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El Católico - N. 88

Por: | Fecha: 07/02/1865

AI~O II. E J gota, 7 de febrero de 1855, NUMERO 88 REDACTOR, VENANCIO ORTJZ. ---- SEÑORES AJENTES DE e< EL CATÓLICO. » Volvemos n inst:u· a UU. que se sil'van enviarnos ti valo1· el las susrriciones que hayan podido co­locar, i .lns colecciones del último trimestre que exi tan en Sll podPt'. Cuando emprendimos la ingrnta tarea de es­cribí• ·, no nos propusimos otro ohjeto que de­fendel' la Relijion que hace ('1 único L>ieu de nuestra pobre tierra, i hemos rontinundo npe~at· de los obsté\culos que han venido a atravesarse <>n nues­ta ·o ~amino; pe•·o ftlltándonos t·ecut·sos para soste­ne• · esta pul>licacion, suplicamm, a UU. al concluil' el terce1· trimest•·e de este ailo, que nos enviaran los fondos que tuvieran en su poder. Hat•e mns de un mes que hicimos a UU. est~ súplica, i hilsta boi cnsi nada hemos recibido. 6 St:'t'á que les es inclifen•nte tambien que se de­tienda o nó la Uelijion '? No nos atrevemos a creer­lo; pero el hecho es que si UU. nos retienen los fondos con que podemos sostenet· esta defeusa, ella tiene que cesar. Hognmos, pues, encarecidnme a UU~ no hngnn ese mal a la Iglesia, al país i a sus pt·opias familias. El dfa 2 del corriente se instaló el Congreso del pn•·tiuo libe•·al, i el doetor Manuel Muri\lo le diri­jió el Mensaje de costumbre, en el cual, des pues de grnndes elojíos prodigados al ejército, se leen los siguientes p:irrnfos. · «No me es dado, aunque lo esperaba. suministraros los mismos s~ltisfactorios iuformes, respecto de la su­mision del Clero católico a la voluntad nacional. Como eu todos los otros pueblos en que dicha clase ha domi­nado po1· lnrgo tiempo, el conOito ha estallado al llegar la hora de emancipar la sociedad civil i de restituirle lo que le había sido usurpado. Desde 1853, nuestt·os lejislado•·es propusiérouse librat· la soluc.ion definitivJ de este conllicto a la propagacioo de las luces por la lenta pero ¡;egura aec;oo de l~t libertad, adoptundo la absoluta prescindencia dfl gobieruo en n:aterin de creencia i de culto corno cáoou fuuuamentnl de nuestra or¡.;anizac!on políti<-a. Los eclesiastic.os úesaparederon delnnte de la leí, la cunl no reconoció en todos sino ciudadunos con drt·e~hos i oblignciones icléuticos. Pero este arreglo que el Clero pareeió aceptar de buen gt·ado, coul1ando en el prcslijio tradit:ionul que tenia eu las masas, se convirtió eu un baluarte para ag1·edir la sob.et•anía nat~ional i ahognt• las libertades civiles, tit·auizando las eostumbres 1 aspirando a adueñarse de la direceiou políti a de la sociedad. « Al fin de esta última asoladora guerra civil a que aquellas intrigils nos condujeron, creyóse indispensable reservar al gobierno la inspecciono policía de los cultos, i como consecuencia de ella, en 1863 se di puso que todos Jos eclesiasticos, para ejercer su proft'sion, jurasen préviameme obedecet· la Constitucion i las leyes, i respetar la soberanía nacional. Los anteceden­tes podianjustificaresta exijencia escepeiounl, pero su inehcacia es palpable. u Con escepciou del señor Tórres,Obispo de Popa van, anciano venerable por su clara iutelijencia i devndo carácter, todos los demas obispos rehusaron hacer este pequeño sacrifido en aras de la paz de la Republica, i de la tranquilidad de las familias; i no sólo lo rehusa­ron por sí, siuo que lo prohibieron a sus subordinados, conmioándolos severamente a se~uirlos en su rebeldía. Ayudados por el esplritu de partido lograrot~ c?ntu~bar basta .te las almas sencillas incapaces de dtstmgmr .~l esfuerzo para defender uua creencia o_ un ~erecho le;•­timo, de la intriga para esplotar uuJ sttuacwn e.a favor de intereses d~ otro jénero. «Respetando esas inquietudes, conset~tísteis en vuesr tras ultimas SPSÍOUt'S, en eXOll ~rar del JUramentO a la jeneralidad de los eclesiásticos, i en que únicamente se exijiera n los Prelados, bajo una fórmula que esc!uye todo esrrupulo relijioso i todo temor de que el Go­bierno aspire a iujerirse en lo que corresponde a las creencias. Esta modiflcacion calmó a todos los creyen­tes desinteresados, i parecía destinnda a poner fin ~n el órden legal a dicho conflicto, ronduciéndonos a la collciliaciOn de las creenc1as con la soberanía nacional. Empero,solo el Arzobispo de Bogota i algunos vicarios ~e inclinaron delante de la lei; los otros, oyendo las inspiraciones de partirlo, han persistido en su conducta, prefiriendo entregar a la anarqula las diócesis i vica­rías. La leí cometió a las autoridades locales el deber de exijir este jurameuto,i el de estrañar del territorio a aquellos Prelados que se negaran a prestarlo,>> Como se vé, el doctor MUI'illo llama -voluntad nnt'ional la voluntad de su partido, i esta es una gravísima equivocacion. La voluntad nneioual está de acuenlo con las exijencias de la conciencia católica, porque estu ReliJion santa t:s la de la gran mayoda de los gnHladinos. Tenemos en nuesti'O pode¡· un documento auténtico que prueba esta verdad a los ojos de los ilusos que pudieran du­darla : es una pt·ofesion de fé católica revestida de mas de diez i seis mil firmas, solo de Bogotá i de algunos pueblos de sus inmediaciones. Pronto ese inmenso yolumen de 111-mns hará nc<·esal'io un grande estante pa1·a rolorarlo, po1·que las espera­mos de toda la Rr.publica. No puede se1·, pues, la voluntad nacional la que rspresan esos netos con­trarios al Catolicismo que ha dictado una Junta sin mision, i que sostiene un ejército que ahora se elojia tanto como üntes se drpl'imia por el mis­mo ductor Murillo. Hoi son guardianes de las libertades i de la dignidad del país, los que el otro día ('l'nn llamados apoyos de la tiranía, má­quinatj de destruccion, escullas en que se estre­Llaba la República. IJa difet·encia consiste en que á u tes el doctot· Mu1·illo no gobernaba i hoi sí. La hora de emancipar la sociedad i de devol­ve1 ·le lo que se le ha usurpado, Jlega•·á, no hai duda ; tnnlc o temprano llegará po1·que hai una justil'ia superio1· a los esfuerzos de la impiedad, La sociedad granadina nunca ha ct•eido que Jos tienes de In Iglesia fueran usurpados ; ha cn•ido, i lo ha p1·obatlo, que la Iglesia era i es tan lejítim:.e propietaria de lo que ahora le han quitado pol' la violencia, como eada ciudadano es propietario de Jo que adquiere po1· mt!dios legales. " La independencia de In 1glesia, impuso a los eclesiásticos los mismos deberes i les dió los mis­mos derechos que tenían todos los demas ciudada­nos, ,, i porque usaron de esos de1·echos ( si es que !os usaron,) se dice que atncaron In sobera· nía nacional. Esto es g•·acioso, i ma , dirho po•· los que hui en rel' que el seiio1· doctor Muri­esa libertad, i la vida se vá convirtiendo en un !lo no está mui instruido en la ciencia relijio ·:1 ; prolongado mart il'io. Si el Clero hubiera reo lm en- no pued e di stingull· bie n toclu la influem:ia. que 1 te pretendido adueñarse de la direccion política de ejerce la Bclijion sobre el enráctC'r, sobre las cos- 1 la sociedad, habría usado de un det·echo, puesto tumbres, sobre los hábitos de Jos pueblos; qut('t'e 1 que.sus miemb1·os eran ciudadanos, i a níngun hacer a los hombres sércs puramente mat('riales, s ciudadano se le negaba ese d ,Techo en tiempo de i él mismo, qne siente el influjo del alma sobre su la verdadera Bt>publica Los liberales aspil'nban n claro entendimiento, no concibe el ~mot· intenso ello de vel'as, i s i no podian conseguirlo era p w- q-ee siente el cot·azon pot· esa creencia; no com­gu~ _los pueblof' los temían ; tu,' ieron que apel~ll' pJ·c:ndc la fé, i pot· eso no puede convenir en que a la t'ebelion para cumpiir sus deseos, i la situa- hnyn una lucha formnl entre lo que él quiere i lo cion actual del país está diciendo que los pueblos que exije de los fieles la creencia <.•ntólica. los temian con razon. ¿Qué ha ganado la Patria No es mucho el rcspl'to que los liberales han con el ndvenimiento de ese partido al Poclet·? manifestado por la rreent'in ratólit'él, nó ; i la lei Verse despedazada, desmoralizéldn, empobrecida, que ~e cita pot· PI doeto1· Mmillo como pruebrt de insultada en lo que Je es mas cai'O·, humillada ante ese respeto, este\ probando que no comprende la una verdadera oclaracía, viendo a la mnyoría de Rclijion. Esa lei es tnn impía corr:o la que ~Se de­sus hijos vejada i oprimida, alejada de los puestos re gó po1· clln. A taca lo mismo que In otl'n nut>stm públicos, considerada como no haciendo parte de creencia trtltando ele e5claviznrla; tiende a colocar la Nacion. 1 I esto no es tiranía l ' n Dios bn,¡o el poder de los hornbres, Jo que cons- 1 Las intl'igas del Clero produjeron la ultima tituye tm disp;nate qlle el Sf'ilOr doetOl' Murillo no asoladom guerra civil! ¡ Oh doctor Murillo ! No puede defender con burnas razones. os creíamos capaz d~ tanto cinismo, nó. Todo el EntPndiendo- ns í los derech os del vencedor, es mundo sab~ . cual fué el ot•ijen de esta revolucion imposible que se purda e. tnblect>J' In armoní,, en­infanda que os ha colocado en el puesto desde tre los dife rentes miembros de que se eornp one e\ donde habl nis. 1 Ya no es {>\doct or Os pi na el fau cuerpo social. Se quien', a todo trnncr, que no­tol' de la revolucion, como lo hn diclw el mismo sotros protestemos la autoridad del Pnpa, i nosc­hombre que la encabezo, ahora es el Clero católi- tros no podemos protestar esa autori9ad porqne la co 1 Cuando no se dice la verdad, ftl e rza es andar creemos rmannda direrléHlwnte del mLmo Dios. así, vacilando, sin saber a donde diriji1·se, hiricn- Pretender quitarnos esa creencia, f'S como preten­do a ciegas. Ya otra vez ]o hemos dicho : si el 1 der qne nos saquemos el corazon i Jo sustituyamos Clero hubiera tomado ca1·tas de u o modo decidido por otro sin dt~jar de vi vil·; es impo ible. J en la cucstion 'política, no estat•ia hoi martirizado, Pero el señ()r doctor :\ ~ urillo, quiere que se snn-no se vería calumniado i pt·oscrito. chme de un modo formal lo que hagn t>Ste Con- " Los antecedentes podían justificar la exijen- greso. Pnra consf'guil' ese fin, escribió ni Gob<>r-­cia escepcional del jut·amento que debia prestar el n.adot' del Estado de Antioquia, diciéndole que hi­Ciera para poder ejercer· su ministe1·io." Esos un- c1era reunir la Asamblea para que ('Sta elijit>t'a les tecedentes, segun las mismas palabras del doctor diputados consen·nd,ires, i que él se comprometía Mul'iJlo eran : la tiranía que ejcrcia sobre los vi- a sostene1· a esos diputnclos. Bien; pel'o si/~ cues­cios, i el uso cot·t·iente que hacia de sus derechos tion relijiosa sigue trntriudose así, de n:1da· sin e de ciudadun\a. Pat·a castigado porque cumplía que esa diputac1on , ·en ga i sen admitida; sus con su debet· de moralizador i porque usaba de su miembt·os uo se resolver) 1 Con motivo de la cuestion entre el seitor Arzo- ¡'­bispo i los fundadores o dir·ectores del Colejio de­mocrático en esta ciudad, en que tan mal han 1 quedado estos últimos, publica . U. en su núm ro 87, un artículo en que, si no he leido n.1al, parece _que ~e~~ U. la ~as~ ~e~< ~~tin~o~s-=. ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ ---y ----------·~---- - -----~ -~ ~ r r ~ , ~~ r , ~-·'~' r. ~ ~ r r ~r "''~~:~::::~-"~~~ '~ ~~~~-~-~~-~ ~~ tC'I'i:.> del Cút·men. » (1) No faltan católicos que 1 con ellos. "Mis predecesores, decia, no han co- 1: estén persuadidos de que los conventos i monas- 1 nociclo, como yo) los derechos del podet· absolu- 1 1 terios ha:¡ sido estinguiclas; i sobre este ct·rot· l to ..•• Quiero mas bien, ai'wdia, set· aborrecido gravísimo, en el cual no podemos con\'enil· ni por que amado, pot•que no depende de mí solo ser j un momento, es que me permito llamat· la aten- _1 1 amado, miéntras que el se1· aborrecido sí depende cion de U. Que se diga que los conventos i monas- de mí solo." Oyendo un dia esta espresion p•·ove¡·­terios !tan sido sup1·imidos, o suspendido..;, cetTa- bial : "que el mundo arda despues que yo muera," dos, saqueados, invadidos, disueltas las comuni- replicó: "I yo digo que arda miéntras yo vi va dudes por la fuerza l>l'utal de los soldados i esbiiTOS pnra verlo ardet·:' f'ué entónees cuando des pues i de los dee1·etos, leyes o constituciones, que tam- de un festin abominable, hizo ponet· fuego en los bien suelen se1· brutales, pase; pero que se hable cuatro ángulos de Roma para tenc1· una idea o de estincion no puede pasm· entre católicos, ni semejanza de T1·oya cuando la quemaron los grie­entre jm·istas. A un los mas legos aben aquella 1 gos. El incendio duró nueve dias, i lns llamas rl'gla de d~recho universal que dice ; kujus est consumieron los mas bellos monumentos de la tolere cujus est condere, i en virtud de ella solo antigüedad. Diez barrios de la inmensa ciudad e\ que tuvo de1·echo ele fundat·, establece¡· o per- fueron reducidos a cenizas, i este espectáculo la­mitit• estos monnsterios i de darles constituciones m<:>ntuble f•Jé para él unn fiesta. Pa1·a gozm· de él i reglas es el que puede i tiene el de1·echo de es·· a su sabot• subió a una ton·e de las mas elevadas, tinguirlos. i desde allf lo contemplaba con sonrisa. J_o unico Para mí, seüot· Redactor, los monastel'ios, sus que faltaba a este rrímen para hacel'lo mas exce­eomuniclades .. sus reglas e institutos, sus bienes i c1·able era att·ibuil'lo a los inocentes; acusó de él a rentas existen moral i legalmente, aunque no los cristianos pam hacer recae1· sobre ellos la odio­existan de hecho; i en cualquiera tiempo; próxi- sidad, i él mismo los persiguió cruelmente. "Ne­rno o remoto, pueden i deben sus lejítimos dueños ron, dice Tácito, castigó al pl'incipio a Jos que ocupat· sus edificios i reclamar sus bienes de quien confesaban fJUe eran cristianos, i aunque esta con­sen detentador de ellos. Así lo han d~::clarado ter- fesion les causaba In muerte, a ningunó se le.pudo minantemPntc el Prelado i las mismas comunida- convencer de habet· sido autot· del incendio de des, protestando solemnenwute contra el despojo Roma." i contra la fnerza brutal ; así tendt·á qnc sucedet·, Cuando se reflexiona que este ódio tan gratuito Dios media;~te, tai'Cle o temprnno ; i así espero corno infundado contra la única Belijion saludable verlo, ~¡ he de vivir algunos niios, i para conse- i benéfica, está anunciado en el Evanjelio de una guirlo ttabnjaré hasta rendir mi vida. La sola manem tan chwa i enérjiea, no puede dejar de inaccion, el solo silencio, seria un egoisrno, un mirá!·sela, no solamente como un c:1rúcte•·, sino crimen, una tmicion al Catolicismo. De esta mu- tumbien como una prueba Je la verdad del Cl'is· ne1·n piensa la inmensa mayoría del partido ca- tianismo. tóliro. El mn\ uso de ~ns pa1ab!·as suele set· mas pe•·­judieial de lo que a p\'ime1·a vista parece. Los mo­nasterios no están estinguidos, señor Redacto¡·, I si no dígnme U: si mañana entra a su casa de U. una partida de lad1·ones; sea oficial, semioficial o extra oficial, i dando de palos a U. i a toda su nume1·osa familia, los echan a fuet·a, los dispersan los obligan a sepa¡·arse uoos de otros, los saquean, los de:spojnn, toman sus papeles, ocupan su casa i se hacen dueilos de todo, ¿se podt·á decit· que la familia ue u. ha ~ido estinguida '? qué está di­sucltfl, que no existe'? ¡Qué delirio l. .. El caso es el mismo. No acepto, pues, ni aceptnré la ídl'a de la es­tincion, miéntras ella no se vel'ifique, si esto fuera posible, pot· quien puede hacerlo: por la Silla Ro­mana, única l¡ne tiene en el mundo tal facultad. .El hecho, es dech·, In disolucion temporaria, es mui diferente del derecho-la estincion. El prime­ro lo ha ejecut¡_¡clo arbitrariamente el po cr tem­poral con un puital en la mano, a estilo de saltea­dores: el segundo lo tiene el Santo Padre, i nadie puede arrebatárselo. FIDEL. ( 1) Nuestro estimable Colaborador no notó que nosotros, al escribü· esa f1·ase, la pusimos eutre co- 1nzllas para indicar precisamente que no nct>ptamos t:JI estiucion, i que copiarnos esas palabras del anuo· cío del Colejio, para hacer ll1as notable el motivo de la protesta del señor Arzobispo.- LL. H..R. JNSTRUCCION POPULAR. RELACION DE LAS MUERTES FUNESTAS DE LOS HLP ÍOS (Contiuuacion). El gran Neron se vanagloriaba de· haber hecho · profesiou de todos los vicios i haber especulado "La muerte de los cristianos, dice el hístot'ia­dor citado, se hizo objeto de diversion i pasatiem­po : unos, cubiertos de pieles de fiems, eran de .. vorados por los perros ; otros amanados a g•·an­des postes eran quemados para que si¡•viesen de ilumiuacion durante la noche. El gran Neron prestó sus jardines para este espectáculo, i se pre­sentó él mismo en traje de cochero i conduciendo un cat·ro, como en los juegos del circo." Sinembargo, llegó el momento en que este gran malhcchot· clebia recibir el justo castigo de sus cr!menes i crueldades. Galba, gobernadot· de la Gaula Tal'l'agonense, homl)l'e ilustre por su naci­miento i pot· su mérito, había desaprobado alta­mente fas vejaciones con que abt·umaba las pi'O· vincias pm·a subvenh· a sus locas pi"Odigalidades. Neron díó órden de quitarle la vida; pe1·o él la evitó haciéndose proclamar Emperadot·. Bien pronto todo el imperio lo reconoció. El Senado declaró a Nerou enernigo público i Jo condenó a set· p1·ecipitado desde la t•oea del Capitolio, despues de haber sido arrastrado públicamente su cuerpo desnudo, i azotado hasta modt·. El Tirano &e an­ticipó a su suplicio i se dió él mismo de puñ:Jiadas, el año 68 de Jesucristo. En vano imploró en sus últimos instantes el ausilio de algU110 que se dig­nase dal'le la muerte: nadie quiso hacerle e.ste pelig1·oso servicio; era despreciado ~e todo el mundo, i se le miró con ho1Tor aun des.pues de muerto, como a una culebJ•a. "Qué 1 esclamaba en su desesperacion, mezándose los cabellos i re­volcándose en el suelo, es _posible que no tenga ni amigos que me defiendan i me salven la vJda~ t:ti enemigos que me la quiten?,, I arrojnndo e puma por In boca se azotaba como u u esco1·pion, dando Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 316 EL CATOLICO. nhuidos hoi'J'ibles hasta el punto de salírsele la.;f batirle ; i por esto rrcib: mos despues rJ Sncrnmen­lengu< l cnmo a un ahorcndo!. • • 1 to de la confirma c ion, por C, i en qné ti<'m­do deseaba. Se enarboló publicamente el pabellon po cll' bemos . ostrnr•lo, nos lo dice. con elocuencia , signo de la Iibertnd ; i el pueblo se cubrió la ca- el periódico de que nos ocupamos. beza con un got·ro semejante al que se ponía a los La lglesia (e Jewcristo crn, rn nuestr·o paí ' , esclayos dcspues de su manumision. El Senado cruelmente perseguida~ herirlos sus I>astorer por no se quedó atríls en rnanifestal'iones de aiPgría. el destierm, dispersados ~us Ministt·os, urws por Neron había tenido el proyecto. de abolirlo hacien- las pe¡· s ccu('ioncs, o.tros por el cisma; atacados sus do asesinn1· a todos h>s Senadores; i cuando Ue· dogmns, • u disciplina, i lo que es m¡l-5, prohibida g,11·ou n sus oido3 los primeros rumores de la la libertad de imprenta e impedida La comuniea-:­rebelion intentó hacer· lo mismo con todos los cion a los católicos, que Uflénns pudieron publicar Gobernadores de las provincias i todos los Jene- las protestíiS de los Jlustdsimos seiiores Obispos; rales del ejército, eomo enernigos de la República, nada se podía hneer·, i tocaba rsclusi\'amente a los 1 hacer pet·ecer a tod-os los deste1'1'ados, degolla¡· a .fieles la defensa de la R('lijion. En estas circuns- 1 todos los gaulos qne estaban fn Roma, rntrrgar tanrias apnrcee El Católico, COI)finmmrlo, cual ¡ las Gaulas at saque(} de su Pjército, envenena•· el diseípub v e rdndero, las promt:'sns hrchéls en el J Senado entero en un banquete, ineendiar a Rvma bautismo, de n•sistir a los rnemigns de nue tra segunda vez¡ soltar al mismo tiempo en la-s calles salvacion, i de confesn1· la fé ante los Tirnnos i 1 , 1 las fiet·as desUnadas pat·a los espectáculos, n fin perseguidores. E.sto es El Cat dlico: la \'oz. de los de impedh· que el pueblo pudiese apngar el fuego. hijos a f.tYor de la .Madre destituidcl de sus /ejíti­Pot · fortuna no tuvo tiempo de entregarse a estas mos defe nsor e s. I se vio entó n ee ~ qne si la Patria at•·o~idades, cuya ejecucion parece haberse reser- es un nombre amable) c::trece sinemLat·go de uno de \ vado para los siglos modernos, puesto que la sus mas dulces rncuntos si ~e destruye la Relijion ~ mélyOt' parte de ellas se realizaron en la gran re- se vió que si en una tierra en que el p n tl'ioti. mo volucion de Francia; i aun ot•·as peores, hemos se siente tanto como en la Nueva Granada, exbtian presenciado en América, ejecutadas por nuestros sinembnrgo cornzones egoistas en p t)líticn, ese g'l'andes hombres, j aun por los hombres mas pe- egoísmo desaparecía al tt·atnrsC' de la santa i sagra­queños i miset·ables. (Contiuuará). da Relijioo. La voz de los Pastores, lejana e impe- Cuando po1· la pdmera yez somos presentados a la Iglesia en solicitud ele la fé que conduce a la vida etema, enterado rl Ministro de nuestra deter­minncion, nos exije en nombre de Jrsucri:;to un ·ju•·amento,pm· el cual renunciamos voluntariamen­te al demonio i a sus obras. Renunciar pat·a siemp•·e al demonio, i a las pompas i \'anidndes del mundo ; Cl'eel' en Dios Padt•e Todopoderoso, i en Jesucristo su único Hijo, el cuaJ murió por la snlud del jénero humano ; reconocer i adorar al "Espí1·itu Santo, que po1• su amor se dignó aenba1· 1~ gl'ande ¡ obra de nuestra redencion; cautivar el entendí­~ miento, tnn limitndo, bajo la obediencia ciega de ~ Jesue¡·fsto, pa•·a creet· sin discusion los inefables ~ ~ misterios que son infinitnmente supel'io1·es a nues­~ . tra razon, i pscuchaa· dócilmeutc a la Iglesia cuan-do decida sobre artículos de fé; rn uua palabra, mol'it· al pecado, al mundo i a Sntanás, es lo que solemnemente hemos pi'Ometido a Dios ántes de habe1· sido rejener;~dos po1· el bautismo. Pero como la Id de Dios no consiste solamente .en evitat• el mal, sino tambien eo hace1· el bien, siendo poc:t cosa para la criatura que hn venido a 1 sel' hijo de Dios i de la Iglesia po1· el bautismo, el 1 l'enunchw al demonio, es menestet· tambit•n com-dida, dejóse oí1· ~ot· el ó1·gauo de sus ov<>jas, i se ·vió entünces que e1·a imposible destruit· a unos 1 padres que tenían tantos hijos, i tan dignos i t'C­ronocidos. Así, por El Católico que fué el primero que de­safió la tiranía, ha triunfado entre nosotros la causa 1 , . de la Relijion. Pera, restituida la voz del Catolicismo, o sea el Ilustrísimo srüor Metropolitano a su silla, en ' 'ir­tud de aq,Jella dcft-nsa, ¿ debia estinguirse la voz del pueblo católico? ¿Es solamente en Ja ausencia de nuestros Pastores, que los católicos estnmos en el debet• de dedicamos a la defensa de la Relijion 'l Nó. Si El Católico no podía ser, por su propio nombre, la voz diYina i autoriznda que se dirije únicam¿nte a los s·1bdilos, no pot· eso dejaba de ser la voz humana establecida para combatit' a los enemigos. Si La Voz del Datolicismo em un pe­riódico de suma necesidad, no lo e~ de ménos la conservacion de El Católico, así por lns circuns­tancias de su nacimiento como pn el objeto de su mision; mision que si el primero puede desempe· ña1· por su carácter misto, no tan franca i libre­mente sinemba1·go, como el segundo. Que no entregue, pues, El Catdlico, a la nada, una vida que está llamnda a ser inmortal. ¿ Dt·s • pues de tautf)S triunfos, po1· veutura sel'ia eso pe1·­~ en>rancia? No seria apostata¡·? No seria esto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -:::· --= -_ ,_. _ .~-=e- :.. EL CATOLICO. 317 r - ~ ~ ~~~-~~~-...-~~~'-'"'--"~~-~ . 1 peot·, eseonclienuo el talento despues de haber 1 cue.ncia como o.rador i como e~critot·, hacia ~ue los f¡ negociado? Los enemigos de nuestras almas no ?btspos se lo d1sput~ran ofreciéndole ve~taJaS que duermen,i nosotros¿ cesaremos de combatit•? Nó, e~ rmntba co? poco m te res. porque, at·d•ente en la no desmayemos: no el señot· Uedactor; no sus fe, aunque d1spuesto a luchar con la~ malas d~c- 1 Colaboradores; no sus ajen tes i suscritores .. Pon- trinas, daba mucho valor al lado míst1co de la Ylda gárnonos todos de é\cuerdo i pidamos al Ilustl'i~imo cristiana. , . . . senO!' Arzobispo una gmcia, la que sea de su vo- Su poderosa voz se oyo en var~as dtóces1s desde Juntad, que él nos la conccde•·á romo padt·e, pi- 1846 hasta 1855, habiéndole to~ado reemplazar. en dámoselél, ya que como hijos no podemos preten- 1847 en Nuestra Señora de Pans, al pad1·e Rav1g­de1' recompensa. Hagamlls una contribucion cspe- nan que se habia enfermado. daJ entre Colaboradores, ajeutes i suscl'it01·es, pat·a . Como d.irertor de las relijiiJsas de San J?~~' se cubrü· el saldo en cont1·a que ha ¡·esultaclo 1 i cele- h1zo tamb1en not~ble por. ~1 modo como gmo ~es­bremos para en adelante un convenio que asegu•·e tas esposas de Cnsto,hac1endolas amar la pemten- ' a nuestra empresa la perpetuidad. Bastada acaso ria i gustar los pla5eres .de la om_ri.on ... Por estas 1 que el Ilu -tdsimo seño1· At·zobispo reconociera cualidades, Monse~or S1b0U1' sohc1tó de.l Carde?al nuestm parentezco con La Vo.:; del Catolicismo:~ i Ronald que le ced1era a este Sacerdote a qmen . auuque cediendo a rste hermano nuestm primoje- queda hacer. D~an .de Santa J~noveva: El C~r.de- 1 uitma recomendara esta publicacion romo la de nal no arced1ó,1 el Abate Plan~1ea· contmuó vtvten-nqueJ.' do c?mo miemb1·o de.l~ comun.idad de. San ~··i~eo Solwe todo considet·emos que la tibieza es la de Lwn, aunque el Mtmstro de mstl·urcwn pubhca peo1· de las te~tacion€'s, i que Dios no concede su lo llamó tambie.n como profesot• de hebt•eo de la corona sino a la pe¡·sevet·ancia. S. A. facultad de Pans. ESTRACTO DE LA BlOGRAFIA DE MoNSEÑOR PL.\NTIER OBISPO DE NniES. Mr. Eujenio Veuillot, nos refiere que en el de­partamento del Ain en Francia, vivia un pob1·e ja,·ditwt·o viudo i que tenia u~ hijo nacido el 2 de 1 marzo de t8l3 . Este niño que desde su mas tem­prana edad mostró inc\inacion al estudio, fué ron su padre a Lion~ i el Cura de 1a parroquia de San Cyr, se enca•·gó.cle inst,.uido en los pl'ime1·os a·u­dimentos ue \as letl'aS humanas. Una gt·ande ateucion a las esplicaciones de su maestro, una memoria p1·odijiosa pnrat a·etenerlas i un juicio ad­mirable para meditarlas, hiciero11 que el niño pi'O­g: ·esa ra de un modo sorprendente. Era poeta, i baria versos latinos i francese, con igual facilidad. Cantaba las flores,porque como él mismo ha dicho: ce Hijo de un humilde Jardinero, nací i crecí entre los naranjos, los cltweles i las ¡·osas, i encuentt·o .siempre inesplicables delicias en saborear los per­furr. es que respiré desde mi cuna hasta una época avanzada de mi vida. l> Em·ique PlantieJ'e.ltt·óal Seminario de la Argen­tiere donde como humanista i como matemático, se distinguió siemp•·e ent1·e sus companeros. Los seminaristas de \'arias diócesis eran llamados a t¡·ablljar sobre un tema dado, i esos trabéljos e¡·an sometidos a un J01·ado q~e los calificaba i les dis­Cel'nia el p1·emio. Enrique Plantiel' obtuvo siem ­pre el prime¡·o en estos concursos, i empezó ah~­cet ·se notable así desde niño. En 1831 principió sus estudios teolójicos i siguió siendo uu alumno apt·ovechado1 i un amante deci­dido de su fé i de su iglesia. En 1834 se qciso hacer cartujo; pero la auste­ridad de la regla lo venció, i a los cua1·enta días salió de aquet se¡>ulc¡·o de hombres vivos a quie­nes soto alieuta la esperanza de una vida futUI·a. Nomu•·ado entónces maestro de Sag1·ada Esc¡·i­tm ·a en el Seminario de Lion, se dedicó a la ense­ñanza i al misr;no tiempo al estudio de las lenguas ol'ieutales. Así fué que apénas ·se ordenó de Sace¡·­dote (1837) fué nombrado tambien profesor de he­breo- en la facultad de tcolojía de Lion. La abundancia de sus conocimientos, su ve¡·sa­eion en las doctrinas de los Santos Pad1·es, su el o- Poco hacia que desempeñaba el cargo de Vica­rio jenet·al de la diócesis de Lion, cuando fué ele­yado al obispado de Nimes en 1855, no con sor­presn, prro sí con temor de los que Jo c1·eían muí afen·ado a las ideas de la faccion galicana del Clero. El Al.>atc Alzon que eje•·cia la vicaría de dicho obispado i que era « la espresion mas com· pleta del esph·itu •·omano, >> envió su dimision al nuevo Obispo, que, léjos de admitirla,h·ató de tal manet·a al que la hacia, que probó que ce en las cuestiones contl'Overtidas entre los católicos, no tenia el partido que se le babia atribuido. » Lo que bai es que Monseüot• Plantier e< evita cortar cuando se puede tt·ansijir. >> Si en las cuestiones de libertad de la Iglesia i de de1·echos de la Santa Se) Pero habiéndose hecho odioso a los enemigos de la fé, miéntras mas muestnt su celo apostólico, mas cóleras se levantan contt·a él. Rabiase ataca­do po1• el .Ministro de tos cultos, Mr. Ro\.tlancl, la Sociedad de Sau Vicente de Paul, i el Obispo dis­cutió con fhmeza las medidas del .Ministro, censu­ró su acto i sm~tuvo, en favor de los pobres, aJa Sociedad que los soconia. M1·. B.ouland entónces, considerándose como Jefe del episcopa~lo frunces, levantó la voz, i hablando con el tono de la auto­ridad, didjió ~1 Obispo una nota que publ:có el Monitor, i en que, entre otras cosas, le dijo lo siguiente: (( El calot• de las convicciones i la libertad de la discusion, no dispensan a nadie :le la observancia de las reglas de la buena ct·ianza i de la modera­cion. Para detendet· una opio ion que juzgais ver­dadera i equitativa, era inútil emplear espresiones tan acerbas coutra un acto emuuado de un Minis­tro del Empcrado1·; i para lwcer un 1<.-'jítimo ho­menaje de adhesion a las Conferencias de San Vicente de Paul, no el·a necesario insultar a otms asociaciones, * i señalarlas al ódio i al desprecio publico. » Dijo ademas el Ministt·o, que el O bis )0 debia imita1· la calma i la dignidatl de lenguaje d~l anti­guo Clero galicano, piétdoso, sábio ~ patri?.~a, i abstenel'se de mezclcu·se en los negor1os reh¡rusos o políticos, dictando pustol'ales que no podían con­testaJ ·se sin crmve dai'lQ pa1·a la B.elijion cuyos Ministros er~n t•espetado.s po1· los del Imperio, aun cuando se salie,sen de las vías de la sabiduría i de la caridad. El Obispo contestó : ce Pm· severas que sean vuestl'as apreciaciones, ce hai tl·es gt·andes tribunales con los cuales cuento « i espero con entera segu.l'idad que me absuelvan ce de los rigores que me p1·odign Vuestra Excc­ « lenC'ia. ce Bl tribunal de la opinion pública d 1 verdade· de ser devuelto por Vuestra Excelencia, ~ << a las víns de la sabiduría i de la cm·idad. » ,¡ Asi maneja el sarcasrno este Prelado cuando es l preciso, i s~ muestra, de todos modos, un comba- • tiente temible pat·a los que ataenn la fé católica. 1 En su diócesis hai muchos protestantes, i qui- 1 sieron en 18.59 celebrilr el twh Cl'SllJ'io del Jll'Üth>J• · Sínodo nacional ele las iglesias reformadas de }..,rancia. Con este moti"o, e\ Obispo, oponiendo los hechos a las palabras, los razonamientos a las declarnacionrs i ta verdnen'> él que estaba preH!nido pnra este caso, volvió a es­cribir i los derrotó del todo. Con motivo de la obra impía de Ernesto Renan, " titulada Vida de Jesus, i de un artículo de M. Havet elojiando dicha ub1·a, ha escrito sabias pas­torales en que refuta i e a lw nqu~llos c::.t:ritos,. prohibi-e-nd su lectura. E:.-as pastorales no ~on las piezas méuos importantes que han lllcbo l.lrillar la ~~ .. · verdad i han confuuuido el error. ~ Pero ndtmas de pol'tn, oradot·, escritor, apolo- i jista , ol'ien talista i teólogo, M.onseúor Plantier e.s ~ musico. Trabaja con ardor Cll proporcioOI\1' a su rebuúo mejoras hijieuicas, industriales i comercia­les ; procura la solida instruceiou de la juventud; 11 arregla la pompa de lus ceremonias relijiosas i ~ perfecciona el canto litúri ico; restaura lils igle­sias i dcta las que so 1 muí pobres ; i trabaja sin clcscnmo por lu estirpa..!ion de 1<\S herejtas i pOl' la , enmienda de los pecadores. Es todo para tollos, i asi es que hace o1r su voz elocuente aun en las funciones mns humildes pat·a enseila l' desde el · pul pito i para combati1· los erron~s. No descansa, i po1· eso es tan respetado i tvn querido, que cuan­do fué a B.oma con motivo de la canonizaeion de los míÍI'tires del Japon, lo siguieron sesellta i tiiete Sacerdott'S i nl¿:;uuos laieos. con todos los cuales vivió el Obispo lleviJndo la ruda vida de comuni­dad que nunca bn abandonado. Es un homi..H·e que habla poro en el trato fami­liat ·, pero que no por eso puede deeirse que es adusto, pues tiene maneras mui otligautes i una souJ·isi;l que revela toda la bondad de su c01·azon. Es de pequeña estatura, naco, pá\i(1o ; sus ojos son grand~s i tienen una espresion firme i tran­quila ; su frente es elevada i muestra la fuet·za del pensamiento. Su alma toda es el alma propia de un Obispo católico. RENAN. Como el numero de los¡, dividuos que han es· crito impug11a:1do el libro funesto de este hombre, es muí significativo i habla mui nito respecto de la condenacion universal que tal libro ha mel'ecido, p1 esentamos a nuestros abonado51 no a lista, aunque incompleta, de los impugnadores de In obra de B.enan, titulada <(Vida de Jesus.>) En esta lista - figura basta el nombre del P. Passagliüt i el ~erió­dico de donde tomamos tal noticia, aúade que la obt·a de este Pnd1·e está esl!l'ita «segun el método escolástico, i enciet·ra upa di cusion sólida en que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 319 todo.; los errores de la introduecion de l\f. Rcmm, 1 te Anglc.tde docto¡· en tcolojía, Vicario de Nue~tra son refutados con una ciencia profunda i de lmena Señom de Pnris. leí. Si rl P. Passaglia, continün, sto Rennn, po•· D. Antonio Fcrre1· del io, de Respuesta a •·· ~rne ~ to llenan sobre In Vida Jn H~al t ~cacl<'mia Eo.;pnñola. de Jes~Ls, por un libre ct·ryent<>. 1 La Vida de Jesus, série sot· en el C <) lejio de }<'rancia. Vicill'ins jent'l'stro a .1\1. Bavet, profesor en el Colrjio de Francia, por Señor Jesucristo i obsen·ae.iones de l\fonseiwr Pavy, el seiior abato Freppel, profesor de elocuencia sa­Obispo de Arjel, sobre la novela: Vida de Jesus, grnnan. Opinion de los deístas racionalistas sobre la Vtda A los IC'dOI't>S el~ l\I. Rrnnn.-La divinidad de de .1esus segun M. Renan, pOI' M. r. Larroquc. , ,Jrsucristo, por el . . . · La Escoela cdticn. i Jesucííisto, con motivo dala ! M. Rt'oan i su rl(za de Jcsus.-Carta al R. P. Vida de Jesus de l\11·. Renan, por Mr. Edmundo · .1\fertian, director de los Estudios 1'et.l)iosos. histó- de Pressensé. . 'ricos i /tterarios, po1· el R. P. F('lix, de la Compa- Lal\fetmlla contra la obra de Mr. Renan, pm· M ñía de .lcsus. l\f. De ·georges. Exámen crítico de la Vida de Jesus, de Mt·. Epístola a l\Jr. Ernesto Renan sobre su ultima Renan, po1· el abate Frrppcl, profesor de elocuen- obm : Vida de Jesus por el sellot' nbate Petit, ca· 1 cía Sélo-rada en la Sorbonfl, nónigo honorflrio, Cuta en la Rochela. Una supursta Vida de Jesus, o Mr. Ernesto Respuesta de un poeta n M. Ernesto Renan, pór Rcnan hbtoriadot·. fisólofo i poetn, pot· fl señor M. El'l1esto Le Roy. abnte Julio Teodosio Loyson, do<.'tor de la facultad Conespondencia npócrifa entre M. E. Renan i ds Teolojía de P:wis. su hermnna Ut sula, con motivo de la obl'u titula- La erítica i la tríctira, l'studios sobre 1os pt·oce- da : Vida de Jesus. élimientos tlcl ¡:,nlirl istiani mo modrn o, a propó- Filosofía pot· dos sueldos .. con motivo de la obra sito d(• ~It•. llenan, pot· el R. P. Delnportc>, do la de D. Fulano de Tal. Socirdad de la misericordia, doctor PJI teolojía, La divinidAd de .Jesuel'isto, con moti o del libró profesor de dogma <'D la facultnd de Burdt;os. de M. llenan, por X ... A l\11'. Enw:to H.ennn.-La divinidad de Jesu- Nueve pájinas decisivas sobre la Vida de Jesus cl'isto segun Napoleon t,o i los injenios mas gran- de M. Ernesto Ren<~n, po1· M. LázP~t Augé. de~ del mundo, pot· M1·. Bemabé Chauvelot. El Verdadero JesucritSto opuf>sto al falso idrhdo Exámt>n de la Yida de Je.ms de Mr. Bennn, po¡· por i\1. Rennn í su escuela escépticn, po1· l\:1, A. Mr. Poujoulat. Marrakis. El libro de l\:11·. llenan sobre la Yüla de Jesus, Carta a un amigo sob1·e ~a Vida da Jesus de M. por 1\lr. Laureutie. Rennn, JWI' M. E. I~ncoude Vida de Nuestro Señor Jesucristo, rep;wsta al Obispos i profesorrs : reflexiones solH·e lns ba:- libro de Mt·. E. Benan, pot· l\h. Enjenio Petrel. lanzas del Estndo, por M. Armando Fresnan, an­Bre\' CS palilbras sohre la ridr¡. de Jesus de 1\lr. ti!nto representnnte. E. Renan, pot\ Mr. Agustin Cochin. M. llenan desenmnscarndo, o Cartas del abate El Evanjelio segun .Uenan, por Mt·. Enrique Cms a uno de sus fC:'Iigreses sobre In fl.Josofln de Lasserre. M. Renan, para mejot· étJlcndet· la Vida de Jesus E. Rcnnn rdntado por sí mismo, por Mt·. Ben· J de dicho autor i todas sus ¡•efutndon s. jamin Constant. 1 El verdadrt·o secreto de l\1. Renan i d~ sus Mr. Renan defensor de la fé por medio de un ma("stros sobre la resul'l'eéeion, espl ienciones Rpln­nue\' O p1·ocedimiento, por el P. Marino de Boy- zndas po1· los poseedores del secreto, i por qué, pot· lesve. de la C:ompai1fa de Jesus. 1 M. de Mir\'ille. ¿Es 1\It·. Rennn un eset·itot· sério ?-Impos.ible Las distrac('iones de M. Hrnan, pot· el P: A. negat• la divinidad de Jesucristo. Por el señor aba- Bourqueuoud, de la Comptlñia de esus. ~ -- --=-~-------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 l ¡ ' i ' ¡ - - - Estudit> sobre la Vida de Jesus de Emesto Re- t- sacada de los últimos ntaques de hl incredulidad. nan, por el P. Cárlos Passaglia, antiguo profeso•· ¡ 3. co edirion! po1· A .. Nicolas .. de Teolojía en la cátedra de Roma, diputado del .~dYertencm a la Juvet?t~~ 1 a los padres d~ .. fa- Pal'lamento de Tul'in. (ItaHano.) : 1mlla, sobre los at~ques dil'lJtdos contra. la RehJIOn Segunda carta a Mr. Renan.-El Mesías-Loco. po1· algunos escntores de nuestros d1as, po1· el El Mesías-Dios.-Por el señoa· abate J. H. Mi-: señoa· OL>is¡JO de Orleans, miembro de la A"·ndemia chon. francesa. Jesus ante Caifás i Pilatos, o proceso de Jesu- M1·. Renan i el Cántico de los Cánticos, po1· el ca·isto seO'uido de una coleccion de testos escojidos seño1· abate Meignan. que c~nti~nen los principales fundamentos de la La lglrsia en frente de la revoludon, por Cre- Belijion cristiana, estractados de Ja~ Sagr~das tineau Joli. , . Esct·itua·as i clasificados pot· Mt·. Dupm, ant1guo En Bogota se han pubiJCtH1o: . prior del colejio de abogados, docto1· en derecho i Los Comentarios c ríticos sobt·e la Vida de Jesus Pt·ocuradol' jeneral del Tribunal de Casaciou. de l\11·. llenan, por José Manuel G root. Jesucristo es Dios, Demosta·acion, po1· Monseñot· Vida de Jesus, de JJ-lr. Ernesto Renan, por Parisis Obispo de Arras. Manuel María Madiedo ( número 5.o de <>) M. Het·vé, abogado en el tribunal de Casacion. Pa·uebas histól'icas i filosóficas de la Divinidad Jesucristo pol' un consejero. de Cristo, pot· Augusto Nicolas, Césm· Cantú i el Cal·ta soba~e 1ft Vida de un tal J~sus, segun M. abate Gaume, precedidus ue un prólogo por Jo~é Renan, miembm del Instituto, po1· Juan Loyseau, Joaquin Ortiz, . todo en noventa pájinas. zapatero. ~- ~7= ....:__= Exámen del liba·o de M. Renan, pot· el abate INSERCIONES DE LA CURIA. Orsini. Cat·tas de un Cura de cumpo a M. Renan,miem- DILTJENCfA DE ABSOLUCION. bro del Instituto, por el abate Chéré, pát·a·oco de En la ciudad de Bogotá, a los vrintisiet e días Seine Port. del mes de enero de mil ochocientos sesrnta i Estudio sobt'e la Vida de Jesus de M. Renan cinco, se pt·esentó en la sala de nuestro despnl'lw, por el señor abate Simonis, doctot· en Teolojía, arompañl' los raciouahstas alema- cautelam que le hnl>iamos exijido, tanto pa1·a nes, por el abate Meignan, Vicario jeneral de Pa- tranquiliza¡· su propia concienriíl, cuanto- para re­ris, pt·ofesor de sagrada Escritura en la,Sorbona. para•· el mal que hu')iel'a podido ca lSai' a los que Vida de Jesus de M. Emesto llenan, artíeulos creye¡·an que había jurado lisa i Hannmente. Pa·o-publicados en la Revista del Mundo Cat ólico, pot· testó esta1· unido a la Santa Iglesia Católica, A pos­el abate H. J. Creliet·. tólica, Bomnna con todo su espíl'itu i su cot·azon, La Inca·edulidad modea·na estudiada en un libro ¡ set· Óbectiente a sus leyes ¡ disposicione3 • Heeho titulado: Vida de Jesus, série de artículos publi- esto, ¡ dirha la conicsion, le dimos la absolurion, cados en la Civiltá cattolica de Roma (italiano.) en uso de las facultades Apostólicas que tenemos, Vida de Jesus pm· M. Luis Veuillot. firmando con Nos i nuest1·o Secretario. Gaceta de Ausbourgo 15 a 17 de setiembl'e de ANTONio, AnzoBISPO DE SANTAFÉ DE BuGoTÁ.-- 63. M. Keim. J. Jflanuel F'"ernimd~ Saaveclra.-Jgnacio Bue- M. Colany. Revista de la teolojía pa·otestante de naventura, Secretario. Estrasburgo-5. ~ entrega. Es fiel copia de la respectiva dilijencia. Edicion populat· de la Vida de Jesus, por Mr. Ignacio Buenaventura. el abate Freppel. =---=-=-~ -===~=-~~=== Meditaciones sobre la esencia de la relijion cris· ,jJ)J7f'lJ'Ef(J}[l(/,)~~ tiana, por Mt·. Guizot. Los sofistas i la cl'Ítica, por Ga·atry. Jesucristo. Respuesta aMa·. Renau, poa· id. Diario de los sábios de Gotinga, 5 de agosto de 63. Historia de Ca·isto, pot· Mr. Ewald. La Divinidad de Jesuca·isto. Demostracion nueva CAMBIO DE 001\IICILIO. EL COLEJIO DE SANTO TOMh.S DE AQUINO Se abrió el 2 del presente, i se ha trasladado a la ca­sa número 42 de la calle 1. ~ de la carrera del Ecua· dor (esquiua de Santa Clara)·--~---~--'--~ IMPRENTA CONSTITUCIONAL-POR NICOLAS PONTON. 1 . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 88

