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El Duende - N. 6

Por: | Fecha: 02/10/1830

Ul\1!RO 6. e) Este Perddico se puó/ka l08 Lun"8 de cada 81mana en a Ilt1PlfF.N'1' DE MANUEL lrURIA, éUE RRERO La 8ubscrz/lrirdl dtl lrzmcstre tI] de doce reat~B jwgando8e adtlantada • • • . . . . • L'imprudence et L'errt>ur de la chute d,.J rois, funeste prccurseur. .11 lo.'1 aho'tzado8 de ([('11 ro de la Plaza 8C le~ llevara ti SU casa, y ti L08 de afutra se lea re­mil ira flor el Correr): en esta oficina se 'Vcnd~1J 108 nU1nl.r08 SUelt08 al ¡¡reciu de un real. La imprudencia y el error son june,~tn$ precur.wres de La caida de los re) es. Ca 'llige 1 SabUl () :2 de OctubJ'e ,le 1830. ] TRllTOR. • ' --- ro cuatl'o 11l~~'"S to, d~ hIt Y d~ J ,I~ 'e « ' J I'HII fe t~r OUtl tu J' Il,t,tdo I • e I amun Z¡lJernli~ n) tI) a. 1'4'~1 (1 le d~ Wl.. lo~ Cnl (HIl hi O~ • r ¡','talla rt·. Vt hJ4·i.)o ha ttido t"n nt*C4 saf'i:, ni t' 11 t'een~ ci:itrnent~ p(Jpn,hu' romo nqfJ In el l· e t~ lIó en el llano d~ n l.gotá t-l 10 de ftgo ti) PI' )l~. si Ino (la ado. Si nf) lu fl1ei ., 170 hOUl hl"P~ de que COllsta.lJa el hel'oi\"o batallun C¡.¡ lao no hubieran ba~t .. do pat'a lIevaala al «ab •. Si no lo fuera, Jo; pu~hlo§ no se hllhipran lel'antado en ulása. Si no lo ('1 ra, g ni .¡.,. mo~ todavia bajo el 0pl'obioso yUO') de un Az )fH O, d un ~lartluez; y el sitnho\o d~l , In( I lo e tf d (pbll,-·~ mu, O~. ti ,. eñnr j\lQs- Aunen de~)ió haber .Ie la Rer Ú· tj(~se su aUlOl' pn'sn:l lit'le que el era on glierrero y un lwml,,'e (le estaao ,ol'q hahia ~i o Ca pi .. t itl. de fui/ieias y llipltlcrdo dI la cm veflcion; po,' (h h iz t "a ca ,n rJa ñrr contra ralia y eiH".ribió nn '('ualler lO eout 'u la líhe., tad dt Los ~8clavos, P.'H} t1l IptH,¡ ud s · ,"on lo! t} 1, I\t()~ dt! UI 'fl"i\Jano, t 1 ~J'. i o!oi(Jue .. a no p"dia iguorar 4ue u ,~It.' 'don fué obl'a dó la ftlel'z ~ ; que f'ut:: 1 l~rl ncu~a del Jongreso pHI" l()~ clanlOl~CS y las an'enazas dt1 una fac­cion illsopOl table (Iue hacia ostenta('ion de u p't11ah:.s en la sala mislna donde deli. b -r' ban los rep .. eRent;.ultes de la nacion, y que (, tos tuhiel"oo RI t'in que nbandonar . al can­didlto de su voluntad, al via'tuoso señor Ca. nahal, y nOtnbl~fll" al candidato del popula. e 10, al hOlnbre querido de los faaciosos. Y ann'lue d<'sptlPs los rC¡lreseot ntes que ce .. dieron al i n pul o de la cOfrcion, y el LI­BEU'r L nOll lui rno guiado pOI' ~l (nas pu­ro patl'iotiS(HO se empeñaron rn pupulal'izar a~ll 11 eleccion, RO po." e to f'ué menus il .. gal. ~in embal'go, ,i la jn ticia, la rectitud y la ¡.n parcialid ad hubitH' n ruar lar o 1, e- 4iJ 8 gu bt"IH~ti \'a del nu~vn n ngi tralfo, el IHu~blo e htlhier(\ olvitJado d la il~gltilni. dad de su pl'~siclen ~ii\, y no hllhiel'a sido ne. ce tU·itl que el día 4 d ... s tlen.bi,'e anula­se la elecnion h l ~l'ha fll eH l 4 4 e n ~yo. es­( le 1 entienda dt-Í p.·e. id ~nte a la c~p\tal, los homb.'es sensat t~ pt'e~a~n. 1'on tl'j"itf(}(nen­te de su adln¡niitrucitJn~ IH"'(lI6 crf'y'ron de eo lly rnal gusto aqtlt lIo~ a po tr"to'·s á la Libertad, C0n fJue pl'tt~ndió vanarll nte cap­t. r ES el aur'a popular. Ya halaihn pa ado los tiempos en que las. palabras 'Jfosctlhan I~ ra­zou de .Dueit"os compatl'iotas, Kn el di' so- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 valto 101 bechos. I'ero si los primeros ac­tos del prf'sidente rOfl'OIl ridiculol, los qua piguif'fOn tenian ota'o carncter ¿ Como ~ali­fi r,nrt mos el nombramiento ' de sus minia­trHs l ¿ que dil'€IDOS de 8U consejo de esta­do l Santander aun despues de pasl\r el Ru. bit n del crimen nunca tovo la osadi de nOIl brar ft, A zuel'o de secretariO, ni 8 Die­go, GOlnez de Consejc."ro. Santander, sean ,los CJue fues ~o SUI errores, nunca de!lhoo o los altog puestos de la ReI)ublica t~n ficanda. I08amente. Santander rtspet6 maa la opini- I on p~blica, y aunque empleó conlO agentes I de sus rniras ambiciosas a hombres eouao oto, Azu(\ro y Gomez, los premiaba .00 la~ , g(\S insig lifieantes, y podemos asegurar que ~~tabfl pronto 8 e truÍl' sus instrumentos i f)ne destruyese con ellos ~ sus enemi. g(). Se n08 dir~ tal vez que los SS. Baralt, o. >do, Revollo y Fabrtga fueron llawnados al ('ora J( de Rstado, fa esto cooteituremOI qne ni tl lU hon\bre honrado podia con de­ceoda, bIt ,'nar con los septembristsl que ya n eron nornt.' dos, y que el presidente no I.iiu mn qUé iosultar á dieho8 señores con iu\itarles a servir COD conspit'adol'es. No fl nesesarÍo ahOl'a reté • .' r todos 108 exe os ~ometidol por Jos gent. de la ad. Dlini. trnrion anteri ilr desde (Iue se eOlar go d~ ellll .,1 sr. 1\' o~qu~ra ha' tft qJlP. 8e iuhfe­vuron los pueblos del llano de Bogotá. Bas­ta dt' cir (lIJe ülwnas tom o posfsioll del, milo. do ,cnando 5e t'otr.'g6 iegament en mUDOR el 10M Jacobino l)e est Error ~ardinal re­sult. ron . los desR t ts p".teriores, el de~po .. tisnJo de 108 dp.mugngos, la violacion del 6. digo fnndamentuJ, 1 de. contento de lo pue­LJo~. la desespcracion del Egs"cito, la impu­nidad t1 I cl'imen, los ase inatow, las ¡osur­r ccion 5, la guerra civil, la anarquia y el descredito estel'ior. Cuando el bistol'iador de Colomhia refiera este Cuadl10 elipant~so, su mas dificil tarra DO sera el describirlo coa fidelidad sino el hacer creer a nuestros des­~ endi~ptes que el Jefe de 18 adrnloistracion flle UD Hombre de bien. Él t,,1 Tez dira" Si aquel Presidente hubiera tenido firmeza pa. ra Bfguir a8 inspiraciontB de ~u propio Jf'i­tio. ( 'oloJnbra habria .ido mtno, infeliz. Aman­te Ile lu 'l'irtud nQ tuvo energill para prac­ticurla ; arfBtocrata por nacifníento !I po" Ben· timie ¡106 quizo parecer Liberal, y Be hi~() ri. "irulo : t 11 deseos de Rer util a BU PlItritl 1tingtl o le Jue mas perjudicial. ,Amlrgo., "IU, IImargos d~bian Ber en ,1 t'~tiro de BU 'Vida ,."ivoda 108 recuerdos de aquel hombre qu, la fortuna quizo favorecer. . Ohidemos i . e p'olibJe ~8r UQ mo. mento 108 errOl'el de la admiDiatraoi.o D. 1_11 1..-. teriort y b,ervémol los' pa 01 tle' la qu eeeiste. En nup:stro P.ro~p cto ofr"cimos opo. lar las di posid( Des enlanada. del gobier .. DO que D05 par ciesen bll~na • 8. i oro e. aurar , aquellas que ru e~en injtJ taso No ig" lloramos que se ha fu,iticndo la l~nidad . cocí que 1 encargado del Poder Ege 'utivo ha tratado fl los eorifeo8 t1e los ulti 03 desor­denes. Fúé costumbre en Esparta preien­tar t:D los teatros publicos esclavos en UD . estado de embringuéz para inspirar i los Ciudadanos un horror 8 e8te ,'icio, y cree­mos posible que el gobierno so (,remo haya penlfado lograr el misnto t'fecto permitien­do a 108 fac('iosos pa.earse en las calles . de la capital. El desprecio con que los born­b res sensatos lnirao a eS08· seres'· degra­dados, inculc&rá en el aniOlft de nuestra juveltud un sentimiento igual. De este mo­do no' será faeil que en adelante consigan los demagog()8 alurioar 8 108 incautos. Pe­ro si el gobierno pienla con actos de ge­nerosidad y de- clemencia atraher 8 SUI de­beres á aql!ellos J.~obino8, so engaña. Es preciso toner mucha vigilancia, porque de ntr·o mod BO espone el pais la DU ,n tras­tornos. ' Grandes Ion en el dia 1 I oteocll)nell del g~bierno euprelno, porque J. "¡ fame politic de la admini.traeion finterior. h .y'jado el . pai~ en un eso •• D 8p'U d ase gurar la tranquilidad de Cundioamarca, el mene t r obligar á la ,fr ceioD que oprime a ~7 e zuela a desi tir de crim • 1 pro­yerto de despedaz r á la Repub i 8. Ua in­tegrid d oacioaal es el voto del p blo Venf»zolano, J 8 pl'lciso o desoirl • Lo habitant s del Sur DO deso~no la folRa t posi ion que OCUp , oloca Os en e Pabtfl y el P .'u. Ello. 11 n ron IU8 d do por evit r el eont gio 8 raron del ! rfsto de Colo ' b· 8. Ello. ~ rian la misma muerto sot & que. e t r 8uget I á la a cí. 00 traidora que SB npod ro d 1 mando ou. ando el LID ~BT DOlt lülió de 1 Capi­tal. :~abieDdo cesado las causas que le -in dujeron 8 bUlcar la 8alu(l en la·leparacioD. creemos que no dilatara quena hermosa frarcioo del territorio colombilDo lO 8str ohar 1 pacto locial. MISCEL&NEA. C:A:ITA ,DEL EX.MI ISTRO DE lÍacienda al exproctlrador General d, 1,Q, naeion. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. sfguir 01 O de la -letra los " 8 os consejol de V. nos 1 e s piSe h D\ ndado llamar al Libertudor para que S8 encargue del go1 ier o y o ieotl'as t to Ur.daneta está al f.'ente de la admini~tl'acion. Sin eOluargo no olnitimos al'bitr'io ni diligencia para pro­clamar d nuevo los prilltipios y para res­tablee . rnos PO el gobief¡oo Hasta ahora he­mOl ICJgrr.do la tnodificacion del trntado de San Victorino, y d.,ntr de po~o saldrán los 81nigos par& sus diferente8 provincias á trae bajnr. Yo pienso acercar le al padre l\laa·ga. 110, entrar ~n tjercirios; conft3 arme y comul. gar sfo)analmente. Levantare mil calumnias, conta'a Mosquera, Cair.edo ~c. ~c. y haré ereer a Pepe Paris que yo rile muero por el Libertaaor. A éste le es('ribit'e diciend6 que a mi se me debe esel sivamente la reac­cion de los pueblo6, porque comprometí á' la Cace ion a cometer tantos desatinos que no podia menos qu. d s:lcreditar8e-afl)rtuna4a. mente cuando se rue Herran le Inandé de­cir mil cosas a S. E. y como tuve buen eu·. d do de no b blar fran no! lote del- ote d. lo¡ hoo brea : de j uil~i(), no 86 pued de i 'lue be calufoniado al L¡llel'tadol" en flubliéo - aunque S. R. no , quiera emplearme por ahura ouda ¡lO orto, pues no de "alde l\e sido 11 i í~tro d~ bacienda - Ole he levantado hasta con 'o ál'boles frutales que vendió el f,'uncea al gobierno. , 'ic-Az-o al fin no es OlUS que nn sonso -8e df~a Jl~~ var por 8U p ¡oue y por mas qu le diga que I~ ipo f i· es Jo que ha he(lho bon bre á V. nada logro. Tiene tan mal enleñados á estos col gialf's y otros niños de la cofl'adis que teulO mucho nos com­prometan antes de acordar un plan. El con· denado' AhutlJüda es tan vivo que al menor , uiclo n 8 ma'lluu o de Juan de FraDci 0, y ré · mía que iu lej or m ,ndar.n Ji infierno de una =v z. Escriba Vi. á Az-o (lao­ilole Ion fjoS. Sobre tode ioculquele V. la ece ida.l de manift!star q~é cree ~D Dios, por ~~ deja mur atr8s á los otros en el 8rt de engañar. Ese nía'o hipo ~riton que Dios le ha dado, le ayuda mocho. Cua qui rQ lU6 le encuentra u V. en la ealJe e SIente con deseos de dtirle un pan. Eso de nno 'Q la­varse la · car-a tambien co vi "n , par'o hasta la suciedad necesita mana. d· · hay , mas a.qucl'o80 que yo en su persona, 10 todos me conocen. Por su vida, compañero y arnigo, ayuden con sus consejos. !vIetase a fl'aBe ~i e pre­ciso, y predhlue a los llueblos tJu no hay cosa Olas santa que el asesinllto.- Ile V. mismo el fjemplo nlatando a CUdnto servil lIase pOl' esas ültnras-Garcia. Herl'eros 16 ayudará que tambien es buena pieza-al menos nadie le gana en eso de cuidélt de los secuestros. , ~lañana salen algunos amigos para Antia­quia y el Cauea, Obando y LOI e~ es rl'g'u!ar . que se armen contra el actual gobiel'nn, pues estos Señores tstan resueltos á uhoN'arlo por la muerte de 8 el'e. Cuando un honlbl'e pierde su repútacioo DO hay asilo mejur 6 mas seguro qu~ el que of."ece el lib~rali8ruo . El liberalismo entre nosotros es conlO ti ugU;A del bautismo, no dtja mancha quu no lava. Causa risa ver 8 Mosquera tao corn )UO­gido. Yo le b .. bia hecho creer (Iue ~l Liber­tador era un bl'ibon t y que ~olo e e.-a UIl hOIDbl'e de pro-Se d~jo embau ar como uo niño, zu-O va á escribir en f~ vor la u o. narquia, par que na lo m nden o Jamaira. Memorias 8 Patiño, R mirez y F l' oul y creame 8U buen cOlopañero y au.igo. l. w'larq- - RECETA INF.ALIBLE PAR PERDER .a UNJJ BEPUBLICJI. Constituyase el, país lo mfljor posible: Dom· brese 'de pre identó á ttn hoa.bl'e hnnr' d o lures, y deosele de mini ' tros a Ign io quez y \Tieente Azuero, con el ,'eootnbra o h,rege , Francisco Sote de procurador gener' de la nacion. Orgnnizada de este lnod Republica si en cuatro meses cabales DO pierde digase que el Dueada es mas estupÍ. do qu Martín ' Tdvar. - LO QUE ES SER DESG·RlelA.DO.' La convencion de Ocaña se disulví6 dll~ r'ante la presIdencia del Sr. Mosquer, y 1 Republica de Col oahia por poco se disu~lv~ d rantc .a admioisuacioo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. AVI~O ES llUDLICOS BOGO'fA. ~A suplica a nqt1rlta~ ppr~onas dp respe­tabilidad [COIHO (\1 ~ r ñHr lJeao Ro~illo] 'lue cootribuyel'on á la A \JI'OI'a so "irvan l' Initir­nos dE' nqui ftn nddant sn~ cOlnllnic~do~, q He ()rl't!C~IH 08 in se I'Í a 1" de- valdt-, I'ftgandoles 81 ulisrno tielU po eviten las personalidades en cuanto les sea posible. - EL ANO DE 1830. Ha visto de~tl'on~(los el n .. y ~le Argel, el Kan do COlüllabia y tl 1 eJ ue Fl'uuda EL GRAN DRA~lt\ O COL l\1BIA A U II~JN :0. Progama del quinto y nlti nI, flcto,- , ~~~. pfl t"(JI!f, ~I', ia~, f I\t:., nla" y .It'IUf, d .. ~,- .l r.ielo t,1 intit~""(), l.t ti re'a ~ lO, l' (:' rt n­n tH-\'t n El ti i .hlu ij,", 11 Va 6 tos In i( i..,t, " ag!ot¡~tíJS, f'ollspirado 'es y tl'aiclul' .. , J):. J', .. ptntt: ... 1 ] d~ de paz apal'p<' . eu el hm'izonte y huyt.n lu~ esv~('tl'f' aI'pia, f,llJtill'lluas y delJ\oni()s,~ [,a H it',cion gt'nt I'al !H~ Hpla-a y el pUlAlllo (',an allo «j ~ IOl'UI'U itn'oca á la razono-Se pl'~ ,' t' nta e~ta e ~I alon d 1 congrfl o con la basa d ... 1 Q('ta de 2 de setierulJl,t,-Exonel'ase del Inanda el Gl'an K an y dt!sde lupgo no hay n.a tl'uenos, re­la nI rH.~O, centella, I'ayos, te In blort' , hllr- 'an . ~, ti rl· ... tlJCltns, erupcione vol ni 1 • ~ i HI • daduue , (ii\lIvifl~, . C~ c~ ci " t01~I' ) h'~ ')lrt - tu tll~, f .• OWf'U't, 4) lt t~ , ' t '1' J . trol'i, Hrpill', r,n ra-',,~ , H d\ U'C I i· de gt-fA ti I':.u,íe hUI h ',' (1' ~ f, é f dn,-Sl' 1.. "IH\~ lIJe sal ' vaudo á e.-Iu ' · 1.; '1 : 11It" .'t,~ ríos y «'tlluIHI'¡ a~ d~ ~us eue olgus J' con au­do (lue nI á en el Ni!o. SUf-te tlt tost: do hahit1\flc r d' t \,(U'es y al aloot"o a I'dipute f'n qll ~ " . ¡u A, a. el dia, }1'.'f-ntti.,o iuSU!tal'. La i/ljuJ'¡' "ana 11 • "~ a ¡Hl.'d..-,' e eH 1 a H1Whlll'osa E'Srera l' eho en t ;¡ 1) ), dl!rralnaudo lunahre Sigue en tiiltncio su eternal can'el'a. Cae el tttlOD. EL GRAN SAl ETE ~ todo el mundo el PopaYl4n. ' PERSON QUE REPaESENTA~. El Gol ernador, El SeCff tario de Estado t] EdeccJll. El PI'f.tetlo, Uu Consl'jo, La Gordiflona. La Niufa. Militares, Pueblo. Populacho, <}, c}~ ESCENA l. Un palacio con guardias-Entra el Goberna­dor nuevo, hon,hre muy ~é, io, vestido de COI te­Síg ucle el popnlt,lcho ~101l el Consejo, y el Se­en tario de Estado á Sil cabeza haciendo mOl is­queta '-Este arenga al Gobernador en nombre de uquel-Entunces el Gobernadur se uirijt- al op.d l/'ho di('iéuuoJe: »Qft~/eis I rh Pll~bl() I llnu viclllrllt inocente-afJui me t Tlei.~-s(/cr¡fi­Cfl m~ a la 'b .. ·, t lld ») -~ntra la Gordiíluua con uua totuma eu Lt mano, y cauta: LiLer, 11'" el mate De ('hit h 1 1I~IJad, y alcurf's LJ'iudémos 1') }"or la Jib t'l t&1<1. Coro del OPUl.l ho. Prflld ti, y id n. J11wrqfun }' maten ".fl Lib, rt Jor. Ho/lffl, ,le otrll Ins u Ilen 7f1(Jltra ten .11 todo s~ñor. - ESCENA 11. • Un plaza publica-El Gobernftc\or paseando n el ah lS ' no con fI ecretario de t, do ha- . ieudo lnocisquetas-Llpgil el Edecfln y avisa ul Go­bt- rnador Gue uu batdllon pide licencia para eutrar- .J Gobernador con~lllta al Secretario dr las moris­q etas y e:,te preguta qué contra eñel ha dad el batallon-Se le conte~ta: »Spr ,¡b,es ñ nlorir» y se concede la licenria-Sale una Ninfa de ,a veiote arrovas á coronar al coronel, , la GordI­flona prep" en la ,plaza un convite para la tropa, que el Gobernado r no quiete costear; lo qne (nus mil' hu di..tgusto-Con este motivo la GOldiflona canta: Ya no ha prsetas Para esrCJ1ina ; y es pUl q"e l\oque J~ s un bod('Tendan y ale,., etf. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ESCENA lIl. tA misma pl{iza pública-El Gobernarlor sen­t~ rI() Lujo UI1 solio- El Serreturio de Estudo ha­clt" lIl1n mOl i~qw.\t~s a S\l lado -En el centro rle J" Plaza una gl'drl me!a (:ul,iE-l't.l ~e mundcJllgo ,. (;hirha-:\ 1 I ed(lflllr el populachu, la tropa, el ·Jrd~f'l() \' la GJr liflf)(Hl -Se dan muchos brillJis­En .·~t') Il('ga fl Ed('Cdtl y avisa al Guberuper 'a-La pl&za se rinde; y d pu lIlo al cut ar cauta : ¡ Pt t[iot ~ s gum r r s! :Blandí,l le (1( "ros, y unidos mnldl mus, y unido j" onos, Fur lel Patria morir o veneer (Exeunt omnes) 5 DESAP ARICION. Un Duendt: nunca está por mncho ti. mpo n u . mismo lugar. Diferentes motivos le ohlig n '~ce a cambi\lr ue sitio-el cansancio, el fá'J, II ca.o" el logro de sU objdo, el deseo 6 ntLe~lda( de ocurrir á otra p;¿rte, o el exorcismo de a'g!Jn sa to padre.-Dejamos á la s tgacidad de Jos que se h ln dignado divtrtjrs~ Ó molestarse con lltLstros I h' . t~ s o pe~adec.ei adivinar el motivo de nuestra Des~pari ion. -Algunos creerán que al Duende es mi1itClr y ha reci~)i,Jo ordene!) de! unirse á su cuerpo, (, q!le ya ~a man hado d{janElo f~te numero en m 'nos de! su amigo el impresor para que salga una sem1na des­pues de sU march \ -Otros (irán qlle somos ser­viles y que vamos a B.)gotá en soli itud ci un empleo lltvando algunos llúmeros f,ueltos en calidad d~ hnja de servido - no f Ilt\rá quien pienc;e que el Duende es un Revert'Jdo Padre [ya antes se hit dichr ] que tiene ' obligacion de retirJrse 1 su con­vcnto.- DigJse lo que se dijre, ai Duende no le I•m portan . tres bledos, pues ya ha dCloparecido. --- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Duende - N. 6

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Imagen de apoyo de  El Montañés: revista de literatura, artes y ciencias - N. 4

