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La Mujer - N. 11

Por: | Fecha: 07/12/1895

J . -. Directores: RI Z y :E' A.R SERIE I } Bogota, Diciembre 7 de 1895. { NUM.ll LA M U J E R mal, en los días de supre1no es- ........ v ••••••••• ••• .., .... ....... """,.~ ..................................... A., ........................ ~. plendor )7 de grandeza de aquella época, cuando el doctor D. Dá- :oos INSTX'.l'UTOB.AS maso Zap~ta presidía, y hábiles é · Eva y Paul~na Gooding s~n dJs 1 instruídos maestros i.~culcaban en diamantes un1dos que refleJan la la mente de la.s n1nas toda. la misma. luz y fonnan una joya. ciencia que poseían y cuanta debe cuyos resplandores alcanzan, no poseer un~ tnujer. solamente á Bogotá, sino ta1nbién Eva. Gooding, admirablemente á todos los lugares á donde ñiñas constituída para. aprender y para. educadas por ellas llevan la civi- enseñar, bebió en aquella abun­lización, la moral, la cultura. y las dosa fuente, y tuvo para derratnar dotes brillantes que adquieren en despué · en la sociedad, á torren-el Colegio Pestalozziano. tes, la virtud y la ciencia. Recordamos con ternura y con A 1nante hermana maestra ca .. placer la. y~ lejana _época e~ la riñosa, llevó á su lado <Í Paulina, que Eva, tuña gent1l Y g:ac1osa., no meno inteligente, no menos se educaba en ~l Colegio ue.la dulce que ella, y la. identificó con Merced, descubriendo grande In~ oó:!u se'r la hizo su jo·ual su com- . h . 10> , b ' teligenc1a, mue a ternura,_ un In- pañera, su amiga, su colaborado· me~so am?r por sus campaneras 1 ra ; y juntas, y abrazadas, han se­anl~ gas ; s1en?o el ~odelo de aph~ guido el sendero de la vida, apren .. cac1ón y de fo t'mahda.d, Y lleván- diendo enseñando haciendo el dose los pre~i?s en todas las cl:t- ·bien y' levantando ~na generación ~~s á que as1st~a. ~os par:ce ~un de jóvenes n1orales y cultas que se ver su cabeza. 1ntehgente, Inclina- han difundido en tod~ la Repú­da sob~e la la bo~' .Y los borda4o~, blica, y que son en las poblaciones 6 su mirad~ placida Y serena fiJa en donde residen, el encanto de 8~bre los hb.ros de texto ; ~ Y vol- sus familias, la alegría del hogar VIendo, al rutdo que nuest-ros pa- y la honra. de la sociedad á que 808 ha.cían en los soli~arios claus- pertenecen. tros, como sorprendida, sus her~ E p 1 . G d" n· · h · t - va y au 1na oo 1ng, 1rec- mosos OJOS 3.Cla llOSO ros, prena... t d 1 C } · p t l · d d ·- d t oras e o eg1o es a ozz1ano, 0 ~ e tar~!l 0 Y ~ ernur;. d d merecen las más vivas simpatías i uc 10 Iem po ?' pasa do es e de sus hermanaS' las bellas y cultas entonces. Eva., cree1endo, esarro- 1 b" d 1 · d d · 11 · d f' · 1 t d 1 co om lanas, y e a soc1e a un Ca~ o.se dSlC~ y ;ora den J ; testimonio de aplauso por SUS ser- O ~b~16° e da ~r6ce ' en odn e vicios á la causa de la instrucción. rec1 1 una e ucac1 n esmera a y cornpleta, pasó á la Escuela N or- ?t. R. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 82 LA 1\IUJER Cotno ofrecímos en nuestro nú· mero anterior, y como un tributo rendido al mérito de la señora Eva Gooding de Cárdenas, colocan1os hoy el discurso que pronunció en la sesión solemne de distribución de prernios en el Colegio Pest~­lozziano, el día 25 de! mes de N o­viembre último: DISCUBSO la virtud son las lidiadoras ; y en ho­locausto para la Patria, un año gana­do en el bien fecundo de la instruc­ción, y no un año perdido en los em­bates fratricidas de la fuerza, que todo lo aniquila y todo lo mata. La mujer colombiana pide al ciu .. dadano de la Patria paz para la edu­cación del hogar ; le pide enseñanza para. honrar la sociedad y el país ; le pide no mayores odios y rencores de parti1o, sino el olivo de la paz y los fúl~idos destellos de la concordia. leido en la sesión solemne del Colegio Pestn- uiudndanos colombianos! La mu .. lozziano, en la noehe del~;) de .• ." oviembre do • ¡ f · ·1 d 'l 1::>95, por su Directora la seuora doíiu. Eva Jer, con a uerza ClVl iza ora y mu- Gooding de Cárdenas. tiple de ]a instruc~ión ha de impedir todas las guerras fratricidas, y ha de Señoras Y Señores. convertir el plomo de sus disparos y En silencio so halle yá el vivac del los cuarteles del soldado en útiles y campamento; quieta est:i el arma del edificios para !a Escuela, el Labora­ciudadano colombiano. Empero, la torio, la Universidad y la Academia; Patria, sí, siempn~ se halla dolorida y las rentas .malversadas y las rentas por la sangre de sus hijcs, vertida no milicianas en tesoros para la ense­en sus campos de la industria y del ñanza. La concordia y la paz darán trabajo, sino en los de guerra á muer- escolares y no combatientes, ciuda­te entre hermanos, en los de de ola- danos de la inteHgencia que han de ción fratricida. honrar la Patria con su pensamiento, Circunstan~ia de honda amargura y uo ignorantes, 6, cuando menos, para Colombia: homrros capaces do la degradación En tanto que los hombres, todos, del carácter. se alejan del trabajo y empuñan las ¡ armas de la muerte, la enseñanza na- Eu todo el mundo la civilización cionu.J, de interés público ó de interés· se ha ido por el amplio y profundo privado, desfallece, decrepita, por cauce de la Escuela, así como la cien­falta de Escuelas, escasea de medios cia médica repentinamente ha para­de sostenimiento y faltan educandos do, absorta, en su antiguo camino de en sus aulas. En tanto quo los hom- atonía, para emprender, glorificando bres, todos1 esposos, hermanos ó hi- el siglo XIX, la senda portentosa de la jos, van alegres á zegar su sangre por microbiología. sus convicciones políticas, las mnje- Asombro son las Escuelas de co­res, madres, esposas ó hijas, nos que- mercio y Conservatorios franceses; damos bañadas en lágrimas, tristes y las bellas lecciones de :fisiología po­huérfanas, ora por la soledad en que pular de Inglaterra, los prodigiosos quedamos, ya por la falta ~~ educa- inventos d~ s~s Maestras-el Fíló­ción para el hogar y la faro1ba. grafo, el Antmometro, el Geodosco- El soldado de ayer, vencedor ó pio y las esferas celestes-y las 2,500 vencido, ha bajado sereno y heroico Escuelas de Nueva Gales del Sur; á la tumba del combatiente, ó ha tor- los Estabiecimientos de educaci6n nado radiante de los campos de des- para ciegos y sordo-mudos de Ma­trueción. En cambio, las mujeres que drid; las Escuelas alemanas con sus llevamos la ponderosa carga de la maravillosos aparatos objetivos y rico enseñanza, les ofrecemos, no sin gran- menaje, desde el taller de la modis­des esfuerzos y sacrificios, por entre tería y de la cocina hasta los mono­vicisitudes y cont.ratiempos, por entre mentos plásticos del Colegio Pesta ... escollos y rompientes, solemnidades lozzi-Froebel, de Berlín ; Jas Escue· de esta, clase en que la inteligencia y las de dibujo zoológico de Noruega y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I.JA l\1UJEH 83 del reino de Italia : las Escuelas in- En la lT nión Americana el Estado, dustriales de Bélgica, las de corte y el Departamento, . la Provincia, el costu1·a de Stokolmo y las Sociedades Municipio, de~de el Jefe de la Repú­de trabaio roaunal en cristal, barro, blica hasta el más humilcl~) ciudada­mimbre · v ruad era de Copenhague: no, desde el arquitecto hasta el fa­los Kindergartens para la más tierna brica.ate rle útiles para las escuelll.s, infancio., de W urteruber9 y de Bres- se consagran, con pasmoso impulso, la. u; el J ap6n con sus multiples Plan- á Ja grande obra de la educacion po­tales de edncación y su Academia pular. En los n1odernos métodos de tecnológica de Tokyo, y las magnífi.- enseñanza no encuentran los ameri­cas Escuelas de la China. canos un fin pedagógico solamente; Aquí, en nnestra. América. latina, honran la bandera de la Patria con aunque E1n escala inferior, podemos su trascendencia moral ; honran su hacer mención de Chile, la Argentina, raza con su vigor físico y el cultivo el Brasil y Méjico, por su impulso ins- de sn mente; honrnn los siglos con truccioni. ta. Venezuela ostenta, mag- sn progreso portentoso. Allí se apo­nífico, el notable Instituto de Nuestra ya toda escuela, todo colegio, todo Señora de Lourdes, en Valencia, obra centro educacionista; no se le deni­de iniciativa particular y cristiana ca- gra, no Re le calumnia en la sombra, ridad; Guatemala con su Instituto no se le haco mal alguno intencio:1al agrícola de indígenas; el Colegio de ni aleve. Allí fiestas de esta clase son Isabel la Católica, regentado en la. fiestas nacionales, y no se las consi­Habo. na, con dirección muy distingui.. dera de aparato ó vana ostentación, da, por ]a señorita doño. :!liaría Luís~1 stSio porque so oficie fervorosamente Dolz, de quien hemos tra!lscrito, por en los altares de la Patria. Allí el sn belleza, para hace ·los nuéstros- ciudadano qne no conoce un institu­honrándonos con el1o,-varios con- to lo visita, se impone de u régimen, ceptos y preciosos datos y detalles y, cuando monos, le lega miles de do­del movimiento instruccionista uni- lllars para . n 1n jor adelanto. El verso.l. Y á la verdad que conturba maestro es allí solemnemente respe­nuestro corazón ln. suerte de oste tado, y se le estima co1no á nn ver­plantel, por nuestra hermana Cuba, dadcro beuefa~tor. Eutre nosotros por esta hermosa Antilla que hoy, in- acaso no ocurro igual aruo1·oso pa- 1lamada por santo patriotismo, con triotismo : snele haber para ellos el sus mártires y sabios, sus héroes y dardo envouenaclo c1e la envidia y sus proscritos, se halla en lucha mezqninos corazones mal intencio· cruenta por su independencia nacio- nados. ne.l del bárbaro yugo coloujal y del Desde les miJlares de millares de tributario opresor; lucha cruenta, la Escuel;ts primarias de todo el terri­única que puede bendecirse y la úni- torio americano, desde los famosos ca que puede glorificar ln. mujer. Allá Kindergartens de Nueva York, Boa-­también habrán aparecido hermosas ton, Brookling, Buffa1o, Albany y y heroicas Jas Policarpas Salabarrie- Rochester, hasta los millares de Es­tas y las Antonias Santos. cuelas y Uolegioi superiores, Univer- Esforcémonos en multiplicar en sidades, Academias, Colegios médi­Colombia la escuela, y honraremos cos para señoritas y Colegios para Ja República ; así como los nmerica-- Profesoras, allí se ostenta por todas nos del Norte han enaltecido su Pa- partes? con verdadero orgulJo, el in ... tria con 1 a deificación de la enseñan- cremento prodigioso de la instruc­za, llevada con regia profusión basta ción pública. la última de sus aldeas, para urran- El Colegio normal de Nueva York, car también basta de lo. misma hu- modelo de seria y estricta disciplina mildad libertadores como Washing4 escolar, que no expide Titulo alguno ton, magistrados como Lincoln, be- sino á la competencia y á la sabidu­nefactores de la educación como Ho- ría, tiene 1,868 alumnas. Las Escue­racio Mann y sabios como ·Edieou. las de Washington, Nueva York, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 84 LA MUJER Chicago y Filadelfia asombran por cho por su vigor físico y no ser arre­el número de sus escolares, su mena- hatada á la vida en temprana hora, je y edificios. El Grammar School por la anemia de su sangre, la atro .. de la ca1Je 24, en Nueva York, con · fia de su fibra mnscular y el excesivo edificio de cuatro pisos y más de predominio de su sistema nervioso. treinta salones para clases, cuenta. Diariamente se ven señoritas á quie- 1,600 alumnos. La Escuela de Wa- nes la menor cantidad de estudio fa­llach, de la a venida de Pensilvania, tiga y rinde, y á quienes un año de en Washington, fundada por ciuda- tareas escolares-aun. las más higié­dano perseverante en la causa de la 1 nicamente distribuídas - deja sin enseñanza, cuenta con soberbios de- fuerzas para proseguir. ¿Y esto debido partamentos para la práctica del á qué causa? A la vida sedentaria, á la arte de la cocina, con el boato de la carencia de desarrollo muscu!ar que más refinada comodidad. El Colegio haga contrapeso al trabajo cerebral, Girard, en Filadelfiu, obra de un de lo cual se sigue que se aniquilan gran filántropo, lo ha decorad<> con y se cansan las facultades, porque no excelsa comodidad científica, desde tienen un cuerpo fuerte que les dé la más bella y djlatada arquitectura sustento, porque arruinado se halla hasta el m:is delicado útil de cnse- ya el edificio orgánico. ñanza, educando así a) niño en la Los padres da familia. y los maes­estética del arte como en la ética del tros debemos esforzarnos seriamente espíritu y del corazón. en el amor en dar á nuestras hijas, en dar á la placentero por el estudio cnanto en mujer salud corporal, con la higiene el intenso y santo amor por el traba- de la calisténica y de los juegos cien­jo y por la Patria. El distrito de On- tíficos escolares. En eíecto : cuanto tario, apenas naciente, tie~e 5,000 m~ s se desarrolla corporalmente el Escuelas, á las cuales coucurren individuo, tanto mejor salud tiene y 615,000 alumnos, con un co to oficial más apto se halla para aprovechar lo de cinco millones de dollars. que estudia y se le ensaña. Así, para La 1Jnión Americana, en suma, es . que la instrucción pública sea fecun­ol conclor andino en e! fomento de la l da, se necesita vigorizar el cuerpo y ensf:'ñanza. Tiene 250,000 Escuelas, las facultades mentales; se nacesitt\ con 15.000,000 de educandos, y con un alegrar el espíritu juvenil y no escla­costo para su tesoro de 135.000,000 vizarlo. Desarrollemos científicamen­de do11ars. te el organismo del niño, y lograre-mos cerebros robustos para el pensa- N u e va faz en los métodos de en se- miento. Gladstone, Shelly, Edison, ñanza ha sido resuelta por la ciencia Pasteur, son el pensamiento humano pedagógica La educación física que favorecido por la higiene de los ejer­da vigor á la inteligencia; la robus- cicios corporales. El pa.d e de la gim­tez muscular que da vida al indivi- nástica moderna, Guths Muths, dice : duo y le permite resistir el trabajo '·Debemos conducir nuestros niños á del estudio ; el ejercicio higiénico que jugar como los conducimos á tra­equilibra y compensa la quietud de bajar." la vida sedentaria; la calisténica na- Puede argüírso contra la educación tural y agrc1dab!e que permite fuer- ¡ física de la mujer que los ejercicios zas al organismo para sacar útil pro- 1 corporales le son nocivos porque des­vecho máximo de la menor cantidad mejoran su salud y su delicado orga­de trabajo mental. nismo, ó porque se tornan en acróba.- La mujer en nuestro país necesita tas ó en gimnastas, en pugna contra urgentemente de esta refotma. Debe una buena. educación. Este es un cultivarse con eRmero su corazón grande error contra la ciencia y con­y su entendimiento ; pero también tra las con enioncias sociales. Los debe ser fuerte y no raquítica; loza- médicos é higienistas más eminentes na y no endeble; de buena constitu- son los que han prescrito determina­ción y no neurópata; debe vivir mu- dos ejercicio corporales .para la mu ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA 1\lUJER 85 __............-, jer, opuestos, en extremo, ~ los ejer-1 adiós transitorio Maestros y discí­ciclos del atleta ó del acrobata. La pulas. ciencia médica prescribe ejercicios Seguid á vue~tro hogar adorado á higiénicos y fisiológicos que dan sa- recibir el d?lcísn:~o beso de vues~r~e lud X vida no el arte atlético ó del padres. ¡Sed fehces t Mas J?O deJeis acrobata, '1o cual entraña visible y en vuestras horas de y~caCJones de objetiva diE1tinción. consagrar vuestro esp1r1tu á. l?,s en- La verdadera gimnasia alemana cantos de nuestra santa Rehg10n, la para las Escuelas ha sido derrotada. única que nos consuela en la lucha Suecia victoriosamente, la ha susti- por la vida y nos da fe y esperanza tnído, ~on la sanción de los más dis- ea el ideal del porv_enir y en la bon-tiuguidos médicos, por conveniente~ dad de nuestras acCiones. . ejercicios higiénicos. Continuad vuestra morah~ad y Los juegos escolares forman yá el vuestra cultura; que ]a modestia prl· dogma de los programas 1e en.s~- ve sensiblemente en todo~ vuestr~s ñanza. Se ha resuelto hacer al n1ilo actos, como el sol en los s1sten1as si­fuerte y vigoroso para la vida y para derales ; no hagáis m'll á. nadie y sí el estudio; se ha resuelto hacerle, en haced todo el bien posible; séd in­la Escuela misma, sociable, jovial y flexiblemente veraces-y os recalco desenvuelto, por medio de los juegos mucho sobre esta virtud esencial de escolares. la veracidad; -y séd buenas hijas, y Los Estados Unidos llevan banda- D:os os premisrá. ra desplegada en la prác~ica higiénica .rTo quisiera fatigaros con sucesivas de los ejercicios corporales; Alema- repeticiones ; empero, por voluntad y nia, convencida, establece para sus por deber, no puedo prescindir de re­Maestros el aprendizaje de los juegos, petiros habituales consejos : sód reli .. en complemento de su girnnasia; en giosas, pert1 amantes del trabajo; es­lnglaterra hay tántas horas para Jos 1 tudiosas é instruídas, pero no ridícu­juegos como para el estudio: de ello las; sensatas, reflexivas y serias, pero es ejemplo Winchester; Austria es- no pedantes ni con alardes de sabias. tuclia en el extranjero los Juegos 1>ara Os conjuro, por último, á que per­la juventud)· y Bélgica rechaza la giru- severéis, con ánimo resuelto. en el cr.­nasia y adopta más de 60 juegos en mino del estudio y del saber, para sus Planes de estudio. Francia, con que honréis el hogar con vuestro sus sabios y fisiologistas, acepta re- ejemplo y el trabajo, y ayudéis así al sueltamente Ja educación física esco- adelanto y gloria de la Patria. lar, y Prusia la deifica. Esta última nación$ por conducto de su Ministro de Instrucción Pública, dice : "Des­graciadamente no se ha hecho toda­vía general la persuasión de que con la. actividad y robustez físiea crece a~n la fuerza y vivacidad intelectual. C1ertos lamentos centro. la ruina de la juventud no existirían si esta verdad fueso más sentida y ensanchada." Al presentar, pues, en este acto solemne una muestra de juegos esco­lares, no anima otro sentimiento á este Establecimiento que continuar prodigándole sus servicios, de una manera cierta y evidente, á 1 a socie­dad y á la Patria. . Señoritas alumnas: En esta solemnidad nos decimos Mi hermana Paulina y yo hacemos púbiica nuestra vos de profunda gra­titud al Presbítero señor doctor don Octaviano de .J. Lamo, nuestro pro­fesor de Religión y Director espiri­tual del Colegio, á las señoritas Pro­fesoras- Inspectoras y á los Catedrá­ticos particulares que nos han acom­pañ~ do en las labores anuales, así en las bonanzas como en los qnebrantos de esta ardua misión de la enseñanza. Incidente grave de salud que de­ploramos priva á esta solemnidad del discurso académico de estilo, á. cargo de Su Excelencia el señor General Silva Gandolphi, quien benévolamen­te, con gran voluntad, lo había acep­tado. Sentimos mayormente esta. con­trariedad, la cual priva á este Insti- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 86 LA 1\1 U J E R tuto de las voces de aliento de un hijo distinguido de la Patria del Li­bertador Bolívar y del Libertador Monagas, y quien ha ]legado al país condensando, con los colores y las estrellas de su pendón nacional, los vivos reflejos del iris siempre bello d9 )a fraternidad ·y la concordia V aya para Su Excelencia el señor Gandolphi, con nuestros deseos por el restablecimiento de su quebranta­da salud, nuestro más respetuoso agradecimiento. Va, asimismo, nuestro reconoci­miento para los padres de familia que han confiado á nuestra dirección )a. educación de sus hijas, impartién­donos honor muy distinguido; para el periodismo de la capital, que tan benévolo se ha mostrado con este Establecimiento; y tambjén para el distinguido y ya laureado bardo co­lombiano, señor don Julio Flórez, quien bondadosamente ha consagra­do estrofas inmortales para la reci­tación de las alumnas en este acto solemne. Y la veréis en majestuoso vuelo Elevarse á regionea superiores, Y traer al mortal, como consuelo, Mayor satisfdcción, días mejores. CARLOS A. IMENDIA. IMPORTANTE ADVERTENCIA Con el próximo número termina la l.a serie de 12 números. Suplicamos de la manera más encarecida á los señores suscriptores de dentro y fuera de la capital, que no hayan saldado sus cuentas, se sirvan hacerlo á la mayor brevedad posible. TJE:ATB.O COLÓX FUNCIÓN DE GALA N u es tras humildes columnas se honran hoy al estampar en ellas el nombre .de la muy estimable matrona. señora doña Toresa Tanco de Herre­ra Ptesidenta. de la. Sociedad de San L¿zaro y á quien felicitamos poi el espléndido é ·ito que obtuvo el m.a.r­tes último en la función que, deb1do á su iniciativa, tuvo lngar en favor de los desgraciados do Agua de Dios . . El engrandecimiento nacional es El teatro estnvo colmado. La Com-un deber común y unánime. pañía trabajó mejor que en todas ~~~ J.Ja labor de la enseñanza, no por demás :hoch6 s. La orquesta nada deJo ser humilde, al respecto de este plan.. que desear. . . tel, es menos beneficiosa ni menos Que IRs lágrimas de agradec1m1ento útil para el país. de nuestros hermanos de Agua. de Loada seada, pues, la E?cue1a, Y Dios formen el camino que deba con· que elia, al fin, con la rama mmarce-1 ducir al cielo á Ja señora Tanco y sible de la pa.z y del prog.reso, coro-¡ demás caritativas señoras. ne la República y !as Sienes de la Al señor Azzali y demás de la C~t;t· Patria. pañía de ópera enviamos la expresw.n He dicho. de nuestro más profundo agradeCl­miento. XNSTB.'UID A LA MVJS'R Instruid á )a mujer, pohre criatur~ Que cual la ftor tan pronto se march1ta : El encanto fugaz de su liern~osura, Un encanto co1 staute neces1ta. y ese eucanto ]a ciencia se lo ofrece 1 Convertido en espléudido tc~oro, Que aumenta cada día Y no perece, -:y qne supera al corruptor del oro. Instruid á la mujer: de su cxistencill Haced más bellas sus luciente.s galas: Dadle luz á sn vi\"a in1.c1igeuCia ; · No le cortéis las plumas uc sus alas. OVACION .A.L DOCTOR CARRASQUILLA ot' gt·andes cart~l~nes, fijad.os .e~ la ciudad el jueves ultimo, se Invito al público bogotano á una gran reu­nión á las siete de la noche, con el objeto de ir á felicitar, á su ~asa de habitación, al sabio doc~or senor don Juan de Dios Carrasqu1Ila L. por su gran descubrimiento para curar la. lepra. , La concurrencia fue muy numero· sa pues excedió de dos mil personas. ' , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ) 88 LA ~:IUJER decencia, se había irritado al ver tratar al anciano con tánto desdén y menos­precio. En consecuencia, terminada la sesión, y cuando partió el anciano, retu­vo, para reconvenirlos seriamente, al ju­gador que se le había dirigido en tono burlesco y á algunos otros que se habían distinguido por sus procedimientos des­preciativos respecto al anciano. -Oh ! exclamó uno de ellos: sin duda no conocéis al viejo Francisco Vertua, caballero, pues de otro modo, lejos de reconvenirnos por nuestra conducta, la hallaríais muy puesta en razón. Sabed que este Vertua, napolitano de nacimien­to y que hace más de quince años vive en París, ts el hombre múB abyecto, el avaro más sórdido y el usurero mú.s de­testable de la tierra. Es extraño á todo sentimiento de humanidad; es capaz de ~ontemplar á su pt'opio hermano tetor­~ iéndose á sus pies en las convulsiones de la agonía, hacer vanos esfoerzos por obtener de él un simple escudo que bas­taría para salvarlo. Ha visto, bajo el peso fatal de las imprecaciones y de las mal­diciones de mil individuos, familias en­teras sumergidas en la miseria y la de­sesperación, por sus especulaciones satá­nicas. Es odiado profundamente de todo el que le conoce, y todos, un{tnimemente, desean que una mano vengadora le cas­tigue por tántas infamias y pong~ tér- P!:NSAMII:NTO Hubo un tiempo en que las mujeres diri­gieron los negocios públicos, como favoritas de los poderosos; y cuando la ira popular hincó su diente ferino hasta sacar sangre, esas mismas mujeres dieron el ejemplo de morir bien : aquéllos fueron los tiempos ver­daderamente heroicos, porque las mujeres eran mártires. VIRTUD, TALENTO Y BELLEZA Tres dones constituyen la grandeza Mayor que aspirar pueden los mortales, Y son estos tres dones singulares La virtud, el talento y la belleza. Es la virtud nuestra mayor riqueza, Nos da ventura y nos evita malta: El gonio hace á los sabios inmortales Y ante lo bollo cede la fiereza. Tener virtud es gran sabiduría. Es el más sabio aquel más virtuoso, Y es la mayor belleza la del alma. Y estos tres dones de tan gran valía' Si Uegan á adornar á un aér dichoso, Le proporcionan paz, ventura y calma. CtRIACO C.UfABGO. GAX.ANTBB.ÍA OB.IGJNAX. mino á esa vida manchada de oprobios. Jamás ha jugado, á lo menos desde r¡ue está en Pa1 ís, y no debéis sorprenderos de nuestras impresiones en ando le vimos 1 Una joven de negros y raagados ojos con aparecer en la mesa de juego. Muy na- versaba el otro ~ía c?n un caballero. tural es, pues: que nos hayamos regoci- , La conversaCI6n gu6 sobre el sueño. jado con sus pél'didas, porque ¿no hu· -Yo, dijo él, necesito dormir lo menos hiera sido una iniquidad ver á semejante ocho horas. malvado favorecido por la fortuna ? N o -Ocho horas! exclam6 admirada la bella puede ser de otro modo, caballero, sino interlocutora. A mí me bastan cuatro 6 cinco que la riqueza de vuestra banca ha des- horas. lumbrado al viejo loco: él meditaba en -No es extraño, contestó el galán; unos desbancaros, y ha sido él el desbancado. ojos tan grandes como los vnéstros, deben Sin embargo, no es menos incomprensi- dormir en una hora Jo que duermen en dos ble que Vertua, un avaro rematado de los demás. esta naturaleca~ haya podido resolverse á exponer tánto dinero. Y con toda se­guridad, él no volver:\ más. Hétenos, pues, descartados de semejante hombre. ( Continua1·á .) GHA:BADA Ciento cincuenta Y una vocal, Cinco y artículo U na flor dan. Solución á la charada del número anterior. Casimir o. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 11

