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Imagen de apoyo de  La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145

La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 145

Por: | Fecha: 10/09/1870

:í9olítica-Literatura-N oticias-Filosofía-Rclijion-Artes i oficios-Instruccion pública- Bibliografía. Medicina-Variec1ac1es-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil. Se publico. los mártes, miércoles, viérnes i sábados, el mismo dio. se ll evo. o. las casas Je los suscritores de 'la capital i se remite o. los de fuera por los eorreos r es­pectivos. Los lúnes i juéves se publicará. si es necesario. Valor del trimestre, tres fuertes. Valor del se:nestre, cinco fuertes sesenta centavos. V alor del año, diez fuortcs. Valor del número suelto, diez eent.\vos. Se publi~an remitidos i avisos, a un precio suma- " mente módlco, que se arreglará con los editores. Todo lo de interes j en eral se inserta grátis. Los editores, NIOOLAS PONTON 1 C~ 'rRLMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 10 de setiembre de 1870. NUMERO 145. Vamos bien. Cuando el distinguido biógrafo Timan llegó al retrato de Mr. de Lamartine, se vió perplejo en la eleccion de los colores para reproducir a un hombre que casi los habia reunido todos. Así nos hemos visto algunos dias para encararnos con la situacion políti­ca del Estado de Cundinamarca, el cual por su categoría de Estado-metrópoli, por decir­lo así, encierra una importancia especial en­tre todos sus hermanos de la Confederacion colombiano.. Nuestro editorial anterior no es sino un fiel reflejo de la situacion que lo inspiró. No se decia otra cosa ahora tres dias sino que habria una lucha; i hombres que debian saberlo nos lo aseguraban como un hecho inevitable. El Gobernador anduvo a caballo, la tropa salió con él a su frente, i todo pare­c ia anunciar un inminente conflicto. Pero la Asambla se I:eunió e instaló feliz­mente el 8 del actual, i ya es indudable que el órden se ha asegurado. Es necesario reconocer que en esto, la conducta del partido conservador ha sido digna i patriótica, presentábdose en la Asam­bleíl lleno de sentimientos propios de los ho­norables ciudadanos que llevan allí su voz. ,1 no importa que no esté allí en mayoría. Bastará que el partido liberal no descienda de la actitud que ha asumido en el camino de una verdadera consolidacion del órden, basada en los ' procederes aconsejados por una política elevada, para que todo siga en armonía i la condicion de la minoría se borre ante la benevolencia de una mayoría com­_ puesta de hombres ilustrados i patriotas. Dios quiera. il uminar las intelijencias de la Asamblea, porq ue de la manera como 'ella proceda hoi, dependerá que entremos en las vías de conciliacion de todos los intereses lejítimos; o que continuemos por las esca­brosidades de las dificultades que suscitan las pasiones ménos fraternales. Hemos leido con interes el Mensaje del ciudadano Gobernador Manrique al Cuerpo constituyente del Esta?o. 1 sentin'~os que su estension no nos penTIlta reprodUCIrlo como lo desearamos, Sí diremos que nos ha. com- .placido. . Rai en esa pieza la franca esp?ntaneldad del jóven leal i sincero, contenIendo una sinóptiis de la revolucion de julio ~ de. la ad­ministracion del Gobernador provIsorio. En una rápida, sencilla i mui clara narracion, está todo lo sucedido i todo lo hecho; es­puesto con la sóbria naturalidad propia de esa clase de documentos, Rai ademas en ell\len­saje gubernamental t.oda la. pos!ble model:~­cion. La repugnancIa que mamfiesta el JO­ven l\Iajistrado en tener que tocar a su pe­sar hechos que envuelven a personas cuyos actos ha combatido, demuestra todo su ca­rácter i le conquistan l:is simpatías de los co­Tazones patriotas. N ada es mas impropio de d(¡cumentos ofi­ciales, que el estilo a~asionado, tan ajeno del que habla con todos I el~ numbr~ de, t.odos, En esta materia, cualqUIera aluslOn h1l'lente, l\~a siempre d carúcter de un verdadero abüso; salvos aquellos casos en q,ue l?- alu­sion misma sel'ia rigurosament.e lI1evJtab~e, ..como de la esen~cia de la matena, por la mis-ma naturaleza del asunto. Es casi imposible hablar de N apalean en Santa Elena, sin que deje de mencionarse la celebérrima oscuridad de Sir Hudson Lowe. Pero es necesario que la cosa sea realmente ineludible, como ha sucedido al señor Gobernador de Cundina­marca. Con todo, él lo ha hecho con repug­nancia, circunstancia que lo enaltece, cuan­do estamos cansados de leer aquí en muí di­versas épocas, documentos oficiales redacta­dos con tal lujo de imprudente rudeza, que casi han rayado en la incivilidad. Sean bien acojidos los dignos sentimientos del Gobernador, con toda la benevolencia que se merecen; pues por nuestra parte, nos han complacido ámpliamente. Está, pues, en manos de la Asamblea el 1?0rvenir del Estado; i pudiera decirse sin hipérbole, en manos de la mayoría liberal de esa Corporacion. Cuánto deseariamos ser hoi de las perso­nas influentes para alzar nuestra débil voz en favor de los principios de una verdadera fraternidad, de un olvido completo de nues­tras pasadas desgracias comunes, i de un así­duo propósito de buscar el bien con el con- ' curso de todos. Sinembargo, qué importa que seamos los últimos de los hombres? Nos engrandece el bello título de ciudadanos, i con él, que es lo único que nos hace algo en la escena polí­tica de nuestra bien amada patria, nos per­mitiremos, no indicar medidas, sino evocar sentimientos. Recordemos siempre que todos somos so­lidarios responsables i pasibles del bien o del mal que hagamos al pals ; por mas ql e no nos falten a veces pretestos para escudar un estravío cualquiera. Con la práctica de la moderacion i de la justicia, dejaremos de tener fundados moti­vos para abrigar temores; ni ménos nece­sidad de alimental' i de acariciar animales de pelea, que como ias fieras, acaban siempre por devorar a los mismos que las habian ali­mentado .... Es necesario que el partido liberal se con­venza de que en el conservador hai mucha jente republicana, patriota i capaz; i que ha­blando en buen castellano, dista ménos de las ideas liberales verdaderas, que algunos calmucos que con el usurpado nombre de liberales, no son en buena lei de Dios, sino malandrines hechos i derechos. Lo creemos útil para el partido liberal i pa.ra el conservador i para el porvenir de la República entera ; i juzgamos que es llega­da aquí la ocasion defl'aternizar, empezando 1101' el que mas puede. Eslamos casi seguros, al avanzar que el partiJo conservador no se dejará vencer en el camino de los procederes leales j ele· vados; i de que el dia que el partido liberal le dé el caro nombre de hermano, hallani. en él, con las pocas escepcione que hni en to­do en este mundo; sí, hallará en él dispo i­ciones a la altura de la hidalguía del patrio­tismo. reemos no er¡uiV'ocarnos al hacer e ta ju ticia a la gran n·.ayol'Ía d~ nue tros copar­tidarios entre It> cuale hal una mui nume­ro'a faianje de honrados ,i valero:lo artesa­nos, i otra no méno conslderaule de jó,'ene sen_ibles a los encantos de toda la idea jenerosas, in gua le falten rrrave~ cluJada-nos que comprenden los destinos del mundo político. ¿ Qué nos falta, pues, sino un poco de bue­na voluntad para no hacernos mútuamente d.e~graciados, haciéndonos mútuamente jus­! lC,a? ¿ Quién ha dicho, ni podrá pretender Jamas a los ojos del comun bienestar i de una moral severa, que entre los miembros de una misma familia ha de haber rencores eternos? Esto dejaría de ser monstruoso para ser menguadamente infame. Pensar eternamente en que hemos tenido el tifo o la viruela, en vez de ocuparnos en evit~r su repeticion,. abandonando aljéne1"o de vzda que nos t,'UJO esas dolencias, no es obrar como seres razonables. Lo pasado es irremediable, porque no nos perteneoe en su irrevocable fatalidad. Dejemos, pues, pasar al pasado. Ya que Dios ha dado al tiempo la misio n de arreba tal' el pasado, no nos opongamos al cumplimiento de esa lei consoladora : Dejemos pasar al pasado! ~n est~ vida, no hai nuestro sino el por­vemr; nco tesoro que algunos despilfarran como herederos calaveras; i que los hombres de verdadero talento saben convertir en un verdadero paraiso. 