruinada. Un poco cerca y nfr ntc d nosotro stá la fuente del ar ner . in · m bar ~·o, nrobert ha avanzado muy lejos en m dio del humo · quiere r conoc r or í mi mo ) tn olta lu punto á dond del e didgit· e e t vez el unpe u francé mdi pen ablt n esta oca ión, pero rtue se tra d pr char. .. n brc ·e l · nc­ral en J ft= r parece con d bra¿ vendado: un hrapn- 11 ha estallado encima de su cabeza, y una h 1 le ha h rid 1 codo d recho. e hac cur r la h •·ida pt· uradamentt~ , y sobre el campo de batalla. ~ l v rl , un g •·ito • ~t;,· n a filas : · También él e tá herido!" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Be letit lilit r e Colombia '--- 666 -- carga desesperadas en la ati fac r •a- . á nazes. Cc11Hmía - Variedade I 1 1. RI I U l\1U E (Verst6n libre par. cllJoletm JJ.I.!Jit -j hoy no ent Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 667 _/ p'"'nte, una catástrofe que al parecer lo 1 1· cipita irremisiblemen­desde el colmo de u loria como u última derrota lo arrojó l trono y de pué nuevo a cen o triunf l. E a biografía de ultratumb s la que quiero resumir en estas ea in espíritu d polémica, como 1mple narrador, y limitán-me á referir lo que he vi to ú oído. Una de mi parienta me r firió varia vece que un día de 13, estando sentada en la terraza de los Feuillanto · en las Tu­ría , vio pa ar al Empera or n coch d · cu i rt con el raje ceremonia tocado con pluma y 1 diamente Rrgutle en el man­de terciopelo neo-ro forrado de atín. En una alabra, con traje teatro. Iba al .,uerpo L gis la ti vo á p dir na nu va con crip­) n de recluta . Y bien me decía ella ¿ lo cree1·éi ·? L multitud Jo acogió con fas y ilbido D s año después n 1 ., 1 s, circulaba en Parí una lito rafía e produj efecto sensacional : i mal n recuerd , era obra de oraci V rnet. El dibujo re resentaba una cena el laboreo .-rícola : n un campo e ve1a un ar d arrastrado por un borri­' una mujer dirigía la reja y un nino o-ui ba el animal. Y yo oía élecir en torno m{ : eJ ahí 1 imagen d lo que es ancia por culpa de Napoleón.... En lo campo ya no n-tentran ni hombres ' 'álicl s ni caballo ; t do lo h con umido Esta opini6n er la de la alta y media hurgue ía ca i enteras¡ rque el pueblo y l jército le perman cían fiele . La clases evadas y liberal maldecían á apol ón como á un azot y le etestaban como á un dé p la. e is años des pué , n los último días d Mayo de 1821, un tmenso duelo cobijab á toda ,.rancia y mucha familias vistie­:: m luto. a ta lo indifer nte guardar n un silenci re~petuoso nte esa pena que no scnt an. ¿Qué ac ntecimiento ca u aba tanto olor?¿ qu·énsellorab '? ..•.•. ¡ r.,.a oleónt Había muerto el 5 de wl yo n anta ~ 1 na y la noticia de u fall ,cimiento n~,·aba la d ·~olación á millarc de (' ¡·azon no le lo ncmigo má ilu tres y r i nt del finad epomuceno :..emercie:r, r01 1 ·ó á llorar 1 recibirla. ómo e ·plicar m jant caml io en el ánimo del públic ? ¿Qué ha ía ucedido · n e os ei año ',para q~ 1 h?m re i do en 18 I S fuera llorado <: n 1 21 ? ¿. u e'? Hubta ha b1do ..... . Elena. 1r. uizot me h r fl!rido que tuv cua-derno d . G o 0 rafía d onapa1·te e colar. E rno scrito ínteg1·amente de u mano. ont ní . co a la enumera-ción 1 la r 1·in ít 1 marca d · fnca rminaba con tas pal bra : .. · nta Ele '1a, i la p queña." En v ~ ni d e una ca ualida 1 á tal pluma y al ¡.n-incipi d" une aún no ar, l inftuen ia <.le a i carr r de apolc6n ella vale tanto mo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bolet ín Militar de Colombia '- 668 __./ ha hecho por su gloria lo que una de esas célebres jornadas. Fue Santa Elena la ue borrando su de po ismo con sus torturas trocó al hombre en mát·tir y en verdugos á sus enemigos! Fue San • • ta Elena la que 10 con irtió n tema admirable de inspi:·ac·ón lírica, y reunió en torno de su nombre, como otros tantos pre o- . neros, la voce inmortale de Jo grandes poetas europeos: Lord Byron, Manzoni Poetefi, Víctor Hugo, Béranger, Casimiro Dela­vigne. En fin de anta Elena salió ese libre que causó una verda­dera revolución en Francia: el Alemon:al. Preci o es haber vivido en e a época pat·a dar e cuenta exacta del efecto producido por esos volúmenes. Hubiérase dicho una resurrección : ra él mi rr1o 1 que aparecía en e a páginas. Era su voz la que se escuchab : cada una ele su palabra era un oráculo 1 De lo alto de la roca en que e taba encadenado di tribuía r compensas y dictaba senten­cias inapelable . n'1. palabr suya era un nombramiento ó una remoción. Cuando decía de los Generales Foy, Lamarqu y Ge­rard : 'eran mi futut·o Mariscales '' Jo hacía ubir un grado en el Ejét·cito. La piedad e mezclaba con el re:. peto y la admtración. Todos -.. compadecían de se esposo abandonado or su cons r­te d ese aut·e separ·ado de u hij . Cuando leíamos que no po­día pronunciar el nomlx de se niño sin que los ojos se le hume­decie ran, nos entíamos conmovidos como él. En fin tal era 1 atracción que obre el mund jercía e a islita que Jo bu ue se d viaban de u ruta a1~ saludar de lejos la solitaria roca: e organizaban pcregrinacione para ir á vi itar su tumba, y recu r­do haber vi to di lribuír como presentes y con crvar como reli­quia alguna hoja quitada al sauce que sombreaba el SLpulcro de anta .. lena. Fue á impul os de todos sus sentimientos como se produjo un fenómeno evidentemente extraño : una ombra que volvía á la •i a activa; un m u rto con\ erticlo n j e fe de r artido ! Lo li eral l enrolaron n su ftla . En realidad, nada tan a urdo como amalgama de bo 1aparti m.:> y liberali mv · pe¡-o las ma a no fijan n as m nu enci , y lo jóven J t :npoc · no o 1· to lo jóven e diccioch á veinte año<:, ér.. .. .f la Y z furibun lo onapartblas y rabio os libc rale . Cuanto á lo j •fe u ntu ia m era álculo; 1 a ian z, on • ap le6n J p1·ocuraba dos au.·iliar pod~.:ro so · : J pueblo y el · jér· ·ito, y el _ u nombr hicieron un arma de com bat · ontt·a 1 B rb n 1 ef .)el lo Borbone r in t - la n 1 trono con 1 xtranjcro y la b ndera blanca r presen­taban la derrota nacional y 1 antin·u réo-im n. Los j f liberal s ]es O[ u ieron n .. Tal ol ón el promulgad r 1 / ig Civil, el ven-cedor de Europa, 1 d fen or de ~a i0 ualdad y esto con tal é. ·itoJ que uanclo la rdenanza de Julio lanzat·on á toda la poblaci6n de Parí al ataque de la monarquía, pudo afirmar e que á la cabe­za de los a altante se encontraba el cautivo de anta Elena; a­pole6n fue un de los combatiente d Julio. Después de la victoria, el botín: también él tuvo u parte. El 7 de Agosto de 1830, cuando Luis Felipe se present6 en la Cámara Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mi lit· r de Colombia '- 66g _J n t r ó con é l, nto á la om ra d e band ra tricolor e l n 1 d la g loria repu- ..... RNRS o L GOU V É l e l:l • ademia rra n cesa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , Boletín Militar ·de Colombia '- 670 _.) ~ Historia - - QUI C., I S D e 1PA E El POR L. A R AGNAC (Trad\lciJo y a. br '\"ia.do del francés para el BPletln AFt/Jf¡u•) (Continúa.) aludan1o con una de carga por esto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín l\1 ilitar de '- 671 _) Jon1 1a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etín MiJitar de Colombia \._ 672 _J prusianos, en aquel momento, no reconocían á Jos francotiradore como beligerantes; tan os prLioneros, otr s tanto fu ilado . Morir en el com ate, muy bi n ; yo me había habituado á esa idea, n me aterrorizaba· pero que me mataran después del combate, como si fuese un criminal á quien se ejecuta, in venganza, sin lu­cha, e o me arecía e pantoso. 'ran grande era todavía la confianza entre varios de nosotros, que al d escubrir ste regimiento, la duda se apodera de alg-unos corazones. A mi lado gritan: ' azadores de incennes, hay que darnos á reconocer. ' Esto era fácil de decir pero ¿cómo hacerlo? o teníamos bandera. Por dicha el soldado ft·ancé no e ahoga en un poco de agua, y en estas circunstancia los má listo del mundo no dejaron m~noscabar su r _putación. En m nos tiempo del que e ga~ ta n decirlo, bajo un fuego infernal, en medi anderilla roja , v lvi ron ó mejor conti­nuaron li parand con un furor y una int n i lad incz· íble. ro si e ta band ra improvi ada había dupli ado l at·dor del ataque, centuplicó la nergfa ele la d fen a. Sí, sos tr s daza de t la reunido y flotando por solJre nu tra a cza en el extremo de un palo hici ron n no otros prodigio o efecto: r a­vivaron 1 entimient del h nur y del d ber; nos r cardaron nuestra re pon abilidad, la an a misión á que e tá amo con a­grados. í, i n aqu 1 mom ·nto se hubiese p dido á todos lo que sobrevi ían 1 acrifi io de la vida para defender e a bandera, nin­guno hubiera acilado; ni uno, lo juro por mi nombr y en nombre de mis camaradas. En cuanto á mí, hubiera combatido hasta el último su piro ; y sólo me habría en uelto en Jos jirones de los tres colores franceses, y hubiera caído con alegría entre sus sagrados pliegues, como dentro del sudario más grande que pudiese soñar un soldado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 21

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 6

Por: | Fecha: 16/08/1902

~ SERIE Ill-'f~M~ II - • At\o VI-NUMERO 6.• Boletín Militar de Colombia &1 j 1 1 ¡ ! ~~····· .. 0~~~~0 ~BL ~~~~s.~~RIO_llBG~E~~ ~-~~-~É~CI~O .. .. ......... ~~ ¡ DIRECToR, Francisco J. Vergara y Velasco ¡ ::::_~.¡ Son cola'born.dcres de es:r~:r:i1ó:l~~:~:~<';::es y Oficiales dd Ejército ~.::::. Prutk muy bien auudcr que nue1tro rupeto á toda• la• ccmviecicnu, 11enga d parar '" l~ tJtdif•r•neia 11 no• deje rin energía• p ara def•nder la• 11uütra1 ENRIQUE SII.:.'KLEWICZ ··1·· .. ···· .......... .... ............. .......... ... . .... . .... .... . . . . .............................. .................. ~-·- ¡ -o- Bogotá, 16 de Agosto de 1902 - .. ¡ r----- DECRETO NUMERO r')67 DE 190:l (JULIO 12) por el cual se hacen llnos nombramientos y se confiere un a censo El Vú:epresiden/e de la RepiÍblica, encmgado del Poda Ejuufl'v(), DECRRTA Art. r .0 N6mbra e Jefe de Estc:Hlo Mayor de la Colum12a Fa­calalt'vá al General Carlos Ricaurte F., é Inspector de la misma al General Julio Rubio. Art. 2.° Confiérese 1 grado efectivo de Teniente Coronel al Sargento Mayor Ig·1acio de Guzmán, y destínasele como 2.0 Ayu­dante del Cuartel g-eneral de la Columna antes mencionada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JO SE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AR JSTIDES FERNÁ.TnEz DECRETO NUMERO 1068 DE 1902 (JULIO f 2) por el cual se confiere un ascenso y se traspasa un sueldo El Ví'cepresz'denle dt la R epltúlú:a , encargado dd Poder Ejecu lrvo, DECRETA Art. r .0 Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Juan Rubio, muerto en el combate de Pazurcha y Guadualilo el 21 de Junio último. TOMO II-1 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 162 _) §. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Art. 2.0 La viuda é hijos del Coronel Juan Rubio continuarán disfrutando del sueldo que á aquel Jefe correspondiera conforme al grado á que se le asciende por el presente Decreto, hasta que el próximo Congreso resuelva lo conveniente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1o69 DE 1902 (JULIO 12) por el cual se confiere un ascenso El Vicep·nsidmle dt la República, encargado del Podt1' Ejecutz'-81, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General graduado al Coronel José María Núñez R. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER. ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1070 DE 1902 (JULIO 12) por el cual se aprueba un ascenso El Viceprest'timle de la Repúblzca, mcargado del Peder .Ejecuft'v,, DECRETA Artículo único. Apruébase el ascenso conferido por el Gene­ral Pompilio Gutiérrez, Comandante en Jefe del Ejército en opera­ciones sobre Panamá, al Sargento Mayor Ignacio Moreno á Te­niente Coronel. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 163 _) DECRETO NUMERO 1071 DE 190~ (JULIO 12) por el cual se confiere un ascenso El Vz"ctprtSzaenlt dt la Repúblú:a, mcargado del Poder Ejuull"vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General graduado al Coronel Belisario Riveras. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efecoos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 12 de Julio de 1902. ]OSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1073 DE 190~ (JULIO 12) por el cual se concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad El Vtcepres1iltnll dt la Repúblú:a, mcargado del Poder F:fecult'IJI, Dli:CRRTA Artículo único. Concédese la licencia que solicita el Sr. Igna­cio A. Osuna para separarse del puesto de Guardaparque general por el término de tres meses, y nómbrasc interinamente en su reemplazo, durante el término de la licencia, al Sr. Jacinto Arbo­leda, bajo la responsabilidad del titular. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AIUSTIDES FERNÁ.TnEz DECRETO NUMERO 1074 DE 190J (JULIO 12) por el cual se hacen dos nombramientos El Vicepresz'dcnle de la RepzíbHca, e1lcargado dd Poder Ejut~Hu 1 , DECRETA Artículo único. Nómbrase Auditor de Guerra y Ayudante de las fuerzas que obran en la región oriental de Boyacá, asimilados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 164 _) á primer Jefe de Cuerpo y Capitán, respectivamente, á los Sres. Dr. Enrique Rojas B. y Luis A. Rojas. Comuníquese y publíq...:ese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FER1·ÁNDEZ DECRETO NUMERO ro83 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se co 1cren dos ascensos El Vú:eprw'denle de la Repltblzca, encargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Subtenientes á los Sargentos 1.8 ' Policarpo Rodríguez y Patrocinio Díaz. Comuníquese y publíqucsc. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDr~s Frm, Á 'DF.Z DECRETO NUMERO 1103 DE 1902 (JVLIO 20) por el cu:1.l se honra b memoria de un crvidor público y se asigna una recompensa ..Cl Vrápreúdmlt dt la Repltbl1'ca, encargado del Poder Ejeculi7Jo, En uso de sus facultades constitucionales, y CO. 'SI OEP..Ar\00 Que el Sr. D. Juan María de los Santos falleció en esta ciu­dad el 25 de Octubre del año próximo pasado, hallándose desem­peñando el empleo de Portero Escribiente del Ministerio de Gue­rra, puesto que venía sirviendo hacía más de treita años con asi­duidad meritoria y lealtad digna de todo encomio ; Que ha dejado una esposa anciana y familia reducida á ex­trema pobreza; y Que es justo proteger, mayormente en las actuales circuns­tancias, á los deudos de los servidores públicos que, como el de que se trata, consumieron su modesta vida consagrándola al cum-. plimiento de sus deberes, DECRETA Artículo único. Como tributo de gratitud por los servicios que prestó en el Departamento de Guerra el Sr. D. Juan María de los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 165 _; Santos, asignase á su esposa la Sra. Laura Bonell de Santos la cantidad de diez mil pesos($ ro,ooo), que será pagada por el Te­soro Nacional con imputación al Capítulo 245, artículo 88 del Pre­supuesto de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Julio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro ele Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAuL-El Ministro de Ha­cienda, JosÉ RAMÓ ... LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxR­NÁNDEz- El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQUÍN CAsAs-FJ Ministro del Tesoro, AGusTÍN URIBE. DECRETO NUMERO 1 109 DE 1902 (JULIO 24) por el cual se confiere un ascenso y se hace una promoción JZI Vú:epreszdenlt de la Repkblica, encargado dd Poder Ejuull'-111, DECRETA. Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Gregorio Duarte, y promuévesele del puesto de primer Jefe del Batallón 1. 0 de .\a 7." División, al de Inspector General de la División Matamundo, que comanda el General Benigno Muñoz. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Julio de rgo2. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FERNÁNJtEl DECRETO NUMERO 1110 DE 1902 (JULIO 24) por el se cual se hacen dos nombramientos El Vú:epreszdente de la Repúblú:a, encargado del Poder Ejccu.tz'v~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Manuel Antonio Soto Médico de la Dz'vúzon Matamzmdo, que comanda el General Benigno Muñoz, y Practicante al Sr. Rafael Soto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Julio de 1902~ ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁr·a>J:z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín IY1ilitar de Colon1bia '- r66 -' DECRETO NUMERO 1 123 DE 190a (JULIO 26) por el cual se hace una promoción El Vzeepresz'dmte de la República, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Artículo único. Promuévese al General Pablo A. Suárez, de la División Colombz"a, al puesto de J e fe de Estado Mayor de la Di­visión Fernández número I. 0 Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1124 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se reconoce un grado El Vzcepresz'dmlt de la R epública, encargado del Poder E;úuli'ZI~, DECRETA Artículo único. Recon6cese al r. Ge ne ral Bernardo Caicedo el grado de General de División con que ha venido prestando sus servicios en la Comandancia en J efe d e l Ejército Permanente. §. Dése cuenta de este reconocimi e nto al Honorable Senado en sus próximas sesione , para lo e fectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JO E MANUEL MARROQUU4 El Ministro de Guerra, ARr TIDI~ FER . Á. DEZ DECRETO NUMERO 1125 DE rgo2 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vz'cepresz'dmte de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Teniente Coronel Emilio Pereira Encargado especial de reco¿er tolas las mulas que haya en el Departamento de Cundinamarca, de propiedad del Gobierno. Comuníquese y pwblíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 167 .J DECRETO NUMERO 1 126 DE 1902 (Juuo 26) por el cual se aprueban varios Decretos dictados por la Jefatura Civil y Militar del Departamento de Boyacá El Vú:epresz'denle dt la Rep1íbl/ca, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Apruébanse los Decretos números 137, 141 y 144 de 30 de Junio, 2 y 4 de Julio del año en curso, dictados por la Jefatura Civil y Militar del Departamento de Boyacá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AJUSTIDES FERN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1 127 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento ZJ V/ceprtSZ'dmle de la R epública, encargado dtl Poder Ejecult'vtJ, DECIETA Artículo único. Nómbrase Comandante de la Batería Bogo/á al Teniente Antonio Vancgas. Comuníquese y puLlíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE :MANUEL rvfARROQUIN El Ministro de Gu e rra, ArusTIDES l•Eru 'Á. 'DEZ DECRETO NUMERO 1128 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vzápresz'denle de lz R epúbl/ca, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. D. Manuel A. Lara Auditor de Guerra del Ejército que se halla en la Provincia de Tequen­dama. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "- 168 J DECRETO NUMERO 1129 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace una promoción El V/cepresidmle de la República, encargado del Poder .E.Jeculz'vo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sargento Mayor Publio Fer­nández de Soto del puesto que ocupa en el Batallón I. 0 de Colombia, al Ejército de Panamá, en el puesto que le designe el Comandante en Jefe del mismo Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ÁNDEZ DECRETO NUMERO r 130 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento E1 Vicepresz'denle de la RepiÍblzi:a, mcargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Coronel Rafael Bermúdez S. del Cuerpo de Inválidos al pu e sto de primer Jefe del Batall(m Cór­doba mímet·o I.0 , de la Dzvút'ón Manuel Cast~bz'a¡¡ca, en reemplazo del Coronel Aristides Torres, á quien se conceden las letras de cuartel que solicitó. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ ·nEz DECRETO NUMERO r 131 DE 1902 (JULIO 26) per el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina El Vz'cepresz'denle de la Repúblú:a, mcaTgado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel Juan de Dios Jaramillo Pérez, y destínasele como Ayudante del Cuartel Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 169 --' general de la Dt'vz'sión Ftrnández que comanda el General Floren­tino Cubillos. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDRZ DECRETO NUMERO r 132 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se confieren dos ascensos El Vú:epresúlenle de la Repúbbca, mcargado del Poder Ejewlzvo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Generales graduados á los Co­roneles Lisandro Escobar S. y Francisco Rodríguez. §. Dése cuenta de estos ascensos al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUI Ell.Vfinistro de Guerra, ARISTIDES FER.'Á1'DEZ DECRETO NUMERO 1135 DE 1902 (JULIO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vtápresú:lmte de la Repúblzca, encargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Nómbrase Comisario Pagador de la 5: Divi­sión que comanda el General Roberto Quijano, al Coronel Alfre­do López. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, Á 26 de Julio de r 902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTID:XS FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- I 70 --' DECRETO NUMERO r 136 DE 190~ (JULIO 26) por el cual se confieren varios ascensos El Vú:epreszdenfe de la Repltbb"ca, mcargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Confiérense los siguientes ascensos: el de Sar­gento Mayor al Capitán Federico Martelo F.; el de Tenientes Co­roneles, á los Sargentos Mayores Hilario Polanco y Manuel Mar­telo F.; el de Coroneles, á los Tenientes Coroneles Juan A. Calvo, Bernardo Polanco y Rafael Suárez; el de Coroneles efectivos, á los Tenientes Coroneles Carlos A. Román y Miguel Rodríguez Z.; el de Generales de División, á los de Brigada, Sres. Generales Lácides Segovia, Agustín A. Flórez y Miguel M. Torralbo. §. Dése cuenta de los ascensos conferidos por el presente De . creto al Honorable Senado en sus próximas sesiones, y que se ha­llan comprendidos en los enumerados por el numeral 5. 0 del artí­culo 98 de la Constitución. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El~ Ministro de Guerra, A~rsTIDEs F&RNÁ:NDEz DECRETO NUMERO II6~ DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se concede una licencia y se hacen dos promociones en interinidad El Vicepresidenfe de la R epúbhca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Art. 1.° Concédese al Sr. Anselmo Ortiz la licencia que ha solicitado para separarse por sesenta días renunciables, del puesto de Oficial Mayor del Ministerio de Guerra. Art. 2.0 Para proveer la vacante producida por la separa­ción del Sr. Ortiz, promuévese al Sr. José Antonio Concha del puesto de Subjefe de la Sección 4." del Ministerio de Guerra, con el carácter de interino. Art. 3. 0 Promuévese asimismo interinamente al Sr. Abelardo Pedreros del puesto que ocupa en la Sección 4." ya mencionada, al de Subjefe de la misma, en reemplazo del Sr. Concha. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FE~NÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 171 __; INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) DOCUMEKTOS REVISADOS Y DEVUELTOS AL MINISTERIO DE GUERRA Fecha Reclamante Febrero 1.0 Antonio Jouve 3. Juan de D. Boh6r-quez .............. . 3· Fernando D. Cas-tañeda .......... .. 7· Daniel de J. Ro-dríguez ........... . 7· Silvestre Moreno 6. E lías Cruz A ...... . 6. J u 1 i o Arboleda (Holguín Jorge) 6. José Bolívar ....... 6. Gregario Cepeda. 7· José E. Monseñy .. 8. Samuel B. Harris. 8. Rosario Ladino .... 8. MaríaFernándezS. - ro. Carlos :M. Moreno - ro. Aurelio de Ramí-rez ................ .. - 1 1. Francisco M. Res­trepo (por Juan Pablo Be jarano) - 1 r. Rufino Gutiérrcz (Amalia O. de Espinosa) ........ . - 11. Isma el Escobar ... - 12. Adolfo Rojas ...... - 12. Miguel Camacho. - 12. Alcides Arzayús ... - 12. Roberto Tobar ... - 13. Eulogio González. - 13. José G. Suárez .. .. - 13· José U maña ...... .. - 14. Rufino Gutiérrez (Antonio María Sarabia) ........ .. - 15. Miguel J. Durán (por Aurelio Es-pejo) ............. .. Cantidad 9 6 4 55 1 1 10 2 r6 I 500 IO I 8 3 27 Artículos Bestias. Galápago y caja de guerra. Cargas de maíz. Objetos expropiados. Cargas de papas. Docenas de corroscas. Buey. Mula. Bestias. Caballo. Alpargatas y frazadas. Efectos. Vaca. Avalúo de pólvora. Mula. Id. IJ. Bestias. Caballo ensillado. Res. Juegos de herraduras. Mulas. Res. Cargas de arroz. Herraje de bestias. Mulas. Id. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Fechas Artículos Febrero 15. Toribio Ma-yorga ............ . - 15. Francisco R. Her­nández (por Se­cundino Anexi) .. - 15. Rufino Gutiérrez (Augusto Blau-vac) ............... . - 15.Restrepo T. & Car­dona (por José M.• Uricoechea y otro) ........... .. - 17. Julio López (Ana Joaquina Espi-nosa) ............. . - 17. Rufino Gutiérrez (F r a n e i s co S. Díaz) ... : ......... .. - 17. Jorge E. Nazzar y Hermanos ...... . - 19. Gaspar Almanza .. - 19. María. J. Zea de Castellanos... . .. - 20. Julio D. Mallarino (Henry Struss) ... - 20. Julio M. Escobar (Abel Acosta) ... -20. Román Alvarado (Helí Parra) ..... - 26. Juan C. Trujillo (Eliécer D. Ca-macho) ......... .. - 26. Manuel Gutiérrez F .................. . -26. Id. íd ............ . '- 172 -J Cantidad Contratistas Valor Buey. 12 Reses. 13 Mulas. 2 Caballos. Pago sueldos y efectos. 2 Mulas. Daños y perjuicios. 3 Bestias suministradas. Mula. 8 Vacas. Silla. 52 Mulas. 3 Id. Mulas y enjalmas. ' ACTAS DE POSESION Y FIA ZA Febrero 1. 0 -Antonio Alvarez. Comisario Pagador de la Dt­fJtszón Marroquín. Fiador, Lucio Gori. Fianza, $ 4,000. Febrero 7.-Rubén Ortiz P. Comisario Pagador de la 7." Di­visión. Fiador, Tobías Hernández. Fianza, $ 4,000. Febrero I 3-Rafael Moras. Comisario Pagador de la Dt­flzStÓn Albán. Fiador, Manuel M. Díaz. Fianza, $ 4,000. Febrero 24-Segundo P. Martínez. Comisario Pagador de la Dz'visi!m Carazúa. Fiador, Cristóbal Umaña. Fianza, 4,000. El Jefe de la Sección 3."', GoNZl\LO GrRÓN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 173 _; Repúblú:a de Colombia-Intendencia General del Ejércilo-Seccz'(m J ... Número ..... . -Bogotá, Mayo de I902 1 INFORME ESTADISTICO DE LOS M.\TERIALES DESTINADOS AL SERVICIO DE LA 1 GUERRA EN EL 1\IES DE MARZO PROXIl\10 PASADO ARTICULOS pedidos á la Sección r.• de la Intendencia Fecha Artículos Cantidad Marzo 3-Bayetones y otros efectos. 3-Monturas aperadas..................... .. . .. .. .. .. . .. . .. . 2 3-Revólvers............ .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2 4-Galápago aperado ........................................ . 4-Zamarros (par)............................................. 1 s-Cajas de guerra............................................. 2 s-Cornetas...................................................... 2 Conlimía ---=-= Doctrinal ===--=- EL FERROCARRIL INTERCONTINENTAL EN COLOMBIA (Arre:la·lo para el B'ltt!n llftlitur) Cerca del río de las Cruces tuvimos que guarecernos de una tempestad en la choza de un indio, cuya descripció.1 es aplicable á la generalidad de las de la comarca: en la construcción de este sencillo templo á los dioses lares~ lo mismo que en el magnífico de Salomón, N o han resonado ni el martillo ni las fuertes hacha : Como la alta palma brotó la mística mansión. En efecto, en la construcción de la vivienda para nada entró el metal; todos los maderos estaban atados con bejucos; techos y paredes se habían hecho con varas hábilmente armadas y bien sostenidas; y éstas habían acabado de cubrirse con cañas de 8 pies de altura, tan enlazadas como lo permitían las ligaduras, re­llenándose luégo con barro los intersticios. Los lados de la techum­bre tenían 3 pies de inclinación, y debajo de sus extremos quedaba descubierto el recinto, para la ventilación y para la salida del humo. Sendas puertas hay en los lados mayores, dándose frente, y como abiertas dan claridad bastante en este clima luminoso, no se necesitan ventanas. Cuando aquéllas se cierran por la noche, el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 174 _J aire circula por sobre las paredes de los costados. El piso es de tierra apisonad• y algo más alto que el suelo circunvecino. En el centro de la vivienda, sin estorbar el paso, se encuentra el fogón, compuesto de tres gruesas piedras con el extremo inferior enterra­do y el otro saliente, para sostener la olla de barro, de fondo re­dondo, que sobre tales piedras se pone al fuego. Al pie de una de las paredes se ve un banco con asiento de cuero crudo. Ni sillas, ni mesas, ni alacenas, pero ni aun una caja, lo cual indica la pobre­za de los habitantes, porque aquí una cabañ• sin uno de estos mue­bles es cosa tan rara como un costurero sin agujas, ó como la libre­ría de la buena Presbiteriana sin la Tarea de Cowper. La despensa consiste en una trojecilla formada por varas atravesadas sobre las paredes, á que se sube por otra con muescas que hacen de escalo­nes. En la troje, mazorcas de maíz secándose. En un lado la pie­dra de moler, bien acondicionada sobre un poyo de tres pies de altura. La loza, calabazos, tazas, cucharas de palo, colgados ó es­parcidos en los puntos más convenientes. Al otro lado de la cabaña había una mediagua dividida por un labz'r¡ue en dos dormitorios, con barbacoas por camas, esteras por colchones y trozos de trapo viejo por tendido. Una tela de algodón puesta contra la pared · cubría probablemente los trajes domingueros. ' El padre y la madre estaban ausentes, y un chico de seis años y una niñita de tres cuidaban la casa : aquél con chaqueta de al­godón y calzón corto; é ta, con camisa de algodón, se ocultaba detrás del hermanito, que se hizo hombre para recibir á los foras­teros : la niña, imagen inconsciente de la modestia y de la timidez, era encantadora y digna de verse. Ilabía una criatura de pecho en una hamaca hecha de un pedazo de tela colgada por dos trozos de rejo, en un rincón: la criatura estaba bien fajada, abrigada y asegurada dentro de la hamaca : despertó, no lloró y nos miró con la intensidad de un Argos. En la cabaña no había arte ni lujo, pero sí lo necesario, y eso bastaba. Todo estaba limpio y bien or­denado; en el piso no se veía ni polvo ni basura alguna. Sentímos allí todo lo sagrado del hogar doméstico. En la parte baja del valle del Patía, de 2,000 á 3,000 pies (610 á 914 metros), las noches eran calurosas y el sol del medio día exasperante, y esto es natural, que nó solo con instrumentos se mide el clima, que aquí devoró nuestra energía : la fuerza se nos escapó, moral y materialmente hablando; el fuerte se hizo débil, y el amable irascible. Las variantes de mañanas con buen tiempo y tardes lluviosas fueron comunes, y á veces todo el día hubo hume­dad con tormentas y truenos por la noche. En los Arboles, alde­huela sobre el lomo que separa el Guachicono del Ermita, á 4,6oo pies (1,402 metros sobre el nivel del mar), sentímos diferencia en el clima, y las noches se tornaron frías. En esta porción del terre­no no hallámos maderas para durmientes, que deben buscarse en las hondonadas próximas y en las colinas orientales. ConHnúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 175 _.) MANUAL PARA LA PREPARACION DE LAS TROPAS AL COMBATE PO~ EL GENERAL DRAGOMIROFF SEGUNDA PARTE- PREPARACION DEL BATALLON (Traducido para el Btdetin llfi/itar) {Continúa) 42. Se ve, por lo que l-'recede, cuán fácil es ejecutar todas las transformaciones que corresponden á las eventualidades del com­bate, hasta un orden de combate extenso, como el de las disposi­tivas sobre una sola línea. Aquí, además, no podrían ~urgir casos imprevistos que sorprendan á la vez á todas las parte:; del bata­llón; una compañía, ó dos á lo más, pueden, en rigor, ser sorpren­didas; pero las otras tendrán siempre tiempo de reconocerse y de juntarse. El alejamiento de las compañías, en una acción contra la caballería, no sólo no perjudica al éxito del combate, sino que contribuye á él. Sin duda es mucho más agradable sentirse apoya­dos en una gran masa, para afrontar el choque de la caballería; pero conviene no olvidar este hecho, ya señalado, que la lucha con la caballería es rigurosa é inevitablemente proporcional á la extensión del frente ocupado por la tropa de infantería que lo re­cibe; si, por ejemplo, esta tropa es una compañía en columna por sección, es decir, que no presenta. sino un frente de 20 pasos, no hay sino diez ó quince jinete , cuando más, que pueden alcanzar­la, y el resto se r gará por los flancos, y aun e tos diez ó quince jinetes que han partido derecho contra la comrañía, tomarán tam­bién muy probablemente el mismo camino, antes que atacarla. Cuando se avanza á paso de carga, no hay que desviar mu­cho para pasar por el lado de un frente e~ trecho, sin contar conque los caballos no avanzan Yoluntariamente sobre el fuego. Así pues, cuanto más estrecho sea el frente, menos expuesto estará á que lo rompan. Por último, aun cuando llegaran aquí á desordenar una compañía, esto no tiene acción sobre las demás, como en las for­maciones de batallón en masa. Por lo demás, una ruptura en una masa pequeña no tiene importancia, con tal que los hombres no olviden que es preciso, en este caso, permanecer de frente á la caballería y formarse, de cualquiera manera, en pequeños grupos. 