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La Mujer - N. 10

Por: | Fecha: 04/12/1895

Direc.tores, RIJ Y FAR-Administra~or, ARCESIO ZAMBRANO SERIE 1.• í :Sogota., Diciembre 4 de 1895. JNUM~~ GLORIA NA.CIONAL Nos es altamente satisfactoTio el a.nuuciar á nuestraR lectora~:\ que el más terrible de los mi-\les que afligen á la humani1lad, el ma.l r jo de Cayena, el espanto o m. l de Lázaro, está. vencido por la ciencia., merce•l á egtuflios é in­vestigacioues del sahio médico colom. biano, señ r d o uan do D1os Carrasq uilla, eminent.a rofesor y an­tiguo miembro de la Academil\ Nacio­n · 1 de A{edicina. Como la. mejor prueba de la noblez de sentimientos que priva on el alma. de las matronas de nuestra ~ociPdad, vamos en nut-stro número de hoy á in­sertar dos carta de dos sf:'ñor· s que EOU timbre de or~ullo ntre nosotros: inicia la u , su ·cnbiendo el día de Bu boda una. cantidad de considerari6n, la mag. nífica idea de fundar el llospital Ga­rra guilla, en e. ta ciudad, para. montar un labor' torio y poder recoger y tra­tar lo enfermos de elefancía que care­cou de recursos. La otra, nadda en el ceutro de Europa, colombiana. por afec. tos y por hogar, se encarga de hf-lcer conocer en Alemania los sorprendentes re :ultaJos obtenidos por el t·ratamiento• Ca.rrasquilla. N o dudamos que nuestras benévolas lectoras, ejerciendo la 6anta carilf '* '* La noche llegó con majestuosa pom-. da : la luna en el horizonte se mostraba Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 74 L.! MúJER magnífica y sencilla, como la hija de la Virtud, y por todas partes reinaba el profundo silencio de la naturaleza.. Uu penRamiento divino nnía mi espíritu á la cn·ación, y ele\ áudoto ~~ cielo, le mostraha las humiUes iwágsnel'! ~~in­finito . .Mi alrua llena de unión. se per­día en el espa~io, contaba los mundos, se hundía en la eternidr>.d, y humilde y reverente adoraba y creía. '* * 71: En medio del soberbio esplendor de la naturaleza vi Ja virgen de mis amo­res, fantástica y celestial ; y oí su voz, suave como el beso de una madre, co­mo los acentos ternísimos de los cautos de David. Era la inspiraci6n bajo el velo dA la mujer querida : era el ángel de las con­solaciones que vet1Ía de nuevo á mí pa. ra. mostrarme la felicidad ; era el amor y e) entusiasmo que renacían en mi alma; y ésta les rendía adoraci6n. * .. *' '* Vosotros los que no creéis. y que so-lo balliis el pl~c~r en el hulli~;io del día, sabed que la nocho €. bella y mi~­terioaa, y h fe dulce y tHl blimt~. Semejante á la mujer que Dios dio al hombro como su rná-; hermosa mit~cl a&Í la. noche es la más hermosa mitad de la vida. Cuando á la luz vacilante de las es­traBas se recibe una mirada cí se adi­vina una sonrisa ; Cuando enmedio de las t.iniebl a s rlos bocas temblorosas pronuncian palabn ... s • amante y juramento~ ft}rv;Jro. o ; Cuando en rl viento que susurra creen dos almas escuchar dulces cautos de amor, para las flores cuyo perfume se lleva ...... Ah! entonces el corazón palpita di. eh . ~o, y se ama el mi·•terio de la noche, q¡ e· convida á la soledad y al ilencio ! ¡ .ima de mi vida, en los días amar­l:, -:S de la desventura rer:uerda qne la noche tiene encantos; la flor, aroma, y el alma, fe! '* fí: * ¡Ven, rJocbe de inspirarión ; vtu~l ve que en mi alma arde ya el ~agrado fue~ go del entusiasmo 1 V en á derramar la 1 poesía y el encanto de tu misterio so­bre mi sediento corazón : que tu velo mágiGo y so m brío e u bra á n is ojos pa­ra KÍ e ml,re <~l sol; y que al soplo apa. etble de la bri. a y á Ja luz moribunda. ele la luna, entre ~:-urños de amor, de dichs. y ue ventnra, venga también el eterno sueño de la muerte ... J. DE DE LA ESPRIELLA E te joven poeta, de gran talento y do un sentimiento pnco común, muri fronteras . .f4~1 dar,' hunrn. 7 ·ma f...! • El . l'du ·tot• e jambr snelo colo m bi no, Y el n m bt·o Ruyo Que al 1:1. pol' lo alto forman las c. trelJas; estimado doctor, ser> ·onunciar:4 ni~1·e M.as 110 oh·id '•is e1Hbebccido en cll~s, los de los más g1·andes bie.ohechores Qu~ AbHj, h~y pobre~ q u~ pereoeo de hat.mbrc. de 1& homanidft.d. J. E. IfARZE:WBu~cn. Dígne e aceptar mi sincero ofreci-miento junto con 1 s felicitaciones de u afectísima y S. S. 'AT.ALT T A DE MoN·r~ TEGRO . Su casa, .... oviemhre 28 de 18!15." HOSPITAL DE CARRASQUILLA "La señora doñn '1Cfí't:ia.A.lvarezde L~go h~ remitido á lk Dirección de .El lfero.ldo do c.i< }ntos peso~ cou que d S( o. contribuír á i ici, r ln. obra cnyo tít.ulo encaLeza estas lín .as. Cr A~ la st.ñoru que niuguna obra nwjor que la er e­ci6n de UIJ hospit ~d !';a ti f.uá ln. as p irn­ciones del f-l. hio y ai.mrga o bPn nf ... ct o r, ni tampoco el gen ral auhb:O de tribu­tar á Carrasquilla ju~to ... homeu.:je de dmiraci6n y gratitud. El mirmol y OVACIÓN Se 1Jr~para u1 a e 1 favor del filáG­tropo y sabio seilor doct.or D. Juan de Dios Carra~rtuilla. }.!;ntnsiasta pomo ningunos porqne se honre el mérito tan justnmente ol,tcnido por dicho s t-- :fíor, prohijamon la. idea lanzada por nue tro colega ft'l Tr!.le,q-nt'ma y de. ea­mos qne ]a fie.~ta, ~ea en un todo dib­na de un pueblo v-erJade1·::t:nento 1 azrade3Í'1o. ' T)e · C'ar·ía rnog jgnalmen tl3 que ~e hi- 1 ci E- '1':1 por el e. tilo unn. r : at ifC'~t?:cj ',n d , ngt a.decimit. nto {L las floraD & Lu­crvci~ Alva;rez de Lngo como inicjado­ra de la idea. para in, fnndnción del "Hospital y Laboratorio Oan·a quilla" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 76 LA MUJER y para lo cual ha donado yá la suma de doscientos pesos. Nada más justo que se honre á los verdaderos benefactores de la huma­nidad. En la Agencia de LA ~.1uJER se re­ciben las tat·je as de las señoras y se­ñoritas que qnieran saludar á la seño­ra Alvarez de Lago. Oportunamente se dará aviso de la manera como de­ban llegar estas tarjetas á manos de la expresada señora. PENSAMIENTO Una mujer hermosa, pintada de co­lorete, es como un diamante montado en una sortija de plomo. AZAHARES La indisoluble cadena del matrimo"" nio ha unido para iempre al señor D· Jo é B enito Ortega y la muv estimable señorita D: \Villbermina Torres. Qne un cielo puro y sin la más pequeña mancha cobije Riempre tan E:iÍmpática pareja, y lleguen al ora. o de la vid: con la misma aurora. de felicidad con que hoy comienzan su camino. POR CUBA ':rodas, 6 casi todas las Repúblicas hispano-americanas, han ayudado y coadyuvan, cual más cual menos, á la medida de ,;us fuerzas, á los valerosos hijos de Cuba. que luchan hoy por su in de pendencia. En México se hacen grandes esfuer. zos y se colect1m fondos. Ea Costarrica reina inmenso entu­siasmo en favor de la revolución. En s;l. ~ J csé se eRtableci6 el Club O(lsta??·i .. crnse José Martí e• .vos empleados pnn­cipale~ fon: Presidente. D. Manuel Ech~verría ; VícPp?·esidente, D Guiller­mo Obando ; Secreta'tÍo, D. Francisco Ma yorga ; Te,'orer;·o, D. E lías Castro Urtña. Este Club ha reunido una suma de con8iderad6n que enviará al Comité f'lentral de New York ¡.a.ra acreoentar fondos. Jn Guayaquil, el patriota cubano, ¡,ef or D. Miguel Alburquerque con ti-núa trabajando de todos modos en fa-· vor do Ja in lepenoencia de "U patria , y co!E'!cta y remeoa fondos al TP. orero del partido revolucionario en N ~w York. Al 1ni., m o tiempo en Santiago de Chile ha sido recibiJo con grande en­tusiaflmo el Delegado del p~rtido revo­lucionario cubano, señor D. Aristides Agüero. Y no menor acogida. h\ tenicio en el Perú el Delegado señor D Nicolás Cár­de. uaR, quien ha sido objeto de especia­les manifestaciones de simpatía en Li­ma. También en Colombia algo s& ha. querido hacer. Eo Prmamá se ha orga­Ilizado el Club Guiller~?t,O Moneada, partidario de la independencia de Cuba. El Secretario do esta. asociaci6u es el señor D. J. Villiers. NUESTRO PROXIMO NUMERO Ll Pvará ins~rto el brillanto discuno pronuuciado por la. eñora D: Eva G oo­ding de Cárdenas, Directora del C vl - gio Pe~talozziuno, en la Se ión Solemue tle di. tribuci6u de premios, y el cnal se halla en nue. tn' mesa de redacción ob­s~ quiado galantemente por la Dirección del Colegio. Por este envío damos las más expresivas gracias. Seiiores Directores de LA :M uJER. y ·a que su popular peri6dico viene á ervir de medio de comunicación en­tre la Junta, prl'gu.ntun(t, formada por diez de sus hermosas lectoras, y la Junta reBpondona, de la cual soy uno de ns miembros, emito mi humilde opiui6n al t~nor df' las prPgnntas que las exprPsndas señoritas hacen en el número 6. 0 de su periódico, en la for­ma sigu· ente: Los matrimonios con señoritas de las condiciones con qne se nos presen­tan E1vira, Micaelina etc., e.to es, que no tienen más ventajas que las de ser bellas, pobres, y estar entre los quince y los veinte años, 6 mejor dicho, en Raz6n, se han escaseado por las ra unes siguientes: Gran parte de las muchachas pobres se están educando en una atmpsfera Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 77 social tan falsa, que sus padres creen que ba~t ~\ qtte sus hijas aprendan un poco de piano, un trozo de 'l'raviat , qu"' en el baile rivalicen á su comp~­ñeras y q'ne prouuneien Cota por la calle de enmedio, ab. d01.a hogar, honor, fama, y va á. buscar:en la orgía el placer que uo en­cuentra eu l:iU casa, ~1 goce que 1 dts· truy6 su e posa. De aquí el que, algunos como yo, hayamos preferido el celibato, tE:mero. so de esta consecuencias del mntrimo- · nio bogotano y de las de"graci:ls do las señoritas que se hayan eduoado de la manera que hemos dicho. Próximamente contestaremos lat otras pregunta.s. JOAQUÍ~. , OTRA DIVI!.RSION El domingo pr6ximo venidero ten. drá. lugar la inauguración de un nue­vo ca-,·?·ousfl par·a niños en el Parque de los Iv1Ártires. La boleta vale diez centavos y cada una de éstas servirá para una rifa que se verificará cada ocho días. LA LEPRA Señores Directore~ de LA MoJim. " E~tamos llenoR de el!peranzae y de al~grh por lo qnA dice la pren~a reAptcto á los Lrillantes resalta.dos obt ujdo~ por la s~rotarapia sobre la enfHm~dad. Aqní mneho. se están medicinancio. han encargado geringuillaa apropiadae, pues no es prudente que una mism& sirva p~ra todos. L·\s g~¡inguillas la~ hay de nikd. oro y plata; aguardamos fondos sufi "ientes con qué atender á la alimen- ' tación que el régimen curativo exige. ,. El señor doctor C:Hrasqnilla, con la mode tia quo cara\,teriza al sabio, me manifestó lo siguiente : "Los enfermos no necesitan régimen distinto en alimentación, pueden Beguir con us co ·turubres y alimentoR habitua­les. Las geringuillas 8on e~peciales, de c·\pacidad de 20 ccntím~tros cúbicoa. N . son las geringnillas do Pr vatg y no _lu.~ b:~y aq í para l venta, han ido en~ caqpda esp cb.lmente y se llaman g~­riugas Roux El u ro con que se ha tratado la. enfermedad, con buen éxito, ha sido preparado por mí, y apenas ee h \ empleado hasta ahora en c~sos en Bogotá. " Bien, señores Directore!, ayuden ue­tede..~ por me(lio de su simpático perió­dico " no dejar eng·\ñar á nue troe her­manos qne hoy se encu(>ntran en des. gracia. Ellos d~bPn de esper:n á que se organicen los hospitales en B<>gotá y en los lazareto~, por la Junta l;~utral de Higiene y el Ministerio de Gobierno á cargo del señor Gtneral R ~ fa.el Reyes (quien ha tomado vivo iutPTéi en el a ·unto), de acuerdo con las indicaciones dél doctor Carra. :quilla, lo que sé, su­cederá dentro de muy poco tiempo. Para. el 1. 0 de Enero próximo se pien­sa hacer la ovación al doctor Oarrasqui­lla y esperamos que ustedes coadyuven en lo que los fuere posible. Comisionado por el señor N. N. pa­ra consultar con el señor doctor D. Juan De u tedes atento seguro servidor, F. MAHÉ. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 78 -·-";"""'--~-----~ INSTITUTO COLOMBIANO El 17 de los corrientes, por Ja no­che. celebró el Colegio do , eñnritas q u lleva este nombre su solemne ro­partición de premios. No obstante Ja llnvia, quo deqde las seis p m. era incPRaute v copio. a, el local estuvo concurrido. N esotros nos ir;u;talamos á Ja.s siete p. m. y presen­cn1mos, p_or consigniente, todo el acto, que termm6 á las once y media. , U na hor~ después de nuestra Heg:&­oa, apareCieron en el correclrJr de en. tt·ada, arreglado con venientcmeute pa­ra salSn, y ocupnrm~ us pue tos co- . rre. pondientes, la~ sefioriti't:-> .Merco i es y Sara Ramos v H P.rmini·1 Cant<"~l"l di ·tiiJguidas Ó (ntdit, nt· s Dircctorr.~ del 1Gstablecimiento. En s -·guida, las alumna del Inst ituto se pr· s e11h ron y fneron sal u t!a<, as por el ptí LI ico con sef alada defereneia. : eran cincneu t·1, poco má · 6 menos. y ves ·Ían de ro2ado en traje modestos en u val or, p~ro bellos por su hecl1ut·a y sobre todo . luciendo como lucían. en ctl SI'pos de niñas, esh - ltos y rozag< 1t ·. Bl sCiior docto::· Man•1 l ..:_ n o nio Rueda, á nom bre de la !Jir -ctoru ·, e di rigi6 al público en pocn: p e ro be­lla pah hl'a~: á '11e oc t) a, ht¡·oa m l · honro·a y qno suponemr1s '· Psemp i16 con la IDRJOt" satisfacei ;n, le uis ri­buír lo p1· mios. Al entr gar el qne correspondía á 1<'1 ~ofíorita Carmen Amorteguí, po • su aprovechamiento sobresaliente en Aritmética, superior, el seiwr doctor Rueda l!O pudo do mi­llar, ni siqniera di,· irn u lar, .... u. emoci 'tn y sacando del boLi! lo de RU chaleco su p~um:l de orn so la re ... ent6 con es Las palahras, pre,·i . la t nj:1 de las seño1 it· s Directoras; .¡ S eñnri a; le ent.r go / usted, como pre nio r~)!' ~m aprov 'cha ni<:mto en Ja clase do A J·it­mética Superior, lA, pluma con r¡uefuo escrito el texto que ha estudiado us­ted ,, Entre 1as pr mia,las . reronlamo~ á las sefrorüa. Ana .. 'arg¡:¡ rita Granados, Rosa Elena Vega, Soledad Caruacho y casi todas las d~l Colegio, a~ em:ís de la señorito. A mortegui, quo obtuvo tan señalada disLinciün. La. orquesta estuvo á la altura de su deber, y 1~ banda de m!Ísica, que nos sorlwend16 con sus acordes, hicie­ron de e Le acto una velada verdade­ramente grata.. Entusiasta~ como somos no otros por todo lo qne se refiere á la Í11strucción popular, y especialmente á la ed:lca­cj ón de _1~ m~lj•:. r, p~ese~ta~os nues­tras feh01 tacwneR mas s1ncera~ ~ las se·ioritas Directoras del Instituto Co­lomb · no, y hac mm; votos fervientes r · ~Jrquo el E ·tabiPcimiento que tan dtg-na y acertadamente diriaen tcnO"a . ... • o . ¡-:, cada a:ío mayor enr-anche y coseche.:_ como en este-tan excelentes resulta . dos. Gn Y PAz. Bogot~, N oviembro de 1805. (Comunicado). TEATRO COLON ~os compl: ce f ~ hci . r al Maest,ro A :¿z ¡ ! i por 1 a f 11 e i 6 u q n t. u v o l11 g r l (J() tn h go 1. 0 ' l pre .o te con b 6p - r a Jif.ir n n. ~1 .,t~bl i"O qu edó a ti : fecho L1 ó e­r o. . . tu o e n su m· yo parte bi¿ 1 ie· e t E. i· ... Los rt<' t,or~ . mu po o d r j lrou q 1 . 1 ~- t;ar. Hr1ho trozo· Jindí tS imo que, la c o curr uc i ·ntusia madt 7 hizo r . p ~ir l a~ ta tres V."C€ti. .La orquesta estavo a b ime. LA SUERTE EN -L JUEGO (Contin ci ón). Poco mc1s 6 menos h"' bría tran cu­T! ido no nfío de. p é le eRto~ accnteci­micnto 1, en· . ¡ ~o el ea h.dloro de M.-mars se eo·-::ontr6 en una de l· s situ ci ne wéÍ.'i peno as y 'pre miaute á con_e­cu 4H·ia. del TPtardo imprevisto en 1a. nnt. rt~ ga tlt~ 1 :\ 1leqneñ.-. e, ntidati c~n q 1~ s ubv ~nL á su mur. 1 k'tl ·16n. S a vio obli:-rL do, contra su Vt ltlllta 1. á cot1U­n1ca r ste e? . o ~ p rar1o á uno de su má'i fi é.Je · ar igos, quie' sin demora o.lglsna le ~nmi;~istró 1 or tanto tiemrso hd­go en térnlÍnos bast~nt.e claros. i .r o bíc con ~t.:rva( ., ·Í ntacta, su frió un gol pe ha un.umnrado á tn oído: si quiu·es won~d 611 t~se día. adq irir riquezas ve á. jug. r: de ct o · Tr· h~4 j-3 lc1 ···o~tOtra irna-á ser una carga para mis gio: ción á tomar v' lo pnra bac r l a ig ...• , í, s un ot~ber para í n o de p w·trar en Ja f .ra. miete-segmr •1 · 'gio del de tino. io a, en lo ar ·~noa e e la f, talidad El bt ig, . ue lo h· hía •.u e rrilado su prensa, y ver [•lJí · clararl'e el oscuro por e~ta ví , o acomp··fíó á la e f.:a de r,rohl ·ma de us obr s. Cono ·1 un u. juego y 1e Jio, f:n préo~tamo, Yeiut.e lui. j ·toque paHaha los días y las lJocbes ses de oro p{lra. q11e pudiese tentar for- entera juganr'o r la h· nc , él ólo, en tuna sin inquíE:tus re triccione·. u cuarto, y puntnndo e en contra de Si el caballero había. tenido mano 1 él LJÍ roo : ~ to, 8Pgún mi modo de en .. feliz apul'.Jta.ndo por el viejo coronel, ter:derl era un ver,Jadero jnga 1or. Otros e ta vez su estrella fue doblemente ti(·neu lÍnicn. ente en p r 'pectÍVd. :: .. pr6FO;pera. Hacía su juego ci 'gc.nH u te, ganane:ia. y eonsideran el juego como 3Ín r flexión, sin que sus manos eligie- uu m dio de enriquecerse prout&.men­ran las cartas en que se apuntab;, (S te. En el número de esto últícoos, fue más bien dirigido por una poMmcia ~u- en donde se co1oc6 el m~b~ll ro de Me .. prema é in vi. ible de acuerdo eon t~l dt~s- nars, y confi rmú a!iÍ aquella '"ardad tan tino, qué digo? ]o mismo qHe ll: ma- conocida: qu Ja v si6n ab•tracta y os ca..·ualidad en un }e gu: je col fuso. ·er.lad ra. del jn go es u . entimiento Cuando el juego terminó, el cr~Lt llm·o inn .... to y dependieute de una orguiliza-había ~ann.do mil 1 ni es de oro. ció u in< i vid u al. Al dÍa siguiente ·o deF;pertó n me· Como couseüuAncia prec.i. <'L de sus dio de uua e.·pel..:Íe de atur 'iwien'o. ideas r .sp .cto de su buéna •uert•el ca. Cerca de sí, sobre una. rnc a, t:st.t oa b· Jlero comprendió bien T rento que ~-:n amontonada la suma qne habh~ g. na j1wgo no debía s:~guir re~triegi o á los do. A primera vi. trt, cr yó soñ r, se límite· i::. pu· ~.to fiOlameute como sim­frot6 los ojos,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 10

