Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 21344 resultados en recursos

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 46

El Hogar Católico - N. 46

Por: | Fecha: 01/12/1911

EL HOGAR CATDLICD Se publica baJO la direccrón del Presbítero Celso Forero Nieto, Prebendado de la Santa Catedral-Ba sílica ~-~~--­................................... "Nada, ni un pensamiento, para la política . Todo, has/a el ztllimo alz'enlo, para la Religión ." Sorie 5." 1 l:bgootá. (Re'Pública. d.e CJlombia.), Diciembre 1.0 d.e 1911 1 Número 46 EL SANTO ADVIENTO Viene á ser una como suavísima y reposada cturesma de preparación para las alegres fiestas del nacimiento de Nuestro Señor; templada su auste­ridad por el poético ambiente de ~a­vidad, que en estas semanas empieza ya á respirarse; dulce y consolador período de expectación en víspera~.de los más íntimos y profundos regociJOS que proporciona al corazóa humano el Catolicismo. · No es aún Navidad, pero es ya su hermosa antesala; no se ven aún los resplandores del dichoso Portal, pero se columbra Ja como de lejos y entre nieblas la claridad deÍ misterio que en él va á contemplarse. "Mirando de lejos veo la majestad y poder de Dios, que viene en ~edio de una niebla que cubre toda la l!erra. Salid! e al encuentro y pregun tadle: dinos si eres Tú el que ha de reinar sobre el pueblo de Israel." Este es el primer responsorio con que saluda la Iglesia en su Oficio el santo tiempo en que vamos á entra.r. Breve pincelada, pero de efecto sm igual, y que equivale ella sola á todo un cuadro. Colócase la Iglesia en la situación en que se hallaba el mundo todo al sonar la hora anunciada y suspirada del advenimiento del Hijo de Dios. Densa niebla cubría toda la tierra. No cabe expresar m.ejor aq.uel esta?o de universal confus ón, de Ignorancia re­ligiosa, de degradación social, de n o­che oscurísima á que había permitido Dios Hegase por su culpa el hombre, para que mejor conociese la necesidad del di vino Restaurador. Niebla, y nie­bla cubriéndolo todo; en medio de e\la, como sangrientos y aterradores fantasmas , divísanse las inmensas ti­ranías del hombre sobre el hombre, y óyense Jos gemidos de millones de víctimas en la culta Grecia, en la po­tente Roma, en el viejo y sabio Egip­to, en todos Jos confines del globo que se llam aba á s í propio civilizado. El dominio del género humano pertene­cía verdaderamente á Satanás, y éste, como feroz y brutal 'dominatlor, gozá­base en el embrut11cimiento de la im~J­gen divina, que había logrado trocar en horrenda caricatura. En medio de esta niebla empieza como á divisar la Iglesia la pe~ueña ciudad de Belén, á semejanza del punto por donde empieza á romper el día e1;1 medio de prolongada oscuridad de cerca de cuarenta siglos. Belén, con su cueva de animales que aguarda al futuro Libertador; con sus pastores en su campiña, que sólo esperan la voz .del Angel para ir á formarle amoroso cortejo; con su ruin pesebre dispuesto para cuna real del Niño que va á nacer. Y no lejos Nazaret, la humilde Na­zaret, escondida como nido de palo­ma s entre los nara njos y palmeras de la Palestina; N azaret, en una de cuyas ignoradas calles se ve una tienda hu­milde de laborioso menestral, y en ella una doncellita bellísima , desposada pocos meses há eón José el carpintero'. En sus entrañas guárdase el Fruto 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO glorioso, que impaciente anhela el plazo señalado para darse á luz, sin menoscabo del virginal ca pullo de rosa que durante nueve meses 1..> encerró. Y entre tantÓ que esto aguarda la Iglesia, cual si de nuevo vo lviese á re­petirse como g rata rea lidad loquees tan sólo un r ecuerdo que va ásolem­nizarse, pl ácele hacer oír, en medio de este silencio de expectación, el arpa del más iluminado de los profetas, !salas, del cual se ha di cho muy bien que podía llamarse, por la precisa mi­nudosidad de sus vaticinios, el quinto evangelista. -F. S. y S. PORVENIR RELIGIOSO Y POLITICO DEL CAQUETÁ Y PUTUMAYO La feracfsima región del Caquetá y Pu­tumayo ha atraído un sinnúmero de aven ­tureros de varias nacionalidades; pero desgraciadamente, salvo honrosas excep­ciones, son la hez y escoria de la socie­dad; gent~ de perversas costumbres y de instintos feroces, sin religión ni ideales de ninguna clase; individuos que son la des­honra de su país y un baldón para la hu­JWlnidad. Las muchas relaciones que se han·publicado sobre los atroces crímenes perpétrados en aquellas selvas en los in­defensos indios y en los mismos cauche­ros, por sus compañeros de a venturas, de­muestran á qué grado de perversidad pueden reducir á seres racionales las más aviesas pasiones. Difícilmente podráse hallar en el mun­do un país donde la pobre humanidad se presente tn tan repugnante desnudez, y los vicios y crímenes campeen tan á sus anchas. Ahora bien, con tales elementos ¿qué porvenir le a g'uarda á la infelicísim_a región del Caquetá y Putumayo? Los mi ­les de indios que sobre vi van á la escla vi­tud á que se les ha r edu cido, heredarán la espantosa corrupción de sus amos y perderán hasta las pocas nociones que han conservado de la religión natural. Para los que nos preocupamos ante todo de los ete rnos destinos de . nuestros próji­mos, sean éstos indios ó bla]lcos, es en ex­tremo doloroso el cuadro que se presenta á nuestra vista. La Iglesia, Madre · solícita, tiende una cariñosa mirada á la infeliz región del Amazonas, pero se encuentra casi impo. sibilitada de hacer sentir $U benéfica in­flu encia en aquel mundo selvático, pues las naciones á quie nes corresponde rehu. san secund;¡r los esfuerzos de la civiliza­dora del mundo. El Perú muy poc;o ayu­da en ese sentido, pues Iq uitos, ciudad im. portante de aquella República, que debía ser la avan zada de la civilización cristia­na de aquellos lugares, es un centro com. pletamente indiferente en materia de reli­gión, casi ateo; y en lugar de ser un po­deroso • auxiliar de la Iglesia en su obra, es una rémora que dific ulta la acción del misionero católico. La República del Ecuador, en vez de cooperar á la ci vili­zación cristiana de las regiones amazóni­cas por medio de la Iglesia Católica, las persigue sistemáticamente en los centros civilizados. Es, pues, Colombia la Nación destinada por la Divina Providencia á extender el reinado de J esucristo en aquellas selvas y á neutralizar con su acción católica la corriente atea y desmoralizadora que ha invadido la inmensa hoya amazónica. De­be enorgullecerse nuestra patria de esa noble misión, y tiene derecho á esperar la recompensa que el Eterno Remunerador da á las naciones que siguen la justicia y extienden en la tierra el reinado de su Hijo. El imperio colonial de España ha sido de los más grandes que recue~da la historia, mientras empleó sus riquezas y energía en la propagación de la fe; pero decayó ignominiosamente cuando se des­entendió de los intereses de la Religión. Francia, mientras puso al servicio de la Iglesia su poder é influencia, fue la reina del mundo, y ha perdido su importancia en el momento que ha vuelto las espaldas á su bienhechora. 1 Colombia se halla justamente preocu• . pada de la suerte que pueda correr su soberanía en el Caquetá y Putumayo ; pero tiene· fundados moti vos de esperan­za en el movimiento evangelizador que se ha iniciado hacia aquella región. Que secunde ese movimiento todo el pueblo colombiano, la I g lesia y el Gobierno, las autoridades y los particulares, los ecle­siás ticos y los legos, y estemos seguros que nuestra baridera ondeará siempre en aquel rico territorio. Lo más peligroso para los' intereses colombianos es nuestra inconstancia y volubilidad. Así como so­mos fáciles á enardecernos, lo somos tam- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' ' EL HOGAR CATOLICO bién en olvidar nuestro entu sia s~ o y pro­pósitos. Débese trabajar en todas partes para que el fuego que ha prendido e n los co­razones de los colombianos no se a ¡9ague. Han cesado los aparatos bélicos, y el es­píritu guerrero que conrnovfa hasta á los más apáticos se ha desvanecido, y la mo. notonla de la vida ordinaria aca ba rá por hacer olvidar, hasta á los m á.> entu ~ i as tas por la integridad de la patria, que más allá de la cordillera oriental existe una r,egión muy grande y muy rica que la Divina Providencia nos ofrece con la sola condición de que implantemos la civiliza­ción cristiana. El Perú aprovechará nuestra indolen­cia y continuará en su movimiento de avance hasta á las fuentes de los rlos Ca. quetá y Putumayo. Entonces nos ent~­siasmaremos otra vez, el fuego patno volverá á devorarnos, intentaremos hacer algo, pero ... será ya tarde. ¿ Es esta una profecla? ¿ ó será solamente un sen ti ­miento de pesimismo ó temor" infundado? ¡Quiera Dios que sea esto último ! . Nos dirigimos á todos Jos colombianos, especialmente á nuestros hermanos en el sacerdocio, para que oporlum e z'mporlune trabajen activamente en la obra de Mi­siones, iniciada por el Ilustrísimo Señor Arzobispo, Primado de Colombia. Miran­do por los intereses de la Religión, asegu­raremos la integridad de la patria, los dos más nobles ideales que tiene el hom­bre en la tierra. La Sabana Salve! r us tico Edén, jardín hendi1o En éuyos ricos ámbj tos i1;npera Sobre trono etero al, la pr1mavera, Con su cetro de flores no rnarchi to. Y cA Tu vasto, majestuoso circuito Toca, en sus bordes, con la azul e~ fe ra ; Y el ojo :~1 espaciarse sin barrera, Goza ia 'sensación de lo infinito. Por eso tiene el soñador andino Algo de melancólica g randeza ; Florescencia de místicos anhelos; Y ve la incertidumbre del destino Con la nob le sonrisa de entereza Del que v~ve en contacto con los,cielos. ÁN'I:ONIO G óMEZ RESTREPO DATOS BIOGRAFICOS DEL SR. CANÓNIGO DR. D, FERNANDO PIÑE~OS, ARCEDIANO DE LA CATEDRAL DK BOGOTA Acaba de morir, cargado de a ños y de merecimientos, el Sr. Dr. D. FERNANDO PtÑEROS último sobreviviente en la Arqui­diócesi ~/ P rimada de aquella generación de sacerdotes que recibieron la Ordena­ción Sace rdotal de manos del Ilustrísimo Señor Arzobispo de Bogotá, Dr. D. Ma­nu el José de Mosquera, No pudiendo resignarnos al laconismo con que se ha dado n8ticia de su muerte, hemos recogido, y publicamos en seg'ui­da, algunos datos biográ~cos ~e aquel s.a­cerdote benemérito que rlustro con su VIr­tud y con su ciencia la Iglesia de Colom­bia. Con cuánta facilidad se olvidan entre nosotros aquello5 calamitosos tiempos, no muy lejanos, de pe rsecución y de despo­jo de la Ig lesia . De cuántas memorias se ha borrado el recuerdo de las in justicias y vejámenes de t~d? género de q~e fue­ron víctima lqs mmrstros de Jesucnsto. Perteneció el Sr. PrÑERos á aquel pu­ñado de varones ilustres, que durante medio siglo combatieron el buen comba:. te por la Iglesia y por la fe : Pro tid1 el Ecclesia. Después de muchos añ?s de ardiente lucha contra las pretensiOnes y usurpa­ciones de la potestad civil en orden al Seminario Diocesano, logró restablecerlo en 1840 el Ilustr ísimo Señor A~zobispo Mosquera. Puso á la cabeza de dicho es­ta blecimiento á los Presbíteros Sres. D. Ca r los Calvo, D. José Joaquín Isaza y D. Vicente Arbeláez, y a llí se formaron para el sacerdocio, entre . otros, los Dres. In · dalecio Barreto, Antonio Parra, Patricio Plata y FERNANDO PrÑERos, quien recibió las sagradas órdenes del Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado en los dlas 17, 19 y 20 de Di ciembre de 1845, y en 1848 el grado de Doctor en sagrada Teolog ía, Con cuánta razón pudo decir el Il u.strf­simo Señor Mosquera á los nuevos sacer­dotes las pa labras de J esucristo 1 sus Apóstoles : "os envío como ovejas en medio de los lobos." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 • 4o6 EL HOGAR CA TOLI CO Qué dolor para a q uell os que pe rman e­cían fieles á su voca c ió n y á su sagr ado mir'isterio, ve r in sultado, pe r seg uido{ y finalmente arrojado de su Pa lacio y de s u· Sede al santo y sa b io A rzobispo Mosq uera; ver, años des p ués , las iglesias cerradas y de,stinadas á usos pr ofa nos ; á las esposas (le Jesucristo arrojadas vi olenta y cobar. demente, con la f ue r za brutal de las bayo­netas, de aquell os sagrados as il os de ora. Qión y d e paz, q ue e ll as mismas h abía n dotado con sus propios bienes de for t una ; á los religiosos hu ye ndo de la pe rsec u. ción y de la muerte ; á la I g lesia de Co­! qmbia, en una pala b ra, humilla da por su·s .enemigos y d espojada de s us b ie nes . _ 'f.odas aquellas época s de pe rsec ución Y. de tristeza las c onte mpla ría e l Sr. P r­Ñ, EROS desde algún oscuro rin có n, esco n­dido como los cr'im inal es y malh ec h o re s, ~in más culpa ni delito que e l se r ministro . _de :Ia ~glesia, huye ndo de la pri sión y de l destierro, y esperand o día s me jo re s para .Jll Iglesia y sus ministros, si por acaso ha­: Bía escapado de cae r bajo la mano de hierro de los opresores. Pero esos días tarda ban, La in icua ley del 20 de Marzo d e 18 52 había acabado con el S eminario funda do por el Se ñor Mosquera. Nuevos esfu er zo s de su s uceso r en la Silla Met ro poli tana dieron po r res ultado lj' ,r!'!apertura d el Semi na rio en el año d e '1865, en la m is ma parte del edificio d e Sa~ Bartolomé qu e ha bí a oc upado an te s. Nombró el Ilustrísi mo Señor H err án co mo Rector al Sr. Canón ig o D. Ped ro D urá n, -y como Vice rre cto r al Dr. FERNANDO Pr ­. Ñ&Ros, siendo de n ota r se que á los esf ue r. ios del sabio y virtuoso V Icerrector s e dt:bieron casi e n s u t ota lid a d los b uenos · resultados que pudie r on obte nerse e n aquella época. El año de 187 1 le tocó desempeñar el cargo de Rector y po r muchos años fue su Di rector espirit ua l, empleo en el cual a y udó eficazmente a l 'Ilmo. S eñor Herre r a c uando emprend ió cbmo Rector la fe cunda la b o r q ue todo s admiramos. Termina das su s funciones como Vice ­rretor, no d ejó d e pr estar sus servicios a l Seminario po r espacio de cuarenta años, como profesor de la t inidad y de Ciencias Eclesiásticas. En~ mu y. ve rsad o en la he r~ m enéut ica sagrada, y aun cuando só lo le oí mos ya muy qu e brantado por los años, toda vía r ecordamos la manera docta y pi ad osa como interpretaba las Sagra das Escrituras. Ll egó á ten er un profundo conocimien. to de l Derecho Canónico. El que ja m ás ha est udiado e l Corpus Juns ni los vol u­min osos comentarios que de él escribie­ro n los canonistas españoles, no puede darse cabal razón del esfu e rzo que re­pre s enta una ci encia adquirida en t al es li b ros. Hoy los t ratados m ás ó menos ex ­te nsos de D e recho, ó de cualquiera otra m a teria, nos presentan un ¡;uerpo de doc­trina o rdenado y metódico, con cuyo auxi­li o es r e lativam en t e fácil obtener en b re ­ve tie m po los conpcimientos científicos qu e e n otras épocas, en que se carecía de profe sores y de textos, sólo podían obte· nerse mediante un estudio labor ioso y pe rs o nalÍs imo, como fue el de l S r . P rÑ É­Ros d urante muchos años . No sola me nte prestó el Sr. PrÑEROS i m­porta ntes servicios á la Arquidió:esis ya c omo Superior, ya como profesor del Se­mi na ri o, sino también como Cura de Be­lé n de Ce r inza, en donde fundó y rege ntó, a dem ás, un colegio; acompañó al Sr:. Ni ño en s u misión de Vicario Apostóli co d e Pam plona y en los dos primer os años d e su episcopado ; desempeñó por mucho t ie m po e l ca rgo de Provisor de esta C u­r ia Metr opolitana, y fue Vicario Gene ral d el I lust rís im o Seño r Vicente Arbelá ez de s de 1882 hasta la mu e rte de dicho Pre lado, ocurrida en 18 84. E ntró :í. formar parte del Capítulo Me. tropolitano c o mo segundo Rac ionero el 3 1 de D i cie mbre de 18 73 . Fue nomb rado sucesiva me nte primer Racionero, c uarto Can ónigo, tercer Canónigo, dignid a d T e­sor ero , dignidad Ma estrescuela, y por último, A rcediano de la Basílica P rimada, Nació el Sr. Dr. D. FERNAN Do PrÑKR Os en Belén de Cerinza el día 16 de Febre. ro de 1823 y murió en Bogotá e l día 2 de Nov ie m bre de 191 1; tenía, pues, ochenta y ocho años, ocho me ses y medio. Sostenido por la fe que le guió en to­d os los actos de su vida, sufrió con heroi­ca r esignación c ristiana la cruel enferme­d a d que le llevó al sepulcro, y terminó 5U san ~a vida con una san ta mue rte , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLI CO A nosotros toca tener prese ntes las pa­labras d el Apó stol : "Acordaos de aque­ll os varones apostÓ licos que os han pre · dica do la palabra de Dios, cuya f e ha­béis de imitar, co nsid erando e l fin di c h oso de su Yida ." (H e b. XIII-7). Bogotá, Noviembre 11 de 191 1. J osÉ MANUEL MARROQulN Osoaro La misa de medianoche ¡Oh noche celestial ! ¡oh noche santa 1 ¡Quién pudiera pu lsar la suave lira Con que en los ci elo s el qu e rube-canta Los him nos de ventura sacrosanta Que el dulce Niño d e Belén inspira 1 ¡No le vimos nacer! ... Otros mejores ·Contemplaron sus célicos hala gos ... ¡ De s us mcj illas la s r osadas fl ores, Sus oj os, que miraron los pastores! Su manecita, que llamó á los Magos 1 Era n las once ... En la capilla amante, De pie, al frente del breve presbiterio, L as relig·iosas, co n fel iz sem bl ante Ca n taban el Oficio que, vibra n te, Del Niño ensalz't el infantil imperio. Y la fúlgida luz res plandecía, Cual señalando de Belén la hue ll a! Y la escena piadosa que all í había La corte de los Magos parecía, Buscando al Niño que mos tró la estrell a. E l altar se en~alana leutamente De lu ces muchas con el b .. illo vário ... Late d e amo r el corazón crPye nte, Y mira con afán si r mpre creciente El ce rrad o y dulcís imo sagrario. Suavemente ... , con ritm o, .. . más sonoro, Más entu siasta y de leitable s u ena La mel odiosa vibraci ón de l coro, Que ento na a l dulce y erlPstial Teso ro Las preces sin rival de Nochebuen a . Ya la m isa em pPZÓ ... Nuestra memoria Guarda aq ue ll a li túr(\·ica armo nía. ¡Ese radiante y venturosQ. Gloria 1 ¡ E se Credo solemne que es la histori a Del Verbo hecho h ombre en su terr es tre día. , Guarda t am bién el Evangelio hermoso, Tras del cual, en el s anto presbiterio, El sacerdote con fe,.vvr r adioso, Comenta al auditorio numeroso De Navidad el celestia l misterio. "¡Mirad a l Ve rbo del Señor! " exclama "¡Ved al Eterno convertido en n iño! ¡ Contemplad esa mística ama lgama Del Di os y el homb re! ql)e en redor proclama, De J esucristo el sin igual ca riño. Distante de poblado caserío Y en una pobre y miserable cueva, Vedle sufrir el riguroso frío I Vedle aceptar elterrenal d esvío, Sin que al mortal su sacr.ificio mueva . Dej ó del ciclo el inefable encanto Para aceptar la c ondición humana. , , ¡ Y el mismo Eterno, el Im pec able 1 el santo Tomó de l pecador acerbo ll a nto! Tomó de l Niño la apariencia enann ! Ah! no es es te fugaz anhe rsario, No es el recuerdo de pasada esc ena . .. Tornad vuestras miradas a l sagrario Y veréis có mo paga con Ca l vario · La in grata humanidad s u Nochebuena. Por e l nmndo veréis á centena res Quien no se acue r da que J es ú s exis t e! Qui en deja so li tarios su s altares, Quien busca otro consue lo en sus pesares Y en su doliente ceguedad persiste. Hemos pag ado con g lacial de&vío Su santa Infancia y Nav i dad ta n bella, Mas, hoy que ll ueve el celestial rocío, No permane zca el corazón ya frío, Ni lu zca en vano la divina estrella." Dice, y pro~ igue el sacrificio eterno . •• Llega el momento que nues tra a lma ansía, Parece que huye el riguroso invierno Y, ecl ipsnda In noche, ya di scierno De Navidad el inefable día. Madre !II.• IGNACr A SAMPER AcOST:A-LA PERFECTA CONTRICION, LLAVE DE ORO DEL CIELO (Continúa.) II } ¿ CÓ~rü SE EXCITA LA PERFEC TA CONTII.ICIÓM? H as· de pres upo ner que la perfec ta contri­ción es gracia, y gran g racia, del amor y JDí­serico rdia de Di os; y así has de pedírsela con instancia. Pero no te contentes con hacerlo cuando tratas de exci tar la contrición, porqu,e el ueseo de alcan zarla debe ser u na de las má' ardientes ansias de tu al ma. 1 Pid esela, pu~~. diciendo : Señor , da d me la g r acia del perfecto arrepentimiento, de la perfecta contrición d!' mi s pecados. Y n o te fa ltará Dios con su gra­cia, s i tú tienes b uen a voluntad . Esto supuesto, mir a cómo podrás fácilmen­te concebir la perfecta con tr ición . Ponte delante de un crucifi jo en la igl~­sia ó en tu habitación, y si n o ima g ínate q'up le tienes delante; y li orando de compa sión, á vista de las heridas del Señor, piénsa unos mom entos con fervor: ¿ Quién es éste que está pendiente de la cruz y ~ufriendo en ella? -Jes ús, mi Di os y Salvador.- ¿ Qué sufre? -Los más terribles do lores en el cuerpo, le tiene ensangren t ado y cubierto de heridas': el a lma la tiene a brumada por el dolor y la_s afrentas.·- ¿ Por qué s ufre eso ?- Por lo s pe­cados de l os hombres y .. .. también por mis pecados : en medio de sus amargos dolores, también piensa·eu r:ni, también s ufre por mí, también quiere exp iar mis pecados.-Mien­tras tanto, déj a que la sangre redentora dql Sa lvador, caliente aún, caiga sobre ti gota .á gota; y pregúntate á tí mismo cómo h as co­rrespondido • tu pobre Sa!v11dor tap atormeu- 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4o8 EL HOGAR CATOLICO tado p or tí. Piénsalo un momento, rccuérda tus pecados, y olvídate, s i quieres, del c icl o y d el infierno, y arrepié n tete más bi e n, po rque ellos s on los que á t a l estado han trnído a l Salva dor : prométcle n o vo l ver á crucificarle de nuevo con más pecados , y por fin réza des­pacio y con fei·vor, acomp añand o con s enti­miento in temo las palabt·as, la fórmu la d e l a contrició n ( 1 ) . Esta oración ó fórmula puede ser diversa, y aun puede cada uno se rvirse pa ra ella de sus pro pias palabra s. Al fin del librito puedes ver algunas (2); per o no obs tante quiero aña­dir aquí una b astante ordinaria: Señor mío y Dios mío : me pesa de lo más ínti . mo del corazón de todo s los p ecados de mi vida ; porque con ellos he rrerecido que vuestra divina justicia me castiga ra en la vi u a y en l a eternidad ; porqu e os he corr es pondido con t an t a ing ratitud, si endo como erais mi mayor bienh ec hor ; p ero so­bre todo, porque con ell os os he ofendido á Vos, bien mío supremo y digno de toJo amor. Yo os propongo firmem • nte enmendarme y n o más pe car. Dadme, J esús mío, vuestra gracia para cum · plirlo. Amén. Tresporques contir necstaoiación , y á ca­d a porque a<'o mpañ a un motivo d ·· co ntrición, primero de la Imperfecta y d espués de 1 ~ per­fe ta, pues to q ue muy bi e n puede juntársrl~s, toda vez que d e la una se s ube fá cilmente á l a otra. Dice, pues : 1. "porque c on ellos he m e recido ... .'', esto es aún contric ió n imperfec ta .. 2. " p orque os h e corres pondido .... .'', esto va acercándose ya á la contr ición perfecta, y . aun se r ed uce á ella; porque s i de verPs s ien­to haber COITespondido c on in g ra titud y con pecados a l amor y b on jad de Dios, necesaria­mente h e de querer r esa rcir· co 1 amor esta ing r a ti tud ; y e l senti1· por nm or l a ofensa d el bienhec hor á quien h asta ahora se d escon ocía , es ya contrición perfec ta, contrición de cari­dad p ara con Di os . 3. " pero so bre t odo porque con ell os os he ofe ndi do .. .. '' Si vu elves á l ee r la pa rte fina l de lo qu e se publi có s obre es ta m a ter ia e n el nú­mero anterior, e n ten derás lo q ue estosig n ifi ca, y entendi éndolo verás más cla r a m en te ex presa­do aquí el amor perfe cto y la perfec ta co ntrició n. Para conseguirlo más fá cilmente pued es aña­dir, m entalmente ó de palabra, lo que sigue: (1) "P. Y para excitarse uno á fo r mar dol or y propósito verdadero, ¡qué le se r á conven iente ha · cer! R. Ant es de llegar á confesa r (y lo mismo se /lUde deci~ tlt gmcral de ma!qwú tiempo m q~tt se quiera excitar el dolor), pedir al S eñ or le s •co rra con sus auxi lios, me titar por un rato, ó en los be ­n eficios que el S eñ or le ha hecho, ó en su P ~'i ón y mu erte, ó en su bondad, y una ó más veces deci r el acto de contrición. " (2 ) A las que el autor pone hemos añadido el "Señor mio Jesucristo," acto de contrición ge ne · ralmente usado en todos los países de lengua es­pañola. " per o sobre t o do porque con ellos os he ofe ndid o á Vos, bi e n mío suprem o y digno de torio amor. Salvador m lo, que por mi1 pecados moristeis en la cru z.'' D es pués viene el propósito: " Y o os pro­pongo ...• " -Pero, Padre, me di1· ás quizás , para otros será eso muy fá c il, pero para mí es cosa muy 1ubida , ca s i imposible.-¿ E so te pa rece 'l -Pues n o Jo creas. Ill ¿ES DIFÍCIL EXCIT AR LA PE RFECTA CO NTIIICIÓM? Des de luego, eg verd ad que para la r.ontri­ción perfec ta se r equiere más que para la im· perfecta, qu e e s In q u e s e n ecesita para la con­fesi ón ( 1 ). P ero c nn t od o, ayudado de la gra­cia d e Di os, pued e cua l r¡ uiera al canzar la pcrff'Cta cont1 ici ón, con sóto qu e de vera1 lo d esee; p orque la per fecta contrición es tá en la vo l untad y n o en e l sen tim ie nto . T uda se reduce á que tcnga m o~ e l d r bido motivo de arrepen t.irniento ; es decir, que nos arrepinta­m os porq ue amam os á Di os sol.J r e t o das laa cosas, y po r su amor det r stamos nue,tros pe­cados: en e s to, y n o en la durnci ón ó inten­s id ad de l d olor , está la p er fecta contrición. D ig o es t o, por que muchas veces se confunde la co ntrición perfecta ron cierta co ntrición, qu e hay, allfstma y sublime ; no advirtiendo quC\ la contrición perfecta tiene sus grados y e sca lones, y qu e para que Jo sea no se necesi­ta que Jl rij uC a Ja COntrición altísima y firrnÍ­s i ma de San P e<.! r o, de la Magd alena , d e San Luis Gonzaga y de otros s a ntos . Mu y bueno es esto, pero n o es necesario : un !{ra da más bajo de con tr ició n ver<.ladera y p ~ r fec ta basta pa ra perdonar los p ecados. Adem ás, has de advertir u na cosa, que me parece t e animará y te dará co nfi a nz a de p o· d er a lcanza r la perfecta contrició n. Antes de J es ucri sto, ea la L e y Antigua, por espacio de 4,ooo añ os, fu e la perfecta contric ión el único medio que tuvieron los h ombres para alcan­zar e l pe r Jón de los pec ados y entrar en el cielo. Y h oy mism o h ay mi Io nes y millones d e pa~·a n os y herej es que so la y únicamentll p or la perfecta contric ión pueden salir del p ecado. P or lo t a n to, s i es ve rdad-como lo es-que Dios " no quier e la muerte del peca­dor,'' n atural parece q ue no h aya exig ido para la perfecta con trición una pract ica por demá1 dtfíc il,. sino una que est uviera al alcance de todos. Pues si pued en a lca n zar la perfecta contrición tántos y tántos como viven y mue­ren a le¡ados-aunr¡ue in cu lpa s uya, es ver­d ad-de la corrien te de la graci ;t y de la Igle­sia cató lica, ¿. te sel'á tan Jifíci l á tí, qu e tic- (1) "P.-Y p -. ra con fe>• rs e uno bien, ¡basta el do lor de at ri ción, ó se requiere el de perfecta co n­trición? R. -ComiÍ1lmw/e se dice bastar tl de iltri­ci61l , p ero mejor y más segu ro es lleva r el de per­fecta. con trición, y éste !¡a de procurar te n ~r el 'luc; se confies a,.'' · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLlCO 4og nes la gran dicha de ser cristiano y católico, á tí que tienes mucha más gracia y estás me­jor in struid o que ellos? Pero, más te digo: machas veces, sin sa­berlo ó sin pensarlo, tienes realmente per­fecta contrición: cuando, por ejemplo, oyes piadosamente la sa nta misa, cua ndo h<~ces con devoción el viacrucis, cuando meditas c on fervor delante de una imagen de J esús cruci­ficado ó del Sag,ado Corazón, ó asistes á la predicación de Ja divina palabra. Además, muchas veces se puede expre·ar con pocas palabras el amor más ardien 1 e y la más profunda contrición, atendienJo sólo al sentido y ni motivo (el amor de Dios). Por ejemplo, con estas jaculatorias: "¡Dí os mío y todas mis cosas! '' " ¡Jesús mío, miseri­cordia ! " "¡Oh, Dios mío, os amo sobre to­dos las cosas!'' "¡Dios mío, compadcceGs de mí, pecador l " ·Y 1 "Pequé, y a mi alma Su culpa confiesa ; Mil veces me pe sa De tanta m aldad. Mil veces me pesa De haber, obstinado, Tu pecho ras,qado, ¡ Olt sama Bondad 1 " Finalmente, si tan soberanos efectos obra Dios por la perfecta cnntrición, seña l es de que quiere que la excitemos y de que ÉL n os ha de ayudar para conseguirlo.-Y ¿,qu é efec­tos son éstos que obra la perfecta contrición? (Con tinúa) La salve ¡Salve, oh Virgen María! ¡Salve, Reina inmort~l del alto cielo, Madre de Dios, del ángel alegría, pe los hombres consuelo! Déja que con los ángeles el hombre Te salude y te nombre: 1 Salve1 Reina inmortal, salve, María! Virgen, tú nuestra vida, Tú eres nuestra salud. ¿Sin ti qué hiciera La pobre humanidad? Ciega y perdida En sombras falleciera. Tú al Dragón quebrantaste la garganta, Virgen, con tierna planta : Tú eres nuestra salud, tú nuestra vida! Tú eres nuestra dul zu ra ; Tú, Madre de piedad, nuestra esperanza. Tt:s favores, bon dades y ternura, ¿Quién á decir alcanza? Tú, bendita entre todas las mujeres, Nuestra dulzura e res, ¡ Tú, Madre de pi edad, nuestra esperanza ! Señora, á ti clamamos · Los hijos de Eva en nu estro va ll e triste. ¡ Oh Madre ! á ti los ojos levantamos ; Nuestra flaqueza asiste. Sí; peregrinos, de la patria ausentes, Con lágrimas ardientes l,os ojos levantando, á ti. clamamos, Clamamos; caen al sue lo Lágrimas de dolor, hondo gemido Brota de nuestro labio y sube al cielo. No ent regues al olvido, Tú que llorast e al pie del leño santo, Tú qu e su friste tánto, Nues tras lágrimas, ¡ay! nuestro gemido, Tú e res nu estra abogada, Tus claros ojos vuélvenos, María ; !' Y al fin de nuestra mís~ra jornada, Muéstranos, Virgen pía, E l fruto santo de tu seno, fuente De lu z i ndefi ciente: · ¡ Tú que eres nu estro bien, Virgen María! M. A. CAllO ACCION SOCIAL CATOLICA Además de las importantes obras lle· vadas á cabo por el inteligente sociólogo R. P. Campoamor, S. J., de las cuales dimos cuenta en e l número anterior de EL HoGAR CATÓLrco, hay otras que igual­mente est án produciendo excelentes resul­tados, y son las siguientes: 1 .".CENTROS OBRERos-Están organiza. dos ya cinco de estas sociedades en la ciudad : la de Santa Orosia, en el barrio de Egipto, fundada y dirigida por el Pbro. Dr. Guillermo Angel, la cual cuen­ta con más de 500 socios; la de San Jo­sé, fundada por el Párroco de San Victo. rino, Pbro. Dr. Eliécer Gómez, con más de 200; la de Las Cruces, que actual- • mente ~stá organizando el Párroco Dr. Diego Garzón; la de San Cristóbal, fun· dada por e l Capellán Dr. Carlos Eduardo Muñoz, que tiene más de 250 miembros, y la de los Doce Apóstoles, en el barrio de Las Nieves, con ce rca de 200. En estas sociedades hay i:res cajas di stintas : la de ahorros, en la que gllna el ainero del obrero cierto interés men• sual, por pequeña que sea la suma con. signada; la de seguros de salud, en la cual consigna el trabajador cierta canti· dad ~emana! y en cambio de esto tiene derecho el día que enferme á la asisten. cía d el médico del Centro, lo mismo que á los remedios por él ordenados, y á re­cibir una suma por semana para atender á las necesidades de su familia; además el día en que muera, se le hacen los gas. tos de entie rro, librando con esto á la viu. da y á los hijos d e este penoso gasto. Por último, en la caja de seguros de vida, al morir un socio, depositan los sobrevi­vientes cierta suma1 destinada ~ la fami­lia del muerto , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 410 EL HOGA R CA TOLICO 2.0 DoR MITORIO DE RMBOLADORES- Todas las noches concurren á este dormitorio, fun· dado por e l Pbro. Dr. Emilio Valenzuela B., por lo m e nos 250 muchachós, todos desprovistos de familia que cuide d e e llos, sin techo que los r esguard e d el frío, y que antes vagaban hasta e n altas horas de la noche por las calles, r ecibi e ndo lo s malos ejemplos d e las gentes perdidas, para IJuscar lu égo infeliz descanso en e l dintel de un portón. La úni ca obligación que se les ha im­puesto en cambio del alimento, e-1 vestido, el lecho y la enseñanza que a llf reciben, se reduce á depositar en la caja de aho­rros una pequeña suma por semana, la cual entra á ganar un interés proporcio­nado, para irles forma ndo un pequeño princi pal para cuando ya l es sea dado em­pre nder en algún trabajo más serio. El dormitorio, t iene, ad e más, un restau­rante in fanti l, en e l cual se les proporcio. na buena alimentación por sólo un peso papel m oneda, con lo ¡ua l se le s obli g a á costearse su sustento, que a un cuando vale rriá s del cuádruplo, á pesar de con se · guiri o á tan bajo precio, los va enseñando á adquirir aquella dignidad que los hace atende r á s.us necesidade s y los al eja de la holgazanería y de la mendicidad culpable, Días pasados presentaron estos mucha­chos lucidísimo y gracioso examen de to­do lo que se les ha enseñado e n menos de un año. 3.° CoNFERE NCIAS- El Sr. Rudes indo López Ll eras, encargado para organizar las conferencias d estinadas á lo s obreros de la Acción Social Católica, ha conse ­guido, no obstante mu chísi mas dificulta­des, que se dicte una confe r e n ci a por se. mana en cada uno de los barrios obreros más importantes de la ciudad. De este modo, el obrero s e va instruyendo gra . dualmente y se ev ita que los pobres, q ue carece n de educación, caigan en las cela­das, que con palabras sonoras y promesas halagüeñas, les ti ende el soc ialismo. El o r ganizador de estas confe renc ias está trabajando para que éstas se dicten no sol amente en Bogotá, sino también en las principales ciudades d e la R e pública. Que los obreros vean quiéne s son los · que verdade rame nte se interesan por su sue rte;¿ serán acaso los impíos, que lla­mándose amigos d e l pue blo abusan de s u tgnorancia para conve rtirlo e n illstrum e n­to q~ sus trampas políticas1 6 los católi-cos, que no ti enen inconve niente en hacer muchas veces grandes sacrificios en su favor? Reciban los briosos organizadores de la Acción S oc ial Católica nuestras entu ­siastas felicitaciones. Sigan adelante con valor, q ue Dios Nuestro Señor permitirá ll eve n á feliz término s us nobles e mpre­sas. En todo caso EL ha p rometid o re­compensa graQde en e l Cie lo á los que re median las necesidades de sus pobres. , L. I NTERESANTE y VARIADA INF OI\MAC IÓN DEL EXTEII IOR EL PnÓxJMo CoN SI ST ORIO-Res tablecido por completo del fuerte ataque de gota que s u(rió últimame nte e l Padre Santo, ha seguido de­di cá ndose á s us imp ortantes trabajos para bien úe la cristiandad, ins1 a lado de nuevo en las habitacion es que o cupaba antes de su en­fcrm ed ,t d . Entre es tos trabaj os figuran l os preparati­vos pa r a e l Consistorio, h ~s ta ah ora aplaza ­do, y que se celebrará, s eg·ú n noticias fide­dignas, en bs próxi 1 nws Pa scuas d ~ Na v1dad, pues las muc has vacaotes que ex1ste o en el Sacro Colrgio, hoy reduri do á ca &i la mitad de s us ordinarios mi embros, hacen n ecesaria su provis ión. E !> ta , seg ún parrce, no se rá por ahor a t o­tal s ino d e la mita d de las v a caotes existen­tes', y eotre los que se seña lan cona~ agr~cia­dos figuran el actual Nuocio en Bav1era, m on­s e ñ or Fruwirh, y alguo os prelados es paño­l es, quizá tres . • EL CoLEGIO CARDENALIC IO-De úna corres­pond encia d e Roma tom ~rno ~, á titu lo de cu­riosidad, los sig·ui e n tes datos, r elativos al Sa­c r o Colegio : Durante los ocho años que lleva de Ponti­fi cado la Sa o tidad de Pío X, sól o ha celebrado cuatro Coosis torios para la creacióo d e Car­deoales : el 0 de Noviemb1·e de 19 03, el '!l de Diciembre d e 19 05, el 15 de Abri l y el 16 de Diciembre de 1907. Los Cardenales creados por él s on 1 5 · E l númer o actua l de purpurados queda re­ducido, con la muerte de los Cardeoa les Grus­c ba y Morán, á sólo 47 · Soo, pues , 3o l os que han fallecid o desde la el eccióo de Pío X, .y a que al Cooclave a s istieron 62. De l os 47 Car­denales ex isteotrs, 28 son italianos, 5 a us­tria cos, 4 españoles, 3 france es, 2 alema~es, r io g l és, 1 belg·a, 1_p nrtug ués y 2 amenca­nos. El deca no es el Emmo. Capecelatro, Ar· r: obi s po de Ca pua, que cuenta ochenta y s iete añ os. E l más j •• ven, c> l Cardenal Me rry del Val de cuare:::ta y seis años. Do s aiíos más cue~ta el Carden a l Srkrf:'b¿nzky. Siguen los C¡¡rdenales Maffi (¡¡3 ), Vives (57), Lorepzelli Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 4rr y De Lai (58), Mer ci e r (6o ), R ich c lmy, F e­rra ri, A r coverde, Andrieu y Cnba ll ari (6 2), Martine lli (ti g), F crrata (ti4), Na va d i Bo n­tifé (65 ), Cag i an o de A cevedo (66), De l ia Vol pe y R in a ld i n i ( 67J, R a mpoll a y R es pin­g hi ( 68), L u zó n, P u z i na Gas p a r r y y Baci l ic­r i (og), Ca~s e tt a (7o), Logue y F isc her (71 ), G cnnari ( 7 2), Bosc hi (73) , K o pp ( ?4 ), V icen ­t e Va nnutelli y Pris co ( 75 ), H e rrera y Ag ui-, r re (76), Serafí n V annutelli y Gotti \ 77 ), A g h ord i y Vazza r y (79 ), C ou lli e (8 2 ), Samaz­za Oreglia y Di pi etr o (83), y por fin el ya ci­t a do C ap ecel atro, de oc h e n t a y s iete añ os . Son r elig iosos los Cardenales G otti ( carme­lit a), Mart ine ll i (a g u s ti no), V i ves (capuch i­no), N e tto y Agui rre (fra n c isca n , s ): EL EPIS CO PADO LUS ITANO Y EL PAPA_:_Her­mosa es la co ntestación de l os p erseg ui d os Pre lados po r tu¿¡ uese s á la E ncíc l ic • e n q ue e l P apa con dena la . ley d e se pa r aci ón de la I g- lesi a y e l E s tndo. Después d e rPco rd ar la hipocresía d e una ley q " e d espojD y quita to da l ib erta d á la Ig- le- ia, m ie ntra s promete la m á s amp li a liber tad ele con " ie n c ia, y a firm a ex­presam e nte que la r e púb li c a es ente r amente e x t r a ña á la r e li gión cató)ica, proc laman y confirm a n con el P ontifi.-c los d e ber es a pos­t ólicos por é l i n eulci> :!os , es á sab e r : "Ens e­ñ a r co m tan te mente la s ver dades e ternas , di ­si par la ni ebla de J, s ou., va s d oc t r i nas , es ­p a rc id a e n tod a s partes ; repet ir a nimos a ­mente lo n ecesa rio á los ind iv i duos, á la fa ­milia y á la s ociednd ; co m La t ir c o n las ar­m as de la pa lab ra a p ostó li ca los err o res d el sig lo , que ;1m enazan d estru ir los f u nd a m en ­t os mis m o s d e l po der ec lcs iás ti e o . " EL C oN CILIO A R ~I R N I O EN R OMA- E l 15 de O ctu br e úl t i mo s e reun ieron e n Ro ma los Obis pos ca tólicos a r meni os , bnjo la p r es id e n ~ ia de s u P a t riarca, p ara celebr a r u n Co ncil io , e l primero de los Obi ~ po s or ien ta l es q u ~ se veri­fi ca en la C iuda d E t er n a. El pro~T am a 'de es te Co ncilio com pren d e onoe tí tulos d edica dos á · 1,~ fe, á la d is c iplin a del c kro se c u la r , á la d el regula r , á la adm i­nis tració n d e los ·Sacram en t os y otr os e xtre­m os, tod os e llos im po r t;i o tes. Los trab aj os del Co ncili o se d istribuyer on e n d i fer e ntes co ­mis io n es, y de s u s r esult a d os se d i o cue n ta e n las ses i on es g en eral es que se ce leb raron e n la ig le sia de los armenios c a tó licos d e di ca­d a á San N icolás ·d e T o len tioo. La leng u a que se empleó en el C o n c ili o f u e exc lus iva men te la a r m eni a . E s pér anse gr ao d ~s fru to s ele es t e C onc i li o, en e l que s ~g u rame n te qued ará c onso li d ada l a organi zación canón ica d e los a r m e nios, y no se r á men or e l imp ul so que r ec i birán la s ob ras episco pa l es n e c es a ri as á la co moerva­ción d e l a fe, á l a form aci ó n r eligiosa d e l os fieles y á la p r op aganda ca tóli ca e n a q uell a nac ió n. LAS ASOCIA CIO NES CATÓLICAS DEL LAC IO ­Importa ntísi ma s h an s ido las asambleas ce l e­J:¡ radas por es t a& co l(!ctivid a qes c¡¡tó !icas i t;l-li a nas, en la p r i mera q uincen a de S e pti e m bre ú l t i .n o. T odas e llas h a n si d o una b r ill a u tema­n ifes t ación de la v i ta lid a d d el catoli ci sm o en aqu ell a r egión de I t a lia, y e n tr e las de más r e lie v e m e r ece n ser an otadas : la r ec e pción ce leb r ada e l d í a g en Orle, á l a que as is t ier on 5,ooo p e r s on as , p ron u nci á nd ose 'discur sos m u y e locu en t es e x h orta nd o á los ca tólicos á la organiz ación eco n óm ic a y pro fesional , y el no m enos importil.nle Congreso in terd iocesa­n o cel e br ado en Castdg andol f o el día 10 . M illares d e m i c rnbros d e las asoc iac i o n es ca tó li c as s e co ngrega r on en e l p a rque de la vi ll a Bar be rin i , d ond e Sfl celebró al a ire libre u na Mi sa so lem n e, des p ués d e la c u a l el Emi­n en tí si mo Ca rden a l A g li nr d i, Ob is p o d e Al­ba no, pron u n c ió una "h e rmosa a lo c u ci óo, que fue ca lu r osamente a pl audid a. I g u a lme nte lo fu e la q ue pro n u nc iaron á cont i nuació n el com e nd a d o r Fo lchi , p r es id en­te d el Co ng res o, y el p r opag a o d i, ta Tupini, insi st ie n do amb os e n la n ecesid a d d e r ea liza r e l p r ograma cat ó l i~ o en t odas l as obra s s o­c ia les . Además d e es t as reu ni ones , se c e)e bró el día , 1 o t r o Co n g r e,¡o ded icad o es p ec ia !me nte á los catól icos rura le s q ue co nsti tuyen la base de l a or gan iz a c ión ca tó lica e n el Lac io. BÉLG ICA- L a m an ifestación ca tóli ca de L ovaina - La j a c tanc ia d e li ber;d es y soc ia­li stas, q ue en n úmer o ue oo, ooo l.om bres, mu­jer es y niñ os , ce leb r aron el 15 de A g osto p or las c a ll es de Br u s e l as s u mo n struo so c ontu­ber ni o co ntra 10s cat ólicos belgas, á pesa r de n o p re tend e r l os ú lti mos más que l i bettad para todos, v i o se h umi l la d " d oce d ías des p ués, e l 2 7 de A gos t o, p or la es pl énd i ua m an ifes t a ­c i ón de L " n io a , q u e pus o en m ov imie nto 1 o o ,ooo electo res , pur s no h abía en la c o miti ­va u i una muj e r n i u n n i ño . Sc h o ll aert, el p e n ú l t im o pres iden t e d e l Cons rj o de Minis ­t r os , fu e e l h é r oe de la fi es ta ; :\ hon ra s uya s e or!.)a ni zó la m a n i fe~t a r ión. T á nto p u ed e el ges t o ené r g ic o d e l r c público frentP. a l R ey y fren te a Ja opos ic ión sec ta ria ell lbrav e.· id a , q u e le vanta olas de e o t m ia -; mo e n los pe ch os popul<~res . Así fue qu e el t e sti mo nio d e adhe­s i ó n á Scb oll aert se c onv irti ó en apellid o de g u e rra para im ped ir ~ to do tran ce e l asalto del p oder por l os émulos d e loq jacobinos france~es . L A XXXIX PE R EG I\l ~AC! Ó N NACICNAL FR AN- . CE SA Á N u ES TRA S Ei b os estos ejemplos, aunque excedan á la compre nsión de sus tor­písimos caletres. -LAS AUTO RIDAD ES TUR CAS de Coq-s tantino­pla ha n s olicitnd o, para e l servicio de l os hos­pitales, á la s r e li g iosas Hermanas de la Ca­ridad. Al mismo tiempo que los turcos p a re ~ en haberse enterado de que s o n i n~ u st i t uíhl es los servicios de tal es r e li g iosas, Heraldo, de Ma­drid asP-gura que el s ervicio de la ca r ee! de mujere s de Madrid ha cambiado totalmen t e des de que se e n ca rga ron de é l las Hij as de la Caridad, pue> se observa n m ás limpieza , or­den y esmero en todo ; e l rég-im en es más ad ec uado y se han introd ucido importantes mej oras, aunquf1 no tantas como descarí~ n las religiosas , por las malas cond iciones del local. '· ÁCTI\s franceses han envia­do al Padre común de l os fiele ; ¡oo, ooo fr11n~ co s. La Monja de salón -Dime, primita, ¿quié n es esa joven que acaba de salir? -¿No la conoces ? Es Bea triz de San toña, á quiPo ll a man con el a pod o de "la mo.nj.a de sR. lón," po r causa de 'f su•; excentnc•· dades." -Bonito n om bre para un a señorita de la a r istoc racia, cc, mo parece que es e lla. -Figúra te que no fal ta nu nca á misa, ni aun los d ías de trab ajo; que s ig·ue todas laa i !J' les ias don de se hace alguna fu nc ión ; que es Hija de María, y perlenece á las 9ong re­gacir nes de Sa n Vicente de P aú]; que en v ez de ir con las amigas á pas ~o, vi s ita los hospi­tales y buhardillas de_ los po bres , en donde se asienta a l lado d e haraposas mujeres, to ma en brazos ,¡ h a rap osos niños, y hasta co rre de b oca en boca que a lg· u nas veces ha besad o las llag·a~ de los en fe rm o~. -Y al teatro y bail e, y á l as reuniones so­cia les. ¡,no va? --Al teatro ;~ s i sle por quererlo así s u's pa­dres, ¡ero a llí pcrrnancce di straída, porque dice que no pncde mirar aqu~ll as e~can ~a~o­sas producc io nes y e l m odo ta n 1mpudJCO com o 'e pres eo tan los acto 1·es. Por co mpro ­m iso va también á veces á all\·u n os bailes de etiquetn, p e r o ¿crees tú que baila ? ¡ Y cui­d ado con que d elan te de ell a uno diga algo d el próji1110 en són de burl a ó de br oma, por­que entonces pone mala cara, y cita \IDO por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4r4 EL HOGAR CATOLICO uno lo s preceptos de la ca ri da d , del am or y de la a mi stad, y Di os por aquí y Di os por allá, ~o m o s i no so tr as nos ol vid áram os de Dios y de Jos prece ptos, cua n ·lo para reír y pa sar el tiempo nos ocupa m os de nues tra s a,¡:nigas ó d e otra person a, y só lo e l la s upi e r·a cumpli.r como bu ena c ri stiana ! • -Vamos, prim a mí n, segú n el r e tra t o que acabas de h acer, veo qu e esa se ñorita es una "tontaina," y que Jos san t es la ha n " c hi­flado. " -Pero á pes ar de todo, la v erdad es qu e s e le .rec ibe muy bi en en todas pa r· tes, porque s u · convers ac ión es amena y eh istosa . Y co n s us m a rrulle rías, sus r ezo s y su s pal a britas de miel , se hace r espetar d e to dos ; eso s í, m ien­tr. as está presente, pe r·o cu a ndo vu elve su es­palda, sa le n ;i r eluci r todo6 su s de fec tos , y hasta yo cr eo qu e mu c has ve ces Jo que pi e n­sa, y que nunca h a posado de s u imag i nac ión. - ¿ Sabe ell a que la h a n ·ba utizado con tan bonito apodo? -Sí ; cuando por prim er a vez t.u vo noti ci a de· el!o, se puso á r eír y exclamó : '' doy l as gracras á ta n fecun do i oven to r·. Si soy la ~onj a d e saló n, h e d ~ trabajar par a conver­tirlos tod os en conventos, " y cr ée me, quepa ­r~~ e con lo que hace, qu erer lograr lo r¡ue diJO. Y ciertam ente que era s in gu lar la conduc­ta de Bea tri z e n los sa lo nes y .r e u ni ones de l grao mundo. ¡Cos as de muj er era n las suyas! Com o .n o sa ?ía bailar. ni quería S ns o te­rritorio patrio, h a n consagrado su vida á la evangelización de l as tribus salvajes . Sin' su apostó li c a acción a ca so ve r ta m os no muy tarde definitivame nt e perdidos los vastos y ri cos t e rritori os que la codi ci a y la p e r versidad nos han querido arrebatar. Hoy inte r esa mucho fi j ar la ate nción en la obra salvadora de los RR, PP. Capu. ch!nos del Caque tá y Putumayo y en la d e los RR PP. de la Com pañía de Ma. rí a, e n los Lla n os de San Martín. A to­d os l es d ebe m os eterna g ratitud y muy especialme nte al Revdmo. Padre Fidel d e Montclar, cuya labor e n la Misión que le es tá e n co m e n dada, si fu e ra d tbidame n. te atendida y auxiliada por todos, nos libraría de nuevas complicaciones con el P e rú. Ojalá los S r es. P á rroc os o rganice n bie n las ] untas parroquiales de las Mi5io­n es po r e l s1stema indicado de decurias y centurias de con tribuyentes, q ue perma­n e ntem ente estén ayudando á la santa obra con su óbolo se manal de un centavo en oro por cada p e r sona . Si ~ sto se h icie­ra con formal interés y constanci a e n to. da5 las parroquias de la República, se crearía un fondo no despreciable, con el cual se lograría un resultado sa tisfactorio. Llamam os. la atención de nuestros lecto­r e s hacia el art ículo q ue sobre e l Caque­tá y Putumayo c orre pub li ca do desde la segun:ia página de tste número de EL HoGAR CATÓLico. RECETAS T AMA LES DE HAR I NA DE MAIZ-A un poco de hari na de maíz capio ó yu catáo se l e pone leche, huevos, m anteca, s a l y un po­quilo de az afrán. E l g uiso se hace de cebollas gruesas, ajo, tomate y especias . S e pon e ca r­ne de cerdo, de res, de cordero y de gallina, cortada en pedazos g ru esos . Se tie nde en ho­jas de pl átano ó de c hisgua; la masa no debe quedar muy blanda. SOPA DE BO LITAS-Se hace una masa d e una libra de queso y media de almidón ó d e h arina d e ma íz, se soba con huevos y se muele; se hace n bolitas y se fríen achatáo­dolas para que no se revienten; se p onen en un buco caldo y se hacen herv ir con verdu r as. éREMA DE PI !- A-Se saca el sumo d e u na piña rrgular y se comple ta con agua una bo te lla, se le pone un a li bra de az úcar , un ba­tido de oclw hu evos, una cucharada de agua de azahar, &e pone en una bandeja y se mete al horno en temp le regu lar. BUDIN D E ARROZ - Se cecina media • li bra de arroz ea agua coa una cor teza de li­món ; cuando esté seco se le echa una taza cafetera de h arina de 'trig·o y un p·oquito de mantequilla . Se Laten c inco huevos, a pa rte las claras y yemas y se revuelve todo. Cuan­do e l arroz esté frío se echa en una cacerola, se le p9ne á la cacer ola mojicón rallad o y se ruete al h orno cal iente . Imprenta Eléctric• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 46

