Por:
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Fecha:
12/02/1870
•
Política - Literatura - Noticias - Filosofía-Relijion-Artes i oficios-lnstruccion pública-Bibliografía.
Medicina-Varieda.des-Revista de la ciudad-Revista de los Estados-De Europa i mercantil.
Se publica los m6.rtes, miércoles, viérnes i sábados,
i el mismo dia se lleva a las casas de los suscritores de
la capital i se r emite a los de fuera por los correos res})
cctivos. Los lúnes i juéves se publicará si es necesal'Ío.
Valor del trimestre, tres fuertes.
Valor del semestre, cinco fuertes sesenta centa.vos.
Valor del afio, diez fuertes.
Valor del número suelto, diez centavos.
TRI~1:ESTRE 1. AÑO l.-Bogotá, 12 de febrero de 1870.
LA lLUSTRAClON.
.... -
Bogotá.
Ahora que se halla reunida la representacion
nacional, creemos oportuno tratar un
asunto de interes jeneral, que nuestros lectores
no podrán ménos de acojer benévolamente.
Bogotá, capita.l del vireinato, capital de la
a-Ioriosa Colombia, capital de la Nueva Gra~
ada i capital actual, reune en sí condiciones
especiales para que ántes, como ahora, se la
haya asignado el primer puesto en la categoría
política de nuestra asociacion.
Dotada. de un clima suave, rodeada de su
opulenta sabana, provista siempre de víveres
abundantes, sanos i variados; habitada por
una poblacion respectivamente considerable;
con edificios sólidos i capaces pa!'a la satisfaccion
de las necesidades de todo jénero;
regada por aguas puras i esquisitas; adornada
por una juventud de ámbos sexos, espiritual,
bella i elegante; con elementos sufi.
eientes para satisfacer desde las necesidades
mas imperiosas de la clase pobre, hasta los
caprichos del que goza de lo supérfluo; en
donde la tierra brota mieses i flores i ganados;
ha tenido que ser el rendezvous de toda
la jente distinguida de la República.
Venirse a vivir a Bogotá ha sido siempre
el ensueño de los hombres de aspiraciones de
las provincias, cuando algunas causas especiales
no los han retenido en el domicilio
natal.
Es que Bogotá reune, aunque en pequeña
escala, comparada con las grandes ciudades
de Europa o de los Estados Unidos, todos los
caracteres de una capital: afluencia de productos
extranjeros para las artes i las ciencias,
templos numerosos, establecimientos de
educacion, observatorio, museo, teatro, biblioteca,
los a.rchivos que guardan nuestra
historia, &c. mas la imponente maravilla de
su vecino Salto de Tequendama, una de las
curiosidades mas notables del nuevo mundo.
El pensamiento de despojar a Bogotá de
su rango en nuestra sociedad, jamas ha sido
otra cosa, que uno de esos arranques hijos
de las cóleras mo'mentáneas de los partidos
irritados por las luchas de nuestras deplorables
banderías.
J amas ha soñado nadie entre nosotros, en
el seno de la calma de las pasiones, en tras'
ladar a otro punto el asiento de nuestro Gobierno
supremo. Esa idea no ha sido hasta
ahora sino una. medida inspirada por alguna
antipatía del mumento, escusable quizás, pe¡
·o sostenible, nunca.
El solo enorme costo en la conduccion de
nuestros archivos nacionales a Cartajena, o
Panamá, para ponerlos a disposicion del co·
mejen, es un obstáculo considerable.
Bogotá, pues, con todas sus ventajas, no
tiene sino un defecto: su enorme distancia
del mar; porque quien esté hoi a orillas del
mar, ese puede decir que vive realmente con
el mundo ci'vilizado.
¿ No seria posible poner a Bogotá a ori llas
del Mar Caribe?
A la altura en que se hallan hoí los hechos
en materia de mecánica locomotiva i de injeniería
civil, apesar del gran desnivel de la
hermosa llanura de Bogotá respecto del rio
Magdalena, estamos tentados a sospechar
que la empresa pudiera ser factible. .
Hómbres competentes pueden descubrir
una 1 ínea. capaz de vencer los mayores obstáculos;
los cuales pudieran desaparecer ante
una. sábia combinacion. ¿ 1 qué importaria.
que esa línea resultara una, dos, cuatro veces
mas larga que la actual, si los rieles del
vapor la harian, aún así, diez o veinte veces
mas corta? Lo importante en esto, seria la
eliminacion del tiempo: el espacio se anula
con la rapidez de la locomocion. Esto es ya
una trivialidad para el mundo actual.
Con todo, i siendo Bogotá la ciudad cuyas
ventajas hemos reconocido, en parte, ¿ por
qué no se piensa sériamente en su porvenir?
N o es ella un vínculo de union de todos los
Estados que componen la República?
Bogotá es el Hotel de Ville de Colombia; i
cuando se trata de hacer casa en qué vivir,
no se calcula el interes del capital que ha de
invertirse, sino las comodidades especiales
que mil veces valen cero ante los guarismos
de puro valor de cambio.
Es necesario salvar a Bogotá, como es necesario
reparar el techo que nos cubre, cueste
lo que costare, en jenera\. 1 esta no es
cuestion del Estado de Cundinamarca, del
Tolima, de Boyacá &c. Es cuestion de interes
nacional; porque Bogotá es la capital de
la. República, ~ por decirlo así, la. metrópoli
de cada Estado de la Union colombiana.
. Mejorar a Bogotá, es mejorar nuestra propIa
casa.
Hai un hecho tristísimo, capaz de aflijir al
hombre mas profano en economía política.
Cuando la campiña de Bogt>tá dá lujosas cosechas,
los agricultores se arruinan!
Quiere decir, que por la naturaleza de la
pésima situacion topográfica actual de Bogotá,
en sus campos marchan las cosas al reves
de todo cálculo humano: miéntras mas, mé nos!
Esto es detestable.
Tiempo ha que el lodo que acarrea el Funza
en su cauce, ha colmado hasta cierto punto
su fondo ; en términos que en la estacion
de las llu vias se desborda i aniega considerables
terrenos, que quedan suprimidos para la
agricultura de la campiña bogotana.
, Nada seria mas fác il que traer de Europa
o los Estados Unidos una máquina de escavacion;
pero para qué? El suelo que no se
aniega aún basta i sobra. Para arruinarse
Guando Dios da ciento por uno, no hai necesidad
de utilizar el terreno anegadizo. El que
queda es suficiente. Si hemos de naufragar,
tanto vale un navío - vapor como uno de
nues tros memorables champanes.
Pero démosle, ya q ue no una vía férrea a
Bogotá, siquiera una regular ¡sólida carre·
tera ; i es seguro que entónces se eSCllovará
el Funza; porque entónces esa tierra que él
sustrae hoi al trabajo agrícola, tendrá un des~
tino que llenar en los cálculos i en las es peranz'lS
de nues tros propietarios i agricultores
sabaneros .
