Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 21344 resultados en recursos

Imagen de apoyo de  La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 12

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 12

Por: | Fecha: 01/10/1883

1 liSTADOS UNIDOS DE COLOMBIA-BOGOTA, t.o DE OCTUBRE DE 100.}. • ... 1 p.er,rÓ13rCO OE _fRTES 5 Jl\{_DUSTRIA, J"fiSTORIA, flonA.L, pt sTRucmó~ . yA~rEO A DE S, Fm.u::ncro Y Ju Ul'{CIOS. ~otro 1[ con su presencia, y.así mis~no ]a seño­ra l.Vlercedcs G. de 0ta.'lora, el señor La A fl'F.IA se pu hlic.,rá los tlías 1. . y 15 de cada UlCS Y_ el precio Je suscrición es el de 2 pesos du ley Doctor l.Vlanuel Laza Grau, el señor CONDICIONES. por :~no. G ' 1 J cpo n ce o 11 t Nitmcrossudtos10ccntno. enera ,uan [ l U n 1a CU, Anuncio a precios convencionales. Secretario de lUClTa y el ~eñor Ge- .o\ las perSOOclS CJIIC rccibicmn el primer nÚm e ro de • , ,J r.stc periodico se le · considerad como su critorcs si nl.' ncra=l l'lll1lli,VO Bernal. rccihit éste n~ lo tlevuclv~u con ~1 pr'mcto, al T·· o- 'fuvÍrllPS el J)laccr de vet• alli n•ro clcl Asllo scuor N1c(llas Cnmp•tznno, Agl'nl • senct~l Jcl pcrióllico.-ll.tlar V (1lat:l"li'Z, t.CflJ bi ·..,n a los ~ ijorcs Doctores Proto Gó ez y Pedro N1. lbañez en repre-rtJ.! li. :~ n"!?: ~.t\. se.1tación de la Sociedad de lVledici- ==..r~-------~-- na y Ciencias ní\turales. A e T A El ' retrato del CI¡linente Sabio se- DE LA TNAtJGURAcroN DE "Er_ TE DE Bo- ñor don Josó Celestino l\1útis estaba GOTA" EN EL ASILO DE NIÑOS HUEI\F -\NOS. colocado en e} proscenio sobre Ul1 A las once de la rnañana del dla pedestal formado de rnusgos de dife- 2q. de Septiembre próxin10 pasado rentes clases y plantas de la región 1lego al establecirniento 1a esr.olta andina en la cual se produce el Te da nacional y la banda de nn]sica, que Bogotá. Servíale de adorno la han­el señor General Pedro J. Sanniento tco y a u e Asilo, no permitieron otra cosa. , El sin1patico y esti1nable señor Agustin Nieto se condujo con su habitual generosida<.l prestaodonos auxilios 1nny oportunos y en rc1acion con su extren1ada cultura y benevo­lencia. La banda de n1úsica del Gobierno Nacional contribuvú eficazn1ente a solemnizar la fiest;, y fue b orquesta improvisada por el muy entenditlo artista señor Sindici, que sirvió para que los niños entonaran el hin1- no consagrado a la memoria del inntortal Sabio. Los señores A gustin ... 1 ieto y Carlos Plata tomaron dos coronas MAI'IFESTACIÓN. En nuestro nombre v en el de la Junta Directiva del A;ilo de niños hocemos la mas expresiva de gratitud al 5eñor don Antonio Rodr1guez, ctnnphdo caballero español, quien generosarncnte ha contribuido á solemnizar la {]esta de la inauguración de "·El Té de Bogot~{' haciendo el bello retrato del señor Mútis, el mas precioso recuerllo de la citada fun­cion. Esta manifestación es extensiva á los señores Silvestre y Compañia, quienes con la misma generosidad se encargaron espontáneamente de ejcutar el perfecto trabajo tipogra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ABEJA 101 ·neo de la ilustracion del mencionado .retrato. Saturnino Vm·gata. Gab1 iel Sandino. G. Cá /rlos Plata,. El señor Doctor Francisco Bayón, cuyos conocimientos científicos tanto en la Ciencia medica como en Botáni­ca y demás ciencias natura!cs son re­conocidos no solatnente en Colombia sino en las cultas uaciones de Europa, bon?adosa y espontáneamente nos ha enva1do el inportante artículo si ­guiente con el cual ha teni ~io á Lien honrar las col u m nas de este periódico. con botones ovato-agudl s, corola partida en diez lóbulos, e ·.o es con los pétalos dispuestos C'1 ios series. Los estambres de fllamet to plano ·hasta su tercio superior, y des pues cilíndrico, arrigados en forma de tu­bo a lo largo, nacidos junto al tubo de la corola, libres, algunos mona­delfos) otros d(}lgados en el áp1ce. El ovario de tres celdillas con tres o bulos colgantes de figura oblonga. El frnto de tres loculamentos. PROPIEOADES. Eu 1786, don José Celestino l\1útis hizo el descubri­Tnic~ tto de esta preciosa planta, y en v1o n1uestras de ella al Ministerio PLA 'TAS USUALES DE COLOMBIA de Madrid. El doctor don Casinliro TÉ DE BOGOTA. · Gómcz Ortega lo exatuinó y presen-to al Gobierno un iuforme rnanifcs- Symptoco~ ~lslonia. Onlt'n de las Ebt•naccas. f.n- d 1 · dlichcr. Género llÚDIClO 1¡,259. tan o as vcntJjaS que produciria al CÁRAcrERt:s oE l.Á ~::srECIE. Real Erario la introduccióu en el En una elevacio,1 de 2 ,G4o 1nr.tros conlcrcio c.lel Té de Bogota; afir-· sobre el nivel del mar, y ú una te m- tnantlo que pudiera rivalizar al rnis­pt! ratnra de t405 centígrados y bajo lllO rre de La China, cosa auc halla­una pre~ión de 5o5 m m 9 ~ tnáxinlo ha muy laaccdera, por cuat;to no se del barórnetro, se encuentra tanto nota diferencia ninguna por ]os qut­en los Andes conlo en las sabanas de acosturnbran la bebida de la infu­Bogotá el '' Symplocos alstonia," sión de la planta entre el Té de La que el rulgo ele origen c~pañolllama China y el de Bogotá. ''Té de Bogotá" y el del país" Palo Sustituvenuo nuestro Té al de La blanco." Es un arbustosic1npre ver- China se ~vitarian las malas cense­de, de dos metros de altura, de tallo cuencias de éste; pues personas cien liso, con las hoj~)s apifwdas, elípti- tííicas áfirn1an que ''el Té de la Chi· cas, coriaceas, semi-obtusas de la na (TÉ SI~ENSrs,) ocasiona un estÍJuu­parte méJia de la circunfercucia al lo nervioso ít personas que uo estan ápice en lorn1a de sierra u ondula- acostutnbraJas á dicha bebiua, pro- · das tle 9 Ú I 5 líneas de }argo, 4 a 6 duciéndolcs agitaciones cspasmódi­líneas n de la J un­ta, y al hacerlo me cotnp)azco en que haya empleados que llenen con tanta consagración tan sagrados de­beres, sin ninguna rcn1uncracion. Con la rnayor consideración y aprecio me suscribo de usted muy atento servidor. RAFAEL PULIDO. El Secn~tario, Genaro Go nzález. ESTAD O «• Caja de la Sociedad protectora de nr'ltot desamparados, en 31 de .Agosto de 1883. Existeacia anterior .••.• $ 82 7fl IXGAJtSOS. bnprenta. 4. Valor del suscriciones a "L ... AnJUA" por un semestre, pagadas por l:~sseiloras Matilde Arboletl­jo Cbaves eonsignó por pensiou de un niño Julio 2. Dolores Lozano id. por id. de 1 ill. Julio 5. Ca listo Rollrigue7. iJ. id. id. 1 id. Agosto 1. 0 Due­navcntura Balleste­ros icl. itl. i ,l, 1 iJ. A goslo 13. Ca­listo ftoJr.gucz id. iJ. 1 iJ. l(f( 90 ((1( 50 (((( 30 (((( 40 ~4 c:cc 2 (((( 3 20 12 so 1 60 12 so Pasan ... . & 1,436 C5 3 5o l 5o 11 so u 80 l5 10 15 10 2G >'" 32 80 32 so Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Viene ..• $ E{ecto1. Mayo 23. Entero Celia D. Osuna a cuenta de coronas 17 •ce Julio 28. Por t libro (Emoción) vendido 2 te« Telarts. Junio t. 0 Por cardar6librasde lana cctt 20 Jnlio 9. Por hc-tb. rl de 1 cable 1 ccc< Agosto 9 por car-dar 1 arroba de lana <sto U. Por un ataud "'' 90 Imprenta. Junio 10. Consig· no T. Larreameodi u 50 Julio20. Por una smcriciónaLAADE1A.1 •u Julio 20. Por n-rios trabajos 1 75 .Agosto l. Por id. al señor Rosales ~O tuc Agoslo 13. Id. una impresión al $C1\or Osuna 2 60 Talob~arteria. Junio 14. Varias obras nodidas ñ Moises Diu 5 80 Julio 10. Por una funda p:.ra encau-chado t 40 (Ventas en ~1 al­m• ceu,del13al31 de ..Agoslo). Talabartería. 16. Por un pu de zamanos vendidos Platería. Valor de clos composieiones Laton•ria. Valor de una alcayat;¡ Herr•ria. Fabricación de un pico Suscrito res. 27. Dio Margarita Maza, por pensión de no niño Suman Jos ingresos S EGIIESOS. Gastos varios. Por una boj• de papel sella­do para recoj~r firmas en la ce­sion de bien sdelJock.ey Club 2 »» Por -varios (compro­bante número 83 legajo número 1'.') 12 20 Suma y pasa .•. S LA A.B E J A. 1,525 25 19 C((( 19 (((( Vienen .•.• #.,S Plateria. Lo invertido en el mes ( comprohant~• numeros 66 a 72, legajo numero 1. e) Materiales para las coronas hechas para el Centenario Parte que corresponde al Profesor por lo cobrado hasta hoy ! .AlJmentos. 2 10 2 lO 5 05 5 05 !5 85 25 85 7 20 7 20 7 GO 1((( 1l! ((o( 30 (1(( 40 3 20 11 62} 1,596 07! 14 20 14 20 Los consumidos en el me (comprobantes numeros t a 12# 90 y 91, legajo número l. o Sueldo1. Lospagados en el mea (comprohaJlt~l numeros 13 a 46, legajo numero J. o) Hcrreria. Lo io-.ertido en el me• (comprobantes números 47 a 49. 91, 9,5 y 96, legajo numel'O t. o lmpr•nta. Lo iu\'ertido en el mes (comprobantes numeros 50 a 57, 97 y 98, legajo núme- 1 ro 1. 0 ) Muebles. Lo invertido en el mes ( comp1·obantes numeroa 58 a 6S, 9l y 98, le¡;ajo nume­ro 1. 0 ) Zapatería. 1 Lo invertido en el mes (comprobantes núme1·os 64. 65 y 98, legajo número t. o ) l Talabartería • 1 Lo in-.ertido en el mes (comprobante número• 73, a 75, 86 87, \ 94 y 98, legajo número 1. o) Latoneria. 1 Lo invertido en el mes (comprobantes numeros 76 y 94, legajo numero 1. 0 ) 1 Sombrcrerill. Lo invntido en el mea (comprobante númerll 77, (lecajo número t. 0 ) Música . Lo invertido en el mes (comprobantes numerot 78 y98, legajo numero 1· Q) Carpintería, Lo invertido en el mes (comprobantes numeros 79, 80, 95, 96 y 98, le¡ajo núme­ro J. 0 ) Escuela. Lo invertido en el mes{comprobaote numero Sl, legajo número J. o ) Tela1es. Lo invertido en el mes (comprobantes numel'OS 81, 85 y 96, legajo numero 1. O ) Sastrería. Lo invertido (comprobante numero 98, legajo número J. 0 ) Incorporación de la cuenta del almaceq. Platería. Gastos según comprobantes numeros 1, 12, 14, 53, 84, 94, 105 del legajo nume­ro 2 Sueldos. Pagos (comprobantes nunteros 2, 5, t5, 17, 24, 25, 32,41,43,62, M, 70, 74., 76, 77, 80, 85, 8H, 92y108~ legajo numero 2) .Alimentos. Gaatos, (co::nP"obantes números 3, 6, 7, 16, 21. 23 26, 28, 29~ 30, 31' 34, 35, 36, 39, 40,42,46~9,54,55, 56,57,59,67, 68, 73, 83, 87, 95, tOO, 103 y 10~ legajo numero 2) Suma y paaa • • •• $ 107 l4 20 SJ 15 181 27t 123 72i 180 30 64 lO 5 80 2 20 37 65 60 80 «fe 80 36 15 5 20 Su 17 65 72 go 1,409 30 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 108 LA ABEJA Viene ...•. $ 1,337 70 Mejora~. Gastos, (comprobantes numeros 4, 10, U, 13, 33, 58 ygl, legajo numero 2) Talabarteria Gastos, (comprobantes uñmeros 8, 72 · y 93, legajo número 2) Vestidos. Gastos, (comprobantes numeros 19, 20, 50 y l 06, legajo número 2) Telares. Gastos, (comprobantes numeras 22 y 38, legajo numero 2) Sastrería. Gastos, (comprobante nume1·o 27 lega­jo numero 2) Ca rpinteria. Gastos, (comprobante números ~5 y 60, legajo numero 2) .Sombrereria. Gastos, (comprobantes uumerEls q8,. 64 y 75,legajo numero 2) Imprenta. Gastos, (compraban tes numeros 51, ?9, 89, 90, 91 y 98, legajo número 2) Muebles. Gastos, (comprobantes números 52, 69, 71, 78, 8J, 82, 96 y 97, legajo numero 2) Zapaterza. Gastos, (comprobante numero 65, lega­jo numero2) .Sementeras. Gastos, (comprobante número 101, le­sajo numero '2) Gastos varios Gastos, (comprobantes numeros 9, 18, 37, 44, 47,63, S6,102y 107,.legajonu­mero 2) 6 30 Cl« 70 (t(( 80 12 80 1 10 ua 60 l 90 21 so 9 80 (offt 20 3 f((t 6 20 Suman los egresos 1,402 90 CO'\'lP AR.ACION. lrores os $ 1,596 07•ts Egre!>os 1,402 90 E1.islencia :~ 193 17•ts Dogota, 31 de Agosto de teS3. El 'l'e orero, Nsco¡,.u CA••cu•o. El infrascrito Director de la Contabilidad general de la Nacioo, ha examinado la presente cuenta, y la ha encontrado en nu todo conforme con los libros y comprobantes respectivos. siendo imprescindible ha­c: er presente que es digna de recomendación la esacti­tud y esmero con que se describen todas la.t operaciones. BogotA, Septiembre 7 de 1883. Henrique Gomále•. BIENVENIDA. Dárnosla cordialmente á uombre de Desde el próximo número comenzare• mos á llamar )a atención sobre otra& varias sustancias cuya explotación y expor­tación constituirán verdaderos tesoros para la Republica; y tanto con respecto al "Té de Bogotá'' como con referencia á ellas, d(lsde ahora declaramos:. que no guarda­remos reserva alguna, sino que, por el contrario, pondremos en conocimientos de nuestros lectores los resultndos de nuestras observaciones é investigaciones,, así en el sentido de sus propiedades y usos, como 1 e!l el de los p~ocedimientos de sus prepara­CIOnes respeclJvas· 1 BANDA DE MUSICA DEL ASILO DE NIÑOS. Los que quieran ocuparla en algunas fun­ciones, djrijanse al señor José rle J. Quija­no, quian está ecargado de harcr los conh·atos. Se le encuentra en su agencia de paraguas, calle de "La Hosa blanca'"· frente al Banco Hipotecario. La banda cuenta con l~s piezas sufi­cientes para tocar en toda clase de funciones. IMPORTANTE OFRECIMIENTO. Señor C~rlos PlAta. Bogota, Oct u hre 3 de t 8 83 o:. Estimado amigo: -Como empresa­rio del cultivo y preparación de ··El Té de Bogotá~' ofrezco á usted en favor del Asilo de niños huérfanos la tercera parte del producto libre que dicha em­presa dé, tanto en el país como en el extranjero. Quedo de usted muy atento seguro sErvidor y amigo,_ Gabriel Sand,ino G-.. '•El A~;;iJo de niños huérfanos'' • á Jos IMPRENTA DE LOS NIÑOS DESAMPARADOS. señores Alberto Urdaneta y Manuel Por Tiburcio I.arreamcodL. Briceño que se hallan en esta capital de regreso de la ciudad de Carácas, a la cual concurrieron en ejercicio de sus respectivas comisiones, en la gra.n 1 . fiesta del primer centenario del Liber-tador. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 12

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 16

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 16

Por: | Fecha: 15/12/1883

ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA-BOGOTA, 15 DE DICIEMBRE DE 1883. ü 'tRIA, J"ii TOR A, ,,_ o.~AL • ·, ) Ol~E n Jxo Y .J. Yt 1'\JlOS . "· •J !t, ~ ltl. 'S \j 11 l 1 '! 't!t•l • •1• J 1' . ~ 1 lt t.' !IP J;l !J, lrJ.'' 1 l Ó'M . 16 · SUJ crior al asiático. y al decidido La A wi-:JA se publicara los tli;t t.n y 15 d e c.1d ' rotes y_ el prceio de suscrici0n es eltle 2 pe o · lanta Jrioentes ·ero del Asilo scuúr N tcolus Campuzano, Agente • , b gen\'1':..1 lo afccl:tll :í lo: d ·m,·· y no :í ·lln~. E11 <'f n · j ero · se n e n e i a \·a d ,~ v <' .~ q u e •;, · d '. e t: lll· e . d - A pro¡ orción que se é.Hllll~llta ~a 1p.11w ad dtern!'i<'ln se asu:-,t:u. \ ··~ :n .. er­nutrida poblaciun del Il,q~erru. Clll- :rüctlz y lnrg·o, ,.¡ C'l· no, l,el JapÓll, de la C~chtnchtna y ven á tont< r· <'l ar:tigno rnmiuo. detnas conwrcas nsi<.ilictl~ que cnlti- 1 Atendi<_?ndo ú r::~t~s relic ·otlt.'. alJ,·a-n; os lm; OJtlS 1m· .ti Hlsinnle y vtamo; In v i.1 n el té ., l i en en que S e r 111 3 Y 0 res ' q n e se ll n 11 : a 1 11 : a el u \ te r" e i u · , : cí.lda día, las adulteraciones del ar- ·~ ;""'Lnad tdt('l' .ci<'>n es la dq~:·ad .. ei ó J tlCUlO _, p01'l(lle nadie ignora fl ll C en fl. il'il de O; !J .1 hiUu~ te • d C liiW 1) l i Óll la China exists D.l'lS nitos" I¡¡ wrunl­tiene (1ne obligarlos a emplear 11Í1- tes! ¿se 1 magma n que los vcndrdol'e~~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ABEJA ~38 se pongan á decir: vendo mantequi.lla ¡·se destruyeron t>oo cnj~s procedentes con olmidon, papas con gota, aeeatc • del Japon, que contentan una yerba de huesos de caballo. café eon migns de ll cubierta de colores exlruños. pan y arena, té con limadur~·s de fierro, Falta ha<"e que las leyes que rigen en añil, polvos minerales y muy bueua rua·- Inglaterra para castignr al vendedor cuma,,~. "' azucar con plomo croma al detlll de nrticulos de primern nece-· tico. Cerveta con sal y coculus indicu1? sidud, se hagan extensivas á las impor­En ~tos casos. claro es que no habda la tadores ni por mayor, quien( s parece menor probabilidad de que el venJe<.lot· han adquirido el derecho de envene­engañara al comprad.or; y si á esto agreg~· narnos impunemente. (D~ la Revista r·a un rast iuo inmediato, mucho tendna Europea y de Sud-AméricaJ.p que pensar el vendedor ántes á resolver- Como se ve las anteriores líneas se á engañar ~on tales artíc~los. se tomaron tle "La Revista de Euro- La cuestton adulteracaon es una 1 S l A , • ,, d 1 ruestiou social tan grale romo la de Ir· pa Y < e U( - m~~~c~, uno .e os landa ó la de 1\usia: y no son !os par- mas notables pert?~·~os que ctrcu­liculal'es sino l~)s gobiernos los llamu- 1lan en eltnundo ClVIhzado. clos á resolverla. l,ero :lntes de todo hay Esta es una prueba de que si se ha ·~ere,ic~aOrtancla · y so re to o uemues-enenlos conocuntcnto ue qne en l' E 0 U ·d Inglaterra, hace n1as de dos siglos t!·a qu~ ctdl, os] ... 1 sta 1 os. 01 o 1 s ~on-1 1 bo t&nuaran an( o es eccaonrs e e 1gua '"!'~t~·~ .se o~up 1an granel es sa 105 en els- naturaleza a los comerciantes de té era ur art1cu os can< entes contra as u Cl . J adnlteracionC's del té oriental, lla- e \ Jlllna bY. apon.h d 1 1 · , 1 1 bl t JOrl ten ya emo emt>eza o 1narH o a atcncton < e os pue os , o ' • 1 é . 1 · · 1 1 1 a cnvtar rnucstras uc nuestro l a 1ac:1a un punto te tanta grave< a< _.. 1 · d E ' 1 c ~ onto que es cuestión que entraña la solo importante sino necesaria para exportarlo á los paises extranjeros, sin peligro de que se dañe. 3. ~ Estamos tambien en posesión de los procedimientos que conducen á re­ducir el volumen a menos de la mi­tad del que tienen las hojas, aumen· tando el peso á más del doble, cosa que tambien faborece notablemente nuestro artículo para exportarlo; y esto sin que pierda absolutamente de su mérito y sin e1nplear ninguna Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 143 Vienen ..•.. $ De José Camacho R. De lo1lalecio Liévano De 'Miguel L. Gutiénez. De Nieto Hermanos De Rafael Nieto Paris DeSisto Escobar G. De Temlstocles P:aedes De María J. Rlvas Je P. Atuero De Félix Riaño e Dernardioo Metlinll De Nicolas Esgucrra De Josefina S . de .Ancizar De María Luisa de Cuervo De Prisca de Martín De Carlos B. Rasch De Roberto Mateus De Hijinio Cualla Oc A ua Rosad e Cortés Le Froilan lAngacba De Ve,pasiano Jac-amillo De Anllres 1\-loutoya De Juan A. 1\lontoya De Benigno Guarnizo De Rafael A. Jc Lafonl De Gabriela l\bri¡•to De M. Guardado De .L\hrla J. Carvaja Arroyo y MalJooado .Auxilio de-l Tesoro riel Estado. 5. Dio el lndico de los Asilos por(() rrcautbdo por tlcrcchos llo uji11lro, hasta el 4 ,]e} presente Electos 15. Valor de 'J. ejemplares de Sttm lJUe se vendieron Música . 15. Rccibhlo dcl~>ciípr vV Mon­teurgro por tocu en los cx:\menes [,•prrnta. 15. Recibido del señor Carlos Plata por suscricioncs á La Abeja, 1¡ue ha cobrado Ejt:ctos. 19. Valor de 1 ejemplar de Sa~a venc.lido Suman los iogr.csos ._:, Ec.IILSOS. Sucltlos . Los pagat1t) en el mes, . t•gHn comprobanteS nÚffit'TOS 1 a 44 . 90 , ~>3. ~}í, 95 y 96 ./llimentvs. Los coosumit1os en el me , scgün comprobantes núa:eros 45 :\ 58, ~~y 92 ¡lfucb/cs. Lo ga~tatlo .: n el mes, scguu com­p10pantcs dtm c r o~ 69 a 6H Tetare s. Lo gastat1 •) en el m es_, segnn c om-prubanlt: S utnn c ro~ (tlj a 7 1 l'lattria. 1' asa . .• .. . "' 116 so 2 ('((( ~ 1((( 1 (((( 1 ((1( 1 (((( 1 UIC 2 ((1( 1 60 1 (((( 1 (((( ~ 4[(( ''2 ('((( 1 60 2 (((( 1 60 1 "(( 2 ((ll 2 ((l( 1 ((11 2 (('( (i lC 50 Cll( 50 1 ((l( 2 2 1( (( 2 20 2 l(f( 1 (( (( 11(1 50 2 (((( LA ABEJA 3!>5 12 } 1Gl 30 129 92 } 2 1\!( 12 (((( 1G '''< 1 (/ (1 G i7 35 205 50 3('3 (((( 52 15 11 20 1 Viene ..•. S 1 Lo invertido en el mes. según com-probantes numeros 72 a 75, y 90 Herrcria. Lo invertido en el mes, com- 1 probantcs números 76, 77, 91 y 96 Latonería. 1 Lo Invertido en el mes, compro-bantes nuruaros 78 y 80 Talabartería. Lo invertido en el mes~ compro­bante numero 51 lJ1usica. Lo invertido en el mes: según com- 1 p!"obante numero 82 Imprenta. 1 Lo invertido en el me11, según con1- probante numero 83 1 Efectos. Ga. tado en el mes,se¡;t\0 compro. b:mte 11tln1Cl'O XI¡ Ga stos varios. Por v:nios g:~sto s en el nH!.s , !J cgún comprobante núnH: r os SI ú 89 Scmbrcrc' ia . 1 Lo i nvcrt itlo en d mt·s, segun comprobante u limero 93 J)cntistcria. Lo invertitlocn t>l mes, se¡;im com­praban ( e niuncro !i í Carpintería . . Lo invcniJo t•n el me~, .l)rg\m comprobante nitn. t'l o !15 . uman los cgrc. os ... $ CO~} PAH ACiO ' : Fsrc.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 16