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 45

El Hogar Católico - N. 45

Por: | Fecha: 03/11/1911

EL HOGAR CATDLICD Se publica baJO la direccrón del Presbítero Ce1so Forero Nieto, Prebendado de la Santa Catedral-Basílica --.-...-..-...-...-..-...-..-...-...-..-...-...-..- ­" Nada, ni un pensamümto, para la p olílzi:a. T odo, hasta el último aliento, para la Relz"gión .~ ' Serie G: 1 Bogotá. (República. de Colombia.), Noviembre 3 de 1911 1 Número46 LA BENEFICENCIA De algún tiPmpo á esta parte, en el lenguaje munrlano se ha querido sus­tituir la Caridnd, virtud divin;1, dón de Dios, fundamento de la vida cris­tiana, reina, corona y perfección de todas las virtudes, con la Beneficen­cia, para hacer depender todas sus bellas manifestaciones de un sen ti­miento puramente humanitario, sin relación alguna con la sublime virtud que el Divino Maestro señaló como distintivo de sus discípulos; pero los que tal hacen olvidan que la Caridad, según las enseñanzas de la teología católica, comprende dos actos, la be­nevolencia y la beneficencia. Es cierto que el primero le es propio, peculiar, y que el segundo le puede ser extra­ño, si se aparta del motivo sobrena­tural que debe informarlo; pero en su genuina significación y en su origen, la beneficencia surgió del Cristianis­mo como brote natural de las ense­ña~ zas del Salvador. Así vemos á los primeros fieles formar, en proporción á sus recursos, un depósito común P-ªra socorrer á los pobres, á los caminan­tes y enfermos, de donde tuvieron ori­gen los hospitales. :cuando la Iglesia poseyó bienes de fortuna fundó para )os desgraciados establecimientos mag­' níficos y los proveyó convenientemen­te con la mira de remediar todas sus necesidades. Para que la beneficencia constituya una verdadera virtud cris· tiana, debe basarse en aquellos prin­cipios según los cuales . estamos obli· gados al amor de Dios sobre todas las cosas, y al del prójimo como á nosotros mismos, lo que quiere decir que debemos conducirnos con nues­tros semejantes con aquel desinterés, amor y abnegación que desearíamos para nosotros mismos en todas las ocasiones, y de manera especial G_uan­do somos presa de la desgracia ó del infortunio. Siendo esta materia de suyo impor­tante, creemos oportuno transcribir á continuación las siguientes enseñanzas que, en forma didascálica, trae el sa­bio sociólogo Rossignoli en una de sus obras magistrales : ¿ Ttene el crz"slianz"smo verdaderamente el · mérito de haber hecho conocer á los hombres el deber de la bendicenda ?-Se exageraría si se dijera que los hombres, antes del cristiani:>mo, no conocieron el deber na­tural de la beneficencia ; pero no se exa­gera afirmand6 que poco ó nada lo prac. ticaron, excepción hecha tal vez de la Palestina, donde la beneficencia era ya prescrita é inculcada por la religión mo­saica, si bien poco á poco los preceptos de la caridad se desnaturalizaron. Pero vino á recordarlos en buena hora y á prescribirlos mucho más severa y eficaz. mente la ley evangélica, que se puede llamar la ley de la caridad. "Por esto conocerán todos, dijo el Redentor, que vosotros sois mis discípulos, si os amáis los unos á los otros." (Juan, 13, 35). Y otra vez: "Yo tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis _de be­ber; era forastero y me hospedasteis; es­taba desnudo y me vestisteis; estaba en la cárcel y me visitasteis. En verdad os digo que todo cuanto habéis hecho con uno de estos pequeñlsimos hermanos míos, me lo habéis hecho á mí." (S. Mateo, 25, 35 y siguientes). Tanto, que Juliano el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO Apósta ta, queriendo reformar el paganis. mo co n el objeto de comunicarle nueva vida, en una carta suya á Ursano insistía en que los paganos imitaran Jos prodigios de la caridad cristiana . La cual se podría resumir en aqu ellas p al a bras de Lui5a de M a rillac, la prim e ra S up eri ora de las Hermanas de la Caridad : "Los pobres son nuestro s herman os y nuestros maestros." ¿ Puede competir la llam ada tilanlrop í a, cuanto á su eticada p rdcl ic a, con la caridad cristiana ?-La filantropía na ció, com o ve . remos, de la idea cristiana ; p e ro se hi zo indepe ndiente de ella para apoyarse en motiv..os puramente natural e s. Ahora bi en, como Jos motivos puramente natural es no bastaron á hace r prácticamente e ficaz, en el mundo pagano, la máxima teórica del Eaulonlimorumenos de Ter~ n cio, "hamo sum, humani nz"hz1 alienum a me pulo" (soy hom­bre y abrazo en mi seno á toda la huma. nidad), tampoco ahora podrá alimentar en Jos hombres modernos aquel espíritu de ~acrificio que es necesario para hacer generosa, sincera y sólida la beneficencia, y que es propio de la caridad cristiana. ¿Por qué debo sacrificarme yo para los otros? Añádase todavía que los ideaks filan­trópicos, no iluminados por la luz de la fe, degeneran fácilm e nte en exageracio­nes y contradicciones . Por ej e mplo, la iguaidad y la fraternidad de la Revolu­ción Francesa nos dieron el te rr or . El pa­triotismo de los jacobinos y d e ciertos li­berales, era amor patrio á lo pa gano. El eosmopolitismo de los so c ialista~ ahoga el legítimo amor patrio. E l femin ismo trata de abolir la familia, y la rt:d ,onción del proletariado que se promf' tían, empeora las condiciones del prolt:tariado mismo. ¿ Es el deber de la bendicmda un deber ' grave ?-Del derecho qu e toj o hombre tiene de vivir de los bi e nes d r~ la tierra se deriva la obligación, e n 10s ricos, de .dar' lo superfluo á los qu~ carec e n de pro­piedad y no pueden vivir del propio tra­bajo: ó sea el deber de la beneficencia . Y así como si esto no se hace faltarán á muchos los medios de vida acumulados en manos de aquellos que los tienen de 10obra, redundando forzosamente este des­orden contra e l de stino natural de los bie. nes de la tierra; as! el de b er de la bene­ficenj: ia no puede de jar de st r un deber grave. No se sigue de esto, sin embargo, que el pobre tenga el derecho de tomar, don­dequi e ra que sea, lo que á él le parece de bido; porque el derecho d e l pobre á lo supe rt'luo de los ri cos, es un d e recho in­d e te rminado y no estricto, salvo el caso de ext rema y evid e ntísima ne cesidad. Y es in rJ ete rminado porque, siendo muchos los p o bre s, e l rico t ie ne e l de recho de es­coge r á los que qui e ra ayudar ; y, por otra parte, son muc ha s las nece si dades y muy flu ctu a nte la lín Pa di viso ria entre lo n e ce sar io y lo superfluo. Si n embargo, el d e b er en general exist e y e s gra ve; mas no tratándose de de ber de ju sticia con­mutativa, sólo d e cuándo en cuándo está obligado el ri co, como administrador de sus bienes, y d e los qu e si e ndo superfluos debe mirar, cuanto al uso, como comu­nes, á distribuir ordenadamente su bene­ficencia. Verdad es que tal incerti dumbre en juzgar d e lo supedluo, unida al instinto natural 'de aco piar para sí hace muy di­fícil el cumplimi ento de este deber. Pero esto prueba una vez más la necesidad de que el espíritu e vangélico inculque á los ricos y á los pobres el " beali pauperes spi­rz" lu," y juntamente la necesidad del mu­tuo auxilio y de la cooperación en los trabajadores; y finalmente, la necesidad de la caridad legal cuando se demuestra ser insuficiente la caridad libre. ¿ Es de ven/aja al humano consorcio la be­mficencia n~ t"lumz'nada por la fe?- Tenía razón Terencio al decir " benifacla male co­llocala mate jacta arbz'lror," porque, en realidad, la beneficencia hecha á ojos cerrados, aunque subjetivamente merito­ria y laudable, no proporciona ventaja alguna á la sociedad, antes bien es· en daño de la misma sociedad. Y la razón está, porque sustrae á las verdaderas necesidades lo que se da á las necesida­des inciertas ; porque fomenta el ocio, e} vicio, la imprevisión; porque produce la mendicidad ó la aumenta. Ahora, para hacer que la beneficencia sea,.como dicen, iluminada, esclarecida~ ó que sea prudente, es necesario distin­guir entre indigencia é indigencia. Hay, en efecto, una indigencia verda­dera y una indigencia falsa. La indigen­cia verdadera puede ser, á su vez, mani­fi esta y desconocida, culpable ó inocente. También puede dividirse la indigencia en. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO absoluta 6 rel at iva. La absoluta es rara; la relativa es frecuent{sima. El proletario, por ejemplo, por s u condici ón precaria e s siempre relativamente indi gente. ¿Exz"ste una indigencia .fals a ?-La indi­gencia falsa ha existido siempre ; hoy ha tomado netam e nte e l carácter de una verdadera indu stria fraudul e nta y o rga­nizada. Y es una industria que tie ne dos ventajas (materiales, se entiende) para quien la ejerce : 1.", h de _ser mi.} y lucra­tiva; 2.•, la de eximir de toda fatiga. En verdad, las actitudes y los fingimientos se apre nden con facilidad y r ápidament e se perfeccionan, máxime con e l 't uxilio de otros compañeros que ejercen la misma profesión. Entre éstos los hay que poseen una habilidad de veras r efinada, la cual les ha me recido e l sobrenombre de ca­balleros de industria. Existen también avaros que pordiose an y viven miserable­mente con el solo objeto de acumular di­nero, del que no harán uso nunca : como Tomás Humm, falleciJo en 1838 en Lex­den, en el condado de Eggex, que dejó á sus herederos 32 .0Go,ooo. Generalmente la indige_ocia falsa es también vagabun­da, porque rehuye encontrarse en lugares donde inmediatdm e nte sería conocida. ¿ Puede ser culpa blt la indig encz"¡z, aunque sea verdadera ?-La indigencia verdadera puede ser culpable 6 actualmente Ó en la causa. Es culpable actualmente, cuando la holgazanería, convertida en segunda natural eza, hace que un hombre sano y robusto prefiera al trabajo la vida mise· rabie 6 parasitaria, 6 bien cuando el há­bito de la intemperancia (el alcoholismo especialmente) hace que trabajando, y aun ganando, se vea un hombre siempre necesitado de dinero, porque sus gastos superan Jos ingresos. Es culpable en la causa, porque cuando podía á su tiempo, en la flor de la edad, trabajar y ahorrar, no quiso, y hoy que quiere no puede por­que las fuerzas no le bastan . ¿Es siempre manifiesta la zndigencia ver­dadera ó inocente ? -En general, la indi­gencia verdadera es inocente ; procura esconderse por aquel sentido de la digni ­dad que es propio del hombre honrado, á quien repugna vivir á expensas de los bienes ajenos. Esta indigencia oculta es )a que más sufre; y por tanto es digna de mayor respeto y merecedora de auxi­lio (espontáneo 6 secreto), máxime cuan-do se da en personas que han disfrutado de situación desahogada. ¿Qué artes de precaución, de reserva, de astucia debe emplear la beneficencia para rea . Hzar su objeto ?-Ante todo deben e vi . tarse las limosnas en masa á todos los que se presentan, como hacen en ciertos días los que tienen esta costumbre; por­q ue, como observaba San Basilio en su . disc urso sobre la limosna, "quien da sin discernimiento á todo mendigo, hace co­mo aquel que arroja un bocado á un pe­rro importuno." Por otra parte . se debe ten er com o sosp ec h osa la in dige ncia del vagabundo que no dé pruebas auténtic as de su necesidad. Por esto, en las consti­tuciones apostólicas está esc rito : "el va­gabundo no mere ce ayuda; ni es digno de se r considerado como miembro de la Iglesia." Después no merece socorro el hombre sano y robusto que va me·ndigan­do, excepción hecha del caso de desocu­pación a iventi ci a. "Quien no trabaja, di­ce San Pablo á los habitantes de Salóni­ca, no tiene derecho á comer." Por lo demás, á distinguir la indigencia falsa de la verdadera ayuda mucho las visitas á domicilio, como está prescrito, por ejem­plo, en las Confere ncias de San Vicente de Paúl, instituidas en Parfs por el histQ- · riador Federico Üzilnam en la primera · mitad del siglo XIX, y actl!lalmente di. fundidas por todo· PI · universo. Estas con­ferencias tienen además la ventaja de vi­gilar el uso que Lacen los indigentes d,e los socorros recibí -:los y de unir •al ~OCQ­rro material lo qu e más importa, 6 sea la asistencia moral. . Esto del socorro á do­micilio es la mejor forma de beneficeneia. Así y todo, para impedir que promiscua­mente se beneficie al indigente vérdader'o y al indigente falso, y tambié n para hacer que la beneficencia resulte útilmente em­pleada sirven admirablemente (y aun son necesarios) los inst itutos permanentes de beneficencia (hablo de obras pía s) como los horfanotropios, los brefotropios, lós institutos de ci egos, de sordomudos, de in vá lidos y los asilos para la vejez, etc. Ade m ás, por lo que ha ( e á éstos , ~éng-a! e en cu en ta de no tratar e n la mis ma forma á la indigencia culpable que á la indigen­cia inocente, y d e n n procurar al indigen­te una c ondi ción me jo r de la que tiene n los trabajadores que han ·de vivi r de sus sudores, de otro modo el campo de la fa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO tiga q uedará desierto y la imprevisión reinaría como soberana e n la socie dad ( 1) . La.s verdad eras causas de la decadencia de España Ili Que el Catolic ism o fig ura entre las cau­sas que han dete rminado la decade ncia de España, conce pto es b ue no cuando más para e nunc ia do en un discurso de­magógico que se proponga enardecer pa­siones ci egas, mas no para dilucidado ante un auditorio dotado de mediano criterio histórico. Tiempo hubo en que la católica Espa­ña empuñó el cetro de las naciones : fue ( 1) Los primeros institutos públicos cris­tian os fu e r on las hospederías para Jos pere­grinos. Después vinieron los hos pita les para los e nferm e s que se recogía n, l os cuales s e es­tablecieron, en un princ ipio, e n dependencias especiales de las casas patricias. Fabiola fue la primera matrona romana que dio es te ejem­plo. Más tarde l os palacios episc opa les y l os conventos tenían todos una dependencia desti­nada á recoge r á Jos enfermos. E s tos hospicios se separaron después del episcopado y del mo­nasterio ; pero en general quedaron cerca con el nombre de villae langue ntium, nosoco­mia, ltospilalia. A sostenerlos estaba des ti­nada¡ al principio, una parte de las rentas de la Iglesia, hasta que legados especiales dota­ron suficienteme nte y con s ie mpre creciente esplendidez tales institutos. El primer horfa­notropio fue fundado en Milán, en 720, por obra del Pbro. Daten; el primer brefotropio (hospicio P.ara niños expósitos) po r Santo To­más de V11lanueva, en el siglo XVI. El pri­mer instituto de sordomudos fue fundado por el Abb. De l'Epée, á quien s ig uió, e n París, . el abate Sicart, que mejoró e l método del Abb. De l ' Epée y se libró con trabajo de la guillotina, caba lmente en gracia de sus méri­tos en favor de la b eneficencia. En Italia, el prim ero que introd ujo l a instrucción y la edu­cación de los sordomudos fue e l abate Assa­rotti, de Gé n ova. En tal forma es así que, aun­que en el s i ~do X I X los gobiernos hayan que­rido se cularizar las obras pías, ést¡¡ s han con­tinuado siendo de in s titución esenc ialmente ecles iást ica. Aunqur sec ulariza d os en l a ad ­minis tración l a ma yo r p ar te de s u s legados, las obr·as pías se d eben a l clero, mu~has á se­g lares pi a dosos y p ocas á fi lántr opos en el sentido ant icri stiano de esta pal abra. Es na­tura l p or esto que la c iudad de Roma sea la más favorec i da con instituciones cari tativas, de todas clases. V. RATZI NGE R, Historia del c uidado que tuvo la iglesia d e los pobres, Friburgo de Brisgovia, Herder, 1884. e lla e l baluarte d e la civi li za ció n europea, é i nfluyó gran d e m e nte en e l desarrollo d e la vida universal. La civili zación mo. d e rna se lo debe todo a l espíritu religio­so que informó e l carácter español. Los á ra bes r es identes en Africa se lan­za r o n, llamados por un traidor, sobre la Península Ibérica, y vencie ron á sus des­prevenidos habitantes. L:~. vi cto ria de las armas sarracenas fue tan d ecisiva, que apenas un puñado de héroes pudo esca­parse, y se r efugió en las abruptas mon­tañas can tábricas. Bie n pronto estos bra­vos patriotas se f ueron abriendo paso, y desde lu ego dio principio aque lla guerra de siete siglos, la más tenaz, la más he­roica que registran los anales de la hu­manidad. Los sarracenos aspiraban á apoderarse de Europa : raza g u ~rrera y ambiciosa, el más ci ego y enérgico fanatismo alimen­taba sus instintos de sangre y conquista. Una vez subyugada España, emprendie­ron la conquista de Francia ; y la habrían llevado á cabo si no hubiesen tenido que atender á las arremetidas de los valientes refugiados en las montañas cantábricas. ¿Y cuál era el espíritu que animaba á es· tos héroes? el sentimiento religioso. Tal sentimiento fue el que mantuvo por largos siglos al pueblo español enfrente del con­quistador musulmán. La diversidad de cultos de los dos pueblos fue lo único que impidió su mezcla, mezcla que no habría sido sino la absorción del elemento ibéri­co por el sarraceno, el cual era más rico, más culto y numeroso. Dueño el sarraceno en absoluto de España, fácil le habría sido ex.tender sus conquistas por el resto de Europa. Mas, por fortuna para la civili­zación, la fe católica hizo imposible esa mezcla. ¿Y qué sería España hoy, en el supuesto de que se hubiesen salvado las demás naciones cristianas ? un borrón de . Europa como lo es la infeliz Turquía. El embrutecedor culto de Mahoma reinaría allí; la familia habría corrido la suerte de la degradación de la mujer, y la civi­li zación se habría ahogado en el fango de la sensualidad. Encendida su alma en las llamas de la fe, Jos cristianos fueron ganando palmo á palmo sus antiguos dominios, hasta el punto de que los musulmanes se viero;; re­ducidos á un estrecho espacio de las regio­nes del Sur. Los reyes católicos Fernando é Isabel acometieron la empresa de co- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO 391 ronar la reconquista, y pusieron sitio á Granada. Tan cierto es que el espíritu re­ligioso era el que alimentaba el valor de los españoles, que Isabel fundó á inmedia­ciones de Granada una ciudad que le sir­viese de centro de operaciones, y le dio el nombre de Sanlafé: era la Cruz enfren. te de la Media Luna. En aquellas circunstancias se pl'esentó en el campamento español un extranjero que se decía portador de una grande idea: .Cristóbal Colón. Venía en solicitud de apoyo para la realización de su colo. sal empresa. Traía el pobre aventurero una credencial, única que le podía abrir las puertas de la Corte-una carta de Fr. Pérez; "escrita-dice un historiador-no ya al confesor de la Reina, sino á la Rei­na misma, interesando su conciencia, tan. to como su gloria, en una empresa que convertiría á muchas naciones idólatras á la verdadera fe." La Reina llamó á Pérez, en vista de su carta. "El fraile-continúa el mismo historiador,-embriagado de alegría por la felicidad de su amigo Co. Ión, mandó ensillar su mula sin perder un­solo instante, y se puso en camino aque· lla misma noche, solo, al través de los campos infestados de moros. Sintió que el cielo protegía en él al gran designio que tenía en depósito en su amigo. Llegó : las puertas del palacio se abrieron á su nom­bre; vio á la Reina; reavivó con el ardor de su propia convicción la fe y el celo que . había concebido hacia esta grande obra. La Marquesa de Moya, favorita de Isa­bel, se apasionó por entusiasmo y por pie­. dad del protegido del santo religioso. Es- · tos dos corazones de mujer, encendidos por la elocuencia de un fraile en favor de los proyectos de un aventurero, triunfa­ron de la resistencia de la Cort~" Que á Colón no lo animó sino el senti­miento religioso, se infiere de multitud de testimonios históricos. Baste recordar la sublime plegaria que pronunció en lengua latina al postrarse en la arena de la pla­ya del Nuevo Mundo, hollada la primera vez por la planta de un europeo: " Eter­no Dios y Todopoderoso, Dios que por la energía de tu palabra creadora hiciste el firmamento, el mar y la tierra, ¡ bendito sea tu nombre y por todos glorificado l ¡Que tu Majestad y tu soberanÍa univer­sal sean exaltadas de siglo en siglo, pues has permitido que por el más humilde de tus esclavos tu nombre sea conocido y propagado en esta mitad, hasta hoy ocul . ta, de tu imperio 1 " El descubrimiento de América puso ' España á la cabeza de las naciones del mundo civilizado. Vino en seguida la conquista de estas regiones. El lado noble y generoso de tan heroica tarea no fue otro que el hermo­seado por el ideal católico. Oigamos á Prescott, protestante : " Al recorrer las páginas sangrientas de la historia colo­nial española, justo es, y al propio tiempo satisfactorio, observar que la misma na­ción de cuyo seno salió el endurecido con­quistador, envió asimismo al misionero para desempeñar la obra de la beneficen­cia y difundir la luz de la civilización cris­tiana en las regiones más apartadas del Nuevo Mundo." A pesar de su vencimiento en España, el .conquistador musulmán no desmayó en sus intentos. Día llegó en que resolvió lanzarse sobre la cristiandad en masa. Una formidable escuadra se presentó en las aguas de Grecia. Europa tembló, y .no hubo allí nación que se atreviese á salir al encuentro del invasor: sí hubo ·una: España. El espíritu católico de esta raza heroica se exaltó en vista de aquella arro­gante pretensión de los sectarios de Ma-. homa; y Jos hijos de Pela yo evocaron el recuerdo de sus antiguas glorias, y vola­ron á defender su fe de aquellos que ve­nían á aniquilarla al filo de su invencible alfange. Tuvo entonces lugar la batalla de Lepanto, " la ocasión más grande que habían visto los siglos," al decir de Cer­vantes, el católico Cervantes, uno de -Jos héroes de aquella jornada. Allí triunfó la Cruz, y se salvó la causa de la civili~a­ción. Que la fe católica fue la que obró aquel portento, se prueba recordando lo que en tales momentos tenía lugar en la corte romana pre~idida por Pío V. Ahora bien-y no hay para qué recor­dar otros sucesos,-no se puede nega r q ue España debió sus mejores glorias al Cat o­licismo. Que en la actualidad se ni e g uen estas cosas, nada tiene de extra ño, aten­didas las tende ncias de la ci vi li zación ma­terialista de la époc a pr e se nte. 'P r ivarl a del espíritu católico, es quitarle lo que ha labrado su gloria en lo s anales del mun­do. Múltiples causas han ocasionado su relativa decadencia actual : poner entre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . - 39 2 EL HOGAR CATOLICQ ~tas el Catoli c ismo, e > ce rrar los oj os á la lu z q u e despid e n l a ~ ¡>ág i nas d e la His­t oria . E. A. B. El prime r r adiograma d es de Ma rte (Ruit ación del 2o d e Agosto de I9I I , dta O?lO· mástico de! I lmo. Sr. Arzobispo Primado, en la sesión so!emm del Co mitl Cmtral de !a Cru zada Nacio11al de l a P rema Ca tólica). ' L os ae ro planos y l os g lobos di. ri gi bi es so n, en e l mar d e 1 os c ie­los, l o q ue las nav es de Col ón en el cielo de los mares . Vedla ! Ca min o d e los a ltos ci elos, L a nave, ra uda como fl ec h a, s ube; Los mon tes b url a, dej a atrás l a nu be .. . Y a ve en el f ondo bl anquear los hi el os: .. Ya el éte r vi ol a y cr ece n los anhelos Del nauta auda z, qu e bri s as d e qu e rub e Siente en el rost ro y cla ma, al fin: "¡Ya tuve Los mundos á mi s pies .. . rom pí sus ve los! " . D espués .. .. ág ui la excelsa del trabajo, Surgió una d obl e humanidad altiva Que la Historia partió de un solo tajo Y Ciencia y Arte duplicó, expansiva ... . ¡La voz de Marte res o naba abajo l ' La voz del orbe resonaba arriba ! La comunicación interplanetaria La realidad es, á veces, más in­verosímil que los sueños. Ved! por la altura, cual ciudad flotante, ' Cruzan barc os de mundos diferent es, En cuyo seno misteri osas gentes Vienen y v an en triunfo delirante ; De planeta en planeta el hombre errante Lleva la lu z del Verbo Omnipotente . .. ¡ Una es la R ed ención, Ul,la, la fuente De Bien y Ciencia y uno, el Sér pensante ! : t Mundos: soles, estrell~s y luceros Ya la mente ex ploró, serena ha visto Del espacio los límites postreros ... ! El hombre está para lo e terno listo, La F e ya anduvo todos los senderos ... ¡Es tiempo ya de que descienda Cristo! E. w. FERNÁNDRZ Bogotá, Agosto 20 de 1911. Hermosas palabras _DE D. MARCO F ID E L SUÁ R EZ, P I\JM E I\ DES IGN ADO P ARA E J E I\CE R LA P RESIDENCI A D E L A R EPÚ BLICA "Las rel acio nes e ntre la I g l esia y el E sta­do se r esolv ier on aq uí, n o po•· m ecli o d el pa­trona t o n i de la s e par ac ió n, s ino p or m edio de una i nd ep e ndenci a qu e no excluye la amis­tad n i el mutuo recon uc i m ie n t o d e lo s d e r e­hos y p r errog ativ as d e l as entidades q ue for-man el a l ma y el c u erpo de la soci edad huma ­na . V ei nticinco :. ños de ex periencia r ec iente, puestos e n comparaci ón con una experiencia antigua de sesenta años, han conferido la pal­ma cJe l tri unfo á l a s ol ución en buena h ora ap li cada por la Cons tituci ón y e l Concordato, a l probl ema más d i fic i 1 y pe l igroso de los que h a n agita d o á l a pa tr i a . "Teór icamente esto p arece i n d udabl e. E n la práctica se esc uc ha, s í, u n perenne y bu­lli c ioso, a unqu e no gener a l , clamor sal ido del campo del !'an:.tis mo irreligtoso y · dirigido por a h ora excl us ivamente c o ntra las c ondi­c iones que r igen la exis t encia del cl e r o e n la R ep úbl ica. "No ob s t a n te, ese c l amor es tan i n fundado com o injusto . Por s u ilustración y m o rigera­d as costumbres , p or s u s lab or es e va n.pé l icas, po r s u s t im b r es de w i sioner o y educa do r, por su patriotism o el oc u en t e m e nte comprobado, y p or s u n ú me r o q ue, lejos de ser ex ces ivo, es in­feri or a l q ue r eclaman l as n ecesidad es espiri­tu ::d cs d e l as c i uda:lcs y de los d es ier to,s , el c lero r eú ne co ndici ones y está en circu nstan­c ia s que obli ga n á c on s ide r ar aq uel cl a m or como br ote d e u n f re n esí, de un a obsesi ón, fr ec u en t e s e n l a h istori a, pero des atenta d os é injustos s ob r e t oda p onder ac ión. '' Sie n do inju t o ese cl amor oso ca r go, y s iendo ev ide n tes los dictados de l a experien­cia y las voces d e l a r a zón acer ca de la nece­sida d d e la reli g i ón com o el em e n t o n e ce sa rio en la vida de l os puebl os, es p a ten te l a i n con­venien c ia de con ser var y atiza r d i ficu l ta des de es a es pec ie, sob re t od o en u n p u eb lo agobia­do d e prob lema s y necesita do com o e l que m á s de r e poso y a dela nto. "Los que pie n san del m o do que acabo de dec ir, tienen e n s u fa v or la experiencia a nti­g u a y actua l, q ue r e conoce n a quel h echo ; es­t á n, además, en p osesi ó n, y t i ene n m ej o r d ere­cho q ue l os i nnovador es en u n a m ateria t an impo rtante y s u sta ncia l co mo esta ; y co nsul­tan m ejor lo s intereses so c iales y e l porvenir de la Nación, pues es v isto que l a ol a d e la im­piedad ame naza no só lo á l a Igl esia sin o tam­bi é n al Estado ." Un bonzo devoto de María Ca rta del R. P. Vigil Ca uadini DE LOS HERMA N OS MEN.OR ES A Mo ns . G r a ci ano Gennaro, Vicario Apostólico d el Houp é Oriental E n un pu <'blo , á una media jornada del Dis trito de T ien menn, se h a ll ab a ci e rto jo­ven huérfano , c uya mad r e había sid o cate­c úm e n a . L a buen a m ujer ha bía ens e ñ a do á s u hijo el P a d r en uéstr o y el A ve m a ría, y a ntes d e m orirse }e entregó una m ed alla re­comend á ndol e q ue fuese s i e mpre d evoto de Maria y q ue s e e ncomend a s e á Ella en t odas sus necesid ades. H ace de esto un os cincuen­ta años. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·EL HOGAR CATOLICO En e sta época l os mision eros escaseaba n ·mucho, así es que n a die se ocu paba d e l po­bre niño, el c u a l, privado de todo r ecurso, empezó /á frec uentar uua pa~ o da y l og-r ó per­m a nece r en ella en ca lidad d e sirviente de un bonzo q u e lo mantenía y atendía á toda s sus necesidades, E l niño iba creciendo y o bedecía en tod o al bonzo. Exteriormente par ecía de­vo tísimo de los ídolos; pero en s u i nterio r n o amaba m ás que á Maria, y só lo e n E ll a t enia co nfi a nz a. Ca da día toca ba el tambor p a ra congregar los id ólatras á la h ora de la ora­ción ; é l p or s u parte rezaba con todo fervor el Padre n u éstro y el A ve maria que su ma­dre le había enseñado, h a cié nd olo as í aun du­rante l a noche y perseverando en esta p iado­sa práctica hasta la ed ad de s esenta años . Un día se sie nte indispuesto, y do{llinado por u na es pecie de misterioso t emor, decide abandonar la pagoda y se va á casa de s us parien tes. Apenas ll ega, les rue¡;a co n insis­tenci a q u e hagan ven ir a l Pa dre; ahora bien: ' él no sa bía lo que era el Padre. Sus parien­tes, aunque paganos, comprendieron que d e­seaba qu e se le pusiese en r elac ióo con e l mi­sionero católico. No fueron á busca rle ell os mismos, pero rogaron á un anciano catequis­ta cristiano que viniera á orar por él. Llega el buen ca tequista inm ediatamente , c on in­tención de administrar a l enfermo el ba utis­mo in articulo m ortis; pero el e nfe rmo ex-clama al puoto : , -Nó, nó, no quiero más que al Padre; pronto, pronto, que venga el Padre. Al oír estas p:tlabra s el catequista, se fu e corriendo en busca del misionero~ y le dij o : -Padre, Padre, un catecúmeno, bonzo des­de su primera infancia, le ruega que vaya usted á verlo. Dos horas más tarde ll egaba el Padre á la choza en que yacía el robre bonzo, que dis­taba diez lys (4 kilómetros) de la res idencia. El bonzo saludó en seguida en su visitan­te al enviado de la Madona, y se entregó á las d emostraciones de la más delirante ale­gría: -¡ Bendito sea el Padre l ¡Bienvenido s ea! ¡Que ha~a la caridad de salvar mi alma; que me bauttce lo antes posible ! Temo horrible­mente el infierno. El misionero quiso saber de sus propios la­bios cómo se había obrado su conversión. -Que no le sorprenda á usted 1 este repen­tino cambio, le respondió el bonzo. Mi ma­dre, des de mis primeros años, me había ense­ñado el" Padrenuéslro y el A ve maria, reco­mendándome que r ec itase estas oraciones, sin dejar jamás de hacerlo. Por ob edecerle, y aun á pe sar de h allarme en una pa goda, no las omití ni un solo día. No creía en ma nera alguna en los falsos íd ol os de la pagoda ; te ­nía fe en el úni c~ Dios verdader·o y en l a Virgen María, y si permanecí t ánto tiempo en la pagoda ejerciendo la .profesión de bon­, zo, era únicamente por mi bien c orporal, pe-ro no por el bieo de mi a lma. Mas súbito se apoder a de mí terribl e te111 or del infierno, y a b ando n é la pagoda con el f-in de s a lvar mi a lm a. E l misionero enseñó e n ton ces á es te cate­cúm en o , de tan buena v oluntad, los pr i nci­pales mister ios de nuestra santa fe, y le p re­g u ntó s i creía. - Creo con t odo mi cor az ón, respondi ó el a nc iano sollozando, y dándose goJpcs de ' pe­cho, a ñ ad ió : h e o fendid o a l Señor , mi aman­te Creador. Al instante el m isione r o b autizó a l p obre bonzo, poniéndole e l nombre d e J osé. H ec h o ya cvi s tiano e l vi ejo bo n zo, llo raba de júbilo y lam entaba amarga men te su i nfi­delidad y su ing ra titud para c on Dios . A l ­gunas h oras d es pués d e l b a utizo> hall á n dose en los úl t illlOS momentos, recibió . la Extr e ­maun c ión, é invocando los nombres de Jesús y Ma ria, entregó su alma á Dios, que á pesar de su prolongada resi s tencia á la g-racia h a­. bía te nido pieda d dte éL Este h echo a t est g ua el p od e r y bondad de María para con los que la invocan con d ev oción. Por creerlo oportuno reproducimos á continuación el siguiente interes a nte ar­tículo tomado de El Hogar · Crz'shano de Guayaquil, revista que dirige n distingui­das damas ecuatorianas. LAS MODAS Y LA. MORAL La necesidad y el pudor fabri caron los · primeros vestidos. La necesidad los hizo · sencillos ; el pudor los hizo mod estcs, 11 Pero vinieron, dice San Juan Crisósto­mo, la ambición, el capricho y las com­petencias, y llevaron hasta el c rimen lo que de su origen no pasaua df! ser una necesidad sencilla y natural; siendo lo peor, que en toda esta locura no han que­rido nunca los hombres ver pecado al-guno .••. " · Pero, hay que desengañarse de una vez. El lujo excesz"v o, por lo superfluo 6 por lo z'mpúdzco, no dice bien con la moral del Evangelio cristiano. En primer lugar, este abuso en la in­dumentaria y adorno, perjudica á la paz, moderación y buen orden de las c as as cristianas, y esto se opone al E vangelio, q ue se promulgó rara rlirigir la vida pri­vada, Ja vida D DJ\1KSTICA . D e cidme_francarn e nte : ¿ no está en la mente de to:los q ue en mu chas familias reina e l desord e n, la dis cordia, la mise­ria, porque se quiere vestir con un lujo su per ior á sus fuerzas? Algunas parece Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · 394 EL HOGAR CA TOLICO que se casan sólo para arruinar con los gastos d e su vanidad á las familias que cargan con e llas . H e mos visto disi par en pocos años la dote más pingüe, derrochar en un día las fatigas de un año. La moda es como el ju ego: cuanto más se pi e rde, s e impone más . Cuanto más encandila al principio, más pronto se desprecia y pospon e por otra. Cuanto más extranjera y costosa, tarito me jor. ... ¿Qué importa que se devore n patrimonios enteros~ Lo que importa es aparentar, darse aires de abundancia, aunque ma­ñana haya que malvender la s galas para no ser víctimas del ayuno . ... Mucho lujo, gran boato, Modas, trajes, ilusiones, Y luégo .... pocos doblones Y economía en el plato. También es culpa de la moda que se descuiden las obligaciones del propio es­tado. ¿Qué tiempo queda para ello? La mi­tad del día se va en componerse para aparentar. La otra mitad en procurar lucir ostentosamente todo aquel fastuoso aparato, y en celebrar semejantes baga­telas, en criticarse mutuamente y en co­mentar los futuros figurines. Ah! sí, se me olvidaba .... Queda tiem­po para ciertas devociones; para ir á la liltima misa, procurando o//E no ser la úl­tima en apropiarse la última moda. Para las devociones que enseñan á orar, y á velar sobre la conducta de los criados, y á educar cristianamente á los hijos, para esas no hay tiempo. ¿Habrán pa­sado de moda? .... Otro mal mora! ~uy grave que aca­rrea el modo de traj e ar, la moda excesi­va, es que d eforma el alma y le acomoda á la extravagancia ó friv olidad del hábito externo, ó delata estos vicios si ya ex isten. Al tenor de l vestido va e l porte de la persona, Lo ridículo, lo ind ecoroso, acusa rareza é impudor, y engendra más impu­dor y rare za; es juntamente causa y e ~e c­to d e estos vicios. El ve stuario, e l tocado éxterior, puede mucho e n o rde n á d esp er­tar ó adormec er la s pa siOnes humana s. El t raj e pu e de e ngañar a cerca d e la for­tuna, q ue h it y muchos me ndi g os di sfra­za d os de r eyes; pe ro no e ngaña sobre la caracterís tica del alma. Aunque, como su­cede con todo lo terreno, más fuerza tiene para pervertir q ue para santificar. "El hábito bi en puede no hacer al monje, " pero se gurame nte e l h áb ito pu ede desha­cerle, a seglararl e, de gradarle. Dañan, además, la s modas exce s ivas, el alma e n cuanto qu e o fe nden no pocas veces la moJes tia y e l rubor, y son se. ñu elos de desh onest ida d. Parece qu e se es cogen las modas más a ptas para d espertar la s pa;io ne s ve rg on­zosas . Es horri ble el a buso que en al g u­nas partes se ha ce de lo que se llama t oi.. !elle de verano, estación inf ernal de la moda. Unas veces será n la s deHcadas mu­selinas, que más bien d e latan qu e ampa­ran un impruden te escote; otras ve ces serán las co rtas ó m a 1 recogziias prendas, ó caladas d e claro en claro, ó Hgera s de turbio en turbio, ó ajustadas de todo en todo ... E llo es q ue, á pes ar de los pesa­res, g e ntes extranj era s de vida n on sane­la, impon en s u indum entaria, aun á per­sonas educadas y piad osas, p ero tiran iza­das z'mperiosammle por la moda ; y no se ve, al exteri o r, la debida lín e a di visoria entre las hijas de Eva y las hijas de María. · ¿No os basta , pobres mujeres, sudar unas vece s bajo la prensada incomodidad de t ánta balum ba ? ¿ No e s sobrado t e ner que hac e r el rid ículo y desvirtuar' vues­tra natural gentileza co n todo ese anda­miaj e fe ísimo de t ocador?¿ N o es sobra­da desgracia el que "asustéis con esas tendencias á vu estros futuros (como muy bien decía la insigne María de Echarri), porqu~ el presupuesto de sus prometidas les horroriza y no saben hasta dónde lle­gará esa locura por luc ir ?" ¿No es bas­tante fárrago veros envueltas en tánta luisiana y canesú, y encajes de Irlanda y guipure!. y tul y tafetanes y te rli z .... sino que tambi én queré is cargar con la res­ponsabi lidad de las almas aj e nas, á las cuales casáis como moscas entre vuestras telas de . ... a raña? .. .. Acordao s q ue so is t e mplos de Dios. Si ·os preciá is d e h one stas, mostradlo en los hechos . Abri d e l Evange lio y ved cómo habla J esucri sto de la profanidad é inde­cencia de lus ves tid os. Unas veces los desprecia comparánd olos á la ye rba y al heno ; otr a s los · abon;¡ina en la p ersona del rico E p ulón ; otras los incre pa en la indumentaria arrogante de los Fariseos, Y cuando el porte de los vestidos raya Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 395 en escándalo, entonces aquel mansfsimo cordero ruge como un león, y respira fuego y terror. ¡Ay del mundo á causa del escánda­lo ... ! ¡Ay de aquel que lo introduce en . el mundo !. . . ¡Mejor le fuera ser sumer­- gido en el mar, antes que escandalizar una sola alma l .•. E. S. J. FÍATE DE NADIE ( C U ADROS DISOLVENTES) PERSONAJ~S: TICIA, que nparece hablando en la calle con BERTA : de~pués SEMPRONIA, que aparece por una esquma para quedarse liablando con TICIA . CUADRO 1-TICIA Y BERT A -¡Ay, Bertn l Tienes razón, la amistad es pura farsa. No puede tma fiarse ni de su sombra. -De nada! ¿No viste anoche á Bempronia ? -¿A quién? ¿A esa mentecata? Una cursi. -Una pobrete. j Qué lujo más necio gasta ! -Y con sopa de fideos se alimentará en su casa. -Si debe hasta los zurcidos que lleva siempre en la falda. -La odio. -Y o la detesto. -¡ Mojigata l -Allí viene. -¡ Moji gata l -¡ Ay ! Es verdad. Por no verla me marchara. CUADRO 11-DICHAS Y SEMPRONIA -Ticia, Bertita. ¿Qué tal? -Ay, Sempronia de mi alma, de tí hablábamos ahora. -¡ Al g ún sayo me cortaban l -No tal, hjjita, admirando estábamos tu elegnncia. j Qué japonesa más linda la que ayer tarde llevabas! -¿ Color crema ? -No ; color de berengena quemada. -Ah, sí, la compré ayer mismo. - ¿ En dónde fue? -En la Sultana. En ese comercio tengo cuenta abierta. -(Y atrasada). -Te envidio, Sempronia, el gusto tan exquisito que gastas. Eres la que das el tono. ¡ Como eres tan rica .... ! ¡Vaya! · Adiós, Ticia, adiós, Sempronia, me v oy ; que estoy ocupada. -Adiós, Berta, que no faltes á la retreta mañana. CUAD RO III-TICIA Y SElll PRONIA -Ya se fue. No ves, Sempronia, qué prosopopeya gasta? -Más curs i que un figurín. · - ¿ No has visto qué color tiene?. -Aunque se pinte la cara ¿ Le has visto bajo los ojos ese color de batata? -Es que pad ece del hígado. -Son los flatos que la asaltan. ¡ Si vieras lo que decía hace poco á tus espaldas ! - ¿Y qué tiene que decir de Sempronia esa far santa ? -Envidia pura. -Es la envidia la que la tiene tan flaca. ­- ¿ A dónde vas? -A casa. -Que no dejes de venir á visitarme. -Sin falta iré mañana. -Te espero ¡Abur ! hija. -Hasta mañana. -(ap.). Si esta noche te murieras ... . !! t - (ap. ). Si esta noche reventaras .... ! ! ! ¡ Pues señor l ¿ Qué es amistad ? Porque en lengua castellana á esto se llama comedia, . ¡ esto es una pura farsa ! ALBERTO Risco, S. J. NOTICIAS RELIGIOSAS (DE VAliJAS REVISTAS) LA SALUD DEL PAPA-La reclusió n forzosa del Padre Santo e n el Vaticano desde la omi-­nosa expoliación de sus Estados, es causa del que al llegar el verano no pueda defenderse de los calores, buscando en las brisas de l mar ú otro clima benigno algúñ aliv io á los rigores de In estación. Esta ha sido en buena parte la causa de la enfermedad de Pío X, que en la prime ra quincena d e _Agosto tuvo en cuidado á los buenos católic os y excitó la fantasía de lo s n oticieros liberales. Las últimas noticias. son del todo satisfactorias, pues el Papa, per­fectamente restablecido, ha vue lto al despacho de los ne12ocios, recibido visitas y está anima­dísimo. <¿uiera Dios prolongar su preciosa vida para bién de la Iglesia. _ · Do cu MENTOS IM PO I\TANTÍSB!O s-Con cluída la Conferencia que tuvieron e n Rho, l os ilustres Prelados de la Provincia eclesiástica de Lo m­bardía dirigieron al Padre Santo una carta colectiva, en que manifestaban su vivo dol or "al ver entre los fieles a lgunos que languide- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR. CATOLICO cenen vergonzosa i ndolencia , s in afiliarse á ning una parte, y co n a mbig üe d a d es y tran­sa cciones, violando t odas las l eyes humanas y di v inas, olvidados de la co no c ida y clara seo - ' t eor. ia de Cristo : " El qu e no es tá conm igo está contra mí," y añ a dían su propós ito d e re­corda r á todo s, sace rdo t es y fiel es, que " cuan­tos sed ucid os p or l a v a na es peranza de con­quistar el fav or de los faut ores d e noved ad es y gozar de c ierta paz mentiros a, des cu id a n los intereses y l os der ec hos de la I g les ia, l os p os ­ponen á considerac iones privad as y los dism i­nuyen injus tamente, s e engaíia n de manera ver¡;oozo sa.'' En una c a rta c olec tiva al clero , y fieles de sus dióces is in c ulcan d e manera especi a l el p el ig ro que á tod os, clér ig os ó le­gos, acarrea la lectura de periódicos que no sean perfectamente católicos. El Padre Santo, co ntestando á la carta de lo s Prelados lombard OS\ decla r a h ab er s enti­do "verdad ero placer porque han dirigido sus d eliberacion es á aquel punto de donde ame­nazan á la Igl esia males tan g raves . ••• Ala­ ·dimos, añade, al sentir de ar¡ue/los católicos que, engañados po r va na esperanza, quisie­ra n que lo s ca tólicos se enervaran en l a de­sidia y olvidasen ó á l o m eno s se acordasen poco de lo1 santísim os derechos de la Reli­gión y de la Sede Apostólica." -HECHA LA CU ENTA exacta de l a~ sum as donadas por el Soberano Pont.ífice á las r eg io­nes de Messioa y R eggio, asolad as por Jos terremotos, se elevan aquéll as á muchos mi­llones d e li ras para ig lesias, escuelas, hos pi­tales, asil os , pabellooe ;, cte. Ha llam ado la atención la ins ignificancia de los gastos d e admi nistración, reducidus á lo absolutamente indispensa ble. En esto se emplean las limos nas de lo s fi eles ni P ontífice, en obras admirables de misericordia. C oincidiend o c on l a publicación de es tas cuentas, la Cocina económica de l Círculo de San Pedro, en Roma, recihía del Sumo Pon­. tífice 2, ooo liras para distribuirlas en forma · de bonos en~re los pobres de l a Ciudad Eterna. La junta directiva, en nombre de los p obres socorridos, ha dirigido á Su Santidad respe­~ uoso y sentid o men saje de fili a l g ratitud, h a­ciendo v otos, · los más sinceros, por la s alud y prosperidad del Pontífice rein'ante. , A~,o EMANI A-ElsB° Congresocatól ico-Es­- te año tenía el Congreso anual de los católicos especial atractivo, porque, además de los fines ordinarios, r eunía el de conmemorar el cen­tenario d el nacimiento del Obispo Ketteler, precursor d el movimien to social cristiano. Por esto se eligió la ciudad de Maguncia, que fue la que gozó de los cuidados pa storales d e aquel in signe Prelad o. El día 6 de Agosto más de c ien mil ca t ól ico s llegado s en doce trenes ,especiales, pugnaban por as istir á la Misa p on­tifical de la Catedral. Por la tarde más de ci n­cuenta mil obreros, a prendices, artesanos·, etc. , ,pertc necien t esá seis mil soci edades, desfilaban por las estrechas calles de la ciudad gritan­do : "¡Viva Ketteler 1 ¡ Viva el Papa!" A la se sió n in a ug ural a s is tieron doce mi l congre­sistas. Por dicha, no se ha manifestado en las reunione s genera l es la división de las dos ten­dencias en las s oc iedad es obreras : la de Ber­lín, netamente catól ica, ·y l a de Co lonia, inter­confesi ooal, c uyo órg an o principal en la pren­sa es el Diario Pop ular de Col onia. Grave di sgust o ha t e nido es te per iódico r eciente­mente, pues el r ed actor de los a suntos reli­giosos , cinc o años había, Kirch, doctor en Teología, dejó la red acci ón el 28 de Junio p róx imo pasado, y des pués de pas a rse á los viej os cató lic os y act uar com o tá l en Colo nia m ismo, s e casó con una cis mática, con q uien hacía a lgún tiemp o que mantenía relaciones. Gran polvareda está levantando en Alemania un libro del dominico W e iss, en que se po!!e en guardi a á los católi cos alemanes contra las filtraciones protestantes y m odernistas. Ni ha sido m e nor la sorpresa a l ver que los j efes de la "Dirección de Co l onia" habían enviado u na circular reservada, que e r a una amarga critica del li bro de Weiss. Dicha circular con ten ía más ó menos puntos, seg ú n los des~ t inatarios. La Correspondan ce de Rome lo­gró hacerse con una copia ínte!l'ra, comen~ tándola sev eramente, lo cual irritó no poc o á lo s in teresad os, á quienes, así e l Cardenal Merry d el Val como el Nuncio apostólico de Munich, dieron á entender que dicha publi­cación no era ni oficial ni ofici osa del Vati­cano. LA AC CIÓN CATÓLICA EN BÉLGICA-Repues~ tos del pasaj ero d esaliento que e n l os católi· cos b elgas pr odujo la caída del Ministerio Schollaert, han comenzado á d a r muestras de . incansable actividad, acordando acudir á las elecciones municipales de este me s, para dar la batalla a liberales y socialistas. E~ Bruselas prese ntarán una lista de dieci~ séis candidatos, y dado s el entusiasmo que es ta determinación ha causado en todos los católicos y los valiosos elementos con que és­tos cuentan, todo hace esperar la vuelt a de los catól icos al Consej o Municipal de Bru se­, las, cesando en él la preponderancia de los se ctarios , tan nociva para t odos los servicios c om unales, y muy es pec ialmente para los de beneficencia , como casos reci entes Jo han de­mo str ado. L os mismos propós itos que á los catól icos de Bruselus an iman á los de Ambe­res y LiPj a, cuyos pre parativos son causa de gra n desasosiego para Jos liberales y sus con­géneres. RusiA-Progresos del catolicismo. D.esde la publicación, en 1905, del úkase imperial con cediendo la tol erancia relig iosa , es g rande en Rusia el movimiento de regreso al catoli­cismo. Según la Memoria r ecie ntemente publicada por el Santo Sínodo, asc ienden á 3oo,ooo la1 conversiones verificadas desde aquella fecha. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·, EL HOGAR CAT0LICO 397 Así compensa Di os, con laLpropagación d e la r eli gió n ca tólica en los pa ises c is máti cos ó protestantes, las pérdidas que s ufre el cato li­c ismo e n las nacion es católicas . L A IGI'ORANC IA DE LC' S nEL tG tosos-En BPy ­rut ex iste una E scuela Superior de MeJicioa y F arm acia, regentada p or los PP. J es uit as para a lum nos franceses y otomanos. Acaban de tener lu gar en d!cba E sc 'r cla l os ejercic ios p Rr a l a obtención d e g-rado~, y t reinta alumnos han recibido e l tí tulo d e doc­tor en m edi cina y quince el d e ra rm acé u­ticos. · Ta o bri llan tes ·res ult a d os han va lido calu­rosos elogios á lo s profeso res por parte de la C omisión examinadora mixta que fu e de P a­rís ~· de Constantinopla, porque hRy qu e t e ner en c uen t'l que la eoseiian za la d an los. jesu i­tas, p er o l us exám en es lo s h acen profesores franceses y turcos nombrados p or sus respec­tivos gob ier nos. El Jurado o tomano lo constituían los d oc­t or es Aristidi-bey y Ram y -b ey, profesore s de la Escuela Militar d e Medicina de Cons tanti­nopla; y el Jura d o fra n cés estaba formado por l os Dres. De Moos, de la Facultad de Bur;J.eos, y D e rson y <;:a ll et, de la de Lyon. -HA SIDO NO MBRADO Presidente del Tribu­nal Supre mo de J ust iei~ en lo s Estados U ni­dos el católico Mr. D ougl a s White, presiden­te que fue de los alumnos d el Colegio de los Jesuitas en Ge orge town. -Er, P. ATTo-.MACCIO;o;I ha inventado un in strumento para prever los terremotos; con­siste e n una campanita eléc trica muc ho más sens ible que tod os los instrumentos h asta ahora conocidos, pues anuncia las sacudidas seísmicas diez minutos antes que los seismó­grafos más perfeccionados. El P. Atto-Maccioni es religioso Francisca-= no y Director del Observatorio del Se na ; de m odo que otra vez se comprueba que l:o pre­tendida incompatibilidad no existe entre la ciencia y la fe, sino entre el sentido común y el cerebro de muchos folletineros y farsantes. -MIENTRAS EN INGLATERRA Se ha efectua­do la famosa huelga que ha puesto en conmo­ción á todo el reino, los católicos alemanes ce­lebraron su Congreso anual en Maguncia, con extraordinaria concurrencia y fervientes vo­tos de paz para el mund o. Es decir, que mien­tras la sesuda organización trade-unionista inglesa se entrega rápidamente al espíritu re­volucionario á lo sind icalista fran cés, los obreros católicos alemanes, en número de 5o,ooo, proclaman la paz y el bieneslar, opo­niéndose á todo procedimiento mera m en te negativo y revolucwnario. -PARA CUM PLIR el acu~rdo firmado en Pa­rís el4 de .Mayo de 1910, por los representan­tes de quince naciones, el G obierno holandés ha presentado un proyecto de l ey para supri­mir la circulación de publica cion~s obscenas. Asimismo los libreros de Brunswick se h an r cuui tlo en asamblea, a cordando no ven­der publ icac iones inmor ales y dec larar el boycottaqe á lo s que no c umplan este acuerd o. E stas s on herm osas le cciones, aunque algo tardías, que llegan, sin embargo, á tiempo de ser ej empla r es para nues tras autorid. ades. Por­que, seño res que mandáis, es Jo cierto que h ay mucba basura , y que trata de sofocarnos la inmundicia mor a l. . ¡ T en ed s iquiera com pas ió n de vuestros hij os! -EN LOS oÍAS 8, g y 10 de Septiembr e úl­timo se cel e bró e n el Oratorio :::iale s i ano de Turín el primer Congreso Internacional de los ex-alumnos de los Ins titutos de Don Bos­co. La Comis ión orga nizado ra recibió entu­siasta s adh esiones , n o sólo de Italia, sino tam­bién d e Francia, Espa ña y de varias Repú­blicas de la Amé rica del Sur. INGLATERRA- Conversió n notable a l cato­lici smo-Recientemente .se ha conve rtido a l catolicismo el pastor de la parroquia de la Anunciación, de Brighton, y el cl er o de otras dos parroquias, cuyas c onversiones han dado por res ultado el que gran número de fi eles de l a s citadas pa rroquias se preparen igual­m~ te á imitar el ej emplo de sus pastores, á cuyo efecto el obispo católico de la dióces is ha enviado á Brighto"n varios ,misioneros. Asimismo se anuncia la conversión del pas­tor anglicano Mr. Kuox, descendieo te de Juan Kuox, que en el siglo X VI estableció en Es­cocia el calvinism o. Los JEsuiTAS AL JAPÓN-Los Padres de la Compañía de Jesús, Hillig y Hettelmaon, han sido llamados por S. S. Pío X para el Japón. El P. Hillig ocupaba en la actualidad una cátedra de Ciencias naturales, y el P. Hettel­mann otra de Filosofía, en el Colegio de San Jua n de Berchmans que poseen l os Pa­dre s J esuítas en Toledo, populosa c iudad e n Ohío, Estados Unidos. Ambos Padrés ocuparán dos cátedras en el Colegio que la Compañía a c aba de establecer en Tokio. · Los hijos del Príncipe imperial Joshihito van á seguir los é ursos de los dos ilustres Je­suitas. EcoNOMÍA CRISTIANA--Hace poco, relata la Semaine de Perpignan, presentóse e n sus oficinas un obrero que manifestó traer el pro­ducto de la s econ omías que de s u jornal de 3·50 ha bía venido haciendo durante ve intiséis años, y los cua les ascendían á 8,ooo francos, que de s~ aba des tinar á la obr a sacergotal, ó s ea pa r a el sostenimiento del clero, por pare~ ce rle la de más urge nte neces idad. ¡ Ocho mil francos de economía c on un s~­lario de 3.so francos diarios ! ¡ Qué de sacri­fi cios y de privaciones durante v ein tiséis años no supone esa cantidad ! Per del acto de contrición,. y te habrá parecido qui­zás algo obscura. " peténte, pues,' ahora, y contémpla el amor de Dios ; contémplale sobre todo en los aman­gos sufrimientos del Salvador, á cuya luz le (1) Toda esta doctrina de la contrición está bien resumida en el Catecismo del P. Astete : "P. ¿De cuántas maneras es la contrición de corazón P R. De dos: una perfecta y otra menos per. fecta, que llamamos atrición, P. ¿Qué es contrición perfecta? R. Un dolor ó pesar de haber ofendido á Dios por ser quien es, ~esto es, po1· ser sumamente bueno, con propósito de confesarse, enmendar­le y cumplir la. penitencia, P. ;'Y qué es atrición? R. Un dolor ó pesar de ;haber ofendido á Dios, ó por la. fealdad del pecado, Q ;por temor a,L inji~o, ó por ha~~r perdido la gl"D1'i ~, con prop&­lito · de confesarse,'etc."--'(N. deZ· T.); entenderás tan fácilmente, como fácilmente­arrebatará EL tu corazón. Hé 2quí el modo de alcanzar prácticameJ?-­te la contri ción perfecta. (Continúa) LA MUERTE DEL MONJE Huyó del mundo ... y sin haber gustado Su aleg re y tentador florecimiento, Vistió el pobre sayal del sufrimien'to Y fue en pos de J esús Crucificado. Mártir de la virtud, siempre ignor ado, Sólo tuvo en la vida un pensamiento : La existencia de Dios, y un sentimiento :. E l de ser en la tierra un desterrado. Por eso al verlo sin calo,r ni vida, Lej <¡>s de es ta existencia dolorida, Me parece la es tatua del Consuelo ~. Y es que dejando cánticos y flores. Ciñó el lauro triunfal de los dolores. Y fue con él, á descansar al cielo. , 1910 F. A. BALCÁZAR VERGARk NOTICIAS LOCALES AcciÓN SOCIAL CATÓLICA-Ha ido cobrando de día en día notable desarrollo en esta ciu­dad. A los esfuerzos hechos por los RR. PP. Sales,ianos, el Sr. Canónigo Dr. Call1argo, el· Dr. Emilio Valenzuela, los Sres. P árrocos con las Sociedades que han fundado, como la de­Santa Orosia, San Antonio, etc., y á la labor· fecunda de la pren"sa católica y de los sa cerd~ tes y seglares distinguidos c¡ue constan temen ~ te instruyen á los obreros con conferencias,. hay que agregar los esfuerzos' pr<¡>digiosos.del incansf1ble y abnegado sociólogo. R. P . Cam­poamor, de la Compañía de Jesús. Tiene esta­blecidas cuatro secciones de la Caja de a/¡9, rros, para que individuos de uno y otro se~o, . pertenecientes á diversas clases sociales, pero que carecen de fortuna, contraigan el hábito . de la economía y alleguen un fondo con el cual les sea dado atender á urg entes necesi­dades. Ha fundado el Restauran te es~oldr­con el fin de proporcionar únicamente á lós. niños más pobres 'que concurren á las escue­las, almuerzo y cGmida por sólo dos pesos pa­pel moneda diarios (do.s centavos oro). Con. esto la asistencia de los alumnos mejora in­mensamente, y, mejor comidos, prestan mayor· 'atención en sus clases y estudian con más pro­vecho. El Restaurante atiende á más de dos­cientos ni ños, los que son se r vidos de lama-­nera más adecuada, para que adquieran há~ hitos de cultura, por distinguidas damas, per­tenecientes á las ptincipales fam ilias. Además. de es to, los niños reciben instrucción en di­versas materias, y el mismo P adre dicta dos días en la semana sabias conferencias para· obreros, los que con'cur.ren ya en número . d~ oc~?ci~n t~s:. · Quiera D~~s / que Jl!Jé~a , des-­arrollar todos los proye~
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 45

