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El Católico - N. 38

Por: | Fecha: 20/02/1864

BL PERIODICO DESTINADO A LA DEFENSA DE LA 1\ELIJION CATOLICA, APOSTOLICA, ROMANA. EL CATOLICO. EL CATOLICISUO. .\1 t'scribir esta pnlaiJ¡·a espcl'imcn­lauws una cmocion tfUe 110 ncel'ta­mos a pinta1·. Siguifica una creencia (¡uc ha sérviclo para dcci1· tnulns cos;as hcllas, para hacer lantos,bicnes a b humanidad, que uo compt·eJHlemo-; t•ómo de esn misma palab1·a ha podi­do ser·,·ir·se el infie1·no parn derramar todo sn veneno sobre el corazon de la socic 11acl. La rcli¡ion que consuela a los que p:~ tlccen, lw sitio i es combalida po1· los que se dicen deseosos de aliviar los lllalcs rlc la humanidad. "Ln t•c­lijion ele los que padecen hnm1H·c 1 eomo dice Donoso Corlcz, es comba­tida por no 1-c qué ~cetarios osemos i iúores en noml)l'e de los hamhrien­tos . La rclijion del pe1-fecto amo1·.i rle las sublimes misc,·icor·clias, es com­batirla en nombre de no sé qné a·eli­jion mi . .;er·icordiosa i am:~ntc." J,a t·e· lijion de la vei'Ciade a libertad, i de la \'er·darlera igualdad, i de la fraterni­tlatl vcr'd i de la fn .. tcruitl::~~l.-1 estos c~pantoso11 con­trnscntitlos · hacen del muudo, en ver­dad, un Yalle de léí •rimas. Los após­ldcs rlt: esa filosoflo 1 Lt·a stornando las leyes de la humanidad, hacen derra­mar la saugt•e de sus hermanos i m:wticncn en perpetua tortura todos los cornzoncs, cuando a todos p•·ome­tcn la feiicirlad : esticnden la cscla· ,·itud cuando hablan de lihcrtacl; i c ier ·ran los ojos ante el cuad1·o dcso­Jarlor que los rodea i ciel'l"an sus oídos u Jos grifos que arr·anca la desegpera­cion. ¡Inhumanos 1 Se burla11 de los dolores que ocnsionan i a las lagri· mas contestan con amenazas, n la verdad la llaman mentir·a, calumnia,· i pr ... clll'an encendet· m¡¡s los odios en nombre ele la ü·aternidad. El hombt·c nace para amar. Desde que puede ver la luíl, ama. Su pd­mcr · gr·ito de dolot· al salir al mundo, es reemplazado pot· la sonrisa con qllC paga sus desvelos a la mt~jer que lo alimenta con su pecho. El amor reemplaza la pcnn de vivir i e~te sen­timiento santo que llena bajo mil fol'mas el corazon humano, es la bis­toda de ese cot·azon ; es sn pocmc'l. Cuanrlo el hombre se empieza a mo­yer, ama el riachuelo con cuyas mur· Do~otá. !O ele feltrero ele 1864. mnl·antes olas juega, el céspe(lque tapiz1 sus or•illas, las flores que em­bnlsaman el nil·e i cuyos- brillantes culi11iOII 111{/l!l'I'O 3{)), El Papa. . Que aun es tiempo que el Jefe de a lglü.iia aoRir¡ue sm tempor·alidarlc · :n oüscqul de la r·elijion. Que aun es iempo qu'c el .Jefe cspirilnal de l::t glb ia uc Cristo sea 111auso, humilde · abncAaclo como (·l : (¡uc aun es ~icmpo n antiguamente tan rápidas qM llegaron a qnilar n los so­bct• anos sus lej itimos derechos. lA opiniotl pilblica 110 re mas qrlc los pl'incipios .i los ah usos; las tHLH'pa­cioncs de la curia roniana i loi prin­cipios de J esúci'Ísto i los A póslolcs; en una pnlab1·a, el E\·aujclio i la fal­sas decretalc,, Esta doctl'intt ·1e los falsns c\ccrctalcs so3lill)itla a la ver·­rladcl'a; ha cama do ca~i torio· lns ma­les i púr·.edccct· (\ la potc~tades de In · J.a base fundamental de aquella pt·o¡ ag~.tn
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El Católico - N. 38

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Imagen de apoyo de  El Católico - N. 52

El Católico - N. 52

Por: | Fecha: 31/05/1864

El. CA L!OI.ICO. 1 1 !PlEffiil®LIDil@® rn>rn~~m:m &.LID® /á ITa& LIDrn~rn~~&). LID m ITa& ffirnJ.JnilJJil®~ a TRIM. I. AÑO II. Bogota, 31 de mayo de 1864, NUMERO 52. IMPRENTA CONSTITUCIONAL. Se ha traslad3do a un local espacioso, situa­do en la calle del CHORRO DEL FiscAL, casa núrncrtl 14, (a media cuadra de distanc.ia de la. calle de la Carrera). El empresano, se hace cargo de toda clase de obras, ofreciendo, puntualidad, elegancia i precios módicos. ¡p !!J!]j !6J:t~ il. ~ [l(/)¡j{f!Jl ~~ ~ Por dos pesos sencillos por trimestre, reci· birán los suscritores, "El Conservador," el "Boletín del Comercio," i la t: Semana Li­ter;:~ ria." Tambien se reciben suscriciones al "Cató­lico,'' a un fuerte veinte centavos por trimes· tre i al " Bogotano " a fuerte. Bogotá, 30 de mayo de 1864. Cartajen!l, 29 de marzo de 1864. AL SEñOR SECRETARIO DEL INTERIOR 1 RRLACIONES EsTERIORES DEL GoBIERNO JENERAL DE CoLOMBIA. Por el correo que llegó a ésta ciudad el dia 24 del mes en que estamos, he recibido el oficio de U. fechado en Tulcan el 20 de diciembre del año último, en que me dice, que el Poder Ejecutivo ha resuelto, que permanezca yo en el lugar de mi prim1tivo confinami~nto o que se me espedirá p:-tsaporte para saltr. fuera ~e la República. En tan dura alternatiVa esCOJO lo segundo; pero me permito hacer algunas observaciones, que le ruego a U. ponga en co­nocimiento del ciudadano Presidente, i son las siguientes : Hoi no hai Jei alguna quo imponga la pena · de confinamiento a los Ministros del culto, i se­ria ilegal que yo lo sufriera en calidad de tal. Ma~, supouiendo que hubiera esa lei, no me comprendería a mí ni a ninguno de los Minis · tros que nos hemos resistirlo a prestar el jl!ra­mento que dispone el artículo 1.0 de la ICI de 23 de abril sobre "Policía en materia de los cultos,'' por'lue ésta resistencia ha sido a obe­decer todo lo que sea contrario a las doctrinas, a los derechos, i a la libertad e independencia de la Iglesia, obediencia a que no. po~iam?s someternos sin gravar nuestra concienCia, sm hacernos reos delante de Dios i de la Iglesia misma, i sin faltar a otro juramento que hici­mos al ser elevados a la dignidad ::iel sacerdo · cio. Esto fué lo que hizo que el inmortal Ar­zobispo Mosquera i todo el episcopado gr.anl\­dino1 en el año ;3 - 1 c15·1, ): rcÚilen el ostraclSill'J a. la apostasía lju que hu hiera ca ido, sometién­dose a disposiciones ménos hostiles al Catoli­cismo, que las que se exijen hoi a los Minis­tros; i esto es lo que obligó, en la época que atravesamos, a todo el episcopado de Colombia, incluso el Ilustrísimo señor Tórres Obispo de Popayan, junto con la mayoría del. Clero, a protestar contra los decretos de '' tuicion i desamortizacion de bienes de manos muer­tas.~' Ni se diga por esto~ que nos revela­mos contra la soberanía de la Nacion, o que pretendemos hacernos superiores a ella- l\ o, nosotros somos los primeros en obedecer i pre· dicar a los pueblos que obedezcan la Constitu- . cion i las leyes en todo lo que no sea contrario 1 a la Rclijion santa que profesamos, i que pro· ~ fesa sinó la totalidad, sí una inmensa mayoría :~ de la misma N acion, i acatamos i respetamos ~ a todas las autoridades constituidas. 'j N o creo tampoco, señor, que sin razon deba- ll mos ser espulsados de nuestra patria, ni per- lt manecer por roDas tiempo lolil Pasto:es sep~r~- ~ dos de nuestras iócesis con gravísimo per.JU.l- 1 cio de los pueblos en sus intereses espirituales i sociales; i fundado en estas razones es q ue,en uso de la l1bertad i de las garatías qno teng> Esas ideas que trajeron consigo todos Jos fut·o­res demagójicos que hioieron estremecer la Eut·opa i produjeron la revolucion de 1789 en Francia, la de los paisanos de Alemania, la que encabezó Cl'Omwel en Inglaterra, etc, esas ideas, decimos, son las mismas (fUe proclujet·on en los países re- 1 jidos por Gobiernos absolutos, los pretendidos derechos de regaifa que están encarnados en la Jei ele 17 de este mes. Pero los Gobiernos que se arrogaron esos derechos, eran siquiera católicos, i el'a en vil·tud de sedo que quedan tener injeren- 1 cía en los asuntos relijiosos, porque, como mui bien dice el señot· Manuel Dolores Camacho en el numero 52 de «El Caucano,)) ) Este documento en que el ajente de Pío VII se atreve a hacet• decLll'nciones tan formales, prueba de un modo indudable que el Papa se habl'ia en­tendido perfectamente con la Republica; pero desgt·aciadamente el voltel'ianismo estaba ya infil· trándose aquí para malear los efectos de la infle­pendencia que se babia conquistado. Ei señor Leon XII (¡u e, como su antecesor, sa­bia que la Relijion no choca con ningun sistema de Gobierno, pero que la libertad de la Iglesia no debe nunca dejarse vulnerar ; espidió un Breve 1 reprendiendo al Cabildo eclesiástico pot· su con­ducta iiTegulat·, pe1·o aprobando al mismo tiempo las elecciones i promociones hechas i concediendo la facultad de elejil· en adelante los sujetos que se juzgara idóneos para las prebendas vacantes. Como hoi se muestra un empeño fot·mal en per­suadit · al pueblo ignorante de la Nueva Granada 1 de que el Papa es enemigo de la Republica, i que nuestt·a obediencia a él como Jef~ espiritual de los católicos nos constituye en la triste condicion de colonos de un Monarca estt·anjero, no podemos prescindir de copiat· tambien una pequeña parte de la nota que Su Santidad dirijió en 1 de setiem­bre de 1822 al señor Lasso, Obispo de Mérida, contestando a los inf01·mes que este Prelado le ha_bia dirijido en favot· de la Republica : 1 . "Nos, ciertamente, le dice, estamos mui léjos de mezclarnos en aquellos asuntos que pertenecen al sistema político del interes publico, sino que so- 1 lamente estamos cuidadosos pot· la B:elijion,por la Iglesia de Dios que gobernamos, i por Ja salud de las almas, cosas que miran a nuestt·o ministe1'io." El lenguaje del Pontífice romano siempre ha si­do el mismo : la misma su conducta. Ajente de Dios a quien rept·esenta en Ja tiet·t·a, es manso i humi1de i nunca atenta ni puede atentat· contra la soberanía de las Naciones. Si se invoca la libet·tad para combatil· su autol'idad suprema, es porque, pot· una aben·acion inconcebible, o por una refi­nada mala fé, se dá a esa palabra '' libet·tad " una sigpificacion contt·aria a la que tifne. Nunca es 1 mas lib1·e el hombre que cuando cumple los pre- l . ceptos de Dios. N un ca es in as feliz que cuando tiene la aprobacion de sn propia conciencia ; i es una cosa que sorp1·ende en verdad, que se nos quiera hacet· felices a la bayoneta, imponiéndonos deberes que nuestra al m a se resiste a cumplir ; queriendo hacernos cree¡· que somos libt·es cuando sentimos todo el peso de la mas ominosa tit•anfa. Somos soberanos, i no podemos adorar a Dios sino del modo que nos lo pet·miten, llenos de res­tl'icciones. Sigamos En el año de 1822, el Secretario de Re1 aciones Este1·iores dirijió con fecha 2 de agosto una circu­lar a los Obispos, Vical'ios capitulares i Cabildos 1 eclesiástieos de las diócesis de la República, di­ciendoles que el Gobiemo interesado por la con4 set·vacion de la Relijion católica en el país, quería arregla•· los negocios eclesiásticos, e impett'al' de la Santa Sede las g1·acias de que tuviera necesidad, con cuyo objeto se habia enviado ya un comisio­nado cm·ca de Su Santidad~ i concluía : " El Go· bierno hace la especialrecomendacion de que, por medio de oraciones publícas se impet1·e del Pa­dre de las luces, del fundador de lu Iglesia ca­tólica, toda la proteccion necesaria para 1og,·at· un buen resultado en la mision enunciada i en la di­reccion del Estado, pi'Ometiéndose que el Clero de 1 esa diócesis no se apartará nunca de la senda de obediencia a las auto1·idades que hasta ahom ha seguido, i continuará dando el ejemplo que le ha observado el Gobiemo con mucho agt·ado." El seiiot· Gual ct·eia que era neccsa1·io rogar a Dios por la felicidad Jel Estado, i procuraba, hon­radamente, obtener del Jefe de la Iglesia nacional las gracias de que Ct'eia que necesitaba el Gobier­no. Hoi los hombres que se llaman de Estado i defensores de la libertad, no ocurren a esos me­uios que la m01·al sanciona, sino que, r~pudiando a Dios i sin toca'\' con ese Jefe,que es su Represen­tante, sin dignarse siquiera tt·atarlo con las consi­deraciones debidas a su cat·áctet• elevado, dicen : " Nosotros somos el Estado, " i proceden en con­secuencia a hacer todo ]o que les pat·ece, pugne o no con )ajusticia. Lejislan pat·a el pueblo de quie­nes se dicen apoderados, i atacan en sus leyes el mas caro de los intereses de ese pueblo. Esto es lo que se llama progreso. En la gran Colombia, el Gobierno no temía de la fidelidad del Clero, por­que no atacába la fé de ese clero i, por el contra­rio, fundaba en ella el bien de la Republica. Hoi los mandatarios desconfia.n del Clero i quiet·en m a- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 28 EL CATÓLICO. niatarlo, porque rechazan abiertamente la fé del Clei'O i buscan léjos de ella el bien de la República. Hai diferencias esenciales. El 22 de julio de 1824, se pasó por el Con­greso al Podet· Ejecutivo para su sancion la lei de patronato, i como el nrtículo 2. 0 de ella impo­nía a la JJ.epública i al Gobierno el deber, de sos­tener ese derecho i de a·eclama•· de la Silla A pos­tólica que en nada se ''ariase o innovase ot·denan­do al Podet· Ejecutivo que, bajo tal principio cele­brat ·a con Su Santidad un concordato para asegu­ra a· tal prerogativa a la República i evita•· en lo sucesivo quejas i t·eclamaciones, el Pode1· Ejecuti­vo pasó al di a siguiente al Senado una nota en que daba cuenta de todo lo que sobre asuntos ecelsiás­ticos se había hecho en cumplimiento del mandato del Congreso de Cucuta e infot·mando del envío de un comisionado a Roma para arregla•· esos asun­tos pot· medio de un concot·dato. Pea·o como el es­píritu voitel'ianoiba ganando teaTeno i el Jefe del Gobiemo estaba influido poa· hombres no mui ca­tólicos, la leí al fin se sancionó a pesa•· de lo abusi­YO de sus disposiciones i el concordato no se cele· bró. Segun el seiwt· Manuel .Dolores Camacho en e-l númei'O citado de" El Caucano, " esto dependió 1 de qué, " pudiendo ejercerse los Podet·es públi­cos por hombres de diferentes relijiones, i no pu­diendo pretendea·se pot· el que no pertenece a Ja comunion católica, el derecho de intet·ven ; a· en el nombramiento de los Ministros i en el réjimen es­temo de la Iglesia, el Papa, obmndo con pm·fecta justicia, nos reconoció de hecho, pero no quiso ad­quirh · compromisos que lo pl'ivasen de su libertad de accion.'' Sea lo que fuere, el hecho -es que no hubo con· 1 cordato i que, de consiguiente, la República no adquirió los derechos que el Congt·eso de Colombia confesaba en nquelln lei poder adquirir solo pot· concesiones de la Silla Apostólica. Ella rechazó la lei; pero como babia armonía entre las dos potes­tades, el Santo Padre escribió al Jeneral Santander con fecha 20 de febt•et·o de 1827, conviniendo en provee•· las mitras vacantes para ocurrit· a las ne­cesidades espirituales del pueblo colombiano, "cu­yo celo, decía el Papa, en favor de la Iglesia cató­lica i cuyo •·espeto pot· la Santa Silla, le e1·an tan conocidos como gt·atos i satisfactorios." En efecto : inmediatamente despu~s t·ecibió 1 el Gobiei'Do pot· conducto del sr.ñor don Ignacio Tejada, su Ajente en Roma, las bulas para todos los Obispos que babia p•·opuesto. Estos prestat·on jua·amento de oBediencia a tal Gobierno, porque no babia hecho lo que se ha­ce ahora, desconocer i pt·otestar la autoridad del Jefe de la Iglesia i exijir ese juramento como con­dicion sine qua non para podet· ejerce•· su mi­nisterio. El país- era católico como lo es hoi ; pet·o el Gobierno tambien lo era i la Constitucion léjos ne ser atea, declat·aba que el Catolicismo era la única Relijion cuyo culto s.1stenia i mantenía la República. Los hombres verdadet·amente emi- 1 nentes que entónces manejaban la cosa pública, no hacian ostentacion de su filosofía antict·istiana, no insultaban la creencia del pueblo, no mataban la justicia porque la consideraban esencial para In 1 subsistencia gar a llogotá, dió a los Prelados un gran banquete a que concu­lTieron los Seca·etarios de Estado, el Cuerpo diplo­mático i los. Ministros de los Tribunales de justi­cia, i allí, con su acento inspirado, con su voz pe· netrante, dijo: que " siendo la Relijion el funda­mento de la justicia, i ésta el de todos Jos bienes sociales, bl'indaba pot· el Papa como Jefe de la Relijion i por la conset·vacion del Catolicismo en Colombia como base de todos Jos bienes. ' ' Las cosas continuaron asf, hasta que en mala hOI'cl el partido liberal se propuso destruil· la Reli­jion. Entónces los vinculos se rompiet·on i el martirio de las conciencias principió. Los Obis­pos fueron destetTados, el Clero perseguido, los bienes de la Iglesia usurpados, la educacion cat·e­ció de estímulos para la juventud i la político-ma­nía se puso en moda junto con la impiedad. Se empezó a JJamar fnnático al creyente, hipócrita al virtuoso; i confundiendo maliciosamente el título de hipóc1·ita ijesuita, se procu1·ó hechar sobt·e és­ta órden heróica i venerable, todo el ódio de la ig­not•: mcia. El país entró en convulsiones, la sangre conió i la division del mismo partido reformista, dió po1· final resultado la independencia de la Iglesia. ~sta institucion santa que no necesita sino de libertad, prosperó entónces como pa·ospera en todos los pueblos donde se respetan los derechos humanos. En lnglnlet·t·a viYe bajo el Gobierno monárquico constitucional, i en Jos Estados Uni­<. los del Norte bajo el Gobierno mas republicano. El Arzobispo católico en Nue"a York rjet·ce todas sus fum~iones como dependiente ele la autot·idad pontificia, recibe bulns i rescriptos, celebra con­cilios, i ni éste Prelado ni el Arzobispo de Vv es­minster, hacen temea· con esto a aquellos Gobiet·­tlos, que peligre la soberanía nacional, que se turbe la paz pública, i que sea necesario inspec­cionar el culto, privat· de libertad a los creyentes, restrinjit· la autoridad del Papa para salvar esos inconvenientes. Nó, nada de esto; porque Jos pueblos ilustrados comprenden que donde la lei no reconoce a Dios, ni ménos a la Relijion católi­ca, uo puede haber otra inspeccion que la del Có­digo penal para castiga•· todo delito sea cual fue­re el que lo cometa, i la monstruosa lei que vamos combatiendo, establece un Código penal especial pam el Clero de nuestt·a comunion. Ciego enemigo de ella, la persigue sin tregua i la ha quitado la libertad que se había conquistado. Con esa Ji­bertad prosperaba como hemos dicho, i el partido libet·al no es esto lo que quiere sino que desaparez­ca de entt·e nosotros i paa·a ello, contradiciéndo s\ls principios, ha dictado leyes preventivas como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l EL CATOLICO~ 29 las de 23 de abl'iJ i la que la ha reemplazado, en que hecha po•· tiena las mismas instituciones que hn dict.:'ldo como fundamentales. En ésta lei impo­ne eón ia mayu1' cal m a la pena de destiel'I'O del país al que no jm·e, i autot·iza a cual. -Se ha hallado ültimamente en Francia una carta curiosa de Napoleon 1. 0 que-no ca· rece de interes en la& actuales circunstancias, i que dice así : " Al señor de Champaguy.-Shoonburnn, 22 frimario, año XIV. "He sabido con profundo dolor que un miem­bro del Instituto, céle~re por sus conocimientos, pero que está ya chocheando, no tiene la pru­dencia de ocultar ciertos principios suyos, 1 sin duda para hacer hablar de sí, escoje medios in­dignos, profesando abiertamente el ateísmo, principio destructor de toda organizacion sro tejer los amores castos i todas las incli­naciones vtrtuosas ? ¿ No es esta su mas bella mision .en el cielo? Oh l si el mito maravilloso oculto bajo esta creencia del pueblo, no es cierto, como yo lo creo cierto, es preciso convenir en que debería serlo ! Los esplritus fríos que no comprenden el encanto de la devocion práctica, me han admirado mucho siempre; el desden por las obras piadosas me parece aun mas incompt·ensible en esas almas vivas i apasio­nadas para quienes la vida positiva no tiene sensacio- 1 nes bastante fuertes, i que se ven obligadas a pedirlas , nuevas incesaptcmente a la imnjinacion i al senti­miento. ¿Qué sou, gran Dios! las hipótesis de la filosofla i de lás cieociast el prestijio de las artes i las invenciones de la poesín, al lado de esa poesla del co­razon que se despierta a las inspiraciones de la Reli­jion, i que trasporta el pensamiento a una reJion de ideas sublimes en que todo es prodijio, i en que, sin em­bargo, todo es verdad? Es preciso creer, sin duda. pero lo que es pr('ciso creet· es mil veces mas proba­ble, mil veces mas facil de creer, si me es permitido comparar cosas tan estrañas, que todo lo que es ne­cesario creer tn las relaciones comunes de la vida so­cial, para so¡.wrtarla sin amargura i sin disgusto. Examinemos al cabo de algunos años las sensaciones de que hemos gozado con mas delicia, i no encontra­remos tal vez una que no sea un error i una mentira; las ilusiones que hemos gustado, considerándolas co­mo ilusiones, no eran mas falsas, ai ! JJUe las que he­mos tomado por realidades. I desdeñamos la Relijion, 1 tan fecunda en alegdas inefables, en consuelos, en esperanzas, la Relijion lJUe todavía seria la dicha mas pura i completa de la humanidad, aunque no fuese si­no una ilusion ! esta al ménos no traería consigo las angusttas del desencanto i del pesar ! El desengaño no estaria en la tierra ! ( Continuará ) • IMPRENTA CONSTITUCIONAL. Calle del Chorro del Fiscal, casa numero 14. POR NI COLAS PONTO N. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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El Católico - N. 52

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El Católico - N. 70

Por: | Fecha: 04/10/1864

• TRIM.ll. · AÑO II. Bogota, 4 de octubre de 1864, NUMBR070 PASTORAL. Nos, AN'·ro~ ro HERRAN, POR LA GRACIA DE 1 Dtos 1 uE LA SANTA SEDE APos'rÓLICA, ARZOBISPO Dli: SAN'r.AFE DE BOGOTA. - l A todos los fieles de nuestra Arquidiócesis 1 salud i bendicion en NuPstro Señor Jesuaisto. · El que es verdD<.lero católico oye la voz de la. Iglesia i obedece sus pre-eeptos. · Desgraciadamente se publican i circulan en 1 nuestra P~ tria, cuyos habitantes todos, con ra­rísimas escopciones, profesan la Relijion Cató­lica que es la verdadera, varios escritos o artí-culos en que es atacada la Divinidad de J es u· cristo, la purez!l de su Santísima l\1adre, la Santa Silla Apostólica i las doctrinas de la • 1 Iglesia, i no pudie-.do Nos ser indiferentes en ef3ta materia, ni permitir que se propaguen impunemente tan detestables errores, nos vemos como Pastor, en la imperiosa necesidad do declarar, que la lectura de tales escritos está prohibida a 1os católicos por todos los Consi lios jenerales i particulares, por la Santa Silla. Rom:tna. i po1· todos los Obispos del orbe Ca­tó- lico; i que ninguno puede leerlos sin incurrir en las escomuniones fulminadas contra los que no obedecen esta prohibicion. . DJ.da en Santafé do B1gotá, a 30 de setiem­bre de 1864. AwroNIO, Arzobispo de Santafé a~ Bogotá. --IGNACIO BuENAVENTURA, Secretario. EL PROVISOR DEL ARZOBISPADO- ROGOTA, SETIEMBRE 26 DE 1864. El Vicario principal de San Mateo por su comunicacion de 10 de abril del presente año, número 103, remitió una solicitud de dispensa hecha a la Vicaría de San Mateo por el señor Oura del Puente nacional, manifestando que no la había concedido por tener probibicion de conceder dispensas a los párrocos sometidos lisa i llanamente a la lei de 23 de abril de 1863, i consulta si el sefíor Cura del Puente nacio­nal, Presbítero doctor Pedro A. V e.zga, se halla o no suspenso. En el momento se decretó dicha nota, pidiéndole informe a\ señor Cura del Puente nacional: quien lo evacuó adjuntando una informacion de testigos. En la "Gaceta Ofi­cial" uel Estado de Santander, de 16 de julio de 1863, número 182, se halla la dilijencia del ju­ramento jeneral que prestó el Presbítero señor Vezga, sin salvar el dogma, doctrina i discipli­na de la Iglesia, i se encuentran en esa dilijen­cia varios conceptos por los que el señor V ezga 1 apoyó todas ·las disposiciones de la lei, i defen­diéndola sostuvo que el Clero se hallaba en el deber de prestar el juramento que en ella se le exijió. En la nota de 21 de mayo último asevera quo prestó el juramento; que cuando lo prestó no habia recibido ninguna regla de .conducta man­dada por el Prelado; que tuvo presente la es­posicion del Venerable Capítulo do 21 de mayo de 1863, i que si juró obedecer al Gobierno fué ·en lo de su com petenoia, refiri' dos e a la dili­j encia public~_da en la" Gaceta , • · • En la tercera pregunta del interrogatorio que absuelven los testigos que p-resenciaron la. citada dilijencia, se afirma que el señor doc­tor Vezga manifestó que no tenia. embarazo para prestll.r el juramento . de obediencia a la citada. lei, por no hallar en ella nada que fuera contrario al dogma cntólico, a la disciplina uni­versal, a la moral ni a las libertades do la Iglesia, i q uo segun esta manifestacion, el ju­ramento que di6 fué de obedecer al Gobierno de su patria en lo de su competencia solamente. Esta lei que con empefío ha calificado el se­ñor doctor Vezga como conforme a los dóre­chos de la Iglesia, ha sido reprobada i conde· nada por la autoridad sagrada de la Iglesia, i basta su lectura para conocer. que si no se prestaba préviamente el juramento, ningun ministro del culto podr·ia ejercer su ministerio con la absoluta libertad i completa indepen­dencia con que Nuestro Señor J sucristo fundó su Iglesia cuando dijo: ''Se me ha. dado tpda potestéld en los cielos i en la tierra; como mi Padre me envió así os envío. " El Ilustrí­s~ mo señor Arzobispo doctor Antonio Herran, sufriendo un horrible i penoso destierro por . sus enérjicas protestas contra los decretos de "Tuicion "i " Desamtlrtizacion,'' había. habl - do mui alto i muí claramente al Olero i fieles, i su loable conducta fué la mejor regla que pudo trazar i dar al Clero respecto de la le1 de 23 de abril, en la cual se comprendieron los decretos de Tuicion i Desamortizacion. El Vicario jeneral cspidió en 3 de junio de 1863 la Pastoral i circular ordenando, pena de suspension de oficio i beneficio, qua no se pres­tara el juramento exijido en la citada lei, i es­tas disposiciones obtuvieron la r.probacion del Ilustrísimo Metropolitano, cuya aprobacion fué publicada oportunamente. La esposicion del Venérablc Cabildo no fué una resolucion que debiera seguir el Clero, sino una opinion sometida a su Señoría Ilustrí­sima, espresándose en eHa que el Venerable Capítulo obedecia lo que resolviera el Prelado, i esta opinion fué improbada, como se publicó para conocimiento del mismo Clero. La resolu­cion del Ilustrísimo Metropolitano prohibiendo el juramento lizo i llano, fué aprobada por Nuestro Santísimo Padre Pio IX en la gncí­clica de 17 de setiembre de 1863, por la cual se reprueba i condena el espresado juramento por ser contrario a los derechos i leyes sagradas de la Iglesia; por lo cual su Santidad lamenta la. conducta de los Sacerdotes que estraviados, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 EL CA "'--''--~~ prest'lron obe tenCla a ! a lcr, 1 por cual lo.s exhorta al arrepentimiento. , El Ilustrísimo :Metropolitano facultado ám­pli- a i debidámente por Sus.~ n ti da u ~lictó varias resoluciones respecto de los Sacerdotes que prestaron el juramento de. un modo jenera1, entre otras la de 31 de octubre de 1863, publi­cada en la circular de 28 de noviembre, en la cnnl· se dispuso: 11 Los Sacerdotes que hubieren "prestado el juramento jeneral de la lei de 23 ''de abril, los que hubieren usado de u_na fór­" mu1a que no salve el dogma, la libertad, in­': munidades i disciplina de 1~ Igle&ia Católica, ': i que no conste en la misma dilijencia que "hicieron estos salvamentos, han incurrido en ';las censuras canónicas." Para ser abs:Ueltos, tanto los juramentados, segun c, ~ta lei: como los sometidos a los decretús de Tuicion i desamor­tizacion, debe n ocurrir al Ilustrísimo señor A1·zobispo, pues solamente él: tiene facultad en toda la provincia eclesiástica de la Nueva Granada, para conceder tal absolucion, con facultad dada por la Santa Sede para delegarla a los señores Obispos sufragáneos, i a los ordi­narios, que tuviere por conveniente. Teniendo presente: que cuando el señor Cura del Puente-nacional prestó el juramento jeneral se habian publicado i circulado las pro­hibiciones de la Vicaría jencral de 3 de junio do 1863 : que el dia 11 r.an el Se :mlcro i la Cruz del Salvador 1 empieza, decimos, asevcrat do que ei Calvario se ha perdido> que no se sabe siquiera do qué lado deJa ciudad estuvo. La p!·esencia de la Vírjen al pié de la Cruz, le parece una ' inyencion de San Juan, por cuanto los otro~ Evanjelistas nada dicen de eso; i aunquo es cierto que los cuatro EvanjeJjos sin contrade­ci, rse nu~ca, no son idénticos, pues San l\rlateo a cada paso refiere acciones i palabras que calla S~n Lúcas i calla otras que cue11,ta San J Qan, , J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · EL CATO L I e· o. 111 el sábio crítico no se afana p.or eso; él sabe bien quién es el embustero i en dónde está la mel'ltira. Conoce la constitucion físicü de J esus tan bien como si hu\Jiera sido su médico; lo 1 pinta d6bi1, encle n cle, i concluye que; en la ~ cruz no podia dar sino sonidos sordos, inarti ­~ · culados; que murió tan pronto porque se le rebentó una vena. "Si pudiéramos creer a 1 Sun Juan, dice, J esus hn.bria dicho tal cosa, pero si no lo dijo, lo pensó." ¿De dónde saca ~ ~ este hom b re el atrevimiento necesario para 1 pretenstácu\os que el digno Prelado encontt·aba para someterse a\ actual Gobierno, porque él queria mostrm·, segun el espíritu del Evanjelio, que prestJba obediencia al Césat· en lo que le incumbiet·a, pero que ¿uTogáudosc {:t Sobe­rano temporal lo que es propio del reino de Dios, sabría obedecer i seguil'ia este Sobet·ano espil'itual i no a aquel, despreciando los peligros i la muerte. I vos le aceptasteis tan sábia distineion con la cual quedaba en salvo. la independencia de la lglesin, con sus dogmas, con su disciplina e inmunidadGs 1 natut·ales i divinas. Mostt·asteis con ese procede¡· que conociais los límites ele la sobet·anía de las Na­ciones a la cual es superiot· la soberanía de Dios, quien pot· medio de sus Ministros i R~presentantes 1 en la liel'l·a ejet·ce un dominio i una autoridad en· terametüe independiente de toda potestad tempo­ral. Mostrasteis tambien que practicais el pl'inci­pio jennino de tolerancia política de las ct·eencias relijiosas cual está en observancia en los paises ci­vilizados; i probasteis con e~ ejemplo, que el buen sentido i la moderacion lucen mejor en las bande­• ·as de un parti> Al sabe a· )'O e~ to, el primea· movimiento > que encontrarían mi vindicacion estra­- yagnnte, sino a aquellas personas que, como yo, c1·een que Ja desam01:tizacion de los bienes ecte ... siásticos ha sido un despojo inícuo ; Jos ·actos del Pode1·, por los cuales·se d·ecretó, atentados violen­, ·tos contra la propiedad;i aprovecharse de ellos una granjeda indigna i pecaminosa. Es para esas personas de conciencia de cl'istianos i austera pro._ 'bidad, a cuya estimacion aspiro, que voi a escla-recer el hecho que ha dado lugar a que aquellos señoa·es me pongan en su·lista. El año de 1.8'61, se publicó en · e~ta ciudad un bando, por el cual el señot· Jefe Municipal, en ejecucion del decreto de 9 de setiembre de -aquel año, intimaba a todas las personas que ocupat·an alguna finca de <~ manos mue1·tas >> que compare· ciesen a su despacho a d.at· cuenta de ello, conmi­nando al efectG con multas i otras penas .g.rnves a los que sr hallasen en tal caso.. Vivía a la sazon una hermana mía, viuda i pobre, en una casita • 1 pet·teneciente al conventG de Santo Domingo, i, se alm·mó en estt·emo cuando tuvo conocimiento · d3l bando mencionado, lo que se comprenderá fá­; cilmente si se recuet·da que esto pasaba en aqueiJa época ignominiosa en que las damas mas respeta-­bles i distinguidas eran multadas) des tenadas i aun confinadas a un hospicio., por ha be•· asistido al 1 entiet'l'O de un deudo o amigo que hubiera soste­. nido al Gobierno lejítimo,o por haber manifestado 1 .entusiasmo por los partidarios de este,o por cual- . quiera otra causa por el estilo. Bien, pues.; mi hermana en estremo alarmada a·esolvió desocupar la casa para pone•·se a cubierto de la conminacion sin gravar su conciencia, i lo anunció así a Frai Francisco de P. Flórez, que era el relijioso encar- 1 gado de la administt·acion de la casita. El R. P. Flórez, pasó a donde mi het·mana i le dijo que po- · di.a, ·sin esct~pulo, dar el aviso que se le exijia, porque estando ya en !poder del señoa· Jefe M u ni- 1 cipal los ·inventarios del convento, en los cuales l . -constaba la post!sion de aquella casa, en nada se perjudjcaban con él los intereses de la Iglesia ; i 1 que siéndole imposibl-e 11aUa·r ·éasa donde mudarse 1 dentro del término que concedia el bando, se es­. pondria a se•· víctima de algun atropellamiento 1 .inícuo de esos de que había ejemp~os todos los ·dias, Que, ademas, no teniendo en mir-a al daa· el 1 -aviso obtene~·. ventaja alguna, i no haciéndol-o ofi­. ciosameute, sino compelida por un requerimiento .. 'l .premiante, .podia hacerlo con ta conciencia trau- .-quHa ~ · En virtud de esto mi hermana me suplicó que ~i:uera a dn1·, en su nombre, el aviso exijido, lo que hice sin imajinar siquieru .que esto pudiera jamas da-r tugar a que· se -me creyese capaz de una accion ·tan improbt\ como denunciar una propiedad de la Iglesia para tomar pat·te en ·el botin de la desa-moPtizacion ; i es el temo•· de que alguno pudiese pensarlo así alleer·.el artículo de ~La Opinion, >> ·~o que me obliga a hac-er -esta relacion minuciosa. Soi de U. atento sea·vid01·, Alejand!J'O Posada. MANIFESTACION. Aunque por las reiteradas protestas ·de :pea·sonas respetables i competentes, .ha sido ,ya patentizada, 'la falsedad ) sinemb·ar­go, por'JQ que respecta a mí, debo tambieh "protes~ t~u·, como pmtesto, contra la inesactitud de 'lo que contiene dicha lista, pues no he sido dennn­ciante de nada que.pea·tenezca ·al ramo de« manos muertas. >> Verdad es que sobre un sola1· i casas de paJa de mi propiedad ubicadas en el distrito de San Victorino de esta ciudad, reconozco un pl'inci­pal de tl'escien'tos ·pesos de ocho décimos ·(p-s:300)a 'fa\'01; del colejio Seminario de la Arquiéliócesis, i teniendo noticia de que tales fincas en su totalidad habían sido denunciadas por un tercero, como .pea·tenecientes al ramo de ·~eSaJ?lortizacion, 1~e fué ya preciso defender mis dm·echos i el dominio que a ellas tenia i tengo, manifestándo alrespectivu -empleado esta circunstancia para evitar el embm·­go i las estoa·ciones consiguientes,declarándole que yo no -e•·a sino un censatal'io. Como las disposi­ciones qu.e entónes rejian no escluyan · las rentas de los colejios, he tenido que pagar los réditos al respectivo ndministrad01·, no como denunciante sino como denunciado, sin incunir por esto en -censm•a ni responsabilidad. alguna, como está es­. presamente declarado pot· la circular de la Sect·c­taría del Gobierno eclesiástico·, de 18 de octubre de 1863, tiúmel'O 1 ,020 inserta en- << El Católico >> de aquel mismo mes, número 20, ni -bajo otro as­pecto pudiera hacerseme cargo, puesto que el prin­cipalt ·efet·ido) no ha sido .ni es de << rr..r.nos muet·­tas, >> sino del colejio $eminario, i esto es tan cier­to, que. está escluido de la adjudicacion por los parág•·afos 1.0 i 2. 0 del artículo 2.P de la lei de 29 de mayo del presente año <(sobre bienes desamor­tizados, >) publicada en el número 30 .del e< Diario Oficial >> de 3 de junio siguiente. Nada me esti­mulada a cont1·adecir lu opinion del Redactor de «La Opinion) >> sino fue1·a porque esa opiniones­presada con fines siniestl'Os puede impresionar, i hacerme desmerecea· del buen concepto a que as pi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CA T 0SE~N.IOCRO:.l)EO, ... CTO:n DE <.< E~LC ~ATü'-r~.IC-.0.. )) 1[ ro n estar siempre entl!e· mis· conciudadanos- a .\ : !ti. rn ' - quienes especialmente í par solo·su respeto i consi- Des pues de tener el honot· de snludm· a U. ror~- 174 deraciones, dil'ijo esta s:encilla.manifestacion. dialmeutt>, paso a suplicarle t'enga la bondad· d"e B.ogotú, so de st_!Jre. d·e 1864. José de J. Fonseca. dm·le cabida en una de las columnas de su estima- 1 SEÑOR REDACTOR DE « F:L CATÓLICO. >) He subido con sorp1·esa que en las listas que la Curia pubiicó en el pel'iócHco que U. redacta, figu­ra mi nombre-entre los de las personas que han rematado i entre los de las que han denunciado bie.nes de ) Yo no he hecho ninguna de las dos cosas, i protesto cont1·a la in­corporacion de mi noml>re en esas listas qne sin duda h~m sido formadas con poca p1·evision i sin hacer préviamente las riverigu~ciones del caso. Soi de U. atento servidot·, Eugenla JUoutkon~ SE~OB. REDACTOR DE ) Síi'Ynse ú. inset·tur en las coium1:1fls de su apl'e­ciablo p{!t·iódico,.la s·i guiente manifestacion. Eu la lista de I'ematadot·es de bieües de >- publicada en « La Opinion, >) ~pl.l- 1 t·ece el nombre de M.aría del Cármen Escalian de P·. 1 Ignoro si existe alguna perso_na-que lleve ese nom-bt ·e i apellido,-o si los dos npellidos fuel'On inver­tidos pot· etTGl' de impt·entn ; o lo que es mas pro­bable, si la inversion fué heoba malicios:11nente, pal'a que la c,alumnia pasam desape1·cihida de la víctima. Sea de esto lo qne fuere, como muchas personas han creido, que el dardo ha sido dispara· do contm mf, me veo en la necesidad de. manifes­tm · públicamente : Que la viuda ele Libol'ioEscallon, de ese Jefe distinguido que mlll'ió c_ombatiendo leal i valerosa­' mente pot· sostenet· el imperio de la lei, no se ha manchado con el ci'Ímen,que segun todas las apa­rfencias, han querido imputarle los señores Edito­res de > Bogotá, 26 de setiembre de 1864. JJ.fa.,·ta del Cármen Páramo de Escallon. ~--- REDENCION DE CENSOS. Entt·e los muchos individuos que han hecho re­denciones de-censos ll.amados de «manos muet•tns,)) en el Tesoro de la. Union,se encuentra colocado mi nombre en una larg-a lista publicad~ en el periódico titulado "El Católico," del mártes 30 de agosto último, número 65. Confieso 1-a certeza de tal he-cho, que solnmente pudo se1· f'jecútado por mf, ya - preocupada como lo estaba con ef vivo sentimiento de Ja reciente pérdida de mi tinado esposo ; i ya con el temor fundado de que habia de venit• el dia en que, con arreglo a una lei vijente, me fuera exijida ejecutivamente la ¡·ederrcion, en cit·etms­tnncias tal vez de no pod~H' hace-da efectiva sin ~- g¡·ave dettimento de mi escasa fortuna. Tales fue- 1 ron las causas motivas de una nccion a que incon­suliamente me precipité ; per(} a J.a que se me han seguido los mas gmves sinsabores i el mas agudo a¡·¡·epentimiento; i en un conflicto semejante mi - conciencia me impone el debet• sagt·ado con que esponttí.nea i gustosamente -cumplo; el de da1·, como católica, npostóliet\, t•omnna, esta pública satisfaccion pot· lo hecho incauta i desape¡•cibida .. tnente, i el de someterme, como en todo tiempo me · someto, no solo a la repat·acion del escándalo que · de aquf ha podido venil·, sino tambien a ~a indem­nir. acion del daño que pot· mi culpa ha podido ca u­. sarse o se ocasione a te¡-cet·os intet·esados. Bogotá, setiembre 26 de 1864. • MANUELA. JIMENEZ'l)R FERRO. hle peí-ióclieo a la siguiente manifestacion·. Cuando el hom!:>re envuelto en la oscmidad de ' la noche, se yé atacnclo pot· algun malheeho-1', no ' puer. e ménos que rend}de todo nquei l1omrnnje j que se-e~ije pOI' el s01·prendente, ot-a sea pot·libnu- ~ se de un maltratamiento hacia su persona, como de un ultl'nje,un in·espeto hacia su familin; ¿ i esto lo hat·á de muí buena gana? no po1· clcl'to, pues l &u inte1'ior queda derramando torrentes de lág1·i. ~ ­mas de sangre p-orque lo que se le ha exiJido os· ¡'lf ' injusto, es temera1·io. Hé at1uí,p1ws,en abstracto lo que a mí me sueedió cuando me asnltó. de repente la infnust'1 e iuespei'U ' da lei ele 23 de abril de 62, tuvieron que rendirse ¡· mts débiles fue1·zns a su temeraria asechanza, no ' por cuanto podía r~cam· en mí, o en mi familia nf- 'l gun claiio,algun inclecoro,pues todo lo.hubith·amos l sobrellevado con paciencia, con resignacion, con f gloria,con honor, con valentia; pero atendí al cí¡·.­culo respetable:del Clero caucano,que h01n!Jres emí­D(; ntes en virtud i saber se sometieron a semejan· te lei. Ahora bien, ¿qué podl'ia hacet· el ú!.timo de este c{rculo? ¿seguir mis sábias i prudentes máxi- " mas? Empero, ahora que conozco el crrot· en que estaba envuelto en las olas del desvío, i que nues­tra mucl-re piadosa, nuestra madre la Iglesia ha prodigado a sns hijos sus gmcias i bendiciones pa1·n el perclon de falta tan gt·ave, yo me al't'epiento, i t protesto contra la mencionada. lri, esto es, cont.ra i todo lo que se oponga i ntaque a nuestra fé ortodo- 1· ja,pues so1 católico, n postólico, romano, i Jo hngo ~ ante Dios, .ante la sociedad i ante Su Sa-ntidad; l a quien no tengo que deciL· mas que con el l'eal ! Profeta. Tivi solí tJec(tVi, et malum coram te· J fecit. Victoria, 29 de junio de 1864. ~ Presbítero, Elias La::,o. ~ 1 ·1 w Jl JltJl UJ [}) il [}J :2 ~ ~ OBRA DE LOS MILITA"RES. MlSION DE SAN ELOl. (Trachtcido ·de! "Observateur du dimanche.'') Hace ya muchos aiios, uno de eªos hombres que Dios suscita cunndo qoiere consumar alguna grande obl'a, emprendió la evanjelizacion del ejér · cito. La consecucion de su objeto no le pareció cat·a a ningun p1·eeio: consagt•arle su tiempo i su , fortl1na hubiera sido mucho para otro; para éi fué nada. ¡ Cuántas veces se Yió no solo rechnza- 1 '•:! do sino injuriad-o, abofetE>ado 1 pero él se sentia con una vocacion sobrehumana i nnda pudo nte volvió n presentarse con un compañe.t·o t arrastra do ·una carreta de donde sacaron un al tu ,f port<Ítil con todo lo necesario; + .. asportaron los i ba11cos de in escuela a la casamata, i el domingo, t a 1< hora indicada por el Comandante, que comen­r zalm ct c·reer en el milagro, seisci<7ntos hombres nsistinn con recojjmiento al santo Sacrificio. De­bemos deeir que d Comandante enteramente con­r vencido i cautiYndo, les dió el ejemplo. r Desde que ól hubo iJUesto .asila;; primeras bases 1 de In obrn, una multitud de pt>rsonas se apresmó f n seguirle ; se nbrieron escu('~IS, i miembros jóve­t. Iies de lns Conferenci[ls de Sun Vicente de Paul se [. OH'ecicron como institutores .. Los He1wanos de la 1 doctrina cristin.na i los alumnos del Seminario del 1 Espíritu Santo Jo fue.ron igualmente i predicaron conferencias en los Carmelitas i en los Lazaristas. -~ El. primer promotor de esta grande obra babia es- 1 cnto en sus rnros morrwntos de descanso el 11-la- , . nua.t del saldado cristiano, i d.:~ba en todas partes· el pl'imer impulso. Desde que se abl'ió la jalesia de ~~ San f'.roi, rl seflor Cma hizo decil· pa1·a lo~ milita­¡ res uua misa a lns doce i medifl. Se predicaron ~ 1~u~hos reth·os para ellos a t'llec1iclA que .]as gua.r-lllCIOlH'S de los dos cuarteles se renovaban, i todos tuvieron el mejor éxito. I..a Conferencia de San Vicente de Paul de la pm·poquia de San Eloi se redHtó constantemente entre los militares de ios dos cuar~eles, i nun~?a tuYitt•on Jos pobres visita­dores mas afectuosos, mas celosos, ni recibieron de sus \'isitadores instrucciones mas cfieaces. En 1 ¡ este au·abal, cuyá reput«cion era,mucho mas mala que la realid[ld, pe.ro donde jenera'lmente era poco . practicada la Rt:lijion, imtljínese el efecto que pro­{' ducirinn los soldados enseñando el Catecismo i practicando la virtud. La Conferencia eclesiástica de San Francisco de Sales no podia inaugurar mejor sus predicacion~s invenwles que dando una mision a estos buenos i bravos militares. No podemos ménos de.repro·· ducil· la relacion que ·hace de ella uuo de aquellos soldados, au-nque haya sido publicada ya en la ce Semmw. relijiosa.>) <.e lJn retiro para los militares de las diferentes cuadras del et1tntel de San Antonio, abier.to•el 13 de no\•iembre) acaba de terminarse con .gran sen­timiento de todes los valientes soldados que han concul'!'ido a sus piadosos i santos ejet·cicios. stal, i especialmeute para' la da·culacion- de IDs imp1•esos, sobt·e Jo cual hai una ca·uel tiTanía en algunos paí~es d'e ultramnr. --John Quincy, uno de- los fl:mdadores de la Repi:iblica de los Estados Unidos, acaba de morir eu una edad esre~ivamente avanzada. ·Era la últi­ri1a reliquia que rec01·daba la época de Washington. --Las esplosiones del aceite de petroleo son tan frecuentes en Europa que ya al¡u·man jeneralmen­te a los consumidores. Muchas desgt·acü\s ha ha­bido con este motivo . Sírvanos este a viso a noso­tros que somos tan descuidados r.n todo. --La Esposicion franco:....española estaba abierta 1 en Barcelona. El ei de España habia venido a \"i­sit~ a·la. La inauguracion de los inm-P-nsos tunnels del camino de hieHo ent•·e t" rancia i España debi.a tener lugm· en los últimos dias de agosto o 1. 0 de setiembre. Una locomotiva los ha a·ecorl'ido pot· la primera ' vez e] J .S de julio. Para este mismo tiempo deben estat· concluidas todas las líneas de ' ferrocaniles que deben poner en comunicacion Ja España con Jos demas países de Europa. Desde entónces el viaje de Paris a M-adJid se hat·á en 36 horas. --Una interesante i magnífi-ca ceremonia ha · lugar en Sou)ac. Las l'eliquh\s de los pri-meros Ap la Aquitaníd, es decit·, de San Mm·cial, San Amado1' a · no , i de l-a sautá Vea·ónica han sido restituidas con o as las pompas de In iglesia al antiguo santuario de Nuest1·a Señot·a de Fin-des-Tel'l'es. ........ se trata, dice El Alba, de eleva¡· en tel'l'ito­rio de la parroquia de Neuville una columna mo­numental de 2.2 metros de altura pam colocar so· bt·e ella una estátua de la Inmaculada Concepcion. El domingo 10 de julio tuvo h1gar en la cumbre de 1~ montaña de Bouquet, en el Languedoc, la ereccion de una estátua monumental de la Santí­sima VírJen. - L' Unittá Catolicca anuncia que {'} Gobierno pontificio ha concedido a una cotnpañía 1Jelga la áutorizacion pat·a abril· un canal ha~ta Ostia, obt·a que costara seis millones. Roma quedará así dota­da de un puerto situado a quince millas de distan­cia, o mas· bien, a.dquirirá ot1·a vez su antiguo puerto de Ostia. --Se ha hecho últimamente el censo de ros pen·os que existen en Francia, i . ascienden a t .860,143, suponemos que serán de ámbos sexos. Están comprendidos en esta cifm solamente los l?en·os que pngan contdbucion, mas no los inde­pendientes o sui juris, qne deben sea· muchos. Ig­noramos si el bello sexo canino es o no materia imponibie en Francin. En Bogota pat·ece que se piensa denunciar a estos como bienes mosta·encos pertenecientes al Gobiemo, i por éonsiguiente de manos muet·tas. Se remata•·án poi' lotés, i su total valor es admisible en bonos. --La Con~t·egacion del In dice ha incluido en la lista de los libt·os pt·ohibidos, la "Vida de Jesus," pot· Emesto Renan. Los cl'istianos católicos no pueden, pues, t¡·abajm· en la impresion de esa obra, ui aun hecha pot· fragmentos como está sa· Hendo en ''La Opinion," no pueden venderla, ni contl'ibuir en manera alguna a que se difunda. -El Jeneral Rafael Nfendoza, nos ha supliendo , que Jllanifestemos que el indivmuo dt'l mismo. , nombre i apellido que figura en la lista de los que · hao solicitado redimir censos eclesiásticos, no es ni" puede ·ser él, que ninguna finca posre i que de ·' consi-guiente ninguo censo ba re~onocido ni reco-- 1 noce-. --«El Tiempo)) -númet·o 354 insiste en la necesi­dad de protesta•· In autol'idad del Papa : llama de . nuevo a los liberales a organizar la igles-ia nacional i dice qoe está previsto para encahezal'la, un ilus­tmdo i venerable Sacerdote. No será tan ilustmdo el Sacerdote que se preste a representar a Cran­meJ'. I. .. a ilustracion verdadera enseña la ' ' erdad, i hace huit·d·e esas miserias que disfrazan el ateismo; -Pl'especto de lo que pa:,ó en la iglesia de lns Niéves, i quo refie•·e el ' mismo numeJ'O de (( El Tiempo,» la esplicadon está en lo que dice el si· guienet a1·tículo : UXA ESPLICACION. En el numea·o 354 de <mpo >> refiere i que la atribuyo a fal­sos informes que el señor Redactor recibiera. Este foé el hecho : El seño1· Cura de Engativá, tuvo que au•entarse· de su bent>ficio, i ron conoci­miento del seiior Arzobispo, me habló para· que desempeñat·a aquel cm·ato como Cma escusadot·­Los vecinos se comprometieron a mandarme cabn- 1 . llo para- h· a su pueblo a· celebrar, i el domingo a que se refiere <(El T~empo, » se tardaron tac-to en mandar el caballo·, que c1·eí que ya no· venia, i determiné a las octro i tres cuartos de Ja mañana decil· misa en la iglesia de- las Niéves .. Apénas comenzaba el « intt·oito ad altal'e >> cuan­do me avisaron que la montm·a estaba prepa1·ada· \ i' que tos vecinos de Engativá me esperaban. En.- . tónces suspeudí la misa porque canónicamente- ~ podia i d~bia hacedo, i me fuí a celebrar a aquel pueblo. Un Sacerdote como yo, que tengo l;2 años de E>jercer el sacerdocio, i que en todo este Uempo he j: respetado i obedecido a mis Prelados i superioa·es, ' que he cumplido lo mejo.- posible con mi min!ste- · rio, me parece no babel' dado det·echo pat·a que en el ocaso de mis dias, se me suponga capaz de una rebeldía apóstata ; por ota·a parte, la adulteracion del hecho me pone en la necesidad de manifestar al público, que no soi un clérigo juramentado como se me quiere suponer,fia'mé una pt·otesta de obede­CE'r al Gobierno en la fo1·ma prevenida po1· el Ilus· trfsimo señor Arzobispo, i esto no me pesa porque mi deber es dar a Dios lo que es de Dios, i al César 1 lo que €S del Césm·. Bogotá, 1.0 de octubre de 1864. Salvador Forero. AVISO. El 3 del COI'I'iente se ab•·irán en el local de la Candelaa·ia, clases de latinidad i teolojía m01·al. Los que quie1·an matriculat·se ocurrirán a verificm·- lo a la Curia meti'Opolitan:__a_. ______ __,.~- IMI>BENTA CONSTITUCIONAL-POR NICOLAS PONTON. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 70

