Por:
|
Fecha:
07/07/1900
Boletín Militar
DE COLOMBIA
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Revista Militar Colombiana
BOLETIN MILITAR
Organo del Ministerio de Guerra y del Ejército
--··-
Director ad honorem
FRANCISCO JAVIER VERGARA Y VELASCO
General .!e Ingenieros, Miembro de varias Sociedades Científicu
CUARTO A~O-TOMO VIII
Números 159 á 184, de 7 de Julio á 29 de Diciembre
BoGOTÁ-COLOMBIA
IMPRENTA NACIONA.L-C!LTJE 0.•, N.o 175 B
1900
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
VI llO~El'ÍN MILITA~
Páginas
Decreto número .. de 1900, por el cual se acepta una~ ex-cusa
y se hace un nombramiento . . . . . . . . . . . . . . . . • 130
Decreto número .. ue 1900, por el cual se confiere u u as-censo.
. . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . .. . . . . . . . . 131
Decreto número .. de 1900, por el cual se confiere un as-censo
. . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . • . . . . . . . . . . 131
Decreto número .. de 1900, por el cual se confiere un as-censo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • 132
Decreto número .. de 1900, por el cual se confiere un as-censo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . . 132
Decreto número .. de 1900, por el cual se hace un nom-bramiento......
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133
Decreto número .. de 1900, por el cual se confieren dos
ascensos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . 133
Decreto número .. de 1900, sobre orden público....... 225
Decreto número . . de 1900, por el eual se honra la me-moria
de los Generales Luis Ii~rancisco Sáncbez y
Jesús Casas O. y del Teniente Coronel Augusto
Pardo. . . . . . . ............ _ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 227
Decreto número .. .te 1900, sobre honores al Sr. General
Próspero Pinzón.... . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . • ~57
Decreto número .. de 1900, sobre honores al Ejército del
Norte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 281
Decreto número .. de 1900, por el cual se organiza la In-tendencia
general del Ejército de la República..... :H5
Decreto uúmero . . I Sr. General D. José Santos. . . . . • . . . . . . . (09
Decreto uúmero .. de 1900, por el cual se hace un nom-bramien
tó . • • . • . . . . • • . . • • • • . . . . . . . . . • . • • • . . . • . • 441
Decreto número . . de 1900, por el cual se reorganiza la
4. • Di vi ión del Ejérei to del orte.... . . . . . . . . . . . 44:2
Decreto número .. tlc 1900, por el cual se reorganiza la
3.• División del Canea. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 444
Decreto número .. de l 900, en desarrollo del artículo 3. 0
dc~l Dtl.creto número 777 de I.o de Junio último. . ... 473
Decreto número .. de 1900, por el cual se ~nmentan lo
snelrlo y auxilios de marcha de los militares en ser-vicio
... . . _ ... . . _ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 477
Decreto número .. de 1900, por el cual se organiza un
Cuerpo de Ejército.. . . . . . . . . . . . . . .. .. .. .. . . . . 505
Decreto número .. de 1900, por el cual se hace un nom-bramiento
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 537
Decreto número .. de l 900, por el cual se hace un nom-br~
miento.. . ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ........ 538
Decreto número .. de 1900, por el cual se haee uu nom-bramiento.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 538
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1NDIO.E DEL TOMO VIII
Decreto número .. de 1900, por el cual se autoriza al
Director re la ca m pafia. del N or-te
........... -.. . . . . . . . ................ . 40, 113,
Cosas de guerra. (Vé ~u¡e Varie1lades).
Deberes del jefe de batallón en el combate . . . _ ..•.. 46,
Deberes del jefe de batallón en la.s avanzitdas •..••. 107,
Enseñanzas de la llistot'ia (Lrme ,obre el. . .... 51, 116, 183, 205,
428, 561, 612,743 . . . . . .. . . .. . . .. . . . . . . . .. .. . . .. 812
Ejército es la patria. (El) . ...... . .............. .. . . . .. . 482
Enseñanza obj ti\· a ( ~\scensos . , r ~coro pensas) . . • • . • . • 13-!
Enseñauza. del serv· cío de eampaña.............. ... . . . . 540
Generalato (Bl) .. .. . .. .. . ... . . ... . .. . ..... HH, 194
Igualdad t¡n el sen·icio nnlitar (La) 521, 584, 715, 747, 779
•
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J
iNDlCE DEL TOMO VIII IX
Páginas
Instrucéión sol>ru el S<'rvieio en campaíín. ...... 207, 234,
283 . . . . . . . . . . o • • • • ••••••••• - ••• ' • • • • • • • • • • • • • o • 320
Iufantcría. :Métodos do ma1Hlo, cclucaeión é instrnc-ción......
. .. . .. . . . .. . . . . .. . . .. . 378,431: 462, 510
Inst.rneción , 3:~s, 5:1) {00 784:
l>alouegro (Batalla de) ... ........ o •• ·.: •••••• ~ _· •• ~ •••
-.Ll!;L-;¡¡(¡¡¡¿,~p,p !. o;,_J~Lt _!Batalt. tl')'· .. : ............ o ••••
Capitanes (Batalla Htri •'
Ametralladoras. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . SG
Artillería ia11a •.•..•••.•..• , •..•.•••••.
Higiene en diez mil~m:-1s jL_a) .........••..........•
Uirnno nneional: efectos dél ... -:-.... , _ , _;- .... ~ . .•. ;.~-: ·:
.J.. "'oticins <1e la guerra ............................... .
Peregrinneiún de .Alplla, 1~1, 157, 186, 253, 307, 50~,
()26, GUJ., 721, 75! ........•......•.••.••.•.......•
Ueclutamiento forzoso. Orígenes del...... . ...•..... .
BOGOTA-lMPRENTA NACIONAL
14
788
725
5G6
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10.3
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BoaoTÁ, J uLro 7 DE 1900
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Or&"ano del lliillisterio de
Guerra y del Ejército
Son colaboradores de este periódico los Jefes y
Oficiales del Ejércitn
Director ad honorem
Francisco J. Vergara V.
General, Miembro de la S•Jciedad Colombiana
de Ingenieros
N"'U':Lv.J:. 159
(25 DE JUNIO)
p 1r el cu~tl se reorganiza el Ejército del Tolima
El Presidente de la Rppública
DECRETA
Art. 1.0 Reorganízase el Ejército del Tolima de la manera
siguiente:
Comandante General, Jefe de Operaciones y Jefe Militar del
Departamento, General Juan C. Ramírez;
Jefe de Estado Mayor General del mismo Ejército, General
Nicolás Perdomo.
Por decretos separados se nombrarán los Ayudan tes, e m picados
civilc , etc., del Cuartel general.
Art. z.o Este Ejército constará de las siguientes fuerzas:
1.0 De la División del General Mariano Ospina Chaparro,
q 'ue se reorganiza en dos, así: la primera, que se llamará r .• División
de Cundinamarca, á órdenes del General Ospina Chaparro,
y como Jefe de Estado Mayor el Corone! Daniel Villa; la segunda,
que se llamará 2. • División de Cundinamarca, bajo el mando
del General Luis Francisco Sánchcz, y como Jefe de Estado
Mayor el General Habacuc Beltrán.
A estas Di visiones se incorporará un Batallón de la guarnición
de Girardot, con 300 plazas de fuerza efectiva.
2.0 De la 4.a División del Cauca, COlJ? ~ucsta de los Batallones
que últimamente han llegado á 1 bagué, y la cual estará á órdenes
del General Luis Enrique Bonilla, en su carácter de Jefe de Es ..
tado Mayor de la misma i ·
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3·0 De la Columna de Cundinamarca, á órdenes del General
Floro Moreno ;
4.0 De la Columna de Antioquia, á órdenes del General Pompilio
Gutiérrez;
5.0 De la 3.• División de Neiva, á órdenes de los Generales
Ulpiano Manrique y Toribio Rivera, como Comandante General
y Jefe de Estado Mayor, respectivamente;
6. 0 De la 4·a División del Sur, á órdenes del General Benigno
V elasco; y
7. 0 De las guarniciones de !bagué, Honda, Girardot, etc., y
de las demás fuerzas organizadas ó que se organicen en el Departamento.
Art. 3· 0 El Ejército del Tolima dependerá directamente del
Ministerio de Guerra. El Comandante en Jefe nombrará sus Jefes
de Estado Mayor, Ayudantes generales, empleados civiles,~etc.,
de cada División ó Columna, con aprobación del Ministerio.
Comuníquese y publíquese.
Dado en Bogotá, á 25 de Junio de 1900.
Por delegación del Excelentísimo Sr. Presidente de la República,
El Ministro de Guerra, MANUEL CASABIANCA
República ae Colombia-Ministerio de Guerra-Sección 1.•-NúmtrD
1,917-Eogotá, 26 de Junio de 1900
Sr. General Comandante en Jefe del Ejército
Servíos disponer que á los individuos de tropa que vengan á
esta capital heridos en el combate de Palonegro ó en cualquiera
otro de los ocurridos en Santander, Cundinamarca, Boyacá ó
Tolima se les conceda, además del pasaporte á que tengan derecho
para regresar á sus domicilios, un auxilio de cincuenta pesos ($ so)
á cada uno, que se cubrirá por el General A urelio Merizalde,
primer Ayudante general del Estado Mayor general, con los fondos
que se han puesto á su disposición para gastos militares.
Al mismo tiempo os autorizo para dar un vestido completo á
los mismos individuos y á los demás de tropa que sean licenciados
por invalidez ó enfermedad, á cuyo efecto se pondrá á vuestra disposición
el número suficiente de vestidos.
Conforme al ordinal 2. 0 de la Resolución número 7, dictada
por este Despacho el 1 o de Enero de 1899, corresponde á vuestra
Oficina ordenar la expedición de pasaportes á individuos de tropa
licenciados.
Soy vuestro atento servidGr, MANUEL CASABIANCA
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GENERALÍSIMO DE LAS TROPAS DEL EMPERADOR •
Libro pri01ero -Principios geuerale del ar&e milUar
Capítulo 1.o-De la guerra
3
1. 0 La guerra es nn acto de tropas que chocan de todos
modos persiguiendo la victoria.
2. 0 La guerra es civil 6 extranjera, ofensiva 6 defensiva,
marítima 6 terrestre, según la diferencia de medios, lugares y
personas.
3.o La victoria se obtiene por medio de los preparativos,
la disposición y la acción d(:\ las tropas.
4.o Cada uno d' 'tos tres requisitos presenta al cnmplirsl3
ventajas y c.lesveutajas que son consecuencia. tH\turales ó deducidas
del tiempo, el lugar, las armas y otros elementos que
ayudan á vencer al ell(\migo 6 tlificnltan dieho resultado.
5. o Lo p1 epa.rativos presuponen la reunión de hombres,
armas, municioues, l.:>ag·aje' y dinero.
6. o I.Ja aliza con resolución, secreto y pronti·
tud, marchando, acawpaudo y combatiendo.
• Tres iglos ha··c que tHtci6 ~u :\I6dena el 4uc dc-.pués fue Ramón, Conde de
Montecuc coli, cé lebre Capitán it11liano y profundo pcn ••dor y c:c1itor en asuntos
de guerra, como de ello potllá con,·eucer~c el lector de e tus ltfemorias, que, segün
enteudt·mos, no se h<~n vertido nunca ul e pañol, no ohstantP. su indil>cutihle irllportancia,
r.umo que en· u nutyor parte y ti pe. ar tle lo~ ,iglo. que la~ cobijan, ·un y
erlin de •ctualicil•d en totl11s lo tienqHJs, y. uper:m en cnlidad de: doctrina á muchos
afanltrlo lihro· fnrj;ulu: de pué::-. pnrtple su autor tu,·o má,; vi ·i611 de lo porve·
uir que e~o novele e critorc., y t toe lo que cun,tituyc .-u mérito. ltfoulrcuccoli,
qnt.> entró á lu carrera mi lit;,r como volunbrio en un regirnit;ttto de dJ;.gnne::-, de -
tJ•tés de e~:;tudiar con los je!>ufta , murió Generalísimo de hts tropas del Emperador
de Au-.tria, y .·e micli6 \'Ídorio. au•cnte cou TuretH• y Conde: Clltltldo aqué• pereció
en ~ ; nlhach, el itali11n0 dijo: •• h.t rnuc1to ur. hombre que h<~cía ho11or al hn111bre"; y
suya es la frnse de que" p tra hacer con éxito J,. guerra, sólo se nece~itun tres cosas:
1.•, dinero¡ 2 .0 , dintro; y 3.", dinero." Después de la c:.mp<•il :t de 1765 en el
Rhin, no queriendo cOillJHOillt.>ter la gloria que acabab • de adquirir al no er vencido
por ninguno de lo dos mlb ~rancies Capibnes del iglo, re ign6 el mando y se
con ·11grt) li hs ciencias y las letras.
En vida us enemigos le tacharon de falta de audacia y le llamaron temporizador;
:o cual, en vez de mortificc~rle, le cau~aha placer, porque siempre tuvo
por modelo al romano F,tbio Máximo.
Cur~ros
1
Esp1as
Arrieros
Vivanderos
t Armeros, etc.
In-Se dividen en decurias, de 8 á 10 hombres, á órdenes
de un jefe llamado decurión. •
2.v En escuadl'as, que abarcan varias decurias.
3.o En compañías, compuestas de escuadras.
4.o En regimientos, formados de varias compañías reunidas
en un solo cuerpo.
• Reminiscencia de las prácticas romanas.
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BDLETIN MILITAR
~
5
IV-Con los regimientos de infantería se forman batallones,
que son cuerpos ordenados en varias filas de profnndidail y
bastante frente. En la caballería los cuerpos se denominan escuadrones
.. •
1.° Fila es un cierto número de soldados arreglados eu
línea recta uno al lado del otro.
2~ Hilera es un cierto número de soldados arreglados en
línea recta uno detrás de otro.
v-De muchos escuadrones y batallones se forman los cuerpos
6 grandes miembros del ejército denominados brigadas.
Con las brigadas se constituye :
~La vanguardia ~ que ~adelante
}.o El cuerpo de batalla en el medio
I.~a retaguardia marchan atrás
{ El ala derecha ~ que . ~ á la derecha
2.o El centro sobre el centro
El aJa izquierda conversan á la izquierda
~La 1.• línea ó fr('nte ~Lo que forma un ejército 3.o La 2~ íd.
La 3.a íd. ó reserva ordenado sobre tres líneas
3.o La Columna es una parte de ~jército que marcha con
los e~cuadrones y batallones unos tras otros, ó bien á la misma
altura.
VI-Los oficiales superiores ó inferiores son :
1.0 En el ~jército, los generales.
2.0 En los regimientos, el coronel.
3.0 En las campañas, las primeras plazas.
VII-Cuando se reúnen varios oficiales cuyos cargos son
iguales, manda el más antiguo, haciéndose caso omiso de digniilades
ú otra razón. De e~ta regla se deriva un orden inalterable
que corta toda ocasión ó pretexto de discusión 6 osición má cerc::u1a al euemigo. Solamente en casos
extraQrate en orden disperso.
32. La. formación de las dos c9mpaüias del gruesQ se acomodará
a.l terreno y á los efeetos del fuego enemigo. Para la.
exactitud de los movimientos convendría mantenerlas en coJumua.
por enartas; pero la consület·ación de los eft·ctos del
fuego enemigo, harú. indispensable la reducción del fondo de
esta columna, pasando á la columH
le el terreno con respecto á los abrigos que puetle ofrecer.
33. El principio fundamt:'ntal debe ser qne la guerrilla no
tenga que cambiar su dirección, sino que vaya rectamente hacia
el punto señalado como dirección, y que todos los claros que
se produzcan en ella deben llenarse inmediatamente por los
sosteues qne la siguen, los que serán á su vez reemplazados por
las reservas, y éstas por el grueso del batallón.
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11
34. La atención de los comandantes de las subdivisiones
del batallón debe dirigirse, por esta causa, hacia a(lelaute,
para que no pase inadvertida ninguna d~ las emerg~ucias
que pueden ocurrir en la línea anterior, tratando siempre ele
cubrir los flancos, á fin de que se sepa que no están descuidados,
y que los tiradores, sin preocuparse de ellos, no disminuyan
el ímpetu de ataque, que no debe tener otra demora que
la que se necesita para salvar la distancia que los separa de la
posición defensiva y para imponer al defensor, de la manera
más irrefutable, la superioridad de fuego.
35. Ningún comandante de subdiviRión debe esperar una
orden especial para tomar las medidas del caso, sino que debe
obrar independientemente en vista de las necesidades eviden:
es, y el papel del segundo comandante del batallón se reduce
á In. mera vigilancia del buen funcionamiento de las dos compañías
avanzadas, y á procedimientos activos sólo en caso de
contravenciones manifiestas contra los principios del combate
en orden diHperso.
36. A la distancia de 100 á 200 pasos de la línea enemiga
se debe preparar la carga á la bayoneta. La primera medida
conducente á este fin es, pues, la de armar la bayoneta, lo que
no debe hacerse antes de e8te momento por los graTes inconvenientes
que produce para el fuego cuando ella está armada.
Sin duda, sería lo más conveniente no armarla sino en el último
momento, es decir, cuando la tropa atacante se levanta de
su última posición de fuego para no detenerse sino en la misma
posición enemig-a, ó tal vez :Hmarla al mismo tiempo que se
emprende el ataque. Si estos dos procedimientos uo dau resultado
satisfactorios, es decir, si el primero impide ó retarda la
inten idad del fuego, que debe 8er lo más vivo posible en el
último momeuto, y en el eguudo llay dificulta.d ele armar la
bayoneta {t la. carrera, se recurrirá al méto(lo u a(lo generalmente,
que consiste en armarla tan pronto como se ocupa la
última posición de fuego, á pesar de qu~ hay que tropezar con
los gravísimos incouveuieutes que re~ultau caña
y activaré la marcha al teatro de la guerra de la División del
General Villa, de los dos cañones Bange que traje de esa capital y
del Tenerifi, que encontraré en el camino. S. S., si le parece con~
niente, dispondrá la concurrencia de más tropas de otros puntos.''•
El Boletín de Urabe U. continúa así: "Dos razones dedsal'U
obligaron, sin embargo, á evacuar la posición de Tasajero: 1 .• La
caídll de Maracaibo en poder de us constr'Uadores fJtntZfJianos, 1Juestros
'#ttnnig•s, ¡, cual tlejgba sin objeto nuestra pe.rmanencia m un Junto
dtMdt lltláa tmíarnos f"' agu-ardar; y 2.0 El casi otal agotamiento
de las vituallas para el sostenimiento del ejército, así como el desarrollo
de pésimas condiciones higiénicas en nuestro campamento.
Una embestida audaz sobre el interior, con probabilidades de un.~rn~
al General Vargas Santos, y coger desprevenida á Pamplon.a,
fue el plan que se formó, aunque con bien escasa sc;guridad de rea-lizarlo."
• .
Del Salado (una le_gua al . de Cúcuta), decía el 1 1 por la
mañana el General en Jefe del Ejército del Gobierno, después de
avisar taban impuestos de la operaciones de V ar¡as Sant;os:
"ayer aparecieron en territorio venezolano partida que a igos
• Cuaado por wa momento el General Ou biaaca podo cteel le tocam maa-r
la batalla, ~16 plan de ataque arrollando e . ~entro enemigo para 1-'lo datiMar
ua al•, tia oaa t'uetu que la preaeate en el campo del alado; pen para el
Clbtbtiate Ubr•do po1 otto lete pedfa had.tgameote le auaneataaen loe recunoe & fta
de dar ' -.e. la aegurid.ad del triunto.
El General C ... bianca, que reaigu6 el· mando del ejtrcito con qae march6 &
bt r por Ocafla sobre Cllcuta cuaado ae le puao & órdenes 'd General Villa lftr,
6 'lo me.aoa se trat6 de e tablecer mando dual, para evitar coalictos y deaavenebcfu
ID ta-fuersa, r~saba ' ID hogar por la miama vfa de Ooáfta, IIÍb tropa, y -por-lo taaAaDO
lo ue dicen loa boletinee revolllOioaarioa ~ebre el o como &om4 parte
j cfel 6, Hí'é ae comprueba ea aa lug
Loa rebeldea aabfan q a e V argaa Santos, con 1,8ot J;ombres, e ta.,• & una jer
• ••*·f!.a,-.piloala, &a la •pilda apoy en la frontera en oapac aolte-alpaoa
dfM.. oontra · 8108 q « · aa dé Bo7 ~
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17
nuéstros suponen principio de una nueva invasión; ..•. grueso del
enemigo ocupa á cerro Tasajero en el centro, el camino del río Táchira,
desde el Cerrito para abajo, con su flanco izquierdo (ala) bien
defendido, la vía férrea en su flanco derecho. lntimámosles rendición
incondicional de armas, y contestaron proponiendo armisticio
por cinco días. En el acto rompimos inteligencia * y adelantamos
operaciones preparatorias de ataque, que no se habían suspendido.
S. S. comprenderá que no perdemos un instante, y que hemos
procurado aprovechar todo elemento físico y moral, y ahora mism~
nos ocupamos en hacer mover los cañones que se calcula estarán en St1n
Pedro." *
Así las cosas, el 14 se dijo de Pamplona: "acabamos de saber
que enemigo tomó vía Las ··rapias á Salazar. N u es tras fuerzas
tomaron esta mañana vía San Cayetano para ver si pueden cortarlos,"
agregándose que Vargas Santos se movía, de suerte que podía
unirse con aquél, lo cual, de ser cierto (que no lo era), podía
c:1par al Ejército legitimista de Bucaramanga (allí se supo la noticia
el r 6), donde no había gente concentrada por estar por grupos
persiguiendo guerrillas. Tras ese aviso llegó el siguiente: "Enemigo
de 'I'asajero ha tomado para Sa1 di nata; se le persigue y puede
volver sobre Salazar, ó irse para Ocaña, pero todo está ya previsto
por el General f/illamizar."
En fin, ese mismo día se recibió, fechada el I 5 en El Salado, la
comunicación expresiva que insertamos á continuación: "Estrechado
el enemigo en la forma que se avisó á S. S., envió antier dos
comisionados á pedir la respuesta de una nota que ellos me habían
dirigido y que estaba contestada, y á tratar verbalmente sobre otros
puntos. Pues bien: aprovechando esta farsa (sic)*, que yo tomé
naturalmente por operación hidalga y de buena fe, los Sres. Uribe
U ribe y demás Jefes h1cieron desfilar el grueso de su Ejército hacia
Astillero, pasando el Zulia, que han dominado desde el principio
con canoas, lanchas, etc. Despedidos fueron los singulares
embaucadores, aunque sin conocer el movimiento, porque los puestos
avanzados se veían intactos *. Mas durante la noche se les
tomaron algunos desertores, y entonces pude saber la verdad de
• El Gencial Villamizar, cuando rehusó entregar el mando eo jefe 111 General
Ca,abianca (cll1), dijo por telégrafo que tenía adelantadas negociaciones secretas qu~
iste no debía conocer.
• De Cúcuta á San Pedro hay veinte leguas de mal camino, y además Jos caño·
nes aCín estaban en Ocaña. Cuando el ejército del Norte partió de Bogotá, dejó por
estorbosa la artillciÍa de montaña.
• Lo cual es prtteba concluyen te de que el servicio de exploración era cosa
del todo desconocida en el Ejército del Norte, y que al General Villamizar, como {
Bazaine en Metz, las negociaciones secretas con el enemigo sirvieron á éste para
burlado á su sabor.
• Si se hubiera vigilado, como era natural, la margen iz fuerzas, y dentro de tres horas
estaré en el teatro, para extender la línea de combate cuando
sea necesario *. Avisaré todo."
Ese mismo día, á las 2 p. m., se supo en Pamplona que toda
la fuerza de Vargas Santos estaba en Labateca, es decir, podía marchar
hacia el N. por el valle del Táchira.
• Violación de los más elementales preceptos del arte fue tal división de fuerz~a
en previ ión de un combate. Además, como del Salado al Peralonso hay ocho leguas
y un río sin puente, las tropas así empeñadas no podían ser reforzadas á tiempo,) se
marchaba cándidamente á una catástrofe.
• Y es original que disponiendo el enemigo de un ferrocarril no se pensara que
para algo podía servirle.
• Seg6n el Boletín liberal del Ejlírcito de Ocafia, el campo de é:.te (dP. la Yaguala
al camino de San Fauslino sobre la margen del Táchira), se levantó el 13 á las
seis y media de la tarde con orden y sigilo para burlar á los nuéstros, que destle cinco
días atrb te11ían sus a~~anz.adas á dos euadras de dicho campo. La marcha tenía por objeto
unirse á los otros dos ejércitos liberales que habían principiado á de~filar de Tasajero
y Aguablanca desde las 3 p. m. ; dicho ejército c:unin6 toda la noche del 13 y
todo el 14, tras lo cual t.e unió á lHlS compañeros en Astillero : 8 leguas en 24 horas)
y juntos si~uieron moviéndo e la no~: he del 14 y la mit ad del 15 has ta llegar ;¡) cerro
de L, F lorida, frente al de La A lcjandra, ya ocupado pór ello (6 leguas en 18 horas);
pero al hacerlo se supo que ya se habían roto lo f11egos entre el Ejército del Norte
(vanguardia) y los legitimista que se disponían á interceptar el pa o á los ejércitos
unidod, de suerte que si todo el t>jército del Gobierno ae hnbiera movido por la vía de
Santiago, la victoria habría sido segura. ¿Por qué se dividió de tal modo el ej,rcito?
En nuestro Cuartel geneul se creía que el enemigo iba en fuga, y que al presentlirsele
nuestros batallones se declararía en denota: no sucedió así, y como nQ
ae procedía conforme á ning6n plan, la sorpresa que caus6 el combate hizo comprometer
e 1 ejército al acaso.
• Véase adelante lo que sucedía por esos lados. ·
• Además, como Grama lote queda al N. del Peralonso, es claro que el General
en Jefe autori.z6, si no ordenó, la conducta del General González Valencia "lavan ..
zar de La Laja, no obstante lo cual, despu~s quiso hacerlo responsable de su falta
de pericia militar.
• ¡Hermosa ilusi6n, suponer que un ej~rcito alza el campo, p.\Sa á vado un aucho
río y camina 40 kilómetros en tres horas l
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BDLETIN MllJTAR
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19
De Bu cara manga se ofició el 17 á Bogotá que "las fuerzas
legitimi~tas habían obtenido completo triunfo sobre ]as revolucionarias,
en el punto de La Baja (por La Laja), abajo de Santiago,
después de día y medio de combate rudo y violento, en los días 15
y I 6, habiendo combatido por nuestra parte la División Santander
y el Batallón Cauca. El combate terminó el 16 á ]as doce del día.
Los derrotados huyeron en dirección á Chane, y los persigue numerosa
fuerza que pronto les dará alcance." El mismo día y del
mismo punto se había transcrito antes la siguiente noticia, enviada
de Pamplona el 16: "Ayer la primera División de Santander y el
Batallón Cauca lograron derrotar, abajo de Santiago, revolucionarios.
Dos días de combate. Derrotados huyeron para Chane; numerosas
fuerzas nuéstras persíguenlos. El enemigo tuvo muchísimas
bajas entre muertos y heridos. Triunf.:> espléndido."*
Y cuando se esperaban en la capitz.l los detalles de la victoria,
se recibió telegrama del General Villamizar, fechado en Pamplona,
avisando que el Ejército había sido completamente derrotado, y
que él, casi solo y por milagro, se encontraba á salvo en esa ciudad,
que di ~ta diez y ocho leguas del campo de batalla. De cuál sería
la sorpresa que tal noticia produjo en los habitantes, puede formarse
idea el lector.
Para hacer más inteligible el relato de la jornada conviene
transcribir primero los telegramas que del lado de Cúcuta llegaron
á Ocaña en esos días y fueron comunicados el 19 á la capital con
el siguiente exordio: "en la noche del 13 se escapó el Ejército revolucionario,
que acampaba en las breñ~s del cerro de Tasajero,
por la vía del Astillero y Chane, á bu:;car salida por Salazar y Arboledas
para penetrar en el interior de 1 República. Todo el Ejército
legitimista se hallaba en operaciones sobre el enemigo, en el
campamento del Salado, y se proponía atacar seriamente el 14 al
amanecer, cuando circuló en el campamento la noticia del escape
del enemigo." ·
orra d Piedecuesta (cerca de Cúcuta) -4las dos de la mañana
del 14, al Coronel Yáñez en Salazar: "Tenemos fuertes presunciones,
casi eguridad completa, de que el enemigo se nos escapó por
La Arenosa, buscando el Astillero y La Laja, á pasar por Sardinata
y salir á La Cruz. Sin perder tiempo y por orden del General
Villamizar, pongo á usted este propio para que prevenga su gente
allá en Gramalote, y sobre todo Batallón Tenerife, que debe estar
llegando á esa. Desplegará una actividad prodigiosa, á fin de poner
espionaje y orientarse del lugar á que pueda salir la Revolución,
y situarse bien con su tropa y el Batallón Tenerifi, y atacarlos
en algún buen punto. Mi División se está moviendo y tomaremos
el can.ino real para esa con fiando en que usted dará sus
• Por d contexto mismo de t¡,\es telegramas hubo aqu( ~uienes dudaran Í'Qn~
d,adnmente de tan extraña victoria,
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20 BOLETIN MILITAR
~
oportunos avisos. No hay tiempo para más. El comhate z'ba á ur
hoy, y nos han dejado con tantas narices.-Ram6n González f7alencia."
El General Casabianca, impuesto de lo suc~dido en Cúcuta,
por hallarse sobre la vía de los postas, de motu proprio dijo el 15, de
La Palmita, al Jefe Civil y Militar de Ocaña: "Mande espionaje á
los puntos por donde los revolucionarios puedan desembocar á La
Cruz ó La Palma, y si se confirn1an noticias que anuncian de Cúcuta,
proceda á despachar para Gamarra (puerto en el río) todo lo
que pueda serie embarazoso, incluso la artillería bien custodiada;
quede expedito con los batallones caucanos, para obrar como se lo
aconsejen las circunstancias. No duerma. Esté listo y preparado
para todo evento. Piquete que está en La Cruz retírelo para Ocaña.
Yo regreso á Salazar, cinco leguas de aquí."
Por su parte, el General Villamizar había dicho á la misma
autoridad, después de anunciar la escapada del Ejército rebelde:
"Nosotros lo perseguimos rápidamente; pero es urgente é importante
sí que ustedes procuren moverse en la dirección que más
conveniente les parezca, para hostilizados en toda forma y por todas
partes."
Esa misma tarde y noche el General Casabianca, de Salazar,
comunicó: "Combate reñido hoy de ocho horas. Revolucionarios
intentaron pa5ar río Peralonso por puente de La Laja, media legua
abajo de Santiago, y fueron rechazados por los Batallones Gramalote,
Salazar, Arboledas, Córdoba y Cauca. Tengo Tenerife escalonado
desde el alto de La Laguna hasta el Molino, al norte de esta ciudad,
esperando ataque; pero creo que si revoluc-ionarios intentaron escaparse
para el interior, por &Sta parte fracasará, porque nuestro E j ército
los trae ya acosados muy de cerca. Tenemos muchos heridos eR
Santiago." "Debo advertirle que combate de La Laja no lo dirigí
yo, sino el valiente y simpático General Ramón González Valencia.
Ahora mismo (doce de la noche) avanza el Tenerife hacia Caimito
(puente una lt!gua arriba del de La Laja), porque se cree que
el combate se renovará al amanecer, pero tenemos seguridad del
éxito, porque contamos con las fuerzas suficientes para infligirle
á los revolucionarios un golpe mortal. Yo estoy también en camino,
v puedo asegurarle que mañana le comunicaré buenas noticias."
Es decir, esperaba que el Tenerife podría pasar el Peralonso
en la madrugada del 16 y para flanquear la derecha enemiga. *
En seguida llegaron á Ocaña estos otros despachos: "Ayer
el valiente y simpático General Ramón González Valencia, con
la División de su mando, y después de reñido combate en el punto
de La Laja, que duró desde las ocho de la mañana hasta las cinco
de la tarde, resistiendo el empuje de las fuerzas revolucionarias,
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80LETIN MILITAR
'"-t'-"'
21
logró detener éstas en el sitio indicado. El enemigo, por la vía de
Salazar, buscaba salida para el interior de la República, pero el
golpe que acaba de recibir basta para que su plan fracase. Hoy nos
preparamos para un nuevo combate, si el enemigo empuja, apoyada
la fuerza de los Generales González Valencia y Zuluaga con
el Batallón Teneri(e, que tengo colocado en posiciones cstra~égic~s
para resistir. Sé que el grueso del ejército, con el General Vlllamt-
• zar, llegará hoy mismo al teatro de las actuales operaciones.-Casahianca."
"Acabo de saber por posta que después del último combate
que tuvo lugar hoy en el puente de La Laja con las fuerzas rebeldes,
éstas tueron batidas, dejando en el campo gran número de
muertos y heridos. Los fugitivos huyeron hacia tierras de Chane,
á donde los persiguen fuerzas numerosas.--Yáñez."
El 16, del mismo $alazar (á las 8! de la noche) corrigió Yáñez:
"según últimos informes, el rechazo que se dio esta mañana
al enemigo no fue decisivo, y el combate ha continuado todo e 1
día, siempre en las dos bandas del río, pero ~vanzando hacia arriba,
pues el puente fue tomado por nuevas fuetzas. Comunican de
Gramalote que esta tarde á las 5, las cabezas de las dos columnas
combatientes se encontraban ya más arriba de San Diego."
Y ~n 'ista de tales noticias y ~e saberse en Gamarra que la
revolución contaba más de s,ooo hombres bien armados y municionados,
y de que á las tres de la mañana del I 7 no se había vuelto
á saber nada de Salazar, el General Folíaco oficiaba al Gobierno
(el 19) diciendo juzgaba un hecho Ia ocupación de Salazar por
los rebeldes quienes entonces habrían logrado salir con ventajas de
la rinconada en que los tenían los nuestros; siendo de suponerse,
además, que al lugar del combate no había concurrido todo el Ejército
sino sólo una parte de él. "Veo cambiado totalmente el curso
de la guerra y Pegado el momento de obrar muy activa y enérgicamente.
Las fuerzas de Ocaña, constantes de 8oo hombres, se
hallan e peditas para proceder como lo aconsejen las circunstancias
hasta replegarse á este puerto ( '7ar,.arra ), donde conservo cuatro
de los mejores buques armados en guerra .... Ayer regresó á ésta
la artillería y caudales, quedando cumplidas todas las disposiciones
dictadas anticipadamente por el General Casabianca para en caso
de un desastre ... espero mañana al General Domínguez con sus
fuerzas, constantes de 400 hombres, y tengo lista brigada suficiente
para que siga sin demora á Ocaña."
En fin, en el citado puerto se recibió el 22 el siguiente telegrama
del General Casabianca, aclamado Jefe por los restos del
Ejército, fechado el 20 en Pamplona: "Cuando llegué á La Laja
el 16 por la tarde ya el desastre estaba consumado, y apenas pude
evitar que fuera más grave rechazando un furibundo ataque del
enemigo por el puente del Caimito, que duró desde las doce de la
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•
BOLETIN MILITAR
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noche hasta el amanecer---· Estoy reorganizando lo que llega y
ha quedado del desastre de La Laja y San Cayetano, y creo poder
contar de aquí á mañana con más de 3,000 soldados, y daré principio
á mi retirada sobre García Rovira y Bucaramanga, donde
tenemos más de 3,000. Ha vuelto el entusiasmo y la confianza, y
Dios mediante y los esfuerzos del patriotismo, salvaremos la República
de los horrores del vandalaje."
Son necesarios estos antecedentes para la inteligencia de lo
que fue la singular jornada de La Laja, cenit casual de la rebelión,
aclarar los graves errores de los boletines liberales, escritos
ad hoc después de los sucesos, y recoger la lección allí dada, ó
sea las consecuencias de las faltas en el alto comando: el General
en Jefe dijo por entonces que la derrota provenía de la confusión
que se introdujo entre los batallones al cumplir sus órdenes, olvidando
que las que les comunicó fueron contradictorias, e:; decir,
hubo orden, contraorden y desorden, porque no se supo abarcar el
número de contendores-más de Io,ooo hombres-ni la extensión
del campo (2 leguas) donde el esfuerzo se partió en secciones sin
enlace ni apoyo mutuo, de suerte que las tropas de González Valencia
y Zuluaga, vencidas en lo físico por el hambre, el cansancio
y el esfuerzo de veinte horas de lucha sin relevo, refuerzo ni
descanso, batiéndose uno contra cuatro, y diezmadas por el fuego no
pudieron permanecer más tiempo en el terreno. Cuanto á la confusión
que, repetírnoslo, díjose por el Cuartel general, se introdujo en
las tropas, fue evidente, mas provino de errores de quien no pudo
señorear las relaciones de tiempo y espacio aplicadas á esa batalla
donde se perdió por disolución la mitad de un magnífico ejército
de cerca de 7,000 soldados, que formaban una veintena de cuerpos,
de ellos la mitad de línea*, y que resultaron derrotados cuando
apenas contaban en conjunto un 5 por 100 de bajas.
* * * La tuerza rebelde (Ejército unido) principió su movimiento
el 13 por la tarde, llevando el Ejército del Norte la vanguardia, el
del Centro tal puesto y el de Ocaña la retaguardia, por la pica (trocha)
que de La 1\renosa (una de las estaciones del Ferrocarril) conduce
á Limoncito, sobre el Zulia, pasando este río no lejos de dicho
punto, en la madrugada del 14, por vado previamente reconocido,
sin peligro, pero empleando en ello mucho tiempo. En seguida,
á pesar de un torrencial aguacero, remontó el río por la orilla izquierda
hasta Pajarito, La Colorada y Zulia, de donde torció á la
derecha, hacia Chane, por La Culebra, buscando la vía de Salazar.
El 15 temprano la descubierta enemiga, seguida por tres Divisiones
del Ejército del Norte, pues la cuarta se había enviado á
• Los boletine,; liberales vol vieron 9 ese 7, cuando frente á Tasa1eros no formbann
61000 hombres completos del Gobierno el 1-t- por la mañana.
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'--.,.--'
23
ocupar el cerro de La Alejandra para proteger el flanco de la Columna
y hacer frente á la fuerza que pudiera salir por La Amarilla;
la descubierta enemiga, decirnos, ·después de salir de un bosque llegaba
á La Azulita y principiaba á descender de las alturas hacia el
Peralonso, cuando de manos á boca dio con la vanguardia de la División
Santander, que cargada por fuerzas muy superiores se vio
obligada á retroceder hasta la margen del río para ocupar la casa y
corralejas aledañas al puente de La L~ja, que defendió largas horas
con brro, no obstante lo cual tuvo que abandonar esa dominada
posición por la inferioridad de su fuerza y la no llegada de oportunos
refuerzos, pero su retroceso fue corto, pues se limitó á pasar
el puente para establecerse en la margen derecha de este caudaloso
afluente del Zulia *·
El Peralonso es en la parte baja de su curso torrentoso é invadeable
en lu general ; por su margen meridional, en poder de los
legitimistas, gira el camino real de Cúcuta á Salazar, y á lo largo
de esa vía, en longitud de unos 300 metros, tanto hacia arriba como
hacia abajo del puente, existía una pared de tierra que la División
González Valencia aspilleró para impedir con el fuego de sus tiradores
que el enemigo cruzara el puente. Este último es colgante,
de alambre, soportado por dos estribos de cal y canto. Atrás de la
pared mencionada se alza una línea de colinas montuosas, de las
que se desprende por el E. una cuchilla que forma ángulo agudo
con la pared expresada, sustentando en su lomo una cerca de
piedra.
Los revolucionarios se establecieron en las casas y cercas inmediatas
al puente, en la orilla norte, y enviaron fuerzas hacia
arriba á sostener los puentes de Santiago y el Caimito, ocupando
para e llo el alto del Caucho, y hacia abajo á La Amarilla, para
cubrir los flancos de la posición principal, ó sea La Laja, donde
quedaba el grueso de los rebeldes. Lo sucedido en el Caimito se
explica e n su lugar.
Cuanto á los legitimistas, aun cuando dueños de una línea
ve nt aj osa, po r desgracia en el citado pu ~ nte de La Laja vino á quedar
un a ala, y confundiéndose en cierto modo el camino real con
su fr e nte de co mbate, el envío de refuerzos á ese punto, por La Amarill
a, por se nda o bligada, presentaba las naturales dificultades de tal
disposició n t á ctica cuando el mando en jefe no se da cuenta de se-
• Segt:í n el BolMíT' de Herrera, las fuerzas de González Valencia (una Di vi i6n)
res i::; tieron eti la cft sa d e La L :~ja el em puj e rle cnatro Divi:ione ' ha ta la s dos de la
tard e, en q ue repa a rt-n el pue nte, y de este lado sostuvieron cinco cargas cl11das sin
~~ti to por los ej é rcit o ~ del Norte y Centro• reunirlos, ce ando los fuegos al cerrar la
noch e d el 15, y e l J 6 las ele O caña relevaron á 1 as quebrantadas el día anterior, siendo
así un t ercer ejército fresco el que tom6 el puente. Según el de Durlín, su ejército
so::.tuvo la lucha en el puente d esde el 15 por la tarde hasta las diez de la mañana
del 16 , en qne volvieron al combate los otros Genetales rebelcles, y por la nocht: de
este día mand6 considerables tefuerzos al Caimito y un batallón á La Amaril1a.
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T
mejante situación para impedir el desorden en los movimientos de
flanco, evitar las órdenes y contraórdenes y atender á una lucha
cuya llave táctica resulta en uno de los extremos del campo de
batalla.
Y no se extrañe hallar tropas nacionales más al 0., en el Caimito,
por cuanto las que allí lidiaron al mando del General Casabianca,
sobre ser en muy corto número, no formaron parte de la línea:
allí acudió dicho Jefe, que, como se dijo, sin mando, regresaba
á Ocaña, * atraído por el rumor de la batalla, mas sin saber con
precisión lo que ocurría ni cómo estaba empeñado el Ejército del
Gobierno, de suerte que para nosotros la lucha en el Caimito fue
un combate distinto y separado, aun cuando eficaz, y que pudo
haber sido de gran trascendencia si el General en Jefe del Ejército
hubiera alcanz.ado á darse cuenta de la situación general
antes de•abandonar el campo.
En una palabbra, nuestr0 Ejército se empeñó sucesivamente
por escalones pero á distancias en que no podían apoyarse debidamente;
la fuerza que combatió la primera en La Laja llegó á tiempo
de cerrar el paso al enemigo en su rápida marcha hacia el interior
*, pero el resto del Ejército perdió un tiempo precioso
adelantando por el Ferrocarril á averiguar lo que pudo y debió indagar
un simple destacamento, y aunque algunos cuerpos fueron
acertadametfte movidos hacia Chane, á obrar sobre la retaguardia
del enemigo, ya en el sitio preciso para ejecutarlo, al otro lado del
Zulla, recibieron orden de retroceder de nuevo, y en marchas y
contramarchas, en clima fortísimo, perdieron su vigor, y de poco ó
nada sirvieron en definitiv:1 en ]a jornada.
"Así pues, no obstante ]o rápido c:Je la marcha que hizo el
Ejército liberal, el enemigo le ganó de mano porque ]a distancia que
tenía que recorrer era m á~ corta y por mejor camino. N os tocaba
forzar el paso, retroceder ó buscar otro camino para cruzar el río
más arriba *. Al enemigo le tocó en suerte una posici~n soñada,
• El General C'lsabianca entregó su ejército al General Villamizu y regresaba
por donde había ido cuando lo sorprendió en el camino la ha talla empeñada como
queda dicho. Entonces, orientándose del campo, voló á defender el desguarnecido
puente de C<~imito, evitando a¡,( que el Ejército legitimista fuera realmente envuelto,
y que eliebelde ó nna parte de él, encontrara libt·e ese camino para el interior.
• Aun cuando esa fuerza se hubiera enviado á La Laja con orden de no pasar
elrío,lo qne hahrf1sidoun error, ya que lo natural era ocupar las alturas al Norte
del mi mo, el paso trausitorio del puente nada significaba, pues en definitiva se limitó
á impedir al enemigo cruzara el río y por ende á cortarle el camino al interior
resistiendo su empuje como perentoriamente ae le había otdenado.
• Un movimiento de tlanco para retirar un ejército del fuego y llevarlo á otro
campo de batalla, posible en tiempos de Federico el Grande, es hoy día simple y
sencillamente una herejía militar. Por lo demás, aunque en el Caimito el General
Casabianca cerraba un paso á la extrema derecha revolucionaria, quedabll libre el
puente y vado de Santiago que ella no ¡¡upo aprovech411. '
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provista de trincheras ya construídas, ~·on un río á su frente, * es
decir, para nosotros el problema militar más difícil de resolver que
desde el Gránico hasta el Alma sobre Sebastopol ha dado lugar á
victorias insignes y c:o>tosas y á derrotas violentas " *.
El enemigo, pues, atacó con denuedo pero sin éxito, la posición
de La Laja todo el I 5 y las primeras horas del I 6. Este día por la mañana
principió á acercarse nuestro grueso al campo: una División
logró cruzar el Peralonso por La Amarilla, y atacando con ventajas
la izquierda revolucionaria, la puso en difícil situación, pues
hubo momentos en que se apoderó de un picacho que dominaba La
Azulita y las corra lejas de La Laja, pero no fue reforzada oportunamente,
y no pudo conservar un punto en donde sus fuegos habrían
determinado en algunos minutos la derrota de los rebeldes.
"El problema (Boletín de Uribe U.), continuaba (tarde del 16)
sin resolución. Todo esfuerzo se estrellaba contra el obstáculo invencible
del río y de los atrincheramientos enemigos; sólo un nexo(sic)
ligaba los dos campos: el angosto del lado del puente, y cuantas tentativas
se hicieron por pasarlo, costaron la vida á cuantos lo inten ..
taron. Efectivamente detrás de los machones de la banda derecha
estaban apostados tiradores enemigos; de la tapia frontera zumbaba
un continuo huracán de balas (sic) á lo largo del angosto pasadizo,
y por añadidura, fuegos oblicuos lo hacían más peligroso.
"La perspectiva del desenlace no podía ser más triste; el agotamiento
de los pertrechos y el desaliento del Ejército imponían en
un plazo perentorio de horas el fin de la jornada. De todas las
posiciones no llegaba al Estado Mayor sino una sola demanda:
refuerzos y cápsulas y ni una ni otra cosa había de dónde sumin
istrarlos. El número de heridos y muertos era considerable .•..
Todo esto causaba impresión de profundo desaliento, que se veía
pi ntado en todos los semblantes. Había ya más de 200 *hombres
hacia la cordillera en calidad de derrotados ; por las quebradas y
rastrojos había gran número de soldados ocultos ; el espectáculo
de La Azulita era desconsolador: una multitud de mujeres y
ho mbres armados se mantenían delante de las hogueras, continuamente
ati zadas, devorando sin descanso cuanto hallaban á la mano;
sólo co n i nfinitos esfuerzos se lograba formar un centenar de hombres
pa ra llevarlos al combate, no se llegaba á éste con 20, y de allí
• Soñ a da sí fue la po sición que tocó en s uerte al enemigo en Palonegro. Cnnnto
á Es t a de L a L aj a, aun cuando buena para un des pliegue al frente, por descomponerse
e n cu enc c. s entre colina~ que llega n hasta e l río, presentaba graves c1ifi.
eult ades para el desp liegue de flanco, por uo cruzarla sino un solo camino, ocupar
lo rebel de l as alturas f1onterizas y oo mediar entre éstas y las otras sino un tilo
de fusil.
• Del Boletín de U ribe Uribe. Olvidd el autor en su recuento desde la guerra
de Secesió n hasta la Turco-ruaa, posteriores á 1854, y en las cuales se han cumpUdo
notab e:~ pasos de rfos empleando las armas de retrocarga, de invención poste
ior á la campaña de Crimea.
• Puede agregarse otro cero á esa cifra p:na acercarla ' la verdad •
•
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26 80LETIN MIUTAR
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se retiraban los demás poco á poco, fatigados, hambrientos ó con
pretexto de comisiones imaginarias. Es lo cierto que si se hubiera
pretendido prolongar el combate el 17, no habría amanecido un solo
hombre en su puesto. Hacia el medio día el enemigo comunicó á
Cúcuta la derrota del Ejército revolucionario."
Según el mismo Boletín, el ejército rebelde estaba metido en
JJn callejón sin salida, y á la una de la tarde, aun cuando resistía
en La Amarilla, no podía tardar en ceder allí el campo; en el Cacho
la derecha no estaba en mejor situación;" del Cerro anuncian
que dos batallones subieron de Zulia al alto Alejandra, cayeron á
Chane y vienen por la misma vía" que siguiera el Ejército, el que
estaba, pues, en inminente riesgo de ser envuelto. Afirma el panegirista
de U ribe U ribe que éste dijo entonces: "N os queda la
salida hacia Gramalote (?), pero como no nos restan cápsulas para
diez minutes más de combare, y como lásolidez de nuestra tropa
no es tanta que permita una retirada en orden *, lo que nos aguarda,
si nos movemos, es una derrota pura y simple por territorio poblado
de enemigos y, sobre todo, sin saber á dónde vamos ni qué
hemos de seguir haciendo. Estamos tocando con la mano la disolución
del ejército y el fin de la guerr4 *." Agregando dicho jefe
que "era preciso hacer un último y desesperado esfuerzo sobre el
puente, á fin de que si no se obtenía el triunfo, á lo menos no se
repitiera El Papayo, Chumbamuy y Capitaneja."
Resumiendo tendremos que al amanecer del 16 se reanudó el
combate, inic1ado este día con dos ataque.s de las escasas tropas legitimistas
que defendían el puente, pero que fueron rechazados peor
los rebeldes; al mismo tiempo una Di visión de éstos atacó el sect ~or
denominado La Amarilla para coadyuvar á un movimiento general
que intentaba el enemigo hacia nuestra izquierda buscando anheante
paso para el interior.
La línea de combate se había ido prolongando insensiblemente
hacia el 0., y á la sazón medía ya 10 kilómetros (La
Amarilla á San Diego), por lo cual los Jefes del ejército legitimista
proyectaron romperla atacándola denodadamente en lo que sup,onían
era su centro (en La Amarilla), pero no con5iguieron s u
intento, que principiando con éxito se redujo á perder tropas, p•or
no sostenerlo á tiempo, como que da dicho.
Corrió, pues, el día sin que el combate pareciera próximo á wn
desenlace desfavorable, al contrario, las tropas legitimistas, con
tenaz esfuerzo lograron poco á poco dominar casi con sus fuegenta prisioneros
alcllll7.Arlos ~n la persecución (de la madrugada, no se olvide), y con los 35 restantes,
puestoa al mando del General Pedro Rodríguez, no vaciló en atacar el grueso del
enemigo ocupado en el paso del Zulia, por el Urimaco. Esto produjo el más espan·
to Q desconderto., ... pero con todo, el enemigo se desplegó sobre las fuertes colinas
del UrimhcO y con sus fuegos nos caus6 graves dañoa y nos impidió pasar el Zulia."
La demostración de nuestro aserto ef-e pue ·, completa; los rebeldes no derrota•
ron el ej(rcito legitimista; no supieron la catástrofe de la prima noche hasta lamadrugada
eiguiente, y todas !>Us contradictorias publicaciones se vieron obligadas '
falsear los hechos para concanetar su derrota y su singular victoria y. discernirse así
singularísin,os laureles.
• A firma Herrera que Soler Martínez, "haciendo un movimiento de flanco d~sde
La Azulita, había extendido la línea de batalla á. la clerech3, basta El Cacho. una
media legua, parándo11e allí como antemural" (¿contra quién?), y nada dice de lo
que allí sucedió; por su parte Durán afi.rml que envió primero alguna tropa á reforzar
i Soler Martínez, "quien combatía aquella misma noche con fuerzas del Gene.
ral Casabianca. Ya avanzada la noche, ....• penetrado de la importc1ncia del punto
que se defendía, envió un batallón para que apoyara por tetaguardia" á Soler Mar.
tínez; el panegírico de Udbe U. sólo trae estas líneas: 11 Por arriba el General Soler
era seriamente cargado por 800 hombres al mando del General Casabianca," gu~l'·
dindose de mencionar el resultado de tal caTga.
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30 80LETIN MILITAR
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hay noticia oficial y por esto reproducimos en seguida el parte que
el General Casabianca, que lo mandó sin cargo oficial, comunicó
á su familia:
u Pamplona, 21
''Laura de Casabianca-Bogotá
" Estamos sanos. Cuando llegué á Santiágo el I 6, cercano al
teatro del combate*, fue para presenciar el principio del desastre., y
al día siguiente (17), se consumó en el paso del río Zulia. Por fuerza
hube de retroceder, y para lograrlo, tuve que librar un r:eñido combate
de seis horas en el punto del Caimito, legua y media arriba de
La Laja, que terminó al amanecer con la derrota del enemigo, dejando
el campo cubierto de muertos, heridos, dos banderas y varios
prisioneros. Nosotros también sufrimos muchas bajas. Seguí mi
retirada á Salazar,yde allí hasta aquí, en donde despues de haberme
hecho cargo del mando en Jefe, me ocupo en recoger dispersos y
reorganizar todo lo que va sa 1 i -::ndo del campo del de::;astre. Y a tenemos
organizados más de tres mil hombres, y hoy ó mañana los
moveremos sobre B ucaramanga ó García Rovira en busca de rea~ción
moral y de las tropas que tenemos del Sube para acá, con
ánimo de librar un segundo conbate en donde convenga.
CASABIANCA"
¿Cómo se había cumplido la última escena en tan extraño drama?
Por propia i,niciativa algunos soldados legitimistas ocuparon las
colinas que por la izquierda dominan el Zulia, á modo de retaguardia,
y el río se principió á vadear ~n relativa calma; pero hacia media
noche el General en Jefe mandó suspender el paso del parque, que
se hacía en canoas, y esto y un toque de retirada mal dado, luégo,
y peor entendido, hizo bajar á la orilla á los que de las colinas vednas
habían cubierto la operación, llenando, además, de pavor á los
que así abandonaba el Jefe supremo. Fue entonces cuando unos pocos
revolucionarios llegaron á dichas colinas y dispararon sobre la
masa reunida en las orillas del río, produciéndose. la escena final del
tremendo pánico: sesenta cargas de parque fueron arrojadas al Zulia,
de donde las sacaron más tarde los enemigos; las tropas qut! en
montón lo cruzaron, dejaron en sus ondas arma:s, equipo y ha:sta
el vestido. Cuanto á las tropas que esguazaron el río en relativo
orGen (González Valencia y Arboleda), se replegaron á C úcuta,
donde pocos días antes entraron victoriosas, y de allí p>or
• El General Casabianca al encontrarse con un puente desguarnecido (8Hm·
tiago, entre los de Caimito y La Lllja}, euvi6 aviso de esto y de sn llegada, con un
hijo que le acompafiaba, al General González Valencia, pero e!'te Jefe no ptndo
tmviar tropas á ocuparlo, porque de día era imposible cruzaran un camino barr·ido
pot el fuego enemigo. Ofreció hacerlo en la noche, suponiendo le llegarían refmer·
zos, pero esa tarde fue cuando la to:na del puente cortó las comunicaciones emtre
los dos citados Jefes legitimistas, y el primero tuvo qu~ anollar al enemigo que teuta
al frente para poderse replegar sin peligro y en ordeq.
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80LETIN MILITAR
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Chinácota pasaron á Pamplona á reunirse con los que en mejor
estado moral, los vencedores en Caimito, condujo el General Casabianca
por otra vía, siendo sobre esos núcleos que se logró reunir
la mitad del lucido ejército con que la República contara la
antevíspera, como queda dicho atrás. . •
Las bajas de los legitimistas ascendieron á unos 700 muertos
y heridos, 900 prisione os y 2,ooo dispersos ; los de la revolución
á r,soo, entre muertos y heridos, y muchos dispersos, por lo
cual por el momento no pudo perseguir á nuestro quebrantado
ejército, que en orden se retiró á García Rovira, cubriendo el camino
de la capital.
* * *
Por misteriosa coincidencia la misma aurora iluminaba la ca-tástrofe
del Zulia y la victoria de Caimito. Cuáles fueron las
consecuencias de aquélla, no nos toca decirlo; la otra fue sin duda
la primera donde el pabellón de la República, por etapas de victoria
que se llaman Caimito, Palonegro, toma de Cúcuta y, seguramente,
rendición de Ocaña, vengó la doble ofensa que á sus soldados
se infiriera en las inolvidables márgenes del Peralonso.
----.,. ..... ·~--
EN ALGUNOS CIUDADANOS
Cuando un italiano oye el himno de Garibaldi en tierra
extranjera, lo primero que hace es soltar un PER BAoo, sonoro y
rotundo, echarle una loa al Papa, si es republicano, 6 á la República
si no lo es, apretar los puños, fruncir las cejas, y completar
la escena con otro PER BAcu. (Esta observación está sujeta
á rectificación; porque es probable y posible que baya italianos
que se produzcan de otra manera, á lo cual no me op>ngo).
Cuando un español, en las mismaM condiciones del italiano,
oye la Marcha y espalda la de la yt>gua.
Un polaco lanza todo su surtido de imprecaciones contra
Rusia, piensa vagamente en la venganza, en el anarquismo,
y .... acaba como el ruso.
Por último, cuando un americano oye el SWEET HoME 6
el YANKEE DooLLE, ~i lo cantan á su gusto, aplaude, si muy
á sn gusto .... chifla; medio supremo de expre~Sar su admiración;
y t;i no lo cantan á ~n gusto~ sigue mascalHlo tabaco.
Y ustedes perdonen estu.s reflexiones de carácter IN1.'ER·
NA.ClON AL y manden lo que gusten á su afectísimo.
Un chileno, al oír la Canción Nacional, se pára y se saca
el sombrero y exclama: Hurra! Viva Chile! y st la chicha le
ha hecho mucho efecto, grita acaloradamente: ¡Viva CI.Jile
miéci.Jica!
~ WLI~ll~tll ~ IDrllE w~~um~~
1.• Higiene general: levántate temprano, acuéstate temprano
y ocúpate durante el itación: la casa limpia y alegre hac
el hogar a~radabl . s.• Higiene moral: e1 espíritu reposa en las distracciones del
entendimiento; pero el abu o eugendra la pasión, y la pasió
el vicio.
9. • Higiene intelectual : la alegría hace amar la vida, es 1
50 por lOO de la salud; por el contrario, la tristeza y el abatimiento
adelantan la vejez.
10. • Higiene profe ion al: ¡vi ves con el producto de tu inteligencia
t No dejes aniquilar tus brazos y piernas. ¡Ganas 1·
vida con la labor de tus brazos f No olvides adornar tu int ·
ligencia y engrandecer tus pensamientos,
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Fuente:
Biblioteca Virtual Banco de la República
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Publicaciones periódicas