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 33

El Hogar Católico - N. 33

Por: | Fecha: 02/12/1910

EL HOGAR CATOLICO ~e publica bajo la dirección del Presidente de la Junb Centr~l de 1~ Ooc~rina Cristi~n ~ ... , .... -- ......... _, .. ,., ..... , .. . ''Nada, ni un pensamiento, para la política. Todo, hasta el zUiim? alt'ento, para la Religión." Impren t a Eléctrica Serie 4."1 Bogotá. (República. de Colombia.), Diciembre 2 de 1910 1 :1:\úmero 33 GRATO ANIVERSARIO Le tocó á este periódico la honra -singular de aparecer en los momen­tos en que la Escuela de Cristo se re~ organizaba y la Asociación Pontificia de la Adoración Reparadora r:le las naciones católicas celebraba el primer aniversario de su fundación, en la Ca­pilla del Sagrario, por lo cual-vincu­lado en alguna manera á estas obras­le fue dado ponerse desde entonces bajo la proteccidn especial del Corazón Eucarístico del Divino Maestro. Esta, en verdad, no le ha faltado, y merced á tan señalado beneficio, ha podido seguir a deJan te, no obstan le las con~ trariedades inherentes á una obra que sólo ha tenido en mira la difusión -de la enseñanza religiosa en las fami~ Jias y el pueblo, y el fomento de los ·Catecismos para adoctrinar á los niños en el conocimiento de las cosas divi~ .nas. Ha tenido la fortuna de gozar de · la confianza y protección del Ilmo. y Revdmo. Sr. Arzobispo Primado; lo ha distinguido y favorecido también el egregio representante del Sumo Pon­tífice Pío X; han colaborado en sus co~ tumnas buen número de los más dis­tinguidos escritores de la capital, y al­~ unos de los periódicos católicos más Importantes del país le han dispensa­do su benevolencia. Por todo esto, las familias más respetables de la ciudad y de otros lugares del país lo leen con mterés y anhelan por que no se sus­penda, según lo hao manifestado re­petidas veces, lo cual hace creer que lllO ha sido infiel á su misión, ni dado motivo alguno de queja, y que por tan­to su difusión no ha sido tarea inútil. A la vez que conmemora eQ este día EL HoGAR CATÓLICO el t erce r a ni ver­sario de su fundación, igualmente ce­lebra el cuarto aniversario de las Asociaciones mencionadas y de la or­ganización que en esa época dio el P re­lado y secundó la Junta Central de la Doctrina Cristia na, á la enseñanza del Catecismo, que tan notorios bienes ha estado produciendo en el Arzobispado. Las XL Horas con que en los años anteriores han sido celebrados en la Ca pilla d el Sagrat·io los aniversarios m e ncionados, en el presente, las han dedicado las mismas Asociaciones, pa­ra festejar el JUBILEO 6 BoDAS DE PLA­TA EPISCOPALES del dignísimo Pasto.r, que con tánlo acierto y con tan acen drada piedad, ha venido rigiendo la Arquidiócesis, en casi veinte años, des­pués de haber sido el ornato del clero y el maestro iricom parable, que for~ó para el sacerdocio una pléyade de mi­nistros del Santuario, que se han dis­tinguido por su celo, saber y virtudes. Nada más justo que el Prelado que · táoto ha promovido el culto eucarísti­co en su larga carrera evangélica, al llegar al vigés.imo quinto año de ·su consagración episcopal, sea obj eto de las fervientes oraciones de aquellos de sus hijos que aman á J esuc risto sacra­mentado; y que los que participan con la santa comunión de "ese dón divi­nísimo sacado del más recóndito seno del Corazón de J es ús," ofrezcan ese acto de sublime unión con su Dios en 1 1 ·~ ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,, •q4 EL HOGAR CA TOLICO -------------------------------------------------- acción de ~ racias al Todopoderoso por los beneficios que nos ha dispen sado, por medio de tan insigne Padre, á la -vez que rueguen por su s::~lud y larga vida. Las XL Horas comienzan hoy, pri­mer viernes de Dici e mbre, en la Mi s a solemne de Exposición que s e cel e bra á las ocho de la mañana; por la noche velará, h asta el amanecer del sábado, Ja A s ociacién de la Adoración No c­turna; el domingo 4 celebrará el mismo Ilmo. Sr. Arzobispo la Misa á la s si e te de la mañana, en la que dará la comu­nión á los miembros de las A sociacio­nes; á las di ez concluirá el Triduo con la Procesión que saldrá por la plaza de Bollvar, en la que el Sr. Vicario en ej ercicio de su cargo, no satisfe­cho con conmemorar selemnemente el anive r­vcrsario del día en que los sagrados derec h os > la Bend ic ió n Apo tó lica . De l Vat ica no, S eptiembre 22 de 19 10 . PIO PAPA X Toda la prensa cat61ica y aun la indi­ferente pero que tiene sentido común, ha. protestado enérgicamente contra las ho­rribles infamias, herejías y blasfe mias. del Alcalde de Roma. EL HoGAR CA T6 u. co une también su débil voz á la de los paladines de la f e, y como ellos, á la ve z: que protesta con toda el alma contra los ultrajes inferidos á la Iglesia santa y á su augusto Jde, le presenta el testimonio de la más rendida adhe~ión á su sagrada persona y del mayor acatamiento á su so­berana autoridad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO Esperamo!> que en todo el país no se ·quedará católico alguno que deje de unir su protesta á la que ha encabezado el Ilmo. y Revdmo. Sr. Arzobispo Prima io. . Un gran cristiano En su número de 6 de Noviembre de 1908, EL HoGAR CATÓLICO publicó la her­mosa conferencia que sobre Federico Ozanam, fundador de la Sociedad de San Vicente de Paúl, escribió el Ilmo. y Revdmo. Sr. D. Pedro Adán Brioschi, Ar­zobispo de Cartagena. Entusiastas admiradores como somos de aquel grande hombre, y considerando como consideramos que n;ngún modelo mejor puede presentarse á la juventud de nuestra época, como hombre de ciencia, singular erudición y laboriosidad, como escritor, como profesor, como amigo apa­sionado de los jóvenes, como hombre de lucha, como publicista y como cristiano, hemos leído con viva satisfacción la alo cución recientemente pro:1unciada en la cripta de la iglesia de las Carmelitas por Mr. Guiberl, Superior del S~minario de la Universidad Católica d~ París, !!obre el propÓsito de introducir en Roma el proce. so para la beatificación de Ozanam. A--le­lante reproducimos esta elocuente pieza oratoria. Como se sabe, se deben á Ozanam ·Jas dos más grandes y fecundas inicia ti vas para el catolicismo en el siglo XIX. La fundación de las Conferencias de San Vi ­cente de Paúl,en 1833, y, coadyuvado por Mgr. de QueJen, la fundación, en 1835, de las conferencias de Nuestra Señora. De las primeras existen siete mil en todo el orbe, con más de 120,000 socios; y no pasa un solo díA sin que- se funde una nu!'!va Sociedad ó Conferencia en algún lugar del planeta, como que son más de trescienta,s las que año por año se in­corporan en la Central de París, bajo el sabio y sencillísimo Reglamento que, adoptado en 1835, sañcionado canónica. mente por Gregorio XVI, y bendecido por los tres últimos Pontífices y por el Episcopado de todo el orbe católico, ha regido, sin mudanza alguna, durante se­tenta y cinco años, dando poderosa fuer­za de unidad y cohesión á aquella gran milicia, esparcida por toda la tierra. Las conferencias de Nuestra Señora, que co­menzaron por la predicación maravillo-sa de Lacordaire y Ravignan é ilustrarou oradores como el Padre Félix, Monsabré y Monseñor D'Hulst y que hoy continúa con brillo el ilustre Canónigo Janv,ier, .. han dado origen á obras que ccnstituyen el más rico repertorio de oratoria filosó -.-.-- fica y religiosa de los últil:Jlos sigl os. · No es extraño, pues, que aque l hombre de vida purísima é iniciador de dos insti­tuciones que son un perpetuo y as ~e n den te milagro, sea aclamado como benemérito . hijo de la Iglesia, á quien se desea ver colocado en los altares. Entre los santos, la Iglesia concede un puesto de honor á los fundadores de Or­denes. Ti ~ nen su estatua en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, y la huma­nidad les debe también un puesto aparte en su reconocimiento, como que no son los santos de un país Ó de un siglo. Su. acción bienhechora se extiende por don­dequiera que uno de sus hijos pisa la tierra, y se perpetúa mientras dura su fa. milia religiosa. Entre las estatuas de es. tos grandes hombres, se ve en el Vatica. no la de San Vicente de Paú!. Esta co­rona de fundador de Orden luce sobre la frente humildísima de quien siempre es. tuvo pronto á inclina.rse hasta la tierra. La mereció dos veces, creando dos fa­milias religiosas : una Congregación de hombres, los sacerdotes de la Misión 6 padres Lazaristas, y la de las Hijas de la Caridad. Hace poco que el respetable Rector de nuestro Seminario Conciliar, el Dr. D. Manuel María Camargo, tuvo la dicha de visitar el luga~ en donde naci6 San. Vicente de Paúl, así como la tumba que guarda sus santas reliquias y la en que reposan, en la Universidad Católica, los . restos de Ozanam, que duerme allí su úl­timo sueño, custodiado por maestros cris­tianos y por jóvenes estudiosos y fieles, :1 los cuales "habla aun del fondo de su tum­ba," y para los cuales es el tipo más puro y más simpático, el modelo más comple­to y el ejemplo que más valor les in­funde. Con fecha 22 de Febrero de 1909, el Sr. Dr. Camargo nos escribía_ de Dax lo siguiente: Después de larga jira por Francia, I talia y España, he venido á esta región en busca - del lugar donde nació ¡:mestro amado y admi­rado Santo Vicente de Paú!. Lo he hallado, 1 " Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tg6 EL HOGAR CATOUCO con g·ra rt ,.. a ti ~ fac c ión mía M un r iJJrÓn es­condido, ;Í cinco kilómetros' de Dax. Al acabar de cdcbril t' el Santo Sacr·ifici r~, en el mismo apcsentu d >nde nactó el Sonto, y en presr nr ia .de una p;Jrte de sus r~Ji~uia s, me doy un rato de repcs.1 para escr·tbu·le e~ta carta, r1ue v¡¡ · ~e1·_fumadn con los arontns dd hu erto qur cul­tt. vo el ~ nto, .Y con el dulce ,Y dr lir ioso "m· b~eot~ ,, 1' cst~ afo1tunada reg-tón, q_ue por tá u­tos nnos lo vto cunsagrado á tt '<~haJ ' s de cam­po y Hl cuidado de sus r r baños. Se ro .. s rrva la casa paterna con aquella sen­cillez de una familia p0bre y honrnda. Mi Misa fue aplicada por todas la> obras de heoelicc!Jcia de Bog otá, muy rsprcialmente la 11pliqué por la Sociedad de S .. o Vicen te de esa cm dad. Ya puede usted imag inar cuánto Jé habré pedido al Santo pot· nues tros queridos pobres. Junto á la Capilli ta donde se ent:u cntra el l!nosento donde nació el Santo, se ha l'dificado ·t~'na igles ita primorosa, la cual pres ta servi­cio á dos ~rand cs comunidades de Lazarist as .Y de Hijas de la Caridad. Los hij os de San Vicente han querido consag r ar es te lugar con la fundación de do o grandes estab!ecim ieo tos, uno de niños huérfanos, y el otro ue jóvl'nes seminaristas, que se dedi c.tn á estudios dr li­teratura y de filoso fía. De en tre ellos salen ,muchos sacerdotes. ¡Cuánta es mi felicidad en poder visitar e~ los lugares ! Mejor informado en el cur so de rsta carta, puedo darle noticias bi ~ n exactas de esta ins­titución. Los PP. Lazaristas han quer :do reunir en torno del Ber,eau de S t. Vincent un compen­d io de todas las obras que aleutó el Santo du­rante su vida. Esto es lo que da es pe ialí, imo interés á la casa. En tal virtud , aquí hay pr i­mero un seminario con cien alumnos, dir igido por los PP. He estado con los alumnos, he comido con ellos. Hay en seguida dos orfe li­natos. nno de niños y el otro de niñas, todos, niiios ,y uiiías, hué rfanos. Viene luégo un asi­lo de at a;ianos v:tmnes y otro de mujeres. Ter­mina todo con un hospital. Están, pues, ac¡ uí represcntaJ as en prque­ño todas las obr s de San Vicente, con el fin principal de honrar su cun a. No imagina usleu el recogimiento y la r•·z de que se disfruta aquí. ÜJalá les cuen te en el Consejo estos ratos deliciosos pasarlos junto á la cuna dd Santo, y las oraciones que he hecho por la Sociedad de SaJJ. Vicen te, que es incansable p o~ ra el biéo. Olvidaba decirle que junto á la ca>ila se conserva verdr y jugosa una vieja encina del tiempo de Sao Vicente. Al pie de ella, es tra­dición , venía á orar cuando cuidaba sus ove­jas. Cerca de allí está la iglesia parroquial de Puy. Tuve el gusto de visitarla, y ver la fuen­te bautismal donde reciLió el s;~ cramenlo San . Vicentf'. Y poste ri ormente, en carta f':!chada en París, el 6 de Ju 'io de r9og, nos decía : Ayer, ~' fi n una rerornrnrJ1. cióo para el Ins­tituto Católico, me encaminé á la tumba de FeJr rico Ozn nai!L n e.,ccndí á la cr :p ta , y en el riucón ntás escr,nrlido y oscuro, en o ntré una humil dísin•a tumb '• cuvada en el &uelo puro y cu hier tn cun una g ran piedra, j unto á un ~ lta r. En las par r·des del cu11 r tico hay cua­l ro in, cri pcio oes, ~s í : ¡,•¿ Porr¡ué úusr·áis en tre l! s muertos á ar¡ ue! r¡ne toda vi t vi ve ?- S, Luc. 24 2.• E l r¡rte ha muerto aún está habla ndo. Heb t·. r r . 3.• Ar¡ul descansa F. Uzanam , verda dero cristiano por la e ·en cia y por la carid ad . F11e orador d istinguido escritor insigne, defen sor de la verdad y f undador de las Conferencias dP San Vicm te de Paú!. Llevó lajuoent11d á la ve rd adera fe r-or la elo­cuencia de sus pa!abrúS, de sus esrr ilos !/ de sus ejemplos. Jlfurió á la edad de 4 o aiíos . Después de sabo rear tao hermr s s inccrip­ci on cs, m ~ ~ rrod i ll é sobre la pieJro fría del se pulcro de aquel g rande hombre, q ue he ad­m irado desde hace mucho ticn• po, y, profunda­mente conmovid o, rogué á D i o~ por él, p •r la Srcicdad de San Viced c de Bogotá, por us­teu especialmente, y , d"jno !o uoa )mrni 'deco­rona en nombre de la Sociedau de '1:>an \' icen­te de Bcg otá, sobre aquella piedra sepulcral que guarda tal lesoro, me r etiré llevando en mi alma gt an¡;e, y profu o dos peosam ientos. Como hemos dicho, se trata de intro­ducir en Roma el pr o<::eso para la beati­fi cación de Fede rico Ozanam. El Consejo General de la Sociedad de San Vicente de Paú!, que reside en París, ha tomado á su cargo, sostenido por las oraciones de todos los miembros de la Sociedad, las gestiones necesarias para ver pronto rea­lizada tan lisonjera esperanza. Su prime ­ra preocup.aci6n ha sido la de que res­plandezcan las virtudes de fe, caridad y apostolado que brillaban en Ozanam. Co­mo ninguna de sus numerosas biografías se ha escrito con este fin especial, el Con­sejo ha solicitado de Monseñor Baunard, eminente Rector honorario de las Facul­tades Católicas de Lila, que se digne em­prender esta noble labor. En cart'l. de 26 de Mayo úitimo, Monseñor Baunard dice al Presidente General de la Sociedad: Estoy profundamente conmovido por el ho­nor que me dispensa el ConsPjo General al designarme para que haga un estudio cristia­no del aln.a santa de Federico Ozaosm. Quiero consa¡¡-rarme por completo á este trabajo, así como he consagrado mi admiración desde ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO ------------------------------~----------------------------- c e tiempo á este grande hombre de Di os , que fue la imagen acabada del apóstol de la cari­dad de Jesucristo. Y comprendo cuánta ale­gría y provec ho esp iritual sería para la Socie­dad de San Vicente de Paú) vet• en los a lta res á aquel á quien venera c•Jm o fundador, y á quien la l g· lesia le daría c ; mo patrono, intcr­ces or ·y modelo. Me ocupo en c.ol ecci onar lo s doc u me ntos r elativos á la vida íntima de Oz a nam, y espero convertir en pr. mes a fir·me e l g ran dese o que t engo de ob •deceros y servir Js, g )orificando á Dios en es te supremo es fu erz0, así c om ::> al hombre admirable á quien hizo bueno y gran­de en sus altos designios. Si el t iem po no me permitiere acabar es t e t rab uj o, t endré á lo m ~­nos el consuelo de ser un o de los n ume roso s testigos qu e de pusieron en la ? a u sa de su bea~ tificación, además de l de ed1ficarme e n m 1 vejez, que reco m ie nd o á vuestr as oradones y á las de nuestros co!lsoci os de París. El 23 de Abril de 1913 se cumplirá el primer centenario del nacimiento de Oza­nam, Ese dla, todas las Conferencias que forman en el mundo la Sociedad de San Vicente de Paúl, glorificarán la santa me­moria de su ilustre fundador, qui"n para entonces quizá habrá sido beatifi ~ ado f?Or la Iglesia, á qui en tánto amó, y de qu1en fue uno de los más vali e ntes apolegi stas, en obras que han inmortalizado su nom. bre. Bogotá, N oviembre dA 1910 , ANTONIO } >SE U RIBR Alocución PRONi l NC IADA E:-1 LA CI'IPTA DE LOS CAR\! E I.ITAS EL SEGUNDO DOMINGO DES PUÉS DE PASCUA POR M. Gu . B ER T, S u P ERIOR DE LA CASA DE LOS CARMELIT.\S ( 1) . SEÑORE S: Vuestras Confe r e ncias fu ~ r o n puestas, des­de su fundación, b •jo el patronato de San Vi­c e n t e d e Paúl, y c:msiúcran como una gloria lleva r su nombre. Vosotros, que t e néis p or una dicha e l se rvir á los poh res, os co mpl acé is en h 0n r ar, r n rogar, ea imitar á San Vicente de P a ú! , como Pat r· ono vuést r o. Voso tros le rendís un culto r cligi. s o y m .ra l, o stens~b'e­mente porqne fue santo y p orque su ~a nt1 úa .l ha sido of icialm e nte recon ocida po r la Santa Iglesia. La santi !ad es , ante t nd o, un asunto ín ti no y person l. Consiste prin cipaln .ente e n d os cosas : un" un !ón íuti :n:J con Dios, por la cua l (1) Con motivo de la fi es ta anual de l segundo domingo des pu és de l?a>cu a, el Cons ejo Genera l de la Sociedad de San Vicente de Paú l mandí decir una Misa en la cripta de l os Carmelit"-S, cerca del sepulcro de Federi co O an a m, á la c ual asistió un gran número _d e consoci os. el Santo ea su oración tom a la vida de Dios, e•1 decir, la luz del espíritu, el i mpulso del co­razón , la fuerza de la voluntad: • n segu'ndo lue:a r, las virtud es cristianas, por las cuales el t;anto perfecciona su sér, corri,,;·e sus defec­tos y ad.J r n a su alma con cua l id a c.! es que le ha­cen semejante á Dios. Pero la sa ntidad de un h o mbre no es pr()-o puesta á nuestro culto más.que cuando, des­pués de un examen s er io, ha sido con sag·rada por l a Ig· lr s ia : además, l a Iglesia no p rocla­ma ordi nar ia mente la l'antidad de un cri stia­no m~s que cuan do ha p r oducido a l extcr r ior un efecto p ~co comú n, ' cuando ha sido pue la de n a Jifi esto y blillante por o br·as de un gran al cance social, que haya n edifi cado á los puebl •s é inaugurado en la Ig l esia insti­tuciones de beneficencia ó de apostolad o.· La Igl es i >~ ent•JD ce , , e Jro na n !o á los Sant os, r&­compcnsa s us trabajos y da á sus obr as un impulso n uevo. Esto es lo que aparece claramente en San Vicente de Paú!. Su s>~n tiJ ad inte1·ior y p ~ r­sonal, cuyo c uad ro nos está fielment ~ trazado en la historia s uya, fu e s Jlem nernente procla­mada por la Iglesia á causa de las grandes obrns d e las cua les él fue el a nimoso iai~ ci~d o ~ · Estas obras se div iden por sí mis mas en do$ ca~c~orí as: obras de luz, obras de benefi... cenc 1a . . San Vi cente de Paú) fue · el npóstol d e 'Ja l ull( evangéli ca , ya crea ndo las mision es para 1~ gente del c ~mp o entregada á una ig noranci" religi os a que cuesta trab.ajo imag ina~ ~n el sio· Jo XV 11 ; ya emprendtend o otras nus JOnes p:i'm lo s fiei Ps, y principalmente en Madagas­car, á d onde no cesó u e env iar s u s SacerJotes, aunqu e tenía l a certeza de que era c~ndena ~ los á una m u erte premntura, ya ded 1cándos • p 1r , í mi m o y p ::> r s n .Cv~~reg: < ci ón á !a edu­cación d •l clero, al prinC i piO en l. ts celebre• Con f a , n · ia.~ del m ar ·es y luég·o en los Se­minarins, de los que fue uno de los principa~ )1 s fu ndJJ. d J res. Por lo que respec(,a á sus obras d hiz o abrir as~los. L os niños ¿ es amparados Fuer nn, merced a s u cu idado, recJg· id os. Sobre todo , lo 3 enfermos c.mmo vie ron su corazón, y n 'l c no te nto con acocrer los en l os h ospitales, sm c i tó e n su favol' dos 0 clases de ins tituciones: la de las Damas d e cariddd, qu•} habían d e soc , rrc ~l~s con HUS subsidios y con ~o larlos. con su s .vi s ita~; ~ la. de las H ij as de la C ar idad, humildes &Jrvten- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO tes de 1 ts pobr·es enfermos, que tenían por s u s asid uo s c uid ados que suplir á la damas rete­o ída ~ en su g casas por deberes d e fan. ili a T a les fLreron la s obras de Sa o Vicen te de P aú l, o bras admirables que dejaron en su me­mor ia aul'éo la tal, que s u nombre es lten deci­do, no só lo en la Igles ia, sin o por teda la hu ­manidnd . • P er o, señor es, ten éis &tro patrono que tam ­. h ién h onrá is, á quien rezáis en el secret'l de v u •·s tro corazón, que tratáis de im itar por el fervor de vues tra vida, L e evocáis co nmigo : es Ft>d ~ rico Oz aoam, No hay s itio don de su n om bre merezca mejor s er pronun ci ado que en una asamblea de consocios de las Co n fe ­rencias y en esta cripta, donde hace cin c uen­ta y siete años 1 e pos an silenciosamen te s us Jr eS tOS. Vues tra piedad filiat as í como el rumor públi co, lo consideran como el verdadero fu n­d udor de l•s Conferenc ias ; y este título le p e r·tcnece. Cuando San Ig naci o de Loyo la y sus discípulos hicieron á Di os, en Mon tmar­trc, la primera consagración de su Compañia, e ra n much os, y sin duda hubiera s id o difícil de termin ar qUién era , entre el'os, el j efe; y, - •in e mbargo, apareció en s eguida, y la tradi­cion no titubeó en este punto, que Ign acio era el ve rdadero jefe de es te pPqueño ej é rcito. As í : pues, cuando las Confer e ncias empezaron, desd e las primeras reuniones había varios a migos j óvenes reunidos , todos, al parec er, in ic ius .leyes; s i tuvo ci ertas id eas l ibera les d e su t 1em po, fu e por grner osidad de cora zón y po r el mis­mo a mor qu e te nfa á la R r li g ión, y no por desviación del se n ti do cr is ti ano . Por lo demás la inocenc ia de su vida ca usó desde su ju­ven tud la adm iració n d e &us CJ n te mpor á­n eos : e1•a para con~ervarla mej or en ~>u co­razón y en e l de sus j?venes ant igos, po r l_o qu e la había p ue~ t o IJitj ~ e l am paro de _l a ca ~ t­dad. M u y unido con IJ 10~ po r una vtva pte­dad, muy cuidadoso c!e pu rifica~ s '! alma p o~ la p rác ti ca de las v1r tudes cr r ~ll a aas : as1 apa1 ' ece á nosotr os Ozana m en s u vi da ín­tima. P ermitidme, señt- reg, que expres e li bre­mente ante vo sotr os d os deseos: el primero es que leá is la b iogr•fía de vuestro glorioso fundad or · el segun do es q ue e n las b iografías que se c o ~1p on gan en el porven i r, en lu gar de pone r en e stu dio al letrado experto y al hi s toriado r sa l.io, se dé más i,nportancia y r e­lieve á las virtudes del Santo. A la Jg les ia c_o rres pond er á_ j uzga_r hasta qué punto es tas v¡¡ tu des estuv tervn lib res de toda mezcla y si fu er on practicada s en g rado h er oico. P ero, de sd e luego, podemos afirm ar que rec ibieron la e, nsagrac ión l umino~a d e las obr as ex to rnas. Al igual de San Vicen te de Pd úl , Ozanam fuP. un após tol ; apóstol de la verdad, após­tol d e la cari dad . E l también s e di>tinguió por s us obras es pi r ituales y de be n efi ·: encia. En las obras espi r itua les fue principalmente el apóstol de l a~ clases i lustradas , el misioner o enviado f. Or Di os á la j uYeu tud de las escue­las . Sabeis co n qué a fán e agolpaban en de­rredor de su púlpito, qué sed uctor en can to en­contraban en su pa labra, cuánto saboreaban esta paldb ra ta o p u ra y fl orida. Pero ¿era l a li ter·atura lo q u e ten ia más en cuenta este jove n maestro? ¿ 1o era más bie n una cáte­dr a de A pul• géti ca lo qu e expli ca ba en la or­bona? S í , señ ores, Ozaoam fue ante todo en s u e nseñan za y en todos us escr itos uu apo­lo~ ist a d e la Religió n. Criado en una genera­cion impregna da por com pleto del e piri tu volterian o, e co ntristó profun damente al ver el desdén á la Re lig ión que ll en aba su co ra­zón . Resolvió sa·arla del des precio en que se la tenia. Y mientras en la ig lesia d o Nuestra Señora s u amigo Laror dair e enseña su s b elle­z as y armonías, él en su púlp ito d e la Sorbo­na revela u fec undidad á t ravés de la histo­ria. Hace esclar ecer la riqueza y el valor d el Cristia n ismo en su i nflu encia ci vili zadora so­bre los bárbaros, r o s u ac.:ión sobre el genio del Dante, en la f uerza de Yid a que comunica á lo s Santos, principalmente á San Francisco d e Asís y á t od a la pléyade franciscana de la Edad Media. P or gra n de y hermos a que haya sido la obra apolog é tica ll e vada á cabo e n poc os años po r Oz anam, su obra de be n efi ~encia es l a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO obre3 b ie n es t a r , paz , R e lig ión, esa fue la .ambición de su ca ndad. Para realizar es te su sueño idea l r eclutó un ·e jército de após toles d e la benefic en r; ia . Lla­ ·mó primera mente á la g e nte j oven. La juve n­. t ud de e ntonces escuchó este ll a mamiento á J)a caridad, y pronto las Co nferencias de Sa n Vicente de Paú! ali s taron á t od os los j ó­: venes cris tianos. Hoy n o h ay pueblo que no tenga su Conferencia : n o sé si ex is te una )b uhardilla que no haya sido visitada por al­ ·gún com.ocio de San Vicente de Paú!. Cubrís -e l mundo ente r o con vues tras limosn as, con 'V uestrnsd onativos, con vuestros li br os, y, aun ,más, de vues tros buen os ej emplo3. Pues s i francamente r eligios a s fueron en p iedad al mismo tiempo que una Co ngreg a ­.> eión de c aridad. Para que vues tra carid a d •qued~ se vivi e nte y fuese siemp re profun da­. mente cri ~ ti ana, vuestro fund~dor os dio re­ ·cglame ntos que Sll'raiga r on en la piedad como -e n el fecundo suelo donde Pnc ontráis vues tra r iqueza. Seg uid, señores, siendo piadoso s : sed piadosos en vuestras reunione s , en vues tra s -:visitas á los po bres ; sed piadosos en vuestra s .casas; sed piadosos entre vuestros mismos :hij os. Vues tra piedad será la madre fiel de -vueslra cai'Ídad. Cuando una obra ha adquirido t.ánta exten­- sión, cu a n do ha echado en los corazones tan .profundas •raíces, <;.uando atestigua una vida dirigía. " Al dejarles d e hablar : -Sigue reman d o!­Dice á P edro su v oz m ansa y benig·na­E : h a las redes l. ..• - Sin ces ar lo h ic imo-; Anoche 1, el otro humild e le replica ,- y sin fruto n in g- uno trabajámos . .. Ma s ¿r¡uié n h abrá que á tu po der resista? ... -<­y las reies e c hand o, s e ll enaron De peces mil con abunr:l ancia ric a . V olvió la b drca á pros eguir su ruta , Lleg ó por fin á la distan te orilla, Y aba ndon a nd o r.l p ~sca d o r sus r e des Al Maestro s iguió ; que E L le ofrecía Darle o t r a p esca milagrosa en breve : La de almas muchas ! la de eterna v ida f II Et as r:endens in una m n a v i~-­ ¿ Cuál es-Ia barca? El co razón human() Que á la virtu d y á l a pi edad se in cl i na . ¿Cuál es el hués ped que pené'tra en e lla 'r El amado Jesús! la EucARISTÍ A, Q ue es d el c r istia n o la ambición subli me, La d r lic iosa, i ncontrastable d icha. ¡ Co n qué respet o d e m irarla h ab ern o:;; Y con c u á nta fr ecuen c ia recibirla l ¿Có mo podrrmos oc upar la men te Co n otro afecto y otras a legrías , Si e llas en vano superH intenta n Las que el manja r sac ramen t al incita? . • • ¡ Te a doramos, o h Dueñ o de la s almas ! 1 Te adoramos, di v ina E uc.~RIST ÍA ! III Seden s doce!Jc;4 Mas , no de pie sino sen tado ve mos A J esús en l a barca, y es() indica La acción de g racias prol on gada y santa Que EL eqpera d e l alma á qu ien visita. Sin lib r o abier to en distr aídas manos, Sin turbación é irreveren te . prisa. Pedirá por l os pobres p erado r es, Por los que s ufren, por la I g l es ia pía .•• Y rl r s ~e m od o pescador de a lmas Gl or ia dará l a invitación d ivi na. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 200 EL HOGAR CA TOLICO 1 Gl oria os dará, Señor sacramentado 1 J Gloria os da rá, sagrada EucAnrn~ TÍA! J8g3 BERTILDA SAMPE'R ACOSTA HOl\'.lENAJE A BALMES (KN EL CONGRES O DE APOLOGÉTICA) Cuando vivió Balmes hubo muchos ma. les que lamentar ; pero entunces Espa­ña tenía conci encia íntegra de su per­sonalidad y de sus destinos, mientras que zhora camina inconsci e ntemente por de­rroteros de perdición La fe realiza porte ntos y salva á las naciones como á los indi vidu os; por eso en aque l tie m¡3o en que España alentaba con la fe, t odos los españoles supieron unirse en defensa de la patria, para rein. tegrar su personalidad. P ero ahora se despedaza el pasado, se abomina de la obra de nuestros ascendie ntes y conte m­plamos con estúpida pasividad cómo se destruye el único ele mento que ti ene de­retho á reivindicar la repres entación de la patria. Un pueblo nu evo puede improvisarlo todo, menos la cultura intel ectual. Un pueblo viejo no pue de de struir su tradi­cional cultura sin resignarse á la de finiti­va decadencia senil. En la sabiduría con que aprovechó el t~soro de la cultura he red ada para adap ­tarla al incesa nte mo vi mi ento de la huma­ll idad, Balmes fue e l doctor y e l maestro de todos "l os españoles, sin q ue nadie le aventajara, ni aun después de su mu er te . Si exis te al gún intele ctua l español que afirme que su inte lige ncia nada debe á Balm es , hahrá que com padece rl e, si e s que no mi ente . E sta pode rosísima influencia fu e eje r­cida por e l ilu stre fi lóso fo sin disponer de grandes e lementos para la asimilación; que si hubiese podido conocer en e l pun ­to de origen la filosuf!a de l Rhin, las lp orientacione s que ello le hubi era 5.ugeri­do ha bría n sid o muy diferc ntes de las tan menguadas que se le ocurrió señalar á D. J uli n Sanz del Río. La Filos ofía fundamental, sin ser una obra completa de filosofía, p ues e n ella sólo se ventila n las cue stiones que más intensamente preocupaba n á Balmes en la esfera de los prim e r o s principios, es, con todo, de tal e mpuje, tan esencial, que ha podi do sa lvar e l curso d e l tiempo, co. $a que no han logrado Cousin y Jouffroy. La obra de Balmes continúa teniendo ac:­tualidad, y si el autor hubiese alcaAzad OJ los adelantos biol0gicos de los días pre­sentes la trascendencia de aquélla hubie­ra sid~ indefinida . Ello es que las idea$ de Balmes se discuten todavía en Euro­pa, mi e ntras e n España hay pedantes que fingen desdeñadas. Balmes escribió antes de la restaura­ci ón esco l ~stica, y no obstante, en el fon­do resulta más tomista que muchos que preten d e n monopolizar la doctrina d~t Santo Tomás. S u filosofía popular por excelencia es. El Criterz'o , higi ene del espíritu y código­de se nsatez y cordura. P e ro la obra que más interesa á los. hombres de superior ilustración es El pro. test an t z'smo comparado con el catolicismo m sus relaciones con la civiHzadón europea, li­bro mi xto de historia y fi losofía, en el que Balmes no estudió el asunto como teólo­go, sino como historiador ele la civiliza­ci ón. El partido moderado, para el que el filósofo de Vi ch tuvo indulgencia, pero nunca concomitancias, había encumbra­do á un hugonote, Guizot, que era muy mediano filósofo é historiador de las ins­titu ciones más que de los ho mbres, y et cual dio con su s lecciones sobre la supues­ta be neficiosa influencia del protestantis­mo en el desarrollo de la civi lización motivo autori zado á Balmes t'ara escribir su im portante li bro. Uno de los te mas culminantes de éste es la filo so fía católi ca de las leyes, de que ya h abla h ablado Santo T o más, y de la cual el dominico se \ illano Al varado­había hec ho la debida aplicación á Es.­paña ; pe ro que Balmes trató de un mo­do am pli o, original y decisivo para la edad contemporánea. No era Balmes hombre de partido,. pero reunió en torno de sí h ombres neta­mente españoles, cuya geHión política se e ncaminaLa á quitar todo pret•' xto para la guerra civil. El ilustre filósofo no se encastillaba en su intelectual ismo, sino que hada descen­der la fil osofía á las moradas de los hom­bres y e nlazar las prácticas polític:~s con los primeros princi !Jios. Balmes, como escritor político, no ha sido ~uperado. Muy inferior á Donoso Cortés en la forma lite raria, le aventaj<}; grandemente en la fuerza d el pensamit::n-. to, en la perspicacia y en la superabun- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOG A R CA T O LICO 201 dancia y solidez de la doctrin a , de ta l manera, que mi e ntras los escritos politi­ces de Donoso van caye nd o e n e l olvi do, Jos de Balmes conservan todo el inte r és de la actualidad. Por su ace rada inte n ­ción hubiera podido Balmes emula r los éxitos de Larra como pe riodista satírico ; pero le faltaba el dominio del len g uaje castellano, que mane ja ba con fac ilidad, pero también con n ota bl e s depre si o ne s, di­cho sea en prueba de imparc ialidad. M ARCRLINO MENÉNDEZ y PEL AYO Poder del amor Amor, cuando me a b •·a sas, loco y cie g o C on viento tormen t os o bin c h o "l li ve la ; Y, a l arrojo pos pues ta la cau tel a S alvo, ó n á ufrag o á nado, al pu·, r to ll ego. Si d el divino amor me t oca el fu ego, Rica d e más p oten c ia s, m i alma a nhela P or lo infi nito, y corre, y s ube, y v uel a H:~ sta Dios mis m o, y en ·su l uz ID !! a neg o. ¡Oh prodigioso amo r, q u :!,eo lazos suave s, A amante con am ad J estrechamen:e En s ólo un sé r u ni fica rl os sabes ! Dí, si co n fuerza t a l tu ley se s i en te En pecho vil , do con el od io cabe" , ¿Qué no hará, am a ndo el D b s c, mnipoten t c? Dios en ..-1 alma Dios , r¡ue co n g loria propia r es pl an de es ; Que tienes p or poder la om n i po te nc i a, P or tesoro de lu ces la omnisci en ci a , E i¡:nper a s soLre to do, y no o bed eces . Tú que no m e ng uas, ni r ec.ibes c r,·ces; Que, ac tua l la etc r u id nd en tu presencia, Miras en Ti co n sér lo que es poten ci a; Y, mudÁndol o to:l o, perm :>n ' ce ; ; Y Tú que !!r es el du,. ñ o e n t al ma n era De t c d o cua nt o e xis te, que, d e h ec ho, Lo que no fu er a tuyo no e xis tiera; Aquí e res mío, y sin estar e strecho, Cabes , cual s i el nmor te r eduj er a, En el mísero barro de m i pecho. BELIS .. a ·o P EÑA Gethsemaní En la base d e la montaña de los Oli­vos; no lejos del torrente C edrón, se ha­lla el campo ó propiedad que acaso fue de San Joaquín Ó d e su familia, escogido, talvez á causa de esto, por e l Di l' ino Maestro para retirarsN orar co n sus Apóstoles, y, sin dud11, con otros de s us Discípulos, pasando las noc h es e nt e ra s en comunicación con su Padre. Se le denominaba Gtthsema ní, que sig ­nifiéa lagar del acez'te, por los mu ch os oli . yos que había en esta p·arte del monte , y c om p re ndía los tres sitios principales, cu­ya me moria h a pasado á la poste ridad c o n ca r acte r e s indelebles : el Huerto 6 Jardín propia ment e dicho, d onde el S e ñor su dó san g re ; la Gruta que le se rvla d e­a silo, unos cie n pasos distante de aqu él, y· ya e n el vall e d e l Cedrón, como á treinta m e tros d e l puent e a c tual, el lugar de s ti­nad o para sepulc r os de fami lia. Allí e stu­vie ron sepultados San J vaquln, Santa. Ana y la Sa ntísima Virgen. La Gruta, que ocu pa el lugar interme­dio, se halla h oy casi lo mismo que en ti e mpo del S a lvador , porque las pinturas. que decoraron, sig los después, sus pare­d e s desiguales y Jo s mosaicos d el pavi­mento, han desa pare cido en gran parte ~ Esas rocas que e l pe regrino ve y toca. con sus manos son las mismas que oye­ron aquellas sublim es enseñanzas que e l: R ey de los sigl o s dab a en la quietud de esa soledad á sus di s cíp ulos, cuando, fati­gado por las labores e van gélicas, se re­c o gía allí para tomar algún descanso y compartir con ellos su fru gal r efe cción ~ Cuántas veces resonarían entre ellas los. g e mid o s dolorosos con que en medio de su pl egaria r ogaría á su Padre, por la salud de los h o mbr e ~!. .. Cu ántas virtudes exc ~l s as del H o mbre Dios brillarían en, e se re cinto oculto á las miradas pro­fanas, Si . le s-fu e ra dad o ha bi ar, c uán.: to'i mi ~ te ri o s de d olor, de abneg aci ó n, de humildad, de mi sericor di a .. . nos re vela­dan 1 El Patriarca d e Co ns tantino pla Euti' q ui o, e n e l siglo VI, a l h a b lar e n uno de· s us ser mone s de la s t r es c e nas q ue hubo en los dlas de la p'asión, dice, lo mis mo que el escritor T eod o sio del mi smo siglo,. q ue la primera d e e st a s cenas· tu vo lugar en la gruta menci o nada y que fue prece­dida d e la purificación ó la va torio d e los. pie s, la vlspe ra d e la e ntrada t riu nfa l e n J e rusal én ; la se gunda, e n Betania el lu­nes sigui e nte, a co mpañada de la 1,1 n ci ón d e los pies de l S al va dor ; y la t e r ce ra, el Jue ves Santo e n el Cená cul o, don de fu e­imti t uída la Santa Eucaristla. En e sta. ú ltima el mismo S e ñ o r la vó los p ies á s us. di scíp ul os. T ie ne la G , uta forma med io o ya lada y mi de diec isitte me tros de largo p or nue­ve d e a nc h o y tre s y m e dio de alto. L a lu z e ntra por una ab er t ur a r edon da, for­mada e n el te c h o ro1u·o: ro. Hay c uat ro altares para ce le b rar e n e ll os la santa . 1 At-.CL- L" ll.tr'U~ u e .1' --------------------------~~-.~.Cb~~~l -b ___ ?_r _~ ____ ___ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ".202 EL HOGAR CATOLICO misa, y los franciscanos cuidan de este santuario con piedad filial. El altar que se halla en la direcci ón de la primitiva entrada (hoy obstruida) por donde Judas condujo á los soldados que fueron con él á aprehender al Salvador, tiene encima, arrimado al muro, un cuadro grande pin­tado al óleo, en el cual esti representada la perfidia del discípulo que con ósculo de paz entregó al Divino Maestro á sus enemigos, después de haberlo vendido por treinta monedas de plata. Esta horrible escena se ha repetido, por desgracia, muchas veces en el curso de los siglos. 1 Cuántos que también se tienen por discípulos de Cristo é hijos de la Iglesia, con su vida escandalosa hacen igual y acaso peor obra que la de Judas r 1 Cuántos que, á título de católicos, se prestan á alianzas fatales con los enemi­gos de la Iglesia, para darles prestigio á sus fines políticos y sociales, sin reparar que el Salvador ha dicho: "el que no congrega conmigo, desparrama," y con semejante conducta cooperan á los infi­nitos ultrajes que sin cesar irrogan á la Religión y á sus ministros 1 Con este pro· ceder insensato llegan á producir desas­tres casi iguales al que trajeron sobre la católica España de los Recaredos y Wambas, los Leandros, Isidoros y Brau- 1ios, personajes que, como D. Julián y D. Oppas, entregaron su nación en poder de Jos enemigos de su fe. Merced á esas alianzas criminales, en las que juega pa­pel tan importante aquella tolerancits, que se resuelve por parte de los favorecidos por ella en intolerancia feroz contra todo 1o que tenga carácter religioso, el impe­rio de las ideas anticristianas, disfraza­< las con la bambolla fascinadora de lo que llaman progreso y civilizadbn moderna, lo va invadiendo todo hasta destruir la ·obra de la verdadera civilización cris­tiana que, fundada sobre los preceptos del Evangelio, regada con la sangre de 1os mártires, enriquecida con la sabiduría de los Padres y Doctores de la Iglesia y ·regida siempre por la acción soberana .del Vicario de Cristo, transformó el mun· do pagano, educó Jos pueblos bárbaros y dignificó la sociedad humana. El 9 de Diciembre nos fue concedida 1a dicha imponderable de celebrar la -santa misa en la célebre Gruta ; durante ella acudieron á la mente, como en tro. pel, los recuerdos de los sucesos terribles acaecidos en el recinto de esas rocas. Nos rarecía ver, ora á los ocho apóstoles que había dejado allí el Salvador mientras subía al Huerto, dominados por el sueño, á tiempo que él padecía congojas morta­les; ora á Judas, que entrando en la mis­ma cueva, cuando de nuevo estaba en ella el Divino Maestro con Pedro, San­tiago y Juan, le daba aquel ósculo sacrí­lego con que lo entregó en poder de sus enemigos; ora, en fin, el ruido de la tur­ba armada, Jos gritos, blasfemias, im­precaciones y, en medio de todo esto, la majestad soberana del Hijo de Dios que, al solo eco de aquel sub lime "Yo soy," hizo que cayeran en tierra, sin sentido, los wldados que fueron á aprehe nderlo. Subiendo de esta Gruta por el camino del monte Olivete, á corta distancia de la entrada del Huerto y casi en el límite del muro que lo encierra, se ve la Pz'edra de los Apbsloles, llamada así porque cerca de ella se ha localizado el sitio donde se quedaron los tres discípulos cuando, ha­biéndoles dicho el S eñor: "Mi alma está triste hasta la muerte," se apartó de ellos, internándose en el Huerto para orar. En el lugar señalado por la tradición los cris­tianos levantaron, en la época de su do­minio en J erusalén, la famosa Iglesia de la Agonía, de la cual no resta ni una pie­dra. En cambio, del Huerto ó Jardín que ­dan ocho olivos, sustraídos hoy á las mi­radas profanas por los altos muros con que los solícitos Franciscanos los han res­guardado. Estos olivos, cuyo tronco mide hasta· ocho metros de circunferencia, son, por Jo menos, retoños de los que presenciaron la espantosa agonía del Hombre Dios, y aun acaso los restos de esos troncos ve­tustos pudieron ser los mismos que, llenos de lozanía, extendieron sus frondosos ra­mos sobre la frente divina que, bañada en copioso sudor de sangre, decía á su Padre : "Si es posible, pase de mí este cáliz; mas no sea mi voluntad sino la tuya." Es sabido que los árabes maho­metanos, cuando se hicieron dueños de la Santa Ciudad en el siglo VII, Jos respe­taron, y que jamás han pagado impuesto, Entre estos troncos monumentales que semejan trozos de roca, y en cuyos re­r{ uevos ha alentado la vida durante tán­tos siglos, los religiosos cultivan delicadas plantas, por lo cual no es extraño ver, aun en invierno, fl0res de bellos y variado$ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO matices. L0s peregrinos, en la medidq que les es posible, se proveen de ellas, Jo mismo que d e h ojitas de olivo; nosotros pudimos hacen, os , ca -:la uno, á un p ~qu e ­ño ramo y á un fragmento de tron co que conservamos como recuerdo gratísimo. Quiso un fotógrafo que estaba allí sacar una vista de los tres sacerdotes colombia­son á la sombra de los vetustos olivos, pero nos retnjo nuestro .1specto un poco barbudo, á lo oriental. Qué de recuer-dos, qué de emociones las que experimentámos cuando nos vi­mos en el mismo lugar en que el Dios de mortal carne vestido, como cantó HJjeda La faz turbada, el animo h erido Con duras puntas de ásperos abrojos, elevó su oración al Gran Padre de bondad inmen'ia, A quien aplace de su Hij o caro El s~nto amor, la caridad intensa, Y el sacrific io de su muerte ra ro, por la salud de los hombres 1 Ningún sitio más tranquilo y adecuado para la con­templación de los misterios de dolor que se obraron la noche de esa suprema agonía. Se puede hacer allí el vz'acruds y dar expansión á los sentimientos de ter. nura, de dolor y de amor que no es po­sible dejar aprisionados en el fondo del corazón cristiano, cuando considera que ~ntre esos árboles, veinte veces seculares, ~stuvo, con el rostro abatido contra el suelo, el Salvador del mundo, sumido en mortal cong0ja, y que allí mismo el sudor de sangre que brotó copiosísimo del sacro cuerpo dejó empapada la tierra l Nos vino entonces á la memoria la octava con que el tnismo Hojeda concluye uno de sus cantos de La Cristiada : Con tan grave y horrenda vestidura Está el gran Dios que todo bien encierra, Tolllando en su tragedia la figura De un todo pecador postrildo en ti erra. ¡ Oh de inocencia clara fuente pura 1 El peso, que te hace tánta guerra Declara al hombre, p orque el hombre mire En ti su pena, y de tu amor se admire. La Basílica de la Asunción ocupa lu­gar intermedio, á muy corta distancia, entre la Gruta de la Agonía ó de Geth­semaní, de que ya hemos hablado, y el torrente Cedrón. Tiene su atrio, un pór· tico cuadrado de ocho metros, y la fa­chada que debió ser hermosa y mira al Sur, ya bastante hundida, es de la época de las cruzadas. Se desciende por una larga gradería hasta dar en ·el recinto de la iglesia, la cual es toda subterránea, y de sufi ciente estensión y tiene la forma de una cruz latina, algo irregular. A la derecha de la entrada, descendiendo un poco, se halla la capilla de San Joaquín, y Santa Ana; á la izquierda, algo más adelante, está la de San José. Desde este sitio, avanzando, la iglesia es toda del siglo V y sus muros estuvieron enri. quecidos con pinturas. En el brazo orien · tal de la cruz se alzó en la segunda mi. tad del siglo IV, en el lugar del sepul­cro de la Madre de Dios, sobre cuatro columnas de mármol, una cúpula, como monumento conmemorativo ; pero cons· truída la basílica en el siglo siguiente~ se levantó un edículo de base cuadrada -el mismo que hoy se ve-con la res­pectiva cúpula, que entonces se destacaba al aire libre, y en el centro, sobre una es­pecie de banqueta cubierta de mármol, está guardado el glorioso sepulcro, des­prendido á cincel, como el del Salvador, de la masa raquera. Esta basllica no ha sufrido desde entonces variación sustan · cial, salvo el deterioro d e los siglos. En ella predicÓ en el siglo VIII San Juan Da. maceno uno de sus famosos sermones so­bre la muerte y Asunción de la Virgen In­maculada, ante selecto é inmenso concur­so de prelados, clero y fieles. Poseían este templo con derecho indis­cutible los franciscanos, pero les fue arre­batado por los griegos cismáticos·, quie­nes lo poseen hoy en su mayor parte; los armenios, sirianos y abisinios, cismáticos también, tienen sus capillas ó altares y á causa del desgreño y atraso caracte · rístico de estas sectas se ve en tánto aban­dono. Para concluir esta relaci6n creemos oportuno transcribir lo que Juvenal, Arzo­bispo de Jerusalén, refiere con motivo de su viaje á Con!>tantinopla para asistir al Concilio de Calcedonia en 45 1. El Empe­rador Marciano y su esposa Pulquería, distinguidísimos ambos no sólo como go. bernantes cristianos sino como fervorosos católicos, le dijeron: • " Hemos sabido q ue en J e rusalén se halla la primera y más ilustre de las igle­sias de María Madre de Dios y siempre Virgen, en el lugar llamado Gethsemaní,. en donde su cuerpo sacratísimJ, que ha. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. !104 EL HOGAR CA TOLICO ll evado la Vida, fue d ep o s itado en un se­pulcro. Nosotros d e seamos que s~ nos en ­víen es tas reliquias para proteccJ<~n de la ciudad impe rial. " Entonces les r t firió e l Arzo bispo que según un?. anti g ua y ve rí­dica tradición, los Apóstoles oye ron e n contorno del sepulcro suav!5imas melo ­días e jecutadas por coros angéli cos d u­rante los tres días que se siguieron á la se­pultura de la Madre de Dios, pasados los cuales cesó e l conci e rto celestial. A bier to luégo el s e pulcro, para satisfac e r los de­seos vehement!simos de un Apóstol que no se había hallado en la mu e rte de la Inma culada Reina, lo hallaron vado. Comprendieron entonces los A pó stoles que AQuEL que se había dignado nacer de esa ryladre pur!~ima, sin que sufriera detrimento alguno su virginidad, quiso también preservar su cue rpo de la c o rru;:>­ción d e l sepulcro y llevarlo al cielo antes de la resurrección final. A esta nueva, e l Emperador y la Emperatriz rogaro n al pre lado les enviase el ataúd con el li en zo funerario que estaba dentro. As! lo hizo y las dos reli q uias fueron depositarlas en la basílica de Santa María de la s Blanquer­nas en Constantinopla. S egún r e laciones posteriores á la de Juv e nal, se siguieron ven e rando aii! por mu cho tiemp o. En estas inmediaciones se hall an tam­bién la igl e sia rusa de Santa María Mag­dal ena, de siete cúpulas, constru ida para col ocar en ella los r es tos de la Empera­triz María Al e jandr , vna, la Piedra de l a SanlfSt ma V!rgm y el lugar de la Piedra d el cin to de M aría, se ñalados ambos c on tra dici ones cur iosa s. NOTICIAS RELIGIOSAS -Pío X, QUE ANTF. S co n .Jeoó el modern is mo teológ ic o, acaba d e pub licar otra Enc-íclica dirigid11 al Episcopado francés, condenando el m od erd•s mo social. En e ll a trata de 'a o r­ganizac ión demócrata c r istiana deoo n.in ada en Francia Le S i tian, es deci r, el SU! c o di s­p onie ndo _que los si ll o~~s tas adopten en' ade­lante e l dt ct ado de catol•co,, se de ~centralicen en grupos d iocesanos á las órdenes de los Obis­~ os y_ _de j e el clero de p Prlrnccer á dic ha ins­lllu c ~ o ll:. A !m a de esta org,1nización de mócra­ta cn~tw_oa e~ .M are Sagnier, joven rico , co n alma de d ?m •n ad o y de el c, cuencia cálida y f ogosa, b_aJO ~ uya dirección ha l ía adquirid-o extraord•n _a•: J_o vuel <> ~ - la obra dr juventud. Por suscr•c•on gratu1ta en tre Jos sill onislas salió á luz e l ó r g a n • de la institución La De­mocratie, con un capi t a l inic ial de roo,ooo fran cos y an lrs de cebar el primer número á la ca ll e: reJactores y :• drnini ~t radores hic~e­ron los ej ercir i o~ es pirituall's de S a n fgnac10. Le S itian realizó g r.• ndes obras en el campo Cb tólico en los prirnerLE. tiempos de su funda­ción, y el Papa s e complace co~ ~raternal afecto en reco uocer]a., en su en ctchca, pero mal enc<~uzado des pués aquel movimiento ~ a­lud<• bl r, admitió entre su• principios socia les la abolici ón d· · l patron .. d o, la emancipación e ·ouómira dPl uL rero y oLrr•s, so bre l os ~'Ua­l rs b a r ecaíd o 1 ~ condenac ión de Pío X. E[ docu~euto ~"_n tifi c i u ~on!>t it uye un cu ~ rpo de d uctr•na po l ít.ca, salJJa y profund~.; y Marc­San- oier ha declarado que somelle n iose ea ah~olut o á la s órd!'ncs term i nantes del Papa, drjará de dirigir los gruros de jóvenes y c on­tinullrá trabajando en e terreno de la demo­cr acia cr istiana, evitando decir co as que es­tél) en c .mtradicción con las indicaciones del lJaJ~a . (E l iris dt~ P uz). • EL PA I\ TIOO CATÓr.r co 1\ 0)IANO.-En Anzió s e celebró el 1 1 de Septien•bre, 1 aj o la Presi­d encia de l Card enal Agli a rdi, en r presenta­ción d e l Papa, la r eunión que anual o. e nte tiene el p;~r l i do católi co de la ¡•rovinria de Roma. A& istier on unas 15,0 o p e r sonas y 200 a soc iacio n es con estandartes y vari:.s bandas de m úsica. El Prel ado de Al ! an v celebró la m isa en la p o e1- ión campe>trc ll. •mada Villa S a rdi na, abierta al púl.Jlico P·• ra la s olemni­dad. Hubo Jespués nuwcroso di cursos, apl a ud :dos con entusias1110 p •r los circuns­tantes. E l Pres ideote F ulcbi lryó e l siguien te telegramn del Sec retario de E t ado de Su San­t; dad : '' Pío X ha agradecido en extremo las expresi one de filial ob >e quio enviAdas por V . S. en nombre de todos los reu idos, y com­plácese en saber que nueva m ole se bao con­grega do l(¡ s h ij os del Lac io p~~ra tratar de los inte r es :s y aumen t o d e la aCCIÓII ctJ.tólica ea esa coma rca . Au or urando que I'Sa ac. ió n s~ co nformara á las normas por EL trazadas y se i nspirar:\ en lo s s a ludable • principit·S dtt TI en eración er i. tian .1 que deben ej• rcer pro­" ' choso iuflujo en¡,,~ pueblos del Lacio, y r ~ pe ~ i a lm ente en l as el s es trabajadora~ que lle­va s ingularmen t e en el CJrazón Su S<~ntidad, p l r e:-.lar nlá" expuestas a incomodid ades, pri­vac iouc,. y a- echanza , com o prenda de su cs­p(' cial benevolencia y a u pici o de prác tico - ferundo é:l.ito, concede cordi;,]mrnte la bendi­ción apo. t ó lic<~ á cnda uno de los que a isten il esa mHnifestación de fe y sentimientos cató­li cos." \ Ra:: ó n !/ F e) . A uo•EJ'CIA PO-.TIFICJ.\-Un grupo de ISo­peregrino. nmcricant s, á cuy11 cabeza iba el R everendo i\lac Givoey, fu e rt' cibido el 24 de Agosto en audienc ia por e l Padre anto. En­t~ e ~l.los bahía una rrpresrntación de la Aso­c• ac J_on_~e lo C:aball <.' r'O S de Cristóbal Colónr asoc wcron quP cuenla 250, 000 socio . El Pon­tífice, de..; pués d e bendeci•· los regalos que, como protesta de s u amor filial , le ofreciero n ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO le& dirig ió af,•ctuosíf' irn as p alabr as. "Se&is bien ve nidos, les dij o, vosotros q u e ll f' g á is d e la lejana América pa r a tes tifi c ar prác ti cam e n­te vuestro am or y fideli d ad al Vi cario d e Cristo._ Sírvaos este viaje p ara a fi ,nza ro s más .Y más en los sentimientos que os impulsaron .á emprend erlo. Saludamos co n la m 11 yor c um ­pl a cencia á l a re presentación de lo s Caball e­r os de C olón , que es la seg un da vez que e n ots te mes la r ecibimos . V c m os que dich a aso­ciación se es parce no 11ol ame nte e n los Esta­. dos Unidos, sino tambié n por el Ca n ad á, M é­jico, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, contri­buyendo con s u celo á la conservac ión y dil a­t a c :ón de la fe y de t odas la s obras 1ue ma­nan, como d e fuente fec unda, de la I g les ia de Cristo. Nos c oüg ratula mos con v os ot ros y .co n vuestros herman os po r los frutos copi oso s que hab é is r ecog ido, y anhel a mo s que, baj o . la dirección de vues tros egregios y ama do s .Obi spos , h agá is ad el a ntar y pros perar el ca­t olicis mo en , vu estra p atria." CANAD Á-El 12 de Septiembre fi nali zó s u s sesiones el Congreso Eucarístico, reuni do desde el 7, con una procesión, en la que h a n t omado parte va rios Arzo bi s pos, 150 Obi s ­pos, millares de sace rdo tes y m ás de 25, ooo seglares, representa ntes de las a soc i aciones c atólicas del Canadá y E s t a dos U nido s . El Carden al Vanutelli llevaba la C u s todia c on .e l Sa n tí s im o Sac ramen -t o. Las calles q ue re- . -i: Orrió la proc esió n se veían en ga tadas co n es ­tandartes pon t ifici os y banderas ingl esas y f rancesas. Al T i mes telegrafiaba n que •ib a n en la procesión Sir W. Laurier, primer Mi­nistro del Canadá, y Sir Lomes Gouin, pri­mer Ministro d e Quebec. Se calcula en unas 4oo,ooo l a s p er so nas que en el tr11y ec to se a pi­ñaban. Los próxim os c on g reso s se colebrarán en Se villa en 1911 , Viena en 1912 y Lión en •J !)I4. -CON IN CANSABLE e nergía prcsig u e In g la­terra la persecución de la obscenidad, ya ne­gando el transporte por correo de las obras en que aqué lla se ostente, ya dando mayores facultades á los age ntes de la a utoridad para que decomisen libros, pr riódic os y objetos in­d ecoros o~. Ojalá se hiciera en Colombia otro ·tanto. -Ht AQ UÍ un milagro que á la faz de l .mundo entero, anunciado pa ra fe cha fija to­dos los años, ~ e realiza en la grao ciudad de Nápoles: la liquefacción de la sancrre de San Jeoaro. Este año la concurrencia· h~ s ido más. numerosa que de costumbre . Calcúlase en 25o, ooo almas las que espera ban en l os al re­dedore s d e La Catedra l el emocionante m o­mento en que todas las baterías · del puerto y las campanas de la ciudad anuncia b a n en ple­no día eJ prodigioso acontecimiento. ¿Qué hacen los periódicos incrédul os en presencia de este suceso que nadie puede ne­- gar? · Seguir desentendié ndose para embrutecer .más y más á sus lect ores. - A LA S DUDAS p rop ues t as por el profesor de Lit urgia de T uoj a (Colo m bia), r es pond ió la Sagr ad a C ongregación de Ritos con fecha ilo de J u l io del p resen te año : 1.0 Se p uede tol e r a r la c ostumbr e de que sir va n d os legos como p a d r inos en la prime­r a misa can ta da d el nuevo sace rdote, per o sól o en el la va m anos después de la sunción y no antes. 2. 0 Item, no pu ede el m isaca ntan o arrodi­ll a r se co n orname n to s en la I g les ia pa ra reci ­bi r la bendi ció n d e sus padres, mu c h o más p udiendo hace rlo en otra pa rte y s in orna­m en t os . 3 ° Que d e ben ob:: ervarse l a s rúbrica s, d e­cr e tos y p r áctica unive r sal referente á la e x ­posic ión. 4.0 Qu e para el ca so p ropues to, de as a r sólo se is ceras par a la ex posición s olem ne en ig le­sias pob res, provea el Ordi nario . 5. 0 Que no se pu ed en u sar ve la s d e estea­rio:.~, intra ambitum a lla ris , aun qu e al mis­m o tie mpo se p o og·a n las ve l as de cera man­dadas dela n te del ta bernáculo. 6. 0 Que n o debe us arse la palmatoria ni en­cen dida ni apag·a da, par a leer la P r ofecía q ue m a nda el Cer emonia l d e los Obispo s, li bro II, capítulo X X V. 7. 0 Que no hay q ue o m i t ir el dar la ben di­ció n á los que comulgan a n tes de l a misa, a u n sabie ndo que es tará n h asta el fi n de ella . 8. 0 Q ue p ued e co nservarse l a c ostumb re de v ol verse el Sl!cerdote e n la puerta d e la igle­sia y dar con el Santísi mo la ben dic i ón á l os soldad os y á la ge nte que asiste á la proces ión J no pue de entrar á r ec i birla dent ro de la misma ig· lesi a.-(I l uslración det Clero) ALASKA (Con t in ú a) Se cubren las piernas con botas de p iel de foca, ajustadas con corrtas al cuell o del pie; usamos tres y hasta cuatro pare s de medias y además un par hechas de piel de reno. A pesar de esto, siempre se siente frío en los pies. Estam.os provistos de dos pares qe guantes : unos gruesos de lana, y los otros de pieles de color gris, que suben h as ta el codo y se unen al vestido p or un cor­dón . Así es que yo pu ed o move r las ma­nos á mi antoj o, aun q ue tiene n demasi ado volumen para meterla s á lo s bolsillos. Es una grande imp r uie nci a h a ce r uso de las manos sin guantes, y al pr inci pio yo co ­metí ese disparate . En pocos minutos se me helaron dos dedos, y s ólo me repuse después de ocho días. Lo( malo es que un dedo que se ha helado, gueda más pro- . penso á volverse á helar fácilmen te , no ya á los treinta y cin::o grados sino á quin- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o6 EL HOGAR CATOLICO ce. Si la curación se retarda, h ay que am­putar el miembro, porqu e se presentará la gangrena. Cuando se hi e la e l rostro, no hay que preocuparse de ello, pu es las ~e­jillas se cubren de costras_, que en segu1d.a se caen. Ello no ataca nmguna parte VI­tal, y cuando m ás de sme jora la5 faccio­nes : eso es todo. En el verano sólo usan los esquimales una de las dos camisas d e piel es, y enc ima se ponen una blusa de colores lo más vis­tosos que sea posible. Siempre las blusas más vistosas y las pieles más finas son para sus hij os. Las madre s saben á mara­villa combinar los colores. El lujo r e fina­do consiste en poseer un collar de piedras de colores, y un cascabel en la cintura. R efe rÍa me en lo di ch o á las doncellas. Los esquimales son muy amantes de los niños, y si las muj eres no tienen h ijos, los consiguen en cambio de pieles. La ju­ventud en Ala~ka, como en cualquie r parte, es gl otona. Cierto día una buena mujer vino á pe dirme azúcar. El artículo es escaso y por consigui ente precioso ; sin embargo, le di d os libras. Al día siguien­te se me presenta diciendo entre sollo­zos: "Bebé está muy malo." Voy á su casa, lo encuentro con fi e bre y bastante .decaído. Administré le una poción, y al día siguiente, muy alegre la madre, viene á decirme : " Bebé curado, y agregó algo confusa : "más azúcar." Cómo 1 dije, quieres más azúcar? dos libras en dos días ? .... Comprendí entonces, y fui más circunspecto en mis liberalidades. El mayor placer de los chicuelos con­siste en andorrear descalzos ; ape nas pue­den, se dedican á trabajar; las chicas hacen vestidos de pieles y los muchach os fabrican trampas entre las cuales hay una gran variedad para zorros, nutrias y ar­miños. Cuando están entregados á su ofi­cio, todos, chicos y niñ 1s, entonan nues­tros añejos cantos franceses. •' Vén, Me­sías divino, en ti pongo mi confianza," traducidos por nosotros al idioma esqui­mal. Por lo demás 50n inteligentes é in­geniosos. Yo poseo una máquina de co­ser, y con frecuencia me piden que la preste. De pronto se daña la máquina y vienen á consultarme el punto, mas tengo que declararme incompetente ; pero una chicuela de catorce años acaba por com­ponerla. Los esquimales podrían quizá ser artistas, y todo lo imitan á las mil maravillas. Cierto día le di á uno de ellos mi crucifijo de cobre y mad ~ ra, porque d ~ seaba hacerme uno semejante de mar­fil. Tres semanas después se me presenta mi esquimal con les dos crucifijos idénti­cos. El Cri sto era de marfil blanco y la cruz de marfil de mastodonte. Encuén­transe en efecto los colmillos del masto­donte ~dmira ble~ente conservados bajo ti e rra desd e hace siglos, y son de un tinte azulado. Tie ne n de tres á cuatro metros de largo ; el a vados en uno de sus extre­m os, pasan por sobre el hombro de una persona, de pie, y son encorvados como un gigantesco cuerno de caza. P.a~a al­zarlos se necesitan d os personas. O. v1daba decir que esa obra d e escultura de mi es­quimal fue tallada valiéndose de sólo su cu chi llo. Animales D espués del vestido, lo más importan~e es la alimentació n. En Alaska no se con­sigue leche, ni mantequ illa, ni huevos, ~ i carne á no ser de oso, de zorra, de raton almiz~lado 6 de foca. Se come ordinaria-, 1 , mente pescado: ballena blanca, osa mon. da lo mi smo. Los pescados se comen h~la­dos, y helados, todos tienen igual sabor, como si se mascara papel. o hay para qué abrirlos, esa es una preocupaci ón europea. Con una mano se toma el pescado y con la otra se moja un dedo en aceite de foca á guisa de salsa. Este aceite tiene un te­rrible sabor á rancio, y el europeo que una vez lo prueba, hace propós ito de no volver á tomarlo; pero es preciso acos­tumbrarse á la foca y á todo, so pena de di sgusta r á los huéspedes. Despué3 de com er es preciso hacer algo, no quedarse sentado, porque la digestión de la foca es más que difícil. La fauna de ese país constituye su gran riqu eza. Los esquimales se ocupan en la c ·ía de r enos, cuyas pieles son tan preci J sas. Apaciéntanse estos cuadrúpedos en reba­ños d e cuatro á seiscientas cabezas. Se les coge con lazos, y sirven como bestias de tiro, pero Jos viaj es con ellos no ofrecen garantías, porque á Jo mejor del tiempo se paran en la llanura de nieve, sin sa­ber la causa y no hay medio de hacerlos seguir, con peligro de quedarse uno he­lado . Bien comprenderéis que yo prefiero mis perros. Los osos blancos son muy numerosos , sumamente feroces y de gran tamaño. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO 'l07 Sería temerario atacarlos, porque corren con gran velocidad y nadan mejor. Para cazarlos se reúnen ordinariamente los esquimaÍes en grupos de cinco ó seis. En una estrecha y escarpada senda, se en­contró un minero de manos á boca con un oso gris. Sólo llevaba un fusil de cacería. Esperó á que el animal abriese las fauces, y le descargó su Lefanchen, hundiéndo­selo por el gaznate hasta la culata. El oso se desplomó, pero antes de caer, tuvo fu~tzas suficientes para agarrar el arma con las patas delanteras y retorcerla como si fuera un alambre. (Continuará ). INFORMACION LOCAL ·,, IL GIUBILEO SACEI\DOTALE DEl so~mo PoNTEFICE Pío X "-Tal es el título de un hermos o libro en folio que en más de 160 pá­ginas y en tipo. de breviario, acaba de publi­car eo' Roma e l Com ité Central que dirigió los grandiosos festejos del Jubileo, y bondado­samente se ha servido enviarnos el ilustre Co­mendador P er ic oli, Presidente del Comité. De la parte referc!lte á Colo?Jbia, que ~ o _es esca­sa ni de poca Impo~tanCla, tra?s.crib.Imos lo siguiente, por referirse al Comite Dwcesano de Bogotá: "Arquidióce sis de B ogotá -El 7 de No­viembre, Su Santidad reci bía al R . D. Celso Forero Nieto, Presidente de la Com isión, para la fiesta jubilar constituida en Bogotá (Colombia), e l cual, unido á los d e seos y votos de la Arquidiócesis por l a fausta fi esta , lleva­ba al S. Padre el óbolo de la Arquidióces is, junto con alg-unos obs equios de Mons. Rago­nesi, Del ega d o Apostólico de Bogotá." En otra pa rte: "La Arquidiócesis, debido al impulso del Arzobispo Monseñor Herrera Restrepo, que habia publicado una bella Pas­toral y constituido un Comité muy a<:: tivo, contribuyó con muchos mil es de francos para el óbolo de la Misa jubilar ; recolectó g·ran número de objetos para dist ribuirlos á las igle­sias pobres, según el deseo_ d el Papa, y fundó muchas obras eucacarístieas como recuerdo del jubileo.-Los jóvenes enviaron ofertas pa­ra el cáliz de oro. Se hicieron pu blicaciones en honor del Papa: el ex-Presidente de la Re­pública, M. A. Caro, compuso un bellísi mo himno ; y el Presidente de la Comisión dioce­sana, para el jubileo, llevó al Papa adhesio­nes suscritas de gran número de pe'l'sonas y el obsequio de la Arquirlió ~esis.'' -TRANSCRIBIMOS de Razón !! Fe, la revis­ta más docta y respetable de España, el con­cepto siguiente, que se halla en el número co­rrespondiente á Octubro último : "EL HoGAR CATÓLico-(periódico relig !·o­so- República de Colombia, Bogotá, Julio 20 de rgro )-Número extraordinari o. H&­menaje de la ¡arror¡uia de la Catedral (Sa n Pedro) "Es un precioso cuaderno en f0li o, de 16 pá­g in a¡¡ á euatro ~olumnas, además. de _las cu­biertas, en la últ1ma de las cuales se m serta el Acta de la revolución del 20 de Julio de· 18 10. Está d edicado á los Padres de la pa­tria en el Centenario de la Independ encia~ Ilustrado con var ie dad de grabados, contien ec multitud de escogidos discursos , artículos y composiciones en prosa y verso, y n otamos e s­pecialmente la Circular de l Excmo. Sr. Dele­gado Apostólico 4 Jos Prelados de la Repúbli­ca y la Pasto ral del Ilm?· y Revd~o. Sr: Ar~o­bispo de Bog·otá. As ociándon~~ a los fesleJ~S. de Colombia en conmemoracwn del natali­cio de la patria, como dice el Excmo. Sr. De­legado Apostólico, con él mismo la deseamos para su creciente prosperida d que, fiel á la Heligión sacrosanta de sus mayores, la Re­ligión Católica, jure ' un etern? pacto de paz y de amor entre l os c o lo~b~anos y d€.' alianza fraternal entre las republicas de l a misma familia hispanoamericanas : á las que. deseamos igua l felicidad." DocTRINA ÜR ISTIA :-IA -El domingo 27 del pasado tuvo lugar e~ las igl esi as parroqu2 ale s. y particulares de la c1udad, do!ld~ _se ense na ~1 Catecismo la so lemne prem1acion ae los m­ño s que h~n concurrido ~urante el año á es ta enseñanza. Notable ha sido la labor de los. RR. PP. J esuitas, los Párrocos, y la s cate­quistas, Y. notable t~mbié~ el a delanto de los. uiños, qUJenes de dia en dia se muestra~ más reliO'iPs os y educados. Lo que ha su~ ed Ido en la ciudad se nota también en las parroquias. de fuéra, en las que admira e l_ trabajo de los señores Curas y de las catequistas, y encanta el aprovechamiento de Jo~ n1ñ os. Qu_e Dios Jo s premie á t od os y les de constancia en tan santa obra. GRAN VELADA LIT ~ R A I\ IA Y MUSICAL-Tuvo lu o-a¡: el último d omingo en el patio principa l del Coleg io de San l:lartolomé, con I!1uch o lu­cimiento, á benefic io del nuevo H osp ital de Ca­ridad, en cuya ob .·a está vivamen~e interesado el Excmo. Sr. Ragonesi. La magist ral Confe­rencia del Sr. Can ónigo _Dr. Carrasquilla llamó mucho la atención. " LA SociEDAD ''-Con este nombre apare­cerá el 5 del presente e l diario destinado á servir d e órgano á l~ Crf!~ada de {a .Pre11;s a Católica, b ajo l a d1reccwn del distwgmd o caballero D. Carlos Suárez Murillo. Desde ahora lo sa ludamos y le deseamos larga_ vida . Mañana será en la Basílica la inaug uración de esta obra, y el domingo, la Velada !ite raría en el Colegio de San Bartolomé, destmada á festejarla. NovENA DE LA IN~IACULAD ,A CoNCEPCIÓ N­Se ha estado hacien do e n la Capilla del Sagra­rio desde el 29 del mes pas ~d o, á las 6t de l a tarde. La fiesta se celebrará el día 8 á las 8 de la mañana. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 0 8 EL HOG A R CA T OLICO A LTAMEN TE h o n rado ~ he mos sido con la s i­g uiente ex pre iva t arj e ta qu e el nohl e Pa sto r de la r:r, r ey d e Tuaja se h u d ig na do c nviar.u os p ara alen tar g cn ero~a nJcntc nuestra puL I J ~a­ ·c ión: "EouAR DO M ALD ONA DO CAr. v •, Ob1 S· ,po de Tunj a, sa l uda ate nta y cariñoJ s amc ntc a l Sr. D r. D. Celso F orero N ieto, Dir ec tor d e EL H oGAJ\ C ATÓ LI CO, y t ir ne el gus to uc e nvi a r le l a p equeñ a sum a d e m i l pes os {$ 1 ,ooo p . m. ) para tt yuda de su in ter es ante peri ódic?, d d"e~so r d e l os i n t ei' eses d e la Ig les ia- T u nJa, Nov Je ru ­! Jre '3 de I()I O." Al da rle al li mo. y H. r· vdmo. S r . Obispo nues tros m ás c u mpli dos ag rad e­ci mi en tos , r o,;;-am os á D ios pros pere torl as las o!Jras cató!Jcns ele s u i mp o1 t11 ntc D ióces is . EL C oLE GIO DE LA S AGR ADA FAMTJ. IA -Es­t uvo de gala, dlas pasa dos, co n la p r im era co­m unión que algunas de s us a lumnas rec ibi e­r o n de m a ños del Excmo. Sr. Dele g ad o Apos­tólico en la Capilla de su Pa Jao i o. L as p iad o­sas ni ñas c¡ue dis fr utaron d~ es ta d ic h a fue ron sorpr e nd idas con el fam os •) des ayuno q u e el bon dadoso repr es en tante ele S. S. les h i zo se r ­v ir, lo que t anto ellas c omo s u s respetables >Super ior as le h an ng r acle cid o inmensa m c n tr . A GRAD ECE MOS á La R enovación , r espeta­b le y docto di a rio de esta ci udad , y a l S eman a­rio Popltla r ele B uca r a m a nga, m ag-n í fi co pe­riódico católic o, los conce p tos h rmroso'i con que ~e han servi do favore ce r á E L H oGAR CATOL ICO. IGUALMEN TE agr adecemos á L a T' ida , d e Buga, La Unidad Cat ólica, d e Pamplona , y La J u ve ntu d , d e Bao And ré s, la rep r oduc­ci ón que han h ec h o del editorinl, del n ú mero 3 , de E L HoGA R CATÓLic o, rl e bido á la d oc ta .pluma de nuestro dis tin g uido cola bo rad or y a mig o muy querido, el D r . Anton ic>J usé U r ibe . T AMBJ !ÍN dam os la s g r acias m ás c u mp l i­das: al M. R . P. R ector ri e l Coleg io Na c iona l d e Snn Ba rtolomé, r or el obsequio q u e s e ha servirl o h ace rnos d e iotr r esante h i s~ óri co !te ­cuerdo de las B ud as d e P la ta del menci o­nado Colegio, q ue d i ri g .:! n c on ta uto a cierto lo s Pad r es de la tompnñía; al Ge ne r a l D. El is io Medina y s u aprecia b le hij o l\ [an n d, por la hermns ísima é il ustr ada Ar ta de la R e­v olución de 18 10, que en gra n for m ato y mag · n í fico papel , h an pu blicado, y se s in ió e n v ia ¡·­n os, y a l Sr. D. R afael Castro S. , por e l be­llo é ingenioso m os ai co d e lo s P adres d e la Pa­tria co n que ho nró el Centenario; ig ua l u• c n ­tc t u v ieron la fin eza de enviHrnos los R R. PI'. SAlesianos el n ota bl e artísti co m osa ico re­ferente a l m i,; mo as unto, que debid amente les agradece mos . D . R uP ERTO S . GóiHE z-Fo r t a lr e ido cou los consu elos de la R elig ión, m u rió en la pa z Jel S eñ o r es te h onor a bl e cab all e ro,dist inguido á la par qu e por s us v ir t u des é ilus t r ación, por los muchos ser v icios qu e pr estó á l a Patria y á la r eli g ión com o e~cri to r, poeta , n ota ble i nstit utor y m agistrado la borios o. A su r iduo asi s t e nte al Ca te­ci smo el e E gipto d (l;dc hacía ~ e i~ años y ej c r11 pla r po r s u co n d uela, e¡¡te a pr ec iab le mu­cbaclw o l1re ro m u ri ó el 7 del pasad o á co n.se­cuencia de u na c a ída d esd e lo al to d e u n a nda­mio de l Ca pitolio . H abía comu lg a d o el d ía an­te¡ ·i or y a lr anzó á. nuxil i ar la un P. J es uita. " LÁ I-I ACIEN ;IA ' ' - IIa seguiio v isitán do­n os esta i nt r r r · ~a nLe r rv ista i lu<; tr<~ d a que se publ ica en 13 ú 1Ta lo, N. Y ., E. U . A . La po pula ­r ida 1 de q ue g•Jz.t dl' pendede los notables a r­tíc u los ·q ue co ntie ne sob r·e agri c ult u ra, y c r ía de g anado. '' EL AM tGO " - Sa l u !a mos á este nuevo pa lad io r a tóli co, d t:~ t i nado á la cl a SP obr·era, y a rr r adecern ns el canj <'. Otro ta nto hac emos con° //oj i tu s s u r< lla s , d e l ba~u é; La B uena Pren sa , de Medell ín ; L a h wenturl, de San An d r és, p r eci o ~os periód icos de p ro paganda, muy bien d irig ido& . I g ua lmrn te ¡, alud a m os y a g radec emos e l ca¡¡je á EL B 1.en P uúlico, d e MeJ el lí n ; Dios y Cés a r , d e Garzón ; P o l o N or:e, d e ,\[ a~an gu é ; L a Idea, de :\I an iz a ­lcs ; L a R ep ubl i ca , de Tu nja; Cu nd u rc un ­ca , de J e r icó ; !Jl Tempera n te , d e Son són ; y Rena •:im ·e nto, de Si ncelej o, e xce le ales. pe ri ódi cos que m e rece n r ec omen dars e . J u;o.; TA G .: N1: 11 AL DE F ÁBRI CA DE LA P A­RROQU IA DE SAN P EIJ I\0 1 REU;'o; ID \ EL 27 DE OVI EMBR F: DE I g t o -As i ~t i P r o n l os señores : !gnacio d e Ca y e d", J o é :\I a o u el Re&tre r o S_., J os é i\I i s·u el H es tre po, Euseb ·o Vn r t;" as, R t­ca rdo l l erre r a R ., A rcad io Cés pede!', An­d ré., Ma rtín cz 1\l on t • ya, J o&é !li ar ía Re'> t r epo Sát·nz , Enrique Pom bo , B enj amí n R t.bledo, J osé J oaq u ín Casas , J osé A ntonio Pat iñ o, l\[ alaq u ia Nieto, F r a nc isco l\ lej ía, J us to Pas­to r, y Clemente Valo e rr. m a . IMPRE :-> TA DEL l L\1 0 . s,,. HE RRER A- L a q ue ¡,, ha n t•b scq u iad o el r . \'icarin Gen er a l y el Cle r·o de l .<).r zo bi s pa do c .J n m ot i vo d e u Jub il eo f ue i n a u ~ ur
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 33

