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La Mujer - N. 81

Por: | Fecha: 25/11/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER notables profesores, {l los docto- para que la mujer de su casa desempeñe S · p / 1 · 11 su cometido en forma digna y elevada; y res auttago erez, tus eras, este requisito lo mismo afecta á la soltera C. l\Iichelsen, Daniel Rodríguez, que á la casada, porque la influencia de V enancio G. ~Ianrique y Eustacio aquel precioso distintivo se experimenta Snntatnaría. En 1880 obtuvo su en uno y en otro estado. Primer ~rado ; en 1881' el sur)e- Quédese para el hombre. que lucha afa- '-' noso en la sociedad el aparecer, más 6 rior, y en 1882 fu~ o-raduadn de menos 5ombrío cuando torna á su hogar; Directora le Escuela N or1ual, v pero á J:¡ mujer (hija 6 esposa), corres­desempeñó la Dirección de la d·~ ponde disipar con su afecto las nubes de Bogotá, lmsta que estall6 la rcvo- tristeza, embellecer el nido á donde viene u el padre 6 el marido, y no contagiarse con lución de 1885. Durante seis aíios~ la aspereza del hombre, que si el contagio desde 1887, fue h ])irectora (e ] c. ist , fácil será la turbación de la paz, Escuela ... orn1al de Sant nder, J cuya conservación interesa á toda la fa-en 18~4 establcci<) el Instituto milia. La igualdad le carácter evita muchas Colotnbiano cou la señorita e~ n- perturbaciones y hace llevaderas la ad-tera. Esta distinguida ciíotit~ versidad s que, de otro modo, se agrava­obtuvo su o-rado uperior en 18 1; rían. Con semejante distintivo la vida de desmnt)Cñó J Profesorado e Pe- familia es siempre agraclable, y la mujer de su casa conquista simpatías que nunca dagogía en la Escuela orn1al d se des anecen. In titutora de Bogotá. · n 1 9 Resultado Je la igualdad de carácter es fue en 1aut· nder • nbdir cto -. la dulzura, in stimable cualidad que pcr­dc la E. e Iela. ortnal y 10 e 0 _ mi te sufrir con prudencia los d fe .tos, y que, en virtud de sus bondadosas e ·pre­ra de P ·dao·ogía, cotno lo es ac- sioncs, atenúa las faltas y los errores. tuuhncnte ~n'" el Instituto qu Puede consid rarse como base le la ha tenninado . u· t roas de st paz y de la grata satisfacción, porque ni año con los lueido: e.·átnen(; S y la m~rtific~n lo~ caprichos, ni la e guc- 1 .d" . . / I dad m b vwlencza. n. e neurn Isuua. ' '101 . so e1nuc 1 1 l t. 1 , 1 - ...:~ 1 l f , ... a mo·tes l~t es 1c companer:1 ~..:e a de que eL rentos_ eucn~a (e i re C- ' dulzura, tan valiosa, cuanto que el mé-reucia, en espccialrcvl 'taque d ' .- rito no riste otro ropaje que la modestia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 81

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La Mujer - N. 80

Por: | Fecha: 18/11/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 634 LA MUJER de hermosas esperanzas se ha ostentado allí. Ln. idea grandiosa de la emancipación de la muier, pero de esa. emanci pución que sabe á ~u vez esclavizar con lazos de flores, se ha visto convertida en hermosa realidad, pue~ sus ilustres Directoras, las señoras doña. Eva y doña Paulina Goo­ding, levantandose como hermo­sos astros en el horizonte de la PatriA, v~enen desde tiempo atrás mostrando á la.· n1ujer la. senda verdadera de sus grandes de:;­tinos. LA. MuJER se complace en tri­butar sus fervientes íelicitnciones á las Directoras de! Pestalozziano, por el triunfi> que la inteligencia. y la. virtud de In. mujer, cotno tnacstra, ha. obtenido en el eRca­broso campo del profesorado; á la vez que, deseando cumplir con un deber sagrado en beneficio del progreso, recomienda á los padres de fan1ilia en general este esta­blecimiento, que constituye hoy uno de Jos más hermosos florones de nuestras glorias nacionales. Florida, dije yá en alguna ocasión, e~, con su horizonte limpio, sus aguas crista· linaH. y :;;us perfumes rle virgen natura­leza, una flspecie de Tebaida, por la ten· dencia que domina al espíritu que sabe sentir y amar, hacia aspiraciones eternas que se funden en una oración, en una plegaria, en un canto sin relieves rea­lista~. Florida ! Cnando el infortunio e~tampó sobre mi frente su be~o caligino~o, tú, como una paloma, me cubri8te bajo el dosel de tus amantes alas 1 Tú, muy di­ferente del suelo en que nací, tuviE~te P.ara mí notas de inmen .. a. generoRidaa y de com pnsi vo amor, porque en tu snelo hos;. pitahnio el egoísmo es planta que nunca se aclimata. Bendita seas f .A dvs legnas de la Florida se encuen• tra Bucaramanga, sultana generosa que abre las puertas de sus alcázat·es no sólo á los heraldos del progreso, de todas la" naciones, sino también á los que, proscri­tos á veces en su misma Patria, buscan dor¡uiera trabajo y pan en cambio de las excelsas dotes do su intelig~ncia 1 Nadie que hoya visitado á Bucaraman• ga y comprendido el valor intrínseco do RU distinguida sociedad, puede en la au­sencia dejar ele tribularJe un recuerdo dulcí8imo do fervorosa admiración. Por eBo hoy, que las columnas de LA MuJER se están enriquedendo aún más con loR hermosos memoriales que las seño­ras de la Florida y Bucaramanga elevan á 1~ Reina de España en favor de los pa-triotaR cnbanoA, el pensamiento, al recorrer DOS K'U:BVOS MBMOB.:EAJ:.ES los mundos del recuerdo. rinde su tributo En el corazón de Santander, esa rica de gratitud, · modelado én la forma del tierra que mana leche y miel, y en una cariño personal, al sentimiento gene~oso hermosa explanada abierta á toda lnz y que ha impulsado á aquellas n.obles damas que es como el término de la gran meseta á insCiibir sus distinguidos nombres en el d.e Los ~antos, se levan~an cuatro p~b!a- inmortal registro de nuestra actual civili-ctoneR un portantes: Ptedecuesta, G1ron, zación. , Florida y Bucarnmauga. IsoLIN.\ CHAPARRO. Es esta r~gíón la más hermosa de todo ¡ __ . el Departamento, tanto por su situación . . _ . . topográfica como por encontrarse más in- .A. Su MaJestad Cnt.6]te .. '\ Dona María Cnstina7 · 1 · d · ") d 1 .Regente de Espaua.-S. R. M. med1ata á a mua a v1g1 ante e progre-sista Gobierno de Santander. Señora: · Hay en su seno savias de prodigiosa El luto y la desolación que desde hace lecundidad; en su ambiente, ondas tibias dos años vienen invatliendo los hogareS que embriagan los sentidoR; en su hori- de nuestros hermanos de Cub8; el clamor . zonte, ígneos destellos, fosforescencias ra- de las innumerables víctimas inmolada¡~~ ras, casc11das de luz que hacen que el alma allí por la saña de. los agentes del Gobier­sueñe con lo ignoto como la felicidad, con no español, han entristecido nuestros co­lo fantástico como la gloria, con el mnn· razones y nos mueven á suplic'lr de Vos, · do de los anhelos infinitos como el fugaz como mujer, como Reina mngnánimn, como idilio pa1·adieíaco. representante del Rey Católico, que pidáis Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 636 LA 1\iUJER Clavijo, María Clavijo, El vira Clavijo, 'l'ulia Clavijo, Do.minga Arenas Canal, Cleofe C. de Figueroa, Ana. Dolores Fi­gueroa, Ana MercedeFI Figneroa, Delia Jones, Isolina Jones, Virginia A. de Pu­yana, :María Josefa Puynna, S:ua Llach de Arrázola, Tulia Bretón, Rosa Ga.lvis de García, Enriqoeta García B., Rosario B. de Amaya, l\longuí García de Castro, Rosaliana Rey G., Carmen H.. de Grana­dos, Ramona Ruiz Estor, Concepción F. de Oglia~tri, María A. B. de 1\Iéndez, Fi­lomena Valdennma, Carolina P. de Gar­cia, Dolores G. de C~denA, Gabriela Gar­cia, Maria García, María Duarte, Julia Peraltá. Y sin embargo, tal lujo de fr~scura or­gullo~ Ea, de belleza 1·adiante, acababa de · desnparecer. Aquella criatura extraña, cu yos locos CRprichos, perver::.os 6 nobles, hi­cieron la ruina ó el bienestar de t{mtos, hondíase en la perpetua sombra .sin dejar tras sí el pesar más ligero, nna lágrima si­quiera; y müy pronto, el día , siguiente quizás, ya no quedarÍ~\ de ella, de su exis­tencia de meteoro, fugaz y deslumbrante, sino una memoria indiferentemente com-pasiva ó desdeñosa. · La carroza. suntuosa se despre'ndió del frente de ]a casa, seguida. de una medí~ docena de coches cerrados. Detrás, mudo, grave, caminaba .Antoñito. Habíase puesto el vestido de los domin. gos, de lana negra. Sobre el brazo, contra el pecho, sustentaba un objeto grande, . -Oye-le dijo á Antoñito, nn medio- velado por un paño blanco. Y mientras día, Julio, su amigo y compaiiero de j ue- el cortejo fúnebre desfilaba. lentnmente gos, reuniéndose con él eu nnn de lns ca- por las calles, al fulgor de la tarde páliua, Hes de los arrabales,-aquella señorita tan en el cerebro del chicuelo surgía, neto, rica que cuando pa~;aba en su coche juuto visionario, un recuerdo lejano. á nosotros te f'aludaha y flonreía, ha muer- Hacía. un año, Antoñito, en su traje ANTOÑITO A Daniel B(lllén~ to: esta tarde la entierran... delgado de tela parda, con la cesta lleua En efecto, 1\Iaud, la soberbia cortesana, de 1·osas 1·ojn · sobre la cabeza, iba por la célebre en el mundo galante por su bella- calle larga, gdtando sus :flores con voz que %8 y por sus caprichos, {~ oces refinuda- era yá un lamento. mente perverso~, á veces ­al cnello po1· un hilo fino do oro, mostra-~ se en el portal de uno. casa magmfioa, un ba sobre el pecho una estrella de rubíes, portal amplio, de techumbre abovedada, qlle lanzaba, en la. t)ieve inmaculada de ou el cual iiotnba una leve tibieza dulce • . aquella carne, reverberaciones sanguíneas. Se sentó contra uno de los ángulos de la Y ante los hombres anhelantes, entre Jas puerta de entrada, puso á un lado sobre espo~as y las vírgenes, b.nmillada~, oscu- el piso la cesta de rosas, v, como un pá­recidas, esa noe;ho habínse o tentado ella jaro entumido, se acurrucó allí, con la ca­augusta y triunfu.dora, co¡no la diosa so- becita poblada de ideas angustios~s •••••• berana del Placer. Parecia que dentro de ¡ Qué dolorosa se le presentaba la 1magen ella cantaba lR. Vida Utl hosanna de juveu- de su rE-greso, tiritando de frío, ~ través tud e~pléndida y eterna.. de ln. ciudad inmensa, á. su casa : d1sta.nte, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 628 LA 1\1 U J . ~ R AUSENTE ..... . (A MERCEDES) (Para mi distinguido amigo el señor Manuel José Rodríguez G.) Sere11a está. la noche. La luna dulcemente Derrama los fulgores de su argentada luz. Reposa todo en calma .•. Tranquilo esttí el ambiente ••• Silencio ... todo calla .•• ningún rumor se siente .•• La noche, adormecida, descansa en la quietud ••• Glacial y tierna brisa aduérmese en las :flores. LaR aves en sus nido~ He abrigan con amor ..• La luna, siempre hermosa, derrama sutt fulgores .•• Parece duerma todo ... mas, ay! ... que mis dolores No duermen ... ni me dejan dormir el corazón ..• Ausente ! ... le jo¡; de ella me encuentro en este im~tante 1 De aquella que es mi dicha, mi encanto, mi placer t. .• ¡ De la mujer aquella que adoro palpitante !. .. ¡De ese üngel que idolatra mi corazón amante L •• ¡De aquella ó. quien le dije:-" De ti sólo seré 1 ••• ''- Suspiros amorosos Be escapan de mi pecho Y vpelan nnhelantes en pos de una ilusión .•• :Mi corazón se quejn en lágrimas d~be~ho, Sufriendo amargas penas aobrtl ese triste lecho Que le ofreció la ausencia-¡ el lecho del dolor 1 ••• La luna, dulce y bella, al ver mi abatimiento, Con 6UB fulgentes lampos me viene á acariciar ••• Y entonces .•• 1 creo delira mi amante pensamiento t Pues, oy! .•• que de mi amada paréceme que siento De su mirar risubño el fuego divinal! ••• ...... ... ... .. ..... .. . . . .... ..... .. .. ... .... .. ... . .. . ... . ... .. ••••••ll.•• •••••~"••e••••~•••• •••••••••••••••••• ••••••••••••••• ¡ Tal vez en este instante suspirará mi amada !. .• . ¡ TaJ vez entristecida e acordará de mí ! ..• ¡Tal vez sobre su frente, ebúrnea y despejada, Se posará doliente, cual ave desoJada, El trémulo suspiro que exhalo en mi gemir 1. •• ¡ Volar!. •• ¡ volar quisiera !. .. ¡ Quisiera alznr el vuelo Y hallarme un solo instante al lado de mi amor !. .• Mirarla!. •. embelesarme ! y con amante anhelo Posar Fobre su frente, tan pura como el cielo, Un beso! ••• para darle con él mi corazón! ••• ......... ~··' .............................................. . •••••••-•••••••••• ........ .,. ...... ••o•• •••••,••• ..... .,•••-••••s-• 1 Qué u oc he tan eterna! .•• La luna tri~temente Derrama los :fulgores de Ru marmórea. luz. ReposR todo en calma ... Tranquilo está el ambienta .•• Silencio ..• todo calll\ ..• ningún rumor se siente ... La noche, adormecida, descansa en la quietud .•• El aura, enamorada, se aduerme entre las flores. Las aves en sus nidos se abrigan con amor ... La luna, soñolienta, aun lanza sus fulgoreA .•• Parece duerma todo ..• mas, ay! •.• que mis dolores No duermen ••• ni me dejan dormir el corazón! ••• E ero 81 de 1896. ARTURO D.tNIEL P ~Rfs. ,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA :M~UJER 639 GOKI'BB.BKCIAS una especie de blancura y claridad; y 6 al enVeJ·ecer había ganado Jo que se po· SOBRE LA EDUCACI N DE LA MUJER dria llamar la belleza de la bondad ... ~ •• ' POR MEDARDO RIVA8 ,, Había más de fe que de esperanza (Continuación) en aquel noble carácter. Su fe la arras· "Hija de estas dos grandes almas, traba á la vida activa, y dotada d~ una que personificaban en toda su pureza la clara inteligencia, su virtud se alejaba religión y el honor, era la señora Bár- de las contemplaciones especulativas y bara Niño, quien murió en Tunja el se lanzaba en la caridad práctica y hu· día 29 de Febrero del año de 1868, á milde. Y, cosa extraiia, aquella virgen, los setenta años de su edad. que sólo encendió el fuego del amor de ' Era la mayor de una familia nume- lo bueno; que vivió casta como un án­rosa, y á fe que su carácter no desmere- gel y á quien ac;¡so no manchó un solo ció de su progenie. Desde muy joven, pensam'ento, en vez de separarse de los la tendencia de su espíritu se dirigía á malos y de los caídos, parecía buscarlos'. ocupaciones místicas, á una rara seve· Verdadero médico del alma y del cuer· ridad de costumbres y, sobre todo, á un po, su misión estaba á la cabecera del ejercicio práctico de la virtud. t::nfermo y al lado del pecador. Recor· "Cuando la familia vivia retirada en damos haber presenciado, no una sino su hermosa hacienda de Ocusá, Bárba- muchas veces, á desgraciadas mujeres, ra era una segunda madre con sus once que, iluminadas por un momento, ocu• hermanos menores. Su palabra hacia rrían á la casa de Bárbara en busca de autoridad en la casa, y sus hermanos un asilo; y encontraban en ella aquella jamás vieron en ella un compaiiero ale· dulce y triste bondad con que el SaJva­gre de juego y travesuras, sino un ami· dor acogió bajo sus alas protectoras 4 la go serio, grave y dulce, á quien todos mujer adúltera. ocurrían en sus pequei'ios sinsabores do· '·Cuando la familia de Bárbara se mésticos. dispersó, cuando la viuda del mártir ae "La dulce autóridad que ejercía, se hundic) en la tumba, llevándose consigo revela bien en el cariñoso nombre que su grar~dio!'o luto de
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La Mujer - N. 80

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La Mujer - N. 79

Por: | Fecha: 12/11/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 630 LA MNJER que su albergador Ismael Agi, en la isla· de Candia, tuv.o la advertencia de hacerle servir con todos los utensilios usados por los franceses; y aunque musulmán, depu- 80 la gravedad; después de despedir á. sus hijos .y criados, bebi6 él buen vino, á pe­nr de las prohibiciones de Mahoma. Sin embargo, son contrarios á la liber­tad y discreción aquellos usos que, so pena de hacerlos ridículos, obligan á los convi­dadores á presentar en la mesa ciertos licores y manjareP, que no siendo siempre fácil procurarloP, ó costando demasiado, disminuyen la frecuencia de los con vi tes. Desde que Quinto Hortensia, émulo de Cicer6n, enseñó á loR romanos á comer pavos realEs, se pusieron tan de mods, que no podí& sin ellos darEe un banquete. Síguese de lo expuesto, que el dueüo debe abstenerse de dos extremos: l.<() no defraudar la esperanza de los comensales con excesiva parsimonia, 6 m:is bien, con taoañeria; y 2.0 no incomodarlos con un lujo exorbitante. Un filósofo, comiendo solo, puede contentarse cou un plato de lentejas y seguh· su propio genio y apotito <·omo le plazca; pero no¡; escandaliza un poco Platón, cuando leemos que IJO pre· sentaba a sus convidados sino algunas fru­tas cogidas apresuradamente en su jaruín, 1 en términos que éstos se despedían con una hambre canina. A veoes entr~ pintos de platl\ y una grande afluencia de {)riado$1 sG ven carnes escasísimas, que alejan, es verdad, todo t·iesgo de indigestión. Estas comidas, so~ berbiamente mezquinas, recuerdan las del emperador Heliogábalo, que presentnndo á sus convidados manjares de plata, los despa.chaba en ayunas á sus casas. Los espartanos incurriPron en el ~ tre­mo opuesto después qu-e robaron la Atica, Elide y Corcira; porque bajo el rey .A.cro­tates, en las salas que destinaban á los banqueteR publicos no se presentaban ~ino loe vinos más exquisitos, los manjares má.s costosos, los postres más solicitados, mien­tras que las alfombras y cojines de lag c.a­millas sobre que se reclinaban los con vida­dos al rededor de la mes~, estaban rellenos de finísimas plumas de cisne de Amicla., y esparcidos tántos y tan preciosos bordados, que el extranjero se ponía en un continno eatado de pena, temeroso de maltratar tan magnfficos muebles. Bárbara y antigua es la. costumbre dé comprometer á los comonsales á. comer más de lo que permite su constitución 6 el es­tado · de su salud, como si ,el afecto del dueño y el agradecimiento de los conTi­dados hubiera de tomat·se del número y peso de los manjareS' y beb1das que se en­gullen. Hubo un tiempo, según parece, en Fran­cia, en que si los ruegos y palabras del dueño no acertaban á persuadir á los co­mensales, se recurría á la fuerza., supuesto que los legisladores prohibieron estas vio­lencias. Así se ve que Carlo-1\Iagno prohi­bió hacer b~ber más de lo que uno quería~ y otra ordei]anza prescribía á los soldados beber una ciel'ta cantidad de agua si invi­taban á alguno á beber vino. Muchos tár­taros, y otros que no lo son, obligan actual· mente á beber estirando á su huésped de las orejas y ntormentán.dolo hasta que nbre la. boca, y entonces palmotean de aplauso v bailan ú su rededor. • Verdad es que nuestra civilización ape· nas se permite estos excesos; mas no falta tal vez quien diga: acaso no coméis porque no hay platos dignos de vuestro mérito; lo que es un reproche á su orgullo. Otro, decantando sus manjares con excesivas alabanzas, parece acusar á los que no to­man de ellos de arrogancia y ordinariez. Un tercero, ofendido un poco de la sobrie­dad del que tiene á su lado, lo obliga á. justificarla con razones para no diohas en una mesa. Un cuarto, finalmente, quiere que se beba una copa en su obsequio ó en el de la señora tal ó cual. Estas y seme­jantes mAneras non inm·banM, porque p(}· nen al comensal entre el peligro de una indigestión y el de esta ó aquella tacha. (Continuará.) Bl.l GBNXO Constelación de imponderables aetro8 Trae en su mente por dem
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La Mujer - N. 79

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La Mujer - N. 78

Por: | Fecha: 04/11/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6:l2 LA ~MUJER ---------...,..-----~---- , _____ .., ___ ......_ ___ ~_...,...._ _____ _..... --~~~~-""""'"_.......,._ ____ ...,-""'"---- _, ............,,.__· ~~---- Su blanca frente pedía Acariciadore:-~ besos, Y sus labios sonrosados De miel estaban repletos. Luz de aurora las pupilas, Rayos de sol los cabellos, Las mejillas grana y rJsa., Y copo de nieve el pecho : Eso erct tu ángel querido, ¡Y eso pasa aquí tan presto! Cuando tranquillo dormía El niño sobre tn seno, ¿ N o viste 6uave sonrisa Cruzar por sus labios trémulos? Era que a logre jugaba Con sus hermanos del Cielo, Y les dabl. pronta cita Para reuuit·se con ellos. Y una noche esplendorosa Hasta tu alcoba vinieron, Y se llevaron en triunfo ,Al fugitivo á los cielos. Y tu hogar quedó muy triste, Y mares de ll:tnto acerbo Sobre la CUIJa vacía Tus mustios ojos vertiel'on ! El mundo es cárcel sombría Donde el tt·ist~ priHionero Gimo y sufre y desfallece En amargo cautiverio. ¡ Feliz el que t3Ólo vi ve Aquí en la t.ierra un momento, Y desplegando las alas Sin mancha. so eleva al Cielo ! ¿ Qué es la ·iua? Oruol cmubate En qno, tras dolor inmenso, Queda el alma. deRÜo;mda Y el corazón qnecla mnerto 1 Ya tu niüo ~e hot libtad•l Do este batallar tremendo: Y a. no oir:'t los ala.ritlos Del Mal, ni en su pansamiento "El demonio do la. dudn." Tenderá ~u manto n~gro 1 Y a las insanas pasiones N o atormentar.án Rn pecho, Ni In. inftmia de los hombres Verterá. en él sn veneno. Era. flor, hoy es per falme; Era amor~ hoy es ensneño; Ern orgullo de la tierra, ¡ Hoy es gala. de los Cielos 1 Tú pediste con el ansia Del sublime amor materno A la. 1\Iadre Doloros~,. La vida de tu ángel bello. ¿Por qué .la Divina Virgen No escuchó tu ardiente ruego 1 Ay 1 Quién ~abe! Porque acaso En el mundanal de~ierto Lo acechaba cauteloso De la desgracia el espectro. Porque la nívea blancura Del alma, en fatal momento, Tal vez se hubiera manchado Del torpe mundo en el cieno! Dos ángeles ya tenías En el Alcázar eterno, Que también con su partida La noche en tü alma hicieron. Hoy los tres, por siempre unidos, Y de amor y gloria lleno~, Gozan la eterna ventura Del albo candor supremo; Y la Divina María, Que ama con amor inmenso, Ya los arrulla en sns hrazoR, Ya los aduerme en su seno 1 Enjúga, mi dulce herma.nn, F.l copioso llanto acerbo, Y en tu amante corazón No hHga presa el sufrimiento. Tú, si miras á la tierra, V es l<1s rostros placen toros Y la inocente alegría De tus hijito!i tan bello e; Y si miras t la Altur:1 , Ves, do eterna luz cubiertos, TreR ángeles sonri'entea Qnc te bel:'an d~ s de el Cielo J pío V l~LEZ rtiAL04 LAS MUJ'BBES DE llSPAitA LA GALLEGA En Galicia y Asturia la maternidad es una verdadera pasión. La generalidad de los españoles que no han visitado á Galicia creen que la gallega es una mujer e~ tú pida, grosera y fácil. 'I'udo esto es notoriamente inexacto. La poesía regional do estas provincias, 1 poesía verdader~mente popular, que piado· samente ha recogido la subiime Rosalía Castro, bnstaría para demostrarlo. En efecto, la gallega e.q, aun la más hu­milde campesina, una de las mujeres más adorablemente mujer. Su ingenuidad la hace aún m6.s agrauable; es sumisa, re-l. signada y paciente con el que la ama, por· qne para con los demáswtiene la manodnrn. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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La Mujer - N. 75

Por: | Fecha: 21/10/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER de contraer' enlace. La provisora matrona ofrece al vapuleado explorador el derecho · más amplio de elección. ''Escoja usted entre las tres "-dice con magnánima B.OMAKCE Dll .&MOB. JuA~A BoRREno sencillez. LAs Tmcs AlrÉr:.rcAs, revifitf\ del ha.hla Ese rasgo verdaderamente sublime de española que edita eu N uevn. York el una mujer que da á elegir al héroe la viejo literato Bolet Peraza, trae en su úl­fa. cultad do convertirla en esposa ó en tiwc. número el retrato de la poetisa cu­snegra, ~s acreedor á los más calurosos bana Juana Borrero, apagada en sn res­elogios. Con tal que el doctor Jameson no plandor de estrella, soñadora doncella ar­se salga de la familia, la apreciable d~ma monio~a, enferma de la di vinu. ·y maldita ae deolara satisfecha. poesía. No sé si el ex-prisionet·o do los Bores Juana BorreJ"O era la dulco y magnífica se siente con inclinacionGs matriruoniale~. novia de Federico Urbach, aquel egt·egio Imagin6se que el hombre mlis recalcitran.- cincelaílor de estrofa::;, que c0n su hec­' te y menos dispuesto á toruar el camino mano Carlos Pio,-poetns ambos-~on los do la vicaría ha do tentarle un aluvión Goncourt de la hermosa isla rebelde. · tan desusado de proposiciones, y q ne en Las almas glorificadas en su excelsa preciso estar :dotado de un temperamento comunión sororal, se han separado siu glacial ó de una convicción sülteril extra- quo el terrible uÜ:-,terio de los besos car­ordinaria para rt:si. tir á una scri{j de ten- nales haya. completado eu la vida las nup­tacioues tan halagüeñas como las que a. al-, cía Himbólícas de la azucena amorosa con tari al perínclito per:ionaj~. ¿ Cufil es el el cisne de las melodías euc::n.ntadas. soltero, por arraigada que 8cn. su fe en el Y U rht eh, :sinie tro y silencioso, ha Ha- . Cl3libato, que no t:ionte ablandarse su fir- 1ido de las ruinas de sn cor~tdm, con el meza y quebrarse su im pa:ibilidúC ante formid bl~ machete de los hornhres nc­un centenar de femeninas súplicas pidien- gr endero e u peli­preft3rcncif~ ? ••• ¡ cruel y torturador en ig- gríJ do la sombría man igua 1 el poetu, en ma L •• conflicto tremebundo al qne-si grand6cido y desespernrlu, lun?.Ó su primer yo fuese el doctor-no yPrfa más ctun un toque de clarín, salndnnc1o ú uno de loa medio de escnp!\r con ventaja. }Jse medio héroes oon estas grande~ palabras armo-sería el siguiente: niosas: Principiaría, pot· establecer un jurado compuesto de amigos fieles, desinteresados y juiciot;os, ante el cual desfilarían las ciento y pico de postulantes. Tras un maduro examen, el jurado propondría una terna ó una quinta de candidatas. Y entre éstas 6legíría.. O bien-caso de nueva incel'tidum­bre- echar.ía suertes. Como el matrimonio tiene tá12tos pun­tos de contacto con la lotería, este sistema me parece el má.s adecuado para u u caso · como el del doctor Jameson. JuAN BuscÓN. Qunn.!!-1' B.~NDER.\S Domlnll. E:~ su dominio la. nrcna del combate, La libortad su cult~, HU fe la rebelión, Forjado fué su cspiritu que el ml!'do nunca abate, En fragua de t.ltnnca, con alma. de león. .La cólera divina cual bélico ncicate Que howtign. lo gloriosod impulsos rlul campeón, .Armn. el potente brazo que a. los tirano:; bat.e Y r•1do1 abre una Henda de fuego á b in...-nsl6n. Él viene dol Odentc, lo ~icron l:la montañas En sus enhiest:ts cu111bres grabar fi~ra~ hazañas Con impe'tu 8übcrbio, ebh fuerza colosal: Él viene üel or;ente, uiczrnandn el vllip<'ndlo, Y en medio de las llama~, en medio del-incendio• !Jcslumbra ñ. la asombrada r<'gión Occldcntal. Los versos de la triste doncoHa, muy poco conocidos entre nosotros, son la re­velación del proces~ psicológico de una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA 1\IUJER ... ___ s...,_...-~,.....----------,..---....... -------~-------~----------------; ... _______ ..., __________ ~ producir~ qnizñ no enRaynF-te ~iempre lo~ dabas tu: dinero cuando yo era joven y metn.le~ de qno te ~crvía~, y tomabn¡:¡ y pcrezo~o ! ¡Feliz de mí. que tengo ocA­arroja bnR al horno, algnnns veces al nca- sión de inclinarme públicamente delnnte FO, todo aquello que te ,·enín h las mnno~. de ti, de rendirte homenaje en ·pleno dín, EL fuego de la inteli~ncia ha h<>chn la y abrazarte como prenda de amor, en pre­diRtribución. Lo original ha qneclado fun- sencitl clel port'cnir. <1ido en bronce; lo demás E:e ha deE:vaneci- Que otros de mi edad y de mi condi­< lo como el humo. E¡:¡ verdad qne en oca- ción se declaren tuR iguales; no llevando l'ioneR fundiste mal bronce: pero, en cnm- tn nombre, ¡ qné importa! No tengo más bio, ¡ cuó.ntos de aqnellos que debían reproche 1ue haoe.-Jes qne el de sn prc-­permanPcer oscuroR se han iluminado y tensión, yo, que sería más conocido qne cnlentado en to forjA; y Ri fuera llegndn ello~ con sólo Rer tu hijo. la hora de la. restitución, qué gran ganan- Mas es nece~ario qne la. pm~teridad­cia haría:~ con sólo re~oger Jo que dit~te y que, E~nceda lo qne qniera, tendrá el debe:­lo que se te ha tomado 1 de contnr contigo-~epa, cuando llegne 1Í Algunas veces poRnbas tn pesado mar- leer nue~troR dos nombres colocarloR el tillo Robre el ancho yunque. ~~ntndo bJtjo nno ~obre el otro, cronoJógicnmentE', en ~1 techo de tu gruta re~plancleciente, con el balance de los sigloP, que yo no vi jo­las mnngns rt'cogiullR, el pecho al aire y má~ en ti sino á mi padre. á mi amigo y la sonri~n. en los labios, te enjugabaP ln .í. mi mne~tr~; que, g•·acia~ é. tu proximi­frente, y mirando las tranquilas estrellA~, dnd, he tenido la suerte de no exagerar respirabas ]a :fresca brisa de la noche. mis méritos y de considerarme flieropro Otras Yaces tomabas por el primer senda- como un chiquillo, comparándome con tan ro hnllado á tu paso, y eYndido como pri- imponente padre. aionero, atravesabas el Océano, trepabas Ih.y, adema~, en lo~ recuerdos de mi el Cáucaso., ó escal~tbns el Etna, Riempre infancia un" impresión que secretamente algo colosal, y con lo~ pulmoneR repletos ha hecho brecha en mis vanidadeA juve· de aire nuevo volvía.R á tu gruta. Tu gran niles: el de la primera representación de silueta se destacab~ negra Robre ln. pared Ca,.Zo.
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La Mujer - N. 75

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La Mujer - N. 74

Por: | Fecha: 14/10/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. afeites y el malísimo empleo de sus barnices. Y cuántas de ellas, al visitar una. casa de locos, saldrán enter­necidas de considerar las miserias humanas! Pero si en una mujer es ridículo y vulgar ese uso detestable, i cómo lo será en un hombre? Hay al­gunos también que se ponen cor. set, se tiñen el pelo y aun se po­nen colorete. Pero á ellos deje­mos que otros los critiquen, que nosotros s6lo escribimos para las muJeres. A CUBA (J.> ARA. 11 LA .MUJER " ) Oh Cuba! virgen querida, Cuna del cantor Zenea, Que eu denodada pelea Buscas hoy más luz, m tís vida! No quieres envilecida · Vivir mó.s. Pobre sultana De los mnt·es, qne se afano. Con un snbl'me ardimiento Pm· s er libre como el viento l ¡Pobre niüa americana! Sí 1 levántate 1 consigue Lavar tu empolvada frente Desterrando heroicamente IJa fi~ra que to persigue! Que tu dolor .. e mitigue Aun cuando sea con llanto, Con fuego y sangre, que en tanto Huirá cobnrde, sombrín., La malvnda tiranía, Llena de mortal espanto! ¡ Pobre virgen hechicera! Así triste, así llot·osa, Pareces botón de rosa Escuadrones hechiceros Van á destruir Ja crueldad. Con sublime voluntad. BuMan un digno rescate Entre el humo del combate, Sedientos de libertad. Pero ... ¿por qué España viola Tus derechos y tu honor ? ¿Por qué infundiendo terror En tu suelo mata, asola? ¿, Por qué encadenada y Rola Te abandonan tus hermanas ? Ay ! ¿ Serán tus lides vanas f Lucha! lucha ! no serán ! Y al fin se coronarán Tus ansias republicanas. Br,AsiN A RoMERo. Neiva, 1896. LA EMANCIPACION DE 1JA. 11 U.JER Temt\ es éste que ha preocupado á la sociedad model'na desdo que la civiliza­ción cristiana, que vino u redimir á la mús bella porción del género humano, la. <'levó á la categoría que DioR le señaló desde la formación de I~va. En la época del pagn.nismo era un ins­trumento de placer, sujeta á los serrallos, á los mercados como en la Circasia; carc­cín hasta de la. dignidad natural de todo sé1· peusantc; mas vino el cristianismo y le dijo nl hombre, lacónica, pero precif!a­mente: ''tienes compañera, no esclava." De esa época, iuteres:mtísima en la histo­ria de la humanidad, por cuanto ella fué ! el Génesis del cristianismo, se ha elevado ' la condición do la runjcx. Pero actual­mente sa pretendo en algunas naciones dvilizadas del mundo, como la pa~ria de 'V ashington, que esa digniticación del sexo á que pertenecen nuestras madre,, se emancipe, ó más claro, obtenga dere­ch:> s iguales al hombre en la sociedad. En las garras de una fiera. Pero tu hermosa bandf;:ra Levanten tua lidiadores, Y se escuchan los clamores De tus bra.vos paladines Nuestra opinión es completamente ad­versa á esta pretensión en su modo abso­luto: somos eclécticos en esta materia, e~ decir, queremos un término medio, en 1 armonía con las obligaciones y derechos, talentos y aptitudes de los miembros dei cuerpo social. Y el canto de tus clarines Y el ruido de tus tambores. . Tienes gallardos guerreros Que conqui tan mil coronaR, Y noveles amazonas Blandiendo blancos aceros; La mujer es la reina del hogar, es la que con sus caricias y ternuras endulza la vida de un hombre y forma en la virtud el corazón de sus hijos: para llenar estas multiplicadas funciones debe educár,sele, instruírsele y señalarle el camino del bierr; pero· si esa sultana puede ir á los comicios Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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La Mujer - N. 127

Por: | Fecha: 27/12/1897

->- anónimoc; ó firmados con pseudónimo irán en la sección de Comunicados. Se tendrá p<>r contestación de cartas simplemente remisivas de asuntos para publicar, In pttblicacic)n de éstos. Sin el pago a11ticipado de colaboración ele caualleros, suscripciones, comu­nicados, anuncios, etc., no atendemos pedidos ni reclamos. Los mv[os de di11ero deben hacerse al sel7or Fernalldo A. Romero. PRECIOS Cada núrnerv suelto, en Bogotá ó en las Agencias, vale 71/lleal .. .. $ o 10 Suscripc: '11 á un~;. serie (en mrso de 25 números), un peso ........ I Comunir Stdos, anuncios Jar~os ó en clic!tés, cada columna, tres pesos 3 Anuncios corto., cada palabra, medio centavo . . . . . . . . . . . . . . . . . . o ~ TOMOS DE GO Y DE lOO NUMEEOS 1 )e so uúmcros, empastado, $ 4, y con el no mure en la pa!>ta .... $ 4 20 De 100 números, $ 7, y ron nombre en la. pasta...... . . . . . . . . . . 7 zo La remisi6r. de un tomo por corr~u cuc:ta et va!or de las estam1Jillas de porte y recomendación, así: c::no sencillo, $ o.3o y tomo doble ..... o so El· bulice de cada so núm r(J:. y Jos ejemplares que f-dten :í. las coleccioJZe que se nos remitan para empastar! as, se lo· :tgn.;craremos d pn.:ciode costo . .A..GEN'TES Preferimos para .t\gcnks á las dama .. En cada población puede haber una ó más agentes, quienes, además de colocar . uscripciones al coutado, ven­' den número· sueltos, mediante una c1Jmisión dd di,;:; por cimto. L los Agentes despachamos suscripciones C<>lo,·adas y no para colocar. Imprenta de Etlnanlo r:spino~a (;nzm[ln.-Dircctor, ·K Hamo . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER -------- ------------ AGENTES A ipe , señoritas Rosa1 io Quintero V. y Aurelia 1 Mrmizales, señor Eleuterio Villegas V. Manchola. Mogotes, señorita Victoria Rivero. Amalfi, señora Ana Rosa M. de Agudelo. llfompós, señor 1 éstor Pupo Paz. Baraya, señora Cele tina H . de Lara. Natagaimrz, señorita Bárbara Zorrillo. Baricltara, señora Ester G . de G6mez. Neiva, señorita Fidela Trujillo. Barranquílla, teñores José de J . Mazenet, Aní- Ocaíia, seiionta Jnlia Maria Lobo. bal Palacio y Miguel Angel Vargas A. Onzrr_r.;a, señorita J· va Eslaha Bucrzmmmtga, señorita Lucrecta Forero F. Oiba, scñ011La On,,f.-e Galvi ·. Hut:navmtura, señorita Ana Vallejo R. Pa/t;um, señoritas Agu . tina Sarasti y Paulina Buga, señorita Evangelina Romero. \!varado. Cali, . eñoritas Alejandrina Zamorano y Enri- Pamplona, señorita Carmen l\fendoza. queta Garcés B . Piedt•mesta , señora Teófila M. de Mantilla y se- Campoalegn, señoritas Enriqueta Perdomo P. y iiorila Estcr .1\lantilla. 1< ilomena Ca tillo Q. 1 Pudras, señorita Eloísa Ola ve. c-apanapl, señorita A velina R. Cruz. /'lato, señora Rebeca C. clr; Ca margo. Capitauejo, señoritR Ana S1xta Quirós y. eñor l'tlalilo, seiiorita Bihiana Salina:. Nepomuceno E:-.pino. a B . P(lpayá n, señorita Et ·lvinn. f•arra C. y señor Juan Crfqutza, st·ñora María Lui . a ele Currea. Cl1mnco Rivera. Cartu,:.;o, o.:ciio rila Belarmina Torres M. Pmdrm [Cauca], seiioraP.tnlin:l Quintero deR . Crzrtago1n, . eñor Leovigiluo Grau. P1tml,: Narional, seiitJr:l :'\Iercecle<; C. de Tejeiro. Ce1rito, sdio~1-.1 María Jesús García de Zorrilla. 1 P111iji,acidn, S(ñorita i\farí:1 f'astr ·. Colombia, . ~1iora Zenaida II. de l\.leclina. Río de Oro, Sra. (;umcrsincla .. Chacón de Barros. Conct'ft'ÍIÍII. eliorita ~!.u-tina \Vilche,. Nu.sucw,. elit>r L-1zaro .':11:ls B. Colt•,:;ic•, , ennnla Ester .Martím:z. Noldanillo, señorit·1 ;\Luía [) lgaclo. Cúcuta, ·d'writa Ana Franci. ca l\fejía y seiior 1 Rubio [ cnezuela], señores A. Pérez é Hijo · . Lcopñorita !\1arfa Elena Cuéllar. Suaita, señor Martín María Gómcz. Girm·dot, :.c:ñora A.nalia A. de Sarmiento. J'adó [Ca u ca J, señora Benicia de Domíngucz Guaduas, señoritas Narci ·a Samper y J . El vira Tdmcsis, sei1or Rafael M. Gallego A. Ech •· verri . · Tocaima, señorita Lucinda Reyes y señora G re- Cuamo, ·eñorita María Luisa Páez. goria de Richaux . Guataqu{, señorita Dolores Rodríguez R. T~í·o [Cauca], eñorita Consolacfón Paz C. Guattq'ue, señor Eusebio Roa GaliLdo . Tzmja, señorita Lucila Franco P . Guacart, señor Ignacio Saavedra A. Tz;querres, o..eñor Ricardo Garzón. !fonda, señoritas Ana Rosa Mora y Juliana Na- Tuluá, señor Luciano Umaña . varro y señor Aníhal amper . Ubalá, señorita Rosario Rodríguez. lpia/es, señor Ramón Guevara B. Urtbe, ~eñorita Tulia Herrera M. Labatec,7, señor Daniel Menc!oza C. Utica, señorita Anais Ahondano. La 11/esa, señora Isabel A. de Sánchez . Valle de Jesús, señora Jilma de Téllez M . La Palma, . eñuritas ~ercedes Linares y Cario- Vt!lez, señoritas Trán ito y Mercedes González. ta Santana. Villamm·ía, señora ;'ofía Orozco de Robledo . .lebrija. set),,r i·~m iliano J. U ribe. Vil/avieja, sei1ora Encarnación D. de Sánchez. ,)JadtL'Irí, . c1i01 it:t !\i ,¡tilde J. Corredor. Viotd, señorita Am:~lia Reyes G. Jfa;ou_::u!. suio1 itas ~Iaría de J . Vásquez y Su- }'aguará, señora A tilia Roclríguez II. de Garcla. sana A. García L. Zapatoca, señorita Isidora Dínz Acevedo. tila,ra, señor s Cristina 1\I, de Matallana y Fi- Zara,r;oza, seiior Jaime llerrcra Vz. lomena E. de ~1 encloza. Z1paquird, señora Laura B . de Acevedo . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ®1:gauo d.el b.ello s.exo -·.-- FUNDADO f.N 30 DE OCTU~RE DE 1895 Director; FE N ANDO A. ROMERO Bogotá, Noviembre 27 de 1~97. ~ Ano III-Número 127 Voz de aplauso. lhhgué, 20 ele O c tnhrc ele 1897- Seííor D. Fernando A. Romero, Director de LA :\1 t;jER.-B•,got:i . l\luy seilor mío: Días hace que deseaba enviar á us­ted mi voz de aplauso por su patrió­ti t.. t labor, pe:ro ocupaciones de diver­sa índole me In h;1bían impedido. Cuando nadie daba muestras de acordarse en este país de que la mu­jer es parte integrante é importantísi­ma de la familia humana; cuando los periodistas se dedicaban á asuntos de la sola incumbencia de los hombres; cuando pensar en escribir para las mujeres era empresa de locos, porque se creía que quien tal hiciese no ob­tendría de su publicación siquiera para los gastos de imprenta, usted emprendió la cruzada santa en bien de la mujer. El resultado ha sido satisfac­torio en todo sentido, como no podía ser de otra manera, puesto que la mujer colombiana también vive la vida del espíritu. El nombre de usted será grato al bello sexo de Colombia, no solamente hoy sino en época remota, cuando ese sexo, enaltecido en cuanto es justo por una concepción y apreciación más completas de su importancia como compañero y no como simple subalterno del hombre, rememore su pasado. Entonces comprenderá mejor cuánto bien recibió del generoso pen­samiento de usted. LA l\1UJER ha sido un periódico modesto, cual cumple á su misión ; en lo general, acertado en la esco­gencia de materiales; juicioso y cir-· cunspecto en su actitud. Ese periódi­co ha revelado en todas sus páginas amor al sexo débil, y respeto y sin­cera admiración hacia ese sexo, tan superficialmente estudiado entre nos­otros. Y las mujeres de Colombia han respondi ... lo al llamamiento de ese ami­go inesperado; han despertado como de pesado sueño; han pasado lista en sus filas y se han aprestado á coope­rar en la hermosa batalla de su en­grandecimiento. Ha sido LA 1\tlUJER el golpe eléctrico que pone en movi­miento ocultas energías; el toque de clarín que congrega á los soldados al pie de su bandera ! La labor ha empezado, pues, sobre los mejores auspicios, y debe esperar­se que dará los mejores frutos. ¿Por­qué no ha de ser LA MUJER la causa eficiente de una provechosa revolu­ción en las costumbres de este país? Los grandes acontecimientos tienen generalmente su origen inmediato en causas pequeñas: la libertad de los negros en Norte América se debió á la puhlicación de un humilde libro; la independencia de nuestra patria, á ligera reyerta; el descubrimiento del N u evo :' 1 undo, al casual arribo de Co­lón á ¡.ts puertas de la Rábida. _ .. Cuando suena la hora; cuando Dios quiere dirigir en uno ú otro sentido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I IJ 4 LA MUJER las corrientes humanas, no necesita, lleva al espíritu la convicción de que en verdad, de ostentosas manifesta- hizo á la mujer para compañera y no ciones: al soplo de su voluntad todo para sierva del hombre. Como coro­se inclina, desde la hoja del árbol has- pañera, y sólo en tal concepto, la obra ta la mole inmensa de los Continentes, 1 de Dios resulta armónica y perfecta desde el insecto hasta el hombre! como todas sus obras. Situar á la mu- Sí LA MUJÉR persevera en su la- jer en otra posición es pretender una bor, si se inspira siempre en fuentes dislocación imposible. puras, 1~ victori~ ~erá suy~ y hará á 1 En nuestro país se ha avanzado C:olombta el servtciO ?e mas trascen- ¡ bastante en el sentido de colocar á la dentales conse~~enctas: el . de una mujer en el puesto que le correspon­acertada exnltacwn de la muJer. de, pero todavía falta mucho terreno . Esa exaltación e~ necesaria, es in- por andar. Todavía se cree por algu­dtspensable: la muJer es 1~ mad_re Y nos que la mujer es notoriamente in­e_ s la esposa, Y. c_on t.al carac~er tiene, ferior al hombre; que no debe dárse­st. n duda, dect_stva mfluenc.'a en. In le sino rudimentaria educación; que v1da ~e las soct_edades. Es t~lpostblc sus facultades intelectuales son muy hacer buenos ctudadanos a_llt donde débiles y que, por 1 y ineludible, está ~a esposa y la madre no tienen una 1 condenada á ser, en todas las mani­td~~, exact~ de sus deberes Y de su festaciones de la vida, un ente pasivo, mtston; alh donde la esposa y la ma- y nada más. dre no son debidamente respetadas 1 Y no se sabe, ó se afecta no sa­por el esposo y el hijo. Hombre que berlo, que las mujeres de Colombia crece en tales condic_i~nes lleva en- han dado muestras en todas las épo­fer~ na el al;na desde nmo, y nada po- I cas, y á pesar de la desventajosa po­dra despues curarlo por completo. sición en que han vivido, de que son La mujer es todo corazón, todo capaces de escalar todas las alturas á sentimiento. De ahí que su educación que en países de plena civilización al­sea más delicada que la del hombre. canzan los individuos de su sexo. En la mujer el primer impul o es de- se desconoce, por ceguedad inexpli­cisivo : si bueno, la hará heroína del cable, lo que á diario estamos pre­deber; si malo, la llevará desatentada senciando : las grandes facultades de por senda. peligrosa y, casi siempre, 1 nuestras mujeres. Podría citar mu­la precipitará al abismo . Nada, pues, chos nombres, pero es inútil, porque más acertado ni más útil para una en todas las familias puede encon­sociedad, que levantar el nivel moral ¡ trarse, si se hace un e.·atnen concien­cie la mujer, nutriendo de sólidas zudo, que en materia de capacidades ideas su entendimiento y dándole fe están las mujeres por lo menos á la en sus propias fuerzas; en suma, des- misma altura de los hombres. Otra arrollándole la conciencia ele su per- cosa es la ;1pariencia de superioridad sonalidad. que á éstos da ]a mejor instrucción Los pueblos bárbaros deprimen á que reciben y la ost entaci ó n que ha­la mujer, y á m edida que adelantan 1 cen de su s conocimientos, que con­en civilización, la exaltan . De tal m<:~- tra sta á maravill a con la in gé nita mo­nera, que civilización y des precio á la destta de la mujer y con su postcwn mujer son cosas que se excluyen. 1 humilde y esc ondida allá en el fondo Si pues .. Colombia. se afana por que j del hogar. . . , , , se le con s1dere un pueblo culto, nece- La tradtc1on no oeoe sostenerse sita tener muy fija la mirada en la l por el hecho ele ser tradic ión sino por justa e.'altación de sus mujcre.. ser buena. Cuando no lo e·; cuando Un atento examen de la obra de 1 choca con el espíritu de los tiempos; Dios con relación á la humanidad, i cuando entraña una injusticia, enton~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER II75 1 ces debe morir. En este caso está la La mujer colombiana quedará am­tradición de nuestras costumbres en lo 1 pliamente satisfecha cuando se la re­que se refiere á la mujer. Ha llegad el conolca c9mo compañera del hombre, momento de tomar nuevo rumbo, y t pero compañera de verdad, en todos debe tomarse sin vacilaciones. Es la los asuntos de la familia, en los mul­hora de colocar á las mujeres á nues- ( tiplicados incidentes de la vida del tro lado, pues hagámoslo sin pérdida hogar. Entiendo que á eso· y nada · de tiempo y sin temor. más aspira, y á fe que es una justa Esa tarea no es aquí, por for- aspiración. tuna, demasiado ardua : hay ele- ' La supremacía absoluta del hom­mentos bastantes para hacC'rla rclati- bre y la dependencia también abso­vamcnte fácil. Juta de la mujer, es una costumbre En primer lugar, si muchos de los absurda. Tras de ella vienen otra y hombres exageran su posición en las otras, hasta llegar al triste resultado familias, no es por maldad, no es si- de una sociedad en la cual sólo una quiera deliberadamente: es por ruti- mitad_ piensa y la otra obedece; ~ólo na. Han crecido en un medio viciado 1 una t1cne derechos y. la otra obliga­á ese respecto y no es extraño que la c.i?nes; sólo la una se cree en pose­influencia perniciosa Je ese 111edio los ston de la verdad-de toda la ver­alcance. Hágaseles comprender que dGd-en tanto que la otra vegeta en andan errados; que es hasta suprema la impotencia! . . tontería desaprO\ echar las inmensas 1 ro es esto correc:to; no es ensila­ventajas que da al hombre una mujer- no~ ,no es útil. Con:cgir toda ma_nifes­compañcra sobre una mujer-sierva, y tactO_n. ~n ese scnttdo por med1o de en seguida esos hombres tomarán c..l una JL~Ictos;: propaganda en favor de buen cami'no. Y si hay mujeres inca- f la muJer, he aqu1 una grande obra de prtces de alcanzar el puesto de honor 1 reparación y de justic_ia. Hé aquí la aliado de sus maridos, no es por de- tarea que ha emprend1do LA MUJER. ficiencia intelectual y moral: es por Por esa tarea noble y santa felicito que les falta una adecuada educación; á. usted una vez m.á , y, sin otro par­porque también, ofuscadas por el me- t1ctllar, m~ suscnbo de usted muy dio en que han vivido, no compren- atento serv1dor, den cómo puedan ser personas y no } A lll() LOZANO T. cosas, cómo puedan ser compañeras y no siervas! Edliqueselas; dése más acertada dirección á sus facultades, y :Lo.. verdad y la mentira. al punto se las verá ocupar, sin vérti­gos, la cima. En segundo lugar, no creo que la mujer colombiana llegue á pretender jamás libertades incompatibles .con la delicadeza de sus sentimientos; con sus propensiones naturales al recogi­miento del hogar; con su misión altí­sima de paz y de ternura, de abnega­ción y amor. La mujer colombiana no extremará sus e<"igencias; lejos de esto, no aceptará nunca libertades que la lleven á las calles y á las plazas pli­blicas á confundirse con los hombres en los ásperos negocios de la vida de administración y de política. La verdad es la 1 uz productora de la fe entre los hombres. · La mentira es la pantalla ocultadora de la verdad y destructora de esa fe. No es la verdad un dón de Dios-como lo es la inteligencia­sino una virtud que Él ama._ y que adquirimos por la educación. Segli n la Mitología, consideraban los antiguos á la verdad como madre de la virtud, y tenían razón, pues no es posible calificar de virtuoso ó hijo de la verdad á quien tiene la costum­bre de mentir, aunque posea muchas buenas cualidades. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. II76 LA MUJER Los antiguos reyes de Persia apre­ciaban por tan indispensable decir verdad, que cuando sus hijos cum­plían 14 años les daban un grande de la Corte para que, estando siem­pre á su lado, les enseñara (l ser siem­pre veraces stn prever consecuen­Cias. Luis xvr le preguntó un día al Delfín: -¿Qué es lo más bello que existe en el mundo? -Mi madre ! contestó el niño, des­pués de haber mirado á María Anta­nieta, quien al momento le dijo : -No, hijo mío: lo más bello que en el mundo existe es la verdad. ¡ Preciosa enseñanza de tan bella mujer! Tan bien supo esa buena madre enseñar á su hijo á ser veraz, que al saber el Delfín que á él le atribuían las calumnias con que los enemigos de María Antonicta la acusaban. hizo propósito de no hablar. No obstante haber sido condenada El mentiroso se convierte en ente vil; el veraz es honorable. El ejemplo forma insensiblemente el hábito, y por eso la comunicación con persona ami­ga de la verdad en todo caso es:tan provechosa como la lectura de un buen libro. Cali: 1897. u.· SUSCRIPTORA. Tres ép_,cas. (EN DOCA Dli: UXA SOLTERONA) Todo fue luz, perfumes y colores, Ni una nube en mi cielo ¡ cielo puro! .. Yo pe~~aba que rico mi futuro Sería de venturas y de flores. Niña ilusa, lll) supe que hay dolores, Que hay un cami110 horripilante, oscuro, Que hay un campo do mézclase lo impuro Con la pasión, L.\ tlicha y los amores . ¡Cuántos recuerdos en el alma guardo!. .. por Dios la mentira en el Sinaí, per- De brazo me tomaba dulcemente sonas sensatas creen que es bue.1a en De la ciudad el joven más galla1Clo, ciertos casos, como en el de decírsela á quien persigue á otro con malos 1 Y al baile me !le~aba: yo riente fines para que no le encuentre. Escuchaba sus supltcas de barrio .. ' Tal mi vida de quince hastn los veint" . La mentira siempre es mala como lo es el inmoral principio de que el fin justifica los medios/ La mentira hace consorcio únicamente con la crimina­lidad. Entre mentir y callar en casos como el indicado, es preferible callar. La costumbre de mentir es más abominable y ele peores cor.secuen­cias en la mujer que en el hombre, porque siendo la mujer la encargaJa de la educación del niño, puede en-ll Las damas e .-iclia ron mi ventura, Cautivé con m ::> gracias corazones, Escuché etttt.:rnecida la s canciones Que el vate dedicaba ú mi hermosura. Los poetas me amaron con locura Y escuché las ardientes confesiones De sus a~·nores castos é impresiones: -Tú eres la \·irgen m.\<; graciosa y pura! señarle á mentir. Observa un escritor Me decían. Entonces fui admirada; que en lo general los perversos son 1 De vanidad llenérne .. una tormenla hijos de mentirosos ó educados por \ Rugió en :ni corazón, de:tlrdenada .. ellos. 1 , 1 ~~ 1 1 - L t . ¡ 1 d t d Busque unos >razas, < ~ pacer se< tenta, a m en 1ra es a rnac re e o os . , . "' Me arrOJC en ello: c1ega, d e -alada .. los humanos defectos, , y por eso la Tal mi vida de veinte ' .~s · ;l los treinta. mujer mentirosa liega a tener los de ser hipócrita, chismosa, intrigante. nr Tales defectos la hacen perder todos Después .. vinieron para mí otws años : los encantos de su sexo. ) Empe?.Ó el negro ocaso ele mi vida, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER JI 77 Huyó de mí la juventud querida Y comprenrlí del mundo los engaños. Me encontré sola .. Lúgubres y extraños Son los recuerdos de mi rlicha ida· Llevo en el cora~ón angrienta herida Y en el alma cruel es desengaños . ¿J)é está mi jnvc1.tud y mi !1cnn nsur:t? ... ¿Quién de la pena y del dolor me alienta? ¿Con qué puerlo rurar esta amargura? Hoy mi vida tan sólo se alimenta Espiando una hueca sepultura, Lo que amo ¡ sí! ele lo que r~toy sedienta. BLASl~J\ RO .\IERO. ~odas de J?a.ris La Crónica Pan'sie11, dirigida por D. Antonio Ambroa, habla de las siguientes: -La muselina bordada hace com­petencia al linón. Puedo asegurar que nunca se llevó tanto como ahora, por­que verdaderamente es seductora, sea cual fuere su matiz: rosn, ciclo, limón lila, gri s plata, malva, cte. etc. -Los bordados suelen ser puntos .nás ó menos grandes o acrujeros que forman sobre el tejido como pastillas transparentes. F inalmcnte, hay muse. linas bordadas de guirnaldas ó de bou­quds que hacen muy bonito efecto. Estas muselinas se llevan siempre sobre un vestido de debajo, de igual color ó de otro diferente. Esta necesidad de Ilevc1r la falda y el cuerpo de seda, cual si fu eran el forro, hace bastan te costoso un traje de muselina. Por eso ya no puede decirse que la " anta muscl:na " es el emblema de la sencillez. -Están muy á la moda los cintu­rones flotantes, hechos de cintas y con caídas muy largas, tanto como la falda. Los collares de plumas de ave s truz negras, blancas ó gri es, s e lle\· a n mu­cho; son muy elegantes y encuadran tan lindamente el rostro, que no hay valor para abandonarlos. \demás, el fresco de la noche los hace útiles á veces. -Las señoras usan mucho el zapa­to de gamuza gris con adornos de se da, el zapato negro de charol que puede llevarse con toda clase de toz'­lctt y el zapato de cabritilla mate, en negro, con tres botones al lado. V u el­ve la moda del tacón alto, aunque se usa mucho el tacón bajo inglés. La media que más se usa hoy es la escocesa en seda ó lino, con pie de un solo color, generalmente negro, y con dibujos que empiezan á cierta altura. Se ensaya volver á la moda el uso de~ coral, de que se están haciendo botonaduras para caballeros, anillo y pendientes, en los que el coral ocupa el puesto del brillante, de la turquesa ó del rubí, la piedra preciosa más bus­cada. El boa de plumas de avestru7. es la elegancia del día. LA R 1·.1 Al\fELIA, de Portugal, que visitó á París, hizo fotografiar las c!amas de ~u Corte, y los rayos X mostraron los desórdenes del organis­mo interior causados por el corsé. La bella y hermosa Reina ha dado el ejemplo, redimiendo su cuerpn de la esclavitud del corsé, y la damas portuguesa han seguido con entu­siasmo su ejemplo; por lo que d cor­sé ha quedado pro·crito en ab:.;oluto ele la toilette femenina en Portugal. Como todas las modas pasan, parece que ya le llega la hora al funec;to cor­sé, que tántas víctimas ha llevado al sepulcro. Lección de piano. La rliscípula es joven y muy ,.i,:a (El dzío así se explica ) , La voz del profesor c. expresiva Y le encantan los ojos de la eh ca. --¿Sabe usted la lección?- Toda la pieza. -Pue. empecemos y a . -Pctire usted un po co la c a be za . Que hace mucho calo r. Perd ó n ... ya está. -Ese tiempo se toca con asombro: 1\Iás so stenido el si. -Pe tir e usted su mano de mi)10m brt); 1 ro se acerque usted tánto ... -Así?-Así. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER Eso va con PEDAL .... así ..... -Cuidado! N o me pise usted el pie. -Vuelva á tocar lo mismo. La he pisado? Pido á usted mil perdones. N o hay de r¡ué. -Tenga usted esos dedos sobre el piano, Continuando el sostén ..... . -¡Ay, a·. ay! No me apriete usted la mano. -Siga-¿ 'oy bien?-¡ Bravisimo! muy bien! -Ese allcgro más rápido, crcscendo. Mi, sol, do, re, mi, fa . .... . Mi amor también, hermosa, va crecienclo. -Mire usted que est.i oyendo mi mamá.. Una pena terrible me lacera: Deme usted, inhumana, Una esperanza, por favor, siquiera ... -Deme usted la lección para mañana. LUis RooRícu¡.:z VJ•.LASco. tenemos 1:.t felicidau ele poseer, nuestro recreo en las hon:s de fatiga, y nuestro más consolador lenitivo en las horas de aflicción. Su asidua suscriptora, SEMRAC. Cachetá, 30 ele Octubre de r897· Angel caído. En dónde está la voluptuosa gracia Que embelleció tus noches y tus días .. Sin luz los ojos, ltt mejilla lacia, El beso de tu boca ya no sacia Como saciaba ayer en las orgía . N o tienes ya los atractivos que antes Prodigabas en pública almoneda, Cuando, rica de perlas y brillantes, O !vi dabas á Dios por los amantes Y eran tus tmj es ele crujiente seda. En tu mirada triste y sin de tdlos La más cumplida debo dar al hermoso El ;uego fltuo del placer e ptra · semanario LA MUJER, al entrar en el Y oe tu espalda en los contornos bellos, tercer año de su gloriosa carrera. 1 f~esordenados flotan tus cabello~ Felici to.ción. Hoy cumple do año., en los cuales ha Como las cuerdas rotas de una hra. alcanzado á ml:reccr los más cumplidos aplausos de todos los que saben apreciar 1 Ll~ra sin tr;gua ni medic.la, l~óra; la moralidad; en los dos años que lleva o p1ensc. ma~ en los del.cltcs tdos, de existencia ha sabido ganarse inmensas J>orq u e es prcc1~0 comhat1r, y es hora simpatías, y ha llenado de gozo, más de De sof~c.a,r en pugna reclentor.a u:1a vez., el corazúnde todas sus suscripto- La secl!c10n brutal de los sent1do'i. ras, ~iempre que recorremos sus ilu tradas 1 páginas. Deséole, pues, que continúe triun- ·Valor~ va)or! y que la lid com~ence fante la carrera que ha empezado, que si Con la plegana q~1e en tu acento vtbre : en dos años no más, ha ganado tántos Y aunc¡ue la propta culpa te avergüence, lauros, ¿cuántos más no ganará si prosi- ¡ Levántate, mujer, y lúcha y vénce, gue sin detenerse? Que nunca es tarde para hacerse libre! Sus dignas colaboradoras me permití- l rán haga extensiva esta felicitaci1)n á Déja que el vulgo hostil en su locura, ellas, encarcciéndoles no de falle:t.can en Le niegue á tus pesares el consuelo su tarea y continúen contribuyendo con En medio de tu negra desventura : sus aromáticas flores al embellecimiento Por la calle fatal de la amargura de la lwrmosa corona que sus inspirarlos ólo transitan los que van al cielo. talentos están tejiendo; cuyo brillo y pu . reza deleitan nuestra vista siempre que la suerte nos favorece con una de ellas, las cuales resaltan en las páginas de nuestro órgano, como el resplandeciente diaman­te sobre el oro. Igualmente me permitirá su digno Di- Huyenclo de la culpa y sus sonrojos 1\Iagdalena surgió del cieno inmundo, Y en su fervor, postrándose de hinojos, Con el humilde llanto de sus ojos Los pies ungió del Redentor del mundo. rector en esta ocasión, manifestarle nue- Déja que torne la virtud ausent!:!, V' liuente mi asiduo entusiasmo por tan Para que brille en la abyecciÓn de tu alma, bella MUJER y píe:ielltarle mis más sin- 1 Y dóbla al peso del dolor la frente, ceras felicttaciones por la grandiosa obra 1 Como se dobla ante el simoun ardiente, que dirige, la cual es para todas las que ' Con su plumaje vegetal, la palma. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 1179 Pero desdéña al mundo que te humilla Con su reproche por la vez primera; Y arrodillada con piedad sencilla, Para que el llanto lave tu mancilla, Levánta á Dios el corazón, y espéra. Que ~se raudal de lágrimas que brota Del corazón de 1~ mujer caída, · Es un Jordán de hiel, que no se agota, Porc1ue en sn linfa detersoria flota La salvación eterna de la v1da. Cartagena, r896. AUGUSTO N. SAl\lPC:J~. ~adre á hija. (por Aníbal Rnmper) L\ VIRTUD ranza y de la carz'dad, con las cuales te defenderás en todos los ataques que te hagan durante la vida. Ten pre ente, que el vicio recién nacido es fácil de hacerlo desaparecer; pero que si crece, no tendrá remedio; y de consiguiente, desde la primera acción, hay que reflexionar para que más tarde no deplores y llores el pri­mer error que por falta de previsión cometiste. SEGUNDO CONSEJO.-C.\ 1' IDAD Ya te hablé, amada hija, de lo::; re­sultados buenos que proporciona la Virtud, y de los malos resultados de lo vicios ; tócame ahora alumbrarte . obre Ja Caridad; y comr) creo que ( Continnr.áúu). las sabias instrucciones que de mí y Procúra, pues, encarrilar tu con- de tus maestros recibes, te habrán he­ducta desde ahora; tienes tiempo para cho concebir la más elcvad.t idea de ello, pues apenas son actualment.... pe- la piedad cristiana, no vacilo ni des­queñas chispas fáciles de apagar; mayo en mi tarea . Como este es el pero al contrario, si 110 recibes mis principal asunto de todos los que me consejos, crecerán de tal manera, q uc prometo tratar, Y éste es la ba'1c so­se convertirán en e 11 ormes y feroces br~ q.ue deben fun?arse todos los de­fieras que 110 podrás más tarde do- mas, JUZ~o con.veniente empezar por mesticar; y por consiguien k 2 ndarás 1 P.onert~ a la vista todo .lo 9,ue con­más tarde por las asqucro<>as y tcnc- , c1erna a ta1; sagrada obhgac10n, paré.l brosas sendas de loe; vicins con el l que, formandote buen concepto de alma torturada y la razón perdida. ella, e~1trcs con ánimo á trabajar para Las malas costumbres, hija mía, son 1 cumpltrla como nuestras enfermedades: al prin- Primeramente reflexiona que el Su­cipio son apenas ligeras indisposicio- premo Hacedor te puso en el mundo nes, que acudiendo en tiempo pode- para que le sirvas, y que te ha dado mos curarnos; pero si no hacemos un corazón para que le ames; de con­caso de ellas, corromperán nuestra siguiente, es muy justo que le censa­sangre y vendrá la muerte á poner gres sus primicias. Por hijo malvado término á nuestra existencia. te tendrías si no amases á los autores La Providencia Divina, amada hija, de tus dfas, quienes merecen tu amor jamás permita que en ti se anide el por varios títulos. Así pues, repára, envenenado dardo de los vicios; y hija mía, que en el cielo tienes otro que en tu alma no se verifique la des- Padre mil veces más digno de amor. cripción que he hecho. Examína tu Ese bondadoso y tierno Padre es conciencia; y si te crees inclinada á la 1 Dios, que, á pesar de ser tan podero­soberbia, 4 la di. ipación, á la cruel- so y tan grande, no se desdeña por dad, al deleite, ele., y . i encuentras este título. M u y al contrario, no lo que en tu corazón e.·istc algú11 mons- exige, y sobre todo, ama á los cora­truo de esos, combátelo, extermínalo, zones impregnados de pureza y cas­que para eso Dios te dará las armas tidad. de la lumúldad, de la fe, de la espc- ( Contz'muwá ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. II80 LA MUJER El león y el asno. FÁBULA Sobre un asno cl.escuirlaclo ~ n león se abalanzó; Y el burro por de contado, Cuando la carga sintió, De espaldas se echó, y cargado, El pobre león quedó Molido, que daba grima, Con aquel borrico encima. Rugió el le6n, dolorido, Diciendo-burro villano! ¿ Cómo eres tan atrevido, Que, con furor vil é insano, Hieres al león temido? ¿No ves que es tu soberano? Has atacado á tu rey, ¡ Eres reo ante la ley! Y el burro exclamó:--· Canasto! Si el Rey no me guarda ley, Yo, en pudiendo, al rey aplasto, Pues deja de. cr mi rey. oy ele entendimicnt() uasto, Y más que yo. abe un buey: Pero, como dar un brinco, 'é decir cuántas son cinco. A pesar de mi modestia, Puedo decir, á mi ver. Que no soy burro tan bestia Para dejar de entender Que á quien me crtusa molestia N o le debo dar placer Si hacerme mal al rey plugo, N o es mi rey, es mi Yerdugo. Y es proceder bien insano Dar honra á quien nos maltrata, Aunque sea el soberano; "Y porqué ¡oh rey! hablando en plata Para el ami~o la mano, Y al enemigo la pata. Si el rey se hace mi enemigo, o espere trato de amigo." Oiga todo mandatario El rliscurso del pollino ; Y no sea estrafalario, Cometiendo el rlesatino De ser á h ley contntrio. Obre con justicia y tino, Y al pobre pueLio no oprima, Pues puede echársele encima. BARROS G. Carta d.e D. ~ariano Ospina á su hiJa la señorita l\1aría Josefa, In víspern de f,u matrimonio. ( Crmclusión ). Tómese desde el primer día el há­bito de informarse todas las mañanas 1 de la salud de cada una de las perso­nas 1ntimamen~e relacionadas con su esposo, y de lo que n:ás les interesa, para ocurrir solícita á atenderlas y servirlas, cuando lo necesitaren. Sea 1 muy diligente y exacta en cumplir los deberes que la costumbre impone en las relaciones sociales, sin dejar nunca pa;a mañana lo que pueda hacer hoy. Busque las amistades más íntimas de la familia y no fuéra de ella; y ponga 1 atención y solicitud en todo lo que á ésta interesa. N o es raro en la sociedad de las familias, existiendo las más :tmistosas relaciones, ocurran ligeras contrarie- ¡ dades, que son algunas ve< c ..; efecto del mismo sent" ·11iento de unil )ll y de amistad; si tal o c urriere alguna vez entre la familia de su esposo y la de su padre, póngase usted en í.tvor de la primera. La razón es obvia: en el 1 , . d d' 1 ammo e un esposo pu tera entrar a ' duda de que su mujer lo prefiere á todo, y esto debilitar su cariiio; y el amor de padre, es indestructible, y en su corazón no cabe duda alguna so-l bre el afecto de sus hijos. Por lo mis­mo, prefiera usted en sus atenciones y cuidados, la familia de su esposo á la de su padre. Yo he sufrido y sufro cmclmente, pero todo mi sufrimiento procede de una sula fuente: la pérdida y el pa­decer de tántas personas queridas. 1 Fuera de esto he vivido tranquilo, contento y feliz, debiendo esa tran- 1 quiliclad y ese contento á dos propen- 1 sienes felices que Dios me dispensó: 1 la primera, es la de olvidar toda ofen-sa, grande ó pequeña, y no abrigar ¡ ningtín sentimiento rencoroso de ven- 1 ganza ni de envidia; la segunda con- 1 siste en mirar como u na tontería las aspiraciones de la vanidad. Hágase Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 1181 usted la heredera de estas dos pra- l diosa; que todos los acontecimientos pensiones ó hábitos interiores, que, se dirigen á un fin, que no está en mejor que yo, los poseía también aquel nuestro alcance ni el prever ni el es­ángel de bondad que fue madre de torbar; por consiguiente es un deber usted. Sí, posesiónese usted de esos religioso y un acto de buen sentido hábitos, y ellos le darán la paz del el aceptar toda situación, todo acon­alma, que el odio, los resentimientos tecimiento y acomodarnos á ellos por y la fiebre de la vanidad destierran de duros y adversos que fueren. Toda la mayor parte del género humano. situación aceptada es llevadera, por La sencillez de la vida nos ahorra mil amarga é insoportable que parezca. diarias molestias, y no produce íncon- Pero cuando la persona se obstina en venicnte alguno. Las aspiraciones al querer y en pretender que las cosas boato, al lujo no procuran satisfacción no sean como son; cuancio se da á alguna, pero sí inquietudes, desazón y lamentarse y desesperarse, porque sus ruina. deseos y aspiraciones no se cumplen, Usted y su familia van á vivir en porque su situación no es la que qui­este país, que, como todos los de His- sicra, esa persona vive en un continuo pano-América, está expuesto á revo- martirio; y como el lamento y la luciones desastrosas, en que las fa- desesperación no tienen poder nin­milias más honradas se encuentran, guno para alterar el curso de los cuando menos lo esp ran, despojadas acontecimientos humanos, pero sí lo de sus bienes y expuestas á la mise- tienen para debilitar la salud, para ría, como usted lo ha visto. Sea usted, turbarnos en el cumplimiento de nues­pues, económica, y aconseje la econo- tros deberes, para ;¡,lterar nuestra fuer­mía á su marido, y procure que pon- za moral, para llevar al ánimo de las ga sus ahorros en donde puedan sal- personas que nos aman la desazón y varse el día de un de. astrc, para el la tristeza, resulta que ese estado vio­cual deben estar preparados. lento de resistencia á la realidad de Tenga usted siempre un confesor las cosas, á la situación en que Dios ilustrado y prudente, v consulte Cün ha querido ponernos, es ante la reli­él todo lo que interese á su tranquili- gión un acto ele rebeldía contra la vo­dad y á su dicha C•1 ~us relaciones do- !untad divina, y ante la filosofía, un mésticas. acto de mentecatez. N o se deje usted, No quiera usted alucinarse imagi- pues, arrastrar á esa especie de delirio nando que la vida c. una cadena de que centuplica el mal de muchas persa­contento y de satisfacción no in te- nas; sea cualquiera la situación adversa rrumpida, nó : la existencia es en to- en que usted pueda verse, acéptela con dos los estados una alternativa de go- la firme resignación que ordena la re­ces y penfls, y par,t ello debe estar ligión, con la fuerza del alma que preparad e-t. Sin e m' :a rg·l, la fe, la pru- acons~ja la filosofía. dencia y '..:1 buen · ''1li lo prod uccn Un día tendrá u. t · 1 que hacer con diferenci<1s muy graL !e:-; en la suma Mercedes, con María, con las hijas de de los goces y de bs ~ t: tLls entre pcr- usted, lo que en este instante hago yo so nas cohcadas en J;¡s mismas cir- con usted ; quiera el Dios clemente cunstanci tS; Y es nc~ocio de la pri- y misericordioso que nos protege, que mera imp >rtancia el~ . .' cr uno dirigir al transmitirle estos consejos que le di­su pensamiento y sus afecto:-. Ctl c·se rige la ternura de su padre, pueda mar incon tante de la vida. 11sted decirles que los ha practicado, La fe y la razón nos enseñan que y que ello han contribuído en algo á las cosas humanas no andan al acaso, procurarle días de paz y de contento, y sino que son regidas por una Provi- á suavizar sus pena;, en los dí<1s de denci.1 inteligente, justa y misericor- amargura. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1182 LA MUJER Guarde usted reservada esta carta, mi querida hijita, y como un recuerdo de su padre, Jéala de vez en cuando ; y ahora que ya usted no depende di­rectamente de mí, tráteme con más confianza que nunca. Un amante padre que día y noche tiene en su memoria presente á usted, querida María, y pide á Dios que le dé sus bendiciones y sus gracias para que llene cuh1plidamente sus debe­res, y haga contenta y satisfecha el viaje de la vida, MARIANO ÜSPINA R. A mi apreciable amiga SEÑORITA CLARA CASTRO 11a partí ipaci6n Que de tu casa me mandan, \fe entera, Clarita atmga, De CJlle muy pronto te casas: Celebro muchn la suerte ue has tenido, amiga Jara, Encontr:1ndo para esposo Un homure que te idolatra; Que es holll ado, inteligente, Con pn ición desahogada, Puesto que ti~ne carrera, Que \'ale más que L.t. plata; Por esta y otras razone., Que la amistad nos d~mancla, Me atrevo á O:lrte un consejo Que te ha ele hacer mucha falta; No pregtu.tes al marido, A dónde va cuando salga; Ni le diga· con enojo: .Porqué vienes tarde á casa · Húye siempre de los celos, Que son incapaces, Clara, De Ht\~ C.:1111 Clllllc¡ uiera otro trntatHÍCllto müdico 1Í alin~t·nt": 2.• Que e. bí11 compuestas dt> snst'{llt:ias en temlllente het,ignH." y jant:Ík rtoc·iva:-. fÍ la salt11l: 3. Quee t>utdP prefll•taUtl:; 6lr1 mano y una 6 una, pneth• C1.t1t••r;;:e ~-;egu­l'l\ lll€'ntu (:on qn• PltVIlt~h·•·lr 1-'Ít•mpre tiiP\ dü!,iS h_i dt-< tliPtíiCalllf'lltd .\ j1111HÍI'o \111 lÍtOtnO d IIIIÍS 11 j do IIH'IIII:O.; ,\" •1 1 Q11e Mtll 1 .·lllltt•. 11 In Vt-:Y. q11u r•uou. titn_,eu- Certificaciones: Doctor Juan Día~, l\fédico Ci ruja llu de la· Facultade:· de Parfs y C,ua<:Hs, certifica: Qne ha recetado frecuente­mente :í ·n el iettt~:la lts Píldoras toco­lógicas Ju'gras de Cur!J', y habi
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 127

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La Mujer - N. 126

Por: | Fecha: 17/11/1897

- - <>0 FUNDADO F.N 30 DE OCTUBRE DE 1895 Director. FERNANDO A. ROMERO Serie \'1 tXos. 126á 150rBogoLí, Noviembre 17 do 1~97. Año III-Númcro 126 .1.\.. TUE. 'l'R01 ' AGENTES y sus-1 Jiue astro de luz entre la noche umbría, e ] •ue heroína, fue mártir >' fue santa. CRIPTORE '.- on e presente La historia de Cornrlia nos encanta, lllllll ro Clnpicza la S rie 6.a La heroica Judit nos cxtasía, de este periódico. Lo que les Y por Lucr~cia en el prese~te día Htmno de honor la humamdad levanta. advertinlOS para lo de su Por la mujer ciudades portentosas Se alzaron sin rival-Un continente, Brotó de entre los mares- ictoriosa, Hijo de pueblo infiel, pueblo creyente, Y es su debilidad tan poderosa, cargo. .e:... mi :rna.d.re. ( 1 ·· S lJ DÍA). ¡ Oh quien me diera c.·ce!sa inspiración Para narmr de 1? mujer la historia Y cantar dignamente su victoria. Su virtud, su valor, su abuegación . Cual si pesara negra maldición Sobre quien es del hombre honor y gloria, Ella fue en el hogar la humana escoria Y sér ele envilecida condición Roma á r¡uicn tantos pueblos admiraror;, Grecia la cuna del saber humano, Su parte en el progreso elaboraron, Oprimieron el Mundo con su mano, Mas nunca á h mujer le señalaron En el hogar un puesto soberano Fue el Cristianismo, religión de amor, De esperanza, de paz y S, Ni se detiene en las puertas, Y mucho meno escribe En las paredes ajenas Jamás pasa por en medio De personas que conversan, N o se detiene á escu~harlas Ni en sus ida, Yermo infecundo, Sin mujeres ni rosas ¿qué tuera el mundo? Si la gracia es aroma, desde la infancia Son rosas las mujeres por su fragancia; Mas, cual las rosas, _ o son las más fragantes las más hermosas. Con ella armada, Serás, cuando más clnra, más codiciada. Ya amarillas, ya blancas, ya purpurinas, Rosas verás acaso faltas de espinas; Pero ¡ ay! paloma, ¡ La que no tiene espinas no tiene aroma! FEDERTCO BALART. Livia. En dcsorckn los cabello , La faz de pavor cubierta, El seno htl do y dc.snudCJ. Ensangrent. ' .ts las huell é,::., Y acosada y perseguida Por una turba frenétic:1, Una mujer huye rápida Por la empinada plazuela Por donde á su vez un hombre Marcha en dirección opue. t,l. La Ly dice que la arlúltera A manos del puebl0 muera; Y la turba del2tor:-t Quiere cumplir la sentencia! La mujer, despavorida, ¡ adeante, cansada, trémula, -Ante a(]uel hombre que avanza Silencioso, se prosterna: La turba desenfrenada Y energúmena los cerca ; El hombre se pára: escribe N o sé que signo en la arena ; Y érguese después henchido De majestad y belleza, Y dice, fijos l0s ojos Y levantada. la diestra: ¡ El que esté libre de culpas Lance la primera piedra! ! Dijo, y las gentes le miran.­Con insólita extrañeza; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER Los semblantes, el rubor Con sus rojas tintas sella; Va cayendo de las manos Lentamente piedra á piedra, Y en brevísimos instantes Qued6 la plaza desierta; Y en ella Jesús, erguido, Ostentancio en la c:abe;.a La magnífica aureola Del perdón y la cll!menci. Cu a ndo lucen sus galas En Viernes Santo, Se ar!ornan con ta 1 gracia, Que yo querría Que se vi tieran siempre Como aquel día. Pnrc¡u<.: . icnto que :ea L:t tarde sola En que lucen mantilla Pura española. ¿ Qué valen !os sombreros Extravagantes Que llevan otros días Las elegantes Con alambres y tules, Cintas y moños. Donde está la mantilla De Jos madroños ? N a da suple la gracia D~.: aquellas blondas Que forman negro marco De inquietas ondas, Donde brilla la cara Tras el encaje Como brilla la luna Tras el fallaje; Y donde lucen bellas ~lej i llas rojas Como lucen las flores Entre las hojas. Los inquietos madroños Que van besando La cara ele su dueña Cuando va andando, Al gentil movimiento Se t éHí.'. nciean Y es que de puro gusto Se pavonean . N o compite un sombrero Con la sencilla Elegancia graciosa De la. mantilla : Que sf>Ic, entre las blondas La cara os ten la Aquel ge~to que tiene Sal y pimienta, Que hace que el transeúnte Mal que le cuadre, Exclame: ¡ Ole, mi niña, Viva tu madre ! Para mí es el sombrero Sólo un guiñapo Armado con ten blonas Flores rle tra¡ o, En el cual se ha gastado :\1ucho rlinero, Y se lleva, por lujo, N o por salero. Y bajo la mantilla Van las hermosas Ostentando claveles, Nardos y rosas, Que hermanitas del rostro, ino rivales, Forman ramo d~ galas Primclverales Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l 170 LA MUJER Que a.l pasar por la calle Sembrando amores, Deja como una estela Ricos olores. Trocad, niñas, somureros, Cintas y moños Por mantilla de encajes O de madroños; Que nunca vuestra gracia Se luce tanto Como con los trapito s De Viernes Santo. Jo É EsTREr,rERA. * * * La C:r1..1.z. Mucre Jesúc; del Gólgota en la cumbre <;?n amor perdonando al que le hería, S1ente deshecho el corazón Maria Del dolor en la inmcn~a pes duml>;e. Se aleja con pavor la much lvm 11r Cumplida ya In santa profccfa .... Tiembla la tierrn: el luminar del db Cegando á tal horrc,r, nicgR su lumhre. el amor y la amistad verdaderos, es el posponer sin esfuerzo su gusto, su co- 1 1 modidad, su interés, al gusto ó interés dd amante ó del amigo. No es bastante 1 que esto se haga en el fondo del cora­l zón; es muy fácil para toda alma gen e-l rosa tal sentimiento; lo que se necesita es mostrarlo cada instante, en los ac­tos exteriores, con naturalidad y senci­J llez, sin hacer de ello jamás la menor 1 ostentación. La manifestación inten-cional cle aquel sentimiento es simple­mente urbanidad, que es parodia de la amistad sincera, y que repugna por lo mismo en las relaciones ínti­mas de los amigos. El encogimiento, la re serva del carácter, la pereza habitual, se opo­nen frecuentemente á la manifestación co1~s~a t , in'ga)'dll, IJ. J l!SÚs Illera y . eiiorita tévcz, D~ Salomé 13. de Posas, D.n Ig-nacia Vera de nuc, D .• l'etronila Vi- Judith Luna, D. ~lanu ::: J Ordótiez y se-ñorita Lcticia P 1míre1., 1 ). J .aurcncio llamil de Fajardo, D. '1 Paulina Sánchez T . de Zaldúa, IY~ Segunda Cerón de Ga Lópcz y señorita Dolore Tunes. A esta lindo. pareja damos la . más expresivas gracias En Pamplona, D! Librada Gallardo por la tarjeta muy galante con que s 1 e nos ofrecen en su nuevo esta do, que les (ese a­de G. Bll Scwla Rosa dt.• Vilcrbo, D~ Edelmi- mos venturoso. * ra Peña de .. ricto. * • '{{ 1) J r 1\I ( d A.'TlOQUI.\.-Antioqui~, 27 de Julio.- En Bananr¡ut a, 11 osc1a n ~r1a e . 1 1 ·fi 'l 1 la 1 osa. Con e mayor. p a ce!', cert1 co-escn )C e En Palmira, D. Zoila .M . de Bueno. 1 d.~ctor A.ntomo ~L. ltcrrer-c1ue la Emul- En Garta,~o, IY~ Sacramento ~!orante. sum de .Seo:/ con IHpof~sfi~os. de, c~l y de En ilferlellín va :\la ría lgnacia García 5?S:l es u11c1 de la,s pn::pa1 a~tones recons-d Al e, ' t1tuyentes que mas me satisfacen por los e var z. .11 1 i 1 En Carlage 11 a, D'~ Carlota González de prontos y ~1arav~ ,oso~ rcsu tacos que .1e Franco y Ja señorita Erncstina Vergara o~tentclo con este p1eparado en UJ.1.sm­Bello. ' 1 numero de casos de escrófula y debt!tc.lad En Cali, D.n 1Iagdalcna Escobar de gene.ral, muchos de. Jos cua)es ya e.ran Idrobo la señorita Zoila RodríO'net. . cons1~~erados co!n? s1n r~med10 . He vtsto Y 0 ta.mbtcn en la c!Jmca parttcular de algunos *** 1 comprofesores míos muchos casos en que Azaha1·es. la Emulsión ha salido triunfante. Es notorio también ent1c nosotros­Saludamos á las siguientes personas continúa el doctor ferrer-el gran parti-que han contraído n1.1trimonio: do que se saca de e te mecticamento en .En Bogotá, D. J u:1n Henao y señorita la ttsis incipiLntc. Felicito muy cordial­Solcd. ad l.i ribe,. D. Bernardo Res trepo y mente 5. los señores Scott y lJowne por señont:l P osariO Perca, D. P afael Mar- el gran ser\'icio que prestan á laTera. tínez Mosquera y seliorita. Elena Cftrdc- 1 péutica. nas ,\rbolcda, D . Simón Vergara Canales ----- ------------ y señorita MaríJ. Vergara 1'\lartínez, D. IMP . DE li.DUARDO ESPI. OS.\ GUZMÁN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 126

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Anales de la Instrucción Pública en los Estados Unidos de Colombia - N. 8

Por: | Fecha: 1881

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ANALES DE LA INSTRUCCION PÚBLICA EN LOS ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA. CONTENIDO DEL PRE ENTE NÚliERO. Pá¡ina. El carbon y el hierro del Oauca ............................................. ........................ 121 El Carácter, por Sa.muel Smiles ............................... ..................................... 140 dOuál debe ser la instruccion preparatoria para el estutlio de la medicina P .......... 160 Revista científica ................................................................................ : ........ 166 El ~elieve terrestre y el desagüe de los continentes ........................................... 169 Oiencias poli tic as- El derecho internacional confol'me á. los pNgreso de la ci vi-lizacion en los últimos años del presente siglo ............................................ 198 :La enseñanza. superior en Alemania. ............................................................... 218 Observatorio astronómico · nal de Bogotá- Observaciones meteorológicas ..... 282 Decreto número 281 de 18 ( 29 de Abril), que organiza deftnitivameute la "Escuela Gutiérrez."...................................................... . . .. . .. . . . .. . .. .. . .. . .. 24-0 Suscricion $ 3 por cada 12 números. El pago de cada seis números sera anticipado. Agente general. el seflor Jacinto Echeve1'11&, edificio del Capitolio. 8elores Dlreetores de Iutrueelea pél»llea en los Estados. De órden superior se remiten á ustedes desde el número 7.• de los A.nal.e• so ejemplares en vez de 20, para que sean repartidos con el mayor esmero á las Escuelas normales y á las oficinas del Estado. g-Las personas de fuera que deseen suscribirse á los A'Mks d6 le. Imtruccion púbUca se dirigirá.n al Agente general, edificio del tafl.·i ·a." i •.·ht pr di ·ci n ftwra lhlnuula á pa ar al oonn dia al t rreuo 1 ht realidaicn mina ó Y tas de fierro. • Como introduccion á. este pequeño trabajo hemos escrito lo at'tículos anteriores refutando el informe del señor Ingenit..:ro \1lite, bajo el título; "Los ca,,·bones cld Mw4icipio de Cali y ol injonnc de¿ sC'ttO'r Whito." (El autor). TOMO II. 9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 122 ANALES El Canea ha sido' altamente favorecido por este concepto; pues aquf1 tanto y .más que en las cuenca carbonrn ras de las partes má ric.as en combu tibie fósil y más conocidas del Antiguo 1\fundo, clesd las Islas Británicas hasta el extremo Su(l de España, alternan con los asomos carbo­níferos, eta ferruginosa , entre la cnale de cuellan lo carbonatos, sin que 1 or e ~to deje de haberlas tambien de di ver ·o orígen y natural za; con la particularidad de que en la parte clcl Canea que hemos stuitlo 'ttfl'ir clurc ut ' el pcríollo achml honda p 'rttu·baciouc , á con c­cucncia i n caract · rizada , aunque pertenezcan, ·obre todo n la upcrfici , á la cla d hulla muy magra , lo que la. hace e . i impr piu para obt ner colr. u veta parecen todas dirigir hácia el Oc i l nt~ en aquel punto de la cuenca . · lo o 'é 6 a.·p r n· rojizo qu 1 · irv- n y e ue a i uto, ya d cielo, han old hiz constar taml.Ji •n · mo c:x.i ·t nt •n alguna altipl. 11i ·i '. meJica a·, cou. i:t en p qn •ito." cou O' lo m rad · de una mat ·ria ]j ~mitosa aunque ca. i iuco111 hn. - Lil.Jl , eri. ta.lizada en rom oíd , con un brillo SC(lo o mny cara t ·rí ·ti ·o, que forma u la' ma.·a.' de hulla, como Jl queüo" riiioue;, excr ceucia .. e .. ·tJ·c íla ·, cli cmb1acl., priu •ipalmente n la ·nverficie. E t mi,·mo fcnómeuomcrcce siempr , comodieeclBaron d IInml>ohU, mu1 t u i n p iul· mayorm nte t clavía, u cim n el ca o n qu no· ncontram ·; pu la hulla lo al Yéolo de e o · fra O'm nt in ólito. , perten en i junto ll la ob erya ·iou té ni a ha ta 1 dia <1 hoy rHicaüa ·, ( l gré. de tran icion ó a pcron rojo carbonífero propiamente dicho, y no r la' arcilla lignito a colocada inmediatamente, ya d bajo, ya ncima 1 la tiza !)O t-jm'á ica. l>a ando opa y~ n ' co ltilr , ado camino al N orto, Yuelv n á a par r o · a. omo pero con mejor viut1 ' ll la Y 1'ticnt ~ uperior . de una p qneií~ , llhtnicie, er a d Pi nd. m'. in m arO'o, mmqne de uwj r a p cto, lo· omo de hullt pr eutan taml>ien alli, co~o n ca ·i toda Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 124 ANALES las CU nca arb nf[i l'c ba tante maoTo y ha ta el lignito ll la UI r ... :fici , h ·ho qu ha podido dar lugar á apr ia ·ion err 'n a. algun ol> rvador up rfi ial. Pero e te aspecto de los a omo como lo h mo di ho, e1.1 ma or 6 menor grado, n a i t da hull ra , J~ no m n ~ ·t r r minero mny prá ti o ni mu ' lin , ara comprender que <Í. mu~· poca hon(hU'a, e ' O a · lllO ca i lignito ·o al pare­e r, e vuelven ' Cnladera J.nilla" magra 6 Cl" a e()·un u naturaleza l'e pe e ti nt. Eu toda. las mina d •1 mundo, e ta J)c rte snperfi i, 1 de la veta de carl> u e llama ' broza" (dé bri ·); y, por impropia {t la venta, la. ompa­Tiías que no trabaja u t•l hit•no inn e tácLUO "' y a. i dircm .. eon la · imp ·ihi1idade u a ·ctlian >'ÍPmpr { tod indi iuuo ai. 1: do :i in prot e ·iouni <. uxilio alguu qu . ntr ·ga á mP¡jant .' tutlio. Ante. ' de d:. r ú con r l1·c nlhH.lo d nue ' U' m jores y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LA INSTRUCCION PÚBLICA. 125 más potentes v tas qu atravi san la, finca, de los señores Jnan de Dios U1loa y Garcera (encima de Jamnndí), a. í como la d 1 efíor Firma (inme­diacioue de Cali), se han d sprendido g-randes cantidade, de o·a e ulfu­. ro o que hariau su u o muy incómodo en g; neral, y en ·ierto ca os com­pletam nte impo ible. Los a. omo ~1 qu nos refi rimo , qne apar ccn en medio de calcá.reo earboní:B ro de dtu'eza relativa cireuuclado de una roca porfh ide , cmi­dcs •ompn , ta y muy uriosa nu, se torna han en pirita -en d ltritn m u lto má. carga 'tro prin ivnl o"QjPtiYo de lo.· carbonC' , ('ft't mo.· ]><>l mmu1 > ci,·ilizar <1 'arb n d cwca. tle (Rc1cca ·tlc Goal). llemos visto qn lo~ tildes hulleros {L flor d ti lTa de la 1mrt d(l cnrn­oa carbonífera cancan::t que ah·atie. n. el municipio d 11 ú, flor oren ·ima del llano de Jamundí), con erYáujo.' de r ab oluta. í qne en Rio Jaro y cerca de CaH xi t n algunos poco a, omos d tan bu na ·pecto como lo qu ,¡ n n d pu , y TI.cever a; cuando b m.os calificado una zona de la. cuenca., solo hemos querido referirno {¡, la mayoría d su a o m o . PARTE SEGUNDA • • Seria . umam nte intcr ante, seria altamente útil á la vez paro, el pai y J)ara la cien ja., un tudio general y ompl to d lo mineral S todos qne, con tanta profn ·ion, e hallan mbrado. n la tierra colom­biana; p r c. pecialm nt d l hierro d l Ca u a d , de el que e pre nta al tad natiYo n un curio. ÍRirno amontonami nto de 5 brazos el a ro­lito, alJ)ar cer ba tant antiguo. qu xi ·ten n uno d lo. último. de ti­ve de la p ndiente que Yini mlo de Pasto, C'ondnce ú la honclonatl lla­mada" Boqneron,' ntre Pasto y Popayan ha ·ht el qu , oma, se pnede tl ir, por toda la np r:ficie del E tauo, uajo la forma <1 ulftrro 6 piritas má ó méno abundant en oro ha ta el qn forma h rmo a Yctas, á vec tambi u granel m nte am·ífora. cerca d opa. u (Piendamó) en las inmetliacionc d CaU, en un cuarzo emihialino surcado en mil enti­do por venita de oliji ta y titania que le pre tan ya l aspecto de un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 130 ANALES hcrmo o mármol d , Flaudc., . a ltt bdlcza multic lor erni-tra par nte de cierta· caliza carbonatada , cu;ya . · cant ra están boy perdida 6 agotadas en Gr cia é Italia, donde un dia fneron explotada por 1 s Cé­' ares de la fa tuo a Roma imperial. Seria en grau ma11 ra provechoso p ra el pais y para Ja ciencia, el detenido tudio de una. roe que hemo poiliclo e aminar en tcrr nos erninentemente Yol •ánicos, en las inm diacioncs de Túquerres y Pa to. Ni Bou ingault, ni Humboldt, ni ningm1 n turali ta, al ruénos que epa­moa, ha hablado un a palabra de ella y cr emo er l primero qu las b~ ya r con eir t eo llamado llierro, bajo la forma de 'aparros a, con muy poca ó ninguna mezcla de materia e ·traüa . Esta nu ·a forma del hierro nlfata lo s tanto má n table y uriosa, cuanto que lla pro ed •vü.l 111t ment lo mi mo aquí qu en otra parte , <1 la d ompo ·icion de ' U tan ·ia · pirito. a . E to. d póRitos constituyen, c. p ialm nt crea d Túquerres, capas que son ba tant p rm able para dar lugar ú .fil ra ione , UJ'a. agua e r unen en Yarios ln1 co de la p fia, formando un liudí ·imo é iml l ble tinte negro natural. En Eur011a y E tados Unidos de Norte América, la caparro a 6 vitriolo verde que existe en el comercio, e producida por 1a. torrefaccion de las pu'itas en hornos a.it 1wc, y da lugar á important s industria que dedican cuantio os capitale á e ta fabricacion. El Canea tiene, en lo lugares que hemo indicado, inmen o d })Ó-itos de caparro a natural, que se hallad muy bn na e~ lidad, al e tado de pureza y á flor de tierra; no hay más que inclinar e al u lo, recogerla y lanzarla al comercio para que produzca riqueza y biene tar, resultado lógico é infalible de toda xplotacion minera de e ta natural za. Y, co a xtraña. que parece increibl {t primera Yista,- jn embarO'o de que se halle compl tamcnt e ~plicacla por l proftmdo 1 onodmi nto que tiene el país de sus ven ro ruin ral y por la falta total y ompl ta de Yia de comunicacion di O'na.s de e te nombre ; - no . ólo nadie ha tenido ha ta ahora la idea de explotar esta riqueza natural, sino que las cortas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LA INSTRUCCION PÚDLI A. 131 cantidadc Or loR afío. 1 G0-1861, no¡.:; lHmof'l ocupado .·ten. ament ~ de e ta fonna ar­b natncln. qu 1 hierro toma. <'n t ajo 1 nombre de '', pie1- 0'e1 i n 't in ' halla n 1 Canea lo ]temo~ r couocülo de, d ]) lóre (La Ilorqu ta), . 1 ud d Popayan, lm ta 'li, alguna. ta jutra-carlJonifcra r, enlama 01' part de lo ca .. O 7 l1 rrrand aClmleU-to ind p ndient s u r cogido {¡, do piés y a-lgo más de hondur sobre a omo de regular a ·pecto I ero con fherte olor á azufre en ]a parte uperfi •ial. El iguicnte r rutado r pr nt, 1 término medio de m:'i. de di z am'tli.·i que hemo hecho en carbone al parecer de igual cla. e, procedent .s d la parte sup rior de la hacienda· de los ·eñore · illloa, Trujillo, Garcerá, Firmat &c. e c. Ilumedad higroscópica ....... _.................. 17-23 por 100. l\fateri s olátiles combu tihle ................. -. 11-38 id. Oarbon :fijo __ .. _... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57-20 id. Ceniza _ ............ _ ... __ .......... _ .. _... . . . . . 14-19 itl. 100-00 por 100. • En un periódico que se publica en lu actualidad en Paris, bajo el título de "Le tour du Monde," el ilustradísimo viajero 1\Ir. Andro ocupa varias entregas en una descrip­cion del Cauca, que acabamos de leer; y el tenor de su escrito, en lugar de destruir la opi­nion que aquí expresamos, nos corrobora, por el contrario, más y más en ella. TOMO II. 10 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 138 ANllES SEGUNDO ANÁLISIS. Los mismos carbones en la parte uperficial hasta llegar á 2 pié de hondura: Humedad hiQ.To cópica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11-69 por 100'. Materia olátile combustible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28-7 id. Carbon fijo .............................. ~. . . . . . . 36-15 id. Cenizas . . . . . ............................ _ . . . . . . . 23-38 id. 100- 00 por 100. TERCER ANÁLISIS. El mi mo carbon que lo anterior s, sacado {t cerca do 3 pié do hon-dura (mue tra ogid ntre la do m<'jor • pe ·to) : Hum uatl hit:TO cópica ....................... - .. . Carbon ñjo .................................. .. . . Materias volátile combustibles ................... . Cenizas .............................. . ..... .... . CUARTO ANÁLISIS. 15-55 por 100 .. 69-25 id. 7-20 id. 8-00 id. Oarbon tomado en la parte up rior d la cordillera, p r ncima del vado d l1io 1: lén parajes. HELPS. En unaconversacion que tuvo con madama Oam~ pan, hizo Napoleon esta observacion: "Parece que los antiguos sistemas de en e:ñanza no sirYen para nada; qué falta, pues, para que el pueblo sea educado como conviene?" -Macl1·es, replicó mada­ma Campan; y como su respuesta impresionase al emperador: " í, dijo éste, esa sola palabra encierra todo un sistema de educacion. Asi, pues,­os encargo de que me formeis madres que sean algun dia capaces de educar á su hijos." Ar rÉ 1\LutTIN. La familia e la prim ra la má importante escuela del carácter; y en el eno de ella e donde todo ér humano recibe . u m jor 6 u peor edu a ion moral; porque alli es donde 1 inculcan lo principios de con­ducta que 1 acompañan en 1 re to d u ·da. IIay un proverbio que dice: "Las co tumbre hac n al hombre/' y otro, "El e piritu hace al hombre"; pero ninguno tan cierto como el de que, "La familia es la que hace al hombre." En efi cto, la educacion que da la familia, comprende no olamente la co tumbre y el e piritu, ino tambi n el caráct r : en el eno de la familia e donde el corazon e d s­cubre, donde e forman lo hábito , e despierta la inteligencia y se amolda el carácter para el bi n Ól)ara el mal. De esa fuente, pnra 6 impura, emanan los principios y las máximas que gobiernan en la ociedad; y hasta la ley misma no es in o una reflexion de la familia. Lo menore fragmentos de opinion lanzados en el e píritn de los niño en la vida privada, se abr n paso más tarde en el mundo y se convierten en opinion pública; porque las naciones se reclutan entre los niños, y lo que los dirigen pueden ejercer un poderío mayor todaYía que los que tienen las riendas del Gobierno. • • Las virtudes cívicas, si no traen su orígen y su consagracion de las virtudes domés­ticas y privadas, no son sino virtudes de teatro. El que no tüme ternura para con un hijo suyo, es imposible que pretenda tener verdadero amor á la humanidad. (Jules SntoN, le Devoir). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LA INSTRUCCION PÚBLICA. 14.1 En 1 órden de la naturaleza tá que la. vida. domé tica sea tma pre­}) aracion para la vida social, y que el e phi tu y el caráct r se formen pri­meramente en la familia, como que en lla los futuros miembro de la socieda l comienzan á ser edu ados y formado uno á uno. Al salir de la familia entran en la vida y, de niño que eran, pa an á ser ciudadano ; así es que puede con iderar e la familia como la e cuela m á influente de la ci iliza ion. Porque bien · to la civilizacion no e ino a tmto de la educacion individual, y la oci dad erá má ó méno ci ilizada gun qne las parte que la com1>0nen hayan ido más ó ménos bien educada en su juventud. En la ducacion de un hombre, por abio que sea, no puede méno de <>j r ·cr graud infiu n ia la moralidad de la per onas que le rodean en su prim ros año . El hombre ·\i n al mundo de. pro i to de todo é in a­J) az de val 1\ e á sí mi mo; d pende enteramente de 1 d ma , tanto para u u rento como para u crianza; y apéna empieza á ivir cuando a u ducacion ha come11zado. Como una madre le pregunta e un dia á un eclc iá ti o, cuándo debería omenzar la ducacion do su hijo, que tenia entónce cuatro afio , "S ñora-le cout . ·tó él-si no habci om nzado toda ía, hab is perdido ya cuatro afio . El morn nto oportuno e aquél en que brilla en lo labio delJliño la prim r onri a." Pero á un en e e ca la ducacion había, ·tt com uzado, porque l niiío apr n l por pura imitaciou, .·in fuerzo, ·a i pm· utre los poro. de n pi l. " La b i ·u ra, qu mh·a á, otra lúg'lt ra, a ·aba por llevar u fruto," di ·e un proverbio ára ; y lo mi.·mo . ucedc con lo.· niños. Su prim r roa ,'trO el ejemplo. Por triyjal , que par z anl, inftuen ia que ou­tribns n á f< rrnar el carácter d l niño, ella 1 a mpañan durante tollo incl pendient m nt el la eircum~tan­cia. · qu 1 • rodPnn no j,, • in t.t1barg·o d ·er d . tllllt import:lllcia h dir ion mmal impr .·a, á .·u caráetcr, ele <1) la. Ill'imera parte el Fm vida. C lo ·ad al f1ló:ofo mJ cmin nt t 11 ll1 'er en qn la ca b za J~ 1 orazourig u con ~abidnría, en qn l. ·ida de cantnra p. ra í mi ·mo: y para. lo d ma • ~ liad cir ~ a¡ ol · n "que la <'ondncta fnturn, <1 nn niiio, bu na 6 mí'\la dcp •Il(lia 11t ram 11tc el la mAdre. Él atribnia n part ·n g-ran le l · acion al niia 1 o 'eer cualidadc muy raras y muy ~npcriorc . La madre de Canning era timada en el círcul n qu Yivia, como mnj lf de alta ener­gía moral. Era. v'i ·a y animada su con ver 'a iou, y . e h· ia notar p r u originalidad y por la eleccion de asunto nuevos y orpr u dente , muy aje­no ien rara int ligencia, ... él atribui,t r 1 ttbios con ejo. de ella, á n sólida JlÍ da l, á, h landaul ambicion qne }na trate b: r en mi m moría, y m a mpnfia continuament . ''Ella . ufrió ·omnigo u mi p Lreza, · no 1 fué ores, J ah rano me e dado consolarla. Ni iqnien1 sé . o 6 ANALES Por el mas e. t{L el cir qne la int ligencia el que Dio lla dotado á la mujer, lo mi .. mo qu nl hombre, le ha ido <.lada para que s ir va d lla y no ''par dejarla mu heccr por falta de n ·o.' 'l'al ventaja· jama ·e conceden sin objeto. Puede el Cread r prodigar. ·u done , pero di iparlo , en ~:ími ma, d cu dicha domé tica. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LA INS'fRUCCION PÚBLICA. 157 Pero si el espíritu y el ará t r de la mujer deb n er culth·ados en at ncion á u propio biene tar, no debe Í<'lmpoco ohidar e que ella pu de hacer mu ho por la feli 'dad aj na. Los hombre. por , í olo. no podrian ser sanos de e.., píritu y d corazon i las mnj~re fue en lo ontrario ; y . i, como nosotros la om1)r ndemo , la comlicion moral de un pueblo l caráct r d l pueblo d •ptmd u d ella. uand ella • · el pravada, la ·o •i dad e~ uepranula; y ·uanto ella e má moralm utc pura é ilu trada, má noble y digu( · r{t la ·o ·i datl. A ·í puc.·, in 'truir á la mujer, e. in truir al hombre; l var el cará ter u la una, e· el'var el cará ter del otro; n an •llar la lib rtad moral d ht mujer, e::~ a' 1 'llrar la u la o •it~tlad eut ra. orqn la producto d 1 1 lwo·m· ,' (l la familia, -y lo · pn 'U lo , d lo d la m dre . Pero si está probado qu mt( mwiou uo pued ganar con la lu e y con •l p 'l'Íc • ·íomtmí •uto d la muj •r, mú qu dudoso qu pu da hao r v )ntnja algnua u }lon da en e utp tt u ·ia con •1 h mbr n la nula labor de Clínica médica en la Fari ) . E colar n Alemauia 110 ,• • CX].)eclia ánt matrícula pera los cur o de la. Faculta le d m tli ·ina ·ino á. lo cli CÍI nl d lo gimna io. ; 1) ro como la uela. po~iti ·i 'hl 1 s lieron ma. ·or en anch á u e tudios ju modi.fic< r el plan general, reclamaron tambi n para u alumno provi tos d l e rtifi.cado de aptitud, lo mi mo prhilegio que e habian concedido á lo u l . gimna i . Fundaban ta olicitud en le ualidad ver la­deramcnt- e pre11aratoria de la en enanza, que suministrmia á la caner~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LA. IN TRUCCION !>ÚBLICA. 161 ......... ··· ~----·--· · ·-~-·- .. ··-...... ·······-·· -······· ····· .. ········-··········-········-----·._ _____ ......... ......... _ ........ -...... ----------·----- médi 'a alumno pro i to ele nociones ólülc , < . í fl ice .., como mat má­tica , n vez de lo cono imie tos vag , y mera ente literario que e adquieren en los gimna ios. Conviene adYertir que, en Prusia, reali. tas y gimnastas están G.ividi­do en pnrn •ion m(l, ou · ui .nte pm·a lo .st•Hliante qn ,· dedi nn á la • rr r, médi a, que 1 , pr ndizaj \ d la:s mat máti as y i ueia.· natural' . n, (' apéu rim ra. , igui nt : ".,~; tr~ . -D rme la {'ien, 11 r f¡ · r re, li ta l e m r ·iant , y 1 niíio 1 alman•u ne recibe guarda n la cabeza, la ' noeion s, fa ric:-ula~ J·n, qn o tlepo itan eu Ua, y que utilizará má · tarde i la ocasion so pr ·en a. El dncad r gimnasta r p nta al fabri •a11t • Tod u ti mp y us e fu rzo · l ' cmpl a n omprar y anrglar conY ni ut m nto la máquina U Ya!)Ol' qu habrá d' aarle movimiento~ Yida {¡, U all 1'; má lUDa que hoy rnoYerá htu·o , mañana. f rjará hi rro; p ro qu que lará o io ·a e perando u turn u tanto qu • no e la ht ga funcionar. Si~tti ndo la comparacion, l obj •to de la dncacion , para. lo · o·ünna.sta , unüni - trar al niño la fuerza latente de la máquina de Yapor, ele modo qu el di a en que 'O le aplique la chi pa, pueda mover, á. la manera como aquella mueve diver os aparato , las varias facultades de la inteligencia, sea cual fuere el fin á qn so las destine: medicina, literatura, bellas artes. llabiendo llegado al término del estudio de hamanidade , os decidis. por la carrera médica. Por qué ' nadie lo sabe ; pue en la mayoría de los ca o , la ca ·ualidnd e la que ha :fijado vne tra Yocacion. Ya e el padre ó alguu pariente médi ·o qu han pe'aüo con su autoridad en los con ejos de la. f~t.milia, ·a u u compaüero aficionado {t lo , stnuio médicos que o ha inducido á atloptar e ·ta carrera, ya consideracion ' económica . E u la e u la, {t tl nde o ha llc a do la. ca ·lULlidad, emp zaJ el e tudio de la mecliciua por 1 de la · cienci~ accc oria , y teuei forzo amente que ab, ndonar lo· hábitos anteiiore de e ·tudio y sustituir el hecho brutal · á a libre y vacilante iuv stigacion. ¡Qué diferencia utre el trabajo mental que impone la vcrsion de un autor latino y la asistencia á un ourso de-, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 164 ANALES química! Allá empl ábai en e, a ardua labor lo mE-jor de vuestro sér y lo. d f cto. y a cnaliclades de vllestra inteligencia aparecían con reli e tal qu los mae tro podían calificar fácilmente vuestro mérito absoluto : aquí oi puramente receptivo , atentos ó curio o , pero sie·nprf.l¡ pasiv , aceptai el hecho científico, y vuestra inteligencia, desarmada, no tiene otro camino que el de omet r e. Vi ne má lue ·o la I)rep·uacion para lo exát ene , y e tóuc s el tra­bajo mu motécnico lo domina todo, y la gran tar~a. e re· uc á incrustar cada r cuel'(l n 1 e píl'itu y á hac r ( excu ad le fra ) provi ion de alfiler . para fijarlo::; allí. V rdad e· que üt in truccion nece. aria, científica y doblem nte obligatoria, que o pro ee de nocionc imli p n able y r mp vue tro antiguo: hábitos de '·hulio, no e má. qu ~ preparatoria; pero si á elh ha prec did l tndio d la ll u m anidad' tendr i la' ntaja de do prepa­racioue ·: la primera por 'te e. twlio, y la. segun la. por Pl r •ali. mo que < hora, e jn tiíi ·a por ht eircnu. tancüt d' que ya 1 o oi nií1o ·ino adulto' . .Ahora bi n: ¡ c·uún dil'l rcnt . h pr parar ion 1 ar. ·l quinto e .. ám n en general médico-quirúrgico, de la t utati a p ro . in ong·ma­lidad, <1 Ylte tr prim ro. 11a. o ! Á po o <1 lo qn han p~ , atlo p r e ta pru ba el ' hal>rá o nrrid. r pa. nr la mat ría. d e•t :.. ·ámen n "l~uua mana.' .·ino en al~;uno tlia : la ·p rieu ia h. n fit do ya qn u •lmom 'lÜ d •ci.·i, o lo r en •rd . la. uo i n nfu¡.;a~, , cumu­lada · lio, si ha b1 ntóuc ,• ha e tado ad rm ciÍo ülioma para pen ·ar y hablar pronto, y in d ma iatla perf\ ·cion con 1 auxili d 1111 idiom, ont mpo~ ráne . llor< bien: 1 que c. tuone en tr i mpos. En el primero, educacion do la inteligen ia, mediante los poderosos métodos de la educncion m ral: p cos hecho , mucha. a piracionl .. , y como ténnino, m á aptitudes que adqtú ·iciones e table ·. En 1 . egumlo l)eríodo, trabajo conforme al pr grama de Ja Realsohulen; nociones positiva , in ufici ntes 1)ara un abio, p ro la. convenientes para un alumno: e trata u . atra\e ar un pai y de r oge1' precio ·o materiale , p ro ·e os prohibe in talaros en él. La in tru ci no UJ a u lugar 1 gítimo 1~ e te período porque se dirige á j6vene culto y no á, nifío . En el ter r p rí do, ret rno á la educacion libre, ori oinal, que utiliza así la gimná tica del primer período como la in truccion del egundo. Tan profuncla e mi conviccion en e ta materia, que mi única y más ardiente a piracion r ·pecto de lo estu iiantes que, como vosotros, han llegado á los último cur o de su carrera médica, es n eñarles ol arte do aprender la medicina má bien que la medicina. misma. El simple oyente Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 166 ANALES no es mi sujeto ni mi hombro; lo que nc ito es alumno que progresen casi inconscientem nt , qu se identifiquen sin rvilismo con la inspiracion del maestro y aprendan {t. n lado el ofi io, tan peno o para el cu rpo como para el alma, que les res ITa el porvenir. E to son los que e consagran con plac r á u tnr )e y auqui ren 11or u profe ion el amor que el niño de que o~ hablé ánt<> adqni re, al lado de u pa ire, por el bi n obrar. Arti ta ois qu . n art . ano : a egurad e n una educacion viril los goce que el arte proenra en medio d la. Ja, 5 de marzo ue 8 l. Señor Secretario de Instruccion pública.- Bogotá. De las publica ion ci :} ntíficu del me . pa aOr hab r e formado lJajo el ag a del mar: on ar no • H, y saladas donde la lluvia e e ca a: pr entan d idas á la a nmnl. ·ion d arena hecha por la a!!na ·i nto . e hal1nn d OI' linario n 1 inm diacione d 1 Océano 6 alr tl <.lor u l s grande lao·o . alad s. ay, in mbarO'o, algu-ontinent , om el de i rto ou llanuras marina la areno as de la v rtient del Atlántico en la mérica d 1 ~orte, y la ad:acentes al mar Báltic , al mar a pío y al lago .Aral. La llanura 'ltndulaclas on aquella uya horizontalidad e interrum­pida por arruga· poco co iderabl s. Son como 1 término m dio entre las m a y la llanura baja marinas y de aluvion. A ta la perten cen la mayor parte ele la llanuras ele la hoya d 1 l\fi si ippi, la central y la meridional de Rn ia y la mitad oriental de la de Siberia. Las llanura · mariua son las méno fértiles. Algunas d la má fa­vor cidas, como la · do la costa del Báltico y del Atlántico n N rte­A. mérica, producen bo que de pinos y pa to excelente . La del mar a pio y el Sur de Siberia on árida y no producen e pontáneamente ino lUaleza . Lo bo ques má extensos de la zonas templada s hallan en lhnu­ras undulada . P ro é tas carecen absolutam nte de árbole en aquellas regiones en que el tío es largo y seco, como sucede en la mitad occi en­tal de la hoya d l l\fi issippi y en el ur de Rusia. Las llantua de aluvion, en la cuales acumulan las aguas los d po­jo de la· tierras alta , son las porciones má fértiles y ricas del globo. La antigua civiliza ione de Egipto y Babilonia, ele la India y ue la China, tuvi ron orígen y e desarro1laron en la llanura de aluvion for­mada y fertilizada. por los grande rio,' qu riegan aquella comarca . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LA INSTRUCCION PúBLICA. 171 MESAS. Las mesas ó se hallan entre dos altas montañas, como la del Tibet :r la occidental de la .América del Norte ; ó d scienden como por e calones hácia los mare inme
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La Mujer - N. 88

Por: | Fecha: 06/01/1897

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