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Imagen de apoyo de  ¿Desarrollo para quién? Mujeres afrodescendientes y perspectivas sobre el puerto de aguas profundas en el golfo de Tribugá. Documento de trabajo 2-2022

¿Desarrollo para quién? Mujeres afrodescendientes y perspectivas sobre el puerto de aguas profundas en el golfo de Tribugá. Documento de trabajo 2-2022

Por: Angélica Patricia Peña Cubillos | Fecha: 2022

El proyecto Puerto de Aguas Profundas en el golfo de Tribugá tendrá lugar en el municipio de Nuquí, Chocó, territorio donde las principales actividades económicas dependen de la conservación de la naturaleza y el papel de la mujer en la economía de la comunidad es fundamental. Existen tensiones entre la construcción del Puerto y las visiones de desarrollo de las comunidades, debido a que el proyecto responde a un modelo centralista, excluyente, racista y depredador, que favorece la acumulación de riqueza y poder. Es evidente que, a pesar de la violencia que el paradigma desarrollista eurocéntrico ejerce, este no se ha logrado imponer por completo en algunas comunidades. Las mujeres afrodescendientes de Nuquí viven sabroso gracias a la división colaborativa del trabajo, la autodeterminación en el territorio y el empoderamiento sobre los medios de producción que posibilitan la soberanía alimentaria de su comunidad y potencializan su independencia económica. La eventual construcción del Puerto de Tribugá afectaría gravemente estas condiciones debido a la transformación y la privatización de los medios de producción, lo cual disminuiría la calidad de vida de sus habitantes y la conservación de los ecosistemas en los que habitan. Paralelamente, esto obligaría a las mujeres a dedicarse a trabajos alienados.
Fuente: CAPAZ - Documentos de Trabajo Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Otros
  • Economía
  • Publicación periódica

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¿Desarrollo para quién? Mujeres afrodescendientes y perspectivas sobre el puerto de aguas profundas en el golfo de Tribugá. Documento de trabajo 2-2022

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El caso del palacio de justicia: un estado del arte. Documento de trabajo 3-2022

Por: Camilo Eduardo Umaña Hernández | Fecha: 2022

La toma del Palacio de Justicia marcó un hito en la historia colombiana desde múltiples perspectivas. Este documento explora el impacto de este acontecimiento en el funcionamiento de la justicia y la independencia judicial; a la vez, describe el trasfondo histórico de los hechos para develar su relación con los conflictos sociales en el país; y muestra las dificultades de exigibilidad de los derechos de las víctimas del caso, así como los problemas políticos y jurídicos que se presentan para dar respuesta a estos. En últimas, el documento expone una multiplicidad de voces y aristas en torno a lo sucedido en el Palacio de Justicia, que incluye piezas periodísticas, académicas, de memoria y de denuncia, así como documentos jurídicos producidos por diferentes instancias judiciales, con el propósito de rescatar las historias de las víctimas de desaparición forzada y tortura, como una memoria aleccionadora y particularmente ejemplificativa de la violencia extrema que relieva el caso, pero también de los obstáculos y barreras que se han presentado para dignificar su memoria.
Fuente: CAPAZ - Documentos de Trabajo Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Conflicto armado
  • Otros
  • Víctimas de guerra
  • Publicación periódica

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El caso del palacio de justicia: un estado del arte. Documento de trabajo 3-2022

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La construcción del fariano mamagallista: la trayectoria histórica de la vida-escuela de las FARC-EP, 1950-2022

Por: José Armando Cárdenas Sarrias | Fecha: 2022

La vida-escuela fariana representa el sistema formativo alternativo que imperó dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), en el que se articularon los saberes militares, académicos (teóricos) y políticos con los saberes prácticos y campesinos para dar forma y lograr conseguir cuatro generaciones guerrilleras, desde 1950 hasta 2022, que recrearon en una mixtura tres modelos educativos: tradicional, militar y de educación popular. Bajo este sistema formativo alternativo, irrumpe la noción de fariano mamagallista, la cual define al guerrillero autodidacta, recursivo, leal con la fuerza guerrillera hasta las últimas consecuencias y que, entre risa, broma y espontaneidad recursiva y planificada, hizo frente a la vida en medio del conflicto armado, combinando saberes teóricos y prácticos en la vida armada. Tal perfil ofrece una lectura novedosa sobre las capacidades y oportunidades de los excombatientes en los procesos de reincorporación y las políticas planteadas alrededor de este proceso de retorno a la vida civil.
Fuente: CAPAZ - Documentos de Trabajo Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Conflicto armado
  • Educación
  • Otros
  • Publicación periódica

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La construcción del fariano mamagallista: la trayectoria histórica de la vida-escuela de las FARC-EP, 1950-2022

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Revista del Instituto Etnológico Nacional: Volumen II

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Boletín de Arqueología: Volumen I. Tomo II

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/03/1945

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Boletín de Arqueología: Volumen I. Tomo II