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 22

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 22

Por: | Fecha: 15/03/1884

ESTADOS UNIDOS DE COLOMBIA-BOGOTA, 15 DE MARZO DE lü84. J A. pe \t 1 DXCO :OB _fll.TE:r'y J DUSTRrA_~ J'X!S70l1IA, J\lOGAL 1 I . ·srr.Lc~xé (1 y ftiEOADEs, Fot.~:e:ncro Y .fl'\Ú~xos, ' 0RGALTO DE LA JUNTA DIRECTIVA DE. LA SUCIEDAD PROTECTORA DI~ ,·¡·o.s DESAMPARADOS. TU•ÍÜ I. 1_ '·- ) h. J 1 ; 1\1 t. ~ 1 ·, l ). 1 ' 1: t•l 1 l' CONDICIOi. ES. L. Ar:EJA .e public.uá los l1ín~ 1. 0 y 15 de c.Hla mes y d precio llc :.u crición es el Je 2 pesos l' lt· por :~ño, anticipados. N tmacros sueltos lO ccntn vos. Anuncies a ptccios convencio11alt•s. ~o\ J;¡· p 1'\üOaSCfUC rcr.ihic•aon t') primer n{anrro. ele c:slc periódico se lt's considera ,\ como suscritoJo. ·'' ; 1 recibir é:.te no lo tlevuclvt n con los :~oledores ni 'fpso­rno Jd Asilo H'nor Nicolas Cnmpuzano, Agente ¡;cm·t.l Jd pcriótlico.-lhzar Vcracrut. ' ·. ·"' J,.: 1n. · ¡··e nt· co· St11.du: 1 - .t , ••. 1 , 1 _1 ~:~ ) ___ N u M. 22. te aprenden ú creer en las verdades ct · rnas, in o á practicarlas con el co ·nzón y con el alrna. e snl;.~ tatnbien qu~ allí no do- 1 1ina P' incipio alguno politico. Una queja doloro a, un llünto, un suspi­ro, u1 lHnlcnto; he aquí todo lo que D(lC(' ita el Asilo para abrir sus puer· ta.~ 1c~~t ton qne vr~rnos a ,acer pcrson:1s pose1<. as ( e cterta e tspo 1- • , 1 , 1 · • ·, · · l 1 ··· 1 · st-t·vtré1 ( e r<'~pucsta a o cantattvo'i C!on anllcipac a para <. espreslljl~u· u: · 1 1 ¡ ' . ll · · · ~ l o('t l lPI'('S qu<. PO 1:1:1 ){'('lO e t.(l culonces uos unwron, no c.¡.tntl - . , . IJ , · · 1 . 1 1n t! IDl 1 1'<' unta: 1° • Ol' que(~::-, que tas tE ¡uagnetJZJ<. ores con1o a do! n, 1 \ l 1 1 · 1 · sino !\IASO~ES. _.\ , ·:JA )~' (' ptlgr (a e e e TOrc~ tt-s , . . l . . pog1 c. J < • . c 1 ·au 1 os pcnntttt 0 .tcrtulna · .. ': (JI- Ptw. lun de sa >cr u~tedes scflo-ttenc o o que n ese ttcmpo dtjll to · 1 1 , · 1' . , re. 't Ll't' • U !LO CS por aqu('llú de que se lwya acometido en Colond>ia, C'l .\sil 1 !lO lod()s los que ven rniran ni todos sufre lu re:lsLH'n de muchas p<'.rs :ws que ·les qtu' O\'('ll escnc wn. son ver.ludct·os e~lorbos dt:l b·c'tl, ". tf 11 C :.u(· .. tld i·n re la tiene uno histo-uose han (Omíldo el trah::J•l dr Vl'\ll .¡· 1 • l . ., 1 píll'J poder cmitil'jllil'iosacc>J'thlo. sf,¡, . r ·' <.< 11 ). d tt.cn(' nll'··stta cnpt: a, sn vcrdndero cadete•·· rtli t'. tro 1 el 'Cl< no, r11tr.st.ro dol'nnto-y lo mús singllla¡· <'S que aqu('llo· fJtlcosc rio, nuestros ta 1lere.;, cud~ .nno d~ esmeran en dcni~ralo, nada h.1n hecho no~otros y hasta cada una de las flo­enfavor de la ral'IJad, aun cuando toman res de nuestro pobre y sencillo uL aspc~to de ~'Írtudqucnu pasa .(~ecicr- jardín. tas mnn¡f('slnrJOnrs externas. Fqan HJ l _ . utenci<\n, r.or e,i<'tnplo, en que hay un 11 j. . f .a ce poco. 1n1s de ~1n ano que 111 ilo que l!lViJ el nttmero 33 (con ~lguno SH{lll.cra tcnwtnos la H1ea de poseer se ltiHl ' e e ttt vtenc o o gos a ruu mas cstupH ~>~y rw¡cu '·S , o, • , ) • Esl:lh ¡wsonns nosc., lmpn.>si') • .-.gracwda de la cias de nn1crtc, c~n 1 ~ :•ños de 1815 1nunanic1ad. E ta sciiora, :1ara l.aecr ' ;Í 1S 18, según no.;; e enta nuestro triunfnr su pensami~~nto, t. o.;; l'f'{ >alcj ar11 ano nl;'cstt o L·qTr·amcndi. Esa algunos titiles. \ ec..tro at l;t·.lo (;~~- mi~trHl prensa aplica~.n { difundir las rente d señor doctor n~ rad Pulit.c, idt· ~ .. d{' lib 't'ta<.l prod·Jjo 1nnlCf1SOS y lo~ sc!lot f'!'> .TosC: Benito Gait~ n, l>it";¡n:· :'t la I\cpill>liul; · y con esos NicoJas Pontón, Sih-c~tre y C tnpa- , n,i-..n1o~ ntolde · <'">( rib' u o~ hoy cn;tn­ñla y nnn ('> dos pet·soné.ts rrws que 1 to t ienc~ el caréÍcl cr de ~11nnr, de ca­q~ ti~ieron ocnltar sus non1hr~s, no. ¡ l i(tld y de ltuuw:lidad. d ~e ron algnnoJ otro:;; y ta n1b1cn no Lo~ errores t. '>Of'r:íficos consi~ten auxiliaron con din~t~o la di..,tingnidJ ni''S, ;n la fe (•ie f)nutismo d~ esos nwt ron a, scflora Cd !a B. de A rat go ~~lctJH'n os. y en ln c-=casrz de tipos. y el doctor .Julio Barriga· L<~ ~!:derad~~ (()nnnda por estas tnismas f . l . l < ) 1 b l ~.ntrc tré1 )-- el< · <' (JJ I. ~telo en el recuerdo colocado en prinwr térllli• n } !( • '. n b t .15 y en ef de habet• 1 , 1 1 1 1 , ~1 - , ga cna (e retrato., f <' H)l)o¡ \f< <' '• 1u en o a é. scnora • .. or-tre! S y benefactúr e~ de· , IH lhd 11< • e <'Z e 11 l a.; penas consiguientes ó que ·pertenecen al E L bl¡•ctlL c>t. t o. la cnfernle- lo"i p oduclos de las tierras que c~ul-tectora t • b J d' · · 1 t1 \ . a a, y ('Ompra }a wn~unente en RAFAEL PtiL oo. el n1erca~lo lo neces~rio para b n1esa: . 3. o Preferir el comprar al contado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ABEJA . ...::;:..:==-·:....: - -- queal fiadon porque al fiado secon1- '¡ harer· nada por~ue l.~s nifios se 1~ enfe~- pra lo 1eor y nws caro: m.aron Lodo lo 'end1o para paga1 los me- } -· · d1eos. 4 .o~ Vtvlr SIEMP.BE con nos T. ER- I y . 1 .. ...1, d t' b . . 1 l . , - m 1 s 1 1 Jos, 11 o n e es a n ; sa e u s- CERA~ p~l\1ES·(·e a l.enta que Sf'~<.tna ted quié11los ti,•ue't 5. No c St r w m 1 a ,,,rust 1a ( es e a que 1a, 'lO 7 • ..,..-..s!F" o r 1 ) a 1' e ll t a ,. "' . ' - .<' • - . • ~ " no pucdu llll' ut1 n1no sm llorar y al cJ('ur que Se ttf'l1e~ t'Siod ci.·o·o rn¡'lwó una }áorima quepo 8 '-1 - l b • ti o • ~o~ t.~O en1pena !'Se en a terna r e•) ú poco se t .. c~l i . aba de sus t\l rnos ojos. con los qne ti< ·nct lll á implorar f:Lnr; .H' 1' tl , d( 1',,{ L.- •L!d > < ,, l ~ •i ' JT ,I , tu haz cumplido iuútil, los jefes ele la t i<'tTa 1 >ti( ne:1 en- ,,, n :n. drbt t't' S d e un <.~~poso amante, ca­rnzón para ell.obn·; :1 rt • para! 1 \.'~llll!'< rin. ,·n . ¡!e un padr·c vir·tuosv; gr·n~ias de Latalla á nwrirp o1· "11•·ans a d i li11la pnr t c•do <'Sto hijo mio. de lamia, lkv ¡• lnt a ll.ÍS llij il o, a mi n Ve) ua:l¡t ltevnt'OII al hospital y vo anende j Yo pase IJ roehc al lado de mi Rosa esta tirndn al du('flo. J,,s mu~bles la m· viéndoln 3gonizar mu•·io á las cuatro de bleU ·so u mios; pues cvmo ·lla no pudo la mañana, a pesar de las terribles do leo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~85 tA ABEJA. cws del cuerpo no se quflj() y con n ·sig- ! 11m ildt ~ v 1!P,Tnfleeirlos, Hu RFANOs nación ofreció á Dios sus penc:~s y la fl<"'Hi ' OTilA liiNACWN- V•ct•nl:• lbrrifls sirvienta ele 1:~ se-· de dej'arme pues aquella noble jfht n ~(tl:l Mnr:;~mparados la pen'oct:t que le t!ejó };. me amo COn U O Ca fHlO e:xtreruad O Y ilt:>IJO t·x¡wesada "t:nora. Esta clase de ej<'-nplos son los qu de pureza. ¡ tOdOS debemos tener eo CUCDta para imitarlos, Quedé por st~gunJa vez solo¡ pero E~TAnO qué solrdad Dios mio! Solo vos SPllOr 4e Coja Je la Sociedad prolrctora ele niiio.t desampa· e rnprendes el dolI!O habin dicho. f L ..., 1 ~r.lonerin. El que no trabnja comelc un crimen yell Por vt•ntn oc un r:~y;Hlt•r trabaJ·O es el pau del alma. Id. id. id , jnrrode"Iata Carpintr.ricr . DoLOR ES TosCANO DE AGUJA R. Por trabajo en dos me as DONACION. ¡ Id. YentaJcduscctcus Hemos reribiJo la Je \1il Lonito mue-, I(~. Íll. Je unoscaballctcs ~ qt_. nos dejn en su testamento, como Tetares. expresion de c-ariño, In señora M A RÍA Jo- • Por Vi'lll:l de S m¡. a)f,nuhra 35 2 35 ~ ; o ~ 20 (((( c.o 20 1111 eo 20 3 JO 1 GO 2 iO (((( 10 ((1( 20 '1(( 50 1 ,5:) "'' 40 (t (( 15 2 40 "' 60 5 60 4 80 1 20 SF.FA CoRDOVEZ nE BA P.RIGA. Esla no ('S u na 1 Por caJda¡• dos :lrrohas tle !;~na d ll d l d d IJ. venta de una cobija 2 1c 1r e aque as man as que e testa Ol' rja Porcar l(l( (((( 10 ((1( Jo 115 /() 3 ;o 60 1 'l 40 2 35 (((( 5:)· 8 GO 1 o 10 4.:> 40 (f(( 20 1 (((( 204 60 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ABEJA 186 Viene ..•. $ Dio Elvira Villate a e¡ tle pen-tion de un niño. en F.nero IJ. Eduvijis Baqutro itl. dos id. IJ. 1\lanuel Amaya id. id . Jd. 1\fargn un mes 4· Rccthitlo (!el Srmlic dt: los nsilos por cuota tln it'"t' ladno J,1. lnd;dc~:io l.iévano Itl. l\lllllOll ',¡ln:~r 1•1. 1\afad • it~tn Par i~ \tl. Tcmtstc:cles P:tt·cdc~ fll. S•ihas Parra lt ((1( 10 (1(( G ((1( q.) 10 20 '" :.0 3G (( 1 1(1( ,,Q << 2 ({ 2 t<« 2 lt(( 2 a. ( 1 ·1 !{(( 1 «« 1 20 2 I ,J. Solrdatl y I\icanlo Porlocancru 'd. N '. Id. fl . .\. Martinrz T,1. Su~ana uc;ras de P. ld. l\1. y A. Pombo It!. i.\lc~lina H<'l mar:o; I,l, llcnnojenrs Dur:m ltl. Josefina S. de Anciwr ld. Roberto Herrera fd. Teo1losio Lt·on Td. Prisca uc ~J.1rtin J,l,N.r. ((e! lt 2 ce ce Id. G;tbriel~ 1\l. dfl 'amper 2 tct< 2.04 60 Viene .••.• $ Ordenes de pngo. 8. Dio el Te.rnrero del distrito, completo Jcl auxilio de Enero do 19~3 so «« 23. Dió el Tesorcl'o gencrnl de la Unióu á cz del auxilio Jcl pre-sente año ~00 co• Snman los ingresos EGI ES05. A!l.ncnlor o> co:r ttulitlos en el Olt'S (comprobantes tiÚIIl ·rn 1 , 15) 92 %. ~i(i y 9!)) S 1 11l'lclo~. 1 Lo. pag nlos en 'el HII'S ( comprohantes nú wro lliit6~,9ty94) C.uptatcri,, . Lo nn·c.1 .... li:lo en c:1 ul"S ( o m proba 1tc numero 6.1 h ) • heUcr . Lo invertira de niños desamparados, tes que la justifican se encuentra de bid •• mente arre- . Rifa de lns obr·as de al'le hecha~ por los ~lada . FEnEuco Our.us. Bl 1~los del Asilo y una caja de ml'tsica que r·ega ló el sf'ñor Gaspar Bodmer, todo en In \\T ír1' 'J\'f ''1 'f ({)\ ~~ _..~ ') 2'JQ T ] •1 l b l .1.h !'~ l!.J l j ~-( ~' 0~j' ~ • ~ -, ,_ . 'a Ol' u e a o eta 50 centavos. LA SOCIEDAD PROTECTOR r\ Los O tí meros premiatlos se expresan a DE l'fli'iOS DESA.M.PAltA.DOS. COOtinUJ('ÍQil. E lA '1 d h "e d B t" toTts ¡valor de ' Numeros • O e Sl O e ~ef1& n,os ~ og? a, · . los lotes. /p remiados situarlo en el barno de San VI('tonnc i 1 Lote pllt~~or s tfue en tlcH 1tl. T¡¡l:,hartcrla • 100 750 en d ieho estabtec-Ítn ien to. I,I Cobija" liuas • 50 ' 1,050 Z • T d \· l \. 1 S ltl.La!.•llcria . !íO 1,200 apalena- O a C (tSe (¡e OH a~ re a~ 1 9 1.1. :-,c.mh~t:rosdc paja 50 1 ,3ó0 cionadas C011 este arte )' rermra~i<)( , 10 Id. Pl.1tcJla. 50 1 1,500 de las usadas. t 1 ! 1,1 Tal;ahartcaht . lO·",OO J 1 ,,G 8 5 0 0 0 , ltl. Zo patcrla . Plutuia y ,joyaia--Todo trnhnjo er1~13 Ill.Hmtcr'tn. • ·.1 so! 2,ooo 1 t 1 · · • 1 t 1 ' Id C.1hijas ordinal i
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 22

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 23

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 23

Por: | Fecha: 01/04/1884

E&rADOS UNIDOS DE COLOMBIA-BOGOTA, 1~ DE ABRIL DE 1884. LA A. ·~- IREC'fiV .. . DESAdPATt.WUS. co ... DICIOJ. ES. ! oabl fin de fun a1· un_ ilo y e cue. La Ata:a se publi ·nr. lo (lía 1.0 y 1 de .lla 1 de l'tú y oficios, Jo 1de se reco-mes y el precio de suscrición s el de 2 ptso d,· ley •. • 1 •- } ' C. por ano, anticipntlo . JaU Y ense en S fliD3S lUCnana Númcr.os ·uciLo:._lO r.cnt:t\0~. 1 abaudonndas q lC ayan )( r la ca- AnunCIO a prcc¡o· t·on ·c••r.wrwlcs. }) 1 } · • A lttS_Per. OUdSrotección S Utlli as en la recaL11· c'tc no lo d,vuch.-t:n coulos anlt~nun• al lt· u- ' 113;:, Tl'IO tlcl Asilo scnor 'icul.\:, Campuz:wo, ,¡\"CIIlC 1 e panto a nli e ·ia y recorriendo en scuc¡ ál dclpcrióJico.- Ba.tar Veractuz. t J 1 ] 1 } } · ' 1 O( o· sus gr'H < s a esca a <-e YJct y rL. del crhncn, de ·a n1os nuestra d.ebil Dl~JAD VEr riR A MI 1 voz para pedir s, en non1L1 e de as A LOS Nt~os. ¡ uifws dcsYct~ttu a da e;, qne , oteis un1 Cuando el espíritu de Dios, o-, su~ll.a. de dtnero para con11:rar u_ la sobre una <.:osa, ha dicho Lanar echhcio par? e ta escuela, o. cedats tn1e todo el ntuntlo l)ürtcc volv rse 1 ut .. o e wtqmera de los q 1c tt ~ne la ' N . l ¡· • 1 hacia ella v concurrir ;nvolunta ·ia- 1 nc:Ion, en ..)eueucso te c~ta obra mente !.1 su"' real1zaciúll Esa podero-j rcc~en t?r.a, cruc pr?tcjcrá á la parte fSÍsitna causa, y nada n as prGdujo n·as Llebtl de la sociCda .l. la fun a q11i<'tl 1 <\pre~et tai~ .' p ·- vi loras. fjUC SUS l·adre. Y benuailO~ 1 l.l l UHWI'- no~r·ltÚ, larz0 27 dl! 188 ~~ · t . · •. l\Ieditatl bien c..,to, hot orablt s 1 ,_ CL 1 L Y EL P b_1 i'DIO. ] )'C entantf•.,. re~í 1 } cJ f¡tvonble- oric/adprol c!oJa tlJ niiíos donm¡wrados-- l ] ! Bo!Jolu, J. e't•cs Santo, ¿Júril 1 O de l884. e te nucstt a ¡wticion (1Ut! t' puc ) o, s . ,. 1 11 ... 1 1 1 ! cuolllil •' all te :~r Hl t'l a. O lo a[!,l'a( CCCI a. ] · ] ' '(' .._, ;a H <': qne voy a rnan1 e tar arre-abet1o · >if'll cp e t?l r~nno de~ h('- d r.tria t1 1ien no tentia C!Sa fJ <{llC neGc nc:a, en gen el al, es obra d la n t('d se hd (on 1ado ~ fuerza de ·a­socicd. (l y qnc Ir s Gobiernos bajo y per~e ·ernucia eA1 las bucaas tcrvicncn ca~i 1 unca c1 cs·o · 11'1- ol.H·~ . . tos; pero entre~ no ... otro. lo '<~c.; [ ·d't ludo . obr el estado alar-obras de caridad Y. f_ihntmpí;: ' "'11 -¡ tuat t ;. , '~ w lle:~cdo :nu·c no'?­tan con cst; anxdto. po1 ( ttc l. .:o- u es el ex ce. o cu beber L ·ores e;-pt­b ·,cza del p ¡oo n1il Yo no n1e siento con fuerzas ,:q·a 1niembros. En la última a ·;¡mblea ayuda1la como quisiera, 1 ero confio general de delega los ele {'S2~ aso- en que algunos otros sacerdotes coo­ciaciones se demostró (j'H~ el tune- perai·án con rnuchísin1o gusto ~• 1 n ro de mietnhros que .lan fa tado ~í su santa labor. conlpromi~o de honor < e resi~: r á De usted n1uy atento seguro (•r .;,¡ las tcntacione· ( < l agnrtidiuntc, es vidor y capellñn. 1nny in ignifiun1tc. 1\si en Jnglat<~rra co1 10 en oruc­gn, cotno 'n otras parte. las cos-unibrcs y lo e f'nerí' s Í1 diYi lualc .. ]J~ll producido lllt'.Oit' e1c•clo Jll la kye~ y n~~ l 11cu t O'; I 1 1: . e dictados contra la ct 1hriaau ·z. I·J ''he liando vicio'"' no es ~o lo nna gran cakunidacl par~ los incr vi­duos que ~1 tH se eutn·ga 1: lo es t:lln­J> icn para sus dcsgt'aciadas Eunilia . Cuantas penas, cnci11to martirio y cu:\n ta vergüenza devoran las 1 n (e­liccs esposas de los que se dan al aguardiente ! No es, pues, extrailo que sean las esposas las que en todas partes ton1an n1ayor empeño en hacer que sus ma­ridos entren en las sociedades de RAFAEL Puuod. 1 RBOL DEL LECI-IE. ·n quhnico frances ha analiz; do el jugo de e te árhol y l1,1 encontra­do que las cualidades nutritiv .• · q te le atribuia I nn1holdt, son la, n1i~- 11as de la leche de ,·~ca. )L 1AS. n pcriudico aknwn di .e qnc se ha de. cubierto que lo illCj H' que lwy para limpiar las plumas es una re­banada de papa. Las phunas de 3<.;C­ro nueyas deben calentarse á la 1la­nla de una vela ó lalllpara, antes de usarlas, para quitarles la grasa que se les pone en las fábricas al enlpa­carlas. LIBROS COPIADORES EN PHENSA. temperancia."'' Ya no se necesita de tinta simpa- El articulo del seiior Herrera nos tica para copiar: bast3 dar un ba-ño· da, pues, la luz necesaria sobre la de agua de azucar al papel que haya importancia que tendría entre noso- de recibir la irnpresion. Con este sis­tros la fundación de una sociedad de tema se copian aun los escritos tnas temperancia; y varias personas 1nuy antiguos. , respetables con quienes he eonsul· PltEPARACION DEL CAFE. tado sobre el particular, han con- Un pedazo de buena mantequilla, venido conmigo en que las señoras sin s31, agregada al ca fe al tiempo <.le de Bogotá son las llan1adas á poner tostarlo, influye poderosamente en en eject cion mi proyecto. 1el buen gusto de esta bebida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ABEJA. PREGUNTAS Y RESPUEST ,.S. esq inadelfl calle ue la Carrera, fren -- i1 Quién es el que n1as vive? te a la casa de la señora Ana Rebo · ~ El que menos quebranta las leyes lledo. de Dios. ¿Quién es el mas valiente? CONGRESO. El que se vence así mismo. Al discutirse la partida del Presu -e· Quién es el mas sabio? : puesto destinada para auxiliar al Asi-- El que sabiendo, cree que sabe Jo de niños desatnparados, un ciuda-n1eno § que los demas. d:-~no Representante dió su voto ne-· ¿Quién es el mas rico? p.•.ti\'o <Í di ( ha partirla . Con este mo-- El que se acuerda de los pobres y ti o el Jtt>hillsin1o caballero, señot' los socorre en sus necesidades. F . e e· o E. Copete., pronucfo el si · ¿Quién es el que vi ve mas eng 3 ;.., 11. (· • e> ' i. ( utl.( • "l 1:-~ pnrtida pasó üado? H) ·11 :·t · nti{ ·1d .le ·o os. El que vive engañando a todos. ¿Quién es el que no ten1e la tnn(·r ( El ho1nbre que practica las le ~ de arnor, justicia, y caridad. ¿Quién es el 1nas perczo. o? El fjUC deja pat~a lllaüana 1< e 1 l' puede hacer hoy, sin pcns~H· f[tl .. pueden haber ncabado la n af I ara él. ¿Cual es el cauclal de n1as \' tll ,, . J:.l cnteuditnien to bien er 1 p e· En qué se conoce la gr.tn , que da lirnos 1a ? En la brevedad con que (L.~ no deja lugar á que asonlt' la 'er­güenza del que pide. e~ Quién tiene n1as responsabilidad ante 'Dios 1 Aquel a quien habiéndole dado entendituiento, no lo ejerciro en el sentido del bien. PAN, PAN, PAN. nar na pcqueñí­lar ·cnrno, ::;ea par (>S­tos de sgrnciados y fornHH a si holl - · bres, que SiPJH]O Útiles a }a pat rÍa \'eng, n á enriquecer con su saber las ., artes, base principal para el cngran- ­dccirnieuto de lus pueblos y 6 for- · 1nar fatnilias honorables, honra de · sus nombres y de esta generación. ~ VAN SI. ' ODA ~ ' Sr.ñor Presidente. El pan heclto co11 harinn e flor, L 1o 1 cnliltno 1,or .una mal en ten-· y SIN SODA, es un alirnento nl u ,r tHI-- uida ( ~ono lll ]oq lf'Se ha hecho yc: tritivo, de fáeil digf'. t'ot 1 ,:. ••• ·1 !1- ie i~iu,r dicho esia-clusimos de los n1ales que ht r • n, tarde en que ·Ios decen en Bogota. . 1 , "u el ejercicio de El Asilo de huérfa u1. ,. , y L• itnprcsión que ]a señora tvlaría Antouia Ver~ , h - (' it-Í ;¡} ont ·n1pl~tr qu"" estos niños cilita á las familias, pan tnuy h ··n '• qnc habi r11 y n:dó al mundo para ser 1nuy aseado y sin soda. los B13S de. graciados, por tnedio de Ocúrrase por é a la tie da -n h~ 1tantes, la mt~eu.coruta de .G~-~ con él horribles peligros. En lit i\ . .lui .. })lerno y. la. acuctosidad, labonost- pamba atacb con 25 pastusos a utH fuer ~ dad, patnottsmo y an1or de los ern- za veinte veces tnas numerosa, rccibio pleados de aquel establecimiento, 1 un pequeiio auxilio y venció. Flúres io para con los huérfanos de que se han salt d<íentoncesc~~,El ~HulodeTenien~ hecho cargo. te C_,oronel_rle los E.Jercttosdel Ecuador, · Por talinotivo no vacilo nn In o- y fue mencwnado con muc_?a honr~ en ·' . . f', · T ~ l- s parte~. En Ara toca fue ascend1do á .rncnto en dar ml vut o a l1 Jnntn o < • S . 1 nlovor v·ren nncicí como lo hi'zo l . ] 1 . 1 1 ) 1 , aqen . u, J , ... a part1oa que se ( 1scute, t ,e .1 rest~-~ en · 84·l o.l redbir el grado deTenien·b pu<.'sto de gastos )ara ]a prox1 na v1~ te Coror.d, por cr ·erlo ilegal. gcncia ceo 1Órnica. Co :1o u un j t sta recompensa 'a los s~r~ Bogota. viei .S pr ~·ta< o por p .·1-:DA á h\ Patria l .., E C .·á h bumanjdnd, se le expidieron hon~ ~ H A3CbCO ~. OPf.TE. ____ r .)_¡ ·ur,as certifkncioncs firmadas por CALEH.It DL 1\E:'\J.:I'¡ CTOP.F.S DEL m; 1 'JADAD •• 1o! G 1 ,ral s Sal t~nder, Cnicedo, Ló~ )ez, 1lo:querH, Herrán, Acevedo,Espi­n:, (.)omez, Buitrago, Flores, Posada, Córdova, )iago y de otros muchos e ·­rj adores m u y distiv gu 1 os. •n una, e las etHlnt·ias que hizo p,:_ Le la se leen estas palabras! "El país no 1ecesita ·a MtLJL 1\r.s, ne­cc. it, iotcdiaencins, entidades que lo en m in en r.-or la . endiJ del <>rden )'de la prosperidad: nccesitn patríott r- ge~ ., , . . E, ce n ~ ero& o: q Jt' ~e confiagren en la paz: á del g-rcn Cordo\'a qu1 n l< la~ (lla.Ptstr· tluv, s{.r-'ar!odeloscontngws "mi,iry~." En 16 de Qr·ttlh;e ft.c 1 t< H- Ilh r; 11 r~ 'u\: .. n;,oan su e.·istencia: ne~ <'ido ,¡ pri.;ión: fugt> y t•on:h( tió e:! 17 f ('l ~ 11 •0 ' ·en t aln\je pa.ra } :cerio rico en el Santurrio. le 1 ·tz \:e q 'e·l lo <.:l)nsnma estéril- Cerró los ojos ú Cordo"n v nr.'d,> y· 1 1 "il '' tnuerto en esta nrción; ~ en segt1da ] 7 ~e Abril de -18 .40 se ·halla ba i · toc:ó\e huir por las montHÍlr s. Fn 18:>1 nedn ,~! frrmo postrado' sin fuerzas v con)bati(>latíranfadcCn al ( 4 a.ytn n-¡s:t vÍ•"'or: se tdvnntay pe'lea rn 'Cnaru: (}Uilizo el Cauca. El 51 <){ \g··,sto f_f Í mo. ;¡0 la Chanca ,;ene una .parte muy lR59 combatió en ll1 C!'' e 1· ! r. ,. 0 sidernblc en el trinnfo. En Snn Lo:.. ciembre eon GO hom fP,. . ·a, - renso sin armas ni municiones vence al tarelsitioá2!,2enb, LPcrt.rJa. ' .. I ~hé·•.fn 1 mi~lah 1 c Sár1ia, ya pedradasyga To .. guarbatn ba at-aco 1ns fu ·tt'" trine .< ru~ · t n LOS 1 r~haza fnrrza s superiores. (Sár,,b, encmig:;s y gano el r:rn ,'o ,if:. S·1rj_ytu· ~en1n () 1 )0 h{)n1hrrs: Pineda 40 fusiles y mayor. En 1840, en Pn~lll y 5 t l•,l !1. e J¡ nz; s). Al toJilnr la altura drlCoir·n, derrotó con sólo 5 ) u fiH •• lu·¡ e' • : ft é · t: ea do por 500 h on~ brt.ls cuando sé o Ejercito hajoelmortíf. r<' fue·.~o e, 2(,( {. tenb 40. De alll, .. ~>ultado en un bos­soldados, y en Bues~ qui o t,~;~.o 1 ruis que, cir<·umvaladu de enemigos, hnm­mo contH1200a la cab ·za de 2.0 infan- h ·icnto 1 desnudo, esra¡:)) atravesando tes. En el Calvario desf \ojó por fu-:.rza.losnrdientrs llanos de Patís, pi.sando á dearmasalenerr1igoquesehallah· nuy llado el uachico o, á pié por entl'e lt.u.­bie 1 fortificado. Si tiaL1o Pa.:t) por :5000 gos y penosos rodeos; y por entre pa · 1- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~93 l.,A ABEJA. --=---- das cnemiuas se abre pas0 hasta Pasto.¡ Medellin, 29 Je Junio de 1876. G r ·¡· b 1 • , t } , Señor C. don J. Anselmo Pineda. etemtllar,ol'gantzo t'opasysa wpnra .· . , , . Juanambú. Gobernador de Pasto afian~ 1\h quendo Anseh11o. fu ult1ma tar• zó el órden y la tranquilidad, 'at·bitró ta rr1 e ha hecho una irnpresion que. no fondos recorrió la Proviu~·ia cortó a bu- puedo expresar, como una comuniCa~ sos y alivió por todns pnrtcs 'ta miset'Ia. cion de .ul.tr,aturnbRJ o más bien com~ la Comisionado á Qnito verificó el canje de que rectbna un morador de la otra VIda los tratados entre Flores y ~Iosqnern. So- cu~ndo llega al~a un, compafl~ro ~ un metió a los rebeldes de Pannma y Vera- am1go .qu~ 50 anos antes hab1a dejado .,·u as. Fué Gefe de Estado l\1 ayor· no m- en la tJerra. trndo por Uerr dr u a < on sla . e i. ¡:, ,. ¡· bial, qtw d o1t Ú h la , r i ó • puJ i( n lo d <~ir cono ltjn (ro al vP r L s '' fl l' ~il Jll 0 'e n l. ti m p o fl , ·o no me eausa tJ a á tm h lc' 'do 1 r c·a ln qu e le a- co u 1i c o e 1n nadit: ni e ollteslo una c.in de una ciud . d. " 1\ o m<' cu id o de lo cnr l n s i no s forzadu por ~dguna co r que dcho reci b ir si no d t> lo que del :o dar.'' q u e;, o tro it l e r e. , 1 y que lo . ·ije. · Como ~lngi~trado si.la n0o y 1 wdcsto, Y <'n lo ~ ;omba- h u vf• nrlo ('O tl n1is 4 nietas h{tcia Califo<:"~ tes soberbw. Eu Sn r~ Lorenzo ron ~ ¡; to .como r, li:t de las t arbaridt-ldts del Gübierno de t l'll e 11 o ('o n t.r n l' 1 étlll ro y h ,. a\' o S a 1' 1'"' : en G ll L J fl' . d n t' n Huilqui amba dq,lumbró como ravo; v · a en¡.a a, me a lJe 1 eco .b1 uo codn ., • 1• < _} , .. ~ fU~ <¡tH J Maria Toscf,¡ Castillo f ., · 1 l 31. IJ. Jose l\l..riii Ll'dcsma demas: tengo una e lBCOilll'asta) l' Cll <.le: ( niiichao) la inmortalidad y una confianza a bso- ld.Ant~n~o G_uLiérr~t P. luta en las promesa de Cristo: la )I'OXi. Id. Agnptnailc Anctz~r . . . lcl. Josehoa S. de Anc11.ar mtdad de la JUUCI'LP llO me lltqllt<>la, Hcc:nl!hJoporclseiiorVicenLe aunque no dudo qtlf' deb• Pstar lnllV lle.Ia Rochc enelmcs, dclossi- 1 J • l ·, gutr.:nlcs: cei'C:.l .~cseo.con lota 1~1 ~ ma qUt: lu Id. lndalecioLiévano te hnlles en Jguales·scntJmlcntos; St no l 11· ú Tl.l!.A. Tar:mcz ) d 1 l 1 1 l Id. Su!lana Lleras del. fllCI10S ll ra e il< , ' l: l(' l:l ,¡, o 111 1 Id. Sistu F collar " ' ~ ,. . . Il seque al ~~·ogtaCP l u olt' ,, ,·}ti )j • <' 1 t • .Anrhl·:; lontnya de S p'l ¡•ja llU ll i< de lt '{' ll ión ~l. Juan A. Tontoyc f Id. lhmou rgaez rusa, como re 11 0- :· ( ~ le. TeoJo io Lcon i 1 i la l' V J,} 1 af.:Ael N iclo París Cí m l• 1 ua 'll ·al'ios de Ic Jo c~na 1'. ¡n ra e ir á J,l Nicol. d~.sgucJra } l · 1 • l 7() - ( l Id. l\1. Gu:::rd du Htscnr a 't< a a os n lO· cu .o on - Ia Hijiuio Cualla l>ia!!! qtiC empr sa! ... 1 0 h, p(Jido ha- 1~1. A1LuroLoudvi10 !lar C 3li'I 1 ·~·SJ~c,ob~Sta, 1. de A?ril Je 1884; Asilo, p n·a C< ntr· b ti r de esta m a nQJ'a El fcsorero, ·tCOI.AS C.unuu .. ·o. • l · · , DirecciondelaCon abil lt1ttl,1Jene:at-JJog.'j t', . _o.,Lenurnento de os huerfanos que -1 S de Abril de 1884. u ll r-e educan. P~. ctic:,lla la ,·isila, scg~lll la y, se ha c?contro~Jo 1 ·'B ~ lq U i fa ll e : ' tl sillas, y S(' ofrece J:JO-quc Ja cuenta se lluva tlcbtdamente po el Sl lema Je nerh.S •1} el f)' o qu > C • 1 • contabilidad mercantil y comprnktdas las descripdo- < t:: • •tJl( C S (Jllh:la. ncs dlllo lihr,..s con lo~ d(ll unH nto. r-espectivos. He-cha La vcriíicEIUCO ÜJ\.Ul.\S. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 23