43. A mi parecer, el ideal de un dispositivo contra la caballe­ría debe concebirse así: no exponer al inmediato choque sino la fracción más pequeña posible ; disponer en escalones detrás de ésta fracciones desplegadas, pero que no presenten, en tanto como sea posible, un frente seguido. Basta aplicar este término de com­paración á las formaciones de batallón propiamente dichas, ó al contrario, á las formaciones por compañías, contra la caballería, para convencerse de la superioridad de estas últimas. En las for­maciones de batallón, toda la esperanza del triunfo está en el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 176 -' empleo dél fuego; si la caballería ha podido soportarlo, está casi segura de contar el batallón; en tanto que en las formaciones por compañías, ella pasará cerca ó poco menos, por los espacios libres. Pero aun si logra romper la formación en alguna parte, los solda­dos más inmediatos al punto de ruptura no tienen sino que formar­se en piquetes, y sobre todo insistir en hacer frente á la caballería. Hé aquí también algunas cuestiones propuestas acerca de este mismo dispositivo sobre una línea: ataque de caballería á reta­guardia á la izquierda á I,ooo, 500, 300 pasos; ataque de caballe­ría á retaguardia, á las mismas distancias. Cuando las compañías se encuentran en presencia de la arti­llería, en el dispositivo sobre una sola línea, tratan de sustraerse á su fuego, tomando las precauciones ya indicadas en la primera parte. Dúposzezon sobre dos lí11eas 44· 1.0 Tres compañías en prmera línea, una de reserva. Sec­tores de la primera y de la segunda, cada uno de 100 pasos; sec­tor de la tercera, 400 pasos. Se propone resolver las cuestiones siguientes: Infantería: 1) Adelante á 1,000 pasos; 2) De flanco á x,soo, 500, 300 pasos; 3) A retaguardia á las mismas distancias; 4) En una dirección oblicua, á las mismas distancias. Caballería: 1) Adelante á x,ooo pasos; 2) De flanco á 700, 300 pasos; 3) A retaguardia y en una dirección oblicua, á las mis­mas distancias. 2. 0 Dos compañías juntas en primera línea, las compañías de la reserva en escalones á retaguardia de los flancos. Dejo al lector el cuidado de que él mismo fije las cuestiones, para una acción de infantería. 1. A la derecha ataque de caballería á 400 pasos, d/rigüio sobre la 2.• y J.·~compaliías.-La primera compañía se forma según el terre­no, la segunda y tercera, después de hacer frente á la derecha, se disponen á dar una descarga; la cuarta permanece tranquila. ~. Ataque de caballería de frente; sobre el flanco izquierdo, á retaguardia y en una dirección oblicua á las diferentes distan­cias. Conlinúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L. 177 -' SOBRE LA SUPERIORIDAD EN EL FUEGO DE LA INFANTERIA (Concluye) Relacionado con el carácter general de estas ideas, se ve en el Reg·lamento para ejercicios de la In.fantería suiza, que en el apéndice de la cuarta parte asegura la superioridad moral de la ofensiva, cun tal que siempre reserve municiones para cualquier eventualidad del combate. Dedúcese de esta afirmación que el Re­glamento se inspira en la imposibilidad del municionamiento du­rante el combate; y teniendo en cuenta la escasez de municiones, no pretende la superioridad material del fuego y atiende á conser­var la superioriJad moral, fundada desde luego en la superioridad material adquirida mediante otros factores, conservando alguna cantidad de municiones en reserva ; más claro: mantiene el espíri­tu ofensivo fundándolo en la reserva de un elemento defensivo para cualquier momento inesperado del combate, en que una reac­ción ofensiva del enemigo pueda manifestar instantáneamente su­perioridad en algún factor, haciendo cambiar, también instantá­neamente, la actitud ofensiva nuéstra por la defensiva. Pasando ahora á estudiar las opiniones de algunos escritores, encontramos en primer lugar á Horzetsley, defensor de los fuegos á granJes distancias, quien manifiesta explícitamente todos los in­convenientes de los fuegos, y afirma que estos inconvenientes obran con mayor intensidad á medida que es mayor la distancia; dice que el tiro á grandes distancias debe reglamentarse, pues de no ser asf, no quedará un cartucho disponible; admite la dificultad en el cálculo de distancias, por lo cual será necesario abstenerse de tirar algunas veces, y sienta que los fuegos á cortas distancias se­rán los únicos de efectos decisivos. Y sin embargo, se declara partidario de los fuegos á distan. cías grandes, y da como única razón que el efecto rr.oral que pro­duzcan en la defensa, obrará de una manera enérgica y constante, pues el enemigo, al sufrir bajas á tan considerables distancias, no podrá menos de considerar las que sufrirá á la aproximación. Consideramos esta afirmación de poco fundamento en la rea­lidad ; pues el efecto moral obrada en la defensa de una manera continua si la superioridad en el fuego, que á larga distancia (que­remos admitir) adquiere el agresor, pudiera sostenerlo; pero sien­do asi que, aun admitiéndolo, poco tardará la defensa en adquirir superioridad en el fuego, puesto que es su principal elemento, no es racionalmente creíble que esta superioridad material no sea el origen de una reacción moral que en ella se funde. No puede admz'­lirse que quien es supen'or en d fuego esté domz'ftado moralmmle por el fuego del contrarz'o; creer esto es t~n absurdo como creer, por ejem­plo, que la Caballería que se lanza á la carga está dominada mo­ralmente por las ideas de invulnerabilidad del cuadro y de los TOMO 11-12 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 178 -' efectos destructores del fuego de la Infantería sobre las grandes masas. Otra razón que el autor alega es la de que con el fuego á grandes distancias la Infantería prestará un gran auxilio á la Ar­tillería. Este es, á nuestro entender, el origen de tanto error que se comete, dando importancia excesiva al fuego de la Infantería: el querer que sus efectos s~ parezcan á los de la Artillería. Cada arma desempeña en el combate una misión especial, que le es propia, para la cual se basta por sí sola : jamás una sec­ción de Infantería podrá producir en el combate efectos semejan~ tes á los de una sección de Artillería, ni ésta podrá realizar la mi­sión de aquélla. La Infantería no cuenta como único factor el valor de su fuego; lleva en potencia otros factores: su movilidad, el carácter de sus formaciones, su adaptación á toda clase de terrenos, &c., para utilizarlos en su verdadera misión, en dar carácter al comba­te, en sostener la moral de todas las tropas, en determinar el fren­te y el factor tiempo, &c. Supongamos que la Infantería se detiene á 8oo metros para distraerse en hacer fuego; seguramente ni la Artillería cambiará de po ición ni la Caballería conocerá el mo~ mento oportuno de su empleo; continuará todo reducido á un recí­proco tiroteo, y nadie se moverá ha ta que la Infantería decida el avance ó el enemigo se mueva, haciendo uso de iniciativas que matarán nuestro espíritu ofensivo. Otra razón del escritor austriaco s la siguiente: "Las tropas encargadas de un movimiento envolvente entrarán en acción de un modo más imprevisto, á causad 1 grande alcance de us fu gos, lo que precipitará la deci~ión." Hay que dudarlo; no la precipita­rá, la retardará; los caracteres del movimiento nvolvente son pa­recidos á los de la sorpresa; ftíndase el é.·ito del movimiento en una manifestación de energías, no esperada por el enemigo, para que éste no pueda presentar energías iguales ó superiores en re­sistencia; el éxito del movimiento enrolvente no supone inferiori­dad absoluta en el enemigo: u pone sólo inferioridad momentánea y por esto salta á la vista el valor importante del factor tiempo y de la rapidez en el movimiento; si, pues, anunciamos á larga dis­tancia nuestro propósito, tiempo tendrá el enemigo de allegar me­dios de resistencia y de obligarnos á com-ertir el movimiento envol­vente en un ataque de frente. Combatiendo las ideas de Horzetlcy, encontramos á un es~ critor alemán de fama, Bogulawsky, que, ncmigo de los fuegos de masas á grandes distancias, aconseja los fu<'gos rápidos á dis­tancias cortas. Para combatir las ideas del escritor austriaco, dice que la In­fantería que tire á grandes distancias perderá el espíritu ofensivo puesto que con la obligada inmovilidad no podrá hacer uso de 1~ iniciativa en el desenvolvimiento del combate, facultad que por sí sela basta para caracterizar la ofensiva. Añade además que en el fuego á grandes distancias, el empleo de varias alzas será causa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 179 _) de retardo en la ejecución de los fuegos; que para el agresor, el fuego á grandes distancias tendrá consecuencias peligrosas, vistos los errores de apreciación de distancias, y otras muchas razones y argumentos que no es del caso enumerar. Pero en cuanto al fuego rápido á corta distancia, que con tanta fe defiende, cabe discutir: seguramente el escritor, al acon .. sejar el fuego rápido, pretende conseguir con él superioridad moral, pues de no pretenderlo, aconsejaría el fuego lento, de su­periores efectos materiales; el fuego rápido cede en los efectos materiales ante los efectos morales que pueda producir. Por este punto de vista considerado, las ideas de Bogulawsky presentan un carácter en cierto modo ofensivo; pero considérese que á corta distancia, por las mejores condiciones de la defensa para el fuego, le es á ésta más fácil conseguir con el fuego rápido efectos mate­riales. Además, á esta distancia, la infantería, por la velocidad con que cambia de posiciones y por el poco tiempo que en ellas puede permanecer, no ha de ser muy hostilizada por la artillería del ene­migo, y por tanto, la artillería nuéstra no interesa grandemen­te que se ocupe en llamar la atención de aquélla. Trátase de una distancia en que ya la infantería absorbe toda la importancia y trascendencia de las faces del combate, y por tanto, las artille­rías deben dirigir á ellas sus fuegos; por las condiciones dichas, la infantería del agresor poco ha de temer de la artillería enemi­ga, y habría de temer más si se entretuviera en adquirir superio­ridad en el fuego, porfía que le será difícil realizar, siéndole com­pletamente fácil á la artillería propia. También esta idea de Bogulawsky tiende á que la infantería sustituya á la artillería, omo si ést~, á cortas distancias, no pre­sentara en los efectos de sus fuegos, comparados con los de la in­farrteda, la misma relación que á di tancias grandes. Las distancias corta no sirven para adquirir superioridad en los factores de efecto continuo, 5ino para manifestar la ya adquiri­da, robusteciéndola con acumulación de energías; á distancias cor­tas sólo pueden adquirir superioridad los factores de f cto rápido 6 instantáneo, y en este concepto, prometen mejor éxito el fuego de artillería, el ataque y la carga, todos de efecto más rápido que el fuego de la infantería. HrLARlO liERNÁtmE2 RrvER.A Oficial de Infantería ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO (Continúa) CUARTA PARTE-TRABAJO FUERA DEL PICADERO 145. Trabajo en terrenos variados-Después de haber trabajado en las pistas alargadas á todos los aires de marcha y de haber Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 180 _) perfeccionado á los jinetes en la carga, el Instructor conduce su tro­pa á los caminos reales, vecinales, campos cultivados, potreros, &c., é inculca á cada uno de los jinetes las reglas que debe observar para conducir su caballo en las diversas circunstancias en que pue­de encontrarse. Estas indicaciones pueden resumirse así: 1.0 Marchar á lo menos diez minutos al paso después de la salida de las pesebreras, para que los músculos de los caballos se hagan flexibles. 2. 0 Alternar el paso con el trote, y observar una progresión creci ente con respecto á la velocidad y duración de los aires de marcha, hasta el punto de poder ejecutar dos 6 tres kilómetros al trote por un kilómetro al paso. 3.0 Evitar el trote en las subidas 6 bajadas muy rápidas. 4.0 Buscar siempre caminos suaves, y evitar en cuanto sea. posible trotar, y sobre todo galopar, en caminos empedrados. 5. 0 Para subir una pendiente, dar libertad al caballo, inclinar el cuerpo hacia adelante, apretar las rodillas, y si es necesario, asirse de las crines; para bajar, también dar libertad al caballo, cuidando de mantenerlo recto, inclinar el cuerpo hacia atrás, cerrar las rodillas, y a irse de la cola de la montura. 6. 0 Dejar iniciativa al caballo cuando se encuentren dificulta­des materiales, y sobre todo cuando la falta de luz no ayude mu­cho al jinete. 7. 0 Dar libertad, levantándose sobre los estribo , cuando se marcha por un terreno pesado. 8. 0 Si el terreno e pantanoso, andar muy de pacio y evitar la colocación unos detrás de otros. i se quiere pasar con pronti­tud un terreno de esta especie, se empleará con ventaja el galope corto. g. 0 Para pasar un río 6 un estero, seguir el vado á favor de la corriente, si s po ible, teniendo cuidado de mirar á la ribera opuesta y marchar unos detrás de otros, tomando el jinete de la cabeza un punto de dirección. ro. Si vadeando un río el caballo pierde el vado y se sumer­ge, sacarle inmediatamente el freno, y con golpes de la mano en la tabla del cuello, dirigirlo á la ribera más cercana. 1 1. Marchando en columna de á dos, abrir la columna á de­recha é izquierda, de modo que los números impares queden á la derecha y los pares á la izquierda del camino, dejando así libre el ·Centro de éste. La experiencia y el tino del Instructor servirán para resolver las innumerables situaciones en que su tropa se encontrará duran­te el período de este trabajo. Hará continuas preguntas á sus ji­netes sobre este ó el otro caso, y apurará la iniciativa de cada cual para que tomen una resolución en el menor tiempo posible. Las indicaciones dadas en el número 142 respecto á los aires de marcha, conducción del caballo, &c., son aplicables á este tra­bajo en todas sus partes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 181 -' 146. Pasaje y sallo de obstáculos-Los saltos de obstáculos eS­tán destinados á completar la instrucción ecuestre del jinete. El medio más seguro para obtener buen éxito consiste en en­caminar francamente al jinete contra el ohstáculo, de modo que su confianza no se debilite por medio de preparativos inútiles, y que no se comprometa la resolución del caballo con la timidez y tur­bación del jinete. Dos son las clases de obstáculos que ordinariamente se en-cuentran: 1.0 Saltos en altura. 2.0 Saltos en anchura. Los obstáculos que deben hallarse en todo terreno dedicado á maniobras, serán de la clase y dimensiones siguientes : Dzula. Tres metros de ancho en el fondo por tres metros de profundidad, con pendiente de 45°. Foso. Un metro cincuenta centímetros de ancho en su parte superior, por ochenta centímetros de profundidad. Afuralla irlanrlesa. Ochenta centímetros de altura, y tres me­tros de ancho en la parte superior. Alu.ralla. Noventa centímetros de allura por veinte centíme­tros de ancho en u parte superior y un metro en la base. Se cons­truye de madera, imitando material sólido para usarla en los pica­deros. Trancas. A ochenta centímetros la superior ; á sesenta la se­gunda, y á cuarenta centímetros de altura la inferior. En los pica­deros se usará esta valla con postes movibles. Cerca. Un metro de altura por cincuenta centímetros de espe­sor; las ramas se ponen entre dos varas de madera colocadas á sesenta centímetros del suelo. Es conveniente emplear ramas que contengan espinas, para que los caballos no se habitúen así á atro­pellar este obstáculo. 147. Los caballos destinados á la instrucción de los jinetes en este período, deben estar perfectamente ejercitados en el salto, á fin de que no produzcan excitación ó temor en el jinete, temor que siempre acarrea inconvenientes para el caballo, y aun accidentes peligrosos producidos por la tracción de las riendas en el instante en que el caballo va á lanzarse. Todo caballo se preparará para estos ejercicios haciéndolo saltar desnudo, sujeto por una cuerda fija al jaquimón ; si rehusa obstinadamente saltar, se hará uso de la huasca, aplicándola enér­gicamente. Un individuo tiene la cuerda desde el otro lado del obstáculo, y sólo la tirará cuando el caballo intente huír por los costados; tratará siempre de mantener la cuerda un tanto suelta, para dejar libre la cabeza y el cuello del caballo. Cuando el ani­mal salte con facilidad en esta forma, el individuo de la cuerda se coloca junto al caballo, y animándolo con la voz, hará que salve el obstáculo, para lo cual 1~ alargará la cuerda cuanto sea necesa­rio; pero impedirá siempre que el caballo trate de escapar des­pués del salto; en seguida lo atraerá por medio de la cuerda y lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 18 2 -' h ará sal tar nuevament"'. Cuando los caballos salven l os obstácu­lo s con sól o ponerlos delante de ellos, están en estado de saltar eon el jinete montado. 