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El Católico - N. 89

Por: | Fecha: 14/02/1865

REDACTOR . VENANCIO ORTIZ. LOS l\1 ANDA l\1IENTOS. Hare tres mil i cuatrocientos aflos, un pueblo · que. contaba ) ' o 600,000 combatiE>ntes i que cua­troeientos años ántes no el'a mas que una familia, ltl'll\' l' ahn por órdPn divina el inmenso desierto que se cstiende entre el maa· Rojo,el mar de Omao i In Pnlestiua : acnmpado ;ll pié de un monte aisla­do en mPdio de un mar de nreun cuyas trmpesta· des uo son n1énos temibles que las del Océano, oyó un día enta·e el ruído de la tempestad que lo ate­rraba, i de In bocn del mismo lJios, las leyes del mundo moral. El srncillo Código dictado en el Sinni i que cupo en dos tablas de piedro, ha Yisto pnsaa· Jos progresos i los cataclismos de treinta i cinco siglos, sio que Jos hombres hayan podido añadit· ni quitar una silaba a sus diez nrtículos. Soa·oflstro, Licurgo, Solon, Numn, Confusio, se elevaron mui alto por hnbea· dictndo, cnda uno a su pueblo, leyf's que ciuraron algunos siglos,¿ pero quién si no Djps hubiera podido dietaa· pan\ la hu­manidad de todos los climas i de todos los siglos una lei como el Decálogo? Las obrns de los hom­bt ·es, necesal'inment~ impea·fectns, sufren ron el tiempo modifieilciones, cambios, ndiciones, i pierdt•n cornpl fa mente su forma p1·imiti a : solo ' una obra de Dios puC'de couset·varse siempre la NUMERO 89 El mundo se babia apartado algun tanto del cumplimiento de esa lei, i el pRganismo deshom·a­ba al mundo. Jesucristo vino, restabl~ció la lei, i cnmbio la faz del mundo. El amor a Dios i al prójimo, síntC'sis mn•·nvillosa del Código del Cielo, se vió como un hecho rcai, i la cat·idad cobijó a los 1e lo co s 1 sagr, o La oba·a de Dios no podia res tablere•·se i pea·fec­cionarse por un hombre. Cristo pudo hacea· E;Se prodijio porque Cristo ea·a es i sen\; Cristo es Dios. Ningun hontbre ha podido hacea· lo que ÉL hizo. SistPmas filosóficos mas o ménos sábios i bien combinaC:os, se han oído salir de labios mot·tales, pei'O ni Solon, ni Licnrgo, ni Soroastro, ni Confu­sio, ni Platon, Lan podido adueñnrse del corélZon de los hombres, llenarlos con su doctrina i entu­sinsmflrlos hasta corrc>a· alegres a la muea·te por sostenerla. Cristo solo ha podidcdwcea· este miln- . ga·o i ' 'ivia· despues de diez i nueve siglos en Jos cornzones de los homures, que hoi lo aman i lo adoran como lo amna·on i adoraron Jos primeros que lo oyet·on i Jo virron. ¿ Qué hombre, por grande que hnya sido, ha podido contat· con ser nmndo d~spurs de muerto? ¿Quién se snca·ifiC'a hoi po1' Napoleon el grande, poa· nuestro grrm Bo­lívar? Cristo solo es hoi lo qur fué desde el prin­cipio: el consuelo dP. la humanidac1, el gran bien- 1 he(·hor, el árbitro de los puelJios~ Dios. Sí, Cristo es Dios. P01 e o doct1inn santa. no puede transg¡·edil'- sa, 110 puede insultarse sin que lluevan desgracias soba·e la sociedad que tal impiedad hace o consien­te. El Cristianismo es santo. misma al traves de las jeneraciones. Las leyes de Jos homba·es, limitlldos como somos, alcanzan de­masiado cuando viven la ''idn de tres jenerncione~, i el DPc.ilago sirve de base buce muchos siglos, a Solo la moral de esa Relijion ¡1uede hace1• que las lf•jisladonrs de los pueblos. ¿ Habrn quién se los hombres se mnen como hermanos ; solo esn atreva n 1wgnr el oríjen divino de este Código que morlll pnede hacer la felicidad de los pueblos; solo ningun hombre habría podido ident·? ella puede darles verdadera libertad. PMa que un- hombre hubiei·a podido idear esa La libertad que no está de acuerdo con esa doc-preciosn lci que en solo diez nrtículos cortísimos, tl'inn santa, no es sino tirunfa, i tia·anía tanto mas estabiHe todos los dereehos j todos los debea·es de odiosa cuanto es mns hipócrita. O id la ; lo que dice la humanidad toda, Sfria preciso que ese hombre por boca de su~ a9eptos es mui hermoso: « La hubiern tenido una imajit.ncion divina, qnc no lm- « doctrina de Cl'isto C"'3 civilizadot·a, es preciso oh­hiera sido hombl'e sino Dios~ porque solo no Dios ce sea·varla pero destruyendo _lo que hai en ella de puede dit't;H' una lei así que sirve· ha senido pa1·a ce sobreuaturnl. Cristo no necesita ser Dios para todos Jos put>blos, en todos los tiempos. Los pue- << set· un ~n·nnde homba·e. Su doctl'ina ha salvado blos que se lum sepaa·ado algo de esa lei,han caido « al mundo, pero no es mas que la doctrina de un en la mnlrl espnnto~a nbyeccion, en la esclavitud « hombre de talento. Nosotros somos ''ea·dailea·os mas ignomiuiosa, en la coa·a·upcion, i se han con- ce cl'istianos, pero 110 queremns mas Dios que el vertido en cadáveres. Luego ha habido revelacion, ce pu blo ; por la libertad i felicidad del puehlo luego Dios se ha herho oí1· de los hombres, luego « trabajnmossi pam conseguir hncerlo libre i feliz~ nurstrn Relition tiene una base divina, luego en «queremos quitarle las preocupaciones que Jo en­la Relijion 'erdadera. ce tontecen ; queremos persuadir! o de que no hai 1 A donde quier> Hé aquí el código sagrado de esa filosofía mate­rialista que se bautiza pomposámente con el titulo de J5oG~IA LIBEúAL. Compárese con los preceptos del Decálogo, i se verá todo lo monstruoso que ,enciet·ra ; penet1·ese un poco en esta doctl'ina i se descubrirá el paganismo con todo su bon·at·. Pam obtenet· su fin, sigue ciertas inst,·ucciones 1 que no Vat'ian. Mazzini escl'ibia a Beltmmi en 1847. « Pón la segui· en í) raíz, coJTompieado a « la s masas; si algunos bl'ibones del pueblo están l . > A estos gritos desaforados siguió uua gue¡·¡·a Cl'Uel, sangt·ienta. La Italia, el Austl'ia, Hungda 11 i hasta algunos cantones Sui-zos se debatian como un epiléptico, i los corifooS> de esas revolueiooes, al sentir la ola de sangt·e que les cubl'ia los piés, al v~ • las poblaciones ir il\da ,nl off· los lamcn- 1 tos de las viudas i de los huét·fanos i los nyes de fos heridos, gritaban frenéticos de entusiasmo: , ¡viva la libertacl1 Esta es en efecto la libc1·tad que pt·omete el libe­ralismo a los p-ueblos. ¿ Cómo se engaña a estos hnsta hacedos al'l'o.i_<·usa así en una borl'ible senda, hasta convertidos en mónstruos mas fel'oces que las fiet·as? Repl'esentando de nuevo el drama del Paraíso; la sot·piente engañndo1·a está en las so­ciedades secretas. Ellas lo comprenden, i ob1·ando en su nombt·e, la han tomado po1· emblema, con cuyo motivo dice un autor contemporáneo. ce Imposible era que las sociedades secretas (( adoptat·an un emblema mas adecuado que este. «La serpiente se m·t·astra callada entl'e las yet·bns, «se acet·ca i se enrosca sin haee¡· el menor t·ufdo << en lo mas íntimo i oscm·o de las ruinas de los « mut·os, dentt·o de las hendidmas de las rocas i « de los agujeros de la tierm ; permanece entre > En efecto, de esas sociedades salen emisarios que, de palabra i \)O\' escl'ito, i usanuo una fraseo­lojía especial, procuran engañar a los pueblos para lanzal'los en la vía infemal del paganismo. Roma i toda la Italia lo vi"t'on así en los afws ele 1846 a 1849, i hoi nosotros mismos lo estamos esperi­mentando. Allá, emisarios pagados iban a los cafés, a los tE'atros, n las tertulias, i en todns pal'h's pt·omovian mnrwsamC:'nte la conversacion que deseaban, para dejar caer ciertas pali\bt·as que co­rt• iendo de boca en boca,iban esasperando los áni­mos i disponiéndolos para la revuelta. El Minis­tro del Papa, Conde Rossi, aunque no et•a ecle­siástico. ca1·gaba <>on la odiosidad de los discípulos de Weishaupt porque no los d~jaba obrar con rn· tcm libertad, i resolvieron asPI"inal'lo. l-os asesi­nos fueron ensayados sobre cudávPres para que no necesitm'nn mas que un golpe i pudil'rnn darlo en medio de la mnyo1· concUtTencia; i en efecto, el 15 d e noviembre de 1848, el Conde Rossi fué muerto de una puñnlnda, al it· a abril' lns sesiones de la Camat·a Lejislativa leyPndn el discUJ'So de1 Papa. Los p riódiros libeJ·afes, habían dejado com­prender que al g o iba n lHlcedet·, die\endo dvs c1ias ántes uno que llarnaban D. Pirlone que del sepul­cro del 1\linistro a la cuna de la República no ba­bia mns que un paso. Verificado ese asesinato, i aprovechando el te­l't'ot · pOI' él pro, i asf, Jo tuvieron preso hasta quP, de acue\·do con algunos miembros del Cnet·po dipln~ mático. se fugó disfmzado de clérigo, i fué a refu· jiarse a Gactn. No podemos rasisth· a ltl tentacíon de nde:'i1• aquí un hecho de nquellos que e< El Tiempo>> \lama casualidades natwales, i que para nosotros son manifestaciones de l:l Di\'ina ProvidPncia. Apesat· de los esfuerzos del Cuerpo diplomático i del unico Cardenal que habia quedado en Romo, pues todo& hnbiiln tenido que huil· bajo diversos disfraces, el Papa no quería dejar el Quidnnl aun­que sabia que para l'l di a 27 esta bn dispuesto otro tumulto con el fin de obligarlo a ¡·enuncim· el Po­der temporal, o darle muerte si a ello se negaba. Cl'eia que su pt'C5cncia en Roma era siemp1·e un freno que contendría los esresos cont1'a su pueblo ; pero de repente recibió un pliego del Obispo de Va· lencia, en que este Prelado le dt>cia: ce Os envío el ce copon que er Sumo Pontífice Pfo VH llevó pen­<< diente al cuello ron el Santísimo Snct'ám('nto, ce cuando fué ancbntndo de Homa. A vuestra San­ « tidad debe ser mui grat:t aquella met'noria, i ce puede usnt• ese mismo copon para su consuelo en • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · ---' - -- -~- - - EL CATOLICO. 323 Tal coincidencia decidió a Pío IX. Entró en la capilla, oró, tomó la hostia sagrnda, la suspendió a ~u cuello i volvió a decil· al Ministro de Baviera que marcharía. Marchó en efcc.:to, i apesa1· de la activa vijilancia de los mnzzi ni anos, no ~e advirtió su fuga hasta que estuvo fuen\ de su alcance. M1éntras la p<'quena ciuclad de Gaeta s e conver­tia en la residencm de una Corte espléndida,mién­tl ·as allí ll{'gaban los Representantes de todas las Nacione~ et·istiauas que iban a cumplimentar al suceso¡· de Pedro por su marnvillosa libertad, el héroe l'epul>licano se tmsladaba al Palacio pontifi­cio, se alojaba en los mas suntuosos departam entos de él, se daba una numm·osa guardia,i proclamaba la Hepública. • Con el'tt·uendoso [lparato militat· se fija1·on en las esquinas de la ciudad etet•na, l:ls listas de can­didatos para la Asamblea Constituyente. La e!ec­cion se hizo po1· los jornaleros a quienes se llevaba pot· la fuet·za a que deposital'an en las urnas el voto que les daban esct·ito, i miéntras tanto se die· taronlos decretos de« tuicion >) i << desamortizacion de bienes de manos muertas.» Los palacios de los Car·denales fueron saqueadost los conventos, mo­nasterios i establecimientos de beneficencia i cat·i­d( ld, despojados de sus propiedades; el Clero fué obligado a jurar sumision a la República, i se en­tabló la IUL·ha eontt·a el Po> decía que se estaba sacrificando por la eruto· nontia del pueblo que llot·aba de botTOI', La República romana duró algunos meses, i en este tiempo se pt·ocuró acostumbrar al pueblo a oí1· ltlasfemar de Dios i de su Cristo, tnaldecit· al Papa, d(>spt·eciar al Clet•o i t•eit· d.e las cosas santas. Roma estaba siempre conmovidrt, no se oían en ella sino gritos de muerte, df'sapareció la segul'i· daú para las personas i para las pt·opíedades,desa­pureció el dinero circulante, se iuuudó el país de papel moneda i se convirtió La ''ida en un verda .. det·o infienw. Pero los co¡·azones de los fieles se alzahau sin cesaf' a Dios pidiendo misericordiJ, i Dios tuvo piedad de sus fieles. La República cayó con es· trnendo, el Papa vo\.vió a Homa, i el pueblo enlo­quecido de contento lo recibió en sus brazos. Los ciudadanos ''olvieron a tene~· segul'idaél, a dormir tranquilos; los templos volvieron a abrit·· se; las ceremonias del culto a practicnrse; los co­razones voiYieron n espaudirse; la caridad t·ena­ció. Cl'isto habia vtie\to, los pobres volvieron a encontrarlo, i la Yerdadera libertaü tendió sus alas divinas sobre la sociedad azotada. Roma estaba en l'Uinns, la mano liberal se des~ cuhriÜ por donde quiera; el progre-'io habia obrado como un ten<'moto, i era preciso rctrog1· allm·, es deeit·, reconstruir. Lo primero que el Papa procu· l'Ó reorganizllt' fué la a Asocinciou de San Jet•óni­mo de In Caridad.>) Queremos dat· de ella una idea a nuestros lectores para que se vea el cspía·itu ca­tólico en contraposícion con el espíl'itu liberal. Este quiere ab.olit' el crímen, el CatoHcismo procu­ra correjia· al criminal, i hé aquí los me.dios de que se vale. La :)Süciacion de que vamos a hablar, fué instituida en 1519 por J lllio de Métlicis que mas tarde fué P:•pa bajo el n\Jtnb•·e de Clemente VIJ, i tiene pot· objeto dife¡·entes obras de caridad. - C lmo fué en Roma donde primero se puso en planta el sbtema penitenciario, en uinguoa pat·te ha sido mejol' comprendido i mas sábiameute apli-cado. Las pl'isiones allí no son establecimientos en que el hombre sometido esclusivamente al im­pel'io de la fuerza bi'Utal, acabe po1· materializarse, nó; ellas &frecen al culpable todos los medios de readquirir el sentimiento de su dignidad, de con­cebí¡ · hon·ot· po1· el mal i valOl' para practicar el bien. cc Persundida, dice un célebre escritor, de < Los Sacerdotes mas respeta bies, ilustt·aclos i vit·tuosos se convierten en Jn¡; prisiones en ánjeles tutelm·es que de dia i de noche están consnlanclo e instl'U­yenclo, alentando i cura ndo a esas almas muchas ~· eces mas desgraciadas que culpábles. Todas las mañanas, despucs de la misa que oyen todos los reclusos, se les recuerda el p1·ecio inmenso del al­ma humana, el destino etemo a que está llamada, i la bondad inagotable del Sét• que ha quel'ido que lo llamemos nuestro Padre. Ademas de eso, las instrucciones particul:wes poco a poco di8ipan la iguonmcia madre comun del cl'imen, i hacen jet·· minar resoluciones saludables. Fuera de la constante instruccion relijíosa, da­da no solo pot· los Sacea·dotes sino por otros miembros de la asociacion, i de la fl'ecueucia de los sacramentos administrados con toda la conmo­vedora pompa del culto ca tólico, hai otros medios de correccion eficaces i provechosos. En cada departamento hai tallm·es en que traba­jan lo s reclusos en medio de un profundo silencio. Los niños estc1u separados de Jos jóvenes, estos de los ndultos etc. i como el local está dispuesto de modo ctue un solo celador basta pam vijilat· todo un tallet·, nlli apt·enden oficio los que ·no sabe!'l, i practican i se pe¡·fecciorian los que conocen alguno ; tle ma n era que el r ecluso, al salit• de l a prision, se halla con un caudal de conocimientos reHjiosos que no tenia, i moralizado po1· tat to, i con conocimien­tos en algun at'tC pot• medio del cual puede vivit• en lo sucesivo con hom·adez. ¿No valdrá esto mas que todos los soñados falansterios? Pet·o no es solo a (Sto que S(l'Jimita la e< Asocia­cion de San JerónimO.>) Ella socorre a todos los pobres vergonzantes de la ciudad , i a fin de no las­timar la susceptibilidad de las familias., disti·iJ>uye sus socorros los domingos mul. de mañana en el oratorio del Santo. Dota a cierto número de niilas pobt·es para que puedan establecerse.-Contl'ibu­ye a la mantencion del monasterio de las Coverti· das.-l\Iantiene catorce Sacet·dotes para que rtsis­tan a los enfermos pobres.-Pn ga un abog ado para que defienda las caus'ls de la s viudas i de los huét'fanos, i cuando esos litigantes pob1·es van a Roma a activQr sus asuntos, la Asociacj<>n los ali· menta -·i paga si e mpt·e los gastos del pleito.-Dá pan a los prisioneros.-Suministra los medicamen- 1 tos que ellos necesitan i paga el médico, el cil·uja­no i el bad)et·o que los sil·ven.-Intercede po1·ellos cerca de 1os jueces, i paga los costos de su esear­celacion .-En fin, pa,ga at abogado enca¡·gado de defenderlos. Por estos hechos se vé que, aun humanarnente hablando, pt·oduee mas bienes reales el credo ca­tólico que el liberal, pot·que el credo católico está de acuerdo con Jos diez mandamientos de Dios que se refunden todos en la cnl'idad. ¡ Pobre el pueblo, si engaüado por huecas palabras i por la inclina­don a los deleites, se deja al fin aa·t·ancat• su fé 1 El día que ella desaparezca de entre nosotros, de- 1 sapat·ecedt tambien la sociedad. ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 -li ,1 ~ ¡ 1 1 1 . 1 1 1 1 ·¡ 1 1 1 324 EL CATOLICO. LECCIONES DE URBANIDAD PARA EL USO DE LAS SEÑORITAS • POR ALEJO POSSE MARTINEZ. ~~~~~~~ ~~"'~~~'" 111. DEBERES PARA. CON LA PATRIA. • A nuestra patl'ia todo Jo debemos, Hogat·, educacion, amigos, goces, 1 cuanto hai de sublime lo encontramos Unido siempt·e a tan querido nomb1·~. La fastuosa ciudad, la ancha llnnura, Los -empinados cen·os i Jos montes, Los cl'istalinos, caudalosos rios I el límite que traza el horizonte; Todo entusiasma al coa·azon ardiente, Todo lo llena de apacibles goces Cuando léjos ¡ ai Dios ! del patrio suelo Recuerda con place•·, de sus mayot·es Ln dichosa mansion donde corrieron Escentos de furiosos aquilones Felices ¡ ai ! los nños de su infancia. Del tiemo hogar Jos plácidos salones Recuerda con placer; de los jardines I .. as dulces ft·utas, pe•·fumadas flm·es, Delante están de su memoria siempre; Siempt·e en su corazon sona¡·¿l el nomba·e De los que ilustmn de su patl'ia el suelo ; De aquellos fuertes, jenero os hombres Que consagran talentos i riquezas Valor, fortuna, educacion i goces A conquistat· a su querida patria Glm·ioso pot·vem¡·, dulces blasones, 1 estos afectos tiernos, jenerosos, PJntados con magnífieos colores Presentes estarán a nuestra vista 1 no cu!ll otros pasarán veloces. Este es de la mujer debet· sagrado, Pues es el gran debe1· que nos impone La lei de Dios que justiciero rije Los destinos de todas las naciones. Cumplárnoslo i darémos un ejemplo, Que apt·eciado set·á de grandes hombres, Del amot· que a la patria se le debe Amor que escede a todos los amores. IV. DEBERES PARA CON LOS SEMEJ'.A.NTES. De un amoroso Padre descendemos El rico, el pobre, el ignorante, el sábio, El que en Jecho de plumas· se do¡·mita, 1 el que cubt·~ su cuerpo con harapos. A todos ese Padre bondadoso De la nada sacó, con fuerte mano, 1 a ninguno en la ft·ente puso el sello Que lo hiciera de algotl·os vil esclavo. En la Cl'UZ se inmoló por redimirnos, Con su sangt·e lavó todo pecado, 1 al dech· que e1·a Pad1·ede Jos hombres, Dijo a Jos hombres: «todos sois hermanos.» Po1· eso corno hermanos deberemos , En dolores i penas alivia1·nos, Dando al hambriento el pan de nuestt·a mesa O nuestt·os lechos al caduco anciano. El huél'fano, la viuda, el inocente, De nosotros, reclaman el ampm·o, 1 al prestárselo solo cumpliremos Con un debe1· dulcísimo i sagrado. Es el deber de amar al semejante, De la vida po1· él da1· los encantos, De aliviar sus desdichas, sus dolores 1 de endulza¡· sus penas i su llanto. Amor del cual el mismo Dios ejemplo Nos dió al morir alzfldo en el Calvario, Po1· sus verdugos al Etemo Padre .Plegada amo1·osísima lanzando. Cumplamos, pues, con fer\'oroso anhelo El deber de acojea· nl desga·aciado, Si disfnata1· querem~s de las di,•has Junto ni trono del Dios tres vecrs Santo. Con amor olvidemos las injm·i11s Que de nuestros hennanos recibamos ; Devolviendo los bienes po1· los males De la glol'i:l etel'tlal dignos hagámonos. Los defectos njenos no miremos Sin correjh· los uu(•stros de antemano, J (' 1 premio conquistPmos prometido A 1 que alivia el dolo¡· de sus hermanos. v. DERERES PARA CONSIGO MIS1\10S. Los deheres g¡·anniosos que ten<-mos Para con Dios, los hombres i la pntria, ¿Cómo hemos de llenarlos dignamente Sin pens31' en nosott·os, en nuestra alma? ¿Sin procura•· a nuestl'os cuerpos fuea·zas, Sin deste•·•·ar del alma Ja !gool'MlCia ? Para ''ivh· entre los hombres, siempre Se necesita de apacible calma 1 las penas inmensas de la vida Con amable carácter endulznrlas. Cnidat· de la salud, de la existencia En medio los pesares i de~ga·acias, Porque siendo In vida un bien supremo El pensar nada mas en anancarla Con nuestras p1·opias manos, es un crímen Que pone en un abismo nuest1·as plantas, Educa¡· cuidadosas el espil·itu A1Tanca1· de su seno la ignorancia Es el pl'ime1· debet· que cumpliremos Al pisa¡• de este mundo la ancha piFtya, Que el ignorante encontrará doquiera Tan solo dUJ·as i espinos:1s zaa·zas ; Será su vida un pié\ago profundo De eternos sinsabores i desgracias. l la ciencia 1 magnífico tesot·o Donde consuelo encuentran nuestras almas Cuando ven en el cielo de su vida Las tenebt·osas nubes apiñadas; Cuando en •·edor de sí tan solo miran En todo el mundo ingt·atitud amaJ·ga. Los defectos ajenos tolet·emos, Si qum·emos gozar de tolerancia, Ni juzguemos las faltas de los ota·os Sin atende1· primero a nuestras faltas. I observando fielmente estos deberes Gozm·t>mos da Dios en la mot·ada, Que es en donde hai felici~ad completa, Doude no existen penas, ni desg•·acias; Donde ver·emos venturosas siempt·e Colmada nuestra fé, nuestra esperanza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 325 EL POLACO. A vattzad, e mpnñeros : nos llama Al rombate la •oz del clariu 1· Me han lwrido de muerte ••.. Dejad me, Vuestro bt·no hace falta en la lid. Avanznd denodados ! .Mi n.uerte Con torrentes de sangre vengad. No os vengueis .•. los perdono; a la carga Tocan ya las trompetas, volad 1 Es mui triste morit· ignorado, Sin podet· osteutm· mi valot·! Mas q•té imJlorta.la gloria mundana Si me agmu·d"' la glot·ia de Dios 'l Ah! mi madrr, mi esposa, mis hijos Quedarán en terriule orf,mdad l ... Rogaré desde el cielo pot· c:los, I a mi lado mui pronto estarán. A la carga, a la earga •·epite ·La tt·ompeta con ngt·io damot·; Ya en el campo enemigo flamea De Polonia el sagmdo penJon. Cien mil voces esclaman : Victoda 1 De mis ojos se apnga la luz ..•. Oh 1 cuán dulce es morit· por la patria l ... Colocad en mi tumba una Ct·uz. D. R. 1 CARO. Dos Obispos mártires ha tPnido hasta hoi la fé católica en rsta revolucion; uno ni estremo norte, ott·o al estt·emo sut· de la República: el llusti'Ísimo srñor Luis Niño, Obispo de Pamplonn, i el Ilustrí­simo seiíot· Elins Puyana, Obispo de Pasto. Al p•·ime•·o consagramos alguno5> recuea·dos en nues­tras rolumuns; para el segundo, nada mejor pode­mos hacea· que rep¡·oduei•· el rélsgo biognlfico que ha tt·azndo en el suelo que le sil·ve de asilo,la vigo­rosa mano d3l señot· Areesio Escovar. Hélo aquí : RECUERDO BIOGRAFICO UEL ILUSTRISIJ\10 SEÑOR DOCTOR J O S E E L I /';. S 1' U Y A N A Or.ISFO DE PASTO. El 20 de noviembre murió en la ciudad de Ambato el llu~trísimo señor doctor José lWas Puy;¡na Obispo de la diócesis de Pasto en l.a República de la Nueva Granada. Ausente de su dióee.s is po1· no someterse a las leyes impías diC'tadas por el anti-católico Gobierno neogranadino, el Ilustrrsimo señor Puyana ''ino al Ecuador a huscar un asilo para su fé relijiosa i para su cansada vejez, porque en Nueva Granada los Pas­tores ca_t?licos cnrecen de libertad reliJiosa, de liber­tad pohtrca, de derechos como ciudadanos, i del res· peto que se debe a los ministros de un culto santo. "E.I espíritu de impiedad del liberalismo neogranadino ha exajerado su desatentada intolerancia hasta colo­car a los Obispos católicos en la dura alternativa de ser apóstatas o perdet• sus hogat·es i su pat1·ia, porque los hberáles neogranadinos reneganrlo cle la fé cató­lica, negando la dtvinidad de Jesucristo i atacando la democracia cristiana, se llaman los sectarios del prn­greso filosófico, los libres pensadores i los discípulos de Voltaire. 1 este vértigo de impiedad aparece hoi en Nu.eya Gra~ada for_mulado ~n las leyes, predicado en la trrbuna, 1 defendtdo con atan por medio de la pren-1 ~a, propagando la esterilidad del egoismo utilitarista 1 las descousoladoras doctrinas de la incredulidad en uu pueblo enfermo de inmoralidad, atormenti.ldo por la anar9uía, esteuuado por las fatigas de una larga gu~rra 1 t>nveneoado por todas las tllalas pasiones qut> enJend_ran las luchas ft·atricidas. ¿Cuál puede ser el remedw para tanta desventura? Dios parece haberlo 1 ocultado a los ojos de los católicos granadinos de la jE>t~et·acion pl'ese.nte, condenados a uu doloroso marti­rio i a ver sucumbir en una lucha desastrosa unos tras otros a sus caudillos gueueros i a sus Pastores cristianos. nesignémonos a los inescrutables deeretos de la Provideuc.ia, i arrodillandonos sobre la modesta sepultura del Pastor cristiuno que ha muerto perse­guido, elevemos al r-ielo nuestro ruego, uniendo en uua misma oracion el nombre de la víctima i el de sus injt:stos perseguidores. Un proverbio indiano dice, que " el á:-bel del sándalo, en el momento en que es derribado inunda de fr.aganeia el hacha que lo hiere: de este modo el cr·istiano debe sufl'ir las adversidades de la suerte ; de este modo el inocente debe sucumbir delante de sus opresores.» ( l) El Ilustrísimo señor Puyana había llegado a la edad provecta, i en su hermosa i vene1·nble vejez era el tipo perfecto de un patrií.\rca cristiano. Su frente serena í espaciosa adornada por escasos cabellos blancos re• llt>Jaba la tranquilidad i la pureza de la conciencia del justo; su mirada apacible i luminosa a pesar de la anciantdad, dejaba traslueir un corazon for1uado para el amor divino i para la caridad; su voz dulce acom-pañada casi siempre de una sonrisa benévola, parecía dPstinada a sct· el bálsamo de los d(1lores del espíritu i a fortalecer los corazones en estos tiempos de tribu· lacion i de agonla; su alma acostumbrvda,con motivo del ejercicio de su ministerio sa~erdotal, al conocí­mienta de todas las dehilidades humnnas, i educada en las máximas del cristianismo., solo tenia senti-mientos de fraternidad para todos los hombres i de compasion i de perdon para los estraviados. Cuando se le hablaba de un criminal, jamns lo juzgaba con la opiniou del mundo sino con el espíritu del Evanjelio, repitiendo alguna de sus máximas o diciendo estas palabras de un célebre escritor: «el mundo no tiene para los cu:pahles mas que una induljencin infamante o tm implacable rigor. Dios solamente vé el arrepen­timiento, perdona, i purifit•a." - El Ilustt·lsimo señ Puyanase dedi<.'Ó desde su ju· ventud al ministerio del sacerdoclio i pasó su larga vi· da eu la santa labot· de la enseñnoza cristiana. Nació el20 dejulio de 1788 en Bucaramanga; estudió fifo­. sofia en Bogotá en el Colejio del Rosat·io i c·auones en el Seminario de San Bartolomé. En 1811 reeibió las sagradas órdenes sacerdotales en Venezue a en la ciu­dad de l\1érida. Cura de almas desde la época de la guerra de la independencia, sus virtudes, su caridad i todos los bufuos sentimientos de su alma sobre­pUJaron, en los lngnres que estaban n su cuidado, a todos los dolores i a la desolacion de aquella época borrascosa en que solo la gloria del triJJnfo fué supe­rior a los desastres i a los sacrificiOs. Como todas las almas profundamente relijiosas, a quienes en medio de los padeeimientos de la tierra eleva i engrandece esa hija divina de la .Fé que se llama Esperauza, el campo en s.a catóiica en Nuc va Granada, el Iustrísimo señot· Puyaua pasó muchos años de su vida en las aldeas de las montañas, a la sombra de la pequeña torre de una hu111ilde iglesia, sin mas ambiciou que In de formar el sentido moral del pueblo, grabaudo eo los sencillos corazones de los aldeanos las máxifll,IS del cristinnismo. Su vida allí fué In de esos pobres, humildes e infatigables obreros del Catolicismo que identificándose con las clases pt·o­letarias son sus maestros, sus consejeros i sus bien­hechores. Allí es donde el Sacerdote va, dia pot· dia i hora por hora, poniendo los cimi~ntos del firme i hermoso edificio de la sociedad cristiana, i formando con los lazos de la moralidnd, de la caridad i del tra­bajo, esa robusta i durable orgauizncion s!lcial que constituye In gloria del cristinnismo i la fuerza de las Naciones. El participa de las alegrías i de las cspc- ( 1 ) F. T. Saint.-Germain. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 326 ED CATOLICO. 1 ranzas del pueblo i adorna ron Oores sus inocentes , , i mlsticas festividades; él bendiee la fonnacion de la f¿unilia, la reanima en sus días de eansaneio i la so- 1 corre en todas sus nect>sidadt>s; él dirije i acomJ>alia los 1 ritos fúnebres, í sob1·e la SP¡>ultu1·a de eada pebre al~ deauo pone la tosca cruz de madera bajo cuya sombra debe descansar de la \'ida; él pt·t>sidc las oraciones del pueblo _i pide al cielo los tesoros de su gnu;ia para sus almas, la paz para la madre eomun--ra lglesiu, i el ór- , deu, la pro~peridad i la gloria para la patria. Bend1ta Jaboa· que,así eomo la siu11ente que se sepulta en la tie­rra aparece despues trasformada en mieses eH su super­ficie, cubriéndola con su sombra i embelleciéudola con sus Oor-~s i us fruto., n ·í el trnbajo del Sacerdote 1 católico apnrece mas tard e en la s up t.: rfit~i e de la so· ciedad, ado : n :mdola con las flores i los frutos de la civilizacion i del progreso: i rsas Oot·es del progreso i esos frutos de la civilizadon cristiana. son lo mora­lidad que inspira amor al trabajo i lo hace fecundo; Jo:, capitalrs qu~ se forman; los caminos que &e abren; las selvas seculares que ceden su lugat· a las mieses· las chozas miserables que se trasforman en hermosa~ casas; las aldeas que se convierten en villas i est..ts en .. floreci~ntes c_iudades; los monumentos que se er•Jen; la mdustna que se de arrolla en pl'Oporciones ji15antescas i sobre todo esto la eultura intelectual que a l.i mar:1era de uua galana i florida emedader·a se es: tiende por todas las clases del pueblo como 'la mas bella corona de una sociedad r.ivilizada. ¡ Glot·ia al Sacerdote cl'istiano pot• esta ob1 ·a inmortal ! 1 esta fué pot· mucho tiempo la labor del llustrísimo señor Pú· yuna, en Anolaima, en Samacil, en Nuevo Pl'ado i pa·i11cipalmente en Florida Blanca, en donde fué Cura de almas quince años i c·omo reeuerdos de su laborio­sidad i de su celo apo~tólico, construyó cn5as para es­cuelas, edificó la iglesia i la caree! e hizo el cemen­terio. . El glorioso f!lOvimicnto político .de la independen­caa de Colomb1a, en el cual <:omo fervoroso partidario se alistó e1llustrl ittlo seilOr t.t ti, lo 11 ·ó al Con­greso de 1813 como repr.esentnute de uno .:ie los l!: sta- 1 dos Federales del Norte ; i mas tarde t'Ll 1821, en el Gongrt!SO Constituyente de Cúcuta,ocupó tamhien una curul. Defensor de la democra<;ia ('.ristinnn i del sis· tema re¡•ublic.1no, eomo 1<, emanacion mas hella i mas pw·a de los principios relijiosos, (·ontribuyó a In for­macion de- las institucioues de la gran Repuhlica de Colombia ; pero ni eutóuces ni mas tarde euando en 1839 estuvo de Senador eu el Congreso de Nueva Gra­nada, a_yudó con su p;\lal.Jra ni con sus heehos a la exaltaciou de las pasionPs i u la exacerbacion de los ód10s · ql1e ya comeuzaban a deslizarse po1· las venas de la dJmoeracia colofnb;ana, como el veneno corro­sivo que {)ebia hacer estél'iles tod os los· sacnficios del pa_triot1SiliO i gangrenar el cuerpo t>ntero de la 1\epú­bll<' a. Su espll'itu vt>in principalmente las institucio­nes pollticas en relat·ion con los iutereses morales de Jos pueblos, pues como partidano de In democl'acia cristlUIW defendia ante todo las verdadl's morales que elevan lns aspiraciones del hom bre mas alta de los pret·arios i.ntaeses tle esta v1tla i de los estrehos hori­zontes de este mundo. "Todas las teorías que t1e11· den a dt>tenm' a la humanidad en los lími es de su existenCia terrenal i a seiiulürle el mundo por últ1mo tértnlllO de sus de. tinos, h:wienuo :lbstraceion de su relacwn con Dios, son, sin duda alguna, anti·lll.>erales i ant1-frrle inevitnble que rompe en la ti ·rra 1odos los lazos, i ningun~ cosa tiene unn ex1stt->neia real ,in la idea tle otra vida en la cual todo lo que es "t'Prdéld de­he subsist1r sin acabnt· jalllas. La fl·atel'llidad huma­na privaua de su relaciou con la vida eterna, pierde su carácter de universalidad, í no puede imped1r que el ...... ...,.. --~...__,....__, .... .r-J..._,..~~~--.....r...r ¡~ 1 hombrP mireeon indiferencin n In humanidad, porque entónees el vínculo fraternal se halla reciucido a la corta duraeion de la vi<.ln,i el jénero humano 110 puede 1 Sf'r a los ojos del hombre :sino unn confusa muchedum­lm• que la N A DA devora sin e esa J'. A de mas, las teo­rías que tienen por punto de partida i p0r unÍl'O ün la tierra, no solarnente humillau a la hunwnid· d prirán­doln de sus destinos eiPrnos, sino que la C'{. ncentrnn en sus pasiones i In obligun a husenr en ellns un mez­quino medio de place¡· i un instrun1c·nto inefi<'DZ pa•·a el órden i la armrníil sot:in~ailurla.'' (2) Estas ideas pro(undamt-nle cristwuas t>H a b;1n impresns de ww llHlllt't'a indelf'ble en rl alnw del llu:t1 ísimo señor Puyaua, í las drfendisen el eamino del destiel'i'o, ni lnnzar un jemido para deeirlPs ndios. ~1 campo de la fllSt>ñanza <'ristian& del Ilustrísimo señor Puynna no fué solamente el ejercieio cuotidia~ no, constante r infatigable de sus debrres como sacer­dote i como Prelado~ hubo, iJdemas, un puesto en que, dedic·f111dose ruas espee:almente a e. te trnhajo, pre. tó importnuf('S sen:ieios n su pntria. Fué en dis­tllltas époeas Hector i cateurnti(·o <1 1~ lo3 co\Pjios de Ji­ron i de Pamplona, i en esos destinos consugró todos sus csfuertos a formnr en ('arla uiño una conciencia recta, una alma elf'vtu.la i virtuosa i un eorazon de cristis los vusos de la inorencia dis­puestos a recibir el bhlsamo de la moral. Con tanto afan i con tauta constancia procuraua preparar a eada dis<'ipulo para ser el hombre perfel'tO, segun Jesuc¡·is­to, eomo si dt> la virtud i dt>l patriotismo de cada uno de aquellos niño. hubiera dept'ndido la felicidad de la N:w1on entera . 1 tenin t'azon : él subin cuanto puede influir en la suerte de un puehlo uua sola idea que se g1·ahe en el de1i<'ado eorazon de un niño. Por el afan cou qu, e 1 a JU 1 t it' mpo se dedicaba a inculcar en la juventud el espíl'itu cnstiano, pare<'c que hubiera pre­sPutido la tt>rrible lueha i los eneal'nizados atatiUE'S que los prlllClpios relij1osos dt'l Catolici mo debiau en el porvet.ir sufri1· en Nueva G1·anada. Ah! si todos lo, maestros hubieron eomprenJtdo sus debere. <'On~o el Ilustrísimo seílor Puyann, la impiedad no habrra (2) Mdme Chali('. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ EL CATOLICO. 327 1 11 1 pervertidú la bella . into.lijrnria de una gr;¡~.pnrte de la juYentucl grunad1na, 1 los padres de l1~es l~:~heis de en­tregar el alma inocente de vuestros hijos. Esos maes­tros euando no los nombr:1 el f:1-.:or, la amis.t:1d o la intrigu, lo. nombra In sufie·iencia: el que parece que sabe ·mas historia, mas química, mas leyes o mas me­dirina, ese puede tambien ser eJejido. El maestro de vuestros hqos puede ser o a migo del ministro, o hermano de.alp:uu elector inrlueute, o un orndor temi­ble o un periodista inran;able, o un sñhio. De esto es· tais seguros ; pho ¿ dóllcle CIH'Ontr·nreis los títulos que os aseguren la reetltud de sus sentimientos, la ver­dad de sus ronvi<·<•iones, la piednd de su razon ; en unn palabr'a su rt>lijion, su nJOréll, su virtud? Ln JH'r· versiou que dt•sciende de Jos labios de los maestros, las sombras i kls e rrvres que se enseñan en rez de la ve¡·­dad i de la luz, son mil veces peores que la sangre vi­(: ia<.la que el niño rt'eibe del ~wcho de una nodriza en­ferma. Un uJio enft•J·mo inspir:\ <:ompasion; pero un ni1io impíó inspita horror" (3) 1\luclws ''eces,repitíen­do estns palabras. hemos pensado l'Oll Intima amnrgura 1 en la part estraviada de !a hermosa e ilustrada ju- 1 ventud de nuest1·a querida patr1a. Sí; en el retiro de ww vida estudiosa 1 sin mnbicion, pensamos eon fre­CU(' H •ia eu el por\'enir de la Nueva Gran¡¡ da. Amamos los gloriosos reeuerdos de su histo:-ia, la men,oriil de sus héroes, sus Cilmpos hermosos i fecundos i sus ciu­dades modPstas escondidns entre las quiebras i los ele~ va·dos valles de lns montai1ns andinas; admiramos el denuedo de su pueblo, su rnract('r espansivo i simpá­tico. u intelijPneia vigMosa i éll'<.líente, i dPploramos con tristezn que ese v'rtlor hcróieo, esa inteli,tencia, totl.1s las riquezas que en(~ ; t'l'rn ese uelh i todos los n blt>s i t•lenHJos se1.timieutos de ese pueblo, se em­pleen irHJtilm nte en aóOJ'at' en·Mes, en corJ·er tras sombras, en uuscnr In \'<:rdad en las negncio.1rs i en la incredulidad,i en pretender consoliclnr ahsur~. as imti­tlH'IOIH:' S polítirns i formar uua tivilizacion cou i as estériles e iufecU11das. E[ Ilustrisirno seilor Puyana estuvo trece años de Dean en la CatPclral de Pamplona, i fué allí durante algun tiempo Vieario jenrral i Gobernador del Obis­pnclo. r~l Congreso de t ueva Granada, rt>prt>sentando b \'Oiuntad i la g1·atitud dt>l pueblo, lo el1jió eu 1848 Ol.>i:-;po ausiliar al ele f>opnyan con resid€ncia en Pasto. Desempeñando este destino con el C'elo ct·istiano que siempre lo animaba, hizo In vi itn de todos los lugares que estaban n su ca1·go. para atender a todas las uere­sidadt> s espiritunl('s i obscrvar perso11nlmNe el estado moral del Clero i del pueblo. Era, en verdad.digno de admit·ar·se el cuad!'o que l)resentaba nquel pobre i modesto ancinno que,abrumado de cansr~ucio i espues­to en medio de las selvas n toda clase <.le intemperies, recorría lüs empinadas montilñas i los bosques secula­res de las provincias de Pasto, TúquetTes i Bat·bnroas, sin otro anhelo que hacer el bien de sus semejantes. Estos actos de virtud i de herói<·a abnegaeion solo puede iusp_irarlos la divina dortl'ina del r1·istianisn~o. La fé ean. (JUe Jrsucri~to prometió que se podian remo­ver los montes, trasforma en héroes maravillos{JS a los ancianos i a los uíños. Su Santidad Pio IX preconizó Obispo sufraganeo al Ilustdsimo sei1or Puyana, i en 1860 tomó posesiou de su nue\'3 diócesis Psto deura acabar su vidu, como sacen.lote virtuoso, i como Prelado liel, siendo arrojado a un pals estranjero por el triunfo funesto de una revolucion que ha l'Oto todos los lazos sociales i ha desquicíado el órdeu polítJco, mot·aJ i reliJioso en Nueva Granada. La P•'ovideneia permitió que la causa del bien su­cumbiera, i en el dra solemne de la lucha muchos de los que por deber i hasta por g¡•atitua debieran lv1herla defendido, se convirtieron eu sus enemigos i fueron traidores. · (3) José Selgas. Contra los drcretos que el .Tef~ ele la H>rolurion 1 vetH·<'dora dietó en t861, n:To¡niudo.e (•1 < etrrho de tuil'ion sobre el eulto cc.~tóli<'o i t.lespojando de sus fH'Cipicclades a las iglrsins, a lns COIIIUnidades reli~ j iosas, a fos hospitales etc, protestó el J 7 de se­ti<> m!Jre cou todo el Clero .de su diócesis f)l Ilus- 1 trísimo señor P:lyítna; i mas tarde en 11)62 aban­donó la patri3 cunndo la rcvolucion consumó su triunfo. Los hechos que en estns pocos llnens hemos men­cionado fueron los principales de la vida lahoriosa del Ilustrísimo seño1· Puyann. Vivió st>tenta i Fe~s ailos i tliez nwses amando a Dios i practieando el hien, i murió té,¡os de ::;u patria porque defendió en ella los !;agrados derechos del Catolidsn;o coutrn In iner('duli­uud relijiosa i la tiranla pulltita. gstas palabrns Wll una de las mas bellas Oores que pueden adornar la tumba dP. un ministro del Cristianismo. A 1 respl."table Cle1 o de su diócPsis i a su heróico put'b!o que en estos dias de perseeucion i de prueba han quPdado sin Pastor, nosotros les dirijimos estas palabrns de Emilio Souvestre: A los que vacilan porque ven al bien momentaneílmente veucido, i se entristecen porque la \'erdad es ultrajada,les reeordamos el drama del CnlvArio i les drcimos: tfo ¡Jfrmitais que en vues~ tras almas el hecho se sobrPponga a la idea: no le gri­teis :-~ e t:l lo tJUe el mal lad1·on 3 Cri:sto : Tú muel·es en una cruz, luego Tú no eres el hijo de Dios. Antes bien con la fé de un~ s~gur~ re urreccion _r_epetid : verdttd ! cuando resuctte1s acordaos de mí. Quito, diciembre 6 de 1864-ARCESIO ESCOBAR. UN TRIUNFO MAS. Despues de haber resistido por dos ocasiones, ante !a nutoridnd políticfl, la pt·estacion del jura­mento ordenado por la lei de 23 de nbt·il de 1863 sobre policín de <'Uitos, fascinado por el ejemplo: atet·t·ado p(W la situac~(}n políticn, violentndo por mis circunstaneias, i estraviada mi intelijrneia ma$ bien que mi <'Ol'Mw·n ; juré de conformidad con aquella lei, i fi1·mé el lleta respetiva. .Exijienclo ese acto obedit>ncia abroh.1ta al Go­biPrnn, quedó él\':lsnllada la potestad divina por la lei humana ; tanto mas cuanto que et·a pt·es­erito como concliciou indispensable para el ejet·ci­cio del divino ministerio. Ordenado el juramento en una lei cuyo título era alt{\mentc injurioso n la Reli,jion, i en circuns­tancias en que la Igl ·>sia granadina llorosa, des­grrñnda i cubit>rta de luto, suspiraba pot· sus mas queridos hijos, que e1·an at'J':lncactos de su seno ; poi' sus apaciJJies nsilos, en q 1e cultiYaba l:1s '' it·~ tudes austeras, los cuales ('J'an profanndos • pot• sus rentas i bíime:, que dPbJ:ln rt'pMtít·se 'entt·e los mismo· qut~ la flLOfl'teabau 1 esrnl'neeian ; ¡en fin, po1· su indepe11dencia contra la cual se nsésta­ban tantos tíros ; el sometimiento al Gobierno era le\ cornplicidad rn los atentados que desgarra­ban el seno de nuest1·a ()morosa mnd1 e, i la in\'o­racion del nomb,·e tle Dios pat·a solernnizat· ese ucto ; la m:)S sntedw es el C(11ltro de la unidad, es la fusion de todos los sen­timientos i de todas las ideas, porque el rebélño del Seilol' es uno i uno es su Pas~ot·; i como qui-e-ra que la Yt'l'dad es siempre la misma, i las ense­iwnzas rDtólieas son la \'erdad, todo el sistema t·e- . lijioso.moral i dogmático dPs ansa sobre el prin- ~ cipi'O de la m:idnd Sepnrnt·se de ella es apartarse de 1 a t·egln ctel espíl'itu i del comzon. RonHI es un foco de pudsim~_ luz que itTadia pet·petuamente ---- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 328 EL CATOLICO. pnt·a disipm· las tinirblas de In humanidad : así 1 ella combatió el sen~ualismo pngnno, el brut-Al furo•· de los Empet·ndores, la proter\'n n~tucia de los herejes, la bat·bn1·ie de l0s hunos i sue\'os, los desórdenes de los reformistas~ lns etravngantes tcorfns e inmorales burlas de los volterianos, i po1· eso a la voz del Pontífice, se ah.1Len lns inte­lij ncins mas elevadas· corno In del ilustre Arzobi::;;po de Cambt·ai; i el rayo del Vaticano hiere la orgullo· sa cabeza de los Reyes. Libre enteramente el espíritu humano i nbando­nadn a sus propios esfnerzos, es víc·tima d13 lns · ¡· ilusionE's del cornzon, de lns fnlnces insinuaciones de b soberbia, i de los movimirutos tumultuados de todas las nasiones; miéntrns que sirviéndole de guía el divino faro que percnuemrnte élrde ~ sobre la roca de Roma, atraviesa tt·anquilo el ma1· de las contradicciones humanas, sin que , ·aya a perdet'SP. rn los insondables nbismos del 1 nbsul'()o en donde se han precipitado tantas intcli­jendas .... La degrndarion del alto poder de que po1· institucion divina he s1do investido, la compli-cidad en Jos hechos atentatorios contra el ót·den relijioso, i el desobedecimiento po1· algun tiempo ' a las prescripciones del Padre Snnto, hé aquí todo lo que envuelve mi juramento i mi conducta poste•·iot•. Purs bien, para reparar el escándalo causndo, para satisfacer los intereses de mi cvncienda, pa1·a tocar a las puet·tas de la misericordia i ,·otve1· de nuevo al apacible seno del cual in­cautnmente me hnbia sepnt·ado ; pt·otesto ante las autoridades de mi patria, i ante todo el orbe católico, rontm el arta de mi juramento i contra mi desobediencia a las instrucciones del sucesm· de Pedro. No quiero insinunr la desobediencia al Gobie1·no, porque el obedecel'le es un precepto relijioso, niego empero, la omnipotrncia del podet· civil, que debe estar somrtido a Dios de quien todo dimana ; i afit·mo la independencia i sagrados de1·echos de la Iglesia, que está investida de toda la potestad que en los cielos i en la tierra recibió sn - divino fundndor. La Cruz, 15 de noviembre de 1864-J. DoMIN­' 1 GO ÜRDÓÑEZ. -En cartas de 'Roma que tenemos a In vista i cuyas fechas alcanzan al 20 de nbriLúltimo, se dá noticia de una funcion relijiosn qu<> tuvo lugnt· en una de las iglesias de la metrópoli del mundo cris­tia no, romo desagra' io al Santísimo Sact·amento po1· las blasfemins ve1·tidas pot· Renan. Ln concu­rrencia pasó de 3,000 personas, i cuando el pl'edi­cado¡ · las escitó a dar constantemrnte pt·urbns de amor a Dios i de firmeza en su fé, todos, como por un convenio anticipado, empezaron a cantar el Credo, p1·oduciendo una armonía de un efecto . 1 l sorprendente i conmovedo¡·. Las mismas cartas refieren que en otra luncion relijiosa n que ronru1·rió en persona el Santo Pn- 1 dre, el pueblo romano que los liberales quict·en ha­. cet· creer que lo aborrece, derramó sobre él tal Jiu~ via rle flores, desde su salida del Vaticano hn ta 1 que llegó a In Iglesia, que no lo dejaban ·er i fot·­maban una alfombra en su camino; siendo de fld­\ vet·tir que en aquella estacion, las flores son mui cat·ns en Romn, lo que p1·uebn que el plleblo enttt­SÍíiSta por su Padre, como le llélma, no ahvrra gas­tos para obsequiarlo cunndo puE>de. atllllll!l !P a m(/)~~ IMPOSTURA. Cada din engalana el pat·tido ¡·ojo (a) su historia con una p::íjina mas de infamia. No satisfecho con el I'Obo de In propiedad, ba pnsado fll del honot· i desciende hnsta tomat· el nomb1·e de unos para <':t­lumnint · e in_luria1· a ott·os. Aye1· se han dis­tribuido i fijado hojas b.•jo mi nombre pn1·a zahe­t ·il· al Catolicismo pot· tlll heeho aislado E' im­premrditudo, ocurrido e11tre los señores M. l\1. t\i adiedo i LtJonardo Manri<¡tw, i pat·a cnlun1niar,. desfigunmdo el hec•ho, d<'l cual aunque no tengo conocimiento rn sus pormrnores, si se uue es entet·arnente dhet·so a lo relaciOJwdo pm· lo's im­postores autores de la hojn. Tengo p1·ofunda es­timncion por los st'iior~s Nlanriq\le i Mndi~do, no obstrmte que al primero no he tenido el hono1· de trntal'lo; lamento el incidente desgrllcindo dt'l 1 o, des<>o vivamente la ronciliat'ion entre las dos fami­l! as i rrchélzo enérjicnmente los sarrasmos al Ca­tolicismo, aj<'nos absolutnmeute dt> lójicn,i emplf'a· dos con vileza pot· los que p:trapt>t:1ndose t:obrtrde­rnente con mi nombre héln «lmsado de la garantía de libertad absoluta de la prPusn, gnrnntía de li­bertnd ilimitada que,sea di<'ho de paso, no ncepto, i rnénos en un país donde lwi hombres como los autores de In hoja que no tienf'n nol!ion nlp.unn de mot•al, i estnhiN•tmiPntos tipogrMicos tan m(lngua· dos i mPrcenario~ que se prestan a ser el in~tru­mento d' tnles bél,jezns. Bogotú, febrero 13 de 1865. MrGUEJ .. ÁRTAS. ~a) Estoi de acuerdo con mi amigo el señor Narvílez, en que no dehrmos dar a ese partido el nombre de liberal sino por antítt>sis. La Biogrnfía dE'I Ilustrísimo señor Niño, que ron erretrato se ha anunciado, sera considernhlemente aumentada con los documentos que trae el rtiaderno titulado "Homenaje" dado en VenfZuela, sin que por esto se aumente el precio que será el ínfimo de un fuerte para los que SP suscr·iban <'Onsignando su nom­bre en una de las Ajencias de ''El Conservador ,, i de do:; pesos de 0,8 p::u·a los no suscritos. Para llevar a cabo inmediatamente la obra, esperamos se dé pronto aviso a la Aiencia j{'uera\ ¡)orlos st'i10res Ajeutes par­ticulares, del numero i nombres de los suscritos. CAl\JBJO DE DOl\IJCJLIO. EL COLEJlO DE SANTO T0l\1J.S DE AQUlNO Se abrió el 2 del pre:eute, i Sf' ha trasladado 3 la ca­sa número 42 dela calle 1. ~ de la carrera del Ecua· dor esquina
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 89