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El Católico - N. 71

Por: | Fecha: 11/10/1864

ji 1/ 4 TRil\~. II. ~ AÑO II. Bogota, 11 de octubre de 1864, NUi'liERO 71. l ~~ J;!Jl.t ({} JJ. r;p (/)[lj[l.(/} ®~ ~~ dos i rcstitblocl.clo la Relijion Católica para con- ' tener los fur'oros demagójlcos i salvar el país; ~ ~~~DACTOR, VENANCIO ORTIZ. · ~ pero para c~ntenta1· tamb1én n. los impíos, ha- ' ~ : ~ ,;LESIA SUFRE, PERO NO PERECE. lJia nprovechaclo las circunstancias i celebrado , río y¡ acababa de morir prisionero en h el C')ncor(lato de 1801, en que la Silla Apostó­! CHrtuj:-t de San Casiano en Florencia, dcspues licn se lJabi ·t visto for~nda. a ceder algo ele sus 1 aia del E 'tado. , a algunos sacerdotes en son do bnrla: "Apre- El Cartlonal Cnprara rcclam0 contra CS)S l suraos a ver a vuestro ültimo Papa, porque ya artículos en una nota. que contiene argum()n- · no h "l)I'a~ otro,,; 1· asl# lo cr·et'an "'rl er,cto los tos incontesta,b les, i esperó inú tilmentc la re- i "" C' 1 ~o solucion definitiva a esto reclamo. En el mes j .. que no consiuernndo que la Iglesia está soste- ~ niLb po r el Altísimo, juzgaban humanamente: de m ·1yo de 1804, Napole9n resolvió hacerse era imposiule que hubiera otro Papa. Sinem- Emperador, i comunicó al Cardenal este pro· barg·', los hombres siempre se engañan cuando yecto, insinuándole que si el Sr,nto Padre se se oponen a Dios ; i el mundo supo poco tiempo prestaba a venir a consagrarlo, todo qucuaria despucs quo treinta i cinco Cardenales reuni- arreglado en nna entrevista. U.os en Oónclav~ en Venecia, al cabo ele ciento Pío VII temin, como era natural, chocar con cuatro clias do sesiones, hablan dejido al Car- los intereses de los Barbones í con los das las fisonom1as; los france­quc rompiendo a hachazos las puertas i venta- ses temian, el pueblo amenazaba, las mujeres nas, se dirijan a la sala del trono, donde habia venian como un torrente que todo lo arrollaba, 1 cuarent;1 suizos formados en actitud do resistir, a besar el p ié a S. S. Por fin trajeron otro co­pero que se rindieron sin húcerlo, por órden che mui m alo i la comitiva si guió porq.lle el d el P a pa. mismo Santo Padre calmó el furor del pueblo Ll egó el Jeneral france~ por fin a doncle es- recomendándole que tuviera valor i orara. En taba este con n.lgunos Prelados., i poniéndose todas partes se notaba la misma Ílhlignacion al frente de su tropa., con el sombrero en la contra los sacríle()'os, i si el Papa no la hubier:t. mano, intimó al Santo Padre a nombre del contenido, aun dc~tro de la misma Francia ha­Emperr\ d or que renunciase la soberanía tem- bria estallado. En una Aldea, un hombre de poral do Rom<'t i demas Estados. "Nos, con- formas hercúleas se postró hasta poner la frente testó Pío VII, no podemos, ni debemos, ni sobre el polvo para recibir ltt. bcndicion, i al q nerernos ceder ni abandonar lo que no es nues- levantarse, dirijiéndose al Papa con el rostro tro, porque solo somos un administ'rador del encendido i en que se pintaban a un tiempo el dominio temporal propio de la Iglesia. El furor, la compasion i el horror, le dijo con un Emperador p odrá hacerno8 pedazos, pero nun- tono mui notctble: ¿Quiere V. S ~ Si Pío VII ca logrará esto de N os que teníamos derecho a hubiera hecho una señ ,1l afirma ti va, no habria esperar otras muestras de reconocimiento, quedado un hombre de la escolta, pero conte s tó : des pues de lo que hemos hecho por él.'' '' En- ''N o hijo: Dios l•J hace todo, i debemos some­tónc es, señor, replicó el J eneral, tengo órden ternos i confiar en su Providencia." de conduciros a casa del Gobernador do Roma Así ll egó a Savona por entre un pueblo para que os anuncie vuestro destino. " El arrodillado otra vez. Santo Padre se resignó, i en asocio del Carde- El hombro a quien nada resistia en el mun­nal Pacca siguió a Radet que lo hizo entrar do, no se atrevió apesa.r de eso, a pedirle que en un coche de que él mismo cerró la portezue- di sol viera su matrimonio con Josefina para con­la gu~rdándocUidadosamente la llave,i rodeán- traerlo con la Archiduquesa María Luisa, hija d olo con su tropa, lo hizo marchar a escape del Emperador de Austria! Hizo hacer tal de­fuera. de Roma. cl:uatoria por los Prelados que se le habian ven- Cuando el Santo Padre se vió así, prisione- dido; i el dia 2 de enero de 1810, en que tuvo ro i sin saber lo qua intentarían con él los lugar· la ceremonia,solo esos mismos concurrie­ajentes del Emperador, llevó la mano al bolsi- ron a presenciarla. Trece Cardenales,respetan­llo, i sacando una pequefb moneda que tenia, do su dignidad,dejaron de asistir,i esos fueron preguntó a su compañero si habia sido mas depuestos por N apoleon que les prohibió el uso previsivo. El Cardenal no llevaba mas que Su de la púrpura, i los denominó Cardenales ne­Santidad, i al verlo este, dijo riendo: "Viaja- gros. Los que habían sido complacientes, fue· mos como los Apóstoles." liln verdad, no lleva- ron llamados rojos, i recibieron órden de rodear ban segunda camisa : el Papa con muceta i al Papa i acosarlo con solicitudes en el sentido estola, el Cardenal con manteleta, roquete .¡ de los intereses del Emperador. Los otros fue­muceta. " Ved, señor, dijo el Papa a Radet, ron desterrados, contándose entre estos a Con­mostrándole por la ventanilla las monedas que sal vi que era el mas querido de Pío VII, i el tenia: ved ; de todt:> nuestro principado, esto principal de sus Secretarios. Así quedó aisla· es lo que hemos llegado a poseer. " Jo el venerable Pontífice a quien se privó hasta At aclarar el dia, vió con sorpresa la poli- de su confesor, sin que ninguno otro que el cé­cía de Francia que estaba fijada en las esqui- lcbre escultor Canoba i el anciano Abate Eme­nas de la ciudad eterna, la bula de escomunion ry, se atreviera a hablar en favor de él a N a. lanzada pot· Pío VII contra el usurpador i sus poleon. e~birros; i eso que, segun N apoleon1. solo ser- Este marchó al fin para la Rusia, i durante V!a ya para alarmar a las almas timoratas, su ausencia sus esbirros se encarO'aron de la C?nmovió a todos, i mas tarde a él_mi~mo. ~a- triste misio~ de hacer sufrir al prisi''Onero,para b1a p~esto el colmo a ~us escasos, 1 D10s le 1ba arrancarle hasta un breve en que reconocía la a decir: HASTA AQ.UI. validez de ciertos actos, emanados de un con- A la noche, el ilustre prisionero fué alojado ciliábulo tenido en París sin anuencia siquiera en una miserable choza donde no tuvo ni cama del Santo Padre. sino un mal jergon, lo mismo que su compañeroj Acercóse en estas circunstancias una fragata i al dia siguiente continuó su ma.rcha, viendo inglesa a las aguas de Savona, i se dijo que era por donde quiera las lágrimas de sus hijos que con intento de ponerlo en libertad. Sus carce­esclamaban: '' ¡Nos quitan al Santo Padre! " leras redoblaron ent6nces la vijilancia, i últi. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 EL CATOLICO. -~ ~~~·~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ mamente resolvieron trasladarlo a Fontaine- 1 jeras, a.laLándolo por su hcróica, constancia. bleau. El 10 de junio de 1812 lo hi.cieron cm- 1 "Pero Pl fin, contestó el Santo Padre con voz prender el viaje, tomando la precaucion de cavernosa i moviendo la cabeza, nos hemos en­despojarlo de sus vestiduras para que fuera fangado. Estos Cardenales nos arrastraron a ménos conocido en el tránsito. I aunque ell3 la mesa i nos hicieron firmar." ' se alteró su salud hasta el estremo de aplicar- La llegada de Oonsalvi rcstaLleció algo ln. le la Est remauncion, el 15 se le h1zo continuar calma en el ánimo del ntrtbulaclo anciano. Lo la marcha -inflijiéndole los mus bárbaros trn ta.- aconsejó ]a retractacion inmediata i se c-onv:no mientos. Dia. i noche -caminaron ~in cesar? l:w.s: en el modo de hacerla para que, ni pudiera ' ta el 20 en que lleg:uon al térmmo del ~WJe, 1 ocultarse por Napolcon, ni reputarse como un 1 lo alojaron e'\1 una pequei1a casa inmedtata al abuso de una de las partes oontratuntcs. El palacio. rcjistro diario qu3 se hacia. de los pnpe1e del La enfermedad del Pap~ se_ prolongó pot Papa, obligó a demorar por pocos días estepa­algun tiempo, i lo d ejó tan aébll, tan abatido, s o,pu es tentan que escribir algo solamente cada que cu::mdo llegó N apoleon en 1 ~13, lo halló día, i llevarse lo escrito uno de los Cardenales on una situacion lamcntaLle. LéJOS de condo- que podian salir ,para traerlo al dia :siguientc i lerse por esto, trató do aprovechar los in, tan- poder continuar. Al fin se concluyó así; i en tes con au acostumbrada actividad.El brillo de seguida fueron llamados cuantos Cardenales su glorin. empezaba a eclipsarse, i queria rest:1- había, inclusos los rojos: i el Santo Padre en blccerlo rodeándosa de nuevo prestijio.El San- persona, les fué leyendo la comunicacion que to Padre residia ya en el palacio, i allí lo tuvo bahía escrito para el Emperador, i que entregó a la mano el Emperador para hostigarlo con sus al Coronel Lagorsse, con la nota de "urj ente." pretensiones, con insultos i amenazas, a fin de Luego reunió un Consistorio, al que dü·ijió obtener de él cuanto Ee proponia. Re:fiércsc que una. alocucion relativa a la derogatoria. del en una de esr. ~ conferencias, llegó hasta el es- Concordato i del Breve de S a vona, e hizo tomar tremo de asirlo por los cabellos e injuriado copia de esta alocucion a cada uno de los Oar­vilmente. Lo llamó viejo chocho e ignorante, i denales. le presentó l a s Lascs dP. un concordato que Al recibir Bonaparte el pliego del Santo Pa­tenia ya redactado de acuerdo con los Cardona- drc, se puso furioso i prorrumpió en amen :1zas. les rojos. Rl Srmto Padre aterrado ; debilitado Uno de sus aduladores le aconsejó que se dccla­por sus sufrimientos i por los 71 añ os de edud rara Jefe absoluto de la Relijion del Estado i el que contaba, buscó con los ojos algun sc'JJb-lan- Emperador contestó: ''N o, eso seria apedrear te que lo animara, alguna mirada, alguna seña los vidrios," i resolyiÓ guardar silencio sobre que lo aconsejara, pero solo vió caras impasi- el asunto. Pero este ora ya conocir!o de todos bies, i hubo hasta quien le tomara la mano los Cardenales i no pudo permanecer ooulto. para hacerlo firmar. Firmó por fin la esclavi- El Ciclo estaba causado : el viento de la tud de la Iglesia i la suya propia. N apoleon fortuna que babia elevado tanto a N apoleon, hizo e-spléndidos regalos a los Prelados que le soplaba ahora en sentido contrario : los alia­habian ayudado a obtener este triunfo, i mar- dos ma rchaban sobre Paris, i el horn b1·e caído chó para París 11 publicar el arreglo que babia no quiso que Pío VII Yiera su humlllacion. concluido con S. S. a qnien dt>jaron ya en libcr· ~1ándolo volver a Roma i él se dirijió a Pon­tad para comunicarse con los suyos. tainebleau a firmar su abdicacion sobre la El Cardenal Pacca fué ele los primeros que misma mesa en que Pío habia firmado el docu· se apresuraron a venir a verlo, i se g un refiere, mento arrancado por la violencia. cuando creia hallar el palacio henchido de Poco hacia que el Papa habia entrado en ol eclesiásticos i fieles que habrían venido de to- Quirinal, cuando tuvo que huir a Jénova por- , das partes a buscar los medios do satisfacer que Bonaparte babia abandonado la isla de necesidades espirituales~ despues de tanto tiem- Elva; pero el brillo del nstro iba a desuparecer: po en que la. Igle-sia ha bia permanecido in e o- cien días no mas brilló otra vez i fué a s e ntar­municada con su Jefe, ha.lló todo desierto. se sobre la roca de Sant::i Elena. Allí confesó Llegó a un g r an p a tio donde había dos rama- la Divinidad do Cristo, pidió perdon de todas les de escaleras que conducían a las piezas las impiedades i sacrilejios ~ue había cometi­principalcs, i solo v;ó un centinela que se pa- do ; vió la nada de las grandezas humanas, i scaba en lo alto. Subió i no halló ni a quien mostró al mundo que la Iglesia Católica no se preguntar: envió a su criado que encontró al puede destruir. , al del Papa i regresó con él a donde el Carde- El nuevo Gobierno francos trató con el Papa: nal.El criado del Papa lo condujo a donde S. S. quedó abrogado el concordato de 1801, i el Ca~ 1 diciéndole: "puede V. -E. entrar en traje de tolicismo cobijó con sus divinas alas a la Euro· camino porque el Santo Padre no está para pa que hab;a jemido largo tiempo sacudida por cumplidos.'' En efecto, Pacca lo vió sentado en la impiedad. un sdlon en el fondo do la sala i tan abismado Sí, es imposible matar a Dios. El dirije to en sus meditaciones que no advirtió su entrada das las cosas con su Providencia, i salvará a la hasta que el Cardenal se echó a sus piés a po- Nueva Granada ocmo salvó a la Francia. 1 ca distancia. Entónces se paró el anciano i vi- Cuando los rev0lncionarios franceses pren­no ácia su Ministro a. quien tendió los brazos dieron a Pío VI, cuando N apoleon tuvo a Pío descarnados. ':Estaba, dice Pacca, desconocí- VIl, la Iglesia estuvo a discrecion de sus ene- 1~1 do; pálido, demacrado, ojeroso, agoviado." El migos que creían cumplido el vaticinio de Vol­~ ~cnal s~ apresuró a decirlo palabras lison- taire : ''El Cristianismo quedará. enterrado, i Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ t ~_,_~ 1'<~~~~- ~~~Tr-~-LIC ___ O. ""~"-"~"'""--.~"'-'"~~~~- la loz~ de_ su sepulcro no se leva:ntará jamas. " l da1· a cnda uno la ventnja de ver uno por Jo Volt::ure 1 los suyos yacen en el sepulcro; lr1 1 ménos? ¿Cuántos serian uecesarios en diez años? Iglc~ia ~e Cristo viv-e i ~ivirá. L. as lecciones de 1 ¿No vris que ron rsta exijencia, al pnreret· tan 1 la h1storm no deb<'-n perderse. s1mple~ terminais por multiplicar el milagro hasta ===:=-:.;=----~ - _ ""P ... J'o el infinito, por su.sti~uil· la escepcion a la regla, i / . ./t\JJ $J ~ ~f:t ({J J @~( ~ ~ Q. c?mo consecuencm ultima, por arrojat· en la crea­cwn la perturbacion que objetais ahora como con- CO:\FE.n Er 'CIAS DEL PADRE :FEL1X:. secut>ncia del hetho milagroso? cuAnTA co "FERE~CIA. Dejémos esta objcciou n~cia a la incredulidad El mUagro i la critica mod.erna. a?~enada, i vengamos mas especialmente a la (coKCLUSIOl\). d1ficu!Lad que formula contrn la existencia del I.Il milagro, Ja crítica anticristiana. Esta se ('Stima Se hace, seilores, a la existencia del milngro una bastante elevada para estar a la altura de la cien­otra objccion que, aunque mui débil, e etiene cia moderna, i no se cree indigna de sentarse en algunas veces a espíritus que se E:'Stiman fuertes. r~ lugar 1nas alto del mundo sáuio; pero la obje­Ellos dicen: "No creo en el milagro por una btle- ~1on que se atreve a dirijir <1 la aristocraeia deJas na razon, i es, la de que no lo !Je visto nunca." mtelijencias, se reduce, poco mas o ménos a Jos "Padre mio, me decia un día cierto hombre hon- siguientes términos : ' rado, fcl'la visto ? Si el hecho miJao-roso se Pongan~~s sunplement~ en nccion el pensamrento · ha verificado dalante de otros ojos que los '' ~estros, ele la. Cl.'JtH'a moderna, .1 ver~is a qué espe.ctáculo pero en condiciones d-e publicidad que dcsnfian al conv1dc1 ~lla al pensamien~o.lih•:e, para demostrarle escepticisn1o, p-o 1• qué os creis autorizados para que el m1lag~·o no ha r.ecib!do JUmas, en el hecho, ~ ~ - _ negarlo ? la consagracwn de la ciencia. , ¡ Pa1·a CI'P€do, quc1·eis absolutamente 1 erlo f • Supongo que hace algunos meses que ba apare- Vuestra exi.jcncia parece mui inocente, pero tiene Cid? un hombre farr:os? en el seno de esta gran 1 consecuencws enormrs. Quereis ver decís norquc capital a donde se dán Citas todas las snperioridau os creis con derecho para cxijirlo'. Per~ .. parece d,es cé>lebres i todas la~ .. curiosidades ardientes. que todos los mortales tienen cntónces el mismo Este hombre hace prodiJIOS que conmueven la .derecho, i será preciso que cada uno para creer ci_urlad i arrastran al pueblo tt·as él. Se dice que dá sea admitido por lo ménos una ·vez en su ''ida ai v1sta a los ciegos, oido a los sordos, que devuelve 1 favor de \'er el hecho milagroso. 1 Qué digo una a los tullidos el uso de sus miembros, i hasta se es- J vez! - ~~ será bastante . Aun cuando hayais visto parce.~l ruido de que resucita los muertos. Desde ! el pro?JJIO, aunque Jo hayais tocado : ¿qué os J~s reJIOnes yopulares hasta las alturas de la cien­garautiza que al al-ejat·se un poco de vosotros no cw, se l.e da el renombre de Taumatlll'go : los sá- 1:. ¡ disminuirá la firmeza de vuestra certidumbre? bios mismos comienzan a conmoverse i se pregun­ ¿ Estáis bien seguros de que al tra-vez an testificados l Es un insulto a Dios tambien. Sí, señores, este sino por (•omisiones científicas bien organizadas i l procedimiento caprichoso im~jinado por la crítica, r reunidas ton ese objeto? Pero entónces es preciso no es solamente un insulto al buen sentido huma­~ ü· hasta el fondo de vuestra idea, i lo ménos que no, lo es tambien a la M8jestad Divina. ¿ No veis · 1.. podemos exijir es que es-tos jurados para exami- hasta donde las condiciones risibles impuestas pot· r IH.11' los hechos milsgrosos, se multipliquen pot· el despotismo científico a las libres manifestacio- 1 f donde quiera, que por lo ménos cada gran ciudad nes del podct• de Dios, ultt·ajan su Majestad sobe-t . t('nga su <:omision permanente establecida para rana ? ¡ Qué ! ¿ Ordena que el Taumaturgo, es juzgar el milagro; ·porque f'i vosotros sübios de d-ecir, Dios mismo obrando por medio de él, venga r París, nt>cesitais una especie de facultad especial a recibit· órdenes pam hacer un milagro, de mane­r para juzgar los hechos milag1·osos; ¿ pot' qué no ra qtfe Dios no 1-o hace para imponet· su voluntad ~ habL1mos de tenerla tambien en Nantes, en Lion, i mflnifesta¡· su poder, sino el podet· i la voluntad J- en .Marse lla, donde quiera que se puednn enron- de los sábios? ¡ Qué ! ¿El hombre, el súbdito, { tnw hombres de gran cw·iosidad? Nuestro si- el servid-o1·, pt·escribe inso4entemente al Soberano 1 ti ' glo realizará sin duda este progt·eso mas; veremos el lugar, la hora, i las cit·ctmstancias en que debe 1 ~ ; nuestras buenas ciudades en posesion de esa Aca- obrar? ¿Vosotros 1 señores críticos, le designais el ~ demia nueva ; tendremos taumaturgos autoriza- teatro de su operacion, la natlll'aleza del prodijio IÍ dos i gmduados que recibirán sus diplomas de que cl.ebe hhcer i el mod.o como Jo debe hacer? A 1 licenciados en milagros como otros sus diplomas mane1·a de gnm señot· decís al Infinito; <(Ven­de lil'eociados en letras. Entónres los milagros se dreis a tal hora i nó a otra, a tal lu.gat• i nó a otro. harán en rt>gla, delante de las autoridades compe- No aceptamos de vos sino los milagros que nues- . ten tes, en las circunstancias que detet·mine una tros sábios puedan somete¡· a las leyes de una i Jl'jis!neion especial, i los Gobiemos podrán ver si crítica rigurosa, i a la pt·ueba de un análisis físico, ~ ~ •• 1 ¡ conviene centralizar esta uueva institucion que químico i fisiolójil'o. Exijimos que el milagro he-debe rjerrer sobre el pueblo una influencia tan cho, sea visto por una reunion, aprobado por cada j prodijiosa ! uno de sus miemb1·os, i proclamado como tal por 1 1 1 Como quiera qee sea, la critica quiere una co- el Presidente. Hé aquí nuestras· condiciones;) i es- · mision porque el siglo en que vivimos es por exe- tais en el deber de respetadas. Ahora, escuchad 1 lencil't el siglo de las comisiones, ¡ así debe ser: las órdenes que, por la soberanía de nuestra cien- 1 .ill ella ~enclrú. ~~ que qul iepre. ¡ lGrande.s .hombr~s, es cdieaJ: imDpeJ~ant~J!lsos.. . anltalensltlt~ansifecsetlaelcJii~J.dnaddeesvtc1ei.'esnttr~~~pcoa-s jli prec1so satls1aceros ero a romisiOn ex1ste, i · e .., u • lu e 1 funciona con un rigor, una asiduidad, una perse- el tiempo de prepnrarse, comunicarse i reunirse-. -: verancia i una solemnidad que no podriais imita1•• No seremos nosotros los que esperamos, sino vos ¿ Habeis asistido a los debates que preceden en el que nos esperareis. Si ..vtlestw milagro no se I 1 J! n~1ma a la canonizacion de los sant~s ? Allí los ~~~~~~aJe do~~·~. l:s 0 tres, 1 en e 1 I a1nfi~ea~·o dde !a m1 agros son G3puestos, atacados, de.~endidos,dis- m Jeme en a sa a e e a ca emm . cutidos, i en fin, compt·obados tan científicamente de ciencias; ~i no se hace como prescribamos, ¡ como podrian hacerlo todas las comisiones ¡ todas ante diez, veinte o treinta notabilidades, tendre- j 1 1 las academias del mundo. ¿ Recusais esta flor de mos po1· no hecho vuestro milagro aunque ló ha» :.l./ los sábios, atestando perpetuamente ante la huma- yais verificado en la plaza de la Concordia, en pre- / nielad cutera, la evidencia de los testimonios que sencia de cirn mil testigos, i aunque sea certificado ~ 1 la fuerznn a proclamúr la certiuumbre de los mila- por la ciudad entera." tj gros? Es cierto que entre estos sábios llamados Os prt>gunto, seüores, ¿ hai demasiada severi-a vrrifica1· los milagros de los santos, vosotros uo dad en nombrar tales procedimientos una burla teneis un lugat· ; en ese Senpdo de la ciencia bis- hecha a Dios por el hombre? ¿No es esto redu­tórica i teolójica,no teneis vuestra silla; no babeis cil al Taumaturgo, es decir, al que obra en nom­nombrado esa comtsion, ni ella os llama al honot· bre i por la causa de Dios, a las proporciones de insigne de pt·esidh· sus debates; ¿ pero qué impor- un prestidijitador de quien se quie1·e sorprender la 1 ta? Por no contaros en sus filas i teneros a su habilidad, al papel de mistificador cuya mistifica· cabeza ¿es ménos una reunion de sábios? ¿ Os cion se quie1·e descubrir para cargarlo con todo el 1 creeis sél'iamente en estado de darle lecciones so- peso de una pública humilJacion? ¿Qué es esto, :j b1·e esta cuestion de los milagro5 tantas veces dis- sino someter a Dios mismo, al Sér infinitamente cutida por ella, i en que vuestra ciencia desori.en- sábio i poder'Oso, a que suba a los teatros levanta· 11 ¡ tuda se torceria a cada paso? Pensadlo i sed con- dos po1· una filosofía eamavalesca, a da1· muest1·a secuentes con vosotros mismos. O no nos hableis de su fue1·za i de su sabiduda de un modo pít'bli­mas de vuestras comisiones i de vuestros congt·e- co, a multiplicar los milagros para contentar a la 1 sos cientí-ficos cuando se trata de comprobar mila- vez la curiosidad del pueblo i la vanidad de los gros,o aceptad la mas competente de las asambleas sábios? ¿No es esto, en verdad, querer pros ti. científicas,que desde hace muchos siglos examina, tuir el ejerciciu del podet· divino para la diversion .discute i comprueba la existencia del milagro. del espíritu humano? Ah 1 Nosot1·os sabíamos Pero no, vosotros no teneis ni aun el vulgat· bien que la razon, a fQet·za de hacet· oposicion a 1 honor de estar de acuerdo con vosotros mismos. la verdad, llega a deslumbraxse hasta caer en el ¡· Esas condiciones no son sino una ficcion de que vé•·tigo; pero no nos imajinábamos que pudiese 1 1 , os mofais de antemano, esperando que el público llegar a este grado de alucinacion blasfematoria, les inflija una solemne burla: Aunqne todas las en que la absurdidad disputa el campo al sacrilejio 1 comisiones posibles atestaran la existencia del i donde no se sabe qué' debe sorprender mas, si 1 milagro., diriais aun: t· caer el desprecio i elr~~~e_¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 "-- 2.~~,..._~_,_ ____ .... .. ~.r-..r..rv--, , ... J-.. ~,...---~~----~·~-~~~~,..._,..._~-~~-·~ l l~ los mi!agt·os i los -taumaturgos, llega u entregarse 1 tnban~ i sobretodo, que se quedaran pot· la noche· : ella m1~ma al desprecio de los sábios i a la ¡·isn de 1 en SH desubl'igad:1 choza i al pié de su propio lecho. ' l~s Naciones? Nuestros milagros no han sido san- La mujer de un artesano jóven era la que rnas se i cwnados pot· un jumdo científico delegado por el aturdía, i llevada de la curiosidad entraba a ver 1' Instituto ele Francia,_ la Academia de Lóndt·es, de aquel cuaclt•ó algunas veces. «Sin duda, decin, Viena o de Berlin, ¿pero qué importa? El miln- hablando para sí; alguna persona paga a estns gro cntólico ha sufl'iclo una prueba mucho mas de- &eñoras mui bien pat·a que hagan esto, pero yo cisi va: ha sido presentado ante el jlll'ado de la aunque me pagaran nlUeho, tal wz no Jo hacia; humanidad ; ha obtenido el sufrajio de todas las se necesita muchn abnegacion." Cuando supo qn~ ciencias, de todos los jénios, de todas las san ti~ IlO lo hacían por ningun inte¡·cs nHHHlJno, i que dadcs, de todos los apostolados, de todos los mat·- no e m eso solo lo que hacían, pncsto que '\ ' arias til'ios; hn pasatlo pú1· el tamiz de todas las grandes habían empleado su fo1·tmlfl en esas obras d~ cari­intelijeneias, de todos los gt>nn1les corazones r¡ue dad, i hoi vivinn como todas, coo los socorro~ qnc ha producido en diez i ocho siglos la fecundidad la Pt·ovidencia les enviaba, i ele los cuales acaban de la Iglesia, de la Iglesia que es el mf\s grande de lo necesario para sus enfermos, su at1miral'ion los milagros. ¿Qué asamblea puede habrt· como \ llego ul colmo. Se acercó a la choza i pn'guntó a esta asarnblea? ¿qué sufrujio como este sufrajio, las se!loras si era aquello verdatl: al oil' quu sí, 1 qué pt·uebn como esta prueba? Ah 1 El tl'ibnnal les preguntó el fin que se pt·oponin!l; i camo le ante el cual ha comparecido el milagro para set· t•cspondiesen mostt·ándole el Cielo, hnblnndole exarninfldo, discutido i comprobado ; el tribunal de Dios i de lns almas drl Pmgntorio, la muj ¡· 1 en que Yeo sentados como jueces todos los talen· cayó n sus pies suplicándoles la enseñase n Hlíl 1 t tos, todas lns ciencias, todos los Jrniost todas las doctrina que inspiraba tan heróicas virtm1Ps : h,s ¡ ; 1 virt.lldes i todas lns santidades ; ese tribunal ver· refirió su vida en que no había mas que m~1tei'in • lj 11 dadernmente escepcional i a que ninguno hai se- Jismo egoísta i sen'iual. Era t)rotostnnte i no com- ~ mejante, no se puede cngañal' al decidir la exis- prendía la cal'idnd; estnbn casadc1 con un entólico ~ ~ tencia del mibgro. ¿De qué servirán, pues, para que habia olvidado su fé) i que al cnsnrse habia .1 l mi conviccion vuestnts comisiones, vuestt·os co- desagradado hondamPnte a la madt·e qu€ em nna d 1 mités, vuestros delegados de las ciencias física, 1 piadosa lugareña, que detestaba la mula conducta ~l química i fisiolójicn? De nada, absolutamente de de su nuera. - 1 nada. Yo os dejaré en vuestm C'scuela con los po- · Las "flot·ns, pu ;-stas de t·odillns diet·on gt·acins • cos libre~ p nsudorcs que os piden argurnentos a Dios, porque donde habían creído cnrat· un nnl contm lo sobrenatUI'al i a·azones contt'a el mila- del enerpo, hallal>)Esta asociacion que hace a la huma· nielad doliente servicios seü.a]ados, para tenet· que bl'e p1·otestante, hallaron a toda la familia reunida oft·eceL' al Todopoderoso po1• el alivio de las almas i cont nta, gozando de ese place1· puro que Dios que aun sufren detenidas en ellugat· doloroso de la concede algunas veces a sus scmtos sob-re In tiel'l'a, purificacion, busca, como mayor sacrificio, a los como un goce anticipado de lns uelicins del cielo. enfermos indijentes, ¡se consagm a su cuidado. Pocos clias despues,en la capilla de la comunidad, ¡Ah t dice el periódico de que tornamos est!ls no- el Cum de las misiones t·ecibió la abjuracion ue la ticias, si los enfermos rodeados de atenciones las ferviente neófita, bautizó a sus dos hijos i bendijo ~ mus afectuosas,prueban movimientos de impncien- el matrimonio que se babia celebrado {mtes solo · fl ~ como contt'<1to civiL cta que a ijeu a sus tamilias deso.ladas, el indijen· te a quien todo .falta¡ que vé aga·nvarse su miseria Esto sucede hoi en Ft·ancin, lo que pt·ueba que . con su enfermedad ¿ 110 ha de desespet·at·se, soba·e aquel país está m ni atrasado en IR senda de \a ciYi- ' d 1 lizacion i de la libet·tad colombianas. todo cuan o no 1ai una alma compasiva¡ que ven-ga a consolarlo hablándole de Dios? Las señoras de que tratamos llenan esta santa mision, i se consagran con celo tan asiduo nl alivio, al aseo, a In asistencia, en fin, de esta clase de enfennos que no hace mucho tiempo, su conducta produjo' una conversion admirable. Asistian las ) a una ''ieja tan pobre i tan asque:-osa, que los vecinos no podían dejar de admit·m· el cuidado con que la tl'a- [zd)'-¡ UN HOMBRE DE BIEN! ! ! Agapito Snarez, de una honradez a toda pl'Ueba, ofreee sus servicios a la persona que quiera ocupado como dependiente (en Bogotá o en el campo), prome­tiendo acreditarse con personas t.le alta posicion i cate- ~ ~ gorla, que pueden dar informes satisfactorios de su . 1,·. honradez. En esta imprenta se dará rnzon de S\! ha· ;J hitacion o residencia. , __ 1_2_-_2 i, BIPRENTA CONS'!lTUCIONAL-:PÓR NICOJ,AS POi'ITON, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 71