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La Mujer - N. 9

Por: | Fecha: 30/11/1895

Directores, RIJ Y F AR-Administrador, ARCE SIO ZAMBRANO SEll.'E l." f :Bogota, Noviembre 30 de 1895. J NUMERO 9 LA MUJER IMPORTANTE \ emulación~tienen poderoso asienGo en su alma corrompi,ü~ . No pueden ver con buenos ojos un matrimonio felÍI~, ni un hijo cariñoso, ni un amigo fiel. . Hemos sabhlo que vari(J,R de nue~tras suscriptoras de fuera de la capital no j ha.n recibido algunos números de nue • tro p~ri6 c lico quo le~ corre, pourleo y ' que les hemos remitido con la ma.ror puutualidad. Los e ·timaríamoFl los re­clamarao¡ delos señores adminir:;tr dor s de correos . Hemos dej do también de recibir al. . gunos canje. qu~, Rahemo~, nos han remitido. Sobre e~to yá hemos elevado nue. tra queja al f:leñor Director gene­ral de Correos y Telégr:Afos. La. corre pondencia para todo lo con­cerniente al peri6dico. debe dirigirtie á los Directores de LA MUJli]H.. MALEDICENCIA Existen, por desgracia, en ca pr par/\. do un ~alón para de :: CMl~O También hace falta un aparato telefónico. INJUSTICIA La mujer es el sér privilegiado de la naturaleza: dotado de claro talento da exquisita sem;ibil idad, de imagi oa~ióu vivu. y fecunda, de un coraz6u quo es todo bondad y ternura1 de una ulma grande y generosa qne e~t.á pronh á perdonar l&s injudas que se le hacen y ~ enjug~r las lágrimas de los que pn.. uecen, eJetca un poderoso influjo sobro el hombre, le alíe uta y le so~tiene Pn las adv.enidadeH de la vid:\, le inspira ]as acciOnes generosas y no e~quiva de­rramar su tsaugre, y aun morir en no patíbulo, por deftHJCler la.· grandes ca u. sas. La historia collserv!\ en sus pá tri­uus, con admiración y cariño, los no~1" bres de mujere ilu tres qne llevaron á cabo hechos glorio. o y qne Jp.garon á ~a. .Po teridaJ . ejflmplo~ sublimes que 1m1t·\r. La rehg16n cristiana, la politica y el hogar cuentan con innumerables mártire~, heroínas y decb~dos de virtud. Cualquiera que sea la f'~f-:>ra social á que pertenezca una. mujer, su misión , es de alta importancia, y es grande la parto que le corre~ponde en las accio­ne<.; levantadas que ej~cutan los hom­bres. iu~piradoC~, sin dnda, por ella. Amanta, sin la Juz de sus miradas nos vemos sum~rgidos en espes11s tinie­blas, y el munrlo nos parece 110 desiar­to. i Qujéo no ha. sentido latir con vio­lenciii el cor:\.z6n al pasar jnnto á ]a mujer amada, y no ha sentido -inundar­se el nlm~ c .. n inef~ble gozo al oír de sus labios uua frase de amor 1 E~ posa, forma el encanto de nuestra exi~tPncia; nos anir 1a cuando desfalle­cemos en las lncha~ de Ja vi .)a; hace • su.vo, Jos pesa.res y amarguras que nos sobrevienen; y euaudo volvemos al ho­ga. r, rendidos por la. f.tt!()'a del trabajo, encontramos uua mirada cariñosa y una m: no que enjuga el sudor de nuestra fr e r1te. . .M:ldre, ... nh! mágica palabra que conmue ve todo nne..?tro sér y reaviva eu nu e~tm almn. lo. máq tiernos ;y pu­ros sentimiento ! Su nombre sale de nuestro, labios con ven e rnci6u y re~pe~ tn, y su reeuerdo es ol tíltimo que se borra del cor · zcin al eRcapársenos la vi­na. Cunndo l1 m ujor so encuentra re­v ~tida del carácter do madre, y cuida solícita de ese pedazo do su coraz6n, y enjuga más ta.rda las l:lgrim:l que las Jec1 pciones rlel mundo le hacen verter, y v0lc1. á la. cahec(;\ra de su h cho prodi­gán,! ols los cuid~dos que s6lo una ma­dre sabe pro(iigar, y llora d sconsolada. sobre RU tnmha, entonces la mujer no es come ol re ,to de los mort!l.16t): algo sobrer.Jaturn.l y divino hay en ella que nos inspira veneración. 1 Oo~ todo. hay horohros que reniegan de la~ mujer s, y les echan en cara 1 mil d( fectos, sin caer en h c11enta de quA ello mismos tienen la. culpl} Son coqu"'•tas, dicen alguuos; pero, i por qué lo son ? Porque los hombres les en.):\e• ña.mos á mentir m?.nifestándoles un amo-r que no sentimos, prodig3.odoles pala­brus ellO"ftfi.;_i~lor.go. Lds otros. amigos á quienes acompañaba 110 til-r- Los padres de familia se contentan .daron en empefiarse en una patttda. con que sus hija adquieran todas t;, a8 Sin s€guir su ejemplo, el caballero, ah­prendas de oropel que prÍV<\n hoy en sorto en p ensamientos enteramente di­nue~ tra moderna sociedad, á fin da que f renteR, ~e paseaba en el salón de largo pued~n atrapar u!l novio qu~ sea bt,en á. brgo, y una que otro. Tez se detenía pa'rtul~, y descuidan por .co~pleto la delat te de la melia de juego, en donde educac16o moral que es la Indlhpensahle ¡ las pilas de monedas de oro se amonto­para que una muJer pueda hacer la fe. nabao, de minuto en minuto bajo las licidad de.su esposo y ll.e sut~ hijo~. 1anoe del tallador. • ' Hagamos a:lgo en favor de la educa­ci/ m de la mujer; huLJémosle F-iempre con franquE'za y coo verdad, si quere­mos tener derecho para en ostrarl e sos defectos, de los cuales somos nos(ltro la causa. A.Z. LA SUERTE EN EL JUEGO ( Continuaci6n). Tanto el bar6n como el extranjero se sentaron en un banco solitario y apar­tado, y el último comeoz6 su narraci6n en los siguientes términos: '' Las mismas cualidades brillantes que os ,¡istiuguen, sefior bar6n, conquis­taron al caballero de Me rs, el avre­cio y la admiraci6n de los hombres y lo hicieron el favorecido de Jas damas. Uoicamente, re pecto á riqueza , la for­tuna no le había dotado como á vos. Estaba casi en la miseria, y si hallaba el medio de presentar~e en la ociedad con la dignidad conveniente á su rango y á la importancia de la familia ilu"tre de que descendía, era tan s6Jo debido al género de vida de lo mas e~tric­tamente arreglado que llev~ ha. Ade­más de que el juPgo le era prohibido, aunque no hubiese sido por el solo mo­tivo de que la menor pérdida le fuera muy sensible y le causara un positivo trastorno en su modo de vivir, aquella pasión, por otra parte, no tenía para él el más mínimo atractivo, de tai modo que su ab8teuci6n por el jutlgo no le imponía ningún sacrificio. Por otra par. te, el buen éxito más extraordinario co. ronaba todas sus empresas, y la buena Un Antiguo coronel, se fijó de repen. te e el cab· llero, y e-xclam6 en voz al· ta : Con todos los diablos! hé aquí al caballero de Afenars, aquí con su bue. na uerte, y si no hemos con eguido ganar nada todavía, es porque él aún no se ha declarado ni por la banca, ni por los a.putJtes ; pero to no debe du­r r más largo iempo, con mil demo­nio l quiero que el seiior de enars se apunte pcr mí, inmediatame te.' Por mál que el caballero prPtest6, su ignor cia y u falta abiiolu~ de xperiencia en el juego, el coronel no Ct.'j6, y el caballero se vio obligado' sentarse á. Ja me a. Le pasó al caballero exactamente lo mir~mo que á vo., seftor bar6o, tod• carta le era favorable, de tal modo que bien prouto gan6 una s1.1ma considera­ble para. el coronel, quien no cabía en í de ~ozo por la excelente idea que se le bahía ocurrido de haber pue to á ~­cote la buena suerte á. toda prueba del caballero, de Menars. Esta buena suerte quet todo el mun­do Qausaba una extrema sorpresa, no hizo la menor impre ión al caballero de Menars, y él mismo no se explicaba por qué raz6n su antipatía por el juego aumt:ntaba cada vez más, de tal modo que á. la. m~tfiana siguiente, bajo la in­fluencia de la fatiga, tanto del cuorpo como del espír' u, causada por la. vigi. lia y la sofoca_9i6n de la noche anterior torn.ó muy en erio, la resolución de ja. m~ poner el pie, bajo ntngún pretexto en una casa. de juego. E8ta firme resolu,i6n se reforzó en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 72 LA MUJER vista de la conducta del viejo coronel, q11ien no podía tocar una carta sin el desacic-:rto má~ inconc;ebible y que, por una singular c·xtravc~gancia el hlba aho­ra, á ene ta.s del caballero, su mala uerte. Frecuentemente fue á rogarle con las más vi v9.s iu~tancias, fuera á jugar por él, ó á lo menos, se mantu­viera á su lado miPntras j11gara, para desterrar con su presencia el demonio malo, que le ponía en la m~no cartas tocadas de maldici6n. BiPn sn hido ES por tocios, la infinidad de 6uper. tíciJnes absurdas que preocupan el eR}JÍlÍtu de los jugadores. Eu re umen, el caballero no consigui6 drsem barazarse de sus importumdades bino on una negativa solemue y touiPndo que apd ar como último recurE:o, á dech.rarle q11e estaba más hieu resuelto á batir ·e con él quA á jugar por él, no e6taudo el coronel muy ganoso do ser contra parte en un duelo. El caballero maldijo uua y mil veces el acto de condtsccodPnúia que le había atrüído las persecuciones de ese viejo loco. Por lo dar ns no pudo meno· (ie :u­ceder que la hi toria de la SlH rt~ mila­grosa del ca hullero en el jtH JO, corriera de boca en Loen, progre ivarnt>nte au. mentada con una multitud :le circuns. tancins enigmát.ica5\ y mar1 vil!o · a~ que lo pintaban como un hombre qne tu­vie e pL\cto Ct n las potcmcias sebrem.­turales. ero al mismo tiempo, vieudo que el caballero, á pe ar de su buena estrella, se ab:teuía. de tocar una carta, se concibió la idea má.s alta de la fir­meza de su caráctPr, y la ·stimación de que gozaba no solamente no di ·winuía sino que cada día iba en aumento. PENSAMIENTO Una mujer iu amor es con o un ár­bol sin fruto : es un e8piuo que sólo sirv~ de et-.torbo y J máki hermosea el camino de la vida. CHARADA De pri?ne'ra con segunda Solo hay uno en todo el orbe: Llámause prime'Ni y cuarta Muchas niñas por mal nombre: Te?'cia y cuarta animalejos Molestos en ocasiones: Oun.'rta y dos quien m~ís, quien menos, En su cabeza la esconde : El todo es una aveciila O un mortal sandio y bodoque. Solución á la charada del número auterior: Eter. Soluci6n al cu~dro enigmático del número anterior : Z6 nar do Nar bo na Do na do REVISTA DE MODAS 'l'RAJJt; , -Calzones. corpiiio interior y blusa para niiios de 3 á 5 años. De veluddlo ca taño. Se completará con uu cuello y mangas do bordado. Los calzones anchos. P6ngase un dobladi­llo postizo, de unos 2t centímetros, háganse do bil ras d pespuntes y ajústense lo bajos de la· pier a con elástico . Ab rtura en la costura ex­terior hasta 3 centímetros, y bolsillo adaptado en el interior. Pre, illa con t golilh1.dos de cinta número 3, de raso amarillo, co ido de ccv la lado. Ad6r­n .. e con dos lazo repollo de cinta encarnada y amal'illa. El elá ·tico co­lor de ro. a y golii 1 as del mi;mo color. Se auorna con un lazo de encaje ne­gro y cinta de color de ro a. DECRETO NUMERO 151 D::: 1888 (17 DE FEBRERO), sobre~ prensa. ( Continuaci6n). II.-De las pttblicadones subve,·sivas. Art. 4.° Constituye delito de impren­ta contr
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La Mujer - N. 9