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El Católico - N. 90

Por: | Fecha: 21/02/1865

r.J:O~ICO. TRIM. IV. AÑO n: Bogota., 2~ de febrero de 1865, NUMERO 90 ~~ JJ11Ja (/J Jl 'fP (/)[j/l(fJ (/,)~ ~~ son lns que tienen la misio u de enseñat· a sus hijos -~-~ -~ ~ ]a Relijion que profesan ; pero hai muchos niños REDACTOR, VENA c1o ORTJZ. huél'fanos,i, en jeneral, pueden considerarse tales, ¡ -~---:---....,..,....-,...,....,..,q_~ -~~ ~- -- para este objeto, casi todos los hijos de los pobres. En el númeJ'o 1 o.s de "Ltt ·Opinion," nos dan Si a estos no los Bnstruye el maestm de la escuela~ ' los seño 1·es Redaetore una prueba mas del ódio se quedarán sin relijion ninguna, i de esto no cree­ciego que tienen a uria l\elijion que amarian si la mos que pueda resultar ningun bien par!\ )a so­conocieran i que no conocen porque"'~ no quieren ciedad. estudiarla. · Pero dirán UU.: "nosotros hemos dicho que Dan una especie de grito de nlarma n su partí- es el jérmen de la moral el que nace con el hom­do, pot·que "una pat·te de la valiosa contriburion bre, no la moral misma." Lo mismo dá, pues ese eclesiástica de Jos diezmos, vá a ser aplicad-a en jérmen puede desar'rollarse mal, segun la sociedad 1 beneficio de la instruccion pr·imaria en los distl'i- que rodee al individuo; i como UU. ven, esa so­tos,'' i porque ''esa ¡1·rupcion del Clew en t>l ciedad doméstica puede se1· pagana, mahometana, campo de las intelijenrias ¡ con la media luz de mormona & • ;si la creencia es m diferente pam los una inst ruccion rudimental .•. no puede ' tener que gobiel'llnn, debe serlo tambien In moral que otro objeto que disputar (al partido liberal) los de ella se desprende; ese jérmen de que UU. ha­med! os de pl'edominio." Señores Redactor·es, es blan puede ser corno el de la elef¡mcia, i conver­p• ·ecJso que UU. sepan qu.e desde que se erijió el tirse en una cosa horrible que disuelva la sociedad. arzobispado de Sautafé, una parte de los die'zmos U l 1 • mismos dicen, "que no debe confiai'Se ha recibido la inversion que tanto los asusta ahora. demasiado en el prestijio de 1a lei," i en-:-esto tie- Que esa intet·vencion del Clero tiene por objeto nen razon, porque la lei es ineficaz, o violenta i disputar al error los. medios de predominio, es una tiránica, cuando choca con las costumbres del cosa que no admite duda ¡ que está mostr·ando el pueblo para que se dicta. Ese es el gt·an defecto espíritu de caridad que anima al Catolicismo. que tienen las leyes que UU. han dic1Jldo ; ellas Como esa Relijion enseña que hai otra vida donde están en pugna con el carácter, con las costum­nos esperan goces 0 penas eternas, i que el único bres de Jos gt·anadinos, i de consiguiente produci­medio de Jlegat· a esos goces i evitar esas penas, rán siempre todos los males que r~sultan de esa es practicar la doctrina de Cristo; la Iglesia pro- pugna. La lucha entre los quo gobiernan i quie­cura difundit· esa doctrina. ren cumplh· esas leyes, i los gobernados que no Quieren Jos señores Redactor·es que, como se quieren obedecerlas, será causa constante de con­pretende por los Jiberales de Béljica, en Jos esta- flictos, de anarquía, de ruinas i de sangre, pero blecimientos de inst1·uc•cion costeados con fondos nunca de libertad, de paz i de progt·eso para el públicos, no se dé ninguna instruccion relijiosa pafs. limitándose a "desaJ't•ollar en la mente i en eÍ CtTeen UU. que e< no es cierto que todos en la corazon..,de los niños, los principios de moral etel'- Nueva Granada seamos católicos; que hai muchos ~ ,a, de los cuales todo hombre que nace trae el que desean de todo corazon sustaaet· de las influen­Jermen en su alma." cias del Catolicismo a sus hijos i esposas. >) Es Segun esto, la leí m01·al nace con el hombre. ¡ preciso que UU. se desengañen. Esos muchos no de ~on.si~uientc la moral pa g ana que autorizaba 'ta pasan de algunas docenas., i aunque pasaran, aun­esclavitud, el t•epudio, la muet·te de Jos hijos, i que fueran muchos en realidad, siempre serian que pt:os~ribia como debilidad la compasion ; que mui pocos con relacion al todo de· la Nacion ; f no tema 1dea del amor al pt·ójímo que nosotros cuando los ménos imponen por la fuerza la Jci a llamamos caridad, i que autorizabA todos Jos vicios los mas, i cuando esa lef que imponen es odiosa i i la mas espantosa crueldad, es la misma moral lastim& la fiht·a mas delicada del cot·azon humano, del ~l'istianismo.-La mor·al mahometana, que el país en qu·e tnl cosa sucede está gobernado des­ensena el fatalismo, que sanciona la poligamía i la póticamente. Eso sucede hoi en realidad en este esclavitud de la mujer, i que promete pamla otra suelo ab1·evado con la saugre de muchos héroes, vida deleites materiales solamente, es Ja misma de muchos mártires que se sacrificaron pór darnos moral del Cris~ianismo. Nosotros no podemos libertad. No la libertad que UU. preconizan, sino conveuil· en semejante desatino, i vemos una difi. la que nace del respeto de los gobernantes pOI' to­cultad de mucha magnitud en Jn enseñanza de esa dos 1os derechos de los gobernados, i del amor de moral universal. estos a las instituciones que gobieman, f en que S•Jpongamos que el maestro enseña a su discí- cada uno ' ' é la garantía eficaz de esos derechos. pulo ~ue no .d~?e matar po1·9~e la. mor~llo prohi- Les molesta a UU. mucho que« en nuestro país be: S1 el d1sc~pulo es on nmo discutidor, como ¡ Ja costumbre sea el insuperable escollo del progreso h~1. muchos., dJr~.: ¿en dónde consta tal pmhi- f UberaJ. » Las costumbres son el alma de los pue­bJ. CJ?n ? -.SI es l~IJ? ue un pagano, cosa que hoi no 1 blos; ellas nacen de Ja creencia relijiosa que se es I~posJbl.e, d1r~: ',:Y~ creo que debo dat· la 1 e.~rai~a profundamente en el corazon, en la inte­~ 1U,eite a I~u.ene.r~ugo. 81 ' ' á e] f!laestro a ense- 1 hJe~1cw, en todo el hombre; si UU. quieren hacer ~at c~a!qUl.ei a VIl tud, puede oponerse le el respec- J variar las costumbres por medio de leyes que sos­tlvo v1c1~ sm que él tenga rc:~zon pura insistir por- 1 tienen con la fuerz-a, no pueden ser UU. republi­que .no tiene b~se en que se pueda npoyat·. 1 canos ni liberales, no pueden ser progresistas por- Dicen los senores Redactores, que Jas madres l que el progreso es antagonista de la· violencia. Sj Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UU. q 'ere enseñar química, i para liz a· el aire em.p.iezan por p,rohiblr que se respire, jamas po ••.•.• ; Hé aquí copiadas las propias palabt·as de UU ~ señores Redactores de «La Opinion. »· El día que nuestas mujeres no tengan creencias relijiosas, el dia que no vean en la Ví1·jen de Na­zat ·et su modefo, el día que no teman las penas del infiemo, estat·emos definithamente libres de todo placet· doméstico, de toda felieidad real. La historia nos refiere los hechos atroces perpetrados pot· las mujeres que no tienen creencias, que no están sujetas a Jos terrores relijiosos. No ha ha­bido hombre cruel que pueda Qompararse con esas mujeres ; la Marquesa de BrinbiHers es un tipo de esos séres privilejiados que UU. nos quieren dar. Si la sujecion al celibato es un cdmen ante UU, si UU. quitan al matrimonio- la sancion relijiosa, que es lo único que puede hacedo indisoluble~ les pre-guntamos solamente : ¿ qué es pt·eferible para UU. con a·elacion a sus hijas o a sus hermanas? ¡,qué guarden o qué no guarden e• celibato'? Si alguno de esos séres por los que con tanta fueJ•za palpita su cot·azon,se inclinara a las ideas que UU. quieren que adopten las mujeres, ¿ quedMian UU. complacidos'! ¿No dal'ian al diabLo su felici­dad? Porque UU. proscriben la enseñanza de toda relijion i confiesan que no debe :fiarse mucho en el prestijio de la lei. Pet·o supongamos que la au­toridad civil sanciona la union de los sexos, i que sola esa autoridad es la que los sanciona; han conseguido UU. independizar a la mujet· de la idea í de los terrores relijiosos,de consiguiente al hom­bre mucho mas. ¿Les set•á indiferente a UU. la suerte de las mujeres de su familia ? ¿ Quieren conducit· a la sociedad al estremo en que UU. pue­dan tt:nel' esa indiferencia ? Pet·o quieren UU. mas, quiea·en verlas emancf .. paclas de la servidumbre de la. conciencia, es de­cir, sin freno alguno. j Oh! UU. no han visto lo . que escribian. Rousseau, que no era fanático, le aconsejaba a su Emilio que tomase pot· esposa una mujet· « mas bien supersticiosa que despreocupada. J> 1 UU. mismos, señore edactor , mal'ia m· espo­sas a mujeres ·que vieran en el celibato un crímeu, ·a mujeres libres de lct serviflwrtbt·e de la, concien­c- illr '! Esta.r~os..segw:.os de que J>Qitiéodose la m~­n. o sobre el pecho .responderán con enerjía: NO. --El Obispo Riaño ha debido sea· aprehendido a la fecha i remitido a Popayan para set· estrañado fuera del territorio de la República poa· la vía del Cru·chi. ( La Opinion númeJ'o 106) • --El señot· Eujenio Castilla, en su cafidad de Sect·etal'io del Tesoro, ha pedido al Congl'eso que destine a los usos civiles i haga entregat· al Gobiel'­no los templos de Santo Domingo i SiHl Ao·ustin de esta ciudad. 10 --« Hai que espulsar del pafs a todo t.r Clero. romano, si deseamos alcanzar la paz. Que los Mi- · nistros del eulto se desromanicen po1· actos positi- f vos que los hagan entrar rle lleno en el camino de 1 lo que ellos llaman la HEREJÍA, o que se vayan de la tierra. >) (El Tiempo número 37 4) . .' Est~ rusgG, i los d9S h ~hes nnwl'iores, f-orman u !:'l tnada que enseña bien lo sistemático de ~a 1 persecucion al Catolicism0, i que esa persecucion no cede, sino que pot· el contrario, se cncarnizm·á mas dentro de poco tiempo. --En la noche del 11 del cort'iente, co.mo a eso de las diez, notábasc en el hogar de uno de nues­tros mas honrados n~;tesanos, una rat·a ajitacion · todos se movían, todos lloraban, i el que hubiet·~ entrado, babria visto al pié de un Jecho en que estaba tendida una seilot·a, al dueño de la casa al'J'odillado, escla mando con la voz ahogada po1· los sollozos : << Padl'e nuestro que e!ltás en los cielos ; hágase tu voluntad. » La seilora MATILDE PoNSE DE MEDRANO acabél- ~, .. ba de dejnr el mundo, pot·que el mundo n¿ la me-recia. Teniendo ya mas de diez i ocho años, con­servaba el candor i la inocencia de la niñez; sien-do esposa, formaba el encanto i lab delicias del hombre a cuya suerte la babia unido el Cielo. Un ( accidente repentiuo la arrancó de los brazos de su 1 familia que, llena de fé, se inclina resignada ante el queret· del TodopQ"deroso. La creencia católica tiene para estos doloa·es un t, poderoso báLsamo ; el señot· Jooacio Medrano { cristiano ferviente, sabe · sentirlo~ Dios i Ja niü~ s· que su esposa le dejó corno prenda, mitignl'áu el B hori"Ord~;;;/lt~[lq)jfl!J~~ 1 1 BIOGRAFIA DE MONSEÑOR DE MÉRODE,. ~ ~ SECRETARIO DE GUERRA DE SU SANTIDAD l'IO IX. 1 J. i Monseüot· Javiet• de Mérode nació en Bruselas 1 el año de 1820, i como su nombre pertenece a la historia,. podemos set· sóbrios de detalles respect& de su familia. Bástanos meneionm· la ilustt·e rasa de que desciende i que ha dado siempt·e a la Iglesin,. verdaderos hijos. Citaremos solo un hecho al que, Ja situaeion pet·sonal de Monseñor de Méf'ode i su papel en la política, dan un in te res particula1· • En 1809, un Seoadot· se atrevió a protesta1· contra la conducta de Napoleon báeia Pio VII; este Senador fué el Conde de Mél'Ode-W asterloo, abuelo del Mini3tL'O de Pio IX. Este incidente que entónces Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. F.L CATOLICO. 33t fué una cosa escepcional i mui grave, consta 1 Juilly, dirijido entónces por el virtuoso Abate de ! 1 en las siguientes lín(las estt·actadas de las Memorias S.alinis que mul'ió de Arzobispo de Auch, i al tet·~ de .Ana Paula Dominga de Noailles, Marquesa de minat· sus estudios allí, se le envió a Ja escuela Montagu : militat· de Bmselas. «Monseñor de Mét·ode !:acia pat·te de la comi- Tal eleccion contradecía los últimos votos de « sion ijel Senado encat·gada de ventilar la cuestion su madre que había deseado que Javier, el menor « J'omana, es deci1·, enrm·gada de aprobar i de de sus hijos, se consagmse a Dios. Con tal pensa- (( colorit· todo lo que se babia hecho en Roma i miento lo babia puesto bajo el patrocinio de 5an < que se quel'ia aun hace•· en el terl'itodo Francisco .Tavier, a cuyo Sant-o tenia una pat·ticulat· «usurpado ata Santa Sede. Este grave negorio devocion. La escuela milita•· uo debia ni dañar la ¡ ~ «era debatido eu uu pequeño comité en casa de fé de Javier, ni impedirle tampoco entrat· en la « l\ladama de Montagu. Nadie podía detenet· la vfa que le había señalado sn madre; pero debía <( mm·eha de los acontecimientos., i por eso es mui aficionatlo a cierto briUo particular i a pa·estar a la « notable que bajo el réjimen de 1809, se ejecutara patria servicios de otro órden. «en ciertas rejioncs un acto de verdnde1·a inde- En 1861 sufl'ió los últimos exámenes, i obtuvo , uno suJo que se at1·cvió a })J'Otestar contra In intencion de ridiculizal'lo, no obstante que tal «esa ing1·atitnd i esas violencias: ese Senador f1.1é grado es de los mas honorables pursto que abre ¡; > lia, lo ponían en aptitud de hacet' a la Iglesia. Es- El 27 de octubt'e siguiente, el Mariscal dirijió te pensamiento mantuvo su vocacion naciente. al Minist1·o de guerra una relacion de los combates ' " Sus dias eran siempre mm ocupados. Se en- mas vivos libt·ados a los árabes para forzat· el pasa- 1 tregaba particulm·mente al estudio de las Ieng"G.as je de Fliset-el-Baht· i de Beni-Djenad, posiciones vivas i de la historia, pero leía t) i a quien el Mal'iscal Bugeaud honraba mo filósofo i como. soldado; envainaba la espada con su amistad. Con ocasion de esta carta, fué que i abl'ia su diario para escribh· notas, pero en aque· M. Luis Veuillot vió por la primera vez a Monse- lla época el} aquella tietTa·,el filósofo tenia que estar ñor de Mérode, sin poder pt·eever que este jóven siempre nparejado para el combate. Acerca de estas oficial seria despues Ministt·o del Papa. escut·siones, estt·actaremos algunas líneas de una El Gobernador jeneral de la Aljeria recibió bien carta del .Teueral Lamol'iciere que dicen asf: al Teniente belga, i no tardó en apreciarlo; tenia «Me parece que fué en el invierno de 184Li a mui buen golpe de ojo para no ver que el Conde 1845, que M. de Mérode llegó a Oran, i yo que m2 Javier de Mérode era uno de aquellos con los cua- hallaba allí, lo recib(. Estábamos en ese momento les se podia contar para todo evento. Apénas se bastante t1·anquilos porque acababa de pasat• la ha­presentó la ocasion,el jóven justificó la buena opi- talla de Isly a que siguió la paz co1:1 Mal'l'uecos, i nion que de él habia·formado el Mariscal, porque se la grande insurreccion ·ae 1845 ~ último esfuet·zo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. de Abdt>l-Kader. El Jeneral Cavaignac habia reem­plazado en Flemeen al Jeneral Bedeau, i l\'1; de 1\férode se dirijió a Flemeen en compañía de M. de Saint-Mau1·. Creo que hizo una pequeña espedi­cion con el Jene1·al Cavaignar, i de vuelta a Oran quiso visita!' el lugar de Tiarett que acabábamos de fundar a treinta leguas al sudeste de Máscat':l, a la entrada del pequei1o desierto. Este punto que era entónces nuestra posicion mas avanzada hácia la vertiente meddional de la última cadena de montañas, i límite de las tierras de labor, estaba a cargo del Teniente Coronel de Pontevés. El Co­mandante Char·ras, con una pequeña columna móvil, deb1a asegurar \as contx-ibuciones de las tdbus nómades del pequeño desiet·to, i renovat• con ellas los víveres de tiempo en tiempo. Las montañas estélbao cubie1·tas de nieve, i las llanuras inundadas de agua, no teniamos puentes sob1·e los ríos, i aunque nuestr·as comunicaciones estaban establecidas, 1m trayecto de mas de cincuenta le· guas, sin ot1·a etapa inte>nnedia1·a que Múscara, era penoso pm·a recorrer i no carecía de peligros. ~e Mr. de l\lérode insistió, sinembargo, ~n que yo lo dejaa·a parti1·, i le dí al fin por escolta dos de nuestros mejores husares de Oran, diciéndoles que me respondían de él con su cabeza, que no lo dejasen acostat· sino en parajes bien seguros, i que tuvieran especial cuidado de salvarlo de los leones que habian devorado a varios de nuestros correos en la espesa mohtaña al sm de la cual está Tiarett. Respondiéronrne que yo los conocla bien, i que si no estaba ota·a cosa dispuesta por el destino, ellos presentarían al Oficial ante Chanas o Pontevés . ) 1\f. de Mé1·ode tuvo que esta1· cerca de un mes con M. de Pontevés, porque el frio, la nieve, i las avenidas de los' rios, no permitían a nadie salh·. El fuet·te, que se había construido para solo tt·es~ cientos hcmbres, contenia de mil a mil doscientos, por consecuencia de la retirada fot·zosa del Com_an­dante CharTas con su batallan. ;. Apénas el tiem­po comenzó a ceaet·, M. Charras recibió de Mos­taganem la noticia de que tres pat·tidas de la ti'Íbu de los Flitas, a quienes se perseguia hacia dos años sin poderlos destruir, se acampaban a seis leguas de Tia1·ett. Inmediatamente se decidió la espedi­cion, i Javier de Mérode quiso hacer parte de ella. El mismo refiere lo que ocurrió. « Había ent1·e estos át·abes un Jefe importante que se llamaba Mustafá-ben-Snousi, i que era cé­lebre por habet· asesinado a muchos Oficiales i soldados, El Comandante Chanas envió un es­pía a infot·marse de la posicion esacta que esta jente ocupaba, i a su vuelta, como se le pregunta-t ·a si estaba s gut·o de lo que decia i si podl'iamos fiar en su palabra ; La espedicion fué feliz ; los árabes sorprendidos ni aun ta·atm·ou de defenderse i quedaron todos prisioneros. No se dejó nada a los vencidos; los soldados rompian lo que no podían llevarse, i Mt·. de Mérode refiere esta escena con un sentimiento de tdsteza. La perspectiva del combate lo habia traido, i el espectáculo de esta ruina, de esta de­vastacion 1o lastimaba. Lo que mas lo s01·prendió fué e< la actitud indifet·ente de los prisioneros que manifestaban estar bien al corriente de este jénero de ctperacion, que cada át•abe ha visto muchas ve­ces en su vida. >) «Lo mas terrible, añade poco despues, es que, por desgt·acia estos medios de · rigor son los únicps que pueden usarse con los árabes.>) De la pt·ovincia de Oran, Mt·. ue Mérode se di­rijió a la de Constantina ; i sobre esta pm·t~ de su viaje, vamos a copiat· algunas líneas escritas por el Jeneral que tenia en 1845 el mando de esa p1·o- ( vincia. "Las tropas estaban en esos momentos en J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 334 EL CATO L I C O. Carfsimos Coadjutores e hijos nuestros en nues­tro divino Redentor. las montañas del Átlas, i Mr. de Mét·ode se nos 1 juntó, 1 siguió las opet·aciones dm·ante tres sema­nas, en las cuales hubo val'ios combate.s a que asistió, i particularmente el de Aideusa. El siem­pre marchó con la vanguardia, i al volver al cuar­tel jeneral vimos que la tapafunda de su montura estaba desgarrada por una bala. Conquistó la con­fianza del soldado por su valor sereno,a la vez que arrojado,i la de los Oficiales por. su talento, su benevolencia i su instruccion .supenot·es. » Ya en otra ocasion nos habiamos dirijido a vo­sotros, va~ié~d?nos de las mismas palabras con que damos pl'lllClt'IO a Ja pt·esente carta pastoral, re­cordativa del cumplimiento de las obligaciones que como católicos teneis, en el tiempo santo de Ja cuaresma: '"Si el Señor es Yuestt·o Dios, ¿por qué vacilais ? Seguidlo,'' porque en vano ¡)l'eten­den~ is llama¡·os discípulos suyos, si no andais por los caminos que él os ha señalado; si no baceis lo que él os ha mandado, ni practicais las virtu­des i ob1·as buenas que él os ha enseñado con su divino f'jemp\o. Porque en verdad, no es, ni puede llamat·se discípulo de Jesucristo, el que no observa su lei, ni cumple con sus mandamientos, i Jos de su inmaculada esposa, nuestra madre la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, la única depositaria de la Relijion verdadem fundada por el mismo Jesucristro, nuestro Dios i SeñoJ', para Ja snlva­ciou de las almas. Entre estos preceptos están Jos del ayuno i la abstinencia en el tiempv santo de la cuaresma, i los de la confesion i comunion pascual: pt·eceptos que obligan a todo católico, pero que por desgmcia son muí pocos los que los cumplen : unos pot· desprecio, otros pot· un abandono cul­pable, i otros muchos buscando motivos que renl­mente no lo sou,con los cuales quiet·en ahoga•· los remordimientos de la conciencia, i que solo ~ir­v. en para alucinarlos i engañarlos-Los PátTs Señores Vicarios así pt·iu­cipalcs, como pal·ticulares~ quienes nos infOI;ma­rán sobre la materia, i sobre si en las parroquias se esplica el Evanjelio i enseña la doctrina cristiana en Jos di as que está mandado por el Santo Concilio de Trento. No quisieramos insistir tanto sobre la campaña del Teniente belga en Aljei'Ía, pero como ella dá lugat• n rasgos que lucaracterizan, añadiremos aun algunas líneas. Entre Jos ·hombres a quienes Mr. de Mét·ode vió i trato en esa época, debe nombt·arse el Jeneml Cavaignac. Aunque mui ignorante en matel'ias relijiosas~ el Jene.·al gustaba to, i a cum­cea ·dote, encargado de la direccion espiritual de un plit· con el precepto de la Iglesia, obligatorio en con­pueblo, se present& delant.e de él, enseñando con ciencia, que impone el diezmo i la pl'imicia: ora va­su ejemplo las \'irtudes que predica con las pala- Jiéndose del nombre de católicos que solo toman pa­bms, i condenando cou su conducta los vicios que ra deshom·m· al Catolicismo, para oponerse i hacet• reprende con Jos labios, entonces su predicacion ilusorias las disposiciones que los Preladosi las au­es eficaz, penetra hasta el corazon i consigue con- toridades eclesiásticas dan para la marcha i buen vencerlo i convertido : entónces elevado a una al- órden de todo Jo concemiente a su jurisdiccion: ora tura que lo llena de dignidad i lo rodea de respc- finalmente,pronunciándosecoutl·ael Sobe•·anoPon­to, i ves.tido con el augu,sto i precioso ropaje de tifice, Vicario de Jesucristo en la tierra, i empeñán­las virtudes que practica, obliga a que lo amen dose en introducit i fomentat• el cisma, para eon­i obedezcan, adquiere una santa supel'iol'idad seguit· mas fácilmente su triunfo, rompiendo los sobre los demas i se hace invulnerable a Jos til'os lazos de unidad que existen entre los fiele~ que de la calumnia i de la maledicencia. ·son Jos miembros, i el Papa que es la Cabeza visi- Ciertamente un Sacerdote humilde,desm·ma con ble de la Iglesia. su humildad a sus mas encamizados enemigos: un De tol;los estos bomba·es deben guardarse los que Sacea·dote pacífico, con su mansedumbre i dulzura son verdaderamente católicos : de todos deben alcanzd los mas gloriases triunfos cont1·a la alta- huit·, cenando los oídos a las malas doctrinas con neda de los soberbios del si.glo: un Sacerdote mo- que pretenden sedui!irlos, i negándose a seguh· los de.sto, puro e irreprensible en sus costumbres, s~ ejemplos de irrelijion i de impiedad con que in ten­hace el ot·áculo del pueblo : un Sacerdote que, léjos tan hacerlos sus prosélitos, llenando d'} errores su de tomar parte en la política, calma el fuego de· los entendimiento, i coiTompiendo su corazon. Sobre pat·tidos, que siempre pr·edica la paz i el amor al íodo, no podemos prescindit· de a·ecomenda1· enea - p•·ójimo, i que en todas circunstancias está pronto recida i paternalmente a Jos padr·es de familia, que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 336 EL CATOLICO. cuiden mucho de Jib¡·m· a sus hijos del contajio, 1 año las mismas dispensas que en los años pasados, vijilando sobre ellos para que no tengan amista- arreglándonos a las facultades que ténemos de la des peligrosas, i cuidando de dal'les maestros que Santa Sede Apostólica . sean timoratos, relijiosos i m01·ales, po1·que, t1·iste- 1.o Podrá usarse de ca•·nes en la cuaresma i en mente nos ha enseñado la espet·iencia, que multi- los demas dias de ayuno i abstinencia del año, con tud de jovencitos que han salido del seno de sus las escepciones que constan en la tabla fo!'mada familias bien inclinados, itiocéntes i llenos de los el 27 de diciembre de 1836. Esta g•·acia dul'ará buenos sentimientos que sus padres les inculcaron hasta la víspera del miércoles de ceniza de 1866. en sus primeros años, despues, en alguna casa de 2.o Todos Jos que hagan uso de la gracia ante­educacion i bajo la inspeccion de profesores ene- rior, dat·án una limosna a la iglesia parroqnial de migos del Catolicismo,perdieron su inocencia, i ol- su vecindario, r!!lm su concieneia i proporcionada vidaron la inst•·uccion i las santas rniíximas que ha- a sus comodidalles. Los padres, los jor·ualer·os i bian sacudo de sus casas, sostituyéndo\as c~n las los hijos de familia, rezarán por una 'ez treinta i en·óneas i rep!'obadas doctrinas que aprende11 en tres padres nuestros, en memoria i reverencia de estos establecimientos, propagúndolas luego en los treinta i tres años que vivió~ u estro Seüor Je­lnalquif'l'a ot1·a causa justa uo pudiel'en ayuua1·, impone, i que la naturaleza misma les exije, pueden comer la carne mas de una ' ' ez en el día entónces no solo no tendrán que de1Tamar lá- de abstinencia, ::-egun la resolucion de la Santa Sede gl'imas estét·iles, poi· la desgraciada suerte de sus Apostólica. Los privilejios de lo' iudíjenas quedan hijos, cuaudo ya eJ tnal no pueda remediarse, sino en su vigor. que por el contrario,tendn1n el consuelo de habe,·- En Jas ¡:u·quillas puestas en los templos, se dcpo­les propot•cionado medios de ser verdadel'amente sitarán las limosnas. Los Párrocos i Mayordomos felices, i de que formándose sus corazones en la de fábrica cuidarán de que se ponga esta al'quilla vit·tud i en la homadez, vengan luego a set• el en las iglesias en que no las hubie1·e, i los mismos apoyo de su vejez, i ciudadanos que pn~sten a su el dia tel'(·ero despues de Ja pasena de resurreccion, patria útiles servicios. en union del Clavel'o i ele otros vecinos católicos, En conclusion, Venerables Párt•ocos i católicos abrirán la arquilla, i tomando ruenta ele lo que en de uuest1~a Arquidiócesis: todos estamos obligados el:a se hubiere depositado, lo insci'ibil'án en el libro • a trabajar con el mayor empeño en el restablecí- para que se inviet·ta en lo que con mas lll'jencia miento de Ja moral pl'1blica, que casi ha desapa- necesite la Jg1esia, o en su refarcion. recido de entre nosotros, i sin la cual es imposi- Dada en la sal.a de nuestro despacho,firmacla por 1 ble conset·vat• la paz, unico elemento de prospel'i- Nos i pot· nuestro Secretal'io, i sellada con nuestro dad pat·a nuestra patt·ia. Todos podemos contribuit· sello en Santafé de Bogotá, a 6 de febrero de 1865. para conseguü· tan precioso bien, si todos igual- ANTONIO, A•·zobispo de Santafé de Bogotá. mente nos interesamos en esto. Ademas, si la in·e-lijion ¡ la i.omoralidad ; si la relajacion de costum- Ignacio Buenaventura,, Secretado. bres han irritado justamente contra nosotros a la divina justicia, i pot' esto debemos temer sus casti­gos, es preciso lavm· nuestras almas con las lágri~ mas de la penitencia i de una sincera· conve1·sion. Ah 1 cuánto no hemos sufrido ya en la guet·ra fratl'icida qqe, ha desolado a nuestra patria, i que ha puesto a la Iglesia, de la cual somos hijos, en el estado lastimoso en que hoi se encuentra l Quie­ra Dios •'emediar tantos males, Jibt·ando a su es­posa, a la pl'incesa de las naciones, de las cade­nas con que sus enemigos quieren esclavízal'la i tener·la opl'imida, i damos el inestimable bien de la paz, estinguiendo los odios que el jenio del mal ha encendido en muchos corazones. Para alcanzat· esto, aplaquemos con una sincera peniténcia la justicia del Dios s.anto i terrible, a quien tanto se le ha ofendido i se le está ofendiendo. Recordad i llenad ht obligacion que como católicos teneis, de confesaros i comulga¡· anualmente. La Jglesia im­pone ga·avísimas penas a los que no cumplen con estos pt•eceptos, i ¡ desgraciados de los que des­p- t·ecian i se bul'lan de estas penas! Algun día senth·án su enorme peso i se vea·án agobiados, oprimidos por él. Os encargamos tambien que cumplais todos con el mandamiento del ayuno i de la abstinencia, salvo los que por una causa justa estén esceptuados de él. Para la seguridad de vuestras conciencias, he­mos creído de necesidad hacer las siguientes ad­vertencias. Aquellas personas a quienes pot· su edad obliga el ayuno, pero que por enfet·medad o alguna otra causa justa, están impedidas, podt·án liacer otra m01'tificacion o dat· algunas limosnas ; ACERCA DE LA DIVINIDAD DE JESUCRISTO, SACADO DE CANTU NIGOLAS 1 GAUME 1 precedido de un p1·ólogo por José Joaquín Ortiz EsTE interesante folleto, que contiene mas de 100 pá~inas de compos!cion compacta, se encuentra de venta en la tienda del señor doctor Venancio Ortiz, ' 2. ~ calle del comercio, al módico precio de un real. AVISO Il.UPORTANTE. No respondo por el dinero ni efectos que en mi nom­bre o en el suyo propio, haya pedido o pida el jóven Mareo Antonio Lasprilla. Tampoco abono los pagos que al mismo jóven hagan mis deudores. Bogotá, enero 25 de 1865. FRANCISCO J. LASPRILLA. Este enérjieo periódico, de esmerada edicion, que se publica en Tunja, ha comenzado su segundo trimes­tre, constante de 13 números. Se suscribe en esta im­prenta, al bajo precio de un peso de 0,8. Bogota, 8 de febrero de 1865. --~~----------~~---- MUEBLES BARATISil\IIOS. En la casa numero 76, ca! le 4. co de la carrera de Gameza, antiguamente - calle del chorro de San An­tonio - se encuentran de venta varios muehles, como sotas, camas, mesas, taburetes, espejos, roperos, es­critorios, etc. etc. etc, en perfecto estado de conser­vacion, i a precios mui eqwtativos, barat imos. 6-3 1 i respecto de la abstinencia, concedemos en este IMPRENTA CONSTITUCIONAL-POR NICOLAS PONTON • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 90

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El Católico - N. 49

Por: | Fecha: 10/05/1864

.\ mi. OA~OI.IOO. TRIM. I. AÑO II. :Bogota, lO de mayo de 1864, NUMERO 49. - --=======~====== ~ ~(!)0®~ !~s indiv_iduos a quiénes se les t·emita el presente numero 1 no lo deyuelvan dentl·o de tercero dia se les considPr:uit como suscritorcs, i se insel'ibi;·ún sus noml>res en los libros respectiYos. ~-=::::.= -- ---- - - - ---=-:: - .... J,P Jlllt tP ¿J1 ®!2 ; ' t1J jJJ! JJJ ~ A1·quidiócesis de San tajé de /Jogotá1 2 ~le IJ~ayo de 18G4-Secretaria del qobierno ectesiástica.­iY" 7 4 ·-SeJiot· Vica'rio p1·incipal de. • .••• ll abiénrlose notarlB que una de las causas por las cuales las notas de las Yie:uías principales no llegan a conocimiento de los seilores párrocos es la . de qu.e se. dificulta el curso de ellas por algun'as de las V1canas particulares; el sei10r Vicario princi­pal se servirú hacer las Yariaciones en Jos encarga­dos de tales Vicadas particulares, que la necesidad '¡ de la buena marcha del gobierno eclesiástico exije, , dando cuenta a este despacho de las designaciones que haga. Todo en virtud de lo dispuesto en cit·- 1, cular de 8 de octubre último, de órden del seüo¡· Vieario jcncral. Su atento senidor, JJliguel Arias. Señm· Yica~·io jenentl. Trino de la C. Martinez, Presbitero, respetuosa4 11 , mente mnnifiesto a su sefwría: que compelido por la fuerza i agobi:ulo pot· mis enfe1·medades tuve la debilidad de pt·estm· la fit•ma a los decretos de !! Tnicion i clesomortiz;acion, aunque espresando de 11 palabra que no me sometía a lo que fuera contt·a- 1 ri? ~ los .derechos de la Iglesia. Des pues ejercí el tmmstea·w en cuanto a la celel>racion de la misa a virtud de Jo dispuesto poa· el seiloi' Vicat·io jenet·~l. !1 La Pastoral de 7 de ngosto que suspendió abso- 11 lutumente a los eclesiásticos que nos sometimos a !1 · Jos espt·esados decretos, no lleg6 a mi conocimien-to, por lo que segui funcionando, i como la solici· tud que dirijí a la Vicaría jeneml fué despachada fa\·orablemeute i se me indicaba que ocuaTiera al Ilustrísimo soñor Arzobispo pot· no tener entónces facultades la ,Vi cada, cuya nota recibí a tiempo en que el Presb1tero Francisco de P. Jiménez me in­cUcaba firmara el artículo "El romanismo no es el cristianismo," p1·esté la fi¡·ma en un momento de acaloramiento, i sin examinar con refleccion lo allí contenido. Ahora, pues, sei1or Vicario : retracto i repruebo 1 de la manem mas solemne el somentim\ento espre­! 1 sado, i abjuro las doctrinas contenidas en el artí­'' culo citado, qué fué publicado en el número 36 de uscan en todo el deleite de la imnjinacion o r1 de los sentidos, i no oyen po1· eso los lamentos que ananca el dolor a sus hermanos. PI'Ocmaremos conmove1· Jos rorazoncs endme~ ciclos por las pasiones polítictls, a fin de que res­peten el único bien del desgt·adado, a fl n de que comprendan cual es el verdadero elemento de progreso que hai entre nosotros, donde a pesar de la fertilidad del suelo se siente el hambre, donde apesar de la espléndida belleza del delo que nos cubre, la tristeza prensa el cornzon, donde apcsm· de los teso1·os casi inagotables que encierran nues­tl'Os bosques YÍI'jenes i que nuestra tierra guarda en su seno, Ja miseria acosa a las multitudes. Sí, vamos a defende1· la herencia del puel>lo ntali'ada por rnanos atrevidas ; vamos a continum· con mas empeüo, si es posil>lc, la defensa ele la Uelijion. Proba1·cmos que la Iglesia Católica no es ima secta como se ha querido llamar por rnaldad o por igno­r< Hlcia. Probaremos, aun mas de lo que lo hemos probado ya, que Jesucristo es Dios i que con Dios no se puede ni se debe lt>char. Somos campeones débiles pa m lu defensa de tan santa causa, pero pelearemos confiados en que el SER ETERNO nos ayudará, i el pueblo oirá nuestra voz como ha oído i seguirá oyendo a nnestl'OS adversarios, i fallan\. J<' allará con el mundo que es el juez de esta. luclw, i, npesm· ele nuestm ignorancia, nos : da1•a lo l'[lZOil. j El campo en que vamos n mo,·ernos es inmeu- · so, i nos hallamos ahora como el viajero que qniea·e : dar la vuelta nl mundo i piensa, reclinado sobre una piedra a orillas del oceano, qué pais visitará primero. Pondremos, pues, los fundamentos de nuP.stro tral>ajo. Bien sabemos que todo está dicho; pero como está dicho tambien todo en el ntaque, no importa que nos repitamos en la defensa. Dios es el gran Se1· ante cuya omnipotencia in­finita se estremece el orbe i }a humanidad se 1 postm de rodillas. A11te Dios uingun sea· puede levantar la freqte pm·que queda ciego con los rayos ele su gloria. EL Jo hizo todo de la nada con solo ~u voluntad. Su voluntad dió leyes a la creacion, , 1 solo un Joco puede intentar correjir esas leyes etemas. Son intocables i el que intentase llevar a ellas su temeraria mano, quedaría herido de muer­te como los israelitas que pretendieron sostener el arca. Dios es, pues, la pt·imera causa de todo i con­serva todo con su Providencia. El homl>re sobet·bio, 1 blasfema, i a sí mismo haee daño con su blasfemia, porque Dios tiene en sí rnismo la mzon de su Ser. ¡ Querer correjiL· las ol>a·as de Dios, equivale a 1 pretender va1·im· el ji1·o de los astros. j Pedii· a la débil t•azon humana Ja razon de todo es envolverlo todo en un misterio mas irn. penetra~ 1 ~le que el q?e se quiere destruh·. ¿ Pot qué exis­timos? ¿Como nos formamos? Dónde está el . pensamiento que hace rodar nuestra pluma? ¡Todo misterios 1 No nos queda otro arbit1·io que cree1· i adot·at'. He aquí el principio de la Relijion, de la obediencia. Rebelaos contm él i dareis coces contra el aguijon. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2 EL CATÓLICO. Si Jesucl'isto es Dios, pues, no habt·á ot1·o pl'O­cedimiento racional, que someternos humildemen· te a su divina enseñanza. Ya hemos probado varias veces, con reflecciones i argumentos val'ios, la divinidad de Jesucl'isto. Pero pam ]os que estan prontos a deificat· a Vol­taire, a Proudhon, etc, que ning1m bien han hecho a la humanidad i sí mucho mn1, aun es preciso amontonat· mas pruebas :-Si a la manera que Dios hizo con sola su palabra todo Jo que existe, un hombre hubiera cambiado la faz del mundo por solo la accion de su palabrn, creadora tambien, ¿no tendl'ia los honores divinos? Pues nada ménos hizo Jesucl'isto. Cuando vino al mundo, el mundo era pagano i babia llegado al último grado de ¡·e­finamiento en todos los goces. El aleman Schlegel dice que los seño1·es del mundo en aquella época fueron jigantes en depravaciou, i tanto que la de los griegos comparada con una licencia tan desen frenada, se parece a los pl'imeros pasos de un niño eu la pendiente 1·esbaladiza del vicio. En esa corte de donde los pobres e1·an atTojados o enviados a la mnet·te mas horrorosa solo por set· pobres, los apóstoles se presentaron a predicnr la buena nueva i selhmdo con su sangt·e su doctrina ante un pue­blo acostumbrado a vet· derramat· sangre en abun·· dancia en sus fiestas públicas, cambiaron la faz del imperio i del mundo. Donde no hubia mas que timnía, nacieron los derechos; donde casi todos eran esclavos dejó de habet· señores ; donde se daba culto a todas las impurezas nació el pudor; donde nadie sentía compasion por los dolores de , otro, nació ]a compasion ; a los ¡·efinamientos de Ia gula, sucedió la templanza. Al paganismo de la jigante Roma, sucedió la locura de la Cruz, i el ~ ~ mundo que habl'ia pet·ecido, se salvó. ¿Quién ~ s 1 . ino Dios 1 podia dobr? 1 t· tal milagro?. Si los1.~~berales ~ 1oi cam )iaran e 1( ens en materm ¡·e IJIOSa pot· ~~ virtud de la palabt·a de un homl)l'e; si en vez de ! llamar fanatismo a la simple creencia, dieran en t llamarla, como es en venlncl, el mas pt·ecioso de los derechos humanos; si compt·cndieran toda la ~ · estension de ese santo derecho i cayeran de rodillas W al pie de nuestro altm·; si ese mismo sm· est1·aor- i dinado los hiciet·a justos, m[lgnánimos, humildes, respetuosos i amantes de la pobreza hasta ve1· a 1. 1 1 los mas frenéticos de ellos depone1· toda su ambi­cion, toda su cudicia i huiL' a sepultarse en los bosques desiertos para hacer penitencia~ ¿cómo se llamada ese hombre'? Pues todo esto, i mas que estJ, hizo Jesucrito po1· sí i pot· medio de sus ' apóstoles. Sí, Jesucristo cambió la faz del mundo i el mundo empezó a marclw1· por ot1·a senda que se Jlama la de la Caridad. Po1· todas partes nacieron establecimientos para aliviar los dolo1·es humanos, para ilustrar a los pueblos, para fomentar virtudes hasta entónces desconocidas. El judfo que babia muel'to i resucitado todo lo atrajo a sí como lo ha­bia predicho, i solo con doce pobres pescadores obró este prodijio que sigue asombrando al mundo. Los sucesores de esos doce hombres se han de- 1 rramado pot· el haz de la tierra que aun fecundan con la santa palabra : la palab1·a de Dios ha jer­minndo; ella sonó en los bosques virjenes de nuestra hermosa América i los út·boles se estreme­cim ·on i dieron frutos de bendicion. Ved no mas : aquí babia un hermoso hospital 1 donde Jos pobres hallaban asilo en sus dolencias. 1 Habia un hospicio donde los vaJetudinat·ios i los e===- niños abandonados hallaban habitacion, ' 'es ti do enseñanza, p[ln. Rabia dos hen11osos coiE>jios ) I sinemba1·go de que existe esto escrito, se sigue lejislando sobre la Relijion del puf'blo, que es el soberano, i se sigue insuitando esa Reli­jion. Es decil·, se sigue atacando e insultando la soberanía. ¿Será que ella es patl'imonio de los que no son católicos? La profesion de una relijion es su práctica libre, sin tt·abas, sin estorbos: Jo que impida esa libet·­tad, la ataca; i si se atacan sus dogmas, se la desta·uye. La obediencia al Romano Pontífice es un dogma de la Iglesia Católica. La. libet·ta)) ¿Cuándo los miembros mas camc­terizados de la célebt·e Convencion de Rionegro dijeron en un informe, que la disciplina debía ser l independiente del dogma, que es como decir que la lejislacion de un pueblo puede set' inde­pendiente de su sistema d~ gobierno? ( Informe de las comisiones reunidas a la Convcncion. ) Hombres que así ignoran la Relijion del país 1 para que lejislan, deben proceder natu..almente, 1 como pl·ocedel'iamos nosotr·os si nos metieramos a reformar la gt·amática del idioma de Confusio. Por eso es precisamente que Jejislan sobre ésta ma­teria. Ye~·gonzoso es pnr·a el pnís, pet·o es la ver­dad. Si supiemn lo que están haciendo, no lo ha­rian, porque temcrian a Dios, al pueblo i al sen­tido comun. En todo se ha procedido i continua procedién­dose con la misma inconsecuencia, con la misma falta de buena fé, con la misma ignorancia, por­que se olvidan los pt·eceptos de la justicia. A tiempo que se censura agriamente a Jos sacerdo- 1 tes que. fieles a los preceptos de su conciencia, prefieren los sufrirnientos físicos a faltat' a sus de­beres merales, se encomia la conducta de un sa­cm ·dote desgraciado que, ciego pot' un oJ·gullo in­digno de su caracter, se revela contra sus Prelados. 1 Así se quiere establecet· moralidad~ así se quiere organizat· la sociedad. I luego se gl'ita contt·a el erímen atribuyéndolo a la influencia católica. Cuando eramos niños, nos contaba nuestro maestr·o que un hombre barbm·o,jercicio de este ministerio DO puede subordinarse a la voluntad de la autoridad tempot·al, porque Jesucristo no pidió permiso a ninguna autoridad para ejercer sus prrcticas, i mandó a sus apóstoles que las ejercie­ran a despecho de esa autoridad, sin temer aunque les dieran la muerte. "Id, les dijo ¡ bautisad a . todas las jentes, i enseñad a todas las naciones. El que os oye me oye a mí ; el que os desp1·ecia, me desprecia. Sereis ll-evados ante los tl'ibunales i azotados en las sinagogas por causa de mi nombre, pero no tern:-~is. Lo que os he dicho a la ot·eja i en tinieblas decidlo recio i a la luz del día sobre los tejados. Cuando eais llevados ante los hombt·es para ac'Elat·os po1· mi doctrina, no penseis en lo que habeis de decir, porque yo pondré en vuestra boca palabras a que nadie po­dt ·á l'cspondr.r·. No tcmais a Jos que solo pueden m:Jtar el cuerpo: temed sí, al que pudiendo ma­tnr el cuerpo, puede tambien hechar el alma a los infiernos." Estas instrucciones son terminantes, i conforme a ellas es que los sacerdotes tienen que proceder. Si se les exije un juramento para pode1· ejercer su, ministerio, ellos no pueden prestarlo, porque no pueden subordinar ese ejercicio a la voluntad del poder tempot'al. Si así fuer·a, el cristianismo no habl'ia destruido el jentilismo; pero como los apóstoles, sin temor a la muerte, ni al destierro, contestaron cuando se les prohibía pt·edicar: H primero es obedecer a Dios que a los hombres, " ' la doctt·ina se difundió i llenó el mundo, i salvó a la humanidad. Si esos conquistadores de nuevo jénet·o, hubieran obedecido la órden de no ejer­cer su rninistetio sino a contentamienlo del Sane­drín, el cristianismo habria muerto en la cuna. Ellos resistieron como resisten nuestros sacet·- i dotes boí, fue1·on con1o estos tildados de rebeldes j · i aun seve1·amente castigados, pero los misioneros 1 de Cristo, lle11os de fé, sufrieron por su Maestro i siguieron desobedeciendo, resistiendo i tt·iunfando; 1 porque el triunfo del ci'Ístiano, el mayor triunfo, ,1• es el martirio. La sang1·e de un mártil' es fe~unda, 1 ~ produce millares de adeptos. ~ La relijion es el alma del hombre por que ella se modela a su c1·eencia, i esd creencia viene a formar 1 el carúcte1· del pueblo. Si se lejisla para un pueblo católico, las leyes deben tener el caractet· católico, po1·que de lo contral'io no sil·ven para ese pueblo, 1 porque el ser racional, prefiere su set• moral a su J ser físico cuando no está completamente conom- 1 pido por la metalizacion. I como los pobres no le pueden mctalizarse, i los pobres son los que for- ¡· man la mayoría en esta nacion, i son ciudadanos a pesar de ser pobres, i tienen los mismos d~ re­chos que los demas, ellos, en cuyos cot·azones no ha entrado el indiferentismo aun, i confianza en Dios no entrará, tienen perfecto derecho para creet' lo que creen i para rechazar las disposicio- 1 nes in consultas que atacan su fé. 1 Las leyes, pues, que atacan le fé católica en 1 Nueva Granada, no estim hechas p:ll'a el pais, . porque el país es Cé\tólico ; i establecida la resis­tencia por una parte_, i la fue1·za por oft·a contt·a esa resisteucil'l, debe resultar del choque un conflic­to constante. Es imposible que el órden se pueda establecer así. Se dice que la Iglesia tiende il'l'esistiblemente a democratizarse. En el sentido que se da pot' los reformadores a esa _palabra, equivale a uecir que tiende a revelarse contra Dios, lo que es absUt·do. Si,co no nosott·os lo entendemos, In democracia es un sistema en qu·e el Gobiemo es de todos pa­ra todos, en que todos tic11en iguales derechos, nada hai mas democrático que la Relijion católica uyo ún o Jefe es Dios, cuyos miembros son to- ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4 EL CATO L I C O. dos hijos del mismo padt·e que está en los cielos, i han de ser juzgados de la misma manera segun sus obt·as, salvándose el que hace el bien i conde· nimdose el que hace el mal aunque este sea el ma­yor potentado de la tiet·t·a i actuel un. miserable· ga­na pan. Recapitulemos. Nos habiamos prometido co­nejit · la rudeza de nuestro estilo, pel'O como el estilo es el hombre> no hemos podido dejal' de ser lo que somos. Dios es uutl)r de todo i es inútil que la cdatm·a pt·etenda en su ~:H'gullo infernal destruir o conejil' la obra de Dios. Jesucl'isto, Dios i hombre, vino al mund·o a en­señarnos la senda del bien, i obró el bien i lanzó a la humanidad pot· esa senda solo con su pala­bra. Para difundida, envió a sus apótosles que mm·­churon por los cuatro vientos u lleval' su mision redentom. Nuestl'os sacerdotes son los sucesores de esos Apóstoles i lo que enseñan es Jo mismo que ellos enseñaron. Dios estableció su Iglesia libre i la dejó un Vi­cario para que apacentara todo el1·ebaño. La obediencia a ese Vicario i In libertad de la Iglesia son dogmas de fé. Quien ataca esos dogmas> ataca la Relijion cuya práctica libt·e está garantizada po1· la Constitucion; i de consiguiente, rasga esa Constitucion i destruye el sentido de las palabms con que en ella se espre­sa esa gm·antía. Los que no comprenden la Relijion, qnicl'en Ie­jislat · ace1·ca de ella, i no pueden hacer sino absm·­dos, desquiciando la sociedad cuya base es la Relijion. El pueblo entero aquí es católico, i ese pueblo c:1tólico es el sobcmno a quien se ataca pOL' los pocos que no participan de la fé del pueblo. E se ataque es una tiranía, i la tiranía no puede existil· en una Repi.lblica, portJHC son entidades que se es­cluyen. Lns leyes deben se1· la espresion del caractet· del pueblo pam quien se dictan, i siendo aquí el pueblo católico, las leyes contral'ias al catolicismo tienen que set· motivo constante de desó1·denes i no 1 pueden set· leyes. Si lo que se quiet·e es hacer la 1 1 felicidad del pueblo, no debe tocarse, ni insultat·se su fé, porque ántes que renunciar a ella, renuncia­rá a su patt·in. Tanto es el podet· de la B.elijion. Sí, por ella todo lo renuncia el hombt·e, hasta j la vida; de manera que Jos que habiendo recibido 1 el bautismo dicen que no tienen vocaciou de már- 1, tires, o han perdido su fé i estim perdidos, o no saben lo que dicen. Ahom se ha hecho de moda mentir i calumniar para atacar la Relijion que no solo hace felices a los bombt·es eula otra vida sino en esta. Nosotros, poniendo en su Yerdadero lugat· los hechos, nos hemos constituido defenso1·es de esa fé santa, i con ella del \.mico vel'Cladero bien social, del \:mico con­suelo del desgmciado, del \.mico principio verda­det ·o de pt·ogreso. Trataremos de llenar nuestra mision. RELIJION I LIBERTAD. En uno de los días pasados, visitabamos a un jó­, ven amigo nuestro, convaleciente de una enfet·me­dad peligrosa. f;ste jóven, bueno por instinto, pe­ro cstraviado poe las ideas que aquí llamamos golgóticas, espea·aba la apoteósis de la humanidi..d en la tien·a; tenia fé en el progt·eso indeterminado i contínuo en cuyo términa esperaba la Repúbli­ca uniYersal i la felicidad humana. Amaba la Ji. bertad sin compa·endel'la i abonecia el Catolicismo. que no compt·endia ta.mpoco·~ La enfermedad de su cuerpo alivió no obstante la enfennedad d.e su alma. "Es ciet·to, nos decia ; hui horas en la vida en que nada teaTeno puede satisfacer al c01:azon. Cuando todos los ensueños de dicha se des, le replicó el Sacerdote qu.e otm fé pueda dat· ese valot·? ¿Crees que un ?I'otestantc· pueda seutit·se tan aliviado como tti del peso de Jos remordimientos, en esa hora de angustia su­prema? ¿no estimas en algo la tranquilidad del que puede creet·se entónces perdonado, la del ida inefable del que ha recibido a su Dios? Aun hai 1 mas, tú eres jóven, tienes t·ecursos, puedes dividit· ' tns horas entre un t1·abajo ameno, las diversiones i el sueño. Pero hai muchos séres para quienes son tan impotentes los consuelos humanos en todos. los momentos de la vida como lo fueron para tí cuando creíste mOI'it·. Los pobres, hijo mio, los pob-res, los f¡ue mendigan pot· las calles i los cami­nos, los que solo pueden comm· a costa de un tra­bajo penoso un mendt·ugo de pan mojatlo en lá­gl'imas, necesitan pensat· mucho en el Cielo para sobrellevm· las penas de la vida, i los pobt·es ~ .. ~ son casi la humanidad. Tu has leido, recientemen­te, hijo mio, el libro de Job, ¿ n<> has Yisto allí la historia de los dolores humanos'? Hé aquí lo que de él dice Poujoulat: q Cuando cerramos ese li­bro, no tenemos que temer desengaño ni amargu­ra súbita, ni pérdida de encantado1·as ilusiones; el libro nos babia puesto en comunicacion con nosota·os mismos, con nosotros mismos nos que· damos, i poa· Ja¡·gos instantes oímos en nuestra alma como Jos murmullos de nuestros suspiros, eco de la queja que se pi'Oiouga : entónces nuest1·o 1 corazon es como el libro vivo donde acabamos de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATÓLICO. leet· nuestro destino. Tal es el libt·o de Job, triste i magnífico l'ántico de la humanidad destetTada. '' El pueblo hebt·eo, pet·egl'ino por el desiet·to, sim­boliza muí bien a 1.:\ humanidad en la tietTa. Co-l mo ese pueblo, la humanidad viajem pasa sufrien­do pot· el camino de la vida en busca de la patria que Dios le In prometido. ¡Oh! vosott·os pretendeis npart:u· sus ojos de esa patria, mostrándole a lo lé· jos pretendidos jardines, rompet· la columna mila­grosa que la guía pot· el desierto,i condenarla a va­gm · perpetuamente entre m·enas estél'iles i m·dientes Si no me hago ilusiones, has leido la Sagmda Escdtum con alguna atencion. ¿No es cierto que In verdad se ha pet·dido siempt·e que ha estado entl·egada al albedrío de lo~ hombt·es ? Adan vivia todavía, i ya la humanidad estaba completamente dept·avada, tan depravada que Dios se vió pot• fin obligado a destruirla. Una sola familia de justos que se salvó, repobló rtípiclamente la tierra, pero cuaudo ésta apénas se había oreado, Dios no en­contró en ella mas siervo que Abraham. El mis­mo pueblo a quien confió esa vet·dad, en cuyo fa­vor hizo tantos prodijios, ndot·ó un ídolo ..•. i al pié del Sinaí. ¿ Ct·ees que la verdad cl'istiana, entl'egada al torbellino de las opiniones, se hubie­ra comervado? Sin la autoridad pontificia ¿ el mundo seda cl'istiano? Tres siglos lleva el protes­tantismo, i tú conoces su historia. Lutet·o negó el primado de Pedro, Calvino la eucaristía, otl'os lueg<> la divinidad del e ·isto, i las sectas que bro­tan todos los días fecund3das pot· el libre exámen, van encontrnndo en la Biblia mas i mas absurdos De Lutero a los mormones no hai mas que un paso: -No obstante, t•eplicó el jóven intel'locut01·, el Cristianismo ha mejorado inmensamente la condi­cion ele los hombres. La esclavitud ha desapare­cido, la mujet· ha dej:Jdo de set· esclava. ¿No es justo espera~· que la humanidad, perfeccionándose bajo sn influencia, llegue a set· un dia completa­mente feliz ? -De la i~lea ct·istiana puede espet·at·se todo lo bueno,repuso el Sacerdote; pero la tierra es un valle de·lágrimas i lo sel'á hasta el dia en que el Sef10r descienda entre relümpagos a juzgar a la humani­dad. El mismo que trajo la paz a los hombres ele buena voluntad, léjos de prometemos dirhas tem­porales, nos enseñó a TI tan largo espacio de tiempo; eso nos llevaria m us le­jos del término gue nos hemos propuesto, que es solo indagar, en donde comienza el Catolieismo dejenera­do a quien llaman romanismo. Pasarémos tamuien por alto Jos esfuerzos de Gregorio YII para obligar a los Obispos i Abades a guardar la leí del celibato, te· niendo que luchar con Prelados que el feudalismo ha­bía convertido en señiJresterritoriales poderosos, i cu­yos titulos i cuyo poder servian de base al Imperio. Solo preguntaremos ¿ la Iglesia católica n bandonó la enseñanza de Jos primeros tiempos, dejó de ser un elemento de civilizacion, reform6 su código moral, alJjuró de sus dogmas, cambió sus misterios porque el Papa fuera tambien soberano temporal ? Porque, si nada de esto sucedió, el dominio temporal del Pa­pa, por mas absurdo que ahora nos parezca, será a Jo mas un cargo coutra los que aceptaron un poder que las circunstancias llevaron a sus manos; pero de que ellos lo hayan ejercido, uo se sigue que el catolicismo, que lo forman sus dogmas, su moral i sus reglas ele­mentales de gobierno, haya dej enerado, se haya de· gradado i envilec ido. El P apa no dejó de serlo, porque ulladió dos coronas mas a su tiara, así como no dej:mi de serlo el día que las pierda en fuerza de los aconte­cimientos hum:mos de interes europeo que se están cumpliendo. ( l) Los concilios jeneralt>s reunidos despues de estos sucesos, ni han encontrado ~n el Evanjelio un precep· toque prohiba al Papa ser Reí, si así lo quieren los hombres; ni ménos han reconocido esa perversion del cristianismo primitivo operada por ser el Jefe de b Iglesia soberano temporaL ¿A dónde pues ocurrire­mos para saber cuando i por qué causas espiró la Iglesia pura de Jcsus, a la cual él mismo ofreció que duraría hasta la consumacion de los siglos? Si la historia i la Iglesia misma reprec:;entada en sus conci­lios niegan esa dejeneracion ¿quién podra testificarla? l,os católicos no pretendemos que el pontificado hé\­ga impecables a los que oeupan ésta alta dignidud, porque no dejan de ser hombres con la libertad sufi­<: iente para obrar el bien o el mal ; pero los pocos, mui p oeos suce s ores de San Pl'dro a quienes la historia imparcial puede hacer algunos cargos, si nos autoriza para decir, quo en numero igual i en circustancias annlogas, ningun pueblo puede presentar unu listu de Soberanos méuos tachablrs, que la de los que han ocupado el trono poutifieal, ni gloriarse de haber te­nido tantos Príncipes ilustres por sus virtudes egré­jias i por su saber. Cuando la moral se habia perdido en el mundo, i apagitdose las lucPs de la ciencia, la ( 1 ) Este concepto es mui propio de un liberal aun­que cató!ico, porque siempre se resiente de los dog­mas de su esc.uela. Nosotros hemos anunciado, por el contrario, que lo que los actuales acontecimientos estfm preparando, no es la caída del poder tem­poral del Papa, sino la vuelta de su omnipotencia salvadora. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATÓLICO. 7 humanidad se refujió en la Iglesia, como Noé en la al'ca, i en ella se salvó. Esto bastaría para la gloria del Ca1olicismo, considerado como institucion puramente humana, si él no tuviera otros titulos que acreditan su oríjen divino i que lo hacen tan venerable. Si hni un cristianismo nuevo, que se aparta de la primitiva enseñanzn, que niega dogmas que antes enseñó ; que niega misterios que antes confesó; que ha puesto el Poder espiritual, no sobre la piedra en donde lo colocó su fundador sino en el Gobierno •l tenlporal que hnn hecho Jos !1ornbres; ese cristianis-mo tan diferente del antiguo, es el de Lutero, Calvino, Enrique VIII. etc. i de tantos otros, que se diferen­cian entre si en puntos esenciales. Ese cristianismo nacido de la libre interpretaeion, que tiene por crite­rio la razon individual ; ese cristií.mismo anárquico en mws partei, i sometido en otras a Jos sobet·auos tem­porales : ese cristianismo fecundo en variaciones, i a quien solo la autocracia puso freno en algunas de sus sectí\s: ese cristianismo que tiene empleados i no sa-l cerdotes, que condenó el monaquismo i la virjinid(ld r sacerdotal, para vincular el .l\linisterio en la familia, ~ · eambiaudo la vocacwn por la herencia : que carece ~ de altares i de víctimns: que no tiene objeto a quien l consagrar el culto esterno ; ese no es seguramcn1c el cristianismo primitivo, que se había perpetuado desde .Jesucristo husta la reforma, uno e invariable en sus dogmas, en sus misterios, en su moral, en sus pr:ir:ti­cns, i en la creeneia de que el Poder espiritual de la Iglesia venia de lo alto, se eomunicaba por· la impo­sicion de manos, como el soplo d, Dio animó el cuer- 1 pode barro del p1·imer hombre. E ·te cristianismo permanece inalterable : ni la persecucion del pngn­nismo: ni la proteccion de los Césares. cristianos : ni la Íl'ru¡)cion de los barbaros que todo lo trastornó : ni los progresos de las ciencias que han desterrado tnntcs errores: ni el deseu\n·inHento de nu evos con­tiuentes qt:e tanto ha modificado la situtlc!an de los antiguos: ni las contradicciones nacidas en su seno: ni Ja indignidad de algunos de sus Ministros: ni la ignorancia de otros: ui el oro, ni la amhicion, ni la vcugnnza, ni el temor, ni los placeres, nada ha podi-do allenn· sus dogmas, cambiar su moral, borrar sus misterios, derribm· sus altares, suprimit· la víctima, i cortar la cadena misteriosa por donde el Poder del cirio se comunica indi,idunlmente i no por herencia a los encargados del Santo Ministerio. Este cristianis­mo que hoi vive, i que jamas pasará porque es la pa­labra de Dios, es el que llaman romanismo, los que invirtiendo las ideas i cambiando lostérrninos, llaman antiguo lo que es nuevo, i nuevo lo que es antiguo. Se increpa a los PoutH1ces porque fueron por al~un tiempo los árbitros de los Soberanos i de los pueblos, cGn la misma justicia cou que se increparía al \'iejo H.ei de los bel~as, al proboeimparcial Leopoldo,hnber sido Juez en varins cuestiones pot· cleccion de los Go­biernos interesados. ¿ Qué otra cosa son los Congresos de Soberanos, las conferencias diplomaticas, la bien pronunciada tendencia de los pueblos civilizados a de- ' cidir sus diferencias por el arbitramento i no por las armas, que la resurreccion de una práctica de salud para la humanidad? ¿ Ni qué P\.H de encontrarse mas honroso para el pontificado católico que esa confianza ilimitada que Reyes i pueblos tuvieron en la imparcia­lidad i en la sab1duría de sus fallos? Cuando nose ha­! Jja escrito el Código de las leyes internacionales,cuan­do no existia la diplomacía, cuando los pueblos no te­nían Constituciones, ni el poder reglas fijas : cuando la sucesion dinástica era oscma, cuando no había im­prenta : cuando la fuerza era el primero, sino el uni­eo derecho, entónces se constituyó un regulador en el suce~or de San Pedro, i en las decretDies se fué a estu­diar los primeros principios del derecho internacional, del derecho político i del derecho civil. K • La humanidad agradecida a los inmensos beneficios que debía al cristianismo, por muchos siglos amonto­nó su!: ofrendas al pié de los altares: pasó el fervor relijioso, i entónces se hizo un cargo a la Iglesia de que no hubiera rechnado las ofrendas de nuestros padres: se la encontró rica, i por esto se la llamó avarienta. Está dejenerado el Catolicismo, se dijo ; es preciso que vuelva a su prístina pobreza: pero no pusieron los nuevos fleJes sus bienes eu comun para mantener al pobre, i al que sirve al altat·. Ni aun el derecho de posesion se quiso respetar : fué despojada sin siquiera oh·la sumariamente; i cuando quiso pre­guntar ¿con qué se sostendrá el culto i sus 1\linistros, con qué SB dará de comer al pobre i de vestir-al desnu· do? se le puso mut mordn; a, i se declaró que atenta­ba contra la Sobe1·anía nacional. La Iglesia católica, viva imitjen de Jesucristo, babia de pagar como ItL los pecados de los hombres. El filosofismo mate.rialista del siglo pasado levanta m cabeza i amenaza echa1· por tierra la Iglesia de Je­sus: ofrece comcncer a Moises de impostor, i de vil canalla a les Profetas : uiega la divinidad de Jesucris­to: el hijo del carpintero [ué apénas un hombre entu­siasta como dijo Diderot, o un Profeta infet·iot· a Ma­homa como enseí'ló éste : la profesía un absurdo, el milagro un imposible, el misterio contrario i no supe- ' rior a la razon: t:l monaquismo un delito : la huma­nidad no tiene otra mision que poblar toda la tierra. ¿Qué mas? se negó a Dios, i eu medio del delirio de uua revolucion memorable se le precipitó de su trono pnra colocar en él la Diosa de la razon. ¡Era Snturno ~~~ que dejnba s 1puesto no a Júpiter, sino a una bailarina de la época! Ese filosofismo impío formó la base de la educacion de tres jC'nernciones, i manchó con sus errores la pura '! doctrina liberal que se eondensa en Pstr:s dos prdalm1s Dros 1 LTDERTAD. I cuaudo la Iglesia eu le,!Ít1ma de­fensa de sus dogmas, de su tnoral i de su poder, cerró ¡ a im¡,lo las puertas del Santunrio, como en otra oca- ~ sion lo había br ·llo un Obispo valeroso ron el asesino de 'l'e salóniea, se gt'itó: ¡Oh ! el Catoliei . m o es con­trario a la Rc pü hliea, P el aliudo d e los d ésp otas, es el enemigo de la libertad! ¡ Cómo, insens<1tos, preten­deis que os admita, si Yosotros la desechals! ¡Cómo ha de reconocer pueblos sin Dio , Gobiernos sin reli­jion ! Vosotros los cristianos de los tiempos primiti­YOS ¿admitiaisen vuestras rruniones,en vueslras _.iga­pes sar¡radas al queno ll evaba en la frente el signo de la Cru"z ? Acordaos de los Apóstoles que apartaban de la comunion al implo i al insestuoso, i no tjuerais ha­cer responsable al Catolitismo de una fulta que solo es vuestra. Reasumamos: las di\'ersas situacionrs que han rodeado a la Iglesia cntólirn, desde e l circo de las fie­ras en que eran de spedazados sus Pontífices, hasta el dosel del imperio: desde la escondida Cripta hasta el majestuoso Vaticano: desde la esr.lavitud i la miseria, hasta el poder i la riqueza, en nada han alterado su divina e inmutable esencia. Cambios en la disciplina ester11a accidentes de forma, sucesos estraí1os con los que ha tocado forzosamente al estender su influjo por el mundo ; i si se quiere faltas i errores en lo pura­mente humano, de que nadie puede estar esento: hé aquí cuanto ha ocurrido en los afueras del Santuario. Apartad la vista de estos accidentes, dejad pasar la nube que oscurece el disc? radiante del sol, i ~ntón­ces lo Vl'reis en toda su brillantez : recouocet'élS que es el mismo sol de los tiempos primitivos, que en 1 ~ siglos nunca ha dejado de alum~rar con el !1~ism~ esplendor i derramar sobre la t1e1T~ Sl:l pur~sm1a 1 vivificadora luz. Abandonad a Voltane 1 a D1derot, como lo ha hecho la filosofía del presente siglo en la culta Europa, i entónces se os abrirán las puertas del Santuario del Catolicismo: dejlld ese falso espíritu de que rebozan la burla i la ironía que el .filosofismo llamó espirítu fuerte: no deis mas escanda los al mundo civilizado: suprimid un siglo: salid del 18 i 1 1 colocaos en el 19 para marchar p<~ralelamente con el 1 progreso intelectual de n~estr?s dias . ¿~o ohs~rvais que ya en Europa no se reunpr1me la ClJCtelo~edia, ni .· se hacen nuevas ediciones de las obrns filosofiras del siglo pasado? ¿Qué crédito merecen las no re las ca lumniosas de un italiano enemigo del poder temporal del Papa, que delira tal vez con la esperanza, de ser 1 --- -- ·- ---- 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 8 EL CATÓLICO. saludado en Roma como ''Tribuno"? (2) El Catolicis­mo, e 1 verdadero cristianismo citado ante el tribuuat de las ciencias humanas, salió victorioSI> como babia triunlado al principio de la persecucioo decretada por el .paganismo. Este es un punto en el cual ningun . J hombre sólidamente instruido tiene la menor duda, 1 i es cosa ya tan jeneralmente aceptada, que las cues­j tiones relijiosas se consideran eomo un anacronismo, algo mas, como una necedad. ( 2) Alude el articu lista al inmundo escrito de F. 1 Patraccelli que los periódicos radicales de Bogotá están repropuciendo. W JlJlt fl /1; IlJ All.JJ ~ ~? ~ ---------· ------- RASGO DE GALANTEBÍ A .-l~ n tlll COm ite que diÓ el baron Gom·y el 25 del próximo pnsado, ul cual asistió el ex-presidente de Colombia con ott·os ex­persmwJeS, la seüora qne presidia a la mesa, 11a­hlando l)Or incidcncia de la triste suerte de las 1 monjas esclaus tradas, se dil'ijio al ex-presidente como interesándolo para que con su influjo hiciese por aliviar de algun modo los padecimientos in­merecidos de aquellas pobres vírjenes ; i él inte­numpirndo bruscamente a la sci'wrn, le dijo : Oh 1 no me hable U. de eso 1 me indigno, me in·ito al solo oil' nombrar frailes i monjas. El fanatismo de esas jentes es el que nos tiene en esta situacion: ellas son los que quieren :1sesinarmc. ¡Pobre 1 Cree sin duda qne las esposas del Señor no piensan ni se ocupan sino de su persona! .••• Tal vez lo 1 tienen mui p¡·esente, pero es pam rogat· pot· él a fin de que se arrepienta i s e convierta a Dios. l. Co­mo habrá calificado la señora este actfl ? Sin du­da como una galantei'Ía. LA. NO VEr' A D E L A CAI' DELARIA; NOVELA E C TA E FBANCES POR CARL r ' ODlER, i traducida espresamente para
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 49

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El Católico - N. 50

Por: | Fecha: 17/05/1864

TRIM. I. AÑO II. Bogota, 17 de mayo de 1864, NUMERO 50. ADVERTENCIAS. "El Católico" se publica todos los mártes. Se reci~en suscriciones, a doce reales por tri­mestre 1 se venden números sueltos a real i me­dio, en el Despacho de la Curia, en la tienda del sc~or ~ e?ancio. Ortíz i en esta imprenta. l~l'IS d1~posrc10nes d1ctadas por la actual Admi­~ 1~tra01on nos &arantizan de que el periódico ua con regularidad por Jos correos i de que no t~ndremos que ~acer reclamo alguno en tal sen­tido. Los suscr1tores, puP.s, lo recibirán con ri­gurosa puntualidad. Dandose principio ul primer trimestre del 2. 0 ailo de "El Católico,'' se publicará eu ndelante concisamente en la seccion oficial la relacion de los trabajos del despacho que deban ser conocidos po1· los señores Vicarios i fieles, como nombra­mientos, resoluciones, consultas etc. insertando ínt<>9ramente los documentos que por su impor­tancia merezcan publicidad. Tambien se publi­carán sucesivamente i por órden cronolójico todos los documentos oficiales relacionados con la cues­tim~ ~·~lijiosa en toda ln República desde que se esp1d10 el decreto de" Tuicion." El sciior dootor Ignacio Antonio Parra ha sido ' encargado de Ja Vicaría 3. ~ particular de Santia­go el menor; el señor doctor Ignacio R. Quintet·o de la 3. ce particular de Santiago el mayor· el se­ilor doctot· Francisco de P. Cuévas del b~neficio de Lenguasaque, como interino, por muerte del seilor doctor Rafael Anjel; el señor Temístocles Castillo, de la recaudacion del diesmo de .M:achetá en el a fío que principia el 29 de junio próximo. El señor docto¡· Justiniano Belt1·an se ha separado de su beneficio para concurrir a Jos ejercicios a que ha convocado el señor doctor Juan de la C. Vár­gas al Clero de la Vicaría de San Juan, i en Jos 1 cuales se encuentra el señot· Presbítero Francisco de P. ~i~éncz ex-miembro de la propaganda, no­table 1 eJemplarmente Yariado i arrepentido, se­gun lo comunica el mismo seilo1· doctm· Várgas, encargado de dil'ijirlo en un mes de ejercicios espirituales. ARIAs, Secretario. Arquid·iócesis de Santafé de Bogotá.-Vica ·ria principal de San "hlatia.c:..-Número n.-Espi­nal, abril1. o de 1864. Señor Vicario jeneral del Arzobisp2do. Tengo el honor de remitir a US. la dilijencia de adhesion, sumision i respeto n la suprema autori­dad de la 'glesia, el Pontífice Romano ; i de con­siguiente al Ilustrísimo seflor Arzobispo, i demas sei.ores Vicarios jenerales, que fueren Iejítimamen­te nombrados· por Su Seiwría Ilustrísima. Lleva mui pocas firmas a causa de que la pr·imera adhe- 1 sion que se hizo circular por conducto del señor 1 docto¡· Calisto }'err-eira ( a lo que se prestó muí 1 gustosamente dando su firma) se ha perdido ¡ ~emos tenido que volver a hacet· la que le acompa­no ; pero todos los venerables . Párrocos de ésta Vicada n escepcion de uno que se denegó abierta~ mente (el doctor Bias Antonio Neira) están pron­tos~ dar gustosos su fit·ma i po1· el temor de que se p1erda ésta no Ja he hecho circular de nnevo i so­lo lleva esas fit·mas. Dios Nuestro Seflo¡· guarde la importante vida de US. JusTo GoNzÁLEz. MANIFESTACION de adJ¿es-ion, sumision, obediencia i respeto que todos los PdtTocos de la Yicaría de San M atias, hacen a la Suprema mdoridad de la Iglesia, ca­tólica, apostólica, Tom.ana, i a los venerables Prelados de la Arquidiócesis. Oportet ho::-es€s effe ut hi qui probati su_nt mauifiesti fiant. D. PAULI. Qué escándalo i mal f'jemplo han dado al Clero católico los Sacerdotes de Santander desobedecien­do los pr·eceptos del Sumó Pontífice Vicario de Jesucristo en la tierra l Bien se puede decit' de ellos , lo que un Evanjelista dijo hablando del trIo judío. La mis­ma ing:·atitud vemos, las mismas acusaciones oímos, la rnisma conducta presenciamos. Cristo D!os, b~mefacto1·, consolador i J';:¡(1re, abofeteado, es cnrnec ic1o, azotado, ca lnrnni aJo , rnarchn corona­do ele espinas úcia el Calvario por un pueblo que lo lleYa a empellones gritándole: " No queremos que reine sobre nosotros: su doctl'ina es conti·a ria 1 a l progreso: es un impostor enemigo de la Repu ­blica. " Las personas piadosas hoi como hace diez i nueve siglos, lloran al vc1· tnntn crueldad, tanta 1 ingratitud, tanta injusticia, i tirmblan oyendo el mismo Divino orácu1o: q Llorad por yosotras i por vuestros hijos. '' En efecto, hai un formal empeüo en arrojar de aquí el Cntolicisrr.o cuya divinidad está romprobn· J da pot' el solo hecho de su estab]ecimiento ; i ~e trata de reemplnzarlo con el protestantismo que se ~ arroga tambien el título de relijion cristiona. ~ Ya hemos examinarlo i probado en nuestro nú- •• nwro 40 que poco tiene de cristiano el protest:m- ·¡ tismo. Pero como no basta escribir refleeciones, · prcsentaren10S hrehos para hace1· rompt·ender al 1 p,teiJlo los males que le esperan si se con su rna el ·l (lcit~idio. 1 :l Probaremos, puPs, que el protestantismo dc!iA ' trnye el cristiauist10 i eo ntestarernos n los que pre- i sc!ltan el estado próspero ele nlgunus Nal'ioncs, J como una pruPha de la superioridad del princip io ¡ protestante sobre el principio cató!iro. t En pl'imer lu gat· cbsen·a remos que no pnede j existir cristianismo sin fé i sin i'é cierta porque no 1• puede Y~"nerarse nqucllo de que se duda; i que la J duda al destruir In fé, clcstnlYe el cl'istianismo i i toda relijion. • ~~ Vamos a verlo. El fundamento conocido del f protestantismo, la base en que 1·eposa esa sectn, su ~ elemento constituti'i'O es el libl·e exrin1en, el que 1 sustituye la propia interpretncion lijion es fi.lciJ i los hace verdade- · de otros mil ; i entónccs, n no sel· un mónstruo de ramentc felices ! " Pero éste gl'ito del hombre se­orgullo, tencl1<á que convenit· en que se ha enga- dueido por la pasion, no es esclusivo de nuestros flado porque no puede haber infalibilidad en lu in- dias ; es el grito de Jos hijos <1e Abel al mezclursc 1 telijt~ncia humana abandonada a sí misma. l el con Jos cainitas cuya prosperidad envidiaban ; es cristianismo rechaza el orgullo qne pugna con su el g1·ito de los judíos en -el desierto cuando clama­espíritu, i la fé dudosa que es como si no existiera. ban po 1• las comodid:1des del Ejipto ; es el de esos ~ La fé del cristiano debe ser verdadera. Admitido mismos¡ Tnelitas cuando volviendo los ojos a las 1 el principio del libre exámen, queda sin base la Naciones infieles, decian : 'e Los hijos de Jos es- ~ Helijion cuyo milagroso establecimiento es unn de tranjeros son plantas vigorozns i brillantes de ju- ~ las mas grandes pmebas de su divinidad. vcntncl; sns hijas crecen llenas de gn1eias i ador- ¡ l~l Cato\icismo,ilumin:mdo el camino a la pobre nadas como templos; sus almacenes estün hct chi­l humanidad, la hace ver pot· donde marcha i no dos de riquezas; s 1s rebaños, de una fecundidad , 1 ·. drja lngat· a la duda. Las espinas que punzan los prodijiosn, llennn sus calles i sus campos; j abun­piés del viandante, lo hacen mü·aL' al Ci-elo donde dnn en sebo sus bueyes. No se ven murallas abier­l está el nlivio ge su dolor. El célebre protestante tas ni casas arruinadas: reina un órden perfecto u .Mcnzel conoció esto a vista del fruto de las misio- en sus ciudades. ¡ :Feliz el pueblo c1ue goza de ta- ~ nes de Alemania, i esclnmó : "¡Qué pode1· el de les bienes!" ésta palabra católicn que borra en quince dias un ¡, Qné bace, por el contrario, e1 principio ratóli-r~~ siglo de incredulidad" l co? Repite sin cesm· al hombre las palabras del Pel'O hoi no se ma.entrat· en una cliscusion razo- Divino Maestro: "Ocupaos ménos, lrs dice, del nada cuando se trata de prote&tantizar al pueblo pan que perece, que del pan que dura por toda la ~ ~ granadino. Se gl'ita al Catolicismo " ¡ afuera! " eterni) i1 ¡Cuántas jentes se semejan aun a esos escépti- IR: cos de Judea ! ... Jentes de cornzon frío i de almas adormidas; jentes que no siendo enpnccs el~ sentir 1 1 nada elevndo, creen que todo vejeta pot· el suelo: almas heladas que no quieren creer en el furgo~ ~ tristes buhos que no comprenden el amo1· del riguila ~ por el sol . Oh! ;, quién no ha encontrado en el 11 camino de sn vida algunas (le esas jent~s que re­piten a los que sienten el calor de ese fuego del - -----a0-~- En el número 47 dijimos qne habiendo resuelto las Re\'erendas Madres .Monjns del Córmen de Popayan, marchar pnra Quito, a tiempo de vel'i­fica. l'lo i cuando ya habían hecho todos los sncriíl­cios necesarios al efecto ,el señot· l)ayan se lo estor ... bó, señalándoles la vía de Buenaventura. Las Monjas l'epresentnron pidiendo revocatoria ele medirla tan ticánica, pero no obtuvieron reso­lucion, porque así se respetan las instituciones por las autoridades colombinnas. La Superiora le dirijio entónces una carta par- ' ticular, a que tnmpoco dió l'ayan contestacion, 1 sin clnda por no suministra!' un documento com- 1 probante de su conducta despótica. La representacion i In carta a que hemos aludi­do, son las signientes : Al se11or Presidente del Estado del Cauca. Cál·men Rójas de Santa Anr~, Vt·iorn, ante ''os con el deL ido respeto digo: que despues de haber sido es­claustradas de nuestro convento, i ocupadas nuestras temporalidades, a virtud de los decretos del Gobierno nacional, sobre estincion de comunidades relijiosas, en pt·esencia del Gobierno no tenemos otro carácter que el de granadinas en el goce de los derechos i _ga­rantlas sancionadas como bases esenciales de la Umou en Ia¡Constitucion federal i en las de los Estados. En tal concepto i convencidas de que, segun el inciso 8. 0 del artículo 15 de la Constitucion federal, tenemos ''la libertad de viajar en el territorio de los Estados Unidos i de salir de él, sin necesiuad de pasnporte ni . de permiso de ninguna autoridad en tiempo de paz," hemos resuelto ~alir del territorio de la República por In vía del Sur; i he sido informada con sorpresa, que ros, sei'ior, Presidente 110 nos pel'll1itis el viaje por ésta v}a, resolucion que hablando con el re!'peto debi­do, ser1a \lllél infraccioo al.tierta de la garantla constitu­cionnl a que tenemos perfecto derecho, independiente 1 de todo poder polltico o civil. En tal evento podría de- 11 11 cirsc cou las pa!nbras del Libertador Bollvar, "que en América las Coustituc·iones son libros," lo cual sería una mengua a b exaltacion con que se han proelama­do las !Jases esenciales de la U nion de los Colombia­uos, en el pacto de Un ion celcbrndo por los Plenipoten­ciarios, ratifleado por Jos mismos en Uionegro, e insertado úitimamente en 1 Constitucion narional, con el carácter de obligntorio en todos los bsto.dos. Espera m os ¡.;or tanto, que vos, señor Presid ju te del Estodo, no nos prireis de la liberiticl que l'f'nemos de salir del territorio de los Esta dos Unidos de. Colombia por la vía de\ Sm, pues segun los iilformes que hemos obtenido de personas fidedignas, los pueblos de éste tránsito, solo se preparan para recibirnos bien i pro­tejernos con recursos, mas no para perturbar la paz publica por la que tanto rogamos a Dios. Para que no se dé a mi representacion el carácter de emanar de una eomuuídad relijiosn, la firman tambien las otrns carmelitas que se bnllaym1. ~ l\Iui señor mio i !le mi aprecio f llicc presente a mi::; herm:u1as In~ Cí.lrmeliins resi- E dentes en ésta ciudad, la insinuacion con!idcnciat que t me diJ'iJió U. por medio de su Serretario el seilor Vieente Guevilrn, para que drmor·ásemos el viaje por oeho dias, i que yo había ac<·edido u ello por defereu-· eia hacia U. amHJUC eon grave dPtmneuto; i despues de hnbt>r meditado las cireum.laurias de nuestra penosa situacion, ellas comi"nen por defercneia a 1 n 1, e u sufrir ocho d ias mas rle prueba ; pero no eon • rieuen en renunciar su derecho, i me veo por tanto en In Ilecesidad de cspl'es:nlo a U. i pedirle se sirva tl!rta¡· la pronta resoludon al memorial que hemos elevado ~poyadas eu Jos iueisos 8. 0 . i 1 ó) del arlí~ttlo 1 f> de la Constitueion nacional, i considerando nuestra aflictiva situac!ou uos hagajustieia. No me estiendo mas porque comprendo que U. penetra todns las eir­cunstancias que nos amargau, i espero que su cora­zon sea propÍ"Ío a pobres m Jjcrec af!ijidéls, no solo por privaciones temporales, sino tambi>Jn por los infl ex i· bies est ímulos de la conciencia. 1\le sus~ribo de U. mui atenta servidora. CAR.lEN HÓJAS. . ------- - ------ (:OSTU?,JBH. Z DE 1 E~" 'U. En el número G2 de > con la misma dañada inteueion eon que se d!jo en ((El Liberal n que ellllmo. Metro~ politauo b< bia dado su juramento lisa í llanamente pnra que el Clero se resolviera a prestar:o. El dia que ~! sef10r Gobernador GutierrPz l\ieto me exijió un ,ltlramento igual, tuve la satisfaccion de suscr1hir la diliJencia en donde se esteudian los juramentos del Clero, dieiendo: ce ~o juro,,, i es la primera del libro i la única negativa. El articulista se contt·adice con refinada malicia. Hoi eseita al Cirro católico a la o~ediencia a la autoridad Eclesi¿tstica, JlOl'lJlle con­nene. a s~s pretensiones exujeradas, irrelijiosas e iu- ~ constltUc.JOnales, que se preste un jul·ume11to contr.'l­rio a las garautlas 1 O.~ i 16. co del articulo 1.:; de la Constitumou, g<.~rantías que hoi d son tilla realidad bnjo la ilustrada Ad1ninistraciou del actual Ciucb~ clanoPresideute, como ~·a se palpa leyenrio la eirculm· de 22 de abril cspNiida por la Secre n;·h de lo Int ,!'ior i R~l•.wiones Esteriorcs; i ayer en otro r:úmcro de td.a Opll.lluu,~ cu~uuLl rP¡~r·oduJO ~1na hoja suPlta qu" pu­blico ell~I'('SlJI!ero senor .lose Eusebio Znlamra ílot· m·ticulis:a, el 5osteuim¡<>nto i defensa tle los ¡ sagrado~ derechos con <1He L\. S . .lrsu<·risto ndomó u l la Iglesw, debe saber, que tal ab so e~.i:.;te desde la '1 1UUl a(:ion del Crí~ iaui::uw, i eouiiuu~trn lw::1?. b co~1 • 1 SUlllaC!On de los ~tglo~, poq n t:.d es la infalible pro· ~ mesn de la Jglesw. S1 tl Cie¡·o uo fuera !Jrusr:a:neJ 1te ,¡ at~eado eu los dogTlW::. i doetrin.b que profesD, 110 tt'k ~ ~n.a que defendc¡·,c <:vn la ,·erd~H.,!a justi¡·i;.1 i ia :-azo!J · untcas armas de yue :; .. ha \a!iclo s iemp :·~. sii::latiYamente a! 'iegnw, moral ¡ dlsd- 1 plina tlc la Iglesia, i romo \'el 'd adet~o cristiano, 1,,.~ crtó!ico, apostólico, 1\mHmo, obedezco rerncto i ('::;toí humildemente so,netido a In Sed; Ap¿stóli­ca, a 11uestro SaHtísimo Pndl'e el seilor Pío L, sucesor de ~an P 'ces!dad de 1 protesta!' contm el decrrto que por In mns insnl· 1 tL.H1te ironía se llamó defiTmcroN dado el 20 de ·~ julio c~e ese mismo año; r~as, com¿ nuth~a he vaci- j lado un momento, nL desmentido un üpiec de mis ~ creencias rclijiosas, i consecuente como he dicho 'j a mis sentimientos católicos, no n1c awrgüenz~ ,j de 1 unifest:u que ttwe la debiliclnd de jmr de esta aldea, que la obedecería (' ~~ todo lo que no estuYiem en pugna con los dorrm n 1 1 I l > ¡·.. . ... . o ns fa e e a .te IJlOU criSLtana 1 contra b clisciplina de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 EL C ATÓ L l C O. la J glesia, a que como Ministro católico, apostólico, romano estaba obligado a obedecer, i tenia vo­luntad decidida de cumplir. Sinembargo de estas razones, i de las apremiantes cit·cunstnncias en que se me exijió dicho juramento, protesto por el presente documento contm aquellos actos, pido perdon a la Iglesia univer·sal, i en su nombt·e a nuestro Santísimo Padre el venerable sefwt· .Pío lX, a los Prelados de la Uepública, i en fin, a todos -los católicos de la Reli,lion santa de Jesucristo, pot·. el mui gt·ande escándalo que dí, i prometo pennanecer siempre en la Unidad Católira como hijo humilde i respetuoso de la Iglesia. Si esta nueva protesta me proporciona algun sufl'imieuto corpor·al, i se me quiere juzgar acaso como traidor e inconsecuente a la promesa que hice en nquel citado juramento, yo me resigno a esperar el sacrificio como soldado fiel de la milicia cristiana i eclesh1stica, diciendo por ultimo lo que en mi otro citado artículo : «A MÍ TAJU131EN 1\IE TOCA.. >) Victodn, marzo 19 de t 864. JoAQUIN MAnÍA Tonnuos~ Cura de San José de la Victoria. liJ :tJ l1b ':& 1JJ fP ' XI~ -------- ---------- LA NOVENA DE LA. CANDELARIA¡ I. ( Contínuacion.) Se gustan en Paris los dulces recreos de la infancia; s~ conoce el ,-alor de sus juegos; se goza de esas deli­CIOSa~ veladas en que a da se hace i que siguen a los l~ ~wsos ~ias del estudio; pero no es sino en las pro- ~ \'lllmas que una fellZ costumbre prolonga esos inocen­f · tes placeres, b~jo el ojo atento de las madres, hasta la ardtente estacwn de la adolescencia. Es uno hombre ya por el pen.samiento, cuando as todavía niño por los gustos; com1enza a esperimentar estrañas i turbulen­ta .emocion.es,. q11e sufre siempre, en ciertas oras de .olndo, sent_&.-mti\ntos Henos de gracia i de sinceridad. Se pregunta uno algunas vtees qué hai de cierto entre el pasa~o. que se deja i el porvenir que se comienza; pero ad1vrna, ?ondeandolo con una mirada. inquiet~, que el porvemr no valdrá tanto como el pasbdo. Se · e~cuentran aun almas sencillas i tiernas, q_ue élesctt:- · rran de buena gana no iL· mas léJos, i sacrifioorian sifl ! vacilar los deleites inciertos del di a sigu' nte ü lós croces puros de la víspera. A los diez i ocho años· vo hribria he'cl~o éste contnrto orijinal con el ánjel fa'niiliar que preside a los cambiantes destinos del hombre si hubie­ra comunicado COilllligo en mis oraciones ; 'i habria­fl? OS ~anac~o entrambos, porque imajino que mi eman .. ctp.acton msensata puede mui bien haberle costado alguna pena. El 24 de enero de 1802, yo no había llegado a esa edad. Amaba a esas lindas muchachas, entre las que pt~saba las horas mas dulces del dia, con toda la fuerza de un_ co!aZO? aco~tun~b~ado a amarlas, pero sin fie­bre1 .sm IUquretud 1 cas1 sm preferencia . .l\Ie encontra­ba Oten entt·e etlns; me ncontraba m ~or enteramen· te solo, porque mi imajinacion comenzaba a formarse en l_a s?ledad, uu tipo que no se parecía a ninguna mUJer, 1 al que una sola mujer debía parecerse com· p~etamente, aunque yo hubiese creído encontrarla ?1en veces. Esta era mi vision querida, i, en el vacío 1 ~nmenso e? que se me babia aparecido, me daba una 1dea m?s dtstmtnsamieuto, i que no había oldo la observacwn desoblig¡;¡nte de Emilia : no vendrá esto segma d eoo ! cot'llien.za hoi la novena de la Candei laria. · . . - -La, no-~eua de la C[\,lldelaria! dij~ yo a mi vez : ¿ i con que obJet-o ? yo ~lo la ha<;la tan devota. - Nüoes' p_?r devociou; ·replicó. Em~in .ron una gra­v- edad desdenosa; es po.t: supersttcfoo· o p<)r ostenta-ciotL. · . , ~ · Ha·bia olvidado declr que Emilia era filósofa. Todo et Hltmdo S@ mezd"Jalf>a enrd :óees en. cosas de filosofía hasta las muchachas. ' . -Por su~érsti'cion, replicó Maria-mí ·que no perci­b• a ~unca smo urla .l?a.laiJra de la eonversación mejor sE.'gUida. _Por superstrc1.~~ en efecto , la supersti-cion 111as Gaprll!hosa, mas Ol'IJ.Ulal, mas estraordin:uia, mas cstravagante •.... - ¿ 1 qué. n~as? ~ntert'Ut~lpl yo riendo. Excitas muestra cunostdad sm satisf¿;cerla. -Bueno! respondió l\Jariana mirándome con una espresion marrada de ironla, esto es demasiado estú­pido pa~a l~n sa~Jio .~e vuestra ~specie ! En CU:llltO a estas seuorttas, m1aJ m o que no 1gnoran que la nove· na de la and la ia es una devocion particular de las muchachas del p tiene por objeto ..... . ¿Cómo lo diré? -¿ Qué tiene por oiJjeto? ..... morrnuraron una docena de voces arjentinas, miéntras que doce lindas cabezas se inclinaban' ácia Mariana. -Que tiene por objeto, replicó Mariana , conocer de antemano el marido fJUe tendrñn. -El marido que tendran! repitieron a una las dore V?ces con las inflexio~es .variada~ que debi:m sumi­mstrarles doce orgamzacwnes diferentes. ¿ 1 qué reJa. ciou ¡mede tener el marido que una tendra con un acto de devocion como la novena de la Candelaria ? (Continuará). IMPRENTA CONSTITUCIONH.-POR NICOLf\S PONTON. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 50

