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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 134

Por: | Fecha: 23/08/1870

PolíLica-Literatura-N oticias-Filosofía-Relij ion-Artes 1 OD.cios-I nstruccion pública - Bibliog rafía. :i\ledicina-Variedades-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil. Se pnbliCl1 los mú,rt.es, miércoles, viérncs i sábados, el mismo dio. se lleva a 1:1s cnsn,s de los euscritores de la cnpital i se remite ,. los do fuel'I1 por los correos res­peotivos. Los lúnes i juéves se publicará si es necesario. Valor del trim estre, tres f uertes. Valor del semestre, cin co fuer tes sesenta oentavos. Valor del aüo, diez fu ertes. Valor del número suelto, diez centa.vos. rrRIMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 23 de agosto de 1870. lEU mundo i las tres grandes tésis. La paz del mundo es un ensueño. Vano es todo ese tren de artes, literatura, ciencias i filosofías. Nada! La paz del mundo no existirá. miéntras la humanidad no dé solucion a las tres grandes tésis que abarcan la vida del jénero huma­no : La TÉSIS RELIJIOSA; la libertad de creer sin mas luchas que las del espíritu. I .. a TÉSIS POLÍTICA; armonía del concurso del individuo con la proteccion que da la asociacion; o la razon te0rica i práctica de todo gobierno fundado en la verdad. La TÉSIS ~OCIAL, equilibrio entre el capital i el trabajo. Este es el culebron mosaico, que devoró todas las culebras creadas por los magos de Faraon. En esta inmensa lucha cada soldado es una concienúia; i esto la hará la mas tremenda imajinable. La tésis relijiosa, como la mas antigua, es tambien la mas avanzada en las vías de los siglos. El gobierno teocrático fué el p.rimer gobierno humano. Si Dios no habló al pri. mer hombre para enseñarle la vida, habre­mos de tropezar con los jigantes troglodistas de Vico, salvajes que reflejan las lumbres del porvenir, de su tenebrosa naturaleza. Esto hace sonreir. La tésis política, se halla aún en lo mas recio. La razon de los gobiernos del viejo mundo no es mas que la mitolojía de la fue1·za; el dogma del sable, el reflejo de una vieja conquista, que alega todavía sus anti­guos triunfos con'tra los derechos de los pue­blos que ayer sujetó degollándolos. La té5is social, no es mas que la solucion de la mutualidad económica, que los sabios de la ciencia e plican i comentan cada uno segun su escuela; pero las grandes muche­dumbres l~umanas, que no tienen sino una escuela, la del dolor, resolverán la cuestion apesar de todas las sabidurías de los que en vez de sufrimientos, computan los intereses de los que gozan, confundiendo la bondad de la riqueza con la escelencia de sus posee­dores. 1 bien, esos vaivenes, esos bamboleos de las viejas naciones de Europa, qué son? Las agonías del malestar Íntimo de gobiernos i gobernados; faltos aquellos de fe; faltos es­lOs de verdadera satisfaccion. Guerra hoi entre Francia i Prusia, oomo ayer entre Francia, Inglaterra, Cerdeña i Turquía contra el heredero de Pedro el grande, que sueña siempre con el Knut para las espaldas del mundo. Sarca_mo magnífico, miontras sus slavos, sus cnanchusos, sus co­tiacos, sus calmucos; católicos, cismáticos, idólatras, todo ese inmenso baturrillo do ra­zas i de ignorancias mal! ui nales, conci ben, alcam:all a ver alglln lejano reflejo del por­venir del mundo, i se enojan, i hnrrn iguean i ahulllln como los lobo ' de sus desierto, pi­diendo eso que inquieta al mundo: ser de nosotros mismos! Será ya la 110m? Diez años ha que nosotros creemos oir un sordo rumor; rUlllor como el precursor de I un terremoto, de un catucli. mo. CUdlo,l1do estallo la guerra de Oriente crei, mos que ya era la hora. I1u ion! E . o. no fué sino una escaramuza de lo que habra de I _uceder, quizá no muí tarde, quizá. ahora mismo; porque el mundo necesita vivir; i él no puede vivir sino con la paz, i Jo. paz del mundo será un ensueño miéntras no se resuelvan uno a uno e íntegra i cumplida­mente los tre - grandes problemas; las tres t€sis que todo lo entrañan; el presente i el porvenir del jénero humano. Sabe el hombre en donde nace, en donde prinCIpia; pero ignora en dónde morirá, cuándo ni cómo acabará .... El drama comienza, Francia i Prusia ahora mismo. Quizá ya están otros actores en escena. El por qué, puede ser cualquier cosa; lo del lobo con el co!'dero, que ensuciaba el agua rio arriba. Solo cuando la libertad de Cl'ee1', sea un hecho; La armonía de la libertad con la seguri­dad, sea un hecho; La equidad entre e'l que trabaja hoi con el que trabajó ayer i ya vive sin sudar para vivir, sea un hecho; Entónces i solo entónces, nadie tendrá el poder de conmover al mundo. l\1iéntras tanto, hai motivos para luchar; hai razones para no reposar; i bastará siem­pre una chispa .en ese enorme monton de paja seca, de pólvora, para que se prenda i se eleve hácia el cielo un infierno mas es­pantoso q4e el del Dante o de Milton, 1 siempre se empieza en Alpha i se acaba en Omega. Ni puede ser de otro modo. Hoi Francia i Prusia. M.añana, Francia, Inglaterra, Austria, Italia, España, Portligal, etc. El centro i el occidente Íntegro contra Prusia i Rusia. ¿ N o estará el Czar detras de bastidores en todo esto que está ya sucediendo? Eso que se ha dicho, acaba de pasar en China, ¿ no será obra del papa de los cosacos? ¿ No será lo que se llama en la guerra una diveTSion ? Una vez despeñado el cataclismo, quién sucumbirá? Los reyes! . . Hé ahí quiénes están en acusatl vo; 1 los mas viejos son los que están en mayor pe­ligro. Si Napoleon sufre un descalabro, la Fran­cia irá en masa al cam\Jo de batalla. Son los mismos galos que saquearon el templo de A polo délfico i quemaron dos veces a la R o ­ma in vencible ; los de un gallo por enseña nacional. Con Napoleon, la Fran?ia no .s~rá todo I ~ que es. Sin N apoleon , i al del vI eJo mundo I de todo lo viejo que h:1I en él ! Ahora es e l ág uila. E nto nces seria le drap~ a u l'ouge con la .JIa rsellesa c a ntaJa por mt1larcs de c a ­ño nes. ¿I qui én resisti ria la propag . lOda revolucJO­nana de la Fran cia de 1870 ? E l viejo mundo está todo minado c omo una colme na ; como una catacumba. S i se sacude algo recio, .e derrumba rá. . Para los puebllls, nue. tras tr e~ t. :l IS se resuelyen en trt:s palab ras q ue nadie Ignora : F e. J UST ICU . P \ ' ! Esta tres cosas noon l1l is terios para na­die i esas on la s c uedliunes ; por 'T1l8 que emlJiecen pOI' la nU\'eglcion al polo o por el rapto Je Ele na. Desde que E L C ru To predi co a 1 s tur ba.::, quien hurra uso de I I ::;UYIn democrática, ar­liJo, nacion, ré\'olucion o lo que se qUIe ra, sel Ú dueño del mundo. Se publican remitidos i avisos, a un pr ecio suma­mente m6dico, que se arreglará con los editor es. Todo lo de interes j euer al se inser ta grátis. Los editores, NlOOLAS P ONTON 1 C~ NUMERO 134. Poco importa que la gran zambra empiece en Francia i Prusia. Un incendio empieza en una chispa. En medio de toda esa barahunda de aspi· raciones dinásticas, moneda gastada de ahora siglos, están los dogmas de la fe i los de la razon, los tiranos i los pueblos, Jos que mueren de hambre i los que mueren de sa­ciedad. Esos son los verdaderos soldados. Quizá no sea aún la hora i tengamos otra grande escaramuza que pare en un gl'an nada. Pero el heúho es infalible. El mundo nece­sita otro cataclismo; i acaso el diluvio jene­siaco no haya sido sino un símbolo del de fuego i de sangre en que habrá de purificar­se o perecer, en el dies irm de la Sibila i del Profeta rei. M. M. M. ---...... ~I>--- Los colibríes. XIV. 0,76 2,4·1 15,24 10,36 6,40 13,41 6,í O 1,5:3 5,í O 3,0-1 ~ ,(j6 5,1 3,GH 3,04 ~ ,I:J 5,1 l.:!::! ¡".", 1,'.;J:_:; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 534 aún no determinadas, i que merecen toda. la aten­cion de los sabios i de los aficionados-. XV. L as capas reconocidas en esa perforacion ne­cha ea la sabana de Bogotá,son seguramente for­maciones del terreno terciario, con escepcion de las superficiales i las maderas mas o méoos des­compuestas deben se~'l i~itas. i Pero a q~é sec­cion del terreno terClano pertenecen? Esto no puede determinarse sino por el estudio de sus fósile~. He aquí UD estudio digno de los natnra­listas de Bogotá. Si solo por la clase i la sneesÍon de las cnpas pudiera juzgarse, nosotros juzgariamos que esas capas perteneeen al terreno es ceno ; es decir, a la mas antigua de las secciones del tcrreno terIJiario. Esto haria subir a una época. remot.fsima. el desa­güe del lago en que se formaron esos terrenos. Dc todos modos parece demostrado, que ese dc­sagüe se verificó muchos millares de años ántes de la creacion del hombre. ¿ No tendrán, pues, fundamento, las tradiciones indíjenas sobre la inundacion de la sabana i el rompimiento del canal de Tequendama? Pueden tenerlo, pues no habria nada de raro en que un derrumbamiento, en la cañada. que antecede al Salto, hubiera detenido las aguas i estas se hubie­ran elevado sobre Funza, Fontibon, i la parte mas baja de la llanura ya habitada; i que des­truido el obstáculo por la fuerza. misma de las aguas, estas volvieran a tomar su antiguo nivel. Pero este habria sido un acontecimiento pasajero mui distinto de la grande irrupcion antigua de la época t erciaria, que trasportó un terreno tan considerable como el que ha quedado formando La Mesa de Juan Díaz. XVI. Hubo otras dos g randes i antiguas irrupeiones de las aguas de la Mes¡,ta sobre el Magdalena, cuyos vestijios evidentes nos quedan en las mesas de Pacho i de Fusagasugá, que no son sino consi­derables masas de terreno de trasporte, que quedó en las hondas cañadas por donde se precipitaron las aguas. ¿ Pero esas aguas fueron las del gran lago o las de lagos separados que existieran en los páramos de Guerrero i de Sibaté ? Las personas curiosas e intelijentes, que recorran i observen esas localidades, podrán reconocerlo. XVII. ¿ Qué se hizo de la Caja de Ahorros de Bogo­tá? Ese establecimiento tan benéfico, tap econó­mico, tan progresista j ese establecimiento tan respetado, que habia atravesado por tantas revo· luciones, i concentrado el interes de tantos filán­tropos? ¿ Qué se hizo de él? ¿ Qué se hizo de las economías de tantos pobres, de tantas viudas, de tantos huérfanos P Estos hechos son los que constituyen la histo- [ CONTINUACION. ] Luis se puso a. encender el cigarro que yo le babia dado i empezó a. fumnrle en silencio, echado sobre el sillon, con el sombrero puesto aun i embozado en su abrigo. Yo llamé i mandé traer lo que deseaba Luis, que fué servido al momento. Luis continuaba en silencio, con la cabeza echada. sobre el sillon, mirando las ninfas del techo de mi ga­binete, i lanzando frecuentes bocanadas de humo qúe se levantaban en espirales azules. Parecia que se habia olvidado de lo que hacia. un momento habia hablado, de lo que hacia un momento habia pedido. Habia en él algo de la insensatez, de la. desespera­oion: a.lgo que parecia indicar la existencia en él de un padecimiento mortn.l. Yo perdí la prevencion que contra él habia empeza­do a sentir, i solo tuve para él una compasion profunda. Porque Luis debia sufrir de una manera horrible. El sufrimiento protaba de él, tanjible, perceptible, por todos sus poros. Aquel sobrealiento que comprimia i levantaba violen­tamente su pecho ; aquella palidez febril; aquella de­macracion ardiente, por decirlo así; I\quel estremecer­se a cada momento, i aquel caer a cada momento en una distraccion profunda: nquel hablar incoherente; aquella mezcla heterojénea e incomr.rensible de buen llUmor i de amargura; aquel razonar fria inmediatl\­mente despues de uno. elucubracion delirnnte, todo indicabo. que el alma i el cuerpo de mi pobre amigo estaban en una completo. nnarqula. Yo respeté nquel estado de silencio, como se respeta el sueño de un \!nfermo fatigado por lnrgas i dolorosas velndas. El estado de Luis mc last.imaba. Dejaba en mi COl'azon un sedimento amargo. Pasó n.Jgunos minutos en silencio mirando al techo, o mejor dicho, con los ojos r..lzados i fumando maqui­nalmente. Luego de improviso se incorpor6, se quitó el sombre­ro, 10 puso sobre el velador, se desenvolvió de su abri- , go i se replegó en si mismo apoyando sus brazos sobre sus rodillas. LA ILUSTRACION. ria, i no las proclamas, los mensajes, las memo· rias las alocuciones, los discursos de los hombres que' dicen: la palabra la ha dado Dios al hombre para engañar. lo Ouál será el Dios de esos hombres, i cuál el espíritu que los anima? , . .A viva fuersa saquearon a l08 l!uerfanos ~ de8po. Jaron a la Jente pobre. (Job). XVln. ¿ 1 don Lino de Pamba, el.fundador i constan­te sostenedor de la Caja de Ahorros, el intelijen­te propagador de las ciencias esactas, el hombre a quien tantos servicios debió el pais en todos r a­IDOS? ¿ Qué fué de él ? Murió desechado i perseo guido por los malos, pero venerado por los buenos. Llenó dignamente su deber i su destino en este mundo. Ese es el camino del destino pterno. ; Pobres de los poderosos i de los inÍcuos que no solo se apartan de ese camino, sino que se esfuer­zan en obstruirlo para los otros! PASTOR OSPINA. .. .... Juan Elstévan Zamarra. Caro amigo. Al hablar contigo, no hablo con un muerto. Tú no mueres jamas para mí. Al traves de esos mares de tinieblas que nos separan, yo te siento aún, te veo i te estrecho esa mano que tú me tendiste mas de UDa vez, en las mas negras horas de mi vida. J eni.o, el rayo del infortunio quemó t us alas para precipitarte en la tomba. Desgraciado el hombre que nace para otros tiempos. E stranjero en su patria i en su siglo, se verá forzado a asilarse en la nada para escapar a la proscripcion que persigue al hombre ~uper ior. Eso fuiste tú. D ebías, pues, sucumbir :iotes de tu hora j i has sucum bido ____ Sí, tal fuiste tú, que acabaste por despreciar a una época que no era la tuya. Ante esa horrenda desarmonía, la ~ublime re­signacion del K émpis o el Salto dc T¡,quendama. I yo creo oirte jemir en el profundo asiento de ese antro tormentoso ____ Así era preciso! El jenio se lanza; o a los eielos o al abismo. El no puede aceptar la inercia de la estúpida ma­teria; i se despeñaria aun sobre el sol, a riesgo de perecer entre sus mares de llamaradas. J UAN ESTÉVAN 1 Tu ALLÁ i yo aún acá, eso no importa. Yo sé que tú vives en ese mundo que nos espanta sin mas razon que espantarnos j mundo que Dios nos oculta, acaso para que no nos suicidemos ____ Te acuerdas ? Ya tú sabes esas grandes cosas que soñamos aquí envueltos en nieblas superiores a los ojos' de la vida. I Quién supiera sin ir hasta allá, esos misterios tal vez vestidos de una majia desconocida! La vida es una nube importuna que intercepta algo mas grande i mas bello que el firmamento. -Me sofoco: tengo calor, dijo. 1 se séparó bruscamente de la chimenen, se levantó i se fué al balcon i le a.brió. Yo le dejé hacer, apesar de que el aire que entraba por el halcon em. mui fria. Al volverse, Luis se puso n examinar las pinturas que cubrian unl\ de las paredes del go.binete. -¿ De quién es esta danza dejitanos? me pregunt6. -De Alenza, le respondi. -i Ah! i sl! i de Alenza! i aquel interior g6tico de Villamil: i Alenza i Villamil! tenemos que conformar­nos con eso i con cosas semejantes a eso: el arte ha muerto: ha mnerto el entusiasmo que es la sá.vill. del arte: este es el siglo de la partida doble; la saben ho.sta las mujeres ...... i bah l i lns mu.ieres! la n13yor prueba de estupidez que puede dar de sí mismo el hom­bre es consagrar su existencia entern a una mujer, referirlo todo a ella, enloquecer por clla. i Ah 1 el café i el ron. Me alegro: los dos amigos del hombre, aun.­diendo el tabaco, su mejor amigo. Bien mirado no hai mujer que valga lo que un buen cigarro: le quemamos, le reducimos a ceniza; a buen seguro que sirva a otro. -¡ Ah l que slmil tan diabólico. esclamé. -¿ Qué simil, Andres? dijo Luis llenando una copo. de ron i npurá.ndola de un trago. -El que me has inspirado poniendo a la mujer en par!J,ngon con el tabaco. -Venga el símil, dijo Luis poniendo café cn elreci­piente de la cafetera i encendiendo la lamparillo., des­pues de lo cuul se qued6 esperando a que hirviese el agua. -El primer amor de la mujer la quema el alma i se lo. reduce a ceniza. -Bien, sí, ¿ i qtlé ? -Cuando hRS fumado un cigarro, arrojas un resto infeclo, magullado, esprimido. -Bien, ¡ i qué? -Cullndo un hombre arroja por la ventana el cora-zon de una mu,ier, ac:¡uel corllzon va a la calle como el resto del cigarro: infccto, magullado, esprimido. -Bien, ¿ i qué? -No f!lIta quien le recoja ...... quien procure encen-derlo de nuevo ..... .. -i Ah 1 sl.: .... comprendo ...... la colilla no arde ya bien: <'8 neccsorio o.plicnr couliuUflll1elltll fuego ...... i el humo sale mui fucrte, de muí DIal gn~lo ...... es ver­dad ...... buen símil. ..... pero gl1árdl1t~l(', hijo mio, guárdatele, porque si lo sa ben ellns te van a arañar. Guardamos de nuevo silencio de~pucs de este inci­dente de buen humor. ¿ Que será esa cesa tan vanamente temida i tan cierta i tan oscura? ¿ No será esta existencia de aquí un enmaraña­do borrador, que el tiempo pone en limpio por la mano de la muerte? i Cómo te reirás ya de nuestros "afanes, de nuestras necias ambiciones. de nucstra ciencia i de nuestra gloria! _ _ _ Turbiooes de bumo, que un soplo deshace i borra en el espacio- - - -- Yo te siento por cgoismo. La muerte es la corona del infortunio j i tú, tú sufrias; habia en el fondo dc tu alma' de esas­lentas agonías que nos sacan de las sendas de la vida para lanzarnos a rejiones que no alumbra el sol. i Qué vale el jenio, la fortuna, la cuna, la be­lleza o la gloria? ¿ No se acaba todo eso como se ha de acabar este pedazo de barro en que na­vegamos entre el infinito? ¿ A qué hablar de todo lo que tú eras como intelijencia i como corazon ? Esto me romperia el pecho al hablar de tí, f]ue distes por mí, pobre yo, i solo i cubierto de luto i de lágrimas, lo que no se da sino por la patria: la sangre de tos venas __ Este recuerdo me oprime el alma; porque yo no tuve para tí, sino esos vanos sonidos del labio humano j que la perfidia, el interes i el egoismo saben contrahacer tan admirablemente. Dame la mano. 1 el dia que yo llegue a esa~ rejiones, mas cercanas tal vez de lo q1W se pien­sa, sal a recibirmc al pié de esa CRTIZ de subli­mes dolores, que ámbos cargamos jadeando so­bre las cuestas de la vida, i a darle un abrazo a tu amigo. DElDA.IO. La navegacion aérea. , PRI-:'¡ER ARTÍcur.o.) Señor doctor Manuel ~Iaría Madiedo. 1\1ni señor mio: - Estoi estudiando la profun­da i rigurosa obra de usted, titulada "Tratado de Crítica jenera!." 1 la estudio cuidadosa i deteni­damente, tanto para aprender algo de lo mucho bueno que ella tiene, cuanto para hacer, si me atrevo al fin, algunas observaciones sobre ciertos puntos del capítulo XXII, que trata de la Crí­tica "elijiosa; pues no tengo acerca de ella las mismas opiniones que usted. "- Pero, dejando eso para despues, quiero por aho­ra, hacer unas pocas reflexiones I'obre una aseve­racion que por ineidencia, como de paso, dejó­estampar usted en el número 85 de su libro. Su­pone usted, que llega, por ejemplo, la noticia de que se ha descubier to una rica mina de diamantes, i agrega: e, _ O hai mas que una earta subre tan notable asunto; i su aut,r.r es de esos proyectistas que viveo soñando con la navegacion aérea ___ _ El agua hirviendo subi6 por el sifon i se apoder6 del café. -A í, así se npoderan ellas de uno: le slloan el aro­ma del almll, el aceite esencial, i le dejan reducido a. aserrin. Despues de este nuevo símil, Luis guard6 silencio. -Del mismo modo se me subi6 n mi Margarita a la cabeza, dijo Luis, i ha estado hirviendo en ella, abro.­zándome el alma, hasta que me ha dejado los sesos como una esponja seca. Vamos, es imposible vivir así. El caf¿ es.to.ba hecho. Luis puso una taza. bujo el grifo, le abri6 i llen6 la taza hnsto. la mitad. Luego acabó de llenar con ron la taza, moj6 en ron un terron de azucar, le encendió en la llama del espí­ritu de vino, i puso fuego al ponche. Durn.ute alguu tiempo observó la llama azul en silencio. Yo le dejaba hacer. IV. De repente dejó de IDirar la llama del ponche i fijó en mi su mirad.\ calenturienta, -Era en efecto una puerta ecrela, me dijo: yo me entré resueltamente por aquella puert.a, porque no teuio. respeto alguno a mi tia. Tenia necesidad tIe saber por qué existia allí aque­lla puerta, qué se guardaba tras ella. Atravesé a 19unos corredores est.rechos, IlItOS, cruza­dos o.cá i allá. por otros corredores, i con claraboyas en el techo que dejaban enlrar el aire sin dl'jar entrar el sol. Aquello estaba fresco. -Este briboll es un egoista, dije para mi': tiene un refujio en BU en a contra los calores, una especie tIe parftiso, i no d<'ja gozar de él a nadie. Apéllns habia murmurado estas palabras me detuve. Aquel paraiso mudo con sus paredes pintadas de úr­boles i fiares i pli.iuros, en que se re~pil'lIba bien, en que se vivia, se anim6 de repente. Oi el preludio de nnn. guitarra. Mi tia no so. bin. tocar la guitarra, porque no sabe nada que son ngl'adnble. LUl'go mi tio PO ora el que anancuba al instrument() o.quelll\s 11(\toS l1ébiles, delicudas, suspirantes, melan­c6Jicas, e11 que p¡~ncia llegar hasta mí, envuelto. en suaves perfllmes, el alma de una mujer. Apénas habit\ acabatIQ Luis de decir estas pnlabras cuando sonó un chasquido seco, desapacible, ténue. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. La cosa ( dice usted para concluir) la cosa podrá ;er cierta; pero quitn la creerá? Nadie." Es decir quo usted df. por impost'blc la resolu­cion del gran problema, i 'lue, bin exámen i sin pruebas, lo rechaza a priori! Bs d'cOir que si yo digo i sostengo que no es imposiblc que el hombre vuelo con tanta seguri­dad i con tanta libertad como vuela un águila, ustrd declara que soi un PROYECT1STA soñador! VCl1le usted licencia para que diga alguna cosa sacada de estas palabras suyas. Para 0110 tomaré por guía el luminoso i bellí­simo capílulo XV de su Tratado de Crítica je­llC ra 1. "La ciencia es (como mui bien dice usted) mw re/'rlad jenoral desarrollad ¿." 1 como .C toda ciencia tiene su punto de par­j ieJa, ~u verdad fundamental," veamos si el hecho oc \'olar ; de navegar por el océano de aire, "se \leriva lójica i razonablemente de la veracidad del hecho fundamental en que LA MECÁNICA tieno BU orijen." ( N o necesito pedir a usted perdon por el des­greño de este artículo, pues usted sabe mui bien que, sobre qué la mecánica i la maquinaria no son de mi oficio, estoi escribiendo en un dcsierto i sin libros ). I comienzo seotando algunas verdades. 1.a Se llama movimiento aquel modo de ser un cuerpo, en virtud del cual ocupa constante­mente posiciones distintas en el espacio. 2.'" Todo movimiento es efecto de u la fuerza. 