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La Mujer - N. 6

Por: | Fecha: 20/11/1895

Directores, RIJ Y F AR-Administrador, ARCESIO ZAMBRANO SEl\IE l.' i :Bogota., Noviembre 20 de 1895. J Ntrl'ltEIIO G LA MUJER ESCUELAS D:Bl MEDICINA PARA BEÑORI'l'AS Desde hace mucho tiempo hemos tenido el deseo de lanzar al ·público la idea de qne se establezcan en el país escuelas de medicina para sefioritas, al estilo de las que se han formado en otros países más civilizados que el nués­tro. Pero las añejas preocupaciones de que todavía se adolece entJ·e nosotros, por una parte, y nuestra po~a autori­dad personal, por otra., no nos ha per­mitido hacerlo. Hoy, aunque con el mi m o temor de siempre, nos atrevemos á lanzar la idea. rogando á los señores periodistas y demás escritores, manifiesten su opi­nión sobre este asunto, que creemos, sea de bastante importancia para el país. A nadie se le oculta que la mayor parte de nuestras mujeres carecen de ocupación, y qne. muchas que son so. las no tienen con qué subvenir á sus más precisos gastos ni medio alguno de colocarse, ni apoyo de la ociedad para. formarse posición, aunque estén llenas de dotes morales !;es falta, put-s. el apoyo del gobierno y de la sociedad en general; y una escuela. de medici­na para mujeres salvaría muchas ne cesidades y evitaría multitud de estra· gos en nuestras jóvenes. Por otra parte, las dolencias físicas del bello sexo se­rían mucho mejor conocidas, atendí. das y curadas por la mujer convertida en médico que por un hombre. por docto que sea; sin que por esto des. conozcamos que haya. entre nosotros notabilísimos médicos, tanto por sn ciencia y sus talentos, como por su cul­tura y consagración. El pudor innato de la mujer colom· biana, principalmente en las de Bogo­tá y centro de la. República, es causa suficiente en muchas ocasiones de qua no se tonga con el médico la suficiente franqueza y de ahí resulten gravísi· m os daño!. Cuft.n ta.s veces un médico se ve perplejo y yerra la. curaci,Sn de una sencilla enfermedad por no habet• podido obtener los da.tos ecesarios. En las poblacione. de poca, impor­tancia, y a.an en el mi mo Bogotá y capitales de los Depa.rtamento8, se en­cuentran multitud de charlatanes, que no solamente engañan al público sino que hacen gran negocio y ann mochos se enriqu~cen. i Por qué no podrían nuestras jóvenes, con e tudios especia­les, con menos audacia poro más ta. lento y ciencia, ocupar dignamente el puesto qne cvnstantemente asaltan esos impostores? i No podría una señorita, estudian­do medicina, formarse una gran ca­rrera y elevada posición, adquiriendo al mismo tiempo un capital no sujeto á. contingencias y además vida inde. pendiente 1 Creemos que á este asunto se le de. hiera poner un poco de atención, y que, ya que estamos para ooncluír el presente año, se pensara en estable­cer para el entrante, un colegio espe­cial, siquiera. sea para los primeros estudios de tan jmportante materia; mientras tanto el Gobierno, no duda­mos, que al solicitarlo, daría todos los pasos necesarios para establecer en debida forma una e~cue1a de medicina, de donde podrían salir doctas alumnas que harían mucho bien al país y ho· nor á su patria. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER OBSEQUIO El señor D. Adriano P<1ez, hijo del distinguido y sentimé'nta1 cuanto des­graciado poeta, sei1or D. Adriano Páoz, que nunca Rerá. bien llorado por la p::t­tria, h~ obsequiado las colnmnas de nuestro periódico con la com po ición que ins( rtamos en seguida. N o duda­mos que nuestras lectoras se compla­cerán al leer nna pequeña producción de uno de los jóvenes literatos de más inteligencia y sentimiento, que ha sa­hido adornar las letras colombianas : OCASO AL SE; OR D. FLAVIO LOZA..: O tes, impelidos de avidez y amor, de vanidad y gloria, tomaron á su cargo defender al bello sexo, como veremos después. De aquí resultó que se unie­ran en círculos amigables, ora en los castillos de los feudata.rios, ó bien en las cortes de los pi'Íncipes, para hacer ostentación de sus empresas, así como de su parte las mujeres para honrar á sus defensores y envanecerse con ellos, los poetas para cantar el valor de los unos y ]a belleza de las otras. "Como las darnas y prince as eran el objeto de la poes]a, se ]as hicieron las soberanas, en los juicios y P''O tri­bunal. Tenían en sud cortes y castillos la corte de amor ó parlamento, donde se Ayer t~rmin6 todo! La luz quA iluminaba trataban los problemas, las causas, los Oon pá1iclos nfiejoA mi trir>t~ porvenir litigios amorosos y caballerescos; con- Hundióe~ de improviso en fú .. ebre morada. curriendo allí caballero y damas de Dejándome tinieblae, silencio por doquier. todas partes, y sobre todo, poetas y Envnelto entre las brumas de O!lcuro, eterno olviclo, cantores, COIDO abogados y jurÍsperÍ­C}\ tttino vncil~~.ntH, t- l n o~p~r,..nz~l y f ; lía f¡llta.n la& eonri~s!'!, se extin guen entre el polvo tos primarios de aqu~l foro. Y si los Ll\15 ilu~iunes mu~~,~tia .. , que wueren al nacer. litigantes no quedaban contentos da La brisa. qne solloza. sob e un tumb helada. la 'entoncia de los parlamentos, en· .Me t.rM Jejar:'os e "ofl d lo .que ya s·' fue; tonceg venían Jo desafío poéticos, con Un pl'drt\ que t~e uleja. hac; 1 1:1terno oc 110, l 1 'b/ 1 t d Lleviíndose conl"igo Jo 11 ue á su ltuor d jé. os cua es escr1 1an os rova ores, uno contra otro en defen~;;a de su can(;;a y 1\lifl ojoP, ya cansado! de ver en el : .c5o, Dirígen~e Si otra. pl\rte _bu:icnn~o nu Hltal:. . de sus bellas, en que andaban siempre MM Jo quA Rtt!mpre 1meno y en ~1 fugaz dehr10 1 on giro los mensages, las propuestas, Dieípaae, cual humo al aura matinal. f ]as respuestas y lamentos, y nuevos rartf lejos, muy lejos; hacia. extranjeras playas, desafíos de amor y de poesía. (1u 1 t~.ve herid v HOI& mi ntt>]n dnigí, Bnsc~o.ndo all.i en los maree. l>nt!canc1o entro la. l>risa BETTDfELI." Un aura qu~11evar~ perfuw~ á wi viv1r. RobusLec1clos los gobiernos en los :Mns hoy, como la• ramas que rotas por el vionto · 1 · d 1 1· De préndl·natl det srbol, p ra mor1r de,.;puéf', SJg os sucesivos, Y cesa os os pa l .. AF-1 nis esperanz s, perdido~ ~ua de~teJ;oa, gros de las bellas, ya no fue necesario Extinguense en el alms. para jaru a volver. para ser admitido en estas tertulias, AnRrA:NO PlEz hiJo. haber roto mucha Janzas en honor de -- ORIGEN DE LAS TERTULIAS Y SDS ESPECIES Cuando pasado el siglo IX quedó casi disuelto toJo víneulo gubernativo en Europa, cada hombre, ::5egún sus :fuerza .. , procuró robar · ó de. truír, fa­bricar fortalezas para defenderse, 6 acopiar armas para asaltar. Entre los objetos 1obados colocáhanse en primer lugar las 1nnjeres sobresalientes por su be1le:la. Los coballe1·os, ó sea los hom,bres de rí caballo, que eran más e~­timados para la g'uerra .que fos inf~n-una princesa ó de una dama, sino que bastó 1 a sangre purísima y celestial de progenitores nobles. Los poetas qne­dal'on 6 debieron quedar á poco ex­cluídos de estas concurrencias; porque si en el estado primitiyo de las tertu­lin. s, mientras el poeta. se n1anifestaba rico de ideas, los caballeros ostentaban · su destreza y las damas los peligros; en el iguiente estado, el poeta habría q~edado como único objeto atendible por los concurrentes, y necesariamen­te la vaniJad de éstos hubiera sufrido considera b 1e m en te. Provistos de privilegios honoríficos que los separaban de Jas otras clases, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 43 los nobles, haciendo profesi6n de ig norancia, especialmente en Francia, excluyeron á los poetas de las tertu­~ ia , y habrían creído degradar e ad­mitiendo á su confian:~.a á persona que no podrían recomendarse sino ' por los talentos ú otras habilidades perso­nales. Apenas despuntaron los primeros destellos de las ciencias, cuando los pocos espíritus gallardo que no esta­ban aprisionados en las sensaciones materiales del vulgo, experimentaron la necesidad de unir. e para adquirir otros conocimientos y dar en cambio los suyos. Esta necesidad era tanto más fuerte, cuanto que antes de la im­prenta et•a altísimo el precio de los li· bros' ~ así nacieron las conve1 saciones literaria 6 acadeu1ia , las cuales fue. ron protegidas por príncipes ilu tle , pues quo estos no temen á Jas ciencias, y saben que ellos on el mejor adorno y e plendor de los 6 tado . Por idénticos n1otivo uacieron las conversaciones ó rcunione de pinto. res, músicos y con mayor concurren­cia; pues que la capacidad para apre­ciar las belleza de o~taB snblimes artP~ es meno rara que la que se requiere para gu t< r de las ciencias. El espíritu n1ercantil despet•tado de pué8 del siglo XI en Italia y acre. cido progre ivamente en los siguien­tes, fue una amplia fuente de riquezas. Entonces se vio q ne se podía ser ciego y considerado, sin er noble y posee­dor de tierras. El d(·seo de ostentar riquezas, junto á la necesidad de co­nocer e para anmentar las relaciones comerciales, formtS las reuniones de n1er9adores. La riqueza de é ·tos cho­có con la de los propietario .. , y en las ciudades libres obtu o aquéllos home­najes q u~ en las demás partes estaban reservados á la nobleza. Las clases directivas de los trabajos mecánicos se dividieron en tantas ma­sas cuantas eran sus especies. La ana­logía de los trabajo , el deseo de im­poner la ley á los trabajadores, la ne­ceaidad de conocerse para repartir los tributos que los príncipes exigían de la industria, rennie n. á los directores do las vat·ias al'tes ó fabricantes en otras tanta· .compañías, confl·aterni· darles ó g'rertLÍo , que tuvieron sus re.­glameutos y sesiones en días determi­nados. Perdidas las riquezas de la noblel.a por la. cau~as que diremos" fueron recogida por personas inteligentes y activas, que sin pertenecer á Ja clase de comerciantes ó fabricantes, supie­ron hacerlas valer. No contentas con las nuevas rique­zas, aspir .ron á la consideración, y llegaron á obtenerla cou la afluencia de l 8 cmnensa.les; así se formaron nu · vo. <:Írculos compuestos de t.oda espacie de persona . Allí se veia. al arrendatario que venía á la ciudad p; t•n. la venta de los prodtlcto agra­rios; al cot·redor que ropone con 1 routitud negocios bastan te l ncro os ; al empleado iuf l'Íor, cuyo colo es ne. cedtrio al amo en u ~ r laci nos con el gobierno ; al noble dec( ecido que ti·­no ier pre pt o lto lo .· cu nto" sucios, picant y chi to::sos; al n ilüar, que mfis quo ningtín ntt , nece ·it de pl - cere rumoro os; al p· rá. ito Qne la na-riz arruga .A.l olor del a s ado, y en e, m bio de é te vende la noticias de la ciudad á lo comen ~ ale , y alaba. las oimplezas '" túpidas del mo . {Concl-ui-rá). LA SUERTE EN EL JUEGO c:rreducción) (Continuación). No tard6 Siegfrieu ~n tener conoci. miento de la especie de murmurací6n de que era objeto, y como por su carácter liberal y m~gnánímo, QO había c-Jsa quo odiara y de ·preciara tanto como la. mezquindad, resol vi6 confundir á los calumniadores y, cualquiera que fuese su aver i6n por el jurgo, libertarse de e:-ta injuriosa sospecha perdi€nd,Q dos­cieutos lnises 6 más si nece ario fuera. Se trasladó, pues, en la primera opor­tuni ad al Pharaon con la resolución que hauía tomado de perder la impor­tante suma, de que de antemano se ha.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA llUJBR bía provisto; pero la buena suerte que le acompafiaba en todas sus empre­sas le fue igualmente fiel en el ensayo del juego. ~roda carta escogida por él era la favorecida por la suerte. Los cálculos cabalfsticos de los viejos con­sumados jugadores fracasaban ante la fortuna del barón Fuera que a puntase siempre en la misma carta, fuera que cambiase, no importaba, la suerte siempre le favorecía. Siegfried daba al raro espectáculo de un jugador deses­perado de despecho porque las cartas le eran favorables, y por simple que fuese la raz6n de esta conducta, los asistentes se miraban, sin embargo, con un aire pensativo, y claramente se da. ban á entender que arrastrndo por su inclinaci6n á la singularidad, e 1 barón no podía muy bien, al fin de cuentas, estar atacado de una gran locura por­que i efectivamente no ha. perdido la razón el jugador que se desespera por su buena suerte 1 La circunstancia misma de haber ganado una considerable suma. obligó al barón á continuar jugando con el ob­jeto de cumplir su proyecto de perder; un cambio desfavorable podía. muy bien sobrevenir, según toda probabilidad) y compensar y aun sobrepujar á la ga­nancia obtenida. Pero esta su posición natural no se realiz6 : 1 a bu<:na suerte imperturbable de Siegftied constante .. ment-e era la misrua; y la pasión por el juego, que las simples combinaciones de Fharaon aguijoneaban hasta el exceso, penetraba cadavez más en su alma sin que él lo apercibiese. Terminó por LO irritarse más contra su buena suerte; el juego encadenaba todas sus facultades y en él pasaba las noches enteras ; en una palabra, se vio obligado á reconocer la realidad de esta seducción que sus amigos le habían pintado mut h&s veces y en la que siempre había rehusado creer; porque en fin, no era la ganancia lo que le cautivaba: era únic~mente la fascina. ci6n del juego. Una noche, á tiempo en que el due. fío de la banca terminaba la talla, Sieg­fried levantó la vista y sus ojos se fija­ron én un anciano colocado frente á él y que le miraba de una manera muy fija y con un aire triste y serio; cada vez que el barón desviaba la vista de las cartas, su mirada se encontraba con el ojo so m brío del extranjero, lo que aca· b6 por causarle una sensación penosa é importuna. El extranjero no abandonó el salón sino cuando el juego había ter­minado. El día siguiente estaba aun colocado en frente del bar6n, y no cesa­ba de mirarlo con un ojo sombrío y casi sinielitro; pero cuando á la noche si­guiente Siegfried lo vio sentado en el mismo puesto, y fija sobre él su mira­da escrutadora que brillaba con un fuego diabólico, no pudo contenerse mts largo tiempo y le dijo en alta voz: '' 04ballero me veo obligado & suplica­ros eRcojáis otro puesto, trastornáis mí juego." El extranjero se inclin6 con una amarga sonrisa, y abandon6 sin decir palabra, la mesa y el salón de juego. Sin embargo, á la noche siguiente, el extranjero había vuelto á tomar su puesto enfrente del barón, á quien con­movía su mirada inflexible y pene. trante. (Continuará). EL VELO Suelen ponerse Jas niñas V el o de lijera gasa, Que los defectos encubre Y los encantos realza. Si de pudor y modestia Todas un velo llevaran, Ocultando sus defectos, Redoblarían sus gracias. Mas no es posible; esas telas En el mundo son muy raras, Y además ya no se usan : Son de la. moda rasada. RICARDO CARRASQUII~LA. IMPRESIONES Existe un libro, libro imperecedero, cuyas páginas han sido leídas con avi­dez y lágrimas, en casi todos Jos pue­blos cultos: desde Módena al Cáucaso, desde el golfo de San Lorenzo hasta las llanuras de Sedán; hermosas é ilus. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 4ó tres damas lo han tenido en sus manos. y Sierra, Altamirano y el "divino " Vergara y V ergara hánlo honrado con merecidos juicios. El llanto de la mu· jer lo ha ungido ; el aplauso de los hombres lo ha conRagrado. Llámase MARÍA, su autor, Jorge lsaacs. MARÍA, sí, ''ideal amadísimo para mis delicias y éxtasis-dice el poeta,­pero impotente para aliviar mis horas de rabioso dolor. En vano la invoco. Si viene á. mí de tiempo en tiempo, sa­be ya que viendo sus ojos suspiro por otros mi dos, que los suyos me hacen recordar el perfume de otros cabello~, que sus besos me parecen muy fríos." PAUL MERY. CONDICION DE LA MUJER EN LOS PUEBLOS ANTIGUOs. La venta de la mujer estaba admiti­da. en todos los pueblos de la antigüe­dad : una vez vendida. por sus padr s á. quien quería tomarla por espoea, ella era a u propiedad 1nueble y quedaba sujeta á. todas las consecuencias de e ta condición. Después podía ser vendida por su propio marido 6 destruída según su gusto. El matrimonio mismo nó era p~ra la mujer, en , casi todos los pueblos del Asia, sino un largo y terrible martirio que no terminaba sino con la inmola­ci6n. de la víctima. Si ella tenía la des. dicha de envejecer mientras vivía su marido, 6 más bien dicho, su tirano, éste tenía el derecho de librarse de ella estrangulár.dola cuando ya no estaba en el caso de servir. Si el marido moría an­tes, se inmolaban sobre su tumbiA todas sus mujer~s, 6 por Jo menos la que él más amaba. Muy á meJl do sucedía que era el padre mismo quien s~orificaba su hija, sobre el sepulcro de su yerno. Los tártaros obligFJban á la mujer á dejarse quemar en la hoguera en que ardía el cadáver de su marido. En al­gunas partes no se daba á la m11jer el trabajo de morir, sino que era enterra• da viva juntamente con el cadáver de su esposo. Entre los partos era tan indiferente para el hombre matar á su mujer, á su hermana 6 á su hija, como matar á un gato. Generalmente hablando, se puede decir que casi en todos lo. pueblos pa. gauoB era reconocido y garantido por las 1eyes, el derecho do vida y muerte del padre sobre las bijas y de los her­manos sobre las hermanas. Entre 1m, árabes, cuando había en una tribu mis mujeres que las neceearias, á todas las que nacían se les daba muer· te, enterrándolas en una fosa destinada . al efecto. Entre los galos, lo mismo que entre lo~ germanos, la mujer no era ante la ley ~ino la esclava del hombre¡ debía trabajar para su marido mientras él vivía, y después de su muerte suicidar .. se sobre su tumba para ir á servirle en el otro mundo. Esta horrible legislaci6n no era, sin e m ba.rgo, fdno e) r flejo de aquel dogma religiobo más horrible aún profeE~ado por este pueblo, según el cual, la mujer es ~tn se?· impuro, y por con­signieuto excluida para siempre del Val. había ó para·iso de Odín, á no ser que se diera ella misma la muert.e para ir á juntarse con su esposo. En Atena , entreaqnellos griegos tan alabados por la sabiduría de las leyes, la condición de la mujer no era menos deplorable que en el resto del mundo. Se compraba ]a mujer para esposa, y su dueño tenía la facultad de arro .. jarla des¡ués inmediatamente, de po· nerla en remate público, 6 destruírla como un mueble inútil. En todas par. tes era mirada como cosa, como una propiedad, como una esclava, sin que se reconociera díferencia alguna legal entre las mujer esposa y la mujer es­clava. En Roma, donde se había concedido al hombre el dert::cho de divorciarse, usaban esta facultad con la mayor liber­tad, siendo repudiada la e~posa por los pretextos más frívolos. Sulpicio arroja. J:SU mujer porque la encontr6 en la ca. lle sin velo en la cabeza. Habiendo sido preguntado P1~ulo Emilio por qué se había divorciado, respondi6 sonriéndose: " Y o he hecho lo que se hace con un zapato cuando daña los pies." Pompeyo repudi6 á su mujer para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJElt casarse con la hija de Sil a y atraerse nsí la amistad de su po.dre; la misma.suer­te cupo á las mujc~res de Cicer6n, de Catón, de Augu':-to ; y, Sf>~lÍn se expresa. Juvenal, para repuriiar Pub1io á su mu­jer no hizo otra. oos}~ sino h!\cerle decir con uno de sus escla"os eRtas palabras: ''Mujer, vos 011 ~ou&.i. muy á menudo: retiráos de aquí inmediatamente. Nos~ otros esperamos otra mujer que no tenga la nariz tan húmeda." Para decirlo to­do de una vez, en pocas palabras, todas las relaciones de estos matrimonios po­drían compeudiarse de e:ste modo : bru­talidad por una pa.rte, y ternm· set·víl por la otra. Ta.l era el verdadero Ci­píritu de la familia. romana. Mas la mujer del pueblo era conde. nada á un suplicio mucho más atroz, al suplicio de verse arrancar t.ms propios · hijos para. darles muerte, y el'to muchas veces en su misma presencia .A penas nacido un niño: )a comadrona lo pouía á los pies del padre: si é. te, levnntó.o­dole del suelo le tomaba en 'US brazos para entregar lo á la nodriza 6 á la ma­dre, el niño estaba salvo por eutonce.,, pero quedando iempre el padre con el derecho de deshacerse de él -vendiéndo­lo 6 deRpedazándolo cou sus. propias manos. Si el padr€', empero, apart lUdo su vi ta á otra parte, dejaba al niño éu el suelo, lo extrangulabau, 6, si"no, iban á exponerlo en el velabro 6 á arrojarlo como inmundicia en la cloaca máxi1na 6 en el río· Si al emprender el marido un largo viaje dejaba la mujer próxima á ser ma­dre, le decía. con fria crueldad: "Si durante mi ausencia tuvie"'"raB una hija, la matarás." Por lo demás, lo. pobres exponían 6 mataban siempre á sus hijas. Si alguna excepción babia eo esta regla, era siempre en favor del varón, pero jamás la. había para la m u. jer ; pues era considerada como una carga demasiado gravosa. L1 mujer era siempre uu ser privilegiarlo para ser despreciado ú oprimido. Los no bies 6 los ricos, cuando tenían dos 6 tres Li­jos, hacían peracer inexorablemente todos los demás. Si la madre pagana era infeliz por los hijos que le quitaban, no lo era menos por Jos que se dignaban dejarle: er:.kb ~ C' si ~iempre privada de todo lo que b .we dichosa á una madre, como el res t:•to filial, el tierno ca.riño, los mi. ramientos, los cuidadoR solícitos y la con6auza íntima de sus hijos, los cua~ les no sola.ro nte no le pertenecí n, porque eran propiedad do su marido, siuo que sabhn que su madre no era sino una esclava que podít\ ser arrojada del hogar domé-;tico. i Qué re~peto, qué amor podía. esperar de unos seres que m a ña.ua le serán extraños y se a vergon­zarán de reconocerla. por ma,ire? Si! Tal vez mañana cruzará sin esposo, sin fortuna y solitaria por las calles, con la e beza. humill d1. y á pie, mientras sus hijos pasando á su ado la salpica­ráu coo sus dorada3 carroz~s. Tal fuo por largos iglo la condi. ción de la mujer desde qu9 nació la. i~olatría h.Astd. la aparición del cri ti. ­lllt) illO. COLEGIO PESTALOZIANO En la. somana próxima. pasada tu vi­mos el gu. to d a~.;i. e, ir, por e pecia 1 iu. vit· ci6u, al colPgio de nifia.s diri\Yi<]o por la rseñora D ll Evn Goo ii ncr le Cár­denas y la señorita Paulina oding, al primer xamen prepnratorio qno para obtar el grado de Iostitutoras ·ostlL ie. ron las F:eñoritas D.ll Ana Eliaa Cleves y Da. Bárbara Zon illo. Do hemos hablar con franqueza: por alguna falsa opini6n dada por alguna per ·ona enemig~ gr; tuita del Colegio en referencia, íbamos predi ·pue" to3 pa­ra no deJ~H pasar eu claro el menor de. ft3cto que encontrnra.m.o. en el xamen referí Jo, a"í es que pn:imos suma aten­ción a.l acto, aun eu sus má:; pequeños detalle .. E u la primera noche ·e ex mi 6 á l ~ señorita Oleves y nos dej6 admirados u s6lido Raber en las m teri~' que . e le designaron, á volnutari de los seño­res caliticadores. Su fácil dicci6n, la sereuidad con que contestaba á las pre­guntas que se le hacían, y ol mo o sen~ cilio y adecuado como se buscaba cami­no para desenvolver una idea, nos pro­b6 de una manera evidente que no ha­bít\. allí nada superficial. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER !7 En la &jguiente noche vimos exami­nar á la eñorita Zorr11lo, y aunque é~ta se mo tró con menos sereniJad, cosa mny nntural en uua st fiorita y en un acto tan solemne, no por eso nos dej6 menos ~ati~t, chos, pues queJa­mos converwi:los lvu, t,a la ~videncia, quG comprendía perfcttameute las ma­teria que :e le haLí m euse ñ : do, que podía explicarlas ccn facilidad y á sa­ti facci<')u g nera.l y que cu ¡.¡ug respuef':­tas no había nada de aquello que pue. da. dar la menor duda de una sólida en­señanza. Ambas señoritas recibieron la califi­cación de aob?'eBalienteB. L~ J uuta .cali­ficadora (lSta Ln. com puebt~ de los ~efío­res Tapia, Antonio María Rueda y Gó­m<: z. Q•lisiéraroos haLlar a.l go má.s re~pec­to ds sto. dos t xámene~ y f'obre la claso de iustrucci6u que se da en el Col e gio Pes lozzia no, pe o no. r l'erv, moa p ra otr. ocu ic'n. Por ahor f lici n.·no. á. lct. s ñora ire ctoras y á]· ñori­tas Cleves y Zorrillo por el feliz éxito que han obtenido. PENSAMIENTO Buscn.d una mujer en iblc, hermosa, lleua. de amor y de ternura, espiritual, caritativa y modesta, y t~ndréi~ un án­gel, más que un ángel, un cielo, un 1 para'Íso de suprema felicidad. Poro trocadla por uua. mnjer celo a, jnt,ri­gante, fanática, pre~mutuosa, 1l na de 1 odios y de cólera, snperficial y necia, y t0ndréis en ella un demoüio, un in­fierno de amarguras. MATRIMONIO El' día ü del corriente t ~vo lugar en Zipaquirá el enlace del distinguido ca­ballero Sfñor D. Artu o Aceved0, con la virtuo..:a, eRpiritual y be! la señorita D.& Laura Bernal. Los bog res, como é~te, que se fund n b:ljo b: es tu1 sóli­das, tienen siempre la bend1eión y am. paro del Altí imo. Virtudes notables, amor y laboriosidad son t:l lema de esta nueva pareja~ á la que deseamos a feli-cidad que merece. P. Señores Directores de LA :MUJER. Apenas dimos lectura á su simpático periodico, corn prendimos la alta mira so­cül y ruonl.l que u~tedes se proponen con su l'ublicacióu, y esto ·nos trajo á las mi ~ ntes el deseo de fortnar una junta entre (.liez de sus numero~as lectoras, con el objeto de hacer algunas pregun. ta8 por conducto de LA MUJER, acerca de vuri~q cuestiones de suma importan­cia para nosotrus y para aquéllas que se hallen en casos análogos al nuéstro. L~~ junta está organizada y tenemos mucho gu to ea ponernos á. la disposi­ción de usted~s. Nos permitimos, en primer lugar, expre ... ar con la verdad de un buen es. pejo y con el drspojo completo de nues­tra peculiar vanidad, que somos regtt­larruente bollas (cosa nada rara en Bo­gotá) y qne e. tamos entre lo quince y los veinte años, edad, en que se dice, quo más llamamo la atenci6u, sin em­harrro, t:stamo solteras y hemos creído que 1" cau a sea la pobre:6a en que no~ encontramos. N u e tras primeras preguntas ee en. caminan, pues, á sabor lo siguiente: i Por qué se han eAcaseado tanto los matrimouios con muchachas de nues­tras condiciones 1 iLa pobreza en la mujer es obstáculo insnperable para ser casada? i En ca. o de que alguna de nosotras llégara á. conseguir marido qué debe hacer, fuera del cumplimiento de sus deberes morales para conservar el cari­ño de su esposo y que no vaya á ser abandonada á los, tres ó cuatro meses de casada? Estas y otras preguntas seguiremos haciendo, siempre que contemos con la bt>nevolencia de ustedes. Les anticipamos las gracias y nos suscribimos sus atentas servidoras. Elvi1·a, Joaquina, Micaelina,:Sofia, Ramonrt, Jesús, Ma1·ía, Virginia, Isa­bel y Uleofe . PESA ME Lo enviamos á la familia }lontaña por la muerte de su padre, el sefior D. Marcelino, acaecida en esta ciudad en la semana pasada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. T..A. l\1UJER ACONTECIMIENTO DESASTROSO Fne el que tuvo lng
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La Mujer - N. 5