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 22

El Hogar Católico - N. 22

Por: | Fecha: 01/01/1910

E HOGAR CATDLICD Se plblicl b~jo h dirmiÓl del Pmiienh de l~ Junb Centr~l de 1~ Doctri n~ · Cristi~n~ " Nad ya, finalmente, por alimentar la conver­sación, me han expuesto á menudo las que yo quiero por ahora llamar dudas, pero que en mucha parte no han sido si­no puras ignorancias. Veamos algunas: Uno de mis amigo3, que pretendía ha­b e rse hecho católico á fuerza de haber es­tudiado el catolicismo en los libros, hacía delante d e mí una objeción; yo le con­trad ije citándole un pasaje del Catecismo del Padre Astete. -¡Ah 1 me replicó, ¡el catecismo 1 ¡el catecismo 1 Eso ya no corre. El catolicis~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 EL HOGAR CA TOLICO mo ha progresado mucho en los últimos tfempos. Ya no aceptamos vejeces. Este error de mi amigo nacía de lo -•ismo de que nacen casi todos : del pru­' rito de aplicar á las cosas de orden so­brenatural, espirituales y eternas, las mis­mas reglas y el mismo criterio con que juz­camos lo que está al alcance de nuestro entendimiento y de nuestros sentidos, de lo puramente humano. De que existe lo sobrenatural dan tes­timonio los que inventan teorías y siste­mas para explicarlos, y hasta para ne­carlos. Tratándose de cosas puramente hu­manas y terrestres, bien podemos de­eir, v. gr., que tal ó cuál institución, tal é cuál ramo de las ciencias, tal ó cuál industria ha progresa no : todo lo terres · tre y humano es imperfecto, los hombres aos sentimos inclinados á lo perfecto y tratamos de dar perfección á lo que pue­de recibi rla de nuestro inge nioó de nues­tras manos. Pero lo sobrenatural, lo que concierne á nuestro origen y á nues­tro destino futuro, no está sujeto, ni á IUlestro juicio, ni á nuestra voluntad, ni á nuestra acción. A sí es que si ello fuera mpaz de ser perfeccionado, no lo sería por esfuerzo nuéstro. Pero la religión, sus dogmas y sus máximas, como obra que son de Dios, han sido perfectas desde su principio. Aplicar á lo espiritual las leyes y el criterio ó los razonamientos con que juz­gamos lo terreno y perecedero, es co~a tan descabellada, como sería en un mé­dico guiarse por el Código Civil para curar á un enfermo; ó en un aboga­< io sacar de un tratado de patología t!&erna los razonamientos de q ue h'lbía lile echar mano para ganar un pleito. "Yo, para esto de la moralidad, no necesito de la religión." Esto me dijo otro amigo en cierta ocasión. Lo que no me dijo fue qué entendía por moralidad. Entendería sin duda por moralidad el no quebrantar ningún artículo del Códi­~ Penal, el no hacer daño á nadie, el ser honrado. ¿Pero sin religión cumpliría aquel in­dividuo con los deberes que tiene para eon Dios y para consigo mismo? El afirmar que ne tiene deberes para con Dios, es negar su existencia ó negar la Providencia ; es ser ateo 6 deísta. En todo caso debemos admirar aquella alma de mi amigo que h'alla en sí misma las energías suficientes p'lra avasallar aque­llas mollas pasiones á que tan pocos hom­bres han podido resistir. El dicho aquel á que me estoy refi­riendo es, por· otra parte, una declaración de que la religión es CC'Sa inventada por los hombres para que los que se dejen embaucar por ella observen buena con. ducta moral. "¿Si Dios sabía que yo me había de condenar, para qué me crió?" Esta pamplina que he oído, no sólo á varios amigos sino á muchas otras personas, ti e ne origen en aquel prurito de razonar sobre las cosas divinas y t:S­pirituales como se razona sobre lo que cae bajo nuestros sentidos y sobre aque­llo á que alcanza nuestro entendimiento. ¿ Los que hacen esta pregunta, se han puesto á discurrir alguna vez sobre lo que es la eternidad? Dios, que existe en la eternidad, no está como nosotros, viendo pasar y desvane­cerse los momentos, las horas y los días. Para él todo está presente. Misterio es éste que nos confnnde, como todos los miste­rios. No obstante, por medio de una ima­gen, pod'!mos formarnos alguna idea de cómo Dios está viendo en toda la eterni­dad todas las cosas que para nosotros van siendo pasadas, presentes y futuras. Imaginémonos un· circo como aquellos en que h e m os visto funcione s de equ1ta­ción. En este circo está corriendo circu­larmente un caballo. En el centro est~ un viviente que, ~como ciertos insectos, ti ene . ojos al rededor d e todéi la cabeza. E~te vivi en te está viendo al caballo tan continuamente co mo si estubiera quieto, no obstante que el caballo se mu e ve y que pasa en momen tos sucesivos por de­lante de un e spectador que está sentado en la parte exterior del circo. Tan lejos está Dios de influír en nues­tras d eterminaciones, ó sea de privarnos de nuestra libertad por el hecho de estar­nos viendo, cuanto nosotros estamos lejos de influír en la determinación y en la suerte del ciego á quien vemos á mucha distancia, y con el auxilio de un telesco. pio, dirigirse al precipicio en que va á caer. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO !11 Profundo misterio es~ para nosotros es­te de la vida en la ete rnid ad ; pero para un sér inteli g ente, semejante á nos o tros, que vi viera en ella, se ría miste r io tal vez más profundo e l d e una existe ncia como la que te ne mos en la ti erra, q ue pasa y sub . siste . Pasa e n e fec to nu es tra existe ncia , pu e s e l ti e m po no es m ás q ue la dura ció n de e sa existencia mi sma. No de otro m o­d o pod rla conside rar el ti e mpo a q ue l sé r inteligente que h e m o s su pu esto . E l d is­curriría p asa, lu égo se a ca ba, y si sie m­pre está pasando, a cabanrio es t á sie mpre. Hay e so que llamam o s mo me ntos y ho­ras, que so n cosas qu e s e aca ba n y que si g ue n ex istie ndo; nó, eso no pu ede con­cebirse. P a ra nu estro supu es to in di vi d uo, el que una existe ncia t e ng a pri ncipi o y fin es acaso nada menos qu e un absurdo . Muy ufa no y con mu c ho aire de triun­fo se me prese ntó ci e rto día C ., uno de aqu e ll os amigos qu e solían buscar disp u- - ta conmi g o. Cre ía él trae rm e el a rgumen­to más flaman te y m ~ s contunde n te, el m ~ s pro rio paia d e jarme confundido y atontad o. "Dice n ust e des Jos católicos, que al fin de los sig lo s han d e r esu c itar todos Jos hombre s con los mi s mos cu e rpos qu e t u­vi eron . P e r o la c i,., ncia nos en seña que las partíc u las ó átom os de que se forma cada cuerpo se es parce n des pués de la des !:o mposici ón d e él , y lu égo van en­trando en la composición de otros cu e r . po~; d e manera qu e ci ertos áto mos, al fin de los si g los, han si do ya parte de muchos de Jo s cue r po s de Jos h c mb res , ¿cómo, pues, es posi ble que un o de ellos re ~ u c i :e co n e l mi s m o cuer po q ue tuv o?" -Tú sa b es , le respor¡ d í, qu e la ci e ncia ense ña que Jos á to m o s de q ue es tá com­pu es to un o de nu estros cu er po s se mud a n y ca mb ia n e n no mu chos añ os, de m odo qu e ~ i tu ra zonamien t o fu e ra fun dado, el cu er po qu e ti e nes a ho ra no se rí a el mi s mo qu e t e nfa s · cua ndo tú y yo íba­mos á la e scuela. El renco r que le g ua r­das t vd av ía al maestro aqu e l q ue te pegó doce azote s es ya inju sto, pue s ese cu er­po e n que tal e s a zo tes caye r on se ría un o que no te pe rtene ce ría ni te ndría nada que ver contig o. La id entidad de un cu erpo humano, esto es, el que un cuerpo sea en cierta fecha el mismo que era en una fecha aa­te rior, no cl. e pe nde d e que las partículas que lo compon e n se an las mismas que eran; depe nde de que siempre y continua­mente haya sido animado por una mis­ma alma . Nada importa que físicamer.te haya sufrido ca m bi a s ó alteraciones. V ., uno de mis mej ores amigos, honl­bre ilu stradísim o y afi cionado por tode extremo á los bue nos cuadr os, mostrán­d ome en su casa un o de la Virgen que a cababa d e adquirir, y que era copia de u no de Rafael de Urbino, me dij o entre otras cosas : " Rafae l fue quien dio ori­gen á la devoción de M a ría. El Evange­lio no d:J., re s pecto de ella, otra id ea que la de una pob re ju1ía. Su hijo mismo la trata ba con ci e rto d espego." Yo me puse á estudiar entonces lo con­c e rniente á la histo ria de la d e voción á la Virge n, y no tard é en confundir á V., d1- ciéndole : " 128 1 años ante s de queRa­fa e l S an zio h iciera cuadros de la V irgea, Sa n lre neo-cuyas o bras t e pu edo mos­trar- había escrito sobre ella lo basta"­te para dar á c o no cer que se le rendía fe r vo r oso culto. Y ya que para mostrar­te a quellas obras h 'lbía d e ll evarte á una lib rería e n qu e se e nc ue n tran los numero.­sos volú m e nes d e la Pa trol ogía, ah( po.­drfa s ha llar muchos c e nte nare s de pasa­jes de obras de los Santo s Pa dres, taa concluyente s como el de las de Saa Ire n eo. O ro amig o, y d e los m ej o res, y de los m ás di sti nguid os e n la li te ratura y e n la políti ca , dese ando, con toda s ince ri d a~ ve r desvanecidas la s d ud a s que lo in q uie­taban, me expuso de la mane ra siguiente, e n un a carta, lo q ue cre ía qu e e ran las in­d ulge n cias : "cua nd o la I g le sia concedtt una in dul g en cia, lo que hace es d e clarar que, desd e ci e rt0 ti e mp o , una ac ción ea pecado, y ofr e ce pe r do na rl o á q ui en ej$­c ute una obra qu e se ñ a le." Es t o no necesita co m en tarios. Un joven que había v ivido c o nm igo, y q u ~ con mi go h abla tratado de a suntoc rel igi o sos, hizo un viaj e á los E sta dos Un idos , y á la vue lt a me dij o : "Pur allá he tra ta d o c o n mu c has personas sob re lo que fue asu nto de tántas conve rsa cio nes nués tras ; todas ellas han corw eni do e11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 22 EL HOGAR CATOLICÓ lo que les he expuesto en favor del catolic ismo. Sólo sobre un punto no p ude darles explicación sati sfactoria: ¿por qué los sacerdotes, que tánto recomi :: n­dan la confesión, no se confi esan?" Esto tampoco necesita comentarios. Si he apuntado aquí esto , y lo de las in­dulgencias, lo he h echo únicame nte pa ra dar una idea de la ligereza con que suele di!;currirse sobre asuntos religi osos. Otro, y esto pasó en u na peluqu e ría . "Ustedes, los c atólicos, a seguran que e onfesándose obtien e n e l perdón de to­dos los pecados. El ver que pued e n con­s. eguirlo cu anta:; veces qui e ran. ¿no les hace más fácil el seguir pecando? ¿ este medio tan fá cil de obtener e l p er d ón no les hace pecar más ?" Puede ser que sí les haga pecar más á los que se con fiese n mal, á los que no ha­gan de veras el firme propósito de la en­mienda. Pero el afirmar que el empleo de un medio para alcan zar el perdón del pe­eado induce á pecar, es afi rmar que n o hay ninguno para r e habilitarse desp ués d e ha­ber caído, y que d e cualq ui er manera que se obtenga el perdón, la existencia de este medio ha de hacer pecar más. Y si la observación d e este amigo (e l de la peluquería) tuvi Era algún valor; ¡cuál es no podrían hac e rse r especto de la doctrina de los protestante s, de que EOn un acto inte rior de arrepentimiento pued e el hombre justifi carse l. Vaya ahora la úl tima duda : una cosa bendecida por la Igl esia, po r mano de algún ministro suyo, como un escapula­¡;: io, un rosario, una bujía, una medalla, un poco d e agua, ¿no son como aquellos ta lismanes ó amuletos á que mu c has gen­tes supersticiosas de difer e nte s cre enci as atribuyen virtud es sobrenaturales? Nada de eso : las co sas qu e po r ma­lfl O de sus ministros b e ndice la Igl es ia no t ienen más virtud qu e la de la s ora ciones que se han pronunciado al b e nd ecidas. Si junto á la cama d e un moribundo s e enciende una cera de l a Cande!an·a, es to no se hace e~perando que la bujía, por s( misma, pueda pr oc ura r gracias ó auxilios al agoniz .nte: lo que se q ui e re es que las preces que pronunció el sace rd o te t¡ue la bendijo tengan su efec to e n lo s momentos en que se hace uso de ella, efecto igual al que podría esperarse que tuvi e ran si fueran pronunciadas por el sacerdote en e l lu gar y á la hora en qu e se ti e ne e ncendida la bujía cerca del m oribundo. J unio de tgo8 . . ¡osÉ MANUEL MARROQUIN PALABRAS PRONUNCIADAS POR D. ANTONIO GÓ~1EZ RESTRKPO en la distribución de pr~ mi ·>s de l Co legio d e María Auxil i adora 1'\o vengo á pro nun c iar un discurso a ca dém ico d e clausura de es tudios, sino á manife staros en brC" ves palabras. la sa­t Uacción c o n que h e venido á presen­ciar el acto solemne que da fin á vues­tras labores en el pre;e nte año escolar. Basta la sola conte m placi ó n de estos mu­ros, ve tu st os y ve n e rab es, para traer á la me moria el recue rdo de varias gene­raciones d ~ niñ a s que han salido de aquí á ser ornato de nu e stra so ciedad; y los r esultados que prese nciamos hoy demues­tran que las h onrosas tradicione s de este pl a ntel no se inte rrumpen, y que ahora, cuando su dirección está confiada á una activa y b e néfic a Com unidad religiosa, la educación del b e llo sexo se reali za con brillo, aunqu e co n cristiana mod es tia y dis· creción. Grave proble ma es este d e la forma· ción moral é intel ectual de la porci ·n m ás d e li cada é int e resa nt e de la sociedad; problema que se r e laciona estrechamen­te con otros de los más trascendentales que estudia la sociología. Pasaron para sie mpre los ti e m po s en que no se daba im portancia ninguna al cultiVO intelec· tual de la mujer; y se limitaba su acti • vid ad al cumplimiento de las sencillas funciones d omé3t icas . Poéticas son sin duda las leye ndas que nos pint<ín á las altivas ca st ellanas de 1~ Edad Me dia en­ ·cérradas e n s ~s castillos y d edi cadas á hacer labor e n compañ fa de sus du eñas y se rvid ora~ ; pero la civiliza ció n moderna n o consie nt e tste ide al de vida indolente y mo nóto na; y h a creado á la mujer otr os deberes y otras obligaciones. La difusión inm ensa d e los conocimientos hu­manos qu e alcanza h oy hasta á las más humild es capas d e l pu eblo. ha influfdo poderosamente en la cultura femenina, y hoy no le bastaría á una dam& de buena Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO sociedad la rudimentaria in strucci ón d e -otros tiempos, ó si á ella se limitara, ha rfa triste y desairado pape l. Hny s on materia de estudios en los col egios de niñas, cosas que antes estaban reservada s á los sabios ; y pasma ver la propiedad con que entendimientos de licados, que empiezan á desarrolla rse bajo la frágil envoltura de la niñ e z, do minan la s mate· rías más áridas y abstrusas, y pe netran los misterios de las matemáticas, de las- . ciencias físicas, de la psicología. ¿ Quién no aplaude ante manifestacio · nes tan bellas y auténticas d e lu civiliza · ción? ¿Qué hombre no se complace e n compartir con la compañera de su vida, no sólo el pan mate rial, sino las intimida­des de su pensamiento? ¿ QJién no ve con orgullo á una mujer, que no sólo sabe cumplir con los santos debe res de la ma. ternidad, sino que está en capacidad de ilust rar, con sus conocimientos p ro pios , la inteligencia de sus hijos y sabe apli~ar á la tarea sublime de la primera educa­ción, el divino instinto de las madres, for­talecido por las lecciones de la ciencia ? Pero todo en lo humano tiende á des­virtuarse por la exageración, por e l e xce­so. Se ha querido, no sólo educar á la mujer, sino destruír su sér moral, e l sello imborrable que Dios imprimió en ~ u alma, para hacer de ella una prosaica competidora d el h ombre. En sociedades positivistas, donde el supre mo obj e tivo de la actividad humana se reduce á la ad. quisición de la riqueza, á la sati sfacción de los deseos materiales, se ha querido qui­tar á la mujer lo que constituye su más bello adorno; ese conjunto de cualidades suaves, púdicas y discretas que forman el eterno .femenino, de que h ablaba e l gran vate alemán; lanzar á la reina del h ogar en medio del estruendo de la plaza pú­bl ica, y aun darle papel activo en las lu­~ has políticas, que son el elemento más poderoso de desar monía social, y el e n. gendrador más fecundo de od ios que van de partido á partido, d e familia á fami lia, de h e rmano á hermano. Y á esta trans­formación m o ral debe corresponder o tra física, en virtud de la cual la muj e r ha de adquirir dureza en los miembros, energía en Jos músculos, arrogancia de comba· tiente en la voz; perdiendo en cambio esos encantos indefinibles que han sido .hasta ahora la flor de la vida ; pues no se comprende una lu chadora adornada con los atributos de la gracia y la belleza; y as( vemos que la Clorinda del Tasso .. no obstante haberse formado entre el tu­multo de las armas, cuando saJía á com· batir contra lo s cruzados, deponía los arreos fe menil es, ocultaba sus rubios ca. b e llos con el casco de espantable cimera, y velaba sus facci ones femeniles con la dura é im pe netrable visera. Lfbreme Vios de desconocer que las muj e re s pueden ve rse di g nam e nte llama­das á d ese mpe ña r papel importante y aun principal, no sólo e n el¡seno de la fa­milia, sino en grandes acontecimientos qu e inter esen á una nación, quizá al mun­do . La Sagrada Escritura nos presenta entre los Jueces de l;rael, á la Profetisa Débora, insigne c onductora de un gran pueblo; y la Iglesia acaba de conceder­h vnor inm o rtal á Juana de Arco, la gue· rrera provid e n cial, fbr inmac ulada, nací­da e ntre lagos d e sangre. Entre los más insignes mona rcas del mundo figuran va­ri as muj e res . Pe ro de estos casos excep­cionales no pu ede deducirse una regla de g e neral a pl icación , ni sería justo, como lo h a r. e la in signe escritora D." Concep· ción Arenal, a tribuir una contradicción · a pas ionada a\ crite rio masculino, que permite que una mujer se si ente en el trono y ve con r epugnancia que ejerza m enos graves y difíciles profesiones. Una reina que gobierna por sí misma, es caso extraordinario; y la muj er que ll ega á ese puesto está preparada para d esem· peñarlo por la herencia, por el nacimien­to, por la educación. ¿ Puede esto compa­rar; e á la lu cha por la vida que se pre­te nde entablar entre el sexo débil y el ho mbre? Admirable ciencia es la química, que de lo s despojos aparenteme nte inútiles y á veces repulsivos de la natural eza, saca sustancias con las cuales la tierra árida s e hace fecunda y se corona de frutos y de fl o res. Pero qué pensaríamos de e sa ci e nc ia si sólo sirviera para la produr.. ción de plantas grose ras. aunque útiles; y por su infhencia vi éramos transformar­se en prosaicas legumbres las rcsas y el a veles de nuestros jardines, que so¡ 1 alegría para los ojos, deleite para el sen­tido, fuente de inspiración para e l po eta? No terminaré sin recordar que lasCo­munidades religiosas tienen gloriosas tra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR C.:ATOLICO. diciones en punto de cultura femenina. All á e n la Edad Media, entre las nie · bias bárharas de la Germanía, se d es ta­ca la ~ingul a r figura de la monja Hros · wita, que dej6 m e mo rabl es pi ezas de tea. tro es rri1as e n idi o ma latino. En el gran siglo XVI, ¿qué fi g ura española eclipsa á la de la in signe doctora Santa Teresa ? Y aun nu estra Améri ca colonial tuv o dos monjas ilu stres: en Méjico, Sor Juana Inés de la Cruz, llamada la Décima Musa; en Col o mbi a , la Madre Castillo,que supo mane j;¡r con in co mparable inspiración mística el idioma castellano, h echo, se­gún frase célebre, para hablar con Gios. Grandes nombres son éstos y bi e n po­déi s amparr1rosbajo su sombra, sino para vestir el h ábito r e ligioso, que es cosa de vocac ión especial, no á te dos concedida, sí para ll e nar digna y cristianamente las obligacion es qut úS imponen Dios, la fa. milia y la Patria. La Patria No es tan cara la tierra qu e 1rnbitamos P or su cli lll a geni a l ó fé rtil s u e lo ; M as p orque e ll a es la p atri a,' ell a la madre Qu e d a rnos q uis o el Ciel o. Porque en ell a prob ar on lo ~ üa ve Y an wrgo del vivir nu estrcs m ayores, Y en la sangre, su herencia nc s l egaron De goz os y d olores . Porque aq ul como b uenos co mba tieron Y 1 •urd a!canzarc n de victoJ ia O palma de m ~ rt i ri o, y á estos ~it i o s Liga ¡ on :, u 111emori a . Ya es1>1s mismas campiñ a s fl or ec ía n Bajo ese mism o so l radioso y bell c- , Antes que aqu í la s anta cruz re i nase, Y PA TRJ A no era aquello. Gananrl o paln1 o á pa lm·• N uE vo R EINO Fundó es ta pa tria e l va lt.:J·oso hispano, Para s us hijos, n o para fut uros N iet os de oc i oso h erm r• no. P or eso la Conquis t a, h e rcúle a haz ~ña, Benrligo, cuando vue lvo atr:\s la vi bta, Y l a guerra, á la pn r , ele l nrl epend<> ncia, A fu er de Reronquista. P a tria es la fe y e l ha bla; lo s recuer·J os S nntos, que nng· uran p or venir r'iente; Fuego qu e en t ier ra e xtraña, en caso adve!'s o Se a gita pr epotente. ¡Oh ! no d ejéis s e ex tinga esa centella, ERa a lma de l o grand e y de lo b uen o, Que á r ec i bir c umic n za el d ébi l niño En e l m a ter no seno, Y qu e en el joven, si dor·mita , súbito D espie r ta, como el ímpetu de Aquiles , Cuan do la e ~ pada descubrió c utre gasas Y tocas fe m e niles. 1 ¡Oh ! amad la Patri~, venera d la; y cuando· Todo zozobre .Y la esperan za muera, Con brazo firme aun trr molaa en a lto La nacion a l bandera! M. A. CARG-· Culto eucarístico Se ha exte ndido notabl e me nte no sólo en esta ciudad sino en toda la Arquidió-­cesi s, de man e ra que apenas hay ¡Jarro- • guia donde no esté establecida la Congre­g ación de l Sagrado Corazón de J esús y­la Adoración 1Jerpetua ; en cerca de cin­cuenta lo calidades d ebe fun ciona r tam-­bién regularm ente, la h e rmosísima Aso­c. ia ción P 0 ntificia de la Adorac ión R e pa­radora de las naciones católi cas, que se· rropone extender por todas parte s la prác­tica de las Cuarenta Horas romanas. El limo. y R e vdmo. Sr. Arzobispo Primado ha mo~trado vivo ínttrés en que éstas se hagan sucesivas cerno en Roma y muchas. de las principales ciudades d e Europa y América, lo cua 1 no será difícil si Jos Sres' P á rrocos y Capellanes se pene n d e acuer­do con el D irector Diocesano de la última de las asocia cion es mencionadas, para ver ' cómo se fija de manera estable esta áurea r0tación de alabanzas y actos expiato­rios á Jesucristo Sacra men tado. Convendría también que se reunieran de vez en cuándo los directores d e todas las A~ociacio n ese ucarísticas y lo s Párro­cos y Capellanes para ponerse de acuerdo en algunos puntos, y ayudarse en esta santa obra, la cual, á la vez que piadosa y · a scé tica, podría se r de propaganda católi­ca, ya que los ti e m pos son de lu cha con la impi eda d y la indife r e ncia r e ligiosa. Estas reunione s podrían servir para es­trechar más y má s la unión entre el Clero secular y r e gular y en tre las mismas Con­gregaciones; servirlan también para no muy tarde llegar á la reunión de un Congreso Eucarístico, porque ya son no­tables , e ntre nosotros, Jo s e le me ntos que podrían hace r fec unda en bienes espi ritua-le s esta Asamblea. · CEL so FoR ERO N r no, no pudiendo corres­ponde r personal men te todas las visitas y aten.ciones qu e num e ro sos fe ligreses y amigos se dignaro n ha ce rle con motivo d e la mu erte de su padre, acaecida en O c tubre último, se complace en presen. tarJes e l testimonio de su más vivo agra. decimiento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO Da las gracias también á la prensa de la capital por la manifestació n de con­dol encia que se sirvió hacerle. Igualm en te agrad e ce al Sr. Cura de Zipaquirá y á numerosas señoras y ca­balleros d e esa ciudad, las manifesta­ciones qu~ se si rvi e ron hace rl e , con mo­tivo de la Estatua de San Antonio de Pa­dua que tra j') de París, con destino al al. tar que le construyó, cuando fue Párroco de ese Liga r. Libertad, igualda.d y fraternidad R e presen taiJ a D. Policarpo entre bs sesen­ta y cinco y los setenta, esa ed ad venerable que ll amam 1s ya ~ n cian id a d s i n he rir la pue­ril ocultación que aqueja á una buena parle d el género humano. Siendo muy j oven, em igró, como t antos otros, :í la .\ m érica, dond e la sue rte, s u afa no­s o tra b ajo y a rreg- lo en el VIvir, le hicieron dueño, en unos cuantos lus tros, d e pingüe fortuna. R egre>Ó á España caduco y g .,stado, y es­tablec ió su residencia en una capital provin­ci a na, que lo era del vill on io d onde vio la primera luz , en el que aún le reco r da ron leja­nos parien te> , que quizá sin l os abundantes d oblones que traía uo huLi er .• n adver tido su llegada. Pero, á no dudarlo, la riqueza es auxiliar p ode roso de la e;enealogí;¡, ., En su lucha por el diner o , ni se oc upó en crea rse una f •m ilia, ni mucho menos en c ul­tivar su espí ritu , que nunca se rem on tó á lo ideJ l. D aquí que aprec iase lo s cuadros por pies, com u lns solares, y que no hubi ra vaci­lado en rlasinc¡¡r en la misma familia á la a:Jormi cle !' a y :í la po esía. · No profesaba id eas r el igiosas de. n i ngún credo; era tan sólo, s• gún su expresión, " un hombre pdctico para el que el d ía t uvo siem­pre tre in ta ho ,.as, sin más r eligión que el tra­bajo." , Al establecerse en la P i' ninsula, no mbró su apoderado á un h o111 bi e con fama ele b ue:10, de agudo i ngen io y fina perspic.,cia, ac •ed i ta­do con la fiel il dministración de otr¡¡ s f¡ rtu­nas á su cu iclaclo conliadas. Con éste departía en la o cas ión y con el mo ­tivo d e esta h •storia. -Quiero r¡ue no me wrprcnda la muerte­decía D. Poli ea rpo-sin dejar arreg lHdos mis a suntos. Teng·o hos qurja Jo mi testamento, per v no aciei'LO con la d cse.t da s ol uc ión á una id ea qu e vol te ,1 en mi c eu bro. u ~ted podría nyu­darme c,m ¡, u cl nra intelig· eocia. El adm i ni, trad or se inclinó r e spetuosa y modestame nte. -Es mi deseo dejar un legado para una undació n, asociación, in5titulo ó lo que diera en llamarse, en donde se practique por modo indubitable la sublime fó :·mula Libertad, I g ualdad y Fraternidad; meJor dicho: que sea resultado de esa fórmula que div inizó la Re­volución Ft·a nces a. -Presum o la s dificu ltades que se presentan á s u original proyecto, que á mí también me seduce, y t enga u sted por srguro que no he de darme treg ua ni de igu ió-T r dos so n ig u ales : visten el mismo hábito, nad ie posee nad¡¡; el rico, al en tr·ar allí, se empobrf'ce; el aristócrnta se iguala al plebeyo; comen !o m is m o, la cel­da es ig ua l p.1ra tod os, y las reglas á todos a lca nzan. -No obstan te, tiene n superior es: hay l ego categorías, ofir ins distintos ..•• -Eso es equidad, -y en la equidad estriba la suprema igua l dad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO - Fraternidad-añadió.-Viven com o her­ma n os, se ll a man he rmanos , s e ay ud a n, se c on u ela n y tra b~j a n con absolu to d es prendi­miento de todo inte rés propio, y este auxilio y este con su elo lo extiende n á t odos s us seme­j an te ~, au n á s us enem igos , y á tod os a man en. Dios, rezando por los que no r eza r on j a­m as. Se hizo un l11 rg o silencio. -Pues si esa fó rmula encarna de a n t ig uo en el convento ca t ólico, ¿ qué hay en el mo­der no libera lisn•o ? - Plagio insus t a ncial y huero, D. Policar­po, s ólo pl agio y pa r adoja .••• MANUE L 0 NC INS Sm ó ( De La Lectura Dominical) . El viejo y la niña El viejo-Niña de los neg r os oj os, ¡Cuá n feli z de ti, María 1 La n iña- Mi c J razó n s in enojos Sólo res pi ra alegría. El v iejo- Di c h o~a d e ti, dic hos a, ¡Que en el co n te nto te e11gríesl La n i ña-----:¿ Y por qué cual yo n o ríes, S1 m e crees tao ve nturosa ? E l viejo-He lar on los desengaños, ¡ Oh! niña mi co razón, Y en el surco d e mis años Se q uiebra to da ilusión. La n¡'¡ia-¿ T e cam biarías por mí, Troca n d o por mi al egría De la ex perie nci a la guía Que te di er a el nmndo á ti ? E l viejo-Sella t u la bi o, ]\'[ a ria, Angel de amor y cariño, Más vale el al ma del niño ·- Qu e el saber que a l hombre g uía. La nll!a -¿ Pues n o d1 ce n que l os años . Son la luz d e la r azón, Preservando d cor a zón De los funes tos en"'años ? E l viejo-Qu~e n eso dij o n~ntió, No d iJO ve rd ad, María : Mi s pena s y mi a gonía · - P or mi s a ñ os c ue nto yo. La n tn a -Call ad, b uen ho mbre , por Di o11; No hab leis así d e la vid a , Qu e sien to e l al ma a fli o·id a A . ? un mas q ue pJr mí, por vos . El viejo- De la vida la j or nada Me e n señó la cienc ia m ía, Q ue es al em pezar, Maria, De fl ores mil t api za da. Mas de l mun do los e nojos, Al pa r que en ella se avanza, Nos hacen pi sar abrojos Burlan_do toda es peranza. Y o que ya voy de pa rtida Y el a lm a ll e vo doblada, Sólo sé, que no s é na da :S ino el dolor de la vida. La n iña-Yo sé entonce s más que vos, Pues sé qu e en la vitl a, fl ores Y luz y ci elo y amor es Y dic has ha pu es to Dios. Y s é co n sólo creer, Que esos regalos s in n ombre, Se los hizo Di os al h om Lre, Al d a rle e l humano s ér. Qu ien_prov oca los enojos De AQUE L qu e t odo 1) al canza, Ese no tend r á esperanza Y pisará sólo abroj os . El p oe ta-R azones como se ve S Jn éstas que p r sentidas, A s í ll eva a. s iempre asidas E l dese ncanto y la fe: Falle el s abio observador Cuál nos r eve la m ás ci e nc ia, Si del vi rj 1 la experiencia O de la niña el cando r. FnANCISC O X. DE Ac HA. C RONICA REL 'GIOSA ( De nuest ros ca njes) -CoN OC ASlÓ :-1 del Cong- reso E uca rístico de Col onia, el Pad!'e Santo dirigi ó al Ca1·denal Fischer, e l 2 2 de AgJsto, un h ermoso Breve, en e l cual le dice : "Por el triun Fo de la Re­li g ión cr i<; tiana , por el magn ífi c .J es pec tác ulq de la fe, debemos, ca primer luga 1', d ar infini­tas gra cias á Dios : m ientra s qu e la caridad se r esfría e n muc hos pueb lo s, E L ha querido avi­va r eficaz m ente el fu eg o de su amor en la c iuda d más ven erabk de Ale ma nia. Des pués d ebe rnos feli c itar a l pueblo do Col onia: su pie dad, de -a.Illig uo probada , y s u fid e lid ad en la fe, le han acarreado con jus ticia el sobre­nombre de Rama al emann, y corn pí le le el elo­g; io de Sao Pa blo: "Vues tra fe es conocida en t od o el mundo ." T ermina pidiendo a l Señor que j amás s e aparte Colonia del amor del Salvador escondido e n la Eucaristía, ni de la patern a l di r ección d e su re prese ntante en la tierra. -EL P AD RE S ANTO , en el Breve Omn ipo­tens, de 11 d e Abril úl tim o ,co ufirmó las pre· rrogativas cu n c~did as po r o tro<; Pontífices al sa ntuari o de Santa Marí a d ~ I·1 S An ,.eles ó de ~orci ú n cul a r n As ís, y, a de más, po"r propio 1mpulso determinó que se ll ame con jus ticia Cabeza y Ma d re de la Ord en de Mr nores.; que se t ~ n ga e n adelante po r Ba sí li ca P a triar cal y Ca p11l a Pa pa l, corn o las de Roma. En tal vir­tud , ha q uedado sometida á la jurisd icción, pa tronato y domi n io de la Santa Sed r , tiene cerca de l a lta r m ayor el tr ono papal pa ra uso e xclusivo d el Papa, y la parte del altar que mira á él c omo alta r papal. -ADE:MÁ S llN EL Bn EvE S ÉPTIMO, de 4 de O - tu hre, con m o tivo del Vll Centen ario de la Or­den Franciscana, establece para siempre: que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO la Orden Pri mera, por lo que mira á la Regla, ­es una sola religión ; por lo que hace á las Constitu ciones, se divide en tres familias: Frailes Menores, Menores Con¡,enluales y Capuchinos. La primera puede Jlam.arse Or­den de Frailes Alenores de la Unión Leo­niana, y su Ministro General se reput"t de toda la Orden de Menores, como prerrogativa honor ífica, y lleva la precedencia, porque los nombres de las otras familias no s ig nifican dived idad esencial de la Reg!a sino de las Consti tuciones; empero, los Mini>tros de las tres fami)i ;•s soo. ig ua les en pod er, como Vi­carios y sucesores tle San Francisco, porque son ramas del mismo ár bol, ya que profesan la mis.na regla. Las ba ~ ílicas de Asís y Por­ciún ru la son común patrimonio de las tres fa-mil ias. · -PoR. DECRETO de 7 de Septiembre de la S. C. de Relig., no podrán ser admitidos en las ComunidaJes é In s titutos re ligiosos, s in li­cencia de la Santa Sede, ni al noviciado ni á la profes ión, so pPna de nul idarl : 1. 0 , los ex­pulsados de colegios, aun laicrs, por motivos criminales; 2. 0 , los expulsados poi cualquier causa, de SP.m in arios y col ~ gios ecles iásticos ó religiosr s ; 3. 0 , los despeclioos de otra rel igión ó que obtuvieren dis p<'nsa de votos; 4. 0 , los despedidos de otra provincia religiosa . A PETICIÓN DE LA Unión T ipogrófico- Ca ­tóhca Obrera, el Papa ha mandado insertar en el Ri tua l una n ueva hermosísima bendi­ción de ljts librerías y de las imprentas. A propósitu: ¿cuántas librerías é impren­tas habrá en Bog otá que sean n e t ~ m e nte ca­tól ic i nsi g nes im ponentes fu n c io­n es r eli g iosas, y el Su m o P o ntífice dirig ió á los fi e les de e sa naci ón una e locue nte a loc u ­ción . - LA PI\ EKSA protes tante i ng lesa ha c om en­tado c on a s ~ m b ro In ven ta re d itada p or el C; ­t ó lic. o d uqu e de No rfo l k d e s u co l ! cción de cuad r os d e Ilolbe in e n unos 2.5oo,ooo pese­tas, que h a d est i narlo á la co nstrucción, fo ­ment o y rrej or a de e -cuelas católi c a s . Tan h e rmo~o des pre ndimiento y ¡,. Ap l icación de estas rtq uezas á la d ifu sión de la s s ;mas d oc­tr i nas en a q ue l país , d om in ad o por e l pr otes­tan t ism o, revelan al t a y clar·a m en tc el acen­dra do catolic ismo de l in s igne p r ócer in g·lés y e n se ñ an l a c on v e nien cia <.le sup ri m ir luj os i n­úti les e n ben efic io de l us necestL a dos. -SEGÚN L A ÚLTIM A Memor i a de la S oc ied ad d e la s M i; iones extranjeras , d'l P>~ rís , cu enta esta be nem é ri ta Soc ied a d c on tre i n ta y s ie t e Misio nes en la I ndia, I odo -Ch i na, e n la Chi­n a y e n el Ja pón ; tre in ta y s ie te Ob ispos, tr e~ ci •· n t o s cinco rel ig iosos , c ua tro m il seten­t a y ci r1 co r elig i sas y mi l tr es cientos s ~ te nta y un M ision e ros. T odos és tos, así como los reli g ios os d e am­bos sexos, son fra n ceses , excep tu an do á los i ndíge nas , que tao · b ien saben s ecundarlos en su m is ión ap >s tól ica, e duca tiv a ó d e carida d. - Mo Nsmun J onn A :-~ , de veintioch o a ñ os, Ca­pitá n d e Estado Mayor , Ay u da n te del Ge n e­r a l Kcrdrain y Caba lbro d e la Legión de H o ­n or , te r m i na d a s u c a mpaña en China, h a r e­nunr iado a l bri ll an t ís im o porvenir que le es­p er aba para in g-r esa r e n un S en1i nario fra n cés. A caf o ha o ído en s u al ma aq uell as p a l ab r as que r e olvier cn a l g-rao San F r ~ n c i sc? Javier á a ' ando nar lo to do para g an a r t m per JOs p a r a J esuc ris to:" 1 De c¡ u é a provecha a l . h o m b~e ganar t od o el n n;n do, s i h a de s ufrtr d etrt­mento su a lm a!" V ARIA -L ~ s S ANT OS PADRES amonesta n á t od J s sa­biame n te á que sin d em or a s e apres u ren á re­nacer por me J io del b autism o. Y n oso tros• c on s i derando l a neces id a d su ena de e ; te sa­c r nmen to , m a nd a rnos q u e todo niño sea ba u­ti zad o c ua n diJ m ás ta r de de ntro del q 11 into día de na cid o , y es t o en ca so d e que un p ~ l i~-r o i u­mi nente de la vida, no o bligu e á que se veri­fiq ue el bau ti s mo m á ; pronto. ( Con cilio Pro­vtncia l de Nu e va G r anada, T ít ulo IV, Capí­tulo ll). -SOLAMENTE el P á rroco ú o tro sa ce r J o te de­legnd o por éste ó p or e l Ob is p o, tie n e n ti er e· cho legítim o de ad mi nistrar el bautis,n o, ~ i em pre q ue po r grave n ecesida d no h ay a de apr e , urar~ e su :J d minis trac ió n ;· por qu e i n ~­tnn:: lo t a l ne•:es idad, p lr H que nad ie m ue r a sin es te saludabie r . m ~ di o , cua lq u iera hom ­bre ó mujer, aunq u e no pr ofese l a fe d e Cr is­to, puede con ferir váliua mente el bautis m o, sin nin g ú n ri to n i cer e mon i<1 , co n t al que emplee la fo rm a y materia pres critas é i n­tent e hacer l o que h ace la santa m~ dre I~le ­sia . Si la n eces ida d de b a u t izar e l n i ño fu er e ex t r ema , y n o se h a l:are p rese n t e nad ie que p ued a bauti z arle, n o teman en este eJs l h l ­ee rl o lo,; pa d res, p n·que no contr a e.n p ~ re o ­t esco espi ritual e n tre e ! los. ( l bíd ). Los IJAD RES d ~ l Concilio de Nicea prohíben i mp on e r :í los b a u tizad os n ombres o bscenos, fa bulosos , r idícu l os, d e d ios e s fa lsos ó de h o mbres i m píos. Noso t r os hacemos s evera­men t e la m isma pr0hi bició o, y m a nu Hm OS qu e á l os ba utizad os ' e d en t an solamen te nombres d : sa ntos , para que los qu ' s on l le­v ados a l co n c c im ien to de la l u z a dmira bl e de Cr isto, len g a h en ell os a bog ad os e n e l. c ielo y ejem pl •S de v irtudes qu e i m ita r en l a tie­n a. ( l l l) . T ÉNG ASE Pn ESE NT E, d e acuer do con lo que d is pone e l Co ncilio Triu c ntin o, que el q ue re cibe el enca rg· o de padri no en e l b a u ti s mo d eb e se r uno solo, ya sea varó n . y a s e a mu­jer , y á In s ,, mo u n varó n y u n;o ''' uj Pr ; per o e n ningú n caso pued en serlo dos va r o nes ó dos m uj er e s. ( No se p ermite q ue haya cua tr.> pa­drinos) Deben los párrocos a m ones t ar á los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGA R C \ TOLI CO padres de lo s niños y á tod os aq u ell o<; á qu ie­nes in c um be no m br ar pad rinos . á que n o ( li ­jan para desem pe ñ ar este g rave car·go s i no á p erso n as d ig- na s y q_ue p u ed n cu m plir co n las e-r a v es obligaci ones que con t raen . rCons t t ­t u ctOne s Sinodates- Pdrte 3 .•, Cn p í t ul o [ V). S oFr SMA 5 AN TICATÓ Lr cos-r .0 Ped r o y .J uan en tablan el d iálog-o siguien te: P ed ro-P ro hibir los li bros es u n a bar ba­r id ad in c reíble; s i yo fu era Pap a a b J li ría es e absur do. Ju a n - P er m í lame us ted qne y l e dé á s u hij a este l i bro obsceno. P edro-¡ Cómo se a t reve usted á hac ·~ r me semejante p r opues t a 1 Ju a n-¿ Es dec ir, que usted ta m bién p1· o­h íbe lib ros ? P ed ro-Como p ad r e d e una n iña i noc ente, n o puedo p e rmitir que lea es e l i bro. Ju an - ¿, Y qu ie re usted que el P a po, q u e es pa dr e d e t odvs los ni ñ os i ooc w t cs, d e io­das la s p er ·< Onas ig no ran t es, lo perm ita '1 2 . 0 N o ha y hom bre tao fa tu o q ue se i m ng i ne s a b ,• r la ast r o nom ía ó e l g riego c u an d o no l os ha estud iado. Son m uc h os los q u e pretenden saber el cato licis mo s i o habe d o e s t ud iado; y si l es pre se nt á is las más a rd ua s d e las c ue'>­t i ones t eo ló g icas, las d ec id e n a l punto mag is­tra lme nte . i5. 0 L as mad r es qu e les pro h íbe n 11. su s hij os los v e n e n os desc on fía n d e la c ien c ia ; to d u v e­n eno tien e su c on t ra venen o. L a Igles ia que pro híbe los m a los l i b ,·o~, d esco n fía de la r e ­ligión : u o libro ma lo se cootes . a ccn un o b u en o. ( R ic ardo r:a rra s q u i tla) . E L ORAD OR que, sirvién d ose de las ga las de la di cc ión y de su habi li dad para m ove r los afectos y hec hizar la fa n t a· í a , p roc ur a hacer ad opta r opi n iones errad as, es u n ver d ade r o impos tor , no menos cu lpa b le que q u ie n e.rn ­p lea medios q uiz á má s repugna ntes , pero mu­cho menos pe ligrosos . N o es líc ito pr r s u ad ir, c uando no es lícito conven cer; c u and o la con­vi .: ció n es un eng a ñ o, la per s u as ión es u na perfidia . Los es cri tu r es y oradore s do tad os de g r andes cualidades pa r a i n te resa r y s e duc ir, so n una verdadera c a lam id a d pú bli c a c u an do las emplean e n d cfeq~a d el erro r. ¿ Qué im ­porta e l brill o s i só lo si r ve á des lu ;u bra r y pe rd er ? (B a lm es-El C r i ~ e r i o ) . CELO PARROQUI.\ L-,\1 que emp lean la ¡;;e­n eral id ad di! [o <; parr' C\ cos y cn pe ll anes y las comu n idad · s reli g-io s as pa ra adoclrina r á los p uebl os y ll ev arlos p ~ r el camino d e la sa l­v a ci ó n, se u ne n l.1s obras costosas q u e aco­me te n, casi sie mpre, s in co nta r con recu r s os n in gunos. A s omb ra lo que e n es ta ciudad est á n hac ien­d o, entre o tros, los r es pe tables sac e rdo tes Fan ­diíí o y Oc11 m p o, les RR. PP. J es uit as y e l Sr. Ca n óni g o D r . Cam a rg . No muy l a rd e l a nue­Y , ig les ia d e L a \ rerJ.c ru z h nr á h r n or á las d e la c iudad; l a i :;·le::. ia de l Ho sp i cio so r pre n de p ·r lo h ermo;a; ad el a n te de S a n Di ego pronto se c ol ma r á d e fi el es la Cap i lla d e l·a !\ [creed qu e: ed i f-i ca n Jo, h ij o-; de San I3·naci >, y para n o tes d e la n !Í tad del año es t a rá consag rada Id fa mosa ig le ;i a d e San AntGn i o, q u ~ co n s ­truye e l D r . Camarg"l en s u pr o,·iJ en cia l A i­lo de la I n fa n cia l) , sampa rada . Las monj a s de L 1 Ense ñan za h ie i ~ ru n u n a primo· o a capilla y Jos r\ apuchiuos h a o t r ,, nst; r mado la Co n ­c e pc ió n. T aot en !\l a dr id como en T a bio, ChocoJ tá, Vil l a pio zón , Funza, F usagasug· á, S a n An to ni o de T ena , Vio tá y ot ros muchos lugar es se le vantan m agnífico s t emplos. El S r . C ura de Chipaque h a so rprendido coo h her m os ís ima ig- lesia gó tica que no ha­c e nJUc ho c om ag·ró e l Il mo . Sr. Arzo' 1ispo, y a 1.enas hab r á p a rrvquia do n de e Cura n o e sté em pzñ :1d o e n obras d e c onstrucc ión ó de orn a to y te nga que l u c ha r m u c hís imo con el a r du o p ro b lema de la i ns tr ucc ió n pri maria. Para todo esto encuen t ra n arres censor es y op.1 si tores e n g a m onales y de o cu pad c. s d e l• s pu Pb lo s, y no p Jeas ve ces en las mism a s a u to r idade s local es, en vez de r ecurso s y coo­peración . Curil s ha y co mo Pi de Ma drid (Se­rr rzue la), que pa ra a tPnd er á la obra d e la·co n s­trucci ón de la ig les ia se ha r e du c ido á vi v ir eri u nas p obrf s p ie za s para arr en da r· la cas a cu i'al é invertí r la to ta li da d de s u va lo r e n la ob ra que ya le c uesta i •. fi n itos s ud cTcs . En t r e tanto, ¿ Fa ra qu é sirven los C u ras? ¿ Qué bi en h ac e n á los p ue bl os? - DocTR INA Cl\ISTIANA . Con fe cha 3o d e .M a­yo info rm ó e l Sr. C ura de El Coleg·io, que a l fin , v e ocieo do m u chos obstáculos, h abía pod i­do fun dar la C o n ~ r egac i ó n d e la D0ctrina Cris ti a na; aco m pa ña el ac ta y la li , ta d e dig ­n a tar ios y Cvn .r ibuyentes. - E l Sr. Cura d e La Caler a co m ·.m icó, con fe c h a ' 5 de J ul i o, q ue In i nfor malidad d e los pa dr e s de fa m ili a h a hec ho que se;1n po co con­c u rridos lns cen t ros rurales de enseñanza, pero que á la ig· lesia asis ten 150 niños , y que l os f\ R. P P . J csuítas, e n la hac ienda de E L L 1bano, tiene n un ce n tro de DJ ctrin a muy conc urrido. E l Sr. Cura de Ar be l áe z d io cuen t a, con fe­cha 18 de Oct u bre. del e x am e n gener a l de l o~ 375 n iños q u e as is t rn a l ca t eCÍ'm\0 d e la igle­sia, e l cual d io resul tadcs br i llan tes. - L A CoNGREGACIÓN DEL SANTO V r,lTrco, fu n dada e n la Capi ll a de l S ag rar io por la pia­Josís i rna n1 a t ro n a D.• Merced es Díaz de Mal ­d onado, ha q uedado ncéfa la por la muer te de su digna D ir ectora, oc urrida el r6 d el ú ltimo m r s. Esper am os q ue l as se ñ or as y ca b a ll eros del Cónsrj o no deja rán mor ir la obra inic iada c on t a nto ce lo por la I' Cs petab l e tinada . E l fin que s e pro pone es d e lo más bello y ag rada ble á D ios que pu ede da r se. H ac e rle la cor te l os ca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOG AR CA TOLICO halleros a l Rey de los r eyes y pr epar arle las damas digna morada en las a lmas d e los en­fermos, es ocupación d igoa de l os ánge les . La Sra. Díaz de M:ddonado f undó Lambié n la Acción de Gra cias y fomenLó muchís imo el cul Lo eu ca rist ic o. J uzgamC'S que enLre las d istinguidas damas de es La ci udad deb e L~ ner muchils imitadoras. -LA CoNGI\ EGACI ÓN de la Doctrina cr istin­na de Que Lame dedicó á l a juve nLud que asisLe á los catecismos, con ocasión de los exámen es anuales, un acto lír ico - mu sical en el cual s e Locaron y cantaron troz os selectos de distin­g u idos autores, se h icieron var ias r ec itar-io­n es y la Presidenta de la Congregación leyó el informe anua l. Nos com place e l vuel o que la enseñanza de l Catecismo va t om a ndo, y no podemos menos que felicitar á los párrocos y catequistas, por los esfuerzos q Le h ace n pa ra incu lca r el cono­cim iento de Dios y su s?nto temor en l os ni­ños y j óvenes . Instrucción, mucha i nstrucc ión relig iosa, armonizada con los dem ás conoci­mientos necesa rios pa ra las nece s idades de la vida, y se leva ntará el espíritu y m oralidad de los pueblos. - DAM OS nuestro más sentido pésame al Sr . D. Ricardo Herrera R estrepo y á su distin­guida fam ilia por el fallecimiento de su hijo, e l apreciable jove n Ric ardo, ocurrido el15 del m es pasado; y de manera es pec ial presen­tamos al Ilmo. y Revdmo. Sr. Arzobispo el testimonio d e nuestra condolencia. A las exequias, c elebradas en la Capill a de l Sagrar io, concurr ió lo más selecto d e la socie-dad d e B ogotá . , -LAs CuARENTA H oRAS de la Escuela de Cristo y dr. la Adoración R e pnradora, celebra­das en la Capi ll a del SRgrario, se dis t ing-u ie­ron por el recogim i enLO y fervor de los fi eles que asistieron á e ll s . Las señoras y caballeros de estas asociac io­nes a ltern ilrO n con el cor o e l canto d e los h i m­nos lit úrg ico s y l as Letan í as, lo que hicieron con b uena enton ac i ón y acierto. La Adora­ción nocturna del Santísimo veló toda l a no­che del 3 y parte de la noche del 4, con r eco­gimie nto edificante. E l Trisagio que se cantó á media n oche estuvo imponente, lo mismo que l a misa de l as {f d e la mañana, en que co­mulgaron numerosos c~ba ll e ros . En la Proce­s ión, co n que el 5 term in ó el solemne Triduo, llevó el San•ísimo el Sr Vi ca rio General, y se hizo notar, á l a vez que la piedad, lo selecto del concu rso. Acoo1paña r on el Sr. Cura de San P ablo los señ r es Presb íteros Res trepo Sáenz, Castro J. ( Vice nte) y otros sacerdot es. A todos, nuestros m ás cumplidos ag radecimientos y de manera espec inl al Sr. Subdirector de la Pon ­tificia , D. San tiago Barriga, y á las sE<_ñor as y señoritas que ayud aron en el arreglo de la iglesia y en toda la f un ción . - EN LOS oiAs 6, 7 y 8 de Febrero serán las Cuarenta Horas de la Parroquia de San Pedr o; toca en ell as á los ve~ i n n.; hacer ;~ c: to de p r e­sencia y c oo perar para qu e se celeb!·en con la p ompa debid a. -EN CHAPI NERO y en la iA·(e, i a de La Co n ­cepció n ·a fi esLa d e la f n •n"cul >t d a estuvo se­guida también de solemo isi mo Triduo de Cua­r enta H or<1s . En la igle s ia de San J osé, el dili­¡¡; entí imo Sr. Cura celc:bró el 8 de Di r ir.m bre espléndida fiesta á la I nm ~c ul ada, e n la cual cantó s u primera m i: a el j oven Ad eodato Díaz. -FA NDANGOS MÍSTICOS-Era COS tumb re en­tre los buenos santafere ños ce le Lra r en su s ca­sas las novena s de la Inmacul ada y dd Niño Dios con r egor ij 0s en que se he rmanaban la piedad y u na p r ud.' nte y hones ta expansión. Esto daba por res ultado el afi anzan .ie nto de l amo r á alg- una s prár.ticas re ligio~as y la may or co r c..l ia l id ad en la s relaciones de fam i li a y socia­les. Como r eminiscencia d e estn hermosa cos­tumbr e, ó ntás bien dege ne ración de la ntisma, hacen hoy en no pocas casas y aun tiendas, cier tosfa n da nqos, en que la parte re! g iosa, puesta e n ridícu lo, s irve de pretexto para di­versiones que no t olera la re ligión. Acaso se h aga n correctamente e n a lg un as partes es tas novenas, pe r o en las más, só lo sirven para multip li car las ofens as á Dios. E l carácter elevado y espiritual del c ulto di­vi no no permite que se mezclen con él pr ofa­n idades; por esta razón la Iglesia, siempr e aten La á la conservació~ de su pureza, y á que n o se des virtúe s u fin , ha prohibido Lodo lo que r ev is ta ca r:ícter tea tra l , y rechaza en los co r os el uso de ins trumentos fragor oso s ó lige­ros, como tambor. s, bon1bos, platillos, cam p a­nillas, pianos y otros s e mejantes y ac~so peores coruo serían pa n de r ctas, t i pies, lo que el v ul­p; o ll a ma entre nosotros chucho, etc. ¿Qué diremos ahora d e las mi sas de aquinaldo en que, contraviniendo lo orde n ado p or los Pre­lados y el Sum o P ontífi ce, v i e nen á conver­tirse en m fsticosfandan q os? ¿Se dará g lo­ria á D io s con esto , ó t an só lo b usca r án cie r ta clase de de votos un m ed io de divertirse? -A PENA ver en el atrio de la Catedral y por las ca ll es, niñitas hasta de se is ó siete a ños, vendiendo por las noches billetes ele la lotería, y horroriza e l descaro con que algunas gentes ofenden la m oralidad públlca . ¿No pod r ía la policía impedir que esas niñas anden por esos lugares, expuestas á contraer ma las costum­bres, y que los que no tienen ni tem or de Dios, ni vergüenza , por lo men os, se acuerden q ue no viven en tre cafres? -HA HEGRESA DO de Europa el Sr. Pbro. Dr' D. Carlos Cortés Lee, Secretario d e l Arzobis­p ad o y em in ente orador sagT a do. Durante los diez y otho meses que du ró su vi;~je, vi s itó casi toda E u r opa, el E gi pto, la Siria y la Pa­les tina. En P a rís predicó con grande apla uso un r etiro de tres días en la Capill a es p;~ ñola, y en tod as pHLes se d istingui ó por s u vasta ilus­tración y grandes d otes . V uelve á la pa tria, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO 3' notablem ' nte restablecido en s u sn lud y en · mom en t L s pr op icios, para ayudar con su co n­sejo y di1· .. c cióo en muchas cosas necesarias para s o b ien . R eci b a el ilu stre am·go y hermano, nues­tro cordial sa ludo de b ienvenida. -CoN PHOFU NDA p ' na re¡;-i stram os el falleci­miento del Sr. Pbro. D . Rufino Mací as, nues­tro cotnpañr ro de viaje en Tir 1 ra Santa. Pre­s entam os nu estro sen tido pésame á la Dióce­sis de Garzón. -DAM :J S las g raci J s á Los PrinctjJios por la manera ga lante co n que ha cone~ p ) ndi d o el canje de EL HoGAR CATÓLICO y el saludo que le ha hecho por su reaparición. También nos ha visitado L a Iglesia y Tierra Santa. -CoN suMO pl acer hem os sabido que nues­tro apreciable amigo el Dr. J . Bosbell, defe­rentísim o con los cclombianos que van á Bruselas, ha sido nombrado por el Gobierno Cónsul en Lovaina y Delegado a l Cong-reso de Horticultura y Botánica que se re unirá en la capital de Bélgica . En esa ciudad pudimos ver la d istinción con que es tratado por el Cuerpo médico, con motivo de la bendición del H os pi tal de Santa· Isabel por el Cardenal Mercier, ArzoiJispo de Malinas. -HERMOSA PKREGRINA CIÓN -Organizada por el Sr. Canón igo Dr. Camargo, salió el 25 de Dicien1bre de la iglesia de Las Ni eves al Asilo de la Infancia Desa mparada, llevan do proces ion almente la s bell as estatuas d el Niño Dio s de Praga y de San Antonio de Padua. Acompaña ron varios Párrocos y sacerdotes, y el largo trayecto que va de l a Plaza de Las Cruces al Asilo, es tuv o convenientemente adornado con arcos, g·a ll ardetes, cortinas, etc. Una vez en el grandioso edifici o, que con es­fuerzo heroico construye el Dr. Ca m argo, pron un ció el rgregio humanista, D. Ant onio Górue z R estrepo, uno de aquell os discursos c on qu e d a lus tre á la lengua y á la P atr ia, y en seguida Jos niños representaron, co n mu­cha g-racia, comed ias adecuadas á la fie s ta. Honraron la func ión, entre otros personaJes importantes, el Excmo. Sr. Presidente de la República y su distine·uida señora. -Nos PARECE in del 1c ad o, por n o dec ir otra cosa, que de sp ués de hab er roto y ajad o el ejempl ar de EL HoGAR que se ha mandado á a lgunas partes, lo devuelvan s in indicar la proce denc ia, para no ~ eguir enviándolo. Esta es la ma nem como buen número de católicos ayuda á contrarrestar la mala prensa que hoy apesta la capital, amenaz ando hasta l os fun ­dam entos más elemental es del orden social. Utilidad de los Bosques Hétenos aquí en el lindero de un bos­que de pinos silvestres. Al ver desde lejos esos bosques que coronan la cima de nuestras montañas ¿habéis pensado alguna vez en el gran papel que d e sempe~an e n la naturaleza ? ¿No ? Ya me Jo figuraba. Si desde e) tren os habéis fijado un momento en ellos, ha sido sólo consid erándolos como uno de tántos detalles propios ¡Jara ador­nar el último término del panorama que se desarrollaba á vu e stra vista. Y, sin embargo, sin los bosques, qué variación tan grande sufrirÍa la tierra que habitamos! Por de pronto nos son de una grande utilidad para resguardar­nos de los vientos, utilidad que está en razón directa d e la altura de Jos á rboles que los compon en . Sin los bosques esos vientos bajos y fuertes que soplan e n cie rtas épocas del año cubrirían la tierra de una espesa capa de arena, convirtien­do las llanuras en un inmenso páramo. Ej e rcen además una gran influencia sobre el clima, influ encia que varía se­gún la extensión de los bosques, la altura y naturaleza de sus árboles, el poder de evaporación de sus hojas, su mayor ó menor faci lidad de calentarse ó de en­friarse al contacto del aire, etc. etc. La evaporación del agua por medio de las hojas de los árboles es un a poderosa é incesante causa de humedad ; el más leve enfriamiento del aire condensa los vapores desprendidos de las hojas y los precipita convertidos en agua á la tierra Esta agua que, si caye ra en una roca desnuda, iría inmediatamente á aumen­tar el caudal de los arroyos, penetra en el suelo ó es absorbida por las raíces. Digo si cayera en una roca desnuda, · porque sin los bosques, las fuertes lluvias, que suelen se r t a n frecu entes en las montañas, dejarían bien pronto al des­cubierto las rocas arrast rando la tierra al llano ; careciendo aquéllas de la capa de tierra vegetal que hoy las cubre, no podrían absorber las aguas pluviales, y éstas precipitándose en torrentes, caerían repentinamente sobre las llanuras inua­dáf! dolas y desvastándolas por completo. La mayor parte de las inunda ciones que hoy tienen lugar, no reconocen, otra causa que las enormes talas de árboles que inconsideradamente se han hecho en las montañas. Tanto es así, que hoy en Francia es objeto prefe rente de la ate nción del G obi e rno y de las Corpora­ciones científicas la re pla~tación de bos­ques como un medio de los más eficaces para evitar los desastrosos efectos de las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO. crecidas de sus grandes ríos; y, en este mismo momento, las Cortes españolas se ocupan igualmente de un proyecto para repoblar los montes. Los bosques contribuye n también á la formación y conservación de esas fuen­tes naturales que tánto embellecen y fer­tilizan el sitio por donde corren. En e fec­to, las rafees de los árboles penetrando en la tierra hacen que ésta sea más per­meable y accesible á las filtraciones·; esto unido á que los bosques son una cau­sa permanente de humedad, no sólo por la evaporación y condensación del vapor de agua que en ellos se efectúa, como ya hemos dicho, sino también poque las copas de los árboles impiden la evapo. ración del agua que hay debajo de la tierra, hace que la mayor parte de las fuentes tengan en ellos su origen. Talad los bosques, y veréis secarse las fuentes. ¿Lo dudáis? Dos hechos tomados de la historia an­tigua os lo probarán. Estrabón ,dice que el río Eufrates ame­nazaba continuamente con sus crecidas á "' Babilo!1ia; hoy, gracias á la completa tala que han sufrido las montañas de Ar­menia, aquel río corre modestamente en su lecho, sin que á nadie pueda ocurrír­sele que el Eufrates de hoy sea el mis.mo que en tiempo de aquél naturalista era ca­paz de poner en peligro la existencia de una ciuda d tan poderosa como aquella El río Escamandro, que en tiempo de Plinio era navegable, ha desaparecido completamen te con la tala de los cedros del monte Ida en que tenía su origen. A e sos ejemplos podríamos unir el de la tierra de Canaán, citada por la Bi ­blia! como una de las más fé rtiles del uni­verso, y que hoy está completamente desprovista de agua y de vegetación, por haberla despojado de sus bosques; el litoral de Africa, cubierto en otro tiempo de frondosos bosques y hoy de inmensos arenales, etc. etc;- pero creemos que cc n los citados basta para probar nuestro aserto. Hablando, hablando, hemos atravesa­do el bosque de pinos y nos encontramos junto á un encinar. 1 Qué hermoso árbol es la encina 1 CaLso G6 :~~nz Constituciones de la Escuela de Cristo ( Con ún uación; Arl. {¡ .0 Los d • mingos, cuando l ns recur­sos de la E scur: ia lo permitan, á la mi sma h ora , se hará p r el Sr. Capell án la Expos i­ción sol e mne del Santísimo Sncraménto, á la cual pl drán asi, tir lodos los fiel Ps; rrzado el Ros ari o se canta rán la s Letanías Lauretanas, alternando el canto los hermanos con el coro, y dará· la Bendic¡ón con Ja M ajestad. Co n­cluído esto, quedat·án en la ig les ia !' Óio los hermanos para leer l os puntos y hacer la me­ditación, á m en os que el CapP.II án hubiera prolongado el ej ercicio con p reces y otros ac­tos que la euplan. Los vi • roes se sustituirá és ta con el S nn to Viacrucis. e l que en la Cuaresma se cuidará de ac mp añar con el canto del Miserere. Capitulo .!f. 0 Art. !). 0 No siendo posible que se sos t enga la piedad en lo s fi eles sin la frecuen cia de los Santos Sacramentos de la Penitencia y Euca­ristía, porque ésta constituye el alimento más celestial del alma, sin el cual n o nos es dado alcanzar aquella unión cun Je ucris to, que El con sid era necesaria para vivir de su vida divina, cuidarán los hermanos de a~erc ar­se el segundo viernes de cada mes, ú otro día elegido p or el Capell <í n, <Í la Sagrada Mesa á la hora en que hayan convenido. Cua n­do sea posiule, nlguno de lo s di g natarios , si no puede hacerlo el Capellán ú ot ro sacer­dote, lee rá algunas preces de preparación para la c'>munión y lu ég·o hará la acción de gracias. Esta- comunión goza de indulgencia plenaria. A rt. o. ° Cada año en una de las semanas de Cuaresma, s "gún lo dis ponga el Capellán ó en su defec to el Consej o Direcl iv n, se hará un r e tiro es piritual para que los hermanos cumpla n con el prece pto pascua l. Este reti10 puede hacerse en unión ó asocio con otra Con­greg ación de hombres, si hay algun a difiwl­tad para que la Escuela pueda tened o por se­parado. Art. 7. 0 Propendiendo también la Escuela al culto e ucnrístico y estando ligada á la Aso· ciación P ool ifi cia de la Adorac ión Repara­dora, procura rá asoc iarse con és t a para cele­brar cada año las Cuarenta Horas H.omana!, en la fec h a qur ac uerden los Consej os res pec­tivos. Art. 8. ° Cuidará también la Escuela de Cris to de ce lebrar ca·Ja año la fiesta de su Pa­trono Sa n Francisto de Paula, con modestia~ pero sin desmentir la piedad que siempre debe animarla. Cuando se hallen sacerdotes que haya n pertenecido á la Es uela se les in­vitará á la fi esta y l os hermanos procurarán comulgar en e ll a para ganar la indulgencia plenaria concedida por el Padre Santo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 22

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 56

El Hogar Católico - N. 56

Por: | Fecha: 15/12/1912

EL HOGAR CATDLICD Se publica bajo la dirección del Presbítero Celso Forero Nieto, Canónigo . de la Santa Catedral-Basílica -.,Nada, ni un pensamiento, pura la política. Todo, hasta el último al/ento, · para la Reli'gión." - Be edita en la Imprenta Eléctrica· Serie e: 1 :aog-oté. tado d e.felicidad inconcebib le. Mas pl ugo al S eñor de man e ra pani cular y extraordinaria ~entar sus reales (1 ) Ill R eg. 5-(2\ Hab.1 c. 3, 3. - (3 ) M ,rtt. 1 2, 42-(4 1 Ps.35, 2.-(5 ) Cfr. H eb . r , 4- (61 J ob. 4, 18 -(7) A poc. 2 1 , 3- - ( 8 ) Act. 17, 28 . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO en la cre a ción, un ié ndo se sust an cial me nte no c on naturaleza angéli ca, porq ue el án ­g el sólo pertenece a condi ción inmaterial, si no con el sé r de l h ombre, d onde est án co mpe ndiadas las especies baj o todos sus a spectos , la v ida en tojas sus manifesta­ciones ; e l espíri tu y la materia. Pero esta naturalez a es ta ba de grada­da, y el U ni g énito del Padre, que para encarnarse hu biera podido sacar de la nada un cuerpo y tomarlo para sÍ, prefi­r ió ten e r una creatura por madre suya, pre parando con d etenimi ento su habita­ción en ella, eligién9ola sobre toda excep­ción, honrando de este modo a la huma­nidad entera, haciéndose Cristo hermano nué!óotro según la carne. Carnem non de nih ilo non aliunde sed materna traxil tX car­ne ( l ). He pretendi cl o recordar ligeramente que María, desde antes que naciese, fue gloria de Dios y gloria nu ~ stra. La creación de María podemos decir que fue aquella primordial idea que a ma­nera de una señal de triunfo enarbolada en las alturas, estuvo ahincada en lo más subido' de los divinos consejos ; en esas cumbres inaccesibles; en las l€janías in­abordables de los siglos eterno!.:procultl de ullimz's tínibus pratlium tjus ( 2 ). Fundamen­ta tjus in montibus sanclis (3). No existían aún los abismos aquellos de perfección de los espíritus, los abismos de la materia in­forme, los a bis m os de las aguas, los abis­mos del corazón humano, los abismos del fuego inextinguible. Mas en los designios supremos ya era la primogénita salida de la boca del Altísimo (4); ya la Palabra increada adelantándose a la carrera de las edades, pudo aclamarla : "hé aquí mi Hija muy amada, en quien hallé mis compla­cencias," porque en hora temprana la to­mó Dios bajo su amparo, como la favore­ció desde el amanecer de los tiempos : ad­j uva bit tam Dtus mane diluculo (S). Ella fue la antorc)'l a inextinguible a cuya luz el Hacedor diseñó el plan del umverso (6). Esos destellos iluminaron y e,mbellecieron aquel cuadro" soberano,' re­cr eando las miradas del Todopoderoso (6), y halló Dios aquello bueno sobrema­nera. Qué es ver al Omnipotente deleitándo­se de antemano en la c.ontemplación del ( 1) Veo, .Beda- (2 ) Prov. 3J, Jo.-(3) P s. 86 (4) Ecch. 24 ,5-(5 ) Ps. 46, 6-(6) 'Eccli. 246. id e al predilecto y a fu er de bu e n artífi ce p r e vini énd ose muy d espacio a la ejecu­ci ón de su ob ra. Sem pite rno E L, no se afana por a celerar e l logro d e sus h e ­churas. Para formar al ho mbre, primero deja agitarse la inmensidad en las tinie­b las por si g los sin cuento ; espera en cal­ma el nacimiento del mundo para ce ñirle como a un infante con blancos cendal e s d e ni e bla (1) ; da larg as a la aparici ón sucesiva de los re inos natural es, desde los más rudimentarios tipos del minera l y de la planta ; desde !os monstruos espanta­bles con que durante mu chas é pocas po­bló tierras y mares, hasta las más perfec­tas formas de las especies superiores. De igual manera el advenimiento del nuevo Adán se hizo esperar en las trazas de la Providencia . Ved cómo no a ca ha de dar la humanidad el primer paso en la senda de su historia, cuando ya la pri- · m~ra sangre inocente empapa la tierra . A la promesa primitiva de una cele ~ tial Libertadora corresponde toda carne tor·· ciendo sus caminos. Y corren cuatro mil años en que ni los turbiones del d i lu v io ~ ni el fuego de Pentápolis, ni los rayos del Si"naí pudieron aniquilar la perversidad humana; ~ino que más y más envilecidos prefirieron unos adorar los ídolos abomi­nables, otros no quisieron escuchar a los enviados del Dios de los Ejércitos. Mas era preciso hacer as{ palpables a los hombres sus extravíos para que del fon­do de ~u mberia reconocieran la necesi­dad de volver los ojos al Cielo; para que entre el caos rayase la E strella dt lama· ñana; para que en medio de los horro­res del gentilismo se oyeran clamores de anhelo por una éra mejor, por. una estir­pe divina, fincadas en una Virgen excel­sa, prenda de amor y de esperanza. Fue menester que al lado de las som­bras algunos vivos resplandores realza­ran la gran figura de la mujer sin tacha ; menester que la virtud de los Patriarcas, que el acento de los P r ofetas, que la mul­titud de prodigios que forman la trama de las Escrituras inspiradas, flleran dig· no preámbulo de la Encarnación, cuya causa instrumen\al y moral fue la Virgen María. Por esto si las cons todas fueron he · chas para Cristo (2i, muy puesto en ra­. zón está que también lo tueran para quien (1 ) Ps. 17.-(2) Hebr. ::1, ¡_o. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO había de ser progeAitora suya; para la que vino a la existencia participando de sus perfeccione s, de su poderlo y de sus méritos. As! lo in sinuaban San Be rnard o y el Damasceno; mi entras a dvierte el Doc­tor Eximio que en las miras de Dios la M1dre y el Hijo son ins eparabl es . Para Ella, en consecuenci a, son los pri­mo r es y gajes de todo lo visible y lo in · visible -;- la esclarecida ci e ncia de l arcar¡­gel; su encendido q u ~ rer; su in contrasta . ble potes tad. Es e l orbe alcázar d e tal Prince sa: e st rado suyo la tierra, suyas las falang es del fiNIJamento, suyos los vela­dos tesoros que guardan las honduras del océano, suyas las ánimas inmortales de los hombres. .. S:1lve, pues, Arca d e santificación, magnificenc ia de Dios (1), al egría ·de I.s r-ael, h onor det· pueblo cristiano. Mas, eres. en especial honort'fjcen tia populz' nos­tri. La memoria de tu Concepci 5n Qastí­sima quedó grabélf:la 'én los docume ntos de ·nuestra emancipé\ción, lu.ce en la por­tada del primero da nuestros temp1 os, se hallará escrita en ti pecho de los bu enos colombianos, arraigada i'n pop~~¡lo honorzfi. calo en las entráñas de una nación .. tanto más gloriosa cuanto más desgraciada. Hoy Colombia pod~á ofrendarte su han- . dera, sin otras man ~ has que la sangre de los héroes que tántas veces supieron tre­molarla. Por eso tributaré a Ti mi pobre alabanza in Ecclest'a mag11a; in p opulo .¡_ra. vi laudabo le (2). · ·-- Plegue a tu bondad que tus hijos y tus vasallos puedan presentarte en obsequio racional sus corazones puros, sus mentes; limpias de todo error. Y que tu bendi. ción ahora descienda singu'ar y copiosa sobre las frentes doblemente ungida-; y .. coronadas de quienes son espectácu lo al mundo y a los ángeles ; de Jos que osten­tan la plenitud del Sacerdo::io; de fos suce.soores de los Apósrole.s; de los Prínci. pes' de la Iglesia. ( 1) S. Bern. S(}_n.-(2) Ps. 34, 18. Er. HoGAR CATÓLicq,. firme y cor dial mm · le adicto a la sagrada" persona d!l_ flm o. JI Re7Jdmo. Sr. .Arzobispo de Bogotá., Dr. D. Bernardo Herrera ReUrepo , tiene ei honor . .de manifestarle la hon_da pena gue lía ex pe: ri'menlado por las amargura,s y simabortJ con r¡ue Dios Nuestro Señor se ha 1ervido visitar" lo en las últimas umanas. Hace suya la mq · nirestación del clero de la ciudad y se une a · t oda la prensa sens at a , que, dep l or ando lo ac ae ­d do, des agravia al Prela do y hace votos p or su tranquz'lid ad y biene star. ME lllORJAL ELEVA,DO A LO S IL US r R ÍS IM : S Y f\EV I!:RE "DÍS I MOS SEÑO RI!lS AR ZOBIS POS Y OB ISPOS R EU!'.' IDO&: E~ C ON F ER Ei'\C! A E P ISCOPAL EN EST .\ CI U DAD L :J s sus c r : tos Di rector Dioce5a n o y Dire c­t ores l oca les d<' l !Js diver sos centros d e la­Asociación P on tifLia d e la Adoracióc Rep a ­radora de l as Nac iones Cató!..ic a s, erigidoS' ca n ónicamen te en muchas iglesias del arzo­b i~ p ado de Bogotá, TE:<; I E:<;DO E S CUENTA 1 . 0 Que el obje t o d e esta asoc iac ión se c ifr a en l a r e parac ión e u carística , medi a nt e el h o­m e n aje ele actos pú blicos d e ad o'raci ón y anror a l Sac ratís imo y Divinísimo Cor~ zó n E ucarís­tieo d e l D i-v ino Maes t ro, e n desagravio de los infinitos u l trajes que p ública y pri vada m ente s e le in fi'e ren ; 2 . 0 Que la ce l:pra ción d e un Congreso N a ­c ional E u carístico es e l ac to r ' bl i<;o d ' fe y adoraci ón q ue r ea liz.a de -maner a mas e's.p]é n­dida este no ble a nhelo , A CU E R DAN Su plic a r muy respetuosa y encarec id amen ­te a los I lustrísimos y R e ve r endísimos se ñ o­res Arzobis1n s y Obis pos reun idos el día de hoy en Asamblea e pi scopa l, s e dig nen, s i l o ha ll an oportuno, di~p o n e r la ce leb rac ión del · primer C ongr e • o N a ci r- nal E uca rístico en nüestro país, .como m edi o, el m á s adecuad o, para desag r¡¡vi·ar a J es ucri s to Sacra me ntado y acentua r J?-rta D. Juan Fernández de Angu­lo, a quien Fray Domingo de las Casas • comunicó, desde Cartagena, el descúbri. miento del Nuevo Reino y la fundación · de Santafé, Tunjá v Vélez. Al •mismo tiempo le representaba·, que por hallarse estas tres ciudades y todo el Nuevo Rei­no bajo su jurisdicción, debía entender en el gobierno de este dilatadísimo territorio y enviar algunos eclesiástico"s que le des­empeñasen (2). Dep81'1día, en efecto, el Nuevo Reino de la Dióce sis de Santa marta en lo tocan­te a la administración ·espiritual, y no es difícil demostrarlo ," g racias a un 'l. realcé­dula dirigida al Obispo de Santamarta en 22 de febrero d e 1549: " ...... porque tn nz'nguna parle de TODO VUESTRO OBISPADO hay tanta gente, como en el dicho Nuevo Reino ... " (3). Por su parte la Diócesis de Santamar­ta, en cuya circunscripción se compren­d{ a, según acabamos de ver, el uevo Reino y su ciudad principal, que lo era Santafé de Bogotá, se hallaba sometida, junto con la Diócesis de Cartagena (eri­gida en 1534), al Arzobispo de Santo Do­mingo, en la Isla Española (Haití), de quien eran sufragáneos. · ' Recibidas por el Obispo Ferná nd ez de Angulo las noticia~ <;le Fray Domingo de las Casas, "nombró p'Or su Proviwr y Vi. cario General deste Nuevo Reyno a Pe. · ( 1) Fr. Pedro Sim ón-Noticias Histor ia­les- T. 2 , pág s8-Dogotá-18gi. (2 ) Fr. Al n nso d e Zam o ra~H istoria de la Pro vincia de S a n Antonino. T. 2, p ~ g. 120. (3 ) Juan Flór·c:z ck Ocáriz ~Prd udio, pág. 1 29. , . ... - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO dro García Matamoros, a la sa zó n Maes­trescuela de Santamarta" (1), "para que en esta ciudad de Santaté tomara pose­sión por él " ( 2 ). El Provisor se puso en camino· junto con la comitiva de Jerónimo Lebrón, por enero de 1540. Llegó a Santafé "y em­pezó a mirar a esta ciudad como cabeza de un gran Reyno, y a cuidar de la reduc­ción y doctrina de los gentiles" (3)- En el año de 1 542 ó 1543 muri ó el , Obispo Fernández de Angulo; como su­cesor suyo desembarcó en Cartagena, a fines de 1544, Fr¡ty Martín de CalatayurJ, ¡quien de allí a poco, y en compañía de _, Pedro de Ursúa, emprendió viaj e para Santafé con propósito de pa~ar hasta Li­ma para que le consagrasen. " ... apresu­rando su viaje y sin dar· noticia de la ve­nida de Ursúa (que se hab ía dete nido en Tunja), entró en Santafé en 2 de mayo de 1546" (4). Fray Martín rue, por ta nto, 4 'el primer prelado que la autorizó (a San­ta fé) con su presencia, y el segundo_ que reconoció, por haberse fundado en ttem­po de su antecesor" (5). II Veamos ahora cómo Santafé llegó a _ser residmcia del Obispo de Santa marta. "El Rey. Reverendo in Chn'sto Padre D. Fray Martín de Calatayud, Obispo de -la provincia de Santamarta y Nuev_o Rey­no de Granada, del nu estro ConseJo; por parte de esta provincia del N u evo Rey no de Granada me ha sido hecha relación, que vos há muchos días que no fui:tes a ella, y q. conviene para la conversiÓn, e instrucción, y conserva~ió~ de los natu. raJes de la dicha provmc1a, QUE vos RE SI ­DArs RN ELLA; porque en ninguna parte de todo vuestro Obispado ay tanta gen­te como en el dicho Nuevo R eyno, ni d~nde tanto fruto se puede hazer; E me fue supli!=ado vos mand~su que fu_essedes a resüiz'r a-la di1ha provincza, y estuviesse d_e s en ella el tiempo que fuess e necessano, o como... la mi merced fuesse : y porqu e como v~is, siendo -la dicha provincia t_an ., poblada, e donde tant~ _gente ay, convie­ne qu'e vos la vais a viSit-ar; por ende, yo vos ruego y encargo, que Juego que-esta (¡) Fray Alonso-de Z••mora, ubi supra. (2) Fray Pedro Simón. T, 3, pál?'- 74- veais vais a vi5itar la di cha provin : ia, y h3ze r en ella vuestro ofi cio pastoral y es­tar e n ella el tiempo que viéredes que conviene, durante el cual tengáis mucho cuidado de la in5tru cción y conversión de los naturales de la di cha provincia y de su bu en tro tamiento; y en la próvincia de Santamarta dejare is buen re caudo, y para el servicio del culto divino y para lo . demás que conve nga para las cosas eclesi 1sticas. Fecha en Valladolid a 22 de febrero de 1549 años-Maximih'ano­La Princesa. Por man d o de Su Majestad Sus Alteza s en su nombre-JUAN DE SÁ­MANo." ( 1) La e5 tancia que hizo Fray ivlartfn de Calatayud en Santafé con ocasión de ir a consagrarse e n Lima, fue muy breve. Si­guió hasta el P e rú y vol vió por mar a · Santamarta, donde re cibiÓ la Cé iufa q ue hemos col-'iado. Para o b edecerla debía establece r s u re~iden cia en Santafé, con­servando, eso si, su título de Obispo de Santama rta, mas por e ntonce s quedó sin efecto la cédula, por haber fallecido Fray Martín aquel mismo añ o de 1549. En su lugar."fue nombrado para la S ede de Santamarta D. Fray Juan de los Barrios y Tol edo, natural de la Villa de Pedroe: he, en E ; tremadura, y religioso franciscano, destinado poco antes para s.er prime r Obispo d e La Plata y ci~~ad de la Asunción. Como tal hahfa recibido las bulas correspondie ntes, que ejecutó en la V lila de Aranda d el Duero a 10 d e enero de 1548, ordenando, por medio de un documento solem ne , todo lo con cer­niente al Gobierno, Ca pítulo y Servicio Coral de aquella iglesia, Pero Fray Juan de los Barrios no salió de España impe­dido por e l nombramiento de O bis po d e Santamarta; c o n es to se inutilizó el do­cumento h e cho en Aranda y '' ... a 4 de noviembre de 15·52, Fray Juan de los Ba­rrics se e mbarcó e n un a n a ve de la fl ota que se di jo de Carreña y salió del puerto de Sanl úcar con rumbo a Santamarta o Cartagena ." (2) Al t ~ mar pos esión de su Di óce sis de Santa~arta halló la cérlula que no pudo ej ecu tar su antecesor y se apre~ur? a cum­plirla. "Subió a e5te ~eyno y vista la bue­na disposici ón de la ti erra y temple y que (3) Fray Alonso de Zamora, ubt supra-. ( 4) Fray Alonso deZam?ra. T. 2, pág. 156. (5) O!=áriz. Preludta , pag. 7~· 0)0'cáriz. Pre!udib , pág·. 1 29. . -" . ( 2) Libro B ecerro de la Catedral d e Bo ~ o ­ ·~· Narrac ión del Arc!ol,clillpO D. Lope Cla¡ tJ _O. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 570 EL HOGAR CATOLICO · prom etía g rand es poblaciones por la gran­d eza de la tierra y provincias descubiertas y cada día se iba n descubriendo y la corte. dad de la tierra d e· Santa marta, com enzó a tratar de traslada r aquella Iglesia Ca. tedral a este Rey no y ciudad de Santa Fee ad ond e ya r esidía la Real Audiencia ." (1) Entre tanto e l Obispo de Santamarta Fray Juan de los Barrios r esidía en San­tafé, no como en su Sede propia y defi. nitiva, sino como en lu gar más adecuado · para administ rar aquella va~t !sim a r e­gión, que desde Santa marta y por Carta­gena se extendía hasta la Juri sdi cci ón de Popayán. Y respecto de l titulo, el Sr. Ba. rrios usaba en Santafé e l de "Obispo de Santamarta," según puede verse e n e l Sínodo que celebró en 155 6, cuyas actas l.e llaman constante mente "Obispo d e Sa n­tamarta y deste Nut_vo Reyno," "Obis­po dignísimo de e~te Obispado de Santa­maria y Nueyo R eyn o ·de Granada." m A peti ción del Rey d.e Españ-a, el Su­mo Pontífid"e Plo IV expidió la trula '' .ln suprema dig nilaHs spec ula," que es al mis­mo tiempo de lranslaáón del Obispado· de Santamarta y de erecdón del Arzobispado de Santafé de B ogotá< " .. . Sedero episco­palem Sanct;:e Marth;:e hujus madi ... ad ídem oppidum Sanct;:e Fidei TRANSFER~ws et ibi unam e cclesiam metropolitanam Sanct<:e Fidei ac rr::efatam S edem in AR­CHIHPISCOPALEM SEDEM ERIGIAIUS ... " (2) La fecha de esta bula es Xl.° Kal. Aprilz's MDLXIII ab anno t'ncarna!z'om s do . minicae/' equivalente, según la cronología ordinaria, al 22 de marzo de 1564. La Diócesis de Santamarta quedó ex­tinguida en· fuerza de la bula, y, con el carácter de mera abadía, subordinada al Arzobispado de Santafé hasta el 7 de no­viembre de 15 74 · Pero sucedi ó que esta bula venía diri­gida "a nu es tro amado hermano · Mar­tín." "Dilec to (ralri Mar finó,'' cuando de­biera ser "Joanm',' ' e s decir,ftl s eñor-Fray Juan de Jos Barrios; error o~sionado, ~in duda, por el nombre de .Fray ]1-far l ín · de Calatayud, predecesor inmediato ·aeJ Sr. Barrios. El mismo error nos da oc!. si ón para conj e turar que cuando el Rey -( 1) Libro. B ece rro, u bi .sq.pra. '· . , r 2 ) Hállase .. esta bula en el libro Becerro, - ~ ll.opi~da allí p o ~ e.l Sr. Lucas.Fi'!rná_ndez Pie­tlrahtta , Arzob ts po .de Saxilnfe .de BogoUí. .ordenó que el Obispo de Santamarta vi. niera a visitar el Nuevo Reino, trataba juntamente en Roma la translaci ó n de Sali­ta marta y la erección de Sa ntafé como mt tropolitana, pues aquella orden se en. vió a Fray Martín de Calatayud, só lo que le hall ó mue rto, y a sf cuando la Santa Sede con vino en-la erección, hubo de di. rigírse a Fray Martín. El cambio de nomb res hizo sospechar a Fray Juan de Jos Barrios que la bula no fuese plenamer.1te valedera, y para ex ­cu. sar dudas y confusiones, aprovechó e l ' via je que su Deá r: y Provisor D. Francis­co Adame d ebía hacer a España e Italia, para traer el palio, y ·le comisi onó ·para que lograse de la San a Sede un breve sanatorio ~ Lo vbtuv o en efecto de Su s~n ­ti dad Pío V (Pío IV había fallecido en aquel int ervalo), con fecha 13 de ma yo de 1 56 7. Itn él se confirma la e recci9n y se da por buena y vá lid a la bula "In su. pnma dignitaliJ spewla ." Así lo tenía entendido Fray Juan de los B a rrios, pue!. aun cuando no llegó a reci­bir e l Breve , como no recibi ó el palio por haberfallecido antes del regreso de Ada. • me que lo traía, no tuvo ningún inconve­niente en Jlamarse -Y firmarse "EL ARZO· BISPo," "ÉL ARz oB r>.Po DEL Nuxvo REY­~ o," como consta de dos documentos au. tógrafos que se guardan en el archivo de la Catedral, y que llevan las fechas de 1566y 1568. Con esto queda desvirtuada totalmente ~a aseveración del Sr. D. José Manuel Groot, rep e tida luégo por otr os historia­d ores. "El Sr. Bar.rios-dice Groot­ocurrió a Roma con la consu lta (sobre el cambio de nombres) , szn querer /Qmar el/f . lulo de Arzobúpo" ( 1). Y si el cambio de nombres tuvo por un morr e oto suspenso a Fray J ual'l de los Ba­rrios, desvaneciér ale cualquier duda la carta si gu iente que su Encargado de Ne­gocios en Madrid le escribió: "M u y lile. y Rmo. Señor: Su Maje s­tad ha <¡_lfe rido hacer e6e obispado arzo­bispado, y ansí se an procurado despa­char las. bullas en rrbrria y se an despa­chado p." V. S ., las cuales ban con es/a y juntamente con ellas una carta . S . Majd. escrive a V. S. sobre .ello; del rrecavo d~ todo suplico a V. S. mande dar aviso a --.-- { 1) His(oria & le siástica y Cú•il de Nue ­va Gr an ada-Bogotá, ~8ti9. 'f. 1, pág. I03. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO S. Majd. Yo quedo muy conte nto deque en días de V. S. se haya hecho esa igle­sia arzobispado. Plegue a Dios lo goze · V. S. por muchos años. El despacho de las bullas costa ron a S. Majd en rroma 551 r. 541 mrs., los cual es S . Majd. ha querido se cobren de V. S . en dos años y ansl se lo envía a mandar a los ofici ales desa Tierra. V. S. será servido de man. dar se les pague, que acá por parte V. S. no se ha gastado c ossa. ninguna más d e lo dho. que el Rey ha puesto y si V. S. ovie . re ynvi~do algunos din eros a alguna per­sona para este n egocio podralos cobrar del porque acá no an sido m e nes ter. Si por acá ovi e re otra cosa en que yo sirva a. V. S. avlse me dello para hacerlo c on entera voluntad, y N . S. guarde' y acre­ciente la muy ! lima, y R vnda. pe rsona de V. S. como d esea de Madrid a XX de agosto de 15 6 5 años. b ~sa ias manos de V. S. Rma, su servidat." La firma no se entiende y está de otra mano, el apeHjdo parece decir o:uyando (1). El Sr. Groot, y con é l otros h is t oriado. res, han afirmado que "no tuvo el Sr. B:1rrios ef"gusto de hacer la erección del · arzobispado; tocóle .al Deán Adame, que ' la hizo en S ede vacante, siendo Provisor y gobernador ecl esiástico." (2) "Erigir el Arzobispado" es fré!se que signifi ca "ordenar el gobierno eclesiásti · co de Santafé d e acuerdo con la bula 'In suprema dignilalú spuula' y de~larar qüe aquella ciuda:l había sido c onstituida por Sede metropolitana del Nuevo Reino de Granada." Ahora bien: no fue el ·D.eán Adame, sino el Arzobispo Fray Juan de · los Barrios quien hizo tal ordenación y declaraci Jn, En efecto: convencido el Sr. Barrios de que era verdadero y legítimo Arzo. hispo de Santafé, quiso reglamentar lo relativo al servicio coral de su nue.va iglesia, al nú'llero y oficios de los Ca.nó­nigos, at pago )( djstribuc ión de los diez· tnos, ~t~ etc.. Acordóse entonces Fray Juan de los Barrio s de la erección ];_do­cumento que habla hecho eh Aranda del Duero para dar cumplimiento a la bula dé Paulo IV que, con f•ha 1.0 de. Juli.o de 1547 ab I?carnafl'one, fe nombraba-pn- ( 1) Hállase el original de esta carta en el Archivo de la CateJral de Bogotá. (ll) Historia Ec!esiástief.!. !/ Civil de Nue­va Granada, ab.i sczfrra-lbáñe:z:, B ispado, y se íicuda a él. e~ los casos que hubieren de ir por a pe la ciÓn; y nuestra voluntad es que lo e n las dicha s bulas contenido se guarde y cumpla; y a.l ser­ ·vicio de Dios nuestro S enor, y bten, Y ( 1) ¡.ibro Becerro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 57 2 EL HOGAR CATOLICO ennoblecimi ento de aquella tierra;y de ]os Indios natural es y E~pañ o l e s, que en ella residen, conviene que assf se haga; Vos ruego y encargo, que lo tengais assí por bien cada uno de vos en lo que le to­care, que en ello seré muy bien s~rvido. Del Prado, a 30 de enero de I 568 añ ::lS. Yo el Rey. Por mandado de Su Majes­tad, FRANCisco DE E RAso." ( 1) "Está obedecida (añade Ocáriz) en la ciudad de Sanlúcar de Barrameda del Andalucía en 6 de mar ~ o de 1569 por D. Fray Andrés · de Carvajal, Arzobispo el Rey de Es paña de lo ocurri­do, rnvió en t6os como Gober nador a D. Juan de Borja, Caba!lao de Sanli ag n, ni eto de San Fra ncisco de Borj n, duq ue de G .. ndía, y el primer caball ero de ca pit y r s pac'a que vino a regir la Coloni 1 y a dirigi r la g uer ra con­tra les pijaos. Estos fue rou vencidos con ,ple­tamente después de sangri entos y reñ idos comba te,, En la ca pital vivía por entonces u na dama ri c.a, o: Elvira Padilla, que h11 bía sido casa­da dos veces : un a , con D. Francisco Albor­noz, y otra, con D; L uc,as Espin csn, de los cuales tuvo famil ia : y era dueña de unas ca­sas, con sus corrcspondien tes solares, s itua­ ·das h oy entre las carreras 4.• y s ." y las calles 8.• y g•. D.• El virn , de acuerdo con w s dos bij as, María Manuela Albornoz y Elvira Es­pinosa, r esolvió fun dar en su hercdaJ un con­w nto de monj as carmelitas d e s ~J za s ; pero como el ter reno no era su fic iente, c¡;m pró va ­rias casas adyacen tes para drja r cuadra(!o· el mon as terio. Para llevar a cabo sus sA ntos pr o p ó~ i tos, pidió la corr r spondiente licen cia al Ilmo. Sr: Arzobispo D. Ba r to l0rué Lobo Guerrero, fundadot· del coleg io de San BB;r to­lomé, y ;ti Presi'denle D. Juan ele Bor.ia, quie­nes se la con ced ieron aando avi so a la Corte. El Rey, srgún Pla za, no accedió, pero luégo, a tendiendo · a lns súplicas .del Presidente y el Prelado, dio su consentimien to. El Soberano Pontífice aprobó la fundación en un Breve Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 573 ----~--------------------~-------------------- apos t ólico, señniBndo el nú mrro de treinta r eligi ,sas, suj e tas al Ordinario Eclesiás tico. A-ll;m ndas es tas dificultades, se prrs e nt~ron otras muy graves que dificultaban re;dizar los b ue no:; propó~itcs d e O~ Elvira: los fon­d os ~e h11bíau ag otado , y faltaban const r uír ·celd as e iglesia: mns l a noble viuda no se d <(§alentó por eso, porque tt>nía una confianza eiega en la Provide ncia, la cual premió su l't! prurunda enviándule c olaboradores e fi ca­ces: e l Dr. D. Antoni o Rodríguez Ma nrique de San Isid r o, Oidor de Quito y Visi ta dor· de la Real Audiencia, quien levnntó una capi lla a s u costa; D. Pedro de Arandr•, que la ree­dific o, d á r: d " le la amplitud que h oy tie ne , obra e n que a;astó S 6o,ooo, y el H. ey Feli pe 111, qu e envió auxilios. Por fin los dese0s de D ." El vira y de sus b;jas tuvier on su cu wplimiento : el 111 de agos­to d-. di o6, en presencia del Pre:;iJeote D. Juan de Borja, d e la Real Audiencia, del Ca­bildo _Ecl ,~~ ia 8tico y Secul~r, de la s demás au­toridades de la Co loni a y de l os p e rsonaj es más disting uid os de la ciuda l , recibieron el velo de r11aoos del Ilm o. Sr. Lobo Guerrero, tomando r- espectivamente lós nombre s de El­vira de J e>ús, 4 María y María Manuela de la Con cepc ión, después de habet· aceptado como priora a l a ma dre J uHna Povéda, del conven­to de la Co ncepci ó n de Santa fé, y como vica­ria a la nwdre Da m iana, de San Francis co. Tal fue el oríg-en de esta austera comuni­dad que con el tie11 •po fu e aumentando, pros­perando y dando fruto s de virtud y santidad. Las religiosns, 11lejadns del mundo, vivían en su retiro consagcadas a la (·raeión, a la penitencia, a labores de manos propias d e s u sexo, al cultivo de sus huertas, qu e les produ­cían fl ores para sus nltares, leg umb r~s y fru­tas exquisitas, y n 11tra e r u las "veci ll as, c u­yos cantos, que l es recJ rdaba n· l a bienav e n ­turanza, resonab an ent ,·e los árbr les ct .. l jar­dín a mañana y tarde. Aunque sus •d in:entos eran muy sencillos, siempre los compartí an - con las familias p. b rcs que llamaban a • su puerta. Pronto cundió por la Colonia l a n oti cia del establecimiento de esta com u n i lnd. En el nño de q3¡, D.• Dioni sia Pé rez M anrique, mar­quesa de San Miguel ele la Vega, bogo tan a, pidió a la orden carmelitana ¡:e Snntaft>, va­rias religios as para lle va r a eabo la fund ació n de un convento en Popny:in, que ell a h aL ía promovi d o, b ajo la ¡¡dvo cac ión d e Nues tra Señora del Carrr.en. La superi ora ac cedi ó e n­viando varias, previas las 1 icenci a s d e l p re­lado. En 1791, a petición d el Sr . Pres bíte r·o Dr. D. S a n cho Londoí'io y Piedr·ahíta y de D" Ma ­ría Alvarez del Pino, parti e r o n varias reli­giosas bogotanas y m edelli m n,r s drl Cnt·me­lo de Bogotá, para esta blecet· un instituto de la mis ma orden en la c iudad de Me de llín. In­mediatame nLe sa!ieron las siguienteB: la reverenda madre Tecla, del Corazón de J e­sús, natural de Mdellín, hija de D. José Antonio lsaza y de D." Jose fa Pérez, que fu e pri or a h asta 18 04, época en que fa-llec ió ; la reverenda m adre Lucía, del S a grad o Cora­zó n de J esús, bogotana, hija d e D. Juan de Mendignña y d e o.• Cata lina Cortés , la que fue nombrada subpriora d e 1797 a 1798, año en que murió. Era muy talentos a, instruída y santa. E l ca dáver, cua nd v se exhumó, es ta­ha fresco e intacto, el rostr o ros ado y ll eno de v ida. Bajo su direcc ión se construyó el con ­vento de Med ellín. Tambi én fuer on fundadoras: la reverenda madre Josefa María,: de San An­ge lo , na~ura l de Santafé, hija ,de D. Antoni o Alvar·ez y de D.• Nic olas a d e la P ortela, q u e, siendo aún n ovicia, fue a Me dellín , en dond e prcfesó el r. 0 de marz o de 17 9!1, y lu ég-o fue subp ri ora de la nueva orden d esd e 181 1 hasta t8r4; la reverenda ma:lre Nicolas a, de San Gabriel, natur~l de l\Jed ell ín, hij a de D. José Granda y de D." Ros a Toro, ia e ual fue ele­gida vnrias veces pri ora, y por último, la re­verenda madre Grega ria, de l Santísimo Sa­cramento, de Mede llín, hija delaobl e hidalgo D. Felipe Rodríguez Man za no y Vivanco y de D.• L eonor de Vi lla. E sta v e nerable r e l i­~ iosa había instituido con aprobación ponti­ficia, en· el c onvento de 13ogotá, l a fies ta del · Sagr.ado Co raz ón de J es ú s . ,!.'á ll ec ió un vier­nes inmediato a la fie s ta de Ja..Q.ctava de Cor­pus. · .. ~ En e l convento de carmelitas des calzas de Santafé se distinguieron varias religio.sas po r , su santidad. T enem os noticia de dos. El R. P. Pedro Vi ll amo r, religi os o santa fereño, . fundador de l conv e nto de San Juan d e Dios , esc ribió l aviJa de la madre F1·a nciEca del Niño J esús, religi osa profes a en el r eal con­vento Je c a rmelitas desca lzas de S ant3fé, co­noci d a en el mundo co n e l nombre de o .· 1\! a ría F r anci :; ca Beltrán de Ca_y cedo. E~ta vida se publi có en E s paña ( vé a se la flistoria d e la lit eratura de la Nuev:t Gra n ada , p or J os é María Vcrg·ara y Verga ra, p áginas 177 y q S, 2." edi c ión ). . Furra de esta viJa esc ri t a por el P. VIlla­m or exis t e en e l a r chivo nac i onal, en e! t ori10 66, ;elativo a c onve ntcs, un la rgo expediente que tiene la s iguiente p ortada : "/nformacw­n es d e la v i da y virtudes, y dic hos !/ hech os , de la R .M. Fra ncisca J}farta d el Ni ñ o J esús, r el igiosa de el Orden d esc a lzo de la primi­tiva obsercancia de Nues t ra Seí'í ora del Car­m e n e n e l Mon as terio t:lel S eño r S a n Jose p h de esta Noble !1 L eal Ci udad de S anta Fe de l Nuevo lley no d e Granada; y tres ve ces Priora de el dicho Co n ve n to: Man d a das hacer p or el I!ustríssimo !/ Reverendíssim o Se ííor Fr . Fra n cisco Cozto r¡ Ute r o, Arzo­bis po de e.,ta Sancta Igles i a ft f e t 1 opo litana; r¡ d e co·u is Óll de. Sll Se1/0 r ía flu slr{ ssima f1ec ha s ¡;o r el D octor D n. J acin to R oque Flore s de A cuña , Co n l n igo Doc toral de di­ch a S . I glesia, R ecto r del Cole gio llfo yorde Nuestra 8eño1Cl del R osario, Catedrá tico de Víspera s en Saqrados (:ánones. E x am ina­dor Signo1al, y Co nsultor d el Santo Oficio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO ele la Jn r¡uisic ió n ." Firman a l pi e Jos Dres. J u an André-; de Guerra y Manzan a res y D. Jos e ph de Chinchi ll a Cañ izares, Notari os. En rstc expediente figuran : el sermón d ~ l R. P. Maest r o 1\1 ig uel Carlos de Melga rejo, de l a Orden de Pred icad ores, q ue pronunc ió en l as cxeq uiaR de la madre MAri a Fraucisc a d el Niño J esús, el 3 'd e Junio de 17 08, e n e l cual, nderná s de Jara co nocer s u h ida lg uía, d escri­bi ó l a vida y h echos mi lagrosos d e la finada. Al bermÓn s ig ue un voluminoso expedient e, en que apar'ecen dec lar;oc ionrs j urad as de ¡·e ­l igi osas , &acerd o t ~s e i ndividuos parti.:u lares, t anto d t! l a capital com o de la s prov i ncias l e­janas, que se t o m e l per fu m e de sus v irtudes; que en vida y de spu és Je su· mue rte, mu c has p er­sonas ob tu viet ·on beneficios que fu e r'Oo repu­íados c om o milagr os, y qu e era muy acertada en Jos co n sejos que s e le pedían. Se t ieoe nolic ia de otra monja q ue se d1s­tinguió por su santidad, y c.uya hi s toria, e s­crita p or orden d e su confes or , pa r ece que existe e n el co m ·eo to de Carmelil' s de Cali, lle vada allá po r la madre Mercedes Garcés, que aú n v ive . . En aquella é pJ ca g·ozaba la c omunidod d e la ca lma de que disfrutan las a lmas justas que só lo aspiran a la felicid ad et r rn~, que s ~ hall a m ás a l la de l a tumba. Las vanidades d e l mun­d o, l a a mbi c ión por las riqu ezas y las g torias mundana s se es t r e ll aban co ntr·a su chustro, corno las ol as embravecidas co ntra las r oc as, qu•' per manec e n inmóviles . Eo e l aíio d e 1840 el par tido lib era l se r e­be ló c . n tra el Gobierno l eg ítimo. Los revolu­cion ;¡ ri os , si triunfaba n, 5e;ú o se dec ía, te­nían reso lución de acabar c on l as órde nes mo­nás ti ca s. Es t:~s noticias ll e narJn de inq uie tu d a aquell ns i nocentes vírgenes; pe ro la r ebe­lión ; d es pués de luchas sangrientas, q~J erf ó ve n cida, y volvi ó a reinar la p a z en el con-vent o. · En el año de 1 84!) subió al p oder el partido liberal , y des de esa é po~a empez aron las pel'­s ec u c iones r elig i-osas. L a cru zada de !a pren­sa gobiernista se cons agró a a taca r la reli­gión católica, profe iada p or casi tod os Jos h a ­bi ta n_tes de l a Hepública, a ultrajar al cler o, a q111 e n ll a m aba ultramon tano, igoo r :wte, enemigo del progreso, y 'l l os CDtó li cus ca­manduleros, b ea to s, hipócritas, fanáticos, y otros nombres, ooq l os cuaJe; preteudían po­ner en rid íc u lo nuest ra s creencias; luécro v i no 1 ~ persecución directa ." L os j es uítas, h~mb res cnijv,e ntes por ~s virtui:ft:s y su vasta ci e nci~, d ig noS"d'e figura r en las universidades mido, dice, ml priorer movimie¡:¡to ~· será mi último el de sqmeterme Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOOAR CA TOLICO 575 c ordial e intelectualme nte, y sin reservas, a las órdenes del Vicario de J esu cristo . Pero precisamente p orque en mí palpita un c ora· zón d e hijo r endid ísimo, c oncédaseme r epre­sentar a un Padre, el más augusto d e los pa­dres, pe r o al fin Padre, la aflicció n que m e h ll n producido los considerandos, que pa recen referirse a la r eprobaci ón de muc has de mis obra s, po r otra parte ind eterminadas, co m o si estuvieran inficionadas d e r acionalismo. Que contengan errores, es toy pron to a reco­nocerlo; pero que haya n s ido escritas co n es­píritu de rebeli ón a la tradic ión e cl es iástica o a las decisiones d e la Comisión l:;íb lica po n­tifical, dignaos, Santísimo Padre, autorizar­me para testificara s que eso estuvo muy lej os de mi pensamiento." Su Santidad se ha servido significar s u sa­tisfacción por el contenido de la carta. D& vuELTA DEL CoNGRE SO EuCARÍSTICO­El 3 de octubre r ecibió el Padre Santo en au­diencia al Cardenal Van R ossum, legado s uyo en el Congreso Euc<~rístico de Viena, que aca­baba de llegar de aque lla ciudad. Pío X se iu-· teresó mucho p or c uanto se refería al Congre­so, y oyó con grande satis facción la relación que de él le hizo el eminentísimo purpurado. Este presentó al Papa un autógrafo del Em­perador Francisco José, en el que saluda afec­tuosa y filialwente a Su Santidad Pío X. EL REPRESENTA NTE RUSO EN 11:1. VATICA­No- El ce nde Demctri Nelidow presentó el 10 de octuhr.e al Sumo Pontífice las cartas cre­den~ ial · s, en que el Emperador de Rusia, Ni­ ·colás 11, !e nombra su representante en el Vaticano. Con ese motivo pronunció breves palabras, expresando la satis facción de haber sido designado por e l Emperador para repre­sentarle en la Corte Pontificia. ELornos DE S u SANTIDAD A LA ENS EÑANZA . RELIGIOSA-A la carta (]U e el Patriarca de Ve­necia envió al Papa dándole cuenta de los tra­bajos realizados por la V 11 Semana s ccial reu­nida e n la ciudad del AdriPtico , contestó el Pontífice con ~;- ratulándose de que se· conceda verdadera impq,rta ncia al estudio d e las cues­tiones escolares; recuerda los peligros de la escuela laica, que descristianiza al pueblo y perjudica a la sociedad, arrancándole la fe y mermando la autoridaJ d~ los padres de fami ­lia; elogia el interés que los verdaJeros cató­licos se toman por la enseñanza relig iosa, que es el más p oderoso instrumento para con­servar la pureza de costumbres. ' -AsEGÚR.UE QUE EL PAPA ha dado una constitución sobre la confesionalidad de Jos Sindicatos y obras sociales de los católicos alemanes; los de Colonia admitían a l os ca­tólicos, los de Berlín no. Ase~úra> e tam­bién que la sustitución del presidente de la Unión Electoral italiana, Dr. Necchi, por el Dr. Delia Torre, obedece a un criterio seme­jante de mayor intransigencia y actividnd . Dlce.>e, no sabemos el fundamento, que los obispos españoles hao recibido de R oma pe· cu li nres instrucci ones sobre los p lanes del Go bierno. El P. Semeria, bamabitn, infi cio­nado de m od er nismo, ha recibido ord en de pasar a un convento d e Bé lg ica; e n cambio, el docto dominico L ~gr ange ha he : ho llegar al S anto Padre, por medio dd Superior gene · ral, P. Cormier, una humilde r etractación- de los errores que h ayan motivndo su condena­ción. Ha s i do abierta a l públ ico la Biblioteca Vaticana , después d e haber se trasladado a cá marns b:indad as y airead as los ma n m1critos y libros r a r os. El Museo Borgieno, importan ­tís im o pa ra la etnología y la prehistoria, ha sido trasladado al palacio lat eranense. Mons. Siviglia, Internuncio de Chil e, protestó, como diplomá tic o, contra el mensaje enviado al Al­calde de R om a en nombre rle la tri pu lación del vapor Prlncipe Udine el Jía 20 de sep· tiembre. Anúncia~e una encíclica sobre la paz universal. TRI UN FO DE LOS CATÓLI COS!::-<' LAS ÚLTIMAS ELECCIONES DE VIENA-Las últimas elecci ones de dipu t "dos municipales de Viena han cons­tituido un grao triunfo para l 0s católicos . Es te triunfo ha sido importantísimo, porque del resultado de estas el ecciones dependía en gran parte el triunfo o derrota en las futuras elecciones d e diputados imperiales. Los soc ialistas· y judíos liberales, coli g a­dos, hicieron todos los esfuerzos posi bles por obtener esta v ictoria electoral. El actual Con· sejo de Viena se comp one de ci.ento treinta y cinco miembros, pertenecientes al pa rtido c r is­tiano social, veintiuno liberales, entre los .cuales están lo s judíos, y once s ocialistas. L os socialistas y liber ales unidos procura­r on emplear el terrorismo para amedrentar a los electores, pero a pesar de esto el partido católice social venció en cu!ltro colegios elec­t t· rales con una mayoría t an grande, que han obtenido seis mil votos más que en las elec­ciones anteriores, y aun cuando en algún co­legio Ee perdie ron algunos pues tos, e l triunfo t otal ha si~o para los católicos. Viena es cristiana y sigue siendo cristiana. La prensa católica ha luchado bien en esta campaña. LA FuND AC IÓN. " MonA CLARÓs" EN EsPA­Ñ-'.- Ya se van pers uadiendo en ese país de la importancia extraordinaria que tiene la prensa católica. Desde este año la brillante pléyade ¿ e periodistas católicos co ntará con una fu r: dación de IOO,ooo pe setas, dPbida ~1 testamento del multimi llon ario de Huel.va, D. A:nONIO MoRA CL ARÓS, quien dej a esa canti­dad para que de sus r édi tos se conceda un premio gn u al al periodista católico que, a jui- 1cio de la co misión, se h aya dis ting uido más en la defensa del catolicismo y de los sapos intereses de la patria. . -EN LA FRO NTER A sur de Argelia cayó, no hace· muchos meses, gravemente enfermo un Ooronel francés; conociendo que se aproxi­maba su fin, y dese~n do- prepnrarse como fer- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLJCO voroso c r• s t•an o, p a ra la muPrte, prPgu ntó d ec idiJa mente al m édico que le as istía: -Doc to r, vamos a ver, frnnc ament- e, ¿ruán­lo ti empo me qu eda tod av ía? -Unas c uatro h oras , mi Co r on e l, si h e de hablal'le con fra nqueza. -Pues bien, r e plic ó el en fe rmo, quisiera rec ibir los a uxilios de m i s anta Teligión; s e­ría éste para mí el mayo r co ns uelo, y talu­bién pnra mi famj)ia de Franc ia. Oyó est~ s palabras e l teni e nte Brégard, a mi­go anti g uo y aviad or intrépido, y_ se ade'an­tó , di c iendo : -Mi Corone l, mande u s ted ; yo le traeré aquí, en m i aero pl an o, al capell án del hospi­ta l militar. -Sí, repuso el Corone l, pero es tá muy dis ­tante . - U nos dosc ient os ki lóm etr os, contestó el 11yudante; pero to davía m e q ueda bastante tiem po para e ll o. Tras breve sa lud o de d espedid a, el ayu­d ante monta en su aeroplan o, y en men o s de cinco cuartos d e h or a ll ega con tod a fe lic ida d al punto prefijad o. Se Presen ta en seg uida a l capell á n , y l e dice: -Seño r capell á n , a dosc ie ntos kilómetros de aquí se está mu ri endo el Coron el L a rgeo t; tiene e mp eño en r ec ibir los auxil ios es piritua­les. ¿Quiere usted montar en aer oplan o con mi- . go ? En una h ora l arga· estamos allí: -Con muchísimo q-u s to, mi ayudante. Di ez minutos .Y soy de uste:J , respondió el cnpellan , des pués d e un mon•enlo de reflexi ón. Y e n efec to, pocos m inutos después ambos m o nta b a n en el ae roplano . El sa~ erdote estre­c h ab a e n s u pecho la sagrada form a, y el bra­vo ofi cia l ador aba a l Santísimo, mien t ras, n e rvioso, guinba el aeroplano. El vu elo se efectuó con_ toda feli c ida d , y el enfermo tuvo el íntimo y profun io co n suelo de recibir los últimos sacram e ntos . Medi a hora d es pués en•.regaba s u 11lma a Dios. · _,¡LA Cn o1x '' dice qnc "entre los pere­grino s de Frnncia que fueron rPciente lllente a R om~ , había un joven de veintiún añ os, lla­mado Pierre Beaumoot, que estaba s ord o des­de Jo ·; dos añ os. Su m a dre, que le ncom pañ a­h a, pidió a Pío X rogase a Dios que le c urase, a lo c unl dijo Su Santid ad· - ¿ T enéis verdadern fe? Como el joven no o ía, contestó su madre humilde y presurosa: - Sí, S antís imo P~dr e, In ti e ne. Entonces Su Santi~ad, dándo lP. con los d e­dos tres go lpes en la cab eza , le dijo: -Oye, ó_ye, óye. Y e l j oven r ec obrñ e l oído. rompiendo a llor nr de emoción y de alegría." -EN LA IGLES IA d e San Marcel o, en R oma, han s ido e nco ntrad os v ario s fr ag-rueotos ep i­grafi cos d e g ran val or histó r ico, mas un bap­tisterio de lo s primeros s ig· Ios d e la I~l es in; parece se r d el año 3oo de la Era Cristiann, restaurado en el siglo V. - EN F.L TEn an o ru o de la Un ión (E s tados U nid os) , se h a in augurr•do In n ove dad del coc h e ca p i lla en el fer r oca rril. E l coc he­capilla es una iglesita ambulan \e, con habita· c io oes para P.) sacerdote y e l sacrilltán. c on deco rac ió n propi:¡_ d e un a igles i,,, y e n é l ca­be n p er fec tamente unas ci en persona s. El pri­mPr coc he-capilla e s ta bn d erli cn~o al c nlt o ca­tó lico. L a n ov ed ad h a s ido ac Jgida con viva s i mp:~ tia y h a tenido un éxi to g ra nde: los va­g 1n es-ca pilla serán en breve ad o pta dos por muchas o tr ns compañ ías. LA OD!\ A DE UN GOD!El\NO CATÓLICO- Un escritor al l' m áo ha p u bli cn dó en u n a de las prin cipales revis tas de s u pa ís-el Ru n dscha n -un es tudi o concienzud o del progreso efec ­tu nd o por r l gobiern o cató l ico d e llélg·ic a du­r ante bs últim os veint ici nco a ños. li é nquí algun os r asgos de la l:~ b o r del go­b ie r no catól ic o b elga: " Bélgi ca t iene hoy la m ayor á r en de fr rro­carr il es de todn Europa .. . Am be r e s es hoy el p ue rto más importan te ·de la Eu ropa conti­n e ntal. S g úo l o~ e conomistas más em i ne n te s, e l nuevo C.óJig o de Legisl ación es de l o m ~s p er­fecto y com í' Jcto que exis te. Entre 1 8go y 1!)10 , e l númer o efe analfabetas se r eduj o a mas de la mitad. Sin ll ega r a la e ducación obli­gatoria, Bélg ica ti e ne h oy menos analf,. betss que Francia . Se tiene ac tu al men t e e n proyecto. un nuevo bill sobre la ed ucac ión, mu v veotajnso, -que se prese ntará, ya qu e e l partid o católico h a ganado afortunadamente las elecc io nes. f;ntre .1884 y 1910, el Gobie rn o so l ucio nó un p robl e ma que parecía insolu b le . Aunque los gas to s ge n e r a les aumentaba n, no s e crea­r on nuevo s impues t os, ex cepto ~o bre las bebi­d as alco hó li cas, pa ra disminuir el co nsu mo ." E l articúl i , ta a lemán termina s u articu lo co n estas pa labras : Bélg· ca m " r ~ ce qqe t od os Jos países de Eu­ropa la t ome n p or m ode lo .'' EL Vo1. K ~VERE 1N ALE MÁN-En e l mes de 11gos to últi mo , y dura nte los días del Congre­so cató l ico de Aqui • grao, s e ha verificado la A samLiea dd Vo l ksverein alemán . La As a m blea fu e presidid ~ por siete Obis­pos y el V icep res i de nte Dr. Tri nbo rn. Después de va1·ios elocuentes rfi scursos, su­bió a la tribuna el S ec reta rio, Dr. H ohn , y l eyó un r esumen de la Memoria anua l de la acción d el Vo!ksverein. E l número de socios se el eva actua lmente a se tec iento s mil. En la oficina centra l hH _y t.res directores ge­nerales, ca t orce pro pagandis tas y es c 1·itores , siete empleados e n la Biuliotecq y Museo s o­c ia l , catorce e n la cajñ, conseries> ti pistas, etc, Total : setenta y d os emplead o ~ . .._ La biblio teca socia l que posee la . oficina es la más comple ta del mundo. Se hao dado durante e l año cinco cursos so­ciales a obreros, con asistencia de mil ciento catorce. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 577 Se han facilitado a la prensa mil doscientos dieciséis ll rtículos sobre asuntos cconó:t. icos, y mil d oscientos ciocucntJ de Hsuntos apol o­géticos, cscri tes por redactare.> de la oficina central. Publica el Volksverein cin c.o revistas : Cul­iurJ. social, Corresp ondencia , La Corona, La Tierra Joven y El Estudian te Social. Edita, además, numerosas hojas volan tes, que reparte gratuitamente. Desde 1901 se ban répartido sesenta y nue­ve millones de hojas volantes. El V o lb verein ha comenzado otro género de propaganda -que ha pr·oducido un fruto abundantísimo : el de proyecciones y pr lícu-las cinematográficas: 1 Después de leída la Memoria hizo uso de la palabra el Obispo auxiliar de Colonia, quien elogió con eotus!asmo la labor reali:
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 56

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 50

El Hogar Católico - N. 50

Por: | Fecha: 03/05/1912

EL HOGAR , CATOLICD Se publica bajo la dirección del Pre sbítero Celso Forero Nieto, Prebendado de la Santa Catedral-Basílica ~ "''""·"·"•''"'"''"'"'"'···· "Nada, ni un pensamiento, para la política, Todo, has/a el último aHento, para la Reli'gi6n ." Se edi ta en la Impre nta Eléctrica Serie 5." 1 Ilogotá. (República. de Colombia.), M~yo 3 de 1912 1 Número SO DOS FIESTAS LITURGICAS Cierra la Iglesia en este mes el ci­clo de las fiestas pascuales con las so­lemnísimas de la Ascensión de N u es­tro Señor y la de Pentecostés, ambas litúrgicas y de dala antiquísima. La primera conmemora la subi~a gloriosa del Divino Maestro á los cie­los, cuarenta días después de resuci­tado; la segunda, la venida sensible del Espíritu San lo sobre lo s A pósto­les, en forma de lenguas de fuego, diez días después de· la Ascensión. Un día que Jesús había conducido á sus discípulos al monte del Olivar, en la dirección de Betania, y les hablaba de lo porvenir: "Señor, le dijeron con señaladas muestras de alegría, ¿si se­rá este el tiempo en que has de res ti­tuír el reino de Israel? A lo cu a l res­pondió: No os corresponde á voso­tros el saber los tiempos y momentos que tiene el Padre reservados á . su poder soberano ; recibiréis, sí, la vir­tud del Espíritu Santo que descende­rá sobre vosotros, y me serviréis de testigos en Jerusalén y en toda la Ju­dea, .Y Samaria, y h~sta el cabo de~ mundo. Dicho esto, se fue elevando a vista de ellos por los aires hasta que una nube lo encubrid á sus ojos. Y es ­tando atentos á mirar cdmo iba su­biéndose al Cielo, hé aquí que apare­cieran cerca de ellos dos personajes con vesltdu.ras blancas, los cuales les diJeron: 'Varones de Galt'lea, ¿por qué estáis ahí parados mirando al cielo? Este Jesús que separándose de voso­tros se ha subido al Cielo vendrá (al fin clel mundo) de la misma suerte que le acnbáis de vel' subir allá.' (HE~ CHos, Cap. I).'' Tal fue la partida de Cristo de esta tierra que su mano poderosa había creado en los días del nacimiento de los mundos y que había humedecido con su· sangre en los dfas de la Re­dención. No hay cristiano que al contemplar este gra ndioso misterio el mísmo día en que la Iglesia lo conmemora, no se sienta penetrado de aquella dulcfsima melancolía que inspiró al príncipe de los líricos castellanos : Y dejas, Pastor Santo, Tu grey en este valle hondÓ, obscuro, Con soledad y llanto, Y tú, rompiendo el puro Aire, te vas al inmorlal seguro? Los antes bienhadados, Y los ahora tristes y afligidos, A tus pechos criados, De ti desposeí dos, ¿A dó convertirán ya s us sentidos? Los Apóstoles se volvieron á Jeru­salén y se reunieron con la Santísima Virg en y muchos otros discípulos en el Cenáculo, animados de un mismo espíritu y perseverando en la oracióu, para prepararse á la omnipetente ma-· nifesta ción divina, anuncia~a por Je­sús. "Al cumplirse, pues, continúa San Luc·as, los días de Pentecostés, esta­ban lodos juntos en un mismo lugar, cuando de repente sobrevino del cielo un ruido como de viento impetuoso que soplaba )' llenó toda la casa don· de estaban. Al mismd tiempo, vieron aparecer unas como 11enguas de fuego , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 468 EL HOGAR CATOLICO 1 qu e se r e p a r ti er on y se ase ntaron so· bre cada uno d e ell os . Ento n ces fu e­ron ll e n ados to d o s del E spíritu Sa nto y c omenzaro n á h a bl ar e ri dive rsas lenguas las p a la bras q ue el E spíritu Santo p o nía e n su b oca ." "Después d e la C reació n y d e la R e ­dención era es ta l a t ercera vez e n qu e Dios iluminaba , como e n pl e n o día , l a humanida d . . Con r a zó n se v i o en ell a una esp ec i e d e m a ni fes t ac i ó'l q u e r e· cordaba la del Sin a í, la fi es ta d e l a unión· de los p u e bl os y la antítesis d e s u antig ua dis pe r s ió n . " P or es to se apo ­deró de los di scíp ulos a quel entu s ia s­mo rdig i oso' qu e Jos hi zo prorrumpir en alab a nzas a l S e ñor y l os ll enó el e celo p or s u g lo ri a , e ntusi as mo .Y fe:· vor qu e nó h a ab a n d onarlo á la I g les1a d e Cris t o, cu ya mi si ó n o fi cia l co m e nzó ese g r a n d ía y p e r d u ra ra h as ta el fin d·e· Jo s ti e·mpos. Esa ac ci ó n sober a n a co n que e l E s­píritu S a nto m a n ti e n e s it:mp re la vid a divina d e l a Ig les i a es la qu e en cMia époc a va h ac ien do s u rgi r l ::1 s prác ti­ca s m ás adtc u ad as piira ma nt e n e r vi­va la pie d a d en los fi e les y co n d uc ir­los p o r ca min o s eg u ro a l C ie l o. Entre éstas ocupa hoy lu ga r importa nt e el culto qu e se tributa dura nt e este p o é­tico m es á la Mad r e d e Di os , Esposa del" E s píritu Santo, qui e n , com o e l Di­vin o M aes tr o , ha h ec h o t a m bién del p a · tro Ginio el e M a rí a e l mayo r en cant o d e la vida y e l m edi o m ás srg uro para acercarn os á Di os. De Nazareth á Tiberíades (Ul t i m a de la:; relacione s d_e T ie rra San ­ta escrita s en es te periódi--:o por el P bro. ' . . Ce!so Fo 1·er o Nieto) . La gra t (s im a e x ped ici6n d e N aza"r e th á Tib e rf ade s, y t ndo po r Ca ná, med ir á un os 30 k ilóml:' t ros. A la sal í Ja d e la ciu dad, e n el a lt o d e C ha nuk, se d isf , uta ya d e un magnffi cu pa no r ama que J•e r mit e conte mpl ar la si mpHi ca patr ia d e Jesú; con las c o l inas q ue la circu nda n y s us ­pint o r eSLOS alr e d e dor es. Siguiendo lu égo en dir e cc ión NE., desde el ¡Junto do nd e ya se desciende por la ladera opuesta á Naza-reth, se ve á a lg un a di st a ncia y bien á la izqui er da la po b lació n de Séf or z's, patria, según se cree, de San J oaq uf n y de no pe­qu e ña im po rta ncia e n las C ru zadas; más ad e lante se pasa po r cer ca d e R ein eh y á p o co p or Cethh ephe r, patria d e J oná s . Nada particul a r se advie rte e n estos p ueblucos, fu e ra d e l re cu erdo h is t óri co que d espierta la fuent e del Berro, cé lebr e po r e l tremen. do combate e n q ue s ucum bió h e roica­me nt e Jacq uelín d e Mail lé, M ari scal del T e m ple , c o n los 90 j i ne tes y 30 0 hom­bre s m á s qu e pudo r eu ni r p ara resistir el e m p uj e vi ole nto d e M da l, h ijo d e Sala­dino, quie n con m ás de 7,000 escogidos jine te s arreme ti ó con t r a e l J efe cruzado; és te no sucum bió sin h a b e r h e cho espan­toso de strozo en e l en e tni g o. D e sd e Ce thh e p h e r, h oy el Meschhe d , . h asta Can á d e Galil ea - co sa de media h o ra de ca mino -se and a po r entre enor. m e s ce rc as de cac tus. An t e s de ll e gar á la po blac ión se e ncue ntra la abundosa fu e nte d e d on de se j uzga to maro n el agua qu e N uestro Se ñ or conv ir t ió e n vino. E sta ciud a d, si e mpre g r a ta á los cristia­n os , g ua rda los más preciosos r ecuerdos. La iglesia a ct ua l, levan tada por los fran. c is : an o s e n e l úl ti mo t e r ci o d e l si g lo pa. sa do, e n e l si tio m is mo que o cu pó la ba­sílica construida en e l si g lo IV po r Yoseh, judío con ve rtido y Conde de Tiber!ades, e s hermosa. S eg ún las tradiciones loca­les, comprendía é n su recinto la casa don­de hi zo el Divino Mae!:> tro su primer mi­la g ro á ru e go s de su S a nt b ima Madre, y pare ce q ue la crip ta de la ig lesia actual corres pond e á la sa la donde estaban las hidrias qu e Nu estro S eñor mandó llenar d e agua. H oy Ca n á a penas t <: ndrá unos 1,000 habitantes , d e los cual es 120 son católi· cos latinos, 360 g ri egos ci sm átisos, 40 pr otesta nte s y e l r e sto mu sulmanes. Los gri egos ti en en su ig les ia, no distante del santu a ri o ca tól ico , y los la tin os, aparte de la ig lesia me ncionad a , una capilla dedi­cada á Sa n Ba r to lomé - el m is mo Nata· nael del Evangel io,-e n e l sit io que pa­r ece ocupó su · casa. L'\ carre te ra desde Cai fa hasta Caná la encon trá mos bastante pa sable ; de este luga r en ade la nte a va nza , de seen· d ie.ndo po r lader a s muy p ed t· egosas, has­t a en tra r en la lla nura de Za b u to n, don_de ya no e s carrete ra sino pé~ im o camino ; en el valle late ral se stñala ti sitio eq el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 46g cual Kleber batió á los Manelucos. Más adelante , en la mi sma llanura el e Z a bu­lón, se ve el Campo de las espigas, llamado as( por los pere gri no s de:. de la Edad Medi;;, porque hall a ron t radi c ione s qu e localizaban en e se c a mpo los se mb rados de donde los disc ípulo s de Nuest1 o S e . ñor tomaron en día d e s ábado unas e spigas para c o m e r los granos , cosa que llenó de escándalo á lo~ fariseos á quiene s e l Se­ñor confundió con la contunde nte e nse­ñanza que le s dio. El c to cargo; ~:esta vr z le man­da apacentar, esto es, gobernar, no sólo la grey de los fi e les que hab fa n de per­tenecer á esta Iglesia, sino á los mi-smos ·Pastores, es decir á los Obispl)S q ue le habfan de ayudar en este arduo gobi erno. E:l histórico, sagrado y siempre qu e rido río Jord á n ha ten ido, entré e tras, la mi sión de formar lagos: nace e n la s lad e ras del Grande H e rmón, á uno s 5 30 metros so bre el niv el d e l Mediterrá neo; forma e l lago Merón, el fa moso d e Tiberíades, .Y se pierde en el Mar Muerto, en d onde, al formarlo, se me zcla con las sustancias no civas que alte ran s us ag uas , y no ti e ne ya m ás sa liJa; sus ag ua s, ha sta ll egar al lago maldito, no sólo son potable s sino delicio~as . En e l lag u d e T1 berfad e s fur · man una maza azu lada punsima, seme­jante en su aspecto al J¡,g.J L e m .n ó de Gi ne bril, e n SuiZa. Al entra r t n el de Ge · nezareth ya han hecho un descenso qu e no baja de 7 38 metros , purq u e su super­fi . !e ~e halla a 208 me trus bajo t i nivel d e l l'vl edit e rráneo, e n una ex tensión de 21 kilómetros de largo por 9Í d e ancho, lo que hace que la superficie del lago mida 170 kilómetros cuadrados, con una profundidad que alcanza en su centro á 45 metros y en las proximidades del borde m e ridional á 250. Abundan los pe· ces de exce lente calidad, distinguiéndo­se entre las di versas especies e l Cromz's PalerfamzHas, que lleva durante muchos meses las crías en la ca viciad de la boca, y e l Clarz'as Macranlus, llamado por los cristianos p ez de San Pedro, por suponer qu e e n uno de éstos halló el Apóstol la moneda con qu e Nuestro Señor mandó pagar e l impuesto, Como ll egámos á medio día á Tibe­ríad es, nos fue dado embarcarnos á hora o po rtuna pára acercarnos á Mágdala y á Cafarnaum, en una lan cha velera que n os ll evó con r<:~ pidez. Nos hallaríamos hacia la mitarl del camino •:¡ue íbamos á recorrer, bi en en el centro del lago, em­b elesados con e 1 grandioso espectáculo que teníamos á la vista, sin saber qué ad­mirar más , si la tersura argentada de las aguas del primor'lso lago, ó la belleza de l<'~s colinas y montañas que Jo circun­dan, ó las lla nuras qu e en suave plano as ce nd e nte se abría n en unos tres lugares de las orillas, cuando á lo lejos divisá­mos u nos puntos blanquísimos que; á ma­n e ra de cisnes, se movían con rapidez en dire c ción á nosotros. El piloto, al ver nuestra extraña curiosidad, nos advirtió que eran olas y que muy pronto harían mover la barca más de lo-que pudiéra­mos desear. Efectivamente, se nos vinie­ron encima, no muy amables, pues nos iban haciendo tener un buen susto, á la vez que se nos descargó un bonito aguacero, el cual no obstantt los paraguas, nos em­papó los sobretodos, y nos vino muy á cuen to para acordarnos de la tremenda tempestad que ll enó de espanto, en ese mi smo lago, á los Apóstoles, y que Nu~stro S e ñor calmó al sólo imperio de su voz. L'l forma del lago semeja una· arpa c cn la parte ango sta al sur y la ancha al norte; el Divino Maestro hizo vibrar en ella las n o tas más sublimes con la celes­tial e nse . anza que desde la barca de Pe­dro daba á las gentes, que agolpadas en la orilla le olan embelesadas, y con los muchís imos prodigios qu e obró en las numerosas y flor e cientes poblaciones que entonces circundaban el lago, principal­mente en Bethsaída, de donde eran San Pedro y otros Apóstoles, Corozaln y Ca­farnaum, donde, en la Sinagoga que .cons- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO 471 ---------------------------------------------------- truyó el Centurión, cuya fe alabó e l mismo Salvador y de la cual se ve n las ruinas , anun ció la in st itución de la Santa Eucaristía, después del milagro de la p ri­mera multiplicación de los pan es, e fec tuado un poco adentro de la costa d e l lago, en el sitio que hoy se llama de los MananHales. No hay un paraje má s encantador en toda la P a les tina, L as lí m pidas aguas del · vasto lago, r efl e jan e 1 azul del cielo, y, como marco de un es­pejo inmenso, colinas de az-ul ó violeta, según las horas d e l día, las rodean de pintorescos festones. Indecible es el aroma evangélico que embalsama todos los ámbitos del afortu . nado lago y de sus costas privil egiadas : por todas partes surge la dulcísima im a ­gen del Divino Maestro, que ora pare ce andar con paso firme y majestuoso sobre la superficie de las aguas, ora manda á los vientos y al mismo mar como due ño de la naturaleza, ora deja oír su voz dulcísima é in efable sentado á la po­pa de una barca, ora manda - echar las redes al lago á los que habían de ser pescadores de hombres y salen h enchí· das de variados y ricos peces . ... Al regreso de nuestra expedici ón ma­rítima, nos sucedió á la inversa de á la ida, porque la calma d e l lago fu e tan gra n­de, que hubieron de conducir la la n c ha á fuerza de r e mos, por lo cual llegámos á la hospedería francis cana de la ciudad, bien entrada la noch e. C o mimos agasa­jados por el Superior de la casa, y dor. mimos d eliciosamente, co n el esp íritu im­pregnado de los m ás gratos re cu e rdos. Muy temprano estuvimos listos para ce­lebrar la santa misa en el santuario d e ­dicado al Príncipe de los Apóstoles, á fi n de tener tiempo de dar el últimci vistazo al lagó, observar algunas otras cosas dignas de atención y -emprender e l viaje de regreso á Nazareth cuanto ant es, por­que. era más pesado que el d ei día ant e­rior, por ser casi todo de subida. Demorámos un poco en Caná, dond e e l Padre Superio r nos trató igualmente con mucha aten ci ón, y n o s mo stró to do lo que era digno de conocerse e n su ig lesi a y co n· vento. Al saiir de esta poblaci ón, junto al receptáculo donde toman el agua d e l ma­nantial las mujeres, para llevarla á u sanza de las Nazareas, en cántaros sobre la cabe­za, nos suplicó un ·sacerdote griego mel - qu it a lo admitiéram os en nu es tro carruaje para subir á Nazare th, lo -que hi t imos con mu c ho g usto. Pudim o s en t e ndernos con él en latín , porque se habia educado en R oma en ti e mpo ele Pío I X, y nos comu ­ni :6 datos importan t es a cerca ·de l estado d e l catol icismo· e n esas regiones: nos dijo qu P. prog-resaba pnco á ca usa de las obstrucci on es d e los g ri egos cismáticos en Constantinopla y en todo e l país, de la esc ase z de clero indfgena que pudiera pone rs e en co nta cto con los n atu ral es, y de la total ca re nc ia de re c ursos, que le s impe día hacer una sosten i cla propa­ganda. Al ll egar á Nazareth nuestro primer cuidado fue dirigirnos á la iglesia para vi sitar d e nu evo e l santuario de la Anun . ciaci ó nJ lo cual ocurrió á tiempo que la comunidad franciscana com e nzaba, con lo 5 fieles, la p iad osa procesi6n que ha · ce n todas las tardes después de vísperas para visitar la g-ruta sagrada correspo n­diente al int eri or de la casa donde tuvo lugar la Anunr:iación d e l Arcángel San Gabriel á la Santlsima Virgen y el mis­t er io augusto de la Enca rna ció n d e l Hijo de Dios, lo que dio un remate ma g nífi co á nuestra inolvidabl e expedición. El Papa y ·Ia cuestión social N ueslro Santísimo Padre, e l Papa Pín X, des­pués d e l l argo s il e nc io impu es t o p or lo s que­br, n to s de sa lud, ha dir ig ido la pa labra á un grupo de camp esinos ven ecianos, y sus pater­nales frases que brindamo s á nues tr os lectores, han sido bál s am o co n s c la dor p ~ ra aquell as a l­mas humildes. "Hijos míos--ha di c ho el Papa,- en t iem­po de t e rribles n ovedades , e n que se afi r ma el d erecho que cada persona tiene pa r a no t ra­bajar, os exhorto al trabajo, que es condición y medio de r edención para la humanidad, que es el título de nobleza cristi ana. . " De tu trab aj o comerás ; con tu trabnj o lrarás producir la tierra, y con el s udor de tu rostro amasarás e l p a n de cada día; ta l es la ley de la exist enc i a; PI pr 'e c r p to n a tural y di­vino rara la p e rfecci ón hum an a. " Trabaj e el hombre p or amJr al_ trabajo , por cum plrr ' la más alta ley de su e x rstencJa; trabaje y ore, y teodráseg-ur nmeote el pan de ca da día, y s e rá li bre y feli z . Esto es lo segu­ro, es la promes a de la loy mi s ma del tra~a­jo; l o demás, l as riqu ez as, e l p od er , la g l orra, vendrá ó nó, según c o rr~ sponda á Jos altos desig'nios de Dios.' ' 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO Responsabilidad de la madre de familia "El a mor s iempre ve la, y du r­miendo oo duerme .. _., fati g~do n o se cansa; es pan Lado no se es­panta, s i no c omo viva ll ama y ar­diente luz s ube á lo a l to, y se r e­J:~ ont a c on seguridatl . " (1m ita ción d e Cristo). Es ci e rto que tanto e l padre como la madre ambos ti ene n g rand ísima parte en la educaci6n de los hijos e n un matri monio; pero cuando se trata de las ni ñas la madre ll e va e l peso ma yor de la responsabilidad y de ella r e alm ente d e­pende la fe li cidad de sus hij ds. L a madre no puede eximirse d e los de b e r es que con· ellas tiene : d e b e velarlas día y no ­che, tanto en el hoga r como fu e ra de él , y" durmzendo no due rme y (alig ada no pue de cansarse.' : Sin embargo, ya en B ogo tá muchas madres olvidan ese debe r sagrado. ¡Cuán reprobable es la moda que se observa de mandar á las niña,s SOLAS á la esc u el a, al colegio, á hace r compras y visitas! C6mo, señoras, ¿no h a béis ca ído e n la cusnta de los peligros que corre una niña sola por las call es , á una edad e n que· por lo mismo que so n inoce ntes no distinguen el mal del bien ? ¿ Qué sabéis con quién se encuentran, qu é ve n, qué oyen en las calles y plazas ? Malo es, no h ay duda, e nco m e nd nrl a s á sirvientas frívolas é ignorantes, pero es mucho peor qu e se las vea solas, sin te s· tigos y dueñas d e sus a ctos. Me diréis qu e esta s ~on id eas a nti c ua· das, que la señorita á la mode rna imita á las norteam eri cana s y las inglesas . A s í será ; pero esto ya es m a 1 vi,to e n Fran cía, Italia y España. ¿Po r qué? P or qu e los hombres de la ra za latin a no respe­tan á las mujeres como los a nglosa jone s. Ah 1 señoras, m editad lo bien, y así os evitaréis amarguras y r e m ordimientos para lo futuro. SoLEDAD AcosTA DE SAMPER Bog-otá, Ab1· il 16 de 19 12 Señor Director d e EL HaGA n CATÓ J,JC o E. L. C. Señor Director : Ya que u s ted tuvo á bien h acerme el h onor de reproduci r, en un o de los ::tnte¡·i or es nún:e­ros de su respetable peri ódi co un artículo mío sobre Mús ica Sagrada, -que publiqué en la Re-vista d el Con serva tori o, me a trev o á comu­ni ca r á usted nl g un as i111 presio nes ace rca de este punto, que son r esultad o de lo que pude observar en los so lem nes días de la Semana S::tnla. En este santo ti em po· y en taJa la Cuares ­ma que le sirve de preparac ión, la liturg ia sagrada r e viste el carácter m ás grandioso, más pa té ti co , má_s con 'Tlüvedor. T odo_ ;dlí, h as ta el detall e más peq ueño, V 3 en cam tn ado á i m presi onar el ánimo d e los fiele~, dis~o ­ni é nd olus á la contempl ac 1ón de l subhme miS­terio qu ' en estos días se n os r ec ~erda. ~::t I ¡;· lcsia s e viste de duelo y, co mo dtce un pta­do so autor, ca nta, pero 1 hace" con una voz ahorra da por el ll a n to." Canta, p ero son las L a~e ntac ion es , los subli mes Tractu s , la Pa­sió n doloros a. De aquí qu e h asta el m i smo ór­ga no sea para el l a d emasi ad o a legre y lo ha ga callar h as ta el día en que deba ac ompañar co n sus acordes l a R es urrecc ión del Señor. Pues u ie n, señ 0r Dir ec tor: en esta ciudad se qu ~ brantan de un a m anera lamen table las r eg· las litú rgicas concern ientes a l cnnto. En una de nue<; tras princip a les i ~· l esi a s el órga­n o aco m pañó toda la misa d el Jueves Santo c on música que, ad em:ís, e ra perfe ctamente profana. El mi s mo ór ~il n o, ac ompaña do de fl au tas y v io li nes, nos regaló en e l o fertorio c on trozos de los qu e se tocan en l as s erena­tas. Esto parecerá inc reíble, señor Director, pues r n c ualq uier devocionnr io d e los que a n dan en m na os d e los fi eles, puede leerse que el órga no y l11 s campanas callan desde que se can ta el Gloria d e este d ía has ta el del Sába-d o S anto. 1 IIe oí do decir que en otra ig les ia, y en el mismo s anto día mencio nado, el canto de la misa fu e desempeñad o p or s eñoras y señori­tas, ¡\ u sanza de otros t iempos , contra di s pos i­ciones terminantes q u e ta l cosa prohiben. El Motu proprio de Su Santidad Pío X dice á este 1 especto : " ___ . s íg· uese ti e l n:ismo princ ipio qu e los cantor es t ie n en en In I ¡; les ia verdad e ro ofi cio litúrgico, y qne por tanto las mujeres. inca­p:• ces con1o son de t a l ofici o, n o pueden ser admitid as á formar par te del Coro ó de la Ca­pilla mus i ·a l. Si pues se quieren e rnpi"ar las v oces agudas de los sopranos y con tral tos, éstas dt·b P.dn ser sost en i das por niños, segú n el uso ~otiquísimo d e la Tg lesia" ( 1). Me he atrevido, se ñ or Direc tor, á t ocar este pun to ¡:.a r que c reo que , si a l descu id (l é ig n o­rancia de los qu e ta l h aceo , se a gTega la in­diferencia de los que es cu cha n, estos abusos nunca ll egarán á corregirse . S oy d el señ or Director, con tod o r espe to, muy obsecuen te servidor, AND RÉS MARTÍNEz l\I or;ToYA ( 1) Co nv end rí a qu e ~n el Couurvatorio se ~sta­bl eciera una clRs e d e canto gregorian<. , lo mismo que ~n las Escuelas Normales de ambos ~txos, para que los maestros lo ~ns~ñen á los niños-(N. de la D.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO 473 LA ZAGALA N o compadezcáis rni suer t e: Esta s encillez que acaso Sólo lástima o s inspira, Hace mi dic ha y mi enca nto . De Natur a a mo l os do nes , Sus puras delicias ;~m o : Madre acuyiosa, adivína Mis gustos para sacia d os . De cerca co ntempla m i alma En el b osque solitario Al qu e dio vida á es tos 5eres Que me causan dulce pas mo. Amo la a~ror a : sonríe Cual si escuch a ra mi a pl a uso; Las brisas susurran qu ed o Con l as flores r e tozando. Las aves me cantan cosas ... Cosas t a n tiernas .•. que acaso Han s orprendido el secre to De mi corazón cuitado. Gusto del s o l cuando e mprende Su marcha p or el espacio: Saltan aleg-res las aves , Secan las fl ores su llanto. Amo el medio día: entonces Reposa todo; en el prado Mis ovejas á la sombra Duermen del hojoso árbol ; Callan l as aves; el viento Mudo está; tendida al lad o De mis ovejas, dis fruto También del repos o blando; Mi alma juega con las nubes Sofiando ~osas ... soña nd o Cosas blancas cual las g as as De ese cielo inmaculado. Ni sé si despierta es toy: Sólo sé que mi anhe lo alzo A otra región, a otro mundo Que no es e ste de acá abnj o . Amo la hora en que e l s o l mucre, Bien como el césped amamos Que nos g·uarda un sér querido, Cual los recuerdos lejanos . En es a hora mi alma g·ime Cual las aves que, roz~ ndo Mi frente, van a fan a das En busca del nido amado. Mis ovejas se r ecogen Al redil; y yo entre tanto Mírom e sola en prcsenaia. Del U ni v erso callado. Comprendo entonces que mi alma Es de otro rrmndo más [lito, Porque vuela, vuela .ansiosa Su hogar perdido buscando. · LA CORTESANA N o a dmiré is e l falso brillo De es te esplendor hal ;~g üeño Que acaso os infunde envidia, Y e s, ay! mi mayo r tormento. A m o el fausto de la vid~ , Y la cruel t oma empeño En s aciar mi s apetitos, En coronar mis deseos. A mo el bullic~o del mundo; Mi mente s e a turd e en medio De su b áquica a lg aza r a Y de su brill o y s u es truendo . Cua ndo -e stá la fi esta á punt o De t e rmin a r, macil e ntos D esfa llece n los quinqués Como al Sélpl o de lo s muertos; Y uno á uno d espa recen Mis festivos compañeros ; Yacen marchitas las flores Por el ancho pavimento ; Y los últim os aco rdes De la música, la mentos Semejan, que h acen pens ar En que el pl.tc er es un sueño. Pa>o la parte primera Del dí:l en el tibio lecho : M á s bien una pesadilla P a rece mi s u e ño inqui e to. No es eso el suave r eposo Que á las fu eezas d a alimento, No el grato a li v io del a lma, N o el r esta ura dor b ele iío. Ct.¡ a nd o el so l s ube al cenit , Perezosa el lecho dejo : ¡ Qúé t ed io e n t on c es el mío ! ¡Qué in sufrible aburrimiento! Repasa mi nlma las h oras Que en el del eite c orrieron , Y n a da á h a lagarm e vi ene, No s urge un noble recuerdo. ¿ A q ué vi v ir s i la vid a Es fard o que nbruma? . .. Siento Que á mi ro s tro sube á veces El rub or, a g ri_o, severo. Sol e da d ! e res amarga Cuan do no n os atrevem os De nues tra co ncien c ia el lib1·o A h ojear c on rostr o se r e n o ... ! H un de se el so l, y la s ombra N cc tur na me i nv i ta á nuevos Deleit e s; á disipa r De mi j uventud los s ueños ; A aL ur u irm e en el bullic io; A apura r el p ostr e r dej o De la co pa de la vi tj a; /\. r evo lca rme e n e c ien o ... ! E. A. B. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 474 EL HOGAR CATOLICO Canto G1·egoriano Ahora que, grac ins á In so licituc.l de Pío X, vuelve á tomat· posesión d e lo s templos el ver­dadero cnnto de la I gle si~, bueno será recor­dar a lg un os juicios qu e sobre di ch o canto han formado au tores nada s os pech osos de pnr­cialidad. Proudhon, en su s Estud1'os s obre las artes, se e x presa así : "Le s sa cerdot es cató li cos, que tienen en el canto grrgor iano la más be­lla melodía rc'ligi osa que ex is te sobre la ti e­rra, ¿cómo admiten en su~ temp los nuestra pobre música moderna?" J. J. Rousseau ( Diccionario de la música ) dice:" Es ¡:¡rc­ciso n o tener, n o diré o ada• dc devoción, s ino ni gusto alguno, para preferir en la Ig· lesia la música moderna al CD nto g regoriano." Saiot Sim ón ( Poruen ir de las a rtes) dice es­tas formal es palab1as: "La música s ng rada de muchos compositores tiene con freeu r n c ia un carácter teatral, y su profana elegancia se convierte en es cán d alo; el can to ll ano, grave, sencillo, expresivo, es el que m ej or sien ta á la severa mPjestad de las pal abras sagradas." Hegel, el m ás osado de l os panteístas, se expresa así en su Estética: "El ca nto gre ­goriano, en cuanto expresa, no sentimientos individuales, sii!o el fq_!ldo sustancial de un sentimiento uni versal, es d ec ir, de t oda -la Iglesia, tien e una so lid e z épica, y d e be cla si­fic ar se, c on la arqú itectura gótica, entre lo más grandioso y sentim c nt ~ l de l as produc­ciones del arte." Lamennais, e n su Ensa yo de una fllosofia: "Es incomparab le, dice, la belleza de a lg unos cantos de la I g lesia, como por ejemplo, algunas partes de Ia misa de difuntos. Esta melodía, s emej a nte á gr i tos patéticos, profundos, que se escapao de las entrañas, sorprende, remueve, pen e tra con todo el poder irresistible de la naturaleza." Filósofos eclécticos, como Co usin y J ofroy, críticos indife rentes, como Levéque, Saintr Beuve, La Febure-Belly; escritores r acio­nalistas Rfiliad os á las escuelas críticas como Stri1ter, Wagner, Luden Hinkcl, se mu estran apasionados, hasta el entusiasmo, d e e~te c~ n­to, que reúne á la seve ridad grandiosa, la más alta sencillez y una expresión subli me." (Revista Diocesana, del S ocorro) DEL EXTERIOR LA S FIESTAS CONSTANTINIANAs-Co tt JO ti enen p or finalid ad conmemorar el hech o del Edic­to de Milán, di ctado por Constantin o para dar pnz á la Ig lesia, se ce lebrarán en el año de 1913. Se dice que co n es te motivo el PBpa proyecta la celebraciónde un Cqngres o uni­versal, que se ll ~mará Congres ) d e l a Paz Mundial, y se verificará en Milán, c on r r p¡·c­sentoción de todas l as naciones c;1tólicas. -EN B ERLÍN ha sido elegido Pr_es i c.len te del Reichstag, M. Stahn, por 196 votos contra 17 5, qu e obluvo e l soc ia li s ta llebel. El triun­fo de Jos c~lóli cos ha s ido c olosal, pero tam­Li én el de l os so cia li s t as. En la s olerttne rea­pcrtura del Pa rla01ento e l Empe rador ex­puso los propósil os de la Co rona, que c s tim1 com o un deber i mprese in d i blc el manteni· miento y el aume nto de la potencia m ilitar de Al eman ia, tanto por tierra como po r m ar. -"LA PALL MALL GAZZETE" ha dado cuen­t a de iovestignciones arqueoló gicas que se cs t :.í n realiz;¡od o en Nazaret, p or l as que han s id o hallados a lgunos intere,:Jn lís im os mo­saicos, j oyas y oLjetos de arte d e los primeros añ os de l a Era cri s tian a. Lo más n otable es el descubrim i e nto de la casa dond e tuvo su carp intería San J osé . La abso luta coinci· deocia de tod os !Gs deutll es de l humilde y sa­gr: 1do l ugar, con los datos que sobre s u em­p l:lzamie nto y su existencia se tenían, esta ­b lecen de una manera indudable l a autenti­c id ad del v cntuToso hal lazgo. - Su S AN TIDA D ha nombrado Nuncio en, Vie­na á Mon s eñ or Sca pioelli. En Roma ha f r n adie se inf1·inj a n las r eg-las que en todo tiemp o ha obser va do es te c ulto v ecin­dario, como normos del buen 1 dec ir, y á qu e no se ofendan ni lastimen con p rete xto al or u­n~ los senti~_iento s religiosos y m orales .-del m1smo, scre mexorabl e con c uantos en cu a l­quier forma , blasfe m en en públi co,' y les· im­pondré el máximum de l a multa á la pl'imera infracción de este band o, poniendo e l hec ho, á la s egunda, en conccimiento d e l juzgado para que p er s iga á los r e incide n tes . ' Espero de la s e nsat e z y ~ultura de mis c on­vecinos que n o m e darán r casión de hacer uso de esas facultad es. Zarauz, Enero de 1912." -Su SANTIDAD EL PAPA Pío X, accedi endo á los ru eg os del Episcopado es pJ ñ ol, h a r es ta­blecido en E s p a ña, c om o fi estas d e pr,ec epto la del Santísimo Corp us Christi y la del Pa~ triarca San José. Así lo declara el Bolelln Eciesiáslico de la Diócesis de Toled o. FuNnACrÓ:'I DE UNA AG ENC IA CATÓLI CA DE JNFOR~J-:; C,ÓN EN LOs EsTA DOs U i' w os-Los editores católicos d e los Estados Unidos h nn cel ebrado una importante reunió n en Colum­bus (Ühio), bajo la presidencia · d e Mom.eñor Harthey. En esta reunión ha que dado ac orda­da l a fundación de una Agencia católica d e información. Nombrósc e n se~uida una Comisión de es ­tudios para orgnnizar tod os los lrnbajos de l a Ag·encia. El prin1er acue rdo ha s ido esta ble· cer un c E sTAD o- Los pe riódi­cns r oma nos h a blaron con inter és de la vi,; ita q u e e l J\liois tro de Negr ci os Extranjeros de Ale m 11 nia h iz o á Su Emin e n cia e l Sr. Merry d el Val. Si n dud a quP dic ha' is ita demuestra la importa n c ia que el Go bie r no imperia l da á l:c s relaciunrs con la Sopr.a , p¡·,·~cíndi ndn de totla lnt? le r an­c ill r el i¡;iosa y h ac ie ndo rc ~rr·~Hr _la h b ~rtad de conciencia en todn la Ftcpub l 1r:D. S1 tHn 1'11 ~ u¡¡\. ] c~ propós itos se curnp:e~, _sa ldrán 1 muy benefic iadas las mi s io LCS cr 1sllnna<, .Y espccial ment·' las cntólica'>, cont:· ~ l a<> cu-l! Ps se h a bía d <'sa t a do c ierta p c r sccuc:on r n e st os ú ltimos ti ern p r s . UNA RELI GIO SA DE VIDA EX Tl\A ORDI NAl\IA ­A corta d i,tan c ia d e R o ma, en el antiguo c onvento de la Dur¡uesa ( Vitcr·bo', cx i ~tc una rel igiosa Jc vida tan e;xtl'nordinar·ia, c¡ue s u fama ha pas:,d o ya l as fro nt e ra< de Ita\ ¡¡¡, Esta reli~· i osa se ll a111a Ana ~"rey ; n ac w en Zurijn, y c ue ntn e n l a a c tua lidad setenta y c1oco años. · Des de elnño d •) 1861, rs d cci1·, d es d e h ace medio s íp; lo, por una grave l e ióo que suf'rió en la es pina d orsa l se v i o ?blig-ad:~ á p e rma­necer en la m :\ s absoluta tnmovd t d ad, pur s los médieos nseo-ura lc~n que e l menor m ovi­t"! l iento le hu b ie~a f1c asionado l a muerte . · F u e preciso rodearla de e intas y vend~jr.s que im­pid ier.1n sus mov imientos . Pues bien : lo extraordinario d e l caso es q ue cs!lh rclio-ios a ha v i vi !o as í c incue n ta a iíos ,., . d . 1 y ha vivido , no só lo rcs1gna ~ _, s u10 n egrc, r is ueña y fe l iz . Aho:·a ha c¡u p. ~·:uo cclr·brar el cincuentenario d e su p os trac too en el l rcho, cua l s i se tratara d e f'est r j a l' un :::co nlecimi c n ­to venturow. Su Santidad Pío X ha enviado, con ta l mo­tivo una carta :: utógTara á ¡ , hero ica religio­sa ¿n l a que e x presa su nd mi rac ión por e l h ~rmoso ejemplo de resig· n a r ió n que es ta ofre ­ciendo ú los creyentes. Son muy numerosos bs hechos s obrcr:atu ­r a lcs atribuidos ít la re ligi osa e n l'cl'nln . LA E NSEÑA~'>ZA "cONFES I0:-1 AL ."-EI Minis­tro de Instrucc ión Pública y de Cu ltos d el Reino de S<1j o ni n abogó, en térn1in os c la r os y decisiv,:; s, e n fav or de. la Esc u r la co nfe s~ona l en 1., Asnn1blea genr r:d, celebrada rectc ntc­meole pot· l o~ inspe.· t.ores d e en se ña nza d e di­c h o re i no. Qi ornn n u es tros g·obi e rnos cómo un M i ni ~ ­tro c¡ 0 ue D') es c "tól ico pon dera y encar ece l a necesidad de la relig ió n 1' n la enseiíaozn. ''El g·obierno, dice, está· fir ·mc y unánime­me n te d ec idido Á con serva r en e l puebl o l a rel igión, la f'e y h mornlidad cristian::s . E s to n o es posib le sin mantener l a e nseñanza con­fe s ional. Y ta l es la base d e l a nueva ley esc o­l ar, que va á set· pres entada á l as cámaras . N o dehe haber c ó ntradiecióo a lg una en l a enseñanza reli giosa entre la I g-lesia y la es­c u e l a . Esta enseñanza deb e s er en todo c o n­forme con las doc trinas de la Igl esi a, que nos dicen que Cris to es h ij o de Dios y Salvado r nuéstro; y sól o puede ser da da á l os niños pl'o­tes tan t es por creyen tes protest a n tes, y á l os niííos calMicos . por órganos re co nor: idos por r ól' " la fg lesia cal tea. Como se ve, el Min is tro sajón d rsrcha _torla n r. utr·;, lidnrl y todo lo que p udi e ra cr·.· "r d~ ve r­¡.; e nc ins, que é l conceptua abso l~t : m r nte 'rr~ ­c io na lrs, ent1·e la en <;cñan z[l r rc1bidn ro farnl-l i~ y In r eci hicla rn 1.-. e scucl<~. - Y, sin e mb a r go, ¡c u á nta ~ c: sas ab~u_rdas t r nC!li OS qu e contemplar e(\ pn1sr~ ~atoiic?s, donde se empeñ an Pn p oner en pra ct1ca la ID­com pre ns i !le neutralidad! --EL Co.1r 1T É 01~ GA~IZADOI\ del C ongreso Eucarís tico de Viena h a publ icado una n o ta dand o idea g r oera ! d e su o rganizaci ón. El día fijado p nra l a ap ertura del qongre~o es e l 1 2 uc . Septiem b re, qu e es e l ant.ver~ artO de la l iberación u~ Viena por So bteskt, en 1() 1 ?,. y e l 15, que tendrá luga r la c l aus~ ra_, es la fi esta del Dulcísilllo Nombre d e Mnr1a, to s ­t¡ tuírla p r e •; i snmente en r e cuerdo de aquel la mem ora ble j orn<1da . P odemos adelantar a lg un os datos d el pro ­gr¡¡ ma, T odos los días se cel ebra rá, e n la ig les ia d e San Estf·ban, mis a Pontifica l. L os n:ismos días tendrá n luga r l as s e s iones g enerales del C ongreso en dicha igl r sia Illetro p olitana, y en o tras ig l esi as, reun iones particulares de lo s c :, tólicos de cada naci ón. La pro cesión solemne se ce¡,·brará e l 15 de Septiembre, y en e se día, en todas l as Ig lesias de Au s tria h a brá comunió n general y ex p o ­!> ic ión del Santísimo. INsTt rUTO BíBL ICO Po'>T1FICIO-Sc ha inau­g ·urado sol e mnem e nte en Rorua el magnifico e .lificio dcstioa u o á a lbe rga r esa grandiosa obra c r eada p o r Pío X con el n ombre d e In s­tituto Biblico P onl,jic io, cuyn a lta misión será faci lita r á los católicos los medios nece ­sarios para e l exacto couoc imie nto de la Bi­blia. A l acto de la innug·uración asistieron trece Ca rd e na les y mul titud de Prelados r eside ntes en Roma. El dis curso inaug ural estuvó ú c a rgo de l ilustre H.e c tol' d e l I n s tituto Bíblico, R . P . Leo po ld o F o nk, d e la Compañía d e Jesús. "La caract erística, dijo e l ora dor, del ú l li­mo s iglo, po r l o que se r c fi t r e á l os estudios bíblicos, la constituye la abundancia de fuen­tes de c o nocimiento: m o numentos y textos cuneiformes , in s cripciones, papiro _, man u s­Cl'it. os .. . Y á t a l abundancia c onesponde otra ue trabajos lite t'al'ios, filoló g icos é históricos. Mas con tan g r a n prog-reso de l os m e d ios c i entíficos, llegó á mezc lar e unn tendencia ra c io na lis ta, que ha traído como res u l lado la avers ión de l o sobrenatúr::tl, nversión la más peligt·os a p nra l os estudios bíblico s, ya que, siendo la Sagrada f!:scr itura p a labl'a inspira­da p o r Dios, es emin entemente so brenatural. " E l programa del Instituto se atemperará en u n to do a l programa del Rede ntor: Via , veritas e{ vita; para lleg-a r a l a siguient e co nc lusión : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. E~ HOGAR CA TOLICO 477 " Verbum Domini manet in a elerñum ." El di sc urso de l P. Fo nk fu ~ u n vei'dade ro monumento d e e lo c ue n c ia y d e erud ición . Despu és tu vo lugar l a c onfe re nc ia acadé · mica d e l P. H . Larnmen!<, f[ !IC ~ue t a n a m r n a corno ins truc tiva. C o mpleta ron el prog- rama alg unos esco g- i­d os núm e ros mus icales, inte r pre ta dos por los individuos de la Escuela Gre gor ia na . El In stituto c uenta ya con una m ag nífi c a Biblioteca y un g r an Muse o. Tambié n ha a dquirido una casa e n 13ey­ruth, que servirá de centro de o per ac i!mes, p'u es se pro pon e co mpletar sus es turli Js con excursion es al Oriente. ( L a Lec tura Dominical ) DE LA S CINCO EXP EJ'IC LOXES a ctua l 111ente Or­ganizadas para b co nqui s ta d e l Po lo S n r , e n las que forman p a rte los ho m br es m ás intré ­pid os y fi g uras em inente s d e la ci enoia , e l p1 imero en llega r h a s i do un noru ego , el C a­pitá n Amud se n. Amud scn pasó tres uí ~s en el Polo a ntártico, d onde plantó 1;¡ b a nd f r a d e Noruega , y á s u ¡· r g reso h a com uni cado in­teresante s n oti c i a s d e su viaj e . Durante los tre s días de e s tan c ia e n e l Po l o S ur e l ti e m­po ha sido admira blemen te b ueno . L a mnyor difi c ultad d e l v iaje e ran las a ltu r as q ue er ~ preciso esca lar, don de l a r es p i r ación e r a di H­cilís im n. El P olo mis mo s e enc u e ntra á una altura d e 3 , 20 1 m e tros, L os q u e p últi m o, n os d ice el dis ti ng- u ido Vic e­el ircetor Gen era l de la Ad o¡·ac ión R epa rad ora, R. P . J. D . M. K aas: " L eo s ie m p r e co n gran a te nci ón s u tan b ien reda c t ad a Re vi sta; es colee i ón verdaderamen t e{ s uperi o r y esc og i­dís im a," con otr as cosas q u e n o n os a treve ­m os á (l•ansc ribir porque nos p a r ece n hiper-. b ólicas ; mas en ningún c a s o ha sido este el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 478 EL HOGAR CA TOLICO móvil que nos ha guiad o, si no el d rsco dP. se r­vir á la caus~ s antís inta d e Jesu cristo Dios y Señor nuéstro, y de s u csp sa inuwculada la Igl e sia Cató li ca . S i muchus q u e están e n ca­pacid ad de lt a cr l'i o, le b us cara n a l pniódico mctli os mate riales "<.!e vid a eon la ~ s us c ri c io ­nes- i ero suscricion cs e fectivas por el p ;~go de ellas,-c, •n las rer-orneotl nci o n r s, etc., p o­dríam o~ con tinuar la ardua crnpres:t. In con­veniente no peque ño es e l m:;lís;n ,o s?. rvicio de correr;!;; cnsi n o bay su scr· itor d e fu e ra que no se r¡ueje d e que n o recibe la máy or parle de lo s núrn t· ros, s ir m ¡·re deb idam e- nte d e spachad >s, y lo mi s mo no s pn ~:t :\ o sotr· os con C/. Fern~ndez se ha eocarg- do d e la dire ·cióo de este impor­t:;. nte diario, que tnnto bien ha h ec h o y está Jlan1ado á hacer. EL HoGAn CA TÓLI CO, que siempre se hn h o nrndo c on ¡,, valiosa c ul hii< p O Prim ndo presidió d e semip ontifi c al y predicó el Sr : Dr. Bermúdez. F e licita mos al digno Párroco y d eseamos qu e pucc!a ' reunir las cua ntiosas su­mas que aún necesita para atend e r diversos pagos, relaci o nados con la obra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 47.9 Bogotá, Abril 29 de 1912 A S. S. Dr. Celso Forero Nieto-Presente Respetado señor : Dirijo la presente á su periódi co por ser un o de los órganos más simpáticos d e la prensa católica. · Después d e haber vivido cerca de treinta años en la religión protestante, habiendo, para esto, desertado · de la· fe d e mis p a dres, hoy vuelvo á ese querid o hogar, l a I ~ le ~ i a Católi­ca, desPos a de que el ardo r de hoy borre las infidelidades pasadas, y p or es to dirijo las pre­sentes linea s, p ara que s u publicación u o deje duda de un cambio que es h oy mi consuelo y mi orgullo. · Soy de S. S. afectísima segura servidora, ENCARNACIÓN BuENAVENTURA Bienvenida sea la noble señorita al nntiguo y santo hogar, la únic .t Ig·ksia fundad ' por Cristo ; quiera Di os que su dign o ejem plo sea imitado p or o1 r fl's muc has que se h allan en e l error, acaso de buena f e . -TRANSC!\IBIM OS gus tosos del número Lp 1 de La S uciedad, corrr.spondiente al 24 del mes pasado, l o sig·uiente: "Y vive Dios! que no es tamos so los, po rque además de que la gran masa d el pueblo co­lombiano, creyente y lab orios a , aplaurle nu es­tra obra, en t od os los Dcpart~mentos de la Repúblic a aparecen, cada día, nuevos cam­p co ne·s d e la prensa católica y conservad?ra, que rivalizan con lo3 de Bogotá en arrOJ O y gallnrdía. Los Principios, en C:di; El Combate, en Palmira; La Afiscelánea, El Colombiano, La Familia Cristiana y E l Obrero, en Me · dellín ; El Conservador, en Ilarra nquilln; La /!:po ca y El Caribe, en Cart ~ gena ; La Idea, El Apostolado Doméstico y /!:l M ensa­jero, en Manizale•; La Rev ista Dio cesa na, en el Socorro; La Unidad Ca tólica, en P am ­plona; l!:t Es.fuer20 y El Pueblo, en l3 ucara­manga; Et B 1'en Social, en Neiva; El Dere­cho, en Tunja; Liberta d .11 Urden, en Iba­gué; D ios !/ César, e n Ga!'ZÓD ; Semana rio Comercial y La Revista Católica, en Pas ­to; El Cometa, en P opayán ; Azul, en Ruga; El Conservador, en Tuluá, y táutos y tántus más periódicos en muchns ot¡·as poblac ion es que ah ora no p odemos señalar ron s us nom · bres, fo1·man c on La Unidad, l!.'l Nuevo Tiempo EL HaGA n CATÓ1,1co, Er B ien del Ptzeblo,'El ilfensnjero del ,'iagrado Co razón de Jesús, El Amigo y La Iglesia, d e Bogo­tá un fürn1id nbl n ejérci-to que, eomo la guar­cli; I de Camhronne, no se rinde, y que, al re­, ·és de esa misma g· ua dia, no muere. Y no muere, p ::1 rque si a 'g· un o de es os paladines desaparece del estadio, e s para ceder el campo á otro, que t1·ae más bríos y viene mejor abro­quelado. En esta ruda labor de periodistas, nosotros pensamos, más que .en Bogotá, cora-zón d e la República, en Jos D epartamentos, que so u la sangre comunicadora de movimien­to y vida á ese corazón.'' LA PERF ECTA CCNTRI CIÓN , LLAVE DE ORO DEL CI EL o~Este precioso librito, que todo cató­lico debiera s abf! r de memoria, se halla de ve n­ta , á sólü diez centavos, en l11s librerías del Se­minario, d e l Mensajero, dP) Dr. Jorge Roa, en e l almacén de San Sulpicio, en el Bazar de l Sa~rado C orazón de Jesús , en la p ortería· del P alacio Arzobi s pa l, en la Agenc ia del Sr. Lucio Forero Nieto, ca lle 10, número 2I3, y en la casa .número 161 de la carrera o. • Aso CIACIÓ N PO NTIFI CIA DE LA AD o nACIÓN REPARADORA-Ha esta b lecido es ta bellísima A sociac ión en su iglesia el venerable s eñor Cura de Funza, quie n se muestra entusiasta por el c ulto e ucarístico. L os Sres. Curas de Us me y de Cota igualmente quieren estable­ce rla en sus p a rroquias. Las Cuarenta Horas han seguido c e lebrándos e con la solemnidad acostumbrad a e n las iglesias donde -les ha co rrespondido. DAMO S LAS GRA p adecimi e ntos, 18s-El Co ng r eso Ca tól ic .) indi o, 18!:l -Ca rta de Ho ma al P bro. Celso F o rero Nieto, '9 1- Gr a t o a ni versa ri o, 19 3- Prot cs ta d e l Sumo Pontífice al d iswrso d e l A l caldP. de Homa , ¡g/1- Jt Guibileo S-:tce rdotale del So m mo Pontejice P l o X , 2 07-G r atísimo J u bil eo, 210 - No t a s sali entes , 2 2 1-Adhes ió n de l a Pal'f oq ui a de San P edr o á S. S . Pío X , 22S­i\ l i rad po r les niños, 2 33 -Los camell os de Oriente, 2 36-Su-bo rd ina c ión de las dos po­t cstad t s, 2!¡8- Co ntra el luj o, 2s 6- La voz d el Pa~ to r, 2fi 9 - Carla del R oma n o Pontí ­fic e a l Il mo . Sr. Ar z ub is po d e Bog o t á, 263. Obr a de l ca nto pa r r oqu ia l, 26g-El emb le ­m a d e l a H ed e nci ón, 27s -Par a l os pob r es . y p;n·a los r i co s, 28 1 - H eseña sobre la Ado­rac ión H epa r a do ra, 2 97-- Deberes d e l os ca­tólicos según las e nsr ñ auzas de la S a nta Se­de, 3o:?.-0is p osici o nes d el Ca rd en al V icario d e R.o ma, 3 Is - U n cu a dro mis te rioso, 3 18. E l m e s de N u es tra Señ ora d el Carm en , 3 23· La I g les ia y la E sc uela, 33 3-El XX II Cong r es o I nternacional Eucarís t ico, 3ss ­ · La Encíc li c a J An~ n u ou M , 3s7- Discurso d e l I nfant e D . Ca r l os en el Con g·re3o Eucarís· t ic o d e Marl t· i d, 3 sg - Discurso de l R ey D. A l fo n so , .~ 6 J - Ln c olon iza c ió n y evangeli­zació n del Ca r¡ ue lá y _ P ut um ayo, 37 1-La R · n e licencia , 387-Las modas y la m o ral, 3o 3 - La m onj a d e saló n, 4 I3- L a Venera­ble Ma d re Mari e P ou s se pi n, 41 5-Ide a l g-randioso, lpg-L a Misa d el g a llo en u na p 3rr oq u ia modelo , lp8 - -C o nsis torio p ú b l i- • co, 432-L a r nse ñanza c uaresma l, 43s -La prcn a y el ca t eci s m o , l¡4 3- ¿ Q ué es l a He l i~i ón '? , 4!¡3- ¡ Es cá nd alo iu a udito 1, 444- El pr otes ta n t is m o, 449-Vicrn es Sa n to, 4s i -E l a rn or divi no, 4 s 7- Dos fi es t as l i­t~ trg i c a s 467 - E I Papa y la cues tión s o­c ta l, 47 1. , I N DICE DE A U TO RES A costa de Samper S o ledad-Lcc turns pia · d os ns , 4s - E l l uj o e n Bog ot á y l c. s cons c­c u e n c ins d e é l e n las co s t u mb res, s s-B ue­na s lcc tur Hs , 12:) -He s po n sn b i l idad d ;;: la maei r e de famil ia , 47:: . Arl'u bla Gerardo - E I Arzobi s p o Pri rJJa d o, 2 13- A l uare.:; B. En rique-La d e :uoc r acia , SS­Li b e r tad y F e. 153 -La s Bouas de p l ata E pi sco pa les dd Il mo. y H evd mo. Sr. Herre­ra H es trepo, 21 s -De b abstra c t o á lo con ­cre t o, 33 9- L ns v e rd nde r·as caus a s d e la de­ca d~nc ia de E spúía, 3s 8-L a l uc h a , 439· B a lmes - U n a t· tí culo i né d ito, 8s. B ct ts -Lo q ue nos r evela el peri odi smo c o­lom bi:lllO, 28 o -Vcrd a des de á puño, 3 16 . Barón Ped ro (H . P. )- U o a exp e dici ón al Ca· que tá, 382. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA:TOLI€!0 481 Boulin Andrés-Los mil agr os de Lourdes, 251. Bouhours b'l.-León el negrito, 253. B o'Lh d e F aber-Prudentes ens eña nza s á su hija Cecilia (F. Caballer o ) cuando te nía diecisé is años, 3oo. Carrasq uilla Ricardo-Sofismas anticatóli­cos , 29, 57· Carolina- U a misa de c o munión , 74 · Coloma Luis, S. J.-La devoci ó n á la Vir­gen, go. Casas José Jo a quín-Discurso en el S e mi­nario, 217. Cabaltero F ernán-Relación inter e sa nte de un pordi osero, 317· Ctjuentes A lfredo-El Sr. Pbro. Dr. D. H e r­nando Arboleda U ., 345· . Caron M . (Aba te)-Salvad o po r un es ca pula­ri o. (Relato hi stór ico) , 3 ti fi. . Ca vadini Yiqil ( R. P. )-Un l;l onzo d e valo de Marí:r, 3g 2. Car.rasqctiLt a Rafael Mar í a , Pbro.-Dos p a ­labras , 45 5 · Dui lhé F.- Evidente m anifes tación del alma humana, 265. Devivier Guallero, S. J.-Nociones so br e el hberalis m o, 33o. Driesch J de, Párroco d e H ein s bc r g -La perfecta co ntrición, llave d e or o del cielo, 3g8, 4 o7, 425, {¡4 o. Excmo. Se 1lor De teq a d o Apostólico-Circu­lar á los R e vdro os. Arzobispos y Obi s pos de Colombia, I33-Magistral d ocumento, 291. Ferreres J. B., S. J.-Sob re b s m edall as qur. sustituyen á los esc:Jpularios, 286. Gómez Res tre po Antonio-Discur so pro nun­ciado e n e l Colegio d e Ma ría Auxili~d o r a , 22-Discu r so en la nJan ife s tarión á E spaña, ¡{¡g-El Ilmo. S r. Herrera, 2 11 Gómiz Ce/so - U tilidad de los l;o~ qu cs, 31 - U na fu en t P, ;¡ 86. Gambon Y ice n te , S. J.-1\lod o d e cod d u c i rsc una jove n c ri~ti <• n a en el te mpl o, 56. Guib ert M. (C ar m elita )-,\ lo cüción e l se¡:;· u n­d o domingo des pués d e P a s c u ~ , '97· Garcia Ju a n Crisó:r t omo, P bro- - Be c elo b io­g ráfi co , 218-La ,Virg e n Santís ima, inspi­radora de la poe sw, 227. Góme.z Braco Vicente , S. J :-Los cor d eritos de Santa I n és , 252 . Gasparln-La libe rtad de cor romp er p . r la prensa e s la libertad de co rrom per en pú­blico, 32.1. Gibbons Jaim e (Cardenal) -La d ucac ión c ri stiana en la fa :r,ili a . .'l 47· /!m o lf Ret: d m o. S r. Dr. Jlfanu e l J osé de Ca y ­s edo-Pa tora l, s6- Di scurw , 71-La opi­ni ón y la toler;1nc in, 459 Ilmo. y Re vdmo . S r. A rz ob i sp o Prim ado ­Carla al Homano P ontifi ·p , g8 - Pa la 1Jr ns, ng -_l)ec: eto prc,hibiendo In k c t-ur a d r. les pe rió::l ir- os R a v a cl,ol y Chanlec/e r, • 6 4- Cnrta a l 1\ornano Pontífi ce , 26 :l--' Decrcto pro hibiendo la lectura de Elltcpublica no 27Ü· . ' Ilmo. Sr. Obispo de Tarb es-Prodigios Eu · ca-rístic os, 364-Los milagros en Lourdes, 379· l ea-Porve nir político y r elig i oso del Caque-tá J Putu n1a yo, 4o4 . · ILmo . Sr. Dr. D. Ismael Perdom o -La nece­sidad d e la R e ligión, 463. K ellner Enrique K . ;l .-Ce lebración litúrgi­ca d e l a Sem a na Santa , 45 2. Lecamus (lllon s.) -La P entecos tés cristiana, 30 7. Ma r ro q u in Jos é Jlfa nuel-Las dudas de mi s amigos, '9· Menénde z Pe layo Marcelino-Carta al Ilmo. Sr. Obi s po de Mad rid, oc-Hom enaje á Bal­m es , 2 00 -En la inau g ur::Jc i ón de un mo­num e nto á Pered a, 29 8- Ca nto á la Euca­ris tía, 3 6o . M ore! F. de P., S. J.-La conmemoración de los fi e les difun tes , 18 r. Ma ch, S. J.-Un pintor en el Purgatorio, J8g. lJ f anjón Andrés-Convie ne que la enseñanza s e a rústica ó ca mpestre , 282. JJ1arllne z M . A ndré:r-Música Sagrada, 3o3 - Carta, 472 · lJifa rroq u t n Us or io José lJfanuel ( Pbro.) ­Da tos bi og- ráfi c os del Sr. Ca nónig o Dr. Fer­na oao Piiieros, l¡ o5. 1lfer ry d e l Val ( Emm o. Señ or Carden al)­Ins tru c ción á l as d a m as católicas, 443. On cin s S im ó il'fanu el--,Libe rtad, igualdad y · fra ternidad, 25 . Pime nlel !1 Ya rqas F ermin-Un corazón agr a decido, lp . P a úl J.-El ter ce r Congreso Internacional de edu c::tc i ón fam iliar , 28{¡. · Pa stor L .-¡ Ah Pa pas y cléri g os os curanti s­ta s !, 33 2. Que sa d a J. H . ( Pb ro. )-El Ca quetá, 75· Rampotla ( Emmo. S r. Cardenal)-Carta al limo. S r . Arzobi s p o de Bogotá, 11 5 . R es trep o S. Jo sé Jlfarla-A!go sobre Jos pro­gen it o res del Ilmo. Sr. He rrer a, 216-Im­por t a nte d ocumento, 2 04. Rosas Gabr iel- R eg r es o del Ilmo. Sr. Arzo ­bisp o d e Ca rt:¡ g·e na, 362. Sardá !/ Salva n y Fe tix -El espíritu parro­q ui a l, 3s-La parroq u ia es nues tra m adre e -pir it ua l, 52 - De ber es de l bu e n ca tól ico para c on la P a rrcc¡uia, 76 - L a plá tica pa­rroqui al-E l m ej o r tributo de la pleb e, 121. El ami go lea l , üs-La Inmaculad a Concep­ción, 4' 5 · Se lgas Jo sé-El p ú blico, 57· S p trag o Franct ·sco- E l Ange lus, 107-El t cnt r o y l as m al as n ove las, 12 3-Los ma los pe riód ic.os , 15{¡- L a Pasión de Cris to, 276. E l E s pí r i tu San to, la Sa n ta Euc a ristía y el Sag-r a d o C ur a zó n d e .l ¡;sús , 3o8 . Su d, ez ilf. Carlos-Car t a a l Dr. Celso Forero Ni eto, q 6-A la ska e n med io d e lo s es qui­ma l s dd m a r d e Hehr i ug. (Traducción ), 186, 205, 129. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HO.GAH CA TQLICO Su áre:: Marco Fidel-Hermosas palabras, 3g2. Uribe Antonio José-Discurs o en nombre de la Acad em ia Nacioo nld e His toria , 157-La prensa católi ca, 161 -Un g· ran cristiano, 19 5-Eo hon or de Bruoetic1· e , 2!¡6-Uo grao ooveli &ta cat ólico, 372-El cam in o d e Roslaodia, 374· Vives J. C. ( Emrno. Sr. Ca rdeoal) -Carta apostóli c, a sobre los sucesos.de Cataluña, 5· Vi las G. - Los juegos eo la educilc ióo fami­liar, 34g-La E s cuela católi ca , !p1. Vannutelli (Emmo. Sr. Cardcoa l ) -C~~rta al Pres idente de la Socieda d de San Vicente d e Paú! de Bogo t á, 384. · Zaldúa V: Fran cisco-Mañana de Mayo, 126. , , INDICE DE POES!AS A cha Francisco-El viej o y In niñn, 20. Alvare.r: B. Enrique-A m i hijn El ena con motiVO de sus votos pcrp ~ tuos; 1 os-A Ru­fino J osé Cuervo, en la inmorta l ida'!, 346- A Ruperto Ferr eirn, e n la tureba, 46o-La zagala-La c orlesana, 473· Argensola Bartolomé-La Providencia, 2go. Anto'fltmarchi de Roja s Dorz'la-A la Sra. . o.• Sol e d:~d A. de Samper, 3'5· Balcázar V. Federico A.-La muerte del Monje~ 4o1. . · Bello A·.-M0i és salvad o por las aguas, 434. Cano Leopoldo-Sistema parlam c nt ari_o, 15; Caro Miguel Antonio-La · Patria, 24-La Salve, 4o g-Mi ser~ re , 4!¡2-lovoca ción á Cri sto, !¡66. Costa y Lt. Jlfigu~ l, Pbro.-Las noches de San Francisco d c : Asís, 52 . Calderón-A unns fl or es, 55· Casas J~s é Jo aquín-Ave Maria Steiia 8g. La últ1ma palabra, 223-Dos g- lorias, 3 I4· Ca s:tb l anca Elvira-Día feli z, 29/¡. Delgado J órge A., Pbro.-Dilígite, 17 2. Diaz Rómu!IJ, S . J.-Libertad de concien cia, 26!¡. Ji'abo Pedro ( R. P.)-Al prime•· Arzobispo Primad o de Co lo m bia, 21 7-Ln Prensa, 274. Fernández l!:nrique \ V.-Dialogo de Ange-le s, 233- El pr'ime r radiograma desde M
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 50