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 23

Por: | Fecha: 26/06/1897

Año 1 Bogotá., Junio U de lS\17. Número ~3 BOLETIN MILITAR ____.. __ _ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -·--- Director, ALEJANDRO POS.4DA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los jefes y Oficiales del Ejército de la Rtpública. L:r-:CTURAS DE HISTORIA PATRIA ~ CONTINU ACION) VI Bolívar, no desalentado, pero sí persuadido de la gran pérdida que las armas republicanas habían hecho, se enca-­nlinó á Cumaná. Pero Jos patriotas tampoco estaban en actitud de poder defender esta plaza. Tuvieron que refugiarse en Maturín. En tanto Bolívar y Mariño se embarcaron para la isla de Margarittl , Ambos llevaban un de¡:ósito que el clero de Caracas les había entregado como auxilio para la guerra, E:onsistente en todas las joyas de las iglesias de aquella metrópol1. A bordo iba un italiano de apellídó Bianchi, que había militado baje 1as banderas de la república y que se propuso apoderarse, aun cuando fuera vioJentan1ente, de esas alhajas; proyecto que realizó. Los dos Jefes, apreciando cada vez más la difícil si­tuación de Venezuela, se encaminaron á Carú pano, en don­de Jes esperaba una sorptesa no pequeña: la de saber allí que las fuerzas que peleaban aún por la independencia ti1 .. daban su conducta como desertores. Bianchi tuvo que in.., , tervenir en favor de Bolívar y Mariño á fin de que no los pusiesen presos los republicanos, y les facilitó Jos me ..... dios para que pudiesen dirigirse á Cartagena, á donde arri­baron en la tarde del 2 5 de Septien1bre. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR Poco tiempo 'después tenía lugar la batalla en el valle de Urica, entre las numerosas falanges de Boves y las n1andadas por Ribas y Bermúdez. En aquel campo encontró la n1uerte el ten1ible Jefe de los realistas pero sus armas que­daron victoriosas y Urdaneta resolvió internarse en Nueva Granada, incapacitado para seguir peleando en territorio venezolano por la d~fensa de su patria. VII Bolívar no fue acogido por las autorídades de Carta­gena como debiera haberlo sido : con distinción y acata­miento. El Coronel Manuel Castillo, Jefe de esa plaza era· enen1igo declarado del Libertador, no pudiendo alegar otra causa visible á su enojo sino la poca atención que el caudillo venezolano prestó á las órdenes ó con1unicaciones de agentes subalternos cuando, con tropas· granadinas, atacó y venció en Cúcuta al Jefe realista, Correa .. Viendo la inutilidad de sus gestiones en aquel punto, Bolívar resolvió ir hasta la ciudad de Tunja, en donde se encontraba reunido el Congreso d e Nueva Granada. Subió el Magdalena hasta Puerto Nacional, de ahí siguió á O ca­ña, de donde pasó á Pan1plona, y continuó can1ino sien1pre por la vía de tierra, En Tunja el Gobierno de la Unión y el Congreso le prodigaron las consideraciones que su conducta y servicios tnerecían. Entonces discurrió, en el seno misn1o del Con­greso, sobre los desgraciados sucesos de la campaña que había dirigido en Venezuela, con tal elocuencia y verdad, que unánimen1ente se le hizo justicia, y se con1prendió que· el mal éxito de la lucha había dependido de circunstancias· n1uy agenas á su voluntad. La antigua Provincia de Cundinan1arca y Bogotá no obedecian por entonces las órd~nes del Congreso, y se encontraban regidas por don Manuel Bernardo Alvarez., quien al separarse Nariño, había entrado á gobernar con1o Dictador. Alvarez era notorian1ente hostil al proyecto de federación, forma de gobierno proclan1ada yá por las de­nlás Provincias, y estaba dispuesto á rechazar con las ar­mas cualquiera tentativa que se hiciera en este sentido. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / • BOLETÍN MILITAR En Tunja el Congreso resolvió confiar á Bolívar el n1ando de las fuerzas que debían n1archar sobre Bogotá, para dirimir tan azarosa contienda. Tres n1il soldados de línea y quinientos de n1ilicias de caballería se encaminaron á la capital. A medida que se acercaban, todas las pobla­ciones se acogían á la autoridad que representaba el Con­greso, y sólo en Bogotá imperaba la voluntad de Alvarez. En aquella en.1ergencia, Bolívar proceeiió con la firme­za que acostun1braba, pero haciendo prin1ero uso de todos los medios que la persuación le aconsejó. Mas el dictador Aivarez era hombre de carácter recio y dominante, infa-­tuado con el n1ando creía que, llegado el n1on1ento del pe­ligro, sus tropas saldrían victoriosas. El General resolvió atacar á Bogotá el 10 de Diciem­bre, ( I 8 14), y las tropas comenzaron el asalto con valor. Primero fue desalojado de Fucha el Batallón Auxiliar que defendía aquellos sitios, y los soldados de la Uniún se apo­deraron del Barrio de Santa Bárbara. Al siguiente volvió á generalizarse el con1bate y el Coronel Serviez con su gente penetró por la plaza de San Victorino, apoder¡tndose de Ja Batería que estaba allí colocada. y Iuégo siguió hasta la Calle Real en donde fue herido. Su valor y decisión en esa jornada le valieron elogios entusiastas del General en Jefe. A las once de la mañana estaba casi decidida Ja acción quedándoles apenas á Jos sitiados el recinto de la Plaza Mayor, en donde se defendían con artiJlería de grueso calibre. Por interposición del Marqués de San Jorge, Bolívar convino en suspender las hostilidades durante un día. El si­guiente, r 2 de Dicien1bre, Alvarez se presentó á Bolívar á. tratar con él las bases de una capitulación. Estas fueron las n1ás honrosas y equitativas que podían fijarse, como que se trataba de una lucha entre hermanos, y el Jefe ven­cedor, con su genial penetración y dotes de político, quería no hacer ostentaciQ.n del triunfo y no perder momento en la obra principal de en1ancipación del poder españot Las pérdidas de los asaltantes se calcularon en doscientos sol_. dados y cuatro oficiales n1uertos, y cien heridos. El Gobierno general, establecido en Tunja, aprobó todo lo hecho por Bolívar, y pren1ió sus señalados serví _.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MfLIT AK tÍos en esa vi-ctoria, coL el despacho de Capitán Gerte..­ral de los Ejércitos de la Confederación. Puesto de acuerdo el Libertador, con los hombres del Gobierno, en. Tunja., se decidió que la campaña debía acome-· terse con la toma de Santa M.arta, á fin de seguir después sobre Riohacha y Maracaibo para as€gurar de este modo. !a costa del Atlántico .. En Bogotá se hicieron todos lo& preparativos posibles, en armas y bagajes, á fin de disponer el cuer~o de tropas con que debía encaminarse Bolívar á Ja Costa. La fuerza que se puso á sus órdenes se componía de tres batallones de infantería y un escuadrón de drago-~ nes ; estos últin1os eran todos venewlanos. Pero apena.5 Jlevaban quinientos fusiles; los demás los debían recibir en. Cartagena, con otros elementos de guerra. Bolívar salió de Bogotá el 24 de Enero de 1 SI 5. El Gobierno de Ca-rtagena, ó mejor d·icho el Jefe de la plaza, Castillo, rehusó categóricament~ el auxiliar las tropas al. n1ando de Bolívar, con armas y n1uniciones; no valiendo,. para que procediese de modo diverso, ni la co-nsideración de que la ribera derech~ del río Magdaluna estaba en podeí de los españoles; quienes si encontraban desarmados á los• patriotas, podían acabar con ellos. Bo1ívar, desatendido de n1anera tan poco decorosa por Castillo, viendo que su gente se n1ermaba á infiujos de. clin1a n1al sano del río, resolvió segu~r con Stus tropas á. Cartagena, y así lo hizo saber á las autoridades de aquelb ciudad . El disgusto que semejant':! determinación produ­jo allí, fue extraordinario: se dictaron órdenes y prevencio­nes de guerra, y cerca· de cien partidarios conocidos del Li_. bertador fueron reducidos á prisión. El asedio de la ciudad duró n1ás de un mes, sin que Bolívar pudiese ton1arla, ni ob ... tener que los Jefes contrarios le d1esen oídos á sus proposi-­ciones ni conviniesen en el deber en que estaban de auxiliado y de ayudarle á la ton1a d"e Santa Marta-que aquél aconseja­ba. Al fin el 8 de Mayo, abandonó las fuerzas que mandaba1 mediante convenio con los representantes de Castillo, y en1--­barcándose en el bergantín de guerra inglés la Descubierla siguió e} día siguiente para Jamaica. Al1 liegar. á este punto de la· v.ida del Lib€rtadoF, et • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLETÍN MILJ r.'1.R fr1!storiador Re:;trepo consigna la siguient~ :reflexión, que lo .dice todo : "Parece que la Providencia sacaba al Libertador de un país donde no podía ser ya útil en aquella época, para ·onservar sus días tan preciosos para la independencia y .libertad de la An1érica del Sur," VIII Bolívar llegó á Kinsgton (Janlaica), en donde hizo im­prinlir un manifiesto justificativo de su conducta en Carta­gena, y tan1bién escribió otros artículos relativos á los su­cesDs de la guerra. En Kingston duró hasta fines del año, y estuvo á ~punto de n1orir asesinado. Se dijo entonces que el Capitán General de Venezue­la, Salvador Moxó, había pagado á un español para que quitase la vida al Libertador. El español logró seducir á -un negro esclavo al servicio de Bolívar; por el negro supo Jo s detalles de la distribució n de Ja casa y las habitaciones, y e ~te esclavo se comprometió á dar el golpe. Por fortuna el . mism0 día en que debía perpetr.arse el crimen Bolívar canl-bió de posada sin acudir á su antiguo cuarto: le habían in­! l itado á con1er fuera. En la casa le aguardaron, y viendo que no llegaba, U!l emigrado pobre, nombrado An1estoy, se acostó en la han1aca del Libertador. El esclavo, ig­norante de estos sucesos, entró á oscuras á la pieza y le ·dio dos n1ortales puñaladas, dejándole n1uerto en el acto. A fines de 1 8 1 5 Bolívar resolvió embarcarse en la ·corbeta Dardo, y acceder á las instancias con que el dueño de ésta, Mr. Luis Brión, le estin1ulaba á que se trasladase ·otra vez á Nueva Granada .á continuar luchando por al­canzar Ja independencia. Hicieron rumbo hacia Jos Cayos ·de San Luis (Haití), en donde estaba Brión, y durante el viaje tuvo noticia de Ja tom.a de Cartagena por Morillo; viendo luégo llegar á esa isla varios de los fugitivos del :sitio de Cartagena. En los Cayos se organizó una expedición al n1ando de Brión, expedición en que figuraban siete goletas mercantes .arn1adas en guerra, con doscientos cincuenta hombres de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR desembarco, muchísimos de ellos oficiales y con elementos de guerra, facilitados por el Presidente de la isla, Petión, quien comprendía y adn1iraba á Bolívar y tvmó empeño en esta empresa. Diéronse á la vela estas embarcaciones el 20 de Mayo, 9e 1816, llev~ndo á bordo á Bolívar, con1o General en, Jefe, á Mariño, Soublette, Piar, Mac-Gregor, Briceño. Méndez y otros venezolanos yá probados en la lucha por la patria. Hicieron rumbo á Margarita, en donde Bolívar fue nuevamente reconocido como Jefe supremo, en una Asam­blea Popular. El 1. 0 de Junio Bolívar ocupó con sus fuerzas á Ca­rúpano, de donde envió á M-ariño á Güiría á levantar tropas,, y con igu,al encargo siguió Piar á Maturín. Las tropas. realistas que estaban en Cun1anii. no se atrevieron á atacar al Libertador, crey~ndole al frente de un fuerte ejército; lo cual dio o,casión para que aquél se decidiese á reembarcarse. con rumbo á Ocumare de la Costa, con intención de inva­dir la Provincia de Caracas. Para intentar esta campaña tenía muy en cuenta la circunstancia de que el Jefe expedicionario~ Mori.llo, se en­contraba empeñado en la reconquista de Nueva Granada, habiéndose apoderado yá de la plaza fuerte y principal de Cartagena. El día 6 de Julio llegó Bolívar con su gente á Ocuma­re, y su primer cuidado fue despacl:lar trescientos hom­bres para los Valles de Aragua, al mando de Snublette. Este, movimiento fue inútil porque r1 Jefe español Morales se. encontraba yá en Valencia y Caracas misn1o ocupado por fuerza veterana. Hízose, d~sde ese momento, difícil, por no decir que imposible, el plan de ataque que preocupaba al Libertador. Convocado un Consejo de Cuerra se resolvió la marcha á Choroní, á fin de reunirse á una fuerza patriota que estaba allá, y luégo seguir á los Llanos en busca tle las cabaJlerías, organizadas por Monagas y Zaraz~. Habiéndose trasladado Bolívar á un punto distante de la población, cop el objeto de activar la movilizacipn ael parque, acudió á buscarle en aquel sitio uno de sus edeca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BOLETÍN MILITAR 39I nes, con la inesperada noticia de que Morales y sus gentes se encontraban muy cerca, y de que se había dispuesto or­denar la retirada. Tuvo, pues, que partir á embarcarse y seguir en la expedición á los que le precedían. Al siguiente día llegaban á .Choroní. y continuando la vía hacia los Llanos se les reunió una fuerza que estaba en el can1ino de Maracay. IX Cuando Bolívar se encontró en Barcelona era n1uy re­ducido el nún1ero de fuerzas patriotas que ocupaban aque­lla plaza; la n1ayor parte habían marchado con Piar hacia Guayana. A pesar de esto el Libertador, concibió el atre­vido proyecto de invadir la Provincia de Caracas. Para ejecutar este n1ovimiento atacó el 9 de Enero de 1817 un pequeño cuerpo de quinientos realistas que se en­contraba situado en la n1argen izquierda del U nare, frente á Clarines. Empeñada Ja acción, el Indio Chaurán, Capitán de la caballería española, movió su gente para atravesar un bosque y salir á retaguardia de Jos patriotas, operación de que no se apercibieron éstos y que fue causa de la derrota de Bolívar y los suyos. El pánico fue grande, porque se creyeron atacados por un numeroso cuerpo de tropas realis­tas que estaban en el Bajo-Tuy. A pesar de todo Bolívar y Arismendi pudieron regre­sar á Barcelona, en donde con actividad incansable organi­zaron nuevas fuerzas. Sabíase entonces que el Brigadier Real, con un fuerte ejército de tres mil quinientos honl­bres, y en unión del Jefe Morales, se disponía á atacarlos. Mariño se reunió á Bolívar, con una columna compues­ta de mil doscientos hombres. El Brigadier Real avanzó efectivamente hasta Barce­lona, pero no atacó á los patriotas, limitándose á cambiar frecuentemente de posiciones, mientras le llegaba la artillería con que se prometía estrechar el sitio. A esta sazón, Piar se encontraba sitiando á Guayana, lo cual detern1inó á Bolívar á marchar en aquella di­rección; lo que verificó el 2 5 de Marzo, en con1pañía de quince Oficiales~ (Continuará). ' ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. WLETfN MILITAR· ,, MINISTERIO DE GUERRA . Ministn·io de Guerra.-Sección 1:-.fogotá, Marzo 1 I de I 897 .Señor General Comandante en Jefe del Ejército. -Presente. Suplícoos dirija.is un telegrama .circular ~ los Comandantes Generales Divisionarios de fuera de la capital y á lDs Jefes Militares .ordenándoles que, en cumplimiento del Decreto ejecutivo número 49 de 20 de Febrero último, publicado ten la Orden General del Ejército, procedan á abrir el 1.0 de Abril entrante, el concurso de Ü1iciales en servicio pctivo, para escoger los que hayan de ser edu­cados en alguna Escuela de guerra de Francia ó Alemania. H-asta el 30 de Junio del año en curso, todos los Oficiales mencionados <.leben prepararse para presentar el examen exigido en dicho Decre­to. Del 1.0 de Julio siguiente, al 20 del mismo mes, se verificarán los exámenes de la manera como el Decreto lo dispone. Servíos dar igual orden al Comandante General de la I: Di­visión. Soy vuestro atento servidor, PEDRO ANTONIO MoLINA. Repkhlica dr Colombia.-Ejército Noci?nai.-Comandancio General d~ !tJ 1.a División.-Presidencia de la CqmisiÓtJ Militar, ad ltonorem.­Número 6,81 6.-Bogottí, 7 de J 111110 de I 89¡. eiior Ministro de Guerra.---P. En respuesta á )os muy atentos Oficios de ese Minister:io, números 7,874 y 7,8¡6. de la Sección 1.11, de fecha 4 éie los corrientes, tengo el honor de informar á Su Señoría lo siguiente : Hasta hoy los trabajos encomendados á la Junta, ó sea la Comisión Militar que presido, han marchado lentamente, porque sólo puede reu­nirse dos ó tres veces por semana, debido á las oct¡paciones ordinarias ~e cada uno de los IUicmbros que la componen 7 en sus respectivos pues­tos; pero en lo sucesivo habrá sesiones nocturnas para así poder adelan­tar dichos trabajos y desempeñar prontamente su cometido. En la actualidad la comisión se ocupa en formular el Decreto que reglamenta el servicio interior, tervicio de guarnición y servicio de campaña d.e los Cuerpos que forman la fuerza activa del Ejército Na­cional, y que es el más largo y taborioso de los que le han sido á ella encomendados. Próximamente enviaré á Su Señoría la parte del mencionado De­creto que ha sido hasta ahora formado por la Comisión, y que se está po­niendo en limpio para tal objeto, y del mismo modo se continuará procediendo en adelante. Dips guarde {¡ SI-l S:ñorílvidados los tiempos en que era lícito á un individuo hacerse justicia por u mano. En ese entonces la justicia se hallaba en 1amentable confusión con la venganza. Hoy la cultura social exige que las querellas se diriman por las autoridades encargadas de administrar ju ticia, y que se ocurra .á ellas para obtener reparación de los agravios personales. Si en los individuos particulares es censurable qlie franqueen los límites de la legalidad, para decidir por las vías de hecho sus .disputas, con mayor razón y más rigor lo es en los individuos del Ejército que á mtis de bs autoridades ordinarias, cuentan con sus superiores, á efe to de irnpedir ó corregir probables ó consumados ,agrav·i~. Con el fin de cortar en el Ejército cualquiera tendencia á .este respecto, para que no decaigan la disciplina y Ja moral militar, 10s ruego hagais dar siempre que la necesidad lo requiera, aplica­ación estricta á la disposición legal antes citada. Soy vuestro atento servidor, P.Eoao ANTONIO MoLINA~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 394 BOLETÍN MILITAR DECRETO NUMERO ...... DE 1897 • (7 DE JUNIO) Que elimina la Comandancia Militar ele! Litoral del Pacífico. El Vicepresidente de la República encargado del Poder Ejecutivo, CONSIDERANDO: Que han cesado las causas que determi.n~r~n al Gobierno á dictar el Decreto número I 95 de 29 de Enero ultimo, DECRETA: Artículo único. Elimínase la Comandancia Militar del Lito­ral del Pacífico, creada por Decreto número 195 de 29 de Enero. último. §. Expídanse á los Jefes y Oficiales que_form.an. parte .de ella • sus correspondientes Letras de Cuartel y de hcencta 1,ndefiu.1da. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Junio de I 897. M. A. CARO. El Ministro de Guerra, PwRo ANTONIO MoLINA. Es copi~.-El Subsecretario, Clímaco Losa,da 1 LITERATURA , EL TAMBORCILLO SARDO En la prim a jornada de la batalla de Custoza, e[ 24 de J u-. ~io de 1848, sesenta números de un regimiento de infantería de· nuestro ejército, enviados á una altura para ocupar cierta casa so­litaria, e vieron de repente asaltados por dos compañías de solda­dos austriacos que, atacándolos por varios lados, apenas les dieron tiempo de refugiarse en la morada y reforzar precipitadamente la puerta, después de haber dejado algunos muertos y heridos en el campo. Asegurada la, puerta, los nuéstros acudieron á las ventanas del piso bajo y del primer piso, y empezaron á hacer certero fuego Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 395 sobre los sitiadores, los cuales acercándose poco á poco, colocados en forma de semicírculo, respondían vigorosamente. Mandaban los sesenta soldados italianos dos oficiales subalternos y un capitán: viejo, alto, seco, severo con el pelo y el bigote blanco ; estaba con ellos un tamborcillo sardo, muchacho de poco más de cartorce años, que rep~;,esentaba escasamente doce, de cara morena aceitu­nada, con ojos negros y hundidos, que echaban chispas. El Capi­tán, desde una habitación del piso primero, dirigía la defensa, dan­do órdenes que parecían pistoletazos, sin que se viera en su cara de hierro ningún signo de conmoción. El tamborcillo, un poco pá-:­lido, pero firme sobre su piernas, subido sobre una mesa, alargaba el cuello, agarrándose á las paredes, para mirar fuera de las venta­nas, y veía, á través del humo, por los campos, las blancas divisas de los austriacos, que iban avanzando lentamente. La casa estaba situada en lo alto de escabrosísima pendiente, y no tenÍa en la parte de la cue ta más que una ventanilla alta, correspondiente á un cuarto del último piso ; por eso los austriacos no amenazaban la casa por aquella parte, y en la cuesta no había nadie: el fuego. se hacía contra la fachada y los dos flancos. Pero era u~1 fuego infernal, una nutrida grl suelo, j u~r.to á la casa de Villafranca0 donde brillan a.q uellas ba­yonetas. Allí están los nuéstros inmóviles. Toma este papel, agá­nate á la cuerda, bája por la ventanilla3 atraviesa á escape la cues­ta, corre por los campos, llega á donde están los nuéstros, y da ei ,papel al primer Oficial que veas. Quítate el cinturón y la mochila. El tambor se quitó el cinturon y la mochila, y se colocó el papel en el bolsillo del pecho; el Sargento echó afuera la cuerda y agarró con las dos manos uno de los extremos, el Capitán ayudó al muchacho á saltar por la ventana, vue1tQ de espaldas al campo. - Tén cuidado, le dijo; la salvación del destacamento está en .tu valor y en tus piernas. --Confíe usted en mí, mi Capitán, dijo el tambor salién¿ose .fuera. Agáchate al bajar, dijo aún el Capitán, agarrando la cuerda á la vez que el Sargento. ' - No tenga usted cuidado. - Dios te ayude. A los pocos · momentos el tamborcillo estaba en el suelo; el Sargento tiró de la cuerda para arriba, y de apareció; el Capitán se a omó precipitamente á la ventanilla, y vio al muchacho que corría por la cuesta abajo. Esperaba yá que hubiese conseguido huir sin ser observado, cuando cinco 6 seis nubecillas de polvo que se destacaron del sue­lo, delante y detrás del muchacho, le advirtieron que había sido descubi':!rto por los austriacos, los cuales tiraban hacia abajo, desde lo alto de la cuesta. Aquellas pequeñas nubes eran tierra echada al .aire por las balas. Pero el tambor eguía corriendo precipitadamen­te. Al cabo de un rato exclamó consternado: - ¡Mucrto! - Pero no había acabado de decir la palabra, cuando vio levantarse al tambor­cillo. ·-¡ Ah, no ha sido más que una caída! dijo para sí y respiró.­El tambor, en efecto, volvió á correr con todas sus fuerzas, pero cojeaba.- Se ha torcido un pie, pensó el Capitán.- Alguna nube­cilla de polvo se levantaba allí y allá, en torno de1 muchacho; pero .siempre más lejos. Estaba salvo. El Capitán lanzó una exclama­ci6n de triunfo. Pero siguió acompañándolo con los ojos, temblan­do, porque era cuestión de minuto . Si no llegaba pronto abajo con la esquela en que pedía inmediato socorro) todos sus soldados caían muertos ó tenía que rendirse y caer prisionero con ellos. El mu­- chacho corría rápidamente un rato.; de;pués detenía el paso cojean­. do; tomaba carrera luégo de nuevo, pero á cada instante necesita­ba detenerse.-Quizá ha sido una contusión en el pie por una bala, pen!IÓ el Capitán. Y reparaba temblando todos sus movimientos; y excitado, le hablaba como si pudiese oírlo. Medfa incesantemente con la vista el espacio que rnediaba entre el muchacho que corría y el círculo de armas que veía allá lejos, en la llanura, en medio de .los campos de trigo, dorados por el sol. Entretanto oía el silbido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JJOLETÍN MIL!TAR 391 tf estruendo de las balas en las habitaciones de abajo, Ias voces J~ mando y los grito<; de rabia de los Oficiales y Sargentos; los agu­dos lamentos de los heridos, y el ruido de los muebles que se rom­pían y del yeso que se desmoronaba.- ¡Animo! ;Valor! gritaba, siguiendo con la mirada al tamborcillo que se alejaba. ¡Adelante 1 ¡,Corre! ¡Se para! .. ¡Maldición! ¡:Ah, vuelve á emprender la mar­cha! --·Un Oficial sube anhelante á decirle que lo!t enemigos, sin interrumpir el fuego,. ondean un pañuelo blanco para intimar ren• dición. - ¡Que no se tesponda! gritó el Capitán, sin apartar la mi-ada del muchacho, que estaba yá en la llanura, pero que no corría ya, y parecía que desalentaba al llegar. - ¡Anda! ... ¡Corre! ... decía el Capitán) apretando lo~ dientes y los puños: desángrate, muere, desgraciado, pero llega. Despues nació una imprecactón horri­ble.-¡ Ah! El' infame holgazán se ha sentado. ~ E:! muchacho, en efecto, que ha ta entonces se había vi to sobresalir }a cabeza por cima de un can1po de trigo, se habfa perdido de vistá como si hu­biese caído. Pero al cabo de un momento, su cabeza volvió á verse fuera: al fin se perdió detrás de los sembrados, y el Capitán yá no lo vio más. Entonces bajó impetuosamente; las balas llovían; los cuartos estaban llenos de heridos, algunos de los cuales daban vueltas como borrachos, agari' ándose · los muebles; la paredes y el suelo estaban teñidos de sangre; los cadáveres yacran en los umbrales de las puer­tas; el Tenienre tenía el brazo derecho de strozado por una· bala; el humo y la pólvora lo envolvta todo. - ¡Animo! gritó el Capit'án. ¡Firmes en sus puestos! ¡Van á venir socorros! ¡Un poco de valor aún! Lo9 austriaco e habían acercado más; se veían yá entre' el humo sus caras descompuesta ; se oía, entre el t:strépito de los tiros una gritería salvaje que insul­taba, intimaba la rendición y amenazaba con el degüello. Algún soldado, aterrorizado, se reti'ra ba detrás de las ven tan as y los Sar­gentos lo empujaban hacia adelante. Pero el fuego de los sitiados aflojaba, el desaliento se veía en todos los rostros; no era yá posible llevar más allá la resistencia. Llegó un motflento en que el ataque de los austriacos se hizo más sensible, y una voz de trueno gritó, primero en alemán, en italiano después: -¡ Rendíos !--¡ ó ! gritó el Capitán desde una ventana. Y el fuego volvió á empezar más certero y más rabioso por am­bas partes. Cayeron otros soldados. Ya había más de una ventana sin defensores : El momento fatal era· inminente. El Capitán gri­t~ ba con voz que se le· ahogaba en la garganta. - ¡ No vienen! ¡No Vtenen ! Y corría furioso de un lado á otro, arqueando el sable ton su marro convulsa, resu-elto á morÍ!'. Entonces un Sargento, bajando de la buhardilla, gritó con voz estentórea: ~ ¡ Ya llegan·! - j Ya llegan 1 repitió coa un grito de alegría el Capitán. Al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR oír aquellos gritos, totlos, sanos, heridos, Sargentos, Oficiales, se asomaron á las ventanas, y la resistencia se redobló ferozmente otra vez. De allí á poco in tantes se notó una especie de vacila­ción y un principio de desorden entre los enemigos. De pronto, muy de prisa, el Capitán reuní{) algunos soldados en el piso bajo para contener el ímpitu de fuera, con bayoneta calada. Después volvió arriba. Apenas llegó, oyó un rumor de pasos precipitados, acompañado de un i hurra l formidable, y vieron desde las venta­nas avanzar entre el humo los sombreros apuntados de los carabi­neros italianos, un escuadrón á escape tendido, y brillante cente­llto de espadas que hendían el aire, en molinete por cima de las cabezas, sobre los hombros y cima de las espald
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 23