La mula que hoj hace un viaje a la semana
en la estacion de las lluv ias, haria entónces
tres o cuatro.
La mula que despues de ese infernal viaje
que hace hoi, necesita de algunas semanas,
de meses enteros de reposo, entónces reposaria
unos pocos dias.
La mula que en dias de lluvia. cuesta. hoi
diez fuertes de aquí a Honda o Ambalema,
costaria la cuarta o quinta parte.
Entónces las papas i Jos cereales i hasta las
Se publican remitidos i avisos, a. un precio sumamente
módico, que se arreglará con los editores. Todo
lo de interes j enera.l se inserta grátis.
Los editores, NIOOLAS PONTON 1 C~
NUMERO 25.
ricas legumbres de la llanura de Bogotá se
podrian saborear en todo el rio Magdalena i
hasta en nuestras costas del norte.
Los jéneros de importacion bajarian de
precio proporcionalmente; i la gran masa de
los consumidores tendria ese ~livio en sus
mas indispensables desembolsos.
Esto de pensar i de saber que es mas fácil
traer un piano del Ha vre o de Southampton
a _Honda, que de Ronda a Bogotá, es casi
una prohibicion absoluta. 1 ya se sabe que
esa grande anomalía, que esa enorme demora
vale dinero i mucho dinero; amen de los
riesgos inherentes a un camino lleno de
zanjas i de fangales intransitables en una
gran parte del año.
Todo esto es cierto, i no solo cierto, sino
mui conocido jeneralmente. No podrá pues
objetársenos que estamos poetizando. Los
hechos son reales, evidentes, innegables.
Un buen camino de Bogotá. al Magdalena
seria un bien para Bogotá i un gran bien para
toda la República, que tiene en Bogotá
no solo su capital, sino el foco de sus progresos
morales e intelectuales, como un centro
de comodidades físicas, de comercio, de
ideas i de educacion jeneral.
Bien.
Supongamos, no que estalla una de tantas
miserables conmociones intestinas que tanto
nos han empobrecido, atrasado i desacredi.
tado ; supongamos, que no es una conmocicn
franca i amenazante, sino que hai un sério
motivo de alarma pública. Qu. haria el Gobierno?
Pedir autorizaciones al Cuerpo lejislativo
nacional. Qué haria el Congreso?
Decretar un gran ejército ; decretar una contribucion
considerable. ¿ 1 de qué se trataría?
De la peor desgracia que puede acometernos,
de la horrenda calamidad de la guerra.
Hola! para la guerra estamos prontos!
listad! Nadie habla en tónces de conjurar el
mal parlamentaria o diplomáticamente. Se
trata de pelear i este ha sido nuestro eterno
oficio.
En los corrillos, en las tiendas, en el teatro,
en los comedores, no se habla con calor,
con entusiasmo de otra cosa que de lanzas,
de fusiles, de jenerales, de batallas,de derrotas
i de victorias.
Entre tanto, la industria está en capilla;
el la briego i el artesano en capilla, i en capilla
todo el mundo . Pero los labriegos i los
artesan08 se toman o se cazan como liebres,
los cuarteles se colman, las cajas redoblan,
las oornetas atruenan, los propietarios, los
comerciantes, !os ricos, en fin, refunfuñan
pero aflojan! No hai remedio! 1 si Dios
nos favorece mucho, la tempestad se disipa i
el pais sufre apénas como un golpe de mar
que no despedaza la nave, pero que la estremece
i la detiene un instante en su veloz
arranque.
Todo esto se hace, se ha hecho por desgracia,
mas de una vez, mas de muchas veces.
Se ha· sangrado al pais de las venas, de
las arterias, de la médula .. .... 1 qué remedio !
El Gobierno se atreve a todo eso ; el Congreso
no le va en zaga, los periódicos arrojan
llamaradas i el pueblo suda. sang re. 1 qué
remedio! ¿ Cómo nos hemos de dejar amenazar
o insultar de un injusto enerr.igo ?
i Cómo hemos de permitir que el jeneral o
que el Gobernador Z se haya pronunciadl)!
Es preciso pelear! 1 primero se hundiría el
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
98 LA ILUSTRAOION.
universo que permitir tamaña ignominia! Eso
jamas!
i sus cuatro Secretarios han dirijido a las Cáma·
ras lejislativas del presente año.
manda marinero. Quer~mos decir que la soberanía
de la Nacion reside en los ciudadanos que la
constituyen j i que, en consecuen.cia, si .la may?ría
de los ciudadanos de ColombIa hubIera eleJldo
Presidente al jeneral Mosquera, habría quedado
virtualmente abrogada la sentencia que lo extrañó
del territorio de la República, i él habria tornado
a ser Presidente lejítimo de Colombia, con el
mismo derecho con que cualquiera otro de los ciudadanos
colombianos hubiese sido exaltado a ese
honr080 puesto por la mayoría de 108 sufrajios de
sus compatriotas.
Muí bien.
Pero ¿ por qué no tenemos esa misma decision,
ese mismo calor, ese mismo entusiasmo
para las grandes empresas sociales, gue
en vez de ruinas, muertos i deshonra, nos
darian riqueza, paz i abundancia? ¿ Por qué
estamos tan dispuestos al sacrificio cuando
se trata del mal, i somos tan apáticos, tan
reacios, cuando se trata del bien?
El ciudadano Presidente i sus ministros, levantan
en coro su atronadora voz, para denunciar
unte la Nacion planes lib.ertic~das!. qu~ no han
existido ni aun en las febrIles ImaJlDaCIones de
los que hoi aparecen como denunciantes. Pero la
Nacion sabe mui bien, que toda esa inmensa poIvadera,
i esa desconcertada grita que levantaron
los miembros del Gobierno en los dos años pasados
i esos aprestos bélicos, en grande escala, de
que hicieron tanta ostentacion el año último, no
tuvieron otro objeto que el de preconstituir una
defensa cualquiera a los planes que se meditaban,
i que, con asombro de todos los hombres honrados
del pais, se consumaron contra la soberanía del
pueblo. La Nacion sabe que todos los hechos ejecutados
por eso que se ha llamado apasiQnadamente
liga de elementos heterojéneos, o coalision
de intereses diverjentes para lanzar al pais en los
horrores de la guera civil, son hechos garantizados
por nuestra Constitucion nacional, como corolarios
obligados de nuestros derechos de aDociacion,
de sufrajio i de libertad del pensamiento.
La Nacion sabe mui bien, que todo 10 que hizo
el partido nacional, con escepcion únicamente de
la idea cardinal de reunir dos fracciones de dos
partidos que ántes se habian heoho la guerra, se
habia practicado constantemente entre nosotros,
sin que a nadie se le hubiese ocurrido la idea, bien
peregl'ina por cierto, de fundar sobre hechos inocentes
i procedimientos legales, una alarma de tal
manera inusitada e intempestiva, que al no haber
sido amenazante para el bienestar de la República,
debiera haber8e considerado como parto natural
de las elucubraciones fantásticas del Capitan
jeneral de los manchegos. t Cuál es, sinó, el cánon
constitucional que se opone a que unos ciudada.
nos conservadores i otros ciudadanos liberales,
formen un partido político? Ninguno. 1 sin son
heterojéneos realmente los principios que profesan
esos ciudadanos i opuestos sus intereses, i qué le
importa eso al Gobierno? ¿ Quién se ha alarmad9
ni quién ha dicho una sola palabra, porque unos
liberales i otros conservadores hayan votado en
Antioquia, por el doctor Berrío, para Gobernador
del Estado? ¿ Por qué esa amalgama de elementos
contradictorios, amasada en las montañas de
Antioquia, no conmovió los muros de palacio?
Hoi, ahora mismo, votariamos diez o veinte
mil hombres i un crédito indefinido al Gobierno
para una guerra; i es seguro que no
nos atrevemos 11 vot-ar un milJon de pesos
para poner nuestra capital a la orilla del
()céano, en contacto con el mundo civilizado,
Eso no! Eso seria ya un yankeesmo inaudito;
i nosotros somos los tataranietos de Quesada,
de Heredia, de Robledo &c. ¿ Cómo vamos
a renegar así de nuestros buenos abue·
los? Esto seria hacer traicion a nuestra clara
prosapia.
Fuera ironía! Es necesario ya otra clase
de valor que el que consiste en matar o morir.
Esto lo hacen los animales tan bien co·
mo nosotros.
Tengamos el valor del hombre; el valor
de la razon, de la. intelijencia i del bien social.
Los sacrificios hechos en aras del bienes·
tal' nacional, del comfort inglés, no son sino
gastos de anticipacion que reaparecen en
una gran suma de felicidad i de satisfaccion
jenerosa,
A trevámonos a ser razonables, a ser verdaderos
hombres; i no mui tarde el mundo
que nos mira con un espanto mezclado de
lástima, de desden quizá, nos verá con sim·
patía, con interes, tal vez con respeto. 1 esto
será tanto mas satisfactorio para nuestro pais,
para nuestro nombre, cuanto que> nos será
rigurosamente debido, porque lo habremos
merecido con justicia. M. M. M.
~ ... _... -"
1'.a paz a todo trance.
Primer articulo.
Interesados vivamente en la conservacion del
órden público, i convencidoE!, como estamos, de
que la tranquilidad i el progreso consiguiente del
pais penden en gran parte, del jiro que el Gobierno
quiera da.rles a los asuntos públicos, hemos
leido con tanta atencion como avidez, el mensaje
i las memorias que el Presidente de la República
FOLLETIN.
O
AMOR E ROMA.
[OONTINUA CION. ]
"Vi aparecerse delante de mí las sombras de los
jueces de IsraeÍ, las figuras de J onatás, de Eleazar,
de Júdns Macabeo, es decir, de todo lo que el heroismo
de la batalla ha producido de mas interesante
cuando el soplo divino empujaba a los hombres contra
las lejiones de Nicanor, de Hiliodoro o Sennacherib.
"Aspiré ese aire poderoso de poesia que ha celebrado
toda la creacion, desde la rosa de Sarons hasta el
sícomoro del Jordan, desde el cedro del Libano hasta
el hisopo, desde el guijarro del torrente de Cedron
hasta la cima del Tabor.
"1 despues, cuando descendi de las alturas de ese
mundo I sraelita qu e lo habia cantado todo, dicho todo,
cumplido i creado todo, no dejando a las edades
futuras mas que la imitacion fria, enoontré acá i allá
en mis viajes por los continentes i los archipiélagos, a
los herederos de aquellos maravillosos creadores, pero
proscritos, di~persos, esclavos j i continuando al cabo
de cuarenta siglos, con sublime obstinacion, sus fiestas
tradicionales desde la Pascua de Faraon hasta el festin
de Azuero.
"Al ver eso, apoder6se de mi corazon una compasion
profunda, i aun al aspecto de algunos, embrutecidos
por cuatro mil años de esclavi ud, me dijtl: No, esa
injusticia, tan larga ya, no será irrevocable! A los
sacerdotes de Cristo toca aar su emancipu.cion a los
sacerdotes de Melchiseclech; ese doble sacerdooio debe
ser sagrado para todos, porque debe ser eterno, segun
la palabra del profeta."
A estas pala.bras, Santa Scala, dominado por la
emocio n, suspendi6 su r elato, i Jedeon, que habia dado
t odas sus lágrimas a l a muerte de su madre, coji6
la mano de su proteot ol' i la estrechó con enerjia.
En el mismo instante, se levant6 sobre la escala intel':
or del pu ente una cara hechicera, como una estrella
des con ocida en el hor izonte del mar: era Débol'a
que buscaba a su hermano. Le percibi6, i subiendo
¿ O es que lo que pueden hacer los antioqueños
no lo debemos ni lo podemos hacer los demas co·
lombianos?
Pero se nos dirá: el mal no está en que se hu·
biese formado esa amalgama de elementos contrarios
j el mal surjió de la candidatura de un hombre
declarado inhábil por la lei para ser Presidente
de la República. A esto respondemos nosotros:
quien manda, manda j i donde manda capitan no
, con ajilidad los tres últimos peldaños, se .revel? en toda
su gracia i hermosura deJ6ven. Su prImer Impulso
fué de adelantarse hácia Jedeon, pero al verle tan
atento al lado del principe Santa Scala, temi6 cometer
una indiscrecion e interrumpir una. conversacion séria,
por lo que, dejando creer que la habia sorprendido
súbitamente el espectáculo de la mar, Débora se apoy6
conLra un palo del buque ~ tOJ?6 una postura de
contemplacion, dando unir lágrlma 1 un recuerdo a su
infortunada madre ......
Santa Scala prosigui6 asi: .
"Otro dia, hijo mio, salia del Ghetto en Roma, I
subia la via d i R ipetta, pensando en esa existencia envilecida
impuesta a los israelitas en tod~s las ciudades
italianas, i principalmente en la ~apJtal del mll:ndo
cristiano. Mis oj os no guiaban ya mlS pasos; cammaba
al acaso, pO;'que todo sitio es buen~ para el q~e
medita. De consiguiente, sin ten~r un obJeto det~rmlnado
atravesé la Villa-Nueva I me hallé al plé del
obeli ~co ejigcio entre las dos fuentes del Vaticano.
.. En Roma, cada piedra habla i conversa con el
peregrino. Mis ojos, al levantarse, encontr!J.ron la
inscripcion latina grabada so~re el. pedestal .del monumento
de Sesostris: Jesucrlsto ¡'e zna, JesucrUlto 1nanda
...... Ese sublime grito del orgullo romano parece
salir de la basilica elevada al ap6stol Pedro sobre las
ruinas del palacio de Neron ......
"Asi, fué un pobre pescador del lago de Thiberiade,
un judío oscuro, quien part~6 co~ e~ palo en la mano
desde el interior de la Palcstma, 1 vmo solo a ahogar
en su cuna la ind6mita loba de R6mulo! I a algunos
pasos de la basilica de ese judio glorioso, de ese
ap6stol de Jerusalem, los hijos de Israel es~~n mUI:ados
como un vilI'ebaño en vergonzosas encruc1Jadas, I llevan
escrito en su cara la notll. de infamia que los señala
a la púbJica execracion !
"Sí, en esa anomaHa viva hai algo que choca al espíritu
de justicia i al sentido moral de las naciones
que se dicen civilizadas! Si, despues de ese largo insulto
hecho a la santidad del mas august.o de los pueblos,
se debe ver, en fin, brillar la aurora. de la tolerancia
i el sol de la reparacion!
"Si los piratas del litoral africano, si los bárbq.ros
sentados a l a sombra de la mue¡'te quieren ser siempre
para lo s judios los herederos de Ciro i los sátrapas de
Babilonia, no sotros los cristianos no debemos dejar
que corran sobro el Tiber las mismas lágrimas que se
mezclaron con el Eufrates en los di as de las antiguas
cauti vidades."
Ya nosotros comprendiamos, a costa, eso sí, de
una mui dolorosa experiencia, que no son los
miembros actuales del Poder Ejecutivo nacional,
hombres que puedan sobreponerse al grito destemplado
de las pasiones banderizas j pero habien·
do empezado a respirar un aire ménos mefítico
que el que hemos aspirado desde 1859 para acá~
completamente inficionado por los vapores pestilenciales
emanados de la putrefaccion de los ca· .
dáveres de nuestros hermanos, amontonados en
los campos de batalla j sintiendo los impulsos jerminatorios,
vivifican tes, de una saludable reaecion
en la industria, en el comercio, en las ciencias i
en las artes; considerando que si la Nacion continúa
en paz, pronto ocupará el rango que le corresponde
entre las mas adelantadas del continente
!lUlericano j comprendiendo, en fin, que para
desviarla del sendero de flores por donde empieza
a transitar, gracias a la abnegacion patriótica de
los que formamos en las filas de la oposicion, so
necesita grande ofuscacion en la mp.nte i mucha
corrupcioll en el corazon j pensando en todas estas
cosas, no esperábamos, no debÍamos esperar, que
los hombres afortunados a quienes el impetuoso
huracan revolucionario de 1860 levantó de la oscuridad
en que habitaban, fuesen los primeros en
acuUlular elementos de perturbacion de un órden
de cosas fundado por ellos mismos, para ellos soloó,
i sobre la sangre, las lágrimas i los despojos
de la mitad de los ciudadanos. 1 es tanto mas ex·
traña e injustificable su antipatriótica labor, cuanto
que han venido a darle mayor impulso, ahora
que van a separarse del manejo de los negocios
públicos j momentos en que era natural esperar
mas moderacion' en su le_nguaje, mas cordura en
sus ideas i mas templallza en sus pasiones j si·
quiera lo hicieran para no suscitarle dificult!l'des
al nuevo ministerio, que habrá de inaugurarse ya
bajo la mala impresion producida por los cargos
apasionados e injustos, amontonados, a porfia, E!Obre
la mitad de los colombianos. Por fortuna esos
combustibles hascinados, en mala hora, en torno
de la República, quedarán sepultados bajo la
mole inmensa que, inaccesible a las malas pasiones,
habrá de arrojarles encima el buen sentido
Hai chispas misteriosas e invisibles que se desprenden
de un córazon para conmover a otra alma, como
efluvios manégticos. La j6ven Débora estaba demasiado
léjos de Santa Scala para oir esas últimas palabras,
i sinembargo, todo su cuerpo se estremeci6, como si
una llama eléctrica la hubiese rozado al salir de un
foco inmediato. Su cabeza, inclinada htícia la mar, se
enderez6 vivamente, i su cara erguida i dulce, se volvi6
háci a su hermano como si hubiese oido pronunciar
su nombre.
Los ojos de la j6ven estaban fijos i parecian l'efiejal
una de esas inquietudes súbitas que nacen de un motivo
vago que la refieccion no puede esplicar.
Santa Scala, con un ademan insensible, design6 a.
Jedeon la j6ven hermana, i bajando la voz, le dijo:
-Hijo mio, cuando visi teis nuestros museos italianos,
hallareis el tipo del rostro de vuestra hermana
en muchos cuadros en que el Sanzi o ha pintado sus
virjenes maternales. La primera vez que vi a Débora,
me chocó esa semejauza, i sobre todo, me record6 una.
cara de madona que Lúcas della Robbia, ese pintor
del mármol, ha cincelado, i qtle vemos aun hoi en 111>
bóveda de Santa Maria Novella de Florencia, cerca
de la capilla de los Rucellai. No podriais comprender
a qué graves refleociones me entregué, partiendo de
esa simple l'etleccion de artista, que, por lo demas, no
se aplica solamente a vuestra j6ven hermana, sino
que se puede hallar aU,n con mas o ménos esactitud en
las figuras d e casi todas las j 6veues j lldias. Leyendo
la admirable historia de la Pasiou, se puede ver que
en medio de los soldados, de los verdugos i del populaoho,
no hubia mas que tres mujeres judias sobre el
Calvario: tres solamente, i esas mujeres lloraban ......
¿ No se diria que Dios quiso recompensar el valor i la.
piedad de las mujeres de Jerusalem, perpetuando en
sus descendientes el tipo adorable i primitivo de la.
gracia i la hermosura? Aunque en nuestro siglo de
escepticismo esa teoria no pueda excitar mas que sonrisas
burlonas, i sin darle yo mismo demasiada importancia,
me complazco en confundirla en medio de
todos los motivos sérios que han determinado la noble
mision que me he impuesto i quiero llevar a cabo.
MiéntraSl que J edeon se confundia en graoias enérjicas,
Santa Scala miraba al cielo con inquietud, i
dijo:
-En el momento en que así os hablo, veo levanta.rse
allá bajo nubes que van formando puntas agudas, i
nos anuncian mal tiempo para ruañana ...... Yo tengo
la debilidad ele querer sncar de los fen6menos d el aire
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
de los oolombianos que no se alimentan de los
despojos de la patria.
Nosotros, por nuestra parte, ya lo hemos dicho,
queremos la paz, i po.r ella trabaja~emos oon todo
el ardor que nos inspIran nuestros mtereses materiales
nuestros principios i nuestros intereses político~,
nuestras creencias relijiosns i los derechos
de la humanidad.
Queremos la paz, porque paz necesita nuestra
juventud para instruirse, i necesita i~struirse pa!a
poder dirijir con acierto los destmos del palS,
cuando le llegue su turno, que infaliblemente le
llegará.
Queremos la paz, porque de ella necesita el
agricultor para labrar la tierra i cosechar sus
frutos.
Queremos la paz, porque de ella necesita el comerciante
para. poder darle vuelo a su imajinacion,
calculando i combinando sus operaciones de
importacion i exportacion.
Queremos la paz,porque paz necesitan los administradorcs
de la cosa pública, para darles buena
direccion a los asuntos que se les han encomendado,
si son aptos e idóneos para ello, O para que se
exhiban en su propia pe<}.ueñez si son incapace.s
para desempeñar las funcIOnes que les están atnbuidas.
Queremos la paz; porque paz necesita la N acion
para poder equilibrar sus presupue~tos, llenar
sus compromisos, pagar sus deudas 1 fundar
su crédito.
Queremos la paz; porque de paz necesitan los
acreedores del Tesoro público para poder reembolsar
sus capitales.
Queremos la paz; porque paz necesita nuestro
Clero para instruirse, reformarse i poder así cu~plir
con los sagrados deberes de su augusto mInisterio.
Queremos la paz; porque paz necesitan hasta los
hombres de la guerra, los militares, para poder
adquirir la ciencia que necesitan; para no ser
Duñca los hombres de la fuerza brutal, matones de
chafarote, i ser siempre lo que deb:!n ser; los
hombres de las matemáticas, de la historia, de la
disciplina, de la táctica i de Ir. estratejia.
Queremos la paz, porque paz necesitamos para
gozar de las dulzuras del hogar doméstico, alIado
de nuestras bellas mujeres i de nuestros hijos ino·
centes.
Queremos la paz, porquo paz necesitamos para
extasiarnos en la contemplacion i en el goce de
las maravillas de la prodijiosa i exhuberante naturaleza
de nuestro suelo.
Queremos la paz; porque paz, i únicamente paz,
necesita el partido político a que pertenecemos,
para. llegar pronto a la eminencia desde donde
habrá de dirijir los destinos de Colombia.
En fin, queremos la paz; porque paz necesitamos
un pron6stico favorable o adverso ...... Pues bien: creo
que esas nubes me anuncian tambien obstáculos en
mi empresa; pero eso no me amedrenta. En este momento
estoi haciendo un doble viaje; tengo en la mano
dos timones; pero, con la ayuda de Dios, llegaré a
mis dos puertos a pesar de los obstáculos del mundo i
de la tempestad del mar.
Santa Scala salud6 o. Jedeon con afectuoso semblant
e, i se disculp6 de dejarle, mostrándole el teniente
que pareoia mui embarazado en sus maniobras.
Débora corri6 lijera a donde estaba su hermano, i
sentándose sobl'e sus rodillas, le hizo esta pregunta:
-D6nde vamos, Jedeon? lo sabes?
-A donde Dios nos lleva, respondi6 el j6ven mos-trando
el oielo.
-No es eso lo que acaba de decirme nuestro padre,
añadi6 Débora.
-¿ 1 qué te ha dioho nuestro padre, querida her-mana?
-Que ibamos a Roma.
-Es imposible, Débora.
-1\1ui imposible, J edeon; i he aqui porqué ..... .
Acabo éle hablar a una señorita de mi edad ..... . 10. hijo.
de ese inglés que se ha embarcado con nosotros. Su
familia se dirije a Roma, pasando por Jénova, ime ha
dicho la señorita que era preciso ser mui rico para
hacer ese viaje. Los pobres judios como nosotros se
mueren 0.111 de hambre, se les pone en el sombrero uno.
cucarda amarilla i se los encierra en un mal barrio
de donde no pueden salir jamas.
-Eso es demasiado cierto, mi buena hermana.
-Ent6nces, ya ves que mi padre me ha engaffado.
-Sin duda, Débora.
-La inglesita, que me ama mucho porque hablo
inglés tan bien oomo elllt, me ha dicho que Roma era
una ciudad sobl:rbia, i me ha hecho prometerle que
.iria a verla en su palacio .. .... Tienen un palacio! ..... .
Ah! Cuánto quisiera yo ser rica, tener un palacio i
habitar en Roma l. .....
-Por qué, hermana mio. ?
-1 me lo preguntas, Jedeon f ...... Pues bien; no
diria a nadie que era judia, i acudiria al socorro de
todos aquellos judíos nuestros hermanos que están
presos en el Ghetto.
-Escelentes sentimientos, Débora l. ..... tú mereces
ser rioa ...... i quizás lo serás algun dio. ..... .
-Si, Jedeon ...... pero dicen que es tan difícil el ha-cerse
uno mui rico, cuando no lo es ya un poco! ..... .
i creo que nosotros no tenemos nada ...... absolutamen-te
nada .. ... ¿no es verdad, Jedeon?
LA ILUSTRACION.
todos los colombianos, sinó para ser oompletamente
felices, al ménos para ser mónos desgraciados.
Ahora bien, nosotros nos decimos: si pues es
evidente que todos necesitamos de paz; si todos,
o casi todos, la deseamos i la predicamos sinceramente
j si trabajamos dc vérl.lS por aclimatarla en
nuestro suelo; ¿ quién será, entónccs, el audaz
que se atreva a levantar, el primero, el ominoso
pendan de la discordia?
Ese ENSUE:RO DORADO, ese poema de las
m:u'avillas del progreso humano, alcanzadas a la
sombra de la paz, que el señal" doctor Madiedo
nos ha cantado con la duloísima voz del ruiseñor,
i no llegará a conn:.over el COI'azon de los malos
hijos de Colombil.\, que actualmente quisieran encender
sus teas para prenderle fuegG a la República?
I si esto no fuere lo bastante para bacerlos retroceder
en la via de la destruccion de la República,
¿ no lo será tampoco una mirada retros·
pectiva hácÍa los escombros que señalan por doquiera,
el hacha demoledora de las pasadas revoluciones
1 ¿ Quién no retrooedo espantado de
terror al contemplar yermos los campos por donde
hace 10 años pasó el oaballo de Atila? ¿ No
se conmoverá Mario contemplando las ruinas de
Cartago? ¿ O será preciso que caiga César bajo
los golpes homicidas del puñal de Bruto? ____ _
_.. . _.. --- . -- - - -- - -- - - - -- - - -- - - -- - - -- --- - -
Qué mas? Si no fuera ya demasido largo
nuestro artículo para las estrechas dimensiones
de nuestro pcriódico, concluiriamos hoi oon una
análisis de los documentos que citamos al prinoipio,
i que tan bajo colocan a nuestros gobernantes;
pero no siendo esto posible, la ofrecemos a
nuestros abonados para uno de los próximos números
de " La Ilustracion."- E. C.
EXTERIOR.
Concilio.
Ya saben nuestros lectores que el Concilio ecuménico
anunciado por Pio IX en su alocucion
Periuncuda de 1867, se reunió en la Basilica de
San Pedro, el 8 de diciembre pasado. Su Santidad
quiso que el aniversal"Ío de la solemne declaracion
elevada a dogma hace quince años, sobre la Inmaculada
Concepcion de la Santísima V írjen
fuera tambien el dia de la apertura de esta gran:
de Asamblea, poniéndola asi bajo su santa i eficaz
proteccion.
El término de la novena que para esta fiesta
se celebra anualmente en la iglesia de los Santos
Apóstoles, fué solemnizada con la presencia del
Papa j i tanto esta ceremonia como otras mil
prácticas piadosas anunciadas por todos los campanarios
de Roma, eran precursores de ese es-
En el acento i la mirada de Débora al dirijir esa
pregunta a su hermano habia una astucia estremada.
Jedeon pareci6 embarazado i balbuoe6 algunas palabras
sin hilacion. La j6ven no se dió por satisfecha
con una respuesta tan nebulosa, e insisti6.
-1\1i buena hermana, dijo Jedeon, a tu edad no se
debe pensar en oosas demasiado sérias ...... ¿ Has dado
los buenos dias esta mañana a nuestro padre?
-Tú no quieres responderme! dijo Déboru. dando
una palmadita sobre el hombro de su hermano. Sí, he
besado a mi padre al levantarme.
-1 d6nde está? No le veo sobre el puente.
- ¿ Preguntas d6nde está? ..... Por ventura se muda
de un sitio? ...... Está siempre allá abajo, acostado so-bre
la popa con l\Iitry i Argos, i no pierde de vista su
lanchita, oomo si contuviese un ¡.esoro.
Débora lanz6 una mirada PElnetrante, i añadi6 acariciando
con ámbas manos los cabellos de Jedeon:
-Dime, querido hermano, ¿ habria por ventura un
tesoro en esa lancha? ......... Se me mete en la cabeza
que no me engaño.
--Quieres callar, locuela? Si alguno te oyese L .... _
-Oh! nadie puede oírme; he hablado bien bajo ...
i ademas ¿ qué peligro hai si no existe el tesoro?
-Débora, ánjel mio, tú eres un diablillo; tienes unos
ojos que sorprenden nuestros secretos en el fondo del
alma. Escucha: serás rica un dio., i mui rica J no me
preguntes mas.
Un movimiento súbito que se not6 entre los hombres
de la tripulacion i en la maniobra del buque, atrajo
la atencion de los pasojeros i suspendió toda conversacion
ociosa. Constanj,ini, acostado sobre la popa, se
leyant6 bruscamente, i di6 un grito de socorro, mirando
su lanchita que iba a remolque: reson6 bajo la quilla
un Bordo crujido, i el brick se par6, como si manos
invisibles lo hubiesen retenido cautivo en medio del
mar. .....
Van-Ritter.
AQUl el narrador deja oon placer escapa.r la ocasion
de pintar las angustias a bordo de un buque que se
debate contra las tenaoes garras de un escollo.
En el Mediterráneo, oarretera liquida en que tantos
buques se oruzan, un bergantin que no na.ufraga en
seguido. t.iene probabilidades de ser socorrido. La
maniobra de las bombas luch6 contra las invasiones
de una vio. de agua, i di6 tiempo a una fragata holandesa
para abordar el buque en apuro i recojer !lo la
tripulacion i a los pasajeros.
99
tra.ordinario acontecimiento: la mayor reunion
de. prelados i dignidades iba a congregarse con la
aSlstenoi:!: divina, para tratar delicados intcreses
de !a sO~lec1nd,en medio de los despojos del mundo
antIguo 1 faz a faz oon la civilizacion moderna.
Al amanccer el dia siguiente flameaba sobre los
muros del castillo San Augelo el estandartt' del
Santo Pa.~:e. Multitud de diputaciones de las órdenes
rehJlosas, los Padres del Concilio i el Capítulo
de San Pedro, habian inundado a las ocbo
de la mañana el átrio de Constantino' i despuos
de ellos la multitud se agolpó ansiosa:
El estrépito del cañon a las 9 en punto, señaló
la hora en que debia principiar la ceremonia; en
aquel momento, cl Soberano Pontífice entonó el
VENI. CREATOR desde e~ átrio superior de la gran
Basíhca: todos los habItantes de Roma debieron
l"eunirso entónces en espíritu por la excelencia
de aquella invocacion. Despuea de esto, principió
la procesion hasta San Pedro; i Pio IX conducido_
sobre la Sedia Gestatoria i precedido por monse~
or Isoard quc llevaba la cruz pontifical, i por
mIl personajes de la Corte, Patl"Íarcas, Primados
i Arzobispos; seguido por el Auditor i Tesorero,
por el Mayordomo i el Ministro del Interior, Protonotarios
jenerales i Vicarios, &,:1. penetró hasta
el altar de la Confesion atravesando el vestíbulo
i la sala real colmada con todos los personajes del
Concilio.
Sobre ese altar estaba el Santísimo Sacramento,
i ~n él celebró la misa el Cal"denal Patrizzi,
SubdIácono del Sacro Colejio. Terminada la mi tia
el Obispo de San Palter, Secretario del Concilio;
colocó sobre el altar los santos Evanjelios. En
seg.uida se pronunció el discurso de apertura en
latID, por Monseñor Puecher-Passavali, Arzobispo
de Iconia. En fin, las ceremonias concluyeron
con la misa pontifioal, las oraciones, letanías i antífonas
correspondientes, despues de todo lo cual
Pio IX hizo seis veces con la mano derecha la señal
de la cruz sobre la venerable Asamblea, i le
dirijió la alocucion que insertamos:
ALOCUCION.
Venerables hermanos.
N os regocijamos ardientemente por el insigne I
particula,' benefiCIO de Dios, que nos ha concedido celebrar
el Concilio ecuménico convocado por N os, como
selflo p elliamos a Dios con repetidos votos i oraciones_
Nuestro corazon se engrandece en el Señor i
rebosa de indeCibles consuelos, en este dia tan propicio,
consagrado fI la Inmaculado. COllcepcion de la
VÍljen :l\farí a, l\Iadre de Dios, al veros a vosotros,
que ha beis sido llamados a participar ele nuestra solicitud,
aquí presentes en el centro mismo de la relijion,
en mas crecido número que en ninguno otro
tiempo; eí, vuest"a presencia uos llena de gozo.
Ya vosotros, Vencrables hermanos estais reunidos
en nombre do Cristo, (1) para rendir con Nos testi(
1) Math. 18,20.
Esta vez J osué Constantini no dej6 a su lanchita
flotar a remolque, Bino que fué izada a bordo de la
fragata i confiada con aire misterioso a la guarda de
los intelijentes perros, que aparentaron aceptarla como
cama de reposo, i no se separaban de ella, a. lo ménos
los dos a un tiempo.
La lancha lenia siempre un centinela que finjia dormir
miéntras que el otro dormia realmente algo mas
apartado.
El capitan Van-Ritter mandaba la fragata que tan
a tiempo habia llegado, i era un j6ven vigoroso, de alta
estatura, pero encorbada: sus cabellos cortos tenian
el brillo del oro, sus ojos el color de la mar tempestupsa,
i su cara el del bronce enrojecido al fuego. Al
andar, sus hombros tenian ese balanceo habitual que
dan a los murinos el vaiven i la arfada: Van-Ritter
marchaba oomo un buque. Su voz, acostumbrada desde
temprano al diapason de las tempestades, conservaba.
aun en la convers .. cion un timbre estridente, modificado
por el trato sooial. Sus modales participaban de dos
escuelas mui distintas sin pertenecer a ninguna de ellas:
no era el marino brusco i el uro de la marina de Ruiter,
ni era tampoco el marino oaballero de los brillantes
estados mayores de Porstmouth i de Tolon. Por lo demas,
era un marino en toua la acepcion fisiol6jica de
la palabra, amante de su bordo como un propietario
de su casa, i mirando la tierra como una superficie
inerte, muda, estúpida e indigna de su pié o de su mirada.
Santa Soala acababa de estender un mapa sobre el
cabestan, i buscaba el punto negro que debia seña.lar
el escollo en que habia zozobrado el bergantin.
-No hallareis nada, le dijo Van-Ritter, nada absolutamente.
Yo tengo cartas marinas a bordo, porque
me las do. el almirantazgo; pero nunca me sirvo de
ellas paro. estas cosas. Ademas, yo tengo mi sistema.
Hai islotes oomo Sontorin, las Carneasi, i aun otra del
golfo de Nápoles, que han surjido en una noche como
unas setas; eso lo saben todos los marinos. Felizmente
esas islas, surjiendo de ese modo, han levantade.. la cabeza
sobre 10. superfioie del agua, i no son peligrosa;:!,
puesto que se dejan ver; pero de seguro hai OI.ruS islas
lanzadas por los volcanes submarinos con un lmpulso
mas suave, i esas no suben tan arriba, sino que se
detienen bajo el nivel del mar i forman esos escollos
en que ha toca.do el bergantin, i que no señalan llls
cartas marinas.
Santa Scala no pareci6 convenoiuo por esa demostracion
jeo16jica, pero hi;¡o un jesto cortes de asenso.
( Continuará. )
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
100
monio de la palabra de Dios i testimonio de Jesucristo
(2); para ensefiar con N os a todos los hombres
la senda de Dios en la verdad (3) i para jllzgar
con Nos, bajo la inspiracion del E s piritu Santo (4)
las oposiciones de la ciencia de falso nombre (5).
Porque hoi mas que nunca, en elOto tiempo en que
verdaderamente la tierra inficionada por sus habitantes
ha llorado i dEtsfallecido, (6) el celo de la gloria
divina i la salud del rebafio del Señor, nos imponen
el deber de rodear a Sion, de abarcarla, contar las
torres de ella i poner nuestros corazones en la. fuerza
de ella. (7)
Bien veis, en efecto, vv. H ermanos, con cuánto furor
el Ratiguo enemigo del jénero humano ha a8altado
í continua asaltando la casa de Dios, mansion de
la santidad. Bajo sus órdenes la liga de 108 impios se
estiende mas i mas, i, fuerte por la union, poderosa
en recursos, sostenida por sus instituciones i llevando
la libertad como velo de su malicia, (8) no cesa
de hacer a la Santa Iglesia de Cris to la mas criminal
i encarnizada guerra. Ni tampoco ignorais el carác"
ter, la violencia, las armas, los progres os i los planes
de esta guerra. Constantemente teneis delante de los
ojos el espectáculo de la perversion i confusion de
las sanas doctrinas, sobre las que, todas las cosas humanas,
seg un su órden respectivo, están fundadas;
el lamentable trastorno de todo derecho, los multiplicados
artificios de la mentira audaz i de la corrupcion
con que se relajan los vínculos saludables de la
justicia, de la honestidad i de la autoridad, se excitan
las peores pasiones i se arranca de raiz la fe cris"
tiana de las almas; en ta.l grado que la Iglesia de
Dios estaría en inminente peligro de perecer hoi, si
pudiera jamas ser derruida por las maquinaciones i
los esfuerzos de los hombres. P ero n ada hai mas
fuerte que la Iglesia, decia San Juan Cl'isóstomo, la
Iglesia es mas fuerte que el mismo Cielo. El Cielo i
la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
¿ Cua.l es palabras? "Tú eres Pedro i sobre esta piedra
edificaré mi Iglesia, i las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella." (9)
r aun cuando la ciudad del Dios de las virtudes,
la Ciudad de nuestro Dios, esté apoyada en un fundamento
inespugnable, sinembargo, considerando i
lamentando con íntimo dolor de nues tro corazon, tan
gran cúmulo de males i la pérdida de las almas,
que, Nos, esta riamos disp uestos a impedir a costa
de n!lestra vida, Nos que, por nuestro cargo de Vi.
cario en la tierra del Pastor eterno, de bemos estar
encendidos en mayor celo por la Casa de Dios, hemos
resuelto tomar el camino i el remedio que nos
na parecido mas conveniente i oportuno para repayar
todos los daños de la I glesia. I meditando a menudo
aquellas palabras de I saias; "Toma alguna resolucion,
convoca un consejo," i considerando que
este medio ha sido eficazmente empleado por Pl·adecesores
nuestros en los tiempos mas difíciles del cristianismo,
despues de largas oraciones, despues de haber
conferido con nuestros Venerables hermanos Jos
Cardenales de la Santa Iglesia Romana i despues de
haber pedido su parecer aun a mucbos otros Prelados,
Nos hemos juzgado !l. propó sito convocaros en
torno de esta cátedra de Pedro, a Vosotros, VenerabIes
hermanos, que sois la sal de la tierra, los "'uardianes
i los pastores d el rebaño del Señor, i he
o
aquí
que boí por un efecto de la misericordia divina que
ha desviado los obs táculos para tan grande empresa,
celebramos segun el antiguo i solemne rito, la inauguracion
del Santo Concilio. Son tantos i tal! ábundantes
los sentimientos de caridad que esperimentamos
en estos momentos, Ven erables hermanos, quo
no podemos contenerlos dentro de nuestro cora:l:on.
Porque al veros a vosotros, nos parece que vemos
a la fa milia universal del mundo católico, a todos
nuestros amadísimos hijos aquí presentes; pensamos
en tantas prenJas de amor, en tantas obras de un espíritu
fervoroso que pOI· vuestl·a iniciativa, vuestra
direccion i vuestro ejemplo, han testificado i testifican
de un modo manifiesto, su piedad i su adhesion
a N os i a esta Sede apostolica, i al acordarnos de esto,
no podemos dejar de daros, en medio de esta augusta
Asambl ea, un público i solemne testimonio de
n~estro reconocimiento, i pedimos ardientemente a
DIOS, que esta prueba de su fe, mucho mas preciosa
que el oro, les alcance prez, glol·ia i honor en el dia
de la revelacion de J esucristo. (lO)
Pensamos tambien en la tl·isle condidon de tantos
hombres estraviados del sendero de la justicia i de la
vel·dad, i privados de la verdadera felicidad, i desea~
os con vehemente ansia procurar su sal vacion, aeordandonos
de nuestro Divino Redentor i Maestro J es~
cristo, que vino a buscar isalvar loque estaba perdIdo.
En fin, N os volvemo<, nuestros ojos a este trofeo
del Pdnc?p e de los Apóstole&, en torno del cual
estaI?os reu~lldos, a Posta ciudad insigne que, por la
graCIa ~e DIOS, no ha :;ido entregada como presa a
la .naclOnes; al pueblo romano que tan querido nos
e~ 1 q~e nos profesa constante amor, fidelidad i adheslOn,
l todo esto nos estimula a en~alzar la bondad
?e Dios, que S? ha dignado darnos í robustecer mas
1 D1~S en este tIempo la esperanza de su divina protecclon.
Per? a. vosotros es, Venerables hermanos, a quienes
prmCIpalmente abl'azamos con el pensamiento·
sl, a vosotr·os cuya solicitud, oelo i concordia nos pa:
l·ecen de tan alto precio parll dar cumplidamellte
(2) Apoc. 1, 2.
(3) !VIalh. 22, 16.
(4) Act. Apost. 15,19.
[5) 1 Tim. 6,20.
L6) Isai. 2-1, 4. 5.
17) Psalm. 4.7,11.12.
[ S] 1 Pret. 2, 16.
(9) Homil. ante exil. n. 1.
(lO) r Pelr. 1,7.
LA ILUSTRACION.
gloria a Dios. Conocemos el ardiente anhelo con que
procurais desempeffar vuestro ministerio, i IDas que
todo, ese admirable e íntimo espíritu de union de todos
Vosotros con Nos i con esta. Sede Apostólica; si
ese espiritu de union nos ha servido de tanto consuelo
en nuestras mas grandes tribulaciones, hoi es sobre
todo mas precioso para Nos i mas útil para la
Iglesia; i Nos, nos regocijamos vivamente en el Señor,
al veros animados de estas disposiciones que nos
hacen esperar con certidumbre los mas fecundos i
deseables frutos de vuestra reunion en Concilio. Así
como acaso, jamas ha habido una guerra mas encarnizada
i mas pérfida contra el reino de Cristo, asi
tampoco ha habido otra época en que la union de los
sacerdotes, del Señor con el Pastor supremo de su
rebaño, que constituye la admirable fuerza de la
Iglesia, haya sido mas necesaria; í, por un favor
particular de la divina Provideñcia i por efecto de
vuestra eminente virtud, esta union está tan íntimamente
establecida, que ella es i cada dia será mas i
mas, así lo esperamos, el espectáculo del mundo, de
los anjeles i de los hombres.
Ea, pues, Venerables hermanos, fortificaos en el
Señor; i en nombre de la augusta 'frínidad, santificados
en la verdad, (11) revestidos de las armas de
luz, enseñad con Nos el camino de la verdad i de la
vida hacia las cuales no puede mimos que aspirar el
jénero humano, trabajado por tantos males: empeñaos
con N os, en restituir la paz a los reinos, la lei
a los infieles, la tranquilidad a los conventos, el órden
a las Iglesias, la disci plina al clero, el pueblo a Dios.
(12) Dios está en su santo lugar i asiste a nuestras
deliberaciones i a nuestros actos, él mismo nos ha escojido
por ministros i auxiliares suyos en esta obra
insigne de su mispricordia, i tenemos que aplicarnos
a este ministerio, consagrándole esclusivamente, durante
este tiempo, nuestros espíritus, nuestros corazones
i nuestras fu erzas.
Mas, conociendo nuestra pequeñez i dp.sconfiando
de nu estras fuerza&, levantamos los ojos, llenos de
confianza, a tí, í oh divino Espíritu! i te dirijimos
nuestras plegarias; oh fuente de la verdadera luz i de
]1> divina sabiduría, ilumina las almas con tu gracia
a fin de G.ue podamos conocer lo que es recto, saludable
i preferible; regla, enciende i dirije nuestros corazones,
a fin de que Jos actos de este Concilio empiecen
bien, continúen con felicidad í se concluyan
saludablemente!
I tú, j oh Madre del bello amor, del conocimiento
i de la sant'l esperanza, Reina i protectora de la Iglesia,
dígnate ampararnos poniendo bajo tu maternal
proteccion nuestros dictámenes i nuestros trabajos i,
con tus súplicas a Diot', haz que permanezcamos
siempre unidos de espíritu i de corazon !
I Vosotros tambien ánjeles i arcánjeles, sed propicios
a nuestros ruegos, i vosotros bienaventurados
Pedro, Príncipe de 10!l Apóstoles, i tu, Pablo, cooperador
de su apostolado, doctor de lasjentes, predicador
de la verdad en el mundo entero, i vosotros
todos santos del cielo, i vosotl"OS principalmente cuyas
reliquias veneramos aquí haced con vuestra poderosa
intercesion, que desempeñando fielmente
nuestro ministerio, alcancemos la misericordia de
Dios en medio del templu de Aquel a quien pertenece
el honor i la gloria por los siglos de los siglos.
(11) Joan. 17,19.
[12J S. Bernard. de Consto 1. 4. c. 4.
~--.... _--'
Al terminar esta alocucion importante, Su Señoría
entonó el Veni Creator Spíritu8 que acompañaron
los Chantres pontificales hasta 01 fin. En·
tónces l\10nseñor Fessler entregó al Santo Padre
el decreto de apertura del Concilio, que fué leido
en alta voz por Monseñor Valenciani. Los Padres
lo aprobaron i el Papa lo sancionó. Cumplidas
estas formalidades los abogados del Consistorio,
acercándose al trono invitaron a los Protonotarios
apostólic9s, para que redactasen el acta de la cereo
monia. Ultimamente, i para tcrminar esta gran
solemnidad, Pio IX entonó el Te IJeum, cuyos últimos
versículos acabaron los Padres i los Capellanes
chantres alternando entre sí. Así terminó
la primera sesion del Concilio ecuménico convocado
para el 8 de diciembre de 1870.
~ ........ __ ...
-El Papa ha nombrado una comision de Cardenales,
Arzobispos i Obispos encargados de examinar
lal- proposiciones que fueren presentadas por los
miembros del Concilio. Los nOlllbl'es de los miembros
ya conocidos de esta comlsion, son los siguientes:
Presidente, Su Eminencia el Carden
Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
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