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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie V Tomo II N. 3

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie V Tomo II N. 3

Por: | Fecha: 16/07/1904

Serie V Tomo II ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO Director y Editor FRANGISGQ J. YERGARA Y YELASGO General de Ingenieros ~ Putde muy bien suceder que 1mestro respeto á todas las convicciones, vmga á pat'ar m la i11dijermcia y 1zos deje st1l mn¡;fa para defmder las Httéstt'as ENRIQUE SIENKIEWICZ ............ ----········----------·-··-·----·---------------·-····-··- .. ····------·---·------------·-··-------------- .. ----··-···-··- • • • Bogotá, Julio 16 de 1904 * * • ...................................................................................................... ................................. ............................ ~Oficial® DECRETO NUMERO 593 DE r9o4 (6 DE JULIO) por el cual se concede una licencia indefinida y se nombra reemplazo El Vieepresidente de la Rep1íblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'vo DECRETA Artículo único. Concédcse á Lisandro FJórez, Profesor de segunda clase de la segunda Banda :Mililar de Música de la guarnición de esta plaza, Ja licencia indefinida que solicita; y nómbrase en su re m plazo al de igual clase, Nazario Blanco. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Jvlio de rgo4. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEz CoBo DECRETO NUl\-IEHO 594 DE 1904 (6 DE JULIO) por el cual se confieren unos ascensos y se hacen varias destituciones El Vz'cepresz'dente de la ReptÍblt"ca, encargado del Poder E.Jecutz'vo DECRETA Artículo único. Confiérense los siguientes ascensos: A Capitán efectivo, al Teniente Santiago Rohayo, y 5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 66 _; destínasele á la vacante que dejó el Capitán Pablo Castillo, en el Batalldn 1. 0 de Artillería; A Teniente efectivo, al Subteniente Julio Mejía, y des­tínasele á la vacante que deja Robayo; y A Subteniente, al Sargento I .0 Andrés López, y destí­nasele á la vacante que deja Mejía. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Julio de 1 gol~. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ Cono DECRETO NU!vlERO 595 DE Igo4 (6 DE JULIO) por el cual se asciende á un Profesor de la Banda de Cali El Vicepresidente de la República, encargado dtl Poder Ejecutz'vo DECRETA Artículo único. Asciéndese <1 Profesor de tercera clase al de cuarta, Sr. Alejandro Reyes, de la Banda Militar de Música de Cali. . Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, ú 6 de Julio de Igol,. JOSE 1\IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO VJ\SQUEZ Cono DECRETO NUMEHO 599 DE Igo4 (7 DE JULIO) por el cual se confleren Yarins ascensos El Vzápresz'denle de la RP.públt'ca, encargado del Poder Ejeculzvo O E C 1\ E T ,\ Artículo único. Asciéndese á Capitán efectivo del Ejér­cito al Teniente Alhcrto Pcdraza. Comuníquese y publíf{uese. Dado en Bogotá, ú 7 de .Julio de 1904 . . JOSE 1\IANUEL :rviARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoiJo / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 67 _; DECRETO NUMERO 6o8 DE 1904 (9 DE JULIO) por el cual se llama al servicio á un Oficial y se le destina El Vt'cepresúimle de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'vo DECRETA .Artículo ünico. Llámase al servicio activo al Subteníen­te Manuel Peña, y destínasele como supernumerario de] Cuartel general del Ejército, con destino á prestar sus servi­cios en Palacio. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 9 de Julio de r9o4. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo DECRETO NUl\IERO 6og DE 1 gol¡ (4 DE J LIO) por el cual se confieren varios ascensos .E1 Vt"ctpresldetzlt: de la Repúbl/ca, encargado del Poder .E'jeculz'vo DECRETA Artículo único. Asciéndcse al Sarg·ento .Mayor Enrique Rodríguez, segundo Jeít! del Batalldn 1/o!gufn, á Teniente Coronel graduado; y á los Capitanes Ahraham Ardila, A yu­dante Mayor, y Pedro C. Barragan, Capit<ín de la 1.a Com­pañía del mismo, á Sargentos Mayores graduados. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á g de .Julio de 1 go4. JOSE :MANUEL 1\-IARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 DEBE 1867 Ocbre .. l 30 1 4 1 1868 Sbre .... í 20 1 17 1869 Agosto. 31 19 1 1 í 21 DEBE 1867 Ocbre .. ¡ 30 4 1868 Sbre.... 20 17 DEPARTAMENTO ~ Capitulo J? M·itz·úterio Públz'co ~ -f A varios (pagos efectuados) ................ $, 240 ... 240 . .. A varios (pagos efectuados) .................. 3,700 ... 3,700 ... \ - 3,940 ... , A varios (saldo por pagar) .................. ......... ... 290 ... , 4,230 ... 1 -- DEPARTAMENTO Capítulo 4? Mz'nz'sterio Público A varios (pagos efectuados) ................ $ 16!56 16!65 A varios (pagos efectuados) ................. . 183135 ( 183135 1 1-·------·- 200 .... ::I:> co . r-c:::: J :.t:> c::::J ~ - r- -f :.t:> ::0 1 :S:: e::> c::::J m r-e::> C./.) 1 ----._ ~ ~ ~ ~ ~· ~ "'' ~ te o (¡"' f"to S (~ 0\ M.' 00 :u ""t lo.. (1) n o o 3 O"' s· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' DE JUSTICIA 20 (personal), s¡c de ctéditos reconocidos HABER 1867 Sbre .... 1 30 2 De varios (reconocimiento) ................. $! 340 ... 340 ... te o 1868 Agosto. 31 15 De varios (reconocimiento) .................. 3,8go ... 3,890r V 1 4,230 ... 1 J 4,230 ... ..... o r+ S' S: ~ (~ DE JUSTICIA 21 0\p,. \0 o ln o (materz'al), s¡c de créditos reconocidos HABER o 3 O" 1867 Sbre ... ¡ 30 1 2 1868 Agosto.l 31 ! 15 J De varios (reconocimiento) .................. $¡ r616sl r616sl De varios (reconocimiento) ................... ¡---r8;j3sj~s3j3s¡ 1 1 1 200¡··¡ -· ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 22 DEBE 1868 Fbro ... 28 10 1 Agosto ........ JI 16 I - 23 DEBE 1868 Fbro ... 28 1 10 1 1868 Agosto. 16 31 1 1 -- DEPARTAMENTO e apítulo I ""t l~ (J o o 3 cr ~· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LO INTERIOR tantes (personal), s¡c de pagos 1868 Marzo .. I5 1 1 1868 Sbre ... 20 I7 \ 1869 Agosto. 31 19 DE LO INTERIOR tan tes (maten:al), s¡c de pagos - 1868 Marzo .. 15 Il ' Septiembre .. 20 17 1 De varios ¡(pagos) ............................. $ De Yarios (pagos efectuados) ................. De varios (saldo por pagar) .................. -----~~~~--- ·-- De varios (pagos) ................. ~ ........... $ De varios (pagos efectuados) ................. 24 HABER 9,240 ... 9,240¡ ... !' ----- 26,ooo ... 26,000 ... Oj o ----- ---- (b 35,240 ... ............ -3:::::::1 "' -~ :S s= r== -· "' 25 "-1 ~ w ..., l~ HABER () o o 8o ... j 8o ... ----- 3 cr -· , 300 ... 300 ... ----- ----- 1 1 380 ... ..1 . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 26 DEBE 1867 Sbre ... 30 1868 Agosto. 31 27 DEBE 1 1867 Sbre ... 1 30 1868 Agosto.¡ 31 3 16 J 3 r6 1 1 DEPARTAMENTO Capitulo 5? Poder Ejecutivo (personal A Crédios legislativos (imputación) ........ $ 874 30 87)301 J A Créditos legislativos (imputación) ......... g,576 1 - o 1 - o 1 1 10.45013 DEPARTAMENTO Capitulo 6. 0 Secreta1'fa de lo Inte1'z'or y Relac,Z:ones 1 ! A Créditos legislativos (imputaci6n) ...... s, 456115 456)151 A Créditos legislativos (imputación) ......... ¡ 5,000, .. . s,ooo, ... 1 5,456¡rs l~s6!~1 t:x:l o ti" l""t' :;~ s;: r:::.: -· l""t' ....¡ ~ • .,.. ""'l Lo.. C'D (J o o 3 c:r Si). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LO INTERIOR y gastos varios), s¡c de pag-os HABER 1867 Ocbre .. ¡ 30 4 1 De varios (pagos efectuados) ............... $¡ ___ 500, .. . 500, ... 1868 Sbre ... 1 20 ! 17 De varios (pagos efectuados) ................. ¡_ 9,270~'~ _ _!,2 7°~~ 9,770 ... De v~rios (saldo por pagar) .................. 1 ........ ·¡·· · ~-~~0! 3°1 1 10,450 30 r869Agosto.¡ 31 1 19 1 1 DE LO INTERIOR Exter-iores (personal), s¡c de pag-os HABER 26 27 --- De varios (pagos efectuados) ............... $ __ 3001~ 3001 ... 1867 Ocbre .. 30 4 1868 Sbre ... 20 I7 5,0001~ De 'anos (pagos efectuados) ............... 1 _ ~ooo ~ De varios (saldo por pagar) .................. ¡ 5,300' ... 186g Agosto. 31 19 ......... ... 156115 1 j- 5,456 ~1 · \ l 1 t:O o (b M' S ~ ( ::.: -· M' -.....) ~ (.n "1 l~ n 2.. o 3 O" ;· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 76 .....) , COMANDANCIA EN JEFE DEL EJERCITO ÓRDENES GENERALES El artículo 9041 de la Orden general del Ejército corres­pondiente al 1.0 de Junio, trae lo siguiente : Art. 1.~ En vista de la nota número 6g6 del 25 del mes que hoy termina, procedente de la Comandancia General de la Divt·­sión Pdlonegro, promuévese al Teniente Luis F. Páez, del Cuartel general de dicha División, al Cu e rpo de Inválidos. Art. 2.0 A solicitud del Coronel primer Jefe del Balallín Te­ner[ fe de la Dz'vz'sión Palonegro, hecha en Oficio número 40, del 16 del mes próximo pasado, apoyada por los jefes superiores res­pectivos, declárase en uso de licen cia indefinida, por falta á sus deberes, al Subteniente Pedro Camacho, del Batallón expresado, y nómbrase en su reemplazo al Subteniente José María Manri­que, á quien se llama al servicio activo. Dése cuenta al Ministerio de Guerra y comuníquese. Por el Comandante en Jefe, el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. La Orden generq,J del Ejército d e l día 2 de Jun io, dice en el artículo 9044: A petición del Sr. G e neral primer J e fe del B atallón de Arli- 1/tría, declárase en uso d e licencia indefinida, por mala conducta, al Capitán Pablo Castillo, perteneciente al Batall,) n expresado. Dése cuenta al Ministerio de Guerra y comuníquese. Por el Comandante en Jefe , el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. El artículo 9054 de la Orden general del 7 de Julio, dice : Art. 1.° Concédese la lic encia indefinida que pide el Subte· niente Santiago Borda, del Balallórl Casabianca de la Dz'visión Pa­lonegro, y nómbrase en su reemplazo al Subteniente Eduardo Arango, á quien se promueve del Cuar te l General d e la misma Divisi6n al cual pertenece. Art. 2. 0 Para llenar la vacante que deja el Subteniente Arango en la Comandancia General de la Dzvisz'órl Palo11egr o, nómbrase al Subteniente Antonio Zamudio S . , á quien se llama al servicio activo. Art. 3. 0 A petición del Coronel primer Jefe del Batallón Tt. nerffe de la Dzvisz'ón Palonegro, hecha en oficio número 44 de fe. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia -77- cha 25 del mes próximo pasado, declárase en uso de licencia in­definida, por mala conducta, al Subteniente Daniel Gutiérrez, perteneciente al Cuerpo expresado, y nómhrase en su reempla· zo al Subteniente Francisco Ruiz V., á quien se llama al servi­cio activo. En la Orden general de la misma fecha que la anterior dicE: Art. 9055. La reorganización á la cual da lugar el Decreto, ejecutivo mímero 599, de fecha de ayer, se hará tomando por base el Batallón acantonado en Tunja, que continuará con la de­signación de Batallón Bolívar. Art. 2.0 Autorízase al Sr. General Miguel Rodrlguez, Jefe Militar de Boyacá, para seleccionar el personal de Jefes y Ofi­ciales que ha de tener el Batallón Bolívar, y hacer Jos nombra­mientos respectivos, sometiéndolos á la. aprobación de la Coman­dancia en Jefe. Art. 3 .0 Nómbrase Ayudante general Secretario de la Jefa. tura Militar de Boyacá, al Teniente Coronel Pedro Rubén Castro. Art. 4. 0 El Habilitado del nuevo Batallón Bolívar desempe­ñará á la vez las funciones de Habilitado de la Jefatura Militar de Boyacá Art. 5. 0 Los Habilitados de la extinguida Divisiún Boyacá se­rán dados de alta en el Cuartel General de la Jefatura Militar, por el tiempo necesario pa ra que arreglen y rindan sus cuentas debidamente. Dése cuenta al Ministerio de Guerra. Por el Comandante en Jefe, el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. En la Orden general del Ejército, correspondiente al 9 de Julio, se expresa Jo siguiente en el artículo 905 7 : Primero. A petición del Coronel primer Jefe del Bala/Ión Zapadores del Quindío, hecha con fecha 25 de Junio, declárase en uso de licencia indefinida, por mala conducta, á los Subtenientes Pedro Espinosa y Eusebio Cuenca, del Batallón expresado, y nómbrase para reemplazarlos, por su orden, á los Subtenientes haac Moreno y Angel María Santos, á quienes se 11ama al ser­vicio activo. Segundo. Asimismo llámase al servicio activo al Teniente Antonio López, y destínase á ocupar la vacante de Subteniente que dejó en el Batallón antedicho el Subteniente Ignacio Currea, que fue declarado en uso de licencia indefinida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 78 -' Art 9058. La Comandancia en Jefe, de acuerdo con el ar­tículo ros del Código Militar, conce Hó la licencia indefinida que solicitó el Capitán Manuel Mada Tobar, para separarse del pues­to de artillero del vapor Hércules. Art. 9059 La Comandancia en Jefe ordena sea dado de alta en el Cuerpo de Inválidos, como Capitán, el Coronel Cayo Garcfa. La novedad se hará con fecha 7 del presente, por dispo­ción del Ministerio de Guerra. Art. 9064. La Comandancia CONSIDERANDO Que se han dictado varias providencias tendientes á regu .. larizar la instrucción de Jos Oficiales de los Cuerpos, sometiendo á examen á los individuos as p irantes á los ~.uestos; Que es de urgente ne c esidad instru1r á los Oficiales que ac­tualmente se hallan en servicio activo, tanto en materias civiles como en las militares ; y Que la Comandancia en Jefe, en guarda de los intereses del Ejército, está resuelta Á. no omitir medio alguno á fin de conse­guir el mayor y más eficaz adelanto de los Oficiales, RESUELVE 1.0 Excitar á los Sres. Comandantes Generales de División, jefes Militares y Jefes de Cuerpo, á fin de que se establezcan las Academias Oficiales prevenidas en el C6digo Militar; 2 .0 Los Jefes de Cuerpo presidirán las Academias de los suyos, las que deberán verificarse en el mayor número que sea posible en cada semana, en cuanto el servicio lo permita; 3. 0 Las Conferencias versarán especialmente sobre las ma­terias de que trata la Resolución número 4 en referencia, y además se harán sobre Código, T ctica y otras materias de u'i. lidad en la profesión militar; 4 ° Mensualmente se en Yiará á este Despacho un Informe suscrito por Jos Jefes de Cue1 po, en el cual se expresen !os nom bres de Jos Oficiales más adelantados y los de lrs que se distingan por su consagración á los estudios, Jo mismo que de las materias de que hayan tratado; y 5.° Cada dos meses se publicará en la Orden gt neral del Ejército la lista de los Oficiales que hayan obtenido mayor nú­mero de calificaciones, para que sirva de estímulo, y tener pre­sente á los as1 distinguidos, para los ascensos que se presenten. Publíquese y comuníquese. Por el Comandante en Jefe, el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 79 -' Editorial • INFORME DEL MINISTRO DE GUERRA AIJ CONGRESO DE 1904 Honorables Senadores y Representantes Cumplo con el deber de presentaros el Informe del Mi­nisterio de Guerra, en acatamiento á las disposiciones cons­titucionales y con el legítimo deseo de que, á la luz de Jos documentos en que apoyo mi relación, juzguéis irnparc~a1- mente mi conducta corno Jefe de uno de los Hamos más Im­portante del Gobierno en los difíciles momentos que me ha tocado atravesar. El último Informe de este Ministerio fue el presentado al Congreso ordinario de 1 8g8; de modo que éste, para ser completo, debiera abarcar la historia y documentaR correspondientes á seis años. Trabajo sería entonces de di­mensiones colosales, puesto que en los tres años de guerra se concentró naturalmente en esta Oficina toda la vida y la ac­tividad oficial. l\Ie limitaré, pues, á diseñar {t grandes rasgos los pl'incipales acontecimientos de este largo período, dete­niéndome sólo en los sncesos ocurridos en Panamá, por ha­berme tocado, como Ministro de Querra, intervenir en ellos. Fue al f'r. Gen ra) lsaías Luján á quien correspondió, como :Ministro, presentar la ::\Iemoria de este Ramo en 18g8. El 7 de Ao-osto del mismo año fue reemplazado dicho Gene- • El Informe que el Ministerio de Guerra presenta á las Cámaras L~gislativas en sus sesiones ordinarias, por mandato con titucional, ha sido siempre un documento capital para el Ejér­cito; pero en este año reviste mayor interés, tanto por referirse á un largo período de tiempo, fecundo en acontecimientos importan­tísimos, como por tratar con especial acierto y espíritu militar las necesidades del Ejército y poner muy en alto los servicios que él presta á la República, haciendo justicia á la nobilísima carrera de las armas. Por tales razones, no vacilamos en solicitar del Sr. General Alfredo V ásquez Cobo el permiso del caso para reproducir en este semanario su bien elaborado Informe; permiso que nos fue con­cedido por no insertarse hoy sino las dos primeras páginas ; de . suerte que el documento oficial no quedará reproducido íntegra­mente sino mucho después de que haya sido presentado al Con­greso nacional. Seguros estamos de que todos los militares colom­bianos leerán el Informe del Sr. General Alfredo Vásquez Cobo con la atención que merece, y nos apmbarán gustosos que lo adop­temos como Edz~orial de este BoLETÍN MILITAR. (N. del D.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--- So -' ral por el General Olegario RiYera, quien desempeñó el Mi­nisterio hasta e] 3 de Noviembre, día en que ]e sucedió el Dr. Pedro A. 1\'lolina; y el g de Enero de r8gg entró á ocupar el puesto el Sr. General Jorge Holguín, hasta el I I de Agosto siguiente. En esta última fecha fue nombrado el General D. José Santos, y durante su Administración estalló la guerra civil el 18 de Octubre de r 8gg. El Partido Liberal, con el a poyo de los enemigos del Gobierno que vivían en el Extranjero, levantóse en masa para derribar por ]a fuerza las institucio­nes conservadoras. La Nación quedó convertida en pocos días en un dilatado campa m en lo. Todos vosotros conocéis como yo los hechos de armas que siguieron de cerca al movimiento revolucionario, y que, favorables en un principio á nuestras tropas en los campos de Los Obispos, Bucaramanga, Piedecucsta, &c., tornáronse adversos y dieron vuelo inmenso á la Revolución en el com­bate de Peralonso, en donde nuc~tro Ejército sufrió desastro­sa derrota el día 16 de Diciembre de 1 8gg. La guerra, hasta entonces débil y vacilante, tomó proporciones gigantescas. Muchísimos combates se libraron en todos los Departamentos con éxito variable. El General :Manuel Casabianca vino al :Ministerio en reemplazo del General Santos el 12 de Mayo de 1goo. En ese inte~valo habíase ocupado en y·eorganizar el Ejército, con los contmgenles y elementos que de todas partes se mandaban á Santander, y que el 26 d 1 mismo 1\Iayo c¡ncdaron triunfan­tes definitivamente en la formidable batal1a de Paloncgro, dirigida de parle del Gobierno por el malogrado General Próspero Pinzón. Creyóse por un momento que Jos combates de Santan­der, coronado espléndidamente por la toma de Cúcuta, pon­drían fin á la guerra. Desgraciadamente no fue así, porque las expediciones de filibustercs que por todos los puntos car­dinales invadían el territorio nacirnaJ, secundados por sus respectivos Gobiernos, daban aliento á las guerrillas del in­teriOr. En Panamá, en el Canea, en el Magdalena y sobre todo en el Tolima, aparecían continuamente hogueras revo­lucionarias que era necesario apagar con grandes sacrificios. El General Casabianca ocupó el :Ministerio hasta el 31 de Julio de 1 goo, fecha en la cual lo reemplazó el General Guillermo Quintero Calderón, quien como Ministro de Go­bierno fue encargado de la Cartera de Guerra. Sucesivamen­te pasaron por este mismo puesto los Sres. General Próspero Pinzón, Dr. José Domingo Ospina C., General Ramón Gon­zález Valencia, Dr. José V. Concha, General Pedro Nel Os- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole.tín Mílitar de Colombia . . . '-Sí..J pina, de nuevo el Dr. José V. Concha, y por último el Sr General Aristides Fernández, en cuya Admmistración, como es sabido, se puso fin á la guerra, después de trea años de · .batallar encarnizado. El 2 1 de Noviembre de 1 902 fueron celebrados los Tra­tados de paz de Panamá, que señalaron término á las hosti­lidades y que fueron firmados por los Sres. Lucas Caballero y Eusebio A. Morales, de una parte, y Jos Generales Víctor M. Sal azar y Alfredo V ásquez Cobo, de otra, y aprobados por los Generales Nicolás Perdomo y Benjamín Herrera, Je­fes Supremos de los beligerantes. El 22 de Febrero de 1903 me hice cargo de éste Minis­terio, por honrosa designación hecha en mí por el Excmo. Sr. Vice.Presidente de la República. Al punto consagréme á reorg~mzar ~~ Ejército, pro,curando dejar un pie de fuerza de qmnce· mil hombres, numero apenas suficiente para el -servicio en la delicada situación en que se encontraba el país á raíz de una guerra tan larga. Con inmensas dificultades tropezó el Ministerio para atender al licenciamiento de tropas, porque la escasez del Erario no permitía cubrir á los militares sus pasaportes, ni mucho menos darles las recompensas á que se habían hecho acreedores. En esa ocasión dio el Ejército una prueba más, y docuentisima, de su desinterés y patriotismo, regresando á sus hogares los que quedaron excedentes, en perfecto orden, sin murmurar una palabra, satisfechos con el deber cumpli­do. Es de justicia estricta mencionar este ejemplo que revela DO sólo la moralidad del Ejército, sino la buena lndole del pueblo colombiano. (l,onlinuará) ERRATAS En el número anterior de esta Revista se eacaparon lai Sg'uientes: En el Decreto número 573, artfculo 2.0 , penúltima línea, 4ice : las señaladas en Decretos ; léase en los Decretos. En el artículo 6.0 , última línea, dice Guardaparque; léase Guardapar • ..,.u. En el Decreto número 582, articulo 1.0 , segunda línea, dice: im- . • . . .J prevtsto. _ El Capitán determinara con claridari la situación, en forma ,9e problema muy ~enci l lt~, que cumpurt~ tanto la ejecución de ·uno 6 varios movimientv~ como la de los fuegos 6 los ataques. ~Dejará al Jefe de la Secci ó n la libertad de dar las t'1rdenes que ..convenga, y re~titicará luég-o 1<15 falt : s que se cometan. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 83 _J Basta donde sea posible, estos ejercicios deben ser ejecuta• dos con el efectivo completo. Cuando la Sección no lo tenga,_ se reunirán varias unidades, de modo de formar ocho hileras por lo menos. En principio, el jefe de la Sección es el guía de _la trop-. Cuando la instrucción no esté bastante adelantada para que el jefe pueda dedicarse _exclu.sivamente á esas funciones, se hui reemplazar por el Sargento delante del centro de Ja Sección, al que dará sus instrucciones y le prescribirá los movimientos que debe mandar. . Esto le permitirá no s61o ocuparse del conjunto y Jos detalles de Ja maniobra, sino que servirá para que el Sargento adquiera el hábito de 1 mando y pueda conocerse su aptitud. Formadcnu de la &uifm 181. La Sección, que en el Ejército Colombiano se compone de un Oficial subalterno, jefe de ella, de un Sargento 2.0 , para que secunde al Oficial en la vigilancia y cuidado de la tropa, de dos Cabos (uno 1.0 y otro 2.0 ) y de 16 á 20 soldados, divididoi en dos escuadras á cargo de los Cabos, puede ser formada en línea 6 en columna. Las ·escuadras se denominarán deJa derecha á la izquierda y de la cabeza á la cola: r: escuadra, 2.• escuadr~. 182. En la formación en línea los soldados estarán coloca­dos por orden de estatura y en dos filas paralelas, distantes 40 centímetros de pecho á espalda ó morral la una de la otra. El Jefe de la Sección se colocará en el punto donde sea más útil su presencia, por lo regular á cuatro pasos delante del centro du­rante la marcha, y á retaguardia 6 en uno de Jos costados duran­te Jos fuegos. El Sargento se colocará en primera fila, á la dere­cha de la Sección; el Cabo 1. 0 , jefe de la 1.• escuadra, en fila exterior á un paso detrás de la última hilera de su escuadra; el Cabo 2.0 , jefe de la 2.• escuadra, en primera fila á la izquierda de la Sección, salvo que ésta se encuentre reunida con las otras secciones de la Compañía y que no sea la última, en cuyo caso ~~ Cabo 2.0 se colocará en su escuadra, como se dijo para el Cabo 1.~ ~ 183 . La Sección podrá ser formada en una fila, segúnrl~ principios prescritos para la formación en dos filas, y ejecwtar e, esta formación los movimientos que se enseñen á las dos filas y 4 que haya Jugar. . : 18-4- Una Sección formada en columna lo puede ser: 1.0 , por escuadras; 2.0 , de á dos ó por hileras. ; En la columna por escuadras, éstas estarán colocadas á dis;¡. tancia entera ó aLierta, esto es, con una distancia entre sí igual á la longitud de su frente. El jefe de la Sección se colocará á cuatro pasos delante del centro de la 1: escuadra ; el Sargento en pri,. mera fila, á la derecha de la 1: escuadra; los Cabos en primer4 fila, á la izquierda de sus respectivas escuadras. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil~tar de Colombia '- 84 wJ El puesto del Oficial, clases y soldados en la columna por hileras será en el que resulten al hacer giro á la derecha 6 izquierda, estando en línea. 185. También podrá ser formada la Secci~n en columna por na/ros, tres, (tncos, &c., haciendo numerar para ello la Sección de ! /res, (Ualro, &c., y procediendo co,no se dice en el número 228. 186. Cuando esté ausente el Oficial, el Sargento 2.0 tomará el mando de la Sección ; cuar~do falte un Cabo, lo reemplazará en el mando de la eséuad ,. a el soldado que designe P.l jefe de la Sección, en el caso de no estar designado de antemano. 187. Tanto para los actos del servicio de guarnici6n como en los ejercicios y funciones de guerra, las secciones y las escua­dras deben estar siempre mandadas por Jos mismos Oficiales y clases 188. Siempre que haya de formar la Secci6n, lo será pri­mero por escuadras. Cada Cabo reunirá Jos soldados de su man­do, se cerciorará de los que falten, revistará los presentes y los conducirá luégo al Jugar señalado para la formación, en donde los pondrá á órdenes del Sargento de la Sección. Jándole cuenta de los ausentes. Este rectificará la lista de la Secci() n y la pre. sentará al Sargento 1.0 6 al Oficial jefe de la Secci6n, informán­dQles de las novedades que ocurran. La Sección regresará á la cuadra de una manera semejante i la empleada para formar, esto es, por escuadras á órdenes de los Cabos. ( Conlr1uía) GUERRA RUSOJAPONESA (Crónicas para el BoLETÍN :MILITAR) Por la extensión del teatro de las operaciones, la lejanía del núcleo de los adversarioscontendores, y )a clase de terreno en que han obrado los adversarios, no es extraño, sino antes ien, muy natural, que á cada período de lucha relativamen­te seria, siga una especie de calma, que aprovecharemos hoy para reproducir, primero un grupo de conceptos y opiniones de Le Temps, diario afamado por su seriedad y la competencia de sus Redactores, y luégo un artículo magistral del General Niox, uno de los soldados más notables de la época, geógrafo eminentísimo, y que, aun cuando fue publicado en un·a Revista -científica francesa, dos semanas después de rola Ja paz, no .llabíamos querido reproducir aquí, esperando el cumplimien­t'o de sus predicciones, pues conforme lo verán nuestros lec­tores, dicha pie·za hace juego al interview del Coronel Oka, y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 85 ..J demuestra que muchos militares europeos tampoco se equivo­caron en sus juicios sobre la guerra que hoy fija la atención del .. mundo. • • • Mayo 3-La cifra de soo,ooo hombres, asignada al Ejér­cito ruso en Mandchuria, resulta exagerada por mitad; el Ge­neral Kuropatkine no dispone sino de 25o,ooo. De este núme­ro hacen parte los go,ooo hombres que por terceras partes guarnecen los puertos de Puerto Arturo y Vladivostok, y la línea del Ferrocarril. En diferentes guarniciones hay repar­tidos 2o,ooo, y 5,ooo se encuentran en los hospitales. En re-.­sumen, I I 5,ooo hombres in m o vil izados. · El General Kuropatkine dispone, pues, de 135,000 hom­bres, que de seguro se elevarán á 1 so,ooo al fin del mes, y es probable que esa cifra no sea rebasada, porque no basta transportar hombres, sino que también hay que reavituallar­los. Por esta razón no se podrá, como se pensó, acumular otros 1 5o,ooo sobre la frontera china. La formación de un Ejército de reserva en Irkustek, de que se habló, tampoco es posible, porque no haría sino aumentar las dificultades, s~n ventaja para las tropas de combate. El Ejército del General Kuropatkine se divide en Cuer­pos de 4s,ooo hombres. El 1. 0 guarnece á Vladivostok, el Norte de Mandchuria y el Transiberiano. El 2.0 y el 3. 0 es­tán al Sur de M u k den y sobre el Y al u. El 4. 0 , de formación reciente, se encuentra en Kharbin. * -7. En Tokio e vive en este momento en la misma at­mósfera moral en que e vivía en Atenas en ]os tiempos de las guerras médicas: es un esfuerzo consciente y voluptuoso de un pueblo pequeño contra un grande imperio, sostenida la fiebre por grandes recuerdos históricos. Los japoneses tie. nen mentalidad de primitivos y memoria de letrados; manejan con inteli~eneia de civilizados los más poderosos agentes de destrucción producidos por nuestra época. Viven como inge­nieros, y mueren como espartanos. * Sobre Liao- ho-Mukden no pueden los rusos reunir más de esos cuatro Cuerpos (r8o,ooo hombres), dejando á cargo de las reservas y refuerzos esperados la guardia del Ferrocarril y de Vladivostok, de suerte que en la gran batalla serán muy inferio­res en número á sus adversarios, y si la pierden, estará terminada. la guerra, porque aun cuando Rusia dispone de 3.6oo,ooo soldados en papel (en realidad 2 millones), su puesto de gran naci6n, enfren· te de Alemania, que dispone de formidable Ejército, no le permite disminuír de un modo serio sus fuerzas de Europa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--86-' -8. ~as fuerzas rl!sas.~penas ascienden en Mandc.hur!a i 15o,ooo Infantes, 12,ooo JIDetes y 224 cañones. En S1ber1a Oriental hay 2o,ooo infantes, 5,ooo jinetes y 32 cañones. Según el párte oficial, los rusos perdieron en el Yalu 20 Oficiales y 3,083 soldados ( ó sea por lo menos el 12 por 1 oo de las tropas empeñadas, lo cual indica de sobra la magni­tud de la catástrofe). • Mayo g-Telegrafían de Mukden que las tropas rusas que parten para la línea de combate, están llenas de brío y de confianza en el éxito eventual (sic) de las armas rusas. Los soldados preguntan á sus Oficiales cuándo llegarán al ·sapón, y tratan de aprender las palabras japonesas que de­signan el tabaco, el té, &c. (?!) Los soldados venidos de Rusia, no obstante la cuaren­ ·tena de días pasados en el tren, se muestran con buen hu­mor y cantan á boca llena, á pesar de las grandes fatigas de las marchas, ejecutadas entre torbellinos de un polvo que ~iega y de un sol cuyos rayos de fuego sin cesar aumentan en mtens1dad. * _' -10. A Ja llegada de Kuropatkine á Mandchuria, las fuerzas rusas estaban dispersas sobre un inmenso territorio. Es probable que si hubiera tenido el mando desde el princi­pio de las hostilidades, habría abandonado á Puerto Arturo, tiguiendo los consejos del General Dragomirof. En el actual estado de las operaciones, el Jefe ruso no debe comprometer la campaña en el Liao-Y ang por socorrer á Puerto Arturo. -1 1. Lo que es verdad hoy, lo era hace dos meses, á sa­ber: que á los rusos lo que más les convenía era combatir ·eon su flota reunida, evacuar á Puerto Arturo y el Sur de Mandchuria, y esperar en Kharbin el choque japonés. Hoy los rusos, bajo la presión de las circunstancias, hacen lo que debieron hacer voluntariamente entonces, aunque disminuido •u prestigio y dejando 2o,ooo hombres sitiados en Puerto Ar­turo. Nadie puede rehusar su admiración al valor y á la acti­Yidad de los japoneses, tan criticados en Europa al princi­pio de la campaña. La guerra durará dos años por lo menos. Falta saber si Rusia podrá ó nó mantener su Ejército en Mandchuria una vez concentrado, lo cual no puede determinarse antes de algún tiempo. En Rusia no se trata de aminorar la importancia de las Tictorias japonesas en el Yalu y Liao-tung; se reconoce que ·eon menos de 5oo,ooo hombres no puede defenderse la Mand­. e~uria Meridional, y se conviene en que Kuropatkine no _dxspone á la sazón sino de 2oo,ooo hombres. . • El clima en la parte meridional de Mandchuria varía de -25° en invierno á + 36 ° en verano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 8¡ _¡ -12. Al principio de las hostilidades la Intendencia rusa no estaba mejor preparada que el Ejército para la guerra, por cuanto no se creía que estaliara ésta; á pesar de ese, Jas tropas de nada han carecido, y los almacenes de Muk­den y Liao-Y ang con tienen ( 1 3 de Abril) víveres sufi­cientes para 2oo,ooo hombres, hasta el 1.0 de Julio. Lama­yor parte de los víveres se ha traído de Europa; en Siberia no se encuentra sino heno. Cuanto á ganado, de tal manera .abunda en la Mandchuria Meridional, que los Jefes prefieren ~omprarlo directamente. La ración diaria del soldado ruso es de 2 t libras de pan ó 1! de bizcocho, de ! libra de carne y 125 gramos de legumbres y harina, y además una pequeña porción de sal, té y azúcar. -16. Los reconocimientos cosacos á lo largo delTa-Yang­ho y de sus afluentes, ning-una duda dejan sobre el carácter ~e la marcha-maniobra ejecutada por el primer Ejército ja­ponés. Gracias á disposiciones bien concebidas y b1en ejecu­tadas, el grueso pudo desfilar sin dificultades. Todo el dispositivo de marcha, orientado hacia el W., tie­ne por objetivo á Sie-Yeng-Hai-tcheng, y una vez más apare­_ ce la analogía tantas veces señalada entre el actual plan de eampaña y el aplicado en r8g4. Entonces, en el mes de Noviem­bre el primer Ejército japonés ejecutó la misma operación para llegar el 25 de Diciembre á aquel punto, crucero impor­tante de caminos á Mukden, Puerto Arturo, Pekín y el Yalu. Esa ocupación de la línea de comunicación del enemigo, cortó de China la porción del Ejército chino que ocupaba á Liao-Yang, y redujo á nada e e elemento de resistencia, ya .desmoralizado y debilitado por anteriores golpes. Hoy las lazones del movimiento son otras. El Estado Mayor japonés busca el contacto con China y la influencia que en ese país ejercerá la retirada de los rusos: esto desde el punto de vista político. Desde el punto de vista militar, la marcha-manio­bra del primer Ejército equivale á un cambio de llnea de operaciones: de Antung á Liao- Yang, tendría por eje la ruta mandarina; hoy, al contrario, avanzará á lo largo del Fe­rrocarril. Este segundo itinerario es mucho más cómodo y más rápido; permite evitar un país montañoso y pobre donde ha­bría sido imposible mantener los Ejércitos n1poneses. La vía natural de los Ejércitos invasores, su vía trazada-sarcas­mos del destino-por los mismos rusos, es, sin discusión, la magistral del Transmandchuriano. Esta línea se enlaza con la ilimitada que los convoyes japoneses prefieren seguir, y que es sencillamente el mar. La mayor cantidad de agua y la menor extensión posible de tierra firme, tal es la fórmula Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol~tín Militar de Colombia - 8~- que ha precedido á la organización de los tra~sportes japo­neses, y está bien. . (A estas observaciones del Tiempo agregaremos nosotros que de Seul á Liao-Yang, por el Y al u, hay 120 leguas; de ·Feng-hoang-tJheng á la misma plaza, al través de los mon­tes Ta-long-kang, 4o; y de Niuchan á Liao-Yang, por el ·pie de la serranía, sólo 15, lo que explica bien la ventaja de la operación realizada, que, según Napoleón, es la más difícil pero la más fecunda de ]as que puede intentar un Ejército). -21. El General Fuji (Jefe de Estado Mayor del primer­Ejército japonés) declara que admira el valor de los rusos en el Yalu, pero también afirma que su táctica y sus trabajos de fortificación son muy defectuosos. Sus trincheras eran primi­vas, pues no estaban garantizadas ni contra el bombardeo ~directo, ni contra el fnego de enfilada. La falta de correc­ción en los planes del Estado Mayor ruso era pasmosa. • -22. · Una de las particulandades de la guerra, tan ló-gica, tan nueva, tan fecunda en combinaciones que la estrate­gia clásica ni aun sospechaba, es el uso constante de la astu­. cia y la facultad de invectiva que el asaltante despliega en el · arte de engañar á su adversario ...... Los japoneses tratan de producir en el ánimo de los rusos un espejismo y una pertur­- bación que los induzca á obrar en falso . • • • Des_pués de un largo período de tensión política y de· negociaciOnes diplomáticas que has ta el último instante per-· mitieron la ilusión de la posibilidad de una solución pacífi-. ca, los japoneses dispararon bruscamente los primerc•S caño­nazos en Puerto Arturo, la noche del 8 al 9 de Febrero. No hubo declaración de guerra, en el sen ti do que la diplomacia asigna á ese acto preliminar de un conflicto armado. ~ El :Ministro del Japón en San Petcrsburgo presentó el 6 - una nota en que denunciaba la ruptura de las negociaciones y pedía sus pasaportes; aun no había partido cuando ]os torpederos niponeses, á favor de la noche y aprovechando un inexplicable descuido de los rusos, dieron un golpe terrible á la escuadra de Puerto Arturo, hiriendo gravemente tres de - sus mejores barcos. El mismo día, una escuadra japonesa de I4 naves se presentó en el puerto de Chemulpo, donde se ha­bían retardado dos barcos rusos, que atacados por fuerza tan superior, fueron hundidos por sus propios tripulantes para que no cayeran en manos de sus agresores. Casi en seguida . la flota japonesa se presentaba de día frente á Puerto Artu­ro, y sin resultado bombardeó las fortificaciones de dicha plaza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~?.letin ·Militar de. Colombia . '- 89 .....J Ese atrevido golpe de mano-sorpresa desleal, han dicho algunos• ,-tendrá por consecuencia in~ovilizar la escua­dra rusa en aguas de Puerto Arturo, y hará á los japoneses dueños del mar, y permititiéndoles que con entera libertad transporten su Ejército al punto que mejor les convenga en las costas de Mandchuria ó de Corea. Ese acto mostró igualmente, por una parte, de cuánta actividad eran capaces los japoneses, desde hacía tiempo re­sueltos y preparados para la guerra; y por otra, cuál era la negligente indiferencia de los rusos, acostumbrados á mover­se y decidirse con desesperante lentitud. Todo el carácter eslavo-oriental se puso al descubierto en ese primer contacto armado, que por lo mismo no entraña ninguna nueva revelación para los que estudian y conocen la mentalidad rusa ; y la opinidn pública, de ordinario mal informada, y que casi siempre juzga las cosas muy superfi­cialmente, debe darse por advertida con la lección y sacar de ese primer acto de la guerra muchas útiles enseñanzas. Cuanto al Japón, revela ante el mundo lo que no igno­raban los pocos observadores atentos: una firmeza notabilísi­ma en sus desig·nios y un espíritu de decisión que puede en­vidiarle la vieja y formalista diplomacia europea. Es una fuerza que crece, que se agranda por modo maravilloso y que asombra é inquieta con razón á los occidentales. En la guerra, nada de falso sentimentalismo. La guerra no es una justa cortés con espadas romas; es una lucha por la vida entre dos pueblos. Locura sería obligarnos á decir al enemigo que se ponga en guardia, y desde que se rompen las negociacio­nes hay libertad para tirar los golpes. Aun cuando esto des­agrade á los moralistas trasnochados, es así ·como en todo tiempo, desde Polibio .hasta Napoleón, han procedido los grandes maestros de la guerra. La astucia y el disimulo ele los preparativos, son armas de combate. Vivamos persuadi­dos de lo antedicho, y que cada cual lo aproveche en causa propia : que tus centinelas no se duerman, y que tu pdlvora siempre esté seca ! ¿Cuál es la situación respectiva de los dos adversarios? Es conocida en lo general, y basta resumir sus rasgos esen­ciales. El Japón quiere ·poseer la Corea; quiere dominar el • H De 1700 á 1870, sobre 120 guerra<> entre naciones civi­lizadas, las I 10 principiaron sin la menor advertencia previa, por bombardeos, violaciones de fronteras, ataque de puertos, y sólo 10 se declararon de un modo regular. Los japoneses obraron, pues, conscientemente como pueblo civilizado." (La Revue. 15 de Marzo de 1904).-Nota del Director. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-~-' mar del Japón y el Mar Amarillo, y disponer libremente del ·Estrecho de Corea. Evidentemente ambiciona tomar la dirección de los pue­blos amarillos y sacudir un día ]a presión que los europeos pretenden ejercitar sobre los asiáticos. Considérese el camino recorrido en el último cuarto de siglo, y no será aventurado pronosticar el porvenir del Japón. Comenzó hace algunos años por hacer la guerra á China, ea cierto modo para ensa­yar las fuerzas. Conocida es su interminable serie de triunfos en tierra y en mar, y la necesidad de intervenir en que se encontraron las potencias europeas para detener su vuelo y reducir sus pretensiones. No se le permitió conservar la Pe­nínsula de Liao-tung, que domina á la vez el Golfo de Pet­chilo, el acceso marilimo de Pekín y de toda la China del Norte. Fueron los rusos los que se instalaron en su lugar, pero se le permitió ocupar á Formosa y las Islas de Los Pescado­res, que dominan las rutas <.le los buques europeos. Próxima­mente se comprenderá mejor la importancia marítima de esa posición, cuando se vean )as dificultades qne experimenten las escuadras rusas de Europa para ir á reforzar las ya de­bilitadas de Asia. Francia recordará, no sin 'amargura, que un momen­to tuvo en sus manos á Formosa y Los Pescadores, y que la debilidad de su diplomacia no le permitió conservar esas po­siciones, cu.ra posesión quiso asegurarle la clarovidencia del Almirante Courbet. Cuanto á Rusia, desde el dla en que, en x851, el Amu­riano Muraviev plantó su bandera sobre ]as costas orienta­les del Continente asiático, su marcha, ya lenta, ya rápida, según qu~ ha sido más ó menos embarazada por los aconte· cimientos de Europa, nunca se ha detenido, y en Asia, como en Europa, sw objetivo, que aún no ha alcanzado, y proba· blemenle no alcanzará, ha sido conseguir un puerto libre en un mar libre de hielos. Puerto Arturo, lo mismo que Vladivostock, aunque por menos tiempo, también es bloqueado por las hielos. • Los buques rusos acaban de aprender en d~ra experiencia cuáles son las consecuencias de ese hecho. En tanto que la flota ja­ponesa, libre en sus movimientos, preparaba con toda segu­ridad y á su acomodo sus puntos de ataque y dedesembarco, • La línea de los hielos invernales se extiende del Estrecho de Tsungaru á Geman, por un lado, y por otro de China.npo á Dalny, cuando la estación no es muy rigurosa, como lo fue en este año-Nota del Director. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole.tfn Militar de Colombia "- 91 _J las escu2dras rusas de Vladivostock y de Puerto Arturo, pa­raliEadas por los hielos, resultaban impotentes para reumrse y apoyarse como era natural. No ponemos en duda las disposiciones pacíficas del Zar, ni el deseo personal que él tenía de evitar la guerra, siem­pre que en las negociaciones nada se perdiera de lo adquiri­do por Rusia ni de lo que esperaba ganar en lo futuro; pero es imposible negar que desde el punto de vista militar, los rusos necesitaban ganar tiempo, si era posible hasta el fin del invierno, á fin de que las escuadras estuvieran en libertad de maniobrar, la concentración de las tropas fuera un he­cho y se hubieran completado los aprovisionamientos de carbón de piedra. El Japón, que se daba cuenta de la situa­ción, se denegó á prolongar esas negociaciones ilusorias que su adversario embrollaba con intención fácil de comprender. Para Nipon había llegado el momento psicológico, y precipitó la solución : era su interés indiscutible. Ociosa sería la pretensión de pronosticar el porvenir y de prever los accidentes y los acontecimientos de la guerra que empieza; pero sí rs posible filosofar, buscando luces en la experiencia del pasado. Se ha creído--á aparentado creer­q_ ue el Japón no tenía dinero para sostener durante mucho tiempo su aparato militar, y que, visto el estado de sus finan­zas, no se empeñaría en una lucha desigual. ¡Singular ilu­sión 1 Siempre se encuentra dinero para hacer la guerra, pues no faltan los prestamistas, tanto más cuanto siempre pro­porcionan sus b e neficios con los riesgos que puedan , co­rrer. También se llama audaz la pretensión de un pueblito de 4o millones de habitantes al atacar un coloso de 120 mi­llones; pero dé~e una mirada á la carta del mundo, y se verá que ese pequeño pueblo está concentrado sobre sí mis­mo, y de un solo empuje puede arrojarse íntegro sobre la presa ambici onada, y, en caso de revés, replegarse rápida-mente á sus islas, dúnde es inatacable. · La inmensa Rusia, á pesar de sus enormes recursos en hombres y material de guerra, apenas logrará equilibrar las fuerzas japonesas en la frontera de Corea, en el Valle del Yalu, que en cierto modo es el frente de banderas de ambos Ejércitos. Quizás se reunirán 2oo,ooo hombres *, de una y otra parte; pero de un lado reavituallamiento fácil por el mar y una base de operaciones ventajosa y bien situada en Corea; de la otra, enlace precario con los depósitos de Euro- * La previsión del sabio escritor se ha cumplido al pie de la letra, lo cual prueba que los que se equivocaron á este respecto, lo hicieron con plena conciencia de su error.-Nola dd Director. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 92 ...J pa, por medio de una frágil línea férrea de 8,ooo kilómetros, expuesta á los fáciles ataques de poblaciones hostiles. Rusia puede sufrir algunas derrotas parciales en ciertos puntos de la línea de batalla, por causa de una inferioridad pasaj~ra de los efectivos; pero el soldado ruso es inaccesible al desaliento. Si fuere preciso, retrocederá indefinidamente; atraerá al enemigo á las grandes llanuras de Mandchuria, donde sus nubes dé cosacos lo hostigarán sin dejarle ni un momento de reposo. Podría ser otro r8r2 ......•. y luégo, cuai?-­do el adversario esté gastado, podría venir 1814. La histona jamás se repite exactamente; pero situaciones análogas sí pueden presentarse una y otra vez •. Los informes sobre las fuerzas terrestres en presencia, son vagos é incompletos ; sin embargo, la situación parece ser la siguiente: . El Ejército japonés de operaciones, formado por 13 Dt­visiones de á 25,000 hombres, tiene ya sus vanguardias en Tchemulpo, Masampo y Gensan. La región montañosa Seul­Gensan, que cierra la Península de Corea, será fortificada para formar una muralla que no romperá fácilmente el Ejér­cito ruso, aun suponiéndolo vencedor sobre el Yalu. Aun cuando se dice que los buques japoneses tratan de desembar­car repentinamente fuerzas en el Istmo de la Península de Kuangtun para aislar á Puerto Arturo, como la operación por ahora sería aventurada, no la creemos posible ni proba­ble por el momento. Cuanto á la concentración rusa, dista mucho de estar concluida. Tras una cortina de caballería se forman Jas Di­visiones de operaciones en 1\-lukden, KharLin, Ninguta; el Ferrocarril lleva de continuo tropas y material ; pero no pue­de estimarse en más de 2,ooo hombres diarios, termino me­dio, el rendimiento del tran sporte. Además, en Abril vendrá la ruptura de los hielos del Baíkal, y la travesía del Lago será imposible por cinco ó seis semanas * *. • Si se admite que los Jefes japoneses no son unos igno­rantes advenedizos, no es posible suponerlos tan á oscuras de la historia militar de Rusia, y entonces no caerán en la trampa de la retirada indefinida. Ademis, el plan de los japoneses preveía el caso, y estaba resuelto, en dicho SU(JUesto, lo que debería ha­cerse.- Nola del Director ** La experiencia ha demostrado la exactitud de estas pre­visiones, como la de casi todas las del autor, que si en ciertos pun­tos no habla con toda franqueza, debióse al país en que escribía, .en el cual impera el dtauvznz'smt por la "grande aliada."-N. D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boledn Militar de Colornbia 1 . • • \.__ 93_.. -:1 . Las fuerzas japonesas tienen ganado un notable avance ; pero suceda lo que sueeda, no parece probable· que se libre ningún combate serio antes de muchas semanas. La guerra, de seguro, será larga, porque ninguno de los adversarios consentirá en declararse vencido antes de mucho tiempo; no debemos esperar grandes batallas decisivas, de esas que pre­cipitan la solución, sino más bien el desgaste lento de los con ten dores. Las potencias europeas seguirán, no sin zozobra, las pe­ripecias de la lucha, porque, en realidad, aque1Ios campeones se empeñan en la lid por el1as, porque si bien no están material­mente comprometidas en el conflicto, si á pesar de sus opues-;. tas simpatías logran mantenerse alejadas del incendio, no es menos cierto que sus intereses más caros recibirán en el con­flicto serio contragolpe. No hay necesidad de insistir mucho para poner de re­lieve cuánta prudPncia y acierto se impone á las diploma­cias, y cuánto siente Francia no haber podido, con sus es­fuerzos y amistosos consejos, evitar el conflicto. Pero es pre­ciso tener presente que esta guerra no se empeñó, como tan­tas otras, por un interés restrin~ido de límites territoriales, por la satisfacción de susceptibilidades de pueblos, por ham­bre de un jirón de suelo; tampoco es lucha de la civiliza­ción contra la barbarie, ni la lucha por la existencia de una nacionalidad oprimida : es el conflicto de dos grandes civili- . zaciones, el principio de una nueva lucha de pueblos. El entusiasmo de los pueblos es siempre fácil de sobre­excitar, aun por causas que no comprenden bien ó Jesson ex­trañas: se hablará del patriotismo Japonés, de la abnegación del labriego ruso, de la defensa del honor nacional ; lo único cierto es la marcha irremediable de los hombres hacia desti­nos que hoy no conocemos. Febrero r 904 ••• El "problema chino," tan íntimamente ligado á la gue­rra rusojaponesa, se oscurece ó se aclara día por día, según el punto de vista conforme al cual se estudie. Hoy es un he­cho que Jos japoneses no quisieron ocupar la Mandchuria Meridional, ponerse en contacto con los chinos, sino después de vencer tropas rusas en varios campos de bataiJa; pudieron desembarcar en Niu-chan desde hace muchos días; prefirie­ron por tierra llegar á Hai-tcheng, empujando delante de ellos las columnas rusas. ¡Ante todo, el prestigio morall Y á la fecha, So,ooo chinos, perfectamente armados, disciplinados y equipados, á órdenes del General Mila, ocupan el territorio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . . Boletín Militar de Coolmbia '-94.J de Tchao-Yang, sobre el flanco izquierdo de los rusos, que se inquietan con semejante vecindad, en contacto con los Ejérci­toi japoneses, con los cuales simpatizan más de lo que qui­sieran los moscovitas. - · En el Ejército chino en campaña hay 1 !lO Oficiales ja­poneses escogidos, y cuando el General Kuropatkine protesta contra semejante medida, contesta irónicamente el chino que esos japoneses no están en su Ejército sino como ........ intér-pretes 1 Y las masas chinas siguen concentrándose al Norte .Oe la gran muraJia, en campos de instrucción que las vetera­nizan. Y en caso de derrota, uno de los Ejércitos japoneses se dejará empujar sobr.e China, para que ésta lo interne ....... re­funda en sus BataiJones, y ca1ga luégo con masas frescas y aguerridas sobre la Mandchuria, que indebidamente ocupan Jos rusos, al tenor de los Tratados vigentes. Hasta ayer un deseo de Rusia era una orden en China; hoy se niega al Zar, .cortés pero categóricamente, el permiso para construir un fe­rrocarril que del Transiberiano siga á l\fogolia, es decir, que amenace á Peking por la espalda. China ha comprendido que se juega su existencia en :rtfandchuria, que los hechos cumplidos no tienen remedio, y se alista á juga~ el todo por el todo, en el caso de que el Japón, el campeón de su inte­gridad, sufra un revés que comprometa el éxito de la campa­- ña. Rusia, para triunfar, necesita Hevar á )as llanuras de Mandchuria, cuna del hiJo del cielo, un millón de moscovi­tas. ¿Podrá realizar tamaño esfuerzo? ... ... Y el tiempo rueda con velocidad mayor de la que qui­sieran los contendores, por lo cual las operaciones militares presentan vaivenes, al parecer inesperados, pero en realidad naturales y concordes con la estación y e] estado de la movi­lización de los Ejércitos. Asegurado el dominio de Liao-tung, los japoneses se mueven francamente sobre Kuropatkine, y sobre Puerto Arturo apenas ·quedan las tropas necesarias para preparar· el gran golpe interín de la Madre Patria, arriban los refuerzos necesarios para intentarlo. Ya lo dijimos en número anterior. Se delinea la tentati­va de un sitio abreviado á lo Sauer. En esta operación, el ataque, en vez de concentrar sus esfuerzos sobre un sitio li­mitado, lo que permite al defensor hacer otro tanto, hace sen- .tir su acción sobre el mayor frente posible, para mantener al enemigo en continua indecisión. Después se organiza una se­rie de columnas de ataque, cada una con seis Baterías de campaña, una Brigada ó una División de infantería, y 20 á 25 piezas de sitio. Esas columnas, al fin de su marcha ~ con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 95 .J céntrica,. se. hallarán á una leg-ua un~ de . otra, y tomarán como objetivo, no los fuertes, smo los Intervalos que hay en .. tre ellos. Para cada fuerte é intervalo adyacente, el sitiado dispondrá, cuando más, de 1 2 piezas de sitio y 20 de campa­ña, enfrente de las 25 de sitio y las 30 de campaña del agre­sor, que por Jo mismo yoseerá la superioridad en artillería. Terminada la lucha de cañón (uno á tres días), las tropas de infantería se aproximan por la noche á la línea del enemigo, y á la hora conveniente se lanzarán al asalto sobre diversos puntos, al amparo de un fuego irresistible de cañón. En Puer­to Arturo, los japoneses pueden embestir, por el Norte, ocho intervalos de fuertes, en cada uno de los cuales, cuando más, lograrán presentar los rusos 2,ooo hombres enfrente de la respectiva Brigada de) asaltante. El envío de tanta artillería de sitio (150 piezas) á Dalny, no deja duda sobre la intento­na niponesa. Historia DOS CARTAS INEDITAS DE BOLIVAR (Publicadas en la Argentina por P. Groussac) • Mi querido Brizeño : Angostura, Agosto 20 de 1818 ' Con el mayor gusto he leído la apreciable de usted, de 16 de Julio. q11e me entregó el Capitán Uriue. Las noticias que ella contiene sobre la Nueva Granada, y la rel{lción circunstanciada que me ha hecho aquél, me han colmado ne placer y de sathfac­ción. Creo, como usted, que la ocasión es muy bella y que es preci o aprovech.!rla; y me parece c'lsi seguro <~1 buen suceso del exército que obre sobre la Nueva Granada; pues además de lo que he sabido por usted y por los amigo~ Yázquez y Moren<}. las gazetas inglesas contienen los detalles de Ja célebre jornada del 5 de .Abril en las inmediaciones de Santiago entre las tropas independientes de Chile y las realistas del Perú. El General San Manm batió y destrozó completamente allí siete mil españoles, les hizo tres mil prisioneros, entre ellos ciento novent'l Oficiale~ .. les mató más de dos mil hombre~. y sólo se salvó el General en jefe Osorio con doscientos. hombres de caballería; San Martín lo hacía perseguir vivamente. Este exérc.ito realista era el t'\ltimo · • El publicista argentino que ha hecho conocer estas dos cartas del Líber· tador, observa que el :Uricel o á que ella se refiere queda determinado por la carta de Bolívar á Páe1., fe::chada el 19 de Agosto, en la cual se lee, entre otras cosas: "Ile oficiado directamente .... al Coronel Justo Briceño, que quede bajo las órdenes del General Santander." La carta dirigida al Dr. Díaz: ''Es todo un documento bisté rico: no porque revele nueves hechos materiales, sino por los detalles que suministra acerca de las relaciones de los representar tes de las Pro­vincias Unidas con aquel dictador de medio continente." (Ortografía, la del ori­ginal). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mili.tar1 de Colombia '-g6J resto de las fuerzas del Perú, y esta batalla ha producido la ahso­Juta libertad del alto y bajo Perú. Así es que son indubitables los movimientos que amenazan las provincias meridionales de la Nue­va Granada. Los espafio1es, imbadidos poderosamente por el Sur por tropas victoriosas, y aquellos no pueden resistir y aun hacien­do esfuerzos asombrosos, deben necesariamente concentrarse y dejar descubiertas todas las entradas y abenidas del Reyno en todas direcciones. Estimo, pues, segura la expedición libertadora de la Nueva Granada. El General de Brigada Santander que goza de mucha re­putación en su pays natal, que tiene valor, prudencia y conoci­mientos, me parece muy á propósito para dirigir esta empresa. El es íntimo amigo de usted y no dudo que Jos dos se col­men de gloria y de honor, y que vendigan la suerte que les ha cabido de ir á libertar un vasto pays lleno de recursos, y digno de ser libre. Unase usted Brizeño estrechamente con él, coopere activamente al aumentv y organizacón de la División que va ¡{ formar y emplee su inftuxo y relaciones en que se logre el éxito de esta importante operación que va á fixar de un modo inalte­rable la suerte de Venezuela y de la Nueva Granada. Yo volaría gustoso á tener la gloria de conducir ese exército si el interé. mismo de ambas Repúblicas no exigiese necesariamente mi pre­sencia aquí, siendo este el punto de donde deben partir todas las operaciones, todos los elementos armas y municiones de guerra á las Divisiones que obran en diferentes (sze) lugares ; y sobre to­do hasta esperar el resultado que nec e sariamente debe tener los intereses de la Europa con los de América . Este resultado apa~ recerá muy pronto ; el día de la América ha Hegado y todo pa. rece que anuncia un término á nuestra gloriosa y terrible lucha. La guerra de los Estados Unidos del Norte no deja ya duda. El General American jakson (nc) ha tomado por asalto el fuerte de Pansacola, y las Floridas Oriental y Occidental están en po­der de Jos Americanos. Además de Jos fusiles, pól'lora, vestuarios y tropas Inglesas que nos condujo nuestra Escuadra, hemos recibido posteriormfnte mil y quinientos fusiles más, y una gran cantidad de pólvora; y aún está pendiente una contrata de diez mil fusiles que espero se realize. Muéstrele U. esta carta á mi querido amigo el coronel Vásquez, para quien es también. Empéñense todos en la suerte de la Nueva Granada. Espérenme pronto por allá, auxilien al General Santander, obedézcanlo; únanse con él, y cólmense de gloria. A Dios, mi querido Brizeño cuente U. siempre con el deci­dido afecto de BOLIVAR Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie V Tomo II N. 3