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 28

Por: | Fecha: 07/08/1897

' .. Bogotá, Agosto 7 de 1897. Número Z BOLETIN MILITAR --~·~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO __ ,., . ..,..__ __ . Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República. LECTURAS DE HISTORIA PATRIA (CONTil':UACIÓN) XV El Libertador desistió de su proyectado viaje á Popa.:. yán cuando se encontró en Bogotá, y supo que llegaban .. por el Norte dos comisionados de España que traían el en..:. cargo de hacer arreglos ae paz. Por esto, en vez de seguir al Sur, volvió aJ Norte, en­catninándose á Cúcuta en el n1es de Enero de I 8 2 J, y diri.:. giéndose luégo á Barinas y ~ 1 Apure. De Boconó de 1~rujillo envió á Latorre un oficio pin­tándole muy angustiosa la situación de Jas tropas de su n1ando, y agr gando 1ue en las condiciones tan prcca..: rias en que St,; encontraban él y los suyos, no les quedaba n1ás can1.íno sino d de sucutnbir tristen1et te ó el de conti.:. nuar las operaciones de la guerra. Muy sorprendido quedó el Jefe e~pafiol Latorrc de semejante n1isiva, pero contestó fijando la f; cha de 28 de Abril para la ruptura de las hosti­lidades. Tern1inado así, inesperadamente, el armisticio, el Ge..: nerat· Bolívar pretendió establecer su Cuartel General en San Carlos, lugar n1ás adecuado para la pronta comunica..: ción con el resto de las fuerzas y para decidir cualquier n1o:. virniento. El había trabajado con n1ucha actividad durante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 9 BOLETÍ!\f MI~ITAR la tregua, en la reorganización y aumento de tropas·1 y des·­de los prin1eros días del mes de Junio de 182 I logró situarse en San Carlos n1oviéndose el 20 del mismo mes sobre Cara­bobo, en donde Latorre que comandaba seis mil hombres de todas arn1as, había establecido sus reales. Los patriotas contaban un nún1ero casi igual de fuerzas, y el 24 de Junio,. de madrugada, lograron sorprender el destacamento enemi-· go apostado en el desfiladero de Buenavista ... Desde este alto­se alcanzaba á ver el ejército realista formado eri batallaJ Extendíase su línea de defensa por todo el llano, á inme­diaciones de la quebrada del Loro. En el can1ino que conduce á. Valencia estaba apostadv el Batallón 1.9 de Valencey, con dos piezas de artillería1 y el Hostalrich ocupaba la derecha y Barbastro el centro .. El Infante defendía la izquierda, algo á retaguardia y el Burgos formaba la reserva sobre el camino principal. La caballería esperaba en el remate del valle y los cuerpos así' estacionados podían defenderse ayudándose unos á otros. Los patriotas al disponerse para aquella jornada, iban . convencidos de que los resultados de ella pesarían de modo· definitivo en la contienda, y pers adidos de que tenían que perlear con soldados veteranos cuya disciplina oponía valerosa resistencia á los ataques ardorosos de Jos que les acometían. Pero tales consideraciones no amenguaron la enérgica re­solución con que avanzaron hacia los llano~ de Carabobo por • el estrecho desfiladero que se les presentaba. Reconocido el campo, el Libertador ordenó un movimiento del ejército por el ílanco derecho ·del enen1igo penetrando al valle por el punto llan1ado Pico de la Mona. Un claro del bosque facilitaba la entrada por allí. Encargóse de este movimiento -­el General Páez, con Jas tropas de su mando, á las que los realistas opusieron prin1ero el Batallón Burgos, que n1o­viéndose en una altura plana, dominaba con sus fuegos · cualquier tentativa de los patriotas, y 1uégo los de Hostal-· rich, Barbastro y el Príncipe que acudieron á impe.dir la salida del Apure. En auxilio de éste acudió el Batallón Bri­tánico y dos Con1pañías de tiradores, los que se portaron con tal bizarría que lograron restablecer la línea de batalla. Con1enzó á ceder entonces el enenligo, y fue desalojado á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL.ETI N MILITAR 9~ poco de la altura que ocupaba, con ayuda de la carga im: petuosa dada por la guardia de honor de Páez. Los realistas se rehicieron y formaron á la q~fensiva en una nueva posición, en tanto~qué las tropa~ pa ·iotas ter..: minaban el paso del desfiladero por dos estrechas sendas. Los Jefes españoles ordenaron una nueva carga de su caba~ llería, á la que se enfrentó el primer escuadrón del regi­miento de honor de Páez y su Estado Mayor y lograron parar la arremetida, viéndoles luégo: perder la formación y p.esaparecer. Entonces fue el momento en que toda la ca~ ballería de Páez, adueñándose del can1po, cargó sobre todo el ejército enenügo con éxito decisivo. EJ r. 0 de V alencey, al mando de su Coronel Tomás García, que no entró en pelea, seguía apostado en el cami­~ o de Valencia, y viendo su retaguardia invadida por mul...: 'titud de dispersos, y por la caballería enemiga, el Jefe dio la yoz de retirarse en forn1acíón hacia la capital de Carabobo. La caballería patriota se le opuso a] i)aso inútiln1ente, lo­grando sólo realizar Ja dispersión de doscientos cincuentá hotnbres de la cabaiJería española que aún se encontraban en actitud de con1batir. EJ Valencey continuó co11 firmeza la retirada, y cuando se encontrab~ á una legua de Valen..: cia, Bolívar dio orden para que los Batallones Rifles y Gra­naderos tratasen de darle alcance á caballo. Así lo hicieron, y á tiempo de entrar á la ciudad lo atacaron, no logrando s· no quitarle los dos cañones; pues siguió su marcha hasta: las diez de la noche, alcanzando á llegar al piel_de la cordi_: llera que va á n1orir en Puerto Cabello. 1,a1es son las grandes líneas de esa inolvidable jornada de Carabobo, tan significativa en ]a historia de Venezuela como Jo es la de Boyacá para la N u e va Granada, fecunda en bienes y gloriosa efcn1érides que n1arcó decisivamente la éra del triunfo sólido en la lucha por la libertad ~ , . En Carabobo brilló la audacia y el incansable esfuerzo de Páez. Vióse la firmeza de sus soldados y cuán diestra­tnente Jos tenía ejercitados en el arte de la guerra y con-: quistó nombre imperecedero en la historia de los grande~ hechos militares Ja retirada del Valincey, prueba elocuente de lo que pueden la disciplina y el fiel cumplimiento dé la -órdenes del Jefe . · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lOO BOLETÍN MILITAR XVI Bolívar hizo su entrada triunfal en Caracas et 29 de Junio de I 8 2 I, acotnpañado tan solo de su Estado Ma yor y del de la División Páez. Dio nueva prueba de su prontitud y acierto en buscar soluciones políticas, al mismo tiempo que de la generosi­dad y alteza de n1iras que sien1pre inspiraban su conducta, cuando después de la batalla de Catabobo propuso al Jefe español Pereira, que se había replegado sol?re la Guaira con una división de setecientos hon1bres, bases muy aceptables de capitulación, que aceptaron los realistas. Encomendó luégo el Gobierno en n1anos del General Soublette, y después de contribuír en cuanto pudo á la re­organización del desangrado y abatido territorio, abandonó á Caracas el I. 0 de Agosto de I 8 2 t, dirigiéndose al Occi­dente de Venezuela con varios de los Cuerpos que habían triunfado en Carabobo. ' Era su propósito salir por el Golfo de Maracaibo á Ríohacha y Santa Marta, ayl..Jdar á la rendición de la plaza de Cartagena que aún se encontraba en poder de los espa­ñoles y dirigirse lu " go á Panan1á. Mientras estos sucesos se cun1pnan, el Congreso cons .... tituyente, reunido n1erced á los deseos y esfuerzos del n1ismo Bolívar, en la Villa del Rosario de Cúcuta, había elegido Presidente de Colon1bia al l.ihertador y Vicepresidente á Santander, y an1bos fueron llan1ados á aquel punto en donde se fijó el día, 3 de Octubre de 1821 para darl s posesión de sus empleos. Meditando en Jo difícil que era tomar la plaza de Cartagcna, resolvió Bolívar can1biar el plan propuesto y seguir con su ejército por la vía terrestre, SI posible era hasta ~ito. Dos n1eses duró en Bogotá, al cabo de los cuales salió para Popayán el r 3 de Diciembre de I 82 I, y en los prin1eros días de Enero de 1822 estaba en Cali; en donde pensaba reconcentrar sus fuerzas. El 8 de Marzo siguiente salió con sus Ayudantes de Popayán. Movilizadas las fuerzas patriotas en tres colunl­nas el 24 de dicho mes llegaron á orillas del río J uanan1bú. El ejército no siguió el camino de la vía de Pasto, sino: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR IOI que inclinándose á la derecha, trató de atravesar el co­rrentoso Guáitara, escapándose á ]as acechanzas del ene­n1igo, y aún tratando de evitar un encuentro con los in­donlables pastusos. Pretendían hacer todo esfuerzo por avan­zar hasta las cercanías de ~lito sin Ebrar con1bate. Pero el 6 de Abril, al llegar á Consacá, yá Jas tropas españolas al n1ando del Con1andante don Basilio García, estaban situadas en las alturas de Cariaco, para atajarles el paso á los patriotas. Hicieron un reconocimiento del campo de los realistas el Con1andante Joaquín París y el Cononel Barreto. La posición ocupada por aquéllos era verdaderan1ente forn1ida­b1e: apoyaban su izquierda en el río Guáitara correntoso y encajonado entre rocas, el flanco derecho estaba defendido por las abruptas faldas del'volcán de Pasto, el centro apa­recía resguardado por un cerrado bosque y por n1uchos ár­boles que habían tun1bado los soldados para obstruír el trán­sito y todo el frente estaba defendido por una cañada n1uy honda que no ofrecía n1ás entrada que 111 puente, el paso del cual r:o podía efectuar~e sino bajo los fuegos cruzados del enen11go. El Libertador en persona practicó tan1bien un recono­cinliento del terreno y á pesar de las dificultades y peligros que presentaba el ataque, entre éste, y tener que volver atrás, resolvió tentar la surrte de las arn1as. Confió al General Valdés el n1ando del Batallón Rifles, con el cual debía ascender los resbaladeros del cerro de Pas­to y buscar la ofensiva del ala izquierda d l enen1igo. El G neral P dro L ón 1 orr ·s n1andaba la der ·cha y e ntro, con los Batallones Bog tft y Vargas, y dos escuadrones de guías. lJn batallón y dos escuadrones rnás quedaban de re­serva. I-~ orn1ado el Ejército patriota en el llano de Bon1boná, esta acción comenzó á la n1is1na hora que la de Boyacá, á Ja!:) dos de la tarde, el día 7 de r\bril de 18 2 2. En la dificultad de forzar el ala derecha el General 'rorrcs ordenó la acome­tida por el centro. Las tropas avanzaron con gran denuedo y arrojo, sometiéndose al incesante fuego de los contrarios, pero con1o insalvable n1uro que se oponía á su marcha encon- IANCO DE L-". R PU!liC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~02 BOLET'N MILITAR. traron gran e ntidad de árboles caídos, y et n1edia hora; de; ~ucha mortal y vertiginosa, cayeron muchos Jefes y Oficiales heridos; sucumbiendo la n1ayor parte de los soldados de~ Bogotá y del Vargas. V aldés y sus decididos soldados treparon las faldas de., empinadc n1onte, haciendo: esfuerzos de equilibrio sobre las, rocas, cuyas vertientes era,n defendid~s pot: cuatro Con1p~"1 ~ías 9~1 Bat~llÓf\ Aragón, pero no resistieron el ataque á la bayoneta. El Libertador alcanzó á darse cuenta antes de~ anochecer, de que el ~nen1igo estaba cortado, y entonces or:­~ enó persistir en e] ataque de las trincheras qu;e formaban el\ centro de la línea de batalla de los realistas. Cumpliós~ con denuedo y prontitud la orden, perdiendo los patriotas en vein-, ~e minutos ochenta hombres n1uertos y algu.nos heridos. Dos Con1pañías más del Aragón habÍ'\n ascendido al ~erro á ayudar á sus compañeros en la defensa de ese sitio, pero tuvieron también que cejar ante el incesante ataque de los patriqtas. Estos lograron flanquea~ la línea de los rea.lis tas, pero entrada la noc~e y rodeados de despeñaderos no, podían cont\nuar la persecución de los vencidos. · El Con1anda1~te español GarcÍGl; queriend9 au~iJiar la ~erecha de sus fuer.¡.as quedó cortado y tuvo que retirarse apenas con setenta hon1bres. El resto de sus tropas se replegó á las dos de la n1añana, quedando el campo en poder de los patriotas. Según los partes oficiales de esta jornada los patriotas uvieron ciento setenta y cuatro hon1l>res n1uertos y tres­cientos cincuenta y siete heridos. Los españoles conta~on doscientas cincue , ta bajas" entre n1uertos, heridos, prisio~e­ros y dispersos. El General Bolívar quiso conceder sobre ~1 campo mis­mo de la acción merecido y blorioso ascenso á los Jefes de esa reñidísima batalla: los Generales de Brigada Manuel Val-. dés y Pedro 'León Torres, fueron ascendidos á Genera-. lf~ de División; el Coronel Barreto á General de Brigada, ~ ,~~mbién los Jefes Sanders, París, García, Carvajal, Mur ¿_ guéítio, obtuvieron el inmediato ascenso. Aun cuando el ejército realista quedó desconcertado y bien~'d.isminuído por la dispersióp .. de muchos pastusos, su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·BOLETÍN MILITAR jefe trató sin embargo de atemorizar al General Bolívar pin­tándole como imposible el regreso y menos el continuar avan­zando, lo que dio ocasión para que el Libertador le hiciese saber el verdadero estado del resto de la república y tratase de obtener de don Basilio García un armisticio. Ocho días ,duró acampado el ejétcito en aquel sitio, hasta que al fin resolvió retroceder por el camino de Popayán en busca de los auxilios pedidos á esta ciudad. En más de treinta días que permanecieron en aquellos parajes, sufrieron toda clase de privaciones, expuestos á un clin1a por e~tren1o insalubre, acosados frecuentemente por guerrillas enen1Ígas y en lucha y pugna con cuantos habitantes encontraban, pues todos los habitantes de ese te­rritorio eran realistas decididos. Dándose perfecta cuenta el Libertador de las dificul­tades que el terreno y las circunstancias oponían á la tern1i­nación de la lucha por tnedio de las arn1as, intentó á fines de Mayo entenderse nucvan1ente con el Coronel García, proponiéndole, por n1edio de un oficio que le n1andó á Pasto, que aceptara una capitulación honrosa. Viéndose este Jefe amenazado yá por el Sur, pues la batalla de Pichincha libra­da en las alturas que don1inan á ~ito ofrecía á los patriotas la ventaja de poder avanzar sus hu(stes sohre Pasto, resolvió aceptar- y firn1ó las bases de la capitulación. De este n1odo quedó Jibre todo el Sur de la República. XVII · -~1 8 de Junio de 1 822 entró t.1 Libertador á Pasto. os sacrificios que habÍc ocasionado la can1pafia pue­den apreciarse al saber que desde el n1es de Septien1bre de I 8 2 1 hasta 2 2 d Mayo de 1 8 2 2 el Gobierno central de la República n1an~ó al Su1 : á ponerse á órdenes del Gene­ral Bolívar, ciento treinta Oficiales y siete n1il trescientos catorce hornbres, de ios cuales apenas quedaban en servicio cuatro mil. Organizada la Provincia bajo el nuevo Gobierno, Bo­lívar se encaminó á ~ito. En esta ciudad le hicieron sun­tuoso y cor.dial recibin1iento. (Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MllilSTERIO DE GUERRA DECRETO NUMERO 296 DE r897 (IO DE JULIO) Q~1e reforma el marcado con el número 13 de 14 de Enero último reglamentario de~ ' Ramo de bienes de militares muertos en servicio activo. El Ficepresidente de la República encargado del Poder Ejecutivo, CONSIDERANDO: I.0 Qu.e el cumplimiento de los artículos 4.0 y 5. 0 del De­(: reto número 13 de I4 de Enero del año en curso, ha presentado en la práctica graves inconvenientes, según lo han manifestado al Ministerio de Guerra varios Administradores de Hacienda Nacional; 2 ° Q -ue no hay razón para que los deudos de los militares muertos en servicio, queden en peor situación qu .... los de los indi­~ uos particulares .ó fuera de servicio; y, 3· 0 Que á estos últimos se les deja siempre en posesión de los bienes de sus deudos, previo inventario, y mientras se hace la ~djudicación definitiva, DECRETA: Art. I .° Cuando ocurran algun.os de los <;asos á que se refie­~ en los artículos 4. 0 y 5.0 del Decreto número I3 de 14 de Enero del presente año, y el militar muerto.;, tuviere deudos conocidos en el lugar en donde existan los bien s inventariados, se dejarán e5tos en poder de dichos deudos, en calidad de depósito, en cuyo caso1 firmarán los de1,1dos pre cn.tes la diligencia de inventario , y en ella se hará constar que quedan los biene depo itados en su poder. Art. 2.0 Queda reformado en estos términos el Decreto itado. Comuníquese y publíquese. Dado en. Bogotá, á diez de Julio de mil ochocientos noventa siete. M. A. CARO. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA. DEORETO NUMERO 297 DE 18-97 (12 J?E JULIO) por el cual se ordena l.a construcción de un edificio para cuartel en la ciuclacl de Cali. El f/icepresidente de la República encargado riel Poder Ejecutivo, CONSIDERANDO: 1.0 Que las casas particulares que se han tomado sucesiva-. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MII.ITAR 105 mente en arrendamiento en la ciudad de Cali para alojar la guar-. nición allí acantonada no reunen las condiciones de seguridad ni de higiene que requiere un edificio destinado para cuartel; 2. 0 Que la ciudad de Cali requiere por su situación é impor-, tancia una guarnición permanente; 3.0 Que la 11unicipalidad de esa ciudad, á e¿'citación. del Mi­nisterio de Gut::rra, ha hecho un detenido estudio sobre el lugar· más adecuado para construír un cuartel ; 4. 0 Que la Compañía de Obras públicas existente a11í ha ofre­cido expontáneamente hacerse cargo de la dirección de la obra; y, 5.0 Que de las diligencias creadas por la citada l\1unicipalidad resulta que el lote más adecuado para construír el cuartel es el si­tuado frente á las llamadas ceiba de la Ermita, al principiar el ca­mellón que conduce de Cali al paso del río Cauca denominado del comercio, DE·CRETA: Art. I.0 Procéda e á construír, por administración, el edificio que debe servir de cuartel en la ciudad de Cali. Art. 2.° Comisiónase al señor Prefecto de dicho lugar para que adquiera el lote citado en los términos más ventajosos para el Tesoro. Art. 3.0 La compr~ e hará por q¡edio de contratos que se­rán ~levados á escritura pública una vez obtenida la aprobación del Poder Ejecutivo y previa la comprobación de la propiedad y liber­tad del terreno ó edificio comprado. El precio se fijará por avalúo pericial practicad j udicialmcnte. Art. 4.0 Si lo dueííos no , e a vi uieren á la venta, el Ministe­rio de Guerra promoverá las diligencias conducentes á obtener la expropiación por cau~a de utilidad pública, de acuerdo con el incLo 3·0 del artículo 1.0 de la Lt;y s6 de I 890. Art. 5.° Comi ióna e á la "Compañía de Obras públicas" para que, uua rez obtenido el lote, proceda á la furmación de los planos para la ej cución de la obra, lo y con gran sorpresa del enemigo se presentó toda la infantería en columna sobre una altura que dominaba su posición. La vanguardia enemiga había subido una parte del cami­no persiguiendo nuestra descubierta, y el resto del ejército estaba en lo bajo á un cuarto de legua del puente y presentaba una fuerz¡ de tres mil hombres. El batallón Je Ca7-adores de nuestra vanguardia desplegó una Compañía en guerrilla y con lo demás en columna atacó á los ca­zadores enemigos y los obligó á retirarse precipitadamente hasta un paredón, de donde fueron también desalojado . Pasaron el puente y tomaron posiciones del otro lado . .Entre tanto nuestra infantería descendía y la aballcría marchaba por el camino. El enc~migo intentó un moYimicnto por su derecha y se 1 opusieron los Ri flc y la Compañía inglesa. Los batallones primero de Barcelona y Bravos de Pác~ con el e cuadrón de caballería de Llano-arriba marcharon por el centro. El batallón de línea de N ue­va Granada y los Guía. de retaguardia e reunieron al batallón Ca­zadores y formaron 1a izquierda. ' La columna de Tunja y la del Socorro quedaron en reserva. En el momento Re empeñó la acción en todos los puntos de la línea. El señor General Anzoátegui dirigía las operaciones dd centro y la derecha: hizo atacar un bata1lón que el enemigo había desplegado en guerrilla en una cañada y Jo obligó á retirarse al cuerpo del ejército, que en columna sobre una altura con tres pie­zas de artillería al centro y dos cuerpos de caballería á los costado~, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lSOL.ITlN MILITAR. 115 aguardaba el ataque. Las tropas del centro, despreciando el fuego que h1cían algunos cuerpos situados sobre su flanco izquierdo, atacaron la fuerza principal. El enemigo hacía un fuego terrible; pero nuestras tropas, con movi mi en tos los más audaces y ejecuta­dos con la más estricta disciplina, envolvieron los cuerpos enemigos. El escuadrón de caballería de Llano-arriba cargó con su acostum­brado valor, y desde aq ud mome11to todos los esfuerzos del general español fueron infi·uctuosos; perdió su posición. La compañía de granaderos á cab:1llo, todos españoles, fue la primera que cobarda­mente abandonó el campo de batalla. La infantería trató de rehjl­cerse en otra altura y fue inmediatamente de. truída. Un cuerpo de caballería que estaba en reserva aguardando la nuestra con lan­zas caladas, fue ~espedazado á lanzasos; y todo el ejército español en completa derrota, y cerrado por todas partes, después de sufrir una gran mortandad, rindió sus armas y se entregó prisionero. Casi imultaneamente el señor G.;neral Santander, que dirigía las opcracione de la izquierda y que había encontrado una resis­tencia temeraria en b vanguardia enemiga, á la que sólo había opuest? sus Cazado re:, carg<) con una compañia del batallón de línea y los Guías de retaguardia, pasó el puente y completó la victoria. 'roclo el ejército enemig quedó en nue tro poder: fue prisio­nero el General Barreiro, Comandante general del ejército de N u e va c;ranada, á quien tomó en el campo de batalla el soldado del primero de Rifles Pedro lV1artínez. fue prisionero su egundo el General J iménez, ca ~ ¡ todo . los Comandantes y 1VIayores de los cuerpo., multitud de ub .. dternos y má · de mil sei.cientos soldados: todo su armamento, municiones, artillería, caballería etc. Apenas se han . al vado unos ciento cincuenta hombre , entre ellos algunos jefe_s. y oficiales de caballería, que huyeron ante de decidirse la accwn. ,1 General Santander con la vanguardia y lo Guías de reta­guardia siguió en el mi mo acto en persecución de lo dí persos ha. ta e te itio; y el General Ar1zoát gui, con el resto del ejercito, permanecí "' toda la no he en el mi mo campo. No son calculable .. la ventaja~ que ha con. cguido la Rept!hli a con la glorio a victoria obt·.:niJa ayer. Jam:is nu · tras tropa habían triunfado de un modo más decisivo, y pocas veces habL1n combatido contra tropas tan di. ciplinaJas y tan bit:n mandadas. Nada es comparable á la intrepidez con que el señor General Anzoátcgui, á la cabeza de dos batallones y un escuadn)n de caba­llería atacó y rin1ió aJ cuerpo principal del ellemigo. A él se debe en gran parte la victoria. El seiíor General Santander dirigió sus movimientos con acierto y firmeza. Los batallone Bravo. de Pácz y primero de Barcelona y el escuadrón de Llano-an·iba combatie- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 116 BOLETÍN MILITAR ron con un valor asombroso. Las columnas de Tunja y el Socorro se reunieron á la derecha al decidirse ]a batalla. En suma, S. E. ha quedado altamente satisfecho de la conducta de todos los Jefes, Ofi­ciales y soldados del ejército libertador en esta memorable jornada. Nuestra pérdida ha consistido en diez y ocho muertos y cin­cuenta y ocho heridos. Entre los primeros el Teniente de caballería N. Pérez, y el Reverendo Padre Fray Miguel Díaz, Capellán de vanguardia; y entre los segundos el Sargento mayor José Rafael de las Heras, el Capitán Jon hon y el Teniente Ri\'ero. CARLOS SOUBLETTE. CRQNIOA SINIESTRO DEL VAPOR MO TTOY 1\. Compaf:Í; Colombitma de Cfransportcs.-Barranquilla, Julio 5 de 1897· A Su Señoría el Ministro de Gucrra.---Bozotá. Señor. Ministro: Contristado el espíritu tengo el honor de enviar á Usía copta textual del acta del "Diario de 1 Tavcgación" del vapor Frar.ciJc? Mon­toya," en la cual se halla narrado el lamentable suce o del día z.o de los corrientes, ocurrido pocos minutos después de la salida de este puer­to del nombrado vapor, el que conducía á su bordo y en dos Planchas remolcadas parte del Batallón La Popa, en viaje para Puerto Berrío. La Copia del acta que envío á Su Señoría, suscrita como se halla por los pasajeros y empleados del ,·apor, contiene la relación completa del naufragio de una de las citadas Planchas y da la idea e:acta de la manera cómo se realizaron los fune ~ tos acontecimientos que produjeron la muerte instantánea de muchos de los valeroso::; oldados del Batallón La Popa, que tántas muestras de disciplina y inoralidad ha dado durante el tiempo en que le ha tocado ha"er la guarnición de e ta plaza. En nombre de la Compafiía Colombian.l de Tran portes, que ten­go la honra de presidir, y t:n mi propio nombre, presento al Gobier­no de Colombia, en la pcr:>OIU de U. ía, mi rn .í.s e :1tida condolencia por las víctimas del horroro~o de astre de que me ocupo, y que con jus­to motivo ha c;Ído causa de con . ternación general en esta ciudad y lo s<.:d, sin duda, en toda la Reptíblica. Dios guarde á Su Scücría, J A con CoRnssoz. República de Colombia -Ministrrio á Guerra.-Secrión 1 :-Cfele,grauta 11/tmero 8,196.-Brgottí, 23 de Julh de 1897. Transportes. Barranquilla. Recibidos documentos cm·iados con nota fq:ha 5· Agradezco ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR I I j :mfestaciones entimien.to por desgracia ocurrida á gente del Batallón La Popa en siniestro vapor Mo11toya. PEDRO ANTONIO MaLINA. Barranquilla, Julio 3 de 1897. Señor Inspector de la ~ avegación Fluvial.- Presente. Rogamos á usted expedir copia autorizada del Diario de Nave­ ·gación del vapor Frrmchco 1Vlo11t?ytz que emprendió viaje de ésta el I .0 del presente y que tuvo que regresar por descomposición de la maqui­naria. Somos de ustedes atentos servidores, CoMPAÑÍA CoLOMBIANA DE TRANSPORTEs. Por la Junta Directiva, Jrzcob Cortissoz. INSPECCIÓN DE LA NAVEGACIÓN FLUVIAL B:manq\1illa, Julio 3 de 1897· De acuerdo con la anterior solicitud, se transcribe á continuación .el extracto á que ella se refiere el libro Diario de Navegación del vapor Francúco 11-fo?Jto.ya, en su viaje 5. 0 á La María que emprendió viaje el ·día I .0 del presen k. Jueves 1 .0 ---Barranquilla. Despachadas por la Compañía Colombiana de Transportes, con el permi o del señor Inspector de la Navegación fluvial, después de tener á bordo el correo nacional, pasajeros, tropa y un cargamento de I 7 4 te­toneladas, zarpamos del muelle del patio ntímcro 5 de la Compaüía á las 2 p. m., con destino al puerto de La María. LleYamos á remolque dos plancl,as, en las que de acuerdo con el .Jefe de la tropa, Coronel Ramón G. Amaya, se acomodaron parte de los soldados, y algunas vi­vanderas con sus hijos. A las 2 y 20 p. m. salimos al río n á reparar los daños sufridos por el buque. El Capit. El Sargento Mayor 2. 0 Jefe, · F irmado.-CRISTÓBAL URDAN BTA. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 28