El Montañés: revista de literatura, artes y ciencias - N. 4

Por: | Fecha: 1897

REP 'BLIC_-\ D~ COLOl\IBfA.-DEPARTAl\fENTO DE ~~"'\TI QL'L\. Revista de Literatura, Artes y Cienciase DlHEUTOlt ®abriel Jraforr.e. AÑO l. Medellín, Diciembre de 1897. Número 4. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1.)2 EL l\ION'l' ÑÉS VISITA TRNEl\10S (E LA KA\ IDAD DE 1896.) A Cristo en su lecho de pajas, oh niños. Piado os y amantes habéis visitado: Contad con que pronto la tierna visita Vendrá, agradecido, Jesús á pagaros. Hoy viene! Vestíos de gala en su obsequio; Con música y flores salid á encontrarlo; Servidle á la mesa sabrosos manjares, Y vinos añejos verted en su vaso. Ma , cuenta, no sea que al ver cómo viene ~ 1 H uésp d di vino, lleguéis á engañaros ! Del alma lo ojos abricl para verle, Que 'lo con ésos podréis contemplarlo. ¿Creéis, por entura, que llega cu biert De e pléndida veste, de fúlgido manto· ~eguido de larga, magnífica corte· En carro de fuego, por ángeles guiado ? ¿ Contái con que trae ceñida la frente Con áurea corona, y el cetro en la mano ? Pue. , niños, entonces la augusta visita O deja por siempre, por siempre esperando. ¿ Sabéi cómo viene? Modesto y humilde, ~in fuerzas ni aliento, vestido de harapo , Sin más compañía que niños y pobre , Doliente y enfermo, sin capa, descalzo. Al veros anoche llegar reverentes ¡Oh niños queridos! al mísero establo Do quiso la carne vestir de los hombres Y á cuestas echarse los duelos humanos; Al ver cuál doblabais rodillas y frentes En torno á su cuna- que es símbolo santo De cómo Dios ama la humana pobreza, De cómo Dios quiere que el pobre sea amado;- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DIMITAS .ARIAS Al ver, alma pura , que a í comprendíais La íntima esencia del dogma cri tiano, Jesús complacido quedó de vosotros Y quiso el obsequio desde hoy retornares. Por eso hoy de pobres se llena esta casa: La corte de Cristo, vestida de harapo ·, La in ade, la anima, la alegra, la honra; El Rey de los pobres la trueca en palacio. Yá viene! Ve tíos de gala en su ob equio, Con música y flores salid á encontrarlo, Servidle á la mesa sabro o manjare , Y vino añejos verted en u vaso ! La Doctora, 2 5 de Diciembre de 1 8g6. FIDEL C · o. Dll\fiTAS .A.R A (AL D T R t:RIBE A _ -G E L) PORQUE ra de bahareque y p rque lo apuntalaban d o palos por el costado de abaj y un diente d e tapia p r e l interior, no se había venido al suelo aquel cascarón de ,.,......,,- .... .:../ca a. Era 1 techo un pelmazo gris de algo que a í pud ser palmicho como carmaná, todo él constelado de par­chones de musgo, de lamas verduscas y de tal cual ma ­nojo nuevo, puesto allí por vía de remiendo. Bardaban el caba­llete ha ta cuatro docenas de tejas centenarias, por entre cuyas junturas medraba el liquen y asomaban mustias y enfermizas unas matas de viravira; pendíale por un extremo, desparramándo ·e que era un gusto, un matorral de yerbamora fructificado además. Era el interior una gran sala, con un tenducho de madera en el ángulo frontero á la puerta de entrada, el cual se cerraba como una alacena y olía á ratones y á viejo. De tierra apisonada, y con muchos hoyos y rajaduras era el suelo. Dos ventanillos de batientes partidos por mitad, alumbraban el local; daba el uno á la Calle-abajo, y el otro, al Callejón de El apero, pues la casa aquella estaba en esquina. Tenía tres puertas: la de entrada, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 134 una que comunicaba con un cuartucho, y la del interior: es ta última se abría á un corredor húmedo; y esto era todo el edifi­cio; que el tingladillo que hacía las veces de cocina estaba ai la­do obra de doce varas más adentro. U na piedras medio ente­n ·ada en el suelo servían de pasadizo. Defendían esta propie ­dad: un trincho, cubierto de maleza, por el lado del cé,llejón ; do guayabos macho ' tres naranjo agrio y un saúco, entreve­rado con unos palos carcomidos, por los dos lado restantes. Arrimada á los cercos, hjlera de ruda y de eneldo, una mata muy cuidé'.da de romero de Ca tilla y una· cuantas de ro a cha­g- re. Detrás de la cocina, se extendía un solar inculto y pro in ­diviso, que allá muy lejos tenía por lindero natural l arroyo enlodado y fétido conocido con el nombre de El Sapcro. La ca - a estaba ituada en la punta de la Calle-abajo, la Patagonia d 1 pueblo, como quien die ~ . Era la e cuela. La sección acababa de reunir~e. U na leyenda, muchacho !-dijo el Maestro con t no d e cariiio. o e tímulo .... y aquello principió. De una banca donde e arracimaban ha ta do docena y media de mocosas, se levantaban, creciendo, atiplánd en t - rrible on onete, todos los horrore lel deletreo: cre-a-ra, cr c -i ri, e oía p r un lado; be-a-ba, be-z"-bi, por otro; aquí, ese -a-cle sal- crll-C-7.'C, sah'e ,· por allá, una trabazón de sílab§l· imposibl e d desenredar. T tal: un Babel chiquito. En la banca fr ntera, e alineaban como veinte var ne:, no men atareados, no menos chillone que las chica , i bien al ­gun · un tanto rave · por sus adelantos, cacareaban con más formalidad, casi de corrida, y á pura memoria por upue. t o . aquello de "por Ja eñal d la Santa Cruz enció Con. tantino al tirano l\1agencio", pasaje de h cartilla que abría á aquello e - tudiante , horizontes ublime en el cielo de la hi toria y d e l arte. Cuando e llegaba á eso, e taba uno iniciado en los mi te­río de la humana sapiencia. Separados del grupo, como lo dioses de la ma a de los m01·tale , había tres ó cuatro por allá en un rincón. N o alzaban mucho la voz, no señalaban el rengl 'n con el puntero, y, aun­que hacían muchos visajes, e tirando el pico, bizcando á rato ·, apenas si miraban el catón. "A los azores, a\ es de rapiña, cuenta San i\.lberto Magno", cantaba éste; '"'San Lui , Rey de Francia, al acostarse con sus hijo ", cantaba aquél; y, absorto ·, émbebecid · en su grandeza, en los ejemplos estupendo del libro inmortal de San Casiano, ni cuenta de la vida ni de u propi o sér e daban estos sabiondos. Compitiendo en aplicación, en apuros y en afanes, pronto se can aban los dos bando . Era entonces el rascarse la cabeza, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DnriTAS ARIAS el bostezar tedio ·o, el estregar e uno contra 0tro aquellos cuerpecito~ . Venía un aleteo rumoro o de cartillas, catone y cito!egias; ya no había Constantino ni M agencio~. ni los buey;s 71ZllgÍa1l, 1lz' tz"raban de los carros, ni araban la. tiCJTa / caíanse al suelo 1 punteros, ) había que irlo á bu<·car; una muchacha pellizcaba á u compaiiera; un rapazuelo metía las mano en lo· bolsillos, las sacaba y hacía fieros; el otro le arrebataba 1 s co­rozos. Llega el momento de la quejas: "que éste me está crrempujando", ''que Carmela me jurgó", "que Toto rpe rompió la ruana"· á la vez que de banca á banca e acan la. lengua ~ , se hacen gesto, y aquel murmullo define en · alboroto e! veras. Siga la leyenda !-grita el Mae tro. Ni por ésas. :Muchos se atropellan y q uicren ir á dar b. lec­ci 'n, todo á una. Como pocos la áben, el Mae tro, ·ofocado, e grime el puntiagudo chuzo de macana con que apunta, y aquí pincha una mano, allá un molledo, acullá tumba un catón. · oyen chillidos last1mer , tanto más lastimero cuanto má fingi­dos, y t dos e apartan. Pasa en ton ce una co ·a horripilante: de la camilla-carreta donde ) ac el l\1ae tro, e alza, largo y delga­do, un palo que tiene en la punta un rejo má largo todavía; a ·íta e en el aire, ondula y ilba como culebra olad ra, y, ea en la banca de la hembras, sea en la de los macho , no ·e oye s ino giiipi, juipi.l En van . e frunce, e compa~ta, se achiquita la rapacería; en van pro te ta á v z en cuello, porque la culebra sigue á destajo, y, caiga donde cayere, cada cual lle\'a su part e . pagando á ece justos por pecadore . iempre va á la mon­t nera; que en ca ione. e ceba en determinado delincuent . . y cuidado si es certera! A raíz de la tormenta, le ac meten á la mayor parte nece­ ·iclad apremiantes. Pónense en pie, le\ antan la mano, y, por turno. pronuncian las palabra sacramentale . Entre confu o y enojado dice el Maestro: Vayan; per cada cual por su lado, y cuidado con ajun­tasen. Pues es de saberse que el campo aquel tenía dos departa­mentos, otras tantas entradas y una frontera infranqueable en derecho. Pasadas la lectura y toma de lecciones, entra el Maestre en la enfadosa tarea de eclw1' el 1'englón, que consiste en palot s, á los de pizarra, y el nombre del discípulo, á los de papel. Sólo Carmela Aguirre no tiene que hab 'rselas con el lVIae - tro ni con nadie, sino que e ienta muy satisfecha, y toma por modelo una muestra de letra ingles3. que decía: El úzocente duerme tran.yuilo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 156 I::L l\fO~TX~É El pobre Maestro quedaba rendido, y, cuando y~ los escn­banos garrapateaban en sus puestos, llamaba al monitor de la arena, para que dirigiera esta sección, constituída por los que de tiempo atrás se denominaban los gorgojos. Este monitorazgo, gloria suprem3. de la escuela. lo disfrutaba seis meses hacía Toto Herrera, no sin que sus envidiosos condiscípulos intrigaran cuan­to estaba á su alcance por arrebatárselo. Inflado dé orgullo, alzándose los calzones y sonándose con estrépito, salió el afortunado. Los gorgojos se arremolinaron, y apercibieron sus chuzos y clavos para trazar la letras. Una vez en sus puestos, saca Toto la menuda arena del cajón, riégala en toda la tabla, y. pasándole con mucha petulancia la plancha de madera que emparejaba aquello, grita con ese tonillo peculiar que á nada se asemeja: Manos abajo. Atención! Toma su chuzo, se agacha, traza algo y torna á gritar, en tres tiempos: Vean la letra A. V éanla bien antes de hac erla. I Iáganla. No ha terminado el berrido, cuando tod2. aquellas manitas, torpes, apresuradas, describen, haciendo crugir la arena, escar­bamiento5 de gallina, colas enroscadas de animales desconocido , jeroglíficos de monumento indígena. Si ha cesado la chillería del deletreo, es para empeorar: la voz de Toto , atascada por el desarr Ilo de las glándulas carótidas, se destaca bronca y cerril sobre ese fondo d e ruidillos á cual más fastidi o (J: lo g o lpes y los rayones del lápiz sobre las pizarras, que de t e mplan los dien­tes; aquella plancha de la arena que parece pulverizando azúcar refinado; ese sobar con babas sobre las engrasada~ pizarras á cada garabato que no sale á gu to del calígrafo ; las muchacha: , que siempre han de estar en secreteos, que se r o zan, que se e - triegan las ropitas; aquel otro zarrapastroso que s e rasca contra las a perezas del suelo el jarrete colonizado p r las niguas; el de m á allá que tira de las greiias al vecino; la otra mocosuela que lame el chisguete que ha echado sobre la plana· los sus­tos é inculpaciones por esta catástrofe; el mojar estrepitoso de las plumas hasta el fondo del tintero; aquella mo ilidad nervio­sa de lagartijas, aquel rebullicio de granujas; todo ese ajetreo de rapaces reunidos, ponen al infeliz Maestro de pulsarlo con vino. Como regañar sería inútil, cierra los ojos por no ver aque­llo, y qué de cosas se pierde. U nos, muy pagados de sus planas, estiran ei pico, ladean la cara á medida que escriben; hay una rauda pendolista que, á cada palotada, levanta la cabeza y da un hipido imitando el mo­vimiento de las gallinas cuando beben; hay una de las judíotas que quiere Doña Sola de Samper pintándose lunares en los bra­zos; uno que lleva los calzones amarrados con el guaral del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDIIT AS ARIAS 1G7 trompo, ha tstablecido la chumbimba sobre la pizarra, y tiene el corozo á tiro de apuntar á la cabeza del Maestro que ha toma­do por mocha; un gorgojo hembra, con la cara de ángel toda sucia y el pelo rubio hecho un birutero, se ha quedado como re­za la muestra de Carmela, pero con la boca bien abierta; en tan­to que los hijos del alcalde, vestidos de paño verde que fue de un billar, acan de los guarniele los manises, los carestos y los amo- Jaos, para despertar envidia~. . Aunque de todas las clases sociales, nivelan aquella escuela J s remiendos, lo desgarrones, la mugre y el olor. Orejas hay allí que parecen untadas de asiento de chocolate; pies tomaditos de carrumia y faltos de uiias, si no es que el bicho aquél se lo tenga purulento y manantiales. No hay cabeza que dé indicios de peine, ni corpiño de muchacha que tenga broche con broche, ni po adera de varón que carezca de ventana. Hay faldas raja­da ha ta el borde, y que no tremolan porque un nudo hecho con su ~ puntas las detiene; calzones que, á fuerza de rodilleras, más parecen manga . De los sombreros no se diga: todos los lle­\' an á la e palda colgados del barboquejo. Calzado no se ve de ninguna clase ; pero sí vario guarniele , cuáles de vaqueta, cuá­] e de pañete, otros que fueron bordados en anjeo por la mano cariño a de una madre. Pañolón de trapo gastan algunas, mon­tera, una que o tra, ni pañolón ni montera, las restante ; y tale_ ata ío mujeril e s stán colgados en un lazo que hay en un rin­CÓil, á man e ra de percha. Al tenor de la descrita, tenían lugar tres sesione cu tidia­namente: por la mañana, al medio día y por la tarde. Para en­trar y salir no e fijaron hora determinada , por la sencilla ra­zón de qu e en e l pueblo no había reloj público; y de bolsillo, só­lo el Cura y D . Juan Herrera, padre de Toto, lo gastaban. A í es qu e los niños no an iaban el oír campanadas, sino una tosecita que alía de los lados del corredor y que era prelu­dio de la dicha estudiantil, pues no bien sonaba, cuando se abría la puerta, y as o maba, larga y escuálida, la figura de una viejeci­ta, que decía con voz tediosa: Y' es 1' hora pa largar. Con lo cual se armaba el gran bochinche de la salida. Era esta figura nada menos que la señá Vicenta, mujer del Maestro. Tenía carita de loro; traje siempre lavado, con el corpiño abierto por detrás; pañuelo de yerbas en la cabeza, anu­dado bajo la barba á guisa de capota, y alpargatas en chancle­ta; toda la viejecita muy aseada y correcta, si cabe corrección en la miseria. El sumo sacerdote de este templo de Minerva yacía en su camill.1. de ruedas. Sobre ser Maestro de escuela, estaba tullido desde tiempo inmemorial. Para los alumnos fue siempre una te- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 158 rrible y mi "terio a adivinanza, cómo aquella cabeza de hombre pudie e estar encabada en •·una cosa tan chiquita que ni cuerpo de cristiano parecía"· pues el bulto que presentaba bajo la del­gadas mantas .esta pobre humanidad de "El Tullido" por anta­n o ma ia, no era ma) or que el de un rapazuelo de ocho aíi o ·. Tan contraído y deformado estaba que parecía faltarle el espina ­zo. Con d:ficultad podía menear el pie derecho; sólo en la nuca y en los brazos tenía movimiento, y éste un poco forzado en el izquierdo. La sinie tra mano la veían lo. granujas en St' p ~a­dilla : eran cinco garfios apartados y nudo os de pieza ent ra, que nunca e cerraban, que agarraban rígidos, in apretar: algo a í como la mano de palo que apaga la luce del tenebrario . ~ on la derecha, á más de per~ignarse muy bien y de esgrimir el :trre ador y el chuzo con abido , escribía claro y pronto, ·i no muy co rrectamcnt ; y para lo último le ervía de pupitre una caja pcqueiia qu tenía si mpre entre el marco de la carreta, caja qu parecía estar clavada allí, y en la cual guardaha el recado d e: ­c ribir, lápic de pizarra, algún pliego de papel, que no dineros, como pretendían los di cípulos. La cabeza, en forma de calaba­z . podría reprc entar la de un sace rdote po eído de neuro. i a - céti a; era aplanada de cráne , d cab llo recio y ntr cano, cortado siempre al rape como un cepillo; ni pelo de barba e n a quella cara amarillenta y marchita; y no porqu fue e lampiíio e l ant varón, s ino p rqu su compadr F liciano, alma carita ­tiva e m o p ca ·, lo afeitaba ju e y d ming y le c o rtaba e l p e l cada quince día. , m rccd á Jo cual 1 formaba por t od a la rapadura una . mbra cenici nta que lo aclerigaba más y m: .. L jo pardo resultaban muy triste y abi ma os entre el pa­r é nte i de la hir uta ceja y de la jera negra, tan negra que se dijera de corch quemado, tan honda que semejaba cicatriz. S ' lo do raigoP.e. amarillo asomaban bajo lo· hendido labi o·· la nariz to ca, de fo a · n1uy abierta . Esa cara tan fea tenía una expre ión de tri ·teza r signada y beatífica que atraía. o fue Mae tco atrabiliario ni de viarazas: i chuzaba y daba azotes á la indómita chusma, obedecía á la con igna del ·uperior, á la ley de ·u tiempo, en que era un axioma aquello d e "la letra con angre entra y la labor con dolor." II Por e as calendas hubo en la aldea cambio de párroco. A los pocos días de llegado el nuevo, llamólo El Tullido para que lo confesa e; y luégo, al punto quedaron encantados uno de otro: el sacerdote, de hallar alma tan sana en cuerpo tan enfer­mo; el l\iaestro, de tanta sencillez y mansedumbre en aquél que él diputó por lumbrera de la Iglesia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDIIT.AS ARL-\;; Acabada la confc ion, sacó el padre su yesquero de cuerno engastado en plata, ofreció lumbre y cigarro al penit nte, y no bien ambo. hubieron er1cendido, acercó aquél un taburete junto á la carretilla, y, con tono de viejo amigo, y como quien reanu­da una conversación, dij:::>: Conque hace treinta años que está tullidito? -Sí, mi padre, treinta años largos-contestó el infeliz, n1uy agradecido por el tono insinuante y cariii.o o del sacerdote.­¡ Bendito sea mi Dios que no me ha dejao morir de necesidá! Y luégo, como el padre Cura le manif< sta e deseo de e na­cer u historia, El Tullido habló así: los siete meses de ca ao, me comprometí con los H err - ras á iles á componer un m lino, puallá á Vo/caues, qu' e· la caiiada má fea y má enferma que hay. Me fuí apenas con e­u uí dos oficial , y de de el día en que llegámo encomenzámo Jos trabaj s. lbamos ya muy adelante, y hasta creíamos que íbamo á acabar ant de mes y medio, qu' er' el tiempo que habíamos calculao; perc1 resultó que lo asserradore ca y r n con fríos en la mi ma emana, y, como lo 11 vábamo alcania . , nos quedámos de balde. Como yo, mi padre, era un hon1bre muy guapo y de mucha f, rtaleza, aquí nde u té me v , y e - m estaba de mucho afán, porque tenía qu v nimc á ac tnpa­iiar á Vicenta, qu' n e os día iba á alenta e, le dije: ami­nen vamos á traer esa madera, y, ~ i no hay a errada a errém - la no tr . , que yo tambi 'n s ' a errar.-t:llo dijer n que í al mom nto; echámos bastimentas n una jíquera, y cogimo fal­da arriba pal aserrader . Re ultó que no había qué traer, y, en­tr los tres arrimám · y m ntámos lo· palo , y dijimo á echar . errucho. Cuando íbamo á bajar del a errader , dizqu pa comer algo tempranito, e escureció e pre to ¡y dice á llo,· er, mi padre, y á hacer huracán en aquel monte que aquelloparecía el día del juicio! Mientra corrimo al rancho qu' estaba ai mi . ­m , nos vol imo p:ttos. Al momento corri r n quebrada de agua de toditos lao , y el rancho se anegó. Creímos que un aguacero tan terrible pronto escampaba; pero de rato en rato más se desataba el aguacero, hasta que se olvió una granizada que parecía desgranando máiz. Por todo el rancho s' iban ha­ciendo los panes de granizo, que no había un campito onde parase uno. A todo esto vuelve el huracan más duro que ante , y dice á bramar y á tumbar palos ! Pocas ocasiones me ha dao miedo á yo; pero, mi padre, cuando oímos eso, me coló uri re­celo que, ai mismo, entre la granizada revuelta con el pantano del aserrín, nos hincámos de rodillas á pedir misericordia. Nin­guno de los tres sabía rezar la Maunífica; pero rezámos el an­to Dios y una porción de credos y de padrenuestros. Tiritando y escurriendo los trapitos nos estuvimos hasta la propia oracién, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 160 EL l\1 que vino á e ·campar, y tuavía tuvimo qu' e perar un rato á que bajara la creciente que venía por la trocha. Ya muy de noche arrimámos al molino, y, después que nos calentámos al pie de una jogonada qu' encendimos, merendámo muy á gusto y echá­mos á grogiar por lo que nos había pasao y el susto que nos dio. Esa noche, anque me sentía muy foguiao, no pude dormir, sino que me lo pasé voltiándome en 1' estera. Al utro di·a, cuando aclariaba, me fuí á levantar; pero sentí un dolor en la pierna tan sumamente duro, que tuve que volver á aco tame. A propia ora me dentró un causón muy alto: pues á la noche ya yo estaba gritando ele dolor; pero no era en las piernas no má sino en todita 1' arca 'el cuerpo: me parecía que me ma­chucaban todos los güesos, q u' m' iban el a vando estacas atra­ve adas y de punta. Me fuí entiesando, entiesando, hasta que quedé casi sin mo ención. Mis compafieros y la cocinera que n 0 llevaba la comida desde el molino de abajo, me alían como á un chiquito. í pas ' como v in te días: tirao en aquel zarzo, sin pe ar 1 s ojo , in pasar más alimento que uno~ tragos d aguadulce ó de caldo de güevo. Los compa.ñero me daban obas de gua­e , y baii os de cordoncillo, y bebida fresca ; pero nada me va­lía. Uno d'ello fue á recur -ase al molino de abajo, y trajo un purgante de jalapa y calomel. Me lo tom ' .... y como si 1 hu-i ran echao á !'acequia. Antoces mandar n por fío Luna, qu'era el médico d'esos laos. Vino al momento, y agarró á tirame de la canillas y de lo braz s, dizque pa ver si me desentie aba, y 1 qu'hizo fue atorm ntame y acabame de postrar. Visto que no hacía nada puese lao, se fue pal ra tr jo, y trajo las siete yer­ba ·; la machucó bien, y compuso con ellas un unto de sebo derretido, y les ra pó un poquito de l'uña de la gran be tia, del colmillo clel caimán y del cacho del cier o que manijaba siem­pre en el carriel, y, así, bien calientico, me untó por todo el cuerpo. Me dijo qu'estuviera tranquilo, que con ese unto m'iba á aliviar precisadamente. ¡Quién dijo, mi padre! Al otro día amanecí pior, y con una sequía y un fogaje que me quemaba por dentro. Antoce dijo ño Luna que lo que yo tenía era la reuma regada por todo el cuerpo, y que se m' estaba secando l'agua' el cogote; pero qu' él m' iba á dar un vaho. Al momenti­co mandó al molino de abajo que le trajeran tabaco en rama, y todos lo cabos que toparan, y un' olla grande. Al momento se aparecieron con tres mazos y con una jiquerad 'e cabos y 1' olla. Pu ó todo el cabero con el tabaco picao á jerver, y á un rato subieron 1' olla al zarzo. Entre los dos compañeros y un mozo que vino del molino, me alzaron en guando de 1' estera, y ño Luna me pu o 1' olla por debajo, y les dijo que me fueran \'Ol- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. nTl\IITA 161 tiando muy de pacio paque recibiera el vaho. J'ensé que me ancochaban las espaldas con eso tan caliente; y, cuando me voltiaron boca abajo, y se me vino esa jedentina tan fuerte, me dentraron tantas ansias que ai mismo vomité un caldito que me había bebido. Pero resultó que, con la chapadanza que hacía­mos en aquel zarzo tan estrecho, se quebró 1' olla, y se perdió el remedio. -Gracias á Dios!-interrumpe el sacerdote-porque si no lo envenena ño Luna con su vaho. -Tal vez sí, mi padre, porque desde propia hora en tí una fatiga, una maluquera tan grande que hasta se me olvidaron los dolare . Creí firmemente qu' entregaba esa noche lo anisero ; y les dije á los muchachos que vieran á ver i podían enir al sitio puel Cura, á ver si me alcanzaba. Pero, qué cura, mi pa­dre ¡cuando e e monte qued' en el cabo 'el mundo y hacía un ivierno que no había caminos! · Lo que sufrí en e e monte con ese mal tan viol~1to me pa­ree qu me ha de servir pa compurgar mis culpas. o Luna se fue, creo que ha ta caliente con yo, porque le dije que no me ha­cía má su remedios. Antoces le dije á los compañero~ que yo era un pobre, pero que le daba una vaquita que tenía y lo que me debía el patrón, con tal que me sacaran al sitio, á ver i aca o al­canzaba á llegar con vida á mi casa. U no d' ellos fue al molino á buscar socorro, y dio la fortuna que topó allá al patrón que acababa de llegar. El patrón mi mo ino aonde yo, mand' e r­tar guadua , y qu' hicieran una barbacoa e n unos arco de chus­que; me pu ieron en ella tapao con unos enceraos, y entre cua­tro pione me trajeron en hombro al molino. ¡ Antoces sí fue que me puse malo! Cada ratico me descargaban en el camino pa dame algún alim nto; y en tod el medio día alcanzaron á sacame al alto del Contento. Ai pa é la noche. Cuatro día an­claron con yo á raticos, porque les daba un pe ar de ver cómo me ponía; pero por fin me arrimaron á las Animas á cas de un conocido mío. Ai nos topámos con el padre Inacito, que Dio tenga en su gloria, qu' iba á confesame; y, anque le parecí muy malo, dijo que d' eso no me moría, y que lo que tenía era debi­lidá. M' hizo matar gallina; y que me la comiera, anque fuera sin gana. Determinó que no siguieran con yo, porque, en el es­tao en que yo me hallaba, era mata me de una vez. Despachó los piones pa la mina, y arregló con los dueños de la casa pa que me asistieran por unos tres ó cuatro días hasta que yo es­tuviera más fuertecito, y se comprometió á mandar por yo del sitio. Al otro día mandó medecinas, azúcar, sagú y otras cosas, y desde ese mismo día recobré alguito de alivio; y si n' hubiera sido por la cosa de Vicenta, no 1' hubiera pasao tan mal con esa gente tan formal y tan caritativa. Pero yo no, mi padre, no me halagaba por nada, y siempre rne parecía que me moría. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1G2 EL 1\IO~T KÉS Como á lo cuatro día e apareció por yo el dijunto Agui­rre con otros dos cargueros. Desde que lo vide me dio no sé que recelo, porque al pobrecito-mis palabras no le ofendan-le a­gusta el aguardiente, y me pareció qu' estaba con traguito . No ·bien arreglaron la barbacoa, alzaron con yo; Aguirre solo por la punta de abajo, y los otros dos por la cabeza; y cogieron fal­da arriba. Cuando llegámos al Alto¡ dice á llo er !, y determinaron de cargame dizque pa que descansar,a; pero fue pa ellos beber aguardient . Aguirre sacó la cacha, -y entre los tres se la metie­ron íntrega. Sin escampar siquiera, me alzaron otra vez; y en una casita que había más abajo me volvieron á descargar; y yo, de de el alar onde me tendieron, reparé, por un roto del encerao, que compraron trago otra ez y que volvieron á llenar la cacha. Antoces 1 dije que yo me sentía muy malo, que me dejaran ai; pero guirre dijo que ni bamba, qu' estaban comprometidos con el padre Inacito á poneme en el sitio muy temprano, y que no fuera cobarde, que me tomara un trag·uito, y vería cómo me com­J..> OnÍa mucho. Tant<) me jeringaron, mi padre, todos tres, que tuve que meteme el trago. No me pareció que me hubiera sen­tao mal, y les dije que siguiéramo", pue . Pero má valía qne me le. hubiera ranchao: me cog:eron á carrera tendida, y encomen­cé á zangolotiame en aquella barbacoa como árguenes en un muleto. Yo les uplicaba por Dios que anclaran más despacio, que me acababan de matar, que e caían con yo; y pior Jo ha­cían. Aguirre principió á grogiar: "que aquí llevamos al dijunto Dimita Aria que se murió pua ' en Volcanes''_,- y, haciendo que tloraba, decía : "No murió de calentura -;-.; i de dolor de costao, Sino de una corneaíta Que le dio el toro pintao." -¡Ah, alvajes !-prorrumpió el sacerdote, poseído de santa indignación. -Eso era del aguardiente, mi padre; ellos no estaban er.. su sentido. Yo sentía que la cacha iba pasando de mano en ma­no; y seguían con la groja del dijunto. Y como los dijuntos mon­tañeros hay que llevalos muy ligero, porque la sepoltura los tira, me llevaban volando. ¡Me matan estos verdugos !,-grité yo ca i llorando del desespero y la fatiga. Y no había acabao de decilo cuando el Aguirre se resbaló, y yo caí con todo y gua­duas, y al caer me alí de la cama, y fuí á dar puallá muy aba­jo contr' una piedra. Ai mismo se me fue el mundo, y me ai­cidenté. El Tullido hizo una pausa, y el Cura una mueca que pare­cía un puchero. Por disimular su emoción, volvió á sacar lumbre y á . encender. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DIMITAS ARIAS 1G3 -Cuando volví en sí-prosiguió el narrador encendiendo 0tra vez el cigarro-e tab' el padre Inacito encomendándome 1' alma. No supe cuando llegámos al sitio; pero, entre gallos y Inedia noche, me acuerdo que la casa se llenó de gente, que so-naba el esquilón y que el padre me trajo á N u estro A m o ____ y que yo lo recebí con mucha devoción. Como la gente d' este sitio es tan buena, no me desampa­raban un mom nto en esos días: todos creían que me moría más hoy, más maiiana. yo me manijaban unos· ratos los hombres; otro , las muj res; pero como yo no perdí enteramente la co­nocencia, y auservaba que Vicenta no estaba con yo, ni la vía por parte ninguna, y se me ponía á ratos que se había muerto en el trabajo ; ma sin embargo, no oía llorar criatura ni nada. Como 1' iba diciendo, yo siempre ponía cuidao á ver si oía á Vicenta y á la criatura; pero habían tapao la puerta del cuar­tico con un' e tera, y á. yo me tenían en un rincón de la ala, casi tapao con unos trapos que colgaron de unos varales. En oca i ne me parecía oír la prenuncia de Vicenta, como hablando pa ·ito, pero pronto vía que eran pareceres míos no má ; y úl­tima amente, mi padre, yo no e taba más que pa gritar con lo · dolores que pa lecía y pa preparame· á buena muerte. El padre Inacito staba cada momento á mi cabecera, pul­ándome, ayudando á bregame, rezándome 1' oración á mi pa-dre San J sé y otras devocione · muy preciosas. Un día í que me dijo: Hombre Dimas, d' é ta no te morí . Y comenzó á consolame, diciendo que yo lo que ten;a era rema tí , y que me había de::,compuesto en la caída; pero que no má me fortaleciera un poquito, iba á mandar por un compone­dor muy hábil; y que ya le había escrito á un dotor de la Vi­lla contándole mi achaque, pa que n1andara la receta. Antoce le dije: Bueno, mi padrecito, pero ¿ Vic nta sí es muerta? N o me lo niegue. El se riyó con una risa que tenía, muy sabrosa, y levantó los trapos de la cama, y fue y levantó 1' estera del cuartico, y dijo: Vicenta, hablále y asomá la cara pa que te vea. Yo no la vide bien; pero sí le oí que me dijo: No tenga pensión, mijo: desde aquí de mi cama lostoy acompañando: fue que quedé algo enferma. Y yo dije, muy confundido: ¿ Pero esto qué contiene? Y el padre me contestó: Lo que contiene es que te quedates sin conocer la pinta: el muchachito se lo llevó mi Dios á los tres días de nacido: la ví pera de traerte lo enterrámos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 164 Aquí dio un suspiro El Tullid0, hizo pausa, y luéao, con tono que quería hacer jovial y resultaba amargo. agregó: Y sin conocer la pinta me quedé. -¿Cómo fue. ___ ?- repone el sacerdote con aire de va-cilación.- No tuvo más hijos? -No, mi padre;- murmuró el pobre hombre un tanto conmovido- desde el día que caí con ese mal, hasta volveme como estoy, no volví á servir pa nada. La crianza qu' iba á hacer Vicenta con los hijos, la ha tenido que hacer con yo ___ _ Porque, ya ve, mi padre~ que casi me tiene que lidiar como á un chiquito. -¿Pero ni un día siquiera pudo levantar e? - Ni uno, mi padrecito. Lo qu' es el suelo no lo he vuel-to á pisar. La·pobre Vicenta, en lugar de marido, lo que le que­dó fue un estorbo._ .No me valieron medecinas de ningún dotar; como tres componedores trajo el padre, y no hicieron más que atormentame: no me valió nada. Mi Dios no qui o sino que yo compurgara aquí mis culpa , porque me pusieron tnedi­das del Señor Caído del I-Iatogrande, y el padre Inacito fue allá á pagar una promesa que mandámos. __ .y tampoco me valió. De día en día m' iba engorobetando más. Primero se me fue­ron juntando los muslos con el estómago, después, las canillas con lo muslos, y asina me he ido quedando tie o como fierro, lo mismo que compás de carpintero cuando se mogosea. Lo que fue dolare sí se me fueron quitando poco á poco; despué me volvían p r tiempos; pero ya hace muchos año g u e no s:ento na­da. Un dotar que vino á ver á la mujer de D. J u::tn, e admiró de que yo no e tuviera embobao ó loco, dizque porque tengo no sé qué quebradura en el espinazo y no é cuanta cosas más. Pero ¡bendito sea mi Dios! dé fatuo sí que me parece que no tengo nada; antes me parece que tengo más conocencia que cuando era mozo y alentao. III El Tullido, engolosinado con la mucha atención que le prestaba el sacerdote, prosiguió el relato, que, por vía de pron­titud y claridad, terminaremos de nuestra cuenta y cosecha. Cuando el padre Ignacio, protector declarado de Dimas, persuadióse de que éste era un inválido, se dio á entender que era preciso inventar algo para libertarlo del hambre. Desde lué­go, se le ocurrió hacer de él un maestro-escuela. Vién.se enton­ces al buen sacerdote tomar soleta todas las tardes, lloviera que tronara, en dirección de El Sapero, á cas de Vicenta; viéraslo haciendo el pedagogo con un discípulo que en su vida había agarrado cartilla, ni tenido noticia cierta del uso de la tinta, y á quien impedían estudiar los dolores del cuerpo y las tristeza del espíritu. Entre pizarra y catón, entre papel y citolegia . e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DIMITAS ARL\8. lG:l fueron endilgando aquell'os cursos, y hoy deletreo, mañana junto sílabas; ora palote , ya signos, día llegó en y u e Di mas era hom­bre de escribir-con lirismo ortográfico, se entiende,-cuanto se le dictase, y de lanzarse él solo en una lectura tan de corrida, que ni punto final, ni el interrogante más pintado, eran parte á detenerlo, ni á que cambiara en tin ápice siquiera aquel tonillo piadoso de novena que tomó desde el comienzo, y que lo mismo para él que para el Cura era lo supremo del arte. Y á tanto al­canzó en esto de lectura, que, en voz alta, y acentuando cada , ·ez más el e tilo, se apechugó todo el A reo Iris de Paz y to­da La Familia Regulada. Oyéndole estos primores, pasaba el padre Ignacio las horas muertas, y le chorreaba cada baba que ni parvulillo en dentición. No menos avanzado se andaba en caligrafía: con ser que la posición era harto incómoda, la pluma, si muy parada y casi cogida del arranque, iba resbalando por el papel sin trepidar un punto. Y, bien que el estilo del Maestro fuera clásicamente mo­rante, el discípulo se mostró desde el principio original y perso­nalísimo, sobre todo en letra gorda. Y cuenta si sabía garbear! Caracoles ra gueaba, al arrancar mayúsculas, que parecían ca­chumbos de vitoriera; palo y rabillo más eran cosa de dibujo, y su rúbrica, la de Pilatos pintiparada. Para ''echar cuentas" lo tenía el Cura poco menos que p or un Newton, y en cuanto á saber la doctrina y explicarla, se quedaban en pañales lo d ctores de la Igle ·ia. En suma, que á lo nueve me3es e casos le discer­nió el grado. Fue aquello desde el púlpit0, donde po eído de la elocuencia que da el entusiasmo, hizo el panegírico de El Tulli­do y anunció la gran nueva d ~ que al día siguiente se abriría la escuela bajo su inmediata vigilancia. No hay para qué encarecer si la exhortación tuvo efecto, siendo esta escuela le>. primera que se abría en el pueblo y te­niendo un patrón de aquel calibre. Con ser que la sala era espaciosa, el Cura se vio y se deseó para acomodar aquel muchacherío, sin revolver las hembras cou los machos, ni los de siete años con los de quince ó dieciséis. Otra clasificación no se intentó siquiera, ni había para qué; pe­ro sí hubo distribución de días y de materias: martes y viernes enteros, para doctrina; los días restantes, para lo demás; y me­dio sábado, para toma de lecciones. A más de este plan, que poco á poco se fue perfeccionando, ideó el Cura la cama-carreta, la caja-escritorio y el palo con el rejo; que lo que fue el chuzo lo inventó El Tullido mucho tiempo después. Todo discípulo, bien fuese un mocosuelo de seis años ó un grandulón de quince, pagaba una peset~ mensual ó su equiva­lente en especies. Así era que, á fin de mes, llevaban: el almud de maíz ó el cuartil!o de fríjol, los hijos de labradores; sus dos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 166 libras de carne filtrajosa, los del carnicero, y así cada cual · u parte, siendo pocos los que llevaban lo do · reales. Amén de esto, El Tullido recibía á menudo de mano de sus discípulos ó cie las madres, regalos de tabacos, de cuartos de cacao, cie bizco­chos, etc., con lo cual, se daban marido y mujer la gran vida, to­mándose al día cinco cocos cie chocolate de harina, con much o quesito y muchí ima arepa de maíz sancochado, fuera de los al­muerzos de espinazo y las comidas de fríjoles con trope.zón ci e marran0. Tal era el famoso establecimiento de cuyas au'as salió toda la sabiduría de. los viejos del pueblo. A los pocos años de fundado, pudo el padre Ignacio morir tranquilo con el auge de su protegido. Ni aun en su testamento lo olvidó: lególe la imagen de mi padre an Roque con todo y nicho, y un Niño Dios quiteño, en el cual cifró El Tullido la. delicias y el consuelo de su vida, i no fue que se le antoja e ver en él la pinta aquella que no alcanzó á conocer. Era tan lindo y tan gordito. entado muy orondo en su dorada silla de copete, con su mitra de plata y u túnica borda­da de lentejuelas, con u carita tan lozana y u mejilla arrebo ­ladas, parecía un obispito de gran parada. En la die tra 11 va­ba l mundo, y n la izquierda, una flor qu El Tullido hada renovar todos los días. Sobre tan buena parte ~ , tenía el Niño la de poders e estir, la cual daba lugar á la conte mplaciones y a l mimo por el lado de los trapos. Estas imágenes, lo mismo que una d e la Cueva anta, tra de la Virgen de Balvanera, y algunas más en cromo-lito­grafías empolvadas y roñosas, ocupaban una tabla á modo d e aparador, colocada arriba del ventanillo, y qu e llenaba todo el la-. do del Callejón de El Sapero. En el centro. el nicho de San R o­que, en cuyas al.as de escaparate estaban pintado en la parte in ­terior- y no por Vásquez seguramente-una anta Rita muy escurrida y tocada y un San Pedro Alcántara, muy e queletudo y miedoso, con tamaña calavera en una mano. Un pañito bor­dado d'e hilo rojo, agitado de día por el viento, per eguido de noche por las moscas, colgaba á los pies del .:. iño. Por delante, por los lados, por todas partes, con simetría pri~itiYa, lucían candeleros de barro, frascos con flores de botón de oro y de siempreviva y ramilletes de flor de uvito. IV En aquella escuela szú géncr-is, la disciplina era cosa de.:;co­nocida, claro está. Novillos hubo hasta de semana entera; en la clase misma, fuese por acción ó por omisión, casi todos se salían con las suyas, si bien los chuzone. y latigazos lograban tal cual Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDHT~ ARL\.S 167 vez meter en cintura, siquiera por un día, á más de un re­voltoso. Pero en la época en que lo presentamos, el Maestro estaba ofuscado con un diablo de muchacha que le tenía perdida la e - cuela, y á quien, por moti os especiales, no podía dar pasaporte, pues era nada 1nenos que Carmen, la de la muestra inglesa, hija del ditunto Aguirre. el de la cacha de aguardiente, y de su ,-e­cina Encarnación, ecina á quien él debía muchísimo favores. No había qué hacer con la indómita: ni por las buenas, ni por las malas, ni haciéndose el desentendido, sacaba de ella el pobre Maestro cosa de provecho. Y era lo peor que ni iquiera inquina le podía cobrar. ¿ Cón1o, cuando ella tenía por él y por la eiiá Vicenta los mayor miramientos? Carmen corría por candela cada vez que c;e le apagaba el tabaco; Carmen ayudaba á pilar el maíz y le atizaba el fogón á la vieja; Carmen le traía el tarro de agua, y era de verla con aquella guadua dos veces más alta que ella. En cuanto 11 gaba el maestro Feliciano, ya e taba Carmen inquiriendo si era la hora de ia afeitada, á fin de buscar papeles para limpiar la navaja, aprontar el plat ncillo de agua tibia y con eguir 1 tr.apo enjugador. Era un erdader brete cuando el Mae tro determinaba que 1 llevaran á mi a: de de el ába o por la mañana tomaba la acuciosa el ajuar d minguero de la cama-carr ta, para devolved á la noch , aplanchadito y con todo el azul el Prusia qu el caso exigía, y ella mi ma en­fundaba las almohada , t ndía el rodapié bordado de ojetes, ta­paba las pobres manta con la histórica colcha de zaraza, en la cual se r producía hasta por veinte veces "una eñora montada en un caballo muy chisparoso", que era el encanto de los mu­chachos. N o bien l maestro Feliciano y sus hijos alzaban con El Tullido, ya estaba Carmen al pie de la cama, y ni en la calle, ni en la iglesia lo despintaba, hasta traerlo á la casa. Los domingos iba siempre á compras al mercado, y, unas veces hojaldres; otras, empanadas ó siquiera dulunsogas ó pepinos, nunca le falta­ba el regalo para su Maestro; sin contar los manojos ele coles y los de cebolla que á menudo le llevaba de la hermosa huerta que cultivaba Encarnación; sin contar las malvarrosas y clave­les con que ofrendaba al Niño Dios. En fin, que la rapaza, en medio de su travesura y de su desaplicación, era una providen­cia para el pobre matrimonio. Y como su casa estaba á un paso de la escuela, la hallaba siempre á mano la señá Vicenta para cualesquiera menesteres. Con la misma facilidad, con el mismo entusiasmo con que los desempeñaba, insurreccionaba la escuela y le armaba al Tu­llido unos líos, que el pobre se mareaba, columpiándose entre el deber y la gratitud. Un sentimiento análogo, bien que incons­ciente, animaba á toda la turbamulta escolar con respecto á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 9 1 8 Carmen; pue · todos, ya de un modo ya de otro, tenían algo que agradecerle; esto sin contar la rosca de pandequeso que le hurtaba á Encarnación y luégo repartía en la escuela en me­nudo pedazos. De aquí el que hasta los más grandulazos y pue tos en orden se prestasen á todo enredo, á todo de.:;ordcn iniciado por ella. Tal cual vez le entraban arrechucho de aplica­ción y decía: "Estudiemos hartísimo, muchachos!" Y el lwr­t/ simo con si tía en chillar hasta quedar ronco ; y todos la se­guían, y todos quedaban atronado y dispuestos á d:trse al de- ­can o y á la divcr ión después de tal haza:la. El Maestro. habituado al fin al mariposeo y al vocear de lo muchacho . podía perfectamente descabezar un suel.o en plena ·e ·ión; y pocas veces dejaba de hacerlo al medio día, hora en que le entraba el perro. El, que cerraba el ojo, y Carmen que principiaba. Era una criatura invencionera que cada día aiiadía algo nuevo á la pizpi­rigaiia (que por ac~t se ha llamadq siempre pz"=inga77a), al cst:oll­dc la rama y á otro juegos infantile . Pero lo má fr cuente en e to r toz s clandestinos, era alguna fanta -ía q u se le curría de pronto, como banda de música, n qu lo popo de vitoriera hacían de larinetc , la cartilla · arrollada . , ele bajo , y 1 mue­ble. , de tambora. I-<..n ci rta vez hizo un muiieco de paií o lone , y, arr jánd lo á la banca de los macho , exclam ': ''R e jan el botaíto'', y 1 botadito pa ó de mano en mano muy acariciado y arra. ajado por tod . . ayó e to tan en gracia que ca i siempre J pedían por unanimidad el botado, nombre con el cual quedó b _ utizada la invención. Y así, al tenor de é ta, iba cando mil bobería , para la edificación de los alumno y la buena marcha del e ·tablecimiento. Verdad que e · tos regocijo acab· ban sie m­pre con r jo á la redonda, que ni estando muerto el M 1.e tro d - jara de entir el albor to; pero e to en nada arr draba á la ar­m la, porque u divi a era aquélla de que "de pués de un gus-to ______ ', que, al fin y al cabo, Yino á ser di isa de todo el mu-chachería. El anto varón, con serlo tanto, se daba al Diablo; y á la rapaza, los dictados más depre ivo , amenazándola con el des­tierro perpetuo de la escuela. Poníase ella como una Magdalena, y juraba y perjuraba que nunca volvería á hacer nada reprensi­ble, y la enmienda duraba hasta la primera 0ca ión de acredi­tarla, con ser que á la indina la aterraba la idea de no olver á la escuela. El Mae tro, por su parte, trataba de hacer esfuerzos para pelearse con l\1orfeo, pero al fin se persuadió de que era en \·ano, y dio e á pensar que no pudiendo él, como no podía, con el suefio, cuanto meno había de poder Carmela con ese genio que Dios le dio. Tan lógiccs razonamientcs, unidcs á los fa\'Ore Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDHTAS ARJAR 169 referidos, acabaron de inclinar al Maestro en favor de e ta chi­cuela, que necesitaba de tan poco para loquear, según le viniera el humor. También le daba mucha guerra el monitor de la arena, hijo de D. Juan Herrera, uno de los magnates m á morrocotud del pueblo; y no porque fuese de la laya de Carmela, sino por altan e rote y levantisco, y porque toda cuc tión con los con di ·­cípulos la di·rimía á pescozones. Con ' 1 había siempre alguna bronc a ca ada para la salida, si no era que la arma e en plena esión; y aunque Toto salía siempre mal ferido en la refriega, no por ello se dejaba de retos ni baladronadas. I ara tal Reinaldo, tal A rmida. A poco de haber entrado á á la e scuela, estando en la clase de e critura, se le acercó la Aguirre con muchísimo mi terio, y le dijo al oído: _uer's que eamos no io_, ole Toto? Quedóse el requerido pensándolo un momento, y, al cab o , contestó: -Cuando salgamos te digo. -)Jo; decíme yá-exigió ella. -Pues bueno, ole-resolvió él, como quien corta el nudo gordiano. Consistía la acilación del muchacho en que Carmen, á m á · de p co garbosa, era muy cachetona y cari oplada, á cau a del ahoguío que padecía; pero al mismo tiempo admiraba 1 oto e n ella una trenzonas muy ere pas y uno diente s de porcelana; fuera de que no le parecja nada chinche ni acusona. Las ro ca de pandequeso acabar n de decidirlo. Fueron acusados ante el M a e tro, q u se echó á r ír exclamando: sin a tenía que suceder. Como nos dejen con vida todo está bueno. En un principio, los novios no e mostraron muy entu ia - mado , porque ni en la e cuela, ni en las hoguera y juegos de la plaza, ni en las cabalgatas en palos de escoba allende El Sa­pe1' 0, ni en el mataculín, ni en el columpio se buscaban dema­siado, y acaso el noviazgo se hubiera vuelto tablas, si el Maestro, primero, y luégo los di cípulos no hubieran contribuído á anu~ dar estos dos corazones. Fue el caso que El Tullido-y detrás de él toda la escuela -vio en las trapisondas de Toto alguna conexión con los enredo de Carmela, y viceversa. De tal suerte se poseyó de esta idea, que si Carmen jugaba, regañaba á Toto; si éste reñía, Carmen era la culpable. Los ponía de enemigos malos, de barrabase , de mataperros y de otras cosas que no había por donde agarrar­los, cargando sobre ellos todas las culpas que se cometían en la escuela. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ] 70 EL Esto denuestos agradaban por demá á lo condiscípulo . pero ninguno les encantó tanto-aca o por lo terrible de las circunstancias-como el de Perjuicz.os que les espetó cierta memorable ocasión en que la novia, por instigación del novio, ·acó rle debajo de la cama de seiiá Vicenta no sé qué utensilio. ¡ Qué horror el de aquel día! Desde entonces se quedaron con el mnte de los Pc1juz"cios . Y como quiera que el precepto gramatical sobre lo nombre. epicenos no cuela á los chiquillos, dieron á la hembra la disinen­cia femenina, y Carmep se quedó [>e¡J"zticia, y por }~CJjuicia se le conoce aún en su pueblo. De todo esto re ultó que lo Pe1juicios aceptaron incondi­cionalmente. como se estila ogaño, la solidaridad que se les acha­caba. Al ·alir de una sesión prorrumpió ella, apasionada por u cau a: Por la pica que e. te Tullido y todo estos zambos de la e - cuela nos levantan te timonios, no hemos de querer hartísimo yo y Toto, y hemos de hacer hartas cosa . -Sí, ole ;-aprobó Toto con grande efervescencia-ma que no pelen. PCJjuicia sobre todo tomó el a · unto con el fanatismo y alarde de las hembra cuando abrazan la cau as política. y r e ligio as, cuando e le antoja que van á meter mucho ruid o y á repre entar el gran papel. ¿Le ncitos á armela! De de e e día llevó má pand e qu : d 1 que lle ara en antes; llevó algarr ba y corozo · grand ·. para tener el gust regalárselo t o do á su Pojnicio y d jar á 1 demás "e mo perros v lone ". De de e e día inventó lo: bu eh de agua arrojados á media sala; retrató la calav ra de an Pedro Alcántara en las plana propia. y ajen s, perfeccionó ''el J uda ": y en verdad que quedaba diabólica con aquello. párpado sanguino! nto doblados hacia arriba, con aquella bo­caza de tarrallada ha ta Ia or jas, e n ambos índices parados como cachos, y más que todo, con e e estrabi mo de ojos, que era su grande e pecialidad. Esto horrores, y otro mucho que . ería largo enumerar, los hacía sin que El Tullido se durmiera, con lo cual se llevaba unos ramalazos de padre y eñor mío. Tres cuartos de lo mismo le acontecía á .Pc1juicio. Sin alar­dear mucho del amor á su prometida, e dejó decir en una cla e que no estudiaba ni rezaba la doctrina, ni e cribía si á PeJjttz"cz"a no le daba la real gana; y cuando El Tullido, d spués de ord - nar silencio general, fue á sermonearle por esta bocarada, el fac­cio o metió un c07'CO'i'CO que á poco más e viene abajo el Niño Dios. (¿Sabe Ud. lo que es corco7•eo.9-Es un silbo sumamente agudo y de templado que se produce cruzando los dedos de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DI1\1ITAS ARI.-\R 171 ambas mano~, apretando las palma é insuflando el aliento por la juntura de lo pulgares, y que dice clarito: corco'iJeO, corcm eo ). El 1\'Iaestro, aturdido con tal onomatopeya, levanta el palo para acabar con el silbante; mas de pronto se su pende, y, con­virtiendo la cara á las vigas, exclama con profunda amargura: Dios mío, Dios mío, revestíme de pacencia pa no hacer un hecho con este per erso! Da luégo un acecido y grita á los muchachos: ¡ Váya~en todos antes que mate uno! Era un rapto, un desate nervio o que nunca había sentido. En e ta repentina, inu itada exaltación se le agolparon en la ca­beza sus miserias de enfermo, sus angustias de maestro, el lote de desgracia que le había tocado en suerte. Si le tumbarían la escuela esos enemigos! Eso y á no era es­cuela, e o yá no era nada, ni una merienda de negros. Más re - peto le tenían á Lll1 palo que á él; y abusaban por su desgracia ; p rque no podía valer. e ni arrojar de la escuela al mal ado, puesto que D. Juan lo había socorrido siempre y acababa de re­galarle una cobija. podía arrojar á Carmen tampoco, p rque a ·í ella como su madre lo t nían obligado con tanta fineza . Y lo mismo daría, p rque la escuela toda se la tenían perdida aquello enemigos. ¡Valiente muchachos tan terrible eran los de ahora! El, que enseiio á todo 1 itio, no había manejad nunca una canalla como ese par. ¡Y de no i0 y mataperreand junt , cómo s irían á poner! Si él pudiera dejar ese diantre de e ·c uela. Pero, cómo? quién lt) mantendría? Y i no ponía reme­dio al mal ¿con qué cara iría á cobrarle plata á los padre., pa­ra que inieran l · hijos no sól á perder el tiempo, sino á apren­der maldades? Ay! i esa pobrecita Vicenta pudiera trabajar en alg , iquiera para comer agua negra. Pero ¿en qué iba á traba­jar una pobre vieja? Harto había hecho la infeliz en bregarlo ú él con tan buena oluntad, en conformarse con no tener marido ·ino un gusan . Gu ·ano no, qUt- e t tan siquiera se arra tra-ban por el suelo, y él estaba ahí en e a cama como en un cepo. Si tuvieran algún hijo que elara por ellos. Que Dios no le de­jase perd r su alma al cabo de la vejez! Que si era su santísima voluntad que Vicenta tuviese quf> salir á implorar el bocado, le diera valor para aportar esa vergüenza, para recibir la limosna con humildad. ¿Por qué se habría puesto así, tan dese perado, después de haber sufrido tánto, tántos años, tranquilo y resignado? Volvió la cara hacia el Niño Dios y con el alma le dijo: Mi niño querido, mi único consuelo en esta vida, il umináme lo que he de hacer pa arreglar esto. Mandáles aplicación y for­malidá á estos niiios, pa que yo pueda seguir en mi escuelita, pa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 172 EL l\IONTA?É que pueda conscgu=r el pan nuestro de cada d;a; pa que no tenga que pedilo. ¡..J"o me dejés de tu mano, niiio adorado. Y aquí siguieron varios padrenue tros y otras oraciones: La eiiá Viccnta, maravillada al c o mprender que la escuela había salido sin que ella diese el aviso de ordenanza, entró á informarse de la novedad. y en cuanto vio al Maestro tan caria­contecido y con señales de haber llorado, murmuró, como ha­blando co 1sigo misma: Es' es qu' est' enfermo. -Ello no, hija; estaba aburrido r largué muy ligero; pero no tengo nada . -En la prenuncia se le ve qu' est' enfcrmoso.-Y se acer­ca á la cama y le pasa la mano por fr .nte y cabeza.- -Qué achaque he de tener! No ea embelequera. E~ que hoy me ha agarrao el flato. (El Tullido, corno toda la gente d l pueblo en Antioquia, decía siempreflato por tristeza). -Eso sí 'stá malo,-replica la vi jecita arreglándole la colcha-porque como yo lo ea siempre contento, lo demá at va. -Esos~ m~ pasa, hija. ¿No ha visto, pu s, que yo siem­pre estoy tan alegre ? -Pues por e o me choca verlo a ina. Tal vez es que tiene mucha de la fatiga con toíta la bulla que han h cho hoy . o m uchach . V y á tr le la comidita. Y salí'. ¡Esta sí era la que e iba á ir para el Cielo con todo y ropa! Valiente mujer! Toda la vida bregando con un tronco de carne tirado en una cama, y iemprc con el mi mo modo y iempre con el mi mo carilio, in descuidarlo un momento .... cuando otra por ahí. ... casadas con hombres alentados y buenos mozos ... _ El, iempr era muy malo cuando no le agradecía á Dio e a mujer que le dio. Era mucho el purgatorio que iba á chupar por su poca conformidad, por su mucho de agradecimiento. En tantos años de sufrir, no recor aba El Tullido haber experimentado una angustia como la de e e día, y nunca la· notas de su desgracia le parecieron tántas y tan lamentables. De ello sacó en limpio que era un hombre comido de pe­cado , á quien todavía le faltaba "mucho palo" pa.ra ponerse en buen punto de cristiano y aprender á conformar e con el querer de su Divina Majestad. Esa tarde no dio escuela, sino que mand' llamar al Cura, quien, después de confesarlo, le aplicó todos los bál amos y un­turas espirituales del caso, aleccionándolo, ademá , sobre el mo­do cómo debía obrar con los Pe1juicios, lo cuales, por de con­tado, figuraron no poco en este largo parlamento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDIITAS ARIA"' ] 73 V Amaneció aquel lugar envuelto en niebla t.u: espesa, que entre la cocineras que madrugaron á coger el ag-ua en lo cho­rro de la e quina del Cabildo, hub choque y quebrazón de olla y calabaz . El a ri tán, arrebujado en su bayetón, y. en . u manteo, el Cura, hici'"'ron sonar los zueco· en las empedra­da aceras y tocaron á mi a; más de un perro, hecho una rosca. tiritaba por ahí contra alguna puerta; h vaca , echando vapor por todo el cuerpo, reclamaban u crías en los c _ rcado ~ · é ta contestaban desde adentro. pero nadie sal;a á los ordeiios; pa­jarito cantare· no ~e oyeron, sino que la lora del Cura, des pué ele pedir repetidas vece al lorito real q11c sacara la pata, ento­nó el anto Dios con lengua más e tropajosa que de co ·tumbre. De peinada y flechuda , e andaban por toda part la ga­llina , e carba que más carba, comacrcando .i Di s tenía qué; en tanto que un puercos protestaban de la argolla y de la horqueta con grui1idos de amenaza, hociqueo en las paredes, e - tregamiento contra las quina . o bien lo. tul aq u llos e de corrí ron, y el rayo amor­tiguado d un ·ol anémic de puntó por detrá de la torre, e abrier n lo bale n de la casa de D. Juan, y mi 1a icola a ·alió á tender en la baranda lo paiiales del pequei:uelo; y detrás de lla, tra madr que, á falta de balcone., extendie­ron los trapaj os en taburete , frente á las puertas de su. re p c­ti\ ·a casa . Un capítulú de gallinaz s, gra es y meditabundo·. que también asoleaban u. ropa. en las altura de la ba ílica y en el palacio municipal, e desgajaron cauteloso., atraído in duda por aquella· bayetas de parvulillo, mientras que otro , más muchacho y tra\·icso ·, se agolparon al fr nte de la carni­cería, por ver si l og raban una parv:dad de fil~raja. Abrió el he­rrero la fragu::t; lo_s de la renta, el estanco; eiió Benjumea, el \·e ntorrillo · D. Juan Herrera, la tienda; y principió el palpitar febricitan!-e, el hervir de la gran metrópoli. ¡Qué tien qué ver la de Semíramis! Grandio~:;as fábricas de vara en tierra, ele bahareques, de techumbres de rabihorcado, ahora junta , ahora disper as; alto y bajos relieves de boñiga en muros y pa imentos; mozaicos de chorretas y rayones por dondequiera; avenidas alfombrapas de yuyoquemao, de abrojo, de espadilla. Filigranas de e p3.rtillo y de helecho visten los muros de huertos encantados; sobre los alero de paja y de terrón E:e es­pacian la verbena y la sarpoleta y se desata en bucles la ace­dera; extienden lo· morales sus e pinosas ramazones á través de la verjas de mac an as; p~r los alladares de madera preciosa de caunce y de sietecuero , se entretejen la batatilla y la batata; túpenlos y refuér2a:1lo el lengüebuey y el barbasco .... tal vez Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 174 EL )IONTAKÉR para que ning .. ma vaca invasora vaya á perderse entre aquella ~ formidables vitorieras que, cual las huestes nap8leónicas, han se­pultado las mafafas, confundido los achirales, invadido hasta el cogollo lus arr gante · platanales, puesto en duda la existencia de los chiqueros, borrado las fronteras y enredado la geografía de aquello continentes. Cual la insen atez humana que paga tr~buto al lodo inmun­do, bordan las márgenes de El SajJe7'0 sauces llorones qu lo be­an; chacha frutos que le riegan sus pétalos purpúreo ; borra­cheros que le adulan con la grosería de sus perfumes y la hipér­bole de sus flores; dragos que enrojecen sus hoja por adornarlo. En las ciénagas, vestid:ts de espadaña, agitan los yarun1os su follaje de doble faz; en las hondonadas se yergue el zarro, e a palmera de la tierra fría; en los collados ostenta la flor de mayo u ríspido ramaje y su tricolor eflorescencia; descuélga e por la;; breñas d colchón de pobre; el helecho se prodiga por donde­quiera; y por allá, de trecho en trecho, como caricatura de cu ·­todia, se empina, de::~airada y grotesca, tal cual mata de gira ol. Cubre este lujo pesetero de la naturaleza un riñón atrofia­do de los And s. Sobre él á horcajadas está el pueblecito. Lo. gallinazos, esos poetas que giran en la altura, deben contem­plarlo desde allá e mo el delineamient de un alacrán. Las do callecitas de Et Alto, cur adas a ·imétricamente, son la. antenas; la plaza larguilucha, el cuerpo; la tre calles que medio arrancan de ella á lado. y lado son la pata , _ , por último, forma la cola con todo y nudo~. la llama­da Calle-abajo. De modo que la escuela iene á quedar en la ponzoña. La paja de los tech s, la paredes húmeda ó empal-adas, el humo, las telaraña , el abando­n , hacen de aquella aldea una mugre, un harapo de villorrio. El cielo que lo cobija parece de zinc lo mi - mo en invierno que en verano. Tiene la hermosura de la mise­ria, la poesía de la tristeza, la nota pintoresca del desampar : dij 'rase una gitana convertida en pueblo. Consta de muy buena tinta que El Tullido tuvo una noche toledana y que, á pesar de ello, no dejó de llamar á las cuatro de aquella mañana á la señá Vicenta, para rezar de cama á ca­ma el rosario, los padrenuestros del Carmen y los actos de fe, como tenían de costumbre. Cuando hubieron terminado, salió la buena mujer tiritando para la cocina. Y en qué apuros se vio pa­ra hacer llamarada, pues, aunque enterró muy bien la noche an­tes, el frío había penetrado la ceniza; y aquella brasa moribunda no quería re ivir. A fuerza de soplos, de pujos y de encarnizarse Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DIMITA 173 ln. ojos, obró el milagro de hacer entrar por el deber á aquella leila aterida. A poco la chocolatera de barro, acariciada por do lenguonas rojas que la lamían por los flancos, cantaba en delicia o gorgoreo, en tanto que el tiesto encaramado en las tres piedra , se e tremecía rabioso, al sentir en su abrasadas concavidades la frialdad de aquella masa que se le pegaba como una vento a; pues primero se cortar~ la cabeza eiiá Vicenta que dejar al "viejito" sin su arepa caliente al de~ayüno. ¡Y cómo S~ le enter­necía la pajarilla al buen hombre, al oír el cuchillo raspa que ra pará , y el molinillo de raíz, que ·e volvía tarumba entre aquella onda espesa y perfumada! Después de apechar e el co­co "c:ebado por dos veces" tuvo tiempo de echar una tongadita cie sueño. Que no fue tan corta que se diga, porque en mañanas co­mo é a los di cípulo t;:.rdaban n llegar, y no por dormil nes, . ino porque, á má. de la "ranchada de la leña", de que no se es-apaba ni la casa le D. Juan, lo chico ~ e entretenían en la ra­lle apo. tando á cuál "echaba má llcb!ina". Y qué bocaza las que abrían aquella criaturas para arrojar el aliento, y qu' de ri­sas y comentario cuando al ún ' eííor" asomaba á u pu rta ' iba de -pidiendo, entre bo_ tezo y e tremecimient d frí , cada bocanada que ni fumando tabaco. Vedados le e taban e tos placere á la pobrecita Pcrjuz'cia, pues Encarnación no la dejaba madrugar, por mi do de que le ataca e el ahogu í con esos frí s matinales; razón por la cual lle­gaba la última á la se i 'n de la maííana. La siete de é~ta serían cuando salió de ca a, a pirando el aroma de un enorme clavel, de ésos que por entonces ignifica­ban "amor ivo y puro", que llevaba para ob equiar al iño Dios. Ufana por demás con la ofrenda, se llegó á la escuela, dio los buenos días al Tullido, se informó de u salud-atención que nunca omitía-y estiró la flor á Cleto Villa, que, por ser el má maño o de los chicos, era el encargado de ponerla en lama­nita del r iño. Pero cuando el muchacho, después de encarama­do en un taburete, iba á verificar tan delicada operación, le gri­tó el Maestro en tono de regaño : Detente, Cleto; no le ponga eso al Niño Dios. -Por qué, Maestro ?-exclama Pc1jwicia en extremo sor­prendida. -Por qué? Porque él no recibe sino flores que vengan de manos de una niña obediente y respetosa; de unas manos pu-ras _____ .y las suyas están manchadas. -Sí, ya sé-gimió la chica, emperrándose á llorar á todo pecho.-Eso fue porque Toto _____ .ji! ji! ______ chifló ayer el corcoveo .... Yo qué culpa tengo, ah? 10 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 7G EL -Sí ti ne la culpa, í la tiene, porque u té y él se han pau­ta pa cometer falta y pa irre petar á su :Maestro. Por e o el N iiío Dio no le quiere su flor. Llévese la y vaya á la iglesia, y ai, junto al altar de mi padre San Cayetano, está el retablo de mi padre an Miguel con el Diablo á los pies .. __ Póngasela á Lucifer, que ése sí le recibe u flor. ¡Vaya pónga ela corriendo, que allá la está esperando ! Por este registro sí no había entonado el Mae tro, y los ni­iio. estaban aterrado . ¡Y qué bonito e taba diciendo e as co­a : in poner e bravo ni nada, sino como el ·urita cuando echaba la prédica ! Pajuicia, entre tanto, con la cara apoyada en un brazo, y é:te contra la pared, seguía ollozando. El Tullido suspt:nde un instante su filípica, y luégo, diri­giéndo d nuevo á la muchacha, le dice: ¿Qué es que no se mueve? No le digo que el Diablo 1' est' es­p randa? Y u t' no debe hacerlo a ruardar: la. ni.iias endi;Lbla­das, com usté, deben ir todo lo· días á hacerle la i ita. ¡ 1 o ve que él es el que las manda? -Por la Virg n, Mae trico,-grita Pe1juicia desesperada, tirándo ·e de rodilla -no me mande p' nde el Diablo, no me mande, que yo no soy endiablada .... _ ¡No me mande, no me mande. _____ ! Yo no lo vuelvo á hacer, no lo vuelvo á hacer, Mae trico de mi vida! Yo le obedezco á usté todito lo que me Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDIITAS ARIAS 177 <.liga _ _____ Yo no vuelvo á ser juguetona nt necta ______ Pé-a ueme i quiere ; déme rejo, -No, yo no le pego; no se afane. ¿Para qué le voy á pe­gar? ¿N o ve que usté no está sino pa darle gusto al Diablo? · -Al Diablo no, Mae trico-plaiíe PC1J"zticz'a.-¡Yo no lo vuelvo á hacer; no, por Dios ! Y sigue de rodillas, y de rodillas se va hacia atrás y se \·ie­ne hacia adelante, y se me a el pelo y se estriega los ojos, con­Yulsa, dese,perada. El Maestro, recordando que el Cura lo ha motejado de fal­to de entereza, sigue en su propósito, aunque se le vuelva cues­ta arriba al ver cuál se pone la muchacha. Levántese de ese suelo,-le manda en tono más s vero qu e antes-y déjes de hacer papeles. que yo no le creo. Y dirigiéndose á una muiíeca de las más gorg-ojas que se estaba acurrucadita en un rincón, le dice cariñoso: Vaya usté, mija, tráigame á u casa una florecita pal Ni-iío. -¿En casa, caso hay bonitas ?-replicó el ángel con un mohín de lá tima de lo má encantador. -Eso no le hace, mijita. Tráigame de la que haiga. Felicí ima con la distinción, corre á cumplir su cometido. Carmen, sintiendo que á su pena se agrega algo como un ultraje, y. concentrando toda su amargura, toda su humillación e n un chillido muy largo, e arra tra de hinojos ha. ta la camilla del l\'Iaestr , y, hundiendo la cara en lo t e ndidos, sigue ollo-· zando. La niña, coloradita y jadeante, torna á poco con una ro. a amarilla, de ésas que llaman de muerto, y dice: o había sino de e to que güele muy maluco. -Está muy linda,-replica El Tullido, recibiéndole aqu - lla pobre flor,-y anque no estuviera: el iño Dios la recibe con mucho agrado, porque ésta sí viene de manos puras y virtosa . T óme, Cleto ; póngasela. Dejara de ser mujer Carmen Aguirre si, á pesar de su que­branto, no hubiera levantado la cabeza para ver la flor. Tan lué­go como el Niño la tiene en su manecita, se alza la cuitada y exclama: Quíte ela, por Dios, Maestrico, que eso está muy feo y jie­de mucho. -Está muy preciosa _____ -Y el Niño no la va á güeler. Ella, entonces, se retira á su puesto á llorar en silencio su tristezas. El Tullido, como para borrar la impresión que esta e cena produjo, como para aturdirse él mismo mandó : ¡Ea, pues, muchachos, una leyenda bien sabrosa! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 17 Y la gréln chillería e arma. Cuando se iba calmando gritó, una muchacha: ¡lVIaestro, Carmela está con el ah go! Y, en efecto, Carmela parecía en lo supremo del ataque : levantaba la cabeza y abría tamaila boca para poder recpirar, dando unos acecido y produciendo unas her ezones y unos le­Yantamientos de pecho, que in piraba compa ión. i está con el mal, váyase pa la ca a-le dijo el Maestro, echando el resto de valor, porque y á se le quería figurar que se había desmedido en el castigo. J e1iuicia, hc..ciendo todo el alarde po ible de enferfDedad, se tocó con el pañolón como una iuda, no dejando fuera ino la punta de la nariz. Le pareció muy d 1 ca (J un patatús horri­ble; pero por más que lo pro ocaba y lo fingía, el patatú no ·e quiso pre ·entar, por lo cual hubo de contentar e con alir agJ.rrándo e de la pared y de la puerta : ¡estaba tan desfalle­cí a! Por h"ab r enfermado de las glándulas, dejó de asi tir l)cr­jnicio por tres días 'Í la escuela, pasad . los cuaJe compareció n ella muy sati fecho y campante. Llegada la hora de pontifi­car en la ar na, e apercibió para ello 1 monitor insigne; pero .... e pos quedos !-el Ma ·tro le dice: pa, hijo; n se mu va de su pue to . \, revolviendo la i ·ta por toda la cla ·e, ailade: Salga u té, Cl to, á en eñar en la arena. U té e. el monito r de hoy pen delante. ¿Vi te á un general cuando lo degradan? Lo que é · te pu e ­de entir e nada, comparado e n 1 que ·intió Tot I errcra. El, el hijo d . Juan, el más aliente de toda la scucla, su­plantado por e b b , por ese pobr tón de Jeto Villa. ¿ 'm o no e abría la tierra y e tragaba l do 1 itio? aía cada lágri­ma por los cach tes e Pe1izticio como arv Ja. VI ¡No hay qué hacer con el pr gre o! un ~Iiciftí artero, perseverante, que espera el momento preciso, el cuarto de hora de los pueblo , para echarles el zarpazo. Tal pensaba, más ó meno , D. Juan Herrera cuando discu­rría, que era á. toda hora, sobre el incomparabl adelanto de aquella población. Con él opinaban todos sus convecino : para ellos no parecía el progreso cosa indefinida, toda vez que habían pue to punto final al de su pueblo: de allí no e podía pasa1·, era el non pbts ultra. En realidad de verdad, aquella aldea había c o n _eguido en veinte años lo que en muchí irnos no lograra. ¡ _ué de cosas sucedidas en tan corto tiempo! El asalto fue por e. te orden: una da comercial que rompió el aislamiento de esa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DTMTT. S ARIAS Jí9 comarca; creación de escuela oficia le"; minas y finca que e n1ontaron y que, dándole valor á las tierras y ocupación á Jo~ brazos, atrajeron no pocos inmigrantes; tejares que supeditaron la paja; tapias que derogaron los bahareques; un Cabildo clw- 777tdo que echó agua y levantó pila· y, por tíltimo, una enonni­dad de u ceso, un colmo que casi deja pa mado á D. Juan y á us turulatos convecinos· una Legislatura munífica que erigió aquella parroquia en cabecera de circuito. 1 h, el Circuito!"-Y D. Juan abría aquella bc)ca, y abría aquello· jos, y abría aquellas pata . E e Ci re u ito que lle ó tán­t hombre sapientí imo , que e tableció 1 foro, que elevó el pueblo á la categoría de ciudad, que po::>tergó, que puso bajo su ¡.>lant·t aquella aldeas limítrofes tan antipática , tan aborrecida . ¡ _ué triunfos, qu' glorias! Todo allí a u mió un carácter emi­nentemente ciudadano: 1 jipijapa del Cura fue reemplazado por la teja clá.-ica, y, no contento con la vieja iglesia, no so eg_' ha. ta crear una junta é iniciar lo trabajo de un nu vo templo; las grande dama pasaron de la alpargata á la babucha de cnrd - bán; mermaron un , . inte por ciento zu cos y bayetone ; ·ta­bleci ó e zapatería· ptL ieron letreros en tr s ó cuatro tiendas· pint · ron como ocho casa ; se mpapelaron la d 1 Alcald y la de D. Juan Herrera, y tu\·ieron bomba y mtsa central; Do­íia icola. a no volvió á admitir pañal s en us balcones, e n er que Tot le había ll nado la casa de PC7juiciccitos, pu iba yá ¡Jara diez a fio que e había ca ado con armela. Tod esto era nada comparado con la in trucción: á má de la e cuela oficiales, abriéronse do colegios para hombres y para mujere , y no se oía sino "plantel de educación", por aquí, "plantel ele educación", por allá. El de eñoritas era un ueiio; hasta la ca. ad ra , y aun papanduja y que dada fueron á abrevar sus espíritu· en aquella fuente de abiduría. Estamo en ovi mbre. La ciudad se reviste de todas . u gala· para concurrir á la "fiesta suprema de la civilización." La comunidad vestida heterogéneamente al gusto de cada alumna, atraviesa la plaza, al són de La Garibaldina que tocan dos cla­rinetes, un bajo y la retumbante tambora del maestro Feliciano; precede aquel mujerío sabiondo Doña Carmela Bedoya de Pul­garín la pedagoga ilustre; síguelo la embelesada turbamulta. En la naye central están en rueda todos los taburetes del pue­blo, el gran tablero de vaqueta embetunado y la ostentosa me-a de los ''réplicas y catedráticos", paramentada con las colchas de damasco de misiá icola a. Lo más granado de la ciudad ha acudido; aun vibran los últimos bolillazos de Feliciano, cuando mi iá Cornelia toca la campanilla y dice: "Se va á dar principio al apto." I-Iace una señal con los ojos, y, de en medio de la co­munidad, sale una n1uchacha, chirriar.do los guasz"11toucs. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 o Cuán hermosa é interesante! Viste un ornamento de merino azul de cielo, escotado y de manga troncha; áurea soga de fili­grana le da tres vueltas en el cuello, le pende por delante y . e coge en una cadera con un prendedor de águila; recógele una redecilla la enorme castaña; cuatro cachumbos le cuelgan á ca­da lado; luce zarcillos de lámpara griega, y, en el copete, un ramo de flores de mano de varios colores. Qué e plendcr! E Ester Solina Herrera, la seca-leche de mi iá Nicolasa, el mimo de D. Juan. De pie, cerca á una mesa donde e . tán las plana y los dibujo . e tira en redondo la mano, ~elumbrante de pedre­rías, y dice: "Señores: El magnífico espectáculo que h o y tenéi la sa .. tisfacción d presenciar, es de la fiestas más espléndidas que e celebran en las naciones civilizadas, porque e la que hace la educación en la b lla y elegante carrera del sab e r. Pues bien, e-íiores, educad vuestra hija y ellas serán felice . ___ " Esta arenga, obra maestra del D ctor F o rero, el famo o abogado de la "ciudad", iba electrizando la muchedumbre; ma · de repente aquello no fue ya electricidad: fue el pasmo. N o ra para menos: el di curo aqu e l tenía su pa o, u e cena culmi­nante: ello fue que de pronto dice E ter o lina: ''Valdréme aquí de las palabra de María", y e po tra d e hinojo , y cruza 1 brazos, y echa toda la "Maunífica", desde e l ''eng-randece' ' ha ta e l "p o r lo ig l " . El cura c lwco /iaba / e . naba D. Juan p r disimular lo· puch e ro ; mi ·iá ic o la ·a pali 1e cía d e moci ó n ante la belleza y el abe r de u pimpoll . iguió luégo el xamen de francé . El Fi .~ cal, que era el profesor, abre un texto de Ollendorff y le dice á una niña: Bueno, señorita Tangarife , írva e U d . verte rm al franc é: la frase que yo le vaya diciend en es paiiol. Tosió y ijo: ¿Tiene U d. mied o ? La ~eñorita Tangarife, á p ar de sus rubores, pronunció muy claro: ¿ Abé bu p er? Los ojos que abrió aquella gente ____ ! A Pe 1/ztic~·a le aco-mete tal risa que no tu o más remedio que romper por donde pudo, con la boca taponada con el pañuelo, y salirse al atrio á desahogar el ataque. Tres ó cuatro viejas, contagiada , la siguen, y detrás una porción de muchachos y noveleros. El Fiscal cam­biaba de colores; D. Juan estaba en a cuas con su nuera. "La cabra iempre tira al monte", se decía el viejo, y eso que quería mucho á Pe1JÚÍcz·a; con una de esas querencias por reacción que son las más intensas. Porque fue mucho lo que se opuso al casamiento de Toto, y muchísimo más misiá Nicolasa: no podían concebir cómo san- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. un gre de Herrera y Reboyerlos fuera á mezclarse ccn la de aquella zamt>ita, hija de un borracho y de una mujer tan de todo clmái;; como Encarnación. Pero el mozo, que á cuentas debía descender de algún aragonés, metió cabeza, y, quieras que no, los españoles de us padres tu\·ieron que tragarse ''la Aguirro­na'', que decía mi iá Nicola a. l\!Ias como la muchacha no era ni11guna pintada en la pa- 7·cd, y como siempre fue de la humana condición eso de pa :u de un extremo á otro, Carmen Aguirre, e n todo su íiapangui - mo, con todo y 1 mote de Pcr_¡-"uicia, ~e les impuso al fin y al cabo con su caráct r insinuante, con su corazón bondadoso y. má que todo, con el am r á su marido y con el estricto cum­plimiento de u d beres de espo a y de madre; y á tánto al­canzó en el corazón de su. suegro , que, á pretexto de que Toto tenía que ausentarse con frecuencia, como minero que era, de­terminaron de común acuerdo traérsela á su ca a; en la que Car­men Yino á er e mo un centro que recibía, para devolverlo con creces, el cariño todo de la familia. "¡Qué matr na! "-repetía D. Juan, e te e pejo de lo op-· ti mi ta ·.-''E ha ta honita e te diantre d Per:fuicz'a /" Pero así y todo, 1 echó u buena reprimenda por la carca­jada y el de orden aquel! . : "¡Haber interrumpido con esa m n­taií rada aquella manifestación suprema d 1 progreso!" VII Víctima de él-que no hay progreso que no los haga-fue d ~de luégo el in(! liz Tullido. ;::,iempre había creído 1 pobre que con la invalidez vitalicia y sus consecuencia., lo tenía Dios má que probado. Pero cuan­do vio ubrogada ·u e cuela por las gratuitas y para él acabadas o el Gobierno; cuand pre intió el mendrugo arr jado por la ca­, ·idad y urgí' en su conciencia la idea de que era un hombre inútil, un pará ito obligado de la savia ajena, vino para aquella alma tri te el Get emaní de sus dolare . Qué amargura la de e e cáliz ina atable! La fe que hen­chía aquel corazón sencillo, se conturb' en la crisis. Ansias de tnorir le a altaron. Morir no para unirse á su Dios, sino para de­jar aquella vida miserable, onerosa á una pobre anciana que ét había envuelto y precipitado en su de gracia, y á un pueblo á quien él debía su tento, consideraciones, tal vez prestigio. Tiem­po hacía que su organi m o, anulado por el sufrimiento, para nada entraba en la dicha de vivir; tiempo hacía que aquel sér humano . e había dado cuenta y razón de que su parte animal era como un sarca.;mo de naturaleza, como una prueba inaudita de la Pro­videncia. Por e o la vida la refería toda al espíritu, al corazón. Pero he aquí que de repente) por un hecho tan común como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 182 inopinado, aquella actividad se encontró s in objeto en que em ­plearse. Con la de ·bandada de la escuela, con la lobreguez d su casa, acabóse para él ese campo que culti ar; el calor en an­tes no apreciado de afecto y de ternura que le daban sus alum ­no -hijos suyos por el e píritu. ¿Si Dios querría· tambi ' n anu­larle las facultades del alma, después de haberle anulado la d el cuerpo? ¿Si erÍ3 él uno como cadáver insepulto? ¿Si sería eso la existencia? Y Vicenta? Vicenta, la santa iejecita, en vez de un co n ­suelo en su de gracia, vino á ser para El Tullido como un re­mordimiento. Sí, porque aquella mujer, toda abnegación y ca­riño, no le apagaba la ed de ternura que le abra aba el altna e n aquel desierto de su vida. La anciana había dejado el calor del fogón y pa aba lo :;; día junto á la cama de "su iejito", remendando l . pobre · guiiiapo ó hilando los n e vado copos que le diera la ca ridad d e Encarnación. La pobre viejecilla se arrecía de frío en aqu e lla sa- .13. húmeda, donde soplaban los cierzos ce e as altura.s andinas. Solitarios como la tristeza, silencio os como la irtud, acurrucaban los do e ·po os todú el día, y e l otro, y el si ·ui e n­te. El pan e la caridad que á na ie falta en nuestras aldea. ¿quién ino PrNi~tiáa debía traerlo? En cuanto la rapaza, en m e dio d e s u a turdimiento , pud darse cu e nta de la situaci ' n e u Má. e tro ocurrió e l e e n u in ­ventiva, alir lla misma á recoger e l c o ndumio para l par d e viejecito ·. gobiada por enorme ces to, n había ca a a donde n o se llegara con u muletilla: "La limosna p'al tullidito ' ; y n e. ­ta co tumbre per e eró la muchacha ha ta ca · ars c. D ahí e n adelante, ostuvo ella misma al Tullido á u propias e xpe nsas. Hizo más: recabó d e Toto y de su suegro que le reedifica en al infeliz Maestro la' ieja casa, que yá se enía abajo . Las o racio­n s, e e hermoso regalo con que la pobreza r compen a al ric o que la socorre, la le aban á tarde y á maiiana el par de ancia­nos por su bienhechora. Sin embargo, la no talgia de niiiez, esa necesidad que arre ­cia con los ailos, que se hace apremiante en la senectud, eguía . experimentándola, sin definírsela, aquel viejo sin hijos, aquel Maestro sin discípulo .. Seguía cada vez más abrasadora, la ed de aquel desierto; ino el espejismo: soñaba despierto con los Pel'juicios, con Cleto Villa, con los gm~gojos, con la chusma de rapazuelos que antes lo nloquecieran. En ese sér, ajeno á las luchas y á los placeres de la ida, pri­vado de los goces del amor y de la paternidad, inerte, deforma­do, sin vida corpórea, el espíritu, tanto más activo cuanto obra­ba solo en aquella ruina humana, tenía que perder la noción de la realidad, del vivir, para vagar por las regiones del delirio. La Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDIITA~ AP.L\S monomanía de afecto á la niiíez, lenta, vacilante en u~1 pr:ncipio, fue acentuándo e podero a, dominante-chochez ó locura, nadie supo definirlo. Es lo cierto que aquel Niiio Jesús, á quien siempre había querido tánto y tributado el culto fen iente y tierno del cristiano J. su Dios, á su Dio que quiso humanarse en la niiíez desvalida, ino á ser para aquel loco, no una imagen, ni iquiera la repr - entación del má grande misterio de su reli:::;ión, ino una cria­tura en carne y hueso, angre de su sangre: su hijo, e:: u · unig~ni-to, Dimitas Arias. el sér más hermoso de la creación. Fue bajado d u altar y de pojado d u ropaje e m ig-nia. , para cr luégo envuelto, como en el p rtal de B lén, en lo pobres harapos de la cama del Tullido. Lo arrullaba con los cantos de las madres á sus niños, y se quedaba dormido, abra­zado á la prenda de su corazón, para de pertar, sobresaltado, con este grito: "Me lo mata! me lo mató e e Aguirre!" Vino la enseñanza: Dimitas deletreaba, Dimitas escribía en la arena, leyó después de corrida é hizo planas que ni soñadas. Locura extraña, delicada en su misma extravagancia: nunca . e le ocurrió que su hijo necesitase de alimento: nada para el cuer­po, todo para el espíritu. Vestíale á veces sus galas epi copales y le ponía en la manita, ·no la flor de otro tiempo, sino el bácu- 11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 '± 1 , que no era otro que el chuzo de macana, aqu 1 chuzo formi­dable. Entonces, Dimitas era el Obispo Gómez Plata, que venía á confirmar á todo los niños del Sitio. Con Su Jiu trísima reza­ba el rosario, y daba tiempo á que él le contesta e las avema­rías. ¡Qué dulces debían resonar en el alma de aquel loco las oraciones en boca de su hijo, ese varón preclaro de la Iglesia.! Y siempre los sobresaltos por los peligros que corría su niií.o; por 1 s asechanzas de Aguirre. La seiiá Vicenta, esa alma de Dios ocho veces bienaventu­rada, no era para acobardarse demasiado con las locuras de su marido, ni menos aún para definirlas y apreciarlas. Bien e L alcanzaba que esta chochez era harto extraiia en un hnmbre que ella había considerado iempre tan sabio y tan religioso. A í y todo, no podía menos de reír al oírle tántos disparates. La noticia de las "ideas" d 1 Maestro corrió por todo el pueblo desde d principio, y muchas personas fueron é verle, con achaque de llevarle algún socorro, para sati facer solament la groserota novelería. '' ___ .cito!"-les decía la seiiá Vicenta á los Yisitan e .-Y agregaba paso: •·EJ. iempre está di. traído, 1 po­bre Tullidito. Tan iquiera no está furio " u ando los graneles certámenes, estaba el l\1 ae:stro t mas en el apogeo de su locura. Pnjuicia iba á verlo á menudo, y sa1Ía cada vez más im­pre: i<:nada con ·u extra\·qgancias y má compadecida d su d - m en cta. VIII e acercaba la gran f, ti vi dad del orbe cnsttano, la fic ta ¡.>or ex~elencia de lo· hogare ::¡ntioqueiio : aquella que, con su idílica ncillez y anta poesía, obliga á la familia á congrcgars , atrae á los miembros ausentes, hace pagar el tributo de lágri­ma á los muertos queridos y cultiva los afectos más puros del corazón. i en la casa má pobre de e tas montaiias deja de ce­lebrar e. En nue tras aldea , los mendigos imploran, no ya el bo­cado de pan, sino la moneda para hacer en su choza lo platc s obligados de ochebuena. Y e que nuestro pueblo no ve en e - ta festividad una co:tumbre tradicional y religiosa tÍnicamente, que ve un deber ineludible de cristiano: en el fongón donde no e hace "]a nochebuena" se revuelca el Diablo, y toda h. casa que da contaminada. En la de D. Juan Herrera había comenzado el brete de de la antevíspera. Aquella cocina era un embolismo, un caos de cedazos y coladores, de pailas y de cazuelas, de trastos y de ca­charros de toda especie. Las señoras de la casa se multiplican : cuelan, ciernen, amasan, baten. Aquí chirrían los buiiuelos; allá revienta la natilla; acullá se cuaja el manjar blanco. Corre el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ] ,­.) bolillo obre la pa ta de hojuela ; el mecedor no cesa entre el h:rviente oleaje; forma copos de espuma la superficie del almí­b:-~ r; en esta piedra muelen la yuca y la arracacha; en aquélla, la canela y la nuez mo cada; en arte as y platones blanquean los que itos y las cuajada ; campan la manteca y la mantequi­lla en hojas y cacerolas; saltan los huevos en cascadas amarillas. Se sofoca ésta desmenuzando; atiza aquélla por todas parte. ; una ma.ndan, otras pid n. Los chicos todo lo hu mean, todo lo tocan, de todo se antojan, de todo comen. Cuál se ofrece pa­ra traer lo azahare , cuál para soplar la forja, cuál para aca­rrear la ajilla. Los grandes entran, indagan, alen, tornan á en­trar, tornan á salir, y, ahora bufíueh, !u' go ra pado, cuando lle­ga la hora del banquete e tá toda aquella gente más para agü.i­tas d e apio q•.1e para manjare . P er:fuicia corre con la distribución: la delicadezas y fili­granas para el Cura, para el sefíor Fi cal ; lo buñuelo ingentes para lo Zutanitas y Menganita ; la enorme batea d natilla de quesito y la cuyabrona de bufíuelo de cargazón para los pres s de 1 a cárcel; en fin, la ración para el pobre, el plato que bendi­c e la abundancia del ric . Al Tullid , como era de rigor, le r e - ervaba de todo con opulencia y largueza. T )do los afanes anticipado de la P crjuic ia eran para te­ner libre el día iguiente, á fin de fabricar, en compañía de Cle­to Villa y de algunos chico ·, el p ·e bre d e l Tullido . e ·de niña había "id una de la má a ·idua á c · ta ~ deliciosas faena , e n las que tomaban parte, especialmente para acarr ar lo s materia­le ·, casi todos lo muchachos de la e cuela, razón por la cual el tal pe cbre era clásico en el pueblo. P erjuicz·a no dejó ni un año de ayudar en la empresa, . á pesar de sus obligaciones de señora ele casa y de madre de famiiia. Flla y Cleto se proponían aquel año hacer una maravilla; y no sólo por sentimiento de piedad y por di er ión, ino por­que ambos á dos habían mandado la novena al Niii.o, para que le quitara al Tullido "las ideas." Desde la siete de la noche, la casa del Tullido era un her­videro con la gente que entraba y que salía. ¡Nunca en el pueblo se vio prodigio como aqu '1! Ocupa to­do el testero de los santos La puerta del cuarto de señá Vicen­ta quedó ca i cegada, con sólo una abertura por donde la vie­jecita podía pasar de lado raspándose y magullándose. Hasta el vértice de aquella pajiza techumbre llegan las guadua que se cruzan en arcos ojivales; más abajo se entrelazan los chus­que , formando tupida, erizada bóveda de verdura; cuelgan de las vigas racimos dorados de plátano guineo, gajos descon1una­les y artificiosos de naranjas y enormes ramos de espigas rojas de cardo y de flor de u vito; ringleras de palomas de cuerpo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 'G e ra negra y de cola y alas de papel plegad· nico medio abierto, se mecen al extremo de hebra sutile ; la naranjuela, ese recurso decorativo de tierra fría, se columpia en gargantillas desde las vigas, pende en festones por las pare­de . se apiña en mazorcas sobre lct. tabla de los :=;antos. y en to­da partes alegra con u púrpura y su ter ura metálica; decora el nicho de mi pacire San Roque grandioso arco de gén ro bb.n­cn, abullonado en bomba regulares, separadas por létzadas de madejas de lana de lo colores más e cand:tlosos; la Virgen de Bal van era. la de la Cueva, todos lo santos. quedan sepultado. hajo d tapiz e pe o d colchón de pobre y colchón de rico, y obre él r ·alta o tentoso un zodíaco de amarilla flores de muerto. Bajo e te. olio, un terruño antioqueño de aspereza . de escarpas prodigio a . En la cumbre de un picacho e y r 0 ue, cual i fu ra la apoteo i de nue tra democracia, una negra gi­gante ca de cera con tamaña batea de buñuelos en la cabeza. Búrl~ e con olímpica sonri a de una ciudad liliputien e que le queda al frente, en el borde de ertigino o precipicio: e. Bel 'n de J udá. ~ us 1nagnífico palacio· de cartón recortado, us gran­dio as ba ílica de tabla de pino e 1 antojan monum nto le­\ 'antado al m n. truo de la tiranía y al mito tenebro o del fana­ti ·mo. Por la. garganta , por lo de filaderos, por las hondona­< ias se apelmaza el capote e lor de ro ·a. 1 d erdor pálido; los líquenes blanc que mejan e ponja , lo mechone de musgo >· curo y afelpado, la or ja y la barba de palo. Plumaje de gua­camaya _ de cardenal, de toche y de gallo · de monte alfombran lo. ribazo y e torna Jan en la · pl~ ndi nte . l:n la ba e fr o ntal de la obra de Cleto Villa y de P crjuicia . entretej n hel hos, cardo , parásita y todo lo prodigio · de nue tra !va . n l centro, el anta antórum: un udad c ro le junco por t echu¡;nbre; 1 or columna. , do popo. forrados en el mi mo pap 1 que tapiza la ala de D. Juan ; á lado y lado, como guardiane del r cinto, senda reyes de e pada recortados primoro amente por la fina tijera de Pctjnicia; detrá de ello , do caracoles marino , orna­to de las mesas de mi iá icola a; un paiiuelo de eda Yerde y e la el mi ·terio. En candeleros de barr di · per ·o acá y allá; en alcayatas el a acla á la pared e , en tres araüones de pal que cuelgan de la viga , arde como una glori~ todo el sebo que la­bró 1--:ncarnación . Todo era allí alegría y bullicio. Sólo El Tullido pennanecía indiferente en ta función que él mismo había moti ado. Re­ca tado en su camilla que o tentaba las galas de renovación es­trechaba en us brazos, en n1Ístico c:ilencio, á su Dimitas. Los pesebrista · , ntre tanto, se hallaban en mil apuro y creteo . Con ultada la seiíá Vicenta, les dijo: " N o tienen pa qué: él no lo afloja. Si no consiguen otro, e pierde e te pesebre tan precioso. Ni e lo pr pongan porque . e enfada.' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DDHTAS ARIAS Esto que tal oye la Pcrjuicia, llama á Clcto Villa "á pala­bra y perdón", y salen ambos muy apurados calle arriba. ¡Con­~ eguir niiio en noche como aquélla? Un milagro! Y aquí ele los recursos de Pe1~juicia. La que inventó el mataculín en redondo y el botadit?, mal podría desmentirse en esta circunstancia su­prema. Fué. e á s.u despensa, hizo bajar una de las tun~gas de maíz que colgaban de una viga, y luégo, con la mejor mazorca · algunos trapajos viejos. formó un muñeco: cátate á Dimitac;. Llegóse á poco al lugar del conflicto, sentóse junto á la camilla y principió á hacerle mil carantoñas y zalamerías á su Maestro. Cuando meno lo pensó Cleto Villa. Pajuicia le n1et.ía por de­bajo de la ruana al Dimitas verdadero, en tanto que, volviéndo- ·e al Tullido, le decía con mucho cariiio: No vaya á destapar á Dimitas, que puede darle ceguera con tánto velerío. -Aquí lo tei1go empuñao en el rincón-murmuró el pobre loco con trasporte, estrechando la mazorca. A poco principiaron la novena. Mucho hubiera gozado el l\1aestro con la lc)'cnda de Pc7J"uicia: aquel t no gemebundo y atragantado, la voce di paratadas, el irrespeto á los signos d puntuación. hacían de aquella novena, leída con tánto fervor, una ó m í. s letra3, en cada caso. -¿E · de ir, que, despué de cada letra alida, se cambia el puesto de las do· que iguen ó de tre ·? -Precisam ente. -Pue .~ yo no . oy tan bolonio como Ud. piensa, para pon r-me á bregar un a co a que no sale. Me acuerdo que con las diez cartas, poniend o el a , do , tres, cuatro ______ con carta de por medio, lograba sacar hasta el cinco, y despu 's se me enr daba todo. ¡Calcule cómo ería aquel 7'C'uoltijo, cambiando tre ó cua-tro letra en dieci éis ó veinte ______ ! ¡D~ mí no se burla U el! - guarde, amigo; no la tome por donde quema. Voy á mo trarle que sí . ale en un caso, para que Ud. bregue otro. Coja veinte papelitos y escriba en cada uno una letra de las que voy á ponerle; luégo la acomoda sobre la palma de la ma­no, con la cara en que esté la letra vuelta hacia arriba, poniendo la letras en e te orden, de abajo hacia arriba: TIE _ ZGOAAUUNÑFVEOLE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 ?uelve Ud. el montón de abajo á arriba, de modo qu que­cien las letras hacia abajo, y vaya sacando y ac0modando letras así: 1? Sale la letra de arriba _________________________ -1 2? La que sigue arriba pasa debajo del montón. 3? Saque la letra que quedó arriba _________________ 1"'1 4? La letra que sigue arriba pasa debajo. 5? epare y acomode la letra que sigue arriba ------- z 6? Letra de arriba pasa abajo. 7? ale la que sigue arriba ________________________ en 8? Letra de arriba pasa abajo. 9? ale la que quedó arriba _______________________ l> 1 o? Letra de arriba pasa abajo. 1 r? ale la que quedó arriba __________ . ____________ e:: 1 2'? Letra de arriba pasa abajo. 13? ale la que que 26? Letra de arriba pasa abajo. 27? Sale la que quedó arriba _______________________ :Z! 28? Letra de arriba pasa abajo. 29? Sale la que quedó arriba _______________________ e 30? Letra de arriba pasa abajo. 3 1? Sale la que quedó arriba _______________________ :z 32? Letra de arriba pasa abajo. 3 3? Sale la que quedó arriba _______________________ e:: 34? Letra de arriba pasa abajo. 35? Sale la que quedó arriba _______ . __ . ____________ ITI 36? Letra de arriba pasa abajo. 37? Sale la que quedó arriba _______________________ < 38? Sale la última. __ . _ .. _. _____ .. __ . _ .. _ . ___ . ____ Q Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • "RO:\fPE-CABEZA ' PARA N'OCHEBUENA 191 -Hombre! muchas gracia ! Que lo tenga Ud. muy dicho­so! Pero no ha salido sino con cambio de vna letra. Muestre un ca o de más l etras cambiadas. -Escriba letras en los papelitos y colóquelas, como la vez anterior, en este orden : MEAAANMLNGIEDODU Voltée el montón como antes, y aya sacando y acomo­dando letras, así: ~~ Letra de arriba, que sale _____________ .. _ . ______ ;: 2~ Pasar, una tra otra, tres letras de arriba á abajo. 3~ acar letra de arriba ____________ ...... _ . ______ )> 4~ Cambio de letras, una tras otra, de arriba á abajo. s<:> acar letra que sigue arriba ______ . _ .... _ . ______ :z 6 ale letra que sigue arriba ______ . _ ........ __ .. _ ITI 10 16 26~ Cambio de letras. 27«? Sale letra que sigue arriba . _ .. ___ .. _ . _ . _ . _ ..... r- 28~ Cambio de letras. 29~ Sale letra que sigue arriba _______ . _ ...... ______ e 30«? Sale la última ______ .. _ . ________ . _ .. ___ . __ .. - . e -¡N o! qué cuento de aguinaldo ! Si y á pasó el tiempo, y entre hombres no vale. 12 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -Y ¿qué culpa tengo yo de que e te Jl1onta77és i\ a tras- 7lXItado, sacando cada mes el ntímero del anterior? Mi ''Rompe­Cabezas" fue arreglado en tiempo oportuno, y no le perdono á Ud. mi aguinaldo. i quiere empatar las albricia-=> con la Em­presa de El .!VfontaJJés, se le ofrece pagárselas en una suscriciÓll por un ailo, ca o' que Ud. logre encontrar los anteojos, digo, si a1•crigua )' c1l'uÍa primero que nadie una solución correcta del "Rompe- Cabc:::as." -¿Es decir que hay que explicar cómo se acomodan la letras para formar cualquier palabra ó frase, con los cambios que se le antoje á U d. seiialar? -Sí seilor. E e es el problemita cuya solución le permiti­rá á Ud. entretener á sus chicos buenos ratos, con tal que, yá sa­be Ud. __ .! lo de la viejecita! Porque si Ud. no busca de cierto modo, aunque le ponga m á ecuaciones que las que en eíían 1 s Ejercicios de Algcbra de los Hermanos Cristianos ¡no gana las albricias! 17, Diciembre, 97· ]. M. E. (li\lPRE. JO · E: PERSO ,r LÍ."DL\.") UA'L llamarásc e ta Res eíía porqnc sí: pues. n1al ntado, medio mes hará que nació la precedente. "\: i en .-_,,,,3o., .. , .. " runo completo apuradamentc ocurr n cosas para llenar ; dos párrafo , que será en una mitad! Pero la má negra e. que e ta vez ·í han ocurrido, y desgraciadament , no para 1 pobre J'rólogus. Que lo suce os-frutos má ó menos maduro y dulce que el árbol del tiempo deja caer-aho­ra cayeron al otro ladu de la valla con que me encierran, al la­d o político. Y de de aquí, hecha la boca un agua, los veo, pro~ vocatÍ\'O y tentadores. Los hay de todas layas: de los que ha­e n reír y de los que hacen llorar, de los que indignan y de los que dan lástima. Pero ¡ay! e a puerta, la de la política, me la tienen vedada, que-y bien me lo é yo-suele ser ella la de la c~rcel, y detrá de ella suelen hallarse-flaco hallazgo-las mul­tas y la· suspensiones. Si el me de Noviembre se lo llevaron de claro en claro los certámene , lo que va de Diciembre io han monopolizado las elec- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 193 ciones, que venido á ver son también un certamen, "una exhibi­ción", que dijo el otro, "de caracteres y fuerzas morale '', y de algunas que no lo son, agregaría yo, si me atreviese. Y bien que hace ya doce días que las elecciones pasaron, parece que no han acabado todavía, como que "el drama empieza cuando acaba el drama"; y aunque ya se presume quiénes han sido los llamado , a venturd sería apostar sobre quiénes sean los escogidos. Al pú­blico se le tiene, entre tanto, en una espectativa tan tirante que apenas si lo deja respirar. Una cosa sí he creído ver: como· que los partidos-todos ello , es lo curioso-no están completamente sati fechas de í . mismos, de su conducta ni de su situación; algunos como que dirigen miradas codiciosas á candidatos del cercado ajeno. ____ _ ¿Será que ha habido en todos falta de franqueza? ¿Empezar .in á arrepentí rse?. __ . (*) Pero ¡hola! Prólogus, ¿por dónde te e ~ tá entrando? Pára, pára. Cúrate en salud, y cúrate por la ho­tneovatía: para evitar suspensiones, suspende. Jurado había no hablarles más de certámenes, y ahora e fuerza que hable otra vez, para sub anar un olvid , que no lo fue. Pen ámo poder conseguir y publicar el magnífico discur o que en la oiemne distribución de premios de la Univ rsidad­la llamo a í para qu me entiendan-pronunció D. Gregario Pérez-por de g-racia, la pícara suerte y los compromi o no lo han querido.-Y como no habría sido bien visto, tal vez, que la emprendiese El Montailés á elogios con los de la casa· ni ha­bría sido corriente que pieza de tal mérito se mencionase á se­cas, sin decir siquiera cuántos aplausos había arranc~do y mere­cía, me callé. Pero hoy, ya que, al menos por lo pronto, no po­dremos ofrecerla á los lectores, sí puedo con toda llaneza felici­tar al joven profesor por la espléndida producción, que fue-co­mo era de razón esperarlo-la nota suprema de las fiestas de educación que llenaron todo el mes pasado. La belleza artística de la forma no le va en zaga á la solidez de la doctrina, ni á la intención beneficiente y patriótica. Entre las reformas que apun­tó para nuestro sistema de educación hay una que recojo aquí, para que él mismo y cuantos puedan tener alguna influencia en el asunto, la ton1en bajo su amparo y no desistan hasta verla implantada: la autonomía universitaria. Que se declare á la Universidad mayor de edad. Nadie mejor que ella misma puede (") Los ucesos acaecidos en e tos últimos días dan un extraño sabor de profe­sía á lo que, cuando esto escribía, pensaba yo y no podía decir. Ahora seguirá, es de cajón, una concentraci.Sn contra el enemigo común. Falta saber quién es él ..••.. Diciembre -zo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1D4 saber lo que nece ita. Qu~e los g-raduado., que á ella deb n lo que son, y los profesores, á quienes ella debe lo que es, teng-an influencia decisiva en su dirección. Que se la redima d 1 lodazal miserable de la política y se la asiente sobre el terreno firme de la ciencia y del cariño noblemente orgulloso. Que no sea yá máqu!­na para hacer partidarios, y sí lugar de disciplina de verdadero hombres, de verdaderos ciudadanos. ¡Ah! aunque no fuera sino por haber tenido el bello valor de pedir e o en circunstancia tan ·olemne; de haber invocado la alma matcr allí, donde ella d - biera ser y de donde se la ha desterrado, merecería el di curso ele Pérez todos nuestro aplausos. Y és_te, ya lo dije, e apenas uno de sus méritos. * * * Perji!t.·s ha bautizado el ing .... nioso Julio de Frant-i ~ co einti­cinco onctos en que se propu o-y lo logró-retratar otros tan­to. tipos bogotano . La galería resultó sobre manera int r :ante y curiosa. Merece guardar e. Pero i como colección pictórica e. obra meritoria, como poe ía se me ti gura un p cado. Un •·pecado de angre fría" hubiéralo llamado 1' bbé Moigno, si '1 s metiera en estas lit raturas. Pu s qué ¿será lícito en sana 1 ·ía-si hay po ía sana--e coger fría y deliberadamente, con alevo ía y pren editación, veinticinco títulos-nombres de gre­mios y categ ría -y e petarle á cada cual u onet . plicatiYo ( veinticinc sonetos, como quien nada dice)? ó; é a, m á · ue atre ida, e empre a de cabellada, en que no podría ·a-lir airoso, y que . ' lo puede nacer n mente nimia y prolijas, q u 1 método ha llegado á tiranizar-ca z"teras, que diríam · p r acá en Antioquia.- Y no puede intentarse impunemente. ¿ _ué mucho, pu s, qu de lo einticinco sonetos de d l ... ~ranci - co haya ba tantes que como poesía son meramente mediocre , y no falten vario que 11 gan á malos? nte demos racia al instinto poético de Julio -que í e poeta-que logró, á pe. ar de la camisa de fuerza que le impu o la convención-esto no es po­lítica- producir unos cuant s sonetos que son de eras bueno , como La Criada antafcreila, El Embolador, La India, El Co­brador (que es muy bueno) y otros. Ca tigo má o-ra e merecía el poeta pecador: que todos los anetos le resultaran pésimos. Pue fue el suyo pecado mortal contra la sinceridad y la espon­taneidad, fuente única de la belleza artí tica. Y no es que yo crea en la inspiraáón como en co a aparte y maravillo a, oplo sobrenatural é irre. istible-divillzts ajjlat?ts-que arroba los sen­tidos y arra tra la imaginación. Nó; yo estoy por creer que la facultad poética no sea más que una predisposición mor­bosa á la asociación de ideas-principio de locura.- Pero sí Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 193 ~reo que ella tiene us fuero , aunque no sea sino como enferme­dad. Y que no s lícito á nadie-y menos al que de veras la padece, al que es poeta-ni fingirla, ni pro ocarla; o pena de que no lo crean enfermo. · Siguen los autore , muy amables, enviando á El llfontaités ·us produccione , y yo sigo con la mejor intención de decir uno. cuantos disparates de lo que co echo, sobre cada una de ellas. Pero como es la intención, en e te caso, mayor que el tiempo y el espacio-aunque parezca esto una herejía científica-e decir rnayor que el tiempo que á mí me sobra y que el espacio que tne dan, me contentaré hoy, y suplico á los mentados autores que se contenten tambi 'n, con mencionar apenas los títulos de las obras recibidas. H3.n llegado, pues, por acá los B7~oclta­:: os de D. Camilo Botero Guerra, el Estudio sob7"e el Ré­< riuzen de los Bienes eJz. el Matrimonio, por D. Julio Echavarría, hifonne y Documentos relati-vos al Ferrocarril de A ntioquia, por mucho autores, á 1 que parece, y ____ se me han perdido en la memoria lo títulos de la otras obras; pero ni la pér ida e tan grande que no echemo á llorar por lla, ni tan irreparable, que ya tcndr' yo cuidad de a egurar y pre entar á los lectores los título rebeld tan pronto como logre ponerles encima los ojos. Y ya que habl d que e recibe, voy á decir algo obre lo que n e recibe. Y ste parrafill el único del cual tengo cert za que ha de llegar á dcJnde lo enderezo. Va él encaminado á ciert administradores de correo tan aficionado á la lectura -ca i pong buena-que seguramente habrán de leer e e to que estoy escribiendo, por más que ni sean suscritor al perió­dico ni entre sus amista les cuenten á nadie que lo sea. óm logran hacerlo, ya e presume, y da ver vergüenza d cirio. Al ·efior Admini · trador General de Correos toca poner coto á esta de medidas aficiones literarias de sus subalterno , que de e ta manera dejan sus deberes sin cumplir, á los suscr.itores de El Montai!és in el número que tienen pagado y al pobre Agente ·in crédito. Pero si no ha de ser po ible la cura de esto alar­mantes casos de "cleptomanía literaria" de nueva clase, manden los señores admini tradores de correos aficionados á la lectura más que barata sus nombres á la Agencia General del periódi­co, y se les servirá oportunamente su suscrición, con tal de que no toquen las ajenas _____ _ "Esto no lo digo yo Ni lo pienso, por supuesto, Esto me lo dijo Ernesto Cuando el lance me contó." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 196 Ya es fuerza que acabe. ¿No me dejé decir cuando em­pecé que é te era un mes sin sucesos, como no fueran político ? ¿Pues cómo pude olvidar que ayer fue día de agu-inaldos,· que la del viernes será uoclze-buena / que estamos en Diciembre el mes de la alegría y de la infancia, cuando vuelve á nacer el Dios-niño ; cuando todos los rostros y todas las almas se desa­rrugan y refrescan; cuando, por tornarnos todos un poquito co­mo ni.iíos, nos toca-siquiera por una hora-nuestro caclúto de reino de los cielos; cuando hasta la misma indigesta y estirarla ·'buena sociedad'' de la Villa se echa á correr y triscar por e os campos de ioc:, y olvidada del ridículo y del qué dirán, se com­porta como cualquier hijo de vecino y hasta se divierte en gran­de. Estos on los días en que ni páran los coche , ni reposan lo. caballos, ni los hombres se preocupan ______ E tamos en Di-ciembre. y yo lo había olvidado! Miren si e taré dejado de la mano de Dios! Pero ¡ay! si para mí no llegó esta ez el tiempo bueno de la Nochebuena, que sí llegue para todos los que me han leído ó hayan de leerme. Eso deseo. ¡Ea, pues! lector, suelta el cua­derno; déjate 1 ctura , y haz co a de má pro echo : que é - te e tiempo de viYir y no de leer. Anda; que ya bandola~ y guitarras hacen reír el aire; que hogueras y luces de Bengala lo enrojecen d contento; que cohete cr pitante lo hacen gritar de entusia mo, y el con tante clamoreo alado de la campana · acaba de cnlvq uecerlo. Anda; que ya los buiiuelos . tallan en la cazuela y perfuman la casa, y la natilla te espera temblor ·a . Vé; que a e to día de música y de luz y de gozo no hay . i­no niños que gritan y corren alborozados, y mujere que onríen resplandeciente de placer, y hombres que, á fuerza de r gocijo y cordialidad casi hacen olvidar lo que son. _ .. y recuerdos que o­llozan en lo hondo de la alma . V éte, lector, con lo~ que gozan y d 'jame solo. Andate á almacenar recuerdos dulce , que más tar­de serán acíbar, ó á paladear con amarga fruición lo que yá guardaste. Y olvídate por completo de este pobrecillo Prólogu , que, con sus compañeros, te desea muy dichosas pascua y un alío nuevo aun más feliz. _ ..... . Diciembre, r 7 de I 897. PRÓLOGU ·. ERRATAS De muchas con que han salido lo cuentos de D. Tomá Carra quilla, publica­dos en esta Re is ta, no e re ponsable el autor, que para nada ha intervenido en la corrección de la prueba . Corríja e en ·te número la siguiente, que no e la única: en la página 173, línea 37~ dice: mozaico s, léa e mosaicos . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Montañés: revista de literatura, artes y ciencias - N. 4

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El Montañés: revista de literatura, artes y ciencias - N. 6