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 11

Por: | Fecha: 20/09/1902

~ SHRIR III-TOMO Il • Afio VI-NUMERO 11 ~ 1 Boletin Militar de Colombia l . i ~~----- _ ~~G~~O~E:~I~IS_T~~~~~~~~~R~~DE~EJ~~GITO ____ ~~ r DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco A¡ j General du Jugcni.;rua ¡ : : ¡ Son colaboradores de este peri6uico los J. .. fes y Oficiales dd Ejército ¡ l. PtU:IU muv b:~d.if~~~~e:iaq~en~;e;;;: .:~·~~~or:i!~'~1r:::•d:f;;'/d~~,1~1:•~'::t~?':a: parar en lo Í, EsltlQU& ::llk:SKIEwtcz : : ---¡----- ·--··· -- -------- --- ----- ------ ------ ---·- ------ ----- ·---- ···· ····- -- ----- -; .... l -+ -e- -e- Bogotá, Septiemb t' e 20 de 1902 -v- + • --= Oficial DECRETO NU ',lERO r286 DE 1902 (AGOSI'O 23) P' Jr ~1 cual se conil~re un ascenso El Vicepres/denlt de la R tp!Íbhra, mcargado del Poder Ejtculzvo, DECRETA Artículo único. Asciéndc e ú. Subteniente al Sargento r. 0 Ra­món Ruiz, de la B ¡z/crf ,z Borro/J. Comuníquese y publíque e. Dado en B- go t.í, :l. 2 s 68 r de 12 de Marzo de 1900, y 827 de 12 de Julio de 1901, serán capitalizados y paga­dos de acuerdo con el Decreto legislativo número 412 de 5 de Marzo de 1902. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro de Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAÚL-El Ministro de Ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia cienda, Joslf RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER­NÁNDEz- El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQUÍN CAsAs-El Ministro del Tesoro, AGusTÍN URIBE. DECRETO NUMERO 1297 DE 1902 (AGOSTO 28) por el cual se hace un nombramiento El Viceprw'dmle de la RepúlHca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. General Juan Manuel Ig-ua­rán Comandante general del Ejército del Departamento del Mag­dalena. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁXDEZ DECRETO NUMERO 1298 DE 1902 (AGOSTO 28) por el cual se hace un nombramiento en interinidad El Vicepresz'den/e de la Repúllica, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. D. Manuel José Guzmán 2.G Subsecretario del ~vfinisterio de Guerra, p or el tiempo que dure la licencia concedida al Sr. D. Joaquín Uribe B. para separarse de este puesto. Comuníqu se y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. )OSE MANUEL MARROQUIN El Mini~tro de Guerra, Aru TIDES FERNÁ 'DEZ DECRETO NUMERO 1304 DE 1902 (AGOSTO 29) que aumenta una asimilación El Vt'cepr·esidenle de la Rept'tlb'ca, mcm-gado del Poder E:fecufz'vo, DECRETA Artículo único. Desde el 1. 0 del entrante Jos primeros Ede- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 325 _J canes del Vicepresidente de la República devengarán el sueldo correspondiente á Comandantes en Jefe de Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 29 de Agosto de rgoz. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1030 DE 1902 (AGOSTO 29) por el cual se hace un nombramiento y se reforma un Decreto El Vi'ctpresidenle de la R epiÍblz'ca, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Art. r .0 Nómbrase al Sr. G eneral Florentino Cubillos Ayu­dante general del Ministerio de Guerra, asimilado á Ccmandante general de División, y de~tínasele á prestar sus servicios en comi­sión especial como Jefe superior de las fuerzas acantonadas en la Provincia de Ubaté y en la región de: Muzo, estableciendo la vigi­lancia en las minas de Muzo y Coscuez, y tendrá mando directo sobre dichas fuerzas, las cuales puede organizar y aumentar con­venientemente. Art. 2. 0 Queda en estos términos reformado el Decreto nú­mero 1285 del presente año. Comuníquese y pub1íquese. Dado en Bogotá, á 29 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1309 DE 1902 (AGOSTO 30) por el cual se llama al servicio á dos Jefes y se les destina El Vz'cepresl'denle de la Repúblt'ca, encargado del Poder Ejecuiz'vo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio actiYo á los Coroneles Leo­nardo Munévar G. y Sergio Lemus F., y destínaseles á prestar sus servicios como Ayudantes del Cuartel general de la 3: División, comandada por el General Pioquinto Ampudia, y que pertenece al tercer Ejército expedicionario sobre Panamá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 326 _, DECRETO NUMERO 1310 DE 1902 (AGOSTO 30) por el cual se confiere un ascenso El Vi'ctpruidenü de la Repltblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Lamuel ]. Beltrán. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 30 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES F.&RNÁNDEZ DECRETO NUMERO 131 1 DE 1902 (AGOSTO 30) que aumenta una asimilación El Vzeepresz'denle de la Repúbbca, encargado del Poder Ejeculív~, DECRETA Artículo único. El Dr. Pablo Camacho, nombrado por Decre­to número 12 7 1, de fecha 22 de los corrientes, Médico de la Divi­sión Casabianca, gozará. desde el día en que tome posesión de su destino, de la asimilación de General de Brigada, en vez de la de primer Jefe de Cuerpo que el Decreto en referencia le asigna. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 dntos para la Sección s.• del Ministerio de Guerra El Vú:epreszdmle de la Rep/tbl/ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada á los Sres. Ignacio Amat y Angel María Torres, nómbrase 1.0 y 2.° Comandantes de ]a 1.• Escuadra de la Sección 5.• del Ministerio de Guerra, respec­tivamente, á los Sres. Agustín D. Urbina y Liborio Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1320 DE 1902 (SEPTIEMBRE 2) que hace un nombramiento El Vi'cepresz'dmle de la R ep/tblt'ca, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Artfculo único. N6mbrase al Sr. Dr. Manuel Barbosa M. Ca­pellán del Ejército del Atlántico, en el puesto que le designe el jefe Civil y Militar del Departamento de Bolívar. Comuníquese y publfquese. Dado (..n Bogotá, á 2 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1321 DE 1902 ( SEPTIE!IBRE 2) por el cual se fija una asignación El Vicepresidente de la Rep/tblú:a, encargado del Poder ~·emtz'vo, DECRETA Artículo único. Desde el 1.0 del presente el sueldo de que disfrutará el Coronel Greg-orio Arteaga, Ayudante de este Minis­terio, será el de General de Brigada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 329 .....J DECRETO NUMERO 1322 DE 1902 (SEPTIEMBRE 2) por el cual se organiza un Cuerpo de Ejército El Vicepresúlenlt de la Repttblú:a, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Art. r .0 Organíza:;e un Cuerpo de Ejército compuesto de dos Divisiones de á 1 ,ooo hombres cada una, en las Provincias de Cho­contá y Guata vita. Art. 2.0 Las fuerzas sueltas de esas Provincias servirán de base para la organización proyectada, y además un Batallón que se pondrá á las órdenes del Comandante en Jefe de la citada or­ganización. Art. 3. 0 Nómbrase Comandante en Jefe del Cuerpo de Ejér­cito mencionado al Sr. General Manuel María Castro U.; Jefe de Estado Mayor, al General Daniel E. Pardo; Inspector, al General Numa P. Noguera, y Comisario Pagador, al Coronel Carlos Sam­pedro. Art. 4. 0 Autorízase al Comandante en Jefe para hacer todos los demás nombramientos de Jefes y Oficiales que necesite el Ejér­cito, sometiéndolos á la aprobación del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsnDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1339 DE 1902 (SEPTIEMBRE 4) que da ciertas atribuciones á un Jefe El Vzápresidenle de la Repúblz'ca, encargado dd Poder EjecuHvt~, DECRETA Artículo único. Encárgase al Sr. General Daniel Umaña, Ayudante General del General Nicolás Perdomo, de la inspección y fiscalización de las fuerzas que obran en la región de El Colegio y Viotá. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 4 de Septiembre de rgo2. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 330 _) DECRETO NUMERO 1340 DE 1902 (SEPTIEMBRE 4) que hace un nombramiento El Vicepresidente de la Rept'tblica, encargado del Poder .Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Julio González Ayudante de la Dirección del Boletín Mdilar, en reemplazo del Comandante José Ascensión Rivera, á quien se promovió al Estado Mayor Ge­neral del Ejército Permanente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 4 de Septiembre de 1902. JOSE :l\IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1341 DE 190~ ( SEPTIEl\IBRE 4) por el cual se confieren dos ascensos El Vtcepresz'denle de la R epública, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese al Sargento Mayor Aníbal Angel á Teniente Coronel efectivo, y á Capitán al Teniente Antonio Va­negas. §. Del primero de esto ascensos dése cuenta al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 4 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ INFORME DEL INTENDENTE GE~ERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) , RELACION DE LOS RECIBOS EXPEDIDOS POR ESTA OFICINA DEL PARQUE GENERAL DURANTE EL MES DE FEBRERO DE I gü2 Febrero 1. 0 -2,015. Recibido del Sr. Guillevaldo Barriga 1,000 frazadas, así: 924 cocuyanas, 7ó comunes, inclusive muestras. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 331 _) Proveeduría, 57 5. (Se anula este recibo, que queda reempla­zado por el del número 2,036). Febrero 3-2,016. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 20 toldos de campaña, de á 6 metros 40 centímetros por 4 me­tros 8o centímetros, confeccionados con telas de la Intenden­cia. Proveeduría, 595· Febrero 3-2,::>17. Recibido del Sr. Hip61ito Mora Páez una caja de guerra refeccionada. Proveeduría, 576. Febrero 4-2,018. Recibido del Sr. D. Alejandro Koppel 213 me­tros 30 centímetros de paño rojo de lana, prensado. Provee­duría, 6o4. Febrero 5-2,019. Recibido del Reverendo Padre E. Rabagliati 1 1 morrales. Proveeduría, 610. Febrero 5-2,020. Recibido del Sr. Manuel Latorre 50 correajes completos, con morral y sin vaina. Proveeduría, 6og. Febrero 5-2,02 r. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 20 toldos de campaña, confeccionados con tela del Parque, de 6 metros 40 centímetros por 4 metros 8o centímetros. Provee­duría, 599· Febrero 5-I ,52 r. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente 650 correajes, sin morral y sin vaina. Provee­duría, 5ó9. Febrero 5-1,022. Recibido del Sr. Te6filo Moneada 20 pares de estribos de aro. Proveeduría, 6o8. Febrero 5-2,024. Recibido del Sr. Roberto Rodríguez r galápa­go usado y 2 sillas aperadas, con frenos montados, jáquimas con pisador, cinchas, aciones, estribos de zapato el galápago, baticola y alfombras. Prov eeduría, 615. Febrero 5-2,025. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente 500 correajes, sin morral ni vaina. Proveedu­ría, 616. Febrero 5-2,026 . Recibido del Sr. Pedro Garz6n 198 docenas y ! de docena de alpargatas, inclusiv e las muestras. Proveedu­ría, 6r2. (Anulado por el número 2,031). Febrero 5-2,027. Recibido del Sr. Domingo Olea 3 sillas usadas con aperos (1 con estribos de zapato de cobre) y 7 sillas nue­vas sin aperos. Febrero 5-2,028. Recibido del Sr. Luis María Segura r 50 co­rreajes, compuestos de cartucheras, cinturones, portarrifles y portatahalíes. Proveeduría, 614. Febrero 5-2,029. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 20 toldos de campaña, confeccionados con tela de la Intendencia, y de 6 metros 40 centímetros por 4 metros 8o centímetros de ancho, de lienzo diagonal. Proveeduría, 613. Febrero 5--2,030. Recibido del Sr. Domingo Rodríguez 35 sillas chocontanas, nuevas, sin aperos. Proveeduría, 618. Febrero 5-2,031. Recibido del Sr. Pedro Garz6n 200 docenas de alpargatas. Proveeduría, 612. Febrero 6-2,032. Recibido del Sr. Bernabé Arbeláez 5,900 fra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 332 _) zadas extranjeras, de acuerdo con las muestras. Proveeduría, 607. Febrero 6-2,033. Recibido del Sr. Lucio Gori roo correajes com­pletos, con morral y sin tahalíes, y 200 correajes sin morral ni tahalí. Proveeduría, 2,033. Febrero 6-2,034. Recibido del Sr. Aurelio Cuervo 300 docenas de alpargatas sjm. Proveduría, 622. Febrero 6-2,035. Recibido del Sr. Domingo Olea 29 sillas cho­contanas, nuevas, sin aperos. Proveeduría, 6or. Febrero 6-2,036. Recibido del Sr. Guillevaldo Barriga r,ooo fra­zadas cocuyanas. Prove eduría, 575· Febrero 6-2,037. Recibido de la Sra. Domitila Matéus de Made­ro 300 corroscas enterizas, d e las llamadas guaguas. Provee­duría, 624. Febrero 6-2,038. Recihido del Sr. Aníbal Castro roo correajes refeccionados, compu estos de morral, cartuchera, cinturón, portarrifle y portatahalí. Proveeduría, 620. Febrero 6-2,039. Recibido del Sr. Hip6lito Bolívar r IO correajes completos con morral y sin vaina. Proveeduría, 623. Febrero 7-2,040. Recibido del Sr. Lucio G o ri I galápago usado y aperado y 1 silla usada aperada. Proveeduría, 626. Febrero 8-2,04 I. Recibido del Sr. José La verde 43 alfombras. Proveeduría, 628. Febrero 8 - 2,042. Recibido del Sr. Francisco Parra r silla apera­da, usada, sin alfombra. Proveeduría, 629. Febrero 8-2,043. Recibido del Sr. Teodoro Pineda I silla usada aperada, con freno montado, 1 cincha para galápago, grupe­ra y alfombra. Prove eduría, 630. Febrero 8-2,044. R e cibido d e l Sr. Juan de J. Castañeda I galá­pago usado, aperado, con freno montado, jáquima, cincha, grupera, aciones, estribos pueden tomar en cuenta por el pronto. Mr. O'Conncll condujo la obra que se le asig-nó como Jefe de la Sección 2.", con buen criterio y gran en~rgía. Hizo las veces de topógrafo y de Ingeniero, servicio doble, que en justicia no se le podía exigir, y que por lo mismo debo anotar aquí. Encontramos un impedimento no sospechado para seguir es­tudiando la línea del medio. Lo que á la distancia parecía terreno limpio y libre de obstá­culos, resultó cubierto por una extensa y espesa capa de helechos y enredaderas espinosas, que á veces nos daban á los hombros; los helechos medio Yerdes, ó secos y tiesos, duros como planchas de cobre batido, resultan mucho peor que los bosquecillos de laurel más espesos de nuestros campos, y para afrontarlos donde no es Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 334 _J posible rehuírles el cuerpo, se necesita tener la piel de paquidermo. Hasta cuando no nos daban sino á la rodilla era tan difícil y labo­rioso cruzarlos, como si se tratara de una capa de nieve de la mi~­ma profundidad. Este tropiezo nos retardó bastante. Debiera haber anotado desde antes que al entrar á la re­gión de los altos magueyes, nuestra vara de estadía ha logrado la mejora de hacer innecesarias las banderolas. El palo redondo, des­nudo, que tiene tres y media pulgadas en la base y una media en la punta, donde va izada la banderola de franela encarnada, mide 18 pies de largo y está pintado de rojo y de blanco en el quinto, décimo y décimoquinto pié, divididos cada uno de éstos en partes por el contraste de los colores,-ese es ahora su estado normal. Llegamos aquí á Cali, ayer, después de siete días de marcha á par­tir de Cajibío, habiéndonos atrasado algo el mal tiempo y el paso de los ríos Cauca y Ovejas. Tendremos que demorarnos una sema­na más, por la necesidad de reorganizamos. Los trabajadores ape­nas se contratan por cortas distancias, y no siempre cumplen con lo convenido; nunca les faltan pretextos, tales como la enfermedad de la madre, la locura del hermano, la mujer en cama, la pér­dida de la vaca. Perdemos tiempo en buscar nuevos peones y en adiestrarlos para que nos sirvan en nuestros trabajos. Tenemos que valernos de los Alcaldes y Prefectos, cuyas medidas han sido últimamente lentas, sin que logremos que se den más prisa que el desarrollo de una gestación ó la precesión de los equinoccios. No se pueden cambiar viejas costumbres, anteriores, cuando me­nos, á la época de Cervantes. Desde que salimJs de San Pablo he­mos echado menos las atenciones que nos dispensaban las au­toridades del Sur. Hasta hemos tenido ayuda con el signo nn1ms en dos ó tres casos recientes; d~ manera que la adición algebrai­ca de los cumplidos hospitalarios verbales se convierte en sus­tracción, es decir, en estorbo. Esto lo anotamos sin pasión, como la temperatura, ó la presión barométrica. Después de una breve interrupción, mientras estábamos cerca de Cajibío, continuó la estación de las lluvias que nos acompañó basta Cali. Nos dijo adiós con tremendas descargas eléctricas y vientos tormentosos que convertfan ]a lluvia en especie de trom­bas ambulantes, acompañadas de relámpagos y truenos ensorde­cedores, seguidos de caídas de rocas y de ecos retumbantes que en todo el valle repetían sin cesar las ondulaciones acústicas del terreno. Parece que ya terminó el invierno, y nos prometemos en lo sucesivo un promedio mensual de 200 millas ó más de trazo, en nuestro a vanee hacia el norte. El cambio de temperatura en estas regiones bajas de 3,350 pies ( I ,021 metros) sobre el mar, y la penosa aflicción que causan tantos insectos, ha agotado nuestras fuerzas. V u estro correspon­sal ha estado casi sin dormir por 72 horas, á causa del incesante martirio de la plaga. A los camaradas de trabajo ha sucedido otro tanto. Fuera de estos inconvenien1es, contamos todos con buena salud. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 335 _¡ , El trazo de la línea en el papel representa ya 491 millas (790.17 kilómetros), que es la distancia de Quito á Cali, de donde un avance mensual de 70 millas (1 12 kilómetros), por término medio. Calculamos el costo de nivelación, albañilería y puentes para· este ferrocarril de una sola vía y de 491 millas de largo, á $ 32,186 por milla, ósea$ 20,000 por kilómetro. La línea no costará moís si se amolda bien al terreno, lo que es indispensable, caso que du­rante la presente generación se construye la vía férrea, pues no creemos haya por lo pronto negocio suficiente que autorice gastos mayores, y acaso ni los calculados. Por esto será conveniente adop­tar economías en la construcción por medio de rampas y fuertes curvas, dentro de racionales límites, y las gradientes deberán amol­darse á tales contingencias. El presupuesto mencionado sería sufi­ciente en los Estados Unidos para una carrilera de ferrocarril por terrenos difíciles. Las proporciones admisibles de pendientes y curvas que se necesitan aquí, pueden contribuir en gran manera al allanamiento de los obstáculos que presenta el terreno. Los des­agües deben considerarse como asunto preferente. Además se pueden ejecutar cortes profundos en estas regiones, donde no hay hielos invernales, á juzgar no sólo por el material que constituye el suelo, sino por lo que se ve en los caminos, hecho ya por la in­temperie, ya por la mano del hombre. Por regla general cuando se hacen buenas zanjas en tierra firme, mientras mayor es el dé .. clive, mejor se conservan, observación aplicable aun á la Nueva Inglaterra, á pesar de sus inviernos fríos. El costo total de nivelación, albañilería y puentes de 491 mi­llas (790.17 ks.), entre Quito y Cali, según el avalúo mencionado, sería de$ 15.803,400. Con respecto á estadística local, debemos advertir que no sólo nos absorbe íntegramente lo relativo á nuestro oficio, sino que ape­nas vemos una tira del país, y que todos los esfuerzos hechos para completar nuestras limitadas observaciones, con los documentos oficiales han sido tan estériles, que parece indispensable que la comisión central tome de su cuenta el asunto. Los archivos del Departamento de Estado, y las memorias especiales respectivas, tomadas de los informes diplomáticos y consulares, suministrarán mucho mejor material que el que pudiéramos recoger nosotros aquí. Estarnos tan adelantados en nuestro trabajo, que si las otras comisiones han te.nido igual fortuna, ya puede afirmarse 6 negarse la practicabilidad de la obra, con un gasto razonable. La cuestión realmente vital y decisiva, parece .;er la de que una vez construída la vía con el mejor criterio, habilidad, econo­mía y honradez, y justificado el gasto, cuál será su producto, y si éste es deficiente, cuál será el déficit que deberían suplir los res­pectivos Gobiernos, interesados en ella por motivos de alta política. De aquí la importancia de los informes que se pueda recoger en el particular y de su discusión por personas competentes, obra á la cual nosotros no podríamos prestar sino una insignificante contribu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 336 -' ción. Y mucho menos podríamos dar á nuestros conceptos una for­ma adecuada, para servir de base de razonamiento seguro, en una cuestión tan grave, en la que haría mucho daño y extraviarían el criterio cualesquiera datos imperfectos. Con la presente nota va una carta de la región entre Popayán, sobre el Cauca, y La Plata, sobre las aguas del Magdalena, en la cual está señalada, por conjeturas, la línea probable de un ferroca­rril que enlace dichas poblaciones. Esta carta se compone de tres porciones diversas, y debemos anotar que cuando las tres secciones se colocaron una al lado de otra para observar si se correspondían bien, resultó un laberinto de líneas semejante al que se ve en los retratos del viejo Shakes­peare, cuyas arrugas antes sólo podían compararse con" el moder­no Mapamundi, ya con el aumento de la~ Indias." Se conciliaron las discrepa 1cias lo mejor que se pudo, en nuestro criterio é imagina­ción, subordinando dos de ellas á la tercera, resultante de la men­sura barométrica practicada por una expedición francesa que nos prestó un antiguo empleado de Quito. No supimos si aquella fue e'11presa pública ó privada. En dondequiera que cruzámos ó se­guímos la línea seguida por dicha expedición, la altitud que seña­laba estaba conforme con la nué tra. Creemos que la carta que se acompaña merece fe en cuanto á las distancias y las alturas *. No pudimos explorar e te terreno por lo malo de lo carninos, entonces impasables. Hasta el hábil jinete General Martínez, natural de allí y autoridad en la materia, nos aconsejó que no lo intentásemos. Nuestros informes respecto á la sierra de Guanacas, en cuanto á altura sobre las fuentes del Palacé, varían entre 1 ,ooo y 1,300 pies (300 á 400 metros), lo que pr~supone un tún 1 de una milla á una y cuarto ( r .6 á 2 kilómetros) de largo, si nuestro su­puesto es correcto, el cual túnel tendría su boca á una elevación de 1 I,ooo pies (3,353 metros) sobre el mar. La cota francesa de la laguna de Guanacas es de 1 r ,590 pies (3,533 metros). Hemos inferido que esa laguna tiene como 500 pies ( r 50 metros) sobre la corriente á la cual fluye. Podríamos, pues, ascender hasta la boca del supuesto túnel, con la pendi nte usual, de manera que sobn.ra espacio para localizar bien aquella entrada conforme queda dicho. La distancia de Popayán al túnel es corno de 40 millas (64 ks.), y de allí á La Plata de 6o millas (96 ks.). El costo de nivela­ción, albañilería y puentes de Popayán á La Plata, incluso el túnel de 1.25 millas (2 ks.) de largo en el Guanacas, no excedería de $ 40,000 por milla, ósea$ 25,000 el kilómetro, lo que creemos sea un avalúo liberal. A partir de La Plata, el descenso hacia el mar se lograría con pendientes muy moderadas. Sin duda debe haber otros pasos de este valle al del Magda­lena, y merecerán el examen de los que vengan más tarde á estu- • El trabajo á que aquí se hace referencia no es francés; se trata de la exploración cicutafica de los a~ emanes ~eiss y. Stübel, en parte pub.licado en Quito en 1870, y que es de una 1mportanc1a cap1~al para la Geograf¡a de Co­lom bia.-N. dd D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 337 .J diar el punto. El tiempo no nos permite L>u carlos. E~te puerto y el del Quindío son Jos únicos que figuran en nuestras imtrucciones. Vista desde el Sur la supuesta llanura de r¡ue hemos tratado, se presenta como un suelo quebrado y sin árboles; pues como ya se anotó, está como estriada por las aguas. Se encuentran made­ras para los durmientes á tres millas (4.8 ks.) de la línea, en las cejas del Norte y grupas al lado de los río . La irrigación no e~tá en práctica. Las papas, yuca, plátanos, piñas y naranjas, se produ­cen bien; pero tan solo una pequeña parte del país está en culti\ o. Aun las crías de animales se encuentran á di~tancias y en estable­cimientos in5ignificantes. La elevación general del suelo es él prc,ximadarnc:1tc <.le 5,500 pies (1,676 metros) sobre el mar, y se compone de Yarias cs¡JLtit·s de arcilla de colores: morada, amarilla, n.jn, rojiza y púrpura. En donde se ha derrumbado este material, toma un decli\'e de uno y medio de base por uno de altura; pero en dunde se ha cortado, se mantiene con poca 6 ninguna inclinación. Hay lumas de 70 grados de inclinación cubiertas de yerba. Avan;rando hacia el Nurte, el p::ds se toma estéril, y en v ·z de las rica y verdes pracleras del Sur, aparecen colinas estériles con chaparrus ce1 ca de Bur,nos Aires. Algunas de las di\'isorias s o n d e lumo achatado y pantanoso; los arroyos color tafé, y Jy.¡ \all s d {; profu1;didacl ca~i igual á la anchura. La perspccti va á dt' r~cha é i%quicrda hace de~a parecer las altura:, y ce re a de La Bc1l a se pres ' nta una e et·na d t:! picus tristes, sierra v hondonstidú por una floresta tupida, y que hace horiz<•ntc con tl mismo nivel. E~ un conjunto de jirunes ruiniform ~ sen todos estados, cksde Popny:in, que rematan sobre una como ci catr iz ~~ n forma d e m dialuna, una masa a!> vntada de una milla c.k ancho, con aiguna que otra ruina c·n su . e no. El con­glomerad,) arcillo~ c ' y )o::, fmgrnentus dP roca, redonde ados 6 an­gulare s y partidvs v rticalrr, e n ~ expli1 .an, an - JJL:cial tLlpograCa. hl Cauca 111 La l3alsa es turbio, tiene 400 pies ( 121 m e tros) de ancho , 8 :i 10 (2.5 á 3 m e tro~) de prufundidad, y una velocidacJ de 3.5 millas (5.6 k .) f•t•r hora. La guaciua, la caña brava y varias clases de palmeras da1. hsono1nía tropical á su~ bordes. El ferrocarril, de pués de atravesar una faja angosta de pantanos, deberá dar la vuc:lla por el pie de la~: c nlinas de la Cotdillera Oc­cidental, cerca de Jamunrlí, de dondt· se extiende hasta Cali una llanura ondulante con bastantes aguas y población. El valle e abre n 1 paso de L· B&ba, pocas millas al N. de Buenos Aires: es tod ) l!.1: 1n v !ilJr•.' de obstáculos el ahí hasta Cali. ' Las gallinazas, palomas, pavos y aYes de la especie de los Oriales, de difercntts colores, abundan n el trayecto. Abunda también en el terreno llano, riberC'ño del Cauca, cierta especie de pluviosas (plovers) con ala de la forma de las del cucno, seme­jantes á las palomas del Cabo de Buenatsperanza en el vuelo y color. Los insecto5 se multiplican. Uno de ellos, nueYo para nos- TOMO rt-22 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 338 --' otros, es semejante á la abeja, pero mucho más pequeño. No pica si no se le provoca ; pero desgraciadamente se le provoca á menu­do, porque como no se le teme, no lo espantamos previamente. Las patas son venenosas, y dejan por donde pasan un rastro irritado en las manos ó en el cuello. Aquí entramos en la región de las grandes haciendas. La gen­te es de color de canela, mezcla de negro y blanco. No les resulta favorable una comparación con los indios propietarios del Sur, que son diligentes, sencillos é industriosos. Gmtz'núa - --- ~lb ----- EL SERVICIO OBLIGATORIO EN LA ARGENTINA LEY NUMERO 4031 El Smado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunz'doJ en Congreso, &c., SANCIONAN CON FUERZA DE LEY (Continúa) TITULO XIV TASA MILITAR Art. 1 19. Todo ciudadano, desde la edad de veinte años cum­plidos hasta los cuarenta y cinco años, igualmente cumplidos, le­galmente exceptuado del servicio militar, está obligado al pago anual de un impuesto especial que se llama lasa 1m"lilar, en la for­ma siguiente : 1.0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de la clase de veinte años, deberá ser extendida en papel se­llado, con timbre especial del Ministerio de Guerra, de un valor de veinticinco pesos moneda nacioual ; 2. 0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de la edad de veintiún años á veintiocho años cumplidos, de­berá ser extendida en papel sellado, con timbre especial del Mi­nisterio de Guerra, de un valor de doce pesos moneda nacional; 3.0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de la edad de veintiocho á cuarenta años cumplidos, deberá extenderse en papel sellado, con timbre especial del Ministerio de Guerra, de un valor de seis pesos moneda nacional; 4. 0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de cuarenta á cuarenta y cinco años cumplidos, deberá ser extendida en papel sellado, con timbre especial del Ministerio de Guerra, de un valor de dos pesos moneda nacional. Art. 120. La tasa militar deberá ser abonada al otorgarse la excepción, y anualmente al ser renovada, pues ésta sólo es válida por un año. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 339 _) Art. 12 1. Las personas indicadas en los parágrafos /) y g) del artículo 100, Título XI, quedan eximidas del pago de la tasa mi1itar mientras estén comprendidas en dichos parágrafos. Art. 122. Todos los individuos que hayan cumplido su servi­cio en las unidades permanentes del Ejército de Línea, ó los que se hayan inutilizado en el mismo, en virtud de un servicio, quedan exceptuado5 del pago de la tasa militar que, con arreglo á la pre­sente Ley, les correspondería abonar. Art. 123. Los padres ó tutores serán solidarios del pago de la tasa militar correspondiente á los exceptuados, durante la menor edad de éstos. Art. 124. El pago de la tasa militar se hará á la junta de ex­cepciones en el momento mismo en que la excepción se otorgue. Art. 125. Los pobres de solemnidad están exceptuado<5 del pago de la tasa militar. Este estado de pobreza deberá ser com­probado con la declaración escrita y firmada ante la junta de excep· dones por dos testigos-de reconocida responsabilidad,-quienes están sujetos á la pena de los encubridores, si la declaración de pobreza extrema es infundada. La junta de excepciones apreciará los fundamentos de excepción del pago de la tasa militar. Art. 126. El personal de la junta de excepciones que otorga­re indebidamente la excepción del pago de la tasa militar en el caso determinado en el artículo 125, queda obligado al pago de la suma que importe la excepción indebidamente acordada. Art. 127. Los fondos procedentes del pago de la tasa militar por excepciones, serán depositados por la junta en el Banco de la Nación Argentina, ó sucursal de éste más próxima de la región en que la junta funcionare, á la orden del Ministerio de Guerra, para gastos exclusivos del Ejército, en la forma que determina el artí­culo siguiente. Art. 128. El cuarenta por ciento de los fondos provenientes del pago de la tasa militar, será destinado á construcciones milita­res y adquisición de campos de maniobras y su instalación; el otro cuarenta por ciento, á robustecer las partidas del Presupuesto de Guerra destinadas á maniobras del Ejército de Línea y Guardia Nacional; y el veinte por ciento restante al Montepío Militar para contribuír al pago de los retiros creados por la presente Ley, para Suboficiales, Sargentos y Cabos. Conlz'núa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 340 _J MANUAL PARA LA PREPARACION DE LAS TROPAS AL COMBATE* POR EL GENERAL DRAGOMIROFF SEGUNDA PARTE- PREPARACION DEL BATALLON (Traducido para el Bo!d!n Militar} (Continúa) 47· Al hacer ejecutar toda la serie de esta instrucciSn, el jefe de batall6n d be, en la práctica de cada problema, rectificar las faltas en que incurran las compañías. Tiene inmediata obligación de colocar á los jefes de compañía de modo que cumplan sus 6r­denes, á una palabra 6 señal: s6lo entonces será cuando el bata- 116n constituye un todo único, por ex ten o que sea el radio de acci6n en que le toque obrar. Mmu'obras de Compm1ía co1z ifact/vos de guena 46. Todos saben que el efectivo de la infantería en p~z es muy inferior al de guerra, lo mismo que hay gran diferencia en mandar una Compañía de á 24 6 de á 8o hombres. 1"'-..sto pasa también res­pecto de las ubdi\'isiones de la Compañía; por esto, para mejorar la preparaci6n del bata116n al combate, el Jefe debe hacerlas ma­niobrar con un efectivo lo má aproximado al de guerra. Esta clase de ejercicios sine para acostumbrar á soldados y oficiales á que no olviden lo que tienen que hacer sobrf' El campo d batalla. Advertencia: sta instrucci6n in-e para uniformar los movi­mientos del bata!lñn, pue lo que hacie ndo prim ramente el jercicio por compañías eparadas, la conformidad del Gen ral no puede ser ig-ual. Reunidas, las difacn sias se pueden corregit con facilidad. Hay que cuidar de la atención y d e ·treza en Jos morimientos de las clase., con el prop6sito de íJ.Ue puedan llenar la ,.a ante inmediata. 48. Tambit:n es bueno acostumbrar á los Oficiales subalter­nos á que manden la compañía en jercicio en el cuartel. (Todo esto en su oportunidad y mediantt' 1 grado de instrucción adqui­rida por los soldados). lvlam'obras Tácft'cas 49· Los ejercicios de que se ha haulado son á modo de gim­nástica del bata116n, y tienen por objeto principal cambiar la for­maci6n, en cualquier mom nto dado, para atender á un lance im­previsto. Cuando se trata d..! maniobras con fin táctico, entonces se trata principalmente de poner á pru · ba la agilidad ó destre­za adquirida, gracias á los ejercicios, para hallar la soluci6n de • Véase Boletln Militar número 6.0 , del 16 de Agosto de 1902. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 341 .-; cualquier problema militar, respecto de ataque ó de defensa de una posición. l. Mam'obras de acá!m sencz'lla Es claro que las reglas dadas para una compañía son las mis­mas para un batallón ó para varios batallones. Conviene poner mucho cuidado en recorrer el trayecto para trasladarse á un pun­to con igual prontitud y explorar al propio tiempo el terreno hasta 6oo ú 8oo pasos de cada lado. Recuérdese lo que se ha dicho en las Obse7'7)acúmes generales, respecto de las maniobras en la zona de los fuegos, del paso en la formación de combate, del dispositivo inicial de la cadena y de las reservas, y de la marcha de la cadena y de la Reserva. Sobre este último punto no hay que añadir sino el consejo siguiente: no hay que avanzar con direcciones falsas y en zigzag, sino de posición en posición, juzgando á la vista hasta qué punto hay conveniencia en avanzar, y escogiendo naturalmente para esto un punto que sea favorable á la certeza del tiro de la cadena, ó si se trata de la reserva, que presente abrigos contra el fuego del enemigo. Para esto, desde que el Jefe de batallón que forma parte de la cadena ha recibido orden de a van zar, indica la nueva posición; la parte que ha recibido la orden se traslada allí, á paso ligero, sin detenerse á disparar, y no rompe el fuego sino cuando ha llegado á la posición señalada ; las demás secciones se le reúnen sucesi\'amente y se instalan. El a\·ance ele las fraccio­nes deberá efectuarse según las facilidades para el tiro, y al con­trario, las últimas fracciones que abandonen la antigua posición, serán de preferencia aquellas que ocupan lo puntos más favora­bles para el tiro. En cuanto á la reserva del batallón, debe per­manecer en formación ; el Jefe de batallón la conduce personal­mente ; pero si se trata d~ compañías, entonces el comandante indica sólo el cambio y en seguida da la voz de marcha: "Com­pañía, avance." La compañía que avanza primero, se detiene cuando llega al sitio indicado, y las otras se colocan en relación á ella, conforme conviene para cubrirse unas á otras, y al orden de combate en el cual el batallón se encuentra formado. Por lo demás, la marcha de las reservas debe ser independiente de la cadena en tanto que ningún peligro amenace á esta última; de este modo la cadena puede cambiar de posición, sin que las reservas abandonen la suya, y estas últimas pueden atrave~ar de un golpe y con presteza una distancia de trescientos ó cuatrocientos pasos. A cada nueva ocu­pación de una posición intermediaria, el Jefe de batallón se cercio­ra si la formación adoptada por cada una de las compañías co­rresponde bien al terreno en el cual se verifica, y por otra parte, si no hay en la vecindad un sitio más ventajoso y del cual se haya prescindido. El Jefe de batallón señala á la compañía la dirección del punto de ataque donde debe dirigirse; las demás compañías conforman sus movimientos á los de ésta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...._ 342 _j No hay que temer acercarse demasiado á la cadena, si hqy detrás de ella buenos abrigos. Ya hemos tenido ocasión de hacer notar que no es por colocarse algunas veces muy cerca de la cadena por lo que una tropa sufre pérdidas, sino por marchar con lentitud, exponiéndose como blanco á los fuegos del enemigo. Las compañías de la reserva del batallón tampoco deben te­mer adelantar, por un momento, bajo la línea de las compañías en primera fila, si éstas cuentan con posiciones ventajosas, Hay que tratar de marchar por tandas longitudinales, si el terreno se pres­ta á ello. Estos son caminos buenos, cubiertos, si los fuegos del enemigo no Jos toman de flanco. Si se marcha por un terreno com­pletamente descubierto, no hay que olvidar el orden desplegado, á filas abiertas. so. Es indispensable verificar las maniobras en terreno muy cubierto, para que las compañías no adquieran la costumbre de amontonarse ni desbandarse. S:Slo una costumbre permite evi­tar estos tropiezos : guardar un paralelismo riguroso en el frente de las compañías, sin Jo cual, las compañías al caminar por bos­ques poco elevados, se dispersarán ó se amontonarán. En el pri­mer caso, una compañía puede algunas veces perderse completa­mente ; y en el segundo, varias partes de la cadena quedarán privadas de su apoyo. Para aprender á conservar el paralelismo del frente en parajes cubiertos, hay que practicarlo de un modo real. No será maniobra muy difícil, y se sacará de ella una venta­ja positiya. No podemos menos de aconsejar á los Oficiales de toda clase que se provean de brújulas: les servirán de mucho en terrenos muy cubiertos y doblados. El empleo de la brújula es muy sencillo; antes de entrar á un bosque, se observa el ángulo que hace frente á la compañía, con la dirección de la aguja. Si este ángulo no va­ría de una manera notable durante la marcha por el bosque, en­tonces la dirección es buena. Sólo me diante la brújula se puede conservar algunas veces la dirección. El sol también es un buen auxiliar, pero no siempre está visible. 5 r. Son iguales los procedimientos para maniobrar con la artillería, agregando lo que sigue: Siempre que una batería se coloca en posición en el extremo del flanco de la po ición que ocupe el batallón, la compañía de re­serva más inmediata debe cubrir el flanco exterior de la batería, sin esperar orden para hacerlo. El apoyo de una batería de ningún modo consiste en sostener­se en la línea fronteriza, ó en una posición análoga, para rechazar cualquier ataque de infantería 6 de caballería que pretenda rom­per el frente de la batería. El jefe encargado de a¡::>oyar este mo­vimiento debe llegar siempre á tiempo en auxilio de la batería, formándose en escalones un poco adelante, ó atrás. Tampoco hay que imaginar que si uno avanza y la batería permaue':e en posición, haya indispen ablemente que darle un apo­yo especial; esto es del todo inútil, puesto que al avanzar, se la cubre de modo más eficazque permaneciendo á uno de sus flancos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 343 _) 52. Cuando la artillería adelanta, no se preocupa ni de la ca­- dena ni de las reservas, es decir, que pasa de posición á posición, sin ir siempre en línea recta, ni fijándose en otra cosa que en en­contrar la posición más ventajosa; por esto, toca á las compañías que están inmediatas, conf01·mar sus movimientos á los de ella, sin alineación, algunas veces á paso de carga. En cuanto á la cadena, nunca debe dejarse adelantar por una batería. 53. En una marcha de retirada, si algo estorba los movimien­tos de la batería (si las piezas e tán enlodadas ó desmontadas), la infantería ayuda á los artilleros á remediar el mal, y no se pone en marcha en tanto que la artilleda no pueda moverse. BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO POR DIC!{ DE LONLAY Traducción del francés p:ua el .Bo 1dí11 Militar (Soifeniw, continúa) Asistimos como simples espectadores á toda esta primera par­te de la batalla. Guardando como reserva la División Bazaine, el Mariscal Baraguey d'Hilliers hace avanzar las Divisiones Ladmi­rault y Forey, la primera por la izquierda, la ~egunda por la de­recha de las alturas de Solferino. El General Forey se apodera rápidamente de una altura almenada llamada Monte Fenil, que inmediatamente cubre con artillería para contrarrestar el fuego de las piezas austriacas. La brigada Dieu baja al punto de esta altu­ra y se traslada en dirección á Solferino, y desaloja al enemigo de altura en altura. Pero el número de austriacos se aumenta sin ce­sar, y muy pronto esta brigada se ve obligada á detenerse; no puede sostenerse ino á costa d,, grandes sacrificios. El General Dieu mismo es mortalmente herido. A la izquierda, el General Ladmirault se ha. comprometido á la cabeza de las brigad:¡s D.:mai y Négricr; pero el enemigo des­cubre nuevos batallones cuyo fuego es de los más mortíferos. Pron­to el General Ladmirault recibe una herida en la espalda; apenas -emplea el tiempo necesario para que le hagan la primera cura­ción, y vuelve á colocarse al pie de sus tropas. Una segunda bala le hiere entonces en la ingle y queda en el muslo.-No es nada, exclama levantándose y tratando de permanecer en el sitio; pero el dolor lo obliga muy pronto á entregar el mando al General Négrier. Cuando Baraguey d'Hilliers ve las fuerzas considerables que se oponen al paso de nuestras tropas, se decide á enviar la División Bazaine. Las brigadas enemigas ocupan con mucha firmeza la to­rre, la colina de los Cipreses y el cementerio de Solferino. Los austriacos, sosteniéndose en posiciones formidables, oponen á las tropas de Bazaine una resistencia de las más tenaces. El I. 0 de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colombia '- 344 ~ Zuavos, ya tan diezmado en Melegnano, en donde perdió su Co­ronel, 30 Oficiales y 623 soldados, ve otra vez caer á s11 Coronel, 24 Oficiales y 501 soldados muertos ó heridos, acometien-:Io seis. veces, mas en vano, la fortaleza del cementeno de Solfenno. El Emperador ha ll e gado al monte Fenil; desde allí domina toda la extensión del campo de batalla. Napoleón m ve que colo­cados los Cuerpos 3.0 y 4. 0 á la derecha, no pueden triunfar de los obstáculos que se oponen á su paso, y se le informa de que por la izquierda una parte del Ejército piamontés, abrumado por el Cuer­po de Bénédeck, se bate en retirada. En esta situación, el Empe­rador ccmprende que es preciso apoderarse de las alturas sobre las cuales P.l enemigo St! apoya en el centro de Solferino, y en se­guida de Caoriana, para obligar á las alas á que se retiren. Ordena á las Divisiones del primer Cuerpo hagan un esfuer­zo supremo. Forey, Bazaine y Négrier, en persona, se ponen á la cabeza de los soldados que avanzan con empuje soure la torre de Solferino; pero el enemigo, que por dondequiera los domina, di­rige sobre ellos terrible fuego de metralla. Tomados á un tiempo de frente y de flanco, las columnas que marchan á la cabeza sufr n en pocos instantes pérdidas sensibles que deti nen su paso. Los héroes de Montebelo y de Melegnano comienzan á ceder y á echar paso atrás, cuando precipitadamente se presenta un Ofi­cial de órdenes, en un caballo blanco cubierto de espuma, y excla­ma: ¡"Un último e~fuerzo; ya llega la guardia 1" Con efecto, acaba de dar orden á la División Camou que acu­da en auxilio del primer Cuerpo. La brigada Pic'lrd se dirige sobre las alturas de la i7quierda, y la brigada Maneque es enviada en a¡~yo de la División Forey y cierra el paso á las Columnas aus­triacas f1Ue bajan de Casa dd Monte. "Morrales á tierra," manda entonces 1 General Mancque, y nuestra brigada deja á paso de carga la colina en que se so~tie­ne desde por la mañana, y avanza en orden de parada, el Batallón de Cazadores á 1~ cabeza, apoyando su derecha en el camino de Castiglione. Desfilamos con el más brillante empuje delante del Empera­dor, que con el dedo nos señala la torre de Solferino, y exclama~ ''Ahora, hijos míos, á la bayoneta, y arrollarlo todo ! " En este im,tante dos baterías de artillería de la guardia, lle­gan al galope, al mando del General Le Boeuf, é inundan de gra­nadas la aldea. Nuestros seis batallones de Voltfjeros y nuestros Cazadores de á pie, formando cada uno columna separada, acometen al ene­migo á paso de carga, con irresistible empuje, y lo obligan á re­trocPnf'r. Nuestro batallón de Cazadores, que toma una parte activa en es ~a lucha, flanquea la aldea de Solferino. Nuestro Comandante C inchanb, en su caballo alazán, rompe la marcha con inaudito Talor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 345 -' La lucha se traba. Nuestra compañía ve caer por tierra á su Capitán, Chauvet, y conducida por el Teniente Moneglia, se mete por el pie de la torre, por un camino estrecho que rodea la aldea por la izquierda, y cae de improviso sobre las primeras casas. Dos cañones tapan el camino y nos acogen con una descarga de metralla. El denodado Moneglia nos estimula y nos conduce á apode­rarnos de esta barrera de fuego. Los austriacos retrcceden espan­tados. Se toman los cañones, pero, ostigados por los austriacos que acuden en gran número, nos vemos obligados á abandonar este trofeo, y á emboscarnos en los solares y casas de Solferino, espe­rando refuerzo. Por otra parte, el Capitán Ludovic, al acometer al enemigo, penetra con él en la aldea, en donde sesenta austriacos que han quedado en las casas, son tomados prisioneros. Por último, corona. mos las alturas. Los austriacos comienzan á ceder. Sin embargo, acaba de llegar un refuerzo al Subteniente Mo­neglia: Voltíjeros del segundo de la guardia, al mando del Subte­niente Puechy, se nos unen. Nos arrojamos otra vez sobre los dos cañones de que el ene­migo ha vuelto á apoderarse, por su movimiento ofensivo, y en esta ocasión los tomamos del todo. Es una lucha desesperada, horrible, espantosa .... Pero confia­mos en que Dios nos dará la victoria sobre estos enemigos que tantas desgracias han causado á nuestra raza. -== Historia====- PRECEPTOS ECONOMICOS DE ANTAÑO CONVENIENTES DE RECORDAR Sz'món Bolívar, Lz'bertador Preszdenle de la Rep/tbhca de Colombia, &c. CONSIDERANDO Que es de absoluta necesidad asegurar por todos los medios posibles la recaudación de los impuestos establecidos por las leyes, frustrando los esf~e~zos que hacen Jos contribuyentes para eludir su pago con disminución de sus rendimientos, especialmente los de las Aduanas, con perjuicio del Tesoro nacional y gravamen de los ciudadanos; oído el Consejo de Estado, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 346 .J DECRETA Art. I.0 Desde la publicación del presente, en todas las Adua­nas de la República, al tiempo de cobrar los derechos de impor­tación, se cobrará un 6 por roo sobre el valor que se dé á las mer­cancía~ importadas con el título de extracción presunta, siendo de cargo de los importadores pagar de contatlo la suma á que monte el 6 por 100, ó asegurar su pago con fiadores de responsabilidad á satisfacción de la Aduana, antes de extraer de los almacenes de ésta las mercancías importadas. Art. 2. 0 Ningún importador de mercancía se eximirá de pa­gar el 6 por 100 de extracción presunta vencido el término en que deba hacer la paga, ni tendrá derecho á reembolso ó abono, ni á la cancelación de las fianzas, si no exportase un valor igual al im­portado en frutos, efectos, productos, ó moneda de oro y plata, pagando los derechos establecidos por las leyes y decretos con las formalidades prescritas. Art. 3. 0 Si el importador que pagó ó aseguró la extracción presunta, exportase, con conoGimiento de la respectiva Aduana, igual c;uma que la importada, en oro y plata amonedada, ó en fru­tos, efectos y producciones del país, si hubiese pagado de contado la extracción presunta, se le abonará la cantidad pagada en cuenta de Jo que debe satisfacer por la extracción efectiva que haga, y se le cobrará el·resto si lo quedase debiendo, ó se le devolverá el exceso si resultare alguno; pero si sólo hubiese asegurado su res­ponsabilidad, se le cancelarán las obligaciones y fianzas luégo que haya satisfecho los legítimos derechos de exportación. Art. 4. 0 Las Aduanas serán muy escrupulosas en la obser­vancia de este Decreto y en la vigilancia contra los fraudes que se trata de precaver. Art. 5. 0 El :tvlinistro Secretario de Estado del Despacho de Hacienda queda encargado de la ejecución de este Decreto. Dado en Bogotá, á 23 de Diciembre de r828. Por S. E. el Presidente de la República, El Ministro Secretario de Hacienda, SIMON BOLIV AR NICOLÁS M. T ANCO -==Variedades = :._____ PEREGRINACION DE ALPHA , POR :MANUEL ANCIZAR (Continúa) Traspuesta la cumbre, sigue una bajada rápida por la cual se andan dos leguas para llegar á la cabecera del cantón. Situada en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia .\.,_ 347 _) la confluencia de tres estribos que se desprenden de la _serranía prin­cipal, la villa del Cocuy ocupa un valle reducido é inclinado, y re­cibe de lleno los vientos destemplados Uertas, de lo cual casi nos alegrábamos, porque el desaseo interior era impon­derable, y de antemano quitaba el apetito y el sueño. Sin embargo, forzosamente habíamos de detenernos allí para recoger datos y hacer observaciones, y en consecuencia resolvimos hacer uso de una carta de recomendación que en Soatá nos dio el bondadoso Dr. Calderón para el Sr. Ruiz, quien nos recibió con tal franqueza y cordialidad, que ol vid á m os al punto Jos desagrados anteriores. Este honrado sujeto es jefe de una familia numerosa y trabajadora, que mantiene la casa no sólo con aseo, sino con cierto primor, adornan­do la sala un estante de libros y varias mesas cargadas de curio­sidades, flores y frutas fragantes. Además del trato amistoso que le merecimos, nos favoreció con noticias y diligencias que facilita­ron la ejecución de los trabajos que llevábamos entre manos, y él supo apreciar infinitamente mejor que las autoridades de la Pro­Tincia, de quienes, si recibímos algún auxilio rogado, era dado con tibieza que rayaba en mala gana, y arrancaba á mi filósofo com­pañero la ~recuente exclamación: "Perdónalos, Señor, que no sa­ben lo que hacen." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit;¡r de Colombia '- 349 _¡ Dejando el grueso del equipaje en el Cocuy, marchámos el -6 de Julio en demanda de Chiscas, pueblo que demora 5 leguas al N. N. O. del primero, situado al pie de la majestuosa cadena de cerros, cuyas cumbres principales brilla! con nieves perpetuas. El camino pasa por Panqueba y Espino, cabezas de distrito, con tal desigualdad del terreno, que mediando entre el Cocuy y Panque­b: t la distancia de una legua, hay 500 metros de diferencia en al­tura, y cerca de 3° centígrados en temperatura. Espino, que está J! leguas más adelante. se halla 763 metros menos alto que la ca­becera del cantón, marcando el termómetro 7° más de temperatu­ra media. Concíbese cuánto favorecerán estos desniveles la varie­dad de producciones agrícolas, en un suelo fertilísimo y bien regado como aquel; pero al mismo tiempo la disposición de los terrenos, todos en laderas y cumbr s, mantiene diseminada la población agrícola, é influye, por tanto, en la pequeñez de los pueblos. Las cercanías de Chiscas ofrecen á la vi~ta pai ajes muy bellos, en una sucesión de ladera pendientes, cubiertas de l>osquecillos que de trecho en trecho interrumpen con sus grupos de verde oscuro y flores, lo cuadros matizado de la diferentes sementeras extendi­das del pie á la cumbre, á veces tan descolgadas sobre el lecho del río, que admira c6mo pueden mantenerse allí, sin rodar, los que labran la tierra. El reducido caserío de Chiscas se levar:ta al extremo N. de una xplanada pequeña y al gre, cortaua en trozos longitudinalc por IJarrancas profundas y entap zada de ricos pas­tos, los cua]t;!S se continúan sobre la próxima sierra, tan suculentos, que á Jos do::. meses de residencia da una res 4 anobas de cbo, y las mulas enfl rman de gordura. El terreno de la e. ·planada es de acarreo asentado por capa , las más veces brechiformes, en cu­yos fran·mt:ntos calizvs y ar n,keüs e ven numero~ns impresiones de conchas IJi valvas, y trows de síle.· en figuras de peras, que son tal vez iphonias petrificadas, puesto que las conchas impre~as son marinas. Pur tanto, la serranía inmediata, que suministró estos despojos, pertenece i la formación secundaria, y lo confirma la presencia de csqui~tos embutido de riñones de hierro carbonata­do litoideo, que se tncuentran en lo bajo de las grandes grietas, abiertas en la falda de la serranía, inuicando la existencia del te­rreno carbonífero. El Coronel Toscano. soldado de la Independencia, nos reci­bió en su casa con la franqueza de un viejo militar. Rodeábalo una familia lucida y amable, cuyo esmero en las cosas domésticas lo revelaban el jardín de flores que alegraba el patio, y la cuida­dosa limpieza de la casa; y en ratos de conversación agradable nos suministró los informes necesarios sobre ganadería y agricul­tura, los cuales constituyf'n su ocupación preferente, bien que la ingrata y enojosa política interior suele calentarle en horas la ca­beza, más de lo que á su tranquilidad conviniera; aunque siempre me ha parecido que el ardimiento en las opiniones sienta bien á los hombres de la Guerra Magna, quienes para mí tienen cierto privilegio que les afianza la tolerancia de sus sucesores en el ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 350 --' nejo de los negocios públicos. El antiguo pueblo, reducido á un corto vecindario de agricultores y trajineros, queda cerca del mo­derno, y se compone de algunas casitas y ranchos de vara en tie­rra, habitados por indios ladz'nos y por Tunebos semi-civilizados, sin más traje que largas ruanas. El nuevo, erigido en Parroquia el año de 1772, no ha progresado cuanto debieron esperar sus fun­dadores, pues conservan toda vía en la iglesia imágenes monstruo­sas con brazos de orangután y manos más grandes que las cabe­zas, sobresaliente entre todas un santo de aspecto jaquetón, vesti­do con camisa blanca, por debajo de la cual se salen unas botas que tal vez le prestó el Cura, y en la cabeza un sombrero cuba,. rayado en líneas espirales y puesto al desgaire sobre la oreja iz­quierda; señales de abandono y atraso, que si bien deponen inme­diatamente contra el Cura que las mantiene en su templo, hablan también contra el pueblo que las tolera como cosas del Cielo. Regresámos al Cocuy, con el objeto de visitar á Güicán y ex­plorar la sierra nevada, que demora 4 leguas al N. N. E., distan­cia directa de la villa, y 6í por el camino del mencionado pueblo. Las anteriores correrías, transitando lugares fragosos, habían fa­tigado sobremanera nuestras bestias, de modo que nos vimos obli­gados á solicitar otras de alquiler para la excursión á la sierra, y además un guía. Consiguiéronse por el máximo de precio acostum­brado en el país, y de calidad tal, que prometían un viaje canoni­cal. Cuando nos pusimos en marcha, siguiendo la calle principal de la villa, y notámos la figura que hacíamos, nos saludámos recí­procamente con una cordial descarga de risa, en que nos acompa­ñaron algunas hijas de Eva, que asomaban por las ventanas. Enhor­quetaba yo una mula venerable, tan ancha como larga, que había relegado toda su antigua viveza al rabo, con el cual me azotaba cada vez que le arrimaba los talones para sacarla de su andar pa­cienzudo, en tanto que llf:vaba la cabeza junto al suelo, como si pretendiera examinar la naturaleza de las piedras que lo sembra­ban. Mi compañero se hallaba entronizado sobre un caballo rucio, largo y enjuto, rígido de cuerpo, las orejas tiesas y hacia atrás, los ojos medio cerrados, y la cabeza tan erguida cuanto podía; andaba despacio, adelantando majestuosamente las patas, cual si estuviera profundamente penetrado de la honra que se le hacía poniéndole silla y freno. En vano se le apuraba: á cada golpe de espuela correspondía con una mueca dasdeñosa, levantando el la­bio superior, y continuaba impasible su marcha triunfal. Cansados de luchar contra la adversidad, abdicámos la voluntad en las bes­tias, y nos dejámos llevar según su antojo. El guía nos contempla­ba de cuándo en cuándo, con aire paternal, y trataba de conso­larnos, repitiendo siempre la misma frase: "En saliendo allá arri­ba, verán sus mercedes cómo caminan mejor; "allá arrz'ba, enigmá­tico que nunca lo alcanzámos. Era hombre de cincuenta años, alto, vigoroso, de fisonomía honrada y abierta; vestía pantalón de man­ta rayada, camisa de lienzo, alpargatas y ancho sombrero de ramo; la ruana plegada y á la espalda; el andar pausado y constante, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 351 _J aun por los recuestos más escarpados ; gran baquiano y disertador, de nombre Luis Reyes, antiguo correo y grave persona, un tanto sordo á ratos, y con todo esto buen compañero de viaje, y liberal consejero hasta en las cosas científicas. En esta disposición, y con una velocidad de dos horas por le­gua, pasámos el Alto de La Vega, y caímos á las márgenes del río de la Cueva, donde hay una fuente termal ferruginosa, 24° sobre la temperatura del aire ambiente, y junto al camino, al opuesto lado del vallecito, otra fuente sulfurosa fría, que nacía á la raíz de un cerro pedregoso. Desde este punto comienza la subi­da de Güicán, por medio de grandes cerros destrozados, cuyos fragmentos yacen esparcidos por las laderas sembradas de peñas­cos agigantados, y coronadas por estratos calizos en que se ven la perforación de numerosas cavernas y la estampa de conchas bi­valvas, que es difícil caracterizar, por no hallarse la impresión de las charnelas. El pueblo queda situado en una meseta elevada, 2,goo metros sobre el mar, con la temperatura media de 1 1° cen­tígrados : su población, en parte indígena y en parte blanca, de bellas formas y colores hermosos, notablemente en las mujeres. Tiene una iglesia bonita y adornada con sencillez, escuela ptíblica y varias casas de buena construcción, muy aseadas.* Dionos aloja­miento en la suya el Sr. Juan Quintero, joven de modales caballe­rosos é inteligencia despejada, y jefe de una bella y simpática familia. Por tercer .1 vez debíamos á la benevolencia de los parti­culares el hospedaje que las autoridades locales no quisieron pro­curar, ó no se curaron de ello, sin embargo de presentárseles altas recomendaciones oficiales, cuyas palabras na hacían mella en su ánimo ; efecto de la ignorancia, que siendo entre nosotros pecado involuntario, merece absolución pl e na en sí mismo y en sus rudos efectos. XIX El río de la Nieve baja precipitado d esde la cumbre de la Sierra, y antes de confundirse con el de la Cueva, una legua al Oriente de Güicán, rodea la base de un peñón d esmesurado que por esa parte se levanta casi 390 metros verticalmente, al paso que por la opuesta se confund e con las colinas y faldas de la se­rranía principal, mediante una espaciosa rambla, que ascendiendo suavemente, concluye de pronto en el murado abismo, tan limpio de árboles, que desde la cornisa se ven claras la distante vega y la cinta espumosa del riachuelo, y tan alto que no se percibe el ruido de las aguas que pasan veloces rompiéndose contra las rocas. Lle­va este peñón por nombre Gloria de los Tu mbo s, y la tradición local lo explica, diciendo que una vez sojuzgados los indios, más por el terror que les infundieron los caballos y barbas de los espa- * "El pueblo de los indios está abajo del Cocuy, poco distante, con una buena igiesia ornamentada. Tenía agregados unos indios, catequizados unos, otros bautizados. Llámanles Tunebos, y el pueblo donde asisten, Guicaní: salen allí muchos gentiles, y son muy dóciles.''-OVIEDO-Pm.>'nmitttlos y NotiCias. ~e o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 35:.;¡ --' ñoles, que por fuerza de armas, comenzaron á experimentar el peso de los tributos y el intolerable despotismo de los encomende ... ros con tal rigor, que, desesperados y no pudiendo recuperar Ja usada libertad de las selvas, ~e juramentaron á morir, y concu­rriendo por grupos de familias á la rambla ya descrita, echaban á correr hacip. la cornisa y se despeñaban con sus mujeres y niños. En comprobación de este relato muestran al pie del peñón gran número de huesos humanos esparcidos á todo viento, carcomidos por el tiempo y siempre rotos como por violento choque, señales de no haber pertenecido á cuerpos tranquilamente depositados en· sepulcros; y como los indios, sin excepción de tribus, se han distin­guido por el religioso esmero en sepultar los muertos dentro de cavernas ó en lugares apartados del tráfico, el estado de aquellas osamentas parece corroborar lo qt.e la tradición refiere, teniendo el apoyo de hechos semejantes mencionados por los cronistas de la conquista: á tal punto de desesperación redujeron los conquista­dores á los indios indefensos, oprimiéndoles con vejámenes y exor­bitantes tributos, que no les dejaban más refugio que la muerte, como se vio en Jos Agataes y Coco mes de V élez, los cuales de un día para otro se suicidaron todos. Por la explanada de este peñón pasámos en vfa para la Sie­rra Nevada, guiándonos el ir.teligente y bondadoso Sr. Quintero. El camino se compone de una multitud de veredas transitadas por los indios Tunebos, al través de paisajes tan variados como agres­tes. Los cerros vecinos llevan en sus cumbres rotas y rodadas las señales de haber sufrido sacudimientos poderosGs, que tal vez los rebajaron á la mitad de su elevación primitiva; la vegetación se modifica, haciéndose ca i uniforme y perdiendo gradualmente en allura, á medida que se entra en la región
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 11