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 37

Por: | Fecha: 30/10/1897

Afl'o 1 Bogotá, Oétubre SO de 1$97. Número f ••~~~~v.~~~·v·~-~·vv•v·------------------~~--~---~ BOLETIN MILITAR ORGANO DEL MINIS'tERIO DE GUERRA~ DEL EJÉRCITO ..... Director, A'LEJAN![?RtQ POSA•BA. Son colabtratilJrers natos dereste periódicv, todos los Jefe'& ~ Oficiales del Ejérefi.to de la R'epública. LECTORAS DE l-liSTORIA PATRIA (COl"ITINUACIÓN) De la derrGta de Catambaco Jogró escapar el Capitán: Pedro Murguéitio, quien regresó á Popayán con ciento diez y siete hon1bres. Los que f~rn1aban la Junta de Gobierno de esta últin>a plaza, s alarmaron ml!lchísin1o con las no• ticias que llegaban del teatr(} de la guerra, y sintiéndose sin aura popular, y sin nledios adecuados de defensa, de­ternlinaron abandonar el campo antes de ser sorprendidos y trasladarse á ~ilichao (hoy Santander)., á distancia de quince ó diez y seis leguas al orte de Popa yán. Los pa­tianos, en corto nún11cro, se apoderaroM entonces de esta ti u dad Pero no d\:lrÓ n1mcho este estado de cosas, porql1e los patriotas rel!lnieron en l Valle trescientos hon1bres, Jos que al n1ando del Coronel Jos~ Ignacio H.odríguez, lograron recuperar la pla2a el 9 de Octubre de · 8 I 2. E.n Past0 fneron fusilados el 2.6 de Enero de I 813 los Jefes patriotas Caicedo y Macaulay J diez y seis indi4o :viduos de tropa; ejecución que se consun1ó por orden del Presidente y Con1andant:e General d l Reino de Q_uito, D. Toribio Montes. . 111 Pasto, por su situación aislada, por los ásperos cami.-. 1 os desprovistos de todo recurso que á ella conducen, 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILfT AR por la uniforme opinión de todos sus habitantes en fa­vl) r del dominio español, vino á ser el centro de opera­ciones de los realistas. El Presidente ¿e ~ito concedió á D. Juan Sán1ano el n1ando en Jefe de las tropas que se reunieron en Pasto, le auxilió con armas, bagaies y dinero .. Organizáronse dos n1il honJ bres; algo n1ás de n1il quinien­tos de infantería arn1ados de fusiles, el resto d~ caballería. Sámano n1oviliz.ó su ejército en los prin1eros días de J u- ~· nio de 1 SI 3 .. Los patriotas que formaban el simulacro de Gobierno , desconcertárons~ n1ucho con la aproxin1ación de las tro­. pas enemigas, y aún se permitieron n1andar á Sán1ano dos comisionados á fin de acordar una capit:ulación ., Los Ofi­ciales de la fuerza patriota de la guarnición de Popa­yán, consideraron ese pRSO inconsulto y se dispusieron á. n1archar al Valle del Cauca á organizar allí los medios de defensa. Retiráronse trescientos hombres al n1ando del Coronel Rodríguez. Sámano entró á Popayán el ¡9 de Julio de 1813, y en seguida hizo que una parte de sus tropas marchase en per­secusión de las de Rodríguez. Este, seguramente an1edren­tado con el n1ayor. nún1ero de las que iban en su seguimiento~ epuso el mando, y disolvió su tropa. Cuantos se habían puesto en armas para defender el sueJ o patrio, se dispersa­ron á la aproxin1ación al Val le de las tropas de Sán1ano, las que sin dificultad ocupar0n las ciudades y los caseríos. Encontrábase á la sazón en la ciudad de Cartago el Teniente Coronel francés Manuel Roegars de Serviez, Ofi­cial que había sido llan1ado al servicio por el Gobierno de l patriotas de Popayán, Servie-z reunió ciento cincuenta hombt·es con los cuales trató d~ intentar la defensa. Derro-· tados en el cerro de Palogordo, los destacamentos que te­nía en observación, hubo de en1prender retirada á !bagué, á pesar de la ten1eridad y decisión con que supo enfrentar­se á las balas españolafr. Tuvo que atravesar, herido, un ~amino muy áspero y dificultoso por la espesa montaña del ~indío, á fin de salir á Ibagué. De este n1odo quedó, desde Jos primeros días de Agosto de I 8 IJ, toda la Provincia de Popayán, en poder .de Sán1ano. 1 an luégo co1no el Gen~ral ariño, que n1an- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍ N MIL1TA1t daba en Cundinamarca, supo la dispersión de los patrio tas y los triunfos de Sán1ano, envió fuertes destacan1en"' tos á !bagué y á la ciudad de La Plata, para in1perlir á los españoles la salida á Cundinamarca y al Tolima por' los can1inos del Q_uindío y Guanacas. En Bogotá la opinión fa orecía decididan1ent~ á los patriotas, y el deseo que anin1aba á todos era el de auxiliarÁ los; de tal modo se impuso este sentin1iento, que el n1ismo General Nariño resolvió marchar al frente de la División que debía con1batir con los realistas, Algo retardó la n1archa la falta de pólvora y de n1uni..a ciones, que debían ser ren1itidas de Cartagena, y cuando supo Nariño que ya estaban en can1ino, se dirigió á la ciudad de La Plata, buscando Ja vía de Guanacas que conduce de Neiva á Popayán. En la Villa de Purificación estuvo d n1orado quince días, aguardando que se le reuniese la caballería orgranizada en !bagué por el Teniente Coronel Serviez. El 'l 5 de Oc_. tubre de 18 I 3 llegó á La Plata el General Nariño, n don....: de se encontraba yá acantonada Ja expedición de n1il dos­cientos hon1bres de infantena y doscientos de caballería, á: órdenes d 1 segundo Jefe, don José Ran1ón de Leiva, espa...; ñol que había optado por la causa d la Ind pendencia. En Antioquia hacían preparativos para ir en auxilio de los patriotas que debían invadir 1 SLtr. Corral, que' mandaba en j .fe en ese territorio, y que disponía á su an-· tojo cuanto le venía en n1ient s, organizó y equipó una colun1na d doscientos honll res, al n1ando del Coronel Jos"" María Gutiérrcz, colutnna q u~ e >ntal a con algunas ieza de artillería l1g ·ra, y que se ncan1inó hacia n crn1a y Car­tago. Cuando llegó á esta ú l tin1a, J a. n ticia de su arrí bo se extendió por las poblaci( nes d J Valle ., causando r gocijo en gran nún1ero de st s habitantes, uc aleccionado con a dura· experiencia que adquirieron con los n1al<. tratamientos que les dio Sán1ano, y por los robos y t da clase de trope1ía­con1etidas por s s gentes, ansiaban por 'erse libres del dos minio spañol. En Buga se pusi ron ·n < rn1as, declarándose por la Ind pendencia. Lo misn1o hici ron en Llanogrande, ~ilichao y otros lugares. De todas estas poblaciones Jlanla­;) a,n á Gutiérrez- GOl insistencia, pretendiendo reunírsele a u Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 31'b cuando carecían de arn1as; Gutiérrez no se n1ovi"ó hcrsta que vino á engrosar sus filas el Coronel Rodríguez con sus sol•., dados, en número ie tresG:ientos, reunidos en Ibagué .. En­tonces se encan1inó á f uga, y de ésta á Cali, ciudad que había visto con crgullo que diez } siete de 9US hon1bre~ tratasen de defendgr el paso de la ''Balsa," sobre el rio Cauca, oponiéndose á. Hn cuerpo nun1eroso de tropas realistas. Sán1ano se encontraba en Popayán, desde donde pro­curaba atender á las exigencias de la guerra. Tan Iuégo como supo los aprestos de los patriotas e Jenó la marcha á Qp.i lichao de setecientos hon1btes, confiados al n1ando del nla­yor D, Ignacio de As ín 1 quitn logró completaT el .ntín1ero a@ n1iL. Antes de: poners~ en marcha N ariño ~óf1 sus tropas, con el designio de atacar á Popayán, hubo de separar d~ sus filas al Mayor General Cortég. Can1pomat1es y al Teniente Coronel Serviez. Estas inesperadas destitucioNes·, fueron n1oti v·1das. por haber sido acusados dichos Jefes de tran1ar tina conspiración contra su General en Jefe, N ctriño. Se les redujo á prisión, siguiósdes juicio y fuerorl remitidos á Cartagena .. Parece que la ac ación contra los e:x.presados Jefes no t:u:Vo origen en causa seria y forn1al, y tnás bien nació dt rencillas y n1al humor de Oficiale · subalternos, que veían con disgusto Ja S(»'Veridad y rigor de disciplina n1ilitar á qua les sujetaban Campomanes y Serviez. · ln1poosto Nariño de Jos n1ovin1ientos de Ja tropa n1andada pdr Rodríguez y Gutiérrez, aceleró su marcha: fitfavesó 1 páramo de Guana- daba un Cuerpo de cazadores, Sán1ano vióse obligado á abandonar i Popayán. Antes .de en1prender la retirada, sus soldados pusieron fuego á tinas e~ jas de pól \''Or~, ]as que al estallar vencieron algu os edifieios y causaron la n1uerte de catorce personas, El Jefe español se tituó en el pueblo del Tatnbo, en espera de los auxilios, que desde n1ucho antes había pedido con en1peño á O!:tito y aún á Pasto y Pa:tía .. Las tropas del General N ariño hicieron su entrada á Popayán el 3 I de Diciembre de r 8 r J ... IV Sán1-an.o dio orden al Mayor lgnaci A-sín para que se r.eplegase de ~ilichao sobre Popayán. Este Jefe que den1o­rado en el paso Jlan1ado deJa Balsa, sobre el río Cauca, aún no había en1prendido operaciones forn1ales sobre los patriotas que en nún1ero red\:1cid0 pretendían in1pedirle el paso á ~ali, cun1plió lo que se le ordenaba. Se r tiró hacia el Sur~ tratando de atacar á N ariño la noeh · del 5 de I~nel·c d~.. ¡ 8 14, en combinación con ]q. gente de Sát11ano, pero advertido rariño del n1ovinüento de ]as tropas de 1\..sin, no esperó el ataque en Popay{ n, sino que salió á su encuentro. En d .Bajo Palac¿, supo qu~ 1\.sin .e t ha yá nnJ.y bien atrinchera­do en p· End:an1ó. Los patriotas {)~. a · dera on del can1~no príncípal del Ba.j() Palacé, creyendo cortar así al ej~rcito realista, y Nari­fi juzgando v ntajoso su n1.ovin1iento, intinaó rendición á. Asín, quien respondió á tales proposici nes <:on la n1ayor altivez y desprecio, rehusando entrar en arreglo~~, y aprove­chándose del engaño en que estaban Jos ¡ atriotas para atra­vesar de nc: che el ri} Palacé, por el ptlente de pi dra .d la Pedregosa, adelantlirse á Narifio, con toda su fu rz,a y unirse á Sámano en la hacienda de Calihio ( 7 d · .En ro de I8I.+)· N ariño aper ibiclo de que el n ú nlero d sus s !dados era inferior al de Jos enenügc~. no insistió en buscar Ja ofensiva;· Jlan1ó á su lado la División del Coronel Rodrí­guez, aun1entada durantl! la estadía de esa fuerza en el Valle Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR del Cauca, y tan1bién trasmitió igual orden al Coronel Gu.­tiérrez que mandaba trescientos antioqueños. Gutiérre4 po guiso por el n1omento, son1eterse á la autoridad del Jefe y Presidente de Cundinan1arca, y pern1aneció donde estaba. Reunido Rodríguez con N ariño, las fuerzas de éste ~scendieron á mi] ochocientos hon1bres, situadas en el cam­~ o del BaJo Palac~. ~as de Sán1ano alcanzaban á dos ~il, Con1probose el ard1n11ento y valor de los soldados de Nanño, en la batq.lJa que libraron contra los realistas en su fuerte po .. sición de Calibío (15 de Enero de 1814). Verificóse el ata­que por tres pq.ntos; duró la acción cosa de tres horas y se terminó con una carga á Ja bayoneta ordenada por el Gene. ral N ariño, carga que puso en dispersión á los realistas. De éstos ql.ledaron en el can1po el Mayor Asín, que era Jefe au.,. daz y valeroso; ocho Oficiales y trescientos sesentq. soldados. Prisioneros cayeron seis Oficiales entre ellos el Coronel es~ pañol Salís y ochenta soldados, Las pérdidas patriotas se dice que sólo alcan~aron ~ dncuenta entre n1uertos y heridos. El influjo rnoral que toda victoria produce en Jos con1batientes, al.lmentó en ésta con la buena presa de varias piezas de artillería, fusiles, rnuniciones y p§rtrechos que r.ayeron en poder de los pa~ t:riotas. El I 6 de Enero de I 814 se apoderaron de nuevo los patriot4s de la plaza de Popayán, la que durante siete meses estuvo donünada por las huestes de Sán1ano. Inn1ediatamente dispuso Nariño que Cabal, con qui.,. · nientos hombres se pusiera en pprsecución de las partidas que escaparon hacia el StJr. · Sán1ano fue á dar á Pasto, en donde trató de levantar­nuevas tropas. Nariño permaneció en Popayán dos meses. Durante · este tiempo se le unió al fin el Coronel Gl.ltiérre¡, con Sl.l tropa antioqq.eña, Procuraba Nariño obtener los recursos en dinero qtJe le faltaban, y numerosas caballerías que le faci­litasen lq. conducción de los equipajes y de la artillería, pero fastidiado sin duda de la inutilidad de sus gestiones con la autoridad respectiva á fin de conseguir dinero para la mo.. yili~ac;ión de las tropas, optó por tlna n1edid'l tpl tanto a.r~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :RvLET~N MILIT:A.R bitraria. Reunió en su casa á todos los vecinos pudientes y allí les declaró que ninguno podía retirarse mientras no cú­brie-; en entre todos la sun1a de cien n1il pesos. Se reunieron así cerca de setenta n1ii, parte en dinero y parte en alhajas.. N ariño pudo al fin ponerse en n1archa hacia Pasto el 22 de Marzo de I 814, llevando un ejército con1puesto de mil cuatrocientos hotnbres, la n1ayor parte de infantería .. Dejó al B1 igadier D. José Ran1ón de Leiva encargado de las tropas de Popayán, y con1o su segundo Jlevó al Coronel Cabal. Los primeros que se opusieron á su marcha fueron los patianos, quienes en partidas aguerridas le asaltaban con ataques in1previstos en los parajes de más difícil acceso, n1atando á los que se adelantaban ó atrazaban en la n1archa, y apoderándose de noche de las caballerías é interceptando las con1unicaciones con Popayán. Las gentes del General N ariño, á pesar de estos peli­gro y del clín1a n1alsano de las con1arcas por donde atrave­saban y de haber perdido la n1ayor parte de las n1ulas en la n1Qntafía de Berruecos, viéndose obligados á conducir á hon1bros la pesada artillería, se n1ostraban anin1osos y resueltos, sin que su espíritu decayese, lo que hizo con­cellir n1uy lisongeras esperanzas al General Nariño, para uien no pasaron inadvertidas estas tnuestras de valor, dis­ciplina y buena. voluntad de sus soldados. Después de veint1 ún días de n1archa, de soportar re­signados tántc\s zozobras, llegaron .por fin al paso del Jua­nanlbú ( 12 de briJ de 18 I + ), á dos días de distancia de la ciudad de Pasto. 1~1 río J uanan1bú corre alborotado en un hondo cauce forn1ado por dos rocas altísin1as, de bordes escarpados; su Jecho está s_nlbrado de gran les piedras con­tra las que e] agua golpea con incesante clan1or. El camino que á él desc1cndt por el la o meridional ó de Pas~o, ofre­ce una pendiente larga y fut!rten ente inclinada, que parte de dos cerros elevados que llevan los non1brcs del Boque­rón y de Buesaco, divididos por un torrente. Se bre lo alto de estas enlincncias se colocaron las tropas realistas en nú­n1ero de mil trescientos hon1bres. ~~stas fuerzas fueron le­vantadas por el nuevo Gobernador de Pasto, don Melchor Ayn1erich, non1brado por el Presidente de ~ito, Montes, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3~0· BOLETfN MILITAlt quien desconfiaba yá del éxito con que Sá.n1ano había de conducir la can1paña. Ayn1erich concentró sus tropas en aquellos parajes. casi inexpugnables, en los que . los realistas construyeron aden1ás fuertes trincheras y parapetos, destruyendo el puen­te de cuerda.s (tarabita), que daba paso al cauce del río. N ariño con sus tropas se encontró detenido por tan grandes obstáculos. Aún logrando pasar el río por el vado habían ue en1prender la subida por el can1ino que á la izquierda. conduce á Buesaco, ó por el de la derecha al Boquerón y uno y otro estaban defendidos con trincheras desde las cuales los re­cibirían con fuegos cruzados, hallándose Jos realistas en acü tud de cubrir cualquier flanco por n1edio de sendas abiertas al intento. Con sólo la.s grandes. piedras que podían hacer ro­rlar al verlos subir, les causarían grave daño. MINISTERIO DE GUERRA FORME que d Teniente Coronel z.0 Jefe del Batallón Caro nu • mero 17,. presenta á Su Señoría ct Ministro d Guerra sobre la exploración de la n lll.eva vía q lle pasa por. Anaimc y Ca1arcá y ti e. nc como puntos extremos á San Vicente é lbagllé. Señor Ministro ele Guerra.