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Imagen de apoyo de  La Tarde: periódico dedicado a la literatura

La Tarde: periódico dedicado a la literatura

Por: Ignacio Borda

“La Tarde: periódico dedicado a la literatura” fue un semanario de carácter literario fundado por Ignacio Borda el 8 de septiembre de 1874, se publicó hasta 1875 finalizando con el número 48. En su redacción colaboraron los literatos José David Guarín, José María Quijano Otero y Nepomuceno J. Navarro, quienes anteriormente habían contribuido a la fundación del periódico “El Tabor” dirigido por Navarro y de las obras literarias “Lirios y Azucenas” y “Flores del Campo” editadas por Guarín. Colaboraron también otros notables intelectuales como Arsenio Esguerra, Martín Guerra y José María Lleras. Bajo una consigna que afirmaba: “La literatura es el alma de las naciones, que señala como termómetro su grado de civilización y prosperidad” este periódico divulgaba una amplia producción literaria nacional e invitaba a los jóvenes escritores y a las mujeres a exponer sus creaciones literarias. En sus páginas se trasmitieron crónicas históricas, cuentos y poemas, se destaca la publicación de un texto de Navarro titulado “Historia de la imprenta en América”, el primer ensayo sobre el tema que se conoce en el periodismo colombiano.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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La Tarde: periódico dedicado a la literatura

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Belchite

Por: | Fecha: 24/07/1856

“Belchite” fue un periódico bogotano de carácter liberal. El presente número corresponde al primer ejemplar publicado en 24 de Julio de 1856; en sus páginas se expresaba el apoyo a la candidatura del liberal Manuel Murillo Toro quien se disputaba la presidencia de 1857 con los conservadores Mariano Ospina Pérez y Tomás Cipriano de Mosquera, elecciones de la que sería vencedor Ospina, dejando en un segundo lugar a Murillo Toro. Sus textos satíricos y artículos reflejaban su preocupación frente a la libertad de la nación, ya que se consideraba que el proyecto político del candidato Mosquera incitaba a las confrontaciones bélicas y el de Ospina al culto por el fanatismo religioso. El periódico se vendía en la tienda del señor José M. Gran.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa
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Belchite

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El Mosaico - Año I N. 18

Por: | Fecha: 25/04/1859

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. AI(JO~ TRIlII:sTnr. 2. o BOGOTA, 25 DE ABRIL DE ·1859. NIÍMf.RO "8. "\·cr~i!icar. \"cr~ificar eterno," I higrimas !io fin, 311\ fin quebrnntol" As! e~dnma\¡a una alma altamente poctica cunnuo comcn7.aha n lanlar~e, llena de jcntilc¡r;n I de brio, n los c~pncio~ !:n lilllites del mundo moral. 1 fi~i c~c1~mnmol! ~in C~~;;lr 109 que ,'¡vimos imica. .nente ('011 el alm:! i g02umoe linicamrnte cn 108 placeres ,11'1 I's[,lrilu. Versitic:lT, \'cr~ifi(,lIr d('rll01 quién Iludiera "on~agrarsc del ttldo nI cHurlio, Ié-jos de los cuidados mC7.r¡uino! ¡ ]>rosaicn~ necesidades de Ir\. vida material! fas los que no tcncm03 un repuesto de talegas lu~nchidas ,:e MO , los que '-lvimos ca un pai5 donde la pro(csion Mcraria ('9 una madrastra,que nho,!!:n i oprime,en lugar de acariciar ¡servir: a¡Jénas podemos ahorrar instantes.con. 'I\dos con la misma ansiedad con que cl avaro CUl'nta !US nnnedas.pllra dedicarlos a nUC$trosestutlios querido!.Por ~n lo! borrador€', palian de nuestros pupitres 11 Ins cajas le imprcnta, eunndo ni siquicra !o. tinta se ha sccado, 'uando no hemos tcnido tiempo derclecrlos', eunndo no ,cmos podido dar ulla forma completa al p la! griegas como las rOm8m\~, la~ blancas como las nI'. gras. tndas tienen diente! i nariz. i .... -SI; pero U. ha dicllo que 511 mujer, es decir la mujer r¡ue t.:. ha I,intado tiene el nombre maS lindo de lodos que ~e llama C.; d nombre de mi hijll comien7.¡' por C. -1 yo qui: tenp:o con eso? aunque tU\'iese todos lo~ nombre~ que comien~an con C. desde Casiana ¡Chepa hasta Carolina I Conehita. 1 ha de laber U. por otr" parte que yu no lengo mujer ni la Icndre jama&: a otro pcrro eon e$e h ,·.~o. -I'..,ro L". dice que mi hija se va a ca~ar i que yo suí cancerbero. -Señor. yo no he hecho otra cosa que lanz3r el guano te; $i l'. ha querido plantárselo .... El pobre hombre h<1bia oido no ~Ó donde In frase de arrojar el gllllnte • sin entenderla bien, i crey~ndose de. satiado !e lan7.ú sobre mI cehando e.pun:arajos. n.eil me hubiera $i recibi¡, ni las gracias de la familia del muerto? l'ue. Ilai,mJ~; estae. !olo la I)rimera parte: "ais a ver la sa, gundn, K. habia ido a turnar otros ailes como homt'rc de bu..-:n hUlllor; i di\'er~os e~JIectáculoll, diversos obje. tos le habian hecho oh'idal al muerto (a quien l,abia cOllocido incidentalmente, pocos dias (¡n tes que mUI ic!e). :\'0 es es tllliio quc lo oh'idase, cuando su mi51l1a fumillll no hubia guardado por él ni UII di" de luto: al qu~ ,.­muere lo entierran, :\las he aquí, que el jÓlcn K, de~· pues de ¡\~r su IIaSCO, se \'uel\'e a aparecer en 110gotú al cabo de &ei~ u ochJ \lIese~, Sabeb lo I/limero 'Iue !l: enCOlltró cn la mesa de su cuarto? un P8¡Jc\ de factura en forrua du tosca carta, Creyó por el momento que fuese algulla f.¡ctura que le en,iaban COII oferta de ver,ta~ ma~ alllbrirla ; cuál no fu"' ~u fiOrpre!a! El jefe de 111 fatl\ili·l del ruuello era quien habia e&crito aquella cnrtl, 1 para qué? llnra cobrarle unos alltwjos i una PESETA del muerto!!! esto cs hi:;tórioo.l'ero IlU II hai ma$; la cartn deeia que era, no para COIlSC I· .. ar 3quello como un recuer­do de familia (motivo que habria podido d!senlpur la accioll),sino lIara eompletflr con el ,'alor de la peseta i ¡loS aotCQjOll los gutos del entie rro efectuado ocho IlIeSeI am"s, El 'Iue cscribió aquella carta tiene en la capital el titulo de rico. Me deeis que es /l~üdola ? por mi honor os tligo que es !ristoria. -La Scmnoll Santa ha pasado como uoa nue,'a mues_ tra del e~piritu relijioso que anima al pucblo i"ocenl~ i cotóJico de Bogotá, :\'0 entrllmo~ en dl:$(:ribidll, porque esto requerina alguna estension : mas DO dejllrémo! ,JI!" tOUlar de eUI!. Illgun episodio para el fl\imero próximo BARDO, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EL .IUIAICD ItU:-,'I~ ro. " Párau,;o4 liol, j fiC¡"'('/IIlIllC!" \¡etiulc A prolon~nr el venlllto.o dia, (,J:Ul! a 108 mil hUTUI,-, dc 111 ¡IHllla ITUU I'r('t~ndo consagrAr El c![llendentc Grato fulgor de tu radio~a r.cnte .\Iumbre el rntu~iumo, la alegria .. A 1" mejor de cspadns mu~a impla, "j/u!lcs i me obOl.drmos illtfrmCllle!" Esdlchamu 011[\ rez, ¡oh sol fccunur,! Si en algun tiempo me \'inicre gana Oc componel soncto~, iracundo • Embózale en tu manln de oro i grana; Illiyc, i nunca jama, di~frutc el m:.mdn "El brillan/e ~!lJl/c"dQr de la monOllfl." n. C. -,- :111::111 g II::1JI.:n.a. Al acabar de leer la última p:íjioa de la non:ln titulada \ "iulI! por mí i carga con !.J," que!u labulio!o nutor ha tenido ;1 bien poner en mi'! l11anos. he aprol'cchadu el primer momento para C!'cribir estas línells que no sé ~i .aldr{¡n eOltns o larga~, lIe leiuo e~e libro con i'1lpilrcial i e!mendu atencffin: me propu~e tnmar d¡¡to5 pi,ra Ap~. {'i"rlo, porque lile c! mui caro cualquier ensayo de nue! ­ITa jÓ\'<'Il litcralurn, i porque I¡uino rendir un ohsequio hien merecido al laborioso Br. llnimondo 13~rnal que lIa Clclito tal no\'e!a, ullmimíndola como obra de un amigo, lIaee dos djas leí un juicio !obre ella, 'u~crito por ,\llIha, juicio fa"orable i dlBcreto ha~t" ciut<, punto, pero que tendró que rebatir incidentalmente 111 e~pre~ar mi juicio ~obre la obra ell cue~lion, 1 no eru bnstar.te tener el disgusto dc eneoo\lal' defectos a la obra de un cstimable cnmpatriota 1 Ern menester lamuien (IUC difi, ricfa mi concepto del e1presndo por el distinguido e!eri­tor que la aplaude! OeMle luego. emlliezo reconociendo no !olo mi i!len· paeidad como critieo, sino que eomienzn lambicn eonfe­~ ando que IA~ palabras del noble Alpha ~on un Inurel. I junto de c~e lnnrel, quo es mi improbacion r m~nos Iloe nada; pero deuo eno(!~tn oca.ion, romo en todas, ser frllnco Im&tll martirizlU'me, Ln iden de la novela est;¡ fucra del nlcllncc del mil! ]¡iÍbil ojeador, La" novela !(}Cinl:' es t31\ vo-ta, tnu vir. jen como la América: poco importa que alguna, ciuda_ des e5JlailnJns hnynn sentndo ~s torrc~ en la! playas, si allá df'lIlro e.t~ll la! eor dilleru i les \'alle~ , tos bo~ques inmensos. un territorio preJmrado para cien millone~ i o rgul1o~amentc dominado ¡)Ur dos! Ln novel¡¡ social, el estudio annt,\mico de 11.1 CO~lUln ­bres C01ltcm(loránea~ es esa .t\mi:riea; pasarún ~iglo8 i no se hnurin llenado todudo 8US beUos de~ierto!! I e3 una novela que a~IJila ni nombre de social la (le .. Viene por mi & .. i''' liase hecho digna :le su !ltulo? Para esto ~eri:l menestcr que el rdrato fu era Irro.'pro­bablemente ficl; i!i cs fiel esa I,¡ntura, quó e~ la sacie. dad de Ilogotá sino una taberna inmundll? l'¡¡rque, IId_ viertase que sus aetoles 1\0 pertenecen, segun paleC{l i es de colejilSe, a la últimn clase: los dos snendotl'~, Id~ !.los beata~ que hacer. el primer pnpel, la seiiora 'Iue ~e robó elniiio, este IlIi5mo, !U aruigo, cloiia ()Bra i su~ bijas, todos son penouajes de la nistocráeia, sin contnr con don Igupeio i don :\Urcos, Si Cle ~s el retrato de la primera $ociednd, el orijinal e'! un monstruo indigno de Sl'r delincado ]lor la pluma del seilor Berna!. ::;i 11 0 e~ UO\'cllI social, ~el"\ 11'lY(·h de costumbres: mÓnIlIl lus de mi noble pais! QlIeda otra parte del exitmen pan\ e~t.: incompetente jucz literario, el del e.tilo; i cllnaado y1\ d~ hablar CUI\ dureza, cuando mi lengllaje es lisolljero siempre i aCcc­tuoso cumo) mi eorllleOIl que todo lo am(l i que a nadie ollia; clln-ado, lepito, de hablar IIsí Je 111\ eompahiot;l (IU': t~timo i en contra .;, ~ juicio l'!presado por un hoo\. ble que ~Jmiln, qlli~ieJu ICU\lwlor p eun ('SJ multitud. de plb,uras afCCtuu'8~ que )'0 prodigo pJrquc. no tengo otras; IJerO el seiior Bl'~1I1I1 andamIo ~icmpre en bu~e" de tipos atrozes ha]lu !u flas~s u. ~u IlU\-Cf,1 quc_ mejor es copiar una. ])iee en 111 Ilájinn 129 lo que copio letrn por letra. Iln_ bl"'ll n~¡¡tliz i :\ntouia: -" YII no \'illO Na mjer, .keia Be.1!.ril, si yo 5upicIII que 110 VCIlj¡\ me ihu e~t'" tHdc JI Santa I II~s. a 'hacer la ¡IOVena de Snnlll Hita de Casia, Icneedol:l de imposible" pUe! tielle lll1e \'raeerllle uno en ~.to, (¡ia~ ... ,. ¡\h I Shntll mia! Si a~¡ fuero te chUI)¡,b;l~ tu eomunion que te ofrel.eo! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _" Si quiere, hermana, obun -o la olra , mas bien Iremos a San .\ guotin, qbe esla tarde hai. ...... . -)lo; haya 10 que hubiere; yo lengo que espernrla. -Pues bien! si no va V, hágilme d f~ \'or de preso tarme su Eu eilt í ~tieo. -Sí se lo llresto, pero es con una comlieion. -Cuál ? hennana. -Que me lo trate bien; pues Ic hicc poner un forrito tilH bouito i no quie ro que se ensucie. -111 qué vienc c~o r replicó la del préstamo con al. gun disgusto; acaso cuántas veCi!! Ine ha preHado sus lib ros i no se lo~ he tratado bicI!: -Si, pcru cs que a veces es l:. tau sucia que tmta las cosas poco mas ° ménOli. -Sueill yo: e~lum u la de la cami¡¡a con !u buena dósi, de cólera ; i qué le he ensuciado 11 V r -A m¡ nada, )Jorque nada mio le dejo por ahi; pero vc~ como tieue todas sus CQ~as hechas una llorqueria. -Todo e~o me lo dira por no prestarme el libro pero !aoo lo que hai: que no lo necesito ni para metér. melo dllnde no me quella; dijo ;\ntonia con desden i encojióndose dc hombros. -Ah! grandisima cochina ! &., ,, Tal ,'ez tod" cso será. <:ierto; pcro yo compadezco al c!critor quc haya tenido quc copiar lales palabra!!. Hai cosas qnc no se eDil /al!, como dijo el ObisllO Juncnez a un clérigo que, cantando, le dijo en un jUÓl"e~ sa.nto i cn la iglesia Catedral; aqui cstan las 6nfofils. l':n suma,todos los defectos que,en mi opinion, tiene la nO"ela citada, \·iencn de que el señor Benllll hizo lo que yo he prCl!umido; poner su nO\'ela al sen·jcio de una idea dc partido. Estimo sinCi!ramcetc ni auror, como estimo a todas los cseritares neogranadinas. Mi biblia. teca neogranadina que con tanlas (1Iib"llS he reunido, {al. t¡'¡udomc !!Itiempo, los reCUT!!» i /lIgo de coo¡lC raeion lo dicen lan e1aro. EI¡ c~a biblioteca i cn In secelon "novc. J!\.'l," las tengo todas corno se ven'¡ cn la lisia quc pon_ dré allllrte, porque de~eo aplO,"echar csta OC8!ion para. vulgarizarla ¡ para que todos mis compatriotas se unimtll a comprarl.s. Bien claro lo dice esto, i siempre que be hablado ha sido con elojios, Hoj n.o 105 hago; pero es ]Hlrque confio que el señor Bernal aeojera cordialmente mis !incerns oilser\'aciones i rClluncie al Ilroreeto de dar I luz las dos nO\'e1as que ~nunciaen la pRjilUl. 209 I'uclta de su lib ro. Los miembros d~ la " Asamblea de Cuntlinamarca " i IleI " Tribunal de Ilogota," ticnen, corno todo! los hom. bre~, \'ieios i \·irtudes. Si el señor Bernal cuenta sus vlrtudcs, se pone cn una llosicion fal~ e1ojiando a sus contemporineos; si refiere 5U8 "Ieios, va a matar su caro rcra du aulor con la.!! enemistad('scolos.,lcs que des¡JÍerte. El lilerato tiene una mlsion nlU sua"e ¡ l)I)r lo tanto ma! llc\'adern en este "alle de abrojo!. I lai tantOl i tan bellos objetos naciollales sobre qué <'1'eribi r ! Nucstros archi\'os s3!Llafereiios, nucstra! "ie­jas leycndas, nuestras tradicione! C'olonimles i colombia· na~ SOIl un filml de oro aquilatado. Testigo! los lectorCl! que gozan i se atlmiran i sc cncantan cou los nrtieulos de J O~IC CAI('ICHO ROJAS i de HAVAl!!, E. S~l'TA~DF.K ! reetigos 109 <¡lIe hall leido El BtJfIR dc )IAlll/wo i la Jlujer de/ Pueblo dcl espiritual i modesto jóvell que la ,stá escribiendo! '1 si el señor Bcrllal, tnn laliori/no, lan "oll$lgrado como es, toma un R!unlo dc eso! donde ¡,ueda desplegar su imajinaeion , !e hará un nombre .:omo lo lendr!i.ll, sin dispnta, . ial': i Gual in. El princi. pio dd capítulo X de la no\'ela "Viene !)I)rmí &.", que l'S uoa de las bellezas ai~ladas que le he encontrado, ;n. dica ha~ta doade Pllcde airarse el señor Bernal el eh!!. cn que no moje 8U pluma ('o esta hiel eorrosi"a de nU('I. tras luchas intutinas, el día en que se va~'a a las edadc­pa! lldas a resucitar gloriu con qUIÍ cubrir c&!ta i Iliado. samente lo, "ieios quc hoi critica ! Bogotá, ub rillSdc 1859. ARr.1Z¡I'.I. . --0- - • CATALOGO DE LAS :-10VELAS XEOGR:\>lA. Dl>lAS. EL OIDOR.-Romanre del siglo xn, por J. ¡\ de l' ¡nllllCnla del Neo-granadillo. 1850. 1 vol. 16 "'. n­pañol. EL M"l·oo.-:-\o\'(,la Bogotana por E. \ •. BOgoI", imp dc J. _\. Cualla. 1849. 2 vol. 8 ,.G. EL !}Oc fOil TI\)lfli.-"\o\·ela orijinalllOr el Dr. J ost< )111. ria .\ njel Gnitan, 11:.151. J3og(\tá, Imprenta Impareial. I vol. ·h.~ HUAY:-IA (;AI'M'.-)lo,·ela orijinal por Felipe Nrcz Hogotá,IB5G. Imprenta de Echeverriu hermanos. I ,,1 8v~. ATAIIUAI,LI'A.-No,·ela orijinal por el mi!mo. La misml\ cdieion. Los PI 7.ARRO~.- S ove!a orijinal por el mismo. La mis. maedieion.I Sjí. EI. CABALLt:ao n. LA BARBA SROlt.\.- Por el mismO J~ogotá. Iml"enta dc Ovalle!; i C'.18SS. 1 "01. cn SI' )hllrA, o LAS COIl'CIUR"CfAS. por un saotaferaiio 1858. Imprcnta del ~lIelCO Liberal. Bogotá. I \'01. cn s~, J,A ACIIOMA ORASAOIS.I..-Colcccion dc nO\'e!u tra· ducidas por un jÓ"cn granadino. BogotR, imprenta dI.' J osó Antonio (;lIaJ!n. 18018. I \'01. '¡v.~ HISTORIA 011. ttSA :-IO<'IIII..- ;';ol'ela e!crita por un cola· boradorde ItI. I'alria.-Bogotá. Imprellta de 1". Tórrn Amaya. 1858. 1 "01. 16' .... t;s.\ 1I.0l'DA DR DOS VIC:''TliR.I. .l ll li)(.l.DA.- Anéedota bogotana por Eujenio niazo Bogotá. Imprenta de lB ~aeion, 1858. I "01. 16 v- Jrul".-EI,i!odio de la historia de loS ~fuisca s . (E$Il~ en un librito titulado: Aso SUB\·O.) BogotR . 1$49 . Imprenta de Ancizar. I vol. 8 ," . YIS:-li; POR )olí I CAIlOA CO:-l U,-Tra\'csu fa histÓriCO­novelcsea por UII curi~o clesccupado. (R. B. O.) Bogotá. I m]llentl1 de! ~lIelCO Liberal. 1858. 1 vol. S v·, SOMBIIAS 1 .... 1S"rIlIlIOS, o LOS DOS EMBOZA DOS. :-\o"cla orijinal por n. Torres Torrente, Bogotá, impr~llta de F. Túrres Amaro.. 1559. 1 \'01. 01\',· • ... EL CO:-lOOII. publicó en 1843 ulla oO"ela orijinll titulada DOl.ollu. EL MOSA ICO i EL COllRRCIO publican otru dos nO,.eI05: el primero LA ~IAS UBLA por Don Eujenio Diaz. I el segundo J n.)oIA, eontinuacion de los Pizarrot, por el Sr, Felipe Páez. -0- :1..11. l Onl1!JiI. Grit6me la fortuna: Abre la puerw; Abrila ¡descuidado Ll deJÓ lIbierta ; Pues no I1d\'ertia Que Fortuna de CB!!I Salir qucri~. J. )t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. !l!Z Il.lUlJlU. \' IIQ lumbre agonizor En un desnudo aposento 1 UII bulto ~obrc un asiento Ocullado en ¡¡tiur. ItC\,¡"jó un ¡meo la llama .\ lo que el nlechon bullía, I ollsCTI"é tambien que hllbia Sin ajunres una campo Estaba en l~ incertidumbre, Entre luz ¡oscuridad, Si era mujer en \'crdrid "~l fantasma de lalumbre. De repente clnro \,j, ,'ida el candil recob ró, J.o estan~ia entCTQ alumbró. Todo lo reeonnÓ. lina mesa carcomidll. Sobre ella un espejo roto. Frascos de agua ptlr3 d coto, Lila estampa enmohecida. L'na caja de corton De cuentas i trapos llena, 1;na Santa :'>Iagrlalsna I una taza de almidono ;\Ia~, un cofre ennegrecido. (Que, rccordnr!n lastimn,) I tUlla una cruz encima De núcar todo embutido. Estaba la cama al frente, Bien tendida por Supuesto, Que babria tenido en esto M lJeho euidado!u jente : Colgadurn no la hahill , Xi nlmohada reparó; Blandura, tan SOlo!ó Que Ulla colcha la eubrill. lna ,·ara atl1lve~aull I~ntre la cama i la me!8 :\tostraba la última piezlI Dela ropa allí colgadll. en cami$on colorado. Dos muceta •• un pailuelo. L' nas enaguas de vuelu 1 el troje de ir al mllrcauo. L"n pañolon tricolor . l"n blonco i limpio sombrero. I cerca de aquel ropero. Emblemas \"lIri05 de amor. .\lil1lndo e!taha un nsiento' .\lli. cerca de la cama, ('uando se lIe,·6 la llama t 'no rMaga de ,,¡ento. En tiniebla9. mi ll'etor, Contémpl&me en este caso, La ninfa de aquel parnaso Quedó ~in tal resplandor. Cuando el meehon rebullía TodOll lo~ muebles le vi : A ella primero atendí. Lo dign, Ilor viua mia! Su riea era seductora, I'¡'lido color, moreno. Un mirar de gracia lleno, l'na boca encantadora: Ojos lIcgr03 ¡tamaños, Pelo cr('sllo, lindo cuello, L"n seno mucho mas bello Que habllr pueda en luengo! años. :\f ui d('lgoda la cintura, Bien formada, ,"oluptuo~u, En fin era mas hermosa Que de \'~nu3 la e!eultura. :'olí eornzon pal]litnbll l're~inticllllo mil ,"enturas, ~Jetido en tales honduras Turbado le preguntoba; -Di bella ¿ tienes esposo? -Xo tal, ni quiero tener, -¿ .\lguno te ,"ilne a '·er? -:'ole Ilareees mui eurio!o ~ -.\ '"«cs ~oi importuno, I cuando media el ¡¡mor, Te prometo, bella Hor. No tengo rebozo ¡¡Igullo: Preguntas son de tunante Por cierto, en la claridad, Pero, dime 111 "erda(l ¿;:':o tienes algun amante? -El presente , ya está dicho. .\ fl' que ~i te iclolatTo r quisie ran mas de cuatro Tener el mismo capricho. ¿ DGnde estas. querida mia ? -Estoi tras de mi ropero, -Tal mueble no ,·i, lucero , Cuando el ellndil relueia. 1 a donde I!I ,"oz oi, Me diriji 6uspirando, l'emllba \'a C!tar tocando Su vestido earm~í, enando tropiezo en 111 m('sa, Caigo con grande albo roto Hompicndo lo bueno i roto, f uándome en la caOcUl, Mi filia grita - lQuú es eso? i T.á~lima ! mi tocador, LAmina!, aguas de olor. :\Iis zarcillos i aderezo! No siento mi taza !lena, Adorno! i palanganas, Que al fin son cosas munuanas, Siento sí mi i\Jagddlena. _Cálmate, querida mia, Le dije en el mismo instnnte, S¡ quieres S{! ré tu amante 1 amante con bizarría . De las e31nmpas mas buenas, :\1( bulsillo e!tá provisto, I tengo el \íni lno li~to Para compnr Magdalenas. \ "en, pue~, ,"eu por~an Pascual ¡\"ó el el\lldil, que estoi n tientas! _Ajustémonos 11 euenbs Dije un hombre en el umbral. 1 la bella atizadOr:! Un grito dió sorprendida 1 cayó desl anecida A la "oz aterradora, Una figula espantosa lIabl6 con espada en mano: _Defiéndete pues, \"ilIIDo, Que no es amar cualquier eo~n f entrando en el apo!ento Dando cortes cual Quijote, Con su espada o c!1f,ifarolt:, Puso mi ánima en tormento. 1 para C\'ibr disgusto! En cUlltra pié! caminé Aeia la cama ¡llegue Con mil zozobras i susto. :\fetíme debajo de ella Callando, !in reepi rar. Sin que IlUdiern dudor Que se ec!¡p~lIba mi e,trella - Infern:tl, dijo (el jiganll- , I'l mui bo­l,¡ t" i IlIUí sciior, !leTo yo lo )engo ¡'\Jr paja i nada mas nU~ paja. El grnno ,,~ que cada <".,,¡ dehe contcntar~e /"'111 hl que tiell(': quc Dios man'!!! h~r[r llorar de alegriR 11 ) dI.' Ilolor a 10$ que nos quieren; que la líen"\ en '111 . uno hu n\\c;do Q~ Ullll segundll lIlndrc i ~c In debe L' rer cumo n b pr",wf;¡, i !lue el talanto i I~,;¡h¡dur¡a r,'~' nI) ~c cml'lrnn ¡:n!e~ de todo 1:'11 hacer lo que lJio~ ,~:\(l". no snn ~·ó¡ ¡,nia lIi talento. S,Io te lo que decía 111 hijo la (ltra tr.nlc el ,ciior cer , 1 (·~to ('~ lo que a 11 Lile pnr.'c~ el c\·unjelin. -i l'~. vrrdall!, \-~rdall .. ~ !!I .• I '11'nrOlI a la p;,r rr~a i }{ .. ~a hecl1R un mur (!c 1<Í.::-rillt -Pero <. o no quih contjn~o!u \"l'(;i¡,a, (IUl' 1I1~ lln­tel. en UM tontunu el allijiros de C8C moJo. Dejad que ,"ud'"!l _'1 indiano. j ,"ereis como 11 Pedro ~e le ,a el nire que Fe le ha metido en la cabeza IIsí que no pueda le~r mn_, lihros qu~ los que leía su pobre padre que esto en ! ¡:IOIía. Pero yn que hablamos del indiano, ¿ 00 habeis 110 a tem'r earlJ de (,1? -:'\01, contest,'¡ Teresa. Desde que nos esc ribió de \. anCTnz , baee una porcioD de me!ea, diciendo que ,,1 f~ho de cuatro años dI.' cntorp~lmi('ntos habiA logrado :l!"re¡;-Ior fU Asuntos i se disponía a "ol\"fr, no hemos "urlto a tener rnrla sUI·a. i cso nos tiene ron mUc\:A rna, quc tal "cz le h&hrá !ucedido algo en d mar .... -.\ flrnflosito de carlas, dijo una dI.' de lll~ I"ecinns, alt, c~tá Ignacio con la balija. En efeeto, unjó\"en \'cuia por el camino dI! '-alma@e_ a e~t{m al cuidado de U, ha fllll('eido cn t!sta riudad .... " Ignacio no pudo continuar ~u lectura al 11egar aqui , porque Te~~l ¡llosa. i aun la~ Hcinaa i ('1 mismo Igna_ CIO prorumpicron en llanto. Durante un cuarto de hora no !e oyeron mas que 80_ liaza! i clelamactones como estas: -¡ Pohre scñor de mi ¡¡lma ! -i Qué padre tan bueno han perdido lo! pobres! -¡ Dios le haya dado a la hora de la mucrtc tantos l1Djclc8 COOlO hendiciones ha recibido en vida! - Virjen Sanlisima, acójele bajo tu manto, que la misericordia tenia un palacio en IU eorazou ! -¡Seiior corónalc de gloria si \lO le ha! coronado ya! Al fin, Ign.acio pudo continuar la lectura de la carta. "Murió tranquilo i sonriendo como 101 ju~o" como los vcrdaderamcntc abi C;J\ll0 debia csperarlle de su \·ids cGz:~agruda 1\ la candad i el trabajo. EII ~u po1tri. mer in,!~:,tc ~e aC~, HU Irslaml'llwrios. 1103 dirijirnoi> a U. en cumplin"\l\t.) de 1'1';" , ¡ d('bcr, para manife,tnrle que el finado lo Icjll en h ,,·u ''1 ti !,alucio que poseia en cae concejo i ",I;Clltn 111:1 p ,M fuertes en mcll'dico." '}'al ¡,!.j pal'le 1 .. llIo',,1 d~ 111 carta. -¡e"~ -ru en JIII~bu n-,! ,que sea en horabucna. Telc~,,' <'Iamaro,\ ,ud~ b5 \"ccinas llorando de alegria. _; Yu ¡"'ndlgo. mi, Tcrc-u, a quien tales riquclall IIOS d, ~ ~1I he!'!,!l" '. \"01" bendeeiré !iemplc, pero ma~ le ql\i~'Cr,l "ivo '1" !! ~,rt,,: I't!dro, quc ¡¡.~ahlJa de .-abcr ¡¡uc Ignacio habi:r. lIt\'a· do a ~u n ,dre un .. C.. ,::I de _\meriril, llego cn aquel im. umlc 1, ,d clHl"nna¡lo. _;1., t escl,l1l\<" T"lr '1. ha louerlo nue ~tro bien.,e­chor, .1, j.,udonos cn h~rencia el ¡,alado i ochenta mil Ile,o~ <'11 umero. -lb lIIul!rlo. ..! esclamv Pedro I"rorrumlliclldo en st>l1ozos. 1 Sil maure se (n-alanzó ti l'! hlrechlmdole cn sus bra­lOS i c,damnndo l\ 5U \"Cl; ;.\11: ;bicn decia yo que el hijo dI.' mis entrañall no era 111"\0 : [na alegria. infinitll iluminú las anjdiens i pálid~$ f~e­ciones de Ilo~a. La F'~'cn habia untado, como Tere~n, que Pedro áDtes de fijar In "ista en I!llegado. la fijaba en el legatario para llorar !u p
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El Mosaico - Año I N. 18

