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El Cachaco de Bogotá - N. 28

Por: | Fecha: 20/10/1833

( 'E CAC AC E T • Qai non /il1e1'e veritatem pronuncia!, prtJditor est venlatu. N. 0 '28. J DOí\HNGO 20 DE OCTUBRE DE I833. [UN REAL. Se publicará esto periódico lollos los domingos á las diez de la mai\ana, i se vcndcra en la tonio Vdez, en la pt·imcra c:~lle del comercio, donde se admitirán suscriciones por trimestres al precio de diez reales. PROCLAMA DEL PRESIDENTE DEL ESTADO DE LA NUEVA GRANADA. A LOS GRANADINOS. Conci11dadanos: I.oi se ha ejecutado un acto sensible, pero de rigurosa justieia Diez i siete de los conspi- "'radores del 23 de julio han satisfecho con sus vidas la vindicta pública. Los tribunales hau aplicado la lci que los condenaba, i la lei ha debido complirse. Si es postble que ha) a quien me haga cargo, por ha­ber sahado la vida á veintiocho de los condenados á pena capital, que se coloque en lugar del gobierno, i reHexione si hahria sido capaz cle ver morir en los ~- patil.lulos á mayor ruimero de granadinos. Ved, mis queridos compatriota., la fidelidad con <¡ue cumplo las promesac; que mis deberes me exijic­ron al encargan e de la presidencia de la república. Os prometi, en la alocuciou de 8 de oetu1m~, que solo · mpl ar·ia la fuerza arm01da pat·a eontenc1· lo atentados COllll'a el ord COilslilueional, i que ocurrida : Jos tri lUnalt's para hacer castigar al qu iolase la lci : asi lo he ejecutado cmmdo desgt·aciadamente lmbo JlCrsorws que, de!jconocidas a la }H·oteccion legal úhlica es poderosa, de que hai espíritu liberal, actividad, ,·i,iilancia, i deseos de pól~ bajo los auspicios de las leyes. );a causo coustitucional ha salido triunfante oe entre las maquinaciones de ~tus enemigos. ¡Honor i sralitud al pueblo gl'anadino, á tlas ~utoridades ¡ al ejél'cito! Pcl'o, para (rue esle tl·iunfo sea mas s<ílitlo i duradero, es preciso que haya un inlcrtís comuu en cerrar las he•·idas que ha Yuelto a abrir ellamcntab e suceso de julio. ¿Hasta cuando trabajarémos en nue$­tra propia deshonra i destrucciou 7 Unámonos t()do$, n.is queiidos compatriotas, cualquiera que sea o haya sido la difel'encia de nuestras opiniones politioas; una­monos p•ra trahruchas se han acumulado para la con­dcnacion de los facciosos, i seria hasta ridículo poner en duela, que los e'ccnt.ado· el 16 del corriente han muerto comictos de su cr·minalidad. Mas de una ve2; hemos recalcado sobre la legalidad con que se ha se­guido esta ruidosa causa, i m<~s de una w~z hemos dicho que se han observado todas las fórmulas pro­tectoras, que se ·}Ja concedido la mas amplia libertad a los dcfcmsore~, hasta para hacer mcnll)aciones in­juriosas, i que se ha procedido con una lentitud tal,: que lla llegado a ser nociva á la cau¡a de los libres: Si escepluamos á los pocos descontentos i perturbailo~ res del órden, no habrá un solo ciudadano de la Nue­va Granada que dude ele la justicia é imparcialidad Jc los jueces, i que no se convenza, de que los eje­cutados el día 16 dehiéron desde tiempo atrás exptar en un patíbulo los muchos delitos de S suplico, que respeteis dad. Nos estremecemos cuando fijamos la conside•·a­las leyes i os unais para vuestra propia quietud. Yo cion, no en las· muertes de tantos ilustres ciudadanos, os lo ruego ardientemente: el gobierno os ahre sus pa- no en las lóg1·imas de millares de huérfanos, de ma­ternales brazos: él no quiere perseguir, no quiere que dt·es i de viudas, no en b sangre de tantos soldado• haya criminales, porque entonces la lei, que rs iue- valientes del ejército i tle la guat·tlia nacional, smó 1orahle, cocrá sohre sus cabezas. en la cousteruacion, en el espanto, en la del'astacion ¡Dios eJe bondad i de misericordia ! por los rué- i la deshonra de esta tierra infeliz, Al aleg•·arnos por ritos i pasiou de tu unijénito hijo, por la preciosísi- el tl·iuufo de las leyes, compadecemos a los ilusos que ma sangre que derramo por nosotros, haz que no ha- las olac<>ron, i rogamos al todo poderoso por su des· ya mas animosidades ni partidos, )Jaz que reine la canso i salTacion. paz en esta tierta. COMPARACIONES. Estos que aqui veis, l1ermanos mios, son nues- Dajo el sistema legal que felizmente e~iste, i tros hermanos, dignos de IJuesll'a compasion. Ellos por el (1ue tanlos ai'íos hemos combatido, béljn este han muerto arrepentidos de sus pas~dos crímenes, i benéfico sistema, de la lihre eleccion del pueblo i su de los que meditaban. Rog<~d por ellos á este divino verdadero hieubecl10r, las le) csse obser\•an, los acusatks Scño1', amad las leyes, rttspctad el gobierno l<·jitimo de conspirac~on encuentran ayuda i defeusorcs, i jne· que vosotros mismos os haheis dado, unios todos Jos ces íntegros é imparciales. 1~ajo el imperio ubso1uto que te neis diferentes opiniones, i abogad por paz, paz, del dictador, no h&~Lia otra lí!i que su sober·le cion hasta que se disponia de su suerte. couspiracion. ( •) Bajo el actual sistema no $C ponen en practie ("'") Dicen, que ww de les condrnados a presi­' dio diJo a un suJeto, que., despues de la ejecucion, entro a la caree!. {< Sefior, .ra se ha pronunciado sentencia sobre nosotros, i lo que digamos no pue­de aumentar nuestro castigo. Los que acaban de morir han muerto con justicia, i nosotros debíamos huher muerto igualmente: nuestros design«Js eran lwrrendos: el cielo no ha querido que los consu­memos por nuestro propio bien1 ' el de este pobre • 11 • • • . . p_a~s . ..., sino los medtos ahsolutamenle necesarios para el se guro arresto i prision de los conspiradores: en tiemp del dictador se insultaba i maltrJtaba, con ct·ueldade inauditas, a los que tu ·ict·on la. desgracia de caer e manos de sus venlugos. Rajo el sistema legal se respetan los ea 1w rrot. .' DEFENSORES. Escandalizados cslamos ciertamente desde que 1emos leiilo una represeutacion, en qnc algunos .de los •defensores de los reos han provocado al pt·estdentc t'cl eslatlo al ahicrlo quebrantamiento de la constitu· <.:ion . . cntimos ver entre el minwt•o de los que la lSCl'ibiC!"OI ;.( \arios amigos TIU SlJ'OS, <¡ue CSt\Ín Jl.a­: JnH'lOs po•· sn ta1<)nlo i p>~triotismo d s~r los guard:a­M's Jel co(ligo gr·anet' protlucido su justa repulsa. Sabemos que uno de ellos fi1·mó la repz·esenta­_ ion eu la creencia de que el ej~utivo no podia ac­cedcl' a ella, i que firmo solo_ P'~r un comprometi; miento: creemos que otro lo harm pot· complacer a la familia de su defendido; pero, de cualquiera ma­t1era que sea, sentimos que hayan dado. un paso tan falso, i c1ue tanto compromete Slt rcputac10n. UNA FELICIDAD PARA LA NUEVA GRANADA. El defensor del español José Sm·clá dijo en su alee1ato del.:mte del tribunal, que si se fusilaba el ex- 1en~t·al Sardá lile iria huyendo de una tierra donde no hahia ni justicia ni razon, i que renegaría de los prin­ «;!Ípios. Atqui Sardá no ha sido fu¡ilado, porque en· eucontro compasivos que le ayudasen á cscap::u·sej ergo el De, Urizani se queda en la ~U<'Ya Grannda i <'U la causa de los principios; ergo felicitas felicitatis pJ­ra l..t N teva Gram:da i el congreso. CAT EDRAS I CLA ES. El 18 del conientc se lwn aLierto todas L1s cla­ses de enseñanza ptihlica t•n los colejios i en la uni­versidad central, dcspues de cer.ca de tres meses de vacaciones. Solo el catedratico de los descontentos, rejeuta~tdo su clase C?·ntra el ~obiemo i el sistema rr, anadmo no ha temdo vacacwnes. ; Buena com-b ' ~ tancia! UNA GRAN VERDAD. llai hombres para qui~ncs todo debe set· indul­jencia micnh'ólS uo se trata de sus intereses, id est de sus pescuezos; pero <[ne~ cuando van en el barco, ~o­da precaucion les parece poca para asegurar su ex.xs-lcucia. (Del Constitucional del Cauca.) OTR1. :E:n I83o nos perdimos los liberales junto con la libertad por excesiva inchtljencia, i bastante debi­lidad: es menestet· proJJar al10ra, si uos pertlemos l)Ot' enerjia, firmeza i estricta justicia. EDUCACION PUBLICA. La conspiracion de 23 de ju.lio, que habria sido funesta p;1ra la patria si la vijLl:mcia. de nue!'t"OS ma­jistrados no hubiera impedido su completo dcsanollo, nos ha hecho deja·l' a un bdo bs importantes cues­tiones de qu nos hemos oc~tp>Hlo e~ nuestros nú~eros 2. o i 5. o. Ya quP, gracws al ciclo, vamos v1endo el término de este estado de ajitaci.ou i turhulcnci01, lolvemos a tom:~r el ltiw (le uucsll·os estractos i latlor;s ~lcben tener a la vista. Sin ciudadanos ilustrados l , -¡rtnos S no podrémos mantcnet' ~or largo .tiewp_o .la _forma de gol>icruo que ahora fdtzmonte? tsle; 1st deJamos ~uc la gran masa. de la JUVCntt~d ~tacwnal permanezca su¡mch en la ignorancia i el ~Latmu.e~llo: po<~rémos de_ ·de a} ora pronosticar, que el ~tstem~i1ra P.oco a poc? dejen mmlo en una ahon<>cihle ohgarqma. Bren conocafos s-on lodo, los elementos de ahJeccion que hemos Ireredado de nuestros promojenitores, bien conocidas son las preo­cnpa" Cionc políticas i relijiosas que se l1allan CSl>ar­cidas entre la gran masa de nuestro pueblo .. Fo~·z?so es, pues, qne contengamos .el mal en su P''"t.clp.w; pero que le apliquemos rad•calmentc el r~rnedw, uu. rcDAedi(} SC~YUro i c(icaz CIUe abrace a todos, J <{Ue pued:t ::; ' • .1 • 1 producit· e u ttna jeneracion. sola ese cambro ue ~~ ra~ i de principios, tan necesar10 para ~a pNmancucta ~ paz de la república, p(}r el que ansunno~, h.ace tanlos años, i por el c¡ne tantos erucntos s:tenhcws hemos ofrecitlo. Anles de ¡>asar a ocuparnos de la tercera cuestion, preciso es que recordemos, que. hemos. aboga~lo por uu sistema de educacion popular 1 republtcano~ 1 por con­siguiente distinto del que. ex!ste c~1 .la actual! liad. .No negamos nosotros que, baJO este ulLimo, la Jl~slt'ttCIO~l hace progresos · pero estos progresos no se est10nden a todo el pueblo: se hallan circunscritos a cierto número de personas privilejiadas, i por esto es que notam.os tanta discrepancia entre las diversas clases de la soci~­dad: alguna, tal vez ha llegado a llll grado clevadt. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t 12 EL CACHACO DE BOGOTA: simo de ilustracion, mientras otra se encuentra al blo, sino porque los consideramos ~nútiles parn él; no propio tiP.mpo plagada de preocupaciones, sumida en porque ellos únicamente sirvan a los ricos, sino por la mas crasa ignorancia, i en los vicios mas torpes i que no sirven á persona alguna. ~rosf;lros; de modo que nuestro país presenta a los Debemos razonar sobre esta materia de la ma .. o.ios del estranJero la mezcla mas confusa de civiliza- nera misma con que suponemos Jo baria un padt·e cion i de harbárie. Necesitamos, pues, de una reforma ilustrado, que, con suficientes facultades, se 6Íenta á radical en la educaciun, i nosotros deseosos de con- considerar el mejor modo de educar á su hijo favo­tribuir a ella de algun modo, suplicamos a nuestros rito. ¿Poi' Yen tura investigará el que cosa sea mas lectores repasen los artículos in~ertos en los números propia l'ara el rango, la fortuua etc. del uiño 7 No: .2. o i 5. 0 antes de leer la siguiente cuestion. él investigará solamente el mod() de que su hijo em­ ¿ Qué clase de educacion es buena p11ta el pueblo? plee su tiempo con mas utilidad, i los estudios que Al examinar mas detalladamente la materia de mejor cultiven su entendimiento i desenvuelvan su ca­que nos ocupamos, esta es la primera pl'egunta que pacidad. El investigará cual es la situacion de la vida debe responderse. Sí se nos dice que el pueblo solo en que su l1ijo puede amoldar mejo-r sus disposicione• debe aprender a leer i escribir, un poco de aritmética, á la virtud i a la sabiduría. Entonces decide, como i otro poco de gramática, nosotros replicarémos, que debe siempre decidir toda república, al tratar de la no es esto lo que entendemos por educacion p1íblica, educacion de su~ l1ijos. i que, si esto es lo que I>Or tal se tiene, la educacion Cuando prop{>ncmos un sistema de edu~acion pública no es en nuestro cenceptp sino una solemne republicana para el· pueblo, proponemos, por tanto, patarata. Está mui bien que se tllame la atencion pú- que sea la mejor; u.o la mas brillante, ni la mas es­hlica acia ella, como una de Í:tas cosas á que debe travagantcmentc costosa, ni la mas de moda, &ino la atenderse. Pero hablar de un educacion que reje- mejor que la nacioo, en su sabidu1·ia, sed capaz de nera la nacion, hablar de ella omo de uno de los mas inventar. No queremos que se nos diga que sera in1~ importantes negocios de la tie ra, decir á la jeneracion perfecto este sistema, porque Jo son todas las cosas presente que, si es cierto ~e ama la libertad i dicha lmmauas; pero si es tau cientifico, tan sabio i tan rt.ase que, en lo que precede, no en terciopelo pertcuezcau sol1.1 á los ricos i priviJe- hemos hablado de una cducacion profestonal, sino jiados, sino porque nosolros creemos todo esto imiti solo de aal'a persona alguna. 1 cualquiet·a vrofcsion. Nadie ignora que un injeniero Nosotros, pues, no investigamos Jo que sea has- dehe saber mas matemáticas, i un médicoruas fisiolo­lante bueno para el pueblo, sino lo que sea bastante jia, que los que no se dedican á estas profesiones; pero bueno para seres racionalP.s. ¿Que es lo que hace al cierto gr~Hlo de conocimientos en bs :.t·Les i ciencias l10mbre mejo1·, mas sabio, ciudadauo mas ilustmdo, i en jeneral, forma el caractcr i cualid~u.lcs de todo miembro mas útil de la sociedad? Si se nos pregunta, · · hónlbre· c01·tés i. bien educado. si proponemos las matcruáticns, la astronomía, la his~ ( Lontinuanl.) toria, Jas lenguas modernas, la quimica, la fisio.lojia, ARISTOCRACIA PERJUOJCL\L. la anatomia com1>arativa, el dibujo, i la música como Se nos ha inform<\_do de que á los oficiales que ramos que deben cnsclí.ai'SC a todo niño en toda la piden sus lcu·as ele retiro, se les csttctuleu e tas en t.•stcncion de la república, replicarémo que, si alguno papel flurete, i que para los solda los, <¡uc se lwllan ó muchos de estos ramos son esencialmente útiles á en el mismo caso, se har uso de p;lf el comun. Bien J'res intelijentas, si ellos contrihuyeu al cultivo mental sabido es, que Jos soldados llevélu sicttJ¡we con::.igo u i á la per feccion moral, i si ellos uo ocupan el ticm- Iicenda 0 sus lctréls de retit'o, i que e~ las cst~m mas po ({UC puede cons1grarse
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Cachaco de Bogotá - N. 28

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El Cachaco de Bogotá - N. 29

Por: | Fecha: 24/10/1833

• libe1'e ven'tatem pronano/at, JUEVES 24 DE OCTU.BRE DE 1.833. Se publicara este periódico t;dos los dom.ingos a las diez de la manaaa, i se ~endera. en tonio Velez, en la p,dmcra callj: del comercio, Jonde se admitirán !Htscriciones por trimest ·es al precio de diez .real«:s. ECUADOR. Tiempo hahia que temiamos, que el jeneral Juan F"lores diera en el Ecuador uno 'de esos grandes dalos, que espantan al mundo liberal i á los ami-os de un gohierno de leyes. Con una carta del 25 setiembre hemos recibido los documentos que in­sertamos a continuaciou, i las noticias siguientes. El 1 o de ~etieml•re se reunió el congreso, com­puesto en su mayor parte de c1é• igos ve~ales i cor­rompidos, i luego que hubo elejido pr~siclente i vi~ cepresidente, lo p•·imero que hizo fué declarar, que el jefe del estado se hallaba investido de facultades c~­traordinarias. Eu el mismo dia entro en Quito el ba­' allon Va1·gas, i se procedió á la prision de los ciucl"­danos Roberto Azcásubi, Moncayo, Muris, i Muguei­tio, Jel jencral Saenz, de Jos coroneles Hé.lll i Barre- 1'3, conocidos pot· sus opiniones liberales. Los cinco últimos tuvieron la fortuna de escapar, pero los tres primeros fuerun conducidos a la isla de Galápago·, con varios ot1·os individuos. RENUNCIA DEL SR. ROCAFUERTE, SEÑOR: Una fuerte ·calentura me impidio asistir á la sesion del congreso el dia •4 del corriente. Mi p•·i­mer deber como diputado de la provincia de Pich in­cha es protestar solemnemente, a la ftl7. de lof' h..thi­tantes del Ecuador, conLra los atentados cometido por un malvado minisLerio: si, m.tl vado, repito, Í paso a ~a prueba. l De quienes se compone el actu&Jl ga11i­nete 1 De un vil Garcia del Rto, de uno ele esos fe­llÓÍnenos de iniquidad que hrotan las revoluciones, i que la opinion pública de los habitantes de Lima de­signa como el ladron del cmpré tito del Perú; del mayor enemigo de la independencia d 1 Ecuador, pues fué el infame ministro del usurpador Urdaneta, en fin, que por sus crimenes j hajezas saliú expuls:ldo de su pais natal en el año de •83o. De un godoPé.lllases trai­dor a su patria, renegticion de fa­cult: ldes estraprdinari.as, que suponen un eslado de pqerra civil qu~ no existe, ó unas calaruid. dt•s im · previstas, que no han llegado a noticia oe uudie J ¿Porqué d._.r el escántja}o de conceder facultades es truordinarias cn,¡ndo menos se necesit<~n, i cuando principia las sesiones d<'l congreso? La razon es mui sencilla: porque los grandes malvaclos no se paran ~n medios pot• inicuos que sc>an p:tra satisf••cer su rencor., su amhicion, i su avaricia; por que Jos ministros se han prop\lesto cstinguir la liberta,) de imprenta, por que solo respia·an venganza contra lo: val ientes escri­tores que, escudad'~s con el articulo 64 tit 8. 0 ue la constitucion, hau hecho circ' lar verdades, que, siendo­les imposible cont~star victoriosamente, les •'S tn"S fa­cil rebatid 1s con cárceles, destierrus i cru(•l(' r rse­cuciones; porque ello preLeuden d slruir lo. rocd.os de avcrigu.ar la verdad,· quieren rodc,.r ele oscuridad todos los actos de su tortuosa administracion; inten­tan apagar todo cspiritu de republic.mismo, i pat•·Ío­tismo, i trt.~hajau, en fin, en remover todus los obstá­culos que e opongan a la ejecucÍon de 8US planes proditorios, i futuras empres;ts de Jucrati ·o aji taje. Tal es mi opinion, lil que tieho presentar _en ~1 con-' greso como diputado por la provinc:a de Pichiuchsonado por mas de veinte años, en que entonado sus ltimnos auu sobre Jos cadaveres de sus defensores, i en medio de los jemidos horfandad i del luto, el cuello . no se dobleg mente para recibir el yugo de la servidumbre jeneracion nueva, nu~rida en .la esc~1ela d~ los cipios, acostambrada a los pehgros, t ensenada preciar la muerte, a fuerza Je ' 'erla de Ulnt dos, sufre mal la usurpacion de sus derechos, i paz de correr todos los riesgos para rescatarlos. El jeneral Flores ha triunfado; pero su t es efímero. El bt·illo de su victoria es como el re dor de los relámpagos, que pasa en el momeut mo en que lo vieron los ojos. ¡Habitantes del dor! ¡antiguos conciudadanos nuestros ! Sonó ra de vuestra lihertad. Ya lo estais viendo; el rul Flores i los advenedizos que Je acompañan ca pueden ser los prolector~s de vuestros dere Ellos no na~ieron entre vosotros: los cnprichos fortuna los levantaron del polvo, de la nada, los dujeron á vuestro pais, vosotros os deslumbras os entregasteis en sus manos Ellos os l.au corre. dido pérfidamente: los colmasteis de honores, de tinciones, pusisteis en sus manos vuestra suertt>, i el pago que hubeis recibido. Hacedlcs conocer ~1 sufnmiento se ag'lta, i que el pueblo no es si pre. ~l juguete de la tiranía. ~osotros, rlesc~e :~qu auxtharemos con nuestros escritos, ya que la f011 nos Ita hecho ciudadano~ de una república, en qu libertad triunfante nos permite abogar por la bu causa. EL DICTADOR DE COLOMBIA. 1 EJ, PRESIDENTE DE LA NUEV.l GR~N.ADA. Nada nos es tan grato como el hacer comp ciones entre época i época, gobierno i gobierno, h brcs i hombres. Con hechos, i solo con hechos que nos gusta halllar á los puelJlos para hacerles pa•· la enoa·me diferencia, que h<•i entre un sistema leyes i uua absoluta dictadura. La gnc(Ha del tilli domingo ha publicado un memorial ele J ua 1 Arj al voder ejecutivo, en que ofrccia hacer, en rf•scr dcscubrimieutos importantes sobre la conspiracion 23 de julio, con tal de que a él i 3. su he.Jma Alt>jo se lrs conmutase la pena capital. El pod ejecuti,o, con su conse'o ele gobierno, dt'creto que poclia accedea·, a su solicitud, porque las conlliciou impuestas eran contrarias á sus deberes constitnd ndlcs, i sobre todo, porque el ejecutivo no lmscah delincuentes, ni r¡ur:ri•z so ber ma.r de la conJpir cion de julio, pues solo desrJaba cerrar las heridtl abiertas por los partidos pditic.:os, i enjurrar la lagrir¡ws de las familias de los co,2spirado1~es de cu-biertos. . . Compá•·ese e~Le procedimiento del gobierno cons L•tuc10nul de la Nue,·a Grspecialmente al jeneral Suutander, retracto su palabra c..te acuerdo con su consejo, ordeno se car­gase a Carujo de prisiones, i se le .intimase que mo­riria como los otros. Carujo se intimido, i por consi­guiente comcnzo á complicar en la revoluciona cuan­tos le ocurrieron, i por supuesto al jcneral Santander. Asi consta del dictámen oel consejo de gobierno pre­sidido por el señor Dr. José Maria del Castillo i Rada, i publicado en la gacela del 16 de noviembre de t833." Notorios son los destierros, i las penas decretadas por el dicté\dor en virtud de las revelaciones de Carujo. Ba.}n-.el gebierno constitucional de la ueva Gt·a­nada toJo ha sido diferente, i absolutamente diferente. Vive toda•ia el teniente coronel Rafael Mendoza, ltoi jefe político de este canton, á quien Mariano Paris, á nombre del dictador, ofrecio cuatro mil pesos i su p::~saporte para fuera dt> Colombia, como declat·ase que el jeueral Santander babia dirijido la conspiracion del 25 de sctiembt·e. Mendoza tuvo l10nor para no cede,· á esta insinu11cion, i fué condenado á muerte por Or­< lancta. Dolivat• mismo, examinando personalmente á Horntent i Zulaivar, les indico que su suerte set·ia rueuos dura, si dcclarahan quien era el ajente r'au de clicho jeneral. ¡Qué época! ¡que gobien1o! ¡que h01-rores! DEFEN ~ORES. Sres. editores del Cachnco . En oh ... equio ele un rerublicano, i puede se•· que en uhsequw lle ks p1·illCÍp•os, tengan ~. U la oudad de dar· lugar en su apreciaLle pcriudico a estas utro p< labrds. L ego q ue v't el epigrafe con que !le ha puhli­ado et la ,;.~cela del domingo la repr ·. en tacion llC­hu al Poder b ·jecuti o, s.)licitando el indulto de al­u .os de los coude n..tahlCio, i el palacio misolo, por los que busc.jban en la au·oridad "'d Presidente la salvacion de los acusados . La rf:'sohtcton dt>l Ejecutivo, sosten· endo ~a ¡?~e­pendencia de los poderes, i sohre tollo la del JlHirclal que es el c¡ue ascsura practicameule la libertad' . es nna :nueva garantia positiva i. de hecho, la cual, leJOS ae atenuar la fuerza del gobierno, la robustece. Esta es la verdad ' esta n1i conducta, .es.t.e mi i:nodo ue pensar. Juzgueseme ahora COD ~OnOCl';f\ J ento ele causa; i si l~s paLriotas fallasen en m1. co~t··~, l~~­dré el .sentimien'to de sufrir es~e fallo, 1la ID]UStlCJa de algunos de lÓs deudos de los juzgados, que ~ree~ que aun no hemos hecho los defensores todo l9 que lfemos debido hacer. Bogotá 1 2 de octubre de ~ 833.; Rafael M. rasque:r, . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 110 " .EL CACHACO DE BOGOTA RASGO lUSTORICO. 1Jutl)e nos .refiere, que '1a' célebre Lady Jape. _ -easada con• lJord Guqford Dudley, i que ciñó la real diadema de I-nglaterra durante clicz dias, en oposioioo á los· derecbos de Maria é Isabel, v¡oo a ser ,final­p¡ énte el triste sacrificio de la descabellada ambicion (}el duque de Nortumbria; i qpe, al ~uhir .. 1 eadalso para eniregar su garganta blanquisima al v.erd~go, dijo: que su delito tu) era el estes del Cach(uo; pero Dios le ayude al señor Burgos que nos quito de la tesor~ria semejante polilla Este señor hace uegocio con los ramas del estado, cotno lo ha hecho siempre, se une con los que pneoen pujarlos, hace que· no los pujen ¡)ara hacerlo él por lp que le acomoda, etc." ' · En otra pat•te dice: 't Los ramos de hacienda en e11ta provineia vendrán al suelo bien pronto . Nadie ha qJ.lerido rematar el ' de aguardientes del K pinal, 1 solo yo png ué 1 5oo pesos por abonador .de Valentin i de Mendez en el año 32. Lucena estaba acostumh1·ádo á sacar el de a.guardientcs en Mariquita ·por 200 pesos; i este año, sil}o ~s por el señ.or Mateo Viana, no sube á 920 pesos, etc." · ' En 6n, el señor Diago se queja amargamente, i a nnest1·o parecer -con justicia, · de qúe aHí no st! ad­¡ pinistra esta cumplidamente, de que se favorece el conLr:2haado de ng.uardientes, de que de ·de el gol~er­nador para abajo todos son unos, · i de otras mil c~as que á su tÍE;mpo puhlicarénros. Supli{amos al senor PeJr.o Diago, qne nós siga dando sus informes, pues le ofrecemos gustosos un lugar en nuestras columnas. ¡;un modo .á ;}a clestruccion de la repril>lica. REMITIDO. PROVINCIA DE MARlQUJTA~ Señores editores del Cachaco. 'El señor Pedro Diago nos ha vuelto a escribir En el número 28 del periódico que UU. redac· -eon fecha 5 del córt·iente,· redoblando sus qúejas acerca tan, se ha puhlicado un articulo, haciendo la ohser de la m.alctiro administracion de aquella provincia, 1 vacion de que los despachos de retiro para los jefes de lns ·ejélmenes que sufre . Sent~mos no 'insertar i oficiales del ejército, &e estieoden en papel de me integra su earta por fa!ta a: espaciO, pero es~racta! jor calidad que el que se usa paról léls letras de invá ~ rémos alguna cosa. D1ce as1 eu uno .de sus pr1mero' lidos de los individuos de tt·opa, cuya diferencia c~li periodos. fican UU. de aristoc1'acia perjudicial. Como esta cen "Al señor Escovar le hice presente., que Valcntiu sura se dirije precisamente contra la secretaria d~ guer .Diago é Hila1·io Mendez estaban dis~pando los pro- ra i marina de que me liallo encarg :~ do, no p uetl du~tos c!el ramo de aguardientes en Ambalema, Espinal menos Je suplicar a UU. se sirvan admitit· en l. se i ·otro!; lugares; pero no se me bizo caso. Esta.ndo eles- lu 1nas de su aprecii..lhle pa11el, la esplicucion de 1 . pues separados por el juez de hacientla de esta provincia que hai sobr-e e ·te jJarticular. a esfúerzos mios, el señor Esco\'ar repuso ~1 rematador J1os art.iculos de esct'ltol'io que se consumen e Vc~lontin Di.tgo, i e te á su fiador dilario M~ndez. la secretaria, se entregan en especie por b tcsoret·i De a4ui se sibuii) el que se coll)pletase la rbma rle jeneral: el papel qlte se recibe es de difc•·entes cla . ilicho ramo i la mia, pues esta tesorería me ha hecho ses, segun el 6n pat'a que ~e pide, i el florete se apli pagar injustamente 45oo pesos, perj.udicándo.me ?asta .ca reg~larmente pal'a espedir despacl~os ~~ em1?le~s lo sumo eo la subasta que sufr•eron ruts btenes 1 colocacJOues, letras Sl' me ~clrninistre justicid. Aquí todo duerme: necesi'clad de reformarse t;m frecuentemente; puc todo es confusíon ntre estos señores jueces i Felip\! · lo esperiencia ha enseñado qu·e la ',tropa no guarda su Ter•·erus que es hien conocido.: el pl'(.!Seute gobernaclot docum('ntos con tanto cuidado como los jefes i ofi llace todo lo que le manda Taco Diago: ~stos i. P .. hlo · ciales. De aqut résulta que, tejos de habe~se tratad Créapo hacen ¡ deshacen de todo, -segun me¡o.r les de eswblecer coil esta práctica una desigualdad repug acomoda: algu aos de los (leuclore~ a la . hac1enda nante, solo se ha q;uerido concipar la econhmia de pública en el Gua m o 1 otros luga1'e1 .son pól.flentes del tt·ahajo í gastos eón la . duradon de los . referidos cl ~obernador, i por tanLo no son eJecutados: como · cumentos, en beneficio de los iilteresados, como UU Taco es · del partido hace cont ·a mí todo cuanto puede, JllÍsmos lo recomiendan.· Bogotól 2~ de octuhr~ de I833 i dice, que . el señ r Burgos· no sabe nada, i junto Á Oh d con Pablo Cresl)O · ~ el gobernador 1 a-ñaden, que el · an °· Cachaco es ·uü .malv do, i que -nb e tá der lado del jéneriJI· S mtmider eCc. Auu, hai mas: ltan heche ped .. ~os· el Cachat.·o, ·agr~gando que o co'?'tes~~ por 1 por n~ deeir muchas ve~da(les, p~ro , que .st se ~n::wu~ lo haran para
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El Cachaco de Bogotá - N. 29