·--Bogot~. En cumplimiento de 1'a comisión que Su Se-ñoría tuvo á bien encomendarme para recorrer la trocha por donde puede abrirse la nueva via de Calarcá, tengo el honor de rendir á u Señoría el siguiente informe: · El día 3 de Agosto en curso á las 6 .. y 20 a. m. salí de la po­blación de San Vicente en asocio de los Señores Rafael y Manue¡ Zuñiga, Arcesio Varela, Gonzalo Guz.mán y Lisandro Rebolledo. A la salida de la población,. tomamos hacia el Ori~nte y después de atravesar las lomas de San Miguel, llegamos á la sc:tlina de este nom .. bre á las doce menos cuarto a. m, En este trayecto cuya exten ... sión es poco más ó men.os de cuatro y media á cinco leguas, el ac­tual camino está sobre terreno firme, poco accidentado y por con­~ iguiente en muy buenas condiciones pan~ ser estable. Poco más ó wenos una milla antes de llegar á la Salina yá nombrada, se en­~ v.en.tra. la montaña de San Miguel, que es una cuchilla que yend~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 90L~'f'ÍN Ml'LITAR tle Sur á N arte, va á terminar á las orillas del no "La Paila" a poca distancia de donde es cruzada por el camino qu~ va á 1~ Salina. La circunst:1ncia de ser esta cuchilla bastante empinada, hace que las pendientes del camino sobre ella, sean muy fuertes; pero como digo antes, la serranía termina á poca distancia del camino;, de tal manera que desviando el trazado á bu~av 1 extren1o Norte,. de la eminencia, puede perfectaménte rodearse ésta sin temor de alargar en mucho la variante y en ca111 bio queda plano el trayecto CrJmo hasta hoy el camino que existe para la Salina, no lo transi­tan sino muy pocos, puede decirse, que no es más que una vereda y sin embargo con muy poco costo y trabajo queda.víá muy b11eno .. En la Salina de San Miguel permanecí medio dia (el 3) y todo el día 4- esperando los guías que debían veni:r de Calarcó por­la trocha y con quienes debía seguir viaje. El dia 4 llegaron á la salina de "Aguacatal" (distante ck la de San Migud un kilómetro,. más ó menos) los señores Juan Bautista Angel, Benjamín Pala ... cios,. Nicolás Jaramillo y un s.irv¡ente á quienes esperaba parat seguir. Dejando en San Miguel á los señores que me acompañaban desde San Vicente, emprendí viaje el dfa 5 á las 6} a. m. con s nuevos compañeros, quedando la expedidón compuesta de once individuos incluyendo seis de tropa y el peón de los guías. A las 6 y 30 a. m. entramos á la trocha que principia en la cordillera de Bugalagrandc, por cuya cima sigue en Jirecc"ón al Este. La cor­dillera de B ugalagrande se desprende del macizo de ]a Cordillera Central en la parte denominada "Barragán," sigue de S. á N. y en el punto donde nace el río '" S1n Pabfo" que desagua en el de " La Paila,\' se abre en dos ramales; uno que sigue al S. y el otro al E. hasta unir~e con la cordillera de "Santa Bárbara." Por la cima del último ramal está abierta una' trocha de ca2adorcs, que fue la que siguió la expedición. A la. 3 p. m. llegamos a] punto denominado ' Santa Cecilia" d¡stante cuatro leguas de la entrada de la trocha ó mejor dicho del "Aguacatal," y en aquel punto pen1octarnos. El día 6 á hs 6 y 5 a. m. continuamos la marcha y á tres leguas de "Santa Cecilia." En el trayecto recorrido de ''Aguacatal" á "Burila, á laG 2-15 p. m. llcg-.lmos á la "Salina de Bu rila," qu es poco más ó menos de siete leguas, la trocha está abierta por toda la cima del ramal de la cordillera de Bugalagran­de que se dirige al E. Esta cima, e en su mayor parte, plana y donde su plano es interrumpido por pequeños riscos, presenta faci­lidades para rodearlos y buscar así el nivel general de toda 1a cuchilJa, De "Santa Cecilia," recorrie~do una legua en dirección 4 "Burila," se encuentra el empalme del ramal recorrido de lo de Bugalagrande con la cordillera de "Santa Bárbara .. ·' En este. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 322 BOLETÍN MILITAR punto la cordillera de "Santa Bárbara" se abre en tres ramales: el de "El Balsal/' que se desprende un poco m{ts arriba de los otros .dos, y nacé la quebrada de este nombre que desemboca en el río "Barragán"; uno de los dos restantes ramales se dirige al Norte y va á terminar al río "La Vieja," cerca á Cartago; y el otro si­gue al Este con el nombre de "Cordillera de Bu rila/' que es por el que continúa la trocha; y en donde se abren estos dos ramales nace el río" Pijao," que recorriendo en dirección de O. á NE. va á desPm bocar al río " La Vieja." Las condiciones que ofrece este trayecto para la estabilidad del camino, son admirabloo; pues ccn muy pocas variantes á la trocha que hoy existe, bastaría solo el desmonte para quedar tran­sitable con comodidad, porque el terreno además de ser firme, los . taludes de la cuchilla facilitan mucho la rodada de los materiales para despojarlo. En esta parte el camino no demanda la construcción de puen­te alguno porque no lo cruza ninguna quebrada, y no por esto puede decirse que el viajero y sus caballerías carecerían de agua, porque apartándose dos cuadras á lo sumo del camino, se encuen-tran abundantes y esquisitas aguas. · El día 7 á las 6 y 5 a. m. salimos de la salina de "Bu rila" y llegamos á ''Bu en os Aires,'' hacienda del señor Félix A rango, á la Il p. m. En esta hacienda resolvimos permanecer hasta el día siguiente para descansar algo, pues habíamos tenido que caminar á pie una jornada, y para dejar reponer también las cinco caballerías que traíamos, porque en las dos jornadas de montaña el pasto era difícil conseguirlo. En este trayecto de unas cuatro leguas, se sigue siempre Ja cima de la cuchilla que lleva el t\ombre de la salina últimamente citado, y en una extensión de una legua á legua y media hasta llegar al río Barragán 6n donde termina. El río Barragán que, unido á los ríos "Quindío" y "Pijao" forman el de la "Vieja,'' nace en el punto donde se desprende la cordillera de "Santa Bár­bara" de la Central y corre en dirección paralela á esa hasta el punto donde corta el ramal de "Burila"; en este punto pas4mos el río, y como por su caudal de aguas se hace necesa io el puente, la peña enorme, que es final de la cuchilla, es estribo natural que ofrece el río para la construcción de dicho pu~nte. El pedazo de trocha en esta parte es malo, porque los vecinos de Calarcá, transitan por ella para ir á Burila á proveerse de sal, y como no le hacen reparaci0n ninguna y está á la sombra, se man­tiene m u y malo, pero á poca distancia está la parte alta como con­tinuación de la cuchilla que corta el rio Barragán, y se ve perfecta­mente indicada esta altura, para la variante del camino, por terreno que ofrece condiciones buenas, como el de la cuchilla. . El día 8 á las 6 y 20 a. m., seguimos para Calarcá, y á dis- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R..OLETfN MILITAR. llegada y-salida de las posadas, para que así se pueda h4cer el cál . culo sobre la distancia y jornadas que pudieran hacerse en la pri mera vía, en el supuesto de estar abierta y con las variantes que lt!· son necesarias, tanto para hacerla más recta corno para hacerla más. plana. Es una cosa cierta é innegable que, una vez arreglado este camino, un viajero en bestia regula.r, sale de Ilugué, y ~n cuatro jornadas e pone en San Vicente, haciendo por esta vía, en cuatro. días, caminando ocho horas por dia, el viaje que: ~1ac.:e por la vía del Quindio en no menos de 5 días que necesita para recorrer 42 le-. guas; 28 de montañq. y 14 de valle, Creo no exagerar al hacer este cálculo, porque, si yo, por lo que hoy es una malísima trocha, me trasladé de C(llarcá á 1bague en do días, caminando á pie una jornada, e.stando yá Clrreglado el calnino, es claro qLJc, con más fa­~ ilidad se ha<;e e1 viaje en e t tiempo De Calarcá á San Vicen.te juzgo más cómodo el viaje en dos di as, porque el terreno se presta. para ser mejor el camino por cuanto que es más firme y rnás plano. Por la trocha abierta en esta parte que apenas es una vered~ de cazadore.s, y por montañas que sólo los indios las habían transi­tado, pasamos sin dificultad <;uau·o qestias d~ silla y una <:on la, c:arga de provisiones. La apertura de esta t::-ocha se le debe á 10,$ esfuerzos de los ve­cinos de <;alar<;á, á los socio5 de las salinfls de San Miguel y al apoyo pec4niario qtJe el.l\1inis.teri_o de Guerra les dio, pera la ini ... dativa fue de los señores Jesús M. Vallejo, Juan B. Angel, B. Pa­lacios y Juan de J. Hem~o, :,iendo }o<; tre últimos con el seiíor Juan A. Gutiérrez lo- primero (1 u e la ~xploran.,m, y esto. los pone en capacidad, como que así rne lo rnanife taro.n, para suministrar cual­quier otro dato qL~e el Ministerio de Guerra necesite, así como ~uías y exploradore;:s. de l4s variantes cuan.do el Gobierno acornetª Ja obra de apertura. • . Es indecible l entusiasmo que lfl nu~va v\a ha despertado en los habitantes de esa regiones, y nq pqdía ser de otra manera, por, que bitn comprenden que la civirza~ión es el progreso y éstes~ consigue con las vías de comunicacióq. No olarnente las p.ot>l~ciones de Calarcá, Armenia y Anaifl,l~ reciben el inmet o beneficio del nuevo camino, sino también toda~ aquella~ que por ' ste s~ pongan en comunicadón con la extensa cuanto ric:;t r~gron de Ja hoya del Quindío, que product:~ no eiJ c:;antidade:s il1Jignifican tes, el g~nado, cacao, e~ fé, caña d~ a7-úcar y sa.l.p . d . d b . . r . ara termtn~r, creq _e m~ .e er con. tgnar en este tntorm~ m! testimonio de gratitud para lo . vecinos connotados de las poblacio­nes de San V icen te, Cal~rc~ y Anaime y p~ra los s.enores N éstor Domínguez y Arcesio Varela, de Buga; que tan diligentes y bon- ;iadosos se mostraron obviándome todas las difi<;ultades que se me Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLI!'rfN MILITAR }Jfésentat'cm, {actlitándome así el mejor desempeño de mf comisiórt, Creo igualmente de Ini de'ber suplicar á S. s.• se digne disculpar todas las Ímperfeccioncs que notare ct~ este informe, porque ~stá et1 tni conciencia y es notorií\ mi incapacidad por íalfa de canocrmien.a­tos erí la materia, De S. S/ atento y seguro servitlt)t, El Comandante comisionado, A. AR.zA vús E. !bagué, Agosto 12 de I 897• lNVEN1:;AR10 de los bienes pettenec1entcs al Sarg~hto Mayor Mar~tt Aurclio Hcrnándcz. En la ciudad de Pánarilá, á Íos vdntÍÚh d!as def mes de Mayo de mil oéhoc~~ntos noventa ;y siete, en la Ofidrta del Estado Mayor de l.¡ Jefatura Militar, se re nieron con el objeto de h 'tle plaza, escoltas y comisiones, p'Or cuya tazón no se notó mayor ade- 1anto en amplona. En cumplimiento de mi deber me permho man'ifestat que durantG -el mes de Mayo prófimo pasado, no se le hizo instrucción civil y mili­litar á la Compañía, d~ido á la comisión á b Costa en la cual emplea­mos veinticinco d•ías; y ·en los últimos días tuve necesidad de darla · ·descanso por motivo du haber llegado la fuerza muy estropeada, á con­secuencia de la marcha en medio de crudo invierno, d"! Puerto Nacio ... ·hal á esta ciudad. En lo sucesivo se continuará con el mismo interés d -antes. Soy vue-stro arento S. S.~ f,l Capitán., e iprillJIIJ Soto . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR · República ae Colombia.-Ejércitll Nacionai.-Batallón TiradoreJ-CI­f! l/11/dancia.-Número lJz.-Pam.plona, Junio r.o de 1897· Seiíor General Jefe del Estado Mayor ele la Di.visi.ón.-E. L. C. Hónrame trasc....ribiros los. dos informes qne siguen~ re!ativ05 á la ins­trucción militar y civil dada al Cuerpo de mi mando en el mes .oróximo pasado. Dicen así: "'Repúulica de Cobmbio.-Ejército NacionaL-4 • DivúióTJ.--.Batallón Tiradorn número 1 1.-P t11nplo1Ja, Mayo 3 1 de 1897. ~Señor Sargento Mayor 2..0 Jeíe del Cuerpo.-Presente .. ''Me es honroso rendir á usted el informe sobre el adelanto ntilitar que tuvo el expresado durante el curso del presente mes. Trescientas veinte plazas trabajan el manejo de arma y esgrima á la bayoneta con perfccci0n, en los ejercicio de Tiradores, los movimientos de desplie­gues, repliegues y fuegos á vanguardia, á retaguardia y á pie firme; tra­bajan con mediana regularidad en los ejercicios de línea los movimien­tos de por la derecha 6 izquierda al frente en batalla, y también con el frente á retaguardia, columnas cerradas, á la derecha ó izquierda, sobre la derecha ó sobre la izquierda, con ]a derecha 6 con la izquierda en ca­beza, y desplegar las columnas, trabajan regularmente con mediana unifor­midad. El pelotón consta de los siguientes soldados, que por su denlasia­da torpeza les es arduo el manejo del Rifle y aprender las carretillas: Primiti \'O Galeano, Moisés Sánchez, Agu$tín Beníte2;, Evangelista Ardi .... la, Felipe Estéve7~ Manuel Niño, José Jeréz, Melitón Zambrano, ~osé Torres, Gumcrsindo Galeano, Rito Quintanill~ Aurelio Ardila, Julio Bácz, Fcliciano Barriento, Eccehomo Ramíre7., Emigdio Sánchc7.., Mar­tín Roja, Claudio Hernández, Cristóbal Nifío, Santos Alvarcz, Bonifa­cio Ariza, Felipe Estanislao, Antonio Sanabria, Jesús Pinto, Raimundo Día.r., José Es pitia, Juan Quiroga, Pastor Reye , Laurean o Rozo, J usti­niano Villadiego, Salvador Calderón, Agustín Gil y Roberto Reyes. Los que por ser nuevos destinados, no saben ~ino la primera parte del mane­jo de arma: soldados, Gabriel Cepeda, icomede Jaimcs, Aniano Mo­gollón, Medardo Bermúdcz, Eduardo Gonzálcz y Concepción Cacua; los que por inútiles no pueden trabajar con bastante destreza Jos movi­miento : soldados, Pablo Cala y Ramón Carreña. "Dios guarde á u t d. El Instructor., Capitán CARLO juL~o. GuE 'A.RA ''República de Colombia.--Ejército Nacional.-4.• DiTJiJión.-Batallón, 'TiradoreJ número ll.-Izlftruaión Civil. e; Señores J fes del Cuerpo.- Presente!'. "H6nrame rendir á ustedes el informe que exige el attículo 51 del Reglamento del Cuerpo de su mando, así:, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR " Mr1terias de emeÍlaJJza.-I.• Sección: Geografía, Aritmética, Gra­m'ática, Religión (Catecismo), Le..:tura y Escritura. 2. Sección: Nocio­nes prclimínares de las materias arriba indicadas, Lectura y Escritura. 3 ... Sección: Lectura' y Escritura. Adelanto. La Geografía, idioma, di­visiones, eclesiásticas y administrativas. Aritmética. Casos y u os de la Al1n 1a y de' la resta, y la pru~ba de esta última. Grarüática. Qué palabras son sustanti\.'os, qué es accidentes, CUantas clas<.:S de accidentes tiene el sustantivo, del género y del número. Religión. Catecismo (I.n parte). L,ectura y Escritura. El adelanto de estas clases ha sido regular. Como él Reglamento exige los nombres de los individ~1os que no tengan inte­rés ó aplicación al estudio, manifestaré que en este sentido no tengo por qué quejarme de los irt~iyiduos que componen la 2.u. y 3. 8 Sección más sí de unos individuos de la 1 .a· Sección cuyos nombres expongo. Sarget;ttos segundos Antonio Sánc.hez y Misa~} Vargas, Sargc;ntos prime: los Marco A. Villarreal, Julio M 'edina y Víctor Palencia, de la 1 .a, 2.­. y· 3.a C0mpañías respccti\·amente . . En cuanto á los indi iduos que sa distinguen por su1 interés y aplicación, son los mismos q_ u e .fie ex pues te en informes. pasados. Utiles que se han repartido: 6 cuadernos, .3 pluo meros y f pizarras. Quedan para lo sucesivo: 1 7§ e uadernos, 70 p.ifa­rras, 7 doc-enas de plum~ros y algu~as plumas. -qtilcs que hacen fal~a7 Un· tablero, algunas citolegias y jises. No tenieneio ninguna observacioíi C}ue hacer, termino d presente informe. Pamplona, Mkyo 31 de 1897. E·l · Institutor, Lu1s C. MoRALEs." Dfos o guarde. · El Cot'ontl, CARLos· R1 ."A t.J'RT.F: F. · RELACIÓ , (~· tiro al blanco del Batallón '· Suc ~~:'' v'érificado en ~~ clías 15 y zG ele los curricntes. Dín 1 5.-Se foguearon la 3.n y f.a: Compañías á di stanc1a de cua­& bciento cincuenta (450) metros, asf: 3 ... Compañía. Tiraron se cnta y nueve individuos, gastando <;a .a · no. 'dos ·cartuchos, ·de estos tiros hirieron el blanco veintidós' e'n l a ' d­guiente proporción: Sargento 2. 0 Elías Niño, uno en el número 2. Sargento 2·. 0 Patro­:' inio .dbando, upo e~ el n~mcro 3· Cabo I .° Fructuoso Segura, uno en él nümcro 3· Cabo 2.0 Gregorio Salamanca, uno en el número 5 y otro en el número 2. Soldados: Limbanio Sánchez, uno en el número 2. ergio Góm~¿, unb en el número 2. Mildades Celi, uho · ~n el núme­ro 4 y otro en cf. número 3· Antonio Romero,'' uno en. el número 4· Es­píritu Santo Ruiz, uno en el número 4 y otro en el número 2. Cruz Martfncz, uno en el número 5 y otro en el núme o 4· Gregorio Berna], uno en el número 2. Abraham :Rineda, uno en el número 2. ].cd¡;o ~: nc}}cz, un u en , 1 L 11 . ' , J • el numero 2. cop~ soldados y un sargento, y esperé. '· · ' o · A poco un grito agudo, un grito de una Jl!Ujer, interrumpió el silcn­~ io abrumado~ de 1a• nevadct, y al ~abo de algunos m in uÜ)S dos prisionc-l ·os, un a~ciar\o y u,na' jove~·, f.u~ron coon?.ucidos á mi p~esencia. . Los mterrogpe e,n voi bap, y me diJeron que hu1an de los prusia-po. s, que, en ~stado d,e' embriagu~z.' habían, ocup.ado s.u casa duran t.: la~ pnmeras horas de la noche: El padre hab1a temdo m1cdo por su h1p, y sin siquiera advertir á sus servic;l.or<;;s, ambos se habían escapado á favor Be la obséuridad. · " · Inmediatamente eché de ver que eran burgueses, mejor aún que; J?u:~ueses. · · · ·' r 1 r • • ~Váis á acompañarnos, les dije. , Y nos P.usi.~os 4e ~~evo en mar~ha. Co~o e} arrtiano conocía e! ~a1s, él nos strv1d de gu1a. .. Por fin dejó qe ndvar, las estrellas vol vieron á aparecer, y el frío s~ hizo terrible. 1 ' ,. • • ' La joven, que iba cogida d~l brazo de s~ padre, caminaba con paso inseguro, a1ngústioso. Varias veces murmuró: "Y á no siento los pies." Yo kl ~\!}1a,tsufrfa mucho más que aquella1 pobre niña 'gu'e de tál modos~ arrastraba entre la nieve. . 1 .o ¡ ... ; 1 • "11·t' . 1 De repente se detuvo. -Padre, dijo, estoy tan cansada que no iré más 1ejo~. El anciano quiso llevarla á cuestas pero ní siquiera pu~o levantarla. ~lla ágobiada, cayó por tierra, e x h 1alanqo un profundo su pi~o. ' Todos mis hombres la rodearon. Yo, por mi parte, pateaba de im­paciencia, sin saber qué hacer, pues no · podía; e·n vé dad, decidirme á abandonar en tal estado~ aquel hombre y á aquella niña. • De pronto urio de mis soldados,' un parisiense á quien llamaban por. apodo "Práctico," exclamó: -¡Vamos!· camaradas, es me!1~~t or que condllzcamos en hombro á esta señorita ó no somos francesd 1 ¡por vida del diablo! ' · Creo, á fe IT)Ía, que al oírlo, c'ché pest e de alegría. ¡Por rrii .nombre 1 . hijos, c5to es hermoso. Yo 'r:eclamo mi part ,· A la izquierda, ~ntre las somq~as se divi5.aban vagaJl1ent ~ los árboles ~e un t?osau~ cHio. Algunos hombres' S~ destac:aron, \_Olv!cnqo luégo con }~n mapoj() g'e rama~ '
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 37