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El Católico - N. 78

Por: | Fecha: 29/11/1864

AÑO Il. BogotA. 29 de nO'Yiembre de 1864l NUMEJRO '78. ~~ ~!lt (/}.Jl r;p~[¡flrtJ(/,)~ ~~ 1 de impostor, sosteniendo que no podfao ba&tar loa REDACTOR, VENANCIO ORTIZ. 1 seis dias de 'l.Ue habla el ~léne!ISt par~ In Cl'eaciOUj ~-------=-----,------------~- - 1 que era uu disparate deGII' que el pnnuw diti Cl'eó La histol'ia i Id tradicio11, siempt·e la histtlt'ia, 1 Dios la luz, cu~·~du hasta el cu;~!·to ct•eó el tJOl 1 t>S el_ maesti'O que ensei1n a la hurn : \1~idad lo gue l·fLl~nte. de la .lu.z .1 ~ecu?~i.~do1· del JOI'.r~e.n d~ los Ve• , ha stdo 1 Jo que deue es peral' que sera. Sob1·e esta 1 J~tales q~e, ~p(u ece~ ca ead~~ ~~ t(!a ~e• dm. Que 1 cnst>ilanza reposan todos los conocimienttJ<.; con 1 sJend.o e~feaaea la tle•·•~a, auadteron, no pudo ssJ' ¡ que se adoma la i1\te1ijencia de \os ga·andes hom- l t~da 11~?nda.da por el ?•luv_io! ni el . ar~a con lu3 ~~~ i brcs, i nndie, sin dat· clereL·ho a que lo llamen loco, l c~unenswne.:. l~~e le ~a ~o.!ses, ~1~bna ba3tad? pu .. ! se atrcvcl'i" a dudat' de }t)s heehos que retlere la l 1 ~ ~onten~a to,io~ .lo:s set es lle8tlll~dos n ~ontmuaa· { histm·ia con rel.tcio11 a los varonC"s prh·ilejlados l ~lvtendu 1 prl)paganclose: que en Armenw, donde <1 i cuyos nombres mencionn. Sabemos pot• ella lú 1 el refiere qu.e se <..lduvu es:t arca, no hai olhHS para J ~ que fuer·on Séne~a. PI a ton, LieUI'JO, etc1 i lo que 1 que la paloma echada, fuea·a, hul>ie,ra podido vol vet• '¡~· ~ 1 ''.Í<'l'Utaron .rsos mdnstruos -con Ugura humana que 1 co~l. un 1''~ 1~ 0 .de este arb~l t•n ~~.pie?= .. ljllt1 las d!­parecc naeJ<'I'on solo para haeet• sen tia• ltor't'OI'. El 1 fet t:. ~ltes 1 azas que puebl,w h01 _la tteata, uo huu ' .· nomba·e de li'l'l~deguuda, PI de Luis XI, el de F.nri- 1 P.Odido. de~~ende¡• de, la Cauu:umma a que perten~ .. 11 1 i que YJ 11, t:omo los dl• Nerou, Cnlígula ¡ Diocle- 1 Cla la t.amtlta de N..>e: que. e.l monto uctutll t!e In l ciano, han llt:'gado hasta nosotr·os cat·gados de 1 po~lacwn de.l globo, denunc_tit uu Ot'IJen mas. esten.- maldiciones, pcll' !a historia f por la trauicion. Sin j dso<)J1 .m'1.\~•uaent1 ~,g·ut~l'~lues ~~ tdesl~n~uo Jd>o .r 1 cl historia· -~ ~~ r estas UOS fuentes, llDdt·es en 1 tul o X V-v 15, hubla aquel de una dudad llama- i 1! ll\s .r<•laciones hechas pot· esos liu•·os, i nada con-¡ d~ de los libros; i Berocio en su apolojía de Poli· j• siguieron po1·que las ciencias cuyo continjenté se b10t t·e~cre que Sisutro, personaje antediluviano, ~1i habia invocado, vinie1·on a conlirmal' ~sas rela- ~scond1ó en Sispari~ las ca•·tas i escl'itos que tcuia; ciones. ji e_l seño&· Champollion ~ncontró en el museo de 1 Ellos negaron que Moisés hubiera podido escrJ- ~ntigüedades ejipcias de. Turin, una acta cuya !1 bir el Peutnteuco, pot·que la escritut·a, dijet·on, fecha se remo~1l? a d~s_s1glos ántes de la época en fué invencion postel'ior a él, porque no hubiera que pudo esci'Jbll' Mo1ses. hablndo de él mismo en tet·cea·a pet·sona i pot·que La objecion de que este habló de sí mismo en no se concibe qur siendo escrito•· inspimdo de Dios, tercera persona, se halló que podia hacerse a m u· se ostentaa·a tan sobet·bio, que !'e llamara a sí mis- chos ot1·os escritores antiguos como Josefo hido .. mo como se llama hombre divino. riador de la guerru de los judío!J. ' _Alegaron de falsedad en Ja a·elacion de este rs· En fin, el oeñor Eichom vino a ponet• el sello cnto¡· sagt·ado, pmcurando hacerlo apat·ecet· eo con su esquisita ca·udicion a las pruebas de lu nu .. contradiccion con .. la cronolojía . de los hechos. tenticidad de los libros de Moi~és, concluyendo "' ~1a~la de ten~plo, d1;ea·on, ~n una epoca en qu~ los c?n aseve•·a1· que,, con m·t·~glo n la historin, no po· JUdtos no teman templo; 1 en el Deute1·ouom1o se dm dudaa·se que el habm escrito el Pentateuco. refieren palabl'as di,chas poa· él mas all_cí del Jot·- f . A Jas acusaciónes de igno•·c\ucia i de imposhll'fl, ' dan que ntlll(;a paso. Lo acusaron de 1gnorante i 1 vmo tambien a responder Ju ciencia pura con ven .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .cel' n Jos que las hncian, de ignorantes e mpos­tores. La llngülsUea probó que la pnlabm dia, en hebreo yom, significa un tiempo dete1·minado cual­quiera, i no precisamente el tiempo trascurrido de la salida a la puesta del -sol; i un exámen deteni­- do, hecho por ui1 mi(>mbro distinguido de la fecúl· tad de ciencias físicas de Paris, probó que las pa­labras mar1ana i tarde usadas en el Jénesis, tienen en ese escJ•ito un sentido poético; i no deben to• maJ'Se en el que nosotros les damos hoi : que esas ' palabras signifirnn ?'evolucion, mezcla, confusion, t que de consiguiente puede concluirse, hecha nbstracclon del pode•: de Dios, que los seis dias de que habla el Jénesis al describil· la creacion, §011 sefs épocas distintas. · La objecion relativa a la creacion de la luz cuando no hahla sido aun creado el sol, fué des­¡ t¡ulda poa· Fa·esnel i otros físicos que probaron que el principio luminoso existe en todos los cuet·pos i i que el sol no es mas que el simple motoa·: pu-l¡ do, pues, la luz existrr ántes de que hubiera sol, 1 ~ como e~1ste tu'tificial por la uoche en el hemisferio 1 no nlumbl'ado poa' él. 1 1: Ber~elfo se encargó de examina•· si la .1ennina­clon de las plantas babl'la podido tenea· lugm· sin Ja ac ton de aquel planeta, i concluyó que esa ac­r cion lnmedinta les habr·ia sido nociva. 1.. De Férussac, en el Boletín univea·sal de las cfen- 11\1 cJns, dijo lo siguiente :-" El órden de las crea-clones contndas en el Jénesis, se acuHda perfec­tamente con el óa·deo en que se hallan los restos 1 fó!!lles de div~t·sas castas de animales. La vida 1 tmlmal se desenvolvió pl'imero en el seno de los ma.t·es¡ despues en los ait·es ; los reptiles tenesta·es . ~1 't'!nfel'On despues, los cuadrúpedos en seguida, i 11 el hombre en tlu. » - ~ ! La geogm~sia, poa· boca del señor Rosct, respon-l ll .den la objeclon hecha al diluvio, que (< la gmn­de J'evoluclon pl'Dclucida po1· ti teneno diluviano, :~1 ha 61do jenernL )> 1 tan cierto es el fenómeno re­! erfdo pot' la Biblia o este respecto, que entre noso-tl'OS, a la altura de nuestm sabana, se han hallado ohm·a restos de animales indudablemente ontidilu- 1 .1·1: vrarws. De manea·a que no enreció de a·azon el Ba­ron Cuvl~1·, cuando d.r,p!uró que el terreno diluvia­no ,se vuelve a. encontrar con todos los cmactéres que le son pi'Opios, en los países mas lejanos. en Fra-nela, Inglaterra, Siberia, las Indias orientales J en América, La anécdota de las conchas colora­dne a.da·ede por los peregrinos en las mas altas cumbres de las montañas, es propia de los enciclo­pedista~, merece t·isu. La objecion nacida de las dimensiones del arca, que ó resuelta por el Vice-almirante Thevenaa·d qua dijo : a Si el hecho ha sucedido con un at·ca cuyas dimensiones se declaran en el Jénesis al ca­pitulo VII, el simple cálculo que se acaba de vet· ( en sus memo!'fas relativas a la marina) atestigua contl'tl Porfirio, Apeles discípulo de .Marcion, i con­ra llll escéptico moderno, que este navio ea·a un tero o mas ga•ande de lo que se necesitaba paa·a contener la familia de Noé,los animales i víveres.J> Aquello de que en Armenia no hni olivos, i que dg consiguiente la paloma que soltó Noé del arca, no pudo volvet' a ella con un ramo de oliva en el plco, lo contestó Estt·abou, natural de Capadocia, Umftrofe de A1•menia, diciendo que toda aquella ••ejfon abundaba en fl'Utos i árboles cultivados, vléudosc entre estos aun Jos que siempre conser-i~" nn el verdor, de cuyo número son Jos olivos. 1 Pllnio que designó fa zona templada para la cultu­ra deJa oliva, dice tambien de esta manera que In At·menia, situada en In zona espresadn, es a pa·o­pósito pm·a aquel cultivo, aunque hoi no tenga 1 lugar. El tel'l'itol'io en que está situada la Villa de Leiva entre nosotros, fué, st>gun la tradicion, mui , fern, i hoi es estéril. ¿ Qué de raro tiene, pues, 1 qur. hoi no sea la Armenia lo que era ántcs del diluvio ? No ca·einn los filósofos anticl'istianos que Noé i su familia bubil'ron repoblado la tit>ITa ; fundados en planisferios imajinarios o mentidos,asegumbnn 1 ron todo el aplomo necesal'io que el globo era mas anliguo de Jo que decía la Biblia, i que In pobla­cion 1 p 1 oa· su 1 nfume 1 . 1 1·.o, nop podEia t 1 1nber de 1 srecndido de : ~ aque a so a a m aa. ero • u er, en ns at'tas a ·.1 'ltna P1·incesa de Alemania, edicileeiclo la dist incion de • t'res grandes famili:1s primitivas, de t1'PS primeros 1 jefes de la especie humnna, precisamente el mismo número que Moisés ha fijndo en su historia ? En cuanto a la edad del mundo, que los filóso- 1 f.Js enciclopedistas hacian subir a quince mil aüos, fundándose en los zodiacos de Esné i de Denclernk, i en los eclipses de sol i de luna que Diójenes Laea·­cio mencionaba, t~tmbien se encargó 1a ciencia de ponerla en su vea·dadera data. Los señot·es Cham­pollion i Let1·onne, descifraron, el uno por el nlfn­beto fonético i el ot1·o pot· la ciencia de antigüe- . dadcs gl'iegas, los espresados zodiacos, i encon­traron que enm posteriores a \a existencia de Tiberio, Clnudio, Neron i Domiceano, estando escrito eu el de Esné el nomba·e de Antonio Pío; de manea·a que no solo no tienen la edad que se les atribuía, sino que son postel'ior~s ni estableci­miento del Cristianismo. Respecto de los erlipses, los mas antiguos monumentos astronómicos co­nocidos entre los e,Jipcios, se averiguó ser los mencionados pOi' Hiparco' i Tolomeo, i segun ellos, el mas antiguo eclipse se observó en- Babilo­nia 721 aiios ántes de Jesucristo. Quedó destrui­da asf la fabulosa edad del mun<.lo i vindicada la obra de Moises, probado que es cierto que "si la poca ciencia conduce a la impiedad, la mucha ciencia conduce al Cl'istiunismo," i finalmente, 1 pa·obado que los escritos de Moisés fuea·on ins­pirados 1101' Dios, pol'que era imposible que un hombre conociera en aquella época todas las cien­cias, pam fundm· en ellas un relato mentiroso: ese hombre habría sido un prodijio inconcebible. Qué historia bai, pues, mas digna de fé? ¿Cuál mas respetable? I esa historia es Ja base de todos los libms santos que se enlazan enta·e sí de una manea·u. admirable. Todos eJios componen una sola obra que se llama Biblia : el libro po'r esce­lencía, i todos ellos han sido anulizados i compro­bados de la misma manera. La critica i la cien- ; cia les han puesto sus respectivos sellos, i nadie 1 puede dudar de su relato. , .. En esa historia consta que la venida de Jesu· cristo estaba anunciada muchos siglos ántes de tenet· Jugar, con todas las circunstancias que se -- -------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~l. EL CATO L 1 C O. 235 t vet•ificarot'\ en ÉL. Estaba EL pintado rasgo pot· det•a igualdad~ no a ;s: ~~:~;a~ mentida que es J, . rasgo en esas profecfas hechas pl'imet'O pot· Jos la única qne pt'I'H'tican nuestt·os hombt•es de hoi : .l. Patt'iat·cas desde Moisés, i d spues pot· los que se todo para los mios i solo para los mios. Haremos Jlamai'On propiamente profetas o videntes. ))e mas sensible nuestl·o pensamiento con un ejemplo. ' manet·a que, es tan itTacional dudat· de los hechos Supong amos que llega a nuest1·o t'értil suelo uno de Cl'isto, compt·obados solo así ante los ojos de In de esos hombres que, ahogados por el despotismo 1 filosofía, como seria dudar de los hechos <.le Nnpo- <.le las mona1'quíns, vienen a buséar en estas Repú­leon Bonapat·te. blicas Jos goces de la libertad, de la igualdadt de Ahora bien: Jesucristo probó con sus hechos ia fraternidad. A su entt·ada tropieza cou un com.. ~ milagrosos que era verdaderamente Dios ·: esos pat* iota que le dice: ''Amigo, aquí puede U. se1• .. 'i hechos no puedenr·evoearse a duda r·ncionalmente, lo·qne quier·a, pol'que no hai uistinclones sociales: j lurgo el escepticismo no tiene :1sidero. todos son iguales, i los estr·aujel'os gozamos de 1 .h;suciUSTo-Dios estableció su Jglt>sia, la esta- esenciones que nos colocan en unn sHuaclon mui i bleció perfectamente independiente del poue1· tem- ventajosa con t· clarion a los hijos del pafs. Podemos ' poral, i le confió el gohiemo ele las almas, luego enriljuecerno~ pronto sin gran tJ•abajo, pot·que to .... las disposiciones civiles que atacan la libertad e do no" favor·ece, i ni aun en las contiendas polí- j independencia de la Jgle~ia que Je·ueristo Dios es- ticas mus encamizndas, tenemos qoe temet• ; nadie i tr.bleció, son \'ercladeramentc implas, contrarias se mete <'OU no ,· otl'os; la novC'Irría, Jas pt•eocupa .. l¡ al clet·echo mas pl'fcioso de la humanidnd, i por• ciones i el espír·itu de cstrar·jel'ismo nos fav01·ecen. l consrcuencin, tir·ánicas en el grado mus alto que TNio aqur es bdlu en la nutur·aleza 1 todo tiende al .~ puede tene1· la tiranía. progreso mate1·inl, i no hai otra casa que nos sirva 11 s 1 Esn Iglesia, en virtud de la potestad que reci- de estorho pn1·a nue1:tros goces, que el mafclito fa, bió de Dios su fundador, estableció las cor1Jor·a- untismo J'elijio so . El l'oma lismo es lo único que ciones monásticas que el gobierno actual ha supri~ se opone en cstu tiel'l'a al planteamiento de la vet· .. '¡ ! mit.lo.-Esa Iglesia que, como creacion de Dios, ~adera Hepúbliea.' 1 El homb:·e lleno de é:stas ideas, es columna i fundamento de la ve1·dad, ha dec a- entra i se instala en nuestra ciudad donde empieza le rado sagrados los bienes drstinados al culto i a la a esperímental' que su paisano no 1-o ha enganado 1 subsistencia do los mioistJ·os de ese_ culto; i el en nada. En todo le va a las mil maravillas, i por ·~ gobiel'llo actual ha usurpado esos bienes.-~sa lo mi mot desec1ndo ver al fin sin ningun estol'l>Ot 11 Iglesia reposa sobre el principio de autoridad, la Repúblien como él la éomprencle, se pone decl- [" • porque así . quiso Dios qne fuera, pue , to que nada didamente al lado de los que combaten el CRtoli"' lá ,, puede haber supel'iot' ni aun igual a Dios; i el ci mo, i les aynda con todas st1s fue1·zus a la ustin- ~ ~ gobirmo aetué\l combate i niega esa autol'iclad.-- don ~le la Iglesia que nosotros llamamos con razon, ~sa Iglesia defiende i propaga el principio de nni- nacionnl. dad, porqne no hni mas que un Dios; el rebaño no De repente el hombre se siente it la rectitud de conciencin.'' En efecto .• esta es In Iglesia rntólica, hija de Dios, i tnn combatida pOl' Jos que se llamau liberalrs, amantes del proga·rso, E.~mfgos del puehlo. Esta ·es la Iglesht qu-e se qulra·e desternll' de aquí,pnm sus­tJtult• ln no snbemos qué monstruosa creacion del ~ mercantilismo yonket>. E~ta es In ,·erdacl. l Jo pror ·j : es que a nuestro pueblo le 'iene de molde lo que i el ubate Gaume dice lwblando de Italin. «Quitad­l a le sus flestns rel!jfosug, el lujo de sus templos, i i e< este pueblo caerú prontamente en el sensualismo. , , ce po1·qne In '·Jntcidad de su sangre, 1a movilidnd ~ ce de su caráctet•, fll ralot· de su tempet·amE>nto, el ~ · e nrdoa· de su irnajinncfon, los encantos i las rique-cc 7.tHl del Sllflo que habita, la bellt-zn del ciclo ''bajo que respiJ•n, no drjan sobre este punto nin- l "gunn duda ul obsen·adm· reflexi·> Se quiere, pues, matos· al pueblo gnmadino física 1 1 morolmente quitándole su fé. No permita Dios que tal cosa se consiga ¡ r. • 1 LA FIESTA ng LA CONCEPCION. Se acei'Clt el u in mas gnmde del ai'lo para los ca· tólicos de este país: el día en que deb<'mos saluda•· una ''ez mas o la hermosa estrella •que guia nues'" tros pasos hác!R el cielo en medio de las tinieblas con que las molas pnsimws quiereh oscureC'eJ'nos t: la sendn. Marío, que segun In bella espref'ion del l . Abate Gaume «puede confundh· n Dios i al hom- , , bt•e en un solo aba·azo, diciéndoles a entrambos : · 1 Hijos mios ;n María defensora deJa pureza de las 1 vít·Jepcs, guardian de In tranquilidad de las fami­lias, objeto del mas tiemo culto para todos los 1 pueblos católfcns; Mm·ía, no Jo dudemos, salvará 1 nuestrn fé i nuesta·a pata·ia, i tal vez, mas taa·de 1 o mas tempr·&no, llamaa·á n su regazo u los hijos ~ ~ ingratos que hoi le ''uelven la espalda; pot·que •; tambJen son sus hijost redimidos con la sanga·e del calvnl'io ·¡ señalndos con la cruz, -los que hoi qule~ ren bacea·la descendea· mas bajo que las mas poba·es mujel'es. Bogotá, se colocó bajo su santa proteccion, f f; si ella no nos abnndona, si nos hacemos dignos de su nmor; sus mismos enemigos caerán de rodillas nnte su altat· i el hacha que tenian apt·estada pa1·a der•rlbnl'lo se les caea·á de las manos. Ella, en cuyo regazo durmió nuestro snlvadoa· el suei1o de los niños ; puede sohi ahogat• los odios que nos matan. Se acea·ca su din : C!.'ando el año pasado Jo safu­dabamos ; solo pudimos enconu-aa· voces de duel~; quisimos entonar una canchm, i nuestt·a garganta exhaló un grito de angustia; queriamos cantar pero solo pudimos jemir. Hoi es pa·eciso hacer una mnnlfestaclon tan ruidosa como sea posible de nuestra fé, e$ preciso ostenta a·, a pesar de nuestra mfse¡·Ja, las galas que nos quedaron de mejoa·es tiempos: nuestros enemigos se han atrevido a conhu· victoria; bagámosles ver cuan pocos son. Ojalá no nos limitáramos a esas manifestaciones que los hombres sin fé pueden imitar sin esfuerzo. Una luz 1 una bandera son un signo bién equívoco 1 En la cnsa del cristiano son una muestt·a de fé : en la casa del indifet·ente i del impío son un ho­menaje rendido a la fé del pueblo. Pero es preciso que vamos httst:t donde los neo('l'istianos no pue­dan seguirnos: que vnmos f'n ta·op<'l, en multitud al t>-ié del altat·, a In mesa donde se come el pan divino que alimenta lns almas : allí fortalerrre­mos nuE>stra fé para las tempestades que nos agmw­dan, i podremo!' deC'ir a nuestros enemigos: Yenid, conladnos si podeis, i drspues, si os atreveis, se- 1 guid rnntando ·victoria. · - -.. LOS TALEl\TOS MEDIAl\OS. Babia en el prado, a or·illas de uu camino, una pobre planta nacida a In sombra de un annyan i medio oculta entre la yrrhél, cuya pequeña flo•· no carecía ni d,e gracia ui de aroma ; pero la pobre florecita se moria sin qu<.' llegara hasta ella un rayo de sol, i sin que el ro<'Ío la alrnnzarn de otro modo que pnsnndo al tranz de In grama CJUC In E'll\'olvia. Los pasaj<'t'OS percibinn de vez en cmHH.lo el moma de la flol', aspil·ahan el nit·e i segninn su rnmino, i la pobre jemia por recibir Ja luz del dia i el t·orío de la aurora. Un día, ciet·to transrunte aficionado a íJures quizo std.>rr de donde le venia el per·fume que Ji onJeaba ~u dTfato; se detuvo, descubl'io In flore- 1 citn, arrancó la yerba que la ahogaba. go 1, drsde aquel día, el sol la tostaba cuando le enviaba desde el zenit sus ravos abt·asadores, el viento del verano la C'ubria ·de polvo, i si la lluvia fecundaba el campo, los pie~t de las bestias la salpicaban de lodo; pero no es l'SO 1 lo pe r: un asqueroso gusano que dormin enroscado al rededua· del tallo ; al sentit· la luz i el calor despertó, se desarrolló i empezó a devorar tallo, miz i plnnta basta que destruyó la flor. ' Como esa flor son los talentos medianos : si a sus primeros esfuerzos a·esponde el -silencio, si se amontona sobre ellos el desprecio ; palidecen, se marchitan i mueren. Los jenios son raros, los , tHientos medianos, estimulados pot· una pnlabra 1 lisonjera, por una sonl'isn benévoln, cuando no ha-gan otra coso, refleja1·nn i difundit·án In luz que irradia de los \'erdadet·os jénios, producirán Jo que puedan. Hai horas en que falta el sol, i la luz de las bujías hace un gran bien. 1 Pea·o guaa·daos de ensalzados como el caminan- ' te a la florecita de nuestro ctacnto: guardaos de 1 hacel'los que se juzguen soles siendo bujías : la envidia, la crítira, el insulto Jos matarán, i si esto no basta, todos tenemos como la flor alt·ededor de su tallo, envuelto alrededot· del corazon un feo gu­snno: la sobea·bia. 1 cuando la soberbia i la igno­rancia llegan a darse un abt·azo alrededor de una alma jó\'en, de su monstruoso matrimonio nace la impiedad, la demagojin, la audacia que no conoce nada respetable, nada saga·ado. ACUSACION. En el númea·o 17 .s del «Diario oficial )) corres­pondiente al 19 de este mes, hemos visto In acusa­cion intentada ante el Procurador de lá Nacion por un Presbítero Rafael Ruiz de Bananquilla Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 237 contra el señor Ai'Zohispo,, por habet• infl'injido, \m mentfs, si afirmo que en Francia nada puede dice, el artículo a.o de la lei de 17 de mayo úitimo set• ft·ances si no es franco. (nsuras están impuestas . t1empo les per~enece, 1 no~ot.'·os solo d('bemos pen­por los ránones del Con<'Hio de Tt·ento (Cap. J 1 ¡ sm·. en la etenndad. El cnst1ano, el Sacerdote, ~! ses. 22 ), mueho ménos nos sorprende al ver que 1 Ob1spo, que_ salen del t~n:plo; qt~e ponen. el pte firma titulándose tmnbien (( prime¡· párt·oco de la 1 en los negoc1os de su p:lls 1 ?e~ su tl<'mpo, ".wlan la igh.>sia de San Roc¡ue, por la voluntad de Dios i e1rt.racla d~ nn terreno prolnb1d~. He aqm lo que del pueblo.» Esto lo dke todo: clérigo que se fir- se nos repJte o_nstantr~1ente ; 1 nosotros r~spon­ma así, nos hnre su npolojia. dem~ que ha b1e?do sJ.do colocada po•· DIOs la El s<>ñm· Pt·Prurnoo1• tu\'o el lmcn juirio de en- Iglesw sobre la tletTa, 1 no en otro planeta, no . ·viar In acusacion del Pr ·bítero Ruiz a'l Procurador podemos dClr nuest1·a dimision absoluta de las dt-1 Estado de Bolíva¡· para que allí se averigüen cosas de la tie.na. Respondemos- que los destinos los hechos. ' temporales de la Relijion están lig~dos a Jos del mundo, i que nada nos hará jamas aceptar el de­cr<' to de destierro i la sc>nteucia de pt·osct·ipcion que se nos notifica. Respondemos en fin que en r tanto que no se nos reforme la o1·ncion domilJicat, •. 1 FRACl iENTO en tanto que no se nos despoje de nuestro Pater, conser\'art•mos el derecho i el dehe1· de apreciar D'E UN SERMON PRfiNll~CIADO EN NANTES POR EL las COSas de nuestro paÍS i de nuestro tiempo, en :SEÑOR OBISPO DE POJTIEBS, CON MOTIVO DE LA TRAS- SUS reJélciones de conveniencia j l conf01·mes al ó1·den divino, son a. mismo tiempo seno de la sociedad cl'istíana Las instituciones i lazos tendidos a las multitudes, son palabras sono- los p1ineipios de .que el restablecimiento habia si-ms de que se ha suprimid-o la realidad por mil do .deelat-ado imposible. En pat'ticulal', cuaódo la. medios de C()rop¡·esion i represion. En definitiva, Iglesia se intehoga.hoi i se compaa·a con las t'OSf\S el finjimiento, que no sii!nta ni a la majestad de de este tiempo, cree senti.r -en sí misma ·una vita­. Ja Iglesia, ui a su conciencia, ni aJ¡·espeto que ella lidad, una fecundidad, una fuerza de espansion i tiene a los hombres i a Jos pueblos, no sienta tam· una ¡·iqut>za de porvenit·,- que no se percibe en poro al carácter frances. La Bretaña no me dará ninguna otra pat·te. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 238 RL CATOLICO. 1 Imposibilidades'? Ah! lo que podria creal'las 1 -aquí abajo en provecho del mal, es esa facilidad 1 de los buenos pa1·a creal'las i exajerárselas, esa disposicion que muestran a dudar de sí mismos i del valot· de sus pt·incip ios, esa p1·ontitud en ¡•en-dh · las armas al enemigo de Dios i de la Iglesia : ¿qué digo? es el afan con que se apt·esut·an a pt·o­clamar el triunfo de ese enemiO'o cuando aun está léjos de set· definitivo. Quiero 0 dccil'lo mui alto, hermanos mios : hoi mas que nunca, la principal fuet•za de los malos es la debilidad de los buenos, i el nervio del reinado de Sntan entre nosotros es la enervacion del Cl'istianismo en los cristianos. Si me fuese tlado introducir aquí a la persona ado­r: lble del Salvador Jesus, i preguntarle como al pi'Ofeta : ¿ cuál<'s son esas hel'idas de que estais cubierto, esos golpes que os tienen agobiado? ; su 1·espuesta no se hRI'ia esperar: Ai 1 diría, es en la ca.sa de mis amigos que he sido malt1·atado así; de mis amigos que no se han atrevido a nada pa1·a defenderme i que se han hecho voluutai·iamente los cómplices de mis ad\·ers¡u·ios. Es preciso no (jStrellarse coutra lns imposibilida­des, decís vosotros; i yo os respondo qne la lucha del Cl'istiano t•on la imposibilidad es una lucha P!'escrita, una iu~ha necesflt'ia .••. ¿Por qué de­CIS pues cada dta : Padre nuestro que estás en los cielo~, santificado sea tu nombre, venga a nos el tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo? Sob1·e la tiei·a·a como en el cielo· pero esto es imposible; sí, imposible, i sinembat': go, estamos obligados a tl'nbajru·, cada uno segun sus fu~¡·za~, pOI' obt~ne1· para ese imposible toda . ~a reah~acwn que est en nuestt'o pode.I'. Una sola Jenea·acwn no lo nace todo, i la et(~t·nidad será el e?mplemcnto del tiempo. Nuestl'Os padres los an­tiguos galos, tentan tal fé en la ,·ida futura, que era frecuente entre ellos remitir la conclusion de los negocios para el otro mundo, i p•·estar plata conylazo pa1·a des pues de la muerte. Lo que ellos hacwn como paganos, sepamos nosotros hacerlo como cristianos ; aun un esfuerzo ; lo que nosotros cornenc3mos, otl'Os lo continuarán, i ei desenlace fi.nal lo acabará. Emiliano i sus Nanteses, por eJemplo_, se esta·ellaron con el imposible, perecie­ron eu una lucha c.on el ím~osible; pero despues de. ellos, oti'OS campeones tomaron entre manos la m1sm~ causa, i he aquí que el enemigo siempre renaciente co~ que la cristiandad ha bat~llad<> du­rante doce sigl?s, toca pot· fin a sti agonía .. El mal se ha repr~ductd.o de~de entónees i se reproduci:·á hasta el fm lHl.JO m JI foa·mns di versas : vencerlo flnteram_ente acá en la tierra, destmil'lo completa­mente 1 plantat· sobre sus ruinas el estancTarte si~mpre. inviolable del nombre, del ¡·eino ¡ d~ la leJ de Dws, es un triunfo definitivo que no será concedido a ningu~o de nosotros, pero que cada uno debe por lo menos ambicionar con esperanza contra la espenmza misma. Sí, con esperanza contra la misma esperanza· porque ~e~o decido a esos cristianos pusilánimes: 1 a eso~ cnstmnos que se hacen esclavos de la pu­puland~ d; adoradores del buen éxito, i que se desconci~rtan P?'' el menot· progreso del mal. Ah ! son tan lmpt'eswnables t ¡ pluuuiese a Dios que las angustias de lapi'Ueba final no los alcanzaran! ¿ 1 e~ta prueba está próxima? ¿.está remota? Yo no. me at1·~v? a conjetun1r nada a este t·egpecto~ pm que. parttc1po de la impresion de Bossuet cuan .. do deCJa: ''Tiemblo poniendó las manos sobre el ponenir!' Pet·o lo que es ciedo, es que a medida que este mundo se aproxime a su fin, los malva­dos i Jos seductores tendrán mas -ventaja : no se encontt·ará casi fé sob1·e la tie¡·a·a ; es decir, la fé habt·á desaparecido casi completamente de todas '[ las institucioaws tenenas. Los creyentes mismos se att·everán apénas a t hacet· una os~entacion pública i social de su creen- l cia. La cision, la separacion, el divorcio de las so- 1 { ciedades con Dios, dado po · San Pablo como un signo pa·ecursor del fin, irü cousumüudose de dia t en día. La Iglesia, sociedad sin duda siempre vi­sible, quedará mas i mas reducida a proporciones simplemente individuales i domésticas. A ella que ued en su pl'iucipio: ''me cncuenti'O en uu sitio es. 1 trecho,dejadme un espacio doude pueda habitar"; se le disputará el terreun pulm'J u palmo : se 'en\ opt·imida, estrechada por das partes; tanto como los siglos la habían engrandecido, será el empeüo que se tomarn- - ese rn;: 1 canso eterno del alma del seúoa· Pombo, si es que despues de 600 aúos de ocultaciou, su venel'tlblc. las imperfecciones de la came, pi'Opias de toda ilmíjtm ; i en la misma fecha acosturnbt·aban 1 criatura, por justificada que sea, ·le han retaa·dado nuesta·os antepasados su bit· hasta la antigua capilla, el feliz momento de ents·m· en tll seno del Dios de a s·eudir culto a la Madre de los homba·es, I.Jajo · 1 la misea·icordia. Haya oído Dios tantos i tan fer· . aquella célebre advocaciou. . vi entes l'llegos 1 i q•1e nuesta·o amigo,cada vez mas 1 ¡ Raa·a coiucideucin ! Cualquiera hubiese f!J'ei- , sentido, yazga _en perpetuo ~escanso 1 ; do qu~ era el doctor Mejía q~ien, .no contento ('Oll= · 'El lujo de la Iglesia i el lujo de la muea1:e i el anmH'IEU' poa· carte~es la cootm~acwn de los ta-aba­dolol' habian adomado el templo de la Candelal'ia jos, lo hada tambaen poa· med1-> de cohetes en la- f éon sus sencillas i conmovedo•·as galas. Una esco- 1 cima del cerro. . 1 jidísima orquesta, compuesta de nuestros mas 1 Los sujetos de qu,c se , compema la Cl:ll'nbana 1 a·eoomha·ados as·tistás · llenaba con sus ecos el \ e1·an los señor~·s Jose Mana Sampea· A.,.. Teodor~ ámbito del templo. El ;acrificio de la misa repetido Valenzueln, Salvnuo: Camach_o lL,_ Francisco E.- . sin intetTupcion desde las seis de la mañana hasta ¡ Alvarez, Auíbal. G~hudo, Jose Maa·1a V~rgara V., las doce del dia, se ofrecía por el descanso del Manuel Pornl>o 1 Silvestre C. E-scaHou. Ya se ha f finado, repitiendo a Dios este ruego: Dale, señor, 1 dicho que enln muc·hos ma~ los dtadus p ~H·_a el f el descanso eterno ! Lttzca para él la luz eterna! 1 paseo ; pero solo concurneron estos ocho. No l La fiesta expiatoa·ia ei·a ofrerida poa· la relijiosa 1 1 ('Hreceria de iutea·~s ~na descripdou, por conchm i amante familia del ilustre muerto. que fuese, de los anctdentes del ascen:u de estos .Muí pocos años hace que la sociedad de Bogotá Ol'ho amigos a la cumbre del Gua<..lalupe ;. i l¡uizá 1 contaba~ no con orgullo, sino con íntima satisfac- de t' sa descripcion pudieran desprenth.·rsc algunas­! cion, entt·e sus miemba·os al señor Lino de Pomho. ot1·as coincidencias ~·aras. La felicidad de la via·tud no inspira ot·gullo sino Los ti' a bajos del Tt'mplu i Cs·uz .monumenfal h~n alegría : poa· eso decimos que no era con orgullo continuado desde el J 2 d~l pró_x~n.w pasa~lo, s~n que poseíamos el iuapt·ecinble don de la vida de iuteJ'I'Upcion, a pesar dt'l tuerte JUVJeruo ; 1 contt-aquel sabio. modesto, cristiano ve•·dat·ea·o i senci- ll\Hll'án de la misma manera. l llo, cos·azon siempre juvenil i afectuoso. ((Poeas Bogotá, 25 de octuba·e de 1864. i vueltas ha dado el sol desde ese día,» i ya no 1108 1 queda del señor Pombo sino un puñado de pere- BUE~ REGALO DE: AÑO NUEVO. 1 cederas-pero venea·andas cenizas! Anselmo Pinetla se promete rifa•· entre sus ami- __ _ _.._,... ... - gos un adet·ezo de oro del mejor gusto, i t1·abajó RARA COJNCIDENCIA. nws acab-ado, con 73 brillantes i 28 rubíes, esmai- Sabeu nuesti'Os lectores que t>l seiioa· doctor mdo en '' erde, montado eu París-, i que segun el :Fen~nndo A. M@jía tnvo que suspender, por Jas avalúo hecho pot· el intelijeute joyt'I'O ~riloa· A. · ,. ~ ¡1 ciJ·cuustanc·ias en que se ha hallado el país, las Schimith, ' ' ale Ja suma de Dos t~IIL cUATROCt ENTOS t úbt·as del Te.mplo i Cruz rnonumental emprendi- PEsos FUERTES ( ~ ~,400 fuertes.) das por él en la cima · del cerro denominado de La rifa se harael t8 de ene1·o pa·óximo por me- Guadalupe ; i ya sabrán tambien que, sin drsis- dio eJe 500 fichas, de las que la última que se saque • ti1· ni por un momento de su loable i cristiana em- de In ul'lln se1·á la premiada; i será presenl'iada pot· f ·l presa,. ha determinaoletns, f 1 setiembre fo anunció así pot• medio de avisos pueden ocmrir a la oficina de los seiwres Pereil·a impresos, (t.) que se fijaban a las 12 del di a en las Gamba, Ca macho Roldan i C.~ ultozauo de la esquinas, a tiempo que se veia la detonacion de Cateds·al, quienes responden a los que las compren 1 voladot·es en la misma ch:.na del ceuo. El doetoa· de su val01·, caso de que la rifa uo se lleve a rubo. l\fedj~a . sos·pt·e1ndido~ n 1 ~- p~~ien,d1o adivinat· quied' n Cnda bo•eta vale$ 5- fuet·tes, zJagaderos en moneda f pu 1era ser e que ce euraam ast a continuacion e de talla '1nayor. . . las o.hras, (pues no podía figua·aa·se otra cosa ) Para que d aderezo pueda se¡· coDOCHio 1 ap¡·c-asestó un anteojo i apénas pudo divis:ll' unos ciado p-o 1• las seüo¡·as o cabaJie¡·os que quiet·au \ cuantos bultos, sin distinguil' las personas. Salió tomat• boletas, mi señot·a Teresa Herrera d-e l?arra a la calle, en don.de no habíamos tenido el gusto ¡ el seño r Diego Uribe han tenido la bondad de de verl9' pot· mas de ta·es nños; i averiguando el convenir en tenedo en sus respetivos tienda i al­hecho, vino a sabea· que, de vados amigos que se macen, a la vista de los que lo deseen, la pril era r babian propuesto ascender-al Guadalnpe, poa· gozat· desde esta fecha ha~ta el tS. de diciembl'c, i e\ I de aquel magnifi.co. punto de visti\, ocho lo habian segundo del 18 de diciemb~·e en adehmte, h~sta vel'ificado el referido día 8, i estando en la eirna el dia de la rifa. La seño-ra HerJ•et· ocupa la t1eu- -! ar•·ojaa·oD, como a las 1.2 del din, ho•·a en que se da númes·o 1 os de la 2. ~ calle real, i ef seum· estaban fijando los avisos del docto1· l\Iejrh, los Ut·ibe el almacen número 21, frente a la fonda de voladoa·es de fJUe, con aquel fin se habian pt·ovisto. la ce Rosa Blanca.>> Al mismo tiempo, tal vez, en qne Jos ocho Algunos amigos llnios han tomado ya boletas amigos estarian aco-rdá-ndose del Sacerdote autor para ellos ¡ sus familias, i creo veudn pronto las 1 de las obt·as cuyos cimientos estaban -viendo, i aun que fa\ tan por eoloca1·. El aderezo es una finca de. \ dudosos algunos de eUos de si existi-a, p-ues no se pl'imea·a clase, que favorecea·á al que le toque con . babia vuelto a tener noticias suyas, éf anuuciai.Ja un capfta\ u-0 despreciable, o con una joya del 1 · que desde aquella fecha continual'ia su empt·esa. mejor gusto. Creo que ninguml seiíorita, sobre ¡ Es el dia 8 rle setiembre que la Jo·lesia celeb1·a todo, dejas·á de compraa· una boleta. ! Ja festividad de N. S. de Guadalupe~ c-on motivo Borrotá, 18 de noviembre de 1864. 1 (t) L · · · · e · Ansehno Pineda. os avtsos se smprumeron en la tipografía de El L Mosa1.eo, que dirije el señor Benito Gaitan ; i el que 1 ~~~~~~~~ - ~ --- ~-- ~ -~~ ~~~--:- --~ 1 lós fiJÓ en la~ esquinas fué el s~ñor 'fiburcio Garzon. 1 11\IPRENTA. CONSTITUCIO'NAL-POR NICOLAS PO'NT(}N • 1 1 ----·-- --- -·- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 78