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 33

Por: | Fecha: 24/04/1875

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .. • -----Jc:...-l;1C:/t - <$ ;' ~L....;'2------' P E R 1 O DIe o D E DIe A D o A L Á LIT E R A T U R A. - Serie IlI. Bogotá., 24 de Abril de 1875. Número 33. - Al\. DE. - LA MA~ANA. La mañaLn es la bellísima juventud del dia, es el ósculo de amor que cada vointicuatro horas envio. !.:ios al munuo para sacarlc de los brazos del repoeo. Mirad cuán bella :.soma con sus nu­bes de oro y carmin, con su sol brillante y eún la dulce alegría que inspiran sus tibias miradas. Allá. en el bosque miles de ala os trovadores le hacen salva y tal parece que en sus gorgf'os di­cen " Bendit.o quien viene ('11 nowbre de Jlios." El labrador abre sus ojos heridos por los rayos dorado de luz que e.nralJ por las hcndedmus de bU humilde techo y se levanta dando gracias al Señor, porque )e deju una vez más ver esa luz tan ansiada de las almas laborio Ul'; y contento eale :í. enyugar sus bueye.s par:l. dar principio al trabajo, con el eanto en Jos labIOS y la esperanza en el corazon. Cantan los gallos jubilosos, los cabritos saltan, pian los polluelos, y todo es re­gocigos J armonía. La bandada de palomas aha· viesa )05 aires describiendo mil siuuosas espirales. " y suben y bnjan, y vienen y van" La tortolilla gime en la espcsura con lánguida tristeza y girando de un lado á otro, busca. el grano que ha de lle\' ar ::í sus hijuelos, que al verlo. l1egnr, batcn las implumes alas y alargan los desnudos cuellos. ¿. Quién podrá describir la alegria. de lo. alada familia? j Cuóntas cosas se dirán en ese idioma que nosotros no eomprcn­demos y que sin embargo tiene que ser tan elocuente! El arroyo salta y despide rumores nuovos, quc parecen aprendidos en el libro de la Natu­raleza durante la noche. Las flores i oh ! las flores por la mañan'l ! culÍn bellas desabrochan BUS corolas á favor dc los ra­yos de luz que vienen á dilatar sus moléculas, @acándolas de su sueño de reposicion: las gotas del rocío tiemblan en los pétalos delicado, los delgados estambres se mueven ligeramente al soplo de la. brisa matinal y los finos tejidos se dilatan, recibiendo del so), vida, perfumes y colores. La. mañana. es un himno de amor, es un idilio lleno de incomparables armonías, es un soplo de la divina Providencia, lanzado periódicamente 111 mundo para confortarlo y rejuvenecerlo. Si todo el tiempo fuero noche, la. vida. seria un caos, .i iodo foere dia, seria monótOJla. 6 insoportable. El dia <.'s la imágen del progreso, es el movi­miento, es el intérprete entre Dios J los hombres, entre la ti era y el cielo; la noche es la enviada dcl sueño que agita sus húmedas alas sobre la frente de la reacion. Escuchad la voz de la campana que llama. á. los hombres al trabnjo. ¿ Hay nada mós elocuente? Ella nol' dice" des­pertad, mortales, ya está. aquí la mañana con su mauto de luces y de flores, salid del reposo y haceos dignos de los bienes que la Naturaleza ha puesto :í. vuestro alrededor." ¿ Quién hay 'lue no re poncia á. esa voz sublime que sieute vibraren el fondo de su alma todos los dias al despertar? L~\ madre cariñosa. corre á la cuna de su hijo y 01 ontemplar en su fresca boca la priml'ra sonrí a. de aquel dia, tiembla de amor y le cubre de besos tan inefables, que solo la que tiene hi­jos pucde comprender. j Oh! dichosa la que co­I\ oce ese Lien, dichosa la que pueue besar por la mañana el fruto de su alllor y I'entir enlazados á. su cuello los brazos 1el tierno infan te, que en­t re sonris " Formando ('se rumor. CI Tú me dirás la historia de la vida " Desde que haya partido de tu lado; " A mi vez te diré lo que he soñado " Contigo y con tu amor. " 1 cuando las estrellas una á una "Empiecen á brotar del firmamento " Nos diremos adios l con tierno acento " Para despues marche.r; " Yo volver6 :\. dormir bajo mis flores, "y tú con pASO lento y mesurado "Volverás algun tanto cOllsoludo "A tu trauquilo bogar" CÁRLOS SÁENZ EClIEVERRÍA. --<>o~o-co-- EL DUELO DEL CURA. e ontinuac ion. Sin sobresalir notablemente como instrumen­tista, Valentin Dnbreuil podia pasar por exce­lente músico, Tenia una maguífica voz de tenor, tanto q ue desde la muerte de su tia, babia te­nido muchas veces la idea de entrar en el teatro, y quizás habria llevado :í. cabo su proyecto ein los acontecimientos de 1848. ¿ Qui6n sabe si entónces no habrian cambiado completamente las ideas ~e nuestro ~é~ooe? . Bajo el deslumbrante Cielo de la clvlhzaclOn, el hombre que entra en la sociedad con un alma ardiente excitada por la instruccion, es como el picha n viajero ó como la ~olondr,ina ~ue se eleva en el vacío ántes de elegir la dlrecclOn que va á tomar. Pero, DO tan bien servido por el ins­tinto que le guia, se extravía á menudo, y á menudo tambien el término á. donde llega, es muy diferente del que se habia propuesto. Para poner coto á esas reflexiones filosóficas, debemos decir que Dubreuil, de pues de acom­paüar á las señoritas Thibaut sucesivamente, cantó con su madre un duo qlle mereció todos los aplausos, áun de los m~nos ~onocedores .. l\i aravillado el cura, deJÓ el Juego para Ir á felicitarle, deslizándole al oido estas palabras: -Amio-o mio, acabas de tomar un desquite brillante? está bien, muy bien j deseo que con­tinúes, y me darás en el10 el mayor placer .. M argaloita no fué la ménos senSible en el trlUn­f,> dol aficionado; tam bien á ella le gustaba la música. con pasion j tambien tenia una linda voz pero su instruccion mu ical estaba muy atr~sada, porque Margarita no habia recibido otras lecciones 'lue las de las señoritas Thibautl yeso escasas, por vía de recreo. Al encanto que experimentaba, se veía mezclarse el despecho de no poder tomar una parte más activa en el concierto. Val rmtin Dubreuil, habiendo hecho esta oh­servacion, sc acercó á la jóven y le dijo: -Señorita, tengo en Paris un piano muy bue­no' si su tio lo aprueba, le harell!os venir, y yo ~espondo de que en muy poco tiempo se ha­llará usted en estado de cantar deliciosamente. Esa promesa prod?jo su efecto en ~~ pobre jóven, que se prometió otra vez no omItIr nada para conformarse con la voluntad de su tío, res­pecto de su jóven amigo. Madama 'fhibaut dió repetidas gracias al cu­ra po.r haberle traido un convidado bn amable, y dijo con mucha gracia á Du~reui~ Siue dt>¡;de aquel dia estaba su casa á su dlBpos~clOn y que tendria sumo placer en verle en ella. El cura, encantado de ver el mucho hono!! que le hacia su protegid{), no se harta.ba de mi­I rarJe, como para, preglUlwa8 8Í erA l'ealmeDM I el hombre del bosque. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I LA TARDE 259 :En fin, preciso fué pensar en retirarse. Antes oe la marcha, el alcalde y el regidor proclama­ron ñ. Dubreuil secretario de ayuntamiento. La sociedad aplaudió vivaménte, y las dama.s ex· presaron en voz alta el ardiente deseo de qua el nuevo ompleado baIlase algunos insten tes de ocio que consagrar á la músiea. Al dia siguiente, Dubreuil tomó posecion de su empleo, y á pocos di as introdujo en los regis­tros y cartones de la alcaldía una órden y una claridad basta entónces desconocidos. Sin embargo, su~ nuevas ocupaciones no le absorbian tanto que no le quedase algun tiempo,. y no tenia dificultad en utilizarlo de un modo agradable .Y variado. Pasaba largas horas en el pabellon con el cura, cuya paternal bODdad y vasta. erudicion le encantaban cada vez más. La literatura, la historia, las ciencias natura­les hacian, en parte, el gasto de la conversacion. Algunas veces, el digno pastor se complacia en recordar las épocas de su vida militar, lo que le subministraba la ocasion de hablar del padre de Valentin y hacer su elogio, porque, en cuanto á él, tenia cuidado de no decir nada_ De vez en cuando, entraban en el campo de la política. Sin abandonar sus convicciones de­mocráticas, el jóven era arrastrado por la pode­rosa. lógica del Gura ñ. abjurar todo lo que tenian de e.KHgeradas. -¡Pero, spñor cura, exclamaba muchas veces, usted es tan republicano como yo ! -No digo que no, respondia el cura; pero vosotros sois locos, en punto á republicanismo, no entGnueis nada en cuanto tí la prncticn ; obrais ántes de reflexionar en vez de l'oflexio­nar :intes de obrar. Os creeis héroes de la li­bertad, miéntras os dejais conducir como cor­oeros, por ambiciosos que os explotan, por pre­tendidos demócratas que se muestran más abso­lutos en sus voluntades que los más famosos déspotas de que se habla en la historia. Rara vez abordaba el cura las cuestiones re­ligiosas, porque estaba persuadido de que, con pel'sonas instruidas y razonables, el ejemplo es más poderoso 'lue la discusion. Pocos dias pasaban sin que el alcalde fuese á. tomar parte en aquellas conversaciones. En cuanto á instruccion, el coronel no era bastante fuerte para discutir con sus dos interlocutores; pero 10 suplian su buen juicio y su razono Por otra parte, éuando se veía al cabo de sus argumentos, siempre acababa por apelar á las armas_ Entónccs bajaban á la sala oel piso bajo, y se empeñaba una lucha furiosa, pero sin efu­sion de sangre. En ese momento supremo, solia intervenir Margarita, no para separar á los combatientes, sino para zumbar á los vencidos. Su presencia, estimula.ndo el amor propio de Valentin, no ha­bia contribuido poco á hacer BUS derrotas ménos fr~cuentes. Dubreuil habia hecho llevar á Paris los restoS de su mueblaje, y con la aprobacion del cura so hallaba instalado el piano en el salon. Todas las noches tomaba Margarita una leccion de músioa en presencia de su tio, y la rapidez de sus p\,o­gr. 6S08 atestiguaba su deseo de instruirse y la influenoia del maeatro. • Un negocio importante ocupaba tamb:en á nuestro héroe: se trataba nada. ménos que de una conspiracion qne debia estallar el mis­mo dia de Navidad. L9. misma casa del alcal­de era el punto de la conspiracion; su mujer y sus dos hijas, igualmen te que Margarita, eran los p:incipales oonjurados, y Valen tin el jefe_ El corOIllel Thibaut 110 habia logrado ser ini­ciado sino á condicion do guardar el más invio­la ble secreto. En cuanto al objeto de la conspiracion, con­sistia en organizar una mó ica religiosa que de­bi, a, hacer explosion en medio de las solemnida­des de la fiesta. Para no permanecer enteramente neutral, el coronal se habia encargado de enganchar y atraer á su casa algunos niños del pueblo y dos sochantres de la iglesia. Todos se habian obligado á no revelar nada so pena de perder el aprecio del alcalde y de no volver [Í tener parte en las golosinas regaladas por las damas para alentarlos. La conjUl'acion' alcanzó un éxito superior á toda esperanzil. El 24 de diciembre de 1849, cuando la nocha babia cerrado, el sacristan, naturalmente habla­dor, fué iniciado por la primera vez en el secreto, y le intimarun que entregara las llaves de la iglesia para introducir el piano, lo que se verificó inmediatamente. Hecho esto, ya no hubo medío de prolongar el misterio re~pecto del cura, en atencion á qua era indispensable arreglar las disposiciones da la fiesta conforme á las circustancias, y se en­cargó Valentin de prevenirle y entenderse con él para el dio. siguiente. Al oir de lo que se trataba, el digno pastor tuvo una sorpresa y una alegría tan grandes, que abrazó á BU maestro de capilla, llamándole hijo_ Llegado el gran día, el éxito correspondió magníficamente á 10 que se esperaba. La admi· racion de los feligreses llegó á su colmo, y bien pronto no se habló en todo el país más que da la música del cura. de San Roman. A cada fies­ta solemne, acudüm ñ. oírla de muchas leguas en contorno, y esto dió ocas ion á. reuniones bri­llantes y sirvió de grande ventaja para la par­roquia por el gasto que naturalrr.ente se haoia. Desde esa épooa el afecto del cura hácia Du­breuil no tuvo ya reserva ninguna; todos los dias se complacía en descubrír en él algunas prendas dignas de aprecio. Sin embargo, lo preocupaba una cosa j el em­pleo de secretaolo de nyuntamiento era muy hu­milde para un jóven como él lleno da talento é instruccion; no podia ser más que una oeupa­cion t¡'ansitoria; él lo comprendia; Valentin debia comprenderlo tambien, y sin embargo aun no le habia hablado este de sus proyectos da porvenir, pareciéndole bastarle el presente. Como hombre experimentado, el cura sospe­chó que quiz.'Ís mediaba algun motivo secreto que tenia su origen en el corazon, y en su pru­dencia, resolvió ilustrarse sobre ese punto en la primera. conferencia en el pabellon .. Presentóse la. ocasion al día siguiente, y para dlspon~r ?le­jOl' al jóven á. franquears~ con él, se ~eCldló á. dar él mismo el ejemplo, segun su máXima. • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 LA TARDE Hacia algunos instantes que estaba entablada la conversacion &obre la earrE'l'n militar, cuando V nlentiu dijl) sonriendo y con alguna perplejidad: - Señor CUI a, nunca me he atrovido á pre­guntar á usted una cosa ... -Ya te veo venir, curioso, interrumpió el curo. Tú deseas aber porqué, despues de haber buscado un general, ó lo ménos un coronel, no has baIlado al fin más que un modesto cura de aldea. No te biné más tiempo un misterio de esto; va s á ~a berlo lodo: Durante mi permanencia. cn Argel, frecuen­taba una familia encantadora y l'espetable bajo todos couceptos, de la que bacia la alegría y el orna.to una bija única que reunia todas las bellas prendas de su sexo. Yo no habia pensado nunca en el mahímo­nio j pero me ocurrió entónces esa idea, aunque me guardé bien de dejarla traslucir, porque mis deseos me parecian muy supel'iores ü. lo que me era permitido esperar. Pero ni parecer no era difícil leer en el fondo de mi alma, porque el padre de la jóven adivi­nó mi pensamiento y se anticipó á la demanda que yo no babia osado bacerle nunca. Su paso me causó tanta más alegría, porque no lo habia dado sin consultar ~nteB el gusto de su bija. Desde entónces con.ideré aquel matrimonio cemo un feliz tél mino de toda mi am bicion, y estaba en ví~peras de celebrnrse, cuando una enfermednd aguda al rebató {L la que debia sel' , ml esposa. A'1uí el pastor se tapó un momento los ojos con la mano, y luego pro~igui6 con una voz sen-sible alterada: ' -Fué tan grande mi desesperacion, que el general, que me apreciaba mucho, pidió al mi­nisterio me sacase de la Argelia, con lo que volví á Paris, en donde me agregaron al Estado Mayor de la plaza. Pero el pesar me perseguía en todas partes; habíase apocerado de mí el des!11iento de tal manera, que no sintiéndome ya con la energía necesaria para llenar mis deberes militares, me uecidí á dejar el servicio. En ese intermedio, un pemamiento religioso reanimó de súbito mi valor. Primel'Umente lo atribuí al acaso; pero despues reconocí que era Dios el que me habia enviado aque: pensamien­to. A medido. que me identificaba ron él, sen­tia que mi alma recúbraba todas sus fuerzas ... JJo que entónces pasó en mí, debe ser un secreto de mi conciencia y no puede interesal' á nadie. Finalmente, dejé el mundo y me s~paré de mis &mig08 para entrar en un feminario de donde no salí sino con el caráctel' de que me ves revestido. Despues de recibir las órdenes sagrada!', des­empeñé alguu tiempo las funciones de Vicario en el valle de Meaux; y luego me nombraron cura de esta parroquia en donde deseo pasar mí vida. Con la renta que me da y un poco de rntrimonio, hallo en este país unfl. existencia fe­j jz y coniol'me {¡, mis gustos; ademas, puedo hacer algun bien. Me baIlaba aquí hacia algun tiempo, cuando pndí una hermana única que estaba viuda y habitaba en Orleans. Dejaba una hija de cator­ce ~ños SiD otros parientes ni apoyo, y me decidí tÍ. traerla á mi lado con el fin de terminar m Ldutacion y de yelar por lo jntere~e de su mó­dica fortuua, hasta que se halla e en estado oe C3!>arse. Esta jóven s Margarita, á qui n miro boy como una ¡lija mia, y do quien no me sepa­raré hasta que le haya encontrado un partido que asegurc su felicidad y no la olAje demasia­do de mí, si es posible. El cura baLia hecho esta l'elacion con una sencillez meláncólica. A pesar de su resignacion y del número de años trascurridos, parecía tras­ladado á loe épocas que acababa de recordar i quizás habria añadido algunas palabras, pero habirndo nolado \lna viva emocion en la cara de Yalentin, se contentó con alargar la mano al 5ó\'en. E te retiró la suya brusc!lmente, exdamando : -j Ah j señor cura, usted que acaba de ha­blarme con tanta confianza y abandono, no sabe aun hasta qué punto he sido culpable hácia us­ted el dia ... -Basta, basta, dij1:> fríamente el cura. Lo pa­sado está. pasado; no hablemos más de ello. l.uego, le\-antando los ojos al cielo, murmuró tristemente: --j robre niña l. ... Tan jóven, tan cándida y pura, y calumniada ya! -Defde aquel dia, cl'éalo usted, repuso el jó­ven derraman do copiosas lágrimas. veinte veces hubiera querido poder pedirle perdon de r(ldi- 11as. IIoy la respeto y la amo como una her­mana; querria podel' exponer mi vida par apde fendcrla; querria .... -¿ Ca~artc con ella tal vez? interrumi6 el cura cortándole la frase. - No osaría aspirar ::í tanta ft·licidad. . -j No oEal'ias, no osarias ! ... !)ero en fin, ¿ 81 lo osases? -Pues bien; diré á. usted que es m i deseo • ardiente, y esto por dos razones, porque serIa el medio de no separarme más de usted. --¿o Conque no te parece largo el tiempo nqut ! --J amas he tenido el corazon más contento, --Todo eso es muy nuevo, dijo el cura son-riendo. -Sefior cure, replicó Dubreuil sin vacilar, he podido dejarme arrastrar por el torren te más allá de mis convicciones y de mi carÍlcter, ceder á la influencia de amigos exaltados; pero hay una cosa que 1 uego á usted no pierda de vista: en medio de las agita0iones ~e mi vi~a, he bus: cado, sin conocerle, el antIguo amIgo de mI padre, al que yo me habia habituado instintiva­mente á mirar como amigo mio. Hoy que, ba­Ilándole, he visto reasumirse en él los senti­mientos más nobles, la razon más elevada, la bondad más atractiva, dígame usted si puedo razonablemente pensar en buscar hombres me­jores. Ademas he encontrado cerca de usted una jóven que usted ba fOl'mauo por su modelo, que reune todo lo que puede hacer la felicidad de un esposo, la alegría de lIn hombre honrado. Así pregunto á. usted: ¿ podria yo, sin ser UD loco. correr tras de una e~i8tencia más feliz cua~do tengo aquí la certeza de ver colmado. todos mis votos? -Hay algo de verdad en lo que acabas de decir, re&pondi6 el cura que habia escuchado con atencion. Ya refiezionaró sobre ello, y • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • LA l' A R D E 261 aguardur:\s á que volvamos á hablar soure esta materia. Hasta eutónces no necesito recomen­dartA la m isma cir()unsp~ccion con mi sobrina, que has observado hasta ahora y que yo he sa­bido apreciar. -Juro i usted, dijo Valentin con un acento que salia del cor3zon, que Margarita seguirá siendo para mí una hermana queridR. Esta conversa cior., fijando las ideas del cura, DO hizo más que aumentar su viva simpatía há­cia el jóven y la buena opinion que de él habia formado. Aquella mezcla de org.ullo para de­fender ~m; convicciones y de humildad para re­CODOcel' ,us faltas, anunciaba una alma recta, un corazon esencialmente honrado. El digno eclesiástico tenia un conocimiento profundo del corazon humano, y sabia los mu­chos crrores á que está sujeto nuestro juicio, es­pecialmente cuando á su alrededor fermentan nuestras pasiones. De consiguiente no vaciló en disimular todo lo que habia podido tener de criminal la conducta de su protegido, disponién­dose á que esa comideracion no tuviese la me­nor influencia en ht determinacion que creyese deber ad Jptal' acerca de él. El perspicaz cura no ha bia dejado de percibir algunos puntos deatraccion en tre los dos jóvenes. Sin alarmarse precisamente, habia sentido haber colocado tan cerca de Mal'garita un jóven con todas las dotes para trastolnar la cabeza de una jóven, y esta circunstancia le movió á provocar cuanto ántes la conversacion que acabamos de referir. Por el sesgo que iban tom:¡ndo las cosas, se tranquilizó completamente, y ya no pensaba más que en los medios de preparar una solucion satisfactoria para todos. Algunos dias despues, vino i la casa. rectoral el c01'onel Thibaut, miéntras q'..le Dubreuil que­daba trabajando en la alcaldía, y pidió al cura UD rato de converS8cion. ( Concluirá). LA CAL UMNIA-POEMA EN DOS CANTOS. DEDIOA.DO A MI QUERIDO AMIGO Y PAISANO sEÑon D. .... , C.A.YETANO SANCIIEZ y llUSTILLO. --- CANTO PRIMERO. DICEN QUE DICEN ...• 1 Es Marcela una esposa honrada y bella; Pero Jorge, su espo~o, O por falta de juicio, 6 por celoso, Ve con despecho gravitar sobre ella El peso de un enigma misterioso. Aunque Marcela ignora, Como alma casi exenta de pecado, Qué causa le ha robado El corazon del hombre á quien adora, Esa innoble y comun maledicencia Que añade á lo entrevisto lo inventado, Con reticencias viles Va trazando, t.razalldo, de ella en torno Los :;ioiestros perfilcs De unas vagas sospechas sin contorno i y siendo ulla beldad ta:l candorosa, y de pureza tanta, Que apostar se podria cualquier cosa A que, ll¡{tS qne mujer, cs utla Eanta, Ya sicnte una tristeza sin objeto, Pues sabe que en la vida Se hace verdad mentira repetida.; Y, aunque lleva en sí misma su respeto, Para anancar df\l corazon humano La dicha y el reposo, Basta el aire sutil dc un dicho vano, Comu basta un gusano Para perder el fruto más hermoso. - Lo cierto es que Marcela, que era buena, Llegó á saber con pena Que su nombre llevaba El sello de un destino misterioso, Y á. creer comenzaba 'Que una fuerza invisible la arrastraba Envuelta en un torrente cenagoso, Pues una vez que con su airoso talle De algunos hombres la atencion se atrajo, Dijo uno de ell08, al volver la calle: -"Tiene csa jóven .... " y se hablaron L.-:.jo. IU y en sitios y ocasiones diferentes, Escuchando á esas gentes Que de todo maldicen, Con tenor este diálogo oyó UD dia: _" Dicen que dicen .... " una voz decía; ,. Pero ¿ qué dicen? " ¿ Qué? Dicen gue diceo . ." Así era su virtud inmaculada Poco á poco empañada, Con ese vago modo Con que acostumbra i suponerlo todo El que no sabe nada; Pues es cosa probada Que la calumnia astuta, Crece tambien entre la gente honrada Como en un bosque vírgen la cicuta. IV Mas, ¿ por qué Jorge, que á sentir comíensa Un malestar no exento de vergüenza, Sabiendo que Marccla es inocente y siendo él ademas tan buen marido, De noble y de galan se h& convertido En un hombre vulgar é inconveniente? ¿, Por qué? Porque en calumnia convertida Cualquier maligna chanza, La más serena vida Llega á ser un infierno sin salida, Sin amparo, sin luz, sin esperanza. y como de ella al corazon herido Cada vez más la duda le exaspera, Ya mira á su marido Con un poco de lástima altanera i y el desdiClhado esposo, Con rostro enjuto y aire desdeñoso, • , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 262 LA TARDE 1'pnicnd al 'lué dirAn un miedo honiblc, Dud a, nu e1'I':I , medita, y medit, ndo Si ulgun:t accion peljura E s PI) ible en Mal'eola ó no es posible, on i:ro mismo á intél'valo.:! hablando A modi '\ voz mOll ólogos murmura, Que sta es la pre uncion inevitable De una lógic:\ impura : Mujer po ible, es tentacion probable; Mujer probable, es tentacion segura, v Pero ¿ qué causa habia Para dudar de honor tan acendrado? No sé por qu6 seria; Mas debo coufo ar, como hombre honrado, Que tod;) el muudo en el lugar sabia. Que Marcflla tenia Un precio o luoal· en un co~tado ; Lunar que, ocu1to, era una hermosa gloria, Pero que, ya sabido y comentado, Fué el principio terrible de una historia; Historia que fué en cuento convl'rtid 1, y hecho el cuento despues noticia grave, Siempre á 1-1arcela unida La siguió todo el resto de su vida, ¿ Adrede 6 sio querer? Nadie lo sabe. Solo es cosa sabida , Que, en el flujo y reflujo de la vida, rara cualquier galan, áun siendo hidalgo, Saber que hay uu lunar, ya es saber algo i Y, al contarlo, del modo más sencillo La noticia primero corre y corre ... y despues sube y sube ... y así sobre ellunur se alza un castillo y sobre éste despues se alza una torre ... La torre se circunda de una nube, Y, deshecha en torrentes, La nube arrastra un nombre por el lodo, Nombre que infaman las odiosas gentes, Que, siempre maldicientes, Encuentran algo que decir de todo. Por eso Jorge, coo el alma herida, Siente un tósigo arder en sus artérias ; Pues, más que 00 desengaños, en la vida Consis~en en las dudas las miserias; y siempre receloso, El desdichado esposo Tornando á su dolor no halla la calma, Pues vuel ve al fin, cuando se está celoso, Como á la playa el mar, la pena al alma. VI Teniendo ya Marcela, casi loca, Una arruga imborrable entre las cejas, y pálida, además, aquella boca Que engañaba en. el campo á las abejas;' En una idea fijo Su, hasta entónces, espíritu perplejo, _" Eotre la muerte y la doshonra "-dijo, " j Morir !" y del gran trágico el consejo, Más de virtud que de arrogancia llena, A la muerte despues m~rchó Ber~na ; Porque ninguno sabe La abnegacion magnánima que c8(be En un alma. sencilla, honra4a y b\l ena. • VII A Marcda, el esposo onamorndo Sin quererla matar como un malvado, La deja que se nJUera. poco á poco. Pero, J urge ¿ es un loco? Es que la am:\ tao mili el desdichado, Que, hablándola una. noche da ese modo Coo que haula siempre el que no sube nada, Le dijo de improvi o :-" ¡lo sé todo 1 "­P6ro ella, hasta los ojos colorada, Le replicó con sencillez b'lnrada : _" Mientes! mientes! y mientes !' .. "­y al decirlo en tres tonos diJerente , Se elevó á la expresion de una. inspirada. VIII Llora un dia Marcela .... y de repente, Con ceño entre las cejas permanente, Coge uo yaso con mano temblol'osa, Aparta cierta nube tenebrosa Pasándose otra mano por la frente, Y, despues de beber no sé qué cosa, Oon un aire sublime de paciencia, 1irando :í. su marido, Que matarse lo ve con impaciencia Oomo un jue~ por el opio adormecido, -"¡ Adios ! -le dice _. i Adios! Oomo no puedo Dejar de amar lo que olvidar siquiera, En prueba del perdon que te concedo Dame:> un beso en la frente cuando muera! " Y, hablando de esta suerte, Por el mortal licor desvanecid:.t, Sintiendo la agonía de la muerte Despues de los tormentos de la vida, Ya fria y con los labios azulados Fué adquiriendo por uno de sus lados Su boca esa angustiosa curvatura Que toma en los enfermos desahuciado8. Y sin alzar más queja, y en secreto llorando, Su voz se fué apagando Oual la voz de un viajero que se aleja: Los grandes ojos, que abre enajenada, Algo invi ible en contemplar se aferran: Su sien deja caer sobre la alm~hada, Y sus manos que se abren y se cierran, Crispándose por fin, cogen la nada. IX Marcela, virtuosa y sin consuelo, M: urió así j pero Dios está en el cielo; y Jorge tan celoso como amante, No templando la muerte sus enojos, El cabello apartó de aquel semblante; N ° la dió el beso, la cerró loa ojos, y miéntras en tal dia, Cou mezcla de pesar y de alegría, De su deshonra, que juzgaba cierta" El término veía, j Una lágrima fria Corrió par el semblante de la muerta! x Por vergüenza, y por 6rden del esposo, En la fosa oomun despues lué echada . • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 263 i De este modo el celoso Perder hizo en la sombra ilimitada, El cuerpo más hermoso ne la mujer mús buena que, muriendo Olvidó sus agravios, ' y noble á su verdugo bendiciendo, Como las santas espiró, teniendo El peruon en el alma y en los labios! ( Concluirá). LA CIUDAD Y EL CAMPO. DEDICADO A MIS QUERIDOS HERMANOS RAFAEL nlQur. CABnALES. ¡ Qué descansada vid& La del que huye el mundanal rüido y EN-y sigue la escondida Senda por donde han ido Lo(pocos sabios que en el mundo han sido! FRA.Y LUIS DE LEON. 1 dera y se lo aplique con furor al primer tran­seun~ e que tenga la mala fort.una do pasnr con el o?Jeto de ro?arlo. E ' mucho lo que fastidia la vlda en la cludad, mif', cuaudo uno es testigo de escenas que degrada1l y envilecen e l corazon pre¡,euciando, hasta en la alta sociedad, cosa~ que no son más que propias de la canalla, y esto viene de que hoy los más encopetados caballeros S? rozan fre0.uentem~nte con estos hijos del vi­CIO y de la 101ll0rd.hdad. Ra,ta en las mismas señoras y señoritas notamos oosas mu) ao-enas de su sexo y de ~u condicion social: pas~ll la mayo: parte del. dIo. en coutí.nuos coloquios con las cnadas y cocmeras, examlOando vidas auenas y aprendiendo con ellas sus malas costurnLres y u modo de ser. Ah! esto da tristeza pero ~s debido. al poco cuid.ado y esmero que hay en la eduoaclOn de la mUJer. Conozco. eñoritas que es tanto lo que se han habituado al trato con los domésticos, que descuidadamente han proferido, en pleno espectáculo, palabras que no están muy conformes con su sexo y con su posicion 50c:al. Una señorita que tenga estos descuidos en un salon de baile por ejemplo, indudablem~nte que­dará muy mal recomendaua por la sana sancion, y por consiguiente desprestigiada, porque sien­do las finas maneras el primer ornato de la mu­jer y que las exc! uya para darle ca bida i las vul- • • • gal es, es preCl ~o y couslgUlente que se inc] uya en la lista do las personas inc ultas y mal edu· cadas. Esto da lástima porque sabemos muy bien que de las madres siempre salen los primeros rudimentos de la edueac~on de las personas que más tarde pueden ser lutetU bros de altas socie­dades ó ~illistl·.OS de grandes poderes. La SOCIedad llw,trada debe empeñarse cuanto más es~é {~cm alcance para dar á la mujer Ulla educaelOn exten baRada precisameute ea los sanos pI'incipios de la l'eligion y In moral. Ellas son .el princ:pal adorno de la sociedad, y por conslgulen.te, el blanco tí donde todos dirigimos nuestra muada i adema~, como madres, deben tener una grande y profunda imtruccion en los deberes de eo?~o?Jía doméstica, á la par que un sa~o y recto JUICIO para gobcrnar la h , cienlla, eVItar trastorno.s. en el hogar domésti l:o y dar placer J tranqUIlIdad al s.er que Dios le dió por oompal:ero. Ellas deben lOculcar en sus bijos sanas Ideas, morales y religiosas co'tumbres para que en sus corazoues se dcspierten desde sus primeros aüo~ e tos dulces y- noLles senti­mientos: amor á Dios, I1lU.or:\. sus padres, amor :\. la patrIa y am 01' á la EOcledad. Todas las na­cionen deben fundar sus ri nenas y doradas es­peranzas en la educaciou física é iutelectual do la mu.ier, porque como ha dicbo un célebre escri· tor los hombres forman las leyes y laR mujeres forman las buenas costumbres: baSA fundamental y origen radical del adelanto y civilizacion de toda sociedad. Podad la planta y rccogereis un fruto dulce y sazonado. Ed~oad á la mujer, y el país marchará. á la van­guardia de una civlizacion tiólida y fecudante. La vida en la ciudad fastidia cuando uno ca­rece de ocupacion que le disipe ratos de como p!eta monotonía ';lue mutilan la inteligencia, y Dl aún la ocupaclOn basta ti. disipar tantos mo­mentos de melancolía porql1e e: hombl'e goza cuando su alma vela en el cielo de delicioRas impresiones, y estas impresiones donde más be­llas é imponentes se encuentran es en la tran· quila soledad del campo, contempiando los pa­noramas encantadores de la vírgen naturaleza á. la clara y brillantina luz de un dia tropical, 6 por )a noche á. la melancólica y poética de la luna en plenilunio. Examinémos cuál es nues­tra vida cuando no tenemos mayor ocupacion en la ciudad, y encontraremos quc nos levantamos á las seis ó. siete de la mañana i ésto, cuando no hemos temdo una víspera de tertulia ó com i­lona: miéntras aseamos nuestro cuerpo y nos acicalamos, viene el almuerzo; pasa, qué hacer? lo más pr11dente y acertado es leer periódicos ú otras cosas, y dormir un rato: viene la comida pasa, qué hacer? salir á pasear: qué vemos e~ nue~.tros paseos? poca .cosa que interese y que admH~.: ..... no, que rllento, algunas veces ve­mos dl~lDlda~es que ~cultan sus preciosos y pí­caro~ oJos baJO el ala ele sus gachos sombrerillos cammando con un no sé qué que fascina y enlo· quece. Pero entendámonos: éstas son las IIes­péri~ es que vienen de sus deliciosos pensiles ti la clUdad á ost~ntar sus púdicas bellezas, pero que se vuelven pronto al lugar de sus deleitables encantos. Despues de .estas escasas escenas llega la ~oche, qué hacer? u donde un amigo ó una a~Illga á pasar eI1'ato, conversando ó jugando al ajedrez i esto, cuando no á los naipes (que algu­nas personas los tienen de lo primero con el ob· jeto de que sus niñas ó niños tengan su diver- 8io~) hasta las ocho ó nueve de la nooho que nos retuamos á la. casa, hora propioia en una noche oscura y lluviosa para reventarse uno la crisma TI c0I?-tI'a un.a puerta ó una ventana sin tener á i Cuántas veces he salido á las calles de una qUIen pedir socorro, ó para q~e algun desalmado opulenta ciudad á la clara luz de las estivales laque de detrás de UDa eS'lulna un flrC:)lIO' de mQ- . tardes- con el objeto de pasear y de dar dulce ex- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 264 LA TARDE pansion:i mi e piritu agobiado por el sufrimiento! i Cuántas veces he alido á reconer ciudades enteras con el objeto de gozar de sus ponderadas pel specti va:; ! Pero, oh delirios de mi loco deseo! oh fan­ta mas de m i loca. imagilJacion ! En vez de en­contrar cncalltos para engolfar mi espíritu en un mar de do 'eitable ext:isü', hc encontrado tí la humanidad de!'truyéndose con el veneno infer­Dal dc las pa iones sensuales j al paso que la in­moralidad de las malas doctrinas, inculcadas en su alma. por los el'urlit s sabios, hao engendrado en su sér bs torpes placcres de la concupiscencia trastornando enteran,ente, con especialidad en la juventud que se levanta, el6rden de sus tiernos y delicados :sentidos. TIc Yi~to con dolor y rcpugnan· cia pasearse el bonor de brazo con el vicio; el ri· co atropellando indiferente al mendigo que en · cuentra á su paso quien con demacrada faz le demanda un pan por el amor de Dios; el hom bre probo al lado del bandido, que es¡;cra impa­ciente la hora que apetece para asestar el golpe y rcirse de su víctima: la mujer inoceate, al lado de la mujer de edad, que husmea buscando los corrillos:i donde se encalllina para oir hablar :!. los vagos y de allí sacar algun chisme y con él fundar tal vez la intranquilidad en el seno de una virtuosa y respetable familia ¡ los imperti­Dentes y malcriados, al larlo de las personas de alta dignidad y de gran juicio; los jóvenes em­briagados por el detesta ble vicio del licor, en insolente trato con las deovergonzadas cortesauas¡ muchachos que vagan sin oficio profiriendo las desvergüenzas más grandes; el caballero de in­dustria azotando las calles y engañando al des­graciado que cae en sus horribles garras; los hombres que deben ejercer la justicia, al lado de los hombres que se burlan dc la justicia; y, en fin, la religion, la 1I10ral y el6rden, rozándose continuamente con la impredad, la inmoralidad y el desórden. Todos estos contrastes que inspi­ran J:epugnancia y trü,teza los presenciamos con­tinuamente, no solo en los lugares escéntricos, sin'l tambien en las plazas y calles principales. Ahora, si queremos atormentar más nuestro es¡::.íritu con otras escenas no ménos e~c:todalosas, entremos en los edificios donde se expiden las leyes; á los suntuosos palacios donde la aristo­cracia. brilla, no con la. humilde luz de la virtud y del talento, sino con los vivos y siniestros res plandores que sobre el mundo arrojan las lin­ternas de la. opulencia, que fascina los sentido~ y pervierte el corazon con el imperio del (rgu­lIo ¡ á. las casas de los medianamente acomuda­dos j á. la choza del pobre; á la infeliz barraca del mendigo j y en fin, oh! no quién lo creyera, hasta en la sagrada Casa del Señor, en el san­tuario místico donde debe adorarse el Dios de nuestros destinos. Oh! ahí tambien la humani­dad arrebatada miserablemente por el genio del mal irespeta al Dios que nos da y nos q - cometiendo los mayol·CS y más infames sacri­legios. j Oh humanidad miserablemente degradada! j Oh humanidad miserablemente envilecida! In Son las nueve de la noche. ¿ Quereis amado leotor, venir conmigo á con- - templar dos cuadros que la sociedad nos pre­senta continuamente haciendo alarde de hechos que, en lugar de da,· esperanzas para el bien do la patria, serán la causa que más tardo contri­buya tí. su destruccion y anÍ<}llÍlamiento '? ¿ Quo­reis acompañarme? venid, seguidme. Penetre­ruos en nquella casa de juego. Bien, ya e~tnmos_ ¿ Quereis ver en que se emplea la juventud que ~e levanta? (, Quereis '-el' la labores que afanos!l. fabrica para el bien de la sociedad y del la pa­tria? Mirad aquellos seis jóvenes acompañados de otros tantos pel· onajes de mayor odad, em­briagados todos por 01 licor, profiriendo inde­centes snreasmos, injlll'ias y blasfemia" que I't'ntados juut á una mesa.y :\, lo. pálida y si­niestra luz de un quinqué se entretienen jugando á los dados, apostando en t:1D desgraciado juego cl pan que debia servir de sustento talvez á sus pobres y del'graciadas familias. Mirad como se sacrifican! mirad cómo se o.rruinan! mirad co­mo e consumen en los infiernos del rOUlordi­miento! Vámonos, salgamos de este maldito lugar donde la juventud se corrompe y vamos ~ contemplar cl segundo cuadro. Estamos en el teatro. Cuántas señoritas ri­camente vestidas adornan las filas de palcos! Cuántos apuestos caballeros inundan las lunetas y parques de orquesta! ¿ Creei" que toda esta multitud e~tü. aquí gozanno de los placeres que da el drama tan moral que han pue. to en esce­na? Creis que ha vellido con el objeto de ins­truirse y de corregir sus malas y viciadas cos­tumbres? Oh no! salvo uno que otro personaje, ella ha venido á otra COl'a, y si no, vedlo: las señoriras á ejercer el abominable cuanto detes­table arte dc la coquetetÍa, que ademas de des­perfeccionar la belleza uatural por medio de las muecas y ficciones, corr~rupe precisamente el corazon y lo lleva á quemarlo con las infer­nales llamas que se levantan de las siuiestras hogueras de la corrupcion de las sociedades dA este siglo; los hombres han venido :í dirigir miradas indiscretas y (\ bUl'lal·se de la señorita que, correspondiendo:í. sus f ·dsos galanteos se da al dios de los amores, estremeciendo los pal­cos con sus monerías, dengues y meneos. Si­guiendo los tiempos. qué resulrará de todas estas cosas que hoy la sociedad admite como elemen­tos de educacion y de caballerosidad? Es fácil decirlo, mas me abstendré de esto ... Vosotros, lectores, S3 beis ID uy bien cuál es el fin q uc re­portan los malos principios, sobre todo en las sociedades que empiezan :i vivir. Son muchas las cosas que se notan en el seno de las sociedades presentes, que fOI·man por de­cirlo así, la sentina inmnnda en donile entran á la .ez que salen los vicios más infames y detes­tables: es la piscina de los cadáveres del mal que despide infisivas miasmas que corrompe­rá precisamente tambien á la generacion que vendrá. IV Las sociedades de hoy DO son las sociedades de otro tiempo, que enlazadas con la fraterni­dad y á la sombra de la religion y de la verda­dera moral trabajan por el bien de toda la hu­manidad_ Ooncluirá. SIMON C. CABRÁLES_ •
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 33