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El Cachaco de Bogotá - N. 30

Por: | Fecha: 27/10/1833

ACODEBOG TA. Qui non l/l1e1'e verüatem pronuncia!, prod/tor est veritatts. N. o JQ· ] DOMINGO 27 DE OCTUBRE DE I833. [UN REAL. Se publicará este periódico Lodos los domingos á las diez de la mañana, i se nndera en la tienda del Scoor An­tonio Velez, en la primera c:~lle del comercio, donde se admitirán suscriciones por trimestres al precio de diez reales: VAYA u""N DIALOGO POR TERCERA VEZ, ENTRE Er. CACHACO 1 DON Fui.JENCIO. Cachaco. ¡Dichosos los ojos que ven a V., amigt1 .Ion Fuljencio! ¿Donde ha estado metido tanto tiempo'? L qué se ha hecho? ·De,· orado estaba de deseos de vol­Terlo á ver i de abrazarlo. Don Fuljenc_io. ¡Qué htten humor tiene V. l1oi ! Está V., por cierto, wui amable: no se scpal'o V. de mi de esta mnnera la último vez que no¡ vimos. Cachaco. ·¡Cómo l1a de ser, amigo mio! La sangre está sujel.a t\ la influencia de los sentimientos del eo­razon: hicrv~ en las ,·eoas cuando uno vé i oye cosas inesperadas i ofensivas á la patt·ia, i se dulcifica cuando los resullallos corresponden á nuestros cálculos i espe­ranzas. Quiso V., el otro dia, . llacerme concebir la impunidad tle ]os Jclincuentes; hoi la csperiencia me ha probado que hai justicia, leyes, finnl•za i patrio­tismo. Pero, vaya, l. qué dice V. de la cosas '} ¿va V. creyendo ya c¡ue el gobierno no es un pedazo de J>alo 7 ' se ha convencido ya de que los liberales de ahora ~o son los boqui-rúbios qu(' . decía'} ¿Se rersuade V., de que los empeños, los respetos i con­eideraciones, las lágr·imas i la6 amenazas nada ¡1ueden en el ánimo de majistrados decididos a aplicar i á ejecutar la lei á. toda costa, i aun con riesgo de sus vid<\S. Don Fuljcrzcio. Si; pero las consecuencias, la sansre ..... . Cachaco. Esa no es la cuestion: no se trata de onsecuencias ni de resultados. V. sostuvo f¡ue a naditi' e mataba, c¡ue toJo era al .. racas, que n?sotr~~ ha­blabámos como locos, i obrábamos como per1cos l•jeros, que les teniamos miedo, i otra porcion de necedades ijas esclusivan.tenle del espíritu de partido. . Confiese . su error, a\'ergüencese del chasco que se ha llevado, hablemos luego de consecuencias, i de sangre, i de uanto á V. le dé la gana. Don Fuljencio. Mire V., amiguito. Yo amo á mi atria, i temo que esta sangre derramada reproduzca uevos jérmencs de trastorno, i sea la causa de que mas nore se derrame: la pcrsecucion no extingue lo ar~idos la severidad los exaspera, i al fin i al fallo odo se' vuelve una confusa Babilonia. Porque ello es ue, bajo la capa de patria, de integridad i de elijion, se pueden cometer- mil i mil venganzas far­iculares i nadie puede creerse seguro, cualqutera ue se/ por otra parte su opiuion polltica. Cachaco. Graews al cielo, que )a comienza V. á ensar c~o imparcialidad i razou. Los axiomas poJí- ·~os de que sangre produc~ sang.~e, i de qu·~ las yer­cuciones contra un pdrt1do, lejOS ~e extmgmrlo, aumentan, son ci~rtaw.ente los :resultados de las oh-servaciones i de la esperiencia ; pero es menester con­sultar esa misma cspet·iencia para deducir, si el caso de castigar legalmente i por todos los tramites judi­ciales á los deljncuenles, es idéntico a aquellos otros casos en que s'e ha derramado sangre, i se ha per­seguido por met·o capricho, _POr castigar ~neras opi­niones, por acabar con un parttdo de cu en ltemy.o de los e~pera­dores, i las mtsmas escenas se rcp1t1eron en tiempo de la revolucion francesa. Cuando el hombre no en­cuentra ga~antias en la sociedad ~n fa,'or de s.u con­duela, sino que teme que lo perstg~ n, lo c.lest1err~n, lo encierren en calabozos, (J lo fustlen cuando opma de un modo contrario al gobierno existente, o porqu~ tiene relaciones de amistad con los perturhadores, o por(rue pet'Lenece á sus familias, ? porque ha ~a~ido en tal lugar, o pol'C¡ u e tuvo esta o la otra debtlHlad política, entonces es.mui ~atural que se. arme coutr~t un gobierno persegu1dor, 1 contra u u l?étt'Llllo que busca, por medios repmbados, la ~e ·~ruccwn de su contra­rio: porque ¿cual es el arhttno que en cst.E" .cas~ quec:\a al hombre para escaparse de una pt·oscrtpctOn • Pero no sucede lo mtsmo cuando legalmente se castigan hechos criminales, como en el caso de 11\ conspiracion del 23 de julio: l~ sangre derra.mada no redama mas sangre, tli el cnst•go de los c.lehuc~entcs puede nunca denominarse persecu~ion: rl. partent~, el amigo, el conocido, el que almt;a las m1smas opl­niones del criminal, está seguro de que lla s garantléla, legales, que c~nt~enen ~ue.stras ~e. e ' , e }l~nen a cubierto de todo · proced1m1e.nto Jneg.ular, mt,en~ras que cou su conducta no las v10le. Alla en lo mttmo . de su corazon confieaa, que se ha procediJo legalmente contra hombres que han infrinjido leyes prexistenles, '.i reflexiona qu'e, si él las int'rinje, será igual~ente ·.castigado ; pero que, si l~s respeta i no .turl~a el orde~ público, n'nguna autorl(lad le molestara, m le llamara. ,a juicio, cualesquiera que sean, por otra parte, sna 'enemistades i rencores políticos. Bolivar cayó de la ele­vacion a que babia subido por el .voto púh~ic~, d~sde 1que, erijido en dictador, comenz.o por. dcsttlutr a los ~·uncionarios constitucionales, i por alejar de los nego­cios públicos á todos los que habian resistido á ¡us proyectos. El 25 de setiembre le sir,•ió no solo para castigar á los que tuvieron parte en el suceso! de uu JDQdo . irreiular i eternamente deshonroso, &mo pu~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 118 EL CACHACO DE BOGOTA. ~ · 'Perseguir i desterrar á una gran porcion de patriotas preleuden ¡)fobar demasiado, n:1da prueban. Oiga Y: hcnernértlos que igno1·ahnn lOr hahee tenido en lla su asiento los obie'rnos dictatot•ial i usn1·patlor, ha cambiado la fis .. omia política de los Hogolnno ' ; pero está U. en strcruo equivocado, S !ío1· mio . Ap l , c.u compro_, aciou de su errot·, á h s sncc ·os de 183o, 1 á lo que slamos viendo d<.>spt.le. dd 2.3 ele julio Es , ·e rdacl e la dictadura, i Ur·danctu con~o rt>lucio 1ad.o n gota, torcieron algull lant~ lm; op_inion s el' cierta~ ersonas alucinadas con le.' t'l.tnlos, 1 la [W •po deran­ia que les ofrecia l~ ridic uli i~a monarq~tia ho.U­ÍDna ; es verdad tambt n q ue, swndo Uognr di a impu 1rscl cu j>< btltdn<; , r pudiera ba 1 r le e !l el < stilo al :.wero e•~ • ~e e tiÍl C0r1 bida lns llOtíiS del goh 1'1 auor de ~U !l ll ca 1 Jdé com¡.tndnnt Lé Grou a1s er'ó uo e MI · él g lm?t .. no h. d p obfldo altatu.cm e el h cho, i 1 · oxitad~ á Jos lrtibnnal 'S ]l Ia (1 e stÍ r terl ~ qne • f¡ tÓ, q?e e lo úni o que V e h, cer, seg u la cot~s lllCt n -. ·qne lus a1eo s i st\baltos francelires promit les de ella. ved, contemplad cual ha sido i es la te suerte del que, infiel á sus premesas i traidor patria, pospone los intereses de la libertad i de leyes re~~b!icanas á. ~na gloria perecedera' 1 acr lla malditlsima ambicwn, que emplea los medios it·regulares para ser satisfecha Ved á Bolivar d
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El Cachaco de Bogotá - N. 30

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El Cachaco de Bogotá - N. 31