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El Católico - N. 79

Por: | Fecha: 06/12/1864

_. .., ___ - - --- - --~--- - -·- - TRIM:. III. AÑO II. B.ogota, 6 de diciembre de 1864, NUMERO 79. Alejandda ; es una creftcion nueva, pum, santa, sin mancha de pecado~ porque aunque hija del REDACTOR, VEN ANClO ORTIZ. hombre que pecó, estaba destinada a llevat· en su --===-=----= -- ~ seno al Hotnba·e sin pecado, al Divino Jesus, al LA CONCEPCION. Dios Rei, Redentor i Salvadoa· del mundo. Cu~ndo Dios, con su palah1·a omnipotente, sa~ó Por eso el mundo ha dobladQ siempre la rodilla el univea·so de la nada, creó una mujer modelo de ante Ella, i la ha aclamado escenta de pecado. las gmcius i la hizo señma del coa·azon del homb1·e. Siempre,~í, porque segun las actas del martirio de FJStc al despea'tnt' de su profundo sueño, vió sor- San Andrés, este Sa_nto Apóstol. decl.aró ante sus p1·endido a sn compailera, i tomándola poa· un án- 1 Ju_eces que : ce Rabaen_do sado cn~do 1 foa·mado el jel iba a ·tl'ibutal'le aduracion cuando Dios le ad- pa·amer· hombre de la tierra aun mmaculada, era virtió que e1·a cm·ne de su c~rne i hueso áe sus necesal'io que naciem de una Ví•·jen inmac'ltlada huesos. Em tan linda, tan modesta tan sencilla la el Homlwe pel'fecto poa· el cual repaa·ase el Hijo de espostt del pl'imer· homba·e" que p~d~ arnlst1·al'lo Dios qu~ había ~riado al hombr·e, la vida eterna al crímen que manchó nuestra r·aza. El ánjel re- q~e hubwn per·~1do los hombt•es en Adan. » Lo belde no quiso dirijir·sc al varon para pea·dea· a la m1s~o han ca·eado todos los Santos Padr·es de la especie humana, temió su fo•·taleza i compr·endió Iglesw. que era mejor valerse del sé•· mas débil paa·a 1·esis- 1 ~sta cree?cia en la ConceP.eion sin mancha de tit' a la tentacion, i pm· medio de él hacer caer· al Mana, es umv~wsal : no solo la han pr·ofesado los otro. El amoa· pudo mas que la refleccion, ¡ el d!scípul~s de Jesus desde el pr·incipio del Cristia­Rei del mundo, por compl,!lcea· a su amante t 1·ans- msmo, sano qu? _los mahome~nos, ap~s:u· de no gredió el mandato del Eterno. l Tanto hasido siem- c1·eea· en la Dtvimdad de Jesucnsto, la taenen con-pt ·e el podea· de la muJet·! signada en su Coran. Las _igle~ias disidentes Per·o ese pode a· que sirvió al triunfo del infiea·uo tampoco han renegado de esta fe que se halla entre ese podet· que perdió para siempre , ~ la especi~ !os ct:istianos gl'iegos, como entr~ los de Abisinia; humana, amontonó sobre la cabeza de In culpable 1 el mtsm.o Lutero que todo lo qmso manchar·, uo el despa·ecio de su postel'idad; i la solidaa·idad de se at•·ev1ó a toc~a··n la coro~a. respla~deciente la culpa, colocó a todas las mujel'es en una condi- que adoma las srenes de la VH'Jen Mana en su cion bien triste. pua·ísima Concepcion ; él dice : « Era justo i .El Todopodea·oso, siempre compasivo con sus conveniente, que fu~~.e presel'Vada la pe_rsona de 1 cnatm·as, siempre infinito en todos sus atl'ibutos, Mada del P~.cado o~IJmal, pues que de~ta tomaa· mostró su bondad prometiendo a la. desconsolada de Ella el HIJO de Daos, la cat·ne que habaa de ven .. Eva, que ota·a Eva quebt•antal'ia la cabeza de la cer todos los pecados.» serpiente infernal, i rehabilitaría a la mujer. ce Yo Esta es una creencia tan dulce, tan consolado•·a, mismo haré un prodijio, » ailadió; i ese prodijio tan poética, tan sublime como filosófica pa1·a los hecho p~t· el Autot· ·de tantos pt·odijios, pot• el Ca·ea- que tenemos la felicidad de ca·eea· en la Divinidad do1· de tantos mundos, por el Seño1· Supremo de dt>l Verbo Etemo. En esa Vú·jen pa·edestinada pm· todo cuanto existe, ese pt·odijio anunciado, era el Altísimo para un fin tan .. santo, tenemos una l\fada concebida sin pecado. Madre cariñosa, compasiva, misericordiosa, que Tan gt'atHle fué el cdmen de nuestro primea· pa- inter·cede pot· nosott·os ante el Dios justo i sever·o, dr·e, tal valla puso eot1·e el Cielo i nosota;os, de tal i nos alcanza la g•·acia po1·los mél'itos de Je~ucristo. manera nos hizo esclavos del que había seducido a En ella funda la cristiandad entem sus mas dulces la mujet•, que era pr·eciso el sacl'ificio de un Dios espet·anzas ; ella inspit·a las tnas sailtas vittudes, pat•a •·edimirnos, i Dios p1•ometió ese i.nconcebible es el gum·dian celeste del borfot" de nuestms espo- ·1 sacrificio. EL mismo, el Sé1· de los Sé1·es, el Sét• sas i de nuestl·as hijas, i s~ bello semblante alivia tres veces Santo ante quien se estJ·emece el univea·- los dolores del eufet·mo, dá a·esignaciou al desgm­so i a·uje de espanto el infiemo,debia hacerse como ciado i quebranta los hienos del cautivo. No hai uno de nosotros, i ponet·se entt·e las manos de sus pena que no se alivie invocáQdola con el dulcísimo ciegas cr·iaturas par·a que lo despedaza1·an. ¡Oh no~b1·e de Madre. 1 Oh ! ¡, .Quién no inclinará inmenso valor de la ct·iatma humana ! 1 Solo la su frent-e ante la Madre de Dios ? ¿ A quién no sangre de un Dios puede set·virle de signo repa·e- halagaa·á la ic.lea de estat· cubie1·to con su sag1·ado sentativo ! ¿ Cuánto val o a· tendrá, pues, el bien de manto 1 ¡ Es tan bella 1 ¡ Nó, no l1ai belleza que que ra p1·eval'icacion de Adan nos habla pl'ivado? pueda comparársele, los mi~l"!J?S Anjeles la con- El Dios di"stinndo al sacl'illcio, el Dios-consus- templan cstasiados, le irven de escab~l i la llaman tancial al Pad•·e, jm·mó con su propia mano,segun su Reina 1 Sf, Ella es supea·iot· a los Ahjeles, por­la espr·esion de San Agustín, a la mujer· que babia que sh·vió ue templo al Redentor. ~e servirle de Mad1·e. Esa mujet· privilejiada, que Pot• eso Pauto V, prohibió atacat• en 'publico su 1ba a ser tabemáculo del Altísimo, debía ser in- inmaculada Concepcion ; Ga·egorio XV, estendió maculada po•·que nada manchado toca el Señor. esta prohibicion a los actos privadós; Urbano VIII, «~a mode1·na Eva, como dice el señor Augusto condenó la proposicion de Baio contra esta creen- 1 N1colas, debe ser de la misma condicion que el cia ; Inocencio XIII, estableció la Octava que ~uevo Adan : son dos en unn cal'Ue; comienzan Clemente XI, hizo obligatol'ia pat·a toda la Iglesia JUntos un mundo nuevo. )) Esa mujea·, en efecto, que acojió con place¡• esta festividad; i Benedicto segun San PablQ, no es de esta creacion: es una XIV, declat·ó que la Octava de' la inmaculada Con­novedad en la tiel'l'a, como dice San etemente de cepcion de Mal'Ía, e1·a tma festividad de las mail Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL solemnes. La Cristinudnd así lo creía i lo había creido.desde el tiempo de los Apóstoles : no era po~ible dudarlo. La Iglesin anhelabn hacia mucho tiempo, que se elevara a dogma la Concepcion Inmaculada de la Madt·e de Dios,i los Obispos lo habian solicitado así de la Santa Sede, a nombre de sus· respectivos diocesanos, El seüot· A u gusto Nicolas cita · entre otros escritos de estn especie, las siguientes pala­ba ·as del señ~~· Obispo de Acerenza :--ce En los << malo~ dias en que vivimos, la Providencia Di vi­e< na ha permitido que el pueblo Cristiano con sus « Pastores a su cabeza, se dirijiera pot· sí mismo a << la Cátedra Suprema de Pedro, suplicando al So­ « berano Pontífice que definiea·a fU fin esta cues­<< tion, hiciet·a nun mas manifiesta la verdad por « un oráculo infalible, anunchu·a al mundo católi· «cola Concepion Inmaculada de la Madre de Dios, « que es tambien Mada•e nuestt·a par adopcion, i <a·e todos los coros de.los Ánjeles has­ « ta el tt·ono de Dies., i que ha anancado siempa·e res había llegado. Dios ha­bia dicho a la desventm·a Eva : «una muje1· que­brantará la cabeza de la serpiente que te ha enga­ñado, >) i la hija que acababa de concedel' a las lágt·imas de una anciana estel'il, era esa mujer. A a babia orado mu<:ho, babia espea·ado con fé viva conti'U la mi ma imposibilidad, i Dios la htzo madre de la madre de Dios, poa·que ÉL no concede ordinariamente ga·andes gracias, sino despues de haber sometido a la•·gas pruebas la fé i la cons­tancia de sus siervos. El infierno tambien se conmovió ; babia sonado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. E>'L C A T O L I C O • 243 su hora. Satanás quiso mat·cm· con el sello de sus 1 suales de sus señot·es, se hundían en los plnceres esclavos a la niña que acababa de recihh· el sét·, de un lujo voluptuosa. ·Et·an altanet·as, ot·gullo­pet ·o Dios se lo prohibió pol'que Ja habia desti- 5as, coléricas, imperios~s con sus pobres esclavfls nado pat·a ser su santnario, pot·que habia Iwcl)o a quienes, a su turno, trataban como cosas. El de ella )a primera piedra del grandioso edificioso toca~or de una dama romana era temible pat·a sus que, cien años mas ttu·de, debía levantarse ma- siervJ.ts, porque el c01·azon de las patricias, acos­jestuoso, indestructible sobt·e las ruinas de los tumbrado ni horrot· de Jas luchns de gladiadores, altares de Satanas. no conocía la compasion: ndemas de Jos costosos La madre de Dios vivió humilde i oscut·a. En- cosméticos de que usaban con profusion, de Jo.s cerrada en el templo miéntras fue nirw, despues caprichosos jiros que hacia u sufdt· a sus cabellos, esposa de un artesano avecindado en una ppb~!3Jr de las costosas telas con que cubrian su cuerpo, aldea; apénas fué conocida de unos pocos la que ~e los espejos de bt·uñida plata en que se miraban, mas tarde debía recibir por Jnrgos siglos Jos ho • de los collnt·es i b•·azaletes de pt·eciosas piedt·as menajes i bendiciones de la humanidad. <>on que se adomaban, usaban de ordinat·io uña Ella en quien fué rehabilitada la mujer, debia pequeña daga puntiaguda, con puño de · mndil ser el modelo de las mujeres, inocente, humilde, pt·imorosamente cineelado i tr•·minado en una t•esignada, estt·aña al ruido del mundo, casi des- argolla de oro,en que introducían el dedo como en conocida fuera del boga¡· que embellecía con su un anillo pm·a tenerla siempre lista : em el ins­presencia, del modesto boga a· doude pasal'on $\lS trumento con que castigaban sin piedad el mas dias t•·anquil.os sobre la ti e ITa, ¡ qué personas L.. lijero descuido de sus esclavas, que no solo te· Dios i la madre de Dios l uian el debea· ue adivina•· sus capl'ichos en el toca- Cuando los doctores de la Sinagoga veían pasar do, sino que debian saber inventa•· cuentos que a JEsus enseñando una doctl'ina tan sublime, sem- distmjct·an el aburrimiento de esas sultanas. bt·ando en su camino los beneficios i los milagros, Los romanos al conquistar la Juden, habían pudieron.entrevet· tal vez algo de la gloria que le llevado a ella con sus mujeres esas costumbres ; guat·daba el ponenil·; p~ro lo que no pudieron i como segun la lei de Moises que los judíos p•·ac~ imajinat· nuura, ni sospechar s·iquiet·a, fué la ticaban,. em maldita i quedaba cubierta de opro­ovacion perpétua tributada pot• la humanidad a la bio la mujet· que no llegase a ser madre, puede humilde aldeana de Nazareth. concebirse la monstl'Uosa alianza que, en esta Tiberio mandó una vrz colocar a JEsus en el pat·te, barian las costumbt·es paganas i las judias. número de los dioses: él no sabia. que aquel, a Sin emba1·go, babia entre las vít•jenesconsngradas quien queda tributat· el mismo homenaje que a al templo ~el Señot·, una cuya belleza deslum}:H'a­Hét ·cules i Esculapio, era el Dios del cielo, Señot· dom realsaba una severa virtoº, j que can­de todas las cosas i cu y o altat·, coronado po1· la dorosa, tímida, sencilla' i pura, babia hecho Ct·uz, no podría levantarse al lado de los altares formal voto de conservat·se vírjen. El cal'áctet· de 1 en que se ado1·aban vanos simulacros. PeJ'Q lo esta anjelical criatura chocabn eon las ideas de que ménos podía figurarse es que Vénus i Diana sus correlijionarios i con las costumbt·es de los con su rortejo de ninfns i gracias cnerian tambien, podet·osos señot·es de la tiet'l'a. Humilde i •·esig .. i que en Jugar de esas estátuas cuya vista hacia nada, no se fijaba nunca en su hermosura que estremecet· a la inocencia i volver el rostro al hacia brillar aun mas pot· esto mismo. Todos la pudor, la imájen de una pobt·e campecina, sím- amaban pot· su dulzm·a; sus mismas compaile­bolo rle In ptll'eza, de la modestia, de la humildad, ras la admiraban i aunque la v~ian mas linda que reeibit·ia Jos homenajes de J.a humanidad rejcne- todas ellas, no les inspiraba envidia sino afecto. rada. Fué un dia de duelo para las sacerdotizas aquel en Cada nacion, cada ciudad tiene su santo patro- que el sumo Sacerdote i los tutot·es, recordándole no: aquel de sus hijos que se ha he<;ho mas que tenia ya 15 años, notifi<'arou a María hija de gmnde por sus virtudes, si(¡uiet·a sen un pobt·e Joaquin descendiente de David, i de Ana, vástago jJrnalero, es el mas yenerado en sus altares; pero de lu casa de Aaron, que debía c~mpli¡• la lei i MARÍ.A. es de todas partes : la humanidad en masa tomar esposo. . repite todos Jos dias las palabt·as con que eJ ánjeJ de Ella sabia el voto que tenia hecho, i sen tia en Dios )e anunció su g•·andeza; Jos niños ántes de dat· sí la virtud del Altísimo para cumplirlo ; presen­un paso firme, saben que tienen una madre en el tia, como dice el señot• de PouJo.ulat, e) Evanjelio, ~ielo, i el nombt·e que le dan espresa bien todo lo pero aunque opuso tímidas súplicas, se resignó a que hai de dulce en el respeto, todo lo que hai obedecet· confiada en que el Set· Eterno la asistiria. de tierno en el amot·. Colocáronse en los luaa¡·es respectivos del tem- Pad¡·es que quereis hacer a vuestros hijos obe- plo, las varas secns de ;lmendro de los preten­dientes, respetuosos, hom·ados, enseñad\es a atnat• dientes, bendecidas pot• el Sace1·dote Supremo, i a MARÍA. Mad1·es que quet·eis p;uardat· la inocencia cenando cuidndosamente las puet·tas, ~e esperó el de Yuest•·as hijas, hacel'las dóciles, humildes, bu e- prodijio que dehia dar un esposo a la vírjen. "Los nas esposas, buenas madres, haced que sean de- Padres de la Iglesia refiEren que la vara de José, votas de la Vít·jen. cm·pintero de Nazaret, hombre justo pero ya de ___ _..... edad avanzada, fué la que al dia siguiente al abril· MODELO DE LA l\IUJER CRISTIANA 1 FUENTE DE LA FELICIDAD SOCIAL. Babia en la Roma pagana, un refinamichto de lujo, de crueldnd i de conupcion qur, met·ced al Cl'istianismo, ap-énas podt·ia hoi coucebit• la ima­jinacion. Las damas romanas que sabian set· un objeto apénas apto para satisfacer Jos deleites sen-las puertas, se halló verde i florida como la que antiguamente vinculó el sacerdocio en la familia de Aaron." Un jóven que anhelaba' Ja posesion de Mada, al ver el prodijjo pnlideció, i sinti9 cruzar por su cerebro un pensamiento desesperado, pero una mh·adn de la doncella lo dominó. ''Rompió eutónces él su vat·a i corrió a una gruta a ence· n·arse con los discípulos de Elias." La mirada de la Ví•·jen hizo un santo de un de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 244 -EL CATOLICO. sespea·ado, ¡eso mismo sucede aun. Ella es po- ' del'Osa i (;ambia con su intea·cesion la suerte, no solo del individuo sino de la sociedad entea·a. El mata·imonio ~e Mal'fa, necesario en los desig~ nios del Todopodea·oso, para dm· principio al ca·uen­to drama de la a·edencion del jénero humano, fué , tambien el principio de su maternidad univea·sal. Nunca dejó de ser pura, i 5US virtudes son el mo­delo que deben pl'Ocurar imitar las mujeres cris­tianas. A la mada·e dh•ina del divino Jrsus debe la mujea· la condicion actual de que goza en el mun­do. De esclava, ella la convirtió en señora ; de cl'Uel i disoluta, la volvió compasiva i casta ; de voluptuosa la hizo modesta ; de altanera i orgu­llosa, la hizó humilde ; de colérica e impea·iosa, la hizo paciente i_ resignada; · de maliciosa, la volvió sencilla, i de holgazana la convirtió en la-boriosa. · Por eso la mujer cl'istiana es adorable. No~ inte­resa en ella tanto la belleza ffsh:a como la moral : la felicidad se siente a su lado, todo lo engalana con su presencia ; tiene pala ba·as de consuelo paa·a todos los dolores ; su hu mil dad i su candor la le· van tan poa· encima de las altanea·as i desenvueltas cortesanas. La mujer cristiana es buena hija, buena esposa, buena madre, buena hea·mana, bue- , na amiga) buena en todo poa·que Pl'OCUI'a imitar a la Santísima Vh·jen Mal'Ía, i 110 a las patricias ro­manas, a las mujeres paganas. Cuando en un pueblo hai muchas mujet·es vea·dadea·amente ca·is­tianas, las costumbres se moralizan, la paz reina i las bendiciones de Dios caen como la lluvia fe­cundante sobre el sembrado reciente. Los hombres las aman deveras i las respetan amándolas, i ellas deciden de la suerte de los pueblos, pot·que el progres~ en la virtud es el ver·dadero proga·eso. -... - En el número_ -363 de ce El Tiempo,>> hemos visto un artículo qué, aunque dil'ijido al señoa· doctoa· Chiari, en su calidad de Redactoa· de la «Voz del Catolicismo,» atañe a todos los cl'istñmos católicos, a todos los que veneramos a la Santísi­ma Vít·jen María de cuyo culto se mofa el al·ticu- 1 lista, i a todos Jos que creemos en la di \'Ínidad de Jesucristo c~mprobado .con sus milaga·os. El auto1· del artículo niega esos milaga·os, i se funda para negarlos, en los siguientes argumentos. 1. 0 Dios, al crear el univer·so lo sujetó a leyes fijas: el milagro supone ia violacion de esas leyes, es decir, la violacion de la voluntad de Dios. 2. 0 Si Dí os fué bastante poderoso para hace•· esas leyes, i lo es para ta·astonaarlas, es necesaa·io ' probar que alguna vez ha quea·ido vel'ificar ese tt·astorno i que lo ha verificado. 3. 0 Si ese trastorno puede vel'ificarse conforme a la misma lei, el milagt·o no existe. ,~ 4. 0 La violacioo de una leí es un delito tanto mayor cuanto la lei sea mas sagrada : el delito es conta·arlo a la justicia que es emanacion de Dios; si Dios mismo infl'inje su propia lei, deja de se¡· 1 justo, se contradice. - 5. 0 Seria blasfema•· de Dios, suponer que no podíamos compt·endel'lo si no violaba las leyes naturales, si no hacia milaga·os. · 6. 0 El milagro impliea falta de previsiou en Dios al creat· las leyes natumles, si habia de ocua·¡·it· el caso de tenea· que \'iolat·las pat·a mosta·m· su pode1·. 7. 0 Dejaría Dios de se¡· omnipotente, si no pudiera hacer alguna cosa sino violaudo las leyes que, con caa·ácter de eternas e inviolables, dictó a la naturaleza. De todos estos m·g T.entos, deduce el m·ticulista que el milagro, como nosotros Jo comprendemos, está en contradiccion con la justicia~ con la sabi­dua ·fa i con t'l poder infinito de Digs, i que de consiguiente es l\bsua·do. Niega, pues, el mismo misterio de la Concep­cion Inmaculada de María, i echa poa· tierm Jos fundamentos del cl'istiauismo; pero como todos esos m·gymentos están Yictoriosamente refutados en la quinta conferencia del padre Félix, que pu­blicamos en nuestros números 73 i 74, a .esa con­fet ·encia l'emitimcs al lector. ¡ Quién como tú, Elespues del R ei del cielo, Hermosa, santa, inmaculada Reina; Quién como tu, cuya bendita frente Lleva en la altura la imperial diadema! ¡Quién como tú, que recibiste una alma En quien nunca se vió la mas lijera Mancha de imperfeccion que disgustase Al que es la Santidad por excelencia ! ¡ Bendita tu, Señora de los cielos, Que de tus santas glorias la primera Fué verte libre de la negra mancha Que los hijos de Adan consigo llevan! ¡ Bendita tú, bendita para siempre, Que en la estension de siglos sola cuéritas .La gloria de Eer Madre del Eterno Por tu humildad i por tu gran pureza! ¡Oh rosa sin la espina de la culpa, Oh perfumada i cándida azucena, Oh violeta humildísima inocente, Nacida de este mundo en la maleza : ¡ Quién supiera cantar tus perfecciones, 1 La voz del arcánjel quién tuviera; Para decirte ahora: Dios te salve Vírjen purísima de gracia llena! Oh, cual voz, cual palabra, cual acento, Cual suspiro ardeutísimo siquiera, Podrá encontrar el corazon humano Cubierto de dolores i tinieblas, Para pintar tu dieha sin medida, Para mostrar tu celestial belleza, · Para ensalzar tu gloria incomparable, Para eEpresar tu santidad excelsa ? 1 si dignas palabras no encontramos, 1 si todo en nosotros es miseria, ¡ Qué podremos llevar a tus alta~es ! En tu mas bella i mas alegre fiesta ? El que Jlorando vive, ¿qué otros dones Puede llevar a su divina R~ina, Sino sus lágrimas de humilde gozo Que a un tiempo amor i gratitud espresan? Recibe, pues, Señora de los cielos, Nuestra mezquina i desdichada ofrenda, 1 si mi1·as en ella de tus hijos La escasez, el dolor i la pobreza, 1\lira tambien en ella dulc~ Madre, Una plegaria ardiente i lastimera, Un testimonio de su amor sincero De su respeto i su filial terneza. SILVE.RIA ESPJNOSA DE RENDON. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. E L C A T O L 1 C O. 245 PLEGARIA 1 amoa·; i que pueda ota·a yez celeb1·al' con himnos QU.E DlRlJE LA CIUDAD DE BOGOTÁ A liARÍA SANTÍ- de triunf() eJ dia de tu Coocepcion. , 1 SUlA, EN EL ANI\'El\SARIO DE SU CONCEPCION.-1864. Sí~ M~~~~e l~lia, C?m~a~é:ete de mis dolores i o clem1ms 0 pía 0 dulci.s amatguaas, pH.Ie pm m1, 1 tu que todo Jo alcanzas, Firgo Ma~ía. ' conseguirás el remedio de mis males_; i asf podré ¡,Desechaa·ás, Señm·a ¡ Madre mia, los t·uegos gozosa .alzaa· hasta tí Jos cautos de m1 ga·a,tJtud. de una hija desga·aciada '? No~ Sei1m·a, porque tus ALEJO PossE MARTINEZ. misf.ricol'dias no tienen limites, i porque tus oídos ·est~n siempre atentQs a Jos soUozos del que jime, r,.¡j!J.tJ.lJJJJ.!JiJ.J.J.J!J)SJQ. ·j pa1·a cousola1·lo; i tus manos siempre prontas para ---- ----- eojug~~· las Jág1·imas del desgt•aciado. Con razon MUDANZAS INTB.ODUCIDAS l~OR EL CUISTIANISMO EN la Iglesia te canta clement~., piadosa i dHlce, poa·q.ae tu clemencia, tu piedad i tu du~zunt son LA CONDICION DE LAS liUJERES. pm·a J9S cl'istianos la fuente de su espea·anza; En el dia de la solemne prueba en que Dios quiso ,porque en esas tres gtandes p1·errogativas ven, 1·e- Ye1· si el homb•·e sabia resisti1· al demonio, la mu­: gocijados, Jos mas abundantes manantiales de las jer fué quien~ con sus seducciones, le hizo perdet• .ga·acias i de las miset·ic{)rdias del Etea·no. . las eternas felicidades prometidas a su obediencia : CoiJfiada, pues, i llena de seguridad, quiero entóuces cayó con el hombre, pero mas bajo que 1 1 -elevaa· hasta tu resplandeciente t.·ono mi ''oz entre- ét, poa·que et·a la causa de su caida. Quedó degt·a- . cot·tada por los sollozos, pretendiendo alcanzar de dada, envilecida_. i' fué el símbolo de la naturaleza .tí el remedio de mis males-el bálsamo para mis sensual. El homba·c la empleó como su criada i su 1 dolorosas heridas. esclava; sirvióse de ella como de un juanete para Hubo dias glol'iosos para mí en que ostenté su voluptuoso rec•·eo. Veámosla en et Ol'iente; ante el mundo todo el amo1· que te pa·ofesaba: yo 1 cuán humilde i miserable es su destino I su amo i me vestia con mis mas ·ricas galas pa1·a celebra1· señor le dá apénas una pa1·te en el festín conyugal 1 el anivea·sa 1·io de tu purísima Coucepcion; en ese que debe repartir con otras cinco o seis esposas. 1 dia las campanas de mis templos anunciaban Pa1·a ~~'.la libertad i la independencia; para él .. el alegremente el placer que me inundaba con tu ta·abaJO 1 sus goces, la vida ajitada, las nobles pa­recuerdo; i miénta·as que desde el ¡tié de los al- siones, el placer, farna i ~loria; para ella, la re· tares subía hasta tus plantas ta nube del incienso clusion, la soledad i el fastidio del iet'l'allo ; para que se quemaba en tu honor, mil voces resona- ella, el vacío del alma i del co1·azon: vivirá des. han en el co1·o cantando tus alabanzas ,i repitiendo conocida, invisible a todos Jos ojos ; no tend-rá un mil himnos a tu uomb1-e ; entónces todos mis nombre, no será madre mas que para daa· la vida hijos, que tamb\en e.ran tuyos, me ayudaban con a hijos que no la conocerán i a quienes en breve entusiasmo a -ce1ebntr tu nombre • la amaa·gura ¡ olvidaa·á ella tambien. el desconsuelo no tenian enta·ada en mí, en esos Cuando la humanidad se adelanta de la India i momentos de dulcísimo regocijo ; la alegl'ia me de la Persia hácia las rejiones mas libres del Oc• :rodeaba po1· todas partes; i en mi pacífico hoga 1· cidente, hácia aquellos sitios donde la fatalidad no se oía en tal día ni una sola queja, ni un solo física que pesaba tan gravemente sobre ella en las suspiro; parecia que el dolot· mismo se ausentaba orillas del Ganges i del Euf'rates se debilita i deja pa•·a dejar campo libre al place•·; las voces de alzal'se delante de ella la libertad humana; cuando mis hijos, unísonas se alzaban cantando himnos el hombre empieza a emanciparse de la naturaleza en tu loor, i todos se consideraban felices tan solo i reclama conta·a ella los derel'lws que ha recibido con podet• llamarte libremente Madl'e, i Madre de Dio::;, tscasamente admite a la mujer· a partici­. amantísima. Los votos i las o1·aciones de las vh·- paa· de su en:umcipaciou: todavía se la compra jenes consagt·adas a tu se1·vieio salian de sus puros como se compa·a una fanega de tierra i el ginéceo co1·azones, i sin mezcla de pesa•· llegaban hasta tí reemplaza al .sen·allo ~ sinembnrgo, tambien eUa como el pe1·fume de las mas fl'agantes flores. empieza a sali1· de su degradacion. - .Pero mas tarde la bol'l'asca de las pasiones sopló En la Ga·ecia, donde el hombre, juntamente ·con fua·or; la impiedad i el ' 'icio levantaron su orado•· i guener·o, no hace mas que pasar· de u u odiosa bandera i lograron hacel' de mí la \'Íctima combate a otro~ no puede ir~ a buscat· sus placeres de su fm·or, i me sumie•·on en la desg•·acia. En- en la muelle i voluptuosa vida del Asia. El amoa· tónces, Señoa·a i Madre mia, al ruido de las dulces de una mujer basta a su corazon que llenan ya pstlab•·as de libertnd i progreso, la tinmía mas tantas otras pasiones, i como a cada instante le hol'l'orosa se apodea·ó de mí~ f me pa·ivó hasta del llaman a la plaza pública Jos intea·eses políticos, l grato consuelo de postrarme ante tus altares pi- p1·eciso _ es que deje la que ha tomado por esposa 1 diendo misel'ico•·dia; mis templos permanecían ce- envejecer sobt·e la cuna de sus hijos: así es que ,j 1·r·ados, i las campanas ca•·ecian hasta de los ayes allí la mujer sabe lo que es ser madre, i se sienta 'j del dolor. Entónces fueron ultr<1jadas i arrojadas sola con su marido en el hogaa· doméstico, pero l de sus claustJ·os las vú·jeues que en el eoro se ocu- esto fué todo Jo que pudo hacer po1· la mujer la ] paban en bendccia·te; i con la falta del culto, es· antigüedad ~ana. · 1 presion de mi fé reUjiosa, pensaron los inicuos La Greci mundo del arte i de la belleza, había ·¡" a&Tanca•·me hasta el recuerdo de mi dulce i con- amado a la mu.jet• como a una cosa bella <¡ue t e­soladora Madre. Pero no, Vírjen siilnta i pura, mia marchitar·. En Roma, ciudad .cte soldados que 1 poa·que ~u~ c~ntinuos beneficios, i la gratitud que uo conocian ni quisieron conoce•· mas que la gue­tengo hacw t1, me llenan de confianza i me hacen na, pueblo de bronce cuyo corazon Jamas se espet·a•· que tus ruegos a1canzan\n de tu Hijo san- ~blandó ante la hermosura de una mujer., la espo· tísimo rnit·adas co~1pasivas, i harán que EL de- sa no tuyo mas mérito que el de dar al estado ro· rrame sobre mí el tol'l'ente de sus misel'icoa·difls bustos guea·r·e¡·os. Allí se la ve sola en la casa con- ¡ hará · que huya desp~vor·ida la impiedad i qu~ yugal, pei'O debajo del padre de familia, en su 1 veugao otra yez a remaa· en mí la justicia i el J mano., in manum viri; ~i quiere, podrá cedcrln, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 246 E'L CATOLICO .. 1 porque es su haciendª' ; ;si bebe vino, roba las r iba· a coocebk, pem er ejél'('ito de los Ánj.eles baj.ó 1 ' llaves o comete adulterio, le será permitido d-arle dd ci:el&,i hubo· una gt·an pelea .. i el demonio, ven­muet ·te sin jueces, sin testigos. Si a. lo méMs la cítd~ segtmda vez, filé precipitado al nbismo: Cris­mujer hubiera podido consea·vat· aquel· puesto e u el tose había hecho ~arne pa•·a enseña•· mejor a los hoga•· doméstico, acaso algun dia hubiera llegado hombt·es a domat• ei demonio de· la came. ÉL, el a suavizar aquella dua·a lei, pero pt•onto se }e dispu- Dios fuerte,. etet·oo,. h1finito, bajó al seno de una 1 1 •• ~ .. tó una mujet· estranjera. Roma, en efecta,. Jl() ha- Vírjen: por· el solo esfuerzo de su omnipotente bia podido impunemente doma¡· al mundo~ tenfale, vohtntad ~u.bie~o·a podido tomar aquel cuerpo mor-sf, encadenado bajo su yugo, pe1•o .éi se vengó dá'n· tal; pero paTa q·ne quedase bo.-rada la culpa de dole sus vicios. El Ol'iente sobJ·e to~o, en aquella Eva, para que se le,•antase la m.uJet· que tanto ha- 1 época vel'gonzosamentedegradada,filtré g!>tna gota bia bnjado,. se. necesitaba nada ménos que el que t:n fas venas dei cO'loso su corrupcion i sus fmpure- una de eiJas npa11:eeiese al mundo como la mnd•·e zM : entónces tbdo des~•pareció ; l_as antiguas eos- de Di~s,. i resplandeciente con todas fas gk>rias de tumbres, los atiguos derechos se borraron hastl;\ su hij'(). Por Mada, la muJen·ecolnó' su dignidad.» de la memoria~ En otrosu~!empos,. Cel'~JllODias si m.- . bólicas, la· tot'ta partida cán la n~vi~. ' confarreatia, -el metal pagado pm· é), coemtio, Jigapan a la mu­jer con el hombre, i hacia a de ella su .cosa; res,. su propiedad :-el goce, usus, la posesion qe un año, de tres noches,. anni continui, ttinoctiun usurpa"­tio, bastnr·án en adelante. ¡Casamiento irrisorio t i sinembar·go la mujet· aplaude a esta mudanza: siempre ct·ee en la indepe'i1dencia, i no ve que pier­de en dignidad lo que gana en ' licencia; que el matrimonio, una vez que ha perdido su cat·áctet" legal, no podrá ya servil• de f1·eno a hombres que han respitado eJ am·a enet·vadot•a del Asia. El viejo Caton, aquel rijido censor de las cosiumb'r'es ¿ no ha manchado ya las miradas de sus hU os con un vergonzoso comercio con una esclava ? ¿Qué harán los otros si da el ejemplo del escándalo aun aquel a quten el pueblo todo entero-creyó debel· el'i­jh · una estátua con estas pnlabras : ce 'En honor de Caton >) po•· haber, con saludables decretos i sabias ins..tituciones, salvado a la república romana que la 'invasion de las malas costumbt·es habia llevado a la Ol'illa del pt·ecipicio? >) Sí, durante su larga vida de mas de un siglo, peleó con valor contt·a el mal, pet·o a los ochenta años, cansado de la lucha, dejó que t•ebosara sobre su cabeza el torrente que inundó a Roma hasta el c01·azon; i aquel pueblo, cuyo senado había pa1·ecido una asambleá de rtyes,. se revolcó en el fango como un animal inmundo. No hubo ya entónces mujer que pudiese lcvanta1· en Roma una ft·ente casta. La antigua matt·ona se convirtió en la Mesalina del poeta o en la gran prostituta del Apoealipsis que,cubierta de púrpura i de escarlata, prendida con joyas de oro, piedrns preciosas i perlas, tiene en sus manos una copa de oro, llena de abominaciones i de impurezas, a don­de los hombres van a embl'iagarse eon {'1 vino de la prostitucion. Instrumento de aquella desenfre­nada conupcion, la mujer recibió por eastigo de ella el desp1·ecio de aquellos mismos para· c·uyos ve•·gonzosos placeres servía: temian degradarse elev~ndo hasta ellos a aquel sé•· degradado, i fué prectso, para que se viesen aun algunas uniones legales, que Augusto i sus sucesores diesen primas al matrimonio. (t) . Per~ al ~n apa~eció en el cielo un gran prodijio : ~~Yo v1, .dtce el discípulo quí't'ido, yo vi una mu­Jer, vesttda del sol, con la luna bajo sus plantas i en. la cabeza una cot·ona de doce estrellas; luego un mmenso dragon que tenia siete cabezas i diez cuel'llos, i siete diademas sobre su:s siete eabezas se paró deiJinte de ella para dev01·at' al hij'> qu; (1) L.ei Ju!ia, ~ada 17 años ántes deJ C. Decretába e! matr1 m.o~i~~ 1 recompensaba con la concesion de c•~rtos prH'JI_eJIOS a los que le contraían. Para multi· p_hcar las UDI~J?es legales, Augusto llegó hasta permi­tir a los patnctos que se casasen con biJas de libertos. EL NACIMIENTO DE NUESTRA SEÑORA •. Huyó del polo el aquilon sombi'Í.o :. 1 el cielo, ya sereno,. Piadoso vie•·te el cándido rocío, Que ocultaba en su seno. En tus entrañas, tie-rra, agt·adecid.a ·Recibe el don fecundo, 1 la salud pt·odúcele i la "Vida Al angustiado mundo. · Florece, o terevinto1 y de tus flores Brille la pompa ufana, Al desatar sus claros esplendores La plácida mañana. Y de rilas el aurora refuljente Ome sus manos puras, Cuando hoi anuncia a la oprimida jente El sol de las alturas. Corre alegre, o Jordan, i en tus riberas, De Jericó las a·osas Embalsnmen del aua·a lisonjern ~;~~~.~1 1 Dis a!as vaga•·osas. El cedro inmenso la cerviz erguida Levante al alto cielo; 1 su aroma dulcísimo despida La cumbt·e del Cnrmelo. Paso la nieve del invierno triste ; 1 del Hermon la falda Depone el hielo ¡·fjido, i se viste De carmin i esme•·alda. Albl'icias, Israel ; ya compadece El cielo tu jemido; Vuelve al benigno sol, que te amanece, El semblante aflijido. Mira el libet·tador, que de tu mano I del cueiJo dvliente Rompel'á las cadenas, i al tirano Quebrantará la frente. Alza del polvo : ya empezó tu santo, La lid i la victoria : 1 cíilete, oh Sion, el rejio manto De tu esplendor i gloria. 1 conve1·tida en gozo la amargura Con festivas canciones Convoca el universo, i su ventura Anuncia a las naciones. &W~ WJá\ffi~~ .. ¡ Oh Madt·e del Redento1·,. Puro sol de nuestro dia, Refujio del pecador, De los pea·dogados guia, Ave Maria! ¡Oh Vú·jen de gracia llena, L11z de la sabiduría, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATÓLICO. 247 Cuyo oolce nomb1·e suena Con tan rélica a.·monfa, Ave Matía 1 Radíant-e~strella del mar, 'Que en nuestr·a noche somba·~a'1 Nos puedes so.la .lJevat· De salvaeion a la via, Ave María. ·Cunndo, -<• ·bendita tú eres,"" El arcánjel te :decia., ... Entre .todas las mqjercs; ":EI.Sepor .a :t( :me ·envia, "'Ave M~wfa.''' Tu nlma inocente i pura., Sin d.uda, oh Ví•·jen, sentta, Una -inefable dultm·a .• Que casi espit·ar te hacia., A ve Mal'ia. ·Pues bien Señora, yo sé, Mi al m a en -:eU.o con tia, fQue -cuando llena de fé, 'Té dice la mente mia, A ve 1\faría, !J'u corazon matemal Late, oh Vír·jen, todavía., De aquel place•· cel-estial., Con que al at·cánjel oía, "A·fe María." Pot· eso siempre he sentido Una inde<-:ible alegda, · Al resonar en .mi oído Esta santa·melodía, Ave Mada. Por eso, oh fanal del puerto., · Tanto encanto me ofJ'ecia, D~cirle, aun cuando inespea·to; Del.placet· en pos corria., · A ve 1\fada! Por eso, ya que so1 padFe De mis hijos la .voz pia, Siempre oirás, gloliosa Madre, Decil'te unida a la mia, · .Ave Mada.. J P.EBDON, OH .1\IA.l\Í~-J · Ecselsa Reina_, Mada·e amorosa, Oye -piadosa Nuesb·o clamor: Ti e m pla pmpicia Con tu dulzu••a, N uestt•a ama1·gura, Nuestro dolor :! ¿ Cómo es posible, Esthet• divJna, · . !Que el que se inclina Ante tu altar., De él se retire Sin un consuelo-, Cuando su duelo Puedes calmat· ;? Mi1·a a tus hijos Los mas amados,, J Cuán demudndós T,emblando -están ! ¡Mira cuál alzan A tí las manos, Niños i ancianos, Llenos de nfan.! Tot·na • . Señora, ·Tus -santos ·ojos., Que los ¡-enojos .Sob•·e ·tu .faz, Nos aa·rancár.an Toda esperanza, De hallat· bonanza Consuelo i paz 1 . q'ú di!l Eterno ;(i-.-an Tesoa··era, Ti1, Mensajera De todo hien'1 -I ... o que pedimos Tú puedes daa·.nos., .Tú consolarnos .Puedes :tambien. ·vuelve, JSues Madre., Tos ojos bellos, 1 mi.re -en ellos E1 cor.azon ; .Que D.ios perdona Tanto delito .. I ya está ~.scl'ito Nuesta·o perdon _Que por tu mano S~ ~njuga el lloro, Que el gran tesoro .De nuestra FE, Dios no retira · En sus enojos ·; Pórque en tus ojos .1 P..ERDONJ 1 1 se lee 1 OBITUARIO. rLa señol'a BEATRIZ ARBOLEDA DE V. ha bajado a la tumba. Retoño _pt·ecioso de un tronco ilustre -segado en fl01·, ·IJeyó al sepulcro la.s simpatías de . todos; pero lo que nos ha sorprendido, lo que nos ~ha consolado verdaderamente, es ver a los enemi­gos de su heróico i malogrado pada·e,disputarse el det·echo de verter una lágrima sobt•e el férett·o de lejóven huérfána.i regar.fiores sobre su sepultura. DE LA CURIA. PROGRAMA para la sole1rutizacion en esta M et?•ópoli de la .vísp(3ra i del dia ·de la ·Gran Festividad de la .Concepc'ion ,inmaculada de Nuest'ra Señora. DIA . 7 DE DICIE~1BRE. A las doce del día, repique jenet·al de campana-s ·¡ .volad01·es. A las ta.·es de Ja tarde, Víspe•·as solemnes de pontifical en la Santa Iglesia Meta·opolitana. A las. seis, repique jeneral, i desde esa bora ·-ilnminacion en el esterioa· de las casas d·e Io·s cató­licos que, como Jo esperamos de su devocion, queaTán hacer esa manifestacion a MAnÍA. -A las nueve de la noche, repique jenet·al, i ¡ ojalá! que como 'en otros años se de~pid~eran cohetes i echaran globos, con acompamumento de .múSicas recorriendo las .caJies. 'DTA 8 DE DICIEMBRE. 'Repique jeneral, -a las seis de la mañal{a, i des­de esta hot·a- adornos de banderas, colgaduras i 'guirnaldas en l&s casas de los católicos·, de cuya Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 ~ . 1 --------~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~-~~~~~~~~~~~~~~.· 240 EL CATOLICO. ' 1 ; 1 1 devocion espe1·amos igualmente esta ot..a maní- l festacion. _____________ ___,....__ ____ _ A las nueve, Misa pontifical i sermoo en la El señor R.ito Jerman GÓmez. que apesar de ser Metropolitana.- Asistirán a la runcion doce niiuts, Jiciado JlOr naturaleza, quiere ganar su subsistencia vestidas de blanco, nevando un •·amillete de flores honradamente con su trabajo. puso una relojería en S fi . · una de las tiendas ~ue quedan debajo de la casa de cada una. Concluido el santo acri JCIO, se •mpnr- la señora Sista POn ton de Santander, i en Ja noche del tia·á la Bendicion papal, i acto continuo se haa·á 22 de noviembre t\ltimo. unos ladrones rompieron la la dista·ibucion de meda Has, entre las niñas asís- puerta de la tienda, entraron i Jo robaf()n. Como él tentes, i se presentará a la S.uuisuiA VítuEN un no tiene ni aun los recursos necesarios para publicar ramo foa·mado de todos los l'amiJietes. la lista de las prendas sustraídas, nos ha tiecho suplicar Poa· la noche ilua'nioacion en los mismos térmi· que se la publiquemos; es la stguiente: nos que la de la vfspera. Un reloj de plata, eseape de palas i moestradeplata'" Escitamos a las personas católicas a que coope- de una sola tapa i de repeticion voluntaria, es decir~ ren a la bl'illnntéz de estas solemnidades. MAuÜ. que toca las ho.rascomo cualqu\era relo-j de campana• es la Madt·e i Abogada de tq~os los cl'istianos; méoos los cuartos. pel'o especialmente es la Patt·ona de la relijiosa Un re~ee oro con dos tapas, de pequeño tamaño, Santafé de Bogot¡_\, a ta que se ha pa·ometido la una platina i puentes, escape de ancla,. i la ancla de Pl'Ospel'idad bajo de aquel podei'Oso pata·ocinio, este reloj es a manera de una¡f.fz, i en una punta· ''inculado en el título de la INMACULADA CoN~- tiene un ojo o agujero por f)ond ntra el arb~l de la. croN DE NuESTRA SEÑORA. · rueda que mueve la ancla. Adermts d'e esto, t1ene en la tapa de. la espalda, cer(".a del borde, dos pequeñas Sautafé de Bogotá, 1.0 de diciembre de 1864. ceñiduras. ANTONIO, .Arzobispo de Santafé de Bogatá. Un reloj de oro. wlor de tumbago. de regular t3ma- Pot• mandado de S. S. l. ño, de dos tapas, i el grabado de ellas representa uua Ignacio Bue-nat•tmtura-Sec¡·eta•·io. faja en direccion diagonal, que da vuelta p0or ambos Jados. El escape es :mela eomun, una platina i puentes .,. • Un reloj de plata con &!os · tapas, regular tamaño, CIRCULAR montado en dos platinas aJ t>stilo ingles, anda comun-, SOBRE LAS 1\llSAS LLAl\U.DAS DE :> Arquidiócesis de Santafé de Bogotá,. 2:~ de ntr viembre de 1:864. Al señor Curo rle-...... Mui justo es que todos los católicos tomen gran­de inte1·és en que en los dias que pa·eceden n la celebracion de la fiesta del naaim.ierito de nuesb•o. di-vino Redentor,. manjj¡esten cl regocijo i ta alegda de que deben llenaa·se nuesta·os cot·azones, CI')D elrecuea·oo de la venida al mundo. del Repa•·a­dol' del jénero lwmano ;. i •·ecomendamos a U. que, tanto en ese d.ia como en los del novenari~ se celebre el santo snct·ificio de la mis¡¡, i q.ue en estos se a·ece la novena con In may01· solemnid·ad posible; -pei'O habiéndi)Se cometido en oti"Os años, por este mismo tiempo, muehos,ahusos, que en vez de sea·via·. para hom·aa· devotamente la conme­mot ·acion de tan aamil'able misterio, uo han con­tribuido sino a pa·ofanal'lo, i a dm· motivo a los impios para l'idieulizaJ• las cosas santas ; pt·ohi­bimos que en las misas i novenas llamadas «de Aguinaldo>> haya músicas i ca.nk>s i·ndignos de resonar dentro. de las bóvedas de la casa der. Seño1·. Tambien p1·ohibimos que en los Peseba·es en que se.a·ept•esente el nacimiento del Hoa».bt·e-Dios, se mezclen las cosas divmas con las p1·ofanas i se pt·esenten espectáculos que, lé,io&de escitat· la.de­vocion cristiana,. d_isipan el esph·)tu~ U. como encat·gado de la administracion de esn Parroquia, exh01·tar.á a sus feJiga·eses a la san­tificacion de estos dias i a evita•· todo lo que los pl'ofane. Dios guat·de a U. ANTONio,. Arzobispo de Santafé de Bogotá. AVISO RELATIVO A LA VARJACION DE HORA I'ARA .A.I).l\l!NIS· TR:~R LA C.ONFTIUlAClON, El. Illmo. señor Arzol'>ispo ha dispuesto que· desde el domingo once d·e diciembre que comieuza, 1~0 se hagan las conjirmacz'ones por la tm·d'e, sirw a las doce del dia, i en la Casa arzobispal. IGNACIO BUENAVENTURA, Sécretario. punteros de cobre ordinarios. En la muestra del ins- 1antáneo no tiene puntero; de La labrica vino sin con-tratrinquete~ . . Un reloj de plata, una sola tapa, punteros de cobre · ordinarios, i para darle cuerda se abre por la espalda, apretandole el boton como para abrir la muestra de· 'Wl reloj de dos tapas; el escape es de palas. Un reloj de oro un poco abuttado, de una sola tapa, nmestra de oro, roontado en piedras bf:mcas i en dos platinas, escape file aocla COD.guarda..polvo; la caja es­grabada. Un reloj de- oro cotor de lumbago, de-una sola tapa, escape de palas; se le da cuerda por la muestra, i el guarda-polvo se abre apretándole un mu{'llecito por un lado ~ Un reloj de oro fino, dt' dos tapas, de regular tam a1 ño i escape de cilindro. . - B. 1 O G R A F 1 A. Como un men.um.ent:o d'e gratitud, de gloria nacio­nal, i de· b.&n.or parn el Catolicismo en jeneral i para la iglesia granadina en particular, se trata de pubJicar la biografía del ínclito mártir i conf~sor de la fé EL ILUSTl\lSUfO SEÑOR DOCTOR LUIS NIÑO, seguida de todas sus lumioosas eartas Pastorales i demas docu- 1 mentos relativos a la vida del santo Obispo. La obra en edicion esmerada i constante de mas de 100 pájinas,. 1 . it'a acompañada del retrato de la ilustre vlctima. Para hacer frente a los g~stos se reciben suscriciones en las 1 ajeneias de " El Conservador " i de '' La Caridad " . al bajo preciOl de un fuerte que se consignará al re- ¡·: cibir el libro, bastando por ahora el aviso ; par.a los . \ no suscrito1·es e:l precio será de dos pesos de a 8 déci .. mos. Los que quieran que se les remita empastado o 1 en media pasta lo av.isaran i en tal caso se aumentará. ; el valor de aquetla eperacio.n. Se suplica a los seño­res Ajentesde-IQS periódicos enunciados se sirvan dar· oportuno aviso de l'os suscritores a la obra para llevar-la a efecto. (Qr¡_UN HOMBRE DE BIEN!!! Agapito Suarez.. de una honradez a toda prueba, ofrece sus servicios a la persona que quiera ocupal'lo como dependiente (en Bogotá o en el campo), prome­tiendo acreditarse con personas de alta posicion i cate- 1 . gorla, que pueden dar informes satisfactorios de su honradez. En esta i.mprenta se dará razon de su ha· bitacion o residencia. 12-6. ÍKPREN.'Jl:!. CONS'IITUC:K>NAL-POB ICOLAS PONTON .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 79