1 esto, que parece solo apli­cable a los individuos, no es ménos aplica­ble a los partidos, que no son sino hombres multiplicados por sí mismos. A la obra, pues; nueva vida i viva la Re-pública! M. M. 1\1_ Paris, 7 de ago~to de 1970. SeñOr Edilor de f.a flustracion. En dos paquetes me ha sido imposible escribir a U. porque estaba en Italia, i el movimiento físico i contÍnuo del viaje me impedía enteramente el ro­poso de espíritu necesario para escribir una revista que por fútil que sea,siempre demanda cierto gasto de re~exion al comunicar las coaas que se ven; reHexlOn que no se puede tener cuando se tiene que emplear todo el dia en recorrer ciudades i museos que dan instruecioD, es cierto, pero 00 instruceioD para escribir una r evillta. Larga­mente escribir6 a usted sobre la Italb, cuando merme el ioteres de los sucesos que están pasaodo i que reclaman ahora toda la atenoion. Los dos grandes asuntos de que voi a dar a usted cuenta, 60n el Concilio i la guerra de Francia. El Concilio ha declarado ya la infalibilidad del Pontífice Romano. El dia que la Iglesia venera a la V frien en su ad vocacioo del Carmen, se cerrÓ la discusion i se voto el selle/na que fué aprobado por 533 votoa contra ~ ; el re"to de opo ~ieionista que 00 alcanzaban a 1UO 00 asi tió alluel di:!, de­jando sonar sola6 eoas doa .oces rebeldcs como una pr';1eba ordenada .por ~ios de la. libertad que ha habIdo en la dchberacloD, Lo que L sido si.empro un ?ogma en la IglcEia católica; lo que OIn!.'uo católico ~a D('gad~ en b práctica, flues todos, aun los gallcano:> mbWOS que ~e opu ieroD en eSla "c:z, lodo han iudin .do siempre su ca bez cu uJo ha hoLI do el succ 01' de l' dro; e o que h sido dogma para tod eooci nei' e tólie , i que car\;ela por dc"graeia del 8ello do t J, lo 'Ine ha arranc.,do tnu o "rito :.uo a mucho que iban cmLnrc do~ en la Uli~ m L re e o rum o queda WIl:> (asegurad,) hoi. De oeoe,"r cn opo ¡cion la obr dd e píri u ID igno, ri :lDt ee(!ucdad como dc conocer 1 oL:-a e Dio n ~üel triu fo. El llltim ar:; mento en ne 60 hn bi o encerrado lo l:r Hcao er... cu i ri ible . deciao (1 e el dogm er ci"rtQ, pCN (1 UO su de­elnr3cion no era 01'0 tuo i 01 'd bol -r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 578 esto, que si los principios de la Iglesia han de mirarse respecto de las pasiones humana~, no .solo no ha sido nunca oportuna, sino quc ha sido Blem­p~ e impertinente. Efeotivan~ente,.procla~ar l~ cas­tidad i In. pobreza, In. humIldad I la pemte~cla en luedio del imperio romano; adoptar co~o lDstru' mento de gloria la Cruz que era mas VII entónces que el az(¡t~ hoi; todo .esto re¡:it?, fué una locura i si los galIcanos hubieran VIVido entónces, es probable que hubieran dicho a Jesucristo, que ellos creian en su doctrina pero que no era con­veniente ni oportuno declararla en faz del Pro­cónsul roronno. Al triunfo de la unidad de la I glcsia que hoi hemos conseguido, so agrega el , triunfo no despreciable de haber podido cauteri­zar ese cáncer que vivia ignorado en las entrañas mismas de la Iglesia i que se llama el galicanis­mo: herejía elegante que calzaba guante blanco que no por eso dejaba de ser el principio de un cis­ma i que pretendia crear una iglesia en frente de la Iglesia, i hacer del Paris relijioso lo que és el Paris literario i el París político, la Roma mo-derna i el déspota de los espíritus. . La declaratoria de este dogma ha pasado casi desapercibida, a causa de la iudecible importancia de esta guerra, cuyo principio conocemos i cuyo fin ignoramos todos. Sinembargo, ha causado pro­funda impresion i el Gabinete de V iena ha hecho lo mas estúpido e indecente que podia hacer: de­clarar abrogado el Concordato por cuanto el Papa ha sido declarado infalible; lo cual seria lo mismo en el terreno de la lójica, que deJlarar roto el tra­tado con Francia por cuanto el plebiscito confir­mó el poder del Emperador. Dicen ahora que a consecuencia de esta declaratoria,el Emperador;re­tirará sus fuerzas de Romn, i que por lo tanto, entrará inmediatamente Garibaldi i que se aca­bará para siempre el poder temporal del Papa. Los filósofos liberales dicen más, dicen que es el papado el que acabará para siempre. Es cierto que los católicos no tenemos, por ahora, fuerzas que oponer a Garibaldi, pues las tropas francesas han comenzado a retirarse de Roma i esperamos de un momento a otro, saber los nombres de Jos nuevos mártires que debamos venerar, pues ha­brá muchos i tal vez alguno de ellos se llamará San Pio IX i pero a falta de fuerzas, yo voi a oponerle dos cueutecillos que tienen la ventaja de ser historia. En 1767 un jénio, un pI'ofeta, un hombre eseep­cional, en fin, lo que se llama un hombre, es decir, Voltaire, decia: "d~ hoi en cien años se hablará del pontificado como de una cosa que e:úst1"a. Lle­garon los cien años i so hablaba del pontificado como de una cosa que existia. - A principios de este siglo un dia se paseaba, melancólico, un anciano en su prision de Fon· tainebleau. Era el ex-Reí de H,oma, el Pontífice ---- - -- ---------- -- - - - -------- ----- - --- - --- - - --- - --- - ----- ( CONTINUAOION .) LXXIV. Al apoderarme de la carta senti una profunda i mis­teriosa simpatia hácia la desdichado. que la habia escrito. Hácia Ines de Fonseca, hija de Lorenzo de Fonseca, asesinado, borrado completamente del número de lo~ séree, reducido a cenizas por el marques de la Roca. Escapé de aquel cuarto, llevando conmigo aquello. carta. Nodie me había visto. lile encerré i abri temblando aquella carta. En ella se revelaba una almo. dulce, Hmida, upasio­nada, avergonzada, que suplicaba llorando cuando podi¡), exijiJ', que no hablaba en nombre de eu o.mor sino en nombre de otro amor mas grande, mas noble' mas sublime: en nombre del amor de un hijo. ' i De un hijo de Luis de Arévalo! -¿ I conserva usted esa cl1rta, Margarito.? -A9,uellu. carta no habio. siJo escrito. para mi, yo no teDla derecho alguno paro. cons!!rvo.rla: no tenia tumpoco deseo de retenerlo.. Al dio. siguiente volvi6 Luis. Yo estaba solo. en la hacienda. A la 101'11. dc comer bajé. No necesitaba finjir para mostrar el semblante nu­blado a Luis. Comí poco, i durante la comida solo respondí a Luis con monosilabos. Al levantarnos de la me90., Luis me 1'00"6 que fuése-mos a pasear al jardin. '" --Si por cierto, necesito hablar un momento con usted, solo uu momento, lo dije. -No comprendo esto. seriedad, cste disgusto conmi­go, Marg:1l'ita, me dijo ofreciéndomo su brazo que yo l'ehusó: mi buen tio debe haber inventado alguna calumnia. Entrábamos en aquel momento en uno de los cenado- "es del jurdin. -No, le dije: pero el correa ho. traido esto. co.rta. Al ver el sobre Luis po.1ideci6, se puso malo. -Yo no necesito ver esa carta, me dijo. -Debe usted verla: es una madre abo.ndono.da quien lo. escribe. LA ILUSTRACION. Pio VII i en ese dia hab~a nacido el hijo del poderoso Emperador con el nombre de Reí de Roma. Pocos años despues, el prisionero de Fon­tainbleau bendecia desde su trono de Roma la tumba del Emperador muerto en prisíon i la pl'i­sion del bijo encarcelado por BU mismo abuelo! Quién mudó así la escena? Las alas de un mos­quito que envió Dios a que derrocara un trono que estaba apoyado en la columna Vendome he­cha del bronce cojido a 108 enemigos. No suceder{~ 10 mismo hoi o mañana? La declaratoria de la infalibilidad i la comi­guíente aprobacion