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 19

Por: | Fecha: 15/11/1902

Gt•twral de Ju¡:l'nieros Puede mu¡¡ bien •ucedu que nttC8tro rerpeto á todtu la.- r01111iceione•, venga d para,. e11 la indifercnciu y no• deje ain energía• para defender loa nttt!llr2. ]OSE MAN1JEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 1561 DE 1902 (OCTUBRE 20) que hace un nombramiento El Vicepreszdenlt de la República, mcargado del Poder Ejecuiz'tJI, DECRETA 'Artículo único. Nómbrase al Sr. Vídal Pardo Inspector e5pe­cial del Ferrocarril del Norte, en el trayecto de Chapinero á Bo­~ otá y en el camino mismo de Chapinero, asimilado á Coronel y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 581 -' adscrito á la Habilitaci6n del Cuartel General, para Jos efectos fis­cales, con antigüedad de 1.0 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Instrucci6n Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ joAQu{N CAsAs DECRETO NUMERO 1562 DE rgo2 (OCTUBRE 20) por el cual se hace un nombramiento El Viápresidenfe de la Repú.bHca, encargado del Poder EjecutitJt~, DECRETA Artículo único. N6mbrase dl Sr. Luis Felipe Ortega Escri­biente Supernumerario de la Sección 2.'" del Ministerio de Guerra_. con anterioridad de 1 5 de los corrientes, fecha en la cual empez6 á prestar sus servicios. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Octubre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de In trucción Pública, encargado del Despa.ch de Gu e rra JosK JoAQUÍ. · CAsAs DECRETO NUMERO 1563 DE 1902 (OCTUBRE 20) por el cual se hace un nombramiento en interinidad El Viapreszdmte de la Repzíbhca, encargado del Poder EjecuftÍJI, DECRETA Artículo único. Nómbrase interinamente Jefe de Operaciones de la región occidental de Cundinamarca al Sr. General Leovigil­do Rodríguez, durante la ausencia de aquella región del General Juan Francisco Urdancta. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ..,;:.·>< í'!~~ . ,· r:· Boletín Militar de Colombia·· '- 582--' DECRETO NUMERO ·157:'{ DE 1902 .... (OCTUBRE 2 2) que confiere' un ascenso y hace un nombramientó El Vittpruidm.tt' de ia Repúblt'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Sargento Mayor efectivo al Ca­pitán Andrés A. Bonfanle, y nómbrasele Primario de la Coman­dancia en Jefe del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 d~ Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública1 encargado del Despacho de Gu~rra, JosÉ joAQulN CAsAs DECRETO NUMERO 1574 DE 1902 (OCTUBRE 22) por el cual se aprueban varios Decretos dictadcs por el Sr. .Jefe Civil y Militar del Departamento de Boyacá El Vú:epresidenle de la Rtpúblú:a, encargado del Poder Ejecutz'vtJ, DECRETA Artículo único. Apruébanse Jos sig-uientes Decretos dictados por el Sr. Gobernador jefe Civil y Militar d e l D e partamento de Boyacá, del 29 de Septiembre último al 10 d e los corri e nt ~s, en el Ramo militar: El de 29 de Septiembre, por el cual se hac en dos asimilaciones; El de 30 del mismo, por el cual se dispone la organización de un Batallón y se llama al servicio activo á un militar; El de r .0 de Octubre, por el cual se concede una licencia in-definida; El de 1.0 del mismo, por el cual se hace un nombramiento; El de 4 del mismo, por el cual se destina un militar; El de 6 del mismo, por el cual se llama al servicio activo á unos militares ; El de 7 del mismo, por el cual se llama al servicio activo á unos militares ; El de 8 del mismo, por el cual se hace un ascenso; y El de Io del mismo, por el cual se llama al servicio activo á un Jefe. Comuníquese y publíquese. :Dado en Bogotá, á 22 de Octubre de 1902. , ]OSE MANUEL M.ÁRROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado d~Í Despacho· -de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 583 _.; DECRETO NUM.E:RO 1599 DE 1902 (OCTUBRE ~8) por el cual se confieren variol a ·censos y se destinan varioJ Oficiales El Vicepresidente de la Repltblica, encargado del Poder EjecuHvo, · DECRETA Artículo único. Asciéndesc á Subtenientes á los Sargentos 1.01 Rubén Romero y Teófilo Acosta, y destínaseles al Batallón 2. 0 de la División Nariño, en el puesto que les designe el Comandante general de dicha División. Comuníquese y publfquese. Dado en B:>gotá, á 28 de O..:tub:-1.! de rgo2. JO_::,E M.\NUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Dospacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN C.\S.\S. DECRETO NU.\IERO r6o" DE 1902 (OCTUBRE 3 I) por el cu 1l s~ conce La un:>.> L _tra de Cuartel El Viapreúdmle 1e la RepúbliCtZ, mcar~ado del Poder EjeculitJo, u 1~ e t< !•: r , Artículo único. Cun e ~ ens t: ai Sr. Ge ne ral Daniel Gaitán G .. las Letras de Cuancl qr; c ha s ltc itad-.) para ~epararse del puesto de Jefe de Estado Mayor f;!"Cn e r;d d e l Ej é rcito de Occidente de Cundinamarca. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á ~ 1 de Octubre dP r 902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NU.\fERO r6o7 DE 1902 (ocruBRE 3 r) por el cual se aprueban varios Decret ;s cxp:!ditlo~ por el Jefe Civil y Milita del Departamento de B >yacá El Vicepresz"cimll de la Repúbtú:..z, enc,zrgado del Puder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Apruébans.! los siguientes Decretos expedidos por el Sr. Jefe Civil y Militar dcl Departamento de Boyacá, en el .Ramo militar: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 584 _J El número 217 de rgo2, Octubre 1 1, por el cual se declara. en uso de licencia indefinida á un Oficial ; El número 2,1 de 1902, de 14 del presente, por el cual se llama al servicio activo á un militar; El número 222, de 15 de los corrientes, por el cual se llama al servicio activo á dos militares y se hace un ascenso; El de 29 de Septiembre del año en curso, por el cual se au­menta la partida destinada para gastos de escritorio de un em­pleado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 1 de Octubre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Mini~tro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 16o8 DE 1902 ( OCTU:8RE 3 I) por el cual se conftere un ascenso El Vz'ctpruz'dmle de la Repúblz'ca, encargado dd Poder .Ejtculivo, DECRETA Artículo único. A!>ciéndese á General efe e ti vo de Brigada al graduado Sr. Gen ral antiogo Pozo. §. Dése cuenta de t ste a cen~u al Honorabl~..: 'enado en sus próximas sesiones, para 1 efecto.;; con~titucionalcs. Comuníqu e y publíqu Dado en Bogotá, ~í 3 I de Octubre <.1 1902. JO ~E ~fA .. 1 UEL MARROQUIN El Mini tro de In trucción Pública, encargado del Despacho. de Guerra, JosÉ joAQUÍ.' CAsAs DECRETO NU~ 1EP O r609 DE 1902 (. 'OVII-:~IBRF. 3) por el cual se hace un nombramiento El Vzctprtsidmlt de la l?tfJiíbbca, mcargado dd Poder l!.j"ecuf¡".¿·o, DECJtETA Artículo único. Por r~;;nuncia aceptada al Sr. Daniel Delgado, nómbrase Ayudante del Habilitado de la Sección 4." del Ministe­rio de Guerra, al Sr. Elías Fajardo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, :i 3 de 1 ·oviembre dt' r902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El :\linistro de Guerra, ARISTIDES FEtt. ,\NoEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 585 _) DECRETO NUMERO 1610 DE 190:.t (NOVIEMBRE 3) por el cual se aprueba un nombramiento El Vzápresz"denle de la Repúblz'ca, mcargado del Podu· Ejecutiv1, DECRETA Artículo único. Apr-uébase el nombramiento hecho en el Sr. Coronel Adán Vergara para Comisario Pagador ele 1a DzvzSz"ón. Casas Caslar1eda, por el Comandante general de la expresada Di­visión. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARtSTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1628 DE 1902 (NOVIEMBRE 9) que reduce el pie de fuerza en Santander Al Vzápusúlmte de la Rrpúbhca, encargado del Pvdcr EjtcufwfJ, CO!'SIDERA.TDO Que con la muerte del .Jefe revolucionario Aristóbulo Ibáñez., y la entrega de los restos d<~l ejército que t.:! comandaba en el Norte de la República, ha quedado vencido el último grupo rebelde de aquella región y ha cesado, por tal causa, la necesidad de mante­ner un numeroso ejército en el Norte; ;Juc la capitulación del Jef _ revolucionario Sr. Rafael Uribe Uribc, aprobada ya por el r. General D. Nicolás Perdumo, en nombre del Gobierno, re~tablece de hecho la pa:r. en los Departa­mentos de Bolívar y el Magdalena, y cesa por ese modo la nece­sidad de conservar un numeroso ejército en el vecino Departa­mento de Santander; y Que en vista de la situación de ocho ele los Departamentos, se considera ya llegado el tiempo de empezar á licenciar el Ejército de la República, para restituír brazos á la industria, para disminuír erogaciones del Tesoro Nacional y para facilitar la supresión de las emisiones de papel moneda, DECRETA Art. 1. 0 Redúcese á cinco mil hombres el Ejército de San­tander. Art. 2.0 El Ejército de Santander se dividirá en cuatro Divi­siones, y de él harán parte las fuerzas que han salido de Ocaña á Gamarra y el Banco, para la campaña del Magdalena. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 586 _J Art. 3. 0 El Comandante en Jefe de dicho Ejército continuar' ·siendo el Sr. General Ramón González Valencia, quien queda fa­~ ultado para hacer la organización correspondiente y los nombra­mientos necesarios, de acuerdo con las prescripciones del Código Militar (Título 3.0 , Capítulo 2.0 y siguientes). §. En el personal del Ejército debe quedar incluído el Sr. Ge­neral Francisco Javier Vergara y Velasco, con el cargo que tiene Y que el Comandante en Jefe del mismo le había señalado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 9 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDRZ RESOLUCION NUMERO 68 DE 1902 (9 DE NOVIEMBRE) El Mz1zislro de Guerra CONSIDERANDO Que la entrega de los restos del Ejército revolucionario de Casanare y la capttulación del Dr. Uribe Uribe alejan todo temor de que en el centro de la República pueden organizarse nuevos grupos revolucionarios al amparo de opiniones que favorecen el espíritu de rebelión y restringen ó entraban la acción del Gobierno, RESUELVE Los Sres. Dr. Carlos Martfnez Silva, D. Francisco A. Gutié­rrez, Dr. Bernardo Escobar, D. José Joaquín Pérez y D. Isidro Nieto, quedan en libertad de reO"rcsar á Bogotá, lugar de su resi-dencia. o La autoridad política respectiva procederá á expe~1irles l~s pasaportes del caso, que serán respetados por las autondades CI­viles y militares del tránsito. El Ministro de Guerra, ARlSTIDES FxRNÁNDU INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEI. EJÉRCITO (Continúa) RELACION de los recibos expedidos por esta Oficina en el curso del mes de Abril de 1902, por elementos entregados en este Parque General Abril 1.0 -1. Recibido del ~r. Aniseto Beltrán 300 docenas de alpargatas. Intendencia, 23. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ....._ 587 _; Abril 1.0 -2. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos. btendencia, 20. Abril 1 .0 -3. Recibido de la Srita. María Parra 25 enjalmas aparejadas. Intendencia, 25. Abril r .0 -4. Recibido del Sr. Intendente de los Talleres de San Vicente de Paú] 6oo correajes sin morral ni vaina. Intenden­cia, 28. Abril 1 . 0 -5. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón 200 lazos largos, 100 cinchas de fique, 400 ovillos de cabuya y 900 lazos chicos. Intendencia, 18 y 30. Abril 1 . 0 -6. Recibido del Sr. Emelino La torre roo docenas de alpargatas. Intendencia, 31. Abril !.0 -7. Recibido del Sr. Ricardo Parra 40 docenas de alpargatas. Intendencia, 35. Abril 1 .0 -8. Recibido del Administrador de la Maestranza de San Vicente de Paúl 4,150 chaquetas, 4,040 pantalones, 14,500 calzoncillos, 8,ooo camisas y 250 kepis. Intendencia, 36. Abril 2-g. Recibido del Sr. Benito Navarro O. roo correa­jes sin morral ni vaina. Intendencia, 34· Abril 2-10. Recibido del Sr. Domingo Rodríguez 2 sillas uS.:"\das, aperadas con freno, jáquima, cinchas, aciones, estribos de zapato y baticola una, y la otra con cincha, aciones, estribos de zapato y baticola. Intendencia, 37. Abril 2-I 1. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón 2 sillas, una nueva y otra usada, aperadas con todo, estribos de aro y sh al­fombra. Intendencia, 37· Abril 2-12. Recibido del Sr. Hermógenes Ortega I silla mueva, aperada con todo, estribos ele aro y alfombra. Intenden­cia, 37· Abril 3-12 bis. Recibido del Sr. Teófilo Gómez I silla nue­va, aperada, con baticola y cincha. Intendencia, 38. Abril 7-1 3· Recibido del Sr. Marcelino Gilibert 16 cajas de · petróleo. Intendencia, 6~. Abril 7-14. Recibido del Sr. Silvestre Páe7. 2 sillas, una nue­va y otra usada, la nueva aperada con estribos de zapato de co .. bre, aciones, freno, cincha y baticola, y la usada con freno, estri .. bos de aro, cincha y baticola. Intendencia, 31. Abril 7-15. Recibido del Sr. Bernabé Arbeláez 7,175 fraza .. das extranjeras, 102 coletas finas, 102 encerados, 102 sunchos y 51 coletas ordinarias. Intendencia, 33. Abril 7-16. Recibido del Sr. Lucio Gori 2 sillas usadas, com • . pletamente aperadas, con estribos de zapato de cobre. Intenden .. cia, 37· Abril 7-17. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña. Intendencia, 26. Abril 7-18. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña. Intendencia, 43· Abril 7-19. Recibido de Zalamea Hermanos 16 ollas esmal .. tadas. Intendencia, 4 I. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 588 _; Abril 7-20. Recibido de Jesús Segura reemplazo del reci­bo número 1,259 del mes pasado. Abril 7-21. Recibido del Sr. Manuel V. Becerra 1 silla ape­rada con jáquima, freno, cincha, estribos de zapato, aciones y ba­ticola. Intendencia, 68. Abril 7-22. R ecibido de J esús Segura 34 enjalmas con re­tranca, forradas en costal. Intendencia, 7 1. Abril 7-23. Recibido del Sr. Jesús Mesa 1 silla aperada con freno, jáquima, aciones, estribos de aro y baticola. Intendencia, 45· Abril 7-24. Recibido del Sr. Enrique Mesa 85 docena¡ de alpargatas. Intendencia, 76. Abril 8-25. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón 742 cincho­nes, 1 galápago usado, aperado con cmcha, jáquima, freno, bati­cola y estribos de aro, y 3 sillas, 2 nuevas y I remontada, apera­das con estribos de zapato y baticola y 1 sin aperos. Intendencia, 40, 38 y 67. Abril 8-26. Recibido del Sr. Enrique :Mesa 7 docenas de alpargatas. Intendencia, 77· Abril 8-27. Recibido de la Sra. María Parra 40 enjalmas con retranca no más. Intendencia, 7 3. Abril 8-28. Recibido del Sr. Marcos Rodríguez I silla nue­Ya sin aperos. Intendencia, 37. Abril 8-29. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón S frenos montados, 5 baticolas, todo usado. Intendencia, 81. Abril 8-30. Recibido del Sr. Enrique Mesa 66 docenas de alpargatas. Intendencia, So. Abril 8-31. Recibido d la ra. María Parra I 14 encera­dos pequeños y 26 grandes Int~ndencicenas de alpargatas. Intendencia, I 14. Abril 19-56. Recibido del Sr. José Laverde 280 corroscas, r6 alfombras, 70 camisetas y 20 enjalmas sin aparejos. Intenden­cia, 1 12 y 85. Abril 2 I-57. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña de 6-40 por 4-80 metros. Intendencia, 107. Abril 21-58. Recibido del Sr. Julio Eduardo Lleras ro do­cenas de alpargatas. Intendencia, 120. Abril 21- 59· Recibido del Sr. José La verde 100 docenas de alpargatas. Intendencia, r 18. Abril 2 r-60. Recibido del Sr. Manuel Calderón 17 docenal de alpargatas. Intendencia, 1 r6. Abril 21-6 r. Recibido del Intendente de los Talleres de San Vicente de Paúl 100 frazadas, con peso de 10 arrobas 10 libras. Intendencia, 108. Abril 21-62. Recibido del Intendente de los Talleres de San Vicente de Paú] 632 vestidos para vivanderas. Ministerio, 26. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d~ Colombia '-- 5?0 _J ~bril ~1-63. ~ec~b~~o del P,..9mi~\strq<;lor de la ~~tranza .. de San Vicente de Paúl 6,720 chaquetas, 3,010 pantalon~s, 7,~ . Catl].i~s y 4,800 calzo~cillos. IntendenGia, 1 19. Abril 21-64. Recibido del Sr. Jesús Bernal 4-66 frazad~ . . Int~ndenci~, 1 1 5. Abril 22-65. Recibido del Sr. Antonio Jiménez 166 doce­nas de alpargatas. Intendencia, 117 y 121. Abril 23-66. Rec1bido del Sr. Federico Corrales 700 (ra­zadas. Intendencia, 103. Abril 23-67. Recibido del Sr. Domingo OJea ro pares de aciones. Intendencia, I 22. Abril 24-68. Del Sr. Cerbeleón Pinzón, 247 lazos largos y 6o pretales y 231 cinchas de fique. Intendencia, 127. Abril 25-6g. De Eloísa Vela de Alvarado 1,000 frazadas . cocuyanas. Intendencia, 103. Abril 26-70. De Manuel J. Ballesteros, 31 corroscas. In ten- . dencia, 1 33· Abril 26-71. De Manuel J. Ballesteros, 150 corroscas. In- . tendencia, 1 34· Abril 28 ·-72. De Cerbeleón Pinzón 20 aperos, compuestos de freno montado, jiquima. sin pisador, aciones, estribos de aro, . cincha y baticola. Intendencia, 123. Abril 28-73. De la Srita. Enriqueta González B. 3,000 fra- . zadas pescanas. Intendencia, 126. Abril 28-74. Del Sr. José Laverde 130 docenas de alpar- _ gatas. Intendencia, r 36. Abril 29-75. Del Sr. Manuel J. Ballesteros 100 corroscas . Intendencia, I 38. Abril 29-76. Del Sr. Vidal Pachón 3 sillas, 1 de éstas nue­va, las otras usadas, todas aperadas. Intendencia, 142. Abril 29- 77. Del Sr. Eduardo Troyano r,ooo frazadas pes­canas. Intendencia, g6 y 1 39· Abril 29-78. Recibido del Sr. Leopoldo Medina S. 11 do­cenas de alpargatas, 7 docenas de cinchas de fique, 7 docenas de cinchones y r 4 docenas de lazos. Intendencia, 1 3 7. Abril 29-79. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña, confeccionados con telas del Gobierno, de 4-80 por 6-40 metros de dimensión. Intendencia, 140. Abril 29-80. Recibido del Sr. Ignacio Rodrfguez 1 silla nueva sin aperos. Intendencia, 135. Abril 29-81. Recibido de la Sra. María Antonia de Rodrí­guez 2,000 frazadas. Intendencia, 102. Abril 30-82. Recibido del Sr. Manuel J. Ballesteros 1 16 co­rroscas. Intendencia, 145. Abril 30-83. Recibido del Administrador de los Talleres de San Vicente de Paú! 500 correajes sin morral ni vaina. Intenden­cia, 147. Bogotá, 14 de Agosto de 1902. El Guardaparque G~neral, lq:w.A.CIO A. ÜSliNA . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de ColoJl.l.bia '- 591 _..) - rDoctrinal ·- EL FERROCARRIL INTERCONTINENT AL EN COLOMBIA CAPITULO X :DE lfRDELLÍN Á U. QUIEBRA Y CAÑASGORDAS El Cuerpo se reunió aquí el sábado, 14 del corriente mes, después de terminados los estudios hasta las cabeceras de los afluentes del Atrato. El mismo día se recibió por el cable la orden de posponer la línea de Venezuela, que estábamos justamente para empezar, y dándonos la opción entre las vías de Panamá y Cartagena para seguir el trazo. Conforme al plan anotado en el informe de Marzo 25, las dos Secciones del Cuerpo partieron de aquí en direcciones opuestas, al fin de la primera semana de Abril. La SecciÓn 1. • siguió por la vía de Antioquia á Cañasgordas, en el valle del Sucio, y volvien­do de allí á Antioquia, extendió sus estudios hacia el Sur, por la margen izquierda del río Cauca, hasta el paso de Los Pobres, en el camino de Concordia á Titiribí, llegando al punto de reunión el 10 de Mayo. Mr. Garrison, con la Sección 2:. se reunió con nosotros algu­nos días después, habiendo trazado una línea desde Caldas, por la vía de Fredonia, hasta la boca del río Poblanco, de allí tocando en Jericó hasta el río San Juan, en la boca de Quebradona, y de allí, pasando cerca de Bolívar, hasta la cumbre de la Quiebra, en la cordillera occidental. En seguida unió la línea trazada por la vía del Cauca con nuestro estudio hasta el paso de Los Pobres, y regresó aqui. Ambas Secciones tuvimos muy mal tiempo, y varios miembros de la .2: enfermaron. Las líneas adoptadas pueden considerarse como trazadas ha­cia el Noroeste. Del paso del Caramanta á la boca del Poblanco, en el río Cauca, á 704.5 millas ( 1, 133.76 kiiómetros) al Norte de Quito, sería hacedero á Medellín un ramal de 5 I .6 millas (83.04 kilómetros) de largo. Esta línea ascendería el valle del Poblanco por terreno fácil, con un túnel en la sierra de San Miguel, de 3,000 pies (985 metros), cerca de Fredonia, desarrollando luégo el trazo por un declive empinado en torno de las cabeceras del río Piedrasver­des, por un suelo escabroso é instable, hasta atravesar el Sinifaná, desde cuyo paso sería necesario otro desarrollo para coronar una depresión que hay en el lomo que sobresale al Oeste de la ciudad, y arranca de la Cordillera Central cerca de Amagá. En seguida, aún habría que subir hasta un puerto de dicha cordillera, en las cabeceras de la quebrada Lejía, pocas millas al Sur de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 592 _1 Caldas, para bajar por este pueblo hasta la margen del río Mede­llfn, y por ella ganar esta ciudad, á 51.6 millas (83.04 kilómetros) del punto de partida y 756.1 millas (1,216.8 kilómetros) de Quito. Es también practicable otro ramal que partiendo de la línea principal, 30 millas al Norte del paso de Caramanta, cerca de la quebrada Margallo, y cruzanrlo el río Cauca, suba por la falda Sur del valle de Sinifaná á enlazarse con la alternativa de Fredonia, cerca del paso del río, por terreno menos doblado, por lo cual costaría menos, serviría más al país y estaría exenta de contra­gradiente objetable. Por la línea de Sinifaná, la distancia á 11edellín, desde el paso de Cara manta, es de 78.6 millas ( r 26-49 kilómetros) y 783.1 mi­llas ( I ,260.25 kilómetros) de Quito. Ambas líneas servirían para explotar las minas de carbón del valle de Sinifaná. Obsénese que estas dos líneas parecen ser las únicas practicables del Cauca :i Medellín. Nuestros estudios por el camino de Medellín á Antioquia. demuestran que esa zona es inaccesible para ferrocarril que con desembolso razonable, abra comunicación directa entre las dos ciudades. Debe también obsenar~,e que el e.·amen de esa comar­ca por Mr. Garrison lo condujo i las mi ·mas conclusiones que á Mr. Franklin \Vhite años pasados, cuanto al terreno propio pan1 el ramal de Medel!ín. La falta d(' caminos le impidió hacer el es­tudio de la línea de Sinifann. Sugiere que un túnel de media milla en la cumbre de la Lejía, ¡·educiría la e.·tensión del desarrollo ne­cesario al no practicarse el corte. El túnel e excavaría probable­mente en granito, no muy durv pero de suficiente consistencia. Mr. V hite exploró el valle de , inifaná por las veredas que guían al Cauca, lo cual le proporcioneS vistas ocasionales del terre­no. El río Cauca, después ele surcar un ancho valle, en donde es vi_ ible la roca calcár a con capas de pizarra carbonífera, cruza una garganta an~osta de 8o á I f o pies de profundidad, abierta en una pizarra dura, entre los arroyos Sabaletas y La Tig-re. T ,as la­deras del flanco Norte del cañón son muy quebradas. Las del Sur son más favorables, aunque interrumpidas por cspolone · de piedra caliza, que exigirían un corte profundo, ó acaso más de un <'Orto túnel. En aquel trayecto notó muchos yacimientos de carbón, de cuatro ó cinco pies de espesor. De la Quebt·ada Tigre á la Quebrada Sucia, las laderas son de fácil acceso. De allí al Pu€nte de Cha­rrasca! la nivelación costaría más. Después de serpentear en el flanco de la sierra de Charrasca], la línea seguiría por las cabe­ceras de la Quebrada Sapo, con un declive gradual, hasta las ba­rrancas del Cauca, en el paso Margallito. El río allí tiene 300 pies de anchura por 12 de profundidad. Las avenidas aumentan ésta en nueve pies. Ambas márg-enes son firmes y se componen princi­palmente de basalto, de forma esferoidal un tanto irregular. La corriente es de dos y media millas por hora en el estriaje. Estas observaciones de Mr. White pueden ser útiles á nues­, tros sucesores. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colom b a \.._ 593 _) Desde el paso de .Caramanta, la línea principal sigue al Nor­te, por la margen izquierda del río Cauca, hasta la boca del San Juan, es decir. 23 millas (37 kilómetros); desde donde pudiera se­pararse un ramal, subiendo aquel tributario y la Quebradona, hasta un punto distante 5 millas (8 kilómetros) abajo de la ciudad de Bolívar, y nueve millas (14.8 kilómetros) directas de la cumbre de la Quiebra, que tiene una altitud de 6,586 pies (2,007 metros). La altitud arriba de dicho punto es de 3,140 pies (987 metros), y necesitaría un desarrollo para ascenderla. Los trazos se han calcu­lado sobre la máxima pendiente posible .. La distancia por la vía de la primera proyección, desde la línea principal, en la boca del San Juan, á la cumbre de La Quiebra, es de 28.7 millas (46.19 kilómetros) y por la última v(a 25.3 millas (40.72 kilómetros); de suerte que la distancia á Quito, respectivamente, sería 756.2 millas ( 1,216.95 kilómetros) y 752.8 millas ( 1,21 1.48 kilómetros). Al Oeste de la cumbre el terreno desciende con más suavidad, y su aspecto general y el testimonio ele los vecinos conocedores del terreno, indican que no hay obstáculos de consideración para la construcción de un ferrocarril, desde la cumbre hasta Quibdó, en el Atrato, el cual mediría como 6o millas (97 kilómetros). De la boca del río San Juan la línea principal desciende á la hondonada del Cauca por el flanco occidental, por terreno alter­nativamente áspero, de bancos y de lechos, atravesado por varias vertientes ó por cauces secos de torrente y á 46.5 millas (74.83 kilómetro ) de la ciudad de Antioquia, por el río 1 onusco, á pocas millas de su unión con el Cauca y 774 millas (r,24.5.60 kilómetros) de Quito. Desde Antioquia la Hnea se desarrolla arriba de los valles de Tonusco y de su afluente del lado Norte, La Peña, hasta un túnel de 1,6oo pie (488 metros) de largo, en las cabeceras del último; de allf, siguiendo por el flanco derecho de la quebrada de Toyo, tributaria del río Cañasgordas, desciende, al fin, á. la aldea de Cañasgordas, á 31.5 millas (50.7 kilómetros) de Antioquia, 805.5 millas (1,296.30 kilómetros) de Quito. Casi se impone una gradiente excesiva para dar acceso al tú­nel de Toyo ; pero teniendo en cuenta que una máquina extra po­dría prontamente prestar el mismo servicio al Norte del túnel, se adoptó una pendiente igual de allí á Cañasgordas. También se ha proyectado un trazo alternativo por el flanco izquierdo del valle -de Toyo, con la pendiente normal. Mi impresión, estando en el terreno, fue que la pendiente nor­mal podría sostenerse, por medio de desarrollos, en el flanco Oeste de los valles del Tonusco y del Peña, volviendo en este último lu­gar hacia la depresión de la sierra que lo divide del Cauca, á entrar por un túnel más arriba de la corriente, á una altura bastante para atravesar la divisoria del Toyo. Debiera examinarse bien el terre­no, con la mira de esta alternativa, antes de hacer el trazo, para que nada dejase que desear. Probablemente la extensión y costo de la línea desarrollada para una sola máquina impediría su cons­trucción comple!a al principio.-( Conf/núo) TOKO D--J8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 594 .....J DISCIPLINA MILITAR SOCIAL "Algunos tienen opinión que no hay cosas que ~e­nor consecuencia tengan una con la otra, que la v1d~ mililar con la civil y ciudadana; mas si considerasen los antiguos órdenes, no se hallarían dos más coníor. mes ni más unidas." DIEGO DE SALAZAR.-D~ R~ Militarir. "No está mal que los niños aprendan á jugar al respeto." CÁNOVAS DEL CASTILL() La idiosincrasia de nuestro carácter adolece de una predispo­sición á la altivez y á la indisciplina, que se patentiza frecuente­mente en nuestras crónicas periodísticas, por un número de agre­siones, violt:>ncias y delitos, vercladeramente considerable. Nue tro temperamento hace resaltar la nota de poco discipli­nados y demasiado propensos al desacato, acusando una inclina­ción de ánimo á la lucha y á la desobediencia por instinto. Por la más leve causa, forma nuestro carácter proceso para la querella y para la acción irritante, si la más simple contrarie­dad se opone á la consecución del fin que nos dicta la propia vo­luntad. Esta propiedad, que es común al carácter español, es causa primordial de gran número de di gustos continuos y repetidos, que hacen pesar mucho en la opinión que en el Exterior forma juicio sobre nuestro puebl~. Por intuición, tenemo inclinado el ánimo con frecuencia á la protesta; nos es más grato el desacato que el cumplimiento; pre­ferimos burlar el deber á buscar la ocasión de prestarle va~allaje. De estas propiedades innatas á nuestro modo de- ser, y de otras razones de orden económico, nace ese espíritu de alteración del orden que, con demasiada frecuencia, se pone de manifiesto en nuestro país. El origen de ello ya hemos dicho que estriba en nuestro ca­rácter; pero el mal se puede y es fácil atenuar, poniendo los me­dios á ello conducentes. La educación es indudablemente el modo más hábil para con­trarrestar los efectos de una dolencia moral, que tan grandes ma­les acarrea á nuestra sociedad en el orden material. "La instrucción, ha dicho un escritor, s la fuente de las cua­lidades nobles y morales." Educando á los niños en el respeto y en la práctica de las virtudes cívicas, es innegable que los hábitos que por tal sistema adquiriría el individuo, le harían sumiso y dis­ciplinado, cuando hombre ya, entrase en la vida civil y empezase á. prestar servicios á la sociedad. Es de necesidad verdadera enseñar en la escuela el respeto á la autoridad, el acatamiento á lo legislado y el cumplimiento al precepto que hace respetar las leyes y observar sus prescripciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boledn Milita~:. de. Colombia • ' ' t J,J '- 595 ---{. "Sí, la. esc\}ela debe formar el hombre nuevo. Allí deberán desarro11arse todas las actividaaes y todas 1a:s énergías, así del niño como del adolescente, poniendo d-espués ·la inteligencia, los brazos y el corazón del joven, al servicio de las grandes ideas y ·1 de los grandes sentimientos," sin olvidar los fundamentales del -amor á la familia, que representa el poder físico del país, el brazo armado de la nación. El estudio que se hace de niño tiene su aplicación de hombre; y cuando se aprendió en el establecimiento docente á obedecer, no por el temor ni por el rigor, sino por convicción del deber, se inclina á revestir un hábito de subordinación y de obediencia. El temor engendra el odio y el rencor, y no obedece el alum­no por producto de la voluntad adquisitiva, sino por el momento obligado de una fuerza mayor que le hace dar cumplimiento in­mediato, pero á la vez sienta los gérmenes del desobedecimientG y el propósito firme de persistir en el yerro que se trató de en­mendar. Para hacer arraigar en la conciencia pública el hábito de la obediencia y la sumisión, para implantar en el carácter de nuestro pueblo el culto al orden, el respeto á la Ley, precisa sentar las bases de tal doctrina en las aulas y en el hogar. En las aulas, con el precepto doctrinal y con la labor educa­tiva; en el hogar, con el ejemplo patente y constante del cabeza de familia y de los mayores en edad y jerarquía. Con la práctica de tan beneficiosa costumbre ganaría mucho el movimiento progresivo de nuestra cultura, y el ambiente que nos rodea sería paulatinamente transformado en medio ambiente de orden, de juicio y de corrección, que reportaría la estabilidad pública y el método en todas las evoluciones de la sociedad. La enseñanza primaria, en su plan de estudios elementales, debiera introducir la innovación de enseñar en las escuelas públi­cas, así como en las aulas privadas, los principios generales de educación moral militar, haciendo de esta enseñanza preferente atención, por ser la que encierra en sí los gérmenes de orden y sensatez para regularizar la marcha de la vida. Los niños:, con la instrucción cimentada en los buenos princi­pios de la educación militar, adquirirían hábitos de moralidad y buenas costumbres que darían sus frutos cuando con el tiempo y la edad interviniesen en la cosa pública. "Qué triunfo más grande sobre la naturaleza, dijo E. Lami, que convertir un hombre n soldado;" y si esa transformación que hizo exclamar tan cuerdamente al notable escritor, se lograse lle­var á la masa general del pueblo, indudablemente el triunfo obte .. nido sería inmensamente grande, puesto que conseguiría la trans­formación del carácter de una sociedad, y con ello le proporciona­ría el benéfico influjo que opera en la moral de las colectividades la recta doctrina que anima y sostiene al carácter militar. Esta doctrina en la educaciqn de la juventud haría resaltar en el espíritu público el a~or á _la Patria, y ·á Ia· instituci?n· arma- . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. > Boletín Militar de Colombia \- 596 _; da, que es su poder eficaz; hada que el elemento popular admirase y comprendiese con perfecto conocimiento de causa las virtudes .Y méritos que encierra una profesión que, cual la del soldado, sa_cn­fica su interés y su persona al bien general ; haría que renaciese fortalecido el amor al Ejército y á la armada, por el pueblo, y la consideración y estima hacia los servidores del país que pueblan las filas de esas beneméritas instituciones. Con los ejercicios tácticos en los niños, se conseguiría un in­menso adelanto para la instrucción práctica del soldado de maña­na; sería también esta enseñanza un paso en firme para la implan­tación del servicio militar obligatorio; los ejercicios gimnásticos proporcionarían el desarrollo y actividad física que tan útil y ne­cesaria es á la juventud. El amor á las armas daría carácter y altivez al niño, y con los preceptos morales, y con el ejercicio constante de la disciplina, de la subordinación y de la obedtencia, serían jóvenes ordenados en su género de vida, prontos y sumisos en cumplir y acatar lo legislado, y morigerados en sus costumbres; con la circunspección Y dulce consideración que aconseja la militar, se acrecentaría é inculcaría en la juventud, plantel de los españoles del porvenir, las ideas de caballerosidad, hidalguía y altivez que tan bien enca­jan en nuestro carácter, la dignidad y el valor sereno del soldado, firme y sc2'uro baluarte de la entereza de ánimo y de la bizarra actitud que necesita el militar. "Bien considerado, nada tan fácil como dar esta educación á la juventud, pues basta encargar de ella al maestro de escuela y hacerla figurar en los programas de la primera enseñanza. Ha­bría en e te caso un catecismo militar obligatorio para todos, donde se consignarían los deberes militares y se explicarían, con ejemplos tornados de la historia nacional, la importancia de los principio~ establecidos por los grandes capitanes, demostrando de Igual manera el peligro de quebrantarlos." • Llévese á las aulas primarias el catecismo del soldado. Explíquense en ellas los principios militare . . Dése á la instrucción popular la parte de militarización que es compatible con la enseñanza pública, y con ello ganará el pafs. Hablar al niño de Patria, que comprenda lo grande y eleva­do de este concepto, significándole que es un sentimiento perdura­ble é inextinguible, pues como muy cuerdamente decía el Obispo de Sión en una ceremonia religiosa militar t, "para borrar el sen­timiento de la Patria, hace falta borrar antes la idea de la fami­lia. La extensión de la familia es la Patria ... "El amor patrio, decimos con Napoleón, es la primera virtud del hombre civilizado." Tratar á los educandos en las conferencias escolares, de lo que es la bandera, que es el sfmoolo de confraternidad entre todos • P. Poullet. ú Sputateur Mililairep 1877. t F.l i de Marr.o, en el cuartel del Conde-Duqlle. al bendecir una capilla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletfn Militar de Colombia; ~ 59.7 ~ los h!}os. de un misinó s~elo; un símbolo q~'!:· e~o d~e M. Cora- . l~s : rmertras la especie humana necesite adhe •. 'rse a."l'W'la creen­cia sana, v~ronil y verdadera, le será preciso t¿:- .mbüén símbolos cuya sola VIsta conmueva en nosotros hasta lo má~~ profundo de nuestro sér, todos .los sentimientos generosos, todo lo que nos arrastra á la adhestón, á la abnegación y al deber." Persuadidos de ello los ciudadanos, se generalizaría !a cos­tumbre de saludar á las ba.nderas cuando se exhiben entre 1 as filas armadas. Definir al niño con la extensión propia á su edad, lo que e. ~ el honor del ciudadano y del soldado, lo que es el amor á la gloria l! á la sociedad; definirle lo que significa el soldado, deberes qu~ ~ cumple y derechos que tiene, consideraciones que deben guardár­s~ le; y es de tal entidad esta enseñanza, que " instruyendo á los Ciudadano., ha escrito Mr. Freycinet, es como se prepara á los buenos soldados : formando soldados se encontrará ocasión de ins­tru( r á los ciudadanos." Expresarle en el lenguaje pedagógico la necesidad que tienen los pueblos de sostener y perfeccionar sus elementos armados, despertando en sus corazones juveniles la idea de la g-loria que por ella adquieren las naciones, enalteciéndolas y haciéndolas cul­tas y poderosas. La semilla que se siembre de esta forma, no tardará en fruc­tificar rindiendo grandes beneficios. No se crea que pretendemos que sea transformado nuestro pueblo en un paí · de guerrero y de soldados; no es eso lo que se busca, ni es tal el fin que guía á nuestra pluma. Con nuestro propósito llevado á la enseñanza, se haría Patria, porque el que ama á la milicia, no puede hacerlo sin amar pro­fundamente á la Patria; para hacerla es preciso hacer ciudadanos, y éstos se harían, porque con conocimientos proporcionados á tenor de una educación como llevamos dicho, moral, militar, se obtendrían buenos y perfectos hombres de bien, legisladores y gobernantes hábiles y rectos, inabordables á las inclinaciones del favor y de la intriga, repulsivos á la barrenación de las leyes. Comerciantes, indu triales y negociantes de buena fe y sanos principios, conciencia elevada y puros en el negocio de sus espc­culacicnes; y en el general, funcionarios y empleados para todos los servicios, probos, honrados y dignos, con alta noción de sus de­beres sociales, que por educación y manifestación de su propio espíritu y honor, servirían los intereses del común con el respeto y atención que merecen los asuntos públicos. Guiando por tales derroteros la educación y la instrucción pública, se apreciaría con mayor lucidez por el vulgo u que el re­clutamiento, en vez de ser en los tiempos modernos una contribu­ción de sangre, es el agente regenerador de la sociedad ; y al mismo tiempo saltaría á Iá vista·· más· fácilmente, lo dicho por un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · Bol~tín MiÜtar , de Colombia ' L s-98 _J ilustre General • hace tiempo, que " la misión del militar no es únicament~ hacer la guerra sino reconslruír el país." El beneficio grande se obtendría, en general, por la modifica­ción de n-uestro carácter nacional, por la transformación de nues­tros sentimientos y costumbres, haciendo de la sociedad española una sociedad moralmente disciplinada; que es asunto éste de tal trascendencia y tan grande magnitud para el país, que pueden apreciarse los benéficos resultados que se obtendrían con meditar las siguientes frases del francés Descuret: "Las naciones no han perecido jamás por falta de saber, sino por falta de moralidad; las buenas costumbres son el alma de las sociedades." En suma, hacer la educación popular militar, porque ella res­tablecería la disciplina social. CELESTINO RJty jOLY Oficial de Infantería --------~-------- --======::::::Historia==== - HISTORIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA POR JUAN DE CASTELLANOS ( 1590) (Continúa 1 Luégo se prepararon sacrificios de víctimas humanas y otras co~as, para ser inmoladas por las manos de los insanos xeques agoreros, que son los sacerdotes y ministros que de su religión tienen cuidado. y de cuyas palabras y respuestas en gran manera viven confiados. Por éstos se presentan las ofrendas que trae cada cual al santuario, que son varias figuras hechas de oro, hasta culebras, ranas, lagartijas, mosquitos y hormigas y gusanos, casquetes, brazaletes, diademas, vasos de diferentes composturas, leones, tigres, monos y raposas, aves de todas suertes y maneras, y el xeque hace tal ofrecimiento ante los falsos ídolos que tienen, unos de oro y otros de madera, otros de hilo, grandes y pequeños, todos con cabelleras, mal tallados; y también hacen ídolos de cera y otros de barro blanco, pero todos están de dos en dos, macho con hembra, adornados con mantas que les ponen dentro de los in­fames santuarios donde los xeques tienen sus moradas con gran recogimiento y abstinencia, porque comen muy poco, y eso cosas livianas y de muy poca sustancia. No son casados, viven castamente, y si contraria cosa se pre­sume, de aquella di:-nidad son removidos, porque teniéndolos por hombres santos á quienes respetan, honran y veneran y con quienes • Martínez Campo¡ al terminar la primera guerra de Cuba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 599 ..J $e consultan cosas graves, no les parece cosa conveniente que sean lujuriosos y lascivos; antes las manos por quien las ofrendas se ha­cen á los dioses y á los templos, limpias conviene ser y no polutas. Hablan pocas palabras, duermen poco, pues el mayor espa­cio de la noche gastan en mascar ayo, que son hojas naturalmente como «e zumaque; y de la misma suerte las labranzas, y los efectos son ni más ni menos: mas debe ser de gran vigor el jugo, pues comportan con él la sed y el hambre, y aun debe conservar la dentadura, pues por viejo que sea cualquier indio, muere sin padecer falta de dientes; y en todas las naciones destas Indias es camún uso, por la mayor parte, mascar aquestas hojas, que es la caca, que tienen en Pirú los naturales, y aun españoles, por ga­nancia gruesa. Usan también cun él de cierto polvo 6 cal hecha de ciertos caracoles, que traen en el que llaman poporo, que es un calabazuela, donde meten un palillo, y aquello que se pega re­cogen en la boca con el ayo. Y por tener en mucho tales hojas, sahumaban á sus ídolos con ella~; pero d e lo perfumes que más usan es trementina parda, que mal huele, y unos caracolillos y almejueias, no cierto del olor que se pregona tener las ochinas del mar Bermejo, ungius (apud latinas) odoralus, y en las boticas es IJ/aila B/zanHa, pues el de aquesla..., f'S abominable hedor, y tal al fin cual lo merece el hijo de maldad por quien se hace; de cuyo mandamiento no discrepan, aunque lo r conocen por inicuo, y sa­ben que los ídolos no tienen poder pam d1rles lo que les piden, siendo como son, obras de sus manos; mas dicen que el diablo se lo manda, y que en aquéllos quier'"' ser honrado. No niegan haber Dios Omnipotente, Señot· uni ·ersal y iem­pre bueno, que todo lo crió; ma porque dicen que el sol es cria­tura má lucida, lo deben adorar, y así lo hacen; y como á su mu­jer y compañera, adoran y engrandcv n á ia luna. Bien creen ser las almas inmortales y que:: lo cuerpo •nuercn solamente, y ellas bajan al centro de la tierra, á dun·le tiene cada cual provincia, términos y lugares disputados, 5egún acá lvs tienen y poseen, y hallan casas hechas y labranzas, á dondt! t ie. t.:n vida descansada ; eso me da los malos que los bueno , porqut: en esto no hacen di­ferencia. También esperan ellos el juicio universal', y dicen que los muertos han de resucitar, y para siempre vi\·ir en este mundo, d~ la suerte que agora viven, y es porque ¡.>resumen ser este mundo permanecedero, de la misma manera qut.: lo vemos. Hacer memoria de otras opiniones =tue corren por aqueste barbarismo, son tan absurdas toda-;, que haría ridículo sartal de disparates, porque como le. faltan los cimientos de sólida ver­dad, en lo que dicen los únos y lo5 ótms se confunden, y en pocas cosas destas van conformes. Y aun no todos ofrecen en los tem­plos, ni á ídolos, hechura de sus manos, pu e::. muchos reverencian á las' sierras, á las lagunas, fuentes y á los ríos, á cuevas, á quebra­das, á peñascos y á plantas. donde hacen sus ofrendas, sm que se­pan decir los in ventares primeros de las tales ceremonias. Verdad Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~filitar de Colombia '-6oo--' sea que cuentan c6mo vino en los pasados siglos un extraño, á quien llamaban Neuterequeteua, ó Bochica por otro nombramiento, 6 Xue, que, según dicen algunos, no fueron sino tres los que vinieron en diferentes tiempos predicando; pero lo más común es que uno solo tenía los tres dichos epítetos. Este tenía muy crecida barba, y hasta la cintura los cabellos, con venda rodeados y cogidos, al modo del rodete que ellos usan, ó como los antiguos fariseos los anchos filacterios 6 coronas con que se rodeaban la cabeza ; y del Decálogo los Mandamientos en medio de la frente colocados ; que bien desta manera tienen éstos una rosa de plumas en el medio deste rodete de que tienen uso, el cual, compuesto sobre los cabe­llos, cae la rosa dél sobre las cejas. Andaba, pues, aqueste, según dicen, las plantas por el suelo sin calzado, un almalafa puesta, cuyas puntas estaban sobre el hombro con un nudo, de donde dicen ellos que tomaron andar descalzos y en el mismo traje y largos los cabellos, porque barba, á. muy pocos ocupan las mejillas. Este les predicaba muchas cosas, las cuales, si eraR buenas, poco caso hicieron de ellas, pues las olvidaron ; pero conforman en decir que vino después una mujer de gran belleza, que predi­caba cosas diferentes de las que dijo Neuterequeteua ; á la cual unos dellos llaman Chie, otros Huitaca y otros Jubchrasguaya; á cuyas opiniones se llegaba innumerable cantidad de gente; y por­que predicaba cosas malas, el Neuterequeteua l e dio plumas y convirti6 sus miembro5 en lechuza. Y de lramformadoncs dti·m lmllas, que, si hiciéra m s memo­ria de ellas, de solo se haría más volumen que el otro del poeta sulmoaense; mas por ridiculosas no la cuento. Pero de tantas una me parece indigna ele qu dar ·n el tintero; y ~ afirmarme por indubitable indios ladinos y de buen ing nio haber entre ellos grandes hechiceros, algunos de Jos cuale !:i<' convi rten en leones y tigres cuando quicr n, y hacen los efectos que los otros que sue­len devorar carnes humanas. Con gran razün s pued~..: ten r duda de caso tan horrendo y espantable ; mas aqu 1 prec --pto de maleficios cuya ponzoña hiere varias gentes con abominaciOnes semejant s que, según hoy lee­mos en autores á. lo qu~ voy di~i~ndo corre5ponden, también será maestro diligente en enseñar aquestas ilusiones á gentes tan suje­tas á su mando, prontf imas al mal sobremanera, y lolalmenlt bestias t'ncapaces para cualr¡m'er 11eg odo virtuoso. Y asf, Huitaca que, scgün yo creo, no debía de ser sino de­monio, llevaba desta lxirbar~ caterva tt-as i la muchedumbre que pregonan de gente que seguían sus errores, ritos y ceremonias tan absurdas como vemo que tienen hoy en uso, ~in que ministro de la fe cristiana las pueda divertir de su memoria. Y el Bochica, que ·s Neutc requeteua, á quien ellos alaban por muy santo, no me parece que debía serlo, pues afirman morir en Sogamoso, donde son los ma)'ora zdólalras y universal abismo ~ destos yerros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Y al tiempo de su muerte, según dicen, al Cacique dejó por heredero de su gran santidad y poderío, y tienen hoy por muy averiguado ser aquel territorio tierra santa, y que el Cacique della tiene mano para poder mudar los temporales, llover y granizar y enviar hielos, y los demás efectos que proceden de la media región baja y alta. Y así de todas partes deste reino en busca de remedio que desean allí suelen venir en romería gran cantidad de gentes con ofrendas en precio y en valor de gran sustancia, que se dan al Cacique, y él al Xeque que tiene cargo de su santuario, del cual declararemos á su tiempo el caudal y riqueza que tenía cuando dieron en él los españoles; de que presente basta que digamos de la reputación del Sogamoso entre estos indios, porque les envíe buenos y saludables temporales, teniendo por muy cierto que su ira es causa de los daños que padecen, en sus personas, casas 6 labranzas, y así se dice dél que cuando hiela y el escarcho los quema los maíces, tiene costumbre de cubrirse manta blanca, por imitar á la pruina. Estáse solo melancolizado, inconversable, triste, desabrido, porque conozcan por aquellas muestras ser él el causa­dor de aquella plaga, y no la región ínfima del aire do los vapores 2"ruesos con el frío en agua pruinosa se convierten. -- -=--== Variedades I-IABITACIONES DE OBREROS ConHnúa Las habitacione s obreras son hoy una ne cesidad para las ca­pitales. Como base fundamental de toda habitación obrera, hay que atender á dos condicione s: la higi ene y la economía de cons­trucción. La economía debe buscarse, no en la calidad más ó menos inferior del material, sino en la acertada disposición y buen em­pleo de los materiales de construcción que presente el país. La higiene exige condiciones especiales para cada país. En primer lugar, conviene buena ventilación y luz abundante en todos los climas y latitudes. Agua suficiente para todos los servicios do­mésticos y de buena calidad. En los climas cálidos conviene dispo­ner de medios adecuados para graduar las corrientes de aire y evitar el calor directo del sol, y en los fríos, para evitar los repen­tinos cambios de temperatura. Dos sistemas principales pueden seguirse para la construcción de las habitaciones obreras: el de manzanas y el de habitaciones aisladas. Sisitma de habt'laáones az'.rladas-Escogido el terreno bien hori­zontal, 6 formando un ligero declive, se trazan paralelamente ca- ANCC:5 OE (A PU! l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia lles de ocho metros de ancho y solares de doce, de modo que el eje de estas calles forme un ángulo de 45° con la línea meridiana. La longitud de las calles depende del Hámero de habitaciones que se quiera construír; pero con el fin de facilitar la circulación á las zonas edificables de 12 metros de ancho, se les da una longitud de 115. Cada zona edificable se divide en cinco solares de 15 metros, quedando intermedios cuatro espacios de 10. Quedan, pues, en cada zona edificable cinco solares de 15 por 12 metros, que se hallan completamente bañados por el sol en sus cuatro fachadas, de las cuales dos dan á la calle, y las otras dos á los jardines ó espacios inedificables inter'medios. Cada solar sirve para construír un grupo de cuatro habitaciones. Para ello se divide el solar por dos líneas paralelas á los la­dos, y dividiendo á los otros dos en partes iguales. Quedan, por lo tanto, cuatro espacios de 6 x 7.50 m., cada uno de los cuales es una habitación obrera. Cada grupo se construye fie planta baja y un piso. La esca­lerilla que conduce al piso, se aprovecha para el retrete, en la planta baja. Cada una de estas habitacio:-tes se divide por la mitad por un tabique. La primera mitad se divide en dos partes desigua­les, una de 4 x 3 metros, que sirve de comedor, y otra de 2 x 3, en que se instala la cocina. La otra mitad se divide también en dos partes desiguales, una de 4 x 4 metros, que es el dormitorio de los padres, y otra de 2 x 4, que es el dormitorio para los hijos. Se puede también convertir la cocina en dormiturio é instalarla en el comedor, con lo cual se puede tener un dormitorio independiente para los hijos varones y otro para las hijas. Las habitaciones son así suficientes, y dándoles una altura de 3 metros, tienen el aire necesario para la higiene y la salud. En cada grupo aislado hay, por cons1guiente, ocho habita<.:io­nes. De éstas ~-ólo dos de la planta baja tienen jardín 6 patio, si son extremas, y las cuatro de la planta baja, si son intermedias. El costo de un grupo de ocho habitaciones se calcula del modo siguiente : Pesos (plata) Terreno................................. . ..... . ................ 360 Mampostería................................................. 1,800 Cubierta....................................................... 200 Vigu~tas y escaleras,....................................... 8oo Carp1ntcr1a.................................................... 540 Cerrajería..................................................... 280 Pintura......................................................... 6o Cri~tales y diversos.......................................... 140 Dirección é imprevistos ... :........ .. .. .. .. .. . . .. .. .. .. .. .. 400 Total.............................. 4,580 Por lo tanto, corresponden unos$ 574 á cada habitación. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia Así como hemos supuesto el terreno á un precio muy módico, ·si suponemos la construccién en un punto algo poblado, en flUe se paga caro, deberemos modificar la primera partida, sustituyéndo­la por la r:-antidad de $ 900, y entonces el costo total se elevará á $ 5,120, y corresponderá un valo1· de $ 700 por habitación. Supo­niendo que se exija de alquiler el 5 por roo anual, tendríamos que cada habitación podría alquilarse al precio de $ 320 anuales, 6 sea$ 7.70 mensuales. Muchísimas son las habitaciones actuales que se alquilan por $ 4 y 5, y no tienen las condiciones higiénicas de las habitaciones que acabamos de indicar. En cuanto á los materiales de construcción, los mejores del país, debe coml>inárseles bien y escoger el sistema de construcción adecuado á la índole de la obra. Para la cimer.~tación y muros ex­teriores debe emplearse, con preferencia, la mampostería, inte­rrumpida con cadenas de hiladas de ladrillos. Para los muros de división, que forman la cruz central, que divide en cuatro el solar, se emplead. el ladrillo con muros de r 5 centímetros de espesor. Para los tabiques, el ladrillo ó panderete de tres centímetros de grueso. Para las ventanas se adoptarán las dimensiones de o-80 x 1-50, y para las puertas interiore , 0-90 x 2. La pusrta de entra­da deberá tener r x 2-50, con una vidriera fija en la parte supe­rior. La escalera para subir á los pisos podrá er exterior, si se quiere, y comunicar con una galería. Hab/lacioms umdas·-Aigo má!:i económicas resultan la habita­ciont> s unidas, pues lo muros exteriores se reducen notablemente, y los tabiques, lejos de tener que contribuir á la resistencia total d l l dificio, se apoyan en él. El sistc:ma m:is económico que puede emplear e consiste en edificar manzanas de ro metros de an_ho, separadas f·Or calles de 12,) construír planta baja y dos pi. os. En el sentido ele la longi­tud, -;e di vide el edificio por medio de muro de 15 centímetros, situados á 9 metros uno de otro, quedando así un espacio de 9 x 10. Cada. uno de estos e pacios se divide, en el sentido del eje general del dificio en dos, por medio de un tabique, con lo cual quedan en cada zona seis habitaciones: dos ~n la planta baja y dos en cada piso. Cada una de ellas tiene ingreso por una galería que corre en cada piso á lo largo de todo el edificio, y en la planta baja por una acera cubierta por una galería. Cada una de las habitaciones tiene, pues, una superficie de 5 x 9 metros, que se dividen por medio ele tabiques en tres espacios, de 5 x 3 cada uno. El del centrl) se destina á cocina-comedor; el de un lado á dormitorio para los padres, y el del otro se divide en dos habitaciones, que pueden destinarse á dormitorio para los hijos de uno ú otro sexo. El costo de una manznna para 6o habitaciones viene á ser el siguiente : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia '- 6o4-' Terreno .................................................. . Mampostería ............................................ . Cubierta ................................................. . Viguetas, escaleras y galerías ...................... . ~:~~~j!~~!~ .. ::::: .. : .... : .· .. : .... ~ ~ .......... ::::::::::::: .... : .· ::::::: Pintura ................................................... . Cristales y diversos ................................... . Dirección é imprevistos .............................. .. Pesos (plata) r,8oo g,ooo 1,000 6,000 3,000 r,6oo 1,200 8oo 3,000 Total.......................................... 27,400 Por lo tanto, cada habitación vendría á costar unos $ 460;
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 19