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El Católico - N. 86

Por: | Fecha: 24/01/1865

~Ol:.!aiCO. 1 TRIM. IV. AÑO II. Bogota, 24 de enero de 1965, NúMERO 86 ~~ J.¡ll!J¡ (O 4l !lt (/)~J.l(fJ (/)~ ~{; A los argumentos se contestan insultos, bm·las, saa·casmos, i se sigue la ob1·a de destruccion. La REDACTOR) VENANCio ORTtz. luz se llama tinieblas, la creencia fanl.ttismo, el LA SITUACION. bien mal i el mal bien, la th·ania es libertad, la La pea·secucion a la Iglesia Católica se hace mas civilizacion ret1•oceso i la barbarie éivilizacion. Se · violenta de momento en momento. El pnrtido que invoca la tolerancia para perseguirnos, producen boí domina en el país, se muestra intolerante hasta exaspea·acion nuest1·as angustias, i "uaudo nos cru­el fan atism o ; i cuando veria con p\acm· e\e\'at' cificnn,quieJ·en que saludemos a nuestros verdugos templos a los dioses del jenti\ismo, no quiere per- con la risa en los labios i lá alabanza en el co1·azon. , mitit· que se tributen adoraciones al Dios de los Pero no se limita a esto la pe•·sec<1cion, no has-cristianos. Se insulta nuest1·a ct·eencia, se persigue tan las célebres ~isposiciones conocidas con las a nuestros Pastores, se dictan disposieiones opro- fechas de 23 de ab¡·iJ de 63 i 11 de mayo de 64, ~ ~ biosas que entrnbnn el culto, i al mismo tiempo se nó: se pt·ocm·a engnña1· al Pueb!o por otl'Os me· · cantan himnos a la libertad, a una liber·tad deseo- dios para hacerlo perde1· su co1 fianza en sus Pre­nocida que tiene un semblante monstruoso, i que lados. Hace pocos dias que se fijó en las esquinas en vez de los atributos que debieran representar el prog1·ama de un Colejio de artesanoss que vá a la felkídad de los pueblos. vá armada de un pu- abrirse en el monastel'io arrebatado a las monjas ñal i ünn h' a: es lib ertad de destruir, libertad de drl Cármen, i en la Jista de los proft>sot·es que de­daflL\:', libel'tad ful'iosa que estiende sobre la sorie- ben it· a enseiw1· a ese Colejio, se colocó el nombre dad la sombra funestn d e l manzanillo, i que quie- del seño1· Arzobispo Hel'l'an, como uno de los que ' re a In fuerzn oblig arnos a ver en ese árbol mata- ' 'oluntariamente se habían ofr·ecido para tal ense-dor la oliv a de Id paz i la enseña del pt·ogreso. ñnnza públicn. El señot· A1·zobhpo dijo inmediata- Los periódicos liberales s e han h echo un debet· mente que era todo eso unn fal sedad,pel'o esa pro- 1 de ridieulizcu· todos los dogm as cristianos, de ne- testa, ll',jos de avel' g onzar a Jos autores de la su­ga¡ · In divinidad de Cristo, de bul'lat·se de la vil Ji· pe1·chería, los ha irritado porque no admiten con­. nid ncl d e Mada, > cont1 ·ario, e s un bárbaro di g no d e la muerte, o por El J efe del ministel'io publico no pier·de o casion Jo ménos de las bóvedas de Bocaehica. de dar a nu strn fé los mas odiosos calificativos, i Dictnn, ~n lo que llaman las instituciones jene­de lldmlw n nuest1·os Sacerdotes i a los mas since- raJes del pais, disposiciones coofurme a las cuales , ros crey entes, bestjas feroces dignas de ence1 ·ra•·se tenemos derecho de prnctica1· nuestro culto s in 1 en jaulas de hieno. Mui leve le pat·ece n este restl'iccion, i auu cr·eemos que los templos, vasos Majist1·ado la pena de espulsion del país, pnl'a los sagr·ados i demas obj etos del culto, están declara~ l. que tenemos el atrevimiento de califirar de tira!lÍél, dos en alguna pm·te, no confiscables como manos 1 i tira nía b1hbara i atroz, el martirio que se dá a rnueJ tas; i sinembargo, los lejisladores de Boyacü nnes tr·a conciencia. Así se dá pot· los hombres en un acto llamado ) ha declélrado últimamente, que > ( art. 15) l ha de-a que dé cuenta de sus obras a sus cl'iatums. Esta cla1·ado aun mas : Que << Jos bienes i t'(llltéls pct·­es la locu1·a del infierno. ce teneeientes a Jos templos, i que no estén com- Se roban las propiedades de la Igle.:;ia, las pro-- ) ( art. 16 ). De de estos, se llama progreso ese robo, i a ·Jos que manera que ya Dios no tiene nada, ni aun los lforan de hambre se les dice : rrncion, pt>ro despues de la lei sus hábitos de sah•aje independencia. Si no es de Boyará cuyos artieulos hemos copiado, despues divina la itnit•a Relijion que tanto puede, no sa­del p•·oyecto que se nos asegura se dist.·ute en la bemos en dond<' bust•a•· la dh·inidad. Asamblea de Cundinamarca, ¿ <'Ómo hemos de 1 ¡es tan duke babea· que tenemos una alma in-dudar que sea _cierto este otl'O paa·to de un ódio mo•·tal, que Dios nos espera pnm qu~ lo go,'emos · ciego a la Rt·lijion civilizadora que llevn por la san- eternamettte, que tw sufl'i•·ernos siempre si somos tidad de su doctrina el nomb1·e de católica? vh'tuosos! ¿Por qué se nos fiUiere quitfll' estego- Hai en ~tn ciudad una asociacion de pe•·sonas ce íntimo? ¿, po1· qué se le quiere quitar todo el partit•ulnres que dán de su bolsillo i solicitan de aroma a la flo•· de la vida ? ¿qué bien le resulta otros limosnas p~ll·a sorot·t·e•· las necesidades de los al pueblo de dt>jn rarárter de f01·mal ; violeut'ias ¡Hw una parte, sarcasmos por prl'petnidacl; sinemba1·go·, ya se han reclamado otra, disputas pm· otra ( i esto es lo ménos malo ; } los bienes de que dispone, como pt·opiedad de todo para it· des<'atolizando al pob1·e pu.eblo que manos muertas. no tiene otro biPn. La persecucion continúa~ como decíamos, i se Pero se afecta nmor pot• la verdad. La venlad hace mas violf'nta de momento en momento. Es nunca daiia, dicl'n ; t si la verdad no está en el que todo lo que apnrezca con carácter ratólico, se Catolicismo, e preciso destruh· este pa1·a que la quiere IHlCPI' desnparece•·· No vale pt·ohat• In in- int<>lijencia humntt·o del pecho, cnaudo se oye blas­blo llevado al ateísmo, constituil'ia una masa de fem aret·eándose a él su~· discipulos, le ha<'erlo i nosotros no podemos comprenderlo, mé- dij e ron: Seüor·, sálvanos qüe perecerr.os. Hom- 1 nos juzgnrlo. Vemos sus oh rns, i el as nos incli- bres de po(:a fé , les contestó despertando, ¿de nan a bendecido; sabemos sus ata·ibutos, porque qué temeis '! 1 poniéndose de pié, m :t nclo a los ÉL rnismo se dignó revelamoslos con sus obras vientos i al mar· que se npaciguaran, i siguióse una 'i est pendas i cou su palabm divina. gran bonanza. » ~~ 1\ podemos esplicarnos el milagt·o, es ciea·to; En el m: :, rno capítulo, t'<'fiel'e el mismo Evanje .. si pudieramos esplícarlo dejal'ia de set· milagro. Lo lista (vet·s. 28 a 32 ,) que <.> ·1 ins tl' umentos de Dios. Pero cuando U. aúade: es El milng l' o de la mllltiplieacion de los panes, un a bsttrdo, porque supone que Dios produce que le hetnos citado ya a U, tambien fu é h Pcho a fen ó menos por rneclios distintos de las leyes natu- pt·esencia de todos Jos discípulos, corno con s ta en rales, ya estamos en completo desacuerdo, porque San Mateo- cap. 14, vers. 15 a 19. Para qué ci­pan\ nosotros no hui absurdo en creet' que el mis- tm· mas? m o que bizo la lei pueda suspendet·la. 1 Qué 1 ¿Lo L a objecion que hace U. si g uiendo aRenan, de qué uo uirga U. como potestativo a los hombres, que porque está escrito: EYanjelio segun San .Tmm, Jo quiere ucgat· a Dios? La pretension de quet•et· sPgun Séln Lúcas ect, puede l!t·eerse que esos E van· suj(:'tal'lo a lo que la limitada intelijencia humana jelios fueron escl'itos por ut1·os, :segun la •·elacion ¡med e comprende~· ,la pretension de querel' sujetar- de aquellos sujetos, puéde aplicnr·se a toda historia. lo a la coudicion necesaria de «si existe, )) es co- Nosott·os decimos : " La historia de Colombia mo In de llamarlo a JUicio por sus obras, i noso- segun Restrepo ; la del descubrimiento i conquis­tros no podemos juzgado porque no nos es dado ta de Nueva Granada segun Acosta," i de aquí com p renderlo. Sabemos solo que es infinito en su no se deduce que esos señot·es no hayan escrito pod ¡· i en su libertad ; que cl'eÓ i que gobierna esos libros. La objecion de que () de los escépticos fué imitarlos, i ott·os los atribuyeron a interven­con que U. termina, tencll'ia la disculpa, nadda de cion de potestades invisibles, así es que esa obje- · 1 Jo innecesario de tal hecho como comprobante del cion de U, está cont1·adicha pot· la histol'ia. j Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 300 EL CATO L 1 C O. Que la doctrina de Jesucristo es la que ha cam- r biado la faz del mundo, es un hecho, en eso esta­mos de acuenlo ; i e~e cambio de la faz del mundo, por la doctl'ina de Cristo, es para nosotros un milctgt·o, pues estando el mundo lleno de la st>n­sualidad pagana que reinaba como soberana en él, siendo las ideas, los usos, las costumbres, la Re­lijion, las leyes, conta·ados abiertamente l\ la doctl'ina de mortificacion, de sacl'ifici~>, de abue­gacion i de pobreza que hace el fondo del Cristia· nismo, se necesitAba todo el poder de Dios, paa·a hacer calar tal dortril'la al tra,·es de la eo1·teza de las costumbres i ca·eencias pagf\nas. Noso­tl'Os no hemos dicho que los milagros son los que han hecho este milagm, nó; pel'O· cree­mos que los milag¡·oc; fueron necesarios para pm­baa · el podet• sobt·euatuml de J esucl'is to. Los A pós­toles no habl'ian tenido valor para morir en defen­sa de esa doctl'ina, si no hubieran ca·eido en la divinidad de su Maestro, i no habt·ian ct·eido en esa divinidad, si no lo hubieran visto dominat· a Ja natm·aleza. Ellos veian como los demas, solo un hombre, i un homb1·e oscuro i pobre; fué ne­cesado el milagro para persuadidos de que era Dio~, i ellos sellal'On con su sangl·e esta pe·rsua­cion. U. dice que purlo se¡· una casualid::td la que hizo coincidit· la oracion de la L<>jion fulminante con la lluvia que salvó a Mát·co A urelio. Al llega,. a ese gmdo de pirronismo, ya nada podemos decil·, pero todo ent .. mces desaparece con espanto de la razon. Pero en fin, ya que eso no es paa·a U. un milaga·o, creemos que no atribuirá a casualidad el Dilubio universal tnn bien compa·obado hoi por la jeolojía i por las investigaciones de Jos sábios modemos desde Cuvier hasta Hnmbolt. ¿ Pedia U. un solo milagro bien comp1·obado? Pues hui lo tiene U. Efectivamente equivocamos el nombre del his­toriado¡ · de Má1·co AUt·elio; mal podda se1· Diodo­JO. Pet·o no solo Dion contiene lo que copiamos en nuestro númet·o anterior; Juan Xiphiliuo reOere lo mismo. Creemos haber contestado todas las objeciones que U. se ha servido hacer a nuestros a1·tículos, i al milagro, i así ponemos tét·mino a esta enojosa cuestion, deseando para U. la felicidad de creer i practicat· la santa Relijion que nosotros defen­demos. UN A NUEVA OBRA, Hemos visto eu varios periódicos el anuncio de un libro que va a dar a luz el señor Elíseo Hm·tado. Ese libro euntendt·á la historia eclesiastica de la Nueva Granada en la época actual, i con esto no mas está di­cho que debe ser una obt·a de mérito. El n utor nos ha dado, bajo el seudónimo de Arturo, varias muestras de su estilo nervioso i correcto. Si r.n su libro habla con la imparcialidad de hist01·iador, debe ser ese libro un tesoro de hechos curiosos, heróicos, nobles, ver­gonzosos, etc. i debe hablar al mundo el lenguaje que convenza de que nuestro clero no es como se ha creí­do, un clero venal, corrompido e ignorante. Alll sin duda se verá que si hai algunos dignos de aquellos calificativos, la mayorfa se compone de hombres vir­tuos. os, abnegados i dignos de la alta mision que Dios les confió. Un jóven que se exhibe con una obra de tamaño interes, debe procm·ar alentarse por los patriotas i amantes de la R.elijion. Nosotros, pues, suplicamos a nuestros abonados que no miren con poco interes la obra del señor Hurtado. TOLERANCIA., Qu~a·emos producit· una sensacion de éscándalO', se entiende en quiénes, sosteniendo que la Igle-sia debe sea· intolerante con sus enemigos. . 1 a 1 desde luego pt·eguntamos: ¿ podt·á la Iglesia ~~-. ser tole m nte con el tan sact·ílego despojo de sus bienes temporales ? ¿Deberá ser tolerante con un 6obien1o ti tu fado coustitucionnl, que léjos de con­dena• · las nrbitnariedades cometidas en la d'i~ta- / dtwa. ya celebt•fmdo un concos·dat::>, o proponién­dolo siquiera, ya restituyendo los bienes existent~s hasta entónces, léjos de esto, continúa en la tarea comunista i despojndora que le tl·azjuvenece con los sufl'imientos. Si teneis sed de sang•·e, denamadln. Podrá morh· la Iglesia por vos o ti os i poa· Dios ; pero no la pi dais que sacrifique su fé, ni la impongais una iumola­cion voluntal'ia de sí misma, poa·que en ser ,-enci­do i morir hai algo de gloria i me1·ecimieutos.., pe1·o del suicidio no que~a mas que la infamia. Pero, ¿sucumbirá la Iglesia 'l No cederá, ni su­cumbirá. E \la es la verdad; i la verdad no cede nunca, ni mue1·e porque es eterna. S. A. LECCIONES DE URBANIDAD PARA EL USO DE LAS SEÑORITAS • POR ALEJO POSSE MARTINEZ. ~~'"''~~ ''"~"""'~­( Continuacion). u. DEBERES PARA CON LOS PADRES 1 !llAESTROS. Despues de Dios, debemos A nuesti'Os pada·es vida, Educarion, fot·tuna, l mili mil imponde¡·ables dichas. Ellos a nuesta·o llanto De los primeros dias Consuelo prodigm·on Con sus tiernas, benéficas caricias. Sus cuidados primeros De mil males nos libran, Dirijen bondadosos En el mar te m pes tu oso de la vid u, Como diestros pilotos, La pobre navecilla En que inespe1·tas, débiles, Navegamos nosotros con fatiga, l el mas lijero escollo Cuidadosos evitan, 1 nos llevan seguros Con manos bondadosas a la orilla. Niñas, ancianas, jóvenes De su boca bendita -~ , Necesitamos siempre !z --- --- ~ulces consejos, adorada · Sus cuidados empiezan Desde la cuna misma, I solo en el sepulcro 301 Con llanto amargo de dolor termin~p; La gratitud, por tanto, I las leyes divinas El debea· nos imponen De endulzal'les, solícitas, la vida. De su miseria i llanto, De su suel'te abatida, Participar debemos I susph·at· con etlos si suspiran. En sus horas de duelo, 1 t>n sus horas de dicha Estaremos con ellos Sintiendo su dolol', o su alegrfa. Amal'los, respetarlos, Darles muestras rendidas De obediencia i afecto Debemos sin cesaa· todos Jos dias. 1 pobre, i desgt·aciada La mujer, cuando altiva No cumpla lo que debe A tos nobles autores de su vida. I<'eliz no será nunca, Que en medio de las dichas, I en medio de los .goces Seguirá una existencia maldecida, 1 llevará ni sepulcro Una alma combatida Por mil remoa·dimientos, Amargos desengaños i desdichas 1 A todos los mayo1·es Atenciones l'endldas Debemos, i sin duda . Grave falta negárseles seria. Tambien. a los que amables Nuest1 os pasos dil'ijan Pot· la florida senda De la cieneia que al hombre inmortaliza, Respeto debe1·émos Pot· su mision divina, Cariño i atenciones Por la bondad que tiernos nos prodigan. I la que no cumpliera Obligacion tan digna Que la jente sensata Ingrata la llamara merecía. Quien a sus padres honre I a sus maesta·os bendiga Debe espe1·ar seguro Dichosa mue1·te, venturosa vida 1 (Continuará). 1 1 t 11 r Jlt[I 11J!l!P [t11J ® ~ ~ ¡• [ Damos lugm· ~n nuestras columnas al siguiente l , •·emitido que hemos recibiclo de Mérida, tanto por- 1 que en sí es curioso po1· su contenido, cuanto por- ! que hace notar el concepto en que está Ja N u e va Granada actual, en el resto del Continente. ALERTA A.L PUEBW CATÓLICO . Al siniestro silvido de la primera flecha que la im­piedad lanzó en esta ciudare decir i rlic1e el actw1l Presidente: "El doc- ren para Venezuela el cisma i apostasía que son ho1 tor Uzeategui ha obrádo como debía · yo pienso como terrible ,aiote de la Nueva Granada. ¿ I qué mal hace piensa él : la prot.f.sta del Cabildo ~e esta sau.ta igle~ia a ello& {¡!1 C.lero de Mél'ida .P Contener con su virtud, Catedral. es una mjllsta -provocación, es un mcent1vo su firmha 1 la promulgaclOn constante ?e las verda­para los euemigos de la puz." des eternas los pasos que se dan al despotismo: porque Eso dace la prQclama puPsta a luz: i allí el Presi- el Clero de l\lérída lo que quiere es, la autoridad be­dente npmeua i confirma el vilipendio que se ha que- néfica i respetuosa de los derechos ajenos, la Ji. rido hac·er a la Iglesia i a la Relijion Católica en la br.rtad racional, propia de Ja naturaleza del hombt·e i persona del Ilustrlsitno señor Boset: i allí se pretende la paz r1ue se apoya en la justicia i en )a santa Relij;on engañar al pue!)to que lee a la lijera' e insultar al Clero Cató l. ea. Así tambien 1sideuteno car~ce -de buenos seno . Contrayéndonos al numero l. 0 de vuestra produc-timientos, a<~aso sea facil de dejarse <'ngai'iar; pero por cwn : ¿ Sabeis doctor Baptista. que eu eJia mentis con sencillez o con couciencia de lo que hace, él presta descaro i villanía? Vamos a hacéroslo ver. apoyo a los impíos, i es necesario que el pueblo católi- Afirmnis TRISTE 1 DOLORIDO ¡insigne hipócrita! 1 co esté ALERTA. que el señor Denn i Cabildo de esta Catedral han le- ~.:•! La Iglesia, la Relijion. i susl\linistrcis han sido atroz- vantado la tea de la discordia. ¿I sabeis de qui('nes se mente heridos en la persona del Ilustrísimo seílor compone ese Cuerpo venerable? ¿ Sabeis que esos vir~ 1 Obispo de esta Dió<'esis, pretendiendo constituirlo en tuosos Sacerdotes se hayan ocup':ldo alguna vez de otra subalterno de. la Pt'esidencia de este Estado; i esa cosa que de llenar sus sagrados deberes? ¿ Sabeis que 1 prevel~cion una vez admitida lo colocar;a bajo Ja ellos se ocupaban en cumplir la penosa \al'ea de visitar 1érula de r..ada uno de los otros Pre~ident('S de los di- Jos enfermos i prodigat· consuelos 1.1 Jos que el terrible 1 ferentes Estados de <:¡ue se compone el O~ispado. Ul· azote de la peste tenia i tiene postrados en el lecho 1 traje i opresion a la dig• idad Episeopal que no pueden del d.')/or? ¿ Tgnorais que en esa ocupacion del buen li!,: aceptar los católiCos . Con esa condueta indigna se pro- cristiano fueron ·orpreudidos por aque\la nota del 17 voeó al CapJtulo ~atedral, poniéudole en la dura alter- de agosto, digna obl'a de \'Uestro cerebro calenturien­nativa de protestar c:ontra el neto del Presidente, o to, J>adron de ignominia del que fa firmó ? I si sabeis i aceptar la c!f'shonra, abandon'ando a su Prelado a las no ignorais todas estas cosas ¿no hni en vos, tqn teó- , tl 1 duras exijencias de un descot·tes mandatario . El noble l?go i canonista como os preciais, la mas refinada ma- & euerpo no vacila, i entra con la enerjía que da la vir- licia al yuerer cubrir a esos dignos Sacerdotes con la tud i la .concieucia del dehcr, ñ hacer present'3 al so~z vestimenta del demagogo? ¡Ah doctor! insul· agresor su d!'seortesla, i lo haee con la. nobleza i valor tms a vuestro pacífico vecino, i porque se defiende le que acostumbran los horhbres Cl,lltos i de un altotem- llamais luego turbulento i quimerista! pie. Si el Ca¡.,ltl)lo hubiera callado SP. habría mancha- Hablais de los cánones que tratan de la resideneia, do con la apostasín, .llegando de hecho los dogmas de i decis al Cabildo : '·Borrad esos cánones: a como­la lJnidad Católica i de la libertad de la Iglesia. dadlosa vuestro modo en esa parte como baceis con ' El M. V. Deau i Cabildo, el respetable Clero i los todos los demas" ¡ c1·uel maldicien-te! ¿es esa lama· · virtuosos artesanos dieron en su . oportunidad la voz nera de discutir con un Cuerpo que vale incompara­de alto a los mandatarios que con planta impma qui- blemente mas que vos? 1 blasonais de caballero, sie1·on hollar Jos dere~hos de la Iglesia, i C'llos obraron cuando el veneno de \'Uestras palabras os pone en la mui bien: cumplían con un sagr.ado deber, defendían frente sus negras marcas. su espiritual patrimonio, la Relijion ~anta represen- Vuestro plnn es sembrar, de comun acuerdo con los 1 tada eu el Prelado; p~r9 el dpctor EusebiO Baptista, tres Diputados i con los que os aplauden, los horrores • Secretario de E:;tado, que ve que alguien se le opone de la Nueva Granada. Por eso principias por querer 1 al paso, fevanta estrepitoso alarido gritando: «; fana- encadenar la jurisdíccion div¡na, eclesiastica ; canóni- ¡ t ismo! ¡fanatismo ! ,> Qué osadía ! llamar fanáticos a ca del Prelado al dominio del Presidente del Estado. 1 ,. los virtuosos Sacerdotes, noble orgullo de la culta :Mé- Por eso sosteneis con furor en vuestras conversaciones rida! .As! tambien llamaron los dueños del Capitolio i esct·itos, que los eclesi~sticos, aun en lo eclesiástico 1 . a Los m~1rtires. qe Jesucri.,tu: así tarnbien llamaron i canónico, estaban sometidos a la potestad civil. Es· 1\1-arat i .l\obespierre a lo~ dignos Sacerdotes en la 'Fran- tos son errores monstruos, pesados i detestables a los . c1'! d~l pasado siglo, .i así, bajo es_a destemplada voz, o.jos de _la fé, que ilo pued~n acepta~se por los cr.lesiás- 1 1 prmcrpwron las doctrmas de Voltatre a hacer sus es· tiCos, m por los seglares st son catolicos. En contra- 1 ! tragos en la ReJlúbltca vecina. ' posicion a esos errores nosotros sostendremos sif:mpre 1 ; El ~riste cu 'dro qué a la vista <,l~ un católico presen- como dogmas de fé definidos: que la autoridad deJa 1 ¡ ta hot la Nue\:a Colombia set·ia . .'o bastante a ~ontener Iglesia es li~re i no pue~e e~~ar. subo:dinada al po~er 1: el de:sbordan~1ento de. l.os . a.postat~s que qUieren en temporal : 1 que en La ltturjta 1 Gouterno de la Iglesta, i ,. V:enez.uela ~rtllnr la. mr~l)1a set~~l.a, s1 res¡!eta~·an, como que e~ lo que. constituye la disciplina eclesiástica, llá- ~ t¡ d¡ce el doctor l3aptlsta, la I\ehjton del Crucrficado. mese mterna 1 estema, o puramente esterna por cuan- ¡ F.a.náticos te !lla61ais, docto1' · Baptista; despues les to en la Iglesia nada hai oculto sino que todo es visi­, daré.ts otro dictado, J ,dii:eis que no insultais, sino que ble i público, nadié sino la misma Iglesia que la creó , los ~clesiástíeos, que no os · ~an h,echo m'as que bién a tiene injerencia o mando. ! vos 1 a tos. vuestro~~ so~ tos agre:;tn:es. Los renegados No digais s uno o mas ju­ramentos, reconociendo esa usurpacion ; todo jura­mento en que se promete cumplir algo, entraña la condicion tacita o natural de obligarse el que jura EN CUANTO PUEDE l DEBE: nada mas, pues el juramen­to. no es vinculo de iniquidad. Quereis escudaros con la Constiturion para tratar de USTED al Ilust1t.ísimo señor Obisp.o, porque ese es el lratamiento que ella manda dar a los empleados i .Corporaciones. ¿ 1 es el sefior Obispo un empleado del Gobierno? ¿no es, de cierto, una dignidad ma­yo!' eclesiástica ? ¿no dan los cánones a los Obispos el titulo de REVERENDISlMos? ¿ i no son los cánones le­yes del pueblo cristiano? ¿será ese título mera vani­dad del hombre ? ¿ no será, sin duda, una demostra· ciou del respeto que los fieles deben trihutat· a los pri­meros Pastores de la Iglesia ? Negudlo vos i niéguen­lo los que reuiegan de la Iglesia, que nosotros siempre tendremos a honor sQiemue el tributat· esos respetos a los señores Obispos. Annnais yue el venerable señorDean doctor Ciria­co Piñeiro sot·prendió a un sencillo ciudadano, i por un engaño de ese respPtuoso Sacerdote, aquel recorrió las calles para recojet· firmas en def~nsa de la H.elijion· ¡qué lijerera ! ¿ Olvidais que osásteis llamar a vues­tra quijotesca presencia al señor Pablo Ignacio Raojel, para impedirle que lle\'ara a fit·mat· a sus conciudada­nos una rPspetuosa mauifestaciou que los artesanos dieron a la prensa? ¿ Olvidais que habiendoos trope­zado con la firmeza de aquel honrado r.iudadano, q quien no pudisteis hacer desistir de su empresa por el temor, le asegurnsteis lJUe la cuestion estaba termina­da entre el Dean i el Gobernadot· ? ¿ Sahiais entónces que me;1tiais villanamente? ¡ Brahísimo! doctor Baptista. ¿De esa manera entendeis la dignidad del hombre?..¿esesa bue tra buenafé, vuestra prudencia, vuestro tiuo polítieo, vuestro raballero~o proceder? ¡Así se manchan los vestidos del calumniador con el lodo que arrojá a \a víctinia que escoje ! Termioais vuestro lihelo dando consejos a los Sacer­dotes de esta ciudad. Vos, doctor Baptista, aconse­jando al Clero de i\lérida ¡ ouedienria i caridad ! ¡ Ai de la Igle&ia el dia en que el Cle1·o caiga en ese abati­miento moral que vos llamaís obediencia l 1 por lo que toca a caridad, sabed que t-n tanto que vos mojabais 1 vuestl'a pluma en lá hiel con que esct·ihisteis esa hoja, esos Ministros del Señor nos estc,ban consolando en ! nuestras tristezas ¿a quién le falta, pues, la caridad? · ¿Será al Clero ? No : es a vos en euya pá\iUa fisono- 1 m la vemos retratadas las escuálidas figuras de J.utero i de Calvino. Ya os escuchamos decir !fUe no os entendereis con nosotros, port¡ue no revelamos nuestro nombt·e; pero no os importa eso: escuchad la verdad, i recordad que vos mismo habeis dicho poco ha: NON QUIS Dl­CAT ; SED QUID, ET QUA RATlONE DICAT.UR. ¡ Seeretario i le¡isladores impíos! os ha beis consti­tuido en obreros (tel mal: amargos seran tos frutos que \'osotros i vuestros parciales habreis de cosechar: ¡temblad ! que fundais para vuestros iuoc~ntes hijos. para vuestras familias todns, un funesto patrimonio, 1\'Iérida, setiembre 4 de 1864.-LOS QUE OBSERVAN, INSERCIONES DE LA CURIA. EDICTO CONVOCANDO A OPOSICION PARA LOS BE~EFICIOS CURADOS, VAGANTES EN LA ARQUIDIÓCESIS. Nos Antonrlo Hen·an, por la gracia de Dios i de . la Santa Sede ApostólicaJ Arzobispo de Santa­fé de Bogotá, i Visitador jeneral de Regulares . de esta Provincia eclesiástica, por clelegacion especial de Su Santidad. A Jos Venet·ables Pát·rocos i demas Sacerdotes del Clero secular de nuestra Arquidiócesis. Habiendo pasado ya mucho ,mas del tiempo 1 denh·o del cmd debe, seguJl las disposiciones ca­nónicas, proveerse de curas eo propicd~d, a todas las pat•t·oquias que carecieren .de ellos, o estuvie­ren vacantes ; bien po1· fallecimiento~ o poJ• a·e • nuoria que se les lwyu admitido, a lo& que ántes obtl:'nian los curatos; o bien po1· babe1· sido p•·o· movidos alguuos pátTocos a ott·os beneficios ecle· siásticos ~ siendo muc·has las parroquias que se encn(-'nta·an en el caso de carecea· de cura pa·opio, i no habiendo pem1itido la difícil situacion en que se ha encor,ta·lldo ta A~r-tíntes la convocntm·ia, llamando i emplazando a todos los que <"anónicament'e pudieren optar dei'Pcho a los bPneficios vncnntes, para que sean examinados en Sínodo, i nombt·ados confoa•me a sus aptitudes i a Jos méritos que en el servicio de la Iglesia tu­viese cada uno de los opositoa·es ; hacemos saber que los curatos vacantes actualmente, son los que adt>lante s t· mencionarán, i de los que fufl'en va­cando despues,se dará noticia en > que en su PARTE OFICIAL es el órgano de publicuciou del Gobierno ecl~sin pl'Opiedad, no poda·án renunciar el que se les designe, ni pedir ninguno en particular, sino que debe1·án seguia· a aquel a cuya administracion fueren destinados por el Prelado. Dado en la sala de nuestro desparho, sellado con nut>stl'O sello mayor, firmado por Nos i nuestro Secretario~ en Santafé de Bogotá, a d1ez i siete de enero de mil ochocientos sesenta i cinco. (L. S.) ANTONIO, AíiZOBISPO DE SANTA FE DE BOGOTÁ. 1 gnacio Buenaventura, Secretario. Doce de las Revea·endas 1\: ada·es Mnnjas de Santa Inés sé\lieron de esta ciudad el dia 14 del c01·1'iente en vía para la Habana. Van tambien esas pobres señoras a busca•· en una tierra donde no se p•·egona tanto la libertad, la libe1·tad de vivh· se­gun su c¡·eencia que en su patria se pe1·siaue. El mundo verá en ellas otras víctimas de la toleran­cia de la escuela Jibe•·al ; i la fama de nuE'slras barbal'izadoa·as discordias, il'á con esas vírjenes inofensivas a estendea·la mancha que empaña nues~ 1 t1·o nombre. ¡ Pobre tierra esta ! Sus héroes le dieron fama en el mundo, sus sábios le diea·on hon­ra i fama, sus liberales la cub1·en de vergüenza ! NECESIDAD DEL CULTO. FRACMENTO DE UN DISCURSO PRONUNCIADO PCR EL FAMOSO ORADOR CAl\IILO JORDAN EN EL CONSEJO DE mitosos de revolucion, i su intea·es es supremo paa·a los pueblos azotados por los disturbios intes­tinos. Eutónces, mas que nunca, los desgraciados ' necesitan de la espe1·anza, i esas ideas relijiosas la t1·aeu al asilo del do loa·, i hacen brillar en él sus benéfiC'os rnvos. Ellas alumbran aun la noche misma de la tumba, i desp1egan delante del hom­bre mortal i finito inmensas i magníficas pel'S-pectivas. 1 Lejislaclores! qué son todos \•uestros beneficios compamdos con este gr·an bien f Vosotros os con­doleis dt>l indijente, pet·o 1a B.eli)ion lo consuela. Vosotros reclamais sus dereehos, pet·o ella fes , asegum sus goees i su felicidad. Ab 1 cuántas ''eces hemos hablado de nuest•·o amor al pueblo, de nuestro respeto a su voluntad 1 Si este lenguaje no ha ~ido vano en nuestros labios, respetemos ante todo ese objeto tan quel'ido de la multitud. 1 Cualquic•·a que sea el nombre con que nuest1·a alta i presuntuosa filosofín quiera designar. esa instituriun sngrada; sea cual fuere la idea que de ella tengamos i los bierH'S que de ella espNemos, allí, en esa ('l'f'encia en esas ideas, en esa ínstitu­cion es que el pueblo ha de('retado sus voluntades 1 ha fincado su espe•·nnza i S'\1 bieneSlí.\1', i de ellas ha becho el objeto de sus mas e, ras afecciones. Esto basta para que todos nuest1·os sistemas se in­clinen dela••te ele la voluntad soberana. Pero que la libertad que concedais al culto i a su libre ejercicio no sea et:t vosotros el efe(•to de una fria indife•·encia;tal vez üe eu insultante despre<·io, como esa tolerancia de qlile po•· tanto ti(' mpo hide­J'on alarde ciertos sofistas peligrosos. sino que sea 1 el f•·uto de un sincero afedo. No debeis tolerarlo únicamente, debeis proteiel'lo, porque e\ cu\to man­tiene la mOI·al i es util al hombre. Ha habido lejis­ladores que, persuadidos de esta saludable influen­cia de las ideas relijiosas, creyeron que debiau liglll' estrechamente e) culto con'las leyes, i prestar a la Reli¡ion todo el ausilio de la autoridad ch·il. Ya que vosotros no habeis adoptado este sistema, que a lo ménos una libe• tad jeneral supla a una proteccion especial ; i que si vuestras instituciones no dan creces a la Relijion,_ ellas no le sean contra­rias jamas. LOS QUINIENTOS, EL 17 DE JUNIO DE J 797. 1 <( Os pongo, señores, por testigos de la verdad 1 gundo, por­todos tos males que han sufrido, en <'l seno de que mi presencia en aquel local seria una apl·oba­sus mas dulses creencias, de sus mas cm·os há.. cion del despojo que de él se les hizo a las relijiosas hitos. del Cármen. Oh 1 QO os admil·eis de la importancia especial No sé cuál habrá sido la intencion que se ha que dan a las ideas· relijiosas todos esos hombres tenido al poné1· mi nombre en el Prospecto del acostumba·ados a alimental'se de ellas 1 Porque Colejio de a1·tesanos; pero sí es mi deber de..,men- \ t~les ideas son las que les asegm·an goees indepen- tir públicmnente tan absurda falsedad. 1 ' d1entes del podet· de los hombl'es i de los golpes de la s.uerte ; ellas son las que templan a sus ojos esa ANTONIO, Arzobi~po de Santafé de Bogotá. 1 desigualdad de condiciones necesaria a la existen- Bogotá, 17 de enero de 1865. Í¡l cia de las sociedades humanas. · Pero nunca son ~~--~~~~~~-~~~~~~---~-~-----~ L~de mas urjente necesidad que en los tiempos cala· IMPRENTA CONSTITUCIONAL -- POR NICOLAS PONTON. ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 86