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 24

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 24

Por: | Fecha: 01/05/1884

BSTADOS UNIDOS DE COLOMBIA-BOGOTA, 1 , •• , ''"' ••• 1 ,, ,., 111•• • , 1:t•' recibtr éste no lt> d. nll'l ,. 1 n•• lns •''"'' ¡, 1 ~ ; 1 '1 • (­. erro del A ilo . ent.r r'ic,.f, · ( '" l"":".o, "encral del periódico.- ~.lt.al \'er.1ctt11. LOS -r~OS Dl:S \~JP,.\nAD A LA PHE ·-;, Ull 01\l' A .\. NITM 24. 11ero de Jo que rehusan la felicidad, ·~ 1 rt•ci~o t r; bajJr y luchar; y paru P t 11<' ·~· • .11 J s la ali'" za de uste- 1 • 1 ¡t! · ~¡ n <·l ,l nt e tros deseos ) <- ut't ~. 11 resultado alguno favo-r 1 hit . -< p· re le la Patria lanzaron el grit(J e indt,b 1dcncia de España y h · > t ·r . ic·r 1 en los can1pos de ba­. d ltt: t La fué la o >ra de los hom­hr<: s. 1 Antes de priní'ipi;H <·ll~~nnto que .. osütros proclarna1 os las buenas n1otiva PHa;;; ntH':-'! r:..,; Lnruilde.; pala-~ colltica; pero nos pende u o so Jo df~ u u t.)stro. propio l ha quedado la ce e a ·tud de nues ros bien e"'tar, i11o d<·l de nuc~tros se- propios defectos. mcjantes: de rn:.1nera qne todo lo '~La historia no pr~senta un solo que tiene interes público nos inte- pt eblo cuya grandeza no se debiera res a tambien ú no otros. porque nues-1 a sus v irttu.les y cuv a decadencia no tros afectos son con1o los de las n1u- ~naciese de la depravacion de sus cos· jeres de Espt1rta '[Ue jarnas pod~an turnbres."' · maniLestarlos sin que fueran tnezcla- f .. , Todos los que se elevaron por dos con el amor ti la Patria. rnedio de los crhnenes, apenas tu- Pero como es muy grande, el nú-¡ vieron un bi-illo eflmero, semejante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t97 LA ABEJA. a la luz de los relámpagos' precur-. debe manifestar el esplritu cristiano so res ~iempre de lejana tonnenta. es en el cuidado que se tenga con los "Roma, Atenas y Lacederr1onia niño~ y con los que han tenido la des­no debieron su existencia y su gloria l gracia de cometer algún delito sino al poder de sus virtudes; deja-~ Confiados en la ilustracion de us­ron de poseerlas, y un At~ui FUE, es tedes y en su patrioti::,mo, espera­lo unico que reCUCI da a} Vl«lj<'l O obre ,· de 1nanera que la tiesta con a· oracton e n. e<.. es }>; ra (llH' e 11 · d t 1 1 1 l t <.fllC una Jlersona de esta clase solctn-a~ OClO e 0( os " < emas re'< tiC ores . . . . , d •' l' ( · J ] 1117i.l SllllJ:tll'llllOl1IO, VICJlC a ser an1ar-e pe1n~< ~cos{,' se lonltH•n so< H·lc a< <; 1 gad:~ on 1 recuerdo de haber tenido con e un1co 1n e e evanHn e r·. p1- . l 1 · 'bl" 1· 1 • q w cou~lH11ll' tot a su Tenta y ta vez ntu pu tco y rea tzar as llH'loras 1 . l 1 d._ y · ·1 , ' tonSt eracton e que ten ra 2. e pro ar as ncc1ones o pues- . , . t · 1 1 , 1 " 1 CJUe recurnr a sus am1gos para que as a a mora y a a uuena e( uca- l 1 • · "' b · 1 1 T · hnga n e gasto det en ti CITO. cto~ qtue tlanlto re 1 a.pnb.e no )t tstnlo Aliado de estos nJales la situacion carac er e e os co on1 1anos . . . , 0 . . , . ·;) , . de rn1scnc~ en que se ~ncuentra el pa1s, d 3. Co~l~at~l lo~ ód,105 .de pa 1 u- produce oLros muchos en l?s cuales .o que destt ll)'·en lcts. adactoncs so- 110 me detengo pot· que lo d 1cho bas.,. c1ales y producen deltto" ta a 1:1 penetración de S S. I. .4· 0 Desterra•: ~;!1 lujo porqlle e ~la Elllu!:>trís -imo sefior Arzobispo A r-r~ tna de las fanuh:-~s y aun de la Na- belc\es en cumplitniento del atnor que CIOU, entera, y todos los den1as exe- debe á su Grey y á su Patria~ dictó sos o abusos. alguna dtsposición para remedir~r ma- 5. 0 Procurar que se ej(~rza la ca- les que siendo contrarios al espiritu riilad para con los niños abandona- de la religión, son un obstaculo para dos como estuvimos nosoLros, y los nwtrirnonios y una fuente de •:ni­para con los presos. Si en itJgo se na para las fau1ilias; pero esa disposi· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA ABI~JA. ~98 ción no a sido eficas porque el ejem- dad. Con1o no tengo sobre esto dato plo de las personas ricas y la ~anidad 1 alguno, le suplico á usted me haga el tienen un poder que do1nina á líls cb- fa 'Or de ~tuninistrarmelos, t.on •! fin ses pobres y que ]as arra. tra al sacr~- de nLcr en qué forma pudiératnos ficio. · 1· ·' sc'ú(na.: cont ·ibuir á esta obra. Deseélndo la Sociedad prot el ot ~! (.¡¡•' se11t.in1Íentos de alta conside-de niño~ dcsrra' el r~roducto lamosnas a los pobres (1 ) iÍ lo: {;¡ ~ anr al del traba,t (e los ntnos des-blecimientos d ~ lwnc·flcf•nri.t. an.parados de nr. a;:,i.o, tlesde la edatl La Socic(b d t'. pe1 ,. de i\ · o 1 de de G ''flOS hasta la de 16, se halló S. ~· unn resptH·sta f~•vorable y n e 1 que, lwbi,an gau.a(1 12 ~illibras es repito con todo respeto y con id e-¡ tcrlt.Jas o 7 2 1n1 q :sos a tn:ls de ·u ración, muy at~:nto y seguro ser- gasto. vidor. .. RAF EL rv uno. Tlt DE BOG YI, . Gen a o .~ornále"', Secretario. Pa ' ntlo a .consultar sobre lHIC~ 'tro Té t n el 4 ' Semauario del1 J u evo l cv- B· •gota, Abril t7 ele 1884- no de Granada '' hallamos en el u~- Stñor Prcsi•lente de la Soc~edad protcctOJ\1 de r mos ' 1· } 8 ] de. amp r;H)o . ¡ mero 2 1' CQffeSp00( lente a 2 ( e lV1uy rPspetado s~. ííor :--~1e he im- 1 M-1yo de 1 Ro~ ' (Biblioteca Pineda 1)uesto ·con intercs Je la estirr1able vol Íntcn 36), la siguiente opinió1 c;omunicacióu de u ted fecha 1 o del del respetabilísimo sabio Có l las.'' corriente, n Útnero 2,588, en la cual Parece, dice, que por un destino fu­me hace usted e1 honor de invitanne ncsto .3. nuestra pro, p~ridad, est(ltnos á tornat· parte con las detnas "eñoras condenados :i tnirnr con indiferencia de esta capital en sccuncbr la idea nuestras producciones, las mas bellas . .que usted ha concebido de estable- .................. · .. , ..... · .cer la sociedad de templanza que, La indiferencia que mostran1os con según usted expresa, ha producido esta preciosa ¡,roducción (la cera de achnirablesresultados en olros paises, laurel) la manifestamos tatnbien con Jlara combatir el vicio de la ernbria- la can~la (Laurus cinamono1des) y .guez desgraciadamente tan generali- con d TÉ DE BoaoTA. zadu va entre nosotros. De; de luego, para dar principio a FELICIT ACION. esta obra, es rncncstcr informarse Je Hemos visitado con mucho agrado los estatutos de e~La SPciedad V de ' la fúbrica de tejidos, CJUe a inmedia­la manera con que se ha proc~~liJo ll t:iones de la ciudad han estab e·--·do en otros paises para e. tablcccrla, con . los seii.ores Felipe Pérez y Catlos ser varia y con egnir que prod nzca . P11 nce. Funcionan allí vario el? re~ los buenos efectos de (1ue usted de- ¡ n ovidos por brazos, y l'~ a m tuna- 5Pa hacer participante h nuestra sori ~- ria para prep,Hf)r el a1t.:odon 1asta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1~9 hilarlo muy fino y fuerte, la que es i 1 ' Metron," medida--es la manera de movida por vapor. Se no~ n1o~tra1 on apropiar los ren1edios a las enfer­por el bondadoso señor Ponce, Di- nledadc. S y a las impresionabilidades rector de estos útiles tr;,hajos para¡individnales. el pa1s, muestras de los t<'jidos, las 1 L:1 nH licina dosimétric<.t ''se h3sa que, si aun no rec·n1p\azan e1 .. u' esenci:,J,ncnte sobre la y gu ación de finura a las estranjcras, SI son SllJ,e-; la íieLre, por la cual em . ~zao todaf riores en consistencia, por consi- ¡las enfcrn1etlades agu la.. ,s u na t' guiente muy probechosas a los con-~· rapéutica razonada; es decir, qne sumidores. tiene p res en tes las causas de las en- Los hombres de fuertes capitales fernledéHles a fin (~e precaver sus que deben considerarse sien1pre, no 1 efectos; estos efectos son dinámicos como propietarios'' ah-eterno, ''sino Ít orgjnicos. La dosimetría tiene prin­como dijo Jebucristo: ''Administra- 1 cipaln1ente :or objeto prevenir las dores en beneficio de sus hennanos, Jlcsienes anaton1o-patológicns, por­de ]os bienes que en sns rrwnos lw qne una vez e tablecidas éstas, el puesto la Providencia:" Dt ben para arte es impotente para comb~Jtirltls. conseguir el gran titulo de Bienaven- El estndio de las causas n1ó ·hidas turados, irnitar a estos piadosos caLa- es in di. pensable, puesto que sin él lleros poniendo en mov i nticuto sus no hay n1ris que en1pi • ismo en medici­t ·ecursos y no an1ortizando en nn paí · nél; pero c."la ·causas son al enudo di­en que, con } )OCO impulso SC podr a u fí ·iiP~ de de ·cuhrir-Pa ·a t'Sto los O•t­conseguir grandes co~as. diean1entos dosimétt ieos sirven en Demostrado esta, que ]os países cicrt:l n1~ ncrn con1o de piet.lra de to­no llegan á su~pojcosino cuando los que, se intC'rroga al organi~n1o en su capita-les se ponen en circulación, conjuPtO, Ó a }os organos en particu­} Jay buena fe y esp1ritu emprendedor. lar, pudient o establecerse un diag­Esto fué 1o que hizo floreci~nte a la nostico positivo, á la vez que un t ra­Rusia en la época del Sar Pedro J. tamiento racional. Reciban estos señDres las felicita- Los met lican1cntos dosin1étricos ciones de los hu~rfan~s por el ac~er. son f., simples," nnnca "compuestos" to con que han Invertido su cap~l,al ó ~'é.;nw1gataatlob;" de suerte que se en obra tan buena dando ocupac1on 1 obtien(~n de ello~ <·fectos ciertos. a muchos trabajadores. , . La c.'re :- ~ cfln 1 · ' · T ' , .. b • .1 • 1erc a sn a rencoor con sn as ton. considerados C01110 obreros del hwn Esta '' dctnin~mtc ' 1 debe ser con ti-general. nuada tluraute toda la dura .. · ón del Los HuÉRFANos. trutamiento. LA DOSIMETRIA., La ''variante" del tratamiento se S~ LEYES FUNDAMENTAJ.ES Y ~US :MEDroS ap]ica a los SÍJJtomas_, por l o, cuales DE ACCION. f el orr.:•ni~·n1o enfermo cxp1 e. sus La medicina dosimétrica --corno '"uf1 inl1<'tJ tos. Estos sinto1na.' e de­su nombre indica: '' Dósis, dósis;'' t ben ser ~.bandonados á sí mismos· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA A DEJA 200 - - -- --- -· - ---;---- -----====-:::.... ·como que constit nycn un csfn rzo :to on absorbidos en 1 eston1ago ·critico saludable . S n, p e r el cf •n- ' por la venas.~ le donde se extiendeú tnn·io, un pcli ~ro: f' ; .. pu <' S , nccf's a- ñ lo do el tor rente circulatorio para rio hace 1 lo!"l dt~C , , ·, '< ' ·<·: e'¡ <: ;d m a rl os. ejercer so b r c los órganos ó los tejidos Aquí to(bv1:1 e s t ~ .In! ' S obligados á , . u acción de presencia. Los "a1ra:_ ]'f'\'1 11''1 ')1 . 1 tantear, po: que e· A tAS ENFERMEDADES C~ÓNICAS, ·cio·nadas medio milígrnrr o, un mill- UN TRATAl\flE_ ' 'rO CRt)NJCO.--Es decir, gramo, medio ccnt!gr~nno, un cent.i- que d tratan1iento debe n1archarcon gramo--en inten·alos ~1pr ox it na los, Larta llld S l(~ ntitud, cuanto mas an­cadd cuarto ó n1édia l1orn, hasta el f ti gua . ca 1:_~ enfermedad. el '' méto-c , . 1 t l 1 . , . "l 'd . e1eclo .terapeutlco; esto es, 1ast a 1 < o<. o~ ID! ,tnco Ja toma o por eJer~t-que los sínton1as priJnordiales, tal es : plo lt1s curaciones her.has 1 or .1 s como la fiebre y los acci(~ <'n·c . n t- r- ~' u t ~ s nlÍneJ ·ales, qt•e exigen muchas vi osos ha yan <:e scf' tdido-- Lu . · me- ¡ t cr .1 f ()fos. l.• ; s enfermeda-d 1 b ., ' 1 1 • ' ; 1 • b l 1 · e a a sorc1ou 1·~' ';,l.ln .. ! ,,e e e lH't- t < es cror11cas, so re t< ( o, es en ton-tn ro. S3bemos que los n1edic~men- 1 de es necesario el tr" arniento de 'la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20t LA ABEJA. causa que ha qucbr~ntado l:1 econo- tor iray José de s Dolores Pineda, en mía, y producP.n lo . D.e esta...ep la vi a, cuando el mal se In e- los const JO~~·? e~te n1ae~tro toTo moti­. L {' 1 1 . . Yo para ~a nhc-r 1 los ll1('JOrt sanos de su JOra. as en1ern1e( a e es cr,JnJca~ so 1 . · la sud· v.r . r l· t't· ', . 1 " , " 1 .... 1 ·" l . \ I· • · 1 .., l~ y su ~poso por a u 1 1 w gene1 a es o Oc,l es· a~ P' - d··d d l; ->~ tr < • Oureren ustedes t.-: a~ meras estan, sobre todo, en lo:; f. 1i ) , o., c. · •. , ut tía, c-ual de las má 1 í­dos• las segundas, en los solidos. 11< .. qu e en s iló n1i 111aestro ejerció son' primitivas, ó bien consccueru.:ia 11.1as in (-bte JWIC ~ ubre 1 i? n. es va u a de enfermedades ~gndas, que 11~, 1 P1r.a.: Y .·é Ctlndo uua carter·, cos leyó ~1 sido impedectanH:nte con L; tic l. . (11 '(-'ltte <·ud ep·o de San uau Cb- 1 , , . n a e>. como a ,neumonla. cr~,n.lC 't. • ' L( e. ri 1ad es dadora de profe\"la, El metodo dosunetr co Lonl. ~us obr~Hlo1·: <' mila o- ros abi. · no de luz H a· ~, , 1 · 1 :;, ' ' me lOS a os rcynos aninla , ve-' m 1 lre de la llaz. fuente . ··Liduría, getal, mineral y ~l los .cttt;)rpo~ ÍiY <'1'- ~·iliz _d(· ~¡~ in m r alidad y . e (;. glor~a, medios, como los rnetal idc~, el iud ), 1 e llttt.ar.· 0 " •· l~. t: do an_geJ, r•,tl ( e be­el bromo. Se sirve ele J>I'Íucipio. 1'1<' 'H>~ ('i' .tdl ··~ 1 senor¡o .de ustro · 1 .. . , . . l ~ . .. .: . • <",IJ'¡• 'oJ . gu a l1t nsn y mc>rttfl ·a la~ nn- Slmp e ; ratas vcct s r :tc l i- s~una en f' ··~~u¡ uesto e preseot ' . • , · itlJO" e C<•locut·a e u el salun que guarda e a r sus m 1 s mas v tr l \ d es par n as 1 lw n- ¡' n · 1 ¡· · 1 t l J ·' • • • • 1 l'l1 a ul) lt,LC ·a ODCHHS:l , aS O H'élS t'('< 1 - ·J3rsumemotta. · t 'l l'l 1' ll ''B' p t · t . taspore1YíiClosaonse nm·l'a' t· . ar~n erm1nar e~ os a, \P nmwolOR • bli<.,tcca Pi~H·dn.'' bwur.aficos (JUe d t' -l. p ( )Jl'od uz~ .. , 11 1 , o ' 1 "., • ¡ ~~, 1 Un eje m plnr· de esta ley se en vi ara ofi- ~us e1 cton rn .1 1 8 . l1HHJ~ d ·~ntu parado ·, 1 cinlmcnte á la viudn v huér·fanos del ex-tnsenar, ws lu ~¡guier.tc ley U'·' he nores:: pr{'sudo sciwr. .. - 1 D<~t!aenllo~otáá23deJuniod('t~S. EL Congreso de los l!.slados Vnidos de e 1 El Prt'sidente del Sc>u:hlo th~ . le11 i. . o- 1 potencinrios, .lAnc•~;.L'o Gunt 1\R Iom w, 1 El Presi<.lente de la Cámal'a ; P(Jder Ejecutivo w :ciou ·l-Bogotá, 30 de Junio d1 1881. PuLlíquese y ejcctllese. El P1·esitleu te de la U u ióo, (L.S.) RAFAELNÚÑEZ 2. 0 Quesedisting- )jo por nnentu.siasmo decid ido en f 1 vo t' de la d ifnsión eJe las lucesyJe lacons rvnci6n de los preciosos ! Jotros y medio-cronómetros de oro, Lote s0mhr..ros .le paj'1 · 50 1 Í 0 d l } b r11 Zapall'tia. :o ~oo pu ie11do e comprac oro tener un rt~- J,J.c..,pin~<·•i:•l ann.~~i·· t'IO ;¡r.n lt.j cot1 la mayor garantla y confianta J,l. Bt•rrcti.o · 50 lioo d .. '11 i>llf>llrl cortslruccié 11· Id. '1\daha:tcri., . 1 f•i' 7 :i _i Id Cubip !in11s . 5o lJ·!iCJ E•ttr1 ltsrclt jc.•s dJe·mesa y ue 1d.Lat•nt'ri.l :o _;~j~ culo r . "ir•rn¡,·~ el m~s comple O l.J. Somhrno: d,• ('i j r;{) 1 rJ · 1 J d Itl. Plat·•h. fiO '"llll.o,c"l ·a111 ;tí!ayo. 1 rta orco Id Talalattt·r~it l'.t · 1 Hli< Cj'IC p<:>rpé!Uúj' ocho 1«1. Zap.ott·•ia • • la, '1 oies mar·inos, desper- Itl. Ht•no·tll _ 111. e ,!J¡¡ ... ~ .. , 111,111- 11 .n. :d. aDH ¡ue, un gran surtido IJ. T .• pt'lt· . 11 d · nta.·í;_, etc., el·. ltl. L·ttonc' ia :,1 ~ · ( tl , 1 Jtl.Z patrrw .·tl '_,.:¡, .·, J l~t'llil pc~l'cl JOI lf s, ser:oras . Id T . .r..~bu••,·rin . '' H'l 1 -~ , ·e~ si·'~" p · · dt lo más esrog1do erl lt1..1iquiu•p.•r·,('·d:··~- {'. 'Cl ·, :Í 1,¡ (ltil a Oia. tarplulchl·y,t•olronoi•J·I ;Jc • } Jd fo111hr. de tiqut· "'' 1 1 • • l -1 j :· lU l1 r a Jnar • ' ~ n B Id. Pl.t, ¡,. · ·•< 3 ro .,1 ,·¡ . (Js\S AnDo .I ·1, oGoTA 9 d. 50 ej 11(lhlrt'¡, Sru•.t !lO • 1 11 o·,,.,., lll.'Zl\ ')S 1•'01' los que se menCIajan- c>~te periú !ten. 'f¡JJI lnrgocouo se ~eor: do en sus r·espectivos t.tll!'re" . .V pcrf('.C- o·anice !a im ,n,nta, lo cual se avtsara 1 l j n ... !. l2o ~ cionarsc en cad:J n.na ( e as Jll < 1\SLI'J as opoa'lllt1 .lllwn L •, pn n Clprara e • a1 o que han emp zaJo h nprender. ósea el 2.u Lomo de LA AllEJA. Boaota, Febrero Jc JS,'4· ~-...--- 0 El Pre idcntt•, RAFAEL PULIDO. IMPRE l'A DE NlJ.·os DES. IPAR.ADOS, El Secrcr:u io, e ·naro Go'l:c.!e;. por 'J iburcio Larrcamcndi. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Abeja: periódico de artes, industria, historia, moral, instrucción, variedades, comercio y anuncios - N. 24