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 24

Por: | Fecha: 20/12/1902

i ~~~~:::MO~ilitar deAn~:::~::~ r ~~ . : ......... ~~~A~O D~ ~I~STE~IO ~E.G~~ ~.D~~ ~J~GI~~ ... ·····-~~ l DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco \ ! O•mcrnl de Jngcuieroe t 1 : ¡ Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército ¡ ! : :::;: Puedt muy bien suceder que nuestro re1prto fi todas lar ronvrcctonc•, venga ú parar en la Í::: indiferencia y nos deje sin energías para defender lcu nuéslra• - gXRIQUE STEXKIEWICZ .l. ·::·:: .. .. ·~~~~~~: · ~~~;~;,:~~~ · ;;·~~· ~~;;··;.:···· ··: ··t ------------------------~ ~ Oficial ~ DECRETO NUMERO 17 r6 DE 1902 ( NOVIF.MBRE 22) por el cual se adscrib"n la s funciones de la Intendencia ceaer,\1 del Ejército al 2.0 • ub ecretario de Guerra y s;e hace nombramiento de este empleo El V/cepresidmt~· de la ReplÍb!t'ca, encargado dd Podn· EjecuHvo, DECRET•\ Art. 1. 0 Adscríbense al 2.0 , uhsccretario rlel Ministerio de Guerra todas las funciones que han c orrespondido al Intendente general del Ejército. Art. 2.0 La Oficina de esta Intendencia continuará funcionan­do con el personal de empleados que tiene actualmente. Art. 3. 0 Por renuncia aceptada al Sr. D. Joaquín Uribe B. del cargo de 2.0 Subsecretario del Ministerio de Guerra, n6mbra .. se para ese car·go al Sr. D. Javier Tobar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El ::Vlin : ~, ~· - \, de Guerra, ARis, mEs FERN {r-;oEz TOllO II--47 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 738 _J DECRETO NUMERO 1732 DE 1902 (NOVIEMBRE 25) por el cual se incorpora una División D Víupresúlenle de la ReptjbHca, m.cargado del Poder .FJ"ulm, DECRETA Art. 1.0 Incorpórase la División Casabianca, que comanda e General Luis D. Céspedes, en la División Perdomo, que comanda el General José M. Cogollos. Art. 2.0 Autorizase al Sr. General Cogollos para reorganizar convenientemente la División de su mando, haciendo los nombra­mientos de Jefes y Oficiales, los cuales someterá á la aprobaci6n del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. -"' JOSE MANUEL MARROQUHC. El Ministro de Guerra, ARrSTIDEs FxRNÁNDEz DECRETO NUMERO 1733 DE 1902 (NOVIEMBRE 2 5) . por el cual se aprueba un Decreto expedido por el Sr. Gobernador del Depar­tamento de Panamá D Vicepresidenll dt la Reptíblica, mcargado del Peder Ejuttlitl,, DF.CRETA Artículo único. Apruébase el Decreto número 127 de 8 de Octubre de 1902, por el cual se modifica el marcado con el núme­ro 101 de 18 de Julio del propio año, dictado por el Sr. Goberna­dor Jefe Civil y Militar del Departa mento de Panamá. Comuníquese y publiguese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDRZ DECRETO NUMERO 1738 DE tgo:a (NOVIEMBRE 25) por el cual se reconoce! un grado Zl Y.Ceprtsidmll d1 la Repúblt'ca, encargado dtl Poder E.fteti/ÍfJ,,. DECRETA Artículo único. Reconóce al Sargento Mayor Eliécer Santos. R. el grado de Teniente Coronel efectivo con que ha venido pres­tando sus servicios en la presente guerra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 739 __; §. Dése cuenta al Honorable Senado en sus próximai sesio~ nes, para los efectos constitt.tcionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FttRNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1739 DE 1902 (NOVIEMBRE 2 5) por el cual se dispone la reorganisación de la División Bolívar El Vtcepresz'denle de la República, encargado del Poder .EjecuHtJ,, lJECRETA Art. 1.0 Reorganízase la División Bolívar que comanda el General Demetrio Mora, con los siguientes Batallones: Rzcaurt1, Sucre y Vencedores, organizados en la Provincia de San Juan de Rioseco; C6rdoba y Valmcz'a, de la División Perdomo, y Ayacucño, de la DiTisión lfm'ón Repubb'cana. Art. 2.0 Autorizase al Comandante general de la Divisi6a expresada para hacer la reorganización de los Batallones que la componen, de la manera más conveniente, haciendo la designación de los jefes y Oficiales, de todo lo cual dará cuenta al Ministerio de Guerra para su aprobación. Comuníquese y publfqucsc. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL :MARROQU1ll El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1740 DE 190~ (NOVIEMBRE 2 5) por el cual se confiere \In ascenso El Vt(tj>rtsidmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder .E.Jecukl#, DECJU~T.A Artículo único. Asciéndese al Coronel Julián Granados'~ neral efectivo de Brigada. §. Dése cuenta a) Honorable Senado en sus próximas se~ nes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de .Noviembre de 190~. JOSE MANUEL MARROQUD.J El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- . 7<4-0 _¡ D ECRETO NUMERO 1742 DE 1902 (NOVIEMBRE 25) por el cual se confieren unos ascensoc; El Vt.'cepresidenle de la República, encargado del Poder ~·ecult'vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Subtenientes á los Sargentos 1.01 Alcides Sánchez y Efraím Martínez, del Batallón 4.0 de Tira­dores. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1743 DE 1902 (NOVIEMBRE 2 5) por el cual se eleva el valor álzar los heridos, r-Por imprevista que sea la aparición del enemigt> hay t:pe r~r. s.lemP,re una cosa : que siempre se le puede de..;_ota'r a. la ba~ea 6 pGIT medio del fueg1>. -Si el enemig~ está cerca, acr.meterle á la bayoneta· si esai leJOS, primero con el fuego, después con la bayoneta. ' -No te iñeieras en. los asuntos de los demás cuando veas q~e · ~Jliep ;,~n el campo de bata Ha bastante tendr~s con atencfer ~ tu fiirte. Por ayudar i los demás, abandonarlas tu puesto. El Jefe. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Coloriibta '-- 755 -' que se meten entre el cue­ro y la carne soterradas, adonde con el cebo van creciendo, y lle­gan si por caso se descuidan, á ser de la grandeza del garbanzo; aquella corpulencia toda llena de hijos semejantes á la madre, que se van por las plantas extendiendo y su generación multiplicando. Y ansí vimos algunos, á lo menos indios y negros, sucios, descuida­dos, dejallas encamar de tal manera, que vienen á perder algunos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 758.....) dedos de los pies, por tardar en remediarlos. Mas nuestros espa.ñQ­les Juégo fueron á su común andar restitu{dos, y después que supie­ron el misterio, entraban en las casas despobladas con el recato .que les convenía. · En efecto, buscaron los vecinos por diferentes partes derra­mados; y prenderían como cuatrocientos varones y mujeres y mu­chachos ; á los cuale! por señas de halagos dieron seguridad, ma. nifestando que no venían á hacerles daño, sino para tenerlos por amigos; y ansí dejaron muchos en sus casas y algunos se llevaron para carga, cosa que hacen ellos comúnmente desde que tienen fuerza para esto; aunque pocos hay hoy que no se huelguen de valerse también de pies ajenos, y tienen por acepta grajería tener yeguas y potros con que ganan á llevar cargas copia de dineros. Dejando, pues, aquellas poblaciones de Sorocotá, luégo des­cendieron al pueblo comarcano dicho Turca, al cual ellos llamaron Pueblo fondo, por ser de todas partes rodeado de lomas altas y él en lo profundo, donde tomaron ansí mismo gente y gran copia de telas de sus lienzos 6 mantas, y algún oro y esmeraldas, principio que les puso más espuelas para calar secretos de la tierra. Y ansí, al día siguiente se partieron á Guachetá, que fue pueblo potente, y le pusieron ellos San Gregorio, por ser en aquel día su llegada. Cuya gente se vía retraída en unos altos riscos y peñoles, á vista de los nuéstros y sus casas, en las cuales entraron sin que fuesen de guerrero furor acometidos, porque el temor de ver gentes ex­trañas y representaci6n de los centauros, imaginando ser un cuer­po solo el caballero y el que lo llevaba, los tenía suspensos de tal suerte, que cada cual estaba más dispuesto á se valer de pies que de las manos ; mas viéndolos entrar quietamente y sin usar de aquellas destemplanzas ant:jas á guerreras violencias; parecían les ser no tan crueles cuanto la veloz fama publicaba. Y ans{ para sa­ber de cierta ciencia cuál era su comida más acepta (por la sospe­cha que tenfan dellos acerca de comer:: humanas carnes), enviaron un indio y una india, ambos maniatados y un venado. Los nuéstros (el misterio conocido), la carne del venado repartieron, y á. la india y al indio libertaron, diciéndoles por señas que volviesen á decir que ellos no comían hombres, ni venían á darles sinsabores, antes á defenderlos y ampararlos de cualquier enemigo que tuviesen; y ans{ podían muy seguramente venir á sus albergues sin recelo. Los bárbaros, que estaban á la mira, este mudo mensaje recibido, vinieron á la paz, que fue prir;nicia de la que voluntaria dieron in­dios en este Nuevo Reino de Granada. Otro día después, por un descuido incendi6se la casa de un vecino; y antes que se tendiese más la llama, dispuesta para más crecic;lo daño, acudieron los nuéstros al remedio, que dieron con s1,1 byena diligencia; por cuyo beneficio los vecinos representaban agradecimiento, y, en su opini6n, quedó la gente nuéstra en indus­tlii4L y bondad acreó~tada . . Deja9os., pue~, los destas vecindades en sus casas, seguros y qwe.~os., f_u~ron á la ci1,u;hu;l de Lenguazaque, cuyos vecinos, de l3. ~l}ljl suert-e, es.t~ban en..tr~ peñas r~~raídos; pero corno .tuvieseQ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 759 -' ya noticia ser gente comedida y amigable, saliéronles de paz, y pre­sentaron cantidad de venados y conejos con otros alimentos nece­sarios, y muchas telas, varias en colores, qne para su reparo fue­ron buenas. De todo lo cual era recompensé.\ mostrar por térmi­nos inteligibles que los suyos les eran agradables, y siempre los tenían por amigos. Y ansí fueron procediendo nuestro campo has­ta Cucunubá y á los asientos dél poderoso pueblo de Suesca, don­de fueron servidos y hospedados, y acudían de partes diferentes á verlos y traerles de las cosas de que más abundaban en sus casas. Entre los cuales, uno que venía con dos telas, primero que llegase al lugar donde estaban ranchados, topó, que no debiera, con Juan Gordo, en cualidad humilde, pero fuerte, y de mucho valor en los trabajos; el cual atrás volvía con intento de aprovechar la carne de un caballo que no lejos de allí quedaba muerto; y el indio que venía con las teld.s como viese venir aquel cristiano, púsolas en el medio del camino, y desvióse dél breve distancia, cuasi por vía de comedimiento, hasta tanto que el español pasase. El Juan Gordo pensó que le hacía servicio de las telas que le puso delante de los pies, y recogió las el miserable (corno no sabía ser ciert0s men­sajeros de su muerte), y fuese luégo donde le llevaba aquella des­compuesta golosina. Mas, entre tanto vino con querella el inde­zuelo ,·il al Licenciado, diciendo que un soldado de los suyos le tomó ciertas mantas que traía; y oída la que1ella, mandó luégo al Alguacil llamado Villalobos, que le trajese presa la persona que fuese señalada por el indio. Al fin lo trajo preso, y aunque el po­bre dio su disculpa sin ficción alguna, y no faltaron buenas terce­rías, de ningún fruto fue la diligencia; pues no sin gran pesar del campo todo á muerte natura.\ fue t:ondenado, y ejecutada luégo la sentencia. Debióle parecer que convenía, para que los demás tu­viesen freno; y tal persona fuent que parara en otra puuición de mi~ templanza; y á él no le valió llamarse Gordo, ant s, según el uso de las gentes, quebró la so~a por lu más delgado. Con esto se partieron en demanda de Nemocón, que goza de las fuentes saladas, importante granjería para los naturales deste pueblo y el de Zipaquirá, no lejos déste, por acudir allí de todas partes á comprarles la sal que hacen del agua, en blancura y sa .. bor aventajada á cuantas en las Indias he yo visto. La cual cue­cen en vasos que de barro aposta tienen hecho para esto, que lla­man ellos gachas, y no sirven más de una sola vez, porque se que .. dan pegadas á la sal (que ya formarlo el pan, que pesa dos ó tres arroba'i, ó más 6 menos peso, según suele ser la capacidad de la vasija), no puede despegarse sin quebrarla. Ya por aquella parte descubrían grandes y espaciosís~mas llanadas, y en ellas grandiosas poblaciones, soberbios r vistosos edificios, mayormente las cercas de señores con tanta majestad autorizadas, que parecían, viéndolas de lejos, todas inexpugnables fortalezas, y por este respeto nuestra gente Valle de los Alcázares le puso. Veían en muchas partes ansf mesmo mástiles gruesos, altos y derechos, y encima de lo mis alto del mástil gavias que seme .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 76o-' jaban desde fuera á las otras que traen Jos navíos, que tales pare­cían á los nuéstros cuando lejana vista Jos miraba. Y estaban estos árboles y ellas ungidas del bitumen colorado que el Indico vecino llama vija. Había muchos destos, y el efecto declararé después en­otro canto, pues de presente, por estar ya cerca del Rey de Bogo­tá, quiero con nuevo principio celebrar lo sucedido á nuestros es­pañoles en su valle. ~==-Variedades- NUEVA GRANADA SUS RIQUEZAS NATURALES 'Per J. D, Powles Esq., Presidente del Comit¿ de Tened~es de Bonos &e His~­no- América (V.1:2SIÓN DEL INGU~S PARA EL "BOLETÍN lULIT.U. '')" (Continúa) Cementerios como los de Chiriquí y Turbaco, sin duda que se encuentran en la Sierra Nevada; toda la historia de estos pueblos hace más que probable sa suposición; todas las ciudades y pue­blos tuvieron sus lugares de s pultura, y la costumbre de enterrar con el muerto los bienes que poseía cuando vivo, prevaleció n toda la costa. i no fuera por los recientes descubrimientos en Chi­riquí, tendr:íamos razón 1 ara inclinarnos á considerar como fabulo­sas la historias que se cuentan re~pecto de la riqueza encontrada por P dro de Heredia y sus sucesores en el Sint1, cerca de Carta­gena, en donde se extrajo oro por \alor de 30,000 á 6o,ooo duca­dos, de una sola tumba. Los e pañol s nunca tuvieron, hasta el úl­timo momento de su dominio en Nueva Granada, oportunidad de excavar las tumbas del interior de la Sierra, y la generación pre­sente, atormentada por continuas revoluciones, se ha olvidado del todo respecto del asunto. Castellanos, cuya veracidad respecto de lo que vio ó supo es incontestable, claramente afirma que las úni­cas que se abrieron en su tiempo, en las Prm·incias de Santamarta, fueron las que estaban muy inmediatas á la capital. Garda de Ler., ma prohibió que se tocara ninguno de los cementerios sin su ex­presa licencia, y muchas personas que trataron de burlar el decre­to fueren acechadas y asesinadas por los indios. Algunas sepultu­ras se describen como de construcción subterránea muy grande; las de los 1'\aomas 6 Reyes no parece que hayan sido descubiertas en ningún tiempo; por tanto, permanecen como las minas de don7 de se extraía el oro que contienen; y las riquezas de estas minas debe inferirse del hecho de que todos los indios . de la Sierra po. seen oto en más ó menos abundancia, que recolectan durante su Tida, por la costumbre antes dicha, heredada de sus antepasados. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...... ¡61 _J El nombre de Taironas significa fragua. No se conoce la épo­ca precisa de su desaparición. Castellanos dice que los españoles observaron que cuando Francisco de Castro, en 1571, atravesó la Sierra en todas direcciones, ya no aparecían en tanto número como en las primeras ocasiones, y parecía que su poder había decaído mucho. Herrera afirma que en su tiempo ni un solo Tairona se vio ú oyó en sesenta años. Una vaga presunción nos hace creer que estos en un tiempo formidables indios, perseguidos no sólo por los españoles, sino también en esa misma época por los portugue­ses, por el lado de Maracaibo, gradualmente fueron retirándose á las inmediatas montañas de Ocaña, en donde podían encontrar una región de clima semejante á su país; y esta idea se hace plausible por la relación de que á orillas de un lago que se dice forma los orígenes de los ríos Cesar y de la Hacha, se encontraron dos imá­genes de oro, que eran objeto de adoración para todas las tribus de la Sierra Nevada, y de tal veneración, que ni aun los e::fermos y moribundos estaban exentos de las peregrinaciones acostumbra. das, haciéndose llevar en hamacas por sus amigos. Uno de es­tos ídolos era del tamaño de un muchacho, y el otro, pequeño. Sir Walter Raleigh supo por los indios de Ocaña de un El Dora­do, en donde se conservaba una imagen de oro. Yo sé ahora que · generalmente se supone que El Dorado era el Cacique de un terri­torio, que estaba acostumbrado á echar sobre sus prendas de ador­no oro en polvo, pero sospecho que se han equivocado en cuanto al real El Dorado, y pienso que era un paí en donde abundaba el oro, y en donde se veneraba una imag-en de oro. Sir \Valter, lo mi mo que Hernán Cortés, respecto de California, y Vasco Kúñez de Balboa y García de Lerma, respecto dd Perú y del país de los Taironas, e taban muy convencidos de esa afirmación que habían recogido, pero nunca pudieron descubrir el punto exacto de que se trataba, el cual pudo ser bien la Sierra Nevada; y es muy posible que sus informantes fuesen Tairona fugitivos. Rafael Doie, mi guía indio, en 1856, me dijo que en :t\.1aroca­so, á dos días de camino del Rosario, las dos imágenes de que antes se hace mención, siempre las guardan y reverencian los Aruacos. Cualquiera, sin embargo, que haya sido el destino de muchas de las tribus que antes poblaron la Sierra Nevada, la mayor parte de las que quedan permanecen ahora unidas bajo un Gobierno y están á punto de llegar á ser una nación homogénea. Es cierto que esta unión estrecha, todavía no se ha verificado por completo; pero todos los habitantes, con excepción de los Chirulas y Arua­cos, se llaman Neogranadinos, y prescindiendo de feudos y de ce­los y rivalidades locales, lejos de oponerse á la colonización del país, quieren contribuír á esta empresa con todas sus fuerzas, y to­mar parte en ella. Muchos de ellos han dejado de ser indios en sus costumbres, y forman un pueblo muy civilizado y hospitalario; -hasta los Chirulas, que están un poco apartados del mundo, han desplegado interés en el resultado de un proyecto que aumenta­ría el valor de sus haciendas y suministraría trabajo á las clases Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 762 .J pobres de entre ellos, con lo cual quedarían ellos recompensados. Yo quedé completamente satisfecho de que el anuncio de que la intención del Comité era ocupar las tierras baldías, fuese recibido con la mayor satisfacción por la población de los alrededores. El aspecto de la Sierra Nevada es sumamente pintoresco, y participa del de las tierras de carácter volcánico. En algunos lados se parece al de Suiza, y montañas como el Monte Blanco aparecen insignificantes cuando se las compara con la enorme cordillera que se yergue soberbia desde el mar, á pocas leguas al Oriente de San­ta marta, oculta casi bajo el ecuador, con nieve y hielo en casi toda la mitad de su altura. La principal cima de la sierra forma un pla­no casi inclinado, de una forma oval, adornando la circunferencia con almenadas colinas, que le dan el aspecto deslumbrador de una diadema : este es probablemente el extinto cráter de un volcán tal vez en ebullición, y constituye verdaderamente un imperial es­calón de los Andes. La vista de la entrada al valle de los Tairo­nas es de.inexplicable belleza. Yo he hecho un mapa sacado de cartas antiguas, la copia es tomada de uno con colores, casi borra­do, y para hacer justicia al paisaje, el pico principal e~tá imper­fectamente dibujado, 6 ha cambia• lo de forma después de hecha la pintura. El paso por detrás de la montaña en lo desmontado debe ser el de Rodrigo, en otro tiempo llamatio Origua, y que fue teatro de muchos combates encarnizados entre los españoles y los indios; se describe como que es uno de los más tremendos desfiladeros del mundo, y á corta distancia detrás hay otro de bien poca impor­tancia. Estos dos pasos conducen á Cincorona, Taironaca y á las llanuras ó sabanas de Bongay. El Tairona es tierra de valles estrechos y profundos, de grie­tas, rocas y nevados. El centro del territorio se dist:ngue por una notable montaña como pilón de azúcar, sin nieve, pero ciertamente no menor en altura de seis mil pies. Los ríos ofrecen altas caídas de agua, y los vados son pocos y sumame~te peligrosos. La variedad y exuberancia de la ve~etación es increíble. Los distritos de las tierras bajas están infestados de serpientes y tigres, y la plaga de insectos es intolerable; pero á cierta elevación estos inconvenien­tes desaparecen, y no se encuentran animales, con excepción de aquellos que un cazador se pagaría mucho de encontrar. A cada lado pueden verse los caminos ya mencionados, interceptados aquí y allá por árboles colosales, que han echado raíces por entre las piedras; y hue11as de pasos que conducen á los sitios en donde es­tán las casas del país, ó á los pueblos y ciudades que hasta no hace mucho existieron, y cuyas ruinas, mezcladas con fragmentos de crisol y loza de barro rota, embarazan el tránsito. El paisaje tie­ne algo de tremendo y como de sobrenatural esplendor; la cima de las heladas montañas, cuando no envueltas en bruma, brill~ntes y fosforescentes, y cambiando de color al ponerse el sol, y el silen­cio que allí dofllina, no interrumpido, excepto en contadas ocasio­nes, por la caída de los carcomidos árboles, el retumbar del trueno .S ~1 .estrépito de las corrientes 'ue bét:j~n. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia \._ 763 _; El territorio de la Sierra Nevada me parece á mí que reúne todos los requisitos que pueden desearse: clima, suelo, temperatu­ra excepcionales; los caminos están ya construídos, y solamente necesitan de reparación; sitios adecuados para nuevas ciudades, provistos de lo que puede necesitarse en cada localidad, y ya dis­puestos; y líneas de vapores pequeños y de buques, que comuni­quen con todas las partes del mundo, están establecidas y en acti­vo movimiento. El mercado 6 consumo de lo que producen las haciendas, abraza toda la costa, en la que, manteca, papas, trigo, cebada, cebollas, manzanas, cerveza y cidra tienen gran pedido, y alcanzan á venderse á précios fabulosos. El distrito está rodeado de una población pobre y amiga, deseosa de trabajar y apta para ello. Tiene un buen puerto, y tan pronto como se establezca de fijo, y que lds tierras se desmonten y dediquen al cultivo, el Comi­té se encontrará dueño, además, de sus derechos señoriales ó ha­ciendas 1ue se reserve, de las minas adyacentes que cuentan con no limitada fuerza de agua; y de lotes para edificar, lo cual, ma­nejado por su propia cuenta, puede venir á caer en manos de los especuladores en tales empresas, y llegar á ser fuente de incalcu­- lable valor. Antes de que lleguen los primeros colonos, un pedazo de tie­rra debe desmontarse y sembrarse, y constru{r casas abrigadas para que se alojen. No se les debe permitir que permanezcan en #erra calúnü, sino que deben ser inmediatamente encaminados al punto á donde van destinados. El mejor sitio para una ciudad nue­va probablemente sería el de Pocigüeica, sobre Riofrío, las ori­. Ilas del cual se dice que son llanas ; á inmediaciones de esta ciudad ·el país estaba densamente poblado. La situaci6n de Taironaca so­bre el Don Diego, también sería buena; pero quizás queda dema­siado lejos al interior para establecer una colonia inmediatamente. Los españoles se encantaron con este sitio, y con repugnancia lo abandonaron. No se deben esquivar ni trab.tjos ni gastos para ha­cer un ensayo aprovechable; los colonos deben venir en pequeñas partidas, por grados; han de ser agricultores, que no estén muy pagados del sistema que ellos hayan observado, sino lo bastante inteligentes para estudiar y hacer progresar los métodos de culti­vo cr:iollos. Suelos diferentes requieren cultivo distinto, y los ha­i: endados de Europa, por escrupulosos que hayan sido en el mane­jo de las tierras de su propio país, tienen gran trabajo en aprender el modo de establecerse fuera, bajo los tr6picos, en donde los cli­mas son uniformes en touo el curso del año. Deben tener cuidado en no intentar nada nuevo al principio; su positivo saber vendr~ naturalmente, cuando la experiencia les enseñe c6mo deben pro­ceder. El rnayor cuidado que deben poner es en lo relativo á 1~ templanza: es fatal á los recién llegados la costumbre de beber fuerte en estas latitudes, de tal suerte que siempre hay que acon­sejar á Jos emigrantes se abstengan de los licores alcoh6licos; ep todo caso deben ser muy prudentes al respecto; un borracho e.n u.na colonia naciente e~ no s6lo mql ejemplo, sino el más i~tol~rable e~torbo. Las tierras de la Sierra Nevada probablemente se ~~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ ¡6.c. _, tan al cultivo de la vid, porque crecen racimos silvestres de ella {como otras muchas frutas) en los bosques. Por tanto, personas en­tendidas en esta rama de agricultura deben traerse. También pue­den venir á Nueva Granada mecánicos regulares, y los indios son excelentes para el servicio de las haciendas, con tal que se les mantenga. Las inmensas llanuras que se extienden al pie de la Sierra Nevada producen el algodón sin cultivo, añil, tabaco, el cacao no tiene rival en el mundo, en punto de calidad. Las haciendas de los más ricos habitantes de Bogotá están situadas en Herra caliente, y allí las familias mejoran de salud residiendo alternativamente en clima caliente y frío. Revisando el mapa del Nuevo Mundo, vere­mos que, suponiendo el clima de la Sierra como lo he anotado, es el más propio y adecuado para que los europeos comiencen la co­lonización del Sur de América. Como ya se ha dicho, e5te es el principio de los Andes, y el territorio que queda detrás tiene el mismo carácter y es ilimitado. La temperatura de Valledupar es fría y suave, y adelante se en­cuentra la cordillera de Ocaña, rica en minas y en tierras de insu­perable fertilidad. La proximidad de esta encantadora región á Europa, su romántica historia y fascinadoras tradiciones, serían, al ser sencilla y verdaderamente narradas, algo que atraería irre­sistiblemente la venida de los emigrantes europeos, especialmente en estos momentos, cuando por causa de la guerra civil en los Ec.;­tados Unidos, ellos pretenden fijarse en otros países, en donde pue­dan redimirse de los enormes impuestos y otros cargos que pesan sobre todos los ramos de industria en esa grande y siempre prós­pera República. Jou · MAv, Ingeniero Civil Mr. May después, á petición de Mr. Birchall, siguió de Bo­gotá á Santamarta, para adelantar nuevas investigaciones sobre el lugar é informar también al Comité. De los datoc.; que se verán más tarde, tomados de personas que, por lo general, hablan sobre todos los puntos de importancia mediante su experiencia, es evidente que estas tierras poseen vas­tas condiciones para la producción de artículos de constante y au­mentadora demanda, tanto en Europa como en cualquiera otra parte. Estas condiciones no se pueden desarrollar ni poner en ac­ción sino mediante la organización de una sociedad que se cons­tituya con tal objeto, por escritura pública y naturalmente con res­ponsabilidad limitada. El objeto de la Compañía sería: 1.0 Poner en actividad todos los recursos con que cuenta el país, mediante la habilidad de los europeos, las fuerzas mecánicas y el capital; y .. 2.0 Introducir poco á poco emigración que ayude al trabajo ·manual. ConlinútJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 765 ..J PEREGRINACION DE ALPHA , POR MANUEL ANCIZAR (Continúa) Bonza, Paipa, El Salitre, vieron renovados los rt'eptos de otro tiempo, los combates de uno á uno, de cinco á cinco, de diez á diez, en que el jinete llanero salía siempre victorioso y provisto de dine­ro, vestidos y armamento con los despojos de su adversario. El 7 de Agosto, día providencial, se acercaba : Boyacá estaba allí espe­rando los gritos del victorioso y las maldiciones del vencido. En el Pantano de Vargas fue el preludio de la gran batalla, y cupo al leal Rondón la gloria de esta jornada. Siguióse la de Boyacá ... "Si el Libertador hubiera sucumbido en Boyacá, la independencia de la Nueva Granada se habría hecho imposible por entonces, la de Venezuela no se habría verificado, ni hubiera visto el Perú arrojados sus dominadores por las huestes colombianas; esa bata­lla fue, pues, la que dio vida á cinco Repúblicas y consistencia á las de Chile, Buenosaires y Centroamérica, porque el triunfo de Bo)'acá preparó el de Carabóbo, éste los de Pichincha y Ayacu­cho, y todos ellos vigorizaron la causa republicana en Sudamé­rica." Tantos recuerdos agrupados producían en mi cabeza un cú. mulo de reflexiones siempre renovadas, y me hacían pisar con cier­ta veneración el teatro de sucesos en que no se dispuso del interés de reyes ó de ciudades, sino directamente del porvenir de la mitad del mundo, é indirectamente de la suerte futura de ambos hemis­ferios, puesto que se trataba del triunfo de la democracia, única doctrina universal y faro de salud que para todos los pueblos de­bía encender en Amérioa. Rehechos los republicanos con los auxilios generosos de Be­lén y Cerinza y con los voluntarios que de todas partes les acudían, idearon aprovecharse de las indecisiones de Barreiro, y marcharon aceleradamente sobre Tunja. Al efecto, pasaron el río Paipa fren­te á Bonza, é internándose en el recodo que forma la planicie don­de llaman Pantano de Vargas, determinaron salvar los cerros del O. y caer sobre Tuta, ocultos por otros cerros mayores que les demoraban á mano derecha, dividiéndolos del Salitre y Paipa, ocu­paios por los realistas; pero éstos, que no se descuidaban, colum­braron en las alturas una descubierta del pequeño Ejército patrio­ta, y comprendiendo lo que sucedía, se movieron con velocidad y lograron cubrir á Tuta. Era el Pantano de Vargas una ensenada del antiguo lago de Duitama, que en 1819 se conservaba todavía cenagosa, recostándose las aguas dormidas contra los cerros que amurallan á lo largo la ensenada por el N., y no dejando en seco sino las faldas de otros cerros fronterizos que forman la barrera del S.; de manera que el espacio transitable quedaba estrecho, ceñido en lo bajo por varias colinas y una cerca de piedras que ·marcaba el límite de la tierra firme, y dominado por lomas que se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín· Militar de Co1omoía '- ¡66 .JI levantan en escalones derechos, pedregosos y sin monte. ~ rcba-­ban los republicanos nacia el o., faldeando las lomas y a. a'brigo de las últimas colinas, por lo más Jlano del camino, t:Uando SObre­vinieron los españoles en dirección opuesta, coronando la infante­ría, como un torrente, la cresta de las lomas y echando la cal>alle-­r. ía por la orilla del pantano, con cuyos movimientos se pr(jmetíél!. Barreiro envolver á sus enemigos y aniquilarlos en la estructura del ingrato campo; y así aconteció, pues la infantería patriotas e vio cogida en un callejón, recibiendo de arriba sobre su fÍanco. izquierdo una lluvia mortífera de balas, y oyendo por el flanco de-­rechq los clarines de la caballería española que tocaban á la car­ga. Desde una eminencia que nos mostró el Sr. Larrota, g-ufa nuéstro y testigo del supremo conflicto, presenciaba el Lioertador Bolívar aquel desastre y la ruina de la santa causa, y volviéndose á los Jefes que le rodeaban: "Somos perdidos, les dijo; pensemos en la retirada; nuestra caballería está intacta. y nos protegerá." -"Mi General, exclamó con el acento llanero Rondón, Jefe de la caballería: yo no he peleado todavía, y para retirarnos hay tiem­po." Y sin más oír, movió desesperadamente sus llaneros, que al revolver una colina se encontraron de manos á boca con el escua­drón español orillando en columna el pantano. Cayeron sobre él con la rabia de hombres que buscaban la muerte, arrollaron la primera fila y la segunda y la otra, precipitándolas dentro del pro­fundo pantano, y á la postre obligaron al resto á volver caras ate-. rrados y hufr con toda la presteza de sus caballos. La infantería española, que desde las alturas vio aquello, imaginó que iba á ser cortada por la espalda, y hubo un momento en que, alterada, sus­pendió sus fuFgos. En este momento crítico los tambores patriotas. tocaron carga á la bayoneta, los soldados prorrumpieron en vivas victoriosos, y los españoles, sobrecogidos, huyeron de trás de su ca­ballería, dejándose matar sin resistencia; dos mil hombres que formaban la reserva de Barreiro, no se atrevieron á moverse sino­replegándose al extremo occiélental del pantano ; los patriotas tam­poco se atrevieron á perseguirlos, y retrocedieron hacia el Orien­te, ocupando unas casas, que aún subsisten, donde acamparon aquella noche. A la mañana siguiente, trepando los cerros, marcharon rápi­dos sobre Tunja, y lograron por fin situarse entre Barreiro y la capital del Virreinato, apoderándose oportunísimamente de los al­macenes de víveres y pertrechos que en abundancia lujosa te 1 ian los enemigos en 1unja. Lleno de inquietud Barreiro al saber este atrevido movimiento, corrió con los suyos á cubrir la capita l por el S. de aquella ciudad, dirigiéndose á Boyacá, donde la justicia de Dios esperaba á los sostenedores de la tiranía para quitarles con un soplo de sobre la haz de esta tierra. Tal fue la funci6n de armas del Pantano de Vargas, en la cual los patriotas adquirieron tanta superioridad moral cuanto fue grande la impresión de terror que en el ánimo de los realistas de­jaron las lanzas casanareñas y la serena intrepid'ez del heroic'o Rondón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BofetíÍl Militar dé Colombia \._ 767 -' Dos tercios de legua al S. de Paipa queda la hacienda del Salitre, fundada por un español rumboso que en la fábrica de la casa imitó los claustros y arquerías de los conventos, completando esta semejanza con una capilla espaciosa, edificada frente á la casa de habitación, y encerrándolo todo dentro de altas tapias. Yace aquello abandonado y solitario¡ la yerba crece libremente en Jos patios y corredores ; el viento suena en los claustros como un mur­mullo de voces comprimidas, y la hoja de una ventana que batía contra el marco y hacía retumbar las cerradas salas, completaba la impresión de desamparo producida por aquella casa, centro quizás de festines ruidosos, recién levantada, hospitalluégo de he­ridos, ocupado por las tropas de Barreiro, y fihalmente mansión del silencio y de las alimañas que huyen del hombre. El Salitre se nombra este lugar, por el hirviente laboratorio natural de c;uf­fato de sosa (sal de Glauber) que por espacio de más de una le­gua se extiende á orillas de un riachuelo tributario del Paipa, y parece esconderse debajo de los cerros arcillosos y calizo~ de las inmediaciones. Brotan á flor de tierra innumerables manantiales de agua cuya temperatura llega á 70° centígrados, exhalando un fuerte olor de azufre entre remolinos de vapor de agua, que con­densados prontamente por el frío del aire (16°), dejan dondequie­ra eflorescencias copiosas, al paso que las aguas depositan Ja sal en montones de polvo y en agujas concrecionadas con una profu­sión inagotable. El suelo ardoroso y como calcinado, está cubierto de arena blanca y fina que proviene de las fuentes, las cuales va­rían frecuentemente de lugar, cual si la costra de la tierra fuese la tapa de una caldera inmensa con respiraderos por todas partes, hasta en el lecho del riachuelo y debajo de sus aguas corrientes. Presenciamos la desaparici6n d e unas fuentes que cesaban de ma- . nar, y la aparici6n de otras, anunciándose por sublevar el suelo en un punto, humedecerlo, arrojar el casquete de tierra, brotar arena blanca rnuy fina y cada vez más empapada, y por dltimo, salir los borbollones de agua muy caliente en la primera emisi6n, que se levanta y corre por encima de las verdolagas sin marchitadas. En los cerros inmediatos no se ven eyecciones volcánicas de ninguna especie, aunque los hervideros parezcan apéndice de la cadena de colinas peladas que se desarrolla de N. á S. y se enlaza con el macizo de la serranía que corre levantándose al SE. hasta for .. mar los helados páramos de Tibaná y Las Cruces, enfrente de los cuales, al E. y cerca de Iza, encontramos lechos de piedra pomes al rededor de fuentes sulfurosas y ferrug-inosas calientes. La sal de Glauber es uno de los artículos del comercio activo de Paipa, y se vende por cargas y á ínfimo precio dentro y fuera de la Pro;,.. vincia; por supuesto que el desperdicio de ella es cuantioso y el modo de recogerla no puede ser peor. La riqueza de esta mina, como de las adyacentes de carb6n, azufre y hierro nativo, esperan toda vía el aprecio y aprovechamiento de la industria calculadora y científica que nos traerán las edades venideras con la mayor pob1aci6n y crecidas necesidades. Del Salitre tomámos para el SE. por encima de los cerros, á salir sobre el alto de Tibabosa, desde el cual vimos á nuestrOJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 768 _J pies la hermosa planicie de Sogamoso, cargada de prados y mie­ses, desarrollada y tendida como una rica alfombra cuyos di versos matices se desvanecían en los recodos de la extremidad oriental. Era la mañana, y el sol resplandeciente bañaba con su luz la cam­piña, extendiendo al pie de los sauces su moviente ·sombra, é ilu­minando las torres y casas de Tibabosa y Nobsa, puestas á uno y otro lado de la planicie, como si defendieran las avenidas del an­tiguo santuario de lraca. A ]o largo del verde 11ano corre manso y tortuoso el río de Paipa, marcado en varios repliegues por el vivo reflejo del sol hasta lo último del paisaje, donde se le mira torcer y ocultarse al NE. para T6paga, con el nombre de Soga­maso. Numerosos grupos de reses mayores y menores animan los prados, y de vez en cuando se levantan las capas de casupo, las sementeras y las arboledas frutales, ora en lo llano, ora recosta­das á las redondas colinas del circuito, dando á todo aquello el aire tranquilizasor de una comarca poblada, abundante y hospita­laria. Dos leguas anduvimos por esta llanura, bella sobre cualquier encarecimiento, y al rodear un montecillo aislado entrámos en las a venidas de sauces que conducen á la villa de Soga m oso. La ciudad sagrada de Iraca, patrimonio del Uzaque Suga­muxi, que era también Sumo Sacerdote de los Chibchas, encarga­do del famoso templo allí fundado por el Legislador Nenqueteba, se hallaba un poco más al SO. de la villa actual de Sogamoso, en un pequeño valle ceñido de cerros y sembrado por arboledas simétricas. Después del saqueo de Hunsahúa, se dirigi6 Quesada con veinte caballos y los mejores infantes de Iraca. Saliéronle al encuen~ro las tropas de Sugamuxi, esperándolo en el descampado d~ la llanura grande, donde acometidos por los caballos, fueron deshechos tres veces los escuadrones de indios, que asombrados y llenos de terror huyeron á los montes vecinos, abandonando la ciudad y el templo. De la p"rimera sacaron los españoles gran suma de oro, llegando á cuarenta mil castellanos el valor de las planchas arrancadas de solo la fachada de la casa que ocupaba Sugamuxi. Bien veían los codiciosos invasores el brillo de los pla­tos y lunas de oro con que resplandecía lo exterior del templo, edificio gigantesco sustentado por pilares de madera corpulentos; pero el día se les acab6 afanados en robar la ciudad, y acordaron diferir para el sol siguiente el saqueo de lo demás, acampando cerca del templo. Continúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 24