Por: | Fecha: 03/11/1833

en la tienda el Sctior An-tres al precio de (.liez reales ~~...-..¡¡¡¡¡¡¡¡¡~¡¡¡¡¡,¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡o----¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡~~iiiiiiiiiiiiiiO~~~~~¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡o¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.·· .ALGUNAS OB~ERY AGIO ES de, ens(l del faccioso ex:jeneral Sarda, que ríhió, le1·o i publico por la imprenta su dejen­' Doctor Eladio Urizarri. Prometimos, en uno de nuestros numcros ante­res? oontestar l. defensa del faccio o e -j ncral Sar- .que su c~efensor hizo jmblicmpre hemos tenido la costumbre de cumplir que prometemos, no por<1ue creamos que, despues la~ muchas refutacion s que á tan d('Scabellado e - to han hecho, tengamos nada de nueYo que de- T.. a iusta inofismas i de declamaciones ha s rvitlo olo para complacer á los descontentos, pa' ra . orprender el juicio de los imparciales, i para des­uudar al gobierno i á los jueces de la fuerza mora. de que deben estar necesat·iamente revestidos, con estwcialidacl en la Nueva Granada, pa1s todavia nuevo en el catalogo de los pueblos, i por lo m1smo espuesto á lus intriga i maqninacion s tlel partido vencido. El doctor Urizarri pudo haber dicho todo lo que diJo en los estrados del tribunal, apesar de que ' ha merecido de este un sério apercih. miento, sin que 1 S patriotas le hubie en censuraao tan agriamente; peto de de qu cedio á l. s instancias de sus amigos, rtUn ant s de leer su crito en los estrado , desde que pcrmitio que el im pr so•· Roderick es¡ cula e ele tan increible manera, ilt.·sdc c11tonccs han rocaido 'us· lamen t sohre él cuan las ce u u ras, cuantas acusaciom•s se le han hecho. i no fu t'a por que conocemos al doctor Urizarrit nos daría tal vez la lcntacion de ere r, que la mayor: parte de los sofismas i de las alusiones injm·iosas al gobierno i a los patriotas que su' al&gato conllene, habían sido sujeridos por algun enemigo jurado de las instituciones de la ueva Granada, or alguno de aque­llos que, habi 'ndose complicado en cuantas ttranias­han ailijido al pais, i habiendo sido tal vez la causa principal de sus desgrácias, todavia no se encuentran atisfechos, i, sediento· de venganzas, aun pretenden sumirnos en un piélago espantoso de nuevos infortu­nios. Pero uo podemos creer que el doctor Urizarri haya tenido la debilidad de ceder á las insinuaciones de alguu sofista enemigo declarado de su p~tria: no padem s creer al doctor Urizarri capaz. de reunir la humillacion al desacierto. La obra, pues, que vam.PS a examinar, es del doctor Urizarri, i esclusivamente del doctor Urizarri. Las ¡eneracion~s se succederdn a las jene­~ aciones' dice, los siglos a los s"iglos 1 i el 23 de J4ÜQ ser4 de grQ.ta _r,ecordacion pma la patria.. C,on" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1~2 CACHACO DE BOGOTA.' fe;~mos que cuandn leimos estas líticas por primera ce cojer una victiuw I ara hn-ccrla el blanco de sus ·e vez nos llenamos de indignaci n,' poque .no nos figu- , . ponzoñauos tiros, i pueden tambien manchar la Ji rap10S jamás que el 23 de julio puJiese ser de grata : n bcrtad de )a prensa, esta }¡ermosa garantÍa de 1 rccordacion para la patria; pero, por lo que á estas ~e tiempos modernos, con tan in noblc.o; proccdcl'cs. Se retumbantes frases seguia, hemos sacado en claro, que , mejanteo; ataques son su mejor defensa, porque decid esto fué lo que el autor quiso decir, cualesquiet'a que ce me, ¿quién no se compadece de un d sgraciado, pet sean las benignas . interpretaciones que se den a la • seguido por los revesu del destino, sepultado en · u palah~·a grata. I.os efectos de uua revolucion, dice, ,. lohrego calaho~o, cargado de ct·ucles i enormes p1·isio son siempre tristes i funestos: pretende en seguida , nes: u·iste, solilario, melancólico, abandonado, olvi probar c1ue no hnbo revolucion el 23 de julio, i que ce tlaien tt·atado, vez con mayor·es consideraciones que los demas os. El mismo gobernado¡· de la provincia le pro-ionó buena cama, i le asistía de su casa con cuan­utlo ~ecesitat·; i lo mismo hicieron otros ciuda­s jenerosos, apesar de que detestaban sus infamias. eusible que el ardor de la defensa haya llevado octor U•·izarri a tal estremo de injusticia contra obierno, contra. sus compatriotas que se precian tan jcnero.ios i l1umanos como él. i contra el par­naciollal de la libertad a que perlenece. Estas, ras of~nsas semejantes, en hoca de nuestros enemi­, merecen el desprecio; pero, en boca de un Loro­que s jacta de ser republicano é independiente, inst!friblcs, son indisculpables. Sarda, encerrado en un calabozo sufi·r: en ncio, calla i tiene lajene1osidad de perdonar ll mas encarni:;ados enenúuos!! ¿Estaría el dt·. z rr·i en su sano juicio cu.audo escrihio estns lineas? ue? ¿El que se unió con una gavilla de facinerosos, adroncs i asesinos, que ya en ot.ra ocasion habían, cruel f •roci rbtl, derramado la sang1·~ inoccntisima una multitud de vlctimas, cuyo 'Único delito h lde, un asesino de los del 23 de julio, se neces:ta únicamente tener ojos i oidos. ~o ltai tol vez una sola pajina del proceso, un solo documento, un solo testigo, uno solo de los cómplices, un solo pueblo de aquellos por donde transitó, que no deponga, que no afirme, que no testifique que Sarda iba á la cabeza de nna gavilla de facinerosos, ai'tllado, en rebelion é.lb'crta contra el gobicr o, i hos illzi:mdolo por todo el camino, i huscé.indose apoyos i bases para llevar adelante scr empresa. ¡Gracias a la prantitud de las providencias del gobierno, que no lo dejaron respirar en pat·te alguna! Pero¿ i no se avct·güenza el doctor Urizarr~ de contradecirse tan abicrtamenle? ¿No acabaha de decir, en la pájina primera, la providencia ha velado sobre los. destinos de la patria, i, siempre sabia en los con­se¡ os de Slt ommpotencia, DJ>USfJSe a los intentos del !d de julio, en utilidad igualmente de la patria qU:e de lo¡ conspirados? Luego lmbo conspirados, i Sardñ fué conspit·ador 'pot• confesion del mismo d··· u.·izarri. Mas, pennitaseoos asegurar que este, dcspucs de tantas fauJarrouadas, -ha dejado indefenso á, Sardá: el ha lim.itado su defensa á proposiciones vaga i jcncráles, que sr'eota sobre su palabra; pero que no se l1a .to­mado d trabajo u e proba•·. Niega que hubiese hahido rcbelion, niega que Sarda haya sido un rPbelde trai- , dor; pero, sin demostrarlo, se contenta solamente con clerramar una turba innumerable de itn·ectivas i de· ofensas contra el gobierno, contra las autoridades i contra los ardientes ¡ostcnedores del ór<.len legal i de la libertad de la N ucva Gr ¡wocurar desvanecerlos, o siquiera de d is­minuirlos, como es el deber eJe un venladero i hom·ado defensor. Coríoci6 birn, que esta ra obra de romnnos; i le parecio mas sencillo negarlo todl), i acumular una muhitud de rasgos declamatorios, comparando <Í s?- c•·i­minal con un héroe, á uuestro gobierno cou el ttrano de Siracusa, i a los sostenedol'es del órden legal con hombres inspir·ados de las mas viles pasiones. Es mas fé.icil hacer una mala novela que escribir una histot·ia verdadera: i es po1· esto que el doclot' Urizafl'i se clis­peusa de responder á las declaraciones de Ccledonio Sanchez, de J ulian Santamaria, de Cayetano Estr·ada, de Eusebio Velazquez, del coronel Quijano, á las con­fesiones tan reiteradas i tan veridicas de Antonio Nieto, i de muchos otros reos, en que, condenándose á si mis­mos, hacen una franca mariÍfestacion de la verdad.; a la declaraciou del alferez Posadas, ni á tantas otras pruebas i testimonio-J como hai rt-uoidos en el proceso. Obsérvese, continúa, que este hombre, acom­pañado dr: dos mas no suena en el espedientc, silla tomando entte las siete i las ocho de la noche la ~·uta q~H txmduc~ aci~ ~l norte d~ esta ciudad. En Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12! stc pa a ·e, como en todos los demá~ en que el dr. . deja~o d~rro~ar ig11omi~i~ a t' r te· en . . : ~c a . _l'Jrizar ri ·p ctetHJc- hacer l papel 1e nistorr,H.Jor Ó re-. las_ fuerzas espa11oJas, SilCfl JC;;tn( ]a n. ' t tfnnda U fer¡rse á los resultados l proceso, harét c1ue d ptí!Jlico gradúe en su verdo.- ciosa algara vía de sorpresas i temores, con qne 0 (lera valo1· las calumn·ias tau atrevi(las .i. gratuitas del pretendido demostrar, qúe no fueron culpables los q doctor 1rizarri conti-a su Jlatria. El gobiemo consti~ ntacaron a los patriotas de Sbgamoso que les salie tucional de la · neva Gt·anada no s lo no envia á los al encuentro. Sentimos c¡ue el juicio del doélpr Ur patibulos á los hom]}r s, porque s poucn en fuga, zarri no haya e· tado en su lugar .r.uaodo, por via sino que habÍot j<"'ncrosólmente inJuht~ do a los mas gr.iln- argumentos, dijo lanlOS desproposÍtos sobre }a S01pre des facinerosos, á aquellos que, en el Santuario, ha- i el temor, para defender it los facciosos de juli bian con ignotuiuia derramado la s~ngrc de sus l1cr- Pero sigamos. . manos ya rendidos; mas de una vez babia él disimu- Dcspues de refer1t· el aoctor Uriznrri, con ft·as !ádo i dejado impmte Jos crírucncs mayorc ; mas de almibaradas i a su modo, lo mél'ito i servicios d una vez l1a pecudo por exc so de clemencia i de hcnig- faccioso Sardá, se inclina a probar, , que este tuv n¡dad. I .os misJ 10 hombre que 'l :A3 ele julio trataron razon pa•·a obrar de la manera que obro, porque fu de sumir •l país en uu mar de nu vas desventuras, segun dice, injustnmente rayado de la lista militar em pnñanclo los puuales asesinos pua yengar de sus }>ero Sarda no fué bonatlo pol' i mpleo inmer 6idos, para com·er- leí, hábl:mdo contra la cotlvencion en ténninos irr s­tirse en l diguo ministril de las oluntadcs de Mon- p tuosos i altamente ofensivos. Tres distintos maj i - tilla 1 li'ados l1 n iuter•venido en es-te negocio : el jeneral Estos son todos los bien s que Colombia i la José Maria OLando qu1en, ·. como ,·icepresidente, 1<> neva Granada deben á Sardá7 i el q se hu}Ji se radió, el vicepresidenle M rquet i el p1·esidente Sau- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CACHACO DE ~ÓGt)'t ~· 125 nder que sostuvieron aquella providencia, i que no udicron reformarla por haberla hallado arreglada a lei. ¿Qué motivo tuvo el doctor Urizarri, pues, ara decir que el exjeneral Sarda fué injustamente ot·rado 1 ¿Cual para acriminar a los patriotas que con­rihuyeron a su radiaciou 1 ¿Cual l'ara culpar a los ue la sostuvieron 7 ¿Se hizo algo á Sarda por falta e respeto á la convencion constituyente 1 ¿ •e le per­guia ~ ¿se le espiaba acaso, como afirma su defensor 7 e ninguna manera. La sediciosa, ca·iminal, é indisculpable "apostrofe ue se hace a los ''Cocedores en Palmira, Cerinza, artajena i Ahejot·ral, es en estremo injuriosa a estos oluados republicanos, i leales defensor~s de la libertad. ~~ doctor Urizarri sabe, ó debe sabe•·, que jamás, jamás, or m<~s injusta ~ue st>a la pátria o el gobierno contra n ciudadélno, hal derecho en este para conspirar, para ace1· una infame traicion : pueue si escribir, reclamat•, Ut"jarse, i aun acusat• a los majistrados. Nadie puede •t· juez en causa propia; i desde el instante mismo u que el ciudadano se rebela contra el lejítimo go­ierno de su patria, desde que se hace criminal, se cabau todos los méritos, toclos los sen.·icios, todos los 1onores, las distinciones todas, i todo, en fin, queda orrado. i b01·rado para siempre. Pero dke el defensor e u la paj . 2', que el ti-ano ele Simcus:t bizo cortar la cabeza al desgr~ciado <ÍrS.!élS, por hahet• soñado que Je mataha; i a la ver­aq, agrega, yo encuentro alguna semejanza entre rte. desventnrado ' los Ju.jitivos del 23 de julio. Ja prueha mas perentoria de que no se imita entre osotros la cot\ducta del tirano de Sia·acusa, i ele que o se co•·tan las cabe~:a5 porque el gobierno sueñe que an conspirado, es la <.le que el Dt·. Ul'izarri conti­úa vivitndo tranquilo eb su casa , sin que nadie lo crsiga, dcspues <.le haber publicado e¡ta su defensa nlipatriótica, por no decir criminal; despues de ha­r sembrado ~n ella tantas calúmnias, tantas invec-ivas, tantos ullmjes contra nuestro gobierno, i cou­ra 1o:; e ct·itores i buenos ciudadanos que lo sostie­en, i estan prontos ii sacrificarse por él. Sienlre no otros se persiguiera & los hombres por aucños, el Dr·. l'i:tarri no se h;shria atn•vitlo <Í escribi rlo, a Jer.irlo, i a impt•imlrlh. Él habría enlonce gu.ml· (lo la pru­entc conduela c¡ue obseno en 1828, 29 i 3o, cuan-o estuvo entronizado el oespotiswo. Es seguro que, o tiempo do llolivar i l.Jrclaucta, i del mismo Sanlá, o halll'ia nucsLI'O doctor manifestado ta11ta iodep~n-dencia de cm·acter, ni habria ascmejdicioso, sino tambien váno, orgulloso é intolerante 1 Gracias al cielo q~e ya no tenemos que ocurrir hasta la silla romana en bus• ea de la infabilidad, porque entre nosotros tambien tenemo& doctores infalibles, que no pueden engañarse, i a quienes es forzoso, que creamos, porque sola su razon, es la verdadera razon solos sus principios sen los verda· de ros principios, i sola su ,justicia es la verdadera justicia. Suponemos que á la fecha el dr. Urizarri habra detes· tado la razon, mirando con horror tJSt!fantasma qutJ llamamos justicia, aborrecido los principios, i llorado mas que una Magdalena, 1upuesto que diez i siete facciosos han sido pasados poz· las armas el 16 de oc• tubre, en -vírtud de la sentencia de un tribunal com­puesto de .Jueces integros i justos i de patriotas escla• recidos. Si el dr. Urizarrí no se arrepiente rle tan­tos estravios, i si su futura conclucta no nos lo de­muestra, lo tendrémos de hoi en adelante por deser­tor de lus banderas de los libres, en virtud de la pro­mesa que solemnemente ha hecho de desertar de ellas. Continuemos. En la pajina 33 dice lo siguien­te: Una rt!spP.table i sincera unammidad de pare­ceres 1 una misma int-eliJencia en los artículos de la lei, no, no podra ser despreciada . ¿ I donde esta unanimidad? ¿Tres o cuatro abogatlos, que han pre­tendido inteFpt'etar- i violentar el sentido claro, natu­ral i lileral de la lei, forman esa unanimidad, contra mas de ' ·einte defensores que han YÍsto la cuestion c.le mui distinta manera, í coutra el clictáme• de to­dos 1os que ven la euestion con imparcialidad, i ~es, nudos de todo interés 1 ' Dichosamente, repetimos, no estamos en lot tiempos calamilo!los de Cados 1, ui ele Cromwell, ni de Ja.cobo U, ni aqui se persigue ¡, ciudadanos vir­tuosos que lidien pot• hncrr triunfar t. libertacl i la justicia sobre el ~espotismo i la arbitrariedad. Diga lo que quiera el d Urizarrí. Jos bechos lo desmien­ten, i la seguridad de ({Ue él mismo goza, despues de baher puhlib'ado tantas inoportunas sandeces. ¡.Ah! ! .. dice en la paj . 33- 1. porqué tanta rabia, porl¡ué ese ulterndo encono contra el des­graciddo po¡. quien hablo? No hai mas rábia, ni ma~ encouo, señor doctor de tono plañidero, que la in­dignacion jencrosa i mui justa, que e1citan contra si la perfidia i la t1·aicron. No puede ser buen patriota quien no esperimenta esta rábia, i este lejitimo encono co11tra el que pretendía "bism.srnos en un mar o, i cu. os cstravios deploramos. to, i ~ue debi.an set· ~onserucncia, de la autorizaci <.le( despotismo" IQe estÍq1uJaron a sep;,rarme dt:l CO greso, i escudado con el articulo 23 de . 1~ constit 'Cion, me re$olvi ·~ -prcsentat·le mi opinion, I,>rotesta do contra los 'atentados del minist~rio. A pesar de t~í· cub Í~t•·to de lé\ ejida de L} Ítniolabilidad que concedt> la cotJstitucwn, i de no poder ser responsab ni 01hot·a, ni nunca, por la manife.~tacion de mis ide&~ se~un ,1 artículo 1 ° del reg~u11ento; la mayor' mmisterial~ ólvida1la de sus dt-bet·es, destitui~la de to scutimiGnt~ d.y ju~ticia., falta de prevision para la f tura conservacio.n de ~us fue•·os,., vilipe,ndiando la di nidad lejislativa, i traspasando todos los limites d c(,di¡:o que nos rije,. ha ~nido el at•rojo de prete • n ECUADOR. der despojarme de lo que no me puede quitar P En el número 29 dimos algunas noticias de lo uno de los. princip1os ma" evidrntes dt-1 derecho con 'fUt' estaba p.~saudo en el Ecuador entt·e Flures, Garcia'· titucional, nadie puede ser juzgado i menos castig del Rio i el con~re o. Por el último correo hemos do, sino en virtud de una leí pl'eexistente a la accio J;ecihido una representacion en que el señor Miguel ¿Cual es la leí que califica ele cr~minal mi conJu Cartion, despues de referir los atentados cometidos en ta 7 ¿Cual la que me impone la gt·ave pena de dcstit el congreso poi' Ga1·cia fol.el Rio, ameoaz<•nclo á loa di-: cion ántes de oírme i venGenne conforme á derecho,i co putados liberales i lr;lta/ldo de suf~car su voz, concluye pet·juicio de la provincia que me encargo la custodia con ]as siguientes pala! ras. ' los derechos nacionales? El, :u· ti~ulo del regla:meoto e "Por lo mismo, uasdo. ya no llai necesidad de que se apr•ya mi qe.>titucion que no es el 26 sitlO el 20 di , lejislatura, cuan .lo se ha'n arrancado mcclidas estem- 1 ce-'' El diputado qne fuere acusado legalmente de de lit poráilcas que dttllan la confianta pública, cuando la "qut- mere1.ca castigarsl' con pena C ha dadG al congr~so la contestacion que nistros son unos m::dva:los l _Este es, pue$, mi dclit , ahora publicamos i por el que mere~co (se" un el dictamen de algunos "He re~ibido ayer una nota (lirijicla por el se- diputado, di~nos de figurat· en un club de Marat i crt>tario del congre ·o, en que me comunica lo que Robespierre ) que me corten la cabeza, i sobre una se ha resuelt acet·ca de la destitucion de mis det·e-- lanza la paseen pot la." calles de Quito. La muerl chos ele rc.tpt·esenta.nte, i de l~s prerogativus c¡ue como no me arred1·a. "Dulce et decoru.1n eft pro patria á tal me competen por la lt-i fiundam(')ntal. Comó di- mori" Si los nuevos jacohiuos del Guayas Iograa putado lejitimo por la provincia de Pichincha, no pue- decretar mt esterminio, sahré morir con la noble cons­do conformu·me, ni me conformaré jam 1s con esta tancia de ánimo que manifestaron Jos Malesherbest provideocid anticonslit.ucion..tl, injusta, é ilegal, dicta- Lavoicier, Condorcet, Nicolay etc. etc Apoyado en da po•· la faccionliberticida que compone 1.. mayoria los principios constitucionales, en el verdadet·o sentido de1 coogre:o i Ja l.jHe eslfi Vt>ndida al infum , minis- , de nuestro codigo fundamental, i en la opinion de terio, que oprÍ'Jll.e, vt•ja i tiraniza al Ecruaclor. Blackstone, dt> Filangieri, Benjamín Constant, i pniJli- La decidid<} parcialidad manift>Stflda· en la veri- ei:o.tas de m;1yor reputacion, sostengo i sostendré que~ ficaciou de loi poderE:s de los dtputado:§; el carácter ilejítima, injusta, é íuconstitucio~al la decision de los público conocid~ de lo., que componen la mayoría trece miemht•os que compu:;iel'lln la mayoría liberti- ministerial; el ale~lta lo mhia dio el prime¡· grito de independencia i ertad, no se habrá olvidado tanto de si mismo que lere por· mucho tiempo una <.lomin~cion · peot· CJUe que supo t•c'pelcr tan denotladamentq. ¡Ciudadanos l Ecuador! oíd las voces de vuest1·a patria moribund.t, s clamot·es. tle la libertad ultr·ujatla i .l grito pelle­ante de la opinion, que piden en vuestro suelo uu len de cos;•s diver·so del que ahor·a •·xisle, para puedan desenvolfe1·se Jos jérmenes ele la pt··•spe­dad n..tcional, i p¡·esentat·se vuestrn república glor·iosa 1' sn devocion á los principios i g•·ande por sus hc­lOl!. Vuestros hermanos de la Nueva Granadá os han do el ejemplo. Aqai tambien uos insulto.~run los télite de la tir·ania, proscrioif'ron a los mas ilustres udatlanos, hollar, u la constitucion i las le, es, i difnn­rou por· todas partes la miscri .• , la desolacion i la u rte; pero el puchlo se acordo un día de lo que otr·os tiempos habi. sirio, ¡>r·oclamo sus derechos, arbolo bs banderas de la Lbertad; i Jos opresor s ) eron espantados, mostrándose tan déhilf's i cobar­s en su caida como habian sido altaneros i or·gu· ¡os en u elevacion. lVulla enim yohis societas C .~RTAJF.NA 1 MR. LE GRAUDAIS. Al fin par~ce que Mr. Le Grlludais &e cansó de cir fanf.trronadas, i el 1 J era a pues­tras costas, ;¡J menos con mensajes del gobet•¡wJo•· de M,,J.tinica, con quien el gobierno , de nuestra p<~tria nada tiene (¡ue ver.. Maa si, p·)r JP.tla fortuna ,U.J'~' vuelve é inteuta cometer algun ~\C~Q hostil, teu,tlra oc:tsion tle conocer que la Nueva Grano.~ da. siJ~O ~s grande por su pohla<;ion, lo es por sqs becllQ:); i q,ue sus hijos, sin el orgullo éjltanero del tOilrÍno f•:\H,l<;és, tambien saben medir las a1·mas «;on IQ,s qqe lvs ,tt,tc· u, i venJer caramente sns vidas. ~ts Je una rez lJ herq¡~a Cartajeoa ha dado pt·uebas de esta verdad, i a~m le queda la indomal>lc resolucion <.18 repetirlas cuando ~e le ofr·ezca. , H:1biamos sentido al princip'io la ocurrencia de Mr. Le Gr.~ uclais; pero ahor~ nos alegr 1JUos de que haj a sucecliuu, porque se ha d •• do ocasion para -tue el pueblo manifieste que no mira con iudifereucia la su<•rte Je la naciou, i que esta resuelto á perec~r antes que sufrir injur·ias del eslranjer·o. .Si, ]a indi,g­nacion con que se han visto en Cal't.,jena lo insultos de Mr. Le Gr·audais, lo mismo que en todos loa ptlO Los de la reptíhlica, eu donde se han sabido, dernuea­tran claramente que los granarlínos se ínterc.san pur su gobierno i por su suelo natal. NUEVA PROTESTA. Algunéll jentes mal inteucionadas han empezado á decir, que, eu el diálogo que publicamos el pas.ldo domingo, cuando hemos hablado de los frailes, IH?uws querido compreiJderlos a toUOS ¡ perv otra \'CZ hemos dicho, i ahora de nuevo protestamos, que nueslt·as declamaciones no se dtrijen a los que uo se hacen culpables de sPdiciou contra el gobierno, o conspir<.~­cion contra el progt·eso de las luces. Esto set·ia Ja mas gran1le injusticia, pues todos las p.¡lrtolen­samientos torcidos, de laberinto illsondable, de igna­rtJncia oficial que tenia el gohi·erno de la edad del señor La Rota. Le acusamos el recibo, i le corre­rémos traslado a los autOl'CS del artÍculo, que le ha torcido las entendederas al señor La Rota. , A ALGUNOS DE LOS VECINOS NOTABLES DE HONDA. • Acusamos a usteues recibo de un papelito, cuya pr1mera llana se ocupa con el titulo, la segunda i ter­cera con los nombt·es de ustedes, i la última con el lugar de la imprenta. Quedamos impuestos de que los que fueron miembros de la cámara de provincia pot· ese canton, i que son Yecútos notables de esa ciudad, fueron los únicos qne tuvieron la jenerosidad de ceder sua dietas. N()s alegramos c.le que no sea ese el solo servicio que h~yán hecho a la patt·ia, ¡ de que no sean hombres de charla i rasgos de pluma Estamos de ocuerdo en que, aun cuando el impresor pong:l mu9ha tinta en los tipos, los lin~as del Cacha ro, porllegras que sean,jamas padr(m oscurecerla bien sentada reputacion de ustedes, aolo si la mala. Por último,.set}timos ver entre los firmantes del papelito i1 nuestro cot·responsal Pedro Diago, i no sabemos como éon;ribuye a ~lecir pestes de los f{UC se han compa­dec~ do de él, lllan dado lugar en sus columnas a sus quejas i reclamaciones. Esperamos que t>l señor Pedro Diag~ nos diga que ha ~abioo en este ucgocio, pues tOUOV~a cre,eDlOS que atJlH UCb~ de ~Jaber alguna errui­" OCaClOn, o tal vez ~lguna plcardtUi>la. ·No decimos mas, porque cre~mos baher dicho lo bastante. CEMENTERIO. r\os l1an dicl1 , que hasta de aqui á dos met~es 110 Sera posible hacer Clllerrar los cadáveres UC lo:. que mueran ~u el cementerio que se esta coustt·u­) endo. Nosotros somos de parecer contral'io, i creemos que hai oovedas suficientes para los que puedan morirse desde ahora hasta entonces . Recomendamos á las autoriuaclcs el que se lleve a ~fccto la benéfica meJida, de 110 pcl'mitir el que se siga enterrando pot· mas tiempo en las iglesias. Estns no son otr~ cosa ya que unos Vtlstos ccrnenlerios, en donde uo hai un solo palmo de terreno que no cubra .:1lgun cadi\\•er, i los vé!pores (1ue exalan, esP.ecialmcntc po1· las mañanas, aon insufribles, i en estremo perjudiciales a la saluu. Si la cóler~, por desgracia, nos atacase, la pmh·e· dumhre encerr.atla bajo los pavimentos de uuestras iglc~ias contt;ibuirá en gran manera a propngat• tan ternble azote. La salud pública, pues, se encuentra interesada, i a la ¡alud pública ·habrán de ceder pre· ctsamente los iuterese~ privado¡ i las pt·eocupaciones vulgares. Los mismos que ·Se oponen a tan benéfica medida -serian, tal vez, las primeras víctimas en caso de una epidémb. Lo repetimos. Diez i ocl1o cadáveres han sido . enterrados en los templos en los dias r6 i 17 de octubre. Si los hubieramos llevado al cementerio, nos 3horraria­. mos quien sabe cuantas enfe1med Desde 1 ° de Julio proximo, gun empl~ado gozará mas que de un solo i tinico do, a su eleccion' :mnque accidentahnenle o po 111ision «lesempeñe Jos destinos de nomhramiento de acrucllllS que por 6U natur•¡•}eza l funciones separadc.s o puedan separat'H! con dos di, tinta ciones; i aunque una sula e~té situnoa sobre los dos del erar· o. Art. 1 o. Los pre1Jrmlaclos eclesi~~ticos q J teng el producto de )a pl·ebent1a, i el que re ciase de los dos en ta·a r.' en la lcsor·eria del estad ( Del Redacto•· de N ucva York de . 1 7 de ~ de 1833. núm. 23).) iCF' Llamamos la atenciot1 dd ptihlico altiltim ticul'). Pot· su tlisposicion fe ,·c¡·¿i, <{ttC el gohi espaíiol no hace Jistincion ninguna entre la r·enl cimal, de que gozau los prehentlados, i las c.lema la nacion. LO QUE CUESTA UN EJECUTIVO. En 1a memoria del ministro de la guerra Ecuador se halla la partida siguiente ; Cuartel jeneral de S.E. Uu coronel, un prime•· comandante, uno segundo, i un capitan
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El Cachaco de Bogotá - N. 31

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El Cachaco de Bogotá - N. 33

Por: | Fecha: 14/11/1833

Qcu' non b'bere ve1 z'tatem pronancial, prcditcr est o 33. ] Jl!JEVES 1 4 DE NOV·IEMBI\'E DE 1 833. Se yublicará esto- periódico Lod.os los domingos á las diez de la mañaua, i se vender.' CJ1 ht tienda del Sctior An-. toqio V elez, en la primera calle del aomereio, donde se ndmitirán suscriciones p9r t.rim.f.s.tres al ¡}recio de d · cz r:et~IP.s Fu~ESTOS RE'IULT.ADOS D'Et. ESPiRITU DE PARTIDO. La ignoranci:1 menos que la malicia hace ecuentes imputaciones scribe la i que el juez de una e u a reduzca á prision á la rsona contra q icn ~l a ÍlHli • 9S de q blC iCél clelin-ucnte 7 Lt s enemigo del ~obier o u·ibuir:~ á este n ¡·ocedimie to r ndado en Ju lci, i q e sclusivam n de la in }Jcocion de los j U .. , , cuando eL espíritu de partid/) es e1 que hab1a, cnanclo es preciso hacer rec.'l'el' saL1·e el gdbicrno todo lo ocioso, cdando hai interés en suscitarle enemigos i er¡conos, 'Jiur, de pojtirlo ele la fu~na mora.1l, fa razon call¿¡, las leyes eumudeeen, i h:rsla el bn'en sel'ltido guarda silencio. Pero, por fortun~, l1ai un nrlmero mur prc¡)on,Terit'nte de val!·iotus, i de bom'bres imparciales, que cli9tinsuc las f'Lmcionas i de:&c·:es (te los <~jenl(!S de la nacio'tl, i que cst."ín per nadidos de que p:-~ra 1111c'Stros itnphtdb'lc~ enemigos no h~i arma ninguna vetbdh: todo lo que les pueda aer útil paTa llesncreclitar e1 sistema repuLli­cnno, calumniar al gobierno consti'lucional, 'i el1Yolver á la .NoeYa Granada en partidos i re-rolucionés, todo lo po11cn en practica pil ra saciar su 'engánza, i satis­f< tcer sus viles pasiones. 1 desgraciá(~o el ci uéh1nta ol)servat·las. Pero, ¡ Dios sea loado! tenemos libertad de imprenta para. pu!JUcnr es~s Yerélades, i <.1 svaneccl' las cqui11ocaci )e¡ de la isnorancia, o las acu ·acloues malitioS'lls del espí· ritu de parlillo. EQUIVOCAGIO 'ES. hora que se ha perseguido a a o Ullas pcr&o:ua. por h~ber contra ellas declar iones que las s.iu.Oical all. del de]jto de conspiracion, no han faltado otros q.ue echen );l culpa a los ~ncarga.dos de la Ol' fortuna, e a época de crímenes, i paso para dar al fiu con el :mteced~nlc que 11eccsitq lene tamhien co'lt ella la nutot·idad que le hizo dar tal á ]a ,·ista para que el ejecutivo pueda d •spa.cl1ar co nombre. Hoi tenernos una constitucion en que e tán acierto. .Si los gohenwdores dijeran siempre: ·'he­marcadas las atl'iJmciones de los funcionarios públicos: 1 mos heHw tal cosa e1í vzrtud de la orden de ta el poder ejecutivo no se puede mezcJar en l; s del!Jechn, este inconveniente, que es mas grande de lo judicil reembolso del alcance, i sean perseguidos segun las 1e: es previeuen? ¿A qué, 1mes, tanla:s aJaracas '} l No tenemos un sistema repu­blicano de gobierno, en el cual no se tiene ningu­na consideracion aristocrática con perjuicio de la co­munidad '! Podría acaso haber lugar a qu ja, cuando se lnsllirse hecho esto solo con el Sr. Ayala; pero no es asi. El Sr. rthnuel p;,rdo, J'cpublicano conocido, que l1a prestado sen icios á la cam;a úc la independencia i de la lihertatl, ha , ufrido, aunque, á nuestro o.odo Oe YC1' 1 lfi centCll.lCUle, }os nece o.ll'iOS efectOS de Un juicio, por un alcance que resullo a la renta de cor­reos. ¡,1 se ha quejado acaso el Sr. Pardo cot~lra el jén ral Santantler? ¿Ataca por \entura al gob1erno instituciones de la Nueva Granada? ¿Dice algo con­tl• a los prócedimientos legal s? No; el Sr. Pardo l1a aguardado en silencio el t·esu1tado de su juicio, }¡a pagado lo que contra él resulwba, i conoce que, si queremos tener· república, la lei debe ejecutar e sin miramientos ni con::;ideracioncs particulares, i que tan­to nos han pel'jutlicado en otro tiempo. (. I sera aca­so 1 $r. Pardo de peot' condicion que el Sr. Ayala? ¿es su familia menos respetable i conocida'} No por cierto. El Sr. Phrtlo ha sido absuelto ¡1orque nada re­sultaba que pudiese empañar sn bien merecida repu­tacion. Ojala podamos decir del Sr. Ayala crue ha si­do absuelto por igual motivo. tan buena la memoria, que siemp.e 11os acorden.os d lo que hemos leido alguna Hz_, i en negocio~ de gó­hierno es 1)reciso tener siempre á la visla la dis JOsi­cion escrita par01 no er•·ar . .Si és asi, como suponemos que debe ser, parece que nada le cuest;, á un gober­nador cita e la feclta i el mímero de dichas úrtlenc:> ·. ~OS atrevemos a suplicar que :JSÍ se ltaga, para ({u e se allanell los iucon cuienles de qnc hemos h:d)l<:do. • uhcmos que s principios liuerDlcs, solo puede ser cslrav i:~da d ellos ror la influencia perniciosa de :Jguua pcn,onn, que haya atiqnirido ascewlicnle sobre lla, por poseer ~dgun;:s cuulidadcs de nque!Jas que tan fdio de que la juven­tud se afirme en el amor (1ue por inclinacion lns tiene. El cstudinule jenel"itamos con las fieras. Si s.e puhlica alguna órden no se hace ejecut:n·, j. solo reiuu la indol~uaia, i el desórden. En tal e~tado, ttaJ necesario que esto salga á la luz pública, para ver si­por este medio se consigue algun remcdio .-Se COI;l'" tinuará -- Co& seutimicntos· de respeto i consideraeion, me> suscribo de U. U. mui obe
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El Cachaco de Bogotá - N. 33

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El Cachaco de Bogotá - N. 37