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El Católico - N. 54

Por: | Fecha: 14/06/1864

• TRIIV!. I. AÑO II. Bogota, 14 de junio de 1864, NUMERO 64. El ARZOBISPO DE SMHME DE BOGOTA: AL CLERO I A TODOS LOS CATÓLICOS DE LA N. GRANADA. Se ha publicado en algunos periódicos de Bogotá un artículo o u11a alo c ucion que c<;>mienza "Tomas C. de 1'\Iosquera, Presidente de los Estados Unidos de Colombia A todos los que la presente vieren ; ¡ sa­lud!" i el contenido de éste escrito se reduce a llenar l de insuitos a nuestr·o Santlsimo Padre el seí1or Pío IX, actual Vicar·io de Jesuc>risto; a sus santos prede­cesores; al colejio de Cardenales, i con particularidad al Erni]lentlsimo señor Antonelli, Secretario de Su Santmad. Imposible parecería 1 fJUe existiera un homLn~e que preciándose de talento :Vde instl'Uccion, i ocupando la primera majistratura en una Nacion, descendiera hasta pt·esentarse por debajo del nivel del hombre mas vulgar o ménos culto, escribiendo i dando a la luz pública un escrito tal como el que hemos leido, fechado en Popayan el 12 del próximo pasndo febrero. No parece creible que pudieran Begar la impiedad i el ódio contra el Catoticismo hasta el estremo que se descubre en el papel a que nos referi­mos. SI, ésto parecería increíble; pero desgraciada­mente es cierto, i está consignado en varios periódicos que cit·culan, no solü por todos los puebloo de la República que llaman Estados Unidos de Colombia, sino tambien por todas las Repúblicas de América i podas Naciones del antiguo mundo. En todas pnrtes se habr~ leido la alocue!on o el artir·.ulo firmado por "'f. C. de 1\fosquera, Presidente ele los Estados U ni­dos de Colombia, " i se habra leido par:1 confusion i vet· güenza de Jos colombiano<; que tuvieron por Pre­sid<> nte a un hombre que, salvando los lindes de las mismas pt·esuncion i vanidad, pasa a ponerse en r;dí­culo i a hacerse df'spreciable, pues no habrá persona que por escaso buen sentido que tenga, al ver éste pnpel no forme el juicio mas desfavorable de su autcr. 1· 1 seri or 1\Iosq~era ha tomado como pretesto para drsahogar su rabra contra la Santa. Sede, la Enelclica de Su Santidad dit·ijida al Episcopado granadino, al Clero i a los católicos de ésta Repüblica: Euclclica en la cual el Pastor universal de lo s fieles, usando de la supremu potestad espiritual que recibió de Jesucristo, condena todos los ataques hechos ala Iglesia en los de­cretos i en las leyes que contra ella se l~an sancionado en esta República, declm·ando las penas en que han incurrido todos los que han. sido autot·es o tenido algu­na parte f'n estos ataques ; 1 las penas de que habla son penas espirituales ; penas que la Iglesia tiene fulmina­das contra sus hijos desobedientes i que se rebelan con­tra ella; penas que despreciaráu i de que no haran ca­so los que no pertenecen a ella, o los que queriendo aparecer como católicos, le hacen con todo una obsti­nada guena al Catolici smo : pPrO los verdaderos cató­licos, los que lo son en la realidad i no solo en el nom· bre, eomo tantos que quieren trtularse tales, entre ellos el señor l\Iosquera; los verdaderos católicos, éstos sí oyen la voz del Vicario de Jesucristo,. acatan sus determinaciones i obedecen i observan sus leyes i mandamientos. ¿Por qué, pues, se quie e decir que Su Santidad calumnia al Gobierno con aseveraciones falsas, i pretende tener derecho para iujerirseen la autoridad suprema de la. Nacion? ¿En dónde está la r.alumnia? ¿En dónde se descubre esa pretension de incalificable usurpacion de que habla el Presidente? Ninguno, ni dentro ni fuera de la Republica,. ignora que el Jenerall\Iosqura dió Tos decretos llamados de '' Tuieion " i" Desamortizacion de bienes de manos muertas, "i que en cumplimiento de estos decretos, algunos de los Obispos fueron es pulsados del país, i otros, en medio de numerosas escoltas de soldad0s, fuimos conducidos en conHnamiento a lugare~ insalu­bres i pri-vados de toda clase de recursos. Ninguno ignora la cruel persecucion que s ~ les declaró a Jos ' Pal'focos i de mas Sacerdotes fieles, arrancándolos de sus curatos, a los unos para hacel'los salit· fuera de la Rerública_, a otros para con~in.arlos en temperaturas , ardientes 1 mortíferas, u ohltgan dolus a audarerran­tes por los bosques i viviendo entre las fieras. I ¿cuál ha sido el delito que hayamos cometido para tratarnos como jamas han sido tratados los mas insignes crimi­nales? ¿Cuál nuestro crímrn ~ No haber sometido a la autoridau de los hombres, la jurisdiccion espiritual que recibimos, no de ellos sino de Dios. Haber pro­testado contra el injusto i violento despOJO de todos los bienes de la Igles ia. i de las comunidades relijiosas, sin, ott'O det·echo que el que dá la fuerza en manos de 1 los vencedores, sobre una parte de la sociedad la mas pacífica e inofensiva. ¿Porqué, pues, dice el señor 1\Iosqurra que el Gobierno colombiano ha sido calum­nindo por nuest•·o Santlsimo Padre? ¿No son ciertos los hechos tiránicos contra la Iglesia a que el Santo Pa . re se refiere en su Encíelica ? ¿ ~uál es el atat•que los pueblos no ocurrirían a ellos; puesto que Jéjos de inspirarles confianza, les inspira­rían temores fundados, acerca de la validez de los sa·· cramentos que ellos administran, i se retirarían de co • municar con ellos en las cosas santas Foresto es 9ue el Supremo Pastor de los fieles, ha­bla en su EnciCiica señalando al Episcopado, al Clero i a Jos fieles de esta República, el camino que debe se· guirse, exhortándoiíos a no convenir en nada que sea contrario a la libertad e independencia conque Jesu­cristo fundó su Iglesia, i declarando ahora, como siem­pre lo ha hechoy las penas espirituales en que incu­rren todos Jos que se se-paren de su doctrina o aten· taren contra sus derechos e inmunidades. Por esto es que, sin que se diga que queremos conspirar, o no re­conocer la supremacía de la Nacion en lo que es de su competencia, si desconocemos el derecho conque tras· }lasaudo los límites del poder temporal, se quiere lle· var esa supremacla hasta Jejislar en negocios que solo tocan a la Reiijion, i tiranizar nuestras conciencias, vretendiendo obligar al Clero a prestar inícuos jura· mentas de· obediencia a disposiciones contmrias a los preceptos de la Relijion Santa, Católica, Apostólica~ Romana, la única verdadera i fuera de la cual no puede encontrarse la salud eterna ; la ReliJiOn que p1·ofesan todos los granadinos ;. Relijion de la cual i somos, aunque indignos~ uno de los Pastores, i como ¡¡ tal no podemos güardar silencio cuando vemos que se la ultraja sacrílegamente igualandola con las sectas que ella ha condenado, i que se colma de improperios, tanto al actue­rada, 1 de consiguiente nos obligarán a desear cualqUJer cambio en nu~:-" stra suerte venga do donde viniere. Por eso d 1jimos en nuestro nú­mero 15, hablando del Catolicismo i nuestra independencia con ocasion de la invasion de Méjico, que, probablemente a conducta do los mejicanos nacia de que los liberales allá como aquí habían hostilizado, despojado i persegui­do sin piedad al Clero i a la Iglesia católica, i añadimos : "Nuestros liberales ignoran probablemente que hai ciertos hechos que no pueden verifi­carse sin una p oderosa razon de ser. Dos 1 Curas dieron en M~¡ico el primer grito de re­be! ion contra un poder que tenia en su ·apoyo la tradicion de tres siglos, contra una Nacion que tenia la misma fé, las mismas costumbres, , que hablaba la misma lengua que los meji­canos, en donde casi todos ellos tenian parion· tes i amigos. Hoi, segun se dice, el Clero re­cibe con palma s al ejército de una N acion que habla otra lengua, que tiene otras costumbres. N o hace muchos ai'íos que el bizarro J eneral Santana venció a esos mismos franceses con un ejército de mejicanos. Entónces, al primer grito de alarma, todos los ciudadanos volaron a alistarse bajo las banderas nacionales. En­tónces no estaban desesperados; pelearon co-· m? pelea todo pueblo que se siente libre 1 triUnfaron. ¿ Por qué miran hoi con indiferen­cia i hasta con simpatía a los -mismos que en­tónces no pudieron pisar impunemente sus fronteras? Es que se ven forzados a sacrificar l~ _i~de~endenc.ia para salvar la Relijion i la ClVlhzaCion. S1 l:.t anarquía i la difusion de perversas ideas no hubieran convertido ese v~sto i hermoso país en una cosa semejante a S1e~ra-morena o las lagunas Pontinas ; si se hubieran respetado los derechos i la fé de los ciudadanos, hoi como ántes habrían marchado contra el enemigo alentados por los sacerdotes: invocando a Dios i a los santos protectores de la Patria, i hoi como ántes habrían vencido. ~~ . Si hubieran sacrificado la libertad, seria por­que Dios es primero que todo; pero no han Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 44 EL CATOLICO. , usado sino del derecho de 1os esclavos, escojer entre señor i seño1· ." 1 No creemos que haya motivo para temer que se pretenda conquistarnos. Los temores que hizo nacer por un momento la cuestion perua­na, han desaparecido al ver el documento pu­blicado en "El Diario Gficial" de 9 del corrien­te, número 35. Ese documento pone ~n claro que aquella cuestiones como todas las que la poderosa Europa nos suscita abusando de nues­tra debilidad cada día mayor, gracias a nuestras frecuentes guerras fratrwidas. Es cuestion de ' indemnizaciones i naua mas i por ello damos )~ts mas sinceras gracias a la D1vina Providen­c~ a, porque llegamos a temer deveras la pérdida de nuestra nacionalidad; pues aunque los católicos no hubieramos sido los últimos en defenderla, el pueblo desesperado, burlado tantas veces en las rio::-uei'ías e~peranzas que le h <.t n hecho concebir los am l iciosos, ¡'quién sa· be si no ha.bria tenido la decrsion gloriosa con • 1 que en otro ·tiempo, invocando el nombre de Dios marchó al combate para conquistar su independencia ! ¡Quién sabe si se habria 1~ mostrado indiferente al cambio de señor por señor! 1 Efectivamente, a éste grado de desesperacion conducen a lo~ pueblos los que llamándose sus protectores i defensores de sus libertades, no f' hacen mas que corromperlos i despotiza.rlos : ! los que los enseñan a despreciar todo lo que hai '1 de mas sagrado para el nombre : los que in­sultan i ridiculizan la fé en que consisten sus únicas i hermosas cualidades. ¿ Qué patrio­tismo puede exijirse del que no mira en el sue-lo que lo vió nacer sino un lecho de espina8; del que no puede acercarse a las urnas electo­rales; del que no puede esperar ni aun justi­cia en los tribunales; del que no tiene seguro nada, 111 la vida, ,ni et honor, ni el pan de sus llijos ; del que se oye llamar goJo cuando aca­so siente hervir en sus venas la noble sangre de alguno de los mas ilustres mártires de la Independencia; del que se vé odiado, vejado, opnmidQhasta. en su .creencia·relijiosa que es ' el santuario en que se encierra todo lo que va· ¡ le algo en el sér humano? ¡ I los que a~í tra-l1 tan a una inmensa mayoría de sus compatrio­tas, tienen el descarado atrevimiento de llamar­se liberales ! Déjen de ser los verdugos de la verdadera libertad, déjen de perseguir la Reli- ' jion, hagan efectivos los derechos sociales, ha­gan desaparecer las odiosas denominaciones de vencedores i vencidos, déjen a los católicos tener patria i hallarán en cada uno de ellos cuando llegue el caso un soldado dispuesto a defenderla siguiendo el ejemplo inmortal de nuestros padres. De otro modoJ podrán decir­les : " Que yayan los que tienen que defender, los que saborean los goces de una libertad ám­plla hasta para encarcelarnbs i matarnos, que vayan, decimos, a llevar esa misma libertad al punto amenazado por la invasion estranjera. 1 .Ellos no quieren tener amos, ~ienen razon ; pero nosotros que estamos considerados como esclavos, i algo peor que esclavos, puesto que se insulta i escarnece hasta nuestra fé, hasta nuestra alma, que vemos que se nos quiere privar no solo de los derechos que nos legaron nuestros libertadores, los que nos dieron patria, sinó hasta ,del consuelo de rogar a Dios segun nuestra creencia, .segun nuestras mas íntimas convicciones, i qué vamos a defender 1 i Los derechos de los que nos consideran sus escla­vos? N o queremos defender esos derechos por­que son h1jos de la fuerza i están basados en la destrucc10n de los nuestros. ¿Quién impide que así como se han confiscado bienes de con· servadores por ser de conservadores, que así como se usurparon los bienes de la Iglesia por ser de la Iglesia, se sigan confiscando los que aun queden a algunos particulares porque quie­ra repetirse lo que ya se nos ha dicho: "El vencldo debe sufrir la lei del vencedm·? '' La justicia es la base fundamental de todo Go­bierno i donde ella falta) el Gobierno no puede exis.tir porque no tiene otro objeto que defen­derla, que hacerla efectiva. La Relijion es la que dá 1a8 nociones de la justicia. 1 por eso quien ataca la Relijion, ataca todo lo mas res­p(• table que hai en la sociedad. No obstante, nuestros vencedores, en plena paz, atacan nues­tra Rel1jion, i se dicen republicanos! Hasta el primer Jefe de la N acion hoi, en una. resolucion comunicada a las sei'íoras cató­licas de esta ciudad, queriendo mostrar su de­seo de que se restablezca la libertad ma.s ám­plla, deja escapar conceptos bien dignos de censura i que prueban lo poco en que tiene nuestrn, Reljjion. Para él, el Clero mezcló la cuestion n~!Jjiosa con la polít:ca i se atr.ajo por eso el ódio de los cor1feos de la revolucion. Falsed~d grande por cierto 1 El Clero no se empeñó deveras en la cuestion política, pprque si lo hubiera hecho, la revolucion no habria vencido. El Clero debió moverse porque CO· nocia a su adversario, i debió preveer lo que il>a a suceder, pero contenido por egoísmo, por pereza, no sabe m os por qué, no se movió. La rev.olucion tenia mas bien un objeto social que político: ese objeto era claramente contrario al Catolicismo, 1 así como si hoi se enarbolara un estandarte para defender la monarquía, todos los republicanos formariamos en las filas contrarias por amor a la patria, así el Clero .debió tomar con decision su puesto el otro dia en las filas de los que defendían el Gobierno loj ltimo. Bsto es claro, i echarle en cara aque­llo para apoyar o disculpar los escesos a que los- vencedores se han entregado contra. él, sobre ser poco jeneroso, es altamente infun­uado. Que se le echara en cara la indiferen­cia ~on que se manejó en su mayoría, seria mas JUSto. El señor Murillo croe que es "una imper­tinencia i aun necedad que nosotros temamos los efectos de providencias de lejano alcance que no implican sacrificio alguno cuando se abre una era nueva que promete toda lejítima satisfaccion:," i al mismo tiempo dice que "el Congreso preocupado aun por los peligros de las otras llbertades, no se atrevió a. renunciar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 45 del todo a las precauciones" contra la Relijion o contra el Clero. Esa preocupacíon sí fué una necedad: i necedad tanto mas grande: cuanto que no tenia el Congreso derecho para mani-festarla por medio de una lei tiránica. Es que el señor Murillo no vé en su ojo la viga de lagar. I con razon, puesto que Juzga otro dis­parate nuestro creer en la Providencia i llamar por eso a Dios el Dios de los Ejércitos como lo nombra la Escritura santa. l\1ucho en que pensar nos ha dado la resolu cion de que tratamos, pero dejamos para otro nú ­mero su exámcn, porque deseamos que el seiior Muri!lo se .convenza de que todo en el mundo tiene que referirse a Dios, porque D los 1-o llena todo, lo vé -todo, i lo dir1je todó con su Provi­dencia í su Justicia; de maner.t que es un d1s ¡ parate querer gobernar sin EL la. soeiedad. 1 .1 1 1 ·coNFERENCIAS DEL PADRE FÉLIX, P.RONU NCIADAS EN LA IGLESIA DE N uESTRA SEÑOUA DE PAius, EN FEBRERO ULTIMO. t. a CONFERENCIA. La critica moderna delante de la ciencia i del Cristianismo. Señores :-Des pues de habe1· justificado el pro­g1 ·eso intelectual por el Cristianismo del ante de la ' filosoflil, vamos a justificarlo delante de la ci e ncia. Hemos demostl'ado que entre eJ Cristianismo i Ja ciencia no puede existir niugunu incompatibilidad, i hemos visto cómo Jos misterios mismos, fondo oscuro del cristianismo, vienen a ser para la cien­cia cuando los admite_, como antorchas ilumina- ¡ doras. El Cri·stianismo pOL' sus principales miste dos ' ilustra la ciencia del mundo, Ja ciencia de Dios, la ciencia del hombre, eu una palabra, toda Ja ciencia ; i .Jesucristo mismo, centro viviente del verdadero Cristiauisrno, se nos ha presentado eu un espléndido rayo como el foco universal de la luz. Sí, el Cl'isto, el Rijo de Dios hecho hombre, es la verdad plena i sustancial ; es la razon di­vina encarnada en una carne humana, toda Juz viene de él, i toda citncia que le huye se pierde en las tinieblas segun el grado en que le huye. 1 sinembargo, es contra Je~ucristo mismo que el espíritu humano parece, en algunos hombres, re­velarse l.oi ; i es en nombre de Ja ciencia que se aspira a destronarlo. Se diria qué el jénio cientí­fico eu una hora de vértigo, vol viéndose contm su propio foco i conspirando contra él, ataca en el Verbo encamado el fundamento i la sustancia de la verdad. Pero nó señot·es .. Jo que ataca a Jesucristo i al Cristianismo, no es Ja ciencia_, nó : es soJo su apa­riencia. Siendo Jesucristo la verdadera ciencia i el faro luminoso de la ciencia, no puede haber eu realidad contra ÉL sino la ciencia falsa, el fantas·­ma cientíílco. Entre las diversas formas b~JO las cuales se pre­senta entre nosotros Ja falsa ciencia, hai una que parece hacer hoi fortuna mas brillante i que llama particularmente la atencion. Hija del racionalismo moderno, snlida con trabajo de los hel·vot·es filosó­ficos de Ja AJem~nia, ya célebre del otro lado del Rhin por excentl'icidades en que ell'idículo cone pareJas con la impiedad; se ha apaa·eeido en medio de nosotros con preteusiones de revelado1·a i acti­tudes ntido, mirando a ojo 1 desnudo, hahian creido hasta ahora que 11) falso difel'ia radicalmc>nte de lo verdadet·o, el mal del bien, lo bello de lo feo. Con el lente prodijioso de la cdtica modema, pueden ver en el mundo moral i t•elijioso los infinitamente pequeños ; i percibit· que lo que se llama el era·M no es sino u u ·a:nntiz de la ve1·dad, lo que se trama el mrll un matiz del bien, lo que se llama divino un matiz de lo humél.­no, lo que se llama sobrenatnral un matiz ele la natmaleza. Hé aquí lo que es tener tanto talento i no tene1' principios~ Crítícos del siglo: la dais de snbios, 1 ~ anunciais una a·enovacion i una depuracion de todas las ciencias pot· la vuestm; i rareceis de la primera condicion de toda· ciencia, de principios ciertos. Hai mas, la cien.cia es la verdad de los princi­pios mostrada en las conclusiones; su· trab:-ajo es 1 hacer salir, a la luz de la razon, lo desconocido de· lo conocido. Tenemos, pues, der.echo de pedit· a la ¡·eina de las ciencias, la crítica científica, que nos muestre StlS conclusiones ; que nos dig;a de dónde parte i a dónde vá; que nos cite una verdad conocida por eHa. Hasta ahora no ha hecho mas que afit·mm· i negar. Nada ha concluido, porque las conclusiones son hijas lejítimas de los princi­pios, i la crítica no los tiene. Su lójica mas hábil consiste precisamente en no coneluit· nada; ella misma lo ha dicho: <) La ci'Ítica acal u de dejar escapar su secreto. No discutirá la cuestion de las cuestiones, la su­, pone resuelta ; i esto, porque es la ciencia inde­pendiente : se cree con el derecho de suponet· lo 1 que no puede demostrar. Tiene delante de sí diez i ocho siglos pat·a afi¡·­: inat· lo sobrenatural i lo divino, tiene una lumi­nosa lejion de talentos i doctores, todo el grande f'jército que lleva la palabra i la bandera de Jesu­c'l'is to ; pero ella no tiene que meterse con los polemistas i los teólogos; jamas discutirá con , ellos. t< I.os Cristianos privados de la gran luz de la crítica, son espíritus limitados i decididos a permanecer tales : disputa,· con ellos es perde1· tiempo, es quet·er argumentar· al salvaje sobre la absUI'didad de sus feticheS.>) 1 estos espíritus li­mitados, estos polemistas tan sobel'biamente des- ' deñados,se llaman segun el tiempo,Oríjeues o San Agustio, San Anse .m o o Santo Tomas de Aquino, Bossuet o Fenelon, Descartes o Leibnits ! Hénos aquí esa soberbia crítica que reprocha a las relijioues i sobre todo al Cristianismo, el im­ponrrse de una vez, héla convencida de impo­nerse a sí misma toda entet·a sin discusion i sin exámen, sin prueba ni d mo s tmcion; hela aquí frente a fnmtc con la ciencia i despojada de las cualid~des i att·ihutos de la ciooc·a, convencida sobt·c todo de damos como conclusiones de la cien­cia i resultado de sus investigaciones, sus hipó­tesis g1·at litas i los efectos d\j sus caprichos. Que contioúe,si quiere, ostentando al traves de las ílot'es de su literatma i Jos perfumes de su poesía, su erudicion de gala i su teolojía de romance; que . continúe diciendo a la multitud : « Soi la mas alta i• espresion de la razon humana, soi la ciencia.>) 1 : Podemos decirle cou una profunda conviccion : 1 no sois la ciencia porque no vel'ificais ninguna de lj las condiciones de la ciencia. Los yerdaderos l. sábios al veros pasa¡· sacuden la cabeza i encojen Jos hombt·es dicieudo : a Es la burla de la ciencia, ! es el charlatanismo cientlÜCO.>) ¡_ Pet·o, seilot·es, si Ja critica moderna no justifica el título de científica que ella misma se dá, sí jus­tifica el de anticristiana que ]e damos nosotros. (Continuará), -Los padt·es Tl'initarios, que han vuclto a Francia hace cinco ailos i que estaban estableci­dos al principio en l''aucon, lugal' del uacimiento d<> su glol'ioso fnudadot· San Juan de Mata, han hecho una 1meva e importante adquisicion, ha­biéndoseles cedido el antiguo santuario de Nuestt·a Señora de Litle, cet·cn de Viena. ¡ Qué atraso 1 I iuego dicen que la Francia es un país civilizado, donde reina Ja libe ·tad ! -Se ha C(')ebt·ado hace poco en Roma con gran pompa, en la iglesia de San Antonio de los portu· gueses, el n1atdmonio de l:l nuet·a del Mal'iscal Saldai'la, Embajadot· de Portugal cerca de la San­ta Sede, con Mr. Goulbourn '\Valpole, ingles distinguido i noble que se ha convertido reciente­mente a la fé católica, despues de babet· tenido cuat1·o dias de ejercicios espirituales en un con­Yento de Jesuitas. Todo el cuerpo diJ>Iomático, sin escepcion, asistió a l::t ceremonia. Tres perso­nas mas de la servidun bt·e del uovio se habian convertido igualmente al Catolicismo e hicieron su primera i fenorosa comunion el. dia de )as nupcias. -En el mes de febrero se hizo en Nimes la consagracion de la nueva i bella iglesia dedicada a Santa Pcrpétua. ¡Qué rett·oceso! -Monseüot· el Obispo de Angers recibió el 26 de febrero la abjuracion de una jóven pt·ott:stante, de familia distinguida, la cual recibió los sac¡·a­mentos con una uncion eJemplar, que llenó de 'temura a los cit·cunstantes, i que se espera haya tocado ott·os corazones nubles. -Dice un dial'io ft·ances que la pastoral dil'i­jida pot· el Arzobispo de París a los fieles de su Diócesis, con ocasion de la apertura de la cuares­ma, es un magnífico tratado sobre la divinidad de Jesucl'isto. ¡Qué todavía toleren ésta familia de Arzobispos i Obispos en el país de las luces, cuando nosotros no los toleramos acá en el país de las monas ! La ciudad de Marsella se preparaba a la inau­guracion de la soberbia iglesia de Nuestt·a Señora de la Guardia. Se espet·aba que la fiesta seria de 1 las mas espléndidas. Mas de 25 Arzobispos i Obispos habían ofrecido concurrir a ella. El Catolicismo se acabn, sin poderlo remedim·l -El famoso Víctor Manuel se desyeJa po1· la salud de sus vasallos. Una gran parte de los pre· sos en las cárceles de Turin había muerto de frio! -I .. os sermones de cuaresma en Paris tuvieron éste año un concurso estraordinario, sobre todo de hombres, lo que indica e] pt·ogreso sél'io i el afianzamiento creciente de la fe en las rejiones mas ilustradas de la sociedad. Por otra parte pa­rece que los ataques de ]a falsa ciencia i de la impiedad deben redundar en gloria de la Re.Iijion; ya su ridícula debilidad ha hecho impresion en Jos espíritus, i ha p1·ovocado, ademas, refutacio­nes tan sólidas, protestas tan jenerales i tan bri­llantes, que los mas indiferentes se han visto obligados a dii·ijit· su atencion a éste grande obje­to, Ja divinidad de Jesucristo i la verdad del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 48 EL CATOLICO. :¡- Cl'istianismo. El R. P. Félix es el que h~ pt·edi­cado en la iglesia de Nott·e-Dame, i sus temas han L'Odado jeneralmente sobre las pretensioHes de la cl'Ítica modema. "El Católico'' presenta hoi a sus lectores una mu estt·a de las admil·ables confe­rencias del P. Felix. de la Vitla de Leiva, i de que torlnvía hni almas tan depmvadas que las persiguen i les han quita­do hasta el agua. En el pt·ox.imo número da•·emos J · mas noticias de éstas santas mujeres, ho-i vet·da- ·~ ¡ det·as mát·tires. Ott·a clase de conferencias Jiteradas se han abiet'to en Paris, en beneficio de los hel'idos pola­cos : pensamiento noble i jeuet·oso cuya iniciativa han tomado homb•·es eminentes i ornJo¡·es distin- ~ ­guillos, tales como Sain t-Marc Git•at·din, l\I. Le- \ gouve i otros. Mas de tres mil personas habían as-istido i colmado de aplau s o-s i s impatías a los oradol'es en la primera conferencia. - Una mteva Jerusalen. Un Coronel ingles que fué a la Ch ina en la última espPdicion, via­jan do pot· el interio1· del celeste imperio ha hallado una ciudad de mas de un millon de habitantes, todos judíos. Es inconcebible, dice el pel'iódico de donde tomamos és ta uoticia, la existencia de una ciudad como ésta en un país tan intole1·ante como la China i tan celoso por sus ct·eencias relijiosas. El discm·so de la corona a la apertut·a ele las sesiones del parlamento ingles fué tnlsmitido de Lóndt·es a Pads por cinco hilos teleg•·áficos. La tt·asmision se hizo en diez mioutos, bien que fué necesal'io hacer pasar 1,050 palabras. -Se prepmaba en Bnyona una grande esposi .. cion intet•nacional franco-espauota. La fuer za totnl de las múqnin as de vapot· ele que dispone la iu(lnstria inglesa e quivale a la de 82 . 685, 2 4 4 ca ballos, lo que rept·esenta la fuet·za reunida d e 400 millones de hombres. Así la In­glatet• ra con 20 millones de habitantes realiza el 1 , trabajo de una poblacion veinte veces p.1as nu­me, ·osa. 1 - Un banquete de 5 00 cubiertos, presidido pot· 1 el Pl'Íncipe Napoleon, h a bía tenido lugar en el Palacio de t'h industria, en celebt·acion de la apet·­tura. del cnnal que atraviesa el Istmo de Suez. El Pdncipe, que fué testigo oculm· ele éstos tm­bajos en su viaje a Ejipto, pt·onunció un discurso lleno de interes. El cannl de a g ua dulce está ya cubierto de bat·cos veleros que lo at1·aviesan en todas direcciones. Puede, pues, decit·se que ya no hai Istmo de Suez, como se ha dicho que ya no ha i Pirineos. La Revista, mensual trae la siguiente graciosa anécdota. Un ministro pr·otestante solia encon­trarse en. cierto camino con un Cut·a católico que por lo regular montaba un caballo pequeño i flaco, i haciendo juntos su rumbo pot· uu buen tt·echo, discutían pacíficamente sobre puntos de fé. Un dia vió el clérigo protestante al Ct1ra venir a pié, i manifestándoLe su sorpresa,le dijo: Gómo 1 mi buen amigo; es posible que venga U. a pié 1 ~Sí, mi Reverenrlo_, contestó el c]érigo católico. Se me ha muerto mi caballito. -Qué desgracia! pobrecito! Pet·o supongo que no lo dejaria lJ. ·morir sin administrarle l.os sacramentos. -Nada, mi Reverendo, contestó el otro imi­tando la sorna del ministro,, no fué posible admi­n .istl·árselos. -Lástima grande. ¡,I por qué? -Porque mi pobre caballito era protestante. ~:J)J;l,~!Jt ~!lJll~ LA NOVENA DE LA CANDELARIA. I. ( Continuac!on.) Yo hnbia pues llenado, con una alegria nueva para mí, todas las obligacio de la novena; i rom o si el h abito de estos eje•·cicios hubiese elevado mi L'a zo n so­ble sí misma, a una altura que áutes no había podid o­alcanzar jamas, me hacia un cargo de haberme en· tregado a éllos con el solo objeto de satisfacet· una cu­riosid'ad' pueril. Era, en efecto. mi confianza ci ega por miserables cuentos de niños la que m e había ins­pirado tantos actos de sumision i de fé de qu e una 1 piedad mas sincera i desinteresada se habría hecho un deber, i cuya recompensa me atrevía a esperar, como si no la hubiese encontrado en la satisfaccion de mi propio corazon. Este remordimiento me sobreco­Jió sobretodo en el momento en que. acabados mis preparativos i abierta mi puerta a la aparirion proxi­ma, me disponía a proferir mi última oracion. Pro­bablemente espt•esé en ella mas pesares que deseos , i no sé si esta repm·acion fué aceptada, pero pude al ménos lisonjearme.de ello por la dulce serenidad que entró en mis sentidos i que calmó en un mom ento todas las ajitaciones de mi esph·itu; apénas h a bía ocupado mi sillon, cuando fui sorprendido por el sue- ' i1o mas flrofundo. 1 No se cuanto duró, ni cómo se alumbraron las tinieblas en que me babia sumer_jido; pero me pare-ció de repente que babia cesado de dormit·, mi habi­tacion volvió a totrHlL' su aspecto acostumbrado , a la luz vacilante de mis bujías, Discernl todos los obje­tos, oí todos los ruidos, esos ruidos débiles, indeter- ' min ados, sin oríjen sensible, que parecen no d ejarse oü· por un momento sino para tranquilizar al alma contra la Íll\'asion del sil encio eterno. El entablado estet·ior no traqueaba, pe ro producia un murmullo sordo como si fuera arart~iado por un penacho de plumas o UD ramillete de flores. Volví Jos ojos ocia la puerta i vi en ella una mujer; quise lanzarme para it· a recibirla, i un poder invencible me detuvo en mi Iu gm·. Traté de hablar, i las palabras quedaron cla­vadas en mi lengua. Mi razon no se perdió en éste miste1·io; comprendió que era un misterio, i que las orac-iones de mi no\'eoa habían sido escuchadas. La desconocida se acPreó lentamente, tal vez sin notarme, como si obedeciera a una especie de instin­to,. de impulso irresistible. Llegó al sil Ion que yo le había preparado, se sentó, i tjuedó así espuesta a mi c ·1riosidad cuya impacieucia nada ·eprimia, porque ella tenia siempre los ojos bajos . Yo la mit·é alentado por- su inmovilidad. por su silencio. Ciertamente 1 nunca la habia visto, i sinembat•ge esperimenté, en medio de la aoncienci-a vaga de un sueño, la convic- 1 cion de que- esa existencia, estraila a todos mis recuer· dos, no era ménos real i viva. La imajinacion mis­ma de mi nlma, purificada pol' el recojimiento i la oracion, no debia producir nada que se acercara a ésta vision. Ella pertenecía a un órden de inspiracion al que el hombre no podría elevarse por sí mismo, i que esa ciencia delicada i escojida de la sensacion que se llama hoi· la estética es incapaz de imitar. Mi metafisica de estudiante filósofo velaba aun en mi slreño; pero se humillaba delante de la obra del po­der de Dios. Yo comprendía q~e una creacion tan pura i tan perfecta no podia ser obra mia. En la ultima sesion dominical de la Sociedad de San Vicente de Paul, se hizo el denuncio de la terribl~ miseria a que están reducidas las Monjas (Continuará). IMPRENTA CONSTITUClONAL-POR NICOLAS PONTON. ~~~ t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 54