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Por: | Fecha: 07/02/1903

~ Jhnus lV-TOMO I • Atl.o Vli-NU:r.rliRO ~.• ·¡ . i i Boletín Militar de Colombia ! l ORG!NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL fJt1GITO l ~~... . ~:::~:··;~~~~;~~~.r:··~~~~~;~·;·~~~~~~~ .. ···~¡ J General de Jnseniero• l l:·· t Son colaboradores de este periódico los] efes y Oficiales del Ejército i P-lud. •v~ bktt eucedn- que nueetro ref1Uto á toda• la• coni'ICCionee, 11enga ti parar"' l4 i indifer•ncita ., 1101 deje lilt m~ryí(U pamandante en Jefe y Jefe de Esta­do Mayor, respectivam~nte, del• euerpo de Ejército del Departa­mento de Antioquia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 74 DE 1903 (ENiRO 24) por el cual se hace un nombramiento El Yt'cepresidenlt de la República, encar¡;ado del Peder Ejuulivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Ciro Morcillo Médico auxi­liar del Hospital Militar Central, con destino á prestar sus servicios SERIE lV-TOMO 1--9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombta \..._ 1)0 --' en el Hospital de San Roque, en reemprazo del Dr. Eleái&r Ber­múdezO. Corrwníquese y pubHq~se. Dado en Bo¡otá, ~ 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETONUMER075DEtgo3 (ENERO 24) por el cmal se concede una licencia y se hace un nombraroitnto en interinidad ZJ Vietpresidtnlt d1 la Rep:íblt'ca, mcargado del Poder Ejeculifll, ... DECRETA Artículo único. Concédese Ja licencia que solicita el Sr. Ulda~ rico Encinales para separarse, por sesenta días, del puesto de Ayu. dan te de 1." clase del Guardaparque general del Ejército, y nóm­brase en reemplazo, interinamente, por el término de la licencia, al Sr. José María Suárez. Comuníquese y puhlíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903· ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TJD.F.s FERNÁNDKz DECRETONUMER077DEtgo3 (ENERO 24) que hace un nombramiento El Vti:epresidmll d1 la Repltblt'ca, encargado del Poder Ejecuit''ll, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Aristides Medina Médico del Hospital Militar de Zipaquirá, con la asimilación que le correspon~ de conforme al Decreto respectivo. Comuníquese y publíqu,ese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de Igc>J. JOSE MANUEL ~MARROQUIN El Ministro de Guerra, ArusTIDES FERNÁNDRZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 131 .J DECRETO NUMERO 81 DE 1903 (ENERO ~4) por el cual se hace un nombramiento 61 Vt.ctprnt'dtnfl dt la Reptíblica, encargado del Poder Ejteuli'lll, DECRETA Artículo único. N6mbrase Ingeniero de la Oficina de Longi­tudes establecida en la capital de la República, al Dr. JoaquÚl Andrade, asjmilado á General de Brigada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ArusrmEs FERN.ÁND.Ez DECRETO NUMERO 82 DE 1903 (ENERO 24) que hace un nombramiento El VritP1'11t'dmlt de la Rtpúb!t'ca, encargado dd P1der Zjuull'v1, DECRET.A Artículo único. N6mbrase Comandante Militar de la. Plaza de Cartagena al r. General Antonio Arango S. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNnxz DECRETO NUMERO 8-4- DE 1901 (ENERO 24) que hace una promoción y un nombramiento El Vz'cepruz"dmll de la Repzíblz'ca, mcargad1 dtl P1der Fiecufi'll, DECRETA Art. 1.0 Por renuncia aceptada al Sr. General Jesús García, del empleo de Comandante en Jefe del Ejército de Boyacá, pro .. muévese á dicho puesto, del de Jefe de Estado Mayor del mi5mo Ejército, al General J ulián Arango. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 132 ......) Art. 2.0 Nómbrase Jefe de Estado Mayor del Ejército de Bo­yacá, en reemplazo del General Julián Arango, al Sr. General Roberto Quijano. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETONUMER087DE1~3 {ENERO 26) sobre asignaciones militares El Vicepresidente de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecutivo, En uso de sus facultades constitucionales, lJECRETA Art. 1.0 Desde el 1.0 de los corrientes, hasta que el Congreso fije definitivamente las asignaciones militares, los miembros del Ejército gozarán de los siguientes sueldos y raciones mensuales, sin ningún sobresueldo: El G~neral en Jefe, Comandante en Jefe del Ejército de la República ..................................................... $ 2,400 El General Jefe de Estado Mayor general.. ........... .. El General Inspector general.. .......................... .. El General Comandante en Jefe de Ejército ........... . El General Jefe de Estado Mayor de Ejército ....... .. El General Inspector general de Ejército, cuando no sea General en Jefe ............................................... . El General en Jefe ......................................... . El General Comandante general de División ........... . El General Jefe de Estado Mayor de División ........ . .. ~~Inspector de División, cuando no sea General de Divistón ............................................................... . El General de División ...................................... . El Comandante general de Brigada ó Columna ........ . El Jefe de Estado Mayor de Btigada .................... . El General de Brigada .......... . ........................... . El primer Jefe de Cuerpo .................................. .. El segundo Jefe de Cuerpo ................................ . El Coronel ...................................................... . El Teniente Coronel. ......................................... . El Sargento Mayor ............................................ . El Capitán ...................................................... . El Teniente .................................................... . El Subteniente ................................................. . 2,100 r,goo ~,000 r,8oo r,6oo r,8oo I,6oo r,soo 1,400 1,500 1,400 1,200 1,300 r,ooo 8oo Bso 700 6oo sso 500 450 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 133 --' El Sargento 1.0 ••••••••••••••••••••••••••••• ••••••••••••••••••• 35)() El Sargento 2. 0 .. .... .. • .. • .. • .. ..... .. ... . .. .. • .. .... 36o El Corneta...................................................... 330 Fl Tambor...................................................... 300 El Cabo 1 .0 ..... ... ... .... ... .. • .. ... .. .. .. .. .. • • ... .. • .... .. .... 330 El Cabo 2.0 ••• •• • •• • • • • . • • • • • • • • •• • • • •• • • • • • •• • •• ••• •• ••• ••• •• • • 300 El Soldado.............................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l70 Art. 2.0 Los empleados del Cuartel general del Ejército de la República que se expresan á continuación, gozarán, desde la misma fecha, de las siguientes asignaciones mensuales: Los Generales Jefes de Mesa .............................. $ Los Generales Subjefes de Mesa ......................... .. Los Corone le~ primeros Ayudantes generales ......... .. Los Tenientes Coroneles segundos Ayu'iantes gene-· rales .................................................................... . Los Sargentos Mayores segundos Ayudantes gene-rales .................................................................... . I,6oo 1,400 1,200 1,000 800 Art. J.0 R specto de la guarnición del DE-partamento de Pa­namá y de las demás que reciben los sueldos y raciones en mone­da de plata,. continuará rigiendo la Ley 39 de 1886. Art. 4. 0 Queda reformado el Decreto Legislati-vo número 41~ de 5 de Marzo de 1902, y derogadas las Leyes, Decretos y demás disposiciones sobre la materia que no estén acordes con el presen­te Decreto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Enero de IgüJ. ]OSE lVIANUEL MARROQUIN El Subsecretario de Gobierno, encargado del Despacho, AN­TONIO GuTIÉRREz RuBro-El Mmistro de Relaciones Exteriores, Fa. LIPK F. PAÚL-El Mmistro de Hacienda, Jo~É RAMÓN LAGo-El Mi­nistro de Guerra, ARisTioEs FE&NÁNDEz-El Ministro de Instruccióa Pública, Josi Jo.A.QulN C.A.sAs-El Ministro del Tesoro, FRANCIS<:e MENDOZ.A P. DECRETO NUMERO 93 DE 1903 (ENERO 27) por el cual se hace una promoei6n El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'-11~, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. General Pedro Sicard Bri­ceño del puesto de Jefe de Estado Mayor del segundo Cuerpo de Ejército de Cundinamarca, al de Comandante en Jefe del Ejército Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 134 _J del To1ima, en reemplazo del General Pompilio Gutiérrez, quien aceptó otro puesto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIM ~Ministro de Guerra, ARISTIDRS F.~~:RN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO 94 DE 1903 (ENERO 27) que acepta una renuncia y elimina un empleo El Vicepresidente de la Reptí.blz'ca, encargado del Poder Ejeculiv~, DECRETA Art. 1.0 Acéptase la renuncia que presenta el Sr. Jacinto Ar­boleda del puesto de segundo Guardaparque general del Ejército. Art. 2.0 Eliminase el expresado puesto de segundo Guarda­parque general, por ser ya innecesario. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 95 DE 1903 (ENERO 27) que aumenta una asimilación El Vtctprest'denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Auméntase la asimilación de que disfruta el Dr. Domingo Peñuela, Médico del Ejército de Boyacá, á General de División. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTmxs FE&'iÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 135 _; DECRETO NUMERO 96 DE 1903 (ENERO 27) por el cual se acepta una renuncia y se hace un nombramiento ZJ Vicepresiden.ll d1 la República, encargado del Poder FjecNIÍ11D1 DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. General Tomás García, nómbrase Gobernador Militar de la Plaza de Honda al Sr. General Roberto Villasa16n. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 7 de Enero de 190 3. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A:a.tSTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 97 DE 1903 (El\"ERO 27) que confiere un ascenso El Viceprcside11le de la Rcp/tblica, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asci¿ndese al Coronel Ricardo Rodríguez 4 General graduado. §. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíqucsc. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁNDEZ --=== Doctrinal- TACTICA DE CABALLERIA EMPLEO DE ESTA AR?tlA EN EL CO?tt:BATE Por la concisi6n de redacción y la claridad de conceptos que contienen, serán leídas con interés las siguientes consideraciones ge­mrales que preceden á la segunda. parte del Reglamento sobre /o1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletfn Militar de Colombia L 136 _J tjerci'ci'os y maniobras de la caballería, vigente en el Ejército francés desde hace sólo tres años. 1. La caballería está hecha para la accz'ón. Es por medio del movimiento ofensivo como obra. La habilidarl de su Comandante consistirá en hacerla entrar en acción en el momento oportuno y según las intenciones de su su;>erior. 2. La caballería dispone, como medios de combate, de la fuerza del choque y del arma blanca; á pie, los jinetes combatirán al adversario por medio de sus armas de fuego. En combinación con estos medios de combate, la caballería se sirve de la artillería á caballo. 3. La carga en formación compacta es ]a principal forma de combate de la caballería. Las condiciones esenciales de su éxito son la cohesión, el orden y el vigor del choque. Por lo gt.neral, la carga se ejecuta en línea desplegada para asegurar al arma la posibilidad de desarrollar todo su poder. La caballería cargará en columna cuando falte el tiempo ó el espa­cio para el despliegue, 6 cuando aquella formación pareciese ven­tajosa, tratándose de abrir brecha en un punto determinado de la línea enemiga. Las circunstancias han de decidir, pues, sobre la formación que se elegirá para el ataque. Hay casos en que la mejor forma­ción será aquella que permita pasar lo más rápidamente á la eje­cución del movimiento ofensivo, es decir, que se dará preferencia á la misma formación en que la tropa se encuentra en el momento de ser oportuna su intervención en el combate. 4· La situación de combate, la configuración del terreno y el estado en que se encuentren los caballos, decidirán sobre la cues­tión: ¿cuándo debe pasarse á los aires vivos antes de principiar la carga propiamente dicha? Sin embargo, el mol'imiento debe com­binarse de modo que los caballos consenen toda su impetuosi­dad en el momento de abordar al enemigo. La carga no empezará sino á poca distancia de este último. Por otra parte, es de importancia que, al darse la voz de mando : ¡ Carguen!, los más valientes jinetes que montan los mejo­res caballos, no tengan que quedarse atrás, sino que cada uno saque del valor individual que finalmente debe decidir del éxito, todas las ventajas á que su audacia, su tenacidad, sus fuerzas físi­cas y su habilidad le dan derecho. La corta duración de la carga impide que se pierda la cohe­sión, y permite que se dé rienda suelta al empuje individual. 5. La carga será siempre á fondo. El empuje de los oficiales es el alma del ataque; ellos dan al soldado el ejemplo penetrando antes que nadie en las filas del enemigo. Una ~ez dentro de éstas, cada jinete hará uso de sus arma blancas, sobre todo de la punta. El éxito pertenecerá á los jinete más valientes, que sepan manejar mejor sus caballos y hacer e mejor uso de sus armas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 137 _J 6. Despué~ de haber sido arrollado el enemigo, 6 cuando éste, después de la refriega 6 sin esperar el choque, emprende la reti­rada, el éxito obtenido debe completarse con una persecución enérgica. Esta se efectuará, según el caso, 6 bien an la misma forma en que se encuentra la caballería victoriosa después del ataque, 6 bien reuniendo toda esta caballería, 6 parte de ella. Cada unidad, reunida 6 nó, sigue á la fracción enemiga que se retira, tratando de darle alcance para aniquilarla. Los sostenes apoyarán la persecución. 7. La reunión (formando la caballería en dos filas) tiene por objeto: poner las tropas de nuevo rápidamente en la mano de su jefe, en previsión de una nueva acción de guerra después de la carga, la refriega ó la persecución. La dirección en que se efectuará la reunión, dependerá na­turalmente de la manera como se desarrolle el ataque. Los jinetes se repliegan siempre sobre su jefe. La reunión de cada unidad se eftctuará en lfnea. La unidad 6 subdivisión de ella que primero logra rehacer sus formaciones, se coloca á retaguardia del jefe ; las demás sobre un flanco de aqué­lla ó en formación escalonada. 8. La carga en formación amplia es un movimiento de ata­que ejecutado por jinetes que avanzan en orden disperso sobre un frente más ó menos ancho. En esta formación, la caballería ofrece al enemigo un objdivD mP.nos vulnerable que cuando aquélla carga en línea ; en cam­bio, es más difícil para el jefe dirigir el ataque, y resulta también que el choque es menos vigoroso. La carga en formación amplia se emplea contra un enemigo cuyo fuego impide que se avance en otra formación; también se hará uso de ella para entretener al adversario sobre su frente, para disimular otro movimiento de ataque 6 para ejecutar la per­secución. g. Haciendo uso de la carabina, empleando la artillería á ca­ballo y combinando estos medios de co:nbate con la carga, en la que intervendrá el arma blanca, la caballería está en condiciones de desarrollar una acción eficaz en todas las situaciones del com­bate. El reglamento francés de caballería es el más moderno Je los en vigencia en los grandes ejércitos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 138 _1 SORPRESAS DE LA CABALLERÍA CONTRA LA INF ANTERIA Y anDIO! DE QU& DISPONE :ásTA PARA PRESEitVARSK DB KLLAI (De la Rnilta átl Buldln Militar de Buenosaires) VIII Ls demos/1'(Kt'fm-Peqzuños grupos de jindtS forman bulto- Tiradores (On las bridas en el brazo-CtC/islas Se facilita mucho el éxito de una sorpresa por medio de una demostración hecha en una dirección diferente á la del ataque pro­yectado. Para sorprender á una tropa de infantería, es necesario mar .. char hacia ella. Para llegar á ella más convenientemente y sin peligro, es ne­cesario llamar suatención por otro lado, haciéndole creer que inmi­nentemente será atacada por ese lado. La demostración deberá ser efectuada por un pequeño grupo de exploradores inteligentes. bajo la conducción de un sargento 6 de un oficial, el que debe obrar completamente independiente de su escuadrón y conforme á su iniciativa.. Si el país es ondulado ó con abrigos, le será fácil á ese grupo, manteniéndose bastante lejos del enemigo para evitar empeñarse y sufrir pérdidas, hacer bullo, es decir, aparentar ser una tropa diez Teces más fuerte de lo que es en ¡·ealidad. Estas estratagema frecuentemente son recreativas y produ~ cen resultados inesperados, pero exigen de los hombres un poco de habilidad y el hábito de evolucionar ind/vúiualmenle en terreno variado. Seis jinetes colocados á alguna distancia los unos de los otros y moviéndose detrás de una cresta, de algunos árboles, de un ta­lud, ya sea á caballo ó á pie con las bn'das m el brazo, pueden ha­cer ver cincuenta al enemigo, haciéndole creer en la existencia del fuego de 50 carabinas, ejecutando un fuego len/o y exacto, mien­tras que algunos otros tiran rápidamente cambiando de lugar des­pués de cada tiro. Inmediatamente, tl)da la atención de la columna enemiga se dirigirá hacia el punto de donde parten en una línea bastante ex­tendida, y esos tiros, que quizás no le causen gran mal, la inquie­tarán y por lo menos debilitarán su moral. El adversario, después de reflexionar, se dirá que allí no está .el peligro ; pero á pesar de todo, por una especie de atracción in­vencible, oficiales y soldados mirarán obstinadamente á ese lado. La inquietud invade sobre todo á los grupos de hombres ais­lados, que por esto mismo descuidan su vigilancia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 119 _¡ Si el efectivo del destacamento encargado de la sorpresa lo permite, su Jefe puede destacar un grupo más importante, que dará más amplitud, más eficacia y mayor poder á h. demostración. Si el destacamento tiene una sección de ciclistas, se designa ' toda ella para servir en la demostración, y se le agregan algun~ jinetes. Si el enemigo es reconocido por los jinetes, éstos deberán trasladarse más ó menos directamente hacia los jinetes de aquél que tengan á la vista, y, guardando el contacto, los alejarán más y más del teatro del ataque por sorpresa. IX Alaque-Eltcci!m dtl punto de ataque-Elecdón del terreno d1 carga­Ap,- oximación-Empeño ¿Por cuál flanco de la columna ejecutará la sorpresa el Jefe . de destacamento ? Por ninguno, si puede, sino por el lado más débil, es decir, por la espalda. A causa de la rapidez con que la infanteda en columna hace frente á la derecha S'á la izquierda, los ataques de flanco ape­nas son posibles, salvo el caso de que se lleven contra una infante­ría cansada, desmoralizada, en retirada ó sin municiones. Por la cabeza, el despliegue es más lento, pero la columna está generalmente bien cubierta, por lo cual la sorpresa es difícil. Por la espalda, al contrario, cuando los hombres, fatigados por la lon¡:-itud de la etapa ya efectuada, bajan la cabeza, encor­van la espina dorsal bajo el peso <.le la mochila, cuando además su atención está fija hacia adelante, les es penoso darse vuelta para mirar á retaguardia. Es de notar, por otra parte, que el servicio de la Yetaguardz'a con fYecumci'a se descuz'da, tanto en la infantería como en la caballería. En estos ataques por la espalda, lo mismo que cuando se lle­van de otro modo, la caballería será vista á 200 metros, y ¿cómo evitar el choque, cuando es necesario desde luego vencer la emo­ción, entender y ejecutar las órdenes de los Jefes, dar frente á reta­guardia, tomar una formación, cargar el fusil, apuntar y tirar co­rrectamente, es decir, con mano firme ... ? Mientras se ejecutan todos estos movimientos apresuradamen­te, es seiiuro 1ue la carga llega, y el choque se produce sin que los soldados hayan tenido tiempo para armar la bayoneta. Es esto un hecho recono:ido prácticamente. Sin embargo, los oficiales están muy lejos ele convencerse, porque los ejemplos son muy raros. Por lo tanto, es necesario que se convenzan, sin lo cual cierto número de los de caballería no estaría en el caso de utilizar por completo de todo el poder de su velocidad, de su mo­vilidad y de las particularidades que el terreno les ofrezca, y á muchos oficiales de infantería, conservando su confianza, les re .. $ultaría ésta funesta tarde ó temprano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 140-' El Jefe del destacamento, colocado en su observatorio de modo de no ser visto, observa el desfile de la columna enemiga, y además de sus flanqueadores que adelanten, manda otros al través de los campos, ya sea aislados ó bien en grupos. Ve pasar unos después de otros los elementos de la columna, y mirando con sus anteojos de campaña, examina la distancia que separa á la reta­guardia del grueso de la misma, como también los elementos que pueden seguirla. La fuerza de una retaguardia es proporcionada á la de la co­lumna, y su distancia proporcionada á su fuerza. Sin embargo, en la práctica las retaguardias tienen la tendencia de acortar las dü­lancias, y lo mismo pueden hacer las vanguardias hasta en la ca­ballería. En circunstancias ordinarias, un escuadrón no puede sorpren­der eficazmente á una fuerza superior á un batallón; por otra par­te, este batallón puede ser retaguardia, guardaflancos, vanguardia 6 escolta de un convoy, y cubrirse como si estuviera aislado. Su retaguardia es de corto efectivo, y la distancia que la se­para del grueso es muy poca. Pero esa retaguardia es molesta; ei menester esforzarse en sorprender la columna cuando esté empe­ñada en un desfiladero 6 en el flanco de un ribazo; hay que aproxi­marse en ziszás en caso necesario, de modo de ocultarse siempre el mayor tiempo posible, con ayuda del terreno y de sus abr1gos. Por consiguiente, cuando el Jefe de destacamento vea des­filar ante sí á toda la columna, inclusive su retaguardia, cuando haya reconocido su actitud, del punto de vista moral, desde que haya apreciado el grado de vigilancia de lCiS elementos que la cubran, montará á caballo y llevará á su tropa rápidamente y la más abrigada que sea posible, sobre las huellas del enemigo. Evi­tando los caminos sobre los cuales suenen los cascos reveladores de los caballos, adelantará con preferencia al través de los campos. Si ha de atacar en campo llano, escoge el momento en que la cola de la columna enemiga descienda por una pendiente 6 des­aparezca detrás de una quiebra. Se tomarán las disposiciones que permita el terreno; los esca­lones se seguirán á. corta distancia, se conservará una reserva y se hará vigilar la retaguardia propia. Eligiendo el terreno con declive hacia el enemigo, la carga viene de arriba más nnne y más rápida; aumenta el efecto moral de la sorpresa, y si el enemigo consigue, no obstante, romper el fuego, la zona peligrosa se circunscribe en un pequeño espacio, y los escalones siguientes, que, por otra parte, únicamente llegan á ]a cresta, no sufren pérdidas. Si el terreno es cubierto y la retaguardia se encuentra á una distancia bastante grande de la columna, se cae sobre ésta des­preciando á la primera, de la cual no habrá nada que temer, una vez que se halla alejada del ¡:-rueso de las fuerzas del adversario. Si el terreno es descubierto, el primer escalón rebasa la reta­guardia para ir á caer sobre el grueso, dejando á uno de los esca­lones que le siguen, el cuidado de destrozar á este pequeño grupo de tropa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 141 --' En todos los casos, desde que el Jefe de destacamento vea al enemigo tan cerca de su tropa, que ésta pueda correr peligro si algún hombre del partido adverso la hubiese visto al volver la cabeza, deberá marchar directamente hacia él, sin vacilación y en la formacirSn en que se encuentre, la que deberá salvar á la carga la distancia para chocar lo más pronto posible. Entre los jinetes debe reinar el más profundo silencio hasta el momento en que todos den con todas las fuerzas de sus pulmones la voz de ¡Carguen! Durante la acción, la reserva sigue las peripecias de la lucha para intervenir si el apoyo de sus fuerzas se hace necesario; ade­más desprenderá algunos exploradores para observar el terreno en todas direcciones. Puede suceder que el destacamento encargado de sorprender sea sostenido á alguna distancia por otra tropa de caballería. Esta última viene en ayuda de aquélla cuando el choque ha tenido lugar, porque, en la mayor parte de los casos, la sorpresa propia­mente dicha exige, para dar buenos resultados, el empeño de un corto efectivo, como, por ejemplo, un escuadrón. Si el destacamento se encuentra detenido en el curso de sus operaciones por un obstác1.1lo imprevisto, como por pantanos (lo que no sucederá si sigue las huellas del enemigo), si ha sido visto por éste demasiado pronto, &c., no debe por esto abandonar la partida. Poseyendo excelentes carabinas, debe por consiguiente tomar una posición y romper el fuego, conservando una reserva á caba­llo, que vigile sus flancos y retaguardia. El reglamento de ejercicios y de maniobras enseña diversos medios para combatir en tiradores. Entre esos medios hay uno que en muchas circunstancias per­mitirá á los jinetes romper rápidamente el fuego sin separarse de sus cabalgaduras. Saltará tierra, poner la brida en el brazo y hacer una descarga, en seguida volver á montar á caballo, ya sea para proseguir la lucha contra un adversario que se retira, ó bien para desaparecer y reaparecer sobre otro punto; este género de operación no care­ce de eficacia si los caballos se encuentran habituados al fuego. Los caballos ¡e habitúan pronto á la detonación de las armas de fuego. Si se ha tenido con ellos el cuidado de acostumbrarlos diariamente haciendo un disparo cerca de las caballerizas y tam­bién dentro de éstas, pronto les toman gusto. Su calma aumenta con las fatigas de las etapas y de las operaciones. Sin embargo, aquella maniobra no deberá ser empleada ex­clusivamente en el combate á pie, porque puede convenir á una tropa de caballería servirse de sus fuegos para engañar el mayor tiempo posible al adversario sobre la naturaleza del arma á que pertenece. En este caso, los tiradores deben disimularse comple­tamente, y poner al abrigo á los caballos; además, una reserva montada debe permanecer alerta con sus exploradores, vigilando la retaguardia y los flancos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 142 ....) la reserva á caballo tiene que desempeñar un múltiple papel: 1.0 Explorar con el mayor cuidado antes del combate y ante éste ; >- ~.0 Mar:tener la seguridad en los flancos y retaguardia; 3. 0 Aprovechar las circunstancias favorables para intervenir en el combate; 4.0 Proteger la reunión y perseguir al enemigo. Si la reserva se empeña, en el instante los hombres que están pie á tierra montan á caballo, se reúnen rápidamente, y en seguida se trasladan adelante para formar un segundo escalón. En el caso de tratarse de un convoy, la sorpresa se dirigirá desde luego contra la escolta, pero habrá que dar á una parte ele la tropa la misión de atacar directamente los carros para tomarlos 6 destruírlos. Esta operación debe ser ejecutada rápidamente, á fin de poder, si es imposible obrar de otro modo, efectuar la des­lruccilm ante~ de la llegada de refuerzos que podría enviar el ene­migo, poniendo al destacamento en peligro. En muchos casos, el escuadrón podrá ser emboscado más cerca del punto de paso del enemigo, como, por ejemplo, en un te­rreno muy abrigado que los flanqueadores de é5te no puedan re­gistrar pot· completo. Cuando se tiene la seguridad de poder tantear al adversario 6 poder seguirlo con la vista por algún tiempo, se puede saber también su estado moral, darse cuenta de su grado de vigilancia, y obrar en consecuencia. El ataque ele una tropa que permanezca de gran guardia, se ejecuta como el de una tropa en marcha, y con las mismas proba­bilidades de é.·ito, si ha sido posible acercarse sin ser notado. Sus puestos de vigilancia se hacen atacar por un oficial y algunos jinetes determinados que se esforzarán en tomarlos por sorpresa, siempre que sea posible por la espalda. X IJ() que ha trtSpt'rado este lralajo-Ejemplos- -La caballería pasa por /odas parles Nos queda por estudiar los ataques de noche. Pero no ha­blaremos de ellos, porque no hemos asistido á operaciones de este género suficientemente concluyentes. Trataré sólo de los princi­pios y de los métodos consagrados por la práctica, y sobre todo por el éxito, es decir, incontestables y que sean dignos de la con­fianza del lector. Por otra parte, hé aquí por qué he empren­dido este estudio: En Enero de 1900 di una conferencia soLre el nuevo Regla­mento de caballería, siguiendo la evolución de nuestros reglamen­tos sucesivos, á partir del de 1819; puse de relieve los progresos de la tác.tica de nuestra caballería, y concluí trazando el papel de esta arma sobre el campo de batalla, en un resumen del cual he saca­do las generalidades que forman el primer capítulo del presente trabajo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 143 _¡ Un oficial superior muy distinguido, que manda un batallón perfectamente instruído y de l0s mejor preparádos, parece que _no admite que la caballería pueda combatir ventajosamente á la In­fantería. Para convencer á sus oficiales y soldados, hizo ejecutar algunas maniobras en guarnición, durante las cuales la caballería era el adversario á quien había que combatir. · Al efecto, se supuso que una tropa de infantería y artillerfa ocupaba una posición sobre la cual marcharía el batallón, 1 du.. rante esta marcha ofensiva la caballería buscaría todas las ocasio­nes para cargarlo. Se hizo una primera maniobra. El comando de la caballería me tocó en suerte, por ser el más antiguo. Por consiguiente, una verdadera casualidad me llevó á defender, sable en mano, las ide5.s (sacadas de nuestros reglamentos) que ya había desarrollado ante los oficiales de la guarnición. El teatro de esta primera maniobra era un terreno ondulado descubierto. Después del reconocimiento del enemigo y del terreno, resol­vf atacarlo por la espalda, para lo cual di la misión á un oficial de hacer una demostración al frente y hacia la izquierda del enemigo. Al mismo tiempo oculté á mi tropa en un pequeño pliegue del te­rreno, que era el segundo saliendo del camino sobre el cual se encontraba el adversario, á 1,500 metros del mismo; en seguida avancé á pie y me oculté detrás de la cresta poniendo mi casco en tierra, cerca de mí. Vi desfilar la columna por mi derecha y mi izquierda; y cuando la retaguardia pasó también, llevé mi tro­pa adelante mtlniobrando de modo que quedara oculta por un abrigo que se encontraba sobre la segunda cresta. Esta segunda cresta bordeaba una meseta que el enemigo atravesaba oblicuamente para descender en seguida en un valle. Permanecí observando ha ta el momento en que la retaguardia, después de haber atravesado la meseta, desapareció detrás de la cresta y e empeñó sobre la Yerticnte ; en este punto ya no podía vernos; entonces me arrojé sobre la meseta al galope largo, en la pendiente tomé la carrera, y orillando á la retaguardia, llegué sobre la cola de la columna sin haber sido visto ni oído. Fu e preciso dar la voz de "¡ Cargum! '', para obligar á nues­tros adversarios á dar vuelta á la cabeza para que advirtiesen nues­tra presencia. Aunque nuestro ataque fue inofensivo, se produjo una fluctua­ción en toda la columna; los comandantes de compañía confesaron que un verdadero pánico se apoderó de sus filas, y que la columna entera hubiera sido destruída en una guerra real antes de que ellos hubieran podido dar una orden. En otra maniobra sorprendí al batallón, pero esta vez en línea de columnas de compañía, á pie firme y por la espalda. En esa ocasión situé á mi tropa en la extremidad de un bosque muy largo y poco profundo, qu~ la infantería adversa debía atravesar; el período de espectativa duró tres cuartos de hora, á causa de la prudencia que desplegó el batallón para franquear el desfiladero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 144 _.J Podría citar otro5 ejemplos y demostrar que una caballería emprendedora puede llegar á pasar inadlertida en algún punto de una línea vigilada, sobre todo si la vigilancia está hecha por caballería y si se consigue tomar uno de sus puestos. Sin embar­go, es necesario que el terreno se preste para tal objeto, ya sea. por su configuración, ó bien por sus abrigos. Los caballos pasan por todas partes, salvo por los pantanos y los terrenos excepcio­nalmente difíciles, de lo que resulta que la caballería puede des­embocar por los puntos que el adversario no guarde conveniente­mente, por juzgarlos impracticables para esta arma. XI FormaciÓ1z que permite disimular mejor al escuadrón Frecuentemente es muy útil al escuadrón ocupar el menor es­pacio posible, á fin de poderse disimular en una pequeña depresión del suelo ó bien detrás de un pequeño abrigo. Cuando un abrigo es muy pequeño, el enemigo no lo toma en consideración, vorque se imagina que en él no puede ocultarse una fuerza enemiga de alguna importancia. Cuanto menos espacio ocupe una tropa, menos probabilidades de descubrirla tendrán las patrullas y los flanquea­dores del adversario, sobre todo cuando se desenfila aprovechan­do las sinuosidades del suelo. También es muy útil que el capitán comandante del escuadrón tenga á todos sus oficiales á su alcance, á fin de poder darles sus instrucciones en voz baja, sin separarlos por esto df! su tropa. La columna de pelotones no responde á esos deseos, porque los oficiales se encuentran en esta formación escalonados y el escua­drón ocupa mucho terreno en profundidad. La línea de batalla conserva á todos los oficiales á la vista del capitán, pero da al escuadrón un frente muy extendido. Sin embargo, hay formaciones que resuelven el problema: son la línea de columnas y la masa. Formado así el escuadrón, puede trasladarse de abrigo en abrigo, presentando muy pequeño blanco, y ocultar su fuerza cuan­do los abrigos sean insuficientes en anchura para disimular su línea de batalla, y en altura para disimular toda la profundidad de su columna de pelotones, &c .... La formación en línea de columnas da al escuadrón la mayor agilidad en todos los terrenos y el máximum de raptdez en el des­pliegue al frente ú oblicuo; también permite que se puedan abrir ó cerrar sus intervalos; y en el curso de las operaciones, el capi­tán podrá dar órdenes á cualquiera de sus oficiales, sin abandonar la dirección y sin que haya necesidad de buscársele, siguendo mientras tanto la ejecución. La formación en masa permite que se pueda emboscar el es­cuadrón más cerca del enemigo, de donde se le podrá lanzar sobre éste con la velocidad del rayo, produciendo por esta inesperada aparición, por este repentino ataque, un efecto irresistible. Ade­más, la masa puede desplegar directamente sobre el centro, como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 145 _) sucede en la del regimiento, de la cual esta formación no es sino ' una representación minúscula. La masa ofrece aun más propiedades que no es oportuno mencionar aquí, y facilita la aplicación de ciertas prescripciones dt.l Reglamento de ejercicios. XII Medz'os de que dúpone la infantería para preservaru de las sorpresas Conclusz'ón Hemos visto que la caballería puede abordar á la infantería y ponerla en derrota en muchas circunstancias, sorprendiéndola. Pero ¿es imposible á la infantería preservarse de estas sor­- presas? No, cuando la z'nfanlería es vzgzlanle, cuando toma las disposi­~ iones más propias para desbaratar las tentativas de la caballería. Por lo tanto, es preciso que la infantería disponga de algunas -patrullas, á fin de que pueda hacer del modo más conveniente la vigilancia que sea necesaria. Los ciclistas no sirven para vigilar y .:reconocer, salvo el caso que examinamos al principio. La infantería debe cubrirse por lo menos con tres patrullas : de la retaguardia. Si quiere pasar un desfiladero, el grueso no entrará en él hasta que la vanguardia lo haya reconocido en toda su extensión y tomado posición delante de su salida. La misma precaución to­mará la retaguardia respecto de la cola de la columna, hasta que el grueso haya franqueado el desfiladero; y cuando esta reta­guardia lo haya de pasar, de jará uno ó dos hombres en la entra­da, con la misión de observar y prevenirla si sobreviniese un ataque. Durante el combate la infantería no debe cesar de hacer Yi­gilar sus flancos y su espalda. Cuando la caballería persista en mostrarse en una sola direc­ción, que deje conocer marcado interés en dejarse ver por ese lado, la infantería puede suponer que será atacada por otro punto, y hacer vigilar con más diligencia las partes del terreno que pa­rezcan más favorables á un ataque brusco de la caballería. Por otra parte, el jefe de una tropa de infantería jamás debe decir: "De tallado no tenemos J.ada que temer, el terreno es muy accidentado," porque puede ser que por ese lado desembo­que precisamente la caballería. Así pues, es preciso que los oficiales de infantería enseñen á sus hombres que la sola potencia de sus fuegos es insuficiente para detener una carga vista muy tarde; las clases todas, hasta el cabo más moderno, deben saber enseñar que es menester desplegar la más grande vigilancia y 5oportar las mayores fatigas, preferible¡ en todos Jos casos á un desastre. Es evidente que la caballería sorprenderá siempre á la infan­tería, cuando é ·ta se hall e fatigada por una larga marcha, mal­tratada por los rigores atmosférico , desmoralizada por un pre­cedente descalabro, privada de municiones, en retirada á conse­cuencia de un combate desgraciado, en derrota, &c.; pero en las circunstancias normales, si la infantería es vigilante, si es prudente en los pasos peligrosos, será difícil á la caballería ir á acuchillarla por la espalda. Si la infantería debe ser vigilante, la caballería no debe olTi­dar que esa vigilancia le incumbe cuando tiene la misión de con­currir á la protección inmediata de las columnas. Las patrullas de caballería bien adiestradas, laboriosas y perspicaces, harán un buen servicio sin cansar st..s caballos y da­rán confianza á las tropas que cubren, les permitirán simplificar su servicio de seguridad, y evitarles consiguientemente muchas fa­tigas. De aquí que las dos armas deben buscar todas las ocasiones de maniobrar de concierto, á fin de aprender á conocerse y com­prenderse bien, apreciando sus méritos recíprocos, con lo cual la una hará la confianza de la otra, produciéndose así la unidad de miras y la unidad de acción, sin las cuales los éxitos son pro­blemáticos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 147 _J EL JEFE DE CABALLERIA 1 SEGUN EL GENERAL DE BRACK En el campo de batalla, bajo el fuego y antes de cargar, ¿qué debe hacer el jefe de caballería ? Pasar la inspección moral de su regimiento, recorriendo su frente á. cuatro pasos, diciendo una