3.a Ningun movimiento cesa sino cn virtud de una fuerza contraria a la que lo ocasiona e igual O superior a ella. 4.'" En el movimiento uniforme (siendo E el cspacio, V la velocidad, i T el tiempo) tenemos: E=VT (1). V=~ (2). T=E (3). V 5.a La reaccion es igual a la accion donde no hai punto de apoyo; no hai reaccion, no hai accion, la fuerza no obm. No se puede atar a un buei de una estaca de bizcochuelo, ni se puede matar a un tigre con una lanza puesta en un asta de mante­quila. Los efcctos ele la fueraa soore los cuerpos pueden ser conocidos: estos conocimientos oonstituyen la MEOÁNIOA. El eq~,iliorio está sujeto a leyes fijas: el conoci­miento de estas leyes constituye la Estátt'ca j que es un ran;1O de la meoánica. Las leyes del movimiento son fijali': BU conooi­miento constituye la Dl~ÁNICA. La toza no habia podido resistir al fuego del ponche i se habia roto: habia saltado. El ponche se habia derramado. -He ahl, he aM, dijo Luis: el demasiado fuego acaba por romper el vuso que le contiene. Otra tuza. 1 la tom6, la llen6 hasta. la mitad de café, acab6 de llenarlo. con ron, i no encendi6 aquel ponche. Se puso a tomarle o. sorbos distraido. Yo, nprovechando su distraccion, me levanté i cerré el balcon por el que entrabo. demasiado frio. V. -Era a.quella armonIo. un sonido, o por mejor decir \1Un. combinacion tal i ron grata de sonidos, que no puello csplicartc su efecto. Despues, una voz de mujer cantó uno de esos o.ires co.ractcrlsticos, melosos, dulces, lánguido, que cantan los negros cuo.ndo bailan el domingo a lo. puerta de lo. hacienda. i Pero qué voz, Andres, qué voz! i Qu6 alma se sentio. o. tro.vés de o.quello. voz! ¡Qué hermosuro. se o.divinaLa en lo. nillo. que de aquel modo, con aquella ternuro. daba voz, mítjia, encanto a las vulgares dauzitas americanas! Aquella voz me atrajo como el boo. atrae con su alien­to al p{tjaro. 'el1'\11, torci, "l'olvi a torcer sin enconlro.r o. nadie, oyendo co.da vez mus oerCa aquel oanto de sirena, oada vez mns embriagador, oa.da vez mas irresistible. Llegué o. uno. ¡luerto. entreabierto. i la empujé. 1 vi. ..... j oh ! vi.. .... A Eva ...... hijo mio: a Eva. en el pamiso. A Eva bajo un tupido pubellon de lianas en que solo habin. una. luz vaga, en cuyo centro saltaba en borbotones una fuente refre~oando el aire. A Eva, pero o. Eva vestido, lijeramente es cierto, pero "e tidn al fin. . o\. Evo. columpi:índose en uno. hamaoa, loca?d:llUdo­lentemente uno. guitarra, cantando como qUlen ca~t.a. para si mismo, con unas magnlfioas trenzas .rubllls ,..uellas sobre 108 hombro, i unos magnlficos oJos con In mirada ardi nte. opaca, velada, fij en la cúpula. de verdura del pnbellou. . .. . ~~\'a debi6 ~('r blnnoa 1 rUblo. 1 tener lo~ OJos azules. Si Eva no fué n~l, Eva rué DlI\S 1',,", (1 DleJ r uieho m~nos hermo"a que ~rargarita. , 1 Lula aílndi6 ron al re"to de ponebe de cnre que le quedab¡1 i bebi6 hasta apurar el contt!nido de 1. taza. , YI. _¿ Con que ero. )Iurgnrita lo. damo. del l'nbcllon! dije :l, Luis. LA ILUSTRACION. En este úl timo ramo de la Mecám'ca hai que considerar, estudiar i conocer: el punto de aplica­cion de la fuerza; su direccion; i su intensidad. Se puede volar de dos modos. Como las aves o como los globos. Las aves !tacen fuerza con las alas, se apoyan en el aire i andan; los globos no hacen fuerza. El principio de Arquímedes los eleva i les da fuerza ascendente. U n globo que contenga 1,000 metros cúbie~s de gas hidrójeno, puede levantar como 1,200 kl­lógramos (unos 24 quintales). Un Condor dizque puede alaar un ternero de 125 kilógramos de peso. Luego un globo sin apa­rato alguno mecánico, podria hacer el efecto de 96 Condores. Ayudado de una máquina, ese efecto se mul tiplicaría. Vamos ahora al caso. ¿ Es posible volar? Sí, puesto que las aves vuelan. ¿ ]jJs posible volar en determinada direocion a despecho de los vientos, de la lluvia, de las tem­pestades? Si, puesto que las aves van a donde quieren ir, apesar de los tropiezos. ¿ Ilai alguna razon para op~'nar que el hombre no podrá volar jamas? No. Luego se puede busoar la solucion del proble­ma sin caer en el gremio de los proyectistas so­ñadores. Hai dos cosas que es necesario no confundir: Lo imposible, que no existe, porque es el absurdo; i lo desconocido, que existe, porque es posible: aunque no sabemos en dónde está. A fines del siglo XV habia dos cosas; Europa; i J..(as Indias. Buscar, yendo siempre al Occidente, un cami­no que llevara desde Euro a hasta las Indias, era lójico.-EI empeño era ru.:unable, porque era po· sible. Si Colon (en lugar de ir en busca de una so­lucion que necesariamente debia existir) hubiera ido en solicitud del camino por donae oajaron al úifierno Orfeo, Telémaco o el Dante, nadie hubie­ra habido, ni habria hoi, que no lo llamara loco i nlas. El que busca lo imposible da en lo absurdo, da en el vacío, no hallará nada.-Será el doctor Vera. El que busca 10 posible, puede errcontrarIo o dar con 1Q que no soñaba. Puede buscar un paso a las Indias i hallar un mundo.-Será. Colon. Por qué? Porque la ciencia )0 prueba. -1 quién otra podio. ser una criatura que cantaba de aquel modo! ¿ Quién otro. que la serpiente del po.­raiso? Yo me acerqué temblando, njitado por no sé qué emociono Mo.rgarita en la hamaca. era ...... i Oh! no puedes figurarte lo que ero. en aquellos mo­mentos Margarilo.. Su traje de muselina blanca, parecio. uno. nube en que estuviera posada, de lo. cual so.lion EU talle, su seno, sus hombros, su cuello, su cabezo. sus brazos di­vinos, i parte de una pierno. i un pié ...... i Oh! si tú lo. hubieras vi sto de uquel modo ...... ero. uno. hada ...... i aqueJlas trenzas sueltas ...... i aquello. roso. medio desprendido. de sus cabellos .... .. Pero no te deseo que la veas, porque te volverias loco, i yo te estimo lo bastante paro. no deseo.rte e3a. desgracia. Estar loco por uno. mujer es la locura de las locuras. Es preferible volverse loco por haber contraido lo. idea fijo. de que tiene uno uno. mo.Co. e!lla punto. de las narices que no se puede qUItar de encima. ¡Oh! la mujer cuando se la "mil. de ese modo es una mosco. venenosa que se le mete o. uno en lo. cabezo.. Los alas de lo. mosco. zumban, zumban ...... ¡Oh! i Dios mio! VII. Luis se delu"l'o de nuevo. -Dame otro oigarro, me dijo. e lo di. Lo encendi6 lentamente. Yo mo impacientnb ,~ con. la9 continu~s digrc"iones de Luis; pero no me atre"l'¡~ l' hncerle ntngUl~ ob. er­vacion, porque para mi era mdudo.ble que LUIS c:;labo. loco. _. Con que no le "l'istes ! me dijo de repente. -~Ye tirme! • i par" qué 1. le J.ije oon e trañen, porque no e perab[~ aquello sahJ.o.. _ . _;. rara qué ho. de ser SIllO pn,r Ir con,h o a ca de mi tio pnra darte a cunocer o. el como mi repre en­tante acerca de ciertos nl'"OCIO- T -:¿ rero i b hbtori de I u encuentro con -Iarg nphqué. -_'o me L·,ble~ I ma~ de 0111 ...... ¡ UO oy 1 me J.ió o,t \ 1'< '1 u ,t mnncr.L incoD' euÍt.:utc. "\ o 110 IDe ntre\1 contrari rl . Llam~ i maudé poner un e ITU je. 11<>1 ue~ me ,·,~t!. 5:35 El puerto a donde arribó Colon eraforzo8o Es­taba atado a. la proa de sus carabelas. Ir adelante era ir a él. De otro modo, la. ciTcunferenoia. no seria una línea. reen~rante.-Colon tuvo el talento de asegurar que un compas que jira sobre una de BUS piernas debe volver al puntG de donde partió. Pero Vera se estrelló contra. una muralla mas fuerte que el acaso. Esa muralla. no tiene almenas, ni soldados, ni rastrillos, ni puentcs levadizos, ni piedras, ni argamasa. Es una simple fórmula: } q12. Esto, traducido, quiere decir : Que la cantidad de trabajo que la pesantez re­dobla para producir la caida vertical de UD cuerpo, es igual a la mitad de la fUf»'za viva que oponen en el punto mas bajo de la caida. Luego la fuerza viva representa el doble de la cantidad de trabajo que la pesantez g'lstó. Luego lo que se gana o se pierde en fuer;: a viva de un instante dado a otro (cuando un cuerpo se mueve con velocidad i movimiento varios i en virtud de fuerzas distintas de la pesantez) es do­ble de la cantidad de trabajo desarrollado en el ínterin por la inercia del cuerpo o por la fuerza motriz igual a ella i contraria a BU direcciono Si llamamos traoajo motor al efecto de las fuer­zas motrices, i traoajo resistente, al efecto de las varias resistencias ( mercia, choques, frotamiento &.a &.a ) podemos deoir: "En todo sistema. que se mueve, se puede estimar la diferencia entre el traoajo motor i el traoajo que resiste en una unidad ( x) de tiempo, estimando la mitad de la varia­cion que deja el total de las fuerzas vivas de todas las masas del sistema en el mismo tiempo." Luego el trabajo motor ES IGUAL al trabajo re­sistente; Luego n~nguna máquina puede producir mas de lo que recibe j J..(uego es imposible crear fuerza; Luego una máquina no puede hacer otra cosa que devolver el trabajo que recibe j Luego el movimiento perpetuo es un absurdo, "un sueño de proyectista." No así la navegacion aérea. U n globo \Ieno de aire enrarecido o de gas hi­dróje~ o se eleva, luego los cuerpos que (en volú­men Igual) pesan ménos que el aire ;tmbiente trepan por la atmósfera en busca de su equilibrio. . Un .ga}linazo pesa mas que un volúmen igual de aIre; 1 smembargo vuela; luego un aparato que ( en volúmen igual) pesa mas que el aire atmos· férico, .1,d.e(Zc volar taro bien. i Cómo será? Cómo se hará? Todavía no se sabe. Pero se sabrá. ¿ Es cicrta la verdad fundamental en que mo apoyo? Miéntras me vestía, Luis ee estuvo paseando medita­bundo a lo largo del gabinete, con el cigarro cojido entre los dientes i frotándose continuamente las manos. Cuando estuve pronto, se asi6 de mi brazo i tir6 de mL Bajo.mos i entramos en el carruaje. -Camino de Francia, ha.'1to. que te mo.ndemos parar, dijo Luis a mi cochero. -j Ah! ¿ vive Kuero. de Madrid Margarito.? le dije. -Yo no eé donde vive, me contest6; pero puede BPr mui bien que vivo. fuero. de Madrid, porque fuero. de )Iadrid est(m los cementerios. Aquella respuesta de Luis tratúndose de la Dama a, noe/u, me caus6 uno. impresion fria, especial, indescrip­tibIe: me estremecf. Luis se recostó sobre el ángulo del carruaje embo%a­do en su abrigo i guard6 silencio. De tiempo en tiempo su entrecejo se plegabo. i BU labios Be movian como dando salido. a palabras muda, por decirlo asl: a palabras sin Bonido. Miéntras estuvimos dentro de la poblacion Luis p l'r­maneci6 repll'gado en el ángulo del carruaje. Yo sentio. uno. viva impaciencio. porque Lui con i­nuase dlÍndome noticias acerco. de rargarita. de dinero sin ul d rte Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 536 Sin duda que sí. . ¿ Son ciertos sus desarrollos? Es deCIr ¿ son ciertas las leyes que senté al comenzar i es cierto el hecho de que los pájaros vuelan? Sí. Estoi yo hablando el lenguaje do la ciencia? Sí. E:;toi desarrollando una teoría, "la fórmula científica de una hipótesis?» No. La Davegacion es apénas " una verdad posible :" cierto. Pero desde que una cosa ~ posible, se puede buscarla sin miedo de sel' llamado" pro· yectista soñador;" se debe buscada, pues que existe. Si usted pudiera vivir bastante, lo vería: usted vería volar a sus biznietos. Yo no. Porque no tengo hijos. Su amigo i compatriota. C. A. E. l\Ianzanáres, 1870 agosto 1.0 ... eñor doctor Camilo Antonio Echeverri. Mi caro amigo. . He sentido placer en que usted se ocupe de mi libro. Es un honor para mí que se me oiga i se me ayude; porque todos los oonocimientos humanos son la obra de todos al traves de los eiglos. Una esplioacion sinembargo. Es cierto que un proyectista soñador, conocido como tal, puede decir la verdad. Esto es indud¡¡,· ble. Pero siendo testigo 8ü~fJular de un hooho nuevamente descubierto ¿ merecerá crédito sin otras pruebas propiamente dichas? No ha que· rido decir otra cosa su amigo l\IADIEDO. Bogotá, agosto 20 de 1870. Homenaje al mérito. Publicamos con orgullo i con satisfaccion los siguientes comunicados, dirijidos a La Corres pon· ·denáa de .España en honor do nuestro amigo i compatriota el señor doctor Camilo l\lanrique. A los que, como nosotros, conocen los distingui­dos talentos de este hábil profesor, sus profundos conocimientos anatómicos, su sagacidad en el diagnóstico i su admirable destreza operatoria, no deben sorprenderles en manera alguna sus nuevos triunfos profesionales, alcanzados en su clientela de l\:Iudrid, sobre todo si recuerdan los sérios i concienzudos estudios a que ha tantos años vive cousagrado en Europa. Caballeros tan distinguidos por su ciencia i sus talentos i por la nobleza i elevacion de su carácter, como nuestros dignos compatriotas Flo· rentino González, José .!Haría Tórres Caicedo i Camilo Manrique, son i serán siempre, como hasta aquí, la honra iel orgullo de 6U patria en todos los paises estranjeros a donde la suerte los conduzca. Agosto 15 de 1870. V. L. B. Señor director de LA CORRESPONDENCIA DE Es­PAÑA: lIluí señor mio: Convencido de que en este mundo todos somo hermanos i debemo:i ayudarnos en nuestras penas, creo cometeria un cdmen de lesa. huma~id~d, dejan~o de dar toda la publicidad al he­cho slgUlente: mI señora e.taba cesd!: bace tres años postrada en cama, pidiendo 8in ce al' la muerte para es~apar a los in~ofJorlabtes dolores que le cau­saban !lID número de ulceras que la cubrian desde la cabeza basta los piés i ~ucbas de las cuatel:! dejaban completamente descublertos los huesos. lnfiuidad de facul!ativos .de esa capital, varios tle ellos tle grande J mereCIda fama, la habian asistitlo sin ha­ber podido detener ni aliviar un momento la mar­cha siemp.re creciente de la enfermedad, i ultima. mente crelamos ya llegado el instante do teue!' que vcrla T?orlr, cuando la Suene nos trajo a nuestra ca­sa al celebre proll,;sol' de Pl.u·is D. ()umilo :1\1anri­que, el cual en el corto e~p d CIO de dos me;;es nos la ha puesto en tal estado di' bienestur i de :.alud que am,:nudo tan e8traordinario re~ultudo !lOS parec!: un sueno. S~gun los allteriores fucultatlvos la enfer­medud era herpética i de las mas gravc: i todos t1espues de haberme prometido la curucío~ habiar~ te':ldo que couFt'sar su illJjJotenciu. Di , pél~sellos el sellor D .. Ca 11 11 lo. J\laurlqu(;', ~i a trul'que de herir ~u lll O(~etitl(l. I.U delicadeza, 1l0oS atrevelllos a dar e~te t c.tlmoDlO publico, no tanto pHa Illauife.t¡,rle l1u e ~tra gratitud, cuanto pam servir a los iufelices que ~e hullan en el caso en que lIosotrOti lIOS hentos hallado. . Hociba u. t¡;d, sefior dÍl'ector, las .upl.ico a u.s~ctl.se sirva illsertur en::;u apl' _cÍ able }lerlOdlCo las siguientes Iiueas, pur lu 'lue Je Vivirá Je<:ono<:ldo su atiwthimo B. S. Q. 13. ::5 • . i\I.-J u­LI. o.X ~J!;G URA. Calle de Telluan, número 20. LA ILúSTRACION. ----~======~==~----~-- ESPRESION DE GRATITUD. Hacía veinte aftos que padecía un enorme tumor en el cuello Que nle ocasionaba los mas acerbos dolo­res, i que últimamente pu o mi vida en peligro por la dif'lt:ultad en la respil'acion, siéndome inútiles to­dos los remedios; i siguiplIdo en progreso el mal, me presenté en casa del doctor J\lanl'Íque, Carrera de San Jerónimo, número 53, III que me ha dado tan acel·tada asistencia médica, que a los dos meses me ha desembarazado de mi tumor, qucdando per­fectamente bueno, i aun favorablemsnte desconocido para los que me trataban. Suplico al doctol' Monrique que me perdone si al adoptar este medio para manife.turle mi profunda gratitud, oca o ofenda su mode lia; pero creo come­teria una accion mui inhumana al callarDle i no re­ferir pste hecho, que puede ~el' útil a otros desgra­ciados. Sin otra cosa, es de usted S. S. Q. S. :ftI. B. SERAFIN PALOllIA.R 1 CABALLERO. Señor director de LA CORRESPONDENCIA UE Es­PAÑA: Mui señor mio: La reputacion del doctor Man­rique me llevó a su casa, Carrera de San Jerónimo, número 53, para consultarle sobre unas úlceras de la garganta; uu enormn tumor debajo del ojo iz­quierdo, i para otras enfermedades a cual mas gra­ves que padecia hacia tres años i que habian resisti­do a todus los medicamentos. Mi estado era tan la­mentable, que no pudiendo alimentarme estaba re­ducido a tal po~tracion, que sin cesar sufria parosis­mu en que perdia el sentido: este estado i 10.:1 crue­les dolores que patlecia me hacia n desear la muerte. El dicho dóctol' l\Iunriqull, despues de examinarme, me dijo que en un mes estaria curado; ¿ i cuánta seria mi alegda al ver que a 10l! 21 dias de trata­miento he quedado completamente bueno? Del tu­mor fuí desElmbarazado por uoa operacion tan feliz, que ni aun se conoce el lugar de la cisura. Mucbo ~elltil'ia herir la modestia del doctor Man­rique, pero le suplico me perdone por llevar la idEa de que otros desgraciados no ignoren este hecho. BARTOLOMÉ BARRIOS. Su domicilio,calle de Tolp.do, número 114, cuarto bajo. Señor director de LA CORRESPONDENClA DE Es­PAÑA: Suplico a usted se sirva. in ertar en su apreciable per!ótlico lus sig~ienteB lineas, favor que le agrade­cera el que sUticflbe. . " Teniendo, hácia ocho años a mi esposa pade­CIendo de tumores, úlceras i afecciones bforpéticas de la peo.r cla e! i 5i?-embargo de haberla asistido mu­chos fllcoltatlvoS 1 haber tomado baños minerales i de. mar, i no encontrando ya medios para su curacion segun la opinipn de dichos facultativo, tuve la di~ cha de leer en ese periódico que el doctor ~lanrique que vive carrera de San J eronimo, 53, habia cura~ do a una señora que padecia de la misma enferme­dad hacia tres afios, i que habita Arenal, 2, entre­suelo. En virtud de esto, me presenté en dicha casa i vi efecti vamente era cierto eoanto e anullciaba.' Con e ta confianzu, recurri a dicho señor doctor i me orrecio cur rla en tres meses' lo que no tan 5910 ha cumplido, ino que a los dos ~ese.:l ya e"taba levan­taúa i curada del todo; por lo cual, no encontrando palllbras bn tantes para elojiarlo i agradecerlo, re­curro a .dal· toda la publicidad posible, como medio de mUlllfe.tarJe ~li IDas profunda gratitud; por lo cual espero me dlspen"ará, pueil de este modo tam­Lien creo ser util a la humllnidad doliente. " Da a u teJ, eñor director, nuevamente las gra­cias i se ofrece d,' usted . S. Q. B. . 1\1, i\IANUEL LÓPEZ DE LA HOYA, rejente del periódICO la Igual­dad. ~u babitllcioll, Olmo, 33, pral. izquierda. l\Iadrid, 17 de 1i!brero de 1870. rranc' a i lIrusia. N. York, 21 de j'llio de 18iO. A las seis de la mañana. En contrario a lo que jl!neralmento se espe· raba, aun no ha habido enCll.:ntro alguno entre las fuerzas de }j'mncio. i las de Pru ia. Un dcsta· camellto prusiano cruzó el RhID, 01 lO, por el Pa. latinado (naviera renealla). Era. una partida reconocedora, que, habiendo llenado su objeto, de rer si habia enemigo en las inmcdiaciones, regre. só al lado aleman de la Iinca, sin hacer ni recibir Il:n tiro. bo rl:,;lbió ayl.r la noticia, quo aun no ha SIdo confirmada, que los franceses cruzuron el 1'io Saal', por Saarbrucken (cerca del lug,H' por don· de pusarou los pm"illnos ), i so apoderaron de la aduana do la. m,ÍI'jen alemana. l ose cree que haya batalla en muchos dias. Ni :fuu una escaramuza ha tenido lugar, ni tumo poco !le ha derramado una bola gota de sancrre. l)ru~iu no ebtá todavi¡¡, completamcnte lista tne. cebitul i por lo méno:; una semana para estarlo. }j'runcia tUIll bien se hulla, mas, méuos, on 01 mis· mo caso. Se dice que esta tiene 350,000 hombres e!l cl Hhin j pero e::l indudablemente una exajel'a. (¡IOn. n corre:;pollsal del TilllCS de Lóndres quo ha e~tudo en el lthin ha escl'ito a ese periódico que el ~Iército aleman estlí tranquilo, circunspce. to, descoso de combatir i resuelto, i que los fran. ceses no haccn I11US que aullar bcbcr baladronear i manifc:starse impucientes.' , E l Emperador aun no ha salido de Paris para ir a incorporarsc al ejército j pero, segun se aso· gura, lo hará cuando éste se hallc listo para avan zar. La Liberté, órgano dd partido de l\Ir. Thieril, dice que el pro;;rrtma del ejército franc(;s el:! el ¡,jo guicnte: primero. ocupnr a llccse. para neutralizar el poder de los J~stu¡]os jermánicos del Sur: se· gundo, ocupar i fortificar la ciudad dc Fr:lDkfort Desdo este punto podrá barrer todo el tCI'fitorio prusiano hal:!ta el sur del Rhin. Entrulá en l'rn· sia por la provincia de \\r eófalia, arrojandu a 10H prusianos al otro lado del }i]lb¡¡" i promoviendo la reconstruccion de la Confederación del lthio. Por supuesto que todo esto debe ser tomado cum !J /'r/ /If) saNs, pues Napoleon no tiene la costumbre de re· velar SUB planes a 108 pcri6dicos de oposieion. Los jenerales franceses han :lllunciado (lue no admitirán en sus campamentos corrcspl) D!,al eq dI;) periódicos. Los prusianos que se encucntren cn Paris no serán molestados ruiéntras "muden es· tricta neutralidad; sin embargo, var~s de ello~ han sido arrestados como espías. :M:uchos espÍ han sido arrestados en el Rhin por una i otra par· te. El Gobierno prusiano ha reducido a prision, como espía, al jeneral honoveriano \Veitel. El sentimiento en Prusia i en realidud en toda. la Alemania (pues toda la Alemania apoya a Prusia en la gucrra con Fram:ia) es notablemcn· te unánime en favor del sostenimiento dcl hOllor nacional, miéntras que en Fracia hai mucha opo· sicion al curso seguido por el Gobierno. T na de· legacion de los constituyentes de ~lr. Tbiers s O! presentó en la casa de este hombre ilustre a exi· jirle que rcnunciase su asiento en el Cuerpo Le­jislativo "por el discurso indigno que pronun ció contra el Emperador i el país;" pero otra comi· si0!1 .mas numerosa lo v~sitó el dia siguiente para fehcltarlo . .L ada pareCldo ha pasado en Prusia. El 17 una partida como de mil hombres recorrió las calles de Paris gritando a la paú:. Las Lejis. laturas de ámbas partes han espedido leyes auto. rizando .a 1.05 respectivos Gobiernos para levantar fuerzas I dmero j pero en Prusia ha habido uua. J¡imidad i en Francia nó. Ambas partes han convenido en respetar la pro· piedad particular en los mares, incluyendo los pasajeros i buques, a no ser que éstos conduzcan contrabando de guen:a. Así, el CimbriÍl, vapor aleman, tocó en el Havre 4 horas despues de ha· berse declarado la guerra i no fué molestado. Las ..... líneas de vapores están haciendo sus re pectivas carreras, como de costumbre. e di·:c que 1n,...la­terra i Holanda. están negociando con los beftje. rantes, para conscguir la neutralidad del mar del Norte, el canal de la Mancha i el Báltico; pero par.ece imposible que obtengan semejante con· ceSlon. Baviera, Wurtemburgo i el gran ducado d(! Hesse-Darmstadt han declarado oficialmente que apoyarán a Prusia.. El Eastem. Budget, periódico oficial dc Viena, niega que Austria simpati.:ú con Francia. Segun noticias-poco crcibles-de Roma, el Papa es partidario de Prusia. El Consejo de I\linistros de Inglaterra, en un3 sesion acalorada, resolvió enviar, en caso ncec;;~· rio, diez mil humbres a . mberes para protejcr la neutra!idad de Béljica. La flota francesa ha pasado el Sund i entrado en el Báltico. El efecto producido por la declaratoria de gue· rra en la mayor parte de los mercados europeos ha sido desastrozo. En Liverpool la postracion es aterradora. Hombres que pocos dias h,\ y lian ~ 100,000 son hoi casi mcndigos. Aquí, en lo~ Estados U nidos, el 01'0 ha subido un 9 por cientlJ i la deuda pública ha bajado consideraúlemente. En Bcrlín se dice quc la verdadera causa de la guerra es el habe:-se frustrado la intrig~1 llue tenia entre manos la. Emperatriz Eujenia-de ca al' a _u sobrina, la dn'luesa do Alba, con el príncipe Le.· poldo de IIohcnzollero. El p:ldre de h duque.:;', so halla actualmeute en ~Iadrid lleno de delHh . i jel1cralmcnto despreciado. No es enteramente ¡ .l ' digna de créJito esta especie. (Du .. 1,11 E,;trelJa" de Panamá.) - - - - ------ A los eclcsiastic{)s.-E~t:i concluiJa In lito.;rn. 11<\ d,: la ~ubrt'~alit:ntl' obra tilulahl : l. M.L 'UJL DE ORGJNl 'TJS 1 C,l~TORES.'· Los señort' 'u,cl'ilores n dicha obrll, debt'u enviar al de:;paeho de In impl'enta de lo' infra'cri[()~ po .. lu. entrl'ga' que !JO 1111) t\ll recibiJo. (@~ No ~" n'lu¡­ten por d correo, porque se b::lll perdido alg· l\ll.l~ t 11· tr.'f:;a~, qUI' !lO es Incil I"'pollel', 1'01' haher I! h r 'h una l,dk:"1l l'n corto uÚlIlcro dL' t'j.:lnl'lan·,. _. Para los 110 slBcritores ~e enl!lwnt,,\ la 01.11'" • I .- pntada 1I 10 fu,'rtc" 8U Cl'lItavos. lJ.j" Qucdnn unos poco. ejl'mplarc~ . .1:ll 13ogoní., 13 d .. ngoto de 18,0. L", Ilj"lltt's, "TIC(}LJ~S PO.'TON 1 ~ IMPRE. T.\ DE ~. PONTON 1 CO)lPA."Í.\. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 136