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 49

El Hogar Católico - N. 49

Por: | Fecha: 05/04/1912

EL HOG R Se publica bajo la dir ecció n del Pres bítero Cels o Fo rero Nieto, Pr eben dado de la Santa Catedra l-Basílica --- --~---~ ... .. .. ... ............... .......... " Nada, ni un pensarm'enlo, para l a p ol ítica. Todo, has/a el último alt'enlo , pm·a la R eli'gión." Se editn en In Imprcntn Eléctrica Serb 5." 1 B?go tá. (República. de Col ombia.), Abril 5 d.e 191 2 1 N'I.Í.'n3N 49 VIERNES SANTO Hé aquí e l g r an día d e la tri s t eza cris tiana; día en que la s camp::~nas enmudece n, los altares n o tien en sa ­crificio y los santuarios d e la r e li g i? n, cubi ertos de lu to, n o r esuenan Sin o con los d o lorosos ecos d e las lamenta· cion cs d e l os Pro fet as del Seño r ; d la en que las m a dres c ri s ti a n as, estre­chando á sus hij os co n:ra su e razó n, les dicen compun g d as : "Hoy Nu es­tro Señor ha mu e rto y es prec iso h a ­cer p e nitenci a p o rque nu es tros p eca­dos han sido l a causa d e que exp i mra en patlbulo afrentoso ." En es t e ella, el duelo no d e be r educirse á l os a lt a· res sino qu e deb e h ace r se sentir e n ' .. todas las cas as cns t1an as, porq u e es du e lo que ll ega á lo más hon do ele! corazón; no es bas ta nte qu e cese n l os cánticos en las iglesi as, es pre ciso que no hap r egocijo a l g uno en l o~ /~ oga ­res, porque para t od os los cnsllanos debe estar fija en la m e nte l eída l a Ig les i a. L a pos tració n de los Mini st r os sagr ados a nt e e l altar del Dios inm or ta l, revest irl os con orn a­m e ntos negros; la P r o feda de Oseas, que se l ee e n seguida, en l a q ue se anuncia l a mise ricordia de l S eñor con su pue b lo, se mej an te a l a lba y á la llu via be n éfica; l a l ec ció n del Exodo qu e prescribe l a. inm olación del corde­r o pasc u al, símbol o del Cordero de D io s que qu ita los pecados del mundo, · c on e l canto d , l os r espec tivos tra ctos, sirve n de p re lud io a l can to narrativo de la. P as ión , seg ú n e l evange l is t a San Ju an . E sta n arración , escrita por e l discípu l o amado-te li g o presencial­b ajo la i nspirac.ión de l Espíritu Santo, presenta á lo VIVO el drama sangri e n­to, en el cua l la Víc ti ma Aug us ta des­t ella con l a auréo l a de s u in oce ncia s u divin i dad, y l os victimarios ex hibe~ las n o tas más repugnantes d e odio, perfi dia, ma ldad .... Conc luída la Pa ión , e l Pontífice en l as ca t ed rafes y e l sacerdo t e en l as d emás i glesias, canta en d iversos to­nos melódi cos, con ace nto suplica t o­ri o, a qu el la impo n ente ser ie de ora­ci on es en que la Iglesia santa ruega ·á Dios Omnipotente por el Supre mo Pastor, Jos Obispos, presbíteros, diá-conos, subdiáconos y demás órdenes d e la Igle s ia; por e l sobe r ano cató lico; p o r los catecúm~!1os; rcr las neces i­dades de los próJunos; por los herejes y cismáticos y aun por los pérfidos 1,\ HVII Ut Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO judíos y l os ge ntil es . ¿Puede darse m adre ig ual á l a esposa de Cristo qu e int ercede e n e l d ía de las §!'r:mdes afrentas y del sac rifi cio de su Esposo por aque ll os que la h a n colmado d_e amarg u ra y so n su s m ay o res e nenu­gos? Tras esto sigue la adoració n de la Cruz: A m ed i d a que e l sace rd ote des ­cobre l a ins ignia de l a r eclf·n c i ón can· ta, subien do el to n o : Ecce hgnum Cru­cis, in quo salus mundipopendlt; e l pue­blo se pos tra á l a voz rie l co r o que lo convoca á adorarla. Mientras los mi ­nis tros sagrados y tod os l os fi e les in­dividu a lm e nt e dob lan l a rod ill a ante el sacro le ño en el cual se obró lasa ­lud del mund o, el coro canta aquellos ternísim os im r- r op erios que no se pued e n oír sin profunda emoc ión : •' Pueblo mío, ¿ qué te he hecho, ó en qué te he contristado? R espó_ndeme. Porque te saqué de la caullv1dad de Egipto has preparado una cruz á tu Salvador. Porque te ll evé cuarenta años por el desier to, te al imen té con el maná y te introduj e en u na ti er ra muy bu ena, preparas t e una cruz á tu Salvado r . ¿Qué m ás debí hacer p o r ti, qu e n o Jo hi c iese? Yo te pl anté co­mo una viña mía h e rm os ísim a, y tú te has h ec h o para mí muy ama r ga por­que con vinagre apagaste mi sed y traspasaste co n un a lan z a e l costado de tu Salvador, etc." Concluida la adoración de la C ruz sigue la llft:~sapraesanc tifica torum, y la tard e se cons ag ra toda á conmemorar y meditar en l ossu_frimien~os y muer­t e afrentosa del HIJO de D1o s. Tres h oras es tuvo pendiente de l pa­tíbul o que después se co nvirtió e ntro­feo d ~ v ictoria; subió á él como Su­mo Sacerdote á inmolarse en ese a ltar qu ~ escogió para consumar s u sacri-:­ficJO. Tres horas pe rmaneció a llí acongo­jado y m oribund o; sa crifi cado r y sa­crificado á la vez, Sacerdote y Víct i ­ma, ob lación y oferente, Cristo Dios en aquella hora solemne presenta á s u Eterno Padre su Cuerpo y su Sangre como precio de la r eden ció n d e l géne­ro hum a n o. J un lo á la Cruz rslu vo de pi~. sere­na y an im osa, b ebiendo con su Hijo el cáliz de la Pas ió n, la.. Madre amo rosí­sima que oyó de b r ca de Si meón la t e rribl e profecía cuyo cumpli mie nto espant oso, en ese día eternamente me­m orab le, l a constituyó e n nuestra Co ­rredentora. Con esos dolores co mpró la nu eva maternidad qu e, conferida des­d e el árbol s a cro p ur su H1jo amad í­simo, nos ha traído consuelos infin i­t os ; jus to será qu e la amemos y acom­p a ñemos en sus dolores y soledad, ya que á tá n ta costa nos hizo suyos. , Celebración littírgica DELA SEMANA SANTA Y DE LA FIESTA DE PASCUA La Pascua de Jos cristianos, particu· la r mente en su delimitación primitiva co­mo S e mana S a nta y Semana de Pascua, está d edicada á 1 a memoria de la Pasión, Mu e rte y r es urrecc ión de Cristo, y las ce­r emon ias d el cult o divino han d e rivado de esto su carácter, por e l cual se dife­r e ncian de las demás. P e ro, en segundo lu ga r, se ha de o bse r va r que, mi e ntras hubo catecúm e nos, y a un en cie rto modo d esp ués , Pascua e ra en el año e l único plazo legal para confe rir el bautis mo. Por Pasc ua daban po r terminada su obra los ca tequi stas, com pl etábase la prepara· ci ó n y se administraba á los catecúmenos los sacram e nt os del bautismo, confirma­ción y Eucaristía. De aqu í que e l cará c­te r de las fun ciones litúrgicas en el ti e m. po pascual sufr i ese tamoién por este con­cepto, y en segunda l í nea, un nuevo infl u. jo, hasta e l punto de que, aun hoy que la prá<::tica ecles iástica ha ca mbiado por completo, consérvanse en e l ritual de la fiesta pascua l, ritos que se r efie ren á la co lac ión del bautismo . Asl, en prim e r lu· gar, la consagración d e l agua bautismal en Sábado Santo, y la de Jos óleos santos en J ueves Santo, deben estar en relación con la fi esta de Pascua, porque servían para administra r e l bautismo y la confir­mación. Por este motivo, como también por la gran di gnidad de la fiesta, se expli-· ca <;~. ue Pascua, en cuanto á Jo litúrg-ico, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO se distin g a d e todas la s demás fies ta s, y se cu e nt e e n su ce lebrac ió n un núm e ro d e rit o s qu e no ~ e p ractica n en lo r es tan ­t e d tl a ño. T a les son , v . g r, la lec tura de l a pas ió n el D omin go d e R a m os , e l Ma r tes y e l Mi ércoles de la S e rn a na Sa nt a , la p r o ce ­sión del D omi ng o de R a mos , la consa g ra · ci ó n d e los óleo s e l J ue ves San to, la Mz"s sa praesanc t zfic at or um t 1 V1 ern es S a nto. P e ro sobre to do, e l Sá ba do Sa nto e s el que se di sti ngue por ritos especia les, p ro · píos de é l, á sabe r : 1 , 0 La be nd ició n de l fu ego, con e l c ua l se encie nd en la s lu ces d e la ig lesia, y la de los cinc o g ran os de inc ie nso pa r a e l cirio pascual , am bas cosa s fué r a d ~ la iglesia, delante de s u pue rta ; 2.0 La p roc e si ó :-~ d e es te l uga r á lo in · terior de la ig le s ia ; 3. 0 L a b endici ón d e los cirios pas cua . les con el canto Exsultel o praeconium pos­chale ; 4 .0 La l ectura d e las pr ofecías d e l an . tiguo T estamen to ; 5.0 La bendi ción del ag ua b a utis mal, en la cual se ha ce uso del ciri o pascu al; 6. 0 La cola ció n del ba utis mo á lo s ca ­tecúmenos, si lo s ha y ; 7. 0 El canto d e las le tanía s de todos los santos con la humi prost raHo ; 8 .0 La mi 5a del S l bado Sa nto es s in in­troito, con tres Alelu)a s, etc., en lu ga r de vísperas; g .0 La noche d e S ábado Santo en m u· ch os puntos se c ele bra la so le mn idad de la R es urrección. Sin e mba rg o, ésta no e s litúrgi ca; 10. 0 P o r la ma ñ ana d e P a sc ua se s a­ca el crucifij o del Sa nto Sepulcro, se h a · ce la procesió n, y se procede á la a pe r ­tura de las pu e rta s y á la entrada e n l a igl es ia . Evangelzo de San Marc os, X VI, I-7- En la Edad Med ia se us aba n ot ras fe s­ti vidade s y cc> stumbres; p roc e si one s pú­blicas, los cu ent ecitos de P asc ua y otr as seme jante s Que la P a scua e ra la ve rdade ra fe ­cha para e l baut ismo de los catec úmenos anunciados y p re parados d ur ante e l cu r­so d e to do e l a ñ o, só lo ncs c onsta por l e­yes espe cia le s de épo ca relativam en te r e ­mota , cu a ndo ya no h a b ía catec úm e nos ; .com o , v. gr , la s d e los concilios de Ro ma de 402, can. 7, de G e rona, can. 4, y d e A\lxerre, can. 18, donde se es table ce qu e fue ra del ti empo pascual, sólo se confie ra el b a ut ismo á los en f" rmos. En tie m po del seg unde Sínodo de M a có n (585), ya h a­bía cund ido la Cu>tumu r e de b a ut iza r en c ua lqui er día d e l año; pero este sín odo se esforzó en vol ve r á la prá ctica de la antigua cos tu mbre y p r escribió el des­canso sa bá tico para toda la se mana d e Pascu a. P or lo demás, en los siglos V II y V II I, la Pa sc ua conse rvó, á lo me nos e n R oma, s u carác t e r de fec h a regul ar pa ra e l ba uti smo, como lo i ndican las ll a­m adas orde nacio nes de escrut inio s ; y aun el sí nod o de Ne uc hi ng ( 77 2, can 18 .) per­mit fa sólo d os fec h a s anua les para bauti­zar. La Semana Santa era designada desd e mu y anti guo co n un n ombr e especi a l, el d e septz"nzana maior, d esignaciÓ n qu e a pa­r e ce ya e n e l sig lo IV, y q ue se conser vó e n lo s libro s litú rgicos. El no m b r e al e mán Karwoche d e riva d e l a le m án a nt ig uo cha­r a ó ka ra, tristez a, lam e nt o, y c onviene al caráct e r d e l tie mpo , que sie m pr e y en todas partes se con side ró y t r a tó como ti e m po d e duelo e clesiásti co. H oy día la descri pci ón de la so le mni • dad litúrgica d e la Se mana San ta pue de e m pe za r muy bie n co n e l cu a d ro qu e tra­zó la pe r egrina g ala de l siglo IV . En la rela ción d e su via je, qu e escr ibió e nt r e 38 3 y 39 4, a l fin a l d e una p ereg rinación d e t r e s a ños, inse r tó un a ex posi ción com­ple ta d e lo que se hacía e n J e rusalén du­ra nt e es t a sema na . A llí los mi s mos San­tos L ug are s origi naron co stum b res signi­ficativ a s, que fuero n imi tada s po r to do el m und o, y duran en parte, h as t a e l pre­se nte, como la procesió n d e los ramos y la adorac ió n de la Cruz. L os li turgista s de la s e dad es p a sa d as n o acert aban e n la c ete rmi nación d el or ige n de est as cos­tumbres, po r no c onocer la fu ente que a cabamos d e indi ca r; h oy día no cabe duda q ue na c ie r on e n J e ru sal én. En pr ime r luga r , anduv ie ron divid idos d e opi n ión los lit urgistas antiguos acerca del lu ga r y d e l tiem¡Jo en que se in t ro­duj o la pros e sión de los ram os, emitie ndo sobre e l particular varias conj e turas. Opi na b;¡ Binterim que el Obispo Pedro habfa estab ecido en Ede sa la b e nd ició n d e la palmas en 397, mi e ntras Marténe r emo nt a su orige n a l siglo VIII ó I X . En r e ali dad, no se encue ntr a todavía r astro a lg un o d e b e ndi ció n de pal ma s en el Greg or¡"an um. Q u ~ no incurrir e mos en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4s 4 EL HOGAR CA TOLICO error, al buscar e n Jerusalén el origen de la proce sión de los ramos, nos lo de . mu estra la peregrina gala cu a ndo di ce: "El d o min g-o con e l cual e m pieza la s e ­mana de Pascua se ce le bran, ante s de m ed io dfa, los ofici o s divin o s pro p ios de la fi es ta d ominical e n la ig les ia mayor d e l Gólgota (que e ntonces se ll a maba Mar­lyrz'um). Hacia la ~ é ptima h o ra d e l d ía, por c o ns iguient e á la una d e lata rd e , toda la población se r e unía con el Obispo en el monte de lo s O livo s, d o nd e estaba la gruta en q ue solfa ense ñ a r e l S e ño r; allí, dura nte dos h oras, se canta ban himnos y antífonas y se le ían pasaje s de la Biblia. A la h ora nona, subían t ,)dos á la c um ­bre del monte, donde Cr isto asc e ndió al ci e lo. Allí s e ent0naba n nu e vo s cánticos, se oían lecturas relativas a l luga r y a l día, y se r ezab an oraciones. A la hora und éci ma, leido e l evangelio d e la entra­da de J es ú s en J er usalén, se levantaban todos, y t en iend o e n la mano una palma ó un ramo de ol ivo , canta ndo el Benedz'c ­lus qui venit, bajaban de l monte á la ciu ­dad, y atravesá nd ol a, se d iri gía n á la iglesia anastasia, do nde se cele bra ba n vís­peras y se r ecitaba una oración á la cruz, oralio a d crucem." Compréndese muy bien que, con e l ca. rácter dramático propio del culto católi­co, se representara por modo vi s ibl e la entrada m e morable del Mesías en J e ru sa ­lén para celebr ar la última Pascua ; so­bre to do, tratándose d e l propio teatro de los ac o nt ec i m ientos, era natural que se sintieran, po r decirlo así, i mpu lsados á ello, no n ecesitánd ose gran talento de invención para id ear est e rito. P e ro sigamos la des cri pció n de la pe . r egrina hasta el fin, "Dirigióse e l mar­t es o tra procesión al monte de los O:i ­vos, donde el Obispo leyó e l Evange lio de San Mateo, XXV, 3 y siguie nte s. E l mi é rcoles se leyó e l Evang e lio d e la t rai ­ción de Judas entre llantosy g e midos d e l pu eblo . El Ju eve s S an t o e mpe zó la sal ­modia al primer canto d e l gallo. A eso de las cua tro de la ta rde el Obispo ofre. ció e l sac r ifi cio de la misa en e l Jttlar ty ­rz'um, y el pueblo recibió la comunión. Ha­cia las s iete de la noche se r e unió e l pue ­blo en la I gles ia de Eleona - así se lla­maba ento nces la igl e sia qu e hab ía e n e l monte de los O iiv os,-y d e sd e allí su lJ ió, á eso de las onc e, á la cima del monte de los Olivo s. orando y cantando siempre. Esto duró ha sta el primer canto del g allo de l d ía si g ui ent e . Entonces, esto es, ha­cia las tres de la mañana, encamináronse los devoto s al hu e rto d e G e tsemanf, don­de h a bía una h ermosa igl e sia il uminada co n 2 00 lá mparas. Allí e l Obispo recitó una ora ció n, Ju égo siguió un c anto a pro. pi a do y la lectura del Evange lio de San M a te o, XXVI. 41 y siguiente s, q ue t ra­ta de la prisión de J e sús . Después se dirigió lentamente la procesión hacia la ciudad, y atravesándola, ll egó a l lugar de la cruc ifi x ión. Aquí se le yó e l Evangelio del in te rrogatorio de J esús ; l uégo el Obispo ha b lÓ y des pidió al pueblo, ad­virtiéndole que volvi e ra á las si e te para la adora ción de la santa cruz. Subieron después los fi eles al monte Sión , d o nde ora ron ant e la columna de la flag e laci ón, y se sepa raron, marchando cada uno á su casa . A la s siete tomó asiento el Obsipo, en su cátedra, en la Capilla de la Santa Cruz ; ante é l había una m e sa cubie rta con un li en zo b lan co, y en torno suyo hallábanse los di áconos. Llevóse allí e nt onces el arca guarnecida de plata en que se guardaba la Santa Cruz. Se abrió y se puso la Cruz e n su inscripción (titulus) sob re la m ~ sa. E n seguida se ac e rcaron lo s fiel e s y los catecúmenos, in cl in á ronse y besaron la Cruz, t ocá ndola con la frente y con los ojos , pero no con las manos . De este m odo desfila r on todos, un o por u no, mientras daban guard ia los diá c onos. Lu égo uno de éstos enseñó al pueblo e l amllo de Salo­món y e l cu e rno d el óleo con que se ha­bía u ngid0 á lo s r eye s de J ud á . Es tos ob­je tos se ofr ecie ron tam bién á los fiP. )es para b esa rlos. A eso de la hora sexta, por consiguien­te a l m e diodía, se c ontinuó el oficio divi­no d e l modo siguiente: E l pueblo se re­u nió en el atrio abi e rto entre la capilla d e la Cru z y la iglesia anasta~ia, y all í el Obispo se sentó en la cátedra. L e yéronse sin inte rrupció n pasajes de la Sagrada Escritura r e fe rentes á la pasión de Cr isto, ya del Antig u o Testamento, de los Sal­mos y Profe tas, ya del Nuevo, hasta la h ora de nona, esto es, durante tres horas. A la h o ra d e nona se leyó e l pasaje de San Juan, XIX, 30, donde se trata de la ago n ia d e J esús; re citóse desp ués una ora­ci ón y se d io por terminado e l acto. In­media t a m e nte después empezó á celebrar­se el oficio divino en la iglesia principal Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO y se continuó ha sta e l pasaje de San Jua n, XIX, 38, e n qu e se r elata e l dts ce ndi . mi e nto d e la C r uz; se re citó una o r a ción y se dio la b end ición á los ca t ec úmenos. Con e sto se t e rminó el ofic io d iv ino d e l día y se des1 ·idi ó a l pueblo; sin emba r go, los clérigos más jóvenes p erman ecie ron reunidos en la ig lesia v elando toda la no ­che." To cante á la litu rgia d e l Vierne s Santo, la pere grina n o h a ll ó dife r en cia entre la sol e mnidad de su pa tr ia y la qu e vio en Jerusal é n. S ólo nota que los niñ os b a utiza­dos p o r e l Obispo f uer on e ndu r idos pr i. mero á la iglesia de la R e surr e c ció n, y luégo á la iglesia p ri nc.i pal. Ta 1 t s la desc ri pc ió n dttal !ada m á s an­tigua qu e posee m os d e la so le mnidad de la Seman a Santa. Do ct or K . A. ENRI Q UE K E LLNER La Perfecta Cont rición Ll ave de oro de l Cielo DOS PALABRAS El li bri to titulad o La Perj'ecla Co ntric i ón, Llave d e oro de l cielo, po r J. de Dr irsch . p á­rroco d e H eio sbe rg , es obra pre r.i o s ís i ma, q u e d e b e ría a nd ar rn man os de t oda p e r· sooa cri s­tiana y s er ldda y releída en la s fam ili as ca­tóli cas. BRs t a pa r a jus t ili r a r e l an t e rio r e n­com io, el P ró l o.~o q u e le pu s o a l áu r·co opúscu­l o el R. P. Agustín Leh mku hl , d e la Co111pañía d e Jes ú s , uno d e los teólog os m oís emi n entes que tiene h oy la Jg le, ia catól ica en e l mund o. Acá en Colon dJia h e m os adverti d o un er r or s obre la natura lez a y faci l id a d de la p c r f,• cta contrición, no sól o en t re per son as i g·o o raotes en r eli g ión , sin o rn t re gentes in s truidas y piadosas. Quiz:í ha y a n ac id o la faba d oc trina d e l p as aje s ig uiente, n o muy adPr uado, que se le e en el e xcel ente Catec ismo de Perseve ­ran cia de l aba te Gaume : "Un padtc t e nía tr es hij os, que e nvi aba á un ptado á guardar tres cord e r ito s qu ~ les había c onfi ado. D urrn iéronse un dí a los n rñ os, y mientras t anto los l obos de l próximo bos­que se ll e varon los corderos . D es perta roo los niños con los ba li dos y comenzaron á ll o r .1 r y ge 8qu cs l.e llanto er a Pxpresió n de cé li ea 11 le-\·ría : que Cri ~ t o á quien pe r ,J óo pidi ó gimie nd o, vuelta á é l la m ir· a la p la·entPra, - Hoy cambio en dicha ete1'na tu qucbnxnto­r espo n lí do JP h~bi a ; -¡ H oy conmig o te i>·ás al pa>·aiso ! A si el l adrón r.on10 p ostr r 1· anh elo l e r o ba a l mis m o Di os e l almo c i e lo . O tr o c uerpo s r, a!('i La y s e ret uerce c ,1 n do lor pr ofund o, y e n s n de s pech o á C1 ·isto m oribundo co n sarcasmo lu z bio li co le g r· ita: -Si eres luJo de D ios, tu s tra bas róm p e, déj a fa cru:s y sálua nos con 1 iyo- Cal la J esús, y Ge stas o bcec ado, de s u s n c~r as blas femias en cas tig·o, junto al D ios qu e perdona y que r e dime, ,junto á la Ma dre que por su alm a gim e, e se•Jcha el g ol pe seco desca rg~do sobre su cuerpo por brutal so l dado , y e n contor siones mil, c onrpra su infierno co n la pre c i os ~ sa ngre del Eterno. Dim a~ , e l ge n t ili smo que se sa lva, G esta~ , la S i nagoga qu e s e obstina, ya e x h a laron s u ú ltimo sus piro ; ya la lu z ves pert ina sus cadáveres baña ; pronto el grupo c l ava en el ol ro c u e rpc. sus miradas: a l ver á Cri sto muerto, ci ego furor impulsa á los s a yones, y ante el cuerpo divino que ya yerto demacradas o. Lenta s us fa c ciones, pl a n sat.-í oic0 surge, p la n h orrib le que hace brillar· sus frente s c ua l ascuas d e l Avern o relucientes . L ongin o, e l m :i s osado, b lande r a udo s u lanz,, por los aires; diauól i a m i rada en e l c ostado • de Cr·ist o, en s u odio, pene trante c lava; s u pe eho, que es vo lcán de a rdie nte lava, ye rgu e arrO!:;'anle, mi entr as fu e rte apoya nrrvudo pie so b re e l angr ir n Lo suelo, y ya r esuelto ni crim e n des cnrg a el ~o lp e atroz; la tier r a tiembla e u a l ho.i" po r el no o sa cudida ; os e u reciclo el cielo en diluvio ele r:~ y os se de, ata ; de ti énc ns e los nst r os eo su vuelo, y de ag· ua y sa ngre inmensn catarata bro ta la sa<.>ra hl' ri ua : de pr ·onto una Il.nje r m i rase asida d e l a c r uz a l mader o; t ie r n a ll ora de s an!:jre :1l em p aparse y e l pr rd ón de Longin o a r·di e nle implor a. es, ¡o h dohr!, l a ~ladr d e mi vida, 1\ l adre de l R ed e ntor, J\I adre querida. ¡Oh Már t ir del amor! ¡oh Virgen S a nta! junto á la cr uz admíteme contigo: e n a marg ura ta n ta, quiero mezclar mi l lanto co n e l tuyo y qu e p ' r d ón me a l ·n n ces de l castigo ele l!lis cu lpas de icida ; quie ro, 1\f a rl r r , que Ps:r sarwre ... de C ri sto en los amores m i per h o en c ienda: qui Pro que a pa!('~dos drl vi c i los a rd or e s c on to rren tes dP esa ~g u 1, be se puro la hrr ida que v e nero. M ~ s ¡o h prodig io que á los c ie los pasma ! d e hi n oj o ya Longino la cruz fp r viente a dora; con In sangre del cos tado di vin o que con s u lanza abriera se sal pica; ¡perdl, n, dulce Je sús , perdón! exelama, nri c ntras la 'a ng· re su :1 lrna p urifica, y ct.wndo a ños m ;\ s tard e deja el suelo d e esa ll ;~g·a en el hu eco encuentra el cie!::- . Ce-;a al fin d e llorar la Virgen pura, e n consuelos ca m biada u amn rgura: que e l nuC\' O Adán , sobre la cruz dormido, e n su h e rida la Ig· lesia ha producid o: el humano linaje Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 457 como á Madre le rind e va la fl ~c h , ot ros á un a ll am a ardiente, aqué­llos á la m yosot is, éstos á la r osa , según el punto de vi sta desde el cual cada uno lo co n~idera. Pero la Cruz de J es ucristo será siem pr e su más b e lla ex pres ión y su más a propiado emblema. En efecto, e l principal carácter del amor es ofrec erse, e ntregarse y morir por el obj e to amado. S i el corazón es su tro­no, los br<~zo s so n sus servidores indispeo ­sa bi es, y las manos sus si r vientes más ne­cesarios. Las manos dan t estimonio de su vitalidad y de su munifi ce ncia; los br azos, de su fu e r za y su inm e nsid ad. Con ellos . da e l pan a l po bre, cura al enfe rmo y de­fi e nd e al huérf3.no. Y ved p or qué e l amor , en su más her­mosa expansión, se manifie sta natural men­te bajo la figura de una Cruz: el amigo abre sus brazos pa ra r ecib ir á su amigo; la madre, para estrechdr á su hijo c ontra su corazón; el pontífice, para consagrar y benr! ec ir. ¡Una sola de vu e stras lágrimas, oh Sal­vador mío, hubiera bastado de sobra para pagar n u ~ s tr as d e udas á la justicia de Dios y apa rtar sus ray o s de nu es tras ca­bezas cul pables; mas vu estro amor q uiso entr e garos á nosotros sin rese rva y sin re­compensa! ... El no se satisfizo h asta veros clavado sobre la Cruz, extendidos vue s­tros brazos como Jos de l instrumento del supli cio. Y cuando vuestro pecho cesó de respirar, vuestro corazó n de latir y la mue rte tenía cer rados vuestros labios, esos brazos abiertos protestaba n de la manera más elocuente que nos a mabais sit>mpre! Ellos repe tían e n miste ri oso silencio las pal a bras llenas d e ternura, que h acía poco habíais dirigido á la mu c hedumbre que os rodeaba : "¡Venid á mí todos los que e s táis afligidos, y yo os consolaré 1" u ¡Si- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGA R CA TOLICO lz'o !" "1 T e ngo sed 1" "1 V en id , yo os de ­seo! " " 1 Yo qu iero r ec ibiros e n mis bra­zos y e s tre charo s sobr e mi co ra zón." Ta l es e l pr e cio so re c ue rdo qu e simbo ­li za la cruz d e J esuc ri sto. Una sola mira ­da sobre e ll a, basta para que n os h able al corazón. La vista d e un Cruc ifi jo pro. duda tan gra nd e amor á S a n Ju a n de la Cru z, q ue le arre bata ba e n éxta sis. Santa Clara de M o nt e Falcone no podía pe nsar e n la Cru z, sin se ntir que su corazón se destrozaba d e pena; y Santa Brfgida, si n desha cer se en lágrimas. "¡O h amor, e x ­clamaba Santa Cata li na de Génova , no más pecar! 1 Ah! 1 no más pe car, amor di vi no 1" Mu chas veces se vio á San Di e ­go con una cruz en la mano, los brazos abiertos y le va nt a d o d e l su e lo á im puls os del fuego d e su amo r. Tambié n entre las almas piadosas y las cruces de la v irla existe una afi nid ad no menos marav illosa que la que ti e ne n con la Cruz d e J es ucri legría inalte rable de tanta s almas santas en m e dio de l a s pruebas y contrariedades d e la vida, y de las persecucione s y calumni'ls de todo gén e ro con que las afligen e l mundo y e l d e monio A l se r qu e mado San Lorenzo sobre las parrillas , n os d ice San León , que e l fue ­go interior d e l amor divino e ra m ás po ­d eroso para f ortale ce r s u alma que e l fu e go extHio r para consumir su cue r po. San Vicente, en medio d e los horribles supl icios de su martirio, hablaba con tan ta serenidad á su verdugo, que parecía, no s d ice San Agustfn, qu e allí habla dos Vi centes, uno que sufría y otro que ha­blaba. A vista de tan ex traño espectácul o, los ge'ntiles cre ía n que los mártires e ran unos g ra ndes magos, que poseían prese r vati­vos se cr etos contra e l dolor; y se afana ­ban en inventar los más crue les tormen­tos para destruir e l pre te ndido e nca nto. Preg-untad al solitario, lo qu e le llevó al-desi e rto; á la rf'li g iosa, lo que le atra ­jo a l servi cio de los enfe rm os; al misione . r o, lo que le c ondu jo á tan le janas t'e rras. Pre guntadles por qué todas esas p ri va­ci ones y sufrim ientos, y cómo los sopor­ta n con t1nta ca lma y co n t ánt'l al egría; y t odos os res pon Je r án, co n Santa Magda ­lena de Pazzi, ens e ñ i nd oos el Crucifijo. ¿Qué sa cr ific io hay d e o lo r m ás agra­dabl e que el que se ofre ce á los pies de l Ete rn o, cuando e l amor se coloca sobn la Cruz? No hay otro má s meritorio á sus o jos, ni más di gno de sus co m placen ­cias . Ese sacrifi c io es la im'lgen viv a del de su propio Hijo: es el mi smo alt a r y la mi sma víctima. No hay en él otra dife­rencia sin o qu e J esús es Di os . No desfa ll ezca ja más vu estro corazón, dic h osos cru cifi cados d e la ti erra, hasta que la h ostia sea co m pl e ta m ente destruí. da y p :->d , i:; d e cir con J Psucristo: "·Todo se ha c ons um ado!" "¡ Comummalum es !!" Cu r. ndo el holo causto de la vida se ha · !l e pr óx imo á t e rm i nar, cuando vu e stra alma lu c h e por arra nca rs e d e l cuerpo y remontar e al Ci e lo, ¡a h! no ce rré is en· t o nc e s lo s br;¡zos rara atajar su vu elo y retene rl a más la rgo ti empo ~ risi o nera; por e l co ntra ri o , abridlos co mpl e tame nte p a ra dar le libe rtad, y r epetid con el Pro­frta: "Hé ahí mi sa crificio de la tarde." La muerte se r á v uestro ú ltimo y más grande a cto d e amor en la ti e rra ; para cumplirl o, no te ndréis q u e hace r otra cosa sin o exte nd e r lo s b ra zos e n cruz, co mo vuestro Divino Maestro, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HO GAR CA TOLICO Ert esta a ctitud mur ió S a n Pablo, p r i · m e r e rm itaño. y a sí lo e n con tró Sa n An . tonio. "Entra n d o e n la c h o za vio s u c u e r ­po mue rto, hinc ado d e r od illa s, la ca b e· za le va ntdda y las m a n o s e le vada s a l Cieh ; c rt y6 a l p rin cipio q ue e s taba vi vo y oraba, y se arrod ill ó á su lad o; p e r o no oyéndo le s u s p ira r , como ten ía por co s · tumbre , se arro j ó sobr e ~ u cue ll o p a r a darle el ú ltimo b t so d e d e s ped id a ." Sa n Ambrosio r ezó mu c h as h or as e n es ta pos· tura, hasta t i m o me n to e n q ue ex¡.¡ i ró. Poco a n t es de parti rs e a l cie lo Sa n Ca · milo d e L e li s exte n dió s u s brazo s e n c ru z, invocando á la S a nt ísima Tri ni d a d y pro­nunciando l o s n o m b res dulcísim os d e ] e · sús y d e M arÍa . También m uri ó a d Sa n C'\nuto , R e y de D in a m arc a y m á rtir. Cuand o s us pe rseg- ui d o r e s c u bría n s u c u e r po de pie d ra s y fl e c h as , e xte nd ió ~u s b r a. z os e n cru z, o r ando p o r sus ve rdug os , y en e sta a cti tu d mu r ió atrav esa do p or un a lanza. Los q ue d e e sta man e r a co nsum a n s u último sac rifi cio , mue r e n ab rasad os e n a r. dientes llamas, y parte n d e l mun do co n el vu e lo im petuoso qu e les da el ve h t m e n. t e dese o d e un irse á s u Bi e n A mado. L os torre ntes de am o r qu e s e e n ce rra b a n e n su co razó n, s t d es b or dan pa ra e n tr d r e n el océano d e l am o r . Ensayaos, a lmas p ia dosa s, pr e paraos para e se g r a n d ía, abri e ndo l os bra zos y dirigié nd o lo s ha cia e l C i e lo pa r a busca r y enco ntrar á A QUE L qu e all í h a b i ta . S enti ­r éis d e sd e lu ego que v uestro c ora zón se dilata y que vue stra a lm a se tra nsfo r ma bajo el influj o d e u na im p resión m iste ri o sa. Cree r é is es tre c har e nt re e ll os l a in­mensidad d e DiGs , y ap r e ta r s o b re la lla­ma de vue s tr o a mo r e s e o b je t o ete r n a l de vu estras d e li c ia s! En t o nces pod r éis excl a ­mar en m e d io d e lo s tra ns portes d e la m á s v iva al e g-rí a : "1 M i D io s, mi a mo r, m i todo 1 1 Vos so is mi pa rte pa ra s ie m p re!! " La opinión y la tole r ancia (DEL ILMO. Y R E VDM O. SR. AR ZIJ B ISPO DR. D. M ANUEL J u SÉ DE CAYZ ED O) " E n la ép ocn pr ese nte, en q u r se i n t r n t a ama lg· a m a r extr e m o~ in c o n •· i li ab!Ps, nn es e l m enor de l os pe ligros e l e znp r ñ o c o n q ue cier­t os h omb res, qu e a nrl an siempre aprend ien­do y j a m ás arriban a l co n oc imiento de la verd ad y Cll !JaS doc tr in as Cllnden com o gan ­grena y m a tan l a fe de mll ch os, se ifls i núan co n no s é q ue b la ndura y a u n con c ie r to mi s ­t icis mo sen t ime : ta l, s o bre tod o con los j ó ve­n ee, :u11o ldá td do s ¡,oco á p oco á la ll a mada c i ~:; n t:ia c rmtem porá n ~ " pa r a q ue vi v;~ n la v ida m o d~ ro a, s iga n las doctri nas n uevas y s e e.Je r c tt e o e n h ~ce r f rn <;rs efec t is tas , a un q u e sean f~ l - as y e ·cand a li cen á los bue no s ca tóli­c os . E l nfá n d e l o n m·vo, e l pr urit o y c onte­zón d e hab l ;~ r y de e s c r ibit· de dis t inta m a ne­r a de l a que hablan .Y es cr i be n l os dem ás tra s· t orn " las c¡¡ bezas y lo trae t odo r evudto. A ca da pas;¡ se r e pite en n u e stros dhs q u e e s nece sari o t ole rar; más aún, rPs p e t ~ r t od as l a s opini on e<;, s in h cer d i stinc ión e n tre l as verdaderas Y las fal-as , pu e s cada u no, dicen, e s durño d e segu ir las qne le plazca. y e i m a ­YO!' el o t.;· i o que , seg ún esto s t o lerantes, se p uede hace r de un i nd iv iduo, es d ec ir de é l q u e t ien e o pi o iones y t•es peta las a j e na s . P ri nci pi eCIIOS pn r a c lara r l as idens d e fi n ien ­d o q ue co s 1 e<; o p in ió n , p u es ro n f1 ·r c uene ia se da es t e n 0111 b re á los eno res. Opini ón e s el c o nce pto ó pn r cc e r que s e fo rma de un a cosa c u es tio n ab le ; po 1' l o tanto , no t ie ne lu g es muy f;íeil t rop e­za r· ;i cada paso con (\'<'nle . .; r x tra via da s : un o se ll oma librepensad or , otro es p ir i tis t a, o tro lua­ter ia lis ta ó hien escép t i co, s ;n fa l ta r q uie n s e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 46o EL HOGAR CATOLICO declare católico, pero no inlran sigr nte. Quién cita á su tr·ibunal a l Papa, qui én ueclnma co n­tra el culto exlrrno y lns pers ·10 as pi~dos ns , quién grita tol er;,ncia y <:o nciliaAión, y son muchos los que hablan dr l manso J rs ús de Ga­lilea-:< pellid áo dolo á secas el l\Lle>lro,-pre­lendiendo con b lasfema audacia con ver lir en un h ombre se ncillo y dul za rrón , ll eno de bon­dad y de complacencia con lo-; e rrores, á aquel Señor qu e, según s us propias pa lab ras , ha de venir sob re las nubes del ci elo, coa gloria grande y majestad, á juz~ n r á tou os los hom­bres , pronunciando contra los i1np íos aq uella senlen r.ia: Apartaos de mí, m;dditos, a l fue­go eterno. Cua ndo un católi co oye decir que todas las r elig-iones s on buenas, que. el hombre de bi en no cambia de i lea s , ú otras propos ic iones fa l­sas, no puede decir : Res pe to sus opio iones , pues cada uno es libre para pensar lo que guste. Eso no sería to ler a¡· a l desear riad o sino sus errores é impiedad rs ; se r ía un pr ; n .~ ipi o de apostasía de la verdadera r eligi ón, qur es la católica , y una h erejía, s i la ign oran cia n'l le sirviera de excusa. Conviene sobremanera que recor·demos la d octrina ele la I ~· J e sia ncerca ele la :o ler, ncia, doctrina que, ea los ti e m pos prescn l rs s ob re todo, ha ele ser para los católicos norma in variable. D;¡s clnscs de tolera nc ia rl is t ingue la Ig le­sia: la civ il y la clo!l'má tic11 . La primera es aquella por la cua l a in !_\·uno es m ni es tarlo ci­vilmente p 1rque prnf,·s :J. é s t~ ó la ot ra r eli­g- ión . A csl.n tolera n cia s uele cLírsele e l nom­bre de tolerancia de c ultos. Aquí no t.r :~ t a mos , como bien lo veis, ele la lib !rl ad de c ultos, cosa s iempre mala y rep roba ble en las n acio­nes católicas, sino de la tol era ncia. La ley civil no debe for zar á quie n no es católico que haga prof ·sión ele se rlo ; pero sí puede y debe impedir 1 :~ prop.1g anda de las malas ideas. Esa misma tolerancia de cultos que n) rs un bien absoluto, puede, s in embnr¡;o, S' r una dura necesidad para evitar· m:: yores ll la lcs. No es, no, un bi en que e l crrnr levan te d lc · dra de prs lileo cia fr·en le á la verdad, y la he­r ejía abra s us templos en donde impera la única r elig ión ve,·dad e r a , la cntóliea. ¡, Cómo ha de ser un bien, por ejr mplo, que los pro ­testantes, como está sucedi endo en es ta n ues­tra ciudad ilrzvbisral, se reúnan pnra ne¡;ar la presencia r e;d de Nuestro Se ñor Jesucristo en In Eucaris tía é ins ultar e l cu l to ele Marín Santísima y el de los santos, f,·enlc :í nuestras iglesias en que adOrillliOS á Jesús Sacramen ­tado y v e n ~ 1· am o s lns imá!\·e nes de nuest ,·a Madre Inmaculada y Jaq de los Santos , pro­tectores y modelos nués troq? Esto jamós puede ser cosa buena ca sí mismn. El vínculo de uan misma religión es el más fue rte para conservar la pa z, la unión y la ver~adcra concordia, supremos bien es ele la soctedad; mas ahora, según Jos falsos pri nci-pios del li bera li slllo, d estruir la u nidad reli­g iosa de una nación es tccar el ápice de la ci­vil ización y del progre; o. Pue' lc h a b ~ r , sin emhargo , ca usa<; poderosas que obli g uen á tolerar este mal cmno se to­lera el azolP. de la pes te c uando ésta r eina en una coma rca ; pero no es lo mism o cuando se trata de la tolerancia dogmÁtica, la cual con­s is te en sosten er que son igu, lmentc bue?as y acPptas á Dios y provechosas para la vtda eterna todas las relig iones , ó los c ultos , como se di ·e ea la j erga dt>l día. Seg ún esto, el judío y el ma hometan o, el protesta nte, el espir it is ­ta y e l ca tólico todos poseen la verd ad, lodos se >a l va n. Doc lr inil monslrLJO!- a , bi en lo veis, am~. d os hij os en el Señ or, doctrina fal sa, por­que da a l h0m bre el d erecho de profesar la r eli g ión que qui era; doctri na a bs ur da , por­que supone que todas las r eli g ion es y sectas, a un mrz ladas de error es , impicdad es, vi cios, son bu en as; proclamando a <;Í que á Di os le ag rada la verdad y la mentira, el bien y el mal, y ne1podo de es ta s uerte la santidad y la vcra r idad di v inHs. Sien do esto así, los que proclaman que lo­das las r elig iones son buenns, que se deben r espetar t 'ld:>s las opiniones , enseñan y sostie­nen la tol ran cia d o!jmá ti ca , la cua l es cosa n:ala y a bs urda , seg ún acabamos de d emos­trnr. E n ni ngún caso puede conse ntirse en q 11e ll ~1m e o s imples opin io nes los clo!jmas de nue, tra s an tn fe catól ica ; jamás puede clecir­< e que lns opiniones fa lsas de los impíos y li­bertinos son d ig nas de r c, pelo ni par que las n uéslras ; que lod3s la r eli gi on es son iguales y q ne cada cual puede ea fvarse en la que elija. Todo lo cont r a rio es lo que enseña la lgle sia ca tólica, y por es to pr ec i s am ~ nte la llaman intol e r >~ o l e y á Jos buen os catól icos retró­gTa 'os ." A RUPERTO FERREIRA EN LA TUii!BA Cor tó su vida la im placable muerte Arra nd n ·!ol · a l seno de 1 >~ p atrin Y al ni do del ho!:l·.,r . ¿ Por qué la suerte Tronc hó ese ;í r hol f~c undo que re ndía Tan sazonados fru tos. y anrbo campo Con su somb''" benéfi ca cubría'? P or qué? ... Sil en c io! ese misterio augusto Al Autor de la vida pu leoece, Que a limenta la savia del robusto Roble, y a ba te lu ég DEL PONTÍF IC•: EN LA GUE­RRA ITALO-T UHCA- E n t re Jos te legramas de fel ic itación que recib ió el Padre Santo · con ocas ión de la entrada de l n uevo año, el más s ig-ni fi c<1tivo fue el d el ~Tau sultán Mahomed V . P or él :r parece con c larid. d, 11ue Turq uía comprende 1w r :'ecta!Y!e nte la abs ,Juta indepen­denc ia y perfecta neu t r ;d i <:aú o e In Sa nta Sede en la g u erra it, ( J- turca , aprob ando esa Jispo­s icióo y modo de p rocede r. MENS AJE DE: :. PA PA AL GOO JEI\NO PORTU­GUI~ S-~eg ún hao escr ito los periód icos, ~ 1 Pontífi ce envió un mensaje enérg ico al Presi­d entr de la Repúbli ca Portuguesa con el ul­tim a tum pn r·a que rev que, en un término de tiempo hrevísim 'l, la oroen de ex puls ión d ic­tada con tra varios Prelados. D ~n o ser aten­dida la in dicac ión, la Santa Sr cle orJen ará la r eti r se el edicto de Milán r t>C Orl oc iendo :\ h s scg-u ielor rs de Cristo el de­recho de practicar pú bl:c,>mente su r P!igióo . Tan g lor ioqos :·niv·P. rsa,- ios no han pas;r do inadvr rtidos en I talia . En Mil ,i n la comi­s ión Pro cul/urn piPn'-a h"cer una co o memo­rneión so lelllne d e l ed icto de 3r3; en R 0ma, el K. . P. ri. ngc,J ucr i, que or ·~a ni zó las fie , ras del rG.0 ce nt enario del último Papa m:\rti r , est;i dando u na s ori c de Cll nfer·e,y ias sohre "C'J nstaotin :-l y su época" ; La Ci vil/á Cat­tólica ha dcd icado ::í la ' ' Paz de Constan tino" un artícu lo ma. ~· i s tral. mostran do la oportuni­dad de celeb r:n el rli .0 ccn trnario ele dicha p ,OOO ; en n r ng-ha s i, 3o,ono; e n D r r n n, 3o,o oo, y en T r íp o li , 5o,ooo. Quedan en I tn l ia de rese rva un os 4o,ooo s oldados . A l r r~ um i r 110 di nrio de R r ma lu situa­c ió n mi li lar nctu:d en A rr ic a , di r e r¡u e los it:t li a nos rslú n r11 u n periodo d e prepar ación w á ' qu e de acc ió n , y fJ" C la op ini ón pública dr f tal ia n o u csra la p:~z;. P or· I> U p:• rtc la S u ­IJii JIIe l '11crla ha drtcrminarl o no crder &in o á la ruerz:•, y co ntinuor la g ue r r a con más bríos qu e nun co. L mwTAo AME J} ICAI\ A - 1.!: 1 P . .J . S. Kuhl­m;~ n S .. J. C h:~ir ma n , dr l Comité de Edu c a­ción, por la F ederación d e Sociedades cató:i­cn' de Snn Luis, s e r nteró d e que uo n ca s a d e Pa rís e ' la ha á run l o de Clllbarco r LID C:lr ­g ·am rn to de l ilm ¡, in mo r olcs co n destino á Jo , g , t adoq l nid os . L:• F ederación lo comu ­n icó pro11tnmrn1e :"• Mr. Aothony Com<.tcck, d e N u eva Y ork, r l cua l Lomó en seguida me­d i il:~s pnrn qne e l p r stirero cn r~on•en to no f uera recib id o, y ndernás requi r ió al Srrrela­r io de E t:~do par;• q11 c .,¡ c•n h, j aclo r e n París pr olcs t;~ra nnl e r l Gol . iern o rra n cés p o r per ­mitir qu e scmr·j nntcs l i b ros s e puh!i qur·n y C"; ­pM tc n. As í e n tier.drn los o m er1canos la lt­be r ta d , y hncrn muy bi en. J':1. CFNTJ!NA I\1 0 DF: \ V" INOTII OOST- J\C aba J e ccle b,,r, r •e en Al eman ia el cr nle na rio de L uis \ V i nd 1hnr st, r l i l ustre fund ador de l Centro cntó lic o n lem:ín . L o ~ c;l tó l icos dP. dicha nación han"tributnd o "n s nlcm n e home nnje á la n1e 1noria d e l !\rao ca udill o, d r l hom br e providenrial q ue s upo luchar hr r o icnmeotc ronlra el odioso K al­lurka m nf A ú n vive e n rl cc n t i'O nlemán e l r• pírit u d r nque l rorm id a bl . alletn . Su ~ pal a br:lS DO se h a n horrado, s u e locur nri a vibrn :1úo e n lo' oí ' o de todos los modernos adalides del Cen u ·o, y la r nergía y e l entusia<; mo del in­vic to co ntrincnnte d e Bís marck si g ue lorl nvía , e r,mo 1\ o lri,.,. o Dín de Vi va1', g ana nd o b ata­ll ns de.• p 11és de m u erto. En cs l os días del cen len ario los a lnmane; h an re co rd ado la hi stori a de aquell o día g- lo rio os rn que e l pur bl o, o primid p or el f"nnat isn1 0 f11 t era n o, dr spCI' IÓ ur J Jei.Ar""O y s e J¡¡ozó con clr n ued o á la lu ha; han rrc-;, r dado co n al rgT ía lodos los h ermn os cpi s nrli os rl e aq n ll a litAn il'n lu ,. h a, y ni r ecord arlo han cohrnd o nnevos bríos para l as ca m p añas que que aú n tienen qu r l i hr~ r. L o• r f'st os d r Luis \\' indthorst desca n sa n en l!l ig- le in dr N ue 1 ra Señor a de Hann o vrr -ig-le, i.• que ru r edi fi cado cn n los don ativos so l ic itad os po r r l C"ran e~ ndill o del Centro,­. Y :í cs lr l r m plo h :m ~ru cl ido cluranle lns fi rs ­t as dr l cente n a r io pr r e!jTi 11n c iones d r calóli ­ro ~ P ' ra orar S<' IH 'C la t umba de l in mo l'lal \ Vindthnrst v pedir c on rervor el tl' iun ro de ­fi, itivo de la.fe. UN 1\A sc:o nr,:r. n Q~B DE 1onFOI K- E l pr i­ID C I' l o ~d ele f n!\·latena, el m u y cflló li co y muy p• llCloso duq ue de No rfol k, h a d ed ica d o al romento d e las escuelas católi ca de s u pnís l os stete m ttlones y medio d e fr anco s que ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO ob tenido con la ven t a de su célebre colección de c u adros de Il olbci n. El duqu e h a cambiado la peq u eíía sa ti sfac­ción tle po see r y contern pl ar a lgunas obr as de arte p or la in mensa al rg ría y e l m éri to valio­s o d e gr·ab a r en el a l m~ d e muchos niños-po r m e:i io d e l a educa ci ón cató l ica-la i magen de Cri s t o. Esto es l o que s e ll ama ha c er un g ran ne­gocio. EL CA T O LI Cr S~I O J UZGAD O PO n us UUDH!STA-­El Dr. An ~zaki Ma ~a ha, 1m:Jfe so r d e T e ologü comparativa de l a U nivers idad de T ok iu, Ita hec ho un vi aj e recientemen t e á !•:uropa p ~ ra estudiar el ca t oli c ismo y las dist i ntas sec tas prot es t an tes. Al volve r á s u país ha da d o u nas co nfe ren­c ias en la Unive r sida d, expon iendo e l !'ruto de sus estud ios . En estos di sc u rsos ha presen­tad o a l cato li c is mo colllo la obra más per­f ec ta que la histori a d e la humanidad ha conoc itl o j C~más . D ij o que l a P, e li¡;·ión cató ­li ca sosti e n e como nin g una e l principio de autori dad, y es la que m ás conv i ene n i bie n ­es tar d e la patria; que la san tidad e> de ab­soluta nec esidad pa ra el p r ogreso de l a civ i­lizaci ón, y que la s Ordene> rel i¡;·i osa s derra­m a n sob re l a socied ad b e n efic i s in calcu­lables. Vis itó lo s co n ventos d e Ln a rist;~s, Fran · cisca n os, D om inico3 y 13encdictin us . " Hall é e n e ll os-d icr,-contra l o que e - pe­r aba, un a v i da r ad i ante de ;Jl egrí a y con te n­t o. En a lg· un Js lib ros ~ e haL la de la c orrup ­ción de los con ventos. li a r e m os b ien r o d es · mentir t a les acu sac io nes, porque las hnccn religiosos apóst a tas. E l carúcter agr~dable y gallarJo, la fra n queza é ingenui daJ Je los r e ­lig ioso s, cuyas l;uenas cua li dade s he lo g-rndo conoce r, m e han impresiona do s obre man er a. Entre aque llos ho mbres h e encontr- a d o var ios an1i g os , á los e u alrs c o rres pondo co n gusto." ¿ Ll ega r <Í el día en que l us apósto les j a po­n eses tengan que venir á e r istian i z~ r á lo s ~n · ti c lericales europeos y ameri ca no ~? Necesidad de la Religión (DEL !L MO Y REVDMO . SR. OBISPO DR . D. ISMAE L PERDOMO ) " EL AllRAZA!\ LA RELI GIÓN Y CU MPLIR LOS DEDE HES QUE ELLA IMP Or-; E r-; Q DEPEr-;DE DEL AJ>'TOJO DE LOS U' ' MB I\ ES: ES UNA NECE SIDAD Y LA OBLIGACIÓN MÁS ESTHI CTA. La misma r azón natural nos di ce que s iend o Dios nues tro pri­mer princi pi o, Se ño r a bsoluto, nue stro bene­facto r y n uestro últ i mo fin, t iene cs tri ~ to de­recho á nuestros h omenajes r eli ¡:;- iosos . ¿No es verctad, ama dísimos fiel es, que to­dos, aun lo s que se jacta•~ d e in crédu l us, s on estri c tos e n exigi r que el h ij o respete á s u padre y á s u madre ? A l hij o qu e p rete nde no debr·r na da á s u s padres, ni t en e r para c on ellos d eb er es qu e cumplit·, le ll aman d esua­turali¡¡; ado y se le mira como un mons truo : pues bien, el hombre t ie n e un padre de donde se der iva t oda patern idad, y e se padre es Di os, a::, uel Sér c uyo n o mbre está escr ito en t oda la tierra, c uy a g loria anuncian los cie­lo s; que go bierna c on admirable Provid en­c ia e l U n i vers ::~ ; cuyo p oder res plandece a un en las criaturas n1ás vi les; e l que e s t ab leció las leyes que r ige n la m a rcha de Jos astros que puebla n e l tirmarn e n to, y qu e g iran en sus i n m ens as órbitas s in choca r ni sa li rse de su cam i 11 o ; e l que e~ tab lcc i ó el cambio de e staciones, l a sucesión del día y de la noche : e l que proveyó con t á nta b ::>nd~ d á l as nece­sid ades d e l h ombre, ese es nuestro Padre. Só l el n e:io no quiere ver á Dios a l t r avés d e sus obras . Dios t iene sobre s u c r ia tura derechos de que no puede despojarse. Si un hombre edi_fi­ca á s u costa u na c as a e n t erreno p r np10 , ¿quién más que él teúdrá e l derecho de h a ­Lita d a? El q u e ha plantad o un a sementera en ti erra pr(J pia y co n e l sudo r d e s u fr e nte, ti ene n1ás q u e <•t ro a lguno , d e r ech o á r ec oger los fru tos; y si un pa dre tiene hij os,. ¿co n qui én cs taran más obligados es os h iJOS qu e para c on e l padr e que l os h a eng end rado ? ¿C u á les s e rán, pues, los derechos de Aq u e l que es dueño y Aut o r de t od os los s e r e> que h ay s Jhre la tierra y e n e l ciel o ? E l es n ece­sarin mente nuestro O to y nosotros necesa­r iarneu te depend emos de EL, po r l o mismo que somos ob a de su mnno . . L~ F il o sofí~ nos ense ña que las cri.at u ra~ ~ e d 1v 1 ~en en ~·ye l'­oas es p ec tes , cor poreas e w co rpor c a~, VIVIen­tes é inan imadas, etc ., pe r o á n ndte de sano j uic io se le ha ocurrido d ivi d irlas _e n depen­di entes é ind ependientes d e su Cnador, por­q ue no h ay cri atura, por perfecta q u e se la s u ­ponga, que no s e a de pe nd1eote; y a l c o ntra­rio sub iendo por la esca l a de los seres, h a ll a­m o ~ que l <~s piedras y mine r ~le.s no n ecesi tan de l aire i del agua pnra ex t s ~tr, como lo ne­cesitan las pl ~ nt a s que son mas perfectas; y que los anima le s, más p er fe ctos que éstas, oec cs1t;:¡n tierra, agua, aire, y dependen taro­b ien de las planta· . No r econocer n uestra depe ndencia de Dios, es s imple mente la r e­be ldía del hombre co ntra s u Lr1ador; no re­conocer l os benefici e s que d ebe mos á Dios es in nTat itud . Som os d ébiles, per o Di os es omni­p otente, lu ego d ebem os reeurrir á ~L: Dios e~ la fuente de todos los b1enes y e ~ t a pro n to a co ncederles á quien los pide, deb e m~s pedír­selos po r la or ació n ; OJOs nos. _ha tmpuesto c iertas leyes que son la expres1on de su vo­luntad que manda como S ob erano, debemos cumpl irlas . Hé a:¡ui, a ma~~sim os hermanos , lo que nos ense ña la Rellg·JOo. S I LA PRÁCTICA DE LA RE:L IGIÓN ES OB LI GAT O · RIA PARA EL INDIVIDUO, NO LO ES MEKOS PARA LA FAMI LIA Y PARA LA SOCIEDAD Si cada un o de los mi.em bt•os tle la fami lia t i ene deberes para con IJio s; deber es q u e no d ependen del c apricho. _c órno podría dispeq- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 464 EL HOGAR CA TOLICO fa r e d e e ll os la fami lia ? L a fan1 ili n tiene de­beres de g·1·a titud lw cia Dios p r• r lo -; be nefi­c i o~ r cr iiJid os; ti e ne n cc c sida. / de oiJ t., n r·r, p o1· medio d e la o r aci ó n, gra•· ias l'S IJi' c ial s para s u b ue na 111: •r c hn, pa r :. s u l>i .: rJt st<~J ' y pros p e rid " rl ; n r c e&ita a t r .o e r sc /ns IJ e odi ­ci oo<'S de Di os, y esa s henrl i c iooes espec ia­les y abu nd ~ otes p ara la far11il i:1, s e !(· ún l o cn­srñ :o la rxprrienc ia, r s t::ín r e servada > á es :•s famili:os qu e honran á Di os cum plien do con s u s deb r res r e li!(·ioscs. Tri s t e es e l r spect:i cu lo d e una famili ,, e n do nd e Dio s es 11n sér p • C" m enos qu e ex tr a ñ o, y p e or· to. lav í :o s i e l pa­dre es u no d e es os de~ g raciad os q11e h acen alarde d e in c r e duli dad; en donde la m :Hlre e ; un ej em p lo vivo de iod if'er c nc ia e n mate­ria d e d e beres r e li g- iosos; los h ijos c ri a d os en esa es r u r la en que prác t ica m e nte va n ap1·endi r ndo á d esp rec ia r la a u to ri la d de Dios , despreciará o más t arde lo s consejos y las órdcne. de s us padres. L o que d ec imos de In fa milia se aplica co n n o men os razó n :í la s oc iedad c ivi l. No hay medio m :ís l'á · il y sP g u J'O para trastornar la paz d e la sociedad y para h a cer un pueblo in­gob ern a bl e , como e l dr j a r que se pr rv:er t n a l puebl o en s u s ideas re/ ig iosa s ; que lo digan la expe ri en c ia y los h o111bre ; d e Es t:1 d o q ue h a n s obresali do por su ' ta lento en e l gob ierno de l o~ pue bl os: " Al homhr c sin D !o. , decía Napolr ón, n o ~ e le puede g- o bero :1r ; no t ie ne más r e m ed io qnc la m etrall a . " "Totl · s l os p e nsa mi e ntos irrcli ;; ios os , d eCía De Fontaoes, son pensamient os i n1p J iiticos; t orio aten tado contra el Cristi a ni smo, e s un atentado contra -¡a sociedad." NO'J'AS VAinAS - EL DII\ EC TOII D IOCE SANO d e la Asocinc i ón Pontl:ficia d e ta . ldora c i ón Reparador a de las N a cio n es Católicas en el Arzobispado de Bog otá, ru ega á to dus lt 1s so c ios tc n!)an pre­sente en sus ornc!oncs e l a lllJ:l de l a r e s peta· bl e matrona D." S ol e la el U r·. Jn 1 cta de 1\ amos , . Directora desd e h acía t res nño:; tl c i .C e n tro de esta A socin c i óo, es ta bl ec ido en la Cnpi lla d el Sag r.1rio. L as a lta s virt udes de la fina da, su pied ad y e l c.elo que s ic nop r· c despl e gó e n b e· • n e ficio d e esta hermo sa obra ru r arí , tica la hacen :1 cr e edor·a al r ec on ccim ien to de t odos l os qu e edifi có co n u ej e mpl o. El Señor la habrá r ecibido en e l e terno de sca ns o. -LA JU:\' TA ARQUID JOCE5.\l'A NA CIOl'AL DE LAS Mo s 10 NE S EN CoLO"BJA la m enta prof'und a­. mente la t e mpntn:l desa p ri ci ó n del dist in­gu ido y abnegado Prefec to Apvs t ólico rlr l _ Chocó , lt e vdm o. P. J u nn (iil Ga rcía, acaec ida en Q uib rló. Ap a rte d e lo mucho'que h a l ía h e­ch o r n fdv or de la exte ns a é i mp ortante re · gión que l:1 Snn t a Sede h a b ía co n fi a do á su cuid ad o np ostó li e o, tenia vastos proyecto. · cu y a reali zac ión ser ia de rnu h o pr ovecho .á l,a Religión y á 11\ patria. Nada m ás noble qu e e l sar rifi r io que hacen los n11 ~ r ooeros, :1bandon :•n rl o patri ~ , f':11 11i lia, co m odid:Jdes de la vi da civi l iz•d a , r t e ., p :~ r:t c u nsa~;rar s u vida y t• tl :ts s u s e nerg ías al hir n d r· lo s iddices sa lv:~ je ~ qu•·, e "" o e~ s~b i do, ún iea m PtJt c en­c u ent r s tingui­do ele nuestra so c i ~ d:1el , la s c uales han te n i ­do varias r e unio n es p a ra acordar Lodo l o qu e sea iodispe nsnbl e a l bu en éxito d e la nueva fundaci ó n. Oj alá cccuentren el apoyo debido en t odas In p erso nas puelicn tes d e la ciudad. " LA P En FE CTA CoN TRJCI ÓN, Lt A VE DE ORO DEL c rELO >~ -Precios o opúsc ul o, utilís inro á tod o c rist iano, escrito e n a l ·mán por e l . P á ­rroco de H eio sberg, J . de Drie sch, y trad uci­do a l C<~StP lt a no por e l H. P . Fceler .co Rodrí­g- uez, S . J ., con interesan tísiiJlo s pró log-os el e ! Dr. D. H.afae l Mnría Clf r a ~ quilla, Canóoig.l de la Cate dra l Je !3 gotá y P r ofe sor eJe Teo · l ogía en el Seruinario de Sa n J osé , y de l R . P. Agmtín L chrnkubl, S. J., " unu ele l os teólogos más e m inentrs que tiene hoy la Iglesia C at ól ica en e l mund o. " Se vende e n la L ibrería el e l Dr. D, J o r g e Ron~ en la de ~JI.:t Mensajero y en ! u del Se~ minari o ; en e l n l macén de S a n Sulpicio ; en l a p nrterí a del Palacio Arzc bis pal; en la Agen cia ele ! S r. L ucio Fo rero Ni eto, ca ll e 10, núnwr o 2 13, baj r s de San Barto :or 11 é; y en la casa de l Direc:tor ue EL HoGAR CAT ónco, c a rre r a ti .", n úmero r61, á d i ez cen t av os oro ($ ro p. nr . ) el ej empl a r. Por mayor, se reba­ja de l 20 a l 3o p ur too, s egún el n úmero de ejemp la r es qu e se to men. AGR ADEC IM IENT OS MU Y CU~! P LID OS-LOS da­ID OS a l l im o . y H. evdmo. Sr. Obispo Higuera p or lo s S 1 o o r o c on qu e se h a dignado favo' recer la p u bli ' a c ió n de EL H oGAI\ CATÓur;o. Qj ,. lá Len!_\·a irJtÍtad o r cs. So Pó-E l res petabl e Sr. Cura de e s t e l ugar, co n la c uiLur·a que l o di s tin ~ ue , h a dad o cuen­ta d e la man e ra co m o es tá organi z;md o l as de ­curias qu e ha mandado est8blecer el Prelado para las Mis iones en Colo m bra ; e ;la es la b e ­ll a obra ele la pro pa g oci ó n d e l a fe entre nos­otros . Para lngrar e ste o bjeto y d es arrollar la Acción S ociaL Ca tó lica, ha fundado la A so­ciac ión de Sa n J o sé, c on e s ta tut os adecuados il e s t e fin. EL ll oGAH CATÓLI CO fe li c ita a l Sr. Cur<1 , y es tá elispuesto á publi car· á es t e res" p ecto Lod o lo q u e guarde re lación c on l a estre­ch ez de sus columnas. j JI OSA I' NA !-EJ 26 d e l p asad o llegó á SU Sede, d e la cu al había sielo d esterrado por tur­ba i m p ía, h a cía quince mes e s, e l limo. y 1\e v d ru o. Sr. B ri oschi, dig- nísimo Arzobis p o de Ca rtagena . Se le hi zo, co mo c1a justo, bri- . ll antísima r ec epc ión, en la que to mó parte lo m ás selec to de esa soc iedad junto c on e l pue­b l u fi e l, que forn1 ó un co ncurs o de más de cinco mil pCI" s o nas. La s autoridades civi les en esta vez s upieron cump !ir s 11 d eber ; y, po r lo que se ha coruu­nicaJo, esta expres i va recepc ió n ha constituí­do un acto d e d csagT avi o al ilustre Pre l ado, á qui e n tenemos e l h o nor· de saludar y fe li citar r espetuosamente. ÜBRAS RECIB IDAS-LOS Quim {; ayas, docto é inte r es a nte estuelio etnográfico y a rqueoló­g ic o Je r se pue blo, por e l Genera l D. Ernesto H est repo Tirad o, y e l Estad io para eL Do cto ­r a d o, c ompues to de v arias t e si s que h a n m e­r e c i J o el e lo g io de lo.s doctos, como el Dr. Ra­fa el !l iaría Carrasquilla, t odas p or el j oven Dr. D. Ni co lás Aristizába l Llano. Felic"tamos á los auto r es cord inlísimamente, y les a gradec e­m os el enví o Je s u s o bras. SEN SIBL F. PÉHnrDA - T a l ha s ielo l a el e ! res pe~ table sacerdote Dr·. D. H.ud esindo M." Casti~ llo, c uyo fa ll ecimi en t o acaec ió el 28 ele ! pasa­do, desp u és de h aber rec ibido t od o s los auxi­li <•S co n que la I g les ia prepara á los suyos para e l vi nj e á la cter n iel a d. Nac ió e l 2 de Marzo de 1846, r cr.ibió e l Pres biterado e l 28 d e Septi e m­bre ele I 8¡3, y d esempeñó c J n l ucimirnto las parroquias del Soco rro, Nerva y San Victori­no, habié n do s e h echo notar a ntes como Coad­iutor de Zipaquirá. Era h o mbre austero, d e "bu eoos estudios y de mucho ordeo e~ todaa, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 466 EL HOGAR CATOLICO sus cosas. D e su p ied ad y buena do" trin a ~scé ­ti ca, esc ri t uraría y trológ· ica, da tr s ti m on io e l prectr¡so libro de Vis i tas d e los n i íios á J e­_ s ú s S acramentado !J á JI/ar ia Santísim a, q_u e aca baba d e escr i bir, y coa la ce n s ura e : /e­s •ásti "a esta b a p róxinJO á pub li ca r sr. Lo ded i ­ca a l Presb í tero D I'. Apar ic io Cúrdeoa<·, s u fie l 11mi g o y ant ig u o co labora dor en e l m i n is te ri o parroquia l. Q ue el Señor h aya r eci bi do, e n e l e tern o descan s o, s u n o bl e a lm a. SÉ PT IMO CEN rENAR IO DE LA FUNDAC IÓN DE LA On nEN DE SANTA C LAn A DE Asís-19 d e M a r z o d e 1 212-1 9 de Jlfa r.zo d e 1912·- El añ o de I!)I O s e c eleb r ó c on • e x traord in ari a po m pa , e n la Po n c•ÚNCU LA ,cl sé p t i m o Ce n t e­nario d e la fun dac ió n d e l a O•· de n Fra oc ifca ­n a; este Hñ o le ha t ocado la mis ma ce k bra­cióo á la ven er 64 Carde­nales q ue componen el aetu a l Sacro Col egio, un o, e l Cnrd eo a l O r eg li a, fue crea do por Pí o I X , ;p p ur L eó n X III y il2 p or Pío X. Invocaci ón á Cr is to ( R AC I N E) E l so l di ·ip a la tinie bl a osc ura , Y p ene tr·a n d o e l ámb i t o profund o, El velo r asga q u e cubrió á Natura , Y vu e l ve los co lo r es y herm os u ra A l uni ver so m undo . ¡Oh, d e l a s a l nra s , Cristo, única lu mb re! ¡A ti s o lo e l h onor y ad orac iones ! Nuest ra hum,Ide orac i ón lleg u e á tu cu m bre; Rínda nse á tu d ic h os d s e rvi d um bre T od os l os co razones. Si h 'Y a lmas q ue vac ilen, fue r za d áles; Y h a s q u e u n i e nd o las m a n os i nocen te s , D ig name n te t u s g lor ias in m o r t a les L a n ternos, y l us blC o es q ue á ra u da les D is p ensas á las gen t es. M. A. CAno Je sús su bie ndo al Calvario C am in o de l s u pli ci ), Bajo la i nfame c r u z del sacrific io, Y e n tre e l p ue b lo i racu n d o, A •·rast ra d o por b á rb ~ r o s ica r io, Sube l a agria pr o Ji c o te del Ca l va ri o El 1\ edc ntor d el m u n do . Vcd le a lli ... den iba do y in al i ento, P o r· a placar d e l p u e blo los en ojos, A lza s u l' úStro lí vi do y sa ngr ien to, Y en la aogu >ti a s in ti a de s u t or m e nto G i nte o é i m p!L r a o s us i nmobl es oj os. M
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 49

