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El Nacional - N. 17

Por: | Fecha: 25/09/1848

~ogota ~áf1abo 25 bt ~ttítmftte be ~ 848. Este periódico sale todos los sálJ{ulo.; SI' ven.de en 7a tienda del Seño?' Ju.an Gard a, plaza (l,: Bolwa~· .. Se admiten remitid()s que tengan porobjeto la ut2lularl p'líblica e.n cualquier " r;mo, cn.n tal de que no ~ontengan personal1,dades y ~sten e~c1·,¿tos con decencw, deben diriji1'se á los Ed1,to?"es ü~res de p'orte. Los avisos 1/ otros esenios de ,¿ntefes personal, se i nse1·tarán pa aamzo la cuota en que el interesado con­venga con el imp'resor, que en todo caso será moderada. SUSCRICION. 23 Sab 24 Dom. 25 Lun. 26 Ma1·. 27 Miérc. 'lrtímE~tte 2. a::U LT«D 1ltELUH~ ' - SETIEMBRE. Santos. Limo Pa.pa maTtir y 'l'e.cl.á virjen. ~ mm·ti1·.-Tém,pora NuestJ a S ta. de las Me'rcede . Santa María del Socorro. antos Cipriano y Justina ·/)Í7:ien. Santos Cosme y Damian nUl'r. Luna nueva a las 4 y 4 'lninutos de la '1Julñana en Libra. EclilJSe 'invisible de Sol. Por un año veinte r eales, p01' trimestre cinco 'reales. Cada nú11!e1'o medio recd. 28 .Jue/). 29 Vier. Et B eato Smzon de R(das cOllfesor. La DeclicactDlt de San Migud Art:anil'l. ·FBA~CIA. DIABlO DE LOS DBD}l~ES. RESTABLECUHENTO DEL ÓRDEN. El órden se ha r~stablecido en la calle: hemos tenido eis dias de ese reposo silencioso y pesadQ que sucede á .los grandes ~uracanes. Pluguiese á Dios que plldleramos. añadir: El o::ien. Sd ha res­tablecido en la sociedad; se ha estmgUldo el foco donde SP. encendia el fuego que ha estado ame­nazando devorarnos' la paz, la confianza y]a s!'gu-ndad han vuelto á , los corazones! pero c'om o p.n-driamos concebir y espresar tal esperanza? La hIS­tOfia de los cuatro meses que acaban de pasar n06 impone un deber de reserva y desconfianza. Tff~s veces durante estos cuatro meses, el país ha estado al borde del abismo, tres veces se ha salvado ~l mismo por su valor y su enerjía. El L6. de abrJI creimos ganada la causa del órden; por prImera vez la guardia nacional encontró en su union, un re­ducto invencible contra la anarquía; fué un acon­tecimiento, un grande acontecimiento. Cuanto tiem­po hemos vivido, por cuanto tiempo hemos gozado de tal victoria.? Un mes ménos de un mes. El 15 de mayo fué invadida la Asamblea Nacional; el país es tu vo una vez ~as á dos dedos del preci­picio. Despues de la Jornada del l~ de may?, gritamos por segund~ vez 9-ue la patna se habla salvado' La bandera rOJa ha Sido vencIda por segunda vez· lo~ autores de la insurreccion estaban arresta .. dos 'y encerrado~ en el castillo, de Vjn.cennes? qu~ podiamos temer de la anarqula ~ecapltada y PrI­vada de sus jefes? Lo que temamos que temer, 10 hemos vist~ en las terribles jornaclas que acaban de espantar á la Francia y á la Eur~pa. Esla vez el reposo duró un mes y algunos dlas. Enfi~, ]a patria se ha salvado por tercera vez. Hace seIS dias que vi vimos del resultado de esta nueva prueba, prueba que tan caro nos cuesta, que ha hecho c~rrer un rio de sangre entre nosotros y que por tal h~u lo querriamos sincera~ente conocerla, .como 1,: última de las impuestas a nuestro desgraCIado pal~. Lo querrá la Providencia? Querem03 reconocer que esta vez la situacion se presenta bajo auspicios mas consoladores q~e despues delas crísis precedentes; ella ofrece garantlas ~u~ no existian despues de las jornadas de 16 de abnl, 1 15 de mayo. Hallamos tales garantías en la eleccion de Jos hombres que acaban de tomar el timon de los negocios. Por pr~mera vez, desde el 24 de febrero, el poder ha salido de las manos que durante cua­tro meses hicieron de él un uso tan funesto. Es un hecho que debe consignarse y en el cual pue­de verse la prenda de una era verdaderamente nue­va. Casi todos los hombres que hacen parte del nuevo gobierno, son c~nocidos po~ sus h.onrosos p~~­cedentel!!; su consagracJOn y sus mtenclOnes patno­ticas no pueden revocarse á duda. ¿ Pero las bue_ nas mtenciones bastarán en las gra ves ci rcunstancias en que está colocado el país Pj ellos reunirán á la consagracion la resolucion, la energía: la firmeza, la pers.eve:ancia, todas !as. altas cuahdades y grandes insplraclOnes que son mdIspensables para llevar al ca­bo la mision que se les ha impuesto? Hé aquí nuestra inquietud. • EL CONSTITUCIONAL Leyes relativas á los Clubs Y á la prensa. Las palabras firmes y resueltas que M. Senard pronunció ayer á nombre del Gobiernol presentando las leyes relativas á los clubs y á ias prensas, han reanimado la confianza y h,échola subir de 1. fr. y el 3 °70' á 2 fr. 25 Y al 5 67,0.. • Rai en este momento dos mfluenclas que obran á su turno sobre el espíritu público, reanimando ó debilitando la esperanza en los corazones. Mién­t ras que la Asamblea y el Gobiemo apoyando su I fuer/.a en la cooperacion de los hombr~s de bien, tratan de afirmar el órden y de comunIcar. a~ tra­bajo una fecunda actividad, por el restableclmlento de la seguridad; los ajita.lores se empeñan en ~an-tener por medio de sus tentativas á de sus. crll"~e­nes, la anciedad en Paris, á fin de q~e la iDqUle­tud continúe, crezca la miseria y ~.:lqUlcra .. mas en­. sanche el desórden. Es á este paJ't:do de aJltadores, que hemos llamado partido de miseria y de ham~re. El funda todos sus ojiosos cálculos en la rluraclOn del ecseso de la deso-racia pública. Renaciendo la prosperidad queJaria ~onc.lenado á la impotencia. Así, no hai designio por mons~ruoso qu~ sea, que estos trastornaJo res encarnizados no lo admItan y ('.on­ciban. Ya se trata de organiz lr un grande asesina­to.- No contentos con hacer fuego, á la vuelta de las esquinas, sobre alguu guardia nacional, .algun guarJia movible ó soldado descuidado y aIslado, ellos se proponian, segun se dice, degollar los re­presentantes del pu eblo, en sus domicilios .. Ahor<:tla cuestion es de máquinas infernales y de InccndlO~., las canteras, las cloacas y minas escavadas es presa­mente debian recibir grandes ftepósitos d~ pólvora, y P;l,is sorprendida por nu~erosas esp loslOnes cae­ria facílm eute en manos de los facciosos y saquea­dores: el engaño es aun mas ecsecrable. Se efectuaria un asalto en las pensiones y conventos, los jóvenes de ámbos sexos que se encontrasen en ellos, caerian en manos de los insurrectos que los tendrían como en rehenes y en cambio de los cuales ellos eXljirán primero la libertad de los prisioneros detemdos y en sf.guida la capitutacion financiera y política, que quisieran imponer. D enunciar tales proyectos I:;S decir que la auto· ridad. está prevenida~ que las casas de educacíon son el objeto de una vlj ilancia y proteccion particula­res, que cada una de esas monstruosas é irrezal~able s invenciones provoca medidas inmediatas y re(lobla la vijilancia. Por otra parte, cuanto mas abominable sea el complot, mas disgusto y horror inspirará á lo~ que sean invitados el tornar parte en él, y mas redu­cido será el número de los ajitadores. Se hablaba tambien hoi de un complot ménos violento para inqui etar á Paris y perpetuar la mi:;eria. Se trataba de formar una columna de treinta 6 cuarenta mil person:l"', si era posible, y dirijirlas un día de estos hácIa la Asamblea para pedir pan Ó balazos: esta serí:1 la contraseña. La respuesta está dada en los socorros que el Estado distribuye á los obreros de los antig uos ta­lleres nacionales por medio de los a lcaldes, en los que se votan todos los dias para reanimar el trabajo; en los inCé'santes esfuerzos que la Asamblea y el Gobierno hacen para reanimar el crédito y por consiguiente )a industria. Habria derecho para dp.cir á los peticionarios: vosotros mismos cooperando como lo haceis á las manjobras de los enemigos de la Soeiedad y de la República, destruis la fortuna pública de la cual quereis vivir; matais el obj eto mismo de vuestros es­fuerzos, el trabajo, os haceis cómplices del partido del hambre y ]a miseria: que fun ua su ambician en e1esceso de vuestros sufrimientos. Los esfuerzos cte los bu enos ciudadanos, la fir_ meza de la Asamblea, y del Gobierno, la inflexi­ble resolucioll que mostraron, de mantener el árden, comprimirán y desalentarán esos intentos detesta­bles. Volverá la confianza y se restablecerá á des­pecho de los que quieren destruirla. La divulga_ cion de los sueños desesperados de los malos ciu­dadanos, contrIbuirá aun á fortificar la esperanza de las jentes honradas. Tal estado de cosas im­ponen mas que nllnca al Poder Ejecutivo una leal eneljía, y á la policía, consagracion y capacidad. :z: e I! BUENOS-AIRES Y SU GOBIERNO, Todos los tiempos y todas las circunstancias han sido buenos para declamar; pero ha llegado un tiempo y una circunstancia en que la. declallla· cion puede elevarse con cierto prestijiú fascina­dor. j La revolucion franeesa! ¡La revolucion de Europa en favor de la lilJer"lad! ¡Qué tema tan precioso para los enemIgos Je todos los gobiernos, para los descontentos de todos ]os pueblos! "Que el Jeneral Rosas, se dict>, imite a Jos soberanos absulutistas de Italia y Alemania, dando con~titucion y libertad moderada a Bueno~ AiI'es, y salvará los destinos de ese pais, los suyos pro­pios y los de tantos individuos comprometidos en su causa. No es pedir demasiado, el pedir a un ciudadano que imite el ejemplo de los reyes en obsequio de la libertad." El gobierno de Buenos Aires nada t.jene de comun, ni nada ha tenido nunca con las monar­quías abNolutistas de la Europa. Estas sostenían el despotismo contra el derecho de los pueblos en su situacion normal: sofocaban todo impulso lejí­timo de libertad, su poder era tan ilimitado COIDO terrible; ejercian la venganza s~. ravío, la tira-nía sin licencia. El r:r • o de en os Aires ha combatido contra 1 til'anÍ'\ de s facciones contra el desenfreno a az de los udillos, con: tra el bandalaje de las campañas, las inva- -. siones de potencias est njera' co l . contra los crímenes de lesa pa r ía; ha ..aI:l .... __ ..,..rr-:::::-::~. contra el poder monstruos de u na que tal vez no tiene ejen plo en historia de las aberracioll _tuun:aiil$ bierno, sin ser "igoroso y fuerte, política enérjica, se habria perdi don!~~'''~~;';'''' _ '''':;~ que representaba por el voto unáni bIas: habria coronado la sien del despotismo mas temible con la guirnalda del triunfo, y la libertad y la independencia de los pueblos arjentinos habrían hallado su sepulcro en el choqu.:! tremendo y sin fin de las armas fraticidas. Ha siLlo, pues, "un gobierno revoluconario ~n favor del ól'den y por consio-uiente en ravO!' de )a libertad. Se cuentan abusos de este gobierno, le refieren historias de sangre, actos inhumanos de cruelda,t i Y qué razon ilustrada se deja sorprendpr por esto? ¿Cual es la revolucion que ha Jlevado su cursu sin esterrninio? En pueblos a donde la leí no tiene influjo en las a~ciones d(>l ciudadano; a donde la ~oral se ha r~laJado; a donde el respeto a las autOrIdades no eXiste; a donde los ejércitos pueden mas que las asambleas; á donde el veneno y el puñal del asesino se declaran armas lej,ti­mas; á donde se iD\Tentan máquinas infernales para sorprender con una muerte simulada á los encaro-a­dos del poder; á donde ha sido necesario , en fin , armar al pueblo, exaltar sus pasiones brutales hacerlo partícipe de la soberanía y de la autoridad del gobierno para sOstener los estandartes patrios contra la ambicion estranjera exitada por la ven~ ganza feroz de las facciones; á donde todo esto sucede, iPuede hacerse cargos de iJihumanidad á los encargados del poder~ puede exijírseles una coustitucion y una ]ei que no es re>1petaua por los hombres~ Puede deducirse el dpber de entre­~ ar el coraz on al puñal del pnemigo, ciego de Ira y de venganza? Y puede responder ese ~obierno de las demasías y crueldades de un populacho exal~ado, á .quien dió accion y prestijio, armas y coraje la misma revolucion que se encamina? Así Hernan Cortez, con un corazon maanánimo lleno de sentimientos jenerosos, tuvo queC>suscrihi~ á los actos de barbarie ejecutados por una soldadezca dominante y sedienta de riquezas. E.I gobierno de Bu~nos Aires ejerció, es verdad, la dictadura que el IDlsmo pueblo arjentino colocó en sus manos como un elemento de salvacioll co­mun. Esa dictadura, fatdlmente n cesaria, dobló los fil~s de un despotismo uperior, de una anarquía estrepIOsa, de un poder militar, omnllnodo que hacia cortar las cabezas de los hombres' mas ilustres ~i_n preceder ~tro juicio que (,1 de un jelle­ral de ejerCIto c{ue dICe: Yo respondo á la patria Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 Merito,-corifiar del pueblo: he aquí el verdadero requisito.-ELcccion - eleccion directa: he aquí la sola prueba de tener mérito,-ó de poseer la confianza ptiblica, que es aun mejor que e l merito, porque es el mayor de los méritos. Que esta confianza pú­blica se enflaquece por las ley'-'s de calificaciones es una consecuencia de lo que en el parr.grafo anterior quedó probado: nuestra confianza en una eleccion se enflayuece si, al vulver lo ojos al reoe­dor de nosotros, descubrimos personas que á nues­tro ver hubi eran sido mejor elejidas . U na persona dada, A, está calificada,-pero yo no tengo tanta confianza e11 A como en B,- pero B no está cali­ficado, es tiempo de eleccion('s de Presid ente, y B solo tiene treinta y cuatro años y once meses ... . j Por la falta de un mes, de una semana, de un dia de edad, no puedo vota r por quien tiene mi mayor confianza !-Tampoco td, tampoco aquel, tampoco el mayol' número •••. El mayor número, que conoce ==y entre dos pel'sonas,-como últimamente sucedió en }i~spaña con Isabel y Cárlos,-entónces la guerra civil se declara: y se declara con el carácter mas sei'ialado d ferocidad y de permanencia.-¿ Querríase pues producirla en todos casos? r. _. Dispusierase que la sucesion á la corona se hiciese por eleccion, y qu esta ele cion se circun:-icribiese al primojénito del rei difunto, y al hermano que le ~iguiera inme­diatanz ente en euau: y, con esto, se conseguiría infali bl mente en cada elecc ion dividir la Sociedad en dos inmensos bandos; es d ecir, se conseguiría una guerra civil des pues de cada eleccion y un tirano despues de cada guerra civil. Ul'l tirano: porque el ve ncedor no d ejaria de encarnizarse en la embriag uez del triunfo, eontra todos los que per­tenec ic en al bundo que le fué contrario.-O, como sucedió con la Rolonia, la Nacion caería bajo la dominacion del f'stranjero,-lo que sería peor aún.­Mas esta operacion: en última analÍsis, ¿ á qué ,'e habría reducido? A haber exijido requisitos tar¿ ¡fe' te hecho que autorizo. Allí esLl <,,1 horrendo atentado dc Dorrego ejecutado por Lavalle para Justificar este aserto. Con esa dictadura, el Go­bierno Arjentino se pone al frente de dos naciones poder o 'as, quc aprovechándose de. los conflictos de la patria, pretenden menospreciar su~ fueros de nacion libre é independiente . Con esa dictadura obtiene el tri anfo mas espléndido el Gobi erno . rjcDtino y alza sobre las márjenes del Plata e l monumento mas eterno de gloria nacional. Los ~ob iernos de la América se apresuran á ~irijir mancomunado su votos á ese gobierno dLctato­Tial, y los pueblos del orbe entero adm iran e~ heroísmo de las armas al'jentinas. N o sabemos SI haya conq ui st aoo mas g loria la n a~ ion arjcn ti~a con sus triunfos en la g uerra de la mdep en~lenc la que con sus "jctorias sobre las fuerzas combmadas .de ]a In O'laterra y la Francia,-en esta última y mal hadada época. ¿I no podrian haber aplicado á la R pública arjentina las terribles palabras de Marat cuando se vió atacado por los Girondin s en la convencion? "j Cincuenta años de anarquía os f'speran, y no saldreis de ella sino nombrando un dictador!" á B, querría á B;- puro la le i que no le conoció jamús, la lei, que dispuso de B ántes de que B naciera,-j la lei no quiere á B, y es necesario cum­plir la. lei, y que no sea elejido el qu m~s merece la confianza de la Nacion !-Lo que hoi suced ió con B, mañana puede suceder con otro, ó, ~i no ma­ñana, alguna otra vez •••• La lei, si ri gurosamente se observara, haría que á un mismo individuo se le tratara como á estúpido ó como á intelijente, como fuertes en los elejibles que solo concurriesen en dos personas. I e t e gobierno, tan calumniado, despues de vencer en esta guerra interior y e.st ma, con .tanta gloria para la patria , y despues de haber cImen­tado en lo que era posible el órclcn y la paz, cam­uia súbitamente su aterradora fuerza en benevo- 1 ncia y amistad para con todos las hombres de todos los partidos. Hace ya tiempo á que las persecuciones han cesado, á que los arj entlOo. pros­criptos pueden vol ver iibremente á sus hogares patrios bajo la g Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ jorzado en el acto de cometerla 8;a.... ó por algun.a órden de las que. esté precisamente obligado á obedece?' y eje­cutar" i No prueba esto que nu estros lejisladores que sancionaron aquel códig~ si ha~ian v.isto ~n la historia que se habian cometido deh tos tn vzrt.ute obedientia? Para nosotros no solo prueba esto , smo tambi en que nuestras leye.s S~II ménos severas ~on los que en virtud de la obeduncUL cometen un deblo, que las de los Jesuitas, puesto que estas escusan y aquellas no; que nuestras le yes se imponen ó por lo ménos disculpa.n la obediencia hasta en caso de que para observarla se cometa delito, al paso que las de los Jesuitas no imponen obligacion oe obedecer sino cuando la órden sea conforme á la caridad cristiana. Convenimos sí, en que nadie ha tenido por santo y bueno el delito que se comete en virtud de la obediencia de los inferiores no Jesuitas; pero negamo que los Jesuitas bayan cometido l~s delitos que dice el Dr. Vanegas enCllent:-a en la hIstOrIa, y mucho ménos que lo hayan sido en virtud de la obediencia y que haya habido quien los califique de acciones buenas y santas. Tal vez será que nosotros no conocemos la parte de la historia en que tales nechos se comprueban; ó lo qne es mas cierto podemos decir con La fennais" Quoi qvhl en soit, j' OUV1'e l' histoire, j' y vais des accussations, j' en cherc/¿e les preuves, et ne trouve qu' une justifica­tion e elatante? Abro la historia, dice La Mennais hablando de los Jesuitas: veo acusaciones: busco las pruebas; y solo hallo una justifi cacion brillante. Esperamos pues, que los enemigos de los Jesuitas se sirvan señalarnos los pasajes históricos en que ni La Mennais ni nosotros hemos encontrado la prueba de los delitos ue la Compañía; y hasta que esto suceda no existe para nosotros el mal ni el peligro que teme el Dr. Vanegas. "El paclre ~omo como el rnajistrado) el rnajistrado como el capttan, tunen derechos definidos, facultctcles conocidas, y consig1úente- 1?ten),e de este carácter participan las obligaciones ó deberes correlativos que impone el ejercicio de aquellas facultades y derechos." ¿Se nos negará que las obli­gaciones impuestas por la caridad cristiana y por la conciencia sean definidas? ¿ Habrá cosa mas defi­nida que el precepto del Evanjelio que manda: que no se haga á otro lo que no se quiera para sí mismo? ¿ Habrá cosa mas definida que los diez preceptos del decálogo 1 Nosotros no la encontramos; y si estos preceptos son la regla de conducta tanto del supe: rior que manda, como del Jesuita que obedp.ce, y s~ ademas, como ya dejarnos dicho, (-'1 Jesuita esta sometido como cualquiera otro individuo á las leyes naturales y civiles ¿ podrá negar alguno que la obediencia del J esuita está limitada solo á los casos en que se le mande hacer el bien? " Unos como otros, c6ntinúa el escrito de que nos ocupamos, tiellen tambien los indi'viduos que se hallen en semejante catego­ría una responsabilidad ~ficaz, positiva, fl'l~cuentemen6e ante la lei, y siempre ante la sancion moral. Y b1,en: el Jes7tita se halla en igual caso? N o decimos noso­tros; porque la responsabilidad del Jesuita es mas eficaz, y mas positiva que la del padre, del capitan, y del majistrado: tiene como e tos responsabi lidad delante de la leí: la tiene ánte la sancion moral; y está ademas ligado por la conci .ncia. El Jesuita como el ciudadano pueden eluJ ir la sumision 1 'gal: el ciudadano como el Jesuita pueden despreciar la sancion moral; pero el Jesuita no puede' desenten­der 'e de los deberes que la relijion le prescribe y á que está obligado por sus votos: él no puede por su obediencia pasiva apartarse de las órdenes de su su, e 'ior en tanto que sean conformes á la caridad cristiana; ni ménos evitar la mirada justiciera de Dio", por cuya mayor honra y gloria acepta todos los sufrimientos, todos los ultrajes, todas las calum· nias. Así pues-, ó los Jesuitas trabajan constante­mente por los intereses espirituales, 6 solo se ocupan ile los intereses mundanos: si lo primero, preciso es que se les conceda absoluto temor á Dios y á su justicia, y ciega obediencia á sus preceptos; y si lo segundo, es necesario convenir en que ademas de los frenos con quP. la Sociedad detiene á los hom­bre en la carrera del mal, Jos Jesuitas tienen que atender, como dice un célebre escritor, á que desde el nacimiento de la Compañía, se hallaron con numerosos enemigos; jamás se vieron libres de elLos, ni e11 Sl¿ prosperidad y grandeza, ni en su calda, ni des­pues de ella; nun-:a cesaron la persecucion , ó ml'jor diremos, el encarnizamiento. Dtsde que han vuelto á renacer se les tienen continuamente los ojos encÍ1na, se 'receta que no vuelvan á levant(J"..~e á su antiguo porler; el esplendor que sobre ellos r~flejan las pájinas de su brillante historia, Los l/,(lce mas -visibles por lodas partes, y aumenta La zosobra de los que mas se a1arman con la fundacion de un coLejio de J eS1átas, que no se alar ­marian de una iT1.tpcion de cosacos;" y preciso es convenir en que por indiferente que un hombre .sea á las sanciones relijiosas y sociale', no pueue mi rar con desprecio el enorme Pp.so de las perse­cuciones de la envidia y del encarnizamiento ue sus injustos adversarios. La sancion legal, la moral de los pueblos, las persecuciones y calumnias y sobre todo la conciencia, han atado y atarán las manos á los superiores de la órden para nacer el mal, deján­uo 'ebs libres solo para hacer el bien; y nosotros cvn vencido: de esto, tenemos el gu to de con venir ('00 el autor del escrito que conte ' tamos, en que , El Jene'ral de l,1, Orden que todo lo puede hacer cuando c ,(l,t en g lo rir¿ de Dios y en bien de las almas es el q ''-e ú ,úm me/~te debe decidir de los eS1Jedientes de q Ile EL NACIONAL. sea dable para conseguir tan santos fines/, s u.i~to á la res~)On.sabiliuad que le exijirá DIOS á quien" debe cuenta de SIl,S acciones, y á la que le exijirán lo potentados de la tierra á quienes e$Ü sujeto COn1I) cualquiera otro individuo. Y supuesto que el Dr. Vane.:;as ni ga. esto último, nos permitiremos supli­~ arl e que recuerde dunde y como murió el Padre Risci, ultimo Jen eral de la Compañía ánte' de la e tincion de esta. Si las pa.labras del escrito que atacamos, y que han sido copiadas ántes no resuel­ven claram,~nte la cuestion, sobre á qui(~n toca. decidir los casos de onediencia, séanos permitido volver á preguntar ¿ qui ' n decide entre el padre que manda y el hiju que debe obediencia; pntre el majistrado y el ciud:luano; entre el capit n y el soldado? Supuso el Dr. Vanegas todo lo que un Jeneral de la Compa.ñía podria. hacer en perjuicio de los Estados atendida la ciega obediencia que le prestan los J esui ta. ; y nosotros aun conviniendo en que aquella obedi encia pudiese servir para úbligal"los á hacer el mal demostramos que tal suposicion en­volvia una imposibilidad de sentido comun, y daua un resultado que el mismo Sr. Vanegas calificó de ridículo, sin que ahora nos haya csplicado como podia ser rigorosamente lójico, segun lo llamó eu su primer escrito. Este ha sido e l moti vo de la esplicacion hecha acerca de las di,-ersas clases de imposibilidad. Interpelamos at Dr. Vanegas sobre si los Jesuitas prestaban ó no servicios interesantes en lu instruccion secundaria, y él nos contesta que no solo cree que no prestan servicios importantes sino "que tan impor­tante y delicada mision es desempeñada por ellos de una mauera incontinenti, perjudicial yaun peligrosa." Las razones en qne funda su opioion, si no nos equivocamos son las siguientes: 1.a que no ;(puecle comprenderse que hombres que han h~cko voto solemne de lJobTeza sean los mas adecuados para fonnr¿í' jóvenes para el tmbo,jo qu.e les da la 1'iqueza:" 2.a que ha­ciendo voto solemne de castiJad no pueden educar jóvenes "adp.cuados para el matrimonio que pl'odulce moralidad" y 3.° que haciendo voto solemne de obediencia no pueden educar Jóvenes "adecuados pam la RepúhLica que no quiere obediencia pa·siva:'· y conti­núa diciendo "el qu,e pTeclica la pobnza como 1/,n bien, debe mirar la 1'iqueza como un 1nctl: el que predica la castidad como una virtud, debe sor ad verso á los vín­culos conyugales: el que pmdica la obediencia pa­siva como un precepto dIvino, escluye la dignidad del hombre en sociedad. Para resolver estas cues­tiones es preciso hacer una distincion que no se ha tenido en cuenta, y es: que hai una gran diferencia entre hacer los votos q ne hacen los J esuitas y deGlas relij iosos, y predi car á los que VlVen en el mu ndo qu ~ haean los mismos vo . E:rbien sabido queno son las mismas las obligaciones que tienen todos los hombres en sus diferentes condiciones sociales. Así, no son los mismos los uebcres del célibe que del casauo ni los de este que los del sacerdote. Cada uno tiene los suyos bien determinados, y el Jesuita como todos los sacernote5, católicos predica quo todos clel)en cum­plir los deberl:s de su respectivo estaJo, y sobre esto no tiene ni mas ni ménos que lo que en ca,Ja uno de ello", prescrIbe el ejemplo. Tan cierto es esto, que nosotros le hemos oido varias vecos p;'edicar sobre los deberes de los ricos, de los pobrr.s, de los Célibes, de los casados &. &. Respecto dc la r broza dicen ellos: que el que ha h ocho voto esprpso Jo oRta virtud está obligado á cu mplirlo rigurosnmentr:, y como los quo tal hacen son los qlie aspirando el la pprfeccion evanjélica se han alejado del mundo para conseguirla, solo a esos les predica n en todo su rigor; pero en e ~to corno en to.1o lo demas sig'lIcn la sabia mbima de su fun(laclor, que aconsejaba tener en cuenta en todo ca-;o los tiempos, lug'arcs y circunstancias. Por lo tanto la pobreza ({ue pres criben á los que viven en el siglo, ps aquella de que habló Jesucristo cmmdo dijo:-"I3ienavcnturados los pobres de espíritu &." entendiéndose por pobres de esp.ritu, como todos los católicos sabemos, los que no tienen su corazon tan apegado á las riquezas, que por a 'lquirirlas ó conservarlas sean capaces ele faltará sus deberes yquesede prondan deella::,p¡ua hacer bien á sus hermanos necr'sitados; y esto léjos de proscribir el trabajo se concilia mui bien cún el amor á él, prueba de ello es que los pueblos de la Nueva Granacia donde resid en aquellos padres; y los mismos Jesuitas ¿no dan ci ejemplo de una con­sagracion á los deberes que les impone su 't'stado, viviendo C'.ontinuamente ocupados en las penosa~ tal' a:$ que tienen que desempeñar como maestros y misioneros? Responde por nosotlos Voltaire que el 7 de febrero de 1846 e cribió "Durante 7 años que he vivido en una casa de Jesuitas ¿ qué he Visto entre ellos ? la vida mas laboriosa y la mas frugal: todas sus horas divididas entre los cuidados que nos prodigaban y los ejercicios de su austera profesifln. Atestiguo esto con millares de hombres educados con migo ~Es por esto que no ceso de admirarme de que pueda acusárselcs de enseñar una moral cor­ruptora." Respecto de la castidad, sin dejar de predicar y practicar esta virtuellos que han hecho vot.o esprl'SO de ello, predican tambicn que es santo el matrimonio; PUijS jamas han e tado ell pugna la ca~{i,:a'¡ y el estado conyuaal. Al contrario es bien sabiJo, que en los pueblos donde reina el llbertillaj e, los matrimonios son· mucho mU8 raro::!, pUl'S el matrimonio !lO es en 3 nue tro concepto causa de la moralidad, como dice el Dr. Vancgns, sino su efecto: y él no es incompa­tible con la castidad. En cuanto á los célibes que no signen el estado l' lijioso, si quieren observar los preceptos del cri:,tian ismo no es~a n mé) os obligados á ser rigorosamente ca tos, que los J esui tas y dernas eclcsiá ticos. Tambien poclemos preg-llntar aquí ¿se casan ménos en los pueblos donde exi~ten J esuitas? Todo lo contrario; pues bien saben ellos que no todos los hombres estan organizados de la miRma manera, ni todos tienen la fuerza ele volundad ne­cesaria, para observar una rigorosa castidad; y á esto, aconsejan el mu.trimonio. Pudiéramos, si fuera necesario, cimr hecho que así lo comprueban. En fin: aunque parece que lo que ántes hemos dIcho sobre la obeditmcia manifiesta mui claramente y'lle nada tinne la República que temer por el voto que dc aqllella hacen los J esuitas, añadiremos: que este voto lo mismo que los anteriores solo es obliga­torio para los relijio~os que se someten á él, y que jamas lo cxijcn á los que viven en el siglo. Sostene­mos ademas, que aun cuando así fuera, tampoco habría motivo de temor alguno, pues como ya deja­mos probado, o siendo obligatorio el voto de obediencia sino en cuanto sea conforme á la caridad cristiana, no solo no puede ser petjudicial bajo ninguna forma de gobie l'I10 , sino que por el contrario sería útil en eualquiera de ellas. No dejamos de estrañar que se ata.q ue á los J esu itas como peligrosos bajo este aspecto para las Repúblicas, cuando los hemos visto atacar tantas veces dicienJo que son peligrosos para los monarcas, infinidad de escritos se han publicado por los enemigos de los Jesuitas, tratando de probar en cl l08 que eran malos porque sus ideas eran conforme á la democrácia. D e aquí han venido las imputa­ciones hechas á estos padres de que predicaban el rejicidio, y aconsejaban la sedicion. El antijesuitísmo ha llamado a los hijos de San Ignacio de Loyola,unas veces avarientos y codiciosos, otras sectarios y sostene­dores de la absoluta pobreza; ·otras veces turbulentos y sedlciosos¡ y algunos por el contrario los ha pintado predicando á los h0mbres de todos los estados la su­mision absoluta, incompatible con la dig'oidad repu­blicana; al antijesuitismo pues tan constante en sus conlrauiccibnes decimos con el gran Bossuct: tu varias la ver ad no varia; luego tu no eres la verdad. R t'specto de enseñanza no está tampoco de acuerdo el Dr. Vanegas con Federico II, quien declaró que no conocía ni mejores sacerciotes, ni mejm'es profesores; ni con Enrrique IV, que dIjo ablando de. los Jesuitas: "La UrtÍve'l"sidad se les ha opuesto; pero Ita sido por que lo l¿acicm mejor qUle los ot1'OS, como lo 'Prueba la afluencia de escnla?"es que tenian en sus colejios,ó porque estos no estaban incorporados á la Universidad;" ni con La Mennais que dijo: "t, Quién los ha reemplazado e1lo n?testros púlpitos; quién los- reemplaza1'á en nuestros colejios? i QI¿ién se q[recerá en lugaT de ellos para llevar la fé y la civiLizacion, con el amor del nombre jrc¿nces á las selvas de América Ó á las vastas rejiones del Asia, tantas veces regadas con su sang1'e? La propuesta qlle hace el Dr. Vanegas sobre eli­minacion de los colejius de misiones, es enteramente inadmisible, ann atendidas las ideas de los enemigos de los J esuitas; porque hasta ahora nadie ha dudado ele la utilidad de tales colcjios, y ni aun sospechas se han propuesto, de que eJJos sean p rjudiciales á la ~acion. El medio indicado de que se trasladen los eJucanllos de dichos colejios á las casas de euu­cacion rejentadas por profe~ores no jesuItas, mani­fi esta que se quiso hablar de los que ti nen los padres en algunos puntes de la Repúbli~~; porque no com­prendemos como podrjan educar mlSloneros los demns profesores de ,que se habla. ~iendo e to cierto la propuesta hecha equivale á que ¡;;e supriman algunas casas de educacíon, yesto en el actual estado de la República no df'be ni aun profiúnerse. Insistimos, pues, en las bases do nuestra transacion, paTa poder pp.dir que los Jesuitas mm devueltos á los paises de donde vinieron¡ porque harlan notable falta los establecitnientos que estan á cargo de estos padres y solo podremos prescindir de ellos habiendo quien los r ernplazca n la enseñanza. Jamas h mos creido q lle la edllcacion se haya encaniJando entre nosotros en un éstado bnllante, ni creemos que ahora, uceda esto. Lo que sí sostenemos es que va mejorando y que los pr ceptore<: jesui tas ~()ntrjbuyen notablemente á esta mejora. Vengan otros individuo co.n la apti­tud y cualidades necesarias para sustituirlos: encar· guense de los colejios que están á cargo de los padres con las mismas condiciones con que sto s los sirven, v nosotros no ha!laremos dificultad alguna para con­' venir en que es indiferente que sean unos ú otros los y ue proporcionan á la RepúbJica una parte del bien de que hoi el isfruta. Si F ederico II, Henrique IV, y La MO\1nais cre­yeron que los jesuitas eran los mejores prot"sores: si la U DI versidad de Paris los aborrecía, porque sus colejios eran llwjores qne ella, y si no habia quien los reemplazara en los colcjios de Francia, siendo este un pais que sino va ála vanguardia de la civi­lizacion del mundo, por lo ménos anda mui cen'a ¿ qué estraño es que no:"otros creamos que en la Nueva Granada en que hai tan poc.os hombres que puedan desempenar debidamente las funciones de prece ptores, los Jesuitas son necesarios para prestar este importante s rvicio? Y creemos que predso es que se rtesconozca absofutamente la historia de todos los paisps del mundo; y se cierren los ojos pora no ver lo q1lC cnseiIa lu csperienc;ia; para drcir lo contrario. Hespecto delP,lraguui nos contentarelllO.3 'on Han ar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. la atencion sobre lo que en el ;artículo Lasjinanzas y los Jesuita!J publicado en el número 16 de El Nacional se dijo sobre esta materia si hubiere alg unas objeciones que hacer á lo que así se dice, tendremos el gusto de contestar á el las. Sabemos que D' Alembert fué enemigo de los Jesuitas: que él mismo se gloriaba de ser uno de los que mas contribuyera á la estincion de su órden; y por lo mismo que sabiamos esto lo citamos en la cuestion del Paraguai; porque á nadie se oculta que cuando el enemigo encarnizado hace elojios, no queda duda alguna sobre lo merecido de ellos. Satisfacemos pues, gustosos lqs deseos del Sr. Vanegas insertando lo que el citado D' Alembert dijo, en su opúsculo sobre la destruccion de los J esuitas. "Los J esuitas adquirieron en el P aragttai una autoridad monárquica f undada solamente, segun se dice, en la persuacion y en la dul­zura de su gobierno; sobe'ranos en aquel va~to país se asegura que hÍcieron felices á los pueblos que les obe­decían y que al fin lo sometieron sin emplear la violencia el cuidado con que evitaron la entrada de los estranjeros ha impedido que se conozcan los detalles de su singular administrado,,; pero lo poco que se ha podido descubrir hace su elojío." Sin embargo de que mucho mas podria decirse sobre las materias que ántes hemos tratado, lo espu esto nos parece suficiente para contestar el artículo á que este se refiere; pero si su autor ó cualquier otro tu viere algunas nuevas observaciones que hacer tendremos el gusto de responder á ella~. B. y B. . ... UNA REGLA DE BUEN VIVIR. Los hombres preocupados contra una parte de sus semejantes, los fanáticos políticos que á manera de los locos no abandonan su tema, siguen siempre adelante en la carrera de la persecucion que una vez emprendieron, y no quedan satisfechos hasta no pre­senciar con ojos inhumanos el esterminio de aquellos individuos á quienes profesan sempiternamente ódio y mala voluntad, y su aborrecimiento lo llevan aun mas allá de la tumba. Nada hai que estrañar en este mundo: el mismo hombre es el enemigo mortal del hombre. Los que hablan y escriben contra los virtuosos hijos de San Ignacio, porque tienen llena la cabeza con los cuentos que han leido en algunas novelas, no al egan otra razon para proclamar su, esterminio que el haber sido malos y perversos algunos Jesuitas en los tiempos pasados, segun dicen sus enemigos, y que es necesario acabar con todos los presentes sin piedad ni misericordia. ¡Qué lójica tan disparatada! i qué raciocinio tan torcido! Si tales caprichos de­bieran~ llevarse á ejecucion, tambien seria indispensable sacar por consecuencia que es convincente destruir todo el jénero humano, porque ha habido, hai y habrá hombres malos y perve rsos~ y no debe entónces tener lugar aquella disttncion de que habla la pa­rábola de la zizaña, sino que han de pagar ig ual­mente justos por pecadores. Al escritor del Sig lo, por ejemplo, nadie podrá hacerlo variar de opinion en su tema de maldecir á los virtuo!'lOS padres j esuitas, ni despreocupado de sus antipatías, ni convenc.erJo de la sinrazon con que procede, porque tendrá la testa dura; pero tampoco conseguirá infundir á otros las mismas ideas de per­secucion que lo dominan eontra los que llama sectarios de Loyola. Un consejo sí le damos al Sr. del Siglo de oro, como regla de buen vivir; y es: que deje á cada uno seguir libremente sus opiniones buellas ó malas, y que desista de la pretension de que Jos demas adopten su modo de pensar en todo y para todo: que no llame hombres, sin f é en el alma, ni caridad en el corazon á los que conservando su independencia natural de los antojos ajenos, juzgan de las cosas y de los hechos con imparcialidad y tolerancia, y no se ahstan entre los perseguidores de unos padres, que á nadie hacen mal, porque sus sentimientos son mas caritativos y humanos; y que si ha guardado otras razones que las espuestas y mil veces repetidas para justificar su opinlon, nos las descubra incontinenti, si no se ha cansado de escribir sobre la materja que ya creemos agotada,pues suponen.os acá entre nos, que los adversarios de la compañía habrán buscado y rebuscado, leido y releido cuantos libros viejos han considerado conduce ntes á su obj eto. El escritor á quien nos referimos, parece que al principio se cubrió con un lijero velo de hIpocresía aparentando toleran cia,y de golpe echó por la calle de en medio, como una furia, y manifestó que no tiene mucha caridad en el COr:lzon respecto de aquellos que no se adhieren ciegamente á su modo de pensar, aunque sea el descubridor de los secretos y de !as curiosidades de Cobden. L os padres Jesuitas en lu­gar de hacerle daño, estamos seguros que se ocuparán en rogar á Dios por él; pues tenemos la íntima con­viccion de que son humildes, deslnteresados, virtuosos caritativos y pacientes, pésele á quien le pesare; en la intelijencia de que no somos fanáticos ni resadores, sino al contrario, muí tolerantes con todas las opinio­nes, prácticas, creencias, comunidades y congregacio­nes relij iosas. - Un liberal sin pretensiones. Di~grafía de M. de Gháteaubriand. Nació en Saint-Malo en 1769 , el mismo año en que nacieron Napoleon y Walter-S ectt, si se ha de créer -á la mayor parte de los biógrafos, y en 1768 EL NACIONAL. segun la version del autor de los contemporáneos ilustres; Cháteaubriand dejó la Bretaña en 1789 para ir á Paris con su despacho de subteniente del rejimiento de Navarra. Su primer ensayo fué un idilio bastante débil; las musas no parecian sonreide; el gran j enio que debia ilustrar las letras modernas partió para los EE. UU, con el fin de tratar de descubrir un nuevo paso á bs Indias, por el Nordeste de América. Despues de haberse inclinado delantp. del grande W ashington, el poeta comenzó sus peregrinac iones por las flo restas americanas-Allí fué que supo la fu ga de Luis XVI y la emigracion ; dejó el Ni ágara para volver al campo del ejército de Condé; herido el joven emigrauo, se fué á Londres y vivió alli en la miseria cerca de siete años, h aciendo traduc­cion~ s y dando lecciones de fran ces. En aquella época fué que escribió su Ensayo sobre las revolucio­nes, libro curioso por la amargura y escepticismo que se nota en él Poco tiempo despues, Chateaubriand convertido por la muerte de Sil madre, y su hermana, escrit,ió, como espiacIOll de aquel EnsayoelJenio del Cristianis­mo. Tales fu eron los primeros años de este o-ran jenio. Sabida es la oposicion qu e, cuandoo er. ~. 800 volvió á Francia, hizo al glorio'io déspota que golle rnaba ent6nces. Conocidos son los nuevos viaj es que emprendió, sus correrías por Italia, Grecia, y J erusalen. Se sabe tambi en el papel que hizo como hombre poli­tico durante la restauracion. Hácia el año de 1825, Chateaubriand abandonó la defensa de lo pasado para adoptar la causa del porve nir; vino á ser uno de los mas firm es apoyos de las libert:ld es polít icas Se convirtió á la libertad ca · mo se habia co nv ertido á la relijion alg unos años ántes. D 'spues de la revolucion ele julio, como no creia en las promesas hechas á la libertad por el programa de l'Hotel-de-Vilie, el sublime cortesano de la des­gracia vi vió retirado; apénas veía alg unos amigo~i pero no cesó de trabajar ni un instante. Este jénio ad­mira ble y fecundo tenia necesiJad de pensar siempre. A1'I ALOJJ:A DE LOS ACONTECIMIENTOS Y CIRCUNSTANCIAS QUE HAN PRECEDIDO Y SEGUIDO Á LA CAlDA DE C Á RLOS X, y DE LUIS FELIPE 1.0 1.0 El Duque de Berry, hijo de Carlos X. 2.° Se casa con una princesa estranj era (Siciliana). 3.° De este matrimonio nace un heredero de la corona, el duque de Burdeos. k4.0 Su padre, el duque de Berry, muere asesinado . 5.° El 13 de febrero de 1820. 6.° En el año que precede á la caida de Carlos X, (1829) el pan sube al alto precio de 1 franco y 5 céntimos. 7. o El frio rigoroso que se esperimenta en el invier­no de 1839 á 1830, conjela el Sena en Paris. 8.° La marcha retrógrada del Gobierno á despecho de grandes esperanzas, estimula á los verda­deros realistas á dirijirle consejos sobre la crísis que se prepara. 9.0 Estos consejos son despreciados por el poder. 10. "Si manejos c'ulpables suscitan á mi Gobierno obstáculos que no puedo, ni quiero preveer, yo encontraré la fuerza para supera'rlos." (Est1'acto del discurso de la corona en 1830) . 11. Estas palabras acerbas dan lugar á la protesta de 221 diputados. 12. Toma de Arjel y del Df'y. 13. Ordenanzas del 25 de jUlio que anulan la li. bertad de la prensa. 14. El lúnes por la tarde, estas ordenanzas dan lugar á reuniones en donde se leen y se co­mentan en alta voz los diarios. E tas reuniones son una especie de preludio para la revolucion que debia estallar al dia siguiente . 15. Se hace la revolucion contra estas ordenanzas, y el poder cae en manos de los insurjentes. 16. El combate dura tres dias, el 27, 28 Y 29 de julio de 1830. 17. Comenzando el mártes y acabando el jué ves. 18. El pueblo obtiene la victoria sobre las armas reales. 19. La gendarmería es la primera que se presenta al combate, y sucumbe. 20. Ella es licenciada. 21. La inviolabilidad . proclamada en la carta de 1814, viene á ser una burla. 22. Carlos X. es destronado á la edad de 74 años. 23. En julio,mes de la muerte del duque de Odeans. 24. Abdica en favor de su nieto, el duque de Burdeos, de edad de 10 años. 25. El duque de Burdeos es presentado como Rei. 26. y es rechazado, dándose por respuesta que es demasiado tarde. 27. Un Gobierno provisorio se establece despues de la revoluciono 28. La familia real se vé obligada á dejar el suelo de Francia. 29. De que ella se separa á cortas jornadas: acom­pañada de muchos miles de guardias reales, de un gran número de amigos )' fieles servi­dores, así como tambien de tres comisionados del Gobierno provisorio, quienes, la mayor parte d{'rramaron lágrimas al separarse. Ella se embarca en Cherbonrg el 16 de agosto de 1830. 30. Ella adopta á Inglaterra por pais de destierro. 31. Carlos X. al poner allí el pié, derrama lágrimas al verse en aquella tierra. 32. La temperatura, en el momento de la revo­lucion, era mui alta. (36 grados centígrados). 33. Algunos dias despues se rompe una tempestad espantosa acompañada de relámpagos y truenos. 34. Son acusados los ministros de Carlos X. 35. El jefe de la familia muere en tierra estranjera. 1.0 El Duque de OrIea ns, hijo de Luis Felipe . 2 .° Se casa con una princesa estranjera (Meck­lamburguesa) . 3.0 De este matr imonio nace un here
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El Nacional - N. 17