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 1

Por: | Fecha: 09/01/1897

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. INDICE GENERAL DE LAS MATERIAS QUE COMPONEN EL TOMO 1. 0 DEL "BOLETIN MILITAR" --.-De--- MINISTERIO DE GUERRA ~LEYESi'~ Págs. Ley 3 5 de 1896, que fija el pie de Ejército permanente para el bienio de 1897 y 1898 .....•.•.........••.••.. ~... . . . . . . • 1 7 I:e.Y 39, de' 1896, sobre asignaciones, pasaportes y otros gas-tos m1htarcs................. .... .•••......... ...•...•... 37 Ley 149, de 1896, sobre recompensas militares.. . • . . . . • • . 50 Ley 1 so, de 1 896, por la e u al se dictan algunas di posicio-nes sobre Marina de Guerra y se fijan los sueldos de sus empleados. 68 Ley 1 52, de 1896, que contiene varias disposiciones sobre c:ervicio n1ilitar.... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • •..... . . . . . . . 101 .Ley 1 53, de 1896, sobre Moutcpío Militar.... . ..•.• .,. . . 1 14 Ley L 27, de 1896, por la cual se crea una Escuela Militar.. I 32 .. ~ DECRETOS~ Decreto número 6o¡, de 1896, que dispone la publicación .de un BoLETIN MILIT-AR ••••••••••••••••••••...•••..••••••••••• Decreto ' número r 3, de 1897, reglamentario del Ramo de Biene de militares muertos en servicio activo................ ¡6 Decreto número 4-9, de 1897, que ordena abrir un concurso de Oficiales del Ejércüc, en servicio activo . . . . . . . . . . 12 3 Decreto número 2 57, de 1897, orgánico de los palomares mi-lita: es (corregido en la página 1 64) . . . .. .. . . . .. .• . . . . . . . . . . 15 7 Decreto número I 44, de 1897, que adiciona y reforma el ;62, es más eficaz cuanto mayor sea la publicidad que se les dé; y to­das las medidas relativas al mismo ramo, á partir del año de 1886 en adelante, á fin de constituir un repertorio de fácil consulta, cuya. necesidad se hace se·ntir más cada día ; y Que en la misma publicación pueden, por medio de diseños,. hacerse reconocer de los individuos del Ejército los nombres y nú­mero de las piezas que componen las armas de nueva invención, DECRETA Artículo 1.0 Desde el 1.0 de Enero de 1897 • se editará sema­nalmente en la Imprenta del Ejército un BoLETÍN MILITAR, de diez y seis páginas, gratisdato, destinado á servir de órgano de la fuerza pública nacional. Artículo 2.0 Para tal efecto, créanse en la mencionada Impren­ta dos puestos más de cajistas, asimilados á Subtenientes, para los efectos fiscales. Artículo 3.0 El personal de la dirección del BoLETlN será el siguiente: Un Director, con los conocimientos generales necesarios en eT arte de la guerra y en la organización y tácticas de infantería._ artillería y caballería, encargado de escoger las piezas de más im .. portancia que hayan de publicarse, de arreglar todos los materia­les del periódico y de corregir las pruebas; Un revistero de acontecimientos actuales de carácter militar, ocurridos en el Exterior, y cronista de sucesos históricos dignos de recordarse como ejemplo de virtuosos rasgos militares ; Un Escribiente ; Un Repartidor; y Dos Ordenanzas. hstos empleados tendrán las siguientes asimilaciones militares : El Director, á Coronel; El Revistero cronista, á Sargento Mayor; El Escribiente, á Teniente; El Repartidor, á Subteniente ; y Los dos Ordenanzas, á Sargentos primeros. Artículo 4. 0 La Dirección del BoLETlN MILITAR dependerá di ... rectamente del Ministerio de Guerra. · Artículo 5.• Por decreto separado se harán los nombramientos de caji&tas y de empleados para la dirección del periódico. • Debido á insuperables inconvenientes con que se ha tropezado no se pud<> dar estricto cumplimiento á esta disposición. ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JSOLET{N I!'JLIT All 3 Artículo 6.0 La edición de cada número del BomlN constará de mil quinientos ejemplares; pero esta cifra puede aumentarse hasta dos mil quinientos, si las necesidades del Ejército así lo exi­gieren. Artículo 7. 0 El Gobierno, por medio de contratos semanales y previa licitación, proveerá á la Imprenta <.lel papel y tinta nece­sarios para la edición del periódico. Artículo 8. 0 El Director, de acuerdo con el Ministro de Gue­rra, reglamentará el servicio de la dirección, la clase de materias de propaganda militar que hayan de publicarse, y el ramo de colaboración y los demás concernientes al régimen de la publi­cación. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 3 de Noviembre de t8g6. M. A. CARO El Ministro de Guerra, Auuuo MuTJS El BoLETÍN atenderá, pues, á la satisfacción de una necesidad que todos los que se interesan por el noble y valiente Ejército de Colombia, vienen palpando de tiempo atrás. El será lectura seria y fecunda en los cuarteles á donde hasta ahora no Jlegan sino publica­ciones periódicas extrañas al arte militar, cuando no nocivas é inconvenientes; él servirá de palenque donde · los miembros del Ejército den á conocer con sus escri­tos las capacidadés y el celo que los distinguen en be­neficio de su honrosa carrera, y-como órgano inme­diato del Ministerio de Guerra-se empleará en hacer saber lo que en servicio del ramo contribuya á demos­trar el interés que en el Gobierno despierta el soldado que vela por la paz pública en la inmensa extensión del país, y cuya suerte no puede, por lo mismo, ser in­diferente á los que llevan sobre sí la responsabilidad del porvenir nacional. El Gobierno ha atendido siempre con esmero al lleno de sus deberes para con los servidores armados de la N ación. Testigos de eso, á más de la regalaridad . con que se atiende al pago del servicio y á la satisfac- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfli' MtLITAi ci6n de las necesidades de aquéllos, son hrs leyes últi­túamente dictadas por el Con·greso sobre organización de la Marina de Guerra de la República, sobre reconl­pensas y asignaciones militares, sobre servicio militar obligatorio, y algunas más originarias del ' mismo Go­bierno Ejecutivo ó prohijadas y sostenidas pór él en las Cámaras Legislativas; pero dada la importancia que tiene al presente lo que dice relación con el arte de la guerra y la ineludible necesidad en que estamos, por estos ó los otros motivos, y á semejanza de lo que ocu· rre en casi todas las naciones del orbe, dt mantener en el mejor pie posible á los que dedican su vida á velar por la honra patria y la tranquilidad ajena, no ahorrará medio para hacer que el soldado colon1biano llegue á ser con el tiempo lo que en países más cultos que el nuéstro, en donde por igual se atiende á proporcionarle vituallas y barracas confortables, que á instruírle de sus deberes y á cultivar su inteligencia, á la salud ele su organismo y al desarrollo de él, como al engrandeci­miento de su carácter moral ; y en donde tanto se bus. ca el bi~nestar del Cuerpo del Ejército como el enno­blecimiento de su espíritu, que constituye la mejor ga­rantía y el escudo más sólido contra la revuelta y el desorden. A ese fin se encaminará el esfuerzo de esta publi­cación oficial; y paralela y congruentemente con él, coadyuvará á la idea de fundar bibliotecas militares en cada uno de los Cuerpos del Ejército de la República, á semejanza de la que, patrióticamente y con aplauso del Gobierno, está creando el Batallón~ J' un{n acanto­nado en Medellín, gracias á la inteligencia é interés de los Sres. Coroneles D. Benjamín Silva, su actual Jefe, y D. Manuel María Castro, que lo cotnandaba antes de ahora. * *. A más de los trabajos científicos, muy esmerada­mertte escogidos, que habrá de publicar el BoLETÍN Mt• LITAR., contendrá una sección destinada á; dar cuenta de los hechos más importantes ocurridos -en el Ministerio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 5 _Jle ~~ G.uerlia •. y ~ wa á hacer conQCer .la motalidad ,que reine en cada Ba~allón _d~l Ejércit~ colombiano, según lo dicen los cuadros mensu,ales q~e · H~~an . á .\a.:Goman­dancia general, acerqa 4e a condpcta del pcr~sp"al del Cuerpo, y los cuales serán publicados íntegramente. Por último, y seguro de prestar con ello un po~itivo ·Servi­cio al Ejército, el Ministerio dispone que upa parte de esta publicación se destine á dar cabida á lfl covrespon­dencia que, en el mer:tor espacio ppsible, quieran diri­gir á la dirección del periódico en solicitud de algún dato ó conocimiento útil para el ,arte miljtar, los ·lecto­res de este BqLE;TÍN y especialmente los Jefes y Qfi. ciales del Ejército. La Redacción publicará ta~nbién las. conte~taciones que haya de dar á esa correspon• dencia científica, y para esa labor procederá guiada .P~ el mejor deseo de acertar y de ilustrar en lo posible á los autores de tal correspondencia. MINISTERIO DE GUERRA ~z¿bJ!'ca tk Colombz'a-Mlnisleno de Guer:ra-Secdlm z.. • --"7Nú.IIHISI 6,;66-.Bogolá, I9 de D_iciembre de I896 Sr. General Comandante en Jefe del Ejército-Presente Desde el mes de Enero entrante comenzará á publicarse en esta. ciudad el BoLETÍN MILITAR que ha de ser órgano del Ejércitp. · Este Despacho desea oír vuestra opinión sobre , la manerjl como haya de distribuírse el periódico entre los miembros de I~ f.uerza pública, á fin de que el reparto consulte la mayor conve­niencia y utilidad. El primer número constará de 1,500 ejempl~res. Soy vuestro atento servidor, Auuuo Muus ¡lep¡¿blica de Colom~ia-Comandancia en Jif.e del Ejércilo-Nú,rn«'(J I,25 r bis-Cuartel gmeral en Bogold, d .22 ie DiciuJZbre de I$(}6 Sr. Ministro de Guerra-Presente Como resultado del atento oficio de S. S., marcado con el número 6,766, tengo el honor de decir á S. S. que hecho el cál .. culo aproximado y de acuerdo con los deseos manifestados en el expresado oficio, de que el reparto del BoLETÍN }.{IL11:AR se haga entre los miembros de la tuerza pública, . c<;msul~ndo lama­~ .c~q~e~J1cia y utilidad de ella, este Despacho conceptúa que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 , BOLltTIN JriiLIT A.R debe hacerse del modo siguiente, salvo mejor opinión de e¡e Mi­nisterio: 10 á la Comandancia en Jefe del Ejército. 30 al Estado Mayor General. 20 á cada cuartel General de División. 20 á cada una de las Jefaturas militares. 8 al Crucero Córdoba. 8 á cada una de las cañoneras Boyacá y La Popa. 8 á cada uno de los vapores de guerra Hércules y Nariflo. 30 á cada Banda Militar. 1 á cada primer Jefe de Batallón. 1 á cada segundo Jefe. 1 á cada Capitán de Compañía y Plana Mayor. 1 á cada Teniente de Compañía y Plana Mayor. 1 á cada Subteniente de Compañía y Plana Mayor. 1 á cada Sargento 1.0 de Compañía y Plana Mayor. 8 más para cada Compañía y banda de cornetas, que el Sar­gento I.0 y Tambor mayor harán circular entre los individuos de tropa más aficionados á la lectura. Dios guarde á S. S. Por el Sr. General jefe encargado, El primer Ayudante General, BENITO M. MARTLNXz República de Colombia-Ministerio de Guerra-Steción r.•-Ntímer1 6,8ss-Bogotá, JO de Diciembre de z896 Sr. General Comandante en Jefe d e l Ejército- Presente Os ruego dictéis una Orden general para honrar la memoria del Sr. General graduado D. Miguel Gamboa, quien falleció en Medellfn el 27 del presente, cuando ocupaba el puesto de Jefe mi­litar de Antioquia. Las virtudes militares que distinguieron á este notable servi­dor, entre las cuales merecen especial nota la disciplina, lealtad, valor y su acendrado interés por el mejoramiento del régimen mi­litar dentro del radio de acción que el Gobierno le confió, lo hacen acreedor á que toda la fuerza pública guarde estimación por su memoria. El Gobierno ha la mentado la temprana muerte del General Gamboa, quien por su virtuosa conducta se hizo en vida digno de espec~ales consideraciones, y luégo, de encarecido recuerdo. Un comisionado especial pondrá en manos de la señora ma­dre del finado, residente en Cali, la Orden general de honores. Soy vuestro atento servidor. AURELIO MUTIS Es copia conforme. El Subsecretario, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , BOLETIN MILITAR 7 SECCION Cl ENTIFICA TACTICA APLICADA NOCIONES GENERALES DEFINICIONES DE LA GUERRA Y CONDICIONES QUE REQUIERE Empezamos hoy á dar cabida en estas columnas ·al siguiente extracto del Tratado de Táctica Aplicada, por D. JuAN M. EsPORA, Subteniente de infantería, ex­alumno del Colegio Militar, profesor de la materia en la Escuela de Cabos y Sargentos de artillería en la Re .. pública Argentina. La gutrra es el estado normal del soldado ; la paz es su esta .. do excepcional; todo lo contrario sucede en las demás condiciones sociales. La guerra es un acto de la fuerza, la soluci6n por medio de las armas de los litigios entre las naciones, el recurso extremo, la úl­tima raHo de la política de los Estados para el logro de sus fines particulares. Siempre que se alteran y rompen las buenas relaciones entre dos 6 más países, 6 entre dos 6 más partidos de una nación, hasta el punto de no ser posible un arreglo por las vías diplomáticas y pacíficas, acuden aquéllos, para resolver el CCinflicto, á recursos vio­lentos, que seguidamente se traducen en hostilidades por medio de las armas. La guerra es, por lo tanto, una lucha sangrienta en/re dos ó más Estados, de los cuales el uno quiere z'mponer su voluntad al olro, en lat1lo que éste se esfuerza para rechazarla. Mientras que las causas políticas de una campaña son de muy varia naturaleza, el fin militar de todas las guerras permanece in­variable, porque tiende siempre á deslruír al enemigo, ó por lo menos á debzHtarle has/a el ex/remo de que se sienta z'mpolenle para presentarse en campo raso y se somda á merced del vencedor. A pesar de lo dicho respecto á la guerra en su definición más concreta, y aunque á primera vista parezca que únicamente refleja condiciones marciales, debe tenerse en cuenta que aquélla no se desprende, como suele creerse, de la influencia de la política, des­de el momento en que se dispara el primer cañonazo: la política, por el contrario, permanece activa desde el principio hasta el fin de la campaña: y si bien es verdad que no tiene intervención en las operaciones esencialmente tácticas que exige el plan ya con. -certado, esto es, que en nada le incumbe la parte material del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 8 , BOLETIN MILITAR combate, ejerce en cambio una muy señalada é importante acción sobre las operaciones estratégicas, pues ella es la que determina y señala los gastos de la guerra, prov'o'ca y arregla los armisticios necesarios, prepara' é impulsa la creaéi6n de nuevas fuerzas com­batientes,' autoriza ó prohibe et paso de territorios neutros, y, por último, decide sobre el restablecimiento de la paz con todas sus consecuencias. Las campañas dirigidas con mayor energía y decisión suelen ser aquellas en que el GeneraHsimo concentra en su mano los po­deres políticos y militares, esto es, aquellas en que los ejércitos son mandados personalmente por el Jefe del Estado. De esta especie son, por ejemplo, las campañas de Federico el Grande, de Napo­león 1, de Federico Guillermo de Prusia. Para hallarse en estado de hacer la guerra son necesarios: 1.0 Elementos (!e guerra y organización de los mismos en p,o­tencia militar. 2.0 Alta gestión é iniCiativa de dicha potencia hacia el cumpli­miento de los fines militares, ó sea la dt'rscdón de la guerra. LA POTENCIA MILITAR (ESTADO MILITAit) El poder militar se constituye con las fuerzas militares del país y los recursos del Estado. Para esto es necesario : 1. ° Fuerzas combatimles (personal de guerra), ó sea hombres; 2 . 0 Máqu/nas 'de comba/e (material de gue­rra), esto es, armas, caballos, trenes y carruajes de toda especie, municiones, uniformes, equipos, etc. Provistas las fuerzas combatientes de todos estos elementos y medios de guerra, y adiestradas en el _uso y manejo de ellos, for­man lo que se llama_tropas, las cuales constituyen por su conjunto el ejército del Estado 6 de la Nación. Pero la potencia militar, en su más lato sentido, comprende todavía otros medios de combate, á saber: 1.0 Las plazas de gue­rra y toda clase de fortificaciones construídas para la defensa del país; 2.0 Los establecimientos destinados á la fabricación y con­servación del material de guerra, como fábricas de armas, de pól­vora y cartuchería, fundición de cañones, parques, etc. Por último, la marina (armada naval ó fuerza de mar), igual­mente constituida por la combinación del personal marítimo mili­tar con el material naval, forma una parte muy integrante de la potencia militar de una Nación. , ORGANIZACION DE LA POTENCIA MILITAR La organizaci.6n de los ejércitos, elaborada para que responda á los altos fines del Estado, es obra cuya importancia se desc~bre á ptimera vista. Para conducir á la guerra una gran masa · de­' homtres y vertrechos de toda especie, de modo que éstos fundo·- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 BOLETIN .~ITAR ,9 nen, se muevan y combatan en perfecta armonía, y en los tiempos, trlodos y formas requeridos por la voluntad y el impulso de un so~o hombre (el General en jefe), preciso será que esta grande y pode­rosa máquina esté bien constituída, y que sus ejes, ruedas y palan­cas articulen y engranen con tan exacta como sencilla precisión. Sólo de este modo será el ejército un utilísimo instrumento en las manos del General que le guía. La organización de los ejércitos en las diferentes naciones descansa sobre principios de naturaleza en parte política y en par­te administrativa, los cuales constituyen un estudio llamado de Or­ganización Mllzlar. Entre las muchas condiciones de carácter com­plejo á que debe responder la buena organización de un ejército, campean en primer término las siguientes: senciJlez en la compo­sición de los diversos elementos del ejército; facilidad para pasar rápidamente del estado de paz al de guerra; grandes facultades de movilidad y resistencia en las tropas durante las peripecias y trabajos de una campaña, y por último, que existan en el menor número posible causas de entorpecimiento y retardo, evitando los roces de la máquina, digámoslo así, y reduciendo al mínimum la fatal influencia de los casos fortuitos y de los azares de la guerra. Para que se cumplan estas y otras condiciones que omitimos por conocidas, es necesario que la organización se funde en bases rea­les y verdaderas, que respondan á la naturaleza y propiedades ca­racterísticas ael país á que pertenece. Comprende ~as siguientes partes : 1. • La creaáótz de las /ropas-E ta tiene lugar por medio del sistema de servicio obligatorio general, ó por alistamientos volun­tarios, 6 sobre la base, en fin, de las milicias territoriales. Pero la mayor parte de los ejércitos se reclutan hoy día por alistami e nto de Jos individuos válidos de la Nación. El sistema de servicio obligatorio se halla establecido en Prusia en toda su pureza, y desde 1866 comenzó á adoptarse por las Provincias del Norte y del Sur de Alemania; Austria y Dinamar­ca lo poseen con igual vigor y condiciones. Francia lo ha adoptado con algunas modificaciones. Inglaterra recluta su ejército por medio de agentes de recluta y enganches Algunos Estados permiten la redención y la suc:titución. En Suiza es obligatorio el servicio militar, y está prohibida la sustitución en absoluto, manteniéndose este principio con extrema­do rigor; pero allí puede decirse que en verdad no existe ejército permanente, y sí el sistema de las milicias en toda su pureza; algu­nos, muy pocos, Oficiales de profesión y un establecimiento de en­señanza donde, por medio de un método especial de cursos anuales, se procura desarrollar la instrucción militar del país, para que todas sean fuerzas combatientes en caso de guerra. A este fin la mayor parte de los Estatios sostienen un Ejército permanente, cuya organización de paz asemeja á la de guerra en toda~ sus bases: este sistema tiene la ventaja de que habitúa al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 , BOLETIN MILITAR soldado á las prácticas militares en todo su desarrollo, inspirándole una fortaleza que le predispone á los peligros y fatigas de campaña. Esto no obstante, cuando estalla la guerra, existen á reta­guardia del ejército permanente nuevos cuerpos de ejército que se levantan con indiTiduos útiles, dispuestos al servicio. 2.• La formación de las fropas.-Los reclutas ya obtenidos por el sistema adoptado en el país, deben reunirse en pequeñas frac­ciones, las cuales, á su vez, por agregación constituyen otras ma­yores, hasta formar grandes cuerpos de ejército. La creación de los oficiales que han de mandar y dirigir estas fuerzas, así como de sus correspondientes clases de tropa, debe ser objeto de un de­tenido estudio. 3.• El enlrefenimzenfo de las /ropas.-Entendiéndúse por esta par­te los cuidados de carácter físico, moral é intelectual que aquéllas necesitan para asegurar su existencia, su oportuna distribución y su perfecta aptitud para la guerra, entrando por parte en ello los convenientes ejercicios tácticos y demás que tien':len al perfeccio­namiento de la instrucción militar. El entretenimiento y la conservación del material de guerra también es de importancia para el pronto servicio y economía de un ejército. Añadiremos, como punto final de este capítulo, que el perfec­cionamiento científico de Jos elementos militares, su prepotente acción destructora, y por último, la fuerza numérica de las colosa­les masas armadas en las guerras modernas, acusan un rápido y creciente progreso, el cual nos exige un serio y profundo e~tudio, si hemos de hallarnos en guardia y confiados contra un BJ¡vemigo previsor. La rápida movilización del pie de paz al de guerra, descuella entre todas como una de las condiciones capitales á que debe res .. ponder hoy día una sólida y perfecta organización de los ejércitos. DIRECCIÓN DE LA GUERRA La guerra tiene por objeto destruír al enemigo ó debilitarle, por lo menos, hasta un grado tal que no pueda ó no pretenda con .. tinuar la resistencia. Para alcanzar semejante resultado se hace preciso: I .0 Obtener victorias sobre el enemigo por medio de batallas y combates. 2.0 Hacer provechosas las victorias aniquilando en lo posible las fuerzas del adversario, conquistando su territorio hasta llegar á la capital, y agotando, por último, los recursos de toda especie de que dispone para prolongar la resistencia. Mas no basta, para llegar á tan altos resultados, que el ejér .. cito posea una buena organización : es preciso que sea bien dirigi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 11 do desde el principio hasta el fin, en el plan general como en las operaciones auxiliares, y desde la más simple unidad táctica hasta tas grandes masas de tropas. La dirección de la guerra es ciertamente el empleo de la po­tencia militar al logro de los altos fines de aquélla, así como el <>rden y dirección del combate en su más amplio sentido: consecuente con esto es también la destructión de los proyectos y fines de guerra que abriga el enemigo. Mas, para dirigir un ejército en campaña no basta ser á ma­nera de un hábil artista ; es preciso mucho más, es preciso poseer -c•Jalidades especiales de carácter, talento de General en Jefe, cosas -que no se enseñan, que no se aprenden, porque son hijas legítimas del genio. Son tantas y tan varias las dificultades que presenta la alta dirección del ~~jército, que muy fundadamente se ha considerado el arte de la guerra como el más grande de todos los artes. No en vano la historia nos enseña que mientras la humanidad ha produ­ddo innumerables celebridades en todos los ramos del saber, se ha mostrado excesivamente avara en la creación de genios guerreros, propiamente dichos ...... Alejandro, César, Federico el Grande, Napoleón I. Como ninguno, el arte de la guerra deberá ser practicado con tanto espíritu de decisión é iniciativa como de prudencia; por­que el enemigo, armado á su ''ez de valor y astucia, procura á todo trance en vol ver y desbaratar los mejores planes. Ningún artista, como el General en Jefe, cierne su pensa­miento en una atmósfera de incertidumbres y recelos respecto á las intenciones de su adversario. Ningún otro arte como el de la guerra, exige prontas deter­minaciones, súbitas medidas en los críticos momentos en que arre­. cia el peligro personal. Ningún otro artista como el General en jefe experimenta el mcalificable sentimiento de dictar las breves órdenes que arrastran millares de hombres á la muerte, soportando á la par con serena calma la grave responsabilidad que pesa sobre su nombre y jerarquía. En ningún arte la fatalidad, lo inesperado y la variable fortuna, desempeñan tan importante papel como en el arte de la guerra. Ningún otro arte, en fin, exige tanta armonía entre las diversas cualidades como son: inteligencia, valor, con .. ciencia del mando, firmeza de carácter, espíritu reflexivo, resolu ... ción, energía corporal, presencia de ánimo, y otros muchos dones que todo Capitán debe poseer en alto grado, si ha de merecer dignamente el mando de un Ejército en campaña, y lograr, puesto á su cabeza, la destrucción del enemigo con la mayor economía de tiempo y de sacrificios. OFENSIVA Y DEFENSIVA Cada hecho de armas, empeñado por el todo ó una parte del Ejército, exige la aplicación de uno de los dos principios capi~ales Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ;q~e b~iryen rimero, Hipólito Pineda; íd. se­gundo, Aníbal Mendoza; Pedro Rodríguez, Aurelio Muñoz, Vale­río Cortés, Benjamín Segura, José Rivera. NovENA BAn:RÍA.-Evar.gelista Reyes, Avelino Jiménez, Juan de Dios Bolívar. DÉciMA BATERÍA.-Sargenlo segundo, Leonidas Moya; Romual­do Rodríguez. El Excelentísimo Sr. Vicepresidente de la República, encar­gado del Poder Ejecutivo, el Presbítero Dr. Francsisco J. Zaldúa y el Sr. General Juan F. Urdaneta, ofrecieron tres premios, á l.os , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 :BOLETIN HILIT AR 15 cuales se hicieron acreedores el soldado Marco T. Ca margo, cuarta Balería, el cabo primero José S. Carvajal, cuarta Balería, y el soldado José Guerrero, qutnla Balería. 1 BATALLON AYACUCHO PRIMERA COMPAÑl.A- Prt'mer premio, Antonio Fonseca-Segun­do premio, Juan de D. Zapata. Merecm diploma: Julio C. Sánchez, Pedro Rodríguez, Salvador Herrera, Rafael Matallana, Darío Garzón, Mariano Díaz, David González, Leopoldo Cárdenas. SEGUNDA COMPAÑÍA- Pn'mer premio, Domingo Parra-Segundo premz'o, Patricio González. Merecen diploma: José Rojas, Anselmo Vargas. TERCERA COMPAÑIA- Prz'mer premio, Antonio Ca5tañeda-Se­gundo premio, Eladio Penhná. Mertctn diploma: Daniel Marta, Bias Garzón, Froilán Vargas, Rafael Vargas, Arturo Cubillos, Helio­doro Pini\\a. CuARTA COMP.lÑIA.- Prt"mer premio, Roque Ladino.-&gundo premio, Gabt iel Granados. Meruen diploma: Natividad Domínguez, Rafael Angel, Salvador Uribe, Eugenio Martfnez, Adán Castillo. QUINTA coMPAÑÍA- Pri11ur premz"o, Campo E. Pimentel.-Se­gundo premio, Domingo Alfonso. Merecm diploma: Manuel Obando, José V. Coronado, Julio Pomareda, Jesús Monroy, Martín Díaz, Ricardo Becerra, Antonio Martínez. Con el fin de que en la Oficialidad, clases y tropa del Batallón r. 0 de Artillería, acantonado en esta plaza, se despertase el vigor que requieren las marchas largas y rápidas por nuestros ásperos caminos, y el cual tenía que hallarse algún tanto adormecido con la sedentaria vida que por fuerza se lleva en el cuartel, emprendió aquel cuerpo, en la última semana del mes de Diciembre próximo pasado, una excursión por los pueblos del Oriente de Cundinamar­ca; e1\a, á la vez que de necesario ejercicio, servía también de jus­ta é higiénica expansión. Desde el primer Jefe del Batallón hasta el último soldado hi­cieron á pie el Yiaje entre esta capital y el caserío de La Unión, acampando allí bajo toldos; tal jornada, no despreciable, fue he­cha en el breve término de once horas. Ello da idea de la buena disciplina que reina en el I.0 de Arlz'llería, cuerpo compuesto en su totalidad de soldados veteranos, robustos y hechos á las fatigas de la campaña. El Batallón, siempre á marchas rápidas, visitó las poblacio-nes de Ubaque, Fómeque y Choachí, regresando fresco á esta capital. Por conducto del Ministerio de Guerra se han pedido á Eu­ropa varios Oficiales de artillería que sirvan como instructores de esa arma en el Ejército colombiano ; sabido el decisivo papel que la artillería desempeña en todo Ejército bien organizado, y cono­cidas las necesidades del nuéstro, es de aplaudir tal resolución. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 1