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El Católico - N. 55

Por: | Fecha: 21/06/1864

TRIM. I. AÑO II. Bogota, 21 de junio de 1864, NUMERO 65, i 11 CIRULAR. 1 AnQUiorocESis nn: SANTAFE DE BvGOTA.­SECRETARIA l>EJ... GoBIERNO ECLESIASTI-piritual, encadena la práctic.a de la Relijion a los caprichos ele aquella,i destruye la jerarquía i con ella la soberanía espiritual, base funda­mental de !a libertad relijiosa. Segundo, por­que, metiendo la mano aun mas adentro en el santuario de las conciencias, conced'=' a la po~ t es t ad temporal el derecho de imponer a los Prelados en el ejercicio de su ministerio, no ya preceptos negativos, sino preceptos positivos como lo es el de suspender la ejecucion de. las penas puramente espirituales a que los :fieles hayan podido hacerse acreedores. .Tercero, porque exije todavía un juramento como condi­cion para el ejercicio del ministerio sacerdo­tal. Cuarto, porque priva a una clase numerosa co, 15 DE JUNIO DE 1864.-NuM. 85. Selior Cura de ...... El Illmo. Señor Arzobispo, por resolucion de 17 del próximo pasado, i facultado especial­mente por la Santa Sede, ha concedido una indu1jcncia plenaria, para el dia del glorioso Apóstol San Pedro a todos los :fieles católicos de ésta ciudad que, verdaderamente contritos i confesa1los, comÜlgaren dignamente i visita­ren la iglesia Parroquial, rezando con toda de­vocion una estacion al SANTISIMO SACRA­MENTO i pidiendo por las necestdades de la Iglesia i por Nuestro Santísimo Padre el So­berano Pontífice Pío IX. Las Relijiosas gana­rán la induljencia visitando su capilla, i en las demas Parroquias del Arzobispado se ganará la misma gracia en el segundo domingo des­pues ue que haya llegado a noticia del res­pectivo Párroco ésta concesion, para que la avise anticipadamente a. sus feligreses. 1.,engo la satisfaccion de ponerlo en su cono­cimiento de órden del mismo Illmo. Metropo­litano. Su mui atonto scrvidor.-MIGUEL ARIAS. i respetable de la sociedad, de los derechos de ciudadanía que concecle aun a Jos vagamundos ;. i quinto en fin, porque, en abierta oposicion con el inciso 4. 0 del artículo 15 de al Consti­tucion; autoriza a los funcionarios del ramo ejecutivo para imponer a los eclesiásticos sub­sidiariamente, una pena severa, que no se aplica del mismo moclo ni aun ~ los asesinos, aun cuando se les haya sorprendido IN FRA- , GANTI en la perpetracion del delito. Decimos que la lei en cucstion encadena la práctica de la Relij ion a los caprichos de la potestad civil,porque, aun cunndo la misma lei deter"lline los motivos porque ésta puede ne­garle el pase a las bulas de los Papas i a los cá­nones de los Concilios ¿qué leí ha definido las A VISO OFICIAL. 1 maJ?-eras como pue~e ~er atacada la: soberanía ; . nacional o la paz pnblica? ¿ante qUién pueden . Estan~lose vend1enno en las calles de esta r~clamar los Pre~ados cuando el Poder Ejecu­CIU 'lad Escapularios de la hermandad de Nues~ hvo declare caprichosamente contrarias a esa tra .. ~eíiora de la Merce~, se hace not~r .que las soberanía o a esa paz las leyes de la Iglesia? rel iJIOsas ~e la Conc~~c1~n son .las umcas en . Ese d~recho de VETO .A:SSOLUTO que el Go­el_ la que t1enet: el privileJIO de d~ch~ Confr~ter- l1lerno eJerce en Jo espuJltual, esa facultad de mdad a que estan anexas las gracias Iespectlvas. determinar los casos en que los fieles pueden REDACTOR, YENANCIO ORTIZ. Rabiamos prometido ocuparnos de la res­puesta dada por el señor doctor Murillo a la representacion que le dirijieron muchas sefío­ras de é sta ciudad, pidiéndole que trabajase por la libertad de la Iglesia católica; i hoi. cumplimos nuestra promesa, aunque en el aná­lisis de algunos de los puntos que esa respues­ta contiene, no podamos hacer otra cosa que re~ petir lo que hemos dicho ya mil veces. Dice el doctor Murillo, i con mucha razon., que su deber como Majistrado es hacer cumplir las leyes: i que, "siendo la primera de ellas la Constitucion, es ese Código· el que princi­p< tlmente debe hacer que se res·pete. " Pues bien ; la lei de 17 de mayo último,. es contraria a esa Constitucion, en cuanto ella garantiza la libertad rclijiosa. Primero, porque erijiendo a , la autorid.ad civil en censor de la potestad es-obedecer a sus Prelados: iDO hace completamen­te nugatoria la independencia de éstos i con ella la libertad relijiosa? N esotros creemos de buena fé que el señor M:tuillo no abusará de las facultades que le concede la lei en cuestion para torturar las conciencias; pero i quién nos garantiza que no lo harán los funcion :t rios subalternos a quienes toca exijir el juramento i mandar suspender las censuras ? En cuanto al juramento; es cierto que, se­g~ n l!l nueva lei, los Prelados deben jurar obe­dienCia al Poder en lo temporal, i pero a quién le tocará fijar la línea que separa los dosrórde­nes? naturalmente lo hará el que tiene en sus manos la. fuerza., i la misma lei S{)bre "inspec­cion de cultos" está probando que nuestro Gobierno no está mui dispuesto a encerrarse en sus justos limite~. Continúa el scfíor doctor Murillo suponien­do que entre nosotros no se tienen ideas (;larí.& acerca de la libertad relijiosa. Segun compnn­demos ella no es otra cosa que la completa in_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 60 E CATOLICO. dependencia de los fieles i Prelados en la prác· tica de su culto i la predicacion de su doctr:na; la completa prescindencia de ~odo. Poder estra· ño en lo que afecte a la conctenCia de los cre­yentes. I luego dice : "UU. (las señoras ) saben tanto como yo, que el paffido- llamado liberal ha desconfiado siempre del Clero, que debería representar la libertad relijiosa, porque éste, desacordadamente, se mezcló en las cucs· tiones meramenté políticas, i que de esa Jes· confianza han venido las providencias que el celo por la libertad civil i política dictó en la efervescencia de la guerra civ1l. I como con la idea relijiosa se mezcló la defensa de intereses del órden temporal, la confusion fué inevitable i los derechos periclitaron. n Este lenguaje no nos sorprendería en el vulgo d? los escritores liberales; pero el actual Presidente es dema· sindo ilustrado para ignorar las íntimas rela­ciones que exiHten hoi entre la. cuestion reli­jiosa i la cuestion política. A él no puede ocul­tarsele que el problema que se ventila no es un problema puramente local en que solo estén comprometidos .. i_nter~ses. del mo~ento, sino una cuestion reliJloSa 1 social que a)lta al mun­do entero en el siglol9. No son solo dos par­tidos que se disputan un poder efímero o el salario inciNto i mosquino de nuestros emplea­dos; son dos escuelas que luchan para. adue­ñarse de la sociedad e imprimirle el lhOVlmlen­to que les es propio: la escue la racional~stn. i la escuela cristiana, incompatibles por sus 1deas como por sus tendencias. El Clero, como re­presentante de la escuela cristiana i guardian de las almas, tiene el deber de oponerse ~ la invasion de las d octrinas que le son contranas, combatiendo de todos m odos la influencia de 13Sas doctrinas i de los hombres que las repre sentan. Pretender que mire impasible a éstos asaltar el Poder i reducir a leyes sus ideas1 es exijir de un centinela avanzado que deje ocupar libremente al enemigo la posicion que debe darle la victoria. A un cuando los liberales no hubieran ma­nifestado ya mil veces estar de acuerdo con nosotros sobre el verdadero carácter de la cues­tion, los hechos bastarían par:t demostrar que no estamos equivocados en lo que acabamos de decir. En efecto; el J eneral Santander era Presidente cuando se mandaron enseñar en los colejios doctrina~ anti-cristianas. Cuando en 1849 el mismo partido volvió al Poder, la lu~ha volvió a empezar i no por parte ~el Clero. B1.en lo sabe el señor doctor Murillo a quien no se le oculta tampoco cuan hostil ha sido siempre al Catolicismo la prensa de su partido. En cuanto a la falta de tolerancia de que se acusa al Clero, es preciso dar una esplicacion. Si esa tolerancia consiste en la indiferencia por todas las doctrinas, es claro que no la tie­ne, porque él, como maestro de la ver~ad reli­jiosa, no puede dejar pasar los errores 1 los ab· surdos sin denunciarlos i condenarlos como contrarios a la enseñanza divina. La acusacion hecha a los representantes del Catolicismo de '' servirse de la libertad que demandan cuando están oprimidos1 contra ia libertad civil i polí­tica de sus adversarios, luego que la obtienen," es altamente calumniosa, i mas c-alumniosa. to­davía entre nosotros uonde la influencia pol í­tica del Clero hD sido siempre tan limitada. "De ahí, continúa el escritor liberal, la ne­cesidad en éstos de tomar precauciones que son muchas veces ineficaces e inconvenientes, i que el Clero califica de tiránicas e implas, aunque en realidad no sjgnifiquen sino des­confianza, no una hostilidad real.'7 - ¡Con que son simples medidas de precaucion en que no hai tiranía ni hostilidad el despojo de los bie­nes eclesiásticos, la espulsion de los Jesuitas, i de los Obispos, la pcrsecucion tenaz de !os Sacerdotes obligados a huir a los montes, la bárbara esclaustracion de las JVIonjas! ¡Con que no hai tiranía en hacer sufrir toda clase de tormentos a personas inocentes, desvalidas i rc::;petubles por mil motivos ! ¡no hai hostili­dad en las violencias ni en los insultos! ¡no hai impiedad en hollar todo lo que el pueblo tiene por venerable i sagrado, en trabajar de todas maneras por descatolizar i corromper las masas! ¡ I es por simple medida de precaucion que en un país donde se dice que el pueblo es soberano i que debe reinar la mayoría, se sa­crifican a los intereses de un club o de una secta la tranquilidacl i el bienesta1· de la inmensa m ayoría, i s e tienen en natla sus creencias mas arrai gadas t "Esas (lesconñanzas desaparecerán si el Clero se decide a coperar a la paz i acepta de buen grado la libertad civil o políticu, no solo para t: í sino tambien para sus adversarios.'' El Clero no ha deseado nada tanto como la paz; pero como la f alvacion de las almas es pri me­ro que todo, i para trabajar en ella n ece sita independencia; él ha t e nlJan, que escnben, acumula en las esferas diversas a donde lleva sus 9-ue ~~ >aj~tan entre éste C?J'to número, (, .hai _?na pasos ésta crítica devorante i que muestran la a m­, mtell.)encm~ una convencwn, un sant~ ~ sena? bicion implacable que la domina de quebrantar Puede set· .• El hecho es que ellos se ad1vman, se. todas las bases, ue disolver todos los cimientos, comprenden i se p1·estan co11tra Jesncl'isto i los de co1·tar todas las 1:aices po1· las cuales las gran­. ·- suyos, un mútuo socorTo. El insulto, el engaüo, des verdades conservadoras de todo órden , se · la calumnia, se ot·ganizan de nuevo para batit· en mantienen, viven i crecen en el fondo del alma brecha las t1~es cosas del Cristianismo que mas humana. Yo uo hago cuenta aquí sino de Jo que temen, la~ doctl"inas,, las institucio~es i las. pel'·- toca directamente a la Relijion i a 1 Cristi-anismo, senas. Qmen no vea -e sto demost1·ara estm· ctego; i afirmo mui alto i con toda la enerjía de mi con­¡ quien despucs de haberlo visto tema decirlo, viccion since1·a, que la cdtica es en medio de vo­demostt ·nrá cobardía. sotros un trabajo demoledor de toda relijion i de Como quiet·a que sea, en esta ag•·esion anticris- todo crislian~smo.. 1 tiana la crític_a ~iene su lugm· .~ lleva su _band~t·a. Véamos, pues ·! esta crítica que se proclama tan Una cosa la ~lstmgu~ en la le~wn voltenana, l es relijiosa,la relijion pot' excelencia ¿ qué dice i qué ' que no s~ . ·~le numa. Su gt ~vedad de ~an~o pretende hacet· de la Helijion, de ésta " alta cum­hace s~mea a .los demas, P~ 1 0 ell~ no 1 '~' s~.n bre de la vida pot· la que, la humanidad toca mas que pot ,<'S? sea ménos d~ ~a I aza. T.Iene el 1 asbo a lo ideal ? , La Relijion no es una cosa superior (llla ph,nsa de la Reli­jion en jeneral, bien se pu ... Je adivinar de antema­no lo que debe pensat· del Cristianismo en particu­lm ·. I desde luego, seüores, dejadme deciros que lo que lastima aquí mas mi corazon de Sacerdote e indigna mi conc iencia de cristia no, es oít· a la ct·ítica pn ro.d iat· ele una mane m tan sacrílega el grito famoso de Polyeucte: " Yo soi cristiana. " 1 Es oírla repetir con los acentos de una piedad que no cree en Dios, "sí, nosotros somos cristianos aun cuando nos sepat·emo.s en nuestm creencia de casi todos los puntos de la t radicion que nos ha precedido. " Veamos, pues~ ¡ o.h grnn d es cristianos ! Jo que decis del Ct·istianisrno i sabremos de vosott·os mis­mos cuál es Yuestro cristiunis mo. Hablais sin cesa¡· de él, de la gl'an relijion, d e la t·clijion d efinitiua; hnblais a s í a cada püjina de vuestros libros, ¿pero para qué? Para deJar escDpar a traves de vuestras admimciones equí voca s 0 hipócritas, la e s presion verdade ra de un anticristiani s mo sincéro. ¡ Qué 1 vosotros amais el CrisU: mi s mo i sois vosotl'Os, sus admit·adores apasionados los que en­contrais que " el espiritualismo c ristiano es en el fondo mas sensual que el mate rialismo antiguo:" vos otl'Os que a cusais al Cristi a nism o de " e nt re­garse a lo estraño i Jo p:ll'adojnl, rniéntras que la antigüedad pagana era recta i simple : '' voso~¡·os que descubrís así a la vez con vuest1·o desprecio por tod~ lo que es cristiano, vuestras simpatías i p redilecciones paganas. ¡ Qu é 1 vosotros ndmit·ais el Cri s ti a ni s mo i sois los que nomb¡·ais a la Iglesia, a ésta gran re¡H'e­sentacion del Cristianismo en el mundo, " una cosa de ántes, una cosa vieja, una anligu.alla ino­cente que no provoca sino un a somis a de IJeneYo­lencia. "I hablDndo del Evanjelio, de éste Código divino del Cristianismo,osais decit· "que estt·ayen­do de los cuatro Evanjelistas lo que conticn en de l'e:-JI, apénas se obtendria sobt·e Jesucl·isto una pá ­jina de historia." I sois vosotros aun Jos que nom- 1 brais los milagros sobre que se apoya el Cl'istianis­mo " fm·zas de poseidos, prestijios (¡ue no sedan ' hoi pl'Opios sinó de jug lares i charlatanes " 1 ••• ¡ Qué! vosotros admirais el Cristianismo, i nuesti'Os Profetas que han anunciado su ad veni­miento no son pnra vosotros sinó " - iconoclastas furiosos, haciendo a los Reyes de lsrnel una oposi­cion ncre-, violenta i anárqui-ca. ,, l nuestros san­tos, éstos jigantes de la humani-dad, éstos héroes del Cristianismo ¿qué son pat·a vosotros? " A ven­turet ·os i corredores en Irlanda, vividores en Italia_, vif'jos esplotadores del pueblo en to.das partes i ca· nonizados por su. bella cara.'' ¡Qué! vosott·os admi!'ais el Cl'istianismo? i qué viene a set· a lQs ojos de vuestl·a cdtica tan c-ristia­na la fundacion, la historia, los dogmas,el culto,.los saeramentos,el altar i la jerarquía del Cl'istianismo? Su fundacion,. "el engaño feliz del fundador triunfante por e} fanatismo de Jos Apóstoles. " Su historia, "una sublime leyenda que creó el entusiasmo popula1• por un hombre víctima de- su. idea i divinizado por su muerte. " Sus dogmas, •' mitbos i símbolos que sirven para envolver bellas quimeras i para encojer los espíritus que se llpl'isionan en ellas. " Sus sac1·amentos, "figuras sin realidad, en que el pueblo encierra todo lo que quiet·c, i simpJes ob­servancias de que la crítica debe trabajnr po1: de-· purm· la H. el ijion. " Su culto, " uua reunion de ceremonias, de es­pectáculos, de perfumes,de inciensos i de armonías, ' que hacen del Cristianismo un sensualismo mas gi'Osero que el materialismo de Ja antigüedad. " S u jerarquía, "una organizacion estrecha, des­tinada a desaparecer. '' ¡ Qué! ¿ Vosott·os admiJ·ais e] Cl'istianismo i-· sois Jos que insultais aun en la Eucal'istía, el miste­t'io mas centrn! i mas sagmdo del Cristianismo ? 1 Vosott·os que nos anunciais en vuest1·a pt·osa ele- , jiáca la próxima destruccion de los templos i de los tabernáculos, en que ''los cristianos creen tener la carne i la sangt·e de Jesucristo" 'l I a la hom en que nuestra fé se rejenera, en que nuest1·as basílicas t·enuev an su juventud, vosotros finjis ve­ni¡ · a llora¡· sobre nuestt·as ruinas i venis a rríostt·ár· nos irónicamente '' el techo del edificio ya abier­to en parte i el agua del cielo entrando por las grietas pam moje1· el rostro de los ct·eyentes a-rro­dillados." l Así es como la cdtica tan cristiana admim el Cristianismo! Todo Jo que ella toca de él lleva el rastro de sus injurias, el golpe de sus ódios i ~~ es· tigma de sus desprecios. Sobre qué, pues, os pregunto, p1·etende la críti- C:l a poyar sus •·esp etos tan pt·ofundos i sus admi­raciones tan sinceras por el Cristianismo? ¡ Ah! Puede se1· que despues de haber paseado sobre to­do lo que es cl'istiano sus ultrajes i sus desprecios, se detenga verdaderamente respetuosa i adoradora delante de la fi gura de Cl'isto mismo. Puede set· que d espues d e tantas negaciones i demoliciones , 1 quiera al méoos dejar subsistit· a Aquel que es el fundamento único de todo, a fin de reconsti'UÍI' so- ¡ bre É L el nuevo edificio que ella promete a lasjene­raciones futut·as; pe¡·o ¡ ah! desengafwos: ésta piedra angular es cabalmente la que trata de que­brantar ; porque una vez quebrantada, nada en el edificio cristiano se podr·á sostener. Es a Jesú­crist. o a quien ella quiere destrui1· ante todo ; es al Cristo Dios a quien ella aspira a destruir; es éste gt·ande ídolo de los pueblos cl'istianos el que ella a su turno pretende echar pol' tiena, así como el Cl'isto hizo caet· un dia en el polvo- las estátuas, los alta1·es i los templos de los falsos dioses. Vosotros no habriais podido ct·eet·, señot·es, al ver é sta inocente crítica, proseguir sus esploracio­nes lejanas al rededor de la-cuna de las razas, de J;:¡ s. lenguas i de las relijiones, que ella pensase lle­gar ~llá pat·a intentm· una agresion tan descarada contra JesucristD mismo ; pe~o seguidla aun en todas sus evoluciones oblícuas i tortuosas, en sus mar.cbas i contramarchas mas o ménos simuladas; considerad bien los golpes que dil'ije i las ruinas que amontona i vereis que de léjos como de cerca, es a Jesucl'isto Dios a quien ataca ; es a Ér., a quien ella quiere herir en la cabeza ; es a ÉL, a quien quiere abatir i con ÉL al Cristianismo entero. Por­que Jesucristo no es solamente el fundamento úni­eo, es tambien el cot·azon viviente del verdadero Cristianismo ; i para darle la muerte, era necesa­rio bel'il'lo en el cot·azon. Así el misterio de sus pereg1·inaciones filosóficas i literm·ias a t1·aves de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATÓLICO. Jos odjenes de las relijiorres, ~ ha revelado al fin. De agr·esion en agr·esion i de negacion en negacion, es decir·, de ruina en ruina; la Cl'ítica anticristiana se ha encontrado al fin cara a cara con el mismo Jesucristo. Tomando entónces al siglo 19 por tes­tigo ele su amor i su respeto pot· el Dios de los cris­tianos, ha herido a ese Dios en el rostm, intlijién­dole con sus eloj-ios., aun mas que con sus injurias, una solemne bofetada cu.yo ruido parece un eco de aquella que recibió en su pasion de mano de un criado sacdlego. i Hé c1qui el trabnjo de Ja crítica modema ; hé aquí el Cristianismo que ella nos dá !..El Cristianis· mo ménos tos dogmas, ménos los miste1·ios, ménos los sflc¡·amentos, ménos el culto, ménos el sacer­docio, ménos J.iEucaristía,ménos la jerarquía i la orgauizaCion instituida pol' .fesucl'isto;el Cris,tianis­mo en fin, ménos Jesucl'isto mismo! •• Esto es Jo que la crítica moderna llama injeniosamente, depurat· el Cristianismo. ¡Oh! pul'itanos ya os conocemos, -os conocemos demasiado ! Seguid. Vosotros habeis quea·ido velaros con vuestras frases i ocultaros detms de las palabr·as ; pel'O nosotros os hemos penett·ado, os bémos adivinado ; i delan­te de nuestra razon., de nuestra conciencia i de nuestm Dios, hemos hecho el juramento de dtsen­mascaral'Os. Sí ! a todos los que tienen ojos para ver i orejas para oír, i sobre todo, una intelijencia para comprender, denunciaremos con \'Uestro seu­do- cristianismo, vuestt·as maniobras anti-cristia­nas. De lo alto de ésta gr-an tribuna a la cual, apesat· de nuestt·a debilidad, Dios dá ecos lejanos, dit·e­mos mostrando vuestra obra : u Lo que haceis no tiene mas que un nombre en la lengua humana: se llama tl'abajm· en la ruina del Cristianismo. 1 por qué he de temer proclamarlo dr.lante de voso­tros mismos? Sinó teneis el valor de vuestt·os principios porque no teneis principios, tened siquie-_ ra el valot· de vuestras obms ; arrojad vuestra máscara i osad decirnos frente a f¡•ente, a la mane­ra como yo os miro: "nosotros somos anti-cris­tianos i nuestra crítica e~ el anti-cristi.anismo. , - Pet'O nó! esclama la m·ítica anti-cristiana, "nó, yo no quiero Ja ruina del Cristianismo, no soi una máquina de demolicion, soi nn instrumento de pro­gt: eso."-¡De progt·eso! pero a qué progt·eso ¡ gr·an !>tos! pretendeis ir a pamr? .Con vuestras dudas 1 vuestras negaciones, con esas ruinas acumuladas sobt·e ruinas, n dónde pretendeis conducimos ? ¿Qué cosa es ese ideal que nos 1\lOStrais i ese pro­greso que nos aJabais? ¿Cuál será ese edific~o que 11os dejais entt·ever en hol'izontes lejanos i de que os gloriais de poner a nuestra vista las primeras piedr·as ? ¿qué otra cosa es ese pretendido trabajo de constr·uccion, que la perpetuidad de la destruc­cion, que la ruina sucediendo a la ruina? ' La cdtica proclama que las jeneraciones viven de dogmas i de convicciones profundas, i zapato­dos los dogmas i quebmnta las convicciones. Pro­clama la soberana necesidad de la moral, i hace vacilar en el fondo dt' las almas los mas firmes fundamentos de toda moral. Reconoce que las relijiones son necesarias i las glorifica como " la mas alta cumbt·e de la humanidad,'' i se encarni­za en establecer que todas las t·elijiones son igual­mente falsas. Reconoce que el Cristianismo es la m~s ~··a!lde de las relijionesc' i zapa por su base el Cnstiamsmo. Reconoce, en fin, que la humanidad ha vivido de Jesucristo i se ha engrandecido por ÉL, i ataca i deshonm a Jesucristo. En nombre del cielo ¿en donde está vuestt·o po1·venh·? Lo que esplica hoi las_ vacilaciones de r Europa i del mundo entero, lo que hace que hoi las sociedades inciertas de sí mismas marchen bamboleando, es la ausencia de principios i la di­minurion de creencias¿ i paraelp1·ogt·eso del mun· do trabftjais en a1Tancar Jo que nos queda aun de principios i de creencias ? ¡Qué! Lo que nos roe, Jo que nos devora, Jo que nos abate, lo que amenaza p1·ecipitarnos, es preci­samente la estindon progresiva del Cdstianismo en las multitudes ¿ i tr·[!bajais en an·aneat· a éste pueblo ya semi pagano lo que Je queda aun de Cristianismo? ¡ Qué 1 Os veis fot·zndos a convenir en que lo que por todas partes ha elevado a la humanidad i la ha adherido a lo ideal por su Indo mas sublime, es la cr·eencia en lo sobrenatural i diviuo, i traba­jais con todas vuestras fuer·zas en decapitar· nues­tra humanidad de lo divino i de lo sobrenatnt·al ? ~ Qué ! Proclamais que nuett·o Cl'isto ha tévan­tado la humanidad a lo mas alto, que el estableci­miento de su reinado sobre la tierra man•a en la historia el advenimiento del mas grande de todos losJ>rogresos, que la humanidJd ha vivido de ÉL, se ha engrandecido en ÉL i pot· ÉL ¿ i es a éste mis­mo Cristo aquien emprendeis abatit· entre las Na­cio- nes i arrancarle la ameola divina qua hace su gr·andez.a i la nuestra? ¡Ah¡ Es demasiado : sí, es demasiada insolen­cia en la paradoja, demasiada audacia en la im­piedad. ¡ Atras ! Nosotros no lo permitirémos. :Esta crítica tan loca en sus pensamientos como sacríte­ga en sus empresas, que vaya siquiere a llevar hasta la t·aíz de todns las instituciones su gran cmiosidad ; que Jleye tambien si quiere la zapa de la demolicion en la mano p,ara ca var bnjo las estátuas de todos los fal os dioses i minar la tie­rra bajo todos los templos que abrigan el errot· i el engaño; Nosotros no la turbaremos en el tra­b~ o de sus esploracion€s ni en el pla~r de sus descubr!mientos. Pero cuando- ella anuncia qne vá a ponet· su mano helada sobre nuestro Dios mismo~ cunndo osa delante de la tierra i del cielo toca1· a nuestros propios ojos la piedra angu­lar · que sostiene todo el edificio en que 1<1 adora .. cion nos prosterna ante ÉL. ¡ Oh ! eutónces le gritamos ¡Sacrttega, deteneos! Delante de la razon i la_ historia dad cuenta de yuesti'Os insultos, de vuestras blasfemias i de vuestros respetos que son todavía insultos i blasfemias. Negais en el Verbo viviente mismo la verdad sustaucinl i sereis cas­tigada con el mas lejítimo de los castigos. Con la antorcha de la historia i ele la razon, il'l'adiando para confundiros su mútua claridad, la humani­dad verá en plena luz, que pretendiendo quitar a Jesucristo la corona de su cHvinidad, parareis en conquistar pam vos misma el oprobio de la contradircion i de la absurdidad. I la voz de vue&tras blasfemias no hará sino eng•·andecet· mas ese canto triunfal que proclama en el universo la divinidad de .Te.sucl'isto: El Cristo ha vencido, e) Cl'isto reina, el Cristo manda, el Cristo es Dios. m rrliJJJ.J~Jlm ®$1~ ·---- DUELO DE LA AMISTAD. Et1tt·e las personas que han desaparecido de en medio de nosotros en estos ultimos dias, se cuen­ta un nomb1'e simpático i digno de respeto: el de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 56 EL CATOLIGÓ. _,....__ ,......_ .... .-.. .-.... ,....,_..,, ,.....,./""..,..... ............ '' .- .;-- -. r 'r r /"'../"' ,....... ,... r ·' J'' ..... _,_......_" ,.... r r ,.._ ,...., - -. -.... .• ~~ ra :r:·~:~~n:::: n~-~~:·~~;,:;. mm·ió al C~~isario réjio español seño1· Maza.l'l'ed~, a su ~ ~e~~~el corrie~te- despues de una peQo~a enfer- paso por allí, i al. Cónsul franc~s ~n cuy~ casa ~e e d 1 ' babia asilado. Siempre el patnottsmo llbet·t11 se me_ ~~1:a reciso decir a los habitantrs de Bo¡;{)tá exhibe en rnsgos d~ ést~ .e~pecie que cu.rs.~~n al u~ ésta ;cüora~ llena de virtudes i de cualidades país hun~illaciones 1 .sacnhcws. El bu.en. )~1CJO, la i'stimal)les en alto g1·ado, fué lat·go tiempo feliz ~1 cot·d.m·? 1 la prudertct.a qu~ son la :s~t c.-s.wn ~e~. lado de su esposo ·rodeada de su numerosa fam1- patt:wttsmo vercTad€t o~ nlE>.Jan .las. des.gract~s que 1 lia i consaoTada ~1 cumplimiento de sus deberes ese hábito b1 Cardenal Antonelli fueron a pngar la visita a los Empera­dores, i a lns cuatro salieron ésros de Roma para reembarcarse. El 24 ilegai'On a .Jibraltat•, de don­de partieron,. en, fin, el 26 p;Ha Méjic~, d01~de. se 1 halla1 án descansados hace muchos eh as, st Dws les ha :.-oncediclo. un ''iaJe feliz. Se dice que el Emperadot· será consagrado, en nombre del l~~pa, pot• l\{onseñot• Labastida, Al'zobispo. d~ 1\h".J~co, quien. será préviamente elevado a. la d1gmdad Car­denalieia. - El Gobierno t·uso ha. pm·mititlo el estableci­miento. de ¡o·lesias católicas a los franceses resi-o 1 dentes en Sanpetet·sbu,.go, ast como Jo s . rusos tienen en- Pads. su iglesia griega ortodoJa. El mismo Empet·ador Alejandt·o les ha he~llü dona­cion g¡·atuita de un hermoso terreno, sttuado ~n. el centro de la ciudad, m~1i cerca del nalacw. Michel. -Aseguran vados diat·ios que -los j<'snitas va~ a fundar un gt·ande estable€.irniento en Constanti-n- La esotátua de Epduardo lJennear, invent.o1· d,e · la vacuna, iba a ser colocada en el mes de juuio, .· en B~ut~gne- sur.- me!~' Pa~is. _ __ __ IIII:PBENTA CONSTITUClONAL.-J>Oll N. PO~TON · -----· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 25/10/1864

¡r m:t . CA~ OI.ICO. 1· IP~rn.n®LIDIT@® wrn~r:LPrnw &LID® & ~& LID~JJl~:~n~~~ LID~ ~.&\ rn.rnllin.Dn®~T .. ft\ TRIM. III. AÑO II. Bogota, 25 de octubre de 1864, N'Q'MER073· f: t ~-~-~ . R,EDACTOR'7- VENANCIO ORTIZ. t ----- --- - . Con este núm.ct·o pdncipia el tet·eet· tdmestre !,· del segundo año de " El Católico." Este pedódico ¡· es propiedad esclusiva de su Redactor, con quien lf: debc1·án entenderse dil·ectamcnte en Jo sucesivo, en esta tapital, Jos señores que se dignen favorecerlo con sus suscl'iciones. /\JENCIAS PARTICULARES En los . .Estados. L UGARES. Ambalema Barbacóas 1 Banco .. Barranquilla Bucat•amanga Barichara Cali . . Cartajena Coroza! . · Cármen . . . Ciénaga de Oro. Calam:n· . . . 1 Chiquinquiril Garzon . . Honda Jiroa . Lórica . SEÑORES. S José Trinidad Blanco. · ~ Doctor Agustín Réyes. . Adolfo Reine!. José l\Ianuel Seija. IJuis Armenta. Cristóval García. l\Iariano Gómez Ama yo. Nicolas Hmtado. . Joaquin F. Vélez .. BJ.as l. Saraba. · Ignacio Manjarréz. Adolfo Gómez. Rafael Ballestas. Francisco Páez. Pedro l\Iartínez. l\fanuel S. Uodrlguez. Lázaro Reyes. • José Torra!vo, i La l.Hesa . RafaellU. Gaitnn. 1\.Iedellin • • 1\Iompos • 1\Ionterla, Neiva .•• Purificacion . Palmira • Popayan . Pasto . r • Isidoro Isaza. Panamá . Piedecuesta . Pore . . Riohacha, . Santamarta . Sincelejo. Sogamoso . . . . Santarosa de Vitervo . Soatá. Soco no Sanjil . . San José de CU.cuta Tunja. Pantaleon G. Ribon. Pedro V élez. Rudecindo Lóp!l.z. Dr. Ignacio E. Gutiérrez. • Pri~itivo Valencia. Toribio 1\I. 1\Ialo. . A!Jel Tórres. ¡José Leonardo Incapié. · l Miguel Cucalon. E. Canal. . l\Iiguel Jerez. . Juan Freile. • Anjell\T. Arjona. Gregorio Blanco. . Temístocks Avella. . Rafael Peila Solano. Pío E. Peñuela. , José Na,·a. . Dámaso Velazco. 5 José A. Atalaya. · t Joaquín E. Escovar. ~ Joaquin Calderon . · t Mariano Ruiz. Tuba1•á . Eloi 1\Iolina. Ubaté. . Fernando E. Andrade. 1 Union . . . . . . José Fusebio Ruiz. Valle-Dupar. . . . . Joaquín A. Maya, - NoTAs-Los señores Isidoro Izasa, en el Estado de 1 Antioquia, Joaquín F. Velez en el de Bolívar, Joaquín 1 Calderon en el de Boyará, Abe! Tórres en el del Can­ca, Anjell\1. Ar.Jona en el del Magdalena, José Leo­nardo lncapié en el de Panamá José Nava en el de Santa~der, i Pedro Martínez er{ el del Tolima, están autor!zados para establecer aJencias particulares en todos los pueblos de su respectivo Estado. I.Jos señores ajentes que hayan establecido otras ajencias, se servil·an enviarnos la lista que contenga el nombre de Jos encargados i el lugar de su residencia, para incluirla en la presente. Bogota, octubre 25 de 1864. La guetTa a la Relij.ion continúa ; el empeño de destt'uil'la se ostenta sin disft·az ; parece que es la ¡ mision úni) Han hecho aun 1 mas : se han conformado con las restricciones que a ese mismo jtll'pmento hnn querido ponet· los Prelados, i nos1}an dicho riendo : ce ¡ ved si somos liberales ! )) Pero la Iglesia se quedó sin sus bienes que han Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ll ~¡~~~: -;rtija de Jos reformado~:~ :O~~:L 1 ;:,;::~-~::,~;;. •1 negocio 1 e¡ 1e lo prh-an quedaron 'Suprimidos i los asilos santos donde las de su ·último asilo, de su útiica e p"r[lnzn. l\o vírjenes del Señor oraban i bacian penitencia im- impot·ta que otros hnyan [H'ocurado mcstl'llt' al plorando las bendiciones de Dios para sus herma- .pueblo la 2bnegncion heróica de las hijas de Sau nos, han continuado sirviendo de cuarteles para Vicente, de las hermanas de las Almas, de los que el pueblo yen la profanacion i se acostumbre a hiJOS de San Camilo, etc. No importa que le huyan la de las cosas que siempt·e babia mirado como dicho : << ved; estns almas piadosns todo lo sacri-santas. La violencia ha cedido al cálculo, i el fican para consftgrarse en cuerpo r alma al sen·icio 1 trabajo minador del templo continúa. i alivio de los pobres, i esto no se Yé entre los La pt·eusa es la que está enca1·gada hoi de llevar protestantes. » No importa que se bayn publicado a cabo el" fin de los liberales. No bai periódico pu- una estadí~tica de que resulta que el número de blicado por enos, en que·no se deprima i ultraje pobres en Jos países protestantes, es infinitamente la Relijion. No importa que se digan disparates, mayor que en los paises católicos; que en estos no importa que escandalicen aun las blasfemias, mtü raro es que alguno muera de hambre, rnién-que se publiquen cosas ridículas que debel'ian des· tras que en aquellos es cosa comun, no que tYme1·a honra> i la Iglesia predica i tido que han inflijido a sus gloriosos Ministros. ensrüa la virtud i estigmatiza el vicio, porque esa En desempeño de esta comision me he di-fijido ' es su mision, mision redentora a que debe el mun- al Cle1·o de esta An¡uidiócesis, pot· medio de la do cunnto bien posee. cil·culat· que pongo en manos de Usía Ilustrísima. Pe1·o ya no es solo eontm el Catolicismo que Allí verá U:sía Ilustrísima cuán grande es mi , predica el pnrtido liberal ; es contra el Cristiani:s- confianza en la jene1·osidad -de lo~ sentimientos mo. I cuando llama fanáticos a Jos cl'istianos, que debPn animar a los jencrosos Sacerdotes que ruando como en ((El Caucano )) númel'O 68, Jo~ han probado a su vez; las calamidades, que traen llama hasta oligarcas, se muestra esencialmente consigo las pet·tur·baciones que a causa de la fé, uli~nrca i fanático, puesto que p) pam los Sacerdotes polacos. Usía Ilustdsima ha cóntirne las siguirntes pabb1·as : probado tambien en su glorioso destierro, cuántas ) Este es todo el secreto de la inmotivada perse- 1 cucion a la fé del pueblo, i del empeño con que se difunden entre él malas doctl'inas en gmndes pape­' les que favorecen los católicos con sus suscl'ieiones. 1 : ILUSTRÍSIMO SEr OR ANTONIO HERRAN, DIGNÍSil\10 ARZOBISI'O DE LA ARQUIDIÓCESIS. Bogotá, 1 _2. de octubre de 1864. \. ... ._:¡ .. ~~·:-El señor Vicario de la Diócesis de San- Ciertamente, señor que el pensamiento del se­ñot · doctor Romet'O es digno de un Sace1·dote que como él se ha distinguido tanto con su conducta principalmente en la Cl'Ue] persecucion que han sufrido la Iglesia católica,i sus Ministros en la Nueva G1·anada; i cuya conducta le es altamente meritoria, no rnénos que la de Usía que tan pronto i espontáneamente se ha encat·gado de la recomen­dacion que ha recibido de él, para levantar en la A1·quidiócesis una suscricion que sirva de alivio a los Sacerdotes católicos de la Polonia que feroz- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ¡- 1¡ t9G EL CA T o ·L I C O. Í ~ ~~-~.~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ t mente perseguidos vagan hoi fuera de su patria, 1 ~ tablece1· que el milagro como hecho jamas ha sido 1 buscando en otras Naciones asilo en donde poner demostrado, carecen ¿1bsolutamente de fundtll~rn-se a salvo de Jos tiros con que sus enemigos iuten- to i no tienen fuerza :o;ino para exhibirse m o, en 1 el oríjen del Cristianismo sob1·e todo, la excelen- J cia de la cloctl'ina hubiera pt·oducido la fé en los ~ milagros? Era precisamente esta excelencia ele la · doctrina la que se trataba de haeet· eomprend~t·. La espm·iencia no había podido mm demostrat· su eficacia i las intelijencias no estaban abiertas n sus divinas iluminaciones. E ta doctrina se oponía a Ja razon pot· sus misterio:> i a Jns pasiones por su m01·al: la preocupacion no la protejia,. estaba cou­tra ella. Léjos, pues, de que la intelijencin de esta doctrina sublime pudiese pcrsuadit· de l mila gro, tenia necesidad de que el milagm le si rv iet·a para persuadit·. ¿Cómo, pues, la excelencia de la doc- 1 tl'ina de Cristo tan oculta a sus contemporáneos 1 hubiera e~·eado la fé en sus milngros , s i boí rnismo, ,j cuando la sublimidad de o tJ', ron su fé en los milagros de Jesucl'isto i de ''Parece en verdad que somos mas que los án­los Santos, el reinado universal i perpétuo de lo jeles. ¿Qué mas se puede desear? ¿Toua la dicha falso 1 no consiste en recibir, en posee1· a ese buen Dios? Hé aquí sei10r~s el primer milag1·o que tienen ~, I cuando se hace esta huena comida, hijos que esp\icaruos los grandes enemigos del milagro, mios, es el domingo, por lo ménos. Oh dia del bet·­i que su filosofía insensata pretende imponer al m oso festín ! Y o bien .sé que no está preserito sino mundo para desvanecer todos los milagros : la fé una vez al año, por Pascua; pet·o ¡,es preciso ha­de los cristianos en los miLagros del Cristo su pues- cernas violencia para que seamos felices? i cuando Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2{)0 EL C ATOLICO. se puede gozar todos los días de una comida divi­na; ~no es mui mal gusto -abstenerse de tomarla 'l tan feliz, serú vi vil· de Dios ! VICENTE REYES. - 3 1 ARREGLO DE CUENTAS. ~ · Señor Jacinto Pelast¡uez,-Espero que U. me remi- 1!: talos 50 fuertes que tuve la ondescencia de prestarle, 13 _ para su regreso a Cali. Hace un año que se cumplió ~ el plazo, i U. no ha tenido la delicadeza ele vohérme­los, ni aun ha querido contestarme mis últimas cartas. ¡· Cipaquirá, Julio 12 de 1864.-BEnNABDINo TERBON. ~ lij - :ESTAFA. r Por casualidad i con profunda- pena ha llegado a mi 1 conocimiento que una sirvienta despedida hace m'ucho \1 tiempo de mi casa i llamada Patrocinio, finj.ieudo i falsificando reeados ·i cartas, ha pedido dinero a varias ! ' personas a nombre de mi familia. Como tal procedi- ¡ , miento, nunca usndo por mí ni por los mios, al mismo i' tiempo que me ofende, es una vil estafa, pongo en co­nocimiento del publico lo acaecido, sin perju.icio de 1' solicitar de la policía persiga í castigue a la infiel i es- l'l tafadora sirveenta. Bogotá, 18 de octubre de Hl64-.TosEFA. A nENAS. BUEN NEGOCIO. Se da una casa en arrendamiento a pagarlo con el l interes de una cantidad en dinero que a -convenio con \ el dueño, se tome sobre ella. El que quiera entrar en 1 ~ negoci~~ta impr:nta se le ~ará razon_. _ 6~ MISCELANEA. En el almacen del señor Joaquín M. Paris, carrera ..de Bogota, numero 16, se encuentran de venta los si- , guientes efectos de superior calidad : Brandi Racó. Aceite de comer. ; :i Id . Verbena. Salmon. Id. de lino. Mostaza. Id. Martell. Sardinas. Vino l\Ioscatell. Encurtidos. Seco. Ostras.
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Por: | Fecha: 01/11/1864

·¡a:¡:. C ~OI.ICO. 1 ¡¡> , JJ. !l® ID!l@® liD:JlS it'!l~ JJ.liD® A ITo A ID:Jl;:rill\:!303./il. !.IDlJJ IT,,./il. lliill!J;,IT::J :1:0~1 " 1 .i :~lit/!. III.__ AÑO H. Bogota, l. o de uov!e~~~~ NUMER074~ ll ~~ /11 ~ (f)JJ. '!ll (/)~fl(/J ®~ ~fl n propósito parn iniciados en los mistel'ios del pro- 1i -~~-----~~ ~ greso, se quejat·on a gritos de que se les pri \'ara 11 1' , R6DACTOR, VEN ANClO ORTIZ. _ de un sábio tan liberal, i se reunieron pam inten- l. ¡ ta1· una manifcstaciou sediciosa. El Gobiemo en- En el mes de febrero de 1862, los estudiantes tónres tuvo que reprimidos, enviándolos, dice ¡·. 1 ~~ del cunrtel latino en Pal'is se manifestaban .alboro- " El Mensnjero" a que t•efleccionarán a la sombra tados de m1 modo notable i poco satisfactorio para e11 los inconvenientes de la emaucipacion precoz. la jente de buen sentido. E\ teatt·o de\ Odeon, a De esos estudiantes , algunos han renunciado al '!' donde concul'l'ian de pref.erencia, se hizo insopot·· h~1milslo dando ensanche a sus paswnes, i ~ con frecuencia en medio de este alboroto, p1·onun- ~1os creerá; i siguen .~ublicando el libt·o aéompa- 'J cia1· el nombt·e de M1·. Emesto Renan, que era el nado de pomposos e!OJIOS. 1 profesor a cuyo cmso se iba dat· principio. Nosott·os pensábamos ¡·efutarlo, pero como nues- . Por fin el citado catcdJ•ático pl'incipió !;U tarea, tro amigo Madiedo se nos anticipó, presentando 1 d esde SUS P,I'Ítnel'aS palabras asentó .como tésis fa eu llll CUadJ'O a vista de pájaro toda (a fealdad de ncg ncion de la Divinidad de Jesucristo. Volvióse aquella prorlucr.ion, creemos que basta leer el nú-a presentm· \a escena de\ Pt·etot·io a\ cabo de mas m ero ~ . · d e l int er~ s nnte pe riódico titulado "La 1 de diez i ocho siglos. Los amigo~ de Jesus calla- yoz de la Patria," pam queda r convencido de que han espantados i el populacho gl'itabn " Crucifí- en ningun put~blo cristiano debe tol ral'se la publi­ca lo." Rr.nan hacia el papel de acusado¡· i blasfe- racion de un libro tan infame ; de que a nin"-tm malm del Hombre Divino que bajó al mundo pueblo medi:mamente ilustrado debe hacers~ el tra~cndo la doctl'ina de paz i caridad. insulto de presentarle como una gnm cosa, una . Pal'is levantó el gt·ito indiguada, rechnzando al colcceion de desatinos. n~re~' ido que 9ueria e~nvertirla en 1~ ciudad. ~eici- La notable produceion d el ,sef1oa· Madiedo, i las li· de l?Stt·uccion pubhca d1ctó un de~reto en que, ci!ndo, pulverizan aquella obra en que con \m es­c? n~Hlerand? que ~It·. Renan. desde su _Pl'imera . tilo nrtificioso,se p~;ctende quitn1· al pueblo lo único le.cctot~. hu~~a .ensen.ado d~ct~mas .contt·~rH~~ a ~as que l~ queda,, su. Re!ijion. Los que en tal sentido CJ eenc1~s Ctlsttanas 1 .que padwn p1 oduc1r aJttaCIO· trabaJaD ¿que qmeren dar a) desgrariado en com­nes tetmbles,suspendta el cu1·~o hasta nueva Ól'den. pensacion? J. .. e qu:tan su únira espp 1·:u1za, \a in. C~_ando est,e de.ct·eto fué fiJa~o en los mUJ·os de! mortalidad: le dicen que esa vida futma donde C~l~IO, los estuchantes que cremn él~ mnes I'O mm ere~ hallar goces infinitos en cambio de Jos dolo- 1 ;-...-,;,-=.- . ~--=-- ----·- - -- . - -~ . - ~;;..;. =;:==me ·==- GO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .. --· --- --· 11 C ATOLICO. ~~~~~~._........,_"'""--""....._~ . ..._........_._ . ........., ~~ 1 res de esta corta -vida, es l.lna invencioa de los 1 etea·na caa·gaáas de mere<.'imicntos i de virtudes. 1 ¡ fanáticos : que Cl'isto no es Dios, que no hai con- Desde entónces c>oncebí admiracion pot· aquellos il ciencia; i donde vé la puerta para Begar a esos séres que a pesar de la uebilidad propia de su sexo, l! goces que han de premiat• sus su:frimit'tltos actua- tenian la .fortaleza bnstante para formar i lle,•ar a [i les, J.e ponen esta desotatiot·a palab-ra~ NAñt. El cabo una resclucion tan atrevida como la de cnte- \ l desgraeiadt1 que los cree1 fl se lanza en el crimen l'l'arse vivas .... ~ • .Mas tarde, cuando l legué a 1 1 contt·a la sociedadt o en el cdmen contra sí mismo: conocer lo que era tJn convento,i con la curiosidad no es la lei civil La que puede contenerlo ¿ Pm· qué pt·opia de un niño, me acet·q~lé a Ja Porte1·ia, al pues, tal empeño en materializado'?' ver a aquellas mujeres vestidas de jénet'o curdo, i · Hai muchas cosas de in te res positi'Vó bajá el ccm el •·ostt·o cubierto con un velo al tra Hs del 1 1 hermoso cielo que nos cubre. ¿ Pot· qué no apro- cual se di-bujaban las blancas imájenes de la ino­vecban los jóvenes libe•·ales la intelijencia con que cencia i de Ja sencillez ; al yer sus rálidas i des­Dios los dotó, pam propo•·cionar algo a su pah·ia carnadas manos con las que acariciaban la cruz si tanto amor la tienen? En vez de estar atacando ya made ra , que llevaban pendiente al curllo; oh! · la creeQeia relijlosn, único bien q-ue queda al em- de no fué solo admiracion, fué entusiasmo lo que ! ' pobreciuo i desangrado pueblo, podían llenar sus sentí po•· aquellas castas esposas del Dios que ama estensos periódicos,.que van hasta los ultimos rin- a los humildes i a los limpios de corazon. Procuré eones de la República, con enseñanzas útifes. entónces informarme del método de ' ' ida de las Nuestro suelo es t•ico, i no se conocen los medios monjas, e inquirh· si ,·iyian contentas léjos del de esplotar esa riqueza en poco tiempo i con poco mundo,encerradas dentro de sus muros de piedra. costo : nuestws bosques abundan en madea·as pre- Ea·a el monasterio de cladzas de Tunja, nquel a ciosas. en bálsamos, resinas, gómas i cortéza& cuya puerta me eneont•·aba ; ya había admimdo 1 que sh·ven pat·a las artes, para la medicina, i aun el hel'moso templo en donde se encerraban mil para satisfacet· lns necesidades del lujo ! nuestJ·a bellezas artísticas; babia oído las voces claras i agricultura necesita un fomento eficaz, i la ciencia armoniosas de las ví(enes que entonaban las su­puede ausiliarla investigando Jos mejores medios plicas del Rei-bat·do-PI'Ofeta; habia visto que, 1 de cultivo, los mejores medios para multiplicar i pot· una ventanilla pa·aeti<'ada en e] lado izquierdo vigorizar las razas de animales que constituyen la del presbiterio, varias relijiosas habirm recibido 1 riqueza dellabt·adol·. El sábio Caldas nos dejó su la comt\nion ; a otras, al traves de las rejas del 1 "Semanario11 como una muestm de lo que l~s pe- coro bajo, las había visto con la fl'ente sobre el 1 riodistas retmblicanos pueden hacer. para met·ecet· poi Yo i babia oído sus sollozos. :Me interesaba ya las bendiciones de sus contemporáneos i las de la la vida de aquellas sbntas muje1·cs. : posteridad. ¿No ganat·ia mas el país con esto, Pocos días despues, yo eJ'a introducido al lo- : que con la publicac-ion del libro de Renan, que si cutorio a visitar a una I'eliji~sa que en el mundo 1 es la última t·azon contm el Cl'istianismo, estfi babia sido amiga de ' mi madre. Con la cudsiosi- ' probando que el Cristianismo no se puede atacar? dad propia de mi edad de entónces, hacia mil i ¿ No gannria mas el pafs conque los periódicos se mil continuadas preguntas a sor Anjela, ( este era 1 llenaran de producciones que at1·ajerun inmigt·a- el nombre de la amiga de mi mad•·e,) i ella consu 1 cion i riqueia que con noticins como Jaque nos bondad jenial a tollas me contestaba. Supe, pues, • 1 dá " El Caucano númet•o 68 '! que vi \'ian contentas i que léjos do echar de mé- Que el padre Gual, dice, envió al fraile quiteño nos los que yo creía que les parecerían ('ncn.ntos Yet·oví J al franciscano caleño Rafael O•·tiz,a fana- del mundo, estaban gozosísimas de haberlos tizat· a los pueblos para que estos los graduaran abandonado i que pot· nada cambiarían su humil­de confesores de la fé por querer persuadidos de de i silencioso asilo por las fiestas i balgazélras del que los decretos dados en Lima por el P. Gual, siglo. ¡Ah! bien lejanas estaban entónces de creet· deben obedecerse con preferencia a la lei de t 7 de que al correr de Jos tiempos se verian pl'ivadas mayo ; pero que las autoridades los es pulsaron de hasta de su pobre hogar i arrojadas a la calle ••.• la República el dia t•·es de este mes. • • • • • • • • • • • . • • • • • • • • • • • . • Dá vergüenza leer semejantes pl'Oducciones, i Cada una de las relijfosas tenia su celda ; pero se sabet· que aun se cometen tales violencias dignas engañat·on los que creye•·on que ni usm·párselas, del Japon, en un país nutl'ido con las ideas civili- allí habían de encontrar primoa·es del arte o teso- ·t zadoras del Evanjelio. ¿ Con que es un ci'Ímen en ros acumulados. Nó, ~Has no tenian riquezas; el , la Nueva Granada predicar la palabra de Dios? ajum· de su celda con~istia, en imájenes de santos, ¿Con que ese cdmen se castiga con el ostt·acismo de poco valot· ; una caja en donde guardaban su aplicado asf, sin juicio, sin sentencia 'l Es ve1·dad, •·opa ; una pequeña mesa cu donde tenían un 1 así es : eso sucede boi en un aueblo en que gobiet·- Crucifijo, i muchas no tenian sino una sencilla na el partido liberal, que hace gala de lo que de- cruz de madera ; a la puet·ta de la celda, unas bien\ avergonzarlo. 1 Oh! Dios tenga piedad de tazas con flót'es, que ellas cultivaban con esmero, ·nuestra patda i haga alguna vez justos a sus porque las destinaban pat·a adot·nat• la imájen de enemigos 1 la Madre de Dios que a ninguna faltaba. ¡ Pobre pero valioso obsequio de sencillas cristianas 1 ! ~---~---------- ----------- LAS MONJAS. Fuera de la celda,tcnia un pequeüo huerto cada una: allí cultivaba algunas plantas medicinales; tenia mas en grande el jardin, porque de este sa- A MI RESPETADO AMIGO EL Sn. Dn. VENANCIO Onnz. lían las flóres para el alta•· del templo, i allí esta- Era yo niño, cuando -mi buena i santa mad1·e me . refe1·ia que habia unas mujet·es, que, pot· amor a · Dios, abandonaban el mundo i en él los encantos i r goces derhogm· nativo, para encerrarse en un con­vento, en donde pasaban la vi(la en la OJ'acion i en la penitencia, preparándose para entt·m· en la vida ba el árbol predilecto que la relijiosa encontró al llegat· al convento ; bajo cuya sombra babia visto pasar a muchas jeneraciones de relijiosas, i a cuyo pié babia visto derramar muchas lágrimas : hé ahí las riquezas de la monja. ¿ Cuál era su ocupacion'l ViYian en santa amistad unas con otras. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ... ~ ---~-- ~-~- = EL CATO L I C O. 203 Se le,·antal>au ántes de la aurora pcll'a ir al coro ; 1 ton1aa· algun alimento pat·a tener ánimo en el tel'l'i· allí las sorpt·cdian las diez del dia alabando a ble golpe que se les prepantba. Bujal'on en efecto, Dios; oían misa, comulgaban, rezaban el rosario, pet·o como vieran que ya In pmwta pt·incipal habiu Jlomban sus pecados, macemban su cuerpo i se sido descen·ajada i que sus perseguidores estaban preparaban pat·a la etemida> Los ''erdugos de se J'indiera eulto al Dios de las Alturas, con toda la ellas, demasiado sabian lo que hacían. Sabia u que pom , ·a i magnificencia que pet·mite el Catolicismo; ellas eran inocentes, que ni ngun delito tenian ante pero si esta espolia.cion fué un hecho escandaloso, la sociedad i que cou su espulsion nada ganaba el aun mas escandaloso i arbitrario fué el de arl'ebatm· país del cual se decían gobernantes. Pero el hecho, a las relijiosas las sumas que, como dote, babian para vergüenza del nombre grnnudino, i pal'a ul­llevado al monasterio, pam mantenerse en · él traje de la civilizacion, fué que las arrojaron igno­durante su vida. Este es un lat1·ocinio contra toda miniosamente; que se gozaron en ye¡· su mat·tirio justicia i todo dererho. Hai en esta tiet·ra gat·an· i que con celo inquisitorial, no les p~t·mitie1·on que tía pnm qüe los tahUJ•es dilapiden en solo una no- juntas se asilaran en una sola enea. sino que las che el capital adquirido con el tt·abajo de toda t·epartiet·on- de cinco en cinco, en las casas de los una jene1·acion; la ·bai ptU'a qus el mas pt·ocaz# católicos, i luege, para que este singuJar i terrible co~1 una sola plumada despedaze la honra de toda dt·ama concluy€ra con sainete, publicaron a son una fnmilia; la hui para •••••. que se come- de tambm· i a ,·oz de heraldo, uu bnndo,p¡•ohibien­tan todos Jos delitos i se ejecuten todos los desór· do que se bal>lm·a de los sucesos de aquel dia! 1 ••• nes; i, solo no la haif para que unas pobl'es i sen- Pasaa·á mucho tiempo áutes de que en el mundo se cillas mujeres se l'etiren a vivit· eneeJ•t·adas en un repita un hecho tan escandaloso eomo este. ¡ To­clnustl ·o, del producto de bienes lejítimamente ad- do un Gobierno de un pueblo Jibre,m·mado de pun­quil'ido~. ¡ Oh admimble civilizacion la nuestt·a ! ! ta en blanco i enrat·ado abiertamente, sosteniendo 1 si este robo es escesivamente escandaloso, aun descomunal batalla con la pat·te mas flaca i débil lo es mas el acto de salvaje intolerancia, por .el de Ja sociedad I cual se arrojó a las monjas a la calle! este sobre Los jq¡nidos da la monj-as arrojadas de su con .. se1· escanaaloso, es inauditiil. vento ¡ condenadas a morir de hnmbre,no se oye- Yo no ví la ex-claustracion de ningun ffi()naste·· ron aquí, pe1·o si en la católira i civilizada do, pe1·o me suponia que el hecho habria estado tierra del gt•tm Bolívar, que ha dado ya tum­acompaüado de"circunstaneias botTorosas; al fin, ha a dos Pre~ados proscritos,i que queriendo ahora las mismas monjas clat·isas de Tunja, me refirie- dat· pan i asilo a las vírjenes ¡·obadas i ultrajadas ron lo que con ellas babia pasado. El encaa·gado en su propio país~· las Ha m a, les tiende ¡a mnno i les de arrojarlas de su casa les babia hecb.o saber que ofrece el hflgar que aqu-í se les arrebató. Ellas este acto tendl'ia lugar el 29 de mayo ; estaban aprovechándose de estos Jenel'Oso.s ofrecimientos ellas, pues, resignadas esperando que se cumplie- se van. 1. Qué las puede detener des pues de h_abel' ran los decretos deios hombres, i al amanece•· del sido arrojadas deJ recinto donde hab-ian pensado 28 se bailaban, como de costumbre, reunidas en mal'ir? Marchan, pues, dejan 1-a tiet·ra de. sus pa­el coro haciendo su o-racion.cuando sintieron fuer- dt·es i los huesos de sus hermanas; dejan tambieu tes golpes en las puertas que daban a Ja calle; en a sus ga·atuitos enemigos. Van llenas de fé en que el mismo instante las criadas entt·aron despav01·i· han de encontrar un claustro que les dé abrigo i uas a dal'les el aviso de que el convento estaba ro- het·manas que les abt·an los br.azos; allá como <1e.ado por soldados i a suplicarles que bajasen a aquí alabarán a Dios i entonat·án sus cantos ; no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . -- l ~~~ .J¡,:~4~"o~~íi~mp~í:,;;;,;¡¡~~s d:~ .. I,~ ~~~~ !1 1 « Nuestras cítaras están sin m·monta,.,, i ba;·o el guridad majistral : César vino a esta provincia, sauce de la tierra est·ranjera suspiramos por las acampó alli, destruyó esta ciudad, consta·uyó esta b1·isas de la Patria. >) Nó: ellas dirán como San ot1·a; i para corroborar la Ct'rtidumbre que pre­Atanacio : <( Nuestra Patria está donde se adora tende estab!L'cea·, en tan lejana histol'in, todo le , a Dios. >) I bajo el Cielo de esa Patria, civilizada servirá de prueba; una ta·adicion, una muralla, una ' i cristiana, pedirán a Dios el perdon de sus victi · ~·uioa, algunas piedras carcomidfts por el tiempo ; mal'ios. todo tendrá para ella Yoz, todo hablará, todo tes Que el Dios que les ha dado fort:1lezn paa·a so· tificará i demostrará. Pero ¿se trata de Cristo ? portar hasta nquí tantas penas, las socorra hoi ¿Se t1·ata de Jos monumentos de su vida i de los mas que nunca ; que Jes haga leves las fatigas del testigos de sus obras ? Entót1ees nada le sntisfoce , viaje i que las conserve, para que vuclv:m a su i se hace sobrado exijente. Ántes que aceptar tal Pat•·ü1 i a su convento el dia de la restitucion in testo, que reconoret· tnl hE'cbo, que sancionar tal integrum. tradidon, ella llevará hasta <.>l ridículo su purita- En los momentos de marchar las he visto, al nismo histól'ico, i dirá: ese testo ha sido intea·po­pié de un humilde improvisado altnr, postradas de lado, ese he~ho exajerado, esa tradicion oscure ~ hinojos Rote la imájen de la Madre de Dios, pe- cid a. Así se pone a repudiar, poa· sí misma, en la 1 dirle a la Reina de los aflijidos que ruégue por esfe•·a de las cosas relijiosas, Jas condiciones de e] las, i he unido mi pobre oracion tarr.bien pam certidumbre que l'econoce en la esfera de las cosas rogar poa· ellas. Hai muchos motivos para que es- profanas. 1 tas pobres ' ' íetimas me interesen i merez~an mi Esto es lo que no puede dura•·· Nó, nosotros no 1¡ compasion: son inocentes i están de~ validas; soi sufriremos que la g 1·an euestion de Jos milagros ' conservador i cristiano, i sobre todo, tengo co1·a- evanjélicos sea enta·pgada n esa bu da histórica que · zon. Ademas, CHando mi padre me enseñaba a destruye con una mano lo que edifica con Ja ot1·a, ' odiar a los Tiranos. mi madre me enseñaba a com- i eambia de pesos i medidas en Ja apreciacion de padect.w a los débiles. Por eso las con padezro, los hechos, segun las necesidades de la causa. pea·o compadezco mas a sus vea·dugos. Véamos, pues, qué se pide como condicion de la I como sé que U. participa de mis ideas a este certidumbre bistóa·ica. respeto, he puesto su nombre al frente de rste La crítica qulcre en los hechos referidos pm· el a¡•tfculo. RAFAEL Pn~A SoLANO. historiadoa·, los caractéres de unn publicidad com­pleta; quiere que esos he<·hos sean de pt·opo•·cio- Santarosa de v''itervo, 2 de octubre de 1864 • nes bastante vastas panl ser apreciados pOl' la . CONFERENCIAS DEL PADRE FÉLIX. QUINTA CONFERENCIA. ( Conclusion). H. La crítica anticristiana está obligada por el buen sentido a susc1·ibir la realidad de los milagros de Jesucristo, o a desvanece¡· toda certidumbre his­tó• ·ica. La negacion de los hechos milagrosos re­feridos pot· el Evanjelio, la somete a una contra­diccion racional eu que la ciencia de la histol'ia debo perecer rntera. Hai una Jei en la historia que no puede destruh·­se porque es una lei del mundo moral mismo, es 1 esta : cuando los hechos refel'idos en Jos libros reunen todas las condiciones capaces de gm·antir su certidumbre, es imposible negarlos sin destruir al mismo tiempo toda ciencia histórica. Suponga­mos que los hechos referidos en un libt·o cualquie­ra of1·ezcan los tres earactéres siguientes : que sean de una publicidad competa ; de un intea·es soberano ; i que el libro que los refiere presente Jos caa·actéres de una veracidad absoluta, i el sig­no de una incerruptibiliCJad perfecta : yo pa·egun. to ¿ cuál seda el res u 1 tado de una crítica que tu­viera la audacia de negar e'ios hechos o de revo~ carlos a duda 't Manifiestamente ella zaparia por su base ·la ciencia histórica, po1·que suprimiría la razon radical de aíh·mar un hecho cualquiera de la historia. Es indispensable admitir para cada hecho i pa­ra todos, un criterio de certidumbre histórica, a ménos que la crítica tenga dos pesos i dos medi­das a su gusto: que destruya cuando quiem pa­ra lm~ hechos relijiosos, el fundamento de certi­dumbt ·e que asienta sin vacilar para los hechos puramente humanos. Si quiere referirnos, por simple vista; que estén bastante inmediatos al que los refiere, para que la distancia no los rol>e al hol'izonte de la mirada ; quiere que sean vistas i atestiguadas poa· un número de individuos sufi­ciente para que el testimonio de cada uno se for­tifique po1· el de todos, i para que la unanimidad en la luz de una evidencia comun, uñada, si es posible, nueva claridad al t·nyo de la evidencia individual. Acostumbrada a la ilusion de lns vi. siones solital'ias, lejanas i microscópicas, pide en Jos hechos que la pi'Oponemos creer, uo solamente propót·ciones tanjibles, sino aun tal aproximacion que permita verificaa· con la mano la certidumba·e de la mil·ada, i exije tal publicidad i tal número de testigos, que el hecho referido se presente como un acontecimiento público, como un espectáculo popular. ¿Qué mas pide aun para garantil· la certidum­bJ ·e de los hechos referidos por fa historia ? Pide que tengan bastante interes para pmvocar la sim­patía de unos, la repulsion de ott·os, la atencion de todos. Quiea·e que amigos i enemigos miren, examinen i j\11guen el hecho sobre el cual impor­ta a cada uno como a todos conoecr la ' 'erdad, nada mas que la vea·dad, pero la verdad toda. Si, como lo exi.fe, hai en la supel'ficie del hecho 1 una luz que fija la mirada i la obliga a ver, exije aun que en su fondo haya una importan­cia intrínseca que se npodere del alma i le imponga la atencion con el imperio de un interes verdadea·amente sobet'ano. Para que un hecho pue­da, segun ella, ser colocado en la historia con una certidumbre pea·fecta, no basta que tenga propor­ciones que puedan ser abrazadas po1· la simple vis­tit, es neeesario que escite un interes que obligue a mil·al'lo; i en esto tiene ¡•azon. A lo ménos es cier­to que cuanto mas un hecho toque por su natura­leza al fondo del alma humana, a sus amoa·es i a ' sus odiQs, a sus costumbres i a sus pasion{ls, a sus Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~L CATÓLICO. 206 vjrtudes i a sus vicios, a su vida i a su destino, 1 Véamos, pues. Pedts én Jos hechos rE-feridos un mas seve1·a, continua runiversalmente lla debido caráctet• de publicidad que los haga visibles i pal­set• juzgRdo, i pot· consiguiente, mayor debe se1· la pables para todo sentido impat·ciat. En horabue-convicdon que él pToduzca i la certidumbre-con na; pe1·o os conjut·o u l'espondernos ¿,de cuáles que se afirme. hechos' se tt·ata en nuestt·o Evanjelio 'l .Al oíros, ¿Qué p1de, en fin, como condicion de certidum- se creería qu.e ~es u~ no hizo Jos mila~ros que .re· Í' b1·e histól'ica? Que los hechos sean refel'idos por flerc el EvanJelJO, ~mo en secreto, 1 por ~ec1l'IG r nu tores que ofrezcan todas las garantías de since- a~¡' a Jl?.te~·ta cen·ada .¡oh sofista~ 1 ¿ Osms de-r • ridad que puede exijir la razon. Quiere pot· con- cu:lo deveras'l ~ Cmíles sol?' ~os m1lagros hechos secuPncin, que los autores no tengan ni un inter·es as1, 'l. ¿ El del .ciego ~e lH\cJmJento 'l ~ ~1 del ~a-l t individual, ni un interes colectivo en pt·opagat· el J'a1ttico de tl-emta a1~os.? ~La rurac~on de diez engaño : porque aunque el hombre puede mentir, lep1:osos? ¿La multt~hca~IOD de los pan~s en el .. la natUJ·aleza ¡ el burn sentido están de acuerdo en desterto ante la multitud? ¿La resurrercwn del dEclarar que no miente de ordinario sin una razon hijo de la · viuda de Naim? ¿.La resuneccion de l que lo intet·ese, en e\ 'engaño: diee' la verdad por ~áz.a~·o? ¿ D.ónde encootrais ~n est?s. hechos lo r {a verdad, pero no-dice lo falso por Jo falso. Sin mvJsJble, lo un palpable, lo ~mcJ·oscoplCO '! . ¿En embat·ao r nun se quiere para creer Ja 1·elacion de un dónde en estos hechos cumplidos en pleno dw, en auto¡• qu'E', no solamente le sea inútil el engañQ, 1~ p~aza públir~, delante de la multitud que aplau­t sino que le sea moralmente imposible;que ~a natu- dm 1 de los fan~eos que. munnu~a.ban,. en dónde, t ralf,za de lamostrado que , espet·ar de su tentativa de a·ehabilitacion i de sus un hecho sobrenatuml cae como un hecho natuml · ens_ayos de apoteosis hechos en favot· de un hom- en el radio de la mirada i bajo el imperio de la ; bre estigmatizado con el desprecio i el deshonor? certidumbre. Pot· qué pues negados'! ¿ pot· qué no Ah I bien lo sé : debian espet·at· una participacion puede haber milag•·os, o pot· qne el mila g ro no efectiva en su pt·opia infamia, un reflejo de su ig- puede se•· demostrado ? Pero nosotros hemos ce­nominia en lugar de un reflejo de su gloria. ¿ I JTado delante de vosotr·os esas dos salidas por don­estos hombt·es habrían querido menth· para con. de la crítica pretende deslizarse para escapar a la quistar tal resultado? ¿ I si 1-o hubieran querido, lójica : el milagr·o es posible i puede set· compro­habl'ian podido engañar? ¿Quién no comprende hado, i no es preciso para que lo sea llamar a una la imposibilidad moral contt·a la cual se haiJ¡·ia es- comision científica o a un at'eópago académico. tl'ellado el engaño cvanjélico? ¿En qué época su- Los Evanjelios oft·ecen todas las condiciones que ponet· que se consumó ese engaño? ¿ En el pl'imer la crítica exije para la certidumbre histórica: ¿es-­siglo cristiano? ¿ Pero cómo, si entónces vivia tas condiciones son falsas, insufieientes, incom · aun la mayor paa·te de los testigos, i estaba ahf pletas? Entónces ¿por que las exije 'l ¿son con· para desmascarat· la intt·iga i confundit· la impos- cJuyentes i decisivas? Entó~ces ¿ pot· qué las re-­tul'U ? ¿En el siglo segundo ? ¿ Pet·o cómo, si en- e usa? tónces ya los evanjelios tales como se leen hoi,, i Ved señores en qué cít·cu1o rueda aquí la cd.tiea como se los e~lcuentl'a en los P~dres eontempot·a- anticristiana en presencia del Evanjelio. Al mismo !leos~ se hab!an hecho la pr?p~edad ~e todas las tiempo que se vé obligada a reconoce•· que el , Iglestas, 1~ le1 de todos los cnstJanos, 1 la regla de Evanjelio en la relacion de los milagr·os, ofrece toda su vida ? ¡ Cosa notable ! nada parece mas todas las condiciones de la veracidad histórica fácil, al primer golpe de ~ista, que un convenio proclama que no es de ~n cabo al otro, mas qu~ entt·~ !?s ~póstoJes pat·a m ventar la l~yen?a tan- una gran mentira histórica .••••• Pet·o, dice ella, matmpca, 1 nada apru·~~e mas cont•·adJCtorw ~ las el Evanjelio no es falso en todo; el Evanjelio es leyes mmutabl~s que l'IJen l.a naturale~a humana, siempre, a pesar de la leyenda milagrosa, el pri­cnando se consulet·a despacio. En el ttempo de lo.s me1·o el mas bet·moso el mas verdadet·o el mas Apóstoles i de sus discípulos, el'a demasiado pron- subli:ne el mas divino de los libros : el crr~n liiJro t~; ,despues de los A~óstoles i de sus ~nmediatos del pueblo 1 ..•• Aquí tcneis el colmo de la con­di~ CJ~ll!os, er~ demas1ado tm·~e. 1 ~m ~rooto al tradiccion filosófica, de la mistiflcacion relijiosa i prmc1p10, mm tarde despues, Imposible Siempt·e ! de la bu da histórica: el mas hermoso, el mas ver- Haced lo que querais, no desvanecet·eis esta dadei'O i el mas santo de los libros ha venido a se1· conclusion que salta a la vista por la fuet·za de las a Jos ojos de una pretendida ciencia i sm·á bien eosas i .la natut·aleza ele )O¡S hombt·es. Los autot·es pronto para toda la humanidad desencantada un te­del Evanjelio no solamente no tenian interes en 1 ji do de mentit·as históricns i una compilacion de fá- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ':~~~~'~ -~-=--=~~== ~~~~~~~~ ·~~~~ f bulas u cual mas a·idículas;i al ta·aves de esas páji- 1 así la situacion, se encuentra uno embar:azndo p~ra 1 nas mas bul'lesras que divinas, la ensei'lanza de la encontra•· las palabms que la espresen 1 parn pm-mas alt:t verdad moral se presenta bajo la salva- tar los sentimieutos que ella inspira; pero tiene .. a gurdin de las mas grandes ficciones histól'ieas l lo ménos el mérito de set· franc-amente presentada ¡Ah ! si este Evanjelio os place, guardadle pt.ra i netamente definida. ~ ~n realidad,, sup.rimido el vosot ros. Nosotros no le queremos porque es el milagro como hecho d1vmo, E-sta h1pótests es des­Evanjelio de la menti•·a, de la hipocresía i de la de lurgo la que se p1·esenta al pensamiento. Jesus .cont¡·adiccion 1 no hizo realmente mila.gros, pero quiso persuadh· IU. que los hacia; esplotó en provecho de su gloria la l~n fin, señe1·es1 lo que debe hel'fmos sobre todo ignorancia humana i la credulidad popula•·; quiso ·, ·en la nrgacion de los milagros de Jesucristo, es la hacer del engaiw meditado i de la seduccion calcu­, ..contl'adiccion en el carácte,. mismo de este Divino Jada, un pedestal a su persona i un resorte a su ·¡¡ Sét·. La Divinidad sola puede sostener sobre su ambician, i para esto representó el papel que se .frente la aureola de\ Taumaturgo. Suprimid a destino a sí mismo. Hombre, se burló de Dios, l : .Dios, i e\ Taumnturgo no se compt·eode. El Cl'isto finjió el milagro por artificio i dió por operncion : .como tal se hace mil veces mas inesplical>le que divina la picardía humana. Pero este papel no Jo 1 sus milagros. jugó una vez sola, sino mas de cien Yeces; no un 1 'Yo tomo mi Evanjelio tal coma lo he recibido solo dia, sino muehos, i siempre con tan rat·a babi· 1 ·de las manos de la bisto•·ia, i mi Cristo, tal como lidad i con tan prodijiosa posesion de sí mismo, , 1 lo encuentro en mi Evaojelio: un Cristo ve1·dade- que sorprendió la buena fé populat· sin desenmas- '' ramente Taumaturgo, marchando en medio de <.>ararse i tl.·aiciona•·se ni una sola vez. ' esa plenitud de prodijios que tienen al ,pueblo en Hé aquí la primera situacion que imajina la cri-la est updacci on. Jesus dice al pat•alítico: levánta- tiea en frente del Crist,o Taumatmgo i de los ·pro­ ·¡ te i m: l'Cha; i el paml ítico se levanta i marcha. dijios ejecutados por EL. Yo no pregunto si tal :.· • 1 · Je 1 s 1 us d ice al lepro 1 so :J Y o lod .q.uierLo., , sé curadd~')d. i papel es posible: no pregunto si este Cri 1 sto in- 1 e eproso es curac o .. esus 1re a aza1·o ten l o comprensible, podia pt·etender salirse con e pape en su podredumbre: J...~ázaro, sal del sepulct·o i de cbal'lntan,tan audaz e impudentementeatribuido ven; i Lázam sale del sepulcro i viene. Así, al por una crítica sacrllega, al Dios que adoramos i . ; ~e cir del Evanjelin, es Jesus quiet;t interviene; es al hombre a quien ella misrr.a pretende estimar i ' .EL, el que ,dice estas palabras .; EL., el que dá ~se venerar. Pregunto sí a a: odo corazon noble, a toda . ' .manda to; EL, el que aparece, en una palabra, co- conciencia incorruptible, a toda intelijencia lucida, 1 mo el A uto1· principal de este d1·ama taumatúa·jico ¿quién podrá soportaL' la idea de un·CI'isto como desal'l'ollndo pot· el Evat}j elio .. i sobt·e todo por San este Ca·isto? El engaño en aceion, la hipocresía en Márcos. pcrsona,la astucia i la truhanería en permanencia, Hé nquí hechos histódcos, en que Jesus apa1·e- ¿ ¡ en quién? En la mas grande flgura de la bis­ce manifiestamente en pe1·sona. Vosot1·os os ha- tol'ia, en el Reformadm·, el Libertador, el Benefac­beis utre,·ido a decit que los prodijios · que se le tor de la humanidad, .jnmortalizado por este papel · : at•·il>u yen son f¡·ecuentemente : " la obra del de encntcijada, por esta comedia de saltimbanco : " pu e b lo mas que la suya; que es difícil distin· que el ménos honrado de vosotros no aceptaría ¡ ·'' guir los milagros que han sido atl'i}?uidos a Jesus . nunca _para sf. '' por la opiuion,de aquellos en que EL ha conseu- Pero la PI'etendida ciencia nos di<:e: "váis mu " tido en representar un papel activo;" pero sea léjos : nosotros no p 1·etendemos asignar a Cristo o no de buen g•·ado, la hi ·toda os J'uel'Za a atl'i~ un papel que miente a la historia i subleva la con­buirlc en los milagros evar~jélicos .una intervencion .ciencia." Ya lo sé ; la crítica ·se esfuerza con to­pe• ·sonal, so pena de reducido a una _pasibilidad ·dos los artificios del lenguaje i del pensamiento, en que s el'ia, aun en un hombre vulgm·, el mas sor- atenuar sus insolencias¡ en disminuir sus blasfe­prendente i el mas imposible de los milagros. mias. "No, dice ella, nó; no .es necesario supo- ·Pero si Jesus tiene en los milagros que le atribu- ne1· en Cl'isto TaumatUI'go esta premeditacion de.l , 1 ye el Evanjelio una intervencioo ''erdade¡·amcnte engaito reflexivo i del a1·tificio calculado: J'esu-pe• ·sonal; si eso~ p1·odijios son \'erdader.amente Cl'isto tal vez no busca dit~ectamente pe•·suadir al suyos, es preciso concederle ante sus propias obras, pueblo que EL hace milagros." .¿Pero -entónces una sitnaeion, una actitud, una m~mera de se•·, d~ qué hace? Lo deja creer. No tenia necesidad de pensar i de juzga•·; es preciso que EL mismo tenga adelant(lrse a la m·edulidad popular; la credulidad una idea franca i definida de su vida taumatú1_jica. popula1· iba delante de ÉL. El pueblo, bajo el en­No se puede admitir entre el hombt·.e i sus ob1·as, canto de su palab1·a, se apasionó pot· exaltarlo: su entre el Taumaturgo i sus milagros una situaciou admiracion quería darle una aureola, i puede ct·eer­equívoea. El Taumatmgo, sean cuales fue1·en sus se, continúa diciendo la crítica mui celosa aquí obras, no puede se1· para sí mismo un enigma, una de la gloria de Cl'isto, qJtB le imp~eso el r~ombre mistificacion. Es fue1·za que EL se conozca,sc ro m- de Taumaturgo, i que ~L no n¿sistió m.uchu. ~us prenda i se juzgue; i -en tal vh·tud, pt·egunta aquí milagt'os fuei'On, pues, l.u obra de la admirac10n la razon humana¿ qué situacion intelectual, que populat· mas bien que de su potencia pe1·sonal ; .i actitud m01·al dais al Taumaturgo que yo coloco se puede decil· en cierto modo, que fué Taumaturgo aquí frente a frente con sus .propias obras? No Yeo ¡ exorsisttt apesai' suyo .• ¿Por qué había de resis­sino tJ'es hipótesis iml}jinables para pt·oc u~a1· defi- tit· nl entusiasmo que le llevaba a la gloria ? ¿Qué nir esta situacion i fijar esta actitud. le obligaba a destruiL· por sí mismo un eJTOl' que Ln primera hipótesis puede reasumirse en estos hacia su fol·tuna i favo•·ecia el triunfo de su idea?» términos: JesucL'isto sabe que EL no hace milaga·os, En esta segunda hipótesis, como lo veis, Jesu­pero sabe tambien que una aureola de Taumatu•·go rl'isto no pretende seduch· al pueblo sino que se puede servh· a sus designios, i procura persuadil' aprovecha de su en·or. El Taumaturgo, en esta al pueblo de que hace milagros que en realidad no segunda situacion, no dice: e< quiero engañar n la hace i que sube bien que no puede hacet'. Desc•·ita multitud i persuadirla de que mis nJ'~ificic.s son Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 208 EL CATOLICO. 1 __,.....~,.....,...... ...... -.....___-."""-_::'......,.__.........._-·-,..-....f"""-.-...._........_.-.....-.,.._._~ ........... · ,......r.,-...~~""'-"'-.-.......-..... ............ ---..r--.r-.~,.....,._~ .......... .-.....,...._,,......,....~........_,.....~......_r -- -~. ,¡ milagros: no quiero mentir i engaña•· basta este (.cia; de que la vida r la mue1·te estaban pendienteS punto. >) Pero sí dice: « El pueblo me cree Tau- ¡ de una palabra suya; de que era /zijdo i de res u­! o sé que no soi ni lo uno ni lo otro, pero ¿qué citar todo. Esta em su idea fija, su conviecion unpot·ta? El pueblo quier~ c•·eerlo, i no es a mf a sincera, i en esta idea estaba su fuerza, en esta qmen toca desengañarlo. El me supone un poder conviccion su podea·, i en este bello error su for­sobrehumano para curar sus enfe1·medades dar tuna." vista a sus ciegos, oído a sus sordos,. i la vi.d_a ~sus Esta última suposicion tiene algo de tan mons­muertos; sea, finjamos que curam6s a sus enfer- truoso, que la pa1abra- cristiana ca·eeria deshon­mos, que devolvemos la vista a sus ciegos, el ofdo rarse at emprend('r refutada. Suponet· que Jt'su-a sus sordos, i la vida a sus muertos. El mismo cl'isto, aun considerado solo como hombre, como me dá pot· su erro•· el p•·estijio que necesito, ¡ con tejislador-, com'O - refórmad01', como sábio, en fin, est'e prestijio el podet· ¿ po1· qué no servirme de esto se vió reducido a representar el pnpel mas que ri..­pa•: a el cumplimiento de mis designios?¿ por qué dículo de un hombt·e que al verificar los prodijios· q~1tarle un errot· que obra en su provecho i en el que refie1·e el Evanjelio·, no tenia ni aun el vulgar mw .. ¿ Pam qué? Si yo protestara· de mi impo- hoo01· de saber lo que hacia; ¡·educir al revelarlot·, 1 tencm para hacer el milagro, creería, aun en el al doctor, al reformadot· pot excelencia n las tris- ¡· 1 mila~ro negado po1· mí : cedamos, pues que es tes proporciones de un monomaniaco que se es ti­prec1so, al torrente que lo arrastra ácia mf ¡ a mí maba en lo que no · era, i que cl'eia hacea· en renli ·· ~on él, i dejemonos llevaa· del soplo de este bello dad milag•·os que no existían sino en su imajina- 1 1 fecundo error que debe produciJ· a la ,,ez la glo• ciou; es en verdad una cosa tan ridículall'~nra '~· ria de mi nomba·e i el bien de la humanidad.»· blasfematoria i tan sacríleg.amente· absurda,. que f . Evi-dentemente, señores, si Jos milagt·os deJe- ante ta_l exceso de insolencia i de impied:ld, el ra- ' sucl'isto son falsos i de ello está ÉL convencido a zonamtento se escapa como el ar·ma se cae de las lo méoos en apariencia la mejor hipótesis es e~ta manos del soldado helado por la nieve. No se pam salvar el honor de su carácte1· ¡ la interrridad puede hacer mas que entt·egaa· tan solemnes locu:.. de su virtud. Jesucristo no es bellaco merrtii'OSO' ras a las represalins vengadoras del buen sentí~(} i seductor en p1·imera línea, 0 si puedo' decil'lo así, indig~ado i ~e la conciencia sublev~da. . en Ja m~s alta potencia ; prt·o es mentiroso de se- As1 un a~1smo condt~ce a ot.l'O a~1smo. r..a. hm-gundo orden, en segundo grado, siempre mentiro- da de u~ mcompre~stble mtsteno, os aa'J'O.Jfl rn· J so. ~la perfidia que engaña, sustituís la conni- otro mas t.ncompa·enstble aun •. Pa1:a sacat· ~va~l.~e vencta que disimula, al engaño de la palabra i de en J~sucnsto el> bono~· de su smcer1dad, le mfhJIS la a~C"ion, sustituís el engaño del silencio i de la ~1 est1gma de la estup1Clez. Pa1·a que Et no sea un abstencion, pet•o siemp1·e el engaño ; quitais así m~o1·at, la fuerza de las cosas os reduce a _hacel'lo el rayo mas puro ¡ mas bt·illante de su Divina un msensat?· Para s~pone1· que no engana a l?s - _ figlll'a ; rayo brillante como una estrella sin man- otr?s, ?s , .e1s const1·enalos a suponer_ que ~e engana cha, colocado en la fl'ente de Aquel que dijo : Yo a st, mtsmo. como no se puede enganar. smo el que soi la verdad. I el gran RefOJ·madot• del mundo, este loco.; .• para conservarle una mom.hdad Yulgar el mo.delo, el ideal de la humanidad, desciende a ~e despoJaiS del mas vulgat· ?~en sentido. Do uno las mezquinas industrias de una política vulgar I· de, otro modo, vuestt•a cn.ttca,. desfigut·ando st1 que si~ue el viento ~e la OJ}inion para conquistar ca•:~cter, .le marca_ ante. la h1~to~·1a con ~mo de d_os la glon.a. No querets que Jesucristo sea un tu- bo11 o~es. o engnnadol o. en ganado, o! npost~1 o nante, 1 lo. bl!~eis un titiritea:o ; ¡ es aun mas ver- !oco; 1 ~e una o d~. otra ~a-ne.~·a nos da .. un c.~·~~to gonzoso, hadiCho Lacordcure, .se¡• titiritei'O que mcon?Cib!e, ~n 9us.to mtsteno, un C11sto ftltsO, bellaco. Pero vosot 1·os )o qu€reis hacer descender un Cnsto JI~UlJmm·¡o, mco~1~r~nte; ab~urdo,. en una mas aun; lo haceis un inst1·umento pasivo de palabra, mll veces mas dtftct.l, mas ~mpostble de exijenci,as populares, un esclavo que m€ndiga el ~;omp~·ender que todos los mtlagros ejecutados po.r fav.?r publicQ., una rspecie de Taumaturgo forzado, EL mtsmo. . ~ , • -fi.OJlendo curar enfermedades que no cm·a ¡ res u- Ya .lo vets, sen~res, .ra. cl'JtJCa m~sayando negar Citar muertos que noTesu<.'ita; condenándose a los mJlagi'?S .del EvanJeho,. l''lcd.a 1 se est1·ella en un .papel mism·able de que el menor inconveniente la contradiCCJon: se golp~~ 1 se bte1·o con estas. tres sena hacerlo avergonzar de sí mismo, pt·esentán- cosas que no quebrantara 1 que desba~at~n stem­dolo a sus pt•opios ojos pt·ofundamente ridículo ¡ Pl'e sus ataques.: el caracte1· de ~os crJstaanos, que el resultado pl'incipal seria mostrarlo· a los ojos de cree~ en .lo~ milagros de Jes~cnsto: el earacter todos profundamente inmoral del E\'anJeho que los refiere, 1 el carácter de Jesu- La cdtica ues la d d. , . . cl'isto que los hizo. 1 bajo esta triple relacion, para 1 . ' P ' .(.nza a e sus ultJmos atrm- proporcionarse el sobet·bio place1· de negar nuestt·os e leramientos, .. no- tiene mas que nna salida para milagt·os está condenada a aceptar en el órdeu ese~ par a la lóJlCa que la persigne, i salvada sin- moml l~s mus inc•·eibles e(. imposibles de todos los certdad que es el rnsrro dominante en Ja ficr · d · ' · · C•·isto. Pero esta S11Ida conduce de u ourat .e mllagi'Os. No tememos, pnes, de.CJr a la h~z bn-t. d' . d na a 0 la liante que b1·o ta de esta demost•·ac1on para Siempre l con 1 a_ Iccwn' e un nusm·do a otro absurdo. Por científic·• i popular · sí yo creo que Jesucristo rs lí eso asienta que e' puede admitii'Se CI e.· t 1 . . (. . ' . . cr. ( ue 1,ls o 1ac1a DIOs, porque ha hecho milaaros para comprobar sus nnlao1 os, con una perfecta buena fe· CJue no n· · 'd d 0 •• ~ 1 • ' SU lVllll U • quea1a enganar tota mente m a medias, i que al ------------------ b hacer ,su~ obras 1 re1~utadas milagrosas, se engañap --A consecuencia de la dimision dada por Ga-a a SI m1s~1o e pnmero,ca·eyendo hacer mitacr 1·os ribaldi de sus funciones de Gmn Maestre de los 1 que en reahdad no hacia. El incienso de la ;va- masones italianos, todas las Jojias de su jurisdic­sion, continúa, se Je había subido a la cabeza. lo cion fue1·on convocadas pat·a el 15 de srtiembrP, ~abia em~~!·iagado el humo de su gloria, i el fa~a- para clejide sucesorJ que será probablemente l\1. t1smo rehJioso anastrándolo a su último límite M01·dini. ~ Jo babia persuadido de que la natUl'aleza }e Obede: Jl\IPRENTA CONSTITUClONAL-POR NICOLAS PONTON. 1 't~~~~~~~~~~~~~~~~~~i Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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El Trovador: periódico de literatura i costumbres - N. 2

Por: | Fecha: 19/05/1850

PERIODlCO DE LITERATURA I COSTUMBRES. TRIM. l • nOGOT! 19 DE llUYO m~ 1850. NUM.2. . EL TROVADOR. El número anterior de este periódico salió lleno de errores •••. de imprenta; mas como ya nadie tiene fe en nada, i mucho ménos en laJé de erratas, .deja­mas al buen juicio i prudente criterio del piadoso lector, enmendar i correjir aquello de sociedad por soledad, mi pe­riódico por un periódico, i otras cosas de no mucha entidad, pero que deslustran i afean el papelito, i ceden en mengua i desdoro de nuestra correcta péñola. El presente número no sabemos toda­vía como saldrá, pero los yerros que sacare no serán voluntarios: serán parece? -No es él, señores! ¡ no es él! -Pero, alma de Cristo, ¿ por qué no ha de ser él? ' -¿No veis, les contestó, que lleva las manos en sus propios bolsillos? Si las tu­viese en los de sus clientes, entónces no digo nada. LA!1ENTABLE E~UIVOCACION.-¿ Qué tal, Timoteo? preguntó unjóven a su cria­do ruego que hubo concluido de vestirse. ¿ Te parece que estoi bien? -Mejor es imposible. Si se ha con­vertido su merced en un lean hecho i de­recho. -¿ Qué sabf:\s tú lo que es un leon, animal, si jamas has visto uno? -¡ Cómo que no! Esta mañana he visto el que tiene don Patricio en su ca­balleriza. -Grandísimo animal, no ves que lo que has tomado por leon no es sino un burro con seis palmos de orejas? -Me pesa haberos ofendido, pero cred­me, os pareceis mucho al leon de don Patricio. GRAN TIRADOR DE PISTOLA.-No ha mucho se verificó en Madrid una apuesta mui singular a la pistola, entre MI'. Al­fi'edo Jeniole, frances, i MI'. Mamby, in­gles. El primero de estos dos señores ganó al segundo once onzas de oro, por haber disparado otras tantas vczes segui­das a un napoleon de plata , puesto en la punta de la bota, entre la suela i el cuero, dándole siempre en el centro con la bala, que disparaba verticalmente colocando la mano a la altura del pecho. Imp, del Neo-granadino, por R, González. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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