Por: | Fecha: 01/12/1833

ELCAC AC Qui non b'be1'e veritatem pronuncia!, prcdz'tor est vert'tat:s. J DOMINGO 1. 0 DE DICIEMBRE DE t833. [ UN REAL. Se publicará este periódico Lodos los domingos á las diez. de la mañana, i se ""Vendera en la tienda del Senor An .. tonio Velez, en la primera c:~lle del comercio, doJlde se admitirán suscriciones por trimestres al precio de Ji z reales LA PRENSA BOGOTANA. Hemos ·isto el núm. 1. 0 del pnten del con­tacto que. tenemos con los miembt'Os de la adminis­tt ·acion. Nosotros no nos resentimos de nada, i méno~ de est9, porque, t,racias al creador, recibimos de él ·uoa alma independiente i un· caráeter fir·mc i decidi­t" ro, para hacet· i dt~cit' cuanto ct·eernos útil i bu(•no, ~unque les duela á lo~ gobernantes, i se atra"iesen de por medio nw'btros amigos. El autor del papel, que ha solido honramos con sus remitidos, i <1ue nos co­noce bien de ccl'ca, uo debiera haber hahlado de 110- eolros en estos t1'nninos, porque en verdad que uo h< brá tenido ocasion de saber que somos docilcs ins­trumentos de nadie. No l"" fllll'oh•tmos tampoco lo que dice del jene­ral José Maria Ohandn. Este ilustre repnhlic;.~no: á quien la };ber tad ha drbido tanto eu los tiltimos ciuco años, 110 lw d:Hio moti\o de que se le diga qu. tiene de­IDétsiado apego á este ó aquel pedct70 d tien'a! ¡~or que ¡us !tecitos pruehétn que su cor .• zon grande 1 Jenero­so lo mi ato r¡uiet·c á la J 'ucva G-rau .• da entera que al ri,,con en f{H<' vi,) la luz . .EspNamo que ·s t.t sea la pr·imcra i la última •cz en que hable a si de los bue­nos p.tlriotas . .Si lo conl•·ario succcdicre, siempre nos tendra, corno ahora, en la a enJ defendiéndolos. SOl3RE LA. MISMA. (Remitido.) El que hahla demasiado, da continuo eomete mucbos etTot·e . Asi ha succJido al autor de la Prensa Bogotana, pues, no contento con dog~uo~ti~Ostendra la actual administracion, pero sin dejar de irle á la mano, sobre todo cada vez que, como en la cuestion francesa i en otras, asegure en tono dogmatico, que el que se atreva a emitir una opinion diferente de la del go­bierno no puede hacerlo sino por ignorancia o por ma-licia." Protestamos que no hemos visto semejante cosa; no obslante que somos amigos de leer los papeles pú­blicos, é informarnos del estado de los negocios jm­portantes. Tal vez pot' distraccion, olvido .. o negli.­jencia ignoramos una circunstancia tao notable; pero sino se nos cita el lugar en donde ella se encuentra, con,·endrémos en que no existe, i que por consigui .. ente esta es la segunda falta de la prens¡t, La tercera falta consiste en el modo Ít:8propio con que sP. habla del jeneral Josá M.11·ia Ol>atúlo, en lo c¡ue nos parece que hai mas parctulidacl que igno ... raucia de parte rlel escritor, que pt'OCUt'a zaherir con malignidad i estudio a un personaje, que no merece se le trate tan ioclignamente por quien se precia le ser sabio, moderarlo i amigo de los principios repll .. blicanos. Bien sabemos la irrit:•cion c¡ue ha producido en los lectores del párrafo que impugnamos, la ma .. nrra con que se ataca al ilustJ'e jeoeral José Maria. Obando; pe1·o no esta fuera del c.tso hacer aqui al­gunas indicaciones , para que !'e acal>e de conocer la. lijcreza que en esta parte condujo la mano del escritor de la prensa. Vamos á vet ificarlu. El jeneral Obando recibió desde su infancia la. educaciou que en ar1uellos tiempos se daha con mas esmero á los niños, i habiendo estudiado un curso «le filosofia rejentado ¡Jor el sáuio D1·. feliz ftp trepo, cultivó su t: lcnlo sublime i su hrillante imajinacioo. con grau provecho. En la carrera militar, el jcn ral Obando no ha descuidado la aclquisicion de l s prin­cipios del arte de la guct·ra ; i nadie pocl1'a negar que, a su valor conocido, agrt>ga una gran suma ien, en su dificil allmioistracion, que era digno de presidir los destinos de este heroico pueblo. En la con­lienda con el Ecuador, uo es p;)co l•• que la Nueva Granada tlebe al juicio i prudencia del jf'neral Obando. Sus enemigos personales inutilmeote preteut erdn, por tanto, hacet·lo aparecer como un hombt•e adocenado: todo lo contr•u·io juzgs granadinos para que necesite de nue­vos trabajos para conciliarsela. Nm;otros que lo cono­cemos muí de cerca, i que nos jaclamos de set· sus .mas intimos amigos, estamos seguros que ese bene­mérito ciudadano sabra conservar hnjo todos respectos el justo aprecio de sus compatriotas. La cuarta falta consisle en hacer mencion del ~eneral Tomas Cipriano Mosquera con el designio de 1njuriarlo. Dcspues de una lci que relega á pet·pctuo olvido todo lo pasado, en nuesu·o sentit·, es injusto, imprudente é impol!tico hacer recuerdos ofensivos d~ la conducta de un ciudadano, que, si en un tiempo se separó ue la senda de sus deberes, hoi ]a lw reco­brado ya, i no dudamos que sera útil a la Nueva Granada, de cuyas instituciones es enlusiasla paneji­rista. Si algunos de nuest•·os anliguos enemigos nos dieseu. motivos uucros, forzoso es echar·les en cara sus criminosos t>stravios; mas si nos manifiestan, que han vuel lo sobra- sus paso&, i que de buen~t fé se ha u reconciliado con los amigos de 1a libertad, no es licito it.ijuriarlos, ni es conveniente enrostrarlos con recu­erdos que Ja lei condL•nú, i que la toleraucia i la ur­h~ ni;¡ad deben auyentar pnr~ siempre de una sociedad, que si nn se pt·ecia toditvia Je ~er suficientcmcrlle civi­li~ ada, tiene ,,1 menos tendencia para conseguirlo. La quinta falla esta en las inculpaciones que se .hacen al gobierno, sacadas de la carter·~t de un o(icial, que supone hal1ersc encontrado el aut(lr de la prensa . Primeramente indica, que '' apcsat· ele dos \acólntes de coroneles qne han ocurrido, el gobicmo no Ira aseen- • d~do ningun teniente coronel." Si hubiera leido la atribuciou 7. "" (le Jas d(>l Pocler Ejecutivo no habría llegado a Lmto su ignoranci:t, pues alli se dice: r¡uc el presiñ nte poda·á ascend r a l s teni ntes cMoueles con previo acuerdo i cou entimiento del senado. Ca­torce on los_ coroneles que conforme á la lci orgi\­nica del ejérctlo puede haber en senicio acLivo, i b lei no obliga al gobierno a tenel· completo sle nú­mero, en cuya virtud hasta ahora no ha compl ~tadf), pot•que las circunstancias no lo Jwu (•xijido. Pt·imet·a consitlera~ion: en los coroneles llamados al sel'\'icio activo no ha ocurrido mas f:~lla. absoluta que la del memorable Moutoya. Segunda conshlcrttcion : con­forme a la misma lei, una vacante de coronel debe lleuar e llamando al set·vicio á uno de la misma cbse de los que se ltnllen con letras de cuartel, 1 otra ns­cenuien lo :i un teniente coronel de los f}lle ~e ha­llen en senicio activo. Terce..a considc•·aciou : de consiguieute el dueño de l01 cartera no eslaba al cor­riente de lo qne dispone la constiluciou, la lei mllit:•r i lo decretos del ejecutivo dict.Hlos para su cumpli­miento; lo qnc prueba, que el oficial que escribio lo que se inserta en l.t Prensa es descuidado en el collocimicuto de sus deberes, pues no ha leido ni las ordenes jcucra1es; aun mas, que es un desmemoriado, pues DO Se ~ICUCt•J~ de que desde julio a esta parte nos~ l1a reunido ningun congreso, i que el segundo constitucional se reunira en marzo prox.imo. La sesta falta consiste en la censura que se hace al gobierno por haber ordenado, que los domingos se tenga una academia jeneral de jefes i oficialrs. Este pt•ccepto es saludable a los que han abt•azado la CJr­rera del honoe i de la gloria, porque tiene por olJjcto inculcarles el amor á la patria i el conocimiento de sus deberes, exarninandolos eL\ las ohlig<.cione:' de sus respectivas cla rs_, instru ·endolos en cua11to deben saber, i aconsejandolos sobre su modo de comporU•rse. Las vent<~jas de este establecimiE'nto son nutot·inmcnte útiles, i sobre ellas nos estenderémos mas si el <•rticulo que se •of'rece publicar en el Cachaco no se co 1fo ·­mase con nuestras ideas. Hasta tanto suspenderé01os nucslro juicio', i cliriiirémos nuest~'OS votos pl)rque el ilustrado autor de la Prens~ Bogotana emplée sus luces i su celo patriotico, no eu denigrar 1 zaherir·, sino en censurar con moderacion i en amone~tar con juicio . .Bogota 26 de Noviembre de I833. ECUADOR. En el Ecuador se esta imitando á las mil mara­villns la enerjia del podet· absoluto. El diputaclo Ro­cafuerte fué destituido por el congreso, i desterrado del territorio del estado sin set· oido, i en castigo de IJJ.­ber representado contra la concesion de f-.cultades es­tt ·aordinarias. Al Sr. Pellro Merino, que renuncio b plaza de consejero de estado, por que no vein á la constitucion ejerciendo su impet·io, se le destituyó igualmente pot· el congreso. Despues de la funesta i atroz muerte de los patriotas que fuéron engañados para tomar el cuartel de Quito, el congr·eso lla dado una lci mandando que los complicados en la conspi­I'< Jcion sean juzgados militarmente i aho1cados ( lei ex. post facto), i que se ¡;aqueu cincuenta mil ¡Jesos de sus familias. Qucd,tha el congreso i!isculi<'nllo si dt•­bet ·ia ser destituido dt' la vicepresidencia el Sr. La r­rea, por hnherse quejado de que los ministros lwhi,m dictado mcdiJas sobre la revolucion sin su ••nnencia. El cad·iver de Hall fué suspendido de la horca, i lue­go tirado ~ b sal)ana. ¡Viva, viva la enerjfa i -,igor nes orijinalcs ele} difunto lihcrlador Simon Uolivat·, que publicamos para excitar los de­se ., de' los que tienen apetito de gohcrnar, ó de ser gohernatlos, fuerte i ,·igot•osamenle á la Boliviana. PRIMERA. Cuartel Jent!ral de Pie de Cut: la--Octubre 1 ~ de I8tg-g. 0 .Al cura i alcaldes de Jiron. El dinero !lel clonativo estará li to para mana­na, en que srguirá conmigo, en la intclijencia que, hahielldo omision en esto, UU. i toda la ciudad it·án al ejército. r~ngo entendido que u. , señor cura, está prcs .. tando el diu.ero de diezmos, i, necesitando yo estas cantidades, estarán ptont.•s para marchar conmigo.-­Dios guarde á UU. mucltos años.-- Bolívar. SEG\fNDA. Cuart~l jeneral de Pítmplona a 29 de octubre . de I8l9-9· o -· s .. mon Bolit.,arJ presidenitJ de laR~- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CACHACO DE 1\0GOTA.'.' 151 publica, CapilaR jenera[ de los e¡ércitOS de rene­% lUJa i de la Nue·va Granada~ etc. etc. Al ciudadano Juan Bautista Gonzalez. Como U. hasta esta fecha no ha consignado en podet· del ciudadano José L;¡z:~ro 1\~antilla los cuatro mil pesos que S(' le asjgnat·on al ciudadano Jeroni­lllO :r.1antilla, faltando U. indignameute á lo ofreci­do, en este concepto, si U. 110 los entreg;¡re inme­diatamente, lo hago pas:1r por las armste momeuto. ORDENES REGULARES. En ~~ rejist:·o oficial núm. 20 p.tj. •54. se en­elt~ ntra un dec ·eto del jcncr, l Bolívar de fecha 8 de octubre. de r82.8 (epoca de la dictadura) en f'l cual, resolviendo las dudas propue.;tas por el arzobiapo de Caracas sobre la dependencia de los conventos de pre­dicadores, <.le san Francisco i ltt l\1C1'ced etc. , en el art '. 0 decitlio el gobierno dictatori<.~l lo sigui ente. '' Los con en tos de regulares, qoe clepentlínn 1 en Ve :tezuela, Maturin, Orinoco i Zulia, de los or­denes •·egularea eaolablccidos en Snnto Domiu¡.;o, Cuba i Porto-Rico, estar¿m en adelrwte sujetos a lor res-ectivos ordinarios eclesiasticos con.fórme á las le­es, ¿ a los canones r¡ue arreglan su disct¡Jlina en estos ·asos. '' '~ §. Linico. Esta providencia S<'l'a cstenaiYa a otros conventos de Colombiil, CfUC ae h.tllcn en el mi~wo c ru.o. ', Entonces gu:u·tlaron profundo silt>ncio los pre­la ,los es,ru¡ ul,>s •s, i no se aco•·tlaron de las bulas pon­t'ficias. Ya se ,e, era la dictadura t¡u.ienlo manda­ba . ..... CURATOS. Por lo que snlJemos, i pot· el ntfmero de ecle­~<• Stt os que \emos en la c<.~pital. ya esta cclebnmdo­e el .Swodo p:tra la provision de curatos en el arzo­l> ispa1io. f<.::S de esperar¡e que ella se haga en justicia, e ':mclo 1mparcialml'nte el mérito de los señores opo­aitores, i €JUe no suceda. lo que se ió con e ·dmdalo ajo la dictntlura de hor•·orosa memoria~ cuaudo se d io un Lucn beneficio, por una orden terminante del dictador1 á un clérigo revoltoso, con perjuicio de otros eclcsihticos de mas luce$ i mérito, solo por que había predicado Slas re•·omt•n,Jaciones por mas que sea tan viejo como M 1tn · .. lem en 1 ministerio eclesiastico. Los recomend. hle cclc,i< ti­cos Gar.ti, Ese:•rpeta, V:tsquet, Guenn·a, Anjel, R nue­ro, n.,Ivue.na, T.!lledo, Caho i otros que, auuque no los conocem.,s, sí.lbem ns que han ' 'enitl" al conc u·so, son acreedores á ser colocados en lo hencficiu.', ¡Mra que siempre cuente el sistema liberal con amigos i apo­) os Cicle~, i la iglesia con párrocos <[UC la sirvan i l~ honren. GOBERNADOR DE PAMPLONA. (Remitido.) S,-ñores redactores del Cac'hrico. Mui justo es que UU., hablandú de los gober­naclores, ha)au. distinguido á los ele Bof;olá, i Antio­quia; pero no creo que otros gol.ern.11lo e •. esnwt•t•.t- C< n una mencion partict.lar, aunquo s a c'erto que entre ellos suceda lo que con J.,s brev .• s, que hai <.~l­guuns mas r<'dondas que las otras. 1:.1 g"hem ... dor le mi provincia (la tle P mplona) ciudurla11o lsi•lro Vi.­llamizar no desmerece se•· colocado . 1 la• o de los me­jores: de su integridud, desintere ,11!0 palrioti.-mo, con­S< tgracion al trl!hajo, adhesiou á lns le , es, re.· pelo al gobierno, amor á ]a libe• tad, é inlel•jcncié!; dariw si­empre testimonio los actos guhernat¡vos, el ;trrcblo de las reulas, el orden de aqu(•l1os puclJios, la corres- ' pondencia <'On el gobietno, i todo· los 90 mil hahi ... tantes de esa pro,,incia de Pamplona que, por sus pa­decimientos i sacrificios por la independencia, no ce ... de a ninguna de las el~ la N uc;"a G ··~a da, i .por 1() que ha hecho por la ltbertad 1 las leyes es dtgna de; estar al lado Je Car.anare, Popayan, Rio-Hacha, Cho..: có, Barranquilla i Sabanalarga, Sanlamarta, Socorro,.] San Jil etc. etc. Un hijo it: la provincia d• Pamplona ~ • TEATRO. Quisieramos decir mucho sobre la trajedia. qué' limos rep.res~~t~ en la ;noch~ del pa~dQ do~wgo¿ • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OAG!IAe() bE BOGOTA; pero la e8trechez de nue&\ra- eolumllaJ no :nos p•r· a repetir. . mite ser mui di(usos. Darémos, sin embargo, algu- Apesar de lo numeroso del concurso reinó el rias ohseTVaciones, respondiendo al propio tiempo á mejor 6-rden: los hombres se condujeron con ·toda l~ varias crí~icat que sabemos se han hecho, asi de la decencia i compostura que el lugar reqn~ria, i oh­eomposicion como d~ lo demas. servamos con satisfaccion que ninguno fumo ui en el Lo' primero que se ha dicho, sin duda para rebajar patio ni en los corredores de los palcos. Ojala haya al recomendable ji>ven autor de 1~ trájcclia, la satisfac- siempre tanta civilidad i decoro. cion que debe híiberle causade su felit suceso, es que Seria de desearse que el alumbr.ado fuese mejor. no ha. hecho mas que poner en dialogo i s.acar las es- Bien sabemos que el sr. Granado• h;.ce cllantos e • eena1 enterlls del hermoao :romance de Florian, titula- fuerzos puede para conseguirlo, i que, si le fuel'.t fa. do el Gonzal~ de Cordova, o la conquista de Granada cil reembolsat· sus crecidos gastos, alumhraria el Coli­Los l1ombres juiciosos, que no son ciegos admira- seo con velas de e1perma; pero nos consta que no dores de todo lo q~e nos viene allende los mares, i que le es posible, mucho menos despues de haber oído sa1JeD apreciar las producciones ind'rjenas, habr.in echa- ciertas quejas porque se habia aumentado el precio do de ver que hai en ella bastanle orijinalidad, que de la enLrada. Sentimos decir que los que han he­el aÚtor ha sabido entresacar con disceruimiento aque- cho tan infundada censura no estan al cal>o de los ltos pasajes que podian presentarse en la escena con enormes gastos qne se hacen, pues no es cotta facil pre­propiedad, i que el carácter de sus personajes esta sentarlo lodo bueno i barato. hien sosteniclo desde el principio hasta el fin. El UNA CRITICA. ác~o quinto, si esce.Ptuamos una que otra co~a, es on Dizque un caballero de alto tono dijo en la no-teraw& nLe tle su invencion, la muerte de Alamar es che de la reprcsentacion del Gonzalo que "En este n.mi del caso, i los d~lirios del viejo Mulei son ver.J· paia no debieran represcnt:1rse trajedias porque ni dasohin entre otras cosas leau monoseado, digamoslo asi, el E,lipo desde Soplw- 1o que sigue:--· que siendo uno de lo fondos de la eles J1asla Martinez de Ja Rosa 1 ¿ Maffei i Vo1tai,·c Ca a de Ref'ujio las donaciones ' 'oluntarias de los ciu­Jlo esct·ibieron la Merppe? ¿No SiiCO Moratin su Mo- dada nos a favor Je eJla, sle h<·g~ ul n~ el xltacion ~or J·•1 ~ata ' 1,. 1 h'r po· crll·. ii
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Por: | Fecha: 05/12/1833

·, ELCAC G A.· Qui non lil~ere verz"tafem pronan~t'at, prf!d/lN' est verzlata. N. 0 38. J JUEVES 5. DE DIClEMBRE DE .833. [ UN REAL. Se publicnra cst!' ¡wrió:lico lOlcz, en la primera c;~lle del comercio, floftle se aclmitiran suscriciones por trimestres al precio Je diPz reales AL JENERA L FLOHES. ran su sufrajio por otros individuos que por aqul'llo 1 La guerra desa,lrt~t;a c¡ue a O í,iiú á vuestra patri;l, que os eran cnnocidan.entc auiclos. A uiquilasteis la euancho podiais ;.lega•· pat\t f"olocaros lucion que l1oi trae sohre vuestni p~1tria adoptiYa toda á su cahc:r.a: <'Sta hourusa distiucion ]a tleheis sol. mente clase de m~lcs. Así haheis correspondido á la distill-a )a 1\lUUÍiiceucÍa de[ pueblo. ) ,a gmtÍlud t>X.Íjta <¡ue guida coufianza COII f{Ue OS honrÓ el pueblo. o,,r.,seis d<' m .~ ne•·a que nuuca los cit~d:Hlanos tu' ie1·;m Pero no pcnsris, por esto, que ¡,,,heis ase!;urado ocasion de acordarse guido, i ltuhiese 's curdado pel'O t>l fu<'go ar·de $ecr~L¡¡mettft>r, · _el día tle la com• ele que se Lu ·i< l'a un respeto i~tvioiie~R'is •·e tirado l'f" t>lll,tfllt'-. fJlle iUt'SCll de SU agm lo j J reclulpúhl:ca 1 dia estos tcrriJ,les rn:,teriales hagan nna csplosion ,·io­gll7 •• 1Hl de una pa1 JH'ofunda no huhia•¡ •i pedido f.~rul- leut.•, que, erzos e u 'cz de ; co ;t•r· l11 hiet'7cos. Contemplad á Colombia añ0s. J as páji 1ras Cll <(l·<' S<.' e :crih;~ In h:stmia ,le ellos de:-olarla, recorred 1 s distintos ~"3\11}JOS de ht.l;11la en no set·áu J.,s tp ·e nHl.S !ton rosa lllCucion h.~gau c1e 'os. que corub••t:e10n la Ll ,ertad i la tiranía, con~uhacl en )1arcast('ÍS los prinH•J·os pasns dt~ vncst• o gobieruo con la huesa las frias cen1z. s del cauclillo c.le la indepen­un escánd.do que u une<~ se• oh idará Nl la t:ena de dencia, muer·to en medio efe la execr,,cton ele sus lrai­Colon: .,,Jgun:ts pro' incias de un eslado !<' acoj;eron cionrfl,los consf"jen1s: llam.td a los patriotas pros­'\' uestro pueblo. "En los momentos en que lle,aJ¡ais crito · : sah;l{l la vise inutil cst .. tlo ma­ció, i quitasteis la vida a cuanto sol ludos de él hu- .' o1· que os rode .. : poned la recau' ra lüs que m<.ntlen en el dia! El que no e tá con la libertad puede contat· con las c t~ den<~s del infortun io, i con la dcsaprobac'on uni,•ersal. ( ) El abate D' Pratlt dice mni lJ íen, que antes era mui C;JllJOdo mands que­jdndose ti la morosidad Jel juez. El jefe polttico de la ca¡ it• 1 hiw lo mismo en el propio dia; i parece f¡ue, á consf'cuencia de esto, fué que el señor ju~ le hac;encla se nwvió á concluir la~causa . E..,peramos qu~ el! lll> e d ucrrua en el trihunt~l superior. Ya inco­moda demasiado al público el lcuer que ocupane de esto, i los jueces deben pone. término a esta situacion molesta. L. iDELJDA DES DE LAS ADMINISTRACIONES DE COHR _os Mui fre ucnles son las rcclam3ciones que lH~cen los su crilores á los papeles públtcoa eu las proYincÍOtt, }J rque no rt•ciben los que . e les t·cmiten de esta copit~~l. Por uuc. tt·a pia enseñ.Hlo !.1 espet·ien­gl'aVt'::, a.COLJVementes eu .el ~umplnnwoto de esL.•s dts· cia que debía tralar á sus subditos como á hijos, í qne ·pos,cwués. ¿A qué uvs ~·L~nel~lOS 1 rT.osotros, sin te- . sohmC'nle su amot· es el verd:. lero ,tpú:·o del estado. ñiruus Je L~s opmumcs mtntslenales, m descouocer la En \'ano los Si.lh'os B1·acm;mes i 'Ruj :ses le poniau a su ¡•azou Je alguno¡ de los inconvenientt·s, somos opin10n que e coug •·eso lleue q••e !Ja~cr ·pre.c~s. amenle 1 i granckz..t, rcjia el país con mauo ~ ~ e llÍNI'O. un al'rq~lo en ese ra111o, pat·asal .1rtollas Las dd1oullades ' Sis ·a, h;Jo de D, lwr, el mas Yener.dJie de todos que abo.·a embai'JJ.an la l~~.; a, siempre que no se01n con- sus leccioHes el result 1du del prop:o razouamiento del trai'ÍOs a la COIIS tÍlucu.u etc. Por laulo, ~i hemos d~ ; pl'HlC lp<' , que de lils instruccio :•es ajeu .. s Con esta 1er Libr~ s ~ien 10 esd.,,os de J.,s leyes, es menesleJ' mi1·a iu vculi> rl jueno dt>.A Sh ,,ikro l: elrei~ en el cud que nos sorn~la uws a 1 •• s regLs estahlccidns vor la hito que el rei fuese el m;¡s impo1·tanle de l d.ts 1<\s ordcthwza de cor reo , pul' ¡;r.t\OSJS que sean, basla p;ezas, pero el mas fac il de ser t.c .• do i el mas d .fi ... ta~lo cluc el pru.l ,,. , a (!li ten hemos confiado el derecho "ultoso de ser defeódidn, pu l1encl solamP ue serlo por de PI'C'SCl'thÍI'IlOS lo que ueiJe .• os haC('I' ó e\'il3o, !igü<> gol ~,.11,tdor Ar.111z,, zu, . ¡. á cuan Los le ha) an il) u-~ i, tcform .• ndo su cottt.htcta, luzo btcu p1• Jll l fe 1z tomado en ello un sohre este particular, ui se hahiéin perdido o menos­iotet ·és como si fuese asunto pl'opio, denuncinmos al 1 caLado las encomiendas sino e11 estos dos tillimoa publico e¡ oien es el uutor de la faJta, para que ella no meses, en que hao emptzDdo la rt'clanwciones de los 1e nos impute, i vean los que han hecho confianta de citui J833. Manuel Lah·o--Luis Sanlamaria. (Remitido.) El Constitucional de Bogotá púhlicá en uno de sus números el par. lt'lo entre VV asniuHton i Napoleon "SEGURIDAD DE LAS F.NCOMIENDAS QUE SE por Chateaubt iand S1nansc UmJs. public01r igual­REMITEI'f PCU. EL CORREO A u. CAPITAL DE LA llEl'UILlCA. mente lo ljlle el mismo th<~teaubrialiCi ba dic}JO en ( Rem.itido.) su ~iaje en .América, ll ·timJc.•hle cp.e un llioldano d cacJond ~ pag•~. ct e <. erc·c. 10 d e qumtos, 1 d~ -tg~h'a jeneroso pu~de llegar <1 eslnlJlecer la lihel'tad con- la e co·t uccwn. a.;.a n r-ucomten a que no se tr•• t a · · J' ·¡· 1 l 1 · 1 b 7 J f 3 · 1 ·u · ¡ L • r · d . m•sma Jact u a( s. Así la libertad no puede •l P1~~uel de ( ont e "e ~on e~t·•· B e el a dverFLtrse,, que tener su crecimiento al abrigo de la dicladur&t, i siempre ... o ICta e eocOUl:t'llu tS senor ernaJ'( o e • ranc1sco, · . al ec' t. l d h 1 b'd 'b' 1 .t sernde temerse que una dicta dura pro/oll((l'da haga r tutt· e oro pes¡,¡ o, como a e e 1 o rect 1t o ue l ¡ · ¡ b · · manos 1el t t 1 l , . b nacer en t que a e¡erce e ~ustv de ww ur 1Lranedad o con' uc or, no es encon ro merma n1 o - ,, seno• 1a rotura e¡ e 1 paqut'le, porque LOf 1o esto ap;¡r·ect.o. perpetua. al tiempo de lleve~rlo a b fnocltcion i pesarlo alli, i para donde se llevó de Ja D1 isma administracion de correos. Yo no sé en doude esta el fraudP; pero en Eognta, 1 de la administracion de cot·reos á la fundi­cion, es donde l1a apareci do la pérdida del oro, tle­hiendo ser responsable ol oficial de encomiendas, que o nó lo paso al recibirlo, o lo dejo mermar en la Juan Lei. AVISO. Con el mimero próximo terminan los trece NÚ­meros pertenecientes al tercet· tr inte:>tt:e. Bogotd, imp. de N. Lora. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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El Cachaco de Bogotá - N. 39