148. La primera instrucción de este trabajo se hará con bri­d ón y sin estribos; el instructor fijará una cuerda en el barboque­jo del bridón; el jinete montado coloca sus manos en las caderas y afirma su asiento; el Instructor le prescribe pone1· en movimien­to su caballo, conforme á lo indicado en la instrucción con bridón, y acercándose al obstáculo, asegura su asiento, cierra las rodillas y abraza el caballo con las piernas, que se doblan un poco atrás. Llegado al obstáculo, hace obrar las piernas é inclina un poco ade­lante la parte alta del cuerpo, al mismo tiempo que el caballo se levanta sobre los corvejones; lanzado el caballo al aire, endere­zar rápidamente el cuerpo, manteniendo la posición de los muslos y piernas; cuando el caballo va á caer, operar una rápida mclina­ción del cuerpo hacia atrás; cuando el caballo afirma sus cuatro miembros en el suelo, enderezar el cuerpo y disminuír la presión de las piernas. Cuando el Instructor vea que los jinetes han adquirido un a siento bastante sólido para no descomponer:,e en el salto, les en­t rega las riendas, pero mantiene siempre la cuerda en su mano; a ntes de saltar, les explica que deben dar libertad en el momento en que el cauallo se lanza, porque necesita estirar su cabeza y su c uello para ver el obstáculo, y qu~;; una vez en el aire, hay que ajustar suavemente las rienda , para impedir que despué dd sal­to se escape. E cosa de la mayor importancia impedir que los jinetes se afirmen en las riendas al caer al otro lado del obstáculo; cuando el Instructor vea este gm vísimo defecto n un jmete, le quitará nueYamente las riendas, pues quiere decir que su asiento no es bastante sólido para no necesitar un apoyo en las riendas. Después de ejercitar los jinete en el salto con cuerda, se qui­ta é ta y se hace que cada jinete salte poniendo su caballo al ga­lope y dirigiéndolo recta y resueltament~..: al medio del obstáculo; un cut.:l·po de caballo antes de llegar, cerrar las piernas y afirmar e l asiento, dar libertad y obrar como en el salto con cuerda. Si el caballo es flojo, ayudarlo con las piernas y aun con las espuelas; si e muy vivo, llevarlo más pausadamente, pero sin dejar de darle libertad en el momento de lanzarse . Después del salto, poner e l ca ballo al trote y en segu id a al paso. Si el Instructor nota e l defecto de tirar las riendas, ordenará soltarlas un cuer po d e caball o antes d e l o bstác ulo, pa ra volverlas á tomar después de t e rminado e l sal t o. 149 . El salto con estri bos s e e j ecuta en la m isma forma. que sin ellos, p ero in troduc ie ndo el p ie hasta el taco; al cae r al ot ro lado d e l obst áculo, es tolerable estirar las pie rnas para apoyarse un poco e n los estribos. Cuidará el Instructor de pre venir á los ji­netes que no tom e n los estribos como único punto de apoyo, pues en el caso de perder uno 6 los dos, perderían también el equilibrio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 11:ilitar de Colombia '- 183 -' El salto con brida sólo se ejecuta con estribos, haciendo obrar e l fi lete con preferencia a l bocado; al princ ipio se sal varán los obstáculos con las riendas separadas ; despu~s con las ri e n d as en la m ano izquierda. I 50. Los obstáculos en altura se salvan á un galope mo d e ra­do, y lo en anchUl-a á un galope alargado. El pasaje de la due la se efectúa solame nte al paso, guiándose por las reglas prescritas para bajar y subir pendientes (núm. 145, párrafo 5. 0 ) . La mura­lla irlande a se franquea al p aso y después al trote. En el pasaje y salto dt.! los obstáculos, el Instructor hará com­prende r á su jinetes que la posición ideal del cuerpo es la verti­cal; lo · muslo y piernas adhe ridos al cuerpo del caballo. 151. OrJin-triarne n e se e ncuentran caballos difíciles que re­husan h>s obstác ulo ó los salran incorrectamente; el Instructor enseñan\ á lo e; jine t e s los m edios de vencer estas resistencias, en conformidad á las presc ripc iones siguientes: r .0 Si el caballo in te nta detenerse al llegar á la proximidad del obstáculo, es necesario estimularlo en.érgicamente con las pier­nas y aun con las espuelas. 2. 0 Si el caballo r e husa oblicuamente, se tomad, acto conti­nuo, el air de marcha del paso, se le colocará en la dirección con­veniente, dirigiéndolo recto al obstáculo, obrando con preferencia las ayudas del lado opuesto al cual se escapó antes, y haciéndolo partir al galope sübrc el pie contrario, atraYesándolo también á ese lado. 3. 0 Si el calmllo e escapa hacia la derecha, colocarlo enton­ces en la antigua dirección por un doble giro á la izquierda, y lle­varlo de nuevo hacia e l obstáculo; por lo demás, se procede como en el párrafo anteri o r. i se escapa á la izquierda, proceder de un modo inver::>o. 4. 0 i el caball o se d tiene instantáneamente al pie d el ob tá­culo, hacerlo retroced r á fin de no ren.:larle un medio de escapar­se; tomar una distancia conveniente y conducirlo despué . En este caso es cuando el que instruye debe usar enérgicamente su huas­ca; en los demás, tendrá prc ente que siempre la. paciencia y la constancia pued e n má que el castigo y el rigor. Como el caballo necesita hacer un esfuerzo violento para sal­tar, los jinetes economizarán los saltos siempre que sea posible."; a s imismo, el Instructor no abusará de los caballos ni de la intr e pi­d ez de los ji netes. Conlz"nú" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 184 --' -Historia- · DE LA LITERATURA DE LA NUEVA GRANADA POR ISIDORO LA VERDE AMA Y A (Estudio preliminar) Cuando se escribe la historia literaria de un país pobre en inteligencias y que carece de vida fecunda y brillante, cierto que uno teme presentar al público una obra sin interés, que muchos han de mirar con desdén, cuando no con enojo, porque no nos atrae ni gloria ni renombre. Si juicio análogo hubiera formulado el escritor bogotano José María Vergara, quizá su pluma no se habría atrevido á trazar el cuadro de nuestro movimiento intelectual desde la Conquista hasta 1821. Vergara era un temperamento literario pronunciadísimo. Todo en él era espíritu. Amaba su tierra con pasión. La bue na fe de sus sentimientos le llevaba naturalmente á ser crédulo, á pagar­se muchísimo de todo lo que consideraba nuestro adelanto, y él, como aquel apacible Mesonero Romanos nu éstro, que vivió de des­engaños y murió de tristeza : el an~r;locr dt ú:o Caicedo Rojas, no desmayaba cuando se trataba de ensalzar nuestras glonas, cuando se proclamaban á la faz del mundo nu e stros títulos de nación inte­ligente, culta y cristiana 1 Por otra parte, á Vergara no le fue dado disfrutar en su tiem­po de la empeñosa contienda periodística en que se debatían las grandes cuestiones políticas y filosófica , y pudo él imaginar que esos horizontes de lucha intelectual firme y sincera, habían de existir siempre en el horizonte de la República *. Creyendo, pues, que cuanto contribuyera á estimular el pre­dominio intelectual era labor recomendable, acometió su tarea,. • La prensa periódica es el campo en que se debaten hoy todas las opi· niones, en que se discuten todos los intereses, en que se depuran todas las doc­trinas ; el periodísmo es la predicación más activa y más eficaz en la época actual. El que está satisfecho de la justicia de su causa, el que tiene fe en sus ~,cetrinas, debe buscar esta gran liza, provocar en ella á sus contrarios, y empe­nar con re.olución y denuedo un combate á todo trance. Nada hay más digno del hombre inteligente y próvido, á quien desvelan el amor de la \erdad y el anhelo por la dicha del género humano, que esta lucha del mtendimiento, en que el campeón no trae más armas que la razón, ni más escudo que la fuerza de sus convicciones; lucha que tiene por jueces del campo á todos los hombres civili­zados, y por espectadores á todos los pueblos. J. E. CARO (El Catolicismo, artículo de La üvilitació11 número 15, del 15 de Noviem. bre de 1849). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 185 ...) que fue difícil y lenta, porque se empeñó en descorrer los tupidos velos que cubrían horizontes retrospectivos. Interrogó á los con­temporáneos suyos amigos del pasado, trasegó archivos y preten­dió encontrar en España misma las fuentes de nuestra cultura. Difícil se le hacía creer que por más de dos siglos la literatu­ra hubiera estado literalmente estancada. Vergara amaba á España, y ese afecto incondicional después de los horrores de la Conquista, de la cruenta tiranía de la colonia y de la titánica lucha por la Independencia, demostraba que era el apego por la tradición literaria lo que le llevaba á buscar en la Península Ibera el calor de recuerdos ó la grandeza de un pasado que su propia tierra no podían darle. Vergara quiso revivir entre nosotros los recuerdos literarios, para darnos fe, para identificarnos á España y hacernos partícipes de su civilización, para rendir homenaje á los varones insignes en letras. Cumplió su tarea con rectitud, en cuanto era ensalzar el mé­rito de nuestros escritores, sin acudir á crítica severa, como que estimaba ese período de nuestra historia preparatorio de una épo­ca de mayor vuelo y prestigio, y se engolfó bastante en el género místico y de oratoria sagrad:1, 4specto señalado, casi único, de la literatura neogranadina hasta 1 790. Vergara era escritor esencialmente espiritualista, para quien la tarea primordial de la literatura con iste en educar las afeccio­nes íntimas del ánima, más que en dar vuelo á la imaginación ó en habituar á la mente á concebir ideas propias y verdadera·. Los escritores del día tienen que librarse á una labor incesante de ideas, tarea fatigo~a, que enerva muchas veces antes de conceder un poco de originalidad, pero que es la única vía segura para avanzar por el arduo camino de las letras. Los esfuerzos de algunos hom­bres de inteligencia privilegiada han sido tan sorprendentes, que su pasmosa iniciativa en los secretos del corazón humano, su visión clara y penetrante de las cosas, y el solícito afán con que han apri­sionado su cerebro por tratar de ilustrar al pueblo, les ha conver­tido en dominadores del pensamiento humano. Así, vemos casi sin que nos cause asombro, que los títulos ó la fama de un hombre de letras, igualan muchas veces á la ostentosa notoriedad de un mo­narca ó á la de un afortunado general vencedor en sangrientas lides. Esta es, indudablemente, una de las conquistas más gloriosas de la civilización. Ese poder avasallador del talento, que subyuga como de se­creta manera á la juventud estudiosa, impulsándola hacia los do­minios de la inteligencia, ha venido á rebajar el nivel en que las gentes de su época debieron colocar la obra lfz'slorz'a de la lzJeralttra dt la Nueva Granada, por Jo~é María Vergara y Vergara. El fenómeno es perfectamente explicable. Roto el molde místico por la manera positiva, práctica, egoísta, si se quiere, y de apego al placer en que se desarrolla nuestra sociedad, * la tenden- • Epoca actual, que un escritor moderno califica de "brutalmente po sitiva.0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 186 -' cia moral del libro de Vergara casi no la descubre sino un anti­cuario, muy pagado de los esfuerzos de la inteligencia, aun cuando esos esfuerzos sean humildes. Vergara imaginó que la época colonial había de guardar al­gunos tesoros importantes para el conocimiento de nuestras letras; y así, después de enumerar á los cronistas antiguos, su pluma seña­la con complacencia muchos varones doctos en ciencia ecle iástica, únicos que entonces cultivaban las letras. En este camino no temió pecar de prolijo, porque antes bien le mortificaba el dejar en la penumbra nombres que podían ser apreciables por algún lado. De ahí que en la composición de su 11/ston'a aparezcan no pocas pági­nas que son pura bibliografía, porque sólo contienen nombres de autores y títulos de obras, unos y otras c..le muy escasa importancia en el comercio intelectual moderno. La verdad es que el público de hoy se :nuestra rehacio i fijar su atención sobre aquellos escritores, y no poca parte del público ha extendido ya su negligencia á toda la obra laboriosa y bien es­crita de Vergara y Vergara. La literatura de la colonia era la expresión vaga y en tono imprecativo (místico) de los afectos humanos. Modelo invariable de esa literatura, la oratoria sagrada, impulsiva, más que reflexi­va, de abundosas y desordenadas galas, propias para seducir con los oropeles de una falsa elocuencia. Las letras obedecían á una fórmula fija de amaneramiento: ó se trataba simplemente de en­salzar el mérito de Jos magnates, ó de un canto elegíaco á las dignidades que pasaban á mejor vida, ó eran clamare del ánima conturbada con las pesadumbres de la vida. A la prosa solía dár­sele el valor músico de la poesía, por lo que aquélla se mo traba de ordinario incolora y sin sentido. El Papel Penódt'co de Sanla(é, del cubano I\1anuel dd Socorro Rodríguez, alcanzó á reflejar el aspecto literario de antaño: largos párrafos de prosa desabrida, con tendencia docente, y espíritu filosófico-mora lista, nos descu­bren una pluma amante del saber, pero que no se movía con li­bertad por temor á la cen ura, por no incurrir en de gracia con el Clero, según los mandatarios, director absoluto de la sociedad, y cuyos fallos, no sólo de conciencia, sino de moral social, de política y aun de costumbres públicas, eran inapelables. Algunas largas sátiras le endilgaron al cubano Socorro Rodríguez, por la defi­ciencia que unos espíritus osados ó de mejor fantasía que el Re­dactor •, notaban en su periódico, increpándole la flojedad de su estilo, y el que no entrase á censurar de firme ciertos vicios socia­les. Pero era pretender mucho de un hombre que vivía del favor oficial del Virrey Ezpeleta, y que tenía que conformarse por esto con ser un expositor muy mediano y circunspecto de sus opiniones. Es de aplaudírsele, sin embargo, el celo y el afecto que le inspira­ban las letras, hasta el punto de que, morosos los pocos suscritores de su semanario, costeó de su propio peculio muchos de los núme­ros que se publicaron. • Sin duda éstos eran ya los precursores de la Independencia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milita r d e Colombia \.._ 187 J Manuel del Socor ro R odríguez y José María Vergara apare­cen en nuestro escenario intelectual como varones doctos, enamo­rados del saber, impulsadores del periodismo, hijos cariñosos de las musas. La pintura de la época colonial que hoy hagamos, no puede resultar perfecta, ni siquiera mediana, porque carecemos del prin­cipal elemento para formarla : las novelas. Ese lado colonial es, sin embargo, de un valor inapreciable, y para un observador la veta más segura para descubrir el pasado. ·En el libro de Vergara apenas hay líneas que lo señalan, por lo que carece del principal aliciente y del mayor mérito de toda histo­ria literaria : la de reflejar las costumbres de su época. Por las crónicas como El Camero, y por algunos pasajes ais­lados de los cronistas, se viene en conocimiento de que los nobles que constituían las clases privilegiadas, porque aristocracia sí hubo, bien cimentada, durante la época colonial, gozaban de gran liber­tad en sus costumbres, y eludían con oro y dominio la sanción pú­blica ó la acción de la justicia. Seguramente el clero, entonces en perfecta liga de intereses con la nobleza, no se inmiscuía en lo que no llegara al tribunal severo de la penitencia. Después de I 810, la libertad de la prensa, quebranta'ndo há­bitos inveterados, redujo la acción invasora de la riqueza, enfren­tándole la igualdad de derechos de todo individuo. Con la Repúbli­ca surgió la democracia altiva, avasalladora y propagandista, y las gentes acaudalada , una gran parte á Jo meno , huyeron teme­rosas del escenario público. En la historia literaria es en donde aparecen más de relieve 1 genio y las costumbres de una nación; ella sirve como de guía para descubrir los males que han afligido á toda una sociedad, y nos suele revelar, indiscretamente, ocultos móviles políticos de personajes célebre . Encierra también lo más precioso para el progre o: el vuelo incesante del espíritu, su agitaciones, sus glo­rias, us desconciertos y desengaños súbitos, en lucha con las pa­siones humanas. La literatura explora siempre vastos y nuevo horizontes; ella enseña, corrige, ilustra. Para probar su excelencia entre nosotros bastará citar e l hecho tangible de que ella abrió las puertas á la gloriosa guerra de Independencia. Sin su benéfico influjo, aún se ­ríamos colonia de España. Con efecto, fue un grupo notable de letrados el que preparó el campo, e l que div ulgó con car iño y co n­vicción sincera la primera sem illa de la libertad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 188 -J AUTOBIOGRAFIA DE HIPÓLITO MORA CORONEL DE COLOMBIA {Continúa) REVOLUCI6N DE 1868 En 1868 hubo un movimiento político promovido por el Gene­ral Santos Gutiérrez, Presidente de la Nación. En esos días se había encargado de la Gobernación de Cundinamarca el Dr .Ignacio Gu­tiérrez Vergara, quien para organizar su Gobierno había mandado formar unas fuerzas en los pueblos del Estado. El General Cuervo fue destinado para Chocontá, y como e~te Gobierno era totalmen­te conservador, no tuve inconveniente en partir con otros compa­ñeros para el punto en que se encontraba el mencionado GeneraL Entre los compañeros con quienes salí, recuerdo á Luis María Cuer­vo 11árquez y Antonio María Silvestre. Como esta revolución no. fue larga, sólo haré un relato somero de lo que pasó. Llegados á Chocontá, nos pusimos en el acto á órdenes del General Cuervo. Después se tuvo noticia de que se nos iba á ata­car; con tal motivo, este General dispuso que una parte de la fuerza marchara para Ubaté, y la otra, con él, tomara vía de Guachetá. Antes de llegar á esta última población, en el alto del punto llamado El Neme, fuimos atacados por una fuerza de 1,000 hombres ; la nuéstra, que sólo constaba de 400 mal armados, no pudo hacer frente. El General dispuso tomáramos el alto; como éste es muy montuoso, aprovechámos esta ventaja, y para que no nos cogieran, los tiroteábamos. A pocos momentos nos anocheció~ y hallándonos dispersos por lo difícil del punto, cada uno durmió donde pudo. Al siguiente día nos reunimos varios. De allí se fue para el pueblo el General Antonio B. Cuervo, con el fin de sacar salvoconducto para todos. Del dicho pueblo me mandó un papeli­to el General, en que me decía: "Mora: véngase, que todo está arreglado." Algunos compañeros se fueron ; otros, entre ellos yor no quisimos aceptar estos tratados. Como entre los que allí quedámos había conocedores de una trocha para salir al páramo, inmediatamente nos pusimos en marcha por ella; lográmos salir del monte á la Sabana, y una vez en ésta, no pudiendo permanecer reunidos, y siendo la mayor parte habitadores de esos lados, cada uno desfiló para su casa. En cuanto á mí, como estaba muy distante de la mía, tuve que atravesar por la orilla de la cordillera todo el llano, y ha bien. do alcanzado á divisar las casas de Tilatá, posesión del Sr. D. Pe­dro Dá.vila, me dirigí á aquel punto. Sabiendo yo que este señor profesaba ideas políticas iguales á las mías, le conté en pocas pa­labras lo que nos había pasado. Inmediatamente llamó á un sir­viente y le dijo: "Vaya diga que le sirvan comida á D. Polo.',. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 189 -' En seguida me dijo : " No es posible que usted permanezca en esta casa, porque si lo saben me pueden perjudicar; voy á man­darlo á la casa de mi mayordomo, que habita en el centro del páramo." Yo le contesté:" Sí, señor, tiene razón; puede usted dis­poner lo que á bien tenga acerca de mí." Y en el acto nos fuimos con un muchacho que él me señaló por compañero. Allí permanecí hasta que llegó un peón con orden para el mayordomo de que ensillara dos caballos, uno para el muchacho y otro para mí, para que me condujera á Guasca. Como no podíamos pasar de día por Guatavita, tuvimos que caminar de noche por camino bastante malo, lo cual no me dio cuidado, acostumbrado como estaba á esa clase de operaciones. Llegué á Guasca, y allí encontré á varios compañeros. Permanecimos en este pueblo unos días, mientras calmaba un poco la persecución, que se nos hacía á todos los que habíamos to­mado armas en favor del Sr. Ignacio Gutiérrez. Resolvimos partir para Bogotá, atravesando todo el páramo, hasta salir á Guadal u­pe, para de este punto, de noche, poder dirigirnos á nuestras ca­sas. A pocos días de estar oculto en Bogotá tuve que salir á pre­sentarme ante el nuevo Gobernador, General Rudesindo López, y éste inmediatamente me exigió fiador de cárcel, á condición de no volver á tomar armas durante un año. Fue aceptado como tal el Sr. Enrique U maña, quien prestó fianza por valor de$ 4,000. Terminado el plazo, me presenté y exigí se cancelara el do­cumento, lo que coru;cguí. Fui en s · guida á casa del Sr. U maña, se lo entregué, y de pués de darle gracias por el servicio que me había prestado, le dije: "Aquí está: su firma ya queda libre; yo estoy en libertad de hacer de mis derechos lo que quiera." . Debo advertir que los movimientos que hizo el Gobierno con sus fuerzas para atacarnos, tuvieron por objeto amarrar á D. Ig­nacio Gutiérrez, lo que así sucedió, pues el 10 de Octubre, por la noche, fue circunvalado el edificio de San Francisco, en donde se hallaba D. Ignacio, y en la mañana del 1 1 entraron las fuerzas na­cionales y lo condujeron á la cárcel. REVOLUCION DE 18 76 La revolución del 76 tuvo mejor éxito que la anterior. Esta fue organizada en Guasca, y encabezada por los Sres. Ale­jandro Posada, Manuel Briceño, Rafael Ortiz, Carlos Martínez Silva, Domingo Ospina Camacho, Lázaro María Pérez, Heliodoro Ruiz, todos los Tobares de La Calera y otros varios caballeros: Dirigiéronse los organizadores á Guasca, abandonando esposas, hijos é intereses, sólo por conseguir el triunfo de sus principios, basados en la legalidad y la justicia. Yo tuve conocimiento de que estos señores habían partido para esos lados, é hice lo propio, sin que me acobardara el dejar á mi esposa abandonada y sin recursos para atender al sosteni­miento de diez hijos, que en esa fecha teníamos. Tan pronto como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Jvfilitar de Colombi;l llegué á Guasca, me puse á órdenes de los señores ya dichos, quie­nes juraron vencer ó morir en el campo de batalla. Se organiza­ron las fuerzas con el nombre de gran guerrilla de Guasca, la cual se puso á órdenes de Briceño, Posada, Pérez y Ruiz. En cuanto estuvimos organizados, los valientes jefes dijeron: u Esta guerrilla la compone un puñado considerable de hombres,. todos voluntarios. Unos que vienen de Bogotá, otros de aquel pun­to, otros de éste; en fin, los vecinos de Guasca. Así, todos reuni­dos, es preciso, antes de principiar operaciones, hacer una adver­tencia muy sagrada y que debe ser respetada: vamos á defender una causa cuyos principios están basados en que haya un Gobier­no que dé garantías á todo ciudadano, y sobre todo defienda á la Iglesia, en la cual todos creemos. Al lanzarnos ahora en defensa de tales principios, no debe suponer~e que sea lícito robar! Cuidado cómo algún oficial ó soldado comete en este particular la. más pe­queña falta! " ¡Señores, todos! Séd como el oro en el crisol, aun cuando tengáis que morir de hambre." Todos prometimos cumplir la con­signa con lealtad y honradez. Se ordenó en seguida marcha para Bogotá. Nuestro arma­mento constaba de unas carabinas viejas de piedra, y escopetas; en cuanto á municiones, llevaba cada uno en el bolsillo, porque cartucheras no había, diez cartuchos. Partímos el 6 de Septiembre de 1876, por la vía de Bogotá; y como nos cogiera la noche en el páramo, a ca m pámos en las casas del Sr. Antonio Pulecio. Al día siguiente continuámos la marcha, y llegámos por la noche á Monserrate. En este punto se dividió la gente así: una parte en dirección á Guadalupe, otra para el Boquerón, y el resto permaneció en ~'lonserrate, en donde me tocó á. mí. Los que marcharon para Guadalupe, bajaron hasta las tapias del antiguo templo; los del Boquerón bajaron también hasta llegar tí la Quinta de Bolívar, y nosotros bajámos hasta la segunda ermita. Ocupando estos puestos estábamos, cuando vimos que sobre nosotros venía en són de ataque un ejército, constante de todos los batallones que ocupaban los cuarteles, fuerzas que estaban bien armadas y que fueron repartidas para Egipto y para el Boquerón. Nosotrog, aun cuando no contábamos sino con un reducido número de valientes y con muy pocas armas, les hicimos resistencia hasta donde nos fue posible; y tanto más de notarse era el valor que á todos animaba, cuanto todos querían ir al frente, para llenarse de gloria si se lograba el triunfo. Esta escaramuza duró unas tres horas; al cabo de este tiem­po, viéndonos perdidos y envueltos por los enemigos, nos retirá­mos, lamentando la suerte que tocó á nuestros valientes y arroja­dos compañeros que bajaron hasta la Quinta de Bolívar. Como el río corre entre peñones, esto les sirvió de obstáculo para retirarse y ponerse en salvo. Allí fueron atacados por 40<> hombres, en tanto que aquellos valientes sólo eran 50, y no ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colornbi;.l '- 191 _) hiendo podido defenderse más, fueron víctimas, pues, cual si fuesen sapos, 20 de ellos fueron muertos y 30 heridos; entre estos últi­mos tuve que lamentar, lo mismo que á todos mis compañeros, á. mi sobrino Simón Chacón, quien fue traspasado por un proyectil, del pecho á la espalda. Lo condujeron al Hospital Militar, y allí curó. En el páramo nos reunímos los pocos derrotados que queda­mos, é inmediatamente retrocedimos para Guasca. A pocos días éramos 2,uoo hombres. Perseguíanos el General Camargo, quien para tal fin contaba con 5,000 hombres bien ar­mados, número bien superior al nuéstro en lo material, mas no en 'alor. Dicho General se hallaba acampado en Guatavita. De allí mandó posta con un pliego á nuestros Jefes, en que les decía que se rindiera la guerrilla á discreción, y él inmediatamente daría salvoconducto á todos, principiando por los Jefes. La contestación fue é ta: "Los caballeros que estamos aqu( defendiendo un principio ~a~·rado, no se rinden por medio de tratados que no les inspiran con­fianza. Puede usted atacar á la hora que á bien tenga." Al día sirruiente se presentó el General Camargo á nuestro frente con 5,000 hombres de infantería y 200 de caballería: lo aguardámos para probar, en caso de pérdida, cómo se entregan los caballeros que habían jurado vencer ó morir en defensa de su causa. Camargo desplegó su gente, cubriendo de soldados todo el cerro. Se trabó el combat , que sólo duró una hora, pues por la desigual­dad del número no pudimos resistirlo, y salímos en derrota, dejan­do 12 prisioneros, entre e11os al General Heliodoro Ruiz, y á un valiente joven Tobar, que fue herido en una mano. Aquella noche cada uno de nosotro acampó en donde pudo, en el páramo, donde nos hallábamos dispersos por causa de la derrota. Por añadidura, á eso de las 10 de la noche cayó un gran aguacero, que nos cm­papó totalmente. Al día siguiente nos reunímo con los Generales I3riceño y Posada, en número de 400 hombres. Desde el pu11to de reunión divisámos á Guasca, pero no podíamos dirigirnos allí, porque en aquel pueblo había acampado Camargo con toda su gente. Como á las 12 del día levantó el campo y dejó la población desocupada. Nosotros nos dirigímos hacia ella, y al bajar encontrámos en dife­rentes puntos 30 rifles rémingtons, cuyos dueños no supimos si ha­bían sido muertos ó heridos. Llegámos á la población, y nos causaron alarma Jos atrope- 1los que habían cometido, como allanar casas, solares, &c. Perma­necimos unos pocos días mientras nos organizábamos, y luégo nos diri~ímos hacia Sopó. En este lugar nos organizámos mejor, pues lleg6 la valiente guerrilla del Mochuelo. A este mismo tiempo se presentó el Dr. José María Samper, quien dijo en un discurso: u Juro por esta cruz-é hizo la señal-morir al lado de la guerri. lla, pues yo quiero defender á. los hombres de bien;" y en efecto, tomó destino é ingresó en ella. Súpose en seguida, por la llegada de un posta, que los Generales Cardoso, Canal y el Dr. Valderra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ma estaban en armas en el Norte. Nuestros Jefes convinieron en marchar para Santander. Partímos el 18 de Diciembre de 1876, en número de 3,000 hombres de infantería y 200 de caballería. Cuando llegámos á Ventac¡uemada encontrámos al General Cardoso, quien tenía 400 hombres mal armados. Contábamos, pues, con 3,600. Por la vía del páramo nos dirigímos al Oriente de Tunja. Tuvimos que tomar esa vía, porque á esa ciudad no podíamos llegar, pues estaba ocu­pada por fuerzas enemigas. Antes de llegar á Toca salió una par­tida enemiga, la que trabó combate con nuestra descubierta, lo cual dio por resultado que el comandante de la partida fue herido y quedó prisionero con otros tres. Continuámos la marcha, y llegá­mos ·á Onzaga. En este punto se nos unió una banda de música. Seguimos para 11ogotes; allí estaba el Dr. Valderrama con 6oo hombres, tan mal armados corno los nuéstros. Continuámos la marcha, sabedores de que Camargo nos atacaría. Llegámos á La Florida, y en este punto se ordenó despachar sin demora un bata­llón para Bucaramanga, con el fin de custodiar allí los almacenes donde se tuviera noticia que existían elementos de guerra; pero con prevención de que no se penetrara á ellos hasta que llega­ra el Ejército. Habiendo llegado éste, se procedió á sacar todos los elementos de guerra, como escopetas, fulminantes, pólvora, plomo y demás armas. Esta operación se hizo en el curso de dos horas. Ya en nuestro poder dichos elementos, se procedió á ela­borar inmediatamente cartuchos; en esta operación, por ser apre­miantes los mo:nentos, tuvimos que trabajar toda la noche, e.·po­niéndonos á volar, pues teníamos 66 quintales de pólvora. En esta situación, túvose noticia de que Camargo ya estaba en el ube, y muy pronto llegó á Bucaramanga con un ejército de 6,00') hom­bres. Nosotros no lo podíamos aguardar en la población; salfmos al llano, llenos de valor, á esperar el combate, resueltos á morir 6 vencer. E perámos hasta las doce del día, y no se presentó al campo; lo que él quería era que lo atacáramos, pues para este evento había aspillerado todas las casas y solares; empero, por ese lado se quedó burlado. En seguida marchámos para Pamplona. Allí tuvimos noticia de que Solón \Vilches estaba atrincherado con 2,000 hombres en un punto llamado Ventanas, inexpugnable. Además contaba \Vilches con el refuerzo que le llevaba Camargo. Resolvieron nuestros Jefes que tomáramos un atajo, por el páramo, para salir á Cucutilla; era éste tan malo, que en muchas partes no daba paso á las bestias, por lo cual tenían que desmon­tarse los jinetes y descargar las cargas, para que las bestias pasa. ran solas. Conft"núa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 6

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 3

Por: | Fecha: 18/01/1902

GenerQI d(' Jngt•nioroa liembro d vari S~i~d de• Ci 11 ffica DECRETO U fERO 48 DE 1902 (E ~ERO I S) por el cual se dispone la manera de cubrir el valor de los daflos causados y las expropiaciones verificadas por los re,•o lucionarios á lo amigo del Gobierno El Vzupresidcnle de la RepúbliCa encargado del Poder Ejecu/i'v(), DECRETA Art. 1.0 Desde la ublicación de este Decreto en adelante, los biene que les sean confiscados ó de truído , fuera de opera­cionc militar s á los amigos del Gobierno por los Agentes de la Revolución les rán r int grade inm diatamente con dinero que al efecto se le exigirá á los nemigo del Gobierno. Art. 2. 0 La comprobación que los lesionado presentarán al Ministerio de Guerra para reclamar el valor de lo bienes confis­cado consistirá en el recibo que les entregan los re oJucionarios, y á falta de e te docum nto en la declaracione de tres te tigos, tomada ante la autoridad del Jugar donde e haya verificado la confiscación 6 destrucción. Art. 3. 0 l Ministro de uerra en Bogotá y los Gobernado. re en lo Departamento , quedan encargados del puntual cum­plimiento de este Decreto y de reglamentar la manera de llevar á cabo las re titucione á que él se refiere. Comunfque e y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Enero de 1go2. JO E MANUEL MARROQUIN Kl Ministro de Guerra, ARISTIDES F~:RNÁNDEZ • . TGKO 1-5 • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín jlil itar de Colornl t, '-- 66 _.) -==== Doctrinal LA GU ~RR E OCif Y I.JAS l\I r !OBR. S DE NOCH:b: POR ·A. CHEVA\LMR J ef4t d ~ \latallon, con diplomh, del 65 Regimiento de Infantería. (Traducci >n para el Bo/~1/n .Afil:t r) CAPITULO Il Necesidad de las m. rchas dt: noche-Preparati ·os de mnrcha-Orracione . Esta hora podrá con frecuencia scoger e de modo de no pri­var totalm ente á los hon1ln·es del sueño necesario y también le modo de evitar un vivac de noche. En us numet·o as marcha d noche Ce at~ dio siempn; á us soldados un reposo pr vio, y e encuentt·a frecuenten1ente como in­dicación de la hOl-a el la partida 1 principio del terc r servicio d e guardia (de ¡,,tia 'll/uil/a), el cir la m día n he ; ademá , la extensión del tráns ito parece habe r sido si m¡ re calculada de tal suerte que ·e puede 11 .!;ar al l tino ante el que sa lga e l ol. E difícil formar e idea clara.. de la lige:n.:za de marcha de Jo_ ejércitos romano y de la r al e.·tensión que odian r co1-rer. Lo resultados conocido de la mar ha 1 noch , en las campaña rnod ¡·na., y aun ·1 simpl 1·aciocnuo, tabl e n de una man ra indiscutible la inferioridad de e tas marchas de " \: el punto d9 vi la del rendimi nto. V geci . Instíludo11 .r Jfibian . t Canlinal \on '' irl •tu, Li' ~mnbal d· nuil tlmu la .t:UC1'rc d,· cnm¡ ngne et de st~ge. E. te modo ele :l. cgurarsc d • In p r ona le 1 guin-. t· lá pr1 crito en nuestro Reg!amt'IJIO stJl-rr t•! Sl"J cflCitJ dt• lus ~JirciiL J NI ((lllrponcl 'ntlÍ<. u lo 2 1 7' · :l: O lo. hora del pnso por l punto inicial, cuantlo s trate- de ~randes uni­dad<.