palabra amiga al oficial; al soldado, estimulando á éste, llamándole por su nombre, haciéndole ver que no se le pierde ni se le perderá de vista. En el campo de batalla, el hombre es lo que puede ser. Allí, ni velo ni vuelta. Su persona y su alma están abiertas; en ellos lee quien sabe leer. Allí la intriga enmudece; los valientes de sala de espera, los sabios de salón, los Zieten de paradas, los galopa ... dores en tiempo de paz, no alzan tanto la cabeza. Allí ¡ay de aquel cuya cara palidece, de los penachos que se agachan al ruido de una granada! ... Allí se rinde justicia, y desgraciado el condenado en este tribunal donde sólo el honor preside ; no se levantará más .... Bajo el fuego: igualdad por el valor, y después elección del valiente entre los valientes, por Jos valientes, elección ésta que, si nos hace ponernos colorados, ¡es de entusiasmo y de orgullo 1 Es indispensable que el jefe se imponga á su regimiento de manera tan completa, que sus movimientos personales precipiten 6 detengan la acción común, que su tropa forme con él como un solo cuerpo, su pens:tmiento sea el suyo mismo y su confianza la que le inspire; esa confianza íntima, completa, instintiva, que hace decir al soldado en todas las situaciones: aquí esld, basta ... El jefe que no tiene á sus soldados en la mano, y no los mue .. ve como un solo hombre, no es digno de mandarlos. Es en el campo de batalla donde se cosecha Jo sembrado antes. Si siempre ha ~ervido bien, si ha adquirido fama de justicia, fir­meza, valor, instrucción y aptitud guerrera, ha procurado el bien­estar de sus soldados, reunirá en el campo de batalla todas las voluntades, las refundirá. sin esfuerzo en una sola : la suya. No debe haber en un Cuerpo sino una voluntad, la del jefe, so pena de indisciplina y desmoralización. La mayor desgracia que pueda acaecer á un regimiento, la mayor después de la falta de valor de su jefe, es la pereza y la ignorancia de éste, que tienen como inevitable séquito la intriga y el favoritismo. El jefe que cree que puede ocultar sus defectos y debilidades á la tropa, es más que cándido : el soldado al punto las conoce. Ocúpese, pues, el jefe, no en ocultarlos sino en corregirlos. El egoísmo del jefe empaña sus más brillantes cualidades 1 le quita las tres cuartas partes de su dominio moral. Si no está siempre persuadido de que él es su regimiento, y si en los días de privaciones ó recompensas se aísla, todo á él se lo atrae; si no piensa sino en sí mismo, es un mal jefe, pronto condenado por sus subordinados al aislamiento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Durante el combate, el jefe debe ver quiénes son los valientes,.. y no darse reposo hasta que hayan sido recompensados. En el vivac. frente al eriemigo, el jefe debe dormir la mitad del tiempo que duermen sus subordinados. ¿ Por qué le destinan los reglamentos más caballos que á los demás ? Porque tiene obli­gaciones de vigilancia especial y de fatiga personal. Durante la campaña todo descanso le es prohibido. Y es so­bre todo cuando sus soldados duermen, cuando debe velar él. Después del combate, si los heridos no van directamente á las ambulancias ó los hospitales, el jefe les hace colocar al lado de su casa, para vigilar que estén bien atendidos. Si se han hecho prisioneros, el jefe les toma bajo su protec­ción, les ampara, suaviza su triste situación, hace cuidar á sus heridos ..... . La responsabilidad del jefe de un regimiento de caballería ligera es inmensa, y a~{ aparece al coronel que sabe apreciar la gravedad de sus deberes. A veces, de él depen le la seguridad ó la salvación del ejército todo, y siempre la vida de sus soldados y el honor de su regimiento ..... . Debe saber que las rutinas de la paz dan detestables hábitos á los oficiales : llegan á tomar la forma por el fondo, lo accesorio por lo esencial ; creen que si no ~e hacen acreedores á un arresto por llegar tarde á la lista, que si mandan más ó menos bien su sección en la maniobra, son ofidales, y que el tiempo que no les exi­gen estos deberes de cabo, po Irán ocuparlo en los cafés ú otras diversiones ...... Error, falta enorme, que deLe el jefe corregir ó más bien prevenir, diciéndoles : "que el oficial de caballería se prepare, si quiere hacer carrera; que se instruya, ocupe sus ocios en estudiar su profesión en los menores detalles; que sepa mejor que el soldado todo lo que debe hacer el soldado; cuidar un caballo, limpiar correaje y armas, pues no es posible mandar lo que se ig­nora ...... " Hemos citado ya el ejemplo del ilustre Curély, de ese 'General de caballería ligera, que tomaba plazas fuertes con cien húsares, y que, ya célebre, encontraba que nada, en los más hu­mildes quehaceres militares, rebz jaba su espada y sus charreteras. POSICIONES OFENSIVAS La guerra anglo-boer, que termina después de dos años y medio de lucha, contiene un sinnúmero de lecciones perfectamen­te aplicables no sólo á los pequeños ejércitos, sino aun á los gran­des de Europa. Una de éstas es la siguiente: con las armas actuales, que sin cesar aumentan su poder y han transformado los ejércitos en ta­lleres mecánicos, los ataques contra un adversario en posición no pueden tener éxito sin una preparación completa por el fuego, sobre todo y casi exclusivamente el de artillería; la posición se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 149 _J bate en brecha, y cuando ésta es practicable, la infantería se lanza al asalto. · · Para la defensa, el problema consiste en ponerse al abri~o de esta preparación, en cuanto sea posible, para lo cual se ha pro­puesto para la orgamzación defensiva de un campo de batalla de tres líneas sucesivas de combate. Primero, una línea avanzada muy delgada, qut no se rifuerza durante el combate, cuyo papel es el de obligar al enemigo á des­plegarse y dejar ver sus fuerzas y sus intenciones. Después la línea misma de resistencia, de cuyos éxitos ó re-, veses depende la suerte de la batalla, lo que significa que su ca­pacidad de resistencia debe ser la mayor posible, para lo cual no debe estar txptte:.la al fuego de preparación del ataque por la arti­llería. En fin, la tercera línea, la de la artillería, elegida para per­mitir su empleo eficiente hasta 3,000 metros. La línea principal de resistencia, á fin de no estar expuesta al fuego de preparaciÓn de la artillería, deberá á menudo ocupar el declive posterior de las crestas, las que le servirán de escudo y · la ocultarán. Es bien evidente que la preparación defensiva del campo de batalla, ya sea por la elección de las posiciones ó la repartición de las tropas, no significa de ninguna manera que éstas estén como fijadas en aquéllas. Muy al contrario, deberán pasar á la ofensivtr­inmediatamente que hayan quebrantado el ataque del enemigo .. GRANDES MANIOBRAS DE ARTILLERIA EN EL CAMPAMENTO DE CHALONS Uno de los problemas que más han ocupado siempre y siguen ocupando la atención de las autoridades militares, es el de dar á las grandes,maniobras una forma tal, que de los experimentos he­chos se puedan deducir conclusiones aplicables á un caso real,. tal como se presentaría en la guerra. La solución de este problema no es nada fácil, como se sabe. Múltiples son las causas que contribuyen á hacerlo más complicado. Pero la firme voluntad de buscar y encontrar las condiciones que permitan dar á las maniobras, en lo posible, el carácter de verdaderos combates, ha de facilitar la solución del problema. Un nuevo paso en este particular se ha dado en Francia durante las grandes maniobras de artillería que se efectuaron en el cam­pamento de Chalons. Tomaron parte en estas maniobras 20 baterías montadas, 6 baterías á caballo, una brigada de infantería compuesta de 7 ba­tallones, 4 escuadrones, q secciones de municiones para infantería y 2 secciones de municiones para artillería. Todas estas tropas estaban al mando del General Nismesr Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 150 -' Para rleterminar con la mayor exactitud posible las forma­ciones en que se presentaban los cuerpos de las diversas armas durante las maniobras, como ta:nbién el tiempo que estarían ex­puestos al fuego de artillería, se había agregado á cada batallón, escuadrón ó grupo (de baterías), un oficial de artillería encarga­do de tomar nota de las posiciones ocupadas sucesivamente por los diferentes cuerpos, de las formaciones adoptadas y del tiempo en que las unidades estuvieron expuestas al fuego de artillería. ConcJuída esta primera parte de las maniobras, se procedió á la confección de blancos que presentaban con exactitud las for­maciones adoptadas por las tropas, colocá:1dolas después en lai mismas posiciPnes que habfan ocupado los cuerpos. La artillería abrió después su fuego sobre estos blancos, em­pleando cartuchos á bala. Este método ingenioso tuvo un solo inconveniente: el efectivo de la infantería y caballería era demasiado reducido para formar­se una idea exacta de lo que sucedería realmente en la guerra. En el presente caso, una brigada tenía que representar á un cuerpo de ejército. Sólo el efectivo de la artillería era tal, que esta arma pudo tomar sus form:1ciones de combate. Sin embargo, á causa de su desproporción con respecto á las demás ar.mas, las maniobras no obtuvieron el carácter que se pen­iaba darles. Lo que debe reconoc~rse es que tuvieron una importancia excepcional, sobre todo en lo que atañe al empleo de la artillería. Muy interesante fue también la crítica del General Nismes; agregaremos algunas olJservaciones que hizo el MzHiar ~V,c/rm­hla/ 1 sobre las mismas maniobras, observaciones que se considera­ron como muy juiciosas en Francia. Se observó que la artillería tenía una tendencia á dejarse hipnotizar-sz/ venia verbo-por el objelt'vo que le fue designado ó que se proponía de truír, de modo que dejaba pasar ocasiones fa­vorables para hacer uso de su fuego, ó se exponía á ser atacado por sorpresa, pues toda su atención se concentraba sobre un solo punto. Esto demuestra otra vez más que la artillería en el combate necesita organizar un servicio de seguridad, en cuya tarea debe ser secundada eficazmente por las tropas destinadas á proteger la artillería. El General Nismes tuvo que hacer presente á Jos comandan­tes rle grupo y de batería que, en vez de dejar absorber su aten­ción por el tiro sobre un solo objetivo, era de una importancia mucho mayor fijarse si no se podía descubrir á lo lejos algún des­pliegue de fuertes efectivos de tropas enemigas, pues es á la arti­llería á la que incumbe la tarea de impedir que el adversario logre efectuar el despliegue con toga tranquilidag. Se notó en las maniobras que, á pe~ar de la diversidad de uniformes, á menudo se confunden en el combate las tropas ami­¡:- as con las enemigas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- t:5 ( _J El empleo del anteojo de campaña no basta para impedir ~stas confusiones desastrosas. La artillería, para verificar la exac­titud de sus observaciones, tiene que servirse de exploradores. Otro error de esta naturaleza se produjo cuando se creyó ver -' una línea de tiradores de infantería en una arboleda, mientra5 que en realidad se trataba de una columna de caballería que avanzaba por una hondonada, apreciándose también erróneamen­te la distancia á que quedaba esta tropa (2,6oo en vez de 2,100 m.~. A este respecto, el Mz1ilar Wochemb/all observa que errore5 como éstos pueden resultar tanto de la falta de eficacia del anteo­Jo de campaña en uso, como de la lectura errónea del mapa, siendo además imposible corregir los errores hechos en la apre­ciación de distancias durante las maniobras, pues sólo en -el tiro con cartuchos á bala se pueden observar los puntos de caída. El General Nismes criticó la insuficiencia del contenido de ·ros partes é informes que mandaron los exploradores de los Cuet:"pol de infantería y caballería. Estos partes é informes eran demasiado Yagos. Otro punto de la crítica del General se refiere á la práctica ae artillería siguiente: A veces los comandantes de grupo, viendo que se presentaba en el horizonte un objetivo más importante, se con­tentaban con dirigir parte del fuego de sus baterías contra el nue­• o objelivo, siguiendo las demás baterías en el tiro contra el ohj'e­Ji'vo batido hasta entonces. El General Nismes insisti6 sobre la necesidad de concentrar el fuego de todo el :rupo sobre el nuevo ob.feHv•, porque de otro modo no se obtendría un efecto decisivo del fuego. • • • Con el objeto de estudiar la eficacia del fuego de infantería contra la artillería y el sostén de esta arma, se confeccionaron blancos que representaban una batería y su sostén. Intencionalmente el tiro se efectuó al principio con un alza que no correspondía á la distancia exacta. Se notó que los dos blancos sufrieron muy poco de las balas de los tiradores. - Después se volvió á tirar con el aba exacta. Sin embargo, el resultado fue menos satisfactorio todavía; hubo un número menor de impactos que en el primer caso, muchos de ellos obtenidos por rebotes. Algunos escritores militares franceses sostienen que los rebo­tes tienen más eficacia que los impactos obtenidos por el tiro di­recto. Esta teoría se califica de inadmisible por el Mzlt'lar Wochen­blall, pues resultaría que el tiempo y el cuidado que se consagran á la instrucción de tiro de la infantería, se gastarían inútilmente . ••• La artillería á caballo encontró grandes dificultades para la ejecución del tiro, á causa de! la gran muvilidad de los objetivos y del corto tiempv qu .:! quedaban expuest)S á su fuego. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Se trata, como se comprende, de la acción de la artillería á. , caballo contra la cabaJJería. Las dificultades arriba mencionadas existen siempre, y com~ ­no será fácil encontrar un terreno tan descubierto como era el de maniobras cerca de Chalons, serán considerables en un terrena . quebrado, donde la caballería del adversario no se verá sino S d minutos, desapareciendo después como por encar,to. Resulta, pues, que los jefes y oficiales de artillería á caball deben tener las mismas aptitudes que sus camaradas del arma de- · ca hall ería. Para desarroJJar estas aptitudes es preciso que la caballer(á. y la artillería á caballo maniobren junta·s para aprender á combf.... nar sus movimientos y á prestarse mutuo apoyo. En las maniobras de Chalons algunos comandantes de caba­llería, tratando de poner en práctica estas normas, consideraron,. por lo general la posición de su batería á caballo como eje de sus· movimientos, mantobrando •1 rededor de ella. Es de notar que á veces se empleaba la artillería á cabaJJn para reforzar las baterías montadas que entraban en acción. Muchos escritores militares, que pertenecen tanto al Ejército francés como al alemán, no están conformes con esta práctica, y opinan que por ningún motivo la cal: allería debe desprenderse del concurso de su artillería, que le puede ser nece~ario en el momeB-­to menos pensado. Los mismos escritores militares sestiencn, y no sin fundamen­to, que la caballería, si ·se le encarga alguna misión durante e combate, podrá llenarla por completo sólo cuando cuente con e - apoyo de la artillería á caballo, lo que no es de extrañar si se toma en cuenta el gran efecto moral que produce esta arma. Durante las maniobras, cuando e ord nó que la artillería caballo reforzase las baterías montadas, un grupo de baterías • caballo se colocó al lado de una batería montada que operaba aisladamente, es decir, que e~taba separada de las demás bater(a montadas del mismo grupo, por una arboleda. Aun así, se vio que el grupo de baterías á caballo y la bate- . ría montada procedieron por separado al reg1ajedel tiro, dirigien­do además su fuego sobre objetz't.:os distintos. El General Nismes criticó estas prácticas, recordando qu eran completamente contrarias á uno de los principios fundamen • . tales de la táctica, á saber: á la concentración de los fuegos de 1 .. artillería. El General insistió en lo siguiente : el comandante de la arti~ . Hería á caballo debía haber asumido el mando de la batería mon~ tada. De este modo se hubiera obtenido una acción uniforme de I2 artillería que allí estaba en batería. Otro punto mencionado por el General Nismes era Ja necesi"- , dad de que el espíritu de solidaridad y no de rivalidad hag-a guiar las resoluciones de l0s jefes y oficiales durante el combate. Se cita el ejempl.o de un. grupo de baterías que pasaba á re­taguardia y á proximidad de otro grupo en batería. En este caso,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 153 -.J el comandante del primer grupo dejó de ofrecer su ayuda á sta camarada de grupo en batería, ayuda que pudiera haber hecho falta á este último para batir con mayor éxito el objelzvo contra el cual dirigía su fuego. • •• Las maniobras han demostrado, por otra parte, la exactitud de las observaciones hechas en la guerra, sobre la gran influencie. que puede tener la artillería á caballo, y al mismo tiempo la ca­ballería que actúa á vanguardia de las tropas, en la faz prepara­toria del combate. Estas baterías á caballo, dejando libre el frente, podrán ocu­par posiciones de flanco, desde las cuales dirigirán su fuego sobre la artillería enemiga en el momento mismo de su despliegue. Si las baterías á caballo no ponen fuera de combate á un gran número de artilleros y de piezas del adversario, dificultarán, en cambio, seriamente el despliegue de su artillería, é influirán sobre todo en el reglaje del tiro de ésta, que no lo podrá efectuar con la exactitud necesaria. Es evidente que una batería á caballo, operando primero con­tra la caballería ó la infantería enemiga, y pudiendo, por consi­guiente, efectuar su reglaje del tiro con toda prolijidad, obtiene por estas circunstancias una gran ventaja sobre la artillería del adversario en el momento en que las baterías enemigas ocupan la posición elegida. No será tampoco la inferioridad numérica la que impida á las baterías á caballo la ocupación de una posición de flanco, pues, como queda dicho, los servicios que pueden prestar son muy im­portantes, y por otra parte, llegará pronto la artillería amiga, que podrá reforzar el fuego de las baterías á caballo, recibiendo de éstas los datos para un pronto reglaje del t1ro . • • • El tiro indirecto, que presenta una serie de inconvenientes por ser no sólo más lenta, sino también errónea la apreciación de la distancia á que queda el objetzvo, no deberá emplearse sino en el caso de saber de antemano cuál es aquella distancia, ó cuándo se pueden obtener de otra batería ya en acción, datos seguros so­bre el reglaje del tiro. No hay que creer que el desenfile de las piezas teni:'a por consecuencia una disminución de las pérdidas en la proporción que generalmente se supone. El enemigo alargará naturalmente su tiro cuando resultare ser demasiado corto, y los disparos más largos causarán daño á los avantrenes y atalajes, los que estarán más expuestos, por encon­trarse en la pendiente opuesta. Ventajoso será, sin embargo, el empleo del tiro indirectQ1 cuando desde las baterías parapetadas se pueda observar el efee­to producido por el fuego. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 154 _J Habiéndose notado que al emplearse el tiro indirecto se pro­ducen sobre el frente de la posición ánguloc; muertos que facilitan i la infantería la marcha sobre la posición enemiga, se reco­mienda, para salvar este inconveniente, que la infantería del defen­sor cambie de posición, colocándose á vanguardia de la posición cubierta, para poder batir por medio de su fuego estos ángulos muertos. La artillería divisionaria que acompañaba á la infantería en su movimiento de ataque, desempeñó su misión con mucha habilidad. El a vanee se efectuó por escalones. Cada escalón continuaba con el fuego hasta que el siguiente entraba en batería y podía reglar su tiro. No hay que perder de vista las dificultades inherentes á esta clase de avance, que, por otra parte, no podrá efectuarse sino cuando la configuración del terreno lo permita. Las baterías no podrán avanzar siempre por el camino más corto. No debía interrumpirse el fuego de los demás escalones du­rante el tiempo que necesita uno de ellos para 1 econocer la posi­ción que piensa ocupar. Tampoco es admisible que el avance de la artillería constitu­ya un obstáculo para el de la infantería, cosa que sucede con el avance de la primera por escalones. Los experimentos de tiro hechos durante las maniobras para comprobar el grado de eficacia del fuego de la infantería contra la artillería, demostraron que á I,200 m. la situación de ésta última empieza á ser muy crítica. El Ministro de la Guerra, General André, que presenciaba estos experimentos de tiro, ordenó que se relevara del mando á aquellos oficiales de artillería que permitían á la infantería enemj­ga acercarse hasta 1,200 y aun 1,100 m. de la posición de la ar­tillería. Hizo presente el Ministro que, en estos casos, lo único factible es enganchar las piezas y marchar á retaguardia, cambiando de posición, si no se quiere exponer las baterías á una destrucción segura. Parece que el Ministro ha querido dar una pequeña lección á los oficiales de artillería que. no fijándose suficientemente en la eficacia del fuego de la infantería, se acercaron demasiado á las líneas de tiradores enemigos. Aunque hay que cuidarse de toda exageración, parece que del resultado obtenido en estos experimentos de tiro, se podrá de­ducir una importante enseñanza, que se podrá formular así: La distancia más conveniente para la iniciación del fuego de la artillería queda entre los 3,000 y 2,5 )0 m. A 1,200 m. esta arma debe marchar á retaguardia. Resultaría, pues, que la zona eficaz del tiro de la artillería queda rel'iucida á 1,500 m., más ó menos . • • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ~ 155 -' En resumen, se puede decir que las grandes maniobras de ar. tillerfa de Chalons han dado como primer resultado enseñanzas de mucha utilidad. Se hubiera podido sacar más provecho de ellas, si las demú .armas hubieran sido ntpresentadas por efectivos más considerables. --..c:::::::====•H i s t o ri a- HisToRIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA POR JUAN DE CASTELLANOS ( 1590?) (Continúa) Y á causa de ser día proceloso de lluvias y de vientos insufri­bles, caminos ásperos y deleznables, los españoles no venían jun. tos, antes desensillados los caballos. las sillas en los indios de .ser­vicio, y cada cual el suyo de cabestro, por do mejor podía cada uno. Los bárbaros pusieron en aprieto á los que estaban ya más en lo llano, y Martín Galiano, como viese en indios moscas t.nta desvergüenza, en cerro subió sobre su caballo, y blandiendo la lanza detenía el primer ímpetu con poco daño, porque para se dar aquel tumulto, más hirió con espanto que con lanza, de ver aquel cornúpedo no visto. Mas esto duró poco, porque luégo, en oyendo la grita y alboroto, bajaron á gran priesa los restantes, unos ea.. yendo y otros resbalando, y loo; indios tuvieron por seguro dejalles en lugar desembargado, el caudal que tenían, y la cena y fuegos encendidos en sus casas, socorro necesario por ir todos del frígido rocío fatigados. Allí hallaron buenas esmeraldas, y á vueltas del rancheo de ]a ropa, sobre quinientos pesos de oro fino, que tanta cantidad en ningún pueblo pudieron recoger, por recibillos de paz y nunca selles quebrantada. Y ansí los enviaro:1 otro día al campo con dos hombres de caballo; cuya muestra les dio no poco gusto, debajo de sentir que hallarían otros rancheos de mejor sustancia, recono .. ciendo ya, según lo visto, que la distancia de la tierra fría era mayor de lo que se pensaba; y el campo se mudó de Garagoa, al asiento de Ciénaga, de donde el Juan de San Martín, con el in­tento de salir á la tierra de los llanos, había ya partido con su gente. El cual continuando su demanda, pasó por Siachoque y To­cabita, y por el pueblo que se dice Toca, á quien dieron por nom­bre Puel>logrande, porque lo merecía su grandeza en aquella sazón, y atravesaron por el alto de aquella Serrezuela hasta venir á dar al que llamaron pueblo de los Paveces, por los muchos con que salieron á les dar batalla, r¡ue fácilmente fueron descompues­tos. Y sin ha ce \les daño, se pJ.saron á Issa, población donde decían Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 156 -' haber algunos indios que trataban con los que confinaban con los llanos. Y estando ranchados, procurando por guías que supiesen la derrota, vieron venir un indio presuroso, de sangre. rubricados los vestidos, recién cortada la siniestra mano y las orejas ambas y el cabello asidos, que venía de Tundama, á quien dicen Duita.: ma comúnmente, Cacique rico y hombre poderoso, el más gue­rrero de los deste reino. Y el mísero gandul, puesto delante de los Ochíes á quien él buscaba, en alta voz habló desta manera : " Hijos del sol : yo vengo de Tundama, por donde vuestra fama ya tendida, con relación cumplida de lo hecho, benignidad de pecho con quietos que quieren ser sujetos á sosiego : lo cual sabido, luégo como viejo dije ser buen consejo que viniese quien por Tundama diese paz y dones. Tuvo reprehensiones este voto,. y el de razón remoto, por aquesto a mancilló mi gesto, y el tirano,. cortándome la mano, dijo: 'Quiero que seas mensajero, declaran­do como les voy llegando destos frutos, porque son los tributos que yo pago; y que lo que en ti hago por tenellos, he de hacer en ellos cuando vengan. Di que no se detengan, y en su vía tú_ puedes ser la guía de mañana.' No me falta la gana gente santa, y pues que no os espanta dura lanza, ordene la venganza vuestra diestra, por ser afrenta vuéstra más que mía." Oída la razón del miserable, condoliéndose de su desventura el Capitán Cardoso, lucitano, en este caso bien afortunado, le curó las heridas que traía; y el Juan de Sanmartín incontinenti con ace­leración mandó que fuesen diez peones y siete de caballo, de quien estaban todos confiados ser poderosos para quebrantalle al brioso cacique la soberbia; pero llegados á Firavitoa supieron de veci­nos de aquel pueblo estar el indio bien apercibido de gentes ea guerrera disciplina cursados, y pertrechos necesarios para perse­verar en su defensa, según después se vio por experiencia, como declararemos á su tiempo. Y ansí determinaron por entonces de no llegar allá sino volverse, reconociendo que les convenía mayor po­sible y otro fundamento. Y porque también vieron, aunque lejos, ameno valle que representaba haber de naturales gran pujanza,. acerca de lo cual hubo preguntas, y por ser población de Soga­moso, á quien todos guardaban el decoro, nunca tuvieron resolu­ción dellas. Volvieron, pues, á Issa, desde donde los guías que tenían ca­minaron á la mano derecha, diferente camino del que siempre de­seaban para salir al llano repetido, porque los adiestraron por los pueblos de Cuítiva, de Guáquira, de Tota y Bombaza, bajando la laguna de Sogamoso, sin llegar al pueblo, ni hallar el compás que se tenía ~ntre estos bárbaros por tierra santa. Al fin por circuitos y rodeos, los trajeron los indios quince días, y cuando ya pensaban que salían de los términos desta serranía, que de su perdición fue­ra camino, sus propios pies, ajenos del deseo, entraron otra vez en Baganique, no sin desabrimiento del engaño, que fue para más g-usto y alegría, é yerro para más acertamiento. Yendo, pues, caminando por el valle, hallaron rastro fresco de caballos, porque otros españoles de su campo siendo su Capi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L. 157 J tán Fernán V anegas (segundo Mariscal dest~ distrito, el cual des­pués casó con D.• Juana de Ponce y de León, estirpe clara), ha­bía por allí tomado prendas que prometieron dar otras mayores en acrecentamiento de ganancia. Reconociendo, pues, la cercanía de Ciénaga, do el campo hizo pausa, el Juan de San Martín, como debía, envió dos peones á decirles lo que pasaba cerca del viaje. Los cuales como ya llega­sen junto, y viesen humos sin aquel murmurio común en todos los alojamientos, creyeron que se estaban en Ubeita, adonde los de­jaron de partida para venir allí, y así temieron, considerando que los moradores, viéndolos solos, ejecutarían en ellos los enojos del rancheo pasado cuando los ahuyentaron; y por asegurarse deste riesgo. tomaron una mata por cubierta .. con intento que con la de la noche volverían á quien los enviaba. · Y estando temerosos y confusos, un asno que llamaban Maru­base (de quien yo he tratado largamente en lo que se escribió de Santamarta), usó del mismo canto y armonía que el otro de Sileno cuanto Lotis la ninfa recordó del dulce sueño : y fue de tal virtud aquel roznido, que los dos desecharon el del miedo, por darles aquel són salvoconducto para salir del monte sin recelo. Y ans{ lle­garon á los aposentos do hallaron algunos españoles, y preguntan­do por la demás gente, dióseles por respuesta como fueron en de­manda del rey llamado Tunja, de quien había dado gran noticia un indio que prendió Fernán V anegas; pero que no sabían el su .. ceso. Y para yo decillo será justo, por ser prisión del rey cuya pujanza no tenía contraste de fortuna, que se comiese con moder­no canto, pues el proceso deste ya repugna en l>~cas cosas dete­nerme tanto. Conlúzúa ----::::=~- Variedades -=--== - LAS 25 CIUDADES PRINCIPALES DEL GLOBO 1 LoNDRES ........... . ~ NuEVA YoRK ...... . 3 PARls .............. . 4 BERLiN ............. . 5 CHICAGO ........... . 6 VIENA ............. .. 7 ToKIO ............. .. 8 SA:-. PETERSBURGO. 9 CALCUTA ........... . 10 FILADELFIA ........ . 1 1 CoNSTANTINOPLA ••• Inglaterra ......... . Estados Unidos .. . Francia ............ . Alemania .......... . Estados Unidos .. . Austria ............. . Japón ............... . Rusia ............... . India ................ . Estados Unidos ... . Turquía ............ . 4·536,063 3·437,202 2.660,550 1.888,326 r.6g8,575 I .662,269 1.440,121 1.439,375 1.321,664 l.293,6g7 l. I 2 S ,O()() (Igül) (Igoo) (rgoi) (Igoo) ( 1900) ( 1900) (1899) .(1900) ( Igül} (1900) ? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 ~2 23 2<4- 25 Boletín Militar de Colombia Moscou ........... . Sz'-ngan-ju ....... . Han-Ktu ......... . Buenosairu .. .... .. Osaka ............ .. Cantón ............ . Tch'mg-lu-:fu .. . Bombay ........... . Glasgow ... ...... . Buda-pest ........ . Hamburgo ........ . Hang-lchm-fu .. . Ttúz-lsin-hzen ... . Liverpool .......... . Rusia ............... . China ............... . Id .................... . Argentina ........ . Japón ................ . China ............... . Id.' .................. .. India ............... . Escocia ............ . Austria ............. . Alemania ......... . China .............. . Id .................... . Inglaterra .......... . I .035,664 1.000,000 85o,ooo 836,381 821,235 8oo,ooo 800,000 770,843 760,423 713,383 705,738 700,000 700,000 6~4,947 PEREGRINACION DE ALPHA , POR ?t1ANUEL ANClZAR (Continúa) ( 1897) ? ? (1901) (1899) ? ? (Ig<>I) (Igül) (1900) (1900) ? 't (Ig<>I) Camínanse tres leguas al SE. de Issa, pasando por el peque. ño y triste pueblo de Cuítiva, y se llega á coronar una altura de 3,200 metros, desde la cual se dominan inmediatamente el llano AJarcón y el río del Hato á la derecha, y más de la mitad del lago de Tota al frente y á la izquierda, quedando también frontero á tres leguas, línea recta, el tormentoso páramo de Toquilla. Eran las siete de la mañana de uno de los últimos días de julio, cuando llegámos á este punto, admirando las sementeras de papas, maíz, trigo, cebada y arvejas, que cubren la falda occidental de la serra­nía, desde el pie á la cumbre: de pronto, y como si nos hubiéra­mos transportado instantáneamente á otras regiones, recibímos un baño de niebla y viento furioso, que nos dejó ateridos. El páramo encubría sus cimas entre un torbellino de nubes oscuras, que osci­laban y se revolvtan con singular violencia,_sin desprenderse de la tenebrosa cumbre, lanzando á ratos sobre el lago mangas de nie. bla y viento impetuoso : los termómetros marcaban 7° centígrados, al abrigo del viento, y 5° á campo abierto; las manos entumeci .. das no podían desempeñar oficio alguno ; las mulas volvían grupa y rehusaban seguir adelante. Al cabo de largo rato, y por un ca. pricho frecuente en los páramos, el viento calmó, se despejó de nieblas el país, y un golpe del sol de los trópicos inundó de luz la magnífica cuenca del lago, sus penínsulas y las remotas playas de allende, cuyo espectáculo duró corto tiempo, tornando las nieblas ' oscurecerlo todo. Aprovechando la bonanza bajámos una cuesta rápida, de mal piso, hasta llegar al nivel del lago, 2,983 metros sobre el del mar, y desde que estuvimos respaldados por los cerros, cesó de molestar el viento helado, reaparecieron las sementeras de trigo y papas, y comenzamos á encontrar las diseminadas cho. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 159 _J zas de los cultivadores. Como adelantaba el día, fue aclarándose el lago, hasta quedar visible su espléndida masa de agua, interru~­pida por dos penínsulas y varias islas pequeñas, y batiendo las rt­bera5 con su oleaje, cual si pretendiera remedar al Océano. Las costas se presentan, ora llanas, entrándose en el lago, como parte de su lecho, que sin duda fueron; ora escarpadas y peñascosas, terminando á pico sobre las ondas agitadas y azules que baten el muro ; accid_entes aprovechados por el camino para diversión del viajero que, de sorpresa en -sorpresa, llega sin fatiga á Pueblo vie­jo, habiendo andado 4 leguas por las pintorescas riberas. Juan de San Martín fue el primer español que avistó el lago de Tota, en 1537, guiaélo por indios de Issa, anhelosos por des­orientarlo del valle de Sugamuxi, adonde quería que lo llevaran. 11 Desta laguna refieren, dice Piedra hita, que á tiempos descubre un pez negro, con la cabeza á manera de buey, mayor que una ballena. Quesada dice que en su tiempo lo afirmaban personas _de gran crédito, y los indios decían que era el demonio; y por el año de seiscientos cincuentidós, estando yo en aquel sitio, me refiri6 haberlo visto Doña Andrea de Vargas, señora de aquel país.'' Tan autorizada quedó esta patraña del demonio de agua dulce, que nadie se hallaba con valor para ex¡..>lorar el lago, del cual y de sus islas contaban lindezas peores que las de Piedrahita, hasta que recientemente llegó por allí un inglés poco temeroso del dia­blo, y fabricando una balsa de juncos, abordó la isla mayor, don­de sostuvo una sangrienta batalla con .... los tímidos venados, que pacíficamente la poseían. A ejemplo del inglés entraron otros na­vegantes, en balsas y canoas, ocuparon las islas y desencantaron el lago, que hoy no tiene otros peligros sino los causados por Jas borrascas del páramo de Toquilla, cuando agitan las tres leguas cuadradas de superficie que ofrecen las aguas á. la acción de los ventarrones. Frente á Puebloviejo se ha extendido, por más de me­dia legua de ancho, una llanura formada por los aluviones del río Tobal y tres grandes arroyos afluentes al lago y á expensas de éste, que en otro tiempo debió subir 25 metros más arriba de su actual nivel, como lo indican los lechos horizontales de guijarros y arenas, visibles en algunos derrubios de las próximas colinas. Al extremo S. tiene un desagüe natural, origen del Upía, susceptible de ser ahondado con poco trabajo, para dejar en seco mucha parte de las márgenes, de que podrían aprovecharse Jos estancieros ya situados en contorno. Proyectos descabellados se han tenido sobre esto, sin hacerse cargo de las nivelaciones necesarias, ni de lo in­servible del fondo de la laguna, que debajo de los ~o metros de agua contiene por lo menos 8 de cieno, incapaz de adquirir consis­tencia en muchas decenas de años. Los desagües parciales, ahon­dando periódicamente el cauce del Upía, es lo único practicable y que promete buen éxito á los que busquen tierra para trabajar, no tesoros, que allí son tan ciertos como el diablo-ballena de Pie­drahita. Puebloviejo figura como parroquia desde 1776, por esfuerzos de su primer Cura Francisco Javier Arias, quien supo perpetuar su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- I6o .....J nombre con buenas obras, entre ellas una iglesia sólida y grande. Siguió estacionario este pueblo hasta 1840, en que fue Cura un Pres­bítero Peña, y lo mejoró bastante; de entonces para acá más bien ha decaído que prosperado, por falta de un hombre de influjo y ~ntendimiento que se consagre á la beneficencia pública; por falta de Cura, en una palabra, pues aquéllos están huérfanos de pastor, propiamente dicho, que es el alma de nuestros distritos lejanos. Sucias las casas, enyerbadas las calles, toscos y mal vestidos los fiahitantes, y tan curiosos, que cuando llega un forastero se entran en grupo hasta su cuarto á examinarle la figura despacio y en si­lencio. Forma este lugar un contraste imponderable con Issa, cuya pulcritud no podíamos menos de reco1 dar á cada rato; y si esto su­cede respecto á lo material y apariencia del poblado, no es menor el atraso en punto de instrucción, que allí se desconoce y aun se tie­ne por calamidad, pues al que sabe leer y escribir lo abruman á. cargas concejiles y lo arruinan á multas, como le estaba sucedien­do á un honrado vecino que nos hospedó, el cual era Alcalde, ma­yordomo de fábrica, elector y no recuerdo qué otra cosa, y lo traían saqueado con multas inconsideradas y renegando del sistema de gobierno, puesto q~e no lo conocía sino por los vejámenes y que­brantos que los superiores le proporcionaban. Esta es, con algunas variantes y pocas excepciones, la suerte de todos los Alcaldes y Jueces parroquiales, víctimas de la entonada ociosidad y amplios caprichos de esos otros empleados inútiles y con sueldo, que lla­man Jefes políticos. Yendo de Puebloviejo para el de Tota se pasa el desaguade­ro del lago, que, como antes dije, lo forma un canal natural pro­porcionado por el terremoto que de singular modo hendió el po­deroso ramal de la cordillera en el Alto de Las Cruces, al . del .lago, no sólo facilitando la descarga de sus aguas sobrantes, sino ltevándose para los Llanos las del río Olarte que le tributaba, como ro manifiesta su decidida inflexión hacia el Norte. Salen por el des­aguadero 308 metros cúbicos de agua cada minuto; cantidad que con ser respetable, no iguala toda vía la mitad de la que vierten á la cuenca 2 río'l, 1 (arroyos y I 5 leguas cuadradas de tierras ad­Jacentes inclinadas á esta laguna, .;obre las cuales caen anualmen­t'~ 6o pulgadas cúbicas de agua llovediza. Desde luego se colige que la descarga del U pía, combinada tal vez con la de otros cauda­les invisibles, sostiene sin desbordar el lago, que de otra suerte había colmado una extensión de país muy considerable; y que la existencia del desaguadero cuenta larga fecha, lo demuestran los sepulcros antiguos encontrados en el p@queño valle ribereño del Olarte, con momias, loza y fragmentos de lienzo labrado, iguales á los que se descubren con frecuencia en los curiosos panteones de Gámeza. Conlinú• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 5