del SyUabu,8, encierra para Co~ombia graves i plausibles novedades. Todos los católicos, cual más, cual ménos, tenemos que recojer velas i hacer amenile honorable de muchas ideas que se habian aceptado incautamente en la prisa de nuestros arreglos de partido, i que hOl son declaradas terminantemente herejías. Seria pues, conveniente para conocimiento de todos, publicar en La lh~8traet"on la traduccíon del Sy­llabus i los dos 8chemas dados por el Concilio. No remito estas t¡;aduceiones porque como allá han ido en los periódicos estranjerQs, allí pueden to­marlas confrontándolas con el orijinal latino, ope­racion mui necesaria: baste para ello recordar que el mas instruido de los enemigos de los jesuitas en Nueva Granada, dió un cuaderno apoyando todo BU razonamiento en que los jesuitas podian obligar al pecado, traduciendo así el ad peccandum que encontró en las instituciones i que acto con· tinuo le corrijió el señor Groot, advirtiéndole que la traduccion que daba, no era literaria, puesto que traducia al pecado i no bqjo pecado. Recuér­dese tambien qué una mala traduccion hecha en Europa, mancilló por muchos años la memoria de nuestro grande Arzomspo M osquera, hasta que pudo vulgarizarse el esérito en que corrijió la traduceion el hermano i amigo do la nobilísima víctima. En los periódicos franceses i en muchas corres­pondencias que van de esta ciudad encontrará us­ted relaciones de los escándalos que suceden en el Concilio. Segun ellas, allí hai oradore¡¡ silbados o interrumpidos,cábalas para no dejar hablarlque­rellas i puñetazos. Todo eso es una mentira infa· me, digna de los discípulos de Voltaire, i pUQdo asegurárselo a usted, porque vengo de Roma i sé por conductos íntimos i sumamente seguros cómo ban pasado i pasan las cosas en el Concilio. Baste decir, para hacer ver que es mentira todo lo que cuentan los impíos, que en esta augusta Asam­blea no rije el sistema parlamentario de nuestras borrascosas asambleas mundanas. Allí nadie pide la palabra, ni el Presidente la concede o la niega~ allí no se improvisan discursos: allí no se tiene órilen del día que se cambie diariamente: allí no se interrumpe al orador con las palabras de canalla I dejando lo. carta que cay6 al suelo, porque Luis retiró la mano al tocarla, sa11 del ceuador i subi a mi cuarto i me encerré en él. Luis lIeg6 a la puerta. Habl6, rog6, 1101'6, se desesper6, i yo permaneci muda. Al dio. siguiente me hice servir la comida en mi cuarto, i no respondí tampoco a las instancias de Luis que lIeg6 a mi puerta desesperado. Al tercer dia volvi6 el marques. Al solo aspecto de Luis comprendi6 que yo habia. cumplido fielmente mi encargo. En cuo.nto a Luis, despues de algunos dias de inúti­les esfuerzos, se despidi6 de mi de una manero. escén­trica, jurándome na odio 11 muerte. No le he vuelto a ver hasta anoche qne le vi junto a usted en el Teatro Real. He aquila historia de mi conocimiento con Luis de Arévalo. Pero mi historia al lado de su tio continu6 i se fuó ennegl'eciendo mas i mns. LXXV, Apénas se vi6 libre el mRrqucs de su sobrino, cunn­do aun no hnbia paso.do su caballo los tél'minos de la hacienda, el marques me dijo: -Ya conoces lo que sufro: no pucdo olvidar aquella torrible noche, rti el incendio que devoraba el cuerpo del insensato que so atrevió a ofenderme, n initarme. Solo puedo tener un consuolo sobre la tierra: tu amor i tu posesion, lIIarga.rita. -Yo. se ba ido Luis, le dije: yn no puede usted te­mer que 01 amor do otro me impida amarle o. usted ..... Si le hllbiel'R. o.mado, me 1ubiorn prevalido de la terri­ble influencin que 61 hn sabido procurarse sobre ust.ed. -j Que no mo amas! ¿ hns meditado bien lo que me has dicho? csclam6 mirándome de aquello. mnnera horrible que tanto mo repugunbA, que tanto me aterrnbll. -No hc neoesitado meditnr, contestó: 11e dicbo la verdad. -Es deoir, quc ...... -j Que no! --¡Margarita. ! -Son en vano lns o.menaZRS: estoi resuelta n. nrros-tro. rlo todo !lutcs que ser ele ustod. --Pensnbas {~utes de otro modo. --He cambia.do de pensamiento elespues del 25 de mayo. El marques lanz6 un rujiclo salvnjc. Tembl6, empalideci6, se hizo horrible BU semblante. o vergante corno lo dice un infame peri6d ¡Cl) fran cel'o Hé aqu·í el sistema parlamentario del Con­cilio. Una proposicion no se discute un dia o do~, sino treinta o cual'enta j el que quiere bablar en la cuestion se levanta de su asiento i va a tomar un libro en donde opullta su nombre i loa orado­res hablan segun el órden de su inscripcion que es pública. Por lo tanto ningun orador tiene que pedir la palabra, sino que se dirije a la tribuna cuando ve que ha bajado de ella au antecesor i sube i pronuncia una oracion en latin, en la cual contesta bien o mal los argumentos que le son contrarios i eaa oracion la ha escrito mui despa­cio en su casa no teniendo por lo tanto, ni pu­diendo tener nio¡¡:un oalor, ni ningun desvarío de improvisacion. Nótese en las de Uiceron cuánta diferencia hai en el plan i estilo de su oracion contra Catilina que fué improvisada i sus oracio­nes clásicas pro pom;peio o pro legc-Manih'a etc; i se verá cuánta diferencia hai entre la catilinaria do nuestras Asambleas popu lares, i la oracion re­t6I- icamente arreglada de un Obispo en el Concilio. A veces sucede quc un orador inscrito no llegue a hablar i pero es porque han hablado cientCf cincuenta en la misma materia, todos están can­sados, todos han formado ya su opinion i piden que - se vote lo que se estaba discuticndo. En este­caso, la mayoría decide. Luego, cada ses ion no comienza por una copa do brandy, como sucede en las Asambleas mnnda::Ias, sino por una misa i usLed sabe que los efectos de ámbas cosas son bien diferentes. El uso no mas de una lengua sa­bia de difícil mánejo, hace por sí sola, imposibles esos desahogos que se tienen en la lengua propia. Tampoco crea usted 03da sobre todas las noti­cias que dan respecto de la salud de Su Santidad, que segun dicen ,ha estado a punto de morir varias veces. Pio IX tiene unn. salud envidiable i los li­jerísimos achaques consiguientes a su avanzada edadl no valen la pena de los despachos que he .leido yo con risa aquí. "El Papa está. mui malo, segun se vc por las 'carreras que hai on el Vatica­no i por el encierro absoluto en que lo tienen," dccia un periódico frances i asignaba por fecha. esactamente la misma en que yo habia tenido el h<>uor de ser recibido por él i aquel dia tenia mas vigor del que pudiera pensarse, i ya que nombro esta audiencia contaré a usted algo de Su banti­dad. Pio IX es mui alto i grueso, su cara aunque­arrugada tiene una espresion juvenil i yo notaba con asombro su mirada no solamente bondadosa sino alegre, recordando d¡¡lante de él cuantos­enemigos i peligros le rodeaban para esplicarme­esa alma-tranquilidad i esa benevolencia gozosa! 1 Qué diferente esa mirada risueña i.franca del bondadoso ancrano que es hoi el reí mas débil de la tierra, comparada con la mirada melancólica i -j Oh! j la expiacion! esclam6; i la espiacion en el crimen! I huy6. LXXVI. Pasaron muchos dias sin que yo viese al mar ~. ÜQttA.t,,· DEDlCADA. A LA ------~o~.~ •••• ------- PROGRA ~A. 1. Despues de uua bella obertura, ejecutada por el S esteto, se pondrá en escena el interesante drama en tres aotos, obra privilejiada del c~leb rc literato español don Ventura de la Vega, cuyo título es : FUEGO DEL (JIELO ! n. Yalse cantado por la distinguida seilo re MARINA BARBIERI DE THIDLi¡l!R. 111. La graciosisima petipieza l nowitlada : OAP A~IBOLA 1 PALO . IV. La brillallte á ria del B arbero de 'Tilla, tituladll : L A c .\ L U nI N 1 ~\ ejecutada por el señúr Juan Thiolier. V. Concluirá la funcion oon unos "istesos Fuegos 81"tificiales, UIl'nENTA DE _'¡COLAS 1'0N:rON 1 aolLP.~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 147