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 37

La Mujer - N. 37

Por: | Fecha: 28/03/1896

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 290 de recursos q e uynQp co_g~ un li­bro ni un periódico en sus manos porque "no tiene tiempo para · leer ni le gusta hncerlo " ; y ¡ es madre de famjlia 1 · -No nos canEaremos de repetü· lo que todos saben y conocen : que la mujer, más que el hombre, necesita de vasta i1 ustración, y que éste no tiene derecho á que­jarse de los vicios y defectos que en .ella se encuentren, si no pro­pende por todos los medios po­sibles . á educada é ilustrarla. No concluíremos estas líneas sin dedicar nn v.oto de apluuso al señor D. Aristidef:l Medina, quien fue el prin1ero que inició en esta eiudad la idea de ocupar e.n la im­plenta ú a gunas mujeres, y feli ­citamos al mismo tiempo á quien hoy se propone seguir adelante en ese propósito. Por n u e tra parte, como ya lo hemos dicho en otra ocasión, coad­yuvaremos en esa empresa en cuanto nos sea posible, y solicita­mos pata ello el apoyo de nues­tras lectoras. LA LENGUA Y LA ESPADA (F.A.:eULA) Una Lengua y una Espada Oay~ron un día presas; Aquella, por viper.ina, Estotra por pen:lenciera. Y al verse en la cá!cel jun tu~, Formando otros presos rueda, Después da amables salnd.os Se hablaron de esta manera: -d Q~té ibas hecho tú, peleona? Dijo á la Espada la Lengua. -He dado unas cuchilladas, Repuso vibrando aquélla. Además, en guerra injusta He fulminado sangrienta; Y al cabo, como soy Jfuerte, Re ~metido . violencias. -¿Y por ~as niA~rí?of', Res pon de la otra, te pc~cirector de La Miscelánea. Le debo á usted la distinción de ha­benno invitado para co1a.vorar en su periórl ico, y al corresponder á esa deuda de cortesía, deseo aprovechar la ocasión para trutar un· asunto importantísimo, secularmente olvidado aquí y en otros pueblos similares, acaso porque nos fal­te el tiemP,o que dedicamos á contra­decirnos unos á otros sobre puntos con­tenciosos de ni ngun~ utilidad práctica. Aunque La Miscelánea sea publicación principalmente literaria, ¿cómo ha de f11ltarle un rincón donde poner algunas observaciones dictadas por sana inten­ción, re la ti vas al eterno tema de todas las literathrns y de todas la poesías ? La mujer .... mas no se alarme, se­nor Molina~ con el temor de que yá to~6 una vez más con el eterno suj to humano que perennemonte empl~a el tiempo, verbalmente ó por escrito, en inventariar 6 describir menudamente )u mujer, en cantarle alabanzas, y en compararla con sustancias de todos los reinos de }a naturaleza. Nó, senor : mi tema es xrlás grave, y principalmente más triste. Las pon:ieracioncs que et1 todo el mundo r.ivilizndo pregonan constante­mente predicaciones y prensa religio­s s y profanns, sobre la redención que tal época, ttll institución ó tal doctrina le ' han t'rAíJo á la m jer, me han pare­cido siempre (Dios me lo perdone) más hiperbólica~, rimbombásticas y cargadas de ficción, que exactas y ~inceras. Quienrs tales platonismos profieren, parece que no con?cieran más. muje­res qne las- relativamente escasas­arruURdt\ s por suerto próspera, cuando en ellas existen á un mismo tiempo in­teligoncia, esmerada educación~ buen carácter, caudal y .••• qué sé yo cuánto más que es necesario para que posea la feliéidad que cabe en las esclavitudes que la naturaleza les impone á todas, desde la infeliz mendiga ~asta la empe· ratriz más poderosa; eselavitudes irre­mediabletl, con las cualeg cualquier hijo de Adán ae creeria el sér más desgra­ciado. ¿Cuándo tiene la mujer, aun la más pr1vilcgiarla, tranquilidad cumplida y completo biene~tar? Si soltera, la acui­ta el anhelo de novio; si novia, b mar­chita y atormenta el "tánto no dor-rnir''; sí casada, lo más que puede eF.· perar es tener un senor benévolo ; si madre, ¡ cuán tos dolores y peligros pre­téritos, cnánta incansable faena prea n tE', cuántas preocupaciones sobre ]o fnturo! Y si ni novia ni casRda; si su destino la ha obligado á no esttw en el laicismo de casta soltería ú honesto ma­trimonio ni en religioso enclaustramien­to; ai se ha hecho beato. ¡Jesús mil veces! · qué sér tan infeliz ése, que cons­tantemente mortifica y e& mortificado, que fastidia á los Eacerdotes mit:cmoa, que por todas partes provoca irónicas sonrisas, y A qnien aquejn. y avasalla perenne mal humor! Abandonando consideraciones gene­ralos, y concretando la atención á lag clases inferiorea y principalmente á la claae · media de nuestra sociedad y de sus similares-que no son pocas-tiene que conturbarse el ánimo al ver 1a con~ dición desgraci~tla de las mujeres de esa clase, y al pensar que sólo por desi­dia no ae mejor~ esa condición. Las ricas, bien que estén como está~ entre nosbtros, á !o menos mientras per­manezcamos en la escala nctu11l de oi­vilizaci6n: sus comodidades materiales les propo1;cionan distracciones y entre· tenimientos que aminoran sus desven~ tajas naturales ree~ecto del hombre, y en los días ordinarios de la vida les' quedan descansadas faenas domésticas y las fruslerías y perifollos d'e su sexo, fáciles de satisfacer con dinero. Pero· las de clase intermedia antre las aco­modadas, y las qne por ignorancia y mi· seria están fatalmente condenadas á rudas y serviles tareas ; las gue tienen todas las desventajas y ninguna de las ventajas de láa que' están arriba y de las que están abajo de ellas en la escala so· cial ; aquellas á quienes lás f)roocnpa­cionea del bien parecer imponen ata­víos de ricas, y á quienei la suerte con­dena á privaciones rle pobre; aquellas que en la calle tienen que gastar exte­rioridades do verdaderas damas, y q'\e en el hogar tienen frecuentemente que ser amas y criadas á la vez ; aquellas, en fin, de quienes la clase, la educación, ó ambas cosas conjuntamente, nacen geres superiores·al vulgo femenino; esas sí que no están donde deben ni como deben estar. Tienen aptitudes, conoci­mientos y habilidades para ganar ho­nestamente la vida en ocupaciones que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 292 LA MUJER podrían desempefiar á mara villa; mas no lo hacen porque la rutina y la tra­dición las mantienen recluidas en la casa, y porque destinos y Jabores que ellas podrian servir satiefat; toriameu te, están ocupados por hombres. ¡ Por hombres, que en vez de entregarse á esos asuntos sedentarios y que requie­ren poca ó ninguna fuerza intelectual ni físics, deberían acometer empreeas que necesiten vigor, energía y resisten­cia varoniles I Para las mujeres deberían ser todos los empleos de oficinas postales, telegrá· ficas y telefónicas; todo el comercio al por menor y principalmente el de fri­volidades y objetos cle moda; toda la ensenanza de primeras letras á. ni nas y á ninos ; las porterías y de1nandaderías de oficinas públicas y particulares ; la música vocal, religiosa y profana, en lo que corresponde á Ja voz :femenina ; las artes menudas que se <:jercen á la som­bra, en que hay poco que hacer de pies 6 andando, y en que no se necesita fuerzl\, ei no const ncia, etc. Todo eso po d rítl ser desempefiado por la mujer, con provecho especial pat·a ella y ventaja general para la especie, de quien es vaso sacratísimo y provi­dencia terrestre. La tendencin. á co.g{fioa1' la mujer ha. sido universal y de todo tiempo, gene­ralmente hablando. Sólo el movimieu­to aoci.1l moderno se verifica en el sen­tido de elevarla y dignificarla. Nnestra ley civil, que es copia de otras legisla­ciones, le da un papel tan secundario en la vida social, que al leer uno lo que dice de la mnjer, tiene que admirarse de qne no le haga la galantería de clasi­ficarla entre los animales domésticos : tal es la absoluta dependencia en que la CQloca. Según ese sabio Código, si cualquier pedazo de alcornoque logra ca­sarse con una mujer acaudalada y bella, inteligente y discreta por afladidura, él viene á ser inmediatamente duef1o y sefior-á las veces ridícula y ruinosa­mente fachendoso-de la hacienda, y ella-la verdadera propietaria-simple amn de llaves, obligada á seguir humil­demente á. su amo donde á él se le a.u­toje ir (¡con tal, eso sí, que no sea á punto malsano, 6 á lugar donde haya fieras, 6 á país de antrop6fagoa, 6 á si~ tio alguno donde peligre la vida ue ella! ..•. ) Confesemos que tan hum~ni-taria previsión de los legisladores me­rEcería patente de invención y medalla honorífica si C:lla no ae les hubiera ocu­rrido antes á los duefios de toda clase de rebanoa ó manadas. El ~abio Códi­go le hace su pequena corrección á Ja Naturaleza. Esta le dice iaexorub1e­mente al perro : "feguirás á tu amo adondequiera que él vaya"; y el Có­digo á la mujrr : "en esto de andar tú serás como el perro : si la N aturalez~ no te lo n1anda, yo te Jo impongo." Pero las tendencias moderna~, gra­cias á Dio~. toman otro rumbo. En nnest.ro continente vemos el ejemplo, si bien no en la raza ibérica, la más conservadora de tradjciona]cs preocu­paciones en el asunto. Después de 1nr­ga 1 ucha intelectual en !n JWelHHl y en los parlamentos, algunos E st .H1os ile la Confederación norteamericana han es­tatuido el derecho legal de sufragio po­lítico para la mujer, y el estreno eJe esa función no ha podido ser más fatiafac ­torio. El voto de la mujer ha venido á servir allí de contrapeso al relajamiento electoral, porque ella, que tiene gone­ralmente meno3 ambición y menos co­dicia que el hombre, vota por con vi e ción, 6 si se quiere por sentimieu to, pero no por cálculo mezquino ni por ruin cohecho. Y en lu. sesud11 Iuglaterra, en esa Nación qne medita y pesa tánto cualquier re:formll en sus in~tituciones, en la tierra á quien Byron llamaba "cé­lebre por su noble bizanía, grande por su arrogancia y su vt~lor," acaba de ser sancionado el derecho de la mujer de ciertas condiciones para intervenir con su voto en la elección de Ayuntamientos. Esos dos grandes pueblos, habitados por gente de las razas más peusadoraa y reflexivas, han sacudido yá la aneja iden, basta hace poco tiempo universal, de que ea más acertado el voto do un sér ignorante ó torpe, 6 ambas cosas á la vez, sólo por ser varón, que el de otro sér inteligente 6 ilustrado, 6 po­seedor de ambas cualidades, sólo por pertenecer al sexo femenino. De unos veinte afios pnra a~á ae ea­taba observando en Antíoquia un he­cho desconsolador, y algo subsiste de él todavía, consistente en cambiar las faenas rudas por las seclentarias, y la vida rural, sana y libre, por la enervan­te de las poblaciones. Los campesinos estaban dando en la flor di 1;11eterse en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER ~93 los caaeríos á poner tienda 6 á ejercer la ugura, para lnégo, cuando allegaran algún caudal, venuse á b'Iedellín. Más afortunndamente yá empieza á efec­tuarse un fenómeno contrario y digno de los mayores encomios. La juventud medellinenso, que antes no aspiraba á otros cetros simbólicos de felicidad que la vara de medir y lns tijeras, ni conce­bía otro templo de honorabilidud que un almacén de mercaderjas extranjerus, empieza-acaso estimulada con el ejem~ plo do la bogotana-á cambiar de 1 rá c­tica~. Y á ea frecuente ver salir de Me­dellín jóvenes ricos que no ao confor­man con lt~ poltronería asiática de loa mostradores, y prefieren buscar ca m pos distantes para acometer empres as agrí­colas, 6 ríos ó queb1·adas lejanos dónde emplear su energía en arrancar! al agua ó á la roca e) rey rle los metales. Esa reacción Perá red en torn. Las tie­rras do Antioqnia, que como fértiles uo están en primer lugar en Colombia, EÍ valen mueho por la su Jerior e· lidnd del cnfé que producf·n, y por la abun­dancia y quilates de su oro. Cuando Ja mayoría de la juventud siga el fjemplo que le están dando algunos de sus miembros, 14 éra de verdadero auge habrá llegado para esta tierra. Los bra· zoa y cerebns de una gfmcración freacD, varonil é inteligente, harán brotar al lado de la opu iencia particular la co­ledivn, d~11Hcándose á extr.~er oro y al cultivo d~l café y el cacao, que son oro también, 6 á. otr~s e m presas mase u li­naP, y dejando para las I obres hembras los oficios femeniles que se hacen á la sombra y en que no ee requiere gran vigor intelectual ni músculos ru:!ios. Por algo se ha de empezar, y si se em. ieza por rato, yá Jlf'gará el día en que a mujer sea entre nosotros lo que debe ' er en toda sociedacl cristiana y civili­ada: verdadera mit~::d y no parte in­:. ignificante de la especie humana; dul- . e campanera, consciente amiga y ra­ional cooperadora del hombre. L·, ampana del tiempo toca á agonías de : a época larguísima en que la mujer ha ido sierva, dije, juguete, animal do­éstico: todo, meuos tl real comp'e ento del género humano. Senor Director. LEOCADIO LOTERO. Junio 8 de 1985. (De La Miacelárua de Medellío). A LA ORILLA DE UNA FtJENTB Así ni más ni weno3, Como esa mansa fu en tu Que arrastra su corriente Uou dirección al mar, Así esta triste vida Que luégo se derrumba, Derecho hacla la tumba Camina sin cesar. Así ni más ni mcnot:~, Oual corre entre las bretlas Por s obre grandes penas De forma desigual, Así eu la triste ·vida Son las dificnltudea Que encuentra en ans edades El mísero mortal. Así ni más ni meno!, Cu~l BtlaVe 80 desliza Oon célica sonrisa Por un ancho arenal, Aai eu in triste idt\ A veces de las florea Respira sus olores El m1sero mortal. Así ni más ni menos, Como esas erizadas Aguas quo agitndas Van por el vcndavttl, Así en la triste Tidn Dehrios en el almn Sufr ienflo va sin cal m a El mísero mortal. Así como loa !Íos {Dir6 hoy ~n mis cantares) Que á los Ealados marca V ~n con velocidad, Así esta triste vjda Al fin tarda 6 temprano, Al insondable Oceano Va de la e:ternidad. ISAAC A. ESQUlV:iL. Nejapa, Enero de 1896. LECTURA DE MARIA ~ISABEL Sentados bajo la sombra de un her­moso cámbulo leíamos ]as últimas pá­ginas del enhlimc idilio, canto dulce de amor brotado del corazón del bar­do cancano, qne hace, como el Genio del Cristianismo "llorar sobre sns pá­ginas al mundo .. " Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA Ml!JJ ER La tarde moría. Los postrimeros ra­yos del sol esmaltaban de oro, púrpura y azul el lejano horizonte. La brioa, satun~da de aromas, arrullaba los caTía­veL ·ales vecinos. El rumor del Bogotá. unido á las múltiples voces de la 11atnraleza for· maban admirable concierto. Pareee que en el día la actividad uuiversal se calma, para revivir en las noches con lujo de manif.cstaciones. Como que el alma, desprendida de los mundanos in ­tereses, se abisma en los insondabl es misterios de la creación, y escucha, traí dos en , las de los vientos, los l'nidos mistel'iosoa de las seh·as, los arrn llos dolcísimGs del nido en qut) reposa cna· m.orada pareja, las voces vaga .. , pero expresivas, de los iguotüs habitan tes de loe bo~q ncs. Nunea había vieto tan bella como en aquella inolvidable tarde á la mu ­jer amada. Con infinita dull;ura y voz m&l< ,d jo. ea había leído ]as tristísimas e cenas de la separación de Maria y Efrain. Det;pnéa, como para apurar,, utid r a­doR, }o crueles dolores dn la soparaciÓJI, leyó la ru ncrto de la virgen tr.á : tir y el amal'go n •gre so de ~u prometid o. Por sm~ mejillae de nieve y gr~na ví caer copioso ral dal de lágrimas. Mi corazón estaba profnndamcnte emo ci11nado, y mi alma ponetrada de aflic­ción snp ·ema. Como el alma. de la le~ yLnda oriental, hubiera querido reco­gnr esas divinas lágrimas en copa de diamante, no para ofrecerla9, como aquella, al Eterno, sino para conservar­] as como riquísimo tesoro. Las lágri­mas tienen para mí Íl resistible elocuen­cia, y las miro como delicadas estrofas del eterno eanto del dolor. * * * Era necesario que nos soparáramos. Habíamos pasado muchos días feli­ces, pero mi pe~manencia en sn casa tocaba á su término. - Bien comprendía que esa eeparación que comenzaba al día signiente, sería 1 larga! t!ll vez eterna ; y q ne el olvid.o, fantasma aterrador de los que aman, helaría el corazón de mi amada. Re~resámos á la casa en compafiía de sns hermanos. N os dirigimos al sa· lóu tr·istcs y pensativo~. Presentí amos los sufrimientos qnc en los días subsi­guientes nos atormentarían. A mi mente se presenta.ban con en­cendidos colores la agonía, los eufri· mientas y Ja tumha de María en cuya cruz se había poeado el ave negra ...• del desengano. Recordaba á Efraín desesperado paseando la solitaria casa, en donde había sido tan feliz en un tiempo, después tan desgraciado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... . .... . --t Me amas, A nra 1 Le dije á mi amada. -Te amo, te adoro Juan. Nuest.ra se pa1·ación, afladió, t será para ~iempre como la de Eft aín y :María ¡ Si es así y m nero de aflicción, visita alguna vez mi copulcro. · Vol vi6 á n osotros el recuerdo de la 6eparac ión e n eu cortPjo de arnargt · ras y tri ~ tez a .... Como tcmiend ·1 sepa rarnos t n eso instant , 110 confundimos en un estre­cho abrazo, y mis h~gl'imas se mezcla­ron c (l n ¡:;ns lÁgrima . J Eeús OaoÓÑRz SuÁREz. EL CANASTO DEL SASTRE LA. P AIJA DRA. I Los filólogos se han desbautizado po.r adivinar cómo y cuándo se formó la pn · mera pal!lbra. El mundo es muy viejo y hast!l hoy no sabe todavía cómo hi­cieron para hahl&r Jos primeros liom· bres. La ciencia es curiosa, y á veces e figuro que á la naturaleza le sucede con ella ]o que noa pa3a á. todos con loa que adolecen de ese vicio: que se nos antoja dejarlos con la curiosidad dentro del cuerpo. Creo que desde el momento en que esa máquina animada que se llama hom­bre tenía entre los aparatos de su com • plicudo me0aniamo uno destinado á for­mar palabras, estas habían de brotar de un modo 6 de otro, mas tar¡le 6 má3 temprano, disparadas hacia otro apa· rato destinado á recogerlas, que se lla­ma oído. El hombre habla' porque hay Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 296 JAMUJER valen oro y otras qu{' nadie querria por un real. La que llamau de honor tiene poca demanda, sin duda porque han dado en falsificarla. La pall\bra, hablada 6 escrita, ea un artículo de comercio como tantos otroa. El abogado, el profesor, el e3C'ri tor pú­blico, ¿qué otra cosa hacrmoa sino ven· der paitlbras? Y no sólo se compra y se vende, sino que suele pedirse y darse de balde. En las asambleas y congresos hay siempre un sefior á quien se pide la palabra, y que la da 6 la niega, según lo cree con­veniente. N o por eso ha de crerse que aquel ca­ballero sea dueflo de palabras, y que tenga un acopio de ellas para darlas á qui&n las solicite. Esta es una de tantas anomalías del lenguaje. El que pide la palabra ya la tiene lista, y lo que hace ea pedir permiso para darle puerta. En buena lógica no rlebería decirse en los congresos "pido la palabra," sino pre­guntar al presidente: "¿Suelto 1~ pala· bra?" y él contestaría: "auéltcla usted ó no ltl suelte," según el ca!o. IV Se 3tribuye á TaJleyrand esta descon· soladora sentencin: "la pnlabrafuo dada al hon1bre para que diBfrazara 8Tl.S penQ l!amientos." Si se consider 1 lo de m~m · tiras que corren por el mundo, inocen· tes unas, perjudiciales otra&, casi, casi estaria uno tentado de tomar al pie de la letra la paradoja del célebro díplo· m ático. Prescindamos do las me11tiras mali· ciosaa, y fijémonos únicamente en Jas inofensivas, en las convencionaleP, en esas de que todos hacemos uso á cada rato. Si contáramos solamente las veces que empl~amos eatus fraties: ~'á los piE>a de usted," '"beso á usted la mauo," "á la disposición de usted," "su atento servidor," "'que usted lo pase bien," "me alegro de verlo," y otras semejan­tea, veríamos qué cantidad de palabras inútiles y de mentirillcs inocentes sol ­tamos en el espacio de tiempo qne per­manecemos despiertos. Pero, en fin, esas son de aquellas que si no hacen bien, tampoco hacen mal; pero hay otras que han ven ido á ser verdaderamente funestas. Entre estas ninguna lo es tanto como las "dos pa­labras." Va usted, lector, tragándose los vien-tos, porque se le pasa la hora de acudir á una cita, 6 porque van á cerrar el co­rreo, y escucha al paso este apóstrofe disparado desde la acera del frente: -Senor Fulano, dos palabras. Vuelve usted la cabeza alarmado. ¿No es aquella la voz del licenciado Matraca? Dicho y hecho. Llega, so apodera de usted, suelta la lengua, y las dos pala· bras se vuelTen dos mil, y le caen á us­ted encima como descargas cerradas. Habla de coaaa muy interesantes para él, pero que á usted le importan un higo. La hora se pasa, usted falta á la cita, ó se queda con su ca1·ta en la faltriquera para mejor oportunidad. Ayer recibí la visita del litigante D. Casi miro. -En dos palabr~s, me dijo, voy á in­formar á usted del estado de mi plei­to. Las dos palabras se llevan dos horas de mi tiempo, y al cabo de ellas estoy tnn enterado como antes de oue comen-zara el cuento. .. -'l'omo mi mnl cortnda p1nmu, (decía una carta de cuatro pliegos qu e recibí hace pocos días), p ara imponei· á usted en dos palabras de loa tristes acontecimientos ocurridoa on esta su caen. He leido artículos de diarios que te­nían per titu1o: Dos pnlab~ra3.; ocupa· han do3 plant\8 del número, y al píe decía: .~e continua1·ti. ¿ Se1 á que de lll~ Hclos palabras" la uua E·s hembr:l y h~ otra es macho, y del conuorcio brctan esos millares de pala­britas que siguen siempre de corcu á su padre y á su madre? Algún sabio en to­mologista debería examinar á fondo esta curiosa cuestión. S.ALOl!É J lL. Irregularidad. Ha habido alguna en la salida de los últimos números de LA. MuJEU, <·on motivo de la notable escasez de papel de imprenta que hay en la ciudad. DEORETO NUMERO 161 de 1888 (17 DE FEBRERO), sobre prenaa. III.-DE LOS P~RIODISTA8 Art. 12. Son periodi~tas el propieta­rio, el director, los redactores y colabo­radores de una Jmblicación periódica. (Continuará.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Mujer - N. 37