>.", Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín 1lilitar de Colon1bia '-6g__/ • Hay siempre menor lig-ereza, y, por con iguiente, aumento de duraci6n y de faliga. · Para e ·itar te aumento de f ti ·a h mo intentado d mos-t¡ ·ar la nccesida de una alime::ntación previa; añadiremos qu un reposo especial s igualmente indi I en able. ' Cuando el soldado no tiene nada que hacer, es preciso que coma ó que duerma .. , Comerá, si hay qué dormirá i tiene el estómago lleno; que se le pida Ju¿go un e~fue::rzo, e pue e estat- ~e uro de que no se que­d rá en el camino. El modo de dar el al"ment y reposo cambiarán cierta-mente s gún la circun tancias · e menes er que el comandante no tenga que entt·ar á cada in tanl en esto p rmenore ínfimos. El principio general, que una tr pa debe e tar siempre lista á marchar, basta · añadiremo , sin embar ·o tu e agregue á esto que á todo aumento de fatiga dt.:!b prcced · r un suplemen to de alimento. 1\luy oco to nu stt· s antepa ados y como con fr cuc cia la d . o·racia nseña hemo llega d1 campaila, artículo 148. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín 1lilitar de Colon1bia \.._ 71 _; Hé ahí todo. El R~g!amenlo sobre d sermc/o d~ campa71a de r823 no contenía sino la iguiente frase: 1 En las marc as de noche se gua1·d rá. 1 mayor silencio por todo el tiempo que duren " "· .. ue tra Iuslrucdón prtfc!/ca sobre d servzc/o de la ilifanlería en ~ampa1ta ha reYiYido e ta pr cripción : · En l'J. marcha de noche se obsen·a el mayor silencio, se disminuyen la di tancia , la para la , que on más frecuentes, amortiguan la celeridad. En ciertos casos es 1 rohibido fumar " El ilencio y "'1 orden lo hemo dicho, y no se encarecerá demasiado, son indi p nsa les. • Pero, dad orden dice Ciro, que todo se hag·a en gran silen­cio porque, de noche los oídos son m~s aptos que los ojos para conocer y di tinguirlo od . Es má~ f cil suscita1· el desorden y má~ difícil calmarlo de noche qu de día ; por tanto, es indispen­sable guardar silenci almad y orden ·· + . . El ilencio tiene un incon,·eniente: los oldado ó más propia­mente cicrt número d hombre tienen t ndencia á dormirse en marcha, cuando no fuman ni hablan. u Cuando lo soldado ma1·chan, están menos listos y menos atentos; se turban y se desorganizan más fácilmente á la primera alarma inesperada que se presenta ' ¡. ería pue , necesario pod r t ner á los hombres atentos, sin verlos ni hablarles. Estas dos palabra no deb n tomar e en su cntido absoluto; se ven los soldados ha la en la noche más oscura, Jos buenos ofi­ciales conocen á sus soldado por su silueta por su continente· por último, pueden cruzar e palabras n voz baja entre la tropa y los jefes. Lo ue se prohibe son las charlas en alta voz con las risas que pueden ocasionar : , en resumen el ruido, de cualquiera na­turaleza que sea. P()l· esto. se toma tanto cuidado en el arrimo de los efectos á fin de evitar el choque d los hierros j por esto se hace efectua; la marcha á pa o de camino para e ·itat· la repercu i6n á Jo lejos, del ruido de los clavo del calzado sobre el ue1o endurecido. Hay gran ventaja en hacer llevat· «=:l at·ma al hom ro, porque en esta po ici6n los hombre~ se descutdan meno están si rnpre listos á ponet· e en defen a, y, 1 or úl im , porque tienen menos ten­dencia á dormir e. Hemos deducido que la vanguardia debe componerse única .. mente de infantería . • ~rvicío di! campaii de 1823, título xx, n.rtículo 30 § /JJslrucoón prádua, &c., scgund, pnrl , articulo 30. t jeuofonte. Cyrojudu, libro, . . l: · ~ccio. InslllucioJUS militaru. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 72 _) No hay ninguna razón para modificar la disposiciones del Re­glamento en lo qu atañe á la fuerza de la vanguardia. in embar­go, hay grande inconveniente en escalonar, en un largo trayecto, toda una serie de grupo 1 cuales deberían, nos parece, reducir-e á tres. 11 Por lo demás, la máxima que se ha practicado es la de en­viar descubridore , y dividirlo ordinariamente en tres tropas. La primera, en número reducido, para despejar con facilidad la ruta y recorrer uno y otro lado. La segunda, más fuerte, para sostener á las prim ras si hay necesidad. Y la tercera todavía más para contener á los enemigos si pretenden acometer." Esto estará conforme con todos lo puntos sentados por el Re­~ lamento tnismo. 11 La vanguardia está dispuesta por fracciones sucesivas, con­forme á los principios admitidos para la formación del combate." t Ahora bien : en la época en que apareció este Reglamento (26 de Octubre 1883) todavía e e taba, en táctica, sujeto al Re­glamento de maniobras de 187 5 y á la gradación en escalones exa­gerada en profundidad. Hoy no tenemos ya en la formación de combate sino la esca-la¡ si~uien tes ; I. 0 Exploradores. 2.0 Línea de combate. ]. 0 Reserva. Convendrá, pues, formar la vanguardia de tres grupos;, que sigan á cortas distancia y unido por soldado que Jos enlacen, de modo de asegurar como una e pecie de corre pondencia tele­gráfica constante entre el omandante y la vanguardia y sus dos grupos de de cubierta. Cuando la noche no sea demasiado oscura, uno ó do veloci­pedista que marchen· con el extren:to Y. !a cabeza, reemplaz~rán con ventaja los hombre d comumcacwn., E to velo-:apedtstas deberán abstc::nerse de usar corneta y linternas. · Las relacione entre la vanguardia y el grue o del ejél·cito estarán siempre asegurada por ficiales á caballo ó por veloci­pedistas. La e.xperiencia demuestr~. completamente que c~n fre­cuencia s pehgroso confiar transm1S1one verb les á meros Jmetes. El Reglamento se limita á decir que e disminuyen la di - tandas.' No puede, en efecto indicar en qué proporción. Añadiremos que habría gran peligro en pretender reglamentar este pormenor. De igcnere. Arte ftftltlar, edición de J 6os. t R~glamento ubre el Ut'Vtoo de camja,1a, articulo 1253· l El Re&lamento pnrvu11ru1 del u de layo uc 1894 ha. ~atisfecho e te d.e­si< lcritum. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B o letí n l\1 i litar de Colombia '- 73 ..J Las di tancias deben er en general tanto más reducidas cuanto es má oscura la noche con erv n o, in embargo, siem­pre las unidades de marcha. Este e un punto ecundario que con­viene dejar á la di po ición de lo comandantes de esta unidades. Cada uno e ello odrá adoptar una di tancia diferente, se ­gún su carácter ó su maner de YCr y la irregularidad de nin­guna manera comprometedora ha ta erá un bien, ue to ue ha­rá desaparecer otros incon,·enientes. o pasa lo mi mo con lo qu toca á la paradas. En esto l a mayor regularidad es indi pen able · toda la unidades deben de­tenerse al mi mo tiempo y mover e lo mi mo. La Tizs/1 ucción práclica e pues, insuficiente cuando se contenta con decir que la parada on má frecuentes ." El alto horario ha entrado en la co tumbres, y su aplicación es de las más encilla ·. upono·amos que se pretenda reducir la duración de la mar­cha de 50 á. 40 minuto por jemplo, y ta lezcamos conform e á esta base un~uad ro de la parada por hora. Llegar mo~ á una eri e guarismo de tal modo complicados, que ante de intcn ar 1 exp rimento t nemos que reconocer l a imposibilidad de ello. En una fuerte columna, un gran nL\mero de jefes de unidades de marcha, legítimamente preocupado por otras atenciones, se engañarán con tantementc y us errore , ien que de poca impor­tancia, redundarán en una serie de contratiempo muy perjudiciales para el so tenimiento del orden. Por otra parte, se puede suponer bien que en cierta ma r­chas, en noches oscura los soldado de infantería no podrán fe r­mar lo· pabellone . Cad uno ten rá, pue , que acudir al vecino para que le tenga su fu il mientras coloca el saco en tierra ó sobre la e palda . El término de la parada horaria debe por tanto, aumenta r se ; pero no e preci o ue durante esta demora los hombre e sien­ten y se duerman· dos 6 tr minutos d aumento a tarán sin duda. ¿Quien dará la primera señal de la d tcnci6n y de Ja partida ? Cierto que alguno que esté en aptitud de consultar con tod a liberta su r loj .-ContlÍJ.IÍa. ---z:x: LAS GRANDES T LI.~ DE N POLEON POJt DIClrC D~ LO. GLA T (Jena-I 4 de Octubre de I8o6) Largo tiempo hacía ya que la Prusia nos p r ovocaba s in ce­sar. En Berlín no e hablaba ino con el spn')ci d 1 cjén·it fran­cés · decían que siempre r a los ::.Jld tlo~ de Rosbach, y 1ue los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lVIilitar de Colon1bia \._ 74 ....J triunfos de apole6n sobre Generales incompetentes tendrían tér­mino ante el viejo Duque de Brunswick, el discípulo del gran Fe­derico. La Reina Luisa, bella, romántica, vestida de amazona, con el uniforme de su regimiento de dragones aparecía á. caballo en medio de las tropas, estimulando el valor de ta y arrastrando á la corte y á su espo o al abi mo. El 7 de Octubre de r8o6 nuc tt·o Emperador recibe del Rey de Prusia una carta de veinte página , carta que no es sino un mal folleto contra Francia. termina la lectur.a de ella, y dice á las personas que le rodean: 'Compadezco á mi hermano el Rey d Prusia; no entiende el francés; scguram nte no ha leído esta rapsodia." Luégo, dirigiéndose al l\Iari cal Bt:rthi -•-: Mariscal, nos dan una cita de honor para el 8 ; un francé nunca ha faltado á ellas; pero como se agr o-a qu hay ur~a bella r ina que quiere ser testigo de lo combat , s amos cor eses y marchemv:::., ~;n detenernos, hacia Sajonia." El 8 de Octubr , el gran jército fl-ancés, fuerte de I 70,000 hombres, de incomparable soldado , que tá acantonado en Ale­mania, se pone al punto en n1ovimiento. El 2.0 regimiento de dra­gones, de que yo formaba parte, pertenece á la DiYí i6n Lat ut·­Maubourgo, del cuerpo de Murat, y era manda do por e] Coronel Privé un aliente como hay pocos. Lle,·ábamos el frac verde, de botones blancos, con solapas y forros escarlatas, los bol illos al través y guarnecido;:, de un galón el s da e carlata; el chaleco blanco, pantalones de piel y fuertes botas. "'"uestro casco de co­bre, con largas cerdas y 1-ode ado de una iel de tigre, tenía el plumaje escarlata y ver·de, el escarlata encima. Como enjaeza mien­to, la scllabraque de pi 1 d carnero y la alfombra Yerde con galo­nes y 2"ranada blancas. omo arma el fu il de chispa, de cobre y con bayoneta, má corto que el de la infantería, dos pistolas y un sable con forro de cuero g-uarnecido de cobre. Lo~ cornetas tenían frac escarlata, color di tinti' o del regimiento, y los hom­bres de nuestra escogida compañía, , .. e tidos como los jinetes de los otro escuadrone , llevaban además la charrét ra escarlata y reemplazaban el ca~co por el alto gon·o de piel de lo granaderos á caballo de la guardia imperial. Nuestras tropas se encuentran bh:: n pronto con la del enemi­go, el 9 de Octubre en Schleitz el 10 n Saalfeld ; los pru ianos ¡¡on rotos y de pedazados n un instante : en ste último encuen­tro, el sargento l'Uindé, del 10. 0 re imiento de húsares, acaba de un sablazo con el Príncipe Luí de Pru ia, uno de los más ardien­tes promotores de la guerra. La confusión impera en el campo enemigo; lo planes de los Generales prusianos quedan dt=>struído . Cortado d "1 Elba, y tam­bién de Berlín, medio envuelto~ ya, e vi jo Duque de Brunswick y el Príncipe de Hohenlohe no pien an sino n fectuar la r tira­da lo más pronto· pero es dema iado tarde: tan cerca de apo­le6n no es fácil escapár 1 ~. 1 os encaminamos á marchas forza­das sobre Jena, á donde los etenta mil h mbt·es d 1 Príncipe de Hohenlohe se han r til·ado, con orden de no aceptar el combate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d '-- 75 _J olombia . . El I de Octubr á rnedi día ll gamos á la vi ta de Jena, al sttto en donde el Yallc del aalc comient á en anchar e. ues­tros pi uet d drao- n marchan ad !ante so re la ribera de­recha que e baja húmeda y cubi rta de r d ras. La t mpera­tura e glacial y no obli á envolverno n nue tra grande ca­pas de paño blanco con pinta azul . Del otro lado del aale, sobre altura escarp as, á las que se trep por barranco e tre­cho tortuoso cubiertos con bo que , se alcanzan á r los x­ploradore · del Príncipe Hohcnlohe hulano de uniform azul y gris y cubierto de un schapska cu ro. Atra ·e amo rápidamente á J n ; todas la y cerrada . il ncio ab olu~o; todo d mundo e ha de la ciudad llegamo al pie de una montaña e car ada que los alemane JJamar\ el Land0 Tafenb r ; oímo resonar de nuestras cabeza un fuego de fu ilería acth· . on lo olt{jeros del fariscal Lanne qu al de em ocar obre la cr sta de e ta montaña, e han nc ntrad con a anzada pru iana . ....nfr nte de ellos apar(.;ce 1 jército prusian , acampa o obre la lanicie de la ribera iz ui rd del a 1 y escalona o obre el camino de ]ena á \V im r ... \1 er lo frac corta o con g liBa y charrete­ras amarillas d nu tras voltíjero lo olda d l Gen ral Ta­llenzi n exclaman con panto : D Iíommeu d/e Ji ldne Manner (Ahí tán los hombn:cito que lleg n) . E te grito de terror siem­bra por todas partes el e panto. l ue tro voltíjeros comprometen al punto 1 fueo-o. Los pri­mero puestos prusianos son rápi 1 mente tomados· ero acuden reserva : un momento de vacilación; y todo e perdido. uestros valiente soldado , con el in tinto innato d la guerra, se agrupan repentinamente y á lo a udo toque de sus corn ta de cobre, contienen al enemigo por varia carga á t bayoneta. a poleón y Lan s acuden a 1 galope guidos por una e col-ta de caza ores de la guardia, cuyos capotes carlata.s flotan al iento y .·amin n la posición n medí del fue o d los tiradore , que no ceden y hac n el r conocimi nt muy peligroso. Hay que apresurarse y a pro •echar del e paci conqui ·tado por nue tras tiradores para e tablecer e so re la planicie, orque á algunos paso no má se encuentt· 1 Cuerpo del n r 1 Tauenzien, epa­rada de nuestros voltíjero por un ligero pli gue del terreno. e en\'Ían en to a direccione ayu ante para con ucir á nuestra tropa apre uradament . ue tr columnas t man el paso de carrera y tr pan á la planicie por una pendient car­pada : la caballería, luégo el uerpo de L nn y la guardia. A medida que lo n::gimicnl e mboc n, ·1 Empcr dor lo coloca en batalla. La noche ha caído mientras 11 bamo sobr el L nd­grafenberg; por esto tenemo u e colocarnos n ti ndas á orillas de los precipicios; no e ''e á nadie: 1 ma ilencio e nece a­rio, _pues el enemigo e tá cerca d no otr s. apoleón hace acampar u gu rdia n un cuadra d cuatro mil hombres, y 1 van a su ticn a en 1 e · ntt· l · sl· cuadr . ~1· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 76 _J no es todo llevar la infantería y la caballería sobre la planicie : es preciso transportar allí ,la artillería· y acaban de anunciar al Emperador que nuestra baterías, llegadas al pie de esta terrible montana, no pued n ascenderla. Habiendo bajado la cuesta que lleva á Jena, apoleón encuentra toda la artillería del r 1ari cal Lannes metida entre un barranco que la oscuridad ha hecho to­mar por camino. Este desfiladero es de tal modo estrecho, que el eje egarlos á otras bocas de fuego. Una parte de la noche se emplea en este penoso trabaJo, y el enemigo no se da cuenta de él. Una oscuridad profunda envuLl \'e el campo de batalJa. Na­poleón ha permitido apenas que e hagan dos 6 tre pequeñas fogatas por companía y e cuadrón. Per el ejército pru iano ha encendido vet cladcras hogu ra . ·e ven los fuegos del Príncipe de Hohenlohe por t da la e.·ten ión de las planicies, y en el fondo, en el horizonte de la derecha, sobre las altura de aumbourg, las del Duqu de Brun wick. La noche es fría. De de la puesta d 1 ol cae una escarcha blanca, acom añada de una ni - bla es pe a, que cubre á lo lejos el suelo, como l1. que cubdó durante algunas hora el campo de batalla de usterl i tz. Este estado d la atmros mo­mentos. Más tarde, cuando la campaña está empeñada, por decirlo así, y que los abastecimiento de toda especie del ejército e tán organizados y determinados, el batallón de depósito ( Ersalz­Bataz1lon), que permanece en el cuartel y cuya misión es ante todo proveer á las necesidades de su regimiento bajo todos con­ceptos, envía, á solicitud del coronel, todo lo que le es necesario. 2. 0 Vestuario nuevo ó de parada (l'leue-oder-Parade-Garni­Jur); comprende también un juego completo de efectos igualmente nuevos del todo. El número de ellos está del mismo modo calcula­do sobre el efectivo del pie de paz. Este uniforme no se lleva sino en circunstancia ingularmen­te solemnes, cuando los hombres son mandados aisladamente ó en pequeñas partida , para algún servicio de honor. 