Por: | Fecha: 08/12/1833

LCAC A Qq.i non b'bere veritatem pronuncüll, prtJditor est veritatu. N. 0 3g. J DOMINGO~. DE DICIEMBRE DE t833. [ UN 1\EAL. Se public;uá este periót1ico Lodos los domit1gos á las diez de la mañana, i se "\'Cndera en la tienda del Señor An­tonio Vdet, ~n la primera c¡~ ltc dd comercio, donJc se admit irán suscricioncs por trimestres al precio de diez reale1 .. 5 .... AL PUBLICO . Un querido amigo miu ( el Sr. Lorenzo M. Lleras) me invitó en el mes d~ mayo ti! limo para qn(' retlactascmos este periodico, i yu convine :5ustoso en ello, porque no­taba la falta de 11110 en que ~e pudiese haulat· contra las f es mui probable que lot liberales cuenten con mayor número de jente armada.l ---------------------------------------------------------- 1< Los enemigos de este periodico no solamente han ocasionado desde mui al principio multitud dtt incomodidades domésticas a uno de sus •ditorel,' con el objeto de que cesara su pu/,licacion, sino que hasta han hecho que se sujiera a un alto fUncionario público la idea de que tome empeño en que se con· cluya. Este funcionario, por quien los editores tienen respeto i consideraciones, les ha hablado con muchcj imerés por que se suspenda el papel; pero ellos ntJ han creído q~• debieran tener esta conde5cendtmcia; i el papet ha ~ontüu~ado i. contin"9_rc ha_st4 lJ.uq se 're a conrem~nte. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 EL CACHACO DE BOGOTA. El seño1· Rocafuerte llegó á Gucl_yaquil el 19 de dico. en cuanto lo permita b estrechez de sus co- octubre por la noche, i el 20 se encarg1í de la prefectura. lumnns. Juan Francisco Elizlllde había mi1rchado a Manabi con JUBILACIONES. So hombt·es, con el objeto de sorpr('ndcr a la tropa 1\lui comun es ya esto de servir un destino oclw que estaba en aquella provincia. meses ó un año, acreditar que ee padecen enferme- Se asegura que los liberales hicieron salir el r 4 dades }Jabituales, i solicitar en seguida su jubilacion, para Paita en la goleta Maria, a los jenerales Guerra para que la nacion cargue por un gran 11úmero ele i Pareja, a los jenera1es Soulin, Casanovtt~, Valencia i años con la subsistencia de un erupleado que casi na­Gued~ s, al señor Ignacio Pareja i a otros. da 1e sirvió. Es mjentlsimo el que se ponga un re- De lo que uos refieren, pues, bs mism~s gacetas medio a tan enorme ma~, porque, si asi rto sucede, oficiales, deilucimos que la causa de 1a libertad no stt tiempo vendrá en ·que mas gastos ha Jan de haccrse llalla aun tlesamparada en el Ecuador, que la reaccion en los re-tirados del servicio que en los que positiva­mól. rcha, i que dentTO de poco se hadt jeneral. Sen- menlc ]o hacen. Conocemos a un joven que llabien­timos que la política del jeneral Flores haya arrastrado do servido dos años en una oficina, obtuvo luego a los buenos cintiadanos a ello; pero en las circuns- luego su juhibciou, i despncs hemos visto á este mis­tancias uctuales, no ha quedado a los libres uel Ecuador mo jóven sirviendo otro desLino en qne tiene un tra-otro rccur,:,o contra la tiranla. bajo mucho mas penoso que el que cargaba ántes ESTADISTICA. sohl'e él, solamente porque este destino no le impi- . . . , de el recibir ~u pt!nsion de jul)ilaeion, i pot·que lo • Con mucl1? guslo l1em~s v1sto las notteta.s estad1s- hace para suplir á olt'O empleado. Si este jóvcn esta-ttcas .que. dr ttcmp~ en ttemr~o han p~tbltea.do ~os. ba enfermo pat·a ser ir por si á la rcptiblica, tamhien · CoustltUCh1nale~ del Cauca, ~undmamarca 1 Antwq~na . su enfermedad debia impedirle $ervir por otro, pot• Ellas nos mamficslnn .el cuidado c¡uc los respccttvos que sin <.luda ella era de tal naturaleza que le irnpo­gobernadorcs h:m tenHlo el~ cumpl1r con uno de los sihílitaha absolutamente. Otros jubilados tamhien se deberes que les 1mpone la Ict de 1 1 d: marz? de 182S, ocupan en trabajos mas peno us que los que teuian en en la. parte en que, hasta ahora, h:~ su!o posrble; pem sns oficinas, i ]Jat·a esto no se consideran imposib~~ tnmhten nos h~n hecho notar 1a culp:~ble omision de litudos. otras gob~r:11acwnrs, ~u: no l1an dado uu solo paso Esperamos que el próximo congreso se ocupe ele para adqutnr .tales l~oltctas . . . . este ncro no se castiga á los que le entierran en vida, ¡l los que le aprisi011an (>Il una c:ircel política con las cadcn:1s de la urhani(.lad i corlesia. V na visita, i otra i, oLra j un charla tan ocioso~ i otro i otro, es un robo continuado de la cx.istencin, que J)Udicra emplearse en cosas tÍLiles; es amnrgar b ''ida del miscrc~hle á quien le cae esta plaga ; i es pri \'ar á la sociedad de los frutos de sus laréas. Llama la opiuion importuuos, o majaderos á c>stos atormenta­dores; 1lamtíra1es ladroucs, i seria justa. Qnéjome a mis solas, ~migo mio, i creo que con justicia, de que t•n el mundo, nwi po ns cosas tienen su propio nornbr·e: la sociedad ha e t;,lJlecido ciertas re!l"léiS, ó ll~unense c~ostumhres, que lo1lo lo ;¡llcran, i. to~lo lo p('nierten. Una cornplaccnc;;t a(~·ct:,da, uua sonrisa ~ la fuerza, un u;ted no me i~:comoda, i otras es presiones seme­j: mtes on un dd1et· social, uu sarri(iciu de la rnon •í fa impnuleucia, una ¡ncntiJ-.s limpi:1s i redontbs, f{ llC ponen it CUIJÍ<'I'l n nno: de Ja nota de impo}ÍtÍCt'S, i ~~ otros de la de m;¡l intcnciouados. Si, lo repito, d<' mill iutcucion.,dus, pues la jcncr,,Lidacl de <.>llos co­nocen [t la evidt•rwi.a t•l mal que hacen, i nada les Ílllj>OI'ta cou tal que charlen hasta qne se causen, o lltHlo los aí'íos p;;:;adus de . u vi(!a, 110 encuentre Odré juc;tificarme. No hago la guerra á la sociedad, no ahogo por los misi.ullropos: compadezco a los sabios reconct!ntrados, ó sean ignorantes cat·gados de icléas científicas (porque tambicn hai ignorant!'!S de &La clase ): pero si me quejo de abusos autorizados mas por el sufrimiento que por la sanciou de la sociedad. El trato humano es el placer de la vida, el estímulo del entendimiento, el maestt'o del corazon, el que forma las ciencias, i perfecciona las artes, i sin su auxilio, seria el hombre un sct· embrutecido, limitado ~ satisfacer un. r:orlo mímcro de necesidades, insufi­cientes pnra poner en ejercicio sus potencias. Mi en trM mas se retrae el sabio del lrato social, tanto mns se embotau sus facultades, tanto mas éldquiere un habito funesto de juzg~¡· siempre de Ull mÍSillO modo, a causa de la falta de oposicion, o por lo menos de ocasiones para tomar distiutos jiros. Pero, amigo mio, una cosa es visitar i ser visitado, i otra es sacrificar i ser sacri­fic;~ do ridiculameute. Me dirá V. ¿i que debe lla­cerse? Trat01r a los hombres como ellos merecen. Viene un maj::~daro.-Estoi Lrabnjando -Insiste en 'enir.­lnsistir en desairarlo, pues ya dá motivo para ello.-­Vuehe.-- ·L\-o nlcndcrlo.--Sc sicnte.--No tiene razon, i esto basta .--Diccn que es gmseria .--Ellos saben que no lo es. o ignora V. aquel cuentesito del jesuita que, pur ' 'erse lihl'e de un majadero, le cerraba la puerta, i el mentecato d:.~ha golpes, i decía, abra r. que soi F., á lo que respondia el jesuita en voz baja, conti­nuando en sus ocupaciones, et ideoJ i por lo mismo . Ojalá tuviese el 'jesuita nmc1w5 imitadores, que ) o aseguro que no los tendria su imprudente amig4>. E11 este punto, i no en otro, esloi por la rigurosa etiqueta. Visita corta, i á las horas establecidas por Ja sociedad; pero nunca cuaudo el vi. itado dedica su tiempo al desempeño de sus ohlignciones. Cuando es preciso infrinjit· esla regla, la misma necesidad disculpa,· cuando no, atc!ugome al jesuita. L\o dudo, dira V., que poi' mas que diga, lo, maiadcros CfUC yo lLnno ladr·ones, continuadm impu­nemente en sus robos de tiempo. Tambien contiutían lo lanle. (DeL JJ1ensajaro St!manal de Nue,·a York num. 1 r .) SEGLRlDAD DE LAS E~.·cOl\1lENDAS QUE 3 · RE;.,HTEN POR EL CORL\EO. ( llemitido. ) Es mui estralío el lenguaje tle que usa el scnor . administrador de Jirun en su. E BOGOTA: . !O en mi podear. Ocho años de practica pudieron }la­ber hecl)o conocer al señor José Jgnacio Ordoñcz, que en ]as administraciones n cada' iajc uno distinto, i que ea imp sible tenga seguridad
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Cachaco de Bogotá - N. 39