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El Católico - N. 87

Por: | Fecha: 31/01/1865

• n. Bogota, 3l de enero de 1866, EL CH.ISTIANISMO LIBERAL. Des pues de tant· s injusta' invectivas al Catoli­cismo, despu ·s ele tanto afan po•· distinguir el cl'is­tianismc puro, rnornlizadm·, sub\im • p1·ng1·esista, del cristianisrno pagano, retrógrncia de una Relijion revelada: es puramente cleista. Cristo a sus oj')S no es mas que un hombre, la ~iblia una novela, l\foisés un embostet·o, el mi­lagro i por consi u·rnte la revelacion i la profe­cín, quimera: absunhts; las penas de la otra vida, es decir, el ejercicio de In justicia divina sobre los muertos, una supet·chería hwentada po1· el Clero para med1·m· a favor de la c•·edulidad públi­ca. << El Tiempo>) siguiendo las huellas trazadas con mucha antil'ipation por otros periódicos, lo ha dieho así te1·mimmtemeute, i a La Opinion, >) aunqne con mas pretensiones de cri~tinna, ha adoptado el mismo cn·do al publica!!, defender i encomiat• Ja ob1·n de Renau. Rechazando los dogmas del Cristianismo, la escuela liberal dice que acepta so mot·al. ¿Pero cómo puede imp01wrse a las pasiones esa moral severa, que las humilla, que lus ahoga, que las mata, sin el npoyo de la sancion divina? Ponga­mos al hombre de natuml mas benigno en lucha con sus propias pasiones i sin mas arma para com­batirlas que la fé de Renan. ¿Le bastará pat·a ''el' con j1·ente serena correr tmnquilos los días del que le ha hecho mal, para amarle, para desearle i procurarle eJ bien, que un filósofo Jo haya en­señado así ? ¿ Se condenará a los tormentos de la pobreza pudiendo buce¡·se rico con el trabajo ajeno, aceptm·á las humillaciones i las privaciones deJ .pobre pftra volver a su lejítimo duei1o el de­pósito que se le confió, solo po1·que un sábio judío lo predicó así? ¿ Sufocará todos sus malos ins· tintos para hacerse casto, paciente, sufrido, mo­desto, respetuoso pot· el derecho ajeno, fiel a su palabra, solo porque un jodfo de talento prrdicó 1 todas esas virtudes? ¿ Reclwzu1·á el plat!er i ac.'ep­tará el dolot' po1· seguir los consejos de ou hom­bre? Una moral fundada en semejante hase, seria mucho que pudiem imponerse a un hombre: cuánto ménos a un pueblo. Llamad al templo de la Jibcrtad a una multi­tud, inmenso volean en cuyo seno bullen todas las pasiones, i deeidle: bubo un tiempo en que el 1 mundo marcha~a a un abismo impelido por la sopersticion i Jos vicios. Un homb1·e se p1·e entó en el Oriente que enseñó In existencia de un solo 1 1 Dios, i a la sombra de ese. pl'incipio la mas bella m01·al : Ese hombre era JEsus. Sus discípulos marcbal') que debía abrirse el 1 ·" de febrero en el local del « estinguido monastel'io del Ctl!'men. >) En ese anuncio se incluía la lista de los señores que voluntariamente se habian ofrecido a desem­peñar cátedt·as, i en esa lista se leia el nombre del señor Arzobispo como maestro de Rclijion. Aunque la cátedra del sei101' A1·zobispo está en el templo, i es desde allí que debe euseñat· al puew bJo, aunque no estaría muí en armonía con 1a dignidad de su cn•·go pa.otot·al el que fuetn a dal' lecciones a un colejio así, aunque era difícil que sus fut~ciones de Prelado le dejaran tiempo para ir todos los di as a una hora fija a · da1' esas lecciones, todo ~ esto poco habl'ia importado, si ese colejio no se anunciat·a en el e< local del tstinguido monasterio 1 del Cát·men. >) La presencia del At·zobispo en ese 1 local para aquel objeto, seria realmeilte un tes- i . timonio oc aiJrobacion del impío despojo hecho, contra las pl'escripciones de In Iglesia, a las santas vírjerws de quienes es aquel loen!. El Arzobispo protestó, manif:>stando esto; i el seflor Gómez que dil'e vá a enseñar a sus alorn- :a nos la Relijien católica, apostólicn, roman3, pu- ,1 blicó la hnja que dejamos citada, asegurando en 1 ella que el señot· Arzobispo se hnhia compromelil-lo 11 '.:1. con él a dar tales lceciones. l"l¡ll'a comprobarlo, inserta una cat'ta en que el Prelado espresa que el srüor Gómez fué a \'isitarlo, i que en fOnversa­cion le dijo que deseaba que los artesanos recibie­ran del Arzobispo algunas lecricnes de relijion. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 306 CATOLICO. ta • • •• 1-a Independencia que bies paganos, i que, cuando vá u!1ido al pode,.,pa·~- está en el monaster·io de la Concepcion. duce los mas grandes malvados 1 los mayores en· Sabemos que dió clase en su propia casa duran- minales. . , .. te todo el último año escolar a los alumnos de este Pronto sacud10 el yugo de Agnpma, su mad1·e, C.olejio, i creemos que han\ Jo mismo en este año. olv_ldando que le ~ebia la \'ida i el imperio; i t:- Es que para un católico esos locales son sa- tmiendo que le qmtase el trono pa1·a dRI'Io a Un­grados, están santificados por la oracion i la peni- ánico, a quien le pea·tc>necia, como hijo del Em­tencfa de las vía·jenes castas -que los habitaban, i peradoa· Claudio, su antecesor·, hizo t>nvenenar a a quienes la fuerza se los arrebató. Es que, re- este príncipe. Un cdmen conduce siempre a otl·o: petimos, nosota·os no podemos sancionat· de ningun este Tirano, entregado a la coaTupcion, olvidó modo la estincion de Jas comunidades decretada tambien aun aquellos bienheí'bores que los mal­así, sin anuencia del Sumo Pontífice i con espresa vados mismos respetan en sus escesos. Pasaba lns · protesta cont1•a su autoridad. Es que no podemos noches en las calles, en los lupanan•s i en los ga­sancionar nada de Jo que tienda a destruh· la Re- ritos, seguido de una juventud desenfrenada, con lijion Católica. la cual se entregaba -a los mayores dt>sórdenes, i IIE>gaba ~ h,()mbrearse ·en ras pJ.azas i lugaa·es pu- ~~[ljJ!l]j(/)JltJJ.!J)(/)lJtlJI~~ blicos con los pillos mas desprecia )\es. ¿Se dará un Emperador que haya entendido mejoa· In demo- JNSTRUCCION POPULAR. cracia, la igualdad i la fraternidnd, a lo ménos la l\ELACION DE LAS MUERTES FUNESTAS DE LOS IMPÍOS. igualdad Í f¡•atemidad de J-as tabernas? Nea·on (Continuacion). merecía habet· nacido diez i oehe siglos despues. II. ·su coa·azon se acostumba·aba poco a poro a ha- Algunas personas han hallado de grande inter·es cea· del·t·amaa· sangre, i al fin hizo asesina¡· a su este tt·abajo, pot·que, dicen: ce estando nosota·os en propia madre 1 I I. . .. Pan1 hacerla morir de una ' camino para volver a los tiempos del paganismo, mnnel'n que pareciPsE' nat\wal la hizo cmbllrca\· en i debiendo por consiguiente tener alguu dia mtl- una galea·a consta·uida de modo que lo alto cayese 1 , cbos Emperadores, con el título de Presidentes, por su propio peso, i que el fc..udo se abriese al , Dictadores o cualquiera otr·o, como y'l los hemos mismo tiempo. No habiendo surt'do b uen efecto tenido, es bueno saber Jo que harán i lo que de ellos esta estratajema, hizo que su libert(}' Aniceto le j debemos espera¡· los cristianQs, si ·es que el pueblo diese de puñaladas en Baies, donde ella se babia soberano no se resuelve a salir de ellos ántes de refujiado pam salvarse. Esta fiera no respetaba 1 que llegue su tiempo.» parientes ni amigos, ni reparaba en mentró a Roma, i lo re­sentaron U':\a sentencia de muerte para que la fir- cibiet·ou con tanta solemnidad como si regr esase mase, esclamó compunjido: J'osos, han recibido en todos tiem­i las espadas ; i a_un se hab1·ia hecho él mismo su pos el título de G1·anrles. apoteósfs, como Jos Nerone.s ~e nuestJ·os dias. Neron, viendo que tenia tantos esclavos como • Pero alfi~ ~ubo de. fastJdiaa·se de tanta vjrtud súbditos, no consultó ya sino al dt>sm·n·glo de su li>!vfdó las sabias lecmones d~ fil~soffa que habian c01·azon depravado. Por primet·a vez se vió a todo fo1 mado la base de su educacwn, 1 su caa·áctet• dia· , un Emperador dil'ijiendo compañías dramáticas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 307 ' i alternando entre los negocios de Estado i las 1 e~ta misma Palabt·a, por este Verbo hecho carne. i l intri~uillas de bastidores. Al fin se hizo cómico El mundo nació de una palabra : Dios dijo ¡ el él mismo i rept't>Sentaba públicamente en los tea- mundo fué. ' tros como un actm· ordinario. Se presentaba fre- Es pot· la palaba·a que el hombre es hombre <'uentemente eri la escena con la Ht·a en la m~no, porque ella es la manifestacion de su alma. L~ seguido do ButTho i de Séneca que aplaudían i palabra es el arma de la fuet·za moral, es la forma palmoteaban : debilidad mui comun en los filóso- esterior i pet·ceptible del p~nsamiento, es el instru­íos de todos los siglos, cuya fria moral se estt·ella mento de la intelijencia, la canal de la ciencia el contt·a las voluntades superiores. Las locuras i medio de la fé. , los ci'Ímenes de este mónstruo eran tales que no Así, el ministerio de Ja palabra es uno de los se creía que pudiese imajinar nada mas de lo que pt·imet·os atl'ibutos del ministerio sagrado· sus habia hecho; pet·o él había nacido, segun la es- victol'ias son supea·iot·es a las de la espada. « Voso­presion de un iuicioso autor, para comete•· cl'fme- tros podeis matamos, decia el ~rande apolojista n~s l_la ~ ta entónces .ignorados i para daa· .l~ccio~es Justi.uo a los vet·dugos de los cristianos, pero pea·­publlcas de perverston. Una vez le ocurno vestn·- suadtrnos, nunca 1 >> Aun en la antigüedad paga­se de muje•· i cnsa1·se con el infMne Pitágo•·as.. na que creia tanto en la omnipotencia de la espa­practicando todas las ceremonias del caso. i des- da, la palnb•·a fué Yene•·ada i admh·ada. «Hiere, pues, en segundas nupcias de la isma especie, pero escucha, » fué una respuesta que se aplaudió con Dol'ifoa·o, uno de sus libél'tos. Volviendo a i se aplude todavía. Ninguna descision se tomaba, tomar su primet· sexo, se desposó con un jóven en los negocios de Estado, sin Ja intervcncion de Spoms, a quien hizo mutilar pm·a dade cierto ait·e la palabt·a, ent1·e los pueblos que tenían algun co­de mujet·. Este loco revistió a su supuesta esposa nacimiento de la dignidad humana. No hablo de con los adomos de empen..tl'iz, i se presentó así en In Grecia donde nada se hacia sin discusion ; los püblico con su euimco. Tales son los pt·og•·esos r omanos, Nacion de hierro, componian tambien de la lu¡nda, la cual, como la avaricia, siente au- uua Nacion de oradores; los mismos bárbaros, meutnrse su sed a rnt>dlda que se satisface, i como áutes de declat'at' Ja guerra i pat·a solicitar la paz, la glotoneda que llega hasta prepara•· manjat·es enviaban diputados de que el nombre oficial era el contrarios a la natu1·aleza. de oradores: Su fe1·ocidafl es('edia aun a sus infames desó1·- En las sociedades civilizadas, fundadas soba·e la denes. La ct·ueldad corl'ió en el parejas, como en palabra evanjélica, la palabra debia necesat·iamen­todos los malvauos, con la lujuria. "El hombre te ser honrada i podet·osa. La Iglesia la ha coloca­degradado por sus sensaciones groseras, dice un do siempre en un rango mui eminente; i sí, por fisiólogo, rae en el egoísmo mas bn1tal, no mira desgracia una servidumbre universal redujese el a sus semejantes sino como instrumentos de su muudo al silencio que constituiría el último g¡•ado placer, el juguete de sus pnsiones, las Yfctimas de de la abyeccion, la palabra liba·e se refujiar4a en la su ódio i de su capl'icho." Octavía, su lejítima Iglesia, i teniendo sus hét·oes i sus mát·tires, sal­esposa, Bunbo, Séneca, Lucano, Peti'Onio Popea dl'ia iufaliblemcmte tdunfadora. su qut>dda, fueron sacrificados a su furor. A estos En los Estados cristianos, la palabra ha gozado asesiuatos se siguies·on tantos ot1·os, que no se le siempre de gmnde estimacion, i cuando esta esti­miró ya sino como una bestia feroz, saciada de macion disminuye en alguno, puede asegurarse sangre. que no han ganado ni la libertad ni la gloa·ia. Con tan buenns disposiciones ('Omo tienen nues- En Jo:s Tribuuales de justicia, la palabra i su t1·os libertadores i próceres amedcanos para re- independencia son conside1·adas como la salvaguat·­presentar este papel, ¿qué dirha no se agua1·da a dia de la iuocencia,como la 'proteccion de los acu­los pueblos, si, abolido el Cristianismo civilizadoa· sados, cómo la garantía del honot' i de la fortuna del mundo, no lle.gamos a reconocer mas guía que de los ciudadanos. el sensualismo i las pasiones brutales, ni mas Entre Jas jentes honradas, la palabra empeñada moral que la del antiguo paganismo? Jiga aun mas que la obligacion escrita. Pero debo (Continuará). espn•sar que no ha de entenderse lo que digo con tal estension, que sancione los abusos,los escesos, los cdmenes de la palabt·a. Yo los deploro,· los condeno i censuro tanto como debo, manifestándo que nunca tomarán las sociedades, Jos Esta.dos i los individuos, bastantes precauciones contra ese abuso. Tengo de la palabra, el concepto que Esopo espresó de la lengua. Quiero solo que no se lleve la pt·evision hasta cortat· la lengua por miedo a las malas palaba·as i con riesgo de impedir las buenns,porqúe el remedio seria peor que el mal. BIOGRAFI~ DEL R. P. LACORDAIRE. I Ya en su tiempo i en sus Comentarios, Cél'll' se(wlaba el gusto, i yo diré, Ja pasion de los galos por el Mte OJ'atol'ia. Tócito tambien, con su fina ojeada, notaba el entusia:smo de los .fet·manos por la elocuencia. Jamas me be puesto a investigaa· si yo soi galo o ft·anco, pero confieso francamente que nada me seduce tanto como un grande orador, i que a este respecto toda la Francia siente como yo poco mas o ménos. 1 me permito cree•· que la Francia i yo no tene­mos mal gusto pot·que · ¿qué hai mas het·moso que la palabm 1 Dios mismo no ha desdeñad~ dar este ~ombre augusto n su Hijo, Dios como EL, como EL etel'l1o. La Santísima Trinidad se ha revelado ~l hombre pot· la palnbt·a, por el Verbo ; i el hom­bre ct·eado pot· este Vet·bo, debía ser salvado pot· Tales son, entl·e muchas otras, las razónes por las cuales siento admiracion pot· los oradores, i entre estos especialmente por el padre Lacordah·e. u Este monje ilustre, apesaa· de sus defectos, i con sus defectos, es un oradoa· maravilloso. Todo habla en é.l. La actitud lo muestra siem­. pre pronto a luchat· aun cuando medita i estudia. En su contemplacion, en su lectura, se vé subir desde las profundidades de su pensamiento Ja pa­Jabm a los labios, se lo ·vé dispuesto a los comba­tes de Ja discusion. Cuando descansa, se parece Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 308 EL CATO L I C O. n11eon, en cuyos músculos de ace1·o, en cuya pu­pila ~r·diente, se trasluce una actividad siempre viva, aclormeddn apénas, nunca dormida del todo, como dijo Dante. Ti-ene en la acrion lo que Demóstenes estimaba como coudicion pl'imera en el orador. Sí, el padre LacOJ·dail·c no solnmente posee el movimiento m·­monioso, atrevido i concertado del brazo i de la cabezn, srno la flexibilidad i la dignidnd del cue¡·­pu, ma 1e1·as elegantes i una destr·eza natur·al que lo bace triunfar de las dificultades del vestido, aumentando el prestijio que ejerce sobre er audito­rio, los obstüculos de ciertos detalles. Yo lo he visto .algunas veces cal'gado con el hábito blanco de Saoto Domingo, con un sobrepelliz sobre este hábito i con la muceta de canónigo sobre t:ste so­brepelliz : era para ahogarse ; pero tenia que ha­cerlo asf pa1·a ocultar su vestido moná!;tico,porque ¡tanta era la libertad que había en F1·ancia ! A pel:iar de esto, des pues de n_lgunos instn ntes de emb~nazo, el padre Lacordaire, dominando - esta eontrariedad i haciéndose d11cño de si mi:smo,accio­nnba tan ft-r,nca i lib•·emente corno con su simple hábito relijioso. 1 parece dirijirse a las venlades cautivas todavía i que van a vola1·. De golpe sale de este recojimien­to po1· una señal de cruz, levanta la <'abeza, tlesa­l'l'uga su fr~nte, su ojo se anima i echa sobre el ínmehso auditorio una la1·ga i luminosn mirada; Este háb:to como sus anchos pliegues, sus ám­plias mangas i su vasto escapulario, deja en plena libertad su rica i pronta naturaleza. La Iglesia ha comprendido maravillosameute, lo que añade a la dignidad el esplendo•· del vestido. Los ornamen­tos, los t1·ajes de ceremonia, producen un efecto sin igunl de magnificencia i de majestad. En pre, seneia ele una procesion ann que se despliegue todo el brillo de un acompaiwmiento militar, la gran­deza, aun bajo el punto de vista purnmente huma­no, se distinguil·á en la iglec;ia. No hai espectácu­lo mas hermoso que el que presenta el cortejo pa­pal, aun haciendo abstraccion del sentimiento reli­jioso que aumenta 11\s emociones que producen estas escenas grandiosas. Es tan cierto esto, que el ·mismo inc1·édulo no puede resistir a Ja influen­cia que ejercen sobre el corazon, i el único recurso que queda al ódio, es el de calificar de idolat?·í..a .este rito triunfal. Pero esa misma calumnia, en sn violencia, constituye un verdadero homennje. Los hábitos de los monjes,sobre todo en la edad media, te.nian un carácte1· majestuoso i pt·oducian un efec­to imponente. Nadie lleva mejor el de Santo Do­mingo, que el padre Lncordaire, i no me SOl'pl·en­deria que al respeto con que él lo mit·a, se mezcla­ra cierto noble Ol'guiiCJ, porque ese hábito para él, es la insignia de su victoria sob1·e su siglo, es el tt·ofeo del ¡·establecimiento de las viejas Ordenes monásticas en nombt·e de In libertad modema. Es preciso ''erlo en el púlpito, revestido con el humilde tt·aje que han llev.-'ldo tantos sábios, tantos santos, tantas almas grandes, dulces i pro­fundas, i al cual, sin duda, él ha dado una glol'ia nueva. 1 Cómo se mueve su noble cabeza, cómo se ilumina l Miradlo ; araba de abisma.rse en una c.orta i ardiente oracion ; luego se levanta i queda ; inmóvil como bajo el peso del cargo apostólico que vá a licuar. Sus cejas se fruncen ; su frente tan alta i tan ancha,se pliega b11jo el esfuet·zo del pen­samiento ; sus manos apoyadas sobre el mármol de la sagrada c<:itedra,muestran por un lije¡·o tem­blor, la emocion inseparable del principio de toda gr.ande obra orntot'in; sus 0jos fijos, i de que el fn~go aun velado pnrece concentrado dentro de Jas pupilas, acusan la mirada interiot· de la medi­tncion prolongada ; sus labios entreabiertos dejan escapar una imperceptible i anciosr.. sonl'isa que su boca se abre i deja eae1· con un acento profundo, 1 • ya vibrante pero contenido, el testo sagrndo. El río ha tomado su curso; desde este momehto se1·á rápido i contiuuo aunque entrecortndo a vel'es por movimientos inesperados. Degolpe como que se detiene, como que esperimenta alguna contNu·ie­dad, como que tropieza con algun estorbo, pero esta es una de sus habilidades ; e\ rio salta i hace una4irrupcion que prodnce efectos soq)L'enuentes. Casi nunca se prueba mejor la accion eléctl'ica de su palal)l'a. El OJ'ado1· se ha herho dueño del auditorio i lo levanta como el ilguila qur nrrebata la presa. Poco a poco se t•emontn ; sielite uno que ~ se rleva con él, pero cede i lo sigue; él se encum- 1 b1·a mns i mas hasta llegar a la rrjion clt'l trueno i del1·ayo, i tt·asportndo uno nllí, respira ámplia­mente en esta sublime ntmosfera. ¡Sigamos 1 ¡ Mas an\ba l ¡Todavía mas nnibn 1 1 Hé c1qui la luz eterea, hé aquí el foco espléndido de lo veJ•da­dero i de lo bello l 1 Qué entusinsmo, .ué embria­guez! ¡La lluvia es de lngrimas 1 Cuando de-sde estas alturas se vuelve a la tieJ•t·a, el orador i el uuditorio est'in sin fuerzas; las emociones que él prodllce, superno la naturaleza ordinaria, i dejan con un encanto il fledble, una especie de aturdimiento i de fatiga, Q\1E' e.xijen lar· gE~s horas pat·n descansa1·. No hni placet• de e!spÍ­ritu i de c01·azon que pueda compa~·arsc a este; ¡ Cómo no deseat' vol ver a saboreql'lo ! Estamos hechos de tal modo pat·a lo grande i lo sublime, que apénas los entrevemos,nos apasionamos,desea­mos con impaciencia gozarlos de nuevo i casi de­samaríamos al que nos ha procurado tal felicidad, sino nos la deja gozar otra vez. Pr1·o esto es su­perior a las fue1·zas humanas, i por· eso el pad1·e Lacordaire n guarda a veces armonía. ¿Cómo podria el hombre permanecer en esas inaccesibles alturas'! ~\ p•·oducP., no lo niego, sueños de Homero ; pe1·o solo Homero puede adormecer así. Hai en sus.discut·sos contrastes chocantes, tal vez un po­co aventurados, audacias de lenguaje ya muí ele­vado, ya mui sencillo i casi ''ulgar que s01·prenden al auditol'io, porque como todas las naturalezas ardientes, se permite Jibertades,tal vez temerarins; pero es pronto en apercibirse, i vuelve sobre si. Un di a en Nucstm Señora, p· dió pe~·don de un modo hunorable al público, por una espresion que 1 se le había escapado. Cuando revi:-a sus obras para 1 _ imprimi!'las, las cotTije con una severidad mui 1 escrupulosr~. Solo en el calo¡· de la palabra, la improvisacion aparece tan manifiesta con su pnde1· i con sus es­collos, que el espíritu no puede librurse de cierta inquietud. Es la ernocion que se esperimenta en ., los espectüculos de grande atre,,irniento,pot· gt·an- ; de que sea la confianza que inspira el jénio,la fuer­za o la habilidad del que los ejecuta. Es una espe-l'ie de temor instintivo. . Digamos sinembargo, en honor del ilustre reli­jioso, que él participa de este temor, que él prueba esta inquietud, pero poco·le cuesta asegUI'arse con­tm sí mismo. En el npojeo de su poder sobt~e la juventud de Pads, sometia los borra ores de todos 1 sus discursos i sus ideas i argumentos, a teólogos. consumados, tan calmados en la pt·ofundidad de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~-- EL CATOLICO. 309 1 .::;::::::::::::::::::::; ....... ,.....n_,.,le'""d'"'i"o-'"'d--'"e~la"-'"'a..r't·....,.d"ie""nr.t..re.....,j"'"u~v..rer'""Jt ....... t ...... ld.,......~:~:·~=t= su elocuencia. la luz de esa libertad f) El jó,'en enciclopedista estaba medio curado. A partir ele esta hora decisiva en su vida, Enl'i­que Lacordaire sintió que su talento crecia i ad~ quil'ia mas i mas esa enet•jía sin §egundo que dtl la fé. Conservando toda la e!_egancia de su forma ática, su estilo adquirió una rara elevarion de pen­samientos, una lójica inflexible i segura i una fh·­meza de pl'incipios que le conquistaron pronto la mas incontestable superioridad. Lacordaire era el héroe de la juventud estudiosa de Dijon, i en esta compañía, en que la franca jenerosidad de la edad escluye los celos, obtuvo tl'iunfos sobre triunfos. Ya entónces, quien le hnbie1·a mirado con el ojo de una amistad previsora, abria podido notar en él cor. .. o una tl'isteza vaga, no sé qué descontento que los aplausos del mundo no podían dulcificar, un vacío que los triunfos no alcanzaban a colma•·· Em·ique Lacordail·e se babia recibido de aboga­do, i era en París, cerca de ese hogar jigantesco donde las ·llamas de )a verdad i del bien bl'illan al traves de los negt·os i espesos humos del enor i del mal, donde él debía interrogar a su corazon i sen­tir su vocacion. Pads lo acojió con benevolencia; el palacio de justicia oyó los primeros ensayos aun audaces e incultos, de una elocuencia que pt·ometia ya un brillante pot·venit·. Berl'Íer lo felicitó al darle un consejo paternal, los maJistrados lo cumplimenta­ron, pem esto aumentaba su incet·tidumbre i su turbacion. El tt·abnjo intel'ior comenzaba. La gt·acia divina 1 1 tiene un pode1· ilTesistible, i cuando se ha apodera- 1! do de una almat no la desampam ; de día, de no ... che, sin que se lo sospeche, la penetra, la envuelve, ·• la arrastt·a. Lle~a pol' fin una hora en que el bom~ ! ~ 1 bre vencido sucumbe, inundado en dulces lágri- ' ~ mas, no se reconoce a sí mismo, ya no pertenece 1 . para nada a los hombres, es todo de Dios. · Esta hom 1 ai que dej:h~t>la contar a Enrique ¡, Lacordaire, nada puede ig Hllat· a ese lenguaje. El r1 1l de mayo de 1824 habia .resuelto entrar al semi- 1 ~ nario, i hé aquí lo que escrihia n tino de sus mas ~ antiguos i mejores amigos de colcjio: i «Bien pocas palabras se necesitan para tlecit' lo ¡ ce que tengo que decir, i, sinembcugo, mi corazon ¡;· < quiso deí'ir adios a la hizo esfuea·zos para que desistiera, pero su decision E nmc.•a ll u e COJTia al abismo. lba a partir para era tan positiva, babia tanta calma en su i nsisteu- Amen ca con u u Obispo misionPro, pet·o el ta·ueno cia, tanta dulzura en la espresion de su voluntad, de 1830 estalló, i el abate La<·ordaire se encontró que fué preciso ceder. Madama Lacordaire pidió degolpe enfrente de esa re\'olncion que echó del ¡' · pet·don a Dios de haberle disputado su hijo, i ben- trouo a los hijos de San Luis, rompió las cru<'es, dijo bien pronto este sacrificio. saque~ a San Jet·man l' Auxerroi:s i el pHlado del / En efecto, el jóven seminarista anunciaba ya que Arzol.nspo, del santo Arzobispo que lo había ol'de­seria un g•·ande apóstol. Los ''enembles Sacerdo- nado Sacerdote i por el cual conserYaba una filÍ:'\1 1 tes que lo fol•maban, esos sulpicianos d e quienes vent:raciou. ' Fenelon hizo en su tiempo un bello elojio siempre N_o era ya h.om de 'pensat· en la b.:'lt'bat·ie IE>.fflna; 1 merecido, tenían por él un tiet·no afecto. Pre- .habw llegado la de resistiJ· a la barbarie (•iviliza- ~ sentían en él una de las mas bellas espet·anzas de d.a. ~1 abate Lacordait·e comprentlió que ea·a pre­la Iglesia. He hablado en ott·a pa1·te de las vaca- c1so u· _derecho a esta barbarie, i procum1· dulcifi­ciones en la Roche-Guyon, de esa mansion del cat·J~a smo couven<.•erla. futuro Cardenal de Roban donde venían a recibit· Era que la jenerosidad de su corazon lo alusina · su ú-ltimo pulimento los (< diamantes del santua- ba. Uuo de los mus grandes jéuios de este siglo 1 1 riÓ.>> El abate Lacordail·e se encontl·ó allí con el que en. lugaa· de sea· la luz no ha sido sino el es­abate Dupanloup i conota·os muchos que son nues- can?alo, M. de Lamennais, estaba entónees en el tra gloria i nuestro consuelo. · apOJeo de su temible poder. El ot·gullo, el Sata- En la fiesta de Navidad de t827, Em·ique La- nas que se llama el orgullo, lo babia ya tocado, cordaire ofreció pot· 1a pl'imem vez el Santo Sacri- pero la herida no era visible sino para el ojo viji-: ficio; e1·a Sacerdote, i en 1o sucesivo podia sati.sfa- laute de los ancianos del Santunrio. PersuacHóse cet· su ardiente vocacion. de que para vencea· la revolucion, la Iglesia debía Esa vocacion lo llamaba a la cátedra cristiana, tomar las armas de los revoluciomH'ios, i en lugar pero era necesa1·io que se prepat·ase pat·a ello. Tan de dete~ea·se a reivindicar su libertad, entron1zm· humilde como devoto, el Ministro de Jesucristo dogmat1cameute la licencia. Este plan f"edujo a buscó la oscuridad i el t·etiro ántes de p1·esentarse algunos nobles i grandes espü·itus, i como ningu­en la a1·ena del combate. No quiso aceptat· sino no era mas quel'ido del jefe de esa Escuela nueva una plaza de limosnero entre los pob1·es hijos de que el abate Laeordait·e, ninguno sufl'ió mas su ..._ an Francisco de Sales, i se ocultó det1·as de los úomi_nante influencia. modestos muros de ese santo asilo, de donde no Al lado de faltas lamentables, esa Escuela eje­salió sino un instante pam aceptar un puesto de cuto hechos magníficos. Quie¡·o cital' solamente lucha, de sinsabo1·es i de abnegacion : la capella- la l'eivindicacion de !a libertad de en~eüanza i la nía del colejio de Enl'ique IV (1828) enérjica apertut·a d la Escnela de In calle de las ¡ Dias dolorosos! 1 Dias de crueles amar~uras 1 Bella~ A1:tes, ~onde los maestros se llamaban ~a­en que tuvó que luchar sin tregua con uu:1 JUven- cotdau·e _1 el vtzconde de Mou.tale.mbet·t. ~st.a E~­tud ¿qué digo ? con una infamia hostil, bul'lona, cuela fue cel'l'ada pot· ~1 ~om1sat'JO de P.ohc1a ; s~ sin fe, sin respeto, sin costumbres ; con una in· cl":l~sura llego a conocimiento d.e los Tnbunates, 1 fancia en que estaban en libet·tad todos los malos fue JUzgada yoa· la corte de Pans, despu~s ?e de.­instint() s, ¡ cautivas todas las inspiraciones jene- bates oratonos que asegua·~t·on a la Iglesia 1 a la rosas. Era la tiranía del respeto humano, mar- tribuuf\ dos glorias inmos·tales. chitando esas fa·entes de quince años ; la liga de 1 Ai l El !:'o1-ven~~ no tardó ; .el orgu!lo de M. la impiedad manchando el candor de la adoles- de Lameuna1s ro~p.w todos los d1ques! .. 1 Roma, cencia i ahogandolo en flot·. Me consta, porque como una madre VlJtlante, aunque afliJida, tuvo u;--- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. S ti que condenarlo. Em·ique Lacordait·e babia ido 1 nffico alegato pro domo S'lta en que comparó las con el conde de Montalembert acompañando a M. órdenes relíjiosas a los vastos bosques de encinas de Lamennnis a la ciudnd eterna. La luz pene,tró que el vandalismo cortó por el pié, pero que reto­pronto en estos dos espfritus rectos i fieles, pero .ilat·on mas fue1·tes i mas bellas. Despues de esta era para ellos un esfuerzo doloroso i sobre humn- comparacion esc!ama: "Las encinas i los monjes no, •·ompE'l' con flquel taiE'nto fascinado•·· " No son inmo1·tales.'' podeis imajinaros, decía mns tarde el pnd1·e La- l .. a F1 ancia siempt·e se pone del lado de las al­cordah ·e, el dominio que tt'nia sobre mí M. de La- mas jenerosas i de los rorélzones bien templados. mennais ; E'l dia en que tomé In ¡·esolucion de Ella se sorprendió al pl'inripio, luego admiró: la_ abandonarle pasé muchas oras en oracion llorando causa estaba ganada apesa1• de Jos decretos de delante de la coufesion de Son Pedro, pero cuando prarial, apes, i aquí comienza la vida PMis lo nombró su representante en 1848, dándo- . oratoria del abate Lacordaire. Sus trnb:IJOS p:·in- le luego cien mil voto~ mas; pem él comprendió cipiaron en la humilde capilla de SHn Estémislao; que In atmósfera de una AsambiNl política sentaba pero bt·illaron comv el rayu. i bif'n pronto et·n es- mnl a su naturaleza i a su vocaciou, i renunció trecho pnra la multitud que ansiaba oil'lo, el vasto tanto hono1·. El :.~ño de 1860, la Academia ft·an­templo de Nu~strn SPñom de Pal'is. Todo lo que cesa lo llamó a su seno j lo sentó en este refujio babia de mas intelijentc en la capitnl, nmigos i de todas las glol'ias contemporáneas. enemigos de la Jgle ·in, ('OtTinn a esruch1ulo i sen- VI tian un entusiasmo inde.se¡•ibible. La confet·enc:a El padt·e I,acot·d¿¡it·e es una potencia singular-comenzaba a la una. i desde las siete de la maña- mente h.dependiente a quien temen las cobardías na la multitud invftdia las naves, i esperaba anhe- i las seJwiduml>t'€S presentes, que no s_e pliega !ante i casi ardiente hasta el momE·nto en que la siempt·e a los consejos de la amistad mas flustt·a • cruz arquiepi5.copnl, p1·ecedicndo al Prelado, hen- dn, que deja sufdt• algunas alarmas a sus mas dia esas olas de jentr ya respetuosa. Pocos ins- fervientes admiradores, pero que tiene por la Igle­tantes despues el humilde mi~ionet·o npcH'ecia en- sia una adhesion sin límites, i por ella trabaja sin cima de esos millares de cahezns. Entónces se tt·egua. cstablecia el silencio i se· prrstpba una ntencion sin Si no fuera un monje mui piadoso, mui sumiso, igual. ¡Qué placer para Monseñor de Quélen vol- mui humilde, podria set· un terrible tribuno. Pero \CJ' a hallar al fin de cada diseurso, a esas multi- felizmente es un vet·dadem monje. Su vida tiene tudes, poco án es tan n·beldes, encor adas bajo su Ja simplicidad, la devocion, la abnega<'fon de Jos bendicion i mostrando un reconocimiento unáni- primeros compañeros de ~auto Domingo. Su celda me I Por eso el ilustre mártit· de ut e tt·as tristrs e. tá amuebh da {'On la mas austera modestia: una divisiones, d< ba las gr, desde sus esct·ito~ en moJarse como monje i restableert· a lo monjes que se vé su bella lt.'tra <'lanl, netn i t•egulm·, hasta sobre Ja tiPt'J'a de .F1·anci;1 po1· esta inmolacioo. el suelo de su ct>lda que él mismo barre,i su pob1·e Era el fénix de la fál.wh at-rojñndose al fuego pa1·a mesa donde nu grmw de polvo no puede permane­l'enacea · de sus cenizas. ce1·. Su vestido es de lana o¡·dinaria, pero de una Fué a Roma, voh ió a ese foco de toda verdad, blacura brillante. de toda cieutin, de todo amot·, i tomó el hábito de El hombre que tiencaJTanques súbitos i tet•t·ibles los predicadores ; volvió dominicano. golpes de jénio, es habitualmente el mas calmado, Fué aquel un grande att·evimieuto en este siglo el mas c :m!:-tant~, el m<1S igual en u t1·ato. A<'oje que se dice liberal. Fué arrojarle el desafío mas con dulzura i con benevolencia al que se le p1·e e 1- com~Jeto en favm• de la liLertad relijiosn. RPtó a · tn ; su·l'OtWPr adon, es elgante, afable, variada ; los IHjos de Voltaire,presentándost'les ron el hábito su ojo lfmpido, tiene un brillo maravilloso que de l?s inquisidol'es. Se p•·est'ntó a esos lejislado- de:slumbra i que dá una fue1·za s01·prendente a la res 1 p ocónsules que habian despoj!ldo i echado a espresion de, u pensamiento. En la discusion, el los relijiosos, como el heJ·ede1·o i t•enovadol' de las orndor se muestt·a de t'E>pcnte. ob1·as de la edad media, como miembro del {'Uer- Un dia. estDndo en fl locutorio de Jos canneli­po monástico mas militante entónces: el de Santo tus ronvergnndo con uno de sus jóvenes admirado­Domiugo. res entre un g•·upo de estudiantes que se anun- Reaparecet· bajo las bóvedas del siglo XIII con ciabéln corno iuct·t'dulos e impíos, los soJuzgó des­el. hábito de aquel tiempo, era una temet'idad he- de )u('go por su pulítil'a séritl al mismo tiempo que ró1ca. Cu¡)ndo se presentó el reverendo padt·e do- agnsnjadora, i escuchó con una bondad t':ll'fl, algu­minicano, recibió nmenazas de muerte. Se había nas de sus objeciones. ) i el padre desarrolló los tan temibles al'­gumentos que pulvel'izó el Á 1jel de la Escuela. Los estudiantes estaban estuppfactns. e< Hé aquí 1 la contl'ovel'sia; no miserable i. ''e1·gonzosa co110 la de nuestt·os dias. P a·o scu.c a.d la respuesta.>) <·ntóne s, por media hora, con su ardiente pala­bt ·a .. con el ojo brillnnte , e l elocuente rel:jioso de­sarroJló las pmebas de la existencia de Dios .. con una enerjía, con un calo1' i con una claridad in .. compa1·ables. Sus advet·sados estubnn vencidos, i ¡ Ai 1 Ni nuestros votos, ni las o1·a ·iot e· d; l· tantos corazones rectos, ilustrado , salvados por el grande apóstol, han alcan7ado nada. El fr o j maduro pn ra el Ci lo, ha sido co:ido or el únjel de la muerte. ¡ El p re L.cordail'e no existe 1 Su hermosa ''ida lm si o irina1 • r te coronnda. El pt·f!lcipe de la pnlabra sngruda, eJ rest, m·.tdor de la Orden de Santo c.mino·o, a 'abó conH> un hé1·oe .. como un conf es o t• i como un má1·th' .. . . . . . 2 2 de noviem l.> re de 18 61 • se retiraron confusos i avergonzados. Pat·a n uchos --- HEt';RlQUE DE de ellos, aque] dia fué el de su coi version. Tal el'a 7J "·íf • el 'fuego de su mil'éHla, < tH' el que la recibió oy'n~ dolo quedó como desvé neeido. PARR. FO DE CA T _ • Tal es este fraile. No puedo da1· de éi sino este Con fecha 1 o d 1 CQtTie 1te nos ¡¡(e bosqueJO informe,gt·osero;es imposible hacel'!o me- sona respetable de 1\Iedellin, lo . ig 1i • t jor porque un rayo de sol no puede reproducirse. ce Desde que h::u cor lcnza( o n 1 . ·se en <'s·e VII. Estado lo a1·t1culos que !n pt·Pnsa líb rn . o f ,._ 'j I hoi, esta naturaleza admia·nble, está post1·ada tina de esa cap·tal eseribe coutrn J !i tr1·i ' LO i su por la enfermedad; no e!'tá vencida pero sí ago- doct•·ina, la exacenacion sube de punto i lo s áni­tada por el sufrimiento. mos se exaltan. El pueblo vé que al fi n s e 1 a qui · Antes de tiempo, el pa(he Laeordail·e se muere. 1 tado la m<.ls<.•ara el bando rojo, pero c 1· o, s egun Esta gran luz de la l'átedra cristiana, no anoja todas las aparie cías, que no le pennitiré.\ eo nsu­ya sino fuegos espi.t·antes! la llama que produce 1 mnr j lt~ obra .. 9ue princípió et~ 61, .de destt ui r t~da €Sa luz, p1·onto sub1rá al c1elo. ctecncla rellJlOSa. Am1go mw, si no m e eu g auo, Las amargéras i los dolores de nuestt·os tt·istes 1 estamos en vísperas de albun sue<'so g t·ave; la dias, han agotado las fuentes de la vida en ese _tempest~d n jc no muí léjos; el pt·imer rueno e e cuerpo que el alma habia tan fne1·temente traba- ~ ella senl. eJ pl'imer nuevo acto hostil coJ ra la jado, i ·e ahora de 'Ora. El adre Lacordail'e Iglesia; el uebJo católico no pu de so m e et s e al necesitaba del ail·e libt·e i del ple n o sol de la lucha; órclen de cosas e · i. ' )te, i está re ue\to a morir ~ neeesitaba una arena siempre abierta i combates romo Sanson, destruyendo el templo. Demasiados siempt·e leales ; Jas tt·amas injeniosas i las hipó· comb.u tibies han venido hacinándose ha hu·go critas perfidias, lo llenaban de una santa inrligna· tiempo para el incendio ; si el partido dominante cion. Este leon rujía interiot·mente al verse en- quiere aumentarlos, él tambien perecerá en tl ' lazado en las mil redes formadas con un hilo fuego. imperceptible e inestricable. Obligado a condenar = ======----============= al retiro i al silencio sus jenet·osos entusiasmos i INSERCIONES DE LA CURIA. sus m·dientes invectivas, cayó sobre sí mismo de· bilitado i herido en el cot·azon. Los triunfos de ADICION la injusticia, las violencias venturosas, las alevo- AL EDICTO CONVOCATOlUO A OPOSICION A LOS BHNE· sfas victoi'Íosas, )as lágrimas de )a Iglesia, el FICIOS CURADOS VACANTES. Papa en el Calvario, no ea·a mucho p:na su fé, Sec1·etarfa arzobispal-Santafé de Bogotá, 24 pero sí para su filial ternura. El padre Lacordaire de enero de 1865. sucumbe bajo lüs golpes que hieren a Pio IX. Ademas de los curatos spresados en el EDICTO Pero cuán magnífica es esta agonía t ¡ Cuán de 17 del corriente enero, publicado en el núme•·o bien sabe sufrir este fraile, cuün maravillosa- 12 de LA voz DEL CATOLICis .Mo, hállausc tambien Fnente sabe mol'it· ! No se le ha oído una palabm vacantes los de las parmquias de Gámeza, Bosal'io d-e queJ·a. Sus amigos lo rodean desespeJ·ados ¡sus de Tena i Simijaca, beneficios que debe estimarse incluidos en el referido EDICTO. discípulos llorando; solo él está mas calmado, mas sereno, mas dulce que nunca. Su conversa- De órden del Ilustl'Ísimo señor Arzobispo. cion es n los Ánjeles; con Santo Tomas de Aqui- Ignacio Buenavent'lt1·a · no su maestro, i su hermano pOI' el jénio ; con el Ánjel del m·te cristiano, su hermailo por la p~rezn i por la piedad. (Fr. A njéUro de Fiesole ) . El se eleva lentamente llevado en las alas de la fé i sos, tenido por los snc1·amentos de la Iglesia; sube ácia el Dios de las misericordias a quien ama con tan ardiente amor, acompaiiado de las ornciones i ue los votos de tantfls almas que ha al'!'ancado a la muerte. ¡ Oh, Sei10r, vuestros designios son insondablesl Nuestt·a pobr~ i querida Francia tiene mucha ne- 1 cesidad del apostolado. ¿ Por qué 1e quitais estas l; voces sublimes que la llaman al arrepentimiento i --~--- - CA.l\lBIO DE DO di CILIO. EL COLEJIO DE SANTO TOl\IAS DE AQUINO Se abrió el 2 del presente, i se ha trasladado a la ca­sa número 42 de la calle 1. eo de la carrera del Ecua· dor (esquina de Santa Clara). SE AD1\1ITEN HASTA 20 ALU !NOS El! TERNOS. Los padres o recomendados de los jóvenes puedeu dirijirse a cualquiera de los infrascritos. Bogota, enero 18 de 1865. JosÉ JoAQUJN ÜRTiz-ALEJo PossE MAnTIL'IEZ. ~ -- ------- - --~---- -- UIPRENTA CONSTITUCIONAL-POH ! ICOL,\S POYfO•.' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 87