3.0 Vestuario de domingo (Sonnlags-Garmlur), juego siempre completo de efecto de toda especie en número igual á los prece­dentes. irve para salir los días :le fiesta, como también con oca­sión de paradas é inspeccione ordinarias á menos que pot· deci­sión especial se ordene otra cosa. Estos tres uniformes están constantemente encerrados en el almacén, y no alen sino por orden del capitán. Los otros efectos que más abajo vamos á enumerar, se dejan generahnente en ma­nos de los hombres· no siempre, sin embargo, pues ciertos capita­nes prefieren conservar algunos en 1 almacén. Estos son: 4 .0 Vestuario de ervicio (Diens/-Garnilur). Constituye siem­pre un juego completo de efectos por hombre del efectivo de paz. Se usa para montar la guardia y para los ejercicios y maniobras fuera del cuartel, cuando la tropa ha de atravesar por las calles de la ciudad; alguna veces también para las inspecciones, cuando se prescribe su uso. 'ratnbién en e te ti-aje salen los hombt-es du­rante la semana, y g neralmente se le conserva en el mejor esta­do posible. Puede decir e que es de todos el que má cuidado­samente se vigila, porque e comprende bien que de su conser­Tación y duración depen e sobre todo la de los otros más nuevos. 5.0 El traje de cuartel (Haus-Garmlur), más viejo todavía que el precedente y que llevan lo hombres en el interior del cuar­tel para los ejercicio in ividuales y faenas. Después de las ma­nio'bras de otoño., los efecto peore de esta quinta categoría se eli¡ren para ser abandonados á Jos hombres que se ertvían á la re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 83 _) serva, y desaparecen con ello ; pero todos aquellos que puedan todavía ser ttlz'li'zados de cu.alqzá'er manera, quedan en la compañía. Se les repara e le limpia. se le ponen ·ivos nuevo , &c. y de ellos se sirven par vestir á los recluta e n 1 momento de su incorpo­ración •. E d principio en el ej rcito pru iano que / odtJ d vesluarz'o de l•s hombres conslilu .. ya la propz'edad de la comp iita cscuadrim ó balería, y no del regimiento. Por con igui nte d copz'ldn-comandrmle es su admriz/slrador y dueño absoluto · · ; y como él es el primer interesado por el bienestar de su tropa bajo todo concepto pone natural­mente todo su interés en economizar los efecto y acumular en su almacén 1 mayor núm ro posible de juegos de prenda (garni­lures) de ejercicios é inLerio_r, y cuanto má tenga y mejores sean, mejor podrá subvenir á todas las necesidades del ervicio sin acudir á los de otra categorías. Así pues, algunos capitanes llegan, á fuerza de cuidados y perseverancié\ á poseer un sexto juego com­pleto de efectos. Recurso importantí imo ara ...-estir á los reclutas y á los hombres que st:: envían á sus hogares á su paso á la reserva. Por lo d má , á e tos últimos no se les entrega nada nuevo; por el contrario se eligen cui adosamente Jos peores efectos, que se contentan con arreglar bien que mal, lo preciso para que les sir\' a hasta u llegada al hogar, que nunca e encontrará muy lejos. En una palabra : puede decirse que bajo el concepto del cui­dado meticuloso hasta el extremo que e tiene respecto del ves­tuario, e uipo y todo el material en general, el ejército prusiano puede citarse como un modelo para todos lo~ demás. Lo mismo la autoridad superior que los Capitanes-Comandantes, nadie descuida medio alguno, ni deja pasar ninguna ocasión de preservar el uni­forme de todo deterioro. En todos los ejercicios é in pecciones, por ejemplo, no se descuidará jamás el hacer desabrochar la hombre- ,. Si en un ejército se trata de llegat á conseguir el que sin gastos para el Erario púbhco se ueda, al cabo de algún tiempo, contar con esos grandes y completos rcpuc tos de vestuario para vestir y equipar en un momento dad grandes masas de nombres, in udablemente se dará un gran paso con la reciente supresi0n de la masita. y con ella la supresión de aquellos alcanca que s daban á los soldados de dos ño~ y oco más de servicio en filas y que constituyen un derroche para el Tesor · una insigniftcante retribución al solda­do económico y cuidadoso de sus pren • s · pero la medida resultará nula, aún más, contraproducc:ntc, si no la si~ue inmediatamente la /ocolrzacsón. de los cuer­pos del ejército. Con los traslados periódicos de la capital del di trito á los can­tones y de los cantones á. la capital, jamás podrán tener los cuerpos más que lo absolutam nte necesario para vestir y equipar á su fuerza prcsc.mte, y esto en no muy buen estado, iéndose forzad á aligerar siempre su almacenes para redu­cir al mínimo su impedimenta y accr de este modo m enos costosos sus frecuen. tes ' fon o rJ 1 Cucrpo.-(N. dd T ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etfr 1ilitar de Colombia L 85-' J'odos estos efectos se conservan en el mismo estado y las mismas condícion que el vestuario de guerra (Krzegs- Garnilur) de los almacenes de compañía, sto e , Ji tos para el servici(') y enteramente nuevos. En tiempo de paz jamás se les toca, bajo p,-e_ lexlo aluuno, salvo para airearlo or el pa o de un almacén á otro, como lo veremos más adelante. En el momento en que los hom­bres del ejército acti,·o e ponen el ICrregs-Garm'tur en el almaccn de la compa1iía, los reservistas llamados por la orden de la movili­zación ,·an al almacén de batallt)n á proveerse de los efectos que les están destinados, después de lo cual la compañía entera, vestida toda de nuevo, no tiene sino ponerse en camino. C. El almacéJJ de regzimento comprende cuatro almacenes dis­tintos: 1. 0 El almacén del batallón escuadrón ó Ablluilung de depó­sito (Ersatz) . 2.0 El almacén del regimiento de landwehr. J.0 El almacén del batallón d depósito del regimiento de landwehr. 4.0 Un almacén de reser,~a. 1.0 abido es que al movilizarse, todos los regimientos del ejército prusiano dejan en u guarnición tropas de depósito ó re­emplazo (Ersalz que, formadas en el momento mismo de la mo­vilización, deben estar inmediatamente ve tida y equipadas. As( pues, se ha tratado de organizar desde el tiempo de paz almace­nes e pecialcs donde se conserve cuanto e necesario para vestir y equipar á todos los hombre de Ersatz agregados á cada batallón. 1 1 0 obstante, al tiempo de la movilización estos efectos no son to­dos comúnmente di tribuídos al batallón de depósito, porque las tropas activas comienzan primero por tomar lo que de he ser trans­portado como reserva en seguimiento de cada compañía. Todo el resto e asigna al batallón de ..EI·salz, que recibe además los jue­gos de efectos del tiempo de paz dejados por las tropas acti as, es decir, los trajes de parada, domingos, &c. * . "o solamente este batallón puede así vestir todo su personal, sino ue se encuentra también dueño de una enorme reserva de efectos de los que envía una parte al teatro de las hostilidades, al paso y á medida de las necesidades, para el entretenimiento del vestuario de los atallones activos, y J s de tacamento en marcha que van á unirse al regimiento para llenar los claros que sobre­vengan en .sus filas, llegan d él sümpre vesll'd~sy equipados enteramente de nuevo. 2.0 Tan pronto como un regimiento activo esté movilizado, se forma un regimiento de landwehr de dos batallones que lleva ., El batallón de depósito es, en efeelo, el depositario natuul de todo estos efectos que constituyen la propiedad de las diferentes compaílías, de las cualea él es el r~pre~entante. De e te modo, lo recur o acumulados por cada capitán e aprovechan 10ie pre, en definitiva, pua los hombres que son destinados á~" ~OD p · iíÍa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 86-' el mismo número. En consecuencia, se ha procurado que cada re­gimiento po~ea permanentemente un almacén de vestuarió que contenga cuanto es necesario para vestir y equipar de pies á cabe­za, hasta el último botón, todo el efectivo de guerra de este regi­miento de landwehr. J. 0 Si este regimiento de landwehr tiene á su vez que poner­se en campaña, deja igual mente tras él su batallón de Ersatz, cuyo vestuario y equipo debe estar asegurado. De donde la necesidad en cada regimiento de un almacén especial para este batallón, al­macén que contenga permanente y enteramente dispuestos el nú­mero de efectos de todas clases correspondientes á su efectivo. 4.0 Por último, existe además en todos los regimientos un al­macén particular llamado de reserva, en el cual se reúnen los re­puestos destinados á servir en caso de formación eventual de nue­vos cuerpos 6 fracciones. Su número está calculado de manera que se puedan vestir y equipar dos compañfas de un efectivo de guerra. Ocurre á veces que para este último almacén no existe local aparte; entonces constituye una sección especial de uno de los almacenes de regt1m'enlo. De todo esto resulta que para cada individuo que deba in­corporarse en tiempo de guerra bajo un título cualquiera, land­wehriano, reservista, &c., existe un traje completo, todo nuevo, hasta el último botón. I4gü:os como lo son casz' Siempre, los alemanes qtlteren que lodo, AB­SOLUTAl\ fENTE TODO, esté preparado de aJtlemane~, y que no quede por ejecutar operación alguna, por i'nsr'gmjicanle que sea en el último momento. Es evidentcn1ente preferible dicen, consagrar á estos prepa­rativos los ocios de la paz, y cada uno despliega el mayor celo para conservar en las rnejores condiciones po ibles este inmenso material. Todos los almacenes que acabamos de enumerar existen en todos los regimiento del ejército pru iano en dondequiera que estén estacionado . Los cuerpos provistos de cuarteles los instalan ge­neralmente en sus desvanes; á las tropa alojada en ca as parti­culares se les asig-nan con el mismo objeto locales especiales. Pero en todas partes, a í en la línea como en la guardía, estos almace­nes están admirablemente conservados, y todos los esfuerzos de la autoridad militar tienden sin cesar á que nada les falte, no sólo por lo que respecta á la cantidad, sino tamb1én á la calidad y buen estado de los objeto . Todo el mundo ve, en efecto, en ello Ja ga­rantía esencial de una pronta movilización, puesto que con el sis­tema de reclutamiento territorial, los reservistas e reúnen desde el segundo 6 tercer día, y del e ·to al octavo el regimiento puede ponerse en marcha. o se debe, pues, pensar en preparar nada en tan corto e pacio de tiempo: e indispensable que todo esté dispue~ to de antemano. ( Conlintía) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J oletín ilitar de Colo1nbia '- 87 -' LA ALIMENTACION BASE DE MELAZA PARA EL GANADO La aplicación del melote á los forrajes ha tomado ya carta de naturaleza en Alemania, Rusia y ustria. Francia misma no mira con indiferencia asunto de tan vital importancia así para la industria azucarera como para la economía rural, y sería desea­ble que nuestro paí , cuyas harto numerosas empresas sacarinas están en vías de sufrir serio quebrantos, tomase nota de tan inte­resante cuestión. La utilización de las heces de azúcar en las sustancias alimen­ticias favorecería entre nosotros, J.>Or una parte, el desarrollo de los capitales in ertidos en las fábricas de aquella materia · los de­fendería, má bien, contra la crisis que los amenaza, y, por otro concepto, ofrecería á la ao-ricultura el medio de apro echar á poco costo y con excelente resultado, lo subproductos de las haciendas rústicas. o tan solamente á los ganaderos y labradores reportaría ventaja esta nueva granjería. El Ejército, gran favorecedor de cuanto alienta y palpita en la Patria, ensayaría seguramente el su­ministro del forraje-melaza, y lo adoptaría in duda para ración de pienso, como lo han admitido ya artilleros y jinetes prusianos y de otras naciones, donde se considera hoy de indi cutible benefi­cio para el ganado de tiro y de silla la alimentación á base de me­laza, la melasu-fuller alemana. Según los datos que consultamos, las azucareras son las en­cargadas de fabricar la nueva sustancia y emplean para ello las materias primas más varias. Citaremos entre ellas los tamos de trigc, del arroz y del maíz, la paja picada, las tortas olea~inosas de sésamo, cacahuete, la turba, &c. Como los procedimientos exigibles para la conveniente obten­ción de los roductos requieren gastos considerables de instalación y entretienen buen número de operarios, no parece que el consumi­dor pueda con ventaja prepararse Jos forraJes-melazas que nece­site. Habrá de acudir, por tanto, cual sucede hoy, al mercado, donde se expende el nuevo producto en acado, formando granos del grueso de una avellana, homogéneos secos, sueltos y que no se pegan á los dedos, circunstancias todas é tas dignas de atención. Quien las despreciase, por considerarlas hijas de un perfec­cionamiento más vi toso que útil, arriesgaría la pérdida del pien­so, pues si la sustancia apar ci se aglutinada y i el tacto la encon­trase untosa, indicio ería de que se adheriría á los dientes del ga­nado que la repugnaría evidentemente. Adóptase también para el forraje-melaza la hechura de ga­lleta, pan 6 torta ; pero esto sólo para l que se destina á la ex­portación porc¡ue re ulta entonces más uhido el precio de enta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia '- 88 _J por razón del mayor costo que exige la maquinar-ia destinada á aglomerar, comprimir y enjugar los comJJOn ntes del producto ali­menticio, cuya primera recomendación debe con~istir n ofrecerlo al comprador en la má ventajosa condiciones de economía po­sibles. Hasta aquí la sucinta exposición de cuanto se refiere al a - pecto industrial del a unto. Estudiaremo ahora ligeramente la índole bromatológica de la nueva sustancia. En todas la mezcla hasta el día utilizada , se ha procurado introducir desde un 40 hasta un 75 por 100 de melote. Este, á su vez, contiene (en Alemania, en donde se fabrica hoy en grande el forraje-melaza) un 48 por 100 de azúcar cristali­zable. La cantidad de azúcar ó hidrato de carbono determina, como no puecle meno , el alor nutritivo d e la mlass¡-fuller. Ahora bien: la bromato-d inámica no enseña !ue la unidad alimenticia necesaria para producir un lrabaj :•c.terno ó 1 desarro­llo de energía musculares in pérdidas de nutrición, ha de ence­rrar proteína bruta é hidratos de carbono en la relaci6n de un cuar­to ó un quinto entre aquélla y ésto . Una y otros, como e sabido, constituyen la base de la alimentación. Parece pues, indudable que tanto en la ración de conserva­ción como en la de producción, · 1 u o del melote no podrá menos de ser fa'f'orable á la ec n mía animal, sin e deprecia la circuns­tancia de mezclarlo con materia suficient mente rica en proteí­na para cumplir la ley citada. Entre las buena. ustancia indicaremo como menos dispen­diosas lo, al vado de centeno, cebada, tri o y maíz; los tamo de habones, arveja y o-ui ante ; la harina de cacahuete altr - muz, guijas y lenteja ; lo residuo de fa ricación d almidón de centeno y de trigo; lo gérmenes de cebada y avena de cervecería. Estos alimentos, egún iVolf encierran prot "'Ína en un valor digestibl e compren ido entre 29 (harina de cacahuete) y 6 1 (re­siduo de la fabricación de almidón de centen ) por cada 100 kilo­gramos de materia en e tado norn1aJ. Una de las funciones digestiva más intere ante del azúcar consiste en hacer asimilables ciertos elemento e los forrajes, au­mentando, como es con iguiente, e) valor nu·ritivo de los mismo . La paja, entre é to , cuyo p pel bromatológic más e de la - tre y limpieza del apar·ato dig tivo que de nutrición, pue u coefi­ciente de digestibilidad no excede del 49 por 100 (paja de trigo de invierno), se trueca en precio o alimento combinada con Ja melaza en debida proporciones. Se desprende de ahí que, lejos de ser despreciable la acción trofolófica del melote en las racione· de pi en o, con viene atender­la ron cuidado. 1 otaremos, además, que su empleo pt·c ·i nc lo cólicos pro­dueido pdncipalmente por el agua y el forraje, ¡e ún reci nte$ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 9 _./ experimentos verificado en los cuerpo de artillería y caballería alemane . ñáda e á e tos e.