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El Nacional - N. 20

Por: | Fecha: 14/10/1848

:l5o!Jotd ~áúabo 44 be octuore be 4848. 'n:ríme~tte 2. ~úmero 20. Este periódico .. de lo lus '(J\ .. -¡¡,i¿,lul;;.\t· ce/~áe (; I¿ la tie/¿da del Señol" .hwl¿ Gar .. ¿cl., lJta::a de Br,lw fl,?'. 'G ülLr'Jt'(Ü) 1&~lfnU (¡))":¡'J .. Octubre. 8e admiten 'remitidos lJlI.e tengan 1JoJ'ohjeLo La utilularL pública elt cz¿atquier 'ramo, con tal,le 'l ll.e 110 contengan pPl' onalidades y estén eso'ito, ron der:cl¿cia, deben éi'l'ijine tÍ los E dito res libres de porl!- . 14 Sub '. atl Calisto papa mál t'/,1·. 15 Dom. 8 ta. TC'rl'sa de Jesus. I~os avi sos JI ot ros e'crÍlcs de Ítül'les personal, se 1nse1:tará,¿ pag anr/,o la cuota en que eL intuesado con­' l:enga con el i'fl/l'resor , que f-/~ todo caso se'rá mode1'afla. 16 l. u,n. 8((nlo.~ Flor 'ntirl.O obú po y lJ-lríxi1l1a mtÍ rtir. 17 m ar. Sta . En,I17 ijes v iuda y Stas. Victa y Aü-jand,. o. 18 lVliérc. San L1lrllS RI angelista. 19 J ueo. San P edro AlclÍntam cmif. SUSCRICION. Tlu!, 1111 tiño veinte reales ./lo',· tr irnesl're cinco reales . Cy,aTto menguante á Las 3 y 2 mi nuto:; de la mañana en L ean. 20 ViéT. Stas. Juan Cancio p1·esb. y 11liciano ob. ClIrla íl /Í '¡ uo medio l ' .al. AMÉRICA DEL SUR.-Copiamos del Correo ue Lima de 9 de setIembre lo siguiente: Por el vapor CHILE que llegó esta mañana, hemos recibido nuestra correspondencia del Sur; de ella apuntaremos lo mas indispensable por su interes, pues la estrechez del Corrt'o no dá hoi lugar á mas. J~I Sur el Perú goza de tranquilidau . Sin embargo que Moquegua no se alarmó con la noticia de la espedicion, y de la inflexibilidad del Ejecutivo en no acceder á sus deseos, dejándoles su gobernante, ,llegó al tin.á tal estremo, qu~ el 2~ de aO'usto tocó a arrebato tomando las armas bIen mInll­ci'onadas so pretes to de ponerse á salvo de las perse­cuciones, fué llamado al órden por el Señor COl'onel Machllca, quien usando de su sagacidad, prestijio y tlatrlotismo logró apaciguarlos. En seguida salió oculto de Moquegua á las tres de la mañana enga­ñando la vijilancia de los que temian los abanuonase, quienes al notar su ausencia lo persiguieron por la vía de Arequipa, direccion que aparentó tomar. En fin,hoi se halla este Jefe en la capital para des­mentir, con su obeJiencia á las órdenes supremas, touas las r.. 'UI nias ]e s enemigos que habrian querido se hubiese 1 volucionado. Sabemos que al haberse dirijido á ver á S. E. el Presidente, este le ha hecho intimar se presente ar­restado en la~ fortalezas dp.l Ca !lao. Los restos del Jeneralísimo de nuestras armas D. AO'ustin Gamarra están en Arequipa y pro~1to serán cobn ducidos á la capl. ta1 . BOL{VIA.-Esta República hermana goza de paz apesar de algunos síntomas revolucionarios, y el Congre~o se ha reunido en Chuquisaca el 6 de agosto. Olañeta en su memoria presentada á las Cámaras como ministro de Relacion es E teriore , pide se apruebe el tratado de Arequipa en todas sus partes. El arancel de comercio del Perú lo recomiendan mucho los periódicos bolivianos por ser uno de los , ejores que se han publicado en este ramo, y el Go­bierno de ese pais ha mandado se haga uno para su comercio bajo las bases del nuestro. Satisfactorio nos es ver la buena intelijencia y fra­ternidad que marcan la política de esa Republica respecto dél Perú, reflejada en Jos periódicos que hemos recibido. En Bolivia no hai novedad alguna, solo si que el partido santa-crusisto está trabaj~?d.o sordame,nte y con mucho éxito, aunque los penodlcos de alh pro­curan hacer aparecer al pais como lleno de órden y esparanzas para lo futuro.-Veremos si este esmalte no se cae por sí mismo. Dicen que el Jeneral Brown debe llegar de un momento á otro de Burdeos, y no falta quien diga que trae alguna embajada de D. Aodres. AME:RlCA cENTRAL.-La siguiente opinion que un diario de la Habana espresa sobre Centro-Amé­rica, nos parece digno de leerla. "Siempre que nos toca hablar de los Estados hispano-americanos, lo hacemos con la injenua efu· sion de sanos sentimientos, que solo puede animar al que uefiende la honra y los i ntereses d~ su propia familia. Ninguna otra causa nos ha movl(]o cuando insistiamos el viérnes ultimo en la union de los cinco estados de Centro-América, para que la fuet'za de todos ellos, representada por un poder unico central, pudiese servir de barrera á la ambicion injusta de cualquiera otra potencia mas f~erte~ que t,uvies~ por conveniente atropellar' su naCIOnalidad o su mde­pendencia.. U na. larga esperienci~ ad~uirida en medio de ll1terrrunables reyertas mtf'stll1as, cuyo efecto ménos grave ha sido acaso la sangre en ellas vertida y mil codicias estl'anjeras de~pertaclas por la mis~a debilidad y atonia que siguen inevitable­mente á semejante estado de ajitacion interior. parece que no deben haber dejado la menor duda con res­pecto a la necesidad de constituir un centro de accion jeneral, dotado de supremacía bastante para mrl1·tir. guardar los límites de lo justo dentro del misto pais y en sus relaciones con los demas pueblos. La debilidad, mas diremos, la disolucion interior, en una region de inmensa superficie y escasamente poblada por una multitud de castas rivales, es una consecuencia lójica del fraccionamiento del único I poder posible en tal estado de cosas. Este poder es, lo diremos sin rodeos,el que pudiera constituir la I casta que en toda la América Central reuniese fuer­za moral suficiente para sobreponerse á todas las de­Bla ,y acallar las malevolencias que, en una socie­dad así compuesta, parecen ser,por una l<;>i inflexible de In naturaleza, tan inseparables del ánin,o de sus habitantes,como la difereneia misma de los acciden­tes de su fisonomía. Hoi dia á ningun hombre de san~ raZOD es permitido dudar de esta vE'rdau, cuya demostracion es coexistente con lo~Estadus hispano­americanos. La desunion de esta fuerza moral ha dallo ya su amargo fruto en Yucatan; alimenta las hondas raices del árbol de la discordia y de una futu­ra subversion social en la mayor parte de los paises de la América Meridion al, ~ r empieza á producir su efecto en Méjico, en N icaragua y Honduras. P ero no es solo el male8tar interior la única consecuencia necesaria ue semejante situa cion. lLl favor de la op inion dp. los delnas pueblos es hoi cOll dicion tan indispensatJJe d .... e -istencia para los Estados, como el favor de la opinion jeneral del propio pais. El que SE" encierre f'11 sí mismo, el que por terquedad ó por atra 'o intelectual escluya de su trato al comercio de lo otros, tendrá una vida lánguida y de continuo amenazada por el saludable interes de las nacion ·s que tien en que bu~car su modo de vivir ('n la es pansion de su comercio con todos los miembros de la sociedad humana. Si esta fuerza e pan ¡ya e r.cuentra una barrera levantada por la ignorancia de los princi pios de comercio que hoi gobiernan al mundo, y por pasiones indignas de todo - pueblo que aspire á St'r culto, romperá esa barrera, á \:iva fuerza , si no puede conseg uirlo por medio de la persuacion, y la nacion así invadida no encontrará socorro ni amistau en las demús, porque la simpatla naclOn a l solo puede nacer de un sistema fundado en princi­pios de órden interior y de mútua liberalidad con respecto al trato estranjel'o. Cuando el entendido ajen te D. Francisco Cas­tellon llegó á Europa con plenos poderes, para negociar la intervencion de la Francia 6 de otro cualquier grande Estado,en las cuestiones que dieron lu~ar al bloqueo del litoral de Nicaragua por la Inglaterra, los Gobiernos de Europa debieron pre­guntarse á sí mismos: ¿ qué títulos presentan esos pueblos de la América Central para justificar la mediacion en su favor de un Gobierno que estime su propia dignidad? iQué razon se alega para impedir que la Inglaterra tome por pretesto cualquier leve ultraje inferidos á súbdi os suyos, para dis­pensarse de observar estrictamente el derecho de jentes, con respecto á unos pa', es que cada dia se cierran mas y mas al comercio del mundo ~ Y si la conducta de la Inglaterra es en realidad una agresion contra los principio~ reconocidos de de­recho, ¿ será mas pernicioso este pecado contra la moral comun de las nacione ' , que esos ejemplos semi-vivos de esclusivismo y de obsecados retro­cesos, reciente y severamente ca tigados en la China, con aplausos del comercio y de la civilizacion de este siglo? En la inaccion de los Gobie rnos de E uropa, á quienes pidió socorro el digno Repre 'entante de Nicaragua y Honduras: debi6 éste leer una respuesta mui significativa.-Unid la fuerza que habeis dis .. persado, quisieron decirle aquellos Gobiernos; pro· bad que teneis saber ba tante para conocer que 8010 juntandoos podreis ser algo; abolid esas fronteras ¡ que hacen de todo.punto impo ·jble nue tro comercio con la América Central; reti rau ftcia el litoral esas! cordilleras de aduanas interiores que impiden el pro~reso moral y material de vuestro pueblo tna- Sol en ESc01·pion. tando al e píritu (lcial y mercantil, y paralizando toJos los elern ntos de riqueza y de bien u tar; no permitais que .en una rei~on poblada por habitantes, cuyas ca las tJelw n un nllsmo oríjen, y cllyos usos, costumbres, virtuJes y vicios son iguales, existan tres Ó cuatro IinE:'as de aduana E'stranjera en el es­pacio <.le ci en leg uas . Ahrid liberalmentE' el seno de esos paises á nueslro comercio y no t mais' á ese espantajo vulgar de que o sacaremos el oro hasta el últi~o Joblon: cuoocelllo demasiaJo lo yue nos C'onvlene hacer para vend eros mas de lo r¡ue podais pagar sin arruinaros, porque lo que buscamos siempre son compl'adol'E's ricos; y vosoÍl'o,.'· no ois tan faltos Je juicio que vayais á dar por nuestros artículos de comodidad y de lujo un Plecio que no sea el sobrante de vuestros productos y un Oro que podais destinar á objetos mas reproductivos. ¿Quién estraerá en abulldancia vuestros frulo ' i c e rrais con c ien calldados la puerta á los valon~ s con que pode­mos pagarlos ? ¿ De qué otro modo podreis medrar vosotros, ni vue 'tro comercio, ni vue ha agricul­tura? Enlrad desde luego en esta senda de union v de m -joras, y no o.' p erturbará en vuestra marcha I~L Inglaterra ni nacion alguna que respete y sepa protejer sus propios jnte reses; y si una aO're-ion inju t!'l. vini se en tal.::, ado . á ineomoda~os entónces sí que podreis contar de eguro con la sim~ patía y el apoyo material de todos los demás pueblos acostumbrados á cambiar por los vuestros los sobran­tes de su riqueza agrícola, fabril y comercial. Este consejo tácito, aunque nos consta que ha ido bien interpretado por los pr'imeros hombres de Centro-América, no ha producido hasta hoi efecto alguno vi il,le; y sin embargo puede asegurarse que la auopc ion pura é incondicional de los principio:; en que está fundado, hubiera bastado para salvar a Nic aragua y a Honduras de las humilla 'iones que acaban de sufrir, y al resto de los paises centro­americanos de la tt>mp 'stad que se aC ~'rca a sus horizontes y que amenaza anegar en una laguna ue ~an gre. l~UEVA GR.\NAEA.-Un periódico del Perú trae el si guiente artículo sobre ia N ue \'a Granada que dá idea del j uicio que a llí se forma de nu~stros negocios. "~e .estaban hacienuo las el~cciones en aquella Republl ca, por cuya suerte prospera nos intere­samos con mucho calor. Los partidos se dispu­taban el terreno palmo á palmo, y no es fácil por esto presajiar de qué lado qUt~de la victoria. Por el próximo paquete sabremos del total de volos dados por las asambleas cantonales, y á quienes queda r educlda la terna para la designacion por 1 Con­gre,. o; pue es fuera de duda que no habrá eleccion popular. Los escritores públicos en la Nueva Granada se ocupan de algunas reformas necesarias á lá Cons­titucion, y es digno <.le ejE'mplo, el entusiasmo y ar­dor, con que, tanto los ministeriales como los de la oposicion, indican los errores ó defectos de la actual Constitucion y la manera con que se llegaría al re­publicanismo, porque no hai en la República her­t? ana de que lJ.os o? upamos,. adicto á olra cosa que a la d ' mocracla y sIstema unIversal en la civilizacion del siglo. Como pre ajiamo', el suceso del 13 de junio fué una emerjencia instantánea, el óru 'n constitucional y l,cg ~l seguía su lwtrcha maJestuosa y tranquila y a,'1 mismo el progreso de los mtereses materiales ó ut i l itario~. Pronto e.star~l concluido el camd ó dique de Carta.l ena, y UnIdos el Magdalena y (:'1 Océano por aquella ciudad se hará di~na de! gran comercio que se propuso restablecer. Pronto nuero Vapores de la compaliía de esa nueva comunica' ion acuática, navegarán en ella. Pronto y n.ejur dicho ya endrá á esta hora el Istmo eu práctica el comf'rcio libn'. Esta porcion preciosa de la Nueva Granalla yá tam­bien próximamente á alcanzar 1 bt>neficio inmenso de su camino carril por medio de un ontrato ('on cielta compauía Not'te-amcl'icana, á que ha sido in. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL NACIONAL. vitaJo el M ini tro Plenipotenciari o granad ino res:i­dente ~ n " Tashington . Este habrá obtenido yá pro­posicion seguras y convenientes para la obra, y ademas la. celebracion de un tratado con el Gobierno de los E sta.dos Unidos para sostener la neutralidad del Istmo en cualquiera amenaza de guerra ó pre­tension de invadirlo ó anexarlo á otra naeion que lo anhele ó dispute.-La soberanía de la Nueva Granada sobre el Istmo no solo está reconocida en dicho tra­tado, sino que ampararla es condicion principal que se ha pactado y en recompensa se han concedido á ]118 hallitantes de la mas fu erte y poderosa República de nuestro eontinente privilejios iguales á los que di sfrutan los granaJinos, en el tránsito y comercio por Panamá. Este importante suceso por sí solo es bastante para acelerar la construccion del camino de hierro de un océano á otro, como que se ha reco­nocido el gran estorbo, el de la inseguridad política: la naturaleza en todo es pródiga de ventajas para la obra, y no ha sidu ella la que ha detenido el impulso tantas veces dado para abrir al jénero humano su paso por allí en las relaciones existentes entre el an­tiguo y nuevo munJo tan molestas, largas y azarosas ahora por las vías de lm~ Cabos de Hornos y Ma­gallanes, que la necesidad solo puede mantener. No podemos ménos de espresar nues~ ro contento por la próxima rejeneracion del Istmo y porque ella está apoyada por una potencia cuyas instituciones no ofrecen temores para el porvenir y ántes bien co­mienza por decir: "La Nueva Granada será Jueña del pais bello, señalado por el dedo del Eterno para unir la estensa via de comunicaciones entre Eu­ropa, Asia, América y Oceania, porque así es justo y porque esa justic ia la defenderá su hermana mayor de hoi en adelante" la P enínsula Italiana se conmueve: los fuertes latidos del corazon se hacen sentir hasta las estre­midades: desde la Calabria hasta Venecia y Turin, resuenan entusiastas Vítores al Papa y á la indE'­pendencia de la Italia; en las asonadas el grito de los amotinados es viva Pio IX; y el himno de Pio I.X es un cántic.) de libertau. El duque de Toscana es arrastrado por la corriente democrática; el de Luca, atribulado, vá, vi ene, no sabe qu~ hacerse y acaba por abdicar; la Corte dp N ápoles se inquieta; Carlos Alberto observa; el Austria estiende y refuerza su cordon de bayonetas, y mip.n­tras espera ulteriores acontf'cimientos se apoderan de Fenara. El Gobierno Pontificio protesta, y el Gobierno de Vit'na, ese gabinete que poco ántes miraban algunos como el necesario apoyo de la Corte de Roma, se halla en discordancia ('on ella; en Roma SE; habla y e scribe contra el A ustria, y se toma una actitud tal, que no puedE' ménos que desagradar al alto protector. Entre tanto, la diplo­macia européa se pone p.n movimiento; todas las rejiones políticas se ajitan: todos los periódicos liberales, relijiosos ó implos se declaran altamente por el Papa, como si la palabra ultramontanismo, fuese á convertirse en sin6nima de progreso y libertad? .1. :.pa ... ::IiI:~_ En el mes de abril próximo pasado ha publicado en Barcelona el Sr. Balmes un escrito sobre Pío IX y sus reformas, del cual vamos á insertar en este periódico algunos capítulos que por la materia, por el crédito del autor, y por el modo como está tratado merecen mucho ser leidos. 1. NOVEDAD Y GRANDOR DEL ESPE CTÁCU LO. El Pontificado de Pio IX ha puesto en espec­t? tiva al mundo: pocos acontecimientos habrán llamado la atencion con mas viveza, ni ajitado los ánimos tan profund amente, ni com·iJado á refle­xi ones mas g raves, ni abierto mas ancho campo á conjeturas y p ronósticos. El universo católico acaba de oir la nueva de luto: " j E l Papa ha mupr­to !" . • •• y un ;nstan te despues llega el regocijo: "ya tenemos Papa;" Papam habemus .... Miéntras los g obi ernos de Europa piensan en las eventua­lidades de la eleccion futu ra. Se hallan sorprendidos con la noticia de que la eleccion se ha hecho ya. La influencia J el embajador francés en el cónclave es una vulgaridad. Rossi no sabia siquiera cuales eran los deseos de Luis F elipe; ántes que recibiese credenciales, ni instrucciones de ninguna clase, la el eccion se habria consumado; el gobierno de las Tullerías fué sorprendido por la noticia de la elec­cion, lo mismo que el último de los parisienses La uniformidad, la prontitud; todo es singular en esta eleccion; nadie tuvo parte en ella, sino los que debian tenerla; el cónclave por un movimiento espontáneo, enteramente libre, se fija en brevísimo tiempo, y la capital del orbe cristiano aclama al Cardenal Mastai-Ferreti con e l nombre de Pio IX. ¿Qué hará el nuevo Papa? Su primer acto político es la amnistía; y resuena por toda la Europa un grito de aplauso á la cl emencia del Pontífice . Los prE'sos que recobran la li bertad, los condenados que alcanzan el perdon, los emigrados que respiran de nuevo el aire de la patria, ensalzan alborozados la mano bienhechora que les dispp.nsa el beneficio; los católicos yen con mucha complacencia ese acto de bondad patt-'rnal, en e l que es padre de todos los fieles; el li beralismo saluda la amnistía como la aurora de la libertad; y la masa del pueblo que ántes de e~ traviarse se apaSlOna por las ideas j ene­rosas, victorea con entusiasmo y delirio al Papa que perdona y olvida. Roma empieza á presentar un nuevo aspecto; bai un movimiento desusado, hai ajitacion, circulan noticias sobre reformas, sobre libertad, sobre proyectos de un sistema que cambie la faz de los negocios; y el orbe entero aplica atento oído al sordo rumor que se levanta en la capital del orbe cristiano. Roma la ciudad de los grandes destinos, de los acontecimientos estraor­dinarios; Roma la clave de las mudanzas profundas en la marcha de las naciones . Roma se ajita; Roma, el corazon del orbe se prepara á cosas nuevas. ¿ Qué nuevos destinos le ag uardan al mundo? Poco despues la prensa se ensancha, y aunque bajo la censura, obtiene inesperada lentitud: el P. Ventura ensalza desde el púlpito las doctrinas políticas de O'Connell; y sus calurosas palabras se imprimen en Roma con permiso de la autoridad. Se convoca un Consejo de E stado, se establece una munic ipalidad en la capital, y para complemento, el Gobierno pone las armas en manos del pueblo organizando rápidameni.e la g uardia cívica. A un cambio tan re pentino y profundo, en el mismo centro de la Italia, y promovido por ull _Papa, toda Preciso es confesar que hai en este espectáculo una novedad que asombra, una complicacion que aturde, una magnitud que anol'lada; hai algo que entusiasma y que arredra. La historia con sus lecciones, la esperiencia con sus desengaños, el por­venir con sus nubes, la sociedad con sus necesidades, la revolucion con sus exijenciasj lo antiguo que se cae á pedazos; lo nuevo que 10 invade, que avanza, que á veces se desborda con raudales de llama, todo se agolpa á la mente; y el ánimo conmovido, ajitado) fluctuante, se pregunta: ¿Qué sucede? ¿ Qué sucederá? Vano seria empeñarse en desconocerlo: estamos asistiendo á uno de los acontecimientos mas graves, mas transcede ntales de que no hai ejemplo en los fastos de la historia; el objeto es grande, colosal, inmenso; guardémonos de creerle pequeño. Quiz:ís se puede emplear aquí un dicho del Conde de Maistre: esto no es un acontecimiento, es una época. lVIeditemos sobre ella, sin prevencion, sin l-'asiones, con amor de la verdad; preguntemos á la razon, consultemos á la historia, atendamos á la espe­riencia, sí, pero guardémonos de exajerar el argu­mento de analojía; la dificultad no está solo en ver las semejanzas, mas costoso suele ser el descubrir las diferencias: si en dos paises el cielo se entUl bia y el trueno retumba, y los relámpagos inflaman el horizonte; no es difícil ver' que entre los fenómenos hai semejanza; la dificultad está en disernir si las disposiciones atmostericas son las mismas; si es el mismo viento que sopla; si hai en ambas el juicio del mal esparciendo la desolacion y la I1lUerte, Ó si en una de ellas está el jénio del bien, permi­tiendo la ajitacion para r efrescar y purificar la atmósfera con una lluvia vivificante. (ContinudL. ) IIII&RACIOI. VienJo que se t rata de tan importante objeto, y que abundan las publicaciones que tienen referencia á la inmigracion europea) no queremus) como ciuda­danos, dejar de dar tambi en nuestro parecer, ya sirva para ilustrar la materia, ya para moJificar las medidas que se adopten. Desde luego sentamos como principio inconcuso, que el pais que recibe poblacion que emigra de otro, gana cuanto pierde aquel de donde viene la emigracion; que aumentar de poblacion es aumentar de poder, de riqueza y de bienestar. Un pais que admite á un hombre ya formado, que le trae un caudal de conocimientos nuevos, de nociones que no tenia, de utensilios para un arte ó industria &c, hace una adquisicion, que no es fácil sujetar á cál­culo y cuyos resultados pueden ser inm~nsos. Por lo tanto, cuando se trata de protejer la inmi­gracion en un pais, no se debe fijar la atencion solo en traer hombres para tal ó cual ramo de industria, sino para todas las que hai capacidad y conviene desarrollar, segun los medios y el estado de la soeiedad. Mas no son los Gobiernús -los ajentes p~opios para estimular á los inmigrados: estos, cintes de desprenderse de su patria tienen buen cuioado ~e averiguar lo que van á hallar en el pais á donde se dirij en. Saben, ya por relaciones escritas por los viajeros, ya por avisos que reciben de sus com­patriotas lo que da caGa pais, y 10 que le hace falta, y en este caso como en todos, el interes personal es el mejor y mas diestro especulador. Si aca50 un individuo ó familia se vé burlado de su esperanza, cambia de lugar ó de industria, y busca el equilibrio de su propia conveni encia con la conveniencia pú­blica: los ejem plos sirven á ilustrar la materia de que se trata) y se nos permitirá uno para dar mas claridad á nuestra teoría. Supongamos que viene el primer sombreero á Lima, y adquiere un gran caudal haciendo ~om­breros. Este hecho no se puede ocultar á nadie; los del pais lo sienten, los estranjeros lo escribe n á sus amigos y parientes; la suerte del primer som­brerero es conocida y estimula á otros á venir, y vienen hasta que, no solo dan abasto al consumo, sino hasta que el consumo no da ya para soste nerlos á todos; entónces cesan de venir mas sombrereros, porque no les hace cuenta: está equilib'l·ado el consu'1Tlf) con la produccion; para la inmigracion de sombre ... reros. Lue~o se sigue la de otros oficios. y en tod() y por todo, se llena la medida, se establece el equi­librio, sin necesidad de que t-'I Gobierno, ni nadie, ~ara estimulado á ve nir emigrados, ni hecho sacri­ficIOS para traerlos. Todo trabajo busca su com­pensativo, toda industria el equilibrio entre ella y las necesidades de la sociedad: cualquier interven­cion estraña que tienda á protejer ó impeJir los ajentes del trabajo y de la indu stria, es perjudic ial, ó por lo ménos molestosa. Tie nen además los Go­bit'rnos la mano secante; todo lo q ue ellos protejen no prospera; toda planta que quieren culti,-ar se seca ? cr~ce raquítica, y jamás da el fruto en pro­porclOn a su costo. Ahora promueve el Gobierno la inmio-racion de agr!c~ltores, sin haber preparado sus leyes para reCibirlos y que ellas los protejan; pide informes á los departamentos y le contestan: . Unos, que no necesitan agricultores sino hidráuli­cos, y Cl" en que put'de tener lugar una inmi'gracion completa de injenieros bidráulicos que vengan á trabajar á jornal-¡ una colonia de injenieros hidráu­- licos para una sola provincia !