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El Nacional - N. 13

Por: | Fecha: 15/08/1848

'.l5ogota ~omíngo ~5 be ago~tn be -1848. s U. CRICI01V lJor un año 16 reales, por t?'imest?'e :) 'reales. Cada 1i ¡¡.}l. 7/~f:dio reld. ~ -":- - -- -:.. - :::... -=--- ES ER O Pm·Ls. 13 de Junio de 1 i8.-&; ilnposible preveer 1; 8 vicisitud ..' que pued n , obrev 1 ir al E, tado en que se eucu n tra ' la Europa. Aquí todo. 'e ostiene n un t(.l ual órd n precario aunque am nazad c n 'tantcmente, n fuerzo de la civilizacio 1 del pai. i por la ccision de la frU 'lrdla nacional' puer.; el Gobi rI o qUA xi L carece d~ 1ll1idad i dv vigor; i m, s uien e, tá ace~)t, d m una nece- . .. idar! del momvnto qU0 apoya:tn por la opi!1ion, no diré de 1 _ acion. p ro ni de 1 . di v r. os p~lrti 1 ~ que hai n e!la, i qUe- ciertamente son I:IU h ". 11 ¡mi. mo se h ,tila la t. a rnbl a Ile cional di 'cuti nd la. cu ~tion de un voto de confianz' á la comí ion del Pod r Ejecutivo i parece quv 1 s deb' te:' seran acalorad " En tale c'.')s todo Pari,' ~e pone en m' vimiento, i la a ambl a e:·ta rod a a. dv un e.ié 'cito d muchos miles de hombr .' p r el temor de un 'ltentauo como el de 15 de mayo. Para los estranjeros ({ue s n imples espectadore, todo esto tiene un a 1 ecto ovestra rdinaria animacion que no carece de interes dra­mático' pero h jente d 1 paí' "'e dese pera de una situacion t:-),n yi lentL; i 1 peor cs que no se sabe cuanto durará. Antes de diez dja no e habrá comenzad la di cusion del proyecto de con~tjtucion. Aun no se sabe si el Poder Ejecuti Vi re idirá en un pre idente, ó en varios directOI:es: l( .'i que ,tán al e trem de la ec ( ltacion no quieren Sino 1 si 'tema de un gobierno compu 'to de tninistros que r .ciban las órdene" de una a amblea popular permanente. Dicen que un] re idente e una cosa á la americana . . No hai hasta ahora un hombre de pre tijio en quien puedan tijar::;e lo.' oj ::) para la presidencia; pero al fin se decidirán par algun . Los acontecimientos de Italia con respecto al Austria llevan 1 carúct r de una guerra mui cruda. E l Austria (;t.íYlumera tropas, i ya tiene cien mil hombres en sus pose­: i Hes italiana, que quiere cons rvar , i no ha perdidu tud~\ ía mas que en parte. L que en Roma sucedió con los Jesuita ' se reduce á 1) sigui nte. LOi exaltados los califi~a.ron de reacciona­ríe . , si n cuidarse en dar pruebas; una P" rte de la poblacion i d la O'uardia nacional, se n1 straba amenazadora, i aun .' pretendia atacarl s en su casa:. El P. Jeneral se pre­:-; ntó al Pap un día haciéndole pr ~sente la falta de segu­ridad en que se hallaban, i su res( lucion de salir de Roma con ~u ~ reliji so para quitar pretesto. El Papa le con­t. ·tú con la lágrima en 1 .' ojOg, que nq lo abandonasen, i continuaron así, ha ta poco' días d'J 'pues en que el mismo Papa lo mandó salir de Roma, para evitar una colísion :5angrienta; pues lps Fran ,tiberino i de 1 s Montes .estaban resu ltos á defender lru casa de I s Je:uita, 'i las atacaba la guardia nacional, i parte de esta tamhien les era favo­rable, · Salieron los J e~u itas de Roma quedando algunos de ayos i preceptores de los jÓ\'ene de varias familias, tanto sacerdotes como coadjutores De Inglaterra se ha l1mnado á los Je uitas IllC.! e iUinent ~, en ciencia, i tanto en eoto como en otras c -a , la Inglnt rra i los E tados Uni­dos ernpiezan á recojer el frtlt de la guerra de Europa; pues para allá se dirije emigracion inJustri~; capitalista i cientdica. ¡ Cuar.to ganarían las Repúblicas de América, si tuvieran reputacion de estabilidad! Singular es el con­traste que se ve hoi: donde la libertad es real i verdadera, tos. Je:au'tas viven tranquilos, respetados i apreciados, cerno en los Estados Unidos, en Inglaterra i en a .Bél'ica, ·i aquÍ 1[dme~tte -t . Jf}úmero -t 5. ' Este pe'riódico ale todo~ los d omil'l~O'()s; se 'l ende tm la tienda, del Sr. Fernartdo Coruk. quu'n -recibe susc ricwn s. 1:0 stante lo que hubo ánte5, no lo 30n méno~. Admira ver ya, como se confiesa jeneralmente que l s fil ' ~wfos que píen, an reje} .-rar el cristianismo á J su maú fa, quieren tambi n por ¡ eC'e:o;idad lújica, desvirtuar el catolici nlO en to las . us i I :t~ II ~i 11E' , P r Il gar ma pronto á aqu~I obj .... t. Así·,' que n Italia han dado el primer go pe á los J'. u i t¡l.~ : p{~ro v n icruiéndose otnls órclene , como e hizo en Su!za i BR vlerl1; ma' al mi r ti r po . e quitan la n á 'cara lo~ en "mio' . de lo, J suÜa .. abandonan todos los fr' ~ ul f> argUlnent~, ya ga tados, i ¿reyénd<:> 'e 1?~S tr.iu~­faute' d h) ql e e~tán, declaran un plan nntlCatollCo, antl- ; ti .. tianu· d~.- donde re.'ulta que mucho preocupados dejan de s rlo. i e 'ta mi 'ma cri. ii-\ violenta está di:minuyendo el lJ. Ímero de lo: en migo dios J , ulta,' i autl1entan~o el de .'us al1lio·o. En Roma, de 'pue d salido" lo. Jesult~s, s con 1'\' <1. la admini. tracion de us propiodades, i dec1ara el Par~t c¡n 11 ha 'uprirnido la Coml tl.ñín: que deb.e fig~rar en l Cráca ~ i t do. v n n Su Sé.lI tida 1 pena IndeCIble p r] ,~ pad cimiento. dv :ita órd''>!1 j de las de.Iua . que han sufrido. Una ('arta d:\ Roma, de un p rsol1aJe dIplo­mático, fecha 26 de 1l1~y t , despues de comunicar e.~ta noticia, añade: Puedo a .. ..,rrurar que hace tielnpo que el Papa no obra con libertad i se hacen lnuchas ?OS~S sin s~ consentimiento: la Gaceta ha dejado de ser ofiCIal, 1 de aqul las c ntradicciones que han notado lo diarios e tranjeros. La guardia cívica no e~tá unida i no será estraño q~e llegue un día de conflicto entre los cuerpos de la guardIa cívica i n hai fuerza de confianza para ponerlo en paz, porque toda fué á la fron tera, i la ha pasado contra las órdenes superiores. Otra cosa llama la atencion. Thiers ya es partidario de la libertad de enseñanza i de las in tituciones relijiosas como elmuento vital para salvar]a oci dad de los vio­lento' ataques del comuni mo i de la disociacion. La alocucion que en este sentido dirijió á los ha.bitantes de Ruan i del IIaYTe, i que ha publicado la "Presse" .en la selnana anterior, le valió los votos que lo han traldo á la a, amhlea. La revolucion de febrero, ha hecho una rev luci 11 ll1ural en Thier, porque \" / amenazada. la. iiociedad en sus bases fundamen tales. EL NACIONAL. ¿PORQUÉ ESTÁ POBRl~LANUEVAGRANADA~ (Concluswn de/, 71'll9TlRrO 1 ) ). Deciamos, pues, que teni endo muchos brazo ", que la mayor parte dIaño están ociosos por falta de capi tales i de ocupacion lucrativa, convendria sacar de ellos el provecho que fuese posible para la l'iquez.a del país; i .que sit-'ndo la construccion,' i sobre todo la mejora de los camlllOS, la obra c¡ue mas neceslta <.le esto::; brazos, la úl1o: verdadt.'ro Neolojismo que no ten drá rt.:sultado alguno pues no hará, por mas semigriego que sea, que cambiemos nuestro nombre por otro mas largo i feo. Tan cierto es que esta pedantezca novedad no puede tener équito alguno. que los mismos Redactores del Neo-G1'anadi'lto no p.mplean esa palabra sino en el título; pues en el cuerpo 1 p .riódico solo hablan de granadinos, ofreciendo que serán rum.aa4m·os ante todo. ramos que los Redactores de ese periódico abandonen Ismo repugnante, i que se resuelvan á presentarse omo granadinos viejos que como neo-granadinos ó Me publicó en 1840 i 1841 otro periódico AL. 3 titulado el Granadino; en 1830, si no recordamos mal, tambien se habia publicado otro con el mÍsmo título; pero esto no 'es razon para que la nueva publicacion de 1848 no adopte el mismo título, que es el verdadero nombre nacional. En cuanto á la parte material, ella revela conocimiento del oficio en los empresarios i obreros; la imprenta es·' mui buena, i la impresion muí bien ejecutada; pero es sensible que la pésima calidad del papel empleado, papel sin blancura, sin cuerpo, de color sucio, i quebradizo, apenas haga conocer la exelencia de los tipos i el mérito de los prensistas. En cuanto al fondo, á las ideas, á los sentimientos, mucho mas tenemos qué decir; pero la estrechez de nuestras columnas no nos permite por ahora ocuparnos en ello. En uno de los próximos números, COlIJO ya hemos dicho, trataremos del color político del Ne.o-Granadino que como el Siglo, no se declara ni Conse'rvador ni P70gresista sino Moderado. ... - CONGRESO AMERICANO. ( Continuacion). Quien se penetre de estos principios, que son los que han presidido á la formacion del Congreso Americano, no podrá. hallar en él riesgo ni amago ninguno á la independencia ó la soberanía de los Estados; i al contrario las hallará garantidas no solo por las espresas estipulaciones del tratado sino por la naturaleza misma de la institucion. En el tratado se ha esti­pulado, que en los negocios internos de cualquiera de las Repúblicas Confederadas no puedan intervenir ni los Gobiernos de las otras Repúblicas, ni el Congreso de los Plenipotenciarios; i aun cuando tal principio no se hubiera acordado, es claro,. que siendo cada uno de los Plenipotenciarios, que concurren al Congreso, el representante de su Gobierno no puede supo­nórsele nunca interesado en renunciar los derechos de su mism() Gobierno i los de su propia patria, en favor de un cuerpo que por sí no tiene fuerza, ni poder alguno. Así creemos que es .(undado el concepto de que la naturaleza misma de la rnst1- tucion garantiria la imlependencia i la soberanía de cada una. de las Repúblicas Confederadas, aun cuando no hubiese una. estipulacion tan terminante CODl{) la que se ha acordad.o .. ARTÍCULO NOVENO. . Otros efectos de la Confederaciall .. Concesiones mercantiles.-Las Repúblicas Sur-americanas pueden, sin necesidad ele confederarse, celebrar entre ~í, como varias de f'llas han celebrado ya, tratados de comercIO sobre bases de recíproca conveniencia; pero no por esto d~.ia de ofrecer la Confederacion ventajas positivas en este partIcular. Por una parte habiendo contraido las Rt'públicas por la C~n­federacion deberes recíprocos, pueuen en su co.mpenSaclon otorgarse ('. once~iones especiales, sin la oLJligacion de hacerlas est nsivas á otras naciones con las cuales hayan celebrado tratados sobre la base de la nacioll favorecida. Por otra . parte habrá mas unifonnidad en los pl'incjpi~s, i garantía mayor - . en la duracion de los tratados, estando mtert"sados muchos Estados, que cuando solo lo estpn tI,os, cuyas diferencias pue­uen fácilmente anular ó por lo menos suspender su:; pactos. Los tratados de comercio celebrados con el Congreso de los Plenipotenciarios tienden á favorecer, hasta dondp. las c~rc';1ns­taneias lo permitt!n el comercio recíproco de las Repubhcas Confed ranas, i no dudamos que tan lllego como sean ratificados uarin á la industria i al t.-áfico un impulso poderoso. CU17mnicaciones.-Las diversas relaciones entre lo.S Estados, i sobre todo las mercantiles, exijf-'l) que la corespondencia se trasmita de unos á otros con spguridad ¡prontitud, i con la mayor franquicia posi ole. Este es uno oe los puntos en que e's mas necesaria la uniformidad Pon lo que estipulen todos los interesados. i en que el concierto debe ser jenpral para que el objeto propuesto se Ilen~ en toda su estension. P~r esto ~s ~no de los que han ocupado la atencion de lo~ PI mpotenclarlOs, quienes han acordado una convencion de correos. que pro,.. porcionará inmediatas i notables ventajas á todos los E taJos Confederados, desde que se ponga en ejecucion, si, como debe esperarse, es ratificada.- Código de derecho {le jentes.-Se cree por algunos que el pretender los Estados de la América Espoñola. dar un Có­digo de derecho. de jentes, es arrogarse una posicion i un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. it'llportancia que no tienen; que es entrar en una ~mpresa ilusoria por su. propia naturaleza, pues las dernas naClOnes no respetarán lo que ellos acuerden. N os .parece que e.::ste modo Je juzgar la caestion es mUl erróneo, 1 depend~ de q~e no se considera esta bajo su verdad,ero p~nto de v15ta. Tlen:-n las naciones derechos perfectos que nmguna. otra pu~de. ~IS­putarle.:: s i para ejercer estos derechos pueden fijar los prmClplOs que nlas les convengan. En cuanto á obligac5<:>nes i derechos imparfectos hai principi(!)s universalmente admItIdos como con­formes al derecho natural, i es claro que los Estados Confe­derados adoptarán estos principios. La cll stion debe reducirse pues unica-mente á aquellos punto.s, sobre l~s ~~ales las nacione civilizadas no han reconocIdo es presa o tacIta mente unos mism03 'principios ó en que practican princjpio~ contrarios; pero e -ta misma desconformidad demue tra la necesidad de que ('ada nacion ha(Ta conocer los que observar, sobre tal s puntos. Así al dar las °Repúblicas Oonfederadas un código ~e del'e<:ho de jentes, no hai motivo para temer que de él dllnane lÍl-onveniente de ninO'una cla..,e; p ro í ofrecerá la ventaja de que se conozca qn~ e tas Repúblicas n¡~conocen i p:actica~ principios fijos, en sus relaciones con las demas l1CiClO.nes; 1 como esos principios serán indud~blenl(:>nte los l~as conf?rm~s ti la sana política i á la moral Ulllv"r a~, no dej~rán de ll1~Ulr en pro del buen Dom re que la ~mél'1c3: ~spallola debe JUs­tificar. El Cono-reso de los PlenIpotencIarJOs en su reunlOn, que ha terminaJo. solo ha querido tocar parcialmente esta grande obra i como muestr~ de lo. que puede ~acerse ha acor­daJo Una convencion en que se fijan la funcJOnes, ~as prero­gativas i los deberes de los Cónsules, que se admItan ~n las :aepúblicas Oonfederadas, i en el tratado de comerc.lO ~a fijado algunos princi pios de los que en este ramo practIcaran dichas Repúblicas. Intereses de la Europa respecto de la C.onfed.erac~on His­pa'tw- americana,.-A nuestro modo de ver, eXisten uos mte~e~es opuestos en las relaciones de los europeos con la Amsflca Española. Si los E tados de esta parte d~.l mundo, en que aquello tienen establecido su comercio, permanecen débiles eil su fuerza nacional, oscuros en su condi ion política~ todfl cuestion sobre ajentes ó interes~s .comerciales será deci~ida. (l fav'or , resultados mas jenerales i nlas positi\·os. Asi creemo , que la Confederacion Hispano-americana no será contrariaua por la politica j por los. gabinetes :uropeo~. per~ ~í lo ~pra, pu: aloo -unos de los neOo 'OClant s estranJ ')"os menos provldos o meno:s ilustrados. Darémo,s aquí punto á' nuestra tarea: ojalá que ella produz_ca los eféctos que nvs Pi'opusimos al emp ei)(jerla, sobre los que llamamos nuevamente la atenciou públicao CONTRADICCIONgS DE LA l\1E~NAIS. En pI Ensayo sobre la ind~forencia en 'n~ateTia de Rel~~i.o:n, en las Rl'.flecciones sob're el estado de la 19lcsza, en la RebJUJn considerada en sus relaciones con f! órden civil, en su opúsculo sobre la Fi, i en otras . varias de su;:; ouras, La l\1ennals ha confesado, sostenido i defendido con calo.r i )ocuencia la ne­cesidad de la rev lacion, su verdad, sus fundamentos; todos )0' dogmas i mislerios del Catolici:;mo; la necesida? de la. fé: la un ¡dad ele la I.rlesia, fu~ra de la cual no hal salvaclOn; la perpetuidad, i p~r consiguientE> la inmutabilidad d~, la misma Igle. ia. Pocos at;ltores han hablado con tanta ent'rjla en favor de la verdad. i contra el error, como La M<:>nnais baLló cuando vivia él miSl1-lO en la vida de la fé, i en el seno de la Iglesia. Pepo convjrtióse en una iutelijencia devaida; escandalizó al nlundo con süs errores, i para que nadie le tuviera por cr yenie, a 10 ménos n parte, dió nn Dlanifiesto e!l sn ap-os~asía, ernpeñánda e éll manifesta'!J" las razone qtU lo kalnan delerm~nad~ 3 á salir ae la Iglesia . católica , en sus Discusiones c?"íticas i pen­samientos diversos sobre la Relijion i la filosofía. El que habia dicho: ,,~ cierto que la R lijion me propone creer dogmas incomprensibl , mi:sterios impenetrables, que confunden i humillan mi razon; p ro esto 1 ismo en vez de conmoveflne me afinna ma en mi er e ncia. ToJo es lni terio en el hombre, aun el hombre mi ... mo. ¿ Qu: creería yo, si no creyese mas que lo que mi razon conci ue." ••.• "Aquí e!l la tierra no percibil'ei jamás claram nte las v rdades su~hme~ que revelo; no podriai ~ :sO 'tener u l rillo i plel1dor; he aqul porque las pre ento cuLiertas con un velo, que solo la muerte rasgará. Creed sin trat r ue corn pI' nd 'r: d blacl vuestra razon altanera bajo el humiluc) ugo Je Ja fé: con 1 sacrificio de la voluntad i del corazon xijo tambien el del entendilniento. Tal es el lenguaje de Ja relijion; i la razun misma dt:>~ubl'e fá~i]ment~ los lnotivos ti 1 sacrifi(;io que s le pide: (Sur la Fm).-E e mismo La l\rlennai n SU Discusionp.s m·itir.as a 'ienta: que nada podria probarse á la razon sin hacerlo ju z de ella misma. i sin negar de de n tónces lo In ¡h'rno q u ;e intenta probar; - s decir, el carácH l' distintivo, e en ·ial de la doctrina qu no se supon l'evelada, 'ino a cau~a de la il'l'lpot ncia en que la razon se encuentra de elevarse ha 'la ella nli~ma (pájina 60): que Cri:sto no ha dogmatizado; qu no fundó i fijó para siempr(>. la socie ad que vino a estaLJlecel', fobl'e un uerpo d doetrIna (pájina] 9): que Dios no se cuida de las opinionf's, de 108 pen~alujentos, de las, creencias (pájilla 4]2): que los hombres de diversa~ creencias recibirrin de Jt-' us f'1 agua que salta de la vida et rna (pájina 357): que la fé e adhiere a l? qu~ e desenvuelve, modificándose segun (1 proO'I'f" ~o de las ldt-~as ] de los conocimiento: que ella ,s <..1<.] tíenl po, i se cambia con los tiempos (pájina 408). Ba ta: La 1\1 nHais
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 13

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El Nacional - N. 8

Por: | Fecha: 09/07/1848

')Sogata ~omil1go 9 be :l!uüll be .4848. SUSCRICION por un año 16 reales, por trimestre 5 reales. Cada nÚ11l. medio r ea l. ESTERIOR. '.:...-~;:::".:;=.:..'. .-=-=-~=--=-------- - .-===== ====== 'FRANCIA. Por el correo de los Estados Unidos, tenemos noticias hasta 5 de mayo. ~ En jeneral, las elecciones para la Asamblea constit~yente se habian hecho con calma i moderacion. Los repubbcanos moderados han triunfado del modo mas completo, sobre los exaltados que se denominan República To,ia, por oposicion á los otrús á quienes llaman República azul. En Ruan, sin embargo, en Elboe\lf, i en Limoges, la minoría, perdida toda esperanza, se dejó llevar á e&cesos de­plol'ables.-" La mayoría en Ruan " dice el corresponsal del Correo, " logró avenirse tan bien acerca de los 19 ~andi~at~s que debia elejir, que ellos solos fueron nombrados, I el Comi­sario del Gobierno, M. De champs, una especie de Ledru RolEn normando, llegó solamente el vijésimo en la série de lus votos, es decir, que fué el primero á quien se cerró la puerta de la Asamblea nacional. "-A consecuencia de esto la • minoría se sublevó, levantó barricadas, i combatió desde el *'27 hasta el 28 de abril. La guardia nacional i la fuerza al'mada, yencjeron por fin á los revoltosos que se vieron furzados á capi­tuLar. La Corte de apelaciones de Ruan ha comenzado una pesquisa judicial; mas de cicm personas estaban ya arrestadas En Elboeuf hubo tambien desórdenes i combates, pero el 2~ de abril por la mañana no quedaban barricadas. Allí se habia arrestado á unas cuarenta personas. Los desórdenes de Limoges, mucho mas graves, fue-fon proyoc.ados por la derrota elecci~naria de los c.iudadanos ':i­llegoureix i Dussoub Gaston apostoles de las Ideas comUlllS­taso La ajitacion comenzó el 27; los trastornadores atacaron á la guardia nacional; rompiéronse los rejistros electorales; i desO'raciadamente los trastornadores quedaron dueños del cam­} Jo.o. ~stablecieron. ,una especie de República CO? su ~obier~~ provISional, que dIO proclamas, levantó empréstItos, 1 repartIo las armas. Hasta las últimas fechas, Limoges estaba aún en poder de los comunistas. Parece que la República francesa estaba di puesta á tratar con severidad á la Repúblicade Limoges. Entre la lista jeneral de los Representantes en la Asam­blea nacional, se notan los siguientes~ Lamartine, electo en 10 departamentos i en París por 260,000 votos. Cormenin, electo en 4 departamentos; Armando Mal'rast, redactor del Nacional, electo en 4; todos Jos otros miembros del Gobierno provisio­nal Edf{ar Quinet, Odilon Barrot, De Tocqueville, Gusta­vo 'de Beaumont, Federico Bastiat, Beranger, Lamennais, el abate Lacordaire, Berryer, i otros muchos conociJos en la Nueva Granaua por sus discursos ó sus escritos. Son notables las esclusiones de Enicli de Gi rardin, redactor de La Prensa, i de M. Thiers, el ministro historiador. La A. amblea nacional se reunió tranquilamente el 4 de mayo. Aqup.l dia no hizo mas que rt'cibil' el humilde saludo del Gobierno provisional, i proclamar definitiva, i parece que unánimemente, la República.-El Gobierno pro\risional deja­ría E'l poder al elejirse el Presidente de la Asamblea. - .e •• EL NACIONAL AL SIGLO. L Continuacion]. Aó-radecidos pues, como 10 e-stamos, al Siglo por servir de espresi~n decente i decorosa á un p.artido violento con el cual no puede mancomu~arse por e ntero, Juzgamos de l1l~estro deber examinar las doctrmas que ha sentado en el ~rtlCulo de. ~u número 2 . e que va enca.bezado con esta cuestJOn: "t QUIen debe ser electo Presidente de la Nueva Granada ?" El florido escritor, dando suelta á su imajinacion. clasific.a á los granadinos en tres grandes partidos políticos-partido ni',elador--partido conservador-partido moderado. Segun El Siglo el partido nive-lador i el partidQ conser- ... lrtimt~tte .,¡. Jf}úmeto 8. Este periódico sale todo~ los do'mingos; se 'Vende en la tienda del Sr. Fanando Conde, quien recib suscriciones. a vador son dos partidos est'remos-el partido moderado guarda el justo 'medio. Segun El Siglo, el partido nivelador ama la igualdad ante todo, de preferencia á todo-el partido conservador ama el órden hasta la exajeracion, hasta el statu quo hasta la aristo­cracia,- i el partido moderado quiere todos lo~ prOO'"fesos racio­nales, quiere la prosperidad, la buena libertad la buena iO'ual~ dad, todo lo verdadero i todo 10 bueno, en un~ palabra. o Sostiene ademas El Siglo "que cada uno de estos tres partidos a~l?ira á cOl?seguir ell~ayor bi.en p~sible para su patria; que todos tIenen un mteres mUl claro 1 mm positivo en hacer de la N.ueva Granad3; U1~a l~ac.ion rica, flore<:iente i poderosa; que serIa absurdo atnbulf a nmguno malas lllte-llc.iones en los fines que tiene en mira. . En fin pa.ra compl~tar la pintura, para personificar esos partidos., El S 'lglo, nos dICe que los candidatos presidenciales ~ del p~rtl(lo Conservadol' .son de mIS labores, por .mas e~iguo que sea 1 no! porque mi derecho al fl'~to de uu trabaJ~ es igual, á tu derecho al fruto del tuyo. Tu eres sano yo SOl enfermo . tu vida de ¡techo, es mas completa que la ~ia; ¿ de esto s~ deduce que tengas el derecho de arrebatármela? nó! porque el dereclw que y.0 tengo á que respetes mi cuerpo enfermo eM 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I ig 'iJ4Z al derecho que tú tienes sobre tu cuerpo fuerte i sano! U nos son fuertes,otros son débiles; unos son intelijentes, otros son torpes; sí! pero ~l d e recho del débil a que se respete su d ebiHdad es igual al d erecho del fuerte á que se respete su inteTijencia i su fu erza ! Todos p ues SOJ]lO~ desiguales de hecho-perD todos los hombres somos iguales de derecho. . 