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 11

Por: | Fecha: 20/03/1897

Año l Uogotá, .Mai'Zo 20 de 1 !17. BOLETIN MILITAR --··-- - ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRClTO --.. ·--- Director, A LEJANDRO POSADA. Son colaboradores natos de este periódico, todos los ]efes y Oficiales del Ejército de la República. BIBLIOTECA DEL EJERCITO Lu Dirección del BoLETl N M 1 LITAR ti ne el hon r de anunciar que stá abierta á la disposición de los n1i1ita­res en servicio activo a í com de todos aquellos que an1an la noble carrera de las arn1as y, en consecuencia, se intere­san p r su adelanto entre nosotros y por verla cupar el puesto que le e rresponde, la Biblioteca que:! el Ministerio de Guerra ha fundado con la n1ira elevada de cultivar en­tre nuestros ficiales el an1or á la lectura por una parte y por otra el espíritu de sociabilidad y de con1pañerisn1o en-· tre los n1iembr s del ~j é rcito. Es indispensable que éstos se traten, se conozcan, se acostumbren á mirarse con1o ver­daderos hermanos para que así, en íntin1o consorcio du­rante Jas horas que les dejen libres sus quehaceres de guar­nición, puedan comunicarse sus ideas, lo cual habrá de re­dundar por fuerza, en bien del Ejército, descubriéndose por este rnedio necesidades á que haya d~..- atenderse, des­perfectos que deban corregirse, mejoras que convenga in­troducir y, en general, pasos que sea necesario dar en el sentido de mejorar la condición de nuestro soldado. ¿Y quién nos asegura que de esto que en tan pequeña escala ofrecemos no haya de surgir más tarde alguna cosa de gran in1portancia, algo con1o un Círculo Milit:tr, á la n1ane­ra de los que existen en todo país civilizado donde la ca- . rrera n1ilitar ocupa, con1o debe ser, el prin1er lugar? La necesidad de una institución de esta naturaleza se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ l\1ILITA:t{ hace sentir in1periosan1enteJ Es preciso demostrár' que: nuestro Ejército, donde la n1ateria prim.a -si así puede: llamarse-----es de primer orden, puede llegar á forn1ar en prin1era línea no sólo en Jos can1pos de- batC:blJa. por su valor y disciplina. indomables, st11'0' también en Jos centros cien-· tíficos y literarios por su ilustración y en los sociales por la t;ultura- y galantería dt:; sus Jefes y Oficiales. En nuestras n1anos está llegar á den1ostrario. El Mi ...... nrste:rio por SU parte está dispuesto á no On"lÍtir esfuerzO' ni gasto alguno que tienda á este fin.; toca pues á los n11iembros del Ejército secundar su idea, haciebdo del centrO' de reunión que hoy se pone á sus órdenes, el uso que debe hacerse; propon1éndose gastar allí en an1ena é instruc-· tiva tertuJia las horas de que puedan disponer .. . En la Biblioteca. encontrarán no sólo- obras científicas Felacionadas con la. carrera· n1ilitar sino tan1bién de historia y literatura clásica, men1orias y viajes de los n1crjores auto res, variedades y literatura en general, obras recreativas,., como novelas Y' poesías de los escritores n1ás afan1ados asÍ · con1o la mayor parte de los periódicos que s publican en el país y en el ex:tranjern hpr!zontal. Por · otr¡1 par~e,. no' hay· 'detalles de su Iocali- ­ia. ción, COITIÓ distapcia. á la ciudad, condiFione topográficas y mi­litares de~ terr~no . y ' su~ cont.or~nos; y por . lo pronto se nota que-, ~lantas de hor!lOS y máquinas, quedan muy inmediatflS al almacén <;le explosivos; que no hay ninguna obra permanente de fortifica-· ción que proteja el edificio, y que en el conjunto no se observa ni. ouenas proppt:ciones ni conveniente distribución pa.r~ el servicio-rhilitar. ·· · ~ · · · · ' · · -· l • ' • 1 · · 1 .. ·- • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR Falta también la explicación ó memoria que es costumbre ncompañar en estos casos, para la mejor inteligencia de las obras proyectadas. Dios guarde al señor Ministro. DrónoRo SÁNCHEz, Secretario. Posteriorn1ente ren1itió el Ministerio á la Sociedad de Ingenieros el Informe y croquis presentado por el Director de obras militare:> que sigue: " Un depósito de n1aterias inflan1ables y explosivas re­quiere condicion s especiales que están subordinadas á dos objetos: 1.0 alejar todo peligro de incendio; y 2.0 to­nlar todas las precauciones posibles para el caso de que lle­gue á incendiars , si no por desctúdo, por un rayo, procu­rando que en tal ca.so la explosión no con1pron1eta los lu­gares inn1ediatos. "El peligro de incendio puede alejarse por la forn1a de construcción y no ofrece grandes dificultades su ejecución. '•Las precauciones convenientes para el caso de un acci­dente inesperado, pueden ton1arse de acuerdo con leyes físicas per[i ctamente conocidas, En primer Jugar debe es­cogerse una. situación que no sea la falda de la cordillera que ocupa la. ciudad, prefiriendo la parte plana, pues Jos costados de la. cordillera, por su misn1a forn1ación geológi­ca, están n1ás expuestos á conmoverse por cualquiera causa. El lugar que. actualmente ocupa el depósito de pólvora en el antiguo Aserrío es inaceptable por estar á pocos n1etros de distancia de la. Fábrica de Cápsulas y en nivel muy su­perior á ésta. La carencia. de otro edificio que pueda cus­todiarse fácilmente, y la costun1bre tradicional de guardar allí la pólvora, son las causas de que allí se depositen, con peligro de que si ocurre un accidente, n1uy fácil por las n1alas condiciones del edificio, se pierde la fábrica, que re­presenta un valor considerable y tiene grande importancia en los casos en que sea necesaria su actividad. " El edificio para polvorín no necesita grande espacio, y debe preferirse la forma circular ó exagonal con el objeto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 168 BOLETÍN MILITAR de que los n1uros opongan igual resistencia en cualquiera dirección. Con un dián1etro de 5 á 6 metros y 4 de altura se obtiene un espacio capaz de contener 6o n1etros cúbicos; volumen á que no alcanzan las existencias acopiadas y al cual no debe llegarse, por el peligro de alteración que tiene la pólvora guardada por largo tiempo. "Con el fin de aislar el almacén librándolo del contac­to exterior, el depósito debe estar rodeado de paredes pa­ralelas á las que lo cierran á fin de establecer una corriente de aire libre entre el aln1ac én y el n1uro que lo definde ex­teriornlente ; condición que disminuye mucho la fuerza explosiva en caso de accidente. El perín1etro del aln1acén debe enlazarse con arcos al muro exterior á fin de que las paredes, siendo de reducido esJ->esor, reciban su apoyo. La cubierta debe ser ligera, dejando espacio para que entre luz por so1>re las pareces y debajo de la cubierta y cerrada in­teriornlente con vidrio por su cualidad de aislar ]as corrien­tes el éctricas é imp dir por consiguiente ]a introducción de una chispa eléctrica en el depósito. La puerta del n1uro ex­terior, no deberá coincidir con la que da entrada al depG­sito. Las sustancias explosivas no obran todas en el n1i 1110 sentido : la pólvora con1Ún hace su explosión con n1ayor fuerza en sentido vertical de abajo para arriba ; la dinami­ta obra en sentido contrario con n1ayor fuerza, y entre ]as n1uchas clases que se emplean en la explotación de n1inas y canteras hay algunas cuya fuerza explosiva se efectúa en sentido horizontal hacia el fondo del taladro. De estas cua­lidades especiales se deduce la conveniencia de poner la pólvora en donde encuentre poca resistencia hacia arriba, para evitar que la expJosiGn sea más destructora en caso de efectuarse. '~ El pararrayo se usa como n1edio de precaución n1uy conveniente; pero está n1uy distante de dar con1pleta segu­ridad, pues sin contar las condiciones ~specia.les en que debe permanecer la aguja extrema superior y el estado de los conductores á Ja tierra, ]a simple hun1cdad atn1osférica pue­de ocasionar el desvío de una chispa eléctrica de consecuen­cias desastrosas. El telégrafo, á pesar de los adelantos de la .ciencia en el ramo de Ja electricidad que ha llegado á ha­cerla servir en muchos casos, no ~;::stá exento de peligros, y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR hace pocos años en la oficina telegráfica central de Londres el desprendin1iento de una chispa ocasionó la muerte de once en1pleados. Y esto en una oficina tan bien n1ontada como debe suponerse y servida por empleados muy prácti­cos é instruídos. "U na vez que se hayah tenido en consideración las con­diciones técnicas que acabo de iniciar, si se encuentran dig­nas de atención, puede procederse á detern1inar el lugar que ha de ocupar el Polvorín y trazar el plano definitivo arregla­do no sólo á las indicaciones que anteceden, sino á las que la Sociedad de Ingenieros colombianos juzgue prudente añadir. "El croquis adjunto n1uestra el edificio con las condi­ciones indicadas." Bogotá, Enero 28 de I 896. ELOY B. DE CASTRO. Convocada la Sociedad tomó en consideración el ante­rior informe y el croquis de que habla y lo pasó en conli­sión á los señores Alvarez Salas y Vergara y V., quienes dieron el siguiente inforn1e: Sociedad L.'obmbiana dt! lngmieros. - Bogotá, 20 de }ebrero ele Ib97· .Señor Presidente de la Sociedad Colombiana de Ingenicros.-Prescntc. Vuestra Comisión, por razones que en seguida se apuntan, tiene la pena de apartarse sustancialmente de lo expuesto por el señor Director de Obras públicas militares, en Jo que se refiere á la construcción de un Polvorín en esta ciudad. Desde lu~go, vuestra Comisión reconoce la imperiosa nece­sidad que hay de construír un verdadero almacén de pólvora para .satisfacer, tanto como se pueda á dos exigencias diametralmente opuestas : proveer á la seguridad de la capital, para la cual es pe­ligrosa toda aglomeración cercana de materias infl.amables; man­tener dicho depósito á no mucha distancia de los cuarteles, por .cuanto el Ejército nacional necesita de ese material de guerra para u servicio. Además, el Polvorín también tiene que servir para .guardar las sustancias explosivas que introduce el comercio para la . atisfacción de necesidades industriale . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITRA El Polvorín no puede construírse, por obvias razones, dentr-Q del cuartel del Aserrío; p~ro tampocq es posible edificarlo á mucha ~istancia de la Fábrica de Cápsulas, ni de los cuarteles que deban par la custodia del caso. El Polvor~n exige conti1_1ua vigilanci<\ por parte de los Jefes del J;j ército para alejar l\n siniestro cuanto . ea posible, y conviene q'-'ede situado de ~al modo que p.or la ciu­pad cruce la menor cantiQad de ustancias explosivas, cuando sea. preciso moverlas. No puede construirse en la paxte baja de la ciu­pad por el ensanche ma.r.ca._do de ésta, por d valor del terreno, por· la humedad del subsuelo., y porque all~ ser~a más dif\cilllenar las, ~ondiciones que exige un bue~ almacén de póh.(ora, Es preciso pues hacerlo en la parte alta, h,acia el Sut:", al a_.b.\igo de alguna de las ondulaciones del flanco de la cordillera, e11¡ un lomo en­tre dos cañadas, tánto para fac~litar la, construcción, comOa para que en caso de siniestro la m(\s~ de aire conmovida en­~ uentre canal que la desvíe de la pa~-~e ~d~ficada, y as' tranquilizar· á los habitantes. Estas múltiples condiciones pueden }lena~se al S. E. de la ciudad, al E. del Aserrío, porque allí, á m_en.os de dos kiló,ne­t~ os de ese cuartel, al pie de alturas de cuya cim.a un '(igi.a queda ~ m VLSt(\ de. los centinelas de aquél, exi te, conforme lo indica el ~djunto C.(o,qu.i , un relieve de aplanado lomo, entre dos cañadas, y allí puede <;w1tru1r e ventajo amente el deseado almacén. Es claro que e-1 p.unto indicad9 I)O será el único que puede elegirse; pero para res,olve~ el punto ~on todo el acierto del caso, sería ne~ ~esario levantar un planp detalla,dp de esa porción de los arrabales de la ciudad. Parecerán exa,g.eradas tán,ta,s precaucion.es,. cuando en el al­macén existente no h,a ocurrido de gracia a)guna, pero es bueno, ~ecordar que las cui'Ciadosas esta dí ticas del Coronel Novi demues­tran que en, Europa, los polvorines, por- término m .edio, saltan á los veinte años de constru~dos. Vuestra Comisi:ón sosti~ne que l).ay grave equivocación en ~firmar que unas pólvoras, al hacer. explosión, ejer,cen su acción en, 1,m sentido y que otras lo hacen en diversa dirección; el efecto producido por la explosjón de cualQ)uier pqhÍo­can tampoco contra la parede y e arreglan de modo que d~jen ~alles entre ellas.' Los almacene , siempre rectangulares, se dividen por otro muros en secci~nes para disminuír la violencia de la ex­~ losión llegado el ca o y para separar la pól ora por calidade y años de su fibricación. En las ventanas ~ e colo an por fuera de las hojas con cr1 tales, celodas metálicas ; las puerta , que no deben ser más de do ' son de madera, doble ' revestida de hierro por fue-' ~a la exterior y con tres cerraduras cuyas llave gua,rdan qistintas persona . En fin, en torno del ed~ficio y á cierta distancia no se toleran árboles y a~bustos para disminuír la humedad del terreno, y el almacén· s~ p~otege por ~medio de. pára,¡.:.cayos cy,idq,dosamente establecidos. · ' Larga experiencia enseña que el m,ejo~. empJazamiento de un polvorín es en las entrañas de un cetro, en una caverna; pero des­graciadamente tal si,tio no s~ co'nsigue· sino· m~y · raras veces. En ~s emplazamientos comun~~ se. p~esenta_n dos casos: ó el almacén ~stá al abrigo de todo asalto ó ataque, ó pu~de ser bombardeado . por un enemigo en caso de guen:a. En· el primer. caso la obra será más sencilla y meno~. cost.os_? .. Eri él segundo) caso, sobre una bó­veda de !.50 m. de espesor, cubierta con hprmig.ón, se coloca una capa de tierra de 8 metros de esP,esor, láteraloiente separada del almacén, que nunca tiene más de 6 metros de anchura, por el mencionado estuche' de aire. En cierto modo es subterránea la construcción, y luz y ventilación se o~tienen ppr medio de torre-. -. • - • 1 J '\ • • l. • ~ . - 1 .. " • \ • ,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR dllas que atraviesan la capa de tierra, siendo· claro que la obra será mucho más resistente cuando la parte inferior del edificio se puede construír entre el suelo natural, porque así se disminuyen mucho las peligrosas consecuencias de una explosión. Vuestra Comisión cree basta lo dicho para el objeto que se propone, puesto que sólo fue encargada de emitir un concepto de carácter general y no de presentar un proyecto para la construc­ción de un determinado almacén de pólvora, coa que, por otr.a parte, tampoco podría hacerse en un plazo tan breve. Firmados, R. ALVAREZ SALAS.-FRANCISCO J. VE~GARA V. Sociedad C:;/?mbiana de l~tgenieros. - B:;gotá, Marzo r .0 de I 897. El Presidente Al señor Ministro de Gucrra.-Presente. Inmediatamente que recibí el Oficio de Su Señoría de fecha 12 de Febrero marcado con el número r 8 de la Sección 2.\ me apresuré á convocar la Sociedad que me honro en presidir y puse en conocimiento de ella el mencionado Oficio. Después de oír las opiniones de los vario miembros que tu­vieron á bien ilustrar el debate, se resolvió pasar el a unto á una Comisión de dos socios quienes pre entaron como resultado de su estudio el Informe y croquis que acompai1o. La Sociedad en una segunda reunión y después de considerar atentamente este Informe a í como el que Su Señoría tuvo á bien remitirle, aprobó la si­guiente proposición : "La Sociedad acepta las razones y conclusiones del informe de la Comisión, y en consecuencia re uelve: que se diga al señor Ministro de Guerra, en contestación á su Nota número r8, que, en su concepto, el proyecto de Polovrín formado por el señor Di­rector de Obras militares no satisface, en un todo, á las condicio­nes exigidas hoy para esta clase de construccione , las cuales deben llenar la indicadas en dicho informe, y que el lugar que parece más apropiado para situarlo es una cañada que queda al Este del Aserrío y al Norte del molino del río San Cristóbal, como se in­dica por la misma Comisión." La Sociedad cree haber interpretado en esta ocasión el pen­samiento de Su Señoría y abriga Ja esperanza alagüeña de que el depósito de pólvora que construya el Gobierno satisfaga á sus ne­cesidades, dando á la vez completa eguridad á los moradores de la capital. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JJOLETÍL MILITAR 1 73 Devuelvo el informe y croquis trabajadv por el senor Direc­tor de Obras mili tares. Acepte Su Señoría el testimonio de mi respetuosa conside­t'ación. ENRIQUE .l\.1cR -\LES R. ____ ....,.._.. ___ _ INFORME QUE EL SEFtOR R.oM/N CADENA. PRESENTA Á SU SE"'ORÍA EL MI ·rsTRO DE GUERRA, E DESEMPEÑO DE ~A COMISIÓN QUE LE FUE CONFIADA, CON EL FIN DE ORGANIZAR. UNA COMPAÑIA QUE REEMPLAZARA .úA ~UB HA JA LA OUARNI-CIÓN EN OROCUÉ. (Conclusi6n). Asaz temerarío se cr-eerá, pero puede compatarse sín exa4 geraclón, que lo apre to para una expedición de viajero á Arau~ ca, son muy semejantes y mayores que para una tripulación que se hace al mar pal'a lejana tíerras extranjeras. A 1 ¡•e(erírnos á navegación, la e tablecida por vapor en el río Meta por el inratigablc progresista seílor José Bonnet, que mucho ha contribuído á fomentar el comercio, con notable adelanto mate­rial para aquella comarca , por lo incipiente de dicha empresa, to­davía deja mucho qúe de ear para un buen servicio fluvial. Muy importante sería el que un In pector fluvial !e die e mejor direc­ción á aquella navegación de tal suerte que, el vapor Boyacá, de propiedad del eílor Ramón Real, pttdie e, con otros vapores como los de la Compañía de la Cruz Roja, pt 'estar un ervício con itine­rario jo, dando como re ultado mayore garantías y ventajas para el comercio. Parece que el señot Real e otra de la personas que están vivamente interesadas en este sentido, dándole impulso á la industria y al comercio. Se deriva de los hechos que dejo apuntados que para sostener en el Llano una Compañía suelta ó Escuadrón que preste útíle servicios al Gobierno, necesíta otganízarla con gente oríunda, esco­gida, que voluntariamente preste el Contingente, sírviendo bajo la disciplina mditm que P' r allá es tan trabajoso establecer. La esca­sez de brazo:-. en aq udlo. de iettos y apartadas regiones, ponen ei trabajo m,1terial Jc los peones ó vaqueros á un precio exorbitante,. como lo es e l de dos ó tt•es pesos díarios, dándoles bestias, alimen­taci ó n y medicinas, caso de enfermedad. Por tales motivos forzosa­mente hay que convenir en que la ración de los ~oldados debe au­mentarse un ciento por ciento. Organizar un Escuadrón que ai propio tiempo pueda prestar, llegado el caso, el servicio de infante­ría con buen éxüo, así como el de zapadores, con la expresa Condi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 174 BOLETIN MILITAR ción que sean agricultore3, es el único medio de sostener guarní­' ción en Casanare. Compuesto de un personal de esta clase, puede garantizarse que equivale á hacer inmigrar un batallón d_e gertt~ extraña, que puede equipararse con ésta, en una proporción del 'diez por ciento. En efecto, cien hombre llariyros, ivezados, cono­cedores y hechos al manejo de las annas, puede . contrarrestar en sJ suelo, á mil que del interior quisieran invadir sti terri~orio. La: prueba patética que robustece mi acerto, . en 1
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 11

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