Por: | Fecha: 16/11/1895

Directores, RIJ Y F AR-... t\.dministrador, ARCESIO ZAMBRANO SERIE 1.• ~ :Sogota, Noviembre 16 ele 1895. J NUMERO 6 l MUJER La mujer, en todos los tiempos y paí e.s, ha. formado g•·andes re- LA BEBIDA Y EL JUEGO volucioucs sociales, y FlU trabajo, Nos creetuos en el deber de lla- autH1ue muehas veecs l nnto, ha mar la seria. atenci~n de nuestr:~s 1 prodnci(!O siet tpre c1 ef cto de~,e~ lectoras hae1a la tu o·ente nece I- du. E::; cierto qne uo es muy facll dad que hay de que el bello sexo, tomar la iuiciativa, y tntu:ho u1ás priocipalmente el Jc Bogoüí, tmne en: rH.lo, e cueueutrn, como pnsa cartas directas en un asunto de t:tn ah ore entre nosotros, la sociedad vital importancia para Ja. ociedad ale itrgaua; pero, oco t1empo después lo cambió por un anillo tle al. gún valor. Habi~ndo entrado temporal. mente al servicio del príncipe de G. * '* *, éste le obsequió, al retirarse d~ s'! ser· vicio, como prenda de agradecu~uento, el mismo reloj de oro guarnec1do de diamantes con una. lujosísima cadena. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 89 A prop61'ito de esa historia, todos ha­blaban de la repugnancia obbtinarla del joven barón, por el jupgo, aunque su buena suerte constante hubiera debido in~pirarle, más que á ninguno otro, la di~po. ición contra~ia ; y bien pronto, no hallando otra ~olución, convinieron en que S gfried, á pesar de sus nnmero~as y Ltillantes cualidades, era baE-tante in teresado, sumamente tí mido y demasia­do miserable para expoaerse á una pér­dida por insignificante que fue"e· N o tuvieron en cuenta que la conduda tlel barón desmentía. formalmente toda sos­pecha de avaricia; y como casi siempre ]a generalidad se encanta con poder vengarse de ]a reputació[} de un hom. bre notable, gracias á la adición de un pero insidioso, como e~te pero se en­cnentra siempre en cualquier parte, aun­que no tenga fundamento más que en la imaginación de los detractores, se adoptó generu.lmP.nte como muy atis­factoria f>Sta explicación de la antipatía de Siegfried contra el juego. (Continuará). PESA ME I..~o damos muy sentido á la familia Angulo, y muy especialmente á don Uicardo, por la muerte del sefior don José María, quien ha dejado un varío irrerarable en d seno de la sociedad de Facatativti.. Que Dios envíe á dieha familia la má profunda resignaci6n por tan dura pr eba. REVISTA DE MODAS (Con tín nación). M. Hasta tanto que lleguen las pecheras bordadas y chorreras, al momento se lle a el gran chal María Antonitta.Tam­bié será muy lindo sobre los vestidos de talle, abotonándose con doble hilera de botones de estrás. Inútil decir que se ace con museJina de seda, adornado co un riquí irno encaje muy fruncido. En todo eso, dirán las madres de fami­lia, no vemos nada práctico para nos. otr s. o impide, ya que se trata, sobre to. • do de formss. Puede muy bien confec­cionarse un vestido de princesa con pa­ño, un gabán de tbeviota y un ve~tido de talle con l:ma y abrocharle con be­tones de capricho. Con los te-jidos lige­ro~ que ~e E'mplean para las hlusaR, que se llevarán Riempre, es muy fácil hacer el chal .María Antonieta de la misma tela que el vestido y adornarle con un plegadito de crespón 6 de la misma te. la con una tirilla de encaje amarillo on el borde. No ~e olvide que los chales se anudan sobre el pecho, formando una lazada grande y llevando uno de los paños al tall~ de donde desciende graciosamente. E;; muy fácil vestirse elegantemente y bar11to en este tiempo. Todo está re! II·'y calles que piden á grito e¡;,ta. iunov·Lción, Jo cnal atenuaría en algo los miasmas ddl té­reos que se r spir,.ln en ellas y contra lo cuale uo v~ len ni lo. fuerte. agua~ ceros, ni la policía, ni los carro del aseo. DUELO El día 2 del pr . nto mnri6 h vir­tuosa S( fíorita. Dolo es 1 · z. zr~o Piza no, de ·pués de uua. larga y penu:n. e11fer. medad t;ttfrid" con ~;at t.a re~o;ignaci6n. Las que tuvinto~ el gu~to de trat:Jrla, pudimos admirar eu ella. graneles vir­tudes, f.lobrctodo un i nmcnso an10r por los seres que le dieron la vi~a; hoy la lloramos y acompa fL m o 1Í ·u familia en su profundo dolor, muy espClcial. mente á la señcrita Helena u . her­mana. UNAS .AMIGAS. Bogotá, No iembre de 1895. BIEN LO Mt.RECE la Compañía .A.zuaga el que, como se nos dice, se le ceda el Tt>atro Cot6n. pa­ra una funci6o f•xtraordinaria que e verificará en la semana ~ntrante, coo. perando á ella la compañía de Opera Italiana. Si esto fuere cierto, presentamos nues~ tras felicitaciones al señor Azzali por iU acto generoso. CUADRO ENIGMÁTICO Snstitnír con sílabas los puntos, de manera qne l~ídos los renglones hori­zontal y verticalmente den: el 1. 0 el nombre de un drama afamado; el 2. 0 un nombre de mujer, y el 3.0 un ape­llido. CL.A.VEL. SELLADA POR VIRUELA L~ ca~a número 308 de la calle 12, (antes del Puevte de San Victorino ), tiPne u u a vi o en ]a puerta que dice: "E ta rasa so sella por orden de este D~spacho por haber habiJo en ella tres ca O~ nA Vi rue}a. ''El Inspector, "JUAN C. TRIANA." CHARADA Al rayar el prima dos Con sus dos cua'rta, Mode t Se va al huerto; cua.r o,' Y regre a con 11 n tiesto De todo para Quirós. Solución á la charada d 1 nú ero ant 11 ior: Jlfentecato . Id al trapecio enigmático de · . .Macaco Sara No BESAME Han dejado de existir en la presente Rcm~nR, en e. ta ciudad, la señorita Do­loreR Isaza Pizano, el señor Federico Cuellar y la s ñorita Primitiva Varga¡;¡ á us f rnilias enviamos nuestra mani­festación de condolencia. AGUA DE ANGEL PARA FORT.A.LECER Y RE-FRESCAR EL CUT111 Póngonse á infundir en agua flores de mirto, destílenso en seguida, y se ob­tendrá una agua o1orosa que pondrá finas y hermosas las carnes. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 06/11/1895

