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Imagen de apoyo de  La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 1

La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 1

Por: | Fecha: 08/09/1874

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ____- -c;¿,~ c: :>< 2 2~...---:'>::;-- -___- - - PERIODIOO DEDICADO A LA LITERATURA Serie 1. Bogotá, 8 de Setiembre de 1874. Número l. . ... • Af\ DE. , Excitados por varios amigos y deseosos de contribuir por nuestra parte en algo al sosteni­miento de la literatura nacional, h emos deter­minado fundal' lln periódico, qlle sirva de órga­no á la juventud estudiosa 6 inteligente del pais, y á los escritores que por la pureza de su estilo y producciones de indisp utable mérito han alcanzado r enombre y fuma, y contribuido con su pluma al brill o y prestigio O~C><>>---- ESPERESE A TOMAR CHOCOLATE. En ac¡nel dia, mi almuerzo fué sumamentc parco; pudiera decir que no habia hecho sino de aj'unarmc, puc-to que no habia tomado ma que una taza de café con leche en una fondn, gracias á que un amigo me tenia inví tado á ello. Las doce erian cuando can"ado de tener hambre, (pue e advertir que soy empleado cesante con olor de oposicioni ta) mo fuí á la casa de correo y por entretener la vi ta, la imaginacion y el estómago, me pu e á leer las listas de cartas atrazadas. Mi nombre en una de ellas! Pues á In. "entanilla ,1 pedil' la cal'ta, Efectivamente habia una para mí y deuia de venir de muy léjos, porque tenia má sellos y lIl11illas que una puerta de fragua ó las ancas dc un toro llanero. Letra e-paüola, Escrita en Valparaisu! Firmada por. ' .. por ..•. Antonio Palencia!! Qué sorpresa! Mi tio, que partió de aquí hace tl'cinta año, cm quien me escribia! De,"oré aquella carta cuya letra era clam como el agua de la fuente para auer qué cla e de legurl0, reO'alo 6 comodidad me brindaba; cuando ménos, me diTe, me propone que me vaya á manejarle us c~la~­tia os intere~e~ . Pue nada de eso: la carta se Imu­taLa á preguntarme por mi madre (ojalá hubiera. podido contestarle que vivia) á enc-argarme buen cri tiano ; que no fuera á malbarat.ar lano,b~um de mi nombre y por último, me encarecia que hlclCra una visita á Dona Cármen ...,ánchez, u antigua amiga y mad1'Ína de confirma~ion y ... , nada. más. Y ho aquí uu hombre dispue to á continuar con su ham-bre, con su mal humor y con u mala uerte. , Salia con mi carta en la mano lleno de decepcwnes, cuando de manos á boca me encuentro con ~\.n­tonio Bermúdez, Qué abrazo aquel tan a pretaclo! Qué cara aquella tan verdaderamente alegro por • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 3 haberme hallado! Qué de preguntas repetidas! Y qué de hanza tan finas! El hombre debia de con­tinuar rico como lo dejé en Ct'tcuta bará cuatro años, pue, e taba nuevo de punta á punta y olía á pura flor'eR; tal como huelen 1o que a.len de la. peluquel'ía, Hacienuo de tripa corazon y procurando olvidar el hambre; hice cara alegre y lo recibí como bien lo merece un hombre tino, constante y sobre todo, ami­go verdadero. -Qué haces ahora? Me preguntó echándome el brazo por sobre el hombro y Ilevá.ndome en direccion de la plazn, - ada, llntonio, toy in oeupaeion. - No te han dado deRti no ahora? - .L'IO; debí contestarle con un je to en los labios y con un movimiento Je cabeza, pues me replicó: -y e o por qué serio , -Pue hombre, no acier'to á deci rlo, -Qué diablura! Pero no se te dé nada que se me oellrre llna co. a, Ven nos tornamos uu trago.\' te diré lo que píen o , Si ~iquie¡'a fuera algo sólido, decin. para mí, vaya. ; pero metel'le abora bl'anuy al e t6mugo, ca i á la raiz de la;; pura., carnes, como dt:cimos por acá, e una barbaridad; pero qué e ha de bacer ! Cuando estnvirno sentado junto á la me-a en un re taurante, me propuso que me fUCl'a par¡l U ílcuta con él á asi ' tirle un almacen de merca,ncía , Ofreció me cien PPS05 de su lelo mensuale" una parte en las utilidadcs y hacerme lo gasto, del viaj e , Yo me he derlicarlo á los añiles y á la siembra del café, me deeia y necesito de una persona como tú en quicn depositar' mi confi,lnza, Qué ft!liz fuera yo" me repetia poniénd me la mano en el bombro con cariño, si pudiese irme contigo! Qué dices? -Pues no es po"ible decidir en el momento, déjame pen aro -Bien: vas á. darme el gusto de comer conmigo esta tarde; á las cuatro te espero donde :l\I. Viollet y allí me darús la. razon; no e así? -Convenido, le contesté dándole la. mano para desped il'l1o , Vaya que no está Dio tan enojado, exclamé en mis adentro; y animado por el brandy y por la esperanza de una vida mejor, empecé á ver el mundo pequeño y á los que pasaban por junto á mí como indignos de mi atencion, Con lo que se cont~ntan estos b árbaros, pen aba al ver los almacenes, Tendré á mis órdenes dosci entos mil pesos y ent6nces .. . • yo veré si nece­sito de sus destinos. Por cierto sí. " Oh loca fanta5ía Que palacios faUrica en los vientos Modera tu a legl'Ía .. .• " , E ,to . pasó recitnnuo un niño qne iba con un libro en la mano y que probablemente r epasaba su fábuht de la Lechera pal'a recitarla. en el colejio, y confleso que la tal casualidad me llamó al ó I'ueu y me hizo m editar, Pero de un modo ú otro, lo que importaba era, come!' aq .¡ella tard e . Dicho y hecho, al 5crutadora y aquel con ladddos roncos y destem­plados, -Mi eñora Doiln. C'trmen; m uy buenas tardes, dije al ver á la ancian,'1, -Oa ballero, b uc'1as tarde' , Si;;:\ u ,teJo Si én t e, me con te ,tó señalándome un c ~ul'1p é cercano ,í. un s ill on forrado en baqueta, cn el !lue se arrellenó la • eño¡'a, -Vengo á cum pHr con una r ecomendacio)) de un tio mio, - ' Í, seño!', manlle ust d, -Mi tio Antonio PaleneLt me recomi enda la su-luue en s u nombre y que le haga una vi itn, -Oiga ! cout"jue usted es su sobrino '1 dijo mi¡'án­dome con euriusidad, Y en dónde e"tá ahol'a .:~n tonio ~ :l\Ie babian dicho qUEl ya em mue¡'to, - 0, mi sciíora, vive en Valparaiso y segun noti- , , eras, 511 uy neo, -Qué le parece! Quién creyera; cuando se fue de , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • • LA TARDE • aquí tan pobre! Es decir que ustcd e3 el bijo de. Decia esto con tal gravedad, con tal uncion, que MarIa del Rlsario 1,1 hel mlna '? me p'lraliz6. La cuchara que iria ya pOI' la mitad del -f:ií, mi señora, para senil' u"ted. ca\1Jino del pocillo bácin la. hoca, !'e quedó en el cami- -Yo lo ,í n ~\ce r á u. tcd, cI'ia tu\'a, así como á Au- no. ]~l hocudo t¡ue ya uajaua Ibtu, dduvo taUluicn tonio. Oómo crecen ahol'a las jente5 ! Ayer gateaba. fiU viaje y touo quedó en ¡;nspen:,o al oir aquello. L!l usted y hoy ya cs nn bizarro muzo. ¡;cñora ]lUI' su parte, tamulcn u-pendió opcra('iolles. - G I'acia. , n. i . eDora. Van- Die se hauria dado tre tn'pezones, pOI' <:lIl'UlI- -Pues Clllí.nto me alegro de verlo otra vez, y ya irar para, un cuudro, tal asunto. Ella, con su plato llOlllul'e hecho y del' cho. voh' iendo á Antonio; sobre las J'odilas, inc1illadll. luicia mí y con la boca qué nnis le dice? abierta al prollunciar la última palubm de aumiracion; -Xatla particular. excepto Jo currplimielltos de yo, COIl 106 ojos fijos, el lJOcado )' cllch:l.Ia en uspen o familia. r lleno )1robaulemellte tle una ano iedad indagadora, L:l seríora tenia de,cuuiel'ta la cabeza blanca como no eran ji gul'as mur despreciaulcs, atenditlosla hora, un copo de al godon. La cara y u_anos aunque r s lo ' perl'>ollajes, el itio, la ocUP¡OCiOll y demas circuus-con~ e rvaban e~a blancura rOf'ada hijas de uuena CUI'- tancí-as agravantes. lIia, costumbre.'; sanas y l\lejor sal ud. Fisonomía -Pues mire: Dios ha querido que yo descargue tmnqllila: e ' llI'csiva y ulll:'no:< J11 oc1aleE', eran l'a. gos mi conciencia ántes de morirme y qllé sea u:sted el cal'a(;terí"ticos en Doiia C~írmen. La edad no le habia depositano y disfrutador de una fortuna, amortiguado su trato bené, 0 10 y conver:sacion agl'ada- -De una fortuna! esclamé CUHbi atracado con el bl e ; en ella 110 l.!abia de viejo sino las arruga::;, las pan y chocolate que habian empezado á bajal al es-callas y la jibo~idad de sus e<']laldas. tómago. A poco de l.!aber gastado algo más de conversacion, -De una fortuna, sí seíier. Y ha (le saber uua llegó la criada, mocetona que me abrió la puerta y cosa: que ésa cal·ta de su tio ha bido la que 10110. baludandome me prco:entó un az~lfate COll cigarro y p to en el camino.' El era el destinado para ello, y un bl'acel'illo dC' plata. Hoy e mala crianza que un como siempre llauia ofrecido venir, se fucron pa.hndo criado su1ude. Ha ta en esto se conocían las rancia, años y añus, ha ~ ta que aLora ,eo que yo pronto mo­costumbres de la senora. riré. Quiéu mejor que mi ahijauo podia l.!abel' di fru- Los tules cip.arro~, hechos en la casrl, pues la forma tado de aquello? Pero ya que él c"tá millonario por revelaba á gritos la fábrica, olian á ninil!a y P. hojas allá y que una per ona de la familia como usted lo de higuera que daba gusto. Encendimos puc;;, cada necesita más bien'Í por qué no diofrutal'lo? Yo soy 11no el nuestro y entre humo y humo so pasó la tarde sola en el mundo, no tengo herederos y por lo dias como se pasa siempre la vida. Al sentíl las seis, me que me fal·tan tengo lo necesario. Así pue, está puse de pié para despedirme. resuelto que usted disfrute de aquello, cumpliendo -No se vaya todavía, me dijo con cariño la. señora. eso sí, con algunas obligaciones. Espérese á tomar chocolate: qué se "á á hacer ahora? En e tas íuamos cuando 110 ca muió la criada los u jicarazo para quien se hallaba literalmente platos por otr con dulce de br'evas y arepa y luego vacío era \.:n reourso 110 despreciable. Oierto es que nos dió en jarros de plata, agua delgada, suave, fresca iba á jugársela al estómago, cojiéndolo entre dos y cristalina. n cigarro hizo punto y yo continué desayunos, pero cuáutas veces se habrá pasado sin iendo solo oido . Jamas he puesto tanta atencion. ninguno? -Pues ha de saber, continuó la señora, que yo Ilacíamo aun el resistído cuando me dijo: mírelo tuve un hermano sacm dote que fué cura del Socorre ya está aquí. Siéntese y haga la penitencia. en la época' de la Independencia. OOlDprometimientos Servilletas blancas como el armiño; platos de tras- polílicos lo l.!icieron ,cnir intenpestivamente, y vivia. parente tf.lavera ; ya oye señor lector? de talavera. aquí conmigo cuando lo sorprendió la enfermedad tle Ya muchos de los que boy me leen no entienden foi- la muerte. El dia. en que recibió los Santos Sacra­quier ·a la palabra, mucho ménos conocerán aquella mentos, que fué la víspera de su muerte, me llamó y loza con figuras chinescas y relieves dorado!'. Hey en . me dijo <¡ne en el oratorio, entre el forro de la piedra la Ohina illisma ya ni el Emper. trajo la criada. la otra vela que habia dei ado en el apo. ento. Oontiuucmo • .Aquello estaba escrito en un estilo particular como para que no fuera Lo rec'lerdo todo como i lo leyera ahora mI mo. "De los tl'e clavo sólo hay uno." (Ahora que es­cribo e' to me da tentacion de ri'ia). " Tras de la está el sepulcro." " . n fonclo cubre otrO fondo. Mas el verdadero fon­do e"tá entre dos fondos." 'El arca e tá en el centro y el bien la rodea." Instintivamente no alzamo á mirar, ella con ex· tl'añeza y yo con tupor. _Comprende? -Cómo no! n clavo .... _Espél'e e, me dijo, como 'queriendo atajarme la palabra con la mano. n cla\·o. _ .. porque hay que advertir que yo he e tudiado e to mucho. Un clavo está primero. - 'í, señora. --Pa ado este clavo .• _ . -Bien, pa ado e clavo? - igue una piedra ó lo a detras de la cual y entre dos fondo!;, uno tapado con otro, están las onzas. -Bueno las onzas e tán ahí, pero qué es eso del arca? -E o es lo siguiente: en un cofre que está en el centro de las onza', están la joya y alhajas. -Ciel'to! exclamé dejando conocer demasiado mi am bicion, mi avaricia, mi ...• La señora, Ql'prendia, me miró con fijeza. Viendo aquello, pen é: qué aca ahora la abuela con arre­pentir e ? Para alTancarme cl secreto nece ita de matarme y yo mañana mismo marcharé para el So­corro. -Pero bueno, mo dijo como si hubiera adivinado lo que yo pen aba; lo importante de esto está en este otro papel, pues es el que tiene la direccion de la casa. -A vel'! exclamé. a 19o. La 1 uz de la vela y el estar de pié me han fatigado. Encendamos un tabaco y 1 uego concluiremo!>. Qué tabaco ni qué demonios! decia yo entre mí, de haciéndome de avaricia y dese pera0ioll. Pujaba como un iracundo y mis ojos probablemente que se saldrian de las órbita. Jama me habia senti­do, yo que he sido tan poco ambicioso, tan tentado por el demonio de la avaricia' os sentamos. JjJlta fumaba con una pacieneia envi­diable, yo no al'rojaba humo sino vapores de cráter de infierno! Durante aquel cigarro que fué ma largo que la. etel'l1idad dc los réprobo, me dabr¡ con' ejos acerca de lo que habia de hacel' con lo que á mí me tocara. Sea caritativo con los pobres, me decía con acento mater­ual, que esa riqueza no vaya á servir pUI'a su conde­nacíon. (Condenada habrá de , vieja pachorru­da, decia yo). o tiene hermanos á. quién protejer 1 -I o tengo nada, le contesté y seguí echando humo por boca, narice, ojos y oidos. Yo era solo humo en aq uel in tanteo Por fin nos volvimo al papel. Los mi mas enigma. " Plaza conduce ú García." " l\Iedia calte da la izquierda." "El que esto vea tendrá pri 'ion cerca." Lo hallé! lo hallé! grité como Arquímides. Acr¡babr¡ de alumbrarme algun C~píritll de avarien-to ; todo lo vi claro. o pudiendo re i tir tanta emocion, me senté. Cómo guardo tanto dinero? Cómo lo traigo? Cómo salgo del que me ayude, para que no divulgue el secreto? Quién me cambia tantas onzas? Qué hago pam engañar á e ta vieja? Y si me hace daño el vapor de la plata? i me tullo? Qué hago para irme á Europa sin que nadie lo sepa? era lo que bullia en el cerebro. Fijé los codos sobre las rodillas, metí la cabeza entre las maDOS y medité todo, todo en un instante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 LA TARDE La señora se cruzó de brazos y se puso á contcm-plarme. , I . 1 . La luz se fué amortiguando poco a poco, e, SI enclO se hizo general la sala tomó un aspecto lugubl'e y Rolo de' pues de algun rato volvió á roncar el pelTo. Maldito animal! Qué poder t enia para hacorme torcer todas mis ilusiones? Recorrí de nuevo la rutr. enigmática y me dije. De la plaza se"Vá á la quebrada llamada G arcía. Cami­nada media calle pOI' esta ruta se entra en la casa que está á la mano izquierda. El que entra en esa ~m;a tendrá la cárcel contigua, pues la dicha casa esta en seguida. Un grito de horror, de desesperacion, de despecho; es dl'ci!', el berrido más e panto o y el salto mas ~l to hicieron caer á la eñora de espalda, y al perl'O saltar de su a iento á moderme. . Siu atender á nada tomé mi sombrero y lI evan do­me casi por delante á la criada que ac~~ia , me alí a la. calle á llorar. Sí, á llorar como un 111 no. Cómo no, si caí en la cuenta, despues de tan~a emosiún de que e. a casa fué a rr a~ada hasta us CI ­mientos' pat'a h~cer allí un idlflcio público que ahora estará n levantando. Esa es la suerte de un pobre! Que no huuo viaje á Cneuta, bien ,lo e;;~0.f pr ob a~­do con el hecho de hnllarme ~qUl e:scl'l blendo mIs pobres y desmedrados artículos. DAVID. G 60 !I REMINISCENCIAS. A MI QUERIDO A:.I1IGO ALEJO POSSE URTINEZ. Como en el yermo al límite distante, Tras nocbe de bor arsca asoladora, E l risueño celaje de la aurora Sale á orien tal' al triste caminante i Así, cuando en un tiempo, Apagado tu hogar al soplo aleve Del cierzo de la tumba, Sentiste el alma en lobreguez sumida, Súbito un ánO'el con su faz de nieve Iluminó el ca~ino de tu vida. Era ángel 6 mujer? Miéntras viviera, Fué preciso dudarlo, amigo amado! Sólo al tocar ayer su cuerpo h elado La encontraste mujer por vez primera! J 6ven aún , empero, En aquel tiempo, al con templar la imagen E n ella vió tu abso rta fantasía De tus en sueños la h echicera virgen, L'l. que tu mente a di vin ado había. y al célico fulgor de su mirada DiJat6se á tus ojGS El h orizonte d el amor primero, Bajo su etérea cúpula encantada, Donde viste flotar tus ilusiones En fila vagarosa Cual nubecillas de j azmin y rosa! Sin que de esas visiones Por el sereno campo sombra alguna FuO'a~ crmmra en el instante mismo; :ttfaoi::>' , ay! sobre 1a b. erra I"a codiciada flor de la fortuna Nace siempre en el borde de un abismo! Fuó tuya al fin, su mano entre tu mano, Rica la. sien con el olor süave , Que exhala de azahar os la corona, La vior on tus amigos Dcl tomplo r ecorror la aug usta nave. Mas, oh! cuán bella en el altar postrada! Iluminado el rosüo Del pudor por las tintas virginales Incierto se divisa Tras los velos de la alba vestidura, Cual rayo do la aurora que fulgura A traves de las nieblas matinales! En ese fausto dia Aquella tierna y cándida paloma Llevó de sus virtudes el aroma Al nuevo h ogar que para tí se abria. . y en él entraste. El ti empo su carrera Sig uió veloz, y veuturoso fuiste. y al lado de tu dulce' con.pañera Te ví mil veces de tu dicha ufano Cuando al hundirse el sol en occidente Tu f atigada frente Ella enjug aba con su blanca mano; y te ví enmedio á tu inocente prole, D e rostros infan tiles y rubios rizos en alegre. nido E chando tus afanes en olvido! . . . . . . .. . ....................... , .......... , ., . . . . . . . . .. . ..... . i Cuando entre el hombre y su futura suede Cuelga la dicha el deslumbrante velo No se escClcha del Tiempo el raudo vuelo, No se oyen las pisadas de la Muerte! • ••• o. ...................................... • ................. .. ... En apacible sitio .. Hácia el conEn de calle solItarIa, L ejano del tumulto . Atudidor de muchedumbre vána, Risueño se alza d elicioso albergue Del vano mundo á la mirada oculto. En tan feliz morada De rosas y azucenas Por sus nevadas manos adornada, Empezaban tus horas de ventura A deslizarse apénas ; y súbito, oh dolor! ante tu esposa Su seno abrió la Eternidad inmensa, Del Sumo Tribunal en los umbrales Sonó la voz de justa recompensa! Un toque de llamada ... ! un nombre ... ! el suyo r y en pos dejandp lágrimas y duelo y el yerto polvo sobre el pecho tuyo A la órden del Eterno tendió el vuelo loo .... Al pavoroso estrago . Que hace en tü alma tan ternble golpe, En tinieblas envuelta Un instante vacila, y entónces la E speranza, La cI'istiana virtud, veloz avanza y allá. en tu corazon cubre la fila ! Ella era del Señor! Silencio I Espera! u amor de esposa y madre Cual un suspiro al viento, Oual gota al oceano Se unió al Amor del Ente soberano, y por arcanas sen.das • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 7 Hoy vivifica, mas que ayer fecundo, El corazon de las amadas prendas Que :.í tan excelso fin le guarda el mundo! Así del sol al rayo poderoso El cristal de la fuente que murmura En cauce estrecho por el valle umbrío Al éter sube en vuelo vaporoso Para verter mejor desde la altura Su fecundante rieg:) en el plantío! Valor! Dos campos hay, amigo caro! Que en este triste valle á un tiempo mismo Su fruto ostentan á la luz del dia ; El campo del placer: la cobardía I El campo del dolor: el heroismo ! DmGo FALLaN. ORFANDAD DEL ALMA. 1. (A la señora Concepcion P. de M endo za. l Es de mañana. A las primeras luces del dia dos amantes arrodillados reciben en la capilla la bendi­cion del sacerdote. En nombre de la religion unen sus corazones, unidos de_antemano por el amor. Amigos, parientes y conviJados, con semblantes alegres conducen los nuevos esposos al hogar. Por la noche hay músicas y danzas, bríndis de en­tusiasmo entre multitud de luces, y sobre la esceDa del placer se alza la luna con silenciosa faz. ...................................................................................... -Dueño mio, dice Ella: mi pl'ÍllIer sueño de espo­sa ha sido un sueño penoso. Siento pasar por mi men­te un presentimiento fúnebre, y en el alma tengo la tristeza de los huérfanos. El cubre de besos los ojos húmedos y las LIt: trenzas de la esposa y guarda silGncio. II Ha pasado un tiempo. Nace el niño, primer fruto del amor de los esposo .. Los abuelos, anciano y car­gados con las fatigas de la existencia, van á sa.ludar al reciennacido, que está, como los polluelos de las aves bajo el ala materna y pendiente del cariño o seno donde la naturaleza. ha puesto para. las generacio­nes la fuente de la vida. Las manos descarnadas y trémulas de los viejos se alzan, sus labios se mueven y al punto caen votos y bendiciones sobre la. frente del niño. A la alcoba del alumbramiento penetra. un rayo de la luna que se levanta en el horizonte con silenciosa faz. .................................... r .. " ....................................... .. -Esposo mio, mi primer sueño de madre ha sido - un sueDO penoso. Ella toma en sus brazos, la cubre de besos y gua.r­da silencio. III Está. la noche callada y oscura: sin ruidos en la tierra, sin estrellas en el cielo. El viento húmedo y frio sopla por intervalos. Del cementerio vecino salen quejidos largos y tris­tes entrecortados por sollozos .... Y á la. luz de los relámpagos que rasgan el aire negro se ve una mujer que lleva, un niño de le mano y caminan hácia una tumb~ Sale la luna y alumbm con luz amarillenta y ilen ­cio~ a lo s árbol es y las losas de l os s e pulcro . . ....................... , . . . . .. . ............................. . La cs posa está de rodillas ante un monumento fú­n e bre. E s p os o mio, dice: s iento el frio y la tris teza de los hu é rfanos en el alma ..•. y el s ilencio de las tum­ba res pond e tan s ó lo á su quejas. -Cuando la tielTa no habia caido sobre tu pecho, é l me daba calor; hoy que e t á n inmóviles tus bra­z o , no me es trechan ni lnbi os acarician mis ojos ni las tre nzas de mis cabellos. El ilenc io d e las tumbas r e sponde á su,> lamentos, y el niño inocente juega, sondendo, con los cabellos de su madre muerta. .................. -_ .............. .............. ~ ........ . IV Años despues un deudo visita el cementerio. Bajo un sauce hay tres tumbas; son de un hombre, una mujer y un niño. Junto á la del es pos o la de la espo s a y el hijo se un e n s in una flor y sin una cruz. De e s te modo, cuando cn el bos que se derriba un árbol, junto al tronco muerto:;:e vcn secos y sin vida los renuevos que protegia su sombra. DIÓGENES A. ARRIETA. SANTA ELENA. 1 En el año del 836, en un dia de Febrero, no recuer­do cuál, pus e el pié en el bergantin ingles Jhon8on, que se mecia en la bahi<1. de Cá.diz haciaalgunas sema­nas haciendo cargamento para las Indias Orientales. Era mi objeto vi itar en él á un amigo mio proceden­te de Lóndres que marchaba á Bombay. Yo sicmpre habia tenido deseo de viajar por Asia, capricho que podia satisfacer en aquella ocasion, y qui e acompañar a mi amigo. El me ayudó cuanto pudo por aferrarme á esta idea, y como el Jf¿onson se iba á dar á la vela á los dos dias, hice trasladar mi equíp~je á bordo sin pérdida de tiempo, y cuando pensaba arrepentirme de aquella ligereza, iba el ber-gantín á la altura del estrecho de Gibraltar. Fué ya irremediable la expedicion, de la que me ofreció mí amigo volveriamos á los dos años, luégo que él cobrase en el Indostan una pingüe herencia que le pertenecia; y yo uspirando por España, á la que siempre he querido como á una madre, hice de tri pas y corazon, y conocí que lo mejor era confor­mar e. La navegacion se presentó feliz; hicimos agua en TenerlÍe y volvimos á cm prender nuestro derrotero. Un dia navegábamos por los 8. o de latitud Sur á eso de las dos de la tarde, cuando nos sorprendió una calma tan chicha, como e llama técnicamente que ni un soplo de viento hinchaba las velas. El capitan, que conocia el funesto presagio de aque­lla calma, ordenó cuantas maniobras juzgó oportunas, diciendo con una completa seguridad: -E un huracan de Jos tl'ópicos, y de los buenos .. Preparáoi', que se nos echa encima. . Poco tí, poco se cubrió el cielo de rojizos vapores; perdieron las olas su trasparencia; oyó e al Norf:e un ruido prolongado, y vióse por último avanzar una ola gigantesca preccdiua de cien torbellinos de espuma .. No tl"Utaré de de cubriros los pormenores de aquel humcan, y sólo os diré que alTastrado por las desen­cadenadas olas, bogamos durante el resto del dia sin direccion fija, aunque siempre impelidos al Sur, per­diendo dos hombres:y casi toda la arboladul"l~. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE E t:íbamo en un inminente peligro si el humean no calmaba. Al'Í lo dijo el piloto al capitan. -Tierra á estribor! grító pOI' último el vigía del tope mayor. En efecto, á nuestra derecha se dC'scubrifl. en la ago­niznnte luz de la tarde una isla negra de colosale di­men iones qlle salia, como {\ una. milla. d\'l di tancia, de entre la ola e pumante , Procuramos acercamo á elia, pero fuó en vano. A las do de la. noche calmó el viento, pero signió una fuerte marejada que nos impedia aproximarnos á los difícile surgidores de aquella. tierra.. Todo el re. to de h nor.lle lo pasampl' al derredor de aquel gigante de los m3re~1 hidra. colosal que al­zaba. al cielo cien deformes cabeza. ¿, Cuál era el nombre de aquella. tierra donde nos echaba la tempe tad? Los marineros se lo decian unos á otros COIl re pe­to y espan too ; Era la isla de Santa Elena! JI Al amanecer cesó la marejada; las aguas recobra­ron su ter ura y refll'jaron los re plandol'es de las úl· timas estrellas y el primer albor de la mañana. Rasgóse el velo de la noche, y la. isIn. apareció á ¡;uestra. vista como un panorama melancólico, á la. par que ['isueño y tríste. El pico de Diana, el más elevado de los de Sa.nta Ele'la, aún envolvia su cúspide en la niebla; debajo de él se descubria la. ciudad de James Town, en me­dio de un pintoresco valle, y acariciada por las on-as de plata de un rio que bajaba á morir al océnno. Inmediatamente ~altamos á tieI'l'a clm el objeto de salvar algun cargamento, pues el bergantín hacia agua por varias partes; pero sólo se libró una peque· ña parte de él, y el bergantin Jhonson se hundió en­tre los mal'es. Mi primer pensamiento al hallarme por tan fun.es­ta casualidad en la isln. que habia. ocupa.do por seis años la atencion de Europa, y que era hacia tres lus­tros objeto de los su-piro de muchas naciones, mi primera. idea, digo, fué pedir permiso al Gobernador para tal' el sepulcro de Napoleon . • Obtenida la licencia, que pedí para, mí sólo. pues queria darle nueva tristeza á mi excur-io,n no llevan· do compañín. alguna, esperé al dia siguiente para ir á saludar las cenizas del Capitan del siglo XIX. nI Monté á caballo al amanecer y, de pues de tomar las señas del camino, me dirigí al centro de la isla y al cabo de una hora me encontré en la llanura de Longwod, al pié ¡lel pico de Diana. Entónccs distinguí á lo léjos una calle de árboles, l\li corazon tembló de entusiasmo ó ele respeto. .Me apeé del caballo, lo até á un arbl,lsto y pro"eguí IDI cammo. Penetré en una larga alameda de ger:íneos en flor, cuyo aroma perfuma la entrada de aquel reci.nto. Al fin de aquella calle habin una vClja de madera pintada de ,erde que encerraba un e¡;:pncio como de media fanegada de tierra toda cubierta de cé pec1. En el centro de aquella elipse babia otra verja de yerro de tres varas de largo pOI' dos de anchura.. En pequeño espacio estaban plantados cinco florones y dos albérchigos chinos que cubriml con sus ramas la losa funeral, compuesta de trc trozo de mármol. • ~nci.ma de ella habia un nombre sólo, nombro glo- • rio o, apotcó~i' de I:'t glolÍ[\ de aquel héroe que rcsq­m ia el mús elocuen te epi tafio j i~APOLEO , • Rajé ,i la bóveda de múrmol qne encerraba el ataud de Bonaparte. uatro caballetes elevaban el feretro, que era de caoba. Yo no tenia n.ntoril'iacion para que ¡;:e ahriese aque 1 féretro, pel'O el con"('je ro del epnlcro me dijo que de­bajo de aquella caja habia. otra de plomo, luégo una de hoja. de lata, y por último otrn. de caoba; que el cad,í ver e tabt\ vestido de uniforme, t enia el ombre, ro al un lado y á otro la e pada que llevó en Auster­Ií tz. Yo permanecí largo tiempo en aquella mansio¡;:¡, Todn la historiá de los imperio::;, el destino de la humanidad, el humo de la gloria, todo pasó por mí frente en tumultuoso remolino. Pen.é en aquellos dia de embriagadol' triunfo que habia hecho latÍ!' da esperanza, de orgullo y :tlegría aquel corazon muer­te>. Recordé, al jóq!D hél'oe de la" Pil'ámide ,al cau­dillo de la campaña de Itnlia, al hombre extraordina­rio que habitó las Tullerías, al soUaao que estrechó la mano de los soldados y de lo emperadores ... Me­dí con a"ombl'O la altura de aquellas idea!;, de aque­llo proyeotos colo ale que tenían por teatro á todo el uní.verso, y luégo miré alredeclor de mí. XJ,1. soledad, el sílenci9'1 el abandono. A miles de le­guas de u patria, desterrado de Europa; PI') cripto, injuriado por la ('stupi,lez de un infa.me carcelero; luégo e pirnnte, lloro-o, abandonado; de~pues muer­to; encadenado en un peñon soli tario, rodeado por el mar encerrado en un~ bla volcánica. Así consitleré á rTapo]('on, Lloré y maldije L1S ilusiones de esta vitla; sentí un de precio profundo háci:1 la gloria popular, esa aurá. pasHjern, ver atil que tantas ingratitudes comete. blor~, be 'é la tumba del grande hombre y abandoné aquel sitio con el corazon despedazado. Cerca del m nument.o murmuraba una fuentecill a de cl'istal,ina corriellt~, donde iba todos lo dias el pri.i >ionero á nlltigar la sed y la fiebre q,u e le eOllSl\- mut- El eligió aqnel lugar para su descanse. Desahogué allí mi alma y volví á la ciudad á la caida. de la tarde. IV El capitan del Jhonson se volvió á Europa desde Santa Elena, en un buque holandé. ; yo lo acompañé, asi como mi amigo, ellos á rehacer su cargamento y á fl etar otro buque; yo arrepentido de ir á la India. Llegamos á Europa felÍ'Zmento y en pocos dias. . ..... .... .. ........ ... .. ...... .. ..... .... .. .. ............ .. .... ...................... Cuatro año despues, el de 1840, reclamó la Fran­cia las ceniza de Napoleon y la5 hizo tra portar á los Inválido!', donu.: descansa en un suntuoso maul'oleo. i Ovacion tardía! Su lecho eterno em aquella. roo.'\ solí tarin. i Por q.ué no l~ deilbteis eo él ? Aquel peñon que domina las mal'e: era el único pe­destal digno del hombre que dominará en la memo-ria de los sigles. '. e M.\XHIAS. La iTonía es oomo la venganza saboreada á. cortos tragos. El hombre que aplasta á. su ene­migo con su cÓJera., es el leon que destroza vio· lentamente á su pI' : el que le píca con las mil punzadas de su ironía, es el gato que araña poco á. poco al ratol?- yue ha cogido. -. •
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 1

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 45

Por: | Fecha: 10/08/1875

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • -... ___ ----¡G;--¡~ S ~ 2 ?~,-;¡:s------ PERIODICO DEDICADO A LA LITERATURA . • Serie IV. Bogotá, 10 de Agosto de 1875. Número 45. _A A~DE, EL CANTOR DE LA MARSELLESA. A MI AMIGO EL SEÑOR DAVID GUARIN. En los años tempestuosos que dieron fin al siglo XVIII, cuando la Fr.lncia e levantó para sumergir en sangre los allU~os de algunas clases de la sociedad y pa­ra devolver al mundo ava allado los oerechos natum­les del hombre, brotó una generacion nueva, una gene­racion titánica que será el ascmbro de los siglo. un­ca se prescntaron tantas frentes merecedoras del gue­rrero laurel; nunca resonó la tribuna con tan ígneos y varoniles acento ; nunca tronó en la Jira con tanto vigor la inspira.cion de los poetas. " Qué hombres y qué tiempos! " es preciso decir con E squiro5, al leer laslnginas de aq uella historia terrible. Y qué figul'lls no se ven entre el hUIDo de los arcabuces y al brillo sinies­tro de la guillotinn, coronadas unaS con la mnje tad del martirio, afeafla otras con la huella del crÍmcn ! Hasta el sexo dulce, en cuyo corazon habia puesto la naturaleza el lecho del amor, parece adqUIrir la forma varonil y quel'er Incllar en fuerza con el hombre: ya no se corona con fiores sino con la cinta revolucionaria: ya no tiene manos para llcariciar, sino para encender la mecha. fulminante y para blandir el puñal. Los mis, mes episodios del amor participan de cierta aspereza, de cierto grandor que atemoriza: aun en el corazon de las montañas se los ve pasar al reflejo fúnebre de las urnas, al compás de los cánticos de muerte! En medio de tantas y tan colosales figuras; en me­dio de tant~s y tan interesantes e cenas, los historia­dores de aquel tiempo recuel'dan un nQmbre y una es­Cena que merecen ser conocides. ROUGET DE LISLE, el cantor de la MARSELLESA, el autor de la cancion ft'ancesa por excelencia, la nube que brotó de su seno, esa chispa eléctrica á cuyo contacto se levanta como un solo hombre un pueblo entero de cuarenta millones de cabezas. Canto inmortal donde hierve, como la la­va en el Etno, el entusiasmo popular, el C01'azon de la Francia t No hay en la tierra quizás un solo lugar, bollado por la planta de un frances que no haya resonado con las notas de este himno j y no bay un solo frances que no se haya estremecido al preludiarlo. Rouget de LisIe habia nacido en los senos rocallo­SOS del Jura, y babia sentido Ondear su cuna bajo una corona eterna de nieve, al rugido de las fieras, entre el rumor do los helados torrentes desprendidos del Alpe Por eso en un cuerpo, digno del buril de Fidias, encerraba una alma vigorosa y enérgica, una alma cu­ya mi. ion era volar, como el águila intrépida posada sobre las cumbres del Jura cuando en ella se mece la tormenta. Personificacion del talento y del valor, abra­zó como pen adol' profundo la revolucion (manchada despues con el crímen) y buscando la idea, puso al servicio de ella su espíritu y su brazo, Eran los meses frios de lí92. Rouget de LisIe estaba de gllarnicion en Estra~burgo donde á la sazon ocupaba el frente de la Municipalidad un revolucionario de Alsacia, llama­do Dietrik. Allí e peraba á Rouget la copa que coro­na de flores la amistad ó tal ,ez la qu(' corona el amor j allí encontró el hogar encendido y el paso franco en los corazones simpáticos de las dos bellezas alsacia­nas, hijas de Dietrik. Cuándo no ha sielo la mujer el genio i nspi radol' de las gl'andes accione!';, el confidente del genio! La alsaciana, en efecto, inflamaban más y más el númen de Rouget: apénas salia de los labios de este una estrofa, ellas mismas la recogian, y encen­dida todavía la mecian en sus arpas y en su garganta, y con ella inflamaban el aura. Mas, la escasez COmen­zaba á extenderse 6n la me a de Dietrik: ya no que­daba en u sótano sino una botella de vino. " Que la traigan, clamó el virjo revolucionario: no importa que fal te la abundancia en nue tros f~stines, si obra el en­tu iasmo popular en nuestras 11c ta'! cí vicas : es preci­sO que de LisIe saque de estas gotas últimas un himno que lleve al corazon uel pueblo la embriaguez de don­de ha salido, " De Li le bebió: bajó la ternura á su corazon y vino :í. su cabeza el fuego, el pensamiento de lo alto, Oh! quién le bubiera visto en las altas horas do aquella noche memorable, azotada su frente pOl' las frias ráfagas del vient.), encendidos ojos por el bri­llo interior, arrancando al piano melodías inauditas, , Durmióse al fin sobre el in trumento compañero de su gloria: nada bnbia escrito hasta entónces. Pero aun cuanuo su cuerpo yacia adormecido, u alma vivia, su alma hervia por una. icspiracion inefable, Despertó al fin, cuanuo se alzaba el albay murmumban las brisas. y al despertar escribió! •.• Pocos momentos despues algunos revolucionarios se reunieron en el salon, y en­tónces unidas las voces do la. hija mayor de Dietrilr - de Rouget, lanzaron por primera vez ni espac! tico inmortal: , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , J , • S03 LA TARDE • AlloJ1e enfants de la patr:e, Le j onr de gl oire est arrivé. Contre DOlla de la tyrannie L' étendard sanglant e s t levé. . . .. . .. ~ .... .... . . . . . . ..... La primera frente que palideció de emocion ru é la de Díetrík; sus lágrimas de entusiasmo las primeras que corrieron; su homenaje sincero y purísimo el pri­mero que recibió De LisIe. Ay! quién hubiera di cho que pocos meses despues el ruido del carro que llevaba al poeta, á recibil' laureles y al anciano ti tender el cuello en la guillotina, babia. de mezclar su monótono ruido al son terrible de la Marsellesa, lanzada al mun­do desde los hogares de Dietrik por el amigo de sus b ·· , . IJUS ••••• Pronto la recogió el pueblo, llevándola de boca en boca y de pueblo en pueblo: los clubs de Marsella atronaban con ella las bóvedas de los edificios donde se reunían, y de donde salian turbas de facinerosos pidiendo la asolacion de la Francia. • J. J. BORDA. --=:::"">C><:>o<=== __ o LAS VELADAS. I En las oscuras noches del invierno, En dulce intimidad se reunía La familia, en la me5a circular l... ! Y allí mi madre, con cariño tierno, Nuestro grato alimento repartía, y al concluír nos enseñaba á orar L. , • I Y esa casa y sus goces despreciamos, Pues luego la vendimos ... y en el mundo Desde entónces vivimos con dolor l. .. i Ay 1 i Tánta ingratitud penando vamos, Pues como aquel no hay otro hogar segundo Que nos abrigue con igual amor!. .. TEMISTOCLES TEJADA. 1875. , EL MISERERE. Hace algunos dias que visitando la célebre abadía de Fitero y ocupándome en revolver al­gunos volúmenes en su abandonada biblioteca, dt!scubri en uno de sus rincones dos ó tres cua­dernos de música bastante antiguos, cubiertos de polvo y hasta comenzados á roer por los ra- • 're. • ,sica, pero le tengo tanta afi- C.I) UU.-. 1" nO h: h .1 l un u pa. t.. ~~'l llcrta!:l ( a entenderla, suelo coger una l ópera, y me paso las horas ) sus páginas, mirando los gru­, ó ménos apiñadas, las rayas, os triángulos y las especies de e Dot ·círcu. • etcéteras, que llaman llaves, y t odo esto sin com ­prend e r una jota ni sacar maldito el pl', ) vecuo. Oonsecuente con mi manía, repasé I Uil cu a der­nos, y lo primero que me llamó la atondan fué, que aunque en la úlLima página JJabia esta pala­bra latioa, tan vulgar eu todas las obras,jinis, la verdad em que el Miserere no e~taba termi­nado, porque la música no alcanzaba sino hasta el décimo ver sículo. Esto fué sin duda lo que me llamó la a teneiOll primeramente; pero luego que me fijé un poco en las hojas de música, me chocó más aún el ob­Sl3rvar que rn vez de esas palabras italianas que ponen en todos, como rnaestoso, alLe.fJ/'o, 1·itm·­d o, lJ116 vivo, á pia cce1'e, habia unos r englones cscritos con letra muy menuda y en aleman, de los cuales algunos servian para ud vertir cosas tan difíciles de hacer como esto: Crugen .. ent, gen los huesf) s, y de sus médulas han de pW'e­cer que .'Ialen los alaridos;, ó esta otra: La cuerda aulla sin disc(l1'dar, el metal atruena sin ensm'decer ;' P ? 1' eso sue,na todo, y no se confun. de nada y t odo es la humanidad que solluza y gime;, ó la más original de todas, sin duda, re­comendaba al pié del último versículo; Las notas son huesos cubiertos de caTne j lumb-re inextinguible, los cielos y su annonía ... ¡fuerza! fuerza y dulzzlTa. -¿ Sabeis qué es esto? pregunté á un vicje­sito que me acompañaba, al acabar de medio tra­ducir estos renglones, que parecian frases escri­tas por un loco. El nucillno me contó entónccs la leyenda. que voy á rElferiros. . l. • Hace ya muchos años, en una noche lluviosa y oscura, llegó á la puert.a claustral de esta aba­día un romero, y pidió un poco de lumbre para. secar sus ropas, un pedazo de pan con que satis­fact1r su hambre, y un albergue cualquiera donde esperar la mañana y proseguir con la luz del sol • su earomo. Su modesta colacion, su pobre lecho y eu en­cendido hogar, puso el hermano á quien se hizo esta demanda á disposicion del caminante, al cual, despues que se hubo repuesto de su can· sancio, interrogó acerca del objeto de su romería y del punto á que se encaminaba. -Yo soy músico, respondió el interpelado; he nacido muy léjos de aquí, y en mi patria gocé un dia de gran renombre. En mi juventud hice de mi arte un arma poderosa de seduccion, y en­cendí con él pasiones que me arrastraron á un crÍ­meno En mi vejez, quiero convertir al bien las facultades que he empleado para el mal, redi­miéndome por donde mismo pude condenarme. Oomo las enigmáticas palabras del desconocido no pareciesen del todo claras al hbrmano lego, en quien ya comenzaba la curiosidad á despertar­se, é instigado por éste continuara en sus pregun­tas, su interlocutor prosiguió de este modo: -Lloraba yo en el fondo de mi alma la culpa que había cometido; mas al intentar pedirle á Dios misericordia, no encontraba palabrae para expresar dignamente mi arrepentimiento, cuan­do un dia se fijaron mis ojos por casualidad sobre un libro santo. Abrí aquel libro, y en UD&. do tUS • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 304 páginas encontré un giO'fl.ute grito de contl'icion sobre el cóncavo peñon, de donde nace la casca­verdadera, un salmo de Da.vid, el que comienza da, que despucs de estrellar e de peiion cn pe­i ltIiso'ere mei, Deus! De de el iu!:tante en que iion, form:\ oll'iachuelo que viene :\. bañar los hube leido sus c:,trofa~, mi· único pensamiento muros de esta abadía, fué hall l' una forma mu ical tan m:lgní6ca, tan -Pero, interrumpió impaciente el músico, ¿ y snblime, que ba"tase á contener el gran, .BS llamas redujeron el monasterio á escom- punto en que se levantan negras é iml - Ji de la iglesia áUD quedan en pié las ruinas . las ruinas del mona.sterio. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 305 LA TARDE La lluvia babia cesado; las nubes flotnbnn en o cura . bandas, por entre cuyos girones se des­lizaba i veces un furtivo rayo de luz pálida y dudosa; y el aire al aZútl11' los fuertes mach ones y extenderse por los desiertos clá ustl'Of:l d iríaso que exhalaba gemidos. Sin cmbargo, nnda sobre· natural, nada extraño venia á heril' la imagi­nacion_ Al que habia dormido má de una no­che sin otro amparo que las ruinas de una torre abandonada ó un castillo solitario; al que habia arrostrado en su larga peregrinacion cien y cien tormentas, todos aquellos ruidos le eran familiares. Las gotas de agua que filtraban por entre las grietas de los rotos arcos y caian sobre l::.s 108'\s con un l'umor acompasado, como el de la péndula de un reloj i los gritos del bubo, que grazna ba refugiado bajo el nim bo de piedra de una imágen, de pié aún en el hueco de un muro; el ruido de los reptiles, que de piertos de su letargo por la tempestad sacaban sus disformes cabezas de los agujeros donde duermen, ó se arrastrauban por entre los jE1ramagos i los za1'­zales que crecian al pié del altar, entre las jun­turas de las lápidas sepulcrales que formaban el pavimento de la iglesia, todos ews extraños y misteriosos murJluilos del campo, de la sole­dad y de la noche, llegaban peceptibles al oido del romero, que sentado sobre la mutilarla esta­tua de una tumba, aguardaba ansioso la bora en que debiera realizarse el prodigio. Trascurrió tiempo y tiempo y nada se percibió; aquellos mil confusos rumores seguian sonando y combinándose de mil ::naneras distintas, pero siemprc los mismos. -j Si me habré engañado! pensó el músico; pero en aquel instante se oyó un ruido nuevo, un ruido inexplicable en aquel lugar, como el que produc~ un reloj algunos segundos ántes de sonar la hora, l'uido de ruedas que giran, de cuerdas que se dilatan, de maquinaria que se agita sordamente y se dispone á usar de su mis­teriosa vitalidad mecánica, y sonó una campana­da ... dos ... tres ... hasta once. En el derruido templo no habia campana, ni reloj, ni torre ya siquiera. Aun no habia espirado, debilitándose de ecl> en eco la ultima campanada; todavía se escu­chaba su vibracion temblando en el aire, cuando los doseles de granito que cobijaban las escultu­ras, las gradas de mármol de los altares, los sillares de las ojivas, los calados antepechos del coro, los festones dc tréboles de las cornizas, los negros machones de los muros, el pavimento, las b6vedas, la iglesia entera, comenzó á iluminarse espántosamen te sin que se viese una autorcha, un cirio ó una lámpara que derramase aquella insólita claridad. Parecia como un esqueleto, de cuyos huesos amarillos se desprende ese gas fosf6rico que bri­y humea en la oscuridad con una luz azula- :nquieta y medrosa. • • nll I t . .. " i ns t I L-,' '') pareció animarse, pero con ese movi­.... albánico que imprime á la muerte con­que par.odian la vida, movimiento más horrible aún que la inercia del 'gita con su descouocida fuerza. "'eunieroft á las piedras; el ara, utos se veían ántes esparcidos , ve -, - sin órden, se levantó intacta como si acabaso do dar en ella su último g()lpc de cincel 01 artIficfl, y 111 par dcl ara se levuntaron las derribada, ca­pillas, los rotos chapiteles y las destrozada ó illlnen as série de arcos, que cruzándo~e y nla­zándose capri-chosamente entre sí, formaron con sus columnas un labcrinto de pórfiuo. Una vez reedificado el templo, comonzó á oir~ un acorde lejano que pudiera confundirse con el zumbido del aire, pero que era un conjunt de voccs lojanas y gr,lve., que parecian .alir del seno de la tierra é irsc elevando poco á. poco haciéndose de cada vez más perceptible. El osado perogrino comenzaba á tener miedo; pero con su mieuo luchaba aún su fanatismo por todo 10 desudado y maravilloso, y alentado por él dejó la tum ba sobre que reposa ba, se inclinó al bordo del abismo por entre cuyas rocas saltaba el torrente, despeñándose con un trueno ince­sante y espantoso, y BUS cabellos se erizaron. Mal envueltos en los gil'ones de sus hábitos, caladas las caP'Achas, bajo los pliegues de las cuales contr-astaoan con sus descarnadas mandí­bulas y los blancos dientes las oscuras cavidades de los ojos de sus calaveras, vi6 los esqueletos de Jos monjes que fueron arrojados desde el pre­til de la iglcsia á aquel precipicio, salir del fon­do de Ir., aguas, y agarrándose con los largos dedos du sus manos de hueso á las grietas de las peñas, trepar por ellas hasta tocal' el borde, di­ciendo, con voz baja y sepulcral, pero con una de garradora expresion de dolor, el primer ver­siculo del salmo de a David; --i ':1I:Iicerel'e meto Deus, secundum magnam miserico1'llíam tuan! Cuando los monjes llegaron al peristilo del templo, se ordenaron en dos hileras, y penetran­do-- en él fneron á arrodillarse en el coro, donde con voz lllás levantada y solemne pl'Osiguieron entonando los versículos del salmo_ IJa música sonaba al compás de sus voces: aquella música era el rumor distante del trueno, que, desvaneci­da la tempesta.d, sc alejaba murmurando i era el zum bido del aire que gemia eo la concavidad del monte; era el monótono ruido de la cascada que caia sobre las rocas, y la gota de agua que se fil­traba, y el grito del buho escondido, y el roce de los reptiles inquietos. Todo esto era la música, y algo más que no puede explicarse ni apénas con­cebirse, algo más que parecia como el eco de un órgano que acompañaba los versículos del gigan­te himno de contricion del Rey Salmista, con no­tas y acordes tan gigantes como sus palabras terribles. Siguió la ceremonia; el m'IÍsico que la presen­ciaba, absorto y aterrado, creía estar fuera del mundo real, vivir en esa regio n fantástica del sue­ño en que todas las cosas se revisten de formas ex­trañas y fenomenales. Un sacudimiento tetrible vino á. sacarle de aquel estupor que embargaba todas las facultades de su espíritu. Sus nervios saltaron al impulso de una emocion fuertísi:na, sus dientes chocaron, agitándose con un temblor imposible de reprimir, y el frio peD'3tr6 hasta la médula de sus huesos. Los monjes pronunciaban en aquel instante es­tas eBpan tosas palabras del Misc'rere: .In iniquitatióus conceptus aum, el in peccatis concepit me mater mea. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 306 Al resonar e te versículo y dilatarse sus ecos retuUl bando de bóveda en bóveda, se levantó un alarido que parecia un grito de dolor, arrancado á la humanidad entera po~' la' conciencia de sus maldades i un grito honoro~o, formado de todo los lamentos del infortunio, de todos los aullidos de la desesperacion, de todas las blasfemias de la impiedad, concierto monstruoso, digno in térprete de los que viven en el pecado y fueron concebidos en la iniquid ad. Escribió uno, dos, cien, doscientos borradores todo inútil. Su mÚdica no se parecia á. aquella música ya anotada, y el sueño huyó dE sus párpa­dos y perdió d apetito, y la fiebre se apoderó de su cabeza, y se volvió loco, y se murió, en fin, sin poder terminar el lVI¿se1'e1'e que, como un <¡, COsa cxtraña, guardaron los frailes á su muerte, y áun se conserva hoy en el archivo de la abadía. PI'Dsiguió el canto, ora tristísimo y profundo, ora semejante i un rayo de sol que rompe la nu­be oscura de una tempestad, baciendo succder á un relámpago de terror otro relámp~go de j úbilo, hasta que merced á una transforIlIa cion súbita, la iglesia respland eció bañada en luz celest.e ; las osamentas de los monjes se vistieron de sus carnes una aureola luminosa brilló en derredor de sus frcntes i se rompió la cúpula, y á traves de ella se vió el cielo, como un océano de lumbre abier­to á la mirada de los justos. Los serafines, los arcángeles, los ángeles y las jerarquías acompañaban con un bimno de gloria este versículo que subia entónces al Trono del Señor como una tromba armónica, como una gi­gantesca espiral de sonoro incienso. A uditu meo dabis gaudiurn et lcetitiam, et exultabunt ossa humiliata. En este punto la claridad deslumbradora ce­gó los ojos, del romero, s';ls sienes lat,ieron co~ violencia, zumbaron sus Oldos y cayó Sln conOCl, miento por tierra, y nada más oyó. lII. Al dia siguiente, los pacíficos monjes de la. aba· día de Fitero, tí quienes el hermano lego habia dado cuenta de la extraña visita de la noche an­terior, vieron entrar por su~ puertas, pálido y co­mo fuera de sí al desconoOldo romer(}, _¿ Oisteis al cabo el Mise1'e?'e? le preguntó con cierta mezcla de ironía el lego, lanzando á hurtadillas una omirada de inteligencia. á sus su- • perlOres. . Si, respondió el músico. -¿ y qué talos ha parecido? -Lo voy á escribir. Dadme un asilo en vues-tra casa, prosiguió dirigiéndose al abad; un asi­l(} y pan por algunos mesas, y ,!oy á dejaros una obra inmortal del arte , un M",sereTe .qu,e b orre mis culpas á los ojos de Dios, eterOlce ml me· moria, y eternice con ella la de esta a ba?ía. Los monjes, por curiosidad, aconsejaron al abad que accediese á su demanda; el aba~ por e 'mpasion, aún creyéndole un loco, accedió al ;l. á ella, y el músico, instalado ya en el monas· rio, comenzó su obra. Noche y dia trabajaba con un afan inc~msante. un mitad de su tarea se paraba, y. pare.Ola .como "cuchar algo que sonaba en su lmaglDaOl?n, y 60 dilataban sus pupilas, saltaba. en el aSIento V exclamaba: i eso es; así, así, DO hay duda ... 1. í! Y proseguia escribiendo notas con :una ra­dez febril, que dió en más de u~a ocasl.on que dmirar á los que le observaban sm ser Vl~to~. Escribió los primeros versículos, y los slgUIen­'~ 9, hasta la mitad del Salmo; pero al llega.~ al .'Jtimo que habia oido en la. montaña, le fué lm­flsible proseguir. " • • Cuando el viejecito concluyó de contarme esta historia, no pude ménos de yolver los ojos al en­poI vado y antiguo manuscrito del Misere'l"e, que áun estaba abierto sobre una de las mesas, In peccatis concepit me mater mea, Estas erau las pahbras de la página que tenia nnte mi vista, y que parecia mofarse de mí con sus notas, llaves y sus garabatos ininteligibles para los legos cn la música. Por habedas podido leer hubiera dado un mundo. ¿ Quién sabe sino serán una locura? , • G, A. BECO,UER. HORAS DE FELICIDAD- (PENSANDO EN TI.) J. Siento mi corazon extremecerse, Lleno de encantos, esperanza y vida: Su vigor me sorprende y su entusiasmo En esta ardiente fiebre que lo agita.. Veo mi porvenir embellecido , y radiante de luz: su cielo brilla, De gasas irisadas decorado, Cortinajes de tul y róceas tintas . Como án tes lo temia, amo el insomnio Que entónces mi alma sueña embebecida Mundos de amor, y á diálogos se entrega En que la gloria alterna con la dicha. Si hubiere de acabar este embeleso, Venga la muerte, y mi lumbrera extinga! Que, cual capa de plomo, la existencia Quedara para mí pesada y fria. Ah! yo ignoraba esta ebriedad sublime: Juegos juzgaba yo de fantasía El rico paraíso que el poeta Con colores de aurora y ángel pinta 1 ... JI. Lujosa de esplendor, rica de notas, Naturaleza encantos me prodiga. Las tardes al morir, los arreboles Con que ciñe su frente el rey del dia, Me hablan en un idioma misterioso Que el corazon escucha y adivina. Tristeza indefinible y á par dulce La luna, diosa del amor, me inspi' Su luz ahuyenta la legion de sor l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 307 LA T A R D E • Que á veces cruzan la region vacía. Vaga mi mente ent6nces por las sel va s Que á lo l éjos columbro enlutecidas, y que ronda el silencio, recogiendo Las quejas de las hojas que suspiran. La flor exhala aromas delicados, Fara mi pecho todos; y las brisas Me acarician la sien, cual de una r eina Africana, que muelle se reclina De la palma á la sombra en el desierto, El abanico halagador: desc ifran que sin duda serán sacrific ados. Lo que dijo aquel hombl'e es oierto: no son mis hij os, pero no habiéndomelos. dado el cie lo, los amo oomo si lo fueran y ellos peligran . -No l e haco, dijo e l oonde, c o nta~os contigo; yo me encargo de l os niños y de ti; no telliuS, que yo te lib er taré de don Luis. -Entónces qué debemos hac er? -Marchar al castillo. Si el ataque no se hace esperar, estar é con v osotros i pero si dc aquí á. mañana, á esta. hora no ha tenido lugar, dejo á Edúardo que me reempla ce y parto á. la COl'te á d onde me llaman con urg encia con motivo de los Los arcanos de m i alma de l as aves Amadoras las s u aves melodías; y en ola.s de r ecuerdos y esperanzas Vienen sus notas á l a mente mia. • IIJ. I asuntos polítioos. P obre Patria. mia.! E stás al borde de un abismo en que te ha puesto nuestro d escuido y el r ey ; p e ro ¿, qué hace r? La patria. en ataque toda . Dios mio, te bendigo! En el lenguaje D e tus obras mi espíritu adivina Siempre tu V e rbo: sé que no te ofende Esta fe licidad suprema é íntima, Porque es tan pura cual la blanca ve ste De tus querubes. Oh! jamas permitas Que r etorne mi ser al sueño inerte De la materia; de mi casta dicba Prolonga el s u eño , arTobador y berilleS) Como el de Ada.n al lJaludar la villa! ELTE~ BJ R. RE.ALIDADES. Cuando pensaba que por fin iban Mis castos su eños ¡í realizarse, Cuando cual nunca yo te adoraba Tú me olvidaste 1 Yo en el camino de tu existencia Sembré amoroso flores fragantes; 1 tú de espinas que me dan muerte Me coronaste! Fortuna, lauros. grandes virtudes D eseé tan sólo para brindarte; Pero tú iDgl'ata ... no ... me equivoco ... Tú no me amaste! J. M. VELASCO CASTILLO. Popayan. Los pastores de la playa, ~ TT~ "~rlAnndo á algunos de los arrendatarios n} e al castillo; por demas ,,- u Ij(, hombres, que no entie'D­" T¡Pf , que puedan ayudarnos. Eduardo, con Enrique y Dios juzga rá :t los culpablee; les pedirá estre­cha cuenta del suelo que les dió. -Qué plan adoptamos? preguntó el capitan, -Tod as las mujeres partirán para la c0rte, los hombr es permaneceremos en el Castillo, en d onde t oma r emos las medidas necesarias para la. defen sa, allí haremos la distribucion de los tra· bajos. Marchemos , Un momento despues sa.lian todos en direc­cion al Castillo, ENRIQUE Y EDUARDO A su vuelta del Castillo, Enrique encontró á Eduardo que se paseaba en una hermosa ala­meda del parque. Estaba tan absorto en la con­templaoion de un objeto que tenia en la mano, que no vió á Enrique sino cuando estaba entera­men te oerca. -¿ Qué haceis, señor Eduardo, que estais tan pem:at:vo? No parece sino que no tuviéramos otras oosas graves de que ocuparnos. N o sabeis que pisnsan ataoar el Castillo y que tendremos gresca? -Atacar el Castillo? De dónde sacas ese cuento: probablemente te han referido nna his­toria vieja. y habéia tomado las cosas á pecho. Quié n puede atacar el Castillo? -Tóma, pues los bandidos que han desen­barcado, No lo sabeis ? pues yo los vi, lo mismo que el señor Capitan y el señor de Ibáñez. -Qué onpitnn ¿ qué bandidos? estás soñando Enrique: no te creia tan niño. - Ya venimos en la lucha, si soy tan niño. -Pero bien, explioate, qué oourre ? -No os puedo informar porque soy tan niño. Adios, f'eñor Enrique. No os desouidcis. -No te vayas, mira. Explícame eso, que no volveré á decirte que eres niño. -- Os lo explicaré, siempre que me prometais darme armas para. pelear y que me teneis á. vues· tras órdenes. -Pero tu padre no consien ~e ... --Si, ya ha consentido, y ademas ...... -Ademas qué? -Creo que para eso no se necesita consenti-mient( j) : no vamos á defendernos de unos bandi. ('o -Seño . 1 oyen una situilcion ex­e don Luis por una fata­o que la ayude. No puedo que están á mi cargo, y dos? .. -Bien, concedido, explica te. -Dicen que en el castillo hay un tesoro y o • 1 quieren apoderarse de él, don Luis y BUS conpa.­ñaros. Tengo un 'deseo de pelear con don Luis ... • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • LA TARDE 808 -Ahora conprendo. Voy á, buscar tí mi padre. -El señor conJn está en la Cabaña con el se· ilor cnpitan y el seilor de Ibáñez. Si quer0is va-mos allá. . Eduardo y Enrique partieron de prisa en di· reccion de la Cabaña, pero fueron detenidos por la voz del cal>itan que gritó: -Quién vi ve. -Nosotros, dijo cándidamentc Enrique. -Pero, quiénes sois vosotros. -Eduardo y Enrique, dijo el primero sonrien-dose. -Padre, continuó dirigiéndose al conde, que ocurre? Me dice Enrique que atacarán el cilstillo. Quién? Cómo? Por qué 't -De prisa vais, dijo el capitan. No preguntais siquicra quién flamas. -Perdonad.... ' . El señor capitao'Dieron, y la marina entera y el señor de Ibáñez, mis amigos, dijo apresuran· do~e el conde á presentarlos tí. su hijo. Mi hijo Eduardo de Alvarez, vizconde de Laredo, inje· niero del reino. Ahora, Eduardo, vamos al castillo y sabreis lo que ocurre. Impuesto el jóven de 10 que ocurria, principia­ron todos á ocuparse en los trabajos necesarios para la defensa, para lo_ cual el capitan comunicó :i su gente órden de unirse en el castillo, trayendo las armas y municiones deque habian venido pro­vistos. Eduardo tomó á su cargo los trabajos cn el alar del edificio quc lindaba con el parque y por consiguiente escogia el punto más peligroso por fler el que naturalmente seria atacado con mayor ímpetu, debido á la cÍl'cunstancia de que el tesoro existia hácia ese lado. El conde se encargó de la fachada 6 parte principal; el callitan, del ala opuesta á la que debia defender Edual'do y el señor de Ibáñez too mó el mayor interes en que deiaran á su cargo la espalda del edificio con parte del parque, el acueducto y los muros exteriores. Hácia e e lado quedaba situada la cabaña. Tambien se empeñó en conservar á Enrique á su lado, pero éste manifestó que acompañaria á Eduardo; y el señor de Ibáñez tuvo que ceder. Dispuestas las cosas en ese órden, aunque con muy poca jente, 6rdenarou que Sebastian par­tiera acompañando la comitiva de las Señoras que debian ir á esperar en Madrid el resultado del ataque. A este tiempo negó un emisario de la reina, el cual traia al conde órden de partir inmedia­tamente para la córte. Esto introdujo alguna variacion en la distribucion hecha anteriormente y el Capitan se encargó de reemplazar al conde en asocio de Sebastian, que á todo trance queria tomar parte activa en la, refriega. El conde llevaria á. J ulian en su compañía y seria él quien acompañaba á la parte débil. Fi­jaron la partida para el dia siguiente en el supuesto de que no fuera esa noche el ataque. Entre tanto, cada uno de los jefes recorria la línea que tenia á. su cargo y tomaba todas las me­didas que creia convenientes: ya ordenaba des­truir algun objeto que podia favorecer al enemigo en la parte exterior; ya construir algun para­peto que podia. contribuir á la defenfJa.; ya enSG-ñando á. los labriegos el modo de manejor tal 6 cnal arma y ya animandolos lo mi s mo que ti. las muj eres que habian querido permaoecer en el castillo apl'sar dél peligro: nadie esta ba ocioso. Excusado es decir que Enrique estaba atento á todo y que no perdia la mús lig'era indícacion. Avanzaba la noche y no ocurria uada de par­ticular, lo que hacia creer que no seria aquella. noche el ataque anunciado, y se convencieron de ello cnando empezarou á. asomar en m'iente los primeros rayos del sol. j ' bta era In h ora señala­da por el conde para partir, y como todo estaba dispuesto, partieron sin inconve niente alguno. Grande fué el pe s ar para todo~; Eduardo be con­m o Yiú en extremo al abrazar á su m a dre y á su pequeña hermana que parccia una mn.ripo a que vuela de flor á flor, abrazando al uno, l1caricían­do al otro, bromeando á. éste, nmeuazando ti aquel; pero e notó que 6e conmovia mucao más al des­pedirse de un modo u\oderado, casi tímido, de la jóven Julia, que tambien experimentó cierto ru­bor, cierto sobrei'alto, cuando el jóveo, casi con lágrimas, se inclinó y besó la mano que le tendia. La madrugada estaba bastante frin, lo que bizo que los viajeros tomaran todos las precauciones del caso para conservar el calor natural: el con­de iba envuelto en su ancha capa ; Julia estabo. cubierta hasta los ojos con un viejo capotan mi· litar; y cada uno de los señores habia tomado el mejor a brig0 que habia hallado. Julia enpezaba á. tiritar de frio, porque en aquellos momentos na­die pensaba siuo en las personas que dejaba y en el peligro que corrían, y Enrique, entusias­mado con las armas, apénas pensó en despedirse de su hermana. Habian andado cerca de un cuarto de legua. cuando los alcanzó Eduardo, para decirles que tuvieran cuidado en el camino no fueran víctimas de alguna acechanza. En seguida, fingiendo, del pcor modo l>osible, que caia en cuenta del frio que sufria Julia, le ofl'eció su oapa, que se vió precisada á. aceptar por obedecer al conde y á la condesa, quienes mezclaron á sus inshnci ' s al­¡ runas d eliead as pullas rela ti vas á. la gala n terír de Eduardo; pero como notaran que Julia sufria en aquel momento lo que J) estras Jectoras habian experimentado en propia Ó en ajena cabeza, guar­daron silencio t n luego como Eduardo, en ex­tremo corrido se despidió de nuevo y se perdió entre las malezas del camino. Como no dudamos que el lector ha estado enamorado, comprendemos que no se figura que Eduardo no se volvió al Castillo como si no hubiera ido más que á cumplir su mandato' no señor lector, él hizo lo que vos mismo hubi~rai~ hecho: siguió la comitiva con la precaucion ne­cesaria para que no se repitiera la escena que acababa de tener lugar, si por una casualidad Ó un descuido suyo era descubierto por alguna persona y sus padres sabian que él los seguia. DistraidQ con la idea que lo dominaba, continuó su camino por un largo trecho. Dejémosle entre­gado á sus ilusiones, á sus temores, á sus espe­¡' anzas, á eso monton de mentirllR CfllA constitnvAn la vida de los enamorados y I ~mo~ t~ ' explicacioo acerca del estadc del jóvc Ya comprendemos que el 'tor ha clamado: "Cáspita, eato B 1 le es " ..... los amores como UIla pedra.o - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , • 309 LA TARDE , - - • lo ---- - rsto suc de siempre eon 1 primer amor, que no tiene motivo p ra ocultarse: nace y cre sin que pueda decir e CUán?O ní cóm? y. aqu los que cst:ín corta, que son mteresadoi", 111 se figu­ran qué puede suceuer. Querido lector, haced de cuenta que sois padre del jóven 6 de la niña. E tais on el mismo caso de ios conde!>, para quienes la sorpresa del des­cubrimiento ha sido la mi~ma, En sus excurciones Eduardo habia visto á la niña, y como era bella, él, j6ven, vivian en la soledad, y del cam po, no tenian obst¡lculos fácil­men~ e se comprenderá que lo que al principio fué una di traccion para él, se convirti6 muy pronto en una profund¡\ p? 'ion , pa~ion tanto. mrís violenta, cuanto que el J6ven vela en J uha la realizacion de l os cn ueños poéticos; ella repre­sentaba para él todas s ilusiones del jóven que reune á u na imaginacion viva y '/lsta l os latidos de un corazon ardiente y amoróso . La experiencia nos enseña que cuando el hom­bre llega á la edad en que puede decirse que principia la vida; á eSfl edad en que el mUD­do parece pequeñ.o ; en que las f~erzas morales y físicas bastanan para cualqUIera empresa; en que, con la mirada fija en u~ punto del horizonte, 6 en una. estrella, so deja vagar el pensa:nie?to, .6 se recorren e~ la ima~i~acio~ l~s e paclos mfimtos y de sconoc idos, qUlza f¡¡ntasti­cos, pero llenos de eocan to, de ilu iones y de dicha, s'" ama á las flores, se ama el campo, se ama la fuente que murmura, la golondrina que besa las ondas bulliciosas, el aura que riza las aguas y juega con las flores. . ErJ esa edad todo es ternura, todo es senti­miento; el hombre es un niño que llora por el m enor notivo ; basta el quejido lastimero de la palom a heri?a para que ¡¡sornen. las lagl'imas á - t r .J.ú las buenas cualtdadcs se UI1 tir e u. ro el de tal mallera, que la caridad ha­<: 1 un "an Martin. Por no oecir quizá " ó i:J. , no aseguramos que el Santo al par· n a o un mendigo, 6 estaba simple­dad, 6 estaba enamorado. n mar, puee, i Julia, esa niña ino · ros a; á :.ja niña botada en la playa lin tallo que por un capricho de la se marchitará; á esa niña cuya un misterioyara él y para sus niña que temo. el en"'anto de lo ~ Cómo no amarla, cuando ~uizá Ira para ella la fuente de su mfor­! I. ser el roble que sostuviera aque- 1? Imo • Eduardo la. amaba con toda la I -= - 'uando Julia salia al campo con :Enriquc á. desempeñar sus tareas, él la seguia de l6jo , y cuando distraido Enrique en· sus ocupacione y ella, formaba ramilletes de margarita y florcs marítimas, 61 la contemplaba absorto horas cn­ter a s. Así había podido h1cer su retrato que era el objcto '1u!: comtcmplaba cuando Enrique Re acer­có á .él para "Comunicarlo las novedades quo ocurnan. Al principio Ed uardo sinti6 una a.ersion mor­tal a~ eñor de Ibaiiez; pero luego que se con­vencIó de que aqucl debia tener otro motil'O que el suyo para segui\' y o bservar á los j6venes principi6 á sentir simpatía por aquel hombre que era .ca i un anciano y que no podia inspi­rarle senos temores, tanto ménos cuanto que ha­Lia observado que sus cuidados y atenciones eran más con Enriq ue que con Julia i el amor de otro á la persona que amam:>s jamas se nos oculta, por
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 45

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 3

Por: | Fecha: 22/09/1874

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _ --____ ----;z;z;--¡: ¡;::::. <:. (' ~ ? ?-<'"?J~--:jr------- PERIODICO DEDICADO A LA LITERATURA UD Serie 1. Bogotá, 22 de Setiembre de 1874, Número 3, Al\. DE. REVISTA DE LA CIUDAD. Con que al fin desperió el Fisgon u('spu ue un sueiío de largo ticmpo : "icmpre cl mismo, cUl'io'o co­me el que má. , ob ('nador r ávido de noticias. Al­guno ha dicho, y con l'azon : C:Il:íctel' y fig ul'a hasta la Rcpultura. En e tn ,ez e hn cncontl'ado en un teatro bi en di tinto, t!1 ha dCó'pertacl0 e11 un cementerio, rodea­do por todas p~rt e;;; de losa s pulcralef' , y cubierto con las sombra. de la muertC', tenienuo al frente el ángel del extC'l'minio, inexorable en su labor de de' ­truccion, pronto á arrebatar vidas precio as, como el huracan que con, u fu erz'l asoladora de pedazo. lo :\rbole'5, de;;troza los j ardi nes lll)dndo~e en 11 em­bate flores y renue\"os, botones que apénas han reci ­bido el aliento de la "iua para eael' inan en la noche ue la. etC'rnidal1. Cuad!'o pavoro o donde si se desliza un rayo de luz es para hacer resaltar la das figuras de huérfanos y de viuda, con mil deudos mú!', á qui ene el dolor y la afliccion lle::¡an de amar'gura y cubren dp lu to el corazon, Aye!' no más e: poeta del sentim ipnto, lluest!'o :!migo Fa­llon, uC'plol':\ba In muerte de la, señora. Dulores A, de Posse, y boy In. li ta de 1a defuncione se ha au­mentado con lo nOUlures de las señora Fau tina Po­sse de A, l;;iuora Loz:mo, y con el del simpá­tico jlÍl-en Oamilo An¡;el, miembro de una distinguid familiu, y cnya muerte ha sido generlmente sentiu,\ en e ta capital. El Fisgon c1C'~perl6 en la ta!'de de la .ida, quiso reh y emprender ue nueyo su carrera in,e~ti ga dora; pero al dar 105 primer()~ pa o. le sorprC'nrlieron las sombras de la nor']¡C', y sólo al pálido refl l:jo de las e trellas ]ludo contemplar la ciudad que él habla (lc­jado al abrigo de la dicba; muua y velada por la. g, >:\ Y el crespon. Mañana lo vel' emo~ r eaparecer ante una decora­cion nuC',a y animada_ Allí y rá que nI abrigo de la benéfica som]¡ra de la paz, lns hijo de Co­lomhia t¡'abajan :i porfía por 1:\ prosperidad del pa dando impu' o á las mejol'ls materiale y llev,1l1c!0 1 a luz de la in ~ tl'll ecio n á la generaciol] que se levanta; íer.í. empeñados á los di~t.il1guiuo ciuuadano en cu­ya mano hn confi:ldo el pueblo su poder, en fomen­tar el desarrollo inrlust¡ ial con el e tablceimlCnto de vias fél'l'eas, pr01l10vÍl'I1r1o la fundacion de 13111CO' y Imeiendo cruzar todo el pais con líneas telC'gr:í­Hcao;; cercn de 00 e5c11C'las C'n e, ta sola ciudad, oonde 4,157 niños fortalecen u inteligel1ci'¡ co., la in truceion y ele, an himno') nI reacIor del uni­verso; yarios establecimiento de instl'Llceion secun­dnria, donde ,e Lacen dpi(los en el apren ­dizaje de ca ' i tuda las ieneia ; un in tituto de ar ­t :r oficios para los p()bre~, y :i pocas legua de la ciudad, y en una magnillca quinta, una. eseuC'la doncIe lo jó,enes pueden ap¡'C'nder prácticalllentC', los "ono­cimientos Imis indisl'('Jl,'a bles ele la inrlu tri:! ngl'Íeola. No tendrá que nu rlar mucho ~in queIÍ. su po. o e cn­cuentro con el edificio de Santo Domingo, refol'mado • en toda su cxten, ion, en curo patio princip:!l, mil flo­rC's ue yariarlas formas y ma tices, le di pu tan la pree­minC'ncia :i la 1'0 a y :í, la dalia, ü la, ioleta y nI cl:!l'e l fi)rmando lo las un lila, aico encan tador, dc cuyo yer­de fondo lCY:\l1tn 11 sus corola. para l'e"ibi l' la bri sa húmeda qlle \lna fuente 1C'5 en l'la, brotando el agu'\ como lige ra I1m-ia por encima de \lna cop ¡ húbil 6 in genio amC'l1te cincelada. En ]:¡ plaz'\ de la C 11'titucion poclr.i contemplal' b :!ntigua Ca. n de correo., cOIll'('rtirla hoy 11 un ed ifi cio cómodo r el egante, d C'eorado con Ulla eomia. que el lIlal g\l~to habia mant,~ nido oculta por tanto tiempo; y si dirige la yi ,ta al Capitol io, obra quo di ­rige C'I in te ligen te y mode 1,0 Olar:!, se llenani de orgullo al considel'at' que en esta capital pueda al fin t erminari;e un erlifieio de tales proporcione, cuyas primera muestra del hermo"o fri o r arquitmve y las ::olumna jónicas que forman el pórtico, ltadeil conocer d e5l1e ahora, cuánta no ser:í la elegancia y belleza de e. ta ob¡'a, la cual una vez terminarla hará honor al pai s, Haciend frente al Capitolio e levanta airo a la ca. ¡. de Gutiérrez Jie to, y luego en dife­¡' entes calles eneontnrá la ca a de Ospina, Dávila, l\Iogollon, Suárez, Fon<;eca, obms de reciente con<;­t ruccion, ) q uo sirven de adorno á la ci udad, Hallal'iÍ. adoquinada. la calle nal y In de In. Oapuchina, y en via. de serlo la de Florian ; macadamizadas las de la. arrera. y la. quc de la plaz:l. de la OOD<¡titucioll conduce á la de los i\Iártire ; á donde de seguro no llegad el FisgoD, sin habc¡"o detenido ántes á contemplar el hermo o arco escar"ano de piedra, le­vantado sobre el rio de San Francisco, por el acre­ditado ingeniero Ponco de Leon, y entónce no podrá prescindir de ir á VOl' lo" otros do quo sobre diebo rio ti ene easi concluido' el mi.~ tUo i y u ph-cer llegad al colmo, cuan de al al' por a calle de "La arTer,l," se encuontre en la plazuela macacla­mizad~\ de , an Ag u~tin, sombreada. por dos hilera d frond()~os árboles, didúida por un riach uelo á cuyos lados se construyen boy murlllla , que bnb!',ín l' dC'tener la. fuerza clestl'uctora con que la corriento baja á veces, furio'a r cargada de pi eu ra y de louo, Pero qué dil',í cuando I'i"i ite la f.ibrica. de :ieido sul­fú!' i o y 1:1 de dl\ tilacion de li co re , ob~el'\-e la refor, ma que e e. tá haciendo en el lo al de S m Franeisc y In q\l(' han alcanzarlo lo C'stahlC' imientos do B e­neficencia, parti cularmente C'l IIo pital y el IIospiei , donde un1S pocas IIermanas, ll ena, de sublime abne­gacion, )" animau[\ ' por el mác¡ noule sentimiento, rinden el culto má aceptable á Dio, qne'n:tll rlo in ­eien<; o sobre la' nra de la ~al'ida<1; cntónce;; podni C0nvcne('r~e de que Bogol<í no C' la necnípolis, dO:lllo pOI' un momento creyó baILIl':e; c¡ne, i n.quÍ como donde quiel'J hay una p1\'te de la ociedad mísera y de ,¡¡Iidn, \'ario" sugelos I espctable y :Z). Lo que es e tal' ocioso. 08 hallábamos de::;ocll pa· dos un dia, conversa ndo de mil tIifercntes cosn~ , en una tienda de baté, y no . é pOI' qué circu ns tanci a o atr:wesó el nombre de Muzo y us min as. Esto di,) márgen para '1ue uno dij que t enia mudlOs do­se03 tIe conocer aquello, para q ue otro a.- r egase q uo tIo muy buena gana i ria, el t er cero que él t enia uu aSll1lto que arreglar por allá y , por ú lt.imo. para que 61 mús desocupado (q ue era un humilue ser vidor do us t ed) dijeEe que contal'an con su compañía. El viaje quedó :uTeglado, y al terce l'O dia, despues de haber preparado ranch o, li cores, chocolate y ci­garros, 110S pusimos en marcha más contentos que e tudiantes en vacaciones. Pasamos el camell on que conuuce h ácia el !orte, y que atraviesa uno tIe los valles mlls fértil es y her­mosos que ti ene la altiplanide. Aquel vall f', tan va­lioso hoy, cubierto de dehesas, semente ras de papas, maiz, trigo y ce b ~ dn, saipi cndo de cas itas con huertas que las rodean, y ll eno de animal es que pas­t an par todas partes , forruando todo aquello un cua­dro b ermosÍt;imo y lleno de animacion. Despue de haber pasado alguna parte de camino por el cerro, empezamos el ascen o del volador <1e Fú­quene y desde allí contemplamos el lago y sus exten­sas ribereñas comarcas. Este lago, descrito ya por otros viaj e ro!', se extiende á la derecha como un grantIe es pejo que copia el ci clo, ora diáfano y bri­llante, ora l'evuelto y oscuro. De. de allí se divisan lo;; campos de Oucllnubá, parte de los de Lengllasaque y á. la márgen del lago los que corre ponden á U baté, Guachet á, Ráquira, Tinj acá, Ohiquinquirá, Simijaca, Susa y Fúquene. Puede calcularse cuán hermoso será aquel paisaje, visto desde la cumbre del cerro. Vense allá las diferentes casas de las haciendas ri­bereñas si tuadas en las faldas de las colinas; acá, laS filas de sauces que parecen nacer de entre las aguas y que se miran en ellas; en otra parte el rio serpen­teando pOI' sobre una verde alfombra para ir á per­der¡: e en el lago. Hácia el frente los o curos r oble­dales que forman las azulosas montañas de Quic:l­gota, San Onyetano y Sema, y por último, al pié del espectador los ranchos de los indios pescadores y sus sementeras que van á confuntIirse casi con las aguas que las humedecen. Si á este cuadro quiere el lector agregar el pueble de Fúquene, compuesto solo de su templo y unas pocas casu..", situado en una pec¡ueiía falda; una quo otra barca que suavemente se desliza al impulso de su remero; los ganados con urnitIos en­tre los pantanos con la cabeza alta en bus ca. de laa hierbas que las orillas crian, algunas garzas que cru_ zan el espacio con vuelo tardío; un cielo despejado y un sol brillante completará este bellísimo cuadro, Acaso no esté muy lejano el dia en que la columna de humo de la. locomotora (no locomotiva como es­cribimos varios) rodee el lago por las faldas de Sema, punto senalado hoy como trazado para que el ferro­carril riel NOI,te salga al valle de Saboyá. y ya que se habla de esperanzas, bueno es consignar aquí c¡ue el emprendedor 5eñor José M. Sara vi a Feno, dueüo hoy de todos lo pantanos de este lago 6 de su mayor parte, tiene entre ma:lOS la lucrativa empresa de dar salida á las aguas excedentes á fin de utilizar los in­mem~ os terrenos que los de bOl'des inundan é inuti­lizan, sobre todo en invierno. Ouantiosa será la suma que en aquello se gaste, pero tambien es cierto que la utilidad recompensará el esfuerzo. Llegados á la cúspide del cerro que forma el vola­do?' ,tuvimos á la izquierna el valle de Susa. y Si rni­jaca, de no mén')s belleza y alegre perspectiv3, y des- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - LA TARDE 19 ;:ues de un su:\"e descen o pu imo nuestros caballus á galope en la llanlll·a. Quien baya pasauo alguna vez por entre la au- ~edas de imijaca no la,> olvidará jamas. Imngín e un ~nm~llon amplio, com de média )Pg'w, ele larg , per­fectamente plano y en med io de un'\ pared tupi {);L de verdura; pero qué venlura ! La que prodllc n lo. uño- 60S sauce de recto- tronco, largas melenas, murmu­llo melancólico y a pecto impático. auce- que su,;­piJ'an al deiar.-e e tremecer por la bri , y que sue:­tan U " amarillenta b ajas en f0rrna de encll rrujadcs bilos para que vayun .1 alfl,mbrul' el suelo. Imagí nense los pa tos nul.3 verdes y tiel'llos vi -tos por en tl'e 10- tronco y los 1'0 ale- que crecen á la orilla de los va­lIados; tdigase á la imaginacion al go de eso de que se Jena el alma :tl entrar en un templo solital'Ío Ó Ulla 'Arboleda umbría, pero. in más con,pañia que uuo mis­mo, y se t endd un'\ itlea de las sauceda de imijacn, que van e trecb:lndose en fuerza de In. perspecth-a á medid preci­picios con la velocidad de las piedras que le arroja­ban. El baberse enredado en lo,> bejucos de unos árboles que coronaban aquellos precipicios fué lo que le salvó la vida, pero no una pierna ue la cual ll\led6 cojo parJ. to'la su vida. Desde entónces se llama aquel punto de la peña el 8nlto de Olaya. En Simij<\c!l, despues de un refl'igerio, dejamoS nuestros cahallos y en las mula que p!lra el efecto traiamo<" emprendimos el camino del monte que con · duce al pueblo de Bucnavista á donde, despue de un largo descenso por entre p<Ír:11110 solitario y nu­LIado y luego mont.aña fangosa, llegamos al termi­nar el ciia E-te pequeño pueLlo sentado en un de,eanso de aquella escaler.\ qur' de. cicnde 'in interl'Upcion elesde la Boca delmont3 11 ¡..:ta cIrio Cantino, es como too dos los que se encuentran en situaciones emcja.ntes : sin suelo en donde edificar m.l", p bre y escaso de ecursos. Sólo la ig;les ia y unas pocas casas pajizas orman lo que e Il:lma el pueblo. AlIi empieza el límite entre la temperatura fda y la média. L,) primero arboles de plHano, los fra­gantes jazmineo; y la~ alegres anémonas anuncian que ~mpi e7.a la tiena caliente. Se me olvithb:1 un r eq\liii ito. Pido perrlon, lector benévolo, pOl' habel'lo traido durante un dia ('n com­pañí: 1 de \:lri03 viajeros in hacer la pre entacion d ~6tilo. n"y no se puede, á usanza europea, tra tal' á nadie in q\le haya sido ántes presentauo por al gnn conocido. Pero esto con i tió en que pOI' la precipi. tacion del viaje todo se olvidó y luego, como hemo Tenido tan ent.retenidos, ni en la, cuenta cai de tal formalielad. File bien, los cuatro viajeros son, un señor robusto, gordo, muy gordo á quien llaman Bl~· c1101I, otro señor hermano, idem, eadem, idem, á qui('n ll:unan del mismo modo, quizá por padecer d~1 mis mo mal. Estos dos j ó venes (in illo tempaTe) el'an y son gente sumamen te fr.mca , li;,tas para. 13 divel ion, el chiste y buen humor, y amables has. t:l donde se puede ser amable. Era tambien el otro, un jóven de imaginacion indagadora, de genio audaz é inquieto, amigo tan pronto de ai s larse á UD estu­rlio, como de emprendel' una broma y llevarla al cabo inmediat.\mente. Y el cuarto era ...• no; es un hu­milde scrvi(lor de usted. El muchacho de estribo 'y d emas servidumbre no merece presentacion; pero sí será bueno advertir á usted que el jefe de los arrie­ros era un h ombre ladino entromelid y amigo de meter su cuarto á e'padas cuando los s .:ñores esta­b!\ n conver:ando, sin que por esto dejara de ser hu­milde y servicia l. Abara sí será bueno que continuemos la marcba De,pue- de una noche tr,l11f)uila emprendimos el des· censo al dia siglliente pOI' ent;'e fang;aks profundo' ~'de s filaderos peligro> os, hasta lIeO'ar ca frente de Turtur, sitio que no deja de tener su importancia eu la hi -toria de la conqui.3b, pues fué donde pe­netrlÍ en 1540 el denodado capitan L'I Lanchero á someter á los musas y cJUmas, tribus belicosas y con­siderable.; y de las que más trabajo dieron pam su sometimiento. Figuróse Lanchero, á quien en>Íal"On á espe-dicion p rque ('11 Santafé le temian, que emprender de e'itas campañas era lo mismo que pelear en guerra n;-glllarizada, y que nada le costaba ser valiente y triunfar, comu nada le habia costado tumar á saco lÍ. Roma ú órdenes del condestable de Borbon. Y Ter­dad sea di cha, se llevó un clavo. Dícese que este sol­dado era de e tirpe clara, y que solo la fama de las rique7.as del J uevo Mundo lo hizo dejar al empera­dor Cárlos V, de cuya guardia era capi tan. Cuarenta hombres de infantería y uno pocos de cahallería formal'on el ejérr;i to que tenia que hallér­selas con millares de indios de los más aguerridos y dominadore- de los parajes más agrios y montañosos. Quien no baya viaja o por nuestras cordilleras no puede tener id ea de lo que es un camino malo. pero verdademmente malo. El viajero por lo reguiar va cün el credo en la boca temiendo á cada instante ro ­dar por un precipicio 6 quedar cuando ménos sumido ha ta el gollete entre el balTO. De pues de mil tl'abajo de los cuales habiamos sa­liuo sin gran novedad, llegamos á una palizada en donde las mulas habian de pasar haciendo maroma puc al errar una pisada, mula y gineta iban á d:ll~ quién abe á. dónde. Al llega l' allí nos miramos todos las caras como para preg;untarnos por dónde nos entena riamos mé­nos. 1\1i compañeros se apearon, tomaron 6US mulas de d tro, y empezaron á bu car alguna orilla auor­dable. Yo, que tenia coufianza en mi bestia acordán­dome de ';1n adagi,o de los al'l'ie¡'os SocolT~nos dije: á los barnale- y a las .... -Por en m3d1O no se bote! me gritó un compa­ñero, pel'o en este mom nto i prt'ruum ! hizo la mula al caer en un verda(let·o océano de burro. -:- bdre mill y señOl'a de Chiquinquil'á! gritú el arrle¡'o. Tente! tente! Aflójele la rienda, gl'it6 otl'o. Aquella batahola fué horroro-a. La mula al verso en tal itll'\cion biza U:l e -fuerzo supremo y dando un acudan violento fLlé á. dar de un salto sobre una piedl'fI, y )'0, p"rdido- ya lo') e. tribos, salí tambien per para olro lad,), q nedando sumido entre el barro ha ta el pe;;cllezo. ' (Ccn¿·inl);(uá .) J. D.\vID GUARIN. EL CENTINELA DEL POTOMAC. 1 Na la acontece en la. exten·lid .\ líuea Del Potom'\ ~. '1' ;111 solo 01 centinela Qu gu'\rd,\ fi I u limitado e'pacio De un guerrillero ocul to ell la maleza • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 LA TARDE Muere al tiro fatal. o es nada. i Aca o Un hombre más se cuenta en la pelen? o es jefe el que sucumbe, es un oldado Quien solitario al e tertor se entrega. II ada esta noche en la extendida línea Del POt0111::1C sucede. Alegre sueña El dormido recluta. Olara alumbra. La. luna del otoño blancas ticnda , y arden los fUE'gos del vivac. Suspiros Trémulos da la brisa cuando juega Con 1m; hojas del bo que. El campamento Oentcllantes custodian las estrellas III N ada el silencio turba, sino el lento Paso del avanzada, que á la peña Va y vuelve ele la fuente, y en ~a cuna Piensa del niño y en la madre tIerna y del monte apartado en la cabaña. Flojo el fusil mantiene y su morena Faz baña el llanto al murmurar un rezo Por sus dormidos hijos y por ella. IV Igual parece que la luna hoy brilla Que aquella noclle azul de primavera En que el callado amor brotó del labio, y un juramento murmur:lI1uo apénas Para icmpre bastó .... Rápido enjuga Oon el brazo sus lágrima", y l\prieta. Oon fuerza el rifle al corazqn, ilueriendo Así, aunque en vano, dominar sus penas. V Pas:l. la fuente y el rasgado pino Con tardo pié, y hácia la opaca selva Sigue avanzando entre la luz tranquila ¡Oyes!. " . ¿ Será el rumor que en la floresta Produce el viento? ... '1 Es rayo de la luna. Ese lampo fugaz que mi ojo ciega? ¡ Fué un tiro! i Adios ! i por siempre adios, María! La sangre escapa de las rotas venas. VI ada esta noche en la extendida línea Del p(ltomac sucede. l\1uda reina. La paz en torno que interrumpe e l rio Oon su pet'petua voz, miéntras la muerta Faz del olllado el húmedo rocío Baña en ilencío, y solo las e trellas 00ntémpla111e piado as .... Ya su guardia 'Terminó para siempre el centinela. e BATIBOR.RILLO O BATURRILLO. Nuestro cofraue el (( DiaTio de Cundinamar • ca," al darnos su galante saludo,dice que tal vez por error tipográfico apareció el vocablo batibo- 1'rillo, que no es sino corl'upcion vulgar ameri­cana de batu?"?'illo, que es la palabra castiza. Debemos coutestar que en el uso de tal vocablo hubo intencion y estudio y que por tanto el ca­jista no tuvo parte alguna en aquello. Viendo que por lo general entre nosotros se dice im­propiamente batibul'rillo,quisimos presentar una palabra bien parecida para que así se corrija con más facilidad el defecto, tanto más cuanto que los dos vocablos en disputa son sinónimos en todos los diccionarios em pezando pOlo 1 de la Academia. Tu vimos en cuenta tam bien que escritores de grando autoridad han usado así aquella voz como podriamos demostrarlo en caso de necesidad. Para concluir esta explicacion, quo nada de agradable tendrá. para los leetoros, dirémos que solo el desacreditado diccionario compuesto por una sociedad de literatos, no trae ?ATfBOnnr­LLO, acaso por aquello de que en caso~de herrero asado?' ele palo. PE D R O. (CONCLUSION). Pedro Aubel't estaba de pié en la popa de su lan­Cbll, fijos los ojos más que nunca en la ca;;itn. Evidentemente babia en todo aquello una noveln. Al momento hubiera podido descubrirla pregun­tando á cualquier vecino, á cualquiera vecin::l, y acaso pariicularmenta á la Oesarina. Pero por gt'ande que fue e la impaciencia de mi curiosid,td, me dije á mí mismo: -Aguardemos .... Nada quiero saber como no sea por el mismo Pedro! Quince días despues h::dJ¡ibame con mi patl'On á bordo de la lancha. Hacia una noche hermo bima: el ciclo estaba todo tachonado de e",trel!a::" la mal' sere­na y transparente corno un espejo. El grumete y el marinero dormían en el banco, ínterin In. brisa penni­ti ese echar las redes. Pedro, de quien ya me había hecho amigo, vino á sentarse junto á mí sobre una vela y tomó la palabra en estos térm inos .... ó á lo ménos casi en estos términos, pues tal vez no lograró conservar á su narracioll la delicada flor de su tiernn y patética sencillez: VII Desea mted saber por qué no estoy alegre... la causa es muy sencilla y acaso le hará á usted sonreir­se, pero no illlporta.-La diré Amo á María! •... acaso era excusado decirlo, pues bien lo sabe usted •... i Oómo ha nacido este amo!" en nuestra almas? ... Sin duda Dio le puso en ellas dcsde el momento en que porque )¡\ verdad es que áun éramo muy niños cLlando ya nos amábamos y nuestro amor ha aumentado con la edad .... Siempre se nos veia juntos en el mismo surco, al pié del mi IDO árbol, en el mismo rayu de luz, en la misma ola! ..•. -Primeras palabral', prime­ros juegos, primeras lágrima.>, primeras sonrioas, todo nos fué comün. Ouando habiamos e tado largo tiempo sin hablar, y uno de no (ltros hablaba de pronto, el otro decia al momento :-" Estaua eguro." 'rentado e toy de creer que tenemos un mismo entendimiento, una misma alma .... ancianos hay en el pueblo que lo han dicho muchas veces. En un mismo dia hemos hecho nuestra primera comunion, al mismo tiempo, uno junto lÍo otro: todas esta cosas unen, créame us­ted. Ouando empecé á ir ai mar, nunca salí sin quo ella roga_e por mi feliz regreso en la cruz de la playa; nunca volví sin que ella entra e en el agua hasta la cintura para abrazarme más pronto: luégo la. cogia yo á cuestas, y la llevaba hasta el arenal, donde todo era risa y algazara. Oh! í, ¡LUY felices hemos sido de niños! Dios mio, ¿ porqué pasan tan pronto esos harmosos años? Nuestra juventud tampoco fué mala sin embargo, en invierno, siempre juntos en las veladas; en prima­vera, siempre juntos en los fresales; juntos íbamos- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 21 en verano á la ieg-a, juntos en otoño tí coger la ave­llan3. Pue y los dio de fie~ta ! Cuántas veces h bailado en corro con mozos y mozas del,.pueblo María y yo! Cuúnta vece' nos hemos vuelto 010 por los campos :~ la luz de la luna! i Qué l' promesas para el lWrv nir, qué e peranzas del paraiso, que, 1u ermoso uen- o .I .... Luégo lle"'ó la cdad de tomal' e tanda .... ni uno ni otro hubiér:lI11os pen-ado en ello, se lo a. eguro á us­ted: no nos conia prisa .... éralllo tan felice ! pero los demas en nosotros y el primero el eño!' cura. -Corriente, dijim María y yo ... pero i qué nos importa? ya no podemos querernos más. ! La co a, inombargo, ofrecia algunas dificultade . La madre de M aría era rica, y yo no, y ademas era huérfano: mi hermano mayol' Cesór o me habia creado ••.. i qué buen hermano! .... el fué quien con el señor cura fué in rodeo á tratar con la madre de J\IaI'Ía la cue tion ue ca ~ amiel1to. -Firme propó ito me 'tenia hecho de que mi hiju se babia de ca al' con uno que tuviese tanto como no otro, pero ¿ qué le berno de hacer? ... María y Pedro se quieren tanto.! .... Razon tenia la buena anciana! •... VIII Al llegar tí esta úl tima frase, un sollozo ahogó la voz de Pedro y una lágrima a omó á ~u ojos. Puro era hombre firme mi marinero! Apénas ba­bia teviJo yo tiempo para apretarle la mano, cuando ya habia recobr~do su dominio sobre í m , pro· siguiendo en e tos términos: . . .. .. . .. .. . . .. ... .. .......................................................... .. -i Con idere usted si e tariamos contentos María y yo! y mi hermano Ce áreo .. y el eñor cura .. y todo el pueblo ... porque éramos generalmcnte muy querido. Ya se \'e! es uno tan bueno cuando ama! Fué aquello una fic tao .. Luégo llegó el dio de to­marnos los dichos ... Oh! qué dia aquel! por desgra­cia fué el úl timo fel iz para nosotros. :raturalmente aquellos días yo no fuí á la mar; tambien Ce áreo qui o quedarse, pero la esarina exigió que saliese .... Alguna la han acu ado por esto, diciendo que el trabajo en días de fie ta trae des­gracias •. pero es una inJ ticia. La Ce orina era ma­dre •.•. tenia que mantener dos niiíos pequeño y era preciso ante todo traer pan á casa! El día se pasó bien inemb [\rgo: á la caida de la tarde el cielo se cubrió de nubes; todo anunciaba borrasca ... pero no pensábnmos en los que c taban en alta mar .... la felicidad no hace egoista. Bai­lando estábamos cuando de repente brilló un relám­pago •... lu.é go , \} oyó un trueno terrible .... luégo una gran gntena .. -Una barca en la costa ..•. en peligro de perdi cion •. " la barca de Ce áreo ! Ya. estaba yo en la. playa. Qué tempestad ~. . .• Jamas ...• no, jamas se ha~ hia visto otra igual! Yo hice todo, absolntarnente todo lo que un hom­bre puede haccI' en tal ca O •••• 'fres veces me arro­jé á la Ular embr!l.Veelda; á la última estuve á pique de perecer .... me sacaron quebrantado, sin sentido, ca i muerto .... Pero no., .• no •••. ah! no em yo quien debia morir •... Era Cesáreo! Cuando volví en mí, lo ví á mi larlo tendido entre las peñas, todo en angl'entado .... Apénas le alcan­zaron las fuerzas para decirme: -Pedro! sé el hermano de mi mujer, sé el padre de mis hijos! -Cesáreo, le respondí, te lo juro! y á lo ménos murió tranquilo. : IX Bien conoce u. ted que este suce o ió los preparativo de la bod:l. María y yo nos habíamos dicho al de pedirnos :­na ta 1 uégo. Al vol ver á casa, abracé tí los hijos de mi herma­no •... á mis hijos. y dí la mano á. Ce arina. Tan ligado e taba con ella, como si nos hubieran unido todos los contrato dcl mundo. A í tran curl'Ícroll sei . y lo vecinos empczaban á hablar nuevamente de mi interrumpidas boda con María. Pero no sé por qué ... sin duda por un secreto pre­entimiento .... no me atreví á desplegar sobre esto mi labio •... ni con la esarina ni con la madre de María. Ella rué quien me habló la primera. -Pedro, me dijo, has adoptado á los hijos de tu hermano? -Sí, tia Juana. -i y á su mujer tambien ? -Tambien. -i Enteramente? -Enteramente. -¿.Tu intencioll es pues no abandonarlos Dunca 1 -N unca •... Se lo he jurado á mi helmano mori-bundo. Siguió un breve ilencío, lleno de angu tia para mí. -Escucha, Pedro, repuso la anciana. E. toy muy léjos de oponerme á que de~tines ti. la "inda y á IOti huérfanos una parte del producto de tu pe ca ... tan grande como te lo aeon eje tu buen cOl'uzon ... Ya. ve::! que no es el interes lo que me mueve ... Pero conoz­co muy bicn á la C~. arina ... y dejar que mi hija va­ya. á Sl¿ casa Ó ver á la Cesarina instalarse aquí .... oh! lo que e eso, jamas! Estas últimas palabras abrian un abismo delante de m pi ••.. yo tambien conocia. á la Ce orina ... Yi) tambien comprendia que cra imposible que aqueo llas do mujer~s vivieran junta. -Tia Juana, murmuré inembargo. -No me opongo á vue tra boda, prosiguió con lenta solemnidau la vieja labradora.; te digo la con­dicioll que pongo para ella y nada más. Ya .abes que no tengo más que una palabra y una volnntad ! y es co a de todos sabida •... la tia Juana es una mujer de las que se ven pocas. -DecíJe pues de tu uerte, añadió, y de la de mi hija 1 Levanté la cabeza •... Allí estaba i\IaIÍa. mirán­dome de hito en hito. • Era p . ó cometer un peljurio Ó perderla pal'a siempre. ¡Oh! no comprendo que se pueda sobrevivir á mo­mentos como aquel. ... Los oído me zumbaban co­mo en una. fuerte calentura .... llamas rojas y azules me po aban por delante de lo ojo •. me parecia que me estaba ahogando •... mi cabeza, mi corazon, mi alma, todo e me figuraba que iba á tallar á la vez. -Pedro, repi tió la tia Juana, ¿ Quie-res vivil' solo con la CesarÍna? ¿ Quieres vivir sin ella aquí? Elige. D pues de una lucha horrible conmigo mismo, re pondí con firmeza: -Tia Juana, cumpliré lo que he jurado. X Sinem bargo, en mi delirio sentí la mano de María estrcchar mi mano y oí su voz quo murmuraba en mi oído: -Bien Pedro bien •.•• eres un hombre honrado! Durant"e un año entero me repett. estas pll l a b ras, que me han parecido la esperanza, si no la pro~esa de que Marí~ lograria con el tiempo ablandar a su madre. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 23 L A TARDE Esto me decia, sí, pero evitaba encollLrarme con Maria. En aque lla época aun éramo jóvenes ... y yo p~d(> e ia tanto I r rt\r I darme V..I.lor miraba á mis hijos, los abrazaba, cdoblalJa d o cal'mo bácia · llo s. , ... i Ay! eran á mi lado los únieJs obj e to de mi amor. .A veces sinembargo hauia. m omen ' os .•.• momen­to' en que me sen tia impulsado p o r un ciego frene í IÍ. !' e chazarios, como la causa yiva de todas mis pen:ls, c o mo el insuperable obstáculo tÍ. mi fL'licidad. i Pobres niño~ ! pronto me volvía la rallon ; pronto me anrmaba en el cumplimiento ele mi deber. lli e n sabo Dio~ que tC'ngo en mi con c iencia la segu ­ridad d e baberle cumpli rlo bi tm, r mi hermano Cesa, roo, que me mira desde el cielo, debe estar contento de mí. i No es verdad, ca~lalI('ro, no es verdad? stod me ha vi to.... oy para la Cesarina un hermano como hay pocos .... Soy para los b llérfanos un verdadero pad¡'e! Creo que los quiero doblemente p orque son los hi­jos de Ces areo, y pore¡ ue son el recuerdo iem pre aca­riciado de mi eterno dolor. Pcro "oh'amos á sus primero dias, tÍ. lo;; ¿ias que , ignicron ,í aquel en que salí huyendo oc la cabaña. de la tia Juana .. , . En la época en que Molría y yo no nos habiamos aÍln vuelto tÍ. bablar. i Cuintos meses pa aron a í? lmp me bu-biera sido decirlo C'nt6nces. , .. pues me sen tia como alelado .... como una especie de idiota. Mi pobre corazon sinernbargo empezaJ.¡a :í. calmar­se, tÍ. adormecerse con el tiempo .... Cuando llega á lllis oídos un rumor : ~Lll'ía se ya :i casar! ¡Oh! cómo conocí entónces que la amaba con tuda mi alma! Entónces la busqué; acaso ella por su parte me buscó tambien, pues es lo cierto que nos encontramos una noche cara tÍ. cara en el camino que va á TI'ou­ville. i Oh! ni aun tuve necesidad de habla¡" pues me leyó en los ojos la pregunta. que iba á hacerla y me respondió: - la verdad! Luégo añadió precipitadamente: -Pedro, soy tu novia, siempre tu noV'ia .... y has­ta que tú mi mo me digas: cásate con Santiago, per-maneceré s0ltera .... Pero mi madre me suplica ... . mi madre es muy anciana .... está muy enferma ... . Acaso es un deber en mi obedecerla., ... No pude reprimir un gri to de dese peracion. -Pedro! exclamó María anegada en llanto .... Te amo .... DO puedes dndarlo .. , . te amar é miéntr~ viva .... Pero no puedo siuembargo por tí dej:w mo· rir á mi madre! Aquel grito de amor filial, no ménos doluroso que el mio, hubiera debido caer á su.~ piés, COIl . euti!' en lo que me imploraba y gritarla yo mismo: i gna­cion y valor! Pero no .... no .•.. yo habia p erdido lacllhe· fia •••• y prorrumpí en duras reconvenciones, odio­sas amenazas y l oco arrebatos. -Mal haces, murmuró dulcemente María, mal ha, ces .... pero no puedo ofenderme porque hablas así por exceso de amor ... Pronto recou"arás la J'azou ... pronto .... ConflO en ello .... r entónces mo darás mejor respuesta .... La espe raré. y me dejó, sollozando y q nebrantado, en la orilla del camino. XI En efecto, pasados algunos dias, reflexioné. No pudiendo ca arme con ~hría, tenia yo por ven­tUI'a el derecuo de impedir u boda con otro y de condenar así, de un solo golpe, á la hija á la soledad y á la madre al sepulcl'o? Por otra pnrtc, yo ,eía que todos en derredor de mí COI o;ian mi conducta y lajuzJaban desfayorable-mente. adie se acercaba á llablarmej nadie me alar~aba la mano como án Alguno, ineOlbargo se decidieron á acon ejarme va lor y re- ignacion ; otro.':I ap e laban al s~rcal'smo, compllrándome al perro del horLclano, que ni come ni deja. comer. A vece oía yo decÍ!' á l:\s mnjere del pueblo con cierta intcnclOn, cuando pa. nba pOI' junto tÍ. ellas: -La tia Juana igue mal esta noche .. , . mucho peol' que ayer. Llegó al fin el turno dC'1 señor cura, que me xhor­tú paternalmente con )a santa autoridad de la rC')j- • glOn. Aun no me atrevia, aun no queria, aun no podia , ceder! Por último mI:: dijo la Ce arina : - T O habrás cumplido completamente)o que pro­meti ' te:í tu bermano, no serlls verdadera01cnto el padre de mis bijos, ha ta que tú mismo autorices á lIIaría tÍ. ca ar3e con otro. Aquella palabra me decidieron .... aquellas pa­labras sonrieron á mi dolor .... Hay momentos así en la vida en que parece que uno se recrea en hacer sangrar su pobre corallon ya en angrentado .. en que, á fuerza de babel' sllfl'ido, acoge uno con loca alegría. todo lo que puede hacerle ufnr má . En el acto resolví devolver á Mu.ría su libertad. Pero ¿ cómo hacerla saber mi resolneion 1-Verla, hablarla, era un sacrificio superÍvr á mis fuerzas ...• -La escribiré! dije para mí. XII Con esta intencion compré un cuadernillo de papel de cartas, me encerré con llave en mi cuarto y PUS& manos tÍ. la obra. Aunque apénas sabia escribir,~eran tantas las ideas que lJUllian co nfu amente en mi cabeza, qlle mi mano­cubrió en un momento de gruesos cal'até¡'es las cua­tro carillas. -Bien, bien, dije entre mí, no es tan difícil como , yo crela. Pero cuando leí lo que babia escrito, advertí estu­pefacto que no era aquello lo que yo hubíera querido, lo que yo hubiera debido escribir, ni por asomo. y volví á empezar. Otras cuatro p:íginas escribí .... pero que tampo­co eran la expreslOll de mi pensamiento, de mi deber. -Borremos 10 que sobra, me dije, y veremos lo que queda. En aquel la f'egunda lectura, despuef. de releer ca­da frase, me paraba un momento y la tachaba. y en suma, tanto tacbé .... tanto .... que de las cuatrC' carillas no quedaron más que estas tres pa­labrn~ : " Cásate con Santiago." . Ay! i' Y qué más podía decirle 'l XIII Transcribí, pues~ este supremo adíos en un tercer pliego de papel. i Cuánto tiempo emplee en doblarle, en cerrarle!. • Luégo con mi carta en la mano, eché á andar. Ya e taba e:cdta, pero aún no estaba. entregada .. _ Esto era 10 más terrible! ¿ Con quién en .... iársela 1 Cabalmente pasó en esto nn grumete. -He! grumeii 110! toma esos dos cuartos y vé á llevar esa carta. á la bija. ele la tia JURna. Rápiuo como una centella, el muchacbo cogió lo~ dos cunrtos con una mano y quiso con la otra coger la carta. Yo titubee en dá!' ela .... se me resistia romper de una vel con toda mi- esperanzas de feli­cidad .... Al cabo se la llevó y yo me quedé 'mis muer·to que vivo, viéndole encaminarse á casa. de la tia Juana, .• Entró en ella, Ya no ha hia remed io ! Vol ví la cara á otro lado y ecbé á correr fuera do • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 23 mí con direccion al campo, murmurando con voz aho­gada por lo sollozos: - ;~ tieno mi carta .. . . ahora la estará abri endo ... . ya la. lt!e .... ya ll ama á. 1 tia Juana .•.. y luégo ... . y luégo ...• y luégo, hasta el amanecer, andando sin cesar para aturdirme ciego, calenturiento, loco, me iba repitien­do á mí m mo aquellas tres palabra., que por todas partes veía circular en las tinieblas: " Cásate con Santiago! cásate con antiago!" XIV . Líeg6 en fin el dia de los de po!'.orios. Ya desde la vi pera me habia yo echado al mar en mi barca, y toda la noche habm andado enando á la "Ventura. ~ Pero nI caer la tarde, hubo en Ins olas una especie de empeño cruel de arrojarme por fuerza á la costa de Villerville .... y pronto divisé las luminarias di pues­tas con ocas ion de la boda. Muchas veces he oído bablar de los horribles su­plicios que se usaban antiguamente .... del tormen­to) del potro, de la I·uerla .... de los infel ices á q uie­nes arrancaban la lengua y las uITas, á quien tl'itu­raban los lluesos ó los de ollaban, ó los quemaban vi­, QS, pero juro á usted que todos aquellos nlártires pa­decieron ménos de lo que padt!cí yo aquella noche .... En fin, no pude más .... eche el ancla y salté E'n tierra .... y me fuí desl izando con furti vos pasos por detras de las tapias ha ta. el prado en que se e tab::u celebl'ando las bodas con baile y cánticos .... Pobre Mal'Ía ! La habian obligado á entrar en el corro y á bailar y cantal' como las demas ...• En esto un marinero que acabab,~ de encender la pipa, tiró junto á mí el papel conque la habia. encendido y su llamo. ilurnll1ó mi rostro .... :Marín me vió, y lanzn.ndo uu grito ca­yó s que debieran cubrir mis huesos. j EnHaquezro vi s iblemente! Hoy reza el almanaque San ~fanueJ. Mish l\1anuela Z. debe t"ner ambigú. Ya por 10 qu e hace á hoy n o será. aire lo qu e únicamente entre I'n mi estómago. Algo m,is sucull'nto se confecciona á e t os horas e n la cocina de mí protagonista de boyo 2 DE ENERo-Ayer fué un magnífi co día. Como me lo prometí, el ambi o- ú de l\Iisia Manuela fué C'splénditlo. o Cuc~í a l¡!o y t1'aje tr:mbicn al go para ca a. De, de qne l eí la fábula ele la cigarra r la bormiga, tengo la costumbre de traer cualquier cosa para el granero. j Qué se ha de 1lacer! La lectura de lo buenos Ji­brC' !' edifica un t anto ! Para boy t engo víveres; pero mañana'? ... Pa· ciencia y barajar. 3 DE ENr::Ro-Santa Erígida! las di r z de la noche y sin dar siquiera un mordizco! Ko hay duda, se me yan n tomar los dicate ! IJ oy me a ce rqué á Juancbo y l e pedí \111 pequeño auxilio :í mi sítu'lcion; pero i cosa e~traiia! me dijo que estaba ordo! Ya 8e ye; le be hablarlo tnnto nI oído •... El p o bre ! .... es preei o conre ar, sinembargo quo hasta ah ora había "ido un buen ami g0 ! Di ce el refran que al caballo yal amigo no hay que apl\rarl os . Este está c:msado, no cnbe dudn .... Se le quitará la silla, y dentro d e p oco e. tará de montar. D lA 4-1\1n1 principio de semnna tienen los que ah o rcan en 1 únes. H oy ha desertado Miguel. Si la b.lja continúa en la li s ta de mi s protector¡·1', prunto hnbrá que r ecu rri!' a m e dirlas I'xtl'emas. En fin ve-remos. Dios da de comer al pajarillo. .. . ' DIA 5-Ayuno y abstinencia completa, basta de cigarro;;. Fíat 'volllntas tua. DrA 6-Eien hice en niri g irme hoy á la Tesore ría. Le paga r on su lista á Pedro y me ha pre tado un par de fuertes . Algo es al go. En cuanto á este, aun no está cansado; yeso que ('s ín¡;álido ! T e de1Vfn la1¿cZc¿7nUS . DIA 8-Dos dias que 110 escribo unn letra en este diario, e-p~jo fiel donde quedan impresos mis pesares y mis ilusiones. A illstancia~ ?'epelidas ue Diego, que se ha casado pocos dias ha, he ido á pa al' cste tiempo con los no­yi os en el campo . Qu é d e licia! Si la vida fuera toda así, aunque vi­nieran años! Pero todo tiene su término. . Ayer, paseando en coche, se me ocurri6 que de las vldas arra tradas era aquella la mejor; si n saber que esa vida alTastl'ad:t sobre rueda no debia dUI'ar para mí sino momentos, y que muy luego debia tener que arra trarme para dormir. Ayer sé han ll evado mi cama! El cantinero de la esquina se ha becho pago con ella de uná pequeña suma que debia yo en su el>tablecímiento 1 i Ay ! Los a nigo ' son cau a de esta catástrofe que me obliga á dormir C011 la or~ja en el suelo como un geólo¡;o que oye ruidos subterránE'os. i Los amigos arruinan! Pero no, qué necio soy! No; los amigos son nues­tra providencia! Du O-IIubo un santo que durmió toda su vida sobre una vieja tarima . i Qué virtud! Yo declaro que sin ser viejo el suelo de mi cuarto no e t oy dispuesto á seguir durmiendo ni á lo sant¿ ni á lo geólogo. Medidas extremas .... medidas extremas ...• Da lO-Vigilia y abstinencia. ,Eclipse total de alimentos, visible para mi en Ca ¡'acaso DE U-Hoy he tomado la r evanch a. Se graduó el doctor N. y me he dado por convida­do al banquete; y únicamente al banquete pues que la ceremonia del grado me pflrece monóton~. He comido algo, ó mejor dicho, he de'\"orado mucho. :El hamhre estaba en relacion COD el deseo de hon-rar la mesa. Rppítese la f,ibula de la llOrmiga. Para mañana hay pro , isi olles . DrA J2 ·Nocbe de circo y in un centavo. ITa ll egado el general X** Le abordaré, y estoy seguro de la E'ntrada. Es muy generoso y cabnllero; y soLre todo ...• no lo be ocupado nunca ...• Atlons ! ( Concluirá.) • •
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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 35

Por: | Fecha: 08/05/1875

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - - -------_.s:"c..-.- s ~L-2.? -----. P E R 1 O DIe O D E DIe A D o A L Á LIT E R A T U R A. Serie III. Bogotá, 8 de Mayo de 1875. Número 35. LA PRIMERA MUERTE. Dixitque Cain ad A.b e! frah e m auum: Egrcdiamur for as. Cmn­que essent in a g ro, cons un-exi t Cain adversuB ñ'atre m suum A.bel, et interfecit eUID. GÉ1''ESIS, C. IV. Y. S. I Aun era el principio del ID un do. Todavía bullian en la mente de Adan y Eva los gratos recuerdos del Paraíso, de aquel. Eden de celes­tial iuocencia, ajeno de los d?lores fíSIcos y á lo pe­sares del alma; de aquella Vida tan dulce y pe~{e~ta, como la del Empíreo, puest~ ~iue toda ella habla Sido un puro deleite; un eterno e IUma?ulado amor; eter­na luz, y ",ternas belle7.a~ y D~mOnIaS en lo.cre ad? ex­c1usivamente-- para dos seres S111 mancha, s!n pas IOn es liviascuas ...... ó realizar cion, no hacen sino dismiouir el ímpetu, la pro- ántes algun gran progreso ...... era cosa dema.­funuidad; los niños no son acaso pequcños sal- siado larga, imposible! Porque eso perro del vú-jes ? " E, tu. edad es sin compasion " <.lecia La demonio me enloquecia más y más; porque con­Fontaine. "Todos nosotros h emos sido pequeños tra mi voluotad qlleri,\ no verle y le estaba mi­asesinos, d ecia una noche S.ylsed, con quien yo rando siempre. convcrsaba, á la lumbre del hogar. Todos hemos Habia sobre todo momentos en que el sol nacido pícaros, y francamente lo confieso, yo al iluminar la vidriera, 10 rodeaba con una. tobé." aureola r esplandecien te. En t6nces permanecía Lucg-o añadió: allí mUI'avillado, fa cinado; le veia ev mi pen- - Si cflda cual hubiera sido castigado, 6 mns miento, en mia ensueños, siempre lo mismo: por bien iluminado C0l110 lo fuí yo, se podrian abolíl' fin lo cogia, 10 tocaba, lo admiraba por todos los pI' i porque, como ser Sr lsed! te lo lados; lo chu pabo, lo rasguñaba con delicia in­juro, no habría l aurone . explicable. Decididamente 111 tentacion crccia Si csto parece merecer una explicacion, leed de din en elia y era preciso que toda esa dicha la hi torieta que me rdiri6 Syl ed, en justifica- se realizase; era necesario ...... absolutamente cion de su paradoja ..... . y de las mias ?...... necesario 1 11 Pero, repito, de qué modo? Una sencilla con-fesion á mi madre, un dcseo expresado en alta voz habria bastado; sin embargo no vino en mi auxilio esta idea. Hay ciertos descos de la infancia, como el del primer amo)' i se le quiere desear y conquistar en secreto; su pensamiento naciente se oculta á todos, aun á la misma madre! Tenia doce años, y estaba de externo en el colegio ele * .... donde, siguiendo la clásica cos­tumbre, iba d.os vecos pOI' dia, 10 que na tural­mente hacia que pasase cuatro veces por la calle, que de nuestra casa conducia allí. En la mitad de esa calle habia. una tienda de un soberbio confitero. y una de sus vidrieras cataba des­tinada á. los juguetes de azúcar. Todos los dias, cuando yo pasaba, echaba una mirada á la vi­driera, aunque indiferente hasta ent6nces, por­que la golosina no era mi defecto capital. Un dia sin embargo, la vidriera presentó á mis ojos un magnífico perro de aZllcar, que al punto me: conquistó. Por lo mónoa cinco minutos permanecí en la Pero Satanás estaba siempre allí ...... Satanás que, para mi perdicion habia confeccionado el perro de azúcar, Satanás, que, sin duda ningu~ na, me sugeria la idea de hacerme dueño de él. Por ent6nces dormia yo en una gran pieza donde todas las noches me dejaban solo. En la misma pieza que servia ademas para relegar los muebles inútiles, se encontraba en aquella época un armario, cuyos cajones estaban vacíos la. mayor parte) los demas estaban entreabiertos. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 270 En uno do los últimos, una noche al acostarme vi brillar una cosa blanca. ~cerquéD1o._El'a una moneda de cuarenta suoldo~. Explique quien quiera las r elaciones que~:se establecen al punto ontre las cosas más l ejanas en apariencia! La m oneda de cuarent · sueldos me hizo pensar al punto on el perro de azúcar. Más bien por una especie de fantasroagori mágica, p or obr3. de Satanas, estoy seguro de ello, se tra formó r epentinamente ...... tonJó la forro a de mi ideal. Sí. Veo operarse el prodigio como si estuviese todavía allí.. .... era el mismo perro de mil colores! Naturalmente mi primer movimiento fué el do t omarla i pero el fria de la plata me detuvo rep entiname nte. RetroceJí.. .... tu ve miedo, ..... reflexion é . E . ta moneda no era mía! La habían dejado • olvidada sin duda! Sin duda vendrian á tomarla al dia siguiente! Todo se doscubria entónces y . ., d b" N me castlganan, ...... no e la ....... o, no, 110 podio. ! Oon el eorazon oprimido y la cabeza singular­mente trastornada, me acosté i pero hasta la mi­tad de la noche logré dormirme, mirando siem­pre de l'eojo la moneda de ouarenta sueldos que, á lo léjos y en medio de las tinieblas, me parecía brillar como la mirada del dilblo. Al dia siguiente, á mi primera vuelta del co­legio, subí apresuradamente á mi estancia. La moneda estaba todavía en el mismo sitio: Hubo una nl1eva tentacion, una nueva lucha_á. la cual resistí aun. A la hora de la comida hice un esfuer7.o su­premo para no subir. Por la noche encontraba en el cajon siempre entreabierto y de la misma manera la maldita moneda de cuarenta sueldos. Me encolericé, cerré violentamente el cajon, me acosté inmediatamente y quise dormirme. Al traves de mis párpados cerrados, al tra ves del cajon veia aun la moneda de cuarenta sueldos. La lucha se prolongó otros dos dias con sus noches. Pero ya tenia fiebre. Dormido, despierto, veia siempre el perro de azúcar y la moneda de cuarenta sueldos que se confundian, que se tms­formaban, que daban vueltas en torno mío como una pesadillll. Nuevo San Antonio rogué á Dios que el con· fitero vendiese su perro de azúcar, que encontra­sen la moneda, y que ámbos á. la vez no volvie­sen á aparecer nunca. Pero no ...... no I El perro estaba siempre en su vidriera; siempre en el cajon la. moneda de cuarenta sueldos. Oansado al fin, llegué á decirme: ella está ol­vidada. Nadie sabe que está allí, nadio sabrá que yo la he tomado. No es de nadie: es mia, ..... solamente mia. y Satanás, sin duda me empujó el brazo ...... pero en fin, qué quereis ? ...... Tomé la moneda de cuarenta sueldos. Seria imposible describir la mezcla de emocio­ciones que embargaron mi oorazon. Era la hora de ir al colegio. Bajé las gradas de la escalera, dí un salto hasta la tienda del confitero, y con un gesto, con una voz que ningun oómico podria reproduoir, arrojé la moneda de ouarenta suel­dos sobre el mostrador y grité: - El perro de azúcar ? -Cuál perro de azúcar? - - --El que est:i en la vidriera, el azul, el her-moso! -T6malo. y el oonfitero me lo daba. -Al fin! Quise huir con mi tesoro, pero el confitero me detuvo. -1\1ira, mira, me decia al mismo tiompo, ol­vidas tu moneda. -:Mi moneda? -Sin duda, no es tuya e a moneda de dos francos? - Sí. Pues bien, el perro no cue s ta sino quince sueldos. Quince sueldos ese magnífico porro de azúcar! quinco sueldos solamente I yo habia oído mal... era un escándalo, uua monstruosidad. El perro azúcar y la moneda de cuarenta sueldos se ha­bian balanceado tan largo tiempo en mi jóven imaginacion, quo seguramente debian valer lo mismo y todavía ...... -Toma los veinticinco sueldos que te restan, precisó el confitero. 1\1i primer movimiento fué el rechazarlos, pero el confitero me los puso en la mano, y como la tienda se llenaba de gente: -Vamos, dijo empujándome, vamos, los par­roquianos me esperan ...... Vamos, pero este mu­chacho está loco I Una vez en la calle 110 pensé ya sino en el perro de azúcar i era mio ...... solamente mio! Yo lo tenia, podia admirarlo á mi gusto. Lo cu­bria completamente C011 una mirada apasionada. Repentinamente como babia llegado sin aper­cibirmo á las puertas del colegio, y algunos ca­maradas se acercaban, miré uoa última vez al perro de azúcar y con no mónos voracidad que Tántalo, á quien hubiesen permitido dar un mor dizco, lo devoré. Ah! exclamó Sylsed, al llegar á este punto de su sencilla narracion, llh! cuán exq llisi to era r todavía se me viene 01 ag'ua á la boca. Ahora pueden ofrecerme los manjares más rebuscados y nada podrá. pal'ecerme tan exquisito como ese perro tan soñado. Desafío á. todos los confiteros de Paris. Luogo, prosiguió, como mis manos estaban su­cias, al sacar el pañuelo, los veinticinco sueldos que me habia devuelto el confitero cayeron al suelo. E 'os veinticinco sueldos eran ell'everso de la medalla; era mi conciencia despertada por Dios ... era el remordimiento I 1'1e arrojé atras y debí sonrojarme horrible­mente. Sentí por todo mi cuerpo un doloroso es­tremecimiento de espanto. Desde luego quise huir dejando allí los veinticinco sueldos; pero iban á verlos, á interrogarme, á descubrirlo todo. No. Los alcé vivamente; los escondí en el fondo del bolsillo y los tapé con el pañuelo. Mis camaradas me arrastraron á la clase y 09 juro que no entendí una palabra de la leccion. Pero no era en el perro de azúcar, en lo que pensaba ya, era en los veinticinco sueldos, que me quemaban ...... que parecian hacer que todas' las miradas estuvieran fijas en mi. ..• AsÍ. esta­ba más embarazado ~ue un la.dron que se h~Qie. • U A Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • • 280 LA TARDE ra robado una joya. conocida, que nn ascsino con su puñal ensangrentado. La clasc so terminó y el cmbarazo fué más ¡;rrandc : cómo en.trar ú la clase con los veinti­cinco sueldos? no mc ha b ria atrevido nunca. Pero, qué hacer entónces ? Un instante pensé llevarlos otra vez al eonfi­t. ero i pero el maldito h ombre no los queria. D ónde ponerlos? dónde ocultarlos? N o me atre· via a un á tocarlos ...... tenia miedo! A fin de r eflexionar con lib ertad entré en una iglesia que se encontraba casi contigua con ('1 colegio. El año anterior habia hecho mi primera co­munion y tenia el eorazon lleno de esas dulces ideas re1igiosas que florecen en las almas jóvenes. Un anciano sacerdote que rue habia prepara­do, pasó procisamente por delante de mí, diri­giéndose :i un confesionario, en el cual entró. Despues del diablo, el buen Dios se ponia evidentemente de parte mia. U na idea repentina me bajó al cerebro, pre­cipi téme h ácia el confesionario, donde, como un gran culpable, hice sollozando la confesion de todos mis crímenes. El sacerdote, anciano de cabellos blancos no me respondió nada i pero saliendo del confeso­nario me condujo por la mano á la puerta de la iglesia á donde llegamos bien pronto, él son­riendo, yo temblando. Allí, sobre las gradas se encontraba un ciego. Junto :i éste estaba un perro, que en su boca tan rosada como la de mi víctima tenia una ban­dejilla de madera. " Sylsed, me dijo entónees el buen anciano, Dios perdona cen la limosna, hijo mio. ¿ Ad i vi­llas d6nde debes ocultar esos veinticinco-sueldos que pesan: en tu conciencia ( " Ah! sí, yo lo habia adivinado. Ya el dinero del crímen estaba en la bandejilla del ciego . Tuve al punto en el alma uno de esos fanatis­mos de virtud que hacen creer que para rescatar un pecadilIo, una sola expiacioT' no es suficiante y que hay necesidad de muchas otras. Subí las gradas y dije al sacerdote: -Ya estoy libertado de esos veinticinco suel­dos, pero la moneda de cuarenta? -Bien! bien! dijo el anciano, tú comprendes que esto no basta. Quisieras, no es verdaCl, que la moneda de cuarenta sueldos se encontrase en el cajon ? -Oh! si. Pero ay I esto no se puede! -Quién sabe? y el sacerdote se sonrió angelicamente. -Qué es necesario hacer? grité. Oh! hablad! -Trabajar, me respondió, trabajar con la firme voluntad de conseguir el premio de exce­lencia en el concurso del semestre. -Yeso hará volver la moneda? -Obedece, concluyó misteriosamente el buen anciano¡ tal es la penitencia que te impongo. Obedeoe y espera. Tres semanas despues tenia. ganado el premio. . Estoy contenta, muy contenta, me dijo mi madre abl'azándome. y por recompensa me dió cuatro monedas, de diez sueldos. Justamente mi cuenta. Pero con estas monedas no salia. bien mi negocio. -Madl'e, le dije ruborizándome un poco, en lugar de osas cuatro monedas no podrias darme una de cuarenta ueldos? -Con mucho gusto. COD qué pl esura subí tí mi cuarto! Con qué loca alegría volví tí colocar la nloneda en el sitio en que estaba la otra, en medio del hermoso cajon ! P ero cosa singulal' ! la misma neche noté que habia desaparecido. Las vacaciones que preceden á las rascuas se pa¡;aron muy pronto y el gran dja llegó! Al volver á entrar do vísperas encontré á mi madre que tenia en las manos un nuevo cuadro, que no le conocía y que parecía contemplar con extraña emociono 1\1e acerqué y miré ...... Qué asombro. En lo alto del cuadro estaba la moneda de CUfLrenta sueldos, más abajo, en In misma línea, los vein­ticinco sueldos del confitero, los mismos .. , .. . Oh ! yo los conocia tan bien! -Los he rescatado al ciego, díjo mi madre abrazándome. Al mismo tiempo entró el sacerdote mirándo­nos con la misma sonrisa que yo le habia visto en las gradas de la escalera de la iglesia. Todo lo comprendí. Sacerdote inteligente! buena y dulce madre! oh ! porqué todos los hombres no han podido re· cibir en la infancia una lecci'ln semejante? No solo acababa de ser corregido del robo síno que habia aprendido al mismo tiempo el trabajo y la caridad. Una palabra por último. Desde aquella época, siempre he adorado los perros ...... los verdad eros i pero jamas be podi-do decidirme á comer un segundo ...... perro do azúcar. • CÁRLOS DESLYs. ORA PRO NOBIS· - - Muere el sol: la noche llega, Su manto el aura desplega, La luna empieza á nacer, Niña, ¿ qué debes hacer? De be acercarse á la orilla La lijera navecilla, Debe el hombre descansar, Debe dormh la avecina, y un alma buena rezar. i Quién sabe cuántos tiranos, Maltratan á tus hermanos, y cuántos gimen á solas y cuántos alzan las manos Buscando apoyo en las olas! • Ruega, ruega ...... yen tu anhelo Llama al ángel del consuelo y pídele caridad, Perque está. mirando al cielo La mísera humanidad. JUAN CLEMEN~ ZENEA. . •
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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 35

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Por: | Fecha: 12/11/1874

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - ~·------zclal' la de su cOl'nzon. u atónita mirada, que la' lágrima, enturbian y el dolor extmvía, no bu ca sino las idolatmda cabezas de su hijo. , y no puede imprimir iquiera el último bc o obl'e su frente, porque u mano e. t:ín cnl'­gada de cadenas, y su piés de grillo. Pronto no podrá veda :;iquienl .... Cruel ! n nue\' o crimen os faltaba y lo habeis con umado ya ...• Lo habei arrancado los ojo ; y, para completar vue tra crueldad, habe querido que la última imágen que en ellos se refiejara, fuera la de soJ mutilados hijo", haciendo así del último do sus recuerdo el má desgarratlor de sus dolores. No COI1- tentos todavía, lo cncerrais en una pl'Ísion, donde no haya iquiera quien desvie sus pen amientos do tan ¡pan tosas visiones! - Nabucodonosor: todo se ha cumplido á la madida de vuestlos deseo. o hay ya quien se oponga á tros ambiCIO os designios ...• Jerusalem es solo es­combro. obre su ruinas no se vó sino un monton de cenizas. Los tesoro del rey y de su pueblo han enriquecido vuestras arcas. Lo prílici y lo gran­de de J ud:i on Vlle tros siervo'i. En cam bio de los t qu<:> llevado á Babilonia, habeis dejado en J eru alem desolacion y ruinas, lágrima y sangl'e. Pero esa sangre y l:í.gl·imas no la habrán vertido en yano vuc tras víctimas; porque ellas claman al cielo ca tigo para el tirano. Nabllcodono-;;or, abucodonosor, temblad! lIabeis sido cruel como una feroz, y como á talos mi­rará el eño .. , haciéndoo descende¡' al nivel de los bruto ; yaprenderéi con tan tellrible castigo á res­petar la desgracia en el hombre, y á humillar vuestra orgullosa cerviz ante el Dios y Señor de los reyes, EUFE)lIA C. DE BORDA. • ::. 4 ADIOS A MI PATRIA. :F.N EL ALBU~ DE LA. SE~ORITA c. P. Débil el cuerpo, entristecida el alma, Hoy ablndono mi nnJ;ivo hogar; y :í. buscar voy en extranjero suelo Salud y paz, tal vez felicidad. Mis dulces sueños de ventura acaso Pueda un instante reempl zar allí: Quizá temprana y olvidada tumba Ponga á mi vida y á mi angustia fin. Máe, qué importa? Sigamos la eorriente Que á un mismo puorto á todos llevará; y cuando llege la terrible hora, El más tranquilo más feliz será. Adios j oh patria! hermosa y adorada De esta alma amante que á deJarte va: Tu Bol espléndido y tu hermoso cielo Ninguna otra region me ofrecerá.. y acaso nunca encontraré en njngun~ El tesoro de amor que dejo aquí: Ardientes y profundas simpatías,. Oásis del d9~il>rt1 r!c-l ,¡"í:', • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 79 Adios, adios! Quisiera en esta hora. Del ciego Homero la potente voz, Pllra d jar en tus inmensos Andes El eco eterno de mi fl'iste Adios ! Cúcuta, Abril de 1866. HORTENSIA ANTOllIMARCRI DE V ASQUEZ. 111 A MARIA VICTORIA. (EN su NATALICIO.) Bien venida á la tierra María Victoria. ! Te veniste soñando Dichas y gloria; Dichas y g'loria Que acaso se habrán ido De tu memoria. Inocente y preciosa Vienes del cielo, Dejando tu morada Por este suelo; Por este suelo D o nde solo te aguarda. Pesar y duelo. Pobre niña, tú)gnoras Lo que es la vida, Pues de ella solo sabes Que eres querida; Que eres querida y adorada de todos y bendecida. Ojalá que conserves En tu pupila, Esa luz que trajiste Dulce y tranquila; Dulce y tranquila. Cual lampo que en el lago Tiembla. y vacila. Que el Dios bueno y amante De la inocencia, Te proteja y ampare Con su clemencia; Con su clemencia Que en el mundo se esparce - Como la esencia. Que la virgen te guarde, Niña preciosa, y que ponga en tu frente Guirnalda hermosa; Guirnalda hermosa. De azucena. y jazmines Clavel y l'osa. Quiera. el cielo que 01 ángel Que él te destina, Cuidadoso te a parte La aguda espina; La aguda espina. Con que Ell pesar nos punza, Niña divina.. Que venturosa, humilde Siempre te vean Tus amorosos padres, Que hoy se l' eerean ; Que hoy se re crean Al mirarte, y amantes Siempre te sean. Es tos mis votos oye, María Victoria; Que ellos nunca se borren De tu memoria; De tu memol'Ía? Tú no recuerdas nada. Más que la gloria. Voy á dejar muy pronto Mi hogar querido, D onde pasó mi infan cia, Dond e he vivido, Donde he vivido Con mis padres y hermanos .... .. A dios mi nido! Adios niña, te d ejo Con mi., adioses, Con mi ardoroso llanto l\I is tri tes vares ...... ; Mis tri, tes voces Aun no pueden herirte, ..... . No l as conoces . ERlIILtA DE G. LA VIDA DE DOS MUJERES· (CUADRO iNTIMO) l. Acababa yo de cumplir diez y seis aií os; era huél'­fana de padre y madre, y hacia do aüo~ qu e vivia con mi abuela paterna; señora anciana, "iud:" y ciega ha­cia mucho año. Esta eñora, que jamas babia sal ido del pueblo de *** en J ueva Granada, con c. rvaba á su lado á dos hijas, ,iejas ya, soltera y retraidas de toda ociedad. E taba yo una tarde al lado del lecbo de tia. Juana, que vivia siempre achaco a, y ti la azon esta­ba en cama, cuando oímo tanir tristemente las cam­pana" de la Iglesia del pueblo. dobl e anuncian la muerte de un hombro, dijo tia Juana. -A í parece, contestó con su suave y armonioso acento tia Andrea, que e taba sentada labrando de­tras de las cortinas de la cama, y cerca de una ventana. -Quién será? repuso la tia Juana, dirigiéndose á mi; i por ventura habriaen el pueblo algun enfermo de gravedad '1 - o sé, contesté, sólo que fuera Don llaman •... -Don Ramon ! exclamó la enferma, dejándose caer sobre las almohadas. Tia Andrea suspiró, y entónces su hermana levant6 la cortina para mirarla; pero no se dijeron, palabra ni se habló cosa alguna durante un largo rato. Nnseñada á la monótona vida en casa de mis tias, y conociendo sus modales poco comunicativos y su scrie­dad natural, yo tampoco seguí adelante la conversa­cion. En ese intervalo se pre cntó en el apo ento una criada y me entregó un caldo para que se )0 ofreciera. á tia Juana. Me acerqué á la cama, y miéntras que - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , , 80 LA TARDE mi tia lo recibia de mis manos, se dirigió á la criada diciéndole: -¿ 'fú sabes por quién doblaron? -Por el difunto Don Ramon, contestó, que pasque 6e murió endenántes. -Toma la taza, Pepita, dijo tia Juana; y me de· volvió el alimento sin haberlo probado. -No le gusta? pregunté ;-tome un poquito, aña-dí con instancia. ' -No, dijo ella perentoriamente, ahora no quiero nada. Enseñada á obedecerla sin replicar no insistí, al recibj¡· la taza me pareció que la flaca y pálida nomía de mi tia estaba aún más ajada, aunque séria é impasible como 8iempre. Al pasar al lado de tia Andren noté que habia de­jado caer las mallos sobre las rodillas, y con los ojos fijos en un lejano cerro que se veia por la ventana abierta, no se cuidaba de limpiarse val"Ías lágrimas que humedecian sus mejillas y que parecian rocío so­bre una flur m!!['chita. -Es tan buena tia Andrea, pensé, que aunque no tenia casi amistad con Don R:lmon, que era tan orgu­Iluso, no por eso deja de llorarle. Don Ramon era un caballero de más de cincuenta años, soltero y dueño de muchas tierras en los contol'­DOS de ***. Decian que era hombre muy ilustrado y que habia recibido en su juventud una educacion muy esmemda, aumentaudo su ciencia con la lectura a la cual era muy aficionado, Los que entraban á su casa se hacian lenguas alabando la hermosa libreria que poseia y en cuya compañía se encerraba largas horas e&tudiando, 10 que no le impedia hacer buenos nego­cios, administrar las haciendas que le habian dejado 8US abuelos, y ,atesorar, segun decian, muchas onzas de oro en la mejor casa del pueulo que era suya tam­bien. Hombre pacífico, afable, de costumbres severas, aunque chancero y algo despreocupado, era genel'al­mente querido por las gentes del pueblo, y temido de los que querian darse ínfulas, En casa se le veía por una rareza, yeso cuando teniamos algun huésped que el visitara, ó para arreglar algun asunto de linde­ros entre sus tierl'as y las nuestras. Hacia muchos meses que Don Rlmon estaba enfermo de gravedad, y esa mañana por casualidad me dijeron que habia mandado llamar al cura de la aldea para que le ad­ministrase los últimos sacramentos, porque se habi3 empeorado, Cuando salí del aposento de tia Juana fuí á buscar á mi abuela, la que, aunque habia tenido reputacion de persona. muy severa en su juventud, era entónees más alegre y comunicativa que SIL'; hijas y me con­sentia muchísimo. Deseaba hablarle de la muerte de Don Ramon y hacerla varias preguntas que se me ocurrieron acerca de ese caballero. La encontré en una. pequeña est.ancia contigua á un patio interior,! pareda tambien haberse afectado mucho con la n.Otl­cia que le habian dado, No me quiso hacer ningun caso, pero la oi diciendo para sí : _ Pobre Don Ramon! Quién hubiera creido que muriera ántes que yo ! Viendo aquella preocupacionjeneral f con motivo de la. muerte de un hO'llbre que para mi era casi desco­nocido, y no pudiendo simpatizar con nq uel senti­miento, me salí al corredor exterior y accdándome en el barandnl permanecí largo rato quieta y medita· bunda. Comenzaba á oscurecer, y un ambiente suave y perfumado me envolvia en una atmó'Sfera de aromas y de vida. Olvidando las penas y tristezas ajenas, es-, cuchaba cantar en mi cora7.on el gran poema de la juventud que despierta, y bullir la vida y la e3pera~­za en mi sangl e y en mi espíritu; á pesar de Ins rUi­nas humanas qu(' me rodeaban en aquella casa. en que todo era ajado, tl'Íste, y monótono. No sé cuanto tiem?O pasaría alli mirandor sin ver, la plaza. del pueblo, y escuchando col1lo arrobada las Duevas armonías que cantaban en mi alma mil dulces ensueños con una voz extraña y deliciosa. Cerró ente­ramente la noche al fin, y empezaba á salir la luna : d'.)tras del ceno á espaldas de la Iglesia, cuando sa­liendo al correder tia Audrea se fué á situar á mí lado, Noté qlle llevaba en la mano un ramo de jaz­mines blancos, flor que siempre preferia, y única quo cultivaba. Ella no habló ni yo tampoco; 0.1 cabo do un rato vimos salir de la casa que habia habitado Don Ramon en la plaza á una multitud de gente llevando el féretro, y en Eeguida dos hileras de luces que se di­rigiel'OI1 á la Iglesia. -Pobre Ramon ! murmuró suspirando tia Andrea. Alli lu llevan y yo no 10 ví por la última vez, Yo la miré sorprendida, y entónces ella añadió, con cierta cxaltaclOU que yo jamas habia notado en ella: -Hija mia i quieres acompañarme á la Iglesia.? -A estas horas! exclamé. -Si, dijo, no puedo resistir al deseo de volverlo 6 ver. ' •• y no me atrevo á ir sola. --Haré lo que usted quiera, tia, contesté, pero per4 mítame ir á traerle algul1 abrigo, ... Un momento despues salimos á la plaza, y siguien­do las sombras de las ca as y bien embozada!', pocos instantes de _pues llegamos sin que nadie nos viera á la Pne1'la falsa de la Iglesia, y aguardando á que sa­lieran todos los que habian acompañado al cadáver por la puerta principal, entramos al templo. La Iglesia estaba pcrfcctatnente oscura, ménos el ataud iluminado por cuatro cirios que ard'an en tor­no suyo. Ninguno de los acompañantes habia perma­necido al lado del féretro, excepto el cura que estaba hincado, rezando al pié del altar mayor. Paso entre paso, mi tia Andrea se fué acercando al ataúd que es­taba destapado; yo la seguí, y entónces ví por la pri­mera vez la muerte cara á cara, y aunque aquello me hizo mucha impresion, no fué tanta como aguardaba. Don Ramon no estaba desfigurado y parecia dor­mir. Era un hombre de 55 anos y sin que so fisonomía fuera lrermosa, debia de baber sido en su juventud bastante expre. iva é interesante: la freDte era al ta y despC'jada; y aunque las facciones no eran finas,tampo­co parecian "ulgares y revelaban bondad unida á ulla voluntad de hierro. Le habian ataviado con su!> me­jores vestidos, y bnjo la incierta luz de las ceras par~­cia más jóven de lo qlleera en realidad cuando murió. Tia Andrea le contempló par el espacio de algunos momento,,; y en !'eguida, incHnánrlose, púsole sobre el pecho el ramito de jazmines que llevaba en la m:l.no t y al mismo tiempo una lluvia de lágrim!ls cayó do sus ojos sobre el impasible cadáver •••• y alejándose des pues de hllberle mirado una vez más, se fué á pos­tral' delante de un oscuro altar orando con fervor y llorando por lo Lajo. Aquella muda pero tiemll. escena. me tocó hondamente, y arrodilIándome al lado de mi tia, la acompañé en sus oraciones, llorando tambien con ella, En la. primera juventud, cuando no se tienen penas propias, se llora por las de los demas, pero á medida que se avanza en la vida y se tienen afliciones propias las agenas nos son ménos sensibles. Rato despues estábamos nuevamente en casa, sin que nadie hubiese notado Duestra ausencia. CuandO' llegó la hora de retirarme á dormir me acerqué á la cama de tia Juana par.a darla las buenas noches: la ví acostada largo á largo entre las blaucas sábana;¡ con los ojos cerrados, }>ero al acercarme Tos abrió y creí que parecian más húmedos que de costumbre. -Buenas noches, hija, me dijo con más suavidad que otras veces .••• - no me olvides esta noche en tus oraciones, añadió. .. En ese momento se acercó tia Andrea y le dIJO á su hermana con acento cariñoso. -Hermana i quiere usteJ que me quede esta no­che acompañándola? -No, contestó la otra secamente·; pero en seguida . , suspIro. -iSufre usted más que ayer? preguntó tia. Andrea. -N0 •••• estoy lo mismo. -Pero •••• repuso IiU hermana. ' (Continuárá.) •
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 10

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El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades - N. 804

Por: | Fecha: 05/07/1899

Afio XL-Serie AXIX CONDICJOlfE8 Ita 4IoIomhl. , ~li&rr1 [l •• - 1 ~ r lc :1'l(I nCtmrroe' . • ! ro OoDlun'r,adoe-C(~ umn .. . ... .. .... 1' .. Ilemllldllll- (',>lnmnll .•••••••.••• . 1:1 •• A.IIa.c IOl>- I' .. labrll . ••• •• •• •• .•••.• 01 Loe luello'! Ó "" '1\01 ,.«wm- 1lI1Ió II dolO porl?". 5 OESTA VOS _ .. ---------­- a .JIL (:orrt o. A mbnlellln ('" rn·'1" n4e"c la . 1.1' ;1 ,,1,,: J"'" ,·s .. lIS U. .'> .Ut<¡U : ~I~rn~ (\ IIIJI~ . EII (·&<1" mell. lIMia laa • . No ro~. le - Corn'f'l)On(lr nc l ... l Á 4liúa: Uy:!:>, il. .. !). Lu • n (~i.nnh·T1( ! M 1M' t1 ~~n tnt ro(] u<"1r 1011 d1!lA j , G, :-, ~O, ~11 2~ de eadlL me!l, huta 1118 t. N ota- r",., ,.! "lj" IO dt' . B<>cn14 Agente! para aruoll Jo"."'!lr IA - ,rayenrl', . · IlH P &: O.· ,panl 18 !!uu O rQfI,,~Bltlrll('re, l ', ri/'¡ ~ [i l,. ,.,7. '/ •. , .~ l ,.nT~ ·rM I ' Il ... -F"l\u('1 n .. ar.on.1l 0."­J"),, d ,,·s. Y_ G. I ~ L,· • • " ·nhalHII. t.:.rrAnoM I: Xll"'II- IlMa',ln CtuDf>!-NI" York 100 Wllllam ~ L FUXDADO EN 1889 EN LUCIERNAGAS se con \"e rt ir/in los eidi stas que oenl'l·:tn á ELPORTIOO, bajos do la ca!'!:t do t-r('~ pisos, pri1llera Call" do Flori:í.JI, c Olllpra1' los V~\.ROTJE~ do la lIIás piulorcsea vari odad. Ojo, se ñ()rc~ al fúoccs do parJ"alldlls ea~e ra !i etc. etc, ·1-2 ALE,IO )1: rA·I' I.~O. .\ 1 •• I ... II .... - Jl ....... " . · ~ln &'iolrlcr-lIam· bu rlro-lm, Frrn'ltr,'c h,· r. A..rt. 1 r", ,,,, "rrM I I~ n e I\l{r n :,~ l'n lu prlJl­cl l)a l~ elu,la,I,'! 116 la 11,·\)6bllea. i S (J ( 11 : 1> .\]) 11 1.: ~ E G , ' I :OS DE FA~l­.. li,l.-EI TH~ .. r, ·rc. rlll (' , t:, C'urpom c l6n 1 UV i8Ó por nH"1I1O e11: ('a rlch'~ lti t!llfu'1 ción I dI'! 1i01·i .. UÓllIul" I' i till/, I·(, n ,,1 o hjeto de • q1le te,,11 H 1,),> :;()"i()~ '~('Il (, lIrr ll ~1 11 dar curn­o 1' Iillli ('n1 () ú In p n ' \'(' nillf) I'n 1'1 inci ~u :1.0 ~í 1 dl'l nrt ll" u lo :''11 d(\ l o~ 1:l-tó' l utu~ . -1- 1 I --------- ------ - - -- '1i'OT()(;HAFL\ D.E LA H OZ-Pro p io- 1 l ll r io. M .• :1,I''1 uicl de la lI oz. E l m('jor ' e/ltu\' «'ci rni (' lllu do fOlOgrllfía 1L1le IIII.r (' 11 I Colomb ia.-Til·lw uhh'r lo HU C'Htud,o 11 11 cllta c ap ital , en 111. earr¡'rll 8 ~ (Calle de Fl or ián), nñllll'ro ¡¡23. I \' i~itllr l"1 1 l·.~l ab l l'<:im icuto es pa..~lIr i un ra to a g rnc! I\\¡ II', ndm ' rIIne]o l (l ~ \) ('11(­I ,,"no~ re5ultad o>l tlol ur tu en l otlo~ 1I 1I tI rnrnoni('a " Tíyoli " " .Agua gaseosa pura "" Id. id. con jarabes " " " " " " ~ 4.0 3 ÜO .1. 20 6 1 80 1 80 2 (O' " " " " " " " " " " " " " " " Extracto tle 1\falta á. ____ .. _. __ . __ ___ . _- . _. _ .. . _. 14. 4.0 "" con" e n, as"e , Id. id, á .. _ . _ .. - - . - . -.. - .• - . - . _ - - - _ . -. - - - . ___ _ 1 60 botella. Coryeza de BARRIL el • _____________ - _. _ ... . _ • • - _ 4.5 el litro, DEFTsorr-COIJlJ~[BIA:XIS OHB HRAU EH.]~ r O. lJat'aria ,1/ 'Píl.'Oli. m. b, H. ]~l Gerente, se- LI~() S. KOI:>I'> --------- :------: ---------- -- Bo;;ot:l, ,Junio 13 tlo 18!)9. 11.,:(" l'~ P,L \'l(~()RIZt\:\TJ~ m:lJ pooerMO, m. HECOXSTIT l. \"11.:\1'1( U I ~ .... ,ic.tZ. B L To'!\rco \'1 T .'" LIZA DO /{ más c:ut' r¡¡ico d , 1 c:J erpo humano y Gel ~'A:~ma nl'n iOlO. I.s el " Iimemo más com­piclU dc-1 c~("'bro y r.~r" io !ll. ESI" ,ino es un .... rda~ero COR 1)1.\ L. Su II:Ihor e'\ aR'rnd ah.e. P1lede l o m.l.l~ C",Jln enter.lconfuuu:a. S.elllp r" hac ~ h .("n. Sil efe('Lo for.ifkame e!I Inme­(! iI ~!o , l ' n hol :,) fr:L"""() b.l·na p .. r:\ ~nLi r 8Orpr en­d er :e n,e jorf:¡. CURA la DEBILIDAD y POSTRACION XERVIOSA, producida por íoso­mnio , c.tC($OS lle tra!nJo • .¡,n telectuales y .su Iri:nie.ch>, DlOeLes. CURA la SO~OJ.l~~CB , deo,e()! con':.tn le!l(~ e d ormIr, r~reza. y ~e !!o iovo!­n otano. ()esyan ed:Ulen : o, fatiga físIca y men tal. CURA b .... ~r: M l. .... clorosis, j aqt:ecu T neurlU ¡¡-iaarebeldel .• dad d el e.'>ltlntagO, dl~ pc psla y dUlr rer.s cróaiCIUI. CURA 1" ~: SPE R ~I t\T O RRP, .\ , pértlidu semlnaletl T . ~IA Il ~:e gran g S" I! ' ""'0. ESTRE~lft'llENTO CRQNICO. E S r Cc(¡r..cnd n,lo ,>>r r ,,"n ("ntn ~<)c LO rrft por .UlI nou.blM rem¡: llJ.do., aun en los ~ (".,'.t)~ 11\. '1 re ~(' Ir'¡ loe l · ~lr("~~rr. 1f·nl O , c1or.rle h:tn fraeAurln tndOM 101 (!C"'tllU I <" I~C \:?l rOlO"Us CCI:<'IJMIl: tSp oCÁr IéHl ."o'~L.5h1a0~0I.~ Il! .f.i) U III epslO.l pnLaro" "P"nrl llla:'slo !:aa ce¡lu ee~ce ..c., tro Ún curpvc.clihóunl - } n;¡lurlll d ... r iu \.Oln n~l":'.alud CO",!,I"la. Mejora el ApeLi lo y iOl dilf("Stit~n, hacie nr!o crur la Di'I.,.,:>, ia ur:¡¡-i uada por el It l trelh mlem o . como 101 \'~rüg", ti \ ·ahidos y \'ÓII1Jt06 hi~ io'lOll. ' del Dr. ULRICI (Qufatleo) ~e1f York. , Cura,. tll .T.. . tr~,1'm'_to C:IU~ O por la Ilne rnL., dóilidarl ¡:e ne fll l Ó nutrición 1 de(ectuoa. Nuevo RRMRDTO d iferente á los de~ conoci­dOl y usadOl hu ta el dI.... Su cornpoaiclón ngelal permite ser tomado por mucho tiempo &in peülro alguno. Su tI80 d iar.o a. praat1a de pe.r f~c t.lllalud. Su eCccLo es pronw , ..,rpren~ ente T acftlro, p rodll­ciendo operacIón na tu ral diaria, aia c6 lic~ n i do­lorea. Su acciÓn ~" tau lUue que puede Ier tomado pur loa paciCJ¡tn lle HUlouowUo C",./1,. ~ lüt,.ril'm'_lo ~r f:':ta '! t.I '~:10 ,1 l u("ru. .~ n los In l eninOll "! perer_'l l d e 1::\11 g l:utd ulu de 101 ml!:no' (, d euc.enclIl d~ b.: .. ¡xJr IOrpez.ll Ó cong .... Li"n del IllC:tdo oon d i¡restiÓII l.&Cd(¡¡ ó .ocolllp;eta, coo gases, eruptva, accJ CólII y a m:u-¡¡-or en la lloc .... Cura,. ~ bt .. ",4~ de tu peraon.u Glle poat!("cen d ispe-pela crú"icOl Ó Iltll.qu e;\ ,le hlJ il, touificando T re (U lariu.nd o el H(gado. Qu,.." fII ..e.t,..n ... ~ de 1108 pen<)DIIoI que .ulrell HemorroIdes CO[l lC"Que­d: td, d ol o r~ llatu ltncia T _,re. Qswa,. W" IIGq"Ot1G prodllCIda por EltreAimieoto • De "\"enta en n ogotá: las na libIDo corrompido. de esa política iniciada por 110 ·otro.~, IUtnlsterlo de Guerra-So Uorre n do c rimen _ El día docf', Viernes Sa.nto, Savidad, y el L e anticipamo n uestro sa.ludo. la (¡nicn !;OnSal1L )' la Íl nica di g-Ull. nomhró a l Dr. Fra ncisco A.. Vélez diez y nUIH'6 del prc>sf'nto mes, en el del oat~ li r. i o de 'Vashi ugton.-(.El -La entrega 11 ( \'olu nen xx) de P aru Jl Jf. las HonrillllS y los aplauso:! médiCO de h~ gllArnición dc Ano.poi- Hiuo de "lhlconciLos," (L orillllS del Porvelur, de - ~af"ol lf. l. a laclO, }[lOlstro de Go- PUYA.. lv-lAS OiSO.i tl Dcll tlCOd,. pro­dos grundeoi Ulules pura lB putril\; oombró a l Sr. ltica rdo L lauo .Ayu- más habitaciones de uquelJos campos. 11Ier~ 0. clític08 dol pronombre de tercera. per­será la úuicli polít ica que segnirernos <.iante del E 9tado )lo.yor ge oeral del D e UDa ma.Dera coba.rde é inbulU-ana 1 Será ~Iert o r -Se nos asegura SOGa eD caatellano, por R tí. Ouervo, los o() lIservadoros 81lt ioqlleüoH. {lllO- Bjtírcito, a.similado á T eniente Uoro- le di eron u no ó más macuf' tazos eO la que! ind.ignado un gran persunaje dc l por B ~[[L l A..'fO ].sAZA.. V-LuflJrm8 remos derech os y l iber tades paru 1.0- npl, con deílt ino á prestar sus scrvicios cabeza, rompiéndo le el cráneo al lado na elOnaltsmo por la U081Jltlrti!lad. dada sobre 1a.l n::lU rrocción de Ua rac .,~ , Oar­dOB 10>1 üi'ociad o~ i l:,'u a~m eD t e, y si lí h f.'0 el ~ini e te rio do Guerra. Se reco- izquierdo, de tal modo, quo se le \'f! .. n. el ó rga~ o de la Ul>mpaiHa Indlt8- taguna tIe Indias y SlI.ntafó de B,)go­sombra de !lSOS dorech os y do eSII8 1i- ooci6 al Sr. U lpiano Q ni ntero V. el In masa oe rebral. Cuando 10!i ase8in os tr¡~ l lÍo la IIn po~~a [J tll carta de nuestro tá, olf'Jva llos III Hey Sut'stro S eúJr hert 'l'k'! triunfan los Iibcr(\le~, dobo ewpleo de Curonel f'ftlctivo con qUfl creyeron lÍo so víctima muerta, la alDlgo el D r. h l1860 Ar bQlá~z, ~ xcl a- (Ion }'ernlln do VII , por P¡.:ono D& r OOOllOc((r::iclos RU t riun fo ; poro tie r- prest6 sos st! n ' icios al Gobierno en In. arrastrarou ha!l t~ el rfo G Ullri nó J la ooó, Illnza~¡]o el citado perI6dl co al UUQülNAOXA. y P A.UDLl, on 1.0 y:J Yirle~ do eJ:!cahel, ir con ello!:! 1Í en- última guerra. Se co ml ~i oll ó al Coro· ar roja ron á la cor rirmtc imppt uosl\ del suelo; 'l. hl tal ... . •. es un rnttúpido ue Junio de 18 11. (Contio uaci6n). MlIgrt.mtar el "uolo de In patria pUTa nel li'rancil!co Javier \"'t>rgara y Ve- rfo, para así ocul tar para siempre!iu ó u~ traldo r." - -.u vL-Hovi.tll política. darles el polar, eSI) jamlÍll lo ob1e n- lasco, Director ad /¡onorcm del Bo l~. dlllito. Oonsumada su obra, saquearon e ,olnpañi .. , Ilosa-J:.:I Card e- -Opinión c)ol G ral. \"íill'z 80bre drlÍn Jo 1HhC¡t ro ~ . tÜI Jtititar, para que, bajo la in spee- 111. (:&sa y se lIeuron 111 diBero y cuan- nal B ermano, hábil ilusionista, bijo ouestro colega Ell'aí8 : "l1e y isto . P or lo C1110 á mí hace, aoaba ró mi ci6n de estu illDillterio, .trabaje un tos objetos de valor encontraron, y so del uotablo profpsor tlel mismo nolO- El País: nada deja que desoa r, y teu­vida como la I'mpel!c:, et! deo ~r, ud ver- proye~to do d ec~et o.~ cont lDúo.., la pre- vin ieron á paRt>ar tranquilam ente en Url', pronto estará entre nosotros. A sf go la cou vicci6n do II IlO una fuerza sario clelli bernlitillw y eIlemlgo de 10<; paraclóu y pllbhcaclOo !le la Geogra- las calles de H onda. nOI lo comun ica 01 Agente de lo. Oom- IU telectual de esUL llIa~oi tll d, defen­eons( Jr\·ut!Ort·s qUI:l h an i;ul irlo del lJeno fla ¡¡eccional de Oolomhia. P or .. 1 re- IJ& Providen cia (lio Tida á la que palita, Sr. l..J lll iI U o\ .. e. di endo una causa tan elH ndl\ v tan de esl!) pllTt i lo pu ra {ormllr una f r8c- cargo ue tra bajo .q ue c!icha cOlllill ión los alif'sinOIl crt'y(lron cadán ;r, y lal! lUlnls tro dcl Tesol'o- BI justa como la nlléstra, la 1I 1H!' ~lIte­cicín all~Cllllt ifjt " e"poc;ul udor ll con el presuponf', se asimil,1l cl esclo :1 !~eli du I o.l ~s arroj~ro n á .la playa ft. JustaGu- Gral. .Julio n ongifo M., t'X- encarjlaclo ner el é Xi to uo muy taru !' ." 'l'c<" ro púhli co, corruptora y oor rolll- ~~y o al Ooron el \ ergara J. \ 1 lasco t lorra&, qUI en feh.ztUente .fue encou t ra- tIe Segocios de CololUhia f'n \Vas- !tloe.·tos lIostl'es-EI uotable pida. '!'ellPr nI fin de eSI\ vida la d iu a General, para los efoctoll 11 s.cale.B. da por un . IlIlSaJ~ro, (Í ItUpUellto .úste Lun gton, ha sido [lOlUlIrauo para el cri tico .I!'rancisquu Sar¡:ey ucaba de triba y la injuria liherlll COUlO ltl -La Pagaduría central cubrIÓ ol Ufl lo ocurrtdo, dIO par to a la pollcfa. puellto de .Mini stro tIel '1'I'soro, morir en Franc'i l\. tu" e ,i l'idf' cl'llI C(lmen<:e It fignr1lr C!l !) de ;,\layo e 7,000 1\1 ~ r. G I:'rro tl' dld L a vfctima pndl\ cl ('c ir qlli 6nt's fll erún I Jura lo ~ b ti JI ~ H(~ estren ,j t'u 1 R,:)!} r n L'Opinion la !lO!i1 icn, l'S In (lrIl<>ln do n ao ho ~ idl Banco de Uogo tá, a pllclNado .le·1 Sr. los I\sallt~nteg, J lino de ~lIos, Ata' la- 1 J ( '.- 1' I~" a e \'lflT! ~cnr~p. .\ aflOll ll le .\' c:olnboró u:ii.l llllIU6:J te ' J .•.• l ' . I'U l' , UZ¡;auCl . s upeilClr ( U Oundl' c"n ~er Jl P nt e y Ical 11 mi fe po1í1 ica. S antiago U. OI\SLI' :!U, " 1:1\\'l1ta ( l' SIO Anall, ¡.stá 1m podt'r .11' 111. l\lltoTl- n ~'" . 1 . 1" '..... ~ - ti .. t I' n Le '1'cmps Id: Fi[J(U'o Fal, .¡f~ l e .1 r I .. maTe .. 11 11 110 a n llltac 1\ aUulrnOla qul' ' '1 ., I 1J cr<>cer tambiéu el imull.o .v la c~· q! ~~,8~ ¡ , n~ "lr l' JlIlU I) SUmID I!! muo dad. JOM otroB, IIs mados F.ulOglO In ontll\' t l' I 'ó' l ' l)cJlccllC de 'f (lItlOl'I!l! le Ull tin Le " • .1 I I"é . \ . T.'" '1,( I 1 .. () por T(',3 ( laH a a toncl n ce. , ., . , 1umlll do 10 11 llflCiol1llliHt ll. , es seiíul para vestua rIO ut!. 'I¡ ·rcno. ~ TlaB \. ,. t' ntura .1 uliIOU a, UO. IIUI un "úllll' '0 ) 11 t l~ellt .Jourllal f Ánnales l'úl itinu~. l· 1 • lI t' 1, e l 11 me:" o ('O su mayor L " :t de q ue . \' () lOlllJllOllle lí la (' ~lL~ n C011- fA n c os I:"0Jas .- .\ ~clr(.s P abóu p.O( IC O ~e.r ca pturll l os, pero Me .eli pl,r- pa rtu de n Hli nos do In pohlllclón de et : ,ttcraircs. '. .. servuuor . dio muerte Vlo l e~ta {L J ~uza~o AI\'a- sl ~ u e nc tlt"alU o~te. Ya. la henda no }'onti 1l6n. Trartlaase ('n e lla oel ho- 11.1 t' 1h1De y maDlfcstnr en su selllblanto cariFo del saleroso 1 t b Illalahras ; fj ltroey profc8sclLr cl Jl>ur .. , 1 presl1lH1 estus BU suprnJII :l par l ar su 80rpresa al verlje enfrf'n to ele 8U 1:> y e oCHen (l a oga- aH le vadC) r('~ do Bogoln y yo y cu tre Ori l' 1-1 1 000 plLm 8uhnlJeiollPS d~ c01('- ." . do Dr. Luis :\[aria l'lrado, qU Ien He ti _' : , . . lib(>TII1 f'~ \' Lo,: (Joll'.;c f\·auores JC1 .\ u- . " 11' 'os . re uaJ' (¡ á :' 50 000 I¡~ \ fotllun lUorlbunda, qllo lJorronzalla esforzó gmuuPIOt'nte eu salvar á su ~ ac I? en D ounlan ( ,::,clUe et 0 188) . . . ¡{lOS JlU ,\1, , ) "' , lo sefilllaba coo 01 dedo ' . . en 18<>3 tlO('[I ~H1 . • .• • destinatla á I .. van tar (·1 censo eu 108 . . . . deftludldo, u"anclo para ello de los re- 1 - , . . ' :'111 Cl?n \'lCCIOII es tan :' III C(,~1l y l' ro- DE'partam eotos. De lo. ~asa Con sIsto,~al lIeyaron cllrso~ que su iutol igcncia y larga I~. allla.nJOs la. l\u; nu 6.1~ .' nuestra fDn d~ n p~ ltl 1.'f'~ peCI () , 'l ll~ .~l tollo. el S IU embarg(', \IILC(1 alguuos dfas Sfo boy la benda par~ ellJolÍpltal , y á otro pr~~tl ca eu las luclla:; de l l"oro le sU '1 8eCCl6~. ltto rarl .a; (j/~a ~ ,,~, t a t..ll (;(ua l)ar: l.do ( onsoryud,or, ~)~el do de 1I~- dictó un dtlcrpto dilltribuyen,lo la lDOlnen~O cOl1duJ ~r~n allí al pr~so mlDlstrllron. A. su dlispa aotioquefia de Sa, cey,. por Cf6 1~~Z Carrillo. . bocIlI.dad, ll~gar" u ~lllrile ~on el h- 8uma de • JOO,OOO para 108 cc osos. :Atanaslo 'para recllnrle la declaraCión hermall? el Dr. l 'irado sólicla nrgu- . -TUI\I~" é.o muno el ~o tlLb l e P~I'l-berall!! IDo, sm ClUD C:it~ IlbJ~1rBra ul- . Uómo se entu'ndo ! IDdagatoTl 8. A l pasar el preso por el menta(Jión h'ga l, lo Gue uos ht.Ltl lJ. l.- R~ .. n'lC\ 1[, un Bt c'ln(', 1l 1l\.I.I~ . u 18",7. gunJl.H de IIUS mM esenelules Ideas, yo r." . puente de madera sobro el GnaU, se sumir que los oyt'ut(J~ JIl toJa rlás" I L~ co l a ho r~~ l\ o ~on el IU lblCO Jon-me qUl'dllrfu solu deplor audo el IDal ~~té-j)lco~ los S~~s. Scln .. a~rn oyó una gritarla y todos seña.laban un debieron qUl'dar : ti. f '1 . Ln 1Il~- ' ClCres e~~~~!11i1lJ Iu. opera Sa l·dflllaptl~. y dioielldo, como J orge Uadoudal: &; C. en su últnna re\ Ista del l1lc - 80mbrero de j ipa qlle ib" río abajo. En dre de la víct ima fUI' f('~"(' • 1 . I y Jo lts6 , 1I"'1ta su muer te ir~baJó "Sí toJ os sí yo nó." cado ele Londrt's : . . el aoto se esparci6 la noticia tIe que el la ull clienria j'''_ ' T) '.. ~ I u .. " ('1 teatro : J) E/lfnlll p rod'glll, _ .• : . . . .. :...................... Tenemos que \'oh'e r !l. refen rnoll á preso se habío. arrcJj lldo al GuaU y .Alvar('z y (1) 1".) . ~.( :' •. ,.... i " .1,,,1 l ~(w,ilCl', .Les l [onll(:ttil fe. I:n\'fo mi C'lriüOflIlI!1l111do á su upre- u.n mercatlo muy enrIL1'11.'l:lo ; 10:1 pr?- que se había fugudo (, so uaWa abo- lIe. 6 I ~\'O:: 11 I .'. ~ .. u j ~It Saa:tte, J. es. C~rbeau.c, L~ cia blo famili" y soy 6U udido ami .,o CIOS de las clases d~l .C".~TIlO .AMÉ- . gado' la poli cía BO puso en movimien- El J urado C;)lnPII ).' , (' .:1 J. a r¡,\ lC JI nc, Les PullclIl1lellc.~ r un :M Y I·.L~Z : RlO.\. rHol.au poq nfslmo, C~~"11l0 c10\n to y :OuchisilllOS CU l lOSOS a cudIeron á Máximo :~I~t~, !~us(ll¡jo l. \" ';~a~r ): V01.uwoll llamado Que,.ellc8 Litte- ~!,!!!!!!!~!!!!!!!!~ __! !!!!!!!..\~!!l!t!!!C!r,!.!"J,.!!!!!I.!\!~!!!o!·!!!!!!!!!!!!!!!~ ! 80111. excepción df'J III:B de Go.s PJ...I{l( " los pucn t~H á \ or lo ocur rido. OorCll a l J oa ufu S ol n B r . d·. t . _ ralres. = - pa.ra laa cuales IDl r.oi6se 8<:t l\'a 11 1'11111011 - I • , . I{, a () ., \ 10 \Ofe IC o con Pollcia le fro t p HECHOS DIVERSOS á l' I 1 i(' ias 111' rad n!l . I tOlUlhle Salto dt>1 l lag,"\ II:'Il3 aparecl6 denatono, slln\' i7:\1I .)1 mucho el cuell - " ( . n ~ ras - or _ _____ _________ da causa I ( . liS 10t g. . nu o vl.~meu te 01 somurero y uo audaz tioDario 't ue el J uZ" .h I , pre'('ut6 mdoluCl6n cj eeutlva,ellllulll t ro 110 Ne- J'~f(~ mérhlcs--lJdrn . los Iluos do :!s. Ú .J:!. Por rulls q~e lIluchfsllnos 0IOS ob- C le.·to IlUlue,I-D.· unu. C.Hta hl.,s por pa rtl' lit' l a~ allt'Hid"do~ .. d-cia del poder eapafiol (1811). (Jontinúan SIendo e8casos los arri- servaban, no n eron a l preso, 1.. [od?s de nue!:ltro 11.1111";0 D . HuliDo Guttó- mi nis tra ti \'as. -El Bra!lil deolara á 101 indígenas hos tIe OOLO:lUHA y la maJoda de lo cref~n a~og'l do, cuand~ alguien diO rre~ al 6rgBno selUi-oficia l del naoio- lUllniCes taclóll _ E xmo. S r. absoluto,rn l'nte libres como 108 delDAa los mismos de calidad inferior, por lo la exphcacló~ de lo ocurndo aflrman- nahsmo 80n estos apartes; Prl'siden te de la República A napoi-habitantes, pudiendo disponer tle SUII cual no es posible obtener tipos satis- do 01 ~echo clerlo de qne el sombrero "90~o parece Clll~ nsted . quiere ma-EI S r. Dr. D. Franoi~oo .Men-persona!! J bicnps (1755). fnctori08. SUSOdICho se lo babfa caído á un horn- aludl r !l mi cuaetlo dice lIue SI algún doza Pérez como G obernador de este Finls - Con placer puulicamoa Se han pagad? pa~a Colombia, g~a- bre en los momentos en que conducíAn eolauoru elur ,do L'[ L)a ~ lIabo 9uÓ pll. ~- D epllrtam~n to, lJa intt'rpretallo fiel. laa d09 manifestAciones que van á no g r&llde, ordlnano Q fino, de 1J3. al preso por el pnente,. y .que el preao ~e del. Dfclue. t rafuo á ZlpaqUlrá .lalIó mente laa aspiracionell de 109 boya­eontinuar. ión. l'or ellas se ve que el Ot!. á 03s. Gd. Oolombia, más peque- estaba. ase~urado y. rlDdlendo au. de- IndeblU&lllcnto ~e I~ alcas naOlonlL- censes. Al rededor de este in teligente deplorable incidento de la iglesia de fio, ordinario. ' fino, .do 4011. Ot!. á 683. claraolón lndagato~la en el lIospl.tal, lell, está cn la oullgacl6n de probar. el y probo Magistrado n08 agrupamos, Santa Ulara ha tenido nna solución Od. Uolombla, mediano ó. bueno, de Y que ~o había habido tal fuga, DI lo cargo 6 de d~r 108 .dat~i neC8l&rtos exentos de odios y de pasiones, pILra muy slltisfactori a. B8 bien honroso 3811. Ot.!. á 73s. Od. . . . hahía 1Dtontad~. . para hacer las.ln\'estlgaclOnos del c&~ sostener la Conll titucióD y L ayes del para el Dr. 'l 'alllayo el haberso pres- D f.'ilcle nne!trss últimas notICias han Tan at.roz crImen ha causado ho~ror a~, creo de tUI daller darme por alu- pa Íl! y para trabajar 8in uescanso por ~do Ii dar cnmplida reparación, lo I!ido muy cortos 108 arribos diarios en on la SOCiedad,. sobre todo al .conslda- dldo, para que no haya quien crea quo BU lIien . . cual es un noble f'jemplo, digno de s([ lln. ..U HI. . y aCUlando ademM alza el l rar que el m6nl de los asOBInOS fue BOy hombre de lanzar lo. piedra y e8- , . ° imita(lo. I Jall Sritas. Feuerhon; por 8n cambio, l~s brallilel10s ban .ubido 11. robar, ~ucsto que ba~ta. ahora no se ha conder la mano, y que sí sé responder TenIA, Jnnlo 1. de ~8.90. parte, han procodÍ/lo igualmeD te con los prúcios de sus ofertA!. clesc.nlJlerto ~~ro mÓvI I.-Honda, 20 de b8.llta de las ql10 ¡¡aloo do mi campa& Darí? Parada Leal, r .. llse~ Salce-boadad dig na de toda alabanza. En constcuencia también en los JunIO do 18!)!). m •• to con recta llUnterfa. do, AlflJandro Salamanca, Alolsé¡¡ Me- 111a7lij'e8taeióll.-Uon oca.ión de mercat10s espt'culati;os ha habido " I:ll!. Permuta-Bo el negonio de Sé quién t rajo niquel de Zipaqui- dina, Antonio ~OSÓ Mot.ta, Primitivo un penoso incidento ocurrido en la de 111., la cual, por tfllDor á la nuen permuta de unas lineal! elltre el Go- rá; .ó qUll eso of luel no vioo á la Roclrfg.l~z, ~ahxto ,AVlla, Uosendo iglelin de Santa Ulara, uecho público cosocha, 80 ha vuelto A ptlTder. bierno nacional y el Sr. ?llanuel Y . Tesorería ni se anotó en I~ relaoio- Mora,_ IIAcld? S. G6~el, AHelar?o por alguoos pI'riódicos de la capital, JJos precios colDparativolI de hoy J Jimónez, el .Tuzgado J..o nombr6 COIDO nel! de que usted uab16, y adelant&n- Oastalled~, LUlandro ~ 0S88, Dlmlol me crto 1' 1\ el debt r de hacer las ai- de !Jace UD afio, para clases de C'&:-i- porito avaluador al Sr. Ruperto 1'e- dome á cumplir la obligaoión que UB- G6mez, I~ldro G6mel:, ~alomón Mor., guient<'s wanifts taoiones: TRO y SUD A:nÉ lUCA, 80n como rreira, y el Sr. Jiménez al Dr. Angel ted recuerda, mandó instrufr ellu- Tobí.as ?~mes, Au~eho R odrigue., l . o Ul'conozco que la Iglesia s610 siguo; Marfa Zalamca. Uomo tercero en dis- mario correli poncli en~. Personas muy DaDlel l ,ultrago, Amtilles !-,amac~o, prescribe en materia de vestidos de laa Oolombia, ordinario ¡.u 18!.)!), :.W cordia fue designado el Sr. Santiago allegadas á La L nidad ~\'acwnal IUaa .Moreno, José Protaslo AVlla, mujeres para asistir á los templos, 33; en l ¡-M, 21:3 3,:). Colombia, co- Samper Brush. pa~den dar pormenores 80bre eato.,. IgnaciO Uoa, Marco A. Moreno, Sór-que estén con la cabezo. cubierta. Pue- rriente á buen corrif'nte eu 18D!} :31 á eVitarme la pena de Tolver á remover VIllo Barrera, Dámaso Ramirez, Sa. , Poerto IUeo-El antiguo par- 1 1 6 A 1 El! H. í A. Ir de tol t rarst', puell, el uso del sOlllbre- ·10; en 18U8, 3., á 48. Columbill, ¡.rris tido antonomilta ortodoxo ha cambia. u miseria!! qlle tanto esoandaliuron o~ u ,VI a, i a.. am rez " , l· ro, siempre que, por lo dCIDiA, el traje á fino azu l co l~!)n, ;~O á \);) ; l'U l H!)8, do IIU nombre por .1 de "partido re- y me afligieron en días pasados." pol~to Ihguerra, . MIguel. Parr~, ~us-yel porto de las sefioras 8ean tan su ..w á 08. . . . . pnblicano portorriquelio," y ha publi- Obituario -lI"-n deJ· - .lo de taClO Lozano, Ort8t~ ~vlla, G.r.aclano !MI L J é N t d d TI rios y lIIodestos como lo pide la san- IJa poslcl6n estadll!tlca CII coml,a- cado un manifie8to tleolarando IU pro- existir; en esta capital, D.a Dolores ozano, o~ . J:. a IVI a ul tr~go, tidad de la 1Ia8l!. de Dioll. Por eonlli- ración con In del 0.110 pasado es algo póaito de anexar la illa á 1011 Estadol Uamargo tIe Ecbeyerría ; en Santan- tng~ MaTlJa Esg;;rra, IIermehndo guienle, la Srta. Berta }<'enerlJ01l' no desfavorable, pero no ha causado nin- Unidoa. der, D.- Ermelin ua V.rgaa de Roe. rm ento,. osó arfa Hora, José corueti6 falta en asistir de sombrero guna imprtsi6n. 1Ló a(lui la. misma; Loa ,ankees han ett&bleeldo las .i- da; en lledellín, D. Luis M. Tirado U.mó~ BUltrago, José María namí­á lA igl p&la. Existencias ~1l ~~uropa, en 1899, guientes reformas judicial8l; P t. D.- Maria J. de Gómel y D.a res, Llsan~,ro UaY68, Caledonio Man- 2.° Las Srtas. Berta y Bofia Feuer- 229,400; en 18D8z 195,320. Existen- Tres andiencia8: en San Juan, María "J. P. do h aza' en Envigado ~ruegos, E líall Mora S., Do mln~o hoff me lIan autorizado paro. decir que cias en los Estadol! U nidos, 1809, l)once y Mayagüez, con una Gorte D. ManuellIurtado; 'en Convención' ~~ora, Ao~el M~a Roddgnoz, Jallo no exigirían de mi parte aatillfacci6n 72,710; en 1898,40,270. A flote para Snprema de JUl!ticia. D.- Dolore9 de .Fl6rez yen Dnitama' ~lDén~l, osé . l~mírel, Angel de otro género diltinto de eatas de- Europa,1809, 13,460; en 1898, 34,680. Publillidad del sumario. D. Ulpiano Oastro-(h P. D.) , ~g;tta. DI' . claracionell, aun en el ello de que le Aftot. para los Bstadoll Gnidoa U!OO p . '6 . ól • o, por 08.-Dlce El 00- l .. hubiera ofrecido. 23,350; en 1808 32,24:0. ' , rISI n pre\'enttva tan 11 o para 101 Prensa-Agradecemos . á nue.- rreQ de 4,.tioqu~ : . 3.° Ueconozco que mi procedimien- Toneladas, 1899, 338,920; eo 1808, lJeehoa grauB. . tros ('.Ole.gas . El OtUcabel, .El Oorreo "La GoberuaCl6.n emJlleza á publi-to, ()n el inr.ideote de que se trata, no 308 4:80. ~rgalniz~i63 uc!! jurado. de .Anh~)qwla,. tic Uedellfn, 1 á El car en el R epertorIO Oficial tt'legra-fU El correcto, aunque no se vl'ri8.c6 Total abasto "isiblE' dül lIluudo tll eso uci u ti que es potellta~ivo 61 Tába/l() , .tle UI.o !l egro, . s~ a.tento la- mas de p"~ernes y ftllicitJl.cionell (lor como se 110. rfJferido. 1.0 de Mayo, tonel ll dlls, 18!m, 378,04-0; nombramieo to de procuradores y abo- lud~ . y .lIopá tl cas feltoltaolone~ con el nombralnlento del !I nevo G olJeroa- BOfCotá, 3 de .Julio <1e l809.-Eu- en 1808, :UO,OlO ; en 1897, 256 ,290 gados para la ot'fenB& ante 1011 tribu- motl\ o ue uuestra labor reJl~bl!cana nor. La lD()des~ administra.Cl6n pasa-lQnio Tamnyo. y ¡.n 1800, 151,~jO. ~l'otal ahaato villi- naleB. y por h~ber entrado, .eomo dlano, en da. ba~ía pre,clntlldo de es taq m30i- 11 bl d 1 ti I 1 (1 d Ab'l t Un .. sola iu stancia. el undécl!u1) afio dI' Vida. fe8taclODel de la v&olllad á la! (Iue LAS infra8crita. aceptao lall ante- e e mun o ti • en.. rl, onf!- U-reoho A 108 "bogadol 'para . ' ,' 1I[ d llf b d ~ d h ' ladu, 1899,38.3,1 70', eo 1808,:Je.!,270,'" .. eJer- .-l:In ... e e n ~ .c~lDenza O.H pu· pue en acerse estos reparos : 1.Q rioreB declaracionea como sati8facción en 1897 250 730 , n 1896: 1"'- '>'10 cer funciones de }fotario con sólo pres- bl~car!1e Ellm~ll, dmgldo por el Joven Qae en el Rgertorio no deuen pu-por lo ocurrillo en Santa Olara, dan ". e , . <)1 ,'" • tar tianlA pecnniaria ó hipotecaria. Nloolás J aramlllo Ouartas, y pronto blicarse grati.l sino 101 documentol por terminado el &annto y 8ienten lIi Más eODtratos-~e dIce que Derecho para celebrar contra&oa por aaldrá UD nuevo lemanarío, órgano oficialell, y las susodichaa manlfeata-en el couluDicado que se pnblic6 en 118 enouentran en esta elOdad~ p.rooe- talMono, cable 6 telégrafo, mediante de la Faoultad de Derecho.,. Oiencias oionel no lo son; 2? Que el crédito EL llEUALD(' Be hubiere hecho UIO d.nte~ del O.nea, al~nn08 ~ndlVlduoll requi.itoa determiD&dOl. PolftiC&8 de la Univel'lidad de An- de éstas va á la par eoll el del papel de palabru demuiado fuertes é in- que vienen t?Ou el obJeto .de con~ratar Deelaraoi6n de la mayor .dad ~ 1011 tioquia. . moneda; y 3.0 Que lo m" correcio apropiadas, por haber ludo eaerito el arrendamIento de la.a minAl de M.ar- nlntiCtn aflol. Lel envIamos nuestro aalndo á 101 aer1. que 108 felicicantel ó JOI ft:licita­momentos dellpués de pasado el inei- mato, por lJabel expIrado el término Se reeonocen .feeto. civiles lIola· nuevos coleg~. doe pagaaen una puttlicaelón en ue dente. - Sofía Feuerhoff. - Berta por ~I ooal IgeroD. arrendadaa .por el mente al matrimonio civil. -El Adalid Boyacen8~ laldrá pró-¡ el relto del público tielle o u1slko Feuerhoff· Goblftrno de la aDtlgua I{,epCtblIca de Divorcio para toda 01 ... de matrl- ximamente en Tunja, en d.fenlla de ioter6e" p q Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL HERAL'DO LITERATURA U~A VISITA pagado. por el Gobierno se afeita- rato se marchó, al cabo de dos hO-/UiOR, y ti las l1infa~, y 1\ 108 héroes IJnrtnlOJnC Rodl'IKuc~ Fen lo mismo quo los cochero!! y los ras, con,'ertido iÍ mis teoríaa perio' homéricoil' y Ii p<'!'1IC de todo sus r.-AnoG.u~o-C"lI.e H. nrimero 127 (ona-d mozos 6 ca fc' . S arcey, que entono (l. ístI'C as. L\ 1{C ~O \'~1 V J' ó (1¡ yermo V~· Otl.)ru" pa'r~cel l ~· tl. (' í(l.~ y 11 0 produ, ?eu dIcrgar idUel c1a0H: B1-.alIrf/aorilolr".l'n/.d oreH) . DIrecciópn_ t:o; ' A rH.!~.;oISQCY. 8~RCEY ceA cra ma.estro do escuela en uua llWl vecel; villa I~ almorzar conml' OInguna emocI6n .. ..... ~LtlcterJlllk A ION Hordo""-l'lln 11 . Id d ~ 1 . d f fi l" . l . , "' a ea, y que a emllS prepafl1u& os go; ue, en n, uno (, e mIs meJo- por eJemp o,, tlQne mU,cha f~mll; Q ~ lor" rica, I (I'le h~ lIido curada .de IIU lIordrro. y du I~R La figura de Sarcus-Su \"<,joz-l"u uni· 6 tres libros muy sabioe sobre la res amiguito~. Yo creía couocerle, poro ¿ por f¡lIC ~ iPor quc ~II'¡ heroes 7.UmhldUII 11<.1 o1do .. por 1011 T!llIpanoH artl­ycr!\ ilario-Su primer lrinuIIl- en" - ... d Id· fI('lall'!! dol Dr. :\ll'IlO!)\On, ha rmnitido á nll¡« :dottl-LQ~ Analea-l'n rotruto ue H ensellanza lIDIVer;;Itana, lJ aprove~ , cuan o otra Illauanll, l e repento, S8 paFan o.~ horas buscando la cabe- fin InRtitnto la Huma (lo 25,000 fra ncos, IÍ I:)¡HI!Cy-SUd confl'rellcill!:l: chó la coyuntllra para mostrar su pra'lentó de lluevo en mi cuarto de llora fant'~tiCr1 del rnon8tro uzul de ! 111\ 'l? '1UO IOl1n'4 las ~ersouBs sordas 'lue No eé ~i es 01 hombre mác; popu- erndici6n eu una curta desLiuüda e!!tudio y me aqeguró que ('staba la florestlA dorada: Kó' verdadera. 110 cll ll pOll~.11l do mea lO!! pa~a. Ilrol: nrllr~o lar de Franoiu, pero, /. b I ~ 'l" t 1 dI'" 1) . ' Iostlulpunol puednnlldllll lrl r oRgrajul. tlU todo caso, H pro al' a or . .) lUl~ ro que a enamora o (e 1lI1 hiJa.: emontol .. mento eJóo es. muy touto. Yo prefio- tamento.]) i rlgir~IlI1L'I .... mII r::-\l cIIOr ~oY, estoy seguro dd que cs el escritor barba de 1011 sabio~ habíu ~ido res- Sin embargo, la cosa en ¡:i misma ro las comeulnll qtlo hacen reír fran "Lnxr.coOT," UI ·X\t:KSII I.II, l,o\lIuJ{.q, W. que con míÍs frecuencia hace ha- petllua por lo!! mtiR feroce, tirano' uo me extmtí6, porquo yo ¡:iampre eamonto ú los dramas q ue h cen reír hl¡f.ATJlII.IU. ;' ..!-~¡¡ blar de bí en In prensa do Paris. antiguos y mode!"nos. l.Ja co.rta fue habfa creído que mi bija. era moy de mal humor. DrrENA HEPUTACION Los cronistas han encontrado en su publicada. 6 hizo refr ¡¡ todo el mun- digna de ser am'l.da por un hombre E~ta.s palabrll!!;' que á mí se me LAS PASTILLAS BRONQUIALES DE BROWH figura yen ¡;U talouto una mina in- do. Al dla siguieute un diario de inteligenttl ..... Sólo que ..... (( E,tá figurao lo rná ~ \'ulgar del mun 1(1, y ¡ SOIl rrc:mociUn.8 en todas partcs como el 8f"Totable de broma!! f!Ícilere. Los ca Parls ofreció al H paladín de la bar- bien-lo dije; pero, i y ti mí quó que son el resumen Je In. Biblin. E~- lDlIjor remcdio para 11.1 Tos, 111111 de gar· rioc uturibÍJis tambiéll mean grall b t d . t 1 d ¡ l) , . J I ganrn, rOllllueru y Ilfc cci onl'~ ,Ir 10'1 bron- 11 IJ un pues o e crODl~ a lUlllO lile cuonta u"t.e .1) _ 11 lIes que me tetlc~ (O la mayor parte de la. ho~ quios. Todo el 'l IlO plltlo7,ra c1 (1 fiSUlI.I y partido de 1m cstampa, para bacer rí~tico. quiero casar con oIIB, " -E~o ya me ffinmdnd, contienen la su ~ tallcia de hrouqll itis debo probarlas. l.'u il"en-almou-reír al público. -y lo más curiosO-lIgrega Sar- p;Heció tná¡; oxtrauo; el chico em todru,a 18s confe-rencia~ de Sarcey. te so c nlli¡lr.mn l;u p o ri()rc~ á { oelus los 1 . t E clcmás artfculr,s (IIIU so us¡¡n para aliviar -Abora-decía un dibujsnto de ceya contar esta aventura CpH 0- acaudalado y yo UUllen. be tonido '1 gran crítico 110 ha hecho más la to~ (o irritación ao.la gnrgnuta. ciorta novela IOodernn, dirigiéndo~ lar-es que yo no me iigurabo. es- un cllurto.- (( Pil~ns e lo t..ste 1 bien.)I que repetir lo mi.rno duranto ci u~ l úG-7 se ti uno de till e; c?mpañ~ros-ah~ra cribir llDU broma. - "( 10. lo he pen"ado. 1J - " ¡)Ile:; cn- I Cller,ta afi()!'. y ~i n el'lbar.'o . t1~ CO Il - creo que valUOR ;¡ ·mOrIrl os !ienn~ 41 touces c!Í~ ell'"o mt ,)do.;. ,,-y ul dril fen.lllcia!'! son Ill-{rarlnb l e~ .. .. ; Por .)10 .. • • f /. I ' . mente do hambre. ü ' d t l ,ú corn !?lgUJOllte, eu ~ I'cto, rOlllCI. :r.a rlon Ii I qu'} <0 11 a,'m.¡ nbl e." ~ IJ~ cooferen' l -i De hamhre 1 .~a antc t Il que t~ III r.ríti c~ I eaSilr"o . .t:1 jovcn do filiO le h,lb!o á cia~ 'l. ..... }>orquo e ~ 1"1 mismo nrí~ ! -Sí' cio hUJUhr~. pt·rel1( or °l °l( 101 que e grao J t 'r I lIstod t'R hOJ 1111 homhre famMo, tico lluion I!I ~ rceilll CaD su b llenn l ~ .• lOUO por al o o que no es en e /l. ¡ 1 d [ ,,'o l' l · d r. I . '. I -j,"} por qu6 1 t f '1' . rlH actor o .L ulmpo, t Irector (O l'am e aullB o JOYHlI, as oruras : ~ locura b !' 1 ¡ 1 I t df . .. u 1, I que ~oure • arce)' !le HU I CSCrJ to, ny (lO lo. Yul . I I I lBS and.;!) , (l es; () ~IU(,O res UH... ¡ lliCnS lllcnSlmle~. A mí me parec~6 1 muchos gue ~ on grac iollo~, algullo.:! I ('ido gll.rH li t y, l"' ·· ell ~ en- =Lueg~l!~~ i;~y medio de hacer dl" ~ÓC lduégo e; . r' ca.CI)n e pals eepa o qulSlcso e- que Han mnghtrale ~ , corno el céle~ áa[Itotur~",ltu~ 5:0. que n~( le e~tli n~r colahoradores frnllc~~e~ y pu· bre art~culo el\ (¡ lIC Lemai tre le ! • ----- 1.1. mOL ~'I "llnl~O r~cur",o qua cos blJcur II.rtícuJo~ en franccs; pero co- compara. C01.l Voltai~e. P~ ro justo y ' rr.OH lJJ : H'Í\·JI·:n:-\o queda, os e 0oro varcey. mo las cartas en que se nos propo ' que prodnzó'u In nusma impresi6n I "f. ', ú l' ln" , ", ,. ./ .,, J """ rr",' ' ra tn~¡o " J'1f l. Jo.."lla no ",. r t" ':, y t l~' lr.l ,U4~ .;" ' i!< .;+ nía la colaboración erau muy ama· quo el hombro ':l ;. I) h ~:n producen, I . l. I"f.rrl'1 n{f!7. r;,.ílo. Sarcey e.;; uu hombro excolente ble~, y como además prometíau s610 conozco 11110, muy co rt . V JIIuy ..... : ........ \ r.1. sontldo~ poeta y jovial quo apenas se kl comido, pagar b,I·O n, me ~u6.e ti 1a ob. ra I. ró lQ J.e O, u 11 sI. mp I e per f1i ·tr aza(I o lMloe~ tdriJáOl Hclono mIer ó(:lnl lc.~:¡aI IeI!O- tlnlrlnQcai a 11\"1 corona~ en lo quo lIevu de ogro, sino una' y mande 100 tmdu- formu nll evu, ~ o halla Il U },(iro de '~.~a ('oronll 'lOO mi a lllor It' llr/nlla. -Culllldo "0 cOlilencé á tener al- cida al (l pafiol; la leí JNr cll rio i- I \"oltaire ú de COllrrief. En'clIlll'to l e': EllaJno la.dl"llrLl. ..... y!'.~ p(lr~ <, 1.la! ,. J I \. ~' l d" d 'l' '" I ('una filma en ti olio ·1U decía. 01110 IIlD til o 1Il1!l6110nO"l 1" mi I"I c.l U .. . ! (8.l • yo cornenza)a. IClen o 11 t tí S.'Hcer crítiCO. ~ Ie l.; to Ir co ntm lo. l' l" f") • " • Z d l .., J • , or (h ()!«) la llf), t Il"LO O bien ; 1 1I1~ l)ara~t naturo que ans t!.'1 oplnWLI de \lll g un IJ lI lUero rl t~ lec- I COIl Hl/H hoJlI1\ ~'a I'C/!IIS l' Illllarilinll el Dr. HilOB PARA EL HíGADO. rl:On: " \~ prr.o BU Oll&'\ »Il.~ tus¡. r.T\ DO!L ~ : lor.r .. In ¿ ~·e", i 'J ~ 1'-: .1¡. :>t' r(e(: t~ (" .1 ~l r. ,[(' l •• 1': lolnrl t.&!l Vej{eUlle. ¡I" lIo lih. " sto ' C"Dle,: ;.: JlJIlf" IlvOloH cllr. Olllor de ~Mza. y ( ,d,. I ~ . en~ rm C"tfll d ... del HI¡¡"do. \.' ~ I .[u·. ~ ~ ~ ~ ... lotr as rt· ~tl.I:" n <1" In,¡ en- .... ~ .• t! r Ji t! C' l o~ t'oTf.:tr: ü ¡ <1 ~(!' l h oA : , .• I ;e~ l m l .. l' 1 CHE)IA "TJimólI," leg[t illll1, Patino.,= OS08 p"un7.OS (O ele o I)uo /lA llaman hijos ;;1, ~;;:¡ . ;j55. y perrll rnNI, .Iolld,· toJos 101:1 80llidol1 !ion :!O-l • sson; poro imposible, enteramento pruneraH rep[f:8ento.clOue~ &lompre nrru]Jo~ y IOI}a, la!! ~OllrillU!I Ron eO'ltaa ¡¡, .. , • imposil)le á causo. de toiR ocupn.cio- acompafiado de sefioras, como un c(nno 1'1 b~·o (j('\ JIi mudre, aco ll tc.!iÓ cl ])EALJ7.ACIOX (lo (jril(~~ tlo (lHc:rilorio. S arc' ey es lo que en 1 ranCl.n. se nos y de mi relativa pobreza. seucillo espectlldor; Sd olvida. del : de sa¡¡T!ll1 a ole ~IICr.~ 'lile r.fa iru09 tJII 8e- t l'aliOo ,,,~,-. /v '.', :!.' Calle !':or icín. ;:; -1 suele llamar Jesdefiosamento H un _J y los A nal.o! compaf'íeril'lmo de los cnelllinos tamo I gUI(I~;. .. . sito.rio · es docir un antiguo ~ .n. "" 1.'6' ' .. , o 110.1 ,ab .. Jllllán ("(ID MargarIta. 1·.1 cra ,1l;.\IlEH\"08 ~ I\ blalwo, d c~ d (l IIlcllio unlveT, , '" -Sí; los .Anales son algo mío~ ul 'D, y oUllh~ su OplDlOlI . Pocas per- apnf'~lO, docillor, amab~ conw 80 amo. ¡a; \.) r(:a!. Patlrio l\-. C.\ :.l." Ca:lo l'I nri{lIl, alumno aprovechudo de la ?scuela y responden hallta cierto punto ti mi sonas dic(jU lo que sienten." 1011 di8~ Y ocho ano'! y ten!" el alma llena llÚmCrO~ a.11, atí3, g::¡:;. ~.-1 normal un maestro de ret6rIca un '* de II0IIOnel'l, , la par quo UIl ri!lIeiio por-erudito' un gramático un eno~jgo ideal; pero ni los fundé yo, ni los . tl ., • Tcnir. . ' d 1 ' d " " dirijo yo tampoco ...... ~Ec; una his- Su Irr3n ¡:cncIllez S1l bonlwmmu Ella era ulna angelical y pura, e as ten onclI:!..'; nuev8.ll, un oere- e>..' De a911elln..~ quo CO:l CIASLOi eruhol('¡;o(l bro apergaminado, nn hijo de 109 toria curiosa la fuodación do em oxtraordlllnna ~J 8U frar)(¡\Jeí'~a. ruda, Acarician loa mOllres con 8n8 b~ns l'b die e fin revista,hoytanpopular! ...... Yerá Ilanhecho doSarcevUD crltlcode Jo~nl()l'IbUenoll(leamorytlOYOntDra. C I~ B1I':lrr~\S y papel do lujo. Patino lo\- C.", 2.· Oallc ¡,'Ioriáll. ;-)-1 -P¿\SCJ:LOS ,l{rand('1I de lino para ,,1 (me· 110. !'atino.\: C.", 2. ' O.llle 1·'loril1n. 1 Lros , ~ CM, In l' d l L_ usted ...... Fue en el afio ...... ~ en teatros discutido en "todo el mundo y . So amahan talnto, efl\ll tuu alllgres, tan 1;;-1 O UIllCO que e 8n va e a ml1ll 11. InquIetos, qno Incfl~n (!I oncnll toc1e aque-completa vulgaridad es su ingenio qué año fue 1. ..... en fin, hace ya un conferenchtn. re petudo y aplau_ Jla l1eRla por la RlHH~ ill e7. de sns rrlnnCrUH pAT'ELK:i pam <,nYlIIl"tlr, Pat ino ,\ C.', natural lo. freecura de 8US chistes v mllcho tiempo, mucho tiempo, tres dido por tollo París. y la eHpontJllll'i4ad 110 las consideraoiones :! .• Callo Fl orl~lI. lU-J , . r 6 ouatro lustr08 ..... tina mafIana Sus ohras maestra!! en efecto son (lllo!le guardAban. la valentía con que sostiene SUII OpIo 6 . " .. ' 80 t()cahl.l UDO e10 afJul'llo11 val'lt,s cnro POL\-OS do nrro7. pura II~ ('lira (Karo.u. • -1 gueS&8. También serían uo repertorio de chistes graciOFos. ., • • El primer triunfo periodf8tieo de Sarcey fue \ln triunfo involunta. rio. Hace cincuenta afios un lIi~ nistro de 1 nlltrucci6n Pública de Fraucia oruonó '1ue lo> preeept::,reo: hombres más notablt'8 de mi én.'"Ico., todall laR cr61llcas ele los tnbuoales 2 p. R. H 1'- Dl:LCES Ilrnr.rlCllnnl'l y frIlTlc(·s(·l!. I'ntino una revi!lta nueva, de lujo, cara; 691'IICuentran cusos idénticos; un I<~J lur ... b(~ cnhnuuto do &. 0.·,2.' C&lle l-'Iurián. fi-l una r~vl•l lta que h aga hau1.1 ar de mL" homllla V.I eJ•O ql1e, ton·I en(1 o un h" la Rra. ,\'il1l;1o'lr Kf' da " 108 nin.oll en el IJO EerlOtlOde la J)E:\TIOIO~. I.-el! ahlanda - I( i y f leue us t e d d'\ Dero , ,,-(( Sli. " b ueo mozo, se casa con una ro u J'er as enl'ilUl, rC811ell"o la i n(llut1l~ci6n, aliTia ATOUa~JJ ee n} oh'lo)(rillo1 ne. n'alle. Pntil)o &; O5.-",1 2 .· -"Pues entonOO!l, hijo mío, lo me- joven; l u6go la mujer se enamora tocIo dolor y cura el cólIco vent<»!O. Ino· . tecl d b ó d 1 h" d cente y eficaz en todoEllOl! ca.'tO.'I Aconl!e- 1 LEGAHO~ últirua/! novedades en YCB-Jor que U8 pue o acer eA con- cree enamOrar¡;e e lJO e su jamo!" la! madres t¡UIl tengan uu nino .J qucro/l y fOlforeras al Illmac'n ele·Pa. tentarse COD publicar una revista marido, y nada rob. Pero COD e80 enfermo, qno no d<'jrn lJue la prevl'lllci6n lifiU.f" C.· ;:;-1 útil, que sea muy barata y 'lue pue~ Racine hace una maravilla; mieoo prof¡i& ni la d. otroH el"ite el UIIO de eBta. da. Ber lefda por todo 01 mundo.))... tras que lO!! poataa nuevos hacen mabO9l 0ilcuitnaaU, lqenutoe psroogpuorroe,i osni a alil"io seguro, te u!la oportu- SeguimoF charlll.ld'lo y el joyen lite- hal"'lar á los r.ngel~o. y 'los demo- namente. 156-2'J llfl'KE:ST.!. D. "EL JlJ:1ULDO " Oalle a, n'mero &S. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades - N. 804

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El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades - N. 846

Por: | Fecha: 02/09/1899

AflO Xl-Serie XXI.X BOGOTA-REPUBLICA DE COLOMBIA Silbado 2 de Septiembre de 1 ~ 9!} OONDICIONEB .Ka Oolombla •• u!c rlpeI6n. 100 nnmo>- m . ........... . ·•• • .. · .. .. · •• ... iUI (J.,lonlbIB. 1 !Nln (110 nfunoroe) t .. b el &z\(· rlor. 1110 oá,nt' rot.. ...... 1\ .. _ I ... r l .. 1:.0 númt'roo) .. 2 :.o : omunl r,adr_Oolllll\nl .. ........ HI .. ItGmlt:d'MI- (;oIUlJ ,ra .... . ... .. . .. 15 .• ... llllliGII_ I'''Jp'h,., .... .. ...... " O 01 l.oe loolu.,., Ó "VI ... ", ,.f.Oll1m. un Oa-oollJla. p.l!lbrl .. . .... oO.".. O ().j 00 it> 11I.('rrloll l'<,,11<10 ,1" oUAOrlpelón 6 ,)O vlo ,lo ,nuoclojl, 11" oo'lI nnlell.,lOI 6 du remlll- 1101 .. ~ . d (·l>~ hlltl. ·rtHl ' 1<,. ,\ ti rul ni 'Il,"do­~ o. '1 Ap:~ III.'" ,u")lH pai'lllndol .... u ... Ior. DIRECTOR. .J(hE . J () :\ Q t·f ~ P ~:H'EZ "nM I:\lsTUt\DOH }1' .... 1 i 1'" F't->t'n (lI lH. rhtitf. n úm"rn 1)9 • D1rooc!6n tel oj!l'Uea: lí,,.IIlde. Boce Agentes para aviao. F·I\A"ClÁ - "ft)" ·IlNl. F llvr~ ~ n.·. Parl. IQ I-!ue {~rl\nEj",- Bft' 4 .1 1 1I r l " h .. n L ' T ~H.K . - ~ftmuf· 1 n '·h4"'On ,., " ."'­L. )fI(ll'I·~ . t~ e. 1 ~" (, •• , '1"11 ', ,11 Ht. .I'.Jno AIIOfl ( r ~ II "" III- 11n"'· IH\· K.fl l ·~<4 -'s,w \ 'or(r;:--l00 WIl IIMom tlt. r ",ol all llclr.dOll. ÚlII Ale"" !.'" lIo n ~n d" rf>Cho ' un .. eo- 1I1.lón Qf 100. 5 0 E:STAVOS NÚ~[ERO 840 \ t. , N A ~ I A - l rM..'.(·lUllklu & \~ N ·: Q r-lr H:1lI burro -1 ~21 . .... ·mflprt .. ·t ' . • \ rD ~ l _l t IIriH " '~n li,'n¡' ., p, n .ti ,'11 ,,,, . unnr.l. ~ ,,! •. ~ \""'¡ 'ld.t,I,',. ,!,. L~ lk1 fl~'!ir", . ANUNCIOS .---- ~~:~:tu~ll~~;I~~II.~~~i~IA~,:~·~~ni:~~i': \ Es meJ'or precaver -S'i' -;~r i l liIÍII Il\ CIli' I\ 1I(\IIIOro lll llo J¡, I Cll\r~~I~III"6~!~ ;H~~~'~':~~l~l. n (\lII eru 1~~~ I~ J \~:~,~t~'~I~:~~l; '¡; c~~;!! ';~III;~~::'r},o~)(). \ . • • • P.\~T \JE~ ¡J,I fl ll pot rm,'I ,ltl ,· .. ha Ar · ~"~:~ ~~'~~~' I~lll;~'~;:; 1~n3~o~:~',~c~::I(\~ I(~'~ \ Cuando h ay que r e mcdia r, la Emulsión de Scot t d e Aceite d e Hfgad o d e B a calao l ll ro 1 l<.\rIl'.rll . E llt ('lI dl 'r~n (,Ol! ~{1I1I1I(· 1 S!'l·~. C,· r·o. y P a lac ios. JI l fí-lií , con Hipofos fitos d e C a l y de S osa se h a e st.1do usando IJar un cuar to d e sigl o , c on el ?1ourl' .\ ~ Cal!.\ F loriti ll , :101; vaOl:l. t ," • • IO- L (,,u¡.\ có,;otla. c;;~r~1. IlTri ~IlIlI.8" . Jl ti· ! r esul tad o m ás s ati s f a(; t o ri o e n todos los Gb~)~'; i;'ldi c a los p o r su c o m p o s ición. Como , ---o - ~-(~ ..... ·I' I:.'-: ... :-(¡ - . ~I ".\ I . I b l l'~f' c u l ltl 1í, lI a moro 27. V n lor 1;)0, I r e consti t uye nte es la l) r c ¡"I:l1'ac i ó n fa\' u rita de io s m 6 Jicos . Medi c ina á la v e z qllll 1 .\ ..1 01> .\ J.I.~ . •. \ ., . . , llll{ r ,,!! . [I ('~O ~ 1I11·llhUo. ICH. 6-4. . , . t . • . ., , ~ J t O'lIlU P \' ().~ á ~ 1. ,)0 .. ,t. ib,·r '(o, . lmmc(l· _ . alIme nto , es dI fi c Il encom rar e n el ar::'; . .'I1al tCi'UpcULICO u n arma ek Ig u a l efic aCIa p a ra na, BU;':¡) LI~, <':1.1110 del 1 0lllplo 1 r()t~J>~ ~ lI SE n A Ero.' AHRE:\])A~II E~TO lI l1. ,.s-I combat i r t a n tas enfl.... . r mcdac1cs. -~ te. - .- ~ J,¡ ~ lltli l\o tJ¡ ' lilHt,Il Il " lI l U I'lim fUII II!lO, á " , . . . . . SAf\TI AGO '\'. P.\ I:.RE:-;. ~ L - j~III I)I.I :'. ",!l ll ll llu ell 1110 ~¡.qllil1a II.n .I0,'i 'I'T(·¡'Jl ~l e." t ('l' . En ~u.anto toca ( piccflv er, 1 ~ ~I'ln t as , \'Idas n o se sal ;,li'I~m ~ 1 se aplicar a á t Iempo 1111 .• • C .. II' IlI IIlIL lhr(' ('ylOlI lC h ~.rállca \. Il le * /:lO por lII ell, DlrIgll'loo l11"'Jardo I una me J l c m a q ue como la E m ul s l o n de ~cou fonak -e el CLlCr¡ () cont ra los a taques de ,so n/i gil A¡.(l' lItll tic p" r !6tLI(: ~)f¡ , ~ l l hr()~ I &. e.o 5-2, . . . . , .. . f '.' _~, r • " . ... . • ; " ~ 1 • , _., B,.".1 11,c('IILIl tlo E l ( ,'0.,.,..1'0 ~ a(,/O lI lIl, J~ l --' . -:-;; . -, - _. - .:- -:-- . las c nfL'rrnedadcs ! L n CLl>-' lf"tO::-- 111 ll t> r;~ J S I ,i l a 1 ~-. I~L lr cllc11qll l ~' r Sl l. lp1'..' ,1fL'cc lOn, cae at C(~ I~b~. EJI:l ll'l ~: l!dA I.I/"orá· c/II::~. 1i'?¡ ~~p(l::r'to:¡~ rr O~1l.:: l ::\ [!::]) 1 .. c e n ·e7.a ' Ic l or,:~.:... " I prime r a taque de la gritP,J o de cual q L~iL'r OLfa d o k nci a de qu ' aún b:-; per sonas r obu stas r Oltu''', . ", . un O v v , ' - t) ~ • ColQmbia"/) El SUlll al¡a ~ . de . ell:. Ofrl'C(J _. ~ - - ---- --- I son \ x tlmas. 6 n ~ril' n, ": j¡;'1 ('0 1110 R¡!('n to n l o~ p(' rl óllico~ rrrn" LO~ 1m BALL!lOS, Ic~1ti lllo ", i u ~ ------ y Ik lll (\~ p ll h l ic /l cioues d u 11, H eplÍ b¡l e~ . g lt) ~C " , no hOIllOllll o!l fi (,{J llt rulo n i El f dI' . 1 l 1 1 . 1 • fi • . , 1 P ¡¡ , nUllú lci(ln Il l gnU/~, d('hirl"11H~ 'l l() lIu Ul c r o.-1 " ca t arro es una en crrnc I ' I~ :-;A G Al\GA-l'o r $ 3:í.000 60 \'CII ([(: , Ali lll ·n· II ,,;ó ll 1\11 11 1111 1111 t ,1 Y (·'C. '¡.( I.,1 l . .> 11 11 11 pro11jo. b u dUII f llc ilI d aut'll para 1·1 ]lllgO, tn d el ( ; 11 .'111 11 • , '11 ,'1 !?" pllr l ll menlll d el Ó h.' r l! .. i lm 011 ¡lin IO du 61 IIna C¡¡;,/~ l'" , 'l'o l i llll\, "II I' II j'1I po blllcCIÓ Il Pll cd('n (·lIl (' lI · ,.~ t ll l· illdad E s ln lIi lllada á i lll IH" IJlldO- ', d erbO p um HlIl o~ I. (iL' ~ 1I 'i po,til lnlll!!'. illl poll ii5udll le rl I JlI ulI.apor t oela 'I'H'ja f u 11 " :Hla I¡III' (' 0 11 ' l \ ·\ L\' O .\, I W.I \:; WII.L L\~ I :-l ¡~U llt¡'l . RADWAY e llall ' . gu. C:\ho~· AII'¡'ll lllro I{oj lh \ \ · i ll i. Il Il .'l J I .... lIr i ll ~ \'1'('(',;: :>. r llogu li 11l!! p <:rMOIIIL'1 "1"0 BO);lllá, Callo 11 , lI (ulle ro 7:1. CnrreCl. SIEMPRE SEIUUS qn iclran fil\·or(·c"rlo. OClI Jlan",1 SlI li carrll "- 1 7:~ . JI) - LO I j f'g <1"" 1~lIall IIhl i. ~u, y parl.lIIlll·hIlS pe r.~() · U.. .. 'J A(' '' II:I'''O 1 0 '1' 10' ··t 1 r ,· l I • 1 1 . 1 (1 de l,o, \t'r (· I 'n· . , ,, T. l. • " HI ua, o r TI II na l' (' ~ cnl>\II' a .1 ,p¡Z lIr ll ll . n I Cir co dl\ 'I'llrU!I ~ o \' onl1o á rut611 to.r ('on 11 11 l'arrlluJO pa.r ll IIorn Ol' t '·fllI .lll a . do t:> 1I ,.) 1;lt'l ro F ll t'(;IIIJ¡'T~f' 1'11 13 AgclI-d · 1 '111 (' ~'I 11 "1'" la l' 111I, rl'lIal ' ~ '·lI - l lj.plr 1'" . '. . .l .. " .' .. .. . • . ' l' . 1 (,itl.Tll tli , ~iI I L ... ~l>Io r allO\, pl, ~",·I . "~I'I.'I;~.",. l" te ..... , ) ~ r:' :" ',11. LAS PILDORAS DE R D~' f.~ Y ('l1",n t OCt'« 1". ,],..~~lo" d,.\ -r. .. rbrr. ac;o. 1I ~ ;rtL(,'). J '¡" ( ..... p."''-'. \""_\¡:.':l,~ r, j'. r·· : ... ...... ~ \'" : ("\~~\'" p ¡;.,Hda do .. " . :t. !: \DWA.Y 1.:; CO., ¡ji) }:Im Strnot. :s t:W YOltE, T-:. r . de ..l. ~ BOGOTAJ 31 • 1 CALLE REAL. NUMEROS 339 y 341 lIIi ~o~. .)-,) 1 OT OGlt\Fr.\. n I-: 1..\ llOl..--l'rnpio· J l\r...tl-:. ''1'0 Y" nt'piano al ~[t' III t)1 «(' 011 1a r io. :\1. E I.'·fJllil·1 do la I Lol . Ell1l"Jor l · '·~l llhl.·I· illlit·lIt~) dü f, l(o.l.", l'a li" '1111' huyen Contl·nl'lan COIn() I.:l·Cmpl'C .... Cndl·Clld.o ..<, los proe'I·O·s J prh·ll. ",iol . - l' rI>iIi!!: ~o!!o rI'¡ II"1 10 Imra o • a e l n'I1II1 •• t -1110. 1I,' lIrn!c: lU:-I y l odo dCJI'lr, CÜIOlllhm.- Ti"lIe n hi ('rt .. 1\ 11 ('" Iml io l'n . • • n'l1 l'," '" fa ,!ort 111 ,1 U rll". pIClld lll'll ... (,',1. (''' In (·llJl i lll l. CII lu ct\m·ru. S~ (ClIlIo 18!1!1. , :) "'(' \ '] ~srl"ROS' ./ t CIlI ' <1'" r, "Ib, sohr,' si "~(l" o'!\hl ll ,,t~'ll l t;. p OI{ 111 ~1I1O~ d,. $ I.[)()() ( Il~i 1 "I',.j)~\ ~ , "!" .J.. . '!J l . • f orllar la lk"·l'r.(·/II.(10n6 .• 0 1'1. 011 ¡ y. " 1.1:' . \ I. tll lt. 111111 (·llllil l. ,~ II Ch lll"11l' ro: .., ir un. "i"di "",·, t~!1 !Il:'(t ¡lll lll~~ 11 (\ 1111 !i . ~ll.lll.:. d ll ~ 1" tl ill"olla l de 1.1 t-;', í at'i(," (1.,1 r" rro- I A b d 11 · t" IlI IlI! ti,'"'" rí 10." I'('~(\ch"ro~ 1'11 g'lIl'ra ' / ('IIn-il' l i,·"~ ClI n r rn piI' 711., . " ,'/1 l ' l'rello I ca an e egar J ugue lCOS qul' l.ll , p .. ra (! It~ 1I ,'S rllf't lh l ... !,,,·m pn· ~ i "Jl l,; " 'l-l'1l 1l1 ,'111'11" I'lHloI ;;¡;laH. I 11 11" ~. h:III,'U ,' 11 h ll('1I ('.o; lullo ,'.1 1·!llOd ro I "'p da rII?6n ,' 11 I'usll jo I l l'r ll lill(It'1, ('11 Irl I ~\':.'¡'I'~~:I:.t:,i~!\~;:l,rl;.t~::I'~I;~II.I~~·('il l~ll:~~::r.:.~; ; (~!l'~'illa 1 "d''''''' "EL PORTI eD' I nar 1.1 I l'all1.C.,rlll a,! i6 n- tllCII IO .n~, . .. ,o 1 " , IlAI 1>0 1101 il'lI!' t!ollllw l('n c lll " 1\111" JI"'·11,. m IOS e nlIl0S a .] 1.1 ' r ,(· jl ·1 11 1r l' 1"'1 111.1 '110 ' "II ('h ,I ,.( I ~\'JHI' I oh'(.'1'\", , r " .. (' 11 la tUI'I.I., 1 'lil e 1l ' " 1' 11 II III'U- , clor' , tnh",. IIlim"nl a d l)r Illl tll ll."1lU:IIIII .I. ! T\I.{lFA- Coll l lllli" lul (l~ ('oltlln"a.;' lt;· I n . 1 • "' ) l ' h erra'll' !! \'a '\cCllll paflatlo J . • . , . " Vol. '. Il; .. : . ' • •. • \ HI' lII l l lilo ~. (·() IIIIIIIIU. 10; A lI lll l(·I (' • • pu-d !' 11 .. hnj.: eun d¡\)IIJoH 6 IllIi Lr Il Cc l.on, s labra ~ ('O-O l ' .' 11 OacH i ll1l id . l¡)Oil ¡'). n.('I~ p ... Jtr~t" para ajll ~tílrloi ('on l n~ T.H (!1.Il., J ':n ¡;'r.t n \"i-.:()~· :10 fOrluO r"'lH}ei ;Lllo~ }lr(~ - o lln.la" ,1,· I~ (¡m· !5l'rn ll n ra zón 111' e oo-:!o 1'1'11111\'0., cl LIl~ rn:!(I'"naS tran~r1 dOlllin rro ,. on la más .I lllpor tan t. o d e 1UR1 l abl. dus hasta hoy, 'Fnll1cibsc'o . F ernándoz J?arra ton una STEUL IXG, E s la llllÍs sólida, ologante y ligera. 20-8 FERSk~DEZ y OOXOlIA. 7-5 o t ti ------ - -- -------- '- -~ --~--- PREMIO DE HONOR s SE el Colrtlogn g nlll'rnl i!'u~ 11"ldo f' n Arl'ándo lodos IIIH IIl()dns p /l ra In ESTAC IÓN de V E RA NO, q n6 el; en \'indo !]ratis y fra1\co, /!. qu ien lo bo licile por e nrIa fronquea.da d irlg idll á Mm. JULES JALUZOT & el. PARIS Tod llS las DOrsO D8l!1 (¡ no 1'10 Jlo\(nn Ya en re lllc lo llCs co n e l PRIIITEIIPS. ~ cCIt) l rAn el cRl ó'n" o . In QUO tc ngllll \1 ()ce~ l n e r, hll l14'gallo el, tlem- ¡san e.hA d('1 etllñ Olo de ('ste. Cole¡.po, Ingeniero YUllir.ipal, Dr, D. Zoilo E. CUBlt'8 H.(¡n no H~ ha rccI llI (\O co ntes- (If'l Sr. t)f>Cn·tBrJo, .con todo t'1 rp~ peto I 1'0 ,),. rt'tlrarmfl COO la 8ul1:; f~:IJl ón I!e por IU te rl' SI'S de renr a. nomInal y por I Ouéllar n., tí lJui en damos las gracias t~ cló n ; un tt'll:¡.tmlllll. 11110 rl' lI.lIto ori- I ,ll'uido, so sirm onl:oar el retiw dA ha hl'r triunfallo 1'11 benpficio IIp,, De- lo que _le correspo nde en la viK .. OI·i~ p.or 01 uenefioio ¡¡.restado y por la pron­~ 1D81 , en r.H. IHlad dt' Ilflv'Jl umóu, del la uotH. del S r. OfiCial :'I1aJor R que partamf' nto, y ha Ilt'gado t8/111116n el de 189/ ;\ 1898 co oror m l~ á la fJ l'y 4/ tltud con qne atiende 109 reclamos de JU I'Z ,\ 0 .. 1 S perl'ta rio ti!' La PIl7, 11 f11 nango ol\cienrlo alusión, y s(' ,Iictfl por 11 11 r(l nlll,cinr:l la (~o:lt' c ha llc hnmilla- lle 189(j. la prensa, auo aquellos que no le to­' i dt> Ju lio, <[u .. jAullost' df\ ntrO¡W ll09 y su dl'spacho 1110 mtifiención ue la pro- I:iou(·g lino se me qui ere imponer 1 _ ViaJeros-Se encnentran en e!- can dircctamente.-Oat. fa l trL ~ d .. rl'spl' to r.ú lll ctlllas por didw IlHHlión dI' Figlleron. á otra Colectu rfa. IJU I' no I!ftbo tolflTar, porqn l! la (latria ta capitl,l: D. Arturo llerrero. V., D. Ferroc .... ·rll ele (;ll"l1l"dot­L" iguuroa; \'!HiIlS cartas pa rticularf's l t (' litah\(' citla que /wu IIL a l1to ri llad tl el U(HUUre honrado Di a cepta ni exi- Julio Oaro X. J el Gral. u.ouerto U r- Tomamos tlo Des deu.l: AmeriqllC8 de y mlll'haM qtl ... jas verh ales, todas 1:011- dI' t'S U\. ofi cina por :/\ cu:.lI au o~o , lJue- I gl' s:Hl rdi cios ,I ~ digniddod. daneta. París, lI t'ga,la por el últiUlo vapor'; sonanllu ('/1 ,,1 fonllo contra 10:1 IHOCIl- ()" á las órel enfoR tlel Sr. ~ I'I: r l't lH ill, y I PlJr lo eXI"lI'sto, espero del Sr. So- -Paro. Antioquia si gui6 D. Ss- "OoLolrnrA-A esfue rzos del pro-d er e~ v i (Jh,~to sll ll l meo!llOllad,o 1If' f1or. K." ~ tollú at"lJd ~ r (" (.~~Jrn o ~ il' lIIprt', 111m I I c r " t a ~io se Rirv~ aceptar la ~ormal ro- mut'l Velilla; para O.apitanejo 1!,.1)0- grellistll empresltrio J.) . Ram.6n B. Ji- Uonvpn"I Jo (l it que I'ste (.Jollllltor . q\ll ll T/\ Ill'te rllllnlll~ 10 1l f(UIl ~e tolllll n's- 1l 1l 1l('II\ dol dllltlOO á que fUI llamado dro Zárate ; para VI\l eta D. :NIcolás meno acaba dtl organizarilo en Lon. por c llul e~' lni em rnzoll t'B, ju ~taB ó 0 11 , pecto á l!' ig U ll r(Jl~ para l!ol1 luniearla por t' l Sr, Dr, ,J osé I gnacio T rujillo y Uamiruz y familia, y rara Yillavicen- dre! una CMopnt1fa psm continuar la pro h¡~ lla:l Ó fi ogll l a~ , era, de todos 1110- por el oooduclo regular. . I ql1(l hoy pll.l'tlO fll'jar con honra pBra cio p. Manuel .Jos~ y D. J orge An- o.bra del Ferrocarril de Girartlot, l1es-llOIl. HU IU Clln n lDll' nt(\ pa ra la armo- .:\111)' penoso es para 01 snscrl to t'1&- uC¡ll/·1 ~la g lstrado. garita, tIDada' poner en cOlUunic.\Olóo la nfa 111\ aquel \'ecintlario, lle9pu~R de l"ar qU f'jas y reclamos ; poru no dn,lo ! 1)1·1 S r. Seo retario atento S. S., Ucetldeaclón-Se nos oa en- capital do la Hepública con el río haber b l~b ~l\d o rppll til.las ver.e9 e:ou ul j~ stific8Tá mi eon ,lucta el h ~c.h(l d(' I P . lJ. OORENA. viado para su pubjj.cación el signien te ~[agdal,f' na,)~ gran arteria tlu ~ ial del Sr. BernJll ,lpz, .l~tl l.rlloI 9t r~,lo r ll~ la fiJ It.rm tl tan 8ólo ~ u la honorabllldud t ;oncurso hiplco.-EI 8 d. tul('gra!Da.: . p~f •. Jt;I capital lle la Illl'n CIOnada reutn lh, I ~~ P~O~I~l c la oc Guatl uas, y d," 11& o!icmll R Inl CI\~r/lo, la q~l e ~on s- ' J)icitllll ll re próxim8 tendrá lugar 8D I "R?p~b{lca de ~o l?mbla-l'(I1(1 úra8. ÜOlllpa fífa Pi! 1.le;J; !lOO,OOO, y prú.xi. de 1I 11 \,,·r Sido loutll todo e(l fUI~rJO I'a- tltuye III\Tte df\ 11\ honra uel ü olmrno el Hipód romo de la Grao Sabana un 'lclq¡rafoR }'Ia(!wnales -}[ora y mamente 8egurrá á OoloUlIlJa el cuero ra H I'IH t.se ma l l>stnr.dirigflÍ.es tedl.lJ) epl~rtarn(.r~to .-J)iosg u l\ rtlll á co n l: ur!lo d ecl\ua l1o!l.ini ci ado ' por min~llo8 de 8U !ntroducción en l4 po do ingenieros que devo ocuparse elUp ll' I\llo lo. oota. oÚIll e ro 704-, que ustl'd.-P, ,M. CORBN,A: . I 109 ~ rl' !l. D. S a nti ago Uribe y 1). Ig- , oficl1Ia de 81l origen ( ~1 ~ p',m)- en I,os tr~hajoR. • trall til: rt uo eu sl'~ u Hla , y t!n e,lI}'o (~o n- I , -Bogota! A~nste. j() tlE'. ! ~().). - 1l8eio TI'rá n. JJIJS l'/Ilp reSarioll uel CIT- I ($](j SO ralmoo ) - ~u llJa .!O, de (Jouot:Hl.as como 80n lus capBollla-texto Vf' r{~ e! .Sr. S ecr .. tarto cuált·!! Sr. St'url'tano ,]<> ~I,aml'l: .ll~- S Il })eH- co, j.1 :\r ' ni ~t ro ,lA TIacill nda. y el Go- .d,,u0Rto de J8U9 - ¡Sr. FranCISco lles y j·1 tino 11('1 Sr. J il1wno, es de SOIl las Iln;¡H'SII'lI)lI t'S dA ('stro Dp!lp at',ho I pucho-Por el ohe' lIl el l' II st!'ll, nU'Il "- horltador de Cu ndinaruarea bao ofre- 1 l!on secG Plazas-Puede cOllteHtar suponf'rsl' lJue la COmpuii fH. que ha para con P Illlloroa y plua I\on I CJ ~ 'i t<_ ro 1,OfH, (h' f('e1m :!I , rj'(' lhlllll t,1 :!·1 01 .. CilIo pn'miar la!! mto :ores Vl'guoll CA- eargo .r.J~niiiad Xacionlll, afirlllau llo logrado eonstitufr reunirá la ' coodi­clnos ,1 ,' L;~ P ll~, I\~¡ . ,:nl1ll, la n'lwlu- 1011 ('orri e U[f'~ , HIl ~ll~I' . ,·(l I.,H '~t a 1>1 '111 (' j ha!lt s re produc~res~ de silla; de' tiro que :\[Iulll te r i ~ Guerra ~u to ri 7.ó cl irec- e!on es rt'queri das de solvencia y se- CiÓ" ell' ha(:I·rHt· ohe(!ecl'r!lI·1 S r. Bl' r- t nvf' 1'1 honor Uf' ,lm glr I~ :;ll I~ lld il ll - J ,h'elH rera que 8e presenten. ta/llt'lIt(· al OO,ronel Crdan eta, J eftl rletlad, ele !U ,ulo lJue el contmto no !U(¡ 11'1:, IlIi l'u nHla~ \'1'1:1'::1 hahía hur- ello pI !J tlel (Hl'lwntt', hUJo el .n lllll l·ro I (" . . I • • _ e d _ e 111'1 l3 ~tl~lI ón (~ ranad .. roll, pom que l"aya á ser un nue,"o motivo Ile reola-la tlll IlIIR 6rtll'.ne:l, 749, (la IJIII' Il llt.·ce,I .,) , {, 11. J I~ (>kt;~- ' ~, an .tl elln~(, RE' ,omeo a I 4'XprOpIlH~ .bestla!! y demás el emen tos maoiontls y tlo contrariedadf's para el La Ilota dl l~fj t\ rit : ., Bogotá. :,!.j, lI t< hl"tlillo: '1"1' J;, \lIHa dl>1 ól'flOr 0 11 - "~~~ .~ J l ll ()l\~ rOS ahonlluos la ~~pnt& para IDo\'llIzar cuerpo de Soga mo~o pafs." ,JUI Ill ,1 (, 18!}!)-S r. A tI ,!lln lst rn¡)l.r de cial -'hyor, fl ul-' rI'Sp t·lIItlHa lll t·tltt\ 111' lt (t ll ~ a tl t' l. uuportanttl ,auto Ill!.lauo I I á Santander, segúo. lo comuni có á la Tesorcia gCnCral-l~. 1 17 de la r\'llt" lI t' 11I:o rl'9 dA 1110 Pro\'i ocJ Il Ile solicitado SI'" r(· tirll '¡ .~ por cr/!I' rla , " ( ~ l" :\I a¡.pstrallo ~o la Corte lle O~e n - Gobernacióo tol mislUo Ministro Sr. .Julio consig oó D. J osé -'lada Si erra GII I, ':uas - ~ II H t\LUcntt· hcl.n llt·gallo IlpRllorosap" ra l's te 1). l),lch o, 110 fue tll. , )J. LI0 0.(I~ lombo, alexalUmar H olgufn,en telegraUla llo 26 tle .Ju- $ .JOO,8IG!l0 por buena CUE'n ta do el infoTlIlI'!I 1'0 contrn 1l1'1 Col t"t:túr t111 La di cta lla por el Sr. Ha\' lel PontólI I la~ tI('I .~ '~ llll n I8trl\¡]or de la Aduana , lio ~JltilDo, S i fu ere necesa rio ell\' ia rt'i arrenllamion to lle las Saliuas MBrf~i­Paz S r. ¡\ ri stó bu lo F Igul'roa, dtl ul- siuo por " :He(l 1II1 ~I II O . J)euo, 1' 1I 1'ti, tll )! lI e;IoH ~lIt u ra, Sr. l amBel ~?~Il e- I co pia telE"grama, qUtl tengo R 11\ \·ista. 1DI\8 ll el Atl án tico y por " r.é~ to.L lII O que trl\jl"!l )' ¡~ rrope ll o!! al JlI('Z y ... t'c r(>t¡¡- t'xp rf'~IH ,Iue 1·1 Sr. P Ilt,) 1l no tI .. n!' 1m ,--ü !l1 1'. : :lte auto SA _1.lalla pU u.llc~- I' o¡; tenorml' nttl y coo f,'c lta 28 mis- h acfl~ al Gouierno, ! ,lel Baol:!) de rio (lA P:iI' :\[ull ici pio. UOlno no toS 1'0 - rI'AI.lOnrl~ ¡'II1I}¡~(\ a:guon. Stl JlIJ ('st() 'IU l' 10 10 I'~ ell nulrnSl'ro ~ 11,0 /3 d.dl' l })é'l1rdJo I mtl lIles, dice el S r. )l inis tro 1I](' n(;io- Bogotá so recibieron tamllléu 6 0 prós- 8iblu IJII Il más tltl di l'z indi\"lUll o'i (li s. al tlHcr ibir Bljl1f'lJa pi('za uhl'llOt:fa al .fiera, y (' r. ~ ogtleru, espu s e nl\ 1I0 que COlllO bubo nect's idad Ile to- I tamo ' 100000. tintos ,Ipn informes falso::l soure de- Superior; pillO siúnllo á mi jllieio eo· 1 sacauo naven- I lu ar por la fU I'rza á purti l~u l8rl!s en I Allll iS /IJ ~ S r, S ierra RO lo cuurie­terllli naua persona sin que hara, á la rrf'ctos lo!! I:onerptos t'Xlm·sados ~O ll tura, S6 c~cupotra de A ~lrll1D18trador I S ogallloso 1ú!! hag'djes y moot urllS ne- ron fose llía 8 :!,:?OO por in tHrt'S do "s­vertlad, moti vo alguoo para iu ro rmar rl' fl' rpncia al Oli e:ial :'tI a) ur, lo'i mtlfi- I ,le las . Salin as de S psqurlé, á donde Ct'RI\T109 para la marcha dél ' G rana- I riB8 r.an tlllas(~f' n ci ll y la del . P n·ft·(·to gara á un ~r. fJul! . J. V IlIar E. la ! t pl l'grama diri gil1r¡ á Mogotes por el P.-AIIOO ,, ~?o-('lIlIe 11 • • Ilt'i lllt'~() 1:!? (ena: Uolt>l'tor y oomhre una persona qlW l ' .\dlll iui ~trl\(lo r 110 la P rO\'ITI C1a rt~S- 811IUa de $ /),~,OO(), dlz qoe para d(l - , CoIIIlLndlLnte dt'1 B ata llón 'Granaue I tl rn rll; 10Ii Lt\flHtlo lal!()rc~) . Dl rl,c~1 6n to , , , • - . ' , d IV I er r~ é t · empr61tito que hizo . . J - kgráhca : lIar/olomé. p- 39 Bil'ndo alltn para el ll eSO lllp('fIO d",1 pectiYIL ; y quo las tertlpOt'll ('\llana ILS . o V • .3 e un ,lOS: " Oficlal- Urgetate- (}omalldan. Ur4!lnLl d o 1)hnnuLo - Como pneri to, lI l'\'e la annoota y la calllm á. de e8te Despacho IlIIel!l'n S('r, ('0100 lo , cl ll ra/ltl'. I~, g uorr,a rll.6a~a eo ( {¡cuta, cia G rmlad~rOtI- .llogot~" .ffl deJu- dI' cOhlum lm', con 10H culon'" vlln 1\ \' 01- t!8a " Oblación, e·uyo nOlllbre delle t!on- han siuo, r('sistillus por un ('mI' t'a¡(ü I Y IJI1I' lJ~clera la lI!lpu tliclón. á la cueD- lío (le ] S!)9- Gobe-,.nador 1'wlja. - 1 \" 'r I?~ cólico. , dia rrcJlS Yo" Il i:l' l~ te' rills y cordar con el espí ritu de sus poblado subalterno y re\'oclluas por la :::;ecro tlL de re lnttlgros. ~o{r u era hIZO el pago On'o no fle bn Imr.l"rStl contrato he 'tiall COII 'l I('ne Iwnll/¡~r qut.! e l rl'II\O,11O 1I1' ~ IC:I(!O tí p('lsar de termioa ntps dispo!licion611 Ó S ' lo ell O!!t:1'l (loICII CIlIS ('onw 1'11 In COllll'l1l1l nI reB. tarfo.. . . ' quo tOIll en oga/Oo80 y Saota Hosa e lll pl~7.nr, l lls gllSI rilie! 6 hinl~huZ l"' ('~ del SI ('! Sr. F igneroa ('s un bu t'n 1'10- De tal(Js afirnll\cinnl's hechas por Il'gal cs en coorrano, y alega c(~mo hasta tan to no le dé (Jato t'xaeto dd f' Ht 6nlllll'0' ('/l /á úu Il~ Crema de ¡¡¡" J/I/ I I1 d/J pleado, y ustt'tl croe que en otro 1\1 u- nsted en la nota alt/ tlll ll, Hll 11,>spf(· n. d e8cll r~0:i 11\ ~I osa que le l1ace la Uor- Nen 'ioio qU lI pr4's taron, pups dol ca- (;rlam ll lt '1' (;~ nicipio puelle ¡¡en'ir la renta sin ir á df'n t'stn.s eOn!W(' lH'lIC ins : ('¿ IIU t'~ta te (le C U('utas q ~I.(> no bahla h·y algu- mi llO lle'vol\'f muchas y I'n flsta ('nt re- lOS ~!'i ~ . VILl ~ B indi ~pouer ni á njar á los vecinos, Adrnini dt raciÓII O .. II t'ral (llll'du nhso- na. ~U(l .contmd'J I'SIl el pro~ l!er . del go Ir,!,! dl'mlí8. SI~ rl'idor, .1[, J. ~-,.da . r l' • put'Clo ustell colocarlo llondo put'da Illtanll'n tu desautorill\ tla, aun (1n ¡¡Us ],I lD lste,IO;, que la H!"~oIIlCIÓD, ~Icta- nela." Sin 'ase iodicarmo si .. s n('ce· Rt:M DIOS del D l, B ser útil, don de sus servicios sean re- atrllJll nioll t'9 11 (. I'arát:ter pnrnrnen tfl da por pI 8u bs('o r4'tarl? del ] flBoro Rn rio para. cOlrlp lc tl,r rec tificación \. .. I n~ mun(' rlulos, J donde n08 dl'je liur .. s de r~glnlll .. ntario, Q UA UII Admmistradúr fOil cal~u a . C 8?Ure ,' BrIOS pr('j!ell l'n- e (h'S\' I\np(~e r dudas re~ pl'cto a ll ttmtiei­ofemlas, uiHc:o roias y reclam08,-Dios de ' Pro\' incia d .. jl\ (JI! II /oor su hlll l('rno tes eu \11 mut.:rt s('uh,.(lúl', tanto por lIad Ile f'stoR da tog. ('II\' illr I'opia d" r gUllnlt' á IIstl'd.-P. M. COfl F.NA.." «l nl Gt'r,eml,)' f.:HII 1l111·da ' in I\Pll)'O su all tH(' ur Sr. D r. ) l rl? lWI Abaofl\ I to(l() ~ 10:1 tl' It'g-rnIll8s J ,I'1I:II I11 I'/l tOIl ' E l s:ihall0 ;) do los corri t' nt(·s se ID ., del superior' I'n aSll ntos 111'1 Hall1o, y \ré lltlt'7.,~ ,como ~or . 1 ,?!ll1ll,s~ro Ile la !JUI' /' X!,ltl' ll eu ('1 are!m'o •. 10 13 00- 1 ha prf'lwntlLllo el Sr. Bel1uú(II'z cun entrel!at!o {~ la re\¡e l ,lf¡~ lle sus Ill fl' rlO- ( ,u(l:ra. .' ~ que las I1UlposI ~/One9 elfO!! I herunelóu súh re 01 particu lar pam una Ilúta dI' ff'c h/, 1+, firmarla por el r('!. Que la Allministmd ólI Gl'l1 l'ral Código 1\ 1~(Ja l y la! He!lolu I~I OIlAS 10- , rllluit írseloH ('ou propio. ' o ndal :\l u}or do eSIL S (' cr l't lu fa, Sr. llfl la Hl'n ta ('stá por Ilellliis ('n (·1 0110- brl' contabI lidad fIUt' cll a el ) lag1li tra-i Ta" "ronto "01110 tl1\'f! c'1l1Oc illl ieo­Da\ ·i.l Pontón, en la cnal Sto le orlle- '"o organismo ofi cial qun el' D ., 8/'rtan pertl non tes t>n ('ste llehatt' 81 el]6 de los eor rientl'S iJ i c~ /llarc llar llaMa man dado f('specto de la prowo adsl'rita á é;¡tl~, como 11 0110 tl('Ill'n ,l l'n ~ n~ 6U t ratara, c0!D0 ~e trata, ,le actos á Director P oli c!a á inst rufr f! tll lJI\rio, ción tlu 1,' Iguproa á otra Oolect orla; uencia, y no eontinlJur d('scen t ral izlIda ('Jec~ta llos. ,en, tle' upo. a,lI o r,1Ual ~!!, en el cual so h.a l1a ~'I\ en el IJI',iJl ae1lO del sin hulH'r luedlado :Ji /lna cons ulta ni como 08sta hoy tan to las Asa\U (¡! I'Il~ que ~a . a rc\O n lIbre tlel G olJlP rno~n o .JII I'Z :1l1 per lO r, IU I\lto l'O \'lú tl lIl\ cOllli­hallen (¡u dado cOllo~irn ie l\to ofi cial ui- nomo los antl'rion,;¡ G olJe~nallorc3 del pr.ohlllllla Jlo r,la loy:-eRt.á !}O ~/'ucl llla ! si ~>~1 1'8 (>P I'i nl ~omp tl l'sra Illl lo!! Spcre­recto do tal re:,ol uclóo ; y me atrHo Dt'pa rtaml'D to lo han lJu!'rltlo, por ha- d~ ~o tln saua I nt~ n c.1 6 n iI8(,u1. . tanos do lI acle utla é f ost rll eci 6í1 Púo á creer q/le !Iin tll conocimiento de berlo juzga(lo !:O lIveniente.p.nm la lIIi~- . ,}.t! h.lIf'~ O ad.\'~rtl ~ que la Ht'sol u- I \JI !('/\' á fi n (lo n \·~.rig u.lLr cauóas ,ll'tc r­ustl'd, /IIa .H!'n ta y J)lira 1'1 S('T \'ICLO gl'nNILI clOn 111 I"SI~bsf'l.re tl\r1 ~ .l11 anll l\o(IO pn- IIllnnntt's de I~ SItuaC ión J porllll'n o- E l l"o(:Nlimieoto del Sr, Ofil'ial de los ue¡xocios ,1('1 T ~so ro;. 'IU I', eln gar los ~ 63,000 se di ctó Ull afio des~ I n's, 10con\'Pu((!l1t11 nI m tal.l ll' <: illlÍHto Mayor lile UI\ sorpreoui.lo; y auu ClIl\n- no 6('r I\sf, so r('quil' rp.D por ell H. 8 0- ~ n éR «1tl terllll1laroyincia ua l/ l' · Indl¡cstlol1 7 todos los desarreglos en ~l I'u('sto que or.upa, uo cabo t'X- \'a el centrulislllO sino el ri tl!cIL!o dc' ulla on ('_n 1 t' I" I/lterlO (1' eqoro do Tariado. Salúdolo afl'lltuoslunt'ote del e . l {, mIlJro plicación n l ~u u a á su llI al1 f> rll de pro- ia I\u tocmci ll. por ~ 2~t.I ,OOO, á rS\'or .el!'1 ~r . • 10.,86 am i~o, 1,'RA::-;GI800 )lR~Dma P. ' or~~r:,~; !o.:l ,lo "O·. If). e :llu>i OO~IL"!~ t.~l l!1t "do cell l'r en ,,1 present!l CILSO. .Al inicia.rse el ILctnal Gohi .. rno l)e- Ang~l ~ .o rra~ r,o lllo CI'MOarlO. del Sr. Oblt OUl"IO- Uan 1l ('jl\I10 de I'xis HOBBS M E DICI NE CO. ~ ::~ J amás poll ré crepr que dieho eUl- partaml'n tal, elirij.!'í ni s( flor GolIl'l l1 a- ~I I\XJnll ha ll o ( Im..'lfL.n(\ ta Ul.t~lén pro· tir en (·8t!1. capi ta l: D. Hafafll Clfu eo-pl eatlo supl'rior DO esté penl'tTlulo tlu dor f l ofiúio «1e S 11f' 1.'I.hrNo último, C(J ¡) ~ ntl's d.~ 1'1lI IH /'~t.HU dll <-:1lr.ll t~. tl'8 B., n.a I J!'onarda Otnola do .A r- NEW YORK y CHICAGO. E. U. ¡; . la npcl'tiula,l que hay, para (>1 onlen y rogándolo me (lon:lI'rVum pn 1.'11)\ll'sto J:I .:'l I Il '.Js t ro tl ll ,( ,uerra ?r: (.Aral. l d l ll~ y JJa EI('na X lloMoya; ('u Me- El Inrn h ., uente Xa(!Íollul, taH..,'!l otl Jdlodtllo~r, Tl'ud\'P la inl l.lJl\uci(, lI. ul il' in y ellra el c6l i,'o \·('lIto-o. Ino-ciban ón!l' nl's SIDO Jlor su contl udo, \tocho al Sr. Dr. tJ o~ ó 1. .1~ruJl ll o, o(~ ga lZ/U , . . D. L UIS Oaoan zo (h . .P. D.) (;ont(' y ('(¡ !:III, 1'11 'IHl<';; IOI! (' /1 os A collllc-para eonSt'n 'ar la sllpAriori lllL~1 gerár- nleVM la Hl'nt/\ l!IIya ad tll in h, tr8\'lún E.~ parte r~~o ln tl,\ :\ del .auto 11 .. 1 Sr· 1 Organlz ,u~ IÓ Jl lI bel"ul-'l'e- jnllHlH ti 111;; mndrl'S que t ellj.{1l 11 II U uino qui('a tau nlleeBaria á toua u(]¡uiniR- me confió, á la produ('I'ión Ilwn:luul M a~pstraao .18 la Cor tp dice asf en lo I lflg rarua tll'l Cocuy dil~o quo ('1 Oral. !' lIfl'rnlo ), qllt' no dl'j e ll qll () llo pn'I'I,,\l',Óll trnl'ión. do ~ 'tO,OOo, dontro do un pl ar:o 11<> p('rtl\lf'ntH: . \ , rargns SI\l1t01l opina por la Iliwceióri proflll ni la dll (lt [l)~ ('\· i ~t· (·1 ti.,,, tl t· t· t" J I.,míis poelré creer quo al dictarle cuatro á cinco JIIl's!"q En .Jn nio últ i- " Dl'clar.llr en c".n f,)T( Il.H,la.d con ('1 pluml (It.1 IUlrtido, y fin", se rrl'(, nu(. 1111'( i( h ll. 1 JHlHl\llJto nUlII l'r", . I '~_al t (' \1 ~ > , , _ .... u{· ('- arppta pi c/Ugo r.on IOd J.) ró. Garce\l y 11111111'11' 1:-.. , - ; ~ sn1tanllo Ilor en cilUa dI' esta ofidna y montó á la cifra de $ .1[i,:~OO, 'l ll fO llan- Creí? nl1ll \C'ro ./ ¡ ti,· IR1'''', HU alcaul:e l'll.an riqu, ¡¡ quieoes uI·sigua. I l! .' ncl ll.~n l l'Ctrll«lol- 11" "."3. d odo orllen expresa de dllsoL6' llecer do así eUrIlpl1t!o por mi partu ('1 e:olO- Ifl lUlllo (\p ~ 63," 00 ' curgo del res- -Eo "arios \ltl4'ulos lle' Santan ,lt'r ~ h:l~wne~ll' «o t'ale: llN!I'u gn t!ar.~:t r.¡() 1\/1 111 · a . . . " 1 poniuble Sr ISUlIUJI Xoguora CODUA I 'd 1 'd . I fin ¡,II\" f'ump<'l f' lI l o y honrat!". <¡ II \ ha SU! resoluclon('s, 8e lo (]t'Rautorl zaba proml8o adqlllrll o. . . ' . • . - . . _ la.u SI o.e t'gl 03 (l ll. fIl IJIwmur03 11el mDu('i lHlu I I O~ (·II I'dn.II'N ('11 CI' lIlW . \III ,ld-por COloplf't() y , más a(JU, se le ent re- 1'UY~ , a !l"lllfl ,1'1 Jlropó~l to l1e sun 'u por no haber con lt'!tado 8ILtl:lfactorla DlrectoTlo de (' e Depa rl alllt'olo, los I (·a. <')rr~l'e' rc J'I'¡CI\I'i ll:< ~lI t .< r'If·'()r, a~ J gaha n la uehillt1ad por fal ~a dI: a poyo tí vu ndiDlLmarca li br{lnllolo d"1 1l10- lUente_ el >rt'~aro .. marcado c,~u .el nú- S rs. O~rl os J. ! )('l~ado! P ahlo E. V i- , dll,~á .llIs 1l1l~¡lll~in!l.IJI.I~ ~I' !; (~:\ Iill ll ~ :Il. c1 I idlcnlo dI! la desobed IenCIa. nopollo dEl !J corf> 'l á I1 U {l fuo eonueoll- Wt'ro I dI I I Xl'rl' ado auto. - I llar \ lel'DtI· l II:átl'KIlI ,JII3U Frno- ,\1( 111\0 «el COlIgr( "", c .l[l l!olln . . o· ya r . , . , .'1 , 1 fnen!'! l'oJ as FI A lcalde ti . ', J '. Tlal, ;.(~ dllrlÍ , ti IIl1l1lhrl' l ' S il dln· t·c!,ín Tal (~on o cllnre nto oblrga {, «1!"dur.u do por In (¡ Itll lla .\ slL ll1 \1 lea ¡ paTa (, 1\0 4 " . 4: .- . , (' CHillO ( , {¡ \!lEZ )· •. •' 1. ]!UIZ, y pnm I . ;~~:.! irremisi ule Y 16gic~unen tu ((ue I~I obrar era preciso dl'llI ostraT lJue Jlor el sis- :\l8ch e[~ IlIfi rló <:00 un lUacb l'to vua· Ru pl('ntes, Cenón J"OnB(lCIL, Enrique T oa ). Ron'l u "ra aquel ])I'spacuo como lo ha oecho, no tema u(\ patente's el impupsto pu«1 rfl, tro .herllI M! ~raH'~, PD lo. Cabl'l a, ~ Llerll8, (Jtl rlos I'~ n ciilo y Pt'uro E lflls Pastillas Bronquiales de Brown ha tüO I·l0 en cuenta para nada ni el 1I('L'ar {, nirelnr¡;(-I siquiera con t·1 Benl.to ¡]tl ,J . Vas_tro, P1I momentoll en Ot(>Jo . .- u ~ I d 1 U Yll liOf\Q.;s para aclarar y for lll('('or la 'lO7. Íntf'Té:l de la reota, ni el.lecoro de la IllAximon (Ille ee hublem obrpn illo «el que I lA. a(' rllupll lla o ' e su llI" re y H r a clo- EI C o lr~i o del Sagrado .\' alh' il r 111 ronqueru, to ~ 6 Irri[aci"n 1111 sdministracIón lle ella, y que fue irn- monopolista, y los rplIulta ,los (>0 (11 h l'rr~II"l a!l . I Ooraz6o de ~l fL rfa, otorgó di plollla df\ la ¡;:lU'~lllltll. cle., 1~lItll;ad!l por rL!-l llnuo J'lul sado por 1110 pasi61J cn favor de la segundo trimestro (1.,1 1 J(·;'jl'n tn ailo, '\ o t n s . -1 ~ 8 ~ar.eUl09 por el com- I M ae!tra l n:lti tutora á la. inteligente (, mil vio l('nt{) rl ,l los 6rg-unoli "oe"iIO,i, r (>I eto f('stabll'e llll ll!o to de la . al ud de S !\[ .1 " I Una IHL· til lll lliHneha gratlllll lllle'nlf' l " la p e r~ooa «lel S~. Herrnútlez y en contra pnltlUan que por 1\1 actual r(.g im~o,.r~ . . ' . " ~ rta . • en:l'ueB ¿-.1 11m . ~a.no , á quieo rulln repilil' llflo IH fuero 11l'CCSfl rio, "i!l () del que RuSCnU(·. (lt'Har de l1ulll\rse ap(lnas en su pn nCI - nues~~()~ dls tmguIdos ami l Os, D: J , nos OOIfl lar.elOos en feliclta.r . CII I~ pN1HtrOlO nará ali,io. ::iOIl u,·!t('lioa, No so buuiera }lodiuo, al ('reer io- pl O, loe ingreBos dt'1 HilillO, sl'gún las M. ( e::lpE"ll f's L , ! D, AluMtO Cal ce- O lúeesls de P a n a má- So- b O(!Il llrflllqui.iH t~ rólliea. el 1l, lIla (ole l:l. consulta la promoción de Figuf!roa coosign,,('iooes h('e llas ('o la AUlllinis- 110.P. y d? un mrío ue D . • 1. :'1. Ir... gún "emos (l[J .L. ~8treli4 el S r. J)e- . V crcl ~ul c run~ ~"n ( o 0 11.'.1:0 _ Ilawar al sU8crito y darle las razone~ traci611 General tIa J Laci('nda, a lclLtI- gUl P., qll1eOeIJ Sil bailan gravewen- legado Apo:ltólieo ha norr~brado t¡ O- ~ I~!:)~~-;-~:~ ~;~:~I~~~J~~~6~ 1~1~'~IiI~r;1 J l'~~~: que ie alegan en (iro de dicho Ooleo· Illrán á un lUi llón de IH'1I0 8, supl'ran- te pnftlrmos. . bt'rn l\dor do esa J)i óeesis al Pn'sbh ero (} 11 La I J::1;ltJl ~i(;u tio St:l~lt ' I'~ ;,,:::: i(;ll: tor, y conH nir en la susl" ensióll ó r __ en u.n ~ l \)1- sobre lo 1)ff'Snro~R t() para I ¡;ual~s deseol nos alm~ an rel~ec- Dr. n. ,Anton io .Marfa Sang uillfln, 1 1!~rm enttl lÍ.t tl I'~I .Ia C'onvlIl •. t e:,\'i 1l (] .~ la!! \"oeatori" do lo resuelto para qut' M í el hHmlO' y qup por eenRlgult'ut4> ElI to . al Sr. Dr. Juan de DIO' U nbt', A gua-Hoce }lOC08 ll fas n08 qu('- h~·le re~ ¡'¡r/1I 01l. t sla<1o.t''' q tl~ . ... nllll? 1''1 ~a· eOt;tinuara JnguNoa eh sn empleo odioso SiStClUIl d¿llUonopol io uo ti¿ne qUIen, segÍJn telegrama. , se uallaba jamol! en este periónico del abandOllo I 1>ldo,. la pc)hrl'1.1l dO J tlgos (~ I!ot'I'': II \ O~ 110 • ~. ,J d de SUIDa gravedad en la ciudad .e t. 1 h . C . pernlltt.! tolerar ol at ll lo orUIIIILrlO. BID llesdoTo pa.ra llerllludu 01 para razón e ser. . eo que tl8taua e corro ual armen: .Lu Ilt!ició/I ti ... lI i. ofosfilos (\ .. ('al \. ,lo esta A dmini stración General' No IU) Cnmpltdos 10lS compromisos 1 pro· Q01tO. hoy ya está arregl ado y proYisto dfl I AOSII hllce muy rccollI",l(lnhle el empll'(J tlo l,lizo 8'5í "". con aparente prop{¡li.to de- p6sitos ' c¡u~ me dieron el valo r . del , CoBlc c""r,l. o de N. . S. ele. l Ito,s a- snficiente .c antiuad de , ag. ua , á gran \ la 'Emul'¡l(1Il ele !:\cotL' en el rllqll ni5ll1o 'fl a c sc r 6 fu lu, . u rc rl11 t'1lIld c!HlII I I L~qtlo hB huerallo. Be. buscó la postergaCIón de agu.. a nte y lOO llevaron hasta suplIcar rlo.- 1] I de ~~11 0_/nbrl6 la Teso- contentamiento de los, IIcmos de esas o[)tcnillo rCbullac!O!J \' ortlnflo rILIlII~\l to lila.- esta ofi CIna. al :::; r. Oobero a uor me conso rvara en reda general. <)<),6,5-4.0 para aten- cuadras. r:n' i11obos COll este preparuuo s ill jgual." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades - N. 846

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Registro Municipal - Año L N. 177

Por: Roberto Liévano | Fecha: 28/08/1930

Este número reúne los Acuerdos No. 13, 14 y 15 de 1930, del Concejo; el informe del Secretario de Hacienda al Alcalde de Bogotá; las Actas del Concejo No. 18, 19, 20 y 21 de 1929 – 1931; las Resoluciones No. 1, 16, y 18 de la Alcaldía; y los Decretos de la Alcaldía No. 174, 185, 184, 195 de 1930, correspondientes a la Sección de Gobierno.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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Registro Municipal - Año L N. 177

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Registro Municipal - Año L N. 176

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Registro Municipal - Año XLVII N. 36

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