·tremo 1 cir un tancia de que los caballo om tido al réghn n 1 ''"lass~-fulle't mej ran de a pec­to y adquieren en mayor grado precio a cualidades de resi t n­cia. Así lo han comprobado á 1 meno Jo re imiento consumido­es. Dicen t bién los militare al mane -y en ello no hallamos razones científicas que lo contradigan antes al contrario- ue la melaza obra en los jugos gástricos como excitante d 1 apetito. En el imperio germánico la turba e empl a pr ferentemente para las mezcla . u car ncia d proteína y la aci ez de algunas e pecie no f vorecen la nutrición. nt bien, la combinación de~ ácido con la ale del melote produce efectos deprimentes en la energía m u cu lar. Pero la harina de turba se cotiza á precios baratí irnos, y tiene la incstimabl ventaj de ab orber en las con iciones re­querida., una cantid de m laza ue alcanza al 8o por 100 del total de la me¿c} . El vaci 'n tan eñalad en la dosis de hidrato de carbono compen a 1 p r lo visto, 1 inconvenientes bromatol6- gico de aquell sustancia. Los ale mane fabrican la turba-melaza de modo tal que cada quintal métrico contiene 37 kiloO"'ramo de azúcar, vendiéndola á 10 franco los 100 kilogramo . esta man ra el azúcar de la mezcla e obtiene al precio exiguo de 0,27 franco 1 kilogramo. Con tal beneficio ya puede el con umidor, in gran uebranto, complementa¡· l ración con product . rico n ázoe y proteína, destruyendo a í la acci6n perjudicial ue de otra uerte provoca­ría en el or~anismo nimal la turba-m la7a. Para mayor compren i6n reproducim un esquema de us-tancias nutritivas componentes de la ración á ba e de melaza en Alemania. Materias azoadas ( lbúmina inclu ive) del 14 al 18 por 100. Gra a, d 1 2 al 3 por 100. zúcar cri talizablc, del 20 1 30 por 1 oo. Hidra o de carbono, del 20 al 25 por 100. E:n vi ta de tales datos, hé a f cómo uelen los alemanes formar la ración de pienso á. base de melaza : Para caballos /ro/adoreS-Pulpa de ecada d fábrica de fécu­la, g-érmenes 6 heces de cebada de cen ec ría, crranos menudos, trigo triturado, avena tritura la sah·ado de trigo turba-melaza, paja pie da, de tres á 5 libra diaria . Caballos d~ labor-. ólo varí el peso de lo alimentos. ube de 6 á 10 libras por dí . De otra racion propia para ganado vacuno, lanar y de cerda no hemo de tratar aquí. P ra t rminar, dír •mos qu , i n m j r , iguales r ultados nos parece odrán obtener.:>e r emplazando la turba por cual uie­ra otra mat. ria prima d e ca co o ic:mpr que u ualí ade abso1·bcnl permit n llel:ar ,n ll'l m ~ ln nJ má. imo le m 1 t. que admite la turba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-go~ . o necesitamos encarecer la importancia de este linaje de estud10s. Quien los dP.sdeñe habrá olvidado el valor considerable que representa el capital mobiliario vivo del ejército; valor que, con ser t~n grande, no raya tan alto como el aprecio mili_sar que debe atnbuírsele en concepto de máquina guerrera. Y ¿cómo emplearemos abiamente las energía de nue tros excelentes é indispensables motores animados, si nos pa1·ece bala­dí entender de eqmval~11üs mecánicos de los aHmenl•s que han de man­tenerlos? La rutina y ]a práctica combinadas, conspiran sin tregua con­., tra los métodos científico qu , racionalmente, debieran influír de muy considerable manera en Ja difícil solución de tales interesan­tes problemas. La bromatología ha producido revoluciones trascendentale en zootecnia, y los resultado · alcanzados no han podido ser más lisonjeros, así en el orden fisiológico como en el económico. Quien se sustrae á tan saludables influencias se irroga serios perjuicios materiales, tanto má lamentables cuanto más fáciles de evitar, según lo comprueban de e ntinuo los ensayos acometidos por el mayor nt~mero de inteligentes z. ficionados. A. nxQ. Capitán de CaballerÍ::l {espaüol) .:m;¡¡¡~;p~--- ESCUELA DEL SOLD DO CABAIJLO POR CARLOS FER -ÁNDEZ Y JULIO DEL CA TO (Continúa) SEGUNDA r RTE , TRABAJO CO. BRIDON De las riendas y de las piernas.-Aclvertir el caballo.-Principios el paso.-Mar­char y detenerse.-Rom er ele á uno.-Girar á derecha é izquierda.-Cam· bíar de mano.-Doblar.-Vuelta. -Media vuelta. -Retroceder y cesar de retroceder.-Principios de trot<-.-P'asar del paso al trote, y viceversa.-Alar. gar y acortar el paso y el trote.-F.stando á pie firme, marchar al trote, y marchando al trote, detcnerse.-Formar la línea.-De la espuela.-Rccoger el caballo.- Marchar con diversa dí tancia<;.-Fle. iones del cuello del ca­ballo.- Levantar y plegar el caballo.-Doblar l caballo.-Trote realza­do.- Marchar en círculo-Cambiar de mano fuera del círculo.-Grupa aden­tro y espalda adentro.- fedia vuelta sobre las espaldas.-. leclia vuelta so­bre las ancas.-Apoyar.-Cambiar de mano en dos pistas -Trabajo de aplicación a\ paso y al trote.- Cambio de dirccciém suce i o en entido in­verso.- Meclia vuelta en sentido invcrso.-Doblar ue á cuatro.-Del galo. pe.-Dejar que el caballo e escape al ~alope alargando el trot .-Pasar del paso al galope, y iccvn~a -Estan<.lo a pie firme, partir al galope, y vice­Yersa. -Pasar del trote 1 galope, y viccversa.-Tra njo individual al paso, al trote y al g~lop .-Trabajo n cntido inverso -Ocl stribo.-Montar á caballo.-Ech::tr pie á tierra.-Trote levantaclo.-Pa ·aje y salto de obstáculos. 39· Cuando lo jinetes estén familiarizados on el movimiento 4el caballo á todo los aires de marcha, el instructor les hace pa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia sar al trabajo ron órzaón, que tiene por objeto ini iarlos en el em­pleo de las ayuda , asegurarles completamente su a iento y con­firmarlos en los principios de posición que se le ha dado en el trabajo prepara orio. El instructor puede repetir los ejercicios musculares durante el trabajo con br dón cuando lo juzgue útt), y ord na ejecutar á la voz á dúcred!Jn los movimientos que haya señalado á cada uno de los jinete para corregir los defectos de posición que les ~ean pe­culiares. Los caballos estarán atalajados como en el trabajo prepara­torio. 40. La lecciones con bridón comprenden ejercicios con dis­tancias indeterminadas y ejet·cicios con distancias fijas. El carácter de los primeros consiste en la independencia abso­luta de los jinete unos respecto de los otros, y en la obligación constante, para cada uno de ellos, de asegurar su dirección, y de mantener su caballo á un aire dt,; marcha igual, tanto en la pista como en la ejecución de 1 o movimientos. Estos movimi ntos, que on poco numerosos, se dividen en movimientos que se ejecutan en un punto determinado del picade­ro, y en movimiento que e ejecutan en un unto cualquiera del mismo. Estos últimos no implican por ta"Rto, para el jinete, la obli­gación d corre pender con una ejecución inmediata á la voz de mando; e ta ejecución sólo debe tener lugar cuando la posición del jinete sobre la pi ta y el estado de preparación de su caballo lo pongan en condiciones de realizar regularmente el movimiento ordenado. El jinete debe, además, calcular su terreno de manera que no se encuentre con su vecino ; u iniciativa se despierta a í, pero es necesario contenerla dentro de sabios límites. Todos los movimientos del trabajo con bridón se ejecutan pri­meramente á distancias indeterminadas, y una vez que sean apren­didos por lo jinetes, se aplica el trabajo á distancias fijas. Los ejercicios con distancias fijas, muy importantes para los trabajos que seguirán má adelante, están destinados á preparar jinete y caball para los trabajos en conjunto. La ejecución en este caso debe seguit- á la voz de mando, y el jinete debe también considerarse obligado á unir u movimientos con los del conductor del pelotón. Debe prescribirse á los jinetes que cuando encuentren, duran­te su marcha por el picadero, otro jinete en dir·ección contraria, deben cederle la izquierda si marchan á mano derecha · y la de­recha si marchan á mano izquierda. Cuando el Inspector quiera dar una explicación á todos los jinetes á la vez, los reunirá en círculo al rededor de él, á la voz ret~nt'ón, sin obligarlos á tener distancias fijas haciéndoles en se­guida tomar su colocación respectiva por medio de la insinuación: á lapúla. 41. De las n"endas y de las pz"ernas.-La mano del jinete obra sobre la boca del caball por interm\,;diQ del freno, que produce Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1 bia '-- 92 _; sobre los labios una sensación má ó menos dolorosa, que debe ce ar tan pronto como el caba1lo e e á la acción del freno. Las ri ndas del ridón l ocalizan los efectos d 1 fr no gún la forma en que operen; d e ahí resultan varios efecto cgt1n el sen­tido en que obren y según que e pongan en juego ai lada ó si­multáneamente. Con iderando la acción aislada de la ríen a derecha, se reco­noce que esta rienda puede producir sobre el cuar·to delantero del caballo dos f cto principales : 1 .° Cuando el jinete abre la rienda derecha llevando franca­mente la mano á la derecha, la cabe¿a y 1 cuello del caballo se atraen á la derecha (ntJzda direcla) · 2 .° Cuando el jinete apoya la ríen a derecha contra el cue­llo del caballo, la cabeza e atrae á la derecha y la ta .a r] 1 cue­llo se empuja á la izquierda (1 ienda opuc.~la). Estos do efectos no e localiza n n el cuarto delantero ; se reflejan también en el cuarto trasero, en el cual provocan un mo­vimiento de co tado de una manera tanto má ensiblc, cuanto más pronunciada ea la tracción e jercida obre 1 rie nda. La ri nda i¿quierda p1·oduce efecto ir.v rsos. La acción con1binada de las dos rien la produce efectos que son la consecu encia d las acciones ai la as d cada un . El jin te e s.irv - de la riendas para dirigir el caballo, dis­minuír u aire de marcha y dct n l"lo. P ra dirigirlo, 1 jinete debe servir e cl 1 rid ón in alterar el impul o d 1 caballo, pue 1 fran­queza en lo movimiento hada adelante e. la prime1·a cualidad que d be buscar; las rienda del en e -lar moderadamente estira­das, y jamá e n ·irán d un o de apoyo al jinete. Por 1 contra­rio, considerará ue la riencla5 son a e de u tentación, obliga á los miembro ant dor á moverse al frent 1 ara apuntalarla, y la marcha s produce así. 43· Lo ·f to d la 1 i ·'rna son sim¡,hs J comblizados. Cuando obra una ol pi •rna, ella provoca el m vimicnto 1 ero obligo al mismo tiempo al cuarto tr ero á inclinar al e t lo contrario de aquel ol ¡· el cual se jerce la presión. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ilitar de Colombia '-- 93 __j Estos efectos pueden también er colt•rli' .. os .i n este ca o las pi rna pro ucen u r ión, las do á la mi ma di tancia d las cincha ó bien á distancias de irruales con 1 misma intensidad 6 con inten idad s diver a . Los movimiento d progresión recHlínc:a 6 lateral no son lo únicos que pueden producir la acción l la i rnas. P rmite tam­bién el movimiento retrógra o del cuarto tra e1·o concurriendo con el freno. Cuando la mano detiene · 1 impul o de la masa hacia adelan­te, y continuando su acción la ha e refluir de a elante hacia atrá , no es po ibl el m o" imi nto r trógrad i los mi e m ros posterio­re quedan fijos atrá de manera d apuntalar la masa. Se o tie­ne entonces el retr ce o ha iendo o rat· la piernas ra meter los miembros posteriore debajo d 1 cuerpo; inmediatamente des­pué la mano e opon al movimient hacia adelante, bligando al caballo á llevar u miem r posteriores hacia atrás para equi­librar e, pro uciéndo e a í 1 movimi n o ¡·etródr' iu7~arlo 1 lector, demu stra que las con­dicione. general • uc ta cla • l luch:\ . on ·tcrnamcntc la mismas, debido~ la participnci•·n qu en clh toma la pobl :eión de los campos pr tando un servl­cio de ost y pionajc que nunca puede igualnr el que est blecen la tropas re ularcs enc~r 1ac; de alir in urr cto - D 1 .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 94-' c-uerra, no son suficientes para adquirir los necesarios y efectuar la de un país montañoso; es tan diferente, y su modo de obrar se aparta tanto del de la campaña rasa, que los más hábiles jefes los hemos visto cometer los mayores yerros, no por falta de val9r é instrucción, sino por ue han qu rido ujetar sus moc;imientos y sistemarlos bajo las mismas bases y principios que Jos de los 11a­nos. En un país montañoso no hay nada estal>le, y muchas veces á cada paso e preciso cambiar el pt~oyecto de ataque que uno ha­bía concebido, y continuar de este modo, según se va adelantando en el terreno. La uperioridad de fuerzas no es de alguna ventaja en esta clase de países, pues no p ermitiendo desplegarlas, se en­cuentra el que mayor número tiene, n1ás embarazado y expuesto á ser batido por aquel que le es inferior, qu puede maniobrar con más soltura y colocar sus tropas en posiciones que á su adversa­rio no le es fácil tomar, y aun cuando lo quiera ejecutar, no puede verificarlo sino con el mismo número que su enemigo se de­fiende . Tampoco ba ta haberle batido y precisado á huír, porque aprovechándose de las ventajas del terreno, revuelve sobre su contrario, que rara vez deja de batir, pues reposa en la ictoria que acaba de alcanzar. Todo es digno de la má grande atención y de una ~xtrema importancia. Las más pequeñas faltas ó descuido en la guerra de montaña son ca itale en aí es tan propios para asechanzas y ardides, y más cu3.ndo se está al frente de un enemigo emprende­dor y vigilante. Muchas veces aquel que cree tener libre la salida, se encuentra cogido en 1 lazo y encerrado como en una caja, y no pocas sucede que el que está obrando ofcnsi vamente, se en­cuentra de repente en una falsa posición y más embarazado que el que se defiende, cuando cree que la fortuna le favorece, que todo marcha á medida de su deseo, que el enemigo le cede los pasos más importantes, se ampara éste de un puesto ventajoso, lo reduce á la nulidad, si no lo deshace, aun cuando sea superior en fuerzas. Lo reueldes de Africa atacados por Amílcar Barcas, Ge­neral cartaginés, Zisca conlra la nobleza de Bohemia que se em­peñó imprudentemenle en un e trecho de n1ontañas, la horcas Caudinas y otro mil ejemplos de que están llenas las hi torias, pru eban la evidencia de este aserto. El jefe que hace la guerra en esta clase de países.~ aunque inferior en fuerzas, debe esperar mucho de la fortuna, pues sin emba1·go de que sea batido no pue­de serlo tan completamente que no le resten aún mil recursos, y el principal es tener siempre asegurada su retirada. Con fac11idad se toma posesión de las altura , encontrándo e fuera del peligro á dos pasos del enemigo, quien con dificultad podrá darle caza, pues la huída en estos terrenos es meno peligrosa que la persecución, en atención á que un jefe victorioso teme empeñar mucho ~us tro­pas por miedo de caer en alguna emboscada, por cuya razón Jos que huyen lo ejecutan in ser demasiadamente hostigados, verificán­dolo de cordillera en cordillera. Son infinitas la medidas y precauciones que hay que adop­tar, como lué¡:-o expondremos, cuando se ve uno precisado á hacer Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 95 _J la guerra en un p í montañoso sembra de profundos valles, de garganta de de filaderos y de pasos difíciles. Debe temerse ser igualmente atacado en su marcha, com en u r ttrada por su frente r t guardia y flanco p rticularmente cuando el enemigo es dueño de cierto \·alle * ue e comunican por la espalda de la mont -a que debe uno pa ar, ó que se unen con otros que de embocan en a uél. l t!n r 1 ue for a un proyecto de cam­paña debe tener pr nte y con id rar i 1 o jeto u se propone es útil y glorioso par u patria y i pue e prometer e un re ulta­do ventajo o, á pe ar de que e pr enten grande dificultades y ob táculos. e ada ta cir un t nci con la mayor detención, pon rá en ejecución el plan ol ver atrá hast concluír la ope-ración ¡ el ecreto debe ser 1 rimera de u base · esto está en nosotro mi mo , y no tne cansaré en r petir que e una de las circun tancias m im ortant y recomendable , la que la ma­yor parte de la vece corona felizmente el éxito de una operación así como por su f lt se inutilizan mucha . Principiemos á exponer lo medio ue deben ponerse en eje­cudón p ra lograr lo 1·esulta os que son de de ear. El primero y principal es ad uirir noticias exactas de la naturaleza del país; no bastan lo plano topográfico ó ero ui ue e tengan, pues de un in ierno á otro suceden en e ta clase de terreno variaciones muy sustanciales, como son inutilizar e end ó camino que en el an­terior eran practicables, abrirse paso que antes no existían, obs­tru{ rse otros por medio de derrumbaderos ue forman las aguas y las nieve , cegarse Ja comunicacione , y aun lo valle por el de - plome de grandes masas, y h cer é tas que Yaríen ha tala direc­ción de lo río . El mejor mediQ atraer e por grandes prome­sa alguno naturales del paí , y lo que má. conocimientos tienen de estos itios son los pastor e y cazadores de pro fe ión. Deben proporcionar e noticia no ólo d los puntos en ue uno trata d maniobrar sino n todas direccione á bastante di tancia. e procurará forn1ar bueno y "acto itinerario y pi nos topográfi­cos por e tos medio , 6 bien por oficiaJe inteligentes, ser nos y atr ido , ue di frazados de cazador y con O"UÍ de una bso­luta confianza recorran 1 paí . E te indispensable conocimiento nos pro orciona una porción de ocasiones á fin de poder efectuar empresas importante , embo cadas, orpr sa y demás ard1des tan • Cuando haol ~mos d 'alks deb teners resente que los hay d~ tre maner , que los habitantes de 1 s montañas los distinguen erfeetamente. Los que sirven de madre al cur o de lo torrente , son ropiamente los valles por· que son más abierto y ancho que los demás, y or cuyo fondo corren g neral· mente los camínos. Lo ue tienen aguas est ncad s que toman de los torren­tes son por lo regular estrechos y lleno d~ inco ·enicnle . uello que no sir­ven de paso á la aguas, que son mu.y profundos in encerrar en sí ningún llane, prolong' ndose á una larga di lanc1 entre dos mo ta- as, se llaman gar,antas. Los cortados ó pa o on :,ítios muy e trechos á donJe se ve uno obligado á mar. char á la
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 3

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