-Con un solo inje­niero sobrará; Otros, que pueden venir si quieren cincuenta mil familias, que hai terreno de sobra; pero solo ofrecen dosci entos pesos para hacer venir las cincuenta mil familias; otros, que siendo pastores, no necesitan agricultores. Así, cual mas, cual ménos, "despue~ de un ma­duro exámen"-ninguna junta departamental se muestra dispuesta á hacer sacrificio alguno para protejer la inmigr-acion, y nuestro Gobierno empe­ñado en protejerla por medios artificiales, y á fuerza de sacrificios pecuniarios. Mui de temerse es que no se consiga mas que lo que consiguen por los mismos medios los horticultores inglE'ses, frutos insípidos pero mui costosos, que si tienen vistosa apariencia, carecen Je olor y sabor. Los Estados Unidos se han poblado de un modo tan rápido y prodijioso, que en vano se buscará ejemp 10 igual en la historia del mundo; y sin em­bargo, ni su Gobierno, ni los particulares se ocupan de inmigracion; dejan venir á cuantos quieren y Re han llenado de poblacion sin esfor-zarse para ello. ¿ Cuál es el secreto aliciente que promueve tan pro­dijiosa emigracion á los Estados Unidos? Lo dire­mos en pocas palabras. Todo inJividuo que llega á ]os Estados Unidos con la intencion de avecindarse allí, se refunde en l~ uacion ~?n sus intereses, con sus principios polí­tICOS y reltJlosoS, con sus costumbres domésticas y con sus derechos de ciudadano de los Estados Unidos. La lei garantiza estos derechos del mismo modo al artesano, que al Precidente de la re publica. Allí no se con\Jce mas principio universal que este: L A LIBERTAD EN LA LEI Y LA LEI EN LA LIBERTAD. ( Continuará. .1' HISTORIA DE LA REVOLUCION FRANCESA POR LUIS BLANC. (Continuacion) . No debemos pues admirarnos de que los franc­masones .inspirase.n un vago terror á los gobiernos mas suspicaces, DI de que los anatematizase Roma ó los asechase la inquisicion en España ó fuese~ perseguidos en N ápoles; ni de que en F:ancia los declarase la Sorbona dignos de las penas eternas. -A pesar de todo, la francmasonería, merced al hábil mecanismo de la in titucion, halló en los príncipes y nobles ménos enemigos que protectores. N o faltaron soberanos, como el Gran F ederico, que gustasen de tomar la llana, y ponerse el mandil i Por qué no? Ocultábaseles cuidadosamente la existencia de los grados mas altos; solo sabian lo que p~di~ reyelársele~ sin peligro; y no podian concebIr mqUletud, mIentras se les r etf'nia en los graJos inferiores, donde apénas se columbraba con­fusamente por entre las alegorias el fondo de las doc­trinas, y no veían mas que una ocasion de entreteni· miento) festine3 alegres, principios que se tomaban y. sede¡a.ba~ en" el lu~bl'al ?e la lójica, fórm~las sm apl~caclO~ a la Vida orJmarii1, y en suma, una comedIa de 19ualdad. Pero en estas cosas la come ... dia se roza con el drama. Sucedió por u~a notable y justa dispensacion de la Providencia que los mas altaneros despreciadores del pueblo c~brjesen con su nombre, y patrocinasen ciegamente con su influjo proyectos clandestinos que los amenazaban á ello~ mismos. Con todo, entre los príncipes de que hablamos hubo uno respecto del cual no era necesaria la dis­crecion. Este era el duque de Chartres. futuro amigo de Danton, aquel Felipe Égalité, tan ' célebre en l,?s fastos de Revolu~io.n, que de::;confió de él y le mato: Aunque todavla Jóvt-'n y embebecido en los plac~r~s, sentia y~ rebullir en s~ aque1 espíritu de OposlclOn que es a veces una VIrtud en las ramas segundanos, amenudo un crimen, y siempre su tor .. mento y su móv~l •. La franc~asonería le atrajo. Le daba un poder facl) de manejar, prometia conducirle por caminos bien abrigados hasta el dominio del foro; le pl'eparaba un trono m~ nos respetable, pero Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. &i rero tambien m>nos vulgar y ménos espuesto que el de Luis XV 1; en fin. aliado del reino conociJo en que la fortuna habia señalado á su familia un ~egundo . plano, le forrr ,aba un imperio poblado de súbditos voluntarios y custodiado por soldados me­ditativos. ACf'ptó la gran-maestría luego que se le ofreció; y elai'ío siguientp (1772), la francmasoneria de Francia, destrozada de tiempo atras por anarqllías y rivalidades, se estrechó bajo una direccion central y regular, cuya primertl providpncia fué destruir la inamobilidad de los Venerables, y construir el órden sobre baces enteramente democráricas, toman­do el nombre de Grande.-Oriente. Allí fué el punto céntrico de la corre:-pondencia jeneral de las lójias; allí se juntaron y residieron los diputados de las provincias que el movimif'nto oculto abrazaba; de allí parlierom las instruccionp.s en cifra ~special ó lenguaje enigmátic.o que no permitian á ninguna mirada enemiga penetrarlas. Desde entónces se abrió la francmasonería, un dia tras otro, á la mayor parte de los hombres que despues veremos en medio de la refriega revolucio­naria. En la lójia d~ las Nueve I-Iermanas vinieron sucesivamente á incorporarse Carat, Brissot, Camilo Desmoulins, Cordorcet, Chamfort, Danton, el monje Gerle, Rabaut-Saint-Etierne, Pétion. Fau ehet, Goupil de Préfeln y BonneviUe dominaron en la lójia d~ la Boca de Hierro. Siéyes fundó en el Palacio-Rt>al el club de los Veinte y dos. La lojia del Candor era ya, cuando empezó á oirse el bramido lejano de la Revolucion, el punto de reunion de 108 partidos de Felipe de Orleans: Lacios, Lautoche, Sillery; y entre ellos se encontraron Custine, los dos Lameth, y Lafayette. ARTÍCULO U. Pero segUR se ha visto, la fracmasonería no tenia un carácter homojéneo. Los tres prime­ros grado~ admitían toda especie de opiniones: mas allá la diversidad de los ritos correspondía á la de los sistemas; y ( como puede juzgarse por los nombres de Siéyes, Condorcet, Brissot) la filosofía de los enciclopedistas y las tendencias del estado llano ocupaban mucho lugar en las lójias. Esto fué lo que impresionó á Wt>isbaupt, profesor de derecho canónico en la Universidad de Ingolstadt, uno de los mas profundos conspiradóres que ja ~as hubo. Púsose pues á meditar combinaciones nuevas. Por el solo prestijio del misterio, por el solo po­der de la aso~jacion, someter á una misma volunttad y animar con un mi roo soplo millares de hom­bres tomados en todos los paises del mun~o, y desde luego en Alemania y en FrancTlr, hacer de est(}S hombres, mediante una educacíon hmta y gradual, seres enteramente nuevas; hacerlos obedientes hasta el delrrio, hasta la muérte: á jefes · ínvisibles y desconocidos; con una lejion como esta influir se­cretamente en las cortes, envolver á los soberanos, dirijir á los gobiernos sin que ellos la en6endan, y conducir la Europa hasta el punto de aniquilarse toda superticion, de derribarse toJa monarquía, de declararse inicuo todo privilejio, de abolirse el de­recho mismo de propiedad, y de pwdamarse la igualdad de los primp.ros cristianos; tal fué el plan jigantesco del fundador del Iluminismo. Esto era lmponerse necesidades formidables. i No seria preciso emplear manejos indignos del fin? t No seria preciso de~cender de la P,fudencia á la astucia, de la vijilan.cia al espionaje? Weishaupt lo presint:ó1 y no abanonó su plan •••• Su regla era que para llegar á nobles resultados, deben los bue­nos recurrir á los medios de que se sirven íos malvados par¿¡ adquirir un. imperio funesto. Hizo á la naturaleza humana la injuria de creer que no eTa posible emanciparla sino engañándola; y ultra­jando á. la verdaJ por cuyo triunfo trabajaba, puso la estr.atajema en el número de sus tentativas de buen ::suceso. Todo compromiso secreto, decía, es una fuente de entusiasmo: no hai para que averiguar la causa; el hecho es ese: basta. Y pidió al mis­ticismo sus recursos mai íntimos. Las circunstancias eran' favorables á la adopcion de prúclicas ocultas. Los espíritus, tiempo habia, no se alimentaban en Alemania sino de estrañez::ls. Un cura, Hamado Gassner que exorcizaba á los endell)oniados y curaba los enfermos por ensalmo, contaba mas de un millün de secuaces. Se vió un dia llenarse de inmenso jentío la pláza pública de Leipzic, donde debia presentarse, á un momento dado, la sombra del májico Schoepfer, muerto en 1774. Se publicaban interpretaciones del Apoca­lípsis. La reina de Prusia y sus damas pretendian haber visto á la Dama blanca: que aparecía, segun la creencia popular, todas las veces que una perso­na de la familia real iba á morir, La inclinacion á 10 maravilloso era jeneral, y vivámente acusada. Weishaupt tenia á lo mas veinte y ocho años, cuando en 1776 echó las bases del Iluminismo. Los que recibieron sus primeras confianzas, se llamaron aeropajitas. Se acordó qlle Welshaupt! conocido de ellos solos, seria el jefe invisible y todo pode­roso de 1a secta; que ésta se dividiese en dos cla­ses; la de las preparaciones, que comprendia los gra­grados de novicio, 7Junerval, iluminado mentJr, ilu­minado mayor y las de los misterios, en que habia los grados de sacerdote, rejente, filósofo y hombre­reí. E~tas divisiones y subdivisiones tenían por ob· EL NACIONAL. JAtOj primeramente, medir la importancia del adepto, segun sus adelantamientos en la ciencia de la igualdad; y luego exaltar su imajinacion, haciéndola esperar la comunicacion de un precioso secreto,desde que llegase al grado mas alto, Decidióse que los iluminados de las clases superiores se aplicaria á profundizar todas las ciencias, se ejercitarian en el arte de descifrar, y no citarían los emp'eos sino para mejor servir en ellos á la óruen. Sé trató de e!::tablecer una escuela de minervales de manera que pudIese sacarse partido de las mujeres, tan propias para inspirar pasion co­mo para sentirla; pero se temió 5U impaciencia, su inJisc resion, y se dejó este pensamiento para mas adelante. Como ninguna precaucion estaba de mas, el fundador del Iluminismo y sus compañeros adop­taron nombres supuestosj Weishaupt se llamó Es­pártaco, el baron rle Kigge Filon, Zwach Caton el marques de Constansa Diomédes: el ilustre Ni­cholai Lur.irr,""n. Todo el que hacia caso del vano estrépito de la fama, todo el que no tenia el fana­tismo de Bruto ó la audacia de Gatilina. era de­clarado incapaz de llenar las principales fuuciones de la órden. El encargode reclutar discípulos cons­piradores se fió á los hermanos insinuantes, que se escojian de entre los mas hábiles, y cuyas instrucciones les recomendaban observar la mayor gravedad en su trato y costumbres, para labrarse ascendiente; no dirijirse á hombres de una reputacion com prome­tida ó de una conducta sospechosa; dedicarse par­ticularmente á ganar los funcionarios públicos, la servidumbre de los príncipes, los libreros, los admi­nistradores de correos, y los maestros de escuela­Weishaupt queria tambíen que se estudiase el mo­do de atraer las personas de una esterioridad agra­dable. " Esas," decía, "cuidando de formarlas, son mas propias para las negociaciones. No son de aquellos á quienes puede darse la mision de sublevar el pueblo. Pero es preciso escojer nues­tra jente. Los ojos •••• reparad en los ojos; no des­precieis en vuestras observaciones ni latitud, ni el modo de andar, ni la \·oz." Solo despues de haber sido observado escrupulo­samente era cuando un novicio pasaba a minerval; y entónces era colocado bajo la inspeccion de un iluminado di?-ijente, verdadero institutor, que sin esplicarse acerca de las ttmdencias de la asociacion, ni sobre su objeto definitivo, se ocupaha en ir despojando al adepto de toda preocupacioD; poco a poco le indicaba lo que habia de leer; se le inter­pretaba con una reserva circunspecta; finjia coin­cidir en las opiniones ajenas, cuando era demasiado temprano para impugnarlas a las claras; y no omitia medio alguno de proporcionar las transiciones. Si los informes del iluminado dú·iJente eran favorables al adepto, el minerval ascend-ia algrado de iluminado 'menor. Entónces, y no ántes, Jlegaba a saber que "el fin de la 6rden era hacer oel jénero humano, sin distincion de pueblos, rangos ni profesiones, una familia virtuosa y feliz." Con todo, aun no era llamado a conocer sino a su institutor, a algunos iluminados del mismo grado y a los minervales. Pero no se ami tia representarle los hombres de los grados superiores como espintus eminentes; se le ponderaba su ciencia, su posicion, su crédito, sus riquezas; se tocaban en su corazon las teclas de ambician y del orgullo, y por este medio se le ins­raba el deseo de hacerse confidente de la virtud ó cómplice del jénio. Llegado el momento de pasar al grado de ilumi­nado mayo-r, se le introducia al fondo de un salon oscuro, decorado segun las prescripciones del rito masónico, y lleno de emblemas á propósito para conmover su corazon. Allí, despues de un jura­mento terrible, debía depositar la historia oculta de su vida. Abriase luego un libro intitulado Código escud1·iñad07·, cuyo contenido se comparaba con la confesion jeneral del adepto, para probarle que nada suyo era ignorado de sus hermanos. Las culpas mas secretas, sus hábitos favoritos, sus preocupaciones, sus negocios de familia, sus odios, sus amistades, sus amores, lo que los hermanos insi­nuantes habian sorprendido a su confianza, lo que en los grados de minerval y de iluminado menor habia dejado penetrar en las angustias, 6las íntimas revolu­ciC'ne de su alma, todo se encontraba en el Código escud'riñador. Y esto cuando se habia invocado su propio testimonio para poner a prueba su sinceridad, su abnegacion, su fé. El deber de il-uminado mayor consistía en trabajar sin intermision, sin descanso, en el desarrollo del poder comun, procurando á Jos miemhros de la secta de¡;.ignados por el superior los empleos de que podia disponer ó que dependian de su crédito. Por aquí se vé cuán hábilmente estaba urdida la trama. ¿ Y para qué fines? El iniciado no lo descubría hasta que llegaba al grado de sacerdote ó epopta. En el dia señalado, á la hora prefijada, se iba a casa del prosélito, se le vendaban los ojos, y se le f'onducia por carnin-os estraviados al vesti­bulo del temlJlo de Jos misterios. Allí permanecia algun tiempo entregado al tumulto del pensamiento y la inquieta espectativa de lo que le aguardaba. Le quitaban la venda; sentía una espada en la mano; una voz le gritaba: "Entra, desventurado; pero cuidado que no dejes abierta la puerta a tu espalda;" y se encontraba en medio de un vasto salan inundado de luz. Delante de un trono colocado bajo un dosel magnífico, se presentaba una mesa cargada de joyas y monedas de oro, y en la cual brillaban un cetro, 3 una corona, una espada. A los pies de la mesa, sobre un cojin de escarlata, habia vestiduras sacerdotales y una túnica blanca. "lVlil'a," decia entónces el jefe de los sacerdotes: "Si esa corona, e e cetro, esas insignias de la degradacion y la imbecilidad humana, tientan tu ol'gullo;si está en ellas tu coraZOl1; si quieres ayudar a los reyes a oprimir á los hombres, podemos ponf'rte tan cerca del trono como quieras; pero nuestro santuario te será cenado, y te aban­donaremos a las consecuencias de tu insensatez. ¿ Quieres, al contrario, consagrarte á la libertad y felicidad del jénero humano? Bien venido ·seas. Hé ahí los atributos de la majestad rejia; hé aquí los de la virtud; escoje. Ri el candidato rechazaba joyas, monedas, cetro y corona, era admitido á conOCf'r los secretos y doc­trinas de la secta. En un discurso vehemente y patético, que hubiera parecido escaparse de los labios del mismo Juan Jacobo en un transporte de indignacion, pondeuba el presidente lo 'que habia dt>bido el mundo al primero que plantando la pri­mera estaca, y abriendo la primf'ra zanja, osó decir: esto es mio, y halló hombres bastante sencillos para creerselo. Mostraba las usurpaciones de la fuerza trasformadas sucesivamente en derechos; la tiranía establecida desde lmogo por la violencia, y perpe­tuada des pues por la astucia; el mútuo esterminio de los pueblos honrado con ·el título de valor patrió­tico; la rapiña en grande llamada conquista; la tierra hecha infierno de los hombres; los vínculos de la naturalf'za destrozarlos. Y no habia que conten­tarse con una revolucion que echase abajo los tronos . ... U n poder nuevo y ominoso principiaba á desarro­llarse: "Al que quiera avasallar las naciones le bastará criar necesidades que él solo tenga los me­dios de satisfacer: erijir en cuerpo jerárquico el , Estado llano, y habreis quiza dado el ser al despo­tismo mas terrible de todos. Porque aquel es el amo que puede suscitar ó proveer, contentar ó sufo­cal' necesidades. ¿ \T quién mejor que una oligar­quía de mercaderes?" A:sí el iluminismo era el precursor de Anacarsis Clootz y de Babeuf. Libertad por la caida de las distinciones injl1stas que alimentan los odios; que hacen nacer la inso­lencia por una parte, la bajeza por otra; igualdad, por la union de los corazones y el amor fraternal; era todo lo que el sacerdote iluminado debia predicar á los hombres, y el triunfo inmenso y peligroso á que la secta se habia dado la mision de aspirar. Luego q \.le callaba. el orador, se descorria un velo, y aparecía un altar con la imájen del Cruci­ficado. El iniciado se arrodillaba y oraba: le cor­taban unos pocos cabellos en la coronilla; le vestian ornamentos sacerdotales; y le presentaban un gorro, d;ciendo: ' ~ Ponte ese gorro: vale mas que la corona de los reyes." Conducida por conspiradores apasionados y me­ditativos, crecia rápidamente la secta. Las ima­jinaciones inquietas, las almas sedientas se dejaban ganar por la estrañeza del cerNnonial y por el prestijio del misterio. Lo profundo de los designios era un atractivo para las intelijencias graves y cul­tivadas, pero audaces, y atrajo muchos hombres eminentes. Entónces fué cuando se estableció aquella administracion, invisible en todas partes y presente, de que hablan tanto los escritos contem­poráneos. Delatores inaccesibles hicieron circular de un paraje á otro, como por un alambre eléctrico, Jos secretos que se sorprendian á las cortes, á los colejios, á las cancillerías, á los tribunales, á los consistorios. Se vieron en las ciudades ciertos viajeros desconocidos, cuya presencia, objeto y fortuna, eran otros tantos problemas. Y de este numero fué Cagliostro, mezcla de instruccion y de ignorancia: jeneroso, mezcla incomprensible de dig­nidad y de astucia, dotado de una elocuencia cap­ciosa, aUl!que bárbal'a; capaz de entusiasmo; un medio entre el misionero y t>l aventurero. Cagliostro, viajero infatigable, habia mudado de nombre en los varios paises; aquí Acharat, allá Pellegrini, acullá el conde de Fénix: en todas partes habia dejado su huella. Dos horas le b(l~taron para cautivar personajes considerables por la posi­cion social Ó la ciencia; el conde Medem, el conde Owen, el mayor Vonkorf. Una mujer, que se babia nutrido con la lectura de La vater, y rofesaba un culto exaltado á J. C, madama de Recke, se dejó em­bria¡?; ar Un instante' por las lecciones de Caglio tro. Afiliado á la secta de los alquimistas, médico e la escuela de lo~ rosacruces )' de Paracelso igual á Lavater en la cipncia de la fisonomía, émulo secreto de aquel famoso astrólogo Seni, que habia dom!­nado al ilustre Walenstein y se jactaba de leer en el libro centelleante de las estrellas, Cagliostro ejerció, durante su morada en Mitan; un paJel' verdadera­mente estraordinario: de toclas partes corrian las jentes en tropel ácia este sacerdote del misterio. HaIlábase en Francfort-sur-le-Main, cuando los diputados del Iluminismo se encontraron con él y resolvieron conquistarle. Weishanpt habia profesado siempre un profundo desprecio á la alquimia, y á las fraudulenta~ . aluci­naciones de algunos rosacruces; pero el vIeJO y la insensatez de estas tramas clandestinas es impeler al uso de toda clase de instrumentos. Cagliostro estaba do·tado de poderosos medios de seduccion: se decidió emplearle. Su iniciacion se celebr ó á poca distancia de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Francfort, en un subterráneo, con las solemnidades que él mismo ha descrito. Se abrió una caja de hierro, nena de papeles. Los introductores sacaron un libro manuscrito en cuya primera pájina se leía: Nos, g randes 'maestres de los templarios. Seguia una fórmula de juramento, trazada con sangre y abajo doce firmas. El libro, escrito en franeés, rezaba que el ilumi nismo era una conspiracion urdida contra los trunos; y que despues de derribada la monarquía francesa, iba á atacarse á Roma. Caglios­tro oyó Ue; la boca de los iniciadores, que la socie­dad secreta de que ya era miembro, tenia hondas raices; que poseía una gran cantidad de dinero en los bancos de Amsterdam, Rotterdam, Lóndres, Jé nova Venecia; y que este <;linero provenia del tributo anual de los afiliados. El recibió una gruesa suma, destinada á los gastos de propaganda, recibió las instrucciones de la secta, y se encaminó á Strasburgo. Allí vivió, haciendo obras buenas, dando mucho, no aceptando nada de nadie, asombrando con ines­peraoas curaciones, ofreciendo consejos á los ricos, socorros y consejos á los pobres, alivi~ndo la mise­ria con delicaoeza, respetado de las autorioades públicas, amado de los illdijentes, adorado por el pueblo. Esto es lo que se sabia de Gagliostro, cuando despues de una primera y corta aparicion en 1781, vino á fijarse en Paris. La nobleza de sus modales, el poderoso asce.ndiente que ejercía al rededor de sí, su elocuencia apocalíptica, la hermosura de Lorenza Feliciani, su mujer, el brillo misterioso de su vida, y hasta Jo enigmático de su opulencia y 10 sospechoso de SU!'i vil:tudes, todo le aprovechaba: la jente se agolpaba á verle. La casa que ocupó, situada en la calle de Saint­Claude, y en que despues. se alojó Barras, era de os mas elegantes del barno. En la sala decorada con lujo oriental y bañada de una suave ~n edia luz cuando no brillab~ con el esplendor de cien antor~ chas, las preocupaciones del filósofo y del cons­pirador traslucian al lado de los proyectos del taumaturgo: veíase el busto de Hipócrates, y se leía en letras de oro este pasaje de la oracion univer­sal de Pope: "Pau re del Universo, tú á quien adoran los pueblos bajo los grandes nombres de J ehová, Júpiter y Señor, Suprema y primera causa, que ocultas á mis ojos tu adorable esencia, y no me dejas conocer sino tu bondad y mi ignorancia! Con' c~dedme que en medio de mi ceguedau, di stinga el bien y el mal, y deje á la libertad humana sus derechos, sin contravenir á tus santos decretos. Enséñame á temer mas que el infierno lo que mi conciencia me prohibe, y á preferir al d elo mismo lo que ella me ordena. " En e.fecto, la s~~.ta re presentada por Cagliostro no tema mas rehJwn que el deismo, y lo mismo pue.de d:cirse de todas l~s sectas místicas y revo­lu. cIOnar~as que brotaron a. fines del siglo XVIII.. .. SI Caghostro por una parte servia á la causa fun­dando en Paris, como ántes lo habia hecho en Mitan, San-~etersburgo y Varsovia, lójias ejipcias, en que ~e ~lll~ban y sacudian sordamente las antiguas mst.ltucIOnes, por otra es cierto que traspasó el límIte entre la conspiracion y la impostura. Cele­braba .en .su casa ~samb~ea~ sombrías en que bajo los artIficIOS del mgromantIco desaparecia la dig­nidad del propagandista. Para velar la fuente de las riquezas que debia a la munificencia de los esparcido~ miembros de la secta, finjia encerrarse por d?s dlas al fi? de ca?a mes, y hacia crf'f'r que al salIr de su retIro enViaba a los que trabajaban en metales preciosos barras de oro que ensayadas eran casi siempre de mejor leí que la de los luises. ¿Qué mas? Daba al precio de no sé qué cuarentenas supersticiosas la rejeneracion física y moral del hombre; divulgaba predicciones; supuso estar en c~m~nicacion con siete á!ljeles, que segun su rito e]lpcJO, gobernaban los SIete planetas, y atr ibuyó la facultad de evocar los difuntos á ciertas doncell as que llamaba palomas ó pu,pilas; las cu ales colo­cadas en blancos tabernáculos, y rodeadas' de un aparato supersticioso, se hacian cómplices de sus sortilejios. ¡Medios viles que comprometian el objeto á que profesaba aspi rar ! j Verdadero crÍmen contra una cau ~a que. proc,lamaba santa, y que si Jo era, no debla a:;oclarse a tan vergonzosos em­bustes! Por lo demas, y esto vale la pena de notarse en la historia de las aventuras del espíritu humano levan­tose al rededor de Cagliostro un ruido que 'parecia gloria •. Corrian á él, juntos co~ hombres de pue­blo y s.Imples obreros, los prínCIpes, los prelados, los sabIOS, los nobles de toga y los nobles de es_O pada. Podia contar en el número de sus partidarios personajes de la jerarquía mas alta, como el Duque de Luxemburgo, y hombres de un mérito recono­cido, como el naturalista Ramoud. Sus discípulos no le llamaban . sino padre adorodo, maestro augusto, y le obedecIan con la mas fervorosa acti vidad y celo. Se ]levaba su retrato en medallones, en ava­nieos; y se veía en los palacios su busto tallado en mármol ó fundido en bronce, con la inscrip­cion, el Divino Cagliostro. Detengámonos. Este nombre usurpado, por Jo é Bálsamo, hijo de un mercader de Palermo, se encontró mas tarde entre el de un cardenal y el de una reina de F ran cia. EL NACIO.NAL. I acarreando mas cascajo, para que la capa de este materi~l tenga diez pulgadas de espesor; y darle al paVlmento una forma convf'ja. fiLIOllS DEL DOCTOR BRANDRETH. S E acaba de recibir un nuevo surtido en la única ajencia que hai en esta capital, esquina de San Juan de Dios y la calle del comercio.-J. A. Bennet UNA ca a alta con una tienda accesoria en la La calle del comercio. La persona que quiera comprarla pued,e ocurrir á esta imprenta y se le dara razon del dueño. Se deja á reconocer una parte. IlrORT1NTE. I JOAQUIN CALVO bachiller en ciencias de la fac ultad de estas en Paris, y doctor en medicina de esta facu1t~ d central de Bogotá, y de medicina y cirujia de la de 3stas ciencias de Paris, permanecerá poco tiempo en esta ciudao y durante su perma­nencia en ella, prestará sus servicios al público y a la humanidad recetando á los que quieran c~nsul­tarlo, á los precios siguientes: De las doce del dia a las tres de la tarde, en su casa, que es fn:~nte á la Rectoral del Colejio de Santo T omas. Á las personas de regular fortuna á seis reales por, cad a receta. A las de ménos fort11l1a á tres reales. Á los pobres de solemnidad, gratis, hasta donde alcance el tiempo fijado. Á Ion que en lugar de una receta quieran que les dé un método curativo le pagarán el duplo. Las visitas á. que como médico sea llamado den­tro de la ciudad, siendo de dia, le pagarán las de regular fortuna, á diez reales, las de menor, á cinco reales, y de las seis á las doce de la noche el duplo, y de esta hora á las cinco de la mañana el cua­drupIo. Cuando los enfermos necesiten operaciones qui­rúrjicas, arreglará los precios segun las circunstan­cias de los pacientes y el tiempo que gaste en efectuarlas. . SE venden por dinero ó se cambian por mercancías dos quintales á un precio mui barato. A la persona que quiera negociarlas en esta imprenta le darán razon del dueño. UN BUEN NEGOCIO.· SE vende un Daguerreotipo francés de Richebourg, con todos sus ingredientes y seis docenas de plan­chas, y se enseña su manejo por solo SETENTA y CINCO PESOS. E n la tienda d~l Sr. P atricio P ardo se dará ra zono CAL DE VENT. LA persona que quiera comprar hasta dos rni~ cargas dobles de cal, con el peso de diez arrobas cada una, á peso cada carga, y por menor á medio real el palito; puede oc urrir á la casa de Jaci nto F lores que vive en el barrio de Santa Bárbara quien es el dueño. La Gobernacion de la P rovincia suplica á los Señores Editores del Nacional se sirvan insertar en su apreciab le periódico las adjuntas invitaciones que interesan al público. Habiéndose deteriorado notablemente la calzada oe Fontibon en el camino nacional del occidente, hai necesidad de refaccionarla; y en consecuencia se invita á hacer propuestas para ejecutar por con­trata esta obra. La refaccion consistirá en rehac er el sardinel en todos los puntos en que ha sido deteriorado: macadamizar el espacio comprendido entre los oos sardineles, reduciendo para ello :i cascajo la piedra
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 19