Por: | Fecha: 1898

REP '·BLI .A DE COLO:\IBL-\..-DEPATITA:\fENTO DE AXTIOQ ·r Revista de Literatura, Art s y Ciencia ~ DlltECTOU. ®abri:el liaforrr. AÑO l. Medellín, Febrero de 1898. Número 6. e.·tranjero que en el primer tercio del pre­sente iglo vinieron al territorio de lo que hoy con ·rituy ~ 1.'7\\~'l'l~la República de Colombia, y se establecieron en él, po­ ·· cos hay tan dignos de honorífica mención, por la hono­~ rabilidad de u conducta, a í como por u talento , . a-ber y ervicio , como el eñor CARL SEGI.'::\1 . rDo DE GREIFF. Su nombre Y. el del ilustrado caballero inglé Sr. Tyrcll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONTAXÉS l\Ioore, figurarán siempre con honra en la hi toria del progre o material de ntioquia, y, con letra de oro, en los anales de la minería en este Departamento. Si los autores de c-Jmbinaciones políticas, los presuntos h é­roes de hazailas militares, y aun los que usurpan el nombre de estadistas, cuentan de ordinario con biógrafos int r sados ó gra­tuito , má ó menos entusiasta y no poco embu tero , e nece-ario que lo patriarcas de la propagación de útile. conocimien­to , los bienhechores del progreso indu;,tría1, no qu eden ig­norados. . Ya que plum1. mejor tajada, y, sobre todo, más autorizada que la nuéstra, no ha consagrado algunas páginas á h. memori a de Don CARLO.' SE ;rs~1U~ DOnE GRETFF, procuremos subsa­nar, siqt•iera n parte, sa falta ó inadvertencia e nuestro· e - critores. Por fortuna, no servirá admirablemente para nuestro intento la autobiografía del person:1je, concerniente á la primera época de su vida, ha ta su venida á la entonce Pro\·incia d .r'\ntioq uia, en 1826. un h mbre del mérito intelectual y moral de D. e \RL O."' debió aparecer n la . ociedad de aquel tiempo, n medio d las montañas de ntioquia, cuando llegó pobre y descon ciclo, co­mo precioso diamante arroj:1.do t-n vasto arenal. Para los pocos que alcanzaron á conocer al modesto extranjero y á valorarle :egún sus aptitud e. y noble cualidade , dcbi' re. entarse como dón ine. timable que la Divina Pr videncia enYiaba para que e opera e con eficacia en la la'.>or del progreso científico e in­du. trial de nue tra querida nti quia. L. F \~fiLIA DE GJ>ETFF. En el "árbol gen alógico de la familia 'l'07t Grciff, de ue-cia ', copiado -por D. .\RLO. y autorizado con u tirma, l T 5 de Abril de I 6r, s encu ntra la nota 1~, que dice: ''La fami­lia de Greiff e. oriunda de· ilesia, en donde durante vario. i­glos fue distinguida por e:; u entero y grande patrioti mo: varios ele sus mi mbro sirvieron en las guerras de Gusta o Adolfo 1 Grande, Carlos Gu ta o y Carlos XII. Ernesto Bogi. lao \ on Greiff vino de l omerania á Su cía, y su hijo icolás Juan von Greiff, Barón del Imperio, fue introducido en la orden de los nobles (riddarhuset) el ailo de I 719. La familia con erva acta bajo el número 1,547, con repre entación en la Dieta Nacional. El oficio de la armas ha ido el preferido de todo los miem­bro de e ta familia; pero la mayor parte, aunque jóvene , ha dejado el servicio (militar), dedicándose á la agricultura, tan · pronto como han terminado las guerras." 2~ ] uan Luis Bogislaus von Greiff (padre de nue tro D . CARLOS) "fue militar como los demás, é hizo las guerra de r 78 ) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. D J ~ CARL .. .' EGIS::\ICKDO DE GREIF'F ~37 á I 790, contra Ru ia; I 808, contra la misma; I 814, contra N - ruega, á cuya ocupación contribuyó poderosamente, auxiliando con su valor y pericia á. u jefe y amigo íntimo el Mari cal Con­de von E sen. Lo que le dará derecho á la gratitud eterna de u patria, es la noble parte que tomó en la revolución de I 809, cuando capturó al rey Gustavo Adolfo, sin auxilio de persona alguna y en medio de miles de per onas de opiniones dudo a . Fue herido por el Rey, quien despué , en su Memorias, concede á Greiff el honor de haber salvado al Rey su vida, al paí de la anarquía y de la guerrd. civil. Juan Luis Bogi laus von Greiff, tenía fama europea como cazador· ha publicado varia obras ·obre montería. Como agricultor, maquini ta y en el cultivo de bosque fue muy apreciado." D 1 árbol genealó ic aparece el ~iguiente orden de u­ce ión: "a) Erne to Bogi laus von Greiff, Camarero Ducal n P - meranta, Coronel de Re imiento, padre de b) Nicolá. Juan von Gr iff, Coronel de la Guardia ... oblc, padre de e) Gusta o Juan von Gr iff, l\'Iay r de U pl. a ' con la Bar nc · a Catalina Eleonora Tagen hold. sto fueron pa re de d) .ru tav Juan \·on Greiff, Capitán aballero de la Espa­da, nacido en 17 r , muert en I 7( 7· Del matrim nio d é ·t on Catalina Lovi a v n Poli, nacier n: e) 1 ~l Cario .n.1 .:ta vo, Coronel de Coracer s de la ruardia, Caballero de la Espada, ~ Itero; 2? Juan Luí· Bogislau · von Greiff nació el 30 de Enero de 17 57 y muri , el 24 de iciembre. de I 28. Fue Capitán de I I ú are de la uardia, de pués Coronel, luég Monter Mayor, aballero de la E pada. a ó el 26 de Junio de 1787 con María l\Iargarita omp, que nací ' 1 25 de Marzo de I 766 y murió en Junio de I o6. Esta eñora era hija de Zacarías Pomp, pro­pietario de mina (nacid en 1725 y muerto en 1791); y de su e posa Ana 1Iaría Tern ten (nacida en I 72. y muerta en I 767). E to · (] uan Luí Bogi. laus von Greiff y l\1aría ::\Iargarita Pomp) fueron lo padre de f) CARL . SEGr:~ru ... ·u TP ~IHOLT vo .T GREIFF, qu~ nació en la hacienda de Abylund, perteneciente á su padre (en la Provincia de Westmanland, Reino de uecia), el 1? de Enero de I 793· Hizo sus e tu dio , primero en la casa paterna, de pu 's en la U ni ver idad de U p ala y en el Colegio l\1ilitar de Carlbug. Entró en I 809 como Alférez en la Guardia; en I 8 I I, como Te­niente en el Regim1iento de línea número 2 5, y en e á no elegir ningún príncipe cuyas relacione política · pudieran tener influencia ohre la uerte de la patria, sino más bien un particular extranjero que, no teniendo relaciones dentro y fuera del paí., pudiera enteramente con. agrar e al hien del E ·tado, por obligación y por gratitud. Su con ejo fué acloptaclo, y se eligió unánimemente al príncipe de Pontecorvo (Bernadotte), ~Jari cal ele Francia, á la azón en de gracia con apoleón por cau ·a ele su genio franco, por republicano y por di cordia · anti­gua , ele de el e tablecimiento del Con ulado en Francia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2-!G EL 1\IOXTA:ÑÉ nac10n, y el Reino de Noruega, que en aquel tiempo pertenecía al más fiel de los aliados de Napoleón, al rey de Dinamarca, lo que, en lugar de seducirnos, puso más en claro su mala fe. "El aii.o de 18 I 2, llevó Napoleón á Ru. ia el más numeroso ejército que se haya visto en Europa desde el tiempo de lo godos, hunos y vándalos. Era escogido en todas las poblacio­ne., desde el Niemen ha ta los Pirineo , y capitaneado por hom­bres cuyo talentos y valor los harán inmortales. Aliados nos­otros de la Rusia, abrímos la primera campaii.a contra Dinamar­r. a, nuestra vecin3., pero luégo los rápidos progres s de Napoleón en Rusia [1812], hicieron necesario que nos acercásemos al tea­tro de la guerra general, y pasámo á Alemania, dbnde en po­cos días reconquistamos á la Pomerania. rapoleón al mi mo tiempo s.ufrió reveses en Rusia. Su bello ejército vencedor fue víctima del clima y de la presunción de u jefe. Napoleón había esperado que, en batiendo los ejércitos rusos, conseguiría una paz pronta y ventajosa, ó que, al meno , tendría buenos cuarteles de invierno en los hermoso países del ur de Ru ia, pero todo fue calculado par;-L su destrucción. Los ejércitos rusos fueron batidos, y en su retirada destruyeron cuanto pudiera servir á us vencedor s. Al mismo tiempo huyeron á los d iertos pue­blos enteros; y las hordas de cosaco , ba quero , calmuco. y demás bárbaros a iáticos, destruyeron todos los convoyes d d eres y municiones perteneciente al ej 'rcito francés. Sin en­trar jamá en combate formal, hicieron un dafio increíble á sus enemigo , p r iguiendo y asesinando Mayor General, entonce ya Embajador en Inglaterra, n la cual me proponía que viniera á América por dos año como (1) EL año I8IJ , me mandaron á so tener la retirada de alguna livi · ione dd ejérctto n Landoff, con una compañía que mandaba, y yo lo verifiqué contra fut:r­za in comparahlt>mente superiores. Fuí herid , perdí más de la mitad de mi tPJpa en una defen a de ·e perada de más de cuatro hora. , y alvé de e ta manera un par­que con ·iderable para un ejército ele más de 2o,ooo hombre . 1e mencionaron con el mayor l gio en el parte ¡ue e dio al Rey. Mi. tre · oficiales ubalternos fueron condecorados y ?remiado ·, y no hubo nada para mí, que tenía todo el mérito. 'n el a alto de essau, fuí el primero que entró por un fuerte incendiado y derribando la puerta de la ciudad á hachazo . Me nombraron honoríficamente en el parte, pero nada má: . Lo mismo ucedió en los asalto de Luibec y Julier , y en las batallas del Gro berón y de aner. itz, donde fuí herido de nuevo, in dejar de combatir ha ta el término de la guerra. Siete mese estuve in de can o en la avanzadas del Ejército y teniendo, algnna vece , bajo mi mando 500 ó 6oo hombre . De pué. de hecha la paz, me llevó el Jefe del Estado Mayor á la presencia del Rey, y le instó para que me premiara mis servkio , lo que e habría verificado, sino hubiera yo -por parecerme yá muy tarde, y para que ninguno o pecha e que yo mi mo solici­taba di tincione -declarado que no aceptaba nada de e o, lo que e con ideró con.o una terquedad y lo mole · tó grandemente conmigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 230 ingeniero en la sociedad de minas de B. mith y Cía. con $ 3.000 de sueldo anual y gastos de viaje de Yenida y regreso. Me determiné á aceptar en el momento; y mi e posa, que presen­tía como yo los muchos lances desagradables á que me exponía quedándome en Suecia, se decidió á venirse conmigo y me ayu­dó á decidir á mi padre y á mi suegro, que de ninguna manera que rían consentí r en tal viaje. · Mis compañero s de armas hicie­ron esfuerzos por detenerme; pero como no fue posible hacerme cambiar de resolución, me comprometieron :~ que no pidiera li­cencia absoluta. como pensaba. Fuí á la Capital, y p e dí al Rey personalmente mi licencia sin condición ninguna; me la conce­dió por el tiempo que quisiera y dejándome el goce d mis suel­dos íntegros, los que se me cubrieron fielmente ha ·taqu e s olici­té mi licencia ab~ol uta, con derecho de \ olver á entrar al ervi­cio con la misma antigüedad cuando quisiera, lo c ual también se me concedió. ••Tuve una entrevista privada con el Príncipe, e l cual no du­daba de que mi viaje fuera el fruto de un justo r entimi e nto; y por lo mismo, pintóme mi empre a como una calaverada y me prometió una pronta reparación de mi fortuna, e n la única con­dición de que fuera un poco más moderado. Titube ' p o r algun os momentos, pero yá 1 abía dicho que me e .· patriaba. Hice publi­car en la Gaceta del Gobierno que pen aba dejar el país d e ntro de cuatro meses para que si alguno tenía qu eja e ntra mí ' im­pedimento qu opon e r, lo manifes tara en ti mpo. "Había gozado iempre de buenos sueld o s, t e nía mu y po o gas to y había reunido una libre ría e - cogida n la c ie n c ia . qu e tenían alguna combinación con el arte militar. La vendí y con e to y otros recur os co teé mi viaje y compré una porción de efectos para la casa de Gold ·mith, lo cuale fueron embargados más tarde por el Gobit:rno de Colombia. Gold mith me ofreció dinero antes de mi salida, el cual no qui e admitir, má por no demostrar ninguna necesidad, que por otra cau a. Me hicieron propuestas para compañías de comercio, y no la admití, por no sE.r ésta profesión conforme con mi genio y porque consideraba mi viaje como un pa eo, del cual pensaba regresar á mi país con más experiencia que dinero. A haber aceptado tales ofrecimien­tos hubiera hecho un caudal, y nunca me hubiera encontrado en las angusticsas circunstancias en que me hallo. "Empleé el tiempo que permanecí en · Suecia, en arreglar mis negocios, hacer una revista á las minas y preparar mi viaje . Un mes antes de embarcarme me cas '. Tomé el camino por Di­namarca y Alemania, y en Hamburgo comencé una travesía di­latada y peligrosa para ir á Santomas, de donde vine á Santa­marta á principios de mil ochocientos veintiséis. Llegué á Me­dellín cu.atro días antes que el aviso de la muerte de Goldsmith y la bancarrota de la casa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DO~ 231 "E_n Medellín me reuní con mi hermana María, despué de una separación de \·ario años, y vine á conocer á mi cuñado y i otros compatriotas, tan extr.1.ños para mí como los mismos co­lombianos. 11 Consideracione particulares me detuvieron los primeros años, y, i to que fueron vana mi reclamaciones á la casa de Gold mith, re olví quedarme en e te país; el motivo fue una fal Q ambición· y por no confe arque habían tenido razón mi parien­te en oponerse á mi viaj , he tenido la consideración de no aceptar los repetidos y genero os ofrecimientos que me han he­cho, y he u puesto hallarme en la abundancia y bienestar,. para disminuírles el disgusto que ienten con nue tra ausencia. "Mi genio y todo ha cambiado en tal grado que yo mismo no me conozco, y á e to han contribuído poderosamente los grandes disgu to. qu ufrí á mi lle0 ada por parte de un parien­te mío y el consid rarme culpable de haber arrancado inconside­radamente á mi e po a del no de su familia, d la opulencia y d t<Í.nto. placeres que ante a bu nctaban para ella. Me he en­tregado por obligación i ocupaciones nt rament e.'traiía · á mi carácter, pue. me creo m á apto para las cosas científica que para el mecanism trivial de nuc tros trabajos; pero, por for­tuna, tengo la entaja de poder con agrarme, re ·ignado, á cual­quiera ocupación, lu 'go que la con id ero como un deber. ~~ <... n mi patria no he dejad pariente ninguno por mi lado, pero sí una multitud de verdadero, arnirro y una mediana fortuna para poder pa ar la vi la cuando d je el ·ervici militar. Mi. hijos g zan de una pen:ión de $ 250 anual s hasta cumplir veintiún aiios, por una donación hecha á nue tra familia por lo Reprc­:-; entante de la N ación c:n el Congreso del año de 18 ro. Mi e - p sa tiene un gran númer de parientes, y mi suegro es ba tante rico, aunque profesa una generosidad y de interés poco común en los hombres de su e tado. ( bispo d und). " 1. o dejo de reflexionar muchas vece obre mi uerte, y de pués de haber peleado con ella toda mi vida, me creía ~ upe­rior á cualquier cambio, con la sola condición de ser indepen­diente ha ta el grado que pudiera obtenerse; me he engañado demasiado. Salí de mi país por resentimientos que no eran bien fundados; dejé una carrera que por mi afición á ella, má pron­to ó más tarde, habría colmado mis de co · me consideraba hu­millado cuando no lo e taba, y cambié una medianía honrosa por el acaso, rehusando todos los recursos que yo mi mo no pu­diera proporcionarme. Mi único objeto fue demostrar que no necesitaba de nadie, y la suerte me ha hecho dependiente exclu-í vo de cuanto me rodea. 11 Sin embargo, me siento capaz de ufrir todo lo que ocurra, con la mayor resignación, siempre que no sea en perjuicio de 20 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 232 EL MONTAÑÉS mi esposa y de mis hijos. He olvidado todas las demás c;;on ide­raciones, en favor de ellos, y la mayor prueba es que actualmen­te he aceptado los ofrecimientos que tántas veces me han hech o mis amigos de Suecia, para no tocar lo que no parece mío, y lo cual en todas las circunstancias puede asegurar la subsistencia de mi familia. "El plan que tengo formado para el porvenir no puede faltar sino por contratiempos los más inesperados. La pequeña ne - gociación de ______ me pondrá en estado de liquidar las obliga-ciones que aquí tengo y de establecer los minerales en el estado en qüe deban ponerse. Estableciendo al mismo tiempo una comu ­nicación permanente de estos minerales para con mi patria, ha­brá modo de soportar la expatriación, contando con que el cre­cido valor de ellos recompense en mi hijos las necesidades que he soportado. La constante comunicación con mi paí no los privará ni de la educación que les deseo ni de la ven­tajosas relaciones que allá tienen, quedando avecindados de una vez en ambo países y. todos con la felicidad de abrazar el genéro de vida que más 1 s convenga y de manera -1ue puedan ayudar­se los unos á los otros. Sobre mucho menos se han fundado las fortunas de muchas familias, y rara vez el fundador ha logrado gozar el fruto de sus tareas." (Continuará). E TA T LA G, M . z BARRTE T O.'. NIOTALOPIA (A EDUARDO UE) Ya la noche se acerca. ... n el Ocaso, . Con vacilante paso, De arreboles plomizos coronado, Comienza el sol á descender doliente, Y en su nimbada frente Un beso le da el genio del Pasado. N o te detengas, sol; sús! adelante! Que tu carro radiante Ruede ligero por la comba oscura; Deja que cierre de la flor el broche Y que la negra noche Me muestre el esplendor de su hermosura. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. r·ICTALOPIA Héspero! héspero! ven: alza tu vuelo, Y en el oscuro cielo Prepara el lecho de mi novia parda; N o importa que el fulgor de tu pupila, Que con temblor oscila Tras los encajes de las nubes, arda. Pensando en lo venturo paso el día, Y en eterna agonía Quiero rasgar del infinito el manto; Lleno de mutaciones, vil Proteo, En oseo abismo oteo El genio precusor de mi quebranto. Ya la noche llegó. Salve mi bella! Así, sin una estrella Y in que brille la enfermiza Diana, Tienes los atractivos de una diosa, Y en tu negrura hermosa Ilay encantos de virgen africana. Laluz. ___ parala lucha delatleta; Al soñador poeta La sombra pre-ta su ecret encanto, Y en el cendal de noche entristecida Recoge la perdida ota de in piración para u canto. Nada importa que el mundo me de precie Y que el turbión arrecie De est perenne y terrenal martirio: Del múrex blando lo purpúreo brota Cuando la mar lo azota, Y del pantano rebotado, el lirio. Medcllín, Enero de I 898. EMILIO ROBLEDO. 253 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .t\_:KTIOQUI A Y O.t\ UOA.-(Oontinnaci<'n1.) A I TIOQl.JL\ IV DE,· propiamente hablando, hubo conquista en An-tioq uia, fue en aquella parte de la hoya del río Ca u ca lla­mada los valles de Ebégico y Arma. Las luchas san­ «>Ufi~A~;· grientas y la di vi iones por ambici0n de mando entre ~Belalcázar y Robledo, redujeron á relativa insignifican­cia la conqui ta de A ntioquia. País é te sin ríos nav ga­bles, de abruptas, agrestes y elevadas cordilleras cubiertas en :u totalidad de densos bosque~, el número de aborígenes en se­mejante terreno, que aun después de cuatro siglos no ha podido clesn1ontar por completo el hacha del robusto campesino, tenía que ser muy limitado, y las pequeñas zonas de pastos naturales en Ehégico y Anzá eran dema iacio estrechas para numerosos rebaños· lo recurso alimenticio. debieron, por consiguiente, ser caros y esca o para los primitivos colonos. El clima, muy llu­vioso, no era propio para el cultivo del trigo; y demasía ~o cá­lido para la av na. En aquellas r giones apartadas de todo co­mercio, la vida asumió, pu , de de el principio, un marcado ca.­r ·ícter de rudeza y escasez. A e. to inconveniente vinieron á unir e otro. aun más gra\~e ·: las terrible guerra co1~ lo indó­mit Pijao 11amaron toda la p blación spaiiola á luchar p r largos año· en 1 s alle del Alto Magdal na y el Alto Cauca, y la Real udiencia de antafé hubo de prohibir que se esta­blecieran nueva fundaciones al occidente del Magdalena y al sur de Mariquita: así se de conoció y negó todo auxilio á la re­cién fundada Victoria, que cayó en ruinas, de las cuaJe no ha vuelto sino en los último. di z aiios. Estos sucesos contribuyeron á que, tanto en la orte como en el Gobierno colonial de ~anta­fé, e desatendiese por completo la Provincia ele Antioquia por largo tiempo. E é te el momento en que debemos preguntarnos: 1 ~ ¿ Hay una raza especial antioqueña? zC? ¿ Cuáles on sus orígenes? 3~ ¿ De dónde procede su diferenciación? 4C? ¿ Son u tendencia armónicas ó antagónica con el re - to de la N ación ? Procuraremos aclarar esta cuestiones, bu cando á los efec­to cau as naturales y explicables, en la creencia de que los fe­nómenos de desarrollo humano no pueden ser invenciones arti­fici2le . 1C? Para que el antioqueño pudiera ser una ·ra::a distinta de la que se está formando en Colombia, sería preciso que su tron­co etnológico fuese de otra raza tran plantada; pero á este pn silencio Para ver desfilar esas sombras Que entre esbirros avanzan gimiendo. Son mujeres caídas que expulsa Hipócrita el mundo feroz de su seno; Son las flores tempranas que caen Al soplo del cierzo · Ya marchitas, al fango á podrirse Donde á nadie contagien, bien lejos. Son espumas del mar de la vida Que todos empujan y lanzan al viento Llevando las manchas de vicios de todos! Las manda el Gobierno Sin seguirles juicio, sin previa condena, A vagar en los llanos inmensos, A pagar su forzada caída En horrible y lejano destierro. Y la altiva dama, Adorno insolente de un mundo altanero, Que medio encubierta e asoma en silencio, Entre su conciencia siente que se agitan, Cual áspides negros, Contrastes horribles que hielan el alma, Y acaso imborrables livianos recuerdos. -Cuántas de ésas, se dice, han nacido Como ángeles bellos Llevando en el alma los gérmenes puros De todo lo grande, lo noble y lo bueno; Mas viéndose presa de horrible miseria, Tras largos desvelos, De las noches sin pan y sin lumbre, De los días grises, llorosos, de invierno Viendo el cielo sombrío como el plomo 257 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL :\10XTARÉ Y al mundo palpando más duro que el hierro, Al luchar su pudor con el hambre Al fin lo vendieron; Cuántas de esas rodaron al mundo Por golpe violento, Como flores que el ábrego arroja Entre inmunda manada de cerdos; Cuántas otras sin luz, sin apoyo, Inocentes, cegadas, cedieron A la insidia, al clamor, á la infamia De tántos que el mundo llamó caballero Cuántas, ay ! infelices criaturas, Esclavas del medio, Como nieve que cae entre el polvo Tornáronse en cieno.- Así piensa la dama evocando Sus profundos y antiguos secretos. Y en tanto que aquéllas tiritan de frío. Ella se estremece de horror y de miedo 1\tiirando en la calle helada y sombría E a misteriosa procesión de espectro ; E as flores ajadas que barr n Como escorias del mundo, bien lej-o Porque ve en u pa ado de goc , En us días soberbio , Mucha manchas de amores perjuro , De amores sin freno Que el cinismo, y el oro, y el 1 u jo on su manto soberbio han cubierto: y entonce e asoma al abismo de u alma, Tan hondo, tan negro, Y ve que en su fondo furiosos de piertan Los áspides negros del remordimient AD O LF LEÓ T G ó ~1E Z. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. CONTRA TE'"' I JUAN A era una chica hacendosa y buena. La conocí perfectamente, dado que á la par de Belica, mi hermana "-""'~\1~......_C\menor, se crio en mi casa compartiendo con no otros ~~~unos mi m os halagos y reveses de la suerte. Un día se me acercó con respeto, y, presentándome una carta asida con los extremos del pulgar y el índice de su mano derecha para no ensuciarla, pues tenía é ta humede­cida de gotas cristalinas de agua, me decía, mientra colocaba su izquierda contra la falda, por el dorso: - Vea, D. Luis¿ U d. me hace el favor de lerme esta cartica? -Con mucho gusto, J uana-contestéle ;-y, su ~pendiendo 21 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 EL l\10::-lT AÑÉ la toma del plato comenzado, pues estaba á la mesa, cogí la e-uta, desgarr' el sóbre y la leí, primero para mí en secreto, pues me pareció trabajosa de entender su expresión mental y escrita, y luégo en voz alta, para Juana. La carta decía así: " Guarne 19 de Otubre de 1894. Amable señorita oi mas que nuncaca en que rrecuerdo las orras de amor y de ternura oi con el mas grande amor muí com­pla ido en saludarla con todo el cariño de mi corazon inploran­do á Dios que cuando esta yege i tenga la dicha de ber e en us delicada manos el sielo os guarde pues bien noble senorita al dirijirme á Usted son lo gratos sentimiento giados por una pasion en qe siertamente a nasido del entro del corazon Y no epodido desecharla mi corazon asi o manifiesto me declareseis si a su parrecer oi ono soi dicno de ser corespondido por Usted por medio de los bincolos d 1 matri­monio y quedo á ::us pies aguarda una fa orafle contestasion Carlos Martín" Acabada seriamente su lectura, un si es no es movido á ri­sa, un si es no e , después de todo, emocionado, me quedé ien­d á ] uana, cuyo semblante estaba rojo, de I.Jn rojo muy oscur::>; cuyo pecho ubía y bajaba acompasadamente, produciendo cier­to ruido comprimido su fuerte inspiración; cuyos párpados vela­ban in regla lo. fanales de sus ojo , que se ostentaban en su ne­gror profundo, al parecer fo forescentes, en el marco de curvas muy correcta· de u rostro broncead , y cuya sonri a juguetea-ba tímida en su labios provoca ti os y bez s. ___ Juana era mu-lata; pero una mulata de pa iones que levantaban apenas por entonce tranquilamente la cabeza, ebido, sin duda, á la educa­ción qu e le había dado, y que ella, al caer en buen terr no, aprovechó. Y Juana, lo comprendí entone s, era hermo a, y, en te is general, que amaba ó que sentía los agos movimiento del amor cuando despierta. - ué vas á contestar? Ouién es arlo lVIartín ?-le dije lu 'go d; seguida. ...., A lo primero replicó, tras un gesto sonriente: - ada. Dígale que yo no pienso tua\'Ía casame. _. _ A lo segundo: - i yo casi ni lo conozco. Cuando taba chiquita en Mazo lo vía por ai andar. _Si yo casi ni conozco su jamilia. ___ Eh!. __ _ Y se fue sonrojada, mostrando, al reír en carcajada corta, su dientes blancos, parejos y macizo I abel me dijo entonces: -Es Martín el carbonero. __ _ -Y se quieren ? -N o lo é. Creo que sí. . __ A la puerta han con versado, y él le entregó e a carta que te ha dado ____ tal vez porque la he vi to recibírsela. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. CONTRASTE 261 -~o lo quiere, tal vez-dije como distraído y cabilando.-Si lo querrá, Belica? -Quién sabe !-replicóme con un tono de duda afirmati o muy marcado. Viéndola entonces me puse á sonreír. Su respue ta me trajo el pensamiento de que ~u corazón también era de mujer. Después vi á Cario . Era un mozo moreno, muy fornido, en cuyo semblante apenas aparecía el bigote. De estatura era me­dian . Cuando lo vi, poco después de soltar el fardo que llevaba á la ciudad, vestía un calzón de manta y una cami a de diagonal fuerte; mostraba la cara udoro~a cubierta de cisco, y cubría u ' melena hecha quiebras, arrebujada y abundante, con un amplio y u ado ombrero de hoja rle caila. Sus pierna , que hacia la mi­tad de su longitud divergían un poco de su centro de locomo­ción, y us pie , que eran anchos y recios y que cubría el poi­YO, con tituían la base rligna de aquel tronco. Y en ambas á los apretaba en la mano:, de una punta, una ruana gris de Pas­to hecha jirones y el costal en que trajo su rescate. N o adquirí más e nstancia suya, fi ica. Y en lo moral, supe que en mi ca a había ido siempre atento, por lo cual I abel lo juzgó iempre con bondad. La primera entreví ta de Cario con Juana-la á que refería I abel despué de la lectura de la carta que he copiado­fue muy corta y bru ca. Aquél le dijo á é ta, que e taba á la pue rta de mi ca a aguardando ó haciendo como que aguardaba á alguien que no venía: -Señorita: me puede Ud. recebir esta cartica?. _. _. El, vicndola, . e quedó entrecortado, habiendo de cla ar al fin 1 · ojo en el uelo, e trujando un poc con el puño de su izqui rda la carta que iba á darle. Ella, rojas de emoción las m ejilla , mostró e tímidamente entre seria y sonreída; ati bó á to a partes con mirada veloz y furti a, y le contestó después muy bajo: -Bueno! Y recibió la carta, que era la misma que me dio á l~er y aquí he copiado. No volví á saber más de esos amores sino mucho des­pués. Casi estaba creyendo ya que no exi tían. Pero en cierta ocasión me dijo Isabel: -Míra! Y me alargó una mi iva de letra para mí no extraña, pues era la del amanuense de Martín el carbonero, con sus mallas de rabeo inextricable; cuyo contenido era una queja sincera aunque malamente expresada, pero una queja-por lo fiel, artística-del amor cohibido dentro del alma tosca del honrado montañés, que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2G2 EL no encontró por u cuenta en lo vulgar, sati factoría· p ~Llabra ·, ni imágenes dignas de penetrar por lo oídos para ir á tocar blanda, pero podero a y mágicamente en el corazón de ·u ama­da. "Buelbo de nuebo-decía-umilde y aflijido como la tórto­la cuando buelbc al nído y e. traña su Ijos y se pone asu pi-rarar ___ atendiendo á sus palabra me aya como el an·ol mas s o - lo pues mi deseo es que nos ayemo junt como la flor que na­se del arvol. si para ser feli tu nece i ta - eterno olbido dar al que te amo ____ " No leí más. - e quieren ___ .le dije á mi hermana. -Sí, se quieren-contestóme.-Y pronto habrá boda. Como que tú y yo eremos los padrinos. -Sí? De veras? Cuándo?. __ .Bueno! ;:--=-~-~ ·:~;;.?_- ·__: ::~-=-==-~~-.-. - - ---------·------- --­~- - ----....,....-~- -- - . --- Y ciertamente aquel par de paloma torcace e ca ó en un de los últimos días de las velacione , en oYiembre de~ e aiio, que lo era el de gracia de 1894, llevándose su lare para u ca ita. -la preparada por Carlos y sita en la fracción de Mazo-en donde ,-io éste la primera luz y donde hizo siempre u armas humilde , pero honradas, en el rol que le tocó en uerte. II Después de este acontecimiento, pa aron me es y meses antes de que Isabel me dijera: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. CONTRA TES 26'1 -Quiero comunicarte una cosa, Luis. -A ver-le dije.-Hábla. N o fue preciso hablar. Pude desde luégo comprender lo que ello era, al notar que su mirada me era esquiva; que al ha­blar, su labios estaban medio trémulos; que su voz temblaba un poco al escaparse de la garganta; y que sus mejillas, de un ·onrosado fresco siempre, se cubrieron momentáneamente de escarlata. Isabel amaba; y amaba con pasión. Amaba á Manuel González, amigo que fue mio de de los bancos de la e cuela. Fue el amor de su \·ida-el amor de una Yirgen que i nte dentro de . í todas las fuerza latentes é igno­radas de un organismo nuevo y igoro o y el arranque de lo· nobles d senvolvimientos del espíritu, tnuchas vece entrabados en u vuelo constante hacia lo de conocido; fuerzas y desenvol­vimientos qu constituyen la dualidp.d misteriosa de lo seres, el eslabón que une los cielos y la tierra, la génesis del Bien ____ el ideal humano. Pero la entre\·i ta con mi hermana me produjo tan contra­dictorias impresione , de placer las úna y de dolor las ótra , que, mutuamente embarazad<.~ para desafiar nuestras tniradas, permanecimo mucho espacio con lo ojos fijos en el uelo, con­cluyend por abrazarno · n il ncio e trechamente· por derra­mar mucha lágrima. · por sentir, como abstraídos ~e toda acción corp 'rea exterr.a, palpitar nue tr corazone creyendo e mu­nicar 1 uno al otro e n su rítmic golpear, todo los mo imien­to de qu fueran su ceptibles nue tra almas en el colmo de la fuerza de u afect ... _Jamás podré olvidar todo esto. Manuel onzález-su amor-para mí era bueno. Por eso le dije á mi hermana que l aceptaría gusto o como hermano. Siempr creí u corazón encillo. De pués upe que, á influjo de los iaj s hechos fuera de la tierra, tenía su e píritu bastante culti-: ado-en el sentido ambiguo, y que yo ignoraba en que estilan hoy alguno la palabra,-y me enteré de que su gusto, debido á su cultivo, calzaba un elevado punto por lo exquisito y refinado. En fin, se casaron. ___ . Me parece ver aún felices á González y á mi hermana, el uno al lado del otro, tranquilos y confiados cuando novio , departiendo acerca de las infinitas y encantadoras pequeñeces que son el alma del amor; creo aún presenciar la ceremonia de sus bodas, en que él e mostró sonriente aunque severo, atildado, elegante y decididor, tal vez; y en que ella, con su traje de des­posada, cubierta con su velo y ceñida la cabeza de azahares, dejaba ver, con la tenue sombra del rubor en las mejillas, emo-cionada, el alma. ___ Qué hermoso cuadro! No es, acaso, él, huella de luz entre la sombras de la vida, lo más bello! Porque, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 264 EL ~IO::\TAÑÉS qui{n puede asegurar que lo presentido, lo soñado, no sea sobre lo real más vivo, más intenso! Quién, que lo estético no se halle más conforme, ó se resienta menos de las caducidades materia­les de la forma, enredado, ó más bien, perdido en la urdimbre de las infinitas vibraciones del deseó!- - -- sr! hermoso cuadro que en sucesión constante y rápida, viene á ser reemplazado por otros de tintes grises ó sombríos, en los cuales, como en aquél, pero por la ausencia de la vida solé!mente, la vida del an­helo aun perdura, ó mejor, surge clara, como prote ta en contra de las mi erías terrenas . . __ .Me parece ver aún el primer niíio , la ironía, ironía cruel, amarga, corro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 27± iva, de la que da á la plumas el temple de los puñales; de la que abunda en las página del autor de Gulliver y del Cuento de la Ti1la. Porque, y bueno es decirlo claramente, estamos ante un libro tan de combate como cualquiera escrito para herir no más. Se le verá sin duda sobre el bufete de muchos enemigo de las ideas que exhibe, y serán ellos de los primeros en reco­nocerle us bellezas y sus méritos: no menos sentirán por eso que él es un arma, y un arma que les apunta al pecho. Por cuanto hace á reflexiones, se dan la mano en los veinticinco ca­pítulos del olumen la erudicción y la estadística; el despecho de un proscrito, las tristezas de un filántropo y los ccilculos de un hombre de negocios-no por cierto de los hombres de nego­cios á quienes muestra con sonrisa desdeñosa desde una de sus páginas. · Pero si alguno de los rasgos fisonómicos del e critor ha te­nido campo para exhibirse en todo su vigor y con toda su mag­nificencia, ha sido el rasgo poético. N o es preciso haher leído ~ 1 arís, ese canto por excelencia de la orgía y de la gloria, cuya e trotas rotu~das y armoniosas se siente estremecer. s cudida por la tormenta de la pasión y el pensamiento ; no e necesa­rio conocer ese saludo desboz:dante de cólera, de ternura y de entusia mo A mi I-adrc, en el Destierro, himno á un tiempo de amor y de v nganza, que en uel e un reto colérico bajo u formas de queja; nada de eso, ni lo er o á Rudolplt / ni los _.-.:/. una Desconocida, para comprender que era un poeta el h m­bre que soñaba á orilla del inmenso rí ; porque es prcci o erlo para poder e cuchar é int rpretar las voces de ese concierto má ­gico que entona la naturaleza, siempre en vela para arrullar á sus criaturas mientras duermen. Sólo á él, á uno de sus privi­le iados, á uno de los capaces de comprenderla y de erter u lengua á la 1 ngua de los mortales, era posible que quisiera con­solar en sus dolores de proscrito con aquellas palabra pronun­ciadas por boca de su siervo, el río: " o llores por la suerte d tu patria que es también la mía; recuerda que el poder de los infames no puede perdurar. Si contemplas mis aguas después de una tempestad, las hallarás cubierta de fango y de de. pojos de la selva; mas han de pasar como pasa el reino de los malvados. on esos los accidentes inevitables de la vida y de la naturaleza, á que todos estamos sujetos, hombres y ríos, cada uno en u esfera." · Para que surjan héroes la lucha es necesaria· Es fuerza que haya víctimas para que surja altar había dicho yá otro de los inspirados, otro poeta; y antes, había habido una onda que exclamara: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SA.XTIA GO PÉREZ TRIAK A. 275 I a m the wa ve of life Stained with my margin's dust. __ _ Ni e el único capítulo del libro donde se alcancen á perci­bir los eco de la lira bajo las frase galanas del prosador ele­gante y atildado: cuando habla de los recuerdos en imágene de Keats; cuando se extasía ante las ' i ione de lo que pudiera e~ el porvenir, si fu 'ramo haciendo el camino de la existencia co­mo una ociedad que marcha hacia su fin, y no como un rebaiío que ·e empuja bajo el azote al matadero; cuando, al dar con una muestra del legítimo hijo de lo bosque , independiente y altiv como las fieras que rondan la espesura, pintó el fondo de rtqucl cuadro, en el cual e de tacaba la gallarda figura del alvaje en .;;u piragua primitiva, iluminándolo con todo el espler1dor de un ol poniente gu parecía "una inmensa bola de hierro enrojeci­do botada sobre la pampa, como i lo cíclopes y los titane cm­pei1ado en algún juego de pelota, la hubie. en dejado ol idada en el amplio y espacioso campo de la pradera . in límites! ____ " Es lo propio de lo poet.:t · la i ión, y es lo propio d u len­guaj m o trar á los ojos de la multitud las figura que crea _u fanta_ía, con todos · us relieves, como figura tangibles de nue. tro mundo real. Y. ___ ¿no o parece contemplar sobre la in m en a pampa á lo obr ros de la fraguas infernal soñada por los gri e go , di parando el luminar del día s bre la filas de Jo _ tit - nc , haciendo retcm lar el mundo con u altos y retumbar e l horizont con sus grito ? Poétic encontramos el libro del r. P ' rez Triana aun allí d ndc es más s ri . Porque ¿no serán simples arrebatos de li­rismo u sueiío de progre o en aquello territorio , que no s '­lo en Col mbia sino en casi todo ud-América tienen lo. g - bierno echados en ol ido, tan en ol ido que no los ceden para un contrato, ni utilizan para beneficio de un adulador, ni hacen iquiera isitar por un piquete de la guardia pretoriana? Quién abe? cabe que nos digamos, por otra parte. El porvenir va ver­tiendo gota á gota su inmenso contenido, y hay gotas de ésas que son trasformaciones capitales. Después de todo, El poeta es el antro en que la oscura Sibila del progreso se revuelve; y tal vez haya algo de visiór. profética en los que hemos llama­do arrebatos de liri mo. Con gusto llevaríamos adelanten u es tras obserYacione , para ir página por página del libro anotando us bellezas y, lo que ería aún más placentero, sus ideas, esas arrogantes y hermosas ideas 23 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 276 EL :MONTAÑÉb que se ven de pronto aparecer baj o la envoltura galana y armo­n io a de las formas, como la páli da hoj a de la e ·pada bajo el brillo de la vaina. Los libros de la naturalezá de éste, producen, entre otra , una ínt ima satisfacción: la de eguirlos en su curso, yendo corno el boga á popa de las embarcaciones, con la onda en la mano, hallando una profundidad que en vez de decrecer, aumenta, y que en más de un pasaje- i se ha de seguir el encadenamiento de las idea del autor-llega á lo in ondable, por lo menos relati­vamente hablando. 1 o podemo , sin embargo, ir más allá, porque carecemos del e pacio requerido. os separamos del tema con pesar, pero al mi m tiempo con la esperanza de que no tarde una pluma de mayor autoridad, excitada quizá por nue tra mi ma deficiencia, en emprender la obra completa y llevarla felizmente á cabo. Por nue. tra parte, y para dar tin, queremos decir una palabra al autor de las brillante página : Que no sea é te t-"1 último vo­lumen que ale de su pluma, sino antes, el primero de una erie de ellos que, á la manera del que tenen1o'= delante, ean de lo que e toman con placer, porque son corto por lo menos, y se d jan con el pesar de que no hayan ido doblem~nte largo . Lu ' go un oto más: que no deje su lira en el ilencio, si­n que antes, h y, cuando 1 fa oriti mo y lét. li onja, cada uno por . u lado, llegan ha ta el terreno de la letra , y e ele a al rango d genio á cualquier m di cridad que empuña el incen­ ·ario· que en tal emergencia, decimo , deje e cuchar la armo-nía de u laúd pri ilegiado. El abe tañerlo. abe arrancarle todo· u valientes one , entre lo cuáles e tá é e, con ecos de rugido ·; de ollozo, que dio en la de pedida del pro crito ilu - tre. 1 o e el tiempo de colgar la arpa como Israel de t rrado, ino ante de .lleYarlas á anguardia arrancándole sonidos de rebato. Víctor Hu o encontraba la falta de los Graco en una época del Imperio Romano compens~da con la pre ncia de J uvenal. Y si no J u enal ¿por qué no H ugo mi m o? ¿ erá impo-ible que otra ez se e cuche la vibración vengadora de Los Cas­tigos, y lo será en el momento preci o en que es má nece aria? Como quiera que sea, que el poeta se deje esc u char. Medellín, Febre r o I 2 de I 898. S. RE TREPO. E RRA T A SUST ANCI A L En el número 5, en el artículo ANTIOQUIA Y CAUCA , página 222 , línea 26 \ dice HIERRO; léase HIELO. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. RESE r'l. l\1:EKSU A IJ (L\lPRE I01 E PER ONALÍ I 1A LIBROS, y libros, y libro ; lo que Shake peare yá tradujo "palabra , palabra , palabras". De veras que se me van ~~~~haciendo los libros como una pesaqilla. Y e:3 lo bueno ~~~·que yo soy de mi natural adorador del libro, materiali­' zación la más elevada de la palabra, esa quinta-esencia del alma. Pero cuando veo por delante el saldo que me. por mes va quedando á mi cargo de libros nacionales de lo· que contraje compromiso-loco de mí! -de decir que pienso, aun­que muchos de ellos nada me hacen p(!nsar-por mutuas defi­ciencias, lo espero-y otro me hacen que piense lo que Hamlet quería hablar u na vez, "dagas y puñal e "; cuando recuerdo que e e insensato compromiso me imposibilita para hablar-como pueden hacerlo otros revisteros dichosos-dándome aires de a­bio y de profundo y hasta de gracioso-que e la profundidad urna-de tánta co a nue a y extraña como está ocurriend en el mund , y ha ta aquí entre nosotros, me siento tentado á pro­t tar del libro. Por ej mplo, qué reflexiones de grandio a, amarga ironía no se le ocurrieran á uno sobre la alquimia y la 'anidad de la ciencia; sobre la avaricia y el afán enriquecedor, y abe Dios qué má , al dar cuenta del de cubrimiento del ame­ricano Emmen , que e tá haciendo oro de pe os de plata! A qué profundidades de p icol gía ociológica (aquí "eché 1 resto") obre las preocupaciones, la perversione , las injusticia de la humanidad no podría llegar e al hablar del austriaco chenk, que pretende haber encontrado el secreto para hacer nacer á volun­tad varones y no hembra ! Aquí delfemúrismol Con qué im­bolismo moralizante-con sus puntitas de ocialismo, como es moda,-no se podría disertar sobre la mala partida que al entro­metido farsante del gu ano de seda le ha jugado el francés Chardonnet, que está haciendo seda con hojas de árbol! Qué ditirambo inocentones y sabiondos no me arrancaría sobre el progreso indefinido y los futuros sublimes destinos de la ciencia, el italiano Marconi que amenaza revolucionar al mundo, trasmi­tiendo la energía el' ctrica sin necesidad de conductores metá-licos!_ ____ _ "Y cuánta co as más que yo no cuento Por ser empresa larga y trabajosa!" Pero nó; nuestro recrudec-imie1Zto literario no da vagar para eso, ni para hada. Y es lo malo que yo le noto al tal, algo de forzado, de no espontáneo. La actual abundancia de escritores en Colombia tiene, creo yo, el mismo origen que la escasez de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 278 !tombres de que todos se quejan. En efecto, en un país donde ya no hay guerras; donde la política se acabó y las industrias las acabaron,· donde las ciencias apenas si habrá quién la os­peche, y la vida social no existe, todas las energía que la mera lucha por la vida deja sobrantes se agrupan alrededor de la li­teratura, único fogón que todavía arde y da calor. Y a í. jamás hubo tantos periódicos como hoy, cuando el verdadero periodis­mo no puede existir. · Como si lo periodistas arrojado de u ca a no pudieran re olverse á abandonarla, y se quedaran co­madreando á la puerta. Hoy no hay que hacer nada, porque nada h~n dejado qué hacer. Y el gran ejército de lo de ocupa­dos se refugia entre los libros-á escribirlo , uno ; otros, más prudentes, á leerlos.- Pero llegan con un entusia mo fatigado, de derrota. Y es nuestra literatura, no el solaz de un pueblo ri­co que se da el lujo de descansar, sino los cuentos con que los pobres entretienen el hamb~e en las noches frías y oscuras! * .. * Tan forzado es y tan estéril en resultados práctico e te ntusiasmo artístico, que, sin ir más lejos, aquí, en e ta Antio­quia que e uno de su focos, una in tituc1ón eminentemente ar­tística y refinadora, que con grand ntusiasmo e fundó-la E cuela de Música de anta Cecilia,-está á punto de morir d inanición-por no decir hambre-y se ha visto obligada, para con eguir f, ndos, á dar, en nombre la anta que ufri' martiri en el Anfit atro roman una corrida de toro , únic re to e · i - ten te de lo bárbaros espectáculos del Circo!-¡ h divina in­congruencia de la cosa !-Y aquí un paréntesis para decir que en la dicho a corrida, si bien las dama. y lo toro -con u her­mosura aqu é lla , éstos con su bravura,-hicieron mucho en pro de la Escuela, los toreros anduvieron de graciados, y el tiem ­po más. * * • Otra empresa que muy de cerca e roza con la literatura trae Antioquia entre manos: la erección del monumento que ha de guardar los restos de Jorge Isaacs, legado supremo del poeta á un pueblo que admiraba. Hemos recibido una circular en que se nos excita á contribuír á la obra. Elllfontaiiés hará lo que pueda; y si á eso se agrega lo que pueden los demás, ella se llevará á cabo, y será digna del es­critor muerto-el más delicado y sensible artista que ha tenido Colombia;-y de Antioquia,-el pueblo que entre nosotros a pi­ra á la supremacía en cultura intelectual.- Veremos si el ca­careado estetismo antioqueño-con el regionalismo ayudándo ­le- hace su deber. PRÓLOGU . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Montañés: revista de literatura, artes y ciencias - N. 6

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El Duende - N. 5

Por: | Fecha: 13/09/1830

Bste Perzodico .e jzuh/ica 108 Lunps de cada ,~mana en la IMPH.EN't4 DE ItU,NUEL MARU GUERRBRO. La 8uh8Cnlldon del trimestre tS de d.fI,e rtate' jzagandfi8t adtlantada. .A l08 ahonados de dentro de la Plaza Sf'! lf.' llevara ti su. casa, y a 108 de afuera se lea f,­mitira por el Correo: en esta oficina 8t: 'Vwden lo. numtTO$ iueltos aljlrecio de un nal. VE ___ ---e ••••••• L 'imprutlence el l' erreu,. Je la chute des rois, juneste precurseur. , e La impruJr.ncia y el error son funestol precursores de 1" caida de los reyes. Cat'tagentJ Lune. l'S de Setiembt'c de 1830. F1iiil ...." '.,..4liiI.ii. .- INTERIOR. Parece que se acerca el deseo lace del .' Gran Drama", ues ya se hao .'eprp-s n .. tado los act.s ps'¡ dl'files del ,,011gulh la IJbMtinucion, los dudas y los temorf.S" e que se compone. Cnof~Sl mo!' fl'alle', n nt , qUA no somos 8dmi~'adores d·.l g .0' y ta­lento dl'~m tico dt,l P 'esideot6 d 1 [ e dI­blica desde que vimos que o sabitl con er­var la unidad de la 8ocion, punto tan I , &1,. cial en campo ieio les de p.lSte ~ nero. Po­d nlu 81 gHral'le tllmlticn fftIA '~l 'pueblo 80 h mo trado moy po'o s ti. f· ~(·bo de h\ com­pañia que estlogio el alenti~t.i para repl'e­sentar el D,·amlJ. Peores hi tl'ion~8 nunca calzaron coto no en I el teatro de Colornbia, corDO bien han deBotado lo silvidos del áu. ditorio que les obligaron a esconderse antes da ca~r el t~lon.-Pero hablemoi con la se­riedad que emanda el asunto de que'tl'ata- 1110. Desde el momento ell que loa pueblos del lIane de Bogota apoyado en el batallon Callao se arma.'on en d r~nsa dE' sus dere. chos era facil prever que el gobierno ten­dri Que acceder á sus 'justas peticiones. En UD nÚll~~ro anterior digimos que eran ¡néat. 'eulable • . 101 mllles qúe 80brevendriao al pilis .i 1 gobierno d~8oy~i los clamores de Ips ciu.adaoo8: nfortul'l damente la mod~racion tl~ los patriotas a ti guos que .e hallaroD al fl'ente del movimiento, salvo la República GO 198 horrores (\ quo el el sacier'o de . 1~ ~d: laudable u u pu ~ ) o e lo qu i e p z rio co pue t' de ~ c"úi 108 in l)rinCl aio l'e igioD. E una. lutti a que rara v z al vel'dad al a1tu puesto u hoy di UCI) el Sr. l\losquera. Si el Due e t\lt~r núolero de sus a nig 11 pospon · sus i tereses per~onale8 al pro '001 un 1 y l li. I ria eon ingpnuidad.-Señor.-Ct1ando f¡ istel. llamado á la ¡¡lla presidellej'l, el pueblo B­lIurrido de revo1ueiones se lisong~6 con la dulce flp .. ranz8 de un porvenir tr.angulto, I porque todos los partidos se manirest~ron sa­tisr"' chos de la eleccioo que en vos .Iec· y6. Vuestros coneiodadanoi 8e COO} placian (~ tl ereer08 pose ido de los mas I illce.'os eseos de cicatrizar las h~ridas de la P.att-ia. V ue-¡- tro ear8ct~r personal rué el garante d., que en la administracion desple¡:ariais irtt d púhlic&'I, y con razon se penso que ti 1 • ri n entro ellas la probidad, la JU tici; y la ñrmeza. CreiaJllos, S ñor, que lltlOUU'l i a '.II~ltrgi eORlejoB hombres que no se ha UUl Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , ccho "Ouiosos en las disencionel anteriores. ' . )eJ:o por una f'atu d ~¡I'acia al elnpl1ñal~ el baston del lnando os l'odea8t~i8 de los lnas e.csaltutlos d., esé:S facf'ion que se al'rog6, por un singular abuso de las palabl'a~, l" denomi. nacion do 'LibcJ'al, y demrsit do tondesceo­diente a sus nlia'as df;sorganiz~ (Jo ~s os d.~- jasteis ~U'J'astl'al' por !§US pedidos con ('jo:;. 'fl'aid. res y a~c inos (lue la cl~tuencjll de vues­tro pl'odeufsol' sah ó d(l.l ad~ Iso ocupal'on por )a pl'ilnfll'tl V(·z lo, '{HHS di. tiug idos pne t . del It ta lo. Si \'Ui auo lt. st(Jis esta p >liti a c:on ti ( uJ I. to ce hacel' Inas ce, e 'l'ahle !\ e a fae -ion, no hay ~t!da (¡tiC lo hahei ~ logl'ado \lo(Jue a costa de s: ugre .precio 'a; pero ~i obl'ast,·is de buena r~ es nete, ario cenfesarlo, que se ds ha ' el.gnnéldo eon ·:11 Í'I idaU p=."a Colon Lia. n~1 'f'''e¡lqlli(lr n (¡{le), L't'ñtJl', nllIS-n J~( :l}utucion }., "ufl'ido U euoschb{l, y la Ilacion se ha desacl't'd itado ~d taUlcnte. I,oij IHinistl'( s (Ju{;, uOU1t\ l'a~h i no tao solo €rhll hUlnhl'cs pel'\,pr~ ()~, ..Íno h"--,o,h"t!s des-ellos entonces se lticiel'OIl arbitres de su strel.'­te,. y la Señol'Q del ruund~ llegó ú ser la es­clava de los bé:Sl'baros.-1 os Jiber'tadores de Co· IOlnbia en su propia defensa tlodran que fOI'" Ulnr causa r0111tlO y lig;¿I'se contl'fi ,s'us Yf.r. dugos. Los pUEblos os ha n indic~do la IJl sidad d~ porH~I' ul tibel't: dOl~ al ('tote del .~jel·(;itn como el uta. firn ,e :tpoyo de las ga. "l'antit S púb'ica~ .r'-o os d\!."hool'eis, \'OS talu • . i .n SeñoJ', cnr audoos ~l ntl'e IOj ét't's de­b (',.d ados tJ ue hu df'(~hll"l'do la gUH'I' a a la. eputadufl -del p.·ir PI' eh ( ~ dano-abandonrd tod: indigna sü~pe. w, al"" I ad al patl'iotis In o del g 'uel'al Boli\'étr' ~c igiflle lIut'ros s~cl'i~ licios fl n obsc(l'lio de a in tegrid &d nu('ion al. lle est modo podl·(.·js genel'H" a C olt, rnhí~ y s- I\'al' ,uestl'a l' oftia lputud&4'h," . LOGIA CF~l TIl.AIA' SESION DI~~ 25 I~E AG STO. nulos tic cap; 'iclau, COllt" uuafSt~is en Ja ~c.. A consecur.ncia de la aproximftcion del hata. la'tlt: da de hadl\nda a un pedante que ig- HOJa Callao y de los amigos del órdeu a la C~ nOJ'aba has ta I()~ e.l"'Hentos d e onofuia po- pital, el Sr. lllinistto drl Interior reunia a los litica. Ulatnasteis al depaJ'tilUi ,oto de la gu 1'. Liberales ecsisteutes en B(Jgola ('on el o1>jeto de l'a ~ tl ohtial ti :s~()no.:Hro ( \ il el t)jél'clto, tomar en con ideracion bs medidas ~ le debi:tu sin taJentu y sin reputa('¡ 11 ,. unqne .U t _ adoptarse para iuhar el l..ibt!TOli\l/lo oe los pe- ~iad()4. insiu'nifieat te l,a, a . l' odiudo.-PlLi!ii- ligros que le amelgaban. Se di.6 princlpio a la se ... ~ 'sion por la leClul':l de la siguentc calta dd pro .. teis ~I de pu, hu del intel'iol' al C~HI'gO e un ' . cUfador general de la nacion al Sr. n inistro de. j" 'enetico Jacubino in!tl'uitlo olanH~nte eH el haciend -c( amado an igo compañero-un tl-aJ'to de reneg~ r rOl ltrt1 1 tíos y lo, hom bt, 8. nJUlo de males ( me.n8'lU á nue tra poli e .,OlvDl- Ut- ~tl'a tJe(' ion de agent~ s ubalterno~ no ia digna de m jI r suerte. Ha de tlber V. que ha sido Olas t Hz; a i e (IHO las pI' yincia 'fuerza de intrigas y de engt'llios f' Sf~ cosaco trias padficas han recll' zado los gobel'uador de 18p.z J gró sofocar tI grito de Rio -Chico, qu~ nor lbl'astéis, . pero ha coolt:lido la torpeza ial a pal'a Y08 y pl ra Cjr()nl~i. 015 'tece al congreso que se supone inslrument~ ~el en 1 dJ3 un hj ·to de (: Iln i ... a .ion, por:- Hunero, y á este porque se le supone decIdIdo que la nog.'t- que ha teñi,lo el Huno de Ba. yor la separaciotl.-Pacz tuvo que nombrar res de provistos de to(lo hasta de armas mu· niciones; y esos mal~itos Ortjones que COrni,) 105 po p les de ese bruto de Gouzalon no valen nada. l'l triunfo sobre aquellos miserables es se~ gur() S~gUll estos datos i pero hable mus claro, compañero aiio, ¿ pieu ' ti ,r, que ttiul1farémos l.élll fJcihncnti sobre b OpillioIl tic los pueblos? , () no lo creo a meuos qlle la Logia adopte roo­di JJS eller gic as ¿ l' o vé V, el albor oto 'que ha cJu::Iado el asesilJi\to de . Sücrc por los amigos ()bando J LOi)ez? Y lo peur e's qlle d gobieruo 'mismo en lugar Ele confiscar los bieot de ese Gran 1\1 riscal y dp premiar con eU u los vale!· TOSOS y ~'ú'mp're übres Sarria .y .Erazo s. ha contentado con ascender a Lopez a general de hrigada. De este modo los Liberales desmayan, y 110 se encontrara mañana á 'quiell (ll i{fa malar á ese abomlnúble ¡,nonti/la qlte cada oia es mas querido de los Serviles. l\li upill'ion es (y ruegó 'a v. S()met~fJd á 111 Logia) que 'se deponga a esos gobernantes y que se so~titll ... an con un Dicta­dor Liberal,· que f!S e declare fllera de In ley á todos los oóispor, cannnlf!OS, prt'JblUrDr, Curas (eon 1" ecepcion del la'dre A 1.uero) y rellgroSOJ j pues es una ver8ad etcrn,l lo qut-' V. me dire en H aprecia­hle a .lO '(Iel co,rieúte que desplíes q lIe n t bespien 1: hizó Ir~cónocer tn Frnncí, le. e<.: si l euria de un Ser \ll Temo, la libel t'ld qn , dnrillltl,' el 3tis­mo progresó tan métr villosamente (Impezó disue l~lrg¡) 8 h fnbolenrsp., y el misrpo I OlH~, pii'tl'e-' ¡ hombre memorable! ie perdill. De~e Igant'UlOll()~: dond6 hay r liginfl no hay liberaliSmo. - II ecsis­tenciu 's HI'(ltle al triu'ofo de u le ,~t¡ IOS Pll'flOipios. -La rtligioÍl nos 'enseñn á ser jUIlOf, y ¿ qtH~ tenem lOsntr'os Hue hncer f.on la jll\ licia? La religion. nus predica 1 'cLemt'lIcia; y el óara !efugiarse. J~n se~uida , propuso Su Sria que marcharan himediatamente 'las tropas libera­les en persecuciotl de los Orejones lebeldes .. El mini trQ Doctor Vic- propuso 'que el prefecto (el de las tijeras) se pusie~e á la ~abez4 . de las tr pas liberales p I a l)segllr~tr la victoria. Enton­ces el prefecto turnó la píilabra, agradeció 'el ho­llor que le ba cia el J)octor, pero queria que le escusa c, puesto .. que habia g~neialesmas anti- 'guos . n la gUCJrniciou. El r~liDi, tro de la guerra 'np >j'o :\1 prefet.;to, no pOJ, «so de antigu,da,'" ( pues . el era crpaz de permitir a un (;fi~ial meno's antigüo tomar el lautlo en empalia) sino porque treia q~e UIJ gcne~al se degra< aria ('ombatiendo oontra un . coronel que ignoraha )a teol i:, t € la 'guorra y oc con j gllifnlt ¡faltaria :. las recIos' es tablt.;cü1tls. \ « ro conozco, : eilOl'es, (añadió el Sr. : R ) a ese Qorullcl Jimt!lJcz, es ni! hombre muy Jhru5co, y JlO sube tucal' la :gu,ita~ra,:- l otro dia en m,i (lcsp. eho cuando Je ()nseñaha mis pantalon~$ Ult » l is, me dijo que solo venia a hld.>'ar de asulltos 'd 'l ~c('vicip,-ts tan mnlcriado como el 'Sr. M. . de 'a lila l\Iarta. Yo propon go que él cOlouef an;i y el J iempr, 1Jal,roso. y libre , f~arga& t I len el ma do.» Todos 'lus generales de ser'~ "/J,. ~J ~ lII()nr» Hpoyaron al,ministro de Ja 'guerra .. J' 1 COIOTld Gar-:ia , suplicó 61 preopiti nte le dier lt .. ' ilJ~trll(;ciolles que tnviera á bien, y e~ conse., (: I1 ~ llcia con la aprobacion de los generales pre­l> Clltes eÍl la Logi~ ' ,se ttt,tendieron .las siguienteS' dl(· tutl~s 'pvr el mll~lstro de 1 ,guerra. .' A rl. l. o 'Dol.ide quiera que encuentre V, S. uni calz:oa (llamad, vulgarmente camellou) forn13ra V, S. cn COluntlJA cerrada y marchara con la ca­' halleria . a va~lgn,ar,liu, Observando V. , . esta rc'gla la victoria es scgura, y á costa de muy pucas muniriones, pue sol? I~ ca~eza de I ~ eo­rllmlta puede hacel' fuego, y esto por dentro de las. pi ruas de los caballos,--Tampoco podra la caba­Ileria del coroúcl 'Gaitan ponerse en polvorosa, 'porque In gruesa culuntua de iufanteria no lo peru1ilirá. Art. 2,° Ca~o q'ue V. S. o Ctl das como es mu y p~obable i 1 s rcbeld s toma . el camlno de U saqurn, con VI e le que V. S, .ocuRe ~on la caballería del coronel Gaitan los pantanos . y Losques a ,la ~ere~ha é izquier~a para qu~ la 'del enemigo no la pueda atacar con buen Sl~ceso~ Art. 3.0 Lt\ artilleria 110 se debe comprometer sino en • cerros inacsesibles. En las calzadas se for­mara a retaguardia de la infanteria. !.rt. 4. e b.q el llano la iofallteria debe formarse ~n linea apo ya1!l~ose siempre sobre sus flanco~ cuando no hay posiciones nátur~les en qu~ ha­cerl(), En esta formacioD los soldados están md éspeditos para la retira tl. Adicion ReserYaaa.-EI coronel Jimenez ,es hombre· muy b~u~co; y se~un eDtieIld~ 'os cn- ., roneles Castelh y Mug~etza son muy buenos ofi .. c· ale . El cerouel lieres ~U~~ll«; 9J{;en qlH' es Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. alora~(l. tiene ba~t~nte pe erna 1 ha-tnada S I ~s JhonSUll 1 J ack un 5 LUS LIBERALES . . 1.J I lillerales del .departamento del Istmo a('~ 01 de pedir al. Gobpl'nador de Jamaica tle t le aquel P' ii baj~ la protection (le la Jn l&tel"ra. El comisionado enviado crea d S.~. el el espitan Tomas Bel'I'era, n fJ. 'íen el Gobierno de nógota acaba da )lO ,h)'Br eo hodant6 Genel'a ¡uterino del .1 n -"~5t~ euball~ro es uno de los lLUS. • ~. de Méirzo. -- D' S RE I~JIENrO REPUBLICANO. 11· ,j ndose el Sr. Presidente negado a ~ rifr h1 ren nf,ial que hicieron los Sr s. 1\1 41 (In z y AZl1ero 4. 8U8 respectifoS i itrios, e to ti ros republir.anos dieron una prueb nada equívoca de su decision por el sist mn {JlfernutifJo, auseotandose pl'e_ "i pitud8m~ te d la apitul por no el'vil' pur ma~ tieoip destinos de tinta impOl'taucia. -- e b~n fug' d de 1.. ~apital de la RflI. pubJir.a tres u'lbi tro d :st· do: á saher, ('1 dt ¡l\cieoda, ~l d .. ·} [ut ,rior y 1 de Gu rae S\ pl1c 1 qn encuen r lo. ) ga " 1,~ - ~l qu h de ap~ táz p-ntre lo :! ' r.onc e e secreta iu de Hacienda, ¡ni tro oz~l de muy mal g sto. -- COLO)fD A ARDIENDO. ( Cordinulcion) Perdieron hijos, Iso padl'es~ y casados las casad 5: ' 1.88 cosas que ID"5 amaron: Perdio el UD y el otro fama. Hombres, niños y mugeres Lanleutao tan grande perdida, , Llorahan todas las damas, Cuantas en Granada babi$. Por la8 calles y ventanas, M Ut' 110 luto pare ia: , Llora el Rev como una ft!mbra, Que e8 mu~ho lo que pel' ia. AVISO. ... Se han perdido las tijeras COD que los ba itautes dé la Capital ob equiaron ~I ~e. nel'al }! ntilla. 1.0 que avi alnos al publico p"r. que tenga,pre .• > ~t~ qu .Ie 'han, er ido l' uña del ~JX' pt' ·f ~( to 1U o tst~l en ca­DlillO p'lra esta tiuuad. ¡.l ~'de Poli 'í' ! al rtQ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Duende - N. 5

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Idearium: revista mensual - N. 6

Por: | Fecha: 01/11/1937

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IDEARIUM ••• ~et1'i~ta !$l.enil'ttnl Organo de la Escuela Normal de Or.cidente FuNnADnR : Germán Peña Martinez Directo¡· :EDUARDO M.!RTTNEZ ESPONDA Redactor: SERGIO ELI.tS ORTIZ AÑO 1 { l'a.to, noviembce t• de 1937 } Número 6 DEMOCRACIA Y EDUCACION Fiel a las declaraciones iniciales de su ilustre fun· dildor, esta revista seguirá siendo un órgano al ser­Yido de la cultura nacional, y de manera preferente abogará por el mejoramiento ele la escuela primaria en el Occidente Colombiano. Difundirá las ideas del Gobierno Nacional ~obre educaflión pública, registra· rá con júbilo todo paso que se dé eu las demás aec­ciones hacia la e~cuela n neva, colo m bianista en todas sus orientaciones, defensiva del elemento humano\ activa y alegre que requiere el país para que no se in.terrum pa el movimieuto de transformación a que la h:a some­tido la admini tración actual. Ese f\S también el programa de la Normal de Oc~ cidente, porque la obra de este centro no admite Ja li­mitación material de ~ns claustros, ni se conforma con la influencin docante circunscrita al escaso cupo de ~us aulas. Quienes estamos a su cabeza sabemos que no es ese ~1 pensamiento del Ejecutivo Central; q ::e no ~e conc1 et.an en tan poca cosa las esperanzas qu~ ha fincado en ella esta región variada y pro me· tedora del pais, y sabemos con demasiada certidumbre que sel'Ía ése menguado itinerario para un instituto que tiene la atnbiciosa aspiración de laborar por la gran­deza nacional y est!'echar los vínculos intelectuales Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -230- y afectivos que de tiempo atrás nos ligan a la Repú­blica del Ecuador. Hemos aceptado el encargo ponderoso de trabajat .. por la educación popular en (ll Ocddente Colombiano, en la convicción de que nuestro e~fuel'zo (•oineirle ~on el de nuestros compatriotas de otros rincones. herma· nos en la brega sobre el surco geográfico y humano, lejanos Pn el espacio pero identificados en el propó sito sost~nido de hacer una Colombia nueva por me­dio de la escuela. La formación de maestros, función inmediata de las Normales, sólo cobrará importancia y 8entid0 tras­cendente en cuanto cumpla con éxito ~u misión de in­fluir a la distancia en la educación primaria del pnt-blo, por medio de los educadores formarlos en cada institu· to normalista. A esa influencia mediata -que corresponderá al primer contingente que nuestra eseuela tlntregue­queremos anteponer la que cun opot'tuniclad indis(•u­tible habrá de continuar ejercientio l» Normal por medio de la escuala anexa y el instituto noettnno para obreros en esta (liudad, y la que podrá desarrollar, ~nsanchando su radio de acción, en las escuelas pri· marias de Túquerres, si las noticias quP tenPmos ~obre su anexión a este plante] reciben confirma(•ión oficial. En aque!la ciudad, azotada ayer por ]a violt1ncia s[smica, se levantan hoy dos edificaciones escolares que nada tienen que , envidiar a las escuelas mejor eons­truídas de la capital de la República. Se han con~­truído para Jos hijos del pueblo; todo el confort. y toda la elegancia que puedHn contener pertP-necen a los hijos de los trabajadores sufridos de la ciudad su­frida, que para tener escpela hurnanamente aceptable ha necesitado el concurso indirecto y doloroso de la tragedia. - A ellas irán todos esos chicuelos, representantes los más genuinos de la democracia, sin qnp, hayarnos de preocuparnos porque la tierra de sus plantas em­pañe transitoriamente la belleza de sus baldosines y escalinatas. Atravesando los pantanos del invierno o envuel· tos en la nube d~ polvo del verano, tendr'án ya un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -231- aliciente más para 8oportar la dureza y el frío del camino, en ese bogar común, acogedor y abrigado, don­ele cada día habrán de sentirse más democraticamen­t' 3 colombianos. EDUARDO MARTÍNEZ EsPoNDA IJas Aspira~iones de la Juventud Actual A t·tículo reciente de Adolfo Ferrié1·e, traducido por el pro­fesor E. Caba'rico pa1·a IDEA~ RIUM. Es deber de loE! educadores mantenerse a) corriente de los movimientos de actualidad en materia de psicolo­gía moral y social. No que haya un contacto directo en­tre los jóvenes de 18 :1 30 años y la escuela pública. Es­tos jóvenes ya no son nuestros discípulos, ni son todavía los padres de nuestros futuros alumnos. De ellos un re­ducido porcientaje se consagra a ]a educación y entrará mañana a la fila de maestros de escuela pública. Con todo, de esta juventud emana una fuerza. En va-no es decir que dentro de cinco años, talvez dentro de diez, la experiencia de la vida les habrá descubierto hori~ zontes nuevos y habrá corregido lo que su pasión actual tenga de excesivo y no quede otra cosa sino las doctrinas que ahora blánden como oriflama, las cuales han de ser­vir de aglutinante para compactar las masas formadas por los padres ce nuestros alumnos que han abandonado su id eología anterior, tenida por muy flojamente "reformis­ta", y arloptar la del dia, y alumnos de nuestras escuelas q ue, a ejemplo de sus mayores, no juran sino por sus .ie­f'es y ambir.ionan ser preparados para una «acción direc­ta », si bien jgnor·an cuál pueda ser. Ha sido así como en 1926, en Roma, en una clase de much8chas del pueblo que . Yisité, en medio de la cual reinaba el espíritu más liberal - tomada la palabra en el mejor sentido-estas no pensa­ban sino en ~quipos a la moda fascista. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -232- De todos modos, no olvidemos que en la medida en que haya unidad entre la opinión púbhca y el gobierno se ha de ejercer una pt•esión desde arriba sobre los maestros para obligarlos a adoptar las maneras de pensar y de obra1· de la ideología reinante. Y esto se realiza aun en países donde dos corrientes de pensamiento se disputan la opi­nion, con la diferencia de que si inspectores y maeEt.ros pertenecen a bandos opuestos se establece entre ambos una tension en virtud de la cual el maestro busca consejo pa­ra suB actos entre los correligionarios políticos y no concede a las instrucciones de los superiores jerárquicos sino una oLe­diencia superficial, suficiente para evitat· Jos choques y la exclusión. Inútil es decir que ni la ciencia psicológica ni la edu­cacion misma obtienen provecho de ninguna de las dos actitudes. El descrédito manifiesto en que han caído los es­tudios pucientes y minuciosos .de los psi~ólogos, de cinco años a esta parte, lo prueban cor. exceso. La crisis y las pasiones que ella suscita han a bol ido la libertad de espí­ritu requerida, la pácieucia, la armonía espiritual, necesa­rias a la observación ce los enlaces que la teoría y la prác­tica comportan y exigen. El simplismo de aptitudes pnmi­tivas es sin duda una fuerza. Su éxito en lá niñez y la adoleseencia prueba que 2stas encuentran en aquéllas un apoyo conforme a sus neeesidades profundas. Sin embar­go, si es verdad que el papel superior del educador es el de le\-autar al niño, no para hoy, sino para el mañana, ~ pue­de estar seguro de que el subjetivismo tan ponderado le prepara mejor para la vida, de lo que haría el espíritu ob· jetivo, tan desacreditado hoy~ Muy probablemente que no. Qué decir entonces~ Es que la juventud actual se en­gaña? Los que se engañan, me parece. son las gentes que juzgan su actitud por las apariencias y no por las realid(. · des fundamentales. Es que hay dos reacciones: psicoló­gicas y sociales, superpuestas, y que obran <~onj un tarnentB en Jos jóveaes teno!'es de la hora actual. !-Reacción de generación a generación, que cubre al­gunos lustros y se expresa por lo que en ella es más a pa­rente: necesidad de unidad, por oposición al disgrega mien­to; necesidad de acción, por oposición a los tanteos disco n­tinuos; necesidad sintética de unidad en la acción, de act.!­vidad coordinadá, de disciplina, de sumisión a jefes, por oposición al intelectualismo que provoca él €Spíritu de análi­sis, las distinciones sutiles, que conducen a la parálisis de la acción; parálisis que coloca sus víctimas a la disposición de activistas sin escrúpulos, explotadores de monopolios y logreros; todos egoístas coa ligados que ejercen su ofieio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -233- a exp~nsas da los impotentes de toda clase. Tal es la reac· ción actual de la juventud que ha tomado por divisa la lucha contra el "liberalismo", cordero emisario de sus dé­capciones. Agreguemos que en todo esto, en nuestro sentir, tiene mucha razón. Unicamente que la exageración de suk odios se presta a la crítica. Pero este odio desaparnce en cuanto desaparece el abuso que lo causo, abuso que ya nadie trata de defender. Esta reacción no es, sin embargo, !':ino momeutánea; aun cuando mas aparente, no tiene hondo raigambre. La más real, la más fundamental, a nue~tro modo de ver, es la siguiente: li-La reacción de un siglo frente a otro siglo. Reac­ción que en Occidente ee distingue por· 1:1 lucha en favor del espíritu y contra el materialismo histórico que marcó con su paso el último siglo y el primer cuarto del presen­te. Pero a esto oigo formular dos objeciones: a) En la Rusia Soviética y en los partidos occidentales llamados de izquierda es precisamente el «materialismo dia­léctico » el que parece triumfar sebre el · antiguo « idealis­mo » romántico; b) Aun en los paises donde ia dictadura ha tomado la defensa de la religi6n, dícese que r.o se ha servido del espiritualismo sino a modo de pantalia, como de un ídolo a propósito para atraer las masas, captando su buena fe sim­plista, cuando el móvil real de los dictadores es, lo mismo que en el siglo pasado, y de una manera más consecuente, más « racionalizada » y más eficaz, el « roalismo »; pero un realismo que nada tiene que ver con el culto del espíritu. A estas objeciones puede uno oponer las reflexiones que siguen: Entre los fieles de la III Internacional hay, a pesar rle todo, un mesianismo refrenado, fundado en una metafíeil'a quP, por no ser fácil m en te visible, no puede decil'se que no existe, según lo ha demostrado Nicolás Berdiaeff. Los "sin-Dios" rechazan simbo los que consideran caducos pa­ra erigir en su lugar otros, de los que no pocos, en re· sumidas cuentas, se aproximan más a la doctrina paulia­na que las prácticas del cristianismo actual. En segundo lugar, aun en el caso de que ciertos dic­tadores, como hombres, ::;e hayan hecho uu deber servirse de la religión en vez de servirla, no m8no¡;; cierto que, rle otra parte, la cat¿sa de su escogencla r:J d ica en el hecbo de que la religión pertenece al subconsciente colectivo de la humanidad; y que, de otra parte, el efecto de esta es­cogencia es el de atar más fuertemente aún las masas a la ideología religiosa con su manojo de virtudes: amor al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -234- prójimo. sacrificio pt·opio por 1a causa común, lucha contra Hl egoísmo en sí y en los demas, triunfo final de las fuerza¡¡ espirituales. Y todo esto ata al mismo dictador en términos tales que no puede dejarlo en olvido ni impedir su na­tui a 1 desarrollo. Resulta, pues, legítimo pensar que la aspiración pro· funda y permanente de las masas y, más especialmente, de la juventud, es la lucha por el triunfo del esplritu. Y pre­cisando un poco, conserv~wion y aumento de la potencia espiritual en H] hombre, individual y socialmente conside­rado. De ahí la lucha contra el materialismo y contra los sfmbolos ya huecos de las religiones refugiadas en el con­servatismo, desprovistas de aliento y de alma. Lucha con­tra todo Jo que tienda a anonadar el espíritu, o sea oontra la tendeucia analíti,•a de la ciencia materialista llevada al ex­tremo; contra el intelectualismo exagerado que de allí resulta, contra el objetivismo falto de afectividad y de vo­luntad. En estas luP-ha~ la juventud, o bien traspasa los límites o se queda a la der·iva. Va más allá cuando l'eehRza todo reR­JH~ to por la persona, inclusiv~ 1~ vida del espíritu que la ani­ma, sustituyendo al antiguo nonformismo fenecido, un nue­vo conformismo "totalitario", tan opresivo como el viejo. Poner por meta de la acción ~1 servido de la colectivirlad sería insensato, si este servicio viniese a menoscahar el objetivo ~nperior, que es el servicio del espíritu en los homh1es. Y se queda atrás, deeíamo~, cuando 110 ve más que lo que h iere aparentemente su visnal, e~ deeir, lo inmediato en vez de lo permanente. Su culto por la disciplina, si admirable corno reacción contra la inanición Pgvísta, y la preponderan ­cia de los móviles l'astreros, se hace limitado y nefasto c·nando desconoce el fiu último: la liberación de! espíritu da los lius de la materia. Liberación del espíritu he dicho, porque, si la libet tad anarquista 8S uu mal, la ausencia de la libettad espidtua! es uu mal mayor. Pero ¿qué debemos entender aquí por es­píritu 1 La palabra "Pspíritu " encierra dos sentidos. Uno de t-Ilos t!S '' ten·Pstre'', si es que e-5 lícito PXpresarrne a sí. El otro es "metafisico '', que ~n sAn ti do etimológico del té rmi­no, sigoitica más allá de lo físic0; y no triunfo de la imagi­uacióu irra<·ional. El primer ~en ti do, sentido relativo, lo da la psieulogía. E ' píci tu aquí significa as únieo de efecti vi­dad, de intuición, de razón y voluntad en el hombre. ''To­talidad" individual. El otro sentido del t érmino, sentido ab-uluto, es de ordeu cualitativo; espíritu significará dinamis­tn 0, ori~utaeión baeLl la Unidad fundamental y final del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ~35- Sel' hacia lo qne es general y pf\rrnan~Jnte; lo que suele expre sarse por medio d~ leyes y, más geoHral rnent..-, por el Ordf'\n del cosmos. El contaet,o del yo con lo Absolu.to, de mi ruzóu con la Razón uui versal. Trágico contraste! Lo que aquí se dicfl eon palabras AS realmente el fondo d~l dinamismo incoost•ient.~ de la ju veo· tud actual. Lo es aun euaudo ella lo UlP~Ue; HUU cuando niegue las palabras y el sentido qu~ ella eut•ieni:lu; aun cnan · do les niegue todo sentido. Lo pieosa así al meno~. Y lo pieu~a porque I'Oncede a IHS palabras un simbolismo uifer+>n te al nue~tro. Porque coloed otro cuerpo hnjo la identidad del ropaje ¿ Qné importa dAspués de todo~ N o me ateugo a las palabras. Si ustedes, eou otros VOréi5 en toda su plenitud e!ta aspiraeióu fundamental de los jóvenes y que, habiéodo· la comprendido, la toméis en cueuta; manteugái:-~ 1-!nreudido el fuego, no aportando a él matt>riales ineomt•ustibles o no asimilables; quiero dec~ir, couodruifmtos u o deR~ados, por­que no encien-an ningún interes. Háganseles deseables, si ello está eu vuestras mC~nos, si bien es igualmente vuestro pe­ligro. Pero insistir despué::~ del fraec1s0 eg falsear los espít i­tus en formación a los cnciles teuéi8 por oiieio educar. Descubrir las aspiraeiooes profundas, tomll.r!as en cuAn · ta, educarlas, sublimadas, es muebo; p~ro no bastante. E8 preciso a m pi iarla~, tender a 1 a pi P.D i tu d. Aspirar al L'OU taeto del yo con lo Ah8ol uto a tra vé de o t. ro éOD tacto: el del yo con la colectividad. Querer la fusión del yo con la colecti­vidad en la mPdida en que exi t.a eout.acto eutre é~ta y lo Absoluto; mejor· aún, en la medida eu que la coleetividad esté al servicio de lo Absoluto, del Bieu, de la Verdad y de ll:l Justicia, sin los cuales no puede eonstruír'se nada dura­dero. Eotoo~es, amplíese el campo visual y de accjón de la juventud; allí donde la sí u tesis do mi na, húgttSe oaeer el de­seo de uu análisis complementario; donde predomine el vo­luotarismo, sóplese el brasero de la efectividad y devué va­se el brillo al espejo de 1 a razón; insisto: en carla u no se­gún sus posibilidades, siguiendo el ritmo de sus aptitudes; ein lo cual el barniz de la heterosugestión crea autómatas; y el día llega en que el barniz se cae, en que la sugestión ago- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -236- ta sus ef~ctos, en que al automatismo vuelve a la nada. Los cuerpos m uet·tos Vcidente, encontramos ante todo en Grecia, en el período de la filosofía lla­mada presocrática, una serie de filósofos muy notables que pasan comunmente por ser los fundadores de toda filosofía; esta serie abarca más de un siglo y medio, desde lo:::~ primeros años del siglo sexto hasta Sócrates, cuyo nacimiento ocurre en el año 469 antes de Jesucristo. Todns esoR filósofos t0maron por tarea el explicar la aparición del U ni verso, ele donde han conservado el nombre de cosmólogos; y todos ellos no han invocado más qne ]as causas ma­teriales físicas, admitiendo una ms.teria primordial de la oue todo ha salido ; ninguno de ellos conoció el dualismo imagina.do más tardo de espíritu y materia, de cuerpo y alma, etc. En consecuen­cia, todos son monistas (como se llantan los filósofos que admiten un solo principio), y sr aproximan en un gran número de cuestio· nes, de una manera. admirable, a los principios de la ciencia mo­derna''. Si, pues, la filosofía hasta la época de Sócrates es monista, no existe razón paca que los antigüos creyeran en la libertad tal como hoy se entiende. De ot.ra parto las religiones no daban tam­poco una idea clara de inmortalidad, y el concepto de alma se confundía casi con lo que luego se ha denominado el animismo. El mismo pueblo israelita, en opinión de algunos autores, no tuvo al principio noción alguna del dualismo anotado; uo sabía de la existencia de un alma que pudiera sobrevivir después de la muerte, e parada del cuerpo; y solamente a contar desde el cautiverio clr; Babilcnia, por su contacto con los griegos que cono­cían las ideas de Platón, es cuando adquiere tal CO!:!Gepto. ErJ sus­tentación de e ta te is se alega que las recompensas prometidas por Jehová y logradas efectivamente por los patriarcas del viejo testa­mento eran purameute terrenales; así la multiplicación de la deseen Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -238- dencia y la posesión de la tierra prometida, en Abraham; fll au­mento de riquezas y la prosperidad de Job, a consecuencia de las pruebas a que fue somE-tido. Y hubo de ser así porque en la historia de los Macabeos es cuando por primera vez se honra a los muertos en medio de aquel pueblo, mediante los sufragios que, por las almas de los guerre­ros sucumbidos en el combate, mandó celebrar su caudillo prin­cipal. Y el "Libro de los Macabeos" sirve, como quict1 dice, par!l cerrar los relatos del Antigüo Testamento. Fue la filosofía de Sócrates la que inieió el dualismo con la introducción de la creencia en que el alma humana es ~lgn distin­to del cuerpo, algo independiente de la materia. algo e 'Jiritual e inmortal Pero aceptada. o no esta afirmación p.1r los pueblos an­tigüos que la conocieron, es lo cierto que la vida de los mi m0s si­guió sujeta a los caprichos del Destino y que la noción de l!bcrtad significaba muy poco en aquellos tiempos. A í lo cor.firman las doctrinas de epicúreos y estoicos, las cuales establecían que , no pudiendo los hombres rernediar los males e imperfecciones de este mundo, su deber era someter la volmltad a los designios de lo fatal­mente previsto. La concepción socrát.ica fue plenamente con firmada luego con la vida y las enseñanzas de Jesucristo, quien habló claramente de la existencia de un reino espiritual, donde pueden hallar su ga­lardón todos los que en esta vida obren bien; pero donde hay igualmente castigo para aquellos que prefieran hacer el mal. Que­dó así establecido que el hombre no es un autómata, sometido 0n sus menores actos a influencias extrañas p cvistas de antemano, ino que, por sn componente espiritual, puede obrar en un sent.i­do o en otro, puede disponer libremente de u voluntad. Con todo, esta doctrina tardó mucho en expandirse y, a pro­pósito de un juicio crítico sobre los escritos de Reoán, quien inten­tó colocar frente a ella la moral de los estoicos, traemos una cit<1> que nos parece oportuna. Es de Gabriel Séailles, y dice a ! : ''Por una especie de antítesis preconcebida a la Vida. de Jesús con que empie~a la obra, el último volurHen toma su no m br0 de Marco Aurelio, del gran emperador con el cual la filosofía pareció llamada o gobernar el mundo. Es la oca ión para Renán dQ oponer a la reforma religiosa de Jesú~ la reforma laica que en el siglo II de los Antúninos ayudados de los mejores hombres de Sti tiempo, quisieron realizar bajo la influencia de la filosofía estoica, por medio de las costumbrts, las instituciones y el derecho. La conclusión de Renán es la de que el cristiani. m o, con su física imposible, su extraña metafísica, su historia quimérica, su teoría de las cosas divinas y humanas en todo contrarias a la t'azóu, no ha triunfado sino por las trivialidades que lo ponían al alcance las almas populares. ''No entro-agrega el comentarista-a discutir la tesis. pero es lo cierto que uno no comunica 8Íno la vida de que está ani maclo. Al tomar como representante de la filo ofía a Marco Aurelio, aGendiéndose para ello al retrato que de él ha trazado Renáo, e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 239- ve que el estoici1mo en aquella época no es ya una doctrina vivien te, plena del ardor contagioso que conquista las almas; es una de­sespr! rante resignación, una rama, más que marchita, muerta, a 1~1. cual no adornan sino flores de sepulcro ...... " Durante la Ednd 1V1edia, en que la filosofía se puso incondi­cionalmente al servicio de las concepciones teológicas, la doctrina de los concilios, al proclamar la prede tinación, oo excluyó por e o la. litertarl del hombre. Porque la predE-stinación como la en­tiende el catolicismo se refiere a la afirmación de que los hombres todos, nacen con dereeho a obtener una posición en el reino de lo . ., I:Jirnaventuradf's. PPro en vista de que no tcdos obran como clebirran para alean r.ar la bi naventurf~n za, aquella doc. trina ha ..:ido tergiversada por los sostE.nedores del fatalismo y la supf'rtición, Jos cuales dicen que si Jc ·ucristo vino al mundo para redimir la huma11idaLl) san Pablo para predicar el Evangrlio y san Agustín para sc:r un filósofo y un santo: Judas hubo de venir para entre­gar a su lVIae~tro, Nerón para perseguir a los cristianos y Lutero tJn.ra encabezar la reforma protestante; quedando, por tanto, cxcen to. de toda culpa. Quiérese de este modo poner en contradicción la tesis de la libE"rtad individual con el principio finalista o teológico, sin per­cartarse de que aquella no e sino elemento constitutivo de éste, en u calidad de proce o. Y, dejando aparte la personalidad de Jesucristo, bien se puede contrareplicar quE" san Pablo y san Agus­tín no nacieron santo~, sino que se hicieron tales después de haber sido pecadore ; del mi mo modo Nerón y Lutero no nacie­ron perseguidores del cri tianismo, el primero en su carácter de emperador rcmano y el :E"gundo como reformador audaz : fué­ronlo sólo a la po'trc y por causas que ya tiene señaladas la His­toria . Cuanto al di;,cípulo traidor de suponer es que vendió al Maes­tro en virtud de su propio querer, si es que no preferirnos com­plicar má su conducta y hacerla oscura, encerrándola dentro de lo que Papini ha llamado " El Misterio de Judas''. En lo último tiempos la vieja fatalidad ha resurgido con el nombre moderno dP determinismo; espt::'cialmente de...,de que el filó~ofo E~pinoza, en el siglo XVII, t-\egún lo an0ta Baker, sostu­vo que el libre albed1·ío DI) existe. "Nuestra ilusión de que somos libre ... -dice él-se debe a que tenemos conciencia de nuestras accio­ee. e ign0ramos la;:; causas que las motivan. Un deseo particular c~tá determinado por una causa, que a su vez :3stá determinada por otra cau a, y e ta última por otra, y así sucesivamente hasta lo infinito.,. En e te ca o tenemos al frente no ya la influencia de los planetas y demás supersticiones de la quiromancia y los mitos pa­ganos sobre el nacimiento y vida de los hombres, sino uo deter­minismo científico, tal vez más p9ligroso que el viejo fatalismo, puesto que es más real. Ciertamente el mundo está gobernado por una uce~ióo mi teriosa de causas y efectos, desde el sistema IJla­netario hasta el último microorgarnismo; las leyes físicas son fata- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -240- les; y, desde este punto de vista, nada hay más cierto que ~l principio sabido por todos y cuyo enunciad0 drce: unas mismas c1usas, puestas en igualdad de circunstanrias, pmducen siempre los mi~rnos efectos. Es así como la gravitación atrae invariablemente los cuer­pos hacia el centro de la tierra; como el fuego quema dondequiera que halle un combustible; como los líquidos buscan siempre rl nivel que les señal~n los v~. sos comunicantes; cctno el encuPntro d e dos corrient~ eléctricas, antagónicas, produce la chispa; como la~ raíces de las plantas se ditigen siempre hacia la tie-rra y sus ramas hacia arriba; como el animal busca el sustento cu&.ndo siente ham­bre y se reproduce guiado por el instinto. Pero, en buena lógi­ca, ¿se puede generalizar tal principio a las actividades todas de los hombres? Si el hombre fuera, como lo suponían lo s antigü o:s filósofos monistas, de la misma natural@za quP las plan t as y las bestias, sí; pero admitiendo, como se admite hoy, el dualis mo previsto por Sócrates y coJJfirmado por Ari stóteles, en virtud del cual existe semejanza entre los seres de la naturaleza, r.)ero no identidad, hemos de convenir en que hay en el ser humaGo d eter­minadas acciones y reacciones que no siguen. precisamente, las le­yes que gobiernan la materia. Por lo demás, en este punto e l e spino zismo se contradicP, puesto que "tt-> ner conciencia de nu es tras acci0nes '' es tener conciencia de hechos; y és tos , por de finición , no pu eden s er fi c­ticios sino reaies. Sí, pues, tenemos conci tmcia de que nuestro s a ctos son libres es porque lo son efectivamente. La psicología moderna, como ciencia positiva que a s pira a ser, apoya el aserto de Espinoza al sostener que ninguna acción humana se produee sin un motivo determinante. En efecto Hoffdiog ha dit:!ho: "Corno cua.lquiera otra ciencia h psicología está obligada a ser determinista, es decir, a partir de la suposición de qu e el principio de causalidad vale tanto respecto de. la vida volitiva como respecto del resto de la vida consciente y de la naturale z:l material. Si esta suposición tiene límites, estos limites coinciden <'on los de la psicología misma. Haciendo abstracción de es ta cu es tión de principio, es fácil demostrar la importancia que para la psicología tiene mantener la existencia de las relaciones causal es en el dominio de la voluntad". Aceptado lo anterior: nos queda, no obBtante, la calificació n del motivo que sirve para determinarnos a obrar ; y como re­sulta que, aun cuando los motivos sean exteriores, es naest.ro cri­terio el que l0s pesa y analiza, somos nosotros los que , en resu­midas cuentas, decidimos sobre el que más nos convi<>ne. En otros términos, somos libres para elegir. C')n una conclusión pareJida el filósofo G. B. Foster redu­jo a su rontrincante en una discusión sobre el tema que nos ocu­pa. Después de un discurso sobre los motivos, sobre lo cual se llama ''el motivo deter!ninante ", Foster concluyó con este eje m plo : Sobre la pared de un huerto vecino la. rama, ca5i desga.j~- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - 2-ll - da, de un manzano sostiene una manzana madura e incitante. Por aquel sitio pasan sucesivamente dos personas (que Fostcr supone ser él y su contendor) y ninguna de las dos se atreve a eoger la manzana. Pasa luego un muchacho de la calle, y éste si, inmediatamente, se agarra a la rama y coge la manzana. Pero ¿no estaba allí la ma.nzana o sea '' f'l motivo" p&.ra los tres? Si estaba. Pero del hecho de que hubiera sido el muchacho sin educación y no las persona~ educada::;, el que cogió la manzana, sa 13igue que el motivo estuvo realmente en aquél y no en la fruta robada. Ahora bien, la facultad de elegir no puede ser confundida c0n el inrieter minismo. t érmino de que se valen algunos para dar a entender que si una persona no acepta el determi:-~ismo como ellos lo entienden es porque incurre en la tont.ería dP- ad­mitir efectos sin causa. Que a tal equivaldrían las acciones huma­nas realizadas sin cstí mulo alguno. P8rO no. Libertad o facultad de elegir no e::; lo mismo que indeterminismo. E.:;ta faculr,ad d e decidirse e n pro o en eontra de un impulso, de una suge s tión, de un mandato, etc., es de naturaleza muy diferente a lo que se ejecuta por mero automati mo y ha ju tificudo la introducción de reglas jurídicas y í;recepto morales entre los pueblos siquiera semicivilizados, sin contravenir los dictados de la naturaleza ínti­ma d el hombre, ya que resultaría insulso querer reglame::1tar la vida de las comunidades si los individuos no pudiesen obrar s ino en un solo y determinado sentido. Y adviértase que una vez invadido el campo de la moral, campo donde la noción d el libre at·bitrio obtiene su plenitud, la libertad presenta. dos aspectos : el uno, traducido por el impulso a obrar y en virtud del cual los actos humanos se proyectan m ás allá del sujeto que los rea.li 3a, es el asp e cto positivo, considera­do en líneas generales hasta aq ui. El otro aspecto es negathro, y se halla muy bien expresado en el siguiente concepto de uno d e Jos filósofos de la escolástica : ''El hombre es libre cuando, dis­puescas todas las cosas para prorrumpir en "'"un acto, puede, sin embargo, abstenerse de ejecutarlo". Algún paradigna no estará de más en la exposición ele este tema, árido por naturaleza. Veamos: Un ciudadano de Pasto ama­nece un día cualquiera con deseos de conocer a Bogotá, y, sin más vacilación, hace bs preparativos, se pone en marcha, llegn. a la capital, se detiene allá el tiempo preeiEo para conocerla. y -satisfecho su des~o, regresa nuevamente al boga~. Si nos repugna afirmar que así estaba determinado, que t.al viaje se hallaba e ·crito e n alguna parte, es del caso recurrir a la libertad in di vi dual y su­poner, simplemente, que esta hombre fue a Bogotá porque a ' Í lo quiso. He aquí un hecln de libertad positiva. Ahora bien: el congreso ha dictado una ley. que lleva la san­ción del presidente de la república y en virtud de la cual se man­da a los ciudadanos pagar un tributo. El ciudadano N. a qui en cobija dicha }P.y, ha sido notificado por autoridad competeotP y aún se ha hecho cargo de las sanciones que corresponden a los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • • • - :!42 - infractores. No obstante deja transcurrir el tiempo hábil para pa­gar la contribución y no la paga. No es por falta de dinero, tam­poco por enfermedad ni otra causa grave. Es que, sencillamente, N. no quiere pagar, se niega a obedecer la ley. Tampoco ahora se puede afirmar que la terquedad de este hombre sea asmnto de determinismo o porque así eetaba escrito desde que nació. Más ra­zonable es pen, ar que N., por su propia voluntad, se atreve a des­obedecer una disposición del gobierno. · En otras palabras, ~s este un caso de libertnd en su aspecto negativo. Hemos dicho antes que es la noción de libertad la quE' ha justificado la introducción de leyes y reglamentos en la vida de lus pueblos. Ahora podemos agregar que los códigos penales de los diferentes países se han elabm ado precisamente en vi~ta de la infracción de las leyes por parte de bs ciudadanos. Infracción que no existiría si Jos hombres no pudieran decidirse en bien o en mal. Trasladándonos en seguida a otro campo de la vida cotidiana, a las acciones que traducen sentimientos, verbigracia, y, concretan­do más, a los actos que realizamos en beneficio de nuestros :;:;e­mejantcs, actos que para la .filot:ofía positiva son altruismo, y caridad para la doctrina cristiana, troprzamos asimismo ~on ob­jeciones a la libertad de que los suponemos dotados. Véase, si no, este argumento del filósofo Clarence Darrow, al parecer, de la filosofía sensua!ista de Bentham : '·Dos hombres van por la ealle. Ambos ven a un ciego que pide limosna. Uno de ellos le da una limosna. El otro sigue su camino sin darle nada. Es uno egoísta, y el otro no lo es? Nada de eso. Los dos son egoístas. Los dos obran para procurarse su propia felicidad. Si el hombre que dio la limosna hubiera tenido mayor placer no dándola y conservando el dinero, no habría dado la limosna. El hombre que d~o dinero al ciego tenía una imaginación que !e hacia ver, probablemente, cómo se sentiría é! si fuera pobre y ciego, y, al darle dinero al mendigo sentía pla­cer. Y el hombre que no dio limosna, que conservó su dinero, sen­tía que era preferible para él, que contribuiría más a su felicidad, conservar ese dinero para otros fines que le ocasionaran otros go­ces. Pero ambos eran influenciados por el mismo motivo: procurar­ ·e el máximo de felicidad". Guy an había dicho que si los filósofos del paganismo obraban p0r vanidad, los crif:!tianos no se mueven sino por interés. Aho­ra viene el señor Darrow a decirnos que el único móvil por las acciones es el goce. Pero est9. doctrina del placer no es exacta en su conclusión, porque, si el que dio la limosna, en vez de imaginarse Giego y necesitado, era creyente y pensó más bien en una posible recom­pensa más allá de ec;;:ta vida, estableció una diferencia con respec­to al goce que podía suministrarse el quP no dio limosna. Es claro que el primero reconoció en este caso dos órdenes de valores, el de la materia y el del espíritu ; y, comparados los goces respecti­vos entre sí, la superioridad está de parte del goce espiritual. Por tanto, arín suponiendo que fuera por egoísmo que dio su limosna, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -243- Pste rgoismo es diferente al del que se abstuvo de darla. Fuera de que no dar limosna es un acto negativo, de ningún valor, por consiguiente, ante uno afirmativo, intencionado o no. Réstanos aún exRminar otra clase de objeciones esgrimidas contra la libertad individual. Se trata dP los fenómenos ronocidos con los nombres de sugestión, tomados en el entido de hipnosis. En virtud del primero se ve a una persona ejecutar solamente los actos qne le impone otra. Esto es, conv~?rtirse en mero instrumen­to de un querer ajeno. Y cuanto al segundo, freeuentes son los casos de auto-convencidos raros. Pero es necesario h~cer una dis­tinción : en primer lugar no todos los indivjduos son bipnotizables, y los que se dejan dominar por una sugestión cualquiera son ti­pos anormales (históricos, psirastén!cos, e te). Er el terreno de bs auto-convencidos se encuentran ya las caractrrístiras de la derneu cia en cualquiera de sus manifestaciones. De donde se deduce que estos casos son de excepción y no de regla. D~ maynr grttved~d es ol oÍutoma q11~ ¡.;~ pre"ent ·\ P!1 la HC­tunlidkd en el campo político .V ~OCÍ!\I df"~f>tvorablf~ al [H'P.stigit) de la líber tad individunl .V cindaLiann.. Cor.aur1i-;mo y f1t!!eismo C:llll­cuerdall f"l) RU df'Qpr·eeio por la libert•td u el ei t1da.Ual1<~, df'rÍ VI\ · da. de los qu; prPclarnó la Revulu0ión Fr!\nce¡.;a .Y ~ue han ~ido dP- Je entoncP~ la rHzÓrJ de ser· df> 1~-t vidn. d PmOcrática. En I1ombre del :::es de «urden s alltorid~tcl» Pl 8eg1111do, am­bas tt>ndf'riCII\S coincden en el intPnto de abolir la volunt"d cl!!l hombre y drl ciudHdano f.)ara sacrifiCinlo en ara~ tlel E.-t!!Ju. L ·l filo!!!ofía de hc,y oacila, por· tanto. f'Dtre liberti\d y determinrR­mo, y es toeguro que acabe por decl~trarse en favor del tíiLimo, porque '"te favorece, mej·>r· q:1e a.quélln, 1~-ts tendencias Íg' lu-dr­tar ÍHR y de~;póticas del < e StátÍ~tno», y ya vVrli'\Dl James ob>1PI'VÓ, n propó · ito de la teoti!l evolucioni ta, q11e las corril"r.Les filos6- fic f\ s uo pe, Q!anecen inrlif e rent a lo~ sistema~ políticos tri•Jn· fanteA ni a los descubrimiPntos [JaulatiDo9 de ltt ciencia, sino que tif'nden a apoyarse en ellos. De lo que no ca be d nda. :1lg·,1 Oll r , de que IR ed ncRcióo per­feccionl\ la libertad en el hombre. Ll6rnesel~t positiva o neg-a: tiva, e lo cierto que un Rnj ~ to cualf!lJÍera se h ·dla en mej o re~ con flicion'3s para llenar su co ,netido en la. vid,\ cnando eR erlu­cadcJ que cuando no lo es. BPor cpré, en 11110 dr lt>S Pjemplos citR­dos, rl muehllcho ·111 la culle, de llll ~alto se apoderó de ltt. nHU1- ZRilH drsg11jada sobre la pttred del huerto, cnanrl(l otras fHw·or.as habíHnl~ vi . to primero, pero 1~-t dejaron Íllt!ictH'? El CRQt) hR sillo puesto para probar quij el motivo de esta Rl.!ción, si bien rxter­I• o y al alcance de vttrias persona.,, no decidi9'. siu embargo, sino a la tercera que se pre entó. D · ~utro del impulso a obrar, incitadtl poc «el motivo determinnnte», este acto es libre, indu­~ 1~tblem nte. Pero mir:dn a travé~ de otro crit~1·io y de otras normafil, esto es, desde el punto d~ vist!l del dchcr y la buenét crianza, el mismo acto resulta censurable. Y nosotros, en vez de aplaudir al muchacho por el hurto realizado, preferirno~ adhe.- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -244- rirnos a la conducta de os señores Foster y Darrow. La rsz6n e tá en que é stos obraron como personas educadas, correct~t~, por tant<,, mi:lntras el chico caliPjero se dejó dominar por UD im­pulso. Y se ,lejó do m mar a 1 porq ~e no tenía coetu m bre de refrenar sus tende~•cias. En otros té rminos, porque DO era edu­cado. La conclusión qn3 scaban)C)S de adoptar no deja fle tener gu importancia, ~obre todo en el campo de la Pedagogía, en el que, como es snbid0, aparece cada año una nne,va teoría que preteDd•' ser mPjor· que las anteriorf"s. Naturalmente, del cou· cepto que se tt>nga acerca del !in d~l h0mbre han de derivarse Jos medios para - darle ln educación correspon::Hente. E. ÜABAUIOO Licenciarlo e n 'i<' n cins de la E !l,lCnc ión APENO ICE SOBRE LOS IDlOMA.S DEL CAQUETA ~ 1 ~ IDIOMA INGA S egún e x presamos en el cuerpo de la obra, este dialecto tie­ne la s raíces d e sus palabras en el qu echua, o son quechu a s pu ­:- é! s, pero h o y día se han olvidado muchísimas palabras de ese i ct i o ma y s e h a n reemplazado por las ca stellanas equivalent es. ( 1) En ~>l af,"tn de íac:ilitar el estnrl io de h1 · [Pngnns indígenas ele Co lombin, qnerP11Ws r eprNlucir. de VE'Z en cuando. en c~tn. «(•cciótl , como )'li<:a ·ionc::s hoy agotada· y en su ti mpo dt> lirnita1b <.:irenlnc·i(m . Sa.bPmos no . otros ele las s de nue~tro país en l:~r< hiu lio tt>cns v:xt 1 a njen.s. A no:-otn •s nos pn::.a otro t anto re~pecto de la::- puulira­C'ion e; extmnjerns sobre temas americanistas. En esta ecliciéln n los sudcaucanos para apren­rler el inga. Como los provincialismo del sur del Cauca, don­ele hnsta hace un siglo se bobló quechua, tienen su origen en est~ 1enguR, y estos pro\·incialismos son en número de gran consideración, y, como gran número de las palabras del ioga son castellanas, resulta que los sudcaucanos, a poco de habi­tar en Mocoa, se entienden ya con suma facilidad con los in­d ius. En cuHnto a la gramática, sigue el inga la del quechua, y absolutamente nada la castellana, pero hay algunas diferen­cias con respecto a la del quechua. Ejemplo: el inga tiene ar­tículo cr~.1e es la dicción cuna, y el quechua no la tiene. En éste, cuna es la terminación del plural. El quechua titne inflexiones para el número y los casos, y el inga no las tiene. La Conjuga-ión que es tan regular y lógica en el quechua, me ha parecido muy ~tnárquica en el inga. Digo, sin embargo, me ha pareci­do. porque poco he podido hacer el estudio de ese dialecto, y como lo he oído más a blancos que a indios po(lría suceder que yo hubiera tomado los e:·rores de aquéllo5 por yerros de lógica en la gramática del dialecto mic;:mo. Decíamos arriba que muchas palabras ingas son quechuas puras. Daremos un tjemplo en la siguiente Lista de algunas palabras idénticas en quechua y en inga Cachi, Sal Cara, Cuero, piel Chaca, Pueo te Chaqui, Pie Chini, Ortiga Chupd, Cola, rabo Huarmi, Mujer Huasi, Casa Huat&, Año Mama, Madre Maqui, Mano Nina, Fuego Puma, Ltón Quilla, Luna Rumí, Piedra Yana, Negro Pero en las más de las palabras del inga hay algunas rlifereul'Í:l · d8 pt·oouut~iaeión eon respecto a las del quechua. LoR ~ouidos fuertes d l queehua se han su~vizado en inga; a8piracionP, de aquél se han perdido en éste; y a la vez so­Didos palatnles en la lengua madl'e se han convertido eu as- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -246- pirados en el dialecto, y suaves del quechua han pasado a ser fuertes en el inga. Sigue una Lista de algunas dicciones en la lengua y e:t el dialecto para darse cuenta de los cambios fonéticos ( ADVERTECIA-l( es svnido en que<:hua, intermedio Pu ­tre e y c. La e tiene e: sonido de nuestra e bU ca pa. La Qq es este mismo sonido máE; fuerte. Chh es sonido más fuerte que ~1 d& la simple ch. Pp y Tt sou más fuertes que tJ y t sencillas. La h es aspirada). QlTEposición de i (illachapa) ha pasado a t-"igoificar en inga colcha o enaguas. Llapa, todo, todo eon v~rtido en yapa e u el dialecto, significa ... u é:'tfl mui (quechua, Lla paatipac. Todopoderoso; inga Ya- 1Ja tmqu,spa, muy enfermo); Churi, que significa hijo en que­ ··hna, ha pasado en la forma turi a significar hermano en ioga. Forma también el inga palabras de raíces quechuas que resultan muy diferentes a las de igual significación en que­rhua. Así, mamima quA dice uo, nada, ninguno, se ha for­mado de la n~gnr.ión mana, no, y del relativo neutre ima, qué, qué cosa. Maitaco, euánto, ha sido formado de may t·náu. (Quechua, j Hay ka? Uuántof) De cancha, patio, corral, ba formado canchama para deeir afuera. De ucu, cuarto, for­mó ch:ucuma, adentro. De esta clase son chi, ese, ch~pi, ahí; cllillatata, ahí mismo; chituco, demasiado; micap'Uan, siempre; nij picá, en tonct-1s. El qGechua, o el inga, como dijimos, ha dado graudísi­mo númE~ro de provin<~ialismos al castellano del sur del Can ­ca; numerosos al del sur del Tolima y a Antioquia, y algu· nos al lenguaje bogotano y al resto de la República. De es· tos últimos son los que ponemos a continuación. QUECHUA China-"Criada, moza del ser­vicio" (Diccionario que­chua del padre Lobato). Huacba-" Pobre" (Id.) Lt'nguaje bogotano o colombiano China-Muchacha pequeña del servicio. Guache-Hcmbre de la plebe menos baja, pero mal educado, insolente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. QUECUUA Huaatu-"Anda que llevan en hombros" (Id.) HuariLha-" Mujer de cuartel, ramera." Konchu-"Heces, asiento del líquido." K oto-" P:=~ pera" Kucho-"Esqu.ina, ,·értice de ángulo.'' (Id.) Rincón en inga. Kuku-"Espant::~jo con que se espanta a los niños." (sic). (Id.) Llampagu-"Sin zapatos, des-calzo." (Id . ) Muruchhu-"Duro, fuerte." Pucho-"Sobras" (Id.) Yapana-"Añadidura." (Id.) 248- Lengu11je bogotano o c o lomT) iam~ Guando-Andas para cargar enfermos. Guaricha, mujer de cuartel, ra~íera. Cuncho-Heces, asiento del lí­quido. Coto-Papera perenne. Cucho-Rincón, cuarto muy pequeño, casa pequeñita. Coco-Espanütjo con que se asusta a los niños. Ñapanga-Muchachade la plebe. Morocho-Duro, fuerte. Pucho-Cantidad pequeña, pe­dacito. Ñapa-.~~adid ur!l en lo qt:e se compra o se vende. Par& utilidad de los que viajan por e1 Alto Caquetá, inser­to a c0ntinuación Algunas frases usuales de inga Caripuangue (sa!udando). Allilla (respondiendo al saludo). Yarcai. Rumo catohuui. Cai. Anchisito mican. ¿Maituro balín? Subya real. Iscai. Quimsa. Chusco. Píchica. Sojta. Canchis. Posa. Iscun. Chunga.-Su atahualpa cato-huai. Asua randihuai. Suma mican. Yaco nayahuan. Yaco carahu3i. Chirih uan. Ca tachihuai. Catachí. Cataña manachihuai-Cai. ¿ Mui:Jangui carga Yunquillo-ma apangapa? Arica. ¿Maituco papangui? lsea pa tacon arroba. ¿Munangui nucanchi manda ringapa? Buenos días. Buenos días. Tengo hambre. Véndeme yu-cas. Tómalas. Están pequeñas. ¿Cuánto valen? U u real. Dos . Tres. Cuatro. Cinco. Seis. Siet~. Ocho. Nueve. Diez. Véndeme una gallina. Cómpramechicha. Está buena Tengo sed . Hegála me agua. Tengo frío. Cobíjame. C obí-jate. Pásame la frasada.-Tómnla. ¿Quieres llevar maleta a Y un­guillo? Sí. ¿Cuár!to pagas? ., A dos pesos la arroba. Quieres ir conmigo? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - 2±9- Mana munane. ~Maituco apa d or ministicu? Cbusco apagador ministido. ¿Ima puncha ricangui? Caya tutamanda tutaica ri~a- Caya madrugai ministido. l\ianima r~n~apa catlchu.-Ri­sa mt ntrca. Nucanchi pirdirisca .-¿ l\1aipi-tá ñarnbi tian? ¿MRimanda samungui? .:Vlocoa manda misamucone. ¿Máimata rincangui? Risa masta Yunguillo. Ñarnbi ca_illape.-Manima ca­ro mtcan. Caipi mi ñambi.-Yuqui ma­qui.- Alli maqui lado. Caro m anCla misa mucone. ¿Yaco ~tun micam?-Uchulla mtcan. Chimbachihuai-Mana pudine huaitanga. Tamia sucurico.-Tamia ur­maco. Acú caitambo yaicuchingapa. Na ocsiriaco. I~inacusunchl. ¿Camba cosa mapi sitiarca? Chimbá. Richí mitopangui nuca cosa. Dio3 manrla, amigo de mi vi-da, posadita manachihuai. Areca. Samui.-Yaicui.-Tia ri ¿Imasata micongapa?-Logro. Ape. Patasca. ¿Plátano yucangui?-Manima y yucan. Aicha cuascaí-Micusunchi. Majllai chaque cuno yocoa. Asua upai.-Upiasuncbi. Puñunga munane. ~aodagri puñangapa. Na cbu mandarcangui. No quiero. ¿Cuántos cargue-ros necesitas? Necesito cuatro cargueros. ¿Qué día te vas? Mañana a la madrugada os­cura me voy. Necesito que madrugues ma­ñana. Ei no va.-Dijo que iba. Nos perdimos. ¿Dónde está el camino? ¿De dónde vienes? Vengo de Mocoa.-Para don­de vas? Voy hasta Yunguillo. El camino está cerca.-No es­tá lejos. Aquí está el camino.-A la iz­quierda.'- Al Jadoderecho. Vengo de lejos. ¿Está grande el río?-Está bajo. Pásame al otro 1ado.-No sé nadar. Va a llover.-Cayó el <-~guace­ro. Entremos a este rancho. (Va­mos H entrarnos a este rHncho). Escampo ya. Vámonos. Donde está tu marido?-Al otro lado. V éte y adelante encontrarás a mi marido. Hágame el favor, amigo, de: darme posada. Bueno. Vén .-Entra.-Siénta te. ¿Qué comeremos?-Sancocho. Mazamorra. Mote. ¿Tienes plá tan os?-N e ha y. Dame carne.-Comamos. Lá va me los pies coa agua cc..- lien te. Bébe (tú) chicba.-Bebamos. Tengo sueño. (Quiero dormir). Tiéndeme la cama. Ya está tendida la cama. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -250- ¿,\ttaitucu dibí?-Iscai curi. buarco. Sojta caucho libra, Su quillapi samungui. Ñami cuas caqui dibichihuangui. Lienzo iscun vara dibichiguay; píchica sirnanapi pugasa. Cure manda pagasa. ¿Ima suti?-Jesé Sijindioi suti. Cunapuncha suma puncha. Cai n&. tamiarca-Su ratucama. Cbisia cama.-Ca va cama-Su puncha cam~a. ¿Cuánto te debo?-Dos caste. llanos de oro. Seis libras de caucho. Ven dentro de un mes v te da. ré lo que te debo ~ Fían1e nueve varas de lienzo; dentro de cinco seruanas te lo }JHg~~ré. Te lo pagaré en oro. ¿Cómo te Ilamas?-~Ie llamo José Sijindioi. Hoy está hociendo buen día. Ayer 11ovió.-Hasta luégo. Hasta la noche.-Hasta ma. ñana.-Adiós. De quechua hny gramáticas y vocabularios. De inga no hay lo uno ni lo otro. COCHE O IDIOMA DE L08 INDIOS D.fi~ SEBO N DOY NUMERACIÓN K.ahgui ...................... Uno ()ta .......................... Dos Chininguana ............... Seis Ka...:¡uisuktana ............. Siete l ngá ......................... Tres Kü.nta ....................... Cuatro Pusukta na .................. Ocho Eskuuukta .................. Nueve Sácbina ..................... Cinco Benesana ................... Diez Al escribir una gramática y vocabulario de coche habría que inventar caracteJ·es significativos de sonidos especiales que tiene esa lengua o brindar a determinada reunión de letras la­tinas, valores fonéticos convenciona!e~, como para los idiomas teutóni~os :r el francés. En la lista siguiente, que incluye unas p ocas palabras de ese idioma, sería inútil aspirar a dar la ge­nuina pronunciación coche tan áspera y difícil. Diremos sólo e¡ue el sonido que atribuímos aquí a la combinación sh es el que tiene esa misma combinación e u inglés. Ach, Yo Aka, Tú. Ayine, Sí. Belsash, Cabeza. Binache, Camino. Bitash, Hueso. Blandachá, Plátano. Bokoi, Chicha. Bokoi shmachetá, Dame chicha. Bornó, Papá. Boneté, Día. ¿ Domui ekusá? Para dónde vas? Doñi, No. Esnona, Te quiero. Eskenine, Plato. Guche, Barro. Guitebiash, Uñ&. Huahuanai, Cocina. Huaitina, Está lloviendo. Huajisayá. Raíz. !bita, Noche. Ipna, Casa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 251- Boyá.. Hombre. Buiish, Agua liRio. Buiishsá, Río crecido. ¿Domuikana kjabó? ¿De dón. de vienes? Jasama, Quiero comer. J ui bi~ n, Cara, rostro. ,Juitash, l\1uPia . • Jusi ::~ma, Quiero beber. Kanya, Sol. Katshata, Hermano. Kuataya, Vámonos. Kukuach, :Mano. J{upjanse, Blanco. :Machi, Malz. Maman. shu, Entra tú. Matabaja, Olla. Mutebin, Siéntate. Nabastí, Bueno días (saludan-do). Neshibé, Piedra. Ninise, Palo at'bo1. Pushinibé, Ojo. Sabá, Bueno. Samiash, Rodilla. Shatojni Kjabó 1 Vengo de l\Iocoa. S ha toj u ka, Está en ~rocol:L }Hgkonuka, Bordón, báculo. Huiñe, Sangre. Huiñe tukuhuá, Sangre derra-mada. J ajañe, Labranza, semer. ter a. Shima, Mujer. Sllindos, Yuea. Shiko huamensé, Estóy can- SHdo. Shkiná, Nosotros. Shlukse, Cola, H.abo. Shuká, Está enfermo. Sikuasch, Pie. Sik~hag, Ají. Singa, Negro. Singohuá, Cintura. Sinsh, Luna.. ~kuá Bastoi. Voy para Pasto. Sm~achik8, Es!á llorando. Soson, Niño. Stagau~sh, Cabello. Suiñe, Vive. Sugunnacha, R:lm:1IIHojJ. Suksosekse, Dolor. Tnmú, Sal Tuksobana, l\Iuri6. (El guión eolocado sohre un::t letra hace su ~1ronnu· eia~ión na ·a l). As~-wé, Me d Ué!H. Ayá, Río. Ayó, Hermano. Birakucha (palabra quechua): El hombre blanco. Emuké, Varón. &Ijore nipi Paikiní? &Quiéll vi­ve aquí? Iosaró, Puerto. Jiré, Quiero, dame. Fire oko, Dáme agua. J uiñe, Murió. Ka, Cusma. Kaje-seká, Cuatro. Ok6, Agua. Pak~, Hombre Pó. Blanco, P oncó nguH5 blancas, agua: clara Romí. :Mujer. 8áiji, Véte. Saimé. Sal tú. Samukuá, Dos. Samuyo-t.e, kuá Tres. Semeñó. Lengua. Sekauái, Todas. J(oují sialcuá'i asi ?ué, 1\re cuelen todos los dientes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~52- Kajoró, Oreja. Ke-umá Pie. Kují, Diente. Kusipé, Nariz. :Mué (pronombre posesivo) Tú. 11-hw~lcá, Tu cusma. (Chib­cba, rnué, tú). N en k e wé, La casa de otro. Nunka-o, P látano verde. O, Plátano. Tu--sararrá, Camisa. Tu, surapue, l\1anoll01nco. \Vá, Sal 'Vé, casa. 'Vejaike, Buenos días. Sié, Niño. Yi sU, 1\fi niño. SinKi-Ké, Pierna Siño,-Pué, Cabeza. Sipayá, Dulce. TeKuá, Uno. Toá, Fuego. Toá-yoKú, Buque de vapor. Tupué, Palo, árbol. Tuiró, Sombrero. Yaí, Perro. Yai airee, Tigre. Yowatl, Remo. Yaji-ó, Plátano maduro. YanKuás, Calzones. Yi (pronom b~·e posesivo) 1\-Ii. YoKú, Canoa. En el Catálogo de la Biblioteca Nacional de Bogotá he visto una Gramática y Vocabulario de la lengua Ceona, pero nunca he tenido el libro en mis manos. DIALECTO COREGUAJE Como en el Ceona, el guión colocado sobre una letra indica pronunciación nasal. Las diferencias entre la lengua madre (Oeona) y el dialecto (Coreguaje) son pocas y en­tre los varios dialectos Coreguaje, Tama, Macaguaje, son también insignificantes. Me figuro que no sean éstos ni aun siquiera dialectos y que un C:oreguaje y ua Macaguaje no se diferencien entre sí en el lenguaje hablado, sino tanto co­mo entre sí un bolivarense y un antioqueño, o un socorrano y un pastuso. Sería curioso comparar los dialectos de las tribus in~ diás de la Intendencia de San :Martín, región de los Lla~ nos, sobre todo los de las tribus del Guaviare con los dia­lectos del Ceona del Caquetá. Achá, Río. Achí, Hermano. Airo, Monte. AI\é, Padre. AE:ó, Madre. .Arruei-Pué, Nariz. A u.Kuamué, Tengo. Afiá, Culebra. Iosaró, Puerto. Jáine-kuáme, Mucho. Janamée, Raya. Jau roró, Fulminante de escopeta. Jawá, Hoja. Jawí, Escopeta . Jinte, Mano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -253- Ans6, Yuca dulce . Aura, Hamaca. A utují, Caza be. Awá, Yuca brava. A wasá, Almuet'ZO. Chaje--oó. Plátano maduro. Che-chó, Caña dulce. Ch é ro sañu chií, Mañana me voy. {Jhi, Niño. C hí-a, Huevo. Cili-opü, boca. Cho-owí, Canoa. Cllowatí, CanaletA. Emú, ~fono churuco. Estaje. Sál tú. Gaá. Chaquira. Gañá, Uabellos. I nsí, Piña. 1\:uija-oó, Plátano verde. Kuntí, Loma. K.urá, Gallina. K urí, Oro, Plata. (Ing:=~J. ~lajña-koó, Estrella . l\faka, Monte. l\Ia ra tí, Pava colorada. 11e jkó, Temblón ( Gimnoto elÁctl'ico). ~1eKá . Hormiga. l\1 eó, Dedo. Misú, Ratón. 1\li-ú, Aguja. 1\foito, Tabaco. Naikuamué, Noche. Nikuacha-á, Calzoncillos. N asó, Mono cotudo. (Steator). Namaroké, Pólvora. Ñ ansé, Y á taro. Ñ askowá. Ojos. Natamué, Día. Ñ akuasé, Calzones. Oimanejé-é, No llores. Ji-oñé, F1ecilla. Joé, Tortuga. J ué-ká, Cusma. Ju~-mué, Mnrió. Juiñá. Camarana. Kaá, Frazada. Kajo, Oreja. Kaña, Lienzo. Kane, iHola! (Interjección). Kañú, Dormimos. Ka-wé, :Mosquitero. Keire, oko, Dame agua. Kinaré, Lanza. Kína-totoró, Caldero. IGrojó, Marido. Ko-apé, Pie. Kojí, Lengua. Konsá, Palma mil pesos. Kore, Garrapata. Pikokonó. aguardiente. Pisto, Anzuelo. Poawí, Bagre. Ráiji, Ven. Saijí, Vete, Saimú, Adiós. Samu-yaí, Perro. Sañu, Vámonos. Sense, Marrano. Sijo-pué Cabeza. Suí. Paujil negro. SuKá--pué, Cielo. SunKiñi, Palo, Arbol. Sunsl. Mosquito. Sususuí, Gallo. Su-upo, Hacha. Toá, Fuego. To-apé, Pierna. Tomió, Mujer. Totóre-awá, Plato. Totoro, Olla. Tuiro, Sombrero. Uje, Pava negra. Unsíí, Sol. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 254 - Okó, Agua. 06, Plátano. Oremué, Mentira. ~Paiké nipi wé~ ¿Quién vive en esta casa! Painasó, Mono marimba, o bracilargo. Pamiaé, J. una. Pené. Guamo (Género Inga). Pejawé, Playa. Perornú-chii, Está enojado. Pésa ráiji, Ven aprisa . Pi-á, Ají. Pi-á, Pájaro. 'Va, Sal. Wajkiñí, Yarumo Cecropia . Watí, .Macheta. Watí-oje, Papaya (Carica papaya}. Vve, casa. 'Veá, .Maíz. Weisamué, No sé. Westé, Danta. vVija-weá, :Mazor~a de mair, tierno. Witó, Caucho. Yai, Tigre. CARIJONA Con más datos de los que poseo, emprendido el estu­cio comparativo de las lenguas carijona, huitota y que­chua, se hallaría quizá que son hermanas las tres, mieu­tras que hecho el mismo estudio con r e specto a l rt lengua ceona y las de los L1anos, se hallaría tal vez que estas otras pertenecen a una misma familia. (1) Podrí a deducirse enton­ces que los indios que hablan las primeras vinieron del Sur al territorio def CaquHtá, y que vinieron del Norte los q u e hablan la segunda. Akirá, Cafuche. Ariminá, lVlono churuco. Bebe, Palo, árbol. Bereke, Eslabón. Bokirí, Chicha. Chano, Cuchillo pequeño .. Chare majotó, Pásame fuego. Ohitúi, Aguja. Goto, Zaino. Huá, No. Huanai, Poco. !guasa, Machete grande. Iguasá Mungurú. .Machete pequeño. Kebéi, Anzuelo. Kenajoro, iQuién sabe! Kinoró, Guacamaya. Kumo, Palma mil peso s. Kuyuya, Pava. l\1achijuri, Danta. Mainectó, Vamos. Mama, Madre. Mesene, Espejo. Monome, Bastante. Munguro, Niño pequeño. N ajej·é, :Murió. Nocha, Mujer. Numiyara, dormir. (1) Otra vez en medio ue la civilización, al releer obras que yn. conocía. ltnll~Í fJUe efectivamente ,turnas y coreguaje han habitado los Llanos de Cas:mare y ~tUl Martín, noción que ya hauía olvidado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 255- Tkoimo, Páujil. • Ta m ueima. Sal. .TRrejo, Chontnduro. ¡,T óre- joja! iOuidado! • Turují, Lienzo. Kaikuche. Tigre/ Perro. Kan:nva, C2noa . Sukutume,, El negro (subtantivo). Támue, Tabaco . Tuna, Agna. U te jojá, Vine . U-úi, Yuca brava. 'Vajijá, Plato. \Viwí, Hacha. Probablemente son palabras carijonas mahuaré, la tambo­ra- teléfono de los huitotos y mayoyoke, chaquera, nombre de un p~=traje a orillas del Caquetá. La palabra muuguro, niño pequeño, ha sirlo adoptacla tanto por los huitotos como por los coreguajes y tamas. No existen gramáticas ni vocabularios de carijonas. HUITOTv Sobre gramática buitota fue muy poco lo que pude recoger. Sólo pude anotar que en los sustantivos cuando hay sexo ma es la terminación del masculino y iío la del femenino; que las preposiciones, no deben llamarse en huitoto así sino posposicio­nes, porque, lo mismo que en el quechua, no preceden al conse­cuente sino lo siguen; y lo siguiente sobre conjugación, en la cual hay la particularidad de que hay número dual, como en el g riego; pero sólo para la 1 f.l y ~r:t personas. CONJUGACIÓX DEL VERBO güi, COMER Presente (Encanto ) . Singular. G ii.idike, Yo como. Gii.ide-o, Tú comes. Kái-mué-güide, El come. Dual. Güidikoko, Tú y yo comemos. Ogii.ia, Tu comiste. Náimué güiga, El Comió. Dual. E:oko güiga T1i y yo comimos. Futuro ( YaboyaiJo) Singular. ~ko-kué güiche, Después comeré. ll~o 6 güiche, después e .nerás. lko Gai-mué güiche (Id.), Co-merá. Dual. Iko koko gii.iche (Id.) Tú y yo comeremos. Plural. Güidikae, Varios comemos Güide-oma, Vosotros coméis . Naimake güide, Varios comen. Pretérito (Encanto ) . Singular. Kué güiga, Yo comí. Plural. Iko lu~e guüiche ( Id.) Va. nos comeremos. Iko orna güiche (Id.) Voso­tros comeréis. Iko nai make güiche, (Id.), Varios comerán. Imperativo. Guño, Come tú. Plural. l{ae güiga, Varios comimos. Oma güiga, Vosotros comisteis. Nái·m.ákegüiga, Varioscomieron Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -256- Como se :ha dicho en el cuerpo de la obra, hay ya ríos di&­Jectos del Huitoto. No todos tienen futuro para la conjuga­ción. El futuro que aquí damos es el del dialecto yaboyano ~ La siguiente lista de palabras e:-; del HUITOTO DE EL EN CANTO El guión sobte la u ( i) le da el sonido de u francesa. Ai-foi, Veneno. Ai-fóke, Paujil. Ai-jáiteke, Me voy. Aima, Brujo, médico. Aimetáitike, Ter:go ha.mbre. Airí, Cazabe. Akate, Deseo, quiere. Ama, bemano. Amena, Arbol, palo. Arikina, Aprisa. Atawa, Gallina. (Quechua, atebualpa. Biñete, No ha venido. Bite, Vino, llegó. Biti, Vienes. Para salud~r al qne llega le dicen ?Biti? ?Vienes? Bitique, Vengo. Bitikue, Vengo. Eré mona bi­tikue. Vengo del Eré. Betate, Viento. Bu:¿Qué? ¿Como? Buérigiiiíiéto. ¿Porque no comes? (En el dialecto del Caguán btí es muka: Muka mame­ke? ¿Como te llamas.?) Cbakuto, Estrella. lferi, Cuesta. lfo, Sigue tú. Ifoke, Cabeza, Ifoke-keire, Sombrero. Quizá kei­feesel castellano lcepi, muy usado por sombrero entre los indios vestido de la Huitocia. Ifo-eire, cabello. Iko, DespuésiiLugar. Ima, Horubre. Imake, Gente. !maní, Río. Ini-rói, Vestidos. Cba-uta, Vtnado negro. Chikrse, Ca r(le. Chobefe, M~chete. Chobema, Hacha. Chobel;::a Escopeta. Chobetera, Cuchillo pequeño. Daje, Uno. Dofo, Nariz. Dape-h:uiró, Cinco. Doritadó, Escopeta. Düwe. Tabaco. Enie, Suelo tierra. Euche, Pie. Eré, CHnangnehito, Yaried~.d de la palma cananguclw o moriche. Fagosí, Anzuelo. Pano, Mátalo. Fañe,w, No lo mate. Fito. Sopla tá. Fuina, Compón tú. Fuí-wí, Luna. Góne-neke, Caña d u lee. Güi, Comer. I-akirna, Bagre. I-é. Es. Uséredé c-é, Es blanco-. Jitañ o, J ov·~n (femenino). Jito, Hijo. Kuéjito. mi hijo. Jitoma, Sol. Jitoro-kiño, Nutria. Jituíte, Negro. (adjetivo). Jiáide, Colorad o. Jurái , Magua.ré. La tambo. ra-teléfono. Jué, Boca. Juí-mona, Verauo. Jusefo, Ceniz&. Júisi-piúre, Palo de yuca braba . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Inó, G::t llinazo. lpache. Pagas. Es voz tomada del castellano. ¿M u ka ipache? ¿Cuanto paga:s? I~ito, diente. Ite, Hay tiene. Iñt:te, no hay, no tiene. Ito, 2stás. lto? Saludo equi-valente a buenos dft:...s. Iyaima, Capitán, cacique. Iyake, Raíz. J agafe, Remo. Jainói, Agua. Jainoi kuemo ate. Dame agua.. Janeride, Pequeño. J anoko-pesa, Rancho. ] a ti-jiko. Tigre. ] a tike, \1oo te. Jayo, Culebra. Jerie, Grande. Jifisiño, Gorrión. Jifig()gue, Caintito. (Lucuma. caimito). ]ikadoma, Danta. Jiko, verro. Jimeoo, Cogcllo de la palma de chootaduro. Jimene, Una tribu llamada así. Gente de chontaduro. Jimeke, Fruto de la misma ¡:;alma. Jimf>na, Palm~ dechontaduro. Jinike, :Mosquito. Jip,in, Coca. (Eritbroxyton peruvia.num.) Jiri-kopú, Uva caimaron~. Jiro, Beber. Ji ro a.káleke, Quie ro beber, tengo sed. :\1ameque, Llamarse. Bu nla­meke. ¿Cómo te llamas? Maní, tres. Maño, Vamos. Maña faiteke, Vamonos. Maiía. koko, ja.iki, V á monos los dos. Mare, Bueno. Mariñete, Maloll Pícaro. Méido, Rastrojo. Jusi-yam6i, Días. Juüvíe, Yuca brava. Kchiñoña, Prostituta. Káe, Nosotros. Kai -yake, Eslabón. KnjunR C~tuchn negro,( Castilloa. elástica). El vocabulario pa­rece derivado del castellano. Ka-kHñete, No oigo. Kañika, Pindo o caña brava­Kañete, no oigo. Kañike. Rodilla. Kawalla, Chicha. Kioego, Cogollo de la palma de en na ngucho. l(inete, fruto de id. Kiuena, palma de id. .Kinene, Gente del Canangu. cho, tribu llamada así. KiragnFI, Ya rumo. ( Creropia­pelta. ta). Kirigue, Canasto. Koko (Pronombre personal, dual) T6 y yo. Komuine, Gente, indio. Konirue, Joven ( mas.-::ulino ). Koreño, I~aya. rué, Yo.I! Me y ~i (CFISOS po­sesivos y oblicuos.) Kue eurhe joko, Lábame los piC's. Kuto, venado colorado. Kuy o. Lombriz Ma, Terminación del mascu - lino cuando hay sexo. Maike, Yuca dulce, Maja. Cera. Nojuiko, CFI scad a, c!:lorrera. Nok-kao, Canoa. ~uyo, Boa. Ne, No. ( 1) No, TerminRción del femenino _ cuaudo hay sexo. Noña, Madre. O, Tú. (Pronombre personal y posesivo). (1) Se intercala de la misma manera que en el quechua las pal'.ticnlas moclifi­cativas d~ los vet'bos, entl'~ el radical y la tel'minación para expresar la. neg¡tcióu. Ejemplo: lte, hay; ifiite, no hay. Yono, dí; yonino, nu Jigas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Mé-juái, Ve a ver. Mena, Dos. Miño, Pago. é·Muiia m1ño? ¿Qué pagas? Miriño, Herma. !'vliyuke, Camarana. Mo-A (Preposición(.(En inga m a en quechua man) jjPadre l\1oisokó, Calzones. Makorede Azul. Moma, Padre. 1\1ona, Cielo. Mare mona, buen día.jjDe. (Preposición). Mota, Padre. Nl uioane, Gen te de a bajo. 1 uruene, Gente de arriba. Kache, Aguárdate. Kaga-a amaga, Cuatro. Nai. Pindo, cañabrava.jjPar. ttcula afija a los pronom· bres de tercera persona. Nai-make, Varios. Kaimaní, El río Putumayo. (Río de la caña brava.) i~aimoretc, Dulce. Nai-mué, El. (Pronombre per-sonal). Nairide, in~ierno. Nairiye, Nube. Náiso, Camino. Nájere Todo. Nino, Dónde. ¿Nino mona b1. te? De dónde vienes? Ni no mojáido? A dónde vas? Nino, Teje tú. J(irigne niño, Téjeme un canasto. Nogo, Olla. Nojuike, Piedra. Urbeño, Guala, el gallinar.o colorado. Urito, Consérvate bien. Uséve-dé, Blanc:o. (Abjetivo). Usama, Tío. rTsuño, Tía. Uta, Canilla. Uyever, Platanillo arborescente. ( Urania). 258- Ofo, Caso. Ogoto, Plátano. 0-güise, Yuca. (Dialecto del Caguán). Oma, Vosotros. Onache, Mano. Oroi Ves. ¿Bue oroi? ¿Qué ves? Oyeko, Cara. rostro. Písite, Pequeño en el dialecto del Caguán.(Quechua Pisi). Pono, Ház tú. Pori5o. Catarro. Pópai, Madera resinosa de que ha. cen hachones para alumbrar· se. (¿Del quechua, copál?) Raike, Fuego, Raik.e pono, haz fuego. Ráire, Pereza Ra, Hoja. (Quechua, Rappi) lXpedi~ut.e de tributo8, N>nespoodiente a los años de 1767, los dntos per-tinentPs i"t nue;:;tr·o objAto y otras noticins que pueden tener interés para la historia colonial de estas regiones. Se trata en Al expedieutA eu cuPstión de ]n "Cartaquen­ta'' levantada por· el señor· ~fanuel Fernando Zarama, en su calidad dl3 apoderado genPral dt:>l SE>ñor Salvador Car·avajal, arrendudvr da los Rt-~ales Tributos de los Indios de la "Pro­vineia de los Pastos'', perteneciAntes a la Real Corona y dis­tinguirlos cou el uornbre de ''Tercios de San Juan y de Na­vidad'' · Eu cumplimiento de su mi..:ión el ~eñor Zarama re­corrió uuo por· nno todos los pueblt•s y pat tidos de la "Pro­\' Í ucia de los Pasto8", asociado del protector de Indígenas, ... eñur Gerónimo de Meza, dbl Cura de la jnrisdicción y de rlos testigos hábiles a falta de Escribano. En cada pueblo hada comparecer al Gobel'nador de la Parcialidad y lc,s indios prineipales o maudon...,s coo las listas de su resguar· do para la valoración de los tributos. En dos casos, para los partidos llamados Túquerres de An·iba y Túque1·res de Abajo, tlt>-1lCia ca tE'llann, porquE' :;e supont>n aplicadas a siLios "de muchos pastos ', ano · t::uno ··que en nn documento de 11573, pel'teneciente a la municipalidad el-e Pasto, lJemo leído la palal>n J>a zutos para designar a lo babitauteH de esa Provincia . .Fue error del El'cril.>a no o la verdad{!ra grafía de esa. denominación? En el egnn- "' do caso, lo' ca~tellano!'i habrían acomodado a su modo de decir el primitivo nombre intlígena, con tanta mayor razón cuanto que la mioma tierra confirmaba la altera­~ 'ión, ".IJOl' Sl'l' tierra ele rnnehos pastos". Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~6-!- El Problema Triguer o I Uno de los grande-3 problemas que debP H~8olvPJ 11n sólo el depart:tmento de Nari>ñn sino el país en ~enerHr es el que se refiere al cultivo del trigo. A t>í'te l'l-'l"peetoT mucho se ha dicho y escrito,. pero pocas veces se _ha COll­eretado el problemRr Como quiera que el uso princ1paJ del trigo es la e~al>o · ración de harina ftUe luego se ba de eonve.-~ir· en pHn, de buena o mala calidad ~egim la cla e de trigo utilizcHior resulta! en Último anl\lisis, qHe t'l ¡:)J'oblema qne uos ocu­pa se puede plantear en los t~nuiuoR Rignielrte:-; ¡wodvc­dón de t?·igodebuenacalidail. Ya ~d~unck hombre¡.; de (-'m ... presa, con r-ecomrndable empeilo, han tratado de produ­cir harina de mejor ealidad, empleando mol}no : ntodt>nws. Pero, si bien es ver·tlad qne por· \~Hte proced tiU ien to t"e 1 ogra nbtt>ner un producto algo meJor, esto t-~, nua hnrina de mnyor·es cualidades panificautes c¡ne la~ de la ordinarifl, sin embargo, e· preciso oo olvidar que e1 fndor crr lidat l del trigo también e u en ta 1 pot-> · t>S pri nt:i pi o n ni Vt>rsa 1 mt: 11 t e ·onocido el e¡ u e la bueua calidad de n n pro el ucto el abo­rado dep~nde de Jos factores e encialt>s: 1~ buena c~li· ,Jad de la materia prima utilizada y 2? bondad dt>l lHOCe­dimientu de fabricación o el~boradón, dPterminado por la excelencia de la maquinRI'Ía empl'eada y la eoneda apli­cación de los princi pio8 qne la técniea aeon t->jH. Según esto, n1ientras no se disponga de trig<~s excelem­tes desde el punto de Yista de su calidad 1 llO será. posible preparar l:ln huen pan, aun(ple }tJS molinos sean modeJ'· nos y la técnica pel'fecta. Ni ttt m poco se diga-como lo afirman muchos-que el pr·oblem~ triguero entre nosotros es irresoluble, por razones ignoradas o mal conocidas todavía. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ~65- Con el fin de esclarecer este impottante problemfl. el ~u .c t·ito ha Hdelantado alguno~ ensayos rett->relltes al anÚ· i ·i!'l de ha1·inHs pt·ocedPnte~ cfp trigos de diversnA regio­nes, d(l climas tl.:'nJpiHdo~ y fríos, obteniendo r~~ultado~ concluyentes en lo que dice rela\dÓn con la calidad del cereal que no¡;; ocnpa. Como se sabe, la har·ina lle tr·igo está intt~~radH, entre otros componentes, por· almidón, gluten, nutteria grns:t, mHteri antore. que má:-; hrt estudi:tdo P:--te a:-;ttnt(), ha llegndo a la ~1gnientt~ coneln:-;ión: si se oclnúte como tipo el pan ·!lecho con l1rt1'ina cuyo gluten p1'e:::;euta la ('ompm:.iti()u cen· te:·:.imal an·iba indicada. et pro" hecho con una hurintl cuyo ylll­ten J~fiere en un 2 por lOO de e ·trt cmnposicion, pl'ese1da .'J'L cli-fe, · m,cias que un e.vperto pucdfi. fácilmente apreci({J'. Si lrt com­posiciún l!vga a ser 20 H4 80 G6 ( 1 (1 4) ó 2), o que se acetque a éofa s, el pan no .se desw·?·o71a., rprulrt com ­pacto y es indigesto . El trabHjo qne he l'enlizndo se refiere prt'c:Í:'IItnPll te a 1a det~rmiuación de Ja relación en que se enl!uentt·i1n los Jos meneionados et>mponentes dfll gluten, y he eneontt':Hio r¡ue se apa.rta extraordinarii1mente de la ya nntes citadn. 25: i5, que se adopta corno tipo. He aqni algunos resultados: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -266- Muestra de Glutenina . II:nina de Pasto 34 Harina de Túquerres 44 Harinas ecut~torian~s: ''}1~1 Ceu~o'' (Qnito) 3~ ' 1 GuayR~'' (Ambato) 40 Gliadina 66 56 68 60 ~¡ a e ·tos datos añadimos los encontrttdos por el doctor R pinoza TRmayo, director del Labot·atorio Municipal de Gu~yttquil (1), según puede verse en el cuadro siguiente: Trigos de Glutenina Gliadina Cbimbor~zo 31 69 Tor!O'u ra hu a b 30 70 León 31 69, conve ndrPmos en que las harinas mencionadas no pueden :-:er de buena calidad. Como el c»so es general, pues~ e análisis se ha hecho con mayor número de muestras que las únicamente anotadas en este artículo, resulta que me. diante este sencillo análi is se ha 1lt->gado a conocer la cau­sa de la defectuosa capacidad panificante de la bHrina de estHS t't>giones. Cabe, entonces, pnguntarse: ¿Será posible remediar esta anomalía? ~Se deberá in ten bulo? Y al hacerlo, ¿se conseguirá resultados, si no excelentes, al menos satisfacto­rios? Me ntr·evo a pensar que la re~puesta a tales cues· tiones es ba tan te compleja, y que no será dR ble encon­tnu · la sino meditulte un tenaz y paciente estudio experi­mentéil. Eu sn dilncid:lc16n debf\rán tomtu parte no so· l_ameote los bomhres de ciencia-especialmente los agrónt>­mos- sinn tnmbién los ~grieul~ores. quienes son, por HSÍ decirlo, lo, direct:1mente interesado en el asunto, puesto llUe el eulti,·o es su cotidiana labor. Es verdRd que la química puede contribuir también, t'D gran pnrt~, para encontrar· la clave ambicionndn; pero, repitámoslo, nún a rie¡;:go de provocar molestia, qne H0lo ayudttrá en parte, y los datos por ella enco~ürados, 6lo rendinín efedo positivo, en cuanto sean secundados por ln (1) UDmercio lnte?'?zacional. Re,·. de Ouayac¡nil. (junio de 1930, páginas :!~y 24). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -267- labor paciente y concienzuda del agrónomo, quien, a su vez, no deberá poner en saco roto los valiosos datos que aporte la experiencia de los agrieultores. A s í planteado el estudio de este capitrll prob!emA, me permito poner a la consider·ación de la il11stre cor­poración de agrónomos y agric,Iltor·es del paí:-;, las conclu­~ ione s a que he llegado confiando en que mer·ecet·áu su e::J­tudio detenido y una crítica sincera, que tenga por objeto el esclarecimiento de aste ioterHsantísimo punto (l ). La mala calidad de nuestro~ trigos se de be a tres cau~as principales: falta de calor en la épo ca de la 1Jutdw·ez; pob1 ·eza de calcáreo en el te1·r eno, y 1nala calidad ele la s vuric· da eles cultivadas. Me concretaré, por tanto, a probar esta aset·ción, tl'a· tan do de hacer ver la ca pi tul influencia q ne la tri p 1 e eau~a­lidad antedicha tiene en In. produ~cióu d~ trigo¡;; de mala calidad; luég o mencionaré ligeramente lo que se pudiera llamar lo s rr nnecliot:. BRAULI0 ÜÉSAR .MONTENE G ilO (Continuare(, ). ( 1) E tn,. conclu o;;ion e· estií n entr., ;-;aca.cl as cl c l trabrtjo i n t it nl n, l o Dete r minn­ción de ta Gli,ulinn y Gluteninn en el glu.ten de la /¿rr l'f,JUtS de trigo C"ll11torianrts y del Sw· de Uolombin, r ealiza( lo en lo.;; ~tito:; de l !J3 1 y 1032. El problema de la Tuberculosis en Pasto Dr. G. Hammerle TERCERA PA.RTE Iniciados en el conocimiento de la enfermedad y . abi en do c0n certeza que existe en esta ciudad por contaminación adquirida d e n­t ro de la misma, pasamos a hacer un breve análisis de ella de de e l punto de vista social y a dar algunas sugerencias tendie nte a oluciooar el problema que hemos planteado. Con las enfermedades venéreas, las tropicalps y toxieoma.nias constituye la tuberculosis el grupo de los males llamados sociale ·, porque atacan a los grandes grupos humanos y tienen una prolon- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -268- gn.da evolución; por Psta razón sn círculo es mucho mf.s vasto del que se refiere al eufermo como t::tl, convirtiéndose en los punto capitales de la protección social y pre"entado por ello en toda la, naciones graves problema admini. trutívos. Ct,mo el enfermo de tuberculosis es un hombre msE'rvíble al rstado y a la ociedad, aím más, es peligroso a los mismo .. , tienen éstos la obli(Tación de restaurarlo a la vida social. El esfuerzo ai lado del tubercul() ü, ge­neralmente pobre, 3penas si e capaz de llevarlo a con egnir algu­n:. i mejoría personal, pues~o que el tratamiento de la tubPrculo is e uno de los más honero os por cuantt) no sólo e reduce a la adqui ... ición de medicamentos f'it:lo sobre todo al mejoramiento del ambiente individual. que comó sabemos, lo constituyen la ali­mrntación, el vestido y la habitación; tanto peor aún si el en­fermo no puede trabajar. E~tas son las razones porque las na­ciones que han . si te matizado la Lucha Antituberculo .... a, tengan que hacN grandes crng:lrione de dineros, qtw serán el arma más poderosa contra la enfermedad y la única solución al problema, que como la mayoría de lo.s problemas de estado, sólo se solu· cionan así. Para dar una idea de la importancia que en Europa se ha dado a la lucha contra este mal. me rarece oport;.mo reproducir algunos datos de nacíone que como Italia, Alemania y Francia han querido aarancar el mal de entre su pueblo: hn Italia en 1926 urrüjn.ron las e tadís;tica una fabulosa cantidad de tuberculcsos: !Seiscientos mil enfermo !, diagno ticado en todo el Reino, con la no menos enorme cifra de mortalidad que subió por encima de ~esenta y cinco mil por año. La campaña inten a realizada en 10 años, ha demostrado que la curva de e. tadí- tica de tuberculo­sos ha descendido lentamente año tra :;\fio ha. ta menos de treinta mil muertos nor esta enfermedad en el año 1935. Pero por otra parte la cantidad de dinero inYertido en la lucha ha subido dPRde 20 millones de liras anuale a má' de 120 millo­nes en 19:35 . l!Jo Francia, después de In. guerra mundial. hubo uua mortalidad por tuberculosis, hasta del 11% y ahora ha descendido al 3,.5%; pero incremf>ntando en más de un 50% el eosto de la campaña antituberculo a. En Alemania funcionan más de 500 Di pensarios Antituberculosos en los que se ttticn­den má de dos millones de enfermos, con sus respectivos fami­liares; en los sanatorios de la mi m a nación, se trata de reac­tivar al enfermo para la vida normal, levantando el nivel psíqui­co decaído naturalmente por la enfermedad, permitiéndoles des pués trabajar corno cualquier sano pero iempre, eso sí, bajo la vigilancia de los médicos del Estado. E ta campaña le exige al gobierno del Reich más de docientos millones de marcos por año. \o nos llamará la atención que naciones poderosas puedan hacer e tas grande ... erogaciones solamente para lurbar contra ]a peste blanca; pero si nos demuestra esto que la enfermedad es so­cialmente tan grave que si lo estados no intervienen en la lucha, en ningun9.. nación podrían las pequeñas colee ti vidades hacer nada contra ella. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. En nuestra República S<" ha iniciado en buena hora una campaña activa y prometedora contra este azote social; se están fundando dispensarios moderadamente dotados en todas las capi­tales de departamento, pudiendo jactarse e~ta ciudad de Pasto de gozar entre las primera , desde hace más de tres meses, de lo .. beneficios de esta Institución. Ella nos permite ya hablar ~obre dato~ seguros y bier1 fur:.dados, como veremos en adelante. 1·.1 análi is de cnnjnnto hecho en el artículo anterior nos llevó a conclu ion~'s únicamente aproximada s obre porcer.tajes y pro­paga •ión de la enfermPdnd; ahora creo que fuimos optimistas al f'ntar estos dato , puesto que corno veremo3, la realidad es dis­tint. a, pero peor. Como una de la principales finalidades del Dis­pensario es la de conc,ur los enf<>rmos para poder hablar con cifras, hemos iniciado una inte~sa examin8ción de varios grupos hu::na­nos: hasta esta fecha se han practicado al rededor de 500 exáme­ne. · radioscópicos y se han inscrito 260 enfermos; de ésto~ hay 190 positivos y el resto probablemente lo será también algún día, a excepción de una mínima proporción que con el tiempo puede lle­gar a ser clasificada como sana. Estos datos nos dan cerca del 50% de positividad!, cifra que es un grito de alarma a. esta sociedad y voz de atención para nuestras autoridades. Es preciso acbrar, f'SO ~i. que la mayoría de los examinados ha tenido alguna sospe­cha o algún temor sobre el estado de salud de sus pulmo­nes lo que atenúa mucho la alarmante realidad y hará bajar el porcentaje verdadero cuando se logre examinar indistintamente a toda. la población. Debemos a continuación entrar al análisis minucioso de la dist.ribución d~ estos enfprmos desde dos puntos de vista impor­tantes: cl11se social y profesióu, como la distribución en el plano urbano de Pasto. Por la pr<'fesión y comodidad pE'cuniaria de ellos, tenemos que casi todos per~enecen a las clases media y pobre, siendo ellos los habitantes de las tiendas, que estudiamos en el artí­culo anterior y de pequeñas casas sin higiene alguna. Ojeando el plano de la ciudad, encontramos los puntos rojos que señalan los enfermos, en el corazón misnw de ella; habitan la planta baja de muchas casas de personas acomodadas, e~tán en las cocinas de las familiAs, en lugares de ventas de comestibles y prepara­ción de confituras y dulces; ellos son de profesión panaderos, ca­ramelE> ros, vendedores de carne y leche, madres y padres de nu­mero as familias y por fin estudiantes y profesores, que reuni· dos integran el fúnebre batallón de bacilíferos de la ciudad. Conoc!do estos detalles de importancia en el problema que no ocupa, podemos penetrar al estudio de las soluciones posi­bles del mismo: El descubrimiento de los infectadod que es la primera parte de él. lo mismo que el tratamiento de los pobres ~' iquiera ha ta qnc dajen de ser infectantes, corn·e de cuenta del Di pensario Antituberculoso; pero es f' to sólo una mínima parte de la solución, puesto que cualquiera insinuaría, como es natural, el ai:::damiento de los Gontagi~lsos y aquí nos preguntamos, quién aislará y en dóncle a estos enfermos'?. . . . quiér! hará la protec- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ~70- ción de la infancia con la separación de los recTen naridos de madres tuberculosas? .... a qu:én le toea su~ pender negocios y subvenir a la alimentación de aque!los a quienes hubo que supri­mir su trabajo por ~er socialmente p('ligrosas. como lo son Jo ~ veudedort-s de vívrres, los maestros, los conductnrrs de vehículos, et.c? ..... Esto implica la creación de grandes y costosas in .... titu­ciones llamadas Sanatorios donde el e11fermo encuentre tratamien­to y trabajo par!l que pueda así curar ~u cuet·po y su alma de­primida por el grave complejc, de inferioridad al que la. enfPrme­dad lo condenó. No es únicamente una sa' a de hospital o un es­trecho pabellón de aislamiento el que srrvirá para llenar esto fines; ellos cuando más sirYen como lugarPs dot1de los tubPrculo­sos graves van a morir. enr.ontrando así en el silencio y la ob:-cn ­ridad que siguen a la muerte la única y definitiva solución de su mal. Suponiendo que la campaña antituberculosa. se estable;r,ca. en buena forma en esta ciudad y que disponga.nos de lo medio. suficientes para tratar los enfernws en el Dispensario y aún para aislar a muchos contagiosos en un pabellón de hospital, esto no nos solucionara sino una mínima parte del problema. Ponga­mos un ejemplo concreto que nos demuestre lo amplio de la campaña: Demos el ca~o que en una tienda estrecha y antihigié· nica se haya descubierto una madre tuberculosa en estado con­tagioso, supongamos que haya forma de tratarla y aislarla de sus hijos .... Cualquiera preguntará qué se hace con esos niños'? Pues lo correcto sería el envio de ellos a un prevcnt0rio, si es que no están enfermos o a un sanatorio si lo estuYieran; puesto que si se los deja en el mismo medio ambiente en que vivían con su madre, eso será su fuente de contaminación y nacesariamente ~erán de~pués tubercalosos. Para evitarle a la sociedad esos trrs o cuatro tuberculosos más, lo acerts.do sería prevenir su contami­nación en la forma anotada. Por consiguiente necesita m os para llenar todas estas necesidades de la campaña, de las siguientes instituciones: Dispensario, hospital, sanatorio, preventorio y sala­cuna o protección infantil. Estas fundaciones solamente se haren con dinero y su sostenimiento cuesta a1ín más que su fundación Mas no por estas razones nos hemos de quedar estacionados sio pretender seguir adrlante; mientras baya forma de a van zar f'm ~ pecemo~ por infundir en la conciencia del pueblo las nocioneS' fundamentales sobre la enfermedad, hagamos saber a todos que la tuberculosis es la más grave de todas las enfermedades no tanto por lo contagioso o mórbido de e11H, cuanto por la gra­vedad colectiva qne representa cuando ataca a 1os pueblos en conjunto. En todos crea problemas que ninguna de las otras en­fermedades presentan, ataca al hombre, como sabemos, eu todos los climas y eondiciones sociales y se transmite con mayor fre­cuencia cuando los pueblos pecan por deficiencia en la higiene colectiva. Seria de desear, al establecer la campaña en esta ciu­dad, que todo el que IPa un articulo u oiga una conferencia sobre tuberculosis, grabara en su imaginación los conceptos fundamen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -271- t!'ll<'s de la enfermedad y contribuyera a la campaña enseñando a los demás bs hábitos conveniPntes para evitar la propagación. Mucho conseguirá, dentro de poco, este ciudad, cuando el aseo ya no se haga en lf.s acequias ni en las calles. La construcción dPI acueducto es por esta parte una obra redentora, pues en las condiciones en que ahora viYimos, nadie está libre de contami­narse ea cualquier momento por los bacilos levantados desde la pxcreta humana arrc1jada a caños descubiertos y muy frecuente­lliClltc <-'xparcida sobre el piso de las calle~; rostumbre inveterada rs aún aquella. de arrojar la orina dirPctamente a la calle desde n.d~·ntro ele l::t' babitaeinne y más aún desde los pisos altos y ven­tHnns .... i esa r. rina re ulta ser de un tuberculf)so será rica en ba­cilns de Kt1ch; en el momPnto de ser arrojada se pulveriza fi­Ytnmente l'!on el viento y es llevada a buena di, tancia pudienrlo introdncirse en Jn boca y en la nariz de los transeuntes. Los es­putos nnojad0s al snclo no sólo en las calles sino el:! todos los lug.are público·, e. pccialmente en las igle ias, e diseean y cen el polvillo de la at.mósfera se levantan los bacilos de ellos convirtién­dn ·e a, í en un peligro o medio de coutnminación. Los alimen­to:::: que ....<' con~ tan en ya prcpa rados, como pan, dulces, carame­l,• s. dC .. tienen una rnauipulación generalmente carente de higie­ne; por otrrt. parte. r-e conservan en recipientes descubiertos por mucho tiempo en los que reciben el p@lvo de las calles y las partícula~ de nliva de los Ct)mpradores quP comunmente discuten antes de hacer su compra. Asi pudiéramos referir muc bos otros mecani"mos de contaminación que e.:5tán t'n la conciencia pública y que sin embargo se toleran ya por c0nstumbre ancestral o por imitación .... ¿No opina también usted que lee este artículo, que una buena parte de la solución d~l problema de la tuberculosis de­pende de todos los ciudadanos? Pues en bien de esta nuestra tierra y en bien de las generaciones que se levantan, enseñemos lo que ·epamns sobrE> higiene, que nunca estarán por demás todas las bucna.s prácticas que enseña esta ciencia tan útil. La parte económica del problema que a primera vista pare­ce insolnble, se vuelve fácil de resolver cuando se dispone de un pnco de buena voluntad y contribuye a ella toda la colectividad interesada. La empresa no es onerosa si se la sabe sistematizar y en e te asunto, como en ia mayoría de los acontecimientos de nuestra til:'rra~ tenernos que imitar a las naciones extranjeras más cultas que han resuelto ya dus problemas. No es en el resto del mundo la Campaña Antituberculosa atributo exclusivo del go­bierno; éste aynda, naturalmE-nte en una forma definitiva pero lo principal lo hacen las mismas E~ociedades que quieren prot.eger· se. Como ejemplo veam0s lo qnr hacen algunas naciones curo­rcas al respet:to: El estado. por medio de !a Dirección General de Sanidad, tiene en sus manos la dirección y reglamentación de la r.ampaña antituberculosa; esta campaña tiene un fnndo común ccnt.ral. Deprndiente de ]a Dirección Central, funrionan los lla­rnndos ' 1 on nrcio·" que son ag1upacianes de todos los hombres cn.pai.:itados para trabajar, los que obligatoriamente deben ser Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. n-ry - .... 1...,- socios del consorcio, al que contribuyen con una pequeña parte de su salario o sueldo anual, lo que les da derecho a ser atendido.~ gratuitamente en caso de contaminación. Dependientes de los consgrcios funcionan algunas organizaciones do hombres o de m u­jeres, distinguidas con diversos nombres. E. tas e. tán encarga­das de la recolección de fondos, lo que renlizu.n por medio de festivales diversos realizados entre todas la' clases sociales. Exis­te también la 11 estampilla de la tuberculosis'' qur recarga un poco el porte de correo con destin0 a la campaña. Una vez por año se lleva a efecto la semana de la tuberculosis, en ella se hacen bazares, rifas, fi ~s tas, et~. Dependiente de los Institutos Nacionales de previ.;;ión social y por' ley del estado, funcinna el Hseguro obligatorio contra la tubercuksis", todo trabajador debe estar asegurado pagando una pequeñísima cuota anual por dieho concepto. Por fin, una gran fuente de entrada de dineros la cons­tituyen las lo te rías. El programa de acción de los consorcios abarca toda la pro­filaxis contra la tuberculosis: creación de instituciones, bú 'que­da e identificación de enfermos, asistencia, p·oraganda y educa­ción. Todo consorcio está obligado a crear un di pcn ario central y dispensarios seccionales. Al dispensario contr::tl se vinculan las otras ~nstituciones: protección infantiC preventorios, etc. La fun­ción principal del consorcio consiste en la reclusión de Jos en­fermos encontrados, para ser tratados gratuita mente, cuando tie­nen póliza de seguro y pagando una pequeña pensión si es que no están aspgurados. Los resultados beneficiosos de esta campa­ña los demuestran palpablemente año por año los cuadros esta­dísticos con notable descenso de enfermos. Est.o como e-jemplo es hermoso; pero como una realidad para nosotros es una uto­pía. Mas, algo podremos hacer y se hará en breve gracias al empeño que ha tomado la dirección de la lucha Antitub~rculosa Nacional, que depende d0 la Dirección Nacional de Higiene. La intención es fundar en cada capital de departamento la Liga An­tituberculosa y en las provincias, los comités sPccionales depen­dientes de esta Liga. Esto se hará a raíz de la realización de la semana antituberculosa, que se llevará a efecto en los primeros meses del año entrante. Desde ahora me permito insinuar a los nariñenses que leyeran este artículo y a los extraños residentes en esta ciudad, contribuyan con su aporte de buena voluntad a la realización de tan noble fin. Esto acarreará provecho aún par­ti~ ular, puesto que los servicios del dispensario tarde o temprano tendrán que ser ocupados por la mayoría, de los ciudad3nos resi­dentes en esta ciudad, sino para sí mismos, seguramente para sus dependientes; así los jefes de oficinas, talleres, almacenes, los dueños de fábricas que quieran saber de la salud de sus obre­ros; las madres de familia que desean confiar sus hijitos a ni­ñeras sanas, etc, etc., todos necesitarán de dichos servicios, porque se ha creado ya la conciencia de la en fcrmedad. (Continuara). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -273- Ejemplo de esta raza de titan ~ s. con algo del Cid Campea­dor y mucho del Grán Capitán, es Sebastián de Benalcázar, (1) hombre de baja estirpe, que nunca purificó del todo su e:.;­píri tu de pechero, que principió bu mildemen te la existencia, que llegó a las más altas dignidades y que en proddencial castigo de sus excesos m u rió pobre y deshonrad o, recibiendo caritativa sepultura, de uno de sus mayores enemigos, de uno que, probablemente, al tenerle a las manos en los tiempos rle su poderío, lo habría enviado a la picota y con el que él, de seguro, no habría sido más benévolo. Benalcázar es el Conquistador, el hijo de la acción caste. llana en América; en lu península era nadie, un pobre labriego, cuyo nombre habría pasado olvidado, al no ser por la curio­~ idad de Garcilazo; uno de tantos que vino oscuro a Indias, tan oscuro, ..:¡ue no se sabe cuándo, ni cómo atravesó, pur ve?: primera, el Atlántico, que combatió en las primer.as co­loni3s, en la fila anónima de los soldados ignorados; que poco a poco en el guerrear sin fin de las guaza rabas, va emer~ giendo a la !uz, hasta llegar a ser una de las figuras desceBan­tes de la Conquista, para luego sentir no sólo el peso de sus muchos delitos, sino más que él, la envidia y el recelo de los cicateros y astutos funcionarios, enviados por la Corona para deshacer el ya peligroso poder de los que sólo con su esfuerzo y su peculio, habían regalado a Castilla riquísi mos dominios. Cuenta Castel1anos, que Dn. Sebastián, fue hijo de >, que se sus ten taba o del cul ti ,.o de (1) Sa ha discutido cómo debe pron11nciarse el nombre ele Dn. Selw'lti:\n, si Belalcazllr, o BetHdc;ízar; nosotro~ preferimo la ::;egnnrla forma, rrmpnrat1o, con IH. autoric1ad ue Cervantes, por ser la emvl~ttda por el Conquistador en to,¡os los documentos ecuatorianos; la varia ole Belalcázar aparece eu los popa:nmejos, cosa de los Secretario~ del Adelantado, que-por lo de111ás-no sabía escrihir. Cuando el texto es nuestro, siempre escribit·emo 13enalrt1zat·, cnnnt1o SP'l. la transcripci6n de una crónica, o documento, con:>el'ntretnos la variante gue en el se emplee. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -274- lR tierra, en las inmediaciones del castillo de Belalcázar o Benalcá.zar, y que tenía varios hermanos, habiendo nacido, al mismo tiempo que él, según Garcilazo, otro varón y una hembra; según el historiador poeta, solo otro muchacho. Varios debieron ser ]os hermanos del Gobernador de Popnyán, y no sólo tres, como dice Garcilazo, pues Castc­IIHnos hHbla de uno, que por ser el mayor, hizo veces de padre para con el Conquistador. ( 1) Sea de esto ]o que fuera, podemos afirmar con certeza, que su apellido propio era Moyana, ya que el testimonio del Iuca Cronista es concluyente, «de su alcuña se llamaba Mo-ynno, tomó el nombre de la Patria por ser más famoso ..... . L~l hermRno se llamó Fabián García Moyana, y la hembra At:astasia Moyan<1, fueron vaierosos, a imitadón del her­mnno mayor, pHrticularmente la hermana. Esta relación me dió un I), según su propio testi­monio, «año de mil e quinientos e siete, siendo solamente des­Cllbierta la Isla de Santo Domingo, a donde llegue». (4) Por (1) CAR'l'ELLANOS Olrrrzs de Juan de Castellanos. ErA. Buuilla, clerigr. payn.ué:;) mandado en t>l rlecn,to de la \'llelta (Pop:~yán 2;) de juuiu de 1785), y con vista de los tlocurne11to · m:wife ta, del Adelantado Dn. f'p\)llstian tle Bela.lcúza t y su hijo don Francisco, const&ntes en tt es informacio­, , ,~, rE'cibidRs en ,·irtnd rle dos rt~al ... - provi~iont.-s libntdas sobrfl el asunto por los ~ t>fíores Presiden le y Oiélore de Sanbt Fé y Quito, y de cinco Reales Céduhts .... <·Ntifico ..... como c·onstn J>Or ittfonnacionPs y disposicicme, d~ rlieziocho te, tigos con­tPstes, como r¡uP urompnfíaron y cortocierc>n al Adelantatlo Dn. Seun li:\n de Belal­e: lZtLI' y a n hijo l>n. Francisco: Que ...... '' Como ~e ve t>S un rc:-nmeu muy pMterior dt> docnmeuto- que-posiblemen­¡ p-¡;(• han perdido, pPrn lwchu e'l nn tiempo muy pú, terior, en el cual-quiz.ís-ni ~e f'!lteudió hier.t la p, aitnrn clel ·iglo XVI, o se mintió 11. ~abienda ·, de acuerdo c'<' n ;o::; iulerNe,· d el Dr. MosquPm Bonilla ya qno conti ne t>rideutes y nnme­r nso11 etTnrP ·. prro PTI el CtHtl luty, nsí mismo, clntos rreciost,R. (GROO'l'. Hist01'Üt F üsiústirn. y Un:il de la Nueva Oranrultt, li E d. Yo l. l. Bogotá 18S9, pngs. ~74-4 J. ( ~) De.'grzdo Grtlh>go. Pam la biogm{1a de Belrzlcazm·. Carta tle Belnlcá?.ar nl l{ey :'le c~tli, ;3 de noviembt·e Ciencia::., He il.ts Lett·us y Kuble · Arte de Cót\lova,.-Yol. IX, Cónlova 1930, pag. 34.0. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - 27;)- lo que sabernos (1) que no fue en los tercios de Pedrnrias Dá­vila, en los que se enroló en Esprtña, sino en a·lguna de las muchas expediciones que de la Península salieron ccn an­terioridad. Cou lo que queda también, talvez, reltgado al reino de las leyendas, el curioso episodio del asno, de que graciosH­men te cuenta CastellEt nos: Y algunas veces Sebastián solía, por mandamiento del mayor hermano o por su voluntod, ir a la breña con un jumento do traía leña. Trayéndolo cargado por sendero en que pluviosa tempestad embarga, en un atollad a r y atascadero cayó la flaca bestia con la Larga; quitó la soga, lazos y el a perdo, animándole con gritos 00rq u e salga, rle la cola con gran sndor ayudH, ma~ el jumento flrtco no se muda. Entonces él con ~uvenil regaño en las manos tomó duro garrote, diciéndole: <(Sabed que si me ensaño vos os habéis de erguir y andar u trote:>>. Al fin sin \·olnntad de tanto daño, con uno le acertó tras el cogote, y fue de tal vigor aquel acierto quel asno miserable quedó muerto. El mal recado visto no se tarda en huir conoCida su locura, dejando leña, sogas y el &]barda y el vivir en pobreza y angostura, con imaginaciones que le aguarda en otra tirrra próspera ventura, y selle muy mejor ir a la guerra que cultivar Jos campos de su tierra>>. (2) Huyendo del castigo que por esta tropelía le aguar· daba, fue 8egún el autor, que acabamos de citar, que el Út· moso conquistador de Quito vino a Indias. ----(4) En el resumen de lo m'-ritos tle Bt>í:alc;ízar. ht>chn pot· Mnrg'tlC'it:o. e11 P()pay:i.n, en 1785. se IPP: •·Qnt' dt>scle el tiempo riel Ca.pitH.n Co l(Jtt priml'r dt•,.('ll­lll ·idoi· de Jaa ludia~<, .fu e <:'1 Atlt>lantaclo Dn. Seuasti11u ...... uno de lo:s princi¡ ale:s cn. uclillo '' (U1·oot Ob. cit. Vul. J, pag. 47i.) El cuarto viajP dP Colón íue uel 9 de mayo ele 1502. nl 7 de nnril'ml :· e rle ]:')04; Iuegn Benalc-lzar no pudo e~tar en Indias, si pa~S6 3 uiTr)s má-; tarde , ('Oil el AmimnLe Dn. Ct·i~t6bnl. Así, si Benalcázat· esttHo a las órdenes ue un Col·'n, h.•brá ~icln de 1>1'1. Diego, tlcspuéli de 1509, lo qur. parece poco probat,le, ·i ::it ! Liene e•1 cue:tL:t t)lll~ debió pn.rtiJ· al Darién con Ni 'llc:brero l verfuico y prolijo Cieza de Lt>ón, "tan :-~ nciftuo·•, sólo se pueden R plicnr a un hombre de nerca de setenta afíos, lo que daría para el naéimiento de Bena]c;\7.ar la fecha de 14í1 a 1476; la cnsi decrt>pitnd moral, varias veces afirmada por el mi8mo Cronista y por l0s Ofi<:1ales lteales f'U Jt~:~ supo, ición, aún toman Jo la fecha de 1476, como la de :-u probable mtcinlieuto , tenemos qtte murió de 74. (5) Aqní ~Hita a la Yista una de la muchas falsedrtrtdPeió mucho::; trnb;~j o~, hambre·, cntermecribano me7.cla la vcrtlncl con el error; en la· lo fonuaeioncs €'11COlltr6 nn ll(l lll bre Jli'Opio, qne 110 pudo leer r puso el ele Pe­rl ll'tl"Íf\S que le f:'rH J'amilinr, pero lo tl e mÍls ciel relato C<'ncnenla con lo qne nos c- ue nta PI mismo Benalrázar y debe ser rerítlic:o, sa!Yo en que en él SP pint~t. ya al Allelnntado co mo C~·pit{¡ll impol'lante. CU31H.lo uebió ~ er simple. soldado. (1) Deluado ., Galle,qo , Op. cit, Bolptín tle la Real Academia dt> Ciencias, Bella Letra::; y Noul s Arte¡.; ele Cónlovt~-Vol, VI, 'órdova 1021, pug. 490. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -277- Palabras son del mismo Benalcázar: «de Santo Domingo vine al río del Darién, de do,Jde se descubrió el Nombre de Dios. siendo yo de los primeros descubridores, e de allí e Pa. namá», (1) las que manifiestan que pasó a Tierra Firme en la armacta de Diegn de Nicuesa, (2) ya que fue éste el funda­dor del fuerte del Nombre de Dios, en 1509 (3). Es posible que Benalcázar haya permanecido allí hasta mediado~ de 1"'>11, f~cha en la cual Vasco Núñez de Balboa, que con la expulsión de Nicuesa y Enciso, vino a quedar de señor de la An tigu~, después de haberles (:n viad o, repetid as veces, mnntenimientos a los vecinos de Nombre de Dios, los llevó a la Antigua y en ella les repartió solares y tierras. La si­tuación en que se habían encontrado, hasta entonces, los soldar1os de Nicuesa, era terrible, diesmados ¡::;or el hambre y expue!'.tos &. los cor:tinuos ataqlles de los indios (4). Desde entonces ouedó don Sebastián incorporado en el movimiento colonizador que tuvo por centro a Panamá; es posible que haya militado lJajo las órdenes de Núñez de Bal­boa (5) y date de esos años su amistad y compañerismo con Pizarra y Almagco. Así, habiéndose distinguido por sus hazañas, recibió de Pedrarias «repartimiento igual a los más ricos y mejores» y fne, sin duda, en aquellos días en que en unión de Francisco Pizarro, fue padrino de bautismo del mestizo Diego de Alma­gro, el ejecutado por Vaca de Castro. (6) A este tiempo (7) debe referirse el episodio relatado por Ca.;tellanos; según el cual, estando Pedrarias perdido en el bos4ue~ Benalcázar divisó a lo lejos la humareda de un ca · se río indígena, al que se dirigió con veinte soldados, metién­dose por la espesura del bosque, «con tan puntual tino», que volvió al Real con «tres mil pesos y de todas edades mu­chos presos~. (8) (1) Orte,qrt y Rubio. Htswria de .Am-lnc•t. Vol. I. Madrid 1917, pag. 404. (~) Vol~amos 111 compentiio del escribano Mu•·gueitio. ·'Que luego que ...... B la.lc¡Í6ar, conLJUistó y pobló la ciudad Lle Santo Doming<' ...... salió 3! descubri­uliento dt>l Da.rien, que t>lt efecto con~ui;;tó en cou1pañía de Pedrarias''. f G1·oot. Op. cit, V ol. I. pag. 4í8). Aquí el nombre de Pedradas debe estar en lugar de Diego de Ni'.:'uesa. (3) Ortega, y Rubio. Ilistodn ele Am?n'ca. Vol. I, Madrid 1917, pag~ 404. (4) ~Ueclina (J. C.) El ])¿scub1imiento del Oeéano Pacifico. Santiago de Chile, 1U14. Vol. I, pag. 51 y 52. (5) Envuelto en no pocn. exagemcion, debe haber no fondo de veruad en Jo .!icho pM :\1urgnPitio, "~'o•· iodustTia del Arlelantado Belalcázar, se descubrió l..t. ;\l.lr uel Sur". Groot, Op. cit., Vol. I, pag. 478. (6) Castellanos. Op. cit., Vol. lT. pag. 121. (7) Hay otros datos que creemos útil consignar en el compendio de Murguei­tio: Benalcázar habría estado en el descubrimiento y conquista de Urabá, con Pi* ~;tiTO y Almngro. (G'root, Loe. cit.) (8) Oastelíanos Op. cit., Vol. U, pag. 121. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - :Yi8- Po~o es Jo que· se sabe de nuestro biografiado de esta época de su vida; sólo puede afirmarse con. certeza, que par­tió a Nicaragua, no con Pedrarias, como afirma Castellanos,. sino cun Fra-ncisco Hernández de Córdoba,. en 1524, asistien­do a la fundación de .Nueva León, donde se asegura fue «pri­mer alcalde» (1). habiendo sido el escogido por Hernández~ para ir a dar cuenta a Pedrarias de lo hecho por la expedi­ción. (2) Luego debió volver, siendo, probablemente, testi­go de la ejecución de su jefe y, quizás, uno de lo muchos descontentos que contra Pedrarias quedaron por eHe hecho de sangre; así vuelve a aparecer su nombre en las historias, con motivu del viaje qne con Diego Albitec, un escribRno y otras personas, hizo en 1527, a la gobernación de Hond i.Ara~, por orden de Pedrarias, donde fueron él y sus com pé-1 ñeros­presos por el Comenctador Diego López de Salcedo, que Jo~ envió para ser juzgados a la Audiencia Real de Santo Domin­go, en don•i'e merced al a poyo del Lice¡1cian o Gaspa r de Es­pinosa, Oidor de dicha Audiencia, fut:ron libertados, volvien­do Dn. Sebastián a León, donde ya-por entonces-se encon. traba preso Salcedo, «injustamente, e assi ovo lugar que se rescatassen o lo echasen como a Pedrarias le parescio, e quiso por gratificarlos con hacienda agena. E aun er1 verdad Benal­cázar fue el más comedido que ninguno de los otros, ...... é como vido en necesídad a Diego López, no r¡uiso dél más de lo que Diego Ló¡.¡ez le quiso dar por sus gastos»·. ( 3) (1) Castellanos. Op. cit., Vol. II~ pag. 1~1. (2) Be7'?·'tra. Jiistoria Gene?·al de los Ilecltos de lo.q Oastellan,m , en las Isla · Tiel"ra Fi;rme y Mar Oceano. Década 'l'ercPra. :\laclrid 17:26, pag. líO. (B) Oviedo y Valdez. Htstorza Geneml y JV:atuml de las Indias. ·vol. IV, ~h­dricl 1 .3, pu.g. 137. ,'i hubieramo · uc crl"er tollo lo q ne dice :'lfurgnf'iti(), Be'­Ntld\ zu.r, en buzca de geute y cu.ballo!', habda iüo hasta. México ({ ,'J•oot. Loe cit. ) --------~·· .. ------- NOTAS Escuela de Bellas Artes En conversación ha bid a entre el Di rector N aciou al de Bellas Artes y el di rector de esta Y e vi ta es bnzo la po­sibilidad de fundar en esta ciudad una escuela de Bellas Artes. Posteriormente aquel .alto funcionario se dirigió al señor Director de Educación en tal sentido, mauifestau· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel A
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Idearium: revista mensual - N. 6

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El Monitor: revista de instrucción pública - N. 8

Por: | Fecha: 1897

REPUBLICA DE COLOMBIA -DEPARTAMENTO DE ANTIOQUIA ·EL MONITOR 1 - ·- A!lc.Cftfeh REVISTA DE INSTRUCCION PUBLICA SI<~RIE l. OcTUBRE DE 1897. ~ ÍUM. 8 ~_) EDITOR: ~ EL SUBSECRETARIO ~E INSTRUCCICN PUBLICA PER]Y.[.A.N"ENTE: E. te periódico ,_e publica men ualmcnto y ~e canjea eor los periódico.: nacionalc. y extranjero~ · del ramo. CONTENIDO llelaci(m de lo!i clf!rrotoa expMliclo. por la Gohf!t•uncUUI, por c·mulu<'to clo la ~ecr1-tar1a. do Iuet.ruoci6n Pl'1bliru. en el mes clt• Septiembre de 18!17 ..••.••. 45i Confereuda mensual de Tulltitutore~ ........................................ <~:>7 Decretos número-< 6, 2~, 28 y 21, rc:-speC'tivo.ment.e, Rohro exf\mones ......... 463 Acuerdo nt1mero 2'!, soi.)Ie fundación de nua Biblioteca. y un Mu~eo Pedagó-gicos en esta ctndad •••••••.•••..••......••.....•. • ........ . ...•..•. .... 476 Cua(lro que expre!la la conducta. y el Rprovechllmiento ele lns RhtmDIIA ele la Escuela Nornta.l do Institutoris de Medollín. en el mt~s d~;~ Agu:~to de 1897. 47R llrevt!s ob~ervaciones sobre análisis gramatical .••.......•..•••..•.....•..•• 4H2 1t1apR. de Colombia .......................................................... ~7 Certificado .•••.•••.•••••••••••••••.•••••••..••••••.•••.••••.••.•••..••..••• 4H!l Correspondencia con los ouriof!o.:J .••••••..•••.••••.•.•••..•••..••.••..••.•••• 1l'!H Avisos •••• ••••••••.•••.•.•••••••.••••••.••••••••.••.••••.••.••.••.••••...••• 1:10 _ . ..._ }i•d~llio.-lwprrllt~ del ll~put:tllltllfo.-Oirt t•tor, Lino R. O pi•~. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. AiO 1•.-BEPUBLIOA DE OOLOMBIA.-MEDELLIN, OOTUBRE, 1897.-NUM. 8.• .... ,,,.,,, ,,,,, ,,,, ,,,,,,,,, , ,, , ,, ,, ,, , ,, ,,,, _ , ,,,,,,,,,,,,,, ,,,,,,,.._,,,,,,,,,,_,,,,,,,,,, .. ._._.,,~,,,,_,.._,,,,,,,,,,,..,. .. ,_, ... ,,,,,,,,,,,,,uoooo.o-ooo-o•• ·••••••••••·••••••"--•••• o•o••• •••••••••••••••••· •o•o•- EL MONITO~t~cqqo A .... .. .. . -.. ·· - ·········· ················ ····- ······· -····-····· ······················ ··· ... ··· ········· ···· · ······ ··· · · ·· ······ ···········-· ····· ·-·-- ···· · ·· ·· ···-·-······ ·· ·· ··· ······~-- REVISTA DE INSTRUCCION PUBLICA DEL DEPARTAMENTO ........ -··· · · · ~·· ···-················ ······ ·············· ········ ... ··-· ······· .... · ······-· ··- ······ ·· -· ··-·· ·· ........ , _,_~ ~·· ··- ·~-- RELACION de los Decretos expedidos por la Gobernación del Departamento, por conducto de la Secretaría de Instrucción Pública, en el mes de Septiembre de 1897. Decreto númPro 628, por el cual se nombra al Sr. Guillermo Ra­mirez, Oficial escribiente de la Biblioteca y Museo de Zea, en interi· nidad, en reemplazo del Sr. Doming o A. l..~ema. Decr~to número 629, por el cual se clausura Ja Escuela alternada de N Are, Fracción del 1\iunicipio d e Puerto Bdrrio. Decreto número 630, por el cnul se nombra al Sr. Rafael 1\fon­snlve P., :r.lnestro deJa EscueJ11 rnra l de varones de Abriaquí, Frac­ción del Municipio de Caña~gordas , y se declara insubsistente el nom­bramiento hecho en el Sr. Luis F. Atthortúa, para Maestro de la Sec­ción elemental de la E cuela de varones del 1\iunicipio de Itagüi. Decreto número 631, por el cua l se nombra al Sr. Joaquín Pini-llos, Prof~sor de la clase de Dibujo Lineal y de quinas, en el Cole-gio de Zea, en reemplazo del Sr. Carlos Anuern. CONFERENCIA ~IENSUAL DE INSTITUTORES Sesión de 4 de Septiembre de 1897. (P·residencia del 8r. Inspector Pro vincial de~lnstrucción Pública), En la ciudac1 de !vleuellín, á las doce m. del clía 4 de Septiembre de 1897, se reunió en el, local acostumbrado la Uonferencia mensual de Institt tares, estando presentes lo Sres. Elías Hcnoc Gómez, Ins­pector Provincial del Cen~ro, qu1en presidió la Stsión; Agapito Betan­cnr, Inspector Local; Sacramento C e ballos, l\Iaestro Director de las Escuelas de la ciudad; y los siguientes Profesores: Arbeláez Mariano, Arenas Antonio J., Arias 1Iiguel, C a ballero Bibiana, Catvalho Oaroli­I1a, Ceballos Juan de Dios, Duque Francisco, Escobar Carlos J., EsQO· bar Cloélomiro, García de F. Leonor de la Luz, Gómez de M. Car­men, Gntiérrez O. Rosa, 1fejía Cecilia, Mejia Florentina, }rfejia Isabel, }1art1ncz Luisa, :l\1únera Claudina, Pérez Martina, Serna Anselmo, Tisnés Matilde, Vásquez Marco Tulio, Velásquez CanJelaria y Vieira Félix A. Abierta la sesión, fue leída, aprobada y firmad~ el acta anterior, y se trataron los siguientes puntos: I El Sr. Inspector Provincial regaló para el Museo Pedag6,qico uu bnep ¡·et1·ato á lápiz del Dr . .Maunel Uribc Angel, hecho en 1896 por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 458 EL MONITOR el niño Constantino E. Carvajal, de 12 af\os de erlnd, alumno de la See­ción Snperior de la Escnela urbana de varones gios y Escuelas públicos y privados da­la ciudad y de sus barrios. Número total de profesores y estudiantes. :Museos y Bibliotecas públicos y privauos. Academias y conferencias t~ientificas ó profesionales. Imprentas existentes y periódicos que s& editan. [A la Srtn. Luisa .Martinez.] 10. Obrns públicas. Alumbrado de la ciudad. Matadero público. Servicio de aguas del Distritc. Vías públieus. [A la Srta. Florentina 1\'lejíaJ. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 459 11. Fuerza pública. Guardia Nacional acantonada en Medcllín. Genjecutivo y judicial, y atribu­ciones do cada uno ele ellos. F<>rma del Gobierno colombiano. [Al Sr. Juan de Dios Coba11os]. 14. Poder legislativo. Ligeras noci0nes con respecto á In forma· ción del Congreso de la Repúulica y su di visión en dos O á marasw Asam· blea Departamental y número de Diputados que la forman, Concejo :Municipal. Número do Concejales de la ciudad. [Al 81·. Anselmo Ser-na]. 15. Poder Ejecutivo. President e de ln República y sus Ministros; Vicepresidente y Designado; Gobernadores de los Dcpnrtarncntos y sus Secretarios; Prefecto3 de Provincias; Alcaldes :Municipales; Cone­gidores, Inspectores y Agentes de Policía, Duración del período legal de estos empleados, y por qn ién y cuándo son nombrados. Su carácter de ejecutores do la Ley. [Al Sr .. Miguel Arias]. 16. Poder Judicial. Corte Snprcma de Justicia. Tribnnnles Supe· riores de Di trito Judicial. Jueces d e Circuito en l o eivil y en lo crimi· nal. Juoces Municipales. B1·eve ralación de sus atribuciones y deberes. [Al Sr, Antonio J . Arenus]. 17. Mmisterio Público. Procurador General de la ación. li1 isca­les de los 'rribunales Snpcrtores. Ftscales de Circuito. Personeros Mu~ nicipoles. Nociones generales sobre la misión de t:stos empleados públi­cos. [Al Sr. Francisco Duque]. 18. Instrucción Pública. Ministerio clel ramo. Secretaría de Ins­trucción Pública. Inspección Provincial. Inspección Local. Su objeto y atribuciones . . (Al Sr. Marco Tulio Vásqucz]. 19. Ciudadanía. Quiénes gozan de ella, Deberes y derechos del ciuJadano. Elecciones directas é indirectas. Epocns en fltle se verifi­can. Condiciones para ser elector y para ser elegido, [Al s·r. Félix A. VieirHl 20. Gobierno Eclesi{istico. Obispo Diocesano. Vicario General. Vicnrios Foráneos de Cantón. Deán, Capítulo Catedral. Curas y Cape­llanes. Parroquias en que se divide la ciudad y número tutal de las del Distrito. [Al Sr. Carlos J. Escobar]. 21. Parte histórica. Tribu indígena que habitaba el val!e de Aburrá. Carácter y costumbres de los aborígenes, Su conquista. Fundación de Medt~Jiín. [A la Srta. Cecilia .Mojia]. 22. Merlellín durante la época de la colonia, [A la Srta. Claudina :Múnera]. 23. Progreso de In ciudad á contar de la época de la Independen­cia hasta nuestros días. fA la Srta. Maria Tisnés ]. 24. Biografías cortas de Zea, de Girnrdot y do más hombres nota· bles que ha dado la ciudad. IV Puesto en discución ol proyecto de "Acueruo sobre fundación do una Biblioteca .Y un Museo Pedagógicos en esta ciudad'', presentado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR por la Comisión respectiva, se aprobó con ligeras modificaciones intro­ducidas por los Sres. Inspector Provincial, Sacra:men to y Juan de Dio& Ceballos. V Considerado elinforme presentado por ol Profesor, Sr. Mariano Ar-· beláez, con relación á la con~ulta hecha por el Sr. Inspector Local d 6 Yarumal, y en discusión el proyecto de resolución con que el informe termina, se aprobó lo siguiente, propuesto por el Sr. Inspector Pro· -vincial: '•Snspéndase lo que se discute y pásese este inftH'me con sus ante­cedentes á una nueva Comisión, compuesta de los Sres. Arenas y Ser­na, para que proponga Jo conveniente en la próxima sesión, en la cua se dará lectura á las leyes, ordenanzas y decretos pertinentes al asun ­to de quo se trata." VI El Sr. S~rna dio lectura á ln segunda conferencia de C. A. Sn .­mon, sobro los deberos de los Institutores primarios. YII La Comisión nombrada al efecto presentó al ostudio do la OonfC"· rancia nn nuevo cuadro rle clistribución stro-Di· rector de lAs Escuelas y el 8r. Cal'los J. Escobar, y lo impugnó el Sr. Inspector Provincial del Centro: "La Conferencia mensual de Institntorcs de Mcdellí n, en vista de la consulta hecha por el Sr. Inspector Local de Instrucción Pública de Yarumal, conceptúa: que es llegal é iuconveniente el que se abra por los Concejos Municipales un crérlito á favor del Inspector Lo· cal, rcf'pecti vo, por las su mas votadas en los Presupuestos ~le Gastos pa­ra atender al servicio de la instrneciún primaria ' 1• VI El Sr. Inspector Provincial do Instruccfón Pública del Centro propuso lo siguiente: "Solicíteso de las Inspecciones Provinciales del Departamento que al revisar los Acuerdos sobre Presupuesto do Ren· tas y Gastos de los Distt·itos, exciten á los Concejos ~lunicipales para qne comisionen ñ. los respectivos Inspectores Locales á fin de que re· pt·esenten á los Municiptos en todo lo relativo al Rttmo de Insteuccióll Pública, haciendo uso de la facultad que á ilichas Corporacion<'S se confiere por los artículos 3. 0 de la Ley 50 de 1894, y 187 del Código Político y M.nniCipal. Sustentada esta proposición por sn autor é impugnada por los Sres. Inspectoe L >e~l.l, Mnestto- Oirector de la.s Escuelas, Ccballos Juan de Dios y Vás(¡ucr. .Marco Tnlio, fue negada. VIl So aprobó en 2~ dcb·l.te el n nevo cuacJ ro sobre d istrihnción del tiomp0 pam .BJscnelas de tres seccione~ , á cargo ue un. solo Director, trabajo presentado por la comiaión respectiva. VIII A moción del Inspectol' Local se aprobó lo siguiente~ "Además l siguiente: '•Se dará lectura á la Memoria a.nna.l del Presidente sobre los tnl.· bajos de la COJ~{frrencia. al acta <1e calificación de los trabnjos enviados al Concurso Pedagógico, y á los escritos que hayan merecido premios, medallas ó diplomas de honot·, y se eutregal'án éstos á los que los ha­yan ganado, pot· los 1\-Iiembros del Jurado Calificador. "Invítese á tul sesión á los altos empleados del Departamento y á los Miembros Honorarios de la Conferencia. '' IX Se hace constar que la Secretaría de Instrucción Pública ha de­signauo para componer la .Tunta pt·evia de los trabujos del Concurso Pt:­dagógico á los Sres. Inspector Provincial del Centro, Inspector Local de Medellín y Maestro-Director de las Escuelas de la ciudad; y para Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR Miembros do la Junta Calificadora en dicho Concurso, á los Sres. Dr. !ftlnuel Uribe Angel, D. Camilo Botero Guerra y Dr. Ednar<.lo ZLl­~ eta. X A las dos p. m. se levantó ~a sesión .. ' El Presidente, ELíAs H. GóMEh.-El Secretario, Ags so verificarán en el recinto del Colegio y termina.rán el 25 del mes indicado. llahrá una s esiÓn d1aria de laR 7 n. m. en aJela.nte, que duran\ tres horas y media por lo menos, á fill lilla, Re­cretario. Corresponde á este Consejo examinar en las materias siguien­tes: Derecho Romano, curso 1~; Economía Polític~, ÜJCncia Constitu­cwnnl, Derecho internacional público, Filosofía del Derecho v Dere-cho Canónico. w Séptimo Consejo. D. Dionisio Arnngo, Presidente; Dr. Fernando Vólez, Vicepresi­dente; D. Zacarías Cock B., Consejero, y D .. Julio Forrar, Secretario. Corresponde á este Consejo cxaminf\r en las materias siguientes: Dere­cho Romano, curso 2. o; Derecho Pon al, Derecho Procesal, Dorecb,o Civil, curso 1.0 y Derecho Civil, cnrso 2.o Octavo Conse,jo. Dr. Andrés Posada Arango, Presidente; 'Dr. Juan B. Londofío, Vicepresidente; D. Francisco Gómez, Uonsejero, y D. José J.\'!. a Mesa P., Secretario. Corresponde á ebto Consejo examinar en las materias siguientes: Anatomía especial, cur o 1.0 , Terapéutica y Materia mé· dica, Química inorgánica, Química orgánica, Zoología, Farmacia, Bo­tánica y Fisiología é Iligicne. N oven o Consejo. Dr. Juan de D. Uribe, Presidente; Dr. Vespa.siano Peláez, Vice­presidente; Dr. José V. Maldonado, Consejero, y Dr. Juan C. Alvarez, Secretario. Corresponde á este Consejo examinar en las materias si­guientes: Clínica de Patología general, Anatomía especial, curso 2~, Clínica de Patología interna, Obstetricia y Ginecología, Patología go· neral, Medicina legal, Patología interna y Patología externa. . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR Art. 8.0 Ningún Profesor podrá abandonar el Consejo á que par. tenoce, aun cuando wn. para pasa:· á otro en calidad de examinador, sin que el Rectoró Vicerrector hayan dispuesto lo conveuiento para reintegrar el C·msejo. Art. 9. 0 Todo alumno que hubiere obttnido en el resumen de los cuadros mensuales la calificación de 1nediano ó de suficiente ó do sufi· cientisimo, tiene obligación ele presentar el examen del curso 6 cursos en que huu1ere obteuido tales calificaciones, so pena de ser reprobado según el Plan de Estudios. Art. JO. El alumno que en el resumen mencionado no hubiere obtenido algnua de las cali.ficuciones dichas, será aplazado y repet1rá el curso. Art. 11. Las tar('as del Colegio colltinuartin como antes, de lns 12m. en adelante, conformo á. la distribución del tiempo qne actual­mento rige. Estas clase. se irán suprimiendo á motlida •1ue vayan pre­sentándol:> e pOl' turno riguroso (artículo 4. 0 de este Decreto) para ser examinadas. Art. 12. Los exámenes se harán de acuerdo con las prescripcio­nes del Plan de Estudios do la extinguida Universidad de Antioquia, y eapecialmonte con lo dispuesto en el Capítulo XV. Art. 13. Copia de esto Decreto se pasur{t al Sr. Secretat·io de Ins­trucción Pública, á fin de que se sirva darle publicidad en el periódico de Instrucción Pública. Dado en ~Iouellín, á 28 do Septiembre de 1897. El Rector, EDUARDO ZLLETA.-El Secretario-Tesorero, Emilio Robledo. Secretm·ia de In3tnwción Pública.-Medellín, Octubre G de 1897. Aprobado, publíc¡ucse. To:llÁS llERRÁN. DECRETO N? ~8 (DE 15 DE SEPTIEliBRE DE 1897) sobre exámenes. El Inspector Provincial de lnst1·ucción Pública de Occidente, En uso de sus facultades legales, DECRETA: A rt. l. o En las Escuelas urbanas de esta. Provincia, los exáme­nes del presente año se verificarán del 20 de Noviembre próximo en adelante, alternándolos, un día para los varones y otro para las ni­ñas, y dando principio por las Escuelas de este sexo. Donde por común acuerdo entre los Directores de ]as diferentes Es_.uelas se convenga en practicar primero los de la. una y luégo los de la otra, así podrá hacerse. Art. 2. 0 En las Escuelas rurales y alternados se dará princi­cipio el dia 24. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR Art. 3. 0 En cada. dfa habrá tres sesionPs, distribuídBs en las ho· ras de la mañana, del mE1dio dia y de la tarde. Se prohfbe Cijlebrar act01; durant~ la ooch~. En los días 21 y 28 sólo habrá una sesión en las horas de la tor<.l-e. Art. 4. 0 En las cabP.ceras de los Municipins, la Junta de Califi­CRción se compc,ndrá dt>l Inspector Local, qn~ será. su Presidente; del Alcalci<->, el Personero Municipal, nn tJoneejero M nnici p{'l, un vecino del Distrit.o, nombrado por esta InspPcción, y el Párroco 6 Coadju~ tor, si tieneu a bien asistir á los actos, cu·,..nuo ias funcioof'S de su mi­nisterio no les impida. 8erá Secretario de cuda Junta el Director de la rt-specti va Esctwla. En las FmccionPs la Junta se formará del Inspector Local, el de Polici», nn Conct'ljero M unici pB 1, un Vl"ci no del Distrito y el Párroco 6 Coad.iutor, si sn ministerio 'BP- lo permitiere. Don1ie no hay1\ Inspec­tor de Policiu. ni Párroco, la Junta se compondrá del Inspector Lo­cal, un Concejflro Municipal y un vt-cino del Distrito. Art. 5. 0 En los eximenes se dará e tricta ob. ervnncia á lo el iR­puesto en los Ütlpftulos 6. 0 y 7.0 del Decr~to Ejfcutivo, número 429, y fln el 9. 0 <.lt-1 Rt>glarnento pura las E~cnt>las prinlf\rias, los cuales su h~dlün publicados en los númt>r(ls 114 y 115 de El Mon1tor. L s Juntas de Q,,¡ i ficaci6n cuidilcri pcionPB del artíeu lo 60 citll Axpresaclo Ht>~lllrnen to sean fiel m en te en m plidnM. Art. 6. 0 De catll\ sesión se t>Xtf3odPrá lll corre~pondieont,., acta, en la cual se hará consttH: la hora, las Heccinnf>S exn.minRdas, las muterias de examt>n, el modo como éste se v~rifiq Ut•, lolj miembros de la J nota que no con<;arran: y todo lo dernás que se es ti rnP. opor­tuno. '1.\d ucta se firmará por los 1\iiem bros de la J un tu al fin de cada sesión. Art. 7. 0 LoR Concf'jos Municipales dt>signarán con la debida anticipación los Miembros que dt:"ben concurrir á prt>senciar los actos. Art. 8. 0 Las autoridades administrativas prest!uán á los em­pleados del Ramo de Instrucción los auxilios que se les exija, á fin de que las vrescri pdones reglnmentarias se cum plfln estrictamente. Art. 9. 0 Por el primer correo d~spués ele los exámenes, los :Miembros de la Junta rt-mitirán á esta Inspección, bajo la mult'' de $ 10, el cutldro, las nctaA y el informe de que trata el a.rt.icnlo 13 dei Decreto utímero 12 de 1892, publicado en los números 1,376 y 1,377 del Repertorio Oficial. Art. 10. Nómbraee examinadores á los individuos que á cooti­nuaci6n se expresan: ANTIOQUIA Escueta de varones. Principales. Suplentes. Francisco Luis Ortiz __ ·--- _ Benjamín Tres palacios. Escuela de niñas. Antonio M. Ferrer ---- ..... ._ . Francisco E. Velásquez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR AN~Á Escuela de va1·ones. Principales. Suplentes. Ricardo Góm~z ____ ---- ___ ... Mt1gin Salazar. Escuela de niña.~. Benjamín RUf•da___________ Jos6 M.•Górnez. BELMIRA Escuela de varones. Rodolfo Hidrón .......... -------- Fé:ix AguiJar. Escuela de nifías. Feliciano J..~opera _____ -- __ _ _ Manuel A. Res trepo. BE'I'ULIA Escuela de varones. Vicente Arbeláez ............. _ ·-~ Antonio Gutiérrez. Escuela de niñas. Tomás Arango _____ -------- Julio Escobar. BURITICÁ Escuela de varones. Remigio Zapata ____ -··------ Urbano Carmon~. E3cuela de niñas. ~Iarceliano Velilla ____ ----__ Nicanor Murillo. CAÑASGORDAS Escuela de varones. Francisco Gutiérrez P ------- Vicente Peláez. Escuela de niñas. Rafael Arango .......... - ---- ---- Antonio M.• G ntiérrez. EBÉJTCO Escuela de varones. Jenaro Sierra ______ ·------· Nepomuceno ~Iontoya. Escuela de niñas. José D. Sierra _________ ·--- Luis F. Hernández. FRONTINO Escuela de varones. Juan B. Martinez ____ ---- __ Sinforoso Gaviria. ~scuela de n&"ñas. Luis Escobar 1 ............... "' Jesús M. Puerta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR GIRALDO Escuela de vat·ones. Princip2.les. Suplentes. J.Juoiano Anmgo ____ -------- 1\lanuel A. Ctutiérrel'. Escuela de niñas. Pedro V. Ossa .. ___ ---- .. --- _ Antonino Arango. LIBOIUNA Escu la de varones. Lorenzo Londoño·---·------ Ricardo Mariu. Escuela de nzñas. José de J. Ma.rttnez~--- ---- Juan C. Londoiio. PAVARA~DOCITO Escuela de varone1. Manuel Olier ___ : _____ --· _ Bartolomé Londoño. Escuela de niñas. Ernesto Diaz __________ ,.___ Juan G. Puerta. SABANALARGA Escuela alte1·nada. Antonio YotagrL ___ ---- ____ . José Alvarez. SAN JERÓNIMO Escuela de varones. Juan N. Figueroa A ___ •• ___ Manuel EspinaC Escuela de niñas. 1 Delfín Grajales ____ ---- ---- Manuel Villegas. SOPETRÁN Escuela de varones. Ricardo Ga viria ........ _______ .. C limaco U ribe. Escuela de niñas. Andrés M. Sanin ____ ------- Carlos Sevillano. URRAO Escuela de varones. Epifanio Arroyave._________ Juan A. Cartogena. Escuela de niñas. Ismael Cartagana •• __ ---· __ Maree lino Trujillo. ABRIAQUÍ (Fracción de Ca.ñ sgordas.) Escuela de varones. Joaquin M. SPpúlveda______ Emeterio Zapata. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR Escuela de niñas. Principales. Suplentes. Rafael Monsalve P --------- Emigdio Urrego O. CAICEDO (Fracción de U rrao.) Escuela de varones. Emilio Escobar.------~----- Epifanio Urrego. E1cuela de niñas. Bias M. Cossio ____ ·---- ---- Rafael Chavarria~ CATIVo (Fracción de Antioquia.) Escuela alternada. Nepomuceno Durang~ .• _ _ Policarpo U rrego. CERRO (Fracci ón de Frontino .) Escuela alternada. Julián "\Vhite ____ -------- __ Rafael Bravo. CUAJARÓN (Fracción de Giraldo.) Escuela d e vcu·on e3 . José M. LarB ____ ·--- ------ Doroteo Usuga, Escuela de niñas. Carlos Jaramillo ____ ----. _ _ Nazario Cano. GÜINTAR (Fracc ión de Anzá.) Escuela alternada. José M.• Aguirre _____ ---· _ _ Pedro Fernández. LA CLARA (Fracción de Ebéjioo.) Escuela alternada. Rafael Montoya .. ___ -------- Aniceto Arredondo. PLAYÓN (Fracción do Liborina.) Escuela de varones. Alejandro Mario--------·--- Angel M. Res trepo. Escuela de niñas. Luis Londoño __ ---- ·--- --·- Manuel W. Velásquez .. LAS ABEJAS (Fracción de Liborina.) Escuela alternada . . Jnan de D. Peña___________ José M.• Pena. QUlMBALLO (Fracción de Sanjeróoimo.) Escuela alternada. José M.• Fonseca....... ....... Pedro Sierra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 470 EL l\10NITOR SAN NICOLÁS (Fracción de Sopetráo.) Escuela alternada. Principales. Suplentes. Fabricio Correa ____ -------- Pedro P. Villa. SACAOJAL (Fracción de Sucre.) Escuela alterttada. Justiniano Araque. ___ ------ CArlos Garcfa A. Art. 11. Los Srt~e. Alcaldes en los Distritos, y los Inspectores de Policia, en las Fracciones donde los haya, procederán inmediatamen­te después de rec:ibir el presente Decretp, y bajo la multa de $ 10, á hacer saber á cada uno de los Miembros de la Junta de Calificación de ia respecLiva localidad, el deber que tienen de asistir á los exáme­nes, so pena de incurrir en UDt\ multa igual á la que queda fijada en este mismo artículo, y la cual impondrán el Inspector Provincial, el Local, 6 el Alcalde, sPgún el caso. Est.a penfl no comprende á los Sres. sacerdotes, para quienes la asistencia á los actos es volunta­ria. Art. 12. DelégRse á los Sres. Insp(lctores Locales la facultad d nombrar las señoras que deben ~alificar la cla e de coatura en las Es­cuelas de niñas, conforme al inciso último del articulo 63 del RPgla­mento, y pRra nombrar examinadores en caso de falta de los nombra­dos por este DPcret(J. Art. 13. Donde el local de la Escuela no fuere suficientemente cap~z para ceh·brar en él Jos exámenes, el Sr. Alcalde del Distrito designará uno que sea aparente para ello, de acuerdo con lo dispuesto en el articulo 61 del Reglamento. El presente Decr(\to que'.ia sujeto á la aprobación del Sr. Secre­tario de Instrucción Pública. Dado en Sopetrán, á 15 de Septiembre de 1~97. MANUEL JOSÉ GUTIÉRREZ. Secretaria de Instrucción Pública.-Medellín, Octubre 5 de 1897. Aceptado. ToMÁs HERRÁN. DECRETO N. 0 ~8 {DE 16 DE SEPTIEMBRE DE 1897) sobre exámenes. El inspector de Instrucción Pública de la P1·ovincia del Norte, En uso de sus facultades legales, y en vista de la Circular nú­mero 558, de fecha 13 de los corrientes, expedida por la Secretnri~ de Instrucción Pública, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 471 DECRETA: Art. 1. 0 Señálase el dia 20 de Noviembre próximo pRra princi­pitlr los ex<1mt>nes en las Escuelas nrbanas de esta Provincia, Y" sean de cabf-'cera de Distrito, ya sea de Fracción. Art. 2. 0 En las Escuelas urbanas de las ciudades d8 SantRrrosa y Y aro mal tales actos principiarán el din 16, y en las Escuelas al ter­nadas de toda la Provincia, el 25 del wismo mt>s. Art. 3. 0 En los exám"'nes se tendrán en cuenta las diflposiciones de los capitulas no\'eno del Reglamento par" las Escuelas primarias, y sexto y séptimo del D~creto 429, orgánico de la Instrucción Pública. Art. 4. 0 Los Jurados de calificación exigirán á todos los maes­tros los Progrnmas de qne habla el articuh 62 d~l Reglament.o, y harán que el examen se hag•' tomando proposiciones á. la suerte, tál como lo dPterminQ el mismo articulo. Art. 5. 0 En las cabeceras de los Distritos la Junta Calificadora será formBda por el Inspector Lócal, el AlcBide, un M iern bro del Concf-'jo Municipal, el Personero Municipal y nn Vt:Jcino del Distrito, nombrado por el Inspector Provincial y el Párroco, siempre que sus funciones Re lo permitan. En lus Fracciones donde hBya Cura é Inspector de Policta, for­marán la Junta Calificadora éstos , el Inspector J.Jocal, un Concejero M unici pEtl y un vecino del Distrito. En las Esruelas de los camp os la. Junta será formada por el Inspector Locai, un Conoejdro Municipal y un vecino del Distrito. Serán Presidente y Secretario de Jas Junta , el Inspector Local y el Director, respf'ctivamente. Parágrafo. Uualquiera de las personas de que trata el articulo anterior (á excepción del Párroco), que no cumpiB con lo que en él se dispone, pagará una multa de diez pesos, impuesta por el Inspec­tor Local ó por el Alcalde ó el Inspector de Policía, si es el Inspector Local el que falta á. su deber. Art. 6. 0 Todos los días habrá. dos sesiones, una por la mañnna y otra al medio día. En ningún caso se harán actos por la noche. Art. 7. 0 Se hBrán primero los exámenes en las Escuelaa de ni­ñas y luégo los de lRs de varones. Art. 8. 0 La sesión solemne se hRrá reuniendo en nn mismo Lo­cal, las Escuelas de ambos sexos; ésta será presidida por el Presiden­te del Concejo Municipal 6, 4 falta de éste, por el Inspector Local (articulo 39 del Decreto 429, yá citado). En tal sesión se leerán las calificaoiones obtenidas por los alumnos, y se distribuirán los pre­mios, procediendo para esto de acuerdo con lo dispuesto en los artí­culos 43 y 44 del Decreto mer.cionado. Art. 9.0 Por el primer oorreo que pRrta para la capital de la Provincis, desrués de los exámtnes, remitirán los Sres. Directores á la Inspección Provincial, los siguientes documentos: &1 Registro de calificación, del cual dejará copia cada Director en el Libro Diario; las actas de exámenes y de distribución de premios, y un informo que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 472 EL MONITOR sobre tl resultado de estos actos debe rendir la Junta Calificadora, to­do firmado por cada uno de los miembros de la .Junta. Remitirán también )& lista de los niños premiados y los mejores trabajos de ca­ligrafía y dibujo hechos por los niños. Parágrafo. E: Director que no cumpla oportunamente con esta disposición, pagará una multa de diez pesos. Art. 10. Los veoioos nombrados para examinadores son los si· guientes: Angostu,ra. Escuela de varones ____ ---· Alejandro Mora. moas.----_---- Justiniano Palacio. ÁnorL Escuela de varones .. ___ ---- Alejandro Echandta. nifias. _ ---.. ---- Francisco M. Villa. Chamuscados. Escuela al tornada ___ .. _._ .... ,Jesús M. Peláez. Campamento. Escuela de varones ..... ·--- Baldomero 1\Iuñoz. niñas._________ Félix Tamayo. Oáceres. Escuela alternada _____ ---- Ricardo Gallego. Carolina. Escuela de varones-----··-- José de los S. Cuervo. moas. ___ .,_____ Rafael Uribe. Guadalupt?,. Escuela de varones ____ ---- Félix Jaramillo. Dlnas._ --------- Agustín Restrepo. Donmatías. Es~uela de varones________ Julio Galle6o. niñas._·------- Juan N. Barrera. Oalichal. Escuela alteraada ________ _ Adriano Suárez. Entrerríos. Escuela de varones .. ___ ---- Jesús M. Palacio. niñas.---·_~--_ Antonio J. Pérez. Góme'I.-Plata. Escuela de varonel3 ---- ---- • Vespasiano Quintero. niñas .... ------- Peregrino Molina. Ituango. Escuela de varones ____ ---- Félix A. Correa U. niñas................ Dr. Jesús Cárdenas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MO ITOR. S anta~·rita. Escuela de varones ....... ---- Eduardo Correa. niñas ......... _---- Félix Muñoz. Sanandrés. Escuela de varones ....... ---- Marco A. Lópe3. niñas._- - ------ Pablo Correa. Toldas. Escuela alternada._ .... ____ .. Adolfo Sierra. Santarrosa. Escuela de varones .. _______ Jesús Cuartas. niñas.---- .. ---- Eleázar Machado . Malambo. Escuela alternada ____ ----- Benicio Quir6s. Hoyo r'i·-ico. Escuela alternada ....... _---- Tomás Henao. Playalarga. Escuela alternada ........ ----- Luis Lopera. Quebrad itas. Escuela de niñas .... -------- Eladio Echeverri. Tierradentro. Escuela alternada.---·_---- José A. Posada. Yarumal. Escuela de varon~s (Seccio­nes Media y Superior)---------­Esduela de varones (Secciones Elementales l.t~ y 2.11 ) .. ---- .... ---­Escuela de niñas (Sección me-dia)-------------------------- Escuela de niñas (Secciones Elementales 1.1) y 2.&)----------· Diofanor Sánchez. Daciel Gil. Francisco A. Ribera V. Lázaro Mazo. Sepulturas. Escuela alternada................ Pedro P. Arango. Valdivia. Escuela de varones. ___ ---- niñas ........... -- .. .. Everardo Rada. Braulio Barrio. Cruces de Zea. Escuela a1ternada ...... - ....... José M." Mejía. 473 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 474 EL MONITOR Art. 11. Los Sres. Alcaldes 6 Inspectores de Po!icfa, según el CRso, qued'ln facultados para nombrar la persona que deba reempla­zar á cualquiera de los nombrados, si por algún inconveniente no puede prestar el servicio de examinador, y para nombrar la señora que en oada Escuela de niñas debe calificar las costuras. Art. 12. Inmediatamente que este Decreto sea conocido de los Alcaldes é Inspectores de Policia, se dignarán posesionar á loa aom­bradoa, y notificarán á todos los que deben formar la J untn para que ninguno deja de concurrir. El que asi no lo hiciere, incurrirá en la multa de diez pesos. Para la vBlidez de este Decr~to es necesaria. la aprebaoión del Sr. Secretario de Ins.trucción Pública. Dado· en Santarrosa, á 16 de Septiembre de 1897 .. JosÉ V. GoNzÁLEz A. Stcretaria de In!tt·ucción Pública.-Medellin, Octubre 5 de 1897 .. Aceptado. TOMÁS HERRÁN. DECRETO N ~ ~1 (DE 1.0 DE OCTUBRE DE 1897) por el cual se seña.la.n:días para los exá.DJ.enes de las Escuelas d e las Provincias del Centro y Suroeste. El Inspector Provincial de Instrucci6n Pública del Centro y Suroeste, En complimiento de lo ordenado por h Secretaría del Ramo, en circo lar número 558, de 13 de Septiern bre del presente año; y teniendo á la vista las disposiciones de los Capítulos 6? y 7~ del Decreto número 429, de 20 de ~nero de 1893, orgánico de la Instrucción Pública pri· maria, y las del Capítulo 9.0 del Reglamento para las Eaooelas ofi· oiale!, DECRR'l'A: Art. 1? Loa exámenes de las Esonel as primarias tendrán lugar en el próximo m~s de Noviembre, en razón de la asistencia, así: en las que ésta sea de 50 ó menoR alumnos, principiarán sus actos el día 24; e:l aqaéllas que pase de 50 sin exceder de 100, el día 22; en las que pa­sando de lOO no excediere de 150, el día 20; si ella fuere de 150 á 200, el día 18; y si excediere ee 200, el oía 15. Cnando la asistencia en va­rias de las Escuelas de un Municipio fuere igual, el Inspector Looal re­solverá por cuál debe principiarse, ú ordenará que se hagan simultá­neamente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 475 Art. 2? Los exámenes se harán como lo prescribe el artículo 6'2 del Reglamento, de lllanera que el :.i\{aestro debe presentar previamen­t. e al Jurado de Califionoión los programas de cada asignatora, nol'ne­radaR sus proposiciones, para que lo s alumooa tornen á la suerte las qae deban desarrollar. Si aRÍ no lo verificare se suspenderá el acto hasta que ~e cumpla con e8te requisito. Art. 8. 0 Prohíbense los actos nocturnos, lo mismo qne todo aqae­llo no prescripto por el Reglamento, y que á veces sólo sirve para enga· ñar al públioo, como son recitacion eb, diálogos &o. Art. 4. 0 Los Concejos Munioipal eA designarán oportnnamente los Concejales qae deben asistir á los exámenes de las re.ipeotivas Escue­las del Municipio. Art. 5? En las EAcaela~ urbanas de las cabecera@ de los Distritos, la Jonta de Calificación será compnesta del Inspector Looal, qoe será ~u Presidente; de l Al<,alde, de un veoino del Distrito, del Personero Municipal, de un Conoejero rvlnni c ipal, y del Párroco si el de~empefio de so ministerio se lo permitiere. Ea las Esonelas ot·banas de las Fracciones erigidas en Parroquias 6 Viceparroquias, las Juntas las formarán el Inspector Local, el Ins­pector de Poliofa, un vecino del Distrito, un Concejero Municipal y el Párroe o ó Coadjutor, si le fuere posible. Ka las E !'l ouclaa rurales y alternadas la J anta la compondrán el Inspector Local, un vecino del Distrito y an Concejero Municipal. Servirá como Secretario á cada una de diohas Jontas el Maestro de cada Esouola. Art. 6. o Cada uno de los miembros del Jurado de Calificación tiene obligao\.ón de asistir á los exámenes, bajo la pena de mnlta de diez pe­sos ($ 10) qoe será impuesta por el Presiflente de él 6 por el Alcalde. Art. 7. 0 Delégaseles á los Alcaldes .Municipales la facultad de llOm­brar lo s vecinos de los Distritos que deban hacer parto de In Junta de Calificaoión en cada un~ de las Escuelas de ellos, y la caliticadora de las obras de manos de las niñas. Art. 8~ Estos mismos empleados notificarán y posesionarán á los nombrados y decidirán de las excusas que presentan. Art. 9? Terminados los exámenes se celebrará una se8iÓn solemne para la distribución de premios, sesión que presidirá el Presidente del ()oncejo Municipal, y á falta de éste, el Inspector Local. Para la adju­dicación de premios deben tenerse presente las disposiciones consigna­das en los artículol!l 43 y 44 del Decreto 429, yá citado. Art. 10.0 Las actas y el registro de exámenes, del coa) dejarán co­pia los Maestros eo sus respectivos diarios (artículo 71 del Reglamen­to}, todo subscrito por el J orado de Califioacióo, será remitido á esta Inspección por el próximo correo de!pués de terminados los exámenes. Igualmente se remitirá por los Directores los tres principales trabajos de composición ejecutados por los nifios, las dos ó tres planas y dibu· jos más notables, para dedicarlos á la Biblioteca y Museo pedagógicos, fundados por la Conferencia Mensual de Institutores. Art. 11. o El J orado de Califio&ción rendirá á la Inspección un in­forme conoienzado, claro y determinado aobre el jaicio que ae baya for- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR mado del resultado de Jos exámenes, y concepto que por ellos adqniera de la Escuela y de los Maestros. Art. 12. 0 Sométase el presente Decreto á la aprobación de la Secre­taría de Iustrocoión Pública. Dado en Medellín, á 1.0 de Octubre de 1897. ELrAs HENoc Gó:1mz. Secretaría de Instrucción Pública.-Me(lellín, Octubre 5 de 1897. A probado.-Poblíquese. r.roMÁS HERRÁN. ACUERDO N? 2. o (DE 4 DE SEPTIEMBRE DE 1897) sobre fundación de una Biblioteca y un l\.fusco Pedagógicos en esta ciudad. La Conferencia mensual de lnstitutores de Medelli1~ ACUERDA: Art. 1.o Fúndase en esta ciudad una Biblioteca y un l\Inseo Pe­dagógicos, destinado~ á coleccionar obras selectas y objetos útiles quo sirvan para la instrucción de maestros y alumnos de las Escuelas pri­marias. Art. 2.0 La Biblioteca Pedagógica so compondrá • !::S ~ ~ --- - ~ ..... 'C ~ CURSO PRI.MERO ~ 1 & ~ ~ ~ t ~ ~ ~ 1 ~ ~ ~-~ 1'1:::3 ~ o ....., .,.. :~ ~ ' !::S .... ~ ..... ~ -.. .,.., ~ ~. ,._ .. 1:::3 ~~'o '01""" ..... o ~ ~ ~ ....., ~ ...... .... ""-< ~ ~ • 1'1:::3 ~ CONDUCTA GENERAL ¡¡;; ~ q) ~ ..... • ...... :::::: 1 ,..,... ~ ~ ~ ·~ ,¡ ---------- .~ ~ ~ 8! ~ 1 ~-1 ~ !:!_l ~ ~ 1 ~ 1~1 ~ R¡ NúMBRES A. c.j A. c.¡ A. C. A. C. A. c.¡ A. C. A. C. A. C.: A. C.! A. C. !. C. A. C. 1 A. C. ~ 19 ~ño Carmen .. -== 551""4.515 5 55 5 5:55 5 5 55,55! 5 5 5 5 5 5 55 Buena-. --,._ ~o Machad? An1 o o 4 t> l o 5 l> o 6 ol 5 o 5 51 5 5 5 4 5 4 Buena. 22 Medina Concepción ...... __ 5 5 ·--· 5 5 5 5 5 5 5 5 5 4 5 5 5 5¡ 4 5 1 5 5 5 5 5 4 Optima. 23 Mondragón C. Emilia ·--· . ... 5 ~~5 5 5 ~~~ 5 ~~ 4 5 5 5 5 4 4 ~: 5 5. 4 51 5 5 ~ 5: 5 ~ R~prensible. 24 Monsalve nosa C .. ·---- ..... 55 •••. ¡5o 5 o1 4 51 4 5 5 ~1 5o 55¡ 4 5 1 55 o 5, 5 J EJemplar. 2~ Naranjo Isabel. ___ ·--·...... 4 5 ·--· 5 51 ~ 514 5 5 ~~5 ol ~ 5 5 5 1 4 ~~5 5 5 4 5 4 Optima. 26 Ochoa Laura------··--··--· 4 515 515 5 o 5 4 5! 5o 55 o 5 55 4 5 5 5j 55 55 Ejemplar. - 27 Osorio Carmen R ........ ·--- 4 5 .... 55 5 5 1 5 5 1 5 5 1 5 4 5 515 5 3 5 5 5t 4 4 54 Bnena. 28 Palacio Merce~les.... . . . . . . . 5 5, ·---~ ~ 51 5 5 5 5 5 5 ~ 5¡' 5 5 5 514 5 5 51 5 5 5 5 Ejemplar. 29 Peláez Ascens16u............ 3 51·--· o 5 5 ,r:; 4 5· 5 5 o 5 5 51 4 5 4 5 5 5 5 5 4 5 Ejemplar. 30 Peláez Emilia --· ·--·. . . . . . . 5 5 ·--· 5 515 5 4 5' 5 5 5 51 5 5 1 4 5 3 5 5 5 5 5 5 5 Ejemplar. 31 Posada .Enmelia.~.-- ......... 5 51·--·¡5 5 5 5 4 5 5 5 5 5 5 5 5 5I 4 5 5 5 5 5 55 Ejemplar. 32 Quintero Beatriz .... ·-- ·-- 5 5 4: 5 5 fil5 5I 5 5 5 5 5 5 4 5 5 5 1 4 515 5 5 51 5 5 Optima. tr1 t""4 a= o z ~ ~ o ?J 3'3 Res trepo Ana J .. _... . . . . . . . 4 51 _ 1 4 5 5 5. 4 5 5 5 5 5 5 5j 5 5 4 5 5 515 5 5 5 Ejemplar. 34 Tapias María Luisa·--· .. ·--· 5 5 5 5 5 .5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 1 5 5, 3 5 1 5 5 5 5 5 5 Ejemplar. 35 Vásquez María Jesús·--·.... 5 5 4 5 5 51 5 5j4 5 5 515 5 1 5 4 5 5¡ 2 4 4 5 5 5 4 4 Buena. ~~ ~¡~¡.~ ~~~:~~::::: ·_·:: :::::::. ~-51.~J. ~. ~~ ~ \ ~5 ~. ~ ~-5 . ~ j. ~.~l .~.~~-~-~~ ~-~ ·~-~~~~=~a':· ........ ·11 ~ La Directora, DOLORES ÜSORNO DE TOBÓN. La Subdirectora, AMELIA BR.A. VO DE B. \0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. CUADRO que expresa la conducta y aprovechamiento de las alumnas de la Escuela Normal de Institutoi·as en el mes de Agosto de 1897. • 1 ¿ ~ e 1 1 . ~ ·~ !::S • ~ . . . ~ . ·~ -S ~ !::S e . t.S '!::S • !::S e:,., ·~ ~ CUHSO TERCERO ~ ~ · ~ 'f.: ·~ ·~ '~ ~ ~ '~ ~ ~ ] o ~ ~ ~ ·~ :E ~ ~ ~ & t ·~ 1 ~ ~ ~ CO~DUCT! GENERAL ·~ ~ e:,., co ...::::> e e ,..... """' ·"" ~ ~ 00 o e .....:. .....:. 1-...:. """' 1 (:Z ~ ~ ~ 1 ~ 1 ~ 1'"" 'o 1 ....., l ~ ~ !::S ~ e .... ~ 1 ~ ¡..,.; ¡..,..; ~ !"~ ~ ::.._~ ·~ ~ -o::q Q Q ~ ~ R1 \:b ":"'~ ~ ~ """! -; q ~ ~ ---~l\rnRES ____ U. u ¡ u. A. c.¡u. u.: A. C. A. C. i A. cfUJA.f.1 A. c.¡u. A. c.¡ 11 ~ --------------,----,-1--.-,---·-- 1 Alza te Leonor -···........... 5 5 .... ¡5 51 5 5· 5 51 5 51 5 5 5 5! 5 51 5 51 5 515 51 5 5 5 5 Ejemplar. ~ 2 Arang:o l\Iaría T~resn.. __ ·-- 3 5 5 5 4 515 ~~ 5 ~ 4 5 ~ 5 ~ 513 5 ~ 5 4 5, 4 515 5 4 5 Ejer~plar. ' ~ 3 Arbclaez Lncrema. __ . . ...... 5 5 .... , ~ ~ 5 a1 5 o: 5 5¡ o 5 o 5 5 5- o 5 5 5 1 . 5 5 5 5 5 5 Opt!ma. H- 4 Bote:'o Ma~nmna ........ ·--· ? 5 .... 1 o ~¡ ~ ~l 5 ~~ 4 ~- 5 ~ 5 ~ 5 ~ 5 5 1l 5 ? 5''5 5 5 5 Op~ma. d 5 1 Bra\o 1\Imm .... ·--··--· .... -. 3 5 ... 3 a o ,J 5 .> 1 5 t.~ 3 014 .> 3 o 4 5 4 5 ::> 5 5 5 4 5 Optima. ?O 6 Onlad Ilelioflor~·--· ·--·. ·-· 5 5 ... _._ t 5 5 5 r_>l 5 5 5 5 .') 5 5 5 5 5 1 1 5 5j 5 5. 5 5! 5 511 5 5 E~ernplar. 7 Cardona ~ranetsc~ ...... _... 3 5 ~-:~1 5 5 5 ~ ~ 5 5 1 5 5 4 ~~ 4 5 4 5 4 51 5 5j ~ 5 5 5, 4 ~ E~emplar. 8 Echavarrm Rosalm. ___ .... •. 3 5 a t:>l 4 5 5 o1 5 5 5 5! 4 o 1 5_ 51 5 5, 5 5 4 5 o 515 5, 5 o EJemplar. 9 Echeycrri .1\iercedes ---· .• ·- _ 3 5 ·--·l 4 5 5 5¡ 5 5 5 5 3 5 5 513 51 5 51 5 51 5 5 5 5 4 5 Optima.. 10 J aram~llo Clementina,_ ... ··-· 3 515 5 4 51 ~ ~~ 5 5 ~ 51 4 ~ 5- ~ 4 5 4 51 5 5 4 515 5 1 4 5 Ejei?Jplar. 11 Jnram1llo .Petrona.. ... . . . . . . . 3 5 ___ 4 5 o t.~ , 5 51 o 515 n, 4 o 1 5 5¡ 4 51 4 5 3 5 5 5 4 5 Optnna. 12 Lópe~ Dolores·--·.·--_ .••• ~. 4 ·!15 5 5 51 ~ ~ ~ ~ ~ ~ 5 51 ! ~ 4 5 4 5 5 5 4 51 5 5. 4 5 Opt~ma. 13 Pal~eto Dolor('s. ·-· .. ·--· .••. 4 o .••• 4 5 1 ;> •_> o <>¡ t:> o1 4 51 <> oj 5 5 4 51 ~ 5 4 5, 5 51 5 5 Opt1ma. 14 Pat~ño :;\lar~a Jesús .......... ' 3 5 ____ 3 5 5 5 ~ 4 1 4 5 3 ~ ~ 51 3 5 5 5 .J 5 3 5j 5 5 4 4 Buel?-a· l5¡1Yiolma Ennqueta ........ ·--· 3 5 ·--· 4 5 5 5 u 4¡· 4 5 4 o¡ l> 414 5 1 4 5 1 4 5 4 5 5 51 4 4 lHechana. 16; Puerta Paulina~ ............. _.... 5 5 5 5 5 51 5 51 5 5 5 __ 5 5 5I 5 5 5 5 5 5 5 5 5 51 5 51 5 5~ Ejemplar. 171Rodrígnez Romelia .••• . .... 3 5 .... 3 5 .5 5 5 5 1: 5 3 5 4 5 3 5 3 5 4 5_ 4 5 5 5 4 5 Ejemplar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 ·¡ ¿ 1 1 1 1 ~ 1 1 1 1 1 ·~ 1 1 1 ~ 1 . ~ .,... e ~ CURSO TERCERO e · · '~ · · ·~ ~ ~ § ¿ 1 . ~ 1 :5 ·~ ·~ '~ 1 , ~ 1 ~ 1 ~ IICO~DUCTA GENERAL ...... ~ • ....... • <::> .,... ~ ......., ..... <::> ,<::> • ..., ~ ~ . ..., ~ <::> ~ ~ 1 '::.>"\ 1 ~ ~ 1 e ~ ~ ~ ~ ~ ·~ <::> .,... ~ .,... .,... .,... ~ .... ~ R; ~ ..... '<::> ~ ...... ,! _____ ~ - !~1<31~ !~ ,~ 1~ 1_:!_1~1~1~ 1~ ~~~~ ~ ~01\I:BREs • A. c.¡ A. C. , A. C., A. C., A. C.l A. c.! A. C. 1 A. C.l A. c.¡ A. c.l A. C.¡ A. C.,1. ·C. 1 A. C.-·--- -----------,--,--¡--¡-,-1-~--- t:r1 18 Rojas 1\.faría ·--· ·-· .. ··-· _ _ 5 5l5 51 5 5 5 5j 5 5ll 5 5 5 511 5 515 5\5 515 515 515 51 5 5 Ejemplar. 1:-1 19 ValeJ1cia Benilda ~ ---·--··-- 55 5 5 1 5 5 55 55 55 55 55 55 5 5 1 5 5 5 5 1 55 55 Optima. ~ 20 Valencia Clementina ..... ·--· 3 5,.... 4 51 5 51 5 515 5 3 51 4 4 4 5 5 5 5 5¡ 3 5 5 5' 4 4 Optima. ~ 21 Valenznela Amelía ...... ---· 3 5 . .. . 3 5 5 5 5 5 4 5 3 5j 4 5 3 5 4 5 5 5 5 51 5 5 4 5 Optima. ....... 22 Velásquez Carmen ___ ........ 5 5115 5) 5 51 5 ¡¡1 5 5 5 5! 5 5, 5 515 515 51 5 ¡¡1 5 ¡¡1 5 515 5 Ejemplar. 1-1 r:_ r:_ h. "" ~ ~ "" ""1 1'!:. r.:: "" ~ h.r f":. "" r":. r":. _J f":. 1': 1': • O 23 Velásquez Teresa ......... _.. a 5 --·j 5 al ·> ;>,<) 01 0 0 1 ,) <.>! <.> o¡ 4 <.>1 a oj o 51 o o¡ a ,)1 o 5 EJemplar. ~ 24 Zulnaga Dolores ........ _.... 3 5 ---· 4 5 5 5 5 ,1 5 5 3 5t 4 5 3 5 4 5 5 5 3 5 5 5 4 4 Buena. Medcllín, .Agosto 31 de 1897. J.1a Directora, DOLORES ÜSORNO DE TOBÓN. La Subdirectora, A:\IEL 1A BRAVO DE B ~ 00 1-1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR BREVES OBSERVACIONES sobre análisis gramatical• Tiernos visto entronizadas en los métodos de en~ef1anza que gene· t·almcnte se estilan muchas corruptelas que en mala hora han introdu­cido algnuos maestros y profesores, corruptelas que á pesar de los continuos esfuerzos do los empleados de Instrucción pública (hablamos de establecimientos costeados por el Gobierno) parece como que se arraigan más y más cada día, sin que haya valido medio alg·wo para extirparlas y entrar por vías más racionales. Hay algunas á cuyo desarrollo contribnyen así los profesores co­mo los educandos; otras, nacidas del descuido y poco esmero de los pri~neros, y, en fin, otras hay proceduntes exclusivamente del escaso tnteres de los estudia11tes. En efecto: se cuentan profesores que-cumplan 6 no· los discípulos con su tal'ea-no los estimulan ni con la censura ni con el aplauso, según el cnso; de lo cual resultan el ab:ludono comploto del eatudiaute, sus reClucidos conocimientos y el deshonor del plantel; otras ocasiones, un catedrático, rodeado da magníficos discípulos, ó no sabe nada, ó 110 tiene método propio para transmitu· su ciencia, cosas que vienen á producir unos mismos efec­tos; y de nquí qne l~\ labor do los aprendices sea inmensa, si desoan logrn.r siquiera un mcditmo aproveuhamiento, por cuanto tienen que hacodo todo. Por último, hemos visto colPgtales ó esc0laraa que no ponen de su pnrte y quieren qnc el mn.C>si.ro y ann otro cualquiera les releve del trabajo necesario para el sólido adelanto, á tal puuto que no ~cngan que hacor esfuerzo intelecLual de ninguna clase; esto se acostumura en el est11dio u e las lenguas, y más, en el de la latina: diez minutos antes de entrar á clase, el estudiante toma el Ou1·so de Lati,nidad de Raimundo t1e l\1ignel 6 los .Auto1·e.c: selectos do loa PP. Escolapio y hace que otl'o alumno, que ha herl o los mismos curs(S en afíos anteriores, le tradnzc:\ ocho ó d.iez vece ... la lección que correspon­da al día, hasta que se grabe en lu. memoria la traducción, bien ramplo· na y desairada. por cierto, de modo que no se puede formar idea de que tal vocablo latino equivale á tal otro castellano. Hé aquí marcados muy á las claras algunos de los perniciosos defectos que deslucen nuestro sistema docente, tal ve7. fáciles de erradicar y cuyo remedio-una vez conocidos-da en los ojos: aplíque­se y habrá mejorado en mucho In. instrucción putria. Nosotros, á fuer de amantes sinceros de ios estudios bien hechos, probaremos H. combatir una de esas corruptelas en que tienen la parte principal los maestros y profesores; y es el modo de análisis gramati­cal que corre muy válido, sobre todo en las escuelas, así pnm~rias co­mo superiores. Haremos ligeras anotaciones ante todo y luégo entraremos de lle· no en ol asunto. • .. * Análisis vale lo mismo que examen minucioso y detenido de al­go, en oposición á síntesis, equipolente de concentración, reduc· ción de lo vario á lo uno, Analiza1· y sintetiza1· son operaciones de no­tOI: ia utilidad para el perfecto conocimiento de una cos~: median~c la pnme1·a acabalamos la idea que tenernos de ella, dospues de exammar una á un~ sus múltiples partes; y por la segunda reducimos estas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR partes á la unidad, apariencia bajo la cual se manifiestan á nuestro co­nocimiento. (1) Relativamente á nuestro propósito, la oración puede descompo­nerse, analizarse de 1loa maneras principales: gramatical y lógica­mente; es decir, anotando el oficio de cada palabra según la Lexigra­fía: si es sustantivo, v. g., adjetivo, preposición, verbo, &c.; los ac­cidentes que ton~a, esto es, las declinaciones (locución jmpropia) si se trata del sustantJVo, las inflexiones, si del verbo, y así de lo demás; ó estudiando el papel que desempeña la expresión ideológicamente con­siderada. E g: qué Cl)ncepto representa tal vocablo, si el 1le su bstan­cia, accidente 6 e alidad, relación &c . &c. Como se ve, el nexo que reú­ne estas dos especies de análisis es muy íntimo, de forma que no puede l'ealizalsc satisfactoriamente el gramatical sin hacer antes un buen exa­men lógico del discurso; pero como rara vez se hacen á un t!empo lo8 estudios gt·amaticales y los de Filosoíía, el maestro tiene que con­tentarse con el primero, lo cual presenta visibles inconvenientes para el progreso de la ensenanza. Algnnos dicen análisis gramatical 6 por palabras y anáUsis lógico ó po1· proposiciones. Otros autores, con quienes estamos de acuerdo, hacen este último artálisis examinando la idea que envuelve cada vo­cablo. Noi:H & Chnpsal auoptan para el francés el análisis lógico por proposiciones únicamt-nte. (2) • En el análisis gramatical se co.nprendcn otros varios qne deno­minaremos así: lexigráfico, sintáctico, orto,q'ráfico, incluyendo en él &1 pros6dico, y el que pudiéramos llamar etimológico 6 filol6gico, nom brcs que traen consigo el significado quo cntrafi.an y hact'n innecesaria la definición. Salta á la vist~ la importancia do cada uno de ellos, pues que complementa á los llemás y les sirve de auxili· r ín<1ispeusablo. El etimol6gico poco se ncostnmbl'a á pe arde quC' representa un pa­pel tal vez más notable que el de los otros en el cabal conocimiento del idioma; porque, en hecho de verdad, nada tan necesario, á par de agrnuable, dado un vocablo 6 giro, como analizarlos desde sus oríge· ne!:!, siguiendo paso á paso las transformaciones que han experimentado, el uso que los varios pncLlos les han dado á través de los tiempos, has­ta llegar fi. la forma y uso a<>tunles. Decíamos que este modo de analizar casi no se pra0tica, y es de~ bido sin duda á la poca afición al estudio histórico y al filológico, pro­piamente dicho, del lenguaje; y sería qnir,á demasiada exigencia pre• tender que un maestro de escuela elemental, v. g.. penetrara los arca· nos del idioma para dárselos á conocer á entendimientos no cultiva­dos, como son por lo general los de los niflos de dichas escuelas. El que desee tener siquiera una idea del criterio que deb~ prece· der á este análisis consulte la magna obra de Bello: la Gramática cas~ tellana, y la Latina de nuestros filólogos Caro y Cuervo que contiene -sobre todo en las notas-observaciones de Gramática histórica y comparado, dignas de ser u prendidas por el que guste de conocer el ar~ te del bien hablar. Tampoco estudiaremos nosotros el mencionado análisis, sin embar-go de no olvidar su marcada utilidad. . (1) Por ra7.Ón de método descendemos á estos detalles, quizás de alguna utllf... dad á los maestros. (2) Vide Grammaire, p. 99. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MO ITOR En el orden en que las enunciámos se examinarán las especies de análisis gramatical. * * * ANÁLISis LEXIGRÁFICo.-Snp~estas las anteriores consideraciones generales, veamos cómo se aplican prácticamente Jas reglas, para lo cual tomaremos el siguiente párrafo sacado de la Filosofía de la elocuen ­cia d6 Capmany: "El ingc.aio dol orador sujeta al imperio d su palabra todo Jo croado : pmta {t la naturaleza toua. con im[tgones; encicnuo ó apaga lns pasiones, y hace hablar nl silencio mismo. Lo hermoso torna ba­jo ablos como en­tonces, lejos, dio, fue, &c. &v. Respecto de estos dos í1ltimos vamos á copiar una nota que trae Cuerv9. ( 1) "Es punto cE1pita1 de la reforma de la acentuación dictada por la Academia, no hacer distinción, como hacia antes, entre los verbos y las sta misma fechtl., los St·es. Jesús l\1. G i mido D., Alejo l\1. Pimienta, Jo::é .1\I . Sct·na, José .M~ Zuluaga G. y Elías Ar­Leláez, ,·eciuos de este Distt·ito, donde ttencn su domicilio, y mayores de edad, organizaron una Societla1i civil colectiva, cou el objPto de em­pt ·cnder 6 coutinua1· trabaJos geográficos, tipogrMicos y litográficos. 2. 0 Que la razón ó lil'lllH scwial es la de Jesús JI. Giraldo D. y e~ 3~ Que la. administración de la Compañía estará á cargo del socio Gira1do D., quien exclusivamente porlrú ha•!ct· uso de 1~ firma social. 4~ Que la Sociedad ó cm pt·esa se h:' tl i VId ido en ochonta H.ccioncs de á* 100 cada una, di:;tribuídas nsí: el socio Giraldo D. ha tomado cnareutll y ocho accione8; el socio Pirnientu, trece; el so<'io Serna, diez; el s.ocio Zulnngu G., cir.co, y el socio Arbeli\ez, cuatro acciOnes. ó~ Todos tos somos, en proporción de las acciones que representan, eontribt11ráu con los gastos cic la empresa, y se distrtlJnn·án IH.R utilida- <.lcs y pór1 cnal la Ley~~ tle 1896, le reconoce propie. lau litt->ruria .v nrt,i~tieu al primc·ro ele 108 811CÍos, Cll 8tl ('arácter de Ullt.ot' principal del l\tapa de C1d0lllUÍa que hizo litogrufiat· en París, pero prHilá liqu11lar$t' por volnutnd ullá­uimc de los socios, transcunido un afio, á t~ontar dt.• la prt-sentc fecha. Se expide el prc~cute certlli~:•~clo en cumplintit•nto de lo dispuesto por el artículo 4G9 d<.>l Código ue Comercio, y se destina para los inte­resados. Marinilln, 22 de Septiembre de 1897. Coriolano Giruldo R, N otario. Secretaría del Juzgado t ~ del Ci1'r.uito.-Marinilla, veint,oc/¡,o de Sep­tiembt ·e de mil oclwcientos noventa y siete. Qnella registrado el anterior ex~t·acto en el Libro respectivo, á los folios le.> v. y 2, partida número 2~ Jes,Ás ;ll. Hoyos, Srio. ----·--- CORRESPONDENCIA CON LOS CURIOSOS 1 P. ¿Cuál es la etimología de la frase Tomar las de Villadiego1 -Justos. R. Tomar cal1as de Villadiego vale huir más que de paso. El refrán, según Covarrubias, está autorizado por el autor de la Oeleati­na, pero no consta su origen sino de que Vjlladiego se debió de ver en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 490 algt\n Apri ... to~ y fl(l lt-> dit->rnn ln~~tr á qnP ~t> C'r.l~a~e. y <~on .. llus •·n luH ruanoH ~e fut-> huy.-t.dl) 1~1 Dr. :b,rnllt:t,;eo d~ g, Ltl),..a t, fl1édien, llHtll­ral dt> Córdoba, qn ... fiii'IHÓ Ull di ¡· cinuario t'tÍmn : ó~ien t>n lOS fll"ltllt-rl l ~ Rños del Higln xvu, dtcP qn •• Villrrdiego es Clll rup ·iún d'"' villa, tle. equo (norubrt> qllt~ tnvo t:>n el antiguo t>8t~t fl"h l1teit,nl RC•sso f'"l'tlllH h~abria nl~tín <'ah:-\llo de piedra snhrH uu' de I"HS pu·r tas), y al rc-f1 An nlude al CHhallo, al cu·'l se .-eng ·· 'l'.it>n anh,...Ja t'IHH¡ •a de tHl f't'ligro 8fo>g'nro.-Z. Rodriguez. SE .A. ' 7 IS_A_ á. los en1pleados públicos que la Agencia. Je Comisiones de Ricardo de la Cuesta, cobra nóminas y cucnt:1s contra los Te­soros Depattamental y Nacional, con una cornisión de f 0 J0 úni· ca mente. Medellin, Octubre de l8b7. 3-1 ANALES DE JURISPRUDENCIA La snscr·ipción {a, la serie
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El Monitor: revista de instrucción pública - N. 8

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El Monitor: revista de instrucción pública - N. 10

Por: | Fecha: 1897

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lll'O 1• .- :B.BPUBLIO.! DE OOLO:tífBIA. - MEDELLIN, DIOIEM:BRE, 1897.-NU!l. ll> -..,..-Ooou•--• ••••-•••• •- ••••-•••-· -·--••-••••-·--·-••-••••ouooooUOhooooooo-oooooooooooooooo•ooooooO+HOOOOOo•••---··-· ooo~O•o-OOOO-Oooo..,.ooo •Oo·•-•• REVISTA DE INSTRUCCION PU BLICA DEL DEPARTAMENTO --·- --··· .. - .. ···-···-·-····~---·······-·····~-.. CONCURSO PEDAGOGICO PROGRAMA de ln. Sesión 8olt>mne que celebrará la "Conferencia Mensual de nstitutoreli de Medellín"., el día trece del mes en curso, á las 8 p. m., en el Teatro Principal. ORDEN DE LA SESIÓN r Obertura (e la Opera ''Si J'etaisRoi", ejecntada por 1a. or­nesta. de la. "Escuela de Música de Santa Oecilia".-Auber. II I.Jectnra. de la l\Iemoria anual del Presidente de la "Cou­erencial', y del A.cnerdo ? 1? de 3 :remiados ~ I Los Sres. acramento Oc ballos y Ricarlo de llt 1·uda labor y del Iwgar cristiano, el acto que esta noche veni1nos á pre enciar, porque él lleva n vuelto en sí una lucha por la noble y santa causa de la instrncci ,.n popular, positi'a fuen­te del progreso y de la lihertacl. Desde lnego se con1prenderá que se trata de la iustrnccióu incrustada eu la doctrina que se uos leg6 desde la ctunbre del Gólgota, y no de la que en otra época quiso implantarse eutre uos.otros, desterrando á Dios de nuestras escuelas, necia idea que apenas puede creer­se haya cerebro humano que la conciba. K6: se habla de aquélla, única capaz de couducir, cnal nuevo Josué, Ja juven­tud que se levanta, á la pron1etüla ti e na de la verdadera ci vi­lizac, 6n; única que como hrújnla htnnana., nunca perderá la. propiedad de señalarnos el norte ricano~ ''En nuestro país y en nues­tros tien1po , nin,gún hombre es dj o·no del houorí:fico dictado de estadi ta, s1 en toa-os sus planes de adm1nistración no en­tra el dar alJ)Ueblo la 1nayor duración po ·iule." Felizn1 u te, nuestro gob rnant i m lniÍ(lo en esta id a, l1an cn1upr a la e taa tomaneu vrosentar, á la. (li.·cur-;iones er­. l••Lle que sn •fe u u. ·citar e las que se con ideran co1no un de­purativo d las idea., ampliando unos la. st ya., rectifl átÚ1o-as otro.·, éilu tránnte aquella máxima de qne la unión hace la fuerza. Es .tarnbién la Conferencia un poderosu estímnlo, porque con ella se ven ohlig·a.clos los 1\iacstt·os que la compone11, e pecialtnen­te los que :alea de la· E. cuelas Normales á segnir estndian­~ lo, sin contentarse con los conocitnientos en ellas adqniriaude .. Alados. Expre aré á continuación los prineip:tles actos de la Con­ferencia. Promovida su fnndaci6u, cmno yá dij<\ desde años atrás por el Inspector de Instrucción Pública del Centro, logró 11e­~ ntrse á cal>o la. em~re a en el presente año, con sn instalación -veri fieada el 26 de }"'ebrero último. La Conferencict ha se­. o·uido reuniéndose ordinariamente el primer sábado de cada. mes, de la doce m. á las tres p. m., en el local de la primeu Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR agrupación de la Escuela nrbana de niñas del Distrito, co una asistencia media de 24 socios. La CQnjerenci(t cuenta ha ta hoy con estos miembros ac­tivos: el Inspector Provincial del Centro, que es su Presiden­te, el Inspector Local, Secretario, el Mae tro Director de las Escuelas de la ciudad,. y los signient.es Profesores: .1\.renas Antonio .J., Arbelá.ez Mariano, Arias Mig-uel, Carvalho Caro­lina, Caballero Bibiana, Correa Juan 1\'f~, Correa Félix A . ., Ueuallo Juan de Dios,_ Díez Ubaldino, Dnqne Francisco, E s ­cobar Carlos J., E cobar Olodomiro, Garc1a de F. Leonor d e la Lnz, Gómez de M. ar1nen, Gntiérrez O. Rosa, 1\tiejia Oeci .... lia., Mejía Florentina, M~jía Isabel, lVfart1nez Lnisa, únera. 01audina,. Mesa Alejaudro, Pérez Mal'tina,. rna Auseltno,. Tisnés María, Ti nés Mati.lde, Trnjillo Maria Tere a, Vá qnez Marco Tn1io, Vclásq.uez Candelaria y Vieira Félix A., lo qne da un total ón, rta. Lanra Jie rrttn ,. Srta. M..ariana Herrán, Srta. Leonor .Ech.ava,rría y .._j rta. Caro,­liua Calle. Los p.rincip.aTes trab~fos en este año han sido éstos: 1.0 Expedición del Reglamento· "'cera. 10.0 Seresolvió negativame11te la con nlta hecha por el Sr. Inspector I.Jocal de Yarumal so bre la l e~·a liducl y conve- 1 iencia de que los Concejos l\Inuici pales abr-an nn crédito á favor del Inspector Local de cada Milllicipio para los gastos relativos á la Instrucción Pública; 11.0 Se aprobó el Acuerdo número 2. 0 (de 4 de Septiein­hre próximo pa aros de la. OoJ~ferencict han presentado en ~ste año los signientes estuclios 6 monografías sobre los temas que la Presidencia les señaló a.J efecto: l. El Profesor Sr. Francisco Dnr¡ne: 1.0 "Exámenes es­c olares. Cómo deben verificarse. M e dios para evitar los f¡·au­des que en tale. casos a eosturnhrau los 1\faestros", y 2. 0 "Uti­lidad de la en ' eiían;~¡a de oficios manuale en las Escuela 1n·ünarias." El priiucro de (lichos tntbajos mereció ser publi­cado en El ll1"onitor, reproducido en La, Escuela Printa'ria, ó-r­gano d e In. truccióu Pública en antand r, y elogiado por e·l Sr. Sect·etario do Instrucción Pública de dicho Depart.a­lnento. 2. La Srta. Rosa Gntié rrez O.: 1. 0 "Si t01na correccional de las E . cuela . pritnari,ts. B.· tímulos que dob n adoptar e y ca ti()'os preferible iuajo eu El .lllonitor. 5. El Sr. Juan de D. 0 l>allos: 1.0 "Estudio comparativo (1el sistema actual ue centraliza ión de las E cuelas de Me­dellín con el de su ante rior organización independieute"; y ~ ~'¿La instrucción prünal'ia d b e ser obligatoria 6 libre~" 6. El St·. Félix A. Correa: 1. 0 "Deberes rP-ligiosos de 1naestros y alumnos"; y 2.0 "Importancia del Profesorado. · Cualidades que debe reunir un buen Mae tro. Conveniencia de su ina1novilida "La atención. 1\Iétodo para desarrollarla en los 11ifws provechosamente." 20. La Sra. Carmen Gó1nez de M.: l. 0 "Necesidad de pre­via preparación en los Iaestros para dictar sus clases." 21. El Sr. Miguel Arias: 1<.> ''Dibujo lineal en las Escne­las"; y 2<.> "Castigos partamAnto; Sr. Secretr.rio de InstruccÍÓ1l Pública ; Sres, de la "Conferencia de Institutores''. Honrados por vosotros para formar la J nnta Calificadora de las diferentes piezas presentadas po1· los n1aestros antio­queños en este solemne concurso, y para determinar el núme­ro de tesis que por sn mérito respectivo 1nere7-can en nnestra opinión ser premiadas, la n1ejor con una medalla rle oro, dos más con sendas medallas de plata, dos con una obra pedagó­gica cada nua, y otras con mención honorífica, venimo á pre ·eutaros el resulta< lo de un stra tarea., advirtiendo al ha­cerlo, que he1nos procurado ccflir nnf'stra deeic;::ión á la más estl'icta justicia, y que si 110 hnhiérentu alcanzado á llenar tal propó ·ito, el error dependerá de lo corto de nue tra · fa­cultades 1nás bien f)Ue de la falta de Rauidad de nue. tras in­tenciones, que, os lo afit'lUhnlos, han sido enteramente rectas. Los trabajos estudjados por Ilo s otros prueban, seCI)·ún nue tra Jnanera or el camino del vrogreso, y, en fin, á los Institutores por ha­ber dado pruebas palpables de qne conocen á fondo los prin­cipios racionales en que se funda el santo ministerio que des- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 540 EL MONITOR empeñan. Si nosotros fuésen1os competentes para daros una voz de estímulo, os diríamo~ con la convicción quü procura el amor á la patria; aclelante, señores, aplicación, bríos y entusias­Jno para lograr poner la bandet·a de nuestra cansa en el pttn-· to cuhninante al cual 3e dirigen vuestros esfuerzos. Permitid qne os digamos que en nuestro concepto la Re pública de Colon1hia viene enferma des(le la cuna, que do-­liente se halla en la época actual, y que haciendo u o del de­recho de ensayo se ha procuraclo curarla, con buena-s inten-­ciones sin duda, por uiferentes medios. Lo recur os mnplea­do · hasta hoy han mo trado pereutoria1nente no er eficace ·, _;>ne .-to que el mal continúa y signe con intomas alar­mantes. Acon eja la prudencia que si los agentes empleados para üxtirpar un mal 110 fue1·en provecho ·os, so debe cambiar de si terna y de rég·itueu para. obten r éxito feliz. Cuando á, la an o·t·e humana faltan el hien·o y otros ele­Jnentos para con ervar vitalidad y fnel'za, es conveniente r - currir á los tónico. que restablecen la euergía corporal. A í también, cuatHlo l~t ociedad carece de un c.o·ente indi pen ·a-l> le para la vida, preci o -.-er modo de agregárselo porque · sin él . e ca n la atonía, y en el maraMno. , cuál rá, scüor , e l agente qne falta á nu stra pa­tria pal'a darle vi o·or y fu ·rza y para colocarla en la categoría de lo· pueblo. ci i 1 izado· y gTandio de la edn a ión y de la in trucción hien adqniridas y dignmnente practicaclas. Educación é in.­trucción para el pueblo, hé aquí el r medio qne con ideramo e pecífico . ple, en los cnal R (]n e Una de las obras peclagógicas, al autor del trabajo subscrito Diez y nueve, seudónilno del Sr. Ricardo Monsal ve. 3<.> La otra obra pedagógica, á la autora del escrito que tiene al pie el seudónimo Oharlotte, el cual corresponde á la Srta. Rosa Guüérrez Ocboa. 4<.> La medalla de plata con que se ha de premiar el me­jor trabajo de los presentados por los Institutores de la Pro­viHcia del Centro, al autor de la tesis :fir1nada con el seudóni­mo Maar, correspondiente al Sr. 1\tiariano Arheláez. 5. 0 La medalla de l)]ata destinada á premiar la mejor con1posicióu entre las presentadas por los Institutores de Me­del Un, al autor del trabajo firnJaallc., ''., y aenharcí pm •uajeaar:c la: ."Ílll­patías o('nltanu-nda c't un e:unpo de londP ('H~i n: (líe rt•gr< ·a ·on áni1uo ha ·t:1 1t • :<>reno para ·ou­ ·agrar.-e JWI' a m o · it : n·ir •' 1 · lnuuanidal, pu :: .'(l:tll < 11 1<. pr{ eti('~L tar. 1iL'lJH' , lH~u­Tado.' y patriota.' <>'ll in yariahl< meut '· cl H­. :.cueute.'; 1enp;an '! ta prinH .. n cnulillatl que di. ti1 .crup {t todo hmnhre de pnndonot·, y a.-í .·l; edtar<Í <1 tri:t·. ·.ea 11lalo.o ~spectú ·n lo d ~ ·o · {¡ los per~onajcs 1l ú · úti le:~ ,.¡m pút ieo. d<· la ', 'C(m~ pública co11 · crticlo <'11 han ·izo: t'nrihnl)(lo: . )s hien organi.zafla .. La fllll' fnueiom n el Departawento tiene al fr ute, luce 1nncho: afio , uHo~ 1ni 'Ino npcriores, que con, n moralitlad, su con:agr,tcióu, .·n -escrnpulo a disciplina y su. aptitnfl •:, y sopot·tantlo { , -<·ce: 110 poca .. contrariedades, han hecho que el Institnto pro:pPre ~la ta 1 grado de i lu trar eu n .. anlas nt( ~ tro · en ntioc¡uja. -~.·te parélltesi.· no es i noportuno, porque para la jn tieia lH).I hay J)i (lehe haber hora ni l1g-ar deten inados . .r-ri .·e atribuya al1·egionali~nuo no de.·tneutido (lel que esta actn escrioo y ar que tengan SlL lloHorahles eoleg-ns, puesto qne nno de lo.· Su­-> c•rion~~ {J qh s lu h }chetaei<)u , 'l'll Hll~eimiento y por la nu·na Yolnutad que <·1 antor nn o.·tu1 en el <1 •.-clllp<-'ño nPtra de la in ¡,ol·tmH·ia d •l ~011 <'hluw11to · h cli:pPn.·ah1es pan lar 'soln<'ión d l ¡no ,¡t.'I.Jdag·o.o·o: cnyo la. >Orio~o estwlio e.· hom·a pnru el :\Ing·i. · et·io y La (le scrde pm·a .'(•fiahwle d principio ú una 6poca la In. tl'nceic)n l">ública (leparb 11entnl. hl trahajo pr ~·e 1ta~, JH'ocPde con aciPrto y oportunir nn joYen tle acción continna y prove ho~a, nuo de lo ho1nhro." q ne, á seguir como enlpi<'zn, contribuirán digucuneu­to á la r fo rma y progreso del pueblo ant ioqnefío. N o le va en zaga á la ant r ior la te. is qne presentó el Sr .Antonio J <~s ú .A.r e n a~ .. Es concisa sin n1eno.·ca.bo de la clari­d ad, es semejante al produ cto de una crist a lización eu que l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 545 .. >uro quedasepar._ do de lo extrafto. La · ouriedad en1pleada por · 1 Sr. rena en e. te e ·crito y la n1ode. tia inceta y hastacan-loro~ ·a que en ( lmisnlo se m~ nifieMa, canth"an al lector, qnieu, .ad ~1uá de nqnellns cualida<1 ·,llalla en ese herm.o o y senci­llo trab~~jo pedagógico lo~ in<1icio · inequí 'ocos (1 ~1 dón sauto y natnral tan indi.·pensn ble pnt·a qne lús condnctOl'( s de la 1liflez ·ean verdadero· apó ·t ole.·, . · los del ndimiento ·ri:·tün o qne sólo aspira ú la felicia cnrYa l tt l'llO al trnliH.i<' }'resc utado con d e tHlúuinH Oharlotte. dr d 1 • }, ha ­Tr(• z, no oh. tante hrevc .. ill('OJTc ceimH·s retúricas, r<>1'nte armó­llÍ<' amente lo útil · lo ,.enhrir eso~ prin('i vio: y 1a entel'f'Za para e . ·poll f" rlos, . -, (',lJ Hn por el e 'lJÍl'itu de ]Wopagautht -1lHH1eraüa. En e. a te:i " : e tranHpanntta 1 la C01t."taucia y la. abuegación qne acabau poe \t•ncet· Jos Iná.-- grmHle · ob ·­iá< ·nlo.· ; lr dn lzm·:t , pero que de uno ú otro 1nodo alcanza la >alma que en ] término <1 ·n p reé1·ez G., <>l d ~ c•ula lUlO <1 Io. 're .. l'edro A .. Garcés, fcutillinu) Palacio II., '1 nn{i: ... ra11go 1' .. Gouzalo {; L'ibe \ .... ~- ·1 (]lle tieue }HH' frma l . · (~tHlúui uo Sdla­' llO. (• ,e ignora el re rtladero llOlllhl'e ()UC en ~ llas 1't'VP1an s1.t.· ant( l":lo··, lo qu ~ J1a.ce c1ne la.Jnuta les i •t e.~ COl· verl'tada:-;, )ll'illCiJ ÍOS (}p .~TalHl(• nti]j¡]acl , - rprc ( d S que }H'l' RÍ • ·e im¡,ouen. B.-t o dPnna•stta qnc lo: l11..;f t ut• n: d< . 11- tioqnia · ~ hau esfot·zado 1 < hiH.­triotislllO. 1:uuhi(.n ,'O com¡,laee la .Jt 1 ta ~ alifi ·• flora 1 ft>li(·itm nmplitlamentf' :í la l onorahle C(\nfer 'llCi: ~ feH:nal de lu. ·ti tntore:, pC'l' el ilnpnlso ~r la vitalirla(l n 1.. apPrbu·• clel pritn 'r (\,llClll'Ho l)edagóg;ico lm.uhia h·1 contuuitadn ú l en:cf auza púhliea. IJe ig·nal llHHlo se- cmtgl'nt nla 1·esp< t uosa-neutü con p] houol'able ~.:1 1'. Oohornwlor fnjt\u y l'C, l'eto á la YeL;, h mm< de nda lUtO dP lo.· tl ·cicnt<, · Institntore · fJH h~ n tüiU. ,1,, parte en el hcnno"o) tra:cencloutal toruco nenír ·ien1pre al\ :progreso intelectual de .A.11tioquia; sigan dando ln tre á es Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MO "'ITOR 547 1oblo n1agi. terio eu que ta1~ ~i1111'~Hicamente se aúnan el Iné­xito y la mo(lestia; ean, corno ha.·ta hoy, e.·tnu'> · ,l} la sangrienta batalla PH que se re atrá. ,lnclt( C('ll Yal<,rhH:tar<'JHlir elñltim,)ali<:.Itto; tal \"'( z, ¡n·int~ro que la siuic•Rtra 1 nndada de u<~rYol'l, lHlje á eerners el g ~ni,) de la vet·da:-; lil~H·:tro: qnc han n: .. nltado vi toriosns en •¡.;te sinp;nlar y pacííieo c<>rta:ll u, y ha n-.·nelto -que sea yo qnien la te pre. E''' te .. n el arto íitml y . · •le m ne en qne cotwhly(• . n lnhor ardna y dt>lica<1a. A la hene\·<,leneia cou qno StH•Iea tratarme tlli · coleg;:v , · amig·o. C't>ITe:pondo eon <):te esfuerzo. B:fncrz.-, iusigni:icante pal'a toclns Jos qne •no oyell, pero ­qn icra una preparacic>n más esnwr~ula del hombre q n la forma r pnhlicaun, porqne lo.· ¡H'i ~ilegio . · qne ella concede 110 pro­dn<> en r :nlta1los . hen ~ti<'o:-:; .·i ("'1 iwliYi clno 110 : tetTcno apro­piaclo para el cnltivo de la int.e lig-t>ttei. y :ohre totlo lnHltHlo que ca ha­jo el dominio dPlJuicroscopio, tto. · ·n ~· ·fi:tll q 1 en lo iulillita­In 'ttte pt>r¡1wüo ltny ¡..;pr e .· de nna .·imi l itncl itlül'Pihl · eo11 e . to: otro. qn • ('Ollstitur<'n < 1 (•onjnnto l1nmano . .. .'o: lH.~ficas, fn tor<"'. est'neialí. imos ele la~ alnd g·p n pr:ll, 11 e les gnm·dianes pa ~·ínco . . ·<• tornan <'11 n~-rolnriownio:, agTesiYo: y pcr­Hicio: o ·, pt-1'0 dominahl<:'S al fin, .. r pot• Último, Jos 1 tilas Jilipn­tien ·e~, lo~ devn. taelore. <'n n11a pn Iahn1, lo: nlicrobios ine­clnctibles. Para lil>t·arn s dP •:to.- hay que fot·mar rntal <'n rohn:tecer lo.· teji. hnmaua · es el m ae.­tro quien del>c preparar el t ·neno soeial para qne en él pro:­}) Cren ln:=' fuerzas viva· y ft•cmHln · qnc lo nutran,"' lo escapeu de la in~ ciún que la enYilece y aniquila. Eutrn. r otra parte inapn·ci~ hlcs; aqnel otro, iu(lolent<·, ap:í ico . .inca¡wz ele !'asgo· hondtHloso.· y 1 '('imi<'nto} • deja Y<·r ne y:'t g'Pl'mina 'll .'ll nln1a <.'1 m;' s · nicuo de lo .· ]H-'cadc .· tlc C.'píl'i t n, el pec: <1 > < te nac·•• eh 1: .'t­> erl>ia iueptitnd, del p '.'Hl' d e l hit>ll t~j •11o, d(:, la ( • nota qt L >repara la de .. idin y que aeaha ·ii c11 <·l .;nicidio si 110 .- • le 11:­CCJI palpable~ el fnturo trist que se lo espern, i< iut>f' ·a<:ia tl • C.'e S inqniet1ules á la. libertarta (:•JlJO<·i{m viva y gTata qn tfHlavía la jalmn .·n alma tlc pat l'iota qne ha vil>t'aflo siempre on htHHbHl t•.·qui::--ita auto todos los trintlf,)s y ant<' todo j)l'Og"l'<'. o, os dirig·ía <•log:io.· de f<>hril ·nttvia. mo y de Rlll('Cl'idad t'JJtera, eotllo de e. ¡,íritn lta­hi t n:tliiH'Il te r<'pl<>~·ado, qne S<-! de. ·t•u ·ueh·e y brota ll Vt'rho lnltlÍIJO.'O. Ut'l ,b,·aut().' YtW."tt·o.- unhlPs esfn.et·z.os con el amor <1' r<·g·iOJwlista.-, e11 <·1 .. ··!ntido gP.H ro.'o de la palabra. Porque C.'h S<'llt ÍlllÍ('tltt) }llll'O <•lt• ';Uto y g·t•at!de que COlliÍl'llZ:l Cll e rineón .-:lgT:ulo d<.'l hog- trata aquí eomo <'11 el indiddno y Ptt la .,. 'tH·la ele otra s ·le ·<·i<)n: e timul< 1' el P.'­Ílll'l'Z. O enl<:di ·o haeia el hicn, r ·f,n·z.m· para. que tengan YÍ<Ü }H'l' lnrahiP la· Yirtnde.- herniea.- y t• ~tf<Í11 ¡nr •l PngTatuleei­Jni 11to dP la r<·g:i(>n, qn<' tam bit-n lo .'l'l'it dt-• la Patl'ia eolllÚ.n. y V()l\·pr la •spalda <'Oll ,}<'sdél 1 lelatH•6li('o ú toda iniqnid:ul y { to,lo .. pír~tn 1 wl ':\·oln y fl'h·ol'> qn tH1: <1 •.·honre. Ri ra­da Hne;n 11\lt'. tra de prdp;re:·•o Pll ..... !Jtioqnia 11') i11va.~·ítittlO ,n·g·tlllo, f;t., pr>1lría dceit· qne no n.múhantn~ la Patl·ia g'l'Clt)(k* rol'ljllü Íjércitc). LA VELADA DEL 13 Tuvo el encanto de la sorpre a, el n1 ~rito del desngra­ ·.io . licrmo o e. pectácnlo por cierto. Dij<~rn. o q 1e <. l cerebro el oraz6n (le e:te pu ·l>lo d 1n<'ha · y t1 afanes e dilataron e.·~., 11oclle con h. frni i6u snhlinte de lo l,f 11o; ~le lu bello en u nuí.· alta, <•n . n iwli.-cntible nwnifest:wi{m. 'I'otlr> ._·e antant .. <1·• la belleza; la mú .. i a, ese ülioma UllÍYet' al dd alma; el patrio orü·-¡_lllo, exaltatlo en e.·ta Yez 1wr algo muy nobl ... ' nt. l'' deutal; eso qne se siente al Yer (1ne en la huruanidal Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 551 llo todo es sordidez y egoí~1no; nn púhlico ~electo á qnim ·e 1c imponen la alteza y el significado de la. fiesta, y, !Jor so-· hre todo esto, vivHlcaiH1P, ilnwinaw1o, com.o ]a 1 y r la vencwn,eiGn nr1 pueblo, ]H'Psirlín, pol'. nfra­gio •llo y tl sn lJarln ; pro Otwtra: lo: tre: fornw.u ol Ju­rado califteador de los tl'almjo:· (1el Ooururso. H<•g·níanlc: inmediutmneHt • 1lllas cnautn:, cfiorita.·, atrae­ti a. si ln.s hay; atrn.eti'", ,·in tr< g·nn-:to:, enc'tn ig-11or:ldo:· n:t o·.; héroe¡;;. La gloria humana no tiene para cllnH rd tromp.l~, ni lan1· le~, ni trof• s; vor pregonero do HU.' ha.:~;aftaR, t>l .·ilencio; }hH' gn lar.·tra tierra, e nnu·allacla por la naturaleza, dotule flyer no más ·e bn. caha en los diccionarios la palabra ]>('(lct­lfOfJÍa como eo.·a ÜlatHlita, s pre~·entan hoy en la arena dos­ci "'ntos Juae, tro~ con otros tantos trn bnjo.· pedagógico ; y de <"'Stas l ucubraeione. ·, eieJlto llOYCuüt han . ·ido juzgad, · como nota hles. ¡ Ouién lo p 'nsara! El primer prcnlio lo ohtuYo '1ncramento Ceha1lo. ; llicar­clo l\Ion.·ah· ~, el . · •gmHlo; 1 osa GutiélTt'h 0., "l tercero; lo: ·ign i<>ute. , l\Inri~lllú ..c\..rb~híez y ...e ntonio tT e;·ús \..ren:~. ·. El J>resi(lPute de la Conferf'nvin n emnwl de IHslitutm·es, "'n n eru­dita y <•lcp;aHte .... Iemot'ia-q 1e fne uua V(: rdaclera r ,·elación )H ra nqnel pú hlieo .·electo-e_ lHl· ·o la hi ·toria, el ol>jeti vo y las laho '~<; ele ta11 iuü·L·e.-nute ~vociaci{m . .1 m1wl Uriu · \llg(•l, Catuilo Botet·o Guerra, Ecluar:t: uu~morahl<' oc< .. ión, ~r cnya. l 'etnra .·e e ·en ·hó con reli­o ·ioso rc<:ogimiPllto, prohar011 lllltt Yl'h ll .' ' CJUC -·on ·alJio~, JH'IJSres, artista.- <'lllÍll 'ah•.· Jos atl'asado. para edn- 'arsc ó nó, ofrece JH'ligros inminente.·, y qne la misión del qno ''.·cle ln go cotrden observar qno la :olnción <1 .. 1 com­plC'jo probl ma qne la pnlahra edtwaei{m ntralw, 110 eou.·i~tP Pn que todo.· 1 os nifw. · i<: u atías lo arra:tre e:pontánean1ent~ á ella. La educación no pertcn ~ce al género il, cnando nó negativa, no qu - da 1ná factor que el 1naestro, cnya labor g:itua entonce en néritos lo que pierde en eficacia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 554 EL MONITOR El h01nbre no es ta1npoco refractario por si tmna. á la. ac­ción educadora, y al contrario, se atnolda fácilmente ú sus prescripcione~, sien1pre r¡ne el mne. tro reúna snficientes con­dicioues de sngacixig-c d('tes y l'n'paraeión especialc~. Las ](~yes ci\ iles, la moral y la ne:.ttnra,leza 1ui:ma ha11 de­posita< lo <"11 0l 1nacstro tal :nuut c.e ascc;l(lielltes é infineucias ·o n· ·· el niüo, y le han con.·tituhlo un ~men prcc0ptor, :o­hrau las fnnciont•s e•)ll qw} otrn: cnti•latlcs <':táll lhuuadas {¡. favor<. eer C"'Hcuztll< ntc• 1n ¡,rop:lg'HJH1a e,lnca<·ioniHta. l\fncJ1a: S< H !nk YÍl'ituk: c1ue el mae:tro haln·ú nra con . eg·nir qne ;n·¡·aig·tw <'u sn: t1i ·dpnln: ·1 h se :ieut<.-' ll;unad,> al nHei )' et1Hi vale :í trnzar con m a no 'lic. ·tra nu ena p ·•r ·ottifieados. Un Jua<':tro :i11 Yoe:wi(n1 <'~ ea¡Jaz d(' c11 l'YHt' t01las la.· inteligeu­cia: cuyo , y en e3te s nticncncias; pero en uiugún e s,> llfJS ill~pira bhtta repn~:;naneia, ui tanjnstf.\s teluo­res co1110 ClUttHl {t evail; uno· discípulos le profe arún 0(1io, otros lústi1na y niw>·nno apreci,); el aliciente hnirá tle su E'"' cuela y cou éllr>.· niños, n1as 11v siqni<'ra cut no entraron, ::sino lleYmulo en sms espíritus nn priucivio de tedio bastaute pütlero o pnra inspirarlo en el ánimo de ·us camara­das. Tmnvoco atraerá los niños el1naestro t.le mal carácter, que le· presenta nn ceño adusto, que les trata con iutlü' reu­cia y que hace o tentación de tener en poco las relaciones con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 555 éstoR; ni aquel que rellúye la ami tad con lo.;;; padres de lo educando._·, ni el <]ne les hace coucehir so.·peclws fmHl· tl'a <·ir<'llll .. tauda qtw ate­llÚP ó .'trnya la l'e~ponsnhlli qnenpl'<>Yeehnr{t <: .. ta .. oIH',' para reeon <-' l­dat · la ing·<• u.ila, :e g·narda de ill'{llirir las ca l.'~L' á qnc la. Ütlta ohedece y ele tuaniJ(•,·tar al padr<> de éste e! :tl<·an­< ·e JH~l'llicioso (le tal f ll nm·, ~iuo t:unbi 'n porque la .. falta~{¡, la E~enela .·ou el pri1ner pa:-:o qno se da. eu el camino de la inqn1ntnalin­to. · <.ne e 1 etlnc:ulot· teng;a e11 ulgnno~ ramo. del saber, eo­lllO muello.· lo supoiH'Il; ¿y qu(> dir<'mos . arrollo :u·múllieo eh .'ll~ 'c.wnlta.'­t) ( s, ('ll<':IUZHI' eO!IYt'llÍ('Ilt<'lllell1<' .'llS prop<'ll.'ÍOll '.', snj •t:Í.Il­dol :l.' dc-' aspg·tu·ars e qtu· lo.' pritu •¡·o.· prin<'ipio:-; 1'<'­bj: dos h~ u .'ido los<<' la edn<·aeiún, y Pl :oeiúlogo qno anali­<' P eHtonee-.- los HllÍt'('c.'dentt•:-; rdasto (j 1·c e e 11 1: lnwua w;ist )ncia á la: Rscnela: primarias, illihwneia tan (e 'i.-iYa, que el ex l\l i­Histro llYeni ,11te de la.· dispo.-i<'iOlH'.' qn 'hs l'<,glmueutan '' porqn<, hay po ·o· pet·cia lt>s de los qne (: 11 ella.- :e edn<•·tn, es 1o eiCI·to qn ' m ny poca· k: ti. ·fa e ·n y Pon Jllll ·ha fr '<'tl('tH·ia ,·e­In o: :alir d • (•ll .. s, con título.' (e idont'icl·Hl, :i Ynrio.- júYt·w·. qnc cli.-tan Bllt<'l.o ser tU:lP."tro.-, 110 . ólo pol' lo limibulo .'O<'i:thili 110 1"-ie er<>e oblig-a­eione.- con ])CrsotHL· inP]>tas y siu \'O Ca< ·iún p. ra (•) profe,·ol'a­do, qne IHneha.- YPee: 110 lm.-c< ll en el stro.-, hace éstos servidores cesiroporciouar al que la siga medios honro OfS de · subsistir. 1 1- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 558 EL l\10NITOR gnna vez 1 rivaron 0:ta.· id a en las esferas del Gobierno y ha. ta alcauzaron fornut de Decreto ejecuth o en 1 '90, éJ oca eu qne pndit tos apreeia · sns hnenos re:nltado.·. Tnestro int ~nto l' •w;anchar la a ltorid<- d 6 influencias del prcc •ptür sohr • el ni fw ba<'i le d l é.·ito qne. olJt'"'llg'H en la educación, no Ya ha:ta n ~gar la eticaeia Hatul'al de otro· ng·< uü·.· cnyo c< ncur:o es de utilidad indi.'entihlP. ~ 1 0Stt>uer ( .. ne l l nule:tro e.· ·1 prim •r fhctor de la hnPlHl ó mala :1. ·isteJH•ia, 110 ('H }H'CÍ<'tHl<~r obli o·al'lo :í • ·nprünir oh.·túenlos, que .'úlo d< .'Hparect>I'<ÍH n1cr ·e1 cur~o 1ie •s < i. ·J e .'i<·ioll<'.'. ¡ ' • illlpone, pn •., la 11 ce.-ipto, •st ~ 1nedio H<'l'Ía fe(•lltJ­< lo •ur '.'ultwlP.· .-· ' lll} r qu<' hnhiern e u la: e n·poraeione.- nlwli­da. · nH po<.·o do lihnr:tlila tonC(~jo. .tl'Innicipale.' e. tán llamado.- á poner .·n n ayor eonato, es <•11 la }H'OYbiót de localo.- y Jnne­l) lc · adecuado.-. Eutr lo-; llH'tlio:-; pant co11seguir bnena a~isten­cia, é.-te es HilO de lo· 1nú:-; efjcaet•:.;. Bs principio . ven<>ijados y u1uros derruído , acabarán por ener­var su :píritn con la coHeepción de itl al : gro .. ro: xtiu­gnirá <.l n -;l todo , e11timif'1lto (l e af cto {t la E. ·cuela. ( n orn< la t ¡, Qniéu no ve en •l yú proverl>ial a nndono d<• nne.-­tro.- Cone(jm;; Innicipale · el qne lmhlamos, y con JnuclHt fr cuencia <•1 llli:mo nwe. ·tro tiene qno or otra, se estimula á é~tos con nn aumento de sueldo que necesariamente aviva sus energías. Sería, por lo visto, de gran proyecho que en las capitales de provincia y en otra· poblaciones de importancia se funda­ran Escuelas nocturnas en las ruismas condiciones que las de Medellín, lo que resolvería en parte la dificultad que nos pro­ponemos, pues en síntesis no buscamos otra cosa que la pro­pagación d los centros educativos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL l'vtONITOR .Adrecl:. 11o.· hemo: ab.·tcnido de tratar aquí ·obr lafo; •Ti.·­posieioucs que no.· rigen en lo relativo á ilvt1'l1Ccióu públi C< }>rimaría, porcJne e .. :ceptnaudo el tan d batido canon o ~._·titn­ciollal :obro eu:efiauza oulia:atoria. ó no obligatoria, (IlW o.~ partido: político: re ·n ~Ivcu á .·u mod , ellas ~e informan en ]as a:piracioue. de asila totalidad (le lo!-i colomuiauo ·. N ne:tro Código escolar es nua eondensncióu ele s;uta. · y ·ahia · cloetri11m.;, con la eircnns ancia, 1uny favornblt, (1 que consagra algtmas lih<:rt::ule · preciosa de qnc la: ent idc.H e. ~·ccciona le: pn .d n Iut<'<.lr nso, como lo e tá haeiendo e n l' ·o­. echo vi. ·ible el Gobi r11o del J) 'J>a.rtmneuto ·y económica· di:tir~tn.- será ·i 111- }H'e un gnlY ~ ineon Yeu· cnt;; n as . .,.á qne u o s ría clnhl C\ sati ·­fac r Pn esta 1uateda las diferentes aspiraciou s, cree11Jos que er{L con -pn icnt<• eousultar has a donde a po'"'ihle, las de In, mayorü . La o·cn ralier, e.·cril>ir y contar:­lté aqni el programa de la 1nayor parte de uue ·tros !Jadr s de­fmnilia. DC's(lc 1 nego oh ·cryarcmos qn la Direeción General, no podría atell< rse en HSHlltos de reglamentación á las opinione. que Pl sentido <'OUlÚn sugiera al pu~l>lo, pn "'· · á buen seg nro que la dueacióu física y con .na ]a enseüauza objetiva, así con1o también otra. eus0ña n.zas qne coutdhuyeu podcro ·atnentc al •le.·arrollo int :.,]eetnal, de ·aparecerían l Heglamento <~.· tahlec~ p.n.ra loi'; ]lare ello.- Ja .·unción Rta})l cüla f r si se trata de niños q uc ele, e~tn . ~ procuran inHt.rnir~ , pero que á <'an.'a m·tinajc "':~,- de ual'lmric que no alcanzaban <Í alnml.H'ar toda.· la~ lnce.· de la iilo:ofia, ni á. aminorar todo · los en can tos ele la 1 i tonttnra.~ cayó de n P~-'· ll te la v z d J ~.·ncl'isto, y toclo lo catuhió; la rnz;a hnmana dejó de estar r •: que hasta entonce.· 1~o ha­bían ·abieres eu la e el •ler ello de \ri, y cesatl(lo la. lihettatl pal'a ohrat·, cc:a la l'C. ' }}Ott. ·al>ili(la'fl, por lo tanto, la, fn •¡_·za la ol.>lig·atoria" ; • r fÜen (lO •1 tenta general t·o clecciúu" (2). ~i la familia e._ ant.erior (L la ociere el hijo e:s (lerecho natural, la ley civil del.>e proteget', y en manera algnna de .. t.ettít·, lo qne el derecllo ua­tnral .coucecle al in di vid no; e:s así <¡ nG son n n ger la iniciatint paternal, porque tiene el deber y el derecho ele proporcionar á la socieclaieruo del>e regirla; 2? Qne los padres no saben desempeñar la tarea, lnego debe hacerlo el Gohieruo; y 3rintCra ra:1.:6n el Gobierno debería regirlo todo. Concedido que Jo· padres no sepan desempeñar la tarea ele la enseñanza, ó no puedan 6 110 quierm1 hacerlo, es lo cier­to que á ellos corresponde el derecho de delegar sn antoridad á personas c¡ne los ele empeñen, ya sea á los maestros oficia­le., . ·a á los Dirt ctores 1le Establecimieutos priva1los. Si el nif1o no sufre ignorancia sino nna enfcrrne1lacl eua1c¡niera, el Gobierno no obliga al padre á un. car médico, ni mncho menos á qne emplee un facultativo determinado. Si el padre es po­bre, cnatulo más podrá r cihir i11directamente en un hospital el favor del Gobierno, representado en el auxilio con que aqnél nbvendone la Casa de cari1lad. Tan potestativo en el iudividuo es el buscar méclico, ahog-aclo 6 sastr<~, como el re­sol ver sobre la edncación de sn hijo. El abuso el el Poder pú­blico en este asunto, á 1nás de menoscahar la a.ntoriclad pater­na y ele matar la iniciativa incliYidua1, hace Yer como odioso el gran beneficio ordina r al ~m pleo, en ez; do 1·eeihit' er.-onas l>it'n in teneiouadas acogen la B:cnc.la ohligato­l'in, qtH•, eomo so \'P, ('.' principio eu png-nn co11 lo~
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El Monitor: revista de instrucción pública - N. 10

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El Monitor: revista de instrucción pública

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“El Monitor: revista de instrucción pública” fue una publicación oficial que circuló en Medellín en diferentes momentos durante la segunda mitad del siglo XIX. Inicialmente, en el periodo 1871-1876, el periódico fue publicado en la Imprenta del Estado y desde una perspectiva conservadora y clerical informó sobre el devenir de la Universidad de Antioquia y la Escuela de Artes y Oficios. En 1876, “El Monitor” anunció que su publicación sería suspendida. En 1890, el periódico retomó su edición, con la diferencia, que se anunciaba como una publicación que respondía al Artículo 11 del Decreto Provincial 592 de 1888, mediante el que se establecía que era obligatorio “sostener un periódico destinado a la instrucción primaria”. Por ende, el contenido del periódico se centró en la reproducción de documentos oficiales y listados de alumnos y docentes de las instituciones educativas públicas de la región. El título interrumpió su publicación durante 1896. En 1897, volvió a circulación con una modificación en el complemento de su nombre, el cual pasó a ser: “Revista de instrucción pública del departamento”. Durante esta etapa, “El Monitor”, fue dirigido por el Subsecretario de Instrucción Pública y anunciaba que se canjeaba con “periódicos nacionales y extranjeros del ramo”. En su contenido se reprodujeron: informes estadísticos de la Escuela Normal de Institutoras, informes del sistema correccional de las escuelas primarias y decretos del ramo de Instrucción Pública, por citar algunos ejemplos. En el periodo 1897-1899 el título se imprimió en la Imprenta del Departamento bajo la dirección de Lino R. Ospina.
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El Monitor: revista de instrucción pública - N. 9

Por: | Fecha: 1897

EL MONITOR --·- REVISTA DE INSTRUCCION PUBLICA ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ SERIE I. ~ NovmMBRE DE 1897. ~ Nm1. 9 b t:J EDITOR: 0 () EL SUBSEC!tETA&ID DE INST&UCCION PUBLICA PER.]Y.[.A.N"EN"TE: EHte periódico e publiea. mcn ualmente y . e canjea, con lo periódico. nacional e y cxtranj \ro,· del ramo. ·- CONTENIDO· Relación de los decreto~ oxpecliclos por ls~ Gobernación, por comlncto ele lit Rccretaria ele Instrucción Pública en ol ruos do Octubre nto del Es­te, "que tuesta la vid y despedaza loJ bajeles de Tarsís", atraviesa en­tonces el desiet"to, y, hasta el mes de Junio sopla sobre la Palestina~ Por lo demás las tempestades son raras, y el estío sin nubes. CI·.I·MAS La Palestina tiene, atendiendo á su altitud y la exposición lG cal, toda elase de climas, cruzándose hasta lo infinito la red de su~ líneas isotérmicas. En sus partes bajas, como en las costas del mar Interior, en el valle del Jordán y en la depresión del Mar Muerto, tiene un clima ardiente; pero en sus valles y planicies altas es templado y suave, y fríe y saludable en lo más alto de sus montes. En lo general, su parte ·meridional, la Judea, es cálida, lo mis­mo que su parte oriental (Perca) debido esto á su proximidad á los ardientes arenales de los desiertos de Siria y Arabia, á la sequedad del suelo, y á la escasez de yegetales:. La parte central (Samaria)., es más fresca, y todavía lo es más la septentrional, la Galilea, donde. se une á la belleza de los lugares l'a prodigiosa fecundidad del terreno. FERTILIDAD DE PALESTINA Su fertilt'dad comproóada con la Biblz'a.-"Jehovah, nuestro Di'Os, os itttroducirá en una türra excele-nte, en u.na tz'e1ra llena de torrentes, de fuentes y de lagos, desde donde las aguas se esparraman por los valles y por los mo?Ztes; e1t una t-ierra de trigo, de cebada, de viñas, {le lt.igos y granadas.; en ttna tierra de actite de oliva y de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MO'NITOR 493 tniel/ en una tierra en que comeréis vuestrGJ pan sin experimentar la carestía, e1z que no os faltará nada.,- en una tierra en qu.e las piedras so?z de ld~rro, y de cuyas mOJttaiias sacaréis cobre,- y vosotros come­rét" s y seréis saciados, y bendeciréis á Jehovak, nue.stro Dios. por ha­beros dado una tzerra tan ezcele1zte."-(Deuteronomio, Capítulo VIII). Contrastes de fertt'Ndad y aridez.-En esta región, el terreno feracísimo al Norte, va perdienJo su fertilidad á medida que se acerca hacia el Sur, hasta llegar á ser completamente árido en los confines con la Idumea, é inmediaciones del Mar Muerto. En la Judea, hacia la época de la mayor opulencia y poderío de la nación, sus lab~riosos habitantes habían corregido en parte la aridez del terreno, levantando en las laderas de los montes y al re­dedor de las colinas, gigantescos muros de piedra, que llenaban de tierra vegetal; y estas artificiales llanuras estaban cubiertas de ár­boles frutales, hortalizas y preciosas flores. La fertilidad va decreciendo igualmente hacia el Este. La por· ción del país situada al Oeste del Jordán es más feraz que la que se halla al Levante del gran río. Los declives de los montes de Sa­maria y Norte de Judea, que dan á las costas del mar Interior, son más frescas y productivas que las vertientes que van á terminar en el valle del Jordán; y éstas, á su vez, son menos áridas que los gru­pos de montañas que se alzan en la Perca, al Oriente del territorio. Gratt feracidad de sus valles.-Las dos llanuras del litoral y Jordán, separadas por los montes de Samaria y de Judea, se adnp­tan á toda clase de cultivo. Esas Jos llanuras desde Gaza hasta Beyruth, y desde el Mar Muerto hasta el lago de Tiberiades, co­mo también muchos valles intermedios, están cubiertos de una densa capa de tierra vegetal, que puede dar los productos más ri­cos, y alimentar una numerosa población. Algunas de sus monta­ñas, como el Thabor y el Carmelo, conservan restos de su antigua belleza. La llanura de Sarón se cubre en la primavera de vtstosas flores; los frutos de las palmeras se sazonan en Caipha, en Tiberiades y en Jericó; no le faltaría á esta desgraciada comarca más que la bendición del Cielo para ser de nuevo uno de los más hermosos y fértiles países de la tierra, y llegar á ser, según la expresión de la Escritura, la tierra que ma1za leche y mil!. PRODUCCIONES VEGETALES La flora de Palestina es abundante y variada. Grandes espa­cios de territorio estaban cubiertos de doradas mieses. Los hebreos cultivaban el trigo y lo importaban del país de los Ammonitas. Sa­lomón daba aceite y trigo en cambio de los cedros y cipreses del Hirám. Se cultivaba también la avena y la cebada, y se da el arroz en las orillas del lago Meron. · Se produce el douralt (especie de mijo), las habas y las lentejas; la lechuga, · compañera inseparable del cordero pascual; la endivia, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 494 EL MONITOR el ajo y la cebolla, ese recuerdo y ese lamento del Egipto. Las sandías de Jaffa son muY" estimadas. Isaías habla de la niebla y del comino, y Jesucristo mismo menciona el a1utlt (eneldo) y la mentlt.e (menta), plantas de que los fariseos pagaban el diezmo. Del pequeño grano del cenabe (simiente de la mostaza) ha queda­do noticia en los Prov1rbios para designar con él el humilde princi­pio de las grandes cosas. Se produce igualmente en Palestina el lino, el cáñamo y el al­godón. El lino se utilizaba aun antes de la llegada de los Israeli­tas, y el algodonero no se introdujo sino bajo los últimos reyes de Judá. Flora sz·lvestre.-Lac;¡ plantas, producto espontáneo dd suelo, son numerosísimas y en extremo interesantes. En los lugares pedregosos se encuentra el hisopo aromático, qae crece entre las ruinas y sobre los viejos muros; en el desierto, la retama espinosa; el añil, en las orillas del Jordán y en el país de Basán, y el sésamo en todas parte~. En varios parajes se ve el pa­piro ; en el Eclesiástico se hace mención de la alcaparra, y de la saponaria en Jeremías. Se daba igualmente gomas y resinas, y en los montes de Galaad, en las campiñas de Jericó y en los jardines de Engaddi, el bálsamo precioso, tan estimado de los antiguos. La flora venenosa produce : la cicuta, que causa la muerte; la zi~aña, que produce vértigos; el árbol de Sodoma, de jugo corrosi~ vo, y d ajenjo y la coloquíntida, amargos. Fnstas.-La Palestina es riquísima en árboles frutales. En sus huertas, jardines y bosquesillos se ve el manzano, el peral y la no­guera (árbol que produce la nuez); el guindo, el albaricoque y el almendro ; élla tiene también el naranjo, el limonero, y en los libros de Moisés se hace mención de la toronja. El alfónsigo fue muy apreciado desde los tiempos más remotos, é Isaías compara la montaña desierta de Sión á la cabaña del guardián en un cam­po de pepinos. Los granados se encuentran en todo el territorio. Salom6n tenia un jardín de graRados. Vense los melones por el suelo aliado de los trigos, las yerbas y las flores ; y abundan las uvas, los higos y los dátiles. La /ziguera, la vid y el olivo.--Estos tres vegetales, tan que­ridos de los antíguos habitantes del país, decoraban sus huertos, y daban sombra á sus habitaciones. El Profeta Micheas dice: "Ellos habitaron cada uno bajo su viña y bajo su higue-ra., La higuera da frutos durante diez meses, contándose tres co­sechas de calidades diferentes. Cuando han caído las últimas llu­vias, la higuera "perfuma sus frutos verdes", siendo éstos los más agradables. Los higos de estío ó de la segunda cosecha, se conservan más largo tiempo; pero los de invierno, violá­ceos y más grandes, maduran cuando el árbol ha perdido yá su fo­llaje. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 495 La vid fue mucho tiempo la bendición de Israel y la riqueza de J udá. Los más ricos viñedos eran los de Engaddi, Sorek y Escot que daban el vino más afamado; los de J esrael, teñidos en la san­e- re de Naboth y de Acab; los de Themnath, de los que se hace mención en el libro de los Jueces, y los viñedos de Sibima en el país de Moab. Algunas veces la cepa vigorosa se eleva hasta 30 pies de altu­ra, y sus ramas, formando espaciosas bóvedas de verdura, produ­cen enormes racimos. En ocasiones los sarmientos caen desde los altos terraplenes artificiales, formando inmensos festones y guirnal­das de pámpanos; y á veces van á unir los árboles plantados en fila, entrelazándose á ellos. Todavía hay en Palestina viñedos notables, en Hebrón y en Bethlehem, y se agrupan las vides en los bajos que dejan las di­versas crestas de los montes en Samaria y Galiea. El olivo, caro emblema de la dulzura y de la paz, es uno de los más ricos dones de esta célebre región. Los antiguos habitantes hacían un valioso comercio del aceite de sus olivos. Jardúzes.-Magníficos jardines hacían de esta tierra de ben­dición una especie de paraíso. La mayor parte de las ciudades y aldeas desaparecían bajo bosques de verdura. Veíanse por las ave­nidas ó calles inmediatas á éllas, enramadas de pámpanos y trepa­doras que caían como guirnaldas de pajas, de flores y de frutas. Las azoteas de las casas estaban decorada5 de plantas odoríferas; y por todas partes ostentaban sus matices y esparcían sus perfumes las más raras y hermosas flores. Todavía, y á pesar de la desolación de esta tierra, se ven res­tos de estos jardines en Jaffa, Belén, Hebrón, Naplusa, Tiberiades, Jericó y otros lugares. Florecen las rosas en Jericó, en la llanura de Sarón y en el desierto de San Juan; se ven lirios en los valles de Djennín, jacin­tos, junquillos y anémonas en el Carmelo; el nenufar y el jacinto en el Tabor; alelíes, violetas y colocadas en todas partes. Las orillas del mar se coronan de lentiscos, palmeras y nopales; las del lago ñe Tiberiades, de álamos, sáuces y laureles; los bosques naturales se componen de cipreses, andracnas y terebintos; en el borde de los torrentes, los tamarices y las acacias confunden sus ramas espi­nosas ó dejan caer sus racimos de flores sobre los terrenos pedre­gosos. En distintos puntos los encinares abandonados así mismos, forman espaciosas plazoletas cubiertas de una yerbecilla fina y aterciopelada, salpicada de menudísimas flores; y en fin, la tierra aparece cubierta de romeros, cistes y tuberosas. LA PALMERA.-EL TEREBINTO.-EL SICOMORO La palmera ha sido siempre uno de los más bellos ornamen· tos de Palestina. Las más hermosas se encuentran, aisladas ó for- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR mando bosques, en el litoral del Mar Interior, especialmente en Caiffa, en Naplusa, en Tiberiades y en Jerusalén. El Deullrenom,io llama á Jericó la ciudad de las Palmas. La palma es entre nosotros el emblema y el sinónimo de la victoria. De la resina del terebinto se prepara una especie de bálsamo. Sus hojas se asemejan á las del laurel, y su fruto varía de colores: verde, amarillo y al fin negro. Este hermoso árbol tiene un valle para el solo. El sicomoro es una higuera salvaje: su tronco es fuerte; sus hojas semejantes á las del moral, y sus ramas, horizontales, rectas, tersas, largas y siempre verdes. La sombra del sicomoro es un lugar de cita muy agradable bajo el cielo abrasado del Oriente. Los ára­bes hacen salones en su follaje. Otras plantas raras.-Una de ellas es la mandrágora "que es­parce sus perfumes", como dice la amante de los Cantores; y el fa­marice, que produee una substancia ó maná azucarado, que sale de las ramas por unos pequeños agujeros, abiertos por los insectos. En el bosque, regado por la fuente de Eliseo, abunda el zakkznn, de cuyo fruto se extrae aceite, y se hace cuentas de rosario; y el aza­faifos que florece dos veces al año esparciendo á lo lejos sus perfu-mes. En lugares pedregosos de Judea se produce una planta de la familia de las crucíferas, como de tres á cuatro pulgadas de longi­tud. Seca la planta, con la humedad se le hacen revivir y extender sus pétalos. Este curioso vegetal es la rosa de Jericó. También en las inmediaciones del mar Muerto se da la célebre ma,ttzana de So­doma, que, con un exterior hennoso, sólo contiene polvo en su in­terior. En la Judea hay dos árboles del mismo nombre: el asclepia­deo gigante, que mata á los animales que lo comen, y el de Siria cuyo fruto, entre amarillo y encarnado, produce una substancia blanca, semejante á hermosísima seda. El cipro (en hebreo copher) produce flores blancas y olorosas, cuyos frutos cuelgan en grandes racimos. El árbol pequeño y es­pinoso, de corteza roja, que da la mirra, tan común en Arabia, se encuentra al Sur de Palestina; y de la espiga del nardo se prepara­ba el unguento aromático más estimado de los judíos. IMPORTANCIA EN LA HISTORIA DE ALGUNOS VEGETALES, Ó SU RE· LACIÓN CON LA BIBLIA El trigo era considerado por los hebreos como grano sagrado. pues las espigas doradas eran colocadas entre las ofrenrlas del tem­plo : se las presentaba con las primicias. Gedeón estaba limpiando el trigo en la era, cuando fue llamado á ser libertador de Israel. En un campo de Zabulón, los Apóstoles, teniendo hambre, cogieron algunas espigas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 4'97 Hacia el tiempo de la siega de las cebadas fue cuando Ruth la Moabita espigó en los campos de Booz. Ezequiel hace mención del dourah ó mijo, y Samuel habla también de un campo sembrado de habas. Se conoce por Esaú el sabor de las lentejas ·; un solo plato de las cuales, no pareció pagarse demasiado con la cesión del de-· recho de primogenitura y la bendición paterna. Para las aspersiones de la sangre de los sacrificios y del ag.oa lustral, los hebreos hacían uso de un manojito de hisopo. David, ~n uno de sus salmos dice: "Me rociaréis CB1Z el hisopo, y seré pun·­foado, me frotaréis con el hisopo, y quedaré más blanco que la nt·eve. ,., El Profeta Elías, fugitivo, durmió á la sombra del enebro ó re­tama espinosa. En uno de los salmos se compara á la brasa ardien­te de este árbol del desierto, la lengua quemante del calum· niador. Eliseo para proporcionar alimento á los hijos de los profetas, durante el hambre, sanó lo venenoso de las coloquíntidas, yerbas tan amargas, que con razón eran llamadas "lziel de la #erra." El Génesis nos enseña que en tiempo de Jacob, los orientales buscaban en la mandrágora un remedio para la esterilidad. Las ves­tiduras de los sacerdotes hebreos y de los grandes personajes, eraR de lino; y bajo unas matas ó haces de rno ocultó Rahab los espías mandados por J osué. Jesucristo al condenar á 1os escribas y fariseos les dice: '·¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo has­ta de la yerba buena, y del eneldo, y del comino, y habéis abandona­do las cosas más esenciales de la L : la Jzlstic-ia, la misericordia y la buena fe" 1 Y en una de sus m' s bellas parábolas compara el Reino de los cielos al menudísimo grano de mostaza, que, sem~ brado en el campo, llega á ser árbol frondos0, dende las aves del Cielo posan y hacen sus nidos. Se encuentra la vid en las imágenes y en las comparaciones de los poetas bíblicos: "itl ata su asno á la v ·id, y á la cepa, 1/ pe­queñueto de su as11.a.,. u Él lava su v~stido con el11ino y su ma1zto ~,. la sangre de las uvas." "Tiene los oJos brillantes po, el vt"tu1, y los ·dt"tntes blancos por la leche." "Los dueños de las nac·iones d~struyen las cepaJ de Sibima qu1 !Jocaban á Jaazer,; ióan á perderse en el desierto, y sus vástagos se eztendían á lo leJos y pa&aban el mar." En las comparaciones de los Profetas, Israel, virtuoso, es la ce­pa de vid trasplantada de Egipto; culpable es el viñedo que enga­ña las esperanzas del viñador. La misma imagen se encuentra también en los labios del Salvador, ya en sus célebres parábo.Ias: la de los obreros llamados á trabajar en la viña, y la·de los viñado­res homi.cidas; ya en las divinas instrucciones que dio á sus discí. pulos eH la última Gena~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR Leemos en San Lucas : H Y tomando el cáliz, dio gracias, y diJo: tomad y distribu!dlo entre vosotros. Porque os digo que no be­beré más del fruto de vid, hasta que venga el Rt3ino de Dios. Por San Juan nos dice : "Yo soy la verdadera vid, y mi Pa­dre es el labrador. Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo cor­tará j y á todo aquel que lleve fruto lo podará para que dé tná& fruto. Y o soy la vid, vnsot1·os los ~armientos J. y el qu• está en mí y yo en él, é&te lleva mucho .(1·uto. De la Qspiga del nardo (ra el bálsamo precioso que María de Bethania derramó en los pies del Señor; y del nardo se dice en el Cántico de los Cánticos: ''Cuando estaba el Rey en su reclinatorio, mi nardo df'o su olor.'' Del cipro y del lirio se hace igualmente mención: "Racimo de cipro es mi amado para mí en la& viña~ de Engaddi." "Yo, flor del campo y lit·io de los valles." "Como el li­rio entt·e las espinas, así mi amiga entre las h{jas." "Mi amado para mí, yo pa·ra él, que apacienta entre lo& l-irios." En el Sermón de la montaña el Divino Maestro dice: :'Oon­templad los liTios del campo como crecen y jlot·ecen: ellos no la­bran ni tampoco hilan ,; sin embargo, yo os digo, que ni Salomón en medio de toda su gloria se vistió con tánto primo·r como uno de estos lirios." El fruto del manzano que es de un olor y sabor muy suave, simboliza los frutos del santo y divino amor. "Como el manzano entre los á1·boles de las selvas, así mi amado entre los hijos. A la sombra de aquel á quien yo había deseado, me senté ; y su fruto dulce á mi garganta." "b'ostenetlme con flores, cercadme de maw~a­nos, porque desfallezcfJ de amor." La granada simboliza los frutos de la caridad, de la paz y unión fraterna. "Tu& ret11uevos son vergel de granados, con frutos de lo8 man~anos. Oipros con 'lta'rdo." ''Levantémonos de mañana á las viñas, veámo3 si jlo1·eció la vid, si p ·roducen frutos las flores, si es­tán yá enftor los granados." En el nardo, se simboliza la esperanza en Dios ; en el azafrán, la fe ; en la caña aromática, la prudencia; en el cinamomo, que es de naturaleza cálida y fuerte, la justicia; en la mirra y aloe, que preservan de la corrupción, la fortaleza y la templanza. "Na·rdo y azafrán, caña aromática y cinamomo, con todos loa árboles del Líbano, mirra y aloe, con todos los primeros perfumes." (Cánti~o de los cánticos). "Me he exaltado como ced1·o sobre el Líbano, y como ciprés en el monte de Si6n. Me ensalcé como la palma en Oades, y como planta de rosa en Jericó. Me he elevado como oliva vistosa en los campos, y como plátano en las plazas Junto al agua. Como cinamomo y bál­samo aromático di frugancia; y como mirra escogida di suavidad de olor. Yo como terebinto extendí mis ramos; y como vid eché fruto de suave olor / y mis flores son j1·utos de honor y de riqueza.'' (El Eclesiástico). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 499 ÁrboletJ histórioos.-Son celébres en la escritura: El roble de Mambré, que dio sombra á Abrahám; la palmera de los montes de Ephráim, á cuyo pie la profetisa Débora juzgaba al pueblo; la en­cina de Ephra debajo de la cual se apareció á Jedeón el Angel del Señor; la encina del bosque de Ephraím, en territorio de Galaad, don­de pereció Absalón; los olivos del huerto de Jet~semaní, que pre­senciaron la agonía del Hijo de Dios, y la higuera estéril, maldeci· da por Jesucristo. Dirigiéndose el Señor de Bethania á Jerusalén tuvo hambre; y viendo una higuera junto al camino, la cual no te­nía sino hojas, la dijo : "Nunca ;"a más cóma yá nadie fruto de ti." y la higuera quedó luégo seca . .ANIMALES ...4. ni mal e~ doméstico&.-Se encuentran en Palestina todos los animales domésticos, entre ellos el búfalo y el camello de 1.1na sola jiba; y abundan el buey y el asno. Los mejores bueyes se encuen­tran en las dehesas del país de Basán. El asno de Oriente es ma­yor, más fuerte y ligero que el de Europa. F1:1e la cabalgadura re­gular de los Jueces y primeros Reyes de Israel. Además del asno doméstico hay el onagro ó asno silvestre, que ha inspirado á los poe­tas sagrados: ";, Quién defo el onng1·o que eBtá ~libertad, y quién lo libe·rta de 8UB ataduras? Yo le he dado, dice el Señor, la liber­tad por albergue y por tienda el rle&ie 'rto. Et desprec·ia el tumulto de las ciudades. No oye ta injuria de un amo Lo• montaña• que descubre aq1"~ y alU son sus pa¡tales ; y él va buscando los satio1 re­tirados, abundantes en yerba." El mulo se hizo común en el reinado de David, y Salomón in­trodujo de Egipto y de Arabia el caballo. Ell•Jjo de los caballos bajo los sucesores de Salomón, escandalizó más de una vez á los Profetas. . Se conoce la poesía espléndida de Job, cuando habla dd caba­llo : ".El relincho de sus narices catMa t~~·ror. Ét escarba la Uerra con sus ca8cos; encabritase con brio: vuela delante de lor; guerre'l·o&. Desprecia el miedo, y no saca el cuerpo á la espada. Él hace espu­ma ~n la boca, tiembla, devora el espado, se extrem'ece de contento al sonido del clarín. Oye la trompeta y dice : ¡V á m os .' Desde lejo& anhela la bataUa, la voz at1·onadora de los iefes, el estruendo del t!.Jército. '' La antigua tierra de Canaán ha sido famosa por la abundancia y frescura de sus pastos, donde los Israelitas apacentaban numero­sos rebaños, constituyendo éstos una de las mayores riquezas de esta región. Además de las cabras de pelo fino y muy largo, tre­pan á las rocas y se suspenden de los cistos (plantas florecidas) las pequeñas cabras de Mambré, de cuerpo largo y delgado, de cuer­nos desgastados, de pelo corto y de un un rojo pálido; y se en_ cuentran también esos carneros célebres, de cola larga y gruesa mirada por los antiguos sacrificadores, como la parte más delicada' de la víctima. Se hallan igualmente el cerdo, mirado con horror por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. soo EL MONITOR los orientales ; y el perro e 1yo contacto evitan como inmundo; és­tos; en gran número errantes y sin dueño. ANU.lALES SALVAJES Los leones son raros hoy en Palestina. La Escritura nos ha­bla de la lucha del Juez Samsón y la temible fiera, en las cercanías de Thamnath~ ; el león desgarrado, y el enjambre de abejas que fa­brica su panal en su boca desarmada, imagen graciosa de la suavi­dad que nace! de la fuerza. David y Benaía lucharon también con leones, saliendo victoriosos Un profeta fue devorado por un león cerca de Bethel ; otro cerca de Aphek, en las costas de la Fenicia. Se hallan también los osos; y por la Biblia sabemos cómo Da­vid mató á uno, y cómo estos terribles animales vengaron á Eliseo de las burlas de una tropa de muchachos que lo apellidaban calvo. LJ. palabra schual ó sc/zoual de la Escritura, significa á la vez el lobo y el zorro, ó más bien el animal que participa del uno y del otro: el chacal, Los lobos escasean en el país; pero los chacales abundan en extremo, y lo mismo sucede con las raposas ó zorras ; Samsón empleó como instrumento de su venganza, tre~cientas rapo­sas, las que llevaron la desolación ,por todas partes, destruyendo las mieses, las viñas y !os olivares de lo· fili teos. Se encuentran Jab::tlies en las malezas del Jordán; hienas en Je­ricó; panteras en el Ante-Líbano, y onzas en el Carmelo, dándole los árabes á esta fiera el nombre de namer La liebre es común, el conejo raro, hay ciervos en los bosq~es, gacelas en la llanura y ga­muzas (:n la montrtña. Salomón en los Proverbios apellida á la jo· ven amante y fiel ",;orza llnza de amor, gacela llena de g1acias." Aves.·-- Hay en Palestin 1 infinita variedad de aves, desde el águila hasta el pequeño sueriet (azucarero), el más elegante y el más vistoso de los trepadures En el Deu.terenomio leemos : "Si and';lndo por un camino, hallaréis un ntdo de ove t'n un árbol 6 en tierra, y á la madre erhada sobre lo8 pollotJ 6 los huevos, no la co­gerás con los hijos, s1:no que la d~farás que se vaya, qu,edándote con los hilns cogidos, para que te vaya bien y viuas lurgo tie.mpo!' Así Moisés habí extendido su solicitud hasta los nidos de las aves, prohibiendo arrebatar á la vez á la madre y los polluelos. Había una antigua ciudad que llevaba el nombre de Ormithó­polis (ciudad de las aves). Es notable el sinnúmero de palomas y de tórtolas que se en· cuentra en las grietas de las peñas y en las n1inas. La paloma era en los tiempos biblícos la humilde y pura ofrenda del pobre. María presentó en el tc!mplo dos pequeñas palomas. Jeremías nos aconseja ser "como la paloma qtte hace su nido en la cima de las aberturas más nltas de la roca." E~ Esposo de los Cantares dice á su amada: "Ven, paloma mía, ven á abrigarte en los agz~feros de la roca." David en sus Salmos esclama: "; Ql,ién me dará alas como á la paloma, para volar y reclinarme Y" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR O DE LA. tfrv • La paloma, mensajera de paz, llevó á Noé un ramito de olivo verde ; y Jesucristo en sus instrucciones á sus discípuloH, les dice : "Habéis de ser prudentes como serpientes, y sencillos como palo­mas." Se encuentra en el país el implacable enemigo de las palomas : el milano; y también el grifo, el. buitre y el ezión de la Escritura (especie de buitre de vista penetrante.) El ave sagrada de los anti­guos egipcios, el ibis, suele verse igualmente. Abundan las perdi­ces, conocidas con el nombre de katta; hay cisnes, y el ruiseñor canta en los bosquecillos del Jordán. En el Et-Esmenlt, pequeño y delicioso oasis, abundan aves cuyo plumaje es amarillo y azulado. El somo1mui'o ó cuervo de mar, conocido en la Escritura con el nombre de scltalach, se alimenta de pescado. Otra ave muy común en Palestina es el sama·nnan, algo mayor que la golondrina; es enemiga acérrima de la langosta. PECE5, REPTILES É INSECTOS Hay abundancia de peces en el Jordán, y en los lagos que atra­viesa; encontrándose entre ellos algunas especies del Nilo, el . sz."lu­tus, el sparus, el mu¡i't. En el lago de Tiberiades, el más rico en pe­ces, fue donde el Señor hizo la pesca milagrosa. ·'Guía mar aden­tro, dijo á Simón Pedro, y echad vudst1·as rede8 para pescar." Los discípulos obedecieron, y fue tan considerable el número de peces que sacaron que las dos barcas se llenaron y estuvieron á punto de zozobrar. El milagro se repitió después de la Resurrección del Sal· vador. No habiendo logrado sacar nada en toda una noche, por la mañana se les aparece Jesús y les dice: "Echad la red á la derecha del barco, y ~ncontraréis." Y los Apóstoles en premio de su obe­diencia sacaron á tierra la red llena de ciento cincue11ta y tres pe-ces grandes. • Entre los moluscos se distingue el que proporcionaba la púr· pura preciosa, que teñía el traje de los reyes. Los cocodrilos abun­daban antiguamente en el estanque de Cesarea y en el pequeño la­go que lleva su nombre. Los profetas los citan con frecuencia en sus imágenes alegóricas. A menundo se ven tortugas; las serpien­tes se deslizan por entre los escombros y matorrales; y en todas partes se ven lagartos; lo mismo que enormes escorpiones, suma­mente venenosos. En la escritura el escorpión lleva el nombre de hakrab. A veces la langosta cae sobre ia Palestina y cubre los campos como una nube. El Profeta Joel al anunciar la ruina y desolación de la tierra de Juda por l!tna lluvia de langostas y otros insectos, compara su llegada á la invación de un pueblo enemigo. •'Óyese á conside'rable distancia el ruido que. hacen al roer las ojas y los árboles, ruirlo sem~jo:nte al que h rwe un eiército al arra4 s.ar una campiña. (Volney). Pero con frecuencia el viento del Es­te arroja las langostas hacia el Mediterráneo y el país se libra de ellas. Algunas especies de langostas son buenas para comer ; San Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 502 EL I\10NITOR Juan se alimentó con ellas en el desierto, y aún se usan en las co· midas de los árabes. Otra plaga terrible es 1a de una especie de moscas pequeñas y negras que penetran en todas partes; acometen á hombres y ani­males y entran á viva fuerza en la nariz y en "el órgano del oído. Las más temibles son las que llevan el nombre de burgasch. Los filisteos tenían un dios especial, al que invocaban contra esos mo­lestos enemigos : era Baal · Zebub. Esta región es también riquísima en abejas domésticas, que i zumban familiarmente y fabrican su panal en los jardines; y las ! abejas silvestres que depositan en los huecos de los árboles y en la hendidura de las peñas una miel perfumada, que á veces se derra­ma visiblemente. La Biblia habla de una especie de kermes cuya picadura hin­cha b encina y le hace producir una tintura carmesí, que se refleja­ba en vivos rayos, dice el Exodo, en los velos del Templo. ( Cpntinuará). PRI TC1PIOS GEr ERALES . de Esilética y compendio de la. Historia. de la. Literatura c•pn:ft.ol POR EUSEBIO ROBLEDO (Proftlsor Je la materia en la. Univereidbd de Antioquia, hoy Colegio de Zel\). (Continuación). CAPÍTULO VIII Estudiámos en los capítulos anteriores la palabra, como medio de que se sirven los seres racionales para la manifesta­ción de sns estados de conciencia, de sus pensamientos ó ideas; pero la palabra misma tiene también su representación ó for­ma sensible, y es, en consecuencia, necesario analizar esa for­ma é indagar cómo el hombre, no contento con el lenguaje únicamente, halló nuevas maneras ó modos de transmitir su pensamiento, de darle formas durables y sensibles, inventan­do el arte de la Escritura. Desde el estado primitivo debieron comprender los hom­bres la urgente necesidad de encarnar en formas imperecede­ras sus pensamientos: la palabra hablada, por naturaleza pa­sajera y mudable, no podía hacer inmortal la idea, ni conser­var las leyendas. tradicionales~ los cantos poéticos, la hi:.toria de los héroes legendarios, los triunfos de la patria, las con­quistas de la religión, los descubrimientos de la ciencia, e¡1 general, las creaciones todas del espíritu. Confiado todo esto á la memoria de los hombres perdíase 6 adulterábase con las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR ~====~~============================================== mudanzas históricas, con la continua transición de un pueblo á otro y de generación á generación. N ecesitábase, en consecuencia, un medio que estereotipa­ra en formas perdurables y sensibles esa misma palabra habla­da, y de esta necesidad, origen por lo común de todos los des­cubrinlientos humanos, nació el arte prodigioso de la escritu­ra que, remontando su génesis á la noche de los tiempos pre­históricos, tiene á la imprenta como manifestación última, 'ma­ravillosa y sorprendente. Los trabajos de los sabios no han dado hasta ahora la me­nor luz sobre el origen de la escritura y seguramente el secre­to de cómo y dónde nació este arte que pone en comunicación el mundo de las ideas con el mundo de las formas, no llegará á ser nunca conocido por los hombres, y será este fenómeno un misterio má.s en la ciencia de los mortales. Los antiguos, que se hallaban en condiciones rnás favorables que las nués­tras para la investigación histórica del nacimiento de la es­critura porque estaban más cercanos á la época de su origen y poseian documentos hoy desconocidos, se contentaban con hacer venir de los dioses tan maravilloso invento: de ·cd néi_r¡a­ri, esto es, escritura de las divinidades, lo llamaban los indios~ y los griegos, inclinados siem1Jre por orgullo de raza á hacer venir de sus dioses ó de sus hombres todos los inventos, con­fesaban haber recibido el de la escritura de un exti.'anjero, del fenicio Cadmo; lo que más tarde confirmaba Lucano cuando decía: Pluenices prlmi, famce si creditur, ausi Mensuram rudibus vocem signarejiguris . . Para averiguar, en consecuencia, el origen de la escritura habría necesidad de ir hasta la cuna del género humano, pe­netrar al desconocido Jlllundo de los tiempos prehistóricos y hacer completa luz en el caos de la más remota antigüedad; no siendo esto factibl~ á los hombres de los tiempos presentes, fuerza es que se hayal! contentado con hipótesis más ó menos racionales, con suposiciones más ó menos acomodadas á las le­yes de ]a historia y á la naturaleza humana, para indicar de qué manera principió el hombre á sensibilizar su palabra, á darle forma& tangibles á una cosa de suyo inmaterial como el pensamiento, á hacE:r, en fin, que una idea impalpable, aé­rea, se estereotipara en rasgos viRibles sobre la roca, la made­ra, la corteza del árbol ó el papel. Creen algunos-y no parecen andar muy errados-que el primer período de la escritura fue indudablemente la repre­sentación gráfica del objeto manifestado por la palabra habla­da. Por un procedimiento semejante al empleado para repre­sentar con sonidos las imágenes de la fantasía y los estados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR del espiritu, lo primero que racionalmente debió hacer el hom­bre para retratar esos sonidos fue pintar la imagen del objeto mismo, y de aquí que en la historia de la e critura ocupe el primer lugar, con1o la más rudimentaria manifestadón, la es­critura llamada figurativa, ideográfica ó j'ero,qlífioa. Pero la lentitud que este procedimiento exigía y la mucha inteligen­cia y pacienzudo estudio que requería la traducción de esos signos jeroglíficos, que no eran sino retratos, más ó n1enos per­fectos, de los objetos reales, hizo necesario escogitar un me­dio más sencillo y expedito, en virtnd del cual los signos es­critos no representaran objetos ni ideas sino las letr·as ó síla­bas de las palabras habladas. Tal es la escriturafonética ó al-fabética, usada hoy por todos los pueblos civilizados. Muchos hay, por el contrario, que rechazan la hipótesis anterior sohre el origen y progresos del arte de escribir, y sostienen que jantás el signo, imagen de una cosa, pudo pasar á significar una sílaba ó letra, esto es, que de la escritura jero­glífica se pasara á la fonética. "Puf>de qne aconteciera así, di­ce Cantú, pero ésto , los jeroglí.fi o , repre entando la idea, no era po ible se convirtiesen jamás en escdt.nra, en el sentí­do de signos con que expnrar los sonülos y tran mitir una noticia ó la memoria de h ech0s. La pintora, á p e ar de los re­finamiento actuales, no significa nada, si le falta el auxilio de la palabra. Por otra parte, la historia contradice e ta ge­nealogía; y pasando en silencio la Biblia, donde se habla yá de libros escritos por los patriarca , algunos sal m o d~ David son acrósticos, esto es, escritos necesariame nte con let.ras al­fabéticas. Quedan las escrituras Pgipeias; pero en pl'imf'r lu­gar, no pueden considerarse corno las más antigua s, y arlPmas se necesita saber si los jeroglíficos son fonéticos ó simbóli­cos.'' Cualesquiera que hayan sido las varias etapas de la escri · tura y el origen divino ó humano, fig rativo ó alfabético, qne haya tenido en época á que no alcanzan las investigaciones de los sabios, es lo cierto que si se consideran en conjunto las distintas formas qne revisten las escrituras hasta hoy conocí das, pueden dividirse en dos grandes grupos ó clases: jeroglí­ficas y fonétinas. Las escrituras figurativas más conocidas y estudiadas son la de los americanos, la del antiguo Egipto, la de los chinos, japoneses y annamitas. La de los antiguos pueblos americanos fue en un principio figurativa y después fue fonético-figurativa. EscRITURA. EGIPOIA.-La más conocida de las escrituras figurativas es la del Egipto, cuyo e5tudio principió desde 1779 durante la expedición de Bonaparte, cuando se encontró la fa­mosa estela de Roseta, traducida por Champollión. Siendo las conclusiones á que llegó este autor en el exa­men de la escritura egi cia las mejor recibidas hoy en el mun- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR do científico, á pesar ele haber tenido notables refutadorest co­mo Goulia noff y otros, expondremos su sistema, tenido por el más racional. Según Champollión, los antiguos egipcios, como todos los demás hombres, sintieron la necesidad de transmitir el recuer­do de algún objeto ó hecho, de no dejarl0 encomt>ndado sola­nwnte a la me1noria, frágil y mudable; y al querer Psto, lo primero que tuvo que ocurrírseles fue pintar el objeto mismo, delinear su fignra, "ejecutándolo en un carácter puramente fl­g?. trativo, que pinta directamente el ohjt--to y no indirectamen­te la idea del objeto." Pero este procedimiento rudimentario adolecía de muchos defectos é i nsufici(-'ncias, porq ne con él no pcdia repre entarse más que los objetos er1 general, v. gr., el árbol, el león &c., pero no alcanzaba á dar idea de un lugar, sér ú objeto determinado ó particular. De aquí snrgió necesa­riamente la invención de nuevos signos qne sati ficieran aque­lla necesidad, y resultaron los llamados si1nbólicos ó trópicos que unidos á Iosfigurativos y simultáneamente empleados con éstos, alcanzaron á dar idea de objPtos particulares. A e te pun­to llegaron Jos mPjicanos, entre qnieues la idea ge eral de ea­da individuo se indicaba <·on la figura de. una cabeza humana (signofigurati?.>o), á la cual ·e agregaba junto á la boca la figu­ra de un objeto cualquiera, una sPrpit:>nt , un lobo &c. (, ignos simbólicos), para mo trar a:í que los individuos se llamaban la serpiente, el lobo, &c. Pero toda vía este sistema de escrHura era insuficiente pue~­to que por medio de él no podía dar e idea alguna de los seres inmateriales, Dios, el alma, &c. &c., ni rlarse expresión á las ideas metafísicas; necesitábanse, por tanto, nuevos signos, y el Egipto Jos inventó, tomándolos por analog1a de los objetos materiales, expre ando, v. gr.~ la idea defncrza con la figura de un ]eón. Estos signos son lus llanutdos por Champollióa enigmáticos. Por medio de las trAS clases ele signos que deja m os indica­dos, figurativos, simbólicos ó trópico y enigmátic0s, pod1an entenderse los egipcios má ó menos bien, y la escritura que de ellos resultaba, puramente ideográfica, esto es1 expre.,iva de las ideas de ]os objetos en ella representado , en'Ía para ei uso común del pueblo. Pero comoq ni era q ne é ·te fue ~xten­diendo sus relaciones y adqniriendo diariamPnte m<Ís conoci­mif~ ntos, hubo de llegar el caso, por ~jemplo, de representar en lo escrito la idea de un nombre extranjPro ó de un objeto no conocido, y entonces no le fueron bastantes los signos qne po­seía, porque el non1bre del individuo extranj~ro carecía de sen­tido en la lengua egipcia. "Ana !izaron, pues, no se sabe cómo,. dice d hermano de Champollión exponiendo su sistema, los sonidos que con.pon1an este mismo nombre, y comprendieron al mismo tiem ·o lo útile que serían signo qne expresasen los sonidos mismos." Así nacieron los signo fon¿t-icos, que no ex- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. so6 EL rv10NITOR presaban, como los anteriores, una idea sino un sonido. Para esto escogieron sin duda entre los signos figurativos el signo gue representara un objeto cuyo nombre en la lengua hablada fuera una sílaba del que quería expresarse fon8ticarnente; por ejemplo, el signo figurativo del sol, esto es, un sol pintado, expresó la sílaba re, porque est~ sílaba era el nombre mismo del sol. Tales son los signos empleados en la escritura egipcia y tal la manera y orden como aparecieron en este pueblo, según las in vestigaciónes más serias de los sabios. Veamos ahora las dis­tintas clases de esa escritura, ó sea las varias formas materia­les que to1nó. La escritura egipcia se divide en.j"eroglífica, hie­rática y dernótica. La}eroglífica está formada de signos figurativos, de imá­genes &c. que representan los objetos sensibles, una casa, un buey, &c. &c., imágenes aquéllas pintadas con más ó menos perfección y muchas veces con colores según la importancia del escrito 6 la expresión mayor que quiera dársele. La escritura hierática, llamada también sacerdotal, por ser la que usaban los sacerdotes egipcios en sus eomunicacio · nes y ritos, se compone también de signos figurativos, de un valor enteramente igual al de los usados en la escritura jero ­glífica. J..,a diferencia consistía sólo en que los de la sacerdotal eran como el compendio ó taquigrafía de los signos de la escri­tura jeroglífica, de tal manera que en lugar de pintar, v. gJ:., un buey echado, con todas sus partes, como se haría en la es­critura jeroglífica, en la hierática sólo se delineaba, ó se ex­presaba la parte posterior. Este sistema se originó probable- • mente de la necesidad que notaron de hacer extensiva la escri­tura y no limitarla á los que sabían el arte del dibujo. La escritura demótica ó popular, así llamaba por emplear­se por el pueblo, se formaba de los mismos signos de la hierá­tica, esto es, de abreviaciones de los jeroglíficos, y tenían id~ n­tico valor. La diferencia entre la escritura hierática y la d mó­tica consistía sólo en que los signos empleados eu ésta eran en número mucho rnenor á los empleados por aquélla. Se ve por lo que hasta aquí tenemos estudiado acerca del valor de los distintos signos de la escritura egipcia y de sus va­rias formas 6 maneras de escribir, que en esta escritura hubo una progresión creciente desde el rudimentario sistema de los signos puramente figurativos, esto es, de los que sólo represen ­taban con la imagen de nn objeto el objeto mismo, hasta os signos fonéticos. Comenzaron los jeroglíficos por represen:iar objetos materiales, 1 uégo representaron por traslación 1 S vS­pirituales y, por último, se indicaron con un signo convencio­nal los sonidos del lenguaje. Frecuentemente se juntaban estas varias clases de sgr.os en un mismo escrito, en una misma frase y hasta en una n:is­ma palabra ; así, por jemplo, la proposición Pedro trabaia la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOP 507 tierra, podría escribirse con U!l signo simbólico que expresase ]a iclea de Pedro, trabaja, cou los signos fonéticos del caso, y la tlerrra, ron nn signo figurativo ó con uno fonécico. La ima­gen 6 pintura de una abeja podí!l, por ejemplo, representar, ó la abeja misma, ó significar jefe ó rey, si la tal imagen se usa­ba como signo simbólico, ó representar la letra con que princi­piara sn nombre en el lenguaje hablado, si la imagen se toma.: ba como signo fonético. Esta confnsión de caracteres de tan distinto valor y em­pleados á un mismo tiempo, tenía necesariamente que hacer difícil, y mucho, el aprendizaje de la escritura y la lectura en­tre los egipcios mismos, pese al sabio Champollión, quien pa­rece atenuar estas dificnl tades y querer probar que hasta las mtís bajas é ignorantes clases del pueblo aprendían fácilmente á leer y escribir. Para hacerse uno cargo de los mil tropiezos y dificultades que deb1a presentar e te sistema, bastaría observar cuántos se­rían los homófonos en la le11gna, una vez que para represen­tar. por ejemplo, la , ílaba la, había que apelar á la imagen ds un objeto cuyo nombre eu la lengnn hablada comenzase por la¡ pero ¿cuántos no serían esto objetos y nombres~ y t qué regla de eseugencia ú qué principio había para elegir entre tántos uno determinado, al eual se le asignara, digámoslo así, la función especialísima de significar con su imagen la sílaba la? Tántn. es la dificultad on este puuto, que aún hoy, después de más de F>E'senta aüos de constante estudio, no ha podido ser descifrada de una rna1H~ra que satisfaga&. todos los anticua­rios la inscrip(•ióu do Roseta, á pesar de ser trilingüe, esto es, escrita en tres formas : C.3ll caracteres jeroglíficos, en caracte­: res den1óticos y en griego. Conocida esta última lengua y sa-­biéndose que lo mismo que en ella 8stá escrito es lo que se repite en las dos primeras (un decreto de los ·sacerd~tes en honor de Tolo meo E pífanos), parece debería ser más que sen­cilla la traducción. Sin embargo ésta ha sido hecha de muy distintas maneras, lo que prueba, contra el mismo Champo­lión, la dificultad grandísima del sistema de escritura egipcia que este autor pretende mostrar como sencilla y fácil. EscRITURA CHINA.-Los orígenes de la escritura china se remontan á los siglos XXVI y XXVII, antes de Jesucristo. Los signos más antiguos de esta escritura tenían un carácter figurativo y retrataba!l, por tanto, los mismos objetos, de los cuales querían dar una iden. En este pueblo, como en el Egipto y otros muchoe, los primeros signos debieron ser los representativos Je los objetos más conocidos, ó más nota­bles por cualquier circunstancia; así se observa, por ejemplo, que entre los chinos, sAgún la clasificación y análisis de los caracteres, hecha por Ren1usat, el cielo suministró siete Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. soS EL MONITOR signos: un círculo con una línea en el medio para figurar el sol; una. rned·ictluna para representar el satélite de la tierra; una luna partida en dos, la obscuridad; lí·neas en zigzag, las nubes y los vapores; gotas bajo una bóveda, la lluvia. Los objetos de las habitaciones, las partes del cuerpo hu­mano, los animales n1ás conocidos, 1o.3 árboles, los granos y comidas más nsadas &c. &c., suministraron á los antiguos ehi­nos nuevos signos ó figuras para representar en lo escrito la idea de -esos objetos. La combinación postet·iordo estos mismoscara.cteres fi¡u,·a­tivos y la in venció u de signos simbólico3, por un procedimien­to semejante al empleado por los egipcios, dio por resultado nu~vos signos pat·a expresar ideas metafísicas ú objetos in­materiales. Pero es de notarse que no existen entre los chinos la espiritualidad y elevación, que son patentes en muchos de los car·aeteres del antiguo Egipto, pues basta observar, por ejemplo, que entre aquéllos, para r~presentar la felicidad so pintaba una boea llena de arroz, dos figuras de mujer indicaban la disp11ta, y tres, el libertinaJe; sin que esto quiera decir que no (j .. isten en la antigua eseritura china muf'hos caracteres ingeniosos, os lo cierto que se nota en su misma pritniti.va escritura el genio de su ra.za, menos espirHual que la egipcia. Los siguos de la antiqnísitna escritura china que fueron, como lo dejáo1os dicho, figurativos, se convil'tieron después en idPogn\fieos y llegaron á tornar un valor fonético, siguien­do así el mismo curso de casi todas 1asescrituraseonocidas.Pe­ro como los caracteres figurativos pueden usarse como fonéti­cos, re~~;nlta de aquí una tal complicación de la escritura que los mismos chinos se han visto prPcisados á buscar lo que Jlaman }t'fes de clave que le sirvan para la clasificación de los signos, que ascienden á 50,000. Los annamitas poseen una escritura que no es sino deri­vación de la de los chinos y, como éstCJs, escriben de arriba abajo en columnas verticales y paralelas. EscRITURA JAPONESA.-En el siglo III de nuestra éra se introdujo al Japón la escritura china; pero el carácter inno­vador de los japoue~es que tan claramente se ha mostrado en Jos últimos tiempos, la cultura de que han dado muestras y muchas otras circunstancias, debieron influir para que ellos introdujeran subst.aneiales variaciones en la escritura que habían recibido de ajena man0: en efecto, así sucedió, por­que en el Japón dio un 11aso más hacia adelante en este arte maravilloso, de tal suerte que los signos ó caracteres ideográ­ficos de los chinos yá no representaron ideas ú objetos sino silabas, cr0ando de esta manera una eseritura fonética, un · alfabeto silábico, que si no alcanza la perfección del nuéstro, sí está á gran distancia del chino. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MO¡:q-ITOR 509 En la escritura japonesa hay 47 signos, y se escribe en la misma forma usada por los chinos. Las escrituras que hasta aquí hemos estudiado somera­meo te son las más conocidas -entre las jeroglíficas; las de las naciones semíticas sou todas alfabéticas, la hebrea, la ara­mea, la árabe &c. &c. &c. Es opinión aeeptada g13neralmente que todos los alfabetos dependen del fenicio. Entre los alfabetos semíticos se cuenta la escritura babi­lónica llamada ctlnecula ó cuneiforme, por teuor la figura de cu­ñas 6 de lanzas ó dardos de cabeza triangular que ~oro bina­dos constituían el alfabeto de Babilonia, usado principalmen­te en los monumentos. CAPÍTULO IX Expuesta la doctrina general de la palabra como medio de que se sirve el hombre para manifestar sus estados de conciencia, veamos ahora las condiciones que esa palabra ne­cesita para servir de expresión al Arte bello literal'io, esto es, los caracteres y forma que debe t·evestir como materia­digámoslo así-que el artista modela en la producción de su obra. Lo primero que á este respecto ocurre obHervar es que la palabra, considerada como órgano ó instrumento de un arte bello, aile. En la literatura latina predominó la cantidad silábica hasta principios de la Edad 1\fedia, pero se ca1nbi6 por el acen­to que es el elemento má importante en todos los sistemas rítmicos, y que es base en la poesía de las lenguas modernas. La rima, 6 sea la correspondencia de palabras de sonidos :finales iguales 6 semejantes, es un proceditnieuto relativamen­te nuevo, y desconocido por griegos y latinos . .Puede ser de dos clase :rima oonsonante ó a8onante. I.Ja primera con iste en la identidad de sonidos de ·de la vocal acentuada, in el u ·ive, de la última palabras de los ver os. que e corresponden: palcwio y topacio, loca y roca, son palabras consonantes; la segupda es la identidall de sonidos vocales desde el ~centuado, inclusive: carta y a,lma., polo y todo, son a onantes. N o es la rima elemento e.~encial de la poesía, pues hay e~trofas in ella, como se observa en los llamados ver os bla.n­cos ó SlM~lto ; es más que todo un adorno 6 modificación acci­dental. El ac~nto es, como queda dicho, lo esencial en todo sistema rítmico y en él se basa la poesía castellana. ( Oontinmará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR BREVES OBSERVACIONES sobre el Código Civil Uolombiano POR FERNANDO VELEZ fROFESOR DE LA. MA.TERIA. EN EL foLEG40 DE 'fE/4.. ( Continuaci6n). TÍTULO XV 513 Trata de la emancipaci6n, que es un hecho que pone fin á la patria potestad (articulo 312). Ejerciendo hoy la madre los derechos de patria potestad de acuerdo con el artículo 53 de la Ley 153 de 1887, nos pa­rece claro que los caso de e1nancipaci6n que establece el Ti­tulo XV, la comprenden tanto á ella como al padre. Annqne la emancipación, según el artículo 312, sólo po­ne fin á la patria potestad, e~to es, á los derechos mera1neute civile de quien la ejerce, al bahlar del Título XII qu trata de la autoridad paterna, indicámos qne algunos de los dece­chos que ésta comprende, como la facultad que tienen lo pa­dres de corregir y castigar á sus hijos meuore , raciona1wcn­te tienen qué rlesaparecer con la emancipación legal y la ju­dicial, pues no sería aceptable, por ejemplo, que si el hijo se casa ó el padre lo maltrata habitnalmente, con ervase éste tales facultades, incompatibles en el un caso con el e tado ci­vil del h!jo, y en el otro con la causa de la etnancipación. Cuanto á la obligación qne tien~n los hijos de respetar y ali­mentar á sus padres y de cuiclarlos en su ancianidad, en el estado de demencia y en todas las circunstancias de la vida en que necesitaren sus auxilios, no hay motivo para qne des­aparezca con la emancipación. (1) La emancipación comprende á los hijos legítimos y á los legitim~ulos qne son los que se encnentrao bajo la patria po.­testacl. 'l'atnbién debe comprender á los hijos adoptivos en el caso en que quedan bajo la patria potestad del padre adop­tante (artículo 281). Como la emancipación sólo saca al hijo del podPr del pa­dre, 6 mejor dicho, sólo priva á éste de los derechos civil es que comprencle la patria potestad, ella no in1plica que el hijo emancipado adquiera siempre el derecho atria potestad de la viuda en virtud del artículo 53 citadv, puede llegar el caso de emancipación voluntaria otorg·a.cla por la tnadre. Por tanto, el artículo 313, despué de saucioufHlo el 53, debe refe­rirse tanto al padt·e eon1o á la 1nadre, p 1esto que an1l>os pue­den emancipar voluntariamente á sus lJijos. La emancipación voluntaria no puede verificarse si 110 se reúnen estos requisitos: 1.0 Qne se haga por 1nedio (le instrtunento público; 2. 0 Que el hijo sea adulto, es decir, qüe haya cumplhlo catorce aiíos si es varón, y doce si es mujer; 3? Que el hijo consienta eu la emancipación; y 4? Que el Juez la ~utorice con conocüniento de causa. El instru.rnento público que exige la etnancipación uo pue­de .ser sino una escritura pública otorgada ante N otario. De,.. )Jiendo contener la declaración del padre y 1a. aceptación del )lijo, quedan excluidos los demás instrumentos públicos, in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR 515 elusivo el testamento, como bien se comprende. Desde qne la emancipación requiere el otorgamiento de escritura pública, constitus·e un acto solemne. Qui:~;:'i, ~ería preferible qt~e el ar­ticulo 313, en vez de hablar de instrumento público, se refirie­. se exclnsivan1ente á escritura pública. El hijo emaucipado voluntarian1ente debe sor (tdu}to, por­que reqniriéndo¡;e su consentimiento, no podría prestarlo si fuese hnpúber, pnes los impúberes son absolutamente incapa­ces por falta de di. cernin1iento, y sus actos no producen ni aun obligaciones naturales (artícn1o 1,504). No debiendo ter1er la muancipación por objeto sino el provecho del hijo, es natural que se requiera el consentimiento de éste para 1levarla á cabo. Si no la acepta, no habría razón para imponérsela contra su volnntad. La autori.zaci6n judic-ial e la n1ejor garantía contra eman­cipaciones pet:jndiciales, pues aun 1 hijo en nn n1ome11to de irrefie. ión podría aceptar lo que no le conviene. Si el J nez no puede otorgar la autorización in conoci­nliento de causa, e:s claro que en el e. -atnen ele los hechos pt>ntlencia y antori(latl incompa­tiules oon la. sujeción á la patria pot.esta, potestaotestad. Si el padre ó la 1uaclre que ejerce aquélla, no provocan el juicio de interdicción del hijo mayor demente 6 sordo-mudo, ¡>neden ocurrir do. casos: ó han conservado la adn1inistraci6n de los bienes del hijo, ó nó. "En el prilner caso, parece qno el padre debería ser considerado como gestor ó agente oficioso del hijo, y como habría tomado sobre sí la administración ubs­titnyéndose indebidamente al curador, á quien, según la ley, esa administración debe encomendarse, respondería de toua especie de cu1pa, en conforn1idad á la parte última del inciso segundo del artículo 2,288 (artículo 2,306 del Código' colom­biano). En el último ca'o, sin duda alguna, ~;;e constituiría el padre legalmente rcsponsalJle de todos los pe1juicios que, en consecuencia, sobrevinieran al hijo." (1) El decreto que.da la posesión de los bienes del padre 6 madre desaparecidos, puesto que el artículo 314 no distingue, puede ser tanto el de posesión provisional como el de pose­sión definitiva. Tendrá que ser el último cuando se haya omi­tido el primero en los casos permitiuos (articulos 97, número 7.0 y 98). No señala el número 4. 0 del artículo 314, como día en que se verifica la emancipación, la fecha de la muerte presun-­ta (número 6? del artículo 97) 1 prescindiendo de guardar ana­logía con el número 1? de dicho artículo 314, seguramente en atención á que no obstante que dicha fecha es legal, no hay certeza de que en ella haya verdaderameute ocurrido la muer­te del padre. (2) {1) C0oo y FABREs, Explicaciones ~·c. Comentario al artículo 266. (2JCOOD y FABR.Es, Explicaciones &e. Comentario á los artículos 83 y 26& .. VERA, Código Civil, &c., Comentario al artículo 266. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 520 EL MONITOR No fignra con1o 1uotivo de emancipación legal el decreto qne rlé la posesión de los ~)lenes del hijo desaparecido por la misn1a rmr.ón por la cua; no figura la de la 1nnerte natural del hijo, razón qne antes iudicán1os. Tampoco 6gnra cotno causa de emancipaci6n la habilita­ción del hijo, pot·qne á ésta debe proceder aquélla. l\1ás claro: n1ieutras el hijo uo esté ernancip:ulo no se le puede habilitar. Por tanto, la l.Jauilitación qut} es consecuencia, no es la que emancipa. Ernancipaci6njtulicial. Pudiendo ejercer hoy la n1adre la pntria potestad, los caso· de emancip. ción judicial del artícu­lo 315 deben comprenderla á ella. Por lo 1nistno, creemos q ne esos casos deben redactarse e u estos términos, poco más 6 tnenos: 1 '! Onando el padre 6 la tu adre que ejerza la patria potes­tad maltrata habitualmente al h~jo, en ténninos de poner en peligro sn vida ó de cansarle gTave daño; 2'! Cuando el padre ó la 1uadre que ejer~a la tJatria potes­tad ha abandonado al hijo; 3'! Onando h depravac· ón del padre 6 de la madra que ejerza la patria pot ·tad 1 , hace inc paces de ejercerla; 4° Cnando por una sentencia, pasada n autoridad de co-a juzgada, se ha declarado al padre 6 á la madre que <{jerza la patria pote ·tad, culpable de nn flelito á que se aplique la pe­na de cuatro años de presidio, ú otra de igual 6 mayor gra­vedad. Como el articulo 53 de la Ley 153, no per1nite á la viuda el ejercicio de la patria potestad sino n1ientras guarde buenas costumbres, y co1uo éstas pueden no tener las proporcioues de depravación en la conducta adre 6 bre la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .L MONITOR ejecución de tres· ó n1ás hechos de una 111isma especie, en nn lapso do tiempo qne no e¿·ceda de un 1ne. "·El padt•e ó la 1nadre no podrían in1pcdír la emancipación alegando sn capacidad para aresidente de la. Repú­blica la facultad de otorgar indultos particulares; pero es que la Carta fundamental no ha necesitado expresar lünitacione. · que fluyen de la nattualeza mis1na de la· cosas y del genui­no sentido de sus preceptos. Concluiremos esta materia ob er­v ·ando que no nos hemos referido al tratarla, á los indulto. generales, porque nada tendría de irregular ni an61nalo que la ley deshiciera lo que la misma ley había hecho." EnuHwipaci6n parcial. Se refiere al peculio profesional ó in(lnstrial del h\jo de familia y hablamos de ella al tratar del articulo 294 (pág. 433). Efectos de la e'tnancipaci6n. Como ésta pone fin á la patria votestad, según lo tenemos visto, el padre 6 la nutdre en su caso pierden en vi rtnd de ella el usufructo legal de los hi ne. · del hijo, la administración de éstos y la representación judi­cial y extrajudicial del hijo. Cuanto á los efectos qne la emancipación produce respecto de la autoridad paterna, no _. (1) Codificaci6n 11aoional del Dr. Angarita. Comentario al artículo 30. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL MONITOR referimos á nue tras observacione · anteriores (•¡>ág·s. 377 . 513). La emancipación parcial no afecta la autoridad paterna. "'roda e1naucipaci6n, una vez efectuada, es irrevocable, aun por causa de ingratitud." (artículo 317). . Bien está que la en1ancipaci6u voluntaria consentida por fll padre ó la n1adre, sea irrevocable. El Derecho romano y t>l e:-;­paííol pern1itían la revocación de ella por cansa de ingratitud. Sin mnbargo, tal vez el principio qu~ consagra el articulo 317, principio que se basa en que con vieue evitar los c~uuhio. · del estado civil ero subsiste la mnau­cipación r specto al cónyuge de buena fe que tenga hijo bajo ~n patria potestaa y en tm1to que los conserve''. (1) Como el nrtícnlo 14U 1 sino que el hijo, propimnente 1lablaudo, obten()'a la emaucipa­dón, el padre verá si en e tas condiciones le conviene 6 n6 aceptar para su hijo la donación, herencia 6 legado, proce­• liendo según las reglas generales." (3) Bl segundo inciso del artículo 316 que dispone que tain­poco tendrá el padre la ad1ninistración de los biene donado al hijo ó dejados á é te en herencia ólegado con la condición que indica el inci~o primero, es repetición del artículo 296 (4). (Continuará). (1) VERA, Cócligo Civil &e,- Comentario al artíc~lo 269. (2) -COOD y FABRE , Expltcaciones &c. Comentano al artículo 268. VERA, Có ­digo Ci1•il &c. Comentario al artículo 268. CIIACÓ-T, Jt..xposici6n &. t. 1?, I>ág. 25;;. (3) Cooo y FABRE , Explicaciones &c. Comentario al artícnlo 268. (-1> CooD y FABRF.:S, Explicaciones &c. Comentario al artículo 268. VERA 1 Gódi o Civil &c. Comentario al articulo 268. 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Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Monitor: revista de instrucción pública - N. 9

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Idearium: revista mensual - N. 7

Por: | Fecha: 01/12/1937

T:Pr¡isLI'm1o rnwn r1 1'1 ÍI'Hlu ile ?11. elrf.~e en rl Jfi11 islr1·in de f'IH'I'I'Il, y Trlfgrrt tnR. Rrgí, 1m So. 211 REPUBU«;A OH COLOMBIA - DEP ARTAM ENTO DE NARINO IDHABIUM Organo de la Escuela Normal de Occidente Dl'lor.: EDUARDO lliARTf]..'EZ ESPONDA. Rcaactm·: SEROW fiJI..lAS ORTTZ CONTENIDO : Pág.~. La Sinflicnliznci(m del l\Ing-ifgría 1le ~er ~Iae trn-Eomut ln'r.~ .JlfClina...................... ..... 283 SECCIÓN Hf!';TÓRICA Vocnlmlnrio del flialeeto gnahiho del Vidwlla-Jliuwel Ui'p1·inno Perez................. ..................... 280 A h•janrlro ¡\[acnulay-Sf?•g/o Elífl. Ortiz .................. .................... ~!1 ;- SECCIÓN BIOGRÁFICA Do~i~1go ~:1nst~no Stll'mÍelltO, }f.J¡umaco Cabm·tco........... ......... !'lOO , E:CCIÓN CIE~TÍ!<'ICA. Rl Prnhlt>ml't Triguero-Bmulio Gt'.~rtr Jlfontenegm ..... .............. !10í El prohlt'nHI ele Jn. Lepm f'll N'al'i· ño-lgnacio Fe?'?'eim............... 31!1 No1'AS ........................................ 32.) PASTO- IMPRENTA "LA CO. ~lOPOLITA 11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. (í ~ole tí~ ~e [sitt~ios Históricos" (FUNDADO EN 1927) tPi~e.ct.o~e\\ : Sergio Elías Ortiz y Leopoldo ljópez Alvarez Historia general, Etnografía, Linguís­tica, cuestiones americanistas. PUBLICA DOS SUPLEMENTOS AL AÑO SUSCRIPCION: Colombia, doce números ................ $ 2,40 m. l. Exterior e< e< dollars....... 1,50 ::I?~STO Departamento de N a riño- República de Colombia A parta do número 2 ~~==:::::::1 ~ ''El Magacén de las Tres Américas'' 1 DIRECTOR: Se publica en la Habana, Cuba, una vez al mes. Suscripción Anual: $ 3,00 Moneda Americana. ( Giro Postal o Bancario ) Calle OBISPO 69-H.ABANA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IDEARIUM ---~·.---- ~.el;fi\1-ta ilít.ett~t.tal 1 Organo da la Escuela Normal de Or.cidente FcNPADOR~ Oermán Peña Martlnez Director : EDU.t1RDO M.4.RTINEZ ESPONDA Redactor: SERGIO ELlAS OR'Tlíf AÑO I Pu~tú, diciembl'e 19 de 1937 } La Sindicalización del Magisterio La uot::. en q:::e SP nos participa la siudicalizaeión de los mat--~tros de P.nsPñfl uza pl'imaria de la ciudad, que en otro Jugat' publicamos, nos presenta la oportu· nidad para btteer algun~s cousideraciones alred~dor de estP. asnllto, singuhnnlPnte interesante. Es nnPstro rná:s fer·vie11te deseo que pronto quede realizado el propósito atribuído por la comunicación en 1 eferencia a 1o8 maflstros de la ciudad ~apital. cuando diee que é~tos se rPuni~ron Hcon el objeto de fo1·mar el ~indicfl to u e ~1ae8t.ros de N ariño''. . La ei rcu u~taneia de que cada día él e~tado colorn­biauo ~e prPocnpa en rn;lyor grado por mejorar la hasta ayPr pl'ecaria situBción del ~1agisterio no resta oportu­uidad, ni aminora la conveniencia a la iniciativa de eonstituir una asociacióu profesional que, de acuerdo con la ley, tt:lnga por fi oalidad exclusiva u el estudio, deEJarrollo y defensa de los intereses comunes a su pro­fe~ ión ''. }úúla nos parece tan aeertado, para que no haya solución d~ coutinuidad fln la obra de protección social quE: se de¡;.arrolla dP~de las altas esferas del estado, y en los pn·c1so~ mom~otos en q ne presencia el país el más gr~,ndf' u1oYin1iento que registra su histol'ia en favor de ~o in t.en.lses de los empleados, con1o este deRpertar, quf' por tt11dio nada desmerece, de quienes buscan en la unióu una fuerza social de que siempre han careeido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - 28~- para defender sus dflr~ehns. los derel'hos t1ei gn-·mfr)\ más sufrido y olvidado de cuantos ¡,wrteuecHn a la cla­se media. No circunscribimos aquí ~a palabra tlereeho a la interpretación legal .. o a la qne pudiera cabede dt>t~tt·o de nuo de nuestros antieu21do~ textos de iustrut~c·ión (·ívica. Qu~remos rt>fP-.r:irnos a las 11~pi.nwioues ju:-\tHs de mej.oramientO' que por los tnúlti pi~ a~pt>t•tos de la vida moderna put>da a.lfintat· e1 mflgisterio. Y e:sta in­tención recta, despreven¡da y OP~i t1ieres21da, nos h;.¡ce desear que todos los pasos de esta asoc¡.;.¡ción per·siga n finalidades no atlultel'adas pot' móviles polítÍieos-en el sentido pequeño que entre nosoti'O~ tiene la pHiabl'a­ni se encaminen a satiafacer anlhieionf>s pflr~onales de' quienes, sin pertenecer al gr~rnio, no pit>rden oportu­nidad de explotarl0 en favor de ~us propias cotJVe­niencias. Probletnas múltiples tiene por resolv('r f>l m~giste· río para hacer cada año menos peuo~a la vida de quie­nes lo integran, y~ la solución de Pilos dehe d~diear en aJelan te todas sus energías. be1jo la ol'ÍPntacióu de las directivas del gremio. ProblPtnas de orden econó­mico, cultur·al, de asistPneia Rocial en vida y de ~~guro para poner a sus deudos a cubierto c·untra la mr~et·ia constituyen, a grandes ra~gos, un pt·ograma cuya ~oln­ción adecuarla t~aería unH snma de b~eoe~tar y ~eguri­dad para el maestro nariñense qne le irnprimidH un et~­pft ·itu nuevo y centuplieada sus fuetzas para t>l cuU}­plimiAnto de su alta misión. Creemos que todas estas neeesidadPs deben con­cretarse en un pliego que indique la solución que con· viene a cada una, y al alcHnce de ese ohjt-->t1vo deben converger todas las actividad~--'S que dPsaJrolle Pl grupo así constituído, dentro de la campaña que hHbrá de co­menzar en breve. EJ maestro de la escuela plimaria ne eesita ea~a de habitación higiénica: q U8 ni ngu u o de los lJ Ue\- OS loe~­les escolares que se coustt·uyan cal'ezea de este t·eqnisi­to, y el cuartucho estrecho que eu tona escuela rural lleva el potnposo nombre de habitación para el maestro sea reemplazado por la casa o las habitaciones nec~:;a­rias para el alojamiento rle la tnaestra y su familia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -283- Oon ~--1 m•jlll'Hm'er,to rie su vivienda deberá peJir ine .. vitHblemente, la Hd~}•hH'ión (tel edificio a las exigencias d'e la bigi .... rr.-.. Así no podrá pt·esfntarse el caso para­fi ·6 jlt·o de4 llHlt--Stro qnP hablarle la higieue hogareña a lltl grupo r. .... muchachos que viven en un ]ocal invadi­do por la humt>rlHd y lo~ par · á~itos, y ven a su maestro Hlojarlo en ('llH r to qtw en po<•o se difflrencia de las ca­Yt ·rnn :-: f1 nt ~ hH bita hH el hom hre pdmiti vo. VÍt't>CPrno~ g· nsto~o~ lns p¿~gtnas de esta revista al ~ J:,gi~t.,t · io de Nariñn, ~7 pr1 1metemos analizar algunos ~; Rpt>•·tos del VHSto pro.grama que ptwde realizar, en or· den al m~~ onuniPnto de su situaeión y el de la escuela J 1 ne:-;t~ lmjo ~u euidndo. OBREROS: EDUARDO MARTÍNEZ EsPONDA. tA ALEGRIA DE SER MAESTitA Para do1ia M aria Luisa df- Peña y para mis compañeras qne sa­ben enseñar sin can1ancíos. Hoy vuPBtros hijos-a quieuPs les habeis dado vuestra propia vidfl, y ptna qnieufls gRuáis el pau con dolot· y con tor­tUI'I- 1-SOn utwstros dis(·ípulos amados. Eo el afan de engrandecer el mundo que Layen cada uno. y de hAcer que el futuro que viva en cada niño, digno sea de sflr hombre, nos hemos convertido ec madrfls, toda vttz que e lla" son sabias eu el amor y en la enseñanza. TeuPd prfls~ntA qu~ estamos junto a ellos alimentan ­do sus cel'el.Jros y nutriendo sus e~phitus con la cal'ne del alma. Hemos bec·ho de nuestl'a e~cuela un nido en donde el r~e qu e ño HSClll•ba los más bellos arrullos. Tambien la hemos t\o uver ti do en árbol para que cuelguen su columpio y dejen l legar hñor, h»z qn~ ro prenrla (~on dolor, para saber· que hH corn~gido amHodo." Dt1jad los que vengan a nuestro lado, porq n'~ c•n a rHio Hi sol empiezf.l su P-aruioo, nosotras PlliP~-'ZHtnos a ~ ~ nid1tr nnf-1~ · tr·as parcelas inrantih~s. Le. ha{~emo~ f'ou~ngráudoiPs ~~al­ma porque sa hemos que si es bello ''Dar· dP. (•omPr a! a m briento", es aún más bello y rnils ~uhlime "Eu:-Pñar H-1 quH no sabe.'· Lo hacemos ::;i u fii tiga porq n P <·om prt>nrlt>nw~ que la palabt'a ''niño'' es un t-írnholo que gua1da torlus los poemas y con tiene todos lo.s perfumes. Est~tmos un~idas de dolor] de tf-'nHHR porqu~ los ama­mos. Parece que algo dA uue~tra mi~ma vida ·vibrlit·(1 PU Hls espí.ritNs. Los sentimientos utw.stros. LlPIHlS dt-~ ulf .. gría <·on­templarnos cómo en el aire I'Í1:1Iau Jc,s ef'oS rl~ sus palabrHs f'nal si fueran eometas de seda ·que be:;.ara t•l viPuto. Somos feli­ces al vet· <>Ómo sus ~t-stos pueblan Al ambiente y s~ a(•unn­can luego bajo los pórti('()S uiveos de nu8stra eu:señcHlZa. La miArna Doetdna impoluta que enseñó a los humildes el GRAN MAR'rJR! Como El llt>nam?. de vuestros hijo~, y se ha ·vol<.~ado PD e llos nn~str·o espíritu como una inmensa copa de oro lleua de ambrosía. ÜBREROS: Ahora sabréis por qu é- h Pmos eutroui?.~d() f\tl uuP~t.r·o templo interior a f'ada uuo c)p Psos mn«·hat•bitn:;; J,u Pnos qn e lleuau de alegria bAsta el último rinc·ón dH ntw:-.tra PSP n e la. A ruamos su al("'g' Ítitro de ­seo es que ella ·se p1·olougue ba~ta más allá rl l día en q tH~ nos tlejeo y cojan su ajorca para s~guir tras las hu e l l a~ dd los que ya se fueron. ____ • Y para el instantg en el que al decirnos "etdiós '' nos dfljen solas, enuenderemos para ellos nuestras lampar as in ­ternas. Y será entonces cuand0 lBs dal'tlmos nuestro mauá • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -285- qnP-R SPmejanza rlAI bíhJi,~o-tiPnA la virtud de gnstar a cadu paladar. De~paés s~ irán. El eielo quiera que se mar­chE: In ~in camiuar a tit:-utas y ~in que tt>ngan heridas. Y no..;otr·as de pie-!':obre un peld~-tño rle la vidn­] Ps diremos la súplica qua siempr·e h11n oído. Dios h1\· rá que por t-~lla se liberten de Jo~ audrajos qne d~seará prt>n · der· 1~:~. humauirlad PU la madura tri~t ... za dt:> sus año~, <·nan · do vaya cayendo la tarde-sobre eilos --como una sombra láuguida. Confiamo~, pues, qne 81 r8cuerdo de nuestra ens~ñanza y las mieles de nue~t . ra do(•t.ri'la viviráu etJ ello~ hasta qn~ penf>trPn por· los umbrales del Sileudu en las augustas crip tas HEDEN'rORAS. EMMA INÉS l\1EDINA 11-7-37. Vocabulario del dialecto guahibo del Vichada Del año 1899 al 1901, como miembro de la Comi s ión de Límites con Colombia, hube de viajar por el sur de la R epública y tratar con individuos o pequeños grupos de las tribus indíge nas del lVI eta y del Alto Orinoco, y aún deo pennan eeer por· pocos días en cada uno de los cas ~ ríus rlel Atabapo y del Guainía hasta Jos s itios de Caño Cololorado y Sabana. En tales orortunidades. y ~ n los esc asos momentos que era posible desviar de las continuas labores d ,"! la Comi3ión, logré acumular unos tantos voca blo s d e los pi a roa , guahibos dei M e ta y d e l Vi chada y d e l dia!ecto corrí deJ Guainía con la esperanza de poder d e dicar alguna parte d e mi vid t al e studio de e"t as lenguas. En los muchos añc) S tran s rnrrid ,ls desde entonces no he hallado la ocasión propi cia ; y, pensando que estos vocabularios pueden ser de algún provecho a quiene s por a fición o ne cesidad. y con mejor preparación que yo, pudieren dedicar algún tiempo a estos estud!os, he con venido en publ icar el df'l dialecto guahibo del Vichada, accedi e ndo a benévola in sioua­c i6n de mi dilecto amigo doctor Caracciolo Parra, Vice-Rec t or de la UnivPrsidad Central de Venezuela. El viaiero, el explorador y aún quien intenta residir en esas r egione., necesita comenzar por hacerse d e un vo cabulario ; pues, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2R6- en ausencia de un intérpreLe, lo que es frecuente, con unas pala- , bras indígenas que aprenda y otras r;ocas palabras españolas que algunos indios suelen conocer, puede el recién llegado mane~ . jarse entre ellos e instalarse, mientras ahonda en el conocimiento de la lengua para poder penetrar en la tribu. En cuanto al guahibo del MPta, existe una gramática d('l di~ lecto, que fué escrita por los RPligiosos Manuel Fernández y ~\1arcos Bartolomé e impresa en Bogotá en 1895, hbro hoy raro, del cual me regaló un ejemplar mi excelente amigo el Dr. An­tonio Gutiérrez Rubio, Abogado d~ la Comisión Colombiana, ejcm­r- Iar é'3te que puse a disposición del Rvdo. Padre Rodolfo Fierro, Superior de los s;alesianos de Caracas, cuando leí en la prensa que ks misioneros de esta Crmgregación estaban emp~ñados en el estudio del idioma para desarrollar ia obra de conquista y de beneficencia moral y material que. con maravillosa diligencia y éxitos resaltantes, vienen realizando dt·sde hace más de dos años en las cercanías de Atures. En este v,"lcabulario he refundido dos; uno me fué dictado por un europeo de cierta cultura, que ocupó puesto importante en el gobierno del Territorio, y cuya familia, toda indígena o mea­tiza, poseía tanto el español como el guahibo; el segundo ve­ca bulario de unas 200 palabras, que formé c0n la intención de comprobar y aumentar el primero, aunque valido de un interpre­te de más modesta alcurnia intelectual, me fué dictado a presen­cia de varios indios a quienes él lograba ha~er hablar. En uno y otro caso las pa.lahras y fra~es eran dictadas a voluntad y elec­ción del intérprete. sin que é~te fuera preguntado, para evitar el riesgo de que, por c0mpromiso, se me pudit>ra dar una traducción errónea o arbitraria. Por et~to, y por las comprobaciones que encon­tré, creo que, quizás con alguna rara excepción, las voces aquí apuntadas son fidedignas. No es extrcño encontrar algunas diferencias en varias traduc­cionee, ya porque en el dialecto no faltan sinónimos, como porque estas diferencias se encuentran al pasar de una a otra ranche­ría en la misma tribu, ~omo lo advierte el R. P. Bonifacio M•. de OlPa, respecto al guaraúno, en su magnífica gramática de este dialecto, que hace pocos años fué dada a luz pública. Pronunciación.-Insiste mucho el laborioso escritor Gral. B. Tabera Acosta, y lo asienta definitivamente, que la ¡sílaba guá no existe en los idiomas indígenas, ni aún en nuestros más conocidos criollismos; y así, suprime la g en guahibo, Guainia, Guaviare, etc., y en guay»ba, guam·o, guaDálana, guásimo, jaguar, cunagua­ro, etr., palabras éstas que figuran ya en los diccionarios castella­nos como americanismos. De mí puedo decir que a la mayor parte de los indios les he oído pronunciar guá; y en los que decía uá, me parecía advertir una pronunciación negligente. Además, es de notarse que durante siglos y desde Méjico hasta Patagcnia ningu­no de los españoles oyó u á sino guá, y así, escribieron desde Gua­najuato, Guatemala, Nicaragua, Guaj:ra, Guaira, Gua.renas, Gua­tire, Guaviare, Guayaquil, hasta Paraguay, Guaraní, Guaianeco, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ~87- rte. Y esta pronunciacton s" ha perpetuado en nuestra intr>rjec­ción iguá!, aún hoy es bastante usada, y para la cual Don Ricar­do Palma, Académico Correspondiente de la Española, reclama un puesto en los léxicos castellanos (''Pa.peletas Lexicográficas''-1903). Según el Dr. Indalecio Camacho Barreta, quien conoció tri­bus peruanas, decia que, entre aquellos indios guá significaba hombre, el ser humano. La h que ponemos aquí en algunas palabras indíge:1as re­presenta una aspiración débil, más o menos perceptible segú11 el indio que habla y según quien oye: algunos rltcionales dicen guajibo, porque a~í lo oyen. En muchas palabras del dialecto el srmido de las vocales, sobre todo en la última sílaba, es tan sordo que a vec ~ s no es posible distinguir entre la a, la o y la e, y a,]n entre la llena e y las débi­les i, u. No se podria pues criticar en firme a los que, por ejem·· plo. oyeiJ Gua viari en lugar de Guaviare. Cuando tal vaguedad ocurre. se han puesto en el vocabulario dos palabras para indi­car la letra dudosa, o se ha hecho la advertencia del caso. Homófonos.-Estns, como los sinónimos, infunden algún re­celo r~specto a la veracidad de las versiones respectivas. Considero verificadas las siguientes, que de pronto se notan en la lista: (33, 96) Hijo, nacer= pesúnto yo (que significa nácido de). ( 40, 647. 419) El dios, vengo, es de díGt = matacábi. (77, 79) Sexo mase.= pe guáte, pe-bo-uáto; pelos del em-peine= pe beguát.e. (102. 26.5) Exonernr, dulce (adjet.) = cáica. (649, 220) 1=cáine; agua dulce=ennábo cáine. (173, 543) Galápago, caño= pejeHáto. (340, 329, 337) Hacha =sipare, sipári; caldern =sipáre, sipáre guáiqui; rallo=sipáre bocapáje. (349, 429) Liencillo =caribe; ofreciendo yucuta = méra r.a­ríbe. (6. 635, 147) Malo, ramera, no sil ve= abejé. (93 . 84, 85) Sólo me quedó alguna duda de que la palabra hueso pueda decirse lo mismo que pierna y pa:1torrilla (pe-síto). En r.uanto a los verbos, sabido es que la conjugación indígena es en extremo rudiment.aria, En particular el infinitivo y el impe­rativo parecen tener siempre una misma forma; et:} cambio, dos personas inmediatas en un mismo modo y tiempo, presentan a veces diferencias extrañas, como en quiero= ji chípa (406), ¿quie­res?= ¿apáisi'? (404). PGtra conjeturar alguna:; reglas de conjug:lJión, se necesitaría~ no un vocabulario come éste, hecho al azar, sino un estudio dilatado y profundo de la lengua. Sólo las escuelas de párbu­los indígena., que fomentan los misioneros pueden dat' intérp['etes capaces y fidedignos que permitan formular uua gramática. Sinónimos.-De dos o más que se emplean en un mismo lu· gar, se han subrayado los de uso más corriente. Si ninguno está subrayado es porque se emplean indiferentemente o correspond en a diferentes rancherías. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ~88- La r.omprobación intentada sobre los números dígitos dió los resultados más discrepantes, como se ve en las siguientes colum­nas. Los nombres de la primera son los que merecen crédito por la cHJidad del intérprete: los de las rolumnas siguientes son tres tentativas de comprobación con bogas y patrones indios de dife· rentes lugares. 1 r.aitP 2 nnjuá nnmbé 3 ntué varí 4 caí cobé 5 m¡¡t;1jrl.ra m~tütj1\ne 6 isoeabe i pit:l\'0 pité 8 inúr.:¡ y ca.be:3ita 9 patat1.101íi 10 sónni cninP anij"be IH:IIt'ptbi caé cuiH~ un penéi a na ts( cAe nu acuéyubi nnmbé cuái. numoó piní jitllóna t•11jn;í ••uml.Jc i~ó c:obé rRine lllljU:Í l•Hmbé ncué ynl.>í c:\e cobé (tlos pares) CÍIP cobe n1atnjára (uno mlis de 1h,s pares) i1's de los números hasta 40, y quizás más, porque tienen hasta cierto sistema de nurnerarión verbal. Explicación de pah1bras.- En la columna encabezada ''Espa­ñol" en el vocabulario figuran alguna~ palabras no españolas. algu­nas de ias cuales o no se hallan en el diccionario o están mal defi­nidas e o él; a \'Cces, a falta del vocablo españ(,I, se ha reemplaza­do éste por alguna voz muy g~neralizada en laE~ tribus, pero toma­da de otro dialecto; y alín hay algunas palabras guahibas que no tienen traducción en otra lengua; todo lo cual hace necesaria esta "explicación", en la cual he creido bien agregar algunas expre­siones que 11Ó figuran en el vocabuhnio por no ser guahibas, pero que son de uso Cúrriente en todo el Territorio. Estas van marca­das con un asterisco. (176) Baba.-Saurio murho más pequeño que el caimán, pero más agresivo, de color verde sucio y la sierra del dorso muy poco pronunciada. Habita en manadas los caños y lagunas. (276) Barbasco.-Existe en la región un arbusto de hojas lanceoladas y color verde oscuro que los criollos llaman b~rbt:..sco rle monte para distinguido del barbasco muy semejante que se conoce en el norte de la República. No conozco el efecto de éste, pero aquél es ant-~stésico: un pedacito de la hoja como de dos centímetros cundrados, puesto en la punta de la leugua, anes­tesia la mitad de ésta por unos 10 a lñ minutos. Ambos se usan para pescar, porque adormece los peces, poniendo en el reman~o al­gunas hnjas maceradas. (648) Caraná.-No debe confundirse con carána, que es una ¡~ alma; caraná es un bPjuco con que se abraza el tronco del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 289- árbol de C!\ucho a poca altura de SU pié y que sirve de alma b. la canal de bnrro con que se rodea el árbol, y en la cual se renne y corre la ~avia que fluye de las incisiones hechas en la parte super 1or de la corteza. Esta canal, algo inclinada, lleva en su pun· to bajo una botader~, que vierte el liquido en la vasija que se destine al eft>cto. * Cacure.-Es una trampa semejante a las nasas de nues· tr0s pescadores; un recinto de forma cúbica o ciUndrica y pa­rf'des reticuladas, formado con delgadas tiras de corteza de la. caña amarga, en una de cuyas caras se abre la boca de un embudo truncado con la parte estrecha hficia el interior y teminada en pun­tas flexibles y agudas, que el pez abre fácilmente para entrar, pero que le impiden salir. (302) Catumare.-Saco o costal tejido con hojuelas de palma. (360) Corotos.-Conj unto de toda clase de objetos portátiles de uso personal o doméstico; en su origen, cos-rotos o cosas­rotas, · en PI uso actual, Jos objetos pueden estar rotos a sanos. (203) Co"tuda o cotúa.-Ave acuática negra que viaja en hileras, ya sobre el agua, ya sumergida. Su largo cuello presenta una ondulación que simula un coto o papera, de donde le viene el nombre. "Es muy conocida en el Lago de Valencia. (230) Cucurito.-Palma cuy() fruto es un racimo de coquitos del tamaño de un huevo de paloma. Hervido el frnto en agua dulce y luego en agua salada, el mesocarpio carnoso que cubre la nuez se panifica y suple con frecuencia la falta del mañoco. (179). Cult:bra de agua.-Es una especif' congénere del boa constrictor. Este 'es la serpiente gigantesca del Alto Orinoco; pero la culebra de agua, menos corpulenta, se encuentra entre el Gua­viare y el Meta y en los Estados que, eomo Apure, Maturín, etc., tienen caños y lagunas a orillas de las cuales vive. Es e! boa ana. canda de los nat.uralistas (eunectus scyt.ale). Como todos los cons· trictores, caza por lazadas suresivas, pero, al recibir una pequeña hincada, abandona la presa. Según relato de uno de mis peones, éste fué atacado por uno de esos ofidios; recibió la primera la· zada, pero a la segunda, logró agarrarla en el aire e hincarle los dientes·; 1&. serpit•nte lo soltó, huyendo a escape. Hace algunos años se exhibió en Caracas una anaconda de unos 16 pie~ de largo, tan domesticada que, rodeando el cuello de su domadora, le acariciaba con su lengua las manos .y el ros· tro. * Chica.- Es una planta y el polvo rojo que de ella ~e ex· trae, el cual se comprime en pastillas (en forma de pequeñas are­pa::; de unos 7 cms. de diámetro por 2 de espesor) y que los indios mezclan con un aglutinante resinoso, como peramán u otro, para decorar sus cacharros y tatuarse el cuerpo. Esto último, según pretextan, para df'fenderse un poco de la plaga de mosquitos (gegén del Orinoco). La chica no es el onotu (Tavera Acosta) ni es árbol (Codazzi), sino una planta sarmentosa y trepadora de hojas trilobadas, de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -290- que guardo un ligero diseño. Las bajuelas son lanc-eoladas y corrro de 10 cms. de largo. Esta planta se distingue por la curiosidad de­que, con frecuencia, una de las tres hojuelas aborta, convirtiéndo­se en un zarcillo que, aunque filiforme y endeble, sube a buscar otro peciolo de la misma planta en el ctJal se entorcha. Si este filamento cuelga, aunque toque otro peciolo, no enreda en él. Al tostarse las hojas de esta planta, se E'nrojec>en. Pulveriza­das primero, y compactado el polvo en un molde, se tiene la pas­tilla de chica. (291) Chícura .-Utensilio agrícola bien conocido entre nos­otros. Es una pala de hierro plana y alargada, que se encaba en un mango de madera rec>to, para atacar o excavar el suelo. (199) Gabán.-Garzón de mediano porte, con hombros y ca­beza de color castaño oscuro. (173) Galápagn.-Animal muy diferente del que describe e-l Diccionario de CallC'ja, que dice ser crustáceo. Nuestro galápago. más conforme al que define Salvá, es un pequeño queloniú más te· rrestre que acuático. * Guaricha.-El diccionario dice: "Guaricha, f.-Amér. Mu­jer''. La verdadera definición es, como dice el Dr. GonzalCl Picón Febres E'n "Libro Raro'', india joven y soltera. El verbo guarichar en Alto Orinoco y Río Negro significa ena­morar las indias; en loo hatos de Apure y Erstados vecinos signi~ fica perseguir a muerte a los indios salvajes, porque roban ga­nado. (172) Jcotea.-Pequeña tortuga de agua dulce, de lomo liso y menos pronunciado que el del galápago. (228) Mañoco.-Gragea de yuca cocida o tostada, de grano~ pequeños y duros; remojándolo en agua, que E'S como lo comen, toma el nombre de yucuta. Es el pan de los indios. (629) Mañoso.-Así llaman los criollos, en las regiones indí­genas, a los ladrones rateros. (313) Marima.-Palabra que los criollos han tomado de los indios del Atabapo y Río Negro, y que los guahibos traducen ma-pató o ma-patá. Significa una especie de manta o cobija que los indios fabrican sacando en láminas hasta de 1 m . por Om,30 o más de anchura, la corteza de un árbol de grueso tronco, y macerándola a golpes y removiéndola hasta hacerla felpuda. El árbol se llama también m~rima. (515) Proero.-Es el marinero que va en la proa de la em­barcación observando los riesgos que puedan presentar el fon­do del río o los rápidos de la corriente, y alertando al patrón por medio de las llamadas en la. lista "voces del proero ''. El pa­trón en todas estas tribus se llama vacomaiba. (9 y 10) Pintarlo (tinte) o Cara· pintada (gente naeomtina)­Con estos términos, de intención entre despectiva y azarosa, de­signan los guahibos a los indios de tribus extrañas, porque éstos, visitantes o pasajeros, suelen presentarse con la cara tatuada, lo que no es costumbre en los guahibos; éstos, de ordinario, los reciben con cierta desconfianza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -291- (3) Racionai.-Es rorriente, entre criollos que se encuentran en las tierras -de indígenas. distinguir con el nombre de racio­né. les a todos los que no son indios. (263) Sarrapia.- El Diccionario de Calleja dice: ''Sarapia, f. Bot.'' y describe como tal uu "Arbol leguminoso con tronco liso y blanquecino de más df' un metro de diámetro y unos veinte metros dE' altura: es procedente de la América Meridional; suma­dera se emplea en carpintería, y la semilla, para aromatizar el rapé y presPrvar la ropa de la pnlilla". . En primer lugar el nombre sarrapia pertenece a la Agricul­tnra y nn a la Botánica; en ésta se la denomina dipterix o do. rata. No es lf'guminnso. purs su fruto es una drupa. En realidad existen ejemplares tan coq.ulentos Cümo arriba se dice; pero en los que he visto, ya en plantaciones o aisladamente, los troncos no tenian más de O m,20 de diámetro y uno.~ 6 u 8 metros de altura, ve taban en plena fructificación. A lo menos en este estado de desarroll0, el árbol es muy pintoresco: su tronco es cilíndrico, rPcto. terso y de un amarillento limpio y uniforme; sus ho.ias. de un verde brillante por arriba y castañas por debajo; su follaje, nu­trido y de forma regular. que tiende a una semi-esfera o a un conry truncado, su fruto tiene un mesocarpio comestible, y el perfume de su semilla recibe múltiples aplicaciones. Este árbol, por el color de sus hojas y la forma y tamaño y aún por el sabor de su fruto, es muy semejante al que, en los E~tados del Centro, llamamos mt:recl/re ( chysobalanus couPpia- rosáceas). (303) Sebucán.-Colador cilíndrico de 15 a 20 cms. de diá­metro y corno de 1 m.50 de longitud, tejido con tiras de corte· za de la. caña a marga. adPlgazadas para darles flexibilidad, y ce­rrado eu su extremidad inferior en la que se cuelga un gran peso después que el cilindro se ha llenado con la masa de yuca. Al ~s­tirarse el colador, su grosor se contrae: la masa se comprime y el vare fluye en la superficie )' se recoge en cualquier vasija para uti­lizarlo como bebida. * Tabarí.-Es otra palabra de Río Negro sin tradncción guahiba, pero el producto que designa h utiliza esta tribu. Es una imitación del papel para cigarrillos, que rellenan con picadura de Brasil. El tabarí se extrae de un árbol del mismo nombre, de grueso tronco, cortando en láminas la subcorteza, que se remojan, se prensan luego bajo un peso plano, se secan y por fin se les imprime con la mano una serie de deformaciones onduladas y aún se las golpea suavemente por los cantos, con lo cual la plan .. cha se exfolía, dando hojas delgadas como un fino papel de co­lor rojizo. Estas hojas se arrollan, formando cilindros de 2,5 a 3 cms. de diámetro y unos 8 cms. de longitud, que es como se libran al consumo. (565) Seje.-Palma parecida al coco, pero de tallo más es­belto y angostas boj uelas. El fruto da un aceite medicinal cuya v~rtud curativa encomiaba el eminente médica Dr. Camacho Ba­rreta, asegurándome haberse curado con él una seria afección del pecho. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -292- Saea.pdo cop cierta., precauci(m la vena de una hnjuela1 se tiene una aguja s~guid~ , de un filamento la1go hasta de upa vara; es de­cír: una ' aguja enhebrada, con la que puede hacerse una pequeña costura,.. Es e.s,to- lo que se llama en el vocabulario ''aguja de eeje~' (275). (171) Terecay.-Pequeqa tortugit de agua. du!ce. de lomo liso y menos abql~ado qu~ el del galápago. (167) 'tití.- El má~ pequeño de los monos después del m ·"lno­monja. El del Orinoco es de color gris plomizo y larga cola no aprehen,siva, y de una movilidad incPeante. Este carácter lo hace muy diferente del arctopitheca que dice el Diccionario men­cionado; nuestro titi es . el geopitheca chrysothirx sciura. El del Rio Magdalena es mucho más pequeño, de cnlor castaño oscuro, cola mediano. . y menos. movimiento. * Yaraque.-Es la yucuta fermentada, bebida con la que los indios del Alto Orioo~o y del Rio Negro, hombres y rnqjere!,, se embriagan en sus fiestas mayores, durante tres dias con sus ~oches, dana~ndo y practicando sus ritos brutales y crueles en los mtervalos entre una y otra embriaguez. Combatir estas ~ostumbres hasta exterminarlas, es sólo un de_talle en la gr~nd.iosa obra de conquista y civilisación que reali­za~'\ los misionéros, lográndolo hasta donde su acción ha podido al­canzar. y por lo menos mientras esos abnegados y heroic.:>s obre­ros del bien han residido en los lugares. * Yoco.-Sapotacea de fruto semejante, pero más grande. que una pera, y de exterior amarillento; el mesocarpio es una pulpa tal como la del caimito, pero de sabor no astringente. sino de agradable dulzura. Constituye un alimento imporLante en el Guainía, en los meses de mayo a julio, en que por lo regular merman los recursos a.Iimenticios cultivados o importados, y desapa­reQen completamentP la$ aves y los peces. Colectar este fruto en las selvas y proveer de él las poblaciones, es el objeto principal de las fiestas menores. Dicho fruto, con su nombre de origen, llega a veces a la región guahiba. (273) Yopo.-Que varios racionales llaman vpio sin que ten­ga con este soporífero relación alguna. El yopo es un rapé que se obtiene de un árbol de hojas lanceoladas como de 13 rms., de color verde pálido; las semillas las tuestan y pulveri ?.an sin más prepa­ración. Los indios portan este rapé en tubos de carrizo. Para usar­lo, vierten la cant.idad que quieren consumir en una concha de marisco o de totuma en forma de platillo y la recogen sorviéndo­la por medio de un pequeño tubo hecho con tibias de alcarabán, el cual se bifurca para introducirlo en ambas ventanas nasales. El nombre de la planta y del polvo no es ñopo ni niopo, como se ve en algunos escritos: los indios pronuncian dyopo. Los racionales dicen yopo, y algunos, opio. quizás por encontrar 01ás fácilmente la palabra, Tal vez por esto se atribuye a este rapé la propiedad de producir alucinaciones. En el uso ordinario de yopo, que he visto, no he podido ad- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - :!93- vertir esas alucinaciones. El Padre Ignacio Burk1 unn de los religio­sos Salesianos que, bajo la dir.ecci6n de Monseñor Enrique Deferra­ri, iniciaron hace dos años las labores de la ''Misión Alto Orinoco", alrededor de Puerto Ayacucho, tuvo ocasión de observar el efecto. de un uso prolongado del yopo; tampoco vio indicios de las mencio­nadas alucinaciones, pero si una embriaguez semejante a la que produce el alcohol. (229) Yucuta.- Es el mañoco remojado en &gua para ablan­darlo, que es co::no lo comen lo1 indios. l.-LA HUMANIDAD.-LA PARENTELA 1 2 3 4 5 9 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 ESPAÑOL Gente ............................... . :M u e ha gen te .................... . Racional (no indio) ........... . Blanco (de raza blanca) .... . Blancos (no inclios) .......... .. Negro (de raza negra) ...... . Indio (indígena) ................ . Indio! (vocativo) .............. . Pintado (tatuado) ........... . Cara-pintada .................. ) InJio extraño a la tribu ... f Hombre ............................ .. Hombre barbado .............. . Mujer ................................ . Mujer bonita .................. .. Mujer fea ......................... } Marimacho ............... .. Mi mujer ........................ . Tu mujer .......................... . Mi marido ........................ . 20 Muchacho .................... . .... . 21 Muchacha .............. ........... . 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 35 35 t~iño ................................. . Virgen .. ............................. . Abuelo ............................... . Padre ................... . .... . ....... . Madre .............. ................. . Suegro ............................. . Suegra ............................... . IIerma1Jo . ......................... .. Hermano mayor ............ .. Hermana .......................... .. ~ijPO~~.~.: ~: ~:: :~ :~ ~~: :: ::::·: :::::::::: Hija ..... .............................. . Tío ................................... .. GUAHIBO íd penujíllo ívi goéue gaágua guf\guái quéquere gente tamajú! tío e génte nacootína pébi c.a puchino petríba (o petiréiba) petríba neabúa pébi jabúa tajágua nijána ptjébi p~mapué tabá 11 pe-~ni pejená qui 11 pe-jenobáyo pe-ujó-biníg~e 11 penecuéto chiquiri buój;-yo ajú ajá jéna táma tajáyo áne agú yo tajuyápio poe éca pajepéna conéra !l pesúnto yo tajéo hóy tíoll~guá yo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 294- ESPAÑOL GUAHIBO 36 Sobrino.............................. te~ú yo 37 Cuñado.............................. tHmojóne 38 Cuñada.............................. acúya 39 Pariente............................. tajibitóno ,:1-0 El dios, ídolo, lares ............ Matacábi Los indígenas de esta tribu son lh-1mados por algunos ra­cionales «indios pilones)), porque guahibo, en el dialecto sig­nifica pilón. 2.-PARTES DEL CUERPO ESPAÑOL 45 Cuerpo .............................. . 4~ Cabeza ............................. .. 4-3 Cabellus ........................... .. 44 Pelo, pelumbre ................. . 45 Cara ................................. .. 46 Frentt .................. .. . ........ .. 47 Ceja! ................................. . 48 Ojos ................................... . 49 Pestañas ........................... . 50 Nariz .. .............................. .. 51 Bigote .......... . .................... . 52 Boca ................................. .. 53 Di en tes •........ ., .................... . 54 Lengua .............................. . 55 Labio ................................ . 56 Barba ................................ . 57 Orejas . .............................. .. 58 Cuello, pescuezo ............... .. 59 Hombro ........................... .. 60 Brazo ................................ . 61 Codo ................................ .. 62 Manos ........... .................. .. 63 Dedos de la mano ............. .. 64 Uñas ................................ .. G5 Pecho ................................ . 66 Espalda ............................. . 67 Cora?.ón ........................... .. 68 Corazón de mujer .............. . 69 Senos (de mujer) .............. . 70 Costillé:l ............................ . 71 Hígado ... .......... ................. . 72 Bazo ... .................. ........ . .... . 73 Abdómen ... . .................. .. .. . 74 Intestinos .......................... . GUAHIBO pe-perabú pe-m a tiáne 11 bocóto pe-bajú 11 epatána pe-mataná pitabára pitapasíta 11 piita batéita pita péna 11 pita penána 11 piíta pít& juto p'ta pena pe-pumutáto piopína (pénata pe-cubuo 11 guajacuéi bóta pe-jobéne 11 pe-uáuo pe-baríto piáto pe-bujena 11 péna 11 pe-bepína pe-mujiráte 11 pe-mojuiórta pe-úsito pe-juma seríta pe-máje 11 pe-majíta pe-máje-solíto guajacó-be 11 pe cabé pe-cabesíto 11 e-cobesíta-ji pe-copí-bóco pe-mi-ipá 11 pe-n1íca gu3já júma 11 pe-jamána-ja­pi a m á ta biséte pomíto pi tirígua pe-míta pe-yéne pe-apéto pe-jeapáto pe-cotóte 11 pe cototó tiripapíre nato) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -295- ESPAÑOL Gl'AHIBO 75 Mondongo.................. ..... pe-cos6to 76 Posaderas.......................... pe-ta bu ita 77 Sexo masculino ................. pe-guátel!pe .bo-uátollpe-buái 78 Sexo femenino................... . pe-tú 79 Pelos de! empeine........ ...... pe-heguáte 80 Ano...................... ............. netú 81 Escroto .................. ............ perána 11 peranápe 82 Muslo ........ ... .. ... . .. .... ....... .. guajá pe-tú a 83 Rodilla......... ....... ............. pimatabóca 84 Pierna.. . ............................ pe-cito 85 Pierna (rodilla abajo)....... guajá cíto 86 PantorrilJa. ....................... pe-sito 87 Pié..................................... petajú 11 guajá tajú 88 Dedos del pié...................... ¡:;e-tajú-síbure (o síburu) 89 Planta del pie.................... pe-tajú apató 90 Vellos(detodoelcuerpo) ... pe-befána 91 Sangre................................ pe-jána 92 Piel, cuerpo ....................... pe-perabú (o peratú) 93 Hue3o............... ..... ............ pe-sito 94 Carne................................. máca-bíto o báca-bíto 95 Gordura, manteca.............. pe-nasíta 3.-FLUJOS, ACTOS O ACCIDENTES PROPIOS DEL CUERPO HUMANO O DEL ANIMAL 96 Nacer ................................. . 97 Morir de muerte natural o matar un a,Jimal-f,e murió-lo maté ............. . 98 Saliva ............................... . 99 Mucosidad ....................... . 100 Catarro .......................... . 101 Estornudar ...................... . 102 Exonerar el vientre ........... . 103 Exonerar la vejija ............. . 104 Exonerar gases intestinales 105 Hambre ............................ . 106 Tengo hambre .................. . 107 Ter:.go sed ....................... .. 108 Tengo sueño ..................... . 109 Tengo gana ....... .............. . 110 Estoy cansado ................ . 111 Enfermo ............................ . 112 Malo (adjetivo) o mal de salud ............................ . pesúnto yo tipa pe-jonéta pe-panóni pujú a tí ca1ca (v. homófonos) 11 i-ja­múre- je (el sonido de la i es casi un pujido). narán ycsibé tasiabá 11 natasí eb6 (la u, sonido muy sordo) banípa taj&ne arípe rnéra isíne ita mái isi páne iticáne panáu nacuéra evita domái abejé Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -- 296- ESPAÑOL 113 Yo enfermo ....... ~····· ........... . 114 Come (imperativo) .......... \ 115 ·Comer .............................. } 116 Busca qué comer .............. . 117 Comer naranjas ............. . 118 Vamos & comer. ................ . 119 Venga a comer ................. . 120 Vaya a comer .................. . 121 No como eso ................... . 122 ¿Quiere beber? ................... . 123 Beba, beber ...................... . 124 Se lo bebió ........................ . 125 \1order .............................. . 126 Doler, me duele ................. . 127 Dolor de cabeza ................•. 128 Calentura ......................... . 129 Gordo ................................ . 130 Gordura ............................ . 131 Flaco ................................. . 132 Macho ............................... . 133 Leche de vaca ................... . 134 (Leche vegetal) ................ . 135 Embarazada ..................... . 136 Parida ............................... . 137 Criando ........•..................... 138 Poner huevos .................... . 13~ Regla (flujo mensual) ........ . 140 Purgación ......................... . 14.1 Chupar ............................. . 142 Soplar ............................... . 143 Cantar ............................. .. 144· Cantemos .......................... . 14;) Si!var .......................... .. 146 No sil v~ .. .................... .. GUAHIBO necojéni cáin 11 jáe mnjé cáisa fuéq u e narán.ja cáine najuíme nHjánche jam nabaneré apachíp-pa ¿apaisíme? apáime abajána masíne atáne, atanéje &máta atanéna damáije nasíta pe-nasíta jiápa pébito váca muipéca ptnáni pinijicóto nE>coquitorúca ásia nacoquitorúca chíquiri nacuartiyo tabuí yarípa musuári pebaríto mat-ta óibo nasiána sis.íme acópi copic•opíjA abt-jé (v. homófonos indíge-na~) 147 Callese........................... móya 148 Riéndose......................... in á va 149 Reír·.............................. jía...:jía jei (sonidos muy sor-dos) 150 Llorar........................... núa 151 'rraLaja r (rozar al maehete) naco1o níba 152 Dormir . .. . . .. .. .. . . ..... . .. . . .. . m ají tarúca (Continuara). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~97- Alejandro Macaulay El 26 de enero de 1813, a las onoo de la 111añana, fueron pasados por las a1·mns, en la plaza mayor de la ciudad de Pasto·: o:Dn. Joa­(¡ uín de Caicedo, el anglo americano ALEJANDRO MACAULAY y sidt-nte de Quito, Dn. Toribio Montes, !'Ot' el jefe de da plaza de Past••, Dn. Tomás de Santa Cruz, sobre la suerte que cupo ~ una infortunada parte de los prisioneros hechos en el combate de Catambuoo el 13 de agosto de 1812. Agregaba el informe que para que el acto de la ejecución revistiese la mayor solemnid!ld y fuese más digno dtl hoiTor y escarmiento, se habla heeho formar a las tro­¡; us en la plaza y se había mandado sacar a los prisioneros para que ~1südie~en al espectáculo, lo mismo que a todas las gentes del contor­no, ha•. ta ios indios de los pueblos circunvecinos. La guerra se h2cía t-nh)nf!e~, eu lo que hoy se designa con el nombre de Departamento les tomados a Maetwlay al caer en wAnos de loE~ pa&tusos después del comhate de Catambuco, se in­tiP- re quE> antes de venir a AmP.dca este burlador de la muerte ~nduv<' Pntían amena~mdo · por la energía de los pueblos. Ya anduvirra arlelant.ada la especie hun,ana, si el hombre necesitase para comprender bien les intere­ses de la patria, tPner ejercicio::; espiritnales por ocho años en los cala­bozos de Espielberg, La Bastilla y los Santos Lugare~t Ay del rnun­do si el zar de Rusia} el emperador de Au~tria 0 ~osas, pudie­sen enseñar moral a los hombres! El libro d(' Silvia Pellico es la muerte del alma, la moral de los calabozos, el veneno lento dt• lu. degradación del espíritu. Su libro y él han pasado por fortuna, y el mundo seguido adelante, a dpspecho de los estropPad(ls, pn.raií­' ticos y valetudinarios que las luchas politiras han dejado". Este grito rebelde estámpalo a í;ropósíto de los recuerdns que lo asedian, puesto que también é[, como Pellico. fue pri ··ionero político y sufrió, a causa de la politica, destierros y persecu iones. Pero tal parece que la fe en su propio dest.ino mantuvo su e ·píritu siempre enhiesto, semejante a un peñón de los Andes. Su personalidad de múltiples facetas es la sintesis psicológlca, no soh:tmente de la época histórica en ]a cual nació, vivió y mu­rió, sino, más exactamente, 1~ conjugaqión de dos temperament,os ant.agónicos; aventurero, disipado y fanfarrón el uno, el de su pa­dre José ·Clemente Sarmiento; reconcentrado, Iab,orioso y econó­mico el otro, el de su madre doña Paula Albarracín. Ambos des- (1) Para el onlen cronol(gico de lo!i l1echos y parn nlgunns cita~ hemos ~t-gui · lo t-l libro ''Recuerdos de ProYinc.:ia ': de que es alltor éllllhrno Sarmiento, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -301- eendientes de fam!llas distinguidas, venidas a menos por ~ventos económicos ruinosos. Dijéras<:·, pues, que el nuevo retoño hunde sus raíces, por lado ma­terno, en las tradiciones. vida y costumbrctt de la época colonial; al ¡::aso que, por parte del padre, yergue su figura, destacándola sobre una nueva era-la de l~ república-a tra,~és de mil peripP­cias de sangre, de miseri!l., df' torturas y de exaltación política, que es la revolución. Y, siguiendo el planto ilimite de un horizonte imaginario, descúbrelo así la fr~nta.,ía en el monumento de Rodín erigido en la plaza de Palermo de la gran ciudad del Plata. Sarmiento vino al mundo en el año de 1811 en la villa. de San Juan y no tuvo, al parf'cer, hermanvs varont>s, pero sí dos herma~ nas. Su nacimiento cnincide casi con el del nuevo régimen, proclama­do en BuE?nos Aires el 2.~ de mayo de 1810; no E?l repuhlinano pro­piamente dicho, que emperó más tarde, como en el resto de Amé­rica.. sino con el desconocimient-o de la mouarquia española y la proclamación de independencia. Jo&"é Clemente Sat·miento se alistó resueltamente del lado de los pstriotas argentinos y con ellos .siguió el zig-zag de la guerra libertadora, en tanto que la esposa · debía atender con su propio esfuerzo la crianza y edu<:acióo de los hijos. Tenia el padre de Sarmiento, como todos los viC'jos hidalgos castellanos, y en la actualidad los que alardean de tah·s, el prejui~ cio consabido para con las artes y oficios manuales de lol" obreros, prejuicio engendrador de la empleomanía oficinf'sca y mediati:.tiador de k,s caracteres; en conseauencia anhelaba para su hijo una carre~ ra distinta. brillante si se quiere, según da a ent1·nder la siguiente expresión quP se le oyó un día.: "!Oh, no! mi hijo no tomará ja­más en sus manos una azada!,. PP.ro cuán dist.ante se hallarí::t aquel padre celoso de pensar que ~::u hijo, abstracción hecha de todos lm: oficios no bies, que proporcionan vida holgada y esplendo· rosa, llegase a ocupar la prrsidcncia de la república argentina. Por de contado nQ fueron los buenos df'seos del padre, ya que la teoria de las buenas intenciones ha sido jus~amente desacredi~ tada por artifici'Jsa y pueril. 1,) que condujo ni hijo más allá de la azada, más allá del mostrador, más allá de la mina, más allá del cuartel, más allá de la plum a, m á~ allá de la cátPdra: si Sar­miento pasó por todo esto y llegó finalmente al pináculo del pode­rio, a ser el primer ciudadano de su patria: cuyos destinos orientó por st>is años, ,débelo al ejeruplo recibido de su madre. Aqnf'lla mujer ''fuerte'", para citar lo más expresivo que tiene la Biblia en favor de las de su sexo, sería comparable a Conielia, si romo la patricia romana hubiera tenido con~iencia de sn misión; pero sien­ ·du una mujer de clase humilde, nada instruida, annque sí muy Iaboribsa y honesta, el parangón se sostiene mejnr eon las espart.a­ ·Das, las cuales, aceptando toda lucha comn un deber, recomenda­ban a sus hijos volver del combate, muertos sobre el escudo, o por~ tándolo · victoriosamente ·en alto. Que esto es a~í dá!o a entender c;aramente Sarmiento cuando, en sus escritos, ha de referirse a sus ·padres. A su parlre !o cita so· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , - 302 lamente de paso, a propósito de alguna aventura de guerrilla o a causa de algún negocio fallido. En cambio cuando evoca a la m.adre los mejores téro1inos del diccionario le paresen poco dicien­tes para ensalzar su energía, su labor; su paciencia, su religiosidad, sus virtudes todas. Oigámos.Ie. Sarmiento dice rsto hallándose desterrado en Chi­le mientras la famosa tiranía de Rosas: " A los setenta y seis años de edad, mi madre ha atravesado la Cordillera de los Andes para despedirse de su hijo, antes de descender a la tumba! Esto s61Q bastaría a dar una idea da la energía moral de su carácter. Cada familia es un poema, ha dicho Lamartíne, y el d~ la mía es triste, lnminoso y . útil~ como aquellos lejanos farqles de papel de las aldeas, que con su apagada luz enseñan. sin embargo, el camino a los que va­gan por los campos. Mi madre en su avanzada edad conserva apenas los rastros de su beldad ~evera . y modesta. Su ~statura elevada, sus formas acentuad.as y huesosas,. apareciendo muy mar­cados rn. su fisonomía los juanetes, señal de decisión y de energía, he aquí todo lo que su exterior merece citarse, si no es su frente lle­na de desigualdades protuberantes, como es raro en su sexo. "Sabía leer y escribir en su juventud, habiendo perdido por el desuso esta últ.i ma facultad cuando era aneiana Su intel!gencia es poco cultivada, o más bien destituida de todo ornato. si bien tan clara, que en una clase de gramática que yo hacía a mis her­manas, ella de sólo eseuchar, mirntras por la noche escarm~naba su vellón de lana, resolvía todas las dificultades que a sus hija~ de­jaban paradas, dando las definiciones de nombres y verbos, los tiempos, y más tarde les accidentes de la oración , con una sagacidad y exactitud raras. ''Aparte de rsto, su alma, su conciencia, estaban educadas con una elevación que la má:::, alta ciencia no podría por si sola produ­cir jamás ". Y de su padre lo más saliente que relata es el hecho de haber acompañado a San Martín en la batalla de Chacabuco, como "ofi­cial de milicias en el servicio mecánico del ejército", fuera de un socorro muy oportuno encaminado a remediar la miseria de las trc,pas de Belgrano en 1812, para lo cual tuvo que abrir una colecta de fondos entre los vecinos de San Juan, invocando en su apoyo la suerte de la madre patria, rosa que crigin6 la costumbre, muy humana desde luego, de que en lo sucesivo lo llamaran con el apodo de "madre patria". La carrera educativa de Sarmiento siguió una trayectoria dis~ continua y fue truncada a la postre. Si se descuenta la instrucción primaria que si recibió completa, lo demás que pudo aprender ba­llólo por azar, desparramado aquí y allá, sin rumbo fijo y merced únicamente a su inclinación por la lectura. Relata él mismo que mientras frecuentaba. la escuela ocupó, el primero, un sitio señala­disimo que Jos directores habían ideado como premio al niño más distinguido. Consi~tía en una tribuna o solio, al cual se subía por gradas, y una vez allí, el agraciado ocupaba ún asiento, con el tí­tulo de " primer ciudadano''. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - 303 Sería esto un vaticinio? Ya saben los lectores que cuando Bolívar fue llevado a la fuente bautismal hubo en la ceremonia un religioso que actuó de profeta, al serie impuesto al niño el nom­bre que llevó, hallándole no sé que analogías con la misión que en el ''pueblo elegido" cumplieron los hermanos Macabeos. En el caso de Sarmiento no existe : crónica ni tradición de que los maes­tros se atrevieran a tánto, im:inuando quf> se pror.onían ungir a Do­minguito para que ocupara 50 años más tarde el solio presidencial. Y fué mejor. Porque las leyendas de los vatinicios se echan a vue­lo después de los hechos cumplidos, en la tendencia que siempre ha tenido la humanidad a deificar sus héroes. Dos oportunidades tuvo para hacer estudios superiores, y en ambas, como se cuenta de Tántalo. el agua del sab ... r no pudo re­frigerar sus labios sed7entos. Fue la primera una beca nacional pa­ra ingresar en el Colegio de Ciencias l\1ora1es d13 Buenos Aires, durante la presidencia de Rivadavia, perdida en sorteo con otros compañeros. Eu la segunda. Sarmiento llegó a las puertas del Seminario de Lotero en Córdoba, mas no pudo entrar, a conse~uen­cia de una revolución que estalló simultáneamente. El estado de guerra, de anarquía, de inestabilidad, que per­duró en las nacientes repúblicas hispanoamericanas después de proclamada la independC'nr.ia de la metrópoli y que en la Argen­tina tuvo su prolongación azarosa y sangrienta por la lucha entre unitarios y ft:dera/es, no dab!l trempo para ltevar una vida tran­quila y menos si esa vida quería consagrarse al estudio y la inves-­tigación. En su ir y venir, según las contingencias de la guerra entre cR:ndillos, Sarmiento aprendió Latín con un clérigo amigo de la familia; estudió Francéo casi por su propia cuenta, siguien­do el curso de la gramátiea ayudado ¡;le u1=1 diccionario; tomó lecciones de Inglés hasta ponerse en capasirlad de hacer traduccio­nes más o menos buenas; estuliió Matemática y Agrimensura con un ingeniero al cual ayudaba a levantar planos; se Pjercitó en .e:l Dibujo, para el cual tuvo dotes singulares y hasta modalidade., de artista; y amplió sus conocimientes con la lectura de libros diver-sos, siendo Cicerón y Franklin sus personajes favoritos. . En 1826 entró como dependiente en una tienda, ob!igad0 por la necesidad. "Estuve triste muchos días-dice a este re pecto­y cotl'lo Franklin, a quien sus padres dedicaban a jabonero él que debía robar al cielo los rayos y a los tiranos el cetro, toméle des­de luego ojeriza al camino que sólo conduce a la fortuna" Más tarde se le encuentra de minero en Copiapó, donde, ha­biendo confundido el socabón de la mina con la Cueva de Monte­sinos, contaba a sus camaradas historias tales que de no estar de­sequilibrada su mente darían motivo para catalogarlo entre los mi­tómanos de su familia d ~ los cuales habla él mismo en una de sus obras. Quién sabe! En el prólogo de "Argirópolis ", libro es­erito por Sarmiento, encontramos este dato suministrado por Erl. nesto Quesada: . " Sarmiento, examinado con el cartabón del tipo ·medio de la­personalidad humana, resulta un verdadero anormal, lleno .de de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -304- fidencia:s y de extravagancias, de pasionE>S y de contradicicones, da una egnlatría estupenda, de una preparación desordenada, tan incompleta y relativa como era absoluta y completa sn creencia de que nada se le esr.apaba y de que todo lo sabía. Nada faltó 'a su singularísima individuaiidad, ni siquiera la pruebtt. terrible de la fatídica enajertarión mer1tal, que se despeñó sobre él más furiosa que rayo. cuaud0 era minero de Copiapó, y de la cual la cieneia y su robusta complP.xión de arríen) saujuaoino lo salvaron, con tal éxito que-como el grán filósofo positivista Compte-salió del durí­s imo trance con una inteligencia cuyas facetas deslumbrantes re­sultaron soberbiamente talladas por el polvo diamantino de la eter­ua hPrmana gt'mela del genio y úr .ica capaz de limarlo; de ahí que su mentalidad se matizara con diversidad de finos y hermosos colores. tornándose más clarovidente. más vibrante alín que lo que (1t.ror·a fuera; y esa imperceptible cicatriz rerebral-que es patrimo­nio exclusivo de los mortales geniales que han tenido el raro pri­vilegio de cnn :lcer los dominios fantásticos de la locura-sólo se reve1aba en él como fascin:-1dora conviceión de tener siempre de su parte la razón, y, pJr ende, el triunfo fiioal." Cabe aquí preguntar con Ana tole France: ''Quién es el que puede envanece-rse de no haber sido loe.) ert nada?" Al principiar el año dr 1840 y a los 28 de edad, Sarmiento con­.. ideraba c0ncluída la instrucción a que en aquellos tiempos podía aspirar un hombre d~ sus capacidades e inclinaciones. Y era que, por dos años consecutivos de permanencia en su villa natal, había tenido la oportunidad de }t--er y comentar ampliamente, en la com· pañía de amigos ilustrarlos y de maduros conocimientos, las más re­cientes obras de publicistas francesPs sobre filosofía, política, eco­nomía, historia y sociol0gía. Al finali1.ar el mismo año nue~tro persona.j(> tuvo que huir y refugiarse en Chile para librarse de la tiranía de Rosas. Instaht­do en Santiago se dedicó al prriodismo, primero como calabora­dor de · · El l\lercurio '' y luégo como dirPctor de ·· El Progreso'', viendu en ello la mejor manera de responder a los ataques y per-eeusiont! S del tirnno de Buenos Aires! así como también el modus vivendi más rn armonía con sus aficiones personales. Ru actitud, tanto para "ensm·ar al gobierno de Ro¡;;as como para referirse a irregularidades en la vida social y política chilena, le suscitaron no poc0s enemigos, cuyas invectivas y desaires le amargaron ~~ ­vida. Esta ¡.;ituación se prolongó por varios años, duraní€ Jos cua­les se limaron y pulieron un poco las ásperas aristas del emigra­do argentino. De aquí hizo un viaje por Europa. y en su honor hay que decir que lo~ró algunos triunfos en el viejo mundo, ora iendo recibido por corporaciones científicas, ora requerido para co· laborar en diarios y reyi~tas de fama mundial, ora siendo introdu­si .do er. las relaciours cle . personajes importnntes de la épo~a, sa­bips, literatos políticos,. etc, ' 1 Abatida la dictadura de Rosas y durante la adm\nistra­cióri de General Mitre. : volvemos a dar con Sarmiento, quien, por .este tiem¡Jo. ocupa el :cargo de Ministro Plenipotenciario de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -305- Argentina en los Estados U nidos. Y de allt se viene a ocupar la presidencia de la república en el periodo de 1868 a 187 4. En este punto cedemos la palabra al hiitoriador José R. Mi­llán, quien Pn su compendio de Historia de la Argentina dice lo si· guiente: "La administración de este talentoso ciudadano fue de mucho provecho para el país. tanto por sus fecundas y útiles ini­ciativas, corno por la labor desplegada en obras de gran beneficio nacio11al. Lns primeras escuelus ncrmales fueron creadas por su indicación: contribuyó por todos los medios al aumento de las es­cuelas primarias y, como medio de cultura e instrucción general, fomentó la difusión de las bibliotecas populares. Adquirió algunas unidades de construcci6u moderna para la e:::;cuadra argentina y al mismo tiempo fundó la Escuela Naval y Colegio 1\1ilitar. ' : En Córdoba creó la Academia de Ciencias y el Observatorio astronómiro e inauguró la primera exposición industrial, como así mismo el Ferrocarril Central Argentino, que une dicha ciudad con el Rosario. Durante su administración se fundaron diez colegios nacionales. "Todo lo que constituye nue~tro progreso actual-resume el his­toriador citado-debe algo o mucho a Sarmiento." Para a~cgurar el éxito del movimiento instruccionista iniciado, el presidentente Avellaneda, sucesor de Sarmiento, y que babia si­do su ministro en el ramo de la educación, conservó con buen aiier­to al expresidente como miembro muy distinguido del consejo na­cional de instrucción pública. Casi nada sabemos de la actuación posterior de este varón eximio, escultor de su propia personalidad. Su amor por la ins­trucción y el afán por veria difundida que siempre demostró, se deriva, para nosotros, de dos circunstancias especialísimas suyas: es la primera el conocimiento cabal que tenia de las necesidades del pueblo. puesto que bahía vivido en su seno en todas partes, desde la t!l berna, la cárcet el cuartel, y sabía por tanto el estadú de atra­so e ignorancia en que estaba sumido; se hallaba convencido ade­más, como estadis;ta y buen IJatriota, de que con este material hu­mano era imposible darle fundamento sólido a la nacionalidad y atraer para ella la consideración ajena; la segunda, pudiera decirse que es un traslado de su propia psicología al alma de la multitud: así como él había experimentado el deseo de saber, suponía que otros espíritus lo sentirían también; pero como él había hallado tan­tos trupiezos y no pocas amarguras para llegar a los conocimien­tos, deseaba que sus compatriotas no corrieran la misma suerte, pa­ra lo cu&l era preciso suministrarles libros y maestros, escuelas y colegios por doquier. De sistemas pedagógicos trata seguramante su libro "Educa­ción Pupular ", del cual el mismo autor hace el siguiente comen· tario: "Este libro es aquél que más estimo. Cada página es el fru­to de mi diligencia, recorriendo ciudades, hablando con hombres proft-sionales, reuniendo datos, consultando libros, estudios y folle­tos, mirando y escuehando. Es el fruto sazonado de aquella semi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -306- Jla que en mi niñez asomó en la <'scuela de San Fran c isco del Mon­te, en la campaña semibárbara de San Luis. Desde allá venía ca­minando en la enseñanza, de . ~scuela en escuela, hasta llegar a la Normal de Versalles y a. los · seminarios de Prusia, que son el piná­culo de la humilde profesióu de maestro. La ci( nt!ia y la ' ca·rrera de la enseñanza primaria me ]a he inventado yo, y en despPcho de ]a indiferencia general he traído a la América del Sur el progt a m~ éntero de la educación Popular.'' Pero Sarmiento, más que un profesor experimentado quy po­see la técnica de )R enseñanza, fue un predicador, un propulsor. un creador de In instrucción pública de su país. Ningún estudib lo acredita como perito en el arte difícil de la educación; y es asi co­mo Manuel Galvez en su novP)a " La maestra Noqnal '' .. \ ha podi­do decir por boca de uno de los personajes ·que los . ,estudios peda· gó~icos no son, en resu~1i~as · cuentas, todq · ~rsecre._to para el 1ofici() de maestro, puesto que ahí está Sarmiento~ ': ~·aestro de los ·maes· tros ", sin haber estudiado la Pedagogía. · · · • 1 • Qué importan formalidades de más o de ménos! Prescindie~do de las palabras quedan los hechos, y . estos, por su categogía, si­túan al ilustre at·gentino entre l~s más desta:ados benefactores de su pueblo. ' En el ajetreo político Sarmiento forma parte de la corriente liberal. Pero él era, como decimos en Coiombía. un '' libe .. al-de orden''. Es decir un liberal que acepta el principio de autotli:. dad como elemento regulador de las actividades sociales y poiíticas, qt1e se acoge a los principios morales de la tradición y acude a los templos para presenciar las ceremonias del nes p&líii_. cas, a causa de la veleidad de los hombres, deeía: " Las agitaciones de los pueblos libres ~~e van ,a veces a la anar­quía ·o(a. las· guerras civiles, y fatigado~ de tanto malestar, culpan: a la libertaq del ~~1; y un día en hora m~nguada, se - dice: supri­mamos la libertad qH~ ,de ello , tiene la culpa. Creamos así a un Ro­sas, cansados· de 1~ h~rtad que ' había co~tado veinte ~ños apenas de decepciones y e~p_erimentos .. Cuidado,,' que abandon~is el ca mi-: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ~·; • l' nu trillado, la huella áspera pero practicada~· fuera de la cual n·q, hay sino pedrt.Jscds y despeñaderos. ' · ,,- '1 Mejorad el camino: armao~ de cascos de bierro para garan­tizaros; pero no ; abandonéi~ jamás el viejo y transitado sendero. Hi la libertad es· incómoda es porque 'no hay libertad y seguridad: hay libertad para 1os tiranuelos, que son los· q'ue hacen violenoia a· la libertad· ajena ¡;or la coacción o el fraude, do3 modc,s de violar' la libertad:" (Cita de Julio R. Barcos en su'libro "Política para Intelectuales ") Fue easado,_.Sarmiento y tuvo. hijos? 4~·Dtlue no h~mo8 halla­do un dato prectso que nos permtta resporldor categóricamente a tal pregunta, estamos por la afirmativa, ateniéndonos para ello a lo que dice Rufino Blanco Fombona en' nota'}mesta al pie de una de las páginas de su libro "GrandE>..s escritores de América". Y suspendemos aqui. por , ~atural deficiencia dQ ,e~~~y:istas, el intento de T~lievar al h.ornP.~.: · de hts tres dimimsiones (escritor, eduC'ador y poUtico') .dt- < 9\,1,~. habla Julio R. Barcos, . jov~n intelec1. tual argentino, reservándonos el derecho de continuar el estudio de tan compleja personalidad, modelo de hombres, honra de la na­ción argentina y abanderado de la cultura en la América hispana, a quien, ya casi octogenario, abandonó la vida elll de 8eptiembre de 1888, hallándose en Asunción. ! "\ EPÍMACO ÜABARICO . Licenciado en Ciencias de la Educación. ~~ .:::::::====::::.::==~=- =,=.~==G.c===i=:::Í=-~~·= ~) ==· =r=~(..e. =i =~:;::n==t~·~==·~lf=·" -==·. ·=========j· 1 • El Prqbl~rna . . Triguero· -· ~ ~- · ,_ CA treA.s DAÑ0SAS ' ~ t ' 1-Falta de calor en la época de la madurez. · El trigo de reconocida buena calidad cultivado en las zonas templadas, como Estados Unidos, Argentina, Eu,ro­pa, etc., recibe en la época de la mildurez el c8lórico ne­cesario en un tiempo quE>, con relación al que exige en las alturas de nueet.ras cordilleras, es muchísimo menor. Esto es debido a que tal época en esas zonas coincide con el verano, en el cual los días son más largos que las noches y, consiguientemente, las· plantas reciben el calor que ne· cesitan en menor r.úmero de días, los que, por otra parte, 1' o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -308- presentan ·una temperatura relativamente elevada y uni­forme: todo lo contrario de lo que sucede en nuestras sie­rras, por la ép·oca aludida; pue~, como lo vemos aun m1 esta ciudad, en un mismo,.. día, y a veí~es en el lapso de una hora, se suceden cambios sumamente bruseos de tempe­ratura, cosa por demás dañosa al hnen funcionamiento y elaboración de los principios nutritivos de las plantas; agre · gándose a esto., el intensísimo frío que producen los vien­tos en el tiempo preciso-julio y agosto-en que el trigo requiere la mayor: cantidad de calot· y u1:1iformidad de temperatura. 2-Terrenos pobres o faltos de cal. Mucho se ha dicho, al hab.lar del terreno apropiado para el cultivo del trigo, que la presencia en ellos de la cal es indi~pensable para su bu~n desarrollo, dando grano~ llenos, brillantes . y de un bello color; y que, en cambio, los pobres en cal dan trigos de mediana calidad. · . Eféctivamente, es de imperiosa · necesid::td )a .existencia de la cal en los terrenos, sea que se · dediquen al ·· c~ll'lv_q, sea que se destinen a praderas, para la utilizaci'ón de fo-rrajes. · . El suelo ecuatoriano destinado a) cultivo triguero, se-­gún lo afirman L. A. Martínez y Ramón Ojeda, carece casi en absoluto del elemento (~álcáreo. Lo mismo se puede cje­cir del suelo del Departamento de Nariño. · Martínez en su obra La Agrieu.ltuTa ec..uato'riana, pá>: gina 42, dice: 1'La mayor parte de uuestrcs suelos cu~ti­vacos, ya sP-a en el Interior, ya sea en la Costa, son ·po­bres, por no aecir absolutamente privados del indispensa-ble elemento calcáreo. . ''Los suelos esensialmEnte arcillosos· como ~on rnu·b·hos de las provincias andinas, los terrenos negros algo tu·r~bo­sos, los recientemente desmontados-muy ricos en subs­tancias orgánicas-son los más . ávidos de cal. Los terre nos de nuestros · pár:1mos reúnen todas estas condiciones y no hay duda que con la cal se aumentarta notablemen­te su fertilidad. . "Todos los cereales y leguminosas necesitau de cal. Notable es el efecto que este elemento produce sobre el trigo, la cebadá, maíz y demás cereales, en cuanto a la cantidad y aun más en cuanto a la calidad. En las pra· deras naturales o potreros, los efectos de la encaladura son notables, aumentando el tamaño y la calidad de las hierbas''. Por su parte, Ojeda, afirma: "La pobreza originaria de sacar cal en la mayoría de nuestras rocas andinas,agra\'ada: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -309- "aJ Por el predominio de la fragmentación g,ruesa de las rocas sobre su fragmentación fina y del estado primi· tivo e inerte de sus minerales sobre el descompuesto con solución de sus elementos derivados, cal, arcilla, etc.; "b) Por la extrema violencia de las pendientes y de las lluvias, acompañada del exceso de permeabilidad de nuestra arena rocallosa o de impermeabilidad de nuestra cangahua, que a la pequeña cantidad de cal que se va sol­tando, la infiltra en las capas profundas de la tierra o la arrastra a las partes inferiores del continente o al mar; y "e) Finalmente por el consumo constante de cal, hecho por la vegetación, explican: · "La falta de tierras calcáreas entre nuestras !'ocas se­dimentarias, por sí mismas tan reducidas; "Y la escasez casi absoluta de cal en las regiones in­terandina y andin.a, con los efectos consiguientes en1:la ca­lidad física de las tierras y en la vegeta~ión espontánea, así como en las semillas que producen y en la exigüidad d& sus cos~chas". (1) · . Por considerar de interés al objeto que me he propues­to, diré algo acerca del importantísimo papel que la cal desem.peña en el suelo cultivable: l-:-:-En los caracteres físicos. Los caracteres físicos de las Uerra~. (permeabilidad, higrqscopicida~ 1 capilaridad, te .. nac,i~ad, etc.) son la base de l:a .. ~ funciones qufmic&s y bio,­l6gica~ : del suelo. La oal da cohesión a las tierras sueltas (arenosas) y soltura a las tierras · compactas (fuertes, .arci­. llosa.s, c~nga~uas) permitiendo ep éstas la debida hid.rata­pión, y en amba,s una buena aeración. II-En la acidez de los suelos: acción quín~iea y bio lógica. ·Un buen suelo cultivable debe tener reacción alca­lina o siquiera neutra, casi nunca áeiqa (nor malmeute, ·PO­cas plantás vegetan en tierras ácidas),· Se ha comprobado que en la superficie del suelo exi~­ten millares de bacterias: unas nitrificadoras y de_sn .itrifi­cantes otras, predominando éstas o aquéllas 1 s.e~ún las condiciones del terreno. La nitrificación consiste en la trans­form& ción de las substancias orgánicas nitrogenad.as · en nitrógeno nítrico, por acción de Jas bacterias nitrificantes. La desnitrificación es el fenómeno por el cual los nitratos (nitrógeno nítrico) que el suelo contiene, se reducen, pa· sando a nitritos, nitrógeno libre o a amoníaco, por acción de las bacterias desnitrificantes. La nitrificación tiene lugar cuando el suelo reúne las ·' ---- (1) Revista de la Sociedad Nacional ue Agricultura. Quito. Números 73-74, 1928, pág. 35. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ • f ' 310- siguientes con'dicioilf8.: humedad igual a 10-15 por lOÓ; de· bida alcalidad para que neutralice la acidez (ácido nítrico) que la acción bacteriana produce, pues en medio ácido la nitrificaoión r;o se realiza; ~~mperatura superior a 12° C., siendo la optima 37° U.; uueua aeración y porpsidad del suelo, ete. La desnitrificación se realiza a bajas temperaturas, en terrenos compados y secos (humedad menor del 10 por 100). no impidiéndola la acide1. de los mismos. Por lo que antecedt1, siendo nuestr·os suelos esencial­mente ácidos, lejos de verifica1 se en ellos la pitrificación o lo que es lo mismo, su mejoramiento por el aumento de los pl'incipios 1fertilizantes, están, por el contrario, condenado&, en virtud ·de la desnitrificación, a ser cada vez más estéri­les y pobres. Por consiguiente, de esto se.deduce fácilmente la ne· cesidad del apor·tt~ calcáreo, , ~~ubstancia alcalina, cuya pro­piedad se la comunica al terreno.:_,. · Ahora bien, en aus~n~ia de substanci'as orgánicas en descomposición; · en terrenos completamente estédles, como los arenosos, Sff.puede fert.ilizarlps api·ovechabdo la acción t~e las bacte·rias quB p9r s~rnbiosis,1 es1o es! ~~~~ ~1 con­curso dA algurras 1eeu.mjnosas, fijan el nitrógeno atmosfé­rieo, acumulán~o .lo' ~.h '!ps tejidos de las pl. ant~s, 1 P,articular-, mente en larf ·ralees. Cuando las plantas h~n llegado a la floración corHienen'la mayor can .• ,¡,~ad de' "t)rirú;lpios nitro­genados, siAndo entonces el momento ph>picio p~ra pro­• ·eder a enterrarlos en . ~1 s.u~tO,.; Cldnstittiye~do lo qu~ se llama abonos ¡ verdei. Aun e~ ~,te '~aso, la p 'rese~cia. de la <'al es necesaria:~ fij~1 <·Íerto~ pl'lu<•ipios nutritivos que de otro modo se' esehpa~~an, · y t!Ontribuye a la rápida,, d .e8~o tomposkión de la~ . plan,ta.s 11 .• 1' •• · ' "' • · III- A.cció?Z solJre la bon(lad de las · semillas - y plantas. Es e8ta acción1·u na eonsecueqcia ltS>gi(•a, pues mejor ando las eondiciones físicas· y químwas del terreno~ ~ a la Vt>Z que aportando rlirecta o inpir-~ct~mente substancias nutritiva~: la cosecha será al par que más abundante, dtfmejorcalidad. L.a planta e~·ece vigorosa; . resiste a las· ~nferruedades y .8e adapta mPjor s las condicíones del suelo! Desaparecen las m alas hierbas, y se alt:ojan o mueren Jos insectos perju-diciAles. · . l ...... . 3- Mala calidad de las v~ri~dades cultivadas. Es c os a por dPm'ás sabida Ja influ encia que 1 la b¿ nd.l1d de la SPmilla ti ene e n la · e alid~d de la cose1·ha . E n nuestras re gion t~s no r xistP la s e fec r \óu de las serni1l~ s : t o do lo con trario, h ay selecc ióu 'ut>gativa, esto es, que se d t- ja lo p e or '1 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -311- -- p:ua la Riembr·a, y ~~ •lestioa lo mejor pa•·a A\ merca .r(}. Es-to su_cede no f?olarrJ~nte cou respecto al trigo, sino con ~ casi todo~ los cultivns. El cultivo de una v~u·iedad pllt'a rle trigo no se couoc~ ~n ahsoluto. Lo q11e S<~ siembr·a son mezelas de trigos de difenmtAs variedaS ahunctantísima, cousiderándosela Nnuo mala hierba. E!l el ~ ~ aso de la utilización de los a bonos v-erdes, la a~lic>adón de la cal, en la proporción de 1.0 a 12 quiut.ales por hectaréa, sería utilísima por las razones ya apn11tadas. ( 1) Alva·ro Bm·bosa, El cultivo de la. veza -como forraje y como alJono verde. (2) ObJ'a citada. BHAULIO CÉSAR M ONTENEGRO ---:><:>-<:><0>---- El problema de la tepra en Nariño JE(Q)§IE:Milluto restante. A~ dar estas propor ciones nos apal·tamos de couceptos tau autorizarlo~ (•orno el de don JoEé Rafael Zarama, quien afirma en su Geogra ­fía dt~ Nariño que cerca de la mitad de .la población de este Departamento es blanca pura des.-~énd1eute directa de los Conquistadores españoles. Creemos en -cambio que t!S ya tiempo de hablar de raza indoamericana.-, romprendieudo bajo tal denominación al t,ipo buLOano que pueLia uo svla ­men te a N a riño sino a toda la A roél'ica Latina. Los tre~ caracteres racjalPs que hemos definido .a: o terior­mente Ee encuentran indistintamente mezclados en todo el Departamento, predominando cada uno de ellos de aeuerJo con la siguiente distribucion geográfi(•a: a) La población de color se la encuentra espAcialmAnte en el litoral pacífico y en las cuencas de los rlos Patía y Te­lem bí. N o hay en la actualidad caso alguno de lepra reco­nocido t:m la costa de Nariño ni en las boyas de los r!os Patía y Telembí, y los medicos que han ejercido su profesión en aquellas tierras, afir·man unánimemente que la enferme­dad no se encuentra en la costa del Departamento. Por otra pat te, sabemos de vatios leprosos que ya enfermos se han trasladado temporalrneute a dichas regiones, y a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -317- pesar tle nuestt·as observaciones, ignoramos de casos autóe­tonos de lepra An la costa d~ N a l'iño. De los leprosos que hemos encontrado •.\n otros lugares del D~partamento, nin· guno presenta caracteres raciales negros pt·edominantes. De ninguna manera quiere dedr esto que la raza negr·a tenga inmunidad para la lepra, pu6s en el conti­nente aft·icano la eufe,·medad aLuuda entre . los negro~. Y en ot.ros lugares de Colombia la lepra es ~ft: ec.ueute en iu-divid nos de colot·. $ l b) El tipo indígena predomina en 1a altiplanicie de Nariño, doude la mayor parte de los iudios se eqcnentran agrupados en resguardos, y rtedieados al cultiv'o de sus parcialidades con produrtos rle clima frío. Son bastante escasas las relaciones que mantienen los indios de lcts parcialidades con los elementos mestizos de la sierra; y bien sea por este aislamieLJto relativo, por las condiciones elimatel'ieas de las r ~giont>s q UH ba bi tau, o por otra ca usa, f'S lo cierto que la lepra ba heeho entr·t3 lvs pobladores in· dígenas de Nariño muy esciisas ví..timas. Etota observa· c ión se confirma al consultar los escasos datos sobre lepra que se encuentran en los al'chivos coloniales de la ciudad de Pasto, t3n los cuales se hace alusióu a aigunos leprosos de apellidos claramente peuiosularPs. EntPodf'mos qut~ f'D e l Ecuador hizo el ilustre doctor GaliPgo Sr~ nda u u a en m~ probación '\emeiaut ~ ~1 estudiar la lepl'a cjn aquella Re· ~,ública. D esde luPgo, este Lecho n·o creemos que implique · bpi:\ inmunidad natut·al de la raza indígena d~~ Nariño ante .. la lepra; y puede explicarse llf-'jor por ~x aislamiento sod~ü de los indios y ·tas eondieiones dimatérieas de la altiplaD'i(~ie.: e) El tipo mestizo se lo encuentra en todo e( · n~ partamento, pero es el predomiuante en las rt-giones de c lima medio, ·i·egiones bastante habitadas. La mayor pt~rt~ de los leprosos encontrados en Nariño perteue('en al tip(' mestizo, ] especial m en te al m~stizaje Pn que predo'mi u ,a . la sangre blanca. La cuestión por definir es si la mayor frecuencia de la enfermedad en 8! mestir.o obedece a las condieiones metüreológieas y telúrioas del medio habita-· do, o los caracteres raciales y a las condieiooes sociales de sns ba bit antes. Podría argüirse que el mayot· pore~nt~je de IPprosos mPstizo~ se deb8 a que el mestizaje domina etnológieambn· t e en N a riño. Pero por que t:~n tone es los focos lepróge· nos se encuentran en lugares determin&dos, y en otras • e· giones sólo se observan casos aislarlos que no lh•gan a cous· tituir verdaderos focos activos? Y ya hemos dicho que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -318- la población mPstiza se eneuentra en tocio el Departamento, .. formando ~~ 70 P~'r ciento de los habitantes .. La Lepra y el clima La lepra ~s hoy día considerarla como u na enferme· dad tropical, y auneuando tam biéu se la eueuf:lrJtra en países situados fuera de los tr·ópieos, es dentro de estos paralelo.s donde la enfermedad &sume actualmente rnHyores proporí'jones, azotando con deiectación a los grupos huma­nos más empobr·ecicloi-1. La lepra encolltró en Amél'iea 'rro pical un medio pr·opido a su existenda, henefidántlose más de ci~r·tas condiuion~s clirnatét·icas y sociales que de dettjr­ ·minado tipo ra•·ial. Podemos di vidit· en tres clases los climas del Depat·ta­mento de N al'iño: a) Clima fdo de eordiiJera, con temperaturas iuferh··res a 15° éAntígrados, que se encuentra en las regiones situa­das a más dA 2.400 ruett·os de altura sobre ~1 nivel del mar. Son climas húmedos en general, donde el inviet·no y el ve rano a!t~r·uau sucesivamente dos veces ~n el año. Es la región mits densamente poblada del Departamento1 y la que pritneramente fue habitada por los colonizadores españnle:5. Su poblaeión es mestiza e indígena y muy esca­sos eje m piares de l'a~a negra. Hemos tenido ocasión de encont.nu la lepra sutóctona ~n Ju~art's situados a 3 .200 ffifjtros de altut·a sobre el ni­vel del mat·, per·o esta zona no parece constituir par· a Ja snfermedad un sitio de elección. Escasos focos leprógen.o~ se encuentt·an aquí, y aun cnaurlo se ven casos muy infeo tantes de la enfermedad, se observa ba~tante ateuuudo el i'utiice de contagiosidad de la lepra, y !os focos lepróge­nns no tienden a prolongarse mucho en tiempo y en es­pacio. b) Climas medios, bastante húmedos con tsmperatn· ras d41 15° a 24° centígrados, que se encuentran en lo~ lu. gttres situados entre 2.400 y 1.000 metros de altura sobre e¡ nivel del mar. Es la zona habitada especialmente por el tipo me~tizo, y la que da un mayor porcentaje de casos de lepra. Se en­cUtlDtf'an allí los principales focos del Departamento, y pa­rece que la IPpra presenta en estos lugares su mayor índi­<. ·P de coutagios~dad. Enl•ontraudo la lepra su mayor be· uPficio en los lugarPs d~ clima mAdio (•on temperatara de ~~o cPntigrados, parece extenderse de alll a la manera como ..:~;; extiendeu, del centro a la periferia, las ondas en un es· tanque. Quizá no sea esta una exacta comparación, pero Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -319- rla una idea de la acti 'tidarl y exten~ión de los focos lepró­genos que hemos encontrado en dicha zona. s~ observa en estos el¡ mas que leprosos no m ny i u. fectantes, dan lugar a numerosos casos de contagio. Los focos de lepra SOU f~)COS familiares, donde se ve muy elara mente que sólo el contacto íntimo entre sanos y enft-~r·mos, bajo cir·cunstaucias que se nos escapan, da lugar a nuevo.s lazarinos. e) Climas ar·diente~, que norresponden a regiones si· tuadas por debajo de los 1.000 metro~ sohre el ni vPl del mar, y cuya temperatua·a es supedor a 24<.> centígrados. Corresponde est.a zona espeeialmeute a lo que pudiéra­mos llamar ellitoa·al Pacífico del DepartamPnto, y en ella pareee decrPc~r también el índice de contagiosidacl de la lepra. Hast.a los 500 m~tr·os dA nltura sobre el nivel del mar y bajo temperutur·as de 25<.> a 279, se encu~otran algunos casos de lepra, pero la diseminadóo de la enfermedad es babtante es· casa, aun cuando las condil~iones genet·ales en . qne viven sus pobladorAs no se diferencian mucho de las que :soportau los habitantes de los climas medios. Condiciones Sociales e Higiénicas.-Alimentación La lepra, al ~ontrario de lo que ocune con la tuber­culosis, es más bieu uua enfermedad rural, y ata(~a coc pt e­dilección al campesino. ~n Nar'iño se observa gr·an parcelación de la tierra, y puede afirmarse que casi toda familia camlJesiua es dtwña de un minifundio, de cuyo beneficio deriva la suhsisten<~ia. Pero el standard social del campesino uariñense es eu ex· tremo bajo, y la l~pra hace en esta clase de la sociedad el mayoa· número oe vídimas. Raras veces hemos encontrado la lept't\ en los men digos, y es el tipo medio del eampesino el ruás afectado. Repetimos que la situación social del labrador es muy poco sem~jante en las tres regiones climatér·icas dl-31 De partamento, anotando solamente que en la zona del lito ral la mayor parte de la gente de color s~ eucnentra dedi· cada a Ja mineda del oro. En cuanto a las condiciones higiénit~Rs, son f--Xtraordi nariamMnte dr~plvrables eu la elase pobr·e dtj Nariñn, y por lo que re~peetn al aseo personal y a la falta de hahita­cioues suficientes y adecuadas! puede dedr·se que no hay mayor diferencia entre el habitante del litoral, el de la al­tiplanicie y el de las regiones de clima medio. En cuanto a las cundicion~s patológicas de cada lugar, es evidente que los pobladores del altiplano, están someti­dos a luchar contra endemias mucho menos voraces que la6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -320- que gr·avitau sobre el individuo que puebla los valles tPm­plados o la rPgióu d~l litoral y sus aledaño~. Pero a partir de los rlimas euya temperatura pasa de 20 eentigrados, puede afir·marsA que la patol0gía t:'S iguttl. La alimentación de la clase pob!'e c.lel Departamento ~stá de aeuerdo cotJ los productos de la tierra en cada lugar, pero en todos se consume un exr.eso de bidronarhonados para suplir la care:.;cia de alimentos ml-'jor~s. El maíz, la papa, la yuca y el plátano, forman la hase prinPip~l de la aliínentaeión y en las áreas ruralPs donde la IPpra s~ encuen t:ra eú maynr pr·opon•ióo, soo estos productos casi la única alimPnta1·ión del camp~sino. . U o gran papel eu la transmisión de la lepra de he de co nespouderle a la alim~ntauióo neficiente, y de ahí que a esta ellfermeriad se la haya dt>finido como una afección carencio-cou tagio~a. El guarapo y la (_•hi,•ha, pero fspecialmente el primero, suplen en gr·an parte la defici~neia en calorías de lu alimen­tación en el campesinato de Nariño, y de nuestra estadís­tica podemos dedudr que los prin,•ipale~ focos Jeprógenos se flncuentran pr~cisameute en los lugares donde el consumo de guarapo es mayor. Sinembargo no cre~mos que puerla asignarse un pa· pe] deci~ivo en la tnwsmisión de la lepra a las eoudicioues social As y alimenticias, pues en lo q ne a N a riño rPspeeta. son mucho mita pre1~arias estas eondidones en los b~:~ bitan, tes de la región situada por· de.bajo de los 1.000 metros tie altura sobre el nivel del mar, donde las pobre1.as social y fi siológica conen par~jas. No tomamos én cueuta el papel que el vulgo atribuye a c~ertvs alimAntos en la transmisión de la Pnfermedad, porque estimrtmos que dichas consejas carecen de valor (•ientifico. La carne de puerco a cuyo eou~umo se atribu­ye la pr eseneia de lepra en determinadas re~iones, se con­sume univet·salmeut.e en todo el Departamento, y en In· gares donde la lepra no existe, este at tícnlo entra en bue­nas proporcionHs en la alimentación. Algunas frutas son reputadas como transmisoras de la enfeJ m edad, pero é~ta se la enXteruos que más frecuentemente habitan en las regiones de mayor Lleusidad leprosa en N a riño. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - 322 La ·lepra y otra$ endemias Es este un punto de iroportnn<~ia, yA qne !as div~r~R~ endemias·, cotno el paludismo, la aUf-lt:nia tropieal, ~1 h(wióo IApt o.;a. Refiriéndonos a !a divisióu qu~-1 S dA origen hídrieo, (fiebre tifuidea, psratifoidea, colihaeil<'si~y, y el bocio en los adaltos, así como la nRNHdiosis y lt~s ÍtJfee · ciones gastrointestinales en la poblu«·ióu iuf~:tntil. Al lado de éstas, que ¡;¡on las pritwipales, se eccmHut.ra todo on cor­tPj~ , de a.fecciones reumátieas y de · i u ft-~eeiouPs broneo­pnlmonares, estas últimas de origen tl1bereuloso eu gran, pa.rte. . . b) En ·Jos climas medios. la entidad pHtológicR .más gtlne­ralizada es la au~mia tropieal y e: parasitismo intf-IStÍt!al p.clr otros helmintos y por protozoai'Íob. El pa.luclismo es eudé­mico en los el i m a~ cuya tt\rn peratnra pasa ele 20 cen tígr·e~ dus 1 y sobre todo eu los valle~ de los do~, generi:IIHH"nte muy ba­bi tados. El bocio es un problerna do tr-asm-'ndencia ~n e~tas re gioues, pot• }GS U O m tÚ'OSOS SÍ nd ror'neS de i us.ilfi(•ieueia en _' doaiua plnrigladolar a que · da origP.n l'A her·eueia df\1 co­turlo. Se .ha di<~ho que eu las zonas . boeiógenXada. Debemos aeeptar, siuembargo, que esta iosnfi<~iPn«'ia· de las glán·dula~ endrocrinas, E~l dar por resultados st-~res trna dos y mal defendidos orgánicamentr, fac•ilita ha~taute la transmisión de la enft-~rmedad, y aúu llPga a formar rou ésta un verdadero ~írculo vicioso, ya que se Pnenen tra n deficiencias en docriuas producidas pot la lepra. En los cl .imas medios es m&s agudo que en la altipla nicie el problema de la tubet'reulo~is azotao esta rflgióu con ma­yor iut ... n~idl litoral t't' prác·ti1•a me u te deseouoci.do. ' Campaña antileprosa.-Curabilidad de la l~pra La cflmpAña cootr·a la lepra, que debe acomodarse al gr111io «J14 <•nltura y al standard de vida de los habitantes Pu ••ada país, ti8nt> dos fiualidades principales: a). Preve­ltir la aparieión de uuevos casos; y b). Tratamiento de los NlSfiS ex1s~eutes. Ü••m0 el c-ont.Heto de la población sana con enfermos dA lf-'pr·a es la CHUsa más sPgnra de la eufermadad, la segre· gac·ióu o aislamieuto del leproso se hace indbspensable t·omo medida prevPutiva. E11 la Etiad M~dia, S de clh:na medio. 8°. La segregación del enfermo iufet'tante PS iudispen sab:e como medida preventiva de nuevos casos de lepra. Y corno cousecueneia del punto 5?, esta prevevción dt:>be to· marse especialmente en favor de los uiños. I ~NAClO .F~I~UEIRA Bibliog~afía: «Lepra en Colombia» por el Doctor J. B. Montoya y Fló1·ez «Leprosy Review:., N~t. 4.- Vol. VIII.-- Octubre de 1937. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3:25 - NOTAS Actividades Educacionistas en el Departamento El T de octubre último visitaron la ciudad de Túqne­rres el Directot· de Educación, doctor Clodomi•·o Díaz del Castillo, y el Rector de la Normal de Ütlcidente, con el fin de resolver, de acuerdo con las autoridades de aquella ciu­dad, 1& dificultad que se presentaba para la provisión de mobiliario adecuado con destino a las Estuelas Tipos que funcionarán allí en bt·eve en fos cómvdos edificios levanta­dos por el gobierno nacional. .,..•.,.. El Concejo de Barbacoas destinó Ja suma de cinco mil novecientos sesenta y tres pesos ($ 5.963,00) con el exclu· sivo fin de construír las escuelas de lá ciudad, que como se recordará fueron dertruídas por el inc€ndio de 1932. El Gobierne nacional, en desarrollo de decreto expedi­do hace algún tiempo, apoya con igual cantidad la cons­trucción de dichos locales escolares. Empieza a llegar a los dépósitos de la Dirección de Edu­cación parte de las veinticinco toneladas de material de en­señanza despachada por el Ministerio y que actualmente se encuentran en las bodegas del Ferrocarril del Pacifico en la ciudad de Popayán. Grata noticia ésta para maestros. y alumnos de las escuelas de Nariño, pues tenlamos noti­cia ce que en !viales y algunos otros lugares del departa­mento la escasez rle artículos de primera necesidad, como la tiza, estaban poniendo en aprietos a los direqtores ~e loR institutos primarios. En los últimos días de octubre visitó las regiones de Ipiales, Pupiales, Guachu<~al y municipios vecino~ el Ins­pector Nacion:.l de Edueación, doctor Ce¡;áreo Rocha. O .ts­tilla, en diligencias relacionadas con el impor·tante ramo a su cargo, y especialmente con el funcionamiente de los res­taurantes y granjas escolares. Quedarun constituídas las juntas correspondientes, y nos complace mucho anunciar que ya han empezado sus trabajos agr·lcolas los escolares de Ipiales en la magnífiea granja de que disponen. En otra oportunidad daremos una completa información so bre esta gránja, que constituirá en breve una de las más Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -326- bellas re a lizacionPs educa ti vas del sur de la República. También el Colegio ·Su~re de Ipi~lles, encomendado a la experta dirección del Dr. Jorge Buen día, ha e m pe­z a do labores de campo en un hermoso lote situado en los pintorescos alrededores de la ciudad fror.teriza. •*• El 1° de noviembre fueron inaugurados los restauran­tes escolares de El Tambo. Asistiel'on al acto el Goberna­cior del Departamento, Dr. Max Llorente, el Director de Educación, el InRpector· Nacional del ramo y otnts perso­nalidades oficiales. La población «·elehró con tal motivo una espléndida fiesta. en la cual el Dr·. Rocha Castilla, Ius­pector Nacional de Educación, explico en breve discurso el pensamiento ciel gobierno sebre asisrencia social en ma­teria de granjas y restaurantP-s escolares. * * * Insertamos en esta entrega las comunicaciones cruza-das entre el señor Director Nal•ional de BAllas Artes y el señor Gobernador de este Departamento en relaeión con la creación de la Escuela de Bellas Artes en Nariño. De su contenido se deduce que dentro de corto tiempo qui· zás en el mes de enero prózimo, abrirá tareas ~~ nuevo instituto ar·t.ísti('O. Regist .. amos con singular complasencia esta halagüeña posibilidad y felicitamos muy sinceramente al Gobierno seccional por la acogida que ha prestado a tal iniciativa. Copia de la carta para el Sr. Director de Educació:t.-Asun­to creación Escuela de 1\1 úsica en Pasto.-Al Sr. Director de la Escuela Normal. Señor Director de E!lncnción.-Pasto Bogotá Septiembre 8 de 1937. Señor· Dir·ector: Quiero entretener su atención sobrA un a~unto que hubiera quericto tratar personalmente con Ud. pero que desgraciadamente no lo pude hacer durante su permanen­citt en ésta. Se trata de la posible creación de una Escuela de M1í· sica, y aún mejor, de Bellas Artes, en Pasto, por medio de la cual iniciaríamos en ese importantísimo sector del país, nuestra campaña de bellas artes. Con motivo de mi reciente viHje a ]a f'osta atlántica, logré en Barranquilla, Oartagena y Santa Mart
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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