Por: | Fecha: 26/08/1870

Política-Li teratura-N oticias-Filosofía-Relijion-Artes i oficios-Instruccion pública - Bibliografía. ~lec1icina-Varieelaeles-Revista de la ciudad-Revista ele los Estados-De Europa i mercantil. ..se publicn los má.rtes, mi(Írcole~ viél'nes i sábados, el mismo <.lia. se lleva a las casas de los suscritores de ta capital i se remit.e a los de fuer!\' por los correos res­pectivos. Los lúnes i jüéves se publicará si es neccslLrio. Valor del trimestre, tres fuertes. Valor del semestre, cinco fuertes sesenta centavos. Valor del año, diez fuertes. Valor del número suelto, diez centa.vos. Se publican remitidos i avisos, a un precio suma­mente m6dico, que se nrreglarlí. con los editores. Todo lo de interes j eneral se inserta. grális. Los editores, NrcOLAS POSTON 1 C~ rrRIMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 26 de agosto de 1870. NUMERO 136. Exajeracion no es razono ¿ N o será la exajeracion 1;no de los falsos modos de rnzonar mui semejantes a los que el célebre Bentham clasifica entre las fór­mulas sofísticas de razonar? Tal es nuestra opinion. E n toda exajeracion hai suposi?ion; de hechos que no existen; de estenslon o im­portancia en mas o en ménos de hechos· reales existentes. ¿ Por qué es que en la actua.l contienda entre Prusia i Francia hai tantos partidarios de Prusia entre nosotros? Ya lo diremos. Se cree que el triunfo de Prusia es la cai­da del poder temporal del Papa. Qué im­paciencia! ¿ I por qué ese deseo, ese anhelo por ver al Papa derribado de su trono temporal? ¿ Hai razon para todo ese odio, miedo o cualquier otra cosa semejante? No lo creemos. Es que el Papa, se dice, se quiere hacer Dios haciéndose declarar infalible. IlJien! .... I declarado el Papa infalible ¿ qué es lo que sucede? Nosotros creemos que nada. Para todo católico el Papa es infalible en materia de fe i de moral. Hl)la! dicen, de fe i de moral. I bien! .... repetimos; qué importa eso? Pero se añade: Es que quien define lo bueno i lo malo en moral, es dueño del hombre por dentro i por fuera; es Dios de hecho i de derechu ; i eso nos llevaría ..... . No nos lleva a ninguna parte, responde­mos aún. El Papa no define en moral corno filósofo racionalista, llamando bueno o malo cuanto le parezca tal. Lo bueno i la malo que el Papa define como tal, es lo que como oueno i como malo está definido en el Evan­jelio. La moral del Papa no es la de Hol­bach o la de Hume; la moral del Papa son LOS MANDAMIENTOS de la lei divina, que se­gun dijo el Cristo, no vino a derogar sed ad implere. , . . 1 bien, i ¿ qué mal,. que amenaza hal nI puede haber para nadIe en que el Papa sea infalible en puntos de moral, de una moral que está ya definida en los libros santos? ¿ Se supone que el Pap~ ~nfal~ble va ~ ~e­clarar que los niños son .vlejos. I los v.lejos niño!'!; los hombres mUjeres 1 las mUjeres hombres? E to fuera tanto como suponer que la condiclOn de Papa i la .del ente mas e tr_ava­gante i estúpido del UOlverso son una mIsma cosa. ConvenO'amos en ello: un poco ménos de exaiel'acio~, i todo ese espantajo que algunos se finjen a sí mism?~ pOI' una verdadera a~u­cinacion de su espll'ltu, queda en ca a TIIn-guna. Suponer que una vez decla!'ado el Papa infalible se pondrá a probm' que no lo es, alentando 1\ cuanto con tituye la civiliza?ion del jénero humano, es tener del mUDdo I del Papa la 013 tri te idea; e.s cfE:e~' que I~", ca­tólicos mismos somos un lino cll reballo de cretino miserable ; i que ba. ta er cat~,li­ca parjl dejar de tener el ma v?lllgar sentIdo COO1un. Pero qué es todo e to. na mOlen- 5a exajeracion ; i ya lo dijimos: Exajeracion no es razono . Por lo mismo, desear, anhelar la calda de la Francia por un motivo erróneo a todas luces, tiene algo de tan injusto como de pre­cipitado. Francamente : Nosotros somos partidarios de la Francia: 1.0 Porque los españoles son nuestros pa-dres i los franceses son de la raza de nuestros padres. 2.° Porque los hechos históricos de nues­tra independencia nacional i de la indepen­dencia de toda la Amé rica latina, están fun­dados i enlazados con la historia de la gran revolucion Jel pueblo frances. 3 .0 Porque toua nuestra educacion, desde ' el vestido hasta el jiro de nuestro pensa· miento, pertenece a la civilizacion cuyo lá­baro empuña la Francia en el universo_ 4 o Porque hasta entre nuestra lengua i la lengua francesa hai la simpática analojía de un oríjen comun. 5 .0 Porque para nosotros, la Francia es la GRAN NACION del mundo; que vive, que existe para el mundo i que tiene la sublime mision de pensar por el jénero humano, para darle preparado lo que debe creer, amar i esperar. 6. 0 PJrque sie0l1o católicos, i católica esa grande i heróica Nacion vocera del linaje humano; único pueblo que lo hace siempre todo para sí i pa7'a la h.umanidad; i siendo erróneos, infundados i quiméricos los temo­res que algunos espíritus preocupados abri­gan contra el clltolicismo, que la Francia profesa i proteje, no hai razon, ni pretesto siquiera para que nosotros nos declarásemos en favor de lo~ que se han devorado a la in­feliz Polonia, c omo lo ha· hecho la Prusi a , cómplice con el Czar de ese abominable atentado de leso jénero humano; man­dando sus infames esbirros a sacar a cu­latazos a los pobres curas católicos del rega­zo de sus feli g reses, para obligar a estos a mantener sacerdotes enemigos de sus dog­mas, que son los nuestros. 7. 0 En fin, porque no cuadra a nuestro carácter )Jor ningun estilo, impatizar con unos hombres que acaban de hartarse con los despojos de los pobre dinamarqueses, en la guerra mas inícua i mas bajamente im­puesta. que reji-tran los dias en que vivimos. Con e a cla e de jen te no simpatizaremos nosotros jamas; entre otras razones, porque en las condiciones de nuestra personalidad, semejante impatía 'eria casi una indignidad. No quiere decir esto que nue tra opinion pe e tanto siquiera como una burbuja de agua de jabon en los .de-tinos de la política del mundo europeo; SII10 que aun como en ­timiento e téril queremos cowen-arlo puro para nuestra propia conciencia.-.M. i\I. 1\1. Co[opora.dore,s . La verdadera i a falsa democracia, rOR )lR. E. CARO. Traducido para La Ilustradon por R. ~I. _1. [Coruinuacion. ] Torueruo , por cjemplo, la forma de gobierno. Qu6 dicen a e te r e. pecto lo pen :luores, los hom­brc' do E tado de h e cuela radi I? rcis por ventura que ellos dejan la ~.Ieccion ltbre a la OJ yorí:l del pai -, como 1 CXIJC, se~un parecc, !a ) - jica del principio 'Iue rcconocen 1 que eonstltu):o su únic:l razon de er! uó grave error ena e te! II6 aqui sobre el. particular. su ti, resu­mida sOITun los mas reclentcs manifiesto:> del par- , o tido. "Importa, se nos dice, separar los princi­pios de los compromisos que los alteran i loa des­honran. Es por uno de estos compromisos que se pretende hacer vivir bajo la misma bandera el aufl'ajio universal i la monarquía. Entre estos dos términos hai incompatibilidad absoluta i i el país suft'irá con esto, la F rancia se agotará en una. ajitacíon i en una inquietud crónicas, en tanto que esta incompatibilidad no desaparezca de nues­tras instituciones. Un Gobierno parlamentario, cualesquiera que sean su orfjen, su forma i su aparente consagracion, no puede vivir sino por la preponderancia d las clasea superiores. El dia en que las masas populares penotraran con arrojo en estos resortes tan delicados, en estos rodajes tan complicados i difíciles de mapejar, del gobier­no parlamentario, ellas los romperian. Rajo el punto de vista de la verdadera doctrina monár­quica, se ha tenido, pues, razon para decir desde lo alto de la tribuna francesa, durante el Gohier­no de julio, que no habia lugar para el sufrajio universal. Sin duda que se puede sostener que bajo todas las formas de gobierno es practicable cierta libertad j pero cn el fondo no hai sino una forma determinada, que asegura i garantiza ple­namente la libertad. Pretender, como se hace, que la eleceion de las formas políticas es cosa in­diferente, es un sofisma, es al mismo tiempo la señal de una política inmoral. Los hechos pro­testan contra tan degradante teoría. ¿ Con qué objeto se han ocupado los pensadores, los hom­bres de Estado, los políticos, desde que los iutere­ses i las relaciones de los hombres se han estendi­do hasta el pnnto de constituir una sociedad, si no es para hallar i realizar las mejores formas de gobierno 1 La forma aristocrática del parlamen­tarismo ingl6s, que ha establecido i garantido cier­to grado de libertad en la Gran Bretaña, ha sido reconocida en dos ocasiones impotente para reali­zarla en Francia. Estas esperiencias sirven a la causa de la democracia radical, porque será nece­sa rio, cueste lo que cueste, resolver el problema propuesto j será preciso, so pena de dcsaparecer, que la Francia encuentre el medio de asegurar la libertad plena i la soberanía nacional. Pero no existe mas que una sola forma que pueda hacer esto, es la Repfiblica. L~ finica que es correlativa, armoniosa i adecuada al sufrajio universal. Es necesario que el derecho todo tenga satisfaccion, porque, segun la palabra de Bossuct, no puede haber derecho contra el derecho.· 1 este derecho • absoluto de la soberanía nacional DO se realiza si­no en cierta iustitucion politica. Qué se deduco de esto? En toda monarquía, cualquiera que sea, aun aquellas que fiojen aceptar el oufrajio univer­sal, se engaña con dicho sufrajio, i se ven oLliga­das a restrinjirlo, entravarlo, corromperlo, el'plo­tarlo; i no es sino a e'te precio que se puede vivir con él. El nlínuro, si, el mílll"ro, h6 allUl el instrumento de la soberanía. nacional ____ lJesde que el Oiufrajio uuh'ersal tcng ~oncienci' de SI mismo, lo volcara todo cuando (¡'liera, i llegara siempre un di en que 10 ,~uicr:l. Eutónces ven­drá a ser el ajente irr('si tiblc do una 16jiea infle­xible j se apercibirfL mui pronto de que _i él Coi la soberanía, no puede ni c uer, ni enajenal', ni t¡'asrnitir a nadie dicha oLeranía j advertirá que 8010 l!1 debe reinar i !!obernar: e e dio. él reinar i gobernará. f:1 no p'úede tener seüoro ,no pue­de tener sino er"idor¡; ; e, lo que e llama c:n el lenguaje polltico, funcionario, ::¡jente re Imente re_pon 'ables, amo,-íble, electivo, omctidoB' e t leí de 1 verdadera democr ci ,(Iue quiere I mo\"ilidad en la' per on .. 5 i la perp tuid en I funcione". ~ T d de lo que hoi dl tiene un e. rne­ter permanente i hcredi rio, pu e tener Vid ; el Poder E:ecuti,'o bajo 1 form I monár uie:. i din tic t condenado per e r. E un I 'r-nativ c~t bleci fuerz de I e q e .. e llama l· 16jic~: on: ~ , por t n o, O que I uni,cr_ali ad Jel derccho de.a ur EC!! d ID.., 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 542 satisfacciones i los deseos de uno solo i o que el poder de uno solo dcsapare.zca para dar el puesto al derecho popular. Así 10 qu~ere este nuev.o c~­digo político de la e~cuela !adlCal. que p~?rla t~­tularse: "La polítIca derIvada del sufraJIO um­versal," cuyo primer artícdo es, que no se pue­de pedir al sufrajio su abdieacion sobro un solo punto, porque este linaje de poder, el solo que subsiste en medio de la ruina de todos los otros, no se limita ni en el tiempo, ni en el espacio i pues que, el sufrajio universal a que ape1!lis tal dia, no será el sufrajio del dia siguiente. El es la reunion, la coleccion de las voluntades de un pue­blo. Pero cada dia, cada hora, cada instante se forma una voluntad, nace otra, aquella se modifi­ca o es reemplazada por una voluntad diferente o contraria. El sufrajio universal no puede, pues, sin violar la justicia, ligar a las jeneraciones futu­ras i no puede aun comprometer la voluntad de la jeneracion actual, pues que él debe espresar las resoluciones que se cambian a cada instante, ca­da una de las cuales tiene la misma lejitimidad, la misma razon de ser. El pueblo no puede ya abdicar su soberanía por un solo instaute, como DO podria ningun hombre abdicar su libertad de pensar sin dejar de ser hombre. " ,JO No creo haber hecho mal al resumir así la té­sis de la escuela radical. Me he aplicado con una escrupulosidad que quizá se encontrará escesiva, a no debilitar un solo argumento. El fin de esta ar­gumentacion es por otra parte muí claro. No se tolera en la escuela radical que el sufrajio univer­sal se conduzca como le parezca. No se le halla le­jítimo, sino a condicion que él siga esoctamente la vía que se le ha trazado de antemano. La sobe­beranía d el pueblo es la fuente augusta de los oráculos indiscutibles. Sí, pero es con tal que ella hable como se quiere que hable, i que sus orácu­los sean en todo conformes a las decisiones de las cabezas fuertes del partido. Ella es la libertad misma en su mas alta espresion, pues que es la li­bertad de sancionar lo que la razon superior de sus pensadores i de sus hombres de Estado ha decidido por ella. O el razonamiento que acabamos de reprodu. eir no tiene sentido, o tiene este que manifesta­mos, tiene este alcance, esta conclusion. Se quie­re persuadir que el sufrajio universal, no solo es incompatible en su esencia con cualquiera otra forma que la republ.icana, sino que él no tiene ni aun el derecho de elejir otra cosa que no sea esta forma i i que procediendo de otra manera él vio­la no solamente las conveniencias i las armonías de su Daturaleza, sino tambien no sé qué pacto ruisterioso i sagrado con un principio de órden traBcen den te. '* Discurso de Mr. Gambetta en el Cuerpo lejisla­tivo, en la sesion del 5 de abril de 1870. [ eONTINUAeION. ] Las paredes estaban cubiertas de magnificos cuadros, de obras maestras: en los (LnguloB se veian trofeos de guerra i de caza; sobre consolas antiguas en las que Be apoyaban grandes espejos de Venecia con marcos de acero bruñido, bronces antiguos, relojes admirables; dos aparadores cargados de bnjilla de pln.ta i de cris­taleria con incrustaciones bellisimas; lámparas con bombas de alabastro, i en el centro una mesa cubiert~ i adornada con un gusto perfecto. En un ángulo de este comedor habia una ancha es­calera de cnoba en espiral con balaustrada de bronce dorado, cuyos escalones estaban cubiertos como el res­to del comedor por alfombra de Aubusson. A un lado babia una magnifica chimenea de mármol sangulneo, i en ella la madera que ardia era cedro. Frente de esta chimenea habia una gran ventana cerrada con un solo cristal de Veuecia. Me acerqué a aquella ventana. Desde ella se veia un pequeño i delicioso jaruin, perfectnmente cuidado, i a su fondo un invernadero. . Al fin eucontraba en el palacio algo que era bello i rICo; algo que tenia vida, i una vida ardiente. 1\1. Rouget no habia pasado de la puerta, i con la gorra en la mano dejlJíldo ver una gran calva, a cuyos lados colgaban unos mechones de cabellos rubios como ~l rubio de las hebras de la panocha, parecia e~perar ordenes. --;-Necesitamos un nlmuerzo compuesto de esos gui­sos lUventados por n i a los qu,e has dado tu nombl'e, como los naturalistlls dan el suyo a lo~ insectos que creen no ha descubi erto nadie hustn. ellos· por ejem­plo: riñon~s a ],\ ~ouget: salmonE's n. la 'Rouget. ..... -Es deCIr, seTIorlto Don Luis, Rouget a la Houget. -Eso es; un almuerzo complet.amente a la Rouget: esceplo el agua cuyo privilejio de invenciou conserva Dios; i los vinos i el romo -¿ Va a permanecer el señorito? -No lo sé. -1\1andaré prepnrar aposento para el señorito i pa-ra el señor. -Mas tarde; ahora, por el momento, el almuerzo: j ah! enviil.llJe cigarros j romo -1\lui bien, seíIorito. LA ILUSTRACION. Desde luego notamos dos cosas en todos 108 razonamientos de este jénero: un esceso de lóji­ca, inaplicable a este órden de cuestiones i i un vago misticismo que trata dc recuperar una falsa solemnidad de profundas ideas. Qué otra cosa es este derecho ideal, absoluto, de una determinada forma de gobierno, derecho anterior i superior aun a la voluntad del mayor número, sino la reeons­titucion del derecho divino en provecho de la República, con una contradiccion de mas, pues que no se invoca aquí la soberanía nacional, sino para sacrificarla a las reglas? Uai en esto algo parecido a una relijioD de sectarios, con exajera­ciones que tienen mucha semejanza a las de otras relijiones, i que podrian llamarse fanatismo. -Es en este órden de sentimientos exaltados que un orador del partido se colocaba, no hace muchos dias, cuando celebraba en estilo apocalíp­tico, el milagro de la revolucion de febrero, " esta esplosion volcánica, espontánea, de la conciencia francesa" j revolucion única, maravillosa, que él admira, "porque ella salió de las entrañas del pueblo, porque se hizo ope8ar de todo el mundo! " Este ape8ar de todo el mundo es para confundirnos i para confundir con nosotros la lójica i los prin­cipioR. i Conmovedor homenaje a la soberanía popular, es esta idolatría por un hecho cumplido por una operacion misteriosa, a despecho de las voluntades que la forman! Ese orador, que noso­tros citamos con tanto mas gusto, cuanto que él espresa los f::entimientos i las tendencias de un partido con una fraqueza de elocuencia, a la cual hacemos justicia, deberia haber hecho a sn talen­to el sacrificio de estos lugares comunes del misti­cismo revolucionario: sacerdocio de la idea, apos­tolado, mision de la revolucion, revelaciones en medio de los truenos i relámpagos del Sina! demo­crático i social. La política es una ciencia espe rimen tal i nada mas, nada mónos. Ella es mas que un artc, pero no es una teoría pura. Si esto es cierto, no comprendemos cómo haya perRonas que puedan sériamente negarlo i no hai nada de sobrenatural cn la político, nada en el interes de la República, como en el de ninguna dinastía. Si hemos llegado a hacernos incrédulos respecto a las leyendas piadosas de la lejitimidad, no es para ponernos bajo el yugo de una lejitimidad nueva, la de un radicalismo de iluminados. ( Continuará.) Consecuencias de las sentencias falsas. Con motivo de haberse publicado en El Liberal un artículo referente a la fuga del señor Vicente Vanégas, ,el hermano de éste ocurrió a la impren­ta a solicitar el nombre del autor de dicho articu' lo,i habiéndosele dado el del señor AnDíbal Galin- M. Rouget se inclin6 i sali6 cerrando la puerta. -Lléveme el diablo, esclamé, si ese bribon no ba ecbado la llave. -¿ 1 qué importa? dijo Luis: no es esa la puerta por donde nos han de servir ...... I ah! I ella l. .... . I elln. !. .. ... l está aq ui l. ... .. 1 Luis pronunci6 las últimas palabras con espanto. XIII. La eausa de la esclamacion de Luis lo habia sido el preludio de un piano que habia l"esonauo .le repente sobre nuestras cabezas. Aquel preludio que D.abia aterrado a Luis, ca.us6 en ml una impresion estrnña, por lo dulcemente sentida, por un no sé qué misterioso que habia oomunicado a todo mi sér. -¿I quién es ella? dije a Luis dominando mi emo­cion. -La ]Jama de noche, me contest6 con voz apénas perceptible. -¿ 1 por qué ha de ser ella i no otro? ¿ por qué una mujer i no un hombre? ¿ por qué no ha de ser tu tio? -i Mi tio! valdria lo mismo creer cuando se oye el canto del ruiseñor, que aquel canto habia sido produ-cido por un gmjo: es ella, sl, es ella ...... yo oonozco su alma .... .. ¿ no oyes? El preludio seguia como producido por una mano distraida que recorriese el teclado del piano, a1;mn­cando de él f1ébiies, suspiran tes armonias. Luis i yo callamos. De im}Jl"oviso el preludio se trasform6 en canto: poco despues de haber oantado el piano, una voz humana, unl~ voz de áujel desterrado, caut6 oon una espresiou. unn. dulzura i Ull sentimiento infinitos el ária Casta diva. De repenle Luis se levalll6 i se Ianz6 a las escaleras en espir,\l, desapareciendo en su ascenso. Poco uespues Ilsom6 a lo alto la cn beza, i me dijo en voz baja: --Ven. La voz de ánjel seguia cantando. Yo subi dominado por una fascinncion poderosa. CUl\ndo estuve en lo nlto de lus escaleras, Luis me dijo nsiélldome de la mano: -Conten hasta tu respirncion. 