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 36

El Hogar Católico - N. 36

Por: | Fecha: 02/02/1911

• EL HOGAR CATDLICO Se nbllcl hja la dira~ ción del Prasidenh de 1~ Ju nb Centr ~l de 1~ DactriM Cri s tl~ n ~ ... , ... .. .. ,. .... ,., .. ,,._. ... . , .. . "Nada, ni un pensamiento, para la política . T odo, has ta el último alz'e~to, p ar a la R eligión." Serie 4." 1 :Bogotá. (Ite:pública. de Colombia. ), Febrero 2 de lSll Nü mero 35 SUBORDINACION DE LAS DOS POTESTADES Los ti e m pos que han corrido desde el siglo XVIII hasta nuestros días, han sido de inmen s a confusión en or­ ·d e n á la naturaleza de la sociedad ci­vil y de la sociedad reli g io s a y de las relacion~ s que entre ambas deb ~ h a ­ber, por lo que los eternos e ne mi g os .d el orden, tal como el mismo Dios h a ~uerido establece rlo, no han cesarl o en su obra satánica d e d esvirtuar la -acción característica de cada uno d e e s to s elem e ntos de la vida human a , p a r a turbar la armonía qu e d e b e r ci ­n. ar entre ambas p ot estade s, y prod u­cir, una ve z extraviado el criterio de los pueblos, aquell os confli c tos qu " t~n fun estos han sido pa ra la Lranq u i ­h d ad en r l ord e n y la salva ción ete r ­na de las almas, objeto primordi a l, 'fes pectivam e nte, de ca da una de es tas dos sociedades. Cuando los gobe rn a ntes , fi e les á s u mi s ión, han cuidado d e d a r á Dios lo -qu e es de Dios, han sa b ido, por est •J _ ~ismo, reprimir todo l o que es c o ntra. no á los d erechos del que ha di c ho : "Por mi r einan los reyes y d ecref an l os l egisladores ley es justas; por mi l o s p ríncipes mandan y l os jueces a d mi­nistra n justicia" (Prov. VIII, r5-16 ; e n ton ces se han visto lu cir para Jos pueblos días de bienestar s ocia l, se ñ a­lándose una época d e verdadero p r o­gres o, seg ún lo de muest r a la his toria. PaTa cer ciorarse d e es t o ba s ta com­parar las di~e renci a s q ue van d e go­bernantes smcerame nt e r eli g i osos y t emerosos de Dios á lo Teodosio el Grande y Jus tiniano 1, S •n E nriq ue, Emperador de A le mania, y Sa n EJ u a r­do el Confesor, rey de In g la t erra , e fl­tre otros muc h os , en contra oosición á gob ernantes com o Juliano e l. A póst a ta y León Isáuri co, Enriqu e IV, Empe ­rador de Alemania, y Enriqu e VIH de Ingla terra , e ntre infinitos más. . A los d.e rec hos de Dio s se h a n que­ndo s ustituir los que ha n ll a mado de re c~os del hombre, fra g uados e n lo que ti e ne n de fa lso y p ernicioso (artí­culos 1~, 3<;>, 49 , ~9 y 79 pri.n c ipal­m enle), por el espíntu revolu ciOnario qu e n o ha ce sad o de h a r e r r e pe rcutir en e l co r a z ó n d e la h uma n idad aqu el. n e fa n d o .n ?~ seruiam con qu e el á ngel r e b elde IniCIÓ la gue r r:-:~ contra D io s g u er r a que hoy se ag igan t a co n t o da~ las h u estes que la MASONERÍA ha lo­g r ado reunir con tra la l GLES l A DE C ar ~ T o , entre l as cu a l es ocu p a lu ga r pre te r e nte el LIBER ALISJ\IO. Neciam e nte s e rm agi n a n a lg un os, ll u n en tr e ge nte qu e se p rec ia de ca tó li ca, q ue los dere­c h os d e Di os, ó sea l o que se d e b e á su . I glesia por medio d e l a c u a 1 quie re s e r co n oc 1d? , a dorad o y servido, se p ne d e n r q u t p ara r c on lds preten s i o­n es de los q ue m ílita n e n ca m po opues­t o , h ac 1e n cl o la g u err a a l orde n es ta ­b lec ido po r el mi s m o J es uc risto, S a l­vado r del gén ero h um ano, como si l a l uz .Y las tini e b las, la ver dad y e l error la v i r t ud y e l v icio, Dios y Sataná~ fu eran la m isma cosa. E n or ~en á la s u b ordi n ació n d e l as dos potes tades, veamos lo qu e el insig· n ~ teól <>gn , Pres bí tero J. B. Ja u gey,. di ce e n un cé le bre a1tículo : \ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • EL HOGAR CATOLICO 41 Enseña la Ig lesia que la sociedad civil y la sociedad r e li giosa, ambas proce d En de Dios, y son, rada una e n _su cde r a , ~~ beranas; mas al mtsmo tt e mpo e me na que el orde n _de las cosas tt Tl!J.!o ral ~' cuyo cuida Jo tncumbe á la soctedad c1 . vil está s ubordinado al orden de las co. , . sas espirituales; de lo que se stgue que, en caso de conflicto entre los dos pode. res e l poder r e li gioso es e l que debe pr~va l e c e r. Estas verdade s, emeña da s si empre en la Iglesia, y no ha ce mucho todav ía expuestas ccn no tabl e (.)aridad por L eó n XIII (Encíclicas lnmorlale Dei y L ibu·tas), han dado á los e nc mt g os e l pr etexto (Jara acu ~ ar á la Igit > ia d t. a m. bición, d e aspirar á la om nipot e n cia y á la absorci0n de la soci edad e ivil. V;¡m os á d e mostlar que la dottri na ca tó lit a des. cansa ~obre los principios mism os de la .razón. Procedemos dando por supu esto que Jos adversarios admiten la e x ist éncia de .Dios y la inmortali dad d e l alma. El carácter de las re lacione s que de . ben unir á dos seres d ete rmína se princi­palm ente po r la naturaltza y por ti fin de estos mi sm os seres. Impor ta, pues, ante tod o, formarse noción e x acta de la s dos sociedades. Y e n primer lu gar, ¿qué es el Estado 6 la socitdad? H é aquí una de fi nici ón, si no r egular, á lo m e nos suficie nte mente exacta y clara. La sociedad civil e s una comunidad de hombres que un en ~us e s. iue r zcs por voluntad d e Dios, autor de la natura leza, bajo la dire cci ó n d e una au . toridad suprema para auxili a r se e n la consecución de su fin te mporal. Paréceme inútil ¡.>r obar cada uno de los términos de esta d efini ción, po rque no creo que ninguna inteligencia se ria pu e ­da negarla, y por eso paso inm ediatame n­te á las conc!usion es. Primerame nte, si e ndo la socie dad ci­vil obra de Dios, como au tor d e la natu­rale za, jamás pue d e, si pe rmanece fitl á la misión y constituci ón que de s u f und a. dor ha recibido, ser incon ciliable con la Jglesia, ya que ésta e's obra del mi smo autor y que Dios no puede qu erer dos t:osas incompatibles. P or virtud del mismo princ ipio es igualmente falso que el E stado y la Ig le ­sia pu edan, sin error de uno ó de otra, dar leyes contradictori as sobre un mismo ob­jeto y· en un mismo tiempo. En s egundo Jugar, e l Estado posee un pode r supr emo en su esfera, poder que le vi e ne d ir e ctamente de Dios sin m edia­ci ón de la Igl esia. El Estado es, por con-ig uiente , una sociedad completa y per­fecta, existe nte por sí mi sma y soberana dentro d e su orde n, perteneciéndole, en consecue ncia, hace r so la sus lEyes y vigi­lar también so la par a s u cumplimiento. En terce r lugar, e stando instituido el Es tado n razón al fin secundario del ho mb re, está subordinado á la sociedad r e1 ig io~ a, in stituida para conduc irnos á nu estro último fi n ; y la ra zó n es ev iden­tP. El fin secund a r io se h al la po r su mis­ma na tura leza sulJo rdi nado al fin ú ltimo, co mo e l medio a l fi n ; lu eg o e l E stado, qu e no t s para ti h o mbre s ino un m edio para c. o ns f guir > U fin te mporal, se halla tambi én neces;¡ r ia mt nte subordinado al fin ú lit:n o , que t s la salvaci ón, y á la so­ci ed a d rel igi osa q ue tie ne á su cargo el cuidado de eHe fin último. Luego hay qu P d ec ir que la soci e dad civil, so b e rana é inde pt ndi t nte e n la esfe ra de los inte. rtst s d e e ste mu ndo, e stá, Jo mi smo que e>t os int e reses , s ubo rd inada á los in te re­ses de l ord e n su ¡.¡e rior y á la soc ie dad re. ligi os a qu e ti e n e e l cuidado de éstos. En cu a r to Ju g ar, sie ndo e l E s tado una soci edad de hombre s á que D io s no ha confe rido la i nfalibilida d, p ue de errar, hacer leyes mal a s, co rrompe r se y pe rjudi ­car al fin en atención al cual ha s ido ins­titu ido; de lo qu e se sigue qu e el indivi­du o no está o b liga do á obe dec er ci ega­m e n te al E s tado, y q ue en ci e rtos casos pu e d e , y á veo - ta m b ién d t be opone rle re si sten cia, so b re t odo cuando así se lo manc a una auto r idad supe ri or. Por ültimo, la soc ie dad civil no ha sido sta bl ecida ni contin úa subsistiendo sino e n atenció n al fin te mpo ral de los individuos, de lo cual re~ul ta que su au. toridad se limi ta á lo que e x ige la adqui­sici ón de este mism o fin. Ahora, voy á r espo n J e r á la segunda prPgunta : ¿ Q ué es una so ci edad r e ligio­sa en g e neral? Y e n partic ular, ¿qué es la Igl e sia ca t ól ica ? Una so cie dad re ligiosa es una reunión de hombres q ue un e n sus esfuerzos, con· forme á la volunta d de Dios, y bajo la di­re cc ión de una a utoridad su pre ma, para alcanzar su ültimo fin. Acerca de esta de· finici ó n d e la sociedad religiosa, en gene­ral, bastarán dos observaciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO La primera es que la sociedad religio­sa y la sociedad civil tienen una y otra por autor á Dios, y que, por consiguiente, no puede absorberse la una á la otra sin ir contra el orden providencial, Además, como el objeto de ellas es permanente y distinto, deben ambas durar tanto como el linaje humano. La segunda observación es que la so­ciedad religiosa pertenece, por el fin de su institución, á un ,o rden superior al de la sociedad civil. Mas ya en este punto llego inmediata­mente á la Ig lesia católica, única socie­dad religiosa verdadera, querida por Dios. La iglesia católica puede definirse: la sociedad de hombres bautizados instituí­da por Jesucristo para conducirnos bajo la suprema é infalible autoridad del Pontífi · ce romano á nuestro último fin. De esta definición se derivan natural· mente muchas imp ortantes consecuencias. La primera es que la Ig lesia forma una sociedad perfecta, existente por sí misma, con independencia de toda socie­dad ci vi l, y 5ien:lo soberana dentro de su esfera. El error contrario hace de la lglesia una institución que trae su ori. gen del Estado, una sociedad que el E s ­tado puede perm itir ó prohibir que se es­tablezca, y cuyas leyes puede éste ya anu­lar ó ya apro bar. ¿Y de dónde provendría al Estado es­ta preeminencia, esta superioridad sobre la sociedad religiosa? No de su naturale · za, porque bajo est~ concepto es, por el contrario, manifiestamente inferior á la sociedad religiosa, no habiéndose estable­cido sino en vista del fin secundario del hombre; no de la autoridad que pos ee sobre los ciudadanos, porque esta autori· dad está limitada á lo que interesa á la prosperidad temporal; no de su prioridad de hecho, porque la sociedad religiosa y · la sociedad civil siempre coexi stieron. Por otra parte, la Igl esia, al establecerse en un imperio ya formado, no hada más que usar del derecho absoluto que tiene á vivir, á extenderse y conducir á los hom· bres á su fin último; no necesitaba conce­sión alguna de parte del Estado. Ade. más, de hecho, la Iglesia es hoy más an. tigua que todas las sociedades civilizadas. No se puede, por consiguiente, encontrar en la naturaleza de la Iglesia y de la so-ciedad civil ningún motivo para declarar á esta última superior á la primera. Por el contrario, es evidente, para toda inteligencia de buena fe y exenta de pre­juicios, que la sociedad religiosa debe po­seer sobre la sociedad civil cierta supe­rioridad, ci erto poder de dirección, sin e1 cual el orden desaparecería de este mun· do, y el fin secundario d el hombre se convertiría en un obstáculo para la ad· quisición de su fin último. Esto es lo que los teólogos llaman poder z'ndz'reclo de la Iglesia sobre el Estado, y esto es lo que los enemigos del catolicismo, ignorantes Ó ciegos por la pasión, presentan á la.s ma· sas como una especie de fantasma ame· nazador bajo el nombre de teocracia 6 dominación de los sacerdotes sobre los reyes y los pueblos. Examinemos, pues, esta doctrina á la luz de los princi pios ciertos de la razón. Ningún derecho pertenece más incon­testablemente á la Iglesia, encargada de conducir á los hombres á su último fin, que el de diri g ir las conci enc ias, es de• cir, de declararnos qué cosas agradan á Dios y cu áles le desagradan. Ahora bien: la conciencia e stá grave mente interesada en muchos actos que realiza n los miem­bros de la sociedad civil, ya jefes, ya súbditos ; por e jemplo, cuando dan leyes relativas á las costumbres. Estos actos, por consiguiente, incumben al tribunal de la soci edad religiosa, que puede declararlos injustos, contrarios á la voluntad de Dios, y sabido es que sus de­claraciones obli ga n en conciencia á todos los hijos de la Iglesia. Pretender que , en este caso, la Iglesia no tiene el derecho de hablar, ó que los miembros de la so ciedad civil no está n obligados á obedecerla cuando oigan su voz, es pretender que la Iglesia no tiene el derecho de h a cer' conoc er la voluntad de Dios á los que la infringen, 6 que no estamos obligados á someternos á esta voluntad cuando la conocemos. Además la Iglesia, establecida par& procurar á' los hombres la salvación eter­na, debe poseer toda la autoridad necesa­ria para el fin de su institución; es p;eci­so que su acción no pueda ser legítima­mente dificultada por ninguna potestad, y la razón de ello es que nuestro último fin , del cual ella está encargada, aventaja á todos los fines secundariimismo á la comu nid a d fran c e sa. "En lo porv e nir, jueces lejanos d e l p~ ­d e r!o d e u n g ran de espíritu sabr án. y deci­dirán si d e be n ha c e r más y m e Jor . Los actual e s promotores d e esta conm e mo ra­ción sol icitan para B r un e ti ere una mod e s­ta prueba d e la e~timación e n que tod os l e teníamos. La piden á sus num e r o sos di sclpulos, para quie nes fu e gu la! á la gratitud de los lectores y d e los au.d1to res á q ui e n e s interesó; la p1den tamb1én con confianza aun á los c ontradi cto res de sus doctrinas filosófi c as y lite rarias, á to dos Jos ho mbres de bién que se co mp lacen e n honrar en su tumba, más allá de las disi­d e ncias d e la vida, estas altas vi r tudes d e l espíri tu humano: laborio> idad , sin ~ e­ridad, d esintrrés, liberali d ad e n la da d1v a perpetua de si mis.mo .. " . Esta j mta exc¡ta c16 n, que sus cnbe n aun órganos c omo ú Temps , d e doctrinas opuestas á las que co n gra n cal o r d e f e n­di ó Brunctiere , s erá at : n di da co n e ntu­siasmo por e l ilu s trado p ú bl i co á q uien va dirig ida . y pronto s e gur~ m ente se in a ~. g urará e l m onum e nto d e stinado á ren?lr homenaj e á aque l g rande h o mbre á qu 1en t o da la humanida d civili zad a a dm iró como al prime r c r tti co conte mpo r á n eo. Es ci e rta m e nte una de la s más no b le s figuras qu e e n las lu ch as de la i nttl igen . cia pu e de n pr e se ntarse al re speto y , en cuan t o ello sea p o~ 1 b le , á la im itación de las actuale s gene racio nes, ora s e estud ie al h o mbre e n si mismo , o ra al esu itO r , al eximi o ciudada n P, a l a póstol infa ti g a ­ble de las ideas fil o sófi cas y r t:ligJO, as sobre las cuale s ha de d escan sar la socie. d ad cri>tiana . p ,, r e tas d iv e rsa s f a se s d e su nob le vi da q ue rrfa m os e stu i ia r m ás t ard e , en vista d e sus obr a s y guiarlo s po r us c riti · cos y bi ógráfos, al p o le m i,ta i n igne q u e si e n sus ¡.:>rimeros a ños estu vo f uéra de la fe cat61ica, su ard ie nte am o r á la ve rdad, su sed in sa c iable de conoc imien t os, su lealtad para con su prop ia con cie n cia, l e ll e varon pronto no s ólo á ab razar li! c ausa d e la Igles ia , sin o á e r u n ve rd d e r o , in - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO cansable y valeroso apóstol del catolicis­mo (1) . Era este "gran señor del e~píritu," en concepto de quienes más de ce rca le co . nocieron, un amigo incomparable; aun­que de aspectú adusto , alma extre macla­mente sensible ; listo siempre á ayudar á la juventud, á sacrifi carse por el bién co · mún, por el cual afront ó si e mpre los más recios combates, que abre viaro n sus días (2). Como nadi e , supo mo strar gran de~precio por el inte rés pe r so ·1al, para consagrar toda su energía á nobl e 5 id ea · les. Consideraba arnabl t! la vida no pc r los goces que p uede proc ur<>r, sino como un instrumento de l cu a l es ne ces ario ser­virse, como un a arma qu e e s indi~pensa­ble man ejar par'\ o bten"' r, e n lu cha ge­nerosa, el triunf J d e la ve rdad, qu e fue para él un verdadero cu lto. Por ~ervirla gallarda me nte prov•JCÓ có le r a s terribles. "Amar la ve rdad ," ded a e n su vibran. te análi :, is de R r a n, como fi iÓso fLl, como morali,ta y co mo hi storiador . e s amar­la co mo la am ó Pasca l, cu n amor inqui e­to y celoso, qu e c rece con la ~ mismas de. cepciones, y que no desespe ra jamás por no haberla encontrado; "amar la verdad" es amarla como la amaba Bossuet, con afecto vigoroso y vigilante, qu e no tolera que se le ataque, y que, sin r e poso ni des­fall e cimientos, lu c ha por de fe nderla, por difundirla y por e xtender su imperio ; "amar la verda d" es amarla como la amó Pasteur, co u af !cto g f ni roso, activo y fecundo, que no la sel-' ara ni la distin­gue de la id ea del bién que pued e efe r.­tuar revelándo la ; y "amar la verdad" ( 1) Fuéra de la s o bra s de Brun e tí ere, pue­den c o ns ultarse: Co!' DE D'HA uSSON VJLLE, R é­ponse au Disco urs d e M. B1 u net tere (en la A ca d e n.ía francr s a). 1894 ; P EL LJSSI ER, Le m v uvement lit lé raire coñ temporain, 1901; H ATZFELD, Les crd , ques lit téra ire s du XI X s!ec le, 1894 ; E. FA GU ET en los A n nales po­litigues el l i ttera i res, 10, de Dic ir mhre de 1900 ; DE Vo Gü É, Re une d t s Deux Mondes , 1. 0 de Enero de 190 7; D'H•usso:-; vi LLE , De­rrii! re un cercueil, en e l libro A l 'A cadémie frun ¡;a ise el autoar de !' A cadem ie , • 90 7 ; HENIII BARnoux, Disc uars pron oncé á l ' A ­cadémie fran ; a ise (en hono r de Brunc tí e re), 190 7 ;VícTOR GIRA UD, Ferdinand B r anetii! ­re, Not es e t So a ven irs, 19 8 ; J ULES LEMAI­TRE, Les contempora i nes, t. 1.0 , 19 ~ 3; R ENÉ Dou~w•c , Porlrails d'e cricains, De axiem e .':ierie, 1909. (2) Nació en Tolón el19 de Julio de 18 49. es amarla com o la amaba Taine, con amor paciente y obstinado, laborioso y metódico, si puede decirse así, que jamás se desalentó por ningún fracaso, y que, por el con trario, parecfa :¡_ue siempre sa­caba d e e ll a nu e va s fuerzas. No conce bía Brun e tiér e que la verdad r udi e ra amarse de otro modo, y por eso afirmaba rot undamente, en oca>ión me­morabl e, qu e e l autor de la Historia dtl pue blo de Israel no habla sido ni un sabio ni un h o mbre sinc e ro, sino un dilellanli qu e , baj-1 e l enca r. to de su estilo seductor, había fals ead o la verdad revelada y la verdad históri ca. Renan, que habla em­pezado por d e fe nd e r la "categoría del Id e al," aba ndonada la fe , después de haber blasfemado de lo m ás santo, de habe rse reído d e todo, acababa dando tristes e nseñanzas de deplorable mate· rialismo á la juve ntud, á ti e m po que en Taine se operaba la evolución contraria, Brun e tie re h ada no tar el contraste y ex· pli·:a ba así la causa de aquellos cambios : " .-\.d ~ irtióse que, en tanto que el pensa­miento de Taine, de día en día más · dueño de sí mismo, se había elevado, por decirlo asf, con el objeto de sus me· ditaciones, el de RenatJ, por el contrario, se le escapaba día por día y se abatía. insensibl e me nte hasta el nivel, no del dé Bé ranguer siquiera, sino del boticario Ho­mais. Cuando se busca la expli-::ación de esta evolución contradictoria ó inversa de los dos e scritores rivales, se encuentra. al observar que, decididamente, el pensa­miento no se basta á sí mismo, sino que necesita, para sostenerse, un apoyo ex­traño, sin el cual rae de más ó menos al. to, pero cae irre misiblemente. " Lo que Brunetiere decía entonces ha continuado cumpliéndose, á medida que el tiempo permite juzgar con más sere­nidad los hombres y sus obras. La críti­ca sensata é imparcial favorece más y más al eminen te a utor de los Orígenes de la Francia contemporánea, al paso que la gloria de R e nan, á quien ha ce veinte añ os se le co nsid e raba como un semidiós, declina grande me nte , se gún lo com prue · ban reci e ntes publicaciones, cotno el se­vero libro que Hipólito Parigot ha p ubli­cado este año con el título de R en an, El tgoísmo intelectu al , y el estudio qu e, á pro­pósito d e di ch a obra, ha escrito, en la Revue He bdomadaire del m e s de Septiem­bre próximo pasado, !J orge Fonsegrive ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO Les Dtch els d'u ne g loire: R man, estwJi o que concluye así: " Se h 1 d e., p() jad o e l ídolo, y bajo palabras brill antes y vapo­r osas, s ~ ha hallado la inconsiste nc ia d e l pensami en t o; bajo la vari edad d e las i má ge nes, la r edu c ida a m p lit ud de la imaginac ión; baj o e l mo vi mi e nto rima­do d e la fra se , la se qu ed a d de l se ntimi e n · to. E s un V oltaire qu e ha leído á St rau ss y á H e rd e r, que se ha e nca ntad o con Chateaubriand y Lamartine y q ue ha pa­sado por San S ulpi cio ." Y c o mo T a in e , otros e min e nte s mi e m ­b ros d e la A cade mia s e a parta n de la e scabro sa se nda, para vo l ve r á la tradi ­ción cató li ca, c o mo lo hi zo á su ti e mpo Copée, e n p os d el cual han seg ui do Bou r­get, L e maitre y B arr és , á qui e nes a co m paña ené rg ica y brillante p léyade de j óvenes que lu c han val erosam r nt e , da ndo alto ej e mplo de am o r á la ve rdad. Tenía Bru ne ti ere muy el e vada id ea de la "eminente dignidad" de las le tras, y es­pecialmente de la críti ca, que hu b iese q ue­rido conve r t ir e n ve rd a d e ra cienci a, insp i­rada en principios como los qu e p e rs o nal ­mente profe só con sin g ular firm eza é in­depend encia. Procediendo si e mp r e con absoluta sinceridad, jam ás te mió contra­riar la o pinión q ue en fo rma d e aura po. puJar, irresistibl e , fa vo recfa á es c ritore s q ue, por uno ú o tro- co ncepto, d e bían cae r bajo su infl ex ib le c ensura: su artíc ulo contra Zol á aparec ió en e l mom ento mis ­mo en que t riu nfa ba el na t ura lism o, y lo p ropi o hizo Ju égo e n los que e sc ri bió so­b re V olta ire y Víctor Hugo, cuando se celebraba e l cen ten a ri o de l prime r o y cuand o la idol a tría por e l segun d o se ha ­bla con vertid o cas i e n " reli g ió n de Estado" Cuan do e n 1903, con g ran de a p ara to de fanatismo se c tario, se i ba á in a ug urar ofi ­c ialmen te en T rég uie r una estatua á Re ­nan, esc r ib ió sus cin co me m orables Carl as en q ue an alizó vigor osa m ente la obra de l a uto r de la Vüla de jesús. Así co m o mos ­t ró sie m p re apasiona da preJil e cción po r t od o lo qu e revelase nobleza de se nti­m ie ntos, e levación de ideas, belleza d e la fo rma, nunca su po co ntener su an ti patía vehem ente con tra todo lo que revelase mal g usto , indecencia ó ch arlataneda. Y este mis mo a r doroso entu s iasmo por la p er fección lo co nvir tió en pesi mista, á q ui e n nad a de ja b a satisfec ho, en busca s iempre de un id e al má s p uro é ir r eali ­ ·.zable. Observa René Doum ic que Brunetiere, con su te oría subre la evolu áón d e l os g¿. n er os li ter a ri os , hizo e nt rar e n la c rítica un e le me nto nuevo, en extr e mo va lioso , b ie n q ue d e pr u dente e m pleo, p ara los fu ­tu ros h isto ri ado res d e la lite r atura, quie­n es al de te r min ar las di ve r s a s épocas de ésta n o d e be rá n r efe rirse á ci rcu ns tanci as extra ñas, q ue p ued~ n no h aber e j e r cido ni ng una in fl ue n cia e n e lla, tal e s co mo el ad ve nimi ento de un Rey ó la procl ama­ci ón d e un nu evo estatuto constitucion al , sino q ue han de a naliza rla en sí mism a , e n e l desa r r o ll o de un pr incipio virtual é ín t im o. De esta sue r te las lit e ratu ras de­j: trán de est ud ia r se co m o cosas muertas . Des p ren did as de su a uto r y de su época, la s ob ras conti nu a rán viv i ~ ndo vida p ro­pia é ind e pe ndi ente ; desa rrolla rán á t ra­vés d e l ti e m po s u pr incipio interno, y, si n adquirir s ig nifi cac ión div er s a de la que su auto r q ui~o darles, llegarán á se r, e n parte , di stintas d e lo que fue r on pa ra s us c o nte m porá neos. Es así como la obra de l ge ni o r e su lta coetánea de todas la s eda­d es. Bi e n sa b id o es que una de las censu ras qu e los ardie nte s é innum erables adve r­sarios d e l ilustre escri to r h a n hec ho á s u obra, es la d e la dureza e n e l estilo, q ue era ciert'l.m e nte raro, pe culia r suyo , aun­qu e in sp ira d o en e l d e los cl ás icos del si ­glo X VII. Lo qu e an te todo r e sal ta e n él es e l afá n por la pr ecisión, cu alid ad esencial d e l estil o . L e mai tre caracte­ri za mu y bien e l de Brun et1ere cuan do di ce qu e " s u frase am p lia , sa bi amen t e compues ta y eq ui lib rada , expresa algo com p leto q u e p re s enta á la vez la idea p ri nc ip a l y, en los a ccidentes, todo lo que la explic a, la refue r za ó modifica. Un o solo de estos períodos contiene todo lo q ue o tros dirí an e n media docen a de fr a se s q ue r ecípr ocam ente se modific a­rán y c o m pletasen. El escritor multiplica los si, los comme, Jos d'aula11/ y no econo. m iza Jos qui y los que . Sus pá rrafo s so n como ~ us períodos, ligados por vínculo s tan estrec hos como Jos mi e mbr os de que se componen. Emplea ma ravillosamente los car, los maú, los aussi b/m, los /out de m eme que y s e complace en ha ce r resalta r las articulaciones . d el estilo tanto com o otros se emp t: ñan en dis imularlas. Y pue ­de decirse que sus estudios está n co m­puestos como sus frases y sus pá r ra fo s : son sist emas d e bloq ues unidos por YÍ ncu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,, EL HOGAR CA TOLICO los aparentes, siendo de admirar que un continuo movimiento anima é im pulsa estas masas enormes. Tratar cu es ti o ne s recientes con la frase de Descartes y e l vocabulario de Bossuet, es problema que Brunetiere ha resuelto frecu ent em e nte ." Y en efecto, en toda la obra d e l gra n -crítico es muy sensible la infl uen r ia de Pascal y Bossuet, del último d e 1os cua les hizo elogio elocuentfsi m o en la con f e­rencia pronunciada en Roma, á pr in : i . pi os de 1900, en el Palacio dP. la Ca nci. llerfa Pontificia, con expresa a pro b a ción de León XIII, á fin de apoyar la e re cció n de un monumento en homenaje al inmor. tal obispo de Meaux. En sentir de B ru .. netiere, la manera de escribir de B .1 ssue t era franca y atrevida, más latin a que griega, escolástica quiz á, sofisti ca nunca, €n ~miga de todo refinamiento, d e nsa y llena, oratoria y numerosa, de propi edad, precisión y fuerza incomparables. O tro tant) puede afirmarse respecto de su fe r­voroso apologista, el eximio e x - Di r e ctor de la R evue des Deux Mondes. Pero si las condicion e s d el e stilo pue­den discutirse en este vigoroso y o ri gi nal prosador, todos están de acuerd o e n que era un orador de prime r ord e n. Las si . guientes palabras de Vo g ü é lo pinta n muy expresivamente por este aspecto: "Su voz desarrollaba con arte infinito las inflexiones de los períodos, m a tiza ba les incidentes, hacía sensible al oído la cons­trucción lógica y sabia que el ojo no ha­bía podido distinguir en lo escrito. N o ha­bla dife ren cia entre el lenguaje de uno de sus artículos y el de uno de sus discur­. sos; pero los d e fectos censurados en el escritor se convertían en cualidade s del orador. La multitud experimentaba con ello un placer muy semeja nte al qu e ex i­ge del acróbata, tanto m ás a p laudido cuanto más avanza sobre una cu e r da alta y larga, causando á cada im tante la sr n sación de que va á caer, r e cobran d o s u equilibrio al contrabalance arse, y pro. longando así la ansiedad de la admi ra da concurrencia. Habíamos tenido orad o r t' S de la cátedra, de la tribuna y del furo; Brunetiere fue el ejemplar de un a espe­cie nueva, el orador d e la lit eratura." Su acento, el gesto, la emoci ón c0nte ni d a que no afe cta la claridad d e l p e nsami ( n . to, y, ante todo, aquel calor que , comu­nicándose poco á poco d el que h abl a al que escucha, acaba por i ~ f! J marlos e n un común ardor. Su frase hablada se ali­g e raba y vivifi c aba para llegar neta al o ído, pene trar el'l el p ensamiento, subyu­ga r y arrastrar al audit o rio de modo: irre~istible" ( I) . Estas singulares dotes oratorias las puso Brun etie r~ al servido de las letras, de la patria y ele la Iglesia, por las cuales luchó con denuedo hasta sus últimos mom entos. * * * Em pe ñado en su vasta ambición en:. buscar u n método ó si~te ma que le per­mit iese en ce rr a r el mundo de l espíritu e11 her mosa constru cción arquitectónica, cre­yó e n con tra r lo prim e ro e n e l d?rwinismo y de spués e n e l [JOSitivismo; pero, como dice el Vizconde d e Vogü ~ . disgustado m ás y más, e n su amor al orden, por la.. anarquía crecie nte en las id eas_ y en los hechos, se a!J.r oximó al edifir. io católico. Viósele entonces r ondar en torno de la catedral, exami nar y admirar su bella arquitectura y las r.omodi dades que ofre­ce á las multitudes sin abrigo. Era e[ tiempo en que se creía posible una recon. ciliación social á la luz del faro encendido por L eón XIII. Según lo r evela en su ad'­mirable estud io Después de una viSita at: Vaticano, Brun etiere encontró en el ilustre Pontífic e un grande espíritu de su familia" que supo comprende rlo y amarle. ¿No era él, en efecto, de los pocos laicos contem po ráne os que habían leído la Sum­ma de Santo Tomás, y el úni co capaz de escribirla para las actual es generacio­nes? Brunetiere saliÓ d el Vaticano me­dio conquistado, y poco después se aven­turó en la catedral; con paso lento y leal, tante ando el terreno, a vanzó hasta' el a ltar. En 'la noche d e un dí a triunfal para e l orador y decisiva para e l hombre interior, hablando en el banquete que si­gui ó á la con fe re nc ia de B esa nz ó n, sobre la N ecesida d de c1·ee r, dijo: f e m e lat'sse jaire par la venté .... h ú mos á fra se que fue la di vi sa d e toda su vida y qu e deb e ría ser­vir de epitafio para s u t r1mba . De sde en­to nces , e n s us D isCIIrsos de com f, ate, p ronun­ciados por t oda s partes, e l d ia lé :: tico se convir ti ó en apóstul Su gene r o so e ntusias­mo ha cía r ecor d a r o t ro arg umeotadol" apostÓ lico , á San P ablo, corr iendo de Da­ma sco á G rec ia, multi plicand o las contro -: ( 1 ) El C0 n !e D'fi1:1skonvillc, e n s u Dis­c uro-o ar e ib a citado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLl CO ve rs ias y las e pístolas, ll e va nd o los g e nti­les' del D ios de sconocido hac ia e l Dios co­nocido. En es tos admirables D /sc ursos a qu el vali e nte pe n sador trató, c o n p rvfun 'Ja ci Pnc ia, c on lóg ica a b rum adú ra é irr e~is­ti b lf , con in co m parable e loc ue ncia, ante aud ito ri os num e rosos, toda s la s grande s cu e~ ti on e s r e li g iosa s, fil osófi ca s y soc ia les qu e a g itan y 'c on tur b an la huma nidad d e nues tr os dfa s . Ello le valió un a imp laca · b l e pers ec ució n d e e scritv r es ignaros y d e l jacob ini s mo q ue r ige 0 fi cia lme nte l os de stinos d e F rancia , h asta e l p unto de qu e, con esc á na d alu del m und o uni ve r si ­t a ri o y le t ra do, se le privó d e ~ u cátedra en la Esc u t la Norm a l, qu e t ánt o ha. bfa e n a ltec ido con su sa bi a y di lata· da e nseña nza , y se le cerraron la s pue r . tas de l Col e g io de F ranc ia , e n donde a s ­pira b a á c orona r, co mo P r ofe sor de Li­teratura, e l g r andio so mon um e nto q ue , en m ás d e t r t inta vo lúm ene s, h abfa e ri g i­do á la hi s tor ia lite raria de s u patr ia, y la obra admirab le con qu e, ya e n e l g r a n saló n d e la S or bo na , ya en los d e l P a la c io M aza ri no y d e l Odeón, e n sus d ise r ta cio . n es por los EHad o s Unid os y e n e l sal ón de la Soc if dad d e Con fe r en cias de Parfs, no me no s que en la s página s . d e la fa m o ­sa R tvúla, p e r é l ta n h á bilmente d ir ig ida, qu e es qui zá la m ás a l ta m ani fe stac ió n de l p í nsami e nto mo d e rno, ha bfa ll eva do á t:a bo en c er ca d e cua ren t a a ñ os d e no bi lf ­sim a s e~ f u e r z o s e n h on or d e las le t ras y en d ef ens a d el bi é n y de la ve r dad . ( 1) P ero un espfr itu s u pe ri or co mo el suyo, que, unido á su D io s, se habfa co lo cado ( 1) Le r m a n na t u ra lt'ste (un vo lumen ) ; .El udes r r i lz'r¡11es s ur l 'llisto i r e de l a L i tté ­r a ture.JT·an t;aú e (oc h o v ol úm•' nc") ; L 'éuo Lut zo n d a ge11 res d 01. s l'/ 1 isloire d e la L i tt é­r a_t u re [u n volu'!lcn ) ; L 'ecola tion d e l a ¡.oé­s~ e l yrt qa e en 1• ran ce au .XI.\ s iede ( d o~ vo­l umeue") ; L es époq ues du théo tre f r a n ra ¡s (un volu me n ); 1/is t oire el L z't t érnl a re (tr es v ol úru e nes ) ; Ques ; ions d e cr .- t ir¡ ue (do s vo­lú men es) ; Essa i s su r la L illeru lare co n ­t em ¡orain e (d" s vol úme ne ) ; Va r t étes ht­t ér a zres (un volume n); ffonoré d e B aL·ac (un volum en ) ; Jl lanael d e !'l fislui re d e la Litt dra/11 re f ranrn ise (u n v, lunre n 1; /Iislo i ­r e d e la Lit lé1 a t ure f ra n f GISe C'lasú q u e (un -v olu rn r ll ) ; LJ isc ou r s d e co mba t (tres vo lú­: m eoes l ; 0 i scou rs A co d em i r¡ a es (un volu ­m en ) ; f.' 'nrf _le tlres sur E m es l R en a n (un v olu me n ) ; S ur les chem zn o· de l a cr oy a n ce ( un vo lu .nc n) ; Qucs tions a ctue fs (u n vol u­m en ). muy po r e n cima de los d e sengaño> y d e las m is er ias h um a nas, n r¡ padecía y a la ~ a marguras. que de c e p ciones co m o a q ue ­l la s h abrfan en o tro ti em po a c ibarado la vida de l be ne mérito luchador . Uno de­s us má s ínti mos a mi g o s ha ce á este pro ­pós ito la fe liz o bse r va c ión d e que ya p ara e nto nc es a q ue l le ctor i ns<~.c ia b le h a b fa al fin descubi(· r to e l li b ro q ue en van o b u sca . ba e ntre tod us los lib ros, e l q ue h abía so­ñado e sc r i bi r e n los ardie ntes d fa s de las. amb ic iones juveniles: e l li br o q ue todo lo co ntie ne . N o h abiéndo le e ncontrad o e n nin g una bi b lic,tec a, ha b ía s e r e ¡.JO sad o e n e l Evan gelio, t> n el uil l enco nt ró la ca ntid~ d d e l u z y d e so mb ra quf: n ~ u di vi na a r ­monía conte nta á t od a r azón qu e h a aba n­d onado su s locas p r e te n ~i o n e s . El sa bf a q ue toda ex¡.>l ica ción d e l u ni verso d e ma­sia do co mpleta y d e ma siad o clara, a un c ua ndo esté a dorn'lda c o n etiq ueta ci e n­t ífica , es d e se spe rante p or s u pue r ilida d , Resignado á r ec o noce r la parte de lo in­cogsnoc ible e n una sfnt es is qu e ilum ina y a pa cig ua todas las turbaci o nes m01 a les d e la conci e nc ia, d e cía muy sinc e ramente q ue s u e spf ri tu h a b fa e n contra d o a l fi n sa ­t isfacció n e n la s so lu cio n es cri st ia n as sobre las c ua les h a b ía sa b id o d etenerse y r epo . sa r . .. Po r eso, cuan do l e fa lta ro n las fu e r­zas para escr ibir, y lu égo para leer , com­pr end ió qu e su ho ra ha b{a ll e gad o; q ue hab fa t e rmi nad o e l tie m po de co m batir, de a pr e nde r, de e nse ña r ; qu e ib a á hace r ­s e in struir por la inici a d ora de to jo lo qu e ig no ran los m ás sabios. Infin ita m e n t .-: f a­ti g a d o , seg ur o d e su d e r e c h o al re poso d espu és de una f aena tan varonil m ente dese m pe ñada, d ij o : " V o y á d ormir me pr of unda m e nte," . . . y estas fueron sus últ i­mas p a labras . Sus amigos, s us num e ro o s di scf p u lo s, con e l a p lau so d e la humanid ad civi li zada, van á le van tarle ahora un monu me n to, qu e se r á h e me na je á la vi r tud y á la cien ­cia, al pro p io ti e m po q ue una sole mne y j u; tb ima r e pa ra ción. B o got á, Di cie mbre de 19 10 A NT ONIO JosÉ U RlBE La priru e ra Co m u nión (ESCENA ) Je ús, Ma r1a, el Aug e! de la Oua rda, Jnan i!& I EL A N GEL D E L A GU ARDA Ent.r a, h ija mía . En un pajar de a ve nas Nace Jesús ; ofréce le al gú n dón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO Ofrécele las puras azucenas Que brotan de tu puro corazón. ll JUANITA ( 0/recie ndo las a r ucena.s) Mi Dios, m i Rey, mi amor: aq uí os presento Las primicias en fl or, Que en mi alma, d e tu gracia al suave aliento, Han brotado d el á rbol del amor. Puras está n aún; hu mi ld e, amanle, Yo, mi Dios, te las doy; H áz, oh Jesús, que siempre en auelante Broten tan pura; como brotan h oy. III LA. VII\GEN ( Desper t an do al Niño) Míra, hijo mí:J, míra qué azucenas! ..•• Qué pureza ! qué esencia ! qué fulgor ! Llenas d e aroma están, de g racia ll enas, Y respiran purísimo candor. IV JESÚS ( Admirando lasjlor es) Muy puras son las fl o res, n1a s la niña Mucho más pura es y virginal! No la hay más bella en toda la campiña l . ~:o es flor te rres tre, es liri o ang elical! Abre uiña tu boca, ábr e tu pecho! Que quiero en Lra r en é l .••• Quiero en lu e ra zón poner mi Jecho Cu~l gota de ro cío, en un clavel. V Dij o, y por vez prime ra comulgó La niña ang·elical; Todo el cielo de env idia se pasmó 1 Oh fav or sin ig ual ! R E VILLA, S. J LOS MILAGROS DE LOURDES (Traducido de L ' UniveN p ara EL H oG AR CATÓLIC O) La conmovedora re uni ón que ti e nen ca. da año al g unos de los cu rados milagrosa­mente en L· ,urdes, en el h o te l Condé, S :! verificó el 28 d e Nov iembre e n med io d e una numerosa asi stencia, más atenta que nunca. En el estra do h abía toma d o puesto e l emine nte Dr. Boissaíie, Presidente de la ofi sina de ate staciones, y IQS médicos en cargados de presentar á su s enfe rmos. Entre éstes, las señoras forman la gran mayoría, y nadi e cree rla, a l verlas tan eleg1·e s y tan san as, que hace pocos me­ses no más;·, e~tas jóvenes, estas mujeres, estaban en agonía, atacadas de males incurables. Serias y pensativas, se lee en sus ojos su profundo reconocimiento á la Virgen de Massabielle. ••• El Dr. Boissarie toma la palabra y ex-cusa al R e verendo Boothmann, antiguo mi nist ro americano conve rtid o , que debía venir á referir la curación de su hijo, ata­cado de caries. ósea en la oreja, y Iuégo hace una rápida y corta exposición de la cuestión de las curaciones. El Dr. Le Bec, cirujano en jefe del hospital de San J osé, presenta á la Srita, Marfa Borel, de Mende, quien, á canse. cuencia de una crisis de apendicitis, su­frió de una perforación del intestino y de seis fístulas de origen tuberculoso. Esta señorita fue cur<~da súbitamente en Lour­des después de algunos baños en la pis­cina. El Dr. Maumus, del Instituto Pasteur, habla de la Srita. Alfon si na Bouchar; describió los caracteres del mal de Pott de que sufría esta joven, que había que­dado jorobada y partió á Lourdes casi en la agonfa. La presenta recta como una I y con muy buena salud. El Dr. Pley conduce á las Sritas. Tere­sa Fontaine y Gabriela Duránd, dos casos interesantes de tuberculosis p ulmonar. avanzada: el de la tíltima es particular­mente notabl e, porque hacía muchos me. ses estaba aprisionada en un aparato, y el 24 de Agosto d e 1 g o 8, después de una sola inmersión, se levantó y d ejó su mor­taj a de y eso para siempre. Toca e l turno al Dr. Boneet, cuyo en­f e rmo, el Sr. Bijeau, h ace en persona el r e lato de su curación. Ll ega lu égo el Dr. Bion, con las Sntas. P oulain y Buffet; los Dre~ . Daniel y Sablé, co n la Sra. Travai­llard, de T o urs. En fin, el Dr. Van der Elst, después de haber en algunas pa labras estudiado muy sabiamente la cuestión de la s úlceras del es t ómago, curadas en la Gruta, hace el proce so de los detractores científicos de Lourdes, que qui e re n hacer depe n der los mila g r os de los f enóm e n o ~ d e la suges­tión, y presenta los tres cases que ha ob­servado especialme nte: son l os · de las Sritas. Armand ina R o ux, Marta Demary y H érault, que ll e garen á Lourdes mori­bundas todas tres, y que estaban allí hoy de la nte de la sala, 1on movidas y ri­su eñas. El jov en sabio atestigua muy al- IANCO DF L g:L~O DE LA REPüBLICA JóYE~ ' 1:l11S ANGEl hRAN GO / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO to s u fe e n p a in te r ve nción sob renatur a l de la Santí sima V irgen, y aplausos ca lu­ros os lo a coge n de tod a s partes. • • • • D espu és d e la be nd ic ión con e l Santísi-mo Sac ra me nto, q ue se di o á la salida de la r euni ón, la S rita. Ge noveva H a utreux, de q ui e n no s h abla hablado e l Dr. Van d e r Elst , q uiw darnos a lgu nos detalles sobre su c uració n : -Se ño r : hada c uatro años q ue yo esta­ba en fe rma; to d o t ra bajo de ca b eza me estaba com pleta m e nte pro h ibido, sufría de al b uminuria, d e e nte ri tis y de una en ­ferm edad d e la columna v rtebr a l. Mi e stado v in o á se r muy pronto mu y grave, á pesar de los cu idados de l D r. Bonnihe, q uien, aunq ue haya m odifi ~ado su diagnóstico d es pu és d e mi curación, m e cre ía ataca da d el ma l d e P ott, Cuando quise partir para Lourd es ha­da cin co meses que no pod ía mo ve rm e, y no t o maba para sostenerm e si no un po­co de caldo. Partí e n e l mes de A gosto úl tim o, tm _pacada / por d ecirl o a sí , e n una c aj a , e n la im posibili dad m ás com ple ta de h acer un movimiento y aun d e pe nsar en nada . El 22 d e A gos t o d e 19 10, a l ti e mpo de la procesió n de l Santís im o Sac ramen to, estaba yo so bre la expla nada, y, al tiem­po d e pasar e l Bu en Di o s d elante de m!, .sentí un dolor p rofu nd o , co mo sí mi llares d e ce nte ll as es tallasen en mí : en el acto desapar e e i ó e l d olo r y ca í en la cuenta de que pod ía move r los brazos y la s piern a s. Esta ba curada. Hace t res meses q ue la Santísima V ir · g e n tu vo piedad d e mí; no me qu e da nin. guna hu e lla d e e nf erm edad, cor ro y sa lto c o mo mi s camaradas y me apli co 1 r er. u. pe ra r e l tiempo pe r ú ido . H e co menzado de nu evo mis estudios, que ha bí a te ni do q ue abandona r hac e tres años. B eb o y có mo como cua tro, y despu és d e mi cura­ción h e a umenta do o nce k il os. La V ir g e n, en qui e n he ten i::l o si e m­pre gran confi a nza, me h a re ::o mpe nsado , y no sé c ó mo probarle mi am o r y mi re­co nocimiento. * * * E s un espectác ulo e d ificante el d e la g r atit ud p o r es to s be n;. fi cios d el A ltísimo. L os mé dicos hablan de e llos co n u na se­qu eda d d e sabios; disecan min uc iusa me n · t e estos casos tr istísimos de las mi se ri a s humana s, y qui er en mos tra r h asta qué punto la histeria , los ner vios, la sugestión son capaces de interveAi r, n i pueden ser invocados en esta cuestión de úl ce ras in . te rn as, de Jlagils lam entable s, r epentina • mente cicatrizadas . Ninguno de los con­tradi cto r es de prensa ó de clfnica está allí para re spond e r . La inc r edulidad quie ­rP, ante todo, esca pa r á la evid e ncia tan­gible y ral pa bl e d e estas curaciones, q ue se evocan, se mu estr an , y q ue todo e l mundo pu e d e ve r. Pero la sencillez m is ­ma de los curados causa mayo r impre­sión, y la fe d e que e stán poseídos habl a más alto qu e todas las explic aciones téc­nicils . Es una ve r da l e ra escena evangélica la q ue h acen r e vivi r a los oj os, y de la cual los corazo ne s si e nte n la elocuencia . AN DRÉs BouuN Los corderitos d e Sa n t a Inés ExTRA~IUROS de Roma , en la vía No. men ta na, consé rvase como pr e ci o so mo­num ento de la cr ist iana antigüe dad, la iglesia de Santa Inés, que hoy es pa rro ­quia y títu lo c a rdenalicio . Edificó la sob re e l se pul cro d e la sa nta n iñ a e l Emper a rl or Constantino, á ru egos d e s u hi ja Constancia; y la restaura ron lo> P apas Sa n (ma co y H o no rio I, á principios del si g lo VII, y úl timame nte e l inm ortal Pío IX, qui e n tuvo espe cial cui . dado de qu e e n la restaura ción se respe ­t asen todo lo pos i bl e los r e stos veneran­dos de la cons tr uc ció n p rimitiva, B.i ja se á e lla p o r una e calin a ta de má r­mol, de cuarenta y cin c o gradas, deco. rada con !:'! pidas s e pu lcrai Ps ex t ra ídas de las Catac umba s. L a s mi s ma s Catac um ­bas, ll e n a~ d e sepul cr os d e m:ütir es, e x. tiend e n sus ga le d a po r d e baj ,¡ de tie rra a l red e d o r d e l te mplo , E l inte ri u r de é, te presen ta el ti po c lá ico d e la s an t icr uas basil icas, co n su s tres na ves s e par~da s po r di e c isé is colum na s de má rm 0les pre­ciosos q ue pec t en cic ron á te m plos de los !J o los ; y deba jo d e l L' ltar mayur, atrae las mira das y e l c01·azrín de lo s de votos e l t eso ro d e l ~ u e r p o virg ina l que allí se g uarda e n magn ífi co e pul cro, cubi e rto co n lin da .s tat ua d e bronce y alabast ro. T od os los añ os , e l dí "' 21 d e E ne ro, fi esta de la S a rtt a, a cu·le n á aqu tl lu ­g ar los fi ele s, con extrao rdinaria anima · ci ón, á c onte m plar la antiquísima y sim­bóli ca ceremonia d e los d <.. s corder itos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO blancos, qu~, coronad os d e rosas y suj e tos con cintas de seda encarnada, se colocan sobre el altar e n cojines de damasco car­mesí con franj~s de oro, y al final de la misa mayor ce ldJrada por los canónigos .de San Juan de L ':. trán, se b endicen so­lemnementf' , mientra<> llenan los ámbitos de la basíli ca el humu del in cie nso y las armonías del coro que entona el Agnus Dn·. Terminada la solemne b e ndición, se llevan los corderit <. s á p r ese n c i:~. del Su­mo Pontífi ce , ti cual, d e spués de b e nde­drlos de nue vo, los destina á un conven­to de religiosas, donde permanec en hasta la época d·~ la esquila. Su lana entonces, recogida cuidadosa mente, se emp lea para tejer los sag-rados Palz'os que Su Santidad envía com o honroso distintivo á algunos obispos partic ulare s y á todos los arzo­bispos del orbe católico, • * * Co nsi s t e el pal io e n una franja circular de¡,. - t blanca de unos tres d euo ; de an . chul'á, adornada de trecho en tr echo con cruces de seda ne g ra . Todos le s metro­politanos, dentro del ¡..>rimer trimes tre de su consagración 6 institución, deben soli­citar de la Santa Sede con instancia esta insignia, símbolo del oficio pastoral y de la plenitud de jurisdicción que se les con­cede; y la ostentan luégo al cu e llo, fija con tres alfil eres de oro, al confair las Sagradas Ordenes y al ce lebrar el Santo Sacrifi cio en las principales festividades del año. El Sumo Pontífice, á su vez, ante s de distribuír los palios los deposita dentro de un edre d o rad o, sobre el altar de la confesión, en la Basfli ca de San Pedro, la víspera de la fiesta del santo Ap65tol; y de allí los torna al día siguiente para e n . viarios á los prelados de las diversa s par­tes del mundo, quie ne s los conse rv ará n perpetuamf: nt e mi e ntra s vivan, y au n los llev a rán sobre sf mism os á la sepultura. D <~ este modo, el s encillo orna m e nto tejido con la lana d e lns corderitos de Santa Inés, lleva el nombr e de esta santa virge n á los últimos confines de la ti e r r a, asociado al del Príncipe de los A.p ó5toles por el mismo Vicario d e J esu c ri sto. ¡,Porqué guardará la iglesia de Roma recu erdo tan grato de una humilrle niña? VrcENT ll: G6MEZ BRAvo, S. J. Silencio de Jesús profanado Cuand o exhausto J es ús, con g· rande acento Desligó el a lm u de l mortll l ves tid o, ' Se a pagó el so l , y el orbe estre mecido Quiso arroj a r al hombre de su asiento. Cuando el odio bru ta l brama vi olento, Y te escarne ce á Tí, Dios escondido, N i sol s in lu z, ni mund o sacudido Gritan contra el horrible atrevimiento. Y Tú también, oh mi Jesús, callando En mís t ico si lenc io s ufrir qnieres De plantas viles e l ultraj e infando .. __ Ah, lo e ntie nd o, Se ñor: en la Hostia eres E~ Di os de amor, y quien se arroba amando N1 pr egunta al sayón:"¿ Por qué me hie­res?'' B ELISARIO PEÑA LEON EL NEGRITO No puedo más !-exclamó desfallecida una víctima, cayendo en tierra con la preciosa carga de un hij o mori}?!lndo . - ¡ I nfierno !-bramó Ghazal, jefe d e la tri ste car,; vana-Sa bes que no s persiguen de cerca lo s malditos perros de Jouber t , ¿ y to­davía prctend !' s ent·Jrpeecr la marcha?--_. Yo te .... -¡Oh! ¡ No 1 ¡ Mát ame á mí, pe r o á mi hijo,no l.-.- Y le est rechó en s us brazos con la ternura que sabe hacerlo una madre, al despedirse para siempre del hiJO de sus entrañas. -¡ Ad elan t e !-ordenó el j e fe á sus subor~ dinad cs.-La c2rne del esclavo vale poco; ¡gol pe á lo s rcz2. gados l ..• _ Se oyeron d e nuevo los chasquidos de los látigos sobre l as desnudas carnes de quinien­t as ví ctimas, 'uj etas de cuatro e n cuatro pol' h orcas de made ra qu e les aprisi onan el cue­llo, y los ayes de aquello s pechos en que se abrigaba el infortuni o. -¡Que no puede s más !-g ruñó luégo Gha­za l, enc a rándose con la esclava.-No ocultes ese pedazo de carne inútil ; yo te libraré de e~ a maldita carga y marc h arás sin dificul­tad. -¡ Mátame á mí, pero sálva á mi hij o ! .... ¡Hij o mí o '-- ·- _:_pocas lam e ntac ión es! bramó Ghazal, co­g · ié nd nla ele un braz o pa r a quit:1rle e l niño. -Tú vales mu c ho ; tú hijo, nad a . No force­jes, n :J pierdas t ie mp o. Soy tu señor y tú mi e sclava. U na sonris a infern al cruzó por sus rep ug­nantes l a bi os cuan d o se apoderó de la criatu­r a y la presen t ó á los oj us :le la madre. Es ta lanzó e n to n ces un grito de dolor pro­fund o, y sintie ndo que sus m ie mbros reco­braban toda · l a ¡¡gil ida u y for taleza de las pa ntrra s d e su p aís, sa ltó, c omo lanzada por una fuerza s obrehuman a, corr iendo á deten er Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLI CO en s u s brazos á la i nfe li z c ri atura qu e , asid a po r Jos p ies con la s 11 ervuda s man os d el b á r­ba r o j efe, des cribía ya un sem icí r c u lo en el a ire pa ra morir eat rell ada con tra u n á r bo l. P or fortuno, e l ouerpo d el h ijo chocó con ­tra e l ~ uerpo d e l a r11 a dre, que exclamó u n 1 ay 1 desgar rad or , m ientras que G hazal, pro­firien do una h onible bla -fcm ia, caía t e n d ido en tierra por una ba la q ue le perforó el cr á ­neo. - 1 Mu e r·to l 1 Ade la n te, v al ien tes !- g r i­tó el capi tá n J ou ber t . - 1 O h bla n co, g rac ia s !-suspiró la 111a dre, a b r azad a a l pcda zú de su cor azón - Tú n o m & m a t nr ás ni ma ta r á6 á mi hij o , que acabas de aa lvar. 1 H ijo mío ! con t i nuó, c ub r ien d o s u r os t ro de Lesos en presenc ia de J ou ber t y s us v a li eot>es, que ll o raiJa n de em cc ió n como llo­raba a quella mad r e. E l capitán ordenó á u o so ldad o n egr o q u e per m ~ nec i PrR a ll í con la m adre .., el h ijo li ­b e r t ados , h asta que ¡r egresara n todos de sal­v ar á los d emás esc lavos. No turdó en o ír se u o fu e rte t ir o teo , s- r i t os d e dol0r y d e antg u stia, l a mentos , s úph ca s y blas fem ias . H uyeron a lgu n os R ug a -R u.,.as, m u rier on otros, y .•. - t a m bién m u rió u o 0 va­liente rl c J o ubert, ba u li z ~d o hacía tres meses P.o~ l os P a d res bfa nc?s; per o tr i u nfó la jus­t iCia , y los esclav os, li b r es de h orcils y lig a­d uras, fu e •·<• n cond uci d os á la l'l'l isió n d l l u~o T a n g-;myka, dond e ca nta r on hi m n os de jú bilo á l os valie n tes g· uerreros en viados por la Iglesia á r esca tar ese la v os. li H ombres y muj eres, • iñ os y a n c i a nos, to ­d os de ra za negra, se p os traban á los pies d e la V1rg eo I nruacu'ad a , e a la Mis ión de los pad res bl ancos, s ituad a á ori llas del lngo T a ngan yka. 1 Era t a n her·m osa aquell a Vir­gen qu e antes no h a bían c on ocid o!. . .. -¡ O h Mad re h la n c11 del cit'io,-su s piraba u na 11l11J f r des he.: ha e n a m a rgo l la n to--sá lva á mi pobr e hij o ! ¡Todo lo pue des, como d i­cen los p ad r es blancos, y yo c r eo. ¿ Q11é será d e m í io él ? ¡ Oy eme, Mad re blanca; s á.l­v ale ! . Oculta n do el r os ll'o co n las m a nos y dan d o !1 bre cu r so a l dolor, aquella t l'isle m aclr·e Instr uida ya en los p•·i uci p ios fu ndanJenta l e ~ d~. la re li z i ó ~ J c~ i•t i ann, acn tnba co n r es·gna­ClOD los de, ¡g· o• ns de la Prov idencia ; :pe r o c om o e ra n1ad r e , y madr e ta n cari ñ o. a co111 o las m.ad r es b la n t:as, sen t ía desgarrürsele e l corazon . - ¡,Sa lva r á és~a á m i hijo?-p reguntó a l P. Drom ·• ux , s e n a lnodo á la V irgen cuando to do~ los n e¡;¡ r os sa l~~ron d e la cnpilla p;u a CODLIDu ar SU ID SI l'UCt' IOO . Si el c11 p itá n J o uber t pudo libr a rl e d e la muerte cuando iba á asesin a r lo el co nductor de esclavos, mejor puede li bra r le la V i rgen que es M adr e de Dios . ' - ¡ Oh Madre blanca, grac in s! s uspiró la n eg-ra, p as an d o del d ol or á la a l egría. -Pt r o la V irgen t a mbi é n •alv a á Jo s n i­ñ oa lleván d ol os a f c ic lo-añ adió e l m iJio ue­r o, cornpren d iend o que s ería un mi lagro la v id a de a quell a in ocen t e c r·ia tura. -Sí; que vaya con la M a d r e bla nca, per o m ás t ;n ·d e, es mi h ij o; yo lo qu ie r o •.•• -Cu a ndo CH tés m ás in st r uida e n Jo que si~ n i li ca l a volunta d d e Di os, acota r ás Jo q ue di s po n ~n la Madre blon ca. - S I ; el Di os d e los lJla n cos n o es com o el dios d e los R u ga s - R ugas ; el Di os d e loa Ll a n cos ea m ás grande q ue e l " P adre d e l m u ndo," e¡ u e os ha en vi ado a q u í . ¡Qué bue­n o es ese Padre á c¡u ie o ll a m áis P a pa! ¡ Có ­m o q u iere á los ne!¡ros! - Mucho, muchísimo, hij a m ía, y píde á D ios Nuestr o Señor la paz para todos l os de tu raza , h "rmana de la n uéstra. - Yo ta m bién le q ui e ro m uch o; ha m an­d ado á lús b la n cos para sa lvarnos de los R u­gas -Rugas , qu e sor, peores que el d emon i o. Mi hijo hu bi r a m u e rto, y yo tan.biéo, &in el au x ilio d e los blancos mao daJos po r é l. - Si Dios le li bró una vez de la m u ert e, ¿ quer r ás o pon er·t e á su b ondad s i ahora quie­r e lleva rle a l c ic lo? En e l c ielo será fe liz, pe­d irá po r tí, y a ll í ha d e ¡er tam bién hijo t u yo . -Sabes m ás que y o, Pndre blnoco. H ága­se la vo l uo t d d PI arni~o d o los n eg ros. Y CL l'l' ÍÓ á est r echar de n ue\'O en sus b ra­zos a l hijo de ~ u dolc• r . 11 I P a ando p or m ed io de las d os filas que fo r­maba n los va lien trs de J ouLert á l a puer ta de la cap il la , ll el.{ a ro n a l altar· y se postraro n á los pies de 1« Vi 1gen el P. Oromuax, nmchcs n rg r·os y una muj er de consolada, c uya lá­g r im as b añaba n la frente del n iño que ll eva­La e n s us hr aZ <) II . - M ujer , - d ij o el m i, io nero, de pie sc•b r e e a l ta •·- la Virg e n q ui e re ser t a ml ·ién l a ma­d r e de t u h ij o . Desde a quí le l !a rua, y e n el c ielo le e. pera. ¿.Se lo en• r P"'a'? - Pad r·· -respoudió so ll oz ~ndo, - ' lo en­trPgo á la il l ad •·e blanca de! ci t 1 '· Q••ie r o, COIII O }'A he d icho, que IJp,·,• el no ;nbre d el P a lr c San l o q ue os ha e n1•iadonquí. Sign icron l.s ceremonias de un hauti m o so l r ~n e~. que los neg•·os cooteniJllaron con ad m •rac1on y a. omb •·o, pues rra la primera vez q u e las p r e rocia b an en tod a . u pom p a y esple n do r . A un n seií al del misio n ero, cayP r on todos de rodli lns, y la mad •·e kv11ntó en su~ t rérnu­l a~ ~ ano s a l h ij o de s u l ágrimas m ir n tr a el nllo l st•·o de l eñ nr p ro 1~unció !jravemen t e e - tas pa labras, que nb •· •ern n la pue1 tas del cielo á un e s que el Carde nal pu­blicó nothá muc ho un a enér g ica pro te sta con­t ra el di sc urs o a nticle rical del Al calde de R o­ma, N a tha n, y pres idió uoa herm os a m a ni­festación de los católic os c uloni e nses, cel e bra­da en són d e prote sta contra el mis m o Na­ ·than. El Pa dre S a nto ex presó al ilus tre Car­den a l su agrad e c imie nto por · t aics netos de a dhrsión á h S ill a Apo stó li ca. ITALI A- E l Co ngreso Nar. ion al de los cató­li cos i tali anos inauguró e n l\'lód ena, el día 9 -de N oviembre último, l os tra b · j os d e sus· se­si on es , y en tod as ell as se h an dilucidado asuntos de VCJ'd ad er a importancia p ara la ,caus a d e la R e li g ión y d e la S ociedad cris­tia na. En t re los m:ís int eresa n tes fig 1ra o los t ra­tarl os en 1 ~ s ~s ; ón ll amada de l a U n ió n d e da­mas ca t ólt ca s, do n de <:on g- r·an de te n im ie n t o se h a d i lw' i lnd ) el t r ma del deber que t ien e n las m arl r e ~ d e ve l"r p or la f orm ació n de l ca­rá< 1 tr r' de w s h ij os. De g ra n trascen de nci a h an sido tam b ié n las d eli br rncio nes t eni das e n la A sambl ea g e n e­ral de la t ard e del citn c.l o d ía , d orid e se discu ­t ió la Mem oria prese n tad a po r d profesor T o-ni ol o, s · steniend o q u e la cuestión relig iosa y m or a l do mina ac tu a l me nte e n la v id a pú blica italia n a, y q ue los princip ios que a fec tan á la liberta d ele la Jg· les ia y del Papa y á la ed uca­c ión c ris tia na son d e orden emine n temen te pr á ctico. La sesión d el d ía 1 1 p :> r la tarde estuvo de­dicada á la uni ó n d ectoral, s uscitá n dos e la d e l ica da c uest ·ó n de hs alia n z as y coa l icio­nes, q uedando aco rdado q ue la o bedien cia á las órdenes su periores de be ser la r eq la ab­s ,, l u ta de con d ucta á que Iza d e suj etar se todo bu en ca t ólico. Mucho esperan los de Italia de este C on­g res o , en el que s egur am en t e h a d e qu edar co nso lidada la u n ión de los bu e n os pa r a con­t ra rres ta r el fu n es t o in fluj o d e la s sectas co a­li g ad a s, cada v e z m á s ins o len tes y prov oca­d o r as . P uEDEN CON CRETARSE e n las tres siguientes las co nclu s iones d e l r ecien te Conl{ reso de los católicos i t alia nos : dese o general de uoa a c­c i ón m ás unific a da y vig or osa , manifesta do por la Juventud cat ól ica ; tende nci a de g ran número de católi cos á distin guirse de todo otro parti do e n s u acción s oc ia l y en l as fun ­ci ones públic as, y d es eo d e que l os es fu erzos de los católicos se en ca min e n á mej o r a r la s i­tuac ión d el prole t a riado. H a bl and o Su S a n tid ad P ío X d e este Con­g reso á un os O bi s pos de Italia, h a d ich o que el so cia lismo es i ncom p at ibl e con la r eli (l" i ón , por qu e h ;1 b la d e d i fe renc ia de c lases s ; erales, que n o exis t e ante la adm i rabl e a l t u ra d el · Evangeli o; y que buscar la s oluc ión de lo s probl em as sociales e n el m od e r nismo , e n l a s teo rí a s sccia lis t as ó e n cua lquier a d e las doc­tri n as qu e n o se a n l a s pred icad a s po r Cristo, es sen ci ll am ente a b s urdo . La i ,!l" u~ l d ad de t o­d os , pob r es y r icos, sa b ios é ig- n or a n tes , aris­tóc ra tas y ple bey os , a n te Dios, es la verd ad e­r a fórm ul a d e concordia pa ra todos lo s males y todas la s luc has huma n as. F RAN CIA-El Co n g reso q ue :~cab an de cele­br a r e n Lille Jos ca tólicos d el No r te de F r a n­c ia h a ofre cid o ex cep cio na l inte rés po r los asuntos en é l t ra t :~ d o s , y en t r e l ns que h a n fi g· u r~ do e n pri mer a lin ea los r e fe r entes á l a o rga ni zac i ón di ocesa n a, mu y · espec ia l ment e la de las jun tas parroqui ales. Sob re és tas le­yó el a b ate De l sa u x un a mtere san t e 1\lrmo ria , hac ien do consta r q ue, des de r l Cn ngr eso de 1 go6, el au me nto de l as m e nc io nad,•s J u ntas h a s ido co ns i de rable en toda s l as dióc esis de Frao c"ia, pues pocas s on las pa r r oq u ias q u e d e ell as c ar ec en . A la sombra de d ichas Juntas h an p r o ~ p eraúo ohras cató licas el e excepcional i mportnnc in, como h1s a s oc iac ion es d e padres de fa mi li a, cí r c u los de la juve n tud cat. ólica, las confe rencias de San Vice n te d e Pa ú ! y los c entros d e e s tud ios cat óli cos. E l aba te Dd­s~ u x t er m in ó s u n ota b ilísJm a Mem oria r eco~ m en d an rl o la or g anizaci ó,n d e las jorna das y C ong resos par r or1u ial es, á fi n de que sea cons - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 256 EL HOGAR CA TOLJ CO ------------------------------------ tan te l a con mni caci óo en tre los p árrocos c o n s us fe l igreses . L a nota más vibrante fu e d a d a p or el Pre­l ado M on señor Dela m a i re a l declara r a bierto e ) registro de la U NIÓN DI OCESA NA DE LOS CA­TÓLICOS . U N Pn iNCrPil CI\I STrA No-Ha mu er to rec ien­teme nte en F r anc i a el D uque de C ha rtrc s, g r a n cristiano y gran s ol dad o. R ec i bió de munos de l Cura de San J1'ermín y c on l os s e nt im i e ntos de la fe más v iv a , l os últimos sacra mentos. En uo a c láu s u la de s u testam e nto h abla di­c h o: "No q ui e ro en mi entien·o ó so bre mi t umba ni c oronas ni O o r es; qu e rría que e s te deseo se conociese d e an t em ano, á fin de que l a s pers onas que quis ieran enviar Oor es hi­ciesen una or a c i ó n ó m a ndasen d ecir mis as r ezad as, s i o c or onas , por mi a l r11a ." E l bell o ~jemp l o d r. un n nnr r r tr cris ti a na h ab ía s ido dado al P r ín c ipe por · sn h ermano mayor, el C o nd e de Parí~ , qu ie n a w n. rcnta­d o p or• s u fr im ientos in uccibles , r r- c hn za ha fir memente t oda medicac ión estur ·far iente, dici endo : "Dejad me s ufrir, es bueno que yo Ru fra p or mí y por)os míos." Y e l n ob le Príoci pe murió o s í s in h " bcr p ermitido q ue se hiciese nada pnr'a c nl rnar su l arga y t e r r ib le agonía.- ( L ' Univcrs) . EL C oNG RESO CA TÓLICO DE ll u NcníA-Los católicos húnga r os a r aban de cele brar e l d é­c im o d e sus Cong r esos cat ó li co s, bajo la pre­s idencia J e l Conde Em i li o Irech eny y la asi s ­t enc ia de gran númor'o d e Prelados y m ag·na­tes d e l re ino d e San Esteban. En tlicba A s amblea usó primernmcntc d e la pal nbra el Obispo de C:wn a d , 1\lomcñor Czernorc h , que tra tó d e la autorid ad del so­berano e n su calidnd d e r ey ~•po stól i c o de Hun gría, 1 r' azand o el cua dro de lo r¡ue l os ca­t ólicos pu ed e n es pera r de qu icn ciñe sus s ie ­nes c on la c or ona de San Esteban. Habló luégo e l C o nde de l a Soms c ich acerca de l a autori dad del P apa y de l a s itull­ción qu e se l e ha creado e n Roma, uniend o su protesta á las innumerahlcs ya fo r muladas contra el d i sc urso del ju dí o Nath an a lca lde d e la Ciudad Eterna. ' Trataron en la s esión segu nda: Mo nseñ o r V ay d e Vaya, abad .n ~ i trad o de llfartin s v e rg, d e l a obra rl e las mrs• o ncs ; 111 onseñor' Gi es­swein, Can ón igo de R aa b , de l a autonomía catól ica , y e l Obi spo d e Sthul-\V eiss embrcr"' de l a irre l igión moderna, de la con v e r s ió n d~ los incrédul os y de l os caminos que los co n ­ducen á J esucristo. En l a tercera sesió n, l a má s importante de todas, el Obi s po -le Tra n silvania res u m ió, en un el ocu en te dis curso, l os trabajo d el C on­greso, que se h an e x tendido sobre el d ominio C?nfe ~ ion a l y s?c ia l , s in que h aya quedado nrn g u n punto Inte re ante p or tocar d e t o do cuanto atañe al espl e ndor de la fe catól'iea y s anti fi cació n púb l ica y p rivada d el r ei no y de lus i ndiv iduos. L a Federación n aci ou:d d e los catól ic os húng a r os ha que d ado e n carga da de los acuer­d os adoptad os en dicho Congreso, y corno ro u cs tra de lo que pu e de e~> p e r a r se de la ac­c ión d e la c itada enti d ad, di rem os únicamen­te qu · á e lla p ertenec ,• n m á s de 25 o,ooo cató­li cos d e l reino d e II ungría. - LA ANUNC IADA vrsn A á Chi11a del K om­printz a lemá n Ju q uitad o e l j ui cio á los a pá­ti c nH súbditos del Ccl c!> le Impe rio. L a'ciud ad d e Pek ín s e tr ~ ns forrna d e e x tre­m o á ex trem o para rec i!Jir dign a mente a l c rr r eg·io hués ped; s u s mur~ll a s de&a parcc en, s ~ ad o qu in an las calles y se cubren cuidado­samente las cl ouca s. L a p• rs pec ti va de I'eci !Ji r den l r o d e s u r e cin ­t o a l her c Jcro del Eruperad" r de Alem a nia, l es h a r e r ealizar c ., ~s tr a ns fo r m a ci o nes q ue co n l EL HOGAR- EJ conocido editor po ntilicio B. Herd er acaba de ed itar cinco lib ro~, propios para lecturas en el ho­g a r, que recomendamos pa r ticu larmente á las fam ilias; ll ámanse és t os Dos ro sas, El ánqet de tos l:úclaros, El exp ós ito de H onq K onq, L ajuente sa grada y Los m á rtires de Uqan-da. · A pesar de que es tos libritos se han edit11d o en p¡¡ pel de luj o con gTa bados, su prec i o es ex iguo: sete nta y cinco ce nta vos cada uno, d6 m a ner·a q ue no h Hy lwgar en donde se deba carecer de tan i nteresante colección propia p.n· a dar bue n ej e mp lo ala juven tud y al mis­mo t ie fll po prop Jrcionarle Jm ena lectura. S. A. S. CoMPENDIO DE LA HI STORIA DE CoLOMBIA PARA LA EN SEÑ ANZ .\ EN LAS ESCUELAS PO IMA- 1\I AS DE LA REP ÚB LJCA-llem os tenido el g us­t o de r ecibir el ej empl ar de esta interesante obra que, con galante ded'icatoria, se dignó en viarn os nueslr o dis tingu id o am igo el Dr. Ge r ard o Arr ubl a, uno de s u s autores . En estilo concis o y e leg ante-muy adecuado para qu e se forme e l g us t o narrativo de los alumnos-s e h all a m vgi s tralr r\ente d esa rrolla­da toda la his t oria del paí s, con los prelimina­r es necesarios . El criterio es seguro y la clari­dad en la expos ic ión not ~ b le. Sin esfuerzo, el alumno graba l os hec hos en la memori a y con­cibe amor á lo s pe1 ·s ona j es dignos de lo a y á la Patria, á todo lo cual contribuyen lo s nu­m erosos y escog·idos gTabados que ilust ran l a obra. Felicitamos den uevo á los laurea dos auto­res y d eseamos que su ·Jibro ocupe Jugar pre­ferente en los ho &:arcs y escuelas. ~ . 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLI CO EJ&n c rcr os DEL C u :n o -Prrsi di dos p or el P r el a do y bajo la direcció n d e l R. P: Já ure­gui, S . J ., tuv ier-on lu gar en el a m plro l oca l de l Se mi nari o, desde e l 17 h as la el 26 de l mes p asado con e l coneur'S O d el Ilmo. S r'. Deá n, e l Sr. Vj c'a ri o Ge oer'a l d e l Arzob is pado y m ás de 70 sacerdotes . La ;o l e m o i_d ~ d de este reti r o es ­p iritual, e n e l c ual los ~l O l S lr os de l S e iior er~ ­t r an de Ulan e r·a es pec ral en c uen tas consr­g o m ism os y ab ate n s us fr e n tes a~ l e e l acata­miento de l Sobera no J uez, q u e tr ene pr esen­tes todas s us o bra s, es de lo más impon ente que pued e d arse . EN ÉRG ICA PnOTE 5TA - Los diari os cató lic os d e es ta crudad y las revis l as ec lesiásticas d e las D iócesis de la R ep ú blica h an rep rod u · cido la a tmirabl e ca rla d el Il m o. Sr . A r zob is­po Prim a do ul Il m o. Sr. Brioschi , ea la qu e h ace s u ya la causa d e l eg reg io Pre la do p er­s eguido p or turb a desen fren ada y a z uzada por las s e ctas e n e migas d e la Ig les ia. A es t a prolesta s e hao adher id o todo~ l os P r e lad os d e Co lom bia. L A ENO RME INJ USTI CIA - Tal e s el lÍtu :o de l m a gistral ar tí c ulo q ue pu bl icó el Sr . D. Mar­co Fidel Suárcz e n el n úmero d e E l N uevo Tiempo co r r espon die n t e al I6 d el pasado. E s t a l s u importa n c ia, que merecería s e r r epro ­duc ido en to-l os los diari os cató li c os y pu bl i­cado en folleto pa r a fac i l ita r s u ex ten sa cir-culac ió n . · -AsoC IACIÓ:-1 DE SAc En DO TES ADonADO nr: s. E l C entro d e B uen osaii' es, que ti ene bajo su d ir ección g r a o p 1r te d e la A mér ica Latina, ha desi (\' n ado para Direc:lo r Diocesano de Bo ­gotá 81 S r. Presb ítero D. Ao rl r és Restr epo S áeo z, por m uer te del S r. Pres b í ter o D. J oa ­quí n María Pa ti ño. SAN TA VISITA-El 7 d el pi'eseote sal di'á el Il m o. y R cvd m o. S r. Ar zobis po á hacerla en la s parr oq u ias de Mnc h etá, T ibirita, Manta , Gua tav ita , Gach aoe i pá y T o ca ocipá. P nov tN CIAL DE LOS C A NDEL A I\IO~ EN CoLOM­BIA- F u e eleg ido el R . P. Fr. Marceli o o Ga­nure, ea Capítulo p res idi do po r e l S u perior Ge ner ~ l , R evd m o. P . E nr iq ue P é re z. D& SA.J\R OLLO DE LA ADOI\AC IÓN R EPAI\A DO­RA- Se está hacir odo nota r ea o o po as de las p a rroquias d onde se h a estab leci do. E nli' e és ­tas se d ist i ngue Cáq ueza, ea la q ue hay más de Soo socios, los c u.d es die ron u o espectác u lo g r a ndioso en In fiesta de Navidad. L o mismo p ue de d ec irse de Gach a lá , Ch ipaque, S u ba-c h oque, et c . · CuA REN TA H o RA s-Se celebr aron mu y so­le mn es en la Ca ted ra l- Basílica e l 1. 0 , 2 y 3 del pasado. Las qu e ce le bra la Pari·oquia de l a Catedral e a la Cnpi lla del Sag-rari ,, serl\n los d í as 26, 27 y 28 d e l prese nte. El P árroco espera que los s e ñores fel ig reses c ontribuyan para los gast11 s qu e ocasion an . - EL J un rLEO E PISCOPA L del Il m o. Sr. He­rrer a, el 27 de Di ciembi'e úl tin io, revistió una ' pom pa nu nca vi sta ca esta ciudad. Cele­bró la Pon t ifi cal el E xcm o. Sr . Delegad o Apostóli co, pr ed icó m a~istra l ora~ión ~ 1 . ! :. Can óoig o Dr. Carras~ u d l a y e l Cor o d rrtgr­d o po r e l in sig n e a r Lrs ta Dr: Carl.Js U m aña estu vo á la altura d e los m eJo res d e Europ a ; d ifí ci lme n te se oye u n a misa del maes t ro Pe­r os i me_jor ej ec utada. Co ocurt ieron más d e c ie n sacer do tes, d e los c ua le s celebraro n la m isa e n la C aled r a l cosa de 72 · E l banque te q u e dio el P r·e la d o á u nos 6o con vi dados es­t u vo suntuoso. y tan to el c lero s ec u lar como las co ruunidad cs re ligios as, el Go b ierno, las d a m a s, los caba ll er os y el pue blo d e B >go tá, l e h ic ieron expresi vas dcmostrac ioo ~s de res­pet o y a mor . M ISIO Nes- Los hijos de Sao Tgnaci o siem, pre a provechan sus v acacio nes dando mi s io­n es en l os p ucbl
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 36