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 15

Por: | Fecha: 19/12/1874

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :-: ___- -"t;c-~~:::&.~...:s~: Q ? 2u su bufanuas, PUl' t~da pal'te e oia el cM I (,}¡.as! de lo fósfol'os ó (c:-mo ? Porque son lo liones ele Oolom­bia, la gloria y prez de e ta hij~t de Quesada; on :0, príncipes de la ari 'tocracia monetal'ia. Uan llegado al Ca ino, El lleune sey hirviente co' mo topacio líquido, La pasado de h~ copa cl'istalina al pecho alegre y A caballo! Lo liones de Colombia á caballo! y qué caballos. TO bebieron'otros mejore las agua, del Suárez y compararse pudieran á lo corceles que pa . tan la yerba verde del Guadalquivir, Za de po· deroso pecho, como aquel "aI'agoné brio· so" de que nos habla Saavedra; tordos de crin dora­da y blancos como la nieve, pal'ecen beber las aura y dejarlas atraso Han partido, salud! , , == Allá en lo afuera de la ciudad, no I'ecuerdo don­d~, un opíparo almuerzo lo' e pera, alpicado de sen­dng, no, de dobles botellas de Sautemes, J.\Iargot y Ohampagne. Oiglímoslo , lIablan tle amor, de modas, de caballo, de triun-fos y conquistas, de con y de palacios. Lá tima que no hayan nacido en Pnl'i . Lo' pl'otngonistas son, un lion de bigotito torcido, de bota alta y tic calzon colo!' de mahon, que merece­ria 3er pintado pOI' Duma y un pichoncilJo que pare­ce empezar á volal', en cuyos labios el D0mbre de u dama juguetea y cuyo foetecillo de puño argentado golpea in ce"ar la botita de charol. Lo brindis se "ll('ed~n á los brindis y las botellas á In. botella y lus cigarros á los cigarros. El almuer­zo termina y lo li en la ciencia y sé que ella al fin alum bl'al'á los enderos de la verdad. El Presidente de la República tomó la palabra y luego el Rectur de la Univer idad y por último el doctor Plata Azuero. "Gna alva de aplauso los saluda, los interrumpe cien veces y lo io'ue. lian bajado ya. de la tribllna. La mú ica. re' llena de nuevo y dos largas filn ' do caballero dan paso al lindo batallon de damn ' que pa a, I'i ueño y á la vez ereno, tl'iul rante y á la vez mode too II¡lY dos conientes de amor, nos dice un amigo. 'J.'re corriente, diria yo, La de en medio es la más bella, verdad '! Contt'aig:ímonos al di cur'o dd doetor LUWF:L PLATA AZlJEHO, ya que lo límite de e ta rev' no no. permiten hablal' con detenimiento de lo' otro do • liiell hizo la UlJiversidad en (',coger poI' orador al ilu tre bio que propu o en el Oungreso la creacion de aquel cuerpo CIentífico. 11 dhelll'so lleno de riquL:.ill1a erudicion y esel'ito en períodos numerosos y elocuentes, traza Illagi tl'al­mente el cuadl'v de las ciencias que.e 'an en la UniH'r'idad, II desal'rullo en m dio de la . t~?· Llas dc los siglv- pasado y lo nombre I~~I Hl"i.. que han ido abl'iendo campq 't)'t 1r~rde [f~f,,~~~ filosofia que quiel'~~~p'-\Jel Yt,b' Q~'H - orcLa de 'O\~Ct>. O'!t:.C~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 114 LA TARDE la razon al nivel' o moral; las matemáticas y la,> ciencias naturales que so tienen como en sus 110m bros la moderna civilizacion, siempre creciente; y por úl­timo la s bellas letras y los diferentes ramos de adomo :r:ecesarios en todo bombre clllto. Pero si este di. curso es bello é interesan te por Sil erudicion y u el cUl:mcia, lo es todavía más porque el orador ha confirmado en toda su vida sus pa la b,':\s con la práctica. Como político ha figurado en primera línea en las Asambleas populares, y ha alTostrado con varonil energía lo furore<; de una tiránica oligarquia ; como hombre de ciencia ha empleado largas llOras ell medio de lajuventud y en la preusa científica de Co­l ombia. Como médico, ah!. ... eu:in bien ha mere­cido este nombre ! 'Velando unas veces sobre Jos libros y otras á la cabecera de los enfermos con el intercs y amor de una madre, á donde él ha entrado, ha entrndo tambien el consue lo y la al eg ría. Por eso los enferlllos desearian multipli ca l' la horas que apénas le ba tan para curar tantas dolencias. Por eso tantos corazones le aman y le bendicen! Jóvenes que hab e is de ser no muy tarde lo ami­gos y salvadores de la humanidad que sufre, si no e!< permitid::> dirigiros la voz, os diremos: ahí teneis el modelo, imitad su ejemplo. * " * Conforme al programa del presente diciembre, no· die ha muerto que sepamos nosotros; mas no por eso dejamos de entristecer nuestra revi sta con el nombre de un hijo preclaro de las letras, nacido má s all:i de Jos mares y arrebatado ya del mundo de l os vi vos donde fué tan amado, E e nom ure es el de el poeta español don Luis de Eguilaz. Tambien él nos p e rte­necia, que aun no se pone el sol en los dominios de la lengua caste ll)lTIa. Eguilaz fué autor de la C7'UZ del.Matrimonio, Ver­dades amCl1'gas y varios otros dramas ricos de im:ige­nes y escritos en versos galanos y brillantes. Eguilaz, de modesto origen, pero de claro talento y de notables virtudes, se elel'ó á grande altura so­bre las alas de su propio genio y murió á los cuarenta y cuatro años de edad, dejando un vacío tan hondo en las letras españolas como en el cora"on de sus nu - • merosos amIgos. * * " "La América," que parecia haber muerto repen ti-namente de una npoplegía fulminante, e tú dando ('­ñales de vida, y los avisos que en tinta carmin nada ménos decoran las esquinas, nos anuncian su próxima resurreccion gloriosa. Saldrá, segun dicen, diariamen· te y con todos los adornos y la gracia de una juven­tud inmortal. * " " Se anuncia tambien el segundo número del "Anua· rio de la Academia hispano colombiana." En ese nú­mero aparecerá un canto de la JERUSALE}! LIBF.RTA.­DA, poema que ha sido traducido en verso castellano pOl' el jóven literato don Enrique Alvarez. IIasta aquí los jóvenes no han encontrado apoyo en lo escritol'es do nota; ántes biel~, p o r lo gene ral se Ita tratado de arrojarlos á empellones del santu:1.­rio de las letras. Bien por el j óve n Alv:l.l'ez ! y bien por la Acndcmia. Cuando Sll tiene talento y se encuentra proteccion, todo e tá hecho. Macte, virtute, puel', sic itUl' nd astra ! * * " Concluyamos felicitando á las gentes de buen hu-mor, y deseándoles mucha alegría, muchos bizcochos, mucho jerez, mucha p ó lvora y muchos globos en las actuales novenas de Navidad, de ruidosa memoria en los próximos aguinaldos y en las paT1'c~ndas de todo género con que han resuelto solemnizar este hermoso diciembre. J. J. B· - Al se ñor doctor Emilia 10 Restrer o E. D a sue que sentado estoy, Diez veces habré mojado La pluma, quo se Ita secauo Otras dioz ..... ¡Qué torpo soy! No es que soy, sino quo hoy Algo mi r87.0n ofusca, De S1l0l'te que en vano busca Una idea 01 ponsamiento, y neof\sito, lo siento, Una sacudida brusca. " Pues sacúd"lte tú mismo, " lUalaventurado baruo, " ¿ No sabes bien que el l' etardo " Puede auastrarte :í. un abismo? " De tu propio galvanismo " Aplicate una corriente " Que disipe de tu mente " El vapor que la rodea " y resplandezca la iuea " Otra vez sobre tu frente. " Trato de seguir en 1'ano De mi concienoia el consejo; Pero el alambre ya es viejo, De mi bobina, Emiliano. Va Ita, L eyden y Galvano No inventaron instrumento Que en este h o rrible momento Vitalidad darme pueda, Pues como forrado en seda Me hallo en completo ai~la.llliellto. Si encuentras esta figura, Tropo tomado á la cien (; i~, De dudo sa tl'aspal'encia, y ha ta opaca, más que oscura; Haz nn esfuerzo, procura Desentraiiarle el sentido; Que no es más <]ue el consabido "So/us eris," r:ol Nason, Oita ad ltOe, eu la ebtacion, Pues hay nubes y ha lloviLlo. Si tan solo fueran eso, :¡"il'me aguardara en la brecha; :Mas, de bOrl'asca desh echa Son los tiempos que atravieso. Emiliano, te confieso Que ya no se cómo lidio, Oómo no apelo al ?7'te'i cidio Ni como tengo valor, Para buscar uu condor En un dístico de Ovidio. Aunque viéndolo despacio La cosa no es tan ex traña : " Tambien sucede en España," y así pasaba en el Lacio, Como nos lo prueba Horacio De una manera elocuente En su apóstrofe vehemente "Q'Z ·tZ· "N' /tle non mor a la...... o SIgO, Porque lo que sigue, amigo, No lo tengo bien presento. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , LA TARDE • 115 Yo no quisiera quejarme Ni acusaciones le llago; Más tú sabes que Santiago No ha querido coloca:rme, Lo digo por disculparme, SeñaL, pues tambien y todo De esto modo ó de otro modo Subsi tír es menester, y el h ombre no ba do comer, Aunque del <:'s hecho, lodo, No Jo digo esto por tí Que á ,-"al no lo llvar<\s: Lo digo por 10'1 demás Que me censuran :.í mí. A hora, permite q uo aq 'Í, En súbita transicíon, Oon sincero corazon, Para tu 1 ecieule hija Yo que soy padre dirija. Mi ferviente bcndicion, • : o J. P. p, UU CANTOR DE ALDEA. ( HISTÓRICO.) DEDICADO A 1\iI AMIGA ER)IIl,IA Y. Cuán hermosa e taba la mañana! Era uno de e ')s dias que se graLan pal'a ,iempre en el alma. El cielo ~staba tan Jimpio y rle'pejado, que su azul puro Jo blluieran ambicionado las má ricas y esplendidas sul tana para adornar sus Llancas formas, y q uo igua­lar 'e p'1dieru al cielo ~I\vidiado de la Italia; ni Ulla llubecilla ~ru ;r,,,ba el espacio, y el ,01 l'e8plandeciente dtjaba divisar los lejanos horizontes. 'fado era apaci­lJley bollo. E:;te paisaje se reflf'jaba en una fuenteciJla y su monótono ruido atraia -v convidaba á sentarse en sus fr~ cae; y I'ilencio::;r"s orillas. Agobiada por el cal<:n' de la tierra t<.>mpladn, me senté á contemplar con delicia. todus los eucautos C('l1 que el St'üor ha qncl'ido regalarnos. nliéntms adlllil.lbn <.>xtacia-la este cuauro y henfle­cia inte riorlllente al buen Dio., mi mallO ;'¡i~traida iba forlllando 1'.J111 0;; de' las precio as flore;:; si l ve.stres que abundan á O1'illa' tle la fuente. Una y muchas [¡oras llabria p asado allí deliciosa­mente, si la converi'acion de una bandada de ¡lÍños que lleg.> á mis oidos no me h ubi l'a sacado de mi llleditacion. Sus voces infantiles salian de un recodu del camino. ~\ 1 oirle., lenntó di'traida. la vi lta. y al cance ,1 ver lo que úun no hahia llamado mi atencioll. Med io ocul­ta pOI' una cortina de hojas de parra, tan verdes q ne parecian l10jas de terciopelo ó e meraldas, se destaca­ba una pnji7,a. c11(7,a. Al encontra l' e J'acion. No conocí. :í. mb padres. Estuve al lado de la Rnciana hasta que u pronta muerte me dejó en una segnnd,\ ol"fanelad . "Lo l'pli giosos del convento de *** me tomaron á su cargo. El recuerdo de csos séres que fueron para. mí todo en la vida, lo llevo aquí en mi alma! ..• , " Algnl105 anos m lÍ.s tarde comprendí. que no te­niendo nomhre debia bnscl1nne uno; sabia que el Virey auoptaba Jus expó ito~ y tomé el suyo, que aun hoy consen'o, " Estando un dia jugando en el convento, subí al campanario ele la igle: ia, y queriendo atl'apar una lin­da mal'lposa, caí al suelo! Siento horror al recordar­lo, y aÚ11 VI\"O! Para qué me querrá Dios? -Para que cante sus a.labanzas, le dije, Sonrióse y me contestó: -" Es vel'd.lll. "En ese valle solitario donde se extendia. el con­vento, cleljci(),~a morada en donde pasé año. tranqui­los y lIicllO~O;:, e11 n¡t:dio de esos religiosos fué donde aprel1ll! '1 cantar. Sí, porque ellos, aun siendo yo ui­ño, me lleyaban al coro y d1 voces repetidas pOI' I1Jí, se gl'a\"aroll pam si¡,mprc en mi mente. ¡Gracias, bienhechores mios, ~in <,,,to, hoy no sabria cómo suL­sisti l' ! " Pero 1 ucgo ambicioné otra cosa, pensé que algo Caltab:t :í. l:1i vida, era una compañera, Encontré un ángel que endulzó dUl'ante veinticuatl'o año mi exis­ten cia. unca se turb6 nuestra dicha. Pero, ay! que al fin la perdí! .... Sólo Dios sabe cuánto lle snfrido ! " :ro puedo eleciros lo qne fué de mí; ólo.é que me hice soldado, maestro de escuela y he pasado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 116 LA TARDE , - pOI' mil viscH tudes. Tengo }¡lj05 y nietos, vivo lleno de fe y espero en i\Ial"Ía, que me ampara y me con­suela. Mi única fortuna e el coro y t'. ta cn , ita que me regaló el anto 'apellan, muerto ha poco (\ia" "Los niños y la flores consuelan mi vida que toca á su fin, y miéntl'as llega ese rli;~ d e rramo lágl'imas y oro con fervor. L05 himnos de la i g le~ia. son mi en­canto. Todos los días voy al templo. 'llnmlo me acel'­ca al pié de la Vírgen, me siento con. alado, y cuando le he cantado un himno, mi alma desea separarse del cuerpo y correr bácia ella. Uno de mi nietos me' acampaDa con su dulce voz, como lo habreis oido ." - 'í, no sot ras le llamamos el tUl"pial, ,Glll1torcillo del valle. -" El ta.mbien so tiene mi;; vacilantes pasos. "Ojalá que al morir cienen mis ojos los dulces be­sos de un niño y que adornen uli ~epultnr a. algunas sCBci Ilas flores. IrI Han pl\5ado hes años. Los de _eos del anciano se han cumplido. El cantarcillo del valle le cenó lo :; ojos, y las flores cubren u tumba. Aun me parece oír el eco de Sil voz, y cuando el d ía CRtá sereno y tranquilo, recuerdo conmovida su J.¡ i tona! Bogotá, 1.0 de Diciembre de 18T 4. CON curTA BORDA. La ola d.e la vi d.a. (DEL ALmUN DE TIEDGE.) A dónde arreba tad~. y tnrbulenta . Arrastrada. vas, ancla del rio? Un criminal á pena así se ahuyenta Sorprendido en delito infame é impío. -Soy la OLA DE LA ,IDA: mi corriente Oprimida se siente Entre el estrecho cauce; atormentada Contra una y otra orilla, Al estrellarme el polvo me mancilla Que ¿e~ peñazco, amenazante c:Je. Al mar de eternidad inm ens urable, Me siento arre ba tada, y en S'lS aguaR seré pu ri Ilcu da Del cieno que impalpablo El tiempo al pas o, en sus corrientes trae. UINTIO. EL TREN INFERNAL. (LEYE.'DA. DE LOS FERROCARRILES.) ( Oonclusion.) Esta metamorfósis se extendió prontnmente á todos los viajeros. Nuestros dos esposos te­nian los brazos entrelazados, y la eternidad entera debía cernerse para siempre . obre esa pare.ia marmórea: se hubiera creido que eran el Amor y Sichís profundamente adormi'dos ... Los gritos cesaron de repente y no volvió á oirse nada, excepto el rugido del vapor y el frote de los rieles bajo la plesion de las ruedas. y el tren seguía, seguía, y su rapidez era entón­ces de mil métros por segundo! Las nubes mis­mas espantadas, se detenían á danzar en los aires una zarabanda inferna1. Satanás estaba encantado y Fritz pensaba. I en Blondineta, porque algunos dias solameuto lo separaban de la noche de lo s muortos. Ilabian dejado atras el polo Norte y recorrian las costas de la 1 landa j de r pen e un rayo que partió ele una nube iluminó el ei lo con u llama, OBlllrdio de la cual divi ' 6 Fl'itz la cúpu­la de la cated ral de Gante. Su ro:-;Lro se iluminó, una alegría indescriptible rodeó ~u frente con uua aureola de lum radora ...... -- h! señor Fritz, dijo e l dia Ll o, cnereis en la golosina . . - Seiior, no me ongaiíais, preguntó Fntz, con voz trémula; Blondineta ...... -Oon mil ruidos, yo no engaño jamas á mis amigos. La verás al momento. . Fritz no se atrevió á r epl icar, voll'ló :i su hornaza y se puso á llorar de alegría. El diablo mismo se hu biera en ternecido. si un corazon como el suyo pudiera eu t(~rneccrse. onó la primera campanada de média noche luego l entamente otras once, y á la últim'l. que vibró con un timbre metálico de una fuerza descono cida, el tren se detuvo súbibmente como si un millon de brazos de acero lo hubiesen cla­vado en el suelo. V. Entónces tuvo lugar una escena extraor­dinaria, una centella de vida animó subita­men te todos aq ue110s cuerpos de mármol, hela­dos ó inmóviles por tanto tiempo. En un mo­mento todos se encontraron en el camino. El zuavo tomó en sus brazos :l la. r el igio a, la cor­t esana se apoderó del capuchino y todos se dirigieron al cementerio, saltando, y como lle­vados sobre las nubes. Todos los lectores conocen esas fumosas dan­zas de l os muertos de la edad médía, lúgubres m e lodramas originarios de la Alemania, donde tOdas l!is condiciones bumanas, desde el papa, el emperador y la grau señora hasta el último medicante, entran de buen ó mal grado, en una da.nza en que la muerte es el corifeo. Por prime­ra vez, la muerte pers .:mificada bnjo la. forma espanto a del esqueleto humano, enseñaba con un cinismo burlesco" la suprema desnudez que debia haberse conservado como el vestido de la tierra. " segun una poética expresion. La anti­güedad que velaba con flores todas las miserias de la condicion humana y que r epresentaba con alils negras y vestida con una larga túnica la fantasma de la muerte, la antigüedad hu­biera rechazado tan terrible alegona como una horrorosa irrision de la persona humana. El cristianismo consecuente con sus principios de humildad y con el anatema de la carne decai­da, presenta las imáge nes de la descomposicion del cuerpo y de la degradacion de la vida terres­tre, haciendo contraste con una vida superior é imperecedera. Lo que producia el horror de la danza de 1013 muertos, era la supresion de este contraste; el sen timiento religioso ha desaparecido; no q ue­da sino laimágen y la idea de la destruccion ma­terial. L:1 moraleja, es la igualdad de todos los hombres, no ante Dios, sino ante el borde del sepulcro. Era necesario para acostumbrarse:lo tal espectáculo, estar reducido, como las mise­rables poblaciones del siglo XV, á propiarse el triste mote de la danza de los muertos . • , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 117 JJIoTte nihil mclius j '/Jita nil p ej1tS iniqua. Nada mojor que la muerte, nada más inicuo que lo. vida. . y bien. á eso. danza salvajo, diabólica, se en­tragaron los trece -viajeros el 1 tren infernal. Los dos jóvene esposos toma uo.n parte en 01 bo.ile j pero por intervalos la jóvon dejaba caer sobre \ brazo elo su espo o su cab za lan­guid ciente do amor, y u piraba. ]TII zuavo hacia mil cabriolns aute la r elijiosa que no Iodia acostumbrarse á su nueva situa- • ClOno La cortesana repetia n.nto cl capuchino su repertorio de la Grand Chaumier. El capuchi­no creia sériamentc quo su compañera tcnia los ID iem bros dislocau o . El planteador americano se habia apoderado naturalmente ele la señora ing'le a, y la Am6ri­ca pareeia entenderse maravillosamente con la Europa. El turco y 01 indiano enseñaban sus danzas nacionales á las jóvenes miss, que recibian la l cccion con todo el cuidado de dos hijas de: Al­bion bion educadas. El negro reem plaza ba á. la ID uerte, y armado de dos huesos en forma de violin, dirigia la danza. El diablo subido en la cima de una columna funenaria, expresaba su alegría infernal con las contorciones mns extrañas. En cuanto á Fritz .................................. . Este carnabal, lúgubre y fantástico á la vez, duró cuatro horas. Cuando el martillo dió el último golpe, la vasta necrópolis volvió :JI silen­cio y cada uao de los trece viajeros tomó ele nuevo su pue to eterno en el tren infernal. En cuanto á l?rit7. ..... .llegó el último y en su rostro se pintaba una tristeza indefinible, Satanás se acercó á él, le dijo al oido una pala­bra y el tren volvió ñ. emprender su marcba. N os falta. añadir poco. El tren rodaba y seguia ya su décilllo viaje, yasí sucederá hasta el fin de los tiempos. Fritz--ya lo h emns visto mas at.ras, no tOmó parte en la danza de los muertus;: 01 pobre jóven tenia la caueza, el cor~zon y el alma repletos dQ un sentimiento bien distin­to de aquel de que hemos visto apoderados á los danzantes de la muerte, agitauos y temblorosos .. Quince años ha bian pasado desde la hora en que los ardientes labios do Fritz habian encontrado los de l3londineta y qua ... pero 11lTO­jemos un velo, para ser t n púdicos como Júpiter cuando encontró en el monte Ida :\'Juno, ador­nada con el ceüidor de Vónus. Quince aüo habian pasado desdo qua Fritz despues do haber cometido el sacrilegio bajo las bóvodas santas, se habia convertido, por ól'den de Satanrrs,en calderero del tren infernal. Por la décima quinta vez acallaba de dejar á aquella que no podio. ver sino una sola vez la no,:,ho de los muertos j poro esta vez, tomando 01 lugar que deuia ocupar para sicmpre, estaba más triste y como petrificado. -Qu6 teneis, señor Fritz? le dijo el diablo bruscamente. --Ay! seüor acabo de abandonar i mi prome­tiia: estaba sin movimiento y casi sin vida. -Lo sé, respondió Satanás, Blondineta ha muerto. Mira, ella exhala su último aliento. -Está muerta I oxclamó Fritz arrancándose los cabellos. -Si, den tro de pocas horas sed eTI terrarla. El pobre Fritz cayó lanzando un grito terrible, todos sus dientes crugieron en sus alvoolos. -Poro consuélato, amigo mio, tú no conoc es aún los sccretos del infiemo. lHaüana cuanao el repigull de las campanas llame á las religiosas tí maitines, una jóvel1 rubia, fresca y rosada, co­UlO la <] uo estrechabas on tus brazos haca q uinca aüos e n 1 il ubterüneo do la Catedral de Bruges pasará. el dint 1 del convento ... Comprendes? Como tu Blonuioota os inlllortal, no elebe cam~ biar ni onvejocer. Fritz se levantó con la rapidez de un ]'esorte y buscó á su maestro paro. precipitarse á sus piés ... Satanás habia desapar ecido. Al trcn infernal so le ve en todos los paises, pero no se detiene jamas. Atraviesa los polos, devora el espacio, vuela sobre las nubes, atraviesa los mares sobre ri eles invisil>\ s, vuel ve en periodos fijos á pa:;ar por los mis­mos puntos. continuando siompre esa <;arre­ro. tÍ que le ha condenado la maldicion. Es co­nocido en todas las líneas de los fcrrocarrilos y todos han visto esas figuras inmóvil s, petri­Hcadas, sobre las cuales una terrible fatalidad ha trazado su sello indefin ible. Por la noche, si veis que los campesinos se dotienen al rü,pido paso de 10 que los sabios llaman un met OTO, y les preguntais por qué hacen la señal de la cruz, os roponderán: "Es el tren infernal que pasa." Esta es 10. leyenda do los caminos de hierro, que he traducido pam usl d, mi querido amigo, que ocupa en el palacio de Santo Domingo el antiguo noviciado ele los frailes dominicos, con agrando su laboriosidad á fomentar la obro. del ferrocarril del Norte. No ser6 yo el que tome puesto en el primer tren que sc dirijn. hácia el nrnre, que ose tren pll do sor el que llovo 4 Fritz do calderero, y no debo SOl' agra.dablo roco­rrer 01 mundo converti\lo on ostatua para des­pertar una vez en el ailo á ontrcgarse á la locu~ ro. do la danza dc los mucrtos. FERNANDO FERNÁSDEZ. ----~~~:---- El diamante y la gallina. (FÁBULA. DIITAD.\. DEL ALE:\L\.N,) En el sucio corral \le una eocina Cierta voz cscarbando una gn.llina, Un diamonte tallaelo se encontró y ofuera con la pata lo sacó. C'lo, cIa., clo, j qué bonito eshí. ! decio, En su idioma que era una algarabífl Poro cuanto mejor, De filósofa en tono discurrió, Que esto vidrio pulido Un grano de maíz hubiera sido! y luego en la basura lo enterró. Para cuá.ntos avaros la riqueza, Oh ! menguada bo.jeza, Es joya entre los cofres escondida Pere nada de real pan" su vida! CI~TIO. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 118 LA TARDE EN LOS GUIN DO S. T enia yo dieZÍocho años,-ell a Apénas dif'zisf'is ; r ubia, r osada .... No es por cierto m;ís fresca la alborad a N i más "iva u n a fú l gida centella. Un dia A drian n bella Conmigo r uó a l vergel ,lo cojer fruta, y así como empr en dimos n u cstr a r uta, Absort me fijé por vez primera, Cuán atractiy a y cuán hcrmosa e r a ! Llevaba un sombrcr i llo De pnja, fCRto n eado con arlorn08, Do floros de ranela y dc tomillo, y r eal zando sus mórbidos contornos, Un cOI ·pino aiu~tado , Saya corta, ab ultad a , d e d i :!tin tas L abore-J, hi:cia el uno y o ' r o l ado Itccoj i d a con l azos d e albas ci ntas . Como n u es t ro pa seo s e ala r gaba, L a ofr ecí el b r azo ; m e arro 1é al sen tirIa Q n e e n é l l áng ui damen te se apoyab a. Con fu o y s i n saber e l qu é dccirla , M e d e'as f - Tr ep~me ,í un alto g uind o, D e. d e cuyo r a m aJe d e esmer a lda El b e llo f ru to ya en sa zo n l a brindo, Que e lla co n g racia r ecogió en la f a lda . i Oh d elici oso in stan te ! j Oh secr etos d e a m OI·! ¿ c u á l mi v en t ura Podré pi nta r , mi sangr e llamea n te, Al v e r d esd o la a l t ura, S u seno p alpitante, Su v o luptuosa y c il n d id a h e rmos u ra ? A c a so A d ria n a adivinó e n mis oj os El fu ego in te rno q ue e n mi alma ardía? ¿ Esa l a cau s a fu é d e s u s o nrroj os '1 - " A g· u ell a guinda al canz a" m e d eci a , " Q u e está e ~la co p a ; a gárrate á la r a mas, N o ,ayas á coer. " -" ¿ Y tÚ s i m e ama , Qué me dar,ís '¡ - B e rme j a (' u a llas p oma Q u e m,lCl u rll e l estí o e n l a s l ader as , C on testó p erci b i endo d os p a l om as Bl a ncas, ébrias de amor :-" L o q u e tú qui o ra~ ! " CÁRL OS G U IDO Sr.\.No. --.,,':..H!> ..... ~ -- UNA ALMA PIADOSA. I. LA LLE G ADA AL HOGAR NATIVO. L a mü·;\d" d e l corazon se ll a ma P oe."1a . i F ellces los q ue l a con e r­" nn y ent r etejen en l a vida l>r áti­C: t, eu l a Cjue se l a crée inútil r áun Doch'a , por 103 q u e n o In. compre n­d e n; si e n do un d ó n d e l c i elo . ! F E UNAN C.\BALLEUO. D o s viaj e ros, ámb0s j ó venes, cabal g ando s e n­das mul as , llegaron unn. tard o, :í. pues t a s d e l sol, :í. Ulla tri s te c aR u c ha, en d onde picli 3ron p e rmis o pam. pa s ar la noch e . 1~ I mayor tendria unos 26 a ñ os. Su s emblante pensativo y á las v eces m e lancó lico , d ejaba comprende r q 1lC en su vida habia h ec ho dos co s as muy buenas y muy santas, qu e hacen al hombre grande por su alma y amal>le por su corazon: pensar y sufrir. El otro era un pobre diablo que no me­recia una mirada escudriíiaclora, y ménos en presencia del interesante I nacio. Cuando hu­bieron desen s illado sus mulas, se sentaron los j ó venes en una piedra grande, vueltos sus ros­tros al occidente. Ignacio suspiró diciendo en seguida; -ITe amado s i e mpro e sta hora. Sien do yo niño , salí am os co n mi pa
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 15

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El Mosaico - Año IV N. 32

Por: | Fecha: 18/09/1865

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Núm. 32. :Bogotá, lúnes 18 de setiembre de 1865. - Preoio: 10 centavos. Afio VI. RI6DICO DE 1 TDUSTRIA, CIENCIAS, ARTES, LITERATUH,A E INVENTOS. A CARGO DE UNA ASOCIACION PROGRESISTA. CONTENIDO. El Nillgora-Curlosa i yerldicn rclaciou-EI pájaro azul-Poesia. Una buena respuesLa-L\ elll.a -Errata sustancial-Avisos. EJIItI •• VIAlES POR EUROPA 1 AMERICA. EL NIÁGARA. . La. catarata del Niágal'a ?s un espectáculo gran· dIOSO, que gana mas a medIda que se le estudia i contempla mejor. El Niágara no tiene mas rival en el mundo, que nuestro salvaje salto de Tequen. dama; pero cuánta es la diferencia entre las dos maravillas! El caudal de aguas es mucho mayor en el Niá· gara (caen cien millones Je toneladas en cada hora) i el espectáculo mas variado, pues la cascada se di vide en tres ramas, mas o ménos hermosas para hacer su descenso; i, tanto ántes como des: pues de él, presenta cuadros sorprendentes, ya en sus raudales, llamados r'á;pidos; ya en sus grandes remansos i remolinos, de cerca de cien metros de profundidad! Sus bordes a uno i otro lado son de roca viva, en partes revestida de pinos, i en partes de plantas trepadoras de un oscuro color. La som­bra de las nubes, el receptáculo del cauce, los jue­gos de luz i de sombra combinados i la reverbera­cion vejetal, dan a las espumas del monstruo, segun del lado que se miren, un tinte de esmeralda mui bello, i que hace un juego hermoso con los albos copos de la onda despedazada i de la bruma. Abajo en el lecho del rio este color es mas pronunciado. Los íris de la tarde i de la mañana, léjos de tenderse como un disco de piedras preciosas sobre la catarata, como sucede en el salto de Tequen­dama, tiéndense como una alfombra o como una cinta a sus pies sobre la lámina de lás aguas; pero es lo cierto que la aridez jeneral del lugar reyela la proximidad del polo; que no hai aUí esas seb'as de robles vírjenes que hai en el Tequendama, ni el matiz precioso de los bosques americanos, ni su perfume, ni su aliento adorn1ecedor. Escasean las flores; las aves no aparecen por ningun lado, i la aglomeracion de palacios, puentes i hotcles en me­dio a su circuito, da al lugar el tinte de una obra del hombre en vez de ese sello de grandiosidad na­tural, agreste, oculta i hasta difícil que tiene nues­tra cascada andina. Allá es el humo de un turbion desbaratado, el fragor del trueno, la aspereza de los montes, el encanto de dos naturalezas, la cáli­da i la fria; las flores arriba i las aves abajo, todo ~scondido como una fuente de los jenios superio­res. Acá es la voluptuosidad de una rcina que se desmaya; la música de una ola que juega; la obra del hombres en faz de la obra de Dios, el mármol labrado sobre el mármol bruto; el puente de hie­rro sobre el abismo; el humo de la locomotiva opuesto al aliento brumoso de las aguas; el riel en vez de la breña; la monotonía de las rejio­nes heladas; la ausencia de los cantos i de 101> , perfume!, i la vjEta absoluta de todos loa detalles. Allá el misterio, acá la claridad. Allá todo el vigor varonil de la creacion en la altura, la fuerza. i la forma; acá todos los caractél'es dulces i sua­ves del sexo del amor. He ahí por qué, cediendo a las instancias del autor de Edda que me acom­pañaba en la con~emplacion de aquella belleza, escribí en un libro destinado a recojer las inspira­ciones de todos los viajeros, la cuarteta siguiente, que no tiene :lo mis ojos otro mérito que la esacti· tud de la comparacion : . l Salud, ártica reina, cuyo manto Sacudes en tu tálamo de rocas l Salud del Tequendama ondisonante JenLil i bella americana esposa I La catarata del Niágara está dividida en dos trozos principales, americano el uno, inglés el otro (este último es el de mas caudal) quedando entre los dos Goat I sland. La ca·tarata americana tiene 900 piés de ancho i 163 de alto; i la inglesa 2,000 de ancho i 154 de alto. El nombre Niágara es de un orijen incierto, pero se cree ser de estraccion iroquesa, i significar tnteno de aguas. El descubridor de esta marávilla fué un miem­bro de la compañía de J esus, frances de naci­miento i nombrado el padre Hennepin, misionero en aquellos..,parajes en 1678. Algunos dc los que dan estos informes, agregan que el reverendo se enloqueci6 a la vista del gran poder de Dios! Dicen que cuando una ave se aproxima a las fiores sus hermanas, canta para agl'adarlas; que lo mismo sucede cuando oye que las otras aves, sus compañeras de melodía, hacen resonar la selva con sus trinos. De la misma suerte yo,.quc estaba contemplando cl Niágara a la luz de la luna del lado del Canadá, solo i en altas horas de la noche, veía cernerse-en los aires i otear sobre mí a los poetas que han cantado esta obra de la creacion, i la música de sus versos penetraba en mi oído como u~a voz del cielo. Veía los pinos destacados a uno i otro lado como las sombras de los centi­nelas de la diosa, i repetia con Heredia "Ni otra corona que el agreste pino A tu solemne majestad conviene ..... " Veía igualmente la una i la otra ribera del rio, separadas por un abismo sombrío, i la una inglesa i la otra americana, i esclamaba con el inspirado lord lHorpete: "Que la lucha obstinada que mantienen tus andas en el abismo, desfogue allí su rabia podero­sa sin trepar nnnca a tus bordes circulares; pu­diendo las dos J?,aciones que demoran sobrc tus . márjenes, ser'en paz miéntras cesa el conflicto!)) La poesía estranjera despertó en mi el númen, i escribí los versos siguientes a la luz de la Osa, que estaba tan cerca de mí que me parecía poder­la cojer con solo levantar la mano. Sentado esLoi so'bre el abismo undoso, Bañado pQl' su bruma i por su alisDLO' PAIO D~ está, con él Il]i .pensamiento Sino coun;r" ~~pírit\l de 'amor! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 250 EL MOSAICO. De la luna los pálidos ful gores Rielan sobre las aguas mil colores; El bosque duerme, duerme el aql, ilou. Todo es aquí magnífico l In noche, La hora, la soledad, el grito horrendo De este arco de agua esplend ido, cayendo En su tazou de roca secular I , mundo se han hecho el deber de poner allí, como un I ex-voto a la maravilla, o como un tributo a la va­nidad. Empero, los muros de aquel edificio no son un libro sino un mosaico inintelijible. El Terra­pin tieue 45 piés de alto, i fuó construido en 1833. Mas ¿ qué vale 'su horror i su grandeza, Qué de su pompa la ártica belleza, Si tú conmigo, ausente bien, no estás? De esmera lda i aljófar es su veste; Su esqueleto el grauito; su habla el tru eno; El pino es la guirnalda de su seno, 1 los íris la cinta de sus piés I Bello es sin duda, i grande ; es imponente, Cap richo al fin del Ser omllipotente Que bizo el volca n, i se sentó sobre él I ],{arcbita i descompuesta la corona, " El an eho nupcial traje de&ga rrado," Ronca la vo?, el paso apresurado, Semeja en Dido el fie ro desperta r. L0s diamantes i perlas a su paso Saltan a un lado i otro, cruje el raso ; Nlas ella solo marcha, i marcha mas 1, Tambien remeda a Safo enamorada Una mano en la lira, otra en el pecho, Buscando en la onda del turbion deshecho, Tumba o consuelo a un bárbaro desden, Una u otra, no impor ta ! mas sí sabe Que dentro mi alma solo tu alma cabe, Unica maravilla de mi ser I Oh I si a mi lado te encontraras ahora, , Aquí, sobre la roca, entre la espuma, Nuestros cabellos sueltos a la bruma, 1 entrelazados como tronco i flor, Nuestros labios, mi bien, se juntarian, 1 en un beso no mas esprimirian l'odo el jugo de amor del corazon I Yo quebraría en las olas, uno a uno, Los ebúrneos engastes de mi lira, Ya calcinados en la ard iente pira De tus ojos, de 1 um bre desigual I ..... ¿ Por qué no estás aquí, mujer amada, En vez de aqllesa sombra iluminada, Ánjel inmóvil que conmigo va ? Antorcha núbil la esplpndente luna Nos fu era entónces; ara santa, el rio j Sacerdote, el amor; templo el vacío, 1 tálamo el abismo aterrador! Oh I i mañaua cuando el sol luciera Del Canadá por la índica pradera Sonriendo luz i derramando amor, Linda como ningüna i mi steriosa, La náyade del Niágara serias, 1 en sus sirtes, saltando, estamparias La diva lmella de tu enano pié. 1 nuestras sombras por el agua errantes, Mitad deidades i mitad amantes, Al ser del monstruo mezclarian su ser I En invierno el Niágara se petrifica a causa del frio, i entónces su vista es semejante a una gruta de alabastro construida por las hadas. Un dia entero estuvimos viendo el Niágara des­cle los diferentes puntos de vista que presenta la escena. Contemplamos los r áp t'dos sobre un puen­te de hierro que la mano del hombre ha levantado sobre ellos para gozar del espectáculo con mas co­modidad. Fuimos despues al Ten'apin, que es una torre de picdra en forma de faro, i con una escale­ra interior que conduce a una plataforma con pa­samano. Desde allí se domina bastante bien la catarata. Llamaron mi atencion en esta torre los millares .le nomlwcR, ya grabados con n:n~.ia , ya escritos ('011 l('piz. que los yin,ieros --- A ELLA. Bendito amorque en májica delicia Arroba dulcemente el COl'azon; Bendito amor que coú,'irtió en alegres Mis horas de afliccion! Nació este amor como íris bonancible Despues de la deshecha tempestad, Como 'la nube que en la negra. noche Riela 'sobre el mal'. Como el límpido arroyo en que mitiga. El caminante su sediento ardor; Como el coposo arbusto que le ofrece Abrigo .contra el sol. Vivia sin amOl', i era mi vida Campo que no fecunda el manantial; Pero, niña, te ví; te amé sincero, 1 se acabó mi mal. Desde el in_stante en que por tí palpito Es mi existencia un cielo sin confin, Que ostenta del color de la esperanza El plácido matiz. Admiro mas la claridad del !lia, :Me es ma~ hermoso el firmamento azul, l\1as apacible dc la blanca luna . El rayo de su luz. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 256 EL MOSAICO. Bendito amor, qt{e al ánimo abatido Devuelves luz, inspiracion i fe; B endito amor, que borras del recuerdo Las horas que lloré! Pasan las horas i los días pasan 1 solo pienso en mi pasion i en tí; 1 Eoi con e. ' amor i este recuerdo Cual ninguno feliz. ROBERTO. ---........... --- ERRATA SUSTANCIAl, DEL TRA.DlJCT()R. En el número 4f6 del " Diario Ofic ial," pájina 1,624, en el artículo cualidades del cedron contra los venenos, debe learse: cualidades del liman con­tra los venenos, i debe sustituirse en todo el artí­culo la. palabra liman a la voz cedron. h·~ . '·.'..:.J· .. ·U .· .• ·V·H·'.·'.·, .. , ... , .......................... " .... ,. ............ u •• • " • •• ,. A VISOS . CAS.\ DE EUUC \l~ION PlUeTlCt Primera especialidad de est~ jénero fu ndada en el pals. ----44 ...... --- Bajo la direccion del infrascrito se abrirá al públi­co este establecimiento <)115 de cnero de 1866, i se darán en él las enseñanzas profesionales siguientes: 1 .° Agricultura. 2 .° COlDercio. 4 .° Aboga cía. 3 .° Iujcuh\.t1.u."a civil . 5.° Litel·at~·a . Cada una de estas cnseñanzas tendrá sus corres­pondientes escuelas prepamtorias, pero los niños que tuvieren los conocimientos requeridos, harán su cur­so profesional en mucho ménos ti empo que el exijido por este programa. AGIUCULTIJRA:-2 años de estudio. RAMOS DE ENi?EÑANZA. CLASES PREPARATORIAS. l. • Nociones jenerales de jeo- , lojía. I 2.° Cul~ivo .de los ?ampos i for- Escritura-español- arit- ~am on I mane)/) de las ba- mética práclica-jeogra. mendas. I f ' " . 3.0 Horticultura. r la patrlU I nocIOnes de 4.° Veterinaria, i arte de man- JI la universal- contabi­tener, multip licar, mejornr i . lidad. cebar toda clase de ¡rana-dos, aves domésticas &." j tOUERCIO-3 años (le estudio. 1.0 Inglés i frances. , 2.° Contabilidad mercantil i siS-l terna métrico. Escritura - español- arít- 3.° Jaograría universal. ' t" 4.0 Lejislacioncomercial i ad ua- lile lca en todas sus nera. I aplicaciones. 5. ° Economía política i esta- I dística. ) INJE~UTURA-3 años de estudio. l.0 Las dos je?rñetrías. , ' ,.' _ . 2 .• Las dos tngonometnas. ~Escl ltura - espanol - Jeo- 3.° Dibujo lineal i topográfico. grafía patria-aritmóti- 4.° Agril~ensnra. ca en todas sus art _ 5.0 ArqUitectura. . l. p es 6.° Cálculo i aplicaciones. ) álJebra. ABOGACH-Dos años de estUllio, l.0 Lej islacion i ciencia consti-, tucional. I 2.° Derecho civil i dejeutes. r Escritura- español. 3.° Procedimientos. J 4.° Leyes patrias. LITERATURA-3 años tle estudio, 1.° Inglés, frances e italiano. 1 2.° R.i,storia universal i crooo- I Escritura - español - jeo- 10Jla. J fi ... 3.0 Ciencias intelectuales i gra- gra I patna I UUlvar-mática jeneral. sal- aritmética. 4.° Retórica en todas su:; partes ~ Las clase de relijion ¡ urbanidad serán jellerales i c¡bligatorias para todos los alumnos. OBSERVACIONES. Dos son las objetos que se han tenido en mira al hacer e~ta clasificacion en los estudios: el primero evitar que los niños pierdan el tiempo (i los padres su dinero) en el aprendizaje de materias que despues no les s irven para nada en la vida pdctica j í el se­gundo dar el primer paso en el establecimiento de cspecialidades profesionales, consu' tanda nuestras nece idades sociales i el justo lucro de los que se de­diquen a cllas. 'fambien se ha tenido ' en cucnta facilitar a los hijos de los pobres el medio mas cspeditivo posible, para hacersc a una profesíon industrial, honorable i provechosa, en poco tiempo. Habrá dos clases de alumnos en el establecimiento: los que permanezcan todo el año escolar en él, i los que solo asistan de dia, de las seis de la maüana a las seis de la tarde. La pension de un alumno interno en el año escolar, es la de 200 pesos de lei, de los cuales $ 100 se pa­garán el dia en que viniere al colejio el alumno, í $> 100 el dia 15 de junio siguiente. La pension de un alumno estema es de 180 pesos de lei, que se pagarán el dia en que viniere al colejio el alumno. En cualquiera época del año se admitirán alumnos tanto internos como es ternos j i de la cantidad del primer pago se hará la deduccion correspondiente al tiempo del año cscolar conido hasta la fecha de la admision del al U1"\l no. Pero el segundo pago se hará. siempre integrnmente, aunque el alumno salga del colejio, sea cual fuere la causa, ántes dc terminado el año escolar. Cuando sean col-ocados en el establecimiento dos o mas hermanos, se hará la rebaja de un cinco por ciento en el total de la pen ion. En ningun otro caso habrá derecho a rebaja o a deyolucion de la pension, aunque el alumno o alum­nos se retiren t emporal o absolutamente del colejio, i sea cual fuere la causa de su r etiro o salida. Solo en el caso de que se le consigne anticipada­mente la cantidad necesaria, el establecimiento se hflrá cargo de dar a los a,lumnos libros, ropa, calza­do, U otros efectos que deba tcner segun 1:1 órden de sus padres. Sin esa circunstancia, toda recomenda­cion sobre el particulal' se mirará como no hecha. 'fado pago se ha,rá en moneda de talla mayor. Para que un niño sea admitido en el estableci­miento, es indispensable: 1.0 que no tenga enferme­dad crónica o contajiosa: 2.° que sepa leer; 3.° que sus padres o los representantes de estos 6e obliguen a conformarse, en todo i para todo, con las reglas de la disciplina interior. En el establecimiento no se dará mas que los ali­mentos i la instruccion j 19S niños deberán pues lle­var a él su ropa de uso, útiles de aseo, cama, baúl, libros &." El lavado i aplanchado de la ropa sC'rIÍ. de cargo de los padres de familia, j lo mi mo los gastos de asistencia médica en caso de enfermedad_ Dirijirse con tiempo al infrascrito, en su casa de habitacion de esta ciudad, de las diez a las cuatro de la tarde. Las personas dc fuera de la, capital podrán haccrlo por medio del correo. Bogotá, 12 de setiembre de 18G5. FELIPE PÉREZ. 10-1 SIL V A & V ALEN ZUELA. ACABAN de recib ir el mui tino i acredita­do Chámpaña "Comte de Villefort, prés Rheims," en medias botellaR de cuello dorado. 1to venden por mayor i por menor, a p r ecios equitativos, en RU almacen, carrera de V cne­zuela, calle 2.a número 65. 3-2 Il!PR E::\TA DE "EL )IOAICO. "
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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El Mosaico - Año IV N. 32

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El Mosaico - Año IV N. 8

Por: | Fecha: 18/03/1865

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. = AÑO I V. .oogotd, !ilibilrlO la llc mnno) 1:1f: 186;). Nt'Jl.8. C' ONT1~ N 1 D O. I sobre 10('-1\:\1 pro,lujo (prja ante dYil'ci. Dc l\'luf ll.OIA, Q-,.\, fillC )-;1 t1cbi:1 Il~ CO:lüc{'r J,il'li d ¡l,'s('(luóNto en • I.jllC d ramo d~ la ill~tr\lc{·i"lI l'(,hlie:t ~e hallaba, CmeBU '11 DE J)O ~ fa \~{'J.:CO A:no:.iJO ;,IO!lE.:m. l'0!lle tió :'l.1 tici"ior .;'\lol'cOO la I'ormucicll Je un 'oncl!l~i'm pbn ,le t~tlHlio'" . ])", 1lI1'cil,j'::l ~11 ('l'1Ini~i~ln oon el lucimiento ." l. quc (le !'u c::ljl:lci,l:\(t ('1":\ de ('~Jl("r:l!'¡;C; i al k'('r No h:u quiell ignore cll:in \"icindo se halbh:l :.Hj1!clla ohl':1, :ll'('n:\~ P\\(.'tl,· Cl'ce!"~c quc!'oc dch& (!} sistclIll\ de lo~ c~tll!lios ('!! la ':'po(':\ dt' 'IIIC I :l un 1'<)JlIh~'e (k hl {-I,('>('a ('11 (\H(' ~" hizo. Ya '!lIno~ tratando. ].o~ c{)lljio,," e¡':lll e11 tiempo do en I:! jr¡It'¡"lucdoll ,hoja, ('r l'lIl'C'Cdo !le 'Ino "01 oonclu~iones pah'~l1oas ¡lo.,; actos litt'l'!lrios Im-' escolasfi('i'lllo i (,1 :lpego '1 ';\" c~cl1cla~, tan te­taHas Ctl qU& los comblltientcs 1I:wi!1Il IH.:«I\I1- n:\z i t.m :Illto!"iz:lllo" fe opnllg':\ allog'l'o de lo~ teseo nbl'ue ,lel hlizcl'zo de !>us J1l1ll1lone~o .El fines (PI{' nI eruJ'r('!lllc!" ~n ohm ti"IW I,rc;;cnt('~. c.'lmpcou (lile r<,>!,cti:l un Ial'!:~o j l'tlll1:"lrafl,ldo ~i- :'>Li, a,ld:Ultü ('ll('::r,'('(' b u'cccsi'!:1<1 de \'ijilnr lojismo proplle;;to po\' MI :Hh'er~!\1'io; (1 'pw r~r:\ (¡ne •• HO F" iul, .. (('n r'l'; eoltjio>l eOIl 103 ;lcerla\;a ano dejarse envoh\!r, neg;uulo, ('011('1,," I 1j(lrJ1it'i(''l.:ial tl.'lIÍ:l la "iln]'!c ¡i¡cnl­de la Mancha c(m los mo1ino~ i COIl I:L" o\"e.ia", I::ul dI' COnICfi\' 1"'1\1,108. PI.' lIal'ia arro\.CfI<1o lo!\ uo ]l:lrabnu mi,jntes ~' n la ll(',!csidad Ill) (Iifundir fue¡oo~ ,11,) tLnin!r~i,Ia;l, lo que estaba tI:mdo lU~:lr los eonociulicuLOS útil"s i do reforlllar j J¡:ICl'!" a IlUlllC'rosos ah\l¡'o~. :accesible a. todó!I cl (;~ttltlio de I:l!l ci(;JLcias qul,l Ya ('\ mi~mo m:ljisÜ'at1o Ilahirl ('o!"'"Icli1:n(lo:\ e n los e;;l:¡bledmit'litos se <.>11~efll\h:J.l!o lrnIJ:lj:lI' a till do que a'1(1(01 dC'~(II'dt'n H' cortasc Gl':m dicha fu~ pam el \¡:lis quo al esp'riLu de l':¡i~o En ~2 ,le diclúmh!"e do 1,';,0 hnbia t"oformau o!O c ilusLloado de Befio!" bloreno !le il1fo\'1)\fI(10 n la ('flrtp sohro 1m; :¡Ull'<()S que:'le h ubic~e presentado co)'unt.m:¡, COIllO cu efcclo collle!ian cn b cobcion d(·lo~ l!l':¡dM i ~('ohl"e la lSe Ic !>n:.«cnt6, pal':! illlern~lIir en el nlTl>glo Je !Ic(,6id:ul de er('nr una tmin'uidnu. ] hhia es· Jos estndiOB públicos. ¡m('"to la inOOUHllicncin ,lu l]lI" I<)~ l'('gtllal'e:. Como y:¡ lo tencmos di('ho. él fu'::, ajente del COllfiril>seu lo!! gratlo~ i pUllid" SI' forilla"ell C0I18- Gobierno do 1.'1. mctrópoli pal'a \:¡ ocupacion do titneione" p:ln\ la lJlli\'('r~i·lad i r('"damento las tt'mpof3lidadcs de losjl·suita". P:ll':l la coladol! de los gr.l,lo,,; i, últimamente, Ap~U:1lI fueron estos cspub:lJo~, dictó pro,i- llUbi:l¡lropue~l<) !'j1\(' ~c !<1lhdniC'~e 11 ltlS gasto'i d elicias a fi ll de (¡tiC no ~c illte!'l'I11UJlil"~(.'n 10:1 que a([u('( CSlahll'I'imicllto ,lc111:\nt1n113 cou In!! cstuili08 que cn el eolejio dc San Jhl'tolomú i tcmpoJ"alid::hlcs de lo~ .ie~l1itn", (.'0:\ ('\ 1l0HmO do bajo In. di!°l?'ccioll de aqllcllo~ re!j.iio~os ~(' haelnn; los di('zmoli lId :lrl'.obi~\,:nlo i al' 10:1 ohi~padog, Teglament6 provisionalmcnte 10:1 ,,!-otUllio~, e lIi- ' i con 1,)" 11ored,os 'IIIC hahÍ:ln de I,n<:!tlr IO:'l~ra. y.o se nomhra'oc reeLor a IlU caf¡H S(l le ]¡:¡bia COlltc."'lndo Antonio babel!a, eclcsi:istieo di~tillglli(l o , quc, pidi'::'lldolc ll1a~ fllHplio" illlo}"llll'" ~o¡'rc el Munto. años dC"-pUCIl, ocupó Ulla i'\illa episool'al. El plan Jo 6tUfli(l"~ :"jll1' uoah:IY' (01 ~l.!iíOl" Mo- }¡bs tarde i cuando co!'ria el Mio 1,7,4, se l'('lIO et'n provisiou: 1. 1"¡'"" r:\ !! cioLJ('s, de CU)':'I eompete\!(·ja habb vcuido:1 f'el" I no el":1 a~c(ll1ihl(' !:-i 1\0 M' fliIlO:.bn Ulm unÍ\"et­lo concel'lliente ni !"amo ¡Jo (·~tuaio~, ¡le 1111 eS[le- ~i d n,l; ('1 GobienLO hahia dc m¡(','1) I'\olieitado rl1o;; dc ofl'c('('r n lo!'; leclol'cti predicaJores, a llombre de la U Ilil"cr/Oillad, 1,al'a Ilnll not i"b :\U:I1fliea de tOllo d plan dc l,~tu(lios: otro :'I.clo en (lile ~e prol'onin imllugn!\l'lo; i I a.~ i,k:\~ d(o!';enl"llclta" ,'11 {I I"~n ~idtl 01 ~u IMI­< 1irijió con par ticula ridad lln n¡;crto al dC>CtM I rOl" !':trte adopt :I,la"~ cn 10H plauf':.i '111(' posteriolo. dOIl J o ~,J Celc¡,tino MÍl tis ('111e el'a quien bahia l' mcutc km nojillo. ¡así, 1'0\" lHui buen:¡s, par,,­promo\' i,lo el ¡lrimel" act o ), ('cnsul'fludo el dicho ccn hoi tr i d"alc~, N vs eO/1!i,:nlal'cmO'l con apH!1- ! istema como opue~t o a J :t.~ <1oCtl'iU:15 católiea.q , tar I~ e~l'eeic~ quo mas n ... " llnn Ibmado h Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 58 EL nI OS AI CO. . " ......... _ ..... ~~ .................... " . " .... ......... , ........... " .... ',,' ...... , .... .. " .. oO • •• " ..... , .... ", ... ..... , ....... '~ ..... ,,' ...... • .......... m ....... __ • ....... !\tC'nciOIl al leer aqud documento; las que, si vicinr Jos C'IlIC!HlimiClltos do lo~ lJrillcip;:mtl"S Denso Cflrcecn dc ¡nteres, IlIicdcn cOll~iclcr:lr~c obli¡..-.ñmlolos 1\ ~il(lji1_'Ir :intes .lu 1<>IlCf itk:\s i a lo 1tl.!110S ~omo (I:11o~ 1':1.1":\ la Jli~lorja do los :lco~tl\ml)f;¡l1aolos a illtcl'prt't:u rmilltlcutc los esl1Hlios i ut' Ins lctl':ul el! h N llC"!\ (Jr;umu:l, textos s:lfr,:tdos i :l nplicarl<,s con imrropi<,d:ul 3lanitic;:;tn el :\1Itor 'JIU' la l:n~rii:tnl~'1 'ltlC J)I\. en Jo~ "m mOlles i di!'('ur~os torcll~Cs, I Il ,alcrsc tliel'a llnmarlL'l'virl\e jukio~nmel\te el Plnll qu[' en mnle­que deloia r('jir ellllll'YO ]fl:m d~ estudios; pues ri:'lS fil(l~",lica~ ~e ~iga (·Im':toc\o ecléctico i so 11 IriS .COHlliIlilladcs relijiosas ~c b:l dl'jab:l ell huya de lu~ si~tellJ:l~, uo admitiendo como prin­lil¡.(: I'tn,1 pnra r('gbrnentar los ~uro~. Er:m a/llle- cipios "inu I:.s, cr!l:1I1cs eumprobadas por la ou· lla" c:ítcdms esca~a~, hul]:ih:lJIse l!Iez'luiuameute I'er\":\('ioll i b e,~peril'nri!l, (]olada~, i no se auri:t eul'~O de UU!'I. I:lcultad ][í, :.qui CÚIlIO!le e~llr('sa:.l tratnr ae b {i"icn: hastn que el :mteriol' se hubieRe condllillo; 110 "~:\lln tio:lI() tIc fisica lo que Iln"t:. aquí ~e ha ob:>lanle que, por ulla corL'll]Lto.'la de deplorables ensl'iiatlo en nuC'~1 \':l~ e~e\lcbs con ese 110Ill­consecllcncb.<:, ,,"olia Ilermitil'~e a los que solo bre . ,. ,~in Il'atar de los il1lÚIll('1l0S naturalC'l', habian ganado lnl primer !Iño tIc mosoría ]laS!H' ¡ (1lIico ohjeto .-.Ic ('sta ('iencia, ~e hall ventilauo Il Ihculla~l IIH1 \'01'. ]~!U:l matc\'i:)~ que ~c cur~l\ han cuestiones abstracla"." eran laliuiaaS, liIo~ofirl, teolojb i jHri~pr udcn- Ho.'comielldn lIiui cRpecialmellle p:lra 10M qua cb, J1] estuaio ael dOl'c('ho canÓnico estaha hall !le !)('!..!;uir la carrera eelt'l'i:'istica i han do incluido eo el de las d05 (lhirn:lS lilcultatlcs. De I ser cllra~,'los l mcno~ estudio!! (Ine pucd!1II ha· llleu icin:\!lO se dabllll lecciolle!) ¡;ino en Ima clase cedos h:ibiles para llifulltlir ('o!:ls l,oLlaciollc8 \ 1l1U! ell el Colejio del Hosarior~¡c!lt:\ba dOIl J lIan del camilO los conocimientos útiles concernien· :U, Ylírga~, quo ¡muia sido gr!llluado cn aquella les n la agricultura i a la minería, materia por los relijio!a~ando a tnotar dc los e~tlldios tcolójicos, plan dispono qU(l se ciene e:sln clase i que toda "bi('n conocida es ya, dice, la inutililb\ abril' e~lablecimientos tle esludio ~obl'o esla materia d conocimiento do ,cllsci'íallza. KlIpollieudo ell lo.~ padres . para que d petbntuelo mas adocenado fne~e De lo que tI sefior :Moreno e~pone en ór(í('n tenido por hombre dCl letras i lle injenio, (;on a la juri~Jll'llclclleia, se infil're qlle> en sn estudio cst(l antecedente cualquiera. ruecle di"eurrir no ~olian lo~ profesores th.'j:u'"o il' a las austral'· cuán fitcil era que los paoJre$ Je f:uuilia fllc~en I CiOlI('~, ~ !:LS !;lllilez:ls i a la p('(l:lnlcsca o!ctos tan cominuamcnte comhatidos por preyiaU¡mlte cX:lminado i aprohaao. el doctor Moreno, 3b~orbia lodo el tiempo quo F omenta del Illi~mo modo b ill~lruC'cioll pri- se desliLlaha para l:lj\ll'i~prudencia, i el aerceho ll1ari:-; g L'atuita, e~t2blccielldo lns rcgl:ls <¡ue civil em mirado C'omo cosa :lCCesol'ia, :El y lau d eben obscl'\'arse en la escnela pi! hlien de Jlri- inlrodllCC ('n e~to todas hs rt-lorlllas compatlbl~s meras letr:.s que Illantellian los ]ladros je~lll l as con ell\"lliritll de las rl'ale!! ~I'denes a qutJ tema i que, merced al célo llcl señor )Jorel\O, so ha· que nimtflrse. 1tl:ls el C'Stlllho de los dnollCl!, bin consery.:;¡do de~lmes ele la eSllUlsioll. léjos de Jl!\(lcecl' dctriJll(>nto con talu refo\'!n:l~, E n d ('!\\)itulo destinado n reglamcLltm' los ell reglll:l\'i7~'\.{}O en d pbll, con Ill::mi~e~to }>I"O. c\U'Sos de ji osofí!!, d(-j:l' el' el a1\lor (\e U/1 modo ,'el·ho pm'a los que a {'l h:\y:tl\ de ~ledleal'~e. csl,ccial SIL tendencia a su~tituir a bs vau:l.S es- llaC'e el !l\Itor ({el P lan la electiOn ne textos peCl(J:-lciollC~, a las sutilezas metafísicas i a las de ensei'írI\1Z[¡ COI\ esnwradn d ilijencia i demos­c uestiones sin fil\Sl:llLl'Ía, cst\ldio~ s61illos i de tr:llldo tanto su~ cOliocimiLntos bibliográficos aplic:\ciou pdctirn. ")[:\l1teni<:udo, dicC', la Ii,) como su 1!I1\1('a de~melllid:\ a,tcnciol,1 :1 11l'eferir losofía de los ~iglos nnteriores se impo~ibilil!l a :-; lo me-jor lo mM hacedero I p~aetLcab!o . 108 jó\'cnes para cuhiml' 51\ ent('IHlimiento," Hejia en los eolt:iios la pdct,\C:l dc dIctar Ins "Debe el 1lI:\C~tro, miadc, pl'oC'ellel' POI'lll·ccep. lecl'iollCS, !f­tos clm'os i IllclÓtlicos absteniéndose del lIlal did:1 de tie>Il.lll0 i los demas inconl'eJllent Qs q\lc mét odo introducido ¿n 1I110.,tr31 escudas, en es r:icil di~{'1\rrir, ]~~tc si~tema queda pros­flue se ncosLmubra .l i111lltar sobre todas bs llla-j orito en C'll'hlll. i 01\, H so dispono :;.e l>idm Il l erias con ca\'ilaciones i ~ofil't ('TfaS ill(lt ile¡;. , " Em'opa todos los hbros sef¡alnd ~~ como t~~. }Insta ahOl'n ~e ba teniclo por (¡ tilla lmtctic:I de lo!!, i qllr de los fondos !le 105 colaJ los se nnhcl· , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 59 ....... ' ...... "',""., .. ".,,' .... ,,,.,, ...... ,,.,.,,.,, ... ,, .. ,,,,,,,,,,' ... ,,.,,,,,,,, .. ,.' .. '""""""""'"'''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''',,, .. , ...... ',,,,,,,'" ..... ,,' .. ', .. ,,,,,,,,. pe Sil importe p:m\ 11110 109 (,,.!tIllitlUlcs pttCtlnll l\IIC!i nl\e~tra in· YTT ('liria i los trastornos que h:lU ocurrido despues El <') 1 ,1 · ~ (", 1 Ji', ' de la 1111\CI'lO del sefior .Moreno la hall hecho \ -? t e n~!ll7.o < o 1,'7 j.? )111': ; 011~ ,I,~!IOI~e~ de~ap!ll'eeel', Pllccle ~1~cg\l ra1'Se que se ha \)('rdi. ) ,lItOIllO ][Oleno, pro.mo\ Id~ a n. ... (, l:l" ~ do lino de Illlt'slros Illl'jorcs mOlll\mNlto~ listó. el Íl~len en la Andl~llc.a do, allt[lfl', 1 d 1: de !'ico'" En cI~('to, ¿quién podi:l-eSCl'ihir la historia abril tI? 1, ,¡SO :\1 nll ~mo empico (,II~ :\ de 1.1U1:\. lad:H-loabn q\Il clfl !lclr\ \d:1I (Il, c01'11·01 Iq ue,\,I.U,1 SU S \l'1,1l' l,_~ ,\·,' 1 el el m'\l1e'o t:ldo en do :ulqnirir 1111 inmenso caudal de ;tn. m:l.JI ~llat\lla nplic[lr la mento :l \'arios ohjC'tos !;l!Imltanea. tomó pose<;lOn el 10 ,lo nO\ICmbro ¡Jc 1,780. mente COlllpr(!nUO IlIlO cómo puao d l'spachar Ha1l6 8obre~ll:m.el·!l l'cc:lrgfldo d despacho en I t:lntos' i tan \'nri:ldos llegocios eJl los 2'; aiiOfl aqudla A lI.alell ~la, ¡"lOr sel' Sil, prcd eée>;Ot' sumn· quo lll('aial'oll entre su regreso de ESll:\fi!\ i SIl mente an.cl:lllO I ae l~e?~o, .o lll ~:1pn: pOI' L'lnto fallecimielllo. de e~\lnphl' c?n SIl mHlt:~teno. ]'.l,~ell.Ol: :\[?r~no, Si la glori:t do una n:'iciOll ~S IR de SIlS hijos, m.e~1t:lllte su '~,?05tl1mh~:lda ln1,ollosld,¡(~ I e~pc. ~:\cUllil' el poh'o quo ha cuhlOl'to un nombro d!elOll, lo d('J" al COI'I'1('llte en P?CO~ t1i:l.~, I BO ilusll'o e!leulpido en la losa de llIl sepulcro es dlco .ro j úrlluda, pucs 110 le vicio a la Jlllc<:tm es lo (lile nos hélllOS l)rop\105. h:lhl:11I .quecbdo negocIOs ell.q uo oCI~pal'lie. to al e!lcribir t'sta noticia biognitiea. De eler!.o documento_que hemos \"Isto p3rece Oj:lLi que el descmpefio do la tarea que nOfl debe colejJT~e quo el senor ;\10.reno e~tu\·o ten~. imp\I!limos hu"lriern. Jlodido ser t3n hlleno como p01'?II1!('nto encarg:lll.o del go1,ICt"lIo de la caPl'l blil.l!\ble c.s el fin con que hemos trabnjado, tan1fL jenernl tle Olule; 1Il:lS sobre esto IHmto T }\[ • .' "[ , • n3da 1'.0Jemos afirmar, oJ, 1 ,~:SUJ.L.Il J.!t¡WQ\l t". '!;'1IT. I _l. Don FrnnciA('o Antouio .aroreno Il\mió ell Ll nlO:\'T!S,\ UF. SO~SOY. Santiago do Chile el 21 de febrcro de 1, 70~ [l El p\le"lrlo riea,loH por una apremian­ignoradas todo el I' lIa,la tiPII(' que tlea, pue:!l:\ alli Il:U':1 ligur,\r un c:lmino, COIllO tC\ll('r d ,i!ljcro de h a~pero¡;,'\ dl' la" l¡relms, el tr:\7.O iwkci>\o 1[11<' HU j,iutor .It-ja ~'II d licll7.o, ,le hs Clle~tas cll1l'irlat1a~, de lo!> hondos I"dar,a- 110 p\\('dcn npreciar dcbidamenle to,lo cllll'l"ois· I le" dc 108 :J!:!"lldos [/r1J1t'1108 clcl gmlChllll ido 1110 do los quP, !'in otro :mxi]in (lile b fllerz.:l de ~ toJos los !iufrimic,nto" c.m (lile ~e hlCh:1 de cerca ';115 pil'1"I1as, i ddclulid·)s bl'al':ullcutl' 108 lJi"" I t'n la prolouga<:h ll·:lYC~h\. El pil', rCRg'u:irchdo ('011 la Illal t"jida alpnl"g:lt:\, 1;0 :J.\"Clltlll':ln ClJ por IIlla illl)!l'ilclraLlc sul'la natural i l·n('h\fI,do !1uaOI', \111:1. lij ... ra piczn Jo al/?o¡]oll, ('ou el loso i !'c contempla la fm'io"n \ivlenda dI.: ~IIS nomhre oc rI!iS1X', qlle cubre!ill clIllllra. (}ndni', 'lile 110 c,;~l'('lla!l en l::ts ]"Oen:; 11:\('ilJ1(lo~e .. \1 \ orlo;. de.~lil:Il·, agobiados bajo el d llro mil petlnzo~, i "\-cncida~, \'ol\"jcu,lo a caCl' ell ))('<;0 qne 11\'\":111 sus eSllal,la", sc mira p:\~(,lIti­got~ crisl:\linas; cuallu" ¡::e mir:m hls rvb\l~tn,; z,ilh b terrible mal<1icion qUl.; hil'iú a b Imma­encinas Cjue C COllli,r~I. de 1111 PIll'I,¡O: b CRA.TITULI, que lo cscl"ilJc en silla que 1<) d:m 1:0'1 cana!!. .::> los CQrnzo nc~. - Tio Ba..,tiull, no se amle tl~tcd !){Jr b!l ra- Jn ,¡octol' Cribe Aujd r('unió en un pr(}rioso lIlas:!l. la rail.. He !! IIUO nil'.acion el jenio cSJlnftol, "ll Incll:1 ('un l:t natu- G:¡bricl e.~ completo; i que otro ) C"1I0 lila>! ralell:l. in('uIL'l. i br:wía de uu teji,lo ine~triC:lblc :ll':ll'l.mte no 1«' tu 11:\ t1c }!I·l':wlltar. de cordilh:ras, desplcg"ú tod:1 la í'llCljh de \'0- - Tia Ha'lliall . 1':11':\ cmp:ll"cntar no miro so· luut!\d i la constallC\n inn.:lll'ihle \lescspcl";h.1:ls i bn- h:leer si te ~'ml,('Hill:\s III 110 tlcj;\1"lo~ ca! lo que ('~t·í ;li"il'wl0, tio t:lntos r cspeeLOs, uo h!l}'a \ isto h luz l,úJ.¡li<::I; l h~tian? }; i (.ahrid ni .\na ch'jar.iu 11111l(':"\;l0 porque "abemos que r eport:lria honra :\1 l'ai .. i ;watar ti patrb Jlot{"~l:lll , ni saltlr.in ¡lc Sil crian. que calh cual podia retirar ~I{' él mili útiles l'.a, obrcs 1U1I· <1110 opone)' a Gnbriel , quo es una }J1'ellíb, sino chaehos'~ ~'[¡ra, .1 \lnn, '111(' el q\te quiere caballo 'lile cs induBcro? siu tacha, e¡:.c se :\l\lla a p:lla. - ¡ Gomo <¡ uien 110 ¿¡ice n:l¿¡a ! -1 [e dicho :¡ Il ~tel l IJuo no 'ltliel"o e:lbií:ls ni - P or lo visto . . como tú crcs un mda mui manclra~ en In sangre, qua limpia lllc<1ioroo mia cou8idel'ahle . . huscas un ycrno qlle tungB la padrcs; ni qniel'O Jlunerle rútulo. S:lngro mui calific...'l.da; quiel'cs uu don dOIl. j '!les - ;,Conquo no he dioho nada? i cres tÍl eo .. mira, hijo, en los t iempos (lile corrCIl, cn tc· mo mi montern, qlle llIiúntr:ls Ill!l.S }):liíO se cella­ni('\ I.(\O un:l camisa limpi:\ i veinto te:lles cn la 1m, mas chica cm':' _ 'I'ú uo sueles t encr CS:I'i faltriqller!l, se t ieue un dou como una cas:l: ten·iblel'.lI.s,Junn, And3, hombre, :I\"Cnte!l.lgus­trMI: lllO:l don J 05& I. Hoi pOI' hoi nndnn los to de todos i a In r:l1.on, i dí 'lue!'-1. . dit(rios .. t ir':ldos i }H1estos en rifa. Una E... - T io B3l>ti:m, - dijo en \'oz gr:l\'e i dccl· colenl'ri:l \':\Ie dos cuartos; un Uli"a <1os lila- didtl J1I3n,- ni Jcsus p3~Ó dc In CfU7., ni yodo r:l\"edises. No h:li mas ! est:'is con mil:; fuel'os que I1n grande, i con mas 1,0 ocul'rido de~!IZonó hondamcnte :l Cubrícl, l,r?~~Jl?JleYII (IU~ w! M:U' de ,Ana, r;1 :lrriero sc fué en f'egui(]a .en busca dc E~- Un :\glHlo l'cllIorelimiento penetl'ó en 1m alma tcf;llIi:1 a la qne ¡li.io: ni cOlIsidernr cuan imprn,lelltemenle llahia \lIIi. - .Xi on l'aris sin apela, to lilas sentida«, pol,ticw, i l\ell:l~, aUIH!uo a clOn que 1111 consejo de gllcrra . T eso que ni '\'ece~ se enU'etoja en cllas la miseria, que lo 5011 ]):1oiz i V obrde armaron ma~ b:lterias (!lit' yo; las existellúias de b ju\'enllul cn los cultos i pero .Tuan )farlin en dicicl1110 llIln eosa echa corrompidos eentl'OS do pobbcion i en una es­rnice~, 1,., si nI fin i a In postre l1e\':\ r:lzon . " fera superior, j':n estos suele el joí\'en empezar ¿ qué se hr.ee? Agacll!l,r hs orejas, i srmtns pns- por oon~tit\lir el nmor en ,icio, ahuyentadv así cuns! P o\' mí" , me \'oi como se fué Barrido, ese e~tético i dulce scntimicnto de SlI corflZon. desail':ldo i clesllleido. 1'01' lo cunl se burla de él de~plles si es puro, i An:l sc echó a llorar, acaba por cOll\'ertirle en uoa espceulncioll, se. - i Cómo ha de ser, hija! le dijo el tio TI:!.s- grcgando del matl'imonio al amOl', hermoso Ci­tiau.: N IIncn vienen las cosas como a nosotros nos rineo que concedió la l'ro\'idcllcia n \:¡ pesada parcce que deberian \'cl1ir: las cosns estlÍll ('1l cs· cruz de! reno\'adOl' de las jenel'aciones, Así te mundo como cuernos ell un costal; todos de pues, cuando la usurpan en el COtaZOll del hom. punta, bre su puesto el degradante "icio, el miserable Hicn notó Gabriel que Ana habia 1I0ra(10, eceptici~lllo i la c~pnnto~a codicin, huye el Era esto un ncontccimiellto tan IlUO\'O i estra, amor; j si es que no que(ln preso i aislado en el Eo en la tranquila i pací/iea cxh;tencÍ!l de aquo- ('or:1zon de algtwa. infeliz víctima de los anlG­lla f:lInilia, que sintio Sil COl'!'\)';on oprimirse por dichos vicios! un nngustio~o presentimiento, 1\'0 ob.';tanto, El l'esultado de las penosas reflexiones de cuando recojida la casa, se de~lizó silencioso i Gahriel, fu6 el rleseo do saber Sil oríjell, 1 sa, slll ser sentido, para ha\.llrtr por lrt \'c11tal1a COII biendo que ~oJo Jou J osú Kíncller. cra el quo Sil querida, ésIa, con la. delicadeza qel amor, podr'ia ilustr:lrle en este asunto, detcl'lllinó iL' qne siente ¡nas lo~ golpes que recibe el coraZOll a h:1hlarlo personalmente; Il:\I'a ver si él, sien­de la persona. a quien amn, que los qne recibe el do el intel'csado, podría inspirar mas intCl'cs i suyo propio, nada de lo ocurL'iJo respecto a merecer mas confianza a aquel duro e indife_ a looijo; i cneubrió sus J<ígrirnas i nb:ltimiento rcnte {¡rbill'O de Sl¡ snel'te, (¡ue los que lo ba. con la ¡¡elicion que habia hecho el tio Bastian, bían intentado anterionuellu', la que dobiendo scr de gusIo de sus padres, 110 Al domingo siguiente, Jll1e~, sc vistió Sil me- !>odl'ia ménos elo traerlo sinsabores, jO!' ropa, i marchó a Aracenn. -: j Tns padres quert':ín qlle tú te cases con r ero úntes ele introducir a Gabriel el)n 1:\ Andres! - , POl'lJUO ~e hau - 1',0 seré mi0ntras lo seas tú; i cuanelo tú ajonciaao un;l.S alns con las qne no s:1ben elevar· no 10 sca\':, seNuiré yo si{'wlolo, El qllerel-te cs se, Asi es que vuelnn torpemente, ontl'o el liec~ el)!} mujel o ])on Jos(' :-;,¡lIdll.'z cra el Jllas l'omntn(lo tipo llljos, p:\I':J. (11Ie ~c dinol'tau lo~ que h:\u a~r('n­< le b e"!Jceit, .. Ru ¡)'olrlletl1l'a ('1':\ cU:llh-nda i tos- ¡ .-Iallo c~o" l,il'!H'S de I'rol,io~, qa~ SOIl de 10JO.i ca;,teni:t los l,i~·,¡ i las ('~I':\J.I:1S to'\Il tmeho!', (¡IW los ,,('dllos? Uil'pong:a Sil mere':-, por 3bría IHlt:lall tlpllrt'el'r a SIL dudio apto i I,reparado ~aZlt¡"'im:¡. "cfior .\Ioalll(', que los selioritos ca. p:ll'a r ecibir IIn f:\l'do, CO\lIO lo ('st:i. IIn pedes- een o dl'jl'U (','IZar. tal pnm recibir \llIa est:ltua, 'j\'lIi:\ la C:lr1t fln-¡ - ¡ 1'ut'" cw f:t1t:\hn! COn!0sti; con altivcz chn-, basta, mQrClla i .. ill I>onl'iila~, eomo c~clllpi- don .lo~(', :--i os int'olllod:1!\ los coU(jo~, ai,adió lb. de pie{ha tosca i ~iu pulir, Su pelo e!'pc~o i ,-o!, k'ndo la.,> c!lpalda~ al illfcli¿, llouedes Lo. cort:ldo IUlli COI'to, era entrCC:lllO, i ~e malltcula z.'llc~.· derecho, como h.crincs d(' 1111 cepillo de lim- Al pobre hOl'telnno snlió de~e!'opel':\!10 i csela-l, iabot:ls, Tenia I:Is eéjns t:lII I:Irgas i p01.oI!\t1:I~, ill:\llllo: que jlnrcci:m ('cj:l!! poslizns <1\' earn:wnl, i C~- - ('\lamlo esn cl ellC~:l era bnUb, cm una eondidos dctl'ns de elbs unos ojos ~in bl'i!lo ni bendirion para el Jluchlo; ahol'n quo In km c~prcsion. que no I:mzab:lH por cierto, las 1:11110- ncotado, e~ )\1\ perdieion! !'ns mira,]ns lH.llctmntcs COIIIO dardus, (le que D on .J os(o, flue ncahahn (}(' :llTendar d ramo 1l0~ otros los lIo"eli~las tenemos un gran repu('s· del aguanlicllte, estah:l mui c,mlx:hido en sus lo para ob~equiar con clla~:1 nuestros L('roe~, cáJcu[o~, i ~c 1':lLb ,",It,ltO:l ~elll:\r l'n ~II mc"¡~ lo mismo a Ag::II11enoll el gr:t1ulc quo n ~\ galllc- de e~cribir, hahia eojillo la pluma i hacia CIten­non el chiquitito, J.as lIIiraibs tle don .Jo~é t:\s f-in llotal' b Jll'('~enda de (;abriel. Cl'!l1l dUl":I~, cuando b!! quel'j:¡ hncer nnogantcs ; - :-idiol' dOIl J o~,.., (lijo ",:;te. cseudrulauor:I<:, Cllando I:I~ r¡ucl'ia Ilaccr 11 ... 1\(>, -Otr:\ te pl.:go! c~l.'blllú l'illlc\'antnl' b (,:¡l,¡e1. .'. \ tr:lntcs ; ¡con !lns sllpcrion's el':lll thllia:\ ~, b ditlJUt (II1(Qrirlml, ¡ l.ijl'l'o! . .. que no tengo ell:\nuo las qucri:\ 1I:\eer :llll:¡"le~. tiempo (lile /lCnlcr. 1\'1'0 parai)lIe no lo pier- Don JoS('>, que no tenia ~iiluicr:l elnCl'yio qlle das tíl, tu * ,ierto, por :ei 1101,) salol'!', 'IHe no I\ccc.~ita el ol'gullo pftrn ost('llt:H'~e, IlIcia el ~u."o prc~to; i que 110 recibo, ni hago ellll't'fio)\ . .l\ ho­en gl'oserÍ!ls e~pollt:¡IlC!lS i en ,Im'czns pre!nc'li-¡ ra, :\1 C!lSO. tndas. Conociendo cuánto 11.' !:\ltaba parft eslnt' Gabriel tenia esa í!ulole e~p:lfiola fucrtc i dig­a In altlll'a de otms llotnbilid:ltle.~ lllurciaf/!/(l8 !l:l, a la éunl no intimida la ilUpel'til1eneia, i e~c mas ci\'iliz!ltb!<, 11 las I -;';l.:iiOI', contestú con elllm!l; CUaJlto tíntes lIubc!'l de In 1II011\·"tin, i cll"i tomaba el nil'e, la Ille de~pnch eis, tanlo :¡I\tt'~ dej:mJ th~ mole~t!l­voz, la mil'ada i la actitud do 1111 Jlordio ~el'o. ro~. l l:t poco mns (le veinte idos afios IllIe en­] 'ero ~c de~1\1it!lba de esto eclip!'e de su l,re- trcg;i~teis:\ :1faría Jo ~el¡, Mo!'ello un niüo p!lra pomlerallcia, I de esta ¡,:ordilla puesta n !'u ha- :l.cho,:\1 q\lC en­c: l.min:\ron a Gabriel CU!lndo IH'el¡\'UJ1tú IJor 01 :uno. CU!llldo entró, "ió eel'e!l de la puerta un infeliz hortelano, \iejo, que c,tab!l diciendo al Nnbnb lugarcl1o: - :::ieiior Alealdc, yo i los JelU,'\s que tcnc­mos las ¡'uel'ta~ !llrededor de ¡Hluc! ciclo de agu:l de V!llIe[bno, nOIl \e!110f.l Jlerdidos. - ¿ Qué emheleeo es e~c l' ¡, I qué? ¿ plle­do yo remediarlo l' re~llOmlj{, d Boudo Cadí. - Señor, como lillda!l las JlIIc!'tas COI1 la debes,'\ de Prol,iM, que ¡¡nte! era hien comun, i que tlhora ha di~puesto S\I mercé que se ard~'n­de, i la t icl1~ tomada.sn hijo de usted, i IOIi de­) ll:lS "eüoritos del lJlleblo 1l:lr!l. emm, i la han acotado, i ni nllorl:\1\ 1'01' lllhi, ni dcjrtu a :11111a , ivicute lil'nr en elln un tiro, so ha ellC!lsur1o de tal sucrte de couej05, que 8e comen euallto pl'escucifl. DOII Jost" que Il:lstn entóllces L:lbia tenido 1.'1 cspalda ca~i vllelta a !ill illtürloclltor, so vol­vió h:í('ia [,1, haciendo fuerza con la m:lno del lado opucsto cn el bmzo re de IS~l. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. G·¡ EL ilfOISA feo. ..... -,"."~~~ ............ _.... ................................. ' ...... ~ .. ~., ......................... , ........... " ........... ' ........ , ...................... ,." .. " .. ' ....... ,.~ .. ".~. '. j'or c:i1cul0, otros por co;:.tnmbre, otros por CII'I Mas t'~I:'\~ !'csn!twiOIl('S rai:m de"hccha'" ante el tral' eH b. ~:'li:mjc,.(IUC cicrtntlll'n'c t~~'lU, h {'llor- agndo (~olm: d" .\lIn, clI!lnuo se Ip.s p!lttil·i¡lah:l. 1IlÚ n::ntap, la Imncnsn prt:r".~:ltl\·n, b gr:lll - ¡ (.abrld ~ (-,c1am"ha: j lmm lo que ha­di~ lincion de c~t:1r ti [,t d,m¡¿,'t:, i to.lo.> d dti~ ú .. ~; por/]lIe tu ¡ll:¡ abre mi ~t'i'uh\lr:l! {!uieres llIü,!crno. irt{·, i i tlil~¡" qne me quiere,;! X o :1m:!. mucho J,a F()('icaad de la P:l?, a la 111(' (le tollo co- quien 10 Ili('(', ~ino quien mucho padece. r:\1:'lll i al111a pcrt('ncc('ri:\Itl{~, ~l no ~Q no" hu- -.\n:\, r"'~roJldj{¡ Gahri(·¡; mm eo~a tiene el bie:;c \'eni,lo, cada \'e7. Il1w lo hr1Uo~ iutrutauo, homhr(·Il1:l.~ iHlpedo:;a ¡mas fucrle que el amorj iJlOpOJ'lllnhilll:llllclltc lL 1:\ mí'moría, b ¡¡i\lula i es ~II lIcuel'. del toho qll(l corol1,.\{lo dll oliva, pel·sl!:..,,!i':':t1 -'1'11 ,loLer es mir:1l' por mf, GaLriel, respoll- ~::\U a (Iue se quit:lse la c:u!:wca, (:.':1 ~oci(laad, dia Ana. tan rica el\ di~cllrsos, P(>1"O j:\i! 1:111 pohre CIl En (A~l III('h:1 terrihle> pa~6 Gabriel nlgullo'l rc<¡ulta(lo~! ,Icheri:. ofn¡ccr 1111 premio alti t'l1 el di:l~, di';l'ulpan,10 ~ielllllfl' a 511 padre cualHlo Jlai.; Je los illn:llto~, al (1110 in\'Hlt:\~c nna Ill:\g- .\11:\ su 'Jnejaha rlt' su rigor, ha~la c:\cr cn d ne~ia no d'er\,('sccnte, buena par:\ combatir 1:1 m:l<¡ profm\(lo aLalimiclJto, YiénJo~e en aqud hms 1lI0l';1l 'lile I:ujolllra d humor a~rc~i\o; i amargo piéJ:¡go, ~in C~per:\lIzas eH ningullo tlo ~ulminiJ;;tfilr,.e dla Illi~mll una IJ1I\·ll:'. tOIll~. Co- sus hori7.0111es. (C"llIlnallliÍ.) mo JOIl Jo.;;,é 110 habia comhati,lo (~Oll liada c~:\ ...... _ __ _ ¡,¡u !)rOpemioll, dijo al (':\ho de 1111 rnto:11 ver (¡lIe LISTA el l olorosamente <:O)'Il\'('!l(!irlo (:alu'ic\ c:\lbh:\; dI) lo. CI~.hr~" I",l,.,l .... ,n lo. r,·,nent.erloopÍll>I""" de Br~N l~ - Y a tc he dicho '1uo llO lo I>é: ¿ c¡uG lilas 1lO1I1I!!f:S. (lllieres? l'o1ipo Wro7. L1~raa. ls;¡ía~ M,-.jia. - ¿ QUe! 110 lo sabei5? pl'Cglllltó con descon- .! u_~tQ I'¡Ur.l. Joaquin Ilaujcl. 111(>10 H:lhricl. Si.~!(. . Ih[X'z. AllrcliQ Era/.o. _ Q,iC no lo s(:, toru6 a nfirlll:\r ('ll'i('o (1111'0 tirl .. 'I"tlan MRurir¡nc. Antonio 1I~rt'din, l!amoH _\_ GarC'ÍoI Ar<Ínn~. T~l""f<>r(l .\roilo. j cruel, q\l('lo <:nbil'l, I'ero (111(> Fe m:1ntll\'O :Iho- Ju~" O', ~r 1~'I'y. OUQrre Xi~o. ru por l'cU"xion en ti crimiunl mcntira que ha- 1~;/Jlro M.·l'l·r""Orr~llli~_ Dellletriu Ilod.riguez. hin "nlitlo ('~pont:.íl1eam('lItc de sus b\¡io.~. .\ ~tHiu R,,,lr; !U,·r. l'u"t'\·o. Julio La'·CI'! J11l1rmur6 Til.m~iodc la TQrrc. H"tos ROj::.,. Ik-lIjamiu Ft~"ro, (;"bino P",ll"('fO. flbat¡'¡o Gahl'il"i. i au;\(li':. l'll HIZ I'cdn: 1~1\:h~ MartiDe7~ lb'.ard" H.Jro. mi crianl.:\ 't ,\lgl111 iulen's lé'uiai!!, pues, 1'01' lUí. XqloOml>C'C"" !.Ido. Tornu~ Ganon. )bldilo d 'l\le tel)Í:I, \"PPltSO el )ll1('reO ('~pill. :Fmnciont'f'p<:ianTo\·~r. ~• J' .• Doctor l'edro Cork~. Juno JJ. IlodrIKUez. e ce I,U'on a mi puerta; te reco.JI; )!:1gue por I Allrclio Am~ya. I,con«io Vnn~;.,rtI~. comp:l.llti3. rece que b:\!!t:\lIte ¡le he!cllO. Si llatb'le$ muchos I ~!lJJI~R);S. quc le lI\[llltu\'iesell e\latro II\{',;(·~. te ]li\'n~o hae(-'I' mn~ ' l J"cohn C¡'~!*d~,. .r"rlrúdis SaIR'Ul'ro. v . I Dolo.lrc~ Cnbn.'r::t \',¡rgn~. ~[aría de' Jco>lS D.¡\'i!", - 1 O 110 \'cngo, 1'('I1\ISO Oahrw eon :1!tiv(>z, I.uif'l (;. lIwl..amanl(l de F. Mllría S.:intos Cani~u!l.ll. n pc,liros que me malllell~:l.i-;. 'l'cngo 1I1':l.7.0", ¡ ~latjlde P'JIo.!O dI! ~1~<Ír;\l:". Tuma~a lolo\'~. I!ciior j i:rJ l)Ue DiofO le da 1.11':17.0';, le ,1¡~pell'>3. 1.('\\ilde :::vtQOrte .... J, Joscf:., Dconiv.z. del sonrojo de b lilllO~n:l. ,. ello""!) :\ I,(' rrobo 1 mora, c(> o':!o ( e\Cn~or ('IClUcutina C'la"ijo, M.O de ¡\la ",lutos Alv~rGdo. de los Ilnp:l':ldos ller(>cho~ del ]l1wulo i do I:t li- ~L>rb Fr~" .. j,é'Il Rodríguez. roo('(·r'::;úu Diaz. bcrt:\r¡.le I:t )l:l.tl'in, i :wd.,; hijo ,le tus oLras, A"tl~tinR Fan~. ll'i<1ora Qu;ror,ra.. s b pro('(>deneia 'lile honra. ] 'or lo d(-,1ll3<:, n cadoi"~rca !nas de 1011 bo.;;piules. TOI~¡: 100. t¡ue sefl~ hijo dd \·(>r~lugo. O !le \In ])1I(I1w; de ~ ~ un mulato, o lle WI Wandc; dd fimor o dd m:¡· A V 1 S O S. lrimollio j p~"s! ¿ qll(' lU:l.!:I da ? SA)l P EH 1 URlBE, NL"Mlmo S6, l.'" O.i.U,E nF. .H •• GnbriC'l, :l.l oir a le Il:'ll'cci6 un3 bUI'-¡ la crucl, >ie "nlió ~il! I'i:!hubr, {h'~l'idiel1rlo b puer­ta. con tal "iolenó:L, <1110 lpito. --I I<:t demonio del irre\-el't.'1ltc ]Jntan! ~lijo I Ac:·\B,\~<1"rccjbirlos~jg~icnl{lll"rt¡~nIO'I'OrA!\Cilnta~. don ,J osé J, c:!llI-bi'a]1 Hlo su tOllO declamat01'io en I (.orrnf'-I'III"'~ nt.ar n C1Ihüllo--Trn· un ~r(¡t~~co gTlI1I.~\ O. . jQ3 de' un"'''ml.ir¡\!'' i d" bnrc¡:'!-CorICS dQ Im,iUIi.' fraut'\"."" Ga\¡1 1l'18e \'oh 10 dellei ~'On franjQ~ do t<'Tri"pelo i Ik.XIII rico~ ¡ , Ador~". i ,,~:<'CiUa, ""mi,, cabez~-Ciul"!"'nC"_l'n')"tlitu~ que :l.los bicnheelaofb J·(·ueroso:, (Iue en su H:nO de' .ra~ P~o:n ~l pet:bo-Pa~udo~ d.6 ~.da-l"rb en {'".a (':1rrem tlc11e I cucnjC!\ I.>ol'l,\a'!06 i ~in I.>ordar_Cnpitna pnra n;f,iU!. S-2 el homl)re \:llicnlo dos per"pectiras; la uua, l'jue no le arredra; la otra t]lIe le :l11iUla. I UlrRI:lIT.\ DE " EL lJQSAICO:'
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El Mosaico - Año IV N. 8

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El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades

Por: Lázaro María Pérez

“El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades” fue un bisemanario fundado el 4 de Julio de 1889 por Lázaro María Pérez y su hijo José Joaquín Pérez, comerciantes de origen cartagenero dueños de una firma de agentes de negocios, comisionista y directores de la librería Torres Caicedo fundada en 1870. Inicialmente “El Heraldo” se dedicó a la publicación de variedades, textos literarios y noticias sobre comercio e industria, no obstante, a lo largo de su existencia tomó el carácter de órgano de opinión pública adscrito a la doctrina conservadora del ala histórica. En sus páginas colaboraron intelectuales y políticos como Eduardo Posada, José Rivas Groot, Rafael María Carrasquilla, Soledad Acosta de Samper, Eduardo Gutiérrez, Pedro Castro Manrique, Aníbal Galindo, Enrique Villar entre otros. Esta publicación era editada por la casa editorial de J.J Pérez en Bogotá, en la carrera 8 No.314 y 316, la primera y última página contenía avisos publicitarios nacionales e internacionales, algunos de alta riqueza gráfica, la segunda y tercera página traía temas repartidos por columnas sobre noticias nacionales, literatura, crónica exterior, comercio y comentarios del director. Su último número fue publicado el 10 de Julio de 1936.
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El Heraldo: comercio, industria, literatura y variedades

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 9

Por: | Fecha: 06/11/1874

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , - -" ------¡c:--¡R>C s; Q 2 ? sabemos cual) d~ FI­lipo. Nuest¡'o colaborador el senor O. A. E. en el ~U1ne­ro 8 ha dicho alO'unos conceptos que acaso no sientan bien para nuest~ periódico, segun la opinion de El Dia1·io. Aquello no fué culpa nuestra, p~es segu,n lo expresa el mi mo Sr. O. A. E. en su pnmer ar.tl­culo titulado "Lo que salga" uno de nosotros, al lll­" it.a~lo á colaborar le suplicó no tocase la política. Sirva esto de ~xplicacion, pOI' lo que El Dia1'io dice y de advertencia á los que nos quieran favorecer con sus escritos, pues que deseamos pre~ent~r un ca~n­po escogido á los escritores y un solaz a qUle~es qUIe­ran leer nuest ra h oja. Cuando queramos batu'uos en campo extraño, armas y suelo sobran; y valor á buen seguro no nos faltará hoy si. fuere necesario, como no nos ha faltado eu otras ocaSiOnes. - REVISTA DE LA CIUDAD. He hecho un descubrimiento que á la verdad, no sé si me produzca alegría ó tristeza: tengo vergüenza! Si señores, tengo vergüenza! Qué fenómenos tan ra­ros los que e ven en la humanidad. La vergüenza, pudor instintivo que viene con la niñez, que acompa­ña á la juventud y que como si fuera un bamiz que realza y da. hermosura, se aja. y empaña. con la vejez, , en mí como con las muelas cordale~, ba venido despuell de grande. Yo, que me he metido en todas partes con permiso ó sin él, que no he dejado cosa que no vea, que no tiente que no eche fuera, al entrar el 24 del mes pasado en San Juan de Dios, por pocos me caigo de vergüenza. Y no er,l para ménos la cosa. Señoras y señoritas de lo mas re"petable, sentadas en la puerta al frente de una mesa, y como las beneficiadas en los teatros, iban diciendo á quien ent.raba: "la limosna para el Hospital". Todavía me zumban los oidos. Al oir esa descarga á quema-ropa quedé allí empo­trado como poste, con los carrillos rojos, la vista tur­bia, la lengua torpe y las piernas tem blorosas. Y. c6- mo no, si en el acto me acordé de que mis bolsillos y la limpieza han hecho pacto de no separsejamas. Qué hacer '~ Tartamudé alguna torpeza en son de discul­pa ú oferta, y por en medio de un numeroso corro de cachacos que formaban la barra entré. Ouando en el interior en.:ontré quien me diera pres­tado, volví á depositar mi ofrenda á la ca1'iclacl. Nada. le exijo á Dios por este acto, porque mi conciencia di­ce que yo lo hice forzado por el..9.ué dirán. El resul­tado puede ser muy conveniente, pero puedo asegurar que ninguno de los que allí dan 'volunta1'iamente una limosna dnn lo que sin testigos habieran dado. Y como el evangelio dice que la caridad debe practicarse con tal sigilo, con tan sin ninguna ostentacion, que la una mano debe ignorar lo que la otra da, no creo muy conveniente e te sistema de pedit' limosna en los tem­plos, cuando las personas que la piden son de aquellas á quienes sin pasar un sonrojo, que con nada se paga no se I es puede decir, señora ó señori ta, no tengo que dar. El sa~rificio hecho por las señoras no tiene pre­cio, es una virtud iIwaluable, pero la humillacion pOlo la que suelen pasar algunas personas, no tiene califi­cativo. El que quiera ver lástimas que vaya á San Juan de Dios, se decia antiguamente; hoy se puede decir lo mismo, pero no con la intencion de aquellos tiempos Nada lisonjero se puede ver en donde se albergan to­das las dolencias humanas, pero si en aquel entónces se decia así, era porque daba grima ver el hospi tal. Qué enfermerias, qué camas, qué alimentos, qué a is­tencia, qué todo! Hoy, á la holgura, al arreglo y ,í la comodidad, se unen el 6rden y los progresos de la ci­vilizacion. Por entre un sin número de gentes que se codeab!lu, se apeñuscaban, se apretaban, se compactaban; que subian, bajaban, salian, entraban y que colmaban las galerías, patios pa adizos, enfermerias y hasta los úl­timos rincones pude peuetrar primero en la sala obs­tetrical. Las enfermas estaban en sus camas bien abri­gadas con colgaduras y, cerca de elbs tenian sus res­pectivas cunas. Esta es nueva ó de no muy remota creacion y, puede asegurarse que 1015 resultados obte­nidos son de grande influencia para la mOl alidad y el progreso humano. Los infapticidios y el abandono do niños han disminuido notablemente. Pasé despues, por las demas enfermerias acompañado del señor ~1ayordomo, quien tuvo la bondad de infor­marme acerca de todo lo más notable que allí bayo Como eSi natural, las enfermerias están clasificadas con separacion no solo d~ sexos sino de ellfcrmedadcs. Sobre la cama de cada enfermo hay ademas del nú­mero que á. cada cual le toca, una papeleta impresa en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 66 LA T A R D E la que eLá el nombre dd enfermo, el lugar de u na· cimiento, nombre de lo padres, u e tad J civil, clia en que entro al e tablccimientn, nombre de ]¡L enfer­medad, el rlia!!;nó tiro hecho por el practicante y, la hi (.oria. cllllica llevada bao la 1 dia en que le pal'a su ca a ó para el cementerio. E -ta boja recogida::. son la que forman a la larg:t In hoja de ervicio dd practicante para tener pre ente en el dia del grado. Todo esto lo bacen lo ' tudiante de medirina bajo la direccion de lo prore Ol'e" que di rigen el bo pita!. Despues de haberme enternecido al ver la. ala en donde e tan lo nino enfermo" cuidado y nti­do por lAS Hermana. ,quiene lo tratan como i fue­sen u bijos, de e;endimo al departamento de buérfa­na . 24 Ó 30 niña r eciben allí educacion y adema de las en -e::ñallza de lectul'a e cl'Ítul'a &c. de empeñan oficio en lo. diversos departamentos, ya en la boti­ca preparando droga, ya en la roperia, de pensa y co ina, La educacion que á e ta niña:: se da es cia 1 como para el ervicio doméstico, de manera que dentro de poco pre~tarán todo lo ser vicio' económi­co del bo pita!. E te departamento e ti atendido por Hermana. Qué aseo I Qué órden va en todo! Honra á lo que con tanta abnegacion y comtancia se dedic-an á aliviar las dolencias de la humanidad! La cuestion de los encerramiento alarma. Ya la policía ha de cubierto por casualidad una mujeJ', á quien bacia cua tro años t enian encerrada en uoa pie­za , segun parece, para di frutar de alguno babere­que la infeliz po ee. E de calcular cómo saldria esa anciana de. pues de tanto tiempo de aislamiento. - El señor J Ortiz actor drAmático de gran r epu­tacion, en compañía de u estimable esposa: :a señora Candelaria Tardo de Ortiz, de pue de babel' hecho gran co echa de triunfos en Europa y America, abrirá la e cena COil la comedia llamada "El Tejado de vi­drio". La compañía de aficionádo que aquí habia em­pezado á dar funcíon más una dama jóven y el se­ñor Sigarroa, compañero d ~ l enor Ortiz forman el elenco de esta nueva compañia. El Fisgon por su parte e da los plácemes, y se los da al público Bogotano, por tan famosa adq ui icion. Quien como el señor Ortiz no solo ba estudiadu lo di­fícil del arte de repre entar, ino que con la péñola en la mano ha llamado la atencion como autor dramáti­co, no puede méno que ser notable, Quien como la señora de Ortiz obtuvo diploma de primera cla e en el Ateneo de Madrid y de la naturale7.a de gra­cio a y galana, no puede ménos que encantar á quien la oiga. Ahora de ué se quejarán los aburrido con la vida'? El teatro abierto, si no e di traen es porque no les da la gana, :i no ser que ca por falta de cual'tillo, pues entónces sí, eso no puedo yo remediarlo. A consecuencia de un banqu )te que el Gobernador de Oundinamarea dió á los miembros de la A amblea del E tado, tuvo lugar otro en el Hotel Frances en la semana pasada. Uno y otro fu eron untuoso, y en ámuos lució la concurrencia del Pre idente de la Re­pública, los ecretarios de E"tado y de otros altos empleado. A propó ito de Gobernador, el lamenta la falta de reglamento que hay aún en ciudad, refe-tal empedrado convexo sino cónca o so intieron 108 que dijeron aquello y paró la obra. ' - Con urna at i faccion hemo vi to el lujoso progra­ma, que el Director de inlStruccion pública, Dr. Dá­lIla~ o Zapata, ha becho di ' tribuir n la ciudad pecto de lo' acto Iitetarios que lo alumno d~ las do e cuela, normal o tendrán, dUl'ante los dias 4 á del corriente me ', en l alon de gra.dos. . Llamn~n o lujo o dicbo progl'ama, pOI' la importan­cIa y varwclad de materia que en él e anuncia erán defendidas pOI' lo alumno" y por la multitud de es. cogido tro7.O de mú ica y de canto con que queda-rán amenizado dicbo, acto ; lo cuale i o ha de J. uz~a r por 1O S trabajo~ que hemos vi Lo' j ecuLar á vanos de Jos alumno de ámba uela, darán un re ul tado e pl éntlido, digno de sta cul ta capital, y de Jo e,fuerzos que el Gobierno baco en el sosteni­miento y mejora de tan notable plantele . De de ahol'a no pl'ometemo que la concurrencia que baya de contribuir á la olemnizacion de estlW fi esta ó triunfos de la inteligen ia, será tan numero­a y lucida como n año') pa ado . lIa ·ta otm vi ta; hoy no cuento m:ís !Jorque me voy para el R o picio á Yel' la Ca a de refutrio y echar aful:'ra lo que allí baya. o EL FrsGo • LA TUMBA DEL SOLDADO. El yencedor ejército la cumbre alvó de la montaña, Yen el ya solitario campamento Que de amarilla luz la tarde baña, Del negro terranova, Compaüero j ovial del regimiento, Re uenan los aullidos Por los ecos del valle repetidos. Llora sobre la tumba del soldado, Y bajo aquella cruz de leño Lame el césped aún en angrentado Y aguarda el fin de tan profundo sueño. despue , los buitres de la sierra Rondaban todaVla El valle, campo de batalla un dia. Las cruces de las tumba ya por tierra .... Ni un recuerdo, ni un nombre .• Oh! no: sobre la tumba del soldado, Del negro terranova Cesaron los aulltdo , Mas del noble animal allí ban quedado Lo huesos sobre el césped dos 1874. JORGE IsAACS. ----c:~~:--__ Mi querido Da.vid. liedellin. octubre 12 de 1874 Ya que no te he dirigido una carta privada, como tanto lo deseaba, y aun acaso lo debía, te dirijo esta carta pública, por extraño que te pa~ rezca que haya cartas pl'ivadas y cartas públi~ cas, ni más ni ménos que colegios, escuelas, &c. Y no vayas á preguntarme por qué no había satisfecho mi deseo de escribirte, si éste era en realidad tan vehemente' por que á la verdad no sabria que contestarte. rente á las be tia y dema animale de ervicio, En dias de mercado, obre todC', bay calle, que no se pueden tran itar sin exponel' la pa ó la vida muchas veces. El eñor General algar acaba de re­cibir nna coz de un bney que le ha di loeado una pierna. Si lsucede con el Gobernador, qué e pe­ranza puede tener un pobre Fisgon que en donde qnie­ra se mete f Qué hubo de adoquinamiento de la calle de Flo­rian f Dijo alguien que no debiera ser cóncavO si no convexo, los ingenieros dijeron que no debía ser Pero sea de esto lo que fuere, has de saber que me entró una comezon irresistible de escri­birte, al leer la carta que te dirigió nuestro co~ mun amigo Nepomuceno, en el número 2. o de " La Tarde," peri6díco que he leido COll. in- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • - • • LA TARDE 67 finito placer, y en cuy'as columnas pido posada para 6sta carta. Nuestro amigo Nepomuceno ha, permíteme la palabra, y ruégale á éste que me la perdone, ha calumniado i la tarde, al disculparse con ella de cierto error tipográfico, que hace un perverso contraste con los colores de rosa y de zafir, en su precioso artículo" La Tarde" publicado en el primer número de la id- El nos sale ahora con que por causa de los snaves tintes, de los variados matices, de los caprichosos arreboles, con que aquella graciosí­sima coqueta se adorna al despedirse del astro que se hunde eu las profundidades si!' límites del espacio, no pudo ver el gaya, que en lugar de un gualda se le escapó, en la correccion de las pruebas de aquel pulido y bien elaborado escrito. y si tú eres tan bolonio que aceptes esta disculpa, yo no la acepto, aun para descargo de mi conciencia, confieso qne soy más bolonio que tú y que el público iliterato. N o, señor, no hay tal. No es la suave y á veces dulcemente melancó­lica claridad de la tarde; no son los variadísi mos tintes con que la luz crepuscular se re.fll'lja en los caprichosos y escarpados cerros que do­minan la capital; no son los encendios arrebo­les que allá á. lo léjos, muy muy léjos en el occidente, detras de las cúpnlas de inmaculada blancura del Tolima y del Ruiz, se alcanzan á divisar dcsde esa ciudad muellemente recostada en el amoroso regazo del Guadalupe y del Monserrate; no son no, los culpables de la omision de nuestro amigo. quiere echar de jóven, at'.lDido á que no ha in­gresado aún en el gremio ó no figura en el mar­tirologio conyugal; y prefiere quedarse en tinie­blas, á usar las insignias del hombre grave y y sesudo, pues reconocc con lealtad que ha asis­tido á todas las revoluciones políticas de esta ta patria infortunada. Espero que háyas comprendido, porqué ra­zon se le escapó el vocablo aquel que lo ha mortificado tanto; y porqué ha querido decli­nar su re. ponsabilidad echándole la culpa á la tarde, por lo cual, á fuer 'de buen caballero, he prestado voz y caucion, casi indignado por la injusticia con que se la acusa, y por la cobardía que hay en aprovecharse de su completa inde­fension. Nada hay comparable al tiempo! y pídele á álguien que te lo defina, y te que­darás á oscuras, como si te quisieras dar cuenta, de la esencia íu tima de la 1 uzo La luz es la cosa más Oscura en el estudio de la fíilica. ¿ Quieres convencerte de ello? Toma á Ganot en la mano, abre por allí á la pájina 391. de h edicion española de 1871, y lee: "Luz 6 hipó­tesis acerca de su naturaleza," y te preguntarás desalentado, casi desengañado por los mentidos progresos de la ciencia, de que tan ufano se muestra nuestro siglo. "Qué ¿ no hay más que hipótesis sobre la esencia de este flúido imponderable, que se lla­ma luz, vida del universo, sin el cual viviría­mos en perpetuas tinieblas, en eterna noche? y el sabio te dirá: " No más." Para ver, son neccsarias tres condiciones Pues así sucede con el tiempo: pretende de-coexistentes ó simultaneas: objeto, luz é ins- finirlo, p illletrar su esencia; y no 10graráA, por trumento visual. . más esfuerzos que hagas. Si una de estas tres condiciones falta el fe- Y sin embargo, el tiempo es un Océano en nómeno vision, es imposible. cnyas aguas estamos sumerjidos; es, empleando Cuando los objetos están muy distantes, no la bella expresion que M. Chevalier les atribuye los vemos bien por dos razones: por la debi 1i- á los Yankee, la estopa de que está hecha la dad de los rayos luminosos, y por la falta de vida. potencia del ojo. Por. él tenemos recuerdos, y esperanzas, ilu- Entónces tenemos necesidad de ocurrir á los siones y desengaños. anteojos de larga vista, que nos hacen creer El forma esta cadena misteriosa, esta suce­que los objetos se acercan por que los agrandan; sion de dolores y de goces, de dolores eternos y así como aplicado el anteojo en sentido inverso, de goces efímeros, que al huir en las alas im­creemos que los objetos se han alejado inmen- palpables é invisibles del tiempo, clavan una samente, porque los vemos infinitamente pe- espina en el corazon, le arrancan una esperanza, queños. le muestran el esqueleto de la realidad ó le cica- Cuando el instrumento visual no es perfecto, trizan una herida que hacia manar incesante­sea por un vicio congénito, sea por haber sufl'i- mente" esa sang¡'e del alma: las lágrimas." do alguna alteracion, la vision es imperfectit ; El tiempo! y llega á ser imposible, si no se ocurre á algun Reflexiona bien. El tiempo es el clemen to instrumento que corrija ó modifique el vicio 6 indispensable en la vida del hombre y de todos la alteracion del instrumento natural. los Aéres que lo rodean. Tal les sucede á los miopes y á los p?'ésbitas. El hace germinar la simiente; él desarrolla Tú sabes que la 2J?'esbitía es un percance de la planta, matiza las fiares, madura los frutos.' la edad; y que el que no echa mano de las an- Por él se cumplen todos los fenómenos de la tiparnts, cuando el tiempo en su fria é impla- existencia: la gestacion y la lactancia, que cable saña, ha alterado las formas del instru- preceden á esos dias sin noches alegres y risue­mento visual, se queda á oscuras en medio de ños, rrue llamamos la niñez. la. luz y en presencia de los objetos, que no al- Por él llegamos á la juventud, tomamos po-canzan á pintarse en la retina. sesion de la vida; nos dejamos engañar por las Falta así, una de las condiciones necesarias falaces ilusiones, por esos celajes de púrpura y para ver: falta el instrumento óptico. grana; ó extraviar por las pasiones borrasco- Ahora bien, .nuestro amigo Nepomuceno las. sas, yendo algunas veces hasta las fétidas sen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 68 LA TARDE tinas del vicio, y hasta los antros tenebrosos del crímen. Por él llegamos ú, la edad madura, ascende­mos al zenit de la vida, y luego decliDamos, bajamos á la tarde de la existencia y nos hun­dimos en el océano eterno de la tumba. Felices! los que tengan tardes tan bellas co­mo la descrita por nuestro amigo Nepomucen y nn ocaso de vívidos arreboles, como los que se ven extendidos muy más allá de la cordillera tlon tral, cuando el observador se extacía desde el altozano con el berlo espetáculo que ofrece el sol, en UDa de esas tardes de Bogotá, al po­nerse tras esas crestas atrevidas, tras esas mo­les gigautezcas, que hunden su diadema nítida, en el azul desvanecido del cielo! ! El tiempo! He aquí el amigo leal y el ene­migo implacable, por extraña quo te parezca esta an títesis. Ouando amamos, cuando el corazon siente ese deliquio inefable, deseamos que el tiempo pa­se con rapidez para que llegue la hora anciosa­mente esperada, acaso la tarde, en que tene­mos la dulcísima ilusion ó la gratísima espe­ranza de ver á la mujer amada_ Cuando estaOlos al lado de este ángel (para los enamorados siempre es un ángel la mujer amada) deseamos que el tiempo pase su vuelo misterioso, para prolongar esas dulces quimeras de que vive el coraZOD. El tiempo nos arranca las ilusiones y nos mnestra la falacia de nuestras esperanzas. Es el gran Ministro de la Providencia, que les quita la careta á los hipócritas; y desvane­ce las brumas con que la caluOlnia y la mentira eclipsan los vívidos resplandores de la verdad. El tiempo simboliza para el desgraciado la esperanza: "mañana, dice, no será así." y ese mañana suele ser para él algo tan fa­laz como el límite del horizonte. Los afortunados lo temen, porque trae de continuo en sus senos oscuros y misteriosos, in­sólitas mudanzas y espantosos cataclismos. El dolor mismo se gasta con el tiempo; y las aguas del Leteo, no son más que una alegoría del tiempo. Ouando la muerte nos arrebata una persona querida; cuando la eterna separacion enlutece el hogar y amarga la existencia, el tiem po vie­ne á curar estos crueles dolores, que si no per­dieran á su influjo su acerba intensidad, rom­perían el hilo de su vida. Pel'O ¿ qué es el tiempo? Un gran filósofo dijo que es una idea relativa, qua tiene por elemento el presente. y el presente es un instante fugaz; es ménos, comparado con la interminable sucesion de los siglos, que el punto matemático comparad.o con el espacio infinito. Qué misterios tan pavorosos, que arcanos tan profundos: ellos nos muestran que" la ciencia humana es un punto luminoso en un infinito de tieblas_" Nuestro amigo Nepomuceno pret"'nde, por medio de un sofisma, haberse sustraido al in­flujo todo poderoso del tiempo; y si lo lograra ¿ no le consideraría como Oalipso, desgraciada por ser inmortal? Así es el hombre; todo 10 cansa. Su anhelo es ir más allá. A veces echa de ménos el tiempo que pasa, porque se lleva en sus alas de tinieblas las di­chas quo acariciaron su alma; pero nadie qui­siera empezar á vivir do nuevo. Más de una vez habrás lamentado el tiempo que te quito con obligarte á lcer esta larga. misi va, pues tú tam bien eres de la escuela. mercantil que ha popularizado el adagio; "El tiem po vale dinero." Perdona á tu amigo OÁRLOS. LAS GOLONDRINAS· EN EL ÁLUU~[ DE MI AMIGA LA SEÑORA LUISA , ALCALá DE BORDA Ouando las golondrinas La pa tria dej nn) Van cruzando los aires Oon tristes quejas, Quejas que duran Ouanto en lejanos climas La ausencia cruda. En vano de otros cielos Ven los encaDtos, y las fuentes, las flores De hermosos prados i Siompre la patria, Ah! la patria por siempre Oautiva el alma. Comprendo que tus labios Aunque sonrian, La nativa morada Jamas olvidan, y alas quisieras Con que, hendiendo 108 aires, V olar a ella, Más que tu venturoso, .- Por cortos dlas Dejé de mis hogares Flores y brisas, Pero aunque cortos Ya, Luisa, me parece Que no retorno. ¡Ay de tí que has labrado Léjos tu nido, Y al verme alzar el vuelo Das un suspiro Sobre mie; alas Tus ardientes deseos Llevo á la patria. A vecilIa del Guaire, Bella avecilla, Adios! á sus riberas Retorna aprisa. Ah ! yo quisiera Dejarte mi contento, Llevar tus quejas. ARÍsTIDEs CALCARo. Bogotá S'etiembre 18 de 1874. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • LA TARDE 69 EL TIEMPO. • A MANUEL. POMBO. IV. El tiempo es, segun varias autoridades respeta,bles, presente, pasado, Ó !l¿tm'o. Lo presente es ('1 anillo que une lo pasado con lo • porvel11r. Nadie hay, ni el niño sin mun~o, ~i el cachifo T?a­licioso, ni el hombre aperreado, DI el 19norante, Dl el sabio, que no diga lo que digo yo. Pero cuanuo hay autoridaues que afirmen una cosa ¿ debemos creer en ella, pOl' eso y nada más? Oh! o. Me quitaría hasta el nombre, si fuera yo capaz de respetar autoridades que me manden creer lo que no creo. Salvo los mi terios y dogmas de nuestra augus­ta reliO'ion, los cua.les confieso y sostengo, no me se-paro u~ punto de Santo Tomas: Ver y creer. . Yo, mecido siempre por mis dudas, pregunto: E x<¿s­te lo pasado? Y respondo: No: puesto que ya pas6, ya muri6-¿Existe lo 1JOTVeni?''7 Y respondo: No: puesto que no ha llegado, no ha nacido. Luego cl pl'esente es un anillo que une dos cosas que no existen; una supuesta verdad que nace de dos mentiras; un sér que debe á dos nadas su existen­cia' una vida consecuencia de la muerte y del no ser. P"e ro es asi que todo lo del párrat o ainte·rIO r es a b - .urdo é imposible, luego el presente no existe, ¿ Ouándo, c6mo podría existi.r ~l. presente si, ~un al pronunciar su nombr~, y.a la p llliclal es~á hundida en lo pasado, cuando la ul tIma e no ha salldo de lo por­tien ir' '7 - Mira Manuel cuando y0 me dejo llevar en alas de estas cdnsideraci~nes profundísimas, y rindo mi vale­roso ingenio ante estas demostraciones evidentes, no puedo ménos de admirarme de que haya unos hom­bres que hagan y otros hombr-es 9-ue compren, relojes. El reloj no dice que horl1. es, SIllO que.hora el'a . y así sucede en todo, ¿ Ouándo se acaba un dia, 6 un mes, 6. un año,.6 un !iglo'7 ¿ Ouándo, en qué momento preCISO, comlenza nn período cualquiera? Nadie puede saberlo. Y esto prueba que el alma­llaque es tan embustero como los relojes. Porque, una vez demostl ado qu.e esos períodos n~ tienen principio es preciso dednclr que no duran 111 mueren, puesto que, fuera de Dios, no hay existencia alguna que no haya comenzado. Tenemos pues averiguada una gran verdad, á saber: que no hay pasado, pl'esente, ni,po?:ve?1~1' ; y que los relojes los almanaques y toda maquilla u obl'(\ de esas con qu'e se pretende medir 6 calcular el tiempo, s.on meros sofismas inventados para. explotar á los lD­cautos. - A mucho andar, y emplea;tdo el lenguaje figurado del corazon pudiéramos deCir que el pasado es el do­lor' el por;enir la de confianza; y el presente, un tor:'ente de sobresaltos que se hunden en el abismo tenebroso del temor. Porque á la verdad. ¿ Quién no sufre 6 llora en este mundo? Nadie, El que logr6 atrapar una fortlln~, llora l.as hambres que pasó; el codiroto que se caso con rIca, llora la vida de sus cuñlld os, y la buena salud del sue­gro; el suegl'o llora su capili~ t:liminwio, porque el yerno lo volvió hijo de .f~~miha; el emple::ado U.ora maldICiendo la alternablhdad de los goblernos, ~l tendero pOI' el abamtamiento; las beata¡:, de rabel. hipocondriaca; las ~olteronas, pOl' eso;. las ~~ un año de casada su perdIda libertad; la Viuda Joven, su labol'iosa c~sUdad, como la llam6 sábiamente San J e­r6nimo. Oon razon llaman v(¿lle de lágr'&m(¿s á este ruin bo> doque que habitamos. - El presente es el af~n. ¿No habeis visto al Tequendama, lectoras y lecto. res mios? No habeis hecho (los segundos) y dejádo03 ha.cer (la- primeras) un paseo al Salto? Oh l Sin uuda todos los que hayais podido habreis cumplido con el deber de visitar la sublime maravilla . Pues bien: e~s aguas espumosas que, cual mana­das de blancas ó~ejas per;;eguidas, se lanzan en tropel al abismo rugidol'; esos vellones que se deshebran; esas espumas, que se vnel ven niebla, vapor, nada, son la imágen vi Vl1, elocuente y eterna del presente. - Ahora pregunto ¿ Qué puede ser, qué cosa bue­na puede ser el presente, ese hijo de las lágrimas de lo pasado, que se alimenta con las amarguras de lo por­venir? Ay! El presente es la agonia. { Por eso El Oreador, en su sabiduría infinita, le ne­g6 los goces, la fuerza, el placel' real, y le concedió tan solo la espel'anza. . La E spemnza ! : Prueba, regalo, caridad de Dios! L a espel'anza, esa dulcísima coqueta que se sonrie con t.odos, pero que á todos los engaña, se representa geométricamente, por aquella curva incansable que andn. sin cesal', acercándose en cadn. punto al centro, sin poder, i(¿mas, llegar á él. Pudiera tam bien compal'árseln. á la f6rm ula 9 : 7 Aproximad, esa fraccíon por el cálculo decimal; id au­mentando ceros de siete en siete; sin duda en cada operacion os aproximais al término; pel'o la eternidad misma. seria demasiado corta paaa alcanzar al fin del cálculo. Qué portento! Qué puerta tan luminosa y tan modesta, para entrar, con la mente, al infinito! , - Iba yo con G. G. G. de MedelJin á Caldera. Yo llevaba un volúmen de poesías de ese vate inmortal. Luego que desensillamos las mulas y nos quitamos las espuelas y zamarros, nos sen tamos en la huerta al amor de ese sol vespertino á quien los niños monta­ñeros llaman"elsolecito de los Venados". El rio bramaba en lo hondo, y se veian á nuestros pies las aguas coronadas de espuma, que se deslizaban 6 se perdian saltando, entre los negros pedrones. El aire estaba tibio, adormecedor y perfumado. El cielo estaba azul y adornado acá y allá por nu­bes inm6biles, blancas como el mármol, que presen­taban figuras caprichosas. -Qué belleza! -Incomparable! respondí. -Qué tienes por ahí qué leer '7 -Te tengo á tí, elije sacando el libro. -Pues, sino hay otra cosa ménos mala, Zeámosme, agreg6 el poeta sonriendo. Eso mismo digo ahora: L eámosme. Abramos "El Oásis" de Medelhn y tomemos en el número 7. o "LA ESPERANZA." ........................... lo ............................................................ .. .. .. .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . ... . . . - Mas esto de plagiarme á mí propio, se parece á lo del tabernero aq~tel que aguaba el agua., ó á lo de aquel compatriota que, por la noche, se robaba del aparador la tabla de cacao que se habia de bebe?' por la mañana. E cribiré, pues, algo original y nuevo. . , Pero vamos andando porque, como la mIU0l'la de los lectores sabe, al'S longa, vita bl'evis. No hablemos de La Esperanza, hablemos de La Desesperacion. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , '70 LA TARDE Digo, en primer 1 ugar, que la D esespe¡·(tcion es eso que siente el que l eyendo e5te artícu.lo, vien­do que, de pretexto en pretexto, voy baciéndolo mas largo y dejando al l ector sin eepuanza de verle el fin. E ta e la d ese peracion pasiva ,q\Je forceja y cJa· roa; que á veces,gime; pero que jamas se irrita ni ba­ce mal. Hay, emper o, otra espeeie de este mismo género: hay la D esespe¡'acion Active,. Esta es todo tempestades. E Milon de Crotona co­gido e n la prensa de la enciLla bendida; es la última gota de sangre de un corazon quebrantado; es la. úl­tima pluma de las alas de un alma viajadora, enloque­cida) es eso que hayal otro lado de las puertas del infierno. La boca del desesperado vive seca y solo 'Se abre para maldecir. Su labíos e Lún siempre. tostados: si alO'o como una sonrisa los mueve y los dIlata, ellos se '" rajan y cchan sangre. - La de esperacion constituía la naturaleza del Dia­blo en los primeros siglos de su juvellt.ud. Negra no ' che en torno! l\Iüuc1o impalpaLle y sin barreras! So ledad absoluta y, por única compañía, su dolor sin es_ peranza! Despucs la co a varió y el pobre Satanás tuvo al­gunos ratos de consuelo. Coger á una beata y zamparla de cabeza e n In cal­dera; jugar con los maridos; enganar á lo cándi­do:::; correr con la ornamentaclOn .Y el cornisamento de las alcobas de los celosos; probaL' á los bellacos y á los tacaños quc él sabe mas quc todos ellos juntos; fo­mentar guerras, rebel ion es, pecul ado y prevariea tos; quitar su blanco velo á la virtud; disfrazal' hipócri­tamente el vicio; encen1er la sed de los avaros; tirar lodo á la fr ente de la verdad; levantar el Bece no de oro ; soplar en los corazones el fuego egoista de un interes ruin; tirar su red á la IgI . Y sacar de cada tiro una docena de infames 'Santurrones .... toJo esto debe aliviar las penas del precito y hacer s u existen­cia casi envidiable PO?' ahora . y digo po)' ahom, p o rque,como todo el mundo sabe este mundo no es eterno, y tendrá su dia final; Dies' Í'/' CB , d ies illa ! Ima g ínome que el Diablo le tend~á miedo pánico ,,1 dia <.Iel juicio final, porque en ese dla luctuoso se le acabarán el destino y su renta de peca y tend.rá que yolver á estar de balde: su mayor dolor consIs­tirá, sin duda, en la consideracion antwi}Jada de la pérdida de su reino. Si el género humano fuera eterno, el Diablo seria casi feliz. - ¿ Quién no ha visto al raton 6 á la hiena, en la tram­pa. ó en la jaula, cómo and a n, de uno á otro lado, to­cando, con ánimo de mov e rlas, las baLTas de u ~"tre­cha cárcel? Sabei , por qué no se detIenen jamás y vuelven y revuelv e n sin cansarse nunca '1 Es porque e peran. Eso hace el vi ejo mendigo que d ejó una piel'lJa. , e? el campo ele batalla y que arrastra su cuerpo e cuah­do com ido dc 1I agas cancerosas. y aqllel j óve n de veinte años "Maldita edad de amargos desengaños !" ? p or qu é se detiene en la n.1Ítad del valle y de la prima,era de la vida, y mueve en torno la mirada ,a­ga, y arroja, con d esdeñoso desaliento, el peso de la carga de us dias '1 ¿ Por qué? Porque no e~pera. Para el que perdió la esperanza no hay cielo azul, ni campo abi erto, ni camino trans itable. Reniega de la .ociedad y se sale de ,u seno, para vivir solo con su corazon, que es su enemigo. Pero ¿ qué es, quó papel hace en la vida humana, EL CORAZO. '1 eámo¡; lo. P ero ya e TIF.MPO de terminar este artículo . 1 74. Octubre 30. C . .A.. E. CON LOS BIENES DEL DIFUNTO ¿De qué le s irv e tí don Juan Converti l'se en usurero y buscar tanto dinero, Con angu tia, con aran, d lu ego su ni eto .A.brahan Que e beredero presunto En una hora pondrá punto A s u g ran ecoporoía, Diciendo con alegría : "Son los bienes del difunto" '1 ¿ De qué le sirve á Paulino Comer de pan malo sopa, y no tomar una copa De algun excelente vino, Si la muerte en su camino Habrá de ponerle punto, y el dinero todo junto Pasará á manos de extraño, El cual gozará buen año Con lo s bienes del dif~¿nto '1 Don Quintin el cnpa rota, De lo s piés á la corona Revelaba en su per ona U na horrible bancarrota, Pasó la vida en p elota Fuá de miseria conjunto, y al fin murió; pero al punto Su caudal cogió un pariente, y marchó para el oriente Con los bienes del difu?!to. Yo por eso bebo y como: Si hallo jamon, adelante, Si tintilla de Alicante, Que lo sirvan, yo lo tomo: A las penas hago lomo Mi éntras concluye el a~unto. ¿ Qué tal mi plan '1 yo pregunto: Gomer beb er y gozar, No vayan luego á bailar Con los bienes det difunto. MARTlN GUERRA . • :::: o Escenas de los Alpes. EL Cá.Z.á.nOR DE Gá.MA US;\.S. ( Con clusion,) -Enhorabuena, interrumpió Job; pero reanímate y arriba. Todavía no .... dentro de un rato .... murmuró el j óven cuyos ojos se cerraban. -Dentro de un rato no seria tiempo, exclamó Job sacudiéndole con pres teza. Levántate Ulrico, es ne­cesario; las fuerzas te vol verán andando, y descanRa­remos en la primem que encontremos. ,i per­maneces aquí, eres muerto. En pié, de ello depende tu vida. y al decir e"to habia obligado á su sobrino á lenn­tal' e y le arrastraba, uyo, por el ventisquero con la cabeza flotante, tré mu 10 y medio cerrados los párpados. El viejo trataba de reanimarle con pre­guntas; Ulrico, cuya sangre se fué poniendo en mo- • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , LA TARD E 71 vimiento poco á poco, pudo contarle en fin con pala­bra entrecortada su fuga de la ví pera empujado por el f(/Jhu, su caida .en el golfo, amortiguada por ~a avalancha que Je Ilabla arrastrado, y su larga agollla en el abí mo; sólo guardó silencio sobre el encuentro de llans. J ub se sorprendió de que con su poca experiencia se hubiese aventurado de aquel modo hasia las al­tura . -Te creí má prudente, dijo meneando la eabeza, pero sucede con 1 aire de la montañas e01110 con el vino; la mayor parte de lo bebedore no se hartan ha ta embriagar e. Habría deMdo acordarme que tenias angre de lo Hau el' en la vena y que de de hace cien año todos han tenido su temeridad por mortaja. i Dios me perdone! me figur6 que solo Hans estaba po eído de la fiebre de la caza. -¿ Le habéis visto? preguntó U1rico. -Nu pero he reeonocido la huella de sus pi é", res-pondió ~l tio Job; .ta mañana la he visto sobre la nieve detras de una PI ta de gamuzas. _. Ah ! es el rebaño que buscaba, exelamó Ulrico, el qule vió anteayer guiado 101' una emperatriz. -Quizá. ; la pista iba hacia el norte. -i Al pió del .\!:iger ? _: o más cerca de nosotros, allí, á. la dereeha. La m~no del tio Job inrlicaba una de las laderas del ventisquero que iban co teando haci~ algunos il!s­tan tes y por la cual reinaba UI,a e peCle de C01'11I a quebr~da por muchos sitios. La cuesta que h~bi~ de­bajo cortada primero bru'3camente, conducHl. a un larg~ r epecho abrigado donde la nieve deshelada ha­bia dejado á descubierto una yerba muy fina y de esa tinta azulada particular de los pastos de los Alpes. El jóven escultor' e habia detenido; s~s ojos err~ban por la verdura encajonada entre las pIedras y hle.los de aquellas al tas cumbres, cuando de· repente obligó á su companero á esconderse tras de una pena. _¿ Qué hay? preguntó el tio Job bajando la voz instintivamente. _ Iirad, mil'n.d, murmuró Ult'ieo, allá abajo, en el recodo del pecho. . El viejo montañés se puso la man? en .for~a ~e VI­sera sobre sus ojos y VIÓ, en la dlrecclOn mdICada nueve gamuza que volvian la montaña con la empe­ra triz á la cabeza. En la rapidez de su carrera se a~ivina fáciJm~nte que debian venir perseguidas. Ull'lco y el anCl~o buscaron primero al cazador á la falda de la mO~ltaDa, pero sólo le di tinguieron despues en la corlllsa de que hemo hablado. En tanto que laf; gamuzas cruzaban la yerba, TIans las costeaba, por decirlo así, desd~ aquella altu:a es­forzándo e por adelantarlas. El tlO Job Y Uh'lco le vieron con espanto correr por la estrecha cornisa sal tanda unas veces las más anchas brechas, otras suspendiéndof;e á un pico de la ,roc.u, y otr~s arras­trándose junto á la pared re~baJadlza: lla~H~ en su audaCIa yo uo sé que desprecIO du lo Il?poslble, .q~e daba vértigo. Impelid? por un~ esp~ele d.e deJ¡r~o, marchaba delante de el como SI hubIera SIdo dueno absoluto del espacio bin oir nada, sin ver nada, y con los ojos fijos en su presa. Por fin logró adelantar u.n poco á la gamuza, y á fin de. cojer con má~ segun­dad á la emperatriz que la glllaba, se lanzo sobre el último pico que habia separAdo de la corlllsa. Job se apoderó de la mano de Ull'Íco conteniendo una exclamacion y sin hacer un movimiento, IIans se habia acul'l'ucadado sobre el zócalo estrecho que le sostenia y apuntaba: en este momento las ga.muzas pasaban á sus ; dI paró y cayó la emperatnz ! El cazador lanzó un grito do victoria que á pesar de la di tancia fué oido por los otros; pero al endel:e­zarse con la carab:na humeanoo en la mano. tO?R:vm, la pecie de en que se apoyaba, pl'lUClplÓ a hundirse; extendió los brazo, pero era tarde •.. : sus manos se deslizaron sobre aquel muro de rocas hma­do por el invierno, b¡'incando de puntaen punta. y llegó deshecho hasta la praderilla. á veinte pasos de la gamuza que habia malacIo. Alguna hol'US despnes llevaban á la casita del En­gel' el cuerpo desfigul ado de Hans. La vieja Trina, advertida ya por el tio Job, recibió el cadáver á la puerta de la cabaña; miró al muerto durante largo rato con la faccione crispadas por un dolor feroz y murmuró con acento entrecortado : -Otra más .. pero así debia ser .. habia visto co­mo el padre de N eli un rebaño de gam~tZa8 pe1'di­( las . • era un anuncio! El íritu de las montañas es el má fuerte; el último de los Hauser va á. dormir en la tierra. y sin añ1.dir otm palabra más se ent6 cn una ro­ca con la frente apoyada en su dos mano. Freneli y Ulrico quisieron acel'carse, pero ella les hizo una se­ñal para que la dejaran. Solo cuando ::<0 disponia la ceremonia fúnebre, se levantó lentamente, entró en la casa y se ocupó ella misma en amortajar al cazador difunto. 'l'ambien veló ella sola al pié del lecho mor-tuorio ha ta el dia de los funera Los habitantes del valle y de las colinas advertidos de la que habia sucedido en la montaña, cordel'on todos á us exequias; los restos del cazador rueron extendidos en unas angarillas de rumas, y la cabeza lleyaba por almohada á la emperatriz de las gamuzas que le habia o la vida. Detras marchaba la abuela con el rostro desencaja­do, Ull'Íco conmovido, y Freneli que no podia con te­ner su lágrimas. En el momento en que la comitiva llegó al sende­ro que conducia á la casa, el sol apareció sobre las altas rocas donde no se habia mObtrado despue:s de cuatro meses y lanzó ha ta el valle del Enge uno de sus dorado rayo. La muchedumbre hizo un movi­miento: todas las manos mostraban el alegre resplan­dor; hasta la vieja Trina e estremeció, pero mir9 involuntariamente al muerto, y sus ojos áridos se hu­medecieron. La pérdida de IIans fué el último golpe para ella; todos la vieron doblegarse y debilitarse de hora en hora, hasta el dia supremo que apénas e hizo esperar algunos meses. La 'l'rina murió con los ojos fijos en el sombrío armario de nogal que habia mandado abrir en su agonía, y donde se habian depo itado con los otros los despojos de la última gamuza que IIans ha­bia matado. Sola y dueña de su suerte, Freneli se casó con Ulri­co y se dejó llevar á. llIerengen, donde el viejo Job no tardó en seguirlos. El que recorre los valles de Hasli, !us altUI'UE del Branih y de la G rando Scheideck, puede tal' segara de eneontrar al infatigable viejo buscando sus cristales, errando por los más recónditos senderos, y cantando á las de la montaña 109 antiguos salmos que acompañan como un órgano pro­digioso el ruido de las cascadas y el rumor de los tém­panos de nieve. Al Cotopaxi. l. E. SOUVESTRE. Yo te saludo, monumento eterno Del Dios inmenso y bueno y sempiterno Que gobierna los mundos y la mal' ! Tu pedestal descansa aquí en la tierra ...... El cielo azul tu excelsa frente encierra Y escucha tu bramar! n. ¿ Acaso fuiste <'l atalaya augusto De albos cabellos y semblante adusto, Que Dios cual centinela aquí fijó Para cuidar el snelo americano Y protejer al inocente indiano Que en paz aquí nació? • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 72 LA T A R D E. Tú eras, oh monte, la. potente egida De esta nacion feliz que adormecida Bajo tu guarda, el gran rumor no oyó Del poderoso paso de extranjeros De rudas almas y a emanes fieros e tu altivez holló. IU. ¿ Atahualpa no viste con ternura Cruzal' desprevenido la llanura De la traicion que le esperaba atroz, y que albergada en pechos ~a~tellanos Pudo infamar á todos los onstlanos Por su crueldad feroz? IV. ¿ Por qué con tus volcánicas ent::añas No hiciste derrumbarse las montanas Oon estupendo, h01'l'ísouo fragor? Fácil te fué desde la etérea cumbre DEljarle ver la hambrienta muchedumbre A tu infeliz señor! Pudiste bien en espantoso abismo Sepultar para siempre y aquí mismo Al grande Inca modelo de lealtad, y librar al hispano de una afrenta y á tu rey de una muerte asaz sangrienta Que le dió la maldad. y aún más oh Ootopaxi, tu pudiste ...... ¿ Por qué cad clara voz no le dijiste A tra:;, guerrero! el fratricida ardor Oese y unido c,on tu hermano al punto Defe'nded vuestros lares en conjunto Salvaos del deshonor? v. Mas, ay gigante! tu iml(otencia entiendo, y tu grande estupor tamblen comprendo. - -­Era llegado el término fatal! Que ni en la tierra ni en el mar profundo De Dios la voluntad que rije el mundo , Nada pudo burlar. VI. En el relój de justa Providencia Sonó la hora, y la fatal septencia. El eco en tus entrañas devolvió, De tu garganta &n el feroz bramido, y en el clamor del indio desvalido Que todo lo perdió. De Viracocha asi la profecía Mostró cercano el anunciado dia, y con ronco rugir y rebramar Diste al indiano la esperada seña • Que repetida de una en otra peüa Perdióse en la ancha mar. y del Inca en su hora postrimera Te estremeciste con violencia fiera; Tu inmenso imperio atónito tembló, y ántes que ver la hoguera funeraria Con prolonga.da y lúgubre plegaria Tu cumbre al mar rodó. VII. Y la tierra feliz de tus mayores Entre alegres y vivos r esplandores', A otro pueblo, Atahualpfl, albarga ya! la Ootopa 1 en su clamar rugion to un alto orgullo á la futura g eute Tu nombre enseüará ! Quito, se~iembre de 1 74. J. M. MALLARl O. --o-o~()<)-- Un desafio de Lamartine Lamal'tine tuvo siempre un caráctel' noble y ca balleresco, y no pocas veces en BUS oscursiones literarias expuso 'u vida. Hallándose en Florencia, abrió se de repente una mañana la puerta de su gabinete. -¿ Quién se atreve á entrar de este modo? preguntó el poeta, levantándose de su silla, mi­rando con sorpresa á un militar de alta gradua­cion que entró enfurecido y con un libro en la mano. - ¿Sois l\Ir. de Lamartine? pregunta el des­conocido. -Si contestó el ilustre poeta. -Habeis escrito el Ultimo canto de la pere-g1" inacwn ele Hm·olcZ ? -Oiertamente, contesta Lamartine. Pero Ol! ruego me expliqueis el motivo ...... -¿Qué me ha C'onducido hasta aquí? Me pa­rece que este libro os lo indica sin género de duda. Soy el coronel P ...... hermano del gene­ral del mismo nombre. La Italia es mi pais na­tal, y vos habeis insultado la Italia. • -Pero, señor ..... . -Acaso no os acordais del pasaje, y conven-ga ayudar vuestra memoria. y abriendo el coronel su libro, leyó los versos en donde el poeta dice que la Italia tiene hijo! que no heredaron la sangre de sus abuelos,y que los viles aceros hieren escondidos en la sombra. -j Vive Dios! añadió el coronel. j que yo soy jóven y siento correr por mis venas sangre aro dorosa, y,sabed ...... que mi espada os probará que hay aceros que no hieren en la sombra, pues ahora mismo nos vamos á batir, en pleno dia, tí la luz del sol, á no ser que barreis de vuestra obra versos tan ignominiosos! ! --Dispensadme, contestó Lamartine, con cal· ma : yo cedo facilmente á los ruegos, pero nun­ca á una amenaza. -i Iuy bien! Pero ved aquí otros versos en que decís que en valde buscais en Italia hom­bres y solo ha113is su polvo ...... i Yo os haré morder este polvo, caballero! -·-No lo creais, respondió el poeta. Intentais intimidarme y no lo lograreis. Absolutamente cambiaré nada en mis versos, y desde luego estoy á vuestras órdenes. --Marchemos, gritó ul ('oronel. --Inmediatamente, dijo Lamartine. En el jardin de la misma habitacion se de­safiaron y batieron, pero el autor de la Peregri­nacion ele Fiarold, fué gravemente herido. La. sociedad de Florencia !:e interesó vivamente por el restablecimiento del poetá, miéntras qUQ su vida e. tuvo en peligro. •
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 9

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La Tarde: periódico dedicado a la literatura - N. 14

Por: | Fecha: 12/12/1874

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • .:--' -----.c;-¡R>\!. c: P- 2 ~r~:S'------- PERIODICO DEDICADO A LA LITERATURA . • " Serie Ir. Bogotá, 12 de Diciembre ele 1874. Número 14 . • • , POR AQ.UI, POR ALLI· y dijo nuestro amigo don Venancio: No haya. más 11ecrología' . Pero e" el caSo que hubo más candidatos par'\ el cementerio que para la próxima pl'e irlencia de la República. R"l' cuyo motivo no pudo quedar compla­eido el 'tor de " La Caridad,' y los muerL si· ~uieron y iguieron los entierro y siguierun la ne­crulogía . Hoy la cosa ha variado. La muprte está de luto. Dicíembre ba tremolado. u pabellon de azul y estre· Hl\s. uestros campo. y nut'stro ciclo;;, que im'oca- 1"1an los canto~ de Virgilio y de Anaereoni:e, nena­JlIan pOl')1) cuatro pnntos del bol'Ízonte y no invitan á. vivir, y lo que es m't'jor, á gor.ar de la vid". lú icos, agentes mortuorios, sepultureros, á di, vertiros, estais en a uetos. C¡\jista :r e cri tores echad .á un lado la lmea negra, no má<; necrología. - . Yo tnmbien, humilde c¡'i álida, quiero sniir á luz de mi tumba de dolore;; en que por un afio he yacido y de b cual me he eSC" de ello, hé aqUl que nos vemos precisa.do ,i modificar nuestro anuncio ncerca de muertos en el PI c:::ente diciembre; nndie ha muerto en su cama, es verdad; pero sí yn.rios fue­ra de ella.. En un bai!e por Siete vueltas al són de la tambora y los clarines, un oficinl Bonel se fué al otro mundo. -j. Cuál fué, preguntamoi", el motivo de la riña? -No sabemos quien es ell:l, se nos contestó. Un semi-drnma. l\I. C. jóven bondado 'o y p'l.cífico al pasar una noche por la calle de las iéve<¡, sc sien­t e atacado por cuatro hombl'cs de ruana. Al sentirse herido, se desprende del cinto el revolvers, v paf! dispara sobre el gru po. Uno de los adversarios cae al suelo, los demas huyen al punto. -La fi esta de la Concepeion tan lujosa. cn los años pasados por celebrarse el aniversario de la definicion de aquel dogma, estuvo poco rui dosa en este diciem­bre. Cohetes, repiq y alegría en 10<; Rem­blantes; con algunas ilu minaciones ; pero nnda de banderas ni de coronas poéticas. Porqué enmudecie­ron los bardos! Ln Reina. de los ángeles no es siem­pre fuente de tierna y amorosa poeáa ? -Los gastrónomos empiezan á agitarse t:1mbien . Fuera ele los banq. plÍvados y de las cenas opí, paras que tienen lugar en los hoteles Daniés y F ran­ces, ha tenido lugar Ull0 solemne y con el cual los profesores de la niversidad celebraron la tel'mina­cíon del año escolar. -En la ca a de la familin Valenzuela tuvo lugar un lujoso baile, y no duelamos que habrá otros de la misma natural eza. -Recomendamos las admil ables poesías que ha dado á luz últimamente el señor don 'l'emístoeles Tejada, llenas de verdadero sentimiento, de uneio!) y ternura y escritas en un lenguaje que no desdeñarían los cantores del Geni l. - Aún no ba llegado á nuestras mano la coleecion que acaban de publicar los dulces y conocidos poetas J. I gnacio Trujillo y lIanuel de J. Fllíres. Se anuncia tam bien la próxima publicacion de una Gramática Castellana, escrita por el jóvcn literato don Enrique Al,arez. El t eatro nos ha obsequiado con la represent3cion del" Hombre de mundo" que como saben nuestros lectores es la obra maestra de don Ventura de la Ye­ga, sol de la escena española y gloria de la .AmérÍl:a, en donde vió su Drimera 1 uzo • El exámen de esta pieza no puede encerrarse en los l igeros rasgos de una revista de periódico y lo re servamos para más tardo J. J. B. TU Y YO. Como perfume de la flor oculta Entre el ramaje del espeso bosg ue, Como el cariño que de ajenos labios Oye el que sufre en silenciosa noche j Así yo siento ~u sonrisa de ángel Cuando al acaso sobre mí se rompe; A sí yo escucho de tu voz el timbre, Que llega y hiere mi frialdad de bronce. Yo bien quisiera. resistir tu halago Como la roca que en violento choque Siempre sufriendo, más terrible siempre De la ola vuelve furibunda el golpe. Quo tí mí la suerte con cansada mal'cha, 1\1e está llevando sin saber á. dóndo, y lÍ tí el de tino te propara siempre Gentil guirnalda de olorosas flores. Mis dichas son las lucos vesportinas Anuncios ay! do silenciosa noche; Son tus sonrojos la temprana aurora, De tu alma pura, angelical y noble. Bien lo ves : los acentos oe mi lira En otro tiempo de armouioso acorde, H oy so me e~capan con tem blor tardío, Sin que les baste ni tu dulce nombre. A qué engañarme? La inconstante suerto Hora por hora me a cibara y rompe, L as ilu iones que mi mente forja En mis tan largas, silencio, as noch os. Yo d ebo huirte aunque el valor me falte Si es que no quiero mancillar tu nombre, D ebo insistir en el tenaz silencio Oon que á tu vista mi pnsion se esconc1e_ Si no naciste p ara mí, señora, Si mi desgracia entre los Jo se opono ¿ A qu6 elecirte que mi amor te sigue? A qu6 turbar tus inocentes goces? 1872. J. DX>In G UARIN. Une,· it.gina. de la vida de Bolívar El hf'cho que vamos á referir pasaha el año de 1823. Bolívar, al frente de cuatro ó cinC'o mil "0- luntarios marcuaba sobre Carácas, su ciuda'l natal que pronto debia quedar libre del yugo de 105 es.~ panales. A olguna distancia del llano en que aC:lInpaha el jefe ele lo:> independientes, pocos dias ántes ele la to­ma de Cólrácas, ballába e una colina doblemente eé­lebro por un manantial de agua cal:ente y pOI los milagros de una Yirgen, conocida bajo el nombro de la Yírgen do Agu(t Caliente, Tumerosos peregrinos quo llegaban de todas partes iban á implorar la pro­teecion de la Vírgen y la ofrecian ricos presentes. La. capilb se hallaba, pues, llena de objetos precilJso1'. La reputacion de esta madona se habia extendido áun allende los mares. En efecto, hallándo e enfermo un rey de Esp:lña, se habia dirigido como un simple ~ub­elito {¡ la Yírgen de A[Jl{(t Calielt!p, y le habia en\'i'\!lo una hermosa corona de ()1'O, en accion ele gracias ]lor u re tabl~cimieDto. E te dón habia ido el mQ.tiyo de una gran ceremonia; la corona babia sido colocada solemnemente sobre la cabezn ele la Yíl'gen de 1m; milagrof', cuya fama babin aumentado con ~iue rable­mente á con ecuencia de tal acontecimiento. Entre tanto, nada. babia cambiarlo en el rampo de Bolívar desde la llegad:\. ele los independiente.~ á las cercanías de Carácas. El libertador de la Colombia acababa de pagar, como de costumbre, los sueldos atrasados de sus tropas, (las cuales pedian víveres y vestido ) leyéndoles una nueva proclama. De esta manera pagaba de de hacia mucbo tiempo, en vista de las azarosas circun tancias en que se bailaba, á los bravos voluntarios que componian u ejército. Los soldados provistos de uniforme completo forma­ban la fior y nata de sus tropas y marchaban en las primeras filas; los soldados que llevaban zapatos pantalones y sombreros, pero que carecian de casaca' formaban una division muy recomendable despue~ del cuerpo selecto, y marchaban en las segundas filas j los soldados que llevaban zapatos y pantalones, pero • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 107 que no tenian casacas ni ombreros, marcbaban en una ch'cu atenuante en favor de los culpables las terccra filas; los soldados que tenian pnlJtalone~ , flue se ucjuban tCllll'r por la ocasion al ver el oro. pero que carecian de las otras parte;; del uniforme, J30linll' hubiera queJido salvar a l cabo, pero no que­marchab: m n cuarta fila; ftnalnl entc, los que estaban ria rehusar jus ti cia al Arzol>ispo y ponerse en guerra. ~\ÚI~ ll1 énos ves tido, se perdian entre las últim:ls lilas. al>i erta con él. Ahora bien, 13olíval' habia acabado de escI ibir ele llajo la influencia de una cólera que ni aun siquiera. antemano la última proc;J¡llua para pllgar los sueldos procuró domcñar, el general Lizo llamal' al cabo. de! mes corriente, luego que se hubiese ,,('neido el - i Ah! ! ahí e;;tás 1 le dijo Bolívar con un acento plazo, cuando vinieron á decirle que un extranjero tenible; i ahí estás, pícaro, bigardo, bribon ! siéntate, degeal>a llabJarle. que tenemos que hablar. Este extranjero cra José Ruiz Cebá ll os Jardines Sin chistar palaura, sentóse cl cabo en el extremo de Alfandign, gran vicario de mon, eñol' el Arzobispo de un banco, de Curácas. - ! EI'CS tú, facineroso, continuó Bolívar, qui en no El rostro de Bolí val' hn bia tomado el asp..ecto de ha t emido cometer el más indigno sacl'Í logio, al robar la inquietud; parccÍale qne el Arzobispo de Cal'ácn :i la ~anta ma(]oml de Agua Caliente? Pues bien! 110 hul>iera hech0 molestarse á su gran vicario para serás fu ilad0, lo oyes? anunciarle una buena noticia. El cabo gual'(1:.lla silencio. El padre don José ItuÍz el'<\ un bombl'e gordo, que -iTriple m '>lItl~cato ! i Creias sin duda que el Ar-frisaha en los cuarent.a. Aunque de inteligencia limi· zouispo se vcría I'\JIJlc, y que este culpable se escaparia. á su humor jovial y conciliativo, r gracias tambien á del G:1stigo ! u lucillliC'nto de carnes que le ha<:ia sim[H\tic0 á pri- -No niego mi f.'\lta, mi general, y estoy r esignado lllel'lt vi ... la, á t ocio. Cuanclo entró Bolíval' el1 1:1 tienda en la cual le - i Linda ref. ign:lcion, linda muerte para un sol-e taba e<\pc rilndo el gran \'icado, acaba,ba de fumar dado de la independencia, y sobre tildo, cn el nlO­éste nn cig:llTo, lo '1ue ('st:1ba en uso en aquel elltón- mento en '1ue huuieras podido scrme útil para la. c<.'1', aÚII elltre 1:1" c1:lm:\S, toma de Cadcus ! Yo te contaba entre mis amigos, ])011 .J o~é (le "\Ifalldiga presentó, ,, cun la -Es menester en primer lugar, replicó el gran vi- eabeza perdida y el corallOl1 tra to rnado, tuve el fa­c:- lrio, obtener del criminal la restiwcion de esta pre- tal pen amiento (le apoderarme de la corona de la. ciosa reliquia, ó por lo mén0s, de los pedazos que madona, que cllvié á mi madre para socon l' su ne­pueden hallar e aún en su podel'; despues, ol>teniclo cesidad. ese ret malicio, a sati:;,faccion rorlóen, us Jabios. vema que él mismo viniese aquí, para 'ir en me- -Lo que acaLas du contarm(', Francisco, repuso dio del campo al tribuna,l que debe juzgar al r eo, con tono severo, no puede ju-;tificar t.u conducla; l\lañana, á medio dia, el Arzobispo y yo nos halla1'e- si tengo compa, ion de ti en el fondo de mi cCll'azou, IDOS aquí, si en ello no tenei embarazo. como hombre, no puedo absolyerte como ju('z, Lo que Fué necesario resignarse. puedo promete rte, es suavizar la pena en con:;:iuel'a- Luogo que se balló solo en su tienda, Bo]í"al' se cion á tus buenas intenciones y á tu alTepentimicn­puso á reflexionar sobre el lIlal efecto que produciria to: se te fusilará al salir de la. audi encia, para no la ejecucion de muerte de uno de sus soldados la vís- hacerte pennl'. Pero p011g0 una condicion á mi con­pera. del ataque decisivo que estaba pr('para.ndo. descendencia: y es qut', delante del tl'iuunal, re pon­Francisco era amado por sus camara.da.,; era el sol- derás afirmativamcnt) á t odas mi prcguntas. dado más intrépido del ejército, y sin quer ee cliscul- -Sin <.'mbargo .... mi general .... pude, Bolívat' encontraba en la miseria de los so\da- -Cuidado con la réplicas, voto á bríos 1 ya abes dos, que no se aliment<'\ban más que con pro claro as, que no soy amigo de obscnaciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 108 LA TARDE --EstO. bieD,mi general. - i Ea ! es cm.a convenida.; retíl'utll y hasta ma- -llana. -Está bien mi general El dia iguiente por la mañana, Bolh'ar e cribió otra prociaroa nutritiva, despue de la cual e hlzu ,ervir un buen almuerzo, e puso de grande uniforme, m,.ndó que levanta en un t~blado para los juece , que s u E - tado Mayol' se reunic e á médio dia, y esperó con inquietud :i que llega e el Arzo A la doce en punto, los cl:u'ines y trumpetas anun­ciaron la llegada de monseñor el Arzobi s po de Oarú­cas, de su gran vicario y un sé.quito compuesto de un capuchino, de un carmelita descalzo, de un benedictino y de un fraile de la órden tan rico de los mendicnntes. Bolívar se dió prisa á salí¡' al encuentro del piauoso cortejo, y besó respetuosamente la mano del Arzo.­bispo. -Todo está pronto, monseñor; pero V. E. tendrá labondad de excusarme si no me es posible recihirie con más dignidad. -Un tribunal en un dia no puede estar instalado, dijo el gran vicario, como el tribunal dela inqui icioll de Oarácas, en e l cual, á Dios gracia nada falta <Í. l os jueces, como tampoco á l os acusado!;. Habiendo subido el co rtejo al tablado colocó e el Arzobispo en un sillor. de honor; el gran vicario se sentó á su izquierda y Bolívar tOlDó a iento en el lado opuesto . E l capuchino, e l carmeli ta d calzo. el be~1edietino y el fraile mendicante se in talaro n en un banco, del lado del gra n vicario, y e l estado ma­yor del gen eral se sentó enfrente de los r e l igiosos. A un lado se hallaba e l banco ocupado por ('l1'co. J301i val' t omó la palabra. - LReol sabeis de que horriblo crimen se os a cus a? -:SI, mI genera l. -Este crímen merece la pena capital, y t engo la ('ertidumbre de que e l tribunal se mostl'al ... i inflexible cont ra un a cto que llenó de indignacion á todo pecho honrado. A estas palabras volvi óse el Arzobispo del lado de Bulí var y le hizo una señal de aprobacio n. - i Oonfesais dijo B olívar continuando el interro­gatorio, el habe r p e n etrado en la capilla. de Agua Oaliente, el dia en que desapareció la corona 1 -Sí, mi general. - i Oonfesais t ener esta. corona en vuestl'O poder? -Sí, mi general. - i Es cierto, cabo, corno aseg uran los testigos, que hab e i- e nviado la corona d e la madona lÍ. vuestra madre, quien dicen hall:use en la mayor pobreza y miseria. ? -Sí, mi gen e1'll 1 - i Es cierto que babeis implorado á la madona al entrar en la capilla? Sí, mi genera l. - Es i cierto que hab e is experimentado una emo-cion estraordinari a al verla '1 . -- Sí, mi gen era l. -i T cneis una fé viva en la inagotable bondad de la. madona ? - Sí , mi general. - i C :'éeis que nadie la. implora. en vano '! - Sí, mi genera l. - -i Oréei en su p oder? - Sí, mi general. - i Es cierto que despues de la ínvocaci on que le lJabeis hecho, su divino r ostro se iluminó de repente, como á efeoto del úl timo ray o del so l poniente 1- " í, mi general. - i IIabeis creido reconocer on esto hecbo una in­terveneion divina y como una misteriosa advertencia e n vuestro favor '1 - Sí, mi general. .. y no es csto todo. Me dicen que sosteneis el ba­ber creido ver, al mismo tiempo, sonreir á la madona, hue tom ó ella. misma la corona cJ.e su cabeza. y os la tendió,dícicmdoos: "T6mala, yo te la d oy para t.u fin lana madre. " i Pers is tís en alegar ste hecho, qllO "e r ia p l'O di g ;of;o , p o ró que por otra parte nada. ten­ell in d e illlP O" ibl c pal'a una rnadona cuyo/! milagro., 0 11 tan lIum e r o. () ? ,. ". per:si tis n ello 1 - í, III ¡ g eneral. .r\ I oir esta aflrmncion incn pe ruda, hubo un movr­mi C' nto de pC'rpl ejidad en la sllla; /o. ofi c iales del E,,,tado Mayol' de B o líval' cuchi c h e aron entre s í, y 10 reli g iosos , m o vidos por un mi . mo pen amiento, obse rva ron a tentalll c nte al arzobispo. - f é mia ! es un milagro má ! o apresuró á de­cir Bolíva¡', para ha.:er ce - al' toda ince¡·tidumbre. -En efe cto, replicó el gran vicario. bien podia sel' este uno. - i E un mflagro! exclam aron todos los oficiales~ Ú u na seña d e l gen e l' a 1. Du ran te es te tiempo, el Arzobispo gnardaba silen­cio; fruneia la cejas, pa eaba una mirada. llena de inquietu rl en el auditorio y lrl'ecia agitauo por un combate interio¡'. Rompió al fin el sile~lcio . -Sea t xolamó dejando oir un su piro; es un mi­lagro. un milagro! repitieron entúnces todos Jos relígio- os, juntando la manos y levant:tJ1do los oj.os al ei e lo. -Sí. ", .pros ig ió lentamente e l Arzobi po, aca1'Í­ciándo e lí¡?:e,ramente la barba, como un hombre que intenta "ali l' de un paso dificil; sí, e un gran mila­gro •. ,. Fundarf mos una ceremonia en conmem o ­raoi o n, y el pruducto de la colecta servirá para mil" otra corL)na á la madona - a lu OIS Juan Francisco, continuó á su YCZ Ro-­l¡ var, cuyo semblante, aunque serio, dejaba "el' un. a legría iD tel'ior, el tribuna I o l'eCOll0ce inocen te poI." unanimidad. La. jn ticia humana no puede méno de iucltnarse ante los decretos del cie lo . [tI ell paz y continua. mereciendo la e tima eion de vuestl'o eou­ciudanos y los favore. divinos mostrándoos como en el pasado, buen soldaclo, buen c:ttólico, y buen hijo, El aeusado se l evantó, sal mIó á l os jueces y se dis­ponia á r e tirarse. Al atra vesa r la puerta, e l arzobispo, que no babia cesado d e acariciarse maquinalmente la barba, lo llam o diciéndole: -Esperad un poco, cabo, tengo que deciros algu­nas palabras, -E toy á vuestras órdenes, monseñor, respondió Francisco., volviéndo."ie de} lado del arzobispo. -Escuchad lo que voy á deciros y no lo olvideis. Si al g un otro santo os ofrece o.tra cosa, alguna vez, no la acepte i. ]0 g us tan los santo siempre de .q~e les tomen por la. palabra, yes de buen tono reSIStIr en semejante caso. Es ne cesal'lO no ahusa r de su ge~ neros idad, pues :i veces tal abuso pueue causar vues­tra perdicion. La ola. y la roca. Con ternura, una no che oscura y fria, Moribunda una ola así decia, A la roca ti el mar: Q. G, -¿ QU é haré en la inmensidad tan olvidada? y respondi ó la ro ca d espiadada: -i Lloral'! ¡ llorar 1 i llorar! Lanzó la ola un lúgubre gemido, y con profundo acento, dolorido, Vol vióla á repetir: -Ay! y qué hac e r cuando hasta el llanto acaba.? y la roca, impasible, contestaba: 1\~ . , ., • , -i lll.Oflr. i mOrIr. j monr .~ - - - 1873. XEMÍSTOCLES TEJADA.. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LA TARDE 109 TODO SE 01 VIDA. on propú"i tos Yanos 1,0 que los hombres tIenen? Cuando al calol' del Clltu, ia"IlJo e haccn ; Lo · hados inhumanos. Tarde ú tem prano vienen y cual neblina fdp;il lo de hacen. A poco dias que pa en En ta tri ·te vida, Con muy rara excepcion, TODO SE OLVIDA. El bri 110 de la gloria Que en ,eductor halago Ayol' no mas el cnlll i:l. mo hiere, Hoy vuel ve :i la m maria Como un recuento yago Quc entre la. ombras del pa~ad(l mucre; y con angu, tia inq ui el'o El alma dolorida Por qu6 tan pronto aCJ.uí TODO E OLYIDA. Todo cambia ó per(>ce En la cxi tCllcia humana Sometida al vai"en Je la fort una.. El lirio que hoy flo,ec& Marchito e"tll mañana. Qu6 cosa hay durauera? cuál? ninguna. Si ('l'cC'mos que hay alguna, E il usion II1cnlH];¡, QUQ maiíana ó de pucs TODU SE OLVID.\. La cdad de la i nOCC'llcia La eu ad de c, o ;¡ tl1 ores Que acarician la almn<; canduI'o ' as, e va como la e. cncia De las g3lana flol'e Que arrebatan la bria l'um Las horas yen tUI osas De nue tra cdad florida Pasan ay ! y de pucs TODO SE OLVIDA. Lajuventud bu cando Victoria del ruOlDC'lÜO Corre tras la. vi ion que b ennjena, En su ilu ion j uzgnndo EstaLle el sentimiento Que á su encanto las alma encadena. Ma la vision serena Le dicc en ida Cuando huye á no volver: TODO SE OLVIDA. Qué mocho que olvidemos "El sueño de vent.ura Que en ricas galas la exi tCllCia visto, i tantas yeces ycmos Que inmensa de "entura Al contacto del tiempo no ¡,esi ·te. Verdad es, y 111 lly tri to Que en esta table vida, TODO SE OLVIDA al fin, TODO SE OLVIDA. ARSENIO ESGUERRA. EL TREN INFERNAL. (LEYENDA DE LOS FERROCARRILES.) Scüor José Mllría Quijano Otero. Muy querido amigo: " Todas las grandes cosas tienon su leyonda, lllistel'ioso barco que las recibe en su nacimion-to y las traspoIta á traves do las edad~s." Ebta verdad no podia Ü)1) r u xc pcion en los fer'" rocarriles, y el barco ha venido á reciLirlos para eonducirlo& tambien á los futuros ti empos. Vea usted, pues, lo que de notablo cneontIará la historia que han de leer generaciones que per­manecen escondidas en 01 insondable abismo dol porvenir. I Todo marchaba bien desde el principio del mundo y las acLÍollcs del infierno estaban en alza, cuando un ruido repentino despertó eco hasta en los profundos' abismos d el sombrío imperio . Llegaba ha tu allí la nueva de qUE> una inmensa red de ferrocarriles enlazaria bien pronto toda la !.-uperficie de la tierra. V amo, exclamó atanás fuera de sí, un progre o más y el m;ts extraordinario de todos! Comenzaba á consolarme con la iDyencion de la impreuta, y ved una locomotora que cae so­bre mi cabeza. Ah ! señores iuven tores, vamos • • a r011'nos. De pronto Satan:ís mont6 en u unicornio, es­caló las alturas de los cielos y se presentó anto el tribunal de Dios. -Qué hay, atanás? le preguntó el Altü,imo, me parec s colérico. -Tengo de qué. Ah! Ya ospecho ____ Los maravillosos rie-les por medio do los cuales los hombres van (\ fratornizar de un polo á otro. í, una fraternidad universal. -Es impo&ibJe, Satan:\s, voh'el' atraso -A lo m6nos pOlmitidme encender la pri-mera hornillll con un tizon del infierno. -Imposible. la vida de muchos millones de hom ures no puede confiarse tí tus cuidados. Satanás dijo para í: los administradores se encargarán por mí, y con voz humilde preguntó: -¿ Al ménos me confiareis la direccion de un tr n? -Sea, pero uno sólo; no dejo á tu diserecion "ino la vida de una víctima, y para que nada cambie en los decretos del ciclo, qui n s610 tie­ne derecho dc vida y muerte sobre la tierra, te concedo que esto. existencia puedo.s devolverla :.í. otra criatura. Satanás bajó contento, y h6 aquí por qué un tren, propiedad uel diablo, el tren infernal, re­corre hoy y recorrerá siempre, las líneas de los ferrocarriles. Este tren gasta treseion tos se­senta y cinco di as en recorrer toda las líneas del globo, y no se detiene sino algunas horas, lo. noche de los muertos, on lo. vieja ciudad ue Gante. ------------------------------------ --- Veamos cómo organiza Sa taná~ el tron in­fernal. TI El G de Enero del año de 1 25, en una no­che fria y oscura, llegaba de la Bohemia á la. ciudad de Bruges un pobre diablo llamado Spanziceff, con su mujer y sus dos hi,ios, uno. niña. y un niüo llamado Fl'itz. La familia"pasó la primera, noche en una posada. Al dia 8i- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 110 LA TARDE - - g.uiente ~pan7.ikoff habia comprado una casita' l a voz de Blondinetn, la nieta d e l campo.nero :11 lada, SItuada á algunas centenns de metros d e la catedral de Brugos . de la cat~d 1' 31 de San Sal:rador. Este hombre Blondineta, en o~e sttblimo conoierto do ánge ­~ e sconoeldo de todos, t~nla costuJ?bres extra- l es era el ángo l más encantador y más puro. Era. nas : fr ec u en te y sec;'et?-mente dOJaba su casa rubia-y por pasar su mano sobre su cabellora para no aparece r .al.lt ')smo al. cabo d~ algu?-os durada como las espigas maduras, :Fritz hubiora mes~s . De q.u 6 VI VIO. .. Qué mdustna t eUla? dado su vida presente y tambien la otra-era N adle lo sabIa : sus vecmo~, á causa ne sus r os ada, blauca; blanca, rosada y r ubia como l~rgas ~ frecuentes ausenCIas, no lo conocian Margarita ...... Ouando entonaba sola el O saLu ­sl. no baJO ~ l nomb.l·o d e e l Judío c1'ran!e . Un taris lw tia ; cuando entre divinos suspiros s e d:a su nH~J.e r mU1'l6 i poco dospues mul'lÓ tamo xha l aba, uh! ntónc s ~'ritz so sentia a1'1'e­bwn .. su hI~~, y el ~udí O e rr a~te quedó s610 ~on batac1? por .mi steriosas alas hácia regiones d es - su b I~ .O, el Joven Fntz, al que llam aba n tamlnen c on OCIdas, ldeales ___ -y l 'l1'go tiempo d espues Jnduto enante. de haberse apagado el canto do Blondinela, ese Ouán r ara era l a fisonomía de F ritz ! En l a canto murmurabn. en su corazon, yel ro stro de época de Federi co , hubi era sido un h éroe de Blonrlineta quedaba en s u memoria, quedaba. Praga ó de L e uth e n; con Blüch e r , se hubiera presente á sus ojos_ - -- señalado entr e l os h úsa r es d e la muerta. Ha· D es pu es, cuando se sen tia d e r e p e nte desper­bien~ o VClJ.~u? demasiado tarde á un ?nltlulo de - tado de su éxta,is, cuan~o se .v eia arrojado l éjos 91wstad? v~eJo , como lo ha llamado un p oeta, de su recuord? por el stlenclO que sucedia al no 'p o.dla tener s ino una e.ústenci a perezosa, can t? de l ~s hllnnos santos,,ro r el fr~o y la noche antlpatlca á, s u t e mperamento inquie to y mo- que l1lyadlan e l templo, Fl'ltz quena co ntinuar bible, á. s~s n ecesi d : y buen tono unidos á ese no 8~ qué invi. ibJe é impalpable, que no se ve; pero que se sie nte y penetra y despierta t odas nuestras s e nsaciones y que se llama btten {justo, hacian de aquella fi es ta el más hermoso palenque para. recog e r ó marchi t al' los frágiles laureles en que el hwe pié de nues tras bellas se desliza al pa­sar triunfante sobre todas las tristezas y pesa­res de nuestra vida. El trato e piritual y sensible que ha hocho de la senora Valenzne la una de las matronas m ás di s tinguidas de la capital; la gracia y en­canto de sus hijas i la afabilidad y honores e l e gan t es h e ch os por n ne3tros amigos Alfredo y Pablo Vale n zu e la y por el simpático y dis­tmguiuo seilo,· Scldoss, contribuyeren n. hacer
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Prensa

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