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El Católico - N. 88

Por: | Fecha: 07/02/1865

AI~O II. E J gota, 7 de febrero de 1855, NUMERO 88 REDACTOR, VENANCIO ORTJZ. ---- SEÑORES AJENTES DE e< EL CATÓLICO. » Volvemos n inst:u· a UU. que se sil'van enviarnos ti valo1· el las susrriciones que hayan podido co­locar, i .lns colecciones del último trimestre que exi tan en Sll podPt'. Cuando emprendimos la ingrnta tarea de es­cribí• ·, no nos propusimos otro ohjeto que de­fendel' la Relijion que hace ('1 único L>ieu de nuestra pobre tierra, i hemos rontinundo npe~at· de los obsté\culos que han venido a atravesarse <>n nues­ta ·o ~amino; pe•·o ftlltándonos t·ecut·sos para soste­ne• · esta pul>licacion, suplicamm, a UU. al concluil' el terce1· trimest•·e de este ailo, que nos enviaran los fondos que tuvieran en su poder. Hat•e mns de un mes que hicimos a UU. est~ súplica, i hilsta boi cnsi nada hemos recibido. 6 St:'t'á que les es inclifen•nte tambien que se de­tienda o nó la Uelijion '? No nos atrevemos a creer­lo; pero el hecho es que si UU. nos retienen los fondos con que podemos sostenet· esta defeusa, ella tiene que cesar. Hognmos, pues, encarecidnme a UU~ no hngnn ese mal a la Iglesia, al país i a sus pt·opias familias. El dfa 2 del corriente se instaló el Congreso del pn•·tiuo libe•·al, i el doetor Manuel Muri\lo le diri­jió el Mensaje de costumbre, en el cual, des pues de grnndes elojíos prodigados al ejército, se leen los siguientes p:irrnfos. · «No me es dado, aunque lo esperaba. suministraros los mismos s~ltisfactorios iuformes, respecto de la su­mision del Clero católico a la voluntad nacional. Como eu todos los otros pueblos en que dicha clase ha domi­nado po1· lnrgo tiempo, el conOito ha estallado al llegar la hora de emancipar la sociedad civil i de restituirle lo que le había sido usurpado. Desde 1853, nuestt·os lejislado•·es propusiérouse librat· la soluc.ion definitivJ de este conllicto a la propagacioo de las luces por la lenta pero ¡;egura aec;oo de l~t libertad, adoptundo la absoluta prescindencia dfl gobieruo en n:aterin de creencia i de culto corno cáoou fuuuamentnl de nuestra or¡.;anizac!on políti<-a. Los eclesiastic.os úesaparederon delnnte de la leí, la cunl no reconoció en todos sino ciudadunos con drt·e~hos i oblignciones icléuticos. Pero este arreglo que el Clero pareeió aceptar de buen gt·ado, coul1ando en el prcslijio tradit:ionul que tenia eu las masas, se convirtió eu un baluarte para ag1·edir la sob.et•anía nat~ional i ahognt• las libertades civiles, tit·auizando las eostumbres 1 aspirando a adueñarse de la direceiou políti a de la sociedad. « Al fin de esta última asoladora guerra civil a que aquellas intrigils nos condujeron, creyóse indispensable reservar al gobierno la inspecciono policía de los cultos, i como consecuencia de ella, en 1863 se di puso que todos Jos eclesiasticos, para ejercer su proft'sion, jurasen préviameme obedecet· la Constitucion i las leyes, i respetar la soberanía nacional. Los anteceden­tes podianjustificaresta exijencia escepeiounl, pero su inehcacia es palpable. u Con escepciou del señor Tórres,Obispo de Popa van, anciano venerable por su clara iutelijencia i devndo carácter, todos los demas obispos rehusaron hacer este pequeño sacrifido en aras de la paz de la Republica, i de la tranquilidad de las familias; i no sólo lo rehusa­ron por sí, siuo que lo prohibieron a sus subordinados, conmioándolos severamente a se~uirlos en su rebeldía. Ayudados por el esplritu de partido lograrot~ c?ntu~bar basta .te las almas sencillas incapaces de dtstmgmr .~l esfuerzo para defender uua creencia o_ un ~erecho le;•­timo, de la intriga para esplotar uuJ sttuacwn e.a favor de intereses d~ otro jénero. «Respetando esas inquietudes, conset~tísteis en vuesr tras ultimas SPSÍOUt'S, en eXOll ~rar del JUramentO a la jeneralidad de los eclesiásticos, i en que únicamente se exijiera n los Prelados, bajo una fórmula que esc!uye todo esrrupulo relijioso i todo temor de que el Go­bierno aspire a iujerirse en lo que corresponde a las creencias. Esta modiflcacion calmó a todos los creyen­tes desinteresados, i parecía destinnda a poner fin ~n el órden legal a dicho conflicto, ronduciéndonos a la collciliaciOn de las creenc1as con la soberanía nacional. Empero,solo el Arzobispo de Bogota i algunos vicarios ~e inclinaron delante de la lei; los otros, oyendo las inspiraciones de partirlo, han persistido en su conducta, prefiriendo entregar a la anarqula las diócesis i vica­rías. La leí cometió a las autoridades locales el deber de exijir este jurameuto,i el de estrañar del territorio a aquellos Prelados que se negaran a prestarlo,>> Como se vé, el doctor MUI'illo llama -voluntad nnt'ional la voluntad de su partido, i esta es una gravísima equivocacion. La voluntad nneioual está de acuenlo con las exijencias de la conciencia católica, porque estu ReliJion santa t:s la de la gran mayoda de los gnHladinos. Tenemos en nuesti'O pode¡· un documento auténtico que prueba esta verdad a los ojos de los ilusos que pudieran du­darla : es una pt·ofesion de fé católica revestida de mas de diez i seis mil firmas, solo de Bogotá i de algunos pueblos de sus inmediaciones. Pronto ese inmenso yolumen de 111-mns hará nc<·esal'io un grande estante pa1·a rolorarlo, po1·que las espera­mos de toda la Rr.publica. No puede se1·, pues, la voluntad nacional la que rspresan esos netos con­trarios al Catolicismo que ha dictado una Junta sin mision, i que sostiene un ejército que ahora se elojia tanto como üntes se drpl'imia por el mis­mo ductor Murillo. Hoi son guardianes de las libertades i de la dignidad del país, los que el otro día ('l'nn llamados apoyos de la tiranía, má­quinatj de destruccion, escullas en que se estre­Llaba la República. IJa difet·encia consiste en que á u tes el doctot· Mu1·illo no gobernaba i hoi sí. La hora de emancipar la sociedad i de devol­ve1 ·le lo que se le ha usurpado, Jlega•·á, no hai duda ; tnnlc o temprano llegará po1·que hai una justil'ia superio1· a los esfuerzos de la impiedad, La sociedad granadina nunca ha ct•eido que Jos tienes de In Iglesia fueran usurpados ; ha cn•ido, i lo ha p1·obatlo, que la Iglesia era i es tan lejítim:.e propietaria de lo que ahora le han quitado pol' la violencia, como eada ciudadano es propietario de Jo que adquiere po1· mt!dios legales. " La independencia de In 1glesia, impuso a los eclesiásticos los mismos deberes i les dió los mis­mos derechos que tenían todos los demas ciudada­nos, ,, i porque usaron de esos de1·echos ( si es que !os usaron,) se dice que atncaron In sobera· nía nacional. Esto es g•·acioso, i ma , dirho po•· los que hui en rel' que el seiio1· doctor Muri­esa libertad, i la vida se vá convirtiendo en un !lo no está mui instruido en la ciencia relijio ·:1 ; prolongado mart il'io. Si el Clero hubiera reo lm en- no pued e di stingull· bie n toclu la influem:ia. que 1 te pretendido adueñarse de la direccion política de ejerce la Bclijion sobre el enráctC'r, sobre las cos- 1 la sociedad, habría usado de un det·echo, puesto tumbres, sobre los hábitos de Jos pueblos; qut('t'e 1 que.sus miemb1·os eran ciudadanos, i a níngun hacer a los hombres sércs puramente mat('riales, s ciudadano se le negaba ese d ,Techo en tiempo de i él mismo, qne siente el influjo del alma sobre su la verdadera Bt>publica Los liberales aspil'nban n claro entendimiento, no concibe el ~mot· intenso ello de vel'as, i s i no podian conseguirlo era p w- q-ee siente el cot·azon pot· esa creencia; no com­gu~ _los pueblof' los temían ; tu,' ieron que apel~ll' pJ·c:ndc la fé, i pot· eso no puede convenir en que a la t'ebelion para cumpiir sus deseos, i la situa- hnyn una lucha formnl entre lo que él quiere i lo cion actual del país está diciendo que los pueblos que exije de los fieles la creencia <.•ntólica. los temian con razon. ¿Qué ha ganado la Patria No es mucho el rcspl'to que los liberales han con el ndvenimiento de ese partido al Poclet·? manifestado por la rreent'in ratólit'él, nó ; i la lei Verse despedazada, desmoralizéldn, empobrecida, que ~e cita pot· PI doeto1· Mmillo como pruebrt de insultada en lo que Je es mas cai'O·, humillada ante ese respeto, este\ probando que no comprende la una verdadera oclaracía, viendo a la mnyoría de Rclijion. Esa lei es tnn impía corr:o la que ~Se de­sus hijos vejada i oprimida, alejada de los puestos re gó po1· clln. A taca lo mismo que In otl'n nut>stm públicos, considerada como no haciendo parte de creencia trtltando ele e5claviznrla; tiende a colocar la Nacion. 1 I esto no es tiranía l ' n Dios bn,¡o el poder de los hornbres, Jo que cons- 1 Las intl'igas del Clero produjeron la ultima tituye tm disp;nate qlle el Sf'ilOr doetOl' Murillo no asoladom guerra civil! ¡ Oh doctor Murillo ! No puede defender con burnas razones. os creíamos capaz d~ tanto cinismo, nó. Todo el EntPndiendo- ns í los derech os del vencedor, es mundo sab~ . cual fué el ot•ijen de esta revolucion imposible que se purda e. tnblect>J' In armoní,, en­infanda que os ha colocado en el puesto desde tre los dife rentes miembros de que se eornp one e\ donde habl nis. 1 Ya no es {>\doct or Os pi na el fau cuerpo social. Se quien', a todo trnncr, que no­tol' de la revolucion, como lo hn diclw el mismo sotros protestemos la autoridad del Pnpa, i nosc­hombre que la encabezo, ahora es el Clero católi- tros no podemos protestar esa autori9ad porqne la co 1 Cuando no se dice la verdad, ftl e rza es andar creemos rmannda direrléHlwnte del mLmo Dios. así, vacilando, sin saber a donde diriji1·se, hiricn- Pretender quitarnos esa creencia, f'S como preten­do a ciegas. Ya otra vez ]o hemos dicho : si el 1 der qne nos saquemos el corazon i Jo sustituyamos Clero hubiera tomado ca1·tas de u o modo decidido por otro sin dt~jar de vi vil·; es impo ible. J en la cucstion 'política, no estat•ia hoi martirizado, Pero el señ()r doctor :\ ~ urillo, quiere que se snn-no se vería calumniado i pt·oscrito. chme de un modo formal lo que hagn t>Ste Con- " Los antecedentes podían justificar la exijen- greso. Pnra consf'guil' ese fin, escribió ni Gob<>r-­cia escepcional del jut·amento que debia prestar el n.adot' del Estado de Antioquia, diciéndole que hi­Ciera para poder ejercer· su ministe1·io." Esos un- c1era reunir la Asamblea para que ('Sta elijit>t'a les tecedentes, segun las mismas palabras del doctor diputados consen·nd,ires, i que él se comprometía Mul'iJlo eran : la tiranía que ejcrcia sobre los vi- a sostene1· a esos diputnclos. Bien; pel'o si/~ cues­cios, i el uso cot·t·iente que hacia de sus derechos tion relijiosa sigue trntriudose así, de n:1da· sin e de ciudadun\a. Pat·a castigado porque cumplía que esa diputac1on , ·en ga i sen admitida; sus con su debet· de moralizador i porque usaba de su miembt·os uo se resolver) 1 Con motivo de la cuestion entre el seitor Arzo- ¡'­bispo i los fundadores o dir·ectores del Colejio de­mocrático en esta ciudad, en que tan mal han 1 quedado estos últimos, publica . U. en su núm ro 87, un artículo en que, si no he leido n.1al, parece _que ~e~~ U. la ~as~ ~e~< ~~tin~o~s-=. ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ ---y ----------·~---- - -----~ -~ ~ r r ~ , ~~ r , ~-·'~' r. ~ ~ r r ~r "''~~:~::::~-"~~~ '~ ~~~~-~-~~-~ ~~ tC'I'i:.> del Cút·men. » (1) No faltan católicos que 1 con ellos. "Mis predecesores, decia, no han co- 1: estén persuadidos de que los conventos i monas- 1 nociclo, como yo) los derechos del podet· absolu- 1 1 terios ha:¡ sido estinguiclas; i sobre este ct·rot· l to ..•• Quiero mas bien, ai'wdia, set· aborrecido gravísimo, en el cual no podemos con\'enil· ni por que amado, pot•que no depende de mí solo ser j un momento, es que me permito llamat· la aten- _1 1 amado, miéntras que el se1· aborrecido sí depende cion de U. Que se diga que los conventos i monas- de mí solo." Oyendo un dia esta espresion p•·ove¡·­terios !tan sido sup1·imidos, o suspendido..;, cetTa- bial : "que el mundo arda despues que yo muera," dos, saqueados, invadidos, disueltas las comuni- replicó: "I yo digo que arda miéntras yo vi va dudes por la fuerza l>l'utal de los soldados i esbiiTOS pnra verlo ardet·:' f'ué entónees cuando des pues i de los dee1·etos, leyes o constituciones, que tam- de un festin abominable, hizo ponet· fuego en los bien suelen se1· brutales, pase; pero que se hable cuatro ángulos de Roma para tenc1· una idea o de estincion no puede pasm· entre católicos, ni semejanza de T1·oya cuando la quemaron los grie­entre jm·istas. A un los mas legos aben aquella 1 gos. El incendio duró nueve dias, i lns llamas rl'gla de d~recho universal que dice ; kujus est consumieron los mas bellos monumentos de la tolere cujus est condere, i en virtud de ella solo antigüedad. Diez barrios de la inmensa ciudad e\ que tuvo de1·echo ele fundat·, establece¡· o per- fueron reducidos a cenizas, i este espectáculo la­mitit• estos monnsterios i de darles constituciones m<:>ntuble f•Jé para él unn fiesta. Pa1·a gozm· de él i reglas es el que puede i tiene el de1·echo de es·· a su sabot• subió a una ton·e de las mas elevadas, tinguirlos. i desde allf lo contemplaba con sonrisa. J_o unico Para mí, seüot· Redactor, los monastel'ios, sus que faltaba a este rrímen para hacel'lo mas exce­eomuniclades .. sus reglas e institutos, sus bienes i c1·able era att·ibuil'lo a los inocentes; acusó de él a rentas existen moral i legalmente, aunque no los cristianos pam hacer recae1· sobre ellos la odio­existan de hecho; i en cualquiera tiempo; próxi- sidad, i él mismo los persiguió cruelmente. "Ne­rno o remoto, pueden i deben sus lejítimos dueños ron, dice Tácito, castigó al pl'incipio a Jos que ocupat· sus edificios i reclamar sus bienes de quien confesaban fJUe eran cristianos, i aunque esta con­sen detentador de ellos. Así lo han d~::clarado ter- fesion les causaba In muerte, a ningunó se le.pudo minantemPntc el Prelado i las mismas comunida- convencer de habet· sido autot· del incendio de des, protestando solemnenwute contra el despojo Roma." i contra la fnerza brutal ; así tendt·á qnc sucedet·, Cuando se reflexiona que este ódio tan gratuito Dios media;~te, tai'Cle o temprnno ; i así espero corno infundado contra la única Belijion saludable verlo, ~¡ he de vivir algunos niios, i para conse- i benéfica, está anunciado en el Evanjelio de una guirlo ttabnjaré hasta rendir mi vida. La sola manem tan chwa i enérjiea, no puede dejar de inaccion, el solo silencio, seria un egoisrno, un mirá!·sela, no solamente como un c:1rúcte•·, sino crimen, una tmicion al Catolicismo. De esta mu- tumbien como una prueba Je la verdad del Cl'is· ne1·n piensa la inmensa mayoría del partido ca- tianismo. tóliro. El mn\ uso de ~ns pa1ab!·as suele set· mas pe•·­judieial de lo que a p\'ime1·a vista parece. Los mo­nasterios no están estinguidos, señor Redacto¡·, I si no dígnme U: si mañana entra a su casa de U. una partida de lad1·ones; sea oficial, semioficial o extra oficial, i dando de palos a U. i a toda su nume1·osa familia, los echan a fuet·a, los dispersan los obligan a sepa¡·arse uoos de otros, los saquean, los de:spojnn, toman sus papeles, ocupan su casa i se hacen dueilos de todo, ¿se podt·á decit· que la familia ue u. ha ~ido estinguida '? qué está di­sucltfl, que no existe'? ¡Qué delirio l. .. El caso es el mismo. No acepto, pues, ni aceptnré la ídl'a de la es­tincion, miéntras ella no se vel'ifique, si esto fuera posible, pot· quien puede hacerlo: por la Silla Ro­mana, única l¡ne tiene en el mundo tal facultad. .El hecho, es dech·, In disolucion temporaria, es mui diferente del derecho-la estincion. El prime­ro lo ha ejecut¡_¡clo arbitrariamente el po cr tem­poral con un puital en la mano, a estilo de saltea­dores: el segundo lo tiene el Santo Padre, i nadie puede arrebatárselo. FIDEL. ( 1) Nuestro estimable Colaborador no notó que nosotros, al escribü· esa f1·ase, la pusimos eutre co- 1nzllas para indicar precisamente que no nct>ptamos t:JI estiucion, i que copiarnos esas palabras del anuo· cío del Colejio, para hacer ll1as notable el motivo de la protesta del señor Arzobispo.- LL. H..R. JNSTRUCCION POPULAR. RELACION DE LAS MUERTES FUNESTAS DE LOS HLP ÍOS (Contiuuacion). El gran Neron se vanagloriaba de· haber hecho · profesiou de todos los vicios i haber especulado "La muerte de los cristianos, dice el hístot'ia­dor citado, se hizo objeto de diversion i pasatiem­po : unos, cubiertos de pieles de fiems, eran de .. vorados por los perros ; otros amanados a g•·an­des postes eran quemados para que si¡•viesen de ilumiuacion durante la noche. El gran Neron prestó sus jardines para este espectáculo, i se pre­sentó él mismo en traje de cochero i conduciendo un cat·ro, como en los juegos del circo." Sinembargo, llegó el momento en que este gran malhcchot· clebia recibir el justo castigo de sus cr!menes i crueldades. Galba, gobernadot· de la Gaula Tal'l'agonense, homl)l'e ilustre por su naci­miento i pot· su mérito, había desaprobado alta­mente fas vejaciones con que abt·umaba las pi'O· vincias pm·a subvenh· a sus locas pi"Odigalidades. Neron díó órden de quitarle la vida; pe1·o él la evitó haciéndose proclamar Emperadot·. Bien pronto todo el imperio lo reconoció. El Senado declaró a Nerou enernigo público i Jo condenó a set· p1·ecipitado desde la t•oea del Capitolio, despues de haber sido arrastrado públicamente su cuerpo desnudo, i azotado hasta modt·. El Tirano &e an­ticipó a su suplicio i se dió él mismo de puñ:Jiadas, el año 68 de Jesucristo. En vano imploró en sus últimos instantes el ausilio de algU110 que se dig­nase dal'le la muerte: nadie quiso hacerle e.ste pelig1·oso servicio; era despreciado ~e todo el mundo, i se le miró con ho1Tor aun des.pues de muerto, como a una culebJ•a. "Qué 1 esclamaba en su desesperacion, mezándose los cabellos i re­volcándose en el suelo, es _posible que no tenga ni amigos que me defiendan i me salven la vJda~ t:ti enemigos que me la quiten?,, I arrojnndo e puma por In boca se azotaba como u u esco1·pion, dando Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 316 EL CATOLICO. nhuidos hoi'J'ibles hasta el punto de salírsele la.;f batirle ; i por esto rrcib: mos despues rJ Sncrnmen­lengu< l cnmo a un ahorcndo!. • • 1 to de la confirma c ion, por C, i en qné ti<'m­do deseaba. Se enarboló publicamente el pabellon po cll' bemos . ostrnr•lo, nos lo dice. con elocuencia , signo de la Iibertnd ; i el pueblo se cubrió la ca- el periódico de que nos ocupamos. beza con un got·ro semejante al que se ponía a los La lglesia (e Jewcristo crn, rn nuestr·o paí ' , esclayos dcspues de su manumision. El Senado cruelmente perseguida~ herirlos sus I>astorer por no se quedó atríls en rnanifestal'iones de aiPgría. el destierm, dispersados ~us Ministt·os, urws por Neron había tenido el proyecto. de abolirlo hacien- las pe¡· s ccu('ioncs, o.tros por el cisma; atacados sus do asesinn1· a todos h>s Senadores; i cuando Ue· dogmns, • u disciplina, i lo que es m¡l-5, prohibida g,11·ou n sus oido3 los primeros rumores de la la libertad de imprenta e impedida La comuniea-:­rebelion intentó hacer· lo mismo con todos los cion a los católicos, que Uflénns pudieron publicar Gobernadores de las provincias i todos los Jene- las protestíiS de los Jlustdsimos seiiores Obispos; rales del ejército, eomo enernigos de la República, nada se podía hneer·, i tocaba rsclusi\'amente a los 1 hacer pet·ecer a tod-os los deste1'1'ados, degolla¡· a .fieles la defensa de la R('lijion. En estas circuns- 1 todos los gaulos qne estaban fn Roma, rntrrgar tanrias apnrcee El Católico, COI)finmmrlo, cual ¡ las Gaulas at saque(} de su Pjército, envenena•· el diseípub v e rdndero, las promt:'sns hrchéls en el J Senado entero en un banquete, ineendiar a Rvma bautismo, de n•sistir a los rnemigns de nue tra segunda vez¡ soltar al mismo tiempo en la-s calles salvacion, i de confesn1· la fé ante los Tirnnos i 1 , 1 las fiet·as desUnadas pat·a los espectáculos, n fin perseguidores. E.sto es El Cat dlico: la \'oz. de los de impedh· que el pueblo pudiese apngar el fuego. hijos a f.tYor de la .Madre destituidcl de sus /ejíti­Pot · fortuna no tuvo tiempo de entregarse a estas mos defe nsor e s. I se vio entó n ee ~ qne si la Patria at•·o~idades, cuya ejecucion parece haberse reser- es un nombre amable) c::trece sinemLat·go de uno de \ vado para los siglos modernos, puesto que la sus mas dulces rncuntos si ~e destruye la Relijion ~ mélyOt' parte de ellas se realizaron en la gran re- se vió que si en una tierra en que el p n tl'ioti. mo volucion de Francia; i aun ot•·as peores, hemos se siente tanto como en la Nueva Granada, exbtian presenciado en América, ejecutadas por nuestros sinembnrgo cornzones egoistas en p t)líticn, ese g'l'andes hombres, j aun por los hombres mas pe- egoísmo desaparecía al tt·atnrsC' de la santa i sagra­queños i miset·ables. (Contiuuará). da Relijioo. La voz de los Pastores, lejana e impe- Cuando po1· la pdmera yez somos presentados a la Iglesia en solicitud ele la fé que conduce a la vida etema, enterado rl Ministro de nuestra deter­minncion, nos exije en nombre de Jrsucri:;to un ·ju•·amento,pm· el cual renunciamos voluntariamen­te al demonio i a sus obras. Renunciar pat·a siemp•·e al demonio, i a las pompas i \'anidndes del mundo ; Cl'eel' en Dios Padt•e Todopoderoso, i en Jesucristo su único Hijo, el cuaJ murió por la snlud del jénero humano ; reconocer i adorar al "Espí1·itu Santo, que po1• su amor se dignó aenba1· 1~ gl'ande ¡ obra de nuestra redencion; cautivar el entendí­~ miento, tnn limitndo, bajo la obediencia ciega de ~ Jesue¡·fsto, pa•·a creet· sin discusion los inefables ~ ~ misterios que son infinitnmente supel'io1·es a nues­~ . tra razon, i pscuchaa· dócilmeutc a la Iglesia cuan-do decida sobre artículos de fé; rn uua palabra, mol'it· al pecado, al mundo i a Sntanás, es lo que solemnemente hemos pi'Ometido a Dios ántes de habe1· sido rejener;~dos po1· el bautismo. Pero como la Id de Dios no consiste solamente .en evitat• el mal, sino tambien eo hace1· el bien, siendo poc:t cosa para la criatura que hn venido a 1 sel' hijo de Dios i de la Iglesia po1· el bautismo, el 1 l'enunchw al demonio, es menestet· tambit•n com-dida, dejóse oí1· ~ot· el ó1·gauo de sus ov<>jas, i se ·vió entünces que e1·a imposible destruit· a unos 1 padres que tenían tantos hijos, i tan dignos i t'C­ronocidos. Así, por El Católico que fué el primero que de­safió la tiranía, ha triunfado entre nosotros la causa 1 , . de la Relijion. Pera, restituida la voz del Catolicismo, o sea el Ilustrísimo srüor Metropolitano a su silla, en ' 'ir­tud de aq,Jella dcft-nsa, ¿ debia estinguirse la voz del pueblo católico? ¿Es solamente en Ja ausencia de nuestros Pastores, que los católicos estnmos en el debet• de dedicamos a la defensa de la Relijion 'l Nó. Si El Católico no podía ser, por su propio nombre, la voz diYina i autoriznda que se dirije únicam¿nte a los s·1bdilos, no pot· eso dejaba de ser la voz humana establecida para combatit' a los enemigos. Si La Voz del Datolicismo em un pe­riódico de suma necesidad, no lo e~ de ménos la conservacion de El Católico, así por lns circuns­tancias de su nacimiento como pn el objeto de su mision; mision que si el primero puede desempe· ña1· por su carácter misto, no tan franca i libre­mente sinemba1·go, como el segundo. Que no entregue, pues, El Catdlico, a la nada, una vida que está llamnda a ser inmortal. ¿ Dt·s • pues de tautf)S triunfos, po1· veutura sel'ia eso pe1·­~ en>rancia? No seria apostata¡·? No seria esto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -:::· --= -_ ,_. _ .~-=e- :.. EL CATOLICO. 317 r - ~ ~ ~~~-~~~-...-~~~'-'"'--"~~-~ . 1 peot·, eseonclienuo el talento despues de haber 1 cue.ncia como o.rador i como e~critot·, hacia ~ue los f¡ negociado? Los enemigos de nuestras almas no ?btspos se lo d1sput~ran ofreciéndole ve~taJaS que duermen,i nosotros¿ cesaremos de combatit•? Nó, e~ rmntba co? poco m te res. porque, at·d•ente en la no desmayemos: no el señot· Uedactor; no sus fe, aunque d1spuesto a luchar con la~ malas d~c- 1 Colaboradores; no sus ajen tes i suscritores .. Pon- trinas, daba mucho valor al lado míst1co de la Ylda gárnonos todos de é\cuerdo i pidamos al Ilustl'i~imo cristiana. , . . . senO!' Arzobispo una gmcia, la que sea de su vo- Su poderosa voz se oyo en var~as dtóces1s desde Juntad, que él nos la conccde•·á romo padt·e, pi- 1846 hasta 1855, habiéndole to~ado reemplazar. en dámoselél, ya que como hijos no podemos preten- 1847 en Nuestra Señora de Pans, al pad1·e Rav1g­de1' recompensa. Hagamlls una contribucion cspe- nan que se habia enfermado. daJ entre Colaboradores, ajeutes i suscl'it01·es, pat·a . Como d.irertor de las relijiiJsas de San J?~~' se cubrü· el saldo en cont1·a que ha ¡·esultaclo 1 i cele- h1zo tamb1en not~ble por. ~1 modo como gmo ~es­bremos para en adelante un convenio que asegu•·e tas esposas de Cnsto,hac1endolas amar la pemten- ' a nuestra empresa la perpetuidad. Bastada acaso ria i gustar los pla5eres .de la om_ri.on ... Por estas 1 que el Ilu -tdsimo seño1· At·zobispo reconociera cualidades, Monse~or S1b0U1' sohc1tó de.l Carde?al nuestm parentezco con La Vo.:; del Catolicismo:~ i Ronald que le ced1era a este Sacerdote a qmen . auuque cediendo a rste hermano nuestm primoje- queda hacer. D~an .de Santa J~noveva: El C~r.de- 1 uitma recomendara esta publicacion romo la de nal no arced1ó,1 el Abate Plan~1ea· contmuó vtvten-nqueJ.' do c?mo miemb1·o de.l~ comun.idad de. San ~··i~eo Solwe todo considet·emos que la tibieza es la de Lwn, aunque el Mtmstro de mstl·urcwn pubhca peo1· de las te~tacion€'s, i que Dios no concede su lo llamó tambie.n como profesot• de hebt•eo de la corona sino a la pe¡·sevet·ancia. S. A. facultad de Pans. ESTRACTO DE LA BlOGRAFIA DE MoNSEÑOR PL.\NTIER OBISPO DE NniES. Mr. Eujenio Veuillot, nos refiere que en el de­partamento del Ain en Francia, vivia un pob1·e ja,·ditwt·o viudo i que tenia u~ hijo nacido el 2 de 1 marzo de t8l3 . Este niño que desde su mas tem­prana edad mostró inc\inacion al estudio, fué ron su padre a Lion~ i el Cura de 1a parroquia de San Cyr, se enca•·gó.cle inst,.uido en los pl'ime1·os a·u­dimentos ue \as letl'aS humanas. Una gt·ande ateucion a las esplicaciones de su maestro, una memoria p1·odijiosa pnrat a·etenerlas i un juicio ad­mirable para meditarlas, hiciero11 que el niño pi'O­g: ·esa ra de un modo sorprendente. Era poeta, i baria versos latinos i francese, con igual facilidad. Cantaba las flores,porque como él mismo ha dicho: ce Hijo de un humilde Jardinero, nací i crecí entre los naranjos, los cltweles i las ¡·osas, i encuentt·o .siempre inesplicables delicias en saborear los per­furr. es que respiré desde mi cuna hasta una época avanzada de mi vida. l> Em·ique PlantieJ'e.ltt·óal Seminario de la Argen­tiere donde como humanista i como matemático, se distinguió siemp•·e ent1·e sus companeros. Los seminaristas de \'arias diócesis eran llamados a t¡·ablljar sobre un tema dado, i esos trabéljos e¡·an sometidos a un J01·ado q~e los calificaba i les dis­Cel'nia el p1·emio. Enrique Plantiel' obtuvo siem ­pre el prime¡·o en estos concursos, i empezó ah~­cet ·se notable así desde niño. En 1831 principió sus estudios teolójicos i siguió siendo uu alumno apt·ovechado1 i un amante deci­dido de su fé i de su iglesia. En 1834 se qciso hacer cartujo; pero la auste­ridad de la regla lo venció, i a los cua1·enta días salió de aquet se¡>ulc¡·o de hombres vivos a quie­nes soto alieuta la esperanza de una vida futUI·a. Nomu•·ado entónces maestro de Sag1·ada Esc¡·i­tm ·a en el Seminario de Lion, se dedicó a la ense­ñanza i al misr;no tiempo al estudio de las lenguas ol'ieutales. Así fué que apénas ·se ordenó de Sace¡·­dote (1837) fué nombrado tambien profesor de he­breo- en la facultad de tcolojía de Lion. La abundancia de sus conocimientos, su ve¡·sa­eion en las doctrinas de los Santos Pad1·es, su el o- Poco hacia que desempeñaba el cargo de Vica­rio jenet·al de la diócesis de Lion, cuando fué ele­yado al obispado de Nimes en 1855, no con sor­presn, prro sí con temor de los que Jo c1·eían muí afen·ado a las ideas de la faccion galicana del Clero. El Al.>atc Alzon que eje•·cia la vicaría de dicho obispado i que era « la espresion mas com· pleta del esph·itu •·omano, >> envió su dimision al nuevo Obispo, que, léjos de admitirla,h·ató de tal manet·a al que la hacia, que probó que ce en las cuestiones contl'Overtidas entre los católicos, no tenia el partido que se le babia atribuido. » Lo que bai es que Monseüot• Plantier e< evita cortar cuando se puede tt·ansijir. >> Si en las cuestiones de libertad de la Iglesia i de de1·echos de la Santa Se) Pero habiéndose hecho odioso a los enemigos de la fé, miéntras mas muestnt su celo apostólico, mas cóleras se levantan contt·a él. Rabiase ataca­do po1• el .Ministro de tos cultos, Mr. Ro\.tlancl, la Sociedad de Sau Vicente de Paul, i el Obispo dis­cutió con fhmeza las medidas del .Ministro, censu­ró su acto i sm~tuvo, en favor de los pobres, aJa Sociedad que los soconia. M1·. B.ouland entónces, considerándose como Jefe del episcopa~lo frunces, levantó la voz, i hablando con el tono de la auto­ridad, didjió ~1 Obispo una nota que publ:có el Monitor, i en que, entre otras cosas, le dijo lo siguiente: (( El calot• de las convicciones i la libertad de la discusion, no dispensan a nadie :le la observancia de las reglas de la buena ct·ianza i de la modera­cion. Para detendet· una opio ion que juzgais ver­dadera i equitativa, era inútil emplear espresiones tan acerbas coutra un acto emuuado de un Minis­tro del Empcrado1·; i para lwcer un 1<.-'jítimo ho­menaje de adhesion a las Conferencias de San Vicente de Paul, no el·a necesario insultar a otms asociaciones, * i señalarlas al ódio i al desprecio publico. » Dijo ademas el Ministt·o, que el O bis )0 debia imita1· la calma i la dignidatl de lenguaje d~l anti­guo Clero galicano, piétdoso, sábio ~ patri?.~a, i abstenel'se de mezclcu·se en los negor1os reh¡rusos o políticos, dictando pustol'ales que no podían con­testaJ ·se sin crmve dai'lQ pa1·a la B.elijion cuyos Ministros er~n t•espetado.s po1· los del Imperio, aun cuando se salie,sen de las vías de la sabiduría i de la caridad. El Obispo contestó : ce Pm· severas que sean vuestl'as apreciaciones, ce hai tl·es gt·andes tribunales con los cuales cuento « i espero con entera segu.l'idad que me absuelvan ce de los rigores que me p1·odign Vuestra Excc­ « lenC'ia. ce Bl tribunal de la opinion pública d 1 verdade· de ser devuelto por Vuestra Excelencia, ~ << a las víns de la sabiduría i de la cm·idad. » ,¡ Asi maneja el sarcasrno este Prelado cuando es l preciso, i s~ muestra, de todos modos, un comba- • tiente temible pat·a los que ataenn la fé católica. 1 En su diócesis hai muchos protestantes, i qui- 1 sieron en 18.59 celebrilr el twh Cl'SllJ'io del Jll'Üth>J• · Sínodo nacional ele las iglesias reformadas de }..,rancia. Con este moti"o, e\ Obispo, oponiendo los hechos a las palabras, los razonamientos a las declarnacionrs i ta verdnen'> él que estaba preH!nido pnra este caso, volvió a es­cribir i los derrotó del todo. Con motivo de la obra impía de Ernesto Renan, " titulada Vida de Jesus, i de un artículo de M. Havet elojiando dicha ub1·a, ha escrito sabias pas­torales en que refuta i e a lw nqu~llos c::.t:ritos,. prohibi-e-nd su lectura. E:.-as pastorales no ~on las piezas méuos importantes que han lllcbo l.lrillar la ~~ .. · verdad i han confuuuido el error. ~ Pero ndtmas de pol'tn, oradot·, escritor, apolo- i jista , ol'ien talista i teólogo, M.onseúor Plantier e.s ~ musico. Trabaja con ardor Cll proporcioOI\1' a su rebuúo mejoras hijieuicas, industriales i comercia­les ; procura la solida instruceiou de la juventud; 11 arregla la pompa de lus ceremonias relijiosas i ~ perfecciona el canto litúri ico; restaura lils igle­sias i dcta las que so 1 muí pobres ; i trabaja sin clcscnmo por lu estirpa..!ion de 1<\S herejtas i pOl' la , enmienda de los pecadores. Es todo para tollos, i asi es que hace o1r su voz elocuente aun en las funciones mns humildes pat·a enseila l' desde el · pul pito i para combati1· los erron~s. No descansa, i po1· eso es tan respetado i tvn querido, que cuan­do fué a B.oma con motivo de la canonizaeion de los míÍI'tires del Japon, lo siguieron sesellta i tiiete Sacerdott'S i nl¿:;uuos laieos. con todos los cuales vivió el Obispo lleviJndo la ruda vida de comuni­dad que nunca bn abandonado. Es un homi..H·e que habla poro en el trato fami­liat ·, pero que no por eso puede deeirse que es adusto, pues tiene maneras mui otligautes i una souJ·isi;l que revela toda la bondad de su c01·azon. Es de pequeña estatura, naco, pá\i(1o ; sus ojos son grand~s i tienen una espresion firme i tran­quila ; su frente es elevada i muestra la fuet·za del pensamiento. Su alma toda es el alma propia de un Obispo católico. RENAN. Como el numero de los¡, dividuos que han es· crito impug11a:1do el libro funesto de este hombre, es muí significativo i habla mui nito respecto de la condenacion universal que tal libro ha mel'ecido, p1 esentamos a nuestros abonado51 no a lista, aunque incompleta, de los impugnadores de In obra de B.enan, titulada <(Vida de Jesus.>) En esta lista - figura basta el nombre del P. Passagliüt i el ~erió­dico de donde tomamos tal noticia, aúade que la obt·a de este Pnd1·e está esl!l'ita «segun el método escolástico, i enciet·ra upa di cusion sólida en que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 319 todo.; los errores de la introduecion de l\f. Rcmm, 1 te Anglc.tde docto¡· en tcolojía, Vicario de Nue~tra son refutados con una ciencia profunda i de lmena Señom de Pnris. leí. Si rl P. Passaglia, continün, sto Rennn, po•· D. Antonio Fcrre1· del io, de Respuesta a •·· ~rne ~ to llenan sobre In Vida Jn H~al t ~cacl<'mia Eo.;pnñola. de Jes~Ls, por un libre ct·ryent<>. 1 La Vida de Jesus, série sot· en el C <) lejio de }<'rancia. Vicill'ins jent'l'stro a .1\1. Bavet, profesor en el Colrjio de Francia, por Señor Jesucristo i obsen·ae.iones de l\fonseiwr Pavy, el seiior abato Freppel, profesor de elocuencia sa­Obispo de Arjel, sobre la novela: Vida de Jesus, grnnan. Opinion de los deístas racionalistas sobre la Vtda A los IC'dOI't>S el~ l\I. Rrnnn.-La divinidad de de .1esus segun M. Renan, pOI' M. r. Larroquc. , ,Jrsucristo, por el . . . · La Escoela cdticn. i Jesucííisto, con motivo dala ! M. Rt'oan i su rl(za de Jcsus.-Carta al R. P. Vida de Jesus de l\11·. Renan, por Mr. Edmundo · .1\fertian, director de los Estudios 1'et.l)iosos. histó- de Pressensé. . 'ricos i /tterarios, po1· el R. P. F('lix, de la Compa- Lal\fetmlla contra la obra de Mr. Renan, pm· M ñía de .lcsus. l\f. De ·georges. Exámen crítico de la Vida de Jesus, de Mt·. Epístola a l\Jr. Ernesto Renan sobre su ultima Renan, po1· el abate Frrppcl, profesor de elocuen- obm : Vida de Jesus por el sellot' nbate Petit, ca· 1 cía Sélo-rada en la Sorbonfl, nónigo honorflrio, Cuta en la Rochela. Una supursta Vida de Jesus, o Mr. Ernesto Respuesta de un poeta n M. Ernesto Renan, pór Rcnan hbtoriadot·. fisólofo i poetn, pot· fl señor M. El'l1esto Le Roy. abnte Julio Teodosio Loyson, do<.'tor de la facultad Conespondencia npócrifa entre M. E. Renan i ds Teolojía de P:wis. su hermnna Ut sula, con motivo de la obl'u titula- La erítica i la tríctira, l'studios sobre 1os pt·oce- da : Vida de Jesus. élimientos tlcl ¡:,nlirl istiani mo modrn o, a propó- Filosofía pot· dos sueldos .. con motivo de la obra sito d(• ~It•. llenan, pot· el R. P. Delnportc>, do la de D. Fulano de Tal. Socirdad de la misericordia, doctor PJI teolojía, La divinidAd de .Jesuel'isto, con moti o del libró profesor de dogma <'D la facultnd de Burdt;os. de M. llenan, por X ... A l\11'. Enw:to H.ennn.-La divinidad de Jesu- Nueve pájinas decisivas sobre la Vida de Jesus cl'isto segun Napoleon t,o i los injenios mas gran- de M. Ernesto Ren<~n, po1· M. LázP~t Augé. de~ del mundo, pot· M1·. Bemabé Chauvelot. El Verdadero JesucritSto opuf>sto al falso idrhdo Exámt>n de la Yida de Je.ms de Mr. Bennn, po¡· por i\1. Rennn í su escuela escépticn, po1· l\:1, A. Mr. Poujoulat. Marrakis. El libro de l\:11·. llenan sobre la Yüla de Jesus, Carta a un amigo sob1·e ~a Vida da Jesus de M. por 1\lr. Laureutie. Rennn, JWI' M. E. I~ncoude Vida de Nuestro Señor Jesucristo, rep;wsta al Obispos i profesorrs : reflexiones solH·e lns ba:- libro de Mt·. E. Benan, pot· l\h. Enjenio Petrel. lanzas del Estndo, por M. Armando Fresnan, an­Bre\' CS palilbras sohre la ridr¡. de Jesus de 1\lr. ti!nto representnnte. E. Renan, pot\ Mr. Agustin Cochin. M. llenan desenmnscarndo, o Cartas del abate El Evanjelio segun .Uenan, por Mt·. Enrique Cms a uno de sus fC:'Iigreses sobre In fl.Josofln de Lasserre. M. Renan, para mejot· étJlcndet· la Vida de Jesus E. Rcnnn rdntado por sí mismo, por Mt·. Ben· J de dicho autor i todas sus ¡•efutndon s. jamin Constant. 1 El verdadrt·o secreto de l\1. Renan i d~ sus Mr. Renan defensor de la fé por medio de un ma("stros sobre la resul'l'eéeion, espl ienciones Rpln­nue\' O p1·ocedimiento, por el P. Marino de Boy- zndas po1· los poseedores del secreto, i por qué, pot· lesve. de la C:ompai1fa de Jesus. 1 M. de Mir\'ille. ¿Es 1\It·. Rennn un eset·itot· sério ?-Impos.ible Las distrac('iones de M. Hrnan, pot· el P: A. negat• la divinidad de Jesucristo. Por el señor aba- Bourqueuoud, de la Comptlñia de esus. ~ -- --=-~-------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 l ¡ ' i ' ¡ - - - Estudit> sobre la Vida de Jesus de Emesto Re- t- sacada de los últimos ntaques de hl incredulidad. nan, por el P. Cárlos Passaglia, antiguo profeso•· ¡ 3. co edirion! po1· A .. Nicolas .. de Teolojía en la cátedra de Roma, diputado del .~dYertencm a la Juvet?t~~ 1 a los padres d~ .. fa- Pal'lamento de Tul'in. (ItaHano.) : 1mlla, sobre los at~ques dil'lJtdos contra. la RehJIOn Segunda carta a Mr. Renan.-El Mesías-Loco. po1· algunos escntores de nuestros d1as, po1· el El Mesías-Dios.-Por el señoa· abate J. H. Mi-: señoa· OL>is¡JO de Orleans, miembro de la A"·ndemia chon. francesa. Jesus ante Caifás i Pilatos, o proceso de Jesu- M1·. Renan i el Cántico de los Cánticos, po1· el ca·isto seO'uido de una coleccion de testos escojidos seño1· abate Meignan. que c~nti~nen los principales fundamentos de la La lglrsia en frente de la revoludon, por Cre- Belijion cristiana, estractados de Ja~ Sagr~das tineau Joli. , . Esct·itua·as i clasificados pot· Mt·. Dupm, ant1guo En Bogota se han pubiJCtH1o: . prior del colejio de abogados, docto1· en derecho i Los Comentarios c ríticos sobt·e la Vida de Jesus Pt·ocuradol' jeneral del Tribunal de Casaciou. de l\11·. llenan, por José Manuel G root. Jesucristo es Dios, Demosta·acion, po1· Monseñot· Vida de Jesus, de JJ-lr. Ernesto Renan, por Parisis Obispo de Arras. Manuel María Madiedo ( número 5.o de <>) M. Het·vé, abogado en el tribunal de Casacion. Pa·uebas histól'icas i filosóficas de la Divinidad Jesucristo pol' un consejero. de Cristo, pot· Augusto Nicolas, Césm· Cantú i el Cal·ta soba~e 1ft Vida de un tal J~sus, segun M. abate Gaume, precedidus ue un prólogo por Jo~é Renan, miembm del Instituto, po1· Juan Loyseau, Joaquin Ortiz, . todo en noventa pájinas. zapatero. ~- ~7= ....:__= Exámen del liba·o de M. Renan, pot· el abate INSERCIONES DE LA CURIA. Orsini. Cat·tas de un Cura de cumpo a M. Renan,miem- DILTJENCfA DE ABSOLUCION. bro del Instituto, por el abate Chéré, pát·a·oco de En la ciudad de Bogotá, a los vrintisiet e días Seine Port. del mes de enero de mil ochocientos sesrnta i Estudio sobt'e la Vida de Jesus de M. Renan cinco, se pt·esentó en la sala de nuestro despnl'lw, por el señor abate Simonis, doctot· en Teolojía, arompañl' los raciouahstas alema- cautelam que le hnl>iamos exijido, tanto pa1·a nes, por el abate Meignan, Vicario jeneral de Pa- tranquiliza¡· su propia concienriíl, cuanto- para re­ris, pt·ofesor de sagrada Escritura en la,Sorbona. para•· el mal que hu')iel'a podido ca lSai' a los que Vida de Jesus de M. Emesto llenan, artíeulos creye¡·an que había jurado lisa i Hannmente. Pa·o-publicados en la Revista del Mundo Cat ólico, pot· testó esta1· unido a la Santa Iglesia Católica, A pos­el abate H. J. Creliet·. tólica, Bomnna con todo su espíl'itu i su cot·azon, La Inca·edulidad modea·na estudiada en un libro ¡ set· Óbectiente a sus leyes ¡ disposicione3 • Heeho titulado: Vida de Jesus, série de artículos publi- esto, ¡ dirha la conicsion, le dimos la absolurion, cados en la Civiltá cattolica de Roma (italiano.) en uso de las facultades Apostólicas que tenemos, Vida de Jesus pm· M. Luis Veuillot. firmando con Nos i nuest1·o Secretario. Gaceta de Ausbourgo 15 a 17 de setiembl'e de ANTONio, AnzoBISPO DE SANTAFÉ DE BuGoTÁ.-- 63. M. Keim. J. Jflanuel F'"ernimd~ Saaveclra.-Jgnacio Bue- M. Colany. Revista de la teolojía pa·otestante de naventura, Secretario. Estrasburgo-5. ~ entrega. Es fiel copia de la respectiva dilijencia. Edicion populat· de la Vida de Jesus, por Mr. Ignacio Buenaventura. el abate Freppel. =---=-=-~ -===~=-~~=== Meditaciones sobre la esencia de la relijion cris· ,jJ)J7f'lJ'Ef(J}[l(/,)~~ tiana, por Mt·. Guizot. Los sofistas i la cl'Ítica, por Ga·atry. Jesucristo. Respuesta aMa·. Renau, poa· id. Diario de los sábios de Gotinga, 5 de agosto de 63. Historia de Ca·isto, pot· Mr. Ewald. La Divinidad de Jesuca·isto. Demostracion nueva CAMBIO DE 001\IICILIO. EL COLEJIO DE SANTO TOMh.S DE AQUINO Se abrió el 2 del presente, i se ha trasladado a la ca­sa número 42 de la calle 1. ~ de la carrera del Ecua· dor (esquiua de Santa Clara)·--~---~--'--~ IMPRENTA CONSTITUCIONAL-POR NICOLAS PONTON. 1 . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 88

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El Católico - N. 89

Por: | Fecha: 14/02/1865

REDACTOR . VENANCIO ORTIZ. LOS l\1 ANDA l\1IENTOS. Hare tres mil i cuatrocientos aflos, un pueblo · que. contaba ) ' o 600,000 combatiE>ntes i que cua­troeientos años ántes no el'a mas que una familia, ltl'll\' l' ahn por órdPn divina el inmenso desierto que se cstiende entre el maa· Rojo,el mar de Omao i In Pnlestiua : acnmpado ;ll pié de un monte aisla­do en mPdio de un mar de nreun cuyas trmpesta· des uo son n1énos temibles que las del Océano, oyó un día enta·e el ruído de la tempestad que lo ate­rraba, i de In bocn del mismo lJios, las leyes del mundo moral. El srncillo Código dictado en el Sinni i que cupo en dos tablas de piedro, ha Yisto pnsaa· Jos progresos i los cataclismos de treinta i cinco siglos, sio que Jos hombres hayan podido añadit· ni quitar una silaba a sus diez nrtículos. Soa·oflstro, Licurgo, Solon, Numn, Confusio, se elevaron mui alto por hnbea· dictndo, cnda uno a su pueblo, leyf's que ciuraron algunos siglos,¿ pero quién si no Djps hubiera podido dietaa· pan\ la hu­manidad de todos los climas i de todos los siglos una lei como el Decálogo? Las obrns de los hom­bt ·es, necesal'inment~ impea·fectns, sufren ron el tiempo modifieilciones, cambios, ndiciones, i pierdt•n cornpl fa mente su forma p1·imiti a : solo ' una obra de Dios puC'de couset·varse siempre la NUMERO 89 El mundo se babia apartado algun tanto del cumplimiento de esa lei, i el pRganismo deshom·a­ba al mundo. Jesucristo vino, restabl~ció la lei, i cnmbio la faz del mundo. El amor a Dios i al prójimo, síntC'sis mn•·nvillosa del Código del Cielo, se vió como un hecho rcai, i la cat·idad cobijó a los 1e lo co s 1 sagr, o La oba·a de Dios no podia res tablere•·se i pea·fec­cionarse por un hombre. Cristo pudo hacea· E;Se prodijio porque Cristo ea·a es i sen\; Cristo es Dios. Ningun hontbre ha podido hacea· lo que ÉL hizo. SistPmas filosóficos mas o ménos sábios i bien combinaC:os, se han oído salir de labios mot·tales, pei'O ni Solon, ni Licnrgo, ni Soroastro, ni Confu­sio, ni Platon, Lan podido adueñnrse del corélZon de los hombres, llenarlos con su doctrina i entu­sinsmflrlos hasta corrc>a· alegres a la muea·te por sostenerla. Cristo solo ha podidcdwcea· este miln- . ga·o i ' 'ivia· despues de diez i nueve siglos en Jos cornzones de los homures, que hoi lo aman i lo adoran como lo amna·on i adoraron Jos primeros que lo oyet·on i Jo virron. ¿ Qué hombre, por grande que hnya sido, ha podido contat· con ser nmndo d~spurs de muerto? ¿Quién se snca·ifiC'a hoi po1' Napoleon el grande, poa· nuestro grrm Bo­lívar? Cristo solo es hoi lo qur fué desde el prin­cipio: el consuelo dP. la humanidac1, el gran bien- 1 he(·hor, el árbitro de los puelJios~ Dios. Sí, Cristo es Dios. P01 e o doct1inn santa. no puede transg¡·edil'- sa, 110 puede insultarse sin que lluevan desgracias soba·e la sociedad que tal impiedad hace o consien­te. El Cristianismo es santo. misma al traves de las jeneraciones. Las leyes de Jos homba·es, limitlldos como somos, alcanzan de­masiado cuando viven la ''idn de tres jenerncione~, i el DPc.ilago sirve de base buce muchos siglos, a Solo la moral de esa Relijion ¡1uede hace1• que las lf•jisladonrs de los pueblos. ¿ Habrn quién se los hombres se mnen como hermanos ; solo esn atreva n 1wgnr el oríjen divino de este Código que morlll pnede hacer la felicidad de los pueblos; solo ningun hombre habría podido ident·? ella puede darles verdadera libertad. PMa que un- hombre hubiei·a podido idear esa La libertad que no está de acuerdo con esa doc-preciosn lci que en solo diez nrtículos cortísimos, tl'inn santa, no es sino tirunfa, i tia·anía tanto mas estabiHe todos los dereehos j todos los debea·es de odiosa cuanto es mns hipócrita. O id la ; lo que dice la humanidad toda, Sfria preciso que ese hombre por boca de su~ a9eptos es mui hermoso: « La hubiern tenido una imajit.ncion divina, qnc no lm- « doctrina de Cl'isto C"'3 civilizadot·a, es preciso oh­hiera sido hombl'e sino Dios~ porque solo no Dios ce sea·varla pero destruyendo _lo que hai en ella de puede dit't;H' una lei así que sirve· ha senido pa1·a ce sobreuaturnl. Cristo no necesita ser Dios para todos Jos put>blos, en todos los tiempos. Los pue- << set· un ~n·nnde homba·e. Su doctl'ina ha salvado blos que se lum sepaa·ado algo de esa lei,han caido « al mundo, pero no es mas que la doctrina de un en la mnlrl espnnto~a nbyeccion, en la esclavitud « hombre de talento. Nosotros somos ''ea·dailea·os mas ignomiuiosa, en la coa·a·upcion, i se han con- ce cl'istianos, pero 110 queremns mas Dios que el vertido en cadáveres. Luego ha habido revelacion, ce pu blo ; por la libertad i felicidad del puehlo luego Dios se ha herho oí1· de los hombres, luego « trabajnmossi pam conseguir hncerlo libre i feliz~ nurstrn Relition tiene una base divina, luego en «queremos quitarle las preocupaciones que Jo en­la Relijion 'erdadera. ce tontecen ; queremos persuadir! o de que no hai 1 A donde quier> Hé aquí el código sagrado de esa filosofía mate­rialista que se bautiza pomposámente con el titulo de J5oG~IA LIBEúAL. Compárese con los preceptos del Decálogo, i se verá todo lo monstruoso que ,enciet·ra ; penet1·ese un poco en esta doctl'ina i se descubrirá el paganismo con todo su bon·at·. Pam obtenet· su fin, sigue ciertas inst,·ucciones 1 que no Vat'ian. Mazzini escl'ibia a Beltmmi en 1847. « Pón la segui· en í) raíz, coJTompieado a « la s masas; si algunos bl'ibones del pueblo están l . > A estos gritos desaforados siguió uua gue¡·¡·a Cl'Uel, sangt·ienta. La Italia, el Austl'ia, Hungda 11 i hasta algunos cantones Sui-zos se debatian como un epiléptico, i los corifooS> de esas revolueiooes, al sentir la ola de sangt·e que les cubl'ia los piés, al v~ • las poblaciones ir il\da ,nl off· los lamcn- 1 tos de las viudas i de los huét·fanos i los nyes de fos heridos, gritaban frenéticos de entusiasmo: , ¡viva la libertacl1 Esta es en efecto la libc1·tad que pt·omete el libe­ralismo a los p-ueblos. ¿ Cómo se engaña a estos hnsta hacedos al'l'o.i_<·usa así en una borl'ible senda, hasta convertidos en mónstruos mas fel'oces que las fiet·as? Repl'esentando de nuevo el drama del Paraíso; la sot·piente engañndo1·a está en las so­ciedades secretas. Ellas lo comprenden, i ob1·ando en su nombt·e, la han tomado po1· emblema, con cuyo motivo dice un autor contemporáneo. ce Imposible era que las sociedades secretas (( adoptat·an un emblema mas adecuado que este. «La serpiente se m·t·astra callada entl'e las yet·bns, «se acet·ca i se enrosca sin haee¡· el menor t·ufdo << en lo mas íntimo i oscm·o de las ruinas de los « mut·os, dentt·o de las hendidmas de las rocas i « de los agujeros de la tierm ; permanece entre > En efecto, de esas sociedades salen emisarios que, de palabra i \)O\' escl'ito, i usanuo una fraseo­lojía especial, procuran engañar a los pueblos para lanzal'los en la vía infemal del paganismo. Roma i toda la Italia lo vi"t'on así en los afws ele 1846 a 1849, i hoi nosotros mismos lo estamos esperi­mentando. Allá, emisarios pagados iban a los cafés, a los tE'atros, n las tertulias, i en todns pal'h's pt·omovian mnrwsamC:'nte la conversacion que deseaban, para dejar caer ciertas pali\bt·as que co­rt• iendo de boca en boca,iban esasperando los áni­mos i disponiéndolos para la revuelta. El Minis­tro del Papa, Conde Rossi, aunque no et•a ecle­siástico. ca1·gaba <>on la odiosidad de los discípulos de Weishaupt porque no los d~jaba obrar con rn· tcm libertad, i resolvieron asPI"inal'lo. l-os asesi­nos fueron ensayados sobre cudávPres para que no necesitm'nn mas que un golpe i pudil'rnn darlo en medio de la mnyo1· concUtTencia; i en efecto, el 15 d e noviembre de 1848, el Conde Rossi fué muerto de una puñnlnda, al it· a abril' lns sesiones de la Camat·a Lejislativa leyPndn el discUJ'So de1 Papa. Los p riódiros libeJ·afes, habían dejado com­prender que al g o iba n lHlcedet·, die\endo dvs c1ias ántes uno que llarnaban D. Pirlone que del sepul­cro del 1\linistro a la cuna de la República no ba­bia mns que un paso. Verificado ese asesinato, i aprovechando el te­l't'ot · pOI' él pro, i asf, Jo tuvieron preso hasta quP, de acue\·do con algunos miembros del Cnet·po dipln~ mático. se fugó disfmzado de clérigo, i fué a refu· jiarse a Gactn. No podemos rasisth· a ltl tentacíon de nde:'i1• aquí un hecho de nquellos que e< El Tiempo>> \lama casualidades natwales, i que para nosotros son manifestaciones de l:l Di\'ina ProvidPncia. Apesat· de los esfuerzos del Cuerpo diplomático i del unico Cardenal que habia quedado en Romo, pues todo& hnbiiln tenido que huil· bajo diversos disfraces, el Papa no quería dejar el Quidnnl aun­que sabia que para l'l di a 27 esta bn dispuesto otro tumulto con el fin de obligarlo a ¡·enuncim· el Po­der temporal, o darle muerte si a ello se negaba. Cl'eia que su pt'C5cncia en Roma era siemp1·e un freno que contendría los esresos cont1'a su pueblo ; pero de repente recibió un pliego del Obispo de Va· lencia, en que este Prelado le dt>cia: ce Os envío el ce copon que er Sumo Pontífice Pfo VH llevó pen­<< diente al cuello ron el Santísimo Snct'ám('nto, ce cuando fué ancbntndo de Homa. A vuestra San­ « tidad debe ser mui grat:t aquella met'noria, i ce puede usnt• ese mismo copon para su consuelo en • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · ---' - -- -~- - - EL CATOLICO. 323 Tal coincidencia decidió a Pío IX. Entró en la capilla, oró, tomó la hostia sagrnda, la suspendió a ~u cuello i volvió a decil· al Ministro de Baviera que marcharía. Marchó en efcc.:to, i apesa1· de la activa vijilancia de los mnzzi ni anos, no ~e advirtió su fuga hasta que estuvo fuen\ de su alcance. M1éntras la p<'quena ciuclad de Gaeta s e conver­tia en la residencm de una Corte espléndida,mién­tl ·as allí ll{'gaban los Representantes de todas las Nacione~ et·istiauas que iban a cumplimentar al suceso¡· de Pedro por su marnvillosa libertad, el héroe l'epul>licano se tmsladaba al Palacio pontifi­cio, se alojaba en los mas suntuosos departam entos de él, se daba una numm·osa guardia,i proclamaba la Hepública. • Con el'tt·uendoso [lparato militat· se fija1·on en las esquinas de la ciudad etet•na, l:ls listas de can­didatos para la Asamblea Constituyente. La e!ec­cion se hizo po1· los jornaleros a quienes se llevaba pot· la fuet·za a que deposital'an en las urnas el voto que les daban esct·ito, i miéntras tanto se die· taronlos decretos de« tuicion >) i << desamortizacion de bienes de manos muertas.» Los palacios de los Car·denales fueron saqueadost los conventos, mo­nasterios i establecimientos de beneficencia i cat·i­d( ld, despojados de sus propiedades; el Clero fué obligado a jurar sumision a la República, i se en­tabló la IUL·ha eontt·a el Po> decía que se estaba sacrificando por la eruto· nontia del pueblo que llot·aba de botTOI', La República romana duró algunos meses, i en este tiempo se pt·ocuró acostumbrar al pueblo a oí1· ltlasfemar de Dios i de su Cristo, tnaldecit· al Papa, d(>spt·eciar al Clet•o i t•eit· d.e las cosas santas. Roma estaba siempre conmovidrt, no se oían en ella sino gritos de muerte, df'sapareció la segul'i· daú para las personas i para las pt·opíedades,desa­pureció el dinero circulante, se iuuudó el país de papel moneda i se convirtió La ''ida en un verda .. det·o infienw. Pero los co¡·azones de los fieles se alzahau sin cesaf' a Dios pidiendo misericordiJ, i Dios tuvo piedad de sus fieles. La República cayó con es· trnendo, el Papa vo\.vió a Homa, i el pueblo enlo­quecido de contento lo recibió en sus brazos. Los ciudadanos ''olvieron a tene~· segul'idaél, a dormir tranquilos; los templos volvieron a abrit·· se; las ceremonias del culto a practicnrse; los co­razones voiYieron n espaudirse; la caridad t·ena­ció. Cl'isto habia vtie\to, los pobres volvieron a encontrarlo, i la Yerdadera libertaü tendió sus alas divinas sobre la sociedad azotada. Roma estaba en l'Uinns, la mano liberal se des~ cuhriÜ por donde quiera; el progre-'io habia obrado como un ten<'moto, i era preciso rctrog1· allm·, es deeit·, reconstruir. Lo primero que el Papa procu· l'Ó reorganizllt' fué la a Asocinciou de San Jet•óni­mo de In Caridad.>) Queremos dat· de ella una idea a nuestros lectores para que se vea el cspía·itu ca­tólico en contraposícion con el espíl'itu liberal. Este quiere ab.olit' el crímen, el CatoHcismo procu­ra correjia· al criminal, i hé aquí los me.dios de que se vale. La :)Süciacion de que vamos a hablar, fué instituida en 1519 por J lllio de Métlicis que mas tarde fué P:•pa bajo el n\Jtnb•·e de Clemente VIJ, i tiene pot· objeto dife¡·entes obras de caridad. - C lmo fué en Roma donde primero se puso en planta el sbtema penitenciario, en uinguoa pat·te ha sido mejol' comprendido i mas sábiameute apli-cado. Las pl'isiones allí no son establecimientos en que el hombre sometido esclusivamente al im­pel'io de la fuerza bi'Utal, acabe po1· materializarse, nó; ellas &frecen al culpable todos los medios de readquirir el sentimiento de su dignidad, de con­cebí¡ · hon·ot· po1· el mal i valOl' para practicar el bien. cc Persundida, dice un célebre escritor, de < Los Sacerdotes mas respeta bies, ilustt·aclos i vit·tuosos se convierten en Jn¡; prisiones en ánjeles tutelm·es que de dia i de noche están consnlanclo e instl'U­yenclo, alentando i cura ndo a esas almas muchas ~· eces mas desgraciadas que culpábles. Todas las mañanas, despucs de la misa que oyen todos los reclusos, se les recuerda el p1·ecio inmenso del al­ma humana, el destino etemo a que está llamada, i la bondad inagotable del Sét• que ha quel'ido que lo llamemos nuestro Padre. Ademas de eso, las instrucciones particul:wes poco a poco di8ipan la iguonmcia madre comun del cl'imen, i hacen jet·· minar resoluciones saludables. Fuera de la constante instruccion relijíosa, da­da no solo pot· los Sacea·dotes sino por otros miembros de la asociacion, i de la fl'ecueucia de los sacramentos administrados con toda la conmo­vedora pompa del culto ca tólico, hai otros medios de correccion eficaces i provechosos. En cada departamento hai tallm·es en que traba­jan lo s reclusos en medio de un profundo silencio. Los niños estc1u separados de Jos jóvenes, estos de los ndultos etc. i como el local está dispuesto de modo ctue un solo celador basta pam vijilat· todo un tallet·, nlli apt·enden oficio los que ·no sabe!'l, i practican i se pe¡·fecciorian los que conocen alguno ; tle ma n era que el r ecluso, al salit• de l a prision, se halla con un caudal de conocimientos reHjiosos que no tenia, i moralizado po1· tat to, i con conocimien­tos en algun at'tC pot• medio del cual puede vivit• en lo sucesivo con hom·adez. ¿No valdrá esto mas que todos los soñados falansterios? Pet·o no es solo a (Sto que S(l'Jimita la e< Asocia­cion de San JerónimO.>) Ella socorre a todos los pobres vergonzantes de la ciudad , i a fin de no las­timar la susceptibilidad de las familias., disti·iJ>uye sus socorros los domingos mul. de mañana en el oratorio del Santo. Dota a cierto número de niilas pobt·es para que puedan establecerse.-Contl'ibu­ye a la mantencion del monasterio de las Coverti· das.-l\Iantiene catorce Sacet·dotes para que rtsis­tan a los enfermos pobres.-Pn ga un abog ado para que defienda las caus'ls de la s viudas i de los huét'fanos, i cuando esos litigantes pob1·es van a Roma a activQr sus asuntos, la Asociacj<>n los ali· menta -·i paga si e mpt·e los gastos del pleito.-Dá pan a los prisioneros.-Suministra los medicamen- 1 tos que ellos necesitan i paga el médico, el cil·uja­no i el bad)et·o que los sil·ven.-Intercede po1·ellos cerca de 1os jueces, i paga los costos de su esear­celacion .-En fin, pa,ga at abogado enca¡·gado de defenderlos. Por estos hechos se vé que, aun humanarnente hablando, pt·oduee mas bienes reales el credo ca­tólico que el liberal, pot·que el credo católico está de acuerdo con Jos diez mandamientos de Dios que se refunden todos en la cnl'idad. ¡ Pobre el pueblo, si engaüado por huecas palabras i por la inclina­don a los deleites, se deja al fin aa·t·ancat• su fé 1 El día que ella desaparezca de entre nosotros, de- 1 sapat·ecedt tambien la sociedad. ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 -li ,1 ~ ¡ 1 1 1 . 1 1 1 1 ·¡ 1 1 1 324 EL CATOLICO. LECCIONES DE URBANIDAD PARA EL USO DE LAS SEÑORITAS • POR ALEJO POSSE MARTINEZ. ~~~~~~~ ~~"'~~~'" 111. DEBERES PARA. CON LA PATRIA. • A nuestra patl'ia todo Jo debemos, Hogat·, educacion, amigos, goces, 1 cuanto hai de sublime lo encontramos Unido siempt·e a tan querido nomb1·~. La fastuosa ciudad, la ancha llnnura, Los -empinados cen·os i Jos montes, Los cl'istalinos, caudalosos rios I el límite que traza el horizonte; Todo entusiasma al coa·azon ardiente, Todo lo llena de apacibles goces Cuando léjos ¡ ai Dios ! del patrio suelo Recuerda con place•·, de sus mayot·es Ln dichosa mansion donde corrieron Escentos de furiosos aquilones Felices ¡ ai ! los nños de su infancia. Del tiemo hogar Jos plácidos salones Recuerda con placer; de los jardines I .. as dulces ft·utas, pe•·fumadas flm·es, Delante están de su memoria siempre; Siempt·e en su corazon sona¡·¿l el nomba·e De los que ilustmn de su patl'ia el suelo ; De aquellos fuertes, jenero os hombres Que consagran talentos i riquezas Valor, fortuna, educacion i goces A conquistat· a su querida patria Glm·ioso pot·vem¡·, dulces blasones, 1 estos afectos tiernos, jenerosos, PJntados con magnífieos colores Presentes estarán a nuestra vista 1 no cu!ll otros pasarán veloces. Este es de la mujer debet· sagrado, Pues es el gran debe1· que nos impone La lei de Dios que justiciero rije Los destinos de todas las naciones. Cumplárnoslo i darémos un ejemplo, Que apt·eciado set·á de grandes hombres, Del amot· que a la patria se le debe Amor que escede a todos los amores. IV. DEBERES PARA CON LOS SEMEJ'.A.NTES. De un amoroso Padre descendemos El rico, el pobre, el ignorante, el sábio, El que en Jecho de plumas· se do¡·mita, 1 el que cubt·~ su cuerpo con harapos. A todos ese Padre bondadoso De la nada sacó, con fuerte mano, 1 a ninguno en la ft·ente puso el sello Que lo hiciera de algotl·os vil esclavo. En la Cl'UZ se inmoló por redimirnos, Con su sangt·e lavó todo pecado, 1 al dech· que e1·a Pad1·ede Jos hombres, Dijo a Jos hombres: «todos sois hermanos.» Po1· eso corno hermanos deberemos , En dolores i penas alivia1·nos, Dando al hambriento el pan de nuestt·a mesa O nuestt·os lechos al caduco anciano. El huél'fano, la viuda, el inocente, De nosotros, reclaman el ampm·o, 1 al prestárselo solo cumpliremos Con un debe1· dulcísimo i sagrado. Es el deber de amar al semejante, De la vida po1· él da1· los encantos, De aliviar sus desdichas, sus dolores 1 de endulza¡· sus penas i su llanto. Amor del cual el mismo Dios ejemplo Nos dió al morir alzfldo en el Calvario, Po1· sus verdugos al Etemo Padre .Plegada amo1·osísima lanzando. Cumplamos, pues, con fer\'oroso anhelo El deber de acojea· nl desga·aciado, Si disfnata1· querem~s de las di,•has Junto ni trono del Dios tres vecrs Santo. Con amor olvidemos las injm·i11s Que de nuestros hennanos recibamos ; Devolviendo los bienes po1· los males De la glol'i:l etel'tlal dignos hagámonos. Los defectos njenos no miremos Sin correjh· los uu(•stros de antemano, J (' 1 premio conquistPmos prometido A 1 que alivia el dolo¡· de sus hermanos. v. DERERES PARA CONSIGO MIS1\10S. Los deheres g¡·anniosos que ten<-mos Para con Dios, los hombres i la pntria, ¿Cómo hemos de llenarlos dignamente Sin pens31' en nosott·os, en nuestra alma? ¿Sin procura•· a nuestl'os cuerpos fuea·zas, Sin deste•·•·ar del alma Ja !gool'MlCia ? Para ''ivh· entre los hombres, siempre Se necesita de apacible calma 1 las penas inmensas de la vida Con amable carácter endulznrlas. Cnidat· de la salud, de la existencia En medio los pesares i de~ga·acias, Porque siendo In vida un bien supremo El pensar nada mas en anancarla Con nuestras p1·opias manos, es un crímen Que pone en un abismo nuest1·as plantas, Educa¡· cuidadosas el espil·itu A1Tanca1· de su seno la ignorancia Es el pl'ime1· debet· que cumpliremos Al pisa¡• de este mundo la ancha piFtya, Que el ignorante encontrará doquiera Tan solo dUJ·as i espinos:1s zaa·zas ; Será su vida un pié\ago profundo De eternos sinsabores i desgracias. l la ciencia 1 magnífico tesot·o Donde consuelo encuentran nuestras almas Cuando ven en el cielo de su vida Las tenebt·osas nubes apiñadas; Cuando en •·edor de sí tan solo miran En todo el mundo ingt·atitud amaJ·ga. Los defectos ajenos tolet·emos, Si qum·emos gozar de tolerancia, Ni juzguemos las faltas de los ota·os Sin atende1· primero a nuestras faltas. I observando fielmente estos deberes Gozm·t>mos da Dios en la mot·ada, Que es en donde hai felici~ad completa, Doude no existen penas, ni desg•·acias; Donde ver·emos venturosas siempt·e Colmada nuestra fé, nuestra esperanza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL CATOLICO. 325 EL POLACO. A vattzad, e mpnñeros : nos llama Al rombate la •oz del clariu 1· Me han lwrido de muerte ••.. Dejad me, Vuestro bt·no hace falta en la lid. Avanznd denodados ! .Mi n.uerte Con torrentes de sangre vengad. No os vengueis .•. los perdono; a la carga Tocan ya las trompetas, volad 1 Es mui triste morit· ignorado, Sin podet· osteutm· mi valot·! Mas q•té imJlorta.la gloria mundana Si me agmu·d"' la glot·ia de Dios 'l Ah! mi madrr, mi esposa, mis hijos Quedarán en terriule orf,mdad l ... Rogaré desde el cielo pot· c:los, I a mi lado mui pronto estarán. A la carga, a la earga •·epite ·La tt·ompeta con ngt·io damot·; Ya en el campo enemigo flamea De Polonia el sagmdo penJon. Cien mil voces esclaman : Victoda 1 De mis ojos se apnga la luz ..•. Oh 1 cuán dulce es morit· por la patria l ... Colocad en mi tumba una Ct·uz. D. R. 1 CARO. Dos Obispos mártires ha tPnido hasta hoi la fé católica en rsta revolucion; uno ni estremo norte, ott·o al estt·emo sut· de la República: el llusti'Ísimo srñor Luis Niño, Obispo de Pamplonn, i el Ilustrí­simo seiíot· Elins Puyana, Obispo de Pasto. Al p•·ime•·o consagramos alguno5> recuea·dos en nues­tras rolumuns; para el segundo, nada mejor pode­mos hacea· que rep¡·oduei•· el rélsgo biognlfico que ha tt·azndo en el suelo que le sil·ve de asilo,la vigo­rosa mano d3l señot· Areesio Escovar. Hélo aquí : RECUERDO BIOGRAFICO UEL ILUSTRISIJ\10 SEÑOR DOCTOR J O S E E L I /';. S 1' U Y A N A Or.ISFO DE PASTO. El 20 de noviembre murió en la ciudad de Ambato el llu~trísimo señor doctor José lWas Puy;¡na Obispo de la diócesis de Pasto en l.a República de la Nueva Granada. Ausente de su dióee.s is po1· no someterse a las leyes impías diC'tadas por el anti-católico Gobierno neogranadino, el Ilustrrsimo señor Puyana ''ino al Ecuador a huscar un asilo para su fé relijiosa i para su cansada vejez, porque en Nueva Granada los Pas­tores ca_t?licos cnrecen de libertad reliJiosa, de liber­tad pohtrca, de derechos como ciudadanos, i del res· peto que se debe a los ministros de un culto santo. "E.I espíritu de impiedad del liberalismo neogranadino ha exajerado su desatentada intolerancia hasta colo­car a los Obispos católicos en la dura alternativa de ser apóstatas o perdet• sus hogat·es i su pat1·ia, porque los hberáles neogranadinos reneganrlo cle la fé cató­lica, negando la dtvinidad de Jesucristo i atacando la democracia cristiana, se llaman los sectarios del prn­greso filosófico, los libres pensadores i los discípulos de Voltaire. 1 este vértigo de impiedad aparece hoi en Nu.eya Gra~ada for_mulado ~n las leyes, predicado en la trrbuna, 1 defendtdo con atan por medio de la pren-1 ~a, propagando la esterilidad del egoismo utilitarista 1 las descousoladoras doctrinas de la incredulidad en uu pueblo enfermo de inmoralidad, atormenti.ldo por la anar9uía, esteuuado por las fatigas de una larga gu~rra 1 t>nveneoado por todas las tllalas pasiones qut> enJend_ran las luchas ft·atricidas. ¿Cuál puede ser el remedw para tanta desventura? Dios parece haberlo 1 ocultado a los ojos de los católicos granadinos de la jE>t~et·acion pl'ese.nte, condenados a uu doloroso marti­rio i a ver sucumbir en una lucha desastrosa unos tras otros a sus caudillos gueueros i a sus Pastores cristianos. nesignémonos a los inescrutables deeretos de la Provideuc.ia, i arrodillandonos sobre la modesta sepultura del Pastor cristiuno que ha muerto perse­guido, elevemos al r-ielo nuestro ruego, uniendo en uua misma oracion el nombre de la víctima i el de sus injt:stos perseguidores. Un proverbio indiano dice, que " el á:-bel del sándalo, en el momento en que es derribado inunda de fr.aganeia el hacha que lo hiere: de este modo el cr·istiano debe sufl'ir las adversidades de la suerte ; de este modo el inocente debe sucumbir delante de sus opresores.» ( l) El Ilustrísimo señor Puyana había llegado a la edad provecta, i en su hermosa i vene1·nble vejez era el tipo perfecto de un patrií.\rca cristiano. Su frente serena í espaciosa adornada por escasos cabellos blancos re• llt>Jaba la tranquilidad i la pureza de la conciencia del justo; su mirada apacible i luminosa a pesar de la anciantdad, dejaba traslueir un corazon for1uado para el amor divino i para la caridad; su voz dulce acom-pañada casi siempre de una sonrisa benévola, parecía dPstinada a sct· el bálsamo de los d(1lores del espíritu i a fortalecer los corazones en estos tiempos de tribu· lacion i de agonla; su alma acostumbrvda,con motivo del ejercicio de su ministerio sa~erdotal, al conocí­mienta de todas las dehilidades humnnas, i educada en las máximas del cristianismo., solo tenia senti-mientos de fraternidad para todos los hombres i de compasion i de perdon para los estraviados. Cuando se le hablaba de un criminal, jamns lo juzgaba con la opiniou del mundo sino con el espíritu del Evanjelio, repitiendo alguna de sus máximas o diciendo estas palabras de un célebre escritor: «el mundo no tiene para los cu:pahles mas que una induljencin infamante o tm implacable rigor. Dios solamente vé el arrepen­timiento, perdona, i purifit•a." - El Ilustt·lsimo señ Puyanase dedi<.'Ó desde su ju· ventud al ministerio del sacerdoclio i pasó su larga vi· da eu la santa labot· de la enseñnoza cristiana. Nació el20 dejulio de 1788 en Bucaramanga; estudió fifo­. sofia en Bogotá en el Colejio del Rosat·io i c·auones en el Seminario de San Bartolomé. En 1811 reeibió las sagradas órdenes sacerdotales en Venezue a en la ciu­dad de l\1érida. Cura de almas desde la época de la guerra de la independencia, sus virtudes, su caridad i todos los bufuos sentimientos de su alma sobre­pUJaron, en los lngnres que estaban n su cuidado, a todos los dolores i a la desolacion de aquella época borrascosa en que solo la gloria del triJJnfo fué supe­rior a los desastres i a los sacrificiOs. Como todas las almas profundamente relijiosas, a quienes en medio de los padeeimientos de la tierra eleva i engrandece esa hija divina de la .Fé que se llama Esperauza, el campo en s.a catóiica en Nuc va Granada, el Iustrísimo señot· Puyaua pasó muchos años de su vida en las aldeas de las montañas, a la sombra de la pequeña torre de una hu111ilde iglesia, sin mas ambiciou que In de formar el sentido moral del pueblo, grabaudo eo los sencillos corazones de los aldeanos las máxifll,IS del cristinnismo. Su vida allí fué In de esos pobres, humildes e infatigables obreros del Catolicismo que identificándose con las clases pt·o­letarias son sus maestros, sus consejeros i sus bien­hechores. Allí es donde el Sacerdote va, dia pot· dia i hora por hora, poniendo los cimi~ntos del firme i hermoso edificio de la sociedad cristiana, i formando con los lazos de la moralidnd, de la caridad i del tra­bajo, esa robusta i durable orgauizncion s!lcial que constituye In gloria del cristinnismo i la fuerza de las Naciones. El participa de las alegrías i de las cspc- ( 1 ) F. T. Saint.-Germain. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 326 ED CATOLICO. 1 ranzas del pueblo i adorna ron Oores sus inocentes , , i mlsticas festividades; él bendiee la fonnacion de la f¿unilia, la reanima en sus días de eansaneio i la so- 1 corre en todas sus nect>sidadt>s; él dirije i acomJ>alia los 1 ritos fúnebres, í sob1·e la SP¡>ultu1·a de eada pebre al~ deauo pone la tosca cruz de madera bajo cuya sombra debe descansar de la \'ida; él pt·t>sidc las oraciones del pueblo _i pide al cielo los tesoros de su gnu;ia para sus almas, la paz para la madre eomun--ra lglesiu, i el ór- , deu, la pro~peridad i la gloria para la patria. Bend1ta Jaboa· que,así eomo la siu11ente que se sepulta en la tie­rra aparece despues trasformada en mieses eH su super­ficie, cubriéndola con su sombra i embelleciéudola con sus Oor-~s i us fruto., n ·í el trnbajo del Sacerdote 1 católico apnrece mas tard e en la s up t.: rfit~i e de la so· ciedad, ado : n :mdola con las flores i los frutos de la civilizacion i del progreso: i rsas Oot·es del progreso i esos frutos de la civilizadon cristiana. son lo mora­lidad que inspira amor al trabajo i lo hace fecundo; Jo:, capitalrs qu~ se forman; los caminos que &e abren; las selvas seculares que ceden su lugat· a las mieses· las chozas miserables que se trasforman en hermosa~ casas; las aldeas que se convierten en villas i est..ts en .. floreci~ntes c_iudades; los monumentos que se er•Jen; la mdustna que se de arrolla en pl'Oporciones ji15antescas i sobre todo esto la eultura intelectual que a l.i mar:1era de uua galana i florida emedader·a se es: tiende por todas las clases del pueblo como 'la mas bella corona de una sociedad r.ivilizada. ¡ Glot·ia al Sacerdote cl'istiano pot• esta ob1 ·a inmortal ! 1 esta fué pot· mucho tiempo la labor del llustrísimo señor Pú· yuna, en Anolaima, en Samacil, en Nuevo Pl'ado i pa·i11cipalmente en Florida Blanca, en donde fué Cura de almas quince años i c·omo reeuerdos de su laborio­sidad i de su celo apo~tólico, construyó cn5as para es­cuelas, edificó la iglesia i la caree! e hizo el cemen­terio. . El glorioso f!lOvimicnto político .de la independen­caa de Colomb1a, en el cual <:omo fervoroso partidario se alistó e1llustrl ittlo seilOr t.t ti, lo 11 ·ó al Con­greso de 1813 como repr.esentnute de uno .:ie los l!: sta- 1 dos Federales del Norte ; i mas tarde t'Ll 1821, en el Gongrt!SO Constituyente de Cúcuta,ocupó tamhien una curul. Defensor de la democra<;ia ('.ristinnn i del sis· tema re¡•ublic.1no, eomo 1<, emanacion mas hella i mas pw·a de los principios relijiosos, (·ontribuyó a In for­macion de- las institucioues de la gran Repuhlica de Colombia ; pero ni eutóuces ni mas tarde euando en 1839 estuvo de Senador eu el Congreso de Nueva Gra­nada, a_yudó con su p;\lal.Jra ni con sus heehos a la exaltaciou de las pasionPs i u la exacerbacion de los ód10s · ql1e ya comeuzaban a deslizarse po1· las venas de la dJmoeracia colofnb;ana, como el veneno corro­sivo que {)ebia hacer estél'iles tod os los· sacnficios del pa_triot1SiliO i gangrenar el cuerpo t>ntero de la 1\epú­bll<' a. Su espll'itu vt>in principalmente las institucio­nes pollticas en relat·ion con los iutereses morales de Jos pueblos, pues como partidano de In democl'acia cristlUIW defendia ante todo las verdadl's morales que elevan lns aspiraciones del hom bre mas alta de los pret·arios i.ntaeses tle esta v1tla i de los estrehos hori­zontes de este mundo. "Todas las teorías que t1e11· den a dt>tenm' a la humanidad en los lími es de su existenCia terrenal i a seiiulürle el mundo por últ1mo tértnlllO de sus de. tinos, h:wienuo :lbstraceion de su relacwn con Dios, son, sin duda alguna, anti·lll.>erales i ant1-frrle inevitnble que rompe en la ti ·rra 1odos los lazos, i ningun~ cosa tiene unn ex1stt->neia real ,in la idea tle otra vida en la cual todo lo que es "t'Prdéld de­he subsist1r sin acabnt· jalllas. La fl·atel'llidad huma­na privaua de su relaciou con la vida eterna, pierde su carácter de universalidad, í no puede imped1r que el ...... ...,.. --~...__,....__, .... .r-J..._,..~~~--.....r...r ¡~ 1 hombrP mireeon indiferencin n In humanidad, porque entónees el vínculo fraternal se halla reciucido a la corta duraeion de la vi<.ln,i el jénero humano 110 puede 1 Sf'r a los ojos del hombre :sino unn confusa muchedum­lm• que la N A DA devora sin e esa J'. A de mas, las teo­rías que tienen por punto de partida i p0r unÍl'O ün la tierra, no solarnente humillau a la hunwnid· d prirán­doln de sus destinos eiPrnos, sino que la C'{. ncentrnn en sus pasiones i In obligun a husenr en ellns un mez­quino medio de place¡· i un instrun1c·nto inefi<'DZ pa•·a el órden i la armrníil sot:in~ailurla.'' (2) Estas ideas pro(undamt-nle cristwuas t>H a b;1n impresns de ww llHlllt't'a indelf'ble en rl alnw del llu:t1 ísimo señor Puyaua, í las drfendisen el eamino del destiel'i'o, ni lnnzar un jemido para deeirlPs ndios. ~1 campo de la fllSt>ñanza <'ristian& del Ilustrísimo señor Puynna no fué solamente el ejercieio cuotidia~ no, constante r infatigable de sus debrres como sacer­dote i como Prelado~ hubo, iJdemas, un puesto en que, dedic·f111dose ruas espee:almente a e. te trnhajo, pre. tó importnuf('S sen:ieios n su pntria. Fué en dis­tllltas époeas Hector i cateurnti(·o <1 1~ lo3 co\Pjios de Ji­ron i de Pamplona, i en esos destinos consugró todos sus csfuertos a formnr en ('arla uiño una conciencia recta, una alma elf'vtu.la i virtuosa i un eorazon de cristis los vusos de la inorencia dis­puestos a recibir el bhlsamo de la moral. Con tanto afan i con tauta constancia procuraua preparar a eada dis<'ipulo para ser el hombre perfel'tO, segun Jesuc¡·is­to, eomo si dt> la virtud i dt>l patriotismo de cada uno de aquellos niño. hubiera dept'ndido la felicidad de la N:w1on entera . 1 tenin t'azon : él subin cuanto puede influir en la suerte de un puehlo uua sola idea que se g1·ahe en el de1i<'ado eorazon de un niño. Por el afan cou qu, e 1 a JU 1 t it' mpo se dedicaba a inculcar en la juventud el espíl'itu cnstiano, pare<'c que hubiera pre­sPutido la tt>rrible lueha i los eneal'nizados atatiUE'S que los prlllClpios relij1osos dt'l Catolici mo debiau en el porvet.ir sufri1· en Nueva G1·anada. Ah! si todos lo, maestros hubieron eomprenJtdo sus debere. <'On~o el Ilustrísimo seílor Puyann, la impiedad no habrra (2) Mdme Chali('. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ EL CATOLICO. 327 1 11 1 pervertidú la bella . into.lijrnria de una gr;¡~.pnrte de la juYentucl grunad1na, 1 los padres de l1~es l~:~heis de en­tregar el alma inocente de vuestros hijos. Esos maes­tros euando no los nombr:1 el f:1-.:or, la amis.t:1d o la intrigu, lo. nombra In sufie·iencia: el que parece que sabe ·mas historia, mas química, mas leyes o mas me­dirina, ese puede tambien ser eJejido. El maestro de vuestros hqos puede ser o a migo del ministro, o hermano de.alp:uu elector inrlueute, o un orndor temi­ble o un periodista inran;able, o un sñhio. De esto es· tais seguros ; pho ¿ dóllcle CIH'Ontr·nreis los títulos que os aseguren la reetltud de sus sentimientos, la ver­dad de sus ronvi<·<•iones, la piednd de su razon ; en unn palabr'a su rt>lijion, su nJOréll, su virtud? Ln JH'r· versiou que dt•sciende de Jos labios de los maestros, las sombras i kls e rrvres que se enseñan en rez de la ve¡·­dad i de la luz, son mil veces peores que la sangre vi­(: ia<.la que el niño rt'eibe del ~wcho de una nodriza en­ferma. Un uJio enft•J·mo inspir:\ <:ompasion; pero un ni1io impíó inspita horror" (3) 1\luclws ''eces,repitíen­do estns palabras. hemos pensado l'Oll Intima amnrgura 1 en la part estraviada de !a hermosa e ilustrada ju- 1 ventud de nuest1·a querida patr1a. Sí; en el retiro de ww vida estudiosa 1 sin mnbicion, pensamos eon fre­CU(' H •ia eu el por\'enir de la Nueva Gran¡¡ da. Amamos los gloriosos reeuerdos de su histo:-ia, la men,oriil de sus héroes, sus Cilmpos hermosos i fecundos i sus ciu­dades modPstas escondidns entre las quiebras i los ele~ va·dos valles de lns montai1ns andinas; admiramos el denuedo de su pueblo, su rnract('r espansivo i simpá­tico. u intelijPneia vigMosa i éll'<.líente, i dPploramos con tristezn que ese v'rtlor hcróieo, esa inteli,tencia, totl.1s las riquezas que en(~ ; t'l'rn ese uelh i todos los n blt>s i t•lenHJos se1.timieutos de ese pueblo, se em­pleen irHJtilm nte en aóOJ'at' en·Mes, en corJ·er tras sombras, en uuscnr In \'<:rdad en las negncio.1rs i en la incredulidad,i en pretender consoliclnr ahsur~. as imti­tlH'IOIH:' S polítirns i formar uua tivilizacion cou i as estériles e iufecU11das. E[ Ilustrisirno seilor Puyana estuvo trece años de Dean en la CatPclral de Pamplona, i fué allí durante algun tiempo Vieario jenrral i Gobernador del Obis­pnclo. r~l Congreso de t ueva Granada, rt>prt>sentando b \'Oiuntad i la g1·atitud dt>l pueblo, lo el1jió eu 1848 Ol.>i:-;po ausiliar al ele f>opnyan con resid€ncia en Pasto. Desempeñando este destino con el C'elo ct·istiano que siempre lo animaba, hizo In vi itn de todos los lugares que estaban n su ca1·go. para atender a todas las uere­sidadt> s espiritunl('s i obscrvar perso11nlmNe el estado moral del Clero i del pueblo. Era, en verdad.digno de admit·ar·se el cuad!'o que l)resentaba nquel pobre i modesto ancinno que,abrumado de cansr~ucio i espues­to en medio de las selvas n toda clase <.le intemperies, recorría lüs empinadas montilñas i los bosques secula­res de las provincias de Pasto, TúquetTes i Bat·bnroas, sin otro anhelo que hacer el bien de sus semejantes. Estos actos de virtud i de herói<·a abnegaeion solo puede iusp_irarlos la divina dortl'ina del r1·istianisn~o. La fé ean. (JUe Jrsucri~to prometió que se podian remo­ver los montes, trasforma en héroes maravillos{JS a los ancianos i a los uíños. Su Santidad Pio IX preconizó Obispo sufraganeo al Ilustdsimo sei1or Puyana, i en 1860 tomó posesiou de su nue\'3 diócesis Psto deura acabar su vidu, como sacen.lote virtuoso, i como Prelado liel, siendo arrojado a un pals estranjero por el triunfo funesto de una revolucion que ha l'Oto todos los lazos sociales i ha desquicíado el órdeu polítJco, mot·aJ i reliJioso en Nueva Granada. La P•'ovideneia permitió que la causa del bien su­cumbiera, i en el dra solemne de la lucha muchos de los que por deber i hasta por g¡•atitua debieran lv1herla defendido, se convirtieron eu sus enemigos i fueron traidores. · (3) José Selgas. Contra los drcretos que el .Tef~ ele la H>rolurion 1 vetH·<'dora dietó en t861, n:To¡niudo.e (•1 < etrrho de tuil'ion sobre el eulto cc.~tóli<'o i t.lespojando de sus fH'Cipicclades a las iglrsins, a lns COIIIUnidades reli~ j iosas, a fos hospitales etc, protestó el J 7 de se­ti<> m!Jre cou todo el Clero .de su diócesis f)l Ilus- 1 trísimo señor P:lyítna; i mas tarde en 11)62 aban­donó la patri3 cunndo la rcvolucion consumó su triunfo. Los hechos que en estns pocos llnens hemos men­cionado fueron los principales de la vida lahoriosa del Ilustrísimo seño1· Puyann. Vivió st>tenta i Fe~s ailos i tliez nwses amando a Dios i practieando el hien, i murió té,¡os de ::;u patria porque defendió en ella los !;agrados derechos del Catolidsn;o coutrn In iner('duli­uud relijiosa i la tiranla pulltita. gstas palabrns Wll una de las mas bellas Oores que pueden adornar la tumba dP. un ministro del Cristianismo. A 1 respl."table Cle1 o de su diócPsis i a su heróico put'b!o que en estos dias de perseeucion i de prueba han quPdado sin Pastor, nosotros les dirijimos estas palabrns de Emilio Souvestre: A los que vacilan porque ven al bien momentaneílmente veucido, i se entristecen porque la \'erdad es ultrajada,les reeordamos el drama del CnlvArio i les drcimos: tfo ¡Jfrmitais que en vues~ tras almas el hecho se sobrPponga a la idea: no le gri­teis :-~ e t:l lo tJUe el mal lad1·on 3 Cri:sto : Tú muel·es en una cruz, luego Tú no eres el hijo de Dios. Antes bien con la fé de un~ s~gur~ re urreccion _r_epetid : verdttd ! cuando resuctte1s acordaos de mí. Quito, diciembre 6 de 1864-ARCESIO ESCOBAR. UN TRIUNFO MAS. Despues de haber resistido por dos ocasiones, ante !a nutoridnd políticfl, la pt·estacion del jura­mento ordenado por la lei de 23 de nbt·il de 1863 sobre policín de <'Uitos, fascinado por el ejemplo: atet·t·ado p(W la situac~(}n políticn, violentndo por mis circunstaneias, i estraviada mi intelijrneia ma$ bien que mi <'Ol'Mw·n ; juré de conformidad con aquella lei, i fi1·mé el lleta respetiva. .Exijienclo ese acto obedit>ncia abroh.1ta al Go­biPrnn, quedó él\':lsnllada la potestad divina por la lei humana ; tanto mas cuanto que et·a pt·es­erito como concliciou indispensable para el ejet·ci­cio del divino ministerio. Ordenado el juramento en una lei cuyo título era alt{\mentc injurioso n la Reli,jion, i en circuns­tancias en que la Igl ·>sia granadina llorosa, des­grrñnda i cubit>rta de luto, suspiraba pot· sus mas queridos hijos, que e1·an at'J':lncactos de su seno ; poi' sus apaciJJies nsilos, en q 1e cultiYaba l:1s '' it·~ tudes austeras, los cuales ('J'an profanndos • pot• sus rentas i bíime:, que dPbJ:ln rt'pMtít·se 'entt·e los mismo· qut~ la flLOfl'teabau 1 esrnl'neeian ; ¡en fin, po1· su indepe11dencia contra la cual se nsésta­ban tantos tíros ; el sometimiento al Gobierno era le\ cornplicidad rn los atentados que desgarra­ban el seno de nuest1·a ()morosa mnd1 e, i la in\'o­racion del nomb,·e tle Dios pat·a solernnizat· ese ucto ; la m:)S sntedw es el C(11ltro de la unidad, es la fusion de todos los sen­timientos i de todas las ideas, porque el rebélño del Seilol' es uno i uno es su Pas~ot·; i como qui-e-ra que la Yt'l'dad es siempre la misma, i las ense­iwnzas rDtólieas son la \'erdad, todo el sistema t·e- . lijioso.moral i dogmático dPs ansa sobre el prin- ~ cipi'O de la m:idnd Sepnrnt·se de ella es apartarse de 1 a t·egln ctel espíl'itu i del comzon. RonHI es un foco de pudsim~_ luz que itTadia pet·petuamente ---- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 328 EL CATOLICO. pnt·a disipm· las tinirblas de In humanidad : así 1 ella combatió el sen~ualismo pngnno, el brut-Al furo•· de los Empet·ndores, la proter\'n n~tucia de los herejes, la bat·bn1·ie de l0s hunos i sue\'os, los desórdenes de los reformistas~ lns etravngantes tcorfns e inmorales burlas de los volterianos, i po1· eso a la voz del Pontífice, se ah.1Len lns inte­lij ncins mas elevadas· corno In del ilustre Arzobi::;;po de Cambt·ai; i el rayo del Vaticano hiere la orgullo· sa cabeza de los Reyes. Libre enteramente el espíritu humano i nbando­nadn a sus propios esfnerzos, es víc·tima d13 lns · ¡· ilusionE's del cornzon, de lns fnlnces insinuaciones de b soberbia, i de los movimirutos tumultuados de todas las nasiones; miéntrns que sirviéndole de guía el divino faro que percnuemrnte élrde ~ sobre la roca de Roma, atraviesa tt·anquilo el ma1· de las contradicciones humanas, sin que , ·aya a perdet'SP. rn los insondables nbismos del 1 nbsul'()o en donde se han precipitado tantas intcli­jendas .... La degrndarion del alto poder de que po1· institucion divina he s1do investido, la compli-cidad en Jos hechos atentatorios contra el ót·den relijioso, i el desobedecimiento po1· algun tiempo ' a las prescripciones del Padre Snnto, hé aquí todo lo que envuelve mi juramento i mi conducta poste•·iot•. Purs bien, para reparar el escándalo causndo, para satisfacer los intereses de mi cvncienda, pa1·a tocar a las puet·tas de la misericordia i ,·otve1· de nuevo al apacible seno del cual in­cautnmente me hnbia sepnt·ado ; pt·otesto ante las autoridades de mi patria, i ante todo el orbe católico, rontm el arta de mi juramento i contra mi desobediencia a las instrucciones del sucesm· de Pedro. No quiero insinunr la desobediencia al Gobie1·no, porque el obedecel'le es un precepto relijioso, niego empero, la omnipotrncia del podet· civil, que debe estar somrtido a Dios de quien todo dimana ; i afit·mo la independencia i sagrados de1·echos de la Iglesia, que está investida de toda la potestad que en los cielos i en la tierra recibió sn - divino fundndor. La Cruz, 15 de noviembre de 1864-J. DoMIN­' 1 GO ÜRDÓÑEZ. -En cartas de 'Roma que tenemos a In vista i cuyas fechas alcanzan al 20 de nbriLúltimo, se dá noticia de una funcion relijiosn qu<> tuvo lugnt· en una de las iglesias de la metrópoli del mundo cris­tia no, romo desagra' io al Santísimo Sact·amento po1· las blasfemins ve1·tidas pot· Renan. Ln concu­rrencia pasó de 3,000 personas, i cuando el pl'edi­cado¡ · las escitó a dar constantemrnte pt·urbns de amor a Dios i de firmeza en su fé, todos, como por un convenio anticipado, empezaron a cantar el Credo, p1·oduciendo una armonía de un efecto . 1 l sorprendente i conmovedo¡·. Las mismas cartas refieren que en otra luncion relijiosa n que ronru1·rió en persona el Santo Pn- 1 dre, el pueblo romano que los liberales quict·en ha­. cet· creer que lo aborrece, derramó sobre él tal Jiu~ via rle flores, desde su salida del Vaticano hn ta 1 que llegó a In Iglesia, que no lo dejaban ·er i fot·­maban una alfombra en su camino; siendo de fld­\ vet·tir que en aquella estacion, las flores son mui cat·ns en Romn, lo que p1·uebn que el plleblo enttt­SÍíiSta por su Padre, como le llélma, no ahvrra gas­tos para obsequiarlo cunndo puE>de. atllllll!l !P a m(/)~~ IMPOSTURA. Cada din engalana el pat·tido ¡·ojo (a) su historia con una p::íjina mas de infamia. No satisfecho con el I'Obo de In propiedad, ba pnsado fll del honot· i desciende hnsta tomat· el nomb1·e de unos para <':t­lumnint · e in_luria1· a ott·os. Aye1· se han dis­tribuido i fijado hojas b.•jo mi nombre pn1·a zahe­t ·il· al Catolicismo pot· tlll heeho aislado E' im­premrditudo, ocurrido e11tre los señores M. l\1. t\i adiedo i LtJonardo Manri<¡tw, i pat·a cnlun1niar,. desfigunmdo el hec•ho, d<'l cual aunque no tengo conocimiento rn sus pormrnores, si se uue es entet·arnente dhet·so a lo relaciOJwdo pm· lo's im­postores autores de la hojn. Tengo p1·ofunda es­timncion por los st'iior~s Nlanriq\le i Mndi~do, no obstrmte que al primero no he tenido el hono1· de trntal'lo; lamento el incidente desgrllcindo dt'l 1 o, des<>o vivamente la ronciliat'ion entre las dos fami­l! as i rrchélzo enérjicnmente los sarrasmos al Ca­tolicismo, aj<'nos absolutnmeute dt> lójicn,i emplf'a· dos con vileza pot· los que p:trapt>t:1ndose t:obrtrde­rnente con mi nombre héln «lmsado de la garantía de libertad absoluta de la prPusn, gnrnntía de li­bertnd ilimitada que,sea di<'ho de paso, no ncepto, i rnénos en un país donde lwi hombres como los autores de In hoja que no tienf'n nol!ion nlp.unn de mot•al, i estnhiN•tmiPntos tipogrMicos tan m(lngua· dos i mPrcenario~ que se prestan a ser el in~tru­mento d' tnles bél,jezns. Bogotú, febrero 13 de 1865. MrGUEJ .. ÁRTAS. ~a) Estoi de acuerdo con mi amigo el señor Narvílez, en que no dehrmos dar a ese partido el nombre de liberal sino por antítt>sis. La Biogrnfía dE'I Ilustrísimo señor Niño, que ron erretrato se ha anunciado, sera considernhlemente aumentada con los documentos que trae el rtiaderno titulado "Homenaje" dado en VenfZuela, sin que por esto se aumente el precio que será el ínfimo de un fuerte para los que SP suscr·iban <'Onsignando su nom­bre en una de las Ajencias de ''El Conservador ,, i de do:; pesos de 0,8 p::u·a los no suscritos. Para llevar a cabo inmediatamente la obra, esperamos se dé pronto aviso a la Aiencia j{'uera\ ¡)orlos st'i10res Ajeutes par­ticulares, del numero i nombres de los suscritos. CAl\JBJO DE DOl\IJCJLIO. EL COLEJlO DE SANTO T0l\1J.S DE AQUlNO Se abrió el 2 del pre:eute, i Sf' ha trasladado 3 la ca­sa número 42 dela calle 1. ~ de la carrera del Ecua· dor esquina
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Católico - N. 89

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