1 el que habla de igualdo,d debe esplicarse: porque si lo 'lue apetece es la ig'ualdad de hecho, i es pobre :)ara igualar u fortuna con el rico se h ará ladron; · i si es tuerto, para i (T ualarse ~ o n u v ecino sacará á este un ojo; i si es torpe ó i~capaz, p ara ig ual a r·se con el q"ue le hace sombra apelará á la difamaci on, i á la mentira·, i á la calumnia, i á. todos los infames arbitrios de la envidia. Sí, por el contrario, lo que se quiere es la conservacion, la ig ualdad de los de1'ecJlOs; el 'pobre respetaiá el capital del rico como .1 l· ico r .. s pE"tará e l trabajo d el pobre , se conse'rv a'rán todas las d e ~i(Tu aldad es de h echo, no quedarán ni esclavos ni ladrones! i ~lé ignifica pues eso que llaman nivelar '? Nivelar es destruir de una vez i viol ntamente todas las .desigualdades naturales; nivelar es llegar á la igualdad de hecho por e l camino mas corto, por la línea r ecta, saltando por encima <.le todos los derechos humanos; nivela')' es iguala!' á los ricos con los pobres por el medio mas sencillo i breve que es el d espojo de los ricos; nivela')· es igualar á los perezosos con· los tra bajadores h aciendo vivir á aquellos con el fruto del trabajo de estos, .•.. digámoslo de una v e z, digámoslo claro: lS"IV ELAR ES ROBAR. tI qué cosa es conservar? Con~ e n-'ar es dejar á cada cual como está; conservar es ·d jar al rico ' lo que tiene; conserva?' es d ejar ll egar al pobre .3. lo que a spira con BU trabajo; conservar es gobernarse uno á sí mismo sin m eterse á querer tambien gobernar á los otros; COnSe?T ar es no destruir ni 10 propio ni lo ajeno; conservar .es no hurtar, no matar, no cometer adulterio; CON SERV AR ES RESPETAR; CON SERV.AR ES TRABAJAR. Nivelar es ouscar la igualdad de hecho violando la ig naldad .de d e recho: conservar es IJu ';car la ig ualdad de dere <.:no res­l> e tando las desigualdades n a tural es, las uesig ualJ ades de hecho E ntre el partido conservador i el partido n i velador no h ni pues transadon, ni cabe término me dio; es pre<.: iso s er una c o~a ú otra: porque no hai medio entre la propiedad i el d espojo, entre el trabajo i el robo, entre el derecho i la violencia. N o! nos hemos engañado! sí hai un térrnino medio; es l a a probacion t áci ta, el consentimiento implícito, la tolerancia hipócrita, la modeTacion que deja hacer i que se ld.va las manos: entre Cristo i los Judíos el término medio es Pilatos ! El partido moderado de la Nueva Granada seria pues el Pilatos del partido conservador? Si el partido nivelador llegase algun dia á sus fin es ponié'ndose á n ivela,;' 'Positiv a i efectiv amente á la Obando , á la Sarria, á la Carmona, á la Gonzales, á la Córdova, como en 1840; i qué haria el partido moderado? ¿Se pondria a ll ivelar tambien? no lo creemos.-¿Tomaria las armas para atajar el curso de la n ivelacion? el q1te escribió el articulo a que conte stalno:', sabemos que lo haria,i con to da su moderacion se dedararia conservador. ¿O hien ese partido se lava ría la::; manos, i se cruzaria de brazos, aguardando el resultarln? Como no sabemos quien es son los que forman el p a rtiuo moderado no podemos responder á tal pr gunta. Del partido moderado no sale otro nom bre que el del Dr. ·Florentino G onzalez; de el sabern os que ha echado su a natema á los asesinatos de CaJ"ác-as J e l :24 de E ner o ; es to no es lavarse las m anos, esto es algo mas, esto es conservar, res ­petar la justicia, la mora l pública. La repetimos :- e ntre el partido con~ervador i el partido n iv lader no hai término medio p osible: . 1 Dr. G onzalez i el a nónimo que escribió e l artÍl.: ulo á que re, poud€mo , son con· SPTvadoTes, aunque tratando de r efuj iarse en un te rcer partido que no puede existi!', parezcan av ergonzar~e <.le ll "yaJ' un tí tulo que debi era ser su gloria. . i Diremos de una vez n u ·stro pe nsami unto entero? 1<':1 Di'. Gonzalcz es con:::ervadol' por sus }JI'lllci piQ , por ·s us estudios, por su razon; pe ro se arrima al parti do ni velador por ,'os simpatía ¡sus antipatIas, pur· SU& amigos i sus ene­ ·migos, pequeñrs ó g randes, vivos 6 mu,; rtos. El alló . in o que scr ibio ·1 articul-o del2 .0 númelo de E L ~ ·'iglo eS c n~,en· -ador · po r · u · 'principios i ::;us afl c tOlS; por su r a zon i por su fa milia , p Or us estudio ' i sus hechos, por li J ' a mi6os i su ne nig0~· , p or todo en fin ~ JrH-'lltl por su jneon ecue ncia. 1 advertiremos á los que no lo hayan echado de ver 'que en El Siglo hai dos plumas i dos cabezas, ó las ha habido hasta el número 2.°: la una deja impreso el dogmatismo del orgullo, la otra las inconsecuencias de la imajinacion. 1 para no buscar ninguna cOhlparacion que las mortifique, añadiremos que la una remeda á GUlzot i la otra remeda á Lamartine . ¡ Buenas cualidaues para propagar los buenos principios!­Pero confesamos que nos g ustan mas la austera virtud de Washington i e l cándido bue n s-...ntido de Frank!in. A la pluma que r emeda á Guizot se deben la mayor parte de los otros artículos de El S iglo: por ej e mplo el artículo del número 3.0 titulado Programa del Partido modorado en que ya no Se clasifican los partidos en oive.1ador, con ervador, i moderado; sino en estacinnari@ i moderado - proJ-resista. Esta clasificacion está bi en · sostenida i el programa dd partido mo­derado. p rogTesista que allí se ofr~qe es un programa excelente. En otros números de El N acional hablaremos de esa c1asificacion, r especto de la cual algo t endremos quP. decir. . . Por ahora concluiremos desenvulvi ~ ndo llue tras ideas acerca de la ig u.aldad 'mural. Dotado de razon el hombre, es miéntras vive soberano esclu ivo de sí mismo. N iú.;un hombr.e pueú ser soberano ni señor de otro hombre; por '"' ue su t itulo de hombre es el mismo paTa todos. Todo los hombres por la fo rtuna ó la <.Lso ra"ia <.le nuestra organizacion ol'ijinaria somos desigu al .. s, in nlensamente de - iguales de hecho. P ero iendo c · da hombr el L c lu 3ivo soberano de sí mismo, toJos los humbre3 SOlnus de derecho iguales. L Js dones de Dios Bon uistintos para tod '; pero el d erecho que cada hombre tiene á los dones que de Dio., ha recibido, eSe-J de r echo s tambie n el mismo para todos los hombres sin esce pcion. Jl:fis brazos son mas dé biles que tus brazos; p a o los mios son tan m,:os como tuyos son lo. tuyus. ~i todos los hombres somos j e derecho ig uale ; los dere­chos <.le cada uno se limitan por los derechos de lo::s dernas . Si los derechos son iguale" i ~e limitan uno - por. otrDs, cua ndo la fuerza tuerce p-l de recho es nece 'ario para conservar e l d recho que la fu erza lo ender ce. D e a q uÍ el derecho de de fe nsa pel'sona1 que r eside en cada uno, i el derecho del castigo que reside en la sociedad ente ra. Al débil no le quita su d e recho la fuerza que lo "ence: lo. que quita el derec.lO es el crímen. Si yo ataco injustamente tu vida, no eres tú quien pie rdes el derechv a vivir, soi yo agre or, quien pienlo el mio Sobre estas grandes i s~ncilla s verua(les se funda toda moral, toda just;cia, toda sociedad, toua ve rdad era leí. E~ tas veruades son axiomas para todo hombre a quien la locura ó la esclavituu no ha Cegado: i sobre estos axiomas de igual lad la NIoral se funda tan sólidamente como la Aritmé­tica i la J eOlnetría sobre los axiomas de la- igualdad m~temátjca. N eg ar estos a..x iomas es p oner e l d .recho en la fu erza. i nAgar al dpbil oprimiJ o ha ta e l d precho de quejarse. ¿ Convendda que los hombres fu esen de hecho iguales como de d t>recho lo son? La cuestion parece inLitil; la naturaleza la ha decidido irrevocableme nte. Sin embargo ninguna iuvest,igacion qu e tenga por .resuitado darnos una id ea mas alta de la justicia j d la bondad di\rinas puede llamarse inútil. ¿ Por que ·nos hizo Dios d e sjgoale~ ? . Sin prett'lHler arrancar u se creto al · S e r S uprem.o, d ~r ~mo:s que todo ind uce á pe nsa r que al d ecidir, obre la condi.cion c;lel hombre sobre la ti e rr ~l. , e l Criador pre fi rió aquel e tado que fu se ma:s propio para e l t jerc icio a cti vo i pasivo de la virtud. La igualdad ~. b s oluta implicaria -un" 01u s exo una igual edad, ona misma fu e rza illt~ lectual i física en todos los seres hu.manos: pero abolidas toda¡; las di ft!re ncias que n o. JisJinguen, iguales todos como la arena de l mar, vi vienuo todos del misnlO modo, no quedar ia lugar alguno pa'ra la jus~iciC\, para ~l amor, ni para la caridad. . ' f Los Julces lazos de la familia, el ~mor i la mútlla ayuda d u los consortes, .la t ernura maternal, la ~" ~ net'aci~n úéiá los vi- jos padl'es. las ]ágr im a ~ que se d e rraman sobre "la cuna i obre la tumba del homure o ' . • •• Nada de es to s eria posible. La inm'''u 'a aetividad que proJuce lar gue el considerarnos mt>jorados de fortuna. Estos tal s fatalistas n0 son sino el eco de algunos estranjeros que tie n en la necedad de creer que no podrán esplotar estos paises con bastante ventaja sino a discrecion de los gobiernos que pued n apoyar las injustas reclamaciones de tales hom­bre~; pero esa opinion no es por cierto ni la de los gabinetes européos, ni la de los estranjeros ilustrados, ni ménos la de americanos sensatos que saben apreciar su pais en su verdadero valor. Ba .. ta tender la vista sobre e] globo, bksta consultar algunos datos e tadisticos, basta saber 10 que la América del Sur ha hecho i el puesto que ocupa, para no dudar que esta parte d 1 mundo está en perb cta capac.idad par" hacer respetar sus derechos, si empre que tenga VOLUNTAD para hacerlo. Contraicrámonos á la Repúblicas que han concurrido á ) celebrar el epacto de Confedcracion, clIyas CO tas sobre el Pacífico se es tienden sin interrupclOn, por mas de 1500 leguas, dp-sde el g lfo Dulce en la América Central hasta el estrecho de lUagallanes; que encierran en su te rritorio una poblacion de mas ~ de ocho millones de habitantes; i que mantiene un comercio de no poca importancia con la Europa. Ci .... rto e que no hal facilidad para que estas Repúblicas re unall con pt'Ontitud todos su' ej ' rcítos en un caso dado, pero tambien lo es que de Bolivia á Chile i al P e rú, d 1 PeTú i de la Nu va 'ranada al E .. cuador i viceversa pueden suminis. trarse oportunos auxilios de tr.opas; i aun a mucho mas pueden d ar lucrar rclales con la Amerlca del Sur; 1 ,0 tal caso los hechos j las circunstancia nos indican que la ' hostilidades contra esta.. Repúblicas;co))sistiJ·án f'n el bloqu o de sus pu ~ l tos, la ocupa\'ion ~e al~uDas. plaza:s ~ito~alf's, el apre.:am:en ·o de sos buqúes, 1 p.I lInpedllnen t ú o embara.z~ de!:lu c' .. H11erc io e:st rior. La COi1feLh-raciOn por su lado 'spedn'd patentes d ::! corso, organizará guett iJ,las para ho,·tigar. al .en e ­micro eh ]05 pu ntos qu~ ocu pe ..h ara. salir ~e. s.. .u ter¡'¡tono.a las subdit}$ de la NaClOl1 enemIQ·a, 1 prohlhll'a pI comer·lO 'on el enemiu-o i la admi:ion de toda merca11cÍa ol' ijina: ia de .... \1' territorio.o P<>-r mucho tiem{}o los motiv"os i los ~b.ieto, de hs guerras' cue poe~an hacerse á la Aro.éri.ca E~<;p~ñola. se~á!1 e nteramente mercá:tttités e~n~ c.u~l(js f..uet:en las causas 1 fines ostensibles que se proclamen. Calculemos cual de los beli­jerantes puede Sér mas vulnerado. Si e l enemigo apresa nuesuos buques, nuestros corsM'i9S apresarán los suyos, i los Estados confederados,. que (mientras necesiten el serlo) no fUlildarán su poder eh la marina, ni lá. mantendrán, sino en mui pequeña escala. no tendrán mucho que sufrir en esta parte, ó no tendrán tanto que sufrir como el enemigo. . . Las plazas litorales que pueda ocupar el enemig01 despues' de que sirvan de blahco á nuestras guerrillas i dé sep.tl.lcr~ a los estranjeros. habrán de devolvérs(-~nos para la celebraeio~ de la paz,. mucho mas necesaria á nuestros contrarios que á nosotros mI mos. . El bloqueo de los puertos de los Estados confederados pOi' necesidad será ilusorio, porque no hai Nacion que púeda sostener el bloqueo de todos estos puertos. Podrá seguir pue nuestro comercio con todas las demás naciones interesadas en hacerlo: solo los súbditos enemigos i sus mercanGÍas ril} serán a.dmitir teatro la ciu.Jad ue Carácas, con el atentado " inaudito que allí se ha cometido contra tos R R. del pue­" blo, bastante es por sí soLo á producir alarmas, inquietudes "j d esastrosa, con ecuf>ncias en toda:) las naciones de Sud­e, América .•... " 19úal sp.ntim.i n to ltlanifestarán, no lo dudo, todas las H.ppublica ' ampricanas, t,)d os los pUt'blos que tienen la fortuna de s r admini trados por in ·tituciones liberales·: Yo he trdbajado con p .... l'st:'verancia pOr radiear estas institucion~~ en mi patria, teniendo par¡l. e l~o que Juchar, no poco, con pre­ten ion es an ti-ame ricanas. ~1ateria es esta sobre qu discurriré en un manifiesto, que pronto 01 et re al juicio de la opi­ni n pública. 1VIi le "oluéion és morir o -teniendo las instih.i­ciones democrática", defendiendo los antos pricipios que hu.u jllstificqdo nu ·-.:tra ind pende)lCla. eame permitido añadir, qu.e tengo de mí mismo la confia.nza necesaria para asegurar q~·e nunCel, jamá - seré infiel á los páncipios republicanos. ApI'ovecho gustoso (: ·ta oportuniJad para dirijir un saludo á mis oprimido cúmpatriotas. La lucha de la razon contra Ja barbarie, de la vil tud ¡. ' ~;ul)j i cana contr·a un crimen es. pan toso, pue~l e del ¡rst='. no ha principiado tod~vía en VeJl~- ;.zue~~. El gl'ap áSésino de l! ,i patria no está trariquilo, u· p'ue3e ... ~ - . . .. ... . \ .. . ".. . ~ .. '. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. estarlo sentado en una silla empapada en la sangre ,de Jos Repre;entantes del pu.eblo, qu~ é,l hizo degollar. La vIda ,de un tirano cs un contmuo SUplIClO: en cada, hombre, de bIen cuenta con un enemigo, i cuando ~nas consol~dado qUIera ver su poder, tanto mas cercana esta su e;,trepItosa ~aíd~. La reaccion contra el crímen del 24 de e 1'1 e ro , es, ~nevltabl~. Rindo un homenaje de sincera gratitud á la Dlvlna Provl­dencia, porque me conserva la vida i una robusta salud, para tomar en esta reaccion la parte que me toca, por lo que debo á Venezuela, Despues del 24 de enero, yo he acepta~o sérios i solemnes deberes, i estoi resuelto á llenarlos. Sm recompensas á que aspirar, porque ~o? grandes la~ qu~ he l'ecibido de mi patria, una sola amblclOn me doml~a, 1 ~s, combatir crudamente por su redencion. Venezuela sera tamblen fortificada por el fallo reprobatorio, que, ~obl'e el crÍmen del 24 de enero pronunciarán las naCIones Ilustradas del orbe. La moral i la c, ivilizacion no admiten como basa de un go bl' erno. el aS(l'sinato de los Representantes del pueblo, ante quienes juró el primer majistrado fidelidad al pacto fundamental. El mundo culto condenara al J eneral José Tadeo Monagas COlno un famoso asesino.-Santamarta 13 de junio de 1848. José A. Paez. CONDICION DE LA MUJER EN LA INDIA. (Conclusion). . . Además de estas ocupaciones jenerales, la tnuJer tiene que cuidar de las demas cosas de casa. Luego 9ue amane~e, vá á buscar agua, no á la fuente, porque no la hal en este, paIs, sino al estanque que alimenta la lluvia. Esta agua la tIene~ por mui limpia, aunque las vacas i las ovejas entren ,dentro a beber, que los Indios bañen en ella sus cuerpos cubIertos de nlugre i aceite, que las Jabanderas laben sus lejias, &c. De vuelta á casa, barre la habitacion, friega delicadamente con las manos el suelo i las paredes con estiercol de vaca remojado en agua, i prepara la primer comida, la cual consiste mas bien en beber que en comer: es agua de arroz cocida desd~ la víspera i sazonada con un poco de sal. La segunda 1 tercera comida son algo mas sustanciosas; pero ordinariamente la cocina indiana no es mui apetitosa. El arte cocinal sometido á la leí inexorable del uso, que es el que lo arregla todo en este pais i que se opone á toda perfeccion, ha pasado de madre á hija i pasará de siglo en siglo sin la luenor alteracion. La lnujer se guardará bien de variar, aumentar ó disminuir los ingredientes que componen la salza con que condimenta dia­l'iamenta el arroz. Es un compuesto de mostaza, azufre del pais, anis, otras cinco ó seis drogas mas, cuyos nombres ignoro en francés; una especie de confitura hecha con tamarindos la dá un color negro i un gusto áccido; el cilantro, cierto gustillo de chinche que agrada mucho á los Indios; el pimiento i la ])imienta, un gusto ardiente i picante. La mujer muele todo esto con dos piedras, i lo convierte en una pasta blanda, que amasa con los dedos: luego la deslíe en cierta cantidad de agua que pone al fuego con algunas legumbres, i as)' es como se sazona el arroz. Los utensilios de cocina son pocos i mui sencillos, El . eucharon para revolver el arroz, es la mitad de un coco sin pulir con un mango de palo; eL colador para escurrirlo, un manojo de paja; las trébedes tres piedras ó ladrillos; el fogon ) la nlesa · de cocina el suelo; los platos; hojas de árbol que . se cortan cada dia i que se cosen unas con otras cun pajas; el cántaro, la olla, la sarten, la cazuela i otras cosas semejantes, son unas vasijas de barro negro sin vidr·iar. A esto se reducen todos los chismes de cocina: pero el instrumento jeneral i que suple por todos los que pueden faltar son las manos. Ellas sirven de cuchara, tenedor i cuchillo; con ellas la Dlujer hace las partes á los convidados, destroza lo que hai que cortar, limpia por dentro i por fuera los utensilios, recoje la basura, atiza i despabila la luz: en una palabra, considera los dedos como un instrumento á propósito para todo, aunque 1\0 lo sea ,absolutamente. Pa~'a labarl(}s, los mete en el jarro con que se bebe i los enjuga en la t~la que le sirve de vestido. El lnarido es el que va al mercado, por no confiar el dinero á su mujer. Las lobores del campo se reparten entre los dos. El uno labra la tierra i siembra, i la otra trasplanta el arroz, lo corta cuando se haIJa Inaduro i despues de estar batido ayuda á a balearlo, . Para daros estos pormenores, que creo leereis con aIgun i nterest he presenciado el gobierno interior de una habitacion ',indiana, dominio especial de la mujer. A esta 10 que le falta obre todo es la educacion. Como es e!la quien primero ha d,e labrar el entendimiento de su hija, . i ensenarla. desde la n cuna los principios de la relijion i de la moral, es evidente que si esta hija nada ha aprendido de su madre acer~a de e~~os puntos, tampoco podrá enseñar cosa alguna á sus hIJOS, deJa~­doles solo por herencia la ignorancia, la falta de todo ~enh­miento noble i elevado, de toda idea de órden, de .probld~d, de rectitud que se propagan i perpetuan de una JeneraclO~ á otra. Los protestantes conocieron como 11osotros el ~al, han querido remediarlo estableciendo escuelas para nmas 1 casas de educacion; pero sobre que las t'sc\~elas son pocas, tienen que pagar las discípulas que asisten a ella,s. Esto no deja de estrañarse en el pais, en términos que dIcen clara­mente que si la doctrina de estos señores, fues~ alguna co· sa buena, tocaría á los que la aprenden I no a los que 1a enseñan, satisfacer el precio de esta misma e,?señanza; que los mercaderes con el fin ~e atraerse parroqUIanos. vendan algunas veces los jéneros mas baratos es cosa natural; pero que pasarian por estravagantes si, no contentos de dar su" mercaderías de b~lde,quisiesen además gratificar á los qu~ entran en sus tiendas, Asi es, pero no faltaria quien al reuse de esta simpleza se aprovecharia de ella, j esto, mis.mo es 10 q.ue sucede con respecto á los protestantes: ha) IndIOS q~e e~vIan sus hijos á sus escuelas para que los mantengan 1 Ylstan, @in que hasta ahora se haya obtenido otro resultad,o. Los protestantes con llarnarse reformadores, vodran destrUlr, pero no tienen gracia para edificar. La relijion católica solamentE' es la que puede levantar lo que se halla caido i conservar lo que está en pie. Con el tie~po i la paciencia, no dudamos que lograremos dar á los jóvenes la educacion que les ~orres­ponde. Este bien ya lo hemos ensayado en la costa, 1 desde allí veremos introducirlo en el interior del pais. Otra desgracia para la mujer es ~ue no ~ue~e pasar á segundas nupcias, aun cuando quede VIuda al dla slgulente.cM haberse casado. Cada vez que se hace presente á los IndIOS la injusticia de semejante costumbre i el peligro al cual espo: nen tantas jóvenes, todos convienen que en efecto n.o esta fundada en razon i que seria preciso abolirla, pero nmguno se atreve á infrinjir la fatal lei. Dicen: yo haré 10 que h~al1 los demás. Si pudiésemos presentar dos ó tres ejemplares de viudas vueltas casar, principalmente en las castas eleyadas, seria un golpe mortal para esta maldita preocupacion, que viene de los paganos, En otro tiempo aun era peor, pu s la mujer se . echaba en la hoguera sobre el cuerpo de su ma­rido. Ignoro si esto 10 hacia de m.ui buena gana, pero ello es que estos sacrificios voluntarios eran bastante frecuentes sobre todo cuando se trataba de algun difunto de categor~a. Merced á la dominacion inglesa que ha prevalido en la, IndIa, esta barbarie ya no existe, i no creo que ninguna VIUda lo sienta. Puedo decir en alabanza de las Indias, que sab n lamentarse mui bien cuando mueren sus maridos, prueba cierta que son suceptibles de instrnccion, puesto que retienen ta.n per­fectamente las lecciones que han recibido sobre este p~rtIcular. Dan unos gritos tan descompasados acompañados de jestos tan estremados, que mas bien parecen fúrias que esposas q~e lloran la pérdida de un marido. Raí · algunas que en medIO de su arrebato, hasta llegan á pegar al muerto, porque suponen que ha querido disolver su union partiendo para el otro mundo . Al ver esto, cualquiera creeria que en la India los hombres no pueden morir sin permiso de sus Dlujeres., Todo l~ qu es violento no puede durar. Estas demostraCiones. sen~lmen­tales tan ruidosas i exajeradas, no siendo necesanas SIn,O en presencia del difunto, cesan desde el momento ~n que s~ cIerra la sepultura, El tiempo borra · los pesares, 1 se olVida tan fácilmente la muerte, que esta es sin duda la razon por~ue no se lleva luto en este pais. Luego que lnuere el mando la mujer se quita la lnarca nupcial ó tali, po~ no serIa J.>er­mitido el llevarla durante su viudéz; si no tIene suceslOn, vuelve á la casa paterna, i no percibe e,osa a~guna de los bienes del difunto; si tiene hijos, quedan herederos,I ~l1a heredt'r~ á su turno en caso que mueran ántes. El marIdo no esta sujeto á las mismas leyes que su mujer, pues puede volverse á casar todas las vec~s que en viude. Hé aquí cuanto tenia que deciros acerca de la co~dici
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 8

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El Nacional - N. 5

Por: | Fecha: 18/06/1848

s ~o!lata ~olnín!la ~ 8 be 9Iunio be ~ 848. SUSCRICION por u,n año 16 reales, por trimeslTe 5 reales. Cada nÚ'Il. 1llt:dio reaL EUROPA. Cada correo que llega de Europa nos trae noticias de tanta magnitud que esceolen á lo que la misma im~jinacion ha podido in ventZ1r despues de los grandes acontecimicntofl ocurridos en Francia. Esa revolucion que parecia obra del calor del momento, improvisada por el populacho par:siense i que por lo mismo no tenia por base calcu lado ni con vinncion alg lln~. esa revolucion ha teniJo tal desarrollo, ha impreso un movimiento tal á toda la soci edad europea. que ha sat:udido por sus fun damentos las instituciones del antiguo mundo i ha producido un incendio jcneral cuyas consecnencins no alcanza á proveer ti esp iritu hum'lno . . [)~ Paris ha salido la chispa que ha puesto en confla­gncion toJa la Eurora~ y los stl ces')s ocnrrilJos en aquel con­tmente:: dcsd . el 24 de F ebrero hasta fin de Marzo Je este año, equivaldrá á la historia de un siglo entero; ellos anuncian un verJadero cataclismo poI ítico que ha proLlucido el espíritu demo· cC.\tico á cuyo impulso los tronos bambolean, efectuándose una rej en ~ racion complda que el ejemplo de América ha llevado á la Europa. La política mas pre visi vá, la esperiencia mas juicio::ia é ilustrada jamas pudieron calcular lo que e~t.i sUt'ediendo en el m unjo el año de 1848, ai'io sol emne, singular. único en la hi ·toria, que anuncia cambiar escencialmente la faz del jénero hu mano. Lo:s monarcas absolutos han teni (lo que ceder unos iÍ grado . otros por fuerza al empuje ce IriS ideas liberal es. Toda la Alema nia, tOLla la Itaba en SIlS diferentes asociaciont:s políticas fftan hoi en combustion. El emperador de Austria ha ~ido Htacado por sus .. uh·litos en su mIsma capital centro del absolu- / tismo; huye perseguido su ministro Meternich alma i vida de f.I.~I1 ... 1 gobierno despó tico;~l Imperio es desmembrado, ~e pl'lrándose la Lomb:ll' lía de,'pu es J er h eróico trillnfo popular que ha obtenido l\'li1an en londe ha corrido la sangre á torrent >si i la ind ren­dcucia italiana se proclama des-le el Po, hasta el Archipealago pro t l..~ji é n d ola eJ H. •. ¡ de CCl"! eña, i sU::.- h ijos, el Duque de Toscana i . el Papa q lIe en vi nn SIl re~pe cti vo continjente de fuerza á com­b, lLÍr .:ontra lo.:> all3tri acos. El pl1 !~ blo obliga al R ei de Prusia á hace r g ran j s concesionf's despuE's de hnbersp. batido heroica­In llh~ en las call t>s de Bl'r1iu contra las armas renles, anancando a! U,ei la promesa dE. que toda la confederacion jenn:'lnica cam­biará ::;u ca r:lcter poi íti~o, e;st~ b] I"ciéndose un gobierno fed eral. En V enec ia se proclama la R cpt'lblica. S il'i/ia se separa de Nilpoles. j el R ei despavorido concede cu a nto SI! le pide. El Papa dá una constitncion á sus súbditos, qn ~~ mina Sil poJel' temporal. Estalbn revolucioaes en Suecia, en Mo.J e na~ en :\1 ad rid: en esta í¡\tima mdró poli triullf. el Gobierno de lus amotinados bur­lándose Narvaez del sistema frances de las barricadas. La In­glaterra mi::;ma con tojo el aplomo de su gobierno tiene g tanJcs ajitaciones que le obligan á ocurrir al Parlamento por facultad es ~traorjorará los mercados para nuestros productos. Aunque" no obtuvié'rarnos otro resultado qne una entrada mas" fácil i cómoda .I~.ara nuestro tHbaco en Fráñcia deberíamos -bendecir- la revoluCiono 8.a eonsecuencia. Parece mui probable que reunidos los pequeños miembros de la Alemania formen un solo cuerpo (le nacion, i que igual sucpso se reaTice en Italia, con lo que aparecerá-H dós naciones de primer órden, que podrán 'confribri~ poderosamente á contener los, excesos de la Francia, de la InO'laterra i de los EsíaGos Unidos que boi disponen á su sabor ;:, , " , . de las, ñ,a:Ciónes _ -déblles. , - , 'Alg'~l\OS ' pi!3~san" que los Gobiernos republi~atlOs serán 'mui j~stb,s i ',ménos ~esdeñosos para con nosotros, que 108 monál'q~'icos; pero nosotros ,no esperamos tal resultado, i aun nos incüQ'all,l,os ~ ' pensar , lo ·'contrario. La esp'eriencia nos ha mostral~p' :qu'e , lo~ partidos que mas, blasonan de liberales en su pai,s; son :-los mas, insolentes é injustos pára con 1.os débile~. Pa~mersth:,m nos, ha ' tratado ~iemr-re con mas desprecío que Aberdt>.en. SO!! lo'~ demócratas de lo~ Estados Unidós los que han, ptoj:ectado llevado al ' cabo la usurpacion del territorio ,mejican,o. EL JURADO DEL' 13 DE JUNIO. No sin sorpres'a hémos sabido que el j~rado reunido el 13 del corrit'ute al'sol vió á- los editores del ,articulo del '4 Ecua­toriano" reproduciJo en '~La América" i "El Avi:so" en que se sindica al actual Pr 'sidente de l~ República, de (,OJnpliciJa~ en los plan '8 liberticidas de~ jt~ neral Juan José F10re3. La misma sorpr 'sa que nos ha causado este fallo, nos ha obligado á indagar cuales fueron los motivos que obraron .. en el áuimp de los juece' á pr-onunciarlo, puesto que sab"mos. que no se produjo prueba alguna qu~ justificara las asercion s calum­niosas del articulo acusado; j que atendida la firmeza de carácter ue los ciudadanos que formaban el tribun-al, no puede suponerse que la ab.solucion la hay~n 'pronunc,iado intjmidado~ .por los gritos i desóruenes que desgraciadamente tu\'ieron lugar, en aquel acto solemne i que deploramos 'no se hubieran reprimido enel'jica i legalmente. Nuestras indagac,ioncs ' nos han h('cho conocer que el jUl'ado no examino en su ,fondo la cuestion i que juzgando que el ministerio pCtblico no era el llamado por la leí para acusar los delitos 'de' injurias i calumnias irrogadas al Presi<.lente de la República, i .que no permitiéndole por otra parte la Jei hacer ,u o de , otra declaracion 'que la de ~'a'bsuelto," se vió en la necesiuad de adoptalla. Esta esplicacit::n del proceJimiento del jurado salva el honor del funcion~rio acusado i el de los mi 'mos jueces a quienes en cualqUIera otro caso la opinion pública, con sobrado fundamento, podria hacer fuertes caraos; pero nosotl'OS partiendo del princípio de que el motivo ánt~s enunciado fuera el que indujo á los jueces á ' pronunciar su fallo, vamos á 'hacer algunas reflf:>xiones para manifestar ,que no es de la competf'ncia del jurado de califi­cac: ion calificar la personería d.el acusador sino únicamente el impreso acusado. ' Sabido es que la mlSlOn de los jurados es hacer una declaracion sobre los hechos que se les someten, segun la 'cual hace el juez la aplicacion de la lei; de consiguiel~te los jurados no están llamados á deciuir cuestiones legalp~ o dp. dprecho i desde el momento ~n que se mezclan en '~!las ~al~!1 d~ la órbita de' sus funciones i de:snaturalizan la mIsma InstltuclOn. ¿Cuál es la mision del jurado de ~alificacion? Claramente la e presó la fórmula del .iuramento prescrita en el artículo 44 de la lei 3. a p. 3. a t. 2,0 <.le la Recopilacioll Granadina, segun la cual los jueces deben jurar "haborse bipn i fielmente en el carlro que s~ les confiere,' calificando' cón imparcialidad i justieia, seO'~n su leal saber i entender el I:rv'lPRESO DE~ UNCIA DO quOe se les pr...!senta, arreglándose á las notas de calificacion espresadas en la lei.') N o cabe por tanto la menor .duda de que al jurado de calificacion no corresponde conocer so?re la lejitimidad de Ll personería del acu~aJol'. Esfa cuestlOo queda resuelta luego que el primer jurado ha decl~rado con luO'ar la formacion ue causa, pues este con arreglo al Juramento ({ube ha de prestar (artículo 33), decid~ en vista d:l im.~,c50 i "denuncia" que se le p7·ese.nta. Notese blCn q~e al prtrner Jura~o se le exije i no al segundo c¡ue decida en v]~ta de. la nenul1c}a., i de consiO'uiente él ' es el ' que debe exammar SI ella esta o no arreO'lad~ i si el que la hace tiene ó no personería pára elló. Este p;nto queda definitivamente resuelto luego que se ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. decidido que hai lugar á la formacion de causa i por lo mismo no es de la competencia del jurado ue calificacion, .que no es' tribunal de apelacion de los fallos del primero. Tal es la opinion que hemos formado, despues de haber estltdiauo d1.~ teniuamf'nte las disposiciones de la materia. Esta opinion, si son ciertas las nó~icias . que hemos adquirido, no fué la. de la mayoría del ju~ado de cali ticacion d(~l 1:3 eJor~! s á las : penas establecidas por la lei. R spetamos la con \,it'cion bajo la cual obró la mayoría del jurado. pero no sien (lo la nuestra i . deseosos de promover la discus · on sobre la unturaleza i funciones de los jurauo,:;, hemos apuntado la..:i reflexiones que preceuen. .11 •• CONGRESO AMERICANO. (Contill,uacion del articulo segundo). E~ta Coúfederacioll es j~sta, inoce nte, humanitaria: nada creemu.s q u ~ pueJa objetarde á sus fines. ¿ Pero h"i me.Jios para hacer que este proyecto pa!'ie la e3fera de una bella teoi'Ía ? .¿ p.lra que 10;:1 pa.ct03 acoruauod no sean nugatorios Ó frustrci­neos? P~nsalllos que sí, i procuraremos demo.strarlo en los artÍculo::J siguientes:- . Aunque en el pre:~ e nte artículo solo hemos ha.blado de 10;:, CüSOB en 'luc las Rep-.lblicas ~onfeder¡}.das deben hacer causa. COlIlun para reparar una ofe:lsa ó rechazar un taque esteriu r, como que es el prin\; i pal objeto de la liga, puede · haber en esta otros fille~, que, aunque SE:: reput en secundarios, son acaso de efectos no meno3 po 'iti vos i trascendentalt's: la paci fica.cion legal entre las mismas Repúblicas; la njaeion de pril:).cipios de derecho público en sus relacione:, recíproca's i con las d emá ~ naciones; la proteccion especial á su comercio, j la fa c iliuad en sus comunicaciones, son puntos que hi.ln merecido unc.L especial atencioll de los Gobiernos ·i de sus Pl e nipotenciari03, i ~obl'e los cuales se han celebrado las conV enientes estipula­cione.: ó, que si no satisfacen todas las exijencias ~e rviran al men o~ ue bas,.>s para lenlntüL" el grunJ.e edificio de ·la un,ion Hi.:Jpa ,w-amcrir.an,a. Hemos inuicado la pacificacion legal como UtlO de los . fines de la Confederacion, i para e\Titar de_sue ahora cualquiera m .da ·interpretacion que pudi~ra darse á esta frase, debp.lnos prevenir que ella solo se refiere á las relacion es internaciona­les, pue' en las cuestiones i asuntos propios á cada R ~. l.'ú~lica se ha e.:ltableciuo de una manera absoluta el princi pio de no iniefvt:!ncion,. A RTÍCULO TERCERO. Existencia del casus jaderia. En una Confedcracion, liga ó asociacion de nadones, así eomo en una asociacion de inrlividuos, una vez comprometidos todos á proceder de un modo determinado llegado un easo previsto y definid'), es la mayoría de los asociados la flllP pU f'r!e i debe .decidir si un CilSO propuesto es Ó no el caso prevj~to: e::;te es el pri nCI pio de j llsti c la, de razon i de con veniencia, i eS eJ quP. se ha adoptado para la Confed~racion ame ricana. P ero como los gobiernos no pueden reunirse para deliberar i re ~olver, es preciso -que lo hagat. por medio de sus Plenipotenciarios; estos pues, reunidos en Congreso, sop. los que han de decidir sobre la existencia del casus frerieris, siempre que uno de los Estados eonfederados reclame los ausilios de los otros, conforme á los tratados. Si el Congr\..:so de los Pleni potenciarios d eclara la existencia del casus jader-is todos los gobiernos do los Estados eonfeJera' los obrarán inmediatamente, segun lo estipulado; i en aaso de una opuesta declaratoria, el Estado que se ha consideraJo ofenJ.itlo qUl:!dará en libertad de hacer ó no la gUE'rrn.. por:su propia cuenta; pero si la hace, los demas Estados permanecerán Ileutrales. Adoptauos tan ju~tos i razonables principios desaparecen aún los mas remotos temores que pu.lieran coacebirse sobre el peligro ·'de que los Estados confederados, pu,lieran verse comprometiJos en gu~rras temerarias, Ó en la defensa de justas cuestiones, pl'Oll10- vi_q.as PI)! el poco tacto ó mal dirij iJa suceptibilidad de algunos in-esp2rtos gobernante3. Antes bien, el temor de ver rechazada su pr~t~nsion en el Co"ngreso de la Confederacion, y de quedar ' ·3 reduci.do á sus propios reCll-:-SOS i condenado por la opi nion jeneral debe obligar á todo gobierno á ser mucho mas circunspecto desde que hace parte de la Confederacion, j á tranzar amigablemente sus cuestiones, no ocurrien 10 01 Congr so, sino cuando sean mui claros los hechos qu,~ uemuestr,·!n la existencia del del casus fadelig. Como la mira d ~ los· gobiernos que han promovido la Con­Jederacion no ha si lo la de <..'scitnr, sino In de alejar la guerra, los Plenipotenciarios nI) hnn omitido medíos para líegar á se re ~mltaJo, Ct)tllO la civilizacion elel siglo 10 demanda. A í, aún euando Sf'a rlJconocida la iilj'lT'tisia dt'l agmyio, no bastará esto para entrar en h0 ... tiljdade-s, sino qlle previo mente han de dirijir to ·los los gobiernos de la Cunf.~rI ('rn· ,ion sus reclamaeiones á ·la N ucion ofen ... ora, pidiendo la el biela reparacion, i solo en el caso de qlle esta· sea nI gadu ó e luuitln se ocurrirú á los m edios h0st~l f ' s. No s probable ' que este prll.Jente mouo de procet}er no kngn por l'psu[ta lo el avenimiento, q i,e seria mui difícil COtl~ eg· ll ir no preSel1 tc.1ndose como i nter-( ~ do s· no una R epú bliea, i ncuso ell latn l'lIt:lbk's eircnl1 t~n('i~IS. PLlede as"gurar e qne la in '-t.! ~ : on di' M éj ¡cn no hu bria t'~njdo lugar si }Jllb~ese habido una COllled '· racioll como . la q:H' acaba de acordarse, de la que hubj~se h ('cho parte aqtlt'!la Repúb lit"a. Se cft'erá ta l vez que para llevar á cff-'cto las estipulaciones de qUl' no::; ()C llpClmo.~ hai nécesida .1 de ytle el Cong-reso de·los Pl"nipott nciuios ~e halle con tant ~mente reunido; i hai quien l~OII ~ id ere illconvenien te esta reuniolT permanente. La decisrbn de ¡·ste pllnto se ha dejado al Cono"'l'Sü qlle ha ele r unirse por prlm('ra vez para hac.er el canje ' I,~ las mtific:aeiones de los tr11 tados acordados. Nosotros creemos que Clla le¡ l1it·ra que sen la sol !lcion r¡ 11C' á (·8t ·1 cuc:,stion se dé es aceptn blf', o: a ...,e esti ¡.mle la ¡wrinant:· tlte exi tenC'ia del COllar 'so, ora su reunion arl Itoe P ll cunlql1!t r ('a~o de solicitud dI:! ill-lxilios, pu es ni hai mot?vo para q 111.: cada R ep ·1 blic:a no plleJe mantener un l\1inistro en la ea pitn I que se eLja para }¡l r -'union del Oon~'r so, ni hai incon\'cniente para que ·cn cada Cél'O mandt~n L1S Repúblicas Sus Plelljput.-rlC'iarios SUpUt' to que nil O"l1na guerra se hace $in murho:s pr ' l:rninares qne dun tic~mpo para C¡lle pueda lLvarse á ef¡;do u0a rennion qUf', como la Je que se trata, puede hal..'erse en un mes dc:s( JUL'S de recibido e l aviso. En su oportunida.d seriÍ 'liscuti.Jo ~te punto con la dctenclon dI birla. PC'!'O puede suponerse que se lwga sobre alguna de l a~ Re­públif: C:1s Confederadas, una invnsion tan l'C'pentina que no \lé tiempo para reunir e l Congreso. ó para que e:ste pueda comnnicar us acuerdos; i q UPo por . consiguiente de hecho queden sin efecto los ~omprom isos de los conft·derados. S i se ati nde á lo que ha sur.edido i á lo que debe suceder para que tl~ ngil lugar cu ~¡J­q'lier: l inva.sion,. en el csbdo á que han llegado las r 1aciones i nternac.lol1:1lt's i las ~om u n icacioDes entre los pl1e blos, se reconocerá qne no es po-'ib le que ocu ITa un ('.uso como el propu sto; pero no ob.'::t:tl1t0 esto, qu ~ ri enuo los PI nipf)tenciarios no dar lu gar á objecivll ningu Il ;·~ cOlltra la Conf¡~ dern(;ioll, han previsto este easo i han estipulado que en s '~ll1ejallte llI:jt·ncia lo ·· gobiernos pueJan ocurrir en allxilio de h Rt~pública invaJida, i us r los llemas medios de hostili-Jad cOlltra los illvusores sin neccsidaJ de d cla­ratoria d e l Congreso dl~ los Plenipote nciarios. Sinemborgo au n en este caso el Cougreso podrá i deb ~ rá reunir."e para I'esoh'er si en la guerra f'mr'~ z · \da de ben ó no C,)I)1prom p. terse to· jos los Estados de 1.1 ConfeJf ' ru¡; iol1. y para acordar, en Ci1S0 afi rmat ivo, los modios de hostiliJad que deban emp! ar~e. Nos pan.'cP que too io ha silo bIen previsto, tanto p¡!r ,l d ·cla rar la exi tencia ue los casos en que las R lJ públie(li COll[t;uera ,lils eslán ol.Jligaclas a hacer Cal1sa <':'OrIlun, corno para evitar el que ASOS casos se d.e­eidLln por las armas, i no por la negociacioll i el al vúuimiento. ELECTORES DE BOGOTA. Despues de tanta tibieza por parte de los Conservadores al fin van <.lt'~pertando; en la úhilllU sernt1 na, ha halJido bastallte actividaJ. En los días 4,5,6 i 7 hubo jil!1tas plll.Jlica' que se tllvieroLi en el salun de L.l Uni .... ersidad. i algunas fu r >n num~. rosas. El Jia 7 por la noche se apl tlbó la li:.;ta de eiectores de la' cateJral por una junta de mas de 200 sllfragantes, la vota­cion fué ull,lllime. La mayOl" p:\rle J e los CO;lCUr,.en~e .. eran sujE'tos de respetabilidad é inflU encia. Ya en los otros distritos se habian aprobado las listas. N'osotros que u efend iendo los ·nterE>ses de la gran mayoría nacional, que denominamos partido ConseITaJI)f, hemos ceu­~ urado su apatía i su desunion, d bpn10s <.1:1r hoi á los ilustrados con.::lervadores de Bo~otá un· tt.stimo.nio d~ aprobacioll i de aprecio por su l)¡itriótlca. con~uct:1 en la d~.:o1iglúcion de elec- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tares. Todos los grupos Cuervistas, Gorist~s, Ospinistas" Barri­guistas, se reunieron para votar por los Imsmos, e~ectores,. que representau un solo principio. Este era el umco Inedia de , asegurar el triunfo en la eleccion. .. . Si cada uno de los cuatro grupos forma una lIsta dIstinta d electores i qué sucederá? Que por reducido qne sea el partiJ.o progresista su lista triunfará de todas cuatro; los elec .. tores de BOCTotá serán touos partidarios de Lopez; la gran lnasa de e1e~tores de esta ciudad decidirá de la mayoría de los electores de la provincia, i entónces todos los Senadores i Representantes quP. van á elejirse en este año serán progre­sistas; i cinco ó seis votos en el Congreso quitados del partido Conservador i puestos en el otro es mas que probable que den la mayoría al Jeneral Lopez ¡ i entónces de qu~ s \.~rvil'án veinle ,ó treinta votos mas en cada uno de los canJiJatos conserva-dores? de afrenta para el partido que teniendo una gran mayo· ría se deja vencer por una necia division. i, Qué seria entónces de los Congresos durante los cuatro años del período electoral que va á empezar en agosto? Que sienuo progresistas la 1'na­yorí. i de los electores de esta provincia, pr()gres i::.tas serán todos los Senadores i Rppresentantes que en ella, se elijan durante los cuatro años. Es decir que los once voto,s que la provincia de Bos. . Franc.o Ivlorales MonteneO'ro Andres Sandino. ~ Cayo Arjolla. lHariano Grillo. Felnando Suarez. SOACHA. Sefiore,s. Dr. Ellrique Umaña l\Ianrique. Dr. Policarpo Uricochea. Mariano Quijano. N ¡colas Borda. SUBA. Señores. Felis Castro. Domingo Muelle. US.-\QUEN. Señoree. Yiétor Salazar . Ralnon Valen zuela. USME. Señores. Domingo Suescun. Domingo Escoval·. ¡U nion Co nservadores !!! ¡U nion I Este e~ el único medio seguro de triunfar. El N ~cional reputa, i todos vosotros conservadores, debeis reputar como un trásfuga, como un. enemigo encubierto, como un verdadero traidor á los principios i á los interese del partido, á cualesquiera que intente sembrar la desunion i compromet~r el triunfo eleccionario variando las listas aprobadas. , No es posible que hombre de buen sentido intente semejante cos~ sin una mira siniestra contra el partido Conservador. Imprenta de J. A. Cualla Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 5

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El Granadino: periódico político i literario

Por: José Eusebio Caro

“El Granadino: periódico político i literario” fue una publicación dirigida por José Eusebio Caro que circuló en Bogotá durante el periodo 1840-1845. El periódico se estableció como una tribuna de análisis del gobierno y del desarrollo de la Guerra de los Supremos (1839-1842). Algunas de las temáticas abordadas en el título fueron: la educación pública; el papel de Pedro Alcántara Herrán en la política; los principios utilitaristas en la teoría moral en el marco de la educación; la Constitución Política de 1843 y el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, entre otros. En las páginas de “El Granadino”, también se incluyeron noticias relacionadas con el desarrollo de la prensa en Nueva Granada y el papel del periódico “El Día”.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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El Granadino: periódico político i literario

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El Granadino: periódico político i literario - N. 13

Por: | Fecha: 16/09/1842

OuutieuJ& rrnler--nteflh.os Bf!N'l'UB- fHIIJ•in ·Rtale ontniu. SElUE 2.inr el níio du 1 ·l i), los nconlc>r.imiento · e pre 'ipitnron. Ea m dio ele la bofm rctoluci'm de Pasto, nc la cual n la capital ap{; nas ·e hablaba, ~acú de ~ú ito t 1 calx:za 1 jcncral José 1 Iaria Obaudo: i nquclh <'íl· l.)('za, srmejante á la de 1\Ic:lusa,. mas que entu5ia:·mo }'IL' CÍ ·o e· confesarlo, mas qne cntu ~ ia mo para ckrribnrll, en todos lo qu , la vicr n aparecer in pirú profundo i <:crvnl t ·rror. Ycrdad es qne cnt6uc.c ·el "O~s errador i Libertad i On.lcn ", pcriúdito• que se publicaban en Bo. ~otá: hablaron: ... si, hablaron - pf' ro por desgracia á In íitlZOn la Patria mas que palabras i dcclamacionrs nccc . :.itnba obra i cjempJ,,s, i aunque re arroj, ban en tropel á. 1,-:. tribuna de la pwn. n mu<.:hos oradores rali c nte ~ , sin j·mbargo por ninguna parte ~e descubría. iquicra un ~oldaclo . -Oh ! considerad cual srr:a la. mezcla de furor, rlc entusias mo i ele doloro~o pesar, q11r, :.!l ~·cr tanto ·rimen i tanto peligro por un lado - i tanta apatía por otro, atormcutú en aqm llos fu a tstos tLas. á un pobre j{),·en adolescente que ucsJc qnc ll egó ú •la edad de la l'67.ou i de los afecto~, ~e había persuadido, como nos p-ersuadimos de la verdad cuando en todo u esplendor se 1 os manifiesto, se 1 2.bía pcr ·uauido de que el único medio de preservar de ri esgos á la N ueYa Granada en Jos tielllpos de calnw, el único medio de salvar~a en el momento del peligro, era que los graundinos fuesen en el n, no los meros habitantes i pobladores del país sino los ciudadanos i los hijos de la Patria, i por con si. guiente su.a guardi~ncs , sns soldados, i aun us miirtirc · 1 Uh! consicl ·rad <:~to; i h:l.l!nrt: is en el!o la ~pllcacior! c!f • lt:t riokncia con que eses nrdil' lb; afect os n.·,¡ cu~lprimi ­~ os, ul rebentar, al de ·ahogarse, corrieron furio!"aiil <' l te lu.-a:o nun mns nlli de lo qu e t~c bier:m, i'1 QUil fuese t>~ il>lc m t!-rr:lrlos a! mi~mc , .. ~ yo cc·raz.;·!J a.on::<.;~lt~~; 1"! ... Cu : ,; idcrad esto¡ i hallaréis esplccado por qué el mism!'t qw: fl('jaba sus ocupaciones sedentarias i tranquilas para entrar en calidad de soldado raso á un rejimic lto de hú ·ares, en el mismo escrito en que solicital>¡t el permiso-de defender con su persona sn Patria, putlo, por w1 error producido en él por sn mismo ódio al anarquismo,. atacor con un tiro tan gratuito cuanto sangriento, la vida pa­sada de un cil¡dadano honrado, al cual solo debía. amistad i beneficios •••• Si ! solo el ódio al anarquismo produjó aquel cr•1el error; porqnc en In exasperacion abra adora. de aqncl mortal ódio, quedaron comprendido::; sin distin. cion no solo los que empujaban la Patria. á.cia. el peligro sino tamhien los quo á. vista de ello gnardaban inmobili. da.d i ilcncio •••• Todos perecieron al patriotismo igual­mente culpahl s, tot!os fueron el objeto tlc In mism!\ maldicion, del mismo anatema, sin reparar que la jllsticia. no siempre debe condeuar n\ que cnlln,. porque 11osiempre el que calla se hn.ce con su silencio el cúmpli<..:e ,le la. mala. c:.lusa •.•• En fin, aquel error,. por rpas cruel ¡· doloro o f)Ue fué, habiendo sido pummcnte personal, co. , , 111e lido np ' nn ~ por un individuo contra otro individuo, pronto fué olvidado en medio de la. l orriblc confu.::~ion i tumulto que se signi6. Oyosc el e.:;trucndo de la arma~, los t'iu-latln.nos todo' e hicieron solrlado~, todo· los p eh os l'C.·pira ron rrucrrn: i, Pn 1 movimiento u ni ver -al de c~ti.l ,, 1er ra sacrdcga i fratricida, por el e paeio do dos lnq.;os aíio: , no ~~ oyú en la R epública. otru rumor que 1 qu h:tcian lo granadinos matándose unos á otros .... ¡ EpocR mil vc:c '~ S dcsgrac'ada! Memoria mil vece· malucci ¡h ! ¡ R" vo\ncion rnil \ ' CC s x •crahle! -Oh! ¡ cu(mta · espe-'. ranzas pordid sin igt 1 para movcrst-, parece aturciido i' tri ·te cuando mas d9l>icra ·o ntir o regor~ijndo i :t!ég-re .. asi nosotro!'!, salvados como por mihgro de la nn:IÍ'tpi iu. parecemos insensibles al bien de la salud que hétrios recol> .. n.do. Na.ua iue hn sorprendido tanto como la especie de ir!. diferencia con que en esta capitai se recibió !u gran • o. ticta de la pacificacion de la Costa, no ob tanto qac cün el la Ro completaba la. de. la República entera. Ví! :dad es qn.! SJ dit·ro:l o: ile.3 pllhlicos •••• m:¡~ (,!\ •. v:t.lO lu .... boca:; ~onrc:ían 1 fK.rqn.:: al tra.vc3 de a ·~ i-::';u sonr:sn. ::- -e .,-e:*' ' r = F.L Gl\,\~j._D I~O. 1kxiv0i!,.. nun mas i niblc q¡¡e !a· m:3:.1a fr;;n¿.t:ca tlcse~­J> eracwn, pero si .. cera, que ·1nles ha!lia reinado. El Gobernador m:/~6 á la ¡;o~keion que debía alegrm·s(', i tndos repitieron e; cg rbnonos! pero nadie se scntíu alcc~re. i I cómo era pe ible otrn c0sn? No, no son los :en­timicntos del cornzon cosa que podn.nf•~ r(.mudar c1 nosctrvs .como un vestido: i <.qnd!os hombres OIIC en aquellos bailes se esforzaban por dit•ertirse i bailar, tenían sin cesar presente en el fondo de SU::> a-lmas la trist · im:'ijcn de las qaiebras en qu(! S:! habían abismndo sus fortunas, de la rerolucion que Je;:; habia arrebatado á sus amigos i á sus deudos. ~ I qué ha resaltado?- Pasado nquel primer fervor facticio de regoc ijo , todo ha caído en una calnw mas profnnda que nu nca, en un silencio aterrador, en una inaecion, en un indiferentismo que ha..:ta ahora entro nosotros jamas se ha hia observado. En vano nos creímos obligados á alcgmrnos por un momento- esa alegria fué semejante á la emuriagncz, que primero exalta i luego postra. Yo he reflexionado mucho sobre esto •••• i he tem­blado i me he entristecido. Penc::ad, en cD cto ... rccordad conmigo ... comparad con­migo lo que éramos en el afio de 39 co11 lo que somos hoi el año de 42. En el año de 39 cst:íhamos en paz; hoi estamos en paz tambien: pero esta pa2 de ahora es mui di tinta de -nq ella paz de entónces. En el año de 39 había paz; pero entónces la sociedad vivia, est bn animada, todo se movia, todo hublaba­nadie temía •••• había periódicos, o comenzaban á e ta. blecer sociedades, las e ·c uelas e difund¡an, la instruc. cion se jencralizaba, el pueblo mpczaha ú salir del pu­pilaje i á comprender la libertad viril. Oh! ¡,cun qué re ·pondcrá.u los que nos han robado tamañ s bienes 1 Se .:.;..-= tl<:d.e i para 11ad ir, porq11c ha prct~>nd; ' o s ; r todo i d~ to~i os . i pura :odos.- El Dia, que .·in ~ , mas que ilustrar la opi. nio. ha pretendido ca ·i tiranizarla.- B! Din, pnpel q t r~ calla ó habla segun la medida que el Gobernador, nrmad~, do la cómoda i clá ·tica lci de 17 de r:lp<·L·a8~t ;n ¡¡ om.:r p.:-.~); , ~~.;-i · t.: 'l, <: '·dito <:VJf'i p· tga c.s tudo.s ~~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~==~==~======================~~~===========================~ en p:c:·:u1o., flor ·cicntc::J todas la r~ntn,.., ya ~e hal.>ía. co­mcllz, 1do ú c::at:.::-facer l .:. int r ses de mtestrn normc cícuda i aun su pc!1Saba en nmortizar les capitales. , El omercio ha.bia r cibido un impnlso l:a ..: ta cutónGe.s.ol's: ·onocido: se hizo para los gra•1c. d!:10 ma~ famdmr ,l f:,cil un viaj á Lúndrrs que lo era en otro üempo t~no a Jumaicn. Los matrimonio::; se mnltiplicabnn; el cehbato y Jnntario comenzaba á o;:cr mirado como inmoral. La ric¡ucza nacional hacía progre. e· cada vez mas .rápidos; la ilu tracion descendía, unque lentamente todavta, hasta lns clases inferiores. Tollo en la sociedad comenzaba á tornar una m:nchn. mas arreglada i un a ped.:> mas de­mocrático i uniforme. los sastres i zapateros crnpeza~an .á usar paru si la casacas i bota que ántes apóna sab1an hacer para otros; su m 1jeres comenzaban por ~u 1;nrtc á w. tir~ :e decentemente. Veía e ya con frccuencm a. hom­bre · de ru!lna detenerse en una e quina á leer un a\'Í'·o, ¡, enfrente de un taller á leer un letrero. Las seiíoritas s avergonzaban de no saber ortografia, i empeznha á parecer insuficiente la educncion monástica que ún.tes -esclu·ivamente se l .s daba. Verdad es que lacducacwn de Jos hombres sobre cierta materias estaba radicalmente viciada; pero bajo todos Jos demas respectos era sin dis­pnta mas estensa, mas profunda, mas apropiada, i sobre todo se babia hecho mas accesil>le i mas frtcil. La nuev:l .i .ncrncion·' que e1 tónccs cr<~cia comprendía 1~ impor­tancia de lo altos destino á que la Prov1dencw la lla­maba: ella sabia c¡ue el porvenir de la Nueva Granada ra su patrimonio. i. Lo diré todo? En medio de aquella profunda paz i tle aquella pro. peridacl reciente, el uso i la nocion de los t!ercchos cmp zabun tl compr ndrrsc; i, lejos de mirar la libertad como una cau ·a d d ·órcl ·n, se empezaba á. cot.l­prendcr que ella es el manantial de toda f licidad i de toda vida. La imájen de la fuerza material empezaba á " r odiosa; me acuerdo que ya la sola vista de un soldado un 'Bogotá irritaba: no porque lo militares en sí fue en el hjeto de antipatías, sino que ya parecía odio a la idea de e aun se tuviesen por necesarias las bayonetas para la conservacion del órden i para el sostenimiento de las J •yes. El clero empezaba á. retirarse de los negocios políticos; i e toi per uadido de que si aquella venturosa ¡ az no hubiese sido interrumpida, Jos sacerdotes no hu­bieran tardado en apartarse del todo de las elecciones, tic la poiítica i del poder, i en la clase irrelijiosa de Ducstra sociedad, tan numerosa por desgracia, unos por hipocresía i por bien parecer, otros po · amor i por con­\'! ccion habrían vuelto >Or fin al pié de los altare. tl c:cuchar In pala 1 ra evanjélica, cuando ya nr 1 · hubi' ra parecido parcial é interesado el ap; wl. Ei ódio e tú pido ~ l s e::~tranjcros, triste huencia que nos legaron 1 es­pafwlcs nue tros padre., empezaba á amortiguar e en la plebe: ya no se o,a hablar de aquello fr cue tes i es­panto o~ a esinatos que en los primc:·os :!.!los de Colo. 1bia parecieron condenar it muerte á toJo ingles que se detu­v ~ese un mnmento en nuestro suelo; ni tampoco había e¡;;critorcs que, como nhora, .cempeihsen, con u m obstinn­cion culpable, en irritar pasiones qt.e úntes debían calmar n e:Jpeculut •obre lns preocupaeioues populares qt~~ ántcs dc·bíun combatir. el pneb o sati fecho i co1.10 triuufi1.nte, e:np\.'zaba tL ro­nacer el 01·gullo nacional: á vista do la anarquía i dd de ·poti.~mu que reinaban en torta rl contiucnt•"", los gra. nadinos no felicitá.bamo por nuestra dicha i alt:.11nentf~ decíamos que íbamos ú. la vanguardia de nuestros he:-­manos, i que éramos "la estrella polnr de In A m~rica del Sur." Nadie se avergommba de ser granadino, i aun nos honrábamos ya de serlo. Vino la revolucion i todo dcsnpar ciú como el humo.d. Disipironse los capita!e ·, multiplicáronse la!:! quiebra!", interrumpiéronse las profe~ioncs, la ch aguantaron el despotismo (b los supremo porque s(llo ejercía contra el Go1 ict no i . ns def(!n ·ore·; i no:so ros agnnntnmos el despoti ·m tlc lo, go Jcnmdore'3, porc¡nr. hasta altom solo . e ha 'Ü reído contra los faccLo o • A í c. como el de ·potismo se introduce siempr en l munc o. Primero se ejerce contra nnc tros enemigo , i con elio, l '·jos de captar ·e nue. tros údios, se grnnjea nuestro amor, nuestro aplau o, , i nue tro au::~ilios: des me, qu~ se ha vencido i que no hai enemigos ya, empieza á. ejer­cerse contra los mismos q e lo encumbraron i sos­tuviaron, cojiéndolos indefensos cutónces, porque pam mejor armarlo á él, le habían cedido á.ntcs sus propin.s armas. Asi la division de los ánimos que trae consigo la anarquía, trae tambien el despotismo; la division de los ánimos es en la sociedad la única i sola cau ... a de todo mal. ¿Cuál e , p I"s, el deber de los bueno cin,ladanos? Cua Hlo , u patria ·e v ~ amenn:nda por la.:. agrc ·ion'~ de un e..;tranjnro inju~·to ó ck una faccion nmbic.io a, tomé~r la arma i corre á dde .dcrla, i si e prcci , sacrifica· por ellas vida: cuando ya Sv h:1. ohbni do la \ ictoria, nh·idar que ·e h peleado, olvi 1. r papeles se cambiaron; Jos que ántes hacían la opo ·i ion gobernaron i los que gobernaban, de (•ntónces ma hicieron la opo icion: la discon.Iia continuó ntrc Marquistas i Santandcristas, quo de.·pucs se con. , irticron en mini teriales i progresista·, dcQpues en a-mante· del órden i en facciosos.- Así los partidos que .Han atizado nuestras discordias se han corn¡mc to en. i sien1pre de los mismos elementos, i uno de ello .se .valió por mucho tiempo de un solo nombrr, que le strv16 de ~ímb-::>lo desde 1821 hasta 1840. Al hombre que así irritó por el largo espacio de veinte aiios nuestras fatales tlisensi~nes,. que dueño del poder solo supo dividir i que arrojado del poder solo trabajó para dividir á. este hombre la posteridad imparcial sin duda. lo juzgará mui severa­mente.- Al partido que por tan largo tiempo encabcz6, su muerte lo ha. dejado sin guia i sin caudillo, sin punto cmnnn de reunion i sin unidad de operaciones.- Aunque Yuelvo ansiosamente la vista ácia todos lados, por nin. {tuna parte descubro al que pudiese reemplazarlo. Los ~ue tuviesen tal pretension se hallarían pequeños al querer llenar el vacío que en los ánimos hu dejado la desapari­cion de aquel coloso. - Su muerte entre nosotros ha "prcsurado el triunfo definitivo de In igualdad democrá. Hca. Despues de él nadie ha quedado que tanto sobre­salga, que alze tanto la frente sobre lo~ demas.- El otro pArÍido que entre nosotros existía se ha quedado tnmbi~n iÍn cabeza, porque ci jcnrrul Hcrrnn ni lo encabeza ni pretende encnbczarlo- Estú, pues, prúximo, innünenft>, el momento en que nucs!roo g randes partidos dcsap:u ezcnn rara siempre i BC ~ubdiv~dun¡ i Ct>to mom~nto, qnc iüO cerca viene; es preciso que s"pamos aprove:::lmrlo- Se­guramente siempre habrú. va1·iedad i diverj ncia de opi­niones i de principio , i aun considt::ro como una des­gracia el que en esta parte se llegase á una ab,:,olnt& uniformidad, que solo el despotismo puede obt ner i ct~d en apariencia.- L:1 esencia de la libertad consiste en qu~ cada cual piense á su modo; lo que produce infinita variedad de opiniones i de deséos.- Pero la gran divisi
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El Granadino: periódico político i literario - N. 13

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El Granadino: periódico político i literario - N. 11