Por: | Fecha: 07/10/1848

')5ogota ~á(Jabo 7 be oítunre be ~ 848. Este periódico sale todos los sáhados; se ven.de en la tienda del Seño'}" .!1J,an Garda, plaza de Bolwa?". 1rrimc~tte 2. ..@.ÍlnterO ~ 9. rL; ' ILT«D JRElLXnmHn. Se admiten remitúl'Js que tengan porobjeto la ut-ilidarl Octubre. pública w cualquier ·ffl.1nO, co.n tal/le que no ~ontengan personalida.des y ~stén e.~crttos t:on deceucw, deben dirijirse á los EduOTes lt~,.es de p'01·te. 7 Sa/). 8tos. lWarcos pa;Ja y Serjio mártires. 8 Dom. Sta. B1'iiida 'oiuda. Los avisos y oh'os escr'¿fcs de mteres personal, se inse1tarán pagando la cuotrL en que el il1te~'esado con­venga con el impresor, que er¿ todo caso sera moderada. 9 Lu,n. San Dionicio Arenpajita Ob. 10 Mm'. San. Luis Beltran. 11 ]JITié?'C. Son Fmncisco de BOTja. 12 Juev. Nuestra, S eñom del PilaT. Luna llena á las 11 y 20 minutos de la noche ~USCRICI()N· en Ai1·es. Por u,n año veinte reales, por tTimesITe cinco Teales. 13 Vie1·. Stas. Eduardo; Daniel, .Justo y Comps. Cada número medio 1·eal. máti?'eS. 14 Sab. San Calisto papa mártzT. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------~ Nos '1 i'oponemos en el presente artículo indicar alu' uno~ prinr.ipios que creemos debieran tener mui proe sentes los que toman a' su1 cargo .a s~n.ta Y. penosa tarea de educar la juveotud,-pl'lnclplOs .lene ral­mente desatendidos, pero cuya observancia estricta sería con t>stl'emo benéfica á los jóvenes. I. La enseñanza debería :-:er g1·a1lual. Lo que lh~muestra principalmente la limitacion del. h?l~bre e la imposihilidad en que se halla de dl\'lOlr su atencion entre dOR Ó mas objt>tos á un mismo tiempo.-No hai cosa mas absurda que amontonar las en. eñanzas Ese sistt>ma no produce mas que hombres lijeros, temerarios y superficiales. R e­carO'ar á un niño con <:1 estudio simultáneo de cinco ó sbe is materia distintas, es emplear el me d1' 0 mas seg.uro para que no aprenda ningun~bien. El princi pio fundamental de la enseñanza d:-be:ía ser pues el de no pasar de una matel'la a otra hasta que el discípulo no hubiese aprendido sufi­cientemente la primera. n. La enseñanza deberia ser s08tenida.-El hombre no solo tiene la de gracia d~ ignorar, que 1.0 obli.g~ á estueliar para aprf:'nder, SInO la desgracI.a, qUlza mayor, de olvidar fácilmente 10 ya aprendIdo, que lo obliga á practi~ar los estudios hec~os ¡.>ara .. no perder la instl'ucClOn que de ellos habla recoJldo y el tiempo que en ellos habia emplpado. En el sistema comun de enseuanza no se hace caso alguno de esta verdad capital. Despues de haber gastado mesf'S y años en enseñar, por ejemplo, á escribir á un niño, se le introduce á las clases superiores en las cuales no vuelve jámas á escribir con cui­dado una pájina completa, y de las cuales sale por supuesto sin saber escribir ó escribiendo torpemente. Lo mismo sucede con la Aritmética, los muchachos al fin y aun á la mitad de su carrf:'ra ya han olvi­dado las reglas que aprendieron al princi pio. Ca~i no habrá quien prácticamente no ]0 baya esper!o mentado en sí mismo. De ello l'esu Ita que la mayor parte de los preciosJs años que en la niñez y en la juventud se emplean en aprender tantas. cosas son, sin exajeracion alguna, tiempo perdido. Puede creerse que si afortunadamente en todo estudio no fuese indispensable la lectura la mayor parte de los niños saldrian de la mayor parte ue los colejios sin saber leer. EL segundo principio pues de la enseñanza deberia ser el de no abandonar, ni un $olo dia, la práctica de los ejercicios elementales que sirvieron para adquirir los conoeimientos ante­riores. La pe adez de este método se reconocerá que solo es aparente si se atiende á dos circuns­tancias: La Que deberia cuidarse de no hacer repetir sino aquellos ejercicios estrictamente indispensables para conservar los conocimientos adquiridos: 2.a Q e .1 método mismo á la larga lleva consigo el re!l a i0 de su aparente lentitud; pues el niño que por tres años, por ejemplo, haya practicado la Aritmética cada dia llega á adquirir en las opera­ciones tal rapidC:'z que lo que al principio le costaba incierta y trabajosamente dos horas, viene al fin á ejecutarlo con perfecta seguridad en dos minutos. lB. La enseñanza deberia ser prát:tica '!J natural.­Es cierto que las teorías son las que esplican la razon en que las buenas prácticas se fundan, y que bajo . este aspecto son indispensable; pero tambien es cierto que el hombre, cuando empieza natural· mente, siempre enlpieza por la práctica; está pro­bado que han sido las prácticas, mejoradas sin cesar por la práctica misma, las que han hecho conocer la utilidcl.d de buscar los principios que las justifican, para deducir de ellos las reglas jeneralf's que las fa,cilitanj en fin, es incontestable que lo que no se aprende .prácticamente se aprende confusamente y mal, y se olvida mas pronto que se áprendió. No hai cosa mas comun que ver jóvenes á quienes se ha enseña.do Astronomía y que no saben distinguir en el Cielo una sola constelacion; jóvenes que se Cf"!en j~ómetrfls y que apenas saben manejar el I compaz; jóvenes orgullosos con el áljebr~ que h~n estudiado y que no pueden hacer una adlclOn sm errar dos v ~ c.e& la suma; jóvenes que se saben de I memoria la Gramática de Chantreau, y que son I incapaces d <> traducir seguida y correctamente en otro libro que en su Telémaco, y aun eso en la. pocas pá¡in:Ls qll~ á hurtadillas tienen marcadas de antemano. ]!..;,;tos deplorables resultados que la esp,>riencia nos ofrece casi en todas parte ... y casi á cada instante, la razon demuestra fácilmente que on la cons ec u ~ ncia necesaria de ese sistema de en.,;eñanza falso y charlatan pOI' lo cual se amontona sobre los pobres niños, toLlo un andamio de demos­traciones y reglas) ántt~s de hab r hecho conocer realmente los objetos á que se aplican esas reglas y esas demostraciones . Por'que primero es conocer las cosas y despue., es av" riguar la 1'azon de ellas: primero es hacer bien 6 mal, y despues es espticar lo que se ha hecho, y por qué está bien ó mal hecho: primero es anJar y despues es elevarse al conoci­miento de los prinvipios del equilibr io: primero son las len'l'uas y despues son sus gramHicas: primero es el cÓmputo y des pues es la Aritmética: primero son la realidades, despues viene la ciencia.-Así como sería ridículo y absurdo eJ. s¡ ·te-ma de un m lestm que dando sus lecciones en la plaza de Bogotá pret e ndies~ e:1señar á nadar á fuerza de jestos, esplicaciones y reglas; así es de ridículo y ue absurdo el pretender enseñar- las treinta Ó cua­renta mil voces de una lengua á fuerza de gramática, la espedicion indispensable en el cómputo aritmético á fu ~ rza de teoremas, el conocimiento del mapa á fuerza de Líneas astronómicas. Recordamos toda­vía, y jamá'l lo olvidaremos, el certámen reciente de un muchacho, portentoso en Jeografía, y qu~ se atoró lastimosamente al buscar en el globo A RO'\''IA! La enseñanza, pues, jamás debería apar­tarse del prineipio ya inJicado, de que primero es conocer las cosas y desplles el esplicarlas; hien persuadidos los mae tros de que en nadie se confirma mas la verdad de e~te princi plo que en los niños, y de que, á todo trance, mejor es formar mudos hábiles que charlatanes incapaces. IV. La enseñanza deberia s r consecuente. Parece incre ible que se pueda faltar á este princi pio; sin embargo nada hai mas comun que su illfraccion en un mismo establebimiento. Puede esto notarse sobretodo en la enseñanza de las lenguas. La gramática, como tal, es decir la ciencia jeneral que enseña la clasificacion y la nomenclatura ue las partes del discurso, y las combinaciones que pueden recibir, es una ciencia del todo independiente de de los mouismo~ de las lenguas, que son la única c~sa que realmente con tituye sus gramáticas parti­culares. Pues hipn: el muchacho que aprende inglés en la Gramática de Urcullu adquiere el conoci­rr. iento de que en esa lengua hai dos artículos: el artículo The y el artículo A ó An. D spues ó ántes, al estudiar Gramática castell~na, el niiio aprende que los artículos son tres: el, la, lo; del artículo un ó uno naua se le dice, ó lo encuentra colocado entre lo que llaman Pronombres nume?'ales: y el r esultado es que el much~cho se queda sin saber lo que es artículo; pues ni se le ha esplicado ni era posible esplicarle por qué en la espresion Inglesa a man, a es artículo, miéntras que en la espresion caste llana correspondiente, 1¿n hombre, la voz un que equivale al a, ya no es artículo ino otra cosa. Cosas como esta se pueden notar á cada paso comparando las gramáticas: j'aímerais, s egun Chantreau, es un tiempo que llama condicio­nal de indicatÍlw; segun U rcullu y la Academia española es pretérito imperfecto de subjuntivo en 1 wou,ld love y en Yo amaTía Ó amara apesar de que son el mismo tiempo. De ello resulta que un ni ño recibe en las diferentes aulas ó clases de un mismo establecimiento lecciones diversas 6 contra­dictorias, que solo sirven para embrollarlo y con­fundirlo. Deberia cuidarse mui especialmente de evitar estas inconsecuencias, de manera que lus 1 pri.ncipios comunes.á di~erentt's materias se repro­dUJesen en toda su Idenhdad al enseñar cada una de esa3 materias en particular. V. La ensp.ñanza debería ser económica de tiempo.­La econoInI'a de tiempo se entiende de diferentes maneras, y siempre es de una estrema importancia. En lo puramente e peculati vo La econ01nía de tie1npo eonsiste en llegar á los teoremas mas jenerales por medio ele las demostraciones mas diredas, es uecir por medio de las demostraciones que requieren el conocimiento de ménos verdades anterior€s: en lo practico, la economía de tiempo consiste en no obligar ejcrcicios inútiles y complicados que pudjeran muí bien sustituil'/)e con ejl"rcicios mas elementales y fructuosos. Por ejemplo, en la lectura, luego que el niño ya conoce bien las letras sin poder equivo­carla ' , debe ponérsele á silabar, libertándolo del deletreo, es decir, debe enseñársele á enunciar las sílabas sin pronunciar las letras que las com­ponen. Lo mismo en la Aritmptica: despues de que el niño sabe contar bien con todos los números, debe ponérsele á sumar sin espresar jamás los guarjsmos que suma, sino solamente los resultados que ya sa('ando~ y que son en algun ~)()do -las síla­bas, de esa especie de lectura que se llama adici01'l-. _ Pero I~ economía de tiempo no debe apllcarse tan solo á los medios de la enseñanza sino que es tambien uno de los fines de la el1Reñanza misma en ciertas materias: por ejemplo, en la escritura, de bien poco sirve á un niño escribir aseada y per­fectamente, si se ve obligado á emplear un dia entero en acabar una carta de una cara: por ejem­pJo tambien en Aritmética, harto ridículo es el sacar ("sacto el prouucto de una multiplicacion si se han gastado dos ó tres horas en obtenerlo. Considerada así la presteza de ejecucion como uno de los princi-pa/ esfines de la enseñanza de ciertas materias, ella dt'pende enteramente de los métodos adoptados por el maestro: así es como la forma inglesa pura es la mas propia para conciliar la claridad con la rapidez; así es tambien como los siete ejercicios aritméticos de) profesor inglés Augusto De Margan hacen que, despuE's de practicados con constancia por algun tjempo se obtenga una celeridad maravillo.a en el cómputo aritmético. Pero la bondad de los meto­dos no es bastante: en todo aquello en que la prisa es esencial, el maestro debe poner especial cuidado en verificar dja, por dia, con el reló en la mano, los progrpsos que en punto á celeridad hacen sus diSCÍ­pulos. Para adquirir celeridad hai ciertas máxlmas que, como otras muchas, se reconocen sin dificulta.d pero sin preservarse en su práctica; tales como hacer siempre cada cosa de un mismo y solo 'modo; pues la variedad de moJos produce vacilacion, y la vacilacion es la primera causa de la lentitud, reduci1' las cosas que se hacen á su 'lnas sene-illa espresion, evitando adornos superfluos que no produ en otra cosa que pérdida de tif'mpo: esas dos máximas son de una utilidad inmensa en la escritura respecto de la forma de las lt'tras, que debe ser rigurosnmente uniforme y muí sobria de rasgos;-alJ?'ender á kacer Zas cosas sin npcesidad de ausiliares estraños, cuyo empleo siempre hace pe'l'der tiempo; así debe apl'ender~e á leer sin pll ntero, á escribir derecho sin pauta, y á sUlllar sin llevar. el lapiz 6 la pluma por la columna de los sumandos;-hacpr con el pensamiento y en silencio cuanto no requiera indispensablemente el uso de la voz, como toda especie de cálculo, sea aritmético sea aljebraico. La celeridad es una de las cosas la emulacion que estimula mas: hemos tenido ocasion de observar personalmente que no hai quizá un medio mas seglHo de enseñar á escribir aprisa (por ~upuesto despues de que ya se sabe escribir bien, que el de poner á dos ó mas alumnos á escribir una misma cosa bajo el dictado del maestro. Tambien hai ciertos ejercicios en que el empleo del compaz 1núsicn s utilísimo á los prjncipios, pues cada golpe del compaz es un llamamiento dado á la intelij encia y al cuerpo t'ntero por meclio del oíJo; ademús el COlO paz;, deuiendo aceteSéll'Se cada • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -- /' dia, obliga, fuerza en algun modo, á proceder con presteza. Estas observaciones serán quizá acojidas con frialdad por algunas personas que piensan que en materia de escritura y aritmética, por ejemplo, lo importante, lo principal es la buena letra, la huena ortografía, y la correccion del escrito, y la esactitud en los cálculos. Pero la. razon y la es pe­rlencia de consuno demuestran que esa opinion es. errónea , y que nada contribuye tanto en la escri­tura y en el cálculo, á la fidelidad y á la correccion como la celeridad del procedimiento. Es cosa bien sabida en las oficinas públicas que todo escribiente despacioso es un copista infiel; y es máxima favo­rita de todos los buenos tenedores de libros que para sumar sin yerro debe sumarse aprisa. Y esto se esplica fácilmente: p ue. es claro que toda pérdida de tiempo da lugar a distracciones, y la distraccion es la fuente de error mas jeneral y mas segura. VI. La ens'3ñanza deberia ser variada. Esto no es incompatible con la marcha rigorosamente gra­dual anunciada en el nllln. 1.0 Tojo consiste en no amontonar sino en combinar juiciosamente cier­tas enseñanzas, algunas de las cuales no solo no se escluyen Si·lO que se atraen y se ausilian. Ta­les son, por ejemplo, la Jectura y la escritura. Desde que el niño empieza aprender á leer debe empezar á aprender á escribir; lo uno llama lo otro y 10 ~egundo facil ita lo primero. Tan cierto es esto que primero fué escribir que leer; y el inventor de la escritura primero escribió y despues leyó su propio escrito.-Mas tarde, la existencia de signos con­vencionales ya acloptados obligó á. enseñar primero á leer, es decir, á interpretar los signos adoptados: y luego á es~ribir que es cO lnbinar esos mismos signos asi que se conoce su uso; pero estas com­binaciones pueden y cleben practicar~e desde que se ha aprendido á interpretarlos. E SlO no quiere decir que deba hacersJ rrecisamente con la plu ma, sino con fichas en que las letras estén impresas, y tambien de memoria. Así, desJe Cjue el niño sabe decir Y A cuanrlo lo vé es rito, debe aprender tam­bien á decir con qué letras se esaibe YA, cuando se le pregunte, y á practicar materialmente con las fichas la operacion, cuando se le flx ija. Este es nno de los m0jores nll:~d i03 de familiarizarse con la acentuacion y la ortt\grafia.-Ademas la variedad en la enseñanza, siempre que es compatible con la marcha p1·0gresü'a, principio fundamental que ja.mls debe desatenderse, esa. variedad es un medio de hac0r descansar á los niños, cuyo titlrno ce re­bro se fatiga fá(!ilmente con una contraccion con­tinuada en un mismo objeto. Porque es un error vulgar y grave sI creer C]lle el descanso es ocio. el mejor mojo de desransar es v·:Hiar Je oCLlpacion Pero para no oponerse á faltar al erran principio de la enseñanza gradual, In variedad debe mas bien aplicarse á los ejercicios que ~irvan p;¡ra ap1'enr1er una misma cosa, que á la ensei1anZ:l de cosas dis­tintas; y ademas debería tenerse pwsente que el mejor de canso para el ej ercicio intelectual ec el ejercicio corporal, y vice versa. VII. La ens ñanz'l, físicamente, deberia ser com­pleta. i Por qué se ha condenado la mitad del cuer­po humano á una inac' on, á u na In habilidad abso­luta? La destreza de la mano izquierta no es cosa que deba desprenJerse. Esla destreza si Tve de des­canso en tojo trnb:ljo m:ln ual mui prolongado: con­tribuye á la sal ud reparti{~n '~o las tuerza.s con mas igualdad: prepara admirablemente para ciertas rro­Cesiones como las del grabador y e/ litógrafo: per­mite efectuar ciertas operaciones diarias ó frecuentes con mas perfeccion y rapidez que con la mano derecha empleada esc!usivamente: enfln no deja interrumpir la actividad del hombre en caso de impotencia, temporal ó perpetua. de la otra mano. El hombre red ucido á vivir del trabajo cotidiano (y allá pm.den llegar todos) si no ha aprendido desde niño á man .jar la mano izquierda, puede por una quemadura, por una cortadura; por un golpe, por Ulla sangría, por cualquier accidente enfin, ha­llarse sin pan por algunos días ó meses á causa de la neglijencia ó de las preocupaciones del pa­dre ó del maestro que estableció esclusion y p1"i­vilejios; entre las cosas que Dios hizo mas iguales. Para conseguir una destreza en la mano izquierda igual á la de la derecha, deberian divldirse los dias del niño en dias izquierdos y dias derechos· los primeros serian los días impares de cada mes: y los segundos los dias pares. VrII. La enseñanza debe ser benign2. De cuan­tos sentimientos malos deben sofocarso en el hom­bre, ninguno hai peor que el miedo. El miedo es lo que mas fácil y seguramente conduce á la fal­sedad, á la alulacion, á la bajeza y aun al crímeu .. La disposicion habitual al miedo es lo que se llama cobardía, y la cobardí:l es la supresion de toda independencia, la compresion de toda Jenerosidad de toda virtu J. En los n iños el miedo es particu~ larmente malo. Porque en cuanto á sus prooTesos actuales el miedo solo sirve para enfermar1~s el cuerpo, aflojarles la voluntad, y oscurecerles el en­tendimiento. y en cuanto á Sil suerte futuaa, el miedo, pasand.o á ser.carácte.r, les prepara un porve­nir de anguslJas, de unprobldad y de mentira. Sin d ulla que para los niños lo mismo que para los hombres es necesaria una lei penal, compuesta del triple aparato de la amenaza, del castigo y del ejemp lo; pero esa necesidad, es menor, y al1n sus efectos son mas dudosos, que lo que vulgarmente EL NACIONAL. se piensa. Los efectos ele la pena son siempre mui variado,>, y dependen mucho del carácter del que la sufre, del carácter de los que la presencian, y de las circunstancias en que se aplica. H ai carác­teres algo bajos, en los cUelles la pena dfja el mns sa­ludable ef~ cto : hai otras en los cuales soJa produce una exasperacion violenta ó un rencor sordo: otros entin para los cu les solo trae abátimiento y miedo. En j cneral la pena es funesta para los carácteres j enerosos. Hui ademas cierta penas que son ab­solutamenfe malas, m'das en to lo caso, y malas para to dos: tales son las que llevan consigo alguna es­peCIe de degradacion. Esas penas al jeneroso lo amilanan ó lo irritan; al bajo lo hacen mas bajo; al desvergonzado le aumentan la jactancia y la desvergüenza. Porque el hombre, noble cria­tu ra, debe contenérsele muchas veces, pero en vi­lecérsele jamas; porque en el fon 10 del ser del hombre hai siempre un sentimi ento de grandeza que debe exaltarse, aun al tiempo mismo en que lajusticia obliga á humillar la obstinacion, ó la insolencia. No se comprende como puede haber maestro que se atreva á de"snudar á un niño para azotarlo, y para azotarlo en presencia de sus compañeros. Ja­mas podremos olvidar la impl'esion triste y singu­lar que nos caus ba en el colejio en que pasamos algunos años de nuestra niñez; el sonido del azote que salia de una cierta sala destinada á aquellas lúgubres ejecuciones. Jamas olvidarémos tampoco los dichos de los otros alumnos al oir aquel chas­quido de carnes golpeadas. Sí la víctima se aban­qonaba á la naturaleza, y clamaba, ios otros mu­chachos se burlaban de ella; si por el contrario escuchaba la voz del orgu ll o, los demas la recom­pesaban á la saliJa con aplausos y parabienes. Así el azote no produ cla mas efecto que el le inmo­r3.1zar respecto á las penas á aquellos niños. A demas las penas varian mucho de efecto segu n la relacion f}ue tien en con el delito. Nada mas absurdo que aplicar penas á la fa lta de capacidad. Su efecto seguro es aumentar la incapacidad au· mentando la cobardía. Aun hai mas: en un es­tab lecimiento privaclo en que el ojo del Inspector debe estar siempre encima ele los niños, la omision de ciert9s delitos y la necesidad de aplicar ciertos casti.gos, arg11yen hasta cierto pu rlto falta do viji­lancJa en el que con su presencia constante debió haber prevenido los unos y los otros.-En conclu­sion, las mejores penas S011 aquellas que por su carácter. c:ónico dan lugar á la meditacion, al arrepel1tllmen to, y á. la rpforma; aquellas que ha­cen avergonzarse mas de la falta que del modo de reprimirla; aquellas que no producen odio contra el que las impone; aquel/as, enfin, que no consis­ten en lo que, voluntarian1l'nte practicado, seria el ejercicio de alguna virtud. En este último caso se hallan el trabajo aplicado al perezoso, el silen­cio aplicado al charlatan. e!!l • COLEJio DEL ESPIRITU SANTO. Este interesante establecimiento va á recibir un grande plIsanche en el próximo año escolar; va á concluirse un espacioso edificio injeniosamente dis­puesto, que procura salas de estuuio y dormitorios que reunen condiciones importantes; abrigo, y grande es pacio que evite los malos ef(-!ctos de una admósfera estrecha y pervertida por la a('cion de la transpiracil)Q y de las luces artifi ciales; inspec­cion fácil y conlStante; separacion de mesas pam. los diffl rentes estudios que necesitan cierto apamto como el dibujo y la escritura. Se prepara con tea.tro en qlle represe ntarán los alumnos piezas dramáticas en los diferf'ntes idiomas que estudien; medio mui eficaz para perfeccionar la pronuncia­cion, y disipar el embarazo que regularm ente espe­rimen tan los niños para espresarse en un idioma estraño delante de otra. personas. E"tamos informados de que el Director trata de (>stablecer en su Colejio gradualmente la enseñanza de las c iencias natural es, físicas y matemáticas, de la med icina y de la jurisprndencill.; y que sujetos distinguidos por su instruccion se encargarán de las cátedras res pectivas. En este Colejio se está r ealizando á la vista de todos la teoría de la superioridad de los estableci­mientos de enseñanza por empresa particular sobre los públicos, administrados por empleados. E stp. Colejio crece y se desarrolla de una manera notable, porque su crecimiento y mejora son el fundamento del crédito y ganancia del empre ario. Dos esta­blecimientos son provocados á la competencia de mejora y de adelanto, por el Colejio del Espíritu Santo, la Universidad, y el Seminario: la primera dispone de muchos recursos; el segundo participa hasta cierto punto de las ventajas de un estableci­miento particular. La ucha de una noble emula­cion entre catedráticos y catedráticos, entre estu­diantes y estudiantes nos procurarán, sin duda, prorrresos que no hu tlieramos podido esperar de la Universidad sola. Nunca la ens 'fianza en esta ciudad se habia "isto en un pié que ofreciese tan lisonjeras esperanzas como al presente. Mui pronto deben empezar los actos literarios públicos; y esperamos que todos los amigos de la ínstruccion, todos los que quieran el adelanto y la civilizacion del país concurrirán a presenciar estas muestras de los esfuerzos de los maestros y de los (~iscípulos. Esto estil'nula grandemente á· Ull'9s Y a otros. El deseo de aparecer con lucimient ~ delante de una gran concurrpncia ilustrada; y el! temor de dar una prueba de ineptitud y de ilgo de lo catedráticos qu no 'ean l'eli­jio o· de nu ~ tro convento. Pod t1')O contar con lo," mi m s distinguido::> profesor0.' r{U . con lsos y salidas que Leno-a el esta­blecimiento. " Las clase que Je ' cmpcñarán en el nuevo liceo n lo crhs fatal de las Repúblicas época de la eleecion de un nuevo Presidente, y el Gobierno tiene que hacer frente á los ataques de una fuerte oposicion; en el Ecuad.or las proscripciones continúan so pretesto de la inva­sion del jeneral Flores, el coronel D,ibalos acaba de ser víctima del estado de inseguridad en que se encuentra este desgraciado país, y las eleciones que virtualmente tien~n lugar van á llegar al último estremo ó á la irritacion del Gobierno ó al de~el1freno de las pa iones populares; yen el Perú, segun lo;;; antecedentes que tenemos á la vista no será estraño que el jeneral Castilla sufra algun bai ven, y que esta rica República, digna de mejor suel'te, inte­rrumpa la marcha progresiva que ha empezado; Bolivia desde la caida del jeneral Ballivian, ha vu- Ita á consumar la carrera de las revoluciones; e125 ue mayo se oía en la ciudad de La Paz, tiros y vivas á BaUivian, al dia siguiente se descubrió una cons- EL NACIONAL. piracion contra el Gobierno d,.l jen ral Vela 'co, el cuauro qu ~ re prese !lta la Repúbli ca Arj .ntina es bastante rnanifi sto á tndo' P' ra c¡u nos detenga:nos en bos'lueja:-!o. D r~ modo que Chile es la R e pabliea ~ue .ma gara.ntín.'l de óI'.Ln y de paz puell p- dar á la llllHl6' ',lei o!) 8urope~1. Que el Gobiernn - l.tS CcÍ.ma­~" l~ Je Chill! no pierdan pu'S nomento, y que U111tal1 ' lo a lo' Norte-AmencanQ' rivalicen con ellos ideando proyectos que t'em~evan todos lo" obstác.ulos que opongan los bombres de miras m squl!1az é Intolerantes y que abran las puertas de la. Rep' blica, sin gravámen ale-uno, al estranjel'o <]'le triiiga á nuestro suelo luc-es, capitales ó ' in­dustria. • 1111. HISTORIA DE LA REVOlUCION FRANCESA POR LUIS DLANC. De~pues de tantas historias de la revolucion francesa, el capítulo que sigue de la de Luis Blanc, que está ac~ualmente pUblic;indose, tiene tRnto de ~tleYO y cuno o, que no duda~os será leiclo con mteres. Es el 3,° del libro 1.0 (torno 2.°) ~ntre ,tanto, poseida de irrcsi~tibl('s deseos, ajita­da de 1ml esperanzas confusas, la Francia habia torna~o de algun tiempo atras un aspecto cstraño. DebajO de aquellas rejiones, espuestas ú la vista de tojos, en que la reina se entregaba á sus pla­ceres, el Conde de Provenza á sus m1.quinaciones '1 N~cker á sus Cálculos, una multituJ de espíritus mquletos tentaban las vías de la suerte, No basta­bn. ya juzerar á los sacerdotes y humillar á los re­yes! ~e quería dar á la monil un nuevo temple d?l'Jv;lcFlola de otras fu en tes; peJí se al porvenir un dIOS desconoc,ido. En su entusiasmo, á la par inj e­nuo y sombno, se preguntaban algunos, sino seria dado al hombre levantar el velo tend ido sobre el oríj en y el fin. de los mundos: y porque un ser dotado d , la ,triple potestad de amar, med itar y que­rer, no habnR de llegar á apoderarse de las fu erzas o ultas de la naturaleza, a soprencler el secreto de la vid a , á vencer la muerte, J a mas se eno'olfó en abismos tales el ent ' nrlimiento humano ni" se creó tan fantá ticos reinos. Cuando en 1740 ' se oy ó de­cir al Conde de Sail1t Gennain: (. tena~ muchos si­glos de edad: g'océ de la íntima confia"'nza de Fran­cisco Ij conocí á J esucristo" no escitó mas que sonrisa. Hij~ n~tural del rei de Portugal, segun unos, de un JudlO y de una princesa polaca eo-un otro~, apenas debió sus primeros sucesos d~ cu río ­~ idad ,á otra cosa que al osceptieismo mi mo cuyo lmpeno atacaba con una osadia tan orijinal. Ma­dama cl~ ~:>ompadoLlr le amó por capricho, Luis XV por fasttdlO, el duque de Choiscul por afectacion y dandó á ntcndcr que e a un espía diplomc\tica, Pero llegó el momento en que el mistÍcismo logró algo mas que un potrocinio pelig!'oso ó burlan, y este momento, cosa notable, fué cabalmente el que precedi ó á la mas grande y terrible de las rea­lidades, á la Revolucion. ¿ Por qué? Porque los filósofos del siglo XVIII habian abusado del ana­lisis, hubian 8acrifir.a . .lo demasiadamcnte el senti­miento á la la razon, y la dicha de creer al orcrnllo ,de conocer, La intclijencia, cuando ella sola v~la y las otras facD Itadf>s yacen silenciosas, se fatiga pronto y se espanta; Ileaa á dudar ele to lo, á dudar de sí misma, yes preciso que se¡,bandone el olvido en el senO de una embriaguez feliz. Esta embriao'uez de la i ntelijencia es la j maj i nacian, La fé ha ~csa­do, y el peusamiento moriria sino se adormeciese en un lecho poblado de ensueños, El movimiento de reaccion era inev itah le eles­pues de Voltaire, D esco ncertada al principio, prro no domada, la necesidad de creer reeapareció bajo fo. rmasf ies:tr:a>vaa antes. Muertas la antio'uas creen- b CIClS, oeron reemplazadas en el fondo de las al mas inq~ú et.as y apasionadas por arrebatos estáticos, por a pll'acJonQ~ que arrostraban lo imposible, y busca­ban un oOJeto en el mas remoto país de los deLi­nos. y como todo aprovecha á los graneles hechos que señalan los pasos de DlOS en la historia, los mís­ticos no trabajaron con ménos aruor que los incré­unlos en la obra de la R evolucion. Comenzaron entónces á correr en el pueblo ru­morps que lo ajitaron en sentidos diversos: h¡:¡blábase de p~rsonajes que h::bian formado una liga oculta con Juramentos fOl'lntdables, y se entregaban á te­nebro~ os proyectos, Se decia que poseían se , 1' to que val jan tesoros, y se les atribya un pod r máji­co, Esparcióse y creyóse que ciertos químicos des­conocidos tenian establecida su oficina en e l arrabal Sai flt-:\1ar~eau, En laboratorios que se ocultaban con cuicladosa vijilancia á la persecucion, traba ¡aban hombres de mirada penetranie y de lenguaje iuiute­l ijible, y ele sur.ios vestidos, y se ocu paban en hncer oro, !-'n fijar el mercurio, en doblar el tamaño de los diamantes, en confeccionar el Íxides. Artistas sigu ares, que confinados gustosamente al reclOto de arrabal y alojados en oscuras guaridas, no se aso­ciaban al goce de las riq uezas de que se les pocha Sil poner creadores, pero tenían j efes que eran soli­sit~ dos, obseq ujados" ostentaban con gra.;ia y jene­roslnad una opulenCIa deslumbradorá, Cada día en ­tre ellos á quien no se conocian ni estados, ni con­tratos, ni rentas, ni familia, y que se ciaba una vida 'de soberano, y gastaba mas en actos de bene­cencia que los príncipes en espectáculos y fiestas. De aquí mil suposiciones contradictorias, Son seres sobrenaturales, (Pensaba el vulero )j su ciencia 3 vl811e de lo ;~ \.njeles ó <..1l,1 intiel'llúj la naturaleza les obedccn j n Ida iguala ú su poder. Segun otros, c[';]n i.npo~t ros, que debían ti la iwbeciltdad pú­blica to lo su jel1i o, vil'wU y fOl'lun:t, Oi.ro~, enfin, los miraban como sectarios que se habian conjurado c .ntra todas la:; tir.lnía 'j si afuctaLull l:;:;tar em be ­bidos en el estudio de las ciencias oculta, era para substraerse á la vijilancJa y engañar la su ' picucia de Jos gobiernosj i se envoLvian en el ministe rio, era para mejor dominar en el prestijio de lo mara­villoso á la crédula muchcJumurcj sus jefes eran ap65toles de revoluclOn, y el oro de que s servian para su propaganda, aquel oro que se prctentlia fundido en crisoles májicos, salia de una laja cClltrdl, alimentada por su criciones secretas isl máticas, por suscricioues de eonspiradores, En estas circunstancias se yió llegar á. Parí, un hombre de celebridau estrañ'l, que po.sl~ia todas las cualiJades ventajosas; mucha d.ignidad en lus mo­dales, una cara cspresiva COll cierta mezcla de dulzura, una mirada profunda, una boca desdeñosa pero con algo de afectuoso y tiernJ. Todo en él era misterioso, ¿ Cuál habia . ido el lugar de su nacimie nto? ¿Cuál su familia? ¿ Dónde y por qué meJios habia adquirido la ci neia dc que parecia dotado, y las r¡4uezas que tau magnífi 'amente gas taba? Dábase el título Je Conue Je Cagliost ro . ¿ 8ra este su verJcltlero nomiJre? Su edad mi 'mu era incierta; muchos se complacian en atribuirle, bajo la este ¡oriLlad juven il, la espel'ieneia Je Ulla larga vida. Contábase que habia descubierto la. piedra filosofal; que predecia el 1.)()rvenÍr; que estaba en comunicacion con los espíritus cele 'ted, Pre­sentado á Lavat r en Ba~ilea, habia J ejado en él una impresion indefinible de admiracion y des­confianza. "Es un hombre que sorprt'nde," escl'iGia. hablando d.! Cao'liostro el ~finistro deL Santo Evau­jelio de Zurich,oe1 bueno y piado o Lavatel': "ppro yo no creo en cste hombre. ¡Ah, si fuese humilde como un niño! Con que solo se doblegase á la sencillez del Evanj lio, a la digniuad de N ue8tro Señor, ¿quién sería mas grande que él?" Luego diremos qué motivos traian a Cagliostro y qué papel se le babia señalado. Pero antetoJo es nece~ario introducir allectol' en la mina que cavaban entónces bajo lo tronos y los altares unos revolu­ciQnarios harto mas astutos y activos que los t'nci­clopedistas. Una asociacion compacta de hombres r /'econqu istar? Cuando. los Jacobitas, arro.iados de su pais por la revoluclO~ de 1688 , buscaron asilo en Francia, a donde trajeron las reglas de la fran cmasone ría no dejaron de interpretar los símbolos masónico~ en el sentido de sus pas iones y esperanzas. En varias de las lojias cuyo modelo suministró lord Deventwater, en el Capítulo de É scocia Jacabita, fundado pen:iOnalme nte por Carlos Edll;ll'do Estuardo en Arrasbajo la presidencia del padre de Robespierre. Adoniram era Carlos \ Cromwel y los suyos 1 e pre­sentaban a los homICidas J el arquitecto mártir' la palahra P ~~! dida era maj estad ?·e.iia. ' Pero los datos esenciales de la fran c mas)nerÍa eran demasiado democráticos para que si rviera largo tiempo a los manejos de un pletenuiente. Ensanchándose el cuadro de la i nstitucion corrió la democracia a entrar en él; y al lado de :nuchos hermanos para quienes la vida masó ni ca era un halago al orgullo, hubo otros que se alim entaban de pensami entos activos, y que el espiritu revolu­cionario ajitaba. l:as cosas si~bóli cas se pliegan á las in terpre­tacIOn es mas diversas: no se tardó en a firmar que la francmason ería continuaba el órden de los t em­plarios, tan trájicamente famoso ; y en este sistema Adomiram fué Jacobo MolaYi los homicidas F eli pe el Hermoso, persor.áficacion del poder político, Clel?ente V, personificacion del poder relijioso, y los Juec e:) que senilmente dódes se hicieron ver­dugos: la palabra pérdida f'ué libe?·tarl. Produjéronse luego inno vacion es ominosas. Como los tres grados de la masonería ordinaria com­prendian gran número de hombres opuestos por estado y princ ipios a todo jénero de subversion social, los novador es multiplicaron los grados de la escala mística: cr('aron loj ¡as superiores) reser­vadas a las almas ardientes; instituyeron los alto:> grados de e1ej"do, de caballero del sol, de la estricta obse?'vancia, de kadosh ú JlOmbre rejenerado' san­tu a rios tenebrosos cuyas puertas no se abri'an al adepto sino despues de una larga serie de pruebas, que mostrasen los progresos de su educacion revo­lucionaria, que acrisolasen la cotlstancia de su fé, y el temple de su alma. Allí, en medio de prácticas ~a pu eril ~s , ~a teme.rosas, nada se veía que no tu ese a lUSIVO a emanclpacion é igualdad. En el grado de caballero del sol~ por ejemplo, cuando habia recepeion, el Mui Venemble pregun- EL NAC10NAL. taba al pá'lne?' Vijilante "¿ qué hora es; ?" Y este respondia, " la hora de la oscuridad entre los hom­bres. " El candidato, interrogado á su vt:Z sobre el motivo de su venida, respondia.: " vengo á buscar la luz porque mis compañeros y yo hemos perd ido el camino entre Icls tinieblas que cubren el mundo. Hésp('ro, la. estrella de Europa, e tá ellvu t: lta en nubes, formadas por el in cienso que la s Ulwrsticion ofr ece á los déspotas. El séptimo grado de la alta masonerla era el, de caballe¡'o de la espada y rosacTv:z, y daba ocasion á escenas no menos carac terísticás . L as form as y alegorías de este grado eran lomadas de la hi storia de la cauti vidad de los judios en Babil onia, de !a destru ccion de . u templo , y de l pe rmiso de reedi­fi carlo concedido por Ciro á J erobabel. 1!.1 candidato vestido de rojo, c eñiJo el mal!dil escoces, cargado de c adenas, con el nombre de J erobabel, era con­ducido al trono de Ciro, en una sala colg?da de verde, alumbrada por setenta antOl:chas, en C011- memoracion de los setenta años de la cautividad babilónica. "i Qu ién eres 7" preguntalJa Ciro.-El primero entre mi~ iguales, mason de profesion, cautivo por mi desg racia-¿Tu nombre?-Jerohabel­ ¿ Tu edaJ?-Setl:'nta años-¿ Qué te le trae ?-La miseria y 1¡'lgrimas de mis hermanos.- Dime los secretos de la mason ería y le doi la libertad-Cuando SalpIlJ on nos dió los primf'ros preceptos de la ma­sonería, nos e nspñó que las igualdad debia ser nu estra lei suprf' ma. Ella no eXIste aquí. Tu rango, tus títulos, tu fastu~sa superioridad, tu corte, todo eso es incomputiLle con los misterios de nues­tra órdt:n. H e c ontraiJo obligaciones inviolables . 8i es preciso qu ebrantarl as para ser li1re, quiero perm anecer cautivo." Entónces el soberano daba s iete golpes, y despues de felicitar al candidato por su virtud, discrecion y firmeza, mandaba quitarle las cadenas. Se le ceñia luego una espada diciendo: "que tus iguales te reconozcan por jefe." Y tras estu iba á anunciar á sus hermanos que el sueño del pueblo habia c esado, y el dia de la emancipacion c.omun amanecia. A las escuelas subterráneas donde se daba esta enseñanza, era á lo que Condorcet aludia, cuando an unciando la historia de los prog resos humanos q uc fué interrumpida por su muerte, prometia decir los f!:olp ef; que la idolatria monárquica. y la supersticion babian recibido de las sociedades secretas, hijas de la órden de los templarios. ( Continuará). • INVITACIO~ES. La Gnbernaciou de la Provincia suplica á los Señores Editores del Nacional se sirvan insertar en su apreciable periodico las adjuntas invitaciones que interesan al público. Habiéndose deteriorado notablemente la calzada de Fontibon en el camino nacional del occidente, hai necesidad de re faccionarIa; y en consecuencia se invita á hacer propuestas para ejecutar por con­trata esta obra. La rdaccion consistirá en rehacer el sardinel en todos los puntos en que ba sido deteriorado: macadamizar el espacio comprendido entre los dos sardineles, reduciendo para ello á cascajo la piedra que hoi forma el empedrade., acarreando mas cascajo, para que la capa de este material tenga di ez pulgadas de espesor; y darle al pavimento una fOlma conveja. Por separado se hará la propuesta para guarnecer por la parte esterior el sardinel con un piso de ti erra que forme un plano inclinado suavemente, de manera que por él pupdan andar cómodamente las caballel ías. Los que qui eran hacer propuesta á la obra se dirijirán á la Gobernacion por escrito d e~ de esta fecha hasta el 17 del corriente. E stando hecha la medida J el cnmino nacional que parte de la plaza de Boliyar á H onda, se invita á cel ebrar una contrata para la fijacion de postes que marquen los miri ámetros y medios miri <..mt' Í¡-;)s en la este ns ion de la via nacional que corresponde á e sta provincia. Las personas que quieran hacer propuesta se dirij il án á la Gobernacion el 17 Jel presente en cuyo dia ~ e ce lebrará dicha contrata con el indivi duo que ofrezca mayores ventajas, I •• u_ IJJ1! SUSCRICION. Se ha abierto una suscricion voluntaria en esta provinc.ia para socorrer á los desgraciados que han quedado en el últirno estremo de misel'ia á con­secuencia de los incendios verificados en el último mes de agosto en Ambalema. . Los Sres. tesoreros cantonales están encargados de la recaudacion; y se escita la fil antropía y caridad de todas las per­sonas que se duelan del mal de nuestros hermanos para que contribuyan. ' -.1' REMATE. Se ha señalado el dia 8 del corriente para' veri­ficar el remate de veinte y seis reces pertenecientes á la Iglesia del distrito parroq~üal de Fosca, el cual tendrá tu~~r en el rnismo distrito parroquial, prévios los requ IsItos legales. ..=--z IMPORT1NTE. J JAQUIN CALVO bachiller ton c :encias de la facultad de e tas en Pari s, y doctor en medicina de esta fa cul l?J central de Bogotá, y de medicina y cirujia de la de estas cit'ncias de Paris, permanecerá poco tiempo en esta ciudad y d urante su perma­nencia n ella, p l'e ~tará ~U' ,ervicios al público y a la humanidad recdando á .los que quieran consul­tarlo, á los precios siguientes: De las doce del día a las tres de la tarde, en su casa, que es frente á la Rectoral del Colejio de Santo Tomas. A las pe rsonas de regular fortuna á seis reales por cada receta. A las de ménos fortl1na á tres reales. Á los pobres de solemnidad, gratis, hasta donde alcance el tielI1po fijado. A los que en lugar de una receta quieran que les dé un método curativo le pagarán el duplo. Las visitas á que corno mp.dico sea llamado den­tro de la ciudad, siendo de dia, le pagarán las de rf'g ular fortuna, á diez reales, las de menor, á cinco r eal es , y de las seis á las doce de la noche el duplo, y de esta hora á las cinco de la mañana el cua­druplo. Cuando los enfermos necesiten operaciones qui­rúrjicas , ar¡ eglará los precios segun las circunstan­cias de los pacientes y el tiempo que gaste en e[e~tuarlas . ' iLIOtAS DEL DOCTOR BRANDRETB. SE acaba de rec ibir un nuevo surtido en la tÍnica ajencia que hai en esta capital, esquina de San Juan de Dios y la calle del comercio.-J . A. Bennet. VENTA UN A casa alta con una ti enda aecesoria en la 1. a calle del comercio. La persona que quiera comprarla puede ocurrir á esta imprenta y se le dará razon del dueño. Se deja á reconocer una parte. 1I1UAIIOI' SE venden por dinero ó se cambian por mercancías dos quintales á un prpcio mui barato. A la persona que quiera negociarlas en esta imprenta le daran razon de] dueño. IMPORTANTE NOTI~IA. HABIENDO visto varios avisos fijados en las puertas de los templos de esta capital, convocando á las personas acreedoras á las limosnas que dejó el Sr. Manuel Lugo, se pone en conocimiento de los interesados, que por cartas partículat es se sabe que el Sr. J OSfl María Villate su a.lbacea, salió e; la semana pasada para esta, y que llegará fijamente el sábado.--Bogotá, 4 de Octubre de 1848. UN BUEN·NEGOCIO. SE vende un Daguerreotipo francés de Ricbebourg, con todos sus ingredientes y seis docenas de plan­chas, y se enseña su manejo por solo SETENTA y CINCO PESOS. . En la tienda del Sr, Patricio Pardo se dará razono CAL DE VENTA. L A persona que quiera comprar hasta dos mi! cargas dobles de cal, con el peso de diez arrobas cada una, á peso cada carga, y por menor á medio real e l palito; puede ocurrir á la casa de Jacinto Flores que vive en el barrio de Santa Bárbara quien es el dueño. hit'. DE J. A. CUALLA.-1848. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Nacional - N. 19

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