UJER Directores, RIJ Y FAR-Administrador, ARCESIO ZAMBRANO SEl\lE 1.• í __ _ :BogoU, Noviembre G ele 1895. J NUMERO 2 LA MUJER POR NUESTROS HERMANOS DE CUBA Hemos recibido una circular firmada por varios ca.ba~eros notabl~s de ~st.a capital, la cual ttene por ohJe~o sohcl· tar la cooperación del púbhco para. reunir fondos y auxiliar á los patriotas cubanos heridos y enfermos, que en su lucha por la libertan, han caído agobia. dos por el peso de la tiranía, y euvuel. tos en la sangre que, por el cumpli­miento de tan sngrado deber, les han hethv derramar las armas de sus opre­sores · Nos creemos obligados á cooperar de cuautos modos nos sea posible para que se lleve á cabo tan laudable idea, ya que por hoy no podtmos coadyuvar de una manera directa á la ju~;ta y santa causa de los héroes de la Perla do las Antillas. Con este motivo, pues, nos permiti­mos recordar á nuestras amables lec­toras, los ilustres nombres de Policarpa Salabarrieta, Antonia Santos, Eusebia Caicedo, Josefa Baraya., Petronila Lo. zano y otras, cuyos gloriosos hechos, frescos siempre en nuestra memoria, servirán de norma á. todo corazón co. lombiano. No dudamos de la buena acogida que tendrá en nt\estro bello sexo la idea de los iniciadores de tan generosa obra. - LAS MUJERES Hé aquí un artículo de primera ne­cesidad, que e! á la VfZ un artículo de hijo, como si dijéramos el pan y el co­che; aquello ein lo que DO se puede - vivir ; aquello sin lo que no se puede brillar. i Qué son las mujeres 1 Todo el mun­do lo sabe, porque es imposible igno­rarlo. Las mujeres son la cara nti­tad rlel género humano. ¡Qué bien dicho está esto l Cara: he aquí el srtícnlo de lu ·o. Mitad : esa es la parte indi ~r ensab e del artículo de primera necesi ad. 'fodo esto puede encerrarse m u y bien en la exactitud incontestable del si­guiente atsnrdo: La mujer es un bello adorno que es ab. .olutamente indispensable para la. vida de la humanidad. Por grande qne sea nuestro orgullo, por indomable que sea nuestra ~ober­bia, no saldremos nunca de esta humi­llante definición : Cada hombre no es más que la ml· tad de uuo. mujer. Ellas á lo menos pueuen decir con cierta. sath,facci6n : cada una de DOS• otras somos la mitad de un hombre. Llevando los términos de este pro. Llema á una solución matemática, ve­nimos á parar á. un resnltado incontes. table. No hay manera de eludir la ingenua. exactitud de la aritmética. Si cada hombre es la mitad de una. mujer, diez hombres reunidos no pud. den arrojar más que la suma total de cinco mujeres: si cada mujer tts la mi­tad de un hombre, diez mujeres juntas equivalen á cinco hombres. O la ciencia de los números es una. vergonzosa su perch~ría, 6 b que he dicho no tiene vuelta de hoja. Consideradas bajo el punto de vista del 1 ugnr que oc u pa.n e u el orden so. cial, también es de ellas la ventaja.. Las mujeres marchan delante en to. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 LA :MUJER • dso los movimientos de la humanidad; pues s6lo así puede verificarse el conti­nuo fenómeno de que los hombres an. den siempre detrás de las mujeres. He presentado una demostraci6n ma. temática, y acabo de exponer un argu­mento arrancado de la historia de todos los tiempos : ahora voy á valerme de una obsenación cuya fuerza compren­derán perfectamente todos los que estén iniciados en los secretos del comercio. Yo pregunto: i Hay algo que valga más que una mujer 1 O de otra manera~ i Hay algo que cueste más 1 Para amar á un hombre ellas no ne­cesitan más que contar con su corazón ; para amar á una mujer, el hombre ne­cesita contar, ante todo, con su bolsillo. Para los que no miden por el dinero el valor de las cosas tengo otra pre. gunta. Si las mujeres no valen nada, i por qué se las guarda tánto 1 Se pierde un horu bre, y como los agentes de algún tribunal no se tomen el trabajo de buscarlo, no hay quién se dedique á averiguar su par~dero. Parece que no se ha perdido gran cosa. Pero se pierde una mujer, y todos los hombres se dedican á buscarla. l:'arece que se ha perd 1do el mundo ''Fragilidad, tú tienes nombre de mujer." E~to ha dicho un grande h~mbre, sin caer en la cueuta de que la mujer no puede ser frági 1 por sí sola. El gran poetl. inglé- nos ha sorpren­dido con un pensamiento que se halla formulado en todas las lenguas desde que ha y vasos de cristal, platos de por­celana y tazas de china. Todas las cocineras del mundo se habían anticipado al grande hombre. Será difícil encontrar una qu <. antes no hu hiera dicho alguna vez por lo menos: " Señora, se han roto seis vaso¡;¡, cinco platos y dos tazas," en lugar de decir: '' Sefiora, los bo roto." El hombre fm rte, inteligente y s4. bio puede caer diez veces al día ; pero la mujer deoil, ignorante y tímida, no puede tropezar ni una v~z en su vida. Es decir, la piedra no es dura, por­que hay una gota de agua tenaz y con­tinua que al cabo la rompe. El hombre no puede resistir á una mirada cariñosa, ni á una sonrisa afa­ble, ni ~ una palabra tierna ; pero 1~ mujer es preciso que resista á las mi­radas, á las sonrisas, á las palabras, á las súplicas y á las amenazas. i Se quie­re saber lo que sería un hombre con .. vertido en mujer 1 Pues véase Jo que son aquellos á quienes el poder, el ta­lento 6 la riqueza ha rodeado de conti­nuas adulaciones. Las hemos de envolver en el humo de nuestras lisonjas, y no han de tener vanidacl. fiamos de abrirle~ los ojos, y no han de "('" er. N o las queremos más que hermosas, y han de querer ellas ser honestas. L:is empujarnos y no han de caer. ¡ Pobres mujeres! Las hemos prohi­bido todos nuestros defectos y además los suyos. Otro grande hombre ha dicho q e la mujer es el bello defecto de la nc. tu. raleza. Su belleza consisbe en no ser hom­brf's, y su defecto en ser mujeres. Acu. o entre el hombre y Joq ángeles bahía demabiada distancia, y Dios puso á la mujer. Obsuv ·n de qné muj e res es de quien el hombre se queja. Véase cuáles son para él las inconstantes, las frágiles, las ingratas, ]as crueles. El amante se queja de su amada; el marido de su e5-posa; el libertino do las quo pierde; el indiferente de todas aquellas en que puede fijar sus ojos y comprometer su corazón. Es decir, que el hombre se queja de la mujer que ha elegidc) , 6 de aquellas eutre las que se halla a Glii3 él puede elecrir. Parece que en ese IJÚ mero eutt'a te la bel1a mitad del género humano. Pero medíte e bien. Ningún hombre ha elegido á su ma­dre : todas las madres son buenas ; yo no conozco á ninguna madre q o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA IUJER 11 sea mujer, y apenas hay alguna mujer que no llegue á ser madre. · i Qué finge el hombre para conquis­tar el cariño de una mujer 1 Amor. i Qué finge la mujer para esclavizar al hombre 1 Belleza. El hombre tiene que valerse de un sentimiento; á. la mujer le basta un poco de arte. . La mujer dice siempre! "M-e ama." · El hombre no dice más que "Me gu. ta.'' E noble, dicen ellas, es generoso, es valiente: qué talento! qué buen co. raz6n! Nosotr-os decimos: "Es blanca, es airosau qué pie! qué ojos1 qué gar. ganta! '' Para atraer las mujeres hacia nos­otros, para obtener su confianza, fingi­mos virtur:les; ellas, por el contrario, s~ -c:alen Je las apa iencias de algunos VlCIOS. Por r gla general, el bo::nbre aFiela. v·za á la mujer, convenciéndola de la profundidad de su cariño, de la inroen­ilidad de su ternura ; en una palabra, haciéndola creer que la am.a.. Por regla general, la mujer ejerce sobre el hombre el imperio de su ·ca­prichosa vol untad, haciéndolo creer que puede amar á otro. Si fuera posible penetrar en lo más rec6ndito del coraz6u de un hombre enam<>rado, encontraría m os á. menudo á la vanidad oculta detrás de la pasi6n. Si fuera posible desc~brir el fondo del coraz6n de la mujer más frívola, veríamos el amor oculto detrás de sus aparentes ligerezas. El hombre disimula sus defecto3 roo. ralea, y la mujer sus imperfecciones fí­siGas. Ellos seducen por la pasi6n ; ellas por la coquetería. Imaginamos dos amantes que tratan de dominarse mutuamente; que pre­tenden, por decirlo así, echa:t el re5to de sus recíprocas seducciones. El fatiga su imaginaci6n "Quscando el medio más eficaz y hace el i ventario de los recurso posibles. Riquezas : con esto puede despertar ~u avarioi3. pero no su cariño. Poder: Con esto se inflamará en su co>·azcin el fuego del orgullo, y se apa­gará. la }pz de su ternura. Gloria: E.,to le servirá para admirar, pero no para querer. Ni riquezas, ni poder, ni gloria: hay que buscar otro camino. La imaginaci6n se desespera, batalla con las sombras del entendimiento, hierve entre la'\ dificultades que se opo. nen á su deseo, hasta que al fin salta un rayo de lm~. N o e!-.1 una idea, es un sentimiento lo que lo ilumina. Necesita una desgracia que consolar, un sacrificio qu.e hacer, un infortunio que combatir. Por ejemplo, hay una casa donde se alberga una familia pobre: esa fami­lia se con1pone de tres nifíos, que uno no ha salido todavía. de la cuna; otro atín no puodo andar sin el auxilio do las ma.no ,, y el tercero no se atreve á. correr in peligro de caer e ; completa este cuadro, lo único que puede com­pletarlo : una madre. De repente la casa es presa de un incendio: entre el humo que sale por las ju. turas de las puertas se es~apan los gritos de la madre desesperada y de los niños afligidos. Nadie se atreve á penetrar en aquel edificio, que respira humo por todas Ilartes y que cruge devorado por el in. cendio. Un hombre se presenta, aparta á la multitud que le estorba el paso, empu­ja Yigorosamente con entram has manos 1~ puerta, que cede, y desaparece de­trás de un torbellino de llamas. Poco después se abre un balcón. y el hombre a parece en él con un nifío en los brazos, y aquel niño se salva; luégo a parece con otro, y se sal va taro bién ; luégo aparece con el tercero, y luégo eon la madTe. · A este recurso no hay ooraz6n de mujer que se reFista; él ha triunfado. Ella busca á su vez el medio má.s se. guro de encade.narlo á su cariño, y echa sus cuentas de este modo : Inosencia, se fastidiará; recato no le Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 Ii LA MUJBB agradaré; amor: si él averigua. lo que lo quiero i no me olvidará 1 Ni inocencia., ni recato, ni amor: hay que buscar otro camino. Esta vez el rayo de luz viene de fue­ra y hiere sus ojos después de haberse rE-flejado en la superficie de un espejo ; levanta la cabeza, se mira y se sonríe Trenza sus cabellos con gracia, ajus. ta su talle, descubre de su garganta lo necesario para que el deseo adivine lo de. más ; la mano busca un fondo oscuro para que se estaquen bien sus bellos contornos y su limpia blancura; el pie 8e adelanta sobre la alfombra, pequefio y atrevido. Ante estos recursos, no hay hombre que s~ resista; ella también triunfa. Llega el momento en que se ven ; él aparece con el cabello chamuscado, RUS manos están marcadas por el incendio, y su rostro señalado por el humo ; lo Kiguen las bendiciones de la multitud enternecida y la gratitud inmensa y eterna de una madre. Ella resplandece con todos su~ en­cantos. Se miran, se contemplan y se adi­vinan. Ella dice : " ;Qué bueno ! '' y él ex­clama : " ¡ Qué bermo a está! " ¡Cuál de los dos es mejor 1 ¡Mujeres! sólo llegáis á ser ma­las después de haber tratado mucho á los bom bres. Para que lleguéis á ser despreciables, es preciso que empecéis por ser la ad­miración, el encanto y la felicidad de los mismos que os desprecian. i Cuántas veces la mano del hombre salva á la mujer de la perdici6n y de }a ignominia 1 Y rcuántaa veces no nos devuelven ellas la virtud, la esperanza y la feli. cidad! Lo digo con franqueza: yo desearía ser mujer, si no perdiera, al serlo, el dulce privilegio de admirarlas y de quererlas. JOSÉ SELG.AS. PENSAMIENTOS.-5i queréis moralizar la. sociedad y mejorar la educación, for­mad las mujeres. El escollo donde se estrella ]a virtud de ur.a mujer joven es la vanidad, y el de una mujer entrada en años, el interés: debe huírse de uno y otro, pues ambos acarrean extravío para la mente y amar· ga hiel para el corazón. MI GLORIA Sin cruz no se vence ; sin lucha no hn.y Grandeza ni cielo ; (gloria.;. ¡Las dichn,s del mundo son flores que viven Un solo momento 1 La dulce ambrosía que en cáliz dorado Soñando bebemos, Amargan las dichas más puras y hermosas Y el sueño más bello. La rica coronR. de rosas y lauros Que amande tejemos, }Iarchítase apenas del sol del estír, La hieren los be~os. J.Ja mú iea dulce que ensayan los labios Del vil li onjcro Nos miente ideaJes r¡ue un soplo deshaoo Del odio 6 del tedio. Y el mundo quo alfombra. de flores la. vía Que hollamos hoy ciegos, De espinas mañana, ang-rienta coron Quizás nos dé en pr mio. Sin cruz no so vence; sin hieles ni espinas No hay gloria., ni hay cielo: ¡Los goces fiel mundo disípanse siempre Uuai humo en el viento! ¡Gustad los dichosos, placeres sin tasa t ¡ Gustad los &oberbio~ Lisonjas mentidas y aplausos comprados Al torpe y al necio t ¡Labrad pedestales de mármoles y oro Los reyes del genio ! ¡ Comprad á la fama la voz pregonera Que es loa en el tiempo ! ¡ Bebed en el cáliz del mundo las dichas Que enlurbia su dedo 1 1 Coronas de un día tejed con sus rosas Nacidas del cieno I 1 Surcad de los mares las ondas soqoras Su furia venciendo t 1 Comprad hospedage del genio en la bis- Con oro ó con hierro I ( toria ¡Barred si sois fuertes,del haz de la. tierra, 'l'iranos y necios I Ni envidio lisonjas. ni gnsto placeres, Ni amar a~í quiero: Mi cuna es la tierra, mi tnmba su polvo, ¡ Mi gloria los cieloiS l Ju.1:w B. PAsToa AtcAn.'l'. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA l1UJE1l 11 NOBLE ACCION A esa hora opaca en que sin despe. dirse por completo el día, pero cercana ya la noche, vuelven las hermosas da· mas v elegantes ca halle ros del Parque del Centenario, paseo favorito de Bo­gotá, se hallaba una preciosa señorita, cuyo nombrA ca llamo por no herir su delicadeza, eu la puerta de su r.asa, des­pidiéndose de algunas amigas. A ese tiempo pasaba por el medio de la calle un pobre anciano agobiado, hl vez más por el peso de sus sufrimiento~ que por el de su avanzada edad, cuando de re- l pente se le presenta por delante un co- l che tirado por dos fogosos caballos. N o tuvo tiempo el postillón para detener­los, y ya veíamo al anciano debajo de la~ carretas, cuando la señorita cou la velocidad del rayo, y á tiempo que nuestro hombre tambaleaba para caer, corre y lo toma del brazo, le evita el ser extropeado por el vehículo 6 tal vez la muerte, lo conduce hacia la acera y en seguida, con esa benevolencia, pro. pia de la dama bogotana, saca un bille­te d.e su bolsillo y lo da de limozna. al anClan o. No podemos describir lo que senti­mos en esos momentos. Casi nos pro­vocaba postrarnos á los pies de tan dig­na sefiorite.. Averiguamos su nombre y su familia, y un rato después, acampa­fiados de ua. amigo, entramos á la casa para felicitarla por tan noble cuanto caritativa acción. Nos recibi6 con la mayor benevolencia y la más exqui ita galantería y nos suplicó no hiciéramos público su acto generoso, á lo que no pudimos convenir. ·· Esta sefiorita es descendiente de un prócer de la Independencia. N o niega, pues, su sangre. Sentimos que las co­lumnas de nuestro periódico no se pue­dan honrar publicando el nombre de la heroína. EL MATRIMONIO EN INGLATERRA Los ingleses necesitan una práctica má3 lenta y un ejercicio más prolonga­do que los naturales de otros países, para poder entrar de lleno en las ma-nifestaciones y procodimi t' ntos natura­les de la vida. Su concepcit'íu es peno­sa, aunque segura ; y de aquí los di fe. rentes trattrlos y guías que se les reco. mienda en los actos más sencillo~ y en los hechos más vulgares de la existencia. Hace tiempo que un editor puhlic6 una guía dando reglas para buscar novia y Cf\, :use, reglas aju tadas perf~ct~men­te á los usos y co tnmbres de la Nac;ón. Varios de sus capltulos están causa­grados á los signi!'!ntes temas: manera de eucontrar novia; primeros coque­teos; conducta que debe seguir el pre­tendieute con los parioutes de su ado. rada; la que é ta lm de observar du­rante el gi\lanteo; rPgalo ; la primera decla.racióu; cond uct1 cba1ero, ~on el objeto de evitar dt}Scuidos peligrosos. · La víspera de la bola envh la novh á las que han de sor sus com pañe~;as en tan dulce tn~nce, guantes blancos ata· dos con cit:Jtas rlt~l mi . m<> color; ignal. mente procede el novio con lo .o; que han de ser sus acompaffiutes. Parte del bizcocho, 6 pnn llamado de boda, es cortado en pE~quf'fios pedazo'l. que uno por uno van pas ndo por el anillo uu cial. Luégo IíatJ estos peda. citos en elegante papel color de rosa 6 blanco, y se atan con lazos de papel de plata. . El novio entrega una 1 ista brides maitl.<; para q•1e conviden á las perso­na. s qq,e sean de u gu to. En l~ ,ma.fian~ de .la boda se dirig , la reumnn á la Igle ·¡a. por e. te ordf'n : en el pri·ner co<:he van la principal brideB•r,aid, y el principal a.compañ m. te; en el segundo otra bridesma'id y ]a madre del novio: lo-3 demás carrua. jes .conducen, e~ resto de compañeros y amigos; el ultimo lleva á la novia y á su padre. La novia viste de blanco y el novio de levita. E-,te se adelaota y reciba á su prometida en la sacri tía.. Generalmente el padre de la novia se encarga de conducirla al altar se­guirla inmediatameote por toda~ las bridesmaids formando un conjunto pin. toresco y encantador. El novio espera al pie del altar, ro. deado de sus com pR-ñeros. la llegada de la novia, y en seguida tiane 1 ugar la ceremonia, según el rito de la religi6n á que pert~nect-n. Hay reglas fijas para la colocaci6n de los convidados, para la manera de andar, para el tono en que ha de pro· nunciar el si quiero y para la mayor 6 menor emoción que decentemente han de manifestar desposados, parientes y eonvidados. . L'l novia h~ de ruborizarse; es de ngor. D3 vnelt!\ al hogar van los des::>osa­dos en el primer carruaje; el padre y la madre les si~uen en otro, y los de­más regresan sin orden de etiqueta y como mejor pueden. Al servir. e el almuerzo toman asien. to los recicn casados en el lado cen­tral de la mesa y en frente del pan de boda. Eo el lado opuesto se sienta. el sa­cerdote que deba benrlecir la unión. El padre y la madre de la desposa­da ot:upan respectivameute los ext~ e- In O!:!. L~s bridfsmaids cortan el pan d 1 boda en pequeños pe ~ azoe:;, los cnales nadie toca h· ta llegado el momento de que brinde por la novia el amigo má3 autiguo de la fa.milw. del novio El esposo da ]a· gracias en su nom­bre y en el de su cara mitarl. Dos horas de pué , la. principal bri­desmrti( ls se lleve. sigilosamente á la c.le.'posada, lo cual sirve de eñal ó in­directa, para que e retiren las sefforas y para qne el nuevo e poso se Jespida m~lancólicamente y con cierto decoro de sus amigos. En las bodas elegantes los desposa· dod no asi ten al almuerzo, siuo que desaparecen a í que bau participado de un 1 ig ro refre co. Y dice el reglamento: la desposada debe de1 rL> ml-r algunas lágrimas natu­rales al dejar la casa paterna; los cria­dos han de fentirse conmovidos al ver alejarse á. la señorita; ha de sollozar la m.::lmá, y el padre ha de reprimir un su ruo. Por último, la desposada se arroja en braz.os de la. madre, que haciendo un heroico esfuerzo, la traspasa y coloca en los del venturoso marilo. Suena el cha ·qnido de un látigo, se abre la portezuela de un coche, y .•. fe­liz viaje! La guía 6 reglamento explica así mismo lo que deben hacer los recién casados cuando llegan á la primera fonda, 6 sea á la primera estación de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 15 su luna de miel; es dPcir, la oeRposa. '1 TEATRO MUNICIPAL da se retira á su hab:baci6?, Y así que El miércoles de la sem~na próxima ha vestido un elegante tr11Je de noche, pasada, pu 8 r, en E'F"Cenu. ]a compañía envía á su rnariJo un ree:.uJo, por con- Azw~aa. Ell!ludo Go·rd·i11no del gr~n dueto de la donceJJa, informándole de ~urort--dramático St-'liés. La representa­que ya e tá en di. posición de ponerse á ci0n de tan msguífico drama ebtuvo á sus pié~:i y ofrecerle sus respetos. la altura de 1~ compañía. N o .s~ ,puede No puede Jarse mayor finura. . exigir más. y aunque no qms1eramos Hay otras reglas acerca del traJe nombrar á nivguno de !os actores en que han de u~ar los dPspos~dos ~urante particular, por lo muy bien que repre­la luna de rn¡el ({n E"pana es e~te lo sentaron Rus papeles, porque todos lo más encillo y desahogado que se. ~o- hicieron á cual mfjor, y pudiera verse noce ), y sobre otros asuntos tan tn VIa- en ello parcialidad, no podemos men?s les como inocentes. . oe nombrar á la sEñorita dofia Rt-fugiO Al mes del viaje regresa el matn- A:tmaga que t'n su papel de Maria es­monio á su ca8a, y veEtida la desposada tuvo admirable. No nos gustan loa con el traje de boda, y así tida por las dramas porque quPromos ir al teatro á b1·idesmaids, recibe ()olemlJemeute, Y á divertirnos y no á llorar, pero el drama manera de corte, las vi~ itas de todo~ los en cuestión tiPne que gnF-tar á toJo el que han recibido el p~rte de la ordma. que ame la bellt-za ~el J nguaje, la. ria y feliz concu~rencta. . ~ abundancia de pens, mamtos dehcados Las brides1na~ds obsequian a los pre- y profundos, y la verdadera. poesía; y sen tes con vino y pan de boda, Y de mucho má fli la. repre. entac1ón de la nuevo se brinda á la salud de la esposa. pieza se hace tsn bien como en esa La recepci6n tiene lugar durante tres noche lo hicieron lo actores. Hé aquí días. ~Jgo de lo que algún 5ran crítico escri- La recien casada, egún reglHmento, be sobre ese gran drama: no ha de mostrar mucha E-Xpausión ui ............ "El público, el gran pú-gran afecto á las personas que le vi i- blico de IJUe. tro teatro,., y de nuestras ten, y el mar ido ha de observa~ una bibliotecas (puramente metufóricas), actitud digna y TP. ·ervada, á ~emeJanza me refiero, en fin, á )a gente que lee, de] héroe que acaba de dar cuna á una admira y ama con predilección los ca­grave y trascendental empresa. racteres heroicos; la energía empleada Las reg~as y consejos que después de contra la fuerza •impue ·ta, le parE>ce, y esto se dan á los retien casados, f'On es en efecto, el más alto sublime. muy dignos de la mort1l y df.:l la higie- P~ro es claro que en nuestros días no ne, mas no es de nuestro prop6sito el pueds emplearse tal energía, ní en la entrar en este terreno; basta lo ex- vida ni en el arte, matantio. múros 6 pueétO, subiéndosela á las barbas al gran Aga. MOSEN LOREA. PESAME Por un olvido en la imprenta en donde Be ed · ta este periódico. no se publicó en el número anterior nuestra manife ta­ció e <1 profunda condolencia. dirigida al señor doctor D. Jnan David Herrt:ra y señora, por la muerte de una de sus hijas, la señorita Isabel. Salvamos hoy este olvido involuntario enviándoles por me­dio de las presentes líneas, nuest.ro senti­do ésame y nuestra, excusa. ;; meJJÓn 6 al valeroso Alfonso VI; hay que recnr ir á otros elementos; hay que luchar, por ejemplo, cont.ra la fuerza, también bruta y tiránica, de las ideas impuestas, de los dogmas fríos, de piedra, qne caen sobre la con­cienda como aquella Josa que para siempre cerraba la necrópolis de Egipto. El sefior Sellés ha tomado por este camino ; ha ene. '"nado en su protago­nista Carlos, el valor y la deci i6n con que puede contar la. honra<.lez en fren­te de la tiranía anónima de ideas y costumbres impuestas. Todo el cúmu­lo de creencias, actos, consumad os, .., Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 algo de adaptación que hay en la vida e~piritual, todo eE
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Por: | Fecha: 30/10/1895