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 36

La Mujer - N. 36

Por: | Fecha: 25/03/1896

LA MUJER ----,.--·-· -- Directores: RlJ y F AR SERIE 111 } Bogotá, M~rzo 25 de 189 6 { 1101. 38 LA MUJER · HEOHO INSIGNIE'IOANTE ( ?) Para los ojos ·de cualquiera per· son a que no se fije en el fondo de algunos hechos que á primera vis.. ta parecen insignifiGnntes, pasan multitud de cosas á las que no les da im.portancia alguna ; pero que, · es;tudtadas detenidamente, se ve que no carecen de gran valor, ya Eea en la marcba social de un país, ya en el porventr de una familia, ya en la vida privada de un indi­viduo, etc. Hemos tenido siempre la creen­cia de que vale más y es más necesario fijarse en muchas de aquellas cosas que creemos no merecen atención, que en las co­sas 6 hecho8 muy notables ; pues de las minuciosidades, ó sea de 11quelhu; cosas que la mayor parte · de las veces nos parecen insignifi. cantes, se desprenden importantes consecuencias que ni siquiera nos hemos figurado, y que vienen, por lo regular, á formar hechos de gt·an valía; mientras que las cosas ó acciones muy notables revelan al momento por sí solas,. con toda claridad y á todo el mundo, todo lo que ellas significan. Tal vez á algunas de nuestras amables lectoras pueda pnrecer unn. tontería el hecho de que va~ m os á hablar, y que nos ha llama­do much~ la atencioa ¿ Cuál es ese hecho? U no que tal vez llan1ó la curio­sidad de, muchas personas única­mente por lo nuevo en Bogotá, pero nada más: el hecho de que algunas señoritas, hace pocos dias, paseaban por primera vez en ve­locípedo por las calles y parques de esta ciudad. ¿Y qué tiene de particular, y por qué nos ha llamado tánto la atención nn hecho, una diversión que se usa hoy y está muy bien admitida en todo el mundo civi­lizado? primera vista nada, absolu­tRmente nad~' tiene de particular; pero nos ha llamado la atención, y nos hemos fijado con detenirnien· to en eso, al parecer insignifican­te, por la muy sencilla razón de que tod~vía en Bogotá reinan multitud de preocupaciones y de ideas rancias, propias únicamente para. el ~iem po de la colonia ; por constgntente, cuando vemos algu · na cosa que tiende á concluir con esas añejas preocupaciones, n.o po· dernos tnenoo de alegrarllos y per· suarlirnos de que, aunque muy len" tan1ente, la civilización va inva­diendo el país y princip8 mente la capital de la RJepúblic&. Y nos preocupa.rnos de ese he · cho, de ningú _ valor á primera vista, y le dedicamos estas pocas líneas,. porque todavía hay ~ntre nosotros muchas ~raonas que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~8! J A M U J ... E lt creen muy mal visto en una seño­rita que salga sola á la calle, que lea periódicos en nn carro del tranvía ó del ferrorarril, que ande en velocípedo, que venrta en una t.ienda de comercio, que lleve la contabilidad en un almacén, que desempeñe una oficina, etc. etc. Que una señorit~ á quien se tie­ne encerrada en un rincón de la casa, bajo llaves y cerrojos, guar­de su dignidad y su decoro, no tiene gracia alguna ni merece pre· mio ; es lo nüsmo que la gracia que pueda hacer un ladrón en no robar si se le amarran l?s manos. zas, sin buenos mod~les, sin cono­cin1iento alguno de la sociedad é inútil con1pletatnente para espo· sa, y mucho rnás para madre de familia. U na · señorita criada entre basti­dores y celosías se enamorará del pritnero que pase y le haga una sonrisa, se dejará, engañar del pri­mer truhán con quien tropiece, y · tomará. por esposo al primer ma­jadero que se le presente. Lejos, muy lejos estarnos de pre­tender con lo que acabamos de de· cir, que á una mujer se le con· cedan derechos que no le corres­pondan, ni tenga toda la libertad que pueda tener nn hombre: que­remos únicamente que la mujer salga del estrecho círculo de hie­rro en que se la tiene aprisionada ; pero que se presente siempre dig­na y elevada y mereciendo en to· dos sus actos el acatamiento y res­peto de los hombres. UN DRAMA ·y ya que tocamos este punto, debemos decir con toda verdad y muy claramente, que no estamos de acuerdo con algunos padres de fatnilia que creen que sus hijas deben permanecer siempre ence . rradas, que no deben tratar hom­bre alguno, que no deben diver­tirse, ni conocer el teatro, ni los circos, ni los paseos, que no deben tener novio, y, en fin, que deben permanecer como un pájaro en su iaula, sin espacio, sin aire y sin '(Traducido del francés por Alberto 1'3emauoa). luz. La c,sita e~:~taba situada en una rin· Creemos que á una señorita. Ee conada del bosque do Bolonia, comuna 1 d b · 1 1 1 de Neuilly. e e en tncu car a sana mora Y Dos dormitorio3 que comunicaban, buenos principios; se le debe dar un comedor y una cocina, tal era su co .. buena, esmerada y sólida educa- modidad interior. ción ; pero, sobre todo, se la debe Son las dos de la manana, poco más, instruír suficientemente para que, poco menos; los postigos, hermétican m en te cerrados, impiden la filtración do en todo caso Y en toda circuns- toda luz; sólo los carros de los verdule-tancia, ser.a apreciar en todo su ros que van al mercado, ó un carruaje valor, su dignidad y su decoro. 1 p_erdi~o en la, noch.e oa?nra, tul'~an ~1 De esta manera podrá pasear y s1lenC1~ eombno ~nus~er1o~o del bosque. · · 1' . , 1 h La v1spera habta ca1do nieve en abun· Vl~Jar so ct, Iozars~ con os _on; - dancia y se extendía como una llábana bres y conocerlos a fondo, as1st1r en contorno de la casita. á }os cafés y restaurantes, desem· Ad~ntro no se sentía rni~o alguno. peñar una tienda de comercio Y s1n embargo, eu la p1eza del fon-una oficina ete .. mientras que d~ do. iluminada por ~a luz pálida '! te~n- ' ' , blorosa de nna mtUlposR, una muJer, JO· otr~ modo, se. formara de ~na se·¡ ven todavía, sentada, con los ojos agran· ñortta una muJer llena de stmple- dadcs por ls fiebre, velaba! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJEK !SS De tiempo en tiempo llevaba la mano al corazón como para comprimir sus la­tidos dema~iado violentos. -¡Sola! ¡siempt·e sola! murmuraba. ¡Ptua mi lai uo r. hes int rminables y de msomnio, agitud:l.SJ t11multuosus! ¡Para 61 el juegot ~iemrre el juego, nada más que el juego! Pero r·rol•tO vendrá rara los tres lu miseria, la esp~tltosa mise­ria .... 1 Y un sollozo ahogaba su voz, y sus ojos se fijabnn, mdat1cólicos y ansi oa< s, en la cuna colccadB 6 l:\ iz(Juierda de su cama, dondo dormía unn hermosa cria­tnr~ t, con el sueno de Jos ángt-leF. Inolinóse y aplicó d uloemente sus la­bic ·s sobre Ja frente de Ja ninita. El con­tacto de aquel cutis tan suave y tun freFco pareció calmarla. Quedóse inmóvil nlgunos inatanteF, con los <'jos fijos en el mismo pensa miento: repasando quizás en su est í ritu los primeros anos de 'SU matrimonio. l:~h! cuán encantadores fueron .... ! Todo era Eonrisaa y encantos pnra ellos; rico~, jóvanes y llena el alma de amor. ¡Qné f~lices y divinos di s! ¡pero cuán lejos estaban yal Unn h ija había venido á estrechar más su amor; al mismo tiempo el jue go, el rspantoso juego, había cogido á an esposo en su engrnnaje de acero, y cntonce~, poco á poco, todo ee había os curecHfl, todo se había derrum9ado: alegrí del hogar doml·stico, tranquili · dad del alma, todo dceapareció. L r· s usurel'<' B, con unas de ave do ra­pina, los algnaciles, 1 s cajeros de gari­tos mfnm( s. llamaron á sus puertas sin tregua ni piedad. H~bían encontrado una pr,sa y E e encarnizaron en ella como los huitrea en un cadáver! Ella había nacido rica, había sido educ~da en el lujo y en Ja opulencia; no hubía expresado un deEeo de nina que no hubiera sido satisfecho; y ahora era polvo; peor que eso: se apoy~ba en un maddo cuya principal y única indus · tria era hacer trampas en los garitos de París. ¡Q• .1é existencia tan espantosa! ¡Qn~ )argOS aquellos dos aftOS tr:HlBCUl•r¡dns! Era alta, pálida, dtlgada, rlelicada, :rubia, con maDoa y pies de nina; tenfa un a.srecto distingnic.1o y d ~ elegancia xquislt&, 1lna fisonomía, cuando habla­' 1 aún cuande callaba, ae reconocía en ella una mn:er de buen nacimiento, una mujer de r:1za. ;. Cómo había sopol'ttldo aquella caída moral y n1atel'Ít\l ? ¡ ~Iiaterios del corf!.· zón, so is i nsonduble~! ¡Amaba t ·, davía á aquel hombro qt!e la hahÍit en~ilecido; • amáblilo siempre! Por él lo había aban­donado todo: lujosas habitacionee, r.ria· dos, todas las comod idar]es de 1~ v:d ... Rabí~ renunciado á infiuicla1 de cos­tumbr H, á infinidal de cosas que le erl1n caras: lectura, dibujo, músic!l, dulces pasatiempos de su vida de jov~n. Oon frecuencia, cuando todavía no se había disipado tot:1lmente eu fortuna y aún se conservaba cierta conEiJeracióu pública á SU llOmorP, ella lo había he • cho entrever el uuismo á que se preci­pitaba; había hecho aparecer á su vista el porvenir risucno, las osperauzus de la tnujEr que amaba al hombre qne cree · cn 1 ·az de hacer sn felicidad, n.pto para to(lo por su iuteligoncia y su talento. Interjecciones, ~ cce sos furiosos de có ­lera, fueron la respu'estu á aquellas sua­ves amonestaciones: quería jugar, y ju­gaba! * * * Ahor·a ya nada decia, pero sufría cuanta tortura pt edo sufrir un alma humana. La víspera había llevfldo su último ani­llo al ~Ion te de Piedad, pues el alquiler de l11 casa i!e venoíu y el casero no espe­raba 1 No se separó do aquel anillo ein qne se le oprimiera el corazón, porque era un recuerdo de su ma~lre. Le habían dHdo trescientos vointe francof!, cantidad más qne snficiente para el trimestre que iba á veno~r, y qne sólo importnba. doscientos diez fran­francos; el ~obrante lo había dado á su Elsposo. ll<1bía puesto los cioscientos diez francos dentro de un cofreci11o de maflera, ~n el cual hizo· una pequefta abertura, y lo hnbí~ colocado sobre la cornisa del ropero, al abrigo de la co­dicia de su mllrido. Serían las seis cuando, vencida por el cansancio, ee durm!6. · Ya muy de díll entró el marido. Lo había p ~ rdido todo, y en vano había corrido to <1os lo3 garitos, hecho un lla­mamiento á todos los bolsillos : toda1 las puertas se cerraban ante él. Los venecianos. se dio~, cuentau con la protección de Sa. ·1 M treos petra e'l· trar en al paraíst>, y por lo tanto ao te Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA M.UJER ocnpan para nada do la salvación de su alma. Aquel hombre ele trei t 1a h echo encot clt~ r, y ro­gar á 1 ~ Virgen que conjun:~e su falta de suer ·J. Llegaba á pie de Puds, y su traje, lleno de barro y nieve, bien l >indicaba. Se aventuró á pasar la cabeza por la pu ·ta entreabierta, y retrocedió instin­tivame .te á la vista de aquella mujer dorm1 y de nqnel quernbin cuyas maüitas :ep aaban sobt·o lus mej illas. Permaneció larga ruto así con los bra­zos crnzadoa y ol rostro horrorosamente contraído, quitóse al fin sus vestidos y ae acostó, ó mejor dicho, so tiró sobre el lecho. Momentos después 1 ni na uespertó á su madre con un grito de alegría in­fttntil. }jlln la tomó c·n eus brazos y la cubrió de caricias y de besos, recomon­iándolc silencio para no despertar á su radre. Con lento paso, y reteniendo el aliento, ntr6 en la primera pieza. ¡ Bl e ataba allí, durmiendo un sueno e plomo .•.. ! y en su respiración rui­doPa y sonora ee com prendí11n las ngi· taciones penosas de su alma. u cabe­za era hermosa ; au cabellera C'spesa, negra, tnezc'ada con algunos hilos pla­teados, denunciaban la vitalidad, la fuerza, la juventud. ¡Lo miró largo rato con los ojos lle­nos de tlmor y de grandísima inquietud! -¡Ha perciido! murmuró. Y a se levan­tó y recorrió su habitación. -Ah! exclamó; ayer me dijo ella que pensaba ir á C;tsa del méd icr'. Más tranquilo, se vistió. Una mesa elit .1ba pueeta con un Cll· bierto y fiam brde: sn e~p()~a no lo ol vi­daba. Pero no pn,bó la comiua .... ¡Cómo iba á comer aquello, él que te­nía tan bneuos manjares y tnn buenos vinos en los garito:3 de Pnría, aiu quo nada Jo costAsen! Para o1Jo le bastaba llevar, de tiempo en tiempo, á aquellos antros i nfe ·~tos, algunos pichones, jóvenes 6 vie},s, y los administradores no F.ÓI<) l > ~lirnen­tab n, sino que agregalmn algutJn.~ mo­nerias :ie oro nl alimento, que s :~bhw que dentro do pocos momentos ,·olve. rían á su poder. Se paseó por el cuarto con paso febri ­citante y excit<\do. con la vi:.ta eombría y npagada y con los párpados aún hin· eh A dos. De pronto se pnró, y. algo como u 11 relámpngo do alegría pasó por sa fr \tlte. -Sí, el dinero debo estar alli. gc lij<', y designaba un urrnurio entrt•ubierto. Dirigióse á él, lo abrió con violencia, lo revolvió de arriba á ubajo, e3perando hallar allí ol oro que le permitiría jugar por 1a nocho y, ¡quién sabe! glnar qui · zái una suma, una fortuna! Fallida su eaperanza, recorrió con )?t vista la pieza, r~gistró deb~jo tle ]a cama, creyendo encontrar ol esconoit.e en que su esposa, en su sabia previsión, debía haber puesto su peque no tesoro. Buscó, pero todo trabujo fue · inútil! Iba va á abandonar sus pcsqui~as ini­poten tes, cuaniio se fijó tn l na silla cuyo respaldo se apoyaba en una de las pucr· tas del nrmario. El demonio del juego lo a~ompallaoo, v lo descubrió todo. · " Suhi6se sobre la silla, y no haoían pn­sado cinco minutos, cuando retiraba de la cornisa la a1cancía. Una á. una, con Ja punta de un en· chillo, fue sacando las monejaa de oro; pero la última resistía. El la necesitaba, sin embargo, porque podía ser 1~ salva. ció u en caso de una desgracia encarni . zada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 188 LA JlUJ!:It lle •ida toda concentrada en dos deli­ciosos ideales: el chocolate y el cigllrro. Yá se comprenderá el interés con qoe el artículo de Mary Springer ha aido leido. A nuestras manos vino de las mqy bellas de ona dama norteame­ricana, 1ue en ~1 se regocijó muy sin­ceramente; y al punto nos apresuramos 'aatisfacer el propósito que yá tenía­mos formado, de consagrar una página de nuestra revista á la noble y talento­la escritora que tanto lo merece. El nombre de Mllry EH~abeth Sprin­ger no es desconocido en Hispano-Amé­rica, puea trabajos snyns han en~ llana­do l~s pi.~inas de Bl T~soro. dsl Hogar, eae •nolv1dable semanario de la eminen­te J.~astenia L!~rriva de Llona; las de lJOs Ands&f ese brioso órgano de la ilus­tro Olorinrla Mtltto; las de La Juven­t1' d 8ah1adorefta. esa revista selecta que lleva la voz Á. la ilustrada sociecf"·l del mismo nombre; y las de La Habana Elegat1ts, tan digna de su títu)o. Pdro lo que no todos saben ea qoe Mary Eliz1beth Springer nació bajn el b"rrnoeo cielo de Ouba, en la deliciosa M ~t'\nZ!\B, y q ne poJee y maneja artís­ticamente nuestra lengua, qne ama nnestra raza, y que la s~&ngre pnritana que corre por sns venas guarda el calor del trópico que hizo nuéstro ~tu corazón. Fueron sus pallres nobles nortenme· ri<',ano~, y por parte de su progenitor como por p3!te de su marl re, deaoiende de los primeros colonos ingleses que se estab'ecieron en N a ava lnghterra, de aquellos Ahlen, Qttinc~y y J¡¡ck~on, qtte guarda esclarecHo.~ la histori" de Aste pa1a. Su Jntlre, Joseph Fo~ter Srlringer. de~cendía del Bar~n 1le Sprin- . ger, noble 111eeo v~nido en 11345 i est1\· hlecerse en Delaw 're, en donde sus con­terráneos h bían funfla1o una colonia en ar¡ue11a remot'-' época. La sangre de los S1lrin¡;er regl) los oampo3 de la pa­tria Trds de ellos fueron companeros de Washington en la campana releo­tora. L'\ SP.ftorita Springer pasó al~unos &1198 en 1R Habana, en donde nn herma­no sayo, Mr. Jlleeph Alelen S'pri ngnr, ejerce en ltl acttlali Jad el cargo de V ter­cónsul generR1 de los E@tados Unid('S. Un gran dolor, lll muerte de su idola­trada marlre, atrnjn á la seflorita Sprin · ¡er ha~i" la literatura, que no es otra 0016 que- la ool)templacióA IDOr3l del u ni verso, en que las almas se elevan ha· fiándose en Ja luz consoladora del eter­no ideal. Sus primeros ensayos fue· ron traclucciones de obras ajenas. Al ra9tellano vertió la novela ingleaa de Farjeon, titulada Bread, Oheese ,111d Ki~ses, la cual publicó la casa. de.A.pple­ton, J con la misma f~cilidad y éxito con que había puesto en be Ha prosa cas­tellana aquel elegante inglés, puso lué­go en este idioma la novela de D. • Emi­lia Pardo Bazán, intitnl ·•da Una Ori&· tiana, habiendo sido ella quie.1 prime· mero acometiese aquí la -traducción de nna obra de la insigne eecritora espa· ti ola. A tiempo que colabora en loi perió­dicos hispano-americ::\no8 yá menciona· dos, eAcribe la senorit Springer para periódicos importantos ntwteamerica­noa. tales como Harper's Weekly, Once a Week, The North, A meriemz, Review y American Mou,thly; y entre Stt8 triuu­fos literarios más vuliosos en en t~L Pl de haber dado una tradL1cción ingles' del célebre Sombrero ds tre.~ picos, de Alar· eón, de donde loJ Jramaturg~'s norte­americanos sacaron el utio pasa lo el ar. gn mento para la ap1auti ida opereta ti­tulflrla la Princesa de Niootine. Mary Elizabeth :::>:-~ringer posee un carácter u 'ce, y u na mo(testia en can· tadora. Sobre cut~lqui r materia qne es· criba, saltan á la vista esas cualidadf·B en medio de los fulgores de su tal~nto. L ·Ída como tratada, es igu~ 1 me u te si m· pátira. Hablando d1J sus hermanas en las letras hispano-t,mericana~, ee flX:ilta de entusiasmo, á tal extremo, que oyénclola piensa u no ea que la en­v1din es sólo una pasión en nombrt', é se convence de que es sentimiento á que se muestran rcf1actarias lus almas no· bles. N. BOLET PERAZA. (De La1 'l'ru .Am8ricas). Eatadíatlca .curloaa. Entre la enorme sumn de mujeres (2. 700 000) que se mnntienen por su propio trab·•jll ~n los Eit'ldos Unidos, encontrA.mos 100 Fcencia.las que ejercí· tan la abo~aoía; 165 predicadoras d e \li­feren tea Rentas protestan teP; 320 oscrl­toraq; 1 , 126 &"qnitootas, qn1mic.,~ Y f;r.r· :n:\ ·é ttic:lfj 2.106 criadoras de gl\nsdo; 5,131 emplead-u por el Gobierno Perle· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA JlU' JEK 181 ral; 13,182 maestras de mú~ica; 56,800 ho1 t~cultoras, jurdinerus y dhectouu1 de estabtecimit:utos comerciutes; 21,871 te· Dedor~s d~ libros y empleadas e mer· eiales y bancadtis; fiua metjte, 155,000 profes Has de escuaJas }'úblic .. s, y t trHs que re ocupan de lod d1f~rtnteH truba­jos que an t•. s sólo eran descm¡wfll\dos pot hombrea. OORBESPONDENOJA Agua de Dios, Marzo de 1896. Befior n. I smncl José Romero, Redactor de LA. MuJ&a.-Bogntnl nr­tfculo literario que bajo el título Utw Lágrima publicó usted en el número 31 do su importante periódico. Nos ha llamado la atonción el expre­sado a t tic u lo, por YAri~s razones: en pJimer lugnr, la de encontrar e n él ese p~;tilo fac rl, elocuente y ngradabl~ , tan Lrnbttjt~ao para c uu.qu ic r escri t ( r; 1 en sr gonrl o, 1~ m ~ ntH' K c o mo p ., f'llta us ted los diferentPs e mbio de fortuna en el hombre, cosa quo debieran tener aiempre presente muchas gentes que, engoaadas en su riqueza y sus placeres, y s1n acordara de las miserias huma1 as, no caen en la cuenta de que de un mo­mento á otro puede series adversa lu fortuna, y tengan que hacer parte del circulo de aquetlas ptlrsonas á quienes hoy desprecian y miran con asco. Pero lo que más nos ha llamado la atpnción en su artículo en rí !crencia. ha sido ese Tivo color que usted ha dad o al cnadro que ha pintado ele l1 18 personas qu!l, fíctimas del más horrible de los males con que el destino azota la humanidad, yacemos en este piélago de amarguros y de desdichas. Ea muy posible que n1ultitud de in· dividuos ignoren nuestros sufrimientos, y que no tengan la menor idea de lo que ea "el país del dolor." Para ellas es para quienes usted ha eEcrito prioci· palmeute, como también para todas esas personas que, duro el corazón como una roca, ni )as enternece una lágrima, ni se conduelen por un quejido, n1 les impor­ta nada la miseria de Eus hermanos. Pueda suceder qno su escrito, que habrá conmovido muchos tiernos cota· zones, haya ablandado uno que otro de eao• de granito. Enviamos á usted, además de nues­tras fc·icitaciouea por sus importante• escrit(s literarios y su interuante perió­dico, nut'stro sincero agradecimiento por tl recuerdo que uet~tt hace de nos­otros, y por el cuadro deEgarrador con que usted presenta á la sociedad nues· tra vida de martirios. Somos de usted afectísimos seguro• servido1·es, M. O. y H. J. (Elefanciacos). .6Domalía1. Indudablemente esta ea la ti~rra de lnR ~nomt\IÍ tSJ Ja tierra de l · s vioever~ s s, Cl•DlO tlt cía el gracioso escritor To­rn, s 'l'onente, q. e. p. d. Veamos cómo. ltlás do seis me~es He pasaron con un terrihlf3 \'Onmo que hacia intransitubles las cul lt·s do BL)gotá, p rquo nos ahogaba comp!etHmenta Ja poi vareda; y aunque t odo el mundo clamaba para qnc Ja Junta uc ·co hiciera r~gar las c~lleP., el eco de csus lttmer1tnciouos so perCli6 Ul ~ 1 e pae; io, porque ni siquiera una vez s \'io la m · quina do regar haciendo sn oficio. Cayó el primer bguacero, y en t!l mismo momlnto la irrigadora aumen­taba Ja humedad en hts callee. · Se sus­pendió el invierno, y la máquina se e•· coudió. Volvió á llover, y el mismo dfa la máquina se presentó de nuevo. Se presenta una noche bien oscura, y, ni la luz eléctrica, ni el gas, ni ]os an- . tiguoa faroles de petróleo muestran al transeúnte su camino. Pero cuando llega una nocho de luna llena que alumbrd Ja ciudad como si fuera medio dí!l, enton­ces tes focos eléctrjcotJ, con su luz titi­lante, se ostentan por un rato orgulloso•, ]adrándole á la luna. Se halla uno en el salón de un café 6 restaurante con a~gunos amjgos cenan· do ó divirtiéndose, y, cuando meno• piensa, el gas se apaga, y sin decir hui­nas noches, se retira á acostarse, 4lUn· quo no hayan dado ni las diez, quedán­dose todos los concurrentes como jugan­do á la gallina ciega. , Está alarmada la población por la epi­demia de la viruela y otrAs mil mis, y entonces se ordena poner en las puertas de las casas y de las tiendas tiestos con brasas para zahumar las callea, dejando al miamo tiempo en mitad de ellas loa montones de b~sura y de inmundicia, y el interior de las habiiacionva tan deaa· teado como aiemp1·e .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · 2 S t;i seguimos así, no perdemos la eape­' r:u: zn de.ver dettro de muy poco tiem­¡ ·o los tnnea de ferrccllrril tirados por haf yc~ y los carros de yunta movidos por vapor, los focos de la luz eléctrica c·on .su mecho de sebo y los farolee (lll- • eendidos de día, etc. etc. Bonro1a acc16n. El distinguido caballero alemáv, se­nor D. L~o S. Kopp, notabJe por su PS· piritu progresistá y tmprendedor, ha ofrecido generosamente á. la Sociedad de San V1cente de Paúl toda la cerveza que ·eata a~ociaci6n necesite para cada comida que dé á los pobreP. Fe icitamos á la Sociedad de San Vi­cellte por ese obsequio, y haciéndonos eco de los desn1.lidos de Bogotá, damos lt~s máa sinceras gracias al senor Kopp por su caritativa acción. En la tumba 'DE LA SEJlORITA MARÍA PINILLOS O. e fue al alba de la vida como se van los suenos de la ninez, asida á Jesu­cristo y á sú aman te Madre. El sact·iticio fS el dolor nceptndo voluntariamente . por Dios, y eila e e ofreció vol un tnria al etlor por los suyos. Tnn. hermcsn,. tan · i:mena como el pan bendito, ha deJado en torno un reguero de lágrimt·s. y on au bogar al vacío de ]a mucrtr. Sobre su tumba brillarán las coionaa del amor inmortal, y en la ffi(·mol'ia de los suyos su recuerdo, que sobrevivirá á la materia. A. M. DEL VAI.LE. Obsequio. uestra mesa de redacción ha sido ob­sequiada por el se!ior General D. Gui­llermo Quintero Ctt.lderón con un ej€m­p1sr de Jm~ Documentos 'relativos á la campafla del Gene'r
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Mujer - N. 36

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 40

La Mujer - N. 40

Por: | Fecha: 11/04/1896

.LA MUJER Directores: RIJ y F AR SERIE lii } Bogotá, Abril 11 de 1896 { IIUM. 40 LA MUJER EL PROGRESO EN BOGOTA Indudablemente Bogot,{., con sus alrededores, ha. progresado algo n estos últiTuos quince a.ños; por supuesto que ese progreso uo es debido á tal ó cual Gobierno, porque éstos poco se preoeupan de ello, tt lo menos de un modo direc­to. lla invadido, por ley natur( 1, como invade en todas pm tes, corno busca el ngua el nivel mf(s bajo para. correr. Antes de estos quince años no teníamos líuea de tranvía á Cha­pinero, ni ferrocarril de la Sabana, ni el del Norte, ni luz eléctrica, ni úíbrica de cristales, ni estableci­tnientos de baños como el Guana­haní, ni de cervecería como el de la Bavaria, etc. etc. Nuestros viajes fÍ ~1adrid, Fa. c~tativá, Zipaquirá y otras pobla­ciones de la Sabana, los hacíamos en pésimos coches tirados por fla­cas y malísimas bestias, y en un viaje redondo, por ejemplo á Fa­catativá, gastá.bamos dos días, uno de ida y otro de venida. Hoy es­tos viajes se hacen en menos de un día, pudiendo quedar desocu­pados de nuestros negocios en los puntos adonde nos hemos diri­gido. Enantes para ir á Chapinero, que es hoy barrio de la ciudad, y que entonces tenía apenas una veintena de casas, teníamos que hacerlo á cn.ballo, ó á pie, con nuestra ruana y sombrero ,jipijapa y bordón en la mano. IIoy podemos vivir nllá y tcuer n ne;'tros negocios en el centro de la. ciudad, pues se pue· den hacer, si se q uiore, veinte via­jes en un día con nuestro vestido ordinario, y sin temor alguno al invierno, al barro ni al polvo; y su población ha crecido enonne­met te, tanto qt e hoy ese barrio cnentn. con más de cuatro mil ha· bitantes. Por 8U puesto que todo ese pro .. greso deja todavía mucho qué de .. sear: los ferrocarriles, que se puede decir son ferrocarriles de alcoba, aunque prestan muchos servicios, no hacen el principal, que es el de ponernos en pronta y directa co­municación con nuestras tierras bajas, pero muy principalmente con la gran vía fluvial de la Re­pública, el IY1agdalena. El tranvía toda vía no recorre toda la ciudad, ó sea los puntos más importantes ó que más nece­sitan de él; así pues, su servicio es apenas á medias; y los paseos mejores de la capital, como son el Salto de Tequendama y Tun· j u e lo, no tienen vía rápida y có­moda de comunicación. La maquinaria de la luz eléc­trica es una maquinaria vieja y mal servida, y los focos en la ciu­dad están á largas distancias, ha- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 314 LA MUJER hiendo muchas calles qn.e care­cen absolutamente de dicha luz. Ademá~, ésta deja de verse en muchas noches, y su constante ti­tilar dafia la vista y los nervios. La fábrica de cristales, aunque es cierto que hace muy poco tiem­po qu~ se hn. establecido, y sn QUeño, ~1 progresista señor Sam­per, ha tropezado con multitud de inconvenientel'j, todavía no puede abost~cer á Bogotá, siquiera sea en la mitad de los utensilios que de esa clase necesita. Además, no fabrica vidrios planos, de los cuaJes hay en esta ciudad gran consumo, ni bvtellas. El establecimiento de bafios de Guanahaní, que es tal voz el me­jor que de su clase se ha estable­cido en Bogotá, y el cual está muy bien manejado y presta útiles ser­vicios, tiene los inconvenientes de estar en un edificio muy reduci­do, con muy poca lu7, y ventila­ción, por supuesto sin patios ni parques tan necesarios para un establecimiento de esa clase. La gran cervecetÍa de Bava­ria, establt?cida por el inteligente súbdito alemán, señor Kopp, pro­porciona al público una bebida agradable y bien confeccionada, pero su precio no es todavía el que debiera tener para ponerla al alcance de la gente pobre. Hacen todavía falta en Bogotá, además de muchas otras cosas : un hotel, ó varios, de bastante capacidad y buenas comodidades, en donde se puedan alojar lo me­nos cien personas, con servicio para el rico como para el de po­cos recursos, con baños, coches, carteros, teléfono, etc. etc. ; uno ó varios establecimientos de hela­dería, bien surtidos y c6modos ; un buen servicio de coches rura­les y de precio barato; una plaza de mercado en el barrio de Las Nieves; cafés y restaurantes bien montados para señoras ; paseos, parques y multitud de otras cosas que ]as columnas de nuestro pe­riódico serían muy pequeñas para poder enumerar siquiera la mitad de la mitad. LOS CONnJOS DEL OEMENTERIO Son las cuatro de la manana; sslgo dbl baile no la ópera; mis orejHs tiem­blan RÚ I'l con las vibraciones de la or­q ueEta. do Strauss. Mi portero .se des­p ierta rcfnnínf1ando y, por la venta­ni lla, c omo ól Jn lllLma., mo presenta su mano un:1 carta llegada en la noche anterior. H ó aquí lo q uo te mo dicu (ll1 ella: "Querido sefior: "He hecho una enza soberbia. ¿So­r1ais tan amable para venir esta noche á gustar de lo que he cazado? ... Es una caza nueva que voy á recomendar. " Contamos con vos ...• un apretón de manos. " Pour.A.RD, t: Marmolero y empresario de aepul· croE', en Yo espero allá ar1'iba, avenida Oharonne." Saliendo de la ópera .•.• brrr! * * * En resumen ... el campanario de lac,r-cel de Roquette lauzó al viento las ocho eu momentos que yo pagaba á mico· che ro. Entré En el Yo espero allá a1··riba . .• Comida espléndida, convidados se­rios: Dos empleados de la empre~:a fúné· bre, un fabricante de ataúdes, un guar· da del cementerio y tres confeccionado­res de coronas. La comida estuvo muy alegre, á fe mía. :rt1í anfitrión es el inventor de eate epitafio: "'Dejó nquí abajo sus pesarrs .••• y una fortuna que le ha permitido elevar este monumento." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 315 Esto ea deciros que es jovial ••• En su casa se canta siempre á los postres, y recio, os lo puedo asegurar. Se cantó y se bebió .••• se bebió, so­bre todo, tan bien, que los cerebros se desarreglaron; que metiendo su bizco· cho en el salero, el fc1bricante de ataú­de3 le hacía gui nadas ...• á u na con· feccionadora de coronae; que los em­pleados de la empresa fú.nebre a.com­paf1abau siempre un mismo refrán, gol· peando con los cuchillos en sus copas, y que el guarda del cementerio cantó el Elogio ds la vida, de M. N adaud .••• E3 yá la cuarta vez que su infiel me­moria le obliga á recomenzar la copla. Cuando terminó la comida hablaron Jas damas entre sí, los hombres se dis­trajervn con el humo de sus cigarros, y mi anfitrión se me aproximó: -Querido mío, me dijo, ¿qué pensáis do la comidaf -¡Pues muy buena! -¿Y mis conejos? -El barón Brisse se sonrojaría. -¿Y eon cóis esta raza? -¡Pllrdioz, qué o~urrenci~! ... ¡Cone-jos de sotillo ó de conej-u! -¡ Salid de acá, bromista! Yo no os hubiera i nvita o p a ra eso; son .•.• - ¿Qué? -¡ Uunejos del cementerio! * * * Lo con fieao, para gloria ó vergüenza mí·, que teugo un estóm11go que envi­diaría nn ·di'Omcdario . ..• Sin embargo, sin embargo .••• ¡ Oonejos tlel cementerio .••• 1 E3 decir que todas las mana nas los mamíferos, que tienen mi estómago por sepu l tu r11, roen la corteza de los ci pre­sea, lt-.a raíce~ de las siemprevivas, y, ¡quién sabE:', quizá tRmbién los ángulos do 1/)s cajonea de los muertos! BL n puede ser uno de constitución robnsta; uua revelación semejante atrae siemp:c en el organismo cierto males· tar ...• Pero basta ..•• mi palidez .••• mi azorada mirada, nada revelaron á. mi anfitrión, porque continuó: -Sí, mi buen amigo, ¡conejos del ce­menterio! . .•• ¿O u dónde vienen .••• ? ,_Do Romlnville? ¿De Charenne? ¿De .H 1gnelotP L'> ignoro .••• L') q u o hay de cierto es que, de3pllé3 del día en que se cierra la c1z~, el Pere-Laoh 'i~e e3 in-vaciido por este roedor .••• Todas bs noches los guardas ponen lazos, y á la mariana signiente los conej'>s duermen ahorcados sobre los monumentos ..•• es decir) que la sombra de Abelardo P.ue .. de creer que los amantes dichosos vie­nen todas las noches á sacrificar una víctima sobre su mausoleo •.• Es una caz!l curiosa á pedradas, á palos. ¿Sois hombre de levantaros temprano para ver eso? -¡Yá lo creo! -Pues bien, maf1ana por la manana. -¡Convenido! CuBndo el día despuntó, haciendo peaetrar su pálida luz al través de las cortinas, mi anfitrión hizo sena para que lo siguiera, y salímos. * * * .El cementerio estaba completamente envuelto en la neblina de las maflanaa de invierno; con dificultad vemos muy cerca de nosott·os destacarse los matt· soleos en la neblina que nos hiela ••• To'lo estaba en silencio; la arena blan­queaba bajo nuestros pies, y algunos pájaros, espantados, huían al apro.xi · marnos. Hemos penetrado por la pequona puerta; seguimos el camino que con­duce á la capilla; después, subiendo siempre, hemos llegado al viejo come - terio, aún arbolado, cuando de pronto me dijo mi guía: -¡No os mováis, yál Tomad es.te palo ..•• atención. En segllida se deslizó entre las tum­bas, y desapareció entre los cipreses. * • * ¡El silencio, las tumbas y las crn­ces medio perdidas entre la neblina .••• los árboles negros que ninguna ráfaga agita .•.• loa peqneftos jardinillos c~m sus disenos de boj, y la gran idea de la muerte cerniéndose sobro todo eso .... 1 Me estremecí; mi espiritu se llenaba de recuerdos ..•• ¿ Ouánto tiempo estuve allí .••• ? ¡Fru;sfruisfruia .•• ! .Es un animal peludo que pasa por entre mis piernag, Me sobresalté ..•• Otro, dos, tres .•.• Oí gritar: -¡A vos! Entonces volví en mf, cogi mi g~­rrote, lo levanté y err6 el golpe con qae Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 816 LA MUJER debiera haber matado un hermo ... isimo conejo. * * * -¿ En qué estab is pe1:1 ando, puo~? mo nijo mi guia, aproximánicsc; los erráis y se os paFan por en tr .. , las pier­nas .... por aquí y á o; cosa corcluída; vamos pronto al otro lad•) .•.. Pero pronto, porque es l1 hora en que se abren las puertos, y la gen te Ya á renir. Nos apresurám0s .... de pronto, á veinto pasos alelan te de nosctros, se Bgi­taron dos ci rreses .... Ocmo el viento estaba aún dormido, era, por lo menos, singular aquello: no nos movimos más, y nos oc u 1 támoe. · * * * Una joven rubia, como do diez y ocho afio~, páltda y de pobre aspecto, tiri · tando en sus pobres ropas do percal, se ha levantado: deslizándose por los sen· deros que separan lo3 monument0s, la vemos inclinarse ant ciertos sepul­cr03, pnsar stt brazo ent ·e las rejas de las puertas, y en s gnida. esconder en su delantal lo quo su m no acababa de tomar. ¿ Qué hacía? -¡Es una ladrona! dijo el mar mo­ler,>. L~ seguimos; ha abandonado los sen~ deros para tonnr otr:1 yez el c!\mino princi pa1, y en, mina á va~os rápidos, ve­lozmente .•• P~>r fin, se detiene auto un terreno ondulado, sobro el cual hay una cruz, que no tiene más que un nombro y estas palabras: " A MI MADRE." Se arrodilló: entonces sus manos de­jaron (·aer las extremidades de su de­lantal, del cual cayeron: ¡Un ramo y dos coronas! F. MORTROSIE. ¿Por q11é? Si hay carmín en tus mej illlls, Alabastro en tu gargant9, Flores frescas en tus labios, Luz del cielo en tus miradas, Me dirás ¿por qné motivo, Hermosa desventurada, Todos aplauden tus dotes, Todos celebran tus gracias, Todos to ven y te admiran, Pero r~ingnno te ama? ¿Será que todos conocen, Para tu eterna desgracia, Que eres como rstatua griega, Muy bella po·o sin alma? Contagios. Varios r·xpm i m<'n tes hechos rara de­termitH r la manera de transm';sión de onf•.HmeJad· ·s con bgio~as, pruoba.n quo nn~ de los más temibles agentes de con­t:. gtO es la mosc1, que, como es sabido, frecuenta sit.ios infc1;Ls y se pGEa luégo en los alimentos ó sobre los animales y las personas. Otros mecl íos de tmnEmitir nfermedtlrlcs 8') n h ·s F.elJog de correo", los sobres de rarto, los peÍm's, las toa­llas y navajas usa. las en l uga t· c.~ rúbli­CO( l, la moneUa metál 'ca; pel'O ~ohre Ldo esto no hny nada más á propósito para Ja transmisión de enfermedalea C?ntagiosas, que el papel moneda, y espe­Cialmente el do poco valor, por ser éste el da más circulació 1. N un ca. ea dema­siailo todo el escrúpulo que se use al contar dicho papel, y si esta operación so efectú~, como acostumbran algnnas p tsonas, humodeciéndoso los dedos en los labios 6 o,l la lengua, !tada más fá· cil qne a lquil'ir t··rribles y asquero~as enfermedades, CJ&i sic m pre incnrablea. No es nada exagerada la costumbre de algunas penonas, de baflarse las manos con j:lbón después do haber manoseado cualquier canti(lad de papel moneda. El tabaco, y en es necial e.l que se m a· nufacttu(' en la Habana, es un modio probado de contagio. J;os operarios cu­banos, de uno ó de otro sexo, acostum­bran rematar la punta del cigarro con los labios y la lengua, y si el fumador no tiene la precaución de cortar el ci .. . garro hasta más arriba de donde pueda haberse impregnado de saliva, está ex­puesto á contraer la sífilis ó los demás males contagiosos de que padezca el obrero. Madrigal. N o te amo, me decían Sonr1endo una vez sus labios rojos ; Y es mentira, afirmab~ eon los ojos. Y hoy me dicen los labios : Sólo por tu carino amo la vida, Mirando hacia otro lado distraída. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 317 Por esto h aborrezco y amo á un tiempo, Que un nbsnrdo fcro qne tendrá la honda de enviármelo. Lo (lstoy uguar dando con irnpacienc :a." Al día sigu ien­t9, In joven recib ió de sn mache Ul ' a respuesta, concebicln. en catos términos: ''Querida hij-1: te mandnré el espejo q no me pides; sólo qn \en Iug. r do uno re­cibirás tres . . . ED el ¡.rimero verJ.s lo q~t!J eres; en el segun lo, lo que sm·á~; y pot· últ imo, en el tercero > lo que debes 861·." Cuando hubo concluído l. lectura de la e rtu, la joven se ent1· gó á mll con jeturns; mas tuvo que resignarse á es­p erar, cosa que e esta bn wtante á los d iez y seis anos. Así es que contaba 1 s días, las h ora3, l os mi 1ut s que ¡ns ;­bnn, sin 1 ecibir la nnn 1 'iada remesa, Por fin, después ,1e trt a mortales día~, que le pareciel'On tres siglos, ilegó una cnjn; así qne se la hubieron entregado, la j0ven se la llevó corriendo, y ence­rrándose en el cuarto, ee dio prisa á abri rlu. L') primero que se presentó á su vista fne un pnqnete cuidadosamente envuel­to y mRrcado con el número l. Abriólo con precaución. El corazón ]e daba fuertes l~tido3. ¿Qué era lo que iba á vor? Halló un modesto perv fiel espejo que, según la promesa rle Stl buena ma­dre, le mostró lo qtte e1·a: su juventud, su lozanía, su belleza, en una p dabra, las gracias y los encantos de la prima vera rle la vida. ¡Oh, qué buena. es man1ál dijo la nifia; y loca de conten­to, dio cándidamente un beso al espejo. Pero ¿quéesloq'Je podía contener el segundo paquete? Abriólo con curio-· sa ansiedad, y halló un cuadro quo re­presentaba una calavera: otro fiel espe­jo de lo q'ltB había de ser un día. La joven empezó á comprendrr la lección de su madre, y e3tu vo con te m plan do más tiempo el segundo espejo que el primero. Quedaba el tercer paquete. Comprénde~e que, después del eegun­do, la joven hubo de experimentar cier· to temor al abrirlo; Pin embargo, su mano a.brió la cvjita. ITn grito de ale­gría so ea e :A pó d~ su pecho al hallar, envuelta en un pafio do seda, la imagen de la Inm.wnlada Concepción. ¡Hé aquí lo qu,e debo se1·, exclamó, y lo que seré con la gr¿Lcia de Dios! Y arrodillándose al punto, oró largo rato. AGUINALDO (Para el álbum de Carlina). Me has metido en un nprieto Que el cerebro me lastima: ~so de lidiar con rima, Con roma'lCe 6 con e wrteto, O pensar en un sont'to Que tánto trabajo cuestn, O h ·wer dócim~ ·como esta, N o es cosa tan b·.la. •:H, ltlaa, como te la ofrecí, V11 1 primera por muestra. Yá St\lí do lo primero Pon ir nclo, sí, un asouan to, l~n lug u· do un consonante Qno lHcosit.a ol p ·)Gtrcro; Este CB error verdadero Que la métrica castiga, Y q w tú, w i buena amiga, No uej·U'áS de untur; Por eso voy á. dejnr La décima que me hostiga. Allá voy con la quintilla Y á entrar también en cuestión; ~Qué te diré? .. ¡Maravilla! !Que eres modesta, senci !la Y de sin par corazón; Qae tienes mucha hermosura; Prendas sin comparación: Un alma célica y pura, Depósito de ternura Que sirve de te11tación! Que te quiero ... (¡qué osadía Hablarlo aquí de .. eariflo .. ! Vuelvo la hoj>i). Te decía .. Que verte feliz quería E inocnn te como un ni no. ~fe tiene yá. fastidiado Este metro, la quintilla. ¿Te gusta el n1etro variado? ¿El cuarteto? No es cansado, Es una estrofa sencilla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 318 LA MUJER Mano á la obra. Te decía Que quiero verte dichosa, Y como eres hasta el díi, Pura, modesta, virtuosa; Que seas muy afortunada, (Y sí lo es, pues me ganó), De los hombres respetada Oomo te respeto yo. Que no vuelvas á meterme En empresa tan llldina; Retar al que se halla iuerme N o es chiste, bella Carlina. El ade de hacer estrofas Tiene mucha3 amarguras; ¡Juro, pue~, qne si te mof11P, J.,o haré yo de tus costuras! ¿Tá crees qno hacer un cuarteto Es prender u tHl arandelaf ¡Ni lo p;cuses! ¡ '1\~ prometo Que es lidiar cou 1~ caudola! Escúchame (se dirá Q11e v )y á darlas 1lo vi ojr,); E3CÚ vh!lme esto consejo Que do algo to servirá: Nnnc~ apuestes con pootas Aguinal1los de cst \ c!as o, Q11e si algo se h 'lCtl, se hace Por salir de calza'.! prietas. No dejes da recordar Quo me diste gra•tdo miedo, Onando te sentí gritur: "¡ ?tiis nguinaldos, Rogelio!" Vuelvo con el asonanto, ¡Qué capncho tengo yo! ¡ Rogelio! buen consonante .. ¡EL cuarteb so danó I ~fas, en fin, acabar quiero; Lo hago muy mal, yá. lo ves. Guárda este rf'galo, e m pero, De tn amigo muy sincero Y afect1simo, ÜORTBS. Diciembre: 1893. FJL ABUSO DEL O )RSE. En B~silea, en un b'lile da lo hace al­gún tiempo por unoa oficiales, una d3ma se desmayó bailando ua Vtli. Se acu­dió en su socorro ; se le pr Jdigaron en el acto lo3 cuida lo3 mé tlic;>s. Tolo fue inútil; la j >ven o:>quetaJ que para adelgazarse el talle se había apretado demRsiado el corsé, acababa de morir de sincope. Sin tener un re-;ultado tan fatal, se debe decir que el abuso del coreé crea con frecuencia en ]a mujer, á causa de la contracción enérgica y continua que determina, desórdenes más ó me­nos graves. Digamos, en primer lugar, para permanecer en los límites exactas de la verdad, que loa corsé a no ejercen ninguna acción nociva cuando no están muy apretados; los diferentes desórde­nes que pueden causar se hacen sentir cuando la presión es demasiado enérgica y prolongida. Ahora pues, si la mujer, en muchos casGs, sa aprieta on extremo el corsé, y si hace sufrir n&í á sus órganos una verdadera tortura, r s par:~ tratar de realizar lo más pmibl o el i leal estético, qn 1 no eq, sin e mbargo, más quo un ti­po convencional y qne varía á cada instante. En cfo 3to, no sólo l os caprich s de la moda h fl n impnostn nl traje, en la se­rie de los siglo", un grnn número de modifi caciones sucoaivas, sino que tam­bién, con c1csprecio del respeto que se debe á las fot mas de la naturaleza, se ha procura::lo modificar ol estado ana­tómico del dorso, y crear así un nuevo tipo de belleza. Así es como exRminan­do las diferentea Venns de nuestro3 m.us l! os, que nos h·~ ltlg~do la estatuaria antigua, percibe uno que varias difieren notablemente de~de el punto de vista de la anatomía de las formas. Eu Ja Venus de Médicis, por ejem· p1o, los hombros son salientes hacia adelante, lo que redondea la parte su­perior de la espalda.; el tómx está BJ3· trechado al nivel de su tercio inferior, y el dorso se ensancha á p·Lrtir de la última costilla falsa. Pnes bien, eete género do belleza no r-ra únicamente un ideal reprojucido sobre el mármol por el artist~, sino una copia tomllda del natural de un tipo estético que las matronas griegas se esforzaban en ha­cer adquirir á sus hijas, por medio de presiones apropiadas. Si se mira, al con­trario, la Venus de Milo, se ve que re­presenta el ideal más completo de las formas libremente desarrolladas de la mujer. Esta not'\ble estatua será l:áem· pre, con justo titulo, el prototipo abso­hlto de la hJlleza femenina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER 319 • Durante cierta época (1833 á 1838), las mujeres Ee empennron en reprodu­cir en Joa salones la pr.stura y los hom­bros redondos de la Venus de Médicis; el coreé, bastan te n pretado, les daba ese talle esbelto, tan estimado por los ant.iguos. Más tardr, habiendo cambia­do la moda, unas mismas mujert'S no preEentnban yá. un mismo tipo. Hoy se tiende á volver á esa moda de 1833, y actual m en te el colmo de la elegancia y la g1·acia (S representado por Ja düminución, cada vez mayor, de los diámetros inferiores del dorso, en provecho del aumento de los diámetros superiores. Pues bien: esta modifica­cíón de las formf\s exteriorea no se pue­de obtener sino por Hna opresión inten­sa y prolongada. Ambrosio Paré cita el caso de nua novia que so halda apretado hmto, qne se murió en el ciía. Pelletan cita igual­mente otro hecho semejante: el de una joven actriz del Odeón, que murió en Ju. tscena. Loa efectos inmediatos de un cors6 demasiado apretado se ac:usan por una gran dificultad de la respiración y de la circulación, que pueden determinar aho­gos y hasta síncopes. La respiración es la primera función que manifiesta FiU perturbación; se pre­cipita, se acelera al principio; en segui­da reaparece la calma; se puede ver en­tonces que el número de respiraciones por segundo disminuye sensiblemente, y que de cuando en cuando son entre· mezcladas de una ó dos grandes inspi­raciones. Esta dificultad constante en Ja fun­ción pulmonar l'eacciona igualmente sobre el corazón, cuyos latidos, para lu- · char contra el obstáculo, aumentan en número y llegan á ser incompletos. Se comprende entonc(ls que el menor es­fuerzo, el más pequef1o cansancio, pue­da ser el punto de rartida de palpita­ciones en un órgano que yá no puede funcionar ccn desahogo. El estómago sufre ignalmen te con ]t& compresión producida por e] corsé; las mujeres que se aprietan mucho, casi no comen, 6 se ven obligadas á soltarse un poco antes de comer; cuandv no pue­den hacerlo, y obedecen al hambre, ex· perimentnn enfermedades penosas, y sobre todo sofccacionea que no cesan más que deshaciéndose del corsé. jOuán · taa dispepsias y h~sta gastralg·as son debidas al mucho apretanet Hasta el h1gado y los demá3 órganos abdominales pueden sufrir trastornos. Pueden obstruírse á consecuencia de la presión ejercida sobre ellos por los in­testinos, que los cortés demasiado a pre­tadoa echrtn hacia abajo, y de la difi­cultad que se produce entonces en la circulación sanguínea. Se han visto también ciertas hetno­rragias de narices, á consecuencia de una presión demasiado enérgica, y cesar en cuanto ésta desaparecía. Al terminar, diremo3 que no hemos (\nerido atacar aquí má9 que el abuso de una de las piezas de vestir más · de· licadas, y que al hacer del corsé, no el tirano, sino el Eervidor fi~ 1 Üe los en­cantos de la naturaleza, la mujer pon­drá en })ráctica esta máxima tan justa dol poetu: "Sólo la verdad es bella; con ella se nnradn y se puede agradar 1· rgo tiumpo.' D ctor liiXYQ REC. CONFERENCIAS SOBRE LA. EDUCACION DE LA MUJER POR MEDARDO RIVAS (Continuación). Su vida era un verdadero prodigio; sus confesores le ordenaron, para guía de las otras monjas y para ejemplo del mundo, que la escribiese, lo que ella verificó con tánta sencillez, pero con tanta elocuencia, qne después de tres si· glos hay placer en recorrer esas páginas y ver los destellos de esa alma inocente y dominada del amor divino. Las obras princi palea son: l. A Su vida, escrita en el ano de 1562. 2. • Camino de la perfección. 3. a El Castillo interior ó las Mo-radas. 4.• Fundación de los Monasterios. 5. • Sobre los cantares ele Salomón; y 6. & Las cartas, cuya elocuencia y aa· biduría les han ruerecido la rElimpresión en este siglo ilustrado. Esta mujúr admirable por su talento, esta monja inmorta1, fue Santa Teresa de JesúP, llamada la Angélica por el espíritu divino de que estaba animada; y declarada DoctcA·a de la Iglesia, por la profundidad, ciencia y maestría con que escribió sobre la Biblia y las cues­tiones teológicas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 32f) LA MUJER Entre tantos libros como en aquella époea se escribían en lr s mon n. sterios, sólo las obras de SJn ta Teresa so han faivado del olvido del tiempo; y de tan­tos autores de 'reología como er. ton ces hubo, sólo el nombre de una mujer ha conqt:listado la in m0rtalidad. Referiros la historia do rada una de las mujeres célebres por su inteligencia é instrucción, eería hacer la historia tltl progreso del mundo, porquo en cada época una mujer ha prestado contin­gente poderoso á la obra común de la ciencill y de la literatura. JiJn el siglo de Luis xrv, cuando el es· piritu francó~, largo tiempo retenido en límites estrechos, ron1pi6 de repente ias trabas que parecían retenerlo, y se lanzó con ímpetu y produjo admirables obras maestra9; en esa época. maravillo­ea para la literc1tura francesa, que co­mienza por Mtdherbe, abraza á Uornei · lle y á Racine y cuncluyo con Fenelóo y Boile¡m, utu¡ mujer se hizo también notable alternaudo l.wllam nle c on aq ue· llos genios divinos: ma unm a de Des­houliers, cuyos ver t:: o8, 11 nos de g1 acia y natun l id:H.l, eran Rpr endidos d ~ me· moría por to -l as las danws de la Co rt e; á la que en med io de los elogi os llegó á llamársole la Décima musa; y e: u y as églogae se leen toda d l con un sn premo agrado. Tambión m~darwt l) ,wíor y otras muchas literatas P.ostu vieton ül bri­llo de su s,. xo. Después vemos á matlama de s~vigué que vivió en el siglo ?VI 1, tan conocida por las fumosaa Cadas á Hl hij1.t llenas de luz, de sePsibilidad, de dulzura y de elocuencia, y que sc.n admirMla~ como el más puro modelo de la correspon­dencia epistolar. :Madama Cottin, que tuvo on el siglo pasado gran celebridad como escritora; que dejó infinidad de novelas, entre las cuales t!stá lsabel, ó los emigradus á üt Siber'Ítl, romauce tierno, dulce, lleno de perfume y de belleza, c ::meagrado al amor filial llevado al heroísm0. (Continuará) . Conocimientos útiles. Pat•a conservar los objetos de cnero.­Para conservar en buen estado }(os ob· jetos de cuero e m pleudos en las fincas, como arneses, conet1s, coyulH.iaf, etc., se frotaráu con un linimento que ee prepara calentando una parte de aceite de higuerilla con una parte de sebo de res 6 de carnero. Preparados así los · mencionados obj.3tos, se mantienen dó· cilcs, se preservan de la humedad y no los ataean los insectos. Para dest1·uí1·las pulgas.- Para des­truírlas en el piso de una habitación, póngase una olla de agua al fuego, atlf\­dar, sele doa dracmas de sublimado co­rrosivo ; déjeso hervir el aguH, y con ella, estando aún caliente, rocíese el aposento Llespuéa de bien barrido. De esta m a u era las pulgus quedan destruí­da9 y no vuelven á r t producirse, con tal que se repita la operación dos ve­ces en cada mes. Dulce de zapote .-'rómense zapotes bien tnad uros ; pélense, quítese les la semilla, téngaseles medía hora en agua de sal; se lavan en agua limpia, so re­ducen á musa, y ésta se echa en al­míbar clarificado; y á fuego lento se está menear.d0, lHts \ 1 darlo el punto de conse r va para ser ir1a on c~. jetus ó <.'n bollito ·. Charada. Sin ti mi prim e ra es nada, J..~ ·\ eegn nda se hall¡\ en mí; Y l t odo ·11,) la ch ·1ra d Soy y o desrl 3 que t v vi. olución á la chura a del número anter ior : Con el do agudo Del gran Mozart, Princ ipia elnombr13 De una. bclund ; Y, entre les lo1'es Du Albión, t.st.án Laa ci uco letras DJ mi ficud . Si CQtWcrt t,dn.s LA-s voces van, Nunc a, Dolores, 1Ie olvidarás! DEORETO NUM €11.0 161 de 1888 (17 DE FEBRERO), sobre prensa. (CONTINUACtO:o~) Art. 17. L~ explicación ó 1ectificación cons a bida. deberá sar exc ~ usi vamen te
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Mujer - N. 40

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 39

La Mujer - N. 39

Por: | Fecha: 08/04/1896

LA MUJER Directores: RIJ y F AR ==~~~~~~~~~~~~~~~~~---~ SERIE I1I r ~ Bogotá, Abril 8 de 1896 l RUM. 39 LA MUJER PROB PU .DOR 1 A principios de este siglo, en tiempos de nuestra magua guerra, cuando España estaba. gobernada por un rey inepto y los españoles se creían amos, señores y dueños absolutos de todo lo que estaba bajo su do niuio, e u touces los pa­cificadores que vinieron en uoru~ br~ de ese rey católico cometie­ron iunún1ero de eruelda.cles é inju ticias, de crímenes y horroro­r. as acciones; y la sangre, y las lá · grünas y luto con que seruura.rou esta tierra hasta en sus rnás apar · tados rincones, fue riquísüno abo · no que hizo brotar como por en­canto esa pléyade de valí en tes y de h~roes que supieron en todas partes hacer morder el polvo á los vencedores de Bailén y Zaragoza. 'fodavía n estros labios pronun­cian con horror los nombres de Sú.mano y Eurile, de Boves y Mo­rillo, y otros tan tos verdugos de la humanidad. Y las sombras de los 1nártires de nuestra Independencia se cier~ nen aún en los aires de nuestra patda, protestando de la conducta observada por sus opresores. Sin ernbargo, pasado yá mucho más de medio siglo, y aunque oo seca todavía la sangre con que se · inundara nuestra tierra, el ameri­eano tendió su mano generosa al español, y la bandera de León y de Castilla flamea junto con la · · nuestra y las de las demás nacio­nes que nos han honrado con su amistad y relaciones comerciales. Parec1a, pues, que llegada otra ocasión en que los españoles se ha­llaran en lucha con los america- · nos, aquéllos usaran, por mil tno­tivos, de una conducta menos in~ noble, de conformidad con el de­recho de gentes, con el progreso del siglo XIX y con la tnagnanimi­dad, justicia y prudencia. de una Reina que se ha mostrado en otras · ocasÍOlles noble y generosa. Pero ha sucedido todo lo con­trario, 6 por J.nejor decir : los es- . puñoles de hoy son los n1ismos de ayer, y sus crueldades para con los que luchan por su libertad en Cuba han pasado do . todo límite.' Alli se ven hoy los mismos fusila­tnientos que en nuestra magna guerra, las mismas injusticias, las nlÍsmas prisiones. · Los niños cori: . denados á cadena perpetua, y las mujeres, nobles y plebeyas, ahe­n ·ojadas, ultntjadas y sornetidas á todas las barbaridades de que es capaz un pueblo lleno de sed de sangre y de venganza. Tal vez nuestras palabras pue· dan ton1arse corno una ofensa para quien le duela. la v.erdad; pero creemos que no sólo dejaríamos de cumplir con un deber, sino que cometeríamos hasta un delito si en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 306 LA MUJER esta ocasión guardáratnos silencio y no protestáramos, una y mil ve ces, de la conducta observada por los españoles en la guerra de Cuba, conducta que es muy posible ig­nore en su mayor parte la Regen­te de EspAña, señora D. a María Cristinn, y á quien crectnos, como lo hemos dicho yá. en otra ocasión, debiera dirigirse el bello sexo de las rep6blicas hispano-americanas, para ver de acabar con los abusos que bajo su reinado se cometen, y que están en completa pugna con la civilización del siglo, la mor-al de Cristo y el carácter de una Reina mf:\dre. Ii,Jo el religioso para morir oon más ha· mHdai sobre la dura tierra. Aquel segundo cuadro representaba á. una mujer, también joven y hermo­sa, pero muerta también, y tendida en el ataúd entre fúnebres blandones y ne­gras y lujosas colgaduras. Nadie hubiera podido mirar estas dos c.:~cenas, contenida la unu en la otra, sin comprender que se explicflbau y com · plet3ban recíprocamente. Un amor des­gt ·aciado, una mujer muerta, un des­en guflo de la vida, un olvido eterno del mundo: hé ahí el drama misterioso que brotaba de los dos pavorosos cuadros que encerraba nqurllu obra. Por lo demás, el color, el dibujo, l!\ composición, todo revelaba un genio de primer ord [l n~ -Maestro, ¿de quién ~u e de ser E~ ata magnífica obra? preguB taron á Ru bens sus discípulos, que yá hab1au alcanzalo el cuadro. LAS DOS GLORIAS -En este ángulo ha habido un nom· Recorriendo un· B lo hará.n decir, "respondió BubeDI exaaperado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 308 LA MUJ·E R -¡Oh, no lo haréis!exelam6 el Prior ¡Haríais muy mal, seflor Hnbens! Lle­vaos d cuadro si qu~réis; pero dfl j u.d tranq n ilo al que descansa. ¡O a hablo en nombre de Dios! Sí, yo h.} cococido, yo he am1Ldo, yo bo consolado, yo he redi­mido, yo he sal vado de e u tre las olas de la sociedad, náufrago y agonizante, á ese grande hombre, como vos de3is, á ese infortunado y ciego mortnl, como yo le llamo; olvidado ayer de Dios y de sí mismo, hoy cet cano á la supi'ema fe­licidad. ¡ L \ gloria! ¿ Oonocéts a,guna mayor que esa á que él ,(\spira? 'Con qué derecho qurréís resucitar en su alma los fuegos fatuoa de las vanjdades de la tie­rra, cual:jdo ardo en su corazón la pira i u ex ti ngui ble de la caridall? ¿Creéis que ese hombre, antes de dejar el mun­do, antes de renunciar n la fortuno, á la famn, al poder, á la juventud, al amor, á todo lo que ciesva.nece á las criaturas, no bnbrá sosteni1io una ruda batalla con su corozón? ¿Y que· réís volverlo á la lucha cnando yá ha triuufl:ldo? ¿No adiviuáis lc·s ci(lsenga­fios, las p~Dal:l, las amargnras que le lle­varíAn a} COl10CÍmicnto de )a VCJ'Uad do las COBtlS humanar-? -¡P.-ro e ... o es renunciar á. la inmor­talidad! gritó Rubona. -Eso ts ftSpin r á ella. -¿Y con qué do·ccho os interpor1éia vo's entre .eso liuinbre y el mundo? De­jad que h~tble y él decidirá. -Lo hago cou el derecho de her­mano mayor, de maestro, de padre: que todo c-sto soy pura él. · T.h hago en nombre de Dios, os vuelvo á devír! Res­petad, l o p~ua bieu de vuestra alma. Y aeí diciendo el re!Ígioso e u brió su cabeza con la. capucha, y, se alejó á lo largo del templo. -VámonoF, dijo Rubens. "Y;o sé lo que me toca hacer. -Maestro, exclamó uno do sus díací­puks, que durante toda la antHior con­versación había <'Bta.do mirando alter­nativamente al lienzo y al religioso;¿ no creéis, como yo1 que ese viejo frailuco se parece mucho al joven que se muere en este cuadro? -¡ Cálla! ¡ Puea ea verdad! exclama· ron todos. -Suprimid las arrugas y las barbas, y sumad les treinta atloa que manifiesta 1~ pintura, y reaultn·rá que el maestro tenia razón, cuando decía que ese reli· gioao IllfCrto era á un mismo tie.mpo re­trato y obra de un religioso vivo. Aho· ra bien: ¡Dios me con fu oda si eBe re E­lioso vivo no es el Padre Pricr! Entre tanto Rubcne, sombtío, aver· gonzado y enternecido profnndamcnte, v~:ía dejarse d anciano, el cual le snlu­dó cruzando los brazos sobre el recho poco r; n tes de desaparecer. -El e'ra .... EÍ. •.•. balbuceó el artis· ta. ¡Oh! Vámonos, af:iadió volvióndoEe á sus discípulo~. Ese hombro tenía ra­zón. Su glori11 V<·le más que la mía. ¡ Dejémrsle morir en paz! Y didgierdo una última mirada al cnadro que ta.nto lo habia sol'prendido, sulió del conve:nto y se dirigió á palacio, donde le honrabnn los reyes teniéndole á la mesa. 'rres días después volvió en busca del cuadro, con objeto do sacar una copin, y halló que h .bta desuparoci<1o. En cambio Pe encontró con que se cc­lebl aba una misa de 1·equiem. Acercóse á mirar el rostro do! difun · toque c·stnba do c u~rpo pr(l ente f'll me­dio cte la iglo~ia, y vio quo era el P. dro Prior. -¡Gran pintor m a! dijo Ruhcus. ¡Ahora es cuuudo más se 1~ ~arece! PEDHO A.~.: TONIO ' I>E ALARCÓN. LOMAS NOBLE Á l!I AllliG A O. O. C. (En su cumpleafíos). . El Amor y la A mistad Se apoderaron dcll IIombre; I-Ao partieron ... (no te asombre) Por menos de la mitad. Amor con ansia celosa, Se llevó el masor pedazo; Y la Amistad, generosli, Medio costado y uu brazo. Satisfecho, al parecer, Con su parte cuda cual, No podían comprender Que el reparto era ilegal. }fás luégo el A mrr notó, Quizá con triste despecho, Que al pedazo que llevó Le faltaba algo en el pecho. Y fue aai, porqut>, sin arte, Al hacer la partición, Amistad llevó la parte Más nob1e del corazón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA r MUJE·R 309 Esa pnle, amiga mía, Sin dobleces, sin ~ngaftos, Te la ofrezco en 0:1te dh., Eo regalo de onmplea1los. R ·sto es rl~ mi fe perdida ..... A épt da tú, Dolores, Qno en la senda de mi viria ¡ Yá no se ct,sechan flores! M. J. RoonrGUEZ GoNz.u.Ez. Marzo 27 de 1896. UN ESTUDIO SOBRE: LAS ESPOSAS LA ESPOSA FRANCESA El matrimonio es una ciencia innata en las mujeres francesas. La duetlu de una soberbia m~nsíón en los Campos Elíseos, ó de una pc.bre habitación en un quinto piso, siempre es el encanto del feminismo. Por p·)bre qne St~a, siempre es airo3 .1, activa, bien peinada, bien enguantada y bien calzada. L' ro1lea tUl u.mbi('nto bullicioso .V dBslnmbrador que excita el interés en favor suyo. Onda nno ñe sus movimientos es fic.x:ible y artísti\ o. Cuando se alza ol VOitido con modes­tia y, graciH. al atravesar un callo mo­jarla, uo tieuo rival en ol m u 1do. Puedo ser á n•ccs, lo confieso, algo afectnda, pero nunca vulgar, y oulln11o h; bla, no se pncdo dcdncir doau conver­sación si es cspos·1 ó no de lo que la so· cicdad llama un caballí'ro. Poned u na costurera ó Jnod istft fran­cesa en nu salón ari tocrcit.íco dura11te u na hora, y gr;\C.Ías á sn penetran te po­der de observación y sn dispcsición in~ génita, al fioal de esa hora conversará, cruzará el sulón, se sentará, se levanta­rá y saldrá bn sencilla y n~tnralmente, como la sef1ora nacida en más alta cuna. Su constanb esfuerzo tiende á ser¡,._ teresante á sn esposo. Par.l fS) se mul­tiplica. Alternativamente es su amig), ~ su confidente., su socio en lo3 negocios, su campanero. A cada momento cambia su aspe · ~to; por ejemplo, raraéS veces se i ve á uua francesa c'-ts da llevat· el pe 1o de u •·1 m ism >m o( lo duran te tres ó cuatro semanas. S lbe qne el amor s&J alimun b• e >n ba­gatelas, ilnsiontts y sugCOS! 110 hay poesÍa fuera de él. Y Ja poesía. tiene ltis mayores proba· bilidade3 de vivir m ncho Liern po en la vida matrimonial francesa, poa·que nues·. tra ceremonia nupcial no e~, como en Inglaterra, el final del cortejo, sino sóio su principio. . En :B.,rancia, cuando os casáis con vueatnt mujer, tenéis que conq u i ·tarJa, y el pt·ocedimiento es muy agradable. Muchas veces he di0ho á mis amigos ingles~s, q t e si en su país hn uier.~ me· no:J carÍcia.s concedidas nn tes de la boJ o, las hlÜHÍa en mayor númoro rlespués de ella. ¿Por qué es tAn 11tnwtiva la mujer do cuarenta atlus? P, •rquo cada rasgo de su fi onomia el muo.,tr,, qne h ·\ óido mi m a d. a y amada. Pero a·lgunos mgleses me dicen que en Franc1a se casEm sin cono :~cnze nno al otro. 1~3 vel\larl. En Inglaterra he visto parrjus que estaban cto novios hacÍL' diez af\l_1a y to· davía esperaban conocerso mutuamente. ¡Pobres novios! Aun cu!mdo estnvicrun prometidos dura u te ci ncuonta ti flos, u o lo logra.rian. L·l vi pam vaL· si hay algo i mprvpio en eu toilette. Guardan el más rt)spotnoso con ti ncu te y p m '11 freno á su lengua. Pero vedl >s y á cus l. ios, u na noche, uno frente al otro; ól malhumorado, antl) un libt·v y con Zipatillas (¡con za­patillas, qué falta de respeto á una mu· jer!) y ella rizándose el polo con pape· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 310 LA MUJE.R ht·'~. El verdadero amor pasará ¡;or ](la papillotes; pero debe ser muy verdade· T~'. ¿Y á qué vienen papillotes? Para estar hermosa. ~Pero cuándo P Sólo m a· fEar¡a. Es demasiado tarde. La mujer francesa nunca está visible antes de la tarde ni aun para su esposo, porque lleva sus papillotes por la ma· fttma para estar hermosa por la tarde. ¿V éis la diferencia? ¿Conocéis cuán práctico es esto? En la vida francesa la mujer rasada sigue Jos principios dejados por B~:tlznc, qnien dice que el hombre que entra en el cuarto de vestir de su mujer, es 6loco 6 filósofo. Ella necesita que sea filósofo, y tiene gran cuidado de que no se con· vierta en loco. MAX O'RELL. La confes16n. -¡Seoor cura! ¡Seflor cura! ¿ Q.té te1 :d ré en u u corazón, Que á veces siento dulzura Y< trns tánta 9gitaci6n? ¿Qué tendré, que el alma mia Ríe y IJorn sin crsnr, Y á ,·ccf·s siente r.legría Y otras rr.e mnt. ~ el pesar? ¿Qué ten u ré que aqui en lns sienes Llega el calor á » lnaB:ume? -¡ Hijn mía, lo que ticnrs E gann de fa6tidit~rme! VITAL AZA. LEONOR TANOO D.!J Ptl'TNAM · J u ven y hermosa, ee roclinó con tris­fczfl fn el seno de la muerte Psta digní­sima matrona, dejando sumiilos en incn· rub~e dolor Jc.s much·)S C1>ra.zones qne la tttnt\ban. El cielo de esto dichoso hr.gar no era rmpuflado por la más ligera nube: f 1 amor, la virtud, flores de celestiales jtudineP, dt :ban allí sus más delicados perfumeE; y la felicidad, que í n eter­na) jot nada httc ia lo der:conociJo hnye presurMa do los recll\moe dt3 los qt~e c<•n llnsia loett lk pr·raigt ·er, asistió á la fornución do aquel nido de amot· quo ha2tt1 ayer no más en brió con sus alaEt. 'Pur qué el ángel que sup >dar con· staelo á todo pesnr y enjugó toJa lágr!­ma, fue tan pronto arrebatado de la tia· rra?. ~Por qué la madre amoroaa que el'a la vida, el sol, la esperanza y el consue­lo de sus hijoB, se hundió en la tumba dejando en sns tiernos corazones incu­rable tristeza, eterna amargura, desob­ci6n y luto? ¿Por qué la inimitable es­postl dejó á su compa.f1el'o abandonado en la mitad del camino de luz y de flo­res que sfguían por el mundoP Iuescrntables y misteriosos son Jos ar· canos de la Providencia; terribles pero justos sus incompreR@ibles desigoioe. Si In losa funeraria ocultó para siem· pre á nuestras miradas á la que fue mo· delo de hijas, de esposas y de madres, creamos que su privilegiado espíritu voló haci~ rrgiones más felices en bneoa dt-1 hermoso mundo cuyo camino lo muestran nuestras ilimitadas é infinitaa aspiracionet1. JEsús Oanó:IBz Su1BEz. Doa carta1. Un periódico de la capital ha publi· cado las dos siguientes, que tenemos el gu~to de reprod ncir: Reverendo Eudre RaTagliatl. Ayer, dít1 de lns DoloreP, fue el de mi primera comunión; y como papá de. ae1 ha obsequi!\rmf', le pedí que en vez de regalurmo algn.na co"n me d iera el dineto qnn iba R. emplear, phrt' enviarlo á los nifi, Je del l.JHzaretn, pues yo tengo mAs gusto en ali vi11r á los desgrtlciados e1dcrruitos que el que puliera propor· cionnrme un ~nguetEl. Rurgue á Dios por su humilde hija. MARGARlTA FONSECA S. Marzo 28 de 1896. Bogotá, Marzo 80 de tsgs. Sefiorita Margarita Fonseca B.-Presente. Sénoritn: Recibí su cartica tan preciosa, que crfo le dictó el Nino Jesús que ac"ba de recibir por primera vez en su tiertlo corazón. No todns las ninas piensan Jo mismo; las hay que prefieren uu jn· guete á Jae duleísimas emociones que se experimentan en enjugar las lágri­mas de los nit'ios más desgmciadoa EO­bre la tierra: los lAzarinos. Di<'s la bt ndigtt. y le devuelva en gra­cias y cie1lcias la limosna onantiosa que me envió para los pobrecitos ninos la­zarinos de Agua de Dios. En nombre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJE1t 311 de usted los mandaré á au destino en la primera ocasión. En nombre de Dios la bendice este su af~ctísimo capellán, P. Ev As ro RA VAGLIATr. Oorrespondencta. Bogotá, Abril 1: de 1896. Sefior D. Ismael José Romero, Redactor de La Mujer.-Presente. Mi estimado amigo Rij: Al dirigirlo la presente ea con el ob­jeto de felicitarlo pot· su brillante y bien escrito articulo titulado Ut'a Lá­g? ·itna. Al leer Una .Lágrima se conmueve el espíritu, se tocan las cuerdas más sensib~es del corazón, se nspil an lágri · mas, se conoce la felicidad ele que dis­fruta el hombro, por pobre que sea, si conserva el bien i nestimn.ble de la sa· lud; sobre todo si no ha ' llega lo el m o· mento de que sea aislado de 1" sociedad parJ someterlo á un d stierro doloroso, peto nE:ceEario, par· el bien do sus Ee· mcjante .. ; puo~ la lepra es enferm dnd que horripila, que haco rcttoceder al más valiente, y que convierte al hom­bre en el sér más digno de compasión y !Dás merecedor de la filantropía pú­bhca. La tempestad más terrible, más es­pantosa, es aquella en que el hombre ve hundir Ja nave sin esperanza de salva· ción: esa es la elefancía, el 'mal de lo8 males, .como lo llamó el inteligente Ri­cardo de la Parra. Hoy, por fortuna, dobido á trabajos del sabio profesor doctor Carrasquilla, y de labores hechas por él en el lnE.ti­tuto de este nombre por el doctor P. M. Ibánez y por loa emp~eados de ese centro cientifico, parece indudable que han encontrado la tabla. de salva· ción, el elíxit· de la vida, el consuelo de los desgraciados elefanciacos, y que les han abierto las puertas de la esperanza y de la salud. Yo .he visto var~os.enfermo3, y, aun­que aJeno á cJnoc• m1en tos médic 03, he encontrado piol sana donde había ho· ~ rribles úlceras, y ojos que ven y que ayer estaban privados de 1uz. Quiera Dios que este tratamiento si­ga dando buenos resultados. ¡Q 1é bien tan grande para la humanidad! ¡ Qaé b~nefacto~ más elevado que quien ha dicho atras á la hasta hoy incurable le- / pra lle Moisés! ¡Qué premio tan h01~ro-. so y tan merecido pa· a nuestra patria y para quion supo convertir Eln realidad el estu(lio y el pensamiento! No desmaye, mi querido Rij, en sus labores: siga usted escribiendo artículos como Una Lágrima, El A 1·tesano d1 Bogotá, Noche-buena, La Mttjer del Artesano, publicados en La Mujer, y El Juego, Sociedades ele Temp8rancia y otros, publicados en Et Dim·io, ann cuando recoja usted, en vez de aplausos, dlsdén, en vez de recompensas, despre­cio de loa iliteratos, que, por inverosí­mil que parezca, al fin harán á usted In justicia que merece>. F. MAnÉ. Péume. Lo enviamos á los drmtlos rlel senor doctor Ignacio Ca m nn ZtUlO Márquez, quien falleció en París en la semana an· te pasada. E aludo Han llegado á esLn. ciudad ol senor D. Amadeo A bello E. y su esposa )a estima­ble sen ora D. • Ti burcia S4lcedo y fa­milia. El senor D. Amadeo viene á asociarse á la conocida Oasa de Comer­cio que gira en Psta ciudad bajo el nom­bre de Abello Hermanos. Sabemos que la se nora Salcedo, oriun· da de la Oosta, es persona que se me­rece toda chute de aprecio y conside­raciones. Les deseamos larga y grata perma· nencia entre nosotros. " La Unión dental.'' Es el nombre de un nuevo periódico publicado en Valencia (Venezuela), re­dactado por los senores Ootton, Lince y N ouel, y cuyo número l. o hemos te· nino el gusto de recibir. Al hablar de su a gen te en BJgotá, dice: "Al enviar á nuestro antiguo maes­tro y querido amigo el doctor Ricardo Soto O. nuestro más efusivo saludo, 1~ proponemos la agencia de este pcri6di· co en Bogotá." Oblto. En Anapoima falleció la virtuosa ma· trona aenora D. • Rudesinda Rubio de Pulido. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3'12' LA MUJ' ER A E!US dE·ndo?, y especialmente á ntwstr\) respftado amigo el Eeflor GLne­ral Lucio O. 1\{orcno, les euvi~mos nuts· ti o sincero 1 éeamr. M. J. Rectificación. Por equivocación del cnjit-ta, la firma do la poesía titul:Hla Luz y sombra~, publicad~~ en nne&tro número anterior, dice: J. M. Rod1·íguez González. D~be lcer.so: M. J. Rodríguez Gon­zález. Explicación. Algu nae personas de las que leen nuestra hoja, qne no titnen ccnoci­miento de ciertas dieposiciones guber­namentales, nos han hecho Ja observa· . ción de que poco les gusta ver en ella el ·decreto sobro impronta. Se publica este decreto en todos los periódicos por haberlo ordenado así el Gobierno, y ser reqnisito inrl1spensable para la publica­ción do todo perió lico. ''El Elector." Hs el nombre do un nuevo 1 erió~ico que se publica en Zipaquirá como órga­no del Comité El ~ ctoral lib.cr tl de esa provincia. Sus dos primeros números han visitado nuestra mes~ llo rechcción. Agrtldecemos el envío, ~ gnstosos co · , rrespondemos á su canJe, dcscfu~clole una larga vida. Oo11ocimientoa útiles. Para conservar la lech~: Sumérjuse en agna fresca d vaso ó botella que la contenga, cubriéndola con lll! }ienzo mojado, proctuJ.ndo que contwue cs­tándolo mientras h leche permanece allí; y r sí puedo conservarse ve in tí cua­tro horas. Pur el método ele App~rt pue.le con· servarse la leche por un ano. Se pone lt\ leche en un va:m Rbierto, j é ·te seco· loca en otro más grande lleno ue agua, que so pone al furgo. Por 1~ eYapora­ción de este bano de Ma11a so hace 1nermar la lecho un terJio, se deja on· friar, so quita la capa que ee forma en· e 1m~ se pa~a por u u col tdor y se pon o en la~ botellas, que se cierran hennéti· camente, y se tieuo pot· una hora al bano de María. Al cabo do nlgún tiem­po de ootar la le<·he en las uutella8, la na tu. se separa; pero al ti{' m po de em­plearla. se somete á la ebullición, que soporta perfectamente, y la crema se disuelve al momento en el líquido. Ll leche así conservada, se halla al cabo de un ano 6 m~P, muy buena pnra ser bebidn sola y ¡n.ra los usos de cocinn y rep0st.ería, y rm n EO puede xtrner <.lo ella buena manteen. Pura conservar la nata, se hace la mismn operación, eli · giéndola para ello en nn estado semilí­q tú do al punto de dedlorar 1& lec he, si se hace prev1amento disminuir como la leche. Cinco cuartillos te reducen á cuatro. Pm·a dest1'ttí1· las cucarachas: }féz­clense partes iguales Je hollín y miga­jas de pan, y póngase eatn mezcla en loa lugares en que ollas · puedan co­merlas; asegúrase que por ese medio mueren casi instantáneamente. Oharada. De Mozart en la música inspirada Mi primenr, hallarás, Y dos y t1'e~ en la mejor nc·bleza De Inglaterra, el coloso de la mar; Con todo eres más dulce y delicada Qne la música entera de Moztut! Máa noble que A 1 bión y poderosa ..• Oh! mucho más, mi lodo, mucho más! Solución á la del número ante'ric r: Estilo. DEORETO NUMERO 161 de 1888 {17 DE FEBRERO), sobre prensa. (toMTf"V4CIOK) A1 t. 16. La inserción será obligatorio, aunque exceda del espacio indicado eu el artículo 14, pero la parte excedente se hará á costa del comunicante, al pre­cio e3tablecido por el p
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Mujer - N. 39

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 4

La Mujer - N. 4

Por: | Fecha: 13/11/1895

LA M ER Directores, RIJ Y F AR-Administrador, ARCESIO ZAMBRANO SERIE l." ! l3ogotá., Noviembre 13 de 1895. LA MUJER NO MERECEMOS el galante elogio que por el edito­rial de nuestro niÍmero 2. 0 , Po1· nues­tros hermano.9 de Cuba, nos dirige El Heraldo de estB~ ciudad, de fecha 1 O del presente, pero sí lo agradecemos en alto grado. Nuestras convicciones en ese sentido, que son hoy las a~ todo pueblo civilizado, nos mueven á contribuír con nuestro pequeño óbolo á una acci6n de deber y de caridad; por e~o he m o~ excitado Á. nuestras lectoras para que, ya sen. con sus in­fluencias ó ya. con EUS limosnas, ayu­den á aliviar la suerte de nuest~os hermano& que yace:l en ]a. de. gracia. Conocemos el corazón noble y carita­tivo de nuestro bello sexo, y no pode­mos dudar de !U aquiescencia á uua. obra tan digna y generosa. EL MATRIMONIO EN BOGOTA (Conclusión). Y puesto que el hombre tiene nece­sidad de afectos y de ternura, i encon­trará. esta sati facci6n en las relaciones ilícitas 1 Lo dudamos mucho. U na m u· jer humillada, vergonzante, cuyas cari. cias se reciben á hurtadillas y á la cual no puede darse el brazo á la faz del público: hijos que la sociedad llama bastardos y que, rechazados probable­mente sin raz6n, pero rechazados siem~ pre, necesitan esfuerzos inauditos de trabajo y de genio para levantarse i po­drán constituir la dicha? Una. mujer i1i6 cita apareja todos los inconvenientes del matrimonio y ninguna de sus ventajas. Fuera de esto no queda sino la poli. gamia, y todo el mundo sabe que la poligamia ha embrutecido y degradado el Oriente. Los j6venes de Bogotá son demasiado inteligentes para no conocer estas ver­dades. Piensan máti eu el matrimonio de lo que se figuran las mujeres, y casi todos los que conocemos desean anclar en la vicia conyugal. No creemos que las mujeres opongan mayores inconve­nien! e , y, sin embargo, no hay matri­monws; porque en una ciudad de se­senta mil alma~, ( ) doce 6 diez y seis ca amientos al año entre personas nota­bles, si uifica casi au~encia del artículo. La razón exclusiva y única de este fe­nómeno social, es la falta de recursos en el mayor número y el lujo insensato que se ha introducido bn lascoE:tumbres. El lujo en Bogotá es, como la hidra de la fábula, uua especie de monstruo re. naciente, que rebi te á todos los desen­gaños de la experiehcia y á todas las cargas de la crítica. Bogotá carece de industria y de mo­vimiento: sus condiciones econ6mica1:1 son enteramente deRfa.vorables: los ob­jetos extranjeros cuestan aquí enorme­mente y la vida es cPrísima. Agregando á estas causas naturale~, laR necesidades facticias que ha introducido la v:¡nida.d, el necio orgullo y el espíritu de extran­jerismo, resulta que Ja vida en menaje es muy difícil y el'matrimouio un lujo que sólo eE.tá al alcance de los ricos. Seda para todos los días, gorras costo· sas, cachemira~ magníficas, terciopelo, diamantes; buenos vinos, caballos de á. quinientos pesos, muebles de caoba y de rosa, modas francesa~ y teés ingle­ses, son refinamientos muy superiores á los recursos de Bogotá, y que s61o los capitalü.tas pueden y suelen pruporcio­n: use. Y el mal no está en que éstos t•) Hoy tiene má.s de ci~a mll· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER gasten lujo,~ lo cual es para ellos casi modestas y sencillas, porque esas no un deber, si[jo en que los pobres los asustan á nadie l imiten, ec1ipsándolos muchas veces. La Nuestras bellas elegantes, tal vez hija de un empleado ostenta joyas y amostazadas leyendo este artículo, dirár. arrastra seda como la de un capitali ta, con cierta sonrisa desdeñosa: si no se y la vanidad enloquece á las mujeres casan con nosotras. iqué importa1 tanto de familias pobres hasta el punto de no peor para ellos. N o es por placer que t€\meP que el público burl6n busque fuen- nos ocupamos algunas veces en decir tes deshonrosas á ese lujo incompren- verdades amargas, y sólo la conciencia. sible. de hacer el bien nos sostiene en esta El matrimonio con su6l exigencias de ingrata y escabrosa tare&. Diremos sí á lujo y de vanidad es hoy superior á los las que prefieren el lujo, la ostentación recursos de las nueve décimas partes de y la coquetería al matrimonio, que el los j6venes de Bogotá, y aunque hay celibato en los días de la juventud, de muchos que llevan una vida cómoda de la belleza y de los placeres, pasen ; pe­solteros y tienen posici6n independien. ro cuando los años con sus anexos de te, no pueden hacer frente al ouligado frío, de soledad y de abandono se vayan mobiliario y á los mil caprichos ordena- amontonando sobre eHas, cuando no dos por la moda. Las pobres, que des- tengan padres que las contemplen ni deñan la muselina y la zaraza, y que admiradores qne las acariciea, el celi­por única dote llevan al matrimonio bato, de ligero y divertido que era an­necesidades exageradas y hábitos costo- tes, tornaráse sombrío y fatigoso. Toda. sos, asustan al pretendiente más resuel- posición para la mujer, fuera del matri. to. Las que se llaman ricas en Bogotá, monio, es falsa y precaria. Lg,s más se salvo echo 6 diez herederas, son, econ6. refugiarán en las iglesias convirtiéndose micamente hablando, una ruina tambiéP en beat::.Ls insufribles; y las que á favor cuando no tienen hábitos modestos; puea de un carácter .más elevado aceptan el enseñadas á vivir con fausto y á satis- celibato con resignación, taLOpoco sal .. facer costosos caprichos en casa de sus drán muy bien libradas, pues la resig. padres, los diez, doce 6 veinte mil pesos naci6n ei la desgracia llevada con en­que habrán de tocarles algún día, no terPza, pero siempre es la desgracia. comp~nsan las angustias y dificultades Ojalá que algunos jóvenes de regular que el pobre marido sufrirá con los gas- posición se re olvieran á establecerse tos de representación de una mujer ele- en menaje con mueble~ del país y ajuar ga.nte y ostentosa. sencillí imo, rompiendo de lleno con El lujo, pues, perjudica también á las modas francesas y los estilos osten. las ricas, 6 irremisiblemente condena tosos de la época. Ignoramos en qué al celibato á las pobres. pueda contribuir para la dicha de los -i Por qué no te casas 1 decíamos á que realmente se aman, que los espejos 1 un amigo en días pasados· sean más 6 menos grandes y los mue- -Mucho lo deseo, nos respondi6, pe:o bles de palisandro 6 de nogal. es imposible. Amalia me encanta, pero ¡ Suprimid la vanidad y queda simpli .. lleva un tren de princesa: no sabe apun- ficada la vida. Renunciando á pretemiÍo­tar unas medias; todo se lo cosen don .. 1 nes de vana ostentación, y á relumbrones de la madama, y tiene además un co- inútiles, podrá obtenerse lo que reclama rrespoúsa.l en París para que la mande con má€l crgencia la sociedad bogotana : hasta las bagatelas más insignificantes. el matrimonio barato. Su padre tiene cien mil pesos y ocho Y las mujeres, si piensan que con el hijos, que es un divisor monstruoso. .lujo deslumbran á los hombres y se em­E~ a pequeña dote en lontananza no im. bellecen á sus ojos, están altamente pediría que antes de dos años me arrui- equivocadas. La que es joven y bonita, nara, cas4.ndome con ella. con un sencillo traje de vaporosa mu- !Jénticas excusas-nos dan todos los selina y una flor de buen gusto en los que interrogamos sobre el capítnlo con. cabellos, queda encantadora. Los ador­yugal. r Bienaventuradas las mujeres nos, en vez de poner en relieve la be ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~A MUJE!t eza la oscurecen y la ahogan. El ver­aadero lujo de las mujeres será siem. pre la. sencillez, el recato, la modestia, un coraz6n inocente y una vida pura. EMIH.O KASTOS. VULGARIDADES Quien las comete en el teatro 6 en cualquiera otra reuni6n por el estilo, no es persona capai' de tratar á una se­ñora con las atenciones y respeto que se le deben. No há muchas noches, el jueves último, en la funci6n de Carnten, llegaron dos individuos á. un palco de tercera fila, cuando se estaba en la mi. tad del primer acto, interrumpiendo notablemente á los demás que estaban allí, ya conversándoles, ya haciéndoles variar sus asientos, ya quitándoles sus abrigos do donde los habían · colocado, y, en fin, molesttindo de todas mane­ras ... y eso que uno de ellos es doctor y ambos llevaban un gran ramo de flo. recillas en. el frac. A e te respecto nos permitimos re. producir lo siguiente, que dice El Oon BUeta en su número 45 : . "VULGARIDADES EN EL TEATRO. Entrar á ]a platea después de prin~ cipia.do e] acto. Pisar á los concurrentes é incomo-darlos. N o saber el argumento. Preguntárselo al vecino. Explicárselo sin que se le pregunte. Pedirle los gemelos. Llevar el compás. Tararear las entradas de las cavati-nas, dúos etc. Conversar de negocios en voz alta. Hacer la crítica y decidir ex--cátedra. Diletantizar. Dormit::se. Golpear con Jo¡ bastones para que levanten el telón. Aplaudir las fantochadas, los calde­rones y los gritos. Coquetear y darlas de Tenorio. Manifestar que los actores lucirían en cualquier teatro europeo. Salirse antes de terminado el 3rcto, dando así prueba de mal gusto y de pocas consideraciones por los artistas. Obstruír el vestíbulo de la salida .. CENTRO SOCIAL Uno nuevo se ha fundado en 'Barran­quilla, formado por un grupo de las más respetables sefioritas de esa ciudad é intitulado El Sol de .América. La Junta Directiva está compuesta así : Dií~ectora, D." Asunci6n Chollet; Sub­directora, D.a Carmen Corrales; Se .. cretaria, D.ll Dionisia Sumosa; Subse .. creta'ria, D." Almira Manotas, y Teso­rera, D." Teresa Corrales. Saludamos con entusiasmo á ese grupo de distinguidas y progresistas sefíoritas, y tenemos el gusto de ofrecerle las co­lumnas de nuestro humilde peri6dioo. 1 ---, lEN QUE CONSISTE ... que en Bogotá, capital de la Repú­blica, ciudatl de más de cien mil almai, centro de cultura é ilu - tración, de poe­tas y literatos, poeti as y escritora. etc., no se organizan, como en otras ciuda­des, centroR sociales para sefíoras, que abran camino y formen horizonte á nuestras Leilas, t:spirituales y talento­sas damasl LA COQUETA Merece tal calificativo la señorita. qne prodiga sus afectos y que acepta. á Ja vez varios pretendientes. Tal modo do ser, revela corn.z6n de escasos y débiles sentimientos, alma. no bañada en las claras y puras aguas de la moral, y una educación en ex .. tremo descuidada. La mujer está destinada para ser en el mundo la encarnación de lo grande : no para ostentar la belleza física que las enfermedades 6 los años agostan, sino la belleza. moral que, como el perfume de las flores, todo lo aroma. N o conoce los sublimes encantos del amor la mujer que no consagra su corazón á un solo afecto. Prodigar el tesoro más preciado que se ha conce­dido á los mortales, t:quivale á derra .. mar un riquísimo perfume qne debie- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER ra conservarse en copa de diamante, á sumergir en el fango las más valio­sas perlas. La mujer que siente brotar, como luminosa chispa el amor en su cora. z6n; que aspira á poseer otro coraz6n que la comprenda, que la ame y . qua le sirva de compañero en Ja peregri. naci6n de la existencia, no coronará su deseo si no sjgue el sendero de la virtud, y no ciñe su frente con las flores de la inocencia. La coquetería, como todo lo que no inspira la virtud, produce amargas decepciones. El poseedor de una pren­da fabricada de cobre i será tan iluso que pretenda se la aprecie como de oro 1 Si una niña acepta á un mismo tiempo las pretenciones de dos j6ve­nes y las corresponde, eR natural com­prender que no estima á ninguno de los dós, sino que, por el contrario, los engaña; y el engaño 6 la mala fe son las peores armlls con que ~e puede luchar en la vida: tarde 6 temprnno la sociedad conoce el fondo de los actos, y discierne á cada cua 1 el pre­mio 6 el castigo que merece. Se sabe clónde ~e vende la buena. tela, dice e] provervio ; y 1 a fi 1 oso fía que encierra este axioma, nunca es más exacto que cuando se trata de la mujer. ~i el hombre piensa sériamente 1 en obtener la mano de una señorita., es claro que no s61o se limita n ganar su coraz6n, sino que toma la mayor suma de informes sobre su conducta, y es natural que habrá de volverse atrás si descubre que su proceder no ha sido absolutamente correcto. N o existen ya los románticos y soriadores de otros tiempos. que se enamoraban a~ la mirada de :fuego de una mujer, y eso les bastaba para casarse con ella. !.;os hombres de nuestra época. estudian más á fondo las prendas mo· rales de sus prometidas. Convénzanse, pues, de que la co. q:1etería, empleada como medio de al­canzar ]a corona de azahares de la desposada, no produce nunca ese ra­eultado; y si se emplea como mero pasatiempo 6 diyersi6n, sucede que po.r un goce completamente efímero se sacrifica el s61ido y durable que da el cumplimiento del deber. JESÚs ÜRooÑEz SuÁREz. RECETA CONTRA LA HIPOCONDRÍA Vida honebta y arreglada, Hacer muy pocos remedios, Y poner todos los medios De no alterarse por nada. La comida moderada, Ejerbicio y fii versi6n, No tener aprebensi6n, Salir al cAmpo algún rato, Poco encierro, mucho trato, Y contiuua ocupación. TEATRO COLON En el número 1. 0 de nuestro peri6 ... dico dimos apenas cuenta del Elenco de la Compañía de Opera, que actual­mente esté\ trabajando en esta cap) tal; re~ervándonos el dar á nuestras lec .. toras otros datos, paulatinamente, con. forme fuéramo~ conociendo los traba­jos de la compañía. Pretenderemos ser completamen­te imparciales y decir ante todo la vordad. según vayamos observando las co as, dando nuestra orini6n á. nuestro humilde moJo ver, sin com­templaciones ni alabanzas inmereci. das de ninguna clase, ni exagerada. severidad. Servimos al bello sexo, por consiguiente no debemos ser ni adu­ladores, ni mentirosos. ni exagerados. Por supuesto que al escribir nuestras revistas lo hacemos con el único ob­jeto de mantener á nuestras Huscrip­toras a.l corriente de lo que pasa~ sin pretender, en manera alguna, el darlaB de críticos. No pudimos ver el extreno de !a compañía, que lo hizo con Hernan~; funci6n que para unos fue un fiasco y para. otros, una pieza bastante :nal ejecutada. Creímos que esto hubiera consistido en que se hizo trabajar á la compañía á los dos días de llegar á esta altiplanicie, sin tener en cuenta el qne debiera habérsela dejado des­cansar, después de nn viaje tan largo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA MUJER . !t y fatigoso, y hasta que el cor~zón y pulmones, de personas que acababan de llegar de tierras bajas, se acostum· braran á la atmósfera de la gran altu­ra, á que se encuentra esta ciudad. La. primera funció!l á Ja que asisti­mos fue á Carrnen, una de las 6peras que más ha gustado al público bogo­tano por su exquisita música, ~u va­riado canto, , "us hermosos coros, sus interesantes escenas etc. La orquesta rompió con la bellísima introducción que dej6 al público más que entusiasmado. Conocidas son las verdaderas dotes del Director, se­ñor Azzali y los adelantos artísticos de nuestros músicos. Levantado el tel6n, en el primer acto, no pudimos menos de extrañar el malísimo contral)te que hacían los vestidos de muy ordinarísimo p~:~rcal que ostentaban los ejecutantes, en par­ticular los principales actores, con­trasta que no puede estar de acuerdo jamá.s con la belleza de un edificio como ol Teatro Colón, que puede con­tar e como uno de los mejores teatros de Lid-américa; por con iguiente mu. cho menos para su extr no. Hemos creído, con toda franqne7-a, que esos vestidos no son aparentes ui aun para la más pobre compañía de comedian­tes del má. humilde pueblo de la Re. ptíblica No comprendemos por qué no se fijaron de antemano los empre­sarios, en materia tan importante; y como no tenemos conocimiento alguno del contrato celebrado por el Gobie-r­no con el señor Az:lali, no sabemos á quién echarle la culpa. lll presentarse, en el expresado acto, la señora Vicini, tiple Hgero, en desempeño de su papel de Micaela, con su bazquiña azul y trenzas sueltas, no pudimos menos de admirar la elegan­cia, gracia y simpaiía de dicha artis­ta. Por su fina voz, su bello timbre y su soltura en las modulaciones, nos pareció una cantatriz bastante buena, y en cuanto á la parta c6mica bastan­te regular porque se posesiona bien de su papel y demuestra con suficien. te facilidad los sentimientos y pasio­ne que en él tiene que desempeñar. Parece que tiene algo de timidez, cosa, que abandonará desde el momento en que conozca petfectamente la bene­volencia y galantería del público bo­gotano. La señora Montalcino, M~zzo sopra­no, posee, además de su juventud y belleza fisica, gracia en extremo y una especial simpatla; su voz es pri­vilegiada. demuestra que conoce per ... fectamente la música y el canto; sabe vestirse y llevar el traje con elegan­cia y donaire; en cuanto n ]a parte cómica, es á veces exagerada, así que creemos debe fijarse un poco má~i en este estudio de tánta importancia para una artista. Creemos que las señoras Vicini y Montalcino, pueden, por sus mét·itos artístico~, hacer parte de una compa. ñía. de 6pera algo mejor de la que hoy se encuentra entre nosotros. (Continuará). REVISTA DE MODAS El último número del mejor peri6. dico de modas que llega á esta ciudad, dice lo siguiente: "Para continuar de cribiendo las grandes líoeas de la moda, diremos que el vestido p'rince.sa y e1 gabán, se­rán nna de las novedades de la esta .. ci6n. A menudo el vestido de forma princf\8a se ~bre sobre uno de esos magnífico bordados, mezclados con piedras de imitación de un efecto de riqueza innimitablo. E5tos bordados, de un precio fabuloso, se colocarán en tiras formando delantal. Como es na­tural, no pueden prodigarse telas tan caras. Sobre este delantal, el vestido princesa se abrirá discretamente en todo su largo d~ adelante; podrá ador­narse el corpiño con canesú 6 con pe­chera surtida, y otras muchas com bi· naciones podrán emplearse con el mis­mo éxito, pues }a imaginación puede tomar gran vuelo ante los esplendores de tejidos tan fantá ticos y encanta. dores. El muaré sombreado, brillante y otros muarés modernos se escogerán de preferencia para los vestidos de forma princesa., con los bajos de un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 30 LA MUJER ancho razonable y se mantienen re­cios con el forro, ]o justo para impe­dir que se doblen h&cia adentro. 'l1 o­das las señoras se quejan y están ya cansadas de esas faldaf::, que es impo­sible el recogerlas, que sólo son gt·a­ciosas cuando cuelgan todo al rededor uniformemente, lo cual es imposible en la calle, sobre todo cuando llueve. Todas aquéllas á quienes les gusta el andar, no pueden menos de aborrecer estas faldas, y sus enemigas forman una 1egi6n, sobro todo desde que la Academia. de Medicina ha d~cidido que una mujer no puede permanecer delgada, conservar su frescura y her­mosura, sino á condición de andar á pie varios kil6metros cada mañana. Luégo i c6mo obedecer á esta pres­cripción con un vestido ancho y pesa­do, cual son los que se llevan ahora.? El gabán, paes, será. de riguroso ~n todo este tiempo. El corpiño, en vez de cortarse de una sola pie­za con el gabán, como se hacía an­tes, se cortará y coserá á plano. La falda del gabán se pegará con un rive. tito al sesgo. Esto permite colocar bien el talle y asentarle bien sobre las ca­deras. Muchos vestidos se harán tam. bién de este modo." (Continuará). "LA HOJA'' Es el nombre de un nuevo periódico que ha. comenzado á publicaJ·se en esta ciudad, y cuyo número 1.0 ha visitado nuestra oficina. Larga prosperidad deseamos á ese nue~ '!o cole~a y corresponderemos con gusto & su canJe. LA VIRUELA Contra la viruela hay dos enemigos capitales: la Higiene y la Caridad. Donde las autoridades se ponen de acuerdo con las personas influyentes y caritativas para atajarla, nunca se ex­tiende la epidemia. La historia siguiente me sirve para afirmar lo que digo. El que esto escribe vi vía hace- muchos atíos en el pueblo de X. Estando unos hermanos en Riosucio se desarrolló de una manera espantosa la. llamada de alfumbrilta. N os vimos en la nece idad de man­dar por ellos á un peón llamado Martín Gómez, el mejor compañero de viaje conocido. Poco después de su regreso con mis hermanos le atac6 el mal con tánta fu. rb, que á pesar de las precauciones to­madas para evitarle el contagio, murió deshecho y hubo de practicarse un hoyo al bordo de la cama para darle sepul­tura. U na señora Angel de Gómez not6 con los síntomas al hijo de una criada y tuvo que despacharlos, aterrada con la lastimosa muerte del inolvidable Mar­tín. El nifio mendigó con su manre un asilo hasta que una viejesita les ampa­r6 en su pobre albergue: el dormitorio común era en el zarzo. Pocos días des­pués el niño sano y salvo acompafíó al cementerio á. su desdichada protectora, víctima de la viruela. ¡Dios bendiga la memoria de aque­lla ignorada heroína de la caridad! .Me impresionaron demasiado estos episodios, y puse en actividad mi esca­so ingenio. para cortar el vuelo del con­tagio. Ocurrióseme convocar á una reuni6n á las personas más notah}eg: como el pá.. rroco, el Ale lde, los ancianos y los aco­modados Improvisé una exhortaci6n, que lo· gré conmover los ánimos de todos, so. bre la necesidad de apelar á la~ más enérgicas disposiciones sobre higiene, y formar una masa compacta de cora­zones unidos por ol noble y benéfico sentimiento de la caridad, con todos los individuos v familias atacadas. Propuse ~y fue aprobada, con unáni. me aplauso, ]a idea de formar una" co. misión de Socorros, para aislar un gru­po de ca itas en los arrab~les, ponerlas en estado de pre tar el servicio para los enfermos; reunirlos allí á tod
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

Compartir este contenido

La Mujer - N. 4

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones