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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 5

Por: | Fecha: 01/02/1902

G nc•r:al de- I ng mero• _.Uembro d o variaa Soci~d d~• Cicu (ficu ~ '$ittecfo P del · • )ole iÍq jftilita• · · deplora con la Patria la muerte del meritísimo General Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r d Colombia . _ 130 -- -..=:;;;~ Oficial - DECRETO NUMERO 54 DE 1902 {ENERO 7) por el cual se hace un nombramiento . .El Viápr~sz'deill~ de la Rep¡íbll"ca .. e¡1cargado del Pod~r .EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Por renuncia del r. Dr. D. José Vicente Con­cha, nómbrase en pro iedad Ministro de Estado en el Despacho de Guerra al Sr. General D. Ari tides Fernández. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á r6 de Enero de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Go ierno FRA. -cisco !lE mOZA P. DECRETO NU 1ERO 92 DE t g oz (E •ERO 22) por el cual se lla a al se r vicio actno á un General y se le destina El Vzcepru1llenle de l a R ep1íblka, uuargado dd P oder EjuuHvo, DECRETA ArtCculo único. Llámas al . t'r\ icio acth~o al r. G neral Die­go de Ca tro y d stína ele n u carácter d G n ral n J fe, como mandante General de las fuerzas marítimas d 1 Pacífico y del Atlántico. Comuníquese y ublíqucse. Dado n Bogotá, á 22 de ncro de I 902 . JO E fA UE MAR OQUIN ,.1 initr de uerra,ARITJD• FER.·,\ z. E R,.TO !ERO 97 DE 1902 (ENERO 23) que deroga el Decreto Le · lrtt't·o mhnu 1335 bis, de l.OJc Diciem re de 1901 El Viupres/daJ/e de la Rtptítlica, at. argado del Podtr .JJ;¡'u:ull'vo, En uso de la facultad e que le oncede el artículo 12 r de la Constitución, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o tín Militar e '- 131 ...J F.CR <.TA n1bia rt. 1.0 Der6ga e el Decr to Le i lati o número 1335 i , e 1.0 de Dictem re de 1901 por el ual e uprim tran itoria-ment una ficin se rea tra d carácter accidental. Art. 2.0 Restabléce e de de la r nte f cha 1 Cuartel Ge­ner 1 del Ejército erm nent con las ane id de y dependencia de qu se componía cuando fue r m plaz do con la ecci6n Mili­tar de ,fan o y ervici del 1ini t rio de uerra. rt. J. 0 Queda uprimida en con uencia la ccci6n Mili-tar de Mando y rvicio. rt. 4. 0 Las funcione 1 Cuartel" ener l del jército Per-manente erán la misma que tenía ante á u cargo. rt. 5.0 P r separado harán lo nom rami nto corre _ pondiente . Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá á 2 3 d Enero de JO ROQ I ..... l Mini tro de obicrno encarg d d 1 DECRE'I roo DE 1902 (E • E O 2 4 ~obr honore á la n emoria del ·r. encml 1> arios Al án El Vi'cep1 uidenlt: de la Rt>públira ~lu.ar"trado deL Podtr Ejault'vo, C O:· 1 DE O u acti a ncia á d f ncler la de batalla n la jemp) re · do or do vece la n peligro Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colún1bia '- 132 _; 5. 0 Que murió n defcn5a d. la causa d íos y de su Patria con una muerte d·gna de u gloriosa vida, y mejante á la de su~ antepasrtdos n gloria, lo héroes legendarios de nuestra Patria Indep nd ncia; 6.0 uc el r. Ten eral lbán fue modelo de las virtude cris­tianas lue son más raras en 1 siglo pres nt , al mismo tiempo que cultivó con asiduidad d ncia de aplicación práctica, dando e n l!o lu trc á u Patria, DECR .'1' .~. rt. r .0 El GoLierno de lombia deplora el fallecimiento del Sr. 'lell11 MiMar) (Continúa) Por regla ene ral v ntaj o atacar n la tíltima parte de la noche, por u hay probabilida e de cncontrat· al enem:go me­no sobre a vi o, y ac.lemás por ue e pued n aprovechar las pri­meras luces del amanecer, ya s a para sacar todo el partido po-ible d 1 triunfo obtenido, ó ya para r tirarse en caso de revés. Sí, al contrario, la o curidad continúa r inando Juégo que el defensor ha sido rechazado, éste puede reorganizarse y verificar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letfn Milit- r de Colombia '-- I 35 _,1 el retorno ofensiv , n el cual t e ndrá tanto mayores probabilida­de d é.·it cuanto el acomet dor •ictorioso está como á tientas, en una posici6n de 1 cual apenas conoce el interit>r y absoluta­mente nada de lo fl neo ni de las ntradas. La fa e s de la luna y el tado del cielo pued n llevar á escocrer otra hora. En" el prime r cuarto la luna e oculta de media noche á las sei d 1 mañana, eo-tí n u crecimie to; se puede, pues, si las circunstancias atmosférica e prestan á ello, aprovechar e de su luz par h cer el r conocimiento, prepa1~ar el ataque, &c. y des­de que el a tro ha d esaparecido d etrás del horiz9nte, aprovechar la oscuri Jad para el ataque. En el últim cuarto la luna se levanta después de media no­che · alumbra la última part de é ta. Se puede atacar antes de que alga, y utilizar su luz para reorganizar la tropa y hacer e á una posici6n. En e t último ca , 1 \' uelta ofensiva del enemigo arrojado dará poco qué temer. En pl ,na luna, el astro de la noche se levanta, según las es­tacione , de la seis á las nueve de la noche. Un jefe vencedor puede, cual nuevo Jo ué, volver á empeñar el combate interrum­pido por la puesta d e l sol, y completar la derrota del enemigo. "Se correría mucho riesgo de no encontrarle, si se difiriese el ata u e hasta la mañana siguiente.,, * e encuentran en los comentarios de César ejemplos de com­bates prolongados así: 'ad mu./tam noclen elt.am ad z"mpedimenla pug- 1talum Est." (Cé ar De Bello Gallico, libro v). Hay noches de invierno que por efecto de una helada 6 de una débil capa de nieve, pueden ser bastante claras para consentir empresa de larg duración. El estado de la temperatura da una. uperioriclad conskJerable al acometedor que obra sobre el defen­or transido de frío y obligado á permanecer en su sitio. La dir cción q deba seguir para ejecutar un ataque de noche, contra U'la posici6n es evidentemente la vía or inaria que con uce hacia esta po ici6n; pero si el objetrvo tiene cierta c.·ten­si6n, puede uno inclinarse á atacarlo por varios puntos á la Y z, y para esto, dirigir distintas columnas sobre estos diferentes puntos. Es mat~rialmente imposible á estas columnas ligarse entre ellas; por tanto, no se puede confiar mucho en ellas para un ata­que simultáneo. ¿ e puede convenir en una señal que partiendo del punto en donde s encuentra el jefe de la expedici6n, sea para todos como el equivalente de un mandato de ejecución? Hasta c·ert punt , í; pero esta eñal tiene que ser á la vea posible, tangibl , y tal, que no dé lugar á ninguna mala int rpre ... tación. --------- • Carden 1 Von WiddeTn. El &#m.bal' ti~ n'du ~,. la ru~rYa Je &ll~tt.J•If•' ·- lifi#. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Cualqui r circun tancia imprevista puede impedir que se cumpla ; ciertas fracciones pueden encontrarse en tales condicio­nes que no les llegue : permanecerán inactivas, en tanto que la otras, tomando por la señal convenida un ruido ó una luz de la misma dase,.Procedet·án intempe tham nte. Si en vez de atacar sobre varios punto , e pretende atacar sobre un frente poco ext nso se luchará toda vía con grandes di­ficultades. La marcha de aproximación no dejará de ofrecer i las di er a cabezas de columna ob táculo d naturaleza distinta, de donde resultará por fu rza un gran Yacío n el conjunto d 1 movimiento. No hay que pretender lograr una perfección imposibl e¡ las tropas que sean acom tidas á Jo tíltimo no serán ciertamente sor­prendidas en toda la fuerza del término · pero como u flancos se comprometerán por causa del retroceso de la fracciones vecinas, siempre tendrán que acabar por cedt_r. P01· ](. demás u la sor­presa es una cosa 1·elativa: si por \au a d una marcha rápida, encuentro á mi adversario, no del todo de pr v nido, pero menos preparado de lo que yo lo estoy, es cierto que lo habré sor ren­dido." • Hay, ues, siempre ventaja, cuando e tí ncn tropas en can­tidad sufici nle, en atacat· al nemigo por arios puntos á la ,·ez. Aun en el caso de que varios ataques arcial s no salgan bien, ellos contribuyen iempr al éxito del conjunto, porque di traen una parte de las fuerza d e l adversario y paralizan la a ción de sus reserva . En táctica, las di po iciones más encillas son ícm re la que tienen más probabilidades de conducir al éxito, porque están al alcance d e todos y no dan Jugar á error. "Un ataque de noche presenta iempre g·randes ríe gos para el acometedor...... En todos lo ca os, e hace nece ario n un com ate de noche tomar las disposiciones má s ncillas y perma­necer toda vía más concentrado que de día." (Clausewitz. 1éoría d' la gran guen a). "Los proyectos muy complicados rara vez tienen é ito." (La Roche- Aymon, Memoria sob·re el arte de la Guo-ra). "Hay que acometer al nemigo con decisión. · (Bugeaud,. ExpoS1'c/o1us). "Hacer uso del fuego sería dar al enemigo tiempo para re­conocerse y preparat· e. Vale más atacar al ~rma blanca. (Dra­e- omirow, E..~tudo sobre Clauuwt'fn) . "La ayoneta es el arma de Jos combates de noche; la ala es una ~tolondrada. '' (Drag mirow, E.~ludro .robre Cla11uwt'tz). Una v z qu ha m eñado l combate, d b dirigírsele con la mayor n rgía; los jef s, sea cual fuere su graduación, no deben temer acrificarse. Toda vacilación funest ; la resolución y la impulsión para adelantar darán siempre ocasión á mil inciden­tes que no pueden menos de surgir. Drneomirow. Estutlt~ ubn Cl•uuw1itt. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Militar de Colombia '- 137 _,) o acometedore por un fu ego de fu ilerla de lo má nutrido · e preci o h Lituar ien á Jos oldados á que comprendan ue la probabilidade de s r heridos á di tancia son nulas, y que en lodo caso, no hay ue detenerse para contestar 1 fu go dc.:l ad \'ersario. Importa sobt-e todo, en este momento ue se acelere la marl-ha i e ¡-et nde evitar la crisis moral : nada tan peli­groso para un trap ue acomet como )a det "nción bajo el fueg : " 1 1 ad francé scapa haci adel nte." (Bug aud E::t-po.s;don~~ ). En l ofensiva, las trop:1s obran g¿-neralm nte en forma­~ ión comp cta, d modo de estar á la inme iata rden del jefe y no d r lugar ningún d scuido. ' A fa,·or de la o_curidad 1 acomet dor s acet·ca n orden y en il ncio in 1 i 1 arar, tan e "' rca como sea p osible de la posi­ción nemig · luégo se lanza n: ueltamente in conte lar el fuego de m Jdu d lleg r lo m.i t·onto al e ml ate cuerpo á cuerpo. · (Escud tl JJalall/.m, artículo I 50). quí una nue ·a dificultad va á pr sentars P 1· 1 fuerza mi m d la co as, cierta fraccione d tro­pa acometed ra cambiarán incon cientemente d e dirección y Hegarán á cncont ·ar e frente á f¡-ente. e trat d"' rec n e r e bien á t iempo y para e ·to es nece­sario adoptar un grito de g-ul.:!rra tal, que los nemigo no uedan darlo con:- ctamente. El oí o ti n mucho mayor alcance que todo igno di tintivo . ·teri01· cual ¡ui ra qu # a, no pu de fr e r la mi ma garantía u L.n grit de guerra al que los soldado añadirán, según qt~: r n, e l nombre de u ::rcneral el cJ u Cor 1n 1 6 tam­bién 1 d · u reo-imi nto. "En 1., eHl r as d noche s n ran mitir e una eña1 6 u 1 nombre á fa,· )r cJ 1 cual _e pued n reconocer. Se po­dría por ·jempl , cambiar Jos v sti o , pon r las ca a , atarse al brazo un génen blanc , colocat- una r ma de át·bol principal­men te d ncina sobre J k pi, ó scog r una palabra que e co­municará con anticipación á l s sold dos á fin de que pu dan re­conoc r e en la oscuridad llamándose de e t mo o · in esto, acont -..cerá con fr cu ncia que e hagan ntt· ( muchísimo daño." .;;. El ataque ha alido l i n 6 ha fra a ado. En ambo ca os, la trepa qu ha id d tin da ara 11 ha t · rmina u papel, y es imposible e.·igirle nada á lo menos por ·1 rnom nto. Lo lazo tá ticos tán rot ; l a unidade inferior - están más 6 meno mezcladas: s de temer e el d sorden . -i, pt·eci~ tc:n r, pues á r t guardia, un gund scalón ncargado d continuer e l éxito de o oner_ á un t· torno ofensi- • Ft-dcrico u, Inst,uaJona u~Jdas. Trnducción d e l rincipe de Li¡:oe. (1791 ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia vo, de organizar y con ui tar la posición adquirida, 6 bien <.le vol­ver á com nzar l ataqu . Este segundo escalón atravesará al primero, 1 que entonces podrá n~ 1 "gars . Un tercer escalón formará la re sc n·a ; ocupará una posición defensiva. Estos tres scalones estarán muy inmediatos; la distancias pueden disminuírse tanto como sea p sibl ', con la única condición de que basten para vital~ la confu ión entre lo scalon s y su entrada prematura ~ob1· la línea de combate. H e mos dicho que no hay que preocuparse del tiro de l.. ... s de­fensor ·es, los fcctos material s d ·l ual on in ig-nificantc .. s, y el moral será tanto menor cuanto la tropas que lo sufran más cet·ca, se sientan mejor sostenidas po r retaguardia. La caballería y la arlill ría, i concurren, estarán á retaguar­dia de la reser va, har·án parte de ella. En la empre a noc turna , los ata ues contra lugarc son siempre la parte más difícil. Toda localida posee una fu rza de re!>istencta que le s pro­pia, y el acomet .d n· d ebe aber Lit!n, de antemano, que esta fuerza aumentará con idcrablemente con la acumulación de obs ­táculos d e toda clase", tanto más peligrosos para él si no los ha previ to; ca rá n ello antes el verlo . ". i 1 ata ue s hace de noch , hay ue ten ·r n cuenta que las avenidas d # la aldeas estarán obstrufda por carros ú otros obstáculos. 11 Entonces la infantería irá á. encontrar al enemigo pa ando por senderos, por jardines, 6 por las mismas casa . " Ra1·a vez e 1 s ocurre á lo oficiale , en la guerra de las calles, flanquear el obstáculo por senderos y jardines. Este medio elemental, impracticable en la maniobt·as en tiempo de paz, es, en la aldeas y caseríos, de ejecución relativa­mente fácil. En las ciudade y pu blo las abertura tácticas exigen quizá más tiempo, pero s pu de lograrlas teniendo cuidado de reunir trabajadorc (zapadores di artillería) y de proveed os de los ins­trum ntos necesario . Columnas especiale ue no encuentren al frente sino una resistencia m nor, se ncargarán de rebasar uno ele los flancos de la localidad; tendrán pecialmente por mi i611 oponerse á la lle­gada de refuerzos y cortar la retirada á los defensores. Cuan o s toma una población es preciso registrarla fnteg·ra­mente. Los sótanos, graneros, granjas, &c., en donde las fracciones enemiga habrán odido ocultar e para no ser sorprendidas, de­ben registrarse minuciosamente. Hasta hay que atemorizar á los • La Rocbe-Aymon. Mem11ria ubY1 ,¡ ar/1 de la Gsur,-a. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar e Colon1bia - [ 39 _./ habitantes para obligarlos á que den indicaciones obre los puntoi en que los enemigos se han ocultado-. A una tropa que ti nc cortada l retirada, no le queda, en efec­to, sino un parti o que tomar: agazapars en un sitio cerrado, jar­dfn, cem nterio, &c. y p e rar pacientemente. i lo defen ores arrojados, intentan un retorno ofensivo, esta estratagem 1 s ará ·ran prob bili ad d é. tto, por u 1 acome­tedor vi c torioso se ver' tomado de flanco é invadido antes de ha­berse podido orienta r. Lo prisioneros son con frecuencia causa de dislocación para las tropa victoriosas: las unidades e desgranan pt· t ndien o guardar sus presa , y como no se ha dado ninguna orden con an­ticipación, natie toma la iniciativa de agrupar lo presos y de pa­sarlos de mano en mano ha ta la reserva, que es la que puede centralizarlos. Cuando una localidad posee una iglesia, es natural hacer uso de ella para encerrar los soldados nemigo d armados. Se pue­de entonces colocar una débil guardia en cada una de las salidas de la iglesia y de la sacri tía. o ba ta apoderarse de una posición: es preciso sab rla con­servar. A uí tam ién la cooperación de las tropas del cuet·po de in­geniero será muy útil. Estas tropas con las auxiliar s de la in­fantería, trabajarán para poner en e5tado de defensa la posición. Estarán def ndidas por de tacamentos de seguridad, colocados á corta distancia adelante, de modo que formen un cor 1ón de vigi­lancia más 6 menos continuo. El ataque de un bos ue es, n la guerra de noche, una teme­ridad que puede costar caro á aquel que lo intente. La oscuridad entre e l bosque es siempre profunda, la orienta­ción es poco menos que imposible, las tropas de un mismo partido están expuestas á atacarse ntre sí. i e encuentra al enemigo, las fuerzas que se le oponen se confunden y la ituación se vuelv crítica, sobre todo ara el ata­que, que no cuenta, como la defensa, con el conocimiento de los lugares. "En un bosque tupido se procederá ciertamente m jor ata­cando en columnas, que osteniendo en la o curidad 6 ntre los matorral s un c-ombate de tiradores que n puede tener n ing\1n efecto." (Von der Goltz. La nac "Jn armada). ~uando un bosque no es tan e x.tenso que e pueda flanquearlo, hay que hacer avanzar, por varios lados á 1 v z columna de alto ue atacarán á la bayoneta, ando fuerte gritos. í el bos ue es muy considerable, y stá ocupado, aun cuan­do sea débilm n-. , erá pt·udent , en general, diferir el ataque, y no emprenderlo sino con la primeras luces del día. ' Importa, die 1 regla m nto (Escuela de Batallón, artículo 149) que á los jefes de las diferentes unidades se les imponga cla­ra mente de la tarea qu van á desempeñ r, en la zona de acción Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 140 _J f!Ue se les ha señalado, lo mismo que sobre los puntos ¿e unión, y la linea de reftrada en ca.ro de revés.' Subrayamos este último miembro de frase que sería censu­rable en un tratado de táctica y que en un reglamento es real­mente peligroso. Ciertamente que es bueno que aquel que dirige una empresa cualquiera prevea Ja posibilidad de un desastre, pero e funesto pronunciar la palabra relt"rada antes del ataque. Arreg-lar un movimiento ofensivo con la intención de batirse en retirada, no es una falta, es un crimen ! Indicar la línea de re­tirada á una tropa acometedora, e mostrarle el camino del des­honor) i se ataca una posición es porque se quiere tomarla. "Que­rer s poder por ue la voluntad, por sí ola, es la mitad del he­cho." (Príncipe Federico Carlos, Eine nu"lilarúche Denkchrift). Los que se pongan en primera línea deben saber y saben que hay detrás de ellos una segunda línea para venir en su ayuda, y en tercet·a una reserva para proteger su unión en caso de total revés; pero sobre todo es preciso no dejar olvidar CJue una vez unidos, deben ct renovar el ataque, porque es siempre preferible marchar adelante, puesto que la retirada, por rápidamente ue se efec­túe, es el movimiento que expone á pérdidas más considerables." (Escuela de Compa,-lía, artícu k' 1 7 1). ' Una batall~ perdida no es con frecuencia sino una batalla que se cree perdida." (Príncipe Federico Carlos, .Eziu rm111ari'sclu Denksc h n{l). u Preferiría dice Ciro, marchar sobre el enemigo con pocas fuerzas, á retirarme delante de él con dos tantos más de la que él tuviese." (Jenofonte Ciropedtá, libro v). 'Si esto es cierto, en general, con mayor razón cuando se trata de franceses y de guerra de noche. "Los francese!> no tienen idea de una retirada hecha con or­den. Cada cual trata de dar la noticia al vecino, de manera que es una verdadera desbandada. Este es su principal lado flaco." (Prín­cipe Federico Carlos, íd íd. íd.). E te juicio severo no es nuevo; hace má de tres siglos que un buen francé , patriota sincero, escribía : u Lo franceses marchan á la guerra con más brío que ningu­na otra nación del m unJo, y vuelven de eHa más mal qut; todos ; se desbandan no tanto por temor, cuanto porque tal e su costum­bre y su inclinación. ' Deduciremos pues, que en la ofensiva la palabra retirada no se pronuncia. 'Cuando se toma un partido maduramente re­flexionado, se prevén la circunstancias desfavorables, de modo de no set· amquilado en caso de revés ¡ hay que marchar derecho, sin temer lo d sconocido." (Clausewitz, 1l!oría de la gran gutrra). • D Vi~en~r~. Arl~ militar de Onna1tder (1 6o 5). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colorn ta Los utorcs del r glamento, al prescribir que e den á todos los jefes de unidades in trucciones de detal dema iado completas, sin duda ninguna se han preocupado d la imposibilidad d dirigir el conjunto de un ataque de noch , cuando varias columnas proce­den de concierto, ó cuando el frente tiene cierta extensión. E ta impo ibilldad es relath·a. i todos los que toman parte en la operación están per uadi­dos de que en la columna inmediatas están decididas á atacar con valor, á la fru.tzc~sa, y á ir hasta el fin, cue te 1 que cueste, nadie e alarmará por un fracaso parcial ; e tendrá al enemigo en jaque hasta que, e5tando amenazados us flancos, sea obligado á ceder terreno. Todos los oficial s deben estar bien convencidos d que con energía y algo de buen golpe de ista, se pue e siempre ali1- de los má malos pa os: 'La incertidumbre y la vacilación sobre la elección del me­dio son propias de hombre que no tienen fuerza de voluntad." (Príncipe F derico Cado íd. íd. íd.). '' Un ver ad ro v lor una disciplina severa esa seguridad que da la costumbre de la victoda no pued n dejarse vencer por incidente de poc im ortancia y fal o terror · un cl~sorden impre­visto no podría ni asustarlos ni abatirlos." (Maquiavelo, Disctlrs" sobre 7ilo Lzvio). Lo ataques de noche combinados con varias columnas, con frecuencia han fracasado por falta de comunicación de las col u m­nas entre sí. Lo progresos velocipedistas no dejarán d hacer desa are­cer, n gran arte la dificultad de reunir las columnas que pro­ceden de concierto. Siempre que l mal tiempo no haga impracticables lo ca­mino ara los bicicli tas, la rapidez de esta máquinas es tal que el jefe de la e.·p dición, colocado n un pun o central, podrá te­ner como por medio de hilos# todas sus cabezas de columna, arreglar su progre ión, hacer mover sus reservas, en fin, mante­ner á retaguardia u General informado ya del éxito de la em­presa para aprovechar e de ella, ya del fracaso para re ararlo. En los com ates de noche, el ataque cuenta iempre con una Yentaja : la sorpresa; él puede casi siempre procurar la del número. A la sorpresa, 1 defensor opondrá la vigilancia · á la fuer7A, la astucia y 1 trabajo. La vigilancia es un servicio de seguridad bien organizado ; la astucia es el empleo inteligente de las particularidades del suelo ; el trabajo es la transformación de algunas de éstas en obstáculos infranqueables. ~ El acometedor se acerca en orden y en silencio, sin dispa­rar, tan cerca como sea posible de la posición enemiga." (Escru­Ja de Bala/Ión, artículo I so). Cuando las entradas de la posición están bien igiladas, el movimiento ofensivo puede ser descubierto, en momentos en que el acometedor está todavía á buena distancia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Las diversas fracciones de la defensa tienen, pues, tiempo de tomar las armas y de ocupar los puntos que con anticipación se les han designado, que ellas mismas han organizado para su uso, y en los cuales, por tanto deben tener una confianza absoluta. ( Conlz"núa). LAS GRANDES BATALIJAS DE NAPOLEON POR DICK DE LONGLA Y ( Eylau-8 de Febrero de I8o7) El Rey de Prusia, vencido y arrojado de su reino, viose obli. cado á refugiarse en Rusia; el Zar Alejandro I nos declaró la gue­rra el 20 de oviembre <.le I 8o6. Napoleón, que estaba en Berlín, se traslada al punto fr e nte á sus nuevos enemigos. Nuestros Cuer­pos marchan sin demora hacia el Vístula. Los rusos se retiran por todas part delante de nosotro , sin oponernos la menor resisten­cia, 1: e"ándose todos los víveres, asolando el país entero destru­yendo lo que no pueden llevarse , haciendo saltar los puentes, ale­jando todo lo barcos. El 16 de Diciembre, 1apole6n, escoltado por su guardia, en­tra á Varsovia, ocupada por Murat de de 1 28 de Noviembre. Tocio este buen pueblo polaco acude á nuestr encuentt-o, lanzan­do alegres hurras, y se empeña en recibia·nos bien. El día de nues­tra entrada á la capital de Polonia, Napoleón nos dirige una mag­nífi ca alocución que t rmina con estas admirabl ~S palabras: , Los rusos se vanao-loriaban de venir á nuestro encuentro ; les hemos ahorrado la mitad del camino. Ni ellos, ni nosotros, omos ya los soldad os ele Austerlitz. ' El 2 3 d Diciembre marchamos en busca de 1 enemigo, y en­tramo - con un tiempo de los más rigur..)SOS, en un país d sierlo, cubierto de bosque con caminos de arena. "o se ncuentr á na­die en e tas ir:fortunada ald as; Jo t-usos nos cccl n el puesto, y atraYe amos us Yivaque a andonadc.. . El ncn1igo es de baratado en 'arios com att:s parciales y sufre pérdi a notable . o mp eñamos n u persecución por ent1·c arenales y bosques, cuando de impt·o, i o hace un tie:mpo es­panto , tlie,·e, lluvia, de hiel que sal ·a á los ruso de la des­trucción coJnpletR . L'd la arena que e hunde bajo nue ·tro pies y el agua que obrenada en e te Joda al mo,·cdJ.lO. Allí queda nuestra a.-tillería enterráda, in pod r a,·anLar. Nuc u·o camara­das 1) g-r·an el ros y los cazadores de á pie, e hunden hasta la rodilla · los soldados perec n n e tos lodazales. Al fin 11 o-amo á Pultu 1 , una rnala al ea techada de paja. Aquel es - 1 término de nuestra precaria situación; la mar.cha de nuestras tropas adelante se hace imposible Acampamos al fren- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 143 _J t.e d ta aldea. Para esta lec r nue ro ivac vamos á bus­car aja par colocarla ajo los pi s. o la ncontra_mo , y to­mamo ga illas d trigo para pod rno o tener en t1 rra, y se saquean la granjas. Toda nuestra artill ría tá atascada; los cañones surcan la tie rra · el carruaj del Emperador, en donde él va, r¡ueda atollad , á pesar de t do los sfu rzos de un escuadrón de nuestro regimiento que tá de escoJta, y d que los soldados han chado pie á tierra y empujan las ruedas de la berlina. u mameluco Roustán se e obligado á tra rl un caballo e rca de la portezuela para que salga de e te mal pa o y para conducirle á Pultu k, que los rusos acaban de de ocupar de pués de d fenderla valientemente. Entra allí 1 Emperador, en tanto que acaban de limpiar la cabaña en donde debe pa ar la noche · un cadáver ha quedado oculto bajo la paja · e le retira ca i á u vista. Es allí en donde le toca presenciar la d esolación en la filas de us antiguos eteranos, que se mueren. 11í s donde nos trata de gruñones non1bre ue ha quedado y que hoy nos honra. Ya no tenemos nada qué comer; partimo á merodear con los granaderos á pie y á ca all de la guardia, á fin d e tratar de obte­ner YÍv eres para la mañana siguiente. Por la tarde llegamos con papa , y Yamo á la di td ución. l-Iecha de ordinario, tocan 20 papas á cada 18 hombres. Es una miseria una papa por cabeza. A la mañana siguiente re ¡·agradamos por caminos de tra ve­sía, iempre de un bosqu á t ro. LleCYamos á tre 1 gua d ar­sovia, en el estado d mi eria má com1l to: ojos y m jilla hundi­dos, la b rba descuidada y melenuda. Pat·ecemos cadá ·e ·es que salen de la tumba. Los habitante de 'arsov i no r ci n con los brazos abiertos e l I .0 de .. nero de 1807; el pue lo no sabe qué hac r ara agradarnos, y 1 Emperador no deja descansar en sta bella ciudad. E t corta campaña de catorce días no ha enveje­cido diez años. Los do ejércitos permanecen, 1 ue_ como p r un me n com­pleta in~cción. En 1 s últimos dí de Enero re il imo ord · n de e tar li tos pat·a partir. os ru o han he ho un movimiento sobre Varso •ia. El Ge'1eral Dot~senne recibe ord n d · hace r leYantar los acan ~ran1i nto d la g-uat·dia y d partir el 30 de En r . El Emp rador deja á 'arso\·ia 1 mi mo d(a para avanza1·. e nos dice que n · t~cbamo sobt· .. ) la 1, y que los t~u os, 1~eua ado por nuestra tr pas y i punto de s r arrojad ~ s obre el í tu la c. a­ten en ¡·etirada lo má a¡ ri. a sobr I' oeni her ·. 1 1lurat e lanza 11 u erscc.ución con su ca alJerfa y los es­trecha de cerca. E l 6 d • br r d dí , írno que 1· su na c.on fu erza el fu ~go de fusil ría n dir cción de I oíT . Apr ura­mos e l paso y lleg-amo á. es a aldea; 1 ielo está gris ) aro-ado de nubat·rones. Má allá cl ·sta al Jc. , un tl"i te p · tácul hiere nue tra "¡ t :el ten· no, qu se ha hundido bajo 1 nie,·e está cubi rto de e nt nar de cadá , 1·e d ldado rusos, con us grand capas color de marrón que sobresal n entre las man­chas de sang1· de este blanco sudar.i . En medio de llos, r co- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín Militar de Colombia '- 144 _,) nocemos también adá' r .s de nue tros corac ros del 10.0 t·e­gimiento t ndid s al través de us ca allo , con .. u norm s o­tas zafadas. El G nct·al de Hautpoul, con la e ra7a de é:cero ce­rrada so re u frac azul rdad d ro, no recil>e á la ah za de su ca allería y ¡·efiere que 1 mi mo día, al alir de HofT, ha sido acogido por un vivo fuego de fusil ría po1· la retaguardia del Ejército ruso. Tu stros chaluos de Ju'o ro han cargado al punto en columna de pelotc,nes y d truído toda esta infantería. El 7 de F brcro el Ejército ruso detiene su marcha retrÓ?ra­da y toma posición delante de Eylau, sta 'ez muy decidido á m­pei1ar una acción general. Su retaguardia que ha fijado d Jan­te de sta aldea, desalojada de pués de un com ate sangriento, digno preludio de la batalla del d(.a iguiente. Esta posición nos cue ta aro. Los rusos intentan todavía re­sistir en Eylau; pero N y y Murat los desbaratan á la bayoneta y los persiguen por las calles de esta pequeña ciudad. Barclay de Tolty entra n 11a dos veces á fayor de las tini bla, ero no puede sostener e. Por último, á las di z d la noche la dtv1si6n L grand ocupa á Eylau; Murat e sitúa enfr · nte d 1 n migo y anuncia al Em erador que los t·usos e aten en r tirada. La toma de Eylau hace esta suposición plausible. Napoleón le da crédito, y hace acampar su guardia r una altura al fren­te de e ta localidad. Ord na que le ncepdamos una hoguera; trae­mos 1 ña, manojos de paja, y nos pide una papa de ración; le trae­mos como veinte. Se sienta e n medio de u v tcranos gruñ. nes, sobre un montón de paja, con un bastón en la mano. Le Ye­rnos dar vuelta á sus papas y divididas con sus ayudante . Pron­to se duerme, abrumado de fatiga. Desd su partida de Varsovia ha caminado 6 trabajado veinte h01·as por día. Nosotros taml>ién marchamos de~de hace ocho días por en medio de los hi los ; hay más de dos ies de nie e n el campo, y 1 termómetro ha bajado de seis á siete grados bajo cero. Rindiéndonos á la fatiga, nos an1ontor"'amos en contorno de nuestros fuegos del vi,·ac y pronto cerramos los ojos. El despertar es terrible : el 8 de Febt· ro, desde la aurora, los rusos nos saludan con terrible artillería. El Emperador está ya á caballo¡ en un momento nos levantamos ensillamos, embrida­mos y montamos. Napoleón conduce inmediatamente su guardia adelante y la sitúa en el cementerio de Eylau · al propio tiempo coloca toda nuestra caballería sobre un lago heJado, á la altura del cem nterio. El General ruso Benningsen, resuelto al fin á librar una tata­Ha decisiva, ha comprendido que debe intentarlo todo.. para Yolver á tomar á Eylau. ' A los setenta y dos mil hombres de que dispone no podemos oponerte sino cincuenta y cuatro mil, y á su formidable artillería -calculada en quinientas bocas de fuego,-doscientos cañones, incluyendo los de nuestra guardia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 145 J El terreno en donde va á empeñarse esta sangrienta batalla se muestra igual y descubierto. La pequeñíl. ciudad de Eylau, situa­da sobre una ligera eminencia y coronada por una flecha gótica. es el único punto salient del terreno. A la derecha de la iglesia, el suelo baja alg , y ap rece en aquel punto un cementerio con sus negros cipr a y sus cruces de madera medio sepultadas bajo la nieve. Enfrente, 1 terreno se levanta sensiblemente, y sobre esta pan más alta, señalada por algunas eminencias, des­cubrimos á lo ruso en ma as profundas. Varios lagos, llenos de agua en la primavera, secos en e tío, helados e ·nvierno en este momento borrados por l nieve, no se distinguen de ningún modo del resto de la llanura. Apenas algunas trojes reunidas en case­ríos y líneas de cerca de madera sirven para encerrar el ganado y forman un punto de ap yo 6 de obstáculo sobre este sombrío campo de batalla. Un cielo opaco aña e su tristeza á la de e tos lugares, triste .. z:a que nos hiere la vi ta y el corazón. Una nieYe espesa cubre el suelo; ráfagas de viento y remolinos vienen á azotarnos la cara· L s Divi iones de S.J lt ocllp n á Eyl u. En segunda lfnea las tro­pas de Auo-ereau, la gu rdia vieja, los dragones y los coraceros. Un M ri cal pasa enfrente de nosotros, acompañado de ~u Estad M yor y de sus cazadores de escolta ; trae los ojos encar­na~ os é hinchados, apenas puede sostenerse en la silla : es Auge­rea• J, que ha olvidado su sufrimientos al ruido del cañón, y ha montado á caballo para ponerse á la cabeza de sus soldados. Des­de el amanecer el Emperad r ,_st' apostado en el cementerio de Eylau con su guardia. Allí apenas defendido por algunos árbo­les, descubre pel"fectamente la masa compacta de los rusos que han reforzado su artillería de camp ñ con veintidós piezas de i­tio traídas de Koenigsberg, y lanzan una verdadera lluvia de fue­go y de metralla. apoleón acepta e te comb te de artillería y se esfuerza por demoler con su b la la verda era mur lla viva que le opone Benningsen. Hace al punto que salgan cuerpos y p ne en bata­Ha todos los cañone del ejército. Le agrega las cuarenta piezas de la guardia. Los artilleros e tán al frente de su piezas y comienzan á cargar.· Lo vemos á lodos en línea poner el cartucho, retroceder á un tiempo, enderezar e, sacudir la mech sobre sus brazos; se diría que es un solo movimiento. Los Jefes artilleros detrás, casi todos antiguos Oficiales: mandan como en la parada, y cuando estas doscientas piezas disparan á un tiempo, ya no se oye nada, toda la llanura está cubierta de humo. Al cabo de un segundo, á pesar del zumbido de nuestros oídos, oímos que sus Oficiales di­cen de nuevo: " Cargad retroceded, apuntad, fuego 1 •• Y esto continúa sin interrupción durante varias horas. Entonce estalla un espantoso cañoneo, á distancia de medio alcance de cañón. La tierra tiembla por efecto de estas violentas detonaciones. Nuestros hábiles artillero¡ consuman_terribles matan- 1."'0KO 1-10 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 146 _) zas en las profundas columnas de los rusos; filas entera$ son arre­batadas por nuestras balas de cañón. A pesar de la distancia á que estamos, alcanzamos á ver saltar los fusiles y gorros por el aire, y los cadáveres formar enormes montones ne 5ros sobre 1 fondo deslumbrante de la nie\·e. Por su parte, la artillería enemiga redobla su furor. Sus pro­yectiles caen sobre todo en las filas de la infantería de la guardia inmóvil en el cementerio en frent de nosott·os. No oímos sino el estallido de las balas enemigas en el aire y el ruido seco que pro­ducen al caer en la nieve, de donde desprenden torbellinos de poi­YO blanquizco. A cada instante, de la filas de los granaderos ve­mos salir 1 jos, <;omo á veinte pasos de distancia, á hombres con todos los huesos hechos pedazos, que al caer suenan como sacos, 6 que se desploman con un brazo ó una pierna d menos. En breve los proyectiles enemtgos incendian la ciudad de Eylau y la aldea de Ro hen n. Los resplandm· s del incendio vi - nen á unir el horror que causan al de la matanza. Napoleón está siempre en l cementerio; los pn?yectíle asan por encima de su cabeza, y al ·unas oca iones muy cerca de él, atraviesan los muro de la iglesia ó quiebr·an las ramas <.l lo ár­boles al pie 1e los cuales .;.. ha colocado pat·a dirigir b. batalla. En el momento n que uno de su Ayudante~, · 1 General COJ-­bineau s aparta d 1 Emperador pat·a ir á 11 ,·ar una o -den una bala rusa atraviesa 1 cos ado d este oficial Yal ·ro o, 1 ma­yor de una heroica fami ia, lo bota dd caballo y lo e ·trclla contra la en s angrentada n:evc. E e cañoneo dura h .. e lat·g ti mpo, y amb ,_jér·cit lo ~O­portan con tr·anqulliclad h rOica, sin hacer· movimiento < lgu:1o y limitándose á e rrat- filas i m d -1 que el ca- ¿n r uc claros. Granad ros á ca allo, cazadot· , dragones, cot·acet·o . a i tirr o. todos con el sable á la espalda, á este terrible espect 1cul0. Los caballos r linchan de roan ra pcn trante, ! iafan, r, oplan y ¡uie­ren partir adelante ; tenemos que hacer sourchumano csfuet·zo para cont nerlos. La irnpacicn ia nos vence; todo gr aamos: u Ad - )ante! Ví\·a 1 m¡ era 101- .'' pero Napoleón, imJ asíl J , nos mantiene n el sitio. esperand Ja llegada d. Dav ut pat·a tomar la ofensiva. T mbién los ru o 1 m· ce uier-cn a< u lir á 1 lucha cuet·­po á uerpo. En bre , su pt·ofurrda masas e p ncn en mo .¡_ miento : el humo de su artill da e disipa, y vemos sus tur id batallen pr Ctpitarse obre Eylau, lanzando hurr e tt· pitoso . La división Leva! los recibe on fueg-o de fusilería á quemarropa · todos nuestro tiro dan n ello ; el encmibo e retira dejando la tierra cubierta d montones de cadáveres. on las diez d la mañana. Napoleón espera impasible bajo la lluvia de bala que pa a poa· encima de su cal cza á qu Da­vout, á quien ha llamado, caiga sobre el flanco izquierdo de los ruso . Cuando oye el cañón el aCiuél del lado d arp 11 n, nvía el cueJ'"PO de Aug·ereau sobre el en~.ro nemigo. Al pr·opio tiem- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 oletín Mi.litar Colon1bia s d división rim ros para enemiga. Vemo 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia aascos amarillos y los fracs verdes internarse en medio de las filaAl cen·adas de los caballos lig ros y de los cosacos, que remolinea: · por todas (!>artes. El guapo Grouchy, al conducir sus soldado!C .:-~ rueda por tierra con u caballo; los dragone vacilan un instante creyendo muerto á su Jefe, pero sólo ha sido herido. Con ayudo. del jov n de Lafayette, u Oficial de órclene , Grouchy se des; prend de su caballo y se monta en el d e un dragón muerto, y poa . niéndose á la cabeza de sus jinetes, logt·a dispersar el emjambre· de cosacos que preceden á la infantería rusa. P ro el choque d e nu st1·os dragones queda impotente ant la muralla de hierro ue ¡;re entan lo oldados moscovitas. De lo cuatro mil homb1· qu componen la Di vi ión de Grouchy, apena. quedan mil doscie.1tos la ta1·de de la batalla Los veinticuatro escuadrones de coraccro que manda el Ge­ner de Hautpcul e mue ven á su vez en varias filas, y caen sobre• las bayonetas rusas como el rayo : apenas se ven y ya están en. cima. L os rimeros escuadrones, detenidos por el fuego, no pene­tran, y rcpl gándose á derecha é izquierda, vienen á volver á for. mars.... ~ trá de aqu llo qu le siguen para cargar d e nuevo. 1 lín e a rusa permanece inmó jJ y se cubre de fuego. Por último art:ce a i rta n un unto: un e cuadrón lanzad con más viol ncia a caba de romp rla, d rribando bajo los ca á. Y'eres de u caballo á sos inconmovibles soldados de infantería Por sta ancha brecha s e sumerge la ola entera e nuestros cor - ceros y dragones, y esta línea es acuchillada en un instante. Se oye ada bayonetazo de los rusos que resbala por las co­raza de nuestros lzombres de h urro.,· los caballos toman aliento; se Ten alargarse los grande sables ; nuestros jine tes se agachan par~ pica1· por d e bajo ; lo caballo , furio o , se ncabritan y muerdern relinchando de modo terrible ; y lo hombres por tierra, bajo los: cascos de los caballos, tratando de levantarse defendiéndose con hu mano. La se uncla línea rusa, al ver este desastre, se repliega obr~ un bosque, y ostenida por una resen·a de artillería, dispara si di tin c ión obre sus soldado y lo nuéstros, cuidándose poco de. ametrallar á amigo y enemigos con tal de librarse de nue tros; temibles soldados de caballería. El General Hautpoul, á quien Na-­poleón quiere nom_brar· lVIariscal de Francia, es herido de muerte· t por una ala de v1zcaíno. Al ver sto, los granadero montado conducido por el G -· neral L pie, uno de los héroes del Ejército,' se lanzan á u vez para. A . ecunda; lo esfuerzos el Murat. Parten á galope, penetran_ en 1 mfantena hacen una espantosa matanza y ultiman á los artdleros ru o junto de sus piezas. La nieve, en este momento, vuelve~ caer en abundancia y no permite ya reconocer la dirección qu es preciso seguir; luégo de efectuar algunos movimientos, Lepic se encuentra rodeado y se le intima rendición. Por toda respues­ta, muestra al parlamentario enemigo las normes cabezas d Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d · Colon1 aa granadero . "Míreme e o gueules-la *, le dice al ficial so y confié eme si tienen de eos de rendirse. E to in e m bar­apreciando todo el peligr de u po ición se dirige en estos trmino á su oldado : u migos míos, preci o es v ncer ó mo-rr hoy. Tenemo ue acabar con do Jínea infanl da. Mucho nosotro ucumbiremos en la mpresa in duda: pero aun a ndo no CJU da e ino uno solo para lle\ar la noti ia, la h nra .l uerpo y la de nue tro estandarte quedarán á al o." tales palabra , los intr-épidos granadero contestan : '' A la Lrga, á la carg , pa aremo . '' Le ic ntonce forma u regi­w .. nto en columna cerrada p01- pelotone , ordena la carga, y rom­las líneas rusa , in más pénlida que la de un oficial y cinco ombres; éJ mi mo recibe n la pelea dos bayon tazo y un cula­lZO en la rodilla , qu le impidió or algún tiem o montar á ca­alto sin ayuda. La línea que nue tro granadero acaban d romper en-ruentra en e te momento comprometida con nue tra infant ría; ~ta, viendo llegar obr' eJla una caballería que d('semboca de1 • ntro de las columnas ru a 1 e e enemiga, la acoge á dispa-y 1~ mata do oldad y lguno caballos. in mbar~o L - 1 gra hacerse reconocer, y 1 fuego ce a. Entr tanto la infant ría ru a ha logrado por egunda vez +ehacer e contra un pe uer10 bos ue. E preciso de baratarla del do ~ di persarla. Est <.ui adv e tá re en·ad á nu tr s aza-r y mamelucos ue toda' íc:t no han ntrado n pelea, y que an a istido temblando á In hazaña d sus hermano de armas. "Vo otros, caza ores, nos o-rita Murat, adelante!" ue tro egimiento, conducido por el intrépido Dalhmann, se d pliega en rd n admirable. La altas lumas verdes y encarnadas 'de nues­colbacks on batidas por el vi nto. No hemos pue lo el capote l:tcarlata de galones amarillos sobre el dormán erdc de trenza• m rillas. Partimos al galope, inclinados sobr nu stros chabraques t de . ai10 erde, nuestrac; g1·andes vainas de cobre y los acos a orna­os cun 1 águil imperial vu lan con el aire y golpean los flancos 1 caballo. A nue tro lado galopa el escuadrón de 1 s mamelu­< ros del Comandante Dela1rre. Estos \'ali nt s hijos de la Siria, o su traj J tasiático, turbante azul, gorro ncarnado, cm·onado or una medí luna de cobre, chsqueta azul recargada de pasa­maneda negra, antalón rojo umamente ancho y botas amari­llas, roducen un extraño contraste sobre este pai aje iberiano . ... nt..ima de los turbantes se Jc,·anta el estandarte de forma turca : una cola de caballo necro que tiene encima una boJa d cobr~ dorada. De repente las fila de la infantería rusa se abren, y nos n­O; Jtramol:t con dieciocho cañones, que los ruso han colocado e• Gruula-la: aquellos cabezones. t Chabra9N1: (especie ele ~ualdrapa que se extiende obre la silla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bolelin Militar de Culon1l>i \ - J50 ~ se alor iego d una á tt· - llar e contra Estad Mayor im-un sus por un movimi nto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o etía Milit r le '- l$l _J 1 >tnbi do caen pr'sionct·o~ ó muertos á la vi tn d Na ol ón á poco pa v_ d él. E ta acción de ca allerfa, la más extraordinaria c,uizá de nuc~ ·é\ g-r n 1~ o·u rra 1 l a d ar tado l cent1·o de los ¡· usos y aba ti Jo su a r:ior; ya no tt·at n ele voh· r á com nzar n est pun­to. ): era ti e mpo. ·La tropa de Soult y de uger au 1 los mis­mos oTanad ros d 1 o-uan..lia, 'n ¡· e ucidos al último e.· remo. in nuestn . . ab ll ·ría nu tra valien e infantería habría ucumbido. " pu¿ esta carg3. múlti les t aballería detiene y \' Íent á formar d • nuevo delante el Emperador, li ta á sacrifi­carsP otra vez. in embaí , la batalla continúa. Los di pat·os de cañón vucl 'en á comenzar á nu tra dt.:r cha. u lros Oficial s miran y dicen: ''¡E Dav ul que llega_, Es la una del día. Este Mariscal, en efecto. d scm oca sobr el cam¡ o de batalla, arrollando á su aso la briga ~ ru a que!> le oponen· pero B e nningse 1 aprovech:i.ndo e d la ven aja obtenida en 1 centro sobre Auge­r au n\'Ía toda us tro as para ostener su izqui rda compro­metida. Al mismo tiem o l General Le tock, que ha sa ido ocul­t r e á la per ecución tenaz de y llega de improviso al campo de batalla con ocho mil lrusian s, y celoso por vengarse del des­dén d los ru os, ataca con furor la división ~ riant, la rechaza, y ap-:>yad p r las ¡·e serva d Benningsen avanza á aso de arga par recuperar las posiciones de 1 mañana. ., Pero ante él se interp en los oldados de Friant y de udin. En van los rusos y los prusianos pretenden acabar con ello : no Jo pue en }oo-rar. Los héroes e.Awc:r taedt oponen una tenacidad invenci le á e e último sfuerzo de lo aliados. A pe ar del valor heroico d nuestros soldado 1 las fila e aclaran rápidamente · sin embargo, aún sostienen. El •!a riscal Da vout recorre su línea hasta el fin d · la b - talla y contitnt: á us tr pas diciéndoles: ' Los obard irá :i morir á Sibe ri" ; loe; valí ntes morirán a1uí como hombr·cs de ho­nor 1' n 1 nu tr s at rías ha sufrido particularm nte 1 0 1 .... ¡ fu go d 1 artilled nemiga la mayor parte de las piezas 1 an ido dañadas y d montada , uando las granadas han d a-tado dos caja . Un jov n furriel del 25.0 de lín a cruza ntonce la bayone ta obr los oldados del r g-imi nlo del tren , ecun­dado p r u Subt niente obliga á los artilleros á que contintíen el fue?"O con lo qu qued de municiones; de este modo s con ti en al en ·mig-o. El 17. 0 de línea stá diezmado; la andera del defendid o r un puñado de soldados, está á punto po r de lo rusos. J jove-n Locqueneux, furri 1 del n"gimien coloc-:a 1 árruila o 1·e 1 ni~v á su pie s, la d fi nd d 1 encmi­g ·o1 1lama n su ayuda, y con la del jefe del batallón Mallet, logra llevar su ban ra -n medio de los restos del 17, que no cuenta la noche de sta angrienla batalla sino un hombre por cada cinco. e o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 152 _1 Locqueneux es nombrado oficial en el campo.de batalla. Cerca de él el furriel Morfn, del 30.0 de Hnea, logr~ •gualmcnt~ cons~r­Tar el estandarte de su regimiento. Defendiendolo, rectbe vanas heridas y queda casi muerto sobre el campo de batall~ .. La noche comienza á ca r y á envolver con sus t1meblas este suelo de matanza, en e l que la lucha continúa siempr .. De repen­te los tiros de fusilería st~llan sobre l flanco del en rn1go. Lmeas de fuego e marcan n la curidad. Al mi ~ mo . ti mpo llegan ji­netes al galope, cubiertos con el colback* y vestidos con dormán Terde oscuro con trenza amarillas y la hongroúe carlata. Es la compañía scogida d e l 7. 0 de húsares qu prec de la vanguardia de Ney que acude al fin para tomar arte n la batalla. nte e to, B~ninngsen, que ha e rdido casi la mitad d su jército, e decide á abandonar la artida y á atir e n r tirada. El Em­perador conduce su guardia á nuestra o ición de la ví pera; está complacido en sumo grado de su conducta y dice al Ge­neral Dorsenne, comandante de los granad ros de á pie: ' Dor­senne, tú no has estado d e burlas con mi vet rano gruñon s; estoy contento d e ti." El hambre y 1 frío nos hac n asar una mala noche. e encienden grande hoo-u ras; e n s cli tribuye un poco de pan y de aguardient . Nadie se queja ; las municio­nes que se han consumtdo son repu slas con prontitud para el caso de un ataque en la mañana siguiente. Numero os herido se recogen y los transportan las ambulancia ; lo demás r cib · n una primera cura en el sitio sperando que 'Se pueda tran portarlos á su vez. A la mañana siguiente, al comenzar á aclarar eJ día, se des­cubre este espantoso campo de batalla, que ocupa un espacio de una legua cuadrada. Sobre e ta llanura helada y cubierta de una ca a e pe a e nieve que punza aquí y allí á los muertos y á Jo¡ heridos, de nueve á diez mil cadáv r es están amontonados, lo mis­mo que de cuatro á cinco mil caballos muertos y abandonados. Lí­neas de sacos ruso , r to de fu iles y de ables, un innumer ble cantidad de cat-ruajes rotos, la tierra cubierta de baJas, de obuces, de municiones, ochenta cañones cerca de los cuales aparecen Jos cadáveres d los conductores n el momento en ue hacían es­fuerzos 1 ara llevárselos, jirones humeantes, todo esto desprendién­dose ~e un fondo d nieY pres nt un pectáculo im resionable Y ternble. Destacamento cle soldados france e y prisioneros ru­so rec?rren en toda dirección este vasto camp0 de muerte y alzan los hendes para llevado á las am ulan i s. e encuentra gran número de cadáveres de ficiales rusos con us condecoraciones, y entre ellos un príncipe Repnine. . Napoleón pasó varia hora en el cam o d atalla, dete-méndose á cada paso, haciendo ha ular á lo h er idos, dándoles con­suelos, so<;orros. e le curaba, Jos cazadores de la guardia los transportaban sat á una e posa; )' á tanto cuidados penosos que forman su mi erable exis­tencia, hay qu añadir lo de los fun ral s. 1 hombre no puede vivir <;>lo ; de pué d ntr O'"a1·se p r alguno mese á las penas de la vtudez, ube á u iragua, baja e l río, y va á un caserío a ofrecer á una nu eva e posa muchas fatigas y rivací nes, pero · . corazón incero. De d hac varios día la montañas aparecen al Oeste, y el número d caimanes di minuye vi iblemente; este es indicio de que la temper:atura es menos ardient ; sin embargo, todavía el calor era rdt nt á medio día · de manera que nos deteníamos a aquell_a hora bajo J~s cuna naturale que forman encima del río las-cet as hermosfs1ma y otra infinidad de árbole de un follaje muy tupido. Al;ln ~u,~ndo nu stt·a I iragua ra bastante grande, puesto que tenía dteCJSclS.' aras de largo, e tenía cuidado casi á cada parada de sararla á t1 rra : ta pr caución nos daba más tranquilidad para de cansar. i la orilla izquierda hubiese estado menos em­b raza a d tronc~s d ~rb?Jes, las plantaciones de plátanos que la cubren nos hubteran mchnado á costearla; pero hubiéramos estado entonces expuestos á tantos riesgos que tomámos la de la derecha----(Conhnúa). ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 5

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 3

Por: | Fecha: 26/07/1902

~====S=m=~=II==II=I=-=T=O=M-O=J~I= Afio VI-NUMliRO 3.• ====-===~ 1 Bolet1n Militar de Colombia l !JRGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJ~RGITO . l [~ -~~~;~~. ;;~~~~~~: ;. ~~~~~~~ ·; ~~;~~~:- - ~J.[::::::::: o~nero.l de ln~eniero• Son colaborauorcs de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército Paudt ''"'11 bi~" "'c~der gu~ nuutro retptlo á toda• la• convi.cmne•, t:enga á parar nr z,. mdifer•ncia 11 no• deje,¡,. energía• para d•J•nder lar nutrtrar El.'RIQtJE Sn:sKtl'!wtcz ¡ -·-¡-······:··--:---~····~~~~-~-~:··~~---~~ -- ;~·¡~~ .. ~-~ · ·~-~~;··· · ...... ~-----~~ --·¡-- -Oficial==--~ EL VICEPRESIDENTE DE LA REPLJBLICA l~ LOS C1 >LOMBIANOS ¡ CoNCIUDADA. os l En <.:1 año pasado, en fecha igu 1 á la presen­te, deploré no poder, al mi mo tiempo que o ·aludaba, anuncia­ros el restablecimiento d1~ la paz en la República. Hoy, al invita­ros á celebrar la fiesta de la Patria, puedo, por fortuna, felicitaros por haberse asegurado ya el bien por el cual con tanta ansia he­mos anhelado en los últimos años. Gracias á la Providencia Divi­na y al denuedo y la con tancia de nuestros Ejércitos, la revolu­ción que se inició en r8gg está dcbelada, y para que veáis reinar en la extensión entera de la República la tranquilidad y el orden, sólo falta que todos vosotros prestéis vuestro concurso para que tanto los ne2'ocios públicos como las empresas y las labores parti­culares, entren en su carril y con regularidad sigan u curso. Todos los colombi~nos están llamados á procurar este bien tan apetecido: muchos pueden hacerlo empleando brazos y ener­gías en el trabajo, que ha da ¡acarnos de la pobreza y del atraso en que las diviiiones intestinas nos han abismado ; esos mismos y todos los demá.s pueden hacerlo deponiendo rencores, olvidando ag-ravios, predicando la concordia y uniéndose en fraternal abrazo con los que hayan tenido por adversarios en la funesta lucha. A esta generosa conducta nos obligan la reli2'ión que profe­samos, el patriotismo y la compasión y la caridad que deben mo­vernos en favor de los muchos millares de hermanos nuéstros que, TOMO II-5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-66.J por obra de la guerra, ¡imen hoy en la indigencia, en la orfandad, en el desamparo y en un abismo de miserias de todo linaje. Para que la conme1111oración que hacemos del gran suceso ve­rificado en esta ciudad hoy hace novent y dos años, sea fecunda en bienes, hemos de considerar que si ese suceso fue feliz, y si hemos de celebrarlo con regocijo por haber sido origen de nuestra inde­pendencia, al propio tiempo lo fue de otros que no podemos menos de recordar con amargura. Los insignes varones que con heroico valor c,.i.J¡il encabezaron el movimiento del 20 de Julio de 1810, se dividieron en bandos po­líticos, y lo propio hicieron los que en las diferentes Provincias del que era Nuevu Reino de Granada, se pusieron á la cabeza de la gran Revolución. Cuáles pretendieron formar pequeños Estados independientes; cu~les quisieron la reunión de todas las i>ecciones en uno solo; éstos se decidieron por un g-obierno central, aquéllos por uno federativo; diferentes ciudades se disputaron la primacía y el honor de ser cabeza, ya St' adoptase la una forma, ya se adop­tase la otra. Form~ronse partidos que se apodaban recíprocamen­te y se combatían, y se levantaron caudillos, por únos idolíltrados y detestados por ótros. Natural fue que en un país no ducado ni prev nido para dar .. se un Gobierno ni para organizarlo, nacieran opiniones encontra­das sobre el modo de constituírlo ; y hasta necesario era que e abriese campo á la discusión para descubrir el camino que debía se­guirse. Mas por desg-racia la discusión no siempre fue de aquellas de donde brota luz, sino de las que engendran discordias; cada cau­dillo y cada partido quiw sostener su dictamen y sus pret nsiones por la fuerza., y así se agotaron la actividad, la energía y los re­cursos que hubieran deb1do emplearse para constituír una nación potente, capaz de resistir al esfuerzo que la Metrópoli había de in­tentar para. someter á la que mir<:tba como colonia sublevada. Los Ejércitos españoks sorprendieron á nuestros padres embebidos en reyertAs políticas, divididos, y por consiguiente débiles. Cada uno se mostró héroe, y al mostrarse héroe, hizo patente Jo que habrfa alcanzado unido con los demás. Grandes lecciones nos dejaron nuestros mayores: enseñáronnos con su ejemplo á amar la Patriél y á arrie gario y sacrificarlo todo por ella; y también con su ejemplo, y de manera para ellos costosí­sima, nos enseñaron que el apego al mando, las porfiadas contien­das, la poca deferencia por la opinión ajena, la resistencia á la au­toridad reconocida y la guerra entre hermanos, son obstáculos en que se estrellan cuantos esfuerzos emplee el patriotismo para en­grandecer y hacer prosperar á la Nación, y para producir el bien­estar de los que la componen. En extravíos semejantes á aquellos en que incurrieron nues­tros antepasados después del 20 de Julio de 1810, incurrieron los que después de la victoria de Boyad. tuvieron en sus manos la suerte de la Patria; y estos extravíos, igual que los primeros, han Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Col o mbia '- 67 _1 .dado lugar í que nuestra. Historia señale fechas sin cuento, tan nefastas como fausta es la que hoy conmemoramos. Nuestra Historia nO$ patentiz;a que si hemos sabido imitar la conducta de nuestros gloriosos antepasados en determinadas oca­siones en que el bien de la Patria ha exigido heroicos esfuerzos y sacrificio5, cuando se ha tratado de exponer y discutir doctrinas y principios y de implantar sistemas, no hemos acertado, como no acertaron ellos, á fundar nada estable, nada de lo que hubiera po­dido servir de asiento 6 de principio á un sistema político que no se alterase sino para perfeccionarse. Nuestra política ha empezado á ser, no el arte de gobernar á los pueblos para hacerlos felices, sino cúmulo de intrigas, cábalas y mezquinas maniobras encaminadas á favorecer intereses parti­culares 6 á dar preponderancia á determinados c~rculos. Los desaciertos en que incurrieron nuestros próceres tuvieron por excusa la inexperiencia ; los de nuestros políticos de épocas más cercanas no tienen ninguna; los de los que después del escar­miento que hoy está más reciente vuelvan á caer en ellos, serán crímenes imperdonables. No es en la historia. de pueblos extraños donde hemos de es­tudiar lo que puede hacer feliz y engrandecer al nuéstro. En cada país hay diferente combinación de costumbres, de condiciones de raza y de clima, de antecedentes históricos que le dan carácter peculiar. Nuestra propia historia nos ofrece las enseñanzas que han de g-uiarnos. De éstas, la que hoy debemos aprovechar de preferen­cia, es la de que la desunión y las discordias nos debilitan, y ponen traba5 á la marcha á que, del mismo modo que á todas las naciones nuevas, impulsa el ejemplo de las que ya han llegado al ápice de la cultura y de la grandeza. En épocas pasadas, el escarmiento debido í nuestras guerras intestina , ha podido no ser eficaz. El debido á la que hoy está ter­minando, no puede dejar de serlo en altísimo ~rado, una yez que Jos males que se han seguido de ésta han sido incomparablemente mayores que los producidos por las otras. En esta consideración fundo la esperanza de que el próximo restablecimiento de la paz sea principio de una éra de prosperidad y de engrandecimiento para Colombia; de la éra en que los íncli­tos varones cuya memoria celebramos hoy, contemplen, desde las mansiones eternas, sati~fechos los anhelos que los impulsaron á encararse con una poderosa Nación, echando los fundamentos de nuestra independencia. Como ya os lo dije, todos vosotros podéis, con vuestro con­curso, contribuír á la realización de tan halagüeña esperanza; y, prestándolo, mereceréis bien de la Patria y os haréis acreedores á las bendiciones del Cielo, á las de los pueblos t\Ue hoy gimen y á las de nuestra posteridad. ¡SoLDADos DEL EpfRciTo NACIONAL 1 En un día como el presente, en que se celebran las glorias de la Patria, no se pueden echar en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 68 _) olvido las que vosotros, con vuestro sufrimiento, vuestra lealtad y vuestra intrepidez, le habéis ganado. A nombre del Gobierno y de la Nación, y en el mío propio, os dirijo las expresiones de aplauso y de reconocimiento á que os habéis hecho acreedores. ]OSE MANUEL MARROQUIN Bogotá, 20 de Julio de 1902. ALOCUCION DEL l\IL 'ISTRO DE GUf<.RRA AL EJÉRCITO DE LA REPUBLICA ¡Soldado ! Al alumbrar la aurora del 92. 0 aniversario de nuestra patria independencia, no puede menos que dirigiros un aplauso y un saludo quien, como yo, ha tenido el honor de estar á la cabeza del Ministerio de Guerra, en donde son conocido5 con mayor claridad que en parte alguna el valor de vuestros esfuer­zos, la heroicidad de vuestros hechos, la trascendencia de vuestras campañas. Hace seis meses la n'\'Olución había resurgido de sus cenizas, y con nuevos alientos y recursos del enemigo extranjero, había logrado amenazar de cerca la Capital y levantar fuertes partidas que mantenían en constante alarma la mayoría de la República. Hoy, merced á vuestros sacrificios, á vuestra incontrastable firme­za, á vuestro valor indomable, los enemigos de la paz, que lo son de la República, han huíclo ante vuestro empuje. :Muchos de sus cabecillas, ciertos ya de la derrota y convencidos de su impoten­cia, se han aco~ido á la clemencia del Gobierno, y disfrutan hoy de la paz, conquistada por vosotros para ellos ; otros han ido á mendig-ar del odio de los enemigos de Colombia, el modo de en­sangrentar más el suelo patrio y d ~ echar más borrones sobre su bandera. Cegados por el despecho, no ven que están llevando el eco y la prueba de vuestros triunfos más allá de los patrios linderos. ¡SoLDADOS I>EL EJÉRCITO! Los laureles que habéis conquistado no son menos puros ni menos envidiables que los que ciñeron los héroes de la grande epopeya : ellos combatieron por hacer una Patria, por hacer de Colombia una nación soberana y libre. Vos­otros también habéis salvado la soberanía nacional y la integridad del territorio; vosotros habéis reconquistado la paz, la paz sin la cual nunca Colombia será la nación próspera y fuerte que soñaron vuestros padres. Cuando terminada esta época dolorosa y oscura, se abra la Historia por las páginas de oro que habéis escrito en ellas; cuan­do conozca América las rudas campañas, los grandes hechos de armas, las hazañas heroicas que se han llevado á cabo para sofo­car una revolución pujante, para desbaratar la coalición de las Repúblicas vecinas; cuantlo, disipado el humo de los combates, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 69 _) se aplaquen las pasiones y se haga la luz,-entonces Colombia será reputada como la primera Nación militar de la América latina; entonces la silueta de vuestros Jefes crecerá en la medida de su mérito y salvará los montes y los mares; entonces las sombras de Pinzón, de Casabianca, de Albán...... las sombras de vuestros grandes muertos, surgiendo de sus tumbas gloriosas, vencerán el tiempo y el olvido, dejarán de ser ellos las glorias de un partido para ser glorias nacionales, irán á mezclarse en un solo recuerdo, á confundirse, en la altura de la inmortalidad, con la sombra de los mártires de la Independencia. La paz, de que muy en breve disfrutará la República, es el mejor de vuestros timbres y el único galardón digno de vosotros. Permitid que antes de terminar, quiera yo cubrirme con la gloria, no de haberos mandado, sino de haber seguido hora por hora y paso á paso, vuestros sufrimientos, vuestras fatigas incon­tables, vuestros hechos heroicos y vuestros triunfos. Soy, pues, quien con mayores razones y con mejores títulos puede tributaras la expresión de su admiración y de su entusiasmo. ¡Viva Colombia libre y soberana ! ¡Viva el Excmo. Sr. Ma­rroquín! ¡Viva el Ejército de la República 1 ARISTIDES FER! ÁNDKZ Bogotá, Julio 20 de 1902. DECRETO NUMERO 905 DE 1902 (JU.'IO 5) po r el cual se reconoce un grado militar El Vzcepresülmle de la Repltbb'ca, mcat·gado dd Poder .Ejecul/vt~, DECRETA Artículo único. Reconócesele al Sr. Ignacio Torres el grado de Subteniente, con el cual ha venido prestando sus ser icios al Gobierno. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 5 de Junio de 1902. JOSE 11ANUELMARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NUMERO 907 DE 1901 (JUNIO 5) por el cual lie reconoce un grado militar El Vt'cepresúlenlt d1 la Repúblzca, mcargado del P1der E.JecultVI, DECRi:TA Artículo único. Reconócesele al Sr. Emilio B. González el grado de Coronel que le confirió, con fecha 29 de Mayo de 1900, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 70 ~ el General Próspero Pinzón, en su carácter de Comandante en Jefe del Ejército del Norte, por su actividad, energía y buen comporta­miento en el combate de Palomgro. §. Dése cuenta al Honorable Senado en sus próximas sesio­nes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 5 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER.NÁNDI.Z DECRETO NUMERO 912 DE 1902 (JUNIO 5) por el cual se determinan los herederos que deben subrogar á un Jefe en el ~oce del sueldo Zl Vt'cepresz'dmü dt la Repúblt'ca, mcargado del Peder Ejtcufz'111, DXCRi:T.A Artículo único. El sueldo que correspondía al finado General D. Matías Camargo, seguirán disfrutándolo en lo sucesivo las se­ñoritas hermanas Gregoria y Trinidad Camargo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 5 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRN.ÁNDEz DECRETO NUMERO 915 DE 1902 (JUNIO 5) por el cual se incorpora n unos Batallones y se co 1ficre una autorización El Vtaprmilmlt de la Repúblz'ca, encargado del Poder EjeculnHJ, DXCRJlTA Art. 1.0 Incorpóranse á la División Boyacá, que comanda el General Julio Lamus Obando, los Batallones Panamá número I.0 y Santander número 2.0 , de la División Colombia, con la anteriori­dad del I.0 de los corrientes. Art. 2.0 Autorízase al General Vicente Wandurraga para continuar la organización de fuerzas en los Municipios de Chocon­tá y Guatavita. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 5 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDE¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín · Militar de Colombia '- 71 _) DECRETO NUMERO 929 DE rgol (JUNIO 8) que dispone la organización de wna Columna y hace unos nombramientos .El Vtcepresülmle de la República, encargado del Poder EjecultVQ 1 DltCRltTA Art. 1.° Con base de la fuerza que se encuentra en Arbeláez, comandada por el Coronel Eusebio Ortiz, organízase una Colum­na, compuesta de dos batallones, que se llamará. Columna Arbeldez, entre aquel Municipio y el de Melgar. Art. 2. 0 Nómbrase al Coronel Bernardino Alfaro Comandan­te General de la Columna Arbeláez, y al Teniente Coronel Aquiles Alfaro primer Ayudante General, encargado del Estado Mayor de la misma. Art. 3.° Facúltase á los Jefes de la expresatla Columna para hacer los nombramientos provisionales de Jefes y Oficiales de ella, los cuales no tendrán carácter definitivo mientras no sean aproba­dos por el Ministerio de Guerra. Art. 4. 0 Promuévese al Coronel Eusebio Ortiz del pue~to de Jefe de las fuerzas de Arbeláez, al de primer Jefe del Batallón Ayacucho número 1. 0 , de la Dzvz"sz"ón Carazúa. Comuníquese y publíquese. DAdo en Bo~otá, á 8 de Junio de 1902. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AR.ISTID:I!:S F:&2.K.ÁNDn DECRETO NUMERO 935 DE 190~ (JUNIO I 3) por el cual ¡e aprueba un ascenso El Vietprw'dmlt át la Repúblz'ca, mcargado dd Poder .l!juultfll, D'ECRET.A Artículo único. Apruébase el ascenso conferido al Coronel Adán J. Vargas á General de Brigada, por el Comandante en Jefe del 2.0 Ejército en operaciones sobre el Magdalena, con fecha r ,0 de Diciembre de 1901. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 13 d~ Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 72 _; DECRETO NUMERO 940 DE 190:1 (JUNIO 16) por el cual se hace un nombramiento El Vz'ctpresidenle de la República, mcargado dtl Poder Ejeculiv~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. :!vfii!"uel María Gaviria C. Médico de la Guarnición de Fusagasugá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 941 DE 190:¡ (JUNIO 16) por el cual se hace un nombramiento El V.'cepresidenlt de la República, mcargad1 del Poder E.Jutllt'tl, DKCRJ:TA Artículo único. Nómbrase al Dr. Tomás Olivos Médico del Hm;pital Militar de Guaduas. Comuníquese y publíquese. Dado en Boi!"otá, á 16 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ArusTIDES Fi:~tNÁ:rmn DECRETO NUMERO 943 DE 190:1 (JUNIO 16) por el cual se aprueba un nombramiento El V.'ceprest'áenft de la Repúblz'ca, mcargado del Poder .Ejecuft'vt~, DltCRJ:TA Artículo único. Apruébase el nombramiento de Comisario Pa­gador auxiliar del Ejército del Norte de Santander, con residen­cia en esta capital, hecho por el Sr. General Comandante en Jefe del expresado Ejército en el General F. J. Vergara y V. Comuníquese y publiquese. Dado en Bogotá, á 16 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIK El Ministro de Guerra, ARISTIDES F:rRNÁNDn Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. !Joletín Militar de Colombia '- 73 _; DECRETO NUMERO 944 DE 190~ (JUNIO 16) que hace una promoción y dos nombramientos El Vt'ctpresúimlt dt la RepúbHca, encargado del Poder Ejteuli111, DRCR1lTA Art. I . 0 Promuévese al Coronel ' Agustín Sabogal del puesto de primer Ayudante General de la D/visión BO)'acd, al de Inspec­tor de la misma. Art. 2.0 Nómbrase al Sr. Pablo E. Vancgas Proveedor de la expresada D/vz'sz!m Boyacá, con las asignaciones que le correspon­den conforme al Decreto número 55 1 del presente año. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Junio de 1902. JOSE 1vfANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDJ:Z DECRETO NUMERO 945 DE 1902 (JUNIO 16) por el cual se reconoce un sueldo El Vt"ctpraziirnlt de la Rtpitblz'ca, encargado del Poder Ejeculiv~, Dlr:CRXTA Artículo único. Reconócese á. fa ·or de la Sra. Mercedes Mu­ñoz de Díaz el sueldo de que disfrutaba su esposo, el finado Gene­ral Rafael Joa uín Díaz, Jefe de Estado Mayor de la IO.a Divi­sión, hoy Dzviúfm Manuel Calladas, desde el día de su fallecimiento. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo¡rotá, á 16 de Junio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNnu DECRETO NUMERO 950 DE 1902 (JUNIO 18) que llama al sc"'icio activo á dos] efes y Jos destina .El Vt'etprtsz'dmle de la Repúblz'ca, mcargado del Poder Ejuult'vtJ, DJ:CJlKTA Artículo único. Llámase al servicio activo á los Sres. General Pedro León Moreno y Coronel Cristóbal Urdaneta, y destínaseles Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 7-4 _} como Comandante General y Jefe de EstadG Mayor de la DwinO. Matzuel D. Ca,iadas, respectivamente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.Á.NDEZ DECRETO NUMERO 956 DE 1902 (JUNIO 20) que fija un sueldo y asigna un sobresueldo El Vt'cepresidenle de la Repúbltca, encargado del Poder Ejecult"vo, DJ:CRXTA. Art. 1. 0 El Comandante Militar de la Plaza de Bogotá go­zará del sueldo mensual que corresponda al grado militar del in­dividuo que desempeñe el puesto. Art. 2. 0 Adscríbense las funciones del Inspector General de Parques de la capital al Comandante Mtlitar de la Plaza, y asíg­nasele un sobresueldo de $ 300 mensuales. Art. 3. 0 Derógase el artículo 8. 0 del Decreto número 26g de 12 de Febrero del año en curso, que creó la Inspección general de Parques de la capital, y los Decretos números 885, de 31 de Marzo último, y 901, de 5 del presente. Comuníquese y publíq""ese. Dado en Bogotá, á 20 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro e Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAÚL-El Ministro de Ha­cienda, JosÉ RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxR­NÁNDEz- El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQUÍN CAsAs-El Ministro del Tesoro, AGusTlN URI•x. DECRETO NUMERO 957 DE 1902 (JUNIO 20) que hace un nombramiento .El Vtúpres:"denle dt la Repúblzca, encargado del Poder Ejeculrv1, DECRETA. Artículo único. Nómbrase Comisario Pagador de la Columna Arbeláez, mandada organizar por Decreto número 929, de fecha 8 del presente, al Sr. Jesús Sierra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTJDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletín Militar de Colombia '- 75 _J DECRETO NUMERO 959 DE 1902 (JUNIO 20) que hace un nombramiento El Vü:eprw'dmle dt la República, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Coronel Leonidas Gaitán Inspector General de las fuerzas acantonadas en la Provincia de Zipaquirá, debiendo ser dado de alta en la Jefatura Civil y Mili­tar de allí, para los efectos fiscales. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 20 de Junw de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 963 DE 1902 (Ju. 'IO 20) por el cual se llama á un Jefe al servicio acli,·o y se le da una autorir.ación El Vú:epresüfmlt ie la Repúblt'ca, mcargad# del Poder Eju-ulz'7# 1 DECRETA Art. 1.0 Llámase al servicio activo al General Esteban Ru­bio, y nómbra,ele Jefe de operacione en la región de Anola ima. Art. 2.0 Pónense á su disposición, para las operaciones que haya de abrir el expresado General Rubio, la fuerza que coman­da el General 1 aías Gamboa en Guayabal de Síquima, la del Ge­neral Daniel Rubio París en Fa.catativá, d~jando en ese lugar, á órdenes del Prefecto, la guarnición suficiente, y las fuerzas que organice el mismo General Rubio. Art. 3. 0 Autorizase al expresado Jefe de operaciones para hacer interinamente los nombramientos de Ayudantes y Adjuntos del Cuartel General, y de Jefes y Oficiales de las nuevas fuerzas que organice, sometiendo los nombramientos á la aprobación del Miniiterio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín !'vlilitar Je Colombia '- ¡6 _J TELEGRAMA-CIRCULAR Repúblz'ca de Co l~mbz'a-Mt'm'slert"o de Guena-Bogolá, Ju.ho I 4 de I902 Señores Jefes Civiles y Militares de los Departamentos, Comandantes genera les de División y Comandantes :Militares de Plaza de la República. La revuelta que aún desangra y arruina la Nación, revistió desde sus comienzos, los caracteres más odiosos y alarmantes· Gobiernos con quienes conserva el nuéstro diferencias de límites y que veían con envidia la prosperidad de Colombia, fomentaron la revolución y le han dado luégo, en repetidas ocasiones, toda clase de auxilios y elementos. A nadie se oculta que si el tiranuelo de Venezuela lograra dominar la revolución que lo acosa, marcha­ría sobre Bogotá, como lo ha anunciado en alguna ocasóin, á la cabeza de un Ejército en que andarían revueltos Jefes venezolanos con Jefes colomuianos, á quienes los Ejércitos del Gobierno han arrojado más allá de nuestra frontera. En su desarrollo la revolución ha revestido, por parte de los rebeldes, caracteres de ferocidad y barbarie nunca vistos en las conmociones intestinas anteriores. No obstante, y deseando dar una muestra de generosidad y de clemencia, inusitada antes por Gobierno al¡:-uno en casos seme­jantes, el Excmo. Sr. Marroquín, desde que empuñó nuevamente las riendas del Gobierno, ofreció á los revolucionarios que quisie­ran deponer las armas, el indulto del delito de rebeli6n y el de alta traición, hoy á él inherente, y además ~arantías para sus personas y para sus propiedades. Mientras los Jefes revolucionarios abriga­ron alguna esperanza de triunfo, se abstuvieron, con rarísimas ex­cepciones, de acogerse á tales garantías. Pero despuésd de los combates decisivos de Soacha, San Mig-uel, El Encenillo y El Gua­vio, muchos de tales Jefes se han aco¡¡ido al indulto y gozan ac­tualmente de las más amplias garantías. Os encarezco muy especialmente que empleéis vuestra autori­dad en hacer respetar las promesas del Gobierno para con aquellos individuos que se hayan entregado de buena fe, y que prueben con sus procedimientos que no son ingratos á la clemencia del Go­bierno. Pero aquellos que abusando de la libertad y del indulto, sigan alentando la revolución, favoreciéndola de cualquier modo,. 6 vuelvan á ella, deben ser castigados muy severamente. El De­creto de carácter legislativo que por petición de algunos liberales dio forma de ley á las promesas anteriores del Gobierno, terminó en sus efectos el 30 de Junio para los Departamentos de Cundina­marr. a y Tolima. Con dicho Decreto ha probado el Gobierno que quiere colmar la medida de la magnanimidad y la clemencia, y que no ha desechado medio al¡uno que conduzca á la pacificación general, de día en día más necesaria, más urgente, más apre­miante. En todos los ámbitos de la República se han acogido al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 77 _J indulto y presentádose al Gobierno muchos cabecillas y tropas re­beldes, que gozan de las garantías ofrecidas, y que, convencidos de la inutilidad d.:; la prolongacion de la guerra, predican á sus compañeros el desarme . Las partidas rebeldes que han despreciado el indulto no son consideradas por el Gobierno sino como cuadrillas de malhecho­res, y efectivamente Jo son, pues no tienen otro móvil para perma­necer en armas, que el robo y el saqueo; ya sean capitaneadas por un Muñoz, que desvalija á los viajeros indefensos en el camino de Honda y pide rescate por sus vidas, ya por un Benjamín He­rrera, que vende por oro en los Estados Unidos y en Costarrica los ganados y otros artículos de exportación que sa.ca del De par­tamento de Panamá; ya por tantos otros que sólo dejan á su paso huellas de sangre, desolación y vandalismo. No es de esperar que los cabecillas ni los secuaces de éstos aún no entregados, se acojan al indulto. Con él se propuso el Go­bierno, entre otras cosas, que volvieran al trabajo honrado y p CÍ­fico los rebeldes que quisieran hacerlo. Pero aquellos que tienen fincadas en la revuelta operadones comerdales gigantescas; los que se han enriquecido y siguen enriqueciéndose á la sombra de la bandera revolucionaria; aquellos para quienes la reYolución es la riqueza y la paz es la ruina, porque no pueden eguir robando,­ésos no depondrán las armas sino cuando sean capturados. No es extraño ver en los países azotados por largas g-uerras civiles, que lo que fue Ejército degenere en guerrilla, y la gue­rrilla, á su turno, en cuadrilla de malhechores. Así sucedió en México de pués de una larga época de contiendas int 'stinas, de tal manera que ese paí-, al borde de la barbarie, hoy pró pero y feliz, fue teatro de escenas semejantes á las que perpetran los re­beldes aún en armas, en nue tra desgraciada Patria. Toca, puec:;, al Gobierno en las actuales circunstancias, y después de haber colmado la medida de la clemencia, cumplir con el primero y más sagrado de sus deberes, cual es proteger la libertad, la propiedad y la vida ele los colombianos. Hoy se impone de la manera más ir:tperiosa el castigo inmediato, la persecución infatigable, la inexo­rable represión para con los rebeldes. Así pues, todos los que fue­ren tomados por las fuerzas de vuestro mando, en combate ó fuera de él, serán juzgados militarmente como individuos pertenecientes á cuadrillas de malhechores; ni se olvide que los Jefes deben ser castigados con la pena capital, según la ley, en los casos que ella determina, y teniendo en cuenta de manera muy especial los De­cretos legislativos sobre la materia. Las sentencias de pena capi­tal deberán cumplirse sin consideración ni vacilaciones de ninguna especie, y veinticuatro horas á más tardar después del Consejo ver­bal de Guerra. Para los rebeldes de Cundinamarca y Tolima que­da sin valor alguno el Decreto legislativo de indulto, de fecha 12 de Junio, lo mismo que las garantías en él ofrecidas. La imperiosa necesidad de restablecer el orden sometiendo á los rebeldes por la fuerza, y la actitud ~iempre amenazante y hostil de los Presidentes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit¿)r de Colombia '- 78 _) de Nicaragua y Venezuela, hacen indispensable el sostenimiento de un Ejército numeroso, disciplinado y bien abastecido. Los funestos efectos de una guerra de tres años ; los hábitos de ocio y rapiña contraídos en ella; el fuego de la discordia, constan­temente atizado por nuestros enemigos exter!lOS, obligan á man­tener un ejército poderoso, suficiente para ocupar los territorios en que los rebeldes tienen sus guaridas, para perseguirlos sin tregua por los montes y las breñas, y para resolver los encuentros de ar­mas s6lo con el número, evitando mayor efusión de sangre. Os excito, pues, con todo encarecimiento, á que no omitáis me­dio para procurar la disciplina y moralidad en las fuerzas de vues­tro mando, y su aumento en la medida de lo posible. La Naci6n necesita de un Ejército suficiente para reconquistar la paz y p ra velar por la integridad de su territorio. Amigo y compatriotél, ARISTIDES FERNÁNDEZ NUEVA GEOGRAFIA DE COLOMBIA MEMORIAL Sr. Ministro de Guerra Bogotá, ] unio 4 de 1 99~ En 1888, y con recursos propios, emprendí la publicaci6n de una 1\'ueva Geografía de Colcmzha, por el st"slcma dt regz'oms naturales, que fue bien recibida por el público. Por entonces se hizo cargo del Ministerio de Guerra el General Antonio B. Cuervo, quien de­seoso de que aquel trabajo se publicara en dición mejor y más completa, dispuso que la publicación se hiciera por cuenta del Go­bierno, como en efecto se hizo en la Imprenta de Za la mea Her­manos, y en 1892 apare i6 el primer volumen de la citada Geo­grafía. En Agosto de 1892 celebré un contrato con el I\·finisterio de Guerra, que fue aprobado por el Sr. M. A. Caro, entonces encar­gado del Poder Ejecutivo Nacional, y conforme al cual contrato el Gobierno se comprometía á continuar la impresión de la obra ya nombrada, y también la obra extensa preparada sobre la misma materia, en cuanto lo permitieran los recursos del Tesoro. Porra­wnes de diversa índole no hice por entonces efectivo dicho contra­to, y la impresión de la obra se su pendió indefinidamente. En 1901 ocurrí de nuevo al :Ministerio ele Guerra en solicitud de que en la Imprenta donde se imprimían á la saz6n los trabajos de dicho Ministerio, y donde antes se había impreso el primer vo­lumen de la Geoe-rafía, ya mencionado, continuara la publicación del trabajo conforme al compromiso del Gobierno, y el Ministerio, desempeñado entonces por el Dr. Ospina C., accedió á lo solici­tado. Mas teniéndose en cuenta que era grande el acopio de mate­riales nuevos recogidos entre tanto por mí, así en Colombia como en el Extranjero, y que era de absoluta necesidad que un tra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 19 _¡ bajo geográfico como el de que se trata, debía ser ilustrado para que tuviera todo su valor, el Excmo. Sr. Vicepresidente encarga­do del Poder Ejecutivo, estimó preferible que se hiciera una nue­va edición, cuidado~arr~ente n fundida y •carde con los prcgresos del ramo en los últimos diez ar10s, ilustrándola lo mejor que fuera posible en el paí . Convine en lo resuelto por ·1 Gobierno, y me comprometí no sólo á rehacer el texto, 5ino también á preparar ó dibujar la.s figuras que debían ilu trarlo, conforme se acostumbra en esta clase de trabajos, á condición de que se me dada la mitad de la edición, por la clase de labor que iLa á ejecutar y á entregar al dominio público. El Ministerio de Guerra accedió á lo que yo pedía, y puso á mi disposición todos los elementos materiales que había adC[uirido para hacer la citada publicación (pap 1, tinta, madera), Jo mismo que los trabajadores necesarios, y r solvió que la edición e nstara de 2,250 ejemplares, de útos 500 e.·trafinos y 500 ordinarios. Que­dé además comprometido á enviar por mi cuenta ejemplar s de la obra á las principales Bibliotecas é Institutos de Europa y Amúica. Por entonces no se celebró el nuevo contrato del ca ·o, por do¡ razones: primera, por la clase de destino que i la sazón desempe­ñaba yo en el 1\<1inisterio, y segunda, porque quise que el público juzgara el nuevo trabajo, antes de que el Gobierno adquiriera com­promiso alguno en el asunto, por lo cual la puLiicación d bería ver la luz pública por entregas; pero d 1 contrato verbal mencio­nado hay constancia en la nota oficial que ese 1finisterio me dirigió el 6 de Diciembre último, firmada por el Dr. José Vicente Concha. Por las necesi lades mismas de la guerra, ese Ministerio se vio oblig·ado en Enero pasado á ntregar á la Litografía Nacional la m jor parte del papel adquirido para la impresión de mí obra, que debía comprender tr s volúmcne~, y por lo tanto si dicha impre­sión bUfría un ~olpe, en cambio la iniciación de ella mi5ma y la oportuna adqui~ición del papel para editarla, tínico que en la plaza pudo utilizar la Litografía 1 1acional, vi1 o á pr star grande y opor­tuno servicio á la República. Ahora bien : como está para terminar el primer volumen de mi obra sobre la Geografía de Colombia, de que ya el público co­noce seis entregas, que han ~ido elogiadas por todas las perwnas doctas, ocurro á S. S. suplicándole muy respetuo~amente se sirva ordenar se extienda el contrato definitivo del caso, para acabar de arreglar este asunto, y para que dicho contrato, que llevará la firma de S. S., pueda iñSertarse en ese primer volumen, y en el cual con­trato aceptaría el compromiso de publicar de análoga manera mi nueva Carta Geográfica de Colombia, si el Gobierno así lo qui­siere, en prueba de mi deseo de servir á la República. A las razones antedichas, que justifican lo pedido en este me­morial, puedo agregar, para mayor satisfacción de S. S., las de que hace cuatro años dirijo el Boütín },flltlar de Colombia sin re­muneración del Tesoro, y haciendo los gastos para adquirir perió­dicos en el Extranjero, porque ellos fueron suprimidos por eco- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- Bo _J nomía cuando se me confió tal publicación, que no ha dejado de aparecer una sola vez en el tiempo citado; y también la de que aun cuando la propiedad literaria de la obra sea mía, el público queda dueño del provecho de un trabajo cartogrifico á que he consagrado la mitad de mi vida. Siendo la justicia y el patriotismo la norma de S. S., no dudo que esta mi petición será oportuna y favorablemente resuelta. Con sentimiehtos de consideración me suscribo de S. S. aten­to, seguro servidor y subalterno, FRANCISCO JAVIER VERGA:RA y V. CONTRATO celebrado con el Sr. Francisco J. Vergar:1 y V., sobre impresión de la Nueva G~ografla de Colombia Aristides Fernández, Ministro de Guerra, autorizado conve­nientemente por el Excmo. Sr. Vicepresidente de la República en­cargado del Poder Ejecuti' o, por una parte, y Francisco J. Verga­ra y V., por otra, han celebrado el sig-uiente contrato: 1.0 El Ministro de Guerra promete á Vergara y V. terminar la impresión de la obra titulada Aí1eva Geografía de Golombia, pri­mera ed/cion ilustrada, cuyo primer volumen está acabándose de im­primir en la imprenta donde se public.a el BoldíJl llfz'lz'tar, por cuen­ta del Gobierno, en los términos en que lo permitan los recursos del Tesoro, y en las mismas condiciones tipográficas adoptadas para el primer volumen. 2. 0 El Ministro de Guerra, en atención á la clase de labor que ha ejecutado Vergara y V.; á. que ha hecho gastos en el E.·tran­jero para adquirir materiales para su obra ; á que ha preparado y dibujado los grabados y cartas que ilustran el libro ; á. que tiene á su cargo corrección de ¡Jruebas, &c.; á que con él existía un contra­to verbal sobre la materia, y también á que desempeña ad honorem, hace cuatro años, la Dirección del Boletín Mz'ltJar, ratifica 1 ofer­ta hecha por su antecesor, dt: ceder á Vergara y V. la mitad de la edición de dicha Nueva Geografía de Colombz'a, quedando obliga­do Vergara y V. á. remitir, por su cuenta, los ejemplares del caso á las principales Bibliotecas é Institutos de Europa y América. La Nueva Geografía de Colombz"a no comprended. mis de tres volúmenes, ni se aumentará la edición del primer volumen, que ha sido de dos mil doscientos cincuenta ejemplares, de ellos quinien­tos extrafinos, mil doscientos cincuenta finos y quinientos ordina­rios. 3. 0 Si por cualquier motivo el Gobierno se viere obligado á suspender la publicación de la Nueva Geografía de Colombz'a, el Mi­nistro de Guerra se compromete á depositar en el Parque Ge­neral los elementos que se han adquirido para dicha publicación, mientras ésta puede continuarse. En este caso, si Vergara y Ve­lasco pudier~ seguir la publicación por su propia cuenta, qo podrá hacerlo sino previo arreglo con el Ministerio. En todo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 81 -' caso, Vergara y V. se reserva la propiedad literaria de su obra, y la de los grabados que la ilustran mientras se termina la publi­cación. 4.0 Vergara y V. se compromete á que por culpa suya no sufrirá demoras la publicación de los dos volúmenes restantes, y í. entregar encuadernados, al empleado que designe el Ministerio de Guerra, los ejemplares que á éste corresponden, y también los originales de la Nuroa Carta g(ográfica de Colomb/a, que tiene pre­parada, si el Gobierno quiere publicarla por su cuenta, y en este caso no recibirá por ellos otro pago que un número de ejemplares de dicho trabajo ya impreso. Este contrato necesita, para su validez, la aprobación del Excmo. Sr. Vicepresidente de la Reptíblica, sin la cual no surtirá efecto alguno. En constan~ia, firman los contratantes el presente, en Bogotá, á diecisiete de Junio de mil novecientos dos. ARISTIDltS FJIRNÁNDEZ-FRANCISCO J. VERGARA y V. Poder EjecuHvo Nadonal-Bogotd, 27 de Junio de I90~ Aprobado. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDJU Doctrinal BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO PO!t D!CI{ D:I LONLAY Traducción del fra.l'lcés para el B1ltll11 Afillttn· lrfagenla (4 dt Jum'o it r859) (C o ncluye) Por último acude la División Vinoy, del cuerpo de Niel, que va al punto á sostener el combate del lado de Buffalora. Como á las cuatro y media, las bayonetas de las tropas de Canrobert apa­recen á su turno. Este intrépido General, rodeado de su Estado TOXO U-6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Militar de Colombia \_ 82 _.) Mayor, vuela al cañón con toda la Íigereza de su caballo, prece­dido por dos húsares de su escolta. La brigada Jeannin le sigue á toda carrera. Se detiene por un instante delante del Emperador, que se sostiene en ese puente de San Martino, del que ha defendi­do las entradas por medio de baterías que ha hecho colocar él mismo. Su Majestad dirige algunas palabras al Mariscal, que acu­de á reforzar la brigada Picard y á nuestro 3. 0 de Granaderos en la muralla del camino de hierro. Sus tropas forman entonces una mezcla de todos los cuerpos, y de todas las compañías- granade­ros, fusileros, voltfjeros, cazadores de á pie,-remolinean bajo el fuego en los mismos grupos, á los que hiere indistintamente la muerte. La cumbre tle la muralla es despedazada por las balas y sembrada. de cadá.vercs cubiertos con capotas grises, de kepis en­carnados ó azules y de gorros d . piel. Hay que atravesar esta mu­ralla y rechazar á. los tiradores austriacos, cuya línea se prolonga hasta el Ponte-V ecchio di I\iagt:nta, n donde debemos á toda costa fijarnos. El Mariscal obliga á su caballo á trepar por esta pendiente ensangrentada. Nosotros lo recibimos con Jos gritos mil veces repetidos de:"¡ Viva Canrobert!" En seguida este modcr­do Bayardo, sin miedo y sin tacha, reúne á su rededor á algunos de nosotros, y nos ordena que a vaneemos sobre un montecito co­ronado por un quiosco cubierto de hojas de 'id, que se levanta á nuestro frente, y de donde hay que desalojar á un destacamento enemigo. Partimos á carrera, atravesamos por entre Jos cadáve­res, rompemos con el pecho los enlaces de la vid, y trepamos por la colina, de donde el enemigo escapa con toda lig reza. :Muy en brere la faz ue lo!:i sucesos va á cambiar. Mac­Mabon entra en Jfnea; J¡¡s Divisiones Espinasse y la Motteroug-e aparccrn del lauo de Magenta; tambores y cornetas tocan á la carga. El General Camou desplcga á retaguaruia sus doce mag­níficos batallones ele voltfjeros y su batallón de cazadores de la guardia. E5ta es la victoria, que se acerca á paso de carga. Asistimos entone s á un espectáculo magnífico. El 2.0 de zua­vos, que forma la cabeza de la columna de la Divistón Espinasse, pone los sacos en tierra, y estimulado por su valiente Coronel Gambier, se arroja á la bayoneta sobre los austriacos. Las filas enemigas rotas, despedazadas con las bayonetas-sables, se opri­men unas contr" otras. Nuestros do regimientos extranjeros, por su parte, tratan de entrar solos en Magenla. Impulsados por su ardiente entusias­mo, todo lo creen posible; pero la empresa está fuera de su alean. ce, por el creciente número de los acometedores. Rechazad por fu rzas considerable , debilitados por enor­mes. pérdidas, y no sintiéndo~e sostenidos, se w:n obligados áfor­zar la entrada del pu€ Llo } á batirse n retirada, Ile' ándose al Coronel de Chabieres, mortalmente herido. Tienen que abrirse á la fuerza un camino sangri~nto pc..r entre Jos tiradores enemigos, que los han envuelto con rapidez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 83 ....) Todo el 2.° Cuerpo marcha entonces sobre Magenta. El Gene­ral de Mac-Mahon ha señalado á todos los batallones, como punto de reunión, el pequeño campanario de la iglesia. La carga deja. oír sus sonidos arrebatadores; nuestras tropas llegan por todos la­dos y penetran pJr todos los caminos. Nada contiene su empuje, ni las calles con barricadas, ni la estación convertida en fortaleza, y que se hace teatro de un sangriento combate, ni el fuego de fu­silería que párte de las casas. En tanto que el General de la Mot­terouge se apodera de la estación del ferrocarril, la Dzvz's1'ón Espl·­nasse, con el 2.0 de Zuavos á la cabeza, se precipita en las prime­ras calles del pueblo ; adelante de todos va este intrépido General, y el Coronel Gambicr, que levanta en alto el ág·uila de su reg-i­miento. El suelo está lleno de cadáveres; los caballos vacilan. "No se puede uno sostener en este suelo movedizo," dice Es­pinasse, y se desmonta de su caballo, ejemplo que sigue el Estado Mayor. En frente de él, y á. algunos pasos solamente, se levanta una casa de varios pisos en donde se han atrincherado trescientos tiroleses, cuyo fuego dtezma cruelmente nuestras filas. "Hay que apoderarse de esa casa/ grita Espinasse, y se encamina allí con sus zuavos. "Vamos, zuavos, dice él, tumbad esa puerta.'' La puer­ta n:siste á t dos los golpes. El General golpea con el pomo de su espada la persiana de una ventana del primer piso, y exclama : " Entrad por aquí 1" En el mismo instante cae: ha muerto; una bala que ha salido de esa misma ventana le ha mto un brazo y le ha penetrado en los riñones. Su sobrino, el Teniente de Froid fond, de los Guías de la Guardz·a, que es su Oncial ele órdenes, se inclina para darle un beso de despedida, cuando una s gunda bala lo postra sin vida sobre el cadá .. ·er de su tío. Al ver esto, los zuavos, furiosos, se estrechan sobre la casa, cuya puerta y persianas vuelan en pe­dazos á su choque, y se meten dentro como una bandada de lobos. Pronto de todas las ventas se ve caer una lluvia de cuerpos vesti­dos con uniforme gris y de adornos verdes : son los cazadores ti­roleses, á quienes los zuavos matan sin darles cuartel. Los voltíjeros de la Guardia llegan en su apoyo, y por último, á las siete y medi~ de la noche, después de una lucha furiosa, im­placable, Magenta nos pertenece, y la artillería del General Au­ger acribilla á las columnas austriacas en retirada. Este denodado Oficial, descubriendo un cañón que está separado del grueso de los fugitivos, se lanza sobre él al galope, seguido por sus ayudan­tes, y logra tomarlo después de herir ~ los conductores y á los artilleros. A las ocho de la noche el combate cesa en toda la lí­nea, y los vencedores, abrumados por la fatiga, no ¡:,ien~an sino en tomar aliento sobre ese campo de matanza. Nuestras pérdidas en el combate del 4 de Junio fueron de 4,535 hombres, de los cuales 657 muertos, 3,223 heridos. En este número total de 4,535 soldados, los Oficiales eran 246, de ellos 52 muertos. Teníamos que deplorar la muerte de los Generales Eler Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 84 -' y Espinasse, y la de los Coroneles de Senneville, Jefe de Estado Mayor General del tercer Cuerpo; Charlier, del go; Drouhot, del 65, y de Chabieres, del 2.0 Regimiento extranjero. Las pérdidas de los austriacos se elevaban á I 0,2 13 hombres (de éstos, 1,365 muertos, 4,348 heridos, 4,500 que habían caído en nuestras manos); habían perdido 281 Oficiales, de los cuales 65 muertos, entre ellos un General; una bandera y varios cañones. El 6 de Junio el Emperador trasladó el cuartel general á Magenta. Fue en este pueblo pequeño, que presentaba todavía las huellas del combate, en donde Napoleón III hizo saber al Ma­riscal de Mac-Mahon que le nombraba Mariscal de Francia, y que le confería el título glorioso de Duque de Magenla. El Empe­rador elevó igualmente á la dignidad de Mariscal al General Regnault de Saint-Jean-d'Angely, que había demostrado tanta resolución y desplegado tanta intrepidez durante las largas horas en que había tenido, con la División de Granaderos y de Zuavos de la Guardia, que sostener una lucha diez veces desigual. El Ge­neral de Wimpffen fue nombrado General de División, y todo acto de valor recibió su recompensa. El Ejército austriaco estaba en completa derrota, y el 5 de Junio, al otro día por la mañana de la victoria de Magenta, eva­cuaba á Milán, en donde el 8 el Emperador Napoleón, llevando á su lado al Rey Víctor 1\fanuel, efectuaba su entrada triunfal. ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO { continúa ¡ 1 15. En ciertos ejercicios, tales como el galope largo, la carga, el trote levantado, el salto de obstáculos y en el empleo de las ar­mas, el jinete, por excepción á las reglas dadas más arriba, se afirma en los estribos y los in roduce más ó menos completamente. 1 16. Los jinetes repiten con estribos todo el trabajo con bri­dón ; el Instructor los ejercita en soltarlos y volverlos á tomar sobre la marcha, sin bajar la cabeza ; también les instruye en ajustarlos pie á tierra, comparando su largo con el de Jos brazos. Durante ei curso de la instrucción, el Instructor vuelve con frecuencia ai trabajo sin estribos. ll7. Montar á caballo-Mando : 1. 0 Prevéngan .. c para montar 2. 0 A 3.° Caballo A la primera voz, proceder como en igual tiempo del núme­ro 27, y una vez to:nadas las riendas y la crin con la mano izquier- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Militar de Colombia \._ 35 -J da, girar á medio derecha, levantar la pierna izquierda é introdu­cir el pie en el estribo, saltar sobre la pierna derecha para acer­carse al caballo, deshaciendo el medio giro, tomar la cola de la silla con la mano derecha, el dorso hacia arriba; permanecer en esta posición sin cargar el estribo ni tocar el caballo con la punta del pie. A la segunda voz, lerantarse sobre los brazos y sobre el es­tribo izquierdo hasta que esta pierna quede extendida con la rodi­lla unida á la silla ; el cuerpo, las manos y las piernas, como en igual tiempo del número 7. A la tercera voz, ejecutar los mismos movimientos de igual tiempo del número 7, introduciendo después el estribo derecho. Entre la segunda y tercera voz mediará un corto espacio de tiempo solamente. 118. Echar pze á lt'erra --Mando: 1.0 Prevéngame para desmontar 2.0 A 3. 0 Tterra. A la primera voz, soltar el estribo derecho, tomar las riendas y las crines y colocar las manos y el cuerpo como en igual tiempo del número 37, cargando un poco el peso del cuerpo sobre el es­tribo izquierdo. A la segunda voz, como en igual tiempo del número 37, cam­biando la mano derecha al borren trasero, tan pronto como la pier­na derecha haya pasado por encima de él; el peso del cuerpo se comparte entre el estribo izquierdo y las manos ; el cuerpo y las piernas como en el indicado número 37. A la tercera voz, afirmar suavemente el pie derecho en tie­rra, soltando la cola de la silla y dejando irse un poco el cuerpo hacia la cabeza del caballo, girándolo al mismo tiempo algo á. medio derecha, medio giro que se deshace inmediatamente des .. pués que se baja el pie izquierdo, colocándose el jinete frente á la espalda izquierda del caballo; proceder en seguida como en igual tiempo del número 3 7. 1 19. Se ejercita también á los jinetes en montar y echar pie á tierra por el costado derecho, según Jos mismos principios expli­cados, anteponiendo al mando la indicación : Del lado derecho, á la cual los jinetes pasan á tomar la posición de firmes, al costado de­recho de la cabeza del caballo. Cuando se echa pie á tierra por el costado derecho, los jinetes pasan á la izquierda de la cabeza del caballo tan pronto como terminen el movimiento. 120. Trole levanlado.-Para el trote levantado, ó inglés, el ji­aete inclina ligeramente lo alto del cuerpo hacia adelante, sin en­corvar la espina dorsal, toma un ligero punto de apoyo en los es­tribos, que se introducen hasta la mitad del pie, y un fuerte punto de apoyo sobre las rodillas, que deben adherirse sólidamente á la silla, quedando las piernas en contacto con el cuerpo del caballo y en la poiici6n descrita en el número 8. Los codos deben quedar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 86 _) unidos al cuerro; teniendo las manos bajas, se le proporciona un punto de apoyo á la boca del caballo. Lo alto del cuerpo se deja levantar de la silla un poco y sin esfuerzo .• por la reacción del tro­te, de tal suerte que sobre los dos tiempos efectuados por cada pisada, el jinete quede un tiempo en el aire y venga en seguida á encontrar suavemente la silla en el momento en que una nueva reacción lo levanta otra vez, obrando la articulación de las rodillas como bisag-ra. El jinete se esfuerza en restringir el impulso que el caballo comunica al cuerpo. 121. El trote levantado se ejecuta ora sobre el bípedo diago­l'lal derecho, ora sobre el bípedo diagonal izquierdo. Cuando está bien ejecutado el movimiento, el jinete, si trota sobre el bípedo diagonal derecho, comienza á levantarse en el momento en que este bípedo diagonal se levanta de la tierra y el caballo está en­tonces separa<.lo del suelo: continúa levantándose hasta que el bípedo diagonal izquierdo concluye su apoyo; comí€ nza á descen­der mientras que el bípedo diagonal izquierdo aband na la tierra ; el caballo está entonces levantado del suelo ; no toca la. silla hasta el momento en que el bípedo diagonal d recbo, concluyendo su apoyo, se encuentra en la m jor condición para resistir 1 peso del jinete; y se levanta inmediatamente después, s dt>cir, en el mo­mento en que el bípedo diagona.l derecho se separa de tierra; siem. pre que ejecute el moYimiento sin interrupción, se le' antará siem­pre también sobre el bípedo diagonal derecho. R sulta de esto que el bípedo diagonal sobre el cual se trota, se fati~a más que el otro, puesto que recibe cada ·vez el choque en el momento en que termina su apoyo: es, pues, indispensaL>Ie poder levantarse tanto sobre un bípedo diagonal como sobre el otro, y poder pasar de uno al otro sin que por ello se ocasione cambio alguno en el aire de marcha del caballo~ lo que e hace muy fácilmente con un poco de práctica, dejándose caer dos veces seguidas, en vez de una, antes de levantarse de nuevo. Para ejercitarse en levantarse á voluntad sobre uno ú otro bípedo, es preciso trotar sentado durante algunos instantes, á un trote moderado, observar el moYimiento de la punta de las espal­das, y levantarse inmediatamente después del apoyo del miembro anterior izquierdo, es decir, durante el apoyo del bípedo diagonal derecho, si se quiere trotar sobre el bípedo diagonal izquierdo; inmediatamente después del apoyo del miembro anterior derecho, si se quiere trotar sobre el bípedo diagonal derecho. Cuando se trota levantando sobre el bípedo diai!"onal izquier­do, es más fácil obtener la partida al galope sobre el pie derecho que sobre el izquierdo, y viceversa. En efecto, haciendo el jinete su movimiento de levantarse sobre el bípedo diagonal izquierdo, viene á encontrar la silla en el momento en que este bípedo dia­¡ ronal está apoyado; se sabe que en este momento es preci5o de­terminar la partida al galope derecho, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 87 --' 122. Para pasar al paso ó detenerse, el jinete se sienta en la silla, llevando lo alto del cuerpo un poco hacia atrás, y se ri~e por lo que se ha prescrito en los números 65 y 7 I. 123. Siendo el trote levantado mucho menos fatigoso para el jinete y para el caballo, que el trote sentado, debe empleársele siempre en los ejercicios fuera del picadero y para las marchas. Dentro del picadero, y una vez aprendido, el Instructor prescri­be á los jinetes que lo ejecuten á la voz: En su lugar, descanso, siem­pre que se encuentren trotando. A la voz: Alenáó1z-FIR(mes), se vuelve al trote sentado. 124-Pasaje )'salto de obstrfculos- Cuando los jinetes hayan adquirido un asiento sólido y correcto, el Instructor los ejercita en el pasaje y salto de obstáculos, ~iguiendo la graduación y los prin­cipios prescrito¡¡ en el trabajo fuera del picadero (número 146). ConHnúa -===Historia=­AurosroGP AFIA DE HIPÓLITO MORA COROl TEL DE COL0.1BIA CAMPA~A DE 1859 (Continúa) Del Socorro marchámos para la Salina de Chita, porque se tuvo conocimiento de que estaba e.-plotando dicha Salina una fuer­za al mando del General Reyes Patria. Llegámos al punto llama­do Rodrigoque, que queda. una legua distante de la Salina ; ahí se tuvo noticia de que ya la habían abandonado; con tal motivo, el Coronel dispuso que nos dirigiéramos por la derecha hacia Sá­cama. Llegámos allí, y un poco más adelante se hallaba el enemiiro atrincherado en un lugar que por su dispo.ición era imposible ata­car: era una a1 gostura ó callejón que no daba acceso para la marcha de los soldados. Permanecimos aquí un día, y al amanecer del siguiente nos dirigímos hacia el enemigo; pero ya había abandonado el campo, dejando sólo unas cargas de al que no pudo llevar. El enemi¡o tomó la vía que conduce al puente del Tablón, que da paso sobre el río de Casanare. Nuestras fuerzas pernoctaron en este lugar. Al sig·uiente día se ordenó la contramarcha para Bogotá, á dondo se llecó sin inconveniente alguno. En Bogotá permanecimos un mes} y luégo nos- ordenaron marchar para La Mesa. Allí permanecimos un mes más 6 menos, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l'Joletín Militar de Colombia '- 88 _; y en seguida marchámos para Guaduas, donde también estuvimos un mes. En esta población se me comisionó para traer un poco de ganado del puerto ele Chaguaní, comisión que fue cumplida. Antes de partir para mi campamento á dar parte de ella, llegaron el res­to del4.0 y 6. 0 de Línea. Inmediatamente marchámos para La Ba­rrigona, por tener noticia de que Mosquera se hallaba sobre ese lugar, en donde estaba nuestra artillería con 5us respectivas pieza5; pero cuando llegámos al citado punto, ~1osquera ya ha­bía mandado un batallón para que se emboscara en una corra­leja, y lo tenía oculto tras de unos árboles muy gruesos. Aquí debo advertir que lo que Mosquera deseaba era tomar las piezas, y por esta razón tuvimos que hacer un grande esfuerzo y marchar en el curso de la noche para llegar á tiempo. El General Gutié­rrez, que tuvo conocimiento de lo que sucedía, fue quien dio la or­den para que marcharan inmediatamente dos compañías del Ba­tallón número 4.0 El Coronel nombró á la 1.• Compañía, que la comandaba Juan Maldonado, y la 2.'", que la comandaba yo. En cumplimiento de la orden, nos dirigímos al lugar de nuestro des .. tino. Llegámos á una corraleja, que era en la que estaban embos­cados los enemigos, quienes nos recibieron con un asperges de balas que nosotros no podíamos devolver porque el camino donde estába­mos era sumamente estrecho y además cerrado de pasto pará, de dos metros de altura. Perdimos 22 compañeros y nos hicieron 11 prisioneros, entre ellos el Alférez N. Vargas. Yo con el resto de mis soldados me precipité por el sembrado de pasto, rompiéndolo con nuestros cuerpos hasta llegar á un alto. Estando en este lugar, recibí orden de permanecer allí hasta nueva di po ión. Como des­de este punto se divisaba el campamento enemigo, dio por resulta­do que vine á quedar cerca de la gente que nos había atacado. A eso de las nueve de la noche oí una voz sumamente baja. que dijo: "¿Quién vive?" Era el Jefe de Día que me dijo: "re­tire la avanzada, porque ya nos vamos." Inmediatamente mandé parte á mi campamento de lo que ocurrfa. En el momento recibí orden de abandonar mi puesto, pero siempre que fuera á reta­guardia para cubrirla. Nosotros fl>amos por el camino de la orilla del río Magdalena, conduciendo las piezas de artillería. Mosquera llevó la vía por el camino de encima, ó sea del pie de la cordi­llera. Cuando vino la aurora salímos al camino que transitaba Mas­quera ; pero como llegámos primero, las piezas de artillería iban adelante. Yo venía cubriendo la retaguardia, y en este punto nos encontrámos con la descubierta enemiga ; tan pronto como nos vimos, empezámos á tiroteamos; pero era tan estrecho el camino, que ni unos ni otros podíamos a van zar; al fin lográmos salir al llano. En este punto queda la quebrada de Chaguaní, y aquí mis­mo existían unas corralejas de cerca de piedra bastante altas, y además, como hay una cerca de piedra en toda la orilla de la quebrada, nuestra fuerza se atrincheró allí, y las piezas de artille­ría se colocaron res~uardadas por dicha cerca. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 8g _J Por la tarde llegó Mosquera y estableció campamento con su ejército á poca distancia del nuéstro ; las fuerzas de él eran supe­riores á las nuéstras, pues contaba con mayor número de gente, que lltgaba á 4,COJ h0mbres IJien armado <= , y nosotros no contába­mos sino con 2,000. Por esta razón tt.Yimos que atrincherarnos para resistir en caso de que fuéramos atacados; pero Mosquera no quiso atacar, porque él lo que quería era que nosotros lo atacá­ramos, para de ese modo batirnos. Al día siguiente propuso armisticio, el cual concedido, dio por resultado que él y su gente se dirigieran ~ Guaduas y nosotros to­máramos la vía de Chaguaní. Acampámos en Chimbc y luégo en Villeta. Mosquera acam­pó en el alto del Raizal. De Villeta nos dirigímos á Facatativá, y luégo para Cuatroe quinas, y de aquí para Subachoque; pero cuando nosotros llegámos al frente de este pueblo, ya Mosquera había tomado el Alto de Santa Bárbara, ó sea de Subachoque. En este punto pet·manecimos día y medio; pero luégo se efec­tuó la marcha con el fin de rodear el cerro, ó sea el punto donde estaba atrincherado Mosquera. Emprendimos marcha :i las 7 ele la noche, y aunque con fati­ga por lo acelerado del paso, conseguímos llegar al punto deseado. Este es un cerro de m~yor elevZtción del que ocupaba Mos­quer~, y lográmos coronarlo al amanecer. En este punto se colocaron unas piezas de artillería, que con trabajo habíamos logrado conducir. A las 7 de la mañana se rompieron los fuegos; y á las 12 del d!a, por el ala derecha de nu estro campamento, nuestras fuer1as estaban totalmente derrotadas; hasta e . a hora mi Batallón, que era el número 4. 0 , no había tomado parte en el combate; pero en este momento oímos el toque de corneta ordenando marcha al frente con la eñal de mi Batallón; inmediatamente nos pusimos en marcha hacia el en e migo, y como éste había salido de sus trin­cheras avanzando sobre nosotros, se trabó el combate; pero enton­ces no nos lleval.Jan ventaja, aun cuando el número de fuerzas del enemigo era superior al nuéstro, p o rque ccn nuestro Batallón iba el arrojo, que ya había dado á conocer en los campos de batalla. A las 2 de la tarde estábamos batiéndonos á pura bayoneta, teniendo en cuenta que de antemano nos tenían un batallón á re­taguardia, apoyado por un Escuadrón de caballería. Así fue que nos cogieron á dos fu e g-os ; pero en esos mom .ntos tan angustia­dos, entró el valiente E cuadrón que comandaba el General Arjo­na. Este Escuadrón, con lanza en ristre, nos ayudó á rechazar al enemigo ; viendo nosotros esto, lo perseguímo hasta que lle~ó á su campamento, alcanzando nosotros hasta sus primeras trinche­ras. Dueños de esas posiciones, desde ellas hadamos fuego sobre las que ellos habían ocupado. En esos momentos oímos el toque de corneta que ordenaba retirada con seña del Ba.tallón. Ahí estuvo la pérdida de nuestra gente, porque teníamos que atrave:sar todo el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :Boletín Militar de Colombia '- 90 _; llano y desfilar frente á las trincheras de los enemigos que nos diezmaban, y nosotros no podíamos herir á ninguno. Al llegar á mi campamento á las 6 de la tarde, sólo llevaba 19 soldados, cuando al entrar contaba con 95. Ya en el campa­mento, sobrevino un torrencial aguacero, que no nos dejó pieza seca sobre el cuerpo, á lo que debe agregarse que estábamos como para comulgar, pues no habíamos tomado ni el más ligero alimen­to. Al día siguiente fui comisionado para salir al campo á reunir los heridos, y en tan pequeño espacio, contando los muertos, ascen­día el número á 500. Esta operación se efectuó por el costado de­recho del campamento, y en este día. se estipuló el armisticio entre el General París y Mosquera. En seguida dieron orden de regresar al pueblo de Subacho­que, y allí acampimos; ~ntonces fu cuando tuvo lugar el €'ncuPn­tro con el General Obando, que dio por resultado la muerte de Patrocinio Cuéllar y el citado GenLral Obando. De aquí nos diri­gímos al Chicó, y aquf acampámos. Mosquera había acampado en el pueblo de Usaquén. El día 12 de Junio salímos en dirección á su campamento, con ánimo de atacarlo; entró en combate mi Batallón, ó sea el 4. 0 , y á las seis de la tarde el campo habría sido nué!:>tru, si el resto de la gente nuéstra hubiera tomado parte atacando; pero no lo hizo así, y nos dejaron solos en el citado combate. Al siguiente día como á las 12 volvimos nuevamente á atacar el campamento; y si el día anterior, solos habíamos casi batido al enemi&"o, con mayor razón en este día, si entraba en pelea toda la fuerza. Empezámos á atacar las trincheras con todo el valor y energía que acostumbraba el intrc.!pido 4. 0 ; llegámos hasta tomar los primeros toldos del enemigo, pero sucedió lo mismo que el día anterior, que nos dejaron solos, no quisieron emp<>ñar toda la fuer­za, y por consiguiente era imposible vencer aun cuando hicimos toda resistencia peleando con Yalor, combatiendo fuimos vencidos y cayendo, con muy pocas excepciones, todos prisioneros. Los Oficiales que caímos fueron todos del bravo 4. 0 , que era como se llamaba el Batallón: Fidel de Luengas, Marcelino Angu­lo, Aurelio Mora, l\1edardo Hoyos y yo. Cuando nos entregaron en el campamento de Mosquera, es­taba el luso Gutiérrez en la puerta de la corraleja, y cuando nos metieron preguntó á qué cuerpo pertenecíamos ; yo le contesté: Al Batallón 4. 0 de Línta, y él contestó con aire triunfal: "Es nués­tro el triunfo "; "á las demás fuerzas no hay que temerles." Tes­tigo de estas palabras el General Lebel de Goda, quien más luego fue á mi prisión á ofrecerme sus servicios, y me manifestó que así se defendían los principios que cada cual tiene, con valor, aun cuando la suerte sea adversa, pero siempre firme en ellos; yo le di las gracias, y le manifesté que siempre sería firme en el cumpli­miento de mi deber. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-91_; ARTE DE VERIFICAR LAS FECHAS Por B. ~Vardm (Traducción para el Bolttlu llf.'t.lar) (Continúa) En r6g8 una erupción del volcán de Carguaz·,·aso, situado en la cima de Ambato, se anunció por medio de una violenta sacudi­da de la tierra. De truyó todas las ca~as, hizo estériles los campos circunvecinos de Lata.cunga, y causó la muerte de varios habitan­tes. El 'Iímguragua también hizo erupción 1 3 de Abril de 1777. Lanzó muchísima agua hirviendl) y piedras de dimensiones prodi­giosas, y sepultó el pueulo de Baños. El Sa1·a-Urcu ocasionó tam­bién grandes desgracias el r 2 de 1Iarzo de 1797, y el ro de Sep­tie, nbre de 18 ro, el Cay.:zmbt, que se ve desde Q:.lito, arrojó ma­terias -inflamada hasta un punto llamado Los Colorados. Ríos-El J.Iara.11qn ó Ahlazonas i!<, el río más ancho de la América Meridional, sale d· l Jao·o de L~uricocha t, cerca de la ciudad de Gua nuco, hacia t.l r 1° de latitud S. Se diricre al Norte por una extensión de 6°, hasta Ja n de Bracamoros (5° 21'), y de allí al E., casi paralelamtmtc cun l ecuador, dirección que con­serva hasta su des .mbocadura. Su curso desde Jaen, donde co­mienza á ser nave.g-able, tiene de ancho 30° de longitud, ó de 1,000 á 1,100 le~uas, siguiendo sus vu 'Itas ¡. El Marañón recoge gran número de aftuent s, de los cual. varios tienen 500 á 600 l guas de curso, y no son inferiores al Danubio ó al Nilo. 'us principales tributario del Torte son 1 1 rapo, el Putumayo, el Yupurá. ó Ca­cuta y el Neg-ro. Los del ... Iedi día son el Guallaga., el Ucayale, el Madera, el Tapa.·os y el ./ingti. El 1 apo ti ne como 6oo toesas de ancho arriba de las islas que divillen sus Locas; y el Río Ne­gro, á dos Ie~uas de su entrada, por latitud 3° 9' tiene 1,203. El Marañón, después de su confluencia con el Chachapoyas y el Chinchipe (latitud 5° 30'), se abre paso por cnt(C dos montañas, en que la violencia de su corriente y los saltos que la interceptan la hacen impracticable. Su anchura en el punto en que se torna * Encima del aflucn te ·e gro. El Mamiü'm es ~;onúcido por los portugueses con el nombre de Río de Sohm·us, ó de: los v.:nenos, nombre que se cree le dieron por lao; fi-chas envenenadas de que se sin·,·n lo~ naturales de us orillas. t Vario¡ creen, dice Ullo:1, qu el Apurimal ó Ucayall.! e el verdauero Ma. rañón, porqt.e su origen e,tá más leja , y qur- sus aguas al unirse obligan al otro á cambiar de curso. Acu a cree que el N<1po s el \'Crd tdcro Marn.t'ión. Este río y el Coca, que vienen de la cordil era del Cotopaxi, después de correr brgo tra. yecto, se reúnen y confunden en el ~1an 1ón, dt:spués de recorrer 200 legua¡ en línea recta de Occidente á Ori nte. :t: Según La Condamine, Ulloa dice que su longitud, induyendo sus ·.,.uelta! haata Jaen, es de más de 200 leguas: de allí á su desemb •cadura, su longitud al Este es de 30° de distancia, lo que hace 6oo leguas medidas, que pueden alean. ~ar á goo, incluyendo las vueltas y revueltas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. loletín Militar de Colombia '- 92 -' navegable, medida por M. de la Condamine, es de 135 toesas, y él observa que sus aguas parecen haber bajado de 15 á 20 toe­sas. Con un cordel de veintiocho toesas él no encontró el fondo sino en la tercera parte de su anchura; la ligereza de una canoa abandonada á la corriente, era de una toesa y un cuarto por se­gunrlo. Abajo de la confluencia del Santiago, el Marañón vuelve al Este, después de doscientas leguas de curso al Norte, y se abre un canal en medio de las cordilleras, entre dos murullas paralelas de rocas cortadas casi perpendicularmente, lecho que no tiene más de 25 toesas en su parte más estrecha. Este estrecho se llama el Pongo, 6 puerta de Manzériche. En la confluencia del Napo tiene goo toesas de ancho. De~pués de juntarse con el río Negro y el Ma­dera, su anchura ordinaria es de una le~ua, y de dos á tres en lo:. puntos en donde forma islas. En los tiempos de inunchr: 'n no ti e ne límites. Abajo del Xingú no se ve de una orilla á la otra; y en Obidos, á 150 leguas del mar, tiene mil brazas de ancho. Sus bocas orit>ntal y occidental están separadas por la isla de Joanés 6 de Mara yo, que tiene más de I 50 leguas de Tuelta. Su desembo­cadura, desde Zaparara al Sur, hasta el cabo del Norte, es de 80 leguas. Por la. fuerza de su corriente, el Marañón conserva la dul­zura de sus aguas por treinta leguas mé. r adentro, cuando el reflujo. El flujo y el reflujo del océano llegan hasta el estrecho de Pauxis, á más de 200 leguas de su desembocadura, y se hacen sentir cada doce horas. En el Para la mayor altura de sus aguas es de diez pies y medio, y desde Curupa los barcos no marchan sino merced á los pantanos. Según el Padre Acuña, el Marañón y sus tributarios riegan un país que puede tener cuatro mil leguas de cir­cunfenmcia *. El On1zoco ú Orz't:oqut (nombrado por los naturales Hz'n'~toco, de que se ha formado On'noco) toma su orig-en cerca del 5° de latitud N. y después de un curso de circuito primero al Sudeste, en ¡eguida al Norte y luégo al Nordeste, derrama sus aguas en el Atlántico, por cincuenta canales casi en frente de la isla de Trini­dad. En Saint-Thomas, á noventa leguas de su desembocadura, tiene 4 millas de ancho, y cien leguas más lejos, todavía tiene tres. Este río inunda con regularidad sus orillas, desde el mes de Abril hasta el de Octubre, cuando sus aguas vuelven á su lecho. Sus ca­nales comprenden una multitud de islas pantanosas, en un espacio de sesenta millas, y sólo sie~e son na\·egables, de los cuales uno por grandes navíos. Existe por el Río Negro una comunicación entre el Orinoco y el Amazonas, que forma quizás la navegación interior más extensa que se conoce t. • Véase Ulloa. Relación de viaje y viaje de la Condamine. t Viajes de M. de la ConJamine y de M. de Humboldt. ConHnútJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 93 _J -Variedades~- PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR llANUEL ANClZA:a (Continúa) Era de ver la ansiosa solicitud con que, soplando un tiz6n, es­peraban que el sacristán les hiciera desde adentro la señal de dis­parar; momento supremo que al fin llegó, estallando los cohetes con P.l desorden conveniente, distribuídos con largueza y profunda satisfacción por el jefe de la cuadrilla. De allí á poco el vuelo de las campanas y la salida de las gentes anunciaron )a procesi6n. La cruz y los ciriales asomaron primeramente indicando la ca­rrera al rededor de la plaza. Siguiéronse unas andas Yistosamente cargadas de frutas y flores, rodeadas de cañas de maíz con sus mazorcas y espigas en pleno desarrollo, y llevadas en hombros por seis agricultores atléticos, vestidos de ulanco lienzo de algodón. Detrás de ellas, á corta distancta, venía la cstatuíta de San Isidro, en actitud de arar la tierra, dirigiendo el arado de que tiraban dos cuadrúpedos con cuernos, piadosamente reputados y tenidos sin contradicción por bueyes, y ataviado con camisa y calz6n de lien­zo y su correspondiente sombrero de paja, semejante á los usados en el pafs. Acompañaban al Santo el Cura y tres ó cuatro músicos entonando los d.nticos del caso, cerrando la marcha un denso pe­lot6n de campesinos, descubiertas las cabezas, y los bronceados rostros llenos de serieda.d y veneraci6n hacia el labrador beatifi­cado. En el centro de la plaza estaban otros grupos de agriculto­res cuidando los bultos de cume~tibles que habían de expenderse en el mercado, cual si hubieran querido presentar al Santo un tes­timonio de la fidelidad con que habían sf'guido su ejemplo para sacar del seno de la tierra la modesta riqueza que encerraban los sacos y mochilas recién descargadas. Las procesiones son entre nosotros farsas grotescas y aun idolátricas que el cristiano pensa­dor quisiera ver suprimidas por honor de la religi6n, tan ridiculiza. da con esas representaciones materiales y frecuentemente absur­das, dignas del semi-pa~anismo de la Edad Media; pero confieso que la de San Isidro labrador tiene para mí cierta significación social que la distingue y legitima : es, como si dijéramos, la apo­teosis de la agricultura, la santificación del trabajo productivo, y una lección práctica que da la iglesia de la honra que merecen las tareas civilizadoras de los que se consagran al cultivo de la tierra. En cuanto á éstos, miran á San Isidro como á uno de los suyos, y al tributarle culto, más bien parece que enaltecen su propio oficio y le cobran amor, y se envanecen de tenerlo; de forma que resul. tan ventajas efectivas para la sociedad, cuyos cardinales intereses, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .Boletín Militar de Colombia '- 94 .J tanto morales como materiales, puede decirse están vinculados en el gremio de agricultores, particularmente en los pueblos nacientes. Esta fiesta fue una oportunidad que se me presentó para re­parar si los moradores merecían torJavía los calificativos del tiempo de Oviedo, y me convencí de que si este escritor hubiera vivido y escrito en la época presente, habría juzgado de otra manera. los hombres y las cosas. Frecuentemente me ha sucedido te-ner que comparar lo que los escritores particulares y documentos oficiales del siglo último dicen de la Nueva Granada, con lo que es hoy el país, y cada vez encuentro moti vos de congratulación ; pues no sólo en el número de habitantes y en la suma d .... riqueza general hay adelantos lisonjeros y rápidos, sino en la cultura y civilidad de las gentes y en el de arrollo del carácter varonil y honrado que van desplegando los habitantes del campo, resultado del diferente modo con que se les trata desde la abolición del dcpresi vo régimen colonial. Los nativos de Charalá son de ing-enio vivo y despejado, modales abiertos y genil sociable. De allí h n salido varios hom­bres prominentes en la política y en las ciencias puestas á su al­cance por nuestro rutinero sistema de instrucción pública. Hoy se atiende con solicitud á la enseñanza primaria, sosteniéndose en la villa una escuela gratuita d. 70 niño , y cuatro cscu,Jas privadas en que se educan 40 niñas. Crímenes no se cometen, pues no me­recen este nombre algunas riñ ... s sin consecuencias graves y tal cual hurto miS»erablc. Ha de aparecido totalmente la raza indígena pura, absorbida por la blanca, quedando en el cantón pocas familias de sangre mezclada en que todavía e de cubr n alguno ra gos del indio. Los primitivos habitantes, belicosos y determina os, no debieron ser de mezquina. estatura, como lus que moraban en lo alto de los Andes, ¡.>ues los huesos encontrados en las cuc,·as recientemente descubiertas cerca de Coro moro, son de proporciones a ven tajadas: los cráneos altos y las curiosas Yasijas de barro cocido que suelen hallarse en esos antiguos osario , manifi stan la inteligencia y la­boriosidad ele los aborígenes, de cuyas co~tumbres y régimen civil no han dejado noticias particulares los croni~tas de la Conquista •. • "APU T.UIIE. 'TOS DE LOS IIECIIOS OCURRIDOS F.L 4 DE AGOSTO D:& r819 EN CHARALÁ."-"Por lo5 thtos que tuvo la bondad de suministrar el Sr. Ramón Santos, que en dicho tiempo ej.:•cÍa. las funcione de Alcalde Ordinario en esta villa, y por lo.> que dieron los Sr-s. Ldcfomo Hurtado, Agustín Erillo, Nicolás Chacón y otros, que están de acuenlo con el primero, resulta: que es in­exacto que las fuerzas que tomaron a Char,\LÍ. el 4 de Agosto de 1819, fueran los restos del ejército de Barreir '• Yenc1dos en Royacá el 7 de Ag sto del mismo año, por las fuerzas colombianas que combatieron en aquel campo á las órdenes del General Lib-..rtador. Obsérv.~e que habil!ndo sido posterior la derrota ó pér­dida de Barreiro á. los asesinatos y saqueo de Charalli, no pudo suceder que los vencidos derrotados pudieran invad1r este mismo pueblo, cuando ellos no fueron vencidos en Boyacá sino tres días después; luego es indudable que los invasores no fueron los derrotados. "De las mismas tradiciones ó datos, aparece: que el General Lucas Gon. zilez, Gobern:H.lor de la Provincia del Socorro, por el Gobierno español, tuvo notici~ de que habiendo vencido las fuerzas del Libertador á las de los españo· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :Boletín Militar de Colombia \.._ 95 _; Contiene el Cantón 26,ooo habitantes consagrados al cultivo de la tierra y á la fabricación de lienzos, sobrecamas, hamacas, bayetas y mantas de varias pintas finamente labradas. Sábese la existencia de minas de excelente cobre en el distrito de Coromo­ro, de plomo y g-alena (alcohol) en varios puntos, y de sal gema en el cerro de :Menempa. Indudablemente las hay también de car­bón, hierro y azufre, según se infiere de la naturaleza del terreno y de algunas muestras que aparecen con frecuencia en la superfi­cie; riquezas perdidas para la industria, que duerme todavía por falta de caminos merecedores de este nombre, y porque aún no ha penetrado en Charali el espíritu de empresa que asoma ya en otros puntos de la Provincia. Ocamonte, Cincelada, Riachuelo, Coromoro y Encino, cabezas de distrito en este Cantón, no presen­tan materia para descripciones especiales: son pueblos nacientes, enclavados entre cerros, privados de comercio, salvo las pequeñas ferias dominicales, en que se hacen cambios insignificantes, pues cada lug-ar produce lo que necesita para satisfacer sus poco nume­rosas necesidades. XVII El río de Cha ralá corre por espacio de 7 horas hacia el S., entre cerros despedazados, que muestran al descubierto largas hi­leras de rocas estratificadas, en que predominan las areniscas, les, en los Llanos de Casanar , este ilu~tre y tlistinguido caudillo de la libertad americana, marchab l par.t Bogot i en bu~ca c.l t las ulra fuerzas que quedaban por combatir, de l a d e lo <: n c m i .. o situ ::ul os en t.ts Pro\'Íncias. "Gonz, lcz re oh j / , por su p rtc lc\'antar un ejército en esta Provincia, y con poco menos ele trc ci e ntos hombres que alcanz1'> :\reunir, anduYo :tmbulantc recorrí ·neJo la Provincia, ha t .t. que habi,· ndo recibido orden del Virrey, se puso en marcha para Boyad, en au.· ilio de I.Lur eiro. Entre tanto el Coronel Antonio Morale (hoy Genera l} h, bía llegado á e ste pueblo, como comisionado por el Li­bertador para formar y di ciplinar cu erpos militans que ayudaran á las expedí­clones que se preparaban. "Estando situado en Oiba el General espaiiol González, en su marcha para Boyacá, supo la llegada y estación que había hecho el Sr. Morales en este pue­blo, el pronunciamiento de sus vecinos contra la dominación española, y las fuerzas que se preparaban por él; motivos que sin eluda le obligaron á abando­nar el camino que llevaba para Buyacá, prefiriendo cortar las maquinaciones del Sr. Morales y pacificar á los habitantes de Charala, con un degüello de 200 á 300 personas, y un saqueo de tres días, término que fue lo bastante para que los avarientos soldados no dejaran estaca en p:ncd, como se dice. Esta terrible y es­pantosa catástrofe dio origen á la pobreza que es causa del atraso en que este pueblo se encuentra. Charalá con sus riquezas primitivas, con sus hombres nota. bies, sería hoy uno de los pueblos m::is distinguic.los de la Nue\'a Granada, no de. jando, ñ pesar de sus c.lcsgracias, de ser de los primeros de la Provincia. "Tal ,-ez puede dar curiosidad de saber por qué no hizo tentativa de de. fensa Charalá para eYitar la entrada de las fuerzas ele González, y las tristes con­secuencias que se siguieron, y de los mismos informes se viene en conocimiento: que no faltó valor ni patriotismo á los habitantes de aquel tiempo; y que al efecto, más de dr s mil hombres estaban dispuestos para hacer la defensa de su pueblo, aunque á la Yerdad sin ninguna pericia militar y mal armados, pero re­sueltos á morir defendiéndose aunque futra á piedra, palo ó pescozones. Este sentimiento era tanto más entusiasta en los Yecinos, cuanto estaban encabe­~ doli por un ] efe de confia!lza, cual era el Sr. Coronell\Iorales; pero á elite ] efe, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 Boletín Militar de Colombia '- 96....) divididas naturalmente en trozos cuadrados no cimentados, que en la parte superior de la rotura del cerro muestran sus ángulos sa­lientes, remedando una prolongada y ancha cornisa dentada, sobre la cual se balancea una faja continua de arbolillos perpetuamente verdes, á trechos interrumpida par las quiebras de los arroyos que desde el borde se despeñan y desaparecen entre las ruinas y matorrales inferiores. La tierra que ha debido cubrir los flancos de la serranía en tiempos remotos, falta de base después del tras­torno y hundimiento de l:ts rocas, ha rodado y acumuládose en planos inclinados irregulares, á entrambos lados del río. Donde­quiera que estos planos pueden soportar el cultivo, se han estable­cido estancias de labor y las humildes habitaciones del labriego, feliz en su independencia y en el aislamiento de su hogar. Los al­bores de la mañana le encuentran con el azadón en las manos, atento á sus sementeras, y en torno suyo resuena, devuelta por el eco de las peñas, la vo~ argentina de los pequeños hijos, que en­sayan sus cantares y las fuerzas, trepando por los escarpes del cerro inmediato, para llevar á la diligente madre el agua pura del arroyo, 6 la pacienzuda vaca que ha de suministrarles parte del desayuno. Co111inúa según se asegur~, le faltaron el valor y el patriotismo; le faltó valor, por9ue se intimidó á la vista de las fuerzas de Gonzfllc:z, c¡u e á la verdad se compoman de hombres disciplinados y armado , mientras que los cbaralc1 os, aunque num ro­sos y resueltos, estaban mal armados; pero no les fa l taban cerca de cien fusiles y una guerrilla. algo disciplinada, Yarias lam:as, palos y otros instrumentos que su entusiasmo les había hecho in\'cntar, aparte de In fuerte é inexpugnable de· fensa de sus ríos y trincheras que habían constrniJn, sin má puntos de entrada que sus puentes, y cuyos puntos se han podiuo Jefu~eler muy bien, con un peque­f! o número de hombres, como se Ycrificó en 1941, que la. guardia que custodiaba el puente del río Picota, fue lo bastante para rechazar y derrotar más de 100 hombres, que de orden del Gobierno, y encabezado por d finado Sr. José María Tavera, \•enían á destruir la guerrilla que capitanrab el anti~uo guerrillero Sr. Miguel Dulcey. Le faltó su patriotismn, porgue, dicen, prf:fuio sah ar á su queri­da, dejando en peligro la s2-hación de un pu blo, que pocos momentos después de su fuga y de haber sacrificado unos poros Yalientes que sin orden ni auxilio de su Jefe atacaban denod~damcnte, impirlicndo el paso de las fuerzas de Gon­zález, fue destrozado inicuamente. Tal fue la ferocidad de su Yoraces enemigos, que se asegura con venlad que, en el mismo templo, fueron degolladas varias personas, entre otras la bella y ,·irtuosa joYen Elena Santos, á quien después de su muerte estupró un soldado. "En fin, Charalá. ba sido teatro no wlamente de los desastres de la gue­rra. de la Independencia, sino que también lo ha sido de lastimosas escenas de la guerra civil. En la pasada lucha del ano ele 40, que los pueblos sostuvieron con­tra !:1 rlominación de los doce at os. Cbaralá se \io comprometida, y muchos de sus hijos sostuvieron guerrillas contra las fuerzas de los dominantes del país, á costa de los pudientes y de los sacrificios de los pobres, que expusieron sus vidas valerosamente, antes que sentir que una nueYa tiranía los dominara; pero al fin, perdida toda esperama y recursos, le par'"ció prudente al cabecilla Miguel Dul. cey hacer una honrosa retirada y disolver su gente, habiéndole el General Mas­quera dado algún auxilio y ofrecido garantías. Así se terminó una lucha de par. tidos, que acabó de arruinar á este pueblo." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 3

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 9

Por: | Fecha: 01/03/1902

SERIE III- TOlJfO I GENERAL , CtfQOQ oqzález '$aleqda JI" á :J.g:J vadJ.t:J:Jo:J / 7ne:tilbtio::J 1/()/rJJÁ-tPñe-to:t, pe ¿ &:J. ~~Ht-ft:iu;J de/ ~"í»ft4a ~?t- vert.ia17 a"' ctuut}·f-eva-t u/¡41o?~4. 1e:Jat:ft'u'/() ~ & c:a.;J;fta'l~t'¿ t'?J'Jí-· í~11t/ti/a ,.tí()t d.t :Joá'ad'ot! tÚ -~¿?tdÍHt?rJJa-1-ca j/ e/ 8;/t?,)t/7, tl61tfle d:J -te/ed/etl ale/ ce-;t-élt:J tÚ & qf'#/dt;q~ JI' ¿ é'J.ft'P ""~'e1/e 1é'dk/dce~ ~~a¡ e;t­~~? Jtt4t? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r de Colombia "- 258 _.) -= Oficial - UM R 34 DE 1902 (Fl~BRKR 18) r el cual e hace una promoción El Ycepr~ t"denü de la Rcjníblita ~11ca1 gado del Poda· .F:;'eculiv•, DF. ETA Comuníquc e y pulJlíquc · a 1 n Bog tá á 1 br:er le 1902. J f U L M RROQUIN .. 1 Mini tr rra J RI 1 IDE FER ·J.. ·mtz · h R .... T 2 8 E 1902 l•F lUR 14 I r 1 cual onfier un a censo El Víupnu'den/c de la Rep1íbl/ra ~ncargado d~l Podu Ejuut/vo. DE • R l•. T A r neral graduado al ·r. Coro- .. tado yor d la olumna r. icepresid nte de 1 •0 d '!.nero del año n curso. al Honorable enado en sus on titucional ado en og tá., á 1 t· de 1 go2. J E MA EL MAR 1 Ministro de .TUerr RI TlDJi. , R 'A .DEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilit 1" eC lon1 bia '- 25 _.1 ECRET 293 1902 (I<'EBRERO IS) por 1 u l se hace un nombramiento El Víc~presüi~nü de la ReptíbHca, are rgado dd Poder Ejeculwo~ DE RETA Artículo único. 6mbrase 1ilitar de la Plaza de Honda al r. Dioni i Poi neo n r m 1 zo el General José Indaburu asimilado á Comandante g neral de División. Comuníquese y publíqu e. Dado en Bogotá á 1 S de Febrero de 1902. JO E M UEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, ARISTIDE FER.·Á, ·n~:z DECRET UM R 297 DE 190~ (FEBRERO 1 5) por el cual e hnce- un nombramient.> '1 Vú:~pruz'denle de la Repríbb'ca, el/cargado del Pt~de1· Ejeculz7o, DECRETA Artículo único. 6mbra e al General Alcides Arzayús jefe de Estado Mayor de la Comandancia Militar de la Plaza, sin per- · juicio de que continúe ejerciendo la funciones que le determina el Decreto número 208 de 3 del pre ente. Comuníquese. Dado en Bogotá, á 15 de Fe rero de 1902. JO E NUEL MARR QUIN El Ministro de uerra, ARI TlDES FERNÁNDEZ DECRET NUMERO 29) DE 1 2 (FEBRERO 1 S) por el cual se hacen varios nombramientos .El Vzeepru/dmte de la ReplíbHca, eJZca ."gadtJ del Poder .E]uu/t"v() DECRETA Artículo único. Hácense lo siguientes nombramiento de em­pleados para el Cuartel general de la Comandancia Militar de Ja Plaza: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 26o __../ Primeros Ayudantes generales, Generales Celso Salgar y Santiago Vesga, Coronel Jesús Marfa Osorio, y Tenientes Coro­neles Agustín Ji ménez y Proto Morales. egundos yudantes generales, argentos Mayores Rafael Betancourt y Mio-uel . López. djuntos, 'renientes Luciano Gonzá!ez y ilvestre Otálora. Comuníquese y pu Hquese. Dado en Bogotá, á 15 de Fe r ro de 1902. JO E MANUEL MARROQUJN El Ministro de uerra, ARISTIDE FERl ÁNDEZ DECRET NUMER 306 DE 1902 ( FEBREltO I 5) por el ual se d~ una autoriz ci · n El Viupt e ide11/e de la Reptíbl/ca, encar~ado del Poder Ejecufzvo DECRETA rtículo único. utorízase al r. Jefe Civil y Militar de la Provincia de Guata vita para organizar una compañía suelta, que quedará. bajo sus inmediatas órdenes. Comuníquese y publíques . Dado en Bogotá, á rs de Febrero de 1902. JO .. E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 307 DE rgoz (FEBRERO I 3) por el cual se hace un nombramiento El Vtcepresidenle de la Repzíbb'ca uuargado del Poder .Ejecullv' DECRETA rtículo único. Nómbrase Auditor de Guerra de la 10! Di­visten comandada por el General Manuel D. Cañadas, al Sr. Co­ronel Didacio Delo-ado a imilado á primer Jefe de Cuerpo para lo efecto fiscale . Comuní uese y publíquese. Dado en Bogoti, á 1 S de Febrero de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El 1ini tro de uerra, RI TIDE FERNÁNoEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 261 --' DECRETO NUMERO 309 DE 1902 (FEBRERO 1 5) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina El Viúpresidenle de la Repzí.6li'ca, encargado dd Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Llámase al ervicio activo al General Aniceto Polanco, y destínasele al puesto de Jefe de Estado Mayor de la Di­visión MarroqttÍ1l. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Febrero de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN Rl Ministro de Guerra, ARISTIDES FER..~ÁNDXZ DE.CRETO NUMER0 .. 1319 DE 1902 (FEBRERO 18) que deroga el marcado con el número u6¡ de 2 de Octubre de 1901, que cre6 la Jefatura Civil y .1. Iilitar de Girardot El Ví'upr1süiente de la R~plíblica, encargado del Poder .E.fecttH'lltJ, DECRETA Art. 1.0 Derógase el Decreto número I 167 de 2 de Octubre rgot, que creó la Jefatura Ci il y Militar de Girardot. Art. 2.0 El Municipio de Girardot volverá á se; regido por un Alcalde, de nombramiento del jefe Civil y Militar de la Pro­vincia de Tequendama, á la cual pertenece dicho Municipio . Art. 3.0 El I-lospital Militar de Girardot continuará al servi­cio, y su administración dependerá de la Alcaldía del Municipio. Art. 4.0 El Hospital seguirá funcionando con el tren de em­pleados siguiente : Un Capellán de Ho pitales y fuerza, a imilado á Coronel. Un Médico de Hospitales y fuerza, a ~ :milado á Comandante en Jefe · tres Hermanas de la Caridad, con asimilación de Capi­tanes. Un Síndico Contador y Pagador, con sue ldo de Teniente Co­ronel. Los sirvientes que sean necc arios, asimilados á ubtenient s . Art. 5. 0 Los gastos del I-Io pital Militar se imputarán al De­partamento de Guerra, y e harán por cuentas de cobro de los interesados, que llevarán el 'E corriente , del Médico y el 'Pá­gue e ·· del Alcalde. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín I\'Iilitar de Colotnbia '- 262 __, rt. 6.0 Los fondos necesarios para el sostenimiento del Hos­pital se suministrarán por medio de remesa.s a] {ndico Pagad?r, quien deberá prestar caución de b~en man~J.O por la su~~ <:Ie dtez mil pesos ( ro,ooo) ante la autondad pohttca del Muntc1p10. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Febrero de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDE FER f.. DEZ . DECRETO UMERO 332 DE 1902 (FEBRERO 20) por el cual se hace un nombramiento El Vicepres1'denle de la Repúbl/ca, encargado del Poder Ejuutivo, DECRETA Artículo único. ómbrase al r. Eustasio Angulo Habilita­do de la Sección de Inválidos, a~imilado á Capitán para los efec­tos fiscales, por excusa aceptada al Sr. ntonio José Escobar. Comuníque e y pub1íquese. Dado en ogotá á 20 de Febrero de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra RISTIDES FERNÁ ·oxz ECRETO UMERO ~35 DE rgoz (FEBRERO 20) por el cual se~umenta la asimilación de los empleados de la Telefonía del Ministerio de Guerra El Vicepresidente de la Repríblica, encargado del Poder .F;Jeculivo, DECRETA Artículo único. esde el 1.0 del pre ente mes en adelante, y mientras dure perturbado el orden público, la asimilación de los empleados de la Tel fonía del Ministerio de Guerra para los efec­tos fiscales, set á la siguiente : El jefe de la oficina, asimilado á Sargento Mayor segundo jefe de uerpo. Tres yudantes de la mi ma, a imitados á Capitanes. Comuníquese y publíquese. D.1do en Bogotá, á 20 de ~ebrero de 1902. JO E MANUEk MARROQUIN El Ministro de Guerra, AlusTrox FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar l Colornbia \..._ 263 _J DECRETO UMER 336 DE 1902 (FEBRERO 20) por d cual se hace una rotnoción y se confiere una autorización El Vicepruidenle de la Reptíbl/ca:~ encargado del Poder .Ejeculiv11 DECRETA Art. 1.0 Promuéve e al en r 1 Obdulio Garavito del puesto de Comandante general de la 2.• División del Ejército que coman­da el General Ernesto Restrepo Tirado al de Comandante Mili­tar de Ja Plaza de Pacho. rt. 2.° Facúltase al expresado General Garavito para nom-brar do yudante del grado de Coronel y Teniente Coronel. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá:~ á 20 de Febrero de 1902. JO 'E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra ARIS'TIDE FE~ ÁNDEZ DECR TO UMERO 347 DE rgo2 (FEBRERO 2 I ) por el cual se fija sueldo á un empleado El Viápresidenle de la Repúblü:a, encargado del Poder EjecuNvo, DECRETA Artículo único. La asignación de que disfrutará el General Alcides Arzayús, en u carácter de Inspector Organizador de las fuerzas que se hallan en la cap1lal de la República, será la de Co­mandante general did ionario. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 1 de Febrero de 1902. JO E MA UEL M RROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES FERNÁ .. DEZ DE ... RET U ERO 349 DE rgo2 (FEBRERO 2 1) por el cual se fija una asimilación El Vícepresz'denü de la Rep!Íbbca, encargado del Poder Eject11/V()1 DE ETA Artículo único. A imílas al r. Policarpo Pizarro, Médico Visitador de los Cuerpos que se hallan acantonados en la e pital Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol etín Militar de Colombia '- 264 ..J de la República y encargado de los reconocimientos, á Comandan­te general de División . Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á. 2 I de Febrero de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTmE.S FERN.Á IDEZ DECRETO UMERO 355 DE 1902 (FEBRERO 22) por el cual se aumentan unas asignaciones mintares El Vicepresidente de la Rtpúblú:a, encargado del Poder Ejeculiv#, Dl!:CRETA Art. 1.0 Desde el I .0 del mes entrante los empleados del Cuartel general del Ejército Permanente gozarán de las siguien­tes asignaciones, sin ningún sobresueldo : El Comandante en Jefe, mil pesos mensuales. El Jefe de Estado Mayor general, novecientos pesos . El Inspector general del jército, novecientos pesos. Los tres Jefes de Mesa ochociento cincuenta pesos. Dos Generales, primeros Ayudantes, con servicio permanen­te ochocientos pesos cada uno. ' Dos Coroneles, primeros Ayudantes, seiscientos pesos cada uno con servicio permanente. 'Dos Tenientes Coroneles, segundos Ayudante , con servicio permanente, quinientos pesos cada uno. Dos argentas Mayores, segundos Ayudantes, con servicio permanente cuatrocientos pesos cada uno. Dos Capitanes Adjuntos con servicio permanente, doscientos cincu nta pesos cada uno. Dos Tenientes Adjuntos, con servicio permanente, doscientos cincuenta pesos cada uno. Dos Subtenientes, con servicio ermanente doscientos pesos cada uno. Art. 2.0 Los demás Generales Jefes y Oficiales que sean de-­tinados al Cuartel General del Ejército, devengarán el sueldo de us respecti os grados. Art. 3.0 Este Decreto regirá mientras dure turbado el orden público. Dado en Bogotá, á 22 de Febrero de 1902 . JOSE M UEL MARROQUIN El r 1inistro de Go ierno FRANCisco ME DOZA P.-El 1inistro ae Instrucción Pública, encargado del Despacho de Relaciones Exteriores, JosÉ JoAQUÍN CAsAs-El ubsecrelario del 1;Iiní terio de Hacienda, encargado del Despacho, Jo É R.AltóN LAGo-El Minis­tro de Guerra, ARISTIDBS FxRN.Á.Nox.z-El Ministro del Tesoro, ~GUSTÍN lJ~I»E. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 265 ...../ -Doctrinal- MANUAL PARA LA PREPARACIÓN .... 1 DE LA COMPA I AL COMBATE POR EL GENERAL DRAGOMIROFF * 59.-MA IOBRAS CON Fl r TÁCTICO-Las maniobras COn fin táctiCO tienen por objeto de arrollar, entre los Jefes y la tropa, ~l arte de tomar la posición m á entajosa en relación al adversa río, y de vencer los obstáculos del terreno ó ara aprovechar e de las si­nuosidades de éste para defenderse tanto durante las marchas como durante el combate. Si la serie de ejercicio tocantes á la aplicación del Reglamento se recorre como conviene no podemos suponer que haya circun tancia en que la compañía pueda caer de prevenida por alguna eventualidad. 6o.-MARCH s. Se llegará con facilidad y prontitud á enseñar á los Jefes y á la tropa á que fijen u atención en el terreno durante las marcha , con tal que e sepa apro echar el tiempo, en vez de desperdiciarlo co1no al pre ente, sin provecho para la instruc­ción, en las marchas de ida y vuelta á la plaza de ejercicios, al campo de maniobras, al de tiro al polígono de gimnástica. Un buen instructor debe ejercitar á sus tropas desde el mo­mento mismo n que la compañía deja el lugar en donde está in - talada, y no cesar sino hasta cuand ella ha vuelto al mismo sitio; esto dará doble ventaja : economía dt tiempo por una parte, y por otra se aprovechará cada paso en eneficio de la instrucción. Hay que fijar como regla in\·ariabl , que la compañía no efectlÍe nunca un cambio de itio, d la clase de 1 s que se aca­ban e citar sin una vanguardia precedida por patrulla de ex­ploradores. Pocos instante antes de comenzar la marcha el jefe de compañía desprende unos diez hombres al mando de un cabo ó sargento inteligente á quien ha ordenado que ocul t us hombres uno por un á los lado del camino, letrás d los objetos que se encuentren en una zona de roo pasos á derecha y á i¿qui rd de la vía. Estos hombre reúnen á las patrulla cuando éstas los encuentran. Est.a es una ¡.>ráctica excelent para d arrollar la costumbre de explorar el terreno. o 1·equier sesione de in trucción esp - cial y al propio iempo ha itúa á la ti· pa en las prácticas que reclama l eguridad durante las marcha de guen·a. demá , obliga á lo soldados á erder poc á poco la inclinación que tie- ' V én.se el Boldln llflltlm números r. 0 á 4 de la se ric r 1 En oro de I SOl. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 266 _J nen si m r á formar grupo, y los obliga á escu riñar una exten-sión te rreno más ó menos considerable. 61.-To o los hombres de la compañfa d en, á u vez, for­mar parte d la atrulla d xploradorcs y d l destacamento que se pone en lo escondrijos. El arte e ocultarse di stramen­te n un terreno atrav sado por el enemigo, e también muy útil para la guerra · i se cuenta con oldados hábile en esta cla­se de ejercicio , e puede llegar algunas veces á conocer, con más pormenorc y meno érdidas, lo que pa a en el campamento ene­migo. 62.- medida que 1 oldados e perfeccionan n esta prác-tica, se pued aumentar progre ivamente la zona d l terreno por reconocer ha ta 400 pas á cada lado del camino. 63.-MA !OBRAS ~N I.A ZONA DE LOS FUEGO -ÜBSERVACIO .. rES GENE­RALES- Para e ta da e de instrucción no hay necesidad de corne­tas, y no hay que hacer uso del tambor ino n 1 momento del asalto final · con el objeto de outen r más uniformida-i y el impulso po ible para las e oluciones y otros movimientos es mejor pres­cindir del tambor ; e ejecutan dando encillamente órdenes, y cada uno, egún sus atribuciones, manda como conviene. En el combate importa, ante todo, saber á dó1lde se vay por qué y en egundo lugar tan sólo cuándo y en quJ orden es predso ir. Los dos primero puntos-dir cción y objeto-no pueden ma­nifestarse ino por medio ~ . E QUE RE IBA Y POR TODO LOS 10 IltllE TO Q E EJECUTE L CO:M­PA. 1 ~, S lE. A ELLA .n MA EN PRE-E CIA DRL E.TE~IIGO- Por esto, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar de Colombi \._ 267 ._/ :;iernpre debe señalarse el lugar dond · s enLuentrc la cadena del nemigo y el qu ocupe su reserva, y explicar bien tos dos punto á la compañía. A e te re pecto conviene indicar objetos bien visible y al propio tiempo venta jo os realmente para la de­. en iva, tales como aldeas, altura , orilla d o ques, alturas del •camino posicione etrá de un paso de río, trinchera . 65.-CAMBTO DEL ORDE,T DE CAltO ·o AL ORDE ·DE CO.f13ATE- }lle­gar como á un kilómetro de di tancia de una posición de sta cla-e en orden d camino dada, hay que lOmar la formación de com­bate, lo que debe efectuarse siempre en el mayor orden, es decir, dden~r la cabeza d~ la compaíiía, ordenar que se cierren las dúla11cias y no diSponer síllo en seguida el cambzo de formación 66.-Dl POSICIÓ. Jl'IClAL DE LA CADE • Y DE LA RESERY -Cuando la anguardia no se compone ino de una ección, e dispersa ín­tegra en tirador y s con ierte al propio tiempo n una línea de exploradores y en cadena de combate. Luégo avanza, ha ta el momento en que llega á cierta distancia de la posición atacada, desde la cual pueda alcanzar con sus fuego al enemigo. .. ntonces la compañía se <.letienc y toma posición como lo diremos ad lante. (Véase 77 y siguientes). La cadena también se deti ne á la indicaciones de su jefe. Los consejos que contiene el Reglamento en cuanto á utiliza­ción del terreno por medio de la cadena y las fre erva , e man­ ·enen en todo su vigor y deben ser conocidos de todo el personal e la compañía. Aquí no e proponen sino alguna aclaraciones respecto de la manera de pon r en obra sto consejos. 67.-CüANDO ESTÁ EL E ~E.UGO AL FRE TE, E PRECISO IE~t:PRE Y .A iTE TODO PE. AR EN COLOCAR E E~ J. A CO~DICIONES ?l!J-{S VE. TAJOS S PARA CAuSARLE D\.-0. O ES SINO DE PUÉ DE LLE •AR F. TA CONDICIÓN CUA. DO ES PF.R UTIDO PE1 AR E. BUSCAR ABRIGOS PARA UNO. 68.-Partiendo de ahí, un tirador, tomado ai ladam nte, esta­rá. bien colocado: I . 0 i entre él y la posición ocupada por el ene­migo no hay objeto que le oculte esta posición ; 2.0 i tiene punto de apoyo par ~u fu il ; 3. 0 En fin i disfruta al mismo tiempo de má 6 menos defensa, Toda posición que le oculte al tirador el enemigo, debe re­~ hazar e, aun cuando ll ne la dos últimas condiciones; toda posi­ción que permite ver al nemigo, cubri ndo al tirador, pero que • Aun cuando el prolongamiento ele la columna, por una un! ad tan dé-il como un compailí~, no u ele tener influencia sensible .en l:l rapulez del paso i la or en de combate, hay que p nsar que para unidades más considerables, e te rolongamicnlo se hace muy perjudicial para la buena eje cución ele sta evoluciñn. y, por tanto, es mejor que la costumbre de detener la cabera ele la columna y de hacer e rechar la di. tancias, e haga como es de rutina. Por lo demás, si el movimi nt se fcctún en un terreno difícil, cu ierto de maleza , por entr.c un bosque ·c., ·sta co · tumbre de aplicación nece aria basta para la comp uí . •n cambio, i ., · tropieza de impro i o con el adversario. la cabeza no espera la retaguardia; hay que atacar con rontitud con las fuerzas que hay.a á mano, porque de otro modo el enemigo tendrá tiempo de tomar sus dispost­eiones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 268 _; no ofrece punto de apoyo para su a¡·ma, es menos buena que una posici6n que procure este apoyo y en la que el tirador esté más á descubierto. 6g.-El comandante de la cadena, eniendo en cuenta todas estas condiciones, escoge la po ición de la línea, determina la lon­gitud total de ella y su dirección, y señala á cada escuadra su sec­tor. Si sobre el terren hay obje o visibles, el comandante de la cadena designa los sectore de ella, por medio de estos objetos; si no, dice ~z núnuro de pasos que deba ocupar cada escuadra (pero no Jos que deban guardarse entr cada una) ; luégo los Jefes de sec­tores de escuadra, á su turno señalan á cada uno de sus solda­dos el sitio que deben tomar. La colocación de cada tirador e deja á su propia voluntad; no hay que rectificarla sino cuando el oldado se pone en condi­ciones en que no le es posi 1 di parar sobre el enemigo. Cuando la cadena ha ocupado su po ición, el Comandante la recorre, y rectifica las faltas cometida en la colocación de los tiradores, di­rigiéndose á lo jefes de cuadra. Durante las primeras sesio­nes, nada impide que el j fe de compañía verifique una ó dos veces la colocación de la cadena. Al principio hay que tener el mayor cuidado asible en colocar bien los tiradores sobre la cade­na y n cerciorarse de su colocación, d manera que lo tira­dores y los jefe. má inmediatos e a imilen bien aquello que se necesita para ocupar una posición. Despues conviene dejar el asunto á u iniciativa per onal, y exigir que la ocupación de la posición se efec úe con rapidez.- Co11/ittúa c.=--- LAS GRANDE BATALI.~AS D NAPOLEON PO. DIC1r DX LONGLA 'Y EssHnz.-(:JI y 22 de Mayo de z8o9) (Concluye) Ha llegado el momento d tomar la ofensiva. annes deja la Divi~i.ón Boudet n .. sling, y se arroja á su ez sobre el centro enem1go con un masa de einte mil soldados de infantería y con seis mil de ballería, á fin d destru{rlo. Nuestra aliente infantería avanza á la carrera : ya no se ve nada, no se ye nada· se atravi sa por entre las sementeras, por entre los v llados, por entre los fo o ; no se repara en los que ?a n ; n brcv~ alcanzamos al enemigo; nuestra ayonetas agu­Jere n lo ' st1d bla neos, que o mi nzan á retrae der en des­orden. 1 contemplar st 1 Archidu ue arios, se precipita á la cabeza de us oldados para so t nerios, y toma n u manos el estandarte del regimi nto de Zoch, 1 que "uel 'e á impulsar ade­lante. us má v liente oficiales s n heridos al lad0 de éJ entre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 26g _J ellos el Conde Colloredo, á quien ve caer bajo este fuego espan­toso, y á quien estrecha la mano con dolor. Viendo á la infantería austriaca desorganizada, Lann s arroja sobre ella á Bessieres y á sus coraceros, que desbaratan varios cuadros del Cuerpo de Hohen­zollern, y toman prisioneros, cañones y banderas. El Duque de Montebello, no dudando ya del éxito envía á Napoleón uno de sus oficiales de Estado Mayor, el jefe de escua­drón César de Laville, para informarle de sus progresos. Desgra­ciadamente, en ese mismo instante dan una siniestra noticia al Emperador: el gran puente establecido entre Elbersdorf y la isla de Lobau acaba de desbaratarse por completo, en el momento en que seis hermosos regimientos de coraceros, las dos Di visiones del Mariscal Davout y las cajas del gran parque se preparaban á pa-ar por él. Y no es tanto la falta de tropas lo que hay que lamen­tar, puesto que los sesenta mil hombres que han pasado á la orilla izquierda bastan para desbaratar el ejército austriaco, sino la de municiones, de las cuales ya se ha consumido una cantidad enorme: están casi agotadas, y en breve van á faltar por completo, sin que se pueda reemplazarlas. A este a viso desastroso, Napoleón ordena á Lannes suspender toda ofensiva y replegarse poco á poco sobre la línea de Essling á Aspern, teniendo cuidado de economizar sus municiones. Aprovechándose de esta tregua, el Archiduque Carlos impulsa adelante la última reserva de granaderos y nos abruma c on los fuegos de su poderosa artillería. Nuestros regimientos retrogradan lentamente, con e l aplomo ue conviene á los soldados veteranos que los componen, á pesar de las balas de cañón austriacas, que arrebatan filas enteras; se retiran como leon á quienes es peligroso perseguir. Los Cuerpos ue pretenden e trecharles de muy cerca, sufren rudas cargas á la bayone ta y son violentamente rechazados. En esta marcha re­trógrada, el caballeroso General Saint- Hilaire antiguo amigo de apoleón, cae herido de mue rte por una bala de izcaíno. El Archiduque Cados trata todavía de hacer una tentativa desesperada sobr nuestro centro. La División Saint- Hilaire, que desea vengar la muerte de u J efe, las dos Divisiones Oudinot y la caballería, se acrifican de nuP.vo por la seguridad del Ejército. uestras tropas dejan llegar la masa espesa del Cuerpo de Hohen­. zollern á medio alcance de fusil; luégo, mediante un fuego d mos­quetería y de metralla, di parado tan cerca y con tanta preci-ión, se ve bien pronto aclararse las líneas del enemigo. Lannes, aprovechándose de esas brecha , lanza contra ellos á nue tros co­raceros; el intrépido Príncipe jua:1 de Lichten tein, á su vez e les opone resueltamente con su caballería; pero La alle y Marulaz acuden con nuestro cazadores y nuestros hú ares en socorro de los coraceros, y este inmenso terre no no pr sen ~n breve sino una masa de quince mil jinetes franceses y austriacos acometién­dose con furor, unidos cuando atacan, separados al volver, y que tornan á juntarse sin cesar, para cargar de nuevo. Después de esta larga lucha, el enemigo sed tiene como pa­ralizado enfrente de nuestro espa ldón, que se extiende de Essling Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ ~70 _J á Aspern. Nuestra artilleda, en parte de montada, permanece sobre el reborde del foso, disparando con precisión pero con len­titud, por lo esca o de las municiones, y suj~ta al f~ego de más de do ciento cañone . uestros soldados de mfantena se parapetan en el foso; nuestra caballería formando una cortina á retaguardia, sufre con impa ibilidad admirable, y con el sable á la palda, un fuego ince ante de cañón. La balas caen unas tras otras con ra­pidez n las fila , cubriendo la tierra de caballos muertos con sus jinetes; nadie e mue e. Hay que ostenerse hasta el fin del día, so pena d hundir e en el Danubio, que continúa creciendo. En e te momen o una de gracia e panto a ''iene á h rir al Ejército. Mi ntras Lanncs acude á galope de un Cu rpo al otro para ostener el valor d us soldado , un oficial, a ustado del pe­ligro que aquél corre, le ruega e d smonte para exponerse menos á lo tiros d 1 enemigo. Lannes, á pesar de estar acostumbrado á exponer la ida sigue el consejo · pero apenas ha bajado del ca­ballo, cuando una bala 1 alcanza y le rompe las dos rodillas. ~1 Mariscal essi r s y el Jefe de escuadrón César de Laville lo recogen anegado en u angre y casi sin sentido; le extienden en una apa de coracero y le transportan durante media legua con ayuda de r mas de árboles de fusiles y de hierros cruzados, á modo de camilla ha ta e 1 pequeño puente n donde e encuentra una aml ulancia. E ta noticia, de que pronto nos informamos todos, esparce una tristeza profunda n el Ejército. Pe1~o no s el momen­to de llorar, porque 1 pe1ig1·o aumenta á cada in tante. Detenido en el centro, el enemigo e arroja con furor tanto más violento obre nue tra alas en A pern y en Essling. Del lado de Aspern los ataques de los austriacos continúan sin tregua so­bre e ta infortunada aldea, que ya no e sino un montón de ruina y de cadá \ere . o se camina sino obre escombros, sobre vigas ardiendo ó sobre moribundos. Los tiradores de la guardia joven, á pesar de u ardor juve­nil, á pesar de los jefes experimentados que les mandan e ven arrojados fuera de la aldea. 1 punto Ma sena, que aun cuando muerto de fatiga ha permanecido constantemente en medio de sus soldados, hace avanzar en u ayuda los restos de u Divisiones. egrand los impulsa y aparece por toda parte , con la punta de u ombrero despedazada por una bala, y viéndose oblio-ado con frecuencia á echar mano á la e pada para a artar d u pecho las bayoneta enemigas. n breve e_.ste montón d ruinas humeantes de A pern vuelve á caer en nuestras manos. Rechazado en nues­tra ala izquierda, el Archiduque Juan s arroja sobre nuestra de­recha para tomar á Essling, y marchando á la cabeza de sus gra­nader. os que .conduce personalm~nte, dirige un terrible ataque o re el ntro d•la aldea. Napoleón, con el fin de auxiliar á Bessi res, que ha reempla­zado á Lannes n ste punto, le env( los fusileros granadero y los fusile1~os cazadores de la guardia, tro a admirable, formada du­rant las campañas de Prusia hacia i-lnes de I 8o6, y próxima á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia lograr aquel grado de perf cción que se encuentra entre la extre­ma juventud y la extrema vejez del soldado. Es el General Mou­ton quien e t ncarga o de mandar e te Cuerpo escogido. ' Va­liente Mouton le dice el Emperador: haced un esfuerzo más para alvar al Ejército· pero terminad porque despué de esto fu ~ ileros ya no tengo sino á los granaderos y cazadore de la guardia ieja último recurso de que no e puede hacer uso sino en caso de desastre.'· · 1outon párte con estos cuatro batallones de la guardia, divi­didos en do columnas de á dos batallones cada una. E tiempo de que llegue este acorro. El General Boudet defiende á Essling desde la víspera · cinco veces los granaderos húngaros que con­duce el 1\.fariscal de Campo Aspre, han vuelto al ataque, y cinco ·eces han sido rechazados ya por el fuego de fusilería, ya por carga á la bayoneta. pe arde todo, la aldea ha ido invadida ; y Boudet e ha visto obligado á retirarse á un granero, amplio edificio almenado como una fortaleza. lH se· so tiene con una in­domalJle t nacidad; pero acometido por toda parte va á sucum­bir cuando aparecen lo altos plumaje encarnados de los fusile­ros de la guardia: son lo dos atallones de lo fusileros grana­deros conducidos por el Coronel Friederichs Mayor Comandante. En e te ataque, el cabo Pierson, del primer atallón de los fusile­ros granaderos, toma una bandera á los granaderos húngaros en la aldea de Essling, á donde ha penetrado el primero. Pero este primer refuerzo no e suficiente: el enemigo torna á la carga. Rapp acude entonces á su encuentro con los dos bata­llones de fusilero cazadores de la guardia que lleva el Coronel Boyer, Mayor Corn;:LDdante de este Cuerpo escogido. Mouton y f.tapp re uelven entonces dar una carga general á la bayoneta. Ambos se estrechan la mano y acometen denodéLdamente á los austriacos que no pueden r istir el choctue huyen de la aldea y on ametrallados en u huída por la artillería de la isla Lobau. Más de treinta horas cuenta ya esta lucha encarnizada é implaca-le. El rchiduque Carlos, agotado, perdida toda esperan·za de arrojarpos al Danubio, comienza también á carecer de municiones, toma el artido de suspender e ta sangrienta atalla, una de las más e pan tosa del siglo, y se resuelve á terminar la jornada, en­viando contra los Cuerpos colocado entre A pern y E slino- lo que le queda de granadas y de balas. Así, en tanto que en Aspern lo austriacos e encarnizan toda­vía en disputar algunos re tos de esta d sdichada aldea hacia el centro y hacia Essling l Archiduque Carlos hace su pender lo ataques y se limita á ordenar ue a vanee su artillería para dispa­rar resueltamente sobre nuestras líneas. uestra artillería, en part desmontada s d tiene á la orilla del foso, dis arando con intervalos, hasta que oscurece. ues­tras tropas, infantería y aballeda resisten con 1mpa ible in­movilida los terribles fuego ... de la batería enemigas. Ante el frente formado por los granaderos y los cazador s de á pie de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 272 _/ guardia vieja, entre Essling y el Danubio_, el enemigo fija sobre este punto una línea de cincuenta cañones. Vuelve á comenzar el cañoneo. La primera bala viene á he­rir el muslo del caballo de apoleón; todos los viejos gruñones gri­tan : u Abajo las armas, si el Emperador no se retira al punto 1 " El General Dor enne que manda á los granaderos, se acerca á él y le dice : 1 ire, retiraos; ú os hago sacar por mis granaderos.' Na­poleón vuelve á pasar entonces el pequeño puente y hace que pon­gan una escala de cuerdas suspendida de lo alto de un abeto, y desde allí contempla todo los movimientos del enemigo y los nues­tros. Una segunda bala de cañón hiere al sargento tambor del 1.0 de grar:aderos y lo divide en dos; pero esto no es sino el preludio. Las cincuenta bocas de cañón de los austriacos disparan sin tregua sobre los granaderos y los caza ores, que no pueden dar un paso ni disparar un solo tiro de fusil. Los granadero no tienen sino cuatro cañones y los cazadores dos, para contestar á Jos cin­cuenta del enemigo. Las balas de cañón caen en la filas de estos viejos soldados impasibles, y arrebatan filas de tres hombres á un tiempo; las granadas pacen saltar los gorros de piel á einte pies de alto. Tan pronto como una fila es destrufda, no e oye en me­dio del ruido del cañón sino la voz penetrante de los Generales Dorsenne y Soult, de los Coronele Curial y Gros, que mandan : 11 • Apoyao~ á la derecha cerrad las fila ! " Y los intréptdos sol­dados obedecen. Confiado en la po esión de Es ling, ue los fusileros de la guardia ocupan, apoleón hace preguntar á Massena si puede contar con la posesión de spern, porque en tanto que estos dos puntos de apoy nos queden, Ja r tirada del ejército e tará egu­ra. El oficial del Estado Mayor enviado á 1\l!assena Jo encuentra sentado sobre lo escombros abrumado por la fatiga, los ojos en­cendidos, pero iem re lleno de la mi ma energía. Le transmite el mensaje de que es portador, y Massena levantándose, le respon­de con acento particular: 'Id á d cir al Emperador qu yo me sostendré dos horas sei , veinticuatro, si son necesarias para la se­guridad d 1 jército." En este momento me envían á mí con mi escua ra, con el fin de escoltar un con oy de heridos que se retira por entre el bos-que hacia 1 pequeño braz el Danubio. El aspeoto de es a orillas lastima 1 corazón. Largas filas de heridos, unos arras­trándose como u den otro colocados en brazos de los solda­dos, 6 en ti rra p rando ue lo~ tran porten á la I Ja de Lobau ; caball ros desmontado , que arrojan lejo sus corazas para mar­char con más fadlidad; multitud de caballos heriüu que diri­gen instintivamente hacia 1 do para calmar la ed en sa aguas Y que e nredan en las cuerdas del puente ; centenares de carro dC: artill ría medio rotQ , una indeci 1 confusión y doloro o ge­mtdo. s,-:-tal es la escena ue e pre enta y que nos entristece. Al propto mstante descubrimo una litera llevada por dos granadero , un tambor y un coracero, en la cual está extendido e11Vlariscal Lannes, á quien acaban de amputar una pierna. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Milit r el Colombia '- ~73 _j vuelto de la isla de Lobau á la cabeza del TOMO 1-18 ntr pcr·­. R-Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar de Colombia \_ 274 _./ herido y sin dueño va­l río, para obligarlos . Por último n t niendo) a que llenar e ha ton,. rtido n suelo nemi-tirador austriacos llueven toda-t n J h·o como cuando alía de Génova bajo 1 fuego de la scuadra inglesa. 1 puente, u la corri nte del río lleva pronto hacia la otra orilla y n r o o minuto tá n )a isla de obau. Lo au triacas ont ntan on pr enciar la r tirada YO-lunlaria le su adv r ado . te modu t rminó ta batalla d do dfa ... , una d las má anoTi ntas del iglo que co~tó á lo austriaco ' inti~i te mil hom re o entre mu rto y h ri o , y á nu tro jér i o quince mi) fue1·a d om ate. I'UR lA1 1!. 1. 1 1 >R !. H 'I RU A (Continúa) e cuadrone e reúnen á vanguardia, n migo 6 atra·vesar su intervalos, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín ilit r Co on1hia '-- :a7s -' i 1 r ha~ad 6 Ji mita a uélla á una la que, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 276 -' C BALLERtA CO)lTRA C B LLERÍA.-Las Cargas COntra otra caba­llería se jccutan frent y d flanco procurando envolverla. Para g narl n fuerza impul iva y chocar on ventaja, es nece­sario adelan arse á t mar la iniciativa, pero dentro de límites mo­derado qu ,·itcn 1 de orden prematuro y el agotamiento de la fuerza e lo caballo ; or lo que i la caballería enemiga stá muy di tante pref ril 1 aproximarse m niobrando al trote has­ta llegar á bu na di tancia. L carga se fectúa comúnm nte n líne 6 en escalones, que adelantan el ala corre pon ient al flanco aborda le del enemigo. Cuan o arg:tn varia línea la prim ra ataca de frente y la s - g·unda ae so r 1 ilanc . La r rva mantiene obre el ala más descul>i rta, ui pu t á re hat'ar -1 ontraata ¡u de la d J con­trario. l mez lar cort , p r u la da, xio- · ad má un m vimi nto del jin te, y regularm nte ·a á jes sin producir efecto aJo-uno. punta mejor que de i m¡ t·e qu ~ la stoca­u <.le cu re e 1 cuerpo n los ca cos y correa-ierto ldd 1 es­ata- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 277 -J CABALLER{A CONTRA ARTILLERÍA. - La acción de Ja caballería contra la artillería puede er eficaz cuando 1 t n·eno permite acer­car e á cubierto de su fu o; sobr todo contr la baterías situa­da en la la y mal so t nida , y contra la que puede sorpren­der mamobrando. Las situacione nómala á ue da dgen con frecuencia el de orden del cornb t • y 1 descuido en la aplicación estricta e la n1edidas de seo-uridad pueden facilitar también el a aque de un b tería en cual uiera otra circunstanci . La car a contr grandes batería se ej cuta con numerosas fuerza di pu tas en do ó tres líneas y abrazando un ancho fren­l que de borde las aJas y facilite n,·olv rla . Empieza -n unto cubierto y no muy lejano del que urgen lo escuadrones á gran velocidad, y salvando lo antes posi 1 la zona d fuegos ca n como un huracán obre lo ft neos de la batería. La prim ra Jín a carga de frente d plegada n guerrilla ó á discreción · la eo-unda si­gue en línea d trás de la ala , encargada e arrollar lo ostenes y dar el at ue principal obre Jo flanco y i hay terc ra, mar­cha detrá del ala má d(:scubierta, ó re artida en arnbas n pre­\ ÍSión de un contraataque de la r serva de caballería contraria y para apoyar 1 esfuerzo deci no. n r e>imiento qu ataca una batería forma su primera lí­nea con u - cuadrón desplegado, 1 segunda con dos y la reser­va con el cuarto. La brigada se di one de un modo análogo, pero si cons a de tres regimiento no pon uno entero n prim ra línea, sino ólo dos e cuadrones · pues como se limita á. demostrar y de e marchar dispersa ni nece it más f cti •o ni con\ enien­te desplegar ma_ ·or fuerza. La carga contra artillería e apoya con fuerza de infantería que se lanzan detrás de 1 s e cu dron y con olidan su triunfo. i al iniciarse aquélla tien n facilidad d.c batirla sin of ncl r á é tos, lo hacen con fuego rá ido hasta el momento en que puede series peligro o. Cuando la caballería logra sorprender una batería en mar­cha maniobrando y poniendo los armones, no debe perd r la oca­sión de lan7.ar e sobr Ha á toda rien a. CABALLERÍ so TE u:.·no Á ·.·' B TERÍ.- l ostén montado de una batería se forma con tropa ligera ar·mada de carabina, que puedan acompañarla á todo aires y d fend rla á pi y á ca­ballo. u di posición d f nsi a e cm jante á la de la infantería. La guerrill y los sostenes ocupan su 1 ~.L~ os ie á ti rra ; la re­serva se antiene á caballo y nvía alguna I arejas á xplorar i lo lejos y r correr lo puntos cubi rtos 6 fraga os por dond pue­de desern ocar el enemigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L Boletín Militar l L 278 - 1 lornbia u; R D ~ MONT (Continúa) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. en o er retró ra letín lilit r d e C olom b ia '- 279 .J e n En cuant á la ca lt ría, obran misma razone , y sólo lo cuerpo ligero on lo únic ue e en emplearse en esta guerra, aliicio a, los hijos de la cual guardan á rancia, desde Je na, un odio que no se xtinguirá nunca. in mbargo á pe arde e ta inquietu sorda que dominaba todos los e. píritus las esferas oficial e se mo tra an umergidas en la más completa eguridad. En vano llega an d todos lados avisos al -c'mperador. En 'ano el 'Teniente oron 1 toffel, agre­gado militar de nuestt·a Em ajada n Berlín, le en\ iaba los infor­me más instructivos, más precisos é inquietantes so re los repa-ativo de Prusia. E tos informe se transmitían únicam nte al Ma­riscal Le ceuf; y e] Mini tr de Guerra, que e creía, y que bien pronto no aciló en decirlo púl licamente, li to, u cinco e e s listo, ' hacía cla ificar o documentos en una carp ta, limitándose á po­nerles al marg n 1 palabra cxageraá(m. l Mini t río e creía e­guro d_ la paz para r870. Ha tase hablaba d desarme. En la reunión de) cuerpo leo-i la ti vo del 30 de Junio la oposi­cion idió ue e redujes á 8o,ooo hom r s el conting nte que el Gobi rno r ponía fijar en go,ooo. Un solo hombre político r cla­m6 que d bían ser 100,000. Fue M. Thiers quien algunos días más tard , e n ric go de rder su popularidad iba á oponerse con todas ·us fuerza á la guerra, orque ól él e daba cu nta xac­ta de nuestra ituación y de nuestra debilid d. ubió á la tribuna para llenar un d ber e uen ciu adano, y pronunció un magnífico discurso qu asombra hoy por la profun­didad de miras y la admirabJ claro idenci qu rev la. Quisiera poderlo citar ínt gro. -e 1 ilustre h ml>re de Estado 'eía con cla­ridad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C lornbi '-- 282 -' Ya vana ece , eñaladamente en 1867, cuan se trató en Franco a la o m pra del Lu .. ·em burgo u pertenecía á o lan­da h . buena armonía a arent que reinaba entr Francia y Pru­sia, e do en ligr o Quedó definiti amente r ta orla coue .tión e pañola de la cual cr emo de er nuéstro recordar 1 s pnnctpa­le inci en te o Por ausa d una revolución 1 eina I abel II e'! vi oblig - da en 186 á salir de paña. La Corres re ol vieron que la forma de gobierno continuaría i ndo la monarquía, y bu caron un Prfn­cip que uisiera aceptar el trono d E pañao 'rra 1 rga é inft·uctuo as diligencias cerca de algunas fa­milia reinante , la cor na pañola fue al fin aceptada por el Príncipe Leopold de Hoh n7 11 rn, le una rama católica de la fa­milia real de Pru ia. El ey uillermo n calidad jefe de la familia, dio su con cntimiento ara e ta ac pt cióno Fue en los primeros días de Julio de 1870 cuando se esparció en lo círculos olíticos prim r , y de pués i n pronto en e l pú­Jic , 1 ruido de e ta negociaciones. El 3 llegó de lfadri un despacho que decía así : El Maris-cal Prim tá de 'u Ita o cleb re id ir, sta tard , un Con ejo de Mini t¡·o en donde se tratarán cuestiones importante . ' La a erción de La Epoc re~ cto de negociaciones con un Pdncipe d una f milia r inan~e del orte de lemania, es ine.·actao • El nue o e acho ri l, e ta v z una gravedad que no se escapa á nadie: Todo los Ministro artirán ta tarde para la Granja, en donde - r unirán en cons. jo para di cutir la candidatura del Príncipe Leopoldo de Hoh nzollcrn, quien ha aceptado la oferta que e le ha hech de la Corona de E paña. • Francia no habí sido consultada. EIJa se sentía á la ez he­rida or e t pr ccdimiento ind bid y amenazada directamente por e haz de lianza con que Prusia trataba de rodearla . . En .r puesta á una interpelación que se le hizo en el Cuerpo Leg1 lat1 v por L ochery, nue tro ini tro de Negocios ~ .·tran­jero , conf ó 1 6 de Julio que la noticia de que se hablal a era e.· ta. fat-i cal Prim h ofr ciclo al Pdnci­la corona de E pai1a, y que este u 1 1 to ví no e ha decl rado, erdadero de una negociación í e que una di cusión 1.0 conduciría prácti o. r.ogamos eñore , ue Ja Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Ii lit r de C lon1bic no he m o sali resp cto de los di ver o pr tendit;nte al trono, d 1 más estricta neutralid d, ni h mo manifestado nunca por ni no uno de ello ni prefer ncia ni despego.'' Y agregó, en medio de lo aplausos ca i unánime d la mbl é\: Persi tiremo n e ta conducta p ro no creemo que el re - eto á lo derecho d un pue lo vecin no una potencia e~·tr anjera, al colocar á uno e u Príncipe sobre el trono de Carla v, ued interrum ir, e n detdment nué tro, el equilibrio ctual de la fuerzas de Europf'\ y ponet· en peligro los in et·e s } el honor de Francia. Tenemos la firme esperanza de que no t·ealizará esta veñtuali ad. 1 Para impedirla contamos á un tiempo con la cordura del ue lo alemán y con la ami tad d 1 ueblo e pañol. i a í no fuere, fuertes con nue tro apoyo y con 1 d nación, abríamos cumplir nuestro deber in ebilidad. En esta declaración 1 público io 1 u rr . ·ada, in em-bargo, taba decidí . En el abinet los miembros dif rían de inión, y no se había re uel~.o co a alguna. En tanto ue el Mari cal Lebceuf con ideraba la guerra como inevita le, M. mi­lio Oli ,¡ r deseaba la paz y la creía todavía po ible. De pué de 1 declaración de M. de Gramont u e te despacho al Em­erador: ce La declaracicSn ha sid acogida en la Cámara con emoción aplauso inmenso. La izquierda misma con xcepción de muy pequeño número ha declarado u o tendt-á al Gobi rn . En el primer momento el impul o hasta ha sobrepa ado al objeto que ·e tenía. e hubiera dicho ue era un eclaratoria de guerra. Ie he aprovechado de una intei·pelaciOR 14. liOLLIEN 'Traducido para el Boletlu Ni/iltllr) (Continúa) Antes de medio día estábamos en Perico. Este escollo está formado por rocas contra las cuales el agua se estr Ha con estré­pito y salta en olas de e puma blanquizca como á orillas del mar. No se puede ya hacer uso del canalete ni del remo. Un boga se arroja al agua, provisto de una cuerda que va á sujetar en tierra á al,g-ún tronco de árbol, para que se pueda hacer avanzar la em­barcaci6n sobre esta amarra. Esta maniobra fue mal jecutada; la cuerda se rompió, y la piragua zozobró en medio de la rocas; quellos de mis boga que estaban conmigo e echaron al agua y se salvaron nadando y al 11egar á tierra, me llamaron diciéndo­me á gritos que la piragua estaba perdida y que era preciso aban­donarla. Yo no sé nad r · me vi, pue , obligado á permanecer so­bre la embarcación ladeada y me a í á ella . cada acudida se hubiera dicho que staba amarrada á la rocas: no se movía ; yo perman da encima del ag-ua, que felizmente esta a a tant baja;. un poco más lejo m habría ahogado. Todas mi speranzas, el fruto de ei me es d trabajo y d paciencia staban en ta piragua. ¿ Qué hu iera hecho yo i los fectos que cont nía e hubieran perdido . ¿,A quién me hubi ra dirigido'. ¿En dónde habría encontrado auxilio en l e tado n que me habría pre ntado á olicitarlo '? La ieda in en ible á los naufragios ufridos en el rf ; la relación d los ligros que allí se corr n hace onr ír. Aturdido con 1 ruido del agua, irritado con los gritos de mis bogas fugitivo alt' al a()"ua que me daba ha ta la 1 arba ; el remo de que yo estaba armado en 1 mom nto del naufragio, me irvió de palanca pat·a olinar la piragua. Los negro me ·cían trabajar, y quedaron sorpt·endido del éxi o ; ste entimiento lo volvi6 á traer á mi lado ; me ayudaron; nue tro e fuerz reuni­do volví ·r.on á poner á flote 1a pira ua. V lv{ á ubir á lla; mis marin ero g naron la orilla nadando y guiando con una amarra la m ba ¡·caci6n por en medio de la roca . uando e tuvimos seguro n tierr se desocupó la 1 h·agua; 1 agu arda en el fondo tod mi f ctos staban dañ Jos y había perdido muchos . taba muy contento de haber escapado al peligro ue me había am nazado, para que me inquietase mu ho por este daño . in embargo. no pud menos de echar en cara á los negr s su cobardía y el abandono en que m habían dejado ; de al manera estaban avergonzado , que nada me r phcaron. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--- 286 _J Pronto el sol secó la embarcación y vol vimos á subir á ella. An-. tes de artir hice tomar todas las precauciones necesarias. Des­pués del accidente de por la mañana yo había adquirido una au­toridad que me permitía dirigirlo todo. Llegué pue , sin nuevo obs­táculo á Honda lugar que dista de Bogotá veintidós 1 PUa . Honda está ituado n un valle cerrado or montañas ; el ca­lor es allí ago iador. Hay ue atr~vesar dos uentes ante de en­trar. El último e levanta sobre el Gualí torrente impetuoso que ~e reúne al I\.1agdalena. to uentes de madera están atr vida­m nte colocados sobre pedazos de roca que le sirven de estribos que lo temblores de tierra hacen desplomar. El que Honda sufrió hace quince años, ha dejado huella es­panto a e u de trozos: muchas casas y la iglesia misma están en ruinas. in embargo todavía quedan alguno edificios ba tante regulare Las cal1e~ e tán empedrada y so r ctas. Esta plaza es importante, porque las embarcaciones que llegan de las pro­vincias marítimas se detienen en ella y depositan las mercade­rías que deben ser di tribuidas en la provincias interiores. e ha establecido allí una oficina de aduanas. Pa é á la opue ta orilla del Magdalena, en donde encuen-tra 1 camino para 1a capital. y me alegré mucho por dejar al fin á mi oga . Encontré ho pitalidad n la casa del aduanero y me apre uré 1: arr glar cu ntas con mis marineros. Otra dificul­tad iba á detenerme : no tenía mula · había en el corral del adua­nero pero taban de tinadas á Jlevar tabaco or cuenta del Go­bierno. Por indicación d mi huésped ofrecí una recompensa á los muletero ; e' arreglo se conc1uyó con bre 'edad. Pud contar con la mulas y.me ropu e apro\·echarme de ellas desde la ma­ñana igui nte . . J fagdalena sal dd lago de Las Papas; · casi n todo su curso corre bajo el mi mo meridiano. El Cauca, cuyos orígenes están detrás del 1vfagdalena ofrecería las mi mas ventajas que este río para la navegación, si, en tanto que 1 lecho d primero se ensancha á medida que e aleja del punto de u nacimiento el del otro no s estrechase al acercarse á los lugares n que e tnezcla al Magdalena,- lo que hace el cur o p ligroso é impracti­cable en muchos sitios. La naturaleza parece ha er ca \·ado 1 lecho d J ~íagdalena en medio d la cordillera de Colombia a 1 como ha dirigido las aguas del Nilo al través de lo ar·enales d Egipto ara formar un e nal de comunicación ntre las montaña y 1 mar. in em­bar o, no habría producido ino un torrente inna,· gable si no h~biese obstruído u curso en varias parte con ma a de rocas d1s¡;mestas de modo de que rar la violencia d 1 agua ; las que, de­tenlda de t modo corren con lentitud en las llanuras de las Provincias de antamarta y de Cartagena que fecundizan y la cual s 1 efrescan 1 quemante aire por medio de la e11aporación . . 1° 58' lat. n., 78° 3° lon~itu
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 9

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 10

Por: | Fecha: 08/03/1902

SERIE III- TOllfO I Bogotá, Marzo 8 de I902 NU.JfERO ro Director ad hono ,.e,. Gcnerul de Jngcnieroa Miembro de va.riaa Sociedades Clcut!flcas DECRETO NUMERO 296 DE 1902 (FEBRERO 1 5) por el cual se hace una promoci6n Ei Vicepresidente de la RepábHca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Dr. Ramón Calderón ngel el puesto de Auditor de Guerra d la 4 ... División, al mismo pueS­to en la Divi ión Carazúa asimilado á Coronel para los efectos fiscales. Comuní uese y publiquese. Dado en Bogotá, á 15 de F brero de 1902. JO -E M UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, RI 'IIDE FEfu"'(ÁNDEZ DE 'RETO UMERO 301 DE 1902 (FEBRERO 1 5) por el cual se aprueba un Decreto dictado por la Comandancia en Jefe del · Ejército El Vzceprest'tlenle de la RebLtbHca, encat·gado del Poder EjccuHvo, DECRETA Artículo único. Apruébase el Decreto número 8, de 1 1 de lo corrientes, por el cual se llama á tres Oficiales al servicio activo y TOMO 1-19 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Militar el C lombia '- 2 _.) se les destina, dictad r 1 omandant. n jefe del Ejército. Comuníques y pu líque ado n Bogotá, á 15 d F br 1-o de rgo2. J SE MA UEL MARROQUIN El Mini tro d uetTa ARr Tro F R ÁNDEZ CRE'l' MER 303 DE 1902 (I· BRER J 8) or el cual se a rucba un nombramient :El V1"cl'preúden/e de la RejJútlica, a1cargado del Poder .IijecuiT"v•, DECRETA Artíéulo único. Apru < a ronel Alfonso Bra o por 1 omandant n 1·a 1 d cuenta n tel grama de 9 d omuní u - s y ublíqu ado en Bogotá á r8 d l.( ~br ro de 1902. •1 Mini tro de J E MANUEL MARROQUIN 312 D 1902 FFBRJ?RO 1 S) por #1 cual e hace una promoci6n y un nombramiento El J'icepreszr/u¡ft: de la RejJtíblt"ca uuargado del Poder .Ejeculzvo, E RF.TA d 1 02. J l.. MARROQUIN El Mini tr d ~ u n·a ARI 'lll>F 1 R ..ANDRZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letin : 11tar e C< .om ta E1 para dos · ·isione El ad. d~l R d~ .E)"~ .i/1._ •. D C ET Artículo ún'co. - -óm ra e á lo r . Dre . Pablo Julio Barón Pedro Pablo uñoz 1:...: icos del Ejercito. ~ de tína"'n e á preS-tar sus servicio . e rimer á la fuerzas del General -iazabe1 acantonada en Tocaima. ) el ebundo a la del General Erne to Restrepo Tirado. en cam aña n el Occid nte e undinamarca. asimilados á enerales ara los e ecto fi cales. Comuníque e y ublíque e. Dado en Bogotá á 1 de Febrero de 1902. JO E f ~L"EL R UI l El fini tro e uerra DEC ETO ... tERO 328 DE 1902 (FEBRERO 20 por d cual se hac un nombramiento El ic~presitletlle del R~ptí Jica ene r-gadtJ del Poder ..E;¡ecuH o. DECRET. rtículo único. ómbra e 1 aro-ento fayor An elmo Del­gadillo Instructor de la fuerza que e hallan acantonadas en la plaza de Faca ati ·á, á órdenes del Jefe ivil y ilitar de aquella Provincia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Febrero de 1902. JO E JEL RRO UlJ. El inistro de Guerra A.R.ISTIDE FEtc· ' DEZ DECRETO IERO 330 DE 1902 (FEBRE O 18 por el cual se dispone la inco ración de un Batallón El Viapresidenle de la Reptíbbca, encargado del Podtr .Ejecullvo DECRETA Artículo único. Incorpórase el Batallón Ramón Acosla en la Di ·isi6n Carazúa. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá á 18 de Febrero de 1902. JO E UEL MARR QUIN El inistro de Guerra, AlusnnEs FERY1 mEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 292 _¡ DECRETO NUMERO 314 DE rgo2 (FEBRERO 20) por e»cual se conceden unas Letras de Cuartel y se h ce un nombramiento El Vú:eprtsidenlt de la Replíblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'vo, DECRETA Artículo único. Concédense al Coronel José Vicente Arana las Letras de Cuartel que ha olicitado para separarse del puesto de primer Ayudante General d la ro.• División del Ejército, y nómbrase en su reemplazo al Gen ral Desiderio Becerra. Comuníquese y publf uese. Dado en Bogotá, á 20 d Febt·er d 1902. JO 'E MAr UEL IviARROQUIN El Ministr d uerra, RISTIDE FERN 'NoEz DECRETO NUMERO 350 DE 1902 • (FEBRERO 2 I) por el cual se reconoce sueldo á un empleado El Vt'cepresülente de la Repúbb'c , encargado del Pocúr Ejeculzvo, DEC ETA Artículo único. Reconócese al General Francisco J. Vergara Y. V. el su ldo correspondiente á su grado, mientras ejerza las fun­ciones de irector d el Boidín .lV!iHtar. Para los efectos fiscales, se adscribe al Cuartel general del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2r de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FERN,\NDEZ DECRETO UMERO 360 DE 902 ( FEBREAO 22) por el cu::.l se hace una promoción El Vz'cepresidenü de la Repúbll'ca, encargado del Poder Ejeeulzvo, DECRETA Artículo único. Promuévese al General Miguel Rodríguez V. del pue to d J efe de Estado Mayor del Ejército de Oriente al de virtud de permis~ o,t rgado por _el Ministerio de Guerra, el actual Di4 ctor de este Bolelm conhnua desempenando tullumorem las funciones de taL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 293 _J Ayudante del Ger.eral Alcides Arzayús, Inspector-Organizador de las fuerzas que se hallan acantonadas en la capital de la Re­pública. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Febrero de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NUMERO 363 DE 1902 (FEBRERO 22) por el cual se hace un nombramiento El Vicepr~szaenle de la ReptíbHca, encarzado d~l Poder E:J·uull.V<', DECRETA Artículo único. Nómbrase Médico del Ejército de Occidente, que comanda el General Tomás García, al Dr. Juan de Dios Ar­beláez, asimilado á General para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de F brero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra A JS'IIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 369 DE xgoz (FEBRERO 25) por el cual se llama al servicio activo á un J efe y se le destina El V#cepre.rzdente de la RepúbliCa, encargado del Poder .EjecullvtJ, DECRETA Artículo único. Llámase al er icio a c tivo al Coronel Daniel Umaña, y destínasele como Ayudante del General Nicolás Perdo­rno, Comandante en Jefe del Ejército en Operacione sobre las Provincias de Sumapaz y Tequendama. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de F brero de xgo2. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra ARI TIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Iilitar le Colombia '---- 294 ...J DECRETO UMERO 370 DE r902 (FEBRERO 2 5) por el cual se hace una promoción El Viápre.rti:ltnle de la Reptíblica, encargado dd Poder l.!:J·eculi'vo, DECRETA Artículo único. Promuévese al General Julio Lamus del pues­to de Comandante general de la División Manuel Medzna, del Ejér­cito de Santander, al de Jefe de la Sección de Organización'" Re­organización é Inspección de las fuerzas acantonadas en la capital, con la misma asignación que eJ anterior. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARr TIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 371 DE 1902 (FEBRERO 26) por el cual se hacen dos promociones El Vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA rtículo único. Promuévese á Jos Sres. General Santiago Cor­tés y Capitán Santiago Cortés Peña, de la Comandancia general del Ejército, al Ejército que comanda el General Ramón Gonzilez Valencia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Febrero de Ig<>2. JOSE MANUEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, ARISTIDES FRRNÁNDEZ. DECRETO NUMER 374 DE rgo2 ( EBRERO 26) por el cual se organiza la columna Facatativó. El Vicepresüienle de la Rep¡lb/ica, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA rt. 1.° Créase una Columna que e compondrá de dos Ba­tallo~~ s~ con el per~onal de jefe , Oficiales"'y tropa que componen la D1v1 16n Facalatzvá, y la cual se denominará en adelante Colum­na Facalativá. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 295 _; Art. 2. 0 La Plana Mayor de la olumna se compondrá de un General de Brigada, omandante general · un Coronel primer Ayudante general, Jefe de E tado Mayor; un eniente Coronel y un argento Mayor, egundos yu antes generales del Estado Mayor; un Capitán, rimer Adjunto; un Teniente y un ubtenien­te, segundos junt del Esta o ayor; -:los Cornetas de órde­nes y cuatro Ordenanza . emás tendrá un Comisario Pagador, asimilado á Coronel y un I-Iabilitado a imilado á Sargento Mayor. Art. 3. 0 Los Batallones de ue e compondrá esta Columna tendrán cinco Compañía cad uno, y cada Compañía tendrá cin­cuenta individuos de tropa. Art. 4.0 Lo jef s y Oficiales Clue qued n excedentes en vir­tud de esta reorganización, se pondrán á órdenes del Cuartel Ge­neral del Ejército para lo fine á que haya lugar. §. Queda encargado de dar cumplimiento á este Decreto el r. General Pedro E. Rubio, Comandante general que era de la extinguida División Facalalzvá. Comuníquese y pu lfquese. Dado en Bogotá, á 26 de Febrero de 1902. ]OSE M NUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TIDES FaR ÁNDEZ DECRETO UMERO 375 DE 1902 (FEBRERO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vú:epresidtnle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. 6mbrase al Dr. Tomás Olivos Médico de la 7: División del Ejército, asimilado á General en J efe para los efectos fiscales. Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá á 26 de Febrero de 1902. ]OSE M NUELMARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER ÁNDEZ DECRETO NUMERO 377 DE 1902 (FEBRERO 26) por el cual se dicta una providencia El Vicepresidente d~ la Repúbl/ca, encargado d~l Poder Ejecultvo, DECRETA Artículo único. A los Ayudantes, Adjuntos y Ordenanzas de la Comandancia Militar de la Plaza se les pagarán sus sueldos en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 2~ _.1 la Habilitación del Cuartel Generalísimo, debiéndoseles dar de alta con fecha 1.0 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Febrero de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra., ARISTIDES FERNÁNDxz DECRETO NUMERO 380 DE 1902 (FEBRERO 26) por el cual se hace un nombramiento El Vicepruidenle de la República, 1ncargad• d1l Poder Ejeculz'vo, DECRETA Articulo único. N6mbrase Comisario Pagador de las fueFzas que comanda el General Carlos M. Urdaneta, al Sargento Mayor Abraham Peñuela, asimilado á Teniente Coronel para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AnisTIDES FxRNÁNDxz DECRETO NUMERO 381 DE 1902 (FEBRERO 26) por el cual se hace un nombramient o El Vtcepresidenle d1 la República, encargado del Poder E:;'eculzvo, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Corone l Peregrino Hurtado Co­' Jlisario Pagador de las fuerzas que está organizando en Chiquin­quirá el Sr. General Uldarico Leiva. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES ' ERNANDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 297 _) DECRETO NUMERO 383 DE 1902 (FEBRERO 2 7) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe, se le destina y se le señala• funciones El Vtcepresülmle de la Reptíblica, encargado del Poder Ejecuhvo, DECRETA Art. 1.0 Llámase al servicio activo al General Carlos Franco Q., y destínasele como Inspector Especial de las fuerzas acantona­das en esta Plaza, con la obligación de pasar diariamente una re­vista de armas y municiones dentro de los cuarteles, dando cuen­ta del resultado al Estado Mayor general. Art. 2.0 Las funciones y deberes del Inspector Especial de la Plaza serán los mismos señalados á lQs Inspectores de Divisi6n y Cuerpo de Ejército, y además los que el Ministedo de Guerra, de acuerdo con el Estado Mayor general, le determine. Art. 3.0 El sueldo del mencionado Inspector será el de Co­mandante general di isionario. Comuníquese y publíquese . Dado en Bogotá, á 27 de Febrero de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERJ~.ÁNDEz DECRETO NUMERO 384- DE 1902 (FEBRERO 2 7) por el cual se hace un nombramiento El Vti:epresidenle de la República, encargado del Poder E.fecuHvo, DECRETA Artículo único. N6mbrase al r. Dr. José M. Camacho R. jefe de la Sección s.• del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNL·nxz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín iilitar de ColontQia \._ 298 _.1 DECRETO TUMER 385 DE 19(>2 (FEBRERO 28) por el cual se hace una promoción El Víúpruúienü de la RepzíbHca, encargado del Poder .Ejecul/vo, DECRET Artículo único. Promuéve e al r. Daniel J. Brigard del pues to:de Subjefe de la Secci6n 1: d e la Intendencia general del Ejér­cito, al de Proveedor general de la misma, en reemplazo del Sr. Bartolomé Rodríguez P., con la anterioridad el 20 de lo co­rrientes. Comuníquese y ublíquese. Dado en Bogotá, á 28 de ebrero de 1902 . JOSE MA UEL MARROQUIN El 't-..finistro de Guerra, RlSTIDES FERNÁ..'DEZ DECRETO NU1\1ERO 386 DE 1902 (FEBRERO 28) por el cual se llama i un Jefe al servicio acti o y se le destina El Vicepresz"de ·11/e de la República, encargado del Poder .E.fecu.Hvo, DECRETA Artículo único. Llámase al ser icio activo al General Anto­nio Pineda V., y destfnasele como primer Ayudante general del Ministerio de Guerra, con asignaci6n de Comandante general di­visionario, y adscrito al Cuartel GeneraHsimo para los efectos fis­cales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Febrero de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTroxs FE .'ÁNDEZ DECRET l)MERO 357 DE 1902 (FEBRERO 22) por el cual se cambian los nombres de los Cuerpos que forman la División Carazúa El Vzcepresiden/e de la Reptíblíca encarg-ado d el Poder Ejtcull"vo, DECRETA Artículo dnico. En lo suce ivo los BatalJones Ayacucho, Caza­dor~ s a~ Vanguardia, Cajzcá y Ma1zuel Casabia11ca, que forman la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 299-' vi ión Carazúa se denominarán como l Di visión á que pcrte­cían, con el ordinal correspondiente, as{: Carazúa N. 0 I. 0 , Cara­= a N° 2. 0 &c. Comuníquese y pubiCquese. Dado en Bogotá, á 22 de Febrero de 1902. JOSE 1\IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTrDE FxR ÁNDEZ DECRETO UMERO 392 DE 1902 (MARZO l . 0 ) por el cual se llama á un Jefe al servicio activo y se le Je tin El Vreepresidyzle de la Rep1íblz"ca, encargad'~ del Poáer Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel Rafael orero U., y destínaseJe á las fuerzas que comanda el General am6n González Valencia, para que atienda al cuidado de los nfermos. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Marzo de 1902. JO E MANUEL M RROQUIN El Ministro de Guerra ARISTIDES FERNÁNDEZ RESOLUCION NUMl!RO 3 por la cual se dictan algunas disposiciones en materia fi&cal militat' M//z~sien'o de Guerra-Sección J ... -Bogolá, Febrero 24 de r902 El Ministro de Guerra CONSIDERANDO Que es conveniente á los intereses del Fisco que el Ministerio tenga conocimiento, aun antes de que se legalice el gasto, de la manera como se invierten los fondos que se suministran al Ejército, 1tESUELVR Siempre que e soliciten fondos ara un Ejército, Div.isión, Columna 6 Cuerpo, el respectivo Pagador 6 jefe deberá en tar al Ministerio de Guerra el presupuesto de los gastos que deban ha­erse, 6 una relación de los que hayan sido satisfechos con la re­mesa anterior recibida por el correspondí nte Pagador. Todo Jefe de fuerza tiene e l deber de comunicar oportuna­mente al Ministerio de Guerra 6 á la autoridad competente, cuál es Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1etín Militar 3 I •Vh e C Iom - "':1 Mini tro, FrtRNÁND N i otá, 28 de 1• ebrero d · 1902 El Mini tr i RNÁNDU Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- JOI _J D o ctrinal­ANUAL PARA LA PREPARACIÓN "' 1 DE LA COMPANIA AL COMBATE POR EL GENERAL DRAGOMIROFF Conlinúa Se necesita en la disposición general de la cadena atender á e en los sitios descubiertos lo soldados no se aglomeren como mando paquetes, porque esto ofrece situación muy ventajosa r el enemigo; en tanto que se efectúa el tiro durante el comba- ~ es difícil herir á un hombre aislado, aun á cortas distancias. La ·cuadra constituye un todo, por la concurrencia mutua que liga tre sí á los hombres que ]a componen y por el obedecimiento e ofrece al más antiguo 6 graduado que los manda y no por e l rupamiento puramente exterior que reúne sus elementos en or­n cerrado. E~te agrupamiento no sólo no corresponde al ver­clero compañerismo, sino que, en terreno descubierto, es más ·en lo contrario, como que facilita el tiro del enemigo. Se puede admitir que en terreno descubterto no conviene dar . enos de 30 pasos de frente á una escuadra de cinco filas, 6 sea co más 6 menos tres pasos por hombre 70.-MARCHA DE LA CADENA-La cadena avanza, no toda á la _z, sino por segmentos, dejando una posición para tomar otra, y et ·niéndose en cada una para disparar. Hay que guardarse de - ~parar caminando y vigilar continuamente para que los hombres ' e agrupen á descubierto. Es el jefe de la cadena quien señala s posiciones para los altos, indicando á cada uno de los jefes 1 escuadra que espere encontrar un abrigo para detenerse. Las ra escuadras se trasladan á la misma aLtura que las primeras, y, e ·ún su comodidad, toman posición un poco adelante 6 atrás de la n e a general. 7 r.-Al enseñar á la cadena á marchar hacia el enemigo, es •r riso enseñar] de qué manera: 1 .0 , se rebasa la cadena dd adver­rio ~· 2.0 , á riforzar toda la cadena ó una parle solamente~· 3. 0 , á re­úft'r á un ataque de caballería · 4.0 , á dar tl asalto fi1zal. 72.-PRUIER IODO DE REBA AR LA CADENA DEL ADVERSARIO-LOS rocedimientos que permiten rebasar la cade na del enemigo y re­islir á una tentativa análoga de su parte, ti e nen qu e convertirse Es claro que esto no es aplicable sino á grande distancias; la cadena, 1 acercarse de 400-500 mts., es d ordinario reforzada. Por consiguiente, aun en erreno descubierto, cada escuadra tendrá ntonces menos de 30 pasos. Como imite de densidad de la cadena, y esto detrás de defensas serias, tales como arapetos de tierra, fosos, &c., se puede. á nuestro parecer, admitir un paso y cdio por hombre, 6 s~a 15 pasos por escuadra de 5 filas. A e E 1" {. / LlC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia para los oldados en un hábito inveterado, que atraiga por insti á cada tirador sobre el flanco del adversario, aun sin que ten• que pensar en ello. Una cadena de tiradores que no está bi acostumbrada á esto, sufre grandes pérdidas no atacando sino • frente, y no siempre logrará su objeto. Igualmente, una cade:· que no está acostumbrada á desvirtuar un movimiento rebasad ' del enemigo, abandona algunas veces una posición ventajosa m cho antes del momento hasta el cual hubiera podido sostenerse hubiese sabido c6mo se rechaza una maniobra de esta clase. Para enseñar á la cadena á rebasar al enemigo, el jefe compañía designa al Comandante de la cadena la posición que supone el flanco de la cadena del adversario á quien se prete de rebasar •. -- Tiradores enemigos detrás de un foso • • • ••• • t • •• 1:. \ t • ••• t t ¡ • t ! • · ¡ • 1 1 ¡ Colocación de la cadena antes del movimiento de rebase • Esta posici6n debe ser indicada, como ya se ha d,icbo, al principio de la maniobra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 303 ..J El Comandante de la cadena cuando llegue como á 400 pa­ ·os del enemigo, ordena al ata de ignada de la cadena preceda los otros escalones y se cargue de flanco, hasta que logre tomar, n relación con la dirección del enemigo, una po ición que le per­ita er su línea oblicuamente y si es posible, de eflfilada. (Véase a primera figura). Pero, al propio tiempo, la cadena no debe per­. er la unión en ningún punto de su extensión . Es iempre ve:1tajo o rebasar al enemigo; pero esta práctica s especialmente útil contra posiciones más ó menos rectilíneas y uertes de frente, tales como fosos, ramblas de camino, &c. t Cuando se ejecuta un movimiento de rebase hay también que e ignar una:nueva fracción acada expre amente del grueso de la compañía· entonces la fracción de ignada prolonga el ala de la dena que debe rebasar al e1 emio-o, y proced como ya e ha dicho. 73.-2.0 ~fArERA DE REFORZAR LA D • A-El r efuerzo de }a Ca - dena puede ser motivado: 1.0 Por las pérdidas considerables que haya podido sufrir; 2.0 Por 1 de eo de aumentar la intensidad del fuego contra los tiradorc del enemigo antes del asalto. stas condiciones no pueden producir e sino en el momento en que la cadena está ya bastante cerca del enemigo· y por esto, para vitar la mala costumbre de reforzar la cadena sin objeto deter­minado no hay que practicar este refuerzo n ]as sesiones de ins­trucción sino cuando se está á soo pasos, poco más ó menos, y hasta á menos distancia de los tiradores enemigos. Para reforzar la cadena en toda u extensión igualmente, ó sólo en uno de sus puntos hay que atenerse á Jo que está prescrito en el Reglamento, es decir, no mover á lo soldados que están ya ocupados en disparar é introducirse en los intervalos. Se recomien­da también lo mismo para las maniobras relativas á la cadena que para las que se refieren á la re erva, no a¡::.artarse nunca de la regla general que sigue : Enloda circunstancia son los que ulán detrás los que se guíall por los de adelante, y nunca á la inversa: en a/e11dón á fllU los que ulán delante están J'a compromdidos con el uretmgo, y no pu~den desviar su perzsamzenlo hada lo que pasa detrás de ellos. Los soldados que llegan á reforzar la cadena entran bajo el mando del jefe de escuadra en el sector donde queden, y su antiguo jefe de escuadra se convierte e n el adjunto, que reemplaza al otro en caso de necesidad. Les .fifes de escuadra deben. estar acostumbrados á qtu sobre la ca­d~ na no sólo sofl los jifes de sus soldados, sz1zo espedalm 11/e dtt1in seclor Y por consiguzeule de todos los que en él se encuc1llran.- Cot~lz1uía • Los jefes de los segmentos de la cadena, que. deben continuar dura~tc este tiempo marchando de frente, deben estar adverhdos de que tal ala ha stdo designada ara rebasar al en migo, á fin de que no bagan avanzar sus escalones á la misma altura que la fracci n que fectúa el movimiento de rebase. t La manera de resistir á un mo,·imiento de reba e está luégo indicada, á prop6sito de las instruccion con cartuchos de guerra y en las observaciones que siguen á ese parágrafo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 304 -' LAS GRANDES BATALLAS DE NAPOLEON POR DICK DE LONG LA Y Continúa Wagram-(6 de Julz'o de r8o9) Después de la sangrienta batalla de Essling se estipuló una tregua de dos meses y medio entre Jos dos ejércitos. Tuvimos, por tanto, tiempo suficiente para r:ehacernos. En breve, con la llegada de los refuerzos, disponemos de un total de ciento cuarenta mil hom­bres y de ciento cincuenta cañones, para poner en línea de batalla fuerzas que hasta entone s no se habían visto nunca reunidas en un solo campo. Los austriacos por su parte, pueden, es verdad, enfrentársenos con ciento cincuenta mil combatientes. Napoleón se ocupa, ante todo, en unir perfectamente la isla de Lobau á la orilla derecha por medio de un enorme puente forma­do sobre postes, que esté al abrigo de las crecientes del río; luég-o comienzan los trabajos en esta isla; cien mil hombres se ponen á construír reductos, caminos cubiertos · no se puede formar idea de la tierra removida durante estos dos meses y medio. Los austria­cos ejecutan también enfrente de nosotros trabajos aún más con­siderables. Durante toda esta tregua, ninguno del ejército ni de la guar­dia pone 1 s p1es n Viena ni aun el Emperador ; pero todos los días él sale de su palacio de Schcenbrum, á caballo, con su escolta de cazadores; llega á la i la de Lobau, y por medio de una e cala, sube á un grande abeto que le sirve de obser"atorio · desde allí ve todos los trabajos del enemigo y Yigila los propios. Vuelve satis­fecho y alegre de cada excur ión, se pasea largo tiempo á pie con las manos atrás, antes de volver á montar á caballo, y habla con todos sus veteranos. Compl ta su guardia, y como ha hecho venir actores de Parí , a representacion s de gala en Schcenbrum, á las que mvita á todos lo Estados Mayores del Ejército. Cuando todo stá dispuesto el Emperador exhibe á nuestro ejército en Viena en una revi ta de cien mil hombres en las altu­ras á la izquierda de la capital. Allí llama á nuestro Coronel Pire, y le dice : ( Pronto t haré g-anar las charreteras de General." Nuestro regimiento de azadores (23 del Ejército) se atrae todas las miradas por su h rmo o uniforme. En la noche d l 1.0 al 2 de de Julio todos lo trabajos para el próximo paso del Danubio qu dan terminados. Todos Jos cuerpos han recibido la víspera la orden de marchar para trasladarse á la isl.a de Lobau. La uerte hace que el prínci e Eugenio 11 g-ue e mtsmo dra con el jército de Italia, de pués de su victoria de Raab, la niela de Marengo, como la ha apellidado apole6n. En efecto est.a batalla se fectuó el 14 de Junio de 18og, n tanto que la de Fnedland, la hija e libró 1 14 de Junio de 1807, aniversario de la de Marengo (14 de Junio de x8oo). Este ejército es saludado con una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. )o: tin 1 ilitar de Colombia '- JOS .J e esa proclama admir bies que el Emperador tiene el secreto e hacer y comienza así : oldado del Ejército de Italia : habéis gloriosamente alcan­~ de 1 fin que os había eñalado; séd bien venidos. Estoy conten­ ·o de vosotros, &c.'' apoleón tr?- lada u cuartel general á la is1a de Lobau, _an pronto como JUZga que ha llegado el momento de obrar. Su resencia redobla la confianza y el entusiasmo de todos. Los aus­riacos, figurándose que el Emperador seguirá el mismo plan que n u primera tentativa han resguardado las aldeas de Aspern de Essling con trinchera formidables. El 3 de Julio nue tro ejército continúa aglomerándose en la 'sla de Lobau. El rchiduque que descubre esas numerosas ma-a. e de hombres por ntre los espesos bosques que cubren e ta isla ace disparar n esta dir cción descargas simultáneas de cañón' rometiéndose que las balas hagan numero as víctimas; pero n~ cuenta . ino con piezas de cam aña · por esto, sus proyectiles tan · solo alcan?..an á algunos hombres del Cuerpo d Massena el más inmediato á la orilla izquierda. El 4 á la caída del día, Massena~ Davout Oudinot, defendi­dos por el bo que, e acercan con us tropas á la derecha de la isla, y speran la s ñal del aso que de e intentarse o re tres untos á la vez, y muy á retaguardia de los atrincheramientos de spern y de Es ling, de mo o de hacer inú iles todas estas fortifi­acione . El frent de la i la de Lo au que da sobre la orilla iz­uierda, lo mismo que la i las pequeñas distinguidas con lo nom- Jr s de Masuna Lamus, Ale~~·andre e tán sembradas de batería y e e• 1·eductos listo á cubrir la llanura del"tv1archfeld de tanta metra- 11 , que los au triaca n puedan ostene1· e en ella. Estan o prontos todo Jos reparati,·o los v ltíjero d cada uerpo se embarcan á bord de grande almadías que pueden ontener a una do ciento hombre y e peran la eñal de la artida. La no he es o cur · el ci lo, caro-ado d s esas nubes anun­cia una violerta temp tad d tí lo qu fav rece nue tra em­pre a. El tru no re umba á l 1 jo y rápidos rclámpa ·os azula-ti s iluminan á cada in tan las altut·a n donde per-manece el Ejércit el Ar hiduque ados. eneral nos ha sperado los días precedentes n la 11anura d archf 1 ; pero no iénJono aparecer ha irnagin do qu nu tro pa o no erá inme­diato y ara no tener en e ta ll nura, en donde hace un calor gobiador, á u ejt!rcito expue to á todas la pri\'aciones, lo ha vuelto á con ucir á 1 altura n dond tá m jor acampado. 6lo alguna ~ran s gu rdia cup n 1 Marchfeld y la orilla izquierda ; á tra vé la scuddad s · rill r lo fuego d J vivac. Cuando han dado las d ce d la no h , e u ltan la alma­días ; la temp stad comienza á de ncad narse · grand g-otas de TOllO I-20 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B o 1 e í n 1 i 1 í t r le e 1 n1 b i, '-- 30 agua caen d ti mpo n tiempo y m rcan la uperficie del río. Nuestras mbarcaci ne lle ·an, e ntrechocan á alguna dis-tancia d orilla iz uierda. Lo ltíj ro se arrojan al punto al agua con la mayor resolución, un para isper arse en tiradores, otro par on ucir á ti_erra la em ar a ione . Ningún grito, ningún disparo ha dado a vi o de nu stro desembarco. Lo centi­nela austriaco , al ve r llegar la llu ia, e han replegado ara si-tuar e en u r e guar o n donde nuestros voltíjeros los orpren-den, los toman pri ion r in r si tcncia y 1 s impiden con esto dar el alarrna ara ñalar nuestro moYimiento al nernigo, que no se d cu€. nta de lo qu 1 a a. el n migo· el fuego el fu ilc­hay que apre urarno . Los n, [ OCé:tS hora ; apo}eÓn ha dado n m que tat. larg-o o de Da- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. se apresura di a de ol in 1 ilitéu· le - >l >mhi '- 307 -' farchfcld. que bajo lo an ha he h in d . fila en nduc diez de la mañana ~ tenta mil hombr e~ capace de ostener contra toda la fu rza aus triaca , han . a.=,ad ya á la llanura J Iarchf Id. A medio día todo nu tr jérci to bat lla con quini _nto cañone en bate ría y hace frente á Tiena en tan­to que los austriacos 'ue h n la palda á su ca itaJ. ~u tra tro­pas marchan con un empuje ~aravilloso é irresistibl . Los solda­dos á qui ne e ha 1 rohibido u hagan fogata po1· la noche, para no frecer lanco á lo proyectile ~ d 1 enemig . que están empapa lo por la llu' ia, e li ntan á 1 ~ primer rayo d 1 ol de Julio. Jauno al n de las filas para abrazar á parientes, á amigos á quienes hace año n • n · por u unos cu rr o lleg'- dos d _1 fondo de Dalmacia otros de lo confines d Polonia y de E - paña e ncuentran sobre ste nuev am o de atalla, de pué de haberse e a1·ado en A u terlitz n J na 6 · n Fri dland ara trasladarse á las extremidades de ,Juropa. alegría d nue tros oldado e manifie ta pór t das pal·­tes. Están contentísimos con ver v ncido 1 anubio. i n 1 á pol 6n ue galopa al frente de la línea , e locan u colback gorros e piel, u chacós, en el ext1· mo de lo able s 6 d Ja yonetas, y lo salud n á gritos: "·Viva 1 ~rnperador. , grit resu nan como trueno . Al punto que Napol ón lo ordena, e ataca á .. nz r dorf. Massena lanza sobre esta infortunada ciudadela, á la que defiende un bata116n austriaco, el 46 de línea. la a eza mar han sus Ayudant , aint-Croix y elet. A pe ar de los disparo que les hacen de las troneras, estos dos alientes jó '"nes 11 gan á un de las puer.tas de Enz rsdorf, 1 tu m an á hachazos con algunos za- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I oletín Milit r de Colombia -- 308 _J B incendiada , y toman muerto. Los austria ·tr i vi i6n de ca- J RCIT ALElvl (Contin 'ta ) ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 309 __/ popara ocuparse ~n ell.o. Pero todo el personal de los batallones activos puede esttrse sm 1 menor vacilación. los hombres que están bajo las banderas se les ajusta siem­pre un uniforme enteramente nuevo eleo-ido en 1 vestuario de gue­rra de la companía. Esta operación se hace con lentitud, durante el período d la instrucción individual, y e dispone de todo el tiempo, cuando es preci o, para acomodar al talle más esbelto de un joven recluta el traje confeccionado par la formas corpulen­ta de un lanc;hvehriano. La prueba definitiva de los efectos á los soldados del ejército permanente no se hace, pues, ino en el mo­mento en que la producciones de Jos talleres r o-imental s , des­pués de las per o-rinacione sucesivas u e he m o~ numerado, lle­gan al almacé1l de compai'ifa ucuadrón ó balería. El lurraje de los caballos Se abona todos los mese á cada escuadrón una suma de 43 á 45 marcos (5 á 56 pesetas) par 1 herraje de us caballos t. Y por exio-ua que ar zca e ta urna, e no solamente suficiente, sino que con frecuencia no se 1 gasta por complet , de manera que con tituye un fondo de r serva para hacer frente á necesida­des imprevi tas. Los apilanes- Coma!ldanlt:S pueden hacer ó nó herrar los caballos de su ucu.adrón, según lo juzguen co-nvcnzenü. Respon a le el uen eC)tado de su tropa bajo todos concepto , lo on también bajo éste. En Prusia existe la costumbre de dejar á los caballo sin he­rrar durante todo el urso del emestre de invierno, es decir; del 1.0 de Octu re al r .0 de bri1. Durante todo e te perío do, consagrado á la instt·ucci6n de los recluta , lo animale no tra ajan sino n 1 picadero ó en 1 plaza de ejercicios, cuyo suelo convenientemente pre arado, está siempre b stante bl n . Pueden, pue s, salvo excc cienes señala­das por lo eterinarios, pas t·s sin h e rraduras. Durante J erí do de \ rano, todo depende de las condicio­nes e pedales en ql!e se encuentre la guarnición. Si ara ir á m~­niobrar el regimiento v o ligado á atra sar una parte consl­derablc:: de la ciudad s le hierran la manos á los caball s. En caso contrario, y si el terreno e Jos al re edor n e den1a iado duro, se les dej enteramente desherrado ha ta la ·r nde ma­niobras. Para a i tir á é tas se hierr á l ú.;) ~u ímal de os uatro remo , por ue es difícil rever ué n turaleza de ue l podrá ~­contJ · rs . ro en el caso en que por e . e pcíón a la cosa posl-le es una ec nomí no h e rrarles ino las manos. La e baHerfa no da jamás en 1 po lac ion e ni pa ~llas á caballo ni pl ntone l.Í orde nanzas montados. odo e te ervicio ;stas producciones, que de~de lueco deben ir al almac ~n del regimiento de landwehr, son necesariament cortadas por el patrón correspondiente . .. uyo efectiYO en i · de paz es de 1 39· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letin 1ilitar de C lon1bia '--- 310-' se hace á pi y los caballos no e emplean sino para la maniobra . Esto e 1 ue permit dejar de herrarlo du-rant la del año, y con mizar así los fondos abona­do para el herraje. o por e o deja de ten r e siem re n ~~ al­macén una ri a pr ,.¡ ión d herradura de la que 1 Capitán- 'omandante pu de disponer para hacer herrar todo su escuadrón, de lo cuatro remo , en 1 momento de la movilización, y llevar á campaña un número det rminado d herraduras d repuesto. Servido zizürior del cuartel Para a egUt·a r el mantenimi nto d 1 buen orden en el cuar­tel exist ~n de en·icio : ('ada dfa por regimiento: I. 0 Un Ojidal de día que se releva cada Yeinticuatt·o hora . Tiene bajo sus órdenes el pue to de vigilancia regimenta! y no deb abandonar el cuartel en todo el día. En caso de acontecimiento graves (incendio cerca del cuart -1, tumulto en la calle &c.), toma la medida que xijan las circunstancias, en espera de la llegada de sus superiores. E p1·eciso observar, no ob tante, que este Oficial de Dia, no e , p01· decirlo así, una necesidad reglamentaria, es decir, depende del Coronel nombrar ó nó tal ser icio, según lo juzgue convenien- . Habitualmente no e esta lece el Oficial de Día sino en los cuartele. dond se encuentran reunidos regimiento enteros ó un efectivo de tropa t0dada má considerable, como, por ejemplo, en los nueYo t.uarteles de Dre de. La mayor parte de las veces parece up rfluo) para un servicio de tan pequeña importancia, dis­traer un ficial d la instrucción de sus hombres y de otras ocu­paciones de o1·den mucho má levado. El orden e tá ase~urado n el cuartel con 1 estricta ob ervancia de lo reglamentos en el int rior mi n1o de la compañía y otras fracciones con tituídas, y por consiguient las funcione del Oficial de Día serían casi siem­pre una ocur ación verdaderamente inútil. Así pues, no creen de­ber en preví ión de una circunstancia excepcional, que se presen­tará quizá una vez en diez años, perder cu.olidianamenle la suma de trabajo 1~tz'/ que representa un día de ofidal. Si sobreviene algún hecho extraordinario, lo feldwebel de día de cada batallón toman las pri­mera di posiciones, y, en fin, siempre es posible enviar á buscar prontamente al oficial más próximo. En consecuencia, no e esta­blece el ficial de Día de regim1ento sino en la ciudades muy populosas. En la otra guarnicione aun en aquellas que se en­cuentran tropa· d aria arma , e e ntentan con un Olida! de di a de 11Ú1ta de puertos como lo ve remo m á adelante. Y aun en las pe uet•a guarnidone , e u rime tam ién éste. f pues, puede decir e re p cto á los oficiale , que se esfuer­za? en todo ca o por atenuerlo por economizarlos en lo po ible, cuid~ndo d~ reservr_r,r sur fuerzas pu·a el fin. que se antepone á lodos los demas: fa_ lll.slrt~l'CIOil de f /ropas, más OÍen ue CO prodigarlas en asuntos ms1gmficantes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. letín Iilit r de Colombia '- 311 _./ 2. 0 Un pue to de cuartel ' d l reo-imiento ·, que s pone á la di po ición del ficial el ía, uand 1 hay. E t g-uardia e e tablee ordinadamente n la ntrada prin­cipal del cuartel y da alo·uno e ntinel á las demás puerta , así co1no á la enfermería del r o-imient y al pica ero cuan o éstos no están a sa 1 al cuart l. En aso de n cesidad, se...la aumenta con ciert númer d hombre d facción durante la noche. P r la noche hac n igu lment rondas cad dos horas por los uifrdf,. Cada uno de llos e tá obliga o á r correr lo patios y to~os 1 local biertos para ase urarse de que por todas par­tes se observan los r 1 mento , y que por ninguna se encuentran individuos cuya pre encía no esté permitida de pués de la retreta. Estos mismo gifráü deben durante el día vigilar á los particula­res que penetran en el cuartel y evitar que se detengan allí sin necesidad. También está encaro-ada la guardia del cuartel de ha­cer la policía, y principalmente de impedir la entrada en él á los . ·tralla . demá l corresponde recibir y comprobar los permi os de los in h ·iduo d tropa ue ntran en el cuartel des­pué de la retr ta. e establece cada semalla por batallón : un feldwebe.l de día en­cargado de la policía del batallón y en particular de velar por que salgan en tiempo oportuno los diversos destacamentos y hombres aislados que se manden de servicio. En circun tancia extraor­dinarias, á él corre _ ond tomar las primeras medidas é informar inmediatamente á los oficiales, y sobre todo á los que viven en el cuartel ó próximos á él - l honor y l servicio son para éstos la ley que l s obliga á comparecer inmediatamente en el teatro de los acontecimientos. Al feldwebel de día, cuyo servicio es por una se marta entera, no e le exige naturalmente que permanezca. día y noche en el tra­je de ser"icio ; no e 1e pide sino el desempeño de los deberes ue 1 incumben. Por lo demás, la duración del período de servi­cio varía de un r gimien o á otro. e esta lece cada dfa por compaiiía: t . 0 n Sargento de Día; 2. 0 Un gifrdll de Día. El primero ~s el auxiliar inmediato de} fddwebel para todo lo que concierne 1 serví io interior. Vela por 1 mantenimiento del buen orden en la compañía, y especialm nte or la j cución de todas las prescripciones de su Capitán. Por la noche, de nueve á diez, pa a lista á la Compañía y igila que nadie e acue te an­tes de e ta hora. eguidamente, despué de 1 lista, da á la guar­dia de prevención el nombre de todos los soldados ue falten y no tengan permi o especial. El es re_ pensable del as o y del buen orden de la cocina, si los rancho e hac n por Compañías y en todo caso vela por que las comidas sean di tribuídas regularmente á la hora prescrita. i la compañía ó una porción de é ta debe a istir á una ins­trucción, el Sargento de Dfa tiene á su cuidado hacer preparar y po- -------- uestra ~uardia de prevención.-(N. dd T.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ol · ín Milit r d olon1bi '- 312 _1 ner u puesto todo Jo ue s necesario ( paratos ara gimna-ia, unt rí , &c.). hombre f tigado é i di pue to iden rmi o para acostar e al rgento de Día, qui n da parte 1 fddwcld. 'r m ién le d 1 rte al entr r y lir de ser icio y ué ----~==~~.~----- L u D M T (Continúa) l OI.Í'liCO- ULlTAR PARA ·a; H 'AR ! t\ rUl!:RRA ... , · puest y las i ea acere 1 la fndole y natural za de la gu :.rra de montaña y lu m dio llevar! á e 1 o, n.E tanos aplic ¡~ to principios á la que actualmente nos aflig n el rin­ci , do at luña, proponien un i t ma d cam aña político­militar que concluya co·1 la hidra fatal qu tanto mal s no5: e tá. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C olombi a '- 313 _J re los carlistas. i asi fue, como es innegable, y lo que es en una guerra ordinaria todas estas ventajas y repetidas ictorias nos hu-ieran desde luego proporcionado dominar á nuestros enemigos, es evidente y debe concluírse que no son los mismos medios los que deben desplegarse para terminar una guerra civil, supuesto que no dan los mismos resultados: cuáles sea éstos, es lo que tra­tamos de desenvolver . nte que nosotros, un jefe hábil y de conocimientos profun­dos en la materia ha demostrado en diversos artículos, con la maestría é inteligencia que tiene acreditadas, los medios que, á su arecer bien fundados, es preciso poner en movimiento l?ara con-rarrestar la guerra civil que nos aqueja y concluír con ella. Sus rincipios luminosos arrojan una verdad palpable, cual es, que l as O"Uerras de esta especie son polftico-militares, y que más bien por la política que por las armas es el medio por el que deben termi­narse. En efecto la ventajas de los choques nada influyen en una facción que quizá cuenta enteramente con las simpatías del país n que opera; pues con u apoyo e r pone prontamente de las pérdida que puede haber sufrido · que encuentra en él todos l os auxilios necesarios y los medios de e pionaje pata saber la situa­ción po ición, fuerz s y movimientos de su enemigo, mientras que éste carece de toda estas ventajas. Pero afortunadamente l os montemolinistas, contrayén ono á Cataluña, que es donde más ~im patías tienen y en cuyos puntos hasta ahora han desplegado ayores fuerza , no sólo no cueman exclusivamente con odas las simpatías del pafs sino que nosotros no dejamos de tenerlas casi en igual número en el terreno que aquéllos ocupan; la habi­lidad está en saber aprovecharse de ellas para lograr el objeto que se desea y ntonc se con eguirá lo que tan respetable jefe ropone; esto es que perdido el apoyo moral del pafs, vendrá la facción por sí misma á tierra. Una de las principales razones del engrosamiento de las fac ­iones en el Pnncipado, es la falta de trabajo que se experi­menta en aquel paí , tan poblado y puramente fabril, en l que habiendo decaído la fabricación, se encuentran mile de brazos en la inacción ; y asediados por la miseria, abrazan cualquier partido ue s 1 s presenta, con tal de cubrir su primeras necesidades. e esta causa ha resultado la inmoralidad de aquel país y que acostumbrado al brigandaje y á la correrías, se pr te con facili­dad á toda clase de excesos . El fomentar toda especie de ocupa­ciones y t¡·abajos á fin de empl aren ellos la multitud, asegurando u subsistencia y la de sus familias, debe s r una de las primeras atenciones de un jefe entendido, procurando infundir la confianza en los capitali tas para que pongan en movimiento sus caudales. 1 carácter catalán, de uyo alti o é independiente, es capaz cuando se le trata con dureza, de abraza¡· lo partidos más violen­tos para rechazar este t1· to· pero como semejantes caracteres son de sí noble y ge erosos, con la afabilidad y dulzura se logra y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 letín ilit r de e lornbi L 314 _¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B 1 tín 1 ilit· r de Colotnbi \._ 315 _J :Jr ue no pudien o recibir lo ocorro de fuerza y e boca y erra se encuentr n las trop en operacionc en una fal ~ posi- •Ón · en una posición que, á poco e fuerzos u contrado , erá mpletamente batido. h ra bien: ¿se ha procurado indagar y )nocer cuál sea la ase de opcracione en u e apoyan lo di­dentes? Conocida ¿se ha rocurado de truírla '? or el istema guerra que ha ta ahor se ha eguido en el rincipa o, se deja nocer que no e tá bien ent ndido el plan de o eracione , pues se ha tratado e destrufr en forma la ba d operacionc en e se apoyan lo montemolini las; y mientr tanto que e ta base se ocupe 6 destruya la per ecución ai lada de nue tra colum- ;a , como la .·periencia lo está demostrando, no concluirá con los vantados y { con nu stra tro a en fuerza de la fatiga. n plan e operaciones por el que imultáneamente obren todas las tropas 1 vez es el único medio d acabar con lo -montemolini tas; va­á proponerlo. La base primera de operacione lo montemolini ta se alla en Francia; de allí han venido Jefe , y de alH aunque :ubrepticiamente, reciben las arma munic10n y demá au ·itios. ra pa ada ya la línea del vecino reino, e apoyan en lo e ca ro­o el terreno d nuestra frontera y organizándose n Has omo mejor les es posible, e arrojan poco á poco á lo t rrenos ás bajos 11 gando con sus correrías á ocu ar los llano , refor­ándose en su marchas con todos los elem nto que le son nece­. ari s y haciéndo e por con iguiente más y más respetable ; todo sto sin perder de i ta lo punto de dond partieron para al 1 ·nor descalabro, 6 al er aco ados por la activa per ecución d ue tras tt-opa , encaramar e en eguida á la montaña y pene­. r r en los bosques, á fin de guarecer e r eponerse y volver otra z. á sus correrías ; es decir, h ciendo una v rdadera guerra de ntaña ó de gu rril1as tan conocida en nue tro paí . LueO"O, si cupamos militarmente los punto estratégicos en que e poyan .o nemigo n cesariament deberá concluír e con ellos. uáles n Jo medios para efectuar e ta operación, es lo que vamos á mostrar. Continúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 316 _,; - Historia === QUINCE DIAS I)E CAMPAÑA EN r87o POR L. ARMAG AC (Traducido y abre iatlo del francés para el B~!etln Mtlllar) (Continúa) El 1 5 de Julio el r. Du u e de Gramont ante el Senado y el Sr. Emilio Olivier ante el Cuerpo Legislativo, dieron cuenta con la nota siguiente, del estado de la cuestión y de Jos esfuerzos in­tentados cerca de las Potencias para obtener u eficaz. mediación: " La manera como habéis acogido nue tra declaraciÓn del 6 de Julio, nos ha dado la e rtidumbre de que aprobáis nuestra po­lítica y de que podemos contar con vue tro apoyo; por esto he­mos comenzado al punto neO"ociaciones con las Potencia exti-an­jeras, para obtener sus buenos oficios con Prusia, á fin de que re­conozca lo fundado de nuestra quejas. ce En estas negociaciones no hemos pedido nada á E paña de la que no queremos ni despertar sus susceptibilidades ni herir su independencia; no hemos tratado con el Príncipe de Hohenzo­llern, á quien consideramos amparado por el Rey · tampoco hemos querido mezclar á nue tra discusión ninguna recriminación, ni ha­cerla salir; del límite á la cual la hemos circunscrito desde el prin­cipio. 'La mayor parte de la Potencia extranjeras se han apre surado á respondernos y con má ó menos vehemencia han reco­nocido la justicia de nuestro reclamo. "El Mini tro de egocio Exti-anjeros de Prusia nos ha opues­to e ·cepción previa, con el fin de no recibir la comunicación, pre­tendiendo que ignoraba el a unto y que el Gabinete de Berlín era ajeno á él. ' l-Iemos tenido entonces que dirigirnos al Rey mismo, y he­mos dado orden á nu tro Embajador para tra ladar e á Ems, cerca de Su lVIajestad. in dejar de reconocer: que había autoriza­do al dncipe de Hohenzollern para que aceptase la candidatura que se le había ofrecido 1 Rey de Pru ia ha ostenido que él había sido extraño á las negociaciones iniciadas entre el Gobierno espa­ñol y el Príncipe de Hohenzollern ; que no había intervenido sino como ] efe d la familia, y de ninguna manera como soberano, y que no había ni reunido ni consultado el Con ejo de ?\1inistros. " u Majestad ha confesado, in mbargo, que había informa­do al onde de Bísmarck de estos diversos incidente . . ~ No podíamos consi erar estas respuestas como ati faeto-nas · no hemos podido admitir esté' distinción util ntre el obe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 317 _J no y el ex-jefe de familia, y hemos insistido á fin de que el Rey <;onsejase é impusiese como necesaria al Príncipe Leopoldo la nuncia de su candidatura. Durante las discusiones con Prusia, el ee istimiento del Príncipe Leopoldo nos vino del lado de donde enos lo esperábamos, y nos fue entregado 1 12 de Julio por el ..:mbajador de España. u Habiendo querido el Rey permanecer ajeno al asunto, nos­. ros le pedimos que se asociase á él y que declarase que si por mo de esos cambio siempre posibles en un país que acaba de sar por una revolución, la corona se ofrecía de nuevo al Prínci­Leopoldo, él no lo autorizaría para que la aceptase, á fin de que debate pudiese considerarse como definitivamente terminado. " uestra petición era moderada, y los términos en que la .·presábamos no eran menos. e Manifestad de modo más claro al , e y e cribíamo al Conde Benedetti el 12 de Julio á media no­: he, que no tenemos ninguna intención oculta, que no buscamos un re texto de guerra, y que no queremos sino resol ver honrosamente na dificultad que nosotros no hemos suscitado.' 'El Rey con\·enía en aprobar la renuncia del Príncipe Leo­ ·oldo ¡ pero rehusó declarar que no autorizaría en lo por venir la ueva aceptación de esta candidatura. e He pedido al Rey, nos es­: ribía M. Benedetti el 13 de Julio á media noche, que se digne ·ermitirme anunciaros á nombre suyo que si el Príncipe de Hohen­eollern vuelve á su proyecto, u l\1ajestad interpondrá su autoridad ara poner obstáculo á eJlo. 'El Rey ha rehusado de modo terminante autorizarme á trans­l! litiros semejante declaración. He insistido vivamente, pero sin lo­,.. r· r cambiar las disposiciones de Su Majestad. El Rey ha termi­ado nuestra con ver ación diciéndome que ni podía ni quería tomar m j~nte compromiso y que él debía para esta eventualidad • mo para cualquiera otra, re ervarse la faculta de consultar las ircunstancia . ' " Aun cuando e te r chazo nos pareció injustificable nuestro t.: o de conservar á Europa lo beneficios de la paz era tal, que .o interrumpimos la negociaciones, y que, á pesar de nuestra le- • r· ima impaciencia temiendo que una discusión las estorba e, os emo pedí o. que aplacéis nue tra explicacione . ( Por esto nuestra orpresa fue profunda cuando ayer supi­lOs que el Rey de Prusia habí notificado por medio d un ede­: án á nuestro Embajador, que no lo recibiría más y que para dar · este rechazo un carácter nada equívoco, su obierno lo había omunicado oficialmente á los Gabinete de Europa. 1 propio tiern-o supimos que el r. Barón e erther había recibido orden de pedir e, y que en Pru ia se estaban armando. 11 En esta circun tancias, ti-atar de in istir en la conciliación aubiera ido olvidar la dignidad, y además una imprudencia.. o emos ahorrado nada para e itar una guerra¡ vamo á pre arar­JS á so tener la que e no ofr ce, dejand á cada una de las par­es la ¡·e ·ponsabilidad que le corresponda Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 318 _J u De de ayer hemo llamado á nuestra r ser a , y con vues.;­tr concur o vamos á tomar inmediatamente las medidas necesa - rias para poner á alvo los intereses la seguridad y el honor d Francia.' Inmediatam nte después de la comunicación del Gobierno, pre entar n cuatro proyectos de 1 y al enado y al Cu rpo Le-­gislati o. Et·an relativos á la petición de un crédito de so millone~ para la guerra y de 16 millones ara la marina, á la movilizaciór. de la guat·dia móvil y á la apertura de regi tros de enganche dee voluntarios para 1 tiempo de guerra. En el Cuerpo Leg·i lativo un grupo de la izquierda intentó em vano resistir al entu ia mo gen ral. Por dos horas 1\IL Thier lu­chó contra casi toda la Cámara, con la persuasión de que él re­presentaba, no los arrebatos del país, sino sus meditados intere ses.' Cuando se 'ueh·en á leer hoy con sangre fría los debate d~ esta orrascosa sesión, es con mezcla de asombro y de admira­ción como se ve la energía, el alor y la tenacidad que necesitó est anciano para hacerse ofr. En medio de violentas interrupciones, tratado de amio-o de Prusia hizo presente que n el fondo, s decir, respecto de 1 candidatura del Príncipe de Hohenzollern, la reclamación de Fran­cia se había atendido, y que el rompimiento lo ocasionaba una mera cue tión de su ceptibilidad. ( · Cómo . exclamó ante el mundo entero 1 Rey de Pru ia retira 6 deja retirar la candidatur del Príncipe de l-Iohenzollern, y e _to no es una conce ión . ¿Os atr·e-eréis á so tenerlo ? al era el estado d lo spíritus, que u 'oz no fue oída. En esta sesión y n la que siguió por la noche, lo res. Ju­lio Fabré ambetta Glais-Bizoin, Arago y algunos otros toma­ron la palabra en sostenimiento de la paz. M. Bulcet pidió copia del Despacho d que el Ministro había hablado en su nota· 83 votos solamente apoyaron su reclamo. M. Gambetta pidió que el Ministro re pendiese estas dos preguntas: 1.0 ' ¿La nota de M. de Bfsmarck ha ido comunicada á todos los Gabinetes europeos, ó solamente á los Gobiernos de la Alemania del Sur? 2. 0 ¿E tá ella concebida en términos que hagan indispensable la guerra?" El Ministerio por toda r spue ta, e asombró de que la Izquierda no comprendiese las cuestiones de patriotismo. El 19 de Julio el Embajador de Francia en Berlín enviaba al Rey de Prusia la decl ratoria de guerra, y el 20 el r. uque de Gramont daba lectura en el enado y en el Cuerpo Legislativo á la comunicación sigui nt : t Señores : la e ·po ición que se os presentó en la sesión del 1 S ha dado á conocer la justas causas de guerra que tenemo contra Prusia. " Conforme á los usos, y de orden del Emperador he invitado al Encargado de negocios de Francia para ue notifique al Gabi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 319 _/ nete d Berlín nue tra resolución de obtener por las armas las ga­rantías que no he m o podido obtener por medio de la di cusión . ' E t encargo ha sido cumplido y tengo el honor de infor­mar al uerpo Legis1ati o que n tal Yirtud, el e tado de guerra exi te, de de el 19 de Julio, entre Francia y Prusia. ' E ta declaración se extiende igualmente á los aliados de Pru ia que le presten, contra nosotros, el concurso de us armas.'' M de Bí marck había logrado u fines. Había guerra y éra­mos no otros quienes se la habíamo d clarado. El Canciller pru iano abía lo que hacía precipitando los acontecimientos. El quería sorprender á rancia la que de perta­da por eso repetido ataque , pudiera uizás., á fuet·za de actividad preparar~e para la lucha que entonces estaba bien lejo de poder sost ner. ¿ Cuále eran, en efecto las fuerza de cada una de la dos nacione ? La Confederación del orte podía poner n pie un ejército de ·l33,000 hombres, y dejaba á u retaguardia en tropas deguarni­ión 6 de reemplazo 295,500. u fectivo total era de 982,000, in­cluyendo las re crvas. La Baviera, el iVurtemberg y 1 Du~ado d~ Baden, cuyos ejército e taban organizado sobre 1 1e prus1ano contaban R5;5oo hombre de ejército activo y 69,000 de tropas de guarni­ción ó de depósito. El 6 de gosto el ejército al mán tu o 450,000 hombres en línea; y desde el 16 poco má 6 meno , 6oo,ooo número que se sostuvo hasta ei fin de la guerra. Contaba con 2,000 cañone de campaña municiones y provisiones en abundancia. En lo escrito, ero solamente en lo escrito las fuerzas de •rancia eran 1.142,000 hombres, de lo cuales 642,000 formaban l ejér íto activo y 500,000 la guardia móvil. En realidad. Francia no podía onducir á lo ampos de bata­Ha sino 337,000 hombres y de é tos ólo 270,000 podían reunirse inmediatamente. E te ejército, tan inferior n númc1·o al del enemigo en vez le ser reunido en uno 6 dos punto fue esparcido en una larga lí­nea entre Metz y Estrasburgo, sobr un frente de más de cien leguas. El plan de campaña, i e que había alguno acordado, era tener al enemigo en incertidum re ac rca del punto de ataque, por el esparcimiento mismo del ejército; despué concent1·arse rápida­mente cerca de Estrasburgo y lanzarse rná allá., del Rhin, de ma­nera de separar la Alernenia del ur de la df'l orte. o se había pensado, pues, sino en la ofensiva · ero la ofensi a no fue posible al ejército francés sino durante algunos días ue no se upie1·on aprovechar. El 14 de Julio por la noche 1 Mini terio francés ordenaba el Hamamiento de las reservas. Por su parte, el Rey de Prusia daba el 15 por la noche orden de movilización.- Conl/t~úa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole ín Militar de Colombia '- 320 -' asa de Lata Diagrama del teatro de la guerra en los páramos de U sme Boca grande La Mesa+ Páramos o ..... e ...e:> ~ +Alto Santa Rosa ~ 1 0 Une 0 El Ramal + Hoyagrande 0 anla Rosa R 1 o .Bla11co Las Animas 1 .\LDIOS 1 : 250,000 +La Zorra 0 Pueblovíe.fo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 10

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 5

Por: | Fecha: 09/08/1902

~ ~:;K~::::M~ilitar deM~:~::~:~ i l ORG!NO DEL MU ISTERIO DE GUERlli Y DEL EJÉRCITO f :~ -·;;;~~;~~.- ;;~~~;~~: J: ~~;~~;~ ; ~~;~~~: --~¡ ¡ Gen~ral de Jn~t>niero• § ¡ Son colaborad ores de este peri<(dico los Jefes y Oficiales del Ejército i : 1 : ' : PtUd• m•v btm •~utlttr qu~ nulllf'o f'llpeto á todlu la• convueion~•, "~ngiJ d para,. "' la ( : úuJ(/I,.fflM v no• d~j~ ein eJti,.{)Íat paf'a d•J•nde,. üu rtldltf'al ¡ ElflliQUE Slll\l(l.tiiW'ICJ: 1 -··¡····· ············· ··-······· ······ ············ ··················-··································-·····-···········¡- ¡ -+ • Bogotá, 9 de Agosto de 1902 .... + + r---------·-------------------------------------------~ --=-== Oficial ==x DECRETO NUMERO 964 DE 1902 (JUNIO 20) que organiza lo Hospitales cle La ')lesa y :Tocaim .. El Viapruidmle·d! la Rtp1íbhca, mcargarlo dd Poder ~Ejecuflvo, DJ:CRJtTA Art. 1.0 Los Hospitales de La Mesa y Tocaima quedarán bajo la inspección y dirección de un Síndico g neral, y serán adminis­trados por las Hermanas de la Caridad de las respectivas locali­dades. Art. 2.0 El Síndico general tendrá un Ayudante que hará las veces de Habilitado, el cual presentará las libranzas semanales para percibir dos pesos y una ración d e carne diarios por cada enfermo. Art. 3. 0 Los vales será11 visados por el Síndico y confronta­dos con la situación del personal de enfermos ; llenada e5ta forma­lidad, el Prefecto de la Provincia de La Mesa ordenará el pago, y éste se hará por el Administrador de Haéienaa de la misma. Art. 4. 0 Las Hermanas de la Caridad del Hospita11filitar de La Mesa tendrán las mismas asimilaciones de que trata el Decre­to número 916 de S del presente, que organiza el Hospital Militar de Tocaima. §. Este Hospital conservará el Síndico especial que hoy tiene. Art. 5. 0 El Síndico del Hospital Militar de Tocaima rendirá informe mensual al Síndico general de los dos Hospitales de que trata este Decreto, y pondrá el Es Corriente en las libranzas que semanalmente deben enviarse á La ~·lesa para el cobro de las rct­dones. TOKG 11--9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 130 _J Art. 6.0 Nómbrase Síndico general ad honorem de los Hospi­tales Militares de La Mesa y Tocaima al Sr. Jorge Vergara, á quien se autoriza para hacer el nombramiento de Ayudante Ha­bilitado, con la asimilación de Capitán para los efectos fiscales. §. Este nombramiento será sometido á la aprobación del Mi­nisterio de Guerra, y la fianza respectiva la otorgará ante el Pre­fecto de La Mesa. Queda en estos términos reformado el Decreto número 916 de fecha 5 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bog-otá, á 20 de junio de 1902. ]OSE 1IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERKÁNDXZ DECRETO NUMERO 966 DE 190~ (JUNIO 2 1) por el cual se declara insubsistente un nombramiento El Vzcepresz'dente de la Repltblz'ca, mcargado del Poder Ejecul/v,, DECRETA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­cho en el Sr. Pablo E. Vanega·s para Proveedor de la División Boyacá. Por Decreto separado se designará la persona que deba reem­plazarlo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 21 de Junio de 1g02. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDJ:s FERN.ÁND:n DECRETO NillviERO 969 DE 190~ (JUNIO 2 1) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidente de la Repúblt'ca, encargado del Poder E¡uuHvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sargento Mayor José Ascensión Rivera Ayudante del Director del Boletín Militar, con anterioridad de I. 0 de los corrientes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 I de Jumo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 131 -' DECRETO NUMERO 1021 DE 190~ (Juuo 3) por el cual se dispone la organización de un Cuerpo de Ejército .ZJ Vt'aprestdenle de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecult'vtJ, DECRETA Art. 1.0 Organízase un Cuerpo de Ejército que se denomina­rá Ejérdto de Tequendama, compuesto de la División Art'stzdes Fer­nández, la Columna FacataHvd, al mando del General Daniel Ru­bio París, y las fuerzas sueltas que haya en la Provincia de Te­quendama. Art. 2.0 Hácense los siguientes nombramientos para el expre-sado Cuerpo de Ejército: Comandante en Jefe, General Manuel María Castro U. Jefe de Estado Mayor general, General Félix Navarro. Inspector general, General Daniel Pardo. Pagador general, Sr. Carlos Sampedro. Art. 3. 0 Autorízase al Sr. General Comandante en Jefe de di­cho Cuerpo de Ejército para organizar el Cuartel general y hacer los nombramientos de Ayudantes ... Adjuntos y empleados adminis­trativos de su dependencia, 'ometiéndolos á la aprobación del Mi­nisterio de Guerra. Comuníque'e y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de Julio de 1902. JO E :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARIS'liDP.S I~ ER. '.ÁNnxz DECRETO NUMERO 1046 DE rgo:¡¡ (JU. ·ro 10) por el cual se organiza la navegación y exportaci 'n y se da protección á la empresa del Ferrocarril de Girardot L/ Vz't:epresüienll de la Rtpúbhca, encargado del Poder .Ejteuli'll, CONSIDXltANDO 1.0 Que el Gerente del Ferrocarril de Girardot se ha dirigido al Ministerio de Guerra solicitando se le den facultades para la continuación de los trabajos y se le proteja contra las guerrillas que impiden el servicio del Ferrocarril; 2.0 Que aunque en el Ministerio de Guerra hay datos de que algunos empleados de la empresa del Ferrocarril han auxiliado la revolución, suministrándole elementos y víveres, tal inconveniente puede allanarse con una intervención en los nombramientos de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia empleados por medio de un agente del Gobierno, intervención que el Gerente del Ferrocarril acepta gustoso; 3.0 Que vencida ya la rebelión, es tiempo de favorecer la ex­portación de los frutos y demás artículos que se hallan estancados por la guerra, con gravísimo perjuicio del comercio y de los inte­reses del Fisco ; y 4. 0 Que las últimas operaciones que se han ordenado sobre las guerrillas que obstruyen la navegación en el alto Magdalena, dejarán libre esta vía fluvial para el tránsito de los vapores, y que es preciso supervigilar y reglamentar el despacho en los puert06, de manera que una verdadera equidad presida el embarque de los artículos de exportación, DECRETA Art. 1.° Créase una plaza de Superintendente del Ferrocarri de Girardot y de la navegación en el río :Magdalena . Art. 2. 0 El Superintendente de que trata el artículo anterior, dependerá del Ministerio de Guerra y tendrá las siguientes facul­tades: 1 .• Intervenir como Consultor en los nombramientos de em­pleados del Ferrocarril, con el exclusivo fin de evitar que sean nombradas personas notoriamente partidarias de la revolución 6 auxiliadoras de ésta; 2.• Dictar providencias eficaces para que sea real la protec­ción que el Gobierno ofrece á lo empleados y trabajadores del Ferrocarril, contra el reclutamiento y demás medidas violentas que la guerra impone ; 3.• Velar por la seguridad del tránsito, impidiendo que Jos trenes viajen cuando tenga noticia de la proximidad de alguna guerrilla, y dictar las órdenes del caso para que tales guerrillas sean pPrseguidas ; 4·A Reglamentar el despacho de frutos de exportación en los puertos de Girardot y Honda y los demás puertos del alto Mag­dalena, de manera que el beneficio alcar.ce á todos los e~{portado­res, é inspeccionar por sí ó por medio de agentes competentes el embarque de los frutos, á fin de evitar violaciones del Reglamento; 5.A Visitar los buques, examinar las cuentas correspondientes, resolver todas las dudas que ocurran, y obviar las dificultades que surjan en el servicio; 6 ... Reglamentar asimismo la salida y arribo de los vapores del alto Magdalena, y comunicar las órdenes convenientes al Jefe de la Flotilla, sin perder de vista que el objeto principal de ésta es el de concurrir al desarrollo de las operaciones militares, coadyu­Tándolas con rapidez y eficacia; y las demás que en casos excep­cionales le confiera el Ministerio de Guerra. Art. 3. 0 El Superintendente comunicará al Jefe de la Flotilla todo lo relativo al despacho y servicio de los buques, y los Jefes militares que necesiten el auxilio de éstos, darán aviso oportuno a 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..... 133 __; Superintendente para que él pueda ordenar con tiempo y de pre­ferencia los movimientos que sean necesarios. Art. 4. 0 El Superintendente tendrá los Ayudantes y emplea­dos que el desempeño de sus funciones y el cumplimiento de los Reglamentos que dicte requieran. Todos estos empleados deben considerarse cpmo militares, y devengarán sueldo conforme á sus grados 6 asimilaciones. Las libranzas respectivas serán enviadas á la Habilitación del Cuartel general del Ejército, para su incorpo­ración y pago. Art. 5. 0 El Superintendente expedirá, conforme á la ley, los pasaportes auxiliados que los empleados de su dependencia nece­siten. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo:-oti, á. 10 de Junio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A ISTIDES FEttNÁND!:Z DECRETO NUMERO 1056 DE 190:¡ (JULIO I 2) por el cual se confiere un ascenso El Vú:eprwdenlt de /a Repúblú:a, encargado del Poder Ejecult'l(), DECRI!TA Artículo único. Asciéndese á Subteniente al Sargento I .0 Je­sús Duarte. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~·otá, á I 2 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A usTIDES FE.RNÁND:tZ DECRETO NUMERO 1057 DE I90:l (JULIO 1 01) por el cual se reconocen varios grados El Vz'cepreszdmle de la Repúblü:a, encargado del Poder EjecuHv~, DECRETA Artículo único. Reconócense los siguientes grados á que han sido ascendidos los señores que á continuanción se expresan, por el Comandante en Jefe del Ejército de Oriente de Cundinamarca: El de Coronel efectivo á los Tenientes Coroneles Buenaventu­ra Lozano R. y Luis E. Barbosa, con la antigüedad de .20 de Sep.. tiembre y 28 de Diciembre de 1901, respectivamente; 11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 134 _,J El de Teniente Coronel á los Sargentos Mayores Jesús Mon­zón y Samuel Figueroa ; El de Sargento Mayor al Capitán Salustiano Cubillos. §. De los ascensos de Teniente Coronel y Coronel á que hace referencia el presente Decreto, dése cuenta al Honorable Senado en sus próxr:nas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN Fl Ministro de Guerra, ARISTIDES F•RNÁHDU DECRETO NUMERO 1058 DE 1902 (JULIO 12) por el cual se aprueban dos Decretos dictados por el Gobernador Jefe Civil y Militar del Departamento de Bolívar El Vz'cejruz'dmte it la Repúblt'ca, encargad~ dtl Poder Ejuulzvo, DECRETA Artículo único. Apruébanse los siguientes Decretos dictados por la Gobernación del Departamento de Bolívar: El número 182, de 27 de Enero último, por el cual se facilita á los deudos de militares muertos en la actual guerra, el modo de percibir el sueldo que á éstos correspondía ; y El número 186, de 29 de Enero último, por el oual se hace un nombramiento. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bo~otá, á r"' de Julio de 1902. JOSE MANUELMARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO zo6o DE 1902 (JULIO 12) que dispone la organización de un Regimiento y confiere un ascenso ZJ Vz'ceprtsidenlt dt la Rtpúblz"ca, encargado dtl P1der Ejecutzvo, DECR1tTA Art. I.0 Organízase un Regimiento que se denominará Regi­llfimlo del Tolima, compuesto de tres Escuadrones, el cual hará par­te del Ejército de Oriente, que comanda el General/ Marian.:> Os­pina Chaparro. Art. 2.0 Asciéndese á Coronel al Teniente Coronel Concep­ción Díaz, y nómbrasele primer Jefe del Regimiento del Tolima que se dispone organizar por el presente Decreto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d~ Colombia '- 135 .J §. Dése cuenta rle este ascenso al Honorable Senado en sus pr6ximas sesiones, para los efectos constitucionales. Art. 3.° Facúltase al General Mariano Ospina Chaparro, Co­man: lante en Jefe del Ejército de Oriente, para hacer los nombra­mientos de Jefes y Oficiales de este Regimiento, sometiéndolos á la aprobaci6n del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARRQQUJN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER..~ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1061 DE 1902 (JULIO 12) por el cual se hace un nombramiento El Vú:epreszdente de la República, encargado del Poder Ejetuli'll• D:iCRETA Artículo único. N6mbrase al Dr. Marco Antonio Barrientos Médico del Hospital Militar de Tocaima, asimilado á General de Divisi6n para los efectos fiscales, por raz6n del mal estado sanita­rio de aquel lugar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDKS FER>~ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1062 DE I90l (Juuo r2) por el cual se hace un nombramiento El Vteepresidmte de la Repúblzca, encargado del Pcdtr Ejuttlifl~, D:ICJl:ITA Artículo único. N6mbrase Médico del Hospital Militar de Guaduas al Dr. Cesáreo Vergara. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN E:l MiniGtro de Guerra, ARISTIDXS FEirnÁNDU Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- q6 _J DECRETO NUMERO 1065 DE 1902 {JULIO I 2) qua confiere un ascenso El Vzeepresüimle da la República, mcargado del Podtr Ejecul•v~, DKCRXTA. Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Juan B. Romero. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Julio de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEL RJÉRCITO (Continúa) PROYECTOS de contratos pasados á la Sccci<)n 2."' del Ministerio de Guerra Fechas Artículos Cantidad Contratis tas Valor Vienen ............ $ 919,559 8o Febrero 13. Bestias ........ 30 Manuel Medina D ........ ...... $ 43,500 I 3· Mula ................ 1 Rafael Navas V. 1,300 1 3· Id .................. 19 Pedro Mulet ...... 26,050 1 3· Galápago apera- Francisco Cama-do ................... cho .............. ~,200 13. Alpargatas (do- Ana M. L. de cenas) ............ 100 Mora ............ 2,6oo 13. Aperos ............. 75 Secundino Jimé-nez ......... .... 1,65o 1 3· Confección de tol- Enriqueta G o n-dos ......... ...... 40 zález Borda ... 640 1 3· Caballo ... ········ I Belisario Cuervo 700 13- Frazadas .......... 250 Pedro Garzón ... 5,875 1 3· Mulas ............. Demetrio ;Ed-monds .......... 1,900 13. Id .................. 55 Fidel Mendieta .. 75,900 ... 14. Silla aperada .... Teodoro Pineda. 99 90 14. Corneta ............ Laurean o M a-yorga ........... 95 ... 14. Id ............ ...... Id. íd ...... 95 ... Pasan .................. $ 1.08 I, 164 70 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 137 _) Fechas Artículos Febrero 14. Tubos para lámpara .......... .. 14. Mulas ............. .. 1 s. Id ................. . 15. Id ................. . 15. Correajes refec-cionados .......... . 1 5. Estribos (par) ... . 15. Caballo .......... .. 15. Mulas ............. .. 15. Id ................. . 15. Banderolas ....... . 1 5. Confección de tol-dos ............... . 17. Caballo ........... . 17. Macho ........... . 17. Galápago aperado r 7· Id. íd ..... . 17. Sillas .............. . 17. Frazadas .......... . 17. Caballo .... ...... .. 17. Binóc ulo ........ . . . 17. Maleleras ......... .. r 7. Frazadas .......... . 1 7. Diagonal ameri-cano (piezas) .... . 18. Bestias ............ . 18. Mulas ............. .. 18. Bestias .......... .. 18. Id ................ .. 18. Macho .......... .. 19. Varios artículos. 19. Caballo .......... . 19. Galápago usádo. Cantidad Contratistas Valor Vienen ................. $ 1.081,164 70 3 Enrique Nariño .. 36 Adolfo M. Bui-trago ........... . 15 Ignacio Luque P. 3 Antonio Afana-dor ........... .. 100 Aníbal Castro ... Pablo Cruz ...... . Angel M. Zala-mea ............ . 6 Ricardo E. Ce-rón ........... . 41 J. M.~ Pinto ..... . 25 Enriqueta Gon­zález Borda ... 40 Id. íd ........... . Tadeo de Castro Julio Santamaría Carlos Cadena .... 1 Alcides Novoa ... 10 Domingo Olea ... 2,000 Julia Gómez de N .. . ........... .. Nicol ás Pineda .. . J. Cayetano Or-tiz .............. . 250 Adolfo Muñoz .. . 1,000 Néstor Mesa .. .. 43 Carlos Ucrós ..... 14 Alejandro Ucrós 6 Demetrio E d - monds ......... 4 Gerardo Torres M .............. . 29 Guillermo Z a - mudio ......... .. Manuel G. Peña. Vidal Pachón ... . Rosa Cadena ... .. Gerardo Torres M ............. .. 40 ... 55,800 r6,5oo 3,350 8oo 20 2,000 r r,soo 61,500 350 640 950 900 I,OOO 1,500 2,130 45,000 r,8oo 496 1,750 23,000 8,400 18,200 9,300 6,500 52,000 2,000 1,569 2,000 I, 100 •.. Pasan .................. $ 1.413,459 70 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Fechas Artículos Febrero 19. Alpargatas docenas) ........ . 19. Corroscas gua-munas ........... . 19. Bestias ........... . 20. Confección de tol-dos ............... . 20. Banderolas ...... . 20. Varios artículos (Saturnino Posse) 20. Varios artículos .. 20. Caballos... . ..... . 20. Varios artículos .. 20. Bestias ............ . 20. Varios artículos .. 20. Bestias ........... .. 20. Mulas ............. . 20. Galápago apera-do ................. . 20. Mulas .............. . 21. Estribo~ de aro (pares) ........... . 2 I. Galápago nuevo aperado ......... . 2 1. Piezas diagonal americano ...... . 24. Confección de tol­dos y ba yetones. 24. Sombreros jipija-pas ............... . 25. Caballo ........... . 25. Mulas .............. . 25. Varios objetos ... . 26. Sillas .............. . 26. Ruanas corianas. 26. Galápago nuevo. Cantidad Contratistas Valor Vienen ................. $ 1.413,459 70 300 Antonio Gonzá-lez ............. . 103 Julio Oviedo ...... 4 Rafael González L ........ . 6o Enriqueta Gon-zález B ........ . 25 Id. íd ........... . Vidal Pachón ... Cerbeleón Pi n-z6n ............ . 2 Domingo Silva ... Vidal Pachón ... 25 Miguel M. Mora-les ............ .. José N. Muñoz .. . 6 Juan Amaya ... . 30 Valentín Gutié-rrez ............ .. Rafael V ásquez. 2 Alfredo Berna!. roo Silvestre Páez .... Arturo Pérez ..... 6o Claudio Angel ... Francisco A. Sa- Iazar ........... . 50 Julio A. Parra ... 1 David A. Boada 3 A. M."' Forero S. Vidal Pachón .... 50 Ignacio Rodrí-guez ........... . 6o Alejandro Hoyos Arturo García ... 7,800 515 5,000 96o ... 350 I 1,030 .(.,000 3,110 75,000 3,758 9,8oo 48,000 700 2,800 12,300 1,750 1,500 3,6oo 1,315 7,000 2,400 3,250 Pasan .................. $ 1.638,797 70 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 139 _) Fechas Artículos Cantidad Contratistas Vienen .................. $ Febrero 26. Piezas diagonal 80 Eugenio M. He- 26. Mulas .............. . 26. Galápago apera-do ................. . 26. Id. Camille .. ..... .. 26. Enjalmas ......... . 27. Bestias ........... . 27. lid ................ .. 27. Galápago apera-do y enjalmas ... 27. Mula ............... . 27. Bestias ........... . 27. Confección detol-dos ................ . 28. Caballos ......... .. 28. Confección de ba-yetones ........... . 28. Camisas-batas ... 28. Confección de ca-misas ............. . 28. Mulas ............. .. 28. Alpargatas (do-cenas) ............ .. 28. Caballo .......... .. 28. Galones de petró-leo ............... .. 28. Peinillas ........... . 28. Herraje de bes-tias ................ .. 28. Galones de petró-leo ..... .' .......... . 28. Encerados ........ . 28. Mula ............... . 28. Id ................. . - ~8. Bestias .............. . - 28. Banderolas 2, yar­das rasete, 120 ... rrán ........... . 9 Leopoldo Argáez Inés de Forero .. . 1 Silvestre Páez .. . 22 Isaac Arzayús .. . 5 Juan C. Trujillo. 4 Arturo Acevedo. Pedro Pachón ... 1 Manuel Gaviria. 6 Julio Racines V. 20 Enriqueta Gon-zález B ........ . 2 Lucio Gori ....... . 100 Enriqueta Gon-zález B ....... .. 26o Id. íd .......... .. 6o Id. íd ........... . 2 Clodoveo Cuervo 200 Antonio Gonzá-lez Q ........... . Dolores Navarro 2 Rafael Gómez M 12 Zalamea Hnos ... 59 José Contreras ... 2 Rafael Gómez M 400 Honorato Landí-nez ............ . Arturo Dousde-bés .............. . 4 r Aristides Novoa. 5 Arturo Dousde­bes ...... Enriqueta Gon-zález B ........ . Valor 1.638,797 70 15,850 17,600 goo 1,300 so6 10,200 5,000 928 1,300 6,600 320 1,400 500 780 180 3,500 5,460 500 265 800 1,000 27,000 g,ooo 1,020 Pasan .............. .... S 1.755,236 70 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Fechas Boletín Militar de Colombia '- 140 --' Artículos Cantidad Contratistas Valor Vienen ................. $ 1.755,:l36 70 Febrero 28. Bandera de lujo Agripina M.~ del V ............... . 28. Frazadas .......... 2,700 Guillermo Jimé- 28. Revólvers (S. & W.) ................ . 28. Mulas .............. . 28. Piezas diagonal... :l8. Varios objetos .. . :l8. Frazadas ......... . 28. Frenos ........... . 28. Varios artículos .. 28. Correajes ........ . 28. Corroscas ........ . 28. Confección de tol-dos ............... . 28. Galápagos ape-rados ............. .. 28. Encauchados ..... . 28. Cinchas ............ . nez ............. . 8 Eusebio Gutié-rrez ............ . 2 Isaac Guevara .. . 40 Heliodoro Ca - macho ......... . Juan M. M. Gili-bert ............ . 6oo Roberto Salazar S ............... . 20 Id. íd ........... . Gumersindo Ro-zo P ............ . 100 Hipólito Bolívar. r,100 Pedro Garzón B. 6o Enriqueta Gon-zález B ........ . 2 José N. Muñoz ... 28 Gonzalo Fernán-dez ............ . 72 Salomón Rojas .. 2,000 .•• 62,100 ... 4,000 2,600 7,6oo 14,100 .... 700 4,350 1,773 6,160 g6o 1,816 2,66o 936 Suman los contratos del mes de Febrero de 1902 .. $ 1.916,174 70 c~nlinúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia -Doctrinal LA CIENCIA MILITAR EN CONFERENCIAS DEL CORONEL MARVÁ (ESPAÑOL) Resumen de la cuarta conferencia, 7 de Febrero de 1902-Proyectáronse 14 fotografías) LA ENVOLVENTE DE LOS GLOBOS Envolventes no metálicas.-Importancia de la<; envolventes.-Telas: condicio­nes generales.-Fraudes en la fabricación de los tejidos.-Impermeabilidad de las telas.-Resistencia.-Clases de tejidos que se pueden emplear en ae­ronáutica.- Sedas ordinaria y de la China.-Lino.-Algodón.-Ramió­Tripa de buey.-Caucho.-Papel.-Modos de hacer impermeables los teji­dos.-~ Iétodos del barnizado, de la metalización y del caucho interpuesto.­Construcción de la envolvente.-M:étodo de los usos.-Globos de película.­Globo¡ de varias formas.-Darnizado y cosido.-Datos acerca de las envol­ventes. Envolventes metálicas.-Su proceso.-Estado actual de la cuestión.-Los nuevos metales.-Porvenir de estar; envolventes. , EN VOL VF., 'TES NO 'MET ALICAS Importancia de la mvolvmte.-Si ésta constituye la parte del globo aéreo que asegura la flotabilidad, claro es que en sus cuali­dades estriban las del globo mismo, y en tal concepto, el sabio profesor compara la importancia de este elemento á la que tiene la obra ·m·va en las construcciones na Y al es. De la bondad de la en­vol vente depende no tan sólo la sustentación del globo, sino tam­bién la vida de sus tripulantes. La necrología de los viajes aéreos enseña, con lamentable reiteración, los peligros de lanzarse al es­pacio sin aquellas indispensables condiciones de seguridad que ponen la envolvente al abrigo de roturas tan probables como im­posibles de reparar en marcha, y que, por tanto, han de ser fatal­mente seguidas del desastre. Buscando siempre la más completa satisfacción de las tres condiciones enunciadas en la última conferencia, se han ensayado en aeronáutica multitud de materias, tomándolas indistintamente en los tres reinos que ofrece la Naturaleza. Las más empleadas hasta el día en la con trucción de la envolvente son: las telas, los metales, la película de tripa de buey, el ramió, el caucho y el papel. Telas: condú:z'rmes generalts.-Resumiendo cuanto acerca de este punto explicó el ilustre conferenciante, diremos que, sean cua­lesquiera las telas destinadas á la confección de la envuelta, su te­jido debe estar formado por hilos apretados é iguales, de trama y urdimbre uniformes en toda la extensión de la tela, sin blanqueo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 142 _; ~i apresto, ni tintes que por su preparación química pudieran cons.­tltuír una causa de alteración bajo la influencia de los diversos agentes naturales, y por último, debe ofrecer fácil adherencia al barniz con que se impermeabiliza la envolvente. Fraudes en. la fabrú:aúón de los lejüios.-Para conocer la pureza de las materias y prevenirse contra posibles falsificaciones, exis­ten diversos procedimientos, en cuyo examen detallado entra el profesor. La seda es á menudo entremezclada con hilo y algo­dón, fraude que se denuncia por la potasa cáustica, cuya disolu­ción hirviente disuelve la seda en su totalidad. La presencia de la lana se descubre con el microscopio por la textura laminar que la caracteriza. Tratado el tejido por una solución cupro-amónica, pierde á los treinta minutos todo el a]godóp; á las veinticuatro ho­ras se disuelve la seda y queda la lana . .lmpenneabzlz'dad de las telas.-Por muy tupidas que éstas sean~ no pueden ofrecer por sí mismas un grado conveniente de imper­meabilidad; para conseguir esta condición, precisa recurrir á Jos barnices. De aquí la importancia de que las telas tengan aptitud para ser barnizadas, aptitud que se mide por_la cantidad de barniz que son capaces de absorber y por el grado de estanco alcanzado en condiciones determinadas. La impermeabilidad se comprueba mediante un aparato en el cual la porción de tela barnizada que se ensaya está sometida por una de us caras á la acción del hi­drógeno, inyectado con cierta presión; el gas que atraviesa la tela se deja ver por las burbujas formadas en la masa de agua que baña la cara opuesta. Res?'stmda. - Explica el maestro con toda latitud las distintas circunstancias que califican esta importantísima condición. Razona cómo la resistencia de las telas está relacionada con su ancho, y por qué la necesaria ligereza de la envolvente impone la precisión de referir las resistencias á los pesos. Con imágenes materiales y una claridad verdaderamente meridiana, enseña lo que es longz'lud de fractura, car~a de fractura en kilogramos, y resistencia á la trac­ción ejercida sobre las telas. Describe seguidamente los dinamó­metros, que sin'en para verificar dichas pruebas de resistencia, y da á conocer los mecanismos de esta clase con que cuenta el La­boratorio de Ingenieros del Ejército. Clases de tejz'dos que se puedm emplear m aeronáulica.-Estúdialos con prolijidad, siguiendo el orden que apuntamos á continuación:. Seda ordüzaria.-Fabncada con el pelo elaborado por el gu­sano de la morera. La finura del hilo se calibra por el título de Milán ó por el de Lyon, que determinan el número de las hebras que deben entrar por unidad determinada de tela. Puede usarse también el ta.fetá?J, que se distingue por lo fino y apretado de su tejido. Pesa tan sólo de 50 á 69 gramos por m.2 ~ y su resistencia es de unos 12 kilogramos por centímetro. La tenacidad y la elasticidad, tan necesarias á la envuelta,. reúne las la seda mejor que otros tejidos, como demuestra la si­guiente comparación_: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 143 _1 Elasticidad. Tenacidad. Seda................................................ 1 1 Borra de ídem...................... ............. 0,44 0,458 Algodón......................... .. .. .. .. .. . .. . . .. . o, 177 0,295 Lino y cáñamo.................................... o,o86 0,415 Estas cualidades son interesantes, porque dan á la tela la fa-cultad de aceptar dobles curvaturas; permiten asimismo un gran alargamiento, siendo de un quinto á un octavo el de la seda. Seda de la Chi11a.-Es la elaborada con la secreción del gusa­no alimentado por la hoja del roble. Como los asiáticos hacen á mano este tejido, su estructura carece de la regularidad que pre­sentan las urdimbres mecánicas. Esto no obstante, reúne buenas condiciones, que son : Peso por m2 ........... ..................... ...... 8o gramos. Carga de fractura por centímetro........... 9 6o kilogramos. Id. después de barnizada....... .. . . . . .. . . .. 8 " Precio por m2 ..... ..... .. .. .. .. .. .... .. • ... ... • .. 3,05 pesetas. Añadiremos que toma bien el barniz, se hace impermeable y tiene gran flexibilidad. Su condición característica y más recomen­dable es la de resistir mejor que cualquiera otra tela á la acción oxidante de los barnices preparados con aceite de linaza. Lzno.-Las telas hiladas con las fibras de esta planta, merecen ocupar el segundo término entre las empleadas en aeronáutica. Para este objeto, es preferible el lino blanco, del que se fabrican dos clases: el más fino (batista francesa) y el más fuerte (de Cons .. tanza), llamado de Holanda, que pesa 125 gramos por mZ, tiene una longitud de fractura de 8,ooo metros, resi te 10 kilogramos por centímetro, y cuesta de dos á tres pesetas por m2 • Algod611.-El mejor· es el procedente de los cultivos y filaturas de Georgía. Para envueltas de los globos úsanse con preferencia los tejidos simples llamados de 1-Iuselina. En el orden de ligereza figuran sucesivamente el calicot, el percal y el madapolán, que pesan roo, 120 y 167 gramos, respectivamente. La longitud media de fractura es de 6,ooo metros, y su precio fluctúa entre 1 y 1,5 pesetas por m2 • Ramió (seda vegetai).-La industria textil ha encontrado en esta urticácea una primera materia de excelentes condiciones para la fabricación de cuerdas y toda clase de tejidos que hayan de estar expuestos á la intemperie. Las pruebas mecánicas han de­mostrado la superioridad de la hilaza de esta planta sobre la de todas las demás, excepto la seda, como puede verse á continuación Materia. Resistencia. Algodón ............................... :................ 1 Cáñamo.................................... 1,3 Ramió................................... ................ 1,5 Seda .. .... ... ...... ..... ... . .. ... .... ........ ... ........ 1,8 á 1,95 Para las aplicaciones aeronáuticas el mejor ramió es el blanco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Tripa de buey (baudruche).-Así llamada porque procede de los intestinos de este animal. Pretenden algunos que esta película constituye por excelencia la materia de que debe formarse toda envolvente; es cierto que abundan razones en favor de la baudru­che, como son: la ligereza y la impermeabilidad que posee en alto grado, pero en cambio adolece de tales inconvenientes, que ante ellos no puede suscribirse la opinión harto radical de los ingleses, que no se avienen á reconocer otra materia para sus globos que la sacada de aquel rumiante. Para formar juicio de las dificultades anexas al empleo de este material, bastará saber que se le prepa­ra en trozos de om, 90 x om, 27, y que se necesitan más de 35,000 para un globo de 290 m 3 • Por otra parte, las envueltas en esta clase pierden pronto su flexibilidad, se hacen quebradizas y tienden á descomponerse por los defectos propios de su naturaleza orgá­nica. Empléase yuxtaponiendo y encolando varios trozos de pelícu­la, previamente moldeados para que afecten la forma esférica. V éanse algunas características : Peso de la pelíqJla (por m.2 ) en 2 capas sencillas Id. íd. en 5 íd. Id. íd. en 6 íd. Id. íd. en 8 íd. Resistencia á la fractura por cm ................ .. 30 gramos. rr8 135 220 10 kgs. Caucho.-Concurren en esta materia, convenientemente pre· parada por la industria, circunstancias que la hacen muy apta para constituir envolventes, distinguiéndose sobre todo por su gran elas­ticidad, lo que justifica el nombre de goma eláslú:a que se le da también. La importancia del caucho mueve al conferenciante á reseñar el origen, la extracción, las propiedades, los ensayos y la transfor­mación industrial de esta sustancia. Diremos aquí tan sólo que se la obtiene sangrando el tronco de gran número de plantas que abundan en distintas regiones de la tierra; el jugo colectado es de aspecto lechoso y gran viscosi­dad ; por desecación pierde su parte acuosa y deja cortarse á tiras 6 placas traslúcidas que se tornan opacas al estirarse, se sueldan fácilmente por simple presión, endurecen con el frío sin agrietarse, se funden á 180°, y vuelven al estado sólido por enfriamiento. Mez­clado el caucho con la esencia de trementina, resultan pastas que se emplean para hacer disoluciones con el objeto de preparar telas impermeables. Haciendo pasar las tiras entre los rodillos calientes del laminador, obtiénense hojas muy delgadas de excelente apli­cación en aeronáutica. El petróleo purificado, el cJoroformo, el sul­furo de carbono, la bencina y otros disolventes, dan medios para reconocer la pureza del caucho. Con el objeto de evitar que se en­durezca por una baja temperatura y se ablande á los 30°, se le vulcaniza, operación que consiste en hacerle absorber azufre á temperatura un tanto elevada. Papel.-Es materia muy empleada también en la construcción de la envuelta, merced á sus especiales condiciones de ligereza é Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .Boletín Militar de Colombia '-- 145 _) impermeabilidad, bien que no goce de gran resistencia, lo cual circunscribe su empleo á la construcción de globos sondas, cuya ca­pacidad es tan sólo de 6o á r I 3 m. 3 , la suficiente para poder re­montar á elevadas regiones de la atmósfera una pequeña colec­ción de aparatos registradores que graban las indicaciones y son de grande interés para la Física y la Meteorología. Con estos globos se han alcanzado alturas de 20,000 metros y registrado tempera­turas de 72° bajo cero. No todas las clases de papel pueden servir á este objeto; clase la preferencia al del Japón, que resiste muy bien á todo pliegue y estrujadura. Mejórase su natural impermeabilidad con impregna­ciones de petróleo, areite de linaza ó parafina. Las juntas se re­fuerzan con tiras de seda. Su resistencia es de ro kilogramos por centímetro. Modos de hacer únpn·meabla los üjtdos.-Como esta cualidad no la poseen las telas en grado conveniente, precisa comunicársela, y esto se consigue de tres modos : por el barnizado, la metaliza­ción y la interposición de una hoja de caucho entre dos telas. a) Banz¡"zado.-Es uno de los medios más usados para imper­meabilizar los tejidos. El barniz debe ser ligero para evitar peso, suave para no restar flexibilidad á la envolvente, poco secante para que no resulte quebradizo, neutro á la tela para no quitarle resis­tencia, unido para que obture atisfactoriamcnte, y aneléctrico para que los roces de la tela sobre sí mis:na ó con la red no engendren peligrosas cargas de electricidad. Además de su función obturado­ra, el barniz cumple otras no menos importantes, ct..ales son las de alisar las superficies para disminuír resistencias á la marcha, y re­flejar los rayos del sol para sustraer ·l globo á las repentinas va­riaciones termométricas. Multitud de recetas se han dado para la preparación de bar­nice.; pero no son los ingredientes los que aseguran su bondad, sino el esmero con que se practica el barnizado. El caucho y el aceite de lina~a son las sustancias que forman la base dt.: casi to­dos estos barnice . Véansc algunas composiciones. Barmz Arnou/.-1.0 Aceite de linaza, litargirio y tierra de sombra (solución mantenida á 200° durante seis horas). 2. 0 Acei­te de linaza cocido á. 2Go 0 , mezclado después con goma laca ó aceite de olivas. El barniz al areite es ligero, barato y de aplica­ción fácil ; ésta exige una ventilación incesantemente sostenida, porque la enérgica oxidación que se produce durante la mano de obra, podría incendiar 13. tela ó comprometer su solidez. Barmz al colodión.-Sus ingredientes son: colodión, alcohol y aceite de linaza disuelto en aguarrás. Es de un coste mayor que el precedente, pero en compensación permite reducir las untaduras. Barmz al caucho.-Se toma el de Pará, que es el mejor, y di­suelto en bencina constituye un buen barniz, flexible y elástico. Con la misma base puede prepararse otro, incorporando acei­te de linaza cocido y aguarrás, pero esta composiciÓn no es tan recomendable porque se electriza con facilidad. TOllO II-IO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 146 -' Otras sustancias como el tanino, la gelatina, la glicerina, &c., suelen asociarse á la base. Eleclrz"zadón dt las telas.-La presencia del aguarrás en los barnices es causa de que las telas impregnadas con éstos, redo­blen su aptitud para electrizarse. A fin de poner á prueba el grado de esta aptitud, se barniza un trozo de tela, se le frota de5.pués de seco, y sometido á su acción un electróscopo sensible, se reconoce la importancia de la carga eléctrica. b) Ldmziw de caucho entre d1s telas.- Este medio de imrermea­bilizar las envueltas, tiene al presente muchos defensores. La seda, el lino ó el algodón pueden servir para forrar la hoja de caucho. La fábrica de Hannover (Compañía continental de caucho y guta­percha) emplea telas de un metro de ancho, cuyas principales ca­racterísticas son: Algodón de tejido sencillo ( r 50 gr. de peso por m 2 ) Re~istencia................. ... . .. . . . . .. . .. . .. . . . ... ... ... . 4,40 kgs. Algodón de tejido dohle ... (330 gr. de peso por m 2 ) Res stencia................................................. r r ,oo - Seda amarilla de tejido doble......................... ro,oo - De cómo esta clase de envolventes satisface á la impermeabi­lidad, pueden dar idea las cifras ~uc siguen, representativas de la penetración del caucho por distintos gases. GHero antes de movernos hizo traer los presos que antes de la venida á Bogotá habían quedado ocul­tos, pues como Mosquem lo que se proponía en esa persec.ución era rescatarlos, había que llevarlos, porque nos hacía mucha falta la escolta que los custodiaba. 1v1osquera tomó el mismo camino nuéstro, yendo á cierta dis­tancia, á retaguardia; llegámos á Chipasaque, y allí acampámos. Mosquera lo hizo en el alto, y divisábamos sus toldos desde nues­tro campamento. Al día siguiente, muy temprano, nos dirigímos al páramo. Mosquera, siempre á retaguardia, hizo lo mismo, y si acampába­mos a las 4 de la tarde, él hacía lo mismo. Así llegámos á un pun­to llamado Ban:indillas, lugar inc. ·pugnablc. "Aquí," dijo O ban­do, '' C'Ste es el punto donde debemos esperar, y aquí lo batimos;" pero los Jefes y Oficiales no quisieron oírlo, y respondieron: "Nos­otros nos vamos." Inmediatamente desfilaron en vía para Sopó, de­jando ocultos los presos con una escolta. Llegámos al pueblo de Sopó, y de allí nos separámos varios que no quisimos seguir, por no saber el rumbo que iba á tomar la campaña. Los que nos de­volvimos fueron Nepomuccno Auza, N. Cristancho, Aurelio y Luis Mora y otros más. Como no podíamos dirigirnos á Guasca porque allí estaba acampado ~Iosquera, tuvimos que quedarnos cerca de Siecha. Al día siguiente, muy temprano, vimos desfilar una gente armada, en dirección á la casa en donde nos encontrábamos. No tuvimos más tiempo sino para ocultarnos en el monte; ellos continuaron la marcha pasando por la casa, porque tuvieron no­ticia de que por ahí estaban los presos, lo que nosotros ignorába­mos. Tan pronto como los hallaron, la gente que los custodiaba de!t­fil6, dejándolos en completa libertad. Inmediatamente bajaron aquellos, con la gente que los había rescatado, en vía para Guasca, en donde estaba Mosquera, con todo el Ejército, aguardando el re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar·de Colombia '- 159 _; sultado de la comisi6n. Dicen que se 11en6 de contento cuando los vio. Acto continuo, Mosquera se ¡·etir6 de Guasca. Inmediatamen­te se nos dio aviso para que marcháramos al citado pueblo de Guasca. Ya teníamos reunidos en Sie ·ha 150 hombres, y cuando llcgámos hallámos allí 165, con lo que reunimos, dispombles, 315 hombres. Estábamos una noche muy descansados, cuando nos llegó una noticia de Zipaquirá, que decía: "1\fañana. muy tempra­no sale un convoy, con 4 cargas de dinero y 14 de pertre­chos, en dirección á Suesca ;" no habíamos acabado de leer este parte, cuando ya estábamos en camino, teniendo que tomar por un desecho del páramo; un camino tan malo, que nos era difícil andar; pero á pesar de todo, continuámos la marcha, y nos fue á aclarar al puente de Sop6, todos lastimados por las caídas ; pero nada le esto nos aterró; continuando nuestra marcha, logr.imos nuestro objeto. Por op6 había ·deshlado un piquete de caballería, y. éste ali6 por el páramo, al frente del camino que llevaba el convoy: pues ya ellos habían trepado el alto. Cuando Jieg-6 la in­fantería al pie de este alto, encontrámos 2 mulas que había dejado el enemigo por no poderlas llevar. Nosotros, aunqu~.; los veíamos cerca, no podíamos hacer fuego por carecer de cartuchos; enton­ces nos aproximámos á tomar e tas cargas, y so re la rr.archa cor­támos la sob1·ecarga, con la culata de un chopo rompimos un~ caja, y entonces sí empezámos á disparar; pero corno la caballería les estaba haciendo frente, en e. os momentos, los cogimos á
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 5

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 11

Por: | Fecha: 15/03/1902

ER!E III-TOMO I -- Oficial- DECRETO NUMERO 372 DE rgo~ ( 26 DE FEBRERO) . or el cual se dicta una disposición especial relativa á la compra de caballerías 1 para el Ejército .El Vuepresidenle dt la Repúblt'ca, encargado dtl Podtr E.Jut~lifl#, CONSIDERANDO Que el Gobierno necesita adquirir brigadas para el Ejército á. a mayor 1 re ·{dad po ible; Que )a prontitud en el pago de las caballerías consulta la fa­jlidad d la adquisición y la economía para el Fisco, DECRETA rtículo único. Desde la fecha del presente Decreto y mien­tras ubsiste el e lado de guerra, para la adquisición y pago de auallería destinadas al Ejército bastará la diJigencia de avalúo e las que se ofrezcan al Gobierno, autorizada por el Inspector ¡re­eral de Brigadas. Presentado este· documento, por duplicado, al ubsecretario 2.0 de Guerra, éste ordenar~ el pago inmediato contra el Habilitado del Cuartel general :del EJército. Las dudas que puedan ocurrir en la aplicación del presente Decreto erán ¡·esueltas por el Ministerio de Guerra. Publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Febrero de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro ele Gobierno, FRANCI co MENDOZA P.-El Subsecre­tario de acienda, ncar~ado del Despacho, Josi RAMóN LAGo- TOllO 1-21 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 322 --' 1 Ministro de Guerra, ARISTIDE FE Á ·nu-EI Mini tro d · 1 trucción Pública, encargado del Despacho de Relacione E ·t res, JosÉ JoAQUÍN CASAS -El Ministro del Tesoro, AG ·rl. T IBF.. DECRETO NlTh1 ~RO 39 DE rgo~ (MARZO 3) por el cual se hace un nombramiento Zl Ylupr~sidenle tle la República, encargado del Poder .ll}ecut/v•, DJtCRETA Artículo único. Nómbra e édico de las fuerza u · cotnan­da el General Ramón González alencia, al Dr. Antonio I urt asimilado á General para los efect fisc les. Comuníquese y ublíquese. Dado en Bogotá á 3 de 1arzo d 1902. J f\L E El Ministro de ,.hR. L·oE.z DEC E O 3 E tgo2 (. tAR/.0 por el cual se hace un n ombrami nto 'J Vzáp1 tszÜe11le de la República, enca!·gad• del Pode1 .I:.jauliv•, DECRETA Artículo único. 6mbrase J f de E tado Mayor l la J-sión Marroquín al r. Coronel Cecilia Zamudio. Comuní uese y publíquese. Dado en Bógotá, á 3 de :farzo de J El Ministro e uerra, ' DECRETO NUMER 401 D 1902 ( 1ARZO 3 por el cual se hacen dos nom r. miento L RR .Zl Vlupresidenle de la República encargado del Podc1 lyr ullv•, DECRE A Artículo único. 6mbrase á lo ulo Mesa Médicos del Ejército re res. arl aa y tOn­ccid tH d un linamtu·ca, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d Colon1bi '- 323 __../ que comanda 1 · eneral omá reía a imitado á. General e para lo ef cto fi 'ale . a Comuníqu e publíqu e. Da o n Boo-otá, á 3 d Marzo de 1902. J E ~1 U L 1ARR UJN El ini tr de u rra RISTIDES FER ·Á 'DRZ D RETO ~ MER 405 DE 1902 MARZO 3) p T el cual e mcorpor nn Cuerpo de •Jército y se hace un nombramiento El Tí"apresidorle de la R~p!ÍbHca, (nrarcrado dd P odo · .Ej~cuhv,, nJ.:CRETA e Ej~rcito 1902. J . MA" E uerr J 1 1 1nr-: · ~lM R 4 6 1902 (1-h R7. 3 rtesano I .. ~, rl· l'ttr~ ul. nü de la .I>lrpúblic l, eJUJai'J!iUIO dr.l Poder .Ji¡¡,, ¡,/71{' O F. R F.1' A ne ano gu (1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 324 _/ Art. 3.0 Reconócensele al Coronel Cabra} Melo sus sueldos correspondientes como primer Jefe de Cuerpo desde el 8 de Enero tHtimo, fecha en la cual comenzó á ejercer sus funciones, y á los individuos de tropa igualmente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de Marzo de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARIS'!IDES Fx.RNÁNDEZ DE RETO NUMERO 410 DE 1902 (MARZO 4) por el cual se llama á un Jefe al servicio activo y se le destina El Vz'cepresidenle de la Reptíbll'ca, encargado del Poder Ejeculz'v1, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel Julián Cabrera y destfnasele á prestar sus servicios como primer Ayu­dante general del Cuerpo de Ejército que comanda el General Li­sandro Lei va. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 4 de Marzo de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TIDES FER Á DEZ DE RETO UMERO 412 DE 1902 ( )1 A R z o S) obre asignacionc militates El Vicepresidente de la R1páblica, encar~ado del Podtr .Ej(cull'vo, .n uso de su facultades con titucionales, DECRETA Art. 1.0 Desde el 1.0 de los corrientes los m'embros del Ejér­cito, mientra dure el estado de itio en el país, gozarán de las si­guientes asignaci nes mensuales, sin ningún sobresueldo : El General en Jefe, Comandante en Jefe de los Ejér-citos ............................ .. ...................................... $ El General, Jefe d Estado Mayor ....................... . El General, Inspector general. ............................ . El General, Comandante en Jefe de Ejército ........... . 1,000 goo 900 1,000 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 325 -' El General, Jefe de Estado Mayor de Ejército, cuando no sea General en Jefe.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8oo El General Inspector general de Ejército, cuando no ea General en Jefe... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 700 El General en Jefe............................................. 850 El General Comandante general de Di visión ó de C - lumna........................................ ........................... 800 El Jefe de Estado l\fayor de íd. íd........ ..... .. ... . .. . . . . 700 El Inspector de íd. íd. cuando no sea General de Divi-sión.......................................................... .. ... . .. . .. . 6oo El General de División......... .. ..... .. ... ... .. . .. ...... ... . 700 El Comandante general de Brigada...... . ..... ... .... .... 700 El Jefe de Estado Mayor de íd...... ............... ........ 6oo El eneral de Brigada................................. .. ... . 6oo El primer Jefe e Cuerpo.................................... 500 El segundo J efe de Cuerpo............ . . . . . . . . . . .. .. . .. . . . . 400 El oronel......... .. .. . . . . . .. . .. . . . . . . . .. . . . . .. . .. . . . . . . . . .. ... . 450 1 Teniente Coronel........................................... 350 El Sargento 1ayor...... . .. . .. . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . .. . . 300 El apitán....................................... . . . . . . . . . . . . .. . . 250 El T niente..... ....... .. . .. . ..... ..... ..... .... ... . . .. . . . ... . .... 200 El ubteniente...... .. . .. . . . . .. . . .. . . . . . . . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . .. . . 150 El argento 1 • 0 .......•.....•.•.• •. • • • . • • . • • . • . • . . • . . . •• • • • . •• • 110 El arg·ento 2.0 ••••••••..•• •. • . . • . . • . • . . • ••• • •• • • • • • • • •• • • • • • • • 105 El Corneta........................ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . roo E Tambor....................................................... 95 1 Cabo I . 0 •.•.••. • •..•.•....••••••••.•••••..•. •• • . . • • . . . • • • • • • • • roo El Cabo 2.0 ..•.•........•..............•••.....••.....•...... ••. • 95 El oldado.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . go Ar . 2.0 Para el servicio del Cuartel eneral de los Ejércitos en la capital habrá, además el Comandante en Jefe, del Jefe de Estado Iayor eneral y del Inspector reneral los sio-uientes em­pleados: Cuatro Generales, Jefe de Mesa cuando no sean enerales en Jefe cada uno..................................................... 8oo Cuatro Generales, ubjefes de Mesa cada uno . . . ....... 700 Dos Coroneles, primero Ayudantes enerales prima-rios cada uno........................................ ... .. .. . .... ..... 600 Dos Tenientes Coroneles, segundos Ayudantes genera-les primarios cada uno............................................... soo Dos argentas Mayores, segundos Ayudantes g nera-les primarios, cada uno............................................... 400 Dos Capitanes, primeros Adjunto y Escribientes, con sueldo de argentas Mayores. Dos Tenientes, segundos Adjuntos y Escribientes, con sueldo de Capitanes. Dos ubtenientes, segundos Adjuntos y Oficiales de Ordenes, con sueldo de Tenientes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B )letÍn 1ilitc r d Col n1bic \.._ 326 ~ qu por las uart 1 n r 1, de-sin a imilaci6n á o-ra-s g-ene­r spec-ad-s, D - cr.eto v d más di - ria que no estén co1· 01Í 1 pr ente • r uníqu e e y pu lfque ado ·n Bogotá, á 5 d R.... LUCI rzo de 1902. 24 DE 1902 (4 DE ~ IARZO) por la cual se delega m a facultad l Pod r • jecuti ·o, en u o de la atribución qu\; le confie1·e ecrel número 48 de 1 S d En ro ultimo n u artículo 3. 0 , y CO . IDER ~·oo u - e á lo Gobernador s de los epar ·amento á quien e e m ete todo Jo t·clativo á r caudo de Contribución d uerr R ~ UELVE al 'obernador de undinamarca 1 puntual lam ntación le la maner de ll var á cabo l s 8. ue sobre ri . • 1 inistro, 'xR Á DM Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. )letín 1\i:ilitar de Colombia '-- 327 _J Doctrinal Mr\ U IJ P R L E IJ PREPARACION COMPAÑIA AL COMBATE "POR F,L GE ""ERAL DRAGOMIROFF ConHntía Pr ución para el combate: no reforzar la cadena sino en caso de nece idad urgente ; no olvidar nunca que al reforzar la ca­d · na, tanto má de ilita la rcser a; y que sin reserva, será bien difícil triunfar cuando se llegue al cho ue decisivo. Por esto, en una ornpañía que obra separadamente, aconsejamos que se co­Jnienc · por no en\·iar en cadena sino cuando más dos e cuadras, ando n .. nc cinco pa o á cada hombre por frente. En o-en ra1, 1 que enseña el empleo de cadenas muy densas en tiempo dt.: paz, ·ontrae 1nalos hábitos que transmite también á la tr·o a r ra tiempo de guerra porque es el más seguro medio de queda r muy ronto m reserva. "'n on .jo más para el combate : enseñar á los soldados á que no a u e n nunca in orden, mientras stán en camino ; acostar e e f:ici) · pero levanlarse1 eso es lo difícil. 74.-3.. . .. ER. Df: ECIBIR u .. - ATAQUE DE Ci\BALLERÍA-Para en­SC'" ñar á h)S tirad r<:>s á replegarse en presencia de un ataque de caballeda n tcn·eno d scubierto, 1 jefe d compañía envía al Co­mandant de la cadena el aviso de que sobre su flanco derecho ó izqu· rd 6 . 1 r su frente se proxima un ataque de caba-ll ería ~-. ~1 on1ancl nte ele la cadena ordena á los j f s de sec-tore méi am nazaclo que e preparen ara el ataque; lo que con i _ t,... ~ n n~ unir los tit·adores por escu dras, si e encuentran en terreno descu l ierto. Pero esta reunión no tiene ninguna razón de ser i lo tir o ·es ocupan un terreno cu ierlo 6 cortado. La ad\· rtenc1a d 1 jefe de compañía consiste iempre en la indicación del objeto ue él tiene en mira; lo mismo sucede en cuant al jefe de la cad na. Pero el orden en que han de dispo­ncrs _ la escuadra leb , al contrario, dejarse siempre á la inicia­ti •a lo que ejecutan las órdenes inmediatas. r esto, nunca hay que dar a viso como é te: "tal escuadra replegarse, ; ino : " robre tal lit~ neo haáa tal punto, ataque de caballeria., En las manio­bras de doble acci6n ada jef de sector, sobre la cadena, debe tomar sus medida para sostener un ataque de caballería, sin es­perar orden ni aviso. ara mayor claridad seria mejor encargar á un oficial mont:1do, que vaya ealope hacia la cadena en la direcci6n que se supone el ataque. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 328 _J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. in Milit r le '- 32 -' fá il mpl ando lo a re-hac r alt . rrcno1 de v ntan hacia ntajos para s á las dcfen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín Milit r de C l 1nl ta '-- 330 _J evitar ocultarse á inmcdia ion s de d f nsa que ala por jempJo con t·amas, que en 'ez procurar una permit~n apre- )} S. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. S G o1 tín E ílit r de Colon1bia '- 31 _J LI H arrram-(6 de .fulto de I809) oncluy POLEO N .jército se xti nd p r la llanura y forma una larga 1- gua paralela á la e los au triaca , y avanza en r en hiriendo el air con u onata . Da out á la de­ena á la izquierda, Bernadotte y la reserva n el cen­uardia la o-uar ia y 1 s coracero . obr 1 alas, el rue o d 1 caball ría: ragone , cazadores y hú ares. n el fren­t de las tropas) la rtill ría ue di para marchando. De este modo se a van:t á pa o d carg d sbara ando á la ba yon ta 6 · cu.chillando á 1 s ret- uardia - nemiga cuando se logra darles lcance 6 cua 1do e ncue ntran á nuestro a o tomándoles a í mi­l de n 10neros. 1 5 de Julio or J mbardeamo en toda u e4·ten-ión la línea d la al ura ram .. A la ntrada de la noche, un vivo fu go de fu ·¡ ría e talla en el centro y marc rojiws e la parte de la penum ra : son lo ajone de 1ue tratan tomar e la al ea f rtificada de \ ' agram. echaza-c. lo por Yiolento fuecr de fusilería nuestr nue o aliados son arrojado al Rus bach, en donde v rio e icnten a fi.·ia os por el bar·ro, y se disp rsan en la o e ri a , pr e er ad ro pá­nico. Pronto el ruido de la fu il da y lo grito d lo combatiente calman y e e.·tin uen. Esta di p r ión e pront mente reparada. la cuatro de la mañana el 6 Julio día para iem re memora le 1 fuego comienz primero á la ler eh de los aus-ri cos, d rklaa ill anubio, y á l der · cha de lo franceses. El rchidu ue Carlos, tomando una r solución atrevida y aun temerada trata de flanquear nue tra izquier a con l fin de cor­t rla el anubio. P ro de te 1 do e tá la sena y no hay que es­perar que él e deje arrollar fácilmente. El intrépido 1ari cal, com­pletamente maltrata o or una caída reciente de á caballo, se ve lig-ado e mo l\.faut icio de a' n Fontenoy, á dirigir sus tropas acosta o n una carroza de cu ierta que sirve de punto de mira á la r illeda enemiga, y n contorno de la cual llueven las alas de e ñ6a. :-n • r ' 1 cci6n e torna general obre t inmenso frente de tr · legua á lo 1 rgo del cual trescientos mil hembre y mtl cañone comb ten. Lo dieciocho mil hombre del Duque de {yoJi luch n larg iempo contr l ala derecha austriaca, fuerte de sesenta mil hombre ; per por último, brumado por el nú­mero, e v n obliga os á repleo- rse. 1 Archiduque Carlos llama entonces en u au ·ilio á Jo grana eros de spre, los estimula con su palabr y pone á la cabeza de ellos para dar el golpe deci-i o á nuestr infortun a la iz ui rda. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 332 .J 'apole6n llega al galope, montado en un caballo persa de~ e .. traordinaria blancura, y avanzando más allá de las tropas de nuestra ala izquierda, recorre ajo una lluvia de balas de cañón este terreno, abandonado por Massena. El cañoneo n este mo-­mento ha tomado las proporciones de un fuego de fusilería. Todos temen por la vida del mperador; todos se apresuran á rodearle · para defenderle con su cuerpo; pero él, in preocuparse del peli­gro, sin prestar I menor atención á la innumerable balas que vienen á rebotar ha ta en las pierna de su caballo dicta con pres­teza sus órdenes á fin de desbaratar el centro nemigo y para cor­tar en dos e1 ejército au. triaco. Ante todo, pretende despedazarlo con Jos fuegos de su anille­ría, y pide en alta voz que vengan Drouot y la artillería de la guardia. Drouot 11 ga. ' Diez mil alas l dice, y aca ad con las masas austriaca que están enfrente de vosott·os.' Luégo Napo­león corre á situarse n me i el peligro. Al fin llegan l galope y haciendo tem lar la tierr lo sesenta cañones de la guaf"dia · á la cabeza el r .fayor de bovill , arrogante con su uniforme azul con bordados de oro. Lo cañone , on arra trado orca allo , á los que los conductores de artillería, de uniforme azul celeste y de chacó, azotan con toda fuerza y los hacen altar por ~ncima de los sembrados. ras de e ta rtillería acuden cuarenta cañone más, franceses y bávaros. El ilustre Drouot, á una eñal del ~ mperador, e coloca de ufa, y los cien cañones que coman a vienen á alin arse sobre su espada. En un in tante comienz 1 má e pantoso fuego d cañón de que haya habido memoria en nuestras largas guerras. En frente de nosotro ha tomado posición una doble línea de deberán quedar en cada uno de los puesto que guarnecía la primera línea unos quinientos hombre que ope­rarán contra los que hubieren escapado de la persecución de las columnas; debiendo, aun cuando no hubiere novedad, recorrer su frente á retaguardia y las medias distancias laterales de su posi­ción pa1·a obs rvar cualquiera partida que quiera organizar e ó introducirse de Francia poniéndo e de acuerdo con los puestos inmediato á u respecti os flanco . Dichos punto deberán estar fortificado en todo ó en parte, para precaver á la tropas que los guarnecen de cualquier golpe de mano. Ll gada la tropa de la primera línea á Olot y á Urgel, marcharán entonces en línea divergent . dirigiéndose las briga­da de lot á Gerona, ich y er a; y la d l rg l á Sol ona y remp para arrojar obr e ta gunda lín a á lo nemigos que hubiera llevado or delante. E ta operación . como e comprenderá tiene por objeto desalojar á lo dü.idente de u · gu rida , forzán­dolos á bajar á los llano y ponerlos en Ja nece id d de batirse en ello ó n parajes de cubierto . Luégo que las tropa Jlecradas á lot y "rgel emprendan la mat·cha obr la egunda línea las de é ta e dirigirán á su en­cuentro á .fi~ d strechar la di tancias, procurando coger á lo montemoltm ta entre dos fuego ; pero en el caso que el grueso de Jo enemigo penetre por et.tre lo_ claro de Ja egunda Hneap Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi ·- 337 -' co a muy difícil y la tropas de la se un da 1 ínea na por la carretera ue conduce á B re .-Irich y rano11ers ; la de Vi h ohr olsona obre Cen·era } la le Tr m das i e con iderase ncce ario con !~·unas uerza d primera líne , que deb n qued r e ta i nada n 1 punto ue ocu aban la de la seo-unda para acudit· á donde fuere necesario bien hacia el interi r 6 al e.·terio1· del Princi a o. i lo enemigo , como e p1·obable 'vel' en por medio de una contramarcha á los pue to de dond han ido arrojado las tro ­pa de la primera línea, t n luego mo lleg u e á su noticia este movimien o contramarcharán tambi' ha ia u pdm e r e tación en pet'secución e los di identcs dan o avi o de te m vimiento tanto á lo acantonamicn o de la segunda 1 ínca y á los que qu - aron de guarnición en lo punto que ocuparon anteriormente omo á Jos de su re en~a, á fin de que e ta tropa qu e hallan desean da , procm·en mol tar á lo enc•migó ha a la l1 gada de la columnas en 1 e ración. Bien dirio-ido e to. moYimicntos, co-ura la destrucción de los montemolini t pue les será impos ible vol" r á emprender una nue ·a marcha, en hufd de la t1·opa qu tan de cerca los aco an. i por el e ntrario los di id en te ~ no contramarchan y e co­locan entre la primera · la cgunda línea ·on perdidos in t·eme­dio alguno. El mis o r·csultado y on 1nayor ,. ntaja e ob­ten t~á si lo enemigo reba an la segunda línea por alg-uno de us claros diricri~ndo e hacia llí o ·al pue en ambo ca o la cción de fu _rza que pod . rno pJ ·g-ar e dobl y su r o ición desventa jo í ima pues han 1- a ar á los llano donde podemos tJponede la acción d la cal all ría de que los montemolini ta carecen. on1o en l guerra d e e ¡. ren~nit· e ha a la co a má in ig­nificante, pues lo que parece de prcciabl u 1 hacer abortar e l plan tnejor com ina o, y mo pudier uc"'der qu Jos montemo­Jini ta , acosados en toda la direccione encuentran, trata en en u dese eración l or un movimiento de flancf . . marchando brc \ra ón ó falen-cia, la tropa d tase I itanía ·en ¡·ale· } a a inutilizarl . este recurso, se apro.·imat·án á la fronter de Cataluña impidiendo 6 dificultando la incursi.ón mi ntr ll ega n la tro a deben marchar en per ecución d los fuo-iti \'OS. Está por dem advertir que en ta da le g·ucrra, rná que en otra alguna, un e ionajc activo y bi n or anizado contribuy de manera eficaz al lo r·o y buen r sulia o de las o¡ eracione . La 1 ondad de e te 1 Jan n re!>la 1 ~eo·uridad, que i otr fues nuestr posición social y en Jug·ar de un uniforme de j fe subalterno vistiéramos el d eneral, no titubcaríamo en a egu­rar con nuestra cabeza l Gobierno y á la nación entera, que á lo TOMO I-22 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1 il it~r de Colon1bia '- 338- dos meses d e principiar la opcr- cione., btendríamo la pacifica­ción absoluta le Cataluña á pe ar de que en lo contrario tengan interé influencias e.·teriore . --- ~ IN ~ OR I~ SOBRl~ EL, EJERCI'f ( ontin 'ta) Cuando un ofic'al tt~a n Jos dormitorios de la compañ ía, el Sargento de Día sal · inmedi tament á !:>U ncu ntro y le da á co­nocer el núm ero de lo h m br~..: [JI" ente , así com la naturaleza de su ocupaciones. Cuando St mand él los soldados á algún ser­vicio, vela por que partan en l momento deseéldo. 1 fcldwebtl da cuenta de la salida y entrada de cada destacamento ú hombre aislado, &c. El gift eile dt día s el subordinado in me liato del Sargento, quien le emplea en las di ver a circunstancia en que su presencia no sea n ecesaria. También es -. st gifrcile · 1 que tran mitc al ar­gento de Día las órden<.. d 1 fe!dt ·e/;d, y irv , en cierto modo, de ordenanza á e te último. L t' encargado, ad más, de comuntcar en tiempo y lugar á lo~ oficiales el pt·ogr m~ d los ejercicios d e l día d e copiar la orden e.n el libt·o d tinado á e te ftn, y de enviar al correo por la correspondencia de la companía. este número de indi \'iduos se reduce todo el personal en­cargado d e asegura¡· 1 en·icio intedor y la policía de los cuer­po de tropa· puesto que n deberá compr"nder~e bajo este título á los soldado de et·viciu d~:.: cu rt ler (.\lubn-du-Joto) , que son cuotidianamente designado pe r la limpteza y ra poner en orden los local es ocupados por Jos hombres. Bueno será decir tarnbién que 1 hecho de estar de d/a no dispensa d e asi tir á ninguno tlc los jcrcicios 6 in ·trucciones del día · los cuarteleros no e tán má exceptuado que los otro , y cuando la com añía al ... del cuartel e tan blit:;ados des pué de haber cerrado la pu 1·ta d su dot·mitori á entregar las llave alfeldwebel. El S á re-.·clar 1 instabilidad de relaciones internacionales y á mo trar toda la gravedad d e situación. nte las nue\·as pretensiones de rusia, nuestras r e - • inario entre lodos. En una picz l>ufa ca.usaria un éxito prodigioso de hilarid ad. 'uando se piensa que fue m ·iado á Franci . 1 principio de una guerra cuya gt~l\'edad excepcional no ese. paba á nadie, e enciende el rostro y la c6l era se · podera de uno. Hé aquí el despacho: Coural J~!rdul, en l.t gzurr(1-Part . Bclfurl, 2.1 de Julio de 187e 8 h 55 de la ma 1ana. u H · 111-!gado : B e lfort; no h encontrn.do mi bnga a, ni al General d e División. ¿Q ·é debo hacer? l T o sé c.l6ntl •-; : n mi r ~ilnicntos.'' ¡Xo sé d nuc están mi rcgimi n o . 11é ahí á un 'cner:\1 que se envía contra el enemigo, y al al no le f. lt sino n:l. co_ t, kL tropas que debe man­d, r. Verdaderamente se cue c;o ~ r al lee r •. l cosa ·, '\-' el p ·n amiento \'Ue l v e involuntariamente á lo ti· 1po >n qu·c se.: e nl ba. · obre S bise. después de l a funesta batalla de Po lJach, aquella e ¡la tn co1 o ci a. . ubise, exclamo, la lintcrn::t en lz. m n , h bn c. mucho, ¿dónde dia - b l os está mi ejército 'f A;er no m· , 1 or la t.l ·ti't. na, ahí est·th:l. ¿Pcr lo han to­mad J, ó lo habr~ Y? perdí '! ; ! yo pic:do .tollo, :?y u 1 atolon~rarlo; p:ro e¡­eremos que e te b1en cbn, qu e ·crl m ·s cuales nos alegraba mucho. "a no e tábamo ntnstecidos con el a pecto lúgubre de las ocas completamente n g•·as ue rodean la llanura de Bogotá; al 0ntrario, por todas pat~t s descubríamo cañadas, montes fértiles e sas situada en medio de.; platanales, la Yerdura de los cuales, ar1 grata á la vista, resalta admirablemente sobre el verde más intenso de lo bosq11es. En medio del placer que este espectáculo nos causaba, vimos n di gust ue se ocultaban la cimas de las montaña envueltas pm- las nubes que b jaban con rapidez hacia los lugares en donde s convierten en tempe tad y en lluvia. or e to hicimos apresurar el paso á nuestra cabalgaduras. l internarnos en los bos ue pantanosos que sombrean el admir bl alto d . 1 e uendazna, los caballos vini ron á er inúti­ks; los amarrámqs á los árbol e . Bajámos o teniéndonos en un palo, por los senderos fragosos ue 10S carboneros hact!n formar los bueyes que arr stt·an la leña que van á ' nd r á la ciudad . Se oía el sonoroso t·uido del sal o no s - ,·cía nada. De pué de largas vuelta , caímos en la cuenta de qu estábamo extraviados; nadie se encont.rn ha por ahí at·a indicarnos el ·erdadero sende- En lo alrcdedore~ e han encon rado hueso fósiles de elefante. e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Iilitar le Colon1bi' \._ 352 _J ( Conlüuía) tra Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 11

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 23

Por: | Fecha: 07/06/1902

ERIE III- TO.:'VO 1 B- o-otá . 'U.JfE/\'0 MAYO 23 E 902 T etoT registra con dolor e l fallecimiento del señor GE ERAL añadas militar que á su probado y reconocido va­lor unía la humildad del cor zón, esa hu­mildad que tanto engrandece el alma ~ :: ... : .... ,,,:;,.;.: ::. :;.: :::::"::.:: .: :::: ..... :::: .. : ¡ ... ' ... :. :::::::::::::: .. .,, ,__-,,. :.~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militart de Colombia '- 67.4 -' - Oficial ~- DECR E T O NU11ERO 857 DE 1902 (MAYO 24) sobre honor'-=s á la memor ia del benemértto General D. ! lanuel D. Cañadas El Gobrern() de la Rrpúb/1ca de Colc mbia, lamentando la muerte d 1 abnecrado erndor de la cau a conser­vadora, r. eneral D. 1fanu "1 D. añada ocur-rida en Tocaima e l 23 del actual ; in crpr tan lo 1 ntimi nto d lo i <.ladanos amant s de la Patria y de nue tra in titucione , y nndi ndu tri-uta al mérito del dístino·ui o tr1ilitar ue _iguió sin ·a ilación el camino del honor, DECRETA ld j Y n :r _n I-al n Jef añada . á la con!>idc.: ra ión d" su on- El M inistro de G u e rra, ARxs·H o.tts FERN Ároxz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 675 _~ DECRETO fER 762 DE 1902 ( 1A\O 9) por el cual se hace un nombramiento El Fí'cepre stae11 /e de la Rej)/íbHca, encargado d, l Pod,r Ejecutivo, D I-:C R. J~ T A me. y pu Iíqu•- Dad Iayo d I902. J E L ~ ·uEL 1!.\R .. 1 1 Iinistt·o e u rra un . · F1.1. •,\ .. •oEz . DECRET ·u .. 1 ~R 773 DE 1902 (l\1\YO 9) or el cual e conficr un ascenso OQUIN El v·c prc.s/d nle de la 1\'t!JIIíbl C.·a t Jcargt do dd Pode, .Ejecu/ivo, n E ET Artículo único . .t s ié1 á a1 itán al T .. niente ilvestre Otál ora. Co uní u Dado en B g ·á á EL MAR O Ul 1 1i istro de GuetTa ERNA. Dl~~ DECRET 1 UMERO 77 1( I YO 9) E 1902 , no conocid ante por los enano , es decir los hom re , form p r un en illa ura de 10,68o pie (3,255 metro ) o r el mar. á la que p r erecho de con· u; ta usimos el nombr d~ S nta GertrurlL, en buen ca tellano católico, con o-rande aceptación por arte de los habitante . D a ima d ~ nta Gertru i baJámos in mayor dificultarle hast Pasto á 8,500 pi s (2.591 metro) ituado á 73·7 milla_ (1 18.6 ks.) de Tul­cán y á 231.3 (372.2) de uito. Con!z'núa LA cr CIA ILIT R EL e ·F ·I E -erAs n •L coR ·EL ?\lA vÁ PR LE Ó 1E S DEL EG CIÓ ... AÉRE CResum n an entone lo m dios d propaganda y niv ladón inte-lectual que hoy divulo-an 1 onocimiento . A¡.~/ caciotus m:ldares imag ·11ada , por d 1n1 ntor- 1 claro en ten­di mi ~ nto d 1 pa r Lana no caparon lo im1 ortant ser\'icio que al orli:L AT LLO~ Cfmuuciuo para •1 Boütín Jlfslitar) ( • 1 linúa) p ; d punll sld difu1 ido por DE D.\TAL. Ó •• alaqr de . -2. ObHcuo á la z"zq ui r-all rí tá á 8oo paso : t. {e-la ·,.,qu1úda.-3 . ./!,, calonu ti la • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --2 3 4 __ 22. i n unión, uede 1 2 3 4 Bole in Militar de Colom 1a '- 688 .J caballería rebasa 1 for.maci6n enfrentan á lla. hay u afr ntar .. un taque n columna a' que e trcchar compl ta- . y i la irección d 1 ata ue s o licu l y _ ald . n a- 2 2 3 4 ; C- OL 1-fNA DOBLE ue la columna d bl no sea sino una formación de ncontrar e sin embargo expuest á un ata ue ines- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín i lita r de Co on""tbic.t '-69 J 7.a ~ roo TOMO I-.(4 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 6go-' tercera compañías, desplegarse detrás de ellos. ólo los primeros . ponen rodilla en tierra. En cuanto á lo pelotones d cola, después de desplegarse en conformidad con los mismos principios, e mue­ven en escalone : los de la rimera y la segunda compañía á la izquierda, los de la terc ra y la cuarta compañía á la derecha. e vuelve al batallón en masa, al formar Jos pelotones por el flanco, y conduciéndolos por el camino má cot·to á su puesto primit1vo, ó tam ién por im les conversione . e puede también dejar la dos compañía.s del centro en co­lumna por 1 flanco, y cont ntarse con formar la compañías de los extremos n columna contra la caballería, 6 en columnas de pelotón en calones . E ta tl.ltima disposición es mác; sencilla que la precedente, en cuanto á ejecución, pero da menos fuegos. c~lllimí BATALLAS D _.l_¡ SEGUr DO IlVIPERIO Traducci 'n del fraacé para el Bo'dfn ~ fzltlttr Inkerman (5 de Novümbr' ele I85 ..¡.) (Continúa) Nue tros tir dores no e lo hacen decir dos veces. Lanzando su agudo grito de u·ou ! v·ou .' que domina el ruido de la elea y va á sembrar el e panto entt· · lo ruso , parecen u traet· e de la tierra y volar al pacio. provechándose de las sinuo idades del suelo, corren a presur·adam nt á la mal za como pantera , para de allí caer con la rapidez del rayo sobre la presa que han e co­gido. diría, al erlo , que eran una manada de leone furiosos. Las balas d los rusos no encu ntran dónde herirlos. Desapare­cen, vueh·en á aparecer se acue tan se levantan. Dotados de extraordinaria gilidad, más bien altan que corr n, e preci itan sobre los mo covitas espantado por u feroces alaridos. E to , que en la atal1a del lma apellidaron d/ablos á nuestros soldados, no saben ya ué nombre darles. Ante t carga inYero ímil el ejército enemigc e estremece y scila. Con el fin de comunicar Yalor á sus soldados, el Coronel Wimpffen avanza mucho y llega el primero junto de los Apotes grises. Repentinamente se e rodeado d ruso · pero antes de ha­cer uso de su e pada e Ye libre; á u lado se encuentra un tirador que gesticula· tres cadáv res enemigos están en tierra. Nue tras soldado e han lanzado en fecto ontra lo rusos, han ah•ado á nuestro Coronel á bayonetazos, é iniciado una e pantosa lucha cuer­á cuer o· aprostrofando á sus adversario , burlándose de ellos 6 injuriánd :>los á la manera d lo. gue re ros de Homero, les repro­chan que no les den tiempo de escupirles la cara. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~1ilitar de Colom bi~ \._ 6gt _; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín f\iilit r de e lombia L 6g2 _!· para nue ----= H · s toria==== - 1) I L · e A E POR L . A _JAG 'A ( Tr. u ·i.J y a r ' . do d 1 fnncé · • r. el B()ütí11 .1 ilrta1) ( C o:llinú~) 011/imía Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol(:tín 1\ ili tar de Colom bi \.._ 6g3 __.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. f Boletín Militar de Colombia \._ 694 _J os, e l corazón oprimido, e] alma emo-consi er les es­bo u para to-a-obre nuestros pa­pi ió algunos pa­dc este sar ento fi .rura br nc ·ada, ~u actitu marcial, todo arma ur de un nue tt·os je­pod 'ts jun­er li a; uedao con Conllinía Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1-II TOI L Boletín Milit r de Colon1bia \:._ 695 _; Variedades 'ersión libr p r. el Bq/tfm Afsltlnr} ( ·oncl uyc) U IU -- T Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia --6g6_J isla de E1 a. Hubiéra e dicho que e r a un monarca que entraba triunfante á u corte. Hasta e l cielo par ecía qut: se asociaba á la fe tividad. En el firmamento e l sol de Au terlitz. En el aire mi­llene de strellitas de hielo que a l caer irisaban el suelo y el ca­rruaje. Por puerta de entrada, e l A rco del Triunfo! Por cortejo lo r stos d 1 antiguo Ejército mezclado con Ja glorias de la nue­va En lo ln\'álidos e p raban al vencedor todos Jos poderes pú­blicos el Ejército, 1 arlamento, la Magi tratura, la Universidad, las Acade:nia , todos de g¡~ande unif rme que inclinaban ante el fér tJ·o la flor Francia libre . En fin, para coronar esa jornada de apoteo is el Requiem de !ozart cantado por los más ilustres ar­tistas de Parí ! A las cinco todo había concluído. El bril1o y el ruido de esa fiesta triunfal se extinguían poco á poco, y á la oración, cuando l silencio y la noche r cobraron el dominio de la ciudad había en lla dos Reyes de Francia : uno en las Tull rías, otro en los Invá­lido . • • * De 1840 á 1848 Francia fue conmovida por un malestar sui génen que Lamartine caracteriró con una frase profunda : Francia se aburre. ¿ ué Ja fa tidiaba? T nías d de gloria, hambre d ba­talla y a nturas de p rtada or el O"ran Regreso, que había re­movido hasta el fondo del alma nacional todos sus fermentos de bélico ardor. El Rey re~istía con todas las fuerzas de la convicción á esas agitaciones que juzgaba mal anas y peligrosas: se complacía e oírse Ha métr 1 Nap león de la Paz. Entone s, de 1845 á 1847 aparecieron los primeros voh'im .­nes dt.: la IIistor/a del Impeno, por Thiers. Nuevo triunfo para el Emperador! llí refulO"iÓ no ólo el guerrero ino el rgani?.ador el administrador, 1 1 gi lador; allí se xtenclieron ante nosotros con todos us d .. talles su o-rancl c1·eadone ocia] : el ncor­d to, la nJven:,id d 1 CódiO"O ivil, la reorganización de la Ha­ci nda. Y no sé qué d e ver y de grave e añadía á u gloria fen· scen e . El n..:cucrdo de su dP poli m , ya no ufrido se ·clip- 0 ant su en i io ue aún e di frutaban y la refl e_ iva admi­racióJ de cenknar . s e íritus erio , e unió poco á poc al n­tu ia mo de lo ap 1 nado , cuando stalló la evolución de "e­brero. ¿ ué parte tuvo él en ing-una, me arece. ~ n verdad na ie hi7.o la revolución ebr ro. Ella se hizo. ¿ ómo? ¿Por qué·? Hay en Jlo un mi tcri que p rmanece inexplicabl . e c om fuer , una ez r alizado el suceso una e¿ derroc' do 1 tro­n 1 t rrible hué p el de lo Inválidos entró en scena y tomó ar-e en los acontecimientos. Cuatr~o sucesos que recuerdan sus vertiO"inosas campañas de Italia, cñalaron su intervención en nuestra historia. En junio levantó el de tierra á su sobrino. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 697 _J re idente de 1 Re- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia '-- 6g8 _, bierno imperial, y terminó en una condenación total. Entonces se vio 1 ctáculo me paree qu sin igual, de una memoria ilus­tre qu descendía en la opinión gra o por grado, como había cre­cido. ~n sos momentos e talló la guerra de r 70 · este fue el úl­timo gol e. La respon abili a de nuestros de astres cayó obre él. Nuest1- ai }amiento en Euro;>a, el odio implacable de Alema­nia, el abandono de Rusia, fueron considerados, erradamente se entiende, como otros tantos leo-ados de su política nefasta; edán fue para 1 un segundo aterloo. El tío había coronado al sobrino; el sobrino descoronó al tío. El papel activo del Emperador pareció terminado para iempre ese día. Error . Desde hace unos años el terrible muerto ha resucita­do por la eo· unda vez; v 1 rió á entrar en escena · jamás ha sid tan pode roso. Ha r e con ui tado á Francia. En nmer luo-ar se fo1·mó toda una literatura napoleónica; volumen sobre volumen se acumularon y acumulan aún para contarno su infancia, su jl:nentud, su familia todo Jo que con él se relaciona y e to no sólo sm fatio-:tr al público, pero hasta sin saciarlo. El tdbillo de la canción de B rauger: ' I-I 'blanos de él abuela háblanos de él · se ha conv rtido n rito univer al. Ha ta la mujere in t1·ufdas se han incorporado á ese pueblo de admü·adore . n ino-Jé , un ilu tre hombr d E tado, e ha h e cho su apo logi ta. Jl Emperadot· e l maní 1o proclama el rimer e ner l J 1 mund * la fecha má~ que una adoración, es un culto. en vano nosotros, Jos ar-tidarios d cididos de la liberta~y de la ju t1cra, prot tamo contra e a apot osi , puesto que su ac­ción e ejercita hasta obr nosotros mi mo . Ese prodigio nos turba y tene mos que dccirno con pena mezdhda de admiración: 1 Ah. í con tal irnpedo obre la alma ese hom r hubiera teni­d? n sus venas algunas gotas d ]a angre d Vá hington, qué _.rancia tan ~rande nos hubiera dejado por h rcncia ! ER 'F TO LEGOUVE ' e 1 cademia Francesa) S DRÉ.:> F .. PRO I E CI La e ueña alandra ccr l viaje d e A pinwal, n que alímos de la Ilabana para ha­lón, ha ía atra,·e ado ya el canal ce F. t.: juicio vino respaldado por la notab'e br'l. del General a!E>mán ork de \! ia de lo bosque e caucho, palo campech , more1·a, palo del B•·asil dividí vi &c. la re­gión m"l ad cuada pat·a. e to · 1 e lo Estado de Bolí at- y cl 1 Magdal na. A uí e encuentran Jos mejores elemento p ra la e - loniLadón ~.:.. e la inmen as y fértiles tierras que pr dt ccn 1 fruto trvpicc 1 lo5 nume¡-o o y mat nífico dio d e munica­ción por ao-ua, y ja n.>. imiclacl el 1 mar, ue min t·a lo ~;a . lL de viaj · de lo ·mih"rant · y facilita la xportación cl lo f¡·utos e eso raLa jo . '5lo los i tado~ de B lívat- y J Iabdal · na onti - nen m' de tt· millone 1 h ctárea le ten-enos baldío u e p­tible 1e pr,o ·- chosa coJonización . En nai opinión un plan exclu i ·o ara 1 cultivo del r )dueto no es de desear .. ería mejor con ·enir n una combina i n ; de manera ue lo migranl pudi en. por un' parte, aclimatar e fácilmcn e, y f ¡·mar entro de población, con todos los roclucto:s ncce arios para la subsi tencia propia de la colonia · y por otr.a. que llo5 pu ie en ir a reciando las dif r n ia d clima, de ma­nera que lo pusie e ·n capacidad d obt ner n la tierras alta m u ho café y gran , com 1 d an · y n lo 'alles ardiente algo 6n tabac , aña de azúcar y otr frutos tro icale . Para llev r. á cabo tal proyecto con todas Jas ventajas po ibl ~, no Ya­cilo n acon jar u la it rra N e ' ada de anta marta d bería to­marse al pro pi tiempo omo ba e para la colonización. En segun­do lugar debería ocuparse la ierra de yapel., ituada entre los vall del bajo Cauca y 1 río San J orge, y también e l de Lorica, que se xtiende a l ur á lo largo del an Jorge y d el Sinú. En tercer lugar, las montañas d e O caña., de R em edios y Ma jagual, que descienden al l'v!agdale na.- Conb1uía Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 23

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 24

Por: | Fecha: 14/06/1902

General d Jngunieros Mlombro d vorie~ Socl de.de• l~ntífic • DECRETO UMERO 834 DE xgo~ (MAYO 21) por el cual se hace un nomb1 amiento El Vicepresidente de la R epúóltca, eucargado del Poder EjecuHv,, DECRETA Artículo único. 6mbrase al Sr. Emiliano ánchez Comisario Pagador de la ro.• Divi ión, que comanda el General Manuel D. Cañadas en reemplazo d e l r. Jesús Gaviria R. Comuníquese y publí ue e. Dado en Bogotá, á 21 de !\fayo de 1902. JOSE MA UEL MARROQUIN El Ministro de Gue rra, ARISTIDES FERl Á.'lDEZ DE CRETO NUMERO 874 DE 1902 (~tAYO 30) por el cual se hace un nombramiento El Viupresühnle de la R epúbltca, encargado del Poder Ejecutz'vt~, DECRET \ Artículo único. N6mbrase al Cot·onel Julián Cabrera j efe ('e Estado Mayor d la Columna Jorge Velez, que se orgamza en Zi­paquirá. Comuníquese y pubH uese. Dado en Bogotá á 30 de Mayo de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARxsTIDES FER ~ÁNDEZ TOllO 1-47 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 738 __./ DECRETO U ERO 882 DE 1902 (MAYO 31) por el cual se ll~ma á varios Jefes al ser ·icio activo y se le destina El Vtcepreszaente de lq Repríbl/ca e11cargado dd Poder E.fcculzv~, D CRET Artículo único. Llámase al sen·icio activo á los siguientes Je­fes y Oficiales, y destínaselc. al Cuerpo de Ejército que comanda en la región oriental de Cunclinarnarca el r. General Manuel María Castro U.: Generales Simón Chacón y Juan N pomuceno Silva; Coronel Emiliano Matiz y Tenienl s Coroneles Belisario Rodríguez y Eu­sebio Ponce. Comuníquese y publi uese. Dado en Bogotá, á 31 de 1\lfayo de 1902. ]O E MA UEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, ARISTlDES FER ·Á ;n.az DECRETO l';lTh!ERO 884 DE rgo2 (lL YO 31) por el cual se llam á un Jefe al sen·icio acti\'O y se le destina El Vzeepruz'dtnlt de la Repúbl ca, U/Cargado del Poder E:;'ecuHv~, DECRETA Artículo único. Llámase al senicio acti ·o al General Clímaco ilva, y de ínas le o m J · f de 1 tad~ 1ayor g n r 1 del Ejér­cito d l orte que comanda el eneral I amen González Valencia. Comunique e y publí uc.se . Dado en Bogotá, á 31 de l\1ayo de 1902. JO E 1\L UEL 1viA ROQUIN 1 Mini tro de Guerra, RISTIDES FEn~ LmEz DECRETO 1 UMERO 885 DE rgo~ (MAYO 31) por el cu 1 se deroga el ~ Ttículo 8. 0 <.ld De<.;reto número 269 de 12 de Febrero de 1902 y se adscriben ciertas funciones Zl Vtcepresidtnle d~ la Rrpúbbca, ~~~cargado del Poder Ejecut1 ~,, DECRETA Art. 1.0 Deróga e 1 artículo 8. 0 d 1 Decreto número 26g de 12 de Febrero del año t.n cur o, que c1· ó Ja Inspección ¡reneral d~ Parques de la capitaL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 739 _..J Art. 2. 0 Adscrlbense las funcione del Inspector general de Parques de la capital al Comandante lVIilitat· de la Plaza, y reco­nócesele un sobresueldo de trescientos pesos ($ 300) mensuales. Comuníquese y publíquese. Dado en Boirotá, á 3 1 de Mayo de 1902. JOSE MA UEL MARROQUI!C El Ministro de Guerra, AR.xsrmxs FERN~NDEZ DECRETO NUMERO 886 DE 190a (ilAVO JI} por el cual se crea una Oficina Pagadora de Fletes Ei Vicepresidente de la República, encargado del Poder Eje­cutivo, en usó de sus facultades y co. TSIDERANDO Que es indispen able en las actuales circunstancias facilitar el transporte del equipo armamento y demás elementos conc r­nientes al Ejército que e d pachen or el Gobet·nador de H n­da, Alcalde ele aquella locahdacl Jefes Civile y :t-.tfilitares de Gua­duas, Vllleta, AgualaJ ga y Facatativá, y J(:;fes del Ejército que obran n aquell.a región; Que la dificultad en 1 pago de tales servicios ocasiona demo­ras y trastornos en la pronta movilización de dichos elementos, siendo, por tanto, necPsario promover la mayor expedición en el pago de los ex¡.>resados fl tes ; y Que conforme al artículo único del D~cr to número 627, so­bre transporte (de 1.0 de Junio de 1901) puede el Gobierno crear una Oficina Pagadora de Flete fuera de esta ciuda:J, cuando 'o crea conveniente, DECRETA Art. 1.° Créase una Oficina Pagadore. de Fletes y tr~ansportes en Agualarga, á cargo de la cual estará cubrh· los fletes que se contraten por el Gobernador y por el Alcalde de Honda, por los jefes Civiles y Militares de Guaduas, Villeta, gualarga y Facata­tivá, por los Jefes del Ejército, Divisione y Columnas que obren en aquella vía, y por lo Comisionados especiales para el despacho de las respectivas cargas. Art. 2.0 Esta Oficina estará bajo la t·esponsabilidad de un empleado que maneje los fondos públicos que allí se depositen para atender á los gastos de fletes y transporte de carga de pro­piedad del Gobierno acional y de los Jefes y Oficiales que por orden del mismo Gobierno deban trasladarse al lugar que aquél desi~ne. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 740 _) Art. 3. 0 Para el pago del servicio de transportes de que ha­bla el presente D creto será suficiente formalidad la cuenta por duplicado que resentará 1 intere ado, acompañada de la carta de remesa que enviará la autoridad re pectiva que contrató el flete ; el recibo de la carga en el lugar de su destino, y el Pdgue­se del Jefe Civil y íilitar de Agualarga, 1 ara lo cual queda auto­rizado expresament . Art. 4.0 La sti ulación del recio de fletes la hará el corres­pondiente empl a 1 civil ' mililar or medio de dos peritos idó­neos que serán nombrados por los contratantes, y en caso de dis­cordia, fijará aquél un precio que guarde relación con el fijado por los expresado eritos; formalidad que e hará constar en la res­pectiva arta de remesa para el efecto del pago. Art. 5. 0 El Jefe d la Oficina presentará sus cuentas, que lle­vará por Cargo y Data, á la Intendencia general del Ejército, para que allí las incorpor n en las que de e rendir mensualmente á la Corte . Art. 6. 0 1 empl ado que se nombre pr stará una fianza per­sonal é hipotecaria por $ 20,000. Art. 7. 0 óm brase J fe de la Oficina Pagadora que por este Decreto se crea, al r. Jaime uerrero, con la asimilación de Ge­n ral de Brigada para los fcctos fi cales. Art. 8.0 Queda en e~ to tér·minos ref01·mado en lo que corres­ponde el Decreto número 627 (bi ) de 1.0 de Junio de 1901. Comuníque e á quiene corre ponda, y publíquese. Dado en ogotá á 31 de ayo de 1902. ]OSE 11A UEL MARRQQUIN El Minislr d uerra \RISTIDES FER.·.Á.·nEz DECRE'I' J. Ul\1ERO 888 DE 1902 (l\f.YO 31) por el cual se hace un nombramiet to El Vteepresz(/tn.le de la Rtplíbllca, encargado del Poder Ejecultvo, Dl':CRET Artículo único. ~6mbrase al General Antonio Roa Díaz Jefe de Operaciones en la Provincia de an Juan de Rioseco, con la an­tigüedad de 18 de los cOl-rientes para lo efectos fiscales. Comuníquese y ublí uese. Dado en Bogotá, á 31 de 1\1ayo de 1902. JO E I NUEL 1 RROQUIN El Ministro de Guerra ARlSTIDE FER -J.. mEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \__ 741 -' I FORlVIE DEL I~T 4J. TOE TTE G E. ~ERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) lf~pública de Colomb/a-Inündencia Gtmral del Ejército- Secdón .J.• Número ... -Botroltf I5 de Abrr1 de I902 INFORME 1\:STADtSTICO DE LOS MATERIALES DE TI ADOS AL SERVICIO DE LA GUERRA D TR.A.ITE EL MRS DE E.~XRO PRÓxnro PASADO Arllculos pedidos á la Secdón I. A de la Inienduzcia Fecha Artículos Cantidad 1 Fecha Artículos Cantidad Enero 3- Alpargatas, co- 16-Galápago aperado... 1 rroscas, encerados y r6-Cargas carbón mi-frazadas. neral... .. . .. . ..... .... ... 10 7-Anteojo........ ... .. .. . .. r6-Petr6Jeo y esperma. S-Libros en blanco y co- 16-Lámparas... .. .. .. . .. 6 piadores.................. 8 16-Revólvers...... .. .... 2 8-Gálapagos aperados.. 2 1 ¡-Binóculo .............. . 8- 1ontura......... . . . . . . .. I 1 7-Monturas (2), ban- 8-Varios aperos. deras (2)... .. ........ ... .. 4 Id. íd. 1 7-Carga baúles......... 1 Id. íd. 17-Víveres. g-Ivlontura...... ... . . . . . . . . 17-RevóJvers ........... . g-Repertorio de Música 17-Montura aperada .. .. y papel de íd. r 7 -Media resma papel 9-Varios efectos. de oficio. g-Lámparas...... . 6 r8-Revó1 ver con dota-g- Capas de abrigo....... 2 ción...... .. .. . . .. .. ... . .. . 1 10 -Varios efectos. r8-Anteojo de campaña 1 10-11ontura aperada.... 20-l\rionturas aperadas. I ro-Varios efectos. 20-Revólvers con dota-l 1-Utiles de escritorio. ción... .. .. .. . .. . .. .. .. ... 2 1 r-Montura apet·ada.... 1 2o--Montura aperada... r 1 3-Revólvers y polainas. 2o-Id. íd......... 1 1 3-Varios artículos. 2o--Revólver con dota- 13-Binóculo (1) y lám- ción ..................... .. paras (3). 20-Utiles de escritorio. 13-Polaínas ( r), encau- 20-Galápago aperado... 1 chado (1) yrevólYers 1. 20-PeiniiJa...... .. . .. ..... 1 13-Utiles de escritorio. 2o-Revólver con dota- 14-ld. íd. ción ...................... . Id. íd. 20-Peinillas y d e m á s Id. íd. e 1 e m en t o s para la t6-Tornillos de o-arban- fuerza. zo para el armamento. r6 20-Montura aperada .... 16-Varas género azul... 20 2 1-Carga de arroz y 16-Lámparas y petróleo. de panela.. ... . ..... ..... 32 lQ-VariQs efectos. 2 I-Utiles de es.critorio, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 742 _J Fecha Artículo' Cantidad 21 -Galápacro aperado ... 21 -Id. íd. (1) y revól-vers (2)....... ... . ... . .. ... 3 2 I-Re 61 er con dota-ción ..................... . 2 r-Utile de e critono. 21-Faroles... ..... ........ 10 2 !-Montura............... 1 21- Re ólver .............. . 21-Galápago ap rad .. . 22-Rev61 er con dotación. r 22-Frazadas .............. 1,000 22-MontUI·a com leta 2 22-Petacas (par) ......... 22-Montura aperada... 1 23-Id. íd.................. 1 23-Galápago íd. y re-vólver. 23-Utiles de escritorio. 23-Montura aperada.... I 23-M esa ( 1) y tabure-retes (6)...... ..... ....... 7 23-Varios instrumentos de quincallería. 2 J-Monturas aperadas. 2 23-Revólver con dota-ción...... . . . . . . . . . . . . . . . . 1 23-Id. íd.............. 2 2 3-Monturas aperadas.. 2 2 3-Cla vos de herrar, @ 4 24-Galápago aperado ... 24-Varios efectos. 24-Rev6lvers... ......... 2 24-Mon tura aperada .. . 24-Id. íd.............. I 25-ld, íd.............. I 2 S-Machetes... .. .. .. .. .. 5 25-Montura aperada .... 25-Utiles de escritorio. 27-Monturas... .. . . . .... . 42 26-Banderas azules...... 6 :.:17-Galápagos aperados 4 27-Cornetas, cajas de guerra y andera . 28-Galápagos aperados 2 28-Id. íd ............ . 28-Id. íd ............. . 28-Varios fectos. 28-Galápago aperado ... Fecha Artículos Cantidad 28-Bayetón .............. . 28-Ut1le de escritorio. 29-B tines (pat·e ) ...... 120 29-Libt·os en blanco. 29-1\·lvntura aperada ... 2g-Utiles de escritorio y otros efectos. JO-Cornetas, cajas de gu rra y otros efectos. JO-Dos pol as y un jue- '"ro de libro . 30-Vario artículos. JO L:ímparas... . .. .. .. .. 20 JO- !untura aperada.... 1 30-Id. íd. y revólvers. JO-Vario aperos. JO- 1ontura .............. . 30-Id. aperada...... .. ... 1 30-Bayetones............. 6 30-Varios efectos. JO-Monturas... .. . . .. . .. . 40 30-Instru m en t os de quincallería. JO-Alpargatas y clavos de herrar. 30-l\1ontura aperada .. . 30-Polainas (par) ...... . JO-Montura .............. . JO-Utiles de quincallería. 30-Utiles de escritorio. 30-Encauchado ......... . 31-Banderolas para se-ñale .. ... . .. ... . .. .... .. .. 20 31- fontu .............. . 31-Polainas (par) ....... . J r-Galápago aperado... r 31-Id. íd.............. 2 JI-Polainas (par) ....... 3 1-Cla ·o de herrar. 31- íontura aperada ... . 3 1-Jd. íd... ... ........ 1 3 1-Id. íd.............. 2 31-Utiles de escritorio y monturas. J r-Galápago aperado ... 3 r-Lámparas y petró­leo. 3 r-Esperma,lli... ... .. . ... 4 3 I-~Iontura aperada ... . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colo1nbia \._ 743 _.1 BuHas puHdas á la &cció ~t 2 ... de la Inlettde1lcia Fecb Enero 2 13 17 18 21 Caballerías Bestias . .............. . Id. 1.• y 2 ........ . Id. I .• ........... . Id. I .• ........... . Id. 1. .. y 2.• ..... . Cantidad 43 2y2 1 I 4 y 3 Destino Nicanor G6mez. Arturo Borrero. G e rmán Cuéllar. 1\Iarcelino Duque. Félix Navarro. PROY~CTOS DR CO~TRATOS PA ADOS Á L.-.. SECCIÓN 2: DEL .MINISTERIO DE GURDA Fechas Artículos Cantidad Contrati -tas Enero 2. Bestias ........... . 2. Id ................ . 14 Rafael Pulido E. IO Adolfo M. Bni- ,, 2. Id................. 50 , 2. Frazadas......... t,ooo 2. Toldo de cam-paña............ 10 3. Mulas... ......... 24 , 4· Galá.pago apera-do .............. . 4· Toldos de cam-paña ........... . " 4· Juegos de herra-dura ........... . ,, 8. Galápago nuevo aperado ...... . ,, 8. Encauchado ..... . 8. Corroscas ........ . 9· Enjalmas apera-das ............. . , 9· Caballos ......... . " 1 1. Anteojo de cam- , 1 l. , 1 l. , r 1. ,., IJ. ,, 13. paña ........... . Encerados ........ . illas ( 19), ape­ros (68) y ga-lápago ( 1) ... .. Caballo ........... . Sillas sin aperos .. Encerados ...... .. 10 6oo 6oo 37 2 1 400 I 4 330 trago .......... .. Gonzalo García Het-reros ..... . Guillebaldo Ba-rrig ·a ........... . Enri ueta Gon­zález Borda ... Manuel A. Fe-rreira ......... . Vidal Pach6n .... Enriqueta Gon­zález Borda ... José . Ortiz .... Andrés Alford ... Enriqueta úon­zál ez Borda ... Aniceto Beltrán. Manuel García J. Aniceto Polanco. J. M. Rincón .... M."U.de Lozano Manuel A. Puyo. Luis Camargo C. alom6n Rojas .. María Parra ..... Pasan ........................... $ Valor 10,350 50,000 21,000 2,200 1,500 4,800 2,575 200 3,36o 629 goo 6oo 3,68o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 744 _..) Vienen ......................... . Enero I 3· Toldos de cam-paña ...... .. . .. . , 13. Paño, yardas .... . , 14. Varios artículos .. , 14. Toldos de cam-paña ........... . , 14. Alpargatas do-cenas ......... . , 14. Aperos (62) y si-llas (2) ....... .. , 14. Alpargat as, do-cenas ........... . , 15. Mulas ............ .. , 15. Bestias ........... .. , I 5. Corroscas (doce-nas) ............ . , 16. Instrumentos de música ......... . n I 6. Varios aperos .. . , 16. Galápagos ( 3 ), binóculo (1) .. . ,, 16. Frazadas ........ . , 16. Macho ........... . , I 6. Corroscas ........ . 16. Reses ....... . ..... . ,, 16. Frazadas ........ . ,, 16. Id ................ . 17. Macho ........... . , 17. Bestias...... .. ... . , 17. Machos ........... . , 17. Alpargatas (do-cenas) ........ . 1 7. Aperos y o t r o s efectos ........ .. , 1 7. Bestias ............ . 10 rso 182 5 40 I 10 430 I, 193 10 943 430 Enl"iqueta Gon­zález Borda ... Gonzalo Fernán-dez ............ . R. P. Angel Co-lombo ........ .. Enriq ueta Gon­zález Borda ... Antonio Gonzá-lez Q ........... . Saturnino Posse. Aniceto Beltrán. AntonioGómezR. Isidro Calderón .. Roberto aJa-zar S ........... . Con ti Hermanos. Manuel García ... Manuel Puyo .... Roberto Salazar S ................ . Crisanto Cardo-so R ........... . José M: Cogo-llos ............ . Antonio Durán .. . JorgeQuijanoM. Honorato Landí-nez ............. . ara Z. de Jimé-nez ............. . t 1 Alejandro Ucrós 2 Quillermo P e - dersen ........ . 700 Aniceto Beltrán. Vidal Pachón .... 2 Arist ides García H e rreros ...... . 145,299 2 200 50,000 2 ~00 3,600 850 4 368 5,700 42,900 7,26o 7,2g6 1,551 40 2,250 10 105 700 6,561 so 5,500 19,427 8,g6o 750 10 100 2,000 16,800 3,130 2,600 Pasan .. : .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 369,597 90 c~mfz'núa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 745 -' Doctri11al EL ¡..-ERROC RRIL INTERCO~TI TENT L EN COIJOMBIA (Arreglado para el Boletfn J fibtur} (Continúa) Hay algo de terrible y aun de horroroso en la magnitud que presentan aquí las cosas bien que á menudo poco dicen á los ojos del intelecto. Si la masa de los gigantescos Andes se quisiera re­presentar sobre un globo de ocho pies de diámetro, apenas apare­cerían como una pequeña arruga con la vigésima quinta parte de una pulgada de altura¡ pero para el alma envuelta en carne y hueso y no acostumbrada á la inmensidad, esos relieves y hondo­nadas son á veces aterradores:' desafían al principio la pequeñez de la naturaleza, hasta que creciendo, con su crecimiento engran­decen nuestros espíritus hasta la altitu de Aquel á quien eón­templan., La familiaridad no cabe cuanto á ellas, y por lo mismo sus masas gigantescas siempre impresionan al observador: arriba, abajo, á los lados, por todas partes se yerguen cerros enormes. En los climas donde el hielo cubre la tierra, la topografía es más sua­ve; aquí expuestos á las incleme1:cias del tiempo y á la acción de los torrentes, se llenan de cañones y ten·aza . Vistas desde el Ga­lera, las explanadas pabulosas que lo rodean parecen extensa lla­nada que irradia á partir del cónico cráter, dilatándose con suave pendiente, apenas del 2 °t 0 al parecer en su remate y que mueren sobr grandes zanjones. En t·ealidad, la pendiente de esas faldas es del 8 al 10 °f0 . Desde que a vistamos el volcán, humea el cráter y lanza rui­dos siniestros: de cerca su voz es igual á la del mar que revienta en los acantilados. En la encrucijada de Téllez y á sólo 150 pies (46 metros) so­bre el agua del río existe una explanada que paree muy ade­cuada para edificar una población importante cuando se construya el ferrocarril : debería llamarse Porf1ria por un cono de e a roca, de 350 pies de altura (107 metros) que de lejos marca la locali­dad. Hoy la ocupan la cabaña, manga y platanera de un labriego ; pero con los puentes y camino nece ario seda ronto un centro importante de vida é indu tria en la región. En ]as florestas de los terreno bajos, los árbole , como en Luisiana y Jos otros Estado meridionales de la Unión se adornan con colgaduras de musgo tspaJ1ol (barba de palc ), que dan á los troncos un tinte blanquecino como el que deja la nieve al derre­tirse, y e parcida por 1 suelo, comunican á éste cierto a pecto polar. En algunos sitios todo el bosque, inclusa las enredaderas, desapa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colorn bia \_ 746 -' rece bajo un musgo aterciopcla o, de color gris amarillento, como el de las cornamentas de los ciervos cuando se cubren de vello, lo que les da un aspecto n xtr mo m larcólico. íadera para el ferrocarril hay uficiente. La moras y 1 con' óh ulo nos han acom añado n toda la on·eda . Abunda una planta muy se­mejante en su aspecto á nuestro laur 1, una mela loma1 s gún el médico. La guadua 6 bambú, el plátano la palmacristi ó higuere­ta suben hasta 6,000 pies (1 830 metro ) sobr el mar; el maíz, la caña de azúcar, los cactus, el maguey el limón y el narar·jo se t::n­cuentran de 1,000 y 2,000 (305 á 610 m tros) pie más arriha to­davía. Cerca de Pa to se ye la mah·a hortence n los jardines ; el helecho arborescen e cr ce ha ta 8,000 (2,438 metros) y más pies sobre el mar: el tronco es huec , la cort za e arece á la piel es­ca mesa del dragón, y se le rnplea para hacer cruces para -: st.­pulturas y otros lugares agrado . En esta cuenca hallarnos inmensas nubes de langosta que al sen­tarse cubren el su Jo como con copos de nie\ e : los naturales salían entonces á espantar as fuera de sus predios, con mantas y ruanas. No vimos re tites ni animales 1nontaraccs. Las aves escasean, me­nos el condor, el águila y la gallinaza ; en los valles se ven orioles y faisanes, y muchas 6·olondrinas en Pa to. o faltan pulgas ni jején. En el campamento pulula un ins cto verde, de fuerte cara­pacho y piernas de aspecto cór·neo~ que produce un recio zumbido y agita el aire en sus re uelos · por escapar e lanza sobre el rostro, barba 6 ropa; apao·a las velas y no e quema en ellas. Al­gunos insectos de climas má bajos son arrastrado por el viento 6 atraídos por buen sol hasta 9,320 pies (2,840 metros) sobre el mar. En las colinas vemos pa tar los ganados por centenares de cabezas ; y al otro lado del valle se distinguen á 2,000 pies de al­titud, herbosas laderas de aspecto aterciopelado, que heridas por los rayos oblicuos del sol, arecen v rde tapices urcados por una •·ed de color más pálido: son líneas de mínima pendiente. La incli­nación de esas ladera e de cinco (Yrados en apariencia, de suerte que los hilos de la red se cruzan en ángulos de 8 á I0°. Esto de­bería servir de norma á los naturale para la construcción de sus sendas, y sin embargo é tas e de arr llan con la d 15° á 18°, sin que falten ltos 6 porcione de 25 á 30°. Cuando studiábamos 1 Guáitara estaba en su plenitud la siega de los trigales. El grano lo i mbran n a allones, y el tallo, muy fuerte, alcanza de sl á 6 pies de altura. El segador agarra con la mano un puña•l J df' < ""nas lo corta oblicuamente con una guada­ña, y lo pone á su ldd.J, ara que las mujeres reúnan los manojos en haces. El rastr jo queda de un pie de altura, y las gavillas se llevan á espalda al trilladero, donde Jos granos e ventean des­pués de pisadas las espiga por aballos. Ambo exos trabaj n reunidos charlan y gustan de l os colores vivos. La paja que sale del trilladera se mezcla con an·o e hace i ar por bueyes y ir­ve para cubrir los aharequc de las viviendas. us métodos y uten~;ilio~; de labran2a difieren dE: los nuéstros; pero á lo que me Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1\1ilitar de Colon1bia \._ 747 _.1 parece, sus campos y jar ines tienen el mismo 1 zano aspecto y dan igual pruducto. La harie vla. d e s a comar ~ a S'=! a"em~j n -\ las grandes fund1 cionc t.l • h : ·rr.> dL· la Uni ) n t: n k, l·· ba,ta:­todas ~u nec ~ id de >n una ¡ , 1u · ~ , cunlunida vn u obre­ros, admim tra q suerte de los indí-genas mejora: todu~ po · en ::::.· .. 1 ina. p<:..rro .. . ,' e r os ; muchos tienen gana los, o· ja y cabr . y algunos ha ta cab Lo • bun·os y mulas. H sta lus 10 años lo ~~u e 1' 1 llc' an un poncho por todo esudo. La chicha, b bida dt.: maÍ¿ q"e e-n una ú otra form~ e usada en todu Suramérica, ~e n·pa1·a a uí <.. on la 11 r ue la harina del maf¿ di uelta n agu' htrvi ndo, y lué0 o ligeramente fenn ntada; á veces se le pone pre,·iamente dulce. En el primer caso queda de color de leche, y n el egundo alo·o mo1·ena. Esta chicha tiene poco gusto y acidez. erca de Pa ·to se nos obsequió con una de sabor exqui ito emejante al del champaña. La chicha es la be­bida usual de los indios refrescante, aun cuando sin apariencia de gran cosa. Un vaso haría alir lo colore al rostro de un niño de dos años, suponiendo que lo re istic1·a. Es muy barata: por diez centavos se obtiene la suficiente para satisfacer á seis hombres ro­bustos, y con frecuencia se obse uia gratis á los viandante . Los naturales se alumbran con velas d e cera que tienen ·la forma de un cilindro 1noreno, con mecha de pábilo, gruesa como la mitad de la capa de cera que la envuel e. Se gasta pronto, y es necesario despabilarla con frecuencia, operación que produce cor­tes como cabos de cigarros: la luz qt:Ie proyecta es tdste y esca­sa, de manera que más bien parece c1·epuscular. Nuestro campamento parece una mara villa á los naturales. De seguro el cholo (hijo e indio y blanco) nació con el dón de la curiosidad : hemos visto á sei de llos , hom hre bien formados, permanecer un domingo inmóvil es y silencioso , hora enteras, mi­rando el campamento, sin saciarse al paree r con su vista. Uno de los nué tros dice entonce que muestran la paciencia de Jos sastres de la gallina echada • por lo cual creemo uc á estos héroes de la paciencia no les aventajan en el particula1· sino las estatuas de los Faraones egipcios que, con las manos sobre las ierna , miran hace siglos hacia e l árido desierto. Explorando las cabeceras del río Buesaquillo, al E. de Pasto encontramos varios grupo e indio del Ca uetá que venían de la selva al mercado : su vestido se reducía á una corta túnica de al­godón atada á la cintura, que á la mujet·es les oajaba ha ta la~ rodilJas, y sólo á media pierna á los hon1bres . La cal eza, los bra­zos y los pies quedaban de nudos y sin pintura. Su comercio con­siste en oro en polvo. Los hombr s se apoyan en báculos de ma- • Be/Utlo u.Jon tlu Jaluna •í lat/tJ,-s-of tlu ~illmr /u": alu5ión ininteli~i­ble.- T. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 748 ~ cana, de seis y má pies de longitud ; las mujeres se adornan con collares de cuentas y amuletos y sortijas de piel de serpiente cor­tada á la manera de un r e jo, para ¡·e chazar al diablo. Al unos de e~os amul tos, por u volumen, indicaban que la culebra ue dio la p1el debía ser muy gran . El trato d e~· tos indivs es agradal:.JI , y se nos dice que son gentes sencillas y honradas en sus negocios. Cn~Hnúa MANUAL PARA LA PREP I<.ACION DE LAS TROPAS AL COMBATE POR EL GE ERAL DRAGO UR QFF SEGUNDA PARTE- PREP R CI01- DEL BATALLON (Traducido para el Boütfn ffilitar) (Continúa) 29-Para apreciar hasta qué punto el papel de la cadena ha ~tido modificado por la armas rayadas, basta hacer notar que en la actualidad la defensa puede aumentar muy fácilmente la distan­cia que el adversario ha de recorrer ajo sus fuegos, en lo cual no habrfa qué p e nsar con las arma lisas. Tom emos un ejemplo para ser más claros. Supongamos que delante del frente de la posición en donde nos prometemos hacer una tenaz resistencia, se encuentra como á r,ooo pasos, ó quizá á más una buena. posición para los ti­radores. Al ocupar esta posición con una cadena solamente, sin sostenerla siquiera por una re erva, se puede permanecer allí hasta que el adversario ll egue á 300 pasos, disparando de seguida sobre él, y á continuación despejar rápiclame nt el frente de la cadena principal. De este modo, la distancia que el adYersario tendrá que recorrer ajo nuestros fuegos será mayor de 1,000 pasos, esto es, que tendrá que toma1· su formación de combate más pt·onto, sopor­tar mayore érdidas y fatigarse moralmente más que en el caso en que no hubiésemos tenido esta cadena avanzada. Pero con las armas lisast semejante maniobra no podría ni aun concebirse, pues­to que una ca ena, colocada en esas condiciones habría tenido que cotnenzar por esperar al enemigo á 300 pasos para romper el fu go, que es precisamente el momento en que una cadena de tiradores, que no e tá nr argac a de una resistencia tenaz, debe pensar en la retirada. Con la int1·oducción de armas que se cargan con rapidez, la independencia de la cadena se ha aumentado más, pero no tanto como generalmente e c1·ee ; el nuevo armamento aumenta sin duda las probabilidades de seguridad del tirador, permitiéndole cargar su fusil en todas las posiciones · pero de ningún modo dis­minuye el tiempo nece ario para escoger el objet/vo, para apreciar la distancia y para apuntar bien. Por lo general hay equivocación en suponer que un tiro bien certero, á grande di tancias y sobre Qli>jetos Qifíciles dtl ~ certar pueda ser rápido. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 749 _J T-FORMACIO~ 'ES POR COMPAÑÍAS 30.-La razón fundamental que ha dado nacimiento al orden por compañías, está expuesta en lo que precede. La adopción de este orden ha procut·ado preciosas ventajas : 1.• Las formaciones de combate del batallón han adquirido una movilidad, una agilidad, una elasticidad • que nunca han po­dido tener las formacione totales de batallón : los abrigos del te­rreno de que el batallón no podía aprovecharse, á causa de su escaso frente, se han hecho utilizables desde el momento en que el batallón se di ide por compañías. 2.• Se ha hecho posible ocupar con el mismo número de tro­pas, posiciones más ex ten as, sin disminuír la fuerza de la resisten­cia, y todos los oldados del batallón tienen ahora más probabilida­des de tomar parte más directa en el combate. En las formaciones de conjunto del batallón, sólo el orden desplegado presenta las :nis­mas ventajas, pero con el inconveniente de ser demasiado delgado y, por lo mismo, de romper e con facilidad, t n tanto que un dis­positivo por compañía , sobre dos Hneas por ejemplo, no presenta esa desventaja, y ocupa siempre un frente tan e .. · tenso como el del batallón de - plegado, y á vece mayor. Por tanto si se compara este di po itiv·o con las formaciones de batallón ropiamente dichas, se ve que reúne á. la ·ez las ventaja del ord n xtenso y del orden profundo, in tener ninguno de sus inco\· nienles. 3 ... Se ha hecho po ib1 oste ner má 1cazn1ente la cadena, y con menos pérdida . La comparactón que ~igue hace e~te hecho bien claro : t ición de la mi~ma exten ión y á la misma dhtancia que la precedente. • Entiendo por movilidad la facilidad para mo' erse en línea recta 5in que s pierda el orden; por agilidad, la facilidad de cambiar la dir cci6n durante la marcb y de cambiar de frente en el putsto ¡ por flexibilidad, la facilidad de amoldarse al terreno, fijos sobre él 6 moviéndose. t La ~entaja de las formaciones extensas es ocupar mayor eapa.cio; su inconveniente consiste en que con facilidad se rompen, y son incapaces de re$ta­blecer el combate, una vez rotas. La ventaja de la formaciones profundas c:on. sistc en ofrecer mayor resi tenci. á una ru tura; su incon enicnte, el de ocupar muy poco terreno re pecto del ft-ente, y por esto, mucho en cuanto á profundidad, lo que no permite sino á número restrineido de soldados tomar parte directa en el e~m\)ate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 750 _, En el primer caso, si es necesario sostener la cadena sobr~ el flanco derecho, por ejemplo, habrá que hacer recorrer á )as frac­ciones de la resen·a cerca de 400 pasos· esta fracciones en el se­gundo caso no tendrían que recorrer ino 300 pasos. E ca i un mtnuto de ganancia si se necesita rechazar un ataque á la ba­yoneta. Se podrí ir más lejos, y hacet· notar ue si una formación de conJunto de batallón puede mant nerse á 300 asos solamente á retaguardia de la cad na, las formaciones por compañías pueden mantenerse toda vía. más cerca, por la sencilla razón de que ofre­cen un blanco menos vulnerable, y también porque en la zona de 300 pasos que las separa de la cadena, encontrarán casi siempre abrigos utilizables para ellas, pero las cuales nada podría aprove­char el ba allón. 4·a Teniendo en· cuenta la posibilidad de colocar las compa­ñías más cerca de la cadena que 1 gru so del batallón basta des­prender para el sostén inmediato de tacad na, en la mayor ar­te de los ca O~, dos compañías, tre á lo má ; por tanto, e podrá siempre tener de eserva una ó dos compañías por batallón. Las formaciones de batallón propiam nt dicha., no pt·ocuran esta fa­cultad. s.· La formacion S 01' com aiiías permiten ocupar más fuert ment 1 punt s im¡ urtan , y má dJLilmente lo otros, n tanto que la formacione de batallón pt· s ntan una fu rza igual en toda su ·t n ión, lo ue debe o asi nar it m re una érd1da de fuerzas por improductivas. E to t·c ulta obre todo claramente en l ord n de plegad · porque la prim ra com anía, por ejem­plo, puede ser atacada r fuer.1,a u erior , y la cuarta compa­ñía por un ncmi o insi ·nificant · n ca o de revé , lla no hará sino aumentar 1 número de.:: las tropas que e baten en retirada, sin haber h echo na a para conju1·ar· 1 d · rrota. En un di po ith o por compañía esto no 1 a a así, y es posible concentrar la mayor parte de la fu n:a d 1 bataJlón en el punto de la posición qu se ncuentr r lmenle amenazado. 6. El di positivo por compañías, cuando el efectivo puesto en línea s algo considera le, estorba 1 enemigo para contar nues­tras fuerzas. 7 .• La conservación del ot-dcn en cada compañía tomada ais­ladamente ... s má fáCil que n la ma a d 1 grueso del ataJ16 8. • or último, la formacion s por compañía ti en n U'' • In­fluencia mayor como medio de educación : Has preparan r.. J"'r á los jefes de com añía á mandar un batallón con inteligencia. Por­que el batallón, en relación con ott-o batallone , debe maniobrar en conformidad con aquéllos xactamen como la compañía ten­drá que hacerlo respecto de u com añeros de batallón, cuando este último se éncuentra en formación por compañías. 3 1-Pero, como ya se ha di ho, n las formacione de esta categoría el atal}ón pierde su unidad exterior; el jefe de batallón tiene mayor trabajo en ejercer su ig-ilanciay en tomar $US dispo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 751 -1 siciones; para esto es preciso que esté completamente á la altura de su misión · ig-ualmente se requiere que los comandantes de com­pañ ía estén bien con ve11cidos de la nece idad de prestar apoyo á sus camarada , y que hagan de esta obligación un asunto de honor. 32-Las formacione por compañías presentan la misma sub­divi ión que todo los tipos de reglamento: por esto, los dispositi­vos obre una sola línea con las transformaciones que se despren­den de ella pertenecen á las categoría de órdenes delgados, en tanto que tos dispo itivos sobre una línea con una reserva, per e­neceo á la cate ·oría de órdenes prqful'dos. Conlin(u• BAT LLAS DEI .. SEGUNDO Ir PERlO PO DICt<. DE LO. 'LA Y Traducción del francés para el Bttldln .AhllltSr (Continúa) J.fal koff (8 de Stplümbrt tle rS55) Esto no obstante, lo soldado del regimiento de Praga, pre­cedidos de u jcru , \ ueh en á la e, rga, 1mpuba os por el Gene­ral 1<..rul ff, veter·a o dt: Bvn.>dino. 1 ero enlu ia ·mados con este prim r éxttv, nos acercamos al encmig lo desbaratamos, lo arro­jamos, y 1 per e 0 utmo á L bayone a tle batería en batería, de de~fila<.Jet·o n de:~ 1tadc:::ro, hasta sus últimvs atrincheramienlos. Al mr~mo tiempo en lo otrv p n o nut.stras columnas de ataque han caído sobre la trmc era <.:nem1ga con una udacia y un em­puje indescnl>able e cal nJv lo parapc:;tus y matando á lo arti­llero::. s0br us e nune . Con cu 1 uae1·a otra nación, 1 asalto estada terminado y la victoria a egurada, pero con los ru o la co a es muy di tinta. La acción, con e lo, no hace ino emp ·ñarse; cun indomable tenacidad y encarnizamiento incesan e, los !dados del Zar vuelven á. la carga y nos disputan 1 posesión de sus trincheras. lo inglese los des­al ojan con presteL:a de la gran fortificación, y se cubren de vesti­do rojos los glacis de e te importante reducto. El General Bosquet, que es quien da impulso á los ataques conta~a la cortina, recibe una herida que al principio se juzga mor­tal: una bomba, al estallar, despué~ de arrancar la banda á uno de sus yudantes, el Com ndante Balland, le hiere en el omoplato y le produce un d ~rram de sangre en 1 pecho; tiene que entre-arel mando al ·eneral Dulac, y consiente, por último, en dejar­se llevar fuera del cam o de ba alla. El 91 de línea, antiguo 16 ligero (Divi i6n Bourbaki) se ha instalado de fijo sobr la cortina y renu~,;va tres veces sus muni­ciones. Permanece en u puesto con valor y constancia invenci­bles. La bandera del re imiento ha sido narbolada encima de un polvorín. · CO 0!: L R.f: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 752 _J De improviso resuena una terrible explosión, saludada por los hurras de los rusos ; el polvorín acaba de estallar, el parapeto cae dentro del foso millares de despojos oscurecen el aire y sumergen en su caída todo cuanto encuentran. La bandera queda sumergida en el abismo que ha ab"erto la e.·plosión ; nue 'e oficiales que la rodean desaparecen en la catástrofe y gran número de soldados mueren aplastados. El fuego enemigo ha diezmado ya el puñado de valientes que sobrevivían del ataque del 18 de Junio anterior. Los que quedan trabajan, bajo el más vivo fuego de fusilería, en retirar de debajo de los escombros á los camaradas sepultados, y varios perecen víctimas de ~u heroísmó. La oscuridad llega por último, y estos heroicos soldados pasan la noche en medio de las explosiones al pie de la Torre de falakoff. Por la mañana, des­de que aclara, estos soldados, aun cuando abrumados de fatiga, remueven el suelo para buscar la bandera. El águila se encuentra al fin, rodeada de cadáveres mutilados. Hace dieciséis horas que está sepultado en esa loriosa. tumba el estandarte del 91 : no es ya sino un jirón de tierra y de sang-re. El abanderado Ganichou la estrecha toda vía convulsivamente con sus manos rígidas por la muerte. El 9 de Septiembre á las nueve e la mañana, doscientos no­venta y siete hombre y cinco oficiales t do 1 que la muerte ha dejado del gr de línea, vuel n al fr ntc uandera . Por todas par­tes, á su pa~o, ste trofeo mutilado e!:» acogido con gritos e ntusias­tas or las tr pas. Sin mbargo 1 combat es de los 1 ás fuerte y experimen­ta m os grand s pérd i a G ·n t·a s y d olJ el s. Pvr un mo­mento ence lores nu tt·o r g-1 il ntus 01 r cha7advs de toda las trincheras. m en s dd ast"ón Kornik ff, dL ~ pués de rder al Ge­neral ~~Iarolte . uestros sol a Jo n.1bian· se r sue ve un segundo ata ue. Los j f , contradadí irnos, señalan la fortificación á sus tropas, y todos se lanzan de nu -\'O COl • 1 ímpE..tu de un torr nte. Alguno no lo hacen sin cubrirse e n rarr. as y ga iones; las balas de cañón se los lle\'an. En este ataque Yigoroso eJ General aint-Paul cae herido de un balazo en el corazón. Ca i al mismo tiempo l GenE-ral d Pon­te ·es, ya herido en la spal<.la por un disparo ~le vizcaíno, recibe una bala qu le romp la columna vertll;t·aJ. El Gen ral Bi on e tá herido. 1 General Mellinet, que lit ga con la uarclia Impe­rial á sostener las tropa .comprometida , r cibe una drada que le desfigura. Los G nerales i v t y Br t6n han m u rt . Lo Ge­nerales Bourbaki y Trochu están h ridos. tros cinco Gene. les reciben con tu iones· cvalro Coron les y cual ro Teni ntes Coroneles son heridos de muerte. Casi todo los Subtenientes abanderados de los r egimientos quedan fuera de combate. El General Pélissier que de de el reducto Braniron igue con ansiedad el conjunto de estos múltiples asaltos, envía contra la cortina dos baterías montadas. Estas baterías vienen con audacia, bajo las 6rdene$ deJ Comandante Souty, á fijarse en la bóveda Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 753 _, que so~tiene la cortina, y contrabaten inmediatam~nte la batería rusa que nos hace más daño. En menos de un cuarto de hora las dos baterías son de aratadas; los artilleros dan prueba de una sangre frí y de un Yalor a mir ble; humanam nle es imposible hacer má n la po ici6n que ocupan. El Comandant , llegado cua­tro días a"ltes de Crim"'a, e_ muerto; noventa y cinco h mbr s y cient treinta y un cab llos h ridos, obre ciento cincuenta h m r. y otro. tantos caballo que componen las dos batería · no por to dejan d hacer fueo- con lo débile recur o que les rtuedan. El General Dula • encarg-ad , d sde que fue herido 1 Gene­ral Bo quet, del mando el Cu rpo, a, r último la . eñal para penetrar en la trinchera y se deja 1 campo d atalla cubierto de muertos. De e te mod • á d t·echa y á i?:quierda de M lakoff, nuestros asaltos, bu nos al principio, han frac-a . ado ahora. in embargo, permanec mo inconmovi 1 s sobre Jos para­petos de :r...falakoff. Un O. cial inglés acude apre ura amente en­viado por el Gener 1 Simp on, Comandante n J f d 1 Ejercito inglé : '· Genera.l,.. ,·clama con YOZ conmvYida, retirao lo más apri a con vue_ tra Divi .... ión : el r educto eslá minado - á cualqui r momento podéi volar "-'' lli pu to es aquí, le contesta 1 deno­dado Mac-Mahon, mos rán ule el su lo con un ge to ublime · aquí estoy y a7uí perm uuzco." Y vol viéndose hacia 1 Coronel Le­brun u J fe de E tarlo M yor le dice e ta e toica palabra : ~~Haced prevenir al G n ral Pélissi r que ten~a tropas li tas para coronar el reducto." Contiluía LA CA lP Ñ TGLO-BOER DUR NTE L S .. CA El mi terio con que e rodt"'an las operaciones de la guerra anglo-boer, juntamente con 1 interés d 1 imp riali mo, gano o cle que los suc· so se de- arrollen pró pera y,. lo.zmente ara la cau a británica, hacen difícil el conocimiento ·act cuanto O("'un- en el fri a d 1 . ur. racia á lo que 1 ublican lo g-t·andc diario y la pren a militar de Londre , á l nolicia é informe cl Jo co­rresponsale aleman , y o re tod , á lo que- la L aaci )n del Trans aal y el el mento holandé dan á conocer á. la llegada d los correos sabe m o algo. De m á d esto, la di "u i n parla men­taría y 1 movimi nto d opinión fa orabl á l paz of1·ecen tam­bién elemento· de tudio al dtico qu igu on alguna at nci6n las penp cias de e ta desig-ual contienda. De todo resulta que durante el p ríod de seca que comenzó en Abril y e tápara terminar, 1 Ejército in lés ha operado sin descanso, con abnegación y tenacidad, sin lograr topar con los TOilOI-48 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1 bia '- 754 _.) boers cuyos núcleos má importa• tes el sean an y e apct·ciben, in duda ara volv r á la lu ha acti,·a a í qu las lluvia embaracen má y má. lo mo imientos de los imperial . Cuando una bu na confiden ia ne cío rar n esta guerra, 6 1 azar, ha pue to á las colUinnas n contacto on u enemigo han pel ado con el val r tradicional de lo mo-l ro es ,. ·rda •·arnc>nt <.1 s p rante esta lucha int rminable en que e acrifi an la n rgía y Jos ntu­siasmo d 1 ~ jt!r it n ara d un pro lema difí il, cual s 1 de aplastar la raza holand sa naturalizada n el ur d frica: hay que admirar la v Juntad hierro d .. lo G nerales y ]t-fes britá­nicos y el ufrimi nto d tod l Ejércit que bu a on u ~ano-re y u id la nmi nd~ de rrores y quivocacion de la t1 inidad Chamb rlain- hod · - 1ilner, la ual n u ce ¡o., u ra jinaoída, ha logrado at·ra trar á gran parte de la sociedad ingl a y de la cla e media apart , natur·tlment , aquellu ot1·o elem nto. ínter ados en la X) lo ación y 1 on· nir de la mina d 1 Rand, d la har­tered y del auo·e de las colonias d 1 Ca o d 1 ·alal y d má terri­torio anexionado n Jo últimos lustres. Por part de lo aliado exi t la inquebranta J,. cisión de pelear has .a obt ner la ind pend ·ncia. '' ólo con la ind nden­cia de nue tra ti rra y con la amni da para los afrikanders que nos ayudan en 1 Cabo y n 1 Natal, ce ará la lucha," gritan de - de el v neral le Kni er ha ta el má humilde urgher. u táctica la d todo lo patri la en idéntica. ituacione . u gran infe­rioridad numérica, u car ncia de elem nto de gu rra y aun de vida, la e mpensan con una audacia y un dilig ncia insaciables y con un het·oí mo rayano n la de e eración. El i tema d d va tación ~istemática ; la horribl forma con que ha hecho la reconcentración d mujet·e , ancianos y niño , cuyos tormentos han 1 vantado un grito univer al de dolor y de in­dignación, aun n la mi ma ociedad ino-le a, e suyo tan filantró­pica y humana; el ngor y la dut·eza que impone una lucha de esta índole con la aña que u~ p ripecia lleva á lo espíritus -todo ha contriuuído á que lo bo ,. ncuerstr n r uelto á ucumbir an­tes que perder la santa libertad de u bogare y de sus terruños. " Lo hemos perdid todo : h ienda hogar familia ...... 1 .. u tres hijo y nue tra tnujer s u umben de hambre y de pri·ración en los campos d r conc ntrado ; h<. orrido nuestra angrc con lar­gueza ; . o ju tO y mi el'icordio o ...... ¡ Lu hemo ha ta 1 fin r ¡ Luchando ganar mos pue to qu ~ ya nada vodemo perder ! i ced mo , Inglatcrr no d vorará ci rtament , en r vi ión d que pudi ra r pet1rse una lucha com la actual.' omo u onting nt y u m dio d combat han di minuí­do, 1 or 1 lucha d d · ño que ostienen rocuran rehuír el com ate y e limitan á realizar la guerra del me~ quito molesta in­t rmin ble, abruma ora. n impasil:1 s cómo la columnas arra­san u ranja y de tt·ozan u hogarc ; ontemplan los re plan­dore lel inc ndi y oyen lo lam ntos de lo suyo cogidos en el mon e 6 en la haciendas de labranza. Acechan, peran, y sólo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 755 -' dan el golpe cuando tienen la seguridad de hacerlo en condicio­nes f vorabl s. Re istir prolongando la lucha y causando daños sin ta a : á larga re~i tencia 1 triunfo es seguro. '1- 1 es el e tado d e los contendie nt , con la circunstancia, en abono de las esperanza boer , d que Lord I<.itchener trató en ~ Iarz · Je bu car una fórmula d paz, olicitando una entrevista con el Gen ralfsim Bvtha, ¡- v Jan o a í su pen amtento previsor y pa.tt·ió•ico, d cortar una orfía que tanto pelio-ro entraña para el pr sen te y l porv nir d Gran. Bretaña . .l\.. u a vanc s contes­tó 1 coudill d e lo r publicano : que obre la base de la inde­pendc nda. los boers harán la pa¿ · in lla, o-uirán luchando has­ta donde alcanc~n u fuerza . Y como e l irdat· ha proseguido sus manejos tendiente á un arr glo, mo~u-ándo ci rtam ·nte más blando y o-enero o que Chamberlain y que .. fllner, de ahí que los caudillos bo rs hayan afirmado u actitud d t naz re i tencia di­ciendo á los burgher indt:Cl os ó can ados de la pele a : • Cuando la pod ro~a Inglaterra solicita de no otro~ la az, s ñal es de que no \'a bi n para us armas la lucha que o _tie ne: mantengámonos resu e lto á so-ten r la guerra por nue tra ind pendencia, y ésta vendrá por nuestro esfuerzo con la ayuda de Dios, que todo lo puede.'' / Dentro de esta línea general que fija 1 estado moral de la gueJ-ra, la situación de la fuerzas, los propósitos y elementos de arr~bo contendientes e . como sigue. El Generalí imo de los aliado Luis Botha con el Gobierno del T1·an vaal y un núcle de 2 000 á 3,000 hom re , ue no i m­pre \.·an r - u ni os y a )O"una artillería, opera en los di tri tos de Mid- · delburg, Ermelo y Pietretief, amagando i mpre la dos vías de comunicación ue más interesan á Lord Kitchener para abastecer su inmenso ejét-cito, la de Pretoria-Delagoa y la de Pretoria:_ Jo­hanne bur -Durban. Viljoen e n varios comando , que en junto suman tros 2,000 6 3,000 hombre i mpre o re 1 ferrocarril de D lag a, desca­rrilan lo trenes, cogí ndo blod<.haus y f rtin sorprendiendo es­colta y f rzanclo á lo ingles s á ten r en la línea una ma a de hombre para su igilancia y custodia. Delat·ey con 4,000 6 5 ,ooo hom r , y a u. iliado "igot·osa­mente por jefes de tanto aJTanque como Breyt nbach l.Cernp y Beyer , pera en 1 z na Oe te y Suroe te d 1 1.'t·an vaal, teniendo po1· centro lo Magali sberg. E te caudillo qu1za · l más militar de todos lo boer , e e l que mejor y con má fortuna ha o¡ erado durante la se<.. . us comando derrotaron en IVJakfrontein á la brigada Dixon el 30 d Mayo, hecho que tanta sensación rodujo en Inglaterra, porque fue una revelación para la gentes que con­sideraban la guerra como en sus postnmerfas, saber que 1 ,50(\ boers atacaban resueltamente la columna ingl sa, le ausaban se- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Col mbia '- 756 _J rias bajas , la acorralaban y casi le capturaban Jos cañones que se recuperaron por una briosa carga á la bayoneta de los der­y hire . Los di tritos de Rusten urg Pofchefstroom y parte del de Pret ria, n los que man a este cau ill . Y como en llos están las plaza d Ru tenburg Z rust, Lichtenburg y alguna otra, n condiciones par ciJas á. como se ha11aban B yamo Tunas, Cascorro, &c., en Cuba, 1 r icio de convoyes y las comunicacio­nes son p no · ísimos para l Ejército inglés y con tituyen un vivero d ocasion s ara que 1 bo rs d n golpe obres guro. Pero lo que más r alza la mi ión de D larey l"' su con tant ~ amenaza al núcleo ct,ntral de comunicacione d J Trans' aal : u comando , á pesar e la extrema vigilancia de Jos ingl e_, rara e la semana que no dan fe d ~ existencia entre Pr t ri -Johanne urg-I<.Jipri­ver- Bugersdop. En lo últimoc- días de Junio e o-i ron un tren de mercancías ntre Klipriv r y Ver eninging, y ha ta á los arrabales de Pr toria com á Jos d J h nn sbur~· ll gan au 1azmente y se llevan el o-anad stinado al comercio d la población y tirotean los fuert y la pat¡-ullas. En el Estado libr de range, D \ et, con el Pre idente teijn y el Gobi rno, anda ca i iem re por los di tntos alto de Kroonstacl y I-I ilbron con un comando de oo á 600 hombre que en pocas horas tri lica ó cua ru lica su núm ro con la unión de otros comandos peran r or u in m · iaci n s. En realidad, el "brujo," como 1 llaman los ingleses, d cansa durante la seca: sus lugart nient s on lo ue operan obre las Hn a férreas, ha-i ndo co¡ ado n uno e lo últimos dfa d Junio un tr n, cerca de Kroonsta , u llevaba cinco millone de fr-ancos. En todo el territori d Orang lo boers ti nen de 4,000 á 5,000 hombres n arma. De • Llevaba 1 ncral Dixon un batall6n de eT y . hire , otro· no comple-to e Borclcrers, la 28 batería montada y 500 yeomcns: total. 1,450 hombus y 7 e nones. Fu ron us pérdidas: Oficiales, 6 muertos. 6 heridos y I prisionero : total, 1~ baj s. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 757 -' Así fue, en fecto; Ja rebelión n la Colonia es hoy quizás el punto más negro dd prol>l ma. 10,oco afdkanders, cgún unos; 4,000 ó s.oco, gún lo cálculo má racional , traen mareados á los Jefe y ficiale ingJ e . Divid'd qu ños comandos, señorean todo 1 ten·ituJ i han r I o tado n 1 a, de vh res, de armas, mumc1 n y ca allos á los comando d Orange, se apo­d ran <.1 fer·rv< arrilcs, ntran por sorpr a 6 á YÍ\'a fu ·rza en po­Liado , copan sin cesar patrulla e p cialmente de mo"ilizados y policiales, atacan á la columna., tr~c n abrllmauos á 1 úbditos ingles s, } n suma, han o !igaco á Lord Io y del Nat ti los incHg nas destinado, J at·a se.. rnciu au. iliares &c. En urna, 275,000 hom- Lre, 1 ·Jiu L10,000 montaJo . Durante d pt:dvd de 1 cea han llega o de la 1\t trópoli y Colon1as, como r'-=fuer:lus, y principalmente p ra cul>ri1· baja · : En Al ril. ............................... . hn !\!ay ................................ . ~n ]unJo ................................ . En Jul¡o ................ . ... . .. .......... . 7,000 3,000 5,COO 2.000 Total ......... 17.0CO {'lYÚn los ('> tad S periódicos <1UC r u li< a 1 rf'ar Offia las ba ­jas de la campaña pasan de ¡o,coo, iend de <.JI.. so. oo r pa­triado!'. Enlre é le e en u ·ntra la ft0r d ·l E~én ito r guiar, que tan g llardam nte pf'lt 6 n J !Jrimt•r p ríodo d la cam¡ aña. De ~u rte qu h0y 1 !..jército <.1 L nl Kttcht n<.Jr ot nte n e l nú­mer , p ro atase no n la calidad, p 'r ue las improvi aciones nunca on buenas, y la M tr6poli ha t nido qu r bu ar y en ,·iar lo qu hallaba á n1ano dentro del modo peculiar de las institucio­nes inglesas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín i\1ilitar de Colombia '- 758 _J Las cuat1·o quinta las ía fén· a y em~ dad la d1rección d l están amarradas á convo) e . in reali­Ios ingh es n tiene la r n cut nta, a e más., arra~a los fe­ro- • n 1 corriente d pinit)n f. vorabl • á la . z, ·n lt mat.ngs contr~ lo h rr uc d 1 r ·co. ccntr."lc1on, y en 1<1 Jt-custon<. p~rhmcnt ln.,s, se han publicad cl.lto- • vcrJ.ulcra . n ción. ·cgu _m ·ntc, por · to moJos la gue­rra concluir', anrJan ~o el tiempo, por la exunct n con•plt.:ta Jc 1 • bo rs ·La mortalirl. ,) en algunn campos de r•conceutr:.tcJim pa.aba oc 40 por 1,000, y según clcclar. cione hecha n la Cámara de lo Comun • por ~lr. l3roJrh..J·, Se­cretario de 1 Gut:rra, había 37.739 recon centrados en el Transva 1 20,374 en Orange, 2,490 en el abo y 2,524 en el . t 1, habiendo ido 1 mortalidaJ en el mes de 1ay de 336 por I,ooo. ó s~a 19 veces mayor que la de Londres y 17 qu 1 de ads. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín :rviilitar de Colombia '- 759 -- desapa~ionada, qu parte pot· humanidad, parte por previsión, desea poner término á e ta lucha sano-rienta. Nu a a en le cuí o para 1 u lo tan práctico como el in­glés. r el pront ' la l"eali a 1 es ui n tri te : la guerra obligó a l Canriller dd Echi 1uier á alterar 1 úzcomd x, gr·avanclo los a;cúca­re y aum n·ando lo derec.hos de xportaci 'n los carbones, medida ambas que tanto daño cau an á la masad l proletal"iado y de Jos mir• ro . La ·ponación ha di minuído, r flejándose, como consecu ncia n la industrias d 1 pais. L o ga to de la campa­ña e acercan á 300.ooo,ooo d e libra , cantidad mu ho mayor que la que abonó Francia á Alemania cotno indemnización dt la guerra de 187o-71. Aun cuando lo boers son unos místicos de virtudes y de hi­dalgu ía sin mt jan.~a, la guen·a, i concluye or la conqui ta de los dü E ta<.lo repuulicano· y por ~1 a tigo d e los r belde colo­no de ~u ~1ajesta l Británica, df!jará tra í una ra tra d odio y de r~pr salia~, que se tr·aducirá en pérdidas pat~a e l comercio in ­glés uyo tráfico se ve minado por la compel ncia de yanqui y al<.:manes. cuya conducta con lo boer en arma ha si lo y e de gran cariño y de au.·ilio moral y mater ial. E!>te dato no deja de imp1·e ionar á los e píritus preví or , que lamentan, por otra par­te, v r á la Nación á quien tanto d b la humanid d n us ince­sant s progre o , n lucha sañuda é im¡ lacal>le con d diminutos Estado que tanto bi n han aportado á la civilización en su tareas de domar y civili7ar la tribu y 1 s pafse del Africa austral . E te s l cuadro que ofrece 1 probl ma anglo-l>oers á los dos año de estallar la lucha. Triste co a es v 1· la armas y fuerzo de un pueblo he-raldo de la liuertad con titucional y del pr g1·e o n Europa, al servicio d una au a nada impática. La ·inl entereza de la opu­l enta Inglaterra y el urí y te ón de u numero o Ejér ito ~e s­terilizan por la a crón ,•ibr nte de un puñado d patrivta _ Grande enseñanza par débiles y po ero o s e taque ofrece 1 campaña pr sent . Cuando pid al • jér ito que enmtend 6 r haga los error s de 1 polí ica, · cuán inmensos son sus sacrificios y su amar­guras. 1,058 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol etín ?\.1 ili tar de C o lomb ia '- 76o __) -==== Histori a==== EJ:'\S \YO SOBRE EL A TIGUO Cl "'DI A!\1ARCA in e:- tlgaci e élCta . POR II. T ·R A X-C IT'A.~.. {Traducido para d Bcl/#ln JJ,f;btar) I d civiliza ión que existían en nto, 'lo .r .r~xtco y 1 P rú han 1 ubli<:a•l. t!O P. rís en 1842, es dec¡r, s is año" antes qu~ d Compendi, Jfisth·.r, de J co ta, 1mpr so l' O la mism. caudad.-T. l'ul>l cad;~ d · p• é ·. en 1 6. Es la obra c.. pita} s bre la mn.kria, literal­m ' Le ···P ad.s por le, • tro crom~ta . ero aún, lo mi_ mo q e la · dcmá de la 't oc· . no c)m tt.Ja á l. critica ht ·tc',nca d • int ~.rprt:tact6n, sinceridaJ y xactitud de l .l~ mod rna. ts-. u las cur pcas.-T. t •1 re lo de la obrad •1 P dr· 'am,'•n, cuyo verdadero título es : otirias Jt ¡s/O J ala de lus rcn!(¡u • .stas de 7 urrtl firme e11 las Ind;as 11coáent..zla, se publicó en Dt ~vla " d$91 ~2 obre d manu cnto •xt~h .. ntc:: en la Uablwt~c T caonal. sin at otacion s de mnguna e: pecit.<.- T. ! El autor, hermano dll élel re hi~toriador d 1 Tutor ublic6 40 'olúme­nes de pa<:z< s y documentvs so r<: el dc~c~.obrimil'nto y cor qui¡ta de A mélica.-T . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ilitar de Colombia '- 761 _.J II Piedrahita • comprende bajo el nombre general de Cundi­namarca 1 gran e pacio rodeado de montañas y que abarca las Pro,·incias d ignada~ hoy dí con los nombres de BoO"'otá Vélez, Pamplona, La Grita. .fc:!rída, luz Ebaté, Panche_ el\·a, !ar­quetones, Suta ao , Ubaque, Ter.- a Lf"ngupá, ogamoso y hita . En e e territorio vivían se1 nací ne indi de cierta import ncia. De las cinco pdmcra- habl r mo previ ment , aun cuando no poseemos obre ellas sino muy pocas noticias, por cuanto r dea­ban á los fuiscas, que ocupaban el centro . III 1.0 Los Pantájoro , que comprendían á los Camaes Guarinoes, Marquetones ua. cuyas, Pijao , Gualíe Guagua_ y D )ima eran ah·aj por nt ro y 'ivían n la rib ra izquierda del 1ao-dalena. Lo Ptja JS, los más bárbaro de todo , no tenían otr di que la ví timas que caían bajo su golpe , iempre ue n fueran ene­miuos: tal papel no lo de empen ba ino una mujer. un nmo ó un c~·tranj ro m f ~n ivv por 1u p n, aban que 1 qu moría inocente, i ba al Cielo y e con,·crtía n protector d 1 que 1 hauí procura­do s m jant feli i .la ; per · a protección n la jercitaba ino un e! rto n 'mero de lunas, por 1 cu l ra p1·eciso entonces, 6 ma - tar otr inocente, ó u dar in dio . 2.0 Panche habitaban la ribera derecha del mismo río y l a montaña qu por este lauo rocl a an á .f\ t eu n tá, y lo Zi-a nun a pudi run omet rlu §. Andaban de nud s y omían carne humana. Dí e e qu nun a e ca ab n con una el nc lla de l a mi ma ldt a, por ue á é ta · la miraban como heJ·mana , y in embargo no 'acll ban n clt.! po ar con la pr Jpia he:>rmana cuan­do p )r ca u Ji a h bía naci > en tro lu~ar. TuJa la niña que nac an ant s d que la m Jre hubier concebidv un varón, eran mu rta irrerni iblement 3. 0 L s S tagao , que comprendían Sumapacec:;, Cundaycs y Neiva , ,.¡dan entre los ríos Pa e y umap ~; l nían ídolo de oro y plata p ro no le ofrecían ~ino por ion el 1 botín t01nad al en ~mig- ó uel pr dueto ele us robos, nunc nada que le per­tenecí r·a r alm nte !- 4·0 L Chitarero , entre l o cuales e enum raba n 1 s Timo­tes, los B~trbvne ·, lo Cayo , lo Chin tes, l os S..1ratae , los 1.',nilo - iedrahita, Lih. II. Cap. 2 (T. C.)-Es claro qu e..,t pa<>aie no e h:\ s­t udi; clo h. st01 :lbora c.l,...b1clattwnt • y · guific lo conlrtrio de lo afirm•do- ¿Qué era ·se ci l f ·liz? ;, Q ién lo rcgí.t? ¿ Cóm ej reí su i nftuencia. la vtcli lll..l ~o­brc _t.c muudo '! ·c.-El T. § Tolo lo contr.uio : á duras penas l os contenían l o s Muí cas, merced á l o s p áramo·, e decir, á la dife r encia de clima. t Piedrahi t a, Lib. u , ap. 2.-T. c . t Piedrahit a . l oe. c. (T. C. ~ -Cu n J a y y t! i va están fu~ r a d l a reeión d el Sumapaz-T. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín iilit< r de Colon1bia '- 762 -' nes, Jos Capachos y arios ott·o , habitaban al arte de Meuque­tá * . e que hací n parte o Ipuye , los 'r¡ te- IV Co11Hnúa QUI CE I S f) E C l\ 1 P Ñ EN I870 POR L. A ~1AG .. ~AC (Traduchlo y abreviado del fr ncé~ para el Boütln Militar) (Coutinúa) ""4 n 11 a tra v~ a n la frontera, un jefe · de escuadr "n de hú ares de 1 Reina, u\, los p r e guía, IJeo-ab 1 galope con su . R clama con arro ancia á e os ft·anco-tir dore , como á su pri · ion ros. El tcial be le. al cual ellos taban al punto de entr (Yar las armas se acerca al alem<ín y le Piedrahíta. loe. c. (T. C ). Cunda y y ei a est. n fuera de la región del Suma paz.-T. § Luego rec no cían 1\l ol por suprem deidad. E t:i por hacer un estudio ~omph:to de t • tnbu , par cla iñcarl correctamente.-T. t Est~:: era Jefe relagioso nad mas.-T. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1 bia '--- 763 _J hace notar que • esos prisioneros, están en territorio belga, que han d puesto la arma y ue, por tant l pru iano no tienen ning-ún derecho sobre ellos. El jinete pru iano e deti e n a ca su m p , verifica con gran preci · ión y UJ rema impertin ncia i r · al­m nte la f¡·ontera tá cruzadc , y onv ncido, e di. pon á partir. L. con ideraría feliz, ñ r, 1 die cu1·té mt. nte ·1 1cial 1J ·lo-a, i 1 uJiese ro útil n al ru." El p u iano aluda in cunt · tar pa-labra, y vu 1 ve l>rid d · gunu · pa o y r troceclt. " i\.ceptt /' die , y aca 1 pano: ignaos enviar un d spacho á mi mujer para dec1rle que la batallas ha ganaJ qu ha t ~rminad y tue yo no tengo un ra pón. ' llamaua \'un dt•r r ul.J n. I-1 iendo señal entonce- á u olrlad , 'U 1 v n t.ll al territod · fran-cé . pena h 1.bía da ,, int paso cuando r onó un tiro. fvL V n der Greub n cayó. Un franc tirador que e había u dado atrás, oculto en 1 bos u , de un b lazo n J corazón acababa de dar muerte á se Onci l. El de pacho no s remitió á u de tino. IV Durante nuestra permanencia en uillón, tuvimos por rela-ción d nuestro camaradas y por oldado de todas armas, que no ce aban de llegar d div r os unto d l fronl ra, noticias circun tanda del de a tre de edán, 1 má tc1 riblc de los que hay ufrido el ejército francé ; acontt!cimi nto, por otra parte, sin precedente en la hist01·i .. cuyo fúne':Jre r fl ju hace palidecer los combate má famo os y las capitulacione má · celebrada . Cr cmos n ce ado d r al lector una d scripción sucinta de esta fatal batalla. En l noch del 30 y n la madrugada del 31 de gesto ya lo hemos dicho, todos lo cu rpo f1·anceses pa aban por la orilla derech del 1\1 u e, obedeci~ndo ó1·d ne ·Contradictorias qu oca­sionaban súbitas d~mora y contr marcha , qu á causa de la ti­ni bias de la noch pr ducían una onfu ión inde cl"iptil>le. El 3 1, mi ntras nos trn lad. bamos de Douzy al arrabal de Balán lo ale­mane mamobra ban par n v J v r á edán y nc rra r al jército francé en es a de dichad ciudad. U 1a p rte del ejércit alemán a t.ra ve 6 l l\1eu e hacia Lé­tanne, adc.!lante de :t-.1vu:tón, á fin d cerrat- 1 s caminos d 1 oriente ha la las fr nter s. L guanlia se ituó sobr la orilla l r cha y se 1 rolon ó h t cby, ald~a in medial á B ate ba tante vi zeill con 1 fin d tomar el puente obr l rvr u e. t pu nte quedó al fin en poder de los pru ianos, d spué de un esfuerzo bas­tante fl )jO d\: parte de Jos francese p t·a de trufriO. l p.-irner cu rpo bávaro, que debía. tomar posición entre Baz illes y B lan, s acer aba á Bazetlles in saber que la aldea estaba ocup da por l r2. 0 cu rpo francés, que se había fijado du­rante la noche en Balan, Baz •illes, la. ~onselle y 1 Plotinerré. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia infantería france-por nu-a6ua ncontraban Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 765 _/ batiente Henos de confianza en sus jefes y envanecidos pot· sus pre­cedente triunf s. eguros del éxito l.:>s aleman s se di~ pusieron á librar bata­lla, pero re uelto á aprovechar u upedoridad numédca para envolver completamente al Ejército francés. El 1:ari cal I\1 -M hon no speraba tener CJUe combatir el 1.0 de '-ptiembrc . T nía intención de dejar ue las tropas, r n­dida de fatiga, de cansa1·an to o est día, fortificando al propio tiempo alguna posiciones y oni ndo rd n en el Ejército. 1 con­trario 1 Estado 1ayor alemán, de eo o de aprovecharse de todas sus ventajas, e taba resuelto á proceder con actividad y energía y á n pet·d r un in tan-.e ara librar batalla. Por esto el 1. 0 de eptiembre desde la cuatro y media de la mañana se comprometió la acción . La noche dd 31 de Agosto al 1.0 de Septi mbre había sido fría y húmeda. E pe a nieblas e extendían sobre los vall y e l alba blan ueaba apena cuando los s ldad , nt rpecido , fueron d spertado por el ruido de la fusilería. Los uá\'arus, que se ha­bían puesto n mat·cha ante d aclarar, atacaban á Bazeill s, de­fendida por la Brigada de infantería de marina del General Va.s­soyne. En e te punto la lucha fue heroica, pero puramente defen iva. Bazeilles es una fuerte aldea, at1·avesa a por camino que allí e cruzan. De un lado e encuentra el castill y parque de Dori val, d el otro el parque de Mon illcrs al orte de la villa Bcurmann. Lo franceses h hían con truí o barricada en las all s y almenado los muros. Por desdi ha no habían dispue to la r is­tencia sino en una arte del pueblo. Por pura n g-lig ncia repitió esto en varios puel>los vecino • en Daigny, en Fluing, en Gi,·onne: en vez de ocupar de modo firme la prim ras ca as que daban frente al enemigo, se las d jtS completam<.>nte de lad ,, y ólo se formaron barricada n la egunda mitad d .. ¡ pu blo. Aqu lla fue una falta gra ,. que tu\· fune ta con ecuencias en toda la lo a­lidade en dond incurrieron en ella . En f cto, es muy ci rto que si 1 nemigo logra penetrar en la habitaciones que se le abando­nan voluntariamente, all\ se in tala, e une y se pr ura d fen as. Las ·ntaja e o p n ~an y pierde toda la utilidad tle la situa­ción def nsi ·a. E to fu_ lo qu sucedió. Pot· medio de una att·evida ofen iva los á varos, r chazado al ca a aband nadas d 1 lad del Sur. llí ncontrar·on d fu t·t • con trucciones de pi dra en que se mantuvi ron con t nacida . ~n­tone com ·nz6 ·una lucha pan o a. Pt·im r batían dt! ca a á ca a; luég-o, cuando ll egat· n t refucr¿os u rpo á cuerpo n los jardmcs, en la call s n las granja . E.·a~ rados e n una r - si tencia qu le au aba pérdida norm , los alcman e ma­nejaron como salvaje : a e inaron á 1 habitant , mataron á los ancianos y á la mujere . 1uchacho hubo con la cabeza de p da­zada contra las paredes. oldados culpables del crimt:n de haber- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi;t \.._ 766 _) se d efend ido ien fueron fusilados á sangre fría des¡Jués de la acción. E:1tt·e ellos se cita á 1 s •· s. Vatrin T nient , y Che,·a­lier ubt ~niente de infantt.ría d marina. La ra ia de los alema­ne r t 1, que durant l combat su artilJ ría, con rie go de matar inclif r ntem · n e amigos y enemigos, acriuillaua á proyec­tiles á 1 infortunada ald a. Variedades u .. su- rrQ Ez TATURALJ! Por J. D. Powle E g., Prc::.id nte del mi té de Tenc<.lore . d Dono de lis pa-n mérica (V.F.RSlÓ_r DEL 1. 'GLÉS PARA U, , BOL B. TI {Continú ) para e cog r sus de to o e 1 ·lo o partido . Lo que miúan y de-arte que pare?ca Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia neral d la ierra N vada no sólo de aquella parte que corre pa­ra) la á la co ta entr la ordillera de Ocaña y la iénaga de a ntama rta, in o tam ién de la sierra qu e separa d la Ne-vada, y e xti nde por l interior d l paí. , por el aJJe Dupar, ó por el río Cesar, y el \ '" lle de an ·eba tián que desemboca en esta i~nacra . .. l ma a general de estas do sierras contigua aun cuando imperf cto, sed la mejor b e para el e ')culo, como que daría idea d lo dif ,-ente clima y u grad s, d sde la costa á lo valles del interior, á las mayore~ altura ; d cribiría la naturaleza del su lo y lo producto adaptables á él · dada relación de la pobla­ción originaria re pe to de la cual pu de d(. nd r pat-a promover el e table imicnt cl migrante · indicad la clase de maderas y mina que 1 ueclen trabajar con prov che y la ti . rras bajas adaptabl para el cultivo d 1 lantas tror ical eñalaría el cur o cl mucho arroyos que bajan de la stet-ra , ·n uatr dis­tinta direccione : alguno d sembocan. dir C"tament 1 mar, y otr s en :.) río de la I-i cha · n Juan), Ce ar y an cba tíán. El mapa indicada tambíén la dit- cción de Jo amincr que e po­drían hacer ntre las ierras y la osta par fa<..ilitar toda las opet-as. iones. Cuando se obtenga este mapa con todos lo datos nece arios é infot·mes, y la umpañía bien apo\ ada por las autoridades del paí , señ le una com1 íón para u mini trar cierto númer d casas prov1 i na les pero n vario sitios bi "'n ese gido.. para que ean como el núcl o el_ centros de población, a a qu no han d e r muy co tosa , y cuand stén ca i concluída y pr nta pat·a er habiLada , entonce se pueden ndar incuenta famili s d inmi­grant lngl terra y di tribuída n pequ ño grupo n la ie­rra. E ta familia 11 garían ju tam nte n la tación acl cuada para el. smontar la t1 n -a y embt·ar gt-anos y otro producto ne­ce arios para el so tenimiento de e a pequeñas o1 nia . ta se­ría ap nas una medida de precau ión, · or u en 1 actual estado de cultivo 1 paí pued procurar los vívere nece ari s á lo co­lonos, aun cuando no de la mi ma cla e que s clan 11 Inglaterra : con 1 ten rinci¡ almente en plátanos, maíz mijo, carn café pa­nela, cacao y arroz. En 1 s primeros cinco años la colonización e limitaría á las allas ti rras de la ~¡ rr , con agrándese lo colono á la con truc­ción de h Wtacione ermanent s y al cultivo de la lanta ade­cuada á clima templados; to , qu or una part aumenta­ría 1 producto que -.·ig 1 consumo d los colono , y por otra se xtend dan 1 s iembra de café, caf1 lulc y tr rtículos de futura ~ portación, n grande cala. medida ue la coloni­zación s establ ciese en la i rra, aum ntando u número de ha­bitacione y medio de ubsi ten ia, la Compañfa debería seguir enviando anualmente nuevas partidas de emigrantes que colo­carían en los pequeños pueblo formados ya, 6 en otros nuevos. l!ste sería el período de aclimatación, fácilmente r alizable si se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bolet ín Militar de Colombia '- 768 _J sigue la tierra alta en donde 1 clima es perpetua prima vera, á una altura de 8oo á 2,600 metro sobre el nive l deJ mar, y perfec­tamente re guardado, con tal que la operaciones no se precipiten y que ada colonia se so tenga. Una vez ue lo col onos e tuvieran aclimatados y totalmente establecidos, podrían, sin m no cabo de su salu grauualmente de cender d las al a tierras de la Sie1·ra, hacia la co ta y valles bajo , en cuatro direccione di tint de modo de empr nci r su­ce i\·am{'ntc: I . 0 la limpia d~ las s )va de caucho, palo campeche, morera brasil, dividlV/, tagua y otras vali sa e ncias · 2. 0 , 1 culti­vo en la tierras limr ia , de alg dón, tabaco, cacao caña dulce y otros _reductos tropicale . Para amba operaci nes puede aunarse el tra aj d los hijo 1 aís y adaptar extensa y excel ntcs ti rra á todo lado d l d cliv de la ierras. Lo alarios varían aquí, con la clase de trabajo y de trabajadore , de 20 á 40 centa­vos . t gundo períod , de cinco año . compl tarfa la obra de la colonización · de m~ do que en di z año la Com1 añía o ría comenzar á trabajar on gran pro \ echo 500,000 hectár a cle tie­rra y ha ría a egurado u p i ion s n 1 • stado d 1 Magda­l ena. La sola r gión de la Si rra N \·ada y u ramal dría recibir n unos pocos años 50,000 emigrantes, disfrutando de 15 hectáreas cada uno. La mi •·ación, om nzanclo con sólo cincuenta familias, po­dría aum nt r gra ualm nte á enorme propot·ci nes durante los prim ros diez año d in tala i6n, y con guridad erfecta, con tal qu a ena llegasen nue-vos migt·arte á las parte ya o ­l oni7A. as, a u llos ue se ha fan aclimatad tra lada n á Jas recrione bajas, en donde se encu ntran la m fértil y m ade­cuadas para 1 cultivo n grande de) algodón, tabaco cacao y azúrar. L Comr añfa o tendría exc lentes re ultado or ~1 . is­tema ele concesione d tierra n lote d 1 o 1 5 6 20 h~ tárea á cada f milia para que Ja pao-as n pot· pequ ña anuali la \.:'S du­rant 1 ur o d di z años, con tal qu ntre la art s coloniza­da alguna ti rra p rman ci . e in v nd r 1 ual procrr si va­m nte g-anarí n v lor, haciéndo cada año má ~ redituaule á la Compañía. · Lo olono v n-ierno de la Unión y el 1 nos, por 1 tiem o · n que se s-nciones: 1 . • 1 servi io milit r; 2 . • De n- Continúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 24

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 5

Por: | Fecha: 03/08/1901

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotdin g}lil\tnr be ~olombia '- 130 __} DECRETO NUMERO 851 DE 1gor (15 DE JULIO) que establece las asimilaciones militares de alguno:. empleados del Parque general. El Vtápre~ulenle de la RepúbHca, mrargado drl Podtr EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Desde el I.0 d Ago to entrante los Empaca­dores del Parque general tendrán las asimilaciones milit~res si­guiente : El primer Empacador, á Sargento :i\fayoL Lo segundos Empacadores, á Teniente . Lo do· Ayudantes de los íd., á Suht"'ni~nt · Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Julio dt• 1< 01. J '1~ 1 fA Tl.~EL MARR QUIN El Ministro de Guerra, Jo ·f. VIc~::.· ·J¡~ o.·cu DECRE10 U.IEKO ; 1. F Iyüi (22 DE J 'LIO que dispone OTfanizar l.l l ulumna t!r Bogot i ¡,_·¡ VTúpl tsidmle de la Repúbh'm mrclrgadu dtl roda E;t{tllrt10, DECRI'.'l'A A. ·t. 1. Procédase á organizar la C( /w,na de Bogold con do 'u 'r pu. '1\ nominados Legt'fm dt jt;~·o:ts y Guardt'a l rba11a, cuyo p Lonal, c umpuesto ¡le estudian! ·s, t n.pl ·a do .. públi y demá indiYiduo \·oluntarios, será di~tril..m;Jc ) { (JIWt nient mente por el Comand<.i . · general de la Columna . : ;-;. 2 , Facúlta e al m. u C n .· n ante g n ·ral para jar el núrnl 'r" , :e compañías de cada Cut 1 p; y la· plazas de que han de constar. Art. La Columna dt Bogold tt·ndrá u E tado Mayor con 1 ··iguien:~ ¡.>ersonal: Con.~H1dante general, General Santiago Ca margo; primer Ayudantt' g neral, Jefe de Estado 11<1, or, Coronel Teodosio Co­rrea, del Cuerpo de Depósito, qui n continuará pert neciendo á é~tt·, prc tando en comisión el enicio de Jefe de Estado Mayor de la ·,>kmna; Adjunto~, Capitanes Rafael Márquez y Pablo Pi­zano; Habilitado, Bercelin'o H rrár.d z, a imilado á Capitán; In:­tructor, Capitán Emilio Prieto, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~Wld;n !ntHtar be ~otomb\Q '- 131 .__/ Art. 4. 0 La Plana Mayor del Cuerpo Legión de ]fmmeJ tendrá este personal : Primer jefe, Coronel Daniel Granados; segundo Jefe, Te­niente Coronel Manuel Angulo; Ayudante Mayor, Sargento Ma­yor Fidel L. Casas; segundo Ayudante, Teniente Alfredo Lleras; Abanderado, Subteniente .................... . Art. 5. 0 La Plana Mayor del Batallón Guardz'a Urbana ten­drá este personal : Primer Jefe, Coronel Santiago Rozo; segundo Jefe, que se nombrará por separado; Ayudante Mayor, Capitán José María Aarón; segundo Ayudante, Teniente Manuel Ucrós; Abanderado, Teniente Ignacio Moreno. Art. 6. 0 La Oficialidad para las compañías de los mismos Cuerpos e nombrará por separado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Julio de 190 1. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICESTR CoNCHA. DECRETO NUMERO 888 DE rgo1 ( 22 D.F. JULIO) que aumenta lo'i sueldos de al~unos empleados de la Intendencia cenera! El Vz'ctpresidmle de la Repúblt'ca, encargado del P•da- Ejeculzi:o, DECRETA Art. 1. 0 Desde el 1.0 de Ago to entrante se aumentará en cincuenta pesos ( 50) el sueldo de los siguientes empleados de ]a Intendencia general: el Secretario general, cuyo sueldo es de $ 1 so; los dos Escribientes de la oficina central, que devengan $ roo cada uno; el Inspector de obras militares, cuyo sueldo es de $ 150; 1 Subjefe de la Sección 1.•, que goza de $ 150; los dos Ayudantes de la misma Sección, que tienen $ roo cada uno; los dos Ayudantes de la Sección 2 . ., que tienen$ 100 de sueldo, y lo dos Escribientes de la Sección 3.•, que devengan á 100. Art. 2.0 Queda en estos términos reformado el Decreto Eje­cutivo de 28 de Agosto de rgoo, orgánico de la Intendencia gene­ral del Ejército. Comuníquese y publí1uese. Dado en Bogotá, á 22 de Julio de 1 go 1. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICEIHE CoNCHA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oldm !Jtititnr be ~olombia '- 132 _J DECRETO NU1'IERO 896 DE 1901 (25 DE JULIO) que asimila á Subtenientes á los individuos de tropa pertenecientes á. la Ltgió,t de Jóvmes de 1• Columna de Bogotá El Viaprest'dmle de la Rtpúb!t'ca, mcargado del Podn· E.Jeculz'vo, DECRETA Artículo único. Todos los individuos de tropa, soldados y cla­ses, de la Legz'ón dt jóvmes de la Columna de Bogolt.Í, quedan asimila­dos á Subtenientes para los efectos fiscales. Los Oficiales y jefes gozarán el sueldo de su grado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Julio de 1901. JOSE MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, JosE VrcRNTE CoNCHA DECRETO NUMERO 905 DE 1901 26 UE jULIO) que di pone elevar el número de plazas d l Batallón Artillería odadu El V/ctpusidmle de la RtpúbHca, encargado dd Podtr EjecuHvo, DECRI<. TA Artículo único. Eléva e á 300 plazas el personal de tropa del Batallón Artillería Rodada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de I go 1. JOSE MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, JosE VICENTit CoNCHA DECRETO NUMERO 913 DE 1901 ( 26 DE JULIO) por el cual se uspende el reconocimiento de algunos crédito El Vzeepresz'dmle dt la Repúblz'ca, encargado dtl Poder Ejecutt'v,, En uso de sus facultades constitucionales, COMSIDERANDO Que es necesario aplicar todos los recursos del Erario á la terminación de ]a guerra, y no pagar inmediatamente sino los ser­Yicio~ urg~tes, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l\o[din !Jlilitat be ~oLombi« \._ 133 _J DECRETA Art. 1. 0 Desde la fecha del presente Decreto, y mientras dure turbado el orden público, queda suspendido el reconocimiento de créditos provenientes de contrato de corvpraventa de semovien­te destinados al servicio ó consumo del Ejército, y de suministros, empré titos y expropiaciones por causa de ~uerra. Art. 2. 0 Exceptúanse los contratos hechos directamente por e 1 Despacho de Guerra con posterioridad al 1. 0 de Agosto del año pró.·imo pasado, los celebrados por otras autoridades, en vir­tud de delegación expresa del mismo Ministro, conferida en aque­lla época, y los que en adelante e celebren en iguales condiciones. Art. 3.0 Por la . ección 2.• del Ministerio de Guerra se hará un inventario de los negocios de la clase á que se refiere el artícu­lo 1.0 del presente Decrdo y que cursen actualmente en esa ofici­na. Esto expedientes pueden ser devueltos á los interesados, pre­via petición y bajo recibo. Art. 4. 0 El presente Decreto no modifica ni deroga el núme­r 799 de 9 de los corrientes. ComunfC}uese y publíquesc. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1901. .JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, Guu. u.t 1110 QUI. 'TERO C.-El 1{inis­tro por un cua - ~ >." La fu~rla m )ral se ha m r t 1 J iempre por 1<· grc ndes mili­tare. com sup_rior á la fí.,ic:t, p r lo cual ense ·, ~tba Bougeaud, con sobra de raz.1n, ue cu tnd _, e ha educado el ~ . ma del solda­do, y ganado u conflanza, se 1 ' p· ··den exigir tod ' los· sacrificios imaginables. Por esto en la : ··~·3. des crisis de 1 pueblos, la muerte apenas preocupa el pen ·;·:t:niento de los h ~., mhr .s: lo con­trario equivaldría á una mue tra ,Jalpable de decad ·n .ia. Y aun cuando en la actual b·u e rra civil las hu "te que defien­den las instituciones conservadora', á diario ejecutan actos de subli­me heroí mo, como el reciente pa~ del puente d (· Girardot ó la defensa del Chaparral, no por e ' ) habremos d spreciar lo. grande ejemplo que nos dan los olclados de otr , paí es, en es­pecial cuando salen de la vía de la imple bravura y ncs enseñan de cuánto es capaz quien re uelve cumplir con el alma lo- precep­tos d la ord nanza militar. En la reciente lucha sosteni a por los rusos contra los chino , en el extremo orient , una aldea rusa ribereña del 1 mur sólo con­taba en un moment dado 4 I hombres, j6venes y viejo , porque la parte más válida del exo fuerte e taba lejo~ en campaña. De e os 41 hombres 30 guardaban el río, y como el resto no era suficiente para 1 servicio de patrullas de enlace con las ald a vecinas, las doncellas de Blagovieschtchentk vistieron traj masculino, se ar­maron de sable y fusil y montaron guardia día y noche : en espe­cial se dtstinguieron 16 cuyos nombres son hoy e n cido en todo el imperio del Zar. Pocos me es después de esto, un destacamento de unos 120 hombres marchaba custoJiando un hospital militar móvil, cuando al llegar cerca de Jantulindga el Subteniente de artillería Valch, que servía de vanguardia con ocho tiradores, avistó 200 chinos em­boscado en un desfiladero. El oficial, después d~:; eñalar el pe­ligro á la columna, atra vi e a rápidamente la aklf;a, se establece en los olare del ejido, y rompe el fuego contra los chinos, que por su parte hacen lo mismo. Pronto Valch y tres de sus com­pañeros son heridos, y sin embargo el puñado de valientes resiste media hoía, hasta que el grueso llega en su ·ocorro; pero en­tonces el heroico oficial, sin hacer caso de su herida, toma la ofen­siva con los 5 soldados que le restan, y persigue á los chinos du­rante dos leguas. Terminada la lucha, se halló que Valch y sus soldados habían puesto fuera de combate más de 6o enemigos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • l3otetin 9Jlititar be ~otomóia '- 136 __} En el relatc5 de la jornada se hace mencwn especial de los soldados Cheriglazw y Krymskii, de los cuales el primero, no obs­tante haber perdido cuatro dedos de la mano derecha por un ba­lazo, y el segundo el brazo izquierdo por igual causa, continuaron el fuego con una sola carabina: el qzu a!Ín lenía buma la flzatzo it­fUÜrda, sostenía d arma y la apuntaba, m tmzlo qut d olro la cargaba y dt'spara ba . Los tres héroes fueron condecorados *. En otro campo habremos de recoger ej mplos de no menor valía, por cuanto e refieren al heroísmo civil: La 1 c. pública Argentina, cuyas relaciones con Chile son tiran­tes, por motivos de presupuesto tuvo que r ducir sus gastos milita­res, en Jn(Jmentos difíciles por cierto. El pueblo trata de ubsanar ese inconn:niente, en guarda de la integridad nacional: :M . A. cedió un edificio para instalar el Colegio 1filitar; 11. C. dio un millón para establecer el nuevo campo de maniobras; rvi. P. hizo e si6n de sus rentas, durante dos meses, para la compra de doce cañones y 6,ooo granadas; M. Pr. ofreció al Gobi rno s,ooo caballos; la Compañía de Jesús compró en Inglaterra un cruc ro de 8,ooo to­neladas; M. A. pidió por su cuenta 20,000 fu iles; un comité de Obispos organizó una colecta para recog r fond JS para la defensa del país, l·c. Y estos hechos tuvieron inm diatam nt ·ficaz resul­tado : la actitud de Chile se modificó de una man ra ~.cnsible . El patriotismo argentino ganaba una atalla antes de estallar la guerra. ¿ Los n rcladero colombianos tomarán n cu ·nta las 1 i n ~ qu ant e el n, en lo mom nto. n qu-. 1 ligra la int grida<.l ele Col mhia ./ .n que los stil ¡;a 1·ia apr tan á ata arno ·d. lama­nera más infai 1 é injusta qu imaginar e pued ·? ~i así fu n, no hay duda que 1 triunfo final será nué tro; y i acaece 1 ontrario, m - recicla tendr .mos la esclavitud moral, la e lavitud de la e nci n­cía, que p.: ad. entonces soLre la patria, no mr.nos que la pérdida de los biene ele fortuna, que sed su natural ·ompl mento. El tiem­po dará la e< ntestación pedida: Francia no ubo ga~tar cien mi­llones en reor(yanizar su estado militar, y ¡,agó quini nt ~ y do¡ provincias al tudesco vencedor ...... . LA DIH.ECCION D ~ Lr\ GUE ) A 1 :EXP SICIO!' SUCI .. TA DE St;S PRI. 'CIPIO.' Y ;tiF.DIOS DE EJECUCIÓ, ·, POR EL GENERAL CODIAR DAHÓ •• VO.' mm GOI.TZ (Traducido para el Boletfn /lld.tol'} Continúa El acometedor quiere acercarse á u ad rrr ~ario y batir! o. Aquel que stá animado de una Yoluntad ien 11rme, pone n juego * Falt~., y grande, hace entre nosotros la existen ~ia de una c• , ndecor~ci/.a pensionada pura premiar los actos heroicos de los sohl~Jo!; colombi.~no .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oietin !nHitat be ~otombia '-- 137 _) toda su perspicacia y encuentra con facilidad acertadas disposicio­nes; al propio tiempo el campo de las faltas y de los errores que pueda cometer, se circunscribe más; porque tiene enfrente, de modo claro, el objeto que trata de alcanzar, y ya no puede enga­ñarse sino en la elección de los medios y en la ejecución. La actividad y el movimiento inherentes á la ofensiva estraté­gica, facilitan la concentración de las masas que avanzan. A cada una de las marchas se les podrá comunicar una dirección tal, que converjan má . Esto será tanto más fácil cuanto todos los jefes su­balternos verán claramente aparecer ante ellos el punto en mira. u cooperación revi te una forma más sencilla que en la defensiva expectante, en la cual el objeto no se les indicará ino en el mo­mento en que el enemigo aparece enfrente de la posición. Por la naturaleza misma de la ofensiva la cooperación de to­do e facilita de manera singular, y este hecho tiene una impor­tancia. tamo más grande, cuanto la fuent de toda sabiduría estra­tégica consiste en aparecer en el punto que se quiere, con el mayor numr:ro de fuerzas posibl . De otro lado, la ofen iva. tendrá, la mayor parte de las veces, una porción ganada si en un solo punto su esfuerzos son corona­dos por el éxito; por lo común, la posiciones del adversario for­marán un todo orgánico que, de llc que una de sus parte es heri­da y de truída, no tit!nC ya ni cohesión ni con i tencia. A ste propósito haremos notar que el acometedor di pone toda vía de otro m di , l de la orpr a, put.: to que es él quien es­coge 1 punto d n e dará los golpe decisivos. El defensor también está frecuentemt:nte, s cierto, teniendo cuenta .·acta de todas las circunstancias y de todas la eventualidad . , n aptitud de adivi­nar cuál erá ese punto; no por e to stará meno expu t á error~.: de pormenor. La naturaleza misma de las cosas autoriza, pue~·, de a.lgün modo al-acometedor á alimentar la speranza de que n el punto que escoja para el ataque, ncontrará al d fen­sor medianamente pr parado á rechazarlo. Aun cuando las operacionc estratégicas cl<.! cierta importancia exigen tiempo, dando así ocasión á que el defensor pueda todavía sub. anar los errores qu haya cometido, tam ién tendrá uc recorrer grandes distancias, y n le será dable remediar la falta cometidas sino en limitada medida. Si en la concentración de sus fuerzas se ha engañado desde el principio, difícilmente podrá reparar el error : no e mudan dt: lugar la grand.es masas de ejército con la misma facilidad que las p1ezas de un tablero de ajedrez. Una ele las ventajas esenciales de la ofen ·iva e que el ejér­cito cambi~ con ·tant mente de ~tio. Ahora. bien: en todas las situa --iones críticas el solo cambio con tituyc un beneficio. El cam­bio de lugar impuesto por la ofensiva, ejerce influencia bienhe­chora sobre el estado moral y físico ele la tropa. A primera vis­ta, este hecho parece no tener jno una importancia secundaria, pero hay ca o en que bastará. :i comunicar vida nueva á un ejérci­to agotado. Para convencerse de ello, no hay sino imaginarse el estado en que e ~ncontraría un ejército detenido largo tiempo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~t>Idin ~Hitar be ~t>It>mbia \._ 138 _) ante una plaza fuerte enemiga, y que luégo volviese á em­prender sus marchas y operaciones á c'ampo raso, tan ricas en pe­ripecias ; esto es lo que les sucedió á los Alemanes, después de verse libres al fin del bloqueo de Metz, que duró muchos meses. En resumidas cuen tas, la ofen"iva, á nuestro parecer, no pre­senta sino ventajas. P~::ro no deberá perderse de vista que ella exi­ge numerosas tropas. Su carácter esencial es imponer que se haga de las fuerzas el uso más absoluto. Y debe saber e que la marcha las consume tanto como el combate al cual ella conduce. En la guerra, las püdidas que se sufren durante las marchas, son quizá más con iderables que las que oca~ionan lo combates. Como la ofensiva es una acción que progre a de modo con­tinuo hasta lograr el objeto, si puede verificarse sin ninguna de­mora, no habrá tiempo de reposo que permita á las tropas reha­cerse, ni recoger los rezagados, ni llamar tropas descansadas. Así fue como la guardia prusiana, á pesar de u excelente di~ciplina, perdió de cinco á is mil hombres durante lo días de n1archa que mediaron entre la batallas de Saint-Privat y de Sedán •. Por regla gem' ral ha de uponerse que el país que atraviesa el acometedor, es país enemigo; hay, pues, que asegurar el do­minio de él t. El jército que avanza tendrá que dejar atrás frac­ciones de sus fuerzas, que no podrán ayudar en lo ncue'ntros, ni en las batalla decisiva · que hayan de librarse. Por otra part , la mayoría de las vece hay que protege r las líneas de comunicación del ejércit , única manera de a gurar ín­tegramente el servicio de víveres. A medida que el ejército aYanza, se aleja de la madre patria, fuente natural de donde él d riva todo aqu llo que necesita. En paí es de civilización muy avanzada, que disponen de numcr sas vfas de comunicación, y cruzados en todos sentidos por camino de hierro, ste hecho pierde mucho de su pe o, pero no d ja de ser un factor importante en la apreciación de la ofen iva, y forma uno de los lado débiles, puesto que no se podría hacer uso de la vías férreas que se expl tan en país enemigo, con tanta seguridad como en las propias; además es imposible servirse de 11as para trans­portar después del grueso del ejército acometedor, todos los des­tacamentos que haya dejado atrás, en tanto que un ejército que se bate en retirada, los recoge de modo muy fácil á su paso. Los iti s tas circun alaóones d plazas fuertes, que ne se juzgan como cantidades despreciables, distraen cierto número de tropas. Es rasgo característico de la humana naturaleza que el es­fuerzo no haya de ser continuo. Por esto disminui,rá insensible­mente, á medida que los acontecimientos sigan un giro favorable, • Hohenlohe, Strategislu Briif~, I. p. 55· t Es cierto que puede presentar e el ca o en que el acometedor que avanu al través de un país enemigo, halle apoyo en los habitantes, si son de su misma nacionalidad. Pero esto constituye una excepción : es un hecho debido a6Io á la casualidad, y de ningún modo fundado en la naturaleza de la ofensiva. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o{etin !JlHitar be ~o[ombia '- 139 _¡ la necesidad de reunir todas las fuerzas, 6 no se impondrá de ma­nera perentoria, como sucedería si la situación fuese mala. Por último, la ofensiva continuada despertará fácilmente la envidia, el celo de las otras potencias, 6 les inspirará inquietud. La situación política general se tornará desfavorable para el aco­metedor. Esta será una causa de debilidad que podrá agravarse si una de esas potencias va hasta la intervención armada. El aco­metedor se expondrá frecuentemente aun á perder sus aliados, que de buena gana le sostendrían hasta cierto punto, pero que no consentirían en qu~ se hiciese demasiado fuerte á sus expensas. Hay un hecho muy característico para la ofensiva estratégi­ca: que el ejército de vanguardia, el que está en contacto con el enemigo y que libra las batallas, no constituye sino una fracción relativamente débil de las masas que han entrado en · campaña: ~ menudo apenas es la cuarta parte, alg-unas veces sólo la octava, y sin embargo la suerte íntegra del ejército depende del éxito 6 del fracaso de este grupo de vanguardia. Los ejércitos que toman la ofensiva se disuelven, como en la primavera la nieve recientemente caída. · En 1812 Napoleón pasó el Niemen con 442,000 hombres; y apenas tres meses de pués entraba á Moscou á la cabeza de 95,000. No le quedaba, pues, sino la quinta parte de su efectivo. La destrucción de e ta última quinta parte durante la retirada, de­cidió de la pérdida de toda la campaña y produjo el retroceso que surgió en la carr ra hi ·tórica d. Napoleón. Todavía más de bulto es el je mplo que nos ofrece la campaña d I8Io en E paña: 400,0 france es atravesaron los Pirineos en la primavera; no de­jaron un instante de avanzar, obtu ieron numerosos triunfos, pero finalmente el Nfari cal Ma na no llegó sino con 45,000 hombres delante de las Hneas de Torre - V edras, cerca de Lisboa, en donde de Lía d ·cid ir ·e la sue rte de la campaña. Pero llegó allí con un efectivo demasiado débil para poder dar el golpe decisivo y alcan­zar el punto en mira, qut e taba tan inmediato. La consecuencia necesaria y natural fu una retirada desastrosa, á partir de la cual la fortuna se mostró constantemente desfavorable á las armas fran­cesas en la península ibéri<;a. En la primavera de 1829, el 11arisca1 Diébitsch mandaba r6o,ooo hombres que Rusia puso bajo su dirección para llevar á. buen fin la campaña en la península de los Balkanes. Cuando llegó delante de Andrinópolis, no le quedaban sino 20,000. Si hubiese tenido que continuar su marcha adelante, habría llegado, según cálculos de Moltke, cuando más con ro,ooo hombres delante de Constantinopla. La paz, que él tuvo la habilidad de firmar en ese momento, impidió que se descubriese este estado de cosas y que surgiese un cambio fatal. Lo mismo pasó en 1878. De los 460,000 hombres que forma­ban el grande ejército ruso, y á quienes se hizo atravesar el Da­nubio, ro,ooo apena llegaron á las puertas de Constantinopla, y en esta suma e tán incluídos los enfermos que, según se pretende, formaban la mitad del efectivo total. Los alemanes mismos, fuer- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotetin ~i(itat be ~o(omóia L 140 -.J tes de 372,000 hombres (sic) en el momento en que franqueron la frontera en 1870, no alcanzaban, después de una campaña de mes y medio, sino al número de 171 ,ooo hombres cuando llegaron de­lante de París. Para ellos el monto de las bajas es relativamente débil, y sin embargo, si la fracción que quedó hubiese sufrido una derrota, los asunto habrían tomado un aspecto muy distinto. Es, pues, con buena razón, como señalamos e te hecho del vigor decreciente de la ofensiva, que constituye un fenómeno in­evitable, un factor que absolutamente hay que computar y que, á medida que se prolonga la línea obre la cual progre ·a la ofen­siva, se hará sentir más y más. Sed, pues, indisp n able to­mar todas las dispo iciones tanto admini trati as como estratégi­cas, á fin de estar en aptitud de refot:zar ince antemente al grupo de vanguardia, haciendo que sigan recur~os tras él. Estas re­servas, dice Clausewitz, d berán continua m nt atra v sar los cami­nos que se extienden á retaguardia del ejércit . Si se tienen en cuenta e to hecho , i no se 1 pierde nunca de vista, se habrá encontrado la bas es ncial para la ~ j cución de todo plan ofen ivo. La ofen iva stratégica má audaz y la má sabiamente combinada, conducirá por fuerza á un de astre final, i los medios de que se dispone no son suficientes para alcanzar 1 fin supremo, el que a gurará la paz. E te he ho urge clara­mente del destino de lo grandes ca itane ; de d Aníbal á Car­los XH y á apoleón, que cometieron errores n t punto de vi ta y encallaron por tal cau év. Ello se 1 ar cen á: p culaclo­res de talento cuyo r cur os on absolutam nte insufici nte para completar hasta -1 fin u combinacion . Vi ne un momento en que á cau a de un desastre, quizá mínim , t do. lo l rillant s triunfos obtenido ant s e d vancccn, y pi rden el un golp todo lo que habían adquirido. Si seguim el cur o de toda fen Í\'a, n persuad.iremos de que, á la inver a de la defen5iva, 11 ga <.Í un punto ulminante en donde la uperioridad dt! qut.:! <.li ·p ne al principio, p r ca u, a de un debilitamiento natural, ha 1 cr li<.lo tanto de su intensidad, que apen s ha r, po 'd a e6urar la victoria, pero u o 1 odrá pen aren má · triunfo en lo por venir. Es preciso que 1 G Jncral en Jefe po ea la seguridad del g !pe de vi ·taque e rcqui jr· para conocer inmediatamente el momento en qu u ofensiva llega al punto cul in n , ' fin e aca · par id de lla, omc lo hi ~ o Di - bitsch para firmar la pa7, ó bien para pasar de la ofensiva á la defensiva, en el cur o de la cual e mantendrá obre el terreno con­quistado, hasta el mom~nt en 1ue 1 adver ario se decida á pedir la paz. Si la ofea~iva l gra dem siado pronto su punto culminante, es decir, si ante d haber obtenido resultados qu le garan­ticen la paz, obtiene é ·ta tal como la pr t nde, se producirá un contragolpe que la mayor parte d la · ,·eces e hará sentir ~e una manera má · intensa de lo que lo haría una derrota repentina en el curso de la defensiva. Pero la ofensiva no sólo exige u .:..rzas en cantidad ufi­ciente y los medios de reconstituír sin cesar el grupo que forma la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o!din Wlintar be ~otom&ia \.._ 141 _) ·cabeza del ejército, sino también que el ejército ofensivo esté do­tado de condiciones especiales. Como la movilización s el elemento de la ofensiva, será preciso que la masas de tropa sean por sí mismas movibles y manejables, condición que no se podrá encontrar sino en un ejér­cito cuya in trucción nada deje qué desear. Las diferentes frac­ciones del ejército deberán con frecuencia proceder por su propia iniciativa; e to requerirá, pues, que posca un número suficiente de jefes xperimentado y bien resueltos. La ofensiva envuelve en sí misma tantos gérmenes di oh·entes, que sólo las tropas que tengan una buena di ·ciplina podrán sobreponerse á ello , tropas que, á causa de haber servido largo tiempo en paz, hayan adquirido la cohesión requ rida. Una ofensiva estratégica que e em'prcnde con tropas bisoñas y poco resueltas, no llegará á alcanzar triunfo sino cuando el ene­migo es de calidad inferior. Los ej'rcitos de milicianos son del todo impropios, y la marcha de a vanee á vece bastará para acabar con ellos en absoluto. 2.0 La o(tns/va tácfz'ca En la ofensiva táctica la situación es diferente en el sentido de que el número y la naturaleza de las tr pas tiene una importancia distinta de aquella r¡ue envueh· para la ofensiva estratégica. La buena calidad de las tropa tiene una importancia tanto más deci­siva, cuanto en la ofensi \'a tá ti ca é tas han de cumplir cargos como la toma de las trinchera y desfilad ro , e puentes y de po­sicione colocada n tad de d fcn a, &c., lo que es al> oluta­mente impo iblc de 11 var :i bu n término con tropa de condición mediana ó inferior. Un solo batallón bueno, ue no vacile en avanzar á pesar del fect que produzca el fuego d .1 ad\'ersario, pucd bastar para tomar un puente estr cho defendido por el nemigo, cuando diez batallones de condición inferior se detendrían ante el obstaculo 6 pretenderían efectuar un ataque 5in vigor, entrando batallón por batallón, lo ¡ue no le daría resultado. La batalla de la Lisaine nos suministra ejemplos. La línea de batalla muy extendida del General Cle \Verder habría sido probablemente forzada por 40,000. hombre de tropas decididas, en tanto que I 20,000 de mediana Ca­lidad no obtuvieron resultado *. • De ningún modo pretendemos criticar la posición escogida por el Gene­ral \Verder. Al contrario, s'u elección estaba muy de acuerdo con la ituación en que se encontraoa, aun cuando no estuviese conforme á las reglas que es pre­ciso aplicar en ~asos semejantes; un frente de 30 kilómetros es, en efecto, de­masiado grande para un cuerpo de 43,coo hombres. Pero el General de Werder conocía perfectamente al enemigo que tenía delante; sabía que si quitaba á este enemigo la posibilidad de ejecutar movimientos en \'Ol ventes, no sacaría nin­~ ún partido de su enorme superioridad numérica. Como bastaba oponerle en cada uno de los puntos ue la línea una resistencia relativamente débil para de· tener sus tropas poco manejable , su elección resultaba perfectamente justi­ficada. El Príncipe Federico c;arlos procedió del mismo modo antes de la ba­talla de Orleans, en frente al Ejército del Loire. Estos dos ejemplos prueban cuán esencial es tener en cuenta la naturaleza del enemigo, cuando s~ trata de aplicar prácticamente las reglas del arte militar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotdin mmtat be ~o{ombia \._ 142 _) En general, para la ofensiva táctica será también preciso disponer de tropas superiores en número. Si esta superioridad nu­mérica no es siempre indispensable en relación al efectivo total de las fuerzas presentes en el campo de batalla, lo es sí en aquellos puntos del campo de batalla en donde se quiere dar el golpe de­cisivo. Repetiremos aquí lo que decíamos para la ofensiva estratégi­ca, esto es, que el movimiento, la movilidad inherente á la ofensi­va, facilitarán, de modo natural, la concentración hacia el pnnto que se haya escogido para librar el combate decisivo. La ofensiva táctica también será propicia, en el sentido de que ella desarrollará entre los jefes la actividad intelectual y los lleva­rá á proceder por su propia iniciativa. Ofreciéndoles ocasiones múltiples de obrar, los impulsará á ingeniarse, despertará en ellos la ambición y la necesidad de dis­tinguirse. Eu cuanto á la tropa, le ayudará á triunfar de la impre­sión que produce la vista del peligro, la animará comunicándole el sentimiento de su superioridad; todos, hasta e] último soldado, saben, en efecto, que si el jefe está decidido á atacar al enemigo, es porque juzga que tiene de su lado la supenoridad del número y del valor.-Conlinuará --~t- LA CIENCIA MILI'TAR EN EL AT NE , CONFERENCIAS DEL CORONEL DE INGENIEROS SR. KARV A [Continúa] Importancia de los transportes-Pas df lrmuport paJ d'Armh-Ideas acerca del material que deben conducir los Ejércitos en campaiía : Infantería, Caba­llería, Artillería, Ingenieros, Parque , material de Estado Mayor-Clasifica­ci6n de los transportes-Tren de combate-Convoy-Enormidad del tráfico á que obliga la ~ubsistencia de las tropas-Ejemplos que ofrecen las ca m. pañas modernas-Medios de transporte utilizados por la guerra-Estudio del problema de la tracción--Esfuerzo animal y automoYilismo. . Señalado en la primera lección el ancho dominio de la cien-cia. militar, vasto museo de todas las ciencias, comienta el r.1-Iar­vá la cleten:da e ploraci6n de u inmense eamp0, empleand@ al efécto un método sintético por a untos, el más racional y acaso el único posible; porque siendo aquella ciencia, como diría Spencer, abstracta en lo que atañe al cálculo, abstracta-concreta por lo que concierne á la máquina, y concreta por lo que hace al hombre, no presenta contorno escueto, ni se congloba en cuerpo de doctrina · lo mi mo e tudia el fenómeno en us elementos que en su conjunto, y tanto se contrae á la verdad simple como á la materia compues­ta. En tal concepto, un curso de Ciencia militar desarrollado en se ri nomológica, impondría el examen fatigoso y metódico de to­dos lo conocimientos. Un estudio desligado y sucesivo de Arqui­tectura militar, Industria militar, Electrotecnia militar, Química Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotetin 91Hlitar be ~otombi• '- 143 -' militar, &c., daría la noción del órgano sin el concepto de la fun­ción, la inteligencia de 1& parte sin la idea del todo, el aro y la pedrería sin el engarce que forma la diadema. Por esto, el Sr. Marvá, buscando atracción é interés á su rela­to, reúne los términos conjugables de un mismo orden, los forma en grandes haces armónicos, y obtiene de tal suerte otros tantos te m s ó moti vos que vienen á ser las unidades compuestas de la Ciencia militar. De este modo, agrupando los elementos tendientes á un mismo fin, aparecen pequeños cuerpos de doctrina, y mués­transe bien definidos los instrumentos de que la guerra se vale, como el arma ofensiva, el escudo de la defensa, el órgano de mo­vimi ento, &c. Planeado así el programa de los conocimientos posi­tivos aplicados á la milicia, nada obliga el sujetar los asuntos á un ord n de prelación determinado, y cualquiera de ellos puede ser­vir de ingreso á sucesivos Cursos. El tlel año que rige lo ha consagrado el sabio mae tro al desarrollo de un tema que, por su palpitante actualidad y las alte­racione · qu ya señala en la vida civil, constituye un novísimo agente d indudable tra e ndencia para la gu rra : el Aulomovz"­Hsmo. • • • Antes de entrar en el estudio técni o de tal materia, y iendo el automóvil el medio de transporte que nos res rva el porvenir, era lógico que el Sr. Man·á encabezara el asunto con una diserta­ción ac r a de la importanc1a capitalísin.a qu tienen lo trans­portes n la guerra. Con este propósito ncaminó el conf rencian­te su razonamiento á probar dicha t i ·, glo ando ta s nt ncia de un ilu tre Gen ral francés: Pas dt lransporl pas d'Armée. El transporte, en u acepción genérica, es el aparato de mo­vimi nto, la facultad motriz, las piernas dd tjército; más aún, es su equipaj e , su vianda, u almacén; es ·1 hada bienhechora que dice al soldad9 : lóma la racz(m J' dnáa; damt la mochila y córre; ltn el cartucho y mdla, que aquí le erptro con la marmzla llena para rifrtscar lus fauc s ó reJiailar tu sangre después de la refriega. Si el gran ecre­to del Arte consiste en llegar el primero al punto decisiYo, la gue­rra debe plantearse como un problema de móviles, y resolverse por ecuaciones de velocidad e que ya no se pued n ·alcanzar con el paso de camino ni por la marcha forzada, sino con el rápido vehículo mecánico. Pero no basta 'llegar el primero j no se llega con el nervio firme y el pulso tranquilo ; de otro modo, sería llegar para caer; sería la estéril victoria del champz·Ó1l jéldeante que 5e desploma moribundo al pie de la meta. A esta necesidad re ponde también el transport , acarreando la vitualla y sirviendo al com- . bu tie nte aquellos recursos que previenen su inedia y ocurren á to­e.~ - su~ exigencias. La importancia de los tran porffis se destaca y evidencia eL< ncl el maestro enumera el copioso material de campaña que lv ejércitos deben llevar consigo. El consumo inmenso d~ muni­ciones impuesto por la vertigino a rapide7 del tiro moderno; los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletin ilitat be (S;oiombia \._ 144 _; gruesos contingent s que levanta hoy la nueva doctrina de la na­ción en armas; la :nayor suma de atenciones y requisitos que las dulzuras de la ciYilización reclaman para el individuo; el influjo ascendente de los ervicios especiales en la guerra de nuestro tiempo, y toda esa inacabable multiplicidad de auxiliares que el progreso ha llevado al poder o:ensivo-defensivo de los ejércitos, de tal modo agigantan el aparato de éstos, que ya se antoja 1 - queña la balumba de las errantes muchedumbres mandadas por Jerjes, y esto sucede hoy. á pesar de la obsesión reductora que preside al montaje del organismo bélico. La infantería, el arma más suelta y expedita, ya no puede vi­vir con la sola compañ(a del fusil, ni llevar como único uagaje la soñolienta mula del bafall!m ramaleando á veinte pasos de la se:rla ó de la octava. Necesita mucho más; no puede prescindir del biciclo y la camilla, del tÍtil que exige el vivac y de la caja de municiones que transporta la sección á lomo. No es menor la impedimenta de la caballería por su doble sujeto de jinete y caballo, sus tenden­cias al arma de fuego, y los adminículos que facilitan su servicio de e.'ploración. La artillería, cuya cifra da el grado de en rgía potencial de un ejército, con su piezas repetidoras de oracidad in­saciabl y los pesados tr nes de sitio que ha querido movilizar, re­clama tan perfectos y poderosos medio d e tracción, que no bas­tan los remos del caballo, ni el carro d se cción tradicional, ni el grave carro fuert , ni el arcaico armón de vieja batería; ' C n ce­sitan espacios má holgados, esfuerzos más potentes, aires más •e­loe s, motore invulnerable , caba11os que parezcan locom tora , y carros que semejen trenes. e necesita .... la Máquina. El zapador-minador ha ext ndido 1 radio de u actividad : ayer era la fortificación su único cuidado, por la e casa influ ncia de los camino n las peraciones de campaña; pero al pres nte, las obra de viabilidad, de reparación y d strucción que d be rea­lizar, ya en las marcha avanzando para facilitar el d pliegue, ya en las de retirada para dificultar el avance y estorbar los desig­nios enemigos, ya en pleno combate interviniendo en esa nueva guerra de posiciones cuya expugnación y defensa ofrecerán las peripecias de otros tantos pequeños sitios, y finalmente, sus traba­jos en toda clase de fuertes, plazas de momento y permanentes, demandan considerable material, parques muy bien estudiados y elementos de arrastre cada día más enérgicos y numerosos. Los servicios especiales, que son la fórmula del progreso mi­litar, porque han modificado los métodos radicalmente, imponen la constitución laberiosa y compleja de parques telegráficos, aerostá­ticos y ferroviarios que. no se pueden movilizar sin el auxilio de grandes fuerzas tractoras. Añádase á esto la creciente necesidad de parques sanitarios, por la mayor eficacia de las armas; la im­prescindible formación de los parques de víveres, exigidos de con­suno por la humanidad y el interés del éxito, porque las energías morales se templan en las físicas, y finalmente, los requerimientos de material para el servicio del Estado Mayor, y se tendrá una idea d·e la importancia que revisten los medios de arrastre . • ·~ * Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · tJofetin !militar be <1olombia '- 145 _) Entrando á da ificar los transportes, agrúpalos el Sr. Marvá en dos grandes escalones: el de primera línea, constituído por los medios más ligeros que acompañan á las tropas como auxiliar in­disp _nsable de su fun ión combatiente, llamado por eso tren dt com­balt; y el de segunda línea, formado por aquellos transportes que acarrean las re. r.n·as ele toda e, pecie, y se designa con el nombre genérico de com}()_y. Fijándose tan 61 en los lementos de conducción afectos á una unidad ·uperior, el Cuerpo de Ejército, señala el Sr. Marvá la fuet·za de arrastre que absorbe un tren de combate, y menciona la que mueve los parques reo·imentales, las columnas de municio­nes, los parques de Ingenieros, los sanitarios, los puentes de van­guardia y las ambulancia . El ganado y los \'ehículos de todo gé­nero que r~<:i'Jltan d _ ste tanteo arrojan na cifra elevada, pero es mayor aún la que se requiere para el movimi"'nto del convoy. Los parques- resen·a ele municiones, los de zapadores-minadores, telégrafos, ferrocarril s, a rostación y sanitarios, lo. puentes nor­males, la. panaderías de campaña, el convoy de ·íveres, los equi­pajes y caudale , la documentación y demás efectos que concier­nen al Estado Mayor, e.·1gen má de 500 carros y 2,000 caballerías. P r sta -levada suma el<~ fuerza tractora es tan sólo la que e asigna como dotación ordinaria, la que mueve al Cuerpo d · Ejército y ocurre á us nece!-iidadcs del momento. Es preci o, ade­más, atcndc r á la sub -¡ en j¿> diaria de la· tropa., y e ta inexcu-able at nción e d · tan abrumad ra .uantía. que repre enta hoy el má ~;rave pr blema ele la gu rra. Si el Gran Capitán d.e los tiempos modernos lucHa re ol rlo xclamando hace un iglo: Que 110 se "" hable de lc>s ~·Í7Jt.rt..s, ho.', agi ·a ntadas las dificultade por la mayor com llcaciún, e 1 pr·oblcm· rl ~ los bastimentas resulta ciertament" pa rorofo. El 1 rincipio de que la cruerra dd:e altillazlar á la gut-rra, nccesari aun ¡ue inhumano, no es sufici nte, y come­tería insigne torpc~a d caudillo que lanzara 1 tropel d su· legio­n s á iJl'i't'r sobre el jHIÍs, ohic13nclose ele f rmular un plan d · avitua- 1lami nto paralelo al plan de o¡ .. "' racion . El d r ' < bo de requisa es un paliativo, y la ·.· eri nria r1rueba doloro t.!ment · cuán infan­til es la ilusión d que n la e marca r·cas la e piga ra brotando p r delante d lo batallon s. D todo 111 do . e n la requisa ó ó sin ella, la nece iclad el 1 transp rtc .,, palpé:. porque hay que acarrear la met·canda. Cierto que la industria de las con :nas alir .e nticia parece haber simplificado el asunto de la ubsistenci·~~; pero aquéllas no pueden sustitu(r los víveres fresco , y p:x otra pllrtc la normidad de los contingente deja intacta la magnitud de la cuestión. El estu­pendo efectivo de los ejércitos modernos permit fijar un término de comparación a pro. ·imada, considerando lo que significa el diario consumo de una población como París, ó siquiera como .1. .fadrid. Mas para poder apreciar la cuestión en todos u aspectos, no bas­ta calcular el tonelaje de raciones n vista ele los c~tados de fuerza, ni multiplicar este cubo por 1 coeficiente de merma; es preciso, TOKO II- 10 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o[etin 3>Hlitat be ~otonthia '- 146 _} además, asignar á la partida de imprevistos un valor tan alzado que á veces sobrepuja las previsiones más cautelosas. La guerra es enormemente derrochadora, y si no repara en ~acrificios de sangre, inútil será que le pidamos economía de vitualla. Cuando el hambre está satisfecha, la ración es ptso muerto; y si abruma la fatiga ó urge llegar, se arroja el mendrugo á la cuneta del ca­mino: esto es lo real. Pero la ración tirada es tan sólo un suman­do; hay que agregar la que se abandona por causas insuperables, la que se filtra por el trasiego, el descuido y la rapiña, la que se avería por los agentes naturales ejercidos contra su tancias ex­puestas á la intemperie, y sobre todo la que se pierde por los fre­cuent. es apresamientos de convoyes. Con estos datos ya se puede calibrar la magnitud del asunto y deducir en consecuencia la mu­chedumbre de vehículos que aquél exige. El Coronel Marvá, después de estudiar el problema de las subsistencias, somete á examen otras componentes que agravan hoy tJ servicio de avituallamiento y dan á los tnnsportes una im­portancia de primer orden: la municiones de guerra. Los ejérci­tos actuales tienen dos bocas: la de lo hombres y la de las armas; una y otra devoradoras y jamá ahítas; la primera puede ufrir á vece dilaciones transitorias, pero la segunda no las acepta: y al punto en que se abre hay que llenarla, y llenarla inc san­tem nt hasta calmar su voracidad. El soldado resi te la sed, 1 hambre y la fatiga sin que u privadones de momento compro­metan la victoria; pero el fu il no pe ra· y si al toque del clarín no puede disparar, muerde el poi \ ' O y da en tierra con el hombre que lo . mpuña. Las municiones de guerra, que en tan copioso nú­m ro ha traído el tiro rápido, han ganado la preferencia á las de boca; é tas pueden hallarse en la lonja ó en 1 granero; mas para encontrar aquéllas no hay rcquz'szcz'ón que valga; un día sin pan no mata, pero un minuto sin municion s apareja el desastre y la muerte. Corre, pues, un torrente caudaloso é incesante ntre la Nación y el Ejército de operacione ·, y así se explica el fabuloso costo de la guerra en nuestros días. Pero lo dicho no es todo : es preciso traer al debate otras piezas de convicción, como las .;ontinuas re mes s e arma:s y equipos, la fr cu nte expediciones de mateN rial técnico, los convoyes de enfermos y heridos, los envíos de ves­tuarios, calzado, medicamentos, &c., y los reemplazos de personal y ganado. De todo lo expuesto saca el Sr. Iv1arvá la razón de ser que tienen lo grandes almacenes de reserva, los de etapa y demás de­pósitos que caracterizan la guerra civilizada y sir en de arranque á las columnas de municiones, de víveres, trenes de personal, ma­terial, &c., que constituyen las arterias del Ejército. Este movi­miento no puede interrumpirse porque es la sanguificación del cuerpo combatiente, y para mantenerlo en la medida que conviene, preciso es z1zcaular en su totalidad la energía motriz de la Nación y Jos transportes de que ésta dispone. * * * Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. e. tdin !1Hlitm· be ~oicmbin \._ 147 __; Estudiados con un rigor de análisis verdaderamente zngemcr1 los vanos aspectos ele la cuestión, apúrala el Sr. Marvá reforzan­do sus argumentos con pasajes de la hi toria contemporánea. Cita las últimas campañas del Imperio, y recuerda de qué manera los encendimientos del patriotismo han asolado los campos y las ciu­dade , haciendo el vacío y sembrando la muerte en derredor de los invasores, vencidos y aniquilados después de ganar todas las batallas. Como ejemplo de campañas realizadas en comarcas ricas, presenta la Franco-Germana del 70-7 I, y hace v r que la pers­pectiva de la abundancia no debe seducir á un beligerante astuto; que la ob trucción de un paso, el levantamiento de unos carriles ó la voladura de un puente ó de un túnel, como sucedió con el de Nanteuil, puede ocasionar la mortal parálisis de un ejército i no lleva gran copia de material rodado; y que, por muchos ,·ehículos de que disponga, nunca erán en número utkiente. eñala también la carencia de transportes en la campaña <.le ocupación de la Bosnia en 1878, y la grave cri is que moti ó la falta de los que se necesitaban para ef ctuar la concentración so­bre crajcvo. Finalmente, para sugerir una idea cabal de las grande masas que hay que remover n la guerra de nuestro tiempo, el r. Man·á pr senta una elocuente y nutrida estadística de la citada guerra del 70-71, leyendo vario guarhm s, de los ual s pudimo tomar los siguientes: Ejército del Rhin 'n el bloqueo de M tz (municio-nes de guerra) ......................................... . Infantería alemana (para entrar en operaciones) .. . Artillería íd. d campaña ............................. .. Idern íd. de itio en Belfort. ........................... .. Id e m íd. íd. en Parí ....................... , ............ . Id e m íd. íd. en . tra burgo .............................. .. Tonel:lda~ I6o 1,300 I,850 8,000 5,000 4,000 Víveres consumidos por · día durante el itio de París: cinco trenes de á 32 vagone . Víveres que necesita por día un Ejército de IOO,ooo hombres y 20,000 caballos: 300 toneladas. Las dificultades anexas al arrastre de masas tan enormes, pa­rece que se han de aminorar operando en países cubiertos por tu­pida red ferroviaria ; pero si se reflexiona la facilidad con que puede ser destruída una vía férrea, se comprenderá cuán chas­queado se vería un invasor que fiara en el normal funcionamiento de las líneas ocupadas, aparte de que ni éstas se han de encontrar por todas partes, ni su dirección será siempre la conducente á los fines tácticos ó estratégicos que se buscan. En suma: los medios de transporte que actualmente utiliza la guerra en sus distintos períodos, son : los ferrocarrile normales desde el corazón del país hasta las plazas-depósito; desde a1uí hasta el ejército se usarán todos los medios, ya los ferrocarriles normales, ya los ocupados que relacionen las bases secundarias y los almacenes de etapa, ya las caba11erías y Tehículos de todas cla- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l'~triitt !RH\tcn te (¡o(ombia L 148 _; ses que ofrezca la región; en cuanto al tren de combate y al con­Toy, utilizan los transportes por carro y á lomo . • • • Al llegar á este punto recapitula el sabio profesor las ideas Tertidas acerca de la vital necesidad de los transportes. La gue­rra se resuelve por el choque, por el combate; pero éste sólo es episodio final, la resultante precisa é instantánea de una composición de masas y Yelocidades; la masa se alimenta con la masa, y la velocidad con el e pacio rtcorrz'do; para una y otra cosa es necesario el transporte. La victoria, pues, no es sino una cuestión de v/tuallas y de pz'ernas, porque en la guerra como en todo, lo primero es subst:'lll'r, lo segundo marchar, lo último '{)tnetr. Si de tal suerte se destaca en la milicia el problema de la tracción, todo progreso que lo modifique debe merecer el atento examen de la ciencia militar. El Automovilismo es la última pala­bra en la materia, un nuevo agente que va entrando en la vida civil, pero que no ha recibido todavía la sanción de la guerra, y por lo mismo, con razón evidente, le conced el Sr. .Marvá las conferencias del primer curso d Ciencia militar. El problema, dice, resalta en términos bien preci. os: i Puede aplicarse el auto­móvil á la guerra·? ¿Hasta qué límite? ¿Conviene sustituír el mo­tor animal por el mecánico·? i por el estado actual del automovi­lismo deben armonizarse ambos, ¿cuál e 1 radio de su acción respectiva'? Para contestar á esta~ ue tiones s condición úne qua non a­ber ante todo qué cosa ts zm aulombm'l, conocer el ÓrÍ, por el contrario, se ncuentra todo n buen ord n, es para él una .. ati,facción de amor propio, al mi mo ti m¡ o que una garantía para su re ponsabilidad. Corre ponde al Capitán d arma- vigilar cl tra!Jajo de los obrero sa tres, zapateros, guarnicioner , &c., de su compañía, escuadrón 6 batería, &c. En caso de entrcgz .. el nuevo Capitán de arma no se hace cargo del almacén sino en virtud de un inv ntario minucioso de todo lo que enci rra, inYentario hecho en presencia de su prede­cesor y de un Oficial, y que de e concordar con el último total llevado á los libros. La exactitud de ello es certificada con las firmas del Oficial y de los d intercsaoos, sentadas en todo los libros del almacén . .A1 sobran.le de los diferenft's ifcctos u declara sú:mpre f'Or d m/smo Captldn-comandanle, el cual, después de un atento examen de cada objeto, decide lo que debe servir para suministrar pedazos con qué hacer las diversas compo turas y reparacion s de los uniformes viejos d-.:; la compañía, y lo que no siendo ya utilizable, pueda ser enajenado. El producto de e tas ventas entra n 1 fondo de ves­tuario. - Con estos procedimientos e ha llegado, gracias al cuidado minucioso en e. ·tremo de qu<; dan prueba en todo esto los Capita­nes Coman antes, á p01ur elvesluan'o y sus rtputslos at m: pze 1/trda­dtramtnle admr'rablt, y no puede impedir e 1 quedar impresionado cuando e visitan los almacenes de no imp0rta qué r Pues bien: todas las sustancias que se encuentran en la super­ficie de la tierra son porosas, bien que en grados diversos. Todas absorben agua en cantidad mediocre, pero que se hace muy consi­derable á causa de la gran masa de materias absorbentes. Esta ---- --------- • Altura del barómetro á las 6 de la tarde, 335li.6. Las pequei. :t~ :rrcgu­laridades de variaciones horarias hacían casi insensible la influencia de la incli­nación del río sobre la altura del barómetro. t Longitud 70°8'39", suponiendo, según distancias de itinerario, la latil ud tle la isla de 5°41'. :1: V(ase el B1/ttfn .Militar número 6 y 12, tomo r de I<)OI. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o{din mwitat be ~o!ombict '- 160 J agua penetra progresivamente con el tiempo, y puede llegar hasta muy grandes profundidades. Para averiguar el hecho es menester una atención escrupulosa, porque cuando se ca va el suelo, aun después de una lluvia abundante, la tierra no parece humed cicla sino á corta profundidad. Esta es una apariencia engañosa, porque ii se colocase en una estufa esta tierra que se cree seca, no tarda­ría en notarse una notable disminución de peso. Esto ocurre hasta con las sustancias más duras, las piedras, por ejemplo, y los alarifes saben muy bien qu las que ellos'tmplean se secan por la simple exposición al aire y erden lo que se llama agua de can­tera. La facultad de embeber que tienen los difere ntes cuerpos de que se compont la capa exterior de nuestro globo, es sumamente variable. En el interior de la tierra se hace una división del agua recogida en la superficie, en un todo igual á la que se verifica cuando se coloca un cuerpo seco sobre uno mojado. El primero nunca deja de tomar una parte del agua que posee el segundo. i se encuentra una cavidad, el vado forma una especie de llamada, y la humedad crece allí en forma de goticas que terminan por reu­nirse en cantidad comúnmente muy mediocre, pero que puede al­gunas Yece~ tornarse muy considerabl , sin que p )r esto asome manifiesta por fuera. ·e puede citar un ej e mplo muy notable, á alguna distancia de Bourges, en el campo d e Av or. La cantidad d agua que apare ce n la up erfici e es bien mínima. Cuando se pre­tendió, hace alguno años, reunir allí tropa ~ , c ntr otras una divi ­sión de caballería, hubo incerticlumbre re ·recto de la probabilidad de poder sumini trar agua potable á hombr "s y animales. e cava­ron pozos que dieron agua á corta · profundidad, ¿pero sería sufi­ciente? Nada autorizaba á afirmarlo. Se e tableció una mi uina d vapor, que resultó insuficiente para e.·traer el agua que afluía. Se había encontrado, pue , un verdadero rí subt rráneo muy abun­dante, y los ánimos se tranquilizaron. i no existen sino muy pocas sustancias impermeables al ... gua, sin mbargo las hay; y hay sobre todo las que, después ele haber recibido una pequeña cantidad, rehusan absorber más. Especial­mente las arcillas compactas están en este caso, y el agua que \'iene á su encuentro rueda sobre ellas sin detenerse, como los arroyos y los ríos corren por la superficie del suelo. No dejando de obedecer á las leyes de la pesantez, el agua baja siempre hasta que una fuerza extraña la obliga á subir. Las capas que componen la corteza del globo son paralelas, horizontales ó débilmente incli­nadas, tales como han sido formadas por los mares de los tiempos geológicos, siempre que ellas no han sido agitadas, cambiadas ó destruídas por movimientos de que apenas conocemos los efectos, sin conocer bien la causa de ellos. Se observa también el frecuen­te cambio de los bancos de piedra ó de arcilla, peco permeables con otros que son arenosos, ó á lo menos muy porosos, en los in­tersticios de los cuales el agua penetra con ~ran facilidad, y de allí no puede escaparse.-Conclttz'rá Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 5

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Por: | Fecha: 10/08/1901

@;"' ~"<9-~ ~ Bogotá, 10 de Agosto de 1901 cet. +----cr--f)i' ~i._ ----e-+ ~t ~oletín !Hitar d t 1 b' i ¡ i Organo del Minist•rio de Guerra y del E;é:ci\: on¡ Ja 1 1 J'VVVVVVVVVVVV'A ~' ;;; DIIUCTOR JO 1101\.0ilEM = ~ Franciz;:o J. Vergara y Velaaco •.1-t ~ 1 Oeuml do '"''"'"•'· ~.::· S<>ciodarl., Ci"W .. u -~ 'f on colaboradom de t te r~riódico los Jtrtt 1 Oficialta dtl Ejirwt ----- DECRETO NUMER 8ó2 DE 190 r (I DE JULIO) P'>r el cual s~ hace un nombramiento 8.7 1 pz"ctjwnidmlt dt /(z Rtpúlh'ca, enctzr. radc dd P1dtr EjuuHvo, Artículo único. 6mbra e Comi ario Pagador <.le la 3 ... Divi­sión del Ejército ,n opera ion s sobre el Tolima, al ._r. D. Jo~é !vfaría E cobar, asimilaclo á Coronel I ara los fcct s fisc:alc . Comuníquese y publfques . Dado en Bogotá, á r8 de Julio de 1y01. JO E MANUEL MARROQUlN El Ministro de ucrra, JosÉ VrcE ... t'E ONOIA DECRETO NU:t-.1ERO 872 DE 1901 (20 DE J LIO) por el cual e llama al servicio activo á un Jefe y :,e le dtslina El Vzáprt.ltdmlt dt la RepltbNca, wcargado del Pcdtr EjteultVI, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Sr. General Ole- TOKO JI-1 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotetin !nilitar be ~oiombia '- 162 _) rario Ferreira, y nómbrasele Gobernador militar de la plaza de Honda. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo2"otá, i 20 de Julio de I90I. JO~E MANUEL MARROQUIN :11 Ministro de Guerra, josi VICKNTK CoNCKA DECRETO NUMERO 878 DE 1901 ( 2.2 DE JULIO) por el cual se confiere un ascenso El Vzápresidente de lct Repz¿blz'ca, encargado del Poda· E.Juult'vl, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General en Jefe del Ejército de la República al de Division Sr. Diego de Castro. §. Dése cuenta de este ascenso al Senado, en us sesiones próximas, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Julio de Igül. ]OSE MANCEL MARROQUIN El Miniitro de Guerra, jo x VJCK. 'TE CoNCHA. DECRETO NUrviERO 883 DE 1901 (22 DE J '1.10) por el cual se hace un nombramiento El Vzápt·estamle de la Repúbhw, tncargado del Podn · .E.fecult'vo, DECRETA Artículo único. Nómbras·c Habilitado de la Compañía suelta de Quipile al Sr. Juan Paulo L. VeJa, asimilado á Capitán para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22_ de Julio de 190f. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, Jo & VICENTE Co~CHA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 13otetin lntiibu be €olombi• '- 163 _) DECRETO NUMERO 884 DE 1901 (22 Dlt JULIO) que refunde la tropa del BalallJn Co!,mbia en el Bota/Un C•n•l El Vüepre.n'dmil dt la Repúblz'ca, encargado dli Podtr Ejuult'v#, DltCIRT.A. Artículo único. Refúndese la tropa del .Bala/Ión Ct (24 DE JULIO) obre servicio médico obligatorio El Vt'apresüimü de la RepríbHca, encargado dtl Podtr Jljuuliv1, CONSIDERANDO Que el · ramo de Sanidad en los Hospitales y Ambulancias castrenses es un accesorio del servicio militar, y así como éste es obligatorio á todos los individuos que estén en aptitud de llevar armas, el de sanidad también debe serlo á quienes sean aptos de prestarlo; Que hay en varios lugares de la República hospitales donde es insuficiente el personal de Médicos y Practicantes destinados á ellos, por ser creciente la proporción numérica de los enfermos, con motivo de las epidemias que están azotando el suelo colombiano; y Que en el grtmio de Médicos, Cirujanos y Practicantes, pocos son los que ofrecen con voluntad su contingente para secuir lo¡ movimientos de las tropas en campaña, 6 para cambiar siquiera precariamente su residencia á. lu2'ares ocupados por guarni ~ iones, DECIET.A Artículo único. Desde la publicación del presente Decreto y hasta que se restablezca el orden público, es obligatorio á todos los Médicos y Cirujanos colombianos, y á los Practicantes, prestar loi servicios de su profesión en el Ejército cuando sean requeridos para ello por cualquiera autoridad civil ó militar, so pena de ser considerados y tratados como hostiles al Gobierno. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Julio de 1 go 1. JOSE_MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE CoNCHA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o[etin ~ilitar be ~olomóia '-- 164 _; DECRETO NUMERO 892 DE 1901 (25 DE jULIO) por el·cual se hacen dos nombramiento El V~epresüimte de la Repúblzca, encargado dtl Poder Ejuulz'v#, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Teniente Coronel Guillermo Gon­¡ ález T. Ayudante general de la Comandancia en Jefe del Ejército expedicionario sobre el Occidente de Cundinamarca; y Destínase al Sr. Jesús M. Vargas al puesto de Habilitado del Cuartel general del mismo Ejército, con la asimilación de primer Jefe de Cuerpo para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Julio de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN 1 Mini tro de Guerra, JosÉ VICENTE CoNcHA DECRETO 1-UMERO 902 DE 1901 (26 DR JULIO) or el ual se hace un nombramiento .El Viuprtsidmle de la República, mcargado dtl Poder :E}uull1J1, ))l~CRETA Artículo únic . Nóm rase Habilitado del .Escuadrón Hcrrán al Sr. Manuel de J. Zapata, asimilado á Capitán para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Julio de 1901. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTF. Co. ·cHA DECRETO NUMERO 912 DE 1901 ( 26 DE JULIO) que elimina el Cuartel general de la 8.a División El Vzápr1Sidenle de la República, mcargado del Poder .EjecuHvo, CONSIDERANDO Que á excepción del Batallón Cedaio, los demás Cuerpos que formaban la 8." División han sido agregados á otras Divisiones, y es, por tanto, innecesario que continúe existiendo el Cuartel gene-­ral de ella, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~otetin !Jliritar be ~o!omóia '- t65 _) DECRETA Art. I. o Suprímese desde hoy el Cuartel general de la 8. a Di­visión del Ejército. Art. 2.° Concédense Letras de Cuartel y licencia indefinida á los Jefes y Oficiales del Cuarte! general de la misma División que quedan excedentes; y Art. 3. 0 Incorpórase el Batallón Ceddio á la I .a División del Ejército. Comuníquese y publíque e. Dado en Bog·otá, á 26 de Julio de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, Jo 1~ VICENTE CoNCHA DECRETO NUMERO 937 DE 1901 (29 DE JULIO) por el cual se llama un General al servicio acti,·o y se le destina .1!.'/ Viaprest'dttzlt. de la Repúbhca, azcargado dd Poder Ejecult'vo, DF.C.RET~ Artículo único. Llámase al servicio al Sr. General ~.foiséii He-r ra, n 'r br s le o er a o· il' ar. de l l .a d irar o . Comuníquese y publí ues . ado en Bogotá, á 29 de Julio de 190r. JO E MANUEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, JosÉ VrcF.NTE ONCHA DECRET NUMERO 945 DE rgo1 (31 DF. JULIO) sobre aumento tic sueldos á los empleados ci\'ile. El Vt'ctptnr'dtnlt de la Rtpt'tbl/ca, mcargado dd Poder Ejeculzv,, En uso de su facultades constitucionales, y CONSIDRRANDO I . 0 Que el actual estado de sitio en que se halla la República exige mayor trabajo á las Oficinas públicas para atender debida­mente al restablecimiento del orden; 2. 0 Que el alza indefinida en el precio de los artículos de primera necesidad ha establecido enorme desproporción entre el valor de los sueldos asjgnados á los empleados civiles y el de eso¡ mismos artículos; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oldin !nititat be G:olombid L r66 __; 3. 0 Que tal deficiencia ~-~n la remuneración de los empleadoi ha sido causa de abandono de varios destinos, lo que produce po­sitivo trastorno en la administración pública, con perjuicio eviden­te para el restablecimiento del orden, DECRETA Art. I .0 Desde el 1.0 de Julio corriente los empleados civiles aacionales gozarán de un aumento de sueldo en la siguiente pro­porción: 100; Los sueldos no mayores de $ roo mensuales, en un 70 por Los de 1 IOI á$ 200, en un 6o por 100; Los de 201 á $ 300, en un 50 por 100. Los de 301 á $ 400, en un 25 por roo. Art. 2. 0 .No gozarán de este aumento los siguientes empleados: El encargado del Poder Ejecutivo;. Los Ministros de Estado; Los del Ministerio público ; Los de la Junta de Emisión; Los de la Sección s: del Ministerio del Tesoro; El Pagador Central ; Los que tengan sueldo de $ 450 ó más mensuales ; Los que reciben sus sueldos en oro 6 en plata; y Aquellos cuya asignación haya sido fijada 6 aumentada con posterioridad al 17 de Octubre de 1899 y estén gozando de au­mento en la actualidad. Art. J. 0 Tendrán derecho al aumento de que trata este De­creto: Los Jefes de las ecciones 2." y 3.", el Oficial 2.0 de la 1." y el Cajero principal de la s: del Ministerio del Tesoro; Los Jefes Civiles y Militares de los Departamentos, con e.·- cepción del de Panamá, que tendrán el 50 por roo de aumento: Los empleados subalternos de la Pagaduría Central ; Los Subdirectores de Telégrafos y de Correos; y El Administrador y el Superintendente de este último Ramo. Art. 4. 0 De los empleados comprendidos en el Departamento de Justicia, sólo gozarán aumento de sueldo lo5 Magistrados y em­pleados de los Tribunales de Distrito Judicial y los Juzgados Su­periores y de Circuito con residencia en las cabeceras de Distrito Judicial. Este aumento será de 20 por roo, sea cual fuere su re­muneración actual. Art. 5. 0 Ningún empleado civil puede percibir del Tesoro nacional más de un sobresueldo; los que tengan asignado más de uno, tienen derecho á optar, de una yez y defir.itivamente, por uno solo, cuando la concesión haya sido otorgada por Ministerio dis­tinto del ramo á que pertenezcan. Art. 6. 0 Declárase incluída en el Presupuesto de Gasto de 1901 y 1902 la partida de S 550,000 que se calcula como necesa­ria hasta el 3 r de Diciembre del presente año para dar cumplí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oietin !Jtititat ~' io(om~ia \..._ 167 _) miento al presente Decreto; pero el Poder Ejecutivo podrá dispo­ner que de esa fecha en adelante continúe surtiendo sus efectos, si no hubieren desaparecido las causas que lo motivan, caso en el cual se ampliará el crédito correspondiente para el resto del bienio. Art. 7. 0 Suprímese el destino de Subtesorero de la Tesorería genera) de la República, creado por Decreto legislativo m1mero 226 (bis) del presente año (31 de Mayo). Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 r de Julio de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, GuiLLERMo QuiNTERO C.-El Ministro de Relaciones Exteriores, ANlONIO JosÉ URIBE-El Ministro de Ha .. cienda, encargado del Despacho de Instrucción Pública, MrGU!L AnAnlA MÉ. ·nEz-El 11inistro de Guerra, JosÉ VrcENT.E CoNCHA­El Subsecretario del Ministerio del Tesoro, encargado del Despa­cho, JosÉ M. CoRDOYEZ M. NUEVO MINISTRO DE GUERRA RtpúbHca dt Colombia-Mzizislen'o de Guerra-Secció1z I."- Cz'rcu/ar mímt' ro ... - Bogold, 5 de Agosto de I90I . ñor ... . Tengo el honor de comunicar á usted que hoy me he encar­gado de la Cartera de Guerra, puesto para el cual fui nombrado en propiedad por el Excmo. Sr. Vicepresidente de la República, encargado del Pmler Ejecutivo . . oy de usted atento servidor, PEoRo NEr. ÜSPINA 1 LA DIRECCION DE LA GUERRA i:XPO ICIÓN SUCINTA DE SUS PRINCIPIOS Y MEDIOS DE EJECGCIÓN, 1'0& , EL Gl<: •• ERAL COLMAR BARON VO!'l DER GOLTZ (Traducido para el Bo!dl11 fifilitar) Continúa La ofensiva táctica muestra todavía más claramente que la. ofensiva estratégica el fin común. En tanto que predomina la segunda, apena~ se puede supo­nerla \·iendo las dispo iciones que toma el jefe; en la ofensiva Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o(din !Jlilitar be ~o(ombia L 168 _;) táctica todos ven el punto en m1ra, y esto disminuye el·peligro de que algunas fracciones se aparten por error en el curso de la lucha. En la ofensiva táctica, la sorpre a constituye un factor más enérgico que en la ofensiva estratégica, porque el enemigo dispone de menos tiempo para corregir y reparar los errores que su falta de previsión y de perspicacia le hayan hecho cometer. En la ofen­siva táctica también se dispondrá de los medios especiales de ata­que, que consisten en abordar al enemigo por varios lados, en en.­volver una de sus alas ó las dos á la vez, en colocarse simultánea­mente sobre el flanco y la línea de retirada del defensor. Una ventaja muy seria que ofrece la ofensiva táctica es que á medida que van acentuándose el movimiento y la percepción del punto en mira, despiertan la concentración de los fuegos. Los gran­des alcances, sobre todo el de la artillería moderna, permitirán aun á tropas que no hagan parte de aquellas que realmente atacan y que no hayan avanzado con ellas, contribuír hasta con su fuego á la decisión del combate. En fin, la ofensiva táctica tiene también 1a ventaja de escoger el punto en donde llevará á cabo su deci ión, y aún más que por la ofensiva estratégica, la victoria le está asegurada desde que sobre el punto escogido por Ella, obtenga un triunfo decisivo. Más toda vía que en la defensiva estratégica, la posición del defensor formará en la defensiva táctica un todo que se encontrará roto en sus bases desde que se destruya una de sus parte ó simple­mente ·e rompa su enlac . La derr >ta de una de las ala , el hecho de dejar cortar uno de sus flancos por 1 adversario, decide habi­tualmente de la suerte d la jornada. V e m os también que el de­fensor retrocede y se repliega cuando ólo un cuarto de su posición ha sido cortado, en tanto que el ac metedor r chazado n los tres cuartos e:._ su frente, triunfa del todo, porque· obtiene la victoria en el último cuarto de la lín ea . E to fue lo qw· ~ 'ontenció e1 18 de Agosto de 1870 en Gravelote y n St. Pri ·at. La vía de penetra­ción natural, que conduce al punt .1 donde ti ne lugar el choque sobre la línea de batalla ncmi()'a, st' muestra á t oda las fracciones de las fuerzas acometedoras; la oo¡ ración, la combinación de todos los esfuerzos, es la consecu "n\·ia de la marcha, del curso de la acción. La impulsión moral qu -.! rl ulta del triunfo hace que el golpe dado por una fuerza tC!Jag·a un ,·alor considerable. La ofensiva táctica, por !)U naturaleza misma, tiene puntos dé­biles. La primera causa de ' debilidad estriba para ello en el mismo movimiento de avance. El acom tedor, antes de alcanzar á la lí­nea enemiga, pierde por causa de la fatiga n la marcha, una parte de sus fuerzas. E ta pérdida de fuerzas puede ejercer una influencia capital si la tropa después de haber llevado á cabo una larga marcha para llegar al campo de batalla, tropieza en el te­rreno con obstáculos insup rabies que tiene que vencer, como suce­dió á una de las brigadas de la divivisión Schwatzkoppen el 16 de Agosto de 1870. Muchos soldados agobiados y exhaustos caye­ron en las manos del enemigo, al cual no pudieron oponer la me­nor resistencia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tJo[etin !JHritat be ~o(ombia '- I6g __) Otra causa de debilidad, sumamente grave, es que durante el movimiento de avance se vea uno obligado á suspender el fuego casi totalmente ; por cierto tiempo el acometedor está expuesto á la acción de los fuegos enemigos, sin poder responder. Además, necesita, en su marcha de avance, renunciar á apro­vecharse de los abrigos que ofrece el terreno. Estos dos hechos combinados son causa, de ordinario, de que el acometedor sufra pérdidas mucho más considerables que el defensor, hasta el mo­mento en que él haya cortado la línea enemiga. La mayor parte de las vece no se podrá restablecer la balanza sino después de este primer triunfo, y el defensor sufrirá, á su turno, pérdidas superiores al adversario, quien se habrá puesto en movimiento y sentirá do­blemente los inconvenientes de este movimiento, que será. retró­grado. Otra causa de debilidad para la ofensiva táctica, es que va unida á un asunto de tiempo. De ordinario -s prcci~o que la tarea se desempeñe en el mismo día. Una batalla que queda indecisa, se transforma frecuentemente, al ponerse el sol, para el defensor, en batalla ganada; para el acometedor, en batalla perdida. Si la batalla de Grave lote t. Privat se hubiese librado en día de invier­no, es má que probable que los France e hubie en salid vence­dores. Si poco después de la toma de Saínte- Marie-Au --Chenes, hubiese sobrevenido la noche, extranjero. La defensiva encontrará au,·iliares en los habitantes, auxilio que serán un gran socorro, principalmente en cuanto al sen icio de no­ticias y para el abastecimiento de sus tropa . D ordinario tendrá también á sus órdenes toda la administración de la zona que cons­tituye el teatro de operaciones, y e e per-onal pu de prestarle grandes servicios para ayudarle á acantonar y alimentar el ejér­cito, á reparar sus pérdidas, á preparar y organizar lo tran por­tes de grandes masas de tropas.- Conlz1nía. • Lo contrario no c;e verifica sino cuando los do artido~ di ponen de re-cursos materiales desproporcionado , como en la guerra de Secesión. Una de las condiciones e: enciales pario1. el éxito final de la defensiva estratégi~a, es estar en capacid~d de poder sostener la fuerza por un tiempo suficicnttmente largo .. i u puede, st no falta este elemento de fuerz), es prub1.ble el triunfo definitivo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoteHn !nHitar be ~otombia '-- 173 _; • REGLAMENT() MEXICANO PARA EL SERVICIO DE CAMPAÑA ( Contimla ) Dirigir las pequeñas secciones de ingenieros ó zapadores que para reparar los malos pasos le hayan destinado, pudiendo obli­gar á este trabajo, en defecto de aquéllos, á los paisanos, carrete­ros, arrieros y soldados que vayan con los equipajes. Prohibir y vigilar que individuo alguno del ejército destine para sí, como guardia particular de su equipaje, á ningún soldado, cabo ó sargento. Impedir que los carros ó acémilas se carguen en el camino con objetos particulares de las tropas, aumentándose el peso pre­venido para las acémilas ó carros. En general, los trenes de los batallones, regimientos, Estados 11ayores y Cuartel general, marcharán á retaguardia de la colum­na, escalonados en el mismo orden que las unidades á que pertene­cen y en esta forma: Para tm balallón (l regt'mú:nlo- Vívere~ . n carro ó acémilas. Equipaj - .,n arros ó acémilas. Efecto . Para ww bngada-Acémilas ó carruaj s del Estado Mayor. Acémila ó carruajes de lo batallone , en el orden antes indi-cado. /{zra tmtz Dt'vúz'ón-Víveres para un dfa, del Cuartel general. Acémila 6 arruajes del 'eneral en Jefe. Acémilas ó carruajes del Estauo Mayor de la División. Acémila ó carruajes del Estado Mayor de artillería. Acémilas ó carruajes d 1 Estado Mayor de ingeniero . Acémila ó carruajes del per onal sanitario. Acémilas ó carruaics de la admini traci6n. Acémilas ó carruaj : del preb ste. Acémilas <) carruajes con ·ívere de r .... serva del Cuartel ge­neral. Para 1111 cuupo de tjúctlo-Víveres para un día, del Cuartel eneral. Acémilas ó carruajes del General en Jefe. Acémilas ó carruajes del Estado Mayor del cuerpo de ejército. Acémilas ó carruajes del Estado Mayor de artillería. Acémilas ó carruajes del Estado Mayor de ingenieros. Acémilas ó carruajes del servicio de sanidad. Acémilas 6 carruajes del servicio de administración. Acémilas 6 carruajes del preboste. Acémilas ó carruajes con los víveres de reserva del Cuartel 2'eneral. Las órdenes para la reunión y partida de los equipajes, se da­rán por el Estado Mayor al comandante de los equipajes; y á lo5 conductores de los trenes de división, brigada, &c., por los Estados Mayores respectivos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoldiK !Jtil\iu be 50"'tMÍ4 \._ 17-4-' Los equipajes del Cuartel general podrán llevar una escolta, si así lo ~dena el Estado Mayor. Los de las divisiones, brigada' y batallones serán cuidados por los conductores de los carruajes y por los hombres que por al~una circunstancia no tuvieren destino en las filas. · La gendarmería sólo se empleará en los equipajes como fuer­za de policía y no como escolta. 66. Parques y convoyes-Los parques y convoyes formarán iempre columnas separadas. Las diferentes subdivisiones de los parques y convoyes esta­rán mandadas, respectivamente : El parque de artillería, por el oficial superior del parque del arma. El parque de ingenieros, por el oficial superior del parque del arma. El grupo de hospitales de campaña, por el médico de mayor categoría. Los convoyes, por los j fes uperiores del servicio de admi­nistración. Las panaderías de campaña y servicio de ubsistencia y ga­nado d~ reserva que pertenezcan á los convoyes, por el oficial 5uperior del tren de transportes militares, ó por el jefe de la es­colta si éste es superior en categoría á aquél. Cuando se reúnan en una sola columna los parques y convo­yes de las diferentes armas, y no se haya designado por la upe­rioridad quién deba tomar el mando, lo tomará, en lo relativo á la dirección general y policfa en la marcha de la columna, el jefe militar de mayor categoría, con excepción de los jefes de los ser­vicios de sanidad y administración ; á igualdad de categoría, el más antiguo de los jefes mencionados tomará el mando con iguales excepciones. En general, los parques y convoyes de un cuerpo de ejército se agruparán en varios escalones ó formarán varias columnas dis­tintas. Estas colu:nnas ó escalones irán á las órdenes de jefes es­pecialmente designados para ello. La orden de movimiento para cada columna de parques ó convoyes, determinará el itinerario y el orden de marcha de las distintas subdivisiones 6 escalones; indicará la hora á que de­berá ponerse en camino la cabeza de cada subdivisión ó escalón. Cuidarán los convoyes, destacamentos que entrarán en la com­posición orgánica de cada uno de ellos. Cuando las circunstancias lo exijan, se les podrán dar escoltas especiales. No deberán marchar con los parques y convoyes sino los ca­rros ó acémilas reglamentarios; cada jefe de escalón ó subdivisión ~e asegurará trecucntemente de ello, así como de que ningún carro ó acémila lleva más objetos que los de la carga que le corresponde. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. &lriiK !7hntar ~t €owMbia ~ 175 ~ TITULO VI Es 1 a e ,·o n lz m i t n 1 o CAPITULO I-CONSIDERACIONES GENERALES 67. Las tropas en reposo acantonarán, acamparÁn 6 viva­quearán. En el primer caso, se alojarán total ó parcialmente, en pue­blos ó lugares habitados, cuyo conjunto toma el nombre de acan­tonamiento; en el segundo, se establecerán por más ó menos tiem­po, en despoblado, abrigándose en tiendas ó barracas. Cuando las tropas reposen á la intemperie, el estacionamiento toma el nombre de vivac. No deberá adoptarse esta última forma de estacionamiento sino como excepción en casos extremos de combate inminente, 6 cuando las circunstancias oblig•1en á tener las tropas muy agrupa­das y á la mano del General en jefe. Por regla general, se deberán utilizar loi pueblos y lugares, y siempre los abrigos de toda clase, especialmente ¡Jara las tropas montadas. Ordinariamente, la instalación de una tropa en campaña com­prenderá, á la vez, lo tre medios: por ejemplo, el grueso de una columna acantonará; sus destacamentos y avanzadas acamparán 6 vivaquearán. Las disposicione sobre el tiempo, modo y lugar en que haya de estacionar un ejército, corresponderán al General en jefe. Den­tro de aquéllas, los Generales comandantes de cuerpos de ejército, de división, de brigada ó de sección y los de columnas sueltas, se­ñalarán las localidades que deberá ocupar cada tropa, así como los pormenores y advertencias que en cada caso convengan al más pronto y puntual cumplimiento de lo dispuesto por la superioridad. En todo estacionamiento deberá evitarse la aglomeración excesiva de fuerzas, subordinando, siempre que se pueda, las exi­gencias tácticas á las de comodidad é higiene. Cada jefe de tropas repartirá la zona de estacionamiento en­tre las unidades colocadas bajo sus órdenes. Lo¡ Generales en Jefe de ejército, cuerpo de ejército 6 división, fijarán los emplazamien­tos de los cuarteles generales de las unidades que les estén inme­diatamente subordinadas. 68. Se llaman castrametadores los individuos encargados de preparar un campamento, acantonamiento 6 viYac. El grupo de castrametadores de un batallón ó regimiento se compondrá del ayudante, un sargento y cuatro hombres por cada compañía 6 escuadrón; el de un cuartel general de ejército, cuer­po de ejército, división ó brigada, de un oficial con las clases y soldados necesarios. La composición de estos grupos podrá modi­ficarse, según las circunstancias; en general, se reforzarán con fracciones destinadas á constituír la guardia de prevención del acantonamiento, campamento 6 vivac. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~otetm !JlHitat ~e lotom~ic '- 176 _¡ Cuando se deban concentrar varios cuerpos de tropas en un mismo acantonamiento, el conjunto de los grupos de castrameta­dores irá mandado por el más antiguo de los ayudantes; sin em­bargo, si formare parte de los grupos de castrametadores el de un cuartel general, el oficial de Estado Mayor, jefe de este grupo, to­mará el mando en igualdad de categoría. 6g. Acanlonamz"tnlos-La disposición de conjunto de los acan­'< lnamiento · que deb rán ocuparse, dependerá de la situación tác­tica, de la marcha del día y de los proyectos ulteriores del Gene­ral en Jefe. Será ventajoso muchas ve.;es hacer acantonar las tropas en profundidad, á lo larg-o de los caminos que sigan y por los que han de continuar su marcha al día siguiente. A gran dis­tancia del enemigo, los acantonamientos podrán extenderse de manera que procuren á las tropas buenos abrigos; cerca del ene­migo, los acantonamientos serán más cerrados. En cada localidad ¡e podrán utilizar todas las superficies techada , pero nunca se obligará á los ha itantes á dejar los cuartos y camas en que ten­gan costumbre de dormir, para darlos á los oficiale y tropa, ni se les exigirá nada má de lo que las tropa estén autorizadas para pedir. 70. Prtparaáón del acanlom1m z~nlo-Al llegar á la localidad en que una tropa deba acantonar, el grupo de ca trametador s e dirigirá inmediatamente á la antoridad política, cuyo concurso so­licitará el jefe del grupo; á falta d e e ta autoridad, r unirá con el mismo obj e to á tr _ de los vecinos más caracterizados; en se­guida, este je fe, en vista del acuerdo celebrado, 6 por u propia autoridad, si se le niegan los alojamientos, procederá á repartir el acantonamiento entre las compañías, escuadrones ó baterías, ha­ciendo que sus ubordinados tomen los datos que para el efecto sean necesario ; fijará el lugar en que ha de situarse la guardia en prevención, el lugar en que deban establecerse las acémilas, y reconocerá 6 hará reconocer los abrevaderos y lu~ares en que la tropa pueda:tomar agua y lavar su ropa. Cada sargento reconoce­rá las casas en la parte de acantonamiento que se le ha asignado, y en cada una de ellas señalará, por cualquier medio, el número de hombres y caballos á ~ue cada una está destinada y la fracción á que pertenezca. En los alojamientos destinados á jefes ú oficia­les, se inscribirá el nombre y categoría de los que han de ocupar­los. Cuando deban acantonarse varios cuerpos en una misma loca­lidad, el jefe de los grupos de castrametadores hará el reparto entre los diversos cuerpos y servicios, teniendo en cuenta las nece­sidades de cada uno de ellos; si algún cuartel general debiere instalarse en la localidad, escogerá con cuidado el local que se le ha de destinar. Las regla~ principal s :í que d eh Prá sujetarse todo oficial en ­cargado de la preparación de un acantonamiento, son las siguien­tes : apostar centinelas en las salidas del acantonamiento, para la vigilancia y para evitar, en caso de que la proximidad del enemigo lo exija, toda comunicación de los habitantes con el exterior. Ase­gurar á cada unidad ó servicio una zona que limitará con el mayor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eo(din 511i1itar be toloml>ia '- 178 _) solo, al modo de esos templos maravillosos cuyas vidrieras policró­micas encierran la medula de cien generaciones. De igual suerte, el automóvil es la peno.a integración de los esfuerzos, y como idea, como tend ncia, tiene un abolengo se­cular que el ilustre conferenciante historió sumariamente con la dicción Jara, suelta y preci a que le distingue. Al ~iglo xv se re­montan los primeros vcstigi s del mecanismo automotor, atribu­yéndo e su concepción embrionaria al talc:nto univ rsal de Leonar­do de Vinci. Pero este intento, y otros acometidos hasta lo hábiles trabajos del ingeniero Vaucanscn, deben considerarse tan sólo como una vidente aspiraci6n, cerno un germen que no podía des­arrollarse mientras no vinie e á fecundarlo la fuerza motriz del vapor. Al advenimiento de e ta forma de la energía suc d n las primeras tentath·as serias, y ap na albon·a la máquina de vapor, se ve al automóvil tomar cu rpo en l fardicr de Cugnot. Y aquí el Sr. Man·i n< uentra coyuntura para repetir lo que ya observó en u primera 1 (( i 'n, á .al r: que la n ilic·a C!:l factor principalísimo d 1 pr gT so; 1uc la hLtoria de la gu rra la his­toria de la civilización · que las arm<:: , 11 ct rna busca d l temple mejor, han atizado i mpr'"' la fragua de Prom t o, y que el filo de la pada ha servido m u has v ce . para rasgar se velo miste­rioso que recata los pechos fe undo de la madre Naturaleza. L El automóvil, como la lo omotora, se deben al brazo mi-itar orque se d b n á José Cuo ncA, Of~cial de Ingenieros del ejército francés, que en 1769 n. tn1yó ,¡ primer carruaje movido por el vapor d agua y de tinado á circular n caminos rdinarios como transporte de artillerfa. La ¡,ruebas oficiales fuer n ~atis­factoria., bien que para corr gir algunos defectos del carro se devolviese á su autor, el cual hizo un s gundo modelo que no pros­peró á causa de la caída del Duque de Choi ul, :Ministro de Gue­rra, y también por los trastornos políticos de aquella época. El vehículo estaba reducido :\ un bastidor de madera que cargaba sobre tres ruedas, dos traseras y una delantera, provistas de resal­tos para aumentar la adherencia con 1 terreno. La última recibía el movimiento mediante dos cilindros alimer tados por el vapor de na misma caldera. u A pesar de los inconvenientes debidos á la escasa vaporiza­ción, á b falta de tiraje y á la tosquedad de los órganos transmiso­res, e t~· carro es el verdadero punto de partida del actual auto­móvil, y el mérito del autor descuella en toda u grandeza si se atiende rrl estado naciente ele la mecánica del vapor en el último tercio d c: l siglo XVIII. on el propósito de ha e r rcc.altar de idamente la importan­cia d aquel im ento, r seña el Sr. :Marrá la evolución de la apli­cacion s del vapor desde la eobp/!a de I Ierón de Al jan dría ( I 20 años antes de J. C.) hasta el carro de Cugnot. Aunque las obras de Aristóteles, Lucrecio, Leucipo y otros filósofos de la antigüedad contienen los gérmenes de muchas verdades que se reputan mo­dernas, es lo cierto que la fí ica de Arquímedes permaneció esta­cionaria durante algunas centurias, porque no eran estímulos pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 58oldin militat be ~olombict \._ 179 _) píos á sacarla de su postración la ignorancia general, la necesidad de expatriarse para adquirir conocimientos, las preocupaciones que asendereaban la inteligencia, la falta de libros é instrumentos de enseñanza, y la vinculación de la sabiduría en el hierático misterio de los templos ó n el hogar de las familias que la conservaban á manera de mon f->Olio, de tal suerte que los filósofos pobres podían decir como Bia : "Todo lo traigo conmigo." Pasando á lo sio-los de la Edad Media, nota la fatídica ne­grura que en vol vía á la humanidad, el desprecio á las 1 tras, el carácter diabólico atribuído á las ciencias, y el corto número de camino , uni ·ersidades y e ntros instructivos que obligaban á los abios á ilu tra ~ e viajand con el bato al hombro y el espadín al lado, y á pr guntar, como Paracelso, á los anciano , á lo barbe­ros, á los · quiladores y á 1o verdugo . Recuerda la est~ril obse­ión de a ellos e r ·br s atiborrado~ de metafí ·ica, e. ·traviados n la o cun1 marañad ' una e coli ti ca tan sutil e m o infe cunda ; los, nll t atr el . a q ue lla t nive1· idad "' d nde e p . rdía 1 tiempo di cuti e nclo la fo rma el h. gracia. / aqu e llos sabios que tenían por la.b ratori la ¡·e ort del soplador, p or instrum nto .1 astrola­bio por métod la fórmula cabalíst ica, por aspiración la piedra filosofal,¡ or 1 y las -uerzas oculta , y por corías el horror al vacío, 1 flogísti~,; y la ac c ión catalftica. La id e a de qu lo que ·e escapaba de una va ija caliente era aire, su sis tió, pue ~ , hasta el advenimiento del método experim ntal que impulsó á la humanidad por la vía del progreso, haciéndola marchar pr cipitadamentc de conquista en conquista . ...,ícru las el Sr. rviarvád\:; de la primera y fundamental: el de cubrimiento de la presión atmosférica debido á Pascal y á Torricelli. De cribe la im­perfecta máquina de Huygens, aplicada en Versalles á la subida de aguas, en la cual los ga es de la pólvora movían un émbolo en el interior de un tubo, máquina que sugirió á Papín la idea de sustituír aquella fuerza e.·pansiva por la del vapOJ de agua· la bomba elevadora de Sa ·ery, concebida en vista de las ideas de Papín y u ada con éxito escaso en las minas de Inglaterra; la má­quina de Ne ~comen, con cilindro abierto por arriba, llamada at­mosférica porque la presión del aire impelía el pistón hacia abajo cuando el vapor que lo había Je,·antado, condensándose por medio de un chorro de agua fría, producía el vacío. Menciona la favora­ble acogida que tuvo esta máquina, y su empleo exclusivo durante sesenta años, los cuales transcurrieron sin que se pudiera corregir la deficiencia del úmple efecto, hasta que la invención de los termó­metros de Fahrenheit ( 17 14), Reaumur ( 1 730), Celsio ( 1741 ), y la teoría general del calor fundada por Clarck ( 1760 ), echaron las bases de la mecánica del vapor, sobre las cuales el genio de Vlatt levantó la verdadera máquina de aquel nombre, mediante la con­secución del doble ifecto, el regulador de fuerza centrífuga, el cilin­dro hermético, el condensador s~parado y demás mejoras que convirtieron un simple artefacto de agotamiento, en motor re~ular, constante y de aplicaciones universales. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~lettn !)'H(it,n ~· €olombia I80 J Estos adelantos completaban. la máquz1za fija, pero dejaban in­tactas las dificultades de la mdqu./na móvz'l, resueltos en principio por el solo esfuerzo de José Cugnot, lo que demuestra el relevante mérito de este Oficial francés, el cual habría llegado positivamente á un tipo de automóvil práctico, i Napoleón r, harto fiado en su ¡:-enio, hubtera prestado su apoyo al desvalid inventor. Continuando la historia del automovilismo, recuerda el Coro­nel 1Ianrá el ~co que aquél halló en Inglaterra, las tentativas he­chas por vVatt en I 784, el carro presentado pocos años de pués por Evans n Filadelfia, y los progresos que fueron engendrando la locomotora. h ·plica el antiguo ist ma de vía con bandas sa­lientes, al principio de madera y después ue hierro, u ado en In­glaterra para el transporte de materiales en las minas de hulla ; los primeros tipos de locomotora con ruedas dentadas para engra­nar en cremallera, evitando 1 patziwjt, egún las falsas id as do­minantes acerca de la adherencia, error d shecho por Blackct en 1813; la capital mejora introducida e n la cald ra tubular por h1arc eguin .en 182 7, q 1e p ·mitió 1 Yar la producción del va­por, y, finalmente, el tiro forzado, aprovechando aquél d pués de actuar en los émbolo , mejoras que p rmitieron á te h n ·on pre­sentar la locomotora Coheü, con casi todo los el mentos que cm­ponen la que hoy conocemos. Ilustrando las explicacion s e n gran e pía de figuras, igue la evolución del autornovili mo en e;} período de 1811-36, y obser­va cómo los mejorami ntos de la locomotora embargaron el inte­rés público, haciendo que el problema primitivo d ~1 carro camine­ro de vapor fuera derivando hacia las rfas férr a . Esto no obs­tante- dice-nuevo tipos vinieron á demostrar que no se abando­naba la materia. Des ríbe el de Griffiths (1821), el de Bur tall (1824), el de Gurney (1825), y algún otro, tímidas perfecciones del carro de Cugnot, los cuales, á pesar de us def ctos, permitieron instalar servicios de viajeros entre Glócester y Cheltenham, y otrél líneas de Inglaterra. Pero el automóvil e taba eriam nte amenaza­do; la opinión suge tionada por el triunfo del Cohete, le volvió la espalda; la locomotora se proclamaba soberana de la tracción, arro­llando á su paso la pesada galera, la torpe diligencia y el nacient automóvil. La ley hcomotz've act (1836), que imponía á éste limita­ciones de velocidad, precauciones estor osas y recargo tributa­rios, fue ya el golpe de muerte. Pero ni los hombres ni su leyes pueden torcer la índole de las cosas cuando éstas empapan la vital esencia del progreso. A despecho de todo, el automóvil, olvidado un in tante, resurge de · su propia virtualidad como el fénix de sus cenizas; se yergue de la mano de Lotz en 1856, entra en París ·1 año 1867, da el aldabo­nazo en las puertas de la Exposición universal, reanima sus órga­nos con el fluido eléctrico en 188 1, nutre sus entrañas con petróleo en I 886, y así, vigorizado con todos los específicos de la energía emprende su marcha triunfal y sale al encuentro de la gallarda locomotora para decirle: "Párate y sígueme."-Cotzlznúa (De la Revista t(mica dt Infautala y Caballeda, de Madrid). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ote titt !niiitcu be l:otombia '- 18~ ___) memorativa de: la campaña, la medalla militar, una citación, &c. ; esta esperanza le sostiene; sueña también con la alegría del regre­so; en estas condiciones, con tal que los víver s no le hagan de­masiada falta, que tenga vino, café y tabaco, las fuer7as morales se mantendrán; los cuidados que está obligado á tener con su equipo, u calzado y sus armas, los trabajos múltiples que repre­sentan la instalación y transportes diarios al ivac, t do e t 1 ocupa, le di trae, le impide soñar con otras co as. En tales momen­tos l soldado vive de la provi ión de alud qu\; tenía almacenada antes de su marcha, y durante te período el mejor modo d mantener la moral es asegurar con el cuidado más grande las dis­tribuciones. Se tiene, por otra parte, notado con mucha frecuen­cia que hay relativamente pocas enfermedad~.:s entre la tropas en marcha. Pcrv d S1)u é: d e un g rand e esfu r zo es cu ndo l período activo t rmina; ntonces se suspe nden las operacion de guerra para ¡ on e r las trop·1 · n reposo en 1 s campos, acantonamientos · pue t ; ese e s ·1 momento n que las e nf rmedade e declaran, y con tanto mi fu e rza y más iolencia cuanto es may r el haci­nami n to, e · decir, ue la aglomeración d e hombre. y caballos es má con siderable. En m mentes tales la iniciativa de lo que mandan tiene un ¡-ran papel que jugar, y e cuan o conviene no descuidar la apli­cación estricta d las regla de higiene recomendadas por la ciencia. Es preciso vigilar con gran cuidado el agua que se emplea en la alimentación. El agua potable es la cuestión capital; se debe evitar por to­dos lo medios posibles que no e a ensuciada por las deyecciones humana , inmundicia , detritu de ~oda clases, ni por la inmersión de adáveres, carroña<;, ni por el lavado de prendas de vestir, &c. Todas la inmundicia (ré:stos de anímate , &c.) deben ser incine­radas ó desinfectadas y enterradas lo más lejos posible de los punto de aguada, de suerte que las infiltraciones no puedan venir á contaminar el agua de los arroyos 6 cur~os de agua. i e des­cuida el cumplimiento de estas prescripciones, el agua que se con­sume llegará á ser bien pronto el ·ehículo de todas la nferme­dades. Supongámonos en invierno, en el período de stacionamiento en un campo ó puesto militar. El momento es el llamado á e tu­diar Jos medios que han de emplearse para manten r la moral dt.: los soldados, qu , dicho sea desde un principio, no tardará en er deprimida si éstos quedan completame nte deso upados; lo e n­cial s lograr mantenr-o rlo en cierta a r. tividnd sin producirle can ­sancio. Este punto es capitalísimo; s prcci o á toda co ta ocupar lo · hombres si se les quiere librar del spleen. En circunstancias tales no faltará á lo jefe ocasion es en qué hacer notar su ge¡,io orga­nizador. El hombre de guerra, el soldado, _ b·t·neralm nte lJu ·n y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t1~>tetin mlilltar be ' owmóia '- I83 _ _; e compadece de las le gracias del prójimo. Fuerte y vigoroso, experimenta la nece. idad de tomar al débil bajo su protección, párte voluntariament lo poco que tiene, alimenta á los pobres y no es raro verle adoptar un niño pobre abandonado y criarlo; sirva de te ·timoni el ejemplo dado por los soldados del 200°. Separado de u fe: milia, .xperimt::nta el soldado la necesidad de trasladar sus afectos i un sér cual uiera, tal e mo un perro, un papagayo, un mon ; los Oficial no deben oponer e á. .e tas adopciones; deben tolerarla , y aun m L, fomentarlas, cuidando de que la presencia de estos animllles n sea causa de molestias ó desórdenes. Puesto que las re 0 las de la higiene proscriben en los países itertr pica.! es el e:tacionamiento al sol y los trabajos penosos, fuer­za es vitarl , a í e mo también las siestas demasiado prolonga­das ; eh h ra~ on suficientes, de once á una por ejemplo ; las res­tante d-:. calor deberán ser empleadas en jugar, á la sombra, á lo bolo , á la piola, al salto, al lurmcqué, l·c. Dcspué , cuandu e cansen de esta distracciones, se puede reunir ~i lo olJ os .. no para enseñarle~ teorías que les aburren, sin para leerle diario 6 alo-una novela interesante ; este es un gén r d distraed 5n muy d su ao-radq. e nven rá también aprovechar la horas de calor, durante las cuales nadie trabaja, en adelantar el ensayo de canciones y piccecitas de t atro q e se representarán los domingos y días d fiesta; per com n 1 todos tienen aptitudes para presentarse en las tabla , se 'ejará á aquellos que carezcan de ellas que se en­tretengan en la confección de trajes, adornos, y en arreglar sus efecto , u ropa, sus armas, &c. Puede también ~ermitirse que jueguen á las cartas, á las da­mas, al domin' y e n preferencia á la lotería. L::t lotería, má de lo que generalmente se supone, tiene un atractivo particular; los bufones, al cantar cada número, lo acom­pañan de refle.·iones de un gusto más ó menos dudoso, pero que hacen reír á sus camaradas, y en campaña siempre es bueno reír. El hvmbre que ríe no se desmoraliza. La lotería tiene, además, la ventaja de permitir á los soldados indígenas, que en todos los países on excesivamente jugadores, tomar parte en esta diversión y aprender de paso á leer nuestras cifras. E.1 las cuchujlelas, como en los motes que acompañan al nom­brar cada número en el juego de la lotería, por inclinación natu­ral muestran la mayur parte de los soldados su preferencia por aquellas que s n soece . Es bastante difícil al oficial ocuparse de ello. Es sabido, cuanto más injuriosas, inmorales ó ridículamente idiotas son las canciones, más probabilidades tienen de é.'ito; es, sin duda, el gu to fin de siglo que se infiltra en el ejército como en cualquiera otra parte; si se quiere adquirir el convencimiento de ello, no hay má que entrar en un café-concierto cualquiera . ... in embargo, hay felizmente excepciones, y si entre los jefes y Oficiales hay quien tenga aptitudes especiales, podrá, en armo­nía con la circunstancias y acontecimientos que e desarrollen, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o(din !Jlilitar be ~olombia '- 184 _) componer para la tropa, ya sea una piececita, ya sea una canción. Esto obtendrá buen éxito. Al fin indicado, algunos días antes de mi partida del r8. 0 , com­puse una canción que tiene por título La Malgache. Esta canción, que conocéis, era cantada con mucha alegría por mi compañía ; pero debo reconocer que si logró algún éxito (lo cual me decidió á hacerla imprimir), lo debió á los bellos sentimientos que en ella se expresan, sin que esté desprovista de sandeces y ligeras picar­días. ¡ Cómo ha de ser! ... Quien quiere el fin, quiere los medios; me propuse hacer cantar á mis soldados, y lo conseguí. (Aquí no he tenido tiempo que dedicar á tales asuntos). Desgraciadamente mi canción no tiene ya razón de ser; puede que tenga ocasión, cambiándole algunas estrofas, de adaptarla á otra situación. La última palabra no está dicha; 1 o ible es que vayamos á hacer conocimientos con los negros de la Costa de Oro y del !\1ar­fil, ó con otros-Conll'mía. • ME110RIAS DEL GENEP AL!'; 1~LO !vlORILLO (Cuntimía) R fE.'U .·x Al Excmo. Sr. D. Pablo Morill > Bogotá, 26 de Enero de 1821 Mi estimado amigo : He sabido con gran sati::,facción, que al fin ha logrado usted volver á su querida patria, para disfrutar allí del placer Yivo y puro de volver á ver el suelo natal y á su querida familia. Reciba mis felicitaciones por su fdiz vuelta á la Corte de :rvfadrid, e donde sin duda será recibido por el Gobierno de su ación como lo merec por sus en·icio y sacr'fki . l\1e ¡ ··omcto que usted contribuirá en mucho á poner en claro lo~ asuntos de la guerra en América, y que los informes que dé producirán algún resultado ventajoso para la desdichada provincia de Venezuela. Con pena manifiesto á usted que no he recibido ninguna co­municación en que se me participe su partida para Europa; sólo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. '8o1din mliHtat be €olombia L 186 _; gencia la voz de Colombia, que pide su existencia política. . M. debe ver en la expresión de mis sentimientos lo votos más since­r0s de mi corazón *. Tenga la bondad, mi 'querido amigo, de ponerme a los pies de su ad )rabie esposa, y de aceptar los sentimientos de cordiali­dad con que m ~ repito su más adicto servidor. SUIÓN BO LIV AR I.ESU.MEN DE LAS NEGOCIACIO.'ES QUE SE EFECTUARON E.' 1820 ENTRl~ EL 1 o J::ICMOo SR. CONDE DE CARTAGE. A, GENERAL E.' JEFE DEL EJERCITO DE COSTA FIRME, Y SIMÓN BOLIVAR, PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE COLO fBIA ; POR D. ' 1 JOSE DOMLrGO DIAZ, SECRETARIO DE LA JUNTA DE CARACAS La Provincia de Venezuela, despu¿ de haber alcanzado, en tiempos más felices, un grado de pro peridad, de civilización y de opulencia que la nov dad de u descubrimiento no permitía esperar tan pronto, era presa de los horrores de la guerra civil ; u ruina entera parecía inevitable, cuando los aconte imicntos políticos que acaecieron en Madrid en el mes de Marzo de 1820, parecieron anunciar el término de su. mal s. Se habían proclamado ¡ rincipios constitucionales; ·1 Rey acababa de consagrar, por medio de su juramento, una nueva forma de gobierno que n1 dejaba pelextos á las declamaciones de los disid ntes; debíamos esperar que el genio del mal iba á hufr de nuestras riberas, ante el deb ·r huma­nitario tan nec sari en nuestras transacciones políticas. El día 6 de Junio, día que no se borrará nunca de nuestra memoria, fue designado para solemnizar ta grande época . . E. el Conde de Cartagena, G~..neral en Jefe del Ejército d~ la Co ta firme, acababa de recibir, con fecha del 1 1 ele Abril, una ordenanza real que le encargaba c.·presamentc trabaja e por to­dos su" medio n la pacificación de estas provincia ; con esta ordenanza venían in trucciones dictadas por la más gen "rosa hu­manidad, que probaban ha ta la última ,:idencia cuánto ·e preo­cupaba S. M. de la paz y de la tranquilidad de la l\1onarquía. La e.'tremada delicadeza de . E., y su ardiente deseo del triunfo, le sugirieron la idea de formar una junta de autoridades principales de la capital y de la provincia, pat·a estudiar y decidir de los medios de dar término á la empresa más importante que se haya formado n}lnca en inter~s de estos paíse . Tuve el honor de er nombrado Secretario de e ta Junta, y nunca olvidar-é ni los • Bolívar, aproYechándo e de la misión Cvntiada á. sus cmi Mios, asegur!\ haber dirigido al Rey \lna carta de felicitaci1\n pu su advmim1mf(J al trono dd amor y d~ la lty, carta por medio de la cual le suplica tscuclu co1t t'ltdulgmcia la voz de Colom',ia que pidt una exutmcia polltica. La lectura de e t~ pasajé puede dar una idea Yentajosa del que lo ha escrito; pero aquí B.Jlívar carecía de buena fe; y olvidando sus ofertas y su p:tlabra, rompió un armisticio acordado bajo los más solemnes auspicio o A lo cuarenta y tres días solamente de haber dirigido ~sta cnta al Rey, recomenzaba las hostilidade , y hacía pesar una vez más, sobre los desdichados habitantes de Venezuela, el azote de una guerra fratricida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'Botetin IDlHitat be ~oromóút \..._ 187 _J sentimientos de lealtad y de buena fe que animaban á sus miem­bros, ni sus sinceros votos por el restablecimiento de la paz. S. E. el Conde de Cartagena creyó en seguida, de su deber, dirigir el 17 del mismo mes el despacho siguiente al Gobernador de la MarO'arita y á los Generale y Jefe disidentes que se men­cionan: D. José Antonio Páez, D. José Francisco Bermúdez, D. Pedro Zaraza, D. Tadeo Monagas, D. Manuel Cedeño, D. Andrés Rojas, D. Domingo Montes, D. Mariano Montilla. El despacho es el siguiente : " Quizá los acontecimientos que se han sucedido en el mes de Marzo en la España europea, no son todavía conocidos por V. S. El Rey, siempre ocupado del bienestar de sus queridos súbditos, acaba de renunciar por propia iniciativa al poder de que sus pre­decesores gozaron por tre siglos; él ha JUrado cumplir la Cons­titución política de la 1-fonarquía, ancionada por las Cort s el 18 de Marzo de 18 I 2, y generalmente des ada por la Nación. Nin­gún soberano ha dado nunca prueba tan positivas de la sinceri­dad y de la rectitud de sus intenciones ; jamás un soberano ha­bía hecho un sacrificio más heroico en favor de sus pueblos. " La Península española ha prestado inmediatamente el mis­mo juramento, y las provincias de la E paña americana han se­guido este ejemplo en medio de las aclamaciones públicas ; una conducta tan noble aleja todo temor d ~ una guerra civil que pu­diera esperarse. Los periódicos que nvío á V. . le atestiguarán la exactitud d estos hechos. " entado en el trono constitucional d las E paña , el Rey, en medio de Jos numeroso é importantes trabajos que ocasiona un cambio de ley fundarnencal, ha vuelto sus miradas, desde los pri­meros instantes, hacia esta parte d us Estados que devasta una guerra nacida de la fatalidad de las circun tancias ó de un error de cálculo ; él ha visto de qué modo la reacción de lo partidos y el fune to espíritu de venganza ha eng ndrado los actos de cruel­dad y fomentado los odio ; él ha comprendí o que si no ponía término á esta guerra suscitada por erróneos principios, no termi­naría sino con la ruina de Venezuela. "Penetrado de dolor ante el aspecto de los males que aniqui­lan esta Provincia de ·u vasto reinos, 1 Rey, para calmar su pa­ternal corazón, ha querido abrir todos los tesoros de su benevolen­cia, y poner por obra todos los medios de restablecer la paz. Por esto, su primer movimiento ha sido dirigir á sus pueblos la procla­ma que V. S. encontrará adjunta ; en ella reconocerá la bondad y la moderaci6n que despertarán á ]a vez el reconocimiento de los súbditos de S. M. y la admiración de los pue los extranjeros. "El Rey no ha querido fijar estrechos límites á la generosi­dad de sus intenciones; me ha autorizado para tratar particular­mente con los Gobernadores disidentes, y para que me entienda con ellos para tratar de borrar hasta el recuerdo de los tristes su­cesos que se han cum¡.>lido. "Con el propósito de cumplir en un todo las intenciones de . 11. y de satisfacer mis propias intenciones, me dirijo hoy á las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~o(din mlilitnr be ~o(ombia L 189 _l en donde por causa de una hendidura del terreno, las capas afee· tan la forma de una gotera. La abundancia de las aguas depende dé la extensión del terreno que uministra el agua á la fuente. To­das provienen de las lluvia ó d 1 rocío que se deposita en lugares más altos; y cuando aparece una fuente en la cima de una monta­_ ña, basta echar un vistazo al r dedor para confirmar la existencia de terrenos más levantados, de donde ·e desprende. En los viajes subterráneos que el agua ejecuta de e te modo, disuelve una pequeña parte de lo cuerpos con los cuale se encuentra en contacto, at-ra. tra las partículas más ligeras que 11e­nan lo inter ticios de la capas más resi tentes. Por el frote conti­nuado largo tiempo, ga ·ta esa mi mas capas y forma allí va­cíos, abre canale , pequeño al principio, que se van ensanchando, e juntan y dan al fin raso á masas de agua más grandes. En el largo curs de los tiempos, los terreno má duros, los que ofrecen más resistencia al d t rioro, acaban por roerse á sí mismo , y agr ndado los canal e , dan nacimi ento á as fuent e s que causan asombro p r el volum n normt: d a
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 6

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