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA IUJEH ~------------------- Nada hay más bello que una mujer¡ El gran Colón, el soñador piloto, · rl.,. d l d -' 1 11 l lícita y cuidadosa, estw.liamlo l~s 111- wne e m·1n o que sono a ~ ave . linaciones de su esposo, previniendo 1 Salve oh Colón ! Tu gloria sin ocaso us de~eo ' dirigien~o por sí mi.sma ~~ Tendrá por ob1aci6n de gente·· en gente' ducamón le sus h11os, daudo eJemplo . . , - ... e activitla ú los crindos y ejerciendo El canto de los stglos a su paso en todos y sobre tollo una il~fluen. cia 1 . Y el hossana sin fin de un Continente! ,~·aJ, uend iciendo al \!a e~tú. el arcano de 1:\. sombras · roto S~ftor que fo.rrr:~ra 3U Ctlraz_P1 pa. ·a la 1 Tierra! (l'ritó Colón como demente vtrtud y la fe_ltc1datl dom ~ 'f,\Ca, como 1 . ~ .. , . ' formó la gargauta del rui eñ·w para en· 1 bombarda. rep,tw aquel grtto : tonar h!mnos en el ilen~ :o dl la noct.~, Poco d spuú~ en éxtasis fc1vientc y ~l.cáhz de la rosn. pa! . contener e~·- R~sonó su plegaria en lo infin "to! q mslto perfume. '"' ~ .At~UIPIN A Io "TEs DEl. VALT.E. ,Creemos serán d~l . ;n~yor agrallo ele 1 nuestras lectoras los dos siguientes so­netos, ~néditos, prntluccióu de la muy Cada acto ó cada trabnjo ú ocupaci6Q produce más o menos suciedad en la. distinguida cuanto notable poetisa, se. persona, y esta ~ucied<~d en lo que con'- ñora· doña. Agripiua. l\Ioutes del Valle. cierne ft la sóperficie ' del cuerp , sMo puede desaparecer iavándose. l!n baño COLOJ:T diario, en lo generar, promueve·y con­Rerva la salud. I .. a gran importancia de ltv:ar con frecueucia y perfectamente De pie junto al vel~mpn de su nave, todo el cuerpo, se comprenderá fácil-y en tenebrosa lid con el destino · mente CUé~ndo consideremos que la fu n- La faz bañada en re, planclor divi:10 ciún de la piel ~ cutis no e~. simple- . . • ' 1 meo te la de serv1r de una cutnerta ex- Oye en el vtento el revolar de nna ave. tendida sobre el cuerpo para protección Y el alma. poderosa del marino En lo infinito de la mar no cabe ; Y antes que el astro de la noche acabe, E ~ngido ele Dios en lo remoto. ' de In. parte interior y más importante ; sino que es una de las partes más deli­cadamente formada de todo el organis­mo, y entre otras propiedades posee Ja ati ta y de r­ses cálidos as como durante el v rano nón do colores, que s on muy litHlo.,, e u los país~s templados u u baño diario pet·o no ofrecen la rosist · nci, tlel oh n­es casi una necesidad. ' co y del ere; )H. Estos d os l3atiees do Cuando el baño diario sea nocivo un mismo color ~ieotan bi e n á todas : P.Uede reemplaiarse ventajcsa.ment~ el bl·auco, ú. las rnhia:.; mú r tl>üw, y e l restregando vigorosamente el cuerpo c1ema, á las . wret~as llHl · mu 'CHas . con uua. toalla seca up.cepillo ó 'con Jas Ambos resJ t on 1gualoH nto á lós ra-manos. ' yos mé!s ar tieri.t;es del sol y á los agua- El baño fr'o debe tomarse de prefe- ceros ine perados cou que en el ' 'erau N. ' 1 d • J , l j :r~ncia, cuando nos Jevantaroon pot· la sorp_ren_ e a menw o a as e gautes e x- IDl\Ú~ na. · cm wm. tas . . IJa hora .mejor de ba:.larse es cuando 'l'oda seücra eleg·m_te d~lle saber en-el estómnO'o está vacío ó cnsi vacío· la contrar en la elegPncia m1~UH\ un lado peor es p~ecisamento después do ~na práctico, y aunar l~s e.:-igc ncias · de la comlda. coqueter' a con las del buen . < ntido. ~ Después del destierro, bastante largo, .:- 1 : que fué condenada la em gua blan"'a, ·., · béla aquí que reaparect} ,' La vemos LA :MODA 1 h(,y triuufar sob ·o ·1<1s en~J!:.ws ue seda adoruad~~ con cintn.s y encajes, que el aire descolora en poco tiempo. Por lo La visconde.--,i Harberton '·a demos- dem¿%~, el luj(> y el refinamiento que so trado con datos estadísticos fidedignos han mtroducido hoy en aquellas ena­que1 anualmente tr:escieutn mu}eres, gna", . las transforman eu verdaderas por lo IUt\oos, mueren á consecuencia , ma~·a~illas de riqueza. y eleg?uda. Ha del uso de es. e corsé feroz que alguuas 1 tendencia marcada á resucitar la anti- . conser.van día y noche; y citaba las gua lenceria, ejemplo: <.'SOS frescos y Jl~' ~abras siguientes de un módico: graciosos ficbues de bátista, cuya boga • h No se llegará á prohibir la ~·aurica- va ya· en aumento y que alegran los ción y la venta de ese in~trnruento des- trajes más sombríos. tructor, Sino después que 'alguna de las El fic!Jú Maria Antoníeta es particu­pri- ncesas de la familia real haya muer- Jarmente adorable. Adornado con en-tu por baberlo usado ...... " · cajes finos d8 Valencier;¡es blancos ó Aderuás, ha hecho medir las más morenos, es como un recuerdo vago do hermosas estatuas conocidas, con el las mod~s de otra época, mezclado con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MU.JE1~ 1 ' las coquetc·rhts \1e nuestro fin de siglo. mús elegante que e~te otro? Es el som- . Sin ser Yerdadero fichú de .;)Iaría An. brero Lamballe, de estilo puro, recogi. tonieta, es de una \ariednd gra(iiosa. do por u o lndo;sobni una guirnc ltLt de· Este ficbú es de !llU.'elina do sed;l y ta fl)~<\~ y proyectando por el otro sobro ádoruado con dos volantes de eneaje- el seu L>lante la soml.Jra liger;(del ala. se le puede hacer, igu'almente, de lmón ~s de paja biancrt.'tiza. y la copa ~a co- · ú de bat-t ta muy tinü-y anudado por rouada y· rodeat.ln. d~ t!llct ancba. cinta, · delante, formando un eseote. que cae por rletrás, de dos picos largo's El cu •rpo do aldetn. uudulnd:t va y flotantes. Muy elegante, corno e ve 1 • abierto por dela~1~e sobro un camlsoló!ll estntlelicwsa ~eproducci(m de una moda: de m u. e.lin·1 de sed~ plegada. Suml.Jrero de nntaüo, ~wompañal)a ú un traje no· Luis XVI, adornado con alns de encaje, 1 menos ·tco, que lleVilba h~ J>rmeesa una aigrette de ·J.wrabut y un ramo de Chiwny en una garden lJaTt!J dada úl-rosas. timameot(~ por ln. Duquesa de i\¡ .... E. 1 Otra, de una sencillez enc.mtatiora. \e. tillo de forma princesa t->ra de pequíü . f.J:l falda, dH qnadl'OS do fantasía, "üill~ astan te linda.. hn vruel>< lindo: la f,tld:l., formada. por uno paños de ilo . m ... ws ú tl·l eribir un or~ubrero de taf1 tnt1 coil>re uoo: abunieos ue muselina de de t: q az' 1 muy feaw'o, orre una guir ·~ed 1 azul, plegada, terrnina11ien averirruado. ~Jo· unos autores de se,iíndole un feliz ú.·ito e~l su' t.rnlwjo8 ¡ gran vnlía0 dicen CJ~ú emigt aro u <.lel y ngn.t~inldo r:erman~ncta. entr nu~· Egipto ,1¡ timnp1> de la conquista r,le Q!ros; a 1 s .Re. n~n ~ ,A:~..zaiJ .r 1\lalencht- aquel país por los turcos y t!UC pasaron lll, ~1uestm . . telJCJtacwn I!Ol' haber lleva- ú Europa . b~1jo Ja dirección <.lo un cau­t. lo a ~abo us compromJ, o , y nue •. tro~ dill.o suyo llalllado ~ingaueo, de donde más smceros desAo porque sus estner- 0 01 ioina el no mure Zíngaro, con que ;zos obtengan el triu11ío que se merecnn, son c;nocidos en el Levnnte. Pel'o si 'l'I~u\'fRO l\I U.NICIPA~ TJa sim¡Jática Compaüía unuÍJftticn de . Azuuga, que desdo l:üce aigunos meses ba e tndo trabajando enlre nos­otro~ y que nus ha pro}Jorcion;tdo muy buenos ratos do solnz, p~1so en cseena, co~no beneficio de su , pnmcr ac~or, se· ñor A.zuag(l, el jueves ~1ltnuo, el famoso d_rap1a. oeJ sepor Cano Y. :Mazas, La J>a­swnarza. Esperábamos que Ja concurrencia 'n osá noche fuera muy numerosa, ¡mes el señor Azuaga se ha bech.o entro nos­otros muy sim.pático ' como fumoso ar­tista y no ha ahorrado esfu?r~o alguno p ·ara tener contento al publ1c lJogo-tano. fm ron á ~uropa por Italia, có~1o pudo transitar uu núu~ero ta1~ cr~culo do ellos, como ha b.ab1do en J-,spana ~n tiempos de tantas guerra y euando gran parte do la Pcníusula taba en poder do los ár. bes 1 l~or otra rmr~e, la m· yor parte do los Gttanos espan~les h. 1 estado si ·~ npre en las Antlalucnts, lo quo es IJruelm do que llegaron por Aírica. Apenas hay país nlguno en Europa donde no se hallen algunos de est~t razct e:xtrnordhutria de hombres. Su .f1sono~ mía, comple.:ión y búbitos de VJda son tan emejantes en todos, Y ~e _un ~a­rácter tan peculiar, que so . d~. tmgueu do todo otro pueblo sobre la twrra con línea~ m{ls caracte.rística.s qu.e las de los Judios, pues el . gen u m o g¡ tat~~ ~n 4 daluz es el'mismo gltano. e~ Suov1a, ~ el \'agatJundo zíngaro 1t::tl1ano es .el 1 mismo Gipay errante en . Inglat~rr.a: Todos tienen un dwlecto, 81 ~o regul.u y común, á lo menos una gen!?onza eou TOS niTANOS j respecto al pais á don.de habJtan. I.Jos -~-J I H mismos oticios mecámcos suel.en prac- . , ¡ . . . todas partes : trasq m lar bes. Hace UD mes·, poco masó meno.s, que t~car ~Ol (. oner utensiliOS ordi ]legó a, esta ciudad una gran partlcla de tws, lHcer y ?omp pa·Ias ollet!:ls ' ' d'f t · ··os de comna como 1 ' .... • Gitanos, la que, divi~ida en I eren ~.s na u illas trébed~s etc. exhibir anima: grupos, recorre la c1udad, unos ex 1- parr ' , ' ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tA MUJER 1 . ' . LA 1\IE.JOH l)E LAS MUJÉRES. les raros, y cosas por el estilo, es la ocupación de los G1tauos, mientras que las Gítauas han practicado con:tante- La. que liace felices á sn esposo .y á' mente la secreta y mi teriosa CÍ(~ncia Rus hi:o.·, apa.rta11do al un? de-l vic~o y de la qui l·ommlcia, por medio de la (rniando ú, lmn ot os á la yu·tnd, es mfi. cual han abusado en todos t1empos y ~1t.amente m:i s estimable qne la heroína en tudas parte~ de la simplinídad de de JH>vela, cr1ya única ocupación se re­aquellas per onas . que por fó, }IOr cu- j dune á rsparei1· la. muot·te en tprno de riosidaién la costumbre de robar. e lo· nif o , acto qu~ ejecutan, por lo n•gula1·, pocos días antes do a lmndonar u u a población. · Está caleulndo l}lle (.•1 número tle Gi­tanos en el globo pa , a do do millone,". En Europa J~ay ·IDú · de eteeiento~ mil, do ltJs cual e s hau1tan en España más de ciento cincuenta mil. OHGULLO · i En palacios magníficos habito E1~ dorada!:' ca1T?.~as tengo a ien'to; l\h voluntacl es ltbre como el viento; No hay para mí jnsticia, no hay delito. Ni Dios, r!i rey, ni eieneia neceRito; El oro e· mi poder, es mi elemento·. 1 Si_infinito un Dio~ tiene el firmame~to. ~lt poder· con el oro es infinito. 1 '.' Combate mi poder con tu riq neza,' 1 Gntó el Dolor, y le clav6 violen~o. "{~ombate .mi poder con tu grandeza,'' Gnt6 la muerte con terrible ac011to Satán soltó burlesca carcaJada ... ' ¡Sólo Dios es poder!. .. el hombre .. nada! ANTO~ TO G. DEL ÜA~TTO. CENSURA Consecuentes con nnestt:o propósito de que nuestra hoja sirva en todo y por todo {l los intereses Jcl bello sex:o, dedicaremos una scQ_eiún para hacer notar todo aquello qne encontremos ceu.;:-ura b lc e'n el c.·o feo, en. ·u trat ,. <·on las <.l:l m a~. Priut.:ipi:trnos hoy pot· suplica1· á·al­gnnos de nue. t.ro . júvene que viajan en tranvía, tengnn el cuidado de abste~ ncr e de fumar eu los carros de esó vehículo cuando ocupan a icntos qu~ queden delante de otros Gcupados por seiioras. Y ya que hablamos del tran­vía, no podemos d0jar pasar desaperci­bido el h( cho, por cierto bien vitupe­rable; )' que hemoS VÍStO reiiC~id'a.S Ve· ces, especialmente en lo~ días d.~ fiesta, de no . sólo no ceder lo~ hombres su puesto á las señoras que van á tomarl?' ó carecen de él, sino hasta u urpárselo' en algunas ocasiones. ACERTIJO. Vuelan, sin que tengan alas; Dan sombra, sin tener cuerpo, Son ligeras ó pesadas, rremidas 6 deseadas, Matan sin hierro ni espada .Y resucitan al mnert?. . .t .t' I Ja solución en el número próximo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 01/04/1896

LA MUJER Directores: RIJ y F AR SERIE 111 } Bogotá, Abril l. o de 1896 { HUM.. 38 LA MUJER DIAS SANTOS Los grandiosos hechos cumpli­dos en la Palestina, en la persona de J e~ús, hace y á para 1896 años, y que se conn1emoran por los cris­tianos en la presente semana, ten­drán, de seguro, si no á todas, á la mayor parte de nuestras lectoras en estado de recogimiento y de piedad. Sus almas, hoy puras, más que en todo el año, pueden elevarse á Dios con más entusiasmo, más fer·vor y más fe que en ninguna otra ocasión. El propósito de enmienda de sus defectos-que éstos todos los tenemos-hará que de hoy en ade­lante se corrijan de una manera efi­caz, y sabiendo cumplir con sus de­beres de hijas, esposas y madres den una inequívoca prueba de s~ verdadero adelanto y creencias re­ligiosas. La imitación de la madre del Cristo, modelo de humildad de ureza y santidad, será siempr~ su 1 orma en todos los actos de su ida. - Por fortuna para Colombia, uestro bello sexo, exento de los icios de que están minadas hoy la ayor parte de las sociedades del un do civilizado, marcha adelante on bandera desplegada, mostrán­oseal crbe como el primero en el cumplimiento de sus deberes. Y nuestras mujeres, cristianas todas, que llevan siempre en su corazón la imagen y en sus labios el nom­bre de Ma1·ía, sabrán dispensarle en cualquier circunstancia todo el respeto y veneración que se merece la Madre de .A:q u el á quien adoran. Como presente á nuestras sus­criptoras engalanamos hoy las co .. lumnas de su periódico con la preciosa con1 posición en verso in· titulada La Soledad de ..LJ;Ia1·'-a, 'del nütahle poet colombiano señor doctor D. José blaría Samper Agudelo, que, aunque yá conoci­da. de~de hace aJgún tiempo, no deJara de agradarles el poseerla en la colección que hagan de LA MuJER, y c,uya lectura, propia para estos días, enardecerá más su corazón en amor á la que tanto veneran. . . LA SOLEDAD DE MARIA Vedla allí .. . triste, abatida Bajo su fúnebre manto, ' Soportando en au quebranto ~e sus congojas la hiel; S~n color en l~a mejillas, Sm luz la mirada incierta Trémula, marchita y yert~ Llorando sólo por EL .•.• Allí está la Virgen santa Con sus lágrimas tan puras Sufriendo las amarguras ' En su lúguLre aflicción .••• A los cielús la infelice Alza su dulce mirada, · Mas de su pena agobiada Siente helado el corazón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 298 E11a .••. I la hertnosa; la ~a a J.JI\ Virgen de 1ós Dó ores, La mé.s bella de las iores Que fecundara el Jordán, Ea ahora Jaque gime Pensando en el sactificio Del que siguió hasta e] suplicio Por la familia de Adán. Ella es la Madre amorosa, La tierna y dulce Mada, Que sufre cruel agonftl Por el hijo que perdió; Tan pura como su llanto, 'fán bella como su 11om brr, E$8 es la madre deJ Hombre Que en una crnz expiró. L-a blan~a, her-mosa p Io~in Que adoran los quernbin"fs¡ La que vivió entre jardines En la tranquHa Belén; Y h1égo vertió su llanto Por el "Redentor del mundo, A quien su pueblo iracundo Desgarró en Jerufalén. Esa es la Virgen preciosa Que en el agreste Cal vario Mojó del llijo el sudario Con lúgrim~ s de pesar; Y vio casi agonizante Sobre el Gólgota sangriento Impasible en el tormento Al que nos vino á salvar. Vedla allí con su silencio, Con su crtiel rnelullcolia, Oon sn lánguida agonia, · üon eu triste soledt\d, Derramando una por una Sns lágrimas quemadoras, Soportando largas horas De d nelo con humildad ..•. Vedla afligida, empa} ando En sus lágrimas divinss Esa corona de espinas Que Cristo en la sien l !evó; Y viendo un recuerdo rivo Jijn cada espina punzante, De la amargura incesante Del hijo que yá perdió. Esa corona sangrienta Que dE>jaron á María, La historia ~ncierra sombría Del que llamaron Jesús; Porque á los ojos llorosos De la V ir gen amorosa, Es la imagen espantosa Cada eapina.~ de la Oruz •••• UJE Triste reli "ia, p · ci to, ~ue los verdugo · -eja-ron A aquella Á quien destrozaron El vjrginal corazón; Pero reliquia adoraia, Qne, aunque d-e eBpinas del suelo, Dejó á ]a madre un consuelo Que aliviara au afiicc · ón. ¡Sí~~ Virgen herm<:'~&, Llorad en vuestra ngonía, Que al fin os llamáis María, Y es triste la wole"d ad ..... Llorad, putl\ ftor del cielo, Por el hijo que perdisteis, Que mujer al fin lHldsteis Con tal desf no: llorad~ JosÉ M~níA. S lf.PE:& A. VIBrtNt!S SA~TO Hé s quí el día de la gran tristeza cristiana, dia en que las campantls no anunciun ; día ('n qn<' los altares no tienen sacrific·os, y <:n que Jos aantuarics de luto no resuenan sino con lament - ciones; día en ~ne las madrEs dicen á sus ni nos: ''Hoy Nuestro Senor ha muerto, y es precigo hacer penitencia con nosotros." En este dia el u -elo n ha de reducirse ú los al tare~, sino que h de hallarse en todas las casas crüatianas: no es bastante que cesen Jos cánticos en las igles121S; es preciso que n haya regocijo alguno en log hogares. En las capitales, hoy tan agitadas y ruidoEtas, cuando viene el gran día de tristeza, poco se percibe que las cam ft panas han cesado sus reJliqnes desde la víspera. Pero en las ciudades de }H'O· vincia este silencio tiene lúgubre so­lemnidad; y ha~ta los relojes d~ la ciudad se callan, de suerte q-ca parece ~ne el tiempo se detiene, porque el Se nor murió. En este día, en muchos países, lu len­gua de hierro de) .tiempo no dice á los hombres más que una hora : ¡ Las tresl 1 Hora de la muerte del Hedcntor 1 ¡ Hora que oyó el grito que hizo te¡n;. blar la tierra, hender las r()cas, despe­dbzar el velo, ocultar el sol, abrir las tumbas y resucitar los muertos; el gran grito : ¡ Oons~tmmatum est 1 En muchas ciudades los habitantes · no llevan el "'Viern~s Santo sino vestid negrog, y hemos -visto fervientes oot'. lioos no querer servirse de sus carrozu Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER el d!a en quE} el Salvafi<>r del munJo banó con sangre y sudor el camino del Calvario. En otros tiempos la tristeza se ex­tendía en n ·tes tras antigua3 iglesias y en nuestros viejos palacios, y cu~tndo los Pontífices de San Dionisio y Nttt's­tra Senora se cubrían con cilicio y ce­niz'l, los suceaores de Olodoveo .V San L ·lis dejl\ban sns coronas y tomabatl sus vestidos violadoil, C?,lor del luto de los reyes. Sin vituperar lo' tiempos presentes, los compadecemos al verlos deshereda­dos de estos $0 tiguos y piadosos u a os. En vano buscamos la ventaja ó garan­tía que los poleres humanos pueden hallar en Aislílrae de Dios ; no vemos sino vértigo y delirio en este pensa­miento. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ....... . EL v ·rzooNnE W ALSH. OO~DSRO PASOUAL El que haya tenido la desgracia, que así pnede llamarsP, de visitar inadver­tidamente alguno de esos establecimien· toa en donde cada dia se inmolan mul­titud de f\nÍm!llea, cuyos cuerpos airven para sa.chr el im~tinto ca.rnivoro del hombre; el que haya presenciado una de esas escenas en lasque sayones medio desnudos y de siniestra faz, con sus ro­p élS y cuerpo ensangrentado3, su actitud a m~ az f'iora, e u mirada agresiva y sus descompuestos ademanes, vocean, persi­guen y maltratan á las reses más in­ofensivas, hasta hacerlas encolerizar y embestir, en ()u yo .punto la~ amarran y rinden para hundir después en su gar­ganta la. afilada cuchilla, batlarse en su sangre, desollarlas, partirlas y ex­peQderlas en catpbio de un mezquino salario; el que haya visto esto, decimoe, y meditado profundamente sobre tan inhumano y bárbaro proceder, sin duda alguna experimentará penosa sensa­ción de dtsgasto al recordar los por­menores de ese atroz 8$crificio, que sólo la costumbre ha podido hnoernG$ mirar con indiferencia y aun á las veces como , salvaje placer. Pero de todas las morti­ficaciones que sufre el alma al contem­plar el espectáculo quii dOJtcribimos, ninguna tan sensible, ni. guna tan in­t& nsa y vi va como la que prod uoo el sa­orifloio del eo.r.puso librar al hombre de la ominosa ctrclavitad que debta arrastrar eterna­mente bajo el yago del pecado, estable­ció la ley antigua 6 de Moisés, con su templo, su altar, sus ceremonias y sa­crificios. L')S víctimas que se inmolasen debían ser animales mundos ó limpios, entre loa cuales se comprendían todos aquellos que tenían un solo orden de dentad ra y Ja pezufia hendida y abiar .. ta, tales como las palomas, tórtolas, be­c~ rros, bueyes y chivos, los que eran ,ofre­Cidos en holocausto, y aceptados pC>r el Omnipotente, en justa CJnfirmación de su andato supremo. La justicia divi­na exigía efusión qe sangre, y de a~ngre inocente, aunque sólo por un tiemP9 limitado, y hasta que llegase el día del cruento sacrificio que había de consu­mar la obra, dejando competentemente garantidos los derechos de la huma­nidad. Entre todos los animales limpios, no h!tbo ninguno más grato v aceptable á Jos ojos de Dios que el cordero; así ea que Moieés, por inspiración divina, or· denó que cada familia inmol~se un cor­dero macho (palabras de la Escritura), de un afto y sin mancha, y estableció en este sacrificio la primera de las festivi­dades israelitas, conocida por la Pas­cua. De aqui el no~re de Oordero Pa1• 01141. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 300 LA MUJER El Oordero Pascual no era otra cosa que la imagen del mismo Dios-Hom· bre: en mansed Gmbre, la' mansed u m· bre del Hijo del Verbo; su sacrificio, el sacrificio de Jesús. Aquella sangre ino­cent~, derramada por orden de Moisés, erl:l presagio de la sangre inocente que había de derramar@e en la eminencia del Gólgota. Y sucedió como estaba escritC'. Los sacrificios cesaron cuando la mayor de las víctimas fue á ofrecerse á su eter· no Padre, según la predicción de los profetas; cuando Jesucristo se presen· tó, y sin abrir su boca, ni lamentarse, ni tomar armas, ni usar de su derecho, marchó á ser inmolado en nna cruz con la misma humildad que el cordero se entrega á la cuchilla del sacrifica­dor. d Comprendéis ahora la semejanza? El Hijo de Dios penetró en la cusa de los que, llamándcse sus juece8, ha· bían de convn·tirce en sus verdugos, no de otro modo que si pisara los umbra­les de su divina gloria; confesó sencilla y claramente su supuesto crimen; dejó­se denostar y maldecir, sin dcepegflr los labios en su defensa; soportó con e:anta impasibilidad ln8 ligaduras y los gol· pes de los saypn cs; y cunndo la férrea mano del verdugo enclavab l eus miem­bros en un ma.der(l, y cuando los tiros de la lanza d ilacernbsn sus carnes, y cúando brotaba de su frente la preciosa sangre á impulso de las punzantes espi nas, entonces exhala apen as un sn!3piro, que es en memoria de su afligida Ma­dre, 6 atrae al seuo de los justo3 al hom$ bre endurecido que po-oieco á '3U hHlo, 6 eleva las manos al cielo demandando compasión Y: gracia para los que tan bárbaramente le oprimen, en aquellas santas palabras: Pe'rdónalos, 881'f,o1·, qu,e no saben lo q u..e !tacen. Hé ahí la semejanza entre ambos sacrificios; hé ahí la humildad, laman­sedumbre, la pureza del Cordero inma· (miado; hé ahí por qué el Dios de las alturas ordenaba el el erra m a miento de la sangre inocente; hé ahí por qué Moi· sés ofrecía el sacrificio clel cordero como el más: aceptable y grato á los ojos del Oreador; hé ahí por qué el Bautista, cuando predicaba en el desie1to y vio venir á su Maestro, dijo: ''mirad el Oor · dero de Dio~, que quita los pecados del mundo"; bé ahí, en fin, por qué la imagen de Jesucristo eetá. representada en el Oordero Pescual. J·osÉ DE Ü.A.STRO SERRANO. Luz y sombras. Genio de las tristezas! Cen ti neJa En mis noches de insomnio, cobijado Entre los pliegnes de tu manto, vela Mi e3píritu, del cielo desterrado. Bajo tu imprrio el pensamiento evoca Recuerdos dulces con sabor de absintio; Pero están, como ardiente y dura roca, Secos mis ojos y mi llanto extinto ... , Por íntimos pesares mi alma herida, Conoce la desgracia y el engafío: El que ~ien te lo amargo de la vida, ¡Vive un siglo de horror en cada ano! Ausente yá de aquel hogar querido Donde lucen las flores de mi encanto, Soy el alción que lejos de su nido Hace vibrar su lastimt?ro canto. Mas no deploro mi dolar: el alma Ji}n esta lucha encuontr,~ ~u el emento : La vida inerte en infecun d a calm~, Es fuego f Htuo sin calor 1. i aliento. Yo vivo más cuando mi sér se anegl\ En un mar de inmortal melancolía ...• Llorando, 'el alma con sn llanto riega L ·ls flores del amor y la poesía. Yo vivo más cuando con raudo vuelo :rtie levanto, sondeando Jo infinito .... Y sueno con mi m~dre y con el ciclo, Cual suena con sus lare s el pro scrito. Cuando en e1nlma entusiasmada siento El germen de pasiones generosas; · Y cn·.ndo sufro e1 infernal tormentQ De la dttda, en mis horas tenebrosa~ • . ~1 hombre es un enigma, no a amalg~ma Do bien y mal, de oscwridad y au,rora.; Snspir· cuRndv goza y .-:·uando ama, Y ríe cuando sufre y cuando llora. ¡Genio de las tristezas! con tu esencia Mantienes á tus hijos inmortales, Y co•1 la luz divin~t. de ia ciencia Ilumina3 sus pasos terrenales. J. M. RODRÍGUEZ GONZÁLEZ. 1892. El veneno de loa lápices. A los ninos y á los que no lo son, se recomienda la lectura de los párrafos qne á continuación pnblicamos, toma· dos de una revista de instrucción pú­blica. "N o há mucho que en el hospital Augusta, de Berlín, murió el joven Ro­berto A., de profesión cerrajero y de diez y ocho aflos de edad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER I. Ante todo, hijo mío, debes ser cor · tés con toda clase de persona~, cual· qui~ra que sea la posición relativa de ellas y la tuya. Solo las gen tes vu Jgares erren ostentar superioridad mostrando a~pereza en sus modales. II. Lleva siempre la cabeza erguida, y df'ja leer en tus ojos la franqueza del ca.rácter, para que no te tachen de hu­ran., o. El que h~bla con la cabeza incli­nad~ y esquiva las miradas de los de· más, parece querer ocultar algo, digno d~ reproche en los pliegues de su con­CienCJa. III. Huye de las gentes chismosas y enredadoras; tienen el aliento de Sata· nás en 1a boca, y lo soplan al oído de aqu~llas que aman el arte de birlibirlo· que, y á quienes buscan como naturales cómplices en sus repngnanttts enredos. . IV. L11 chismografía no ap ·isiona en sus redrs si.no á misert1bles: tf'jidas eaaa redes en la oscuridad del misterioso río, y con la aguja ue la infamh1, siempre quedan mal ajustadas sus mn.llatl. V. N o mores en pais que no esté g, bernado por lf'yes. La arbitrariedad es In última y más desastrosa fórmula de l~ tiranía. Un úka e del Zar de Ru· sia-Jas crueles leyes de Dnwón-son ('\'(•feri blea ul poder discrecional. VI. No temas llamar ladrón al que roba, que h dureza ~e esos términos en boca de un h ~ mbre honrado se traduce por indignación, y no por el triste deseo de ),mz!\r una invectiva al aire. VII. Sí l\allae que loR malvados tia· D('n quienes los exeu : en 6 defiendan, huzte cargo que has tropezudo con sus t:ómplice~; algún punto de Ctmtacto tienen entre sí, que engendra la com· plicidad. OONPERENOIAS SOBRE LA EDUCAOION DE LA MUJER POR llEDA RDO RIV ÁS (Contlnuaolón). Drama terrible· lección histórica que habrá de probaro.3 que, si la poesia es 1uz benéfica y suave que embellece la vida de la mujer, y á t•)do3 sus afectos, sus inclinaciones y sns debere1 lea da un coloritio mág:.co y het·moso que los h ·lce amables; st es música tierna que la lleva al tra'fés del desierto de la o.xia­tenci: l, amando y cantando para no sen· tir la~ 33pin" que dedgat·r4n aus pies, ni la sed de clh:ha que devQra su alma, ¡ ny! también eP, y con ft·ecuencia, el aq nilón q ne la nrra ·tra á regiones tem­pestuosas iluminarlas pc.r el incepdio, y en donde entre escollos deja su inocen­cia, su virtud, su dicha y su esperanza! De Safo han llegado hasta noeotros fragmentos de una poesía entusiasta, ard1ente, apasionada, llena de imáge· nes que el hombre no puede pintar, re­velando un amor que el hombre jamás puede sentir; y de una form& delicada y suave que ningún otro poeta ha podido imitar. La inmortal Oda de Safo es un modelo admirable de literatura que los siglos se van transmitiendo unos á otros. ~1 genio es dón común á. la mujer, que no sólo da una inclinación mar· cada á las acciones generosas y nobles, 8Íno que la tnapira en todas las condi­ciones de la vida; y 1 delicadeza de sus sentimientos, la aun vi dad de sus afectos, la santidad de sus aspiraciones son una poesía viva y palpitante, que sólo nece­sita traducirse en estrofas para conmo­ver el corazón del hombre. Cultivar estas inclinacionea genero .. sat~, acariciarla en el corazón, g z~~e en ellas y exal t.arlas por la moral, . es ha­cerse poetisas; porque la poesía no es más que el s ntm1ionto y la adoración de lo bello; y nada contribuya para esto como el estudio de las obrlts de ingenio, en las que las personas de vuestro sexo han retratado en prosa 6 eu verso lo que las otrtls mujeres sieuten y no pueden decir, ó c:lntado !o que, como en un himno etPrno, está diciendo siempre e:l corazón de una virgen. Al embellecer In inteligencia con el estudio de la poesía, se mejora el cora· zón, como se mejora siempre el campo cultivando las flores; y no habrá un& de vosotras que al leer la Oración por todos, de Víctor Rugo, ó la Oración, de La~ martín e, que encontraréis al fin de estas lecciones, uo sienh también volver eu corazón á Dios pard pedirle llena de amor y de reconocimiento su santa ben~ dición. La poesía exalta y embellece las gran­des '\'irtudes, y hace horroroso el vicio y el egoíamo en la i maginaci6n d8 la m u­jer; 1dealizl-\ l()s afectns comunf'B, como el amor á. los padres y á la familia; san­tifica á sus ojos las obras do la caridad y la paciencia, y asi, ennoblecido todo, ella se apuiona, se enamora de la .vir .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 303 tuJ , que llega á ser un.,¡ necesi Llad en ~u tdwa; hueca fuerzas en el hen ísmo ¡•ar., resietir y para vencer; y en vez de sacar árida tarel, día por día cons­truye en su hogar un magnífico poema en Ja vida. Oultivttr la inteligencia. ea aprozi­marse á Dios, foco Je toda lnz y di:} to­da Fabidur1a; y el alma de la n1ujer ea­t ·l. siempre más dispuesta á recibir la in8pimci6n divina. "¿Qué ea lo que se­para á un hombre sin estudio Je un Caldas, tantos grados cuantos separa el ángel de la bestia ?H decía el sefior Ma­nuel Ancízar en nn discurso. "L:1 ig­norancia, y nada más que la ignoran . cía; porque en el seno do esta bestia. yace aletargada un alma cupaz de b1·i~ llar con todo el esplendor y COO gramos (1 libra) de arroz eeoo.a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 304 LA MÚJ'ER gido y bien lavado; se le pone á remojar en seis vems su peso de agua, durante catorce horas, y se le decanta. Después de haber renovado esta operación tres días seguidos, se coloca el arroz en un cedazo de crin, y se le exprime toda el agua que le quede, comprimiQndolo c0n la mano; en sAguida se pone á secar en una tela, y cuando esté bien seco se le muele muy bien en un mortero cubierto; se ]e reduce á polvo finísimo y se lepa· sa al través de una tela muy fina á un ti­rro. Para facilitar el paso del polvo se le hace en el centrv de la tda una depre­sión. A este poi vo se le puede mezclar un poco de talco tamizado, que tiene la propiedad de limpiar el cutis. Duelo. Ha muerto la senora D,l\ Zoila R. de U mana. Enviamos á su a deudos nues­tro séutido pásame; pero muy especial­mente á nuestro distmguido amigo se­nor doctor D. Enrique U mana, hijo de la finada aenora. El pr6ximo sábado no habr{L número de LA. :MuJER con motivo de uo poderse traba;nr en los dfas Jueves y Viernes Santos." Saludo Procedentes del Socorro han llega ·Jo á estn ciudad los Séflorea Belarmino Plata y Ricardo Obregón. Los Bllluda ­mos afectuosamente y les dcseamoa gra­ta permanencia entre nosc. tros. Gran riqueza I.. .. a fortun~ de la reina Victoria es enorme. 'l'iene cincuenta millones de pesos colocados á interés compuesto, y posee, además, Osborne, BaJmoral y el ducado de Lancaster (eolo éste produce trescientos mil pesos de renta). Por otra parte, cobrtl de la lista civil unos seis mil pesos divrios. Luto. Con profunda pena registramos hoy la muerte del importante y simpático joven Stfl.or D. Enrique Gaviria, con­notado liberal. J..~amentamos !SU desaparición J envia­mos á su familia y demáa deudos n u es­tro más aentido pésame. Charada. Prima verbo, t1·es artículo, Segunda es un pronombre, Y según el refrán dice El todo prirna el hombre. Solución á la del número anterior. Benito. DEORETO NUMERO 161 de 1888 (17 DE FEBRERO), sobre prensa. (OONTINI1.ACION) La responsabilidad de los periodistas recaerá sobre ellos en el orden indi­cado. Art. 13. A todo periódico existente 6 que haya de fundarse, se exigen, bajo pena de suspensión temporal, y ab· sol uta on caso de reincidencia, las si­guientes condiciones: l. a Manifestación firmada y dirigida al ~Iinistt·o rlc Gobierno ó al Goberna­dor del Departamento, en la cual se de­claren, con su nombre y apellido, el propi~tario y el director de la publica­ción; 2 ... Anuncio permanente en el mismo periódico, del precio de inserción de Cv· municadoa 6 remitidoe, el cual no po· drá exceder del m6.ximum esta.bleciuo por los periódicos en la l't ·spectiva lo­calidad en ]~fecha de la oxpe.lición del prese»te decreto; 3. a Publictlcióu inmed iata, por una solt\ vez, del presente Decreto, y du loa que lo reformen ó complementen, en prlJeb de acatamiento á las di .. posicio. nes que regulan el ejercicio do la prensa. Art. 14. Toda peraona,-iudividuo rarticular, iuucionario, corporación ó sociedad,-á quien se censure ó se atri­buyan hechos falsos 6 desfigurados, tie­ne derecho á hacer insertar en el mis­mo periódico una rectificación ó acla· ración que no e.x.ceda del doble del es­pacio del suelto ó al'tículo que la haya motivado. Art. i5. L3 inserción de que trata el anterior artículo es obligatoria y grf\­~ uita, y ae hará en e~ número que siga In~edt~itamen_te ul d1a en que la expli­caCión haya s1do entregada en la im· prenta, bajo pena de cinco pesos por cada día que transcurra detde el día en que debio hacerse la inserción, 6 de arresto equivalente. (Contlnunrit) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 38

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La Mujer - N. 25

Por: | Fecha: 12/02/1896

Directores, RIJ y F AR SERIE II } Bogotá, Febrero 12 de 1896. { NUMERO 25 LA MUJER ALEJANDRO A. FLOREZ En el presente nútnero inserta­n} OS la segunda parte de la bellhsima composición en verso de este co­nocido y espiritual poeta: in ti tu la­da Fo1·tuna y glo1·ia. Nada más ameno y tnoral y que pueda gustar más á nuestras ama­bles lectoras, que la expresada coro posición. La familia ~~16rez ha sido una familia de poeta : ha pulsado la lira que pulsaron Tasso y Goethe, Byron y Shakespeare, Arboleda y Gutiérrez González, J ·orge Isaacs y tantos otros que han sido gloria de su país. Los versos de los Flórez, dulces y sentimentales con1o pocos, . on sietnpre repetidos y cantados por el pueblo. Poeta cuyos versos re­pite el pueblo, es el verdadero poeta : es que el eco de sus armo­nía! i nunca se pierde en el espacio. Las perfumadas flores con que Alejandro, Julio, I.Jeonidas y ~Ia­nuel de Jesús han alfombrado nuestro parnaso, casi siempre se en­cuentran humedecidas por lágri­mas: es porque esas flores tamb1én han tenido espinb.s para punzar su vida en diferentes ocasiones: en el mismo dorado cáliz en que han dado á beber ambrosía, han bebi­do ellos el más amargo acíbar de la vida. • Las cornposiciones de los Flórez tienen que gustar á todo el que ame un lenguaje surtido de belle· zas, en donde encuentre pensa· mientos suaves y delicados, dulce armonía y poesía verdadera. Vates incansables que han re­gado de rosa u catnino, no han tenido por premio la suave corona. que tuerecen. N APOLEON l Y EL VAPOR Refiere el Príncipe de 1t1etternich, el afamado Cancil1er austriaco, que un día, habiendo e perado yá largos ra­tos en la antrsala de Napoleón 1, salió súbitamente del gabinete imperial un hombre en cuyo semblante se dibuja­ban el desengaño y la desolación. Introducido Metternich al gabinete, el Emperador le preguntó: -¿ Se ha :fijado usted en el hombres que acaba de salir? Metternich contestó que ese hombre había llamado su atención, y Napo­león, un tanto amostazado, exclamó : -Eh bien, c'est un fou! (Y bien, ese individuo es un imbécil). Me aca­ba de proponer que utilice el agua hir­viendo para llevar mi armada á Ingla­terra ! El hombre á quien aludia Napoleón 1 y á quien hubía calificado como un imbécil, no era otro que Roberto Fui­ton, el inventor de la navegación por medio del vapor, que acababa de acon­sejar al Emperador que llevara sus ejércitos á las costas de Inglaterra en buques impelidos por el vapor del agua . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA M. Ahora ae nos ocurre preguntar : ¿ Si Napoleón I, en vez de creer un imbécil á Fulton, sigue el ejemplo de Isabel la Católica con el descubridor de América, cuál seria hoy la suerte d~ Europa y aun la del mundo entero ? ¿ Hubieran mejorado de cond! i6n tao toa pais~s cuya situación no es muy buena, y hubieran mp :ado otros, 6 viceversa ? Tales preguntas no nos atrevemos a\ . contestar ; pero si aseguraríamos que si Napoleón 1 hubiera sido mujer, no hu hiera considerado á Fui ton como un imbécil. FORTUNA Y GLORIA SEGUNDA PARTE Versos leídos en el Teatro Municipal de Bogotá, en la noche del 19 de Abril de 1811. (Consejos á mi querido hermano Joaquín). o habré de aconsejarte, si á mi vienes, Que el amor á tu edad fue siempre ciego, Y de sobra conozco que tú t enes Alma de luz y corazón de fuego. N o vayas a creer que mi cabeza Quiere formar de rimas un concierto; N ó : tendrá. mi lenguaje la dureza, ' La terrible dureza de lo cierto. Que otros hablen de César y de Roma, O uspiws de amor tiernos exhalen, Y que vistan de luces y de aroma Pensamientos que en suma poco valen. ¿Quieres cuentos de gualda y amatista, O quieres que en tu senda no haya abrojos? Si lo primero, apártarne la vista, Mas si :¡uieres saber, ábre los ojos. Si en sueños infantiles aún resbalas Y aun el pesar tu corazón no agobia, Has de ver que tu amor tiende sus alas Volando de tu madre hacia tu novia. Tú, que tienes tan sólo veinte abriles, Que es muy poco, no ignoras, por fortuna, Que novias encontramos siempre á miles, Pero esposa·~ ___ esposa só1o hay una. Si posees dinero, bien me explico Que te cases con una á qui~n le sobre; Pero escúcha: si acaso no eres rico Y no quieres llorar, búsca]a pobre. N o anheles una diosa ó una estrella, Ni mujeres bajadas de la luna, Que se ha observado ser mejor aquella De humilde hogar y de modesta cuna. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA l\IUJER Ni me hagas burla por tan leve cosa, Si te digo con críticas de viejo, Que es muy superficial y vanidosa La que mucho e mira en el espejo. La que su gracia en ocuHar se empeña, Rayos de amor
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Mujer - N. 25

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La Mujer - Índice general número 1 al 50

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