1 me llev6 de puntillas por nn corredor alfombrado i corto, al fin del cunl habia, una puerll\ cubierta por un tapiz. Luis me indic6 una abertura de aquel lnpiz. Miré por ella. En lm gllbinete blanco como no he visto ninguno, do, Vanégas ofreció atacarlo donde lo encontrara. Estando Galindo desarmado, pidió unas pistolas al señor Luis G. Rívas, quien envió por ellas a casa de la señora Dolores Ortega a un jóven de 13 años, llamado Gregorio Rodríguez, asegurán­dole aquel a este que se hallaban descargadas j i aún descompuesta una de ellas. Viniendo Roud­guez con las pibtolas se encontró en el altozano de la Catedral con los jóvenes Justo Delgado i Ra­fael Díaz, Delgado tomó una como por travesnra i la disparó i no dió fuego por haberle tocado la dañada i i Rodríguez disparó la otra que de~gra­ciadamente era la cargada i cuyo tiro hirió de muerte al jóven Díaz,-hoi descansa on la eter­nidad ! 1 Es de Dotarse tambien que las espresadas pisto­las no son de un mecanismo comun, que etlté al alcance de una persona cualquiera, porque si fue­ran de pisto uno i otro jóven h,: bria sabido mane­jarlas ¡pero hai la circunstancia de que son de cápsula, i cuyo mecanismo no es conocido de todos, i mucho ménos de los muchachos. De esta relacion, hecha con esactitud, DO se desprende cnlpabilidad niuguna de parte del jó­ven Rodríguez,-él es inocente, i sine.mbargo está en poder de la autoridad que investiga el hecho. Re aquÍ un acontecimiento tristísimo orijinado por las 8entencias falsas de la Corte nacional, i la imprevision del señor .Rívas, que Bin saber có­mo se encontraban las pistolas, las confía a un muchacho inesperto para que se las lleve. Díaz bajó a la tumba en sus primeros años, i Rodríguez está si!ldicado de un delito de que no es responsa­ble ! Ambos desgraciados. en la mas tierna edad! ! PROGHEso--Felicitamos al señor Manuel Ma­ria Rueda, autor de la brillante obra "Manual de organ!stas i cantores," por el grande éxito que ha obtemdo en el estreno de- su tercera misa de Requiem, cantada en la iglesia de San Cárlos, el 24: del presente, con motivo de las exéquias he­chas al señor Tomas Cuenca. Personas entendidas en todo lo relativo a la música, nos han asegurado que la obra de Rneda. es sobresaliente, i qne iguala a las de los mejores compositores de Europa. Esto es mui satisfacto­rio para nosotros, i por eso los consignamos con orgullo. En dicha misa se imita el sonido de una campana, lo que ha sorprendido de una manera agradable. ...... Ojalá que se vuelva a exhibir esta bella eom­posicion para que sea bien conocida i apreciada en lo que vale. PRoFANACloN.-De poco tiempo a esta parte, se hace notar con frecuencia, la falta de cumpli­miento en los preceptos de la iglesia. Nos referi­mos a la sepultura eclesiástica, que se acostumbra dar a los que mueren impenitentes o fuera de la comunion católica. Este abuso o falta de cumpli-tan bello, tan encantador, tan incitante, sentada delan­te de un piano hnbin. una mujer mil veces mas bella e incitante que el gabinete. Estaba vestido de blanco con sencillos adornos azules. Sus cabellos rubios estaban recojidos como un tesoro en una redecilla. Su talle flexible se inclinaba, vibraba, se estremecio, siguiendo la lánguida inflexion de la música mas ins­pirada de Bellini; sus brazos incomparables, descu­biertos basta la mitad, ocultándose desde a1l1 entre bellisimo encajes, completaban la májia de su volup­tuosa actitud: era l\lnrgnrita: era la ]Jama de noche. Luis i yo mirábamos, cada uno por un lado del tapiz , perfectamente ocultos por él. Entrambos estábnmos dominados, como retenidos, como absorbido por la irresistible mújia que se des­prendia de Margarita. Ella seguia cantando, sin apercibirse de nuestra proximidad. Tenia levantado el semblante como buscando el cielo a tre ves del techo del gabinete. i 1 qué espresion la de sus incomparables ojos azules! i Qué alma tan bello, tan apasionnda fluia de ellos! Do~ lágrimas trasparentes eordan sobre sus mE'jillas pálidas, i cuando aquellas dos lágrimas se habian eva.­porn. do, olrns dos lágrimas rodaban lentas por aquellas mejillas mas blancas, mas m6rbidas que el alabastro. XIV. De repente se levant6 un tapiz de una puerta situada frente a la en que nos encontrá.bamos, i sosteniend() con una mAno trémula el tapiz, se dE'j6 ver un bombre alto, flaco, cubierto de los hombros a los pié por una batn. negrll, cntre cuyas anchas mllllgas se perdiAu sus brozos descarnado. La cabeza qua se levantabn. sobre aquellos hombros, unida a ellos por un cuello flaco, rugoso, ~spero, re­pugnante, era horrible. Una nlontnña de cabellos canos, espesos, erizados, como el O}lerO de una hiena, determinaban la parte superior de una cabeza de frenle deprimidn, surcada. por arrugns impuras; frente que parecia estigmatizada por unn. maldiciou. Bajo sus ct'jns salientes relumbraban sus ojos febri­les, fijos cou uua espresion repugnante, ansiosa, en Margarita que no se habia npercibido de su prest'ncia. Sus pómulos pronunciados pareoian marcarse mus a cnda momento, trmblabllll sus Ult'jillas lividas, i su boca coutraida eslaba orlada por una lijern. espuma. Aquel hombre parecia un espectro maldito. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • miento en los ministros de Jesucristo es mui per­judicial. Creemos cumplir I:on un dcbcr, al supli­car n uuestro dignísimo Prelado, que imponga reglas terminantcs sobrc los casos en que debe ncgarse la !'cpultura eclesiástica. VIVA m, S¡,1'a el vapor de un guiso, estaba ::\1. Rou­get, inm6vil, pintada la atencion mas cándida mas inofensivo. del mundo en su rechoncho sembhmte' color :le salmonete. Ero. la figura mas grotesca que darse puede. Apesar de esto, b •• jo lo. cnlmo. alegre, jovial de aquel semblante, veia yo algo que me incomodaba, algo que me era sumamente an,ipíüico. -Vamos, dijo poniendo lo. fuente sobre la mesa lo que no se pierde se encuentra. ' -i Ah! ¿ i qué se ha perdido? dijo Luis. -Usted, seITorito, i flU señor amigo han estado per-didos para mi durante un momento. -Ven acá, bribon, dijo Luis asiendo a .J. Rouget de una ol'l'ja: ¿ me negnrás ahora, como me lo has negado otras vece', que hni una mujer en la casa? :\1. Rouget desasi6 con ,us dos mano la mano de Luis que le asia la oreja, i le mir6 abriendo mucho los ojO!; i sonriendo siempl'p, i le dijo: --En easn, q,te yo "ep.\, no hni ningunn mujer. -i Cómo que no! ¿ i la que acaba ahora mi mo de cantar? -No he oido nada. -.' 050tr08 la hemos "isto. -Pues no sé. -Te he ofrecido dinl'ro otras veces i has callado: ahora no te ofrezco uinero: te "oi o. d l' una paliza hasta que hables. 1 Luis rné a uno de 105 armeros i tomó un sable. -El 8eñol'ito no hará eso, dijo _ 1. Rouget ,iempre sonriendo. -¡ 1 por qué no ! -Porque el eñorito es un excelente j6ven. -1 tú un e cel<,nte pillo . -_ 'adie hni en 1 cn . m quo el cñor m rquCB, lo criado i yo: e decir. que yo ep si h i un mujer, h .brá "ntra lo por l .• TU rt cm del j rdin nu<,"o que d·. ni cn.opo. - "c'<', dIjo Lui I u.> \'u I -' 1 quien ,'Cl'\'lr el almu rzo 1 -_. o lJuo z mo_ por a hor . 543 en presencia del señor Jefe municipal, del reve­rendo padre Miguel Rodríguez, cura párroco, de las señoras Directoras i de un concurso r espctable. Esta clase de acontecimientos, cn las poblaciones pequeñas del Estado de Boyacá, son de grande significacion para nosotros; máximc cuando es cosa rc¡:onocida que, en esta materia, hai E tados en la Union colombiana donde, debido a esfuer­zos dignos del mayor elojio, la enscñanza popular es actualmcnte un hecho consumado en las mejo­res condiciones. Sinembargo, creemos que hasta que no se vean verdaderas escuelas normalcs es­tablecidas en Boyacá i una adecuada organizacion en las primarias, no comenzará esta seccion a obrar en el sentido de sus necesidadefl, que pare­ce cl objeto de las miras de su Gobierno. 1 a propósito de esto, vimos en la Visita prac­ticada por el señor Jefe departamental de Tun­dama, consignado un heClho desconsolador, como puede colejirse por las siguientes líneas correspon­dientes al estado de la escuela primaria de niños en aquel distrito: "Examinado el libro de ma­trículas, se hallaron inscritos en él 64 niños; pero segun informó el señor Director, de éstos no asis­ten regularmente sino 35. LaG matcrias que se enseñan son las siguicntes: lectura, escritura, historia sagrada, doctrina cristiana, urbanidad, aritmética, ortografía i puntuacion castellana. La carencia de útiles en este Establecimiento es su­ma; por lo cual el Jefe departamental escit6 al Director, para que ponga esto cn conocimiento de la Municipalidad, a fin de que se provea la escue-la de los textos i útiles necesarios ____ El señor Director informó que los sueldos que ha devenga­do en este año no le han sido cubiertos." -Ha vuelto a hablar el señor Visitador fiscal dc los departamentos de Oriente, Tundama i Nor­te. Ántes de todo, debemos celebrar los términos en que contesta a varios empleados, que se creye­ron en la obligacion de discutir algunos puntos de su informe. La acrimonÍa DO cuadra bien a las buenas razones. El señor Visitador establece de nuevo la cues­tion sobre un dato administrativo que, cicrtamen­te, es irrecusable; o por lo ménos, si llegare a serlo, vendria a tierra el crédito del Gobierno. Este dato es la cantidad de S 32.318-09 centavos que deben varios ajentes de Hacienda; no porque hubiera descuidado cobrarlas, sino porque e tando ya recaudadas no se sabe por qué razon ,hayan de­jado de enterarse. De aquí resulta, que muchos de esos ajen tes de IIacienda está.n hoi ejecutados. Por otra parte, la situacion fiscal del Estado es mala; muchas consignaciones no figuran en los libros; ha habido desfaloo en las rentas. Pero co­mo esto no es de ahora, el señor Visitador dedu­ce con sobra de fundamento, que el mal viene -Cuando el sefiorito me necesite ...... -Llamaré: vete. M. Rouget se inclin6 i sali6. XIX. -Si tú quieres almorzar, Andrea, almuerza; pero espera un poco: necesitamos estar solos. 1 Luis subió de nuevo rú.pidamente por las escaleras. Yo me senté junto a lo. chimenea. Tenia mas necesidad de descanSar que de comer. Habia sufrido terribles emociones durante una lar-ga vela. :\Ii razon empezaba a embrollarse. Mis ojos se cerraban. Apesar de lo interesada que estaba mi euriosid d: apesar de la impresion que acababa de causar en mI la. presencio. de :\largarita de repente en aquel! ca n, i acompañado. de circunstancias e trnordinsria ,mi c n­sancio, el estado do mi cnbeza pudieron mas que todo . Ap(!nas me senté en el sill.)n me uormi. XX. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 544 desde mui atras, i que se debe atribuil' a los abu, sos i a las malas prácticas. En este punto es donde 6! ha tropezado co~ inconvenientes j ¿ pero qué Importa tod.o eso, Sl del exámen de los hechos puede el GobIerno sa­car remedio para esa malísima situacion fiscal del Ji:stado, i sobre todo, si de aquÍ puede nacer el verdadero conocimiento de este ramo para apli­carle remedio oportuno i eficaz? Estamos seguros de que el Gobierno de Boy~­cá, hará en este sentido lo que su ilustracion i sus buenas intenciones le dicten. El mal puede ha· cerse mui grave. S a ntander, Nos creemos obligados a comenzar la revista de hoi con una noticia p uramen,te literaria, pero que cn nuestro concepto merece el primer lugar en la crónica de aquel Estado. De las prensas del señor J osé ~arÍa Lombana, en el Socorro, acaba de salir la primera série, con siete entregas, de la bermosa publicacion titulada Flores del Campo. En ella hemos encontrado la bonita novela de cos, tumbres titulada" El GamonaL" Esta i todas las otras producciones que formarán esa série, están escr itas por el señor Nepomuceno J. Navarro, cuya pluma fácil i elegante, ha sabido añadir ver· daderas fiares a la guirnalda de nuestra literatura. ce El Gamonal" es una obra por el estilo de " La Manuela i" i esto solo bastaría para su elojio, aquí, donde la,orijinaiidad no es condicion de que tengamos que ocuparnos contínuamente. Por lo demas, la pureza de su diccion, su gran fondo de moral i de verdad, i otras cualidades que tal vez nosotros no hemos podido aprcciar, hacen reco· mendable a este escritor c interesan a los amantes de las buenas letras, por Las FlO1'IJS del Catnpo. - El dia 7 de marzo se abrió cn 0nzaga un esta· blecimiento de educacion secundaria, para los jó· venes pobres del distrito. Dicho establecimiento fué secundado en todo lo conce.rniente a su aper, tura i enseñanza, por el presbítero doctor Ramon Forero; conducta que deseáramos ver imitada por todos los curas de nuestras pequeñas poblaciones. - A este propósito tambien rcjistra la Gaceta de Santander, el cuadro que manifiesta el número de alumnos de la casa de educacion fundada en aquel l ugar ; las materias quc estudian i la califi· cacion que han merecido en los ~xámenes semi· anuales; cuadro que debe dejar satisfechos los de· seos de los padres de familia, i de todas aq ucllas personas que hacen votos por la instruccion de la juventud. -Con respecto al camino de Guanentá a Gar· cía Rovira, del que ya hemos hablado, sabemos que /le ha designado el trazo i se ha llamado a li· citacion, para el contrato o contratos que deben hacerse, a fin de llevar a cabo una obra como aquella de tanto inter eso -La leí 103 que espidió el Congreso del pre' sente año í que ha sido sancionada í está publi. cando el Podt>f Ejecutivo en el IJiario Ojict'al, es la que trata del" Código de Comercio." Senado de J!lle Bipotenciarios. Dia 30.-Despues de aprobada el acta, se apro­bal'on en tercer de.bate, i el SAnado quiso que fue­ran actos lejislativos de la Union, los ~iguientes pro­yectos: el de lei por el cual se dispone la reillscrip­cion de ciertos militares; el de decl'eto condonando una deuda (señores Guevara) ; i el de decreto sobre recompentias i socorros. Se dil'Íjió una nota a la honorable Cámara de Re­presentantes escitándola a cel'1'ar las sesiunes del Congreso hOl a las diez de la noche, i otra con vo­cándola para reuniJ'se en Congreso hoi a las tres de la tarde con el fin de firmar la última acta del Congreso, La Cámara de Representantfls comunicó al Se­nado haborse considerado fundadas las observacio· nes hechas por el Poder Ejecutivo al proyecto de decreto adicional al de 17 de mayo de 69, sobre pensiones a los militares de la independl'ncia ; i el Presidente dispuso que se pasara en comision al ciu­dadano Henan, ElI cual inmediatamente propuso lo siguiente: queden sobre la mesa las observaciones del Poder Ej ecutivo al proyecto de que se trata, lo cual fué aprobado; i se leva¡;¡tó la sesion a la una de la tarde. Día 30 nocturna.-Se dió lectura a una nota de la Cámara de Representantes participando al Se­m1do el haber accedido dicha Cámara a llls vllrincio­nes introducidas por el Senado a varios pl·oyectos. En seguida el ciudadano Presidente nombró al ciudadano Gutiérrez V, para revisar los proyectos <.le lei que deban fil'lllarse des pues de cerradas las sl'siones del Senado, i al ciudadano Vélez para co­munic3. l' al Poder Ejecuti vo la clausura de las se­sione~, Fué aprobada la siguiente mocion que el C. NiI ­íiez fijó: Digase al Poder Ejecutivo que el Senado e~pera que Sfl' sirva disponer lo conveniente a fin de LA ILUSTRACION. que se prepare un local mas adecuado que el actual pam Ills sesionAs venideras, . Se suspendió la ses ion a las 8 i le d~ la nocbe. , Abierta nUl'vamente a los pocos mmutos, se tomo en considoracion una nota del seÍÍor Secretario de lo Interior i Relaoionl's Exteriores dirijida al Senado, en que pide la adquisicion d~ csta met,ros cúbicos dI" gas que a rflzon de 35 cénl irnos el metro, produciría 8 francos 75 cc'ntavos, vaior real del banquero. Su cochero, , 110m bre !'ohusto i no flaco COIllO ~u señor, producil'ia muriéndose 30 rn('tro~ C!(j[¡í"o~ de gas, valdrá, pues, 2 francos mas flue el banquero. A~í podrá al,reciar~e a lfJ& hombres por su ju~to valor i será la ocasion de dpcir : Vivamos bien, pa!'a morir gordoR. • Recre acion,-En e ta imprtJDta se rpcib ... n !'u, - criciones a la preciosa obra literaria, que con el título de JfIL(Q)Ilt1E§ ]D)]EL (C&DMlP@? se está publicando, por entrega·, en la nueva im ­prenta del Socorro, a cargo del jóven Jo é :'1aría Lombana. La suscricion por veinte entrega, de a ocho pájinas cada una, vale un peso fuerte que se pagará en el acto de hacer el abono. Han llpgado siete entregas, que componen una novelita llamada " El GamonaL" , Las personas de los Estados que no quierau pedir su suscricion al Socorro, pueden dirijirse al infro -­crito, enviando cl valor de las suscrÍciones que npCl:­sitan , Bogotá, 13 de agosto de 1870. NICOLAS PONTO!>;, A todos inter esa. -Acaban de llegar i se hallall de venta en el almacen de lo.a, cristalería i lico­re~, número 20, de Ignacio n-Iedrano i C,' l'!- calle de Florian, los siguiente artículo~: Cristos de madera i pasta de todos tamaños mui baratos, vinos i licores mui fino, i entre ellos hai en damezllnas vino secu lejítimo, propio para consagrar, vino España. 1\-Iuí hueno clarinetes de madpra de ébano lejítimos, tono " do" i 13 llaves, agua de flo­rida i de Colonia finísima en botellones de cristal. vinagre aromático i aceite de comer muí fino, flore: ros de mucha varienad de cla-es i forma~, lámparas para petr61eo con luz de plllta última invencion, pe­tróleo de mui buena cla-!', ror mayor i por menor, tinta magnifica para escribir i pllra copiar, tinta para marcar, mucílago de superior ela e, papel español __ lE'jitimo mui blanco i satinado, id. mini tro rayado i sin rayar, florete frances con sello de la Repúl,lica i sin él, cubiertns de toclas clases, papel de f'squelas finísimo, estampas de metal con el Corazon de Jesus i de 1\-lar1a, espejos pllra tocador superior c1a~E', can­deleros i palmatorias de mucbas clase., ('ubiertos de mucha vllriedad, anillos paJa ervillc:ta-, polvore­ras i municioneras mui finas. sardina sin espina!', aceitunas rellena, albayalde i verde prel,arado~, &r, 10-1 Despe dida.-:Marcelino Val verde, se despide up us amigo de Honda, intiendo no hacel'lo per­sonalmente pur falta de tiempo; i pide órdene~ para 111 ciudad de eiv8, a donde el Tribunal superior del Estado le ha nombrado juez de Ilquel circúito, Honda, 22 de &go~to de 1870. Ma uricio C. Tamayo, MÉDICO 1 CIRUJáXO de la Facultad de Medieina de Bru-elas, ufrece sus servicios a las pel'sonas que quiernn honrarlo, ocupándolo en su profe ion, Habita en la carrera de Cartajena, calle l'!- numel'o 3. 6-2 Ramon lIohórquez , se hll trasladado a la casa número 13, de In calle l'!- de la cnrrera de Bo­cas del Toro, dos cuad ras arriba del 'l'elltro, 3-:.! Guillermo Chambers. Cirujallo dentista, ~orte Amel'icano.- Dentnduf3s l)Ue tas en oro I cau­cho. Extraccion de muela i dientes sin dolor, por medio de In nplicllcion del gas protoxido de nitró,ie­no. 1." Calle de Florian, nÍLmero 18. Bogotá, 24-16 Hoenigsberg Wessels i C~ de Amb~~ema, ACABAN de recibir un urtido hermoso I ¡ent'1'l:l de mercanclll- ino-Iesa i fralleeslls. Entre otros 11111- chos artículos, figurlln plomo en bllrritlls, f!-E'rro do.>. marquilla, Ilcero, herramienta ' , loza de varras cl~­ses, i licores en cajlls i darue¡¡aua , que los consumI­dores del Tolimll hallarún n precios mas moderado~ que en ninguna otra. parte. 4-0-3D José María d e Mendoza, ha abierto su estu­dio de abocrado en e ta ciudad, í hllce clases ti.., jurisprudenciaoi de proc('climientos judici>lll!s en la cnsa de su hllbitacion, carrera de Barbacoa~, calle 17 Dlírnero 5.° TEATRO. @I?J~ ~b\\ U'1 f' tt~~b\\~b\\. Funcion para el domingo ~8 de los corrientes. EL BARBERO DE SEVILLA. __________________ 4 ---------------------------------- '---;:\Il'RBNTA DE NIOOLAS PONTON 1 COMPAÑiA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 136

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145

Por: | Fecha: 10/09/1870

:í9olítica-Literatura-N oticias-Filosofía-Rclijion-Artes i oficios-Instruccion pública- Bibliografía. Medicina-Variec1ac1es-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil. Se publico. los mártes, miércoles, viérnes i sábados, el mismo dio. se ll evo. o. las casas Je los suscritores de 'la capital i se remite o. los de fuera por los eorreos r es­pectivos. Los lúnes i juéves se publicará. si es necesario. Valor del trimestre, tres fuertes. Valor del se:nestre, cinco fuertes sesenta centavos. V alor del año, diez fuortcs. Valor del número suelto, diez eent.\vos. Se publi~an remitidos i avisos, a un precio suma- " mente módlco, que se arreglará con los editores. Todo lo de interes j en eral se inserta grátis. Los editores, NIOOLAS PONTON 1 C~ 'rRLMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 10 de setiembre de 1870. NUMERO 145. Vamos bien. Cuando el distinguido biógrafo Timan llegó al retrato de Mr. de Lamartine, se vió perplejo en la eleccion de los colores para reproducir a un hombre que casi los habia reunido todos. Así nos hemos visto algunos dias para encararnos con la situacion políti­ca del Estado de Cundinamarca, el cual por su categoría de Estado-metrópoli, por decir­lo así, encierra una importancia especial en­tre todos sus hermanos de la Confederacion colombiano.. Nuestro editorial anterior no es sino un fiel reflejo de la situacion que lo inspiró. No se decia otra cosa ahora tres dias sino que habria una lucha; i hombres que debian saberlo nos lo aseguraban como un hecho inevitable. El Gobernador anduvo a caballo, la tropa salió con él a su frente, i todo pare­c ia anunciar un inminente conflicto. Pero la Asambla se I:eunió e instaló feliz­mente el 8 del actual, i ya es indudable que el órden se ha asegurado. Es necesario reconocer que en esto, la conducta del partido conservador ha sido digna i patriótica, presentábdose en la Asam­bleíl lleno de sentimientos propios de los ho­norables ciudadanos que llevan allí su voz. ,1 no importa que no esté allí en mayoría. Bastará que el partido liberal no descienda de la actitud que ha asumido en el camino de una verdadera consolidacion del órden, basada en los ' procederes aconsejados por una política elevada, para que todo siga en armonía i la condicion de la minoría se borre ante la benevolencia de una mayoría com­_ puesta de hombres ilustrados i patriotas. Dios quiera. il uminar las intelijencias de la Asamblea, porq ue de la manera como 'ella proceda hoi, dependerá que entremos en las vías de conciliacion de todos los intereses lejítimos; o que continuemos por las esca­brosidades de las dificultades que suscitan las pasiones ménos fraternales. Hemos leido con interes el Mensaje del ciudadano Gobernador Manrique al Cuerpo constituyente del Esta?o. 1 sentin'~os que su estension no nos penTIlta reprodUCIrlo como lo desearamos, Sí diremos que nos ha. com- .placido. . Rai en esa pieza la franca esp?ntaneldad del jóven leal i sincero, contenIendo una sinóptiis de la revolucion de julio ~ de. la ad­ministracion del Gobernador provIsorio. En una rápida, sencilla i mui clara narracion, está todo lo sucedido i todo lo hecho; es­puesto con la sóbria naturalidad propia de esa clase de documentos, Rai ademas en ell\len­saje gubernamental t.oda la. pos!ble model:~­cion. La repugnancIa que mamfiesta el JO­ven l\Iajistrado en tener que tocar a su pe­sar hechos que envuelven a personas cuyos actos ha combatido, demuestra todo su ca­rácter i le conquistan l:is simpatías de los co­Tazones patriotas. N ada es mas impropio de d(¡cumentos ofi­ciales, que el estilo a~asionado, tan ajeno del que habla con todos I el~ numbr~ de, t.odos, En esta materia, cualqUIera aluslOn h1l'lente, l\~a siempre d carúcter de un verdadero abüso; salvos aquellos casos en q,ue l?- alu­sion misma sel'ia rigurosament.e lI1evJtab~e, ..como de la esen~cia de la matena, por la mis-ma naturaleza del asunto. Es casi imposible hablar de N apalean en Santa Elena, sin que deje de mencionarse la celebérrima oscuridad de Sir Hudson Lowe. Pero es necesario que la cosa sea realmente ineludible, como ha sucedido al señor Gobernador de Cundina­marca. Con todo, él lo ha hecho con repug­nancia, circunstancia que lo enaltece, cuan­do estamos cansados de leer aquí en muí di­versas épocas, documentos oficiales redacta­dos con tal lujo de imprudente rudeza, que casi han rayado en la incivilidad. Sean bien acojidos los dignos sentimientos del Gobernador, con toda la benevolencia que se merecen; pues por nuestra parte, nos han complacido ámpliamente. Está, pues, en manos de la Asamblea el 1?0rvenir del Estado; i pudiera decirse sin hipérbole, en manos de la mayoría liberal de esa Corporacion. Cuánto deseariamos ser hoi de las perso­nas influentes para alzar nuestra débil voz en favor de los principios de una verdadera fraternidad, de un olvido completo de nues­tras pasadas desgracias comunes, i de un así­duo propósito de buscar el bien con el con- ' curso de todos. Sinembargo, qué importa que seamos los últimos de los hombres? Nos engrandece el bello título de ciudadanos, i con él, que es lo único que nos hace algo en la escena polí­tica de nuestra bien amada patria, nos per­mitiremos, no indicar medidas, sino evocar sentimientos. Recordemos siempre que todos somos so­lidarios responsables i pasibles del bien o del mal que hagamos al pals ; por mas ql e no nos falten a veces pretestos para escudar un estravío cualquiera. Con la práctica de la moderacion i de la justicia, dejaremos de tener fundados moti­vos para abrigar temores; ni ménos nece­sidad de alimental' i de acariciar animales de pelea, que como ias fieras, acaban siempre por devorar a los mismos que las habian ali­mentado .... Es necesario que el partido liberal se con­venza de que en el conservador hai mucha jente republicana, patriota i capaz; i que ha­blando en buen castellano, dista ménos de las ideas liberales verdaderas, que algunos calmucos que con el usurpado nombre de liberales, no son en buena lei de Dios, sino malandrines hechos i derechos. Lo creemos útil para el partido liberal i pa.ra el conservador i para el porvenir de la República entera ; i juzgamos que es llega­da aquí la ocasion defl'aternizar, empezando 1101' el que mas puede. Eslamos casi seguros, al avanzar que el partiJo conservador no se dejará vencer en el camino de los procederes leales j ele· vados; i de que el dia que el partido liberal le dé el caro nombre de hermano, hallani. en él, con las pocas escepcione que hni en to­do en este mundo; sí, hallará en él dispo i­ciones a la altura de la hidalguía del patrio­tismo. reemos no er¡uiV'ocarnos al hacer e ta ju ticia a la gran n·.ayol'Ía d~ nue tros copar­tidarios entre It> cuale hal una mui nume­ro'a faianje de honrados ,i valero:lo artesa­nos, i otra no méno conslderaule de jó,'ene sen_ibles a los encantos de toda la idea jenerosas, in gua le falten rrrave~ cluJada-nos que comprenden los destinos del mundo político. ¿ Qué nos falta, pues, sino un poco de bue­na voluntad para no hacernos mútuamente d.e~graciados, haciéndonos mútuamente jus­! lC,a? ¿ Quién ha dicho, ni podrá pretender Jamas a los ojos del comun bienestar i de una moral severa, que entre los miembros de una misma familia ha de haber rencores eternos? Esto dejaría de ser monstruoso para ser menguadamente infame. Pensar eternamente en que hemos tenido el tifo o la viruela, en vez de ocuparnos en evit~r su repeticion,. abandonando aljéne1"o de vzda que nos t,'UJO esas dolencias, no es obrar como seres razonables. Lo pasado es irremediable, porque no nos perteneoe en su irrevocable fatalidad. Dejemos, pues, pasar al pasado. Ya que Dios ha dado al tiempo la misio n de arreba tal' el pasado, no nos opongamos al cumplimiento de esa lei consoladora : Dejemos pasar al pasado! ~n est~ vida, no hai nuestro sino el por­vemr; nco tesoro que algunos despilfarran como herederos calaveras; i que los hombres de verdadero talento saben convertir en un verdadero paraiso. 1 esto, que parece solo apli­cable a los individuos, no es ménos aplica­ble a los partidos, que no son sino hombres multiplicados por sí mismos. A la obra, pues; nueva vida i viva la Re-pública! M. M. 1\1_ Paris, 7 de ago~to de 1970. SeñOr Edilor de f.a flustracion. En dos paquetes me ha sido imposible escribir a U. porque estaba en Italia, i el movimiento físico i contÍnuo del viaje me impedía enteramente el ro­poso de espíritu necesario para escribir una revista que por fútil que sea,siempre demanda cierto gasto de re~exion al comunicar las coaas que se ven; reHexlOn que no se puede tener cuando se tiene que emplear todo el dia en recorrer ciudades i museos que dan instruecioD, es cierto, pero 00 instruceioD para escribir una r evillta. Larga­mente escribir6 a usted sobre la Italb, cuando merme el ioteres de los sucesos que están pasaodo i que reclaman ahora toda la atenoion. Los dos grandes asuntos de que voi a dar a usted cuenta, 60n el Concilio i la guerra de Francia. El Concilio ha declarado ya la infalibilidad del Pontífice Romano. El dia que la Iglesia venera a la V frien en su ad vocacioo del Carmen, se cerrÓ la discusion i se voto el selle/na que fué aprobado por 533 votoa contra ~ ; el re"to de opo ~ieionista que 00 alcanzaban a 1UO 00 asi tió alluel di:!, de­jando sonar sola6 eoas doa .oces rebeldcs como una pr';1eba ordenada .por ~ios de la. libertad que ha habIdo en la dchberacloD, Lo que L sido si.empro un ?ogma en la IglcEia católica; lo que OIn!.'uo católico ~a D('gad~ en b práctica, flues todos, aun los gallcano:> mbWOS que ~e opu ieroD en eSla "c:z, lodo han iudin .do siempre su ca bez cu uJo ha hoLI do el succ 01' de l' dro; e o que h sido dogma para tod eooci nei' e tólie , i que car\;ela por dc"graeia del 8ello do t J, lo 'Ine ha arranc.,do tnu o "rito :.uo a mucho que iban cmLnrc do~ en la Uli~ m L re e o rum o queda WIl:> (asegurad,) hoi. De oeoe,"r cn opo ¡cion la obr dd e píri u ID igno, ri :lDt ee(!ucdad como dc conocer 1 oL:-a e Dio n ~üel triu fo. El llltim ar:; mento en ne 60 hn bi o encerrado lo l:r Hcao er... cu i ri ible . deciao (1 e el dogm er ci"rtQ, pCN (1 UO su de­elnr3cion no era 01'0 tuo i 01 'd bol -r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 578 esto, que si los principios de la Iglesia han de mirarse respecto de las pasiones humana~, no .solo no ha sido nunca oportuna, sino quc ha sido Blem­p~ e impertinente. Efeotivan~ente,.procla~ar l~ cas­tidad i In. pobreza, In. humIldad I la pemte~cla en luedio del imperio romano; adoptar co~o lDstru' mento de gloria la Cruz que era mas VII entónces que el az(¡t~ hoi; todo .esto re¡:it?, fué una locura i si los galIcanos hubieran VIVido entónces, es probable que hubieran dicho a Jesucristo, que ellos creian en su doctrina pero que no era con­veniente ni oportuno declararla en faz del Pro­cónsul roronno. Al triunfo de la unidad de la I glcsia que hoi hemos conseguido, so agrega el , triunfo no despreciable de haber podido cauteri­zar ese cáncer que vivia ignorado en las entrañas mismas de la Iglesia i que se llama el galicanis­mo: herejía elegante que calzaba guante blanco que no por eso dejaba de ser el principio de un cis­ma i que pretendia crear una iglesia en frente de la Iglesia, i hacer del Paris relijioso lo que és el Paris literario i el París político, la Roma mo-derna i el déspota de los espíritus. . La declaratoria de este dogma ha pasado casi desapercibida, a causa de la iudecible importancia de esta guerra, cuyo principio conocemos i cuyo fin ignoramos todos. Sinembargo, ha causado pro­funda impresion i el Gabinete de V iena ha hecho lo mas estúpido e indecente que podia hacer: de­clarar abrogado el Concordato por cuanto el Papa ha sido declarado infalible; lo cual seria lo mismo en el terreno de la lójica, que deJlarar roto el tra­tado con Francia por cuanto el plebiscito confir­mó el poder del Emperador. Dicen ahora que a consecuencia de esta declaratoria,el Emperador;re­tirará sus fuerzas de Romn, i que por lo tanto, entrará inmediatamente Garibaldi i que se aca­bará para siempre el poder temporal del Papa. Los filósofos liberales dicen más, dicen que es el papado el que acabará para siempre. Es cierto que los católicos no tenemos, por ahora, fuerzas que oponer a Garibaldi, pues las tropas francesas han comenzado a retirarse de Roma i esperamos de un momento a otro, saber los nombres de Jos nuevos mártires que debamos venerar, pues ha­brá muchos i tal vez alguno de ellos se llamará San Pio IX i pero a falta de fuerzas, yo voi a oponerle dos cueutecillos que tienen la ventaja de ser historia. En 1767 un jénio, un pI'ofeta, un hombre eseep­cional, en fin, lo que se llama un hombre, es decir, Voltaire, decia: "d~ hoi en cien años se hablará del pontificado como de una cosa que e:úst1"a. Lle­garon los cien años i so hablaba del pontificado como de una cosa que existia. - A principios de este siglo un dia se paseaba, melancólico, un anciano en su prision de Fon· tainebleau. Era el ex-Reí de H,oma, el Pontífice ---- - -- ---------- -- - - - -------- ----- - --- - --- - - --- - --- - ----- ( CONTINUAOION .) LXXIV. Al apoderarme de la carta senti una profunda i mis­teriosa simpatia hácia la desdichado. que la habia escrito. Hácia Ines de Fonseca, hija de Lorenzo de Fonseca, asesinado, borrado completamente del número de lo~ séree, reducido a cenizas por el marques de la Roca. Escapé de aquel cuarto, llevando conmigo aquello. carta. Nodie me había visto. lile encerré i abri temblando aquella carta. En ella se revelaba una almo. dulce, Hmida, upasio­nada, avergonzada, que suplicaba llorando cuando podi¡), exijiJ', que no hablaba en nombre de eu o.mor sino en nombre de otro amor mas grande, mas noble' mas sublime: en nombre del amor de un hijo. ' i De un hijo de Luis de Arévalo! -¿ I conserva usted esa cl1rta, Margarito.? -A9,uellu. carta no habio. siJo escrito. para mi, yo no teDla derecho alguno paro. cons!!rvo.rla: no tenia tumpoco deseo de retenerlo.. Al dio. siguiente volvi6 Luis. Yo estaba solo. en la hacienda. A la 101'11. dc comer bajé. No necesitaba finjir para mostrar el semblante nu­blado a Luis. Comí poco, i durante la comida solo respondí a Luis con monosilabos. Al levantarnos de la me90., Luis me 1'00"6 que fuése-mos a pasear al jardin. '" --Si por cierto, necesito hablar un momento con usted, solo uu momento, lo dije. -No comprendo esto. seriedad, cste disgusto conmi­go, Marg:1l'ita, me dijo ofreciéndomo su brazo que yo l'ehusó: mi buen tio debe haber inventado alguna calumnia. Entrábamos en aquel momento en uno de los cenado- "es del jurdin. -No, le dije: pero el correa ho. traido esto. co.rta. Al ver el sobre Luis po.1ideci6, se puso malo. -Yo no necesito ver esa carta, me dijo. -Debe usted verla: es una madre abo.ndono.da quien lo. escribe. LA ILUSTRACION. Pio VII i en ese dia hab~a nacido el hijo del poderoso Emperador con el nombre de Reí de Roma. Pocos años despues, el prisionero de Fon­tainbleau bendecia desde su trono de Roma la tumba del Emperador muerto en prisíon i la pl'i­sion del bijo encarcelado por BU mismo abuelo! Quién mudó así la escena? Las alas de un mos­quito que envió Dios a que derrocara un trono que estaba apoyado en la columna Vendome he­cha del bronce cojido a 108 enemigos. No suceder{~ 10 mismo hoi o mañana? La declaratoria de la infalibilidad i la comi­guíente aprobacion del SyUabu,8, encierra para Co~ombia graves i plausibles novedades. Todos los católicos, cual más, cual ménos, tenemos que recojer velas i hacer amenile honorable de muchas ideas que se habian aceptado incautamente en la prisa de nuestros arreglos de partido, i que hOl son declaradas terminantemente herejías. Seria pues, conveniente para conocimiento de todos, publicar en La lh~8traet"on la traduccíon del Sy­llabus i los dos 8chemas dados por el Concilio. No remito estas t¡;aduceiones porque como allá han ido en los periódicos estranjerQs, allí pueden to­marlas confrontándolas con el orijinal latino, ope­racion mui necesaria: baste para ello recordar que el mas instruido de los enemigos de los jesuitas en Nueva Granada, dió un cuaderno apoyando todo BU razonamiento en que los jesuitas podian obligar al pecado, traduciendo así el ad peccandum que encontró en las instituciones i que acto con· tinuo le corrijió el señor Groot, advirtiéndole que la traduccion que daba, no era literaria, puesto que traducia al pecado i no bqjo pecado. Recuér­dese tambien qué una mala traduccion hecha en Europa, mancilló por muchos años la memoria de nuestro grande Arzomspo M osquera, hasta que pudo vulgarizarse el esérito en que corrijió la traduceion el hermano i amigo do la nobilísima víctima. En los periódicos franceses i en muchas corres­pondencias que van de esta ciudad encontrará us­ted relaciones de los escándalos que suceden en el Concilio. Segun ellas, allí hai oradore¡¡ silbados o interrumpidos,cábalas para no dejar hablarlque­rellas i puñetazos. Todo eso es una mentira infa· me, digna de los discípulos de Voltaire, i pUQdo asegurárselo a usted, porque vengo de Roma i sé por conductos íntimos i sumamente seguros cómo ban pasado i pasan las cosas en el Concilio. Baste decir, para hacer ver que es mentira todo lo que cuentan los impíos, que en esta augusta Asam­blea no rije el sistema parlamentario de nuestras borrascosas asambleas mundanas. Allí nadie pide la palabra, ni el Presidente la concede o la niega~ allí no se improvisan discursos: allí no se tiene órilen del día que se cambie diariamente: allí no se interrumpe al orador con las palabras de canalla I dejando lo. carta que cay6 al suelo, porque Luis retiró la mano al tocarla, sa11 del ceuador i subi a mi cuarto i me encerré en él. Luis lIeg6 a la puerta. Habl6, rog6, 1101'6, se desesper6, i yo permaneci muda. Al dio. siguiente me hice servir la comida en mi cuarto, i no respondí tampoco a las instancias de Luis que lIeg6 a mi puerta desesperado. Al tercer dia volvi6 el marques. Al solo aspecto de Luis comprendi6 que yo habia. cumplido fielmente mi encargo. En cuo.nto a Luis, despues de algunos dias de inúti­les esfuerzos, se despidi6 de mi de una manero. escén­trica, jurándome na odio 11 muerte. No le he vuelto a ver hasta anoche qne le vi junto a usted en el Teatro Real. He aquila historia de mi conocimiento con Luis de Arévalo. Pero mi historia al lado de su tio continu6 i se fuó ennegl'eciendo mas i mns. LXXV, Apénas se vi6 libre el mRrqucs de su sobrino, cunn­do aun no hnbia paso.do su caballo los tél'minos de la hacienda, el marques me dijo: -Ya conoces lo que sufro: no pucdo olvidar aquella torrible noche, rti el incendio que devoraba el cuerpo del insensato que so atrevió a ofenderme, n initarme. Solo puedo tener un consuolo sobre la tierra: tu amor i tu posesion, lIIarga.rita. -Yo. se ba ido Luis, le dije: yn no puede usted te­mer que 01 amor do otro me impida amarle o. usted ..... Si le hllbiel'R. o.mado, me 1ubiorn prevalido de la terri­ble influencin que 61 hn sabido procurarse sobre ust.ed. -j Que no mo amas! ¿ hns meditado bien lo que me has dicho? csclam6 mirándome de aquello. mnnera horrible que tanto mo repugunbA, que tanto me aterrnbll. -No hc neoesitado meditnr, contestó: 11e dicbo la verdad. -Es deoir, quc ...... -j Que no! --¡Margarita. ! -Son en vano lns o.menaZRS: estoi resuelta n. nrros-tro. rlo todo !lutcs que ser ele ustod. --Pensnbas {~utes de otro modo. --He cambia.do de pensamiento elespues del 25 de mayo. El marques lanz6 un rujiclo salvnjc. Tembl6, empalideci6, se hizo horrible BU semblante. o vergante corno lo dice un infame peri6d ¡Cl) fran cel'o Hé aqu·í el sistema parlamentario del Con­cilio. Una proposicion no se discute un dia o do~, sino treinta o cual'enta j el que quiere bablar en la cuestion se levanta de su asiento i va a tomar un libro en donde opullta su nombre i loa orado­res hablan segun el órden de su inscripcion que es pública. Por lo tanto ningun orador tiene que pedir la palabra, sino que se dirije a la tribuna cuando ve que ha bajado de ella au antecesor i sube i pronuncia una oracion en latin, en la cual contesta bien o mal los argumentos que le son contrarios i eaa oracion la ha escrito mui despa­cio en su casa no teniendo por lo tanto, ni pu­diendo tener nio¡¡:un oalor, ni ningun desvarío de improvisacion. Nótese en las de Uiceron cuánta diferencia hai en el plan i estilo de su oracion contra Catilina que fué improvisada i sus oracio­nes clásicas pro pom;peio o pro legc-Manih'a etc; i se verá cuánta diferencia hai entre la catilinaria do nuestras Asambleas popu lares, i la oracion re­t6I- icamente arreglada de un Obispo en el Concilio. A veces sucede quc un orador inscrito no llegue a hablar i pero es porque han hablado cientCf cincuenta en la misma materia, todos están can­sados, todos han formado ya su opinion i piden que - se vote lo que se estaba discuticndo. En este­caso, la mayoría decide. Luego, cada ses ion no comienza por una copa do brandy, como sucede en las Asambleas mnnda::Ias, sino por una misa i usLed sabe que los efectos de ámbas cosas son bien diferentes. El uso no mas de una lengua sa­bia de difícil mánejo, hace por sí sola, imposibles esos desahogos que se tienen en la lengua propia. Tampoco crea usted 03da sobre todas las noti­cias que dan respecto de la salud de Su Santidad, que segun dicen ,ha estado a punto de morir varias veces. Pio IX tiene unn. salud envidiable i los li­jerísimos achaques consiguientes a su avanzada edadl no valen la pena de los despachos que he .leido yo con risa aquí. "El Papa está. mui malo, segun se vc por las 'carreras que hai on el Vatica­no i por el encierro absoluto en que lo tienen," dccia un periódico frances i asignaba por fecha. esactamente la misma en que yo habia tenido el h<>uor de ser recibido por él i aquel dia tenia mas vigor del que pudiera pensarse, i ya que nombro esta audiencia contaré a usted algo de Su banti­dad. Pio IX es mui alto i grueso, su cara aunque­arrugada tiene una espresion juvenil i yo notaba con asombro su mirada no solamente bondadosa sino alegre, recordando d¡¡lante de él cuantos­enemigos i peligros le rodeaban para esplicarme­esa alma-tranquilidad i esa benevolencia gozosa! 1 Qué diferente esa mirada risueña i.franca del bondadoso ancrano que es hoi el reí mas débil de la tierra, comparada con la mirada melancólica i -j Oh! j la expiacion! esclam6; i la espiacion en el crimen! I huy6. LXXVI. Pasaron muchos dias sin que yo viese al mar ~. ÜQttA.t,,· DEDlCADA. A LA ------~o~.~ •••• ------- PROGRA ~A. 1. Despues de uua bella obertura, ejecutada por el S esteto, se pondrá en escena el interesante drama en tres aotos, obra privilejiada del c~leb rc literato español don Ventura de la Vega, cuyo título es : FUEGO DEL (JIELO ! n. Yalse cantado por la distinguida seilo re MARINA BARBIERI DE THIDLi¡l!R. 111. La graciosisima petipieza l nowitlada : OAP A~IBOLA 1 PALO . IV. La brillallte á ria del B arbero de 'Tilla, tituladll : L A c .\ L U nI N 1 ~\ ejecutada por el señúr Juan Thiolier. V. Concluirá la funcion oon unos "istesos Fuegos 81"tificiales, UIl'nENTA DE _'¡COLAS 1'0N:rON 1 aolLP.~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 147

Por: | Fecha: 14/09/1870

• Política-Literatura-N oticias-Filosofía-Relijion-Artes i oficios-Instruccion pública - Bibliografía. Medicina-Variedades-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil. Se publicA. los mártes, miércoles, viérnes i sábados, el mismo dia se lleva a las casas de los suscritores de la capital i se remite o. los de fuera por los correos res­pectivos. Los lúnes i juéves se publicará si es necesario. Valor del trimestre, tres fuertes. Valor del semestre, cinco fuertes sesenta centavos. Valor del año, diez fuertes. Valor del número suelto, diez centavos. Se publican remitidos i avisos, a un precio suma­mente módico, que se arreglará con los editores. Todo lo de interes j eneral se inserta grátis. Los editores, NICOLAS PONTON 1 C~ TRLMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 14 de setiembre de 1870. NUMERO 147. LA ILUSTRAOION. As~, no es posible. Esto de incomodarnos porgue todos no piensan como nosotros, en los momentos en que mas se maldice la infalibilidad del Papa, es cosa que nos ha hecho pensar que la. ira que ha producido en algunos :señores la reso­lucion de la infalibilidad papal, no tiene otro oríjen. sino el de que ellos solos querrian ser los infalibles; i echan ménos la mala fortuna de que no haya un Concilio aunque fuese el de Pistoya, que los declare, no solo infalibles, ; sino hasta impecables. Esa ira es cuestion de concurrencia. De­clarar iofalib"le al Papa ante tanto sabio in· falible, es cometer casi una usurpacion In­tolerable. ¿ Qué otra cosa pensar del tenor de ese - artículo enragé del ciudadano corresponsal ero nadie fijaba en ello la atencion, ni se podia presentir el espuntoso cuadro que presentaba el in­terior. Las persooas de la vecindad supusieron que la familia, aprovt'chando un dia de descanso, se habia ido a pasear al campo. En la tarde una mu­chacha de un pueblo vecino, se presentó por allí, llevando para la bermana de la sllñora Mllrshall un traje que le habia ofrecido para ese dia. Habiendo tocado a la puerta sin obtener respuesta, la obrera tlió nI alarma. La puerta rué desencajada i la sangre corria sobre el pavimento del cUllrto. l\farshall con la cabeza rota, vestido en el traje de trabajo, pero 'in calzado, yacia en medio de la pri­mera pieza. Mas léjos, Carlota, su mujor i lB her­mana de esta última, tenilln igualmente la cabeza C CONTINUACION .) Tenian por afortunado aquel con quien yo ejecutaba una. de nuestras danzas, i concluiaa la fiesta que algu· nas veces me horrorizaba porque bnbia formado partj'l de ella la ejecucion de algunos cautivos, volvia. a entrar en mi verde retiro, de donde no ~alia sino pasado mu­cho tiempo i para. una solemnidad semejante. Yo era feliz. Pero el buitre de negras alas i de ronco rujido em­pez6 a cernerse por cima del follaje de los á.rboles que me escondian. Úa fama de mi bermosura habia salido de la. tribu. Muchos de los caciques de las tribus cercanas me habian pedido por esposa. Mi padre babia. esplorado mi voluntad, i yo me babia. negado siempre. Mi corazon dormia aun. El amor no le babia. despertado ni aun en suelios. Yo era feliz en mi verde vivienda. J .. XXXlIL Un dia ...... Una de mis doncellas mecia la hamaca. donde yo estaba r eclinada. Otras dos renovaban el aire COll grandes abanicos de plumas de buitre. Las restantes al fondo de la babitncion canlnbnn o r.eferian leyendas maravillosas heredadas de padres a. hijos. De improviso oi ccrca la voz de mi padre, a la. que contestaba. una voz estranjera. Yo nunca babia escuchado nquella voz. Era evidente que mi pndre se acercaba con un es· tranjero. Escitada por lo. curiosidad, lal vez por la. vanidnd, salté de la hamaca i me miré a mi espejo. Estaba. IDas bermosn que nunca. Tenia UD vestido blllnco, ceiIido por unn. foja azul, i en mi garganta, en mis tobillos, en mis brazos, se revo lvian sartas de coral. Mis ojos l)l'illaban como los diamantes, i eran dulces como los de los antnopes. atisfecha de mi misma sali del baobab. Al mismo tiempo llegaban a él mi padre i un estran· LA ILUSTRACION. rota. En fin, la madre del macnnico i sus tres her­manitas, eu traje de noche, nlldaban en un mbr de sangre. ¿ Quién el's el autor de esta carnicería ? St'gun el estado de los carlávere i la naturaleza de la hf>ridas, no era factible suponer que en un momento de ena.ienacion mental, Mar hall e hu­biera suicidarlo, de pups de haber ase inado a toda su familia. Dos hechos daban indicios del c.imen. Se rf>col'llal>a que dos dias ántes, on individuo, estraDO en aquel lugar, hal>ia estudo rondundo a los alrededores. e supo siguiendo e tllS huellas, que habia rlormido en una posllda donde ya estaba hos­pedado un viaje ro desconocido, ¿ Eran estos dos 'cómplices? otóse que el domingo por la mañal.a el últi mo que habia llegado, llevaba un truje :life­rente al de la.víspera. El teutro del cl'Ímen se halla, pues, en el camino ds Uxbridje; pero la habitaciones mas cercanas u )a quinto se encuentran a seoenta metros de distlln­cia, El crímen, pues, ha pod ido cometersfl durante la noche, sin que lo. alaridos de las victimas e oyeran. El cadilVer de la señora Marsholl e taba debajo de la o;scalera que conducia al primel' pi o. Proba­blemente el ruido de la lucha empeñada entre el asesino i sus victimas, la condujo nI lugar del crimen, Se eupone que Mar hall oyó un movimiento en la fragua, dondo a no dudarlo, el asesino escojia el instl'umento de que quería servirse; que se puso sus vestidos, i que encontró en el piso de la quinta al asesino completamente armado. Dos dias de pues la policía se puso en movimiento i tuvo noticia que. el ase ino . upuesto de la familia 1\1arsball, habia sido aprehendido en Reading en una casa amueblada de la calle de Sil ver por el su­perintendente de la policia de Slongh, llamado DUll­ham, au iliado por otro ajente i por un individuo nombrado Cárlos Coombers, que hobia becho mu­chas l'evelaciones al oficial de policía. E$te Coom­bers es un ladrillero que vi ve en "Belle-Yard," en Uxbridje; i declaró ql,le el hombre que hab • .! sido Aprehendido, habi3 salido de la pri ion de "Cold­hath- Fields," el viérnes o sábndo anterior, i que lo conocia por el nom.bre de Jllck. Este último no ha querido dar su nombre. Parece que Yack es tu vo en "Belle-Yard," el sábado por la tarde i preguntó a Mr. Coombe:,s i podia darle un alojamiento, advirtiéndole que no )0 habitaría ántes del primer domingo por la mañana. En efecto, ese mismo dia se presentó en "Belle­Yard ;" pero se notó que u aba un vestido dife r ente del que tenia el sábado por la tarde'; llevaba c.onsigo una maleta pequeña que contenia provisiones de boca i muchos otros artículos. Lo condujeron a su cuarto ; como a las diez se levantó para bu car cer­veza i durmio la noche del domingo en "Belle­Yard; " la siguiente noche la pasó en compañía de dos muchach,as eh una casa vecina. El mártes por la mañana regresó a "Belle-Yard" para almorzar, i anunció que partiria. para RE:ading a las siete. Pero despues que partió, Coombers, que hacia oido hablar del ase inato de "Uxbridje," concibió sospechas i resblvió aclarnrlasj marchó desde luego al reten de la policia, donde le mostraron los objetos cubiertos jero, un :t>lanc/), alto, delga.do, ante el cual r etrocedí espantada. por su aspecto. La sola vista de aquel hombre me lllzo dalio. Aquel bombre, seliora, era el marques de la Roca. Era ese terrible bombre a. quien debo toda mi deses-peracion, lodo. mi amargura, a. quien usted tal vez deberá. algun dia la. condenacion de su alma. Maunca les BcompalIaba sirviéndoles de intérprete. -Este estranjero, me dijo l\Iaunca seffalando al marques, es un cacique mui poderoso en su tierra, allá al otro lado de las grandes aguas: es amigo de tu padre, ba oido hablar de tu hermosura i quiere cono· certe. Yo no contesté. Un secreto instinto, un instinto de terror me haoia tener fija b vista en el marques. Mi padre, aquel hombre i Maunca se sentaron a la entrada de mi habitacion. Agolpadas a su puerta estnba.n mis doncellas, con­templando con curiosidad a.l marques. Este sin aparLar de mi lo. visto. bnblnba cnlorosamen­te con Maunca en un idiomn. áspero que yo no com­prendin., i Maunca traslndaba en nuestro lenguaje a mi padre lo que aquel bom bre le babia dicbo. -Itumela parece tan bermosa al seilor blanco, le dijo, que la quiere para sl. -¿ 1 c6mo la quiere paro. si? dijo severamente mi pndre. -El estranjero desea llevarlo. consigo allá al otro lado de los grandes mares. . -Ramotoos, dijo mi padre, no sepnrar!\ de si o. Hu· mela; si el oacique blanco la ama, que se qucdc oon nosotros i yo pnrtiré con él mi tata. Habl6 i\Inunoa con el estranjel·o. Despues dijo a mi pndre : -El cacique blanco no se opone a que tú noompailes n ltumela. Puedes ir oon ello, con tus mujercs, con tus pl1t'Íentes, con tus riquczas. -Es deoir que el estrnujero teudrá ent6nces en vez ele una esclnva, ciento, Imn. tribu cntera, que en vez de ser comprada se entrcgará a 61 con todo el mnrfil, con lodns las pieles, con todns las riquezas que posee. -El selIor blanco lieno en América grandes prade· l'as dondo tú sorás sefior. -j o! dijo mi padre. 1IIIIunca volvi6 a. bablar oon el mal'qucs. Yo estaba llena de terror i rlo un iedlld. El marqucs me miraba do lIua maucm que lDe opri­mio. el alma. de sangre que se hubian ('ncontrado en la ca o de Mar hall; i Coombers no dudo un 010 instante en declarar que a')uello vpstldos eran los mismos que Yock tpnio el sáblldo por la tllrde. ~ljefe del establ ecimiento habiéndole prometido al prlrf1t'ro costearle u viaje,Conmbers partió con el .l! ­permtendenta D unhom ¡el IIjente Goulmnn i todos' treJ llegaron a Reading. Al fin, dc pue de muchas pe quizas en las casa mas importante!', 'e vino 1I descubri~ el lugar en que se ocultaba aquel, SObrll el cual reClllan tan graves sospechns. En cc.n E'cuencin se le pu ie ron esposas i que fupra conducido por I¿ posta. Colocáronle en una celda i dos centinelas e taban enca rgados de vijila rlo para que no aten­tAse r:ontrn su vida. Cuando re hal>laron por priln o;ra vez del asesinato, el pre o se montó eu cólera I dijo al oficial de policla con un fuerte acento escoeee. Oh! no sois vos quien diríais que habiais conwtirlo un crimen. Pues l>illn, yo no he Inatado nunca, ni hombre, ni mujer, ni niño. Qué ppn [lis de esto? Sil actitud era amanazante. En ~eguida rué lIt'varlo a la presencia de los mll.ii trl1dos de long, El Pl'imer testigo que depuso fué el superintt'ndente Dunham, quien dio cuenta del descubrimif'nto del ase¡.ino i de $ U con iguillnte arresto. Carlo$ Coombers se oyó en sf'gllida i el preso lo interruml.>Íó con muchll frecuen ­cia durante u declaracion. Los maji trados hall de­jado e te negocio para dentro de ocho dills. Antes de er llevado el prisionero Fe volvió II tomar su ca­chur: ha que habia puesto en el suelo al entrar, i echándo e a reir de una manera soez, le grito al último te tigo que ya iba ásalir de la sala: i Hasta la vistll Charlpy ! Por otro lado tenemos noticia quP un joven Ila­mildo Robin on, ha ido detenido en Higb-Wycom­be, bajo la inculpacion de estar compllcndo en e te aSllnto. El pri ionero delante de los majistrados ha protestado de sus inocencia. :Los chinos en América. A despl'cho de las prevenciones, las preocupa­ciones, las resistencias i los cálculos intere ac10s de ciertas camarilla políticas, la inmigracion chi­na a los E tnd o~ Unidos toma cada dia mayores proporciones. Es una oleada que rueda del orien­te a occidente del Pacifico, cuya marcha se acelera cada hora, i que no tardará en desbordarse no solo sobre el litoral maritimo, si,no por ·toda la super-ficie rIel continente americano. . No es ya como en los tiempos antiguos la in va­sion bárbara que se prpclpita en armas sobre la C'.ivilizacion para ahogarla i tomar su lugar; es la invasion pacifica de una civilizacion estioguida que viene a retemplarse en otra llena de vida i de porvenir, trayéndola, en cambio, no la eleva tacion i la ruina, sino sus brazos útiles sus tradiciones fecunda. El miércoles ultimo llegaron a San Francisco. procedentes de Hong Kong, mil chinos en un solo vapor, el " .A mérica, " i otros siguen en masa. Es el occidente de lo E tados Unidos que ha hallado su Irlanda; es la vertiente del Pacifico que va a poblarse con multitude venidas de allende los ma­res a que mira como la vertiente dE:l Atlántico i se Despues de babel' bablado con el marques, MauncDo dij o a mi padre: -El estranjero te ofrece porque consientas en que tu bija le acompofie, un fusil i un sable para cada uno de tns guerreros: p61vora i b-alas en tanta cantidad, que puedan estar disparando durante un alio sin cesar contra tus enemigos sin que se agoten: ademas de eso te dará cuntro caliones de bronce. Al oir el ofrecimiento de los caüones, mi padre Do quien yo habia oido decir qne por un solo cailon daria la mitad de su tribu i la mitad de los dedos de su mano derecbn, dej6 ver en su semblante una. espresion de alegria. que me aterr6. Le crei oapoz de sacriúcarme a su ambiciono -i Cuatro cañones! j si yo tuviera cuatro cañones seria el gran cacique a cuyos piés se arrojarian pidién­dole gracia todos 109 caciques sus enemigos! i Con cua­tro calIones, Ramotoos oubriria de cabalIas suyas los dos riberas desde el rio ha~t.n. el mar! -¿ Pero Ramotoos habria vendido sangre de su snn­gre? dijo rápida i severamente lIIaunca. -1 No! dijo vigorosamente como despertando de un sueño mi padre: Humela no dejará 1.\ sombro de su árbol: no verá el cielo de otras ticnas enemigas: Itu­mela morirá pasndos muchos inviernos en el hogar en donde ba nacido. Volvi6 a hablar Inunca con el bombre blanco. Contestó este, i i\Iaunca dijo a mi padre: -El cacique de las grandes pl'aderas, del otro lado de los mares te pide a Itumela por esposa. -¿ 1 se quedará con nosotros? dijo mi padre. - o: el caoique blanco permanecerá dnrante una luna todos los nllos en la cabaña de ltumela i se "olve­rá despues a sus praderas. - o, por los dioses del trueno i del rnyo, esclamó mi padre poniéndose irritado í de pié: yo be oido el silbido de la serpiente: yo la he sentido deslizándose junlo a \,Di pié: Iturucln 110 Serl\ la burla del bhmco: que la serpiente bstuta se aleje, o Ramotoos pondrá. su talon sobro Sil onbeza. 1 mi padre con UII ademnn de desprecio, indic6 al marques qlle so retirase. El mnrques so puso Uvido de c6lera, se le"ant6, lile lanz6 ulla mirada quo no be podido olvidar i que me hcló de terror, i se alejó lentamente. Mi pndre me abrnz6. -Rnmotoos, me dijo conmovido, ama n su hija: todos los fusiles i lodos los cniIones de los blancos no valon unn. lúgrimn .10 ltumelll. Mi padre i Maunca so alejaron. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ==================L A ILUSTRACION. stá poblnllUO con ~l rebo$o de los pnise lojano bó.cit\ que e inclinn. I d!'1 1.li;mo modo como lo inOligl'aotes euro­P" o,-" ~to nuevo huésped." trn!'n a .. u oua n pn­t1' ia 1\ donde "iolll'n u bUH'I\I' la bospitalidnu, los brazos vigoro, o' i lo, hñbitos lt\unrio_o que reoln­mn ulln ti'·I ... n "lt:ien, ti~'rrll II l.'nll dtl I'iquezus que al parecer h!l , ido de 1 l'ol'Ó ito nUllIttluida oculta durnnte muchu ' si,glo$ )lnl'a servir de re"ervn' i de r ecolll pen~a l\ la bUffilluidurl lIegnrln, tras Inrgns i duras pl'uebo" al último uesulTullo de sus nece i­dade~ i fnoultnd", . Lo c •• lonizacion del oes tl' por 10 chino proeluci- 1'1.\ <:on pcuencin incalculables, i (l ' impo ible pre­dt'cil por lo pronto, lo que rl':mltaní de In jntl'odnc­cion, en lo ' plamemos casi homoj éneos, a pesl\r de u c1h' e,'~ i J I\t1, qul:' por iglo ' ban trabajado conjunta­UHl ute IHra con tl'Uil' In civilizacion model'nH, de nn ele lllpnto 1'1 0 IIj eno, i tan el iHintl> como el chino. ElIll'l' lns lIHH hns esperiencio que ha sido dndo a la . tn é ricn bnepr (,!n t? tn épocn, hai una que llingun p ni' h l\ in I'n tudo jnmos i no ha -tado nunca t'n ap­titud d,' int .. utnr en tan grande l' cala: la los paises en que los cbinos se han estnbleciJo fuera de u pai~, en Borneo, Javo. i 8io­gapore, se ban mantenido apartados de la poblacion local, ban construido ciudades propias al lado de las ciudades indíjenas, han con ervado su, coSLum­brlls, rl'lijion, in tituciones e indu trias propias i su LXXXIV. Pero continuamente desde o.quel dia, a donde quiera que miroba, ya fuese a. la sombra del fondo de mi vi­' vienda, ya. al espeso follaje del bosque que la rodea ba; ya al fondo del arroyo, vela la mirada horrible de los verdosos i mates ojos del marques fijos en ml. No hnbia podido olvidar a aquel hombre, De noohe al mas leve ruido me despertaba asustada. Me parecía sentir los pasos del caoique blaooo que se acer caba cauteloso como el tigre, que se lnnzaba. sobt'e mí, que me arrebata.ba, que me llevaba consigo, que me devoraba. Yo había vislo en la mirada de aqu el hombre una r esolucion horrible de haoerme suya. 1 0 en su (¡ltima mirada habia entendido esta pnlabra : .. i Yolveré! " . Yo cl'eia al caoique blanco mas poderoso que ml padre. Yo eslnba segura. de que volveria i pensaba con te- 1'1'01' en su vuelta. L XXXV. Algunaa lunas despues de haber conocido .al marques, vino rni padre una mañaDl~ a mi bnobllb, 1 me IUILUd6 que me pusiese mis mej ores galas. .. Una de mis hermanas so cllsabl\ con el hIJO de un Ctlcl'{ue vecino, Yo Ilsisl.l al cllsamionto, IJUl'lmte él, cuando al aon del tnn-tan danzaban nueslros guerreros con nuestrus donocllns, ge oyó de I'crento acerolÍndose al filia 1" currera do ulr;unos ca­ballo!!. . Poco despues apareció un ,ióvcn guenero, SObl'O un hel'0I080 cal>I\110 negro. . • 'obre su frenle, Ires plmnna .10 b\l1l1'e tlemoah'abun (1\1" n(lllol guerrero el'" oncique. . Hm vellli tlo oon ulla túniolL de Heda noarnndn cenl­da pOI' un o. fujn de hermotloe OOIOl'CII, i en aquell .. fujn 1 ~o V<, lll un sllbh, .10 01'0. (', brillO BU pierua!! botln(ls d I'iel Jo I1nlllopl'. h 1'c1,¡Jo~ d 8cI III i oro, p,¡nIlIlL le ~u 011 ... 110 ob1'e HU I "cho 11 11 1..1'gO 1'011111' de NII'nll' , i (!n 111 IlIu lit:. Sil ""hullo ~(' IIliu nznbn un 11I1'fl:o fu íl. . L ""I~u ill n Iloco UCI'I'(lI'~ cubiel'toH ,1(, gula'! ~ lam­" ir,u 11 cubl1 l1 o, j tlooo CllullVI)!l IlIlt 1!'IIlan Hubl< liS Cnb ('zII9 gl'IIUUOB oa lall1lzl1S 1I0nllll ti leollo 1 U'lel, I 1'11 1,,' 1,,"n09 I .. ltls ¡f o 111gouon . .. BnLI'o lila do!! hil(·,.us dl oHLof caul, YO , \'~I InD (JI V'llln~ I>lnno'\H con ~II!; Im'nc.·oS. _¡ Be Mucnc-j)ldolo! c~clllmnl'on con 1111 .111 1I11~ carácter pCI' onnl. ¿Hnrún otro tonto en el continen­te nmericano? Lo que está. posando en Californiu pnl'eCd indicar la afirmntiva. Pero, pOI' otra porte, lo ch.inos no e han hnllado jnmn en oontacto con un gran pueblo; no h.on tenido nunca e tnblecimipn­tos iuo en colouio poco dilatod.a ~ 1 que no tienen In inicilltivn ni el poder de atrnccion du las metrOJlolis, i entre pueblos ba, tnrclo, mero. reflejos de pobla­ciones lejana. Aquí en el contíncntl, americnno, al lado de los elenwnto act, os de todu, 11\ Illl cionali­dade , trabnjolldo en lo mi ma colm na, i colocndo bnjo el dominio directo de In roza anglo- ~ujona, quo llcvl1 n si l\n doblo poder, l\ la vez disolvente i on tituyentE', estll tenn idod de IIUlonomil\ ¿ I'e i - tira i ~e pel'petllará in p I'{lor nada de u ol'lJiual,i­dad? E to es lo que probara un porvenir no mui I ~jano, i btl<;io e 'te problt'ma e que se dil'ijirñ con prefereuoia la atencion de los bombrE' que e_ tlldi,\n In politicn fuera do los ti 'nmuleas el ectorales i los curredores del Capitolio. 13ENEFIOENOIA, Junta jeneral de Jleneficencia. NOMDRAMIFlI !l.' O. Estado Soberano do lmdi1lOma9'O(I,-Bogotá, 11 do setiembre do 1 70.-1. úmoro 331.-J!,·¿ Presiden. to do lu Jmlta i emy/'al do BOllojic()1l(tia. IllI ol' P edro ~I\vas Azuero. La Corporacion que presido, en su sesion de ayer, i pOI' unanimidnd de votos, ha elejido a u"ted lIuevamente para el destino de Sindioo del Hos, pital de Caridnd, oonfiando en que, animado us ted del mismo espíritu que lo ha guiado en el desem· p eño del referido empleo, continuará prestando sus iwportantes servicios en aquel Estable­oimiento. Usted se servirá, caso de aceptar el nombra­miento, como lo espera la Junta, concurrir el próximo mártes 13 a las cinco de la tarde, a to­mar posesion ante ella. Me suscribo de usted mui atento servidor. M. l\1ulULLO. OONTESTAOION. Bogota, a 12 do set'iembre do 1870. Sellar Pres~dente de lo. J unla j eneral de Ben.eficeooia. Ace-pto oomo un alto honor el nombramiento que la honorable Junta se ha servido hacer en mí, por unanimidad de votos, para el empleo de Sindico del Hospital de Caridad j i pondré todos los medios quq estén a nIÍ alcance para correspon­der a la distincion que se me hace i a los finas es­presiones con que usted me favorece en su esti­mable nota fechada ayer, que dejo contestada, suscribiéndome respetuosamente de usted mui atento servidor.-P. NÁVAS AZUERO. tras guerreros, dejando la danza ¡corriendo 0.1 encuen­tro del recieo llega,do : I es el poderoso caoique del lago que trae su preseote o. la novia! 1 mi padre salió tambien o. su encuentro, aunque ménos alegre que nuestros guerreros. LXXXVI. Al ver a l\.Ioene-Didolo sedi una turbacion inespli­cable, una espl'esion enteramente oonLraria a la que habiu. ca.usado en mi la vista del marques. El nmor me habia hecho seotir su ardiente ósoulo. Con él me habia abl'llzado el alma. Yo no sabia que lo que esperimentabo., aquella tur­bacion aqucllo. alegriu. mister iosa a lo. vista de un hombl'~, aquel placer reoóndito que eolaoguidece el alma, era amor , y o 0 0 con ocia el amor , Despues de haber amado mucho tiempo supe que amaba. , . 1\1e lo esplicaroo a un tiempo la palabra do DIOS l la palabra del hombre. . El sacerdote cristiano que 1101'.1'0.16 sob!'o mI. fr~nte,e~ Oglll\ de 1'etlencion; i l\Iooue-Dldolo, con la ardiente I ollomorndu pulabro. del IlSpOSO. En ouestro Ill'(liellte suelo nfrioano, soflol'n, oontinu6 Ro~alia despuQs de un momento do t1?loroso silenoio, /lO contl'tle en uo solo iustante, 1\1 prlmel' destello de unu mirlldn, un amOl' cIerno; uu nmor que de~>e pusnr mll~ ullÍ!. u 11\ ltlmbll i ooutiu\llu'I:IO on el 01010; un Ilm~l' que coustituyo toda !tI ambiclon,todoB los de eos, tOdlll:l Ins e~pOl'Un7.lIlI, touas lila feJicidl\clos do uno. CI'inlura, AHi Ilm':: yo a \foene Didolo do de 01 punto en quo le vi. A 1 l. nmo lodolVill IJllblll yo l' lllli'ndo el1 (1, /í.ulca uo qno 61 pudieso I'Op. l'ur en mí, lIt bl6 (lor- mi pnul'(' IImislo~nm(llIt ,sl\lt6Ilo! oahllllo a til'I'1'I1, Bul! ,'on ,lo IOR suyos \18 gtlCl'l'UroC , 1 Be a?o' IIlnlu h(lo111 "j tat plll'q .. Iu.llll' IL III ~ VIII. 1'"1'11 q\llIJn como Ino i IIl11i(l;o U( mi pn'.J¡ {' h',lm 11 11'1'9 DIo, "o o(Jupl\bo. Ilunlud'l 1·I,nl< ,Id Irollco lIel uuoUlll LO qtlo nOnu? bo.' 1 ll'oho \'01111\1' 1 l. tatu, 01 Illg.'~l' 1I¡!"'a 1, q Ij lo Plll1(1t 0011 1(11' 1 OIlCIC¡lI 1.1 \tu hIJO 111 1" I1 ,( I b, 1 5 7 BIBLIOGRAFIA E HISTORIA. Tradiciones perdidas. (Oontinuacion del número 129.) Con semejante testimonio, algunos se inolinaron n. oreer que los fundadoros del antiguo imperio fueron oaldeos i i en efeoto, sobre esto prinoipio, sentado por los cronis ta!!, han estableoido los co­mentadores unn base para sus investigaoiones, for­mando especiosas teorias. Pero no habiendo mas fuentes a dondo tomar los h eohos, que las r eln­oiones escritns por los indios l'ocien catequizados, a ellas se ha oourrido admitiendo sin exámen i sanoionaOtlo,en (liorto modo, unas opiniones,que no están acompañac1as de todas las circunstancias de credibilidad. uiado forzosamen te p or estos da­tos el señor Ordóñez, so espresaba terminante­mente nsí, segun la cita hecba por el señor rzo­bi ' pll Paláez, autor de las Memorias pam 'la histo· na antigua do Guatemala : ce Los poblndorcs do las Antillas fueron cauaneos, prooedentes de Clllllden , los ouales en Cuba formaron su nsiento, i de esta isla pasal'on vein te tribus al continente, noaudi­liados por Valurovotan, el noveno de los Votanes, i se situaron en hiapo. M,oia al año tres mil del mundo, i ceroa de mil ántes de Jesucristo : allí fundaron la antigua. Culhllaoan, conocida hoi con el nombre de Palenque, que multiplicá ndose i es­tendiéndoRe, esta bleoieron cua.tro r einos, de Y u­catan, Culhuacan, Tulhá i Ohiquimulhá j í suce­si amente arribaron siete tribus cal'tnjioensas, cerca de cuatrocientos añ os ántes de Jesucris to, las cuales enlazándose con los cananeos, i propa­gándose en la rejion, se hicieron dueños de ella, i la suj etaron a su imperio, situando su corte i mansion en Tlllhá, boí conocida por Ococingo," En estas dos opiniones. forma das por aquellos documentos cuya autenticidad e integridad 60n dudosas, no apareoe realmente ninguna coso. mas probable o mas oierto. que la espedicion de Votan a América i su desembarco en Tabasco, territorio Chiapa i mas como a esto so agregaba la similitud de los símbolos i monumentos con las reliquias del mistel'Íoso Ejipto, lo que sí arguy~ relaciones incontestables, segun !VIr. .Tomard, se adoptó al principio esa opiníon como una conjetura, i luego ha prevaleoido, ya sanoionada por cuantos so ocu­paron del asunto. Sin embargo, en las memorias mas auténtioas de los quiohées no se dioe nada de tales cananeos ni cosa que les pertenezca i i solo hablan de los hebreos al trotar de la raza tolteca, para lo cual citan nombres i episodios de la his­toria sagrada que nos llenan dc admiracion i de desconfianza, Por esto. razon podriamos deduoir, que se confundieron mui freouentemente entre los indios los datos esclusivos de su nncion, cOn los primeras nociones bíblicas de que se valdrian los misioneros, por contemporizacion i para mejor ca-e;: Me tomó por lo. desposado i en vez de dirjjirse a mi hermana BOgOl'iog se dirijió 110 mi. Cuaodo estuvo 110 poco. disto.ncia, se detuvo de repente como sorprendido, se estremeció, i fij/$ en mi una mira­da de angustia, Yo le comprendí. Moene-Didolo habia sentido por mi al verme, lo que yo 1101 verle babia sentido por él. Comprendí que le causaba un dolor agudo el verme próxima a ser esposa de oh'o hombre. Yo, sin poderlo evitar, le envié mi alma en una mirada. -j Qué! me dijo aSllmbl'ado i oon lo. voz trémula por la ansiedad: ¿ no eres tú, hermosa dono ella, Bogo­ring, lo. esposo. de Lebituan ? - No, dijo Lebituan sonriendo i selIollando a Bogo­l'iog, mi esposa es esta: eso. otra d~ncel1~. es Huulela, mi herU1ana, la hermano. de BogorlUg, hIJo. de Ramo­toas, Sooti no sé por qué misterio. dilatarse el o.l~a de lIfocne-Didolo, que se aoer oó a mi hermana, lo. d'Jo un di ourso a propósito de su oasnmionto, la deseó nnn lar go. deseendenoio. i todojéuero de felioidades, i aoab6 pOI' ofreoerlo oomo nmigo i veoino do mi padre el P\'e­sente quo habia llevado para ello.. Despues, oomo aoabllda osto. oel'eUl?nio. c ~ntinuD so lo. danza interrumpida, se aoercó o. mi, 1 p1' od l g (~nd om o los mas vllbonlcotes eloj ios, me l'OgÓ que tomase parto en 1110 dD.uza oon él. Asistió 110 mi 1.ltlO 0.1 banquete do la b oda, i cuando al ponerse el 801 los nuevos venidos aoompalIn.dos de todn 1110 h'ib\1 so trasladaron couduciendo a Lebituan, a 13ogol'illg i IL los S1Iy09 hllst,\ el límite de las prade­l'I\ S de mi pl\lh-o, desde donde partiol'on los desposaclos i los suyos hálliu. su tribu, Moenc-Didolo mil dijo en voz blljl\: Luoero de 1110 noohe ¿ podl'iu alegl'Il1'SO mi alma con tu bel'lllOSlIl'l\ Y pOl'qUO yo to aUla, i nooosito v rte pn1'a vi ir. -Uu lll'l'OYO pasa por mi l10SqUO, lo dije: ouando slIlo do 611\tI'IIVio~l\ UUIL poq llefía pradera i V,\ n pM'al'- 80 n oh'o bosqll : 11 uno tIo SUB senos 1 Ill'royo haeo un cstnlllluo: IIquel ostl\l\quo os el bailo de Itumeln : ltllmoltL Vil. 1\1 ellhmque del bosque ommdo el sol ostlí. IlU lo alto. 1 lemoro8a dll quo reparason 11 mi convllrso.cion 0011 el 1 ni del lugo m s<'pnr\ elo 61, i fu11~ r unirmo a U\\ pmh'o ( Oontlnuará.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 588 tequizarlos, Tales nociones impuestas como d~gmas de fe, debieron influir en el ánimo de escntores poco instruidos, El p, .J uárros, refiriéndosc a uno de estos do­cumentos, escrito por D, Francisco Gómez, primer Ahzib-Quiché, i que dió /l. conocer el cronista Fuentes, dice: "Los citados toltecas eran oe la casa de Israel, i el gran profeta Moises los sacó del cautiverio en que los tenia Faraon, i habien­do pasado el mar Rojo, se dieron a la idolatría j i persistiendo en ella, no obstante las amonestacio­nes del celoso Moisos; o fuese por no sufrir las l'eprensioo,es de este Lejislador,o por temor de que los castigase, se apartaron de él i de sus hermauos i se trasladaron de la otra parte del mar, a un lugar que llamaron las siete cuevas; es decir, de las riberas del mar Bermejo a lo que ahora es parte del reino de Méjico, donde fundaron la célebre ciudad de Tula ___ El primer jcfe que capitaneó i condujo esta gran turba del uno al otro conti­nente fué Tanub, &.all Hasta en las dos citas que se hacen en este pasaje del lejislador hebreo, se conoce la intencion j i hai suficiente motivo para creer que se escribieron sin perfecta certidumbre en lo que se deeia, bajo las influencias diferentes del orgullo nacional, de las preooupaciones de casta, del deseo de agradar i, en fin, de la m~s natural, cual es la de embellecer los objetos sin pensar en que se dosfiguran. Es probable que no &e llenen aquí las condicioues de veracidad para que un hecho sea histórico, Ademas, scria forzoso convenir en que fueron diferentes las espediciones del pueblo hebreo, puesto qne la raza tolteca no fué la fundadora de Xibalbá j pero siendo justamente la historia de este pueblo la mas conocida i averiguada, su ca­rácter el mas demarcado entre los de la. antigüe­dad, se puede preguntar: ¿ cuándo fué marítima, espedicionaria o mercante aquella nacion? Se sabe que no tuvo construcciones ni una marina organiz,ada qu,: le diera fama i poder j que su comercIO lo haCla por las costas del Mediterráneo del mar Rojo, o a lo sumo, en el golfo de Oman: ¿ .cuáles fueron, pues, los elementos de que dispo­Dla para cruzar el océano, cuando la náutica no ~ra ~na ciencia que permitiera tanta aventura, i esto l~pulsada se~uramcnte por razones que sien­do de lOteres naClonal no ha conservado la histo­ria? Aquí ~o hai siquiera probabilidad. Ademas, los manUSCrItos consultados posteriormente por el abate Brasseur están acordes, contestes, unánimes ~olo en afirmar ,q';le las tribus invasoras de Méjico 1 Guatemala vzmeron del nordeste i de una tierra lqjana rwmbrada Talan situada al otro lado del mm' . cm RELEBAL Qm, donde nace el sol. Nada ma; En cuanto a la fta de· ~o~lln:clOn en el imper;o dc la Bactro-Asiria. sino 'O I anos, áutes de .Jesucristo, cuatJdo Scnacherib em'prendla aus desastradas conquistas j por consi­gUiente no se puede suponer ni remotamcnte que ~otan fue.-a calde~, porque hai el espacio de 1638 IlUOS entl:e la crea,m,on de' aquel edificio del orgullo hum~no I la apanclon de los pastores astrónomos. ¿ QUI~n6s fueron los caldeos ? Los histQriadores nos dIcen quc este pueblo habitaba las faldas del Cáucaso cerca d~1 mar Negro, i de allí emigraron a la, Meflopotamla cn la. época señalada. Suele conSlderárseles en suS primeros triunfos como LA ILUSTRACION. fuerza militar de un j6nero cspecial, por haber es· tado muoho tiempo a1'lalariados al servicio de los persas, de los indus i de los asirios. Con este ele­mento unido al prestijio moral que les daban sus conocimientos astronómicos, escalarian fácilmente el poder, hasta. asimilar sus instituciones con los usos i creencias del pueblo, dando por último su nombre a. Babilonia. Si fué así como Be formó aquella potencia, o el nombre de caldeos Bolo le pertenece a una casta, no lo sabemos j pero de un modo u otro no se conserva memoria de que hayan sido na.veganutes ni mucho ménos de quc hayan hecho conquistas en paises desconocidos. ( Contz'1zuará,) REMI'rIDOS. ._--------------------------------------------------------- Navegacion aérea. El 2 de setiembre será un dia memorable para Colombia. Una gran parte <1el difícil problema que durante tantos año. ha ocupado la mente de los sabios, está resulllta hoi: hablo de la navegacion aérAa . Físicos, químicos, mecánicos, abogados, estudian­tes i artesanos han conocido i analizado mi idea, en­contrándola verdadera, El dia mencionado arriba intenté hacer mi primer ensayo en presencia de muchas jentes; pero terne- 1'0 o de que el globo aerostático e!E-jase escapar el hidrójeno i que por tl1nto mi esperimento npal'eciera dando un resultado falso, quise evitar las budas que pudierl.l\1 suscitarse, ipara ello hice conocel' mi des­cubrimiento i enseñé mi aparato, Consta él de cua­tro partes esenciales: 1~ Un globo acrostntíco capaz de soportar el ]Joso de la locomotora i mas aún: 2~ Un alambre estendido del panto do tlonde uno parte a aquella a donde quiere llegar : 3~ Una maquina de vapol' que tiene por objl'to mover con la velocidad que se de.ee do cilindros colocados como las masas de un molino de caña por en medio de los cuales se introduce el alamurll ' i 4'!' Dos más­~ iles.' uno anterior i, otro posterior a I~ máquina, que Impiden a esta oscdar de deref'ha 1) izquierda, pa­sando el alambre por un agujero practicado a cada uno de dichos mástiles, de suerte que mantienen el alambre formando una línea recta que pa~e por en­tre los cilindros. Estos tratan de mOl'der el alambre i hacerlo pasar al otro lado; pero como e tos es­tremos están fijos i el aparato al contrario es movi­ble, nadie dudará que este encuentra un punto oe apoyo en el alambre para dirijirse por él al lugar dondo se termina este. El alambre que lo guía ~e puede colocar en línea recta al traves de las selvas, por el)cima d~ los rios sobre póstes al pasar por los caminos ascendiend~ o descendiendo r:omo el terreno. El aparato v?lará con, la rapidez que se desee, i por su con,strucclOn espeCIal, vencerá 108 huracanes Ni el alambre ni el aparato son tan costosos com~ u~ can;rino de herr~dura, ménos que uno carretero, e lOfiDltamente menos que uno. via férrea. A,hor,a, que juzguen los que entienden la materia. , SI mI aparato no pudo funcionar bien el 2 da se­tlC'mbre, todus 103 concurrentes, con raras escepcio­ne~, ,quedaron convencidos de la verdad del descu­brimiento, I en el momento mismo en que la I"ociedad me ~usilíe 'pAra construir un globo aerostático de me­J~ r tela ,1 que quede I?erfectftmente cerrado i con las dimenSIones neCl'sarIas para levantar la lomomotora ella entera podrá presC'nciar \~nu de lo medios qu~ t~ngo para ,nB,:~~~r en la atmosfera, fruto de quince anos de mis V1JtlIIlS. lOSO, ('umpllendo con su ministe­ricuorrlos ,le Ubaque." QIll!vedo. 3~ Polka: "La R!'sigDlwion," ..••• .ilIata. Bogolá, seti~mbre 14 de 1870. El Dil'ector de las B,¡ndas, Cayetano Pereil'a, ._------------------------------ H¡l'nl:~TA DE NICOLAS. p-~;;~;-~--~~;I-;~~~-L.:"~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 147

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¿Legislar y Representar? La agenda de las senadoras en el Congreso 2006-2010

Por: Diana Esther; Prieto Dávila Guzmán Rodríguez | Fecha: 2014

En este libro pretendemos hacer un aporte empírico a la pregunta por la representación política de las mujeres en Colombia. Además, llama la atención sobre la necesidad de desarrollar propuestas teóricas intermedias que permitan abordar el debate conceptual sobre inclusión y representación de las mujeres en la arena política. En los últimos años se ha dado un intenso debate académico y político sobre la inclusión y representación de las mujeres en la arena política. El fundamento es una constatación empírica básica: aunque constituyen la mitad de la población mundial, acceden a los puestos de decisión del Estado en proporciones muy bajas. Esta exclusión está además acompañada de una falta de representación de los intereses de las mujeres en las decisiones estatales. El debate teórico en el nivel de la inclusión se mueve entre la necesidad de que más mujeres lleguen al poder, y las críticas a las medidas afirmativas que pretenden acelerar su llegada. En el nivel de la representación el debate central se presenta entre quienes afirman la imposibilidad de que las mujeres que logran puestos en el espacio de lo público agencien apuestas que representen los intereses de las mujeres en general, y quienes sostienen que la representación es posible y constituye además una obligación política. Este debate ha tenido un amplio desarrollo teórico, pero pocas aproximaciones empíricas. Precisamente por esto, en este libro pretendemos hacer un aporte empírico a la pregunta por la representación política de las mujeres en Colombia. Para ello, y como primer ejercicio exploratorio, analizamos el trabajo legislativo de las mujeres que llegaron al Senado en el periodo 2006-2010. Esto nos permitió identificar los temas en los que legislan, sus enfoques y prioridades de trabajo, con el fin de dar cuenta del tipo de intereses que promovieron y representaron. Los resultados sugieren que, bajo ciertas condiciones, la representación sustantiva de algunos intereses de las mujeres es posible. Además, llama la atención sobre la necesidad de desarrollar propuestas teóricas intermedias que permitan abordar el debate conceptual sobre inclusión y representación. Descripción tomada de: https://www.dejusticia.org/publication/legislar-y-representar-la-agenda-de-las-senadoras-en-el-congreso-2006-2010/
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Defensa penal efectiva en América Latina

Por: Alberto; Cape Binder | Fecha: 2015

Este libro analiza la defensa penal efectiva en América Latina, a partir de un proyecto de investigación desarrollado en Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, México y Perú, entre 2012 y 2014. La investigación se inspiró en una similar realizada en Europa que culminó con la publicación del libro Effective Criminal Defence in Europe, en 2010. Fue realizada por las siguientes organizaciones: Asociación por los Derechos Civiles, ADC (Argentina); Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, INECIP (Argentina); Conectas Direitos Humanos, Conectas (Brasil); Instituto de Defesa do Direito de Defesa, IDDD (Brasil); Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia (Colombia); Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, ICCPG (Guatemala); Instituto de Justicia Procesal Penal (México), y Centro para el Desarrollo de la Justicia y la Seguridad Ciudadana, CERJUSC (Perú). Contó con el apoyo de Open Society Justice Initiative (Justice Initiative) y fue financiada por la Iniciativa de Derechos Humanos y el Programa de América Latina de la Fundación Open Society. El libro tiene tres partes. La primera, analiza de manera general los estándares internacionales y regionales relacionados con los derechos relevantes para el acceso a una defensa penal efectiva. La segunda, examina la situación de la defensa efectiva en Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, México y Perú. Y la tercera, ofrece un análisis transversal de los hallazgos encontrados en materia de defensa penal efectiva en la región. Además, incluye como anexo un desarrollo particularizado de los estándares internacionales sobre defensa penal efectiva para la región. Descripción tomada de la contraportada Consulte la versión en inglés en la siguiente URL: http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll31/id/54
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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La restitución de tierras y territorios. Justificaciones, dilemas y estrategias

Por: Nelson Camilo; Chaparro Hernández Sánchez León | Fecha: 2017

Las herramientas pedagógicas presentadas a continuación buscan servir como una compilación rápida de consulta que permita a los funcionarios tener a su alcance una guía de cómo asumir algunos de los retos más usuales en su trabajo diario. Entre 2012 y 2013 aproximadamente 7.073.897 hectáreas de tierras fueron objeto de despojo y abandono en Colombia, según la Primera Encuesta Nacional de Víctimas realizada por la Contraloría General de la Republica. Esta situación ha afectado la integridad física y el proyecto de vida de las víctimas, ha disminuido el crecimiento anual de la economía agropecuaria, ha destruido lazos comunitarios, y ha dificultado la consolidación del Estado de derecho, la democracia y la paz. El objetivo de la restitución de tierras no es otro que la consolidación de un verdadero Estado de derecho, y una democracia bajo la idea de que no es legítimo o aceptable reactivar la economía agraria ignorando la ilegalidad que la fundamenta. Ahora bien, este proceso de restitución ha enfrentado enormes dificultades. La guerra continúa y muchos de los poderes que han estado detrás del despojo siguen dominando en muchas regiones. Los desafíos de seguridad son entonces enormes, no solo para las víctimas sino también para los funcionarios y funcionarias que implementan la política de restitución. Además, existen problemas jurídicos muy serios y difíciles. Los materiales de formación buscan hacer un aporte modesto, pero importante, a este proceso de reconstrucción de confianza ciudadana en las instituciones, mediante la formulación de metodologías de acción que permitan enfrentar estos desafíos jurídicos y técnicos. El objetivo principal es presentar a los funcionarios responsables de tramitar las peticiones de restitución de tierras, una serie de herramientas que permitan facilitar su trabajo en el terreno. Descripción tomada de: https://www.dejusticia.org/publication/la-restitucion-de-tierras-y-territorios-justificaciones-dilemas-y-estrategias-2/
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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La restitución de tierras y territorios. Justificaciones, dilemas y estrategias

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Orden público y perfiles raciales: experiencias de afrocolombianos con la policía en Cali

Por: Yukyan; Ávila Lam | Fecha: 2013

Este libro documenta el trato que recibe la población afrodescendiente en Cali por parte de miembros de la policía que operan en esta ciudad. Esto se manifiesta a la hora de retener o requisar personas, particularmente en la selectividad y el trato, tanto físico como verbal. El libro presenta en una primera parte la normatividad, tanto nacional como internacional, existente respecto a la lucha contra la discriminación. Complementario a lo anterior, a modo de revisión metodológica, se presentan estudios similares realizados en otros lugares. Por último, el trabajo se enfoca en dos aspectos de la situación en Cali: información estadística sobre violencia y concentración de población afro y, por otro lado, los testimonios de la población afectada por esta problemática. Con lo anterior se pretende presentar resultados empíricos de aspectos como la “etiquetación racial”, la violencia física y simbólica que se ejerce por temas raciales y la necesidad de tomar medidas para que Colombia se ajuste a los parámetros normativos que buscan combatir la discriminación racial. Descripción tomada de: https://www.dejusticia.org/publication/orden-publico-y-perfiles-raciales-experiencias-de-afrocolombianos-con-la-policia-en-cali/
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Imagen de apoyo de  Socorredor minero: Reconocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo humano - Módulo No. 1

Socorredor minero: Reconocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo humano - Módulo No. 1

Por: Servicio Nacional de Aprendizaje. Regional Boyacá. Centro Nacional Minero | Fecha: 1993

En esta cartilla se da la información necesaria sobre la estructura y funcionamiento del cuerpo humano para el mejor cumplimiento de las funciones de todo socorrista  durante los primeros auxilios en el salvamento minero.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Socorredor minero: Reconocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo humano - Módulo No. 1

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