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 6

Por: | Fecha: 14/02/1903

~ l!SJUS IV-rovo 1 •==A==~=o=V=I=I-=H=U=K=B=Jto=e=.·=s l Boletín Militar de Colombia ~ ~~-·-~~S.~~-D-~-~s-~~o~~--~~~-~-~~-~~~-~-~---·-·-·-~~ i DIRECTOR, Francisco J. Vergara y V el asco i ¡ General de Jn1enieroa ~ : Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército i . 1 PautÜ llt"f bim •ucetkr 9'" nueltro retpeto á toda• 14_. ~cotectonu, •enga 4~H~rar • U. t. ''"lifernteia. )' no• tkj• •in energía• para difnttkr la.• nuittra• ¡ .E!tRIQtiC Str:JiXI&WICS ¡ 1 : -·:···················································································-···-·······················-·-í- 1 + + + Bogotá, Febrero 14 de 1903 + + + l r ~0ficial-- DECRETO NUMEROgtDEt~J (ENER.O 27) f{Ue dispone la organización de una División El V.Ctprtsidenll tl1 la República, mcargadc del Pcdtr F;iuuli"'l#, DICR.ETA Art. 1.0 Refúndese en una sola División, que llevará el nom­bre de Divúión Córdoba, la fuerza que hace la guarnición de Hon­da, la División Herveo acantonada en la Provincia del mi~m,, nom­bre, la 2." Brigada de la División Vanguardia del Ejército de An­tioquia, acantonada también en dicha Provincia, y las Compañías y Cuerpos sueltos de guarniciones que se hallen en el Norte del Tolima y que no hagan parte de otras Divisiones del Ejército de aquel Departamento §. La División Córdoba quedará dividida en dos Columnas, así: la primera será la misma Columna de Van2'uardia que co­manda el General Celiano Jiménez, y la segunda la formarán las otras fuerzas que se enumeran en este artículo. Art. 2.0 Queda segregado del Ejército de Occidente de Cun­~ inamarca el Batallón Ricaurte, y del Ejército de Antioquia la 2.• Brigada de Vanguardia, fuerzas que se refunden en la División. Art. 3. 0 Nómbrase Comandante general y Jefe _de Estado Mayor de esta División á los Sres. Generales David Concha y Lu­cio Ruiz, respectivamente. Art. 4. 0 Autorizase al Sr. General Comandante genLral de la División para organizarla convenienttmente, de acut-rdo c<.n las prescripciones del Código Militar, y rara hacer los m .. n Lrarr ien­tos de empleados del Cuartel general y de Jefes y Oficial€s de los SERB W-TOJIO 1-f 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l:ioletín Militar d e Colombia '- t62 -' Cuerpos, de lo que dará. cuenta al Ministerio de Guerra y á la Co­mandancia en Jefe para su aprobación. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á. 27 de Enero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARr TID&s FxRNÁNDJ!Z DECRETO NUMERO 108 DE 1903 (EN4RO 29) :por el cual se crea un empleo en el Ramo militar y se le se\'lalan atribuciones y sueldo .KI ViuprtSidmll d1 la Repúblka, mcargado del Poder Ejemliv•, En uso de sus facultades constitucionales, DEC~ETA. Art. 1.° Créase el empleo de Jefe Organizador de los Ejérci­tos de los Departamentos de la República, con las atribuciones que le señale el Ministerio de Guerra por conducto de la Coman­dancia en Jefe del Ejército de la República. Art. 2. 0 El empleado que desempeñe el puesto que se crea por el presente Decreto, gozará de una asignaci6n mensual equiva­lente á la del General Jefe de Estado Mayor general del Ejército de la República. PubHquese. Dado en Bogotá, á 29 de Enero de 1g03. JOSE MANUEL MARROQUIN El ubsecretario de Gobierno, encargado del Des_pacho, A.N­: r•~IO GunÉRRY.:z RuBro-El Ministro de Hacienda, josK RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FERNÁrmEz-El Ministro de Instrucci6n Pública, encargado del Despacho de Relaciones Exteriores, Jo É Jo.,QdN CASAS·-- El Ministro del Tesoro, FRAJ\ C I ~ Co MJ:HDOJ:.". p. DECRETO NUMERO 109 DE 1903 (ENERO 30) por el cual se acepta una renuncia y se hacen varias promociones .1:1 Vicepresidente dt la RepúbHca, encargado del Poder EjecuHve, lJECRETA Artículo único. Por renuncia z ceptada al Sr. Sien o Pi ñero del puesto de 1-iabilitado de la Sccci6n 4 ... del Ministerio de Gue­rra, nómbrase en su reemplazo al Sr. Adelino Rozo, rara lo cual se le promueve del puesto de Escribiente de la mi~ma ·~ ecci6n, y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 163 -' para llenar la vacante que éste deja, se promueve al Sr. Félix Gon­zález Bravo del destino que desempeña en el Cuartel general del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 110 DE 1903 (:!:NERO 30) por el cual se haee •na promoción y un nomoramiento El Vicepresidenlt dt la Reptíblica, encargado «el Poder Ejee~li:P#, DECRETA Art. 1.0 Promuévese al General Alcides Arzayús del puesto de jefe de Estado Mayor general del Ejército al de jefe Organi­zador de los Ejércitos de los Departamentos de la República. Art. :z. 0 N6mbrase Jefe de Estado Mayor general del Ejér­cito de la República al Sr. General Juan B. Tobar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AltiSTIDE S FERNÁNon DECRETO NUMERO 113 DE 1903 (ENERO 30) po r el cu al c; e hace ua nombramiento en int erin idad El Vicepres zam/e dt la Reptlblú:a, mcarga1o del Poder Ej t cut/vo, DECRET.A .Aktículo único. Por excusa aceptada al ' r. General Roberto Villasal6n, encárgase accidentalmente del puesto d e Gobernador Militar de Honda al Sr. General Isidoro L a sprilla, prim e r Ayu­dante general de dicha Gobernaci6n. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro d e Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 164 _J DECRETO NUMERO 1 14 DE 1903 {ENE~O 30) por el cual se señala una asimilaci6n ~~ Jl'icepresidenlt dt la República, encargado del Poder E;'tculifJI, DECRZTA Artículo único. La asimilaci6n de que disfrutará en lo sucesi­vo el Médico del Hospital Militar de Zipaquirá, para los efectos fiscales, será la de General-de Brigada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDRs FERNÁNDKZ DECRETO NUMERO 1 15 DE 1903 (ENltltO 30) por el cual se hace una promoci6n El Vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecuii'H, DltCRE,TA Artículo único . Promuévese al General Rafael Pulecio V., del Cuartel General del Ejército al pu esto de Jefe de Estado Mayor del 2.° Cuerpo de Ejército de Cundinamarca. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTmxs FERNÁNDEZ DECRETO NlJMERO 1 16 DE 1903 (ENERO 30) por el cual se hace un nombramiento El Vtcepresidenlt de la República, mcargado dd Poder Ejeculi'vo, DECRETA Artíc ulo único. N6mbrase primer Ayudante general del Es­tado Mayor del Ejército del Tolima al Sr. General Honorato Díaz. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de IgüJ. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A~sTmxs FUN.ümu Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia '- 165 _J DECRETO NUMERO 117 DE 1903 {li'NERO 30) que acepta una renuncia El Vteepresidmle de la RepúbHca, encargado del Poder EjuuHvD, DECRETA Artículo único. Acéptase la renuncia que presenta el Sr. Ma. nuel Vicente Esquive} del puesto de Oficial Supernumerario de la Sección 1. • del Ministerio de Guerra Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 118 DE 1903 (ENERO JO) por el cualae concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad El Vt'cepresidenle de la Repúbhca, encargado del Poder .Ejeculi1Jo, DECRETA Art. 1.0 Concédese la licencia que solicita el Sr. Daniel de J. Brigard para separarse del puesto de Proveedor de la Intendencia general del Ejército, por el término de noventa días contados des­de el del 1.0 mes entrante. Art. 2.0 N6mbrase interinamente en reemplazo del Sr. Bri­gard, por el término de la licencia concedida á éste, al Subjefe de la Proveeduría, Sr. Luis Carlos Corral. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNoxz DECRETO NUMERO 1 19 DE 1901 (ENERO 30) que confiere un ascenso El Vtctprtsidenlt de la República, encargado del Poder Ejeculi'v1, DICRI:TA v ;Ardcúlo único. Asciéndese á General graduado al Corone) jos~ María Restrepo Briceño. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 166 --' §. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas seiio­nes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á JO de Enero de I903· ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES FxRNÁNoxz DECRETO NUMERO 120 DE 1903 ('EJURO 30) por el cual se hace un nombramiento .El Viceprtsidenle dt la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECitETA Artículo único. N6mbrase jefe de la Oficina de Teléfonos del Ministerio de Guerra al Sr. Julio R. Escobar, con el sueldo que le señala el Decreto ejecutivo número 335,de 20 de Febrero de 1902. Comuníquese y publf uesc. Dado en Bogotá, á 30 de Enero de Igc>J. JOSE MANVEL MARROQUIN El Uini tro de Guerra, l\RtSTIDtt FERNÁNoxz DECRETO NUMERO 121 DE 1903 (ENERO 30) que hace una promoción y concccle una autoritación El Vtápresidmle de la Repúbhca, encargado del Poder Ejeculi'v1, DECRETA Art. 1.0 Promuévese al r. General Roberto Urdaneta del puesto de Comandante en Jefe del primer Cuerpo de Ejército de Cundinamarca, al de Inspector general de los dos Cuerpos de Ejér­cito del mismo Departamento. Art. 2. 0 Autorfza!:>e al t xpn!s] primer Cuerpo de Ejército de Cundinamarca,de acuerdo con las prescripciones del Código Militar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 d i..· En·.· ro de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Mini5tro de Guerra, .ARISTmxs FxRNÁNoEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO~~~ DE 1901 (KNEltO JO) por d cual se c Pecuados, á pasar el verano. El Sr. Obaldía nos acompañaba y nos presentó á tan hospitalaria colonia. Esta era la única gente blanca residente. Al punto nos adoptaron en la tribu, y en efecto dormíamos en el campamento y comíamos con la fa­milia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 173 ..J La bella señora no admitía excusas. La finca del doctor mide 450 acres de pradera fértil y terreno ribereño, la mitad cubierta de maderas. Los lectores hambrientos de datos se interesarán en sa­ber que esta hermosa finca le costó 20 centavos (sic), que es el ho­norario que le costó extender la escritura del caso. Dista sólo dos millas del agua salada, pero las vueltas del río al través del lla­no hacen necesarias tres ó cuatro horas de viaje en canoa. Cultiva plátanos y cacao principalmente. Dice que los monos le disminu­yen las cosechas; porque destruyen má~ de lo que comen. Te­nía una piel de tigre, de cinco pies y medio · de largo, con una cola de dos pies y medio. Allí conocimos á otro huésped tran­seúnte, uno de dos hermanos jóvenes solteros, de quienes estamos reconocidos por sus atenciones. Tiene una finca cercada de alam­bre, dedicada á la cría de ganado mayor, al lado Este del río FoR­seca, la cual incluye como dos millas cuadradas de pradera. Su con­cesión se extiende 12 miilas por el río con área proporcionaL Los linderos aún no están demarcados en el terreno ni descritos en nin­gún plano ni escritura. Abraza 47 millas cuadradas, más del tamaño ordinario de un condado de Pensilvania. -------..a..------- LA GUERRA DE MONTAÑAS VENTAJAS É INCONVENIENTES DE LA DEFENSA Y DEL ATA• QUE EN PAÍSES DE MONTAÑAS Traducido por el Capitán D. Adriano S. Juárez (argentino), de la obra del Ba­rón General F. d~: Kuhn \.au~tnaco) DEFENSA VENTAJAS DE· LA DEFENSA a) Fuerza de la defensa relativa.-Es sobre todo á propósito de los países de montaña como se puede decir, con el General Clause­witz, que la defensa es la forma más potente del arte de la guerra. Se encuentran á menudo en las montañas, sobre todo en las al­tas montaña-,, posiciones que, aun desde el punto de vista táctico, no pueden ser forzadas, tanto de frente como de flanco, sino por fuer­zas muy superiores en número y á costa de sacrificios considera­bles en hombres, y al cabo de un tiempo bastante largo. Existen aún postc10nes que son absolutamente inatacables. Sería, sin embargo, un error querer hacer de estas posiciones, fa.,.orables á la defensiva absoluta, posiciones de defensa pul amen­te pasiva de un pafs de montaña. Como se verá adelante, un sistema semejante de defensa no conducirá á ningún resultado ven- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1etin Militar de Colombia '- 17-4 --' tajoso. Es de otra manera como se saca partido de las ventajas de estas fuertes posiciones. El defensor puede utilizarlas haciéndolas ocupar por pequeños destacamentos, que lograrán detener al atacante bastante tiempo para permitir á las reservas tácticas y estratégicas, colocadas más á retai!"uardia, llegar á tiempo y caer á su vez sobre un enemigo ya debilitado por ataques infructuosos, y aun tomar la ofensiva. Una posición semejante puede aun servir de punto de apoyo á los grandes movimientos estratégicos envolventes, cuya ejecución será naturalmente confiada á las reservas estratéi!"icas, mientras que las reservas tácticas detendrán al enemigo tanto tiempo como sea posible, delante de la posición misma. Creemos, pues, que tales posiciones, relativamente muy fuer­tes, asegur¡rán, cuando se sepa sacar buen partido de ellas, venta­jas reales para la defensa de un país de montaña ; ventajas que se podrían hacer aun más significativas fortificando ciertos puntos im­portantes; ejemplo: la defensa de las Termópilas, cuya historia es suficientemente conocida. En 1800, el desfiladero de Bodenbuchel, situado sobre el ca­mino que conduce de Salzburgo, por Reichenhall, á Zell-am-see, y que cierra, con los desfiladeros de Stein y de Knie, el acceso al desfiladero principal de Strub, fue infructuosamente atacado tres veces por fuerzas superiores en número. El tercer asalto, con 2,500 hombres, fue vigorosamente rechazado por los cazadores tiroleses y salzburgueses, que apoyaban débiles destacamentos autriacos. El enemigo dejó cerca de 400 muertos sobre el teatro de la lucha. El desfiladero de trub fue defendido con un heroísmo seme­ ·jante en 1805 y 1809 ccmtra fuerzas muy superiores en numéricas. El camino que conduce á Salzburgo por Lofer á Saint- Johann en el Tirol, atravie5a el desfiladero de Strub, formado del Iad<;> Sur por las pendientes escarpadas del Steinberg y por los flancos del Strubkoff, que se levanta á pique del costado Norte. El Steinberg se compone de un macizo montañoso silvestre y desolado, cuyos vértices alcanzan una altura de más de 7,000 pies. La montaña situada más al Sur, el Franchhorn, desciende á pique con el Bauergeschoss hasta el desfiladero de Strub. En el lugar más estrecho del pasaje se encontraba una obra fortificada que se componía de un block-house y de una torre. Un muro aspillerado formaba el desfiladero. El camino pasaba por dos puertas. Esta obra se encontraba sobre el territorio del Tirol. Otra obra, levantada sobre el territorio de Salzburgo, protegía el des­filadero de Mollenstein, que comienza en la frontera del Tirol. En los alrededores, un ¡olo sendero, únicamente practicable para los montañeses, c:l Hulfersteig, permitía enYolver estos dos desfiladeros! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 175 _.) Un poco más lejos se encontraba otro camino que, partiendo de Saalfelden, atravesaba el Griesen-Pass, pasaba por Hochfilzen, y costeando en seguida el lago de Pill (Pi11ser-See ), desembocaba detrás del desfiladero de Strub. En el año de 1805 este desfiladero estaba ocupado por 1,300 hombres de tropas regulares (dos batallones de Klebeck, un bata­llón de Kerpen y 110 dragones de Mela5), con dos cañones, y ade­más, por 2,300 tiradores nacionales (Landes Schützen), en todo 3,6oo h')mbres, bajo las órdenes del General Conde de Saint Juhen. La División bávara Deroy, compuesta de las dos brigadas Mi­nuzzi y Marsigli, fuerte de 7,000 hombres, con 24 cañones, había recibido el 30 de Octubre, del Mariscal Bernardotte, la orden de penetrar en el Tiro) por Reichenhall. El r .0 de Noviembre se apoderó de los desfiladeros de Bo­denbuchel, de Stein y de Knie, y marchó sobre Lofer. El 2 de Noviembre, á las 9 de la mañan;¡, el General Deroy avanzó contra el desfiladero de Strub y trat6 de envolverlo con tres compañías, pero fracasó completamente. Hacia el medio día hizo avanzar la brigada Minuzzi, guardando en resena la brigada Marsigli, que llegó á Lofer á las 5 de la tarde. Dos compa­ñías de la 1 ." brigada, mandadas por el Mayor Haynau, rodea­ron lo atrincheramientos del desfiladero de Mollenstein, hicieron saltar la parte principal que cerraba el camino, destruyeron las palizadas, y permitieron así á las tropa de la brigada Minuzzi, colocadas sobre el camino, penetrar en el de filadero. Pero en este momento dos batallones austriacos salieron d . 1 desfiladero de Strub y rechazaron á los bávaros fuera del desfiladero de Mollens­tein, haciéndoles sufrir pérdidas considerables. El 3 de Noviembre, en la madrugada, fue tentado un ataque general por la División Deroy, el que fue rechazado por un fuego terrible de fusilería. Un segundo ataque corrió la misma suerte. Hacia el medio día el General Deroy, formando. u tropas en columnas cerradas y haciendo apoyar su movimiento por fuegos de salva, ejecutado. por 12 de sus piezas, tentó un tercer ataque, que fue igualmente rechazado. Un cuarto asalto, ejecutado por la brigada Marsigli, y en el cual' fue herido el General Deroy, tampoco tuvo éxito. El combate, que había durado más de ocho horas, cesó, y los bávaros comenzaron á marchar en retirada á las 4 de la tarde, habiendo perdido 18 Oficiales, de los cuales 2 Generales, y 1,500 hombres de tropa. Las pérdidas de los austriacos fueron sólo de 170 hombres.· La defensa dt:l mismo desfiladero, en 18og, fue aun más bri­llante, aunque menos feliz en sus consect.:encias; y c!f'be, por la energía y valor de plegado por un puñado de hombrc!:i, ser colo­cada en la misma categoría que las de las Termópilas. Cosa inexplicable: el desfiladero de Strub no estaba defendi­do en ese año sino por 300 tiradores de la milicia tirolesa, por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 176 _J una ftledía compañía de infantería, y por una media compañía de cazadores; en todo, cosa de 400 hombres con 2 piezas de á 6. El 10 de Mayo la División bávara Wrede recibió del Maris­cal Lefebre, Duque de Dantzig, la orden de atacar el desfiladero. El 11 de Mayo, 3,000 hombres con 4 piezas de á 12 y 8 obu­ses, fueron designados para este ataque. Los atacantes eran, pues, ocho veces más numerosos que los defensores. A las 6 de la mañana, la artillería del ataque abrió el fuego y redujo bien pronto á silencio las dos piezas de la defensa. El General Wrede lanzó entonces la brigada Minuzzi adelan­te : los defensores resistieron valientemente, y rechazaron cua­tro asaltos ejecutados por un adversario muy superior en número. El combate había durado nueve horas; la mayor parte de los defensores habían encontrado una muerte heroica ; las fuer­zas de los sobrevivientes estaban agotadas, cuando hacia las 3 de la tarde el General Wrede dio la orden de renovar el ataque. Fue solamente después del sexto cuando los bávaros lograron apoderarse del desfiladero, habiéndoles costado esta posición 2,000 hombres entre muertos y heridos. La historia nos enseña aún que las ventajas que presenta la defensa en los países de montaña tienen á menudo por consecuen­cia conducir al defensor á tomar medidas inconvementes, á resol­verse por planes muy defectuosos, á separar sus fuerzas y á volver al sistema llamado de cordón, sobre el cual nos proponemos insistir cuando expongamos los inconvenientes de la defensa. b) Factlidad de las maniobras-El defensor puede preparar de antemano las Hneas llamadas á ejercer una influencia capital sobre el resultado final de la defensa, tales como las líneas de operacio­nes y de maniobras, y hacerlas cómodamente practicables para todas las armas. De esta manera se asegura la ventaja de poder lanzar rápi­damente sus reservas sobre el punto más amenazado; tomar la ofensiva cuando ha rechazado al enemigo; hacer pasar sus reser­vas de un valle lateral al valle atacado; caer sobre los flancos y sobre la retaguardia del adversario, y cortarle sus comunicaciones. Siempre que las comunicaciones hayan sido cuidadosamente preparadas de antemano, se habrá asegurado el medio de poder ejecutar rápidamente y con más probabilidades de éxito un ataque de este género. e) Facz1idad del aprovisionamimfo.-Cuando se dispongan y re­partan las tropas conforme á los verdaderos principios que desa­rrollaremos ulteriormente, el aprovisionamiento se hará sin dificultad. Es según esta disposición de las tropas como se determina el emplazamiento de los almacenes y la repartición de los viveres, cuestiones de que ya trataremos de modo especial. Todas las vueltas ofensivas del defensor podrán, pues, ser ejecutadas con tropa convenientemente provista y por consiguien- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 177 .....) te, vigorosas, siempre que se haya juiciosamente repartido y co­locado los diferentes cuerpos. Si, al contrario, se les colo ·a n cordón, su aprovisionamiento presentará forzosamente grandes d; i­• C ultades. INCONVENIENTES DE LA DEFENSA a) Vigilancia de los mtnurosos pasos que conducen al país qut se quiere defender-En razón del estado actual del cultivo de las tH r·as y del desmonte, cada día creciente, de las montañas, no h á mucho tiempo cubiertas de bosques, muchos caminos, unos naturales, otr 1S artificiales, pero todos practicables para la infantería y artille¡ ía de montaña, penetran en el macizo que se propone defender. Cuanto mayor sea el número de pasajes y caminos de este género, tanto más tropas es necesario emplear para vigilarlos, á fin de poder resistir, aunque sólo sea momentáneamente, el ataque del enemigo; y por consiguiente el defensor se verá más obligado .á debilitar las resénas colocadas á retaguardia. El hecho mismo de que el enemigo puede, gracias á la t>.·is­tencia de comunicaciones tan numl"'rosas, multi!Jlicar cómodam< n­te sus demostracion e ofensivas, hace más difícil para la d ft·nsa la determinación del verdadero punto de ataque. Esta circunstancia, unida á las ventaja indicadas a .- iba, que fluyen de la fuerta relativa y algunas veces de la fut •r7a ab­soluta de la defensa de la montañas, ha tenido, sin embargu, e:.. n la mayor parte de los casos, por r sultado la adop~ión dt 1d ·as falsas y falsas medidas, es decir, del si tema de conlún. e pn· Pn­dfa de esta manera no sólo cuirlar, si o tambit.!n d •fer.d ·r oh ti ­nadamente todos los pa os que conducían al pab, é impe dir ~1 ac­ceso del enemigo á él. e quería, en una palabra, comenzar la defensa absoluta, si no sobre la frontera mi ma, pc,r lo menos en su proximidad inmediata . Para alcanzar e te resultado era necesario naturalmente cu­par con tropas todas las entrada y todos los pa aje . En razón mi ma de la extensión del frente estratégico oru­pado, el número de tropas colocarlas en primera lftv- a alcam~aba proporciones tales, que no quedaba casi nada para formar las n - serva estratégicas á retaguardia. Se esperaba así lograr r si tir sobre todo los puntos, porque puestos aún más débiles de los 'r e se empleaban, habfan siempre logrado oponer, en circunsta n Í"S análogas, una larg-a resiseencia al enemigo; pe ro no s C(•n irl~-·r a­ba que su resisten cia había sido relativa y no absoluta; que 1 n rt·a­Iidad esta resistencia había sido larga con n·lación á la fur>r za t n­cargada de la defensa, pero que cada puesto había terminado flor ser tomado desde el momento en que el ataque era lle\ a do cun alguna enPrgía. Esta disposición en cordón aumentaba singularmPnte las difi­cultades del aprov/sz'tmamt'mlo: las tropas sufrían toda clase de privaciones; en las altas montañas estaban expuestas á los rigo­res de la temperatura, debilitándose física y moralmente, sobre SERIE IV-TOMO I-12 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tloietín fvli:itar de Colombia \._ J 78 ....J todo cuando semejante estado de cosas se prolongaba, aun antes que el enemigo hubiese pronunciado un ataque enérgico sobre un punto que eligiera cómodamente durante este tiempo, y que le pareciera el más favorable desde el doble punto de vista táctico y estratégico. El atacante comenzaba por hacer demostraciones contra to .. das las posiciones ocupadas por el defensor; en seguida salía de sus acantonamientos con tropas frescas y bien alimentadas; for­zaba luégo el punto que había elegido, sea atacándolo de frente, sea envolviéndolo pot· uno de sus flancos por los senderos meno1 vigilados, y se apoderaba del pasaje. Todo el cordón defensivo se encontraba roto de un solo golpe, y como no se disponía de sufi­cientes reservas, prontas para reparar el descalabro, la defensa se encontraba, en pres ;ncia de una ofensiva enérgicamente con­ducida, en la imposibilidad de reunir sus fuerzas. El ataque se hacía aún más fácil cuando el atacante, dueño de las crestas del macizo montañoso, se encontraba en presencia del defensor, establecido sobre fuertes posiciones en los diferentes valles que partían de esta montaña. La posesión de una sola de estas posiciones bastaba casi 5iempre para hacer caer todo el sis­tema defensivo. e forzaban las posiciones, sea de frente, cuando el defensor, á fin de apoyar sus alas al pie de las montañas, se había extendido demasiado sobre la derecha 6 izquierda ; sea de flanco, cuando había dejado una d sus alas en el aire, es decir, sin apoyo, en razón de no creer en la po. ibilidad de un ataque por este lado. Fue así como tuvo lugar en 1799 la toma de la posición de Taufers. Fuertes column« , formando la · ala del ataque, dese ndieron de las crestas hasta los últimos contrafuertes de las montañas que flanqueaban 1 valle que se qu ría atacar, y envolvieron la posi­ción en miga. El defensor. fJJt nc, h!nfa re ervas e tratégicas suficientemen­te fuertes, debía darse por muy feliz con poder reunir en el valle principal situado más á retaguardia de la meseta, sus tropas que ha Lían sido dispersadas en todas direcciones. Se puede citar como ejemplo de la defensa de montañas por medio del sistema de cordón, la defensa del Tiro! n 1799, y la de los Alpes Marítimo y de la Brochetta en 1796, por el Ejército austropiamontés. Una defensiva absoluta, Lasada en las ideas que acabamos de exponer, lleva en sí misma el g rmen de la derrota del defensor, y una catástrofe trágica. d) Dificultades de va d lo lejos, de descuór/r d pr/nápal objd1i:o del enum:r;o y de dútz'nguirlo de los falsos ataques-A causa de la con­formación del terreno, el def nsor se encuentra en la imposibili­dad de adivinar el plan de ataque y de sorprender las maniobras del adversario. Está reducido á los partes de sus espías, y cuando comienza el ataque, para basar sus comunicaciones y su plan, sólo cuenta con las noticias enviadas por sus avanzadas .. -Conl7nú« Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Co~omb1a '- 1 79 _.) LA GUERRA Y SU ENSEÑANZA 1 ., 1 1 CONFRRENCIAS DE UN CAPITAN DE COMPANJA A SUS CLASES Y OFICIALES (De la Rn~isla ád Bt~ldlts Militar de Buenosaire~) (Continúa) Agregaré que las circunstancias pueden exigir que nos que­demos un tiempo en la defensiva, pero será una defenszva ifmsz'va, en la cual se busca la oportunidad, el momento favorable para to­mar la ofensiva por un contraataque . Es aún el caso del duelista que hace quites hasta que encuentre un claro p or donde meter la punta de su florete. Terminará esta reflex ión diciendo que esta ver­dad es elemental, y es útil al jefe de escuadra ó de sección tanto como al de un ejército de cien mil hombres. Insistirá mucho en esta parte, sobre todo si es necesario rebatir opiniones :avorables á la defensiva pura, basada en razones de orden geográfico ú otras opiniones no sólo falsas, sino aun peligrosas, puesto que, á la larga, · la defensiva y su idea acobardan á los que creen en su eficacia. Cuando haya dado algunos ejemplos, que serán perfectamen­te comprendidos por las clases, pues se trata aquí de algo que se aprecia con el simple sentido común, les dirá que la ttl/lz'zadón dtl te­rreno no es acurrucarse donde se encuentre uno bien abrigado. Así como la guerra hase emancipado de las formas rígidas, lo ha he­cho del terreno. Un escritor militar francés, el Coronel Maillard, lo dice muy bien: "No elegimos el terreno del combate; no es el terreno, pues, sino la situación táctica, es decir~ nuestra misión de combatientes, 1 fin que buscamos, lo que ~1os guía en la elec­ción de una posición." Una sección ó una escuadra estaría muy bien echada detrás del terraplén de una vía de ferrocarril .... pero como no podrá tirar sin ·ocupar una posición algo más elevada, es ésta la que será buena para el combate y no aquélla. Esta reflexión 11e­vará naturalmente al Cafiitán á hablar de la Yerdzdera utilización del terreno, es decir, de la manera de hacerlo nuestro auxiliar en la ofensiva, manera que ya habrá sido enseñada por él á las clases en los jercicios en el campo, de acuerdo con la · prescripci nes de nuestros reglamentos. El Capitán entonces agregará que si bien totlo lo que enseña ó recomienda es sencillo, no se lo sabe sin habr;:rlo estudiado, y que su conferencia no es sino un progra:na de estudio; que para mandar aunque sea cuatro soldados en el combate, es necesario saber. Las t..ualidades del carácter, como lo decía ~1 Mariscal Bu­geau'l, son sin duda las más preciosas, pero aun así, ¿á r¡ué condu­ciría la ene rgía de un ignorante incapaz de elegir el camino que conduce al objeto que se busca? La inacción es sin duda peor r¡u~" l!i'il nc.tivirlad medianamente sensata, ¿pero si esta actividad es J-:! t -:.- lu J..:scabellada? Instruírse, pues, ya que las faltas come- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 180 _J tidas por ignorancia ó incapacidad, cualquiera que sea la impor­tancia del mando que tengamos, división, sección ó escuadra, pue­den traer catástrofes irreparables. Se han visto posiciones tomadas por un puñado de soldados bien mandados, después que un Jefe de carácter, pero ignorante, había sido rechazado de ellas, sembrán­dolas de miles de cadáveres de sus soldados. Es pensando en esto como se ha dicho: "no trabajar es un crimen." En efecto, es la sangre del soldado, que pagará la ignorancia del Cabo, del Sar­gento, sin ir más arriba .... Y lo que tenemos que saber, agregará el Capitán, e!i muy sencillo, pues la combinación de los medios y procedimientos no nos incumbe, sino la ejecución de aquéllos, es decir, la realización del pensamiento del Jefe. Como los ejércitos :10 son ya una máquina inconsciente, sino un organismo cuyas partes funcionan individualmente, debemos ser conscientes, comprender lo que hacemo'), para lo cual debe­mos e~tudiar. Seguramente la guerra no se hace co:1 fórmulas; en ella no hay panaceas, y todas las cuestiones de táctica son dis­cutibles; pero es también seguro que ~¡ la instrucción y la inteli­gencia no son el genio, á él cunducen, y que sin picar tan alto, dan capacidad y talento, los que, con el carácter y la energía, sun virtudes militares al alcance de todos. Como e ve, el Capitán no ha dicho nada que sea inferior á la intelectualidad de sus Teniente::., ni superior á la de sus Cabos y Sargentos. Al reunirlos á todos t'n una misma conferencia, no ha rebajado el nivel intelectual de aquéllos, pero sí elevado el de lús últimus, y creado, ademá , un lazo de confraternidad militar qne lo e también de indisoluble disci¡.>lina. Hasta aquí las conft:rencias van dirigidas á túdas las armns. Las siguientes serán en special de infantc•rfa. Pero serán facil­mente tran formables en conferencia de caballería y artill ría. CUARTA CONI<'ERE.'CIA El Capitán explicará que en la guerra, más aún que en la paz, cada uno debe tener u responsabilidad, y que la conciencia que de ella se tiene, exalta el carácter y da á nuestras facultades su pleno valor. Un Reglamento alemán dice que la t'nidaliva de los cuadros su­ballernoJ e la ba e de los grandes éxitos en la guerra, y tiene mu­cha razón, pue. to que 1 combélte se llt>va á callo pur lfneas de guerrillas y el a vanee de las cumpañía , y que son lu cuadro· u­balt rnu_ Jos que dirig~n á la tropa, la llevan hacia adelantP, y la · Latallas, dice Dragomiroff, se ganan con ~oldados que e:, ne­cesario content•r, y no con gLnte que s ir.dispen_able mpujar. Otro General ilu~tre, Von der Goltl, dice: "La iniciativa t s la fuerza de los ejércitos modernos; la obediencia pasiva ya no basta." ¿Debe reglamentarse la iniciativa? No, pues reglamentatla es matarla. Nuestros Reglamentos tienen por base la iniciativa. El de ser­Ticio en campaña, en su capítulo 23, la impone formalmente: HEs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 181 _1 un deber en todos los escalones de- la jerarquía." Es decir, hasta el soldado inclusive. Este capítulo 23 deberfa aprenderse d e memoria, después de lo cual vendrían los comentarios del Capitán, que tendrían espe­cialmente por objeto hacer comprend~r á los Cahos y Sargentos -qu~ serían en campaña no sólo jefes de escuadra, sino aun de d e tacam entos, reconocimientos, patrullas, rondas, escoltas, de diez mi iones más, en las cuales no tendrían jefe, y estarían obligados á tomar p0r sí resoluciones á vec es in tantán eas- ue la inictativa le es tan necesaria como á los Oficiales. El Capitán encontrará sin mucho trabajo, en su memoria 6 en libros militare , ejemplos interesantes en que Sargentos, Cabos y soldados han realizad...> hazañas merced á su es~íritu de iniciativa. Terminará diciendo que iniciativa supone inteligencia y rela­tiva ilu tración, las que se adquieq~ n rcfi c: xi onandv con frecuencia en lo que ven hacer ó hacen en las operaciores d l campo de ejer­cic ios ó las maniobras de campaña, en las qu e, p:.>r su parte , sabrá colocar á menudo á sus clases en situaciones tales, que lmgan qut haca algo por si. QUL'TA CONFERENCIA H o y, dirá el Capitán, no ocuparemos en los fuegos: principal medio de combate de la infantt•r ía, como dicen los reglamentos todo : e l arg·emino, el alemán, el francés, lo que no es completa­me nte e xacto, pue sto que el fu e g-o, en suma, no es ~ino un medz'o p1 ·ovisz"onal, el definitivo y fundamental, siendo la mrzrcha hada el mt­tmg- J, la ufen~iva bien marcada y Je ' idida, el ataque a la bayone­ta, e l úni co que haga dar vu e lta al enemigo. H Avánza y pé ra: S la tácti ca d 1 ataqu ." A í ele cía o u raroff, pi.:! rO hace un sig-lo, cuando la potencia del fu . il e ra la décima parte de la de 1902. E ta má,·ima ru a, con­s e rv"lda y xag-erada, y que causó á loo; ru os tantos descalabros en la gue rra de hace veinti cincu año contra los turcos, (.S e:vtden­te m e nte teme raria a í enunciada; pero cuando el avance á bayo­n eta calada ha sido bien preparado por el fuego, ese a vanee es con­di c ión indispensable de la vi ...: toria. Tirar mucho y bien, y quedarse en sus posiciones, como lo ha­cían hace poco los boers, es poco meno::; qu e inútil. E- · un hermoso discurso que no concluye. La ofensiva siempre, y aun la ofensiva en los movimi· ntos y en la lucha: hé aquí todo. Dicho esto, que por cierto no tiene !JOr objeto desacreditar á Jos fuego , ino prestigiar a la ofensiva-lo que felizmente está en nuestra índole,-agr garemos, dirá el capitán, que antes de ata­car avanzando, hay que batir en brecha al enemigo que se quiere abordar. Para ello, primero la artillería. Pero ella sola no basta. La infantería debe proceder á la pr"paración de su ataque con su fuego. Y no creáis que sea esto táctica general solamente. Un Sargento con su escuadra se encontrará á menudo, sobre todo en la guerra de montañas, en la situación de hacer papel aparte, de atacar con sus veinte hombres á otros tantos enemigos bien situados. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Holetín Militar de Colombia '- 182 --' No lo criticaré mucho si corre así no más hacia ellos, porque tiene inmenso poder una actitud resuelta; pero, como regla, obra­rá prudentemente, tratando de meterles algunas balas primero, causarles dos ó tres bajas, después de lo cual su ataque contra gen­te ya temerosa, tendrá más probabilidades de buen éxito. Es bien evidente que este procedimiento, la preparación por el fuego, se impone más al Oficial que manda una sección ó una compañía, porque la masa que úna ú ótra presenta, el blanco, es más vulnerable. Y aquí interviene un procedimiento de orden más elevado, ya táctico; dividir su fuerza para envolver un ala. Pri­mero combate de frente, con más ó menos energía, como el perro que ladra sin morder. Después se exti~nde á un flanco, hace mar­char un grupo á derecha ó izquierda, el que va á tomarlos por el fla!lco, sm ser visto, si es posible, porque un peligro que el enemi­go no ha visto <;e multi¡.>lica por diez, y si no es posible, dejándose ver. Aun en este último caso, sobre todo si hemos seguido ocupán­dolo mucho á su frente, ese ataque de flanco le obliga á marchar hacia atrás, y lo desmoraliza y prepara su derrota. A estas reflexiones, que son generalidades, el Capitán agre­gará lo que dicen nuestros reglamentos sobre el fuego avanzado, la disciglina del fuego, el arte de aprovtchar el terreno, lo que evi­dentemente no es pegarse á él, ser su ec;;clavo, enterrarse en una zanja ..... Toda posición que ocupamos, regimiento, batallón, escua­dra, es como un trampoHn desde el cual saltaremos más lejos ...... El tema es vasto. El Capitán lo tratará, sin perder de vista que el fuego es el principal medio de preparación del triunfo, pero que éste sólo e obtiene marchando contra a memigo has/a asa/lar/o. Tanta pers nas repiten hoy la enorme herejía de que la defensiva es uperior á la ofensiva, que no podrá nunca desmentir­la bastant \ y jamás repetir con sobrada energía que no se vence sino atacando, saltándol t>ncima al enemigo ...... Esta verdad de orden psicológico vale por todos los tratados de pretendida ciencia. El General que vence, y el Cabo, e,; el Cabo Vorwartz, el Cabo Adelante ...... Cuando el Capitán haya dado algunas conferencias del género de las que hemos esbozado, habrá ya comunión de pensamientos, unidad de doctrinas entre él y sus cuadros. Su compañía, su escua­drón ó batería serán en verdad, y sólo entonces, en umaades. Antes eran agrupaciones deleznables al primer soplo de guerra. Que las haga, pues, sencillament~, como conversando, pero con la voluntad de penetrar en las inteligencias, de persuadir á sus compañeros de armas .... y estamos seguros de que, á más del provecho, encon­trará en ellas satisfacción. ¿Cómo podría, al disponer de tt einta in­teligencias abiertas, no sembrar en ellas sus conocimientos y sus doctrinas ·? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militai de Colombia '- 183 __,} ENSEÑANZAS DE LA GUERRA ANGLO-BOER ¿Cuál deb:! s ~ r la form-\ ea que se llevará á cabo en una f~ttura guerra un ata• que frontal de infantería, tratándose de terreno descubierto? • (Escrito por el Tmimte Coroml Rolo vo11 Komalzki, Profesor de la E. S. d~ G.) Muchas y muy variadas son las enseñanzas que se despren­den de la guerra anglo-boer; pero las más preciosas son las que se refieren á los efectos producidos por las armas modernas, y ' las modificaciones que habrá que introducir en la táctica de com­bate. Ambos adversarios emplearon armas creadas por una téc­nica de las más perfeccionadas, fusiles, ametralladoras, cañones de tiro rápido y cuya munición estaba cargada con pólvora sin humo. Ambos adversarios han tratado de adaptar sus operacio­nes tácticas á las necesidades que se presentaron como consecuen­cia de la mayor eficacia de las armas modernas. También en esta. guerra se ha comprobado la verdad de que bajo la influencia de nuevas armas, van creándose formaciones tácticas completamente nuevas. La guerra en el Africa del Sur ha planttado una multitud de ~uestiones y problemas. Un número relativamente reducido de estos últimos ha reci­bido una solución definitiva; para la mayor parte falta buscarlos todavía. Pertenece á esta última categoría la cuestión : ¿ cóm1 debt um­duciru hoy la infantería cuando lilm que tjteular, tn terreno D&scu­BUtRTO, u1z ataque frontal! Para la solución de este problema encontramos algún mate­rial, algunos indicios en la guerra anglo-boer, por cuyo motiYO trataremos de fo'rmarnos una idea sobre el desarrollo probable de un combate de esta natural~za, y sobre las condiciones en que debe llevarse á cabo. El caso que vamos á analizar se refiere, lo repetimos, & un movimiento de ataque ejecutado por cuerpos de infantería en una llanura completamente descubierta. En nuestra suposición podre­mos admitir que la infantería del agresor luche sola contra la del defensor, ó que ambos adversarios cuenten con el apoyo de la ar­tillería. Interviniendo esta arma en el combate, será preciso que la arll1lería dtl agresor cuente con una superioridad numérica indiscu­tible, ó que á lo menos tenga un efecti 'lO tal, que atraiga cons­tantemente sobre sí el fuego de las baterías enemigas. • En el presente trabajo se utilizaron las conclusiones á que lleró ua Ofici_al alemá'_l, quie? despu~s de ~aber tomado parte en la guerra anglo--boer, pub .hc~ sus 1mpreswnes baJo el htulo de MiMii,-údu B'tracklu1lgm uber tlttl Krttg m Sud-Afrika (Beiluft del Militar W1chmblatt, r9or), así como el Co. mandante von Lindenau, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar oe Colombia. \..._ 184 -' F• e...,tas condiciones se desarrollan los combates d.e Magers.>. f L~i C;h nzo y Spion kop, contando en ellos los ingleses con u t •er iuridad numérica muy considerable, y tratándose en to­d , ' .. t 1s acciones de guerra de ataques frontales. ~:ntrando en materia, vamos á examinar en primer lugar la f, Pll? 1 n -:¡ue los z'nglests ejecutaron sus movimientos de ataque, t · 1d ' d . pué de la manua como combatieron los botrs, para u •• rar fi1.almente una contestación adecuada á la pregunta que rnu)¡¡ mo. arriba. P.,r,·ce ser cierto que los Jefes y Oficiales que vinieron cort Ja t- ,pa de la India y de las Colomas inglesas, no tenían idea muy el '" de a•n 1 dt' lus inglt.sC'S, fue la custumbr~ de hacer entrar á las di­f r··nt• : Brirradas en la línea de combate, no simultáneamente sino ·td.s d otra. La con er.uencia era que el adversario nunca tenía que com­b a ir s.>brc toda la línea, pudiendo correr sus fuerzas á voluntau, h ri ':1 Jo la pasar á los puntos más amenazados de su largo frente, mani 1h1·a quP ror lo general pudo ejecutarse con éxito, gracias á. su gran movilidad. Pero el mal éxito de tantos movimientos de ataque no era, p1n· cierto, debido sólo á los errores com t: tidos por los Jefes supe­rivres Pn el empleo de las tropas durante el combate. L t). motivos de este hecho hay que buscarlos en otras circuns­tan 'la ... , ·n la conservación de formaciones de combate anticuadas y '1 ~ no correspondían á las necesidades del momento. La hi~toria de las guerras nos da frecuentes ejemplos que e m¡1rueban estas afirmaciones. La eficacia del fuego de las líneas de tiradores franceses fue la cau-;a por que en 18o6 se estrelló el ataque de los prusianos con­tra aquéllos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 185 _J En 1866 la superioridad del ft.sil prusiano á carga posterior hizo fracasar la táctica ciel choque de los austriacos. Vemos también c¡ue por id¿nticos motivos la infantería alema­na tuvo que sufrir al principio de la campaña del 70 pérdidas muy considerables, hasta que logró abandonar las formaciones de com­bate anticuadas y que le eran tan perniciosas. Situaciones parecidas encontramos también en la guerra an­glo- boer. Bajo la protección del fuego de su artillería, la infantería in­glesa procedía al despliegue. Dentro de la zona eficaz del fuego de infantería no se presen­taba sino en líneas de tiradores. Estas, sin embargo, eran demasiado densas, pues se trataba de terreno descuóz"erlo. Además, ltJS ti adores no habían aprendido á utilizar el terre­no ni á manejar su fusil, de modo de dar al fuego toda la eficacia que preci a á las distancias· medt'anas. De allí que sufrieran pérdi­das tan grandes. Otro de los motivos del fracaso debe buscarse en la manera inconvE·niente como los ingles s emplearon sus sostenes y resen:as, puf>s éstos segufan á las tr, pa de primera línea casi siempre en. formación cerrada y á distancias demasiado cortas. Más tarde, las Hneas de tiradores fueron menos den. as. Los ino-le es hicieron avanzar tres ó cuatro líneac; sucesivas, separa as por distancias generalmente bastante grand ~s. A veces las primera posiciones de fu go se encontraban ya en puntos que e taban á 1,300 m tros de di tancia de la posición enemig-a. Llegando á la zona eficaz del fuego de los boers, se avan?.aba generalmente por tramo· suce ivos. Antes de proceder al asalto, es decir, desde la distancia de 300 metros más ó menos, los ingleses pasaban al fuego rápido ha taque creyesen haber obtenido la superioridad del fuego sobre el defensor. · Entonces se hadan avanzar la~ reservas, las que trataban de arrastrar las líneas de tiradore hacia adelante. La artillería apoyaba el movimiento de ataque siguiendo á la infantería hasta las distancias cortas. ¿Qué estragos hizo el fuego de los boers en las Hneas del agresor? Hasta distancias de 1,000 á 8oo metros y contra líneas de tira­dores, en las cuale~ el intervalo era de 2 pasos más ó menos. el fue­go de fusilerfa no tenfa una eficacia muy considerable, pudiendo los ing-leses acercarse, por lo ge· .eral sin grandes dificultades, á las posiciones boers hasta las distancias indicadas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Holetín Militar de Colombia '- 186 ..../ En cambio, cuando la artillería boers abría su fuego de shrapnel sobre el agresor que avanza'ba por terreno descubierto, las líneas de tiradores ingleses tenían que decidirse-aun á la dis­tancia de 1,500 metros más eS menos-por la posición cuerpo m tie­rra, no pudiendo avanzar sino unos doscientos ó trescientos me­tros bajo el fuego enemigo, para volver á tomarla. Los sostenes y reservas, al avanzar á. la línea de tiradores, su­frieron- tambz'én á la dúlanáa de I,JOO metros-pérdidas tan conside­rables, que imitaban el ejemplo de los compañeros que estaban en la primera Hnea de combate, y e5to antes de llegar á esta última. Llama la atención que los boers solían dirigir su fuego contra los sostenes y reservas del adversario ~iempre que éstas presenta­ban u 1 objelz'vo más visible que las líneas de tiradores. Así se explica el hecho de que á veces Jos sostenes se detu­vieron ó se retiraron cuando las Hneas de tiradores trataban toda­vía de ganar más terreno' siguiendo en su movimiento de avance. Este, por regla general, podía continuarse sólo allí donde el terreno, con sus acddentes, permitía al agresor abrigarse contra el fuego enemigo. En terreno descubzerlo, el movimiento cesó definitivamente á los 6oo metros mís ó menos de la posición del defensor, no habiéndo­se recorrido, por consiguiente, sino unos 150 6 200 metros bajo el fuego del enemigo. Las pérdidas de los ingleses, al recorrer sta corta distancia, eran bastante grandes; en cambio, el fuego de los boers no tenía gran eficacia, aun á la distancia de 6oo metros, si los ingleses per­manecían en su posición de ctterpo m tz"erra, especialmente cuando el terreno les ofrecía algún abrigo. Esta última circunstancia (la eficacia reducida de su fuego) indujo á muchos comandos boers á no hacer fuego contra objtlivos tuerpo en lz"erra que quedaban á una dislamia mayor de 400 me/ros. El avance por tramos sucesivos lo efectuaron los ingleses de modo que largas líneas de tiradores interrumpieron de repente el fuego, levantándose los soldados todos á la vez y recorriendo unos 6o ó 100 metros para echarse después nuevamente al suelo. Se dice que este modo de proceder tuvo principalmente tres defectos: 1. 0 La interrupción del fuego se efectuó de una manera que llamaba demasiado la atención del adversario. 2. 0 El largo de los tramos era exce ivo. 3. 0 Las líneas de tiradores, que avanzaban por tramos, eran demasiado largas. Siendo muy extenso el frente de combate, no deben general­mente efectuar largas líneas de tiradores el avance por tramos, sino sólo pequeños grupos de ellos, pero tampuco por orden nu­mérico de las secciones, sino irregularmente. Si se procede de otro modo, el adversario, puesto sobre aviso, gana tiempo para poder dirigir su fuego contra los tiradores desde Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...._ 187 _.) el momento mismo en que se levantan del suelo á fin de conti­nuar el movimiento de avance. Así se explica por qué, aun en el caso de ser cortos los tramos, el avance ejecutado por largas líneas de tiradores traía pérdidas demasiado fuertes para que se pudiera s~guir con el movimiento por mucho tiempo. Este avance podrá ser ejecutado correctamente y por sorpresa, si lo efectúan pequeños grupos, debiendo tenerse presente que lo esencial para que el movimiento tenga éxito, es y será siempre que el enemigo esté desprevenido y que el movimiento se efectúe por sorpresa, no debiendo, por consiguiente, durar más tiempo que la sorpresa misma que cause. Otro de los errores que padecía el método de ataque de los ingleses, era que se intentaba dar un desarrollo demasiado rápido al movimiento, faltando además casi completamente el apoyo que la artillería con su fuego debe prestar á la infantería. Es cierto que la artillería acompañaba el movimiento de avan­ce de la infantería hasta los 400 y 300 metros de distancia del ene­migo. Pero desde este momento hacía cesar su fuego. La infantE:ría continuaba todavía un momento el suyo. Después: ¡calma completa l Sólo se oían las voces de mando dé los Oficiales que hacían cesar el fuego, y el ruido peculiar que producen las bayonetas cuan­ndo se las arma. En seguida, largas líneas de ingleses se ponían de pie y se lanzaban hacia adelante. Estos asaltos han fracasado casi todos; bastaba para ello á menudo uno pocos segundos. Intencionalmente los boers abandonaron á veces sus posiciones colocándose á unos 100 metros 6 sólo 50 detrás de los kopjes. Entonces, cuando los inglesE:s llegaban triunfantes á la cresta, ofreciendo como blanco á los boers su silueta completa, siempre eran barridos por el fuego hecho á corta distancia por un número á veces muy reducido de adversarios. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \....... 188 _) - Variedades - LA POBLACION DE CHINA El Gobierno chino acaba de publicar el censo del Imperio, el que, según la opinión de los diplomáticos extranjeros, ha sido levan­tado de manera que puede mirarse como exacto y completo en su conjunto. Provincias Superficie (k. c.) Habitantes Densidad Tche-li ..................... 300,000 20.930,000 70 Chan-si. ..................... 212,000 12.200,450 57 Chan-tong .................. 145,000 38.247.900 2Ó4 H )-nan ..................... 176,000 25.316,820 20I Kiang-su ................... 100,000 23·980,230 140 Ngan-huei ..... , ............ 142,000 23.672,300 167 Kiang--si .................... 180,000 26.533,000 148 Trho-Kiang ............... 95,000 l 1.500,000 122 Fu-Kien .................... 120,000 22. 870,000 I9I. Hu-pei ...................... 185,000 35.280,000 I9I Hu-nan ..................... 216,ooo 22. r69,000 103 Chan-si ..................... 195,000 8.450,000 43 · Kan-su ..................... 325,000 10.386,000 32 Ssen-tch 'uan ............... s66,ooo 68.724,800 121 Kuang-tong ................ 259,000 31.865,200 123 Kuang-si .................... 200,000 5.142,000 26 Kuei-Tchen ................ 174,000 7.65o,ooo « Yun-nan .................... 380,000 12.721,500 34 Mongolia .................... 3·543,000 2.580,000 0.7 Tz'b(/ ........................ 1.200,000 6-430,000 5 Siiz-I{z'ang (Turquestán) .. 1.426,000 1.200,000 0.8 Mandchuria ................. 942,000 8.500,000 9 Total (redondeando cifras)... 425.000,000 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR :&IANUEL ANCIZAR (Continúa) Tota dista de la orilla del lago una legua por línea recta, me· diando cerros y colinas de páramos poco habitados. El pueblo es pequeño, pues entre casas y ranchos no llega á tener doscientos, arremolinados en desorden al rededor de una iglesia nueva. La mayor parte de los vecinos son indios toda vía puros, humildes y ol­vidados de su antigua grandeza; porque Tota1 según los cronistas de la Conquista, era una ciudad tan populosa como su homónima del cantón Tunja, llamada después Toca, para distinguirla de aquélla, que es la última población Chibcha por este lado hacia el SE., siguiéndose los Teguas y otras parcialidades de hablas di­versas, que dieron belicoso entretenimiento á Juan de San Martín cuando su expedición á loo;; Llanos. Entre Tota y Pesca media el alto estribo divisorio de las hoyas de los ríos apellidados de igual modo. Desde la cumbre, mirando al Oriente, se ve una ancha faja reluciente, cual espejo que á manera de diadema ciñe la eminencia. de unos cerros lejanos y nebulosos: es el lago de Tota que por úl­tima vez y bajo un aspecto fantá~tico se nos presentaba, teniendo detrás de sí, en guisa de solio, las negras y tumultuosas nubes del páramo de Toquilla, y coronando con sus aguas frías una re­gión helada, tri t y d sapacible, como lo son toda~ las serranías desprendidas del semicírculo de páramos casi nevados que se ex­tienden al . de. d Cuspaquirá ha~ta las confusas crestas de Tiba­ná, obre un arco de catorce leguas. Tra puesto el alto, se baja sin interrupción á Pe ·ca, pueblo de indí ena y me~tizo , con algunas familia de apariencia y colore europ os, compuesto, poco más 6 menos, de tresci ntas casas mal di tribuídas, de las cuales apenas seis serán de teja, pero bellamente situado á las márgt:nes del c1aro río, y n el extremo de la planici que se prolonga recta y á. un nivel ha ·ta Sogamoso. Tiene por Cura stc pueblo al Dr. Parra, anciano benévolo y amable, en cuya compañía pasámos ratos agradables é instructivos <.le las cosas de Antaño: vive solo, en una casa muy aseada, y bajo su techo se halla con eguridad hospedaje franco y ami tosí imo trato: es hombre rle ideas caballtro. a , pa­triota sincero, y de aquellos que no deberían envejecer nunca, para estar siemprt:> de servicio en la brecha de las reformas, de que tanto y < n tan copioso número necesita nuestra infante Repúulica. Pur C!)le lado pi ábamos ya la lín ~a divisuria de Tunja y Tundama, manada por el ramal de la cordillc•ra en que tit-'nt.n ·u asiento los páramos Las Cruces y Tibaná, ~obre el ma~nífico Di­voriz" o aquarum que caracteriza el territorio tunjano. Tundama, en un territorio útil de 215 leguas cuadradas, contiene 43 pueblos ca­beceras de distrito con 163,000 habitantes, de los cuales el mayor número es de blancos y bien conformados, y el resto de indios pacientes, vigorosos, en quienes la rutina parece hacer los uficios del alma, y la humildad ser el compendio de todas sus virtudes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 190 _) La tierra fértil y apenas removida por un cultivo sin arte ni ade­lantamientos, devuelve con prodigalidad el grano que se le confía, y en la variedad de las temperaturas, que dentro de breve espa­cio recorren la escala termométrica de o 0 á 24° del centígrado, afianza la riqueza y multiplicidad de sus productos, y establece la abundancia segura para todos sus moradores. Sus entrañas guar .. dan ricas minas de carbón, hierro, plomo y azufre en toda la Pro­vincia; alumbre en los cantones Soatá y Cocuy; asfalto en Santa Rosa y Sogamoso ; yeso en Sogamoso y Soatá; sal de Glauber en Sogamoso y Santa Rosa; alcohol (galena) y sal común en Co­cuy, Soatá y tal vez en Sogamoso; probablemente plata en Santa Rosa y Cocuy ; oro, óxido de cromo, fosfato de hierro y cinabrio en Cocuy; cristal de roca (cuarzo y hié.lino puro) en el cerro de Tibe, cerca de Santa Rosa; piedras de chispa casi por todas par­tes; y en una palabra, por dondequiera indicio~ de minerales pre­ciosos, que yacen escondidos bajo la serie visible de las capas que constituyen el terreno secundario, y aun de algunas del de transi­ción, manifiestas en las grandes quiebras y levantamientos lineales del suelo. Luégo que nuestro régimen administrativo se reforme de ma­nera que Jos Gobernadores sean magistrados de origen popular, exclusivamente consagrado~ al cuidado y progreso de los intereses de su Provincia, y no subalternos amovibles del Poder Ejecutivo, casi exdt~sivamente encargados de agenciar elecciones, la suerte de las Provincias será muy otra de la que al presente soportan; y en particular Tundama gozará los beneficios de una transforma­ción económica, para la cual reúne cuantas circunstancias y ele­mentos pudieran apetccerse. Caminos le faltan hoy para llevar los frutos fu e ra de su territorio; p e ro le faltan no porque la natu­raleza se los haya ne~ado de todo punto, sino porque los hom­bres no se han tomado el trabajo de buscados ó de mejorarlos. Al N. de Santa Rosa va el camino que pasando por junto á los picachos piramidales de Tures, sal á Charalá por Sincelada, tre­pando adrede la eminencias más p e ligrosas que pueden fácilmen­te desecharse, y quedaría trazado un buen camino de herradura, por el cual Tundama podría enviar al Socorro sus frutos de tierra fría y sus ~anados, y para sus importaciones aprovecharse del nuevo camino de esta Provincia que la enlaza por el Sogamoso al Magdalena. El cantón Cocuy, ceñido al E. por las asperezas de la Sierra Nevada, parece condenado á. no tener comunicación con los Llanos de Casanare ; pero una exploración de las abras del N. no sería infructuosa: la anhelada comunicación quedaría estable­cida tal vez más pronto de lo que se pi · nsa, y Jos frutos copiosos del cantón hallarían salida y mercados, sin los cuales abruman al agricultor con su propia riqueza y le arruinan por el abatimiento de los precios. Finalmente, para la importación de ganados casa­nareños, que engordados en los inmejorables potreros del cantón Sogamoso, formarían un ramo precioso de comercio interior, ha indicado la naturaleza la hoya del río Saza, cuyas cabeceras su-ben hasta la depresión de la cordillera en la cuchilla Cara de Pe­Jro, y cuyo curso termina en el río Mongua, cerca del pueblo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia este nombre; 6 bien las faldas por donde corren los riachuelos Boche y Chiniscuá de Socha en demanda de la misma cuchilla, desde la cual á Pisba el camino se halla trazado. Mas todo esto encalla en el ánimo inerte de los unos, en la ignorancia presuntuo­sa de los otros, y en la humilde resignación de los restantes para vivir con el día, sin aspirar á mayor suma de goces, sin compren­der la satisfacción de dar cima á las empresas que traen el pan, el bienestar y la civilización á millares de nuestros conciudadanos. XXV Los pontífices sucesores de Nenqueteba, por otro nombre Ida­cansas, padre y legislador de los Chibchas, deseosos de que los jefes soberanos residentes al rededor del sagrado valle de Iraca (Sogamoso) no se hiciesen guerra, les persuadieron á que en asam­blea de todos ellos levantaran por señor al más autorizado y le juraran obediencia, declarando hereditaria esta dignidad en los descendientes de las hermanas. Así lo hicieron, y resultó elegido Hunzahúa, de quien tomó nombre la confederación, llamándose Hunza la capital. Apellidáronle Zaque, es decir, señor grande, lo mismo que significaba Zippa entre los bogotanos; epítetos tan es­timados, que los principales capitanes chibchas los usaban ante­puestos 6 pospuesto¡ á sus nombres, según se halló en los tunjanos Zaquenzippá y Lenguzaque, y en Zippaquirá y Guachenzippá, jefes bogotanos. "El valle de Hunza, hoy Tunja, dice Piedrah{ta, corre NS. muy poco trecho y con menos trave ía: es falto de agua y leña, y por causa de la eleYaci6n de la tierra, muy frío y seco, y por los aires sutiles y nocivos que la bañan, e padecen c_pasmos y dese­cación de cerebro, de que resulta estar muy sujetos á perder el juicio sus habitadores; pero como era este Yalle el centro de los Estados de Hunzahúa, puso n él su illa. Cíñcnla dos colinas rasas: una á la parte de OrientP, dvnde habitan* lo Chibataes, Soracaes y otras parcialidades que ~ extienrlt-r: hasta la cordillera que di­vide los llanos de San Juan d Jo CJUC al pr sente se llama Nuevo Reino; y la otra al Occidente, llamada por Jos españoles Loma de los Ahorcados, á causa dt• hab r hallado allí muchos justiciados de esta manera cuando entraron, la cual tien á las espaldas un valle de tierras llanas y fértiles de carne y . emillas, donde hay un gran lago t y en que habitan los Cucaitas, oras ...... &c.'' El día 20 de Agosto de 1537 lh garon !o españoles á los pri­meros burgos de Hunza, y a' istaron t·l cercado del Zaque á tiem­po que el sol caminaba pa1 a su Ocaso, y su desmayada luz hería los edificios principales y los iluminaba con los resplandores de las 1 áminas y piezas de oro qu~ tenían pcndient~~s, tan juntas, qu~ ro­zándose unas con otras rr.ondas por el viento, fot rnab~n la armo- • Escribía esto en 1656, recorricnJo el t<.rritorio Jc.: Tunja y Tata t Hoy DO existe el lago, desaguado ~or el cauce uel río Chorrcrn, que precisamente en aquel parnje lo denominan .Duaguadero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia n{a más deleitosa para los invasores, quienes sin más esperar se entraron arrebatadamente por las calles de la ciudad, con g-ran turbación de la muchedumbre de indios congregados junto al cer­cado, cuya grita y espanto fueron tales por razón de los caballos y fiereza de los extranjeros, que confusos no combatían, aunque se hallaban con las armas en las manos. Quimumchatecha, imposibi­litado de salvar la persona por sus pies ni por los ajenos, á causa de su mucha corpulencia y edad de setenta años, mandó á sus guardias cerrasen las puertas del doble cercado que ceñía las ca­sas, y arrojasen ocultamente por encima unas petacas en que ha­bía hecho recoger sus joyas y riquezas, y eran recibidas por los indios de afuera y traspuestas de unos en otros hasta donde no se había tenicio más noticia de ellas, sin advertirlo los españoles, por haber ocurrido todos juntos á ganar las puertas con el fin de ha­cerse dueños de lo interior, donde te nían noticias de que estaban los tesoros que buscaban. Llegados, el A lférez Antón de Olalla rompió con la espada las cerraduras y abrió paso á Quesada, que desmontado y con guardia d infante , penetró hasta una sala gran­de, en la cual le esperaba el Zaque inmr>vil y severo, sin dar mues­tra de sobresalto, sentado en una silla baja y rodeado de copioso núme ro de cortesano , todos con patenas de oro en el pecho, me­diaslunas de Jo mismo y rosas dL· plumas ceñidas por diademas , de manera que les recogían y sujetab:1n las cab"'llt:ras tendida sobre la espalda y hombros; galas que no dt>cían mal con las túnicas de lienzo de algodón caídas hasta las rodillas, y las mantas cua­dradas penrlient s del hombro derecho obn• el lado izquierdo, ostentando en ellas los dibujos y la borcs que indi caban el rango y nobleza de los que la ll evaban. Que~arfa, in vacilar, e dirigió al soberano, é intentó abrazarlo amorosam nte; pero lo UzaquPS lo retiraron poniéndole las mano .n el pe cho, y con gritos manifes­tar. •n su i11dignación pur s mejante liancza. El españvl gritó más~ hablándoles d •l Papa y d .. 1 R y d España, y haciéndoles protes­tas de los daños y violencias que ..,, l>revini ran. Alborotáronse todo . Creció la gritería. El Alférc z Olalla y el Capitán Cardoso, entrambos muy esforzados, pusi~run mano sobre Quimu inchatecha y lo apri ionaron; de que r sultó trabar e un desord enado com­bate dentro y fuera de las casas, ha~ta que la oscuridad de la no­che no permitió continuarlo, r t1 a ·éndo los indios harto escar­mentados por los caballos y lanzas d e Gonzalo uárez Rondón. Puestas centinela y guardia , com("'nzaron los e pañoles el saqueo y dt>vastación, no dejando ca ·a ni templo qut! no d espojaran hasta reunir más de do..,cientas cargas dt~ oro y esmeralda ; y como ha­llasen caída y olvidada fuera del cercado una de las petacas que los indio sacaron, encontrando en ella ocho mil castf'llanos de oro y una urna de l mic;mo metal que encerraba los huesos de un ca­dáver, y pesó seis mil cast llanos, comprendierun que la mayor parte de las riquezas las habían traspuesto; pero nada pudit>ron descubrir, aunque apremiaron con ruegos y amenazas á Quimuin­chatecha, quien permaneció silencioso, menospreciando igualmen­te los halagos que los rigores. c~nlmÚtJ • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 6

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 18

Por: | Fecha: 09/05/1903

~ ~:::::~il!~eA~~:~:::i1~ ~ l ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRGITO _ l ~~ ---------------- - - - -- - -------------------------- ~ ! ¡ DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco j i General du Ju~eniero a ¡ ¡ Son colaboradores de este periódico los Jefes y Ot'iciales d el Ej é rcito ¡ :t'.uth '""SI bten rttceder que nuettro reepetc tf toda• lar convtcetonet, nnga l. parar #11 le i?tdifercncia 11 not dej• .m encrgiu• para defender lar nuéttra• !::.:: i ENRIQU~ StEHKIBWICZ l -r··- ··· ······· ·-··----· ............. ............... ....... .............. ... . ............... ..... ....... .. .......... ¡-· ¡ • • • Bogotá, Mayo 9 de 1903 + • • ; · r-·------~- ------------------------------------------- ~ -=--=== Oficial ~ - DECRETONUMERO~rDEI~J (ABRIL 21) por el cual se acepta una renuncia y se hace un no mbramien t o 'El Vicepresidente de la República, mcargado dtl Poder .Ejeculiv1, DECRETA Artículo único. Acéptase la renuncia qu e present a el Gen eral G ustavo S . G ue r rero del puesto d e Jefe de E tado Mayor del Ejército d e l Cauc a, y n6mbrasele Comandant e de la Jefatura Mi­litar del Sur del Cauca. Comun íquese y publfquese. . Dado en Bogotá, á 21 de Abril de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQ UEZ Cono DECRETO NUMERO 488 DE 1903 (ABRIL 21) por el cual se hace un nombramiento . El Viceprest"dente de la Repzíblú:a, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. Joaquín Andra­s: nu: IV-TOKO I-35 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia de, nómbrase ingeniero de la Oficina de Loni:"itudes al Sr. Dr. Jor­ge Vergara E. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 I de Abril de rgo3. JOSE MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo DECRETO NUMERO 502 DE 1903 (ABRIL 28) por el cual se •prueba un Decreto del Comandante General de los Ejércitos. del Atlántico y del Pacífico El ViCepresidente de la RepúbHca, mcargado del Poder .EjecuHvtP, DECRETA Artículo único. Apruébase el Decreto número I 3 de 16 de Marzo del año en curso, por el cual se reorganizan las flotillas del Pacífico y del Atlántico, expedido por el Sr. General Comandan­te General de los Ejércitos de Bolívar y Panamá. §. Los nombramientos que se hagan para las Divisiones Na­vales deben someterse también á la aprobación del Poder Eje­cutivo. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 28 de Abril de 1.::>03. JO E MANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQt.:Rz CoBo u DECRETO NUl\.1ERO 13 DE 1903 (1t!ARZO 16) por <:1 cual se reorganizan las Flotillas del Pacífico y del Atlántico El Comattdatzü en Jife de los Ejérdlos de Bolívar y Panamá, En uso de sus atribuciones legales, y CONSIDERANDO Que se hace necesario reglamentar el servicio de los barcos de la Flotilla del Pacífico y del Atlántico, uniformando su material de guerra, personal y colores de dichos barcos. Que es indispensable regularizar la marina con las Leyes y reirlas que son la base de las Escuadras de las naciones extranje­ras, para darle una buena organización, mientras el Poder Ejecu­tivo dispone lo conveniente, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 547 _J DECRETA Art. I.0 Los barcos de guerra del Atlántico y del Padfico (...onstituirán dos Divisiones Na vales y se denominarán Di'vi'szon .fla­zHzl det Pacífico y Dzviszfm Naval del AllánHco. Art. 2. 0 El personal del Cuartel General de estas Divisiones cramientos del Cuartel Gen ral comiJ d .• lo.., ue trata el artículo 6.0 , se harán por D creto especial, así n.•mo ei personal del Cuartel General de la /J¡v/sián l\í.zval dd .. /1- ltf;¡f¡i·c·. 1\rt . 10. Facúltase á los Comandantes Generales de las Divi­... ion\ ~ ~ . Javale para la reorganización del personal de dicho bar­co~. haciendo los nombramientos respectivos, los cuales ometerán ~ la aprobación de esta Comandancia en Jefe. f rt. 1 r. Continuarán en vigencia los artículos 1 .0 , 3. 0 , 8.0 , 9.0 LO dC'l Decreto número 26 ya citado, expedido por el Sr. Go ... "'~<.-rnéll]()r del Departamento. A rl. r 2. L os Comandantes Generales de la Divisiones Na va­les quccJr¡n facultados para dictar los reglamentos del régimen dis- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ciplinario en los barcos, sometiéndolos á la cen.mra de esta Co­mandancia en Jefe. Comuníquese, publíquese y dése cuenta á quien corresponda. Dad0 en Panamá, á 16 de Marzo de 1903. El Comandante en Jefe, PEDK.o SrcARD BRICEÑO El Ayudante Secretario, Aiftalí Díaz M." DECRETO NUMERO 503 DE 1903 (ABRIL 28) por el cual se hace una promoción El Vícepresidmle de la RepúbHca, encargado del Poder EjecufivtJ, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. Rodulfo Asperty del pues­to de Oficial supernumerario del Ministerio de Guerra al de Ayu­dante del mismo Ministerio} asimilado á General de Brigada y de­pendiendo del ( ... uartel general del Ejército para Jos efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Abril de 1903. ] SE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDo V ÁsQ EZ CoBo DECRETO TUMERO 504 DE 1903 (ABRIL 28) por el cual e hace un nombramiento El Vicepresz'denle de la Repzíblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. N6mbrase Sfndico del Hospital Militar de La Mesa al Sr. D. Francisco A. González. Comuníquese y publíquesc. Dado en Bogotá, li 28 de Abril de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 549 _j DECRETO NUMERO 505 DE 1903 (ABRIL 28) por el cual se confiere un ascenso El Vicepresidmle de la República, encargado del Poder Ejecutivo, lJECRETA Artículo único. Asciéndese al Teniente Coronel Luis B. Ama y Hoyos á Coronel efectivo. §. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Abril de 1903. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo DECRETO NUMERO 51 1 DE 1903 (ABRIL 30) por el cual se hace un nombramiento ~n interinidad El Vzc~presidenle de la Repúblzca, mcargado dd Poder Ejuulivo, DECRJ~;TA Artículo único. N6mbrase al Dr. Pedro :María Silva Ingenie­ro de la Oficina de Longitudes, en interinidad, en reemplazo del Dr. Eugenio Ucrós, durante el término de la prórroga de la licen­cia concedida á éste. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Abril de 1903. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gue_rra, ALFREDO V ÁsQ Ez Cono DECRETO NUMERO 512 DE 1903 (ABRIL 3 0) por el cual se hace un nombramiento El Vtcepresidmle dt la Repúblzca, encargado del Poder Ejeculi'v•, DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. Adelmo Rozo, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 550 .J nómbrase Habilitado de la Sección 4. " del Ministerio de Gue.rT· al Sr. Gregorio Aráoz. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 30 de Abril de 1903. JOSE MANUEL MARRO lfh .El Ministro de Guerra, ALFREDO V .ÁsQU!Z Coso DECRETO NUMERO 5 r 3 DE r903 (ABRIL JO) por el cual se aumenta una asimilación El VJeepresidmü «e la Rep!tbb'ca, mcargado del