Por: | Fecha: 14/09/1870

• Política-Literatura-N oticias-Filosofía-Relijion-Artes i oficios-Instruccion pública - Bibliografía. Medicina-Variedades-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil. Se publicA. los mártes, miércoles, viérnes i sábados, el mismo dia se lleva a las casas de los suscritores de la capital i se remite o. los de fuera por los correos res­pectivos. Los lúnes i juéves se publicará si es necesario. Valor del trimestre, tres fuertes. Valor del semestre, cinco fuertes sesenta centavos. Valor del año, diez fuertes. Valor del número suelto, diez centavos. Se publican remitidos i avisos, a un precio suma­mente módico, que se arreglará con los editores. Todo lo de interes j eneral se inserta grátis. Los editores, NICOLAS PONTON 1 C~ TRLMESTRE 111. AÑO l.-Bogotá, 14 de setiembre de 1870. NUMERO 147. LA ILUSTRAOION. As~, no es posible. Esto de incomodarnos porgue todos no piensan como nosotros, en los momentos en que mas se maldice la infalibilidad del Papa, es cosa que nos ha hecho pensar que la. ira que ha producido en algunos :señores la reso­lucion de la infalibilidad papal, no tiene otro oríjen. sino el de que ellos solos querrian ser los infalibles; i echan ménos la mala fortuna de que no haya un Concilio aunque fuese el de Pistoya, que los declare, no solo infalibles, ; sino hasta impecables. Esa ira es cuestion de concurrencia. De­clarar iofalib"le al Papa ante tanto sabio in· falible, es cometer casi una usurpacion In­tolerable. ¿ Qué otra cosa pensar del tenor de ese - artículo enragé del ciudadano corresponsal ero nadie fijaba en ello la atencion, ni se podia presentir el espuntoso cuadro que presentaba el in­terior. Las persooas de la vecindad supusieron que la familia, aprovt'chando un dia de descanso, se habia ido a pasear al campo. En la tarde una mu­chacha de un pueblo vecino, se presentó por allí, llevando para la bermana de la sllñora Mllrshall un traje que le habia ofrecido para ese dia. Habiendo tocado a la puerta sin obtener respuesta, la obrera tlió nI alarma. La puerta rué desencajada i la sangre corria sobre el pavimento del cUllrto. l\farshall con la cabeza rota, vestido en el traje de trabajo, pero 'in calzado, yacia en medio de la pri­mera pieza. Mas léjos, Carlota, su mujor i lB her­mana de esta última, tenilln igualmente la cabeza C CONTINUACION .) Tenian por afortunado aquel con quien yo ejecutaba una. de nuestras danzas, i concluiaa la fiesta que algu· nas veces me horrorizaba porque bnbia formado partj'l de ella la ejecucion de algunos cautivos, volvia. a entrar en mi verde retiro, de donde no ~alia sino pasado mu­cho tiempo i para. una solemnidad semejante. Yo era feliz. Pero el buitre de negras alas i de ronco rujido em­pez6 a cernerse por cima del follaje de los á.rboles que me escondian. Úa fama de mi bermosura habia salido de la. tribu. Muchos de los caciques de las tribus cercanas me habian pedido por esposa. Mi padre babia. esplorado mi voluntad, i yo me babia. negado siempre. Mi corazon dormia aun. El amor no le babia. despertado ni aun en suelios. Yo era feliz en mi verde vivienda. J .. XXXlIL Un dia ...... Una de mis doncellas mecia la hamaca. donde yo estaba r eclinada. Otras dos renovaban el aire COll grandes abanicos de plumas de buitre. Las restantes al fondo de la babitncion canlnbnn o r.eferian leyendas maravillosas heredadas de padres a. hijos. De improviso oi ccrca la voz de mi padre, a la. que contestaba. una voz estranjera. Yo nunca babia escuchado nquella voz. Era evidente que mi pndre se acercaba con un es· tranjero. Escitada por lo. curiosidad, lal vez por la. vanidnd, salté de la hamaca i me miré a mi espejo. Estaba. IDas bermosn que nunca. Tenia UD vestido blllnco, ceiIido por unn. foja azul, i en mi garganta, en mis tobillos, en mis brazos, se revo lvian sartas de coral. Mis ojos l)l'illaban como los diamantes, i eran dulces como los de los antnopes. atisfecha de mi misma sali del baobab. Al mismo tiempo llegaban a él mi padre i un estran· LA ILUSTRACION. rota. En fin, la madre del macnnico i sus tres her­manitas, eu traje de noche, nlldaban en un mbr de sangre. ¿ Quién el's el autor de esta carnicería ? St'gun el estado de los carlávere i la naturaleza de la hf>ridas, no era factible suponer que en un momento de ena.ienacion mental, Mar hall e hu­biera suicidarlo, de pups de haber ase inado a toda su familia. Dos hechos daban indicios del c.imen. Se rf>col'llal>a que dos dias ántes, on individuo, estraDO en aquel lugar, hal>ia estudo rondundo a los alrededores. e supo siguiendo e tllS huellas, que habia rlormido en una posllda donde ya estaba hos­pedado un viaje ro desconocido, ¿ Eran estos dos 'cómplices? otóse que el domingo por la mañal.a el últi mo que habia llegado, llevaba un truje :life­rente al de la.víspera. El teutro del cl'Ímen se halla, pues, en el camino ds Uxbridje; pero la habitaciones mas cercanas u )a quinto se encuentran a seoenta metros de distlln­cia, El crímen, pues, ha pod ido cometersfl durante la noche, sin que lo. alaridos de las victimas e oyeran. El cadilVer de la señora Marsholl e taba debajo de la o;scalera que conducia al primel' pi o. Proba­blemente el ruido de la lucha empeñada entre el asesino i sus victimas, la condujo nI lugar del crimen, Se eupone que Mar hall oyó un movimiento en la fragua, dondo a no dudarlo, el asesino escojia el instl'umento de que quería servirse; que se puso sus vestidos, i que encontró en el piso de la quinta al asesino completamente armado. Dos dias de pues la policía se puso en movimiento i tuvo noticia que. el ase ino . upuesto de la familia 1\1arsball, habia sido aprehendido en Reading en una casa amueblada de la calle de Sil ver por el su­perintendente de la policia de Slongh, llamado DUll­ham, au iliado por otro ajente i por un individuo nombrado Cárlos Coombers, que hobia becho mu­chas l'evelaciones al oficial de policía. E$te Coom­bers es un ladrillero que vi ve en "Belle-Yard," en Uxbridje; i declaró ql,le el hombre que hab • .! sido Aprehendido, habi3 salido de la pri ion de "Cold­hath- Fields," el viérnes o sábndo anterior, i que lo conocia por el nom.bre de Jllck. Este último no ha querido dar su nombre. Parece que Yack es tu vo en "Belle-Yard," el sábado por la tarde i preguntó a Mr. Coombe:,s i podia darle un alojamiento, advirtiéndole que no )0 habitaría ántes del primer domingo por la mañana. En efecto, ese mismo dia se presentó en "Belle­Yard ;" pero se notó que u aba un vestido dife r ente del que tenia el sábado por la tarde'; llevaba c.onsigo una maleta pequeña que contenia provisiones de boca i muchos otros artículos. Lo condujeron a su cuarto ; como a las diez se levantó para bu car cer­veza i durmio la noche del domingo en "Belle­Yard; " la siguiente noche la pasó en compañía de dos muchach,as eh una casa vecina. El mártes por la mañana regresó a "Belle-Yard" para almorzar, i anunció que partiria. para RE:ading a las siete. Pero despues que partió, Coombers, que hacia oido hablar del ase inato de "Uxbridje," concibió sospechas i resblvió aclarnrlasj marchó desde luego al reten de la policia, donde le mostraron los objetos cubiertos jero, un :t>lanc/), alto, delga.do, ante el cual r etrocedí espantada. por su aspecto. La sola vista de aquel hombre me lllzo dalio. Aquel bombre, seliora, era el marques de la Roca. Era ese terrible bombre a. quien debo toda mi deses-peracion, lodo. mi amargura, a. quien usted tal vez deberá. algun dia la. condenacion de su alma. Maunca les BcompalIaba sirviéndoles de intérprete. -Este estranjero, me dijo l\Iaunca seffalando al marques, es un cacique mui poderoso en su tierra, allá al otro lado de las grandes aguas: es amigo de tu padre, ba oido hablar de tu hermosura i quiere cono· certe. Yo no contesté. Un secreto instinto, un instinto de terror me haoia tener fija b vista en el marques. Mi padre, aquel hombre i Maunca se sentaron a la entrada de mi habitacion. Agolpadas a su puerta estnba.n mis doncellas, con­templando con curiosidad a.l marques. Este sin aparLar de mi lo. visto. bnblnba cnlorosamen­te con Maunca en un idiomn. áspero que yo no com­prendin., i Maunca traslndaba en nuestro lenguaje a mi padre lo que aquel bom bre le babia dicbo. -Itumela parece tan bermosa al seilor blanco, le dijo, que la quiere para sl. -¿ 1 c6mo la quiere paro. si? dijo severamente mi pndre. -El estranjero desea llevarlo. consigo allá al otro lado de los grandes mares. . -Ramotoos, dijo mi padre, no sepnrar!\ de si o. Hu· mela; si el oacique blanco la ama, que se qucdc oon nosotros i yo pnrtiré con él mi tata. Habl6 i\Inunoa con el estranjel·o. Despues dijo a mi pndre : -El cacique blanco no se opone a que tú noompailes n ltumela. Puedes ir oon ello, con tus mujercs, con tus pl1t'Íentes, con tus riquczas. -Es deoir que el estrnujero teudrá ent6nces en vez ele una esclnva, ciento, Imn. tribu cntera, que en vez de ser comprada se entrcgará a 61 con todo el mnrfil, con lodns las pieles, con todns las riquezas que posee. -El selIor blanco lieno en América grandes prade· l'as dondo tú sorás sefior. -j o! dijo mi padre. 1IIIIunca volvi6 a. bablar oon el mal'qucs. Yo estaba llena de terror i rlo un iedlld. El marqucs me miraba do lIua maucm que lDe opri­mio. el alma. de sangre que se hubian ('ncontrado en la ca o de Mar hall; i Coombers no dudo un 010 instante en declarar que a')uello vpstldos eran los mismos que Yock tpnio el sáblldo por la tllrde. ~ljefe del establ ecimiento habiéndole prometido al prlrf1t'ro costearle u viaje,Conmbers partió con el .l! ­permtendenta D unhom ¡el IIjente Goulmnn i todos' treJ llegaron a Reading. Al fin, dc pue de muchas pe quizas en las casa mas importante!', 'e vino 1I descubri~ el lugar en que se ocultaba aquel, SObrll el cual reClllan tan graves sospechns. En cc.n E'cuencin se le pu ie ron esposas i que fupra conducido por I¿ posta. Colocáronle en una celda i dos centinelas e taban enca rgados de vijila rlo para que no aten­tAse r:ontrn su vida. Cuando re hal>laron por priln o;ra vez del asesinato, el pre o se montó eu cólera I dijo al oficial de policla con un fuerte acento escoeee. Oh! no sois vos quien diríais que habiais conwtirlo un crimen. Pues l>illn, yo no he Inatado nunca, ni hombre, ni mujer, ni niño. Qué ppn [lis de esto? Sil actitud era amanazante. En ~eguida rué lIt'varlo a la presencia de los mll.ii trl1dos de long, El Pl'imer testigo que depuso fué el superintt'ndente Dunham, quien dio cuenta del descubrimif'nto del ase¡.ino i de $ U con iguillnte arresto. Carlo$ Coombers se oyó en sf'gllida i el preso lo interruml.>Íó con muchll frecuen ­cia durante u declaracion. Los maji trados hall de­jado e te negocio para dentro de ocho dills. Antes de er llevado el prisionero Fe volvió II tomar su ca­chur: ha que habia puesto en el suelo al entrar, i echándo e a reir de una manera soez, le grito al último te tigo que ya iba ásalir de la sala: i Hasta la vistll Charlpy ! Por otro lado tenemos noticia quP un joven Ila­mildo Robin on, ha ido detenido en Higb-Wycom­be, bajo la inculpacion de estar compllcndo en e te aSllnto. El pri ionero delante de los majistrados ha protestado de sus inocencia. :Los chinos en América. A despl'cho de las prevenciones, las preocupa­ciones, las resistencias i los cálculos intere ac10s de ciertas camarilla políticas, la inmigracion chi­na a los E tnd o~ Unidos toma cada dia mayores proporciones. Es una oleada que rueda del orien­te a occidente del Pacifico, cuya marcha se acelera cada hora, i que no tardará en desbordarse no solo sobre el litoral maritimo, si,no por ·toda la super-ficie rIel continente americano. . No es ya como en los tiempos antiguos la in va­sion bárbara que se prpclpita en armas sobre la C'.ivilizacion para ahogarla i tomar su lugar; es la invasion pacifica de una civilizacion estioguida que viene a retemplarse en otra llena de vida i de porvenir, trayéndola, en cambio, no la eleva tacion i la ruina, sino sus brazos útiles sus tradiciones fecunda. El miércoles ultimo llegaron a San Francisco. procedentes de Hong Kong, mil chinos en un solo vapor, el " .A mérica, " i otros siguen en masa. Es el occidente de lo E tados Unidos que ha hallado su Irlanda; es la vertiente del Pacifico que va a poblarse con multitude venidas de allende los ma­res a que mira como la vertiente dE:l Atlántico i se Despues de babel' bablado con el marques, MauncDo dij o a mi padre: -El estranjero te ofrece porque consientas en que tu bija le acompofie, un fusil i un sable para cada uno de tns guerreros: p61vora i b-alas en tanta cantidad, que puedan estar disparando durante un alio sin cesar contra tus enemigos sin que se agoten: ademas de eso te dará cuntro caliones de bronce. Al oir el ofrecimiento de los caüones, mi padre Do quien yo habia oido decir qne por un solo cailon daria la mitad de su tribu i la mitad de los dedos de su mano derecbn, dej6 ver en su semblante una. espresion de alegria. que me aterr6. Le crei oapoz de sacriúcarme a su ambiciono -i Cuatro cañones! j si yo tuviera cuatro cañones seria el gran cacique a cuyos piés se arrojarian pidién­dole gracia todos 109 caciques sus enemigos! i Con cua­tro calIones, Ramotoos oubriria de cabalIas suyas los dos riberas desde el rio ha~t.n. el mar! -¿ Pero Ramotoos habria vendido sangre de su snn­gre? dijo rápida i severamente lIIaunca. -1 No! dijo vigorosamente como despertando de un sueño mi padre: Humela no dejará 1.\ sombro de su árbol: no verá el cielo de otras ticnas enemigas: Itu­mela morirá pasndos muchos inviernos en el hogar en donde ba nacido. Volvi6 a hablar Inunca con el bombre blanco. Contestó este, i i\Iaunca dijo a mi padre: -El cacique de las grandes pl'aderas, del otro lado de los mares te pide a Itumela por esposa. -¿ 1 se quedará con nosotros? dijo mi padre. - o: el caoique blanco permanecerá dnrante una luna todos los nllos en la cabaña de ltumela i se "olve­rá despues a sus praderas. - o, por los dioses del trueno i del rnyo, esclamó mi padre poniéndose irritado í de pié: yo be oido el silbido de la serpiente: yo la he sentido deslizándose junlo a \,Di pié: Iturucln 110 Serl\ la burla del bhmco: que la serpiente bstuta se aleje, o Ramotoos pondrá. su talon sobro Sil onbeza. 1 mi padre con UII ademnn de desprecio, indic6 al marques qlle so retirase. El mnrques so puso Uvido de c6lera, se le"ant6, lile lanz6 ulla mirada quo no be podido olvidar i que me hcló de terror, i se alejó lentamente. Mi pndre me abrnz6. -Rnmotoos, me dijo conmovido, ama n su hija: todos los fusiles i lodos los cniIones de los blancos no valon unn. lúgrimn .10 ltumelll. Mi padre i Maunca so alejaron. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ==================L A ILUSTRACION. stá poblnllUO con ~l rebo$o de los pnise lojano bó.cit\ que e inclinn. I d!'1 1.li;mo modo como lo inOligl'aotes euro­P" o,-" ~to nuevo huésped." trn!'n a .. u oua n pn­t1' ia 1\ donde "iolll'n u bUH'I\I' la bospitalidnu, los brazos vigoro, o' i lo, hñbitos lt\unrio_o que reoln­mn ulln ti'·I ... n "lt:ien, ti~'rrll II l.'nll dtl I'iquezus que al parecer h!l , ido de 1 l'ol'Ó ito nUllIttluida oculta durnnte muchu ' si,glo$ )lnl'a servir de re"ervn' i de r ecolll pen~a l\ la bUffilluidurl lIegnrln, tras Inrgns i duras pl'uebo" al último uesulTullo de sus nece i­dade~ i fnoultnd", . Lo c •• lonizacion del oes tl' por 10 chino proeluci- 1'1.\ <:on pcuencin incalculables, i (l ' impo ible pre­dt'cil por lo pronto, lo que rl':mltaní de In jntl'odnc­cion, en lo ' plamemos casi homoj éneos, a pesl\r de u c1h' e,'~ i J I\t1, qul:' por iglo ' ban trabajado conjunta­UHl ute IHra con tl'Uil' In civilizacion model'nH, de nn ele lllpnto 1'1 0 IIj eno, i tan el iHintl> como el chino. ElIll'l' lns lIHH hns esperiencio que ha sido dndo a la . tn é ricn bnepr (,!n t? tn épocn, hai una que llingun p ni' h l\ in I'n tudo jnmos i no ha -tado nunca t'n ap­titud d,' int .. utnr en tan grande l' cala: la los paises en que los cbinos se han estnbleciJo fuera de u pai~, en Borneo, Javo. i 8io­gapore, se ban mantenido apartados de la poblacion local, ban construido ciudades propias al lado de las ciudades indíjenas, han con ervado su, coSLum­brlls, rl'lijion, in tituciones e indu trias propias i su LXXXIV. Pero continuamente desde o.quel dia, a donde quiera que miroba, ya fuese a. la sombra del fondo de mi vi­' vienda, ya. al espeso follaje del bosque que la rodea ba; ya al fondo del arroyo, vela la mirada horrible de los verdosos i mates ojos del marques fijos en ml. No hnbia podido olvidar a aquel hombre, De noohe al mas leve ruido me despertaba asustada. Me parecía sentir los pasos del caoique blaooo que se acer caba cauteloso como el tigre, que se lnnzaba. sobt'e mí, que me arrebata.ba, que me llevaba consigo, que me devoraba. Yo había vislo en la mirada de aqu el hombre una r esolucion horrible de haoerme suya. 1 0 en su (¡ltima mirada habia entendido esta pnlabra : .. i Yolveré! " . Yo cl'eia al caoique blanco mas poderoso que ml padre. Yo eslnba segura. de que volveria i pensaba con te- 1'1'01' en su vuelta. L XXXV. Algunaa lunas despues de haber conocido .al marques, vino rni padre una mañaDl~ a mi bnobllb, 1 me IUILUd6 que me pusiese mis mej ores galas. .. Una de mis hermanas so cllsabl\ con el hIJO de un Ctlcl'{ue vecino, Yo Ilsisl.l al cllsamionto, IJUl'lmte él, cuando al aon del tnn-tan danzaban nueslros guerreros con nuestrus donocllns, ge oyó de I'crento acerolÍndose al filia 1" currera do ulr;unos ca­ballo!!. . Poco despues apareció un ,ióvcn guenero, SObl'O un hel'0I080 cal>I\110 negro. . • 'obre su frenle, Ires plmnna .10 b\l1l1'e tlemoah'abun (1\1" n(lllol guerrero el'" oncique. . Hm vellli tlo oon ulla túniolL de Heda noarnndn cenl­da pOI' un o. fujn de hermotloe OOIOl'CII, i en aquell .. fujn 1 ~o V<, lll un sllbh, .10 01'0. (', brillO BU pierua!! botln(ls d I'iel Jo I1nlllopl'. h 1'c1,¡Jo~ d 8cI III i oro, p,¡nIlIlL le ~u 011 ... 110 ob1'e HU I "cho 11 11 1..1'gO 1'011111' de NII'nll' , i (!n 111 IlIu lit:. Sil ""hullo ~(' IIliu nznbn un 11I1'fl:o fu íl. . L ""I~u ill n Iloco UCI'I'(lI'~ cubiel'toH ,1(, gula'! ~ lam­" ir,u 11 cubl1 l1 o, j tlooo CllullVI)!l IlIlt 1!'IIlan Hubl< liS Cnb ('zII9 gl'IIUUOB oa lall1lzl1S 1I0nllll ti leollo 1 U'lel, I 1'11 1,,' 1,,"n09 I .. ltls ¡f o 111gouon . .. BnLI'o lila do!! hil(·,.us dl oHLof caul, YO , \'~I InD (JI V'llln~ I>lnno'\H con ~II!; Im'nc.·oS. _¡ Be Mucnc-j)ldolo! c~clllmnl'on con 1111 .111 1I11~ carácter pCI' onnl. ¿Hnrún otro tonto en el continen­te nmericano? Lo que está. posando en Californiu pnl'eCd indicar la afirmntiva. Pero, pOI' otra porte, lo ch.inos no e han hnllado jnmn en oontacto con un gran pueblo; no h.on tenido nunca e tnblecimipn­tos iuo en colouio poco dilatod.a ~ 1 que no tienen In inicilltivn ni el poder de atrnccion du las metrOJlolis, i entre pueblos ba, tnrclo, mero. reflejos de pobla­ciones lejana. Aquí en el contíncntl, americnno, al lado de los elenwnto act, os de todu, 11\ Illl cionali­dade , trabnjolldo en lo mi ma colm na, i colocndo bnjo el dominio directo de In roza anglo- ~ujona, quo llcvl1 n si l\n doblo poder, l\ la vez disolvente i on tituyentE', estll tenn idod de IIUlonomil\ ¿ I'e i - tira i ~e pel'petllará in p I'{lor nada de u ol'lJiual,i­dad? E to es lo que probara un porvenir no mui I ~jano, i btl<;io e 'te problt'ma e que se dil'ijirñ con prefereuoia la atencion de los bombrE' que e_ tlldi,\n In politicn fuera do los ti 'nmuleas el ectorales i los curredores del Capitolio. 13ENEFIOENOIA, Junta jeneral de Jleneficencia. NOMDRAMIFlI !l.' O. Estado Soberano do lmdi1lOma9'O(I,-Bogotá, 11 do setiembre do 1 70.-1. úmoro 331.-J!,·¿ Presiden. to do lu Jmlta i emy/'al do BOllojic()1l(tia. IllI ol' P edro ~I\vas Azuero. La Corporacion que presido, en su sesion de ayer, i pOI' unanimidnd de votos, ha elejido a u"ted lIuevamente para el destino de Sindioo del Hos, pital de Caridnd, oonfiando en que, animado us ted del mismo espíritu que lo ha guiado en el desem· p eño del referido empleo, continuará prestando sus iwportantes servicios en aquel Estable­oimiento. Usted se servirá, caso de aceptar el nombra­miento, como lo espera la Junta, concurrir el próximo mártes 13 a las cinco de la tarde, a to­mar posesion ante ella. Me suscribo de usted mui atento servidor. M. l\1ulULLO. OONTESTAOION. Bogota, a 12 do set'iembre do 1870. Sellar Pres~dente de lo. J unla j eneral de Ben.eficeooia. Ace-pto oomo un alto honor el nombramiento que la honorable Junta se ha servido hacer en mí, por unanimidad de votos, para el empleo de Sindico del Hospital de Caridad j i pondré todos los medios quq estén a nIÍ alcance para correspon­der a la distincion que se me hace i a los finas es­presiones con que usted me favorece en su esti­mable nota fechada ayer, que dejo contestada, suscribiéndome respetuosamente de usted mui atento servidor.-P. NÁVAS AZUERO. tras guerreros, dejando la danza ¡corriendo 0.1 encuen­tro del recieo llega,do : I es el poderoso caoique del lago que trae su preseote o. la novia! 1 mi padre salió tambien o. su encuentro, aunque ménos alegre que nuestros guerreros. LXXXVI. Al ver a l\.Ioene-Didolo sedi una turbacion inespli­cable, una espl'esion enteramente oonLraria a la que habiu. ca.usado en mi la vista del marques. El nmor me habia hecho seotir su ardiente ósoulo. Con él me habia abl'llzado el alma. Yo no sabia que lo que esperimentabo., aquella tur­bacion aqucllo. alegriu. mister iosa a lo. vista de un hombl'~, aquel placer reoóndito que eolaoguidece el alma, era amor , y o 0 0 con ocia el amor , Despues de haber amado mucho tiempo supe que amaba. , . 1\1e lo esplicaroo a un tiempo la palabra do DIOS l la palabra del hombre. . El sacerdote cristiano que 1101'.1'0.16 sob!'o mI. fr~nte,e~ Oglll\ de 1'etlencion; i l\Iooue-Dldolo, con la ardiente I ollomorndu pulabro. del IlSpOSO. En ouestro Ill'(liellte suelo nfrioano, soflol'n, oontinu6 Ro~alia despuQs de un momento do t1?loroso silenoio, /lO contl'tle en uo solo iustante, 1\1 prlmel' destello de unu mirlldn, un amOl' cIerno; uu nmor que de~>e pusnr mll~ ullÍ!. u 11\ ltlmbll i ooutiu\llu'I:IO on el 01010; un Ilm~l' que coustituyo toda !tI ambiclon,todoB los de eos, tOdlll:l Ins e~pOl'Un7.lIlI, touas lila feJicidl\clos do uno. CI'inlura, AHi Ilm':: yo a \foene Didolo do de 01 punto en quo le vi. A 1 l. nmo lodolVill IJllblll yo l' lllli'ndo el1 (1, /í.ulca uo qno 61 pudieso I'Op. l'ur en mí, lIt bl6 (lor- mi pnul'(' IImislo~nm(llIt ,sl\lt6Ilo! oahllllo a til'I'1'I1, Bul! ,'on ,lo IOR suyos \18 gtlCl'l'UroC , 1 Be a?o' IIlnlu h(lo111 "j tat plll'q .. Iu.llll' IL III ~ VIII. 1'"1'11 q\llIJn como Ino i IIl11i(l;o U( mi pn'.J¡ {' h',lm 11 11'1'9 DIo, "o o(Jupl\bo. Ilunlud'l 1·I,nl< ,Id Irollco lIel uuoUlll LO qtlo nOnu? bo.' 1 ll'oho \'01111\1' 1 l. tatu, 01 Illg.'~l' 1I¡!"'a 1, q Ij lo Plll1(1t 0011 1(11' 1 OIlCIC¡lI 1.1 \tu hIJO 111 1" I1 ,( I b, 1 5 7 BIBLIOGRAFIA E HISTORIA. Tradiciones perdidas. (Oontinuacion del número 129.) Con semejante testimonio, algunos se inolinaron n. oreer que los fundadoros del antiguo imperio fueron oaldeos i i en efeoto, sobre esto prinoipio, sentado por los cronis ta!!, han estableoido los co­mentadores unn base para sus investigaoiones, for­mando especiosas teorias. Pero no habiendo mas fuentes a dondo tomar los h eohos, que las r eln­oiones escritns por los indios l'ocien catequizados, a ellas se ha oourrido admitiendo sin exámen i sanoionaOtlo,en (liorto modo, unas opiniones,que no están acompañac1as de todas las circunstancias de credibilidad. uiado forzosamen te p or estos da­tos el señor Ordóñez, so espresaba terminante­mente nsí, segun la cita hecba por el señor rzo­bi ' pll Paláez, autor de las Memorias pam 'la histo· na antigua do Guatemala : ce Los poblndorcs do las Antillas fueron cauaneos, prooedentes de Clllllden , los ouales en Cuba formaron su nsiento, i de esta isla pasal'on vein te tribus al continente, noaudi­liados por Valurovotan, el noveno de los Votanes, i se situaron en hiapo. M,oia al año tres mil del mundo, i ceroa de mil ántes de Jesucristo : allí fundaron la antigua. Culhllaoan, conocida hoi con el nombre de Palenque, que multiplicá ndose i es­tendiéndoRe, esta bleoieron cua.tro r einos, de Y u­catan, Culhuacan, Tulhá i Ohiquimulhá j í suce­si amente arribaron siete tribus cal'tnjioensas, cerca de cuatrocientos añ os ántes de Jesucris to, las cuales enlazándose con los cananeos, i propa­gándose en la rejion, se hicieron dueños de ella, i la suj etaron a su imperio, situando su corte i mansion en Tlllhá, boí conocida por Ococingo," En estas dos opiniones. forma das por aquellos documentos cuya autenticidad e integridad 60n dudosas, no apareoe realmente ninguna coso. mas probable o mas oierto. que la espedicion de Votan a América i su desembarco en Tabasco, territorio Chiapa i mas como a esto so agregaba la similitud de los símbolos i monumentos con las reliquias del mistel'Íoso Ejipto, lo que sí arguy~ relaciones incontestables, segun !VIr. .Tomard, se adoptó al principio esa opiníon como una conjetura, i luego ha prevaleoido, ya sanoionada por cuantos so ocu­paron del asunto. Sin embargo, en las memorias mas auténtioas de los quiohées no se dioe nada de tales cananeos ni cosa que les pertenezca i i solo hablan de los hebreos al trotar de la raza tolteca, para lo cual citan nombres i episodios de la his­toria sagrada que nos llenan dc admiracion i de desconfianza, Por esto. razon podriamos deduoir, que se confundieron mui freouentemente entre los indios los datos esclusivos de su nncion, cOn los primeras nociones bíblicas de que se valdrian los misioneros, por contemporizacion i para mejor ca-e;: Me tomó por lo. desposado i en vez de dirjjirse a mi hermana BOgOl'iog se dirijió 110 mi. Cuaodo estuvo 110 poco. disto.ncia, se detuvo de repente como sorprendido, se estremeció, i fij/$ en mi una mira­da de angustia, Yo le comprendí. Moene-Didolo habia sentido por mi al verme, lo que yo 1101 verle babia sentido por él. Comprendí que le causaba un dolor agudo el verme próxima a ser esposa de oh'o hombre. Yo, sin poderlo evitar, le envié mi alma en una mirada. -j Qué! me dijo aSllmbl'ado i oon lo. voz trémula por la ansiedad: ¿ no eres tú, hermosa dono ella, Bogo­ring, lo. esposo. de Lebituan ? - No, dijo Lebituan sonriendo i selIollando a Bogo­l'iog, mi esposa es esta: eso. otra d~ncel1~. es Huulela, mi herU1ana, la hermano. de BogorlUg, hIJo. de Ramo­toas, Sooti no sé por qué misterio. dilatarse el o.l~a de lIfocne-Didolo, que se aoer oó a mi hermana, lo. d'Jo un di ourso a propósito de su oasnmionto, la deseó nnn lar go. deseendenoio. i todojéuero de felioidades, i aoab6 pOI' ofreoerlo oomo nmigo i veoino do mi padre el P\'e­sente quo habia llevado para ello.. Despues, oomo aoabllda osto. oel'eUl?nio. c ~ntinuD so lo. danza interrumpida, se aoercó o. mi, 1 p1' od l g (~nd om o los mas vllbonlcotes eloj ios, me l'OgÓ que tomase parto en 1110 dD.uza oon él. Asistió 110 mi 1.ltlO 0.1 banquete do la b oda, i cuando al ponerse el 801 los nuevos venidos aoompalIn.dos de todn 1110 h'ib\1 so trasladaron couduciendo a Lebituan, a 13ogol'illg i IL los S1Iy09 hllst,\ el límite de las prade­l'I\ S de mi pl\lh-o, desde donde partiol'on los desposaclos i los suyos hálliu. su tribu, Moenc-Didolo mil dijo en voz blljl\: Luoero de 1110 noohe ¿ podl'iu alegl'Il1'SO mi alma con tu bel'lllOSlIl'l\ Y pOl'qUO yo to aUla, i nooosito v rte pn1'a vi ir. -Uu lll'l'OYO pasa por mi l10SqUO, lo dije: ouando slIlo do 611\tI'IIVio~l\ UUIL poq llefía pradera i V,\ n pM'al'- 80 n oh'o bosqll : 11 uno tIo SUB senos 1 Ill'royo haeo un cstnlllluo: IIquel ostl\l\quo os el bailo de Itumeln : ltllmoltL Vil. 1\1 ellhmque del bosque ommdo el sol ostlí. IlU lo alto. 1 lemoro8a dll quo reparason 11 mi convllrso.cion 0011 el 1 ni del lugo m s<'pnr\ elo 61, i fu11~ r unirmo a U\\ pmh'o ( Oontlnuará.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 588 tequizarlos, Tales nociones impuestas como d~gmas de fe, debieron influir en el ánimo de escntores poco instruidos, El p, .J uárros, refiriéndosc a uno de estos do­cumentos, escrito por D, Francisco Gómez, primer Ahzib-Quiché, i que dió /l. conocer el cronista Fuentes, dice: "Los citados toltecas eran oe la casa de Israel, i el gran profeta Moises los sacó del cautiverio en que los tenia Faraon, i habien­do pasado el mar Rojo, se dieron a la idolatría j i persistiendo en ella, no obstante las amonestacio­nes del celoso Moisos; o fuese por no sufrir las l'eprensioo,es de este Lejislador,o por temor de que los castigase, se apartaron de él i de sus hermauos i se trasladaron de la otra parte del mar, a un lugar que llamaron las siete cuevas; es decir, de las riberas del mar Bermejo a lo que ahora es parte del reino de Méjico, donde fundaron la célebre ciudad de Tula ___ El primer jcfe que capitaneó i condujo esta gran turba del uno al otro conti­nente fué Tanub, &.all Hasta en las dos citas que se hacen en este pasaje del lejislador hebreo, se conoce la intencion j i hai suficiente motivo para creer que se escribieron sin perfecta certidumbre en lo que se deeia, bajo las influencias diferentes del orgullo nacional, de las preooupaciones de casta, del deseo de agradar i, en fin, de la m~s natural, cual es la de embellecer los objetos sin pensar en que se dosfiguran. Es probable que no &e llenen aquí las condicioues de veracidad para que un hecho sea histórico, Ademas, scria forzoso convenir en que fueron diferentes las espediciones del pueblo hebreo, puesto qne la raza tolteca no fué la fundadora de Xibalbá j pero siendo justamente la historia de este pueblo la mas conocida i averiguada, su ca­rácter el mas demarcado entre los de la. antigüe­dad, se puede preguntar: ¿ cuándo fué marítima, espedicionaria o mercante aquella nacion? Se sabe que no tuvo construcciones ni una marina organiz,ada qu,: le diera fama i poder j que su comercIO lo haCla por las costas del Mediterráneo del mar Rojo, o a lo sumo, en el golfo de Oman: ¿ .cuáles fueron, pues, los elementos de que dispo­Dla para cruzar el océano, cuando la náutica no ~ra ~na ciencia que permitiera tanta aventura, i esto l~pulsada se~uramcnte por razones que sien­do de lOteres naClonal no ha conservado la histo­ria? Aquí ~o hai siquiera probabilidad. Ademas, los manUSCrItos consultados posteriormente por el abate Brasseur están acordes, contestes, unánimes ~olo en afirmar ,q';le las tribus invasoras de Méjico 1 Guatemala vzmeron del nordeste i de una tierra lqjana rwmbrada Talan situada al otro lado del mm' . cm RELEBAL Qm, donde nace el sol. Nada ma; En cuanto a la fta de· ~o~lln:clOn en el imper;o dc la Bactro-Asiria. sino 'O I anos, áutes de .Jesucristo, cuatJdo Scnacherib em'prendla aus desastradas conquistas j por consi­gUiente no se puede suponer ni remotamcnte que ~otan fue.-a calde~, porque hai el espacio de 1638 IlUOS entl:e la crea,m,on de' aquel edificio del orgullo hum~no I la apanclon de los pastores astrónomos. ¿ QUI~n6s fueron los caldeos ? Los histQriadores nos dIcen quc este pueblo habitaba las faldas del Cáucaso cerca d~1 mar Negro, i de allí emigraron a la, Meflopotamla cn la. época señalada. Suele conSlderárseles en suS primeros triunfos como LA ILUSTRACION. fuerza militar de un j6nero cspecial, por haber es· tado muoho tiempo a1'lalariados al servicio de los persas, de los indus i de los asirios. Con este ele­mento unido al prestijio moral que les daban sus conocimientos astronómicos, escalarian fácilmente el poder, hasta. asimilar sus instituciones con los usos i creencias del pueblo, dando por último su nombre a. Babilonia. Si fué así como Be formó aquella potencia, o el nombre de caldeos Bolo le pertenece a una casta, no lo sabemos j pero de un modo u otro no se conserva memoria de que hayan sido na.veganutes ni mucho ménos de quc hayan hecho conquistas en paises desconocidos. ( Contz'1zuará,) REMI'rIDOS. ._--------------------------------------------------------- Navegacion aérea. El 2 de setiembre será un dia memorable para Colombia. Una gran parte <1el difícil problema que durante tantos año. ha ocupado la mente de los sabios, está resulllta hoi: hablo de la navegacion aérAa . Físicos, químicos, mecánicos, abogados, estudian­tes i artesanos han conocido i analizado mi idea, en­contrándola verdadera, El dia mencionado arriba intenté hacer mi primer ensayo en presencia de muchas jentes; pero terne- 1'0 o de que el globo aerostático e!E-jase escapar el hidrójeno i que por tl1nto mi esperimento npal'eciera dando un resultado falso, quise evitar las budas que pudierl.l\1 suscitarse, ipara ello hice conocel' mi des­cubrimiento i enseñé mi aparato, Consta él de cua­tro partes esenciales: 1~ Un globo acrostntíco capaz de soportar el ]Joso de la locomotora i mas aún: 2~ Un alambre estendido del panto do tlonde uno parte a aquella a donde quiere llegar : 3~ Una maquina de vapol' que tiene por objl'to mover con la velocidad que se de.ee do cilindros colocados como las masas de un molino de caña por en medio de los cuales se introduce el alamurll ' i 4'!' Dos más­~ iles.' uno anterior i, otro posterior a I~ máquina, que Impiden a esta oscdar de deref'ha 1) izquierda, pa­sando el alambre por un agujero practicado a cada uno de dichos mástiles, de suerte que mantienen el alambre formando una línea recta que pa~e por en­tre los cilindros. Estos tratan de mOl'der el alambre i hacerlo pasar al otro lado; pero como e tos es­tremos están fijos i el aparato al contrario es movi­ble, nadie dudará que este encuentra un punto oe apoyo en el alambre para dirijirse por él al lugar dondo se termina este. El alambre que lo guía ~e puede colocar en línea recta al traves de las selvas, por el)cima d~ los rios sobre póstes al pasar por los caminos ascendiend~ o descendiendo r:omo el terreno. El aparato v?lará con, la rapidez que se desee, i por su con,strucclOn espeCIal, vencerá 108 huracanes Ni el alambre ni el aparato son tan costosos com~ u~ can;rino de herr~dura, ménos que uno carretero, e lOfiDltamente menos que uno. via férrea. A,hor,a, que juzguen los que entienden la materia. , SI mI aparato no pudo funcionar bien el 2 da se­tlC'mbre, todus 103 concurrentes, con raras escepcio­ne~, ,quedaron convencidos de la verdad del descu­brimiento, I en el momento mismo en que la I"ociedad me ~usilíe 'pAra construir un globo aerostático de me­J~ r tela ,1 que quede I?erfectftmente cerrado i con las dimenSIones neCl'sarIas para levantar la lomomotora ella entera podrá presC'nciar \~nu de lo medios qu~ t~ngo para ,nB,:~~~r en la atmosfera, fruto de quince anos de mis V1JtlIIlS. lOSO, ('umpllendo con su ministe­ricuorrlos ,le Ubaque." QIll!vedo. 3~ Polka: "La R!'sigDlwion," ..••• .ilIata. Bogolá, seti~mbre 14 de 1870. El Dil'ector de las B,¡ndas, Cayetano Pereil'a, ._------------------------------ H¡l'nl:~TA DE NICOLAS. p-~;;~;-~--~~;I-;~~~-L.:"~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Ilustración: política, literatura, noticias, filosofía, relijión, artes i oficios, instrucción pública, bibliografía, medicina, variedades, revista de la ciudad, revista de los estados, de Europa i mercantil - N. 147

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¿Legislar y Representar? La agenda de las senadoras en el Congreso 2006-2010

Por: Diana Esther; Prieto Dávila Guzmán Rodríguez | Fecha: 2014

En este libro pretendemos hacer un aporte empírico a la pregunta por la representación política de las mujeres en Colombia. Además, llama la atención sobre la necesidad de desarrollar propuestas teóricas intermedias que permitan abordar el debate conceptual sobre inclusión y representación de las mujeres en la arena política. En los últimos años se ha dado un intenso debate académico y político sobre la inclusión y representación de las mujeres en la arena política. El fundamento es una constatación empírica básica: aunque constituyen la mitad de la población mundial, acceden a los puestos de decisión del Estado en proporciones muy bajas. Esta exclusión está además acompañada de una falta de representación de los intereses de las mujeres en las decisiones estatales. El debate teórico en el nivel de la inclusión se mueve entre la necesidad de que más mujeres lleguen al poder, y las críticas a las medidas afirmativas que pretenden acelerar su llegada. En el nivel de la representación el debate central se presenta entre quienes afirman la imposibilidad de que las mujeres que logran puestos en el espacio de lo público agencien apuestas que representen los intereses de las mujeres en general, y quienes sostienen que la representación es posible y constituye además una obligación política. Este debate ha tenido un amplio desarrollo teórico, pero pocas aproximaciones empíricas. Precisamente por esto, en este libro pretendemos hacer un aporte empírico a la pregunta por la representación política de las mujeres en Colombia. Para ello, y como primer ejercicio exploratorio, analizamos el trabajo legislativo de las mujeres que llegaron al Senado en el periodo 2006-2010. Esto nos permitió identificar los temas en los que legislan, sus enfoques y prioridades de trabajo, con el fin de dar cuenta del tipo de intereses que promovieron y representaron. Los resultados sugieren que, bajo ciertas condiciones, la representación sustantiva de algunos intereses de las mujeres es posible. Además, llama la atención sobre la necesidad de desarrollar propuestas teóricas intermedias que permitan abordar el debate conceptual sobre inclusión y representación. Descripción tomada de: https://www.dejusticia.org/publication/legislar-y-representar-la-agenda-de-las-senadoras-en-el-congreso-2006-2010/
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Defensa penal efectiva en América Latina

Por: Alberto; Cape Binder | Fecha: 2015

Este libro analiza la defensa penal efectiva en América Latina, a partir de un proyecto de investigación desarrollado en Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, México y Perú, entre 2012 y 2014. La investigación se inspiró en una similar realizada en Europa que culminó con la publicación del libro Effective Criminal Defence in Europe, en 2010. Fue realizada por las siguientes organizaciones: Asociación por los Derechos Civiles, ADC (Argentina); Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, INECIP (Argentina); Conectas Direitos Humanos, Conectas (Brasil); Instituto de Defesa do Direito de Defesa, IDDD (Brasil); Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia (Colombia); Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales, ICCPG (Guatemala); Instituto de Justicia Procesal Penal (México), y Centro para el Desarrollo de la Justicia y la Seguridad Ciudadana, CERJUSC (Perú). Contó con el apoyo de Open Society Justice Initiative (Justice Initiative) y fue financiada por la Iniciativa de Derechos Humanos y el Programa de América Latina de la Fundación Open Society. El libro tiene tres partes. La primera, analiza de manera general los estándares internacionales y regionales relacionados con los derechos relevantes para el acceso a una defensa penal efectiva. La segunda, examina la situación de la defensa efectiva en Argentina, Brasil, Colombia, Guatemala, México y Perú. Y la tercera, ofrece un análisis transversal de los hallazgos encontrados en materia de defensa penal efectiva en la región. Además, incluye como anexo un desarrollo particularizado de los estándares internacionales sobre defensa penal efectiva para la región. Descripción tomada de la contraportada Consulte la versión en inglés en la siguiente URL: http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll31/id/54
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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La restitución de tierras y territorios. Justificaciones, dilemas y estrategias

Por: Nelson Camilo; Chaparro Hernández Sánchez León | Fecha: 2017

Las herramientas pedagógicas presentadas a continuación buscan servir como una compilación rápida de consulta que permita a los funcionarios tener a su alcance una guía de cómo asumir algunos de los retos más usuales en su trabajo diario. Entre 2012 y 2013 aproximadamente 7.073.897 hectáreas de tierras fueron objeto de despojo y abandono en Colombia, según la Primera Encuesta Nacional de Víctimas realizada por la Contraloría General de la Republica. Esta situación ha afectado la integridad física y el proyecto de vida de las víctimas, ha disminuido el crecimiento anual de la economía agropecuaria, ha destruido lazos comunitarios, y ha dificultado la consolidación del Estado de derecho, la democracia y la paz. El objetivo de la restitución de tierras no es otro que la consolidación de un verdadero Estado de derecho, y una democracia bajo la idea de que no es legítimo o aceptable reactivar la economía agraria ignorando la ilegalidad que la fundamenta. Ahora bien, este proceso de restitución ha enfrentado enormes dificultades. La guerra continúa y muchos de los poderes que han estado detrás del despojo siguen dominando en muchas regiones. Los desafíos de seguridad son entonces enormes, no solo para las víctimas sino también para los funcionarios y funcionarias que implementan la política de restitución. Además, existen problemas jurídicos muy serios y difíciles. Los materiales de formación buscan hacer un aporte modesto, pero importante, a este proceso de reconstrucción de confianza ciudadana en las instituciones, mediante la formulación de metodologías de acción que permitan enfrentar estos desafíos jurídicos y técnicos. El objetivo principal es presentar a los funcionarios responsables de tramitar las peticiones de restitución de tierras, una serie de herramientas que permitan facilitar su trabajo en el terreno. Descripción tomada de: https://www.dejusticia.org/publication/la-restitucion-de-tierras-y-territorios-justificaciones-dilemas-y-estrategias-2/
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Orden público y perfiles raciales: experiencias de afrocolombianos con la policía en Cali

Por: Yukyan; Ávila Lam | Fecha: 2013

Este libro documenta el trato que recibe la población afrodescendiente en Cali por parte de miembros de la policía que operan en esta ciudad. Esto se manifiesta a la hora de retener o requisar personas, particularmente en la selectividad y el trato, tanto físico como verbal. El libro presenta en una primera parte la normatividad, tanto nacional como internacional, existente respecto a la lucha contra la discriminación. Complementario a lo anterior, a modo de revisión metodológica, se presentan estudios similares realizados en otros lugares. Por último, el trabajo se enfoca en dos aspectos de la situación en Cali: información estadística sobre violencia y concentración de población afro y, por otro lado, los testimonios de la población afectada por esta problemática. Con lo anterior se pretende presentar resultados empíricos de aspectos como la “etiquetación racial”, la violencia física y simbólica que se ejerce por temas raciales y la necesidad de tomar medidas para que Colombia se ajuste a los parámetros normativos que buscan combatir la discriminación racial. Descripción tomada de: https://www.dejusticia.org/publication/orden-publico-y-perfiles-raciales-experiencias-de-afrocolombianos-con-la-policia-en-cali/
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Socorredor minero: Reconocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo humano - Módulo No. 1

Por: Servicio Nacional de Aprendizaje. Regional Boyacá. Centro Nacional Minero | Fecha: 1993

En esta cartilla se da la información necesaria sobre la estructura y funcionamiento del cuerpo humano para el mejor cumplimiento de las funciones de todo socorrista  durante los primeros auxilios en el salvamento minero.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Socorredor minero: Reconocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo humano - Módulo No. 1

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Riegos y drenajes

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Fundamentos de finanzas: Tasa de interés nominal y efectiva - Cartilla No. 20

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Capacitación para la participación campesina: El plan de desarrollo veredal No. 10

Por: Servicio Nacional de Aprendizaje (Bogotá). Formación Abierta y a Distancia | Fecha: 1986

A través del plan de desarrollo veredal es como los campesinos empezaran a hacer realidad su participación en la dirección de su propio desarrollo, siendo además el mecanismo de negociación de la comunidad con las instituciones públicas y privadas.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Libros
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Capacitación para la participación campesina: El plan de desarrollo veredal No. 10

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