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  El Hogar Católico - N. 31

El Hogar Católico - N. 31

Por: | Fecha: 02/10/1910

EL HOGAR CATOLICO ae public~ bajo 1~ dirección del Pr.esidente . de 1~ Junb Centr~l de l~ Doctrin~. Cristi~n ~ ... , .. ,,,,,,_,, .. , .. ,._. .......... . 4 ' Nada, ni un pensamt"ento, para la política. Todo, hasta el último alz"ento, para la ReHgión. " ·• 'Imprenta EMctrlc a Serie 4."1 Bogotá. (República. de Colombia.). Octubre 2 de 1910 : Numero 3 Con e l presente n úmero co m ienza la serie cuarta rie este p eriódico. Valor de la se rie de diez números,$ qo p. m. Núme ro suelto, $ 5· Se suplica á los sei'i.() res suscriptores que no han cubierto lo que debe n, se sirvan h a cerlo cuan lo an {és. P u eden manda r lo que adeuda n á la casa cura ! de San Ped»o , Ca­rrera 6 .•, número 2r7, ó á la Agencia de L. Forero Nieto, ca lle 10 , bajos de San Barto­lo. mé, número 213. "EL HOGAR e ... TOLICO" ~==========~,.~· ~~~~ La prensa uatólica Va'rias veces .ha dicb0 el respeta­ble Director de este periódico que su ' objeto ha sido corresponder, aunque modestamente, á los deseos que por modo caluroso ha expresado Nuestro Santísimo Padre el Papa Pío X, en el ~entido de qu e se desarrólle la prensa católica en el mundo, á fin de agru­par y un r todas las buenas volunta­des para la defensa de la Religión y trabajar por el bienestar de la I g le­sia y de la Patna. En dondequiera los apóstoles del mal han formado poderosas asocia­ciones á fin de servirse de la pren- -· -sa · como instrumento el más eficaz para la propaganda de sus doctrinas perversas, para derrocar á las aut campo de la pre nsa para contrarres-­tar la vehemente campaña abierta contra Dios y contra el Estado. De­aquí la obra admirable y ya fecunda de la acción católi ca , de los nuevos cruzados que han salido á defender su fe, íntimamP.nte vinculada á la fe­licidad y á la prosperidad de la Pa­tria. Esta labor universal y solidaria d~ todos los que en el orbe católico tra­bajan en el campo de la inteligencia, . ha arrancado gritos de desesperación en los que, c0ntando con la apatía de los hijos de la Iglesia y de los buenoS" ciudadanos, creían avasallarlo todo con sus publicaciones disociadoras é inmorales. A esos gritos han contes­tado los católicos con voces elocuen­tes en la 'l'ribuna parlam e ntaria en las Academias, en las Revistas y' en los diarios. Poseedores de 1 a verdad han saltdo á la df~fensa de sus fueros' resueltos á sacrificarlo todo en ara~ · del más puro idea.l cristiano. Así se ha trabado la luchaeht re los adversarios y entre los hijos y defensores d e Cristo. Incalculable es la influencia cuatí­diana de los diarios antirreligiosos. Ellos s0n los que des tilan gota á gota el veneno de la indiferen c ia y de la im­piedad e n el al_g¡a del pueblo. El dia­rio se convier te así en su catecismo, en su código moral , en su manual cívico, y los mismos que no le ven penetrar á sus hogares, sufren s1n embargo el contagio de las malas ideas esparcidas eu el país. D t: bido principalmente á la..¿ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. E L HOGAR CA T OL ICO i n tluencia de la prensa periódica es como e l pueblo ha llrgado á ser en otras partes prácticam e nte materia lis­tA, y es e ll a l a cansa de esa ceguerlad que le hace desco nocer sus verdade­ros ami~os y otorgarle su confianza á sus peores enemigos. Así abandona la Iglesia, qne le protege y le lib erta, para entrf'garse á la Revolución, que lo ex­p l ota y lo reduce á la servidumQre. Ne­cesario es, por tanto, oponer el buen diario al malo, y hacer pf'n e trar la bue­na prensa á toda costa. Muchos, sin em­har~ o, no comprenden bien la grande importancia rle la f!ren~a; los fid~s piensan en leva ntar Igles~as, en consti­tu ir comunidades, en multipli ca r los asilos-obra granrlemente laurlable .Y necesaria ;-pero olvirlan que, al lado de todas esas necesidad es, hay otra que prima sobre las d emás, y es la dif1.1 sión de la prenRa católica. Porque si ella no es vigorosamente sost.'!nida, im­pulsarla y elevarla á la altura á que d ebe lle gar, las i~l esias que~arán de­siertas, si no qnemadas, como ocurrió no há mucho en B ,Hcelona; las comu­nida .1es serán expu lsadas, las casas de caridad, las escuel¡¡s mismas serán arran cadas á la Religión que las ha fundado. Preciso es darse cuenta del movi­miento de los esplritus: en donfiequie­ra r e ina un viento de impiedad, de incred uli rlad; hombres apacibles é ilustrarlos en otras cuestiOnes se hace n Jntratabl es y se exasperan desrle que ..1yen hablar de la Iglesia . La Igles ia Católica rs para e llos, ó por lo me­nos los Ministros y las congregacio­nes que la sirve~,. el enemigo, el enemigo de S? fam1ha, de su ~ortuna, de su industna, de su porvemr. ¿De dónde viene esta aberración? D e los periódicos que leen, de las hojas impías, irreligiosas y aun furiosas que e n cuentran á su paso, sir! que l a p r e n sa católica pue?a ejercer el ne­cesa r io contrapeso. SI este estado de cosas du rase y se ag r avase, la He ligi ón iría per d iendo t erren o en Jas alm as. Por eso es necesario que el celo de los cató licos se esfuerce en hacerlo cesar. Mientras no ganen esta batalla, se co­rre el riesgo de que los adversarios destruyan en poco s minutos la obra de muchos años. Un incendio ó , lo que­es m:\s de t emerse, una legis lación irre­ligiosa, suprimiría ó emp learía en oLras co sas lo que ha costado Lánlo lrah::~jo en funrl ar. Si Jos ca tólicrJS po­nen e n primer lu gar e l sostenimiento­de la buena prensa, como lo hacen Pn Alemani a y en otras partes; si con sa­gran todos los años a l ~unos mil es d P. pesos á este lau dable fin, se pu ede afirmar que la ola del mal será rápida­mente contenida, que la fe se manten­drá firm e en la s inteli~encias, porque el alma popular será debidamente ilus­trarla. Así lo han comprendido los Prela­dos, que en todo el país han hecho un caluroso ll amamiento á lo s fieles para que contribuy-an á la propagan­da de la prensa católica, tanto más n ecesaria ahora entre nosotros cuan­to que, como se ha visto recientemen­te en esta cap ita l, papeles infam es han mostraJo audacia increíble, ultrélj a n~ do la s más a It as autoridades eclesiásti­cas. haciendo rsca rnio · rle la persoua adorahle de Nuestro Señor, pub li­cando todo gén ero de inmoralida­des .Y excitando a l pueblo contra Jos religiosos y en favor de los .corifeos del socialismo y la anarqula. Por fortuna, en toda la R epúb lica se ha d ej ado oír esta voz de alarma, y numerosos órganos de la prensa están defendiendo con vigor y con sa­biduría las creencias del pueb lo co­lombiano. La Familt'a Cristiana y El Bien Público , de Medellín ; el Sema­narto Popular, de Bucaramanga ; La Vida, de Buga; El Derecho, de Tun­j a ; La Unidad, Los Principios y La Renovacidn, de Bogotá ; El Aposto­lado Doméstico, de Maniza les; El Mensajero del Sagrado Cora~rdn de Jesús. y La Revista del Co legio Ma­y or de Nuestra Señ ora d el Rosario,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO de esta ciudad, las Revistas diocesa­nas de Bo~otá, A n tioquia, Garzón, ll>a g ué, .Pamplona_, Pt.payán, Tunja, Socorro y otros Importantes perió­dicos, han s;.!)iJo á la d e fensa de la fe. ca~ólica. Q ue estas ilustrad as pu­bhcacw nes cnntinúrn su meritís ima labor e n bien rle la Prmsa pervertida. Nuestra época pa­rece qu-: será cara cte rizada por la pren­sa ... Es muy deplorabl e que haya lle­gado á ser pod e r osa, no como propaga­dora de la verdad y de la virtud, sino que, por un abuso fun est0, y confiada en la protección de las leyes, anime al com­bate contra la R eligió n, lo enardezca, forme y propague 'las costumbres más condenables ; d espierte los sen ti mientas de odio y las pasiones desenfrenadas en los pueblos, y se manifieste tan adecua­da para depravar el alma y la inteligen-cia de los hombres. . Reconociendo este peligro y en la ple­na concú:náa de las obligaciones de nuestra misz'ón, que nos impone el deber de velar por todo el rebaño, apartándolo de esos pastos nocivos, procurándole en cambio los saludables ... Nós no hemos dejado, y esto desde el principio, de advertir á las naciones, pueblos, asociaciones y par­ticulares que debían ponerse á la obra sin demora si querían la conservación de la fe sembrada con la sangre de Cristo ·· y las virtudes que de ella han brotado .•• Pero como esta obra (la de la buena. prensa) no puede llevarse á cabo sin la cooperación activa y la ayuda de los buenos, Nós manifestamos la esperanza . de que todos sin excepción, y con gene:: rosidad proporcionada á los medios de cada uno, contribuirán á la perfección de un a obra tficaz y saludable entre todas. " Con estas ex¡tresivas palabras, el · P ontífice ha confirmado lo que en rgo7 decía á Monseñor Beguin, Ar~ z; hi~po d e Quebec, al aconsejar la funrla ción de periódicos católicos que, '~elevándose por encim a de las discu­siones de Jos partidos pc.Jílicos, agru­p e n y unan todas· las buenas volunta­d es para la defensa de la Religión, den al pueblo, por la pr.udencia y se ­guridad de sus escrit os, la lu z que ne­cesita para trabajar por el bi en estar de la I g lesia y de la P a tria. Huír de semejantes medios, agrega Su San t i­dad, es condenarse á no ej e rcer acció n al g una sobre e l pueblo, y no c om­prender el carácter de su tiempo; y·, por el contrario, se mosttará excel en ­te juez de su época quien, para se mw brar la ve rdad en la s almas y propa­garla entre los hombres, s e sirva con destreza, celo y constancia de la pren­sa diaria." En e l mismo sentido se ha­bía expresado Pío IX en el m ::1 j estuo¡ so discurso que, co n motivo d e su ju­bileo episcopal, dirigió á lo s p ublicis· tas cristianos, trazándoles l a cond u c­ta que debían srguir y reco me n dá n­doles un vigor inquebrantable con tra el error: ''Permaneced firm es, les decía, en la defensa de la R eli g ión, la Santa Sede, la vadad, la justicia; fi r- · m es hast'l el martirio, si fu ere nece sa~ rio," y que permaneciesen es t rech a~ · mente unid os, evitando las disensio­nes, porque la Revolución no retroce­dería sino ante sus fuerz as reunidas y · compactas: No fue menos expresivo León X 1 II, quien solía rlecir : ·' consi .. - dero el di::1rio católico como una con ... tínua mistón en mi Diócesis." · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. '164 EL HOGAR CATOLICO Esta conformidad en las e xhorta­ ·ciones dirigidas á los escritores en los >Últimos cuarenta años d e sd ~ la Cáte­dra de San Pedro , se explica clara­mente si se tiene en cuenta que uno .eJe los si~nos de la misión clivina de la Iglesia es el que siempre ha ad a pta­do maravillosamente la creación de sus graneles servicios públicos, la fun­dación de sus nuevas Orden es, á la sa­tisfacción de· las neces idades y d e las aspiraciones que brotan entre los pue­ ·blos. Y este s1gno rlivino se renueva ahora, con motivo de la manifestación intelectual de la sociedad contempo­ránea, en las asociaciones apostólicas de la prensa, así co mo en otros siglos se fundaron Ordenes de misioneros y de predicadorts. Los Pontífices y el Episcopado excitan á todos los católicos á em­prender y continuar es ta nueva cru­zada: los unos con su pluma y los de­más con su dinero y su propaganda eficaz. De desearse es por tanto que todos, sin exce pción, cada cual en su campo, cooperen en esta o bra de de­fensa y de conservación social. Es ne­cesario que ninguno olvide que la prensa católica es el punto d e parti­da en la lucha por la fe y po r las bue­nas costumbres; que es forzoso pene­trar así en las más pro fundas raíces del pueblo, para arrancarlo á la in­fluencia de las malas doctrin¡¡s y pan mantenerlo inconmo vible al rededor de la Cruz. " ANTONIO JosÉ URIBE , Bogotá, 24 de Septiembre de 1910. DECRETO Nos B E RNARDO H ERRERA R E>TREPO, por la gracia de D ios y de la San t a Sede Apos. tóh'ca, Arzobispo de B ogo tá, Primado de Co ­lombz'a, ele. ele . CONSIDE RANDO 1, 0 Que en esta ciudad se edita n dos hojas periódicas denominadas Rav adol y ,Chrznlecler, las cuales e stá n ll ena s de in. s~:~ltos los más soeces contra l'l Religión .. católica y contra sus Ministros, llegando el prim e: ro hasta poner en ridfculo la per­sona adorable de Nuestro Señor Jesu­cristo ; 2. 0 Que si bien por su co ntenirlo y por su estilo, las men :ionadas publicaciones no merecen sino el desprecio de las per­sonas sensatas, toda vía pueden ser y son causa de gravísimo escándalo para las g e nte s se ncillas é ignorantes ; 3 .0 Que no obstante el h a b er levanta­do nuestra voz en r e pe tidas ocasiones co ntra los abusos de la Prensa, siguen circulan.:io dichos papel es, de carácter no sólo antirreligioso, :;ino también subver­sivo del orden socia!, DECRETAMOS Proh{bese bajo p ena d e E xcoMUNIÓN MAYOR la lectura de tos periódicos Rava­chol y Chanlecler. En dicha excomunión in c urren asimis­mo los Redactores y Directo res de los referidos periÓdicos, los im presores y vendedores de ellos, y todos los qu e de cualquiera manera les preste n favor ó ayuda, ó contribuyan á sosten e rl os ó pro. pagarlos. El presente Decreto será le ído en to­das las iglesias y ca pillas d e l Ar zo bispa­do, en tres d ías f estivos, durante la misa P,ilrroquial ó principal. Dado en Bogotá, á veinte de Septiem­bre de mil novecientos di ez. CARLOs CoRTÉs LEE Secretario + BERNARDO Arzo b is po de .!3og otá LA F. XC OMUN IÓN es un a censu r a po r l a c ual el cristiano queda separado d e la co munió n de la I g lesi:~, ósea privado d e todos ó de par­te de los bien es espiritualrs cuya di lribu­ci ón le corres po nd e. Antes h ~bía excom unión MAYO R y M ENO R ; ho y sólo s u bs iste la prime­ra, y es entre las pena s ca nó ni cn s In ma yor , p01' que priva al que in cur re en ella de la r e­cepción de lo s sac ramentos , de la asis te ncia á los di v in,os ofi ci os, de los s ufrag ios co munes d e la I g- les ia, de la se pul tu ra ecles iás ti ca , de l a jurisd icr ión y de l os be nefici os ecles iásticos , s i el e xco mul gad o es clérig o, etc. La Ig les ia g·o za d e plena po tes tad pa ra irn - · po ner é sta y las de más p e nas ca nónicas, por­q ue J es ucristo le dio el d e rec ho de arn•jar de s u se no á aquellos d e sus hij os que son delin ­c u entes y con lumn ce s : Al que no esca che á la. Ig l esia, d ijo, debe ten érse le como g entil ó p nb!ica no . T odo lo q ueliga reisen la tierra, ligado ser á en el c ielo t MaL. xvm, 17 y 18\. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • EL HOGAR CATOLICO Las censuras de derecho ordinario pueden se r impuestas por el Papa y el Concilio"Ge­neral en t eda ll! Jg· tesia, por los Ar zouispos, tanto en sus di ór es is como en las de sus su­fragáneos, en los ca sos en que· se extiende á ellos su jurisd icción ; por los Obispos en sus diócesis, etc . EL HoGAR CATÓLico acata revere nte todas las disposiciones del Prelado, y á la vez que deplora y re prueba. los extravíos de los que se han dado á la ne fa nda ta ­rea de -descristianizar las much edumbres, ultrajar la R elig ión, ca lumniar al Clero, blasfemar de Jesucristo, Salvador del gé­nero humano, etc., pr otesta enérgicamen­te contra los ultra jes infe ridos al Dig nfsi­mo Pastor de esta g rey, Ilmo. y R'evdmo. Sr. Arzobispo Primado, y lamenta que hoy e41 Colombia, no obsta nte lo que di. cen la Consti tución y el Concordato, se pueda ha cer tod o esto im pun eme nte, por obra y gracia de lo que llamdn Hberlad de la Prensa. JUBILEO Ó BODAS DE PLATA EPI SCOPALES _ DEL ILUSTR{SIMO Y REVEREND{~IJVIO ·~EÑOR ARZt. BJSTO DE BOGOTÁ Y PRIMADO nE COL~ 1\IBIA Con g ra tfs:ma complacencia r e produ­cimos á continuación la importante Cir­cular que el muy Ilustre Sr. Vicario Ge­neral del Arzobispado ha dirigido á los Párrocos, para q u.e los fieles tomen la P._~rte que les corresponde en este justo tnbuto del amor filial. EL H oGAR CATÓLICO acoge g ozoso des­de ahora todas las manifestaciones y ho ­ · menajes que se le haga¡:¡ al egregio Pas­tor, y se une á todo el Cl ero de la Arqui. diócesis para fe li c.itarlo en tan fausto d ía. CIRCULAR Gobie,rno Eclesiástico-Bogotá, Sept iembre JI de 1 9 1 0 Sr . Cura . __ _ Se a cerca el vigésimoquin to ani ve rsar io de la consagración episcopa l de nuestro a ru a­do Pas tor el Ilmo. y Revdmo. Sr. Dr. D. Ber. nardo Her rera Re, trepo, dignísimo Arzobis­po de Bog-otá y Primado de Co ombia. El llmo. y Rev.:lmo. Sr. Dr . D. J osé Te tés­foro Paú! consagró al Il mo. Sr. Herrera el día 2¡' de. Diciembre de J!l85 en la Catedral de Bogotá, y en esa misma fecha del presen­te año debemos celebrar la fiesta d11J amor fi lial á nuestro Venera ble P re lado. Justo es que todos Jos católicos de Colorubia y ~ eñ a la­damente Jos súbdi tos y ad n1 iradores de tan egTe;.\'io Pontífice, tomemos parte muy activa y eficaz para ce lebear con la mayor pompa y esp lendor t;JD fa usto ar onteci inien to. Todas J¡¡s Diócesis dP. Colombia han parti­cip~ d o de la Len éfi ca accion y de la favorable irlfl uPncia d11 nues tro amadísimo Arzobispo. Todas las clases socia les, y en es pecial los obreros, los niños y los pobr es, han sido obje­to de la solici tud y cuidados pastor ales del Ilmo. Sr. Her r er<1 Res trcpo. Las Comunida­des r eli g iosas y <-1 Clero en teda su j erarquía, han r r cibido muest ras . ineq uívocas de la pa­ter nal benevolen cia del P rimado de Colom­bia y de su celo r special ís imo por la s:m tifi­cación de 11uienes son conductores del rebaño de J esucris to. No es ocas ión oportuna para, enulllerar las razones de lo que acabamos de ex poner. B • 1 st ~ enunciar r l pensa mi ento para - que sra acog ido con entusiasmo, como lo ha s ido por el Exc.mo. Sr. Pre.- iden te de la Re­p úbli ca, Dr. D. Car los_ E. Restrepo ; por el Excmo. Sr. Delegado Apostólico, Dr. D. F rancisco R ·1 g·onesi ; por d Venerable Capí­tulo Pr imado, por e. Clero y por tos fieles de la Arqui diócesis. La pri n ci pal ovación debe con sistir en po ­ner nos en estado de gracia y ofrecer el ma­yor n úmero posi lJle de com u niones y or acio­nes, para ped ir al Alt ísin10 que ·prolong ue por muchos años la vida de nuestro Pas tor; para bien de la Ig lesia y we la Patria, de la SLciedild y de la famil ia. Con este fin nos he­mos dir ig ido á los l imos. yRevdmos. Prelados de Colombia supl icá nd oles dis eongan lo con­veniente en sus Diócesis, pa ra que todos los católicos de nues tra Patria tomen parte en la celebración del Jubi leo. Di r ig imos con anticipación esta Circu l ar~ á fi n de que ~ ea conocida en tod<1s las ciuda­des y poblaciones, en las aldeas y caseríos de la Arq uidiócesis. ' Por ser ésta una como fiesta de la familia cr istia na en las Bodas de su Pastor y de su P <1dre, hemos de lw cer es ta manifes tación en las ciu lades y en Jos campos, en las casas de los r icos y en las ch.ozas de los p< prcs. Hasta el pobre labri e¡:o pue 1e, s in detrimento, co­ger una fl .,r del campo ó tomar una rama de ár bol y coloc"r la en la puerta de su habita­ción l'n scñbra. Recomendarnos á los Sre,s. P ár rocos y Ca­peJJ ¡¡ nes de todas J;¡s ig·lesias de la An ¡u idió­ccsis lo s i(\·uiente : . Pr_irn r ro. Ex iten á Jos católicos para que Ilumlnl'n el frente de sus casas el día 26 de Diciembre por la noc he, no sólo en l11s ciu­dades y poblaci• nes sino en los campos, a u'n en las choz:1s de los pobres, y para que ador­nen las casas con b11 nd erat ga llardetf s, flo­r es y coronas, como se ac,bstumbra en otras solemnidades. Nada más tierno que esta prá(.,- .\ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. r66 EL HOGAR CATOLICO ' ·· tiell observ:Jda en las casas d e nuestros cam-pesin os e n la li cs la d e la Con ce pc ión d e Ma­ria. Oj a lá que los habitantes d e Bog.>tá d en t>s ta muestra de adhesión y a fec to á nuest ro ' ro.n ú o Benefactor en el día d e s u J u b ileo t·pisco pal. Seg undo. Dése un repiqu e gen er a l d e cam­pa nas en t oda s las igles ia s de l a A rquid ióce ­His el día .26 de Dici e mbre, á las d oce del d ía, á las seis de la tarde y á las nueve de la no­c he. T e rcero. Cáotese un sol e mn e T ede um e n a cc i ón de g racias, en todas los pa r rv q u i a~ , el día 2 7, ó en o tro día d e con c urso d e fie les, á voluoLnd del Párroco reRp .' cLivo . Cuarto. Invitase á lo dos los sacerd ot es de la c iud a d y de los cnmpns á so lemniz nr <'s t e aniv er s ario, y á celebrar el S anto Sa c rifi cio d e la Misa en la Basílica, e l día 27 d e Di ­ciembre. E s ta Circulnr será leída en l orlas l as ig le­ · aias d e la Arquidiócesis en la Misa principa l de uu día fes tivo después d e s u r ecep c ión , -y • adem á ' el domingo r8 de Dic iembre. Dios g uarde á u s ted . S ALUS TI ANO Gó~r E z RI AÑO V icari o Gen e r a l 'LA. NUEVA ENCICLICA. '- i>E LA SA:"'T IDAD DEL P AP A P ÍO X , Á LOS V ENE­, l;\ A.DLE S P11 ELAD OS DE LA ICLES IA 1 SODI1E SAN . CARLOS DORR OMEO Así co mo con motivo de las solemnes t fiestas c e nt enarias de los t res ilustres san­tos antiguos, San G re gario Magno, San " Juan C r isóstomo, Sa n A nselmo de Can· torbery, propuso e l So b e ra;;o P ontífice á Jos Pastores y fi eles los e je mplos y ense­ñan za s de tan ilustres va rones para res · .taurar todas las cosas en Cris to, divi sa glo. riosa d e su pon tifi cad o, a sí a hura conme­mora co n el mi sm o fin la me moria del .. cardenal de la Santa I g lesia Romana, . Arzobispo de Mil án, San Carlos B orro­meo, con ocasión del te r cer ce nt e na rio de · ¡u cano nización po r San Pío V ; con opot tunidad tanto mayo r cu anto más cer- . ca se halla de nu estros ti e mpos y más se­mejantP. s á las nu és tras sq n las b or r asc as en q ue estuvo envu elto. I .a e n cíc li ca po . ne de relieve el ce l o ardi ente de l santo Arzobispo de Mil án, que le hi zo b atallar infa tig-abl e mente por la int egridad y pu. r eza de la fe , de las costumbres y d e la . disciplina, y arbitrar los med ios m ás con­d uce nte s á la ve rdad e ra y santa reforma de la Ig le sia. Con esta ocasión va descri­, h iendo algunos de los graves males que nos aqu e ja n y lo s m ed ios q ue, á ejem plo d e S a n Carlos B rr o meo, h ay q ue apli car para su re me di o. T raducire mos lo que es d e más a c tualida d, po r ser nos imp osi­ble trasladar e ntera la En cícl ica co n que ll e na ente rame nte sus cuare nta y s iete páginas e l n úme ro d e Ada Apostolicae Se ­dis, corres pondi e nte al 2b d e l me s de M ayo, que la publica en latfn y en ita­liano. H ablando de los nuevos r eformador e s, no m ejor acons ejados que lo s del siglo X VI, dice la Enc!clica : " Tnmbién é st os LrJs t oro a o la d octri na, las ley es , las iostiLu c ionPs dP la 1 :;- I e~ i a, te­niendo siem p1 e e n Jos la bios e l g ri to tl f' cultu­r a y ci vilizac ión , n o p urque eso les importe much o, sin o porqu e así pueden ce l .. r más fá­cilmeme s us p e r ver sas 1n Lenei oo es . Porque cuáles sean en rra l1d a d s us rn i rns, s us traruas, el c a mino que pie nsa n ho ll ar, o in~uno de vosotros lo ignor a, y Nó ~ mismo denuncia­m os y conde nHrn os sus fJla o es. P ropó nense una ap os tas ía u n ive rsa l de la re y d e la 1¡;- le­sia, Lanlo peo r que aquell a auLÍ!)Ua en que pe­ligró el s iglo de San Carlos, cuanto más es­c ondida serpea e n las venas mi smas d e la I¡;- le ia y m ás sutil mente dedure de los prin­Ctpios erT óneos las con sec uen l' ias rxtrem as. Uno e s el origen de eoLr;~miJas: el hombre en emigo, q ue a t ento ,..¡e npre á I.t r uina del géoer0 hum~o o, sobres iem bra la zica ñ a en m edio del g rano; ig u almente ocodtas y te­nebro~ as las sendas; s ern ··jaote!l r l proc eso y el éxito fi na l. Co m o la prim ~rn, sr gún donde sopl aba la for t un a, así ati za b.t uua contr a otra, ya la c h•se opu lenta, ya la popul.•r, para perder luégo á u na y :i otra; del mismo m odo es ta u Jo de • na apt. ¡¡ La s ía rxaspera e l odio mutuo de pobres y ricos , parn que LenL e en cu a n to, si odo así que los turbu­lentos n0vad .r e s de los Li cmpus pa~adus rete-­nía n po r la mayor pa r te nlgun resto del teso­r o de la d octrina r eve lada, los moderaos, al co n trari o, p .trece que o o p uede n da• &e reposo bas ta ve rl J e nLer anteo te d isipado. Ahora b ie n , a rru 10ado tle e~Lc modo f' l fundarn f' nto de la r e li g ión, se d isu!' lve t:t n bien nece , ari~t•nenle el vin cul o d e la s oc ieda d c ivi . Espectácu lo trist e a l presente, nm enazndor para lo ve ni­dero; no porq ue se h Hya d t• temer po1 la i ncolu midad de la Jgle · ia, a cerca de la cual no consie n ten d u da las pro mesas div in as, s i no po r los peli gros que a me nazan á las fami li as y á las naci on es, m •yormente á las qu e ó fo­m e ntan con más ~fán ó tolera n con m<ÍS indi­ferencia es te pes tífau so plo de impiedad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO En guerra tan impla y estúpida, promovi­- da t a l vez y propag-ada con ayuda rle los m is­mos que más d ebie ran apoyarn os y sostener nuestra ca usa; cuando los e rrores se v isten de tan múltiples form as y l os v icios de tan va­ri~ dos atra ctivos , que lisonjean aú n á m u chos de lo s nuéstros, sed u cid os con la apari enci a .de n ovedad y d~ doctrina, ó con la ilusión de que la I g· les ia puede concertarse 8.mip;able­mente co n las n1áximas del s ig lo, bien ente n­- déis, Venerables Herman os, que t od os nos- -ot ros debemos oponer vigorosa r esis tencia y rebatir el a salto de los enemigos co n a ·1udlas mis mas armas de que echó mano en otro tiem­po San Carlos Borro me o.' ' Va reseñando el Papa estlls armas, de ~as cuales es la primera la conservación integra é in.corrupta de la fe católica con­t ra las perversas opiniones de l modernis­mo. El peligro de pernrsión es hoy día grandbimo, porque vivimos en una socie· dad corrompida. ' De aquí la urgente ne­cesidad de enseñar . bien los rudimentos de la fe cristiana, especialmente existien · do " la escuela que muy injustamente se Uama neutra ó laú:a, dice el Papa, pero .que no es sino la tiranía prepotente de ~na secta tenebrosa." Con tal instrucción va junto el oficio de la oratoria sagrada, -siendo de irr.itar el celo del santo Arzo­bispo de Milán, que con especialfsimo cuidado procuraba la formación de pre dicadores que santamente y con fruto se emplearan en el mz'núterz'o de la palabra,· cosa aún más necesaria quizá en nu e stros días, cuando vacila en tantos "corazone s la fe, y no faltan quienes, por gloria va. na, siguen la moda, adulterando la palabra -de Dios y quitando á las almas el manjar de la· vida . Sigue luégo un hermoso paralelo entre el verdadero y el falso reformador. De­- chado del primero es San Carlos Borro· meo restaurador de la dis ciplina, lleno de celo desinteresado y puro, confiado más en la gracia divina que en los me ­dios humanos, propagador de la frecu e n­cia de los Santos Sacramentos y lleno de ·solicitud aun para el bién mdte rial d e sus diocesanos. En este punto recuerda el Papa la ac­- ción católica que muchas veces ha reco­mendado. «A la parte de este apostolado n obilísimo -añade,-el cual abra za t odas las obras de m!sericordia que se . han de premiar con un re1no eterno, s on llamadas las personas selec-tas del esta•lo seglar; lns cuales, al tomar S ().. bre sí este peso, d eben esl11r prontas y ense­ñflrlas á s acrificarse ent• ramente á sí rnismás y á todas l as cusas por la buena causa, á su·· frir la e.nvidi~<, la contradicción y hasta la ad­versión de nJUc ho s que dev udven m g ratitq­des pur bendieios, á t r abHjar CO lllO buen sol­da r{, de Cris t o, á correr por la pacienc ia la ca rrera qae se nos propon e , mirando al au tor y con suma dor d e taje, Jesás. L ucha á la verdad bie n dura, pero efi cadsima para el bit·n es tar mismo de la societ. ad civi , au!l cua ndo se retrase la victoria COlupl e t a." Alabando luégo la entereza de San Carlos enfrente de la potestad civil, es-cribe Plo X.: 1 "La mis ma alabanza y g ra titud merecerán Jos católicos de nuest r o tiempo y sus vale­r osos ca udillos, los Obispos, cuanrlo ni unos ni o tros falten jamás en parte ~ I guna á los deL eres pro pios d " l os c iudad;mos, ora se tra­te de guardar fid , liJad .Y resp ·to á lo s f!ober­nantes aún dísc olos, H . m and an c . s~s _Jus tas. ora rPpu g nando á s u s m andatos cuando sean injustos ; tao lejos de la. ~ebel ón, procaz ~e Jos que corren á la s se~ t.cw ne s ~ a los motl­n es, c omo de la abycccwn ser v ll de lo~ que acugen, cual leyes sacrus anl:ls, th sp os ctOnesr manifie~ tam e nte impí;~ s de h ombres perver­sos Jos c ual es con e l m entido nornbre de Ji­ber'tad, lo re~uelven t odo é impon e n l a más dura tirilnÍa Esto acaece en pres ·n cia del mundo y á la plena luz de la mode_rna ci vi­li zació n en al•runa nación, espe c, nlm ente. d unde parece qu 0 e e l p oder de la s lin_ ieblas ha puesto ;, u_ prineipal asiento. Deu<•JO de tan ¡m ·potl' nle tiranía se pisotl'a~ . misc rab 'eme_n­te lo:; d erech os tcd . s de los htJOS de la Ig le s1a, exti ng uido en los g ·bern,.ntes todo s enti-. mientu d e gcneru::; itl a d, de hidalg· uía y Jefe. co n que por t anto tiemp o r esp! ~o dect ero ~ ~us padres, esc!Hecidos c o n e l lltul o de GrtStla­nos. Tao e vidente es q ue, una ve z • ntrado el odi o de Dios y de la Ig les ia, se vudve atrás en todo y ~e cor re á pr t· cip i t.ars~ en la barba­ri e de l a antiu·u a libe rtad, o ows h 1en yugG c rutle lí :;i mo d ~ q ue D d S 1i bró única 1u eo te.la 1 Ig· le si , de Cris to y la educactOn por ella m­t rod ucida. O, comu decía San Ca rlos Borro­meo, tan cierta cosa es y r econ ucida que con ninguna otra cu l pa es Di os más g ra vewent& o.e n d ido, cun nin!.§ u na otra provo ·arlo á ma­y or indignaci ón que C< •n el vir· io de la here­jía, y que á su vez ninguna tiene tHn gTan~e poder para arruinar las provtn c1as y _los t'el.­not; cuanto aquell a horr1hl e pe~ te. SIDO que. mucho m ás funesta se ha de es timar la actual c un,uraeión p <~ ~a arrancHr del seno de la Ig l e ­sia á las naci un es cr1stia n as. En e !'ecto, los eneJll igos, aunque en pensamiento y vol un tad m uy discurdes, "eñal ciP-rta , de l errur, só lo en una cosa es tán de aro uerdo, es á saber : en la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J68 EL HOGAR CATOLICO 1/¡)pu~nación obstin nda de la verdad y de la juttJCia ; y como de la un n y In de otra es · ~ a Iglesia custod ia y uefensorn, contra la lg les •a solamente estr ec han sus Jii:IR y dan el ''sa lto . Bien pueden ir diciendo que son imparciales iJ que promueven la causa de la paz; pero Ja verdad es que, con dulces p:d~ bras, aun­. qu e no con di si mulados p r·c. pó~ itos, no .hace n :otra ros<' qu e poner :1srrhnnzas para JUD~ar !al daño el escarn io, á ) a trnieión la v iolenna . Así (1ue, ero nuevn t:lct ica, es h oy acometido .el non ,bre cri tiano, y se mueve un a guerra m ucho DJ áS peligrosa que aquell as IJataJias en que rec ogió ttn LOs laureles San Carlos Bo-a- romeo." Despu és de exhortar á la pel ea, á e je m. plo d e l ilu s tre cam peó n de la Igle~ia en .el siglo X VI, c o ncluye e l sobera no Pon­tífice dando la bendición a postóli ca, fe­. chando su egregia carta á 2 6 de Mayo de 1910. ( Razó n y F e) Decreto ~sobr e la primera comunión de lo s niños QuAM SJNGULAI\I CllluSTus AMORE Este e s el título d e l D ecr eto ex pedido por nu estro Santfsimo Padre el Papa Pro X sobre la comunió n de los niños, con fecha 8 de A gosto ú ltim o, á propuesta ~e la Congr<> gaci0 n de Sacramentos. Damos h oy e l tex to d e la parte dispo­sitiva de e s t e grave y trascendental acto de la Santa S e de, d e ja ndo par:. más tar­de las luminos as razo n es e n que se a poya. .I. La edad d e discreción, tanto para ' Ja co mun ió n como pa ra !a confesión, es aquella t n que e l niño comienza á razo ­nar, es. d ecir, haci a lo s siete años, más 6 menos, m e n os también. D esde este mo­mento comj enza J;¡_ obl igación de satisfa­cer al d(¡ bl e precepto de la confesión y de la comunión. II. Para la p rim era con fesión y la pri­mera c omunión, no es necesario un ple­no y perfe cto conocimiento d e la doctri­' na c ristiana . E l niño d ebe r á en seg uida continuar aprendiendo gradualmente e l .cateci~mo entero, según la Lapacidad de .su int<>ligencia. _ . , III El co noci mi ento de la ReiJgJCn, r e ­que rid o e n e l niño para q ue e~té c.o n~e­- nientemente preparado para la pn me ra .comunión, es que compre nda , según su ,capacida d, los misterios d e. la fe nect:.~a­: rios, de necesidad de medw, y que sepa distinguir el pan eucarístico del ~an or­dinario y corporal, á fin de apro x tm;~~se á la Santa Euc;~ristfa con la devoctóa propia d e s u e dad. LV. La obligación de L precepto de la confesión y d e la comunión d e l niño re­cae so bre los q ue están encargados de él~ es d e cir, los padres, e l confesor, los maes­tros y el cura. Es a l pa dre 6 á los que lo ree m p la zan y al confesor, á quienes co­rresponde, sf'glí'n e l Catecismo Ro~ano~ ad mitir al niño á la primera comumón. V. Que una ó m uchas veces por añO" los curas c uici en d e anuncia r y de tenf'r una co munió n gene r a l de los niños, ad­mitie ndo no sólo á los nuevos comulgan­tes , sino 1 ta m hién á los otros que, con el consentimiento de sus padres"ó de su con­fesor, h ayan ya tomado ant~ riorf'Tlente parte en la S a nta Mesa. Que haya para todos alguno s dfas de imtrucción y pre­para ció n. VI. T odos los que tiene n á su car go niñ os deben poner gran cuidado en ha­ce r los a pr oximar con frecuencia á la San­ta M esa, des¡.¡ués de su p rim era comu.­ni ón y si esposible,aundiariamente,co­mo Ío desea n Cristo Jesús y nuestra Ma­dre la Santa I glesia; que vigilen pa ra que Jo haga n con la devoción correspondiente á su ed ad; que los que tienen este cargo se a c ue rde n también del grave d eber que tienen de vigilar para que estos niños asistan á las lecciones públicas de cate­ci s mo, ó e ncia de l R ey, quien le e xigi ó le fuese vendida no sólo la éra sino toda la co ina, para 1 frecer en la primera el sacrificio que había prornttido al S t ñor, y cumplir en ese monte los de s ig nios d e l Eterno. E>ta c él e bre colina, conocida de sde antes d e Abraham con el nombre de Mon­te Moría, y que acaso fue el .sitio donde tuvo lugar el misterio so y simbóli co sa­crificio de I saac, fue destinada para se rvir de centro á la religió n en Israel. En ella levantó Salomón e l famoso T e mplo que no le fue dado construir á David, su ~adre, porque le dijo el Señor: "Tú has de rra­mado mucha sa ngre y hecho mu chas guerras, y así no ~ued e s edificar Casa á mi Nombre. A tu hijo Salomón, que será hombre de paz, está reservada esta glo. ria." Como la colina no daba de sí la expla­nada que se requería para las edifi cacio­nes que se proponía levantar el hijo de David, fue preciso construir gigantescas murallas, por lo menos en tres costados, unir el o tro a·] monte Sión por otra an­chísima á manera de puente, terra¡Jienar en tres ángulos, y en el e tro formar, sobre robustas pilast ras, gruesas bóve das, e n una considerable extensión, para disp1·ne r el cuad1 il átero que debía servir de base á las grandiosas con!>truccio nes, c uyo con­junto se llamó e l T e mplo de J e rusalén. En el · cen-tro, sobre soberbias grade­rías de má rmol, se alzaba majestuo ~ a la parte principal destinada exclusivame!"te á Jehová; comprendía el Santo y el San-tuario 6 Santo de los Santos, en un cuer. po de edificio que media algo m ás d e treinta metros de largo por diez de an. cho. El Pórtico, de imponderable belle. za, se alzaba á sese nta metros de altura. y los costados contenían edifi caciones no­tabl e s. Fre nt e á la rica puerta del Santo. y delante del Pórtico había, además, dos columnas salomónicas á man e ra de obe. li sc os, que con ~us capite les se alzaban airosas á ve inte metros de altura, ador. nadas co n cien granadas d e oro de subi­d os quilates, cogidas graciosamente con, · cade nill as de l mismo m e tal. En e l Sa ntuario, rev e stido todo de ri­cos r e li eve s de oro, fu e colocada el Arca de la Alian za-monumento el más augus ­to d e l culto mosaico,-construída e n el d esierto por los in spirados artlfice s B e ~e ­le el y O o liab. Dos gigantescos qu e rubi­nes cubiertos d e oro, con sus alas exten- . didas la custodiaba n, formando en cima. de e lla el Propiciatorio . A este so be rano rec111to sólo le e ra dado e ntrar al Sumo. Sacerdote una vez al año, y estaba se pa. ra d o del Santo por un ve lo riqu •simo, for­mado de t e las preciosas y 1\dornado con . bordados de oro, seda y finísima pedre­ría. En el Sunto, de un poco más de doble· amplitud que el Santo de Jos Santos, ar. dlan constante mP.nte las lámparas de los diez ca ndelal •ros de oro de si e te brazo s,. y lurían el A ltar de los Perfumes y las mesas d e sti nadas á los Panes d e la Pro­posi ción, odo igualm e nte de oro. Tanto el. pavimento, de riqu!simos mármoles, como los muros, estaban magnificame nte orna­mentados : los sacerdotes desem peña ban á mañana y á tarde en e~te lugar, cu ya entrada les estaba prohibida á los de más, israelitas, sus funcion es sagradas. ~ ste grandioso edifici o, e nriqu ecido aun en la parte exterior de l tec ho co n e l bos. que de agujas de oro qu e lo cub ría para impedir qu e las aves lo dañaran, y co n te­nía prim o r es inde sc r i¡.¡tibl es , e s ta ba rodea­do de am pli o s atrios c o n he rmosas ga Je. rías, e n la s qu e había salas, habitaci o ne s y otros recintos de stinad os á di vr r sa s fun ­ciones rela rionadas co n la admini s tr ación r e li gio sa y aun ci vil'de l p uebl o. El ati-io más inte ri o r, con sus hahitacione s, estaba des ti nado únicament e á los sace rdotes; seguía luégo el de I sra e l, igua lm ente con sus amplias galerías, enormes y ricas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 EL HOGAR CA TOLJCO 1J>Uertas, etc. En éste y delante de las co­lumnas que había frente al Pórtico, esta­ba e l famoso Altar de los H u locau 5tos,al cual se subia, d e l recinto de stinado á las mujt: n -s, J•Or quince gradas de mármol, disJ,Ju estas e n forma ~ e micircula ·r . E~ tas ;gradas, de dond e tra e n su origen los quin ce salmos gradual e s, fu e ron las que subiÓ la Santfsima Virge n con el Niño Di­vino en lo s brazos, cuando en la Presen­ta<. ión lo tomó e l anciano Simeón en los "fiU}'OS. A¡;arte de los atrios indicados, á los <:ual t: s no p o dían entrar los extranjeros, babia otro s ufi c ientement~ amplio llamado Ext · rior, destinado á los gentiles. Impo~ible describir las infinitas riquezas -que conle nfa esta obra monumental, re­putada ¡.¡or una d e la s siete maravillas del mundo antiguo. Al arte egipcio y fenicio .se unió e l que hubo dé surgir del genio y -ciencia ¡.¡rudigiosa de Salomón. Para todas estas construcciones se em­¡ plearon en más de siete años cosa de dos­ · cientos mil obreros en el monte Líbano, ·en las canteras, en las fundiciones que se hicieron en el valle de J ericó cerca del Jordán, etc.; y e l escntor sagrado hace nutar que los materiales que se llevaron para la construcción d e l Templo fueron tan pe1 fc:ctamente arreglados¡ que no se -oyó ruido de cince l ni martillo durante el it:Ít:m¡.~o que duró la obra. En la granrii osa fiesta de la Dedica­• ción, después de que el Rey elevó fervo­ro- a pl e garia á J.: hová, la Maj t: stad Di­vina se h1zo st ns1ble por m edio dtl fuego del cielo que consumió los infinit os holo­caustos qu e se habían inmolado y por la .nube purísima que ¡.¡enetró por todos los .ámbitos de la Ca>a d e Dios. L os suce.sores de Salomón agrandaron y enrique cierun algunas de estas edifica. ·clones, y, no obsrante ~os saqueos y pro. fana{:iones de qu e en di ve rs a s é¡.¡ocas fue objt:to e l Templo d tl S e ñor, no se inte­rru1n¡.¡ iero n los ~acrifi cios matutino y ves­pertino por espacio de m ás de cuatro. cientos añus, ha>ta que en 588 antes de J.e~ucristo lo destruyó Nabucodonosor y se llevó cautivo el pueblo á Babilonia. Entonces fue cuando con acento desga. rrador c~ntó Jeremías la viudez de la .Reifta de las Nacümes y la ruina del único tem¡.¡lo en que se adoraba al Dios verda­~ ero. Zorobabel emprendió en el mismo .>i­tio su reconstrucción al regreso de la cau­tividad, pero distaba mucho d~ la magni­ficencia del Templo de Salomón ; no obs. tante le superó en g loria, porque estaba d e stinado á ser honrado con la presencia del Hombre Dios. Por espacio de 354 años no permitió e l Señor qu e fuPra pro­fanado, pues bien caro le costó á Ht:liodoro el sacril e gio que perpetró cuando penetró hasta el lugar santo para sustraerse, de orden del rey de Siria, los tesoros sagra­dos; pero habiéndose h e cho indigno el pueblo ¡;or su prevaricación de la protec­ción del Altísimo, sobrevivieron las horri­bles profanaciones del malvado Antfoco Epifanes. D espués lo purificó Judas Ma­cabeo y continuó siendo objeto de altfsi­ma veneración para todos, sin exceptuar los gentiles . Herodes el Idumeo, malamente lla­mado el Grande, hacia el año 18 antes de J es ucristo, emprendió una obra de restauraciÓn, en la cual empleó 10,000 obreros durante ocho años para sólo el edifi cio int e rior y los pórticos; mas las construcciones accesorias duraron hasta el año seis después de J e sucri~to, y en ellas empleó Herodes Agri pa hasta 18,000 obreros. Se cree g e neralmente que en virtud de estos trabajos gigantes­cos, casi superó en m a ;nificencia- al mismo Templo de Salomón. De estas construcciones grandiosas, dijo un día el Salvador que no quedaría piedra sobre piedra, y al efecto, T1to se encargó e l año 70 de nuestra é ra de convertir el e ~ plendor y magnificencia de ese Tem­plo, orgullo de Israel, en un montón de ruini'IS, acrecentadas por Ju liano el Após­tata el año 363, cuando qu e ri e ndo des­mentir al gali'leo llamó á los judíos y les dio cuantiosas sumas para que lo reedifica­ran, y al descubrirse los cimie ntos del san­tuario, salie ron llamas que los d e voraron á la vez que sobre vini e ron fuertes temblores qu e hici e ron desa¡.¡arecer todo lo que po­dría dar alguna idea de la forma que había tenido e l plano del mi~mo templo. Hoy lo que se ve en el centro de la fa­mosa e xplanada,. reconstruida por Justi­niano y por los árabes, es la célebre mezquita de Ornar, que se eleva sobre una plataforma irregular de unos tres metros de altura. Se sube por varias e!>ca­linatas, se llega al pórtico y se entra pot Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CA TOLICO 171 bermosas puertas al recinto del edificio. Mide cincuenta y cu;~tro metros de diá­metro, y en el centro, sobre un tambor cillndrico, se destaca una magnifica cú­pula de treinta y cuatro metros de altura y veintidós de di á m etro; debajo está la Ruca Sagrada, es sakh r a, que ~L bresale dos metros sobre el nivel d e l su e lo y está en su pa r te superior completamente des ­nuda. Sobre esta roca-la éra de Or­nán en tiempo de David-estuvo el AL tar de los holocaustos; los Cruzados la utilizaron durante su dominación en Jeru­ ·salén para ·que si rvi e ra de pedestal al al­tar mayor del" Templum Domini, en que convirtieron por. entonces la mezquita. Esta roca es el único vestigio .que resta del Templo de Salomón. La mezquita es de forma octágona y s mutilados centro d e l patio, q ue se halla c irc uído por Y la sangre que c.orre, y el acero que brilla ; el vasto edifi cio d onde está n los se mina- de pie, so bre los restos de aq uell os desg raciados, · J esús hunde en sus manos sus cab ellos sagrad os rios g rie g os que fundó e l m o d e rn o a p ó s- y lagrimas am a gas le su rcan la mejtlla. tol d e los ne g r o s, Carde nal L avig c rí e , se Y tray end o á su men te las viejas afw ranzas alza esta h e rmosa iglesia d e tre s na ves, de ve inte sig los, dice : ¡, cuál fu e mi mi nisterio ? en e l lu gar que o cu paba la casa pate rna ¿en d ónct e está n mis dul<.: es y gra ves enserianzas ? y ] esús, ev,a can do las mue rtas esperanz as, de l a Virge n. Hac ia el c e ntro d e la nave pen etro ent re las sombras arca nas de l mist er io. d e r echa se a bre la escal e ra por la c ual se descie n de á la c ri p ta, e n la cual e~tá la gru ta aug usta que v io e l n acimi e nto d e la M adre de Dios . E n s eguí Ja visitá m os lo q ue se juzg a ocupa ba la P z'sána de Sz'loé, e n un si t io no distante del r eci¡.>i e nte que h a n d esc u bie r ­to los P a d r es Blilncos, y la pue rta que da al va ll e de C e d r6n , ll amada Puerta de San Esteb an No le j os se se ñct lá e l luga r d e la lapidación d e l in sig ne Proto má rti r. U n t an t o fatiga d os re g r e sám os , h o nda­m en te emo cionados , á Casa Nova , d e jan­do pa ra o tra e x pedición la vi sita á G et h­semanl, a l ~ep ul cro d e la Vi r g e n y á l os d e má s lug ares que ningún peregrin o d e ja de recorrer.-París, Febrero de •909· Y mira que a ún se matan como en ti empcs le- [j anos, predi cand " - no obstante - su celes tial doc trina; qu e en l uc has frat ricid as sucum be n los herm a no s, y si n embargo quieren q ue los ll am en cris ti ,mos, como sangri onta burl a. L a fr.- nte se ilum ina Del Maest10 un in stant e ; alzó lu égo los ojos y co n honda t ·ist eza , fi jólos e n el cielo, y di jo: Padr e mi o, ante t u , ér de hinojos te ruego q ue d e p on~as d~ nue vo tus enojos, pu es no sabe n lo q ue hacen. Hacia el su elo r• torn a la mirada con honda desventura, y cub ri éndo se el rost ro con sNs pi Rdosa s mano s dij o, con esa frase de i nfi mt a dulzu ra : "Yo os dij e qu e os am aseis ": y luégo con tri stura agregó : sois fu ertes y valiente s, pero 110 sois lur · 1na1tos. J ORGE A RTU RO D E L GA. D Presbítero Basa, Septiembre de 191 , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO La guerra contra la Iglesia PLAN DE ATAQUE Sobre este tema es muy interesante la información que ha pub!icado la Corres­pondencia de Roma, cuya pericia in~orma. tiva hemos tenido ocasión de admirar en distintas ocasiones. Según dicha publica . ·CÍÓn el conflicto religiosó desencadenado en España por la sect.a masó~ica es un episodio de la guerra mternac10nal que 1a masonería hace á la Iglesia en todas partes y especialmente en Jos países la­tinos. La caza de conventos y de escue­las católicas es el fin que el centro secta­rio h"' impue~to á sus órganos y adeptos de Francia y de las tres monarquías me­ridionales. El Sr. Canalejas, que ha abierto las ventanas de ' Jos templos protestantes y va á cerrar las puertas de los templos ·católicos, simboliza la ejecución del san­to y seña cosmopolita y sectario, que de­be ·ponerse en práctica en cuanto. un adepto sube al Poder, siendo esta actitud el pago qu e la secta exige P?r el encum­bramiento y la fortuna política. ' En Italia y Portugal los jt fes y los. so\ . dados de la mason ería colaboran al mismo fin con su Prensa, sus círculos y sus cam. pañas parlamentarias . En todas partes es la guerra directa á. Jos c onv~ntos y á las escuelas con la misma táctica y las mismas astu'cias, y el mismo cinismo y armas iguales. Lo de España es, pues, una batalla de la guerra mundia l: com e nz ó ésta, natural­mente, en Francia, y ahora e~t~lla ofi­cialmente al otro lado de los Pirmeos, y se halla preparada en Italia y Por~ugal. T ambién se trabaja por orgamzarla en varios países de la América latina, pa. ra donde hace po cos días han salido dos emisarios de la S" cta, mas ón el uno y hu. gonote el otro, con e l objeto d e ligar "~ul­turalmente" dichos países á la conspira­ción de París. En Bélgica sólo se espera una "bue­na" crisis política, para r e novar la épo ca persecutoria de Frére Orban y Compa­ñia. Acaban de verse en Alemania movi . mientas anticatólicos tomados en serio en Baden acerca de la cuestión escolar, y - en tod~ el imperio reali¡¡;a la masonería y el protestantismo unidos un vigoroso e~fuerzo para laicizar la enseñanza. Esta permanece "neutra" en Inglaterra merced al ateísmo práctico de los libera­les ... en una palabra, la gu erra es t á de. · clarada 6 en incubación e n todas las par. tes del mundo. Por esto todos los verdaderos católicos se hallan dire r.t amente interesados en prestar apoyo á sus correligionari os, prin­cipalmente en aque llos puntos do nde la lu cha esté ya entablada con él ó lo s Go-biernos . . La Es paña católica no ha querido aguardar las desilusiones de última h o ra y ha comprendido rápidamente el plan maquiavé lico de los po!It ic os de la secta. En vano éstos juegan con las palabras y tratan de dar el cambio al Episcopado y á los J e fe s católicos. Al prime r disparo, Obispos, sacerdotes, jefe s civiles, se han puesto al frente de la protesta. Por consecuencia, toda la Prensa ca­tólica, todas las Asociaciones católi cas de Jos demás países, deben tener á honra el apoyar eficazmente _la actitud de lo~ ??· rre ligionarios espanoles ant e la opm10n sectaria, artificiosamente formada y sos­t enida por la Prensa anticl e ri cal; y d eben tambi én ponerse e n guardia, pues en sus resp ectiv as nacion es muy pronto co­menzará la lucha tambié n. El momento histórico que ahora atra­viesa la Iglesia es de excepcional grav~­dad · nunca se vio, como ahora, combati­da ~or guerra intercontin e ~ ~a\ ~irigida por un solo centro cosmopolita, m nunc~ sus adversari os dispu sieron de tan gi­gantesc os medios morales y materiales de c o mbate. Fre nte á la solidaridad co smopol ita del enemigo, debe formarse la solidari­dad · mundial de Jos católi cos en torno del Papa y de sus Obispos. Tengámoslo presente los católi cos to!;los. (El Irú de Paz) NOTICIAS RELIGIOSAS A PROPÓS ITO DE LA E ¡.;cÍCL ICA nonR.OMEANA. L os protestantes a lemanes se. i~r itar.o~ c;e­yend o ver en la última Encich ca, IDJUrias contra Al emania y la R efo~m~. Con m1:1cha oportu nid a d a dvi e rte un periód iCO ex ~r a n.Jero, que las pal abr~s más sevp ras del VIcar.IO de Cristo no son sino miel y azúcar, coteJadas L---------------~-------------------~--------~-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR . CA TOLI CO con IRs a frentas con que Lutero u ltrajó a l Pontífice y á su patria reforma da. PHra Lu- 1ero la Co r te r om ana n o fue sino un a Sodo­ma, y cl 'Papa ua mon s truo, un lobo, un as­no, un puer co, el 11ntecris t o, e l hijo d e l dia­b lo. Es imposible c itRr las groseras injurias que brotar on de s u p luma contra la Saola Sede. Pu"s h é aquí un rnm i llete de flores r o o que obsequió á su pueblo teutón. L o tril la de bruto y pu e rco, d e r az.1 b •·st i 1, des! orado, siete veces peo r drs pués de la prrdirac' ón dd puro Ev .• n g d io , y asegura que" la av:nicia, l a usura,],¡ crá pu la , la blasf ·mia , la mrntir·a, la hi pocresía, se aumenta n mu<' ho m ás h orr i­blenrente que bajo e l P" pi s m o." " Lo s erudi­to s prdtestantrs, co ncluye r l mismo di ,.rio, se r eirá n inter·iorm r ote a l oír las qu-j " s d e los suyo~ e 10t r11 la Encícli ca tan moder ada de Pío X, y dirán para sí: ¿ Pero p• r qué los cat o licos no les pondrán d e lante los tex tos d e Lu tero?" Er. VATI CANO EN LA CUESTI ÓN R ELIG IOSA EN E sPAÑA -C om pete n temente a utorizado PI Us ­serva tore R uma n o, del' larR, contra los c¡ue ta c ha n de iotr·a n sigr o le á h1 Santa Srde en sus nPg-o c.iaciones coa e l Gobierno esp>~ño l , que, lc-j >S de es •, el Vaticano se 1 ~>• m <. strado di spuesto á concesiones ta n i mpClrlantrs, co­m o la limit:~cióo d e la <'asas r e li !(·i o•a s; lá s u prrs ióo de las qu e p osean menos ele doce r r li g io-;os, con algunas excepcionrs; el deber d e i ,n petrar a utorización para la apertura de otras nuevas; sumi&ió n de las co o grrgacio­nes á los i m puestos de l re i no que pcsno so­bre las rtemás pPrsonas jurídicas ó súbd itos esp;•ño les, y la " bl igac ión para los extra nje ­ros c¡ur p reten dan eslaldecl'r Ó• ·dr ne> ó c on­gre!? ·"c •<•nes relig·i• sas con p•·rs nali d.a d jurí­dica reconocida por e l Estado, de naturali­zarse previame n te en el rei n o. seg-ún las leyes c ivi les. Dedúc rn~e d e aquí la brnr·volcnria del V aticano y la i neonerc ióo q 11e co111elería e l Gobierno de Madrid s i á espa ldas de l11 Santa S ede y por hU propia c ueotH y r azón, l e~ isla­ra sLbrr las órdPn eh y cong-rP~ar io nes rdi­giosas, puesto que es actual nw teria de nego­c iación entre a m bos P oderes. P or eso, :d te­ner noticia de la llallladH Ley del Canda d o, d e qur h 11b larrmos, escril ía e l mis111o diat·io "que const i tuye una nueva Í!1C 11rreccióo del Go ie rno, dific ultando las negocia•·ioors con e l Vaticano y poniendo á las con~Tt'(\'acino e ; r eligiosas fuera dPI der•cho común, en, 1 que está reconocí a cualquier·a asocia" ión que tiene un fin líci t0 esta ble cido en la ky." Y la Correspondance de Rome, de, pués d e examinar la "cuestión re ligiosa e n España," saca la siguiente conclusión: " Roma y todo e l mundo católic o aplauden y alirntan ia agi­tac ión jus ta y lega l d e la España cnlóli c a con­t r a los hech os y declaraciones del GHbinete C a na lejas e n el asunto de que se trata. L9. España c a t ólica fa lta ría á su más sagrado de-b rr de conci encia y á s u h onor tradic ional• s i n o continuase ese movimi.· nto tan enérg i­c o y leal con t r11 una ca H>pa ña sectari:•, en la que se n.anc<,m unan los miuistr·o<; de S . M. C. con l os ele r11 e tos revolucionarios df' l a' src­t as noti rreligi ''as, Hn lis••ciall'' y antipatt·ió­ticas." p , r ~ u parte ];, s~nta Sede no se h a mostrado irn pas• b!.· a u le 1" nueva arbit rarie­dad del M ini~trr·io Can;dPj;•s. "El Sr. OjPda, afirma un prrió 1 ic·0, "n u oció al Gobiel'fm que 1" S"nla 'pde envía nl,ra nurva pr< te ta, m ás en é rgica que l a~ anler-ivres, c ,mtra la lla11• da L ey del CandadiJ." (ftaztin !/ Fe). ING LATERIIA-En la C:ímRra de los Lorrf' se disr·u t ió, e l 2 de A~· ~lo ú!.iron, r-1 pr yecto del Go l, ierno, aprohMfo po1· la C::ímara dP los Comunes, que rnodifica la fórniUia d 1 jura­mento real, en el sroti 'o de supriwir de ella las fr a ;es y 1"8 proru~sa. odi sas e ¡utra el ca­toli c i~mo . E l Ar<:ohis¡JJ 11ng-licaou de C11nlor­bery a¡'oyó el ¡u;oyprto )' dt>claró q e satisfech••, tele-irafió al A r·z bispo dándole las gracias por su mauifrst:Jcion. No deja rte ,<"r cu1•io o que, cua n Jo el pue­b lo miÍs poderoso de Lt tierra. la runa del prote- tanti n1n, rl puebh que persig-uió ron más crueldad, h1sta los pri 111'r s añns del si­g lo XIX, á los clllólicos ing'ese~. aren úe ca­d a día m ás y más su regre .n <Í la I~l :•,ia ver­dRdrra, ro estr vi11jc U<' las ;¡ Jm¡¡s ha ·m rl ho­rizon te roma o o ; no dej • de ~er curios> que cuando esto sucede, rcpetimvs, aquí, en Co­lombia, se fnndeo periodic'1' inf.tm es p ·1r.t ul­trajar lo más santo y respetable y de cristia­nizar á las mas;~s. -Su SANTIIlAD ha pnhlicado no Jfvftl pr.:>­prio, est;~b leciendo en Chi le e l Cuerpo de Ca­pellan es militar.·s, á prtirión del Presidente d e la República. A t..r cabcz~ del Cuerpo se e ncuentra un Ca pell á n mayor, d cpe odi •• nle de la Santa S.· de y con juri di rción sobre lo ejércitos d i' m ·1 r y t iel'l'a, e l cual n ombrará á lo Capell anes del Ejército y de la A r 111ada, de acuer·d o con rl Gobiei'I)O. -EN FIN DEL AÑO 1!)0!) CJ ilCUIT ÍR n <Í las es­cuelas pa rroquia les católicas d e Norteaméri ­CR, r .237,ooo alumn os, c uya e oseñauz'l costó á l os sostenedore.s J e d ic h as e scuelas, tre in ta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HOGAR CATOLICO y seis millones de dólal·es, suma que por sí sola demuestra lo grandioso de lus energías cató icas en aque l país, teniendo en cuenta que además de la enseñanza son muchas y muy importnntes las obras d e benefice ncia y de piedad que PI CHtolicismo sostil'ne en dicha República, donde ser;uramente no se tiene de las ó1·denes y congregaciones religiosas, pro­pulsor< J s de las mencionadas obras, el concPp­to deprimente y des pectivo que los auticleri­cales de aqu end e trata n de inculca ¡· r.n e l pue­b'o inconsci e nte, c .1n p Prjui c io ennrmP. para el mi smo, put's los ben e ficios de la enseñanza y de la caridad que la s institucion r s cntólicas exti enden por todas partes, fa vor·r.C\en en pri­mer término á las clases populares, que de ell os es tán más necesitados. CRONICA LOCAL RE GR E ~ O DEL PRELADO-D ~ spués de haber hecho 1 a Snnl a Visitu e n la s pa • r r quins de Cu­cunul¡{., Uuachetá, Lenguaz" que. Villap iozóo, Chocontá, Suesca y Sesquilé, ll r g-ó á la cnpi­tal ..J Ilmo. y R.ev .J mo . Sr. A1 ·zolt ispo Prima­do, e l '5 del pas"d o, acomptñudo de su hrr­maoo el Dr. Alr.jaodro H Prrern, de l S 1· . Se­cre tario d el Arzo1 i- p arlo Dr . Cortés Lee, rle l os H. ever·endos P . dres Tol edo y G•ddó~, S. J., que con el :-ir. Secreta1·io lo ac.ompnñar oo en toda l a correría. Numrrns o clero ~alió á Ne­mo ·ón y á las demás est<1ciones d r l Ferroca­rril de( Norte á s" Iu iar á ~ u Pastor y f · lici­tarlo por su rrgreso. E l rloming·oa ntPri"r ha­bía sido el día de su cumph·años. con cuyo motivo su ilustre familia y gran número éle los que Ir. fes tejan es' día lo estuvieron espe­rando el sábado precedente. GRANDIOSA OBRA-T a l es la que está pro­movien 'o el Exem o. Sr. Del eg,1do Apostó [i (;o , Mon ~r ñ o r R il g J nesi, para que 'e construya un Hou.b roso, !G mismo que en Gac hal:í, d nde cuenta con cua­trocientos soc.ios, e o Ch i paquf' y otras tn u· chas parroquias, en la, qu e lus pá t' J'uc os DO· han archivado el di pl uma de erecc ió n. CuARENTA HoRAS-I~as ha halJi lo pompo­sas en I ~s ir;l esias de San José , La Ter ,.· ra y Santo D •mio ~·o, en es ta c iudad. Eu Sao An­tonio d e T Pna se estrenó c"n <"S ta mis ·na so­l emne Oración y la procPsión de Corpus, el ensa nch e n otable d e la i:\·1 sia , qu ·ya prr.sen· ta un asp "cto raciona l; rl concurso f ' '" in- 111enso y lns romuni o nPs num r. r.os·•s. En Cá­queza el Triduo e"e n >la un o ·tahle r t•na­cimiento relig ins o; Ch i p .. qu e , p u bl • 'l"e coo­p era como ningu no para las obras '1'"' e •n­prende e l Pá!' r o~ co y se u fa na roo su bell ~ i¡;rlrsia g ó tica y la ma~nífica torrP. que seule­jil o tra Giralda ; T t· oa, q
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 31

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Compartir este contenido

El Hogar Católico - N. 29 y 30

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones