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Imagen de apoyo de  El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 259

El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 259

Por: | Fecha: 19/04/1906

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,{, 1 {Colombia).-ABRIL 19 DE 1906.-N.0 25~ 11 ~u#~~ i!.gft lt11Db~ f~ . ~Y fuiadia~ ~it~ndo, ln41Uh:íal y ft~UoioJD Dircotor , B l. \8 ······-···· ·····-··········································h••••·-········· MAS KDUCACION PARA LA MUJER La mujer está destinada á los efectos dulces y tiernos. Sus palabras deben ser un a go­ta ele miel en las amarguras de la Yida; su sonrisa, un rosado crepúsculo brillando sobre -las sinuosidades obscuras ele la in­teligencia; su mirar, el casto rayo de la luna sin mancha, peiietranclo hasta los abismos de nuestro corazón v ciñendo con su aureola melrilla rosada, y mis zapatos de raso. :re dejo, qucri~o ami~o, mts guautes y mt rosano, mi. mantellina de seda, y mis cintas y mis lazos. El anillo que sellaba nuestro compromiso santo: y mi tumba con lal flores que le Jlazcan por acaeo. ]o¡¡t ANTONIO CALCA~o. DEL PASADO Fue un amor que la llama del deseo un tiempo alimentó: extinta ella, el último celaje de la estrella de amor cayó en las aguas del Letheo. Hoy, como antes, ni te oigo ni te veo; y está agotada la ternura aquella que encadenó mis plantas á la huella " de tus pies ...... Ya es~ libre, Ilrometeo. Nada queda de ayer ! ..... La estéril yedra, símbolo de abandono, arraiga y medra en el ara del templo, obscur:, y rota. Emigraron las viejas golondri?as, y, cual rayo de sol, entre esas rumas la tenue luz de los recuerdos flota. VfcTOR RAC.\~O)iDE. INVIERNO Húndeuse entre las nieblas las montnñas : de las sonantes cañas sólo quedan en pié secos rastrojos; los campos, antes, de verdor cubiertos, desolados y yertos de la vida de ayer son hoy despojos. Silva el viento en los árboles desnudos, de los pájaros mudos ninguno el vuelo¡¡_ levantar se atreve, y los calientes y amorosos nidos, del tronco desprendidos, ruedan entre carámbanos de nieve. El sol cruza el inmenso firmamento, tibio y amarillento quiebra su luz en el cristal del rio; y del monte, los valles y cañadas, las hojas arrancadas son juguetes del viento en el Yacío ...... Mas voh·crá la alegre primavera y otra vez la pradera de galas cnbridt su fértil suelo; tendrá el arroyo límpidos rumores, el bosque ruiseñores, frutos la tierra y arrebol el ciclo. ······························································· Pero av! c¡ue el corazón atribulado, tiene su Ín\"icrno helado; á la alegn~ estación en vauo espera; que para el alma que sus duelos llora no hay iris, no hay aurora, no hay celajes, no hay sol, no hay primavera. LAURA MBNDI~Z DE CtlENCA, (>)~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CORREO DEL VALLE 2625 LOS TRES GUARDAPELOS La madt·e de mi amor que está en el cielo Cuando era oiño aún, como un tesoro Llevaba en un hermoso guardapelo Cabellos míos de color de oro. Otra mujer que con el alma toda ~le quiere, tan leal como hechicera, Aún guarda desde el día de mi boda Un rizo de mi obscura cabellera. ¡Ay !-como nadie, por horror al frio Quiere hoy tocar de mi cabeza el hielo, Ya sólo para tí, cabello mío, ¡El sepulcro será tu guardapelo! R. DE CAMI>OAMOR. RIMA Juntos los dos, en trémula barquilla, y en j:.ntimos coloquios de amistad, bogábamos, mi bien, una callada noche serena por el ancho mar. La isla de los genios descubrimos, á los rayos del astro nocturnal, do al compás de fantástica armonia danzaban las neblinas de la mar. Y seguían los mágicos acordes, y danzaban las nieblas má · y más ..... . y nosotros pasamos .. , ... y seguimos inconsolables por el ancho mar! E. IIElNE. Y ES TU SONORA RISA ... .. . Y es tu sonora ri sa de COC}Ucla sobre mi doloroso desnnío, como el bufón que crispa su pirueta sobre el horror de un féretro ~omhrio. Por tu h•rmosura me: sen tí poeta, y florecieron rosas en mi erio ...... y soplas sobre mi ilusión secreta tu carcajada, cual un Yiento ft'ÍO. \' tu memoria en mi pe~ar perdura, como un astro fatal que parpadea en el abismo de la noche obscura. Y en In tiniebla hostil que mc rodea, como un :o y tan desabri­do ...... Y o no lo qutero ya ...... Segu­ro que está enamorado de otra y se me pone que es de Julia. Como ella es tan coquetaytanenvidiosa! Oja­lá que se case con ella y le vaya bien mal! ...... Enero 26. Estaba en la ventana á las seis de la tarde cuando apareció él. Medió un susto como nunca. Quise bajar­me pero no pude. Aguardé á que pasara y lo saludé muy seria. El ha debido comprender la razón. Noté que estaba muy pálido y al pasar me dijo algo que no oí hien. Creo que me dijo la palabra enfermo .... .. Pobrecito! ha estado enfermo .... .. eso ha sido ..... Julia se quedó con los crespos hechos. El se detuvo en la esquina largo rato y se sonrió con­migo ..... Mi hermanita estaba á mi lado y al bajar de la ventana fue tal mi alegría que le dí un aqrazo tan estrecho que la hice llorar. Enero 30. Hoy salí con mamá á comprar unas zapatillas para mí y estába­mos en el almacén cuando entró él. Casi me caigo del susto; mamá ha debido comprender algo porque me miró de cierto modo. El nos saludó si tenía fiebre. Yo. le dije que sí,-y pretextando eso,-me levanté de la. mesa. Febrero 10. Esta noche hay una tertulia en casa de mi madrina Elvira. Yo qui­siera ir pero no me atrevo á decirlo. á papá. Seguro que él irá porque es. muy amigo de m1 madrina. Qué ha­go yo? Dicen que van las Gómez, las Fernández y las Ochoas. Tam­bién dizque va Julia ...... Cuándo ha­bía de faltar! Ay, Dios mío, ¿ qtté hago yo ? ...... Los padres si que son desconsiderados con una. Cuando yo me case daré gust0 á mis hijas en todo: las llevaré ú los bailes, al teatro ...... Qué hago yo? Abril 20. Mañana ntn á presentar á Luis en la casa ..... Estoy tan contenta pero el susto no me deja ..... Yo creo que mamá lo sabe todo y lo ha di­cho á papá. l\lejor ¿no es cierto? Desde que me levanté estoy asomán- ' dome al espejo ..... A que me pongo un 1 unm·cito encima de la boca ? Y . ese traje azul que ya no me gusta .. . Ay, Dios mío, ¿Cómo será casarse? .. . ························································ BLANCA Rumo. Cali:-1906. muy cortesmente y se puso á disi- MINUTOQ DE ORO mular viendo la Yidriera.-Qué n(t- ~ mero calza la señorita? pret-,runtó el -¡Consuélate y no temas !-dice dependiente. Volví á ponerme roja.- ella, ahriendocomaunadukegrana- Númer0 22, le contesté en YOZ muy da sus delgados labios.-¡ Consuéla-débil.- No hay ese número, replic6 te, bien mío! Tus ojos puestos en el dependiente.-Pero, niña, in te- mi han hehido mi espíritu que so-rrumpió mamá, cómo dices que 22 brenacla en unociories inefables; en cuando tu númct·o es 35? Creí que emociones de mártir á. quien se pre-hahía 11egado mi (tltima hora .. .. El mia, de esclavo á quien se redime, ó ha debido reírse nn,cho ele mí. Y yo de rey á quien se e.·alta. Cuando que lo dije no por mentir sino ¡)or esos tus ojos hubiesen de cerrarse, equivocación! Ay! mamita, qm: mal naufragaría mi espíritu! ¡Ten nt-tan grande me ha~ hecho! Todo se lor! .1\lañana, ¿quién nrrebatar{ulc ~a {t termmar v tú eres la causa! El nuestras mnnos el tesoro de In feli- 1se despidió pero yo no alcé ú mimr cidad? ¡Oh mi hicn amndo! Nadie ni contesté nada. Llegué {t casa y ha poseído nunca el instante de pie-me puse ft llorar. Lloré t{111to que á. ' !10 encantamiento que me arroha, la hora de comer me preguntó pap{t cuando me sicnt<,> tnya !- ~~~--------~~~-------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ( • EL CORREO DEL VALLE 2627 • - ••.••..•••• ·······-------·-·· ···- .••••• · - · ... - ............ ..... . ..... - ...... _,_ ....................... . ....... ... -..... • • o. • • •• ••••• •• o • • • o. La sonrisa cruzó como una abeja cargada de miel, en esa boca peque-ñita de color de púrpura. . El, que la contemplaba :;ileucioso: él que clavó en su frente un beso se­mejante á dardo de oro en pan de cera, le contestó: -Sí, es verdad ! Nadie ha poseído, nadie, este minuto eterno en queme muero, esta perennidad que me es­capa y en que tú, rubia como el tri­go, tentadora como el deseo, radian­te corno el día y apasionadamente melancólica como los crepúsculos de Junio, vienes á mí, hecha un lirio blanquísimo, con tus efluvios de amor. ¡Cuán tarde, oh Dios !-mur­mura él, cubriéndose el rostro con las manos-¡ Angel mí o ! , mírame con la mirada de astro con que me miras, y sonríe con la sonrisa de quentbe con que me encantas. No, no me olvidarás! Estaré en tí, co­mo la miel en los panales: como el perfume en los jazmines: como el claror cie la luna en el arroyo: como la luz en las estrellas: como los dia­mantes en la mina: como tu sangre, tu sangre azul entre tus venas! Pien­sa en mí, como yo en tí; desde que nace el sol, hasta que muere; desde que apunta la noche hasta que cae. ¡ Piensa en mí ! ¡ Que cada sensación tuya me retrate en tu memoria, me pinte en tu imaginación, me grabe en tu alma como en un nácar. Que cada beso de nuestros besos, sea un recuerdo, que cada palabra de tutes­tras palabras querellosas, sea un himno, que cada palpitación ele tus pupilas sea una aurora! l\laiiana sí, mañana y siempre como hoy! Aquellos dos seres, se entretejie­ron en aprctaclísimo abrazo, tmo contra el otro, como para no sepa­rarse jamás. Se abrió una puerta, se adelantó bruscamente una patrulla y ese tron­co de dos mitades humanas fue di­viclído. El, prisi?ncro de guerra engucrra bárbara, tba ú ser pasado por las nt·mas. Es fama, que al encresparse las olas del Océano, c~ando la tempes. tad desata el haz enquedetienecual luminosas víboras, sus rayos, cer­ca, muy cerca de la playa, y de las olas encrespadas, su be una conden­sación resplandeciente; y allá, en medio ciel negro de la tormenta, se abre el infinito y asoma por ahí el rostro dulce y sonr.osado de una mu­jer, que sonríe aún con la sonrisade un mño! MONTIEL Y CÁMARA. SUELTOS "El Correo del Valle" Va á terminar la serie 31 de este periódiCo y no obstante estar es­tipulado en sus condiciones, de que los pagos deben hacerse anticipada­mente, todavía hay algunas perso­nas que no han cubierto el valor del trimestre; cosa que nos afecta en su­mo grado porque la Empresa no cuenta con otra clase de recursos para la publicación del semanario. .1\1 ucho agradeceríamos pues, á los suscriptores la inmediata cancela­ción de sus cuentas, porque de lo contrario no volverán á recibir ]a visita de El Correo del Yttlle. PARROQUIA DE SAN NICOLÁS 1\Iodmiento de población Enero-Febrero-Marzo Nacimientos :-Legítimos 45 Naturales 80=125 :\Iatrimonios :-18. Defunciones:- Párvulos 69 Adultos 5A=127 Diferencia 2 Semana Santa Ha concluído yií la cuaresma y n os complacemos en manifestar, que Cali en estos días de recogimiento ha dado pruebas inequívocas de su espíritu religioso. El clero por su parte ha hecho todo lo humanamen­te po&ible para darle á lasfunciones Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 2628 EL CORREO DEL VALLE de la Iglesia el esplendor que requie­re el asunto. Reciban pues, los sa­cerdotes del lugar, nuestra entusias­ta enhorabuena. Memento Con honda pena deploramos el fa­llecimiento de los estimables padres de familia don AMADOR SÁNCHEZ y don SANTIAGO ZORRILLA, y el de las virtuosas señoras doña BENEDICTA ZAMORANo· DE OREJUELA y doña PA­CÍFICA REYES DE MANZANO. A sus respectivos deudos acompañamos en su acerbo dolor. Importante colaboración Hemos tenido el honor de recibir una atenta esquela y una linda poe­sía firmadas con el seudónimo de Lo­la Menéndez, la cual tendremos el placer de publicar en el próximo nfl­mero, siempre que la autora nos mande bajo cubierta su verdadero nombre; en la seguridad de que nos­otros sabremos guardar la reserva del caso. Le hacemos esta súplica por exigirlo así el Decreto sobre Prensa. Susceptibilidad? ....... .. Suma extrañeza nos causó el que la Banda Militar no hubiera presta­do su valioso contingente en los ofi­cios de la Semana Santa, especial­ment~ en la procesión del Resucita­do; y decimos esto porque la Banda ha sido deferente con la Iglesia en otras ocasiones. Simpático nombramiento Hemos tenido el placer de saber que nuestro inteligente y querido amigo don Manuel Rebollec;lo h;t si­do nombrado S nombrado por <:1 Po'lcr Ejccnlivn, C(•n sul en lh1r­deo:;;. * · TESOHERO.-Dcl puesto dcTcsorc-ro de Rentns c1c l\[e(lt'llín inmé> ]H>- sesión el distinguido hombre de le­tras don Fidel Cano. • ExTRAÑADO.-Dicc El Conserva-dor de Barranquilla que el 24 del pasado se embarcó e] General Aris. tides Fernández en un vapor italia­no, con dirección á Barcelona, y que los gastos que ocasione el viaje y permanencia en el Exterior de dicho Genera], serán por cuenta de ]a Na­ción. * EL SEÑOR GENERAL Manuel M. Sanclemente ha sido nombrado por el Supremo Gobiernu Jefe de Estado Mayor General del Ejército en la República. * EL GENERAL JtrA.N DE J. ARJONA, á quien buscaba la policía por asun­to político-revolucionarios, se pre­sentó al Ministerio de Guerra el 21 por la tarde. VIAJEROS.-El28 de l\larzosiguie­ron para Santa Marta los señores Generales Juan de Jesús j .. tjona y Maximiliano Yélez, lugar á donde han sido confinados por orden del Gobierno. * CoNFINADO .-En atención á su eclarl, el Gobierno lm resuelto que el confinamiento ele ]os señores Ann­i.. olio A costa ,. los dos hcrmnnos Or­tegas se cumpla en Bogotá, y en el SG1litre (Sopó) el del señor Rafael Dínz. * PRESERYACI(>N I> E LOS DORADOS DE :\!ARCOS Y l\IUEDLE .-Hav un re­medio muy sencillo y bnrnto para presevar el dorado de mnrcos y mnebles de las mnnchas v moscas Se hace herrir en mediÓ litro de agna tres é> cuatro cabezas de ce­ho11n; Y con cl'\tc eoc1miento, \'a­li::: ndose d~.: un pincel suave, se tm­ü\ el llorado. Est.<.:! 110 sufre ning·u­na altcrnciú11 y lns moscas dejan (ll' po¡.;a rsc. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ¡ 1 tL CORREO DEL VALLE 2681 - ·--·-···-·--·- .. --~----··· .... ··-............ _.,, ... , ····~~-···· .• ······· · ····-············-··--... ,, 1 , ., ' .,.u ..... "'"*' ..... , .• 11 .......... ······- ...................... - . . .. UN E~ IPER.\.D@~1 POE'M.-El empe­ntd? r e M Jr~Sn es el soberano más aficw,. .t~ao. 6. la poe~ía ~·e hay en el !TI .and.~. Compone cltariamente t~e· .nt~ ·versos, quP. entrega al ha­re .~n '1'akasoilo, para que dé su opi­' .ticéil~~ sobre ~ios. El barón no se-fXllpa , en t> l ra cosa descle 1892, y asegura que durante el tiempo que ha esta do al servicio de su majestad, éste ha compuesto cua­renta mil, estrofas. La emperatríz también eonpone versos; uunque no con tanta facili­darl é i.nspiración. • Dr.;SA YE. E1 'CIA Y RECONCILI.\CIÓN, APAISTIPO.-Debemos tolerarnosmu­~ amente muGhas cosas, si quere­' mos que la amistad sea duradera. El más virtuoso ama mús y perdo­na más. En un arrebato de cólera, el filó­sofo Arístipo se había malquista­do con Essuino, su amigo. "¡Pues bien ! le diJeron, ¿qué se hizo esa amistad que os unía á Jos dos?­Duerme, respondió Arístipo, pero voy á despertarla". Correen busca de Esquino, á quien le dice: "¿Me crees tan insensible que no sea ca­paz cie ·reparar mis faltas?-¡ Ah! tú tomas siempre una generosa inicia­tiva, dijo Esquino vivamente con­movido; lo que yo debía hacer lo haces tú." No hubo má~ explica­ción entre ellos, y su amistad se rea­nimó m{ts ardiente y más tierna que nunca . --. .. NtlTiei1\S VeR C1\BLE Londres, Abril 10.-El Em­bajador americano ha tenido una conferencia en la oficina de negocios extranjeros con c1 oh­jeto <.le obtener la cooperación ele la Gran Bretaña en el sentido de que se posponga la conferen­cia de La Hav hasta Oc h · tro de Justicia, dará preferencia al Congreso Panamericano, Atenas lO-Los :Ministeriales han obtenido un gran triuntg en las elecciones, resultando to. dos los l\1 inistros reelectos. Berlin 10.-El Gobierno acon­sejará que posponga Francia la Conferencia de La Haya á fin de evitar la simultanefdad con la Convención de la Cruz Roja que se reunirá en Berna. París, 10.-La o~inión públi • ca en Francia se muestra más fayorable al empréstito de Ru .. sia que hace dos años. El pue. blo fran<·és está m u v reconocido de Rusia por los scn·icios quanamJTCr cialmentc que Alemania no ha á las víctima que han tenido tenido ingerencia en la fijación · que abandonar sus hogares ú de la fecha en que deba reunir­causa de las erupciones del \'e- se la Conferencia de La Haya. su bio. El pet·sonal del Comité No tiene interés en que se cele­ha contrihuído con mil ocho- breen Julio. Esto aumenta el cientos dollars. Espéntse consc- apoyo á los deseos norteamcri­guir ~t1ma respetable. \Villiam cano de que se fije otra fecha. Hittearst es Presidente l'Si.Ctd. Los Yaporc~ lo- reina el tcLTOJ"¡>ot· motÍn> e!ftez. Cali, Abril15 de 1906. El Director, GABRIEL Mo:-<'l'AÑo T. --¡O-- Buenos Aires (Argentina), Febrero de 1906. ~r. Dinctor de "BI Correo del \'nllc. "-Cali. En nombre de la Comisión de ciu­dadanos argentinos que pre ido, constituíd~ara editar la Corontt Fúnebre deTilustre BARTOLOMJ<: Mr­' I'HE, compilando los escritos que á su fallecimiento han Yisto la luz en la prensa nacional y extranjera, y 1 en el deseo de reunir en sus páginas el ~c:ntimicnto y el pensamiento de todos loH qnc: lw n contrihníclP, den-tro y fuera ele las fronteras de la · Patria Argentina, al homenaj<.: so­lemne de sus preclaras, excepciona­les virtudes, ttengo el honor de soli­citar su cooperación á tan elevado propósito remitiéndome los ejem pia­res dlit· t ,\¡g,· ntin;-t. --0-- CERTIFICADO Ernesto Bustamante C., Notario del N. 0 1. 0 del Circuito de Cali, CERTIPIC.\: Que por escritura pCtblica detccha YeÍntiuno del me en CUrSO, Otorga­da en la oficina ele su cargo bajo el número 151, la sociedad de "Hor­maza Hermanos" de esta plaza y la de Popayán, pron-ogó el término de su duración por .diez años mits y en­tró á formar palie ele la casa el Sr. Ado1{9 Hormaza ca,¡ derecho al uso de la firma social, mediante un ~t~a­p. ital de treinta mil !'esos billetes ($ 30.000) que introdujo en cfectiYo. Además, la Sociedad seguirá girau­do bajo la razón social ele "Horma­za Hermanos" con domicilio princi­pal en esta ciudacl, y respecto á Jas demás estipulaciones, éstas quedan consignadas en la escritura pública número 274 de 21 de Junio de 1902 otorgad;~ en est;1 mismn Notaría, por la cual se constituyó dicha com­pañía, escritura tjUC queda reforma-
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 259

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 260

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Imagen de apoyo de  El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 261

El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 261

Por: | Fecha: 10/05/1906

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 1906.-N.0 261 ( l•taalriil y LIS IIJUSTICIAS DE FRAY CAIDIL Pulula en los periódicos del Sur un articulo de Emilio Bobadilla ( Fray Candil) contra la gloria de Rubén Darío. Emilio Bohadilla esun cubano in­t~ ligente: Escribe artículos muy jui­ClOS< Ds, a ratos, y siempre versos muy nobles. De tiempo acá ha in­novado en su sistema de crítica in­sinuando el método analítico' de Taine y de Anotole France en sus puntos de vista, pero hoy lo rompe vo.lviendo á ser el insultador gra­tuito de A fuego lento, destilando la hiel del más innoble dicterio sobre la vida privada del más grande de l?s poetas contemporáneosde Amé­nca. E!>c artículo de Fray Candil des­honra al genial croniq-ueur de las ró­nicas escandinavas y holandesas al psicólogo excursionista, al poet~1 y al hombre. Aspira Fray Candil á ser el .Max Nordau de Paul Verlaineamericano? Séalo en buena hora, pero despójese de SIUS personales odios, de su vio­lencia agresiva, y tenga el tacto ágil y la perspicacia escrutadora del se­vero doctor de Las mentira~ con­vencionELies y Degenernci611. Afirma el colérico escritor que el alcohol hace que el estilo de Rubén Da do sea Yago y confuso ? Es un juicio como otro cualquiera. Acaso la vaguedad del estado dealma que Rubén Daríodescriha, reclama para su expresión patética, vaguedad en el estilo y en el ritmo. Ello es un canon del modernismo. En cambio, dónde pueden hallarse más claridad de estilo, más sobriedad de ritmo, más acicalamiento de dicción queen ese maravilloso libro de Prosas Pro­fanas donde la musa del ilustre poe. ta ha puesto torla la enfermiza com­plejidad del espíritu de estos días ? Que Bobadilla no alcanza á com­prender algunos de esos estados de alma ? Así sucede. El mismo don J uEtn Montalvo confesó no compren­der la Madama Bovary de Gustavo Flaubert, lo cual no obsta para que esa obra sea la primera entre todas las obras del ~enial novelista fran· cés. Acaso la mteligencia de Boba­dilla no tenga por exceso de sentido común óintransigenciade buengus­to la precisa ductibilidad para se­guir y ver las complicaciones de es· ta alma moderna mixta de Atenas y de Bizancio, esta alma luminosa y enferma, que pide paraconmover­se la rara emoción de Baudelaire, harta acaso de la sencilla poesía de Lafontaine y del lirismo sentimen­tal de Lamartine. . Cada épo.ca tiene s.us representa· c1ones. El ctclo antenor al automó­vil n? l.Jegó á concebir la máquina prod1g10sa, como el de Chateau­briand 110 concibió {L Stephane .Ma­llanné, ni Mozart á Wagner, ni los incipientes de la navegación aérea á Bantos Dumont. Todos son gran­des porque cada uno encarna una · época con todas sus manif stacio­nes. La revolución francesa pedía un poeta como Víctor Hugo, tan augusto como ella y tan soberbio como el primer imperio. Así como Bolívar á Olmedo y la zona tórrida Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2647 á Bello. Pero esos estados espiri­tuales pasaron y han Yenido otros más complicados y difíciles. El último épico ha sid<:> Díaz Mi­rón, el Benito Juárez de la estrofa rebelde. Libertados de España, la influen­cia francesa empezó á dejarse sentir en sus actividades mentales después de haberse dejado sentir en sus ma­nifestaciones cívicas. Nosotros so­mos hijos de la revolución francesa. El general Miranda, aquel venezola­no incomparable, precursor de la libertad suramericana, mariscal ele campo en Valmy, cofrade de la Gi­ronda, nos trajo con los principios de la revolución, los trajes, los mo­dales, la declamación libertaria, el heroísmo de los sans cullotes y has­ta el cliché fotográfico de las actas de independencia. Nariño tradujo á Voltaire y á Rousseau. Zea se entu­siasmaba copiando á Danton; el marqués de Toro á La Fayette; Su­ere á Hochey Miguel Peñaá Robes­pierre. El mismo Libertador adap­taba á ratos las actitudes de Du­mouriez en el campo de batalla. Sur América es francesa, más bien que española. Entre nosotros son innúmeros los que saben los másín­timos detalles de la batalla de ] en a y desconocen la historia patria. Nuestras nlÍsmas pasiones son fran­cesas como nuestros gestos y nues­tros defectos. El ir1eal de todos los escritores ó jóvenes cultos, es ir á vivir en París. Nuestros comercian­tes poderosos van una vez todos los años á Pads. Rubén Darío no puede ser sino un poeta de médula francesa; y no es q_ue copie á Verlaine sino que está nmando las sensaciones que en Francia han pasado y que en nos­otros empiezan. Sí Rubén Darío es un poeta enfermo, es porque su épo­ca loes. No;;otros ya vivimos la época de Hugo, J1cna, cle lirismo y ele grande- 7-a. Esa época que en . \ mérica repre­sentan Vargas Vila, el \'íctor Hugo americano; Afontah·o, que es nues- ... ' tro C mer y Julio Arboleda y Olega· rio .\ndrade y Zorrilla de San Mar­tín. Después sobrevino un período de negación, reflejo de la reacción contra la Madre Iglesia, que repre· sentaron Rafael1 1 6ñez, el portento· so colombiano, y Manuel Acuña, el azteca genial y malogrado. De en­tonces acá empieza la reacción mo­dernista, siguiendo <::1 mo,•imiento literario de Francia, encabezada por Rubén Darío, anunciado como un profeta por los destellos "francesis­tas" de Julián del Casal, Gutiérrez Nájera, de Luis G. Urbina, y prece­dido por aquel Augusto (1e Armas que tánto admiró á Ban ,,ille é hijo de la misma tierra de Heredia. Rubén Darío encarnó toda esa gran reacción con todas sus duali'­dades, sus rnisticísmos y sus nega­ciones, su virtudes y sus decaden­cias, suscomplejidadesy sus perver­siones. Ese es Rubén Dado. Ecce homo. Tras el maestro de .tizul l' los Ra­ros, siguen cada cual en su originali­dad. Leopoldo Lugones, tan grande . como Darío, Amado Nen·o, el gran místico, Guillermo Valencia, Díaz Rodríguez Tablada, etc. Y voh·icndo la faz al arte nuevo, Díaz .Mirón con sus Lascas, donde el poeta hace pro­testa de sus cantos anteriores. Quien lucha así, imponiendo un ideal, no sólo en los círculos de la alta intelectualidad americana, si­no en la propia España del clasicis­mo, ''no es un Yiviclorsin conciencia literaria ''. Si él tiene grietas en su ·montaña y manchas en su sol, culpa suva 110 es ser montaña ni hab~rna­dCÍo sol. Cuando leí el artículo de Bobadi­Jla sentí pena por el escritor origi­nal que, acaso en un enojo pasajero, baja hasta confundirse con la traí­lla rencorosa de las medianías rura­les,- Valhuenas ele Parroquia-tin­terillos de aldea que escupen malva­da hiel sobre la gloria ele to1los los grandes tristes, desde el divino Je­sús hasta d humano l\Iartí. . Ojalá que manos propicias s~ ex- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 tiendan para disipar el dls~o en­tre los dos escritores; y pluguiese á los buenos hados que ambos pue­dan leer complacidos estas Uueas de quien cree con fe profunda E in­quebrantable, en el rayo de luz que flota siempre sobre la infamia de la pocilga, ya sea en la gloria del des­lumbrami~ to-claro de 1 un a ,-6 sonrisa de estrella. EMILIANO HEKN.I.NDEZ. Guayaquil (Ecuad.), Abrilde 1906 yt _¡Lu;~ ~no. Gris la tarde que agoniza ... gris el alma ... gris el cielo ... En el aire opa­co y frlo flota un hálito de duelo,­y yo triste err el balcón,-con los co­dos apoyados en el bor·de de la re-ja- de la lluvia oigo la amarga, sos­tenida, débil queja-y del viento en­treJas ramas la monótona canción. Oh ! qué triste está. mi alma J' qué· pálidas las rosas! Vuelan pétalos marchitos como azules m·ariposas,­las gotitas de la lluvia son el JJanto de la flor¡-están mustios Jos gera­nios, moribundas las violetas ... ¡có­mo llomn las acacias soñadoras y coquetas! ... un clavel se ha desma­yado al inrpulso del dolor! ..... Y entre tanto que ellas mueren ha;' un grillo vocinglero-que ence­rrado entre la cárcel de su Ióbrt'go agujero-alza alegre su cantar,·-él se vepqa en esta hora de una roJa mar­ganta- que fuesiempre lá másbe/la, la más dulce señorita-y ha olvida­do sus promesas por querer á un azahar . ................... ··································· De la$ tapias de lo iglesia y á tra­vés de las neblinas-se alzó raudo y bulficioso un tropel de ~1ondri­ns;,- visten todas sayal negro ycha­leio de piqué,·-z en et /Ji/o delalll.m­bre que trasm1te el pensam1 n . 1a bánilad14.. va A po ttr ,eiJfrllllp'J"ada por el vietlto'. .... - ón J. cue11ü d~ un rt> arlo cu.. o er-tn!tito iio c~a ,..,,.1 !Y~~~fl!} el camino alza lltJ ·.aJI"DGIJi ••••• -­muerto- que '•P.liiiMIW -~""­en las tarnw ~J~'P1r~ ~~lll nas~••·~~·-.- ~,._._. rama• ~ 1•••'fllf llores de~ld1111. •• ,. Y yo tds'l:ti lUCARDO NIB:-70. Mi resignada voluntad, .e hu Y rntentras eorren c,op~ ardiente J..., Las láa'rimaa que eac:aldan mi nuj~ Mi atñbuládo eora6n te a!ab Y beso, doblegldldo la .. ódilla, La Sant~ CrUZ en que et dolor llleell• MMIOBJ. DB 4NJ)OV Al., INGBNU1DADBa.Wiila .. B ,.,.. ~· Quise llegar á tl qa an aailo buscar en el j;.;d(a di' ta ternura, para en ese jardfa cortar el hito fatal de mis i~ erJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 2G4~ FjL CORR~O DEL VALLE cstr~cho y desigual en c1uc me pierdo, 11erá tu nombre para m1, el di,·ino acento de la música que haya de arrullarme; será lo quc~s la playa para el doliente náufrago marino. Y {t pesar de tu ingrato subterfugio que el caudal acreció de mis antojos, siempre en tí bu¡;caré blando refugio para mis penas; siempre en mi delirio tendré para tu vida, como un cirio, el alma arrodillada ante tus ojos. Quise llegar á tí; quise un asilo buscar en el jardín de tus ternuras, para en ese jardín cortar el hilo fatal de mis ingratas desventuras, pero el país que te forjó mi mente pobre lo hallaste, y tus celestes ojos de mi sendero lóbrego y doliente no extinguieron la zarza y los abrojos. Y este mi anhelo-instinto que aletea en tus jardines y que no desmaya en su \'Uelo hacia ti-sobre la roca de tu dura frialdad con ansia loca quedó golpeando ...... tal como golpea el ímpetu del mar sobre la playa. ENVÍO Que pronto llegue á tí la fértil brisa éfe alegre juventud, y que en tü alma muestre la primavera su sonrisa y batn. la vtrtud su fresca palma. Y gue si torno á tu jardín lozano baJO la fiebre que en mis venas arde, En 'l'ez de "es muy tcntprano," que no me di~a el corazón cobarde como un reloJ adelantado: ''es tt1rde. '' 1 1 CARLOS \'ILLAFAÑJ!. EL PAI'ilUELO "Un !,eso, nada mfts!. .. Thn solo un beso!" Te dije apasionado. Y repusiste: "Mucho pides, amor. Pides con eso de: mi alma los sccre tos, pue~ existe una puerta en la~ t~lmae, y con ella llaTecilln es que !le abre" .... y sonrei~te . Y tu l!UaYe I!Onri!la, que traYieba la gracia de tu rostro ¡·edohladn, me pareció que me üecia: ''besa"! 1 TrC::muln mi nlma de emoción estnhct, , T acercarme no pude; tu hcnnosoru Ítn lnmeneo re11peto me inspintbn. Rntonec11, n.•hmmntc de: dulzura, oc tu pupila el csplcnüor mostraste, muy llena de pastón y de tcrnurn. Tu frente )' tus mejilla~ enju)(aHtc con un blanco pañuelo, y ruborosa~ llevándolo á tu boca, lo besaste. ¡Nunca he \'Ísto tu faz, ni más radiosa, ni mas fresca y risueña qne aquel día! Alargaste la mano, temblorosa, y '·toma" ! me dijiste; y parecía que al darme ac¡ucl pañuelo perfumado, el ciclo hacia mts manos descendía. Ese lienzo hrcvísimo, poblado de ncYados adornos, en el ciclo por anRélicas manos fue bordado ? ¿Tu sabes si fue así? ¿O a<¡uí en el suelo los dedos de algun genio elaboraron ese arte sin igual de tu pañuelo? Y o sé que doctas manos }>repararon esa obra de labores infinitas, y c¡uc al bordar su orilla, se esmeraron. ¡Suave pañuelo que conmigo habitas, jirón de bruma transpnrentc ~· leve que al beso casto y amoroso !11\'itas! Hermano milagroso de la nie\·e, donde un heso di' amor esta dormido, su beso aquel, apasionado y brc\"c! ¿Por qut'! y( ven aún en tu tejido los blancos hilos? ¿Aun están ilesos, ¡;. • no obstante que mil vece:<> has sentido d fuego tempestuoso de mis besos? LUIS A!CDRES ZúÑJGA. ---+••----- EL ESPECTRO Nous allons á ladessicca­tioD: squelettes decuir, á lu­ncttcs, rationalistes, ana­tomiqucs. Rctournous, me fréres, \'ers lesgrandeseaux de l'Iuconscient.-j. Laforgue . Tú, joven cuyos ojos seabren mansos y redondos en el ros­tro pálido, tú, cuya boca se contrae 1 con el gesto doloroso de quien quie­re sonreír "ante su propio desalien­to'', qué haces? qué meditas hacer en la Yida que hostilizó tus Yeinte , años? No lo sabes. Todo lo dejas al azar y llevas la Yida como una car­s- a con resignación de camello. No mquiercs jamás el por qué. Ni lo quteres saber ni te importa. Sonries 1 á toda hora. Sonreirás á la hora de • Ja muerte. Llevasmuchasfloresden­tro del alma, pero esas son todas flores blancas, cada,·éricas, traspa­rentes. Y tu alma e!S de tal modo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 / l~T~ CORR.EO DEL VALLE 2650 inmcns.a, de tal modo sensitiva, que aureola con su brillo tranquilo, casi azul, c.a.si amarillo, ele un color lívi­do inclcscifrable, todo tu cuerpo. Eso es tu alma. ¿En qué consiste que tu vida se desliza así, como agua tranquil~, si lle,·as enterradas muchas espmas en el corazón? En qué consiste que tu risa llora y que tus tristezas son­ríen? No lo has preguntado. Acaso comprendiste por una maravillosa intmción que la suprema belleza ha­bita en el reino de las inconsecuen­cias supremas? Acaso comprendiste el encanto de los acontecimientos imprevistos? Ah! ya comprendo. Co­mo nada quisiste averiguar lo su­piste todo. Comprendiste que 1 a ciencia de la vida está en esperar, no importa qy.é, en esperar lo que ha de venir. O acaso Yives "á la som­bra de un acontecimiento que aún no ha tenido lugar?" Quien sabe! Lo cierto es que por tí yan pasando todas las cosas y que tú las saludas y las despides con la misma sonrisa amhigua. La vida es como lasmujeres, comonolabus­cas, ella te bu sea á tí y te agasaja. N o ha podido y quiere comprenderte. Y de la misma ,·ida te has burlado. Naciste armado hasta los dientes para la rucha, y has vencido. Eres el impasible. El que tiene para infi­nitos sentimientos una tmsma ma­nifestación. Y o pensaba' al exta. iarme en tu ambigüedad esfíngica que eras un poeta, pero no eras sino un contem­plativo, un misterio ambulante, una Interrogación, una sonrisa. Eras en n:z del poel:a, d poema, en vez de crear el arte ó la poesía, eras la poe­sía y el arte mismos. Con un libro bajo rlel brazo, el traje escrupulosamente correcto, á6>il, delgarlo, alto, el rostro fino y pálido, la nariz recta, los ojos re­dondos que se abren inmensos bajo la frente pensati,·a, te he visto, á ,·eces risueño, á ,-eces melancólico, siempre triste, atravesar por mi ca­mino ú la hora ucl crepúsculo. No • sé si tú peregrinas clelantcdc mí há-cia algún país mann·illoso, en una extra i'í a romería el e ensueño, m i s t e r i o s a m e n t e a r m a d o en la lucha de la vida, con un alma tranquila como el sol ele los ,·enados en las sierras ele mi país, con una ambigua sonrisa que es la misma para el que llega que para el que se va. Yo no sé sifué en alguna melan­cólica y vetusta ciudad rlel \'alledel Cauca donde \'Í por primera Y e z alargarse tu sr)ln bra á los rayos del sol poniente. O si en el torbellino de alguna gran ciudad te me aparecis­te en una hora cruel ele nostalgia. Ó si en algunalarganochecleinsom­nio, en un raye de luna extranjera que se coló sigilosamente por miven­tana, al conjuro inconsciente de un suei'ío, de la plata inmaterial de la lu­na surgieron tus fonnas en una som­bría alucinación de la cual mi pobre cerebro no ha despertado todavía. Quién sabe! Pero te he encontra­do muchas \'Cces en mi camino co­mo aquel enlutado del canto musse- -tiauo. V te clistingo del resto, en que tienes una misma manifestación pa­ra m61tiplessentimientos, en tu por­te ner\"ioso y correcto, en qne eres el impasible y el incomprensible, el que habita el paraje más lejano ele mi alma. M. A. CARYAJAL. UNA MUJER Ambos á dos se amaban con ter­nura; ella era ladrona, y él ratero. ' Cuando él daba un buen golpe de mano, se echaba ella en la cama y se reía. Pasaban el día en fiestas y jolgo­rios : de noche ella descansaba en el pecho de él. Cuando se lo llevaron á la cárcel asomóse ella á la ventana v se reía. - Él le escribió: "¡Oh! yueiYcá mí; suspiro por verte, llflmotc desde Jo 1nás hondo ele mi coraz(m Y me mue­ro." Cuando cll~ n:cihi6- la carta, mene\> la cabeza. y se reía. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 265l EL CORRJ;~O DEL VALLE A cosa de las seis de la mañana le ahorcaron á él; á las siete de lama­ñana le arrojaron ú la fosa ; pero ella ...... una hora después bebía vino rojo y se reía ! ENRIQUE HEINE. ~!~ El Gigante y la Luna CUENTO FANTÁSTICO El gigante que había robado la luna descendió de la montaña y se detuvo junto ::1l mar - El silencio prolongaba, bajo la no­che, su silbido sutil, haciendo la ron­da y velando sobre el sueño del mundo. En la solcclacl solemne y penetran­te, el coloso sonrió y dejó caer la lu­na en el mar ..... . Las aguas se encendieron de pron­to. El astro diluyó su claridad en las tinieblas snbmarinas, y del fon­do del misterio brotaron mnndos desconocidos. Primet~o apareció nna gran clari­dad azul, entremezclada ele espuma, por donde navegaban peces brillan­tes. Después una vegetación mara­villosa de algas frescas y corales di­luídos. Después nn escalonamiento de montañas ele un matiz rosa inse­guro. Después un gran vacío verdo­so y movible, doncle parpadeaban estrellas .... La luna lué clcscencliendo y rcYelando zonas. Pero ¿dónde estaba el fondo del mar? El gigante, que se había quedado con la mano ext.emlicla, como si el gesto insensato le hubiera petrifica­do en estatua, asistió atónito ú la caída ele la inmensa bola de nieve ante la cual se abda la sombra. La luna siguió hnjanclo serena­mente, y estuvo al f1u, {t táuta pro­fundidad, llegó á tau hondos abis­mos, que se.: tornó scmi,·elacla y di­fusa . .\.cada instante parecía tocar el límite, y á cada itwlantc se ah dan ante ella nuevas im.1ensiclades. Has­ta que los "i(l ';, í .. q otc.1tes para se­guirla en ·_ . :a., la perdieron. Entonces c. rebeHc dejó caer con desaliento la mano extendida .. Pero, cuando se alejaba vencido, una cla­ridad tenue y plateada Je bañó ... Era la luna, que surgía de nuevo entre las nubes, como si después de describir una elipse monstruosa y de atravesar tinieblas insondables, reapareciera en la superficie del cie­lo azul, para atestig-uar la despro­porción entre los mtsterios de la Na· turaleza y la \'anidad exasperada de los hombres. . MANUEL UGARTE. Blanca y Lola Justo motivo de contento ha sido para todos, especialmente para el crecido número ue lectores de "El Correo del Valle," la inopinada apa­rición de Blanca Rubio y Lola Mc­néndez en la arena de la prensa . De un pasado muy lejano, cuando apenas empezaban á germinar en nosotros muy pequeñas ideas, veni­mos lamentando con tristeza la fal­ta que hace la colaboración de las bellas intelectuales, en la obra lite. raria que desarrolla el progreso en la mente de las generaciones. Des­graciadamente en nuestra infortu­nada tierra no sabemos apreciar el \'erdadero mérito de la mujer y nos conformamos con darle- cuando no es que las abandonamos del todo­una educación incompleta y limita­da á un estrecho radio. ¡Cuán des­graciada es nuestra dulce compa­ñera! En la masa pensante que contiene el cerebro de la mujer, allí donde se crée que sólo existe una como mirla que gorjea automáticamente, ger­mina un entendimiento fresco y ani­mado, capaz de muy felices concep­ciones en las esteras de la gaya cien­cia. "El genio viene de Dios, y la ins­piración no es otra col:la que su pre­sencia en las me~1tes," como decía e 1 brillante literato Bolet Peraza, que hoy duerme en la tumba. Crt:em os ademrts que la mujer, C'omo héíbil traductora del idioma del corazón, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 1 2653 " El Met·curio " Este interesante diario de la capi- ' trd de la lkpública, ha en\pczado á publicar una edición dominical dcs­tinnda á ciencias é industrias, agri­cultura, páginas selectas ele litera­tura, poesías inéditas, revista polí­tica rle la semana. revista extranje­ra . El uúmero que tencm.o~ ¡_"1la vis­ta está dedicado á la memoria del notable hombre de Estado de todo gr:t Y amen fisl·al y entn:g ·t ,ulo~ la en las sóilinas. CAICEUl l . El Vapor "Sttct·e" Salió del "Puerto Simmonds" el 4· de los corrientes, á las H a. m., lle­vando 3 pas>tjcros de 2a. ,. los si-gnientcs de prtmcr:t: - Pen de la Esctt•~la 1\lililnr. Lo:; Qllr :~E VAX ... El autor de sen­tidas pá~has lllliS!c.dcs, ores.: ::>d el sio·lo' ~x x, resulta que só1 o desde hace 0 unos treseientos años dejó de tot'narse la carn.c y demás viandas sólidas con los cmco man­damientos. Antes tle esa época sólo se usaban unos trinchan tes de oro ó plata pa­ra tomar frutas. En el siglo XI ca u· só g-nm sensaci6n que la princesa .María, sobrina del Emperador de Oriente, Basilio u, empl~as~ para tomar las frutas que le otrecta una t.1lclan1, una orquilla de oro de dos dicu tes. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO ogt VAtLE EMBLEMA NUPCIAL.-No en todos los países cultos ostentan las jóYe­nes doncellas que Yan á la vicaría la flor de azahar. Sólo es conocido ese símbolo de pureza en las ceremonias nupciales de Francia, Inglaterra, España y América. Las novias alemanas, al marchar á la iglesia, ciñen su frente con una corona de mirtos, si bien las jó~:enes de algunas provincias del Imperio, acostumbran llevar una coronarle hermosas flores artificiales, que se trasmite de madres á hijas. En Italia y en los cantones fran­ceses de Suiza son las rosas blancas y los claveles los qne adornan los vestidos de las desposadas, que son por lo general de color negro y amarillo. Las novias griegas colocan en su cabeza guirnaldas de hojas de parra, mientras que las de Bohemia em­plean el romero, que según dicen ellas, tienen la virtud de asegurar la felicidad conyugal. Pero, sean flores ú hojas las que la formen, la corona forma con el velo el emblema característico de la boda. • Entre ateneistas: -En todas partes se oye hablar de la nueva escuela literaria-dice uno-J?ero, ¿en qué se diferencia de la anbgua? -En que de la antigua yáno que­dan más que discípulos, y en la mo­derna todos son maestros. El profesor : -Un caballero está gravemente enfermo. Padece de neuralgias ho­rribles. Va usted á verle como mé­dico. ¿Qué le recetaría usted para calmarle los dolores ? El alumno: -Pues un calmante. -Muy bien; ¿y luégo, qué le mandaría usted ? -¡ La cuenta! -o- CONDICION~S 1 11 Corr~ clel Valle fulr.AI ea 189t ·~~· puhlh-n lo~ juen·~ olr l":ula semana. Y:tlor de la ~r.rie olo • 1 ~ númeroR ..... f. 411.111) Número ~udto. .. .. .. . • .. .. .. .. • • 4.0u A tt·a~nrlo. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . • r..uo Anuncio~. pí1gina Plll<'ra............. 20u.oo La~ r<'peti(•iones..... . .............. IOQJ)O U>lectill:l, pnlnbra..... . . . . . . . . .. . . . . 0,50 Remitido~, ~:olurnn11. . . . . . . . . . . . . . . . . 2flO.tHJ TODO PAHO DEJJJ.~ ~ER .\XTICII'.\DU Contratado 1111 aviso r•or dct~rminado nún.ero de vece-", no ~e indemniza :o¡;fi,·io E,·ht:IJCI'ri 11. BOMBAS· TENEliiOS LA llEPUESENTACioN DE RIDER ERICSSON ENGIBE Co. q~tielte.sfalJrzcan las fJom­bas IIUÍS eC011ÓIIttCaS JI dU• 1·ables, JJtOPtdas por ai're calentado C01tleila,carfJó,, kerosiui ti: ett un hogar de fáctl allrJtettlaciótt. .EiePatl el a.f/rta á co1tsiderable at­turu y de larga dt.,•lattcta. El gasto dlano e11 cont1Jus­tzble tto excede de tt1t peso oro e1t el tipo de bo1111Ja f/116 sttnu1u'stra 11.500 lttros tN agua por ho1·a. Otorgamos co1. ceslotzes, r es o 1 pe 111 os cottsultas .JI ltat:etnos reme­sas de dt,c/ta.~ lJo1nlJas. . · ModcNt:o Garc~•. BVU U 1~. Carrtra 7 !" Nútllt)'O '188. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 IN&~ F3l!IJLIIC~CION ~~ ~6UC~•I --- ' VERDADES SOBRE ~L AZUG1R DE "LA 1\IANUELITA" El azúca,· drj LA JJJA 1.V Ul!JL11'A e8ttf empacttda en f,onitas ta(e .. '.1"~ eo.'lida.5. 1?-stri empacada en la fiibrie~r .'1 ttbÚ1'fft. en Pl ho.9m·,· no hay manoseo intr-naediario; Jlt>'l' consiguiente, uo huy de.'ltr8eo, no hoy de.IJ­perdicio, 110 ha.IJ ar/ulttmcion po,.;ible. Cttda talega 1)/·dla como u'' 1/WnMn de diauuu1ft:s; el J'e.,ulfttrlo de JJit cristttli::ación pe~feeta. G'tí­m()( Üt en t'orum, pe,:fl!cftt en lalirlad, hrillrmte Clt aparie1u-ia, wiugnnn ozítt·ar ltt '.9"ala rn e.vct.deur·ia. C11nmlo <·mnpre wde,f e-sta azúctu, flCIIérde.-
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 261

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 282

Por: | Fecha: 11/04/1907

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 CALI, (RepCil>lica de Colomhi~) ABRIL 11 DE 1907.-N.0 282. ~uiodiao y Uln•t•toJ , .BL \8 C\Rl'ETT.t.\ , ~~:_ .. BJ.tt;r ~.~.:..... [Cift""' ,¡, " 'i{ ~\'ti~ ,/tf '~l'n{(f "] •- ;f.- . Soneto Ojos en qne la noche ha detenido , u cortejo de somhra> y ele ... trdlns ; Ojos cuyas mirada-. son ccn tdlas Escapnclas del arco tle Cupido ; Ojos negro!<, mas ncgt·os que el oh·ido . . .. Ojo~ radiantes, ele ¡iu¡>ílas hcllas Que hahéio; dejado t"n profu .. dns hno:llas En mi scnsihlc eor;¡zdn herido .... '" Ojos en que hri llar ,;e ' 'e la aurora Et<·n•a dél amo.-.'" .. ¡ \'cd mi c¡ucbnwto 1 o \ 'cd L'l lento dolor que na: clcn¡ra! ¡ Ahrid \' ncstl"as pct·sianas, ~ autHjUL".Y''1"la, l "na gc>ta verted de ,·u.:st•·o llanto ::>reas morbideces ele calor Y Yina llenas, Va la sangre noble y pura como YÍYicla escarlata Colorando los azules arabesco. ele la. ;•eua~. * * Sobre el rico pa,·imento e destaca esbelta y g rave Cual clel genio ele un artista la más alta concepció n ; Y los ojos y lo labios y la ft·eni.e dan la clave De un mnrtirio. de un anhelo, de un incó~nito dolor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 .. 2916 EL CORREO DEL VALLE ¿ En qué piensas, en qué sueñas ? ¿Qué persiguen tus miradas en la vaga lejanía ? ...... No lo sé ; mas un efluvio de sutil melancolía Pone un nimbo misterioso de doliente majestad En tu frente que ya agobian del cabello los crespones Cual si fueran las tinieblas de una noche funeral. * * • Pero no ... . .. tú no conoces la Tristeza : son mis ojos Los que todo lo perciben tras el prisma del dolor ..... . Es tü alma blanco nido donde entonan sus canciones La quimera y el amor. Y ya sé lo que contemplas en la vaga lontananza: El bajel de los ensueños que á la luz de la esperanza, Con ln prora hacia la dicha surca el mar de la ilusión. * * • Cali, Abril 8 de 1907. BOLIV AR Y SAN MARTIN (EPISODIO HISTÓRICO) Bolivar v Ran Martín encn~ntran­se en el espaciol'lo Flalón de una lujo­sa casa de Guayaquil. El titán del ~01·te y el g-ig·ante del Mediodía se hallaban trente á frente. El primero se paflea ba. meditabundo, vestido con una casaca. azul con bo­tones dorados, pantalón blanco, bo­tas rodilleras, y pendiente de ¡,¡u cin­tura la. eRpada de Cara bobo y Bo­yacá. El otro está sentado en uno de lot~ magnifico~ t'ilJOIWR de seda que adornaban la e~tancia. Robre su pecho luce un ~o~ol de diamante~o~ y :o~ u nervio1-1a pierna e:st á e u biertH de una finí~ima meclitl. El prime1·o parece guerre1·o. el :-;eg:unclo corteAn­no, ysinembargo, ambo.· :-;on héroes. De pronto :-;e detiene Bolfn.u. · y di­ce con E>sa voz brillante v sonora que era tau ag-radable en ia cmwer­sación como temible en el combate. -¿Y bieu? Ran Martín :-;e e¡.;tremeció. -Monarquía conl'ltitnciona 1, n•:-;- pondió. Bolh·ar retJ'OCPtlió un pnso, cruzó loH brazo:o~, irg·ui6 la frente, :r nnn HOnriAil cleRdeñOR8 plegó HUH la llio~. -1\tomn·c¡nín. s que las que he­mos vPncido? ~6. nó, nó. Y pues hemo1-1 lnehado con las preocupacio­nes de treH Hig-los, y pues Colón, lHabel, Ca l'los Y y Felipe II con su memoria terrible, no han sido difi­cnltHciPs, ni ta.mpoeo luspredicacio­JWS de los frniles, ni Boves con su • " Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 "B~L CORREO DEL VALLE 2917 PreRtig·io mílitnr, ¿ cnn.Jes :-:on lns clificnltailes? ~an ~fnrtín Yneilé> unies la NJ.bezn y temo: · -El pnehlo 110 <:stá. eclncaclo pena lu HPpúblicn. -\'iye Dios. grit1) BolíYar: ¿para qné 1weesitnmo!'! ellncnclos A lospl.w­hlos, s i bnstn qne sepnn jnzg·nr. cpw sPpn n Pscog·er? Pn•gnntadle H, m1 c·on1l enndo iÍ. m1JPl'tf' si cle;.;Pemos la. IlistoriiJ.,. ¿Ern un ¡nwblo edncaclo Pl p :11•hlo romnno rm111 In Hep Íl hlic·n? ..\él. ¿Ern \'enec·in. In pequeña RPpÍ11>1ic ·n c•n meclio cleg.Tan­des monnrqníns. p,Jncnrln Cl.JiiJHlo Pl Consejo <1<> los D PZ In regí él.? ..\él. ¡Ern Pd11caclo el fi -. IIICÍ's C"namlo lnn­zú PI :-:11hlime ¡:!:rHo c]p In 1'Pilenciém clP ql.H' hoy somos Pf'O? Xé>! mil.YP­rps né>! E:-:os Jll1Phlos no nPce:-:lta­bnn spr bien ednC"n lo;.; pnrn desear ser libre:-;. así r·omo el eieg·o 110 nPce­siin c·onoc.:p1· la l11z pn1·H ansiar salir rlP sn Yicla clP 1 in;Pl>lns. Aún otra c·i¡·(·J.msti:-: eonmigo en q 111' ln mm1ar<¡ nín C's ln eschn·itucl. -PPnloruul, yonopiensoasí. con­tPstú el nrg·entino. Yo lw hwhnclo porqne las c-irc·,lllstanc·in~ nw hnn pnP:-:;-o nl frente ele las tropns ;ngen­tii1< Yk · pero ('011 Jn PS)>C'l';l11Zll sif'111jWe de rl 1 ,jlJp¡·t;ulor. hnstn y;:),! Por la snng:rp n• rlP 1 alento; ,·os. ¡mesto á In c·n IH'Zblo quc• tienp ¡.. n ·ans P1Pmen1 os pe1 ¡·n sc•r lil>n~: \' 0!-4, 1111 ltombn~ qnP \"Pnc·e ni pspn­ii o 1 Pll c·ien r·omlHti es : ' os. e pw h n .. héis l'st¡·pehnrlo n1i n1nno, \"Os sois monnn¡nisln! f'np;.; qnf\, ¿ lllH'cl<' mils Pll \'Os el qnijotismo CJilP ln clig­nidnd? ; ·o c·onoc·íoi~ h1 histm·i;l ? :\u sn b(·i; q nP !oH reyc>s no son otrn c·osn qne hnnrlirlo:-: c·m·o1u1Í'ÍS ; pero !-4P también que el hombre no ele he p1·etencler jamás f"O­hrepnjar á, Dios. y pue.·to que Dio¡:; ha permitido que por espacio de tán­tm; siglos dominen Jo¡.¡ reyes á los pneblos, no clebP sE-de dado á un homh1·e mejorar la obra de Diof'. -Dios, caballero: ¿por qué mez­('] á,is á, Dio.· en los asunto tenena­les ? Dejadle q nieto en su inmorta 1 asiento. pues si pretendPi sacarlo ele él pa.ra dar fuerza. á yuesti·o so­fi, ·ma. El os,anonadará .. ¿Quién per­mitió . ino El, puesto que todo lo ri­ge. qneE>samonarquíade diez y ocho siglos se hundiera en la charcn de sangre que se llama la ReYoluc-ión francesa? ¿Quién. justiciero terriblE> hizocaerlacabeza del re.v más gran­ele de la tierra en m1 caclal~o? Deja el qnieto á Dios. no le toqufSi .. desren­de< l á la tiena; sólo sí os adYierto que en ella os e;.; pera la espada re­publicana de Bolín=tr. di:;:pnesta IÍ toclo por el triunfo ele la liherta io:-:; sns ojos clejun>n esrn¡Hll' dos n1yos 1]11<' rueron á he1·i¡·Jn frentecle N;J.n ~fnrtín. -Ni unn pnlnbn1mús, elijo. ni 111111 pn ln ln·n. Genernl Sn 11 ~fa rtín; mP hnhéis insultrulo. y yo rompo mif'~- 1 m 1 In pm·qne hn soportnd o el insnlto :-:in ~ltni\'Psaros el c·o1·nzón. ¡Adiús:! \.' s¡l<·mulo sn espacln la pnrtió en fl, los pies dclnrg-r·ntino, y sn lié> sohC'rhio, p;rnn- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 291R EL UORREO DEL VALLE de. magnánimo, s~1hlime. roel". Nicor,.\¡;.; A. GoNz.\LT<:Z. (Ecuatoriano) 1 SEMBRANDO De aquel rincón bañado por los fulgores Del sol que nuestro cielo triunfante llena, De la florida tierra donde ente flores Se deslizó mi infancia dulce y serena; Envuelto en los recuerdo ele mi pasado, Borroso cual los lejos del horizonte, Guardo ·el extraño ejemplo, nunca olvidado, Del sembrador más raro que hubo en el monte . .\6n no sé si era sabio, loco ó pruclente Aquel hombre que humilde traje \'e tía; Sólo i"é que al mirarle, toda la gente Con profundo respeto se descubría. Y es que acaso su gesto severo y noble A todo asombraba por an-ogantc; ¡Hasta lo leñadores mirando al roble Sienten las majestades ele lo. gigante! l Tna tarde ele otoiio ubí á la icrra Y al sembrad01·, sembrando, miré ri ueño: iPescle c¡ue existen hombres sobre In tierm .\Tunea se ha trabajado con túnto empeño! Qui e saber, curio o, lo que el clemente Sembraba en la montaña soln v hradn. El infeliz oyóme benignamente - y me elijo con honda melancolía : -Siembro robles y pino y sicomoros, Quiero llenar ele frondas e. tas laderas. Quiero que otros disfruten ele lo tesoros Que darán estas planta cuando yo muera. -;¿Por quí tántos afanes eu la jornada Sin buscar recompensa ?- elije. Y el loco Murmuró con las manos obre la azncla: -Acaso tú imagina que me equivoco; Acaso. por ser niiio, te asombra mucho El soberano impulso c¡ue á mi alma enciende; Por lo que no trabajan, t.ralwjo y lucho, Si el mundo no lo abe ¡Dios nic comprende! II o y es el egoí m o torpe 111 a estro A c cu las sombras, aun me decía: -Hay que vi\·ir scmhranclo! ¡Siempre sembrando! ...... 2919 :\1. R. BL.\:\CO- BELi\lONTE. ----·-------'--- CUADH.OS CI-IICOS Lectoras: ya quemo tráis tan \'i· vo interés por todo lo que ntniic ft nuestro género, yo la más hnmilcl de vuestras servidoras v sin duela la menos autorizada, gracia ú la es­casa ó ninguna in si rucción que nues­tros padres nos procuran , yoy ú em­prender una tarea bien superior {t mis capacidades, trazando algunos ¡·cnglones sin arte ni adorno, y sólo por un simple pasatiempo. ¿Pero ele qué poclré ocuparm\:, s i tansólo COI1ozco los temas rumor .-e escucha. \."allí permanezco inm6Yil Y honda inquietud me tortnr·a. .-\.1 cabo 111 puPrttl gira. :-lale mi adoraCP entr·e mis brazos De amor y dicha y ternura. Y lué~n>, al robarle nn lwso, La rE>ina flt>l cielo alnmhra Y ella de mis hruzoto~ huye An•rg·onzHs. cuando el alba \'iene \.' estáll más denHas la¡.; brumns :-lucña que <Í la mC'dia noc·he La l>Psa un ru,vo de luna. Lns ~L\RÍA More.\. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 2922 EL 'ORH.EO DEL VALIJE E ~mor O::LJO os tej::tdos Las gente:-; mal humonulu:-;, '. \ an por ahí z Y 11\lP\'P aiio:-;. l 'n día ~e ell('ontrél :-itlltt Pll In Y ida. E]'¡l hija dP In gran c·itHlal clPclal y I'P hizo gTi:-;eta. El ofic·1o p:-; :-iPIWillo. :-;(>Jo rpq 11 i<•n. un c·ornzém _,. 1111ü ngujll. ~lartn, Pn In mañnnn dt•la ,·idn, :-;ec·ogió In fi-f.•nt P Pnirt> :-;u:-; llHIJH'<'i­ta:-; \' :-i(' hnnrJi() rc:-;\JPltJo di' mí rlPpencle llen.Jl ' Yesticlos dP scdn. encaje,· y joya~'. \'i\'il"Ía nrwhnmentc r·omiPrHio mclnjnrpsrlPlic·;H los , no sH­lien< lo :-;ino en ·('<><'llP. . dPspn?>:-; clP ha­hPl' \'PT'tillo tod¡¡s la:-; ltigrimus dP mi !'liPI'(JO y clomiiHli)O todas 1TIÍS I'P· pugnaJH'ia:-;, nw del'peiiHI"Íil e11 PI <'iPno y oiría lo:-. qu<~ido:-; di' mi <·o­l'azón. Prpf¡el'o ohPclc<·PI'IP J' p:-;c·tH·hn do <'11 pH z: liP\'UrP ye:-;t ido:-; <1<' inclín 11<1, Jp <·olJ­Hilltar<> en ,·oz baja dJJL'HJI1l' mi:-; lnr­g ·us honl:-i ¡Jp I'OS{Ill'il, (lqiPI'O :-;p¡· ll ­hl" l-'dC!l111Hl' áqniPilelllW mi<·OJ'(lZÚll. \' lc1 hpr·moHa niña sp <·onst itnycíc·iu­dndnml ele• la r·eptíhli('tl dP hls 11111 - ('hno ,¡p sol. \'á r·u11oc·pu 11:-ilPcle:-; ¡•:-;e nido miclncl ele la Aec·hu sobre que cle:-;c·nnsa la c·ortirw, se ba­lanc ·en nn amor ele VPH<> clorCJdo, c·on la:-; a las \' los brnz(¡s a hierto. ·. En la C'HhP<·<~l'H clellec·ho :-rangPr. PI poetu ndo:-; ·oviaclosclPl Yia­jp \ -PJ'l'i,;r·e:-;. :->n <·nrnz(,n ha ha hin do, si hPnHl~" dP dc<·irlo todo. ,. Plhl hu oído 11111\' hiPn lo que )p l páj8ro YÍYHl'<.H'lH> dd :-:n{•\o ]Hlri:-:ien:-:E'; nU pn tvin. En ning-um~ otr~1 pn rte :-:p <'lKncn ( ra P~a :-:onn:-:a t1ernn. p:-:e pn::-;o (}pc·iclülo, e:-:a e legnnc·in innntn. Ln n ii'in, ~E>ncilln ~, n legrP, tiene el plnnwjc modesto y la alegría rnicl o ­H< l· ele. 1<1 nlonll n1. .\l Yerrif.re:-:! Hny allí fre:-:a:-: y flore~. gTande:-: alfomhrn:-: cle hierba y nmt>rías profunda:-;. 1\lcnta hac:e acopio dP alegría pa­ra toe la la :-:Pmn JH\. Se em ln·ú1g:a clP a,ire v cle libertacl . e;onmoYicla ha::;t!Yesp lentame11te, t·on 1111 rnmo ele lila Pll 1 De u El primer beso" De mi uiñez la dócil compañera, Abrasada en la fe de sus mavorcs, Ibn, 11eha de místicos temorés. A •·ccibi•· la comunión primera. La luz de anticipada primaYcra, Quebrándose en lo~ ,·idrio. de colores, Con nim)Jo de i1·isados rcsplandorc Coronaba su rubia cabelle•·a. Cuando al pie de l a ltar, con la nccicntc Exaltación de su cristiano celo, Rindióse á Dio la Yirgcn inocente, :\Ie pan:ció que eu sosegado 1 uclo. Agolpándose, en torno ele su frente, La besaban los ángeles del cido. ;o\¡''1i>z I>E , \J< L'E. XVII l' oc o á poco ,.a llegando la calma, n1 n" \'íbra estremecido v loco · mi corazón c-omo antes; ni una fi hra palpita ni responde á mis sueños de aye1·, 1·a no se esconde la realidad iras del ensueño; abierta está la vida ante mis ojos, sólo la Yoz de mi dolor está despierta. He condensado premaltunmenle la 1•id a en pocos años, y en mi alma de jo1·en, ¡·udam<:ntt•, han dejado su hie l los desengaños. Con un gesto tranquilo el desencanto se llegó á mi puerta, sobre mi humilde nsilo dejó grabada su silueta ...... ;\l ucrla está mi\ iejajtt\-cntucl, tan -61,> la Yo~ de mi dolor está despierta. Escu•Jó:-- .f .\HA~Jll LV. la mm1o y m á." á.uimo <'n t>l corazón. A:-:í e:-: como He h~.·, ane~rlado uua Yicln de trnbctjo y cle ternura. Ha :-:n hielo gan parece. ¿<¿uiéu :-:e atreYería á, rei1ir á eHa uiñH? Dá más que rec:ibe. ~u vida tiene la cligniclad de la pasión Yer­claclcra, toda la moralidad del tra­bnjo ince:-:ante. ¡Cánta, hermo:-:a alondra denue::;­tro::; diez y nue,·e años, c:ánta para nosotros, a. í como has cantado pa­nt nueHtros pa romá,ntico y breve suspiro te inundH.rá:-: '? A la frág·il. Yiva, y loeu ; ¿ c;uá.l emmeño arrullaráH ·> y los beso:-: elE> qui> boeu gua rde1 rá." ? Fino biombo de :-:onrisat-i qne lPY.antas f. impro,·i:-:a~:~ e¡.;c·oudite¡,; nl amor: ¿ qnÍ> ilusiún 1P hará su ui.do? ¿ d ormirá:-: eu quf. csc:olHhdo 1tH'aclor? Tu fn t 11 ro m i:-:1 Prio¡,;o f'H m1 :-:ímholo gn-wio:-:o bnst<:l mi almn c·on ul'Clor pn ra H l> ri l'HE> . mlr(l.:-:. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / EL CORREODEL VALLE LOS MANDAMIENTOS DE JOSEFINA, ANTES DE LA BODA -Cuando no~ casemm;-dijo ,J mw­fimt- espero que ~ozarf- ele tanta li.­Lerhtcl como a hora. 1 'ot· ejemplo, <.:reo que no te habrá:,; imap;inaclo qup clejc-1rf.todas mis amistades mas­cnlimlH. :\le parece qne el matrimo­nio no ha de conYertirme en un mtwLle. -~o he tenido semejante idea . -La mujer es ig·nal al hombre- <.:OJttínu6 e1la. -Por :,;upuesto-coutl:':,;tf- con sin­cericta d. -E::; nn übsm·clo neer que el hum­ore e~ Ull sér superior-dijo c1esde­ño::; amente. -Es,-aprobf.. Y galantemente ngre~uf>: Pertenece al sexo inferior. -A la n:rclacl. -Eso e:,; e\·icleute. -Y tú no debes imaginarte que contig·o he rlealternnrúni<·ctmetttP.­dijo de nue\·o. c:andot·osamPntP. -l'\uuc:a-exdami> indignado. :\o soY tan malo como eso. Y ~Hlemás. c·oÍltinuf'.-á lo:,; hnmln·ps no" g·usta Pi c-nmbio. -:Si es. llablo ele la <:OJHlneia qtw debemos obHPl'Ys hom- !Jn•s, nmig-os ..... . -Y YO tambií·Jl ir{> ;d tl'aüo con otras.· Perdona. ~i est;lntoshahlan­clo respecto de tí. ..... -Oc:asiomtlmentP pus;¡J'Í• U1l lns znpntilla .. y te t•ll<·etHlert> PI C'ig·nno. y ..... . ~\onreía al clesc·ribir el c·m1cln>. y . 'o tnYc i¡.!;nalnwnte tentaciém cÍP . ·o m·PÍJ'. ('01110 tl)lli O , ¡>Pl'O l'Pl'Ol'dP 8 1 icmpo mis en-'s ele homl11·e. -Es mll.\')JOSiblc-tlijP <·Oll clP:-s de un momento, ella rom­pió el Rilencio. -Podría ayudarte en tus traba­joR; .. ecaría le) queescribieras y bus­caría las palabras en el diccionario. -:No u;;o diccionario-le intenum­pí seca mente. .Josefina acepté> este acerto como una pen·ersiclatl mín. Todo el nnmclu usa diccionario. -.\h1 ~lny bien-tlijo fríícl l'SU de e~ntem<:nto . -Y .. .. y yo tnmpo<·o qniero :;n in­clc>¡> PlHlPll<·Hl ele tí, murmuró. ~luc-hasvPc·ps nost' <'ll<'Uentn\11 pn­J¡¡ lJntH; lJl:'I'O mi J't'I:')Hlel:iÜ\ SÍ Jo fuÍ'. -La mn.i<>r-dijo p))H mA.I:i tarde- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CORREO DEL VALLE 2925 s(¡]o quiere lo que no tiPHP. CumHlo pre á su marido. lo l'OllHig:ul' yn no lo s, elamor es el único de­recho real de la mujer. -Sí,-contestó-y cuando ella e>s poseedora ele él. no quiere á otro~;. .Hpha, de San Sa!Yador. Las muchachas casaderas, entre dulces cuchicheos, penetraron en la alcoba, camarín de sus deseos, como banda de palomas cuando busca el palomar; y, crujientes las enaguas y encarnadas las mejillas, se acercaron temblorosas, de puntillas, de puntillas, y la cama de la noYia se pusieron i1 escrutar. Toda, toda la escrutaron á placer, de punta á punta; cada encaje fue un suspiro, cada lazo una pregunta, cada vez que la tocaban se encendían de rubor; y las bellas almohadas, con sus cifras y sus lazos, se e,dcndían perezosas, como dos amantes brazos en espera ele la No,·ia, del Enigma, ¡del Amor~ Todas esas cabecitas, del Ensueño atormentadas, han soflaclo que durmieron en las bellas almohadas, y han llegado, los encajes, por su mano á desrizar. Todas esas cabecita , inflamadas del anhelo, dieran todas esas flores que relucen en su pele por la flor ele los Enigmas, por la flor del azahar. Del futuro matrimonio candorosa pitonisas, las muchachas casaderas celebraron entre risas el horóscopo ele glorias que comienza con el sí: y una inquieta ~Iargarita que, en silencio suspiraba, el ,·JI e quiere? e' No me quiere? de su noYio, pregunta ha :¡ los liceos de la colcha ele color O PEHOO;'\JO. ( \' cneznlano 1 . -.. SUEL TOS El eauca entero cstfl de pince­mes con In p¡-omoción del Pbro. Dr. Manuel Anton io ,\ rholecl:· al Arzobispado de la Capital ele este Departamento. Pertenect• nuest~o digno Sacerdo­te á la Congt·egnciém ele los Reve­rendos l'aclres Lauu-istns y hn flc­sempeñado con éxito ])l'iilnntc el Rectomclo del Seminario :\Invot· de Popayán. - Cuando npenas ha llegnclo fl In edad de 37 años, hn tenido el ho­nor de recibir de su Santidad Pío X el delicado enca1-go de velar por la Grey de esta noble rejión ele! pue­blo Colombiano. Conocedore , como somos nos­otro~, de las vit·turles, ilustn1ciún y tnlcnto del nuevo I't-elado, es efe nugurnr pan1 la .\ rquicli(Jcrsi . de su mando, días ele bonnnzn v ele \'enlndcra co~ccha espiritur~l. - Album ele El Correo riel T'nllc. El próximo jue\·cs puhlicnrcmos el retrato de otra scñoritn caleñ'l. Damos el pésnme á nue~tro~ finos amigos Dn. Luis y Dn. Cn.-los Fischet- por la incsperncln noticin ele la muerte ele u señora m:trlre acnecicla en el Yiejo mundo. Dntos para la hi. toria.-EI 1 " . rle Abril se reunÍ(¡ b1 1\samhlcn l'\acionnl cot, los siguientes rlignn­tnrios: !'residente Dr. Dionisin Ji­méncz; \'i ee¡)l'e~identc Dr. E\'ruisto Gnt·cín y segundo \'it·ept·e. iclentc DL Franci co de P. ;\.lateus. Desde el lunes¡..; ele lo~ corrien­tes se cncuent.ra nueyamentc e11 es­ta ciuclacl el . eiior General ;\.fnnucl i\Iada Sanclc111entc, encn t·g~ldo del :\lini~terio de lrt (;uerm. Que su estndín en Crtli k ~ca plaecntcrn. Para c.:J pr(¡ximo domingo se prep;u·n 1111:1 corrida ele lot·os (t be­nefi cio dPI f' n rquc de Rolh·n r. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 2929 MUERTE DE rN :'lriLLONARTO AME­RICANO.- En una villarle Pontaillac, donde se hallaba Yeraneando, ha fallecido, en edad bastante avanza­da, el multimillonario norteameri­cano Mr. Daniel O'Day, consocio de Reckefeller el famoso "rey del petró­leo" y uno de los grandes industria­les de los Estado¡;; Unidos, ele más amplias iniciativas. Mr. O'Day era padre político del distinguido escritor colombiano, D. Santiago 1-'érez Triana, quien ac­tualmente es Ministro del Salvador en Madrid. JesÉ CARDUCCI.-El15 de Febre­ro á la 1 y 2S de In tarde, murió en Bohemia el notable poeta italiano José Carducci. Su muerte, como es natural, ha causado honda pena en toda Italia. No hace mucho que en todos los ámbilos ele la península itálica se festejaba el triunfo obtenido por el poeta clásico, en Stokolmu, donde había sido agraciado con el premio nobel de literatura, v ahora la triste noticia de su fallecimiento Yiene á llenar de luto el corazón no sólo ele los italianos, sino el de los intelec­tuales del mundo entero, porque Carducci era un poeta ele fama uni ­v(} rsal. / ¿Qué persona que se preci~ de culta no ha leído 111ús de una vez su "Himno ú Satanás". el cual ha bastado para hacer su nombre po­pular? Nació Carducci en Val di Castello, el 27 de Julio de 1836. Muer-e por consiguiente á los setenta af:os ele edad. ------------·~.--------- DECRETO NÚMERO 1R2 ( FEBI~ERO 15 DE 1907) en rlesarrollo del Decreto legi slalatinJ nCtme­ro 47 de 1906, sobre prensa. El Presidente de la Reptíhlica de Colombia, en ejercicio de la potes­tad reglamentarin ele que trata el ordinal 3. 0 del Art.] 20 de la Cons­titución, y CONSIDERANDO: Que el Ministm de Gobierno y los Gobernadores de los Depar­tamentos, según el articulo 40 del Decreto legislativo número 47 de 1906, tienen la facultad de prohibir la circulación de las publicaciones su bversiYas y ele hacerlas recoger, lo que implica la necesidaé! de conocer previa­mente el carácter ele t.oé!a clase de publicaciones, y esto no es exequible mientraslos adminis­tradores ó encargados de esta­blecimientos tipográficos no en­víen á las oficinas respectivas los eje m piares correspondientes antes de comenzar la distribu­ó remesa de las producciones á que aluclc el mismo a1-t1culo; Que la facultad que tiene el Nli­nisterio de Gobierno para pro­hibir también b reproducción de puhlicaciones extranjeras, de conformidarl con .el n ¡·ticulo 69 del Decreto mencionado, puecle dar lngnr al empleo ele procedi­mientos administrativos para p1·evenir dichas reproduceioucs, así como la sirculación á que hace referencia el artículo 70 del mismo Decreto ; y Que debiendo contener las ma­nifestaciones sobre estableci­mientos tipográficos y publica­ciones al remitente. Art. 2 9 Denunciada e o m o subyer iva una publicación ex­tranjera, .r j11 tificado que lo es ele acuerdo con las clispo~icio­ncs sobt·c prensa, el Ministro de Gobierno ,. lo~ Gobenwclore pueclcn ot·clenat· el secuestro de los impre. o re pectiYos y pt o­hilJir . u circulación. Art. B. 0 Los ll1C11101"Íalcs en que se hagan la. maní fe · t.acio­ncs ele que tratan los m·tkulos G. 0 .Y 15 del Decreto legislatiYo número 4·7 ele 190(), cuando sean dirigido ' al linist.crio de Gobierno, clebcn prcscntm· e {t la primera autot·iclacl politi­ca clellugar, quien los cn,·iarft al Gohcnlen la C~ohenwcic'ln del Depn rtn mento. .-\rt. ().'·' El presente Dccn.·t.o regí r:'t desde sn pu hlicacic'>n en el !Jiw·io 0/u.:in/, Y se insertnr:í en toe'! os los peric~clieos que se ccl i ten ó lleguen {t C(litarse en lo succsi,·o dentro del territorio ele la Pepúhlica inmccliatamentc después 'le que se haya tcnni­naclo la publicación clcl I>ecreto l T • o -!-7 ele 1 no,:)! so hre pt•cnsa • Comnn1qnc. e y ptthlfqucse. Dacio en Bogotñ., :"i 1;) ele I'e­ht ·ct·o e k 1 ~lO/. I~. REYES. El .\linislm de Gnhicnto, l> . Et 'C'LlDES J)E \ , 'Gl,.ll.,O.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 282

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 307

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 313

Por: | Fecha: 12/12/1907

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 , ( RepCi'blica de C0IombiaJ DICIEMBRE 12 DE 1907.- N. 0 3 13 y Director, RL 1g ,\!, ~.C 1 llPE l 'fA LL ~GCtGr .Joaquín d€' Caicedo y Caicecln, con cuyo ¡·etrah> honra ho~r El Correo riel \':¡1/e su~ rolnmnas, cum­plió ddolllin~:onltimoíl niios; nació en Cali, ell-4 de Dic:iembrt:> defamilia ilustre . Fu<>ron sns 1HHlreRP1 Coronel don Xico­lá." . El-prilllCI'O, niiio n ún ele 1-1 ;ll Hlll' y Pll In, tomS . L'urliÍIIliÚ Pll PI He¡· \'ieio v l'nP 11110 rlP los hiH'l'l ncl(lf'!'"i del Pe· rú, e1! <·tJyl ~ra. A Hll rpgreso fue u.-.m - hrado GobPnHulor el€' la f'¡·ovinria del Pacífico. ,,- cjen·ipndo e -de cnrg·o muri6 en Iscnn.ndl>, joY€'11 t()(]aYÍfl y pocos n iins clespu0s 1 Cm·onpJ,JoRqníu de Cay­zedo y Ctwro, abtwlos p~terno y matf'l'no re:-:;ppctin:~nwntP, del doctor CnicPclo y CaicPdo, fuei'On fm:ilndos por ¡mt1·iota:-:;, el primero en Popa­/ yán en 1 Rl n .Y €'! sep:nn Hll tío el doc·tor I\Ia111rel Cuero y Cuicedn, hermano del IlnHtrfHimo señor Ff'rnanclo Cner·o y Cuyzedo, Obispo de Pop;1yán. De pa­so ttpuntamos que Cali y el Cmwn entero deben gnltitntl á dichos seño­res, JHlPS t1 on M H n uf'! r·Pghizo el ])l'imeJ' pot,¡·¡:>ro de gnincn. en el Cnncn .• eon semi­lla traída. ele Cartflgf'na por Rn hpr·mnno el ObiPpo. Dicho potrero es el ele Sa.lento, conoc·irlo con el noflll>re de "potTero ele los toros''. La educaci6n del doctor Cuicedo fue diri~~;idn por su t.ío don Fernan­do d€' Ca.yzC:'clo y Cnmn.c:ho, padre del actnnl Arzobispo Uf' l\Iedellín. Cur­só con los .Jesuitas, })l'imPro en Bogotá., despué:-: en Jama.icay ñltimnmen­te en Guatf'mala., además d<> los est.udios Jitp¡·ario generales, len~:uas vi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :3412 EL CORREO DEL VALLE va, ~- mnrrtns, ciencias natnrale:-:, filosofía y teología, y matemáticas pa­ra obtener el título ele IngeniNo c:iYil en la Universidad de San Carlos de Guatemala. A u reg-re ·o del Exterior se ocupó en trabajos de ganadería y en a notos de su Jn-ofesión hasta 1 ()0 en que tomó armas hasta la termi­nación de aquella guerra en el Canea, con el combate ele Santa Bárbara de Cartago. RPcibió el grado de doctor en Derecho en el Coleg·io de Santa Librada ele Cali en t1onde regentó por mnc·hos año.· varias cátedras. Entusia ta el doctor aiceclo y Caicedo por el progre o del Cauca, empleó dinero, tiempo y energías en pro de la realización del Ferrocarril del Pacífico. Con e te fin hizo Yiajes á. los E tactos lTnido , en donde ocu­pó la mayor parte del tiempo en hacer conocer nuestro país, y d-emos­trar por medio de conferenc:ias la- grandes utilidades que aquí obtendría el capital extranjero desarrollando m nchas empresas. Esto le valió gran­de' encomios de la prenst1. americana. Fue .Juez y lllag-i traclo del Tribunal en Popayán en 1 78, ha colabo­rado con actividad en varios diario y actualmente redacta en Palmi­ra, lugar de su residencia, "El Compilador". periódico hebdomadario, compendio de la historia de la Revolución francesa, extractado principal­mente eiPlm; ú la tierra. i c¿u(• paisajes lo:-< paisajes que rett-ntn PI nnoynf'IO ! Entre e. pumas nrgenlnda · Se adivina nto, siempre limpios l.'omo sueños de inot:enein. Cnnl imágPnes lal.J¡·ntlns por In infnneia, LnH pilttarlas pit> impurezas, Y allí riman el aliento ele los munclns. Y en las noclws consteladas Fingen risas de 11ereiclns Y sn. piraR corre fl compás H, Cual los años qut> sP a lejnn n tratando los candores infantiles, Las pujanzas y ambiciorws De la hermosa adolescencia, Y las luchn y ciesma:vos ele las tJ·istes senectndes Que e extinguen del Mar Muerto En las áridas riberas. 34Vl Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3414 EL CORREO DEL VALLE ------------------------------------·-- Es la vida como el ag·ua, Es el agua como espejo, Como espejo en que la vida se refleja. Y en el ogua y en la vida Hay un rayo luminoso Que en las olas y en la. almas cabriiiea, Y hace nácar de la espuma, Y del nácar hace perlas Y las graneles amarg'uras las convierte en dulce llanto. Y las lágrimas benditas Sube al cielo transformadas en estrellas ..... . ¡ Ay del ag·ua sin el ROl c¡ne la abrillanta : ; Ay del hombre sin carifios Que embalsamen é iluminen su existencia!. .... M R BLANCO-BELM:ONTE. CON MARCO BLANCO Sobre una barranca, á la orilla de nn camino, está sentada nnn mujer ::on el descuido del c¡ne ,·iaja. por el infinito, y así comoc¡ned(ln.J Rentar-e : sin componer un Rolo pliegue de la ropa , porque eRUten el cnmpo y en medio ele cuatro niños c¡ne en todo se han fijado, menos en c¡ne su mad1·e deja ,·er con casto abandono una piema, t ·o dill~t abnjo. Los.clos niños m<1yorPs apuPRtan al qne má..-.; sAlte por sobre nnn zan­ja, tomando antes can-era ; In her mÁ.na q llf> Jps Rigue, los ch•tif>nP JH1t 'n mostnnleR en lns nubes clP OcTin PI f>spinnzo; mas como Rus hermanos no \ 'Pn tal co:-:a, lla. se :=tfann. g1·ita. sPiialn. manotea . f>n tanto c¡nf> PI nnimnl de los c·if>los sP clPS\'ílllf>f'P, se flps]íp y f'Jtr·nrnn en otrn fig:urn .-¡ ~o YPJ;, tontos, yn se volyi(l parPC'iclo nl clia­blo! El meno•· dfllos niñoR. tf>nrhclo ho­C'n- nrrihn Pn el regazo clp In mndre, mirn ('nn '~Tan inclifPrPnc·in el fomln somhr;u 1ll'l C'iPlo clf>l Cl'C')ltlSf'lllo y Re l'f>hlC'l'<'P ('01110 nn gn~Hll nn pie, clf•inndo qnc PI \·ipnfo clP In tnrcle le inflf> la C':=lmiRn. Y )p Ol'PC el Cllei')W{'i­tO, curvado como si le hnbieran cla-do modelación entre nn caracol ma­rino. La madre masca hojuela::; c¡ue co­p; P sin mi1·arlns, pnP. toR lo. ojos er. nn l'f>Codo del camiuo : de cnamlo en cua nclo se aparta el pelo que el viento 1<' botn ~1. la frente, mira, sin verlo, un elf>fnntP c¡ne le muf>strn la niiin, y torna á ponet· lo ojos en las vueltas del camwo, mascando siem­prE> hojaH cogidnR n.l acoso. De re­pente nsomFL nJI{\ nn hombre c¡ne urrPn nna Ynen; dice In mujer¡ por fin! g:rittl la niñn ¡ papú! detienen los mnchnchos In npnestn, y cambia el ('llnclro : ... Dñme In cuerda ;-1 mí, c¡ne yo sf> HJTPnrlcL · - ~o S<' h1 ), porq ne Ya R ti­ra rla ele la cola. - A mí, papá, á mí: eJia me cono­c ·P. mít·n cómo 1<' toco el bnelw. T'no sp qnitn f'l snco y ln torea, pnniPnclo~eiP clPlnntP, o1ro k dn pa 1- mndn~ en lH nhrP, f'l ehic¡ni1ín le en­clerf> Za nn R<'rmém en Nlldt>o, Jleno clP lHl ha s, .Y la. madr le pn. ·n la ma­no por Robre el lomo 1 h~jo 0stn non>lpra pori•·~l'ñrobnren lo ltjf>no. A la easn, ! -¿ DémdP In t-ncontrnste, pnpñ? Pregnnian á nna Jo¡;¡ niiios . Estaba en tif>nn de Jnliftn, el ami- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 3415 go querido de la casa, y tan contem­plada; .Julián la tenía á sombra, habíale buscado cuidos por esas ve­redas y sazonádole todo con unos dedos ~de sal : tan á gusto mascaba que había olvidado ef ternero. Oyendo allí á sus dueñotl, remas­ca lo que ya ha andado por entre las telas del estómago, dejando ver en sus ojos de esclava el ::;ol, como una reliquia de oro guardada en transparente medallón. Allí la. ueltan, y como ''ió niños, se acuerda uel . uyo y da á trotar por Pl ca.mino zangoloteando la ba­rriga, aporreándose la ubre contra las piernas y bel'l'ea que berrea ; el PCO le re ·ponde melancólico y miste­rioso all<:'i. en las quiebra::; sombría: de un monte de cedros Y bambúes. A media luz lleg-a la gente á la ca­sa, caballeros ur.os en otros los mu­chacho::;, hablando marido y mujer del amigo .J ulián como de un sér ex­traordinario, viéndolo circundado por un fulgor de virtud, al ig·ual que los santos, y prometiendo ser por siempre mw amables y bondadosos con él. K o era eso de cuidarles la vaca extraviada el primer rasgo ele caridad qne gastaba para con ellos; había muchas dulzuras que apun­tarle. Esa tarde, en un rato decon­versaci6n habida entre los dos ami­o ·os mientra::; le cambiaban la.cuer­da ¿l.l animal, pn•guntúle Julián al c·oilíipuñero cnáuto le había costado tatJ hermoso presPJlle, y co11 q u(> otros bienes hal>ia aumeutado la hacienda. É::;te le hizo recuento de sus empresas, de su• e::;peranza::; y del deseo que tenía de que :::.UI:i hijo · hicieran papel en Pl mundo. Yiendo Pl placer que .J uliáurccil>ía :o;e e:,:pou­laneó hasta fijar <>1 niÍmcro de unas monedillas que su mujer g·uardalm f'll el se>no de un armario, eonmutho n mor, porqne enm íntimoH rl'<.:orlc::; de lo que todos nece::;itanpan1 YÍYir. .J ulíi\,n ::;e no-n("hó ú oír y He l'JHlere­ ¿() l11ég·o, vnl:ItoH Jo¡.; ojo~ <1 DioH, <Í ¡wclirlP que derr de her­manas. ¿ (.[ué han hecho ellos para conseguir todo e. o ? 1 irando la ~ombra sugestiYa or­preude H J nlián el lucero de Occiden­te, y un Yiento frío que pasa carg-a­do de :-:HPños y aromas, y Hc leYan ­ta tlil'iet~do :-¿ Qn?' han 'hecho para conHl'gllll' todo eHo ¿Qué familia tan feliz 1 La ,-ipt·a él en p::;te monH:'tlto : to­do PlmmHlo parece YC:;Lido de oro l'll torno ñ la <'Hndelnda del foo·ón · 1 1 l. . . b ' a p:o te H'JOHO ltcne entln cual CJlll' t·ontar, y He atropcllnu lo::; Yersos. y chispean lo:-: ojo:-;, y forman rimn::; btH t·m·c·njnthts. y PI thitplitín se im- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3416 EL CORREO DEL VALLE pacienta, porque no le o:yen eso que no se lo entiende sino la madre. Ya les aquietará. á todos la lengua lo mismo que se las trae tan hg_era y movediza; la cena que burbuJea al fuego con un ronquido plácido y uniforme. Una hora después se van tornan­do inofensivos, dulce·, cogidos por la o·arra sedosa del sueño ; hablan tre~ ó cuatro palabras más, aisla· das leuta~, ensalzando á Julián el amigo que pide misericordia para ellos; ponen elalmaen Dios, y aho­ra el uno, aquM después, se duer­men, y queda la casa sil~nciosa, inerme, elocuente; e:; la úmca gue está despierta; pero como no tiene voz de esa qué se repercute eu el oí­do, sino de otra que vibra en el al­ma, no puede avisar á sus dueños que les llega una visita : ha visto moverse los rosales de un modo ex­presivo y fugaz. El perro sílaanun· cía y va á encontrarse con el extra­ño visitante, ma á poco enmudece y en tl"ágico silencio pasa coniendo por el patio, y salta al camino, y e va desesperado, y Yueh·e lut'>g-o á echarse junto á la puerta con ·a­grán~ ole su último ¡Jensami~nto á los mños del hogar. l\' ada le nn por­ta va ; un hombre alta por enci­ma de él, empuja levemente la puer­ta y se detiene, sintiendo en tibia ola que le acaricia la faz, el aliento de lo:; que allí duermen ; aguza el oído y oye la respiración de todos en plácido concierto con el aleteo ele los bichejos que rondan por las pa­redes. El chig uitín sueña q uP está bravo con un pájaro, porque se le llevó una miaja ele pan aquella tar­de y entre la cuna parlotea su en· redo de cuentas; e queja aqut51 y torna á callarse ; saborea el otro algo que no tiene en la boca, á no ser su propia saliva ; ronca el 1m-dre, la e. posa sueña, y la luna pren­de rosetones de plata cincelada en el suelo y en las mantas. El \'isitante pasó un trago de ajen­jo de tilado en su misma boca, de­tuvo el aliento, para que el corazón dejara de aletear un momento, que­brantándole las alas; avanzó ten­< Jiendo una mano, tocó la fl"ente de la esposa, leYantó el arma y ........ . -¡E un santo el amigo Julián ! Dijo :;oñando la madre con una voz dulce v atarclecida como para un secreto. Semejante al cohete que su­be incendiado y baja humanamente arrepentido, ca.)'Ó desde sn trágica altura el puñal, haciendo un cabri­lleo al cortar un rayo de la luna; Yi­bró .·uavementecontra el sueloyto­do quedó en silencio. Como el ángel del misterio se es­tuvo Julián toda la noche cuidando el sueño indefenso de los que tánto lo amaban. Al alba salió al patio y miró al cielo. Todas las estrella embria­~ radas del perdón que al traYé ' de eJiaH dejaba caer Dios titilaban con extt·aña alegría derramando una uun1 de paz. -¿Y tú? Dijo .Julián volYitSndose al perro r¡nP dormía pura siempre bañado de rocío, abierto~; los ojo ·, y opacos y rizados los labios en un gesto de amarg·nm, dPjando Yer las perla, fina · y ag-udas que de nada le sinieran.-¿ Me perdouas tam­biiin ? Le t:ogió In ea beza entre la manoB, y bañándole llc lá¡.!.Timas la frente, le tlió en ella un be ·o largo. dolorido, profundo . . \ poeu e jun­taron ·us labios v escondió lo:; dien­te ' . Í<~l ütmhit'n ÍJerdonnba. Allí lv eneontr<) la familia como un holontusto tcnllitlo :;obre el ara del nmor. SA.MUEL \'EL.\sn, re plandecien­te, con sn campamta ele argentino ún, que anuncia el alba como los ptijaro . Y po1· la tarde, en In atmó~fera ·rcpnscular. balbucea el toque de ,·lngeltt:o con una pureza ideal, como oract (Jn ele Yírgenes y ele ni­i'los ..... Dirigían . u c.·1guo rcbaii.o, de arnscacla La hra . J acintillo; el e ovejas mansas y dócile ·, ~laría el 1 Heposo. Entrambo eu el alborear Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3418 EL CORREO DEL VALLE de la juventud, en los primeros vu~­los ardientes del espíritu. Y entráronse los dos rebaños en el monte. Las eabrns con la flor de los arbusto~, llenas de miel, henchi­das de pólen. Las humildes OYejas paciendo la yerba olorosa, pegada al suelo, que perfumaban con el olor de las semillas, con el áureo polvo de sus pétalos. -A \"Cr tú, so trapajo, si ladeas la piara, y echas para allá tu_s co­chinas ovejas. ¿ No estás viendo que estoy yo aquí con lo mío ? -Es que dan en juntarse ........... . -Ayúdame tú, pedazo de carne bautizá. Y después de todo, todos comen: unos la flor que da el mon-te, otros la yerba que da el suelo ..... . adie se estorba. Así debíamos ser el ganao que va por el mundo. -¡Qué sabes tú lo que es gana o del mundo, muñeca estripá.! A reco-ger la primera sarnosa, ó ..... . Y Jacintillo, con tu-{:ayac.la en al­to, se fue hacia la zaga la con á ni­mos revueltos y sanguinarios. -¡ Contra ! que todos los días ha be m os de tener la mi m afie ta ... ¿ No quieres largarle? Pues yo te echaré pa siempre, así ..... . Y se quedó con el palo levantado. Sin saber por qué, no lo descarga­ba sobre aquella carne débil, ro a­da, resplandeciente como la pared de lút ermita, y como ella indefensa y humilde. -¡ Pégame, bruto ! ¡ Pégame, bruto ! Y no decía más la angustiada Mariquilla. Y lo lkcía llorando! con una aflicción convulsn, como SI ya tuviera en su piel ros::íxeu la hue­lla cárdena de los palos. --¡Qué te hnbín de pegar so ton-ta ; ...... fueras tú un zagal ¡y ya ve-ría. ·! Pero á tí muñeca blanca, flor 1 de jat·a, amarga y dulce, cogollo ele romero, que sudtns n1iel ~· eres fts-pera como la madroñera ¡qué te ha­bía de pegar ! Parece mentira! Y súbito, en un arranque de amor juvenil, de amor primitivo que pal­pita en la especie, Jacinto tiró la cayada, fués;e al barranco, cortó una rama de adelfa florida, y con el cuchillo de partir pan hizo una flauta maravillosa, de encantado­ra armonía, que despertó á la vida el valle pacífico y estnnuló en sus nidos á los pájaro amantes. -¡ Toca tú, so tonta, así por es­te bujero! Y ella ponía sus labios en el peda­zo tibio, humedecido de la flauta de adelfa, amarga y dulce á un mismo tiempo ..... . ¡ No sabía ! Y el pícaro Jacinto, anheloso ele oír el estallido eco y ardiente de una melodía que enton­ces deseaba, puso sus labios en el mismo trozo de la flauta ..... y .... ¡ Así, así, decía á punto en t}ue el ansiado aleteo de algo amoroso que llenaba el ambiente, rt>stallaba en los labios al través del palo de adelfa, sonoro y admirable. Las cabra y las ovt:ia pacían · juntas, confundidas en una frater­nidad de mundo primitivo. Losal­tos pinos parecían gemir en el cre­púsculo dorado y apaciblP. Vaga columnas de humo azul se le\·a nta­ban ele las chozas grisc~. de las en­sitas blancas. Y el gemido rcligio-o, balhuciente. de la eampana de la ermita, llamaba al espíritu ii. lo alto, ;i,lo horizontes crepusculares teñidos de oro, ensangrcn taclos de púrpura. En tanto, D:dni~ \' Cloe, ittOCl"ll tl' • amon>sos, felices ctt medio de la naturaleza, infinile ser Dios cuando ha fornl'lclO h tuya! :\i el amor, ni t:l poder, ni l,t fortuna, son ya dchilidadcs que me acosan: tne resta una tlaqucza: ;toda\'Ía cst.oy enamorado de la (;Jnna' 3-:1:21 liaba na. :\1.\:\l'LL S. PtCJL\lWO. --------~·~------ c:I'empest:tdes ( ,\ :\l.\!{(,.\ H ¡•¡ ·') \o t.:ra la tnar <.:11 indnkute calnla . ""o turbaban )u!"i ratulo.., aqniloliL' ~ lk tndóulcs pa,.wncs La soledad innu:nsa dL nú abna, !Joqmcr mi pcnsauut:nln llu'-'cilha sóln de la deucia d lar<> Y en la lucha tenaz cohraha ali~nt<> lk ese itkal al poderoso amparo .\l1 \ ul~t l 'ttlolll'l:S , t~H .. ·itttrtl,l y fria, H.otlal H\ t'l\ p.tz, !-ói1l pen j \~ ui nkgda. Pt.:t•o tt.' \ i par .. t 1111 tnal. en \ <.\l\l) ~ut. · l· cou UP esfuerzo sohn:hunH\110, llntr eh tus t.'tH.: .. 11lto~ Y~nccdor~~~ su~tr:v·rmc· :'i lo~ dn,los fulgorc,.. De tus radiant~~ OJO!-., Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3422 EL CORREO DEL VALLE Burlar la magia de tu voz cadente Y continuar sereno, indiferente De mi eñal hollando los a brojo ¡ Esteril presunción ; pueril empeño, i sojuzgado estaba Y de >olver atrás no era yá dueño ! También así la tímida ancilla De si lencioso bosque rnoradora, Herida por la flecha voladora De diestro cazador, busca sencilla u caro nido, de la muerte huyendo: En vano,¡ay triste! en vano, que el horrendo \'eneno de la pérfida saeta Con angustia agónicas la inquieta. Y tú que de las recias tempestades Despertaste el furor a mi despecho, Tú que prendiste del ,-olcán la llama Rebelde que me inflama Y perenne ha de arder dentro mi pecho, Con majestad de diosa El cetro riges de tu ideal belleza Y miras impasible y desdeñosa Que doble á tus hechizos mi cabeza Y ofrende en el altar de tu hermosura Mi más rica presea : Un a lma noble, generosa y pura Que rinde culto fen-ido á la idea . Pero no, corazón, no te traiciones; No te muestres cobarde á sus desdenes; Tú eres digno
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 313

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 314

Por: | Fecha: 19/12/1907

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Ll, (República ele Colombia) OTClEl\IBRE 19 DE 1007.- N,0 314 - ID ~@~~ .. ~~ ~J~U lf.JjU(l@! fuerzas qu ' s.: re­pelen. Cada cual se recogió en ~' c1~ :1rlo ; llamó á sus criado , empaquetó eles­ordenadamente lo má necesario é interesante, y con poco minutos de diferencia, y in ver e, alnnclona­ron el domicilio. Media hora después, con el tiempo tasado para tomar el tt·en, Alberto partía en el el 1 Norte con clirec ión á Francia, y ristina en el del l\[e­diodia, C·>n dirección (t Cádiz, don­de resid ,tn su padre . Cuando los amos hubieron alido con lo criados de confianza, el úni­' O •;in' io::.tle que qucclú en h < a ~· n l'<'­rró tras sí la puerta, re · o;~· ió las lla­ve , y llevándolas á un pariente ccr-cano de la señora, abandonó tam­bién la casa desha hitada, tanto porque allí no se comería al clía si­guiente, cuanto por aprovechar pa­ra sus recreos aquella huelga ge­neral. * * * Cristina no volvió á acordarse de Alberto sino para odiarlo ele. de el hondo del corazón, con ese odio in­justo que todo criminal siente, má• que contra u delito, contra quien lo descubre. o era yá, ni podía ser, la espo. a ele Alberto, pero era siempre madre \' á los cinco día ele la separación comenzó (t de,·ornrla el hambre m a tema 1. Nece, ita ba noticias del hijo Como no se atrevía á httscarlas di­rectnmente ele Alberto, le telegrafió por conducto de un pariente cerca­no. La conte tnción fue rápida · "El niiio e. Uí con . u mnclre; ella es la que me debe noticia. de él " . Al recibir este telegrama, Cri tina se aterró sin . aber por qué. \' en el acto dirigió á Alberto otro telegra­ma : "El niño está contigo. ~in du ­ela quiere ocultarlo para que no lo vea más, o te lo r clamaré; pero clime, á lo menos, cúmo cstft ". Cinco hora después, Cristina) Alberto sabían cicrtnmcnte que 11 hijo no estaba ni con el un• • ni c()n la otn1. y sallt> en ambos un presen­timiento horriblemente angustioso . Cristina, al abandonar el clomicilio , crcyú que Alberto pennnnecería en él, y por eso elcj(> nllí al niñn Albe1·Lo pens(> é hizo lo propio res­p <:to ele e,; tina . Era, pnes, ele te mer, que el hijo pennanecicra en compm1ía del único criado qu que cló por dueño ele aquella casa deshe­cha v a banclonacla. Lo e posos, sin pedir ni clar ma­yores xplicacione , se pusieron si multán amente encaminoparal\la­ch; cl, y uno por el tren el 1 nrte y otro por el tn:n del Tecli• d ía, lleg t· ron casi ií In mismn hor;1 v se hnll:l - rnn cklanl< c ('ualla pluma de un a YC, \ tau blanda es tu mano Como un 1·ellón de lana, Y no hay en la cercana i\lontaña, un solo pino tan ufauo Como tu cuerpo esbelto y adiestrado En saltar por el risco y el cercado. Por eso, mi pa tora, Este pob1·e zagal tánto te adora, Y gime y dese·p.ra Porque de nue1•o torne !'rima Yera. Tertdrás en mi majada Fresca lcche ...... y blanca y delicada Para comer con miel, suaYc cuajada ; Y eu las horas de i<:sta, C'uando muy fuerte el sol quema y retuesta, Busca1·emos la sombra en la floresta Al pie del Yiejo tronco de una enciua. De estiradas raíces y amplia cima, Hasta que empiece á dibujar el ciclo Los a tros en el fondo del riachuelo; Y al asomar la luna sobre el risco Irán nuestras o1•eja al aprisco Al són de la dulzaina ...... y como un lazo A tu cintura enredaré mi brazo ! :.JATOS lJ URTADO. f.,a hermana meLancG Ía En un convento \'Í\'Ín una monja que pa.-aba por santa y que se llmnaba la hermana mela ncolín : fruto de savia Lardíc; que olvidó la prima\'e ra, su rostro de lirio Pra y sus pupilns umbro ns dos nocturnas mnriposns en ese lirio de cera. adie la vió sonreí1·, porque quiso, en su entereza ennoblecer ele tristeza la ignominia del vi\·Ír: tan ólo cuando al morir miró In faz del, 'eñor, arrojando su dolor como se arroja una cruz, mcstró en su frente la luz de un relámpago de amor. Y aquella monja sombría que nunc9 se sonrió, cuando en u cripta clut·mió, sonreía, son reía .......... . Hermana melancolía, dame que siga tus huella., clame la 1.\ 00 ~EilYO. ANTES Y D E S VUES .Jnanito mira {1 Isolinn . bolinn m ira ú Juan i1 o. Doiia , 'PYeri pronto .JtlHnito Slii-'Jlit·n. -¿ <¿ut> tiene~ ?-le preg:unt;l bo­/ linn. -ERtoy pensando en lo tlicho:o;os que \'HillOH Ú Ht'l' (;llttlldU IIOH t·a:-;c. moo. Ella lHlju lo:-; ojos, pt·p:-;a ele! mt t 11· ¡·a 1 ¡·u bOJ·; í'l Pntonc·c>s ]p pn'gnn1 u c-on nepnto c-onmoYiclo: -¡, l\Ic> nnw:-; ? -l\l ñs que <Í mi vidn, diee elln. Dofin ~e,·prinn nnu nmip:n l'nriiiosn, una hermana feliz, una ..... . l tn caRa< lo.·, como si nchnen­sc la ocasión de hincarles el diente. -¿ :\le qni rcR ? preguntn Isolinn á ,fnnnito. -¡ lucho !-conte:->tn 1-1, apretan-do la ,·en ·iJietn contra sn eo raz6n. -¿ En> feliz ? -· :\lucho! -¿ M oh·idarás ? -¡ Xuuunca! Doña SeYeriana se n•vneh·e <'11 su asiento como Ri Re hnhiese sentado ::;ubre nnos versos le t•omo si fuera el propio Hacedor de todo lo ereado ...... HoY ma. Esta nut iinun IP hns li!'o. quP 110 os qnitalm ojo dcHde la L'~>H ¡uimt. -¿ Y qué'? -Qnc estái1:1 abUI:lfllHlo de Vtlt'H· tras pren·ogntiYn~. J un nito frnnee el ceño. DespwO:s HP come una patata frita s1n deeu uun palnbn:t. lsolinn murmura ni oído dt• HU espo:-;o: - :\o snfraH, Jnanito. ¡ Ln polH'e mamá ....... ¡ Como me quiere tan-to !. .... . .J na nito esb1 tan fnrioHo qne en Yez de morder un pedazo de pan, Re muerde el cledo íudiee: al Hentir el dolor acude In mano, y i> ·tu Ya {1, chocar con la cara de u mamá po­lít icn. -¡ Yillano !-exclama doña SP­,- eriann.-¡ Has puest.o en mi faz tu mano ! 1:-;olina trnta ele tranquilizar á su madre; .J 11 a n i t o protesta de su amor {¡ doña SPYerinnn, y In t>Htre-ha contra ::ve1·innn ~e t m nq nilizn tri fin, pero envu >lye In enbl'zn en 1111 pañuelo. -¡ PohrP mnmÁ mín-diee lsDli­nn t'11 Yoz hnjn á HU nw rido.-¡ Co­mo t>s tan buem1 ¡ ¿ Yt•nlnd ,J tUl­nito ? \' .J uH nito murmura: - ¡ Hum ! lll .J uanitn cntrn Pt. cnsn de mnl 1n­lnntP y nrrojn Pl Homl>rC'ro Hobn• 111111 sJIIn: :,;p ~ie11tn; HIU'H un J>Pl'Í!ídi­c ·o y HP ponl' (t. kPt' pn nt Hí. l :-;o linn. C'OHP. Doiin t4eYPriaun se nhnnit·a en un ri IH't'm c·on 111111 pn 11 tnlln de q uill­q 11~. ¡ Tnl PH In pn'm·upnl'it'm que In domi1111 ! ~ S!' lllllllii'I'Zil {¡ lltl HO lthiiUPl'Zil <'11 PHt!l !'aHn ?-proguut11 Juunito. Se n lmm·zn r{t e un u do H\'11 horu ('Ullt est11 dotin Hcverinnn. Yo no hnl>lo 1' \>ll UHtcd. ¡ .Junnito! ¡ !'(Ir Dio:-~ 1--tlil'e lsoltlln ~·on IH'I'tlto Huplknntl·. D!;jniP, mujer aimdP duün :-le- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3434 EL COid~EO DEL VALU~ vel'iana-i Déjale CJII!:' me ppg·ne, quP me Hse:sine, que me dl'\"01"<' ..... ,Juanito :-;nplln un (p¡·no v pntrn en el comedor parn lihrnr~e de la oclio~a pre:-;encin de :-;n nHlmú. pulí. ti ca. -i Mírnle, mírnle <'omo llllYe !­sigue cliC'ien1lo doii.l SeYet·i,-UHl­ ·' CobanlP <'O m o todo.· lo~ hom­bre " que ciic-e la .l\lendoz¡~ Teno­rio! La cri:ida.-E! almuerzo e:-;t{i en lame a. Doña Sereriww.-Andn Isolina; ven á almorzar y uo snfnlH. que e:-;e hombre no nwrel'!~ ron>-iliPnwione:-; de ningn11a especie. Iso!imt.-i _\y ! -] uanito.- ( Len1nt <Í l!do:-;p hrn s camcnte dt> la 11ll'HH)-¡ 1•::-;to yn 110 se puecll' d la li~tFl . .Jnnnito I"E'JHI~a la Ji ta ccn ínte­r(•:-;; ul <" a... La pobrecita claba al mit-arla un dolor~ In rlije · \1(· .tl'l'l"(jlll y ~·o11 \'O/. turbndn 1 'onlioHl'l"Íln, <. s¡¡hcs Ltl lo que es amor' .\le 111in'¡ lllll\ asolllbrnda \ l'ontestt>. ~o ·ciior. \' 1 Hl j(, ];¡ ! r1slc Cru1 k, d, lllll'\'CJ ít llorar ¡·onlpÍo, l:1 null Íl Íl d u kcmcnlc y lll:i l'lil "'l'"('s !fll<: l~<>ndamcntc me miré> ' ¿ , 'o] ¡,¡_ · (lid o ]Hll diosl'J ;¡ lllllll' ;¡ llll il rn 1 se de illll () r ) \' l'Oil MI \"OZ p]añidcnt me respondiú: 1'\o sciior. \o In dije· l'onlio.scra \"O te :tdoJo ponliosl:l":l tú eres i..od:'¡ -mi j)¡¡:-;il>n . ' P_Ct·o dillll', ¿ pot· qu~ llorns .... . 1 'os~. no :-;0 por qul- lloro, sll'tlto una cosa tnn clnkc y rant en el cor:tzÍ>n ..... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. J l t t 1 1 EL CORREO DEL VALL~ .: ... ------------------------------------------------------.------------------. -- .~ --- Quise besarla y la dije : ¿ Tú sabes lo que es un beso; lo que es un beso de amor? -Señor, yo n.o sé qué es eso, no sé qué es eso, señor. La besé. No ~ijo nada, mas cuando sus pobres ojos hasta mts ojos al~ó, estaba como espantada, quiso reír ...... y lloró ! La muchedumbre salía del templo y la pordiosera con su quejumbrosa voz qué tristemente pedía una limosna por Dios. Y cada quien le fue dando limosna, pero ¡oh! dolor, ella se quedó llorando porque no hubo quien le diese una limosna de amor. Deja que nadie te quiera ...... y calma tu honda aflicción ; yo te querré, pordiosera, con todo mi corazón ! Lt:Is RosABO EGA. '· ULTIMO discurso del señor S. Pérez Tria na, Delegado de la Re¡•ública de Colombia, en la sesión de clausura de la segunda ('onferencia de la Paz, celebrada el dla 18 de Octubre de 1907. Sr Presidente, señores: Esté' es la sesión de clausura df! la segunda Conferencia de la Paz; el momento e solemne y será me­morable. La 1·eunión por primera vez de torb las Naciones del orbe en 1111 común esfuerzo hacia la paz y hacia l:.tjusticia,cs un hecho tras­cendental cuya imporlancia tecUI1- cla crecen.1 todos los días. Hasta aquí la humanidad ha o­ñado el suci'io rojo de la violencia. Ella ha venido al travé ele los si­glos doblegada bajo el peso dP la ¡_!;Uerra. Nuestra civilización mate­rial moderna ha aumentado los (')e­mcntos ele destrucción . La suavi­zación de la antigua ferocidad ohc· de~e generalmente al cálculo que su­pnme lo que es inútil; eso es tácti­ca, pero no es picdacl. En u-atán­dose ele la victoria, es lícito ensayar-lo lodo. Desde la cuna hastlo\ la tumba, el espectro ele la guerra nos acecha co­mo un centinela despiadado. Re­yes y puPblos son esclavos tt) o,. Cada gencmción encuentra la CHI­ga inás pesada c.¡uc la generación precedente, ~uyas faltas y cuyas desgracias hereda. Cuando suena el toque de llanu1d:.t no. es preciso abandonarlo tocio. Es el deber su­premo que exige el supretl}O ,sacrifi­cio: ilusiones, ternura, amor, sue­ños de la juventud, triunfos de la edad madura, todo desaparece en el abismo sangriento; la guerra nos arrebata todas las rosas del jar,dín y todos los gajos ele lauJ;cl. · , •.td Por todas partes resuena una que­ja que parece anunciar el fin de la resignación; la humanidad ya no puede más. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3436 EL CORREO DEL VALLE Desde la eminencin augusta y so· litaría de su trono, un poderoso monarca escuchó el rumor sordo, diríamos amenazador, de esta que­ja. Su alma atorment~Hla por ese dolor infinito ha querido aliYiarlo. Esa lágrima de piedad vivirá en la memoria de Jos hombres en un sen­timiento de gratitud 1m perecedera; esa lágrima es má precio a que las prerrogati.Yas diná ticas y que los diamantes d~ la corona imperial. De esta suerte nos hemos reunido aquí, traídos de todos los rincones del mundo por el viento de la histo­ria, que ahora nos ha de dispersar hacia todos los rincones del mundo, como las hojas caídas de las ramas. La tarea de e tablecer la paz so­bre la tierra e ardua y difíc-il; no puede ser realizada en un día ni por una generación; pero los hombres están acostumbrado á atraYesar el valle sombrío de la Yida. conten­tos y satisfechos, con tal que un so­lo rayo de esperanza ilumine la da. Esta segunda Conferencia de la Paz ha mantenido el fuego sagrado de la esperanza en el corazón ele los hombres; así ella ha cumplido su deber en la medida ele ns fuerzas. Volveremos á nuestros paíse con la fe robustecida 5. predicar la pala­bra de estímulo. Lo que aquí he­mos representado á la América La­tina, podremo decirle ú nuestro pueblos que hemos tomado nue tro puesto entre la grande y la anti­guas potencias del orbe, que hemos cumplido con nuestro llehcr y que, de hoy más se contará con llOSolro como elementos útiles en toda labor en pro de la humanidad. Se ha dado prueba rle una gmn sagacidad política internaciounl a¡ permitirnos tener voz en e. la .\sam­blea. Entre las naciones como entre los hombres, las hay que ya han lle­garlo á la cumbre ele la montaña, otras que están á mitad tic la ;¡s­censión, otras que apena . comien­zan. La posibilidad indiscutible del porvenir equivale á la - glorias ele hoy pueden convertirse en los grandes de maña­na. Cuando se trata de corregir los abusos c¡ue oprimen á los hombres y ele preparar su felicidad futura, bien puede correspondernos un pues­to entre las naciones, á nosotros que podemos ofrecer á todos los desheredados de la suerte y á todos Jos náufragos ele In nda, Ún puesto al sol, un hogar libreen la extensión inmPnsa de un continente en que la ProYidencia generosa se ha compla­cido en de1-ramar con mano pródt­ga sus dor1es y beneficios. Abiertas están nuestras llanuras á todos los Yientos del espacio ; abiertos están nuestros territorios á tod¡:¡' las corrientes de la vida, á todas la emigraciones de los hom­bres. Antes del fin ele la primera mi­tad ele este iglo, la América Latina está de. tinadn á convertirse en una constelé\Ción de naciones grandes y libres. Hemos tenido en cuenta esos hechos al definir nuestra actitud en esta Asamblea histórica. Nosotro.s amos losd.epositariosdel pon·enir, los ·guardianes de la independencia polític:t y ele la libertad de los mi­llones ele hombres que habrán de poblar nuestro territorio. Resuena frecuentemente la pala­bra pesimi ta que condena el ideal de la paz universal, como una ilu­sión peligro a; se nos dice que la lucha existe en todas parte , que la violencia y la fuerza son suprema , que esa e la ley de la ,-ida. ~o escuchemos á esos profeta de ele gracia. Preci amente la ·upe­rioriclad del hombre con iste en que puede su trncrsc á la ley de la Yio­lcncra arbitraria. El día en que por primera ycz un hombre se e treme­ció ele clolo1· ante el dolor de otro hombre, ese día comenzó la eYolu­ci(> n ele la piedad, ese día apuntó en 1 horizonte la aurora inmortal ele la pa7. y ele la justicia. Hnn l'"tos priueipiot-i lot-i qne E't-ila ConfPrPlll'Ín de l'OIJHng-rar so­lemnPmcu (e. .\ \'n.ncemot-i hncin el iclPal sin de¡.;fnlleeimientoH ni Ynciln­c ·iolws, :-;in c·onilll' los obstáculos ni los sal'l'ilicios. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 3437 Para robu tecer nuestra fe y pa­m. inHpinlrno::; Yalor, nos ba tará segui1· el ejemplo de e::;te pueblo hos­pitalario, en cn~-o bogar nos halla­mo::;. l n día ::;e cneontró frente á frente del océano que inYfldía . u terr·ito­rio . Era un reto de lo · elementos á lo::; hombre::;. Los hombres le di­jeron al océano; ·'tenemos necesi­rlad ele! mismísimo Jecho soLre que ruedan tns hondas para nuestl'os campos de labor~· tle pastoreo, pR­ra uuestras aldea y ciudades''. Y la lucha comenzó; fue una lucha de siglo~. tn:lu::;mitirla de g·eneración en genPra.eión, eomo una hel'eueia temible y ennoblecedora. Ho~- por fuera de las murallas que protegen el suelo couqui tado, el océRno ~a­cude ::;u crin ele honda yloshuraca­neH rugen; clirÍHSe que es el himllO á conYocado, por la Augu ta Heina la Yictoria de una de las luchas más nobles ele que la humanidad puede enorg·u llecerse, en la cual ningún snfrimiento fue maldecido por la crueldad, ni ninguna lágrima fue Yertida en la amargura, y enlacual el heroísmo tranquilo y Yencedor se yergue delante de los hombres como una bendición y como una promesa. Hé ahí un ejemplo digno de er imitado por todos los con­quistador~ s. Aprendamos nosotros también esa lección, y al separarnos consig­nemos la expresión de nuestra gra­titud por el Soberano que nos ha que nos ha dado su generosa hospi­talidad, por el ilustre Pre idente de los E ·tados Unidos, y por todos los demás homl>res eminentes y ele Lue­na ,-olnntad que han prestado su concur o precioso á la labor de re­dención y de justicia ". ·--========================= SUELT0S "Sur América" v EL Co­RREO DEL VALLE.--D~emas-iado benéYolos y lisonjeros son lo· conceptos que acerca de EL Co­Iumo DEL V_\.LLE emite desde la columnas de Sur Americ.7 el connotado l-iterato y probo ciu­dadano c1octor Atlolfo León Gó­mez. Conceptos valiosísimos para no otros dada la honra­dez y sinceridad de la persona que no los c11rigc. Hé aquí sus f¡·ases: " EL C.\'l'CA.-El e timable ca ba­llero y amigo seño1· don Federico Con-ea nos ha hecho un valioso re­ga! o: una colección ele bellísimas vistas del ()auca, esa región privile­giada de Colombia, que tanto he­mo anhelado conoce1· y que pro­bablemente ya no conoce1·emos nunca. Cuando, casi en la infancia, leí-mos por primera vez la ivlttria, la más brillante joya literarirt colom­biana, nRció en nuestra alma una honda simpatía hacia el Cauca: y esa simpatía fue creciendo más y más cuando, al e tucliar la hi toria de la patl'i::t, supimos que ese suelo, donde la na tui-aleza derramó todos sus dones, es, Rclemá , la af01 tuna­da cuna de muchas ele la más ilus­tres familias v de muchos rle los má. distinguidos cololllbümos. Más tarde conocimos :í. varios caucanos eminentes, entre los cua­les, y p::tra no nombn1 r . in o á los muertos. recorclamo ::ti inmoi-tal Jorge Isaacs, que nos honró derli­cánclonos una poe ía, {t los docto­res Mnnuel A. Sanclemente, Lucio A. Pombo. Abrah[lm Fernández c]p Soto, jurisconsultos reno m hrad os, y á Isaías Gamboa, ti senticlu poeta á cuva memoria aún estamos de­bienclo unas líne::ts en señal de cari­ñn y g-ratitud imborrables. Y esos nombres y los de muchos otros ca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3.!38 EL CORREO DEL VALLE balleros que hoy son nuestros mni­gos y que por su hidalguía nos ha­cen juzgar bien de todos sus paisa­nos, han aumentado la admiración que tenemos por el Cauca. Por e o leemos siempre con tanta complacencia los peri(Jclicos de allá; por e o g-uardamos con especial ca­riño el simpático Correo del l'alle, de la hermo a Cali, ú nuestro juicio el mejor ele los literarios que tene­. r,t10 ; y por eso consen·wJ­clm. Al fclici lar al sct1or Hc\'lHt y ú la sci'íont Al \'a t-ez po~· el buen éxito en el dcsclllpciio <.le sus respcelÍYos papcle ·, nos es grato hacer extensivo nu<.,>stt·o aplauso al sei'ior Pci'ia, que le tocó inteqJretar en h'/ :~junr de bauLizo á llllO ele los pt·incipalcs personaje ele la obra. Hemos tenido el guslo c]c oit· poncle1·ar á los fumadores la excelencia de los Cigarrillos . l11- duws e¡ u e recientemente han si­el o inlroduciclos á e ta plaza. Se nos dice que son elaborados con picadura de la Habana y que pueden ri,·alizar con los ele Ln Lcgitiwidnú por lo frescos y buena clase ele sus materiales. Saludamos á los siguientes caballeros que han llegado á es­ta ciuclacl: De Ieclellín, el doc­tot · Francisco Bdancourt; ele Buenan:ulura, d señor don Jo­sé \.ngel Capurro; ele Buga, el cloclor Vnknlín Ossa y ele la C_apital, Fray José ele J. 1\Iu­nle~ a. Deploramos la inmensa pérclicla c¡ue ha sufrido el Cau­ca con el f~dlecimiento del dis­tinguido Ueneral y hombre de Lelras Sl.'iior D. GABRIEL UHIBE. ,\ su · cleuclos y muy especial­nH. nte al apreciable amigo clon J tHlll 1 at ía, enviamos nuestro ~enliclo pé ·mue. El sabado 14 e reunió el Consejo ele Guerra que había ele fallat· en la causa que por nl­rio'> homicid íos se seguía con­tra el Ca¡,iL<ín José Clauclio \'e­coche. C01. un \' ereclici.o abso­lutot io se dieron por t~nninn­cla~ l~ts sesiones el día lH ele los eonil'nlcs. Fncnllt \'Oc~tles los seiiorcs \..quiliuo Aparicio, Lcopoldo Trian a, José 1\laría Tolnu·, li­gue] Yalcncia L. y Antonio Ri­yera Defensor, (;cneral Jo ·é Yúsqncz L'oho. .\uclitor, <1ou R<ímn1o Ar<1gón y Fiscal don l\Inuucl José tTnutin. "El .\rtista ".-Este si nt pático colega de lacapilnl clcla Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. gL CORREO DEL VALLE 3439 Hcpúhlica nos dit ige las, ignicn­tc. palélhnts que ngraclcccnws en muy éllto gTaclo : 'Conm~o DEL VALLE'-" Vercladc­rrtmen te so rprend icl os y com placi­clos hemos quedado este• enC'nr­go con :-;n hahit nal düd inf'iún, ol>­tenienclo 1111 grn n 1 rinnfo oratorio, qne ha n•niclo ií simentln sn nltn rc•pu(¡H·ic'nl, y ú clnr nwy01· brillo nl pníH qne rPpresentú. Thc Trihunc. de Londrf'R, refiriPndo e(¡ eR(e cliR­r ·UJ'HO, flE' expresa nsf: " El clisr·n r»o rlPl sciior P(>rc>z '1 ria­na fnc el (t n ico t ¡·innfo on11 orio <·nrso~->. El Hc>iim· l'érPz 'l'rinnn pronmH·iú PI su­yo dPHclP In trihnnn, sin nnn tloln, f"Oil \'07. jll"OflllldH, l"iC'n ; pPro c·on PlloR hn q liPdnclo C's1 n hlPI'icln su re­pntnc ·ié>n clP p1·irncr 01·nclor li<·o :-;e• c·IIC'Ill"/.!,"ll<' ele nnw­llizar Pl pPriúclico. f';r¡·;¡ ello se \'11 ]pn del sisl<'llHl clP <"llll:-.lllfur. nl>J·ic·udo 1111:1 c·~)H'c·ip dP Í111c-io p1íblic:o, :-;obrP t1nn (·tH•Ht.ión nrtí:-;ticn, polítil'a e) sociaL ,\hom nn rcpórier de Filadelfiia ha tenido la humorada de dirigir á hiR prinlPrns notuhilidacl s ele dicha pohlnc:ic)n, <Í. !oH más :sip;nificados en In políti!'n, In. literatura, las eienf'in:-;. In:-; n l'tes, la inchJRtria, el C'Omer<'io, la ]>I'Pg·u n1 a . iguipn te: ¿ Pm· r¡ 1H~ :-;e en R6 nsted ? . En c·tullquif'r parte, . i 11n ppno­clis1n se hnbif'R<' ·¡ermiticlt> la tal pn'gnntn, la eonte:oo;taciún fuera di:' fijo In mi:-;mn JHH" pnrte de los inte­JTogncloH. ¿ \' ií u;-;1 !'el C] né clpmonioR le im­portn ? J>pJ·o en N ortenmÍ'rica, la cm·io:-;i­dnel clelrepórter filnclelfiano no ha pnrericlo tnn impcdinentP como en otro lngn1· hnhiPI"fl npnrecido, y las cim·nentn notnhiliclncle:-; intPrroga­cl< IH hnn <·onlc~->lnclo eon mucha romplnH<'nc·in ií la prrgnn tn lwcha . Hf'¡H·odnzenmo:-: <1 hm·a alg·nnaH ele ps(ns rcsp1wst n:--;. -?11!' r·nsí•. clieP 1m profesor de de­rec ·ho, por coJlsidet n ¡· Rumamentc inmornl el p:--;tndo ck c·élibe. · ¡Oh. nu·ón ,·idnoso! - lf' lw <'flHfHlo, c·onte~tn. un mÍ'­clic ·o. pnrn numentnr mi cliPntPla. Pn médií·o :-:;oli<'I'O no inspira nfi­c ·icnte confin nzn. 1 n dc>n1 istn di('e: .\1!' <·;1:--;c~ por lPllPI' nn interiot· do­mí ·sl i<·o limpio, conl"ortn blc y d<'· C'Cll[l'. l 'n nbognclo: -;\ ](' <"Hsé, pm· tenf'l' hijos,_' no s(· Hi mi c·ú.kulo rue muy pmdente; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1440 EL CORREO DEL VALLE tengo ya once y empiezo á asus­tarme. -¿ Porqué me cast> ?-exclama un ingPniero; Si usted me lo dice, me dispensará un verdadero obsequio, pues por mi parte no he podido ~:weriguarlo toda da. Un fabricante manifiesta inge­nuamente que se ca ó "por costum­bre ". Y añade: -Es esta la quinta mujerqne ten­go, y eso que soy joven, pue no he cumplido todavía los cnarenta­años. He enviudado dos ,-eces, me he divorciado otras dos ...... Y más adelante Dios dirá. · Tiene gracia ese fabricante de en­C\ ll·tidos y de matrimonios. La sig·uiente respuesh1 eti ele ml opulento banquero: ' Me casé por tener·una esposa que. con su lujo y su elegancia consoli­dara el crédito de mi casa. Senci11a, breve y probablemente sincera, es esta otra: Porque fuí un imbécil. Dos arti ta pintores coinciden en la misma contestación: Porque el matrimonio es nna dis­tracción comn cualquiera otra. -Yo me cast>, dice un rico comer­ciante, porque amaba á una chica que se enamoró de otro. Entonces dí por despecho mi mano á una mujer que me ha hecho el hombre más feliz de los Estados Unidos. l n noveli ta inglé · asegura que se casó por UJmol'. T n doctor en ciencias afirma otro tanto, añadiendo que se ha casado tres veces y siempre per el mismo motivo, único que considera acep­table y legítimo. ¡ Qué alma tan hermosa debe te­ner ese buen doctor ! -Yo me casf\ <1eclara un respeta­ble enador, porque la respetabili­dad de un hombre político necesita. de esa sanción ciYil y religiosa. Un Gen~ral retit·ado, glorio. o veR­tigio de la guerra ele secesión , con. fiesa con noble franquezFt qne se cn. ­só por tener alguien á su lttclo, q~1e le diet·a, fit·iccione; en sus piernas reumáticas v escuchara el relato de sus hechos de armas. l n antiguo marino,¡que ocupó un cargo eleYado en la a1·macla. dice: -Me he casado t.res Yecef': la pr-i­mera, por amor; la segunda, por cálculo, y la tercera porque sí. Y pongamos término á las citaR, con esta última, debida á. un millo­nario: Me casé porque estaba ya fasti­diado de la Yida ele soltero. Y he ele reconocer que hice u na tontería, pnes me fastidio mucho máR ahorn que antes. El repórter á quien t1ebemos estas relacionef", , e propone dirigir la .miRma preg-nnta á cincuenta deJa¡.; principnlés c1amaR dP Fi !n c1elfin. - UN l\IÉDICO materialista quiso sus. tentar contra un sacerdote la negH­ción de la ex-istencia del alma, con cuyo motivo le hizo esta pregun­tas: -¿Habéis visto alguna vez un al-ma? -No. ...,...Habéis olido un alma? - o. -Habéis gustado un alma? -No. -Habéis sentido un alma? -Sí, á Dios gracias, elijo el Padre. Pues bien, prosiguió el médico, aquí tenéis tres sentidos contra uno, en prueba de que no hay alma. Entonces el sacerdote le replicó: -Habéis visto el dolor alguna vez? -No. -Habéis oído un dolor? -No. -HabPis olido un dolor? -- o. -Habf'is gustado un dolor? --No. --Habéis sentido un dolor --Sí. Entonces continuó el Padre, aquí tenemos cuatro sentidos contra uno que evidencien que no hay Clolor; y sin embargo, sabéis que sí existe dolor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 1441 REMITIDOS 0: ota cie h.ie ¡Oh ;;ncr te! ¡oh su.:rtt' m in 1 ~luy confnnnL" t""Otl t igo t~$t•" YiYic...~ri(ln; nu1~, t.~otno ~ic...1npt~l' tt..\ nntC$trn .. t:1.n irnpín. piC'nsu que- li tu l\t'J.!I'U7.l''o ahrig-n .. ... ¡ t'~tny 11\UI ic.:nc.lt"'! .\l:ts, , qué hnc'Ct' ~n d !lltltHln .. i l,lS ""'it:1ns nst yn lo hnu di:put' ·ttL .... ? ; A). 1 yo ~t.'rin un 1 l<:'nfr.t celos "~un c.lt::~.gns.tc.' fttnl~sto l"tltl1nlgt' pt''lr tu C~ln.;.""'a, ; oh su~rtc 111ia ~ [..1 mi esposa en su 27' cumpleaños.] Permíteme siquiera ¡ oh~suerte impía 1 que de mi pobre musa surjan palabras dulces, de consuelo para aquella que dice noche y dia ser la ro ita rus.a de un sér que en infinito descon uelo se \'a á morir por tu causa, oh suerte mi a! Llé,·alc de mis \'ersos en su día la c~encia, con la lágrímas de mi alma, y ...... díle ....... i tú quiere ...... no le cuente que yn perdí la calma .... .. que mi lwras sonrientes nturit!'rnn pttr tu can-a, oh suerte in1pía! ,TE:UA GOTRL'. l'ali, Diciembre 16 de 1907 -------------.... ~------- Nll\IIEDADES RISUEÑAS E~ unn de lo.' prim ros días de Dtci,mhn. Cl:1 n"> Y hrillnntc,lleno dt> sol, ¡J,• 1 ,¡._,,~ :-~r~1madns. de músi­cn~ •k :n, -. Ci~-rtn nleg-rfn inde,­críp thle :-~. • t.\ l'll t, e],\ lo: , m­hl: n t<:S ck ,.g·ulte:>qne \':ln de n11n :l
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 314

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 318

Por: | Fecha: 23/01/1908

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 . 0 318 DOCTOR ZENON FABIO LEMOS 1 tas con tinen tales fronteras. 3{ ace un año que esta estre­lla de potentes pero apaciblesful­guraciones, se extinguió en las re­giones Rielera les de la intelectuali­dad caucana. Hoy la obscuridad imp!'lsibe de la tumba guarda si­lencwsa lo despojos orgánicos del eminentejurisconsulto v buen ciudadano, y la ignota y "miste­riosa eternidad su espíritu selec­to y elevado. Era el extinto una de las prime· ras ilustraciones y una de las pri­meras virtude de 1 legendario Cauca. en la Ppoca presente ; de ese Cauca vigoroso, tan tecunclo en la producción de grandezas en todos los campos de la actiYidad humana, y en cuyo firmamento mental ya no brillan aquellos as­tros_ de primera magnitud que, en ttempos más felices difundie­ron sus de tellos luminosos en to­dos los ámbitos de la América inocente, y más alh'i. ele sus remo- Por la opulenta y cultinHla mente del doctor Zenón Fabio Lemas no cruzó la más ligera sombra de un pensamiento malévolo ni Yulgar; sus labios no se man..:hilroiljam(ts con la contumelia, el dicterio ni la mcntirn,; su nobilísimo coraz61 n0 palpitó un sólo instante al impulso <------ BAJO EL SOL DEL VALLE EN EL JARDIN [Esta página la arrangui> á una hoja empolvada y amanl!a que dor­mía el sueño del olvido entre los papeles de un poeta amigo mío.] Era en verano. En el janJín principia h;111 á enn-.jecerse la vercle. ma­cetas de las hortensias. Ella estaba ft mi lado. Bajo la sombra de las pestañas obscuras brillaban sus ojos dulce!" como des c¡:¡rboncs encen­didos; para sus labio parecía que hubieran robado carmín á las rosas de un crepúsculo de Agosto, y á la noche abenuz para teñir su cabelle­ra; su sonrisa era como el abrirse ele una flor roja, tentadora y alegre, y las curvaturas armoniosas ele su cuerpo pedían el incienso de los capullol" que, ?11 roce ele su falda, se agitaban como con raros e. tremecimientos. Se apoyó en mi brazo y por el F'endero que salpican de nie,·e los lirios de ese huerto donde he orado después, pidiendo al Padre que aleje de mí el recuerdo de las horas pasadas, buscámos la placidez ele un oto silencio­so que besan las ondas clel río, en cuyo fondo nos abismámos tántas ,·e­ces en las tardes y mi.-ámos columpiarse la luna entre blancos cor­tinajes ele nubes. En uua de esas tardes, interrumpiendo el susurro del Yiento, que decía sus querellas á la fronda, y el dolido lenguaje de las hojas secas que se re,·olvían sobre la tierra negra, murmuró {¡,mi oído: -La luna ...... Yo la amo. ¡Es tan buena la luua! Cuando te alejas me consuela, porque ella sabe de mi tristezas y de mis cuitas íntimas, y en mis noches ele insomnio, si solitaria en mi alcoba alimento mi espíritu con tu recuc1·do, filtra sigilosamente sus rayos de nácar por las rendijas de la Yentana y me habla al oído de tí ... Es tan buena la luna! :\lírala .... parece sonreirnos ...... Pero qui> triste es su sonrisa! Me ocurre á yeces que añora muertas glorias y quisiera entonces preguntarle por muchas tragedias per­didas tras la bruma del tiempo. Ella Yióllorar en el desierto á Tais arrepen­tida y díjo sin duda palabras de consuelo á Eloísa, bajo el cielo de París, cuando, encerrada en su monasterio silencioso, soñaba en Abelarclo. A través de las ondas parece una Yirgen que se hubiera quedado dormida Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL V ~~IJ~ 3±9€) . ---------------·----------------------- entre los cortinajes de un lecho de novia. Sus últimas palabras sonaron en mi oído con la armonía de una campana de plata que aterciopelara la distancia y resolviéndose en suaves ond'l.lla- -. ciones fueron á perderse en la más íntima prpfundidad de mi espíritu. Bajo la sombra discre1.é. de una,.. C< ·iba se sentó ·á mi lado. Siguió un sil.len-' cio. La miré, y así bañada por la luminosa ~a,l\<;l,ez de 1-a luna, me pareció '·· una Venus cristiana que surgiera fresca y sonriente de entre el verdor de la floresta, incensada por los nat'd'os y las azucehas· del Valle. En IR fronda vecina se arrullaban dos -palomas .. Las miró ruborizada, y luégo con un leve aire de tristeza, me dijo, mientras alargaba la mano- pa­ra señalármelas y cJayaba en mis ojbs sus ojos uavemente obscuros: -Así ent1endo la felicidad. Pero ...... nó! ... (y su voz\'aciló) oh·idaba que esas dos palomas son dos enfermos, heridos de ese mal unirersálmen-te conocido con el nombre de amor. : La miré sorprendido. Sus labios habían soltado, como un reproche, esa frase maldita que que yo dejé e~capar el otro clígo, con \·o;~ que parecia confundirse con el susurro de las hojas secas, murmuró: -En nombre ele esn enfermedad quedas n hsuelto. Un inst<~nte cle·pués purificaba mis labios en la pira de su boca. La luna, que He había escondido tras la opacidad de una nube plomi­za, esplencliú de nuevo, ahora más lnminosn que antes, y desde el fondo del río, asomándose por entre los cortinajes de su lecho de novia, nos mi­ró sonrif'ndo con una sonrisa bondadosa é irónica . Dicen que en sus ens~eños de delito El anarquista Satanás quisiera \'er sobre d ataiid del infinito Hecha cadá,·er la creación entera; Y en ese funeral horripilante, Velado por glacial melancolía, Tremulo, como cirio agonizante, El sol, con luz amarillenta y fría. Y sobre aquel cadá,·cr, inclinado, Puesta la mano en su angustiada frente, Con la infinita sombra ya enlutado i Sollozando el Creador Omnipotente ! Que formaran los cantos funet·ale Del Yiento melancólicos uspit os, Y que brotaran formas sepulcrales Para danzar en caprichosos giros. LíYido el mar, inanimado y yerto. En ataúd de rocas sepultado, . ·\.LBERTO CARYAJAl. Como por losa funeral cubierto l'un su rígido dot· ocongPlado. A la tierra-sepulcro den-uid o­La humanidad roda todo macil~nta, Con su orgulloso corazón herido, Y !'U morlnja, ele rencor sangri..:nta. \' r¡uc los astros que en la noche giren Parezcan ser pupihs del misterio. O fuegos fatnos que paYor inspit·~n En aquel infinito cemcntct·io. Ecos de tempestades funerarias En Alas de las hl'isas gemidoras. Y enlutadas-en tumba!' solitarias Con harapos ele noche, la nurora~. Y después ...... que furiosas con,·ulsiones Agiten la rna tcria di. greg-nda, Y que trombas inmensas de pasiones ¡ La arrojen en el seno de la nada ! EDL'AilDO T.\ LERo 1 IÍ: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3496 EL CORREO DEL VALLE IDILie En la alameda tranquila que bordea la laguna, nos dió alcance la pupila soñadora de la luna. Las parejas se alejaban tras los árboles espesos y en la atmósfera dejaban como estela muchos besos. Te apoyaste obre el brazo que en silencio te tendía y anduvimos largo plazo con la luna por espía. Las pisadas resbalaban sin dejar ruido ni huellas, nuestros ojos navegaban en la noche como estrellas, y tu cuerpo tan pequeño como silueta divina, engarzado en el ensueño de la blanca muselina, te hacía más hechicera que todas las ricas galas ...... y parecías ligera como si tuvieras alas .... (En la alameda tranquila que bordea la laguna, nos dió alcance la pupila soñad-:>ra de la luna). Y por rutas tentadoras bajo la noche estrellada, anduvimos muchas horas sin poder decirnos nada. MANUEL UGARTE. ---------------~------------- L1\ SEREN1\T1\ Me dijo usted, intelig·ente y her­mosa amiga mía, hace pocas noches, que deseaba ver un cuadro copiado por mí, del natural, tan fielmente y de tan honrada manera, que no se alcanzara á columbrar el fotó­grafo por parte alguna. Porque, clespuP.s de todo, añadió, nada hay más difícil que hacer una cosa igual á otra, tanto, que no existen dos cosas iguales entre sí en las que hi­zo Dios ni en laR que hacen los hom­bres. Y como el arte no es otra co­sa que una copia cabal de la • atu­raleza, ahí quiero Yt>rmelas e o n quienes empuñan pluma, escoplo ó pincel. 'fodo eso es Yerdad, y, por lo mi - mo, no le parece á usted, señora, que me ha puesto en la empresa de hacer que llnevau diamantes ? Pero como una indicación ::;u;ya equivale á una orden, ó punto me­nos, á cumplirla voy, haciendo cons­tar primero que tengo tanta con­fianza en el parecido al ot·iginal de la copia que voy á intentar. como en el que hay entre la mágica y adora- / l>le fig·ura de usted y la ele una ne­gra del Congo. Me esconderé pues; no retocaré la impresión; dejaré actuaria vida con toda la fuerza de sus colores, así sean atreYidos como los de las or­quídeas salvajes; dejaré que mis gentes hablen y se mue,·an como á bien tengan, y no uaYizaré un solo contorno, aunque . ea tan á ¡Jero como el de una sierra, :y salga lo que saliere. En esta ocasión, como en todas, soy g.Teda modelable en­tre sus manos ducales, bellísima se­ñora. Paran, ted e este cuadro. Allá, en el extremo de la calle, donde principia el camino, estaban un domingo por la tarde tres atte­sanos frente á una casa en cuya puerta charlaban un grupo de sir­Yientas. ¿ QuP será que no llega el as? dijo uuo de ellos llamado Fran­cisco, y á, quien todo el mundo lla­maba. Quico. :\[e tiene picado e a bandida. con Bus melindres; después de que me conespoudió á dos ma­nos e me corrió,~, estoy queme las pelo por bajarle el moño. -Pero. en fin, le respondió nno de sus compañeros, te envolvió el ca­bezal en el pescuezo y te echó por delante; de modo qu 1 o que les Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 3497 Yas á hacer no es otra cosa que re­sollar por la herida. -Ah, bestia que es éste! A la ho­ra que te parezc¡¡t 'pong·o á Felicia como cuero de cabritilfa. Quítame de en medio á la maldecida Yieja de su madre, y yo te cuento un cuento. -Qué hombre tan caliente !. ....... . Cuando la gracia está en saltar por sobre la Yieja y llevarse á Felisa. Pero. ¿ quieres que te diga la ver­dad ? Aunque la abuela no andu­viera en la procesión, la lunareja se cuidaría sola, porque te quiere como yo er obispo. Y él a, al! á viene el Demonio de mujer más linda, Yirgen del Carmen !. ..... Vt>ar.Ia el camina­do. Te C)Ueda muy ancha de cnello, hijo; déjate de eso. -Conque ...... déjate de eso ! r es­pondió Quico con la. caraencenclida. haciendo traquear uno por uno laR derlos de nna mano v mira.nrlo á la joven con el ciesh11nbramiento que traen las vi~iones; nhora verá.", f'On­tiuuó, como !:;e le vn el mundo, por­que me coquetea, (>el hijo ele lama­dre mía no tiene calzones. Yo . é que la vieja es la que me está ha­ciendo ma,l tercio. La joven se acercaba paso, á paso al grupo de sirvientas, retorciendo unn punta del delantal. Iba á pie li~pi o, y eran sus piés grandes, lylancos, de blancura desvanecida, én un sonrojo que acababa en !afio\ extremidades de los dedos y se me­tía por debajo de lo talones. El corpiño de muselina de pinturas ar­diente , apenas se las tenía para contener aquella marca de curvas, y por todas partes las costura pe­dían socorro. La cara era nn mila­gro de salud y alegría: redonda, constelada de lunares y con unos ojos á modo de alhu·e" ddnz en que oficiaba la Y ida con pompa. mm·a Yi­llosa. La boca, límpido brochazo de fuego, no se sabía si era p_Tande ó pequeña, porque Yivía en nna risa perpetua. Eso no sirve ! elijo uno de los amigos de (¿uico con descu­bierta ironía; con un lunar que te diera podías irte á recorrer mundo; es que, francamente, es bonita por todos los ~arrias, y tiene uno que buscar qmen le ayude á verla, por­que es mu<;:ho para dos meros ojos. -Pero también se pinta para dar un espaldazo; arriba Quico á to­marle medidas. Las sirvientas empezaron un cu­chicheo sazonado de gestos y carca­jadas en que sólo destacaban frases aisladas .r uno que otro recorte de diálogo: . -Ca.llen la boca que eso es pe-cado. · ' -AYe i\la.ría, que imprudencia ! -Yo sí que tengo pena; yuph·ete, no seas repelente. -Yo, por qn~? :JJe tiene más aburrida ese descolor1do. -Pcr Dios, que te oyen. -Yo qué saco ? -Y el lombriciento mío por qnl-no habrá a parecido ? .b·, ta 11 lill­do ! Ese modo que tiene' de mane­jar la ruana, y tanto que le ~rnsta pelar los dientes. -Pero no se mete á lo hondo, que,ricla, ó ya te propuso ? -Yir~;en SantíRima! dijo Felicia palideciendo; allí viene mi madre, se va á encontrar con este cabecidu­ro en la esquina y esta noche me arranca. el pescuezo. Que tenga yo que aguantar una moliencreto-Vé, le dijo, te dejo como un nazareno si sig·ues haciéndole fi­guras á este arrastrado. -:--ladre, por Dios, no va.ya á ha­cer un esc{tnclalo aquí ¿no Yé, pues, el diRimulo mío? -Cuicladito; lo único que te digo es que te :oabe á cobre la fiesta. Voy á entregar esta ropa aplanchacla, y si cuando YnelYa está por aquí ese figurín te lo pongo de la Yi~ta de los pervoR. -Pónga.lo, :,;i quiere; harto lo aborrezco, pero es más cabecipor­fiad. o que el clial>lo. Convencido Quico de que Felicin no lo miraría en toda la tarde, ad­mitiéJ las bromas ele SUH compañe­ros, y M mismo se estableció nna zuml>u. ele su.rcasmos, pero eon voz que eHtal>a mu:v lejos cibido en otro tiempo un e pejillo, un pañuelo y tres YA,ras de cinta. l\Iañana le cleYneh·es esos cnchintche Y ánda viendo uno de posibles; en· e lo me muero ~·o y quedas á la cuarta preg-unta. Aho­ra, sí, duérmete. A poco rato un perro que la tía en la mitAd de la ealle se alarmó v. 11· biendo el diapa ·ún de lo:-{ latido:,;, se puso en guardia contra la. puerta de h"t c·asa. al llegar los múRicos. Ya Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CORREO DEL VALLE 3±99 las de. pertó este sarnoso del infier­no, dijo Quico en voz baja, quitán­do e la ruana y sacudiéndola. El perro, aterrado: salió á la carrera chillando como si lo hubieran medio matado, y allá lejos se plantó á ge­mir con un desconsuelo profundo. -Arriba, muchachos, con una pie­za muy triste, elijo Quico. Para se­renatas no me gustan piezas albo­rotosas, y mucho meno ' cuando uno tiene como un tapón de lágTi­mas en la gar~-anta . ConYinieron en yoz de se:!reto en tocar primero El Suspiro, y después de afinar con mañosa suaYidad los instrumentos, rompieron en una co­mo elegía cuyo aire dolm·ido lo sos­tenía la flauta entre arabescos y bordados del bajo y las guitarras. -¡Oiga, madre, por la Virgen, an­tísima ! elijo Felicia sentándose rá­pidamente en la cama. -Ya e tás a lebrestada, respondió la eñora enderezándose también; acu6state, ó meleYanto y le tiro con la tranca de la puerta á ese Yaga­mundo. -¿Qué hago yo ahora? elijo Feli­cia á media voz, amarrándose el pe­lo por detrás con una cinta; este Quico si que es topante, pero qué pieza tan linda; ni para lo r¡ue le irá á co;.:tar a l pobrecito. H.ematado El Suspiro, quedó to­do en silencio, y vino después una cancj'(m, el Ultimo ,!diós. Fe licia no pudo eontenerse, y empezó á bajar­se no acabas? -Es que enteramente ..... . La joYen lo~Tó acercarse á. la Yen­tana y la entreabrió con infinita blandura. Al instante surgió en la sombra una ruya, de luz opaca, y nl la,clo l1e afuera se codParon algunos de 101'4 concunentes Íl. In : Felicia ;-t ven­derle <1. una vecina una pollita, y a,.-hí mismo mandó á un chico á que re consi~uiera un pliego de papel y una cubierta muy hermosos, todo sin que lo supiera 'H madre.-Ay, mi amor, le dijo á la vecina, te ase­guro que me tullú anoche aquel hombre; no tiene idea dP nn en­canto de serenata. -Sí, de aquí la oímos. -Y qué dlCes? -Que yo en tu lugar ...... mejor e callarme la boca; francamente, no sé qué estás esperando. ¿No te pa­rece muy querido nn hombre ele esa laya? -Felicia, gritó la señora, ¿ qut> es el disimulo? -Ya..voy, señora. Y en voz baJa: Espéreme, si le da la gana. ; erá porque no me ha tallaclo de ayer á hoy. Conque mi bien, continuó di­rigiéndose á su amig-a: recibe le el pa­pel al niño y guárclamelos; :yo ven­g ·o á las doce y tú me ayndas á es­cribirle á Quico; anda pensando co­sas bien lindas, porque le Yo;r á de­cir que se aviente. r.rú no te imagi­nas cómo amanecí! Tengo gana de llorar, de cogerlo y mPdio matarlo á los apretones, de acabarlo á be-so~ ...... yo no st> ...... de volarme con t>l. Si hubiera visto lo bello que es­taba anoche; como mu;r triste y me(litabundo, recostado á un ami­go ; con la luz de la luna tenía cara de blanco. Y yo tan pencleja, creyendo que lo había olvidado ..... . si ado ...... Cuando apenas sonó la primera cuerda se me rebotó todo el cariño como si me lo hubieran zang-oloteado con un palo; era que lo tenía aoentado, sin cat>r en la cnentn. Lo más que te pneclo clecir es r¡ne amanecí.. .... a~-. querida. qué barbaridad! Y tengo que decirte otra cosa: la mú ica es la intrigan­te mús endemoniada que yo conoz­co. lo mismo que los olore~ lmeuo · ; debían prohibir e o; te aseguro qne anoche ,·eíayo á Quico como 1 hom­bre más lindo, el má sabido. elmás rico, el m á necesitado ele cariño .... . qué te digo ? como un . erafín. -Sí? Pues te lle,·ó un trueno, hi­ja mín. -Creo que sí, porgue me agarró una uspiraclera, un dolor en 1 co­razón, tal ele. asosiego Y una rabia contra mi madre, que la Yeía chi­quitica, y así amanecí. ¿N' o te da lástima ele esta ituación ? -Qué cuentos ! Para quererlos nos hizo Dio , :-.· á llos para que no!'l­quieran. -¿Y mi madre? -¿ 'l'u matlre ? Tu madre afloja. verás. -Lo que ha8 de hacer es venir temprano, para que saquemos una carta bien conmovedora. -Felicia! Yoldú á gTitar la se­ñora. ¿ Qué es lo que t1ene hoy es­ta mvjer ? l\Iíren qutS horas ele na- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 3501 dar pa eando; será porque en la ca­sa no hay oficio. -Déjate de retahílas, viejita, t·es­pondió la joven en voz baja, porque esta noche te hago mascar, ó tra­gas entero. A las doce salió la madre á un q uehacer callejero y se quedó Feli­cia en la casa, fingiendo un insopor­table dolor de cabeza; á poco esta­ba con su amiga en la función de es­criba · la carta, sentadas en el suelo y con un baúl de bufete. El papel era unamonada: orlado con un encaje en relieve, tenía en una de las esquinas d osmanosamo­rosamente enlazadas entre una co­rona de mio~otis, pero presentaba el inconveniente de no esttLr ravado, por lo cual la amanuense comenzó á escribir en rampas, unas;-eces ha­cia abajo y otras a l contrario. Felicia escribía, ladeaba la cabe­za, mordiéndose la lengua, empuña­do el mango por la mitad de la plu­ma y con letra encogida y pequeñi­ta. De acuerdo las dos confecciona­ban las frases, mordiendo Felicia distraíc1nmente una punta del man­go, y pintándose la otra un lunar delante ele un espejo, hasta que lle­gó el momento de firmar. ¿Sabes lo que hay? dijo Felicia lamiendo una gota de tinta que le cayó a l pa­pel: que si él me aturdió con su se­ren qlt:a , yo lo voy á atraYesar con a espada, y esta firma ese! cruce­ro, porque hasta aquí le va á entrar. -Léela á ver qué tan sabrosa nos quedó, para que la mandemos lige­rito, no sea que en esto llegue tu m a el re. -Sabrosa? Pues no se diga; oye y ve rás. •· Jobcn de,¡ mayor y pensar y tormento tomo la pluma en mi trémula mano para signiftearle que e mudado de parecer y que dcspues de aber pasado una orrihle t.oche en una triste y mal formada cama de duros pa. los e resuelto corresponderle aunque me de­suelle mi mndre le aseguro que enteramente me remató usted con su serenata v amanecí solo Dios y yo sabemos así es c¡ue puede ahcntarse contando conmigo pero por Dios no se dicimule porque dejamos cojer biento á mi madre y yo arriesgo á enfriarme otra bes y se nos buelhe esto como el rosario de la Buena muerte ya sí ya usted no sabe co­mo está este corazón sumido en Jos orripi­lantes dolores de la mas amarga Des bentu­ra o noches de fantástica agonía de modo que lo espero á la nochesita para que hable en forma con mi madre y si ella no quiere por las buenas entonces yo le planto y hao-o que q uiera por las malas pero no me vav:a dejar me~ida mientras tanto me quedÓ sin mas oficiO que retratar todas sus facciones o avise si no biene para mandarle los regali­tos que me hiso ay que trabajo me ba á dar desprenderme de esos queridos recuerdos que formaron mi dicha y mi a legría. Suya hasta más ayá de los confines de ul­tratumba Felicia Lo espe:o mas o m:nos á las seis y m~dia y venga bten asentadtto v fom1al á ver s i lo­gramos que mi madre no haga muchos re­n; ilgos y cspavic~tos :r diga al comienso LJUe 51 pero aunque dtga que no cuente con migo. Papelito papelito has tu lo que yo no puedo ay \os te vas il. la gloria y yo en el infierno quedo agame el favor de quema•· esta misiva y re­gar in trepido sus sen izas melancolicas -en el manto del espacio ". Terminada la lectura, - exclamó Felicia con profundo desencanto: -Pero, niña, por Dios, esto sin un mero puntico, ni una coma, ni nada parecido ...... -Y no te metas á ponerle porque es peor. -Qué trabajo es >'er uno tan ta­pado! -No, niña, el tra.hajo es ser s::lbi­do ; pero no se re dé nada, c¡uc Qui­co no está mny rompiendo el día para descolgarse con un primor de carta. -Y esta letra que pareceuna pro­cesión de hormigas ...... -Eh, no seas boba, que la ele Qni­co parece de marca de fardos. En\·oh·ieron lac:trta en un pañue­lo Y la mandaron á u destino. ..::..y tú por qué está tanemperen­dengada? 1 preguntó á Felicia su madre á eso de lassiete. ¿ Korlizque te estabas muriendo de dolor de ca­beza? -Y se puso blanquete ft cuatro manos, dijo Liborio pelando una aa­ranja. -Y la b lusa nue\·a, añadió una niña, v se echó todo el frasco del p atchou lí. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 1 3502 EL CORREO DEL VALLE -Y eso qué contiene? volvió á preguntar la señora, arrimándosele con una luz. ¿ Para dónde te vas? -Es decir que uno no puede darse un filito, ni cambiar un trapo, por­que está de viaje ? A esto tocaron en la puerta; ,·oló Liborio á ver quién era, y en segui­da se presentó Quico en la sala, dándole rueltBs al sombrero en las manos y con un ligero temblor. en todo el cuerpo-Buenas noches, dtjo. -Prosiga, jo\·en, hasta más aden­tro, respondió Felicia con la voz trf.mula. -Y esto qué contiene, verdad ? Pt·eguntó la señora alarmada. -Era que yo venía ........... . -Siéntese, caballero, le interrum-pió Felicia, señalándole un baúl. El mozo se sentó dándole siempre vueltas al sombrero, v á lo último sacó del bolsillo un pañuelo. -Como le iba dictendo, señora, yo venía á ....... .... . -Y es bobo este Quico para dar una serenata, volvió ái!1terrumpirle Liborio, atragantándose media na­ranja. ¿Cuánto te costó, hombre? -Un plata!, pero ¿ qué le hace ? Pues sí, señora, co~no, le iba dicien-do, era que yo vema a ........... . - una Yerdadcra enseña con su Nocturno, que tenemos todos á manos en la Corte de Jos poetas. El primer parnasiano en Amcrica, es Gui­llermo \'alencia, muy clási-::o en la cultura y muy modernista en la forma , como puede YCr e en su libro intitulado Ritos. También e~ bogotano Julio Flórez, poeta repentista á cuyos labios acuden acentos. melancólicos al són de las cantatas populare.o, con e:otpt>ntaneidad y frescura. Pero su gran facilidad lo hace indomeñable, que ni quiere cultura ni modernismo, ni ataduras de nin­gún género. Es,pues, poeta popular que ni si­quiera se ha cuidado de recoger los •crsos que deja Yolar á los cuatro Yientos como el ruiseñor suelta y no recoge sus notas. Cla­ro e ta que todo ello da bien á entend. r lo mucho que tcndrian que retocar sos poc:~las Y. lo:, altibajos y desigualdades de su ente na· C!Ón ... .. . R E :\1 I T I D O S LA VERDAD DE LO HECHOS Sr Director del Correo del Cauca--Cali. l\1 u y eñor mío: En el número 3(>0 ele su muy re­nombrado bisemanar!o, a par -ce en la secciém de los sueltoti, üno titula­do Líne;¡s rojas en el cual se acusE> á José ~la ría Lenis Jel hecho de ha­ber atacado á ma(httazqs á la au­toridades en m o n;t~Jtos en que es­tas pretendieran capturarlo. y jus­tifica el procedimiento empleado por el Alcalde de esta población, se­ñor Manuel D. Satizábal. para ob­tener su captura. Como esto su­pone una torcida información, al señor Director, de la verdad de los hecho , creemos de justicia hacer una aclaración relatando sucinta­mente la manera como ellos se cum­plieron. Lo que agradecería al se­ñor Director, si se iniesc darle pu­blicidad en su bien servido perió­dico. Dicho suelto es como Rigue: "En Yumho. José M. Lenis, de­sertor del ejército, cuando los agen­tes de la autoridad trataron de capturarlo los atacó á machetazos, logrando herir á uno mortalmente. Fue preciso para rendir al desertor que el Alcalde le rompiera una pier­na con un tiro de revóln:rs ". Vamos á probar que el desertor Lenis no ha incurrido en la fq_Jta de atacar á Agentes de Policía en mo­mentos en que éstos pretendieron su captura, y que en cambio sf hu-boa taque deliberado contra él E ay mucha distancia entre :.tacar" ser atacado. - El desertor Lenis se encoutr:• bét tranqt;ilamente en 18 ~squinn Lkl E ·tnnco atraído por los ngocijo públiccs que se celebraron el día primc-1 o ele los con-il"nt~-. y depar­tíH con yarios amigos suyos. cuan­do lué sorprendido por C'l .\lcalde, señor Satizábal, qui n iba acomra­ñado pot· una turba de fiestero reunidos ele antemano por él. El expresado Satizábal e aproximó á Lenis y lo aprehendió de la run na, por lo que éste pudo de a irse fácil­mente y huir. En la fuga es perse­guido por el Alcalde y u compa­ñeros á quienes grita con ímpetu de autoridad: "Iláganle fat•go .' Jfátenlo ! "; mandato que cumplió uno de los perseguidores disparán­dole á Lenis dos tiros de reYóh·er, á tiempo en que (Sste sah·aba una cerca, Y con los cuales no le ocasio­naron -daiío alg:ur:o. !\o se sabe qué motiYos tendría el Alcalde para dar orden tan sal­Yaje y criminal. Estando Leni en el solar de Cor­nelia ". de Olaya, es acosado por l\lanuel González (de 1ulal6) quien lo perseguía de á pie y sin ser Agen. te de autoridad; lo ataca con el ga. rrote de que este ibn armado y rre. tende humillarlo á gan-otazos. Te_ nis hace poco caso de eso y conti_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3506 EL CORREO DEL VALLE núa su fuga; salva cercas y entra al solar de Manuel A. Muñoz, en donde se vé rodeado por sus nume­rosos perseguidores de á caballo. Allí es atacado nuevamente por Gonzúlez que lo perseguía de cerca, y á quien Lenis le observaba que no se acercara porque lo obligaba á hacer uso del machete que llevaba en el cinto; pero González no le atiende y continúa en sus ataques con el garrote. Lenis, en efecto, y en su propia defensa, hizo uso de su arma é infirió varias heridas á González. En tales circunstancias entra el Alcalde Satizábal cou mano arma­da de revólver, y sin intimarle ren­dici<> n ni ser atacado avanza sobre Lenis, quien espera resignado el si­niestro ataque; se le coloca á corta distancia, y empieza á dispararle á mans1.lva y sobre seguro los tiros de su revólver, con los cuales le cau­só varia heridas; una en la parte superior del muslo derecho; otra en 1a piema izquierda que le rompió los huesos, y un raspón debajo de la barba, el cual basta por sí solo para comprobar la intención crimi­nal con que éste hizo uso de su arma. Una vez tendido en el suelo, el jo­ven Lenis, con las piernas destroza­das, entran los per eguidores, quie­nes habían presenciado impasibles el sangriento espectáculo, y uno de ellos, un tal Clímaco Cuero, [de lu­laló ], pretendió, lleno de cólera, arrebatar á sus compañeros el ma­chete de Lenis para ultimarlo con él, lo que si no es impedido por al­gunos de ellos y por las súplicas de algunas mujeres, habría consuma­do el hecho más bárbaro y crimi­nal. Esta es, señor Director, la histo­ria sucinta de los acontecimientos ocurridos el día primero de los co­rrientes en esta población, á causa de las medidas poco prudentes del señor Alcalde, puesto que la captu­ra del desertor Lenis pudo obtener­la sin la menor efu ión de sangre, en ocasión más propicia. El joven Lenis era perseguido só­lo por el hecho de haber desertado del Batalión 9. 0 acantonado en esa dudad, y como era natural, debía temer los rigores del castigo que se le esperaba, en caso de ser captura­do, por cuyajusta razón hubo de pretender su fuga por cuantos me­J. ios estu\·ieran á su alcance. En todo caso, creemos que el Al­calde, señor Satizábal, es el único responsable de todos estos hechos, que bien pudo evitarlos obrando con la debida cordura y con menos prevención. Quedo del señor Director, S. . y amtgo, A. B. C. Yumbo, Enero 13de 190~. --o-- vez DE 1\LIENT0 Enviamos nue tras felicitaciones muy sinceras al señor General don Aquilino Aparicio por su oportuna y desinteresada cooperación en lo que se refiere al templo de San :\'ico­lás que merced á los esfuerzos de nuestro progresista párroco señor doctor Víctor Bonilla, será una rea­lidad dentro de pocos ai'ios. El in­forme rendido por el Ingeniero se­ñor General Aparicio y su decisión en ese asunto, e unh mue tra de ¡ sus talentos y de su competencia que merece);:¡ aprobación unánime y las felicitaciones de todos los ha­bitantes de la ciudad, que debemos hacer extensivas al Gobierno por rodearse de empleados tan progre­sistas y modestos como el señor Ge­neral Aparicio, pues á más de e tas prendas, reune la de ser leal soste­nedor de la gran obra ele paz y con­cordia, llevada á feliz término por el Excelentísimo ~eñor Gral. leyes. T ~o. C\.LE"\'os.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 318

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Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. blicaColombia) 30 de E ERO DE l:•"E- .-;-. 0 319 ~iterario . Industrial y ~ntiaiopu ~)) ~: l ~~ ,..--. ~ 1 \._~ ~ ~ .. ( .. ~~ ·» ~ r~ . y e~ ¡ y. ~ r ) ~ 1 .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3508 EL CORREO DEL VALLE --------------------------------------- A manera de información para los lectores de EL CoRREO DEL VALLE reproducimos las siguientes líneas tomadas de E¡ Nuevo Tiempo de la Capital: TRIUNFO de nuestro Agente Fiscal en Europa, don Jorge Holguín, y de nuestra Legación en Francia. París, Enero 4 de 1908. Gobierno.- Bogotá. Gobierno francés aprobó convenio celebra­- do con Compañía del Canal de Panamá. Fisco Colombia recibe cincuenta mil accio­nes y tres millones cuatrocientos cincuenta mil Í'rancos. Sall·ado derecho Colombia. Fe­licitaciones, ·te triunfo Gobierno Colombia. Jlanrique, Holguín. Creemos oportuno y conveniente hacer una lig:erá relación de lo refe­rente ft este importante asunto, qne hace má ele tres años ha ocupado constantemente en el Exterior á nuestt·o intelig·ente compatriota se­ñor don Jorge Holg·uín, tanto, que no le ha permitido regresar a l país á atender á stu negocios y á su fa­milia. Según los contratos con la Com­pañía del Canai ele Panamá, el Go­l> ierno ele Colombia tenía en la Em­pre a cincuenta mil accione· libres; y cuando dicha Compañía traspa­Ró al Gobierno americano todos su derecho. ;y acciones, en ese traspaso quedaron comprendidas las accio­nes de Colombia, cuyo valor el Go­bierno reclamó inmediatamente de la Compañía, la que se negó á pa­aar esta suma, cometiendo un acto de injusticia y aprovechándose de 1a situación desgraciada en que Co­lombia quedó después de la última guerra civ il y del de ·membramiento de Panamá. :-:¡:ue. t ro Agente Fi!"cal. seño1· don ,Jorge Holg uín, dem<-.Lndó á la Com­pañía del Canal ante los Tribunale · franceses, pet·o iá pesar de suR dili­gentes gestiones, dirigidas poe abo­gados de los más distinguidos ele aquel país, no fue po ible con egnir que dichos 'rribunales sentenciaran 1 en favor de Colombia. El Fisco francés declaró CJUe en lu-g- ar de pagarse á Colombia el Yalor de las cincuenta mil acciones que nne tro Ag·ente Fiscal reclamaba, debían cobrarse á Colombia y á la Compañía del Canal de Panamá trece millone de franL:O<:l por dere­chos de registro de la venta hecha al Gobierno americano, suma que la Compañía del Canal pretendía que Colombia pag·a ra sola. Tan monstruosa pretensión de es­peró á nuestro Agente Fiscal, eñor Holguín, c¡uieu durante más de tres años, que ha trabajado en este asunto, ha defendido brillantemen­te con su pluma en la Pren a de Francia y de Inglatena los dere­chos de nuestro país, siendo tal el interés y celo que desplegó, q ne con­siguió 1le.-ar la cuestión al seno de las Cámaras france. a y que la opi­nión se pronunciara en fa,-or de Co­lombia. Hizo más nue tro Agente Fiscal: se relacionó con personajes impor­tantes de la política y ele las finan­zas de Francia, Inglaterra y otros países. los pn o al conien te de la in­justicia que se quería cometer con Colombia y aproYechó sus influen ­cias Pn favor nuéstro. Cr. grueso Yolumen podría formar. e con los artícu los escritos por el señor don Jorge Holguín en francés. en inglé y en espafiol en defensa ele lo inte­reses de Colombia. Al mismo tiempo que el Fi co francé. pretendía que Colombia le pap:ara trece millones ele francos por dE' rechos ne registro ele la ven­ta de la Compañía del Canal de Pa­namá, de cuyo clereL:hos a í como de aq uella, importante parte clel te­rritorio patrio fuimos violenta é ig­nominiosa mente c1 es p ojo dos. la Compañía de fó. foros reclamaba con jnsticia más de uu millón de f1·anco que eH dinero sonante ha­bía dado á Admini · trn c i r,ne~ a.nte­riore¡.: , y los tenedores de nuestra Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 3509 deuda exterior reclamaban el pago de los intereses de esta deuda cuyo servicio se había abandonado hacía más de treinta años, lo que había desacreditado de tal manera á Co­lombia, que sus bonos se.cotizaban al trece por ciento. Mientras esto pasaba en el Exte­rior, en el interior se inauguraba la presente Administración en medio de completa ruina y anarquía fiscal y política y también de gran pobre­za nacional. Tal fue la situación que encontró el General Holg·uín cuando se hizo carg·o de la Ag·encia fiscal de Colom­bia y principió á tratar el asunto de las cincuenta mil acciones del Ca­nal de Panamá. Comprendiendo con su claro talento que para sal­var nuestro país de la injusticia de los fuertes, ó sea de la fu erza sobre el derecho, que es lo qne priva en las diferencias entre las naciones, se alió' á lo~ interesados en la Compañía de fósforos, que son incli\·iduos ele alta posición en la~ finauza y en la política francesa~. ~-se comprome­tió á pagarles lo que el Gobieruo de Colombia les debía. de lo que se ob­tm ·iera de la ()ompañía del Canal de Panamá. Otro tanto hizo con los acreedores extranjeros en el arre­glo que con ellos celebró de nuestra déuda exterior, arreglo que ya la Prensa ha juzgado y aplaudido y cuyos benPficos resultados para el país se palpan en los capitale ex­tranjeros, especialmente ingleses, que ·e han im·ertido en la con truc­ción de los ferrocarriles de Ambale­ma y Girardot, en los que se están empleando en el ferrocarril de San­tander, en los que buscan coloca­ción en industrias mineras, etc., y en lo mucho que ha mejorndo nues­tro crédito en el Exterior, pnes del lW¡c .á que antes se cotizaban l o~-; bonos de nuesna deuda, hoy han subido a1507r . El interésannalque pagamos por nnestra deuda es del 2%'/l, y como la¡.; deudas de pní:-;e como el Brasil, lu Argentina, etc, que pag·an el ;)f¡{ , se cotizan á la par. podemos decir que nuestro C'ré-dito en el Exteriorpodrállegarmuy pronto á la misma alt.ura que el de aquellas Repúblicas hermanas, que tánto progreso han alcanzado con la ayuda del capital y las industrias extranjeras. Cuando nuestro Agente Fiscal se encontraba hace dos años en la más crítica situación respecto de la re­clamación de las cincuenta mil ac­ciones del Canal de Panamá, llegó á París como Enviado Extraordina­rio y Ministro Plenipotenciario de Colombia ante el Gobierno de Fran­cia, el señcr don ~Iarceliano Yar­gas; inmediatamente se pusieron de aeuerdo y el último puso en juego todas sus capacidades para moYer los resortes diplomáticos :r las in­fluencias de sus coleg·as y a.migos en favor de nuestros intereses y u vu­d6 á nuestl'o Agente fiscal' á. colo­car este negociado en muy buen pie, hasta el punto ele qne. cuando fne reemplazado, por re!lllllcia que pn'­sentó ele su puesto, por eb::eñordoc­tot' Juan EYangelista Manrique. és­te pm1o cont.inuar sns gestiones di­plomáticas y Yer concluídos estos arreglo, de manera ventajosa para Colombia, como nos lo anuncia en el cable que queda publicado. Con la suma que e ha reconocido á Colombia se pagará á la Compa­ñía, de fósforos lo que se le debe y á los tenedore de la deuda exterior lo que en el arreglo Al\'ebury-Hol­guín . e les reconoció obre dicha re­clamación, sumas que ' On de honra para Colombia ;r cuyo pago dará mayor solidez á nuestro crédito. Quedará, ai:.1emás, UJH"l, buena parte para el Tesoro público, que ayuda­rá a.l Gobierno á desanollarsu plan fi~f'al. mediante el cual se termina­r{ ll1 la~ caneteras y c-amino de he­rnulnn1 que están- en C'On, trucción ~-se ¡n1.garán religio~nmeute los in­tereses de la deuda. exterior, como ha \·enido haciéndose. y las subven­ciones {-> intereses de los capitales CJ u e se emplean en la construc-ción ele nnPstl'os fenoca.niles. Este arreglo aumentará con ide­rablemente el crédito de Colombia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3510 EL Cül{.!:{EO DEL V .-\.L.. LE y la confi¡:¡nza de los capitalistas é mdu trinlPs extranjeros, porque des; aparecer t por completo el pelig.To en que u;t:tbamos de que . e nos obligara á pagar los trece millone de francos que red a m aba el fisco franc¿;s ,v porc¡ne he m o.· pagado á la Compañía. de tósforos y á lo,; ten e· dore de la clenda exte1·ior lo que se les debía tión. qne no condenaba á pagar Yi1 r·t'L .... der:enas de millone: de fran­C'< J4. \' nue . ..;tm honn1 Y r'l'Pdito esta­r: an · h'Jy pur tieiT tliplomátieo y consular en el Exterioi', seguramente habría­mo perrliclo esta importante cues- JU1\N Era la hora de amor. Era la hora en qne el cielo e:>tá t1·i:-:te y tar.itnmo .\~en que como una Yirg·eu soñadora pc:tsa la luna en e: jardiu uocturno; en que el aura llorando peregrina por bo ques y por huertos; era la h ,il·a de ¡:¡mor, la honv di\·ina en que deben amar ·e hasta los muerto Presentíanse sombras que Yagaban mudamente en el piélago sombrío, Y en 1·onua funeral se ncliYinaban espíritu' errando en el HlCÍO. Con su cargn ele ensneñol'l fenecidos echado. á la e~palda, cual si llevara una fúnebre caja, .fuan el cantor de las quimera hondas y de la imposibles e:'oca la dulzura del paisaje dolientes soñacioues vesperales, y Yaga tenue laxitud de oleaje obre la ondulación de los pastales. Al arrullo amoroso de un perfume el alma se amodorra, y en sabrosa d electacióí. de ensueño se consume, y ,·i-;e con amor en cada cosa. La Yecina heredad duerme en su nido de arboles. Monte allá todo se pierde tras la raya de brumas y de oh·ido que el ciclo traza en la llanura Yerde. Cna turba de avecillas gozosa en lo líricos árboles desgrana su llmpida canción á la mañana, perfumada y nupcial como las rosa . Dilúyese en la atmósfera serena cordialidad. Hay una paz diYina al rededor de la fuente que suena y al rededor del pájaro que trina. Soplan brisas de ensueño hacia la \'ida; las flores son pintados pebeteros, conw si una hada blonda entristecida esparciera su amor por los senderos. Ya la pálida niebla >iajadora descolgó sus ha111acas de campaña, y partió con las dianas de la aurora á acampar, á la noche, en la montaña Las garzas en unánime blancura bogan sobre el remanso iridiscente, y un ensueño de amor y de dulzura satura de misterios el ambiente. Yibra el amanecer sana alegría, el floresta! esponja sus macetas, y en aquella seldl.tica arn.onía se embriagan jubilosos los poetas. l\1. A. C.\RV.\fA'I UN RETRATO COMPROMETEDO.l{ -, obre todo, Enrique, evite los choques. -Pierda usted cuidado. - ... 'o se lo confíe á criados de ho-tel. -A nadie. -No lo olvide en París. -Tía, el Emperador .\.lejandro se preocupaba menos de sus misivas. -Sólo se trataba allí de la paz del mundo y aquí se trata de la felicidad de su hermana Georgina. -E\·idcntemente, eso es más im­l) Ortante. -Es usted un aturdido. Parece un niño. -Procuraré ser más serio que mi honorable madrina y que nuestro muy querido pariente ~figuel, que es el hombre m á flemático del mundo. -Mira que ese matrimonio es el porvenir de Georgina. -Se hará, querida tía, no lo du­de usted. Para eYitar más amonestaciones, Fra er montó á caballo ligeramen­te y se alejó al galope, seguido por la mirarla de la anciana, un poco inquieta de que su sobrino pudiera descuidar la cajita confiada á. la o­licitud del joven. Enrique Fraser pertenecía á una distinguida familia e cocesa que ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE bía emigrado á Portugal. Enrique nació en ese país. Huérfano á los doce años, hizo sus estudios en Aus­tria con el Príncipe de chewarzem­berg, después pasó á San Peters­burgo, donde ingre ó en una escue­la militar. Salido de allí, estuYo en servicio activo en el ejército ru­ ·o durante unos pocos meses. Ad­mirablemente hablaba siete ú ocho idiomas. Hombre cultiYado, bri­llante y caballeres.::o, pero extrema­damente original, había tenido, an­tes de llegar á su mayor edad, nu­merosas aventuras, ya trágicas, ya ridículas. Su imaginación exaltada y u fría braYura justificaban la confianza de su Soberano v las aprehen, iones de su tía. • Encargado ele una misión en Por­tugal , había aproYcchado la oca­sión para hacerle una Yisita á su familia, á la ::;a7.ón muy preocupa­da con un proyecto matrimonial, y ahora partía con rumbo á París, de donde se debía dirigir á "Viena, en donde debía entregarle al conde Hershell, su futuro cuñado, el retra­to de su hermana. El conde de Hcrshell es t aba cleseosísimo de Yer el retrato ele In. joyen, pues no la conocía personalmente. Era lindísimo aquel retrato y en un todo dig no rlel modelo. Hepre­sentaba · á una jo\·en pálida, espiri­tu~ l,y cuya gracia suaye nocxcluía la malicia de la mirada y de la son­risa burlona. Era una de esas deli­cadas figuras femeninas que tanto se admiran hoy en las estampas y miniaturas ele Bartolozzi, Delatrc, J abcy y .\ugustín. Solamente que el retrato de Geor­gina no era ni una estampa ni una miniatura de c~a .~ que se puedf'n guardar en un bohiillo; era un cua­dt ·o que, con sn marco y la caja en que estaba empacado, formaba un bulto bastante incómodo para un hombre que Yiaja á todo correr. El mayor no sabía c¡ne hacer con él. Primero, lo había puesto á la gru­pa, luego, notando que le incomo­daba, lo colgó de su tahalí, sin que por eso fuera menos molesto. En. tonce · resolvió suspenderlo del ar­zón de la silla, pero de esa manera se topeteaba con su botas de mon­tar; resolYió por último llevarlo á guisa de escudo, pero esto proYocó la hilaridad y las burlas de todos los que con el joven se cruzaban. Impacientado Enrique arrojó el bulto en un pantano y se lanzó so­bre los burlones y les· propinó una buena dosis de cintarazo . Luego aliviado física y moralmente, con­tinuó alegremente su camino hacia París, de donde escribió á su tía: " El retrato de Georgina reposa sobre un blando tapiz. 1o se lo he confiado á nadie y puede usted es­tar segura de c¡ue no lo olvidaré en París. Por lo demás, me enorgu­llezco ele coadvuYar á la realización de ese matrim-onio que tánto le in­teresa á usted ". Para ver de quedar bien con su tía, fue á visitar algunas exposicio­nes y talleres, en busca de un retra­to cÍ1yo rasgos se parecieran á los del que había tratado con tan po­cos miramientos. Conseguir ese retrato no era tan fácil como e había imaginado. Cierto es que, por amor propio, e sentía sati fecho de no encontrar un retrato que uperara la hermo. sura de su hermana. .U fin logró conseguir un retrato que le pareció admirable para u objeto. Era una deliciosa miniatura de Lié-PP\·in que representaba una hermosa jo­ven de cabellos trenzados. El ves­tido, un poco anticuado-de la épo­ca de la Revolución-podía pa ar por un disfraz de baile. Enriqut> compró la miniatura sin regatear, y, encantado de su ingenio. partió para Viena sin desconfiar del éxito de su embajada. * * * Su futuro cuñado le agradó ~1. pri-mera vista. Era un diplomáttco, un tanto alto y enjuto, pero extre­madamente cortés. Encantado con el retrato de su prometida, le hizo á Enrique mil preguntas respecto á ella. ., Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,' . 1 .. EL CORREO DEL VALLE 3515 -Es tan bella así, verdaderamen­te decía entusiasmado. -Es mucho mejor, lo digo sin fa­tuidad. Usted sólo ve el capullo y ella es ya una rosa. -Tengo un gran deseo de cono­cerla. Entre tanto, á falta del ori­gin~ l, quiero conservar el retrato. -Con mucho gusto se lo dejaré. En el estado en que están las cosas no creo que usted retire su palabra. -Preferería morir. -Mejor que mejor. Esta tar-de le escribiré á mi tía. -Trate de abreviar los prelimina­res. Estoy tan impaciente como enamorado. -Ya se lo haré saber á mi tía. Se separan encantados el uno del otro ..... . Grande fue la estupefacción del mayor cuando. al otro día, al le­vantarse, recibió esta lacónica es­quela, poco diplomática por cierto: " ()omo no me llamo Eduardo, le devuelvo á usted esa caja rogándo­le se la entregue á su primer desti­natario. Federico d' Hershell ". Qué significaba aquello ? Con una aprehensión vaga, Fra­ser le daba vueltas al retrato entre los dedos, cuando se fijó en un re­sorte disimulado entre los arabes­cos del marco. Lo apretó con ma- 1no nerviosa y tras la miniatura descubrió un segundo ret::-ato, el retrato de un húsar de aire terrible y mostacho formidable. Entre las dos miniaturas había un corazón bordado en seda con esta inscrip­ción: " A mi Eduardo. Suya hasta la muerte". El diplomático se llamaba Fei:fe. rico ! Entonces el mayor comprendió la esquela del desengañado novio. Es­te, con furioso despecho, había co­gido el retrato riel húsar y el de su amada, resuelto á volverlos trizas, pero no lo hizo y se limitó á devol­vérselos al editor responsable con la carta trascrita arriba, por cierto poco dtplomática. No le había pasado la cólera, cuando le anunciaron al mayor Fraser. Cómo ! ¿ Tenía la audacia de presentársele ? ¿ qué excusa le iba á dar ? Con seguridad debía estar rojo de vergüenza ..... . Pero no: con la sonrisa en los la­bios, Enrique se llegó á su pseudo­cuñado, quien muy estirado, esperó las palabras del joven. -Me parece inútil decirle á usted, mi querido conde, que yo ignoraba en absoluto que ese medallón fuera doble. -Es claro que usted lo ignora ha. -Mi hermana está en el mismo caso. -Eso es más difícil de creer. -~o. puesto que ese retrato no es de ella. Con toda franqueza, Enrique le relató al diplomático la historia del retrato que le había confiado su tía y Jecontótambiénlasuperchería ele que se había valido para quedar bien á los ojos de su famila, super­chería de la cual no había pre,isto las consecuencias ...... El conde lo escuchaba con una in­credulidad visible. -Esa explicación está muy bien forjada. señor, y le reconozco su in­genio, pero, después de ese desgra­ciado suceso, supongo que tengo el derecho de desconfiar un poco de sus palabras. -Duda usted? -Exijo una prueba de lo que usted dice. -Esos vestidos no le indican á us­ted la época en que han sido hechas las miniaturas? -Usted me ha dicho que el de su hermana fue comprado para un baile de máscaras. La joven que representa ese re­trato apenas parece haber cumpli­do diez y seis años y mi hermana tiene veintidós. -Usted me dijo que ese retrato había sido hecho hace algunos años. -Por último, señor, cuando us­ted conozca á mi hermana, podrá Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3516 EL CORREO DEL VALLE notar la diferencia que hay entre la joYen del retrato y ella. -)\ingún retratista es lo suficien­temente fiel. Entonces escríbalc usted al que hizo esas miniaturas: Lié-Périn. -¿ Yive aun ese retratista y su testimonio sería suficientemente digno de fe? -En verdad, señor-dijo Fraser emocionado-usted me desespera, tanto má. cuanto que yo no creí que mi aturdimiento pudiera tener consecuencias desagradables para mi hermana. -:\Ie apena lo sucedido tanto como á usted, pues, hablando con sinceridad, lo que he oído decir acer­ca del talento y de la belleza de la sei1orita Fraser me había ilusiona­do grandemente, pero usted com­prende que un esposo nunca debe desconfiar de su mujer y, si yo me casara con su hermana, tendría despuiis de lo que ha pasado, razón para de confiar de ella. -Maldito sea mi descuido y mal­dito sea ese retrato-exclamó el ma­yor arrojando lejos de sí la delica­da miniatura. El choque produjo un efecto ines­perado. El corazón bordado en se­da se despegó del sitio en que esta­ba y puso al descubierto una fecha hasta entonces im·isible: 1790. -En esa época, caballero-elijo gra,·emente Enrique-mi hermana no había nacido, y hasta es muy probable que la joven que represen­ta este retrato tenga nietos hoy día. El diplomático quedó com·enci­do y el matrimonio se efectuó un mes después. ¿ Conoció la joven condesa el pe­ligro que había amenazado su feli­cidad ? ¿ Perdonó la tía á su atur­dido sobrino ? ¿ La familia con­servó el malhadado medallón ? En todo caso el tal retrato se puede admirar, y en la exposición de miniaturas del siglo XVIII, ba­jo el número 3 1: representa el me­dallón á la señorita Foley, hija de un bra\'O militar que sucumbió en la batalla de Arapiles. La joven murió soltera. Ignoramos el destino del húsar. H. A. DouRLIAC. ~sí fué Dormía. De la crisis en asecho, mudo la contemplaba, de hito en hito, como un nenúfar pálido, marchito en un estanque albísimo : su lecho. De pronto, la anch~ curva d~ u pecho se dilató, cual SI de vtda un gnto fuese á lanzar ...... Y atónito y contrito rodl' á sus piés en lágrimas deshecho. Después incorporándome y gimiendo, -sufre '?~la pregunté-pobre alma mía ! . -¡ Habla, que más que tú ...... me estoy munendo i\i un estremecimiento de ag~ní~···· .. . 'i un suspiro, ni un ay !. ..... stgu1ó dur!'nendo, siguió uurmiendo ...... Y duerme todavta ! JuLIO FLóREZ. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' 1 EL CORREO DEL VALLE 3517 Estrella misteriosa que apareces Sobre la verde y húmeria colina: Melancólica l.agrima de plata Del manto de la noahe desprendida; 'fú que descubres al pastor que lleva Su ~el rebaño que al redil camina, ¿ A donde vas, estrella misteriosa, En esta noche en que tu luz envías? ¿Buscas, tal vez, un lecho entre los juncos Que crecen del arroyo en las orillas ? ¿ Vas á lanzarte como hermosa perla Entre las aguas de la mar sombría? Astro brillan1:e, si morirte debes Y Yas entre las ondas cristalinas A sepulta-r tu blanca cabellera, Antes que al fin te pierda nuestra ,·ista, Estrella del amor, detén tu paso, ¡ No desciendas del cielo tan aprisa ! ALFREDO DE Mt:SSET. L11 VU'EL T1t DEL ESPeS~ RETAZO DE UNA ILUSIÓN Te extrañas de eso, mi querida ami­ga? ¿Te llama la atención que yo me oeupe de lo que tú calificas de nimiedades y tonterías? Pues escu­cha un poco y comprenderás las ra­zones que tengo para hacer lo que hago. Los hombres, por una justa ley de compensación, buscan siem­pre aquello de que más carece la esencia de su pne>pio sér, y así se ex­plican los diat'ios fenómenos quepo~ demos obsen•ar ái cada paso eta la sociedad : busca el militar la paz, porqlile está cansado cle la lucha; el móvimiento, el que por sus ocupa­sibnes 11eva una vida sedentaria; la tranquilidad del' hogar, el que se ha visto en el ostracism0 de la fami!ia; el amor y las atenciones, aquel á quien nunca la perfumada brisa de un afecto vino á calmar la sed de cariño en que se abrazaba su cora­zón. Y este afecto, este cariño, es­te amor que busca, no lo encuentra en las frases que le prodigan, lo ha­lla sólamente en las atenciones de que es objeto, en esos pequeños de­talles que tú calificabas ha poco de nimiedades y tonterías, y que son la medida de los grandes sentimientos. Me dirás t¡ue los criados podían atendetr á esos detalles; á disponer los manuscritos en su mesa de tra­bajo, á ordenar sus libros, ¡cuán engañada estás! La sola disposición de e~os objetos revela al hombre que ama si ha sido una mano cariñosa ó mercenaria quien los colocó. Escucha amiga mía, cuando de vuelta de sus diarios quehac.:;·es mí esposo llega á casa, cuando su frente cubierta de sudor anunci:1 el haber dado cumplimiento á su de­ber, cuando apresurado y anhelante toca á aquella puerta,yo soy quien la abre, yo, quien recibe su primer mi­rada y él paga esta atención que na­da me cuesta. imprimiendo en mi frente un beso, tan cariñoso v tan puro como los de mi buena rñadre; y en aquel beso hay algo de orgullo por ser mi compañero y mi ampa­ro, algo de la satisfacción íntima que da al hombre honrado el cum­plimiento del deber, algo en fin que le h::~ce asemejarse al beso ele un pa­dre; y entonces yo busco con mis ojos su mirada, que \·iene á fundir­se con la mía en unasolaaspiración ven un solo sentimiento; t'il me be­sa en la boca con todo el fuego san­to que arde en el corazón del hom­bre enamorado, y es porque el beso del esposo que ama y r-espeta á su compañera, es la síntesis de los be­sos del amante y del padre. Muchas veces un mal entendido amor r>ropio es la causa de que pa· ra siempre se pierda la tranquilidad del hogar, la paz y la confianza de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 351 EL CORREO DEL VALLE la familia; muchas vece por no des­cender, como tú dices, á esos deta­lles sobre,·ienen situaciones difíciles cuyo término no siempre se puede preveer. ¿Por qué, pues, no cumplir­los cuando tan poco cuestan ? Por qué no asegurar una vida, si no fe­liz, al menos tranquila, con tan pe-queño trabajo? ...... ¿ He dicho tra-bajo? Perdóname, amiga mía, este error. Xo cabe decir trabajo cuando se responde á la voz del corazón que nos manda amar á nuestro compa­ñero; no es posible calificar de trabajo lo que nos proporciona la íntima satisfacción de ser la causa de la felicidad de los demás. Pudieras argüirme que no todos los hombre sabrían agradecerte tus cuidados, y por cierto que no irías rlescaminada en tal argumen- ~una onda .\rrulla con tus líricas canciones, onda terca que vienes de tan lej"S enjoyada de luces y reflejos, arrulla mis postrer'\s ilusione . Laju,·entud se va; se Yan tus dones; del placer quedan los amargos dejos, de la pasión los desencantos viejo y del dolor las tristes emociones. Queda la vida que el instinto afianza, queda el recuerdo del amor perdido, y queda el ideal que no se alcanza. Tú que cantando sueños has venido onda lírica, dame la Esperanza y si no puede ser ...... dame el Oh·ido. Lt:JS G. URDJN.\. to, si no fuera porque más que en contra de ellos pudiera Yolverse en contra tuya; no todos los hombres tienen el mismo carácter, y la gran ciencia de la mujer consiste precisa­mente en estudiar el rlcl que ha ele­gido por compañero; hazlo así, y yo te fío que habrás de agradecer­me este consejo que te doy. Tam-bién debes tener en cuenta ... ... Pero escucha, él llega; ocúltate en la ha­bitación inmediata y obsen·a lo que pase; ese será mi mejor argu­mento y más elocuente consejo. ......... Cuando la amante esposa y su feliz compañero fuero·1 á buscar á la discutidora amig·a para que les acompañase á la mesa, la encontra­ron con los ojos humedecidos por el llanto. LVI. T. DE TIPA. 9:'e.soro l\lienten los que nos dicen que de la Yida no se llevan los bienes para la tumba; yo sé que un gran tesoro me voy llevando de experiencia comprada con amarguras. ¡ Quien dejara en herencia para los hijo" tánta luz que me lle\"O contra la duda, tánto desdén amargo contra lisonjas, tánta fuerza adquirida para la lucha ! ADOLFO LEÓN GóMEZ. --0-- ~l partir Cuando la ví de pie sobre la playa. mientras la nave abandonaba el puerto, le dije al corazón: " espera y calla " ..... . ¡ y el pobre corazón estaba muerto ! FEO. ENR!Ql'EZ y CARVAJAL. EL 1\RDID DE TE0D0RE) 1 -¡ Con que esas tenemos!, excla­mo Teodoro para poner término á la disputa más terrible que había te­nido con su mujer. -¿Te has incomodado porque te hellamadogolfo? Ya sabes que esla pura verdad. -Por eso y porque mehasechado , ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \1 l· 1 EL CORREO DEL VALLE 3519 en cara el pan que aquí como. -¡Qué disparate~ -¡Ya verás cómo yo las gasto! Teodoro abrió la puerta. -¿A dónde vas?, pregunto la es­posa. -No lo sé; he resuelto morirme de hambre. Teodoro se alejó, repitiendo en la escalera lrt siniestra amenaza, sin cuidarse de los Yecinos que podían escucharle. Cuando i\lariana se quedó sola, se puso á meditar. No, no era posi­ble que Teodoro llevara á cabo su propósito. Le había insultado en un momento de indignación, que no podía tener en modo alguno graves consecuencias. Un tanto tranquilizada púsose Mariana á preparar la cena, deseo­acle aplacar el enojo de su marido. A las siete estremecióse l\llariana de alegría al oir en el comedor los pasos de su esposo. 'l~eodoro regre­saba al fin á su hogar. Indudable­mente, no quería dar un disgusto á su mujer. La comida estaba servida cuando Teodoro entró en el comedor. El marido no notó lasonrisadei\Iaria­na ni lanzó una mirada al suculen­to plato que estaba sobre la mesa. Sin embargo ocupó u asiento an­te ella. Mariana le sirvió ; pero rreodoro ni' siquiera tocó el cubierto. El ofendido esposo guardaba el más absoluto silencio. -Pero, ¿no comes? - ~ T o, contestó Teod oro con ca ver-nasa voz. ¿No te be dicho que he re­suelto morirme de hambre? Después se fue á acostar, y Maria­na llena de inquietud, no pudo aca­bar de cenar tranquilamente. Al otro día reprodújose la misma escena á la hora de almorzar, du­rando esta situación más de una semana. La cosa se ponía mul seria y to­maba un aspecto ternble. l\1aria­na iba á tener sobre su conciencia la .muerte de su marido. La pobre mujer no podía dormir ni comer. Trascurrieron días y días. Tea­doro iba á su oficina á las horas de costumbre y ''olvía á su casa á las horas de almorzar y de comer. ~o probaba bocado ni decía una palabra y l\Iariana no cesaba de llorar. Sumamente alarmada, fue á con­sultar con una sonámbula, que le anunció muy tristes acontecimien­tos. La situación empeoraba por instantes. Aquel estado de cosas no podía durar. T:Tna tarde arrojóse :\lariana á los pies de Teodoro y le pidió perdón. Prometióle que ec adelante sería la mujtr más humilde del mundo y que sólo se consagraría á compla­cerle en todo y por todo, añadién­dole que no le haría la menor ob­servación aunque regresara al do­micilio conyugal á altas horas de la noche. Ante tales satisfacciones Y tales promesas, aplacóse Teodoro y se dignó perdonar á su atribulada con­sorte. Había hecho capitular á su mujer. 1ariana y Teodoro se sentaron á la mesa y comieron con excelente apetito. La mujer sin·ió á su marido, eli­giéndole los mejores manjares y re­comendándole que no comiese de ma­siado á prisa porque había leído en un periódico que conviene una A.li­mentación prudente y moderada después ele un largo período de com­pleta abstinencia, y ya que su ado­rado Teodoro no había muerto de hambre, no era cosa de perderle á consecuencia de una indigestión. Pero Teodorono adoptaba nin­gún género de precauciones, comía tranquilamente con un apetito que no tenía nada de extraordinario. La reconciliación fue sincera, co-. mo iluminada por un rayo de luna de miel. Pero al poco tiempo recibió 1\la­riana una facturaqueestuvo á pun­to de producirle un ataque cerebral. Era la cuenta del hotel á donde el ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 35:.>.0 EL CORREO DEL VALLE trágico avanador tba á almorzar y á comer durante su período de abs­tinencia. Al ver el importe de di­cha cuenta notó queTeodoro había sabido atender maravillosamente á las necesidades de :su subsistencia. Mariana comprendió entonces lo que no le había llamado la aten­ción en los días anteriores: por qué el infeliz había sufrido con tanta resignación su martirio. La cosa era evidente. ¡Lejos de adelgazar, el monstruo había engordado de una manera escandalosa ! J ORGJ~ SPITZMULLER. SUELTeS -------~------------------- ---- ---- Parabienes.-Muy cordia­les se los presentamos al doctor Régulo Rengifo y á la señorita Inés Caicedo, al Sr. Tulio Ayal­de E. v á la señorita Ros alía A. del Pi~ o y al señor Belisario Be­rón y á la señorita Eh·ira Ayer­ve q~ienes han contraíd.o el ~s­trecho YÍnculo del matnmomo. General Lecw \ ELAsco.­En uso de licencia partió hoy para la capital de la República este valeroso hijo del Cauca. Queda encargado ele la Inten­dencia, interinamente, el Coro­nel Rafael Negret. También marchó para la misma ciudad la respetable ma­trona doña Tulia Vela co Y. ele Córdoba y su digna familia, la señora doña Débora Patiño de Rash y la apreciable señorita doña Paulina Borrcro. Para tan distinguidos Yiajeros desea EL CoRREO DEL VALLE un gran cúmulo de felicidades. Nuestro colega El D1a Yienc enrralanaclo con el retrato de o nuestro amable colaborador don Ricardo Nieto v con un hermoso escrito del inteligente amigo don Alberto Carvajal. Han reaparecido: en Popa­yán La T'erdad bajo la misma dirección de don Simón Rojas y en Bogotá. El Público dirigído por don Vicente 01arte Olarte. Su fundador don Alfredo A. Borda ha sido nombrado Cón­sul de Colombia en Nicaragua. Los que van y vienen.­De Cartago, ha regresado el doctor Roberto Delgado; d Santander, el doctor Temísto­cles Rengifo Y., don Antonio Illarramendi y su estimable e~ ­posa; de Tuluá, el doctor Gon­zalo lejía y de Palmira, don Modesto Caicedo; y han segui­do para Santander, don Emi­liano Valencia y su familia; pa­ra Bogotá, don José :Manuel Saavedra y para BuenaYentu­ra, don Liborio Hurtadoy don Rodolfo Rodas. ---------------------------------------------------------- CERCADO AJENO LJBeRie HURTRDe D. donde le será grato cumplir u ór-se despide de sus amigos}' reJa- denes. ciona.d os para Buenaventura, en CE!Ii, Enero 23 de 1908. ' • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t • 1 EL CORREO DEL VALLE 3421 Cali, 11 de Enero de 1908. Señ or Director del CORREO DEL VALLE.-P Estimado señor: Ruego á usted_ dar publicidad al siguiente comumcado por dos veces en su acreditado periódico. " Tengo el honor de avisar á us­ted que por despacho de 3 1 de Agosto último pasado de su :\.1~­j estad el Emperador de Alemama he sido nombrado Cónsul del Im­perio, con domicilio en Cali y juris­dicción en e 1 Departamento de 1 Ca u ca. El Exequatur me fue concedido con fecha 4 de Diciembre último por el Excelentísimo General Reyes, Pre­sidente de la República, y refrenda­do por el oficio del señor General D. Julio Ca icedo, Gobernador del Departa mento, c.o~ fecha 2_3 . del mismo mes de Dtctembre proxtruo pa ado. E ste Consulado que he represen­t ado unos años por encargo, me fue confiado en propiedad ahora. rrambién me permito poner en su conocimiento que el Vice-Consula­do alemán de Palmira, á cargo del señor Guillermo von Breymman, fue suprimido y en cambio se ha creado un Vice-Consulado del Im­perio Alemán en Tumaco, por el Deparmento de " _Nariño " á ca_rgo del señor Max Hem1an, comercian­te ,residente en ese puerto ''. Lu rs FrscHER. UNA nueva isla acaba de aparecer en el mar de Behering, á consecuen· cia de una erupción submarina, muy cerca de otra que ~pareció del mismo modo hace prectsamente un siglo. Durante muchos días, el agua ha estado tan caliente en aquella parte del mar, que los pescadores aun no han podido llegar hasta la nueva isla. -El'< PARÍS, desde hace algún tiem­po, existen c;!entros dox:tde se of~ecen enseñanzas á las señontas próxtmas á contraer matrimonio: no~i~nes de medicina de accidentes, htgtene ·de la mujer y del niño, administra-ción de la hacienda doméstica, etc., etc. En distintas capitales c1e Jos Es­tados Unidos, se han creado mo­dernísimamente Escuelas de elegan­cia y de distinción, donde, según dicen en pocos meses se transfor­ma una india sah·aje en una señora capaz de dar tono al más aristo­crático de los salones. Londres no se quedó rezagado en este movimiento educati'l:o. y ha abierto una institución original, única: The brides (Las nc:>vias). La flamante academia se dedica á la preparación de conquistadoras de novios, amaestrándolas en el arte de convertir á un novio en ma­rido y á un marido en modelo de amadores con las tres efes: finos, fieles y felices. Los fund a mentos de este arte transmutador son la dulzura :r la coquetería, la abnegación :r la pru­dencia. El lema de esa escuela e compen­dia en la siguiente máxima: '' En las borrascas de la vida, el silencio es una tregua ; la caricia es la re­conciliación v es el perdón cuando no el olvido-,. Yo no sé si The bridescontará con muchas alumnas. Sólo sé que en España esa ~cacle­mía tropezaría 't:on el gra \'e . mcon­veniente de que la mano avtsp~da de las discípulas podría dar qumce v raya á las más perspícuas maes­tras y doctoras. Porquella mujer espaiiola. es rosa de pasión rosa bendita nactda pa­ra amar. para sufrir y para perdo-nar. tl. R. BL.\NCO-BEL11IO TE. LA PRE::\SA EnrcA.-El principal educador del pueblo es la prensa. Prueva notable de ello es lo que di­jo una vez el ilustre General Grant. Preguntándole un día dónde había aprendido táx:tto . co_mo sabía, res­pondió: "M1 prmctpal lectura es siempre la de periódicos, _en los cua­les he bebido tnás instrucctón y expe­riencia que en los libros". Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 3522 EL CORREO DEL VALLE AVISOS SUCESION INTESTADA La de José Manuel Bonilla, vecino que fue del Distrito deJa­mundí, se ha declarado abierta en este Juzgado, por auto de fe­cha veintisiete de Enero en curso. Lo que se avisa a l público pa­ra que Jos que se crean con derecho, se presenten á hacerlo valer en el termino legaL Cali, Enero 28 de 1908. El Secretario en propiedad, TOBÍAS VERGARA. Zapatería de SANTIAGO G. VELASCO contigua á la Botica del doctor Pedro P. Scarpetta. Carrera 6a. Número 114. Ofrece al público esmero y puntualidad en las obras que se le confíen.-Garantiza la duración de sus trabajos.-Precios módicos. 10-5 11 "A:MERICA ANUNCIADORA'' Arturo Manrique & Ca. BOGOTA-COLOMBIA CAJILLA DE CORREOS Y. C. H.ecibc anuncios para periódicos co· lombianos. Establece canjes entre pu­blicaciones de Europa y América y Agencia en Colombia de suscripciones de toda clase de periódicos cxüanjcros SirYc puntalmcntc, sin rc..:argo de tarifas, suscripciones de periódicos co­lomLianos. Solicita correspondencia y envío de publicaciones. 11 Ú1Jica en su clase en Colomhin. Agencia dé "El Correo del \'allc " • TIP oGRAFIA MODERNA PALA U, VELÁZQUEZ & CQ Ca.Ii.-Calle 13.-Números 9 y 11 Por telegrafo : MoDERNA -~~ Este acreditado Estable e i miento cuenta con los elementos necesarios para toda clase de trabajos, como pc­riodiCos, hojas sueltas, folletos, pro­gramas, cartelones, esqueletos para letras de cambio Y recibos cuadros ¡nvitacioncs, tarjétas, cte., 'cte. ' 1/iiir El Correo del Valle se edita en la Tipografia Moderna~ ' • )
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 319

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 416

Por: | Fecha: 16/02/1911

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. PARABOLA Jesús miraba acia Jordán. Cafa . la tarde anc61ica y serena el o e culo teiiía los bbole y el agua ..... . un hombre areci y hacia Jesús se enlaa.tPJ!llO como si fuese el or, - dijo que salf de mi nnl:l,JII't'" .como se si Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL hasta el amor sacrifiqué por ena, mas nunca, nunca mi pasi n la aleanza ! Esa estrella es un eño ? lo existe para mis ojos y mis ansias .... Dflo ! Ten compasión del tri tú que conoces el Dolor ! la noche melancólica y serena. " Caía Nada en la sombra noctur al se oía. Una hoja cayó sobre'la arena Y un pájaro voló desde una rama. El hombre estaba pálido y sombrfo. Y Jesús con los brazos sobre el pecho miraba absorto y silencioso al ríe:¡,. ..... RICARDO NIETO Ideas y Paradojas .W99 No sólo oigo que la ignorancia ero; Ja coudi•:iótt necesaria uc la 1did­dad, sino aun, la condición necesaria de la e.xistcncia misma. Si todo Jo supiéramos, no podríamos soportar In. ,·ida tan sólo una hora; Y son los sentimitntos que nacen de una apariencia y se nutren de ilusíoncs, los c¡ue nos la hacen dulce, ó, á lo menos soportable. Si un hombre poseyera, (como Dios posee), la venlad, la vetdad úni­ca, y la dejase ese hombre carr ele sus manos, cn el acto quedaría elmUI1- clo reducido á la nada y clisiparíase en un instante, como sombra, el uni­verso todo. La verdad dh·iua, semejante ú un juicio final, lo redueiría {t ceniz'ls. * 1 * * 1 Cuando se dice que la vida es buena, y cuando por tc•l contrario, se dice que la vida es mala, decimos una cosn que no tiene sentido. DéhrRc decir que es á un mismo tiempo, buena y mala; porque es por ella, y ólo por ella, por lo c¡ue nos damos una idea ele lo malo y de lo bueno. La verdad es que la Yida es deliciostt, horrible, encanütrlora, espantosa, dul­ce amarga, en fin, que es toJo. Be nos hace la vet-daJ. como en t•l :ulc­quín del buen Flortán: la ve el uno coloradt.l, el otro la \'e azul. y \w oh~­tante, tocios dos la ven como es, puesto que eR la ,-erdad azul y colora. da, y de todos los colores. Moti\·o es éste más que podercso para que todos nos pusif>r:.~.mos ele acuerdo, y se reconciliaran los Filósofos que en­tre sí ¡.,e desmienten y destrozan. Mas; !'lomos lle tal manera Ü1rmaJos, que r¡t1cremos obligar :'t los dcmá. ü SL'ntir y pensar como uosotro-;; 11i podemos crmsentir que nuestro \'ccino este contento, utancl·~ nosotroa estamos tristes. * 1 * * :vt e he encontrado en uatdto saLios, el cantlvr de los peq ueüuclm,; iuoceuLcs; y vemos todos tus llias = enseña á reírnos de los malYados y de los necios, que acaso podríamos, sin su intervención, tener la debilidad de odiar. Asirnos á ella como á tabla que nos sah·a, es de imperiosn ley. * *· ::· Por poco que hayamos tratado á los sal•ios, pron-to podemos dar. nos cuenta, de que son los hombres menos curiosos del mundo. Allábame hace ya alguno'3 años, en una cindacl de Europa, cuJo nombre callaré; y acompañc1do ele uno de los directores ele los museos de historia natural, visitaba la sección ó departamento de.Jos zoólitoR, que con la mayor bondad me describía. l\lucho m~ dijo, y mucho más me instruyó, acer­ca ele los terrenos pliscenos. Su disertación fue interesant , animada, muy competente, hasta ahí; pero cuando nos encontramos ante los pri­meros vestigios del hombre, ,·olvió el rost:-o á otro lado, y respondió á mis preguntas diciéndome: que eso no estaba-en sus muestrarios. Com­prendí mi indiscreción; porque, claro está que no debe preguntárseleja. más á un sabio por los secretos del Uni,·erso que no tenga allí, á lama­no entre el muestrario. Lo demás no le interesa. El encanto que seduce más las almas, es el encanto del misterio. No hay belleza donde no hay \'elo; y lo c¡uc más prefe!'imos, es, á las ,-eces, lo desconocido. Fue:-á. intolerable la existencia, si jamás soñ~ramos; por'que lo mejor que la vida tiene, es la idea que ella nos da, de no sé qué, que no hay en ella. Diremos, finalmente, que lo real nos sin·e para cons­truír,- quc mal que hicn,-nn poco ele ideal y que en esto consiste acnso su mas grande utilidac1. ~VJV\ VV\/Vvvv•--- Hogar Era un trwu¡ 'li!n hoya;·, lw:¡tu· ¡·i:w.' lio Poblado de 1/uúo!lr:; u fCI'i11'1'rL>! . .... . Er~ rl modesto 11ido Donde encodrú ~11.-: tíffinws ,, llf,lJ"It.o.; Un e:;píritn entámo u dolut'~ .... u. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 1 1 EL CORREO DEL VALLE E1·a el segu·ro pue?to Donde tras las bo1·rasca.s de la vida; Mi cor·azón, como gaviota he1·ida, Replegaba S'lt,S alas entre íntimos can'ños Y las alegres 'risas de los niños . . . . . E'ra- toda mi dicha Era todo mi mundo! . ... Ay! mi peque1io mundo, donde tú eras La luz, el sol, el centro, la aleg1·ía, Y donde, fatigado pe;·egrino, Después del batallar de cada dia, Yo a?Tancaba una á una Las sang1·ie-ntas espinas del camino . . . . . Era toda mi dicha, Era todo nti mundo! . ... Pero pa?·tiste tú, tendiste el vuelo Paloma mensajera, Ansiosa de ot'ro sol y de otro cielo Como á ammciar mi pró.tima partida! Y mi alma entonces, de amargura llena, Se recogió como ave moribunda Que echando menos el calor del nido Y la fiel compañera, dá un gemido Y esconde la cabeza bajo el ala Pa1·a morú· ele pena! Y en el querido hogar, antes 1·i::méño, Hay algo que me oprime y que me atrae Como atrae el abismo Y que lucho en bo?Tar con vano empello. Hay uno como ambiente de amargura Que entristece los íntimos cariños: Aleteo de 1·ecuerdos Que hace doler las risas de los niiios; Hay algo como sombra Que mi labio no nombra, Pe1·o que sigue súL cesar mis pasos, Y de la insonwe noche en el misterio, Tendiéndome los brazos, A gozar me convida De la insondable pa.z del cementfTio. Hay wz lugm· 'lmcío Donde Pn mi horrible solf'clad me escondo Y hundieHdo entn• las manos la cabeza. V01¡ llevando del alma. á lo má · hondo E(peneno IIW1'tal de la tti. tcza! ADOLFO LEÓN GOMEZ 3001 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ET1 C'ORREO DLE V A T. LE ------- -- --------~-------- HORTUS LARV ARUM AgnP-1 jnrrlín hermoso ele ]oc¡ ],•j ;lno~ tíernpoR, parece qnP ~~pierde en­tre luR nidllas, Ptltr·e las <~ombl'as. L:1s flJ.I'ntt>R límpidas, claroR, con clnri­dafl tie fipalo, guardan en su sPno, r-xtrañofly rni"teriosos sorudos. De los rOAfllP~ raPn faligflc'lafllas t'oflaA, y rnen perdido c·nAi su perfume. El alma. languidl•r.~: y los sn.~ños de <>Aa nlmn, triste .Y vanos, evocan tiempos que ya no rxí~ten, perdidos dr la metnoi"ia. ¡Oh clnllt.a! ;oh rurt:>s! de tiPrnpos mny IPjano~, qne resonábais en el templo Recular ó en ln. virg-inal cRta.ncía.; r¡nr> rnzon<ÍbaiHlolientP-mente bnjo hlaucm¡ mano'l, manos dr 11111jer, :í. ,-ida aúu -Jp n..ruor, pero que ya ni tS jo­vpn ni eR amncla, snscit<1is P~os SUl'l-IOR vano':l de tiempos que ya uo ~xis­ten! Oh prl'fnmes ctr t.íPmpos mny lt-jnnos, C)lle en el fondo de 1Ft~ Pncanta­< lns redomas, o m harinas y vacías, dejasteis tan profundamPnte -ruestra dnlznra eRcnf'ial, de la que parece emanase alglrn C'spírítu. (Acaso en las almns ti,..rn::\!'1 nno solo d'"' rsoq recuerdos oo se desvanece); oh perfumes! (jllf' rles pPrtf\ís snrño< vanos. ele tirmpos CJUP ,va no PXísten! Oh itnr.g·enes r]p tiempos mu5· lrjnno~, qtw animáis PI pálido rpflejo eo flllO ~ f' rPtratan las ninfas de los río;:; las cazruloraR armadas tras los en­< ·ornamr·ntaclos ripn·os Pn los hPnnosírimos bmr·ano, quirn te nclmírn.ha no tlormia): rPi~ . im;1gPHPs, en e3tos sueños \'anos, corno C'n lo tiempusque ya no exis­ten! Mn_ier! tlt qne has vivido en tiempo!'! muy lrj•tllOl'l, como tn~ danza:! yn ol vit]a,las, como tns perfumes pn las redomas; mujer, que tenías tan blan­cn. l'l mauo!'l; tií, fllle moriste ñ don. dP nrnor, que yn :10 Pres joven, ni será:i ya nmadn, pnsn hoy en eHtosRnf'ilO~ YnnoR, oh tú, mnertadr tiempos que ya no existen! C~AilRlEL D' A. 1rNCIO Bajo el crepúsculo Tu vienes por mi senda, ante los rojos fulgores de una tarde que agoniza. Y tienes un dolor en tu sonrisa y un fuego sacrosanto entre tus ojos. Tu vienes por mi senda. - Eres quimera vestidíta de azul. Algo risueño como el recuerdo de un amor . . .. Ensueño que una tarde de luz cruzó mi vera. N o sigas tu camino. Y a la hora del descanso 1leg6. -Bajo el encanto crepuscular florecen azucenas. . . Apóyate en mi brazo. Mira ahora como muere la tarde. Yo entretanto rleposito Pn tu amor, todas mis p<>nas ... J. A. SÁNCHEZ GARCIA • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 EL CORREO DEL VALLE 5003 Guirnalda de besos A Juan Manuel Ortega A inmediaciones de la montaña, en el centro de un espeso maizal, está una casita pajiza, resguardada por un .cer­cado de flamantes matas de novto y de estrelladas margaritas. Una pe­queña corriente de agua que baja de la montaña, pasa al travez del cerca­do En un extrem'> del corredor, Ma­riana, la woza más linda de aquellos contornos, está inclinada sobre la pie­dra de labor, moliendo el grano para la cena. De pronto levanta la cabeza para mirar al sitio de la sementera donde ha creído oír al¡!,Ún rumor, y á poco descubre á J::lcinto, que aparece de entre el maizal y se mete cun caute­la en el cercado. Se aproxima la hora del Angelus. JACIJii'To-Santas tardes, niña ~lariana. ~L~.HIANA-Holn, nii'io Jacinto! l\lire que no sea atreddu! Por ~1aría Santtstma, Yáyase de \RIANA-Nada tiene que yenir 6, hacer á esta casa. Sobre todo aquí no hay gota de agua. JACINTo-Que no hay? .. ... . Y toda esta que baja por aquí? · MARIAi'IA-Pues bébala ahí mismo ],\CINTO-Y con qué? ........... . MARIAi'IA.-Sáquela con el hueco de la mano ó con l'ala del sombrero, ' i le parece. J ACINTo-Présteme ese jarro, que yo no me lo lle\'0. . MARIANA-Es meior que no conversemos. Lo que ha de hacer es trse. Vea que no tarda mi marirlo ...... Y aunque no ....... .\'ávase ó me largo pal . monte! - ] ACINTo-El niño 1\larcelo no viene tan pronto. Hace un mom~nto ~u alcance á vet· subiendo por los taos del monte. Por más sefw-s tba sm ruana y con la escopeta al hombro. Por eso me \'Ínc p'acil. MARIA!'iA-Eso no importa! Lo que yoquicrocsquc usténo me vuelva á perseguir. Décjmc en paz, por vida suya! jACINTo-Pero c¡ue más puedo hacer yo! En los quince días que hace que se casó, no le he dicho: > A su taita es al C)ne no puedo yer ni pintao. Perdóueme, nii1a 1Iariana! ~1.\nrA.'. Recuerda del Domingo s como los de nuestro hermano Abla· mor, ni es tan perfeta su nariz como la del pastor Melisandro. Y se preguntaron con extrañeza: -¿Por qué el rey tiene la faz como los hombres, y hasta re.-ela ras· gos de alguna bestia doméstica? . • Y, desde entonces, los hombres empezaron á pensar ...... Otro día, el Sol calentó mucho; .Y el rey, agobiado por el peso de. su corona, de Au espada, su cetro, ysu manto, comenzó~ sudar y á resptrar penosamente. Hl puehlo le miraha nesencantado, y con gran nsomhrn Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 50011 EL CORREO DEL VALL~ ---------- viéronle despojarse de su corona, de su espada, de su cetro, y de suman­to, lns cuales arrojó luégo al pie del trono, entre sus cortesanos conster­nadvs, cau~ando la impresión de un pa\'O real quc_se desplumase á sí mü;. mo y lanzase al viento eus plumas irisadas, dejando al descubierto lascar­nes garrosas y místicas. El pueblo gimió entonces: -¿Esto es un rey ...... ? Llenó e el aire de clamores é irnprecasiones. Muchos de Ius sien"" os, cam­pa ando su propia desnudez con la del rey, encontrábanse más bellos, máM fuertes, mús perfectos, y dignos, ·por tanto, de ocupar el trono-cuyas gradas se decidieron á subir, m:entras el.monarca, aterrado, huía con escaso séquito, hacia la torre vecina que se elevaba sobre el mar. Al \'erle desaparecer por la puerta de oro, las gentes se dijeron: -Acaso Ya á darse una muerte digna ...... ·-Se arrojará al mar desde lo alto de la torre de marfil ...... Y; pensando esto, los súbditos sintieron renacer su temor y su admi­ración. Algúien afirmó que el rey saldría á la playa en su carro de triunfo, arrastrado pur la cuadriga blanca, y se internaría en el mar, 11asta se­pultarse en sus ondas. Esta noticia produjo gran sensación. Una corriente ele entusiasmo belico <:lectrizó á la multitud. El rey iba á morir como un héroe, iba {i rehabilitarse ante su pueblo, el cual le rendiría honores diYinos, y, á este efecto, las flores y las palmas de los jardines públicos, despojados en un instante, fueron 8 rrojados al mar. Las matronas lanzaron á la olas sus joyas, y las doncellas, sus velos diáfanos. Sonaron los clarines, la arpas, y lvs sistros; redoblaron los tamboriles y las masas compactas de las gente::¡, en potente coro, elevaron un himno glorioso ......... Pasó el tiempo, y el silencio se hizo en la extrañeza y la imp~ciencia de laespera. Sólo el rumor de las oceánidas se dejaba oír amortJg~acl_o. El rey no aparecía, ni en lo alto de la torre, ni en su carro de tnunfo. El pueblo empezaba á, temer un nue,·o desencanto. Alguna VOZ conoada decía: -El rey sabrá morir. Otras voces: -Debe saber morir quien supo hacer tantas cosas extraordinarias; ¿recorcl~is? V se citaban episodios. Un rey que sabía vivir tan mag-níficamente debía saber morir ...... Pero el,rey no llegaba; y la impaciencia y la desconfianza del plleblo empezaba a desbordarse. E~ el _hori_zontc l~jano agonizaba el Sol. ¡ Subhme tnstante para morir ...... ! l Tna tropa ele pretorianos salió de la torre, fustigando un caballo negro. Pn grito unánime anuncia al rey; ¡pero cuán distinto Je con10 le cspcnllntn ...... ! Desnudo y atado á la cola del corcel, parecía provenir de los esta· hlos de Augiat;. La vo"- del pregonero gritó: - ¡ Vell ahi al rey ...... ! ¡Lo hemos sacado de nuestras letrinas ...... ! Vc:,.rlc entonces, en aquel país no hnbo trono. Porque un rey dehc saber morir, aunque no sepa gobernar ...... COY DE RILVA • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. í 1 EL CORREO DEL VALLE 5007 En altas horas iCuáo lejos de la luz. cuán desolados so'O aquellos abismos de negrura que contemplan ¡os ojos asombrados en espantosos raptos de locura! Horas de sombra en que el dolor impera como el gusano en incurable herida, y el deseo del alma se:apodera de amar la muerte en plena primavera y en plena juventud odiar la vida! Hoy que mi sol á declinar empieza. sólo el recuerdo abrumador no pierdo. ¡Siempre el recuerdo en horas de tristezá y en horas de placer ¡siempre el recuerdo! iAh! cuán distinta vibración tuviera la triste lira en el alegre coro, si abrigara la mente uno siquiera de tantos que perdió, sueños de oro! Fue aparición fugaz! Una mañana de hermosa claridad. intensa y viva. -:aotaodo el ave entró por la ventana, y ya á la tarde se alejaba esquiva. ¿Por qué en el alma las abierta!l rosas razóo no hay puesto Cuando á mi tiempo veoturom acudo y en sus recuerdos íntimos se envuell·e mi juventud. la invade el dolor mudo de todo aquello que se va y no vuelve. iOh. noble aspiración, glorias furtivas, sueños que amé, cuando os juzgaba míos, fuistéis como las hondas fugitivas que en su iocesaóte afán llevao los ríos. ...... ······ ..... .......... ...... ..... . .................................. ·····o Mas siempre, siempre. la· esperanza oscila raotable nudo que fuera para mí como una egida, c¡ue fuera para mí como un escudo á torlas las infamias de la \'id:i! A todo el sinsabor que he cooc¡uicl.Hio, al engaño falaz, al dolo impuro, á todos los dolores del pasado, á todas las angustias del futuro Aún tengo frescas fiores 1 \'én, alegra con tu sonrisa mi camino incierto: véo con la luL de tu pupila oegr;~ á re\'ivir lo que en el alma ha muert•> Y de lo bueno que ella aún eslabona nada que tenga que ofrecerte excluyo; si por ventura la gentil corona ostenta un gajo de laurel, es tuyo! Viviremos eo dulce red de amores . iempre enlazados. como están no idos. ..tcroamenle, céfiros y flores liras y notas, pájaro;; y ni0 ()J< fe(;,\ Al nu1s enurnoradas Vi dos fuegos fatuos: iban, venían, subían, huj•tbn.n, :-;e aproxima­han, volvían{\ perseguirse, se acariciaban jnnb>s con In, nerviosa imll'ci­sión y los mo,·imicntos lig·eros con que se acn,rician ln.s alas ele dos mari­posas. Era ut:a noehe de luna; ,-alaban por sobre todo~ los sepulcros, nspt­raban todas las ftorefl, y se ocnltahan clespués. Eran, sin duela, almas que seguí:tn amándose sin ('om·ieneia el" donde estaban. LtH'!'S ele rlos nlmas que conccrtnhan unirse pnnt al%ar el \'ttt'ln. ~.\:"i'l'lA<~o Rr~I.-·OJ , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3008 EL CORREO DEL VALLE La r1ovia buena -Hermana: ¿quiere Ucl. darme un poco de aire nucYO? Abra Ud. esa \'entana, y déjeme mirar hacia allá ...... ELLA ha zas. Oh ,•irgeo que sabes la añeja canción . (';¡atemos. mi rubia de grandes pupilas; T<"ndremos por lirn el eco del mar Escuchas? :-;o temas: son olas que pa~'ln, So11 ola~ que" tienen secretos CJHC dnr .'lt)Ail lt . G.'\t S • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 EJJ CORERO DEL VALLE 5009 SILENCIO En la penumbra discreta, en la penumbra del salón versaban con indiferencia de cosas mundanas y ponían comentd! las crónicas palpitantes. Estaban muy cerca el uno del otro, tan cerca que el veía .... ,'" .. .,, .... en las pupilas de la hermosa, como en diminuta<~ antelias, las ~~~&i··· laca, las cortinas, los cuadros, una estatua pequeñísima de tres silletas de hamb6 y numerosos bibelotsartísticamente S6bito ella, como herida por la flecha de un recuerdo, palideció y tor... nóse luego rqja; de sus labios frescos y sensuales se escapó el reproche doloroso, como una avispa del cáliz de una rosa de carne; se agitó tem­blorosa, convulsÍ\'a, y sus ojos, sus ojos grandes de un aeul intenso, sus ojos insondables, se cubrieron con un velo de llanto ..... . Un pañuelo microscópico de Holanda enjugó aquellas lágrimas, las gotas luminosas que pendían como diamantes engarzados en la~ largas pestañas de oro. Estaba trágicamente adorable. El, foudroyé, quieto en su sitio. dominado por la intensidad de la sensación, la miraba, la miraba con fijeza de loco. Y sus ojos cobrizos~ clayaban como dos floretes en los ojos azules de la enfermiza deid~, queriendo penetrar hasta el corazón y desentrañar dn m terio. Así inmóvil permaneciü no sabe cuánto tiempo. P.ensaba en ella, de quien estaba tan cerca, pero ele cuya alma se sentía tan lejos ..... Descifrar el enigma ...... tocar el fondo de aquel espíritu aWPtilr1!!tl•ttq· ...... ¿Yfcómo'? Toda su experiencia, su análisis siempre sutil y ce1"1t.t·lll~!ih. las lecciones escritas de Pablo Bourget y Marcelo Prévost, todo era til en aquel momento, todo estéril. Y renegó en silencio de las icología, farsa de novelistas, fantasía de charlatanes. ¿Por qué lo que pasaba allá dentro se escapaba á-su obser­vación? ¡Con qué ardor hubiera querido arrojarse á los pies e aquella mujer y ofrecerle sus pasiones, todas sus pasiones, su porvenir, su existencia sus energías de hombre y las más hermosas flores de su alma! Pero el rehro impuso silencio á sus labios, la reflexión contuvo-sus nervio , minó los ímpetus salvajes de su corazón ...... Y se fue ...... CLL\IACO SOTO BORO La tristeza del Kai er. ~u magestnd imperio! y real Guillermo, el Magnífico, a aba de sufi una de las más grandes desilusiones ele su ,·ida. Rodead de v inte Ge­nerales, presentóse, poco há, en un cuartel de eoraccros B U é hi· zo ejecutar á sus leales soldados lntrás de él, sus Generales se mantenían rígidos y silenciosos. En un rincón, escondiéndose, a vergoozado, el jefe del Regimiento yacía cual un cadú yer. Todos esperaban que la indignación imp,rial estallara, con el mismo miedo con que los marineros esperaban el estallido del rayo. Pero Gtti· llermo Il, en vez de encolerizarse, sonrió. ¡Oh ! ¡La amarga, la triste sonrisa En seguida, irónicamente, murmuró: -¡Cosas de Breslaul Si el Kaiser fuera tan filósofo como Anatole Frunce, sabría que no son sólo cosas de Breslau, sino de todo el mundo. Un día, en efecto, el gran autor de ccThaísl) hwo la ocurrencia de hacer una especie de en­cuesta sobre la gloria. Su primera experiencia la verificó en la aldea de Saboyh. donde Juan Jacoho Rousseau pasó la más patética parte de su vida. De casa en casa fue preguntando: -¿Sabéis algo de Rousseau? -1\ó; nada-le contestaron todos. Al fin, creyendo que el Loticario, por lo menos, tendda algunas no­ciones sobre la vida del autor de cmo el kaiser. Sonrió con suaYidad, diciéndose que la gloria no es sino vanidad de vanidades. Verdad es que Auatol<> France es un sabio; un ((sagcn, mejor dicho. No así el autor ele (('r~ionfo della l\1ortcl), qne, yendo uu día á certifi. car una carta en Florencia, como el empleado le preguntara su nombre, contestó le: -Gabriel d'Anunzio. -¿_Como se escribe?-dijo el empleado. -Como el nombre del gran escritor. -No lo conozco ...... -Pues es w:ted un asuo-couduyó el no\·elistu. En realidad, no era más que un hombre como lu. mayoría de los hombres, un pobre que, talyez con razón, preferiría viYir á leer. E. GOMEZ CARRILLO Robos literarios El número 7 de ((Futuro,,, periódico que redacta eu Honcla el scfior don Justo Pastor l{íos, trae, dedicada á dicho periócl1co y suscrita por C. BARHE'IO ALvAREl, la signicntc POSTAL l•.res oodina; fue el mar (,Juico para hacer tus pupila~ • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 1 Et CORREO DEL VALLE ---··--·----------- Copió c.los olas tranquilas En la hora crepuscular. De su hondo seno de roca Extrajo m~nudas perlas Para engastarlas y verlas En el coral de tu boca. Le dió á tu faz los destellos De blanca ola que sube Y el sol, rasgando una nube, Iluminó tus cabellos. * * * 5011 ¿Os acordáis de Isaías Gamboa? Abrid, quienes lo consen·~i!'l, su tomo de verso·s Flores de Otoño, y en la página 17 encontraréis la mis­ma poesía, escrita para una beldad salvadoreña y publiLada por prime­ra vez en una revista de aquel país. Entónces los primeros versos empe­zaban así: Quiso ser artista el mar Y al dibujar tus pupilas, etc. El poeta, en la revisión de sus poesías para formar el volúmen aludi­do, hizo la variante anotada. ¿Cómo se explica entonces que el señor C. Barreto Ah·arez publique ahora esos versos como suyos? Por allí deben andar muchos libros y papeles que Gamboa dejó en poder de un amigo en Bogotá cuando en 1899 partió para la guerra; li­bros y papeles que la fa1nilia del poeta no pudo recuperar porque<< el equipaje de Isaías fué registrado v menoscabado varias veces por agen-tes del Gobierno.» ~ Y, creéis que es la primera vez que el señor Barreta Ah·arez publica con su firma versos de Gamboa? No por cierto. Ya alguna yez, entre las que sepamos, algún periódico de Panamá trajo en sus columnas, ú manera de muestra, un botón. Y á. propósito: ¿En poder de que escritor amigo estarán los manus­critos de la novela <
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Correo del Valle: periódico literario, industrial y noticioso - N. 416

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