Por: | Fecha: 08/07/1841

. ~ 1~ . : '~ ·. IL CB'R!IIRI '· .. 1 ~ ~ 1 J . :IJI · S J e TRil\1. l. 0 ] BOGOTA, JUEVES 8 DE JULIO DE 1841. [ NUM. 11~ .. JII lJL'.ri:ttl&. VAR'J.•.&. AL Ex11ro. Sn. PRESiDENTE DE LA REPUBLICA, .JBlt"BBJI.I. p En .RO ..4.LC.i.llt"J'.t.RJI HBRB& 1'1. ' pen~amtentos acerca de vue tra conducta actual i de la presente situacion de mi p.áís .. Señor: Próximo ya á dejar· la publiccrcion de este periódico, •s dirijo por última vex·Ia palabra. Por última vez.:..... Des pues de lo que ya os he dicho, dcspues de lo que en esta ocasion aún os ·diré, ya nada ntJevo, ni para vos ni para el público, .podría deciros: i, en estos momentos en que, gracias al pueblo, parece a e­gurado el triunfo de la buena.. eausa i cierta: la ruina .dé · la faccion--en estos momontos · en qne,... segura la capifal : i tranquilizadas fu mayor parte de las provincias, ha cesa-­do la urjcncia del pel igro-en e tos momentos, yo debo · ..-olver al silencio qt;te sola la presencia del p_eligro me hizo rompey;. - Miéntras· fos gooctnantes, sumerjidos en una especie de letargo, parecían dormir en medio de eHta patria-de cuya sallld estaban encomendadoQ, de esta patria qnc entónces se vró a oronda al borde del abismo-miéntras la faccion, alentadn con el s ueño de los gobernantes, tm.­bajaba, primero. en ilencio, despnes abiertamente, en rmpujar la patria, con todas su fuerzas, á ese abismo á que se encontrab·a asomada-miéntras lo puebloc::, olvida­dos de que ellos; ellos solos eran los que estaban en la eu stion, de que ellos solos eran los que ganaban si esa cu ·tion se ganaba, de que ellos solos eran los que perdían ~i esa cue tion se perdía, miéntras, olvidado~ de esto, espectadores de un combate en que para no seF víctima nece itaban er actores, dejaban dormir á los gobe rnan­tes i trabajar á. la faccion .... ..entónces yo, ciudadano de la N ucva Granad.t i amante de mi patria, ds entónces. 1\la..:; hoi ..... hoi nuestra situacion e~ mui diferente. Los pueblos han recordado lo que valen, han manifestado lo que son, han démosírado lo qnc pnedén-la fuccion ha ·sido desembozada ·en toda su féaldad, i, cien vezes vencida en los campos de batalla por lo esfuerzos populares, hn sidO' reducida al silencio, i pronto, para aiempre, se habrá sumerj ido en ·}a nada.-I los gobernan­tes, al ft:e nté de los cuales os hallais;..señor, s i no son mejores, •on otroopodo ménos; si, como gobernantes, aun no· han hecho :nada bueno, nada malo han hecho tampoco; i, no habiendo merecido el desprecio públíco todavía, si ya, ksde ahora, á algunos nos inspiran temores, tambien es Terdad que hásta ahora 'D. O han burladó-Ia~ esperanzas que en ell.os se pusieron.-En una palabz:a, los pueblos están trabaJando en su obra, vos vais á comenzar la vuestra, i yo ya debo terminar la mía. No he podido, sin embargo, resistirme á la tentacion fi hAblaros por última t(,"Z, i · de manifestaros alg~mos i Qué haceis, señor, i qué pensais hacer 1-Hasta ahorn, como Presidente. nada habeis hecho i nadie sabe q1,1é será. lo que vendreis á hacer por fin. ¡ Qrré· digo, nada habcis hecho !-.-Habeis hecho cosa~"' contradictorias, q1,1c parecen revelar inconsecuencia en vuestra · conducta; incertid:tilmbre en vuestros pianes, é • indecision en vuestro carácter. Ilab"is indultado á. Nieto, i habeis deja.do cargar de grillos á 1\fJ.rqQez i Acevedo: habeis perdonado á Rafael P eña i habeis mandado juz .. gar á Vicente Van6ga.s. ¿Porqué hacer tale difercncias1 Si Márq1,1ez i Acevedó .fueron aprehendidos en Tescua, ea T escua tambien fu é a.prehend,ido Nieto: si Vicente Van6gas estuvo en Aratocn, Rafae l P cii a estuvo en la Culebrera.. ¿ Pórqué, si están en el mi mo caso, si su ·críme nes el mismo, po1:qu é moléstar á los unos i dejar · descan sar á los otros?~ 1 e ta vacilacion, e ta inconsecuencia de vuestra parte, en el pueblo produce d scontento, i duda , i sordas quejas. U nos principjos tales para lo sucesivo nnda. bueno asegnmn pot e· erto. Dv vos, nosotros no sabe­mos qu é debemos e perar, los faccio o tampoco aben · qué tienen que temer. ue tra conductn ha ta ahora, á todos amenaza, á todos alhaga, i ¡Í. nadie sati face • . E a conducta ¿ <Í. qué atribnir!a ? ¿ cóm e plic:ula 7 ¿La egnis con designio ú 1n habcis CD"uido por ca unlidad.?· ¿Es m iedo? ¿E. torpeza'! ¿ Es profundo cúlculo? ¿Es indcci ion de caráct r ? i E grandeza el~ alma 7 ¿ Qué co a e por fin ?-Ni yo lo sé, ni nndie lo sabe, ni quizá lo sabeis vos mi ·mo. Lo qne yo . í é~ lo que sí sa.bcmo:- todo·, lo quP- sí sabei~ vo tambien, es que vue tra condueta puede sernos ta-q fune ta como es inexplicable.-Sod bueno-sed malo--­pero, señor, sl."d algo: sí, sed alrro, aun malo, aun perver 'O, aun criminal, aun usurpador i tirano, pero sed algo! pue lo peor qu e podeis ser, es lo que 1\f-' rc¡uez i Caicedo fueron, es decir, nada. Un gpbcrna.nte malo es . méno malo que un gobernante nulo . Al malo e le abo;:,. ~ recC', al nulo se le desprecia. D el malo de confiamo , con ·. elm:lo nadie sab~ qué hacerse. Al malo , ya reeonocid~ por tal, se le toma por enemigo i se l e hace la 1 guerra i se le . de rriba-el nulo ni para amigo ni para enemigo es bueno. M é nos sufrió la Nueva Granada bajo el edro de hierro de Santander que bajo el baston de plomo del Dr. M:uquez. Ef malo gobierna duro, el nulo ni duro ni: blando go. ­bierna, no gobierna absolutamen~- • Pero observad, scño~ . que el desgobierno es el mas dm:o, el mas tiránico, el mas odioso de todos los gobüu.-nos .• Cuando, en un pueblo libre, .-e n la silla destinada ai jefe~· del estado, se sienta Ull:.·llomhre malo, un hombre ambi .. cioso, avariento, i vengativo; sin duda que entónc~ ese pueblo sufre _mú~ho; pero ' l,os mnle& que· sufre - ~ · mas grandea ·qn'3 seUn, á lo ménos iQU limitadoe, .p_.orq).l8'!' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 56 'l~L GRANADINO. nec{ suiamente son limit~das la ambicien, i la avanc1a, i ln venganza de un hombre solo. Mas, cuando en la su. prema silla se sien ro un hombre nd ), como en lugar de gobernar rlcsgobie na, como Gn lugar de gobernar por · ::í los deja gobernar á todo ·; entónc ·, quedando abando­nados todos los buenos á toda la maldad de todos los mulos, los padecimientos que se ufren no solo son muchos i grc.~.n.des sino que son innumerab:es é inmensos: porque entónces la sociedad no solo padece por la ambi­cion, i la avaricia, i la venganza de un hombre :solo, s:no que entónces padece por las ambiciones, i las avaricias, .i las venganzas de todos los perversos juntos. Comparau, en efecto, la admini tracion de hierro de Santander con , Ja administracion de plomo de Má.rquez. · .Bajo la administracion de hierro, Y irnos á Santander, , en su insaciable sed de sangre, no solo castigar con ·. tremendo rigor á verdaderos conspirádores~ sino que lo ~vimos provocar conspiraciones para dcspucs goz_ar del bárbaro placer de castigarlas: lo vimos tender infames }azos á pobres jóvenes inexpertos i faltos de mundo, i, cuando ya Jos tuvo cojidos-sin lástima, ~sin piec ad, sin rubor-lo vimos que so cebó ferozmente e'n aquellos cuyo solo delito había consistido en dejarse cojer n la trampa que para beber su sangre les había puesto. ' P ro, apesar de todo, las muertes que hizo pueden contarse, i la sangre que derramó, en un .vaso, g.mnde eso sí, pudiera recojerse.-Por otra parte, los fines que se pro. puso i los medios de que se valió, aunque en sí los mas inmorales, no imnoralizaron al pueblo. I.a inmoralidad de sus actos era abomin~blc pero no fué ni pudo er contajiosa. Sus venganzas ningun vengativo e sentía provocado á. imitarlas: porque u venganzas Santander no las proyectaba i las cometía sino á favor del poder que le daba la presidencia, i, como en 'la presidencia sól.o ~l estaba sentado, nadie se sentía con tentaciones de hacer lo que solo el Presidente podía consumar. I c. to ,es en efecto de regla jeneral: los vicios i los crímenes que olo á la sombra de una posicion privil jiada pueden come­ter e, no desmoralizan Jamas al pueblo. Los vicios élegantes de )a clase ari, tocrática no so comunicaron nunca á la plebe; ;ningun mendígo, ningun verdadero pobre, pretendió jamas imitar á Lovelace.-Así fué que la administracion Santander, apesar de las venganzas qne durante ella se cometieron, terminó en paz, dejó lleno el tesoro, i, resueltamente lo digo, no conmovió, con sus malos ejemplos, las .virtud . públicas. Ahora, eñor, comparad. He dicho que toda la sangre derramach en la admini • tracion de .hiet·ro, en un vaso, grande cunnto queraio::, pudiera reo~jcrse, ..... ah, señor ! juntad vasos, i vasos, i vasos, i decidm , si podeis, en cuántos estaría recojida toda la sangro que por su inepcia ha dejn.do derramar la administracion de plomo.-He dicho que las muertes que hizo Santander pueden siquiera contarse- contadmé señor, si podei , las que M(Lrquez, como Presidente, con sus indultos i vo , vos mismo, como jenera 1, con los vue~­tros habeis causado.-He dicho qne los ejemplos de venganza que dió nues'tro primer presidente no fueron contajiosos--citadmc, sin'o, las venganzas cometidas por hox.nbres del pueblo á coMecuencia de esos ejempl<»~. A hora recordad el espanto. o eontajio do traiciones, de rebelion s, :etc robos, ' de \'enganzas, que ha cundido por toda la Nueva Granada, eón rapidcv.·i voracidad increíble , d,E;sdo 1839:-primero Pasto--dcspucs Ycélez-dcspuf! el ~QcorrO'-doapu~ 1fu~jo, ParnploJia., A.lltioquin, ~lompox, Santamarta, Cartajena, Ric¡hacha, Panamá, Mariquita ...... falta el aliento !-¿I no veis la razon de esta diferencia hie.a claro 1 L::ts venganzas de un presidente no son contajiosat para los que no tienen su poder: pero, detpues de ver impune á cualquier ladron de caminos, á todo fino progresista le dan tentaciones de serlo.-Cua.ndo los majistrados no castigan á los ladrones, para robar no se necesita ma. que cojer. Ah, señor! sed malo en algo i con algunos; per · no seais malo en todo i con todos-castigad coú rigor á algunos criminales, mortificad co~ malos tr~to á algunos inocentes-¡ p n> no abandone1s á todo mo­cente á toda la ferocidad, á toda la codicia de tode criminal.! · Decidíos, decidíos á alguna co a: ¡ pensad que 1a peor de todas las malas decisiones posibles es la indecision 1 Porque es un error el suponer que jamas en e te mundo haya indecision rigoro a i verdadera. No s"ñor. El que nada decide, siempre decide algo. El qne nada decido, lo que decide, tác;ta pero positivamentP, es dejar las cosas tales como las encuentra..-El diputado que, en una asambléa lej1slativn, no se decide ni en pro ni en contra de la Jei propuesta, si cree que con no asistir ha dejado de votar por el sí 6 por el no-e e diputado ·e engaña do medio á medio; porque, al no decidirse ni en pro ni en contra, po itivamentc se ha decidido en contra~ al no votar Jli por el sí ni por el no, ha. votado realment8 por el no: i, tat1 cierto es esto, que si todos los diputado se abstuviesen de votar como él, miénlras no votaser1, la leí no existiría i por consiguiente estaría negada.-El en. fe-nno que"' con una pierna gangrcnadn, cree que no s ~ decide á nada miéntras, callado, no dice nl cirujano ni que ampute ni que no ampute-eso enfi rmo c;:¡tít realmente decidiendo que no se le ampute la pierna, i, tan cierto e eso, que mi éntrns no haya visto al enfermo 11 decidido el cirujano no la amputará. Lo repito; no-de dirse es ábstenerse; es decidirse á dejar las cosas taJe¡¡ como están. -No decidirse lo gobcrnant ni por el ca tigo ni por la impunidad de lo criminales es aecidir ~e por su impunidad; porque, miéntras no decidan el -castigo, lo criminales necesariamente e tarán impunes. De lo cua.l -rectamente se deduce qu , tratándose de castigo 6 de impunidad, por eje mplo,-la impuni·lad puedo decidirse do dos maneras-6 espresamente, diciendo, '"queden im­punes los criminales"-6 tácitamente, no diciendo nada, que es lo que falsamente se llama indecision. I)ero observad que estos dos modos de decidir Ja impunidad, si bien, es verdad que causan los mismos males, no rlan éle la persona que los causa in misma idéa: porque, en fin, el gobernante que resuelta i altamente dice, " yo no encuent·ro crímen en esos hombres i no scrá.n castigado• miéntras mande yo, " ese gobernante, por mas pervcr·p que sea ó por mas engañado que esté, manifiesta por lo ménos franqueza en su espresion i firmeza en su carácte1·. Mas el gobernante que, sin principios fijos .ó sin ·fir .. meza moral bastante para seguirlos, duda., ·vacila, i calla por no atreverse á hablar, ese goberna-nte es sin comparacion mas desprec-iable •que el otro: .porque la ·impunidad que sanciona c;on su silencio es la misma. que sanciona el otro con sus palabras, de manera que el mal que hacen los dos es el :rnisn1o, con la diferencia de que el uno lo hace siquiera cou resolucion i el otro lo hace con ~ileza i Cf>n cobardía. Por e ·to he .di che que la peor de todas las malas decisiones posibles es ·)a. .indcc~~Km; porque el .in(;iecis.o no solo hac~ el tllal s~~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. que tambien al hacerlo se degrada·; no solo perjudica -con au indecision á la sociedad sino que con ella ademas deja patente la bajeza de su carácter. Es pues necesario que en la gran cuestion del día, de un modo ó de otro, vengais á decidiros. Si,jeneral! decidíos!--¿ Qué sois? ¿Por quién estais 7 . ¿ Qué os proponeis· ? ¡, Dejareis impune á. la faccion ? ¿ O por fin os resol­vereis á castigarla ? Perdonadme el tono en que os hablo ....... perdonudme las preguntas que os hago.-Acaso estas preguntas os parece­rán ofensivas, pero ¿ porqué habeis dado lugar á que os las dirijan? ,Leed el Indicador: sus elojios forman vuestro proceso. Ah, S"ñor! qué tristes elojios! pero ¡euánto mas triste cosa sería para vos el haberlos merecido ! 1 qué ! , · nada habreis hecho para merecerlos? Ese periódico ¿os e!ojiurá. sin motivo 1 Si como todo granadino patriota debe ' serlo, si como debe erlo todo hombre honrado, hubieseis sido vos enemigo decla1'ado de la faccion, el Indicador, inmoral en us fines, ab nrdo en u principio , torpe en us adulaciones, arra~rado e·1 su estilo,-el Indicador, el Indicador faccioso, i os hubiera otorgado nunca sus s impatJa · ? i hubiera s.d jamas vuestro abogado? i se hubiera presentado j amas como vuestro panejirista 1 3ñor, yo no digo que su elojios los merezcai ; acaso sus clojios son calumnias, acaso en ese papel so os hu elojiado tan solo para e plorar el terreno, para escudriñar vuestra· disposicione , en l m palabr , como suele decir e, pata ver si pega: pero, si e to es as' , ·ya es tiempo de que con vu estros actos manifr teis á todo el mundo · (¡ue esos elojio ni los merecei ni Jo aceptais. Oh ! no lo!> acept is ! eso elojios de homa1 á quien los acepta. - .. sí como es preferible s r pohre i honrado, á s r ladron i r ico,-así tambi n los odios i las cen · ras de la faccion ·son pr feriblcs á su amor i á. sus ultrajo"a alabanza . ~ ~~ rencor del dclin ucntc s la apolojía del jue7.. Las maldiciones de los répro os glorifican tambicn á Dio , Pensad que no e po iblc ser bt no ·in r ju to, ni ser justo sin recompon. ar la virtud i castigar 1 crímen. . Pensad que no e o pide rigor · ino ju ticia, i ni aun jus. ticia. !Jsoluta i completa ino j sticia limitada tan solo. Pensad que l11 ju ticia s el fin de toda in titucion humana, 1 fin de t da lci, de toda njistrai. na, de todo gobierno, ·de toda sociedad! Pensad que el crímen del cual así se os pide que hagai s justicia os el mayor de todo porque · en í los comprende todo . Porque e e crírnen, efi or, no ha sido un crímcn cont ra tal ó cual propiedad sino contra la garantía de torla propiedad: no ha ido un ·crímen contra tal'ó cual ciudadano ino ~ontra la garantía de todo ciudadano. 1 es por eso que su impunidad sería el mayor de los e cindalos i la mas odiosa do las injusticias. Sí ! el crímen de la faccion ha sido el mayor que puede come terse' ! ¿ Cuál es el crímen mayor que en la sociedad pu eu" cometcrse? i No serra el que atacase por u base á la misma sociedad ? i 1 no es á la sociedad por su base á la que ataca la faccion? i Qué es la fa·ccion i qué ~p-retende 1 ¿ Cuáles son sus fines, cuále sus medios, cuál sus principios? AH ! su . principio es la codicia, us medios la rebelion, i su fin el robo. Para robar se levantó V anégas, para robar se levantó Cúrdova, pa:r·a •robar se levantó González, para · robar se levantó Vesga para robar se levantó Carmona. Dccidme, ·sino, para qué otra cosa se han lovantado. i Por ·.'\'entura se han levantado para pedir la ·reparacion de -:.alzuna :i~jt sticia.7 tPero ¿cuál to. L:t revolucion de ·1840 es en la hi to ria un fenóm e no singutar, inaudito, i único-pero n lo or el mal que hai en ella sino por el remedio que e le ha ap licado . Como la quina contra las fiebres intermitente:, corno la vacuna contra las viruelas, el solo preservativo dicaz i universal que, contra el robo i contra toda cla e de c ríme­nes se haba conocido hasta ahora, era el casti11o- P •ro los gobernantes do la Nueva Granada en 1840, in des­canso i á de pecho de la esperiencia i del clamor u iv r al, se obstinaron en ensayar el indulto, remedio e vo, crda. dero venenó, cuya fatal aplicacion nos ibaco t ' n lo la vida! Sí! los gobernantes de 1840, convirtiendo la · ·m1mni. dad en principio, son Ja causa de nuc Ü'(JS rn, l , ; e to males á ellos olos on imputables; de stos ni . r.!lo s )jolos responderú.n ant DiQS! - ea por l pecado or:jinal de Adan, sea or lo q te s flUÍera, e un hecho tan tri te como cierto ( uo la natu a­loza humana.e tá viciada; es una verdad no oria q te 1 J10mbre es capnz de inju ticia; es una co t inconte ~ tu 1 que, donde quiera que la educacion moral i rcliJ io. ·a no lo contienenr el grito d 1 interesen el hombre 'e so rt' p ne á. la voz de la conciencia. Salid de la u0va G ra a la, atravesad Jo mares, .pa cad la Europa, el Afric a, i d As ia; estudiad al blanco, al indio, i al negro; vi ita l a obla ­ciones salvaje i Jas poblacione~ civilizada ; dad le la vuelta al mundo; repa ad toda la historin.; ol serv~ d la humanidad entera !-i, en todos tiempo , . n to las p rte .abre la frente de todo hombr , aun el ma v irtuo o, ]cereis estas palabra escritas en 1 tras de sangr , " Yo 60i capaz de crímen." Poned la m no en v 10 tr:a. propia frente, i vue tra frente dejará estampadas en ~u tr-a ano las mismas palabra .-En todos tiempos, en todas p :utes, hallareis ladrones, a e inos, incendiarioQ, i malh e o s. En todos tiempos, en todas partes, hallareis alguma cosa que clama por su dueño, en toda tierra vcreis la. sa.ngl'e de alguna víctima que clama contra algun sacrificador t Mas, por fortuna, si es verdad que la naturaleza humana está viciada, tambien es verdad que no está viciad.a ab o­l. i1tamente; si es verdad que el hombre es capaz de crímen i . de injusticia, tambienes verdad que es capaz a mismo tiempo -.de justicia i de virtud. Solo de perfeccioru no es eaP.az.<:l ;hornbre; ~dos loe ¡radci intermedios, <~n el bien como en el mal, . puede r correrlos. Sin poder llegar jamas á la santidad de Di , el hombre en la tierra pued• realizar al demonio i al s rafin. En esta doble natural za. del. hombre es que toman oríJcn las leyes i Jos gobiernos E ta doble naturalero es la que hace que las ley s i los gobiernes sean á un tiempo necesarios i posible . Porque si el hombre fuem como Dios, . si fuera per[! cto, . si nunca fue e capaz de crimen; ¿para qué leyes? ¿ i contra quién hacerlas 1---Ir si el hombre por el contrario nunca fuese capaz de virtud,.., d e bondad, de amor; si solo f: · e capaz de interes i de odio; si llevase siempre 1 puñal en .la mano i el crímen en el corazon; si jamas pudiese ver á su. semejan-!{}. sin. atacarlo--t, para qué leye ,.otra vez? ¿ni qp,-ién Ja&.harría1' · Apé na salido de las manos. de Dio ,.,el j é ner()l humarn' se · habr-ía destruido á.sí mi ll'l.Q.. Caín no. hubiera~ podido.-~ m.c1.tar á:· Abel: . J>W-CLtte á.ntcs. Adan habr~ comcnza~, matnnclo á. Eva·. El hombre po1· esencia es bueno aunque aeci&ntalmente. Megue á ser malo: el hombre ama siempre á u semejante· aunque algunas vezes pueda aborrecerlo: cuando ningUJl . interes JX!Uonal sa.ca de ella, el corazon del hombre de- . te ta la injustieia. De aquí lo gobierno ,. de aquí las leyes, de aquí los maji trado , de aqu.í Jos ca tigos legales! . de aqní la sociedad tt>da entera. Porque el hombre aborrece la inju -ticia , cuando ningun int •res tiene en ella, . por e o es que algunos hombres imparciales, en toda· partes han hc se hubiera levantado Timbío: sin Azu01·o, Vanégus, i Vázquez, jama se hnbiera levan. tado Velez: sin Manuel González Jamas se hubiera levan­tado el Socorro: ~ ¡ n Cúrdova jama e hubiera levantado Antioquia: sin los Piñeres i Carmona jamas se hu. hiera levantado la Costa.-Ellos sol'Js, puec:, son toda la faccion. . La faccion quedará ca ti~ada, ca tigados ellos. "Cashgar á los perversos i perdonar á los ilusos" dijo en el fatal octubre del año pasado el Granadino número 4. 0 : esto o repitió dcspues el Granadino número 7. 0 : esto se atrevió á prometer por vos á la nacion el Gra. nadino número 8. 0 --esto exijo hoi de vos en nombre de la patria i de la posteridad el Granadino nÍimero 11. 0 El Granadino no se ha contradicho. El no ha pedido sangre; que su Redactor es demasiado jóven i no está acostumbrado á beberla; él solo ha pedido justicia: i, si posible fuese hacer justicia sin derramar alguna sangre, ttsa sería la justicia que el Granadino os pediría.-Mas por desgracia eso no es posible-la justicia, la tranquilidad de este país exijen qae se haga un escarmiento ruidoso, un escarmiento que la faccion no olvide e7l muchos años· I esto no puede conseguirse sin afusilar á los cabecilla'-~. Triste co a, sin duda, es esta necesidad de hacerlos afusilar: su sangre, por mas impura que sea, no fecundar-'t. las tumbas de los que á manos de ellos i por causa de ellos han muerto; pero, l'li la muerte del asesino no pro-­duce la. rcsurreccion de la víctima, sí sirve por lo ménos para evitai posterioriores asésinato • Al ver á Córdova, á Vesga, á Galindo, á Vanégas, correr la ¡;¡uerte que corrió Sardá.-al ver al jeneral Herran, intr.:pido i benéfico i jcneroso i humano por carácter, hacer sin venganza i sin miedo la mismas jus. ticias qu~ por venganza i por miedo hizo Santander ..... sí, jencral! sí, mi jcncral! al veros reunir á las cualida. de de hom 1)rC privado i de militar, las cualidades de homl-,rv p:tb!i:..:o i de hombre de estado; al ver qac en vo.; todo nn' '\do tienJ un freno, todo hombre d.., bien una garantía, !o' granadino ~ nn padre, i la patria UN Jio:;.mRE! --::d verlo, no lo dudo, no lo dudeis, la fac~ion aterrada entrarÁ. en In nada de donde nunca debió haber salido, la v:rtud volverá á u puesto, i la Nu"va Granada ..,cd. nacion! Entónccs vo · haJreis hecho mas que .Bolívar, porqnc Bolívar nos dió h i11dcpendencia i vos nos habrei dado la m07'al i la libertad; Bul ¡var nos puso en el camino, i vos nos habrei hecho a!cam~nr el fin!--0 jcneral! ¿ Apartare;s los ojos de tan glor!osa per. pectiva? i Os re­solvcreis ú ser ntJo cunnclo podcis cr el primero? I á este paÍB, al cual tanto debeis i que tanto os debe, á este país que hoi tiene f6 i e pcranzn. en \·o.-¿ lo qu crreis sepultar en h miseria habiendo podido CT!cnm im:ulo á lafn}icidad'f ¡Triste co a i snblimo al mi:smo f i" mpo ver á un puC'blo entero, por d cirio a"'í, eo .g1.do de 1in hombrc;-­suulimc cosa saber qu á ese pue~lo ese hombre puede salvarlo-triste cosa dudar. i querrá huc" rlo! E te país se salva, parn s!cmprc o ·ulva, si se en ti~a á la faccion: pero se pierde, sin remedio i para siempre se pierde, i la faccion e que da impu~lC. Do peli(~ros noo har 'a. correr esa impunidad- Porque esa im, unidad, en la faccion solo pued pro. ducir un erecto; pero e n los pueblo ' puede producir do~ efectos opu sto i dii::itintos, pero fune.·tos ambo · . El cf; cto qu la impunidad produciría en la faccio . sena exaltar su ouerbin, inflamar su audacia, hacerle re. novar sus insulto., convidada tt r doblar s us e -fuerzo~. Al vr r · impune, f;c juzgaría triunfante, se creería invn1- ne rablc, se con ·idcraría prcpotcntc-i nadie puede res. pon1cr hasta don(l(~ llevaría entónccs sus provocaciones i su' ultraje .-¡ Pcn ais que ella agradecería la bondad que la había pe rdonado? No; ella despreciaría la ~obardía que la había temido.-Ningun delincuente queda jamas reconocido á un perclon; el perdon, que no deja aplicar el castigo, pero que no hace olvidar el delito, el perdon nunca lo recuerda el delincuente como un favm. Léjos de eso, lo guarda siempre en su memoria como una. afrenta. Miéntras mayor es el delito que ha cometido, miéntras mayor es la pena de la cual se le ha libertado, miéntras mayor es el peligro á que (mtcs del perdon Sf~ ha visto espuesto-tunto mayor es la humillacion á. que la jenerosidad lo reduce; tanto mayor es la ira i la necesidad. de venganza que e a. humillante jenerosidad reconcentríl en su corazon. El que una vez amó puede llegar {L aborrecer-pero el malvado que una vez aborreció de veras, jamas trocará su a!)Orrecimicnto por gratitud. Si el amor se debilita i por fin se apaga con la repeticion de los agravios, el odio, por el contrario, infernal en m.t lójic.a, se exaspera cada vez mas .Pot la Gmnde~a i la. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADil~O. multiplicidad de los beneficios-4mad á vuestros ene­migos- máxima sublime, sin dudf!, pero no por la utilidad que produce ino por la perfeccion que supone.-i I una triste espm·iencia no os lo ha enseñado? i Cómo recom­pensó Vanégas el indulto de V élc z? i Cómo ha recom. pensado O bando el indulto de los· Arboles? I, de. pues de tan doloro, a leccion, i todavía pretenderíais hacer con la faccion nuevas esperiencias ?-Rousseau sos tiene que Jo¡; apólogos, inintelijibles para los niños, solo d 'jan útil en­señanza á los hombres hechos. Meted á la faccion en vuestro seno, jeneral, i vereis realizarse en ella la ingrata serpiente de la fábula. Mas si la impunidad solo puede producir en la faccion un efecto, el de ensobcrbecerla i alentarla--en los pue­blo , he dicho, esa misma impuniclad podría producir dos efectos distintos, cada uno de Jos cuales envuelve un horrendo peligro. · Nadie puede predecir de las dos cosas cuál resultaría­pero alguna de las dos seria inevitable-O los pueblos se desalientan-ó los pueblos se exasperan.-Desalentado::~ los pueblos, el peligro que corremos es el de ver 5. la fac . cion atacarnos de nuevo i por fin vencerno~- exaspera ­dos pueblo , el peligro que corremos es el de ver susti­tuirse á la solemnid d de los castigos jnrídicos el furor desenfrenado de las venganzas populares. Desalentados los pueblos, ya vos no podríai s impe­dir, con todo vuestro valor de militar, que la faccion nos atacase i nos venciese. i De dónde sacaríai.., sol­dados? i De dónde sacaríais dineros? i De dónde sa­caríais recursos? Los pueblos desalentados e nco·arian á todo. La llama divina del entusiasmo una vez apa­gada con dificultad torna á ncenderse. I.a confiéulza que en nosotros se depositó, una vez perdida, con di­ficultad la rccobramos.-En vano publicaríais procla­mas, en vauo haríais promesas--nadie os creer ía ..... ¡ qué digo, nadie os creería! nadie se dignaría siquiera escucharos.-En vano apelaríais al patriotismo-que ya no habría patriotas:, ya so lo habría egoístn.s.-En vano, para obtener recur oQ, d s plegaríais todo los poder s de vu tra autoridad-que, para burlarse de vnf'stros re. c]utamicntos i de vuc. tros impu to., lo hombr s v;. virían e ·condidos i los tesoros permanecerían enterra­dos.- En vano para obtener e O!ll r"curs o ~· , a¡ clar.ais á. todas las s ducciones de la elocuenc ia, vuestra elocuencia se-~.!a engañosa: en vano apelaríais á la r.umihle s:o. licitud, á la tierna súplica-los un e~, indignado~ , os vol­verían las espalda -los otros, desconfiado~, o pregun­tarían tristemente,¿ para qué?-Oh! ¡qué horribl sitm­cion entónces la vuestra! ¡qué remordimiento · ! ¡qué inútiles i amargos pesares ! Llorar la oca ·wn pf!rd;da, comprender lo que hubiera debido hacer ·e, tratar por fin de hacerlo aunque ya tarde-¡ i encontrar por ob. túculo la invencible inercia de un pueblo entero !-Entónces quizá. perdonaríais al G1·anadino lo ardiente de sus exci ­taciones i lo acerbo de ~us censuras: porque entónces, señor, sabríais por esperiencia propia cuán penosa taréa se impone aquel que se empeña n exitar á los que no quieren moverse ! Porque entónces los pueblos harían con vos lo que los gobernn.ntrs hicieron primero con los patriotas-negarse á todo. I, en esa estéril Jahor de calentar á un pueblo helado, la faccion, jenera!, la fac. eion que no duerme, os sorprendería. úntes de que hu- .1 bieseis hecho prender la llama. Sí: h fatc!on que no duerme se aprovecharía entónccs, no lo dudcis, del egoi ·. mo del pueblo i de la impotencia del gobernante. I á vos entúnces el desprecio de los Yencidos no os salvaría de la venganza de los vencedores. En vano, para evitar la deshonra, entónces os refujiaríai13 en el martirio, que seríais mártir sin gloria: ¡ i en vano tambien, para evitar el destierro, la prision, ó la muerte, os refujiaríai.s en la traicion, que seríais traidor sin provecho! Esto sería lo que sin Neira hubiera sucedido en el fatal i glorioso octubre, cuando Bogotá desalentada, sin creer ya en nadie, sin esperar ya en nadie, solo pudo remo­ver e á la omnipotente voz de aquel hombre, de aquel hombre que, no habiendo engañado jamas al puJb!o, jamas perdió la confianza i amor del pueblo.-Esto sería lo que sin Buenavista le hubiera sucedido al Dr. Márquez: por que, si la faccion hubiera triunfado entúnces, el Dr. Má.r­quez, que abandonó á los unos i no supo atraerse nunca á los otros, el Dr. Md.rqúez no hubiera podido hallar ni protectores en estos ni amigos en aquellos. I esto es lo que, al entronizarse una faccion mal combatida, siempre sucederá. al gobernante que sin poder amarla no quiso reprim irla, á todo gobernante que eche agua en la hoguera d 1 entusiasm nac ion 1, á todo gobernante que se empeñe á. un tiempo en perdonar á los m:tlvados que lo ·combaten i en aban lonar á los hombres de bien que lo sostienen ! 1 ahora, señor, volvamos al reves la medalla i exami. nemos la otra supo. icion. Exaspera los los pueblos con la impunidad de la faecion i con su inaguantable insolencia, ya vos no podreis, con toda vuestra moderacion de majistrado, atajar el ímpetu ni calmar el furor del pueblo engolosinado con la ven. ganza i ob tinado en tomarse por sí mismo la justicia que se le niega. No, no lo podríais. Para contenerlo, tendríais que apoyare en la faccion •••• no quiero con. tinuar. Solo observaré que la venganza individual pro. duce el efecto contrario que el ca tigo rcgubr i jurídico: porque este, revestido con las frias formas de la ju ticia, escarmwnta i contiene-pero aquella, encendida con loil fuegos de la pnsion , irrita i estimula. El modo de re. primir á. una faccion ambicio ·a no e pues el abandonarla á la venganzas ropnlarc!1: porque estas venganzas solo sirven para enconar Jos ánimo~, para dnr hwar á queja-s justas por ambas pnrt . , para eternizar lo· odio i ene n­dcr, á la española, la guerra civil. Así, In jLvticia, opor­tunamente ndmini ' tracla, proteje á los bueno contra e l crímen de lo' mal , (L Jo malos contra la vc-:!ganza de los buenos: i, como no envuelve pasion i como no su . ­pira re. entimiento , deja cnjug •. r la lú grim~ · que hace verter, pronto re ta loco la tranquilidad, i ma" tartle pro­duce la rec onc'liacion . -Ese negro porvenir con que la impunidad amena7,a á la Nueva Granada, la justicia, pue ·, i solo la justicia puede conjnrarlo. S d franco i sed justo, i lograreis ser dichoso i grande. No mas indult s individuales, no ma misterios, no mas vacilaciones: dad un decreto jeneral de indulto, perdona .do en co ~1j unto á. la multitud, i csceptuando nombre por nombre á los cabecillas. E to deja !'Ú sati. f; chos ú los desconfiados, esto calmará las inqui tudes públicas, esto acallará el grito de la prensa, esto hará. saber á. cada uno, lo que debe esperar 6 temer de vos. 1 vijilad á. los tribunales para que la justicia no sea ilusoria. Esto completará. vuestra obra, esto salvará ¡l In N ucva Granada, esto ahogará. á. la faccion, esto volverá á los pueblos la paz i la moralidad que han perdido, esto os cubrirá. de inmarcesible gloria á vo !-¡0 jencral P. A­HerraD ! ¡O presidente de 1841 ! ¡ hombre llamado á. re • jcnerar á. un pueblo entero! i desecharéis vue tra mision 1 De vos sincero iardiente amigo, pero amigo que prefiere vu.cstro resentimiento á vuestro desprecio-J. E. Car&. h1P. DE J. A. CuALLA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Granadino: periódico político i literario - N. 11

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El Granadino: periódico político i literario - N. 10

Por: | Fecha: 27/06/1841

TRiM. l. 0 ] BOGOTA, DOMll GO 27 DE SllNO DE 1841. [ NUM. 10. UNA TA.R:9E EN DOGOT~. 1 hada d1·eam which was not all a d1'eam.-llYRON. ~ -:leo~,. que, convalesciente de una grave enfermedad, embozado en mi larga capa, á los fuegos del So} de medio dia, - babia salido yo por las calles de Bogotá. I yo andaba inquieto- é iba de camino preguntando á todos los que encontraba, i qué hai 1 i qué hai 1-i todos tambieu se manifestaban inquietos-i todos se preguntaban Jo mismo. Porque Carmona había derrotado al jeneral Mosquera en 'l'escua- i Obando había derrotado al coronel Posada en Cartago- i Cúrdova habia derrotado á Jaramillo i á Pineda en Sonson- i Carmona i O bando i Córdova habían apresurado sus marchas, i á un tiempo, por diferentes camino habían llegado á la sabaua de Bogotá, i en ella habían reunido i desplegado sus fuerzas, que ya subían á siete mil hombres. I el jcneral Herran, que al saber las derrotas de 1\Iosquera, de Posada, i de Pineda se hallaba en Neiva, el jeneral Horran había acudido precipitadamente á Bogotá: i, segundo Neira, había levantado á la poblacion de su desaliento, i había despertado el patriotismo de los habitantes, i había hecho hablar el instinto de conserva­c'on, aun mas elocuente en los hombres que el patriotismo. I la ciudad, reanimada por 61, se hab.a preparado á la defensa, i todos los varones habían tomado las armas, i tona~ las mujeres oraban en los templos. l el ejército que así se hab!n reunido, con Ilerran á su cub<;zu, stal.>a acampado á la puertas de la ciudad por el lado de Occidente. I aqnel dia de qne voi hablando In ciudad e taba mui desaso,egadr•: porr¡ue, acia el lado por donde e pone el Sol, hubíans oído toda la mañana, de de la madru­gada, largas i frecuentes descargas de fusilería, seme­jantes á sordos truenos. l un posta, montado en un caballo espumo o i todo bañado en sudor, había entrado en la ciudad al momento mismo en que el relox de la Catedra] acababa de hacer sonar once campanadas: i, en medio de una inmensa rueda que se agol¡ ó afanosamente para escucharlo, anunció qu~ desde In una de la madrugada se había trabado en las vanguardias el comba e- que el fuego á las ocho del dia se había estendido por toda la línea­que Obando mandaba como jeneral en jefe las fuerzas de los faccwsos -que las infanterías se estrellaban ya bayoneta á bayoneta i las caballerías lanza á lanza - que en aquel momento la batalla cstaha en su mayor furor- i que el jeneral Herran, á caballo i armado de lanza i de sable, combatía personalmente adelante de todos, para animar con su ejemplo los bríos de nues­tros soldados. 1 el posta, así que esto dijo, se vohió rápidamente á.cia el campo de batalla. . ( 1 1 la jente de la ciudad se quedó cvn;1ternada, silenciosa,­inquieta .••• Porque acia el lado de Occidente el viento había disipado ya la humareda, i ya Ja~ descargas de fusilería · habían cesado del todo. I nn ancie.no, compositor de almanaques, que armarlo de un mal telescopio había subido al observatorio astro­nóm: co de la ciudad en calidad de atalaya, había bajado diciendo que, sin poder distinguir claramente Iá.s personas ni los batallones, había observado una inmensa multitud de jente que se dirij'1a para la ciu. dile, i en el espacio que mediab, comprendí que lo. dos punto:-; pnnctp< l"s en qnc n.u1~ so hacía re istencia eran el col jio de San Bartolom ú 1 el parqnc. . . , J, al tiempo qu e yo comuni aba mts ob s rvacwnc::; :t mi dos compaii ra. ·, oímos que la calle de la carrera, sobro la cual estábamo ·, e inundaba de mucha caba­llería, que entró por to a la calle furiosamente, llenándola con un inmenso i bárbaro clamoréo. 1, con toda la precaucion posible para no ser vi to, asomé la cabeza ít una de las grande aberturas ree­tancrulares que demostraban en la ala, en que los cuatro estábamos, los sitios respectivos de los futuros balcones. 1 ví toda la calle ocupada en efecto por jente de á. caballo- i ví que la mayor parte do los jinetes eran neO' ros- i se peché que estos negro · seria u de las .que ·en bel Canea había manumitido Obando. I entre e tos negros ví á. uno mas corpulento !(_¡TJc todos lo otros negros, i montaba un caballo mas alto qne todos los de mas eaba\J.os .... i en la mano llevaba unn lanza ma lar~Ya qu todas las otras lanz. s-i en la punta de la lanza llevaba unJ. cabe~- i esta cabvz:t estaba descolorida con la palidez de la muerte i ma~ chada toda de sucia sangre. 1, mirando yo con 1 as atcncion aquella cabeza, i considerando el color de sns cabellos, i la grand za de sus bigote~, i el contorno jencral de sus facciones, apcsar de lo desfigurada i horrible que se hallaba, mi corazon la reconoció •••• ¡ Oh d.olor ! ¡ 6 desesperacion ! ¡ 6 espantoso crímen ! era la cabeza del Pr .. sidente de la República jencJ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Pedro Alcántara Herran. 1il. ¡Oh jeneral Herran~ ¡así reeompe~ba Obando·~l (adulto de los Arboles! 1 ¡ Oh jeneral .Herran! despues dé · tanta jenerosidad, de tanto ,patriotismo, de tanta modestia, ~e tanto-valor, ' 1, á medida que iban subiendo, cuando ya habían Jl~gado al último escalon, yo les daba la mano, i las ayudaba .á entrar al escondrijo. .1 así que todM hubieron entrado. yo cojí la escalera. i la ~metí tambien al . techo. Durante algunos minutos reinó grande silencio i per­manecimos envueltos en profunda oscuridad . . de tantos . trabajos, de tanto sa á. un tie mpo se derru mbó, con fragoroso e· truendv, entr ' inmensa i confu ·a polvare da. I el viento, qne todo el dia había estado so¡) and ., de O ccidente, pronto hubo d :sipado el turbion de polvc ; i, al disiparlo, dejó patentes á mi vista, en toda su estension, la cúpula, i los c1.mpanarios, i los tejados de ! ~ Catedral, que ya no me ocultaba San Bartolomé, porq t:" ya San llartolomó no ex isti a . Sí - San Bartolom' había s ·do derribado, deatru íd , arrasado •.•• ¡San Bartolomé! a'1 ucl colejio en cuyos va stos clath ­tros,- en la tranquilida'3 d- 1 retiro, - e ntre libr r· ' i v .:J t! • dios, i certámenes, - s in esperanzas, sin te mor" , si 1 deséos, sin pasiones, sin inquietud es,- hab :an e .: ri l ) rápidos i ventur osos los cortos años de mi adol ·ce n . cia ! .••• ¡ San Rutolomé ! mi corazon, al verte destru \ l;.>, te lloró, porque mi corazon te amaba cc mo á. la e ~., t de mis padres!' ¡San Bartolom.J! aquella reliqu:a qu9 los tiemplis pasad os habían dejado á los tiempo;; pre sen~ ~: '- nrp¡ eJlt1 muestra de la arquitectura española i dt 1 gusto (L 1~ :. · jesuitas, -aquel monumento, especial· dad de la. en ,,i• ; l granadina,- aquel hcr.nano del convento rlc Ca p nchinv.; i padre del colejio de Santo Tomas ! ..•• ¡ San Bn. rtolo . .-· ! Bogotá, al ve ·to destruido, te debió llorar, porquJ t ú eras una de las principales ~ ma_, cnracter:sti ca.s faccion ":-. de su rostro ' ¡ Oh, San llartolomé ! aquel la c ns n.-ft : :te q· w hah •· resistido á las convnlsion < .. ' dd suel o ~ 1 J ü.:rrc mo ! ··, que ~ e había burlado d l ra .. o del Ciclo n In. tc J .pe 'tad ! .. . . San Bartolomé! tú e:;tab, pu s dc·tina 'l ¡í sobrcv;,.,f á todo, para que en 1841 t u ' v ! ,ja i v ' crub!es p· r tlc fue en arra adas por Jos cañone · de la fac<' · on ! I tus nobles defensores ¿ en dónde estaban ! ¿ on e ' H1 •' estaban aquellos valientes, patriotas, jenerm; . · ciu• .a ~Lt­nos que, atrincherados tra de tus grandes p1:" n('·~, !'t~ habían empcfiudo, con mngn:inirna obstinacion, GD 1 ' .e n. der aquel último a. ilo? Ai ! i dónde estaban? Nuevos Sansones, e l mismo edificio que sirvió para demostrar Yue.,tra fortaleza, o sepultó bajo sus ruinas! I, al hacer esta rcflexion, mi corazon e preñó de inmenso dolor •••• i mi rostro se encendió con los colores de la vergüenza, al considerar que yo no había com. partido con ellos su noble mue rte ! ..•• Pero record ó .••• recordé quiénes estaban en aquel momento dctras de mí •••• pensé en su sexo, en sus temores, en su debilidad, en su impotencia, en la necesidad que tenían entónces de un amigo, de un protector, de un apoyo •••• i yo bendije á Dios que para salvarlas me habia salvado la vida •••• i yo me consolé porque me dije á mí mismo: "Hai pues todavía en la tierra seres, i seres amados de mi corazon, á quienes yo puedo ser útil." 1 en mi interior juré salvarlas •••• juré salvarlas á toda costa •••• juré no pensar mas que en ellas, consagrarme Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . 1' EL Gl\.ANADINO. todo entero i esclusivamente á ella~, hasta que la.s hubiese salvado •••• i desde cntónces e!l1pccé á recapacitar en tos medios de sacarlas de aquella casa i depositarlas en otro lugar secreto i seguro •••• Mas por entónces era escusado pensar en esto: toda - tentativa de esta naturaleza habría sido temeraria; gruesas i numerosas partidas de caballería recorrían las calles; i, enmedio del confuso estruendo que resonabn en toda la ciudad, oíanse todavía, aislados, frecuentes tiros i aun descargas cerradas de fusilería •••• Esta mezcla confusa de voces, de carreras, de tiros, de dbscargas, -este ruido único formado de ·tantos ruidos diversos,- semejante ú. la voz del cú.os,- duró por el es. pacio de dos largas horas. Durante ellas, entre las dos señoras i ) o, que apénas habíamos tenido tiempo de hablarnos ántes, tuvo lugar el siguiente diálogo:- . "Caro, "me d1jo la que yo amaba- i su· voz, debilitada por el terror i por el pasado desmayo, resonó dolorosa. xnente en mi corazon,- •' ¡ qué horrible dia ! ¡qué odio. sos tiempos nos han cabido en suerte ! •••• I ahora,. ¿qué haremos? ¿ cuú.ndo podremos salir de aquí ? •••• ¡ 1 mi madre! •••• Oh! mi madre! -Dios mio!" •••• Mi padre tnmbien •••• mis hermanos •••• ¡:Yaquizi nunca volveré á verlos!" •••• 1, ahogada su voz por una convulsiva congoja, o ultó su rosto en el seno de su hermana; i, abrazadas así las dos,. confundida las lágrimas de la una con las lágrimas de la otra, sollozaron amargamente •••• 1 yo cal)> ••• .callé ...... no me atreví ú. con olarlas •••• ¿ qué cons s ofrecer á una afticcion tan profunda, tan ~entida, tan verdadera? Fruncidas las cejas, apretndo el corazon de mortal an. gastia, permanecí taciturno por ln.rgo tiempo ..•• Calmado el calor del primer enternecimiento, ella me dirijió segunda vez la palabra. " Oh! no se calle Usted! •••• U ted es aquí i ahora llU~stro único protector en la ticrr .••• sírva.nos Usted de amigo, de hermano, de padr •••. Jíganos Usted qué podremos hacer ..... qué partido podremos tomar •••• cómo e aremos para · r de aquí, para reunirnos con mi Ütmilin •••. nos , lle Usted .••• ¿ no hui pues esperanza ninguna 1 " Yo entónces, aunque profundamente conmovido, traté tle acallar mis propios sentimientos, i me esforzé por h er hablar mi razon. "Sí; "-les dije,- sí, esos dulces nombres de amigo, de hermano, yo ha re por merecerlos •••. pero, por, ah o m, miéntras en la ciudad no se calme la aji cion d<>l primer desórden,. nada podremos hacer i no debemos salir de aquí; •••. aquí por lo menos stcdes están seguras, •..• es n sario ántcs que todo, abcr aguardar •••• cuando ya alguna tranquilidad en las calles, entónccs podre. mos ir, i Usted verá á reunirse con su familia i tendrá el gusto el zar á su madre " •••• I yo, viendo que o me respondían, proseguí: "Para asegurar aun mas completamente la salida de Ustedes i su vuelta á ::~n casa, cuando yo mismo pueda hacerlo sin esponerme á un peligro inútil, que, si se realizara, las privaría á Ustedes de los pequeños servicios que en este funesto dia puedo aun prestarles; entónees, yo saldré solo, iré á la . casa. d~ Ustedes, veré por qué calles pueden pasar con ménos nesgos, tambien iré á. Ipi propia: casa, de allí saldré con armas para cualquier evento; tomadas todas estas P.recauciones, volveré aquí; i entóncc~ pero so~o hasta entónces, yo tendré la- ~icha de acompañarlas á. su casa i de poder defenderlas en el tránsito en caso ~e algun insulto. )) Iba yo ú. continuar todavía, manifestándoles que este plan era el único racional i posible- que yo, . desarlll:ado. como estaba, ninguna defensa podia ofrecerles; 1 que, Sl no. por su propio interes por el interes, de sus amantes padres siquiera., r.o dc!.>ian esponerlos ú. una horrenda pesadumbre, saliendo temerariamente á unas calles ocupadas por la. mas inmoral soldadesca •••• Digo que iba á hacerles estas reflexiones i aun ya había comenzado tambien á manifestarlas, cuando uno de los mas negros incidentes de esta negra historia, me quitó la palabra de la boca. Ahajo, --en la calle de la carrera,- i segun todas las apariencias en la puerta de la. casa inmediata, de aquella casa cuyos corredores i patios se divisaba.n desde nuestra.. ventana,- sonaron fuertes i 1epetidos golpes • En esta casa habitaba una digna i numerosa familia por• la cual yo tenía mucha estimac;ion personal. A esta familia pertenecía una señora hermosa i jóvcn,· esposa. de un amigo mto que siempre se había manifestado uno de los mas ardientes defensores del órden legal. -Durante las escenas anteriores, los patios i corredo­res de aquella casa habían permanecido desiertos: no.· parecía sino que la casa estaba a.band.onada. . Mas, al oírse los golpes de que vo1 ltabhndo, a~nose · una puerta, i por ella salió al corredor la hermo3a JÓVe~ que he mencionado, i detras de ella salió su . madre 1_ madre de toda aquella familia, i detras de ella sahcron dos­seiioritas hijas suyas, i tras ellas, por fin s:J.lió un jóven, · hermano de 1 s dichas señoritas. 1 aquellas cuatro sciior.as con aquel jóven. se rcuni~ron. en grupo junto á la bnranda del co~rcdor, 1 po~ su. JCSto. i sus ademanes parecían poseídos de una grande mqUlctud. 1 de cuando en cuando todo cinco se quedaban in. móviles, i par cía que prestaban el oído á alguna cosa, i el jóven iba i venía, i siempre al volver indicaba con sus ademanes que trataba de disuadirlas de alguna idéa. Lo go!pes entretanto sonaban ú. la puerta de momento en momento mas furiosos. De pronto, acia donde sonaban aquellos golpes, oyose un grande estruendo, cual si, desquiciada, la puerta enteras hubic. e venido abajo; i n.l momento mi:::nno un grueso tropel de jcnte armada inundó todo el patio do la casa. 1 yo vi que los rostros de las cuatro sc.íioras se cubrieron de una palidez mortal. I ví al j6ve. <"¡ue, con los brazos estcndidos fuera de la oaranda acia nquella::; jent.cs, pn.rcc'a preguntarles qu{! intentaban i q 1é se les ofí·ecía. De esas jcntes, algunos venían de ruanas armados con lanzas, otros armados de fusiles venían v0st.idos de .cami­sotes ven1es de lana i pantalones colcrados tambien de · lana. - Este último traje me sorprendió, i me hizo comprender · que ú. nuestros soldados muertos ó prisioneros, segura. mente los jefes de la faccicn los habian hecho desnudar de aquellos trajes, para vestir con ellos sus propias tropas · - D.., estos hombres pues, los unos quedaron en el patio, Jos otros se dirijieron ú la escalera i pronto apar·c·_- cieron en el corredor al lado de las señoras. · 1 el que iba adelante de ellos, hombre alto i membrud~ que Hévnba en el brazo presillas de sarjento, · hizo ~con la.· mano· izqnierda seña á los ottos para que se detuviesen, i con lii. derecha hizo á .la señora de la ca,n1 un jesto-; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO. imperioso. I .la se~ ora, ~ aquel jesto, entró á la estancia de ,que hab1a. salido, 1 pronto volvió trayendo en las manos algunos manojos de llaves. I estas llaves la señora las entregó al sarjento que es. tendía la mano para recibirlas. 1 el sarjento, así que las hubo recibido, se asomó á la baranda del corredor, i dijo algunas· palabras á los que e taban en el patio. I estos tambien subieron, i todos entónces empezaron á errar desordenadamente por la c~sa. I algunos salían de las habitaciones cargados de enor. mes bultos de ropa, i otros sacaban muebles que desde el balcon arrojaban sin piedad al patio. Y o me estremecí •••• Comprendí lo que aquello signi. ficaba •••• Comprendí que en castigo de su jenerosa re. sistencia, BOGOT A HABlA SIDO ENTREGADA AL SAQUEO. - Miéntras aquellos ladrones las despojaban así de lp q.ue poseían, las cuatro señora , ágrupadas en uno de los rmcones del corredor, permanecían inmóviles, lagrimo­sa , i con estremo descoloridas. El jóven, apoyados sus codos en la baranda, ocultaba su rostro entre sus I]lanos; de cuando en cuando alzaba la cabeza i yo entónces divisaba su ro tro encendido con los colores del furor. Aquella escena duró mas de una hora. Poco á poco la casa se fué vaciando de soldados: los unos .se retiraban con Jo que habían podido cojer- otros con las manos vacías se retiraban tras de los primeros con aire quejoso i resentido i en ad man de disputar­les la presa: algunos vagaban todavía aquí i allí por !os corredores, cuando el sarjento apareció de nuevo, llevando en la derecha un enorme li de ropa i en la izc¡uierda mucho~ pequeño cajones i cajija~,a egurados con eordoles unos sobre otros en una e pecie de fnrdo. I, así que hubo aparecido en d col'l' dor, dejó en el suelo aquel fardo i aquel 1ío, é hi1.0 con la mano scíia á los demas que se retira en. U nos mas aprisa, otros mas despacio todos le obede­cieron. I, así que todos se hubieron retirado, el arjento perma. nec.ió inmóvil un largo rato, como esperando á que se hubiesen alejado bastante; j, al cabo de e e rato, con rostro lúbrico i ademanes indecentes, se dirijió áciu la cspo a de mi amigo, como pretendí ndo abrazarla. 1 la señora, rehuyendo el inmundo abrazo, e fué re. tirando acia atras hasta quo sus e paldas tropezaron contra la baranda del corredor. 1 en aquel momento su hermano, que babia perma­necido inmóvil hasta entónces, se dirijió violentamente acia el sarjento, i al llegar á él le aseguró por debajo de la qreja un vigoroso puíietazo. El fáven era sin eluda uuo d Jos mas e {orzados hombres que yo haya conocido jatná ' : el sarjento vaciló un momento i se vino por fin al suelo. Pronto se levantó, i, sacandó la bayoneta que llevaba, á la cintura, amenazó con ella al jóven. . M~. este paró el. bayonetazo con la mano izqULerda; 1, CoJiendo al SéUJento por el cuello, Jo empujó con ímpetu tan violento <.'Ontra la baranda del corred r, que unn larga .parte de esta baranda, que sin duda se hallaba mui en falsq, con uno de los pilares que la so ten!an, con mucha:; Ju lu:; 1eja.s Jd techo i algunos ladrillos del piso, con la señora que estaba apoyada á ella, con el sarjento i con el jóven por fin detras dél •••• todo bajó volando al patio entre polváreda i estruendo. A este espectáculo, de las otras tres señoras la una se desmayó; la otra dió un horrible alarido i se cubrió con las manos el rostro - la tercera, mas animosa, echó á correr ácia la escalera, i bajó aceleradamente al patio, seguramente á ver si aun podía prestar algun auxilio á sus dos hermanos. Ai! era inúltil •••• La señora, que había caido de espaldas, tenia abierta en dos 1~ cabe7.a i el. ,rostro ~onstruosamente desfigurado. Lo mismo suced10 al sarJento, que, como la. señora, había bajado al patio de cabeza. Eljóven, que había caído sobre el cuerpo del sarjento, se levantó perfectamente ileso •••• El i la señora que habia bajado se dirijieron á su hermana, i, al verla así muerta i deforme, hicieron de. mostraciones de desesperacion. El jóven se arrancó los cabellot~, i dió patadas contra el suelo, i echó á. correr desatinadamente por el patio para una parte i otra, •••• ;, de& pues de muchas carrera::-! i vueltas, de pronto se detuvo empezaron á retemblar todos sus miembros •••. La señora se arrojó sobre- el cadáver de su hermana, i lo cubrió de lágrimas i ce besos, i Jo estrechó contra su seno i contra su boca con t al amor i con tan vivo ademan, que yo sentí mis m ejillas humedecidas i dolo. rosamente strcmccido mi corazon. Entretanto, arriba en el corr dor, la na re, que era la que ,e habia desmayado, volvió en sí; i, apoyada en el brazo de la. señorita que haLia pcr. manecido junto á. ellf, bajó lentamente i toda trémul1t al patio. I, al ver el cadáver d su hija, se detuvo, ..•• tlejú caer lánguidarnente lo s brazos,- no gritó,- no lloró,- no so a jitó,- no tembló;- iqclinú la cabeza, i permanoció, a::;i inmóvil, estúpida, si wiosa, por largo rato. 1 al cabo de ese rato, alzó los ojos, i los puso en el cadáver, i volvió á desmayar e de nuevo. 1 ~que! dolor calmado, . ilencioso, tran ijo- pero pro­fundo, terrible, incon ·olable, inmenso •••• me hizo ma s pavorosa impresion que el frenesí del jóven i la ternura de la hermana . En estas trist s demostmcioncs se acabó de pasar 1· tarde. Cansado de tantas variadas conmociones corn habian sacudido mi alma todo aqnel dia, apartó un mom2nto los ojo de la lastimo a escena del patio, i los pu e, buscando dcscan.,o i alivio, en el Sol que tra los lejanos montes de Occidente, ·e ocultaba. magnífico cual nunca eu aquel momento. Desde mui niño mi corazon había amado s' 1 ef:pectáculo del Sol poniente. Aquella indcci a que en e a hora comi nza á esparc· uavementc por la ti rra, al mismo tiempo que toda parte del Cielo por don le ha d ~scendido el Sol, brilla encendida con loo mas e.;pléndidos tintes •.•. aquellas aves que se van re­tirando á sua nidos entúnces por todos lados •••• aquel silencio que de instante en instante se va aumentando .... aquella relijiosa melancolía que en el alma del hombre acompaña á la .calma de la natur~Ieza i que le sirve d e 1mison i de sublime· compleme.nto! •••• _üh, sí ! todoc~to junto, toda esta especie de vago encanto, era la que TI !a:s venturosos pasados años, to1as las tardes, mo sacaba Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL GRANADINO. ~~~~~~~~~~~----------------~--=-=-~=---=-=-w=-----~ á los campos que circundan á Bogotá, á decir mi despe­dida al Sol moribundo en compañía de mis amigos, de mis queridos amigo~ de infancia! ¡ 1 ahora de esos compañeros, aquel que yo mas amaba, acababa de perecer, casi á mis ojos, en las ondas de un torrente, que dejaron · sin sepultura su cadáver, i á las eRales se habia arrojado por cumplir con un grande i sacrosanto deber ! ¡ 1 ese sol, que en otro tiempo inundaba mi corazon con sentimientos tan melancólicos, tan puros, i tan dulces, . hoi arrojaba s us últimos rayos sobre Bogotá. entrada por la faccion, sobre B ogotá. violentáda, desolada, saqueada! 'Todo órden destruido .••• acabada toda justicia •••• cer­- rado todo porvenir •••• tantas albagü3ñas esperanzas como .habíamos alimentado •••• tantas alhagiieñas ilustones de paz, de libertad, de ventura en que habíamos creído •••• tantos esfuerzo , tantos sacrificios, tantos sudores, tantas lágrimas, tanta sangre ! ..•. -todo inútil ! -todo perdido!­todo aniquilado ! ¡ I tantos varones esforzados i respeta­bles sacrificados sin fruto! ¡ I tantos s res · queridos es­puestos todavía á peligros tanto mas ternbles cuanto ,mas indefinidos i vagos! •.•. Mis amigos •••• mi her­mana .••• mi madte .••• i aquella que se encontraba en aquel momento cerca de mí •••• ¿ cuál debia ·er pues su -destino ? ¿ cuá.1e debian s~ r pues los dolores que á mí en la flor de la juventud, en la edad de la risa i de la .nlegria, me estaba reservado espc rimentar? .••• I al pen-ar en esto, una sombría nube o curcció mi intelijencia i mi, alma se penetró de un sinie. tro presentimieñto •••• I, bajando los ojos otra vez al patio, ví el cadáver d la infel.iz señora, que su hermana i su hermano )!ovaban á la escalera, parad positarlo arriba. en alguna de las habitaciones de la casa •.•• La madre, dif1cilm~nte ·ost nida por u otra hija, los seguía con aire de ine plica­ble abatimiento •••• I este e pectáculo, aunque acabó d llenar la medida de mi amargura, sin embargo, haciéndome ver á aquella cics- ·enturada familia que dominaba u <.!olor para cumplir con el mus triste de los d ... bcrc!-',- e espectáculo, digo, lllf hizo recordar que yo tenía debere tambien qu6 eumpltr. Ya era ticm efi cto <1 entrar en accion, 1 de poner en cjccucion e n quE>, para sacar con S<'guridad á mis compañeras había conc •bi, si abiar de la egurídad tle UU. que vale mas que mi iní1 il salud sin di puta,- mas tarde ó mi1s temprano ¿el a 0 uaccro no me había de cojcr siempre? 1 que este acruaccro es una verdadera bendic.on esta noch : .·i como c~e no cayera, yo le rogaría á Dio que nos lo enviara." Acabada~ esta palabra~, las reconduje á la entrada del embovedado: i, para evitarles la molestia de subir otra vez la escalera, cojiéndomü con las manos de lo bordes del aaujcro, des pues de haber tenido un momento el ctierp~ snspenso en el aire, me dejé precipitar al suelo del cuarto bajo." Salí del cuarto, atravesé los corredores, bajé la esca­lera - i por fin llegué á la puerta de la calle . 1, al mismo punto que asomaba la cabeza para observar, un hombre de regular estatura, embozado en una larga capa i cubierto hasta las cejas con las ancha alas de un sombrero de paja forrado en hule, pasó por la acera, en direccion para la plaza, i todo cosido contra la pared; i, al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 5.~· EL GRANADINO. llegar cerca de mí, me metió súbitamente entre los ojos una linterna de reverbero que llevaba en la mano, de modo que por ... alftunos instantes me dejó' perfectamente deslumbrado. ~ " ¿ Quién será este hombre 1 " me pregunté á mí mismo, - "quizá me conoce; i, de todos modos no es pru. dente emprender mi marcha hasta que no se haya alejado un poco, no séa que se le antoje espiarme i seguirme Jos pasos." 1, consiguiente á esta resolucion, mbarse los cau· dales deposl~4ot allí. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • ftl rnido de lo~ dos pistoletazo. un piquete de di z i s is á ,. inte hombre , que Bl'riiia había apostado e. r'ununentc á la puerta de la casa, subió atropelladamente: L ' t s :oldado , ú. quienes enfureció la,.¡ ta del cadh.rer de aquel traidor, tendido en el dcscau ·o de la es nlera, dcrpue., de haberme de armado, me amarraron la mano ~ la e'palda, i me cubrieron de injurias i de golpes. I , poni ndo á mi amada entre cuatro de ellos i á mí ntre otros cuatro, nos hicieron bajar á mpellones la .scnlcrn, i, saliendo á. la calle, no' llevaron, entre grito i amenazas, ha.;:;ta la esquina de lo que e llamaba San fiartolomé. Allí se detuvieron. "Pícaro," me dijo uno de ellos que parecía ser el sarjento de aquel piquete, "ahora vas á pagar la muerte de mi jeneml Beriñas." J, volviéndose á otro de ello que parecía ser cabo. "Coja U. ocho hon bres: '' le dij , i conduzc:t á e ... c hombre á. palacio á donde S.E. el jcncral Obnrdo que qniere verlo i hablarle ántc de man ~ rlo al palo. n "I esta niña," añadió, alumbrando á mi amada con la linterna i mirándola mui despacio de piés á cabeza,­" esta niña me la llevo yo al cuartel para que me divierta esta noche. " I ya nos habían separado •••• i ya nos arrastraban, á ella para la plaza, á mí para palacio •••. T yo ]a oí que, con el acento de mortal dese. peracion, osclamó: "¡Caro! amigo mio! oh! por Dios! socórrame U.'' I yo no pude resi tir ma,, é hice u'l e Jac:zo sobre­natural, inmenso, i rompí mis li();~dhras, i,
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El Granadino: periódico político i literario - N. 10

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El Cachaco de Bogotá

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“El Cachaco de Bogotá” fue una publicación que circuló en Bogotá durante el periodo 1833-1834. En su prospecto, el periódico indica que su objetivo era “levantar un baluarte á las libertades granadinas, defender las instituciones” y en general, dar cuenta del devenir del Estado, durante el mandato presidencial de Francisco de Paula Santander (1833-1837). En el periódico se establece que es importante, mantener las instituciones que se han erigido después de la Independencia y que superaron la disolución de la Gran Colombia. En el contenido del “Cachaco” se informó sobre: la construcción de caminos, el sistema de rentas y los certámenes de la Universidad Central, el Colegio San Bartolomé y el Colegio del Rosario, por citar algunos ejemplos. Algunas de las cuestiones políticas más destacadas en las páginas del periódico fueron: la conspiración de julio de 1833, organizada contra el gobierno de Santander, en la que participó José Sarda; el debate de los redactores del “Cachaco” y José Joaquín Gori, en que se cuestionó la política de Simón Bolívar durante 1828; la Convención de Ocaña; la Libertad de Imprenta y la presidencia de Juan José Flores en Ecuador y el levantamiento de Vicente Rocafuerte. A partir del número 50, del 23 de febrero de 1834, en “El Cachacho” se incluyeron las secciones: “Parte Oficial” y “Parte Editorial”.
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El Cachaco de Bogotá - N. 58

Por: | Fecha: 20/04/1834

--.. -:·.-,: -.. -. -. -. ----.. ,--.------.. -.-.. --... ~/:-.~-. --~-i-~ --, -~~1-. -\· . G . · Qui non /itere veritatem pl'(mun¡;/at, pr(Jdiff'r est veritat!S. 5lJ. . ] DOMINGO 20 DE ABRIL DE J834. ~ . [ UN RE'ii Se publicara este pe rió~ ico tolo~> los domingos a ~s • diez. d~ la mañana, i se -.e oJera en la ticuck del Settor- An­lODÍp Velez, en la pl'i mera c:lle del comerci~, donde se admitiran suscricioncs por trimestl'es al precio Je die& reales .. TOl:EilANCf~ POLITICA. AL EDITOR DEL BOGOTANO. Muchas '-veces se nos ha llamado in,olerantes, i Hemos -visto la cat·ta que U. nos ha dirijido, un absolutistas, porqtte hemos asegurado que no tie- invitándonos a examinar la sibouientc pmposicion: ''es en razon l as personas que "ta nto empe-no teman en cierto que la ciudad de l~ogota ha· decaído i continúa sac•·edit~r . d actual gobierno; pero nunca se han decayendo desde que se e~tableció el gobierno rcpu-mado 'ue~i.ros ~emigos el trabajo de aducir las blicano." u. nos invita a que ~oslengamos lo con­ruebas de sus aserciones. Habria razon para apellidar- trario, o supone que lo hemos de sostenea·; i ni tenemos os con aquell<>i uombt·es, si alguna vez hubieramos dt•seo ele condescendea· con lo primero, ni l1t'mos dado dido <11 gohi'et·no que, lt'aspasando sus facultades, per- a U, ni á nadie>. motivos p .11·a (jUC se crea lo segundo. guiese a lo; cjue lo censut·ahan i calumniaban; si Convenimos con U. en que esta ciudad ha decaido; ubiernmos atacado. con ;~rmóls, ó sin ellas a algun i en que tal vez continuará dcca)'<'ntlo ltasta que baJan htdaclano; si hubiet'cho. o procm·atlo que uut•s- pasado ¿¡}guuos años; pero no deducimos de esto las 01 cnerniAos fuesen pet·sesuidos; si hubie•~amo- consecuenci;;s (¡ue U. mtlica. trigado para que sc impidicst! la puhlicacion de cua- Dice U. <{UC cuando la caheza padece, sufren squiea·a escritos. ¿Pero que ht-mos hecho? Rec(H·· t.~ m bien los demas mieml>ros ¡ i de aquí infiere seg - nse todos los númct·o de nue. t1·o papel, i se Yerá ramente c¡ue se delw fomentat• á todo trance la capital ue siempre hemos r~comeuda lo a los majist•·ados que para qne li.tS provincias progresen. Aquí se usa de tlG Jo ;t.agan segun la lei, i U&lda fuera de la leí; que un sofisma de coufusion; el aforismo qua11do caput mos conte·tadu con hechos a los calumniadores del dolct, et ccetera mcmtra dolent, es verdadero en el hierno; que hem~s sufrido .pacientemente cuantas sentido recto, i ••lgunas veces en el figur:ta de ({Ue la libertad necesitan en menos tiempo, i á mejores precios; de ia fijado su asiento,. ell la Nutwa Gr;mada, i de no granadino, que desoo:!lpzca la ganan-los nos calumnian, nos) hacen una gu('rra sGrda de cia que han ht-ciJo las provincias, aunque la capital os modos, i manifiestan los mas vivos deseos de -ver- ha va perdido, lo cual nu ~s enteramente ;lÍ«>rto, po:r s arruinados, i hccltos el padron de la fortuna, como qu~ aunque cad:l provincia tenga hoi su colejio, el la desventurada épora del (lict;.dor Boli-var. Que sea número de estudiantes que bai cola ct~pital exede en i, en enhorabucn 1, ~¡ iü me re cm os; i ~ngase esta mucho al ma.vor que hubo en tit'mpos .. ~n que todo signac¡on como Ulléllltlf'Va prudw de uueslra tolerancia. estaba:'centralizedo. Vea U. como· en esta~ parte no __ .____ tié'ne razon. AL EDlT<)R DEL LUCEHO CALAMAR. . , . Cuando U. esplique mas claramente cual es el A buena cuenta de tollas las injurias que pa- objeto que se-pr.opone, tal-vez en otro papel se~uirémos tiene U. intcncion de regalarme,he recibido las que mcanlfestando las equiYocacioncs en que JIUed.l 1ncurrir, ottene el número l . o d.e . su p..1 p<.'l. El ~dlt{Jr. si. estuTitre a nuestro alcance hacerlo j pues DO preteDt- , : : '- • ,1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' ; ). ·' . ... . ,. ,. , .""'· '·. ... 2&6 EL CACHACO DE .BOGOT . ,. demos 1en~r capacidad para dilucidar todas las mote­rias. Agradf'cemo~ a U. la moderacion de que ha .usado en su escrito, i le ofrecemos la misma -de nuestra ..p.art e. ·'. _¡ OBISPOS. Para cumplir con lo que dispone la lei de patro-nato, ·es necesario que la lejislatut·a actual se ocupe de la .eleccion de los indiYiduos que clehen ser pre en- . tados al Santo Padre pat·a las sedes episcopales vacan­tes en la Nueva Granada. No estamos de acuerdo con la deciclida opesiciou q ue el Republicano imparci .l manifiesta por estas elecciones, ya porque es necesano que se cumpla con la ld, ) a porque así lo ()emanJa el interes de la relijien que el gobi. rno está obligado á pro tejer, segun lo dispone el art'1culo 1 5 de la const itucion. Para que el r.ebaño esté bien guardat.lo es nece­saria la presencia del pastor. Cuaudo este fall~ el descarrio de la srei es una cosa consiguiente. Entre nosotros principalmente es de aL-;oluta necesidac! el que las mitras estén provisl.as. H;ista ahora, i hasta que la ilustracio~ haga mas prog-resos, es preciso que Jos respectivos p~rrocos sean los únicos iostitulores de la mm·al. De ellos es que tiene qu.e •alel'Se ~1 gobierno ¡>ara qu~ influyan en que se obedezcan las leyes, en que se foment~n los establecimientos de educacion, i· en que se lleven al cabo ]as mejoras qua S<' decre aa ;}ra el progreso de la socieJ.,d. Pet.O los sat>erdotes esoyen frecuentemente las voces de un majistt·.•do ¡ue no está revestido del caráclet· e1'iscopal, t no oum. ¡)len mui bien con lo que e. te les recomienda. No sucede lo mismo con un obispo: los preceptos de este los reciLen como de un orñculo, i so. ejeeuuu os con la mayor puntu.Jlidad: de JOSÉ MARIA OBANrfO. · VICENTE AZUERO.· \· ~ .prim:ro so~e;no 1a repúbli?a• .- ~n los t:iemp ma~ d1ficJ!cs, l ayudo a la coovendt>ñ A llevar al c,1f las a~port.aul.es reformas que le. d~bcrnos; el segur-< ha ~'d? s1emprehun repuhlicrtad de imprimir; pe• toclavia habría gat'ros eon la firma de 1 person¡•, que se consÚu)e r«' pnns.~Lle, i eso en paitc ~ande es mui libre la im¡•l'Oill.l. Siu mete ·uos a ju~gar ( la com•eniencia, h ex,.ctitutl del mencionado artic lo d la Prensa, sosleuemo que hai garaniÍétS para la i prenta, siempt·e qne L•s per~crt.lóiS designadas exacta,: Dr. Juan,.~e la Cruz Gomez l,J4ta. equi\'ocadadie.ute como esccíto!·es no sean per; e"uida Dr. L• cio ·Villa. ¡ 0 enJ'nieio sino en vit·Lu•l le·l· ei, ni f er.t de .t'uic' Dr. José Torres Estans. · . por nadie en la Nueva Gl'ar,ada. Asi confiamos en t{ 1 MITRA DE CARTAJENA. . snéederá, i la esperieneia hahri confitmado que el an Este obis~ do está vacante, porque a lí s.,Jamente l !limo de un impreso no const'tuye en la ~ ueva G ~• h.a2 un vicuio }l">St1>lico; ¡ profonemo;, pera él a l41 nadé\, la prinCipal garcin~i.t del p;ec'o o dereeho enore¡. · · ·: puh'ti~ar.J1ut'slrd ura qe dicho papd, i ll's su~<'Ptmos .(lue lo len~· :H l p•·esenle so de la ue,•.- Gr ... nada. Honremos: a quien lo mert"ce. ·N TODAS PAUTES OUECEN HABAS. En l Conciso tle Caracas hemos ,.¡5to que mu­lariS hahitan te!l (fe aquella e•uLlad han hc··ho lllla rc­resentacion al congreso, pid iendo que no se dt?c rele upa·cs!ou de los couTt'nlos. Esto es tanto m:.s t•s-rt~- o, cuan~v ;que tales c:tablecin•ieutos estitn suprimí­os ' e ll<'cho {m toda Vellezuela, supuesto que snl .. men­e. x~ !' lc! a los cJWeios. Referitaaos este heclto coruo ~a r,rueba de que en la culta Ütraca5 t01mb'cn hai jente de t'Sla. q•tc S(' : opone a 1.odo lo bueno. Sin mbat·go, los lej:, l1:iJ~ res . no 1t" l1aeen CiiSo, i siguen n una irnpcrliJ I't.:ahlc cÓm1tancia c.lecretaudo Ls r(•for­as que ~x.i¡ e l bien del puehlo. . i f .e ji;!ladQJl9 de la _ ·.ue~a Granadtl ! ohratl como los de Vt•tlezuela, i"-c.I.j •• \1 ítue murmuren, i aun que t.- bilJen el ft·idores i lo hizo tamhien prescute á los socios dl la tertulia. _preus3res de ellos les sean adjudica.dos siu deducir· de su casa. Estos se compadecieron, i los unos lle­fpft> viamenle los det·eclios de importaci<ím. Jener .. l-~ Taron joyus rle la especie de la perdida, que regala­ente. nQ se introduce ·de eontrabanclo· si no :H¡ucllo ron .al que lamentaba esta, i otros cod\ribuyeren eoa que paga tlerechos exesivos: i si l<.ts met·c(juiva!entes: recla~ó sie.mpre la s~ya, ~u~ no • ~t"to, 1 no quedara nada que extte el .celo de los que halua perdtdo t>n rea'ltdad; 1 el rea~tado último ~· eben re lar en e¡ u~ no se defraude. al tesOIJ' .. · :-,tl te- todo fué que el buen padre de familias se aprovecheS de • - , • • 1 • ~· · _: . : . ' 4(. ... .-•, • 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ... ' ... 238 lL CACHACO DE BOGOTA.· i~ joy que !e" di.io perdida, de la que le regalaron para ¡· Sin emh~•rgo: no su~etlió asl: l~s ataques ~•an co r«rponer , i . d«;l dinero cuu qm• eontrillu.' ~r~•n Jos . tinuadn, J~s c·,Jumnias se ha u repro~ucido, el eneon que fr~ouentaban :m c;~sa. Es.e hecho ~ •·segura que 1 i la ve11g.•nza se m.1 nifiestan .de todos modos, i se a )ia p_pado ~n '~sta ciudild t!e J1ogotá, en ca'~' •1•· up ; gura q11e f. .s gühernaulcs no quieren la paz i la fusio 'hombre que dizque ea mui relijioso i couci~nzudo, de- ! ti~ parli,ros. pt~rc¡ue el Cachaco s·igue publil..índos ~$~f de la •cli¡ion, ct•nsor dt- la:s pro,·itlcnci<&a del ¡ Pues hil~n; ,.,,m os :í qui.t:Jr lé1~nhien este pretcsto: des sobierno ele. ele. etc . IIOi cesa la puhlic •• ciou d r 1perii)dtco. El editor hac .:. · f cun gusto el Sal'rificio del der~cho que .tieue • ar. p. ----- J,licar su~ peusütnit.:ntos; 1 ll~ce .,:. el sacrificio "-le su amo FUSION DE LOS PARTIDOS. propí( uft ndidu, cuando pod!a tornar· una eomple . • .• • veugauza de. sus rneuaigos; cuya vida pasada conoce, Toclog lo& pareles t :- .la npo1•c1on apat~JO: 1 podría puLli~ar para etcrn.o J>iWObio de dl()s; quier nada nue se hac~ od goJ.,&ernu lwJl a~egur;~do, f quedarse Íuerroe, cuando t'S ula<'ado con mas violenci e9ntinuau asc•guré.an lo CJ~C t'l l'achnco Cll la ~aus. ! i reueor; porque los cnemi6os del gohierno io exije de las apimosid.,.!es cnc,1rll Í1a a lo:1 dcsconten~ua 1 (,'achnco_; .Ya e~ jenC'r::l Sanla nd~r no ·~jl-!ñ~papel en :par~ ~tac .. r l.a aclmunst•·o~cton, para llenarnos d.e m- que ~5Ct'lhtr ba.¡o la fu·ma de ~-,renl · uo Goazale~, ]Urtas 1 deuut>stos, P·lfél pro\ OCa!' vcngauzaa parltc.ula- ¡•~sun ólS~guran que suce le. los e. ct•i t~l:es u~. 1~ opost• res, para Lr,,ldt' de en~cnd:•r la llat a de la rehelwn, c10n ¡ ya no se puede orc¡ tt' el Pttn,atf,,¡ ';rrmaditto e .• lumni.,h ., étl f.iOhier­no; i po t'(lllt' 1111a mullitu ·l de otros papeles tro~lat·on e e clesno•tular:z·" el <·on ·· n• o i á los ¡>alriul. s que ah o- • 1 • • •• r ti.l un .1110 l'rmno l•"' me¡o•·••s ~tnpot·t •• nlc:;; a 'u••• P,U Í~itlldnse pul"(UC 1 rS ('OtlS~CUI'IJCiiiS dt• J:.a I'C\Ulucion de .'julio ual lo f'xij i ~··on ; i continu•,, porque \nego q..u. e 1o ~ 1 Cl'•l llt•l lla 1r s l Ju a•t ·on e~C• éi&'mcnl;H 10 1, gn.,rt 1a• n c 1o ~ El infrascrito da las gr••ci•ts a los in(]i,·iduos qu le han favorecido con sus uscricioncs, i c¡ue pot• esto rucdto l.an cunlrihuinzado.: lltzu lllít&: con ·1 objeto ile que ! ll d F t • • 1' ·0· · ~s le o~o.st!\ ca¡lital Ha· • • • • • • Va e e UCll.\ IOOlt": IHCI 11.. ( \.C ~ • • 'f• n• . e wsullt~st• a su: ;m11go:, :. quaencs ae cre1a sua . . L . COl:lllOr,l(lort'S .;. de ({ti~ e·(·~ tSen los disgustOS tle ' la fa- postUI'íl por tre~.Ulll (l •:os a ~CCOOOCI~r¡. ~S .qu~ ~U~e .. milit~ de un.crib. rw seiior . .r la­el Mendo1a. Lo único que hice en aquel acto fué, manife ·tar al eüor ;en ral S.tntander spues de concluida su declaracion · solo en la prt'scncia del sriior 11endoz·. , por en aquel instante el señor Ortega ue la pieza en que cstabamo'!, ue ele .tba. acreditarle, ue lo habian engañado cuando le habian ase~urado que yo era su nemigo. E ~cñm· jeneral antander me contestó estas palabras que l1e conservado en la mcmornt. - '' Espet·o qu U. rá lo que pueda por mí, porque nunca lo 1e tenido ni por mi encmig·l ni pot~ n1i amigo! htty tre es os estremós un medio i en él lo con!jidero á U. '' - ~·efiero er;to eu la misma ciu­d en que existe el señor jener;,ll Santanc.le , i esta circunstancia unicl.1 á la de que él rj rce oy el poder ejecutivo, me hacen guardar silencio sobre lo que me debe JHH consecuencia de mi fre,imiento. N o pretendo aanar su afecto, ~quiero estar siempre en el medio que él mi · o te inoacó.. · · · . Verdad es, qu füí uno de los miembros de ·. ~a onvoncion de Oc ña. que se separ 1 • 'e ella. • · me considerara en. este momentQ co. la líber ad bastante para hacer mi ~efet \a ·u ta mi razone» i harl& vér 1!1 purez de mis intenciones; as en circunstancias en l~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ • , e zga cr1n1Íllal po, ·inber ·h ";ho COJ,O ah:lg:Hl oa tlestinor;; eran de pura carga sin nintYuu:t gnttificacioH. -.Oesp•1es he siclo juez tle hecho i he rt'nunciat.lo siempre c¡ue l)e me ha nombráluo 'Para aJgun empleo con -sueldo. ~ '~'h~un f, vof­. reciuí tlel ~eñor jeneral llGlivar sino el de hab.:!r·mc escusado de ser juez eu las causa:) form~ ­t{ las ·po .¡ .. (con-spit·a •ion del 25 de setiembre; .i si .esta .conducta no me justifica e\ los ojos de U., .ellt hsn·á. mi defen~a ante el Universo. . alta U. á la verdad . cuando ·estampa en su 1Japet, que en 1817, elevé un terrible rescrito A. Ja au(lient:ia c:spañola, contra los p. triotas y repúb!icanos. Aunque me sea de.s­. a~radable hablar de mí, puesic en la necesi,Jad de defenderme en lo posible, iliré, que siem­• pre he sido patriota i re,púulicano. ~1ui joven aun cuando la Nueva Granada dio el grito tle .libertad, me .enrolé en sus uEtncl-e ra~ .i haviendo entl'ado á la carret·a .de las ~ r mas eu la clase ionKl de Artillería, asendi á. ofieial, .¡ de~ues d hab r peleauo contra el jeoeral lloli,·ar en def~u"a ·de e~ta Capital, á sus ónlenes fui uno ue looi4 I()Ue arrojaron .á los españole! de Simafia. Tuve tambien la honra de ser el secretario del ilu1tce Jeneral Custodio Garcia Rul>ira hasta mui pocos dias antes de la desgraciatla batllla. ·de Cadurí, de lo que es un b11en testigo el señor jener·at Santander que fue mayor jener·al ele aquel ejerc· o de· reserva. Cuando lo! españoles ocn.paron eita ciudad, uae esconJi en !u:; mon- 1el de la hacienda de .Peiianegra, de .(a cual no ~ali .hasta que un hermano mio que re­- sidía en eata capital, me .avi 6, que pot· los empeños de algunos amigo se le 'hat,ia dadn palahra de que no seria persegui~o.-RegresP en efecto, i me recibi de abogatlo, sin que hasta ahora ~ haya mejorado de condicion.-He sido .¡ soi ,pues, u at república no por nrin,.1- ,· , i .. ~ p~ _ir. , 'S l o {)u e " rv.iJ · ani n.tria co J • eSJ>ada i ~on mi rta1 luces, sm stqutera .la esperanza de ser recompensado. Si U . .quiere señor, darnos su nombre, las per onas :imparciales se pondrá.a en estado de ~uzgarnos; pero mientras 1~ ecttlte, no crea mtimitlarm~ con sus amenazas. Por ella~ pienso, ue U. será alguna persona poderosa, i no por eso temo qt~e U. · pueda oprimirme en el reinado de Jas l~yes. .Estas i mi inocencia sabrán salvarme. 8oi amigo de'l órden i del ¡obieroo, RO he sido apóstol de los asesinatos, jamas se ha v4sto por mí turbada la tranqui­lidad, i honrad() padre de familia, conosco mis derechos i mis deberes. i por ele graeta uere una segunda vez atacado con alevo!Ía, sabr~ defenderme con la espada i con la :pluma, puea no he olvidado aun que en mis primeros aiios aprendi á. manejar aquella arma, i aunque he dado repetidas i recientes pruebas de jenerosidad, no por eso presuma U. que -care&eo de valor rpara repeler la fuerza con la .fuerza, i de firmeza para sostener mis a't• .cionea eo los tribunales. Aprenda U. señor, á ::-espetar & sus conciudadanos. Ten()'a U. ídeas mas eractas de Ja. virtud, 6 á lomenos de la moral, p:lra no hacer el objeto de su s:1ña., lo que debiera ~lfljiarse aun en un pueb.lo bá.rbarQ, i sepa que no le teme J. J. G1ri -o- -8 E N TE N C I ..4. Vistos ·estos autos formados contra los autores 'i complices de la cons­itaeion -c¡ue stalló la noche del ~S del presente, i resultando de ellos, qo.c están convictos i eorüesos de fautores de élla, Agustin Orment i W enceslao Zulai~ar: quo ~~ ~~~dantc ac~idcn~ dt ~~ti~Ier.i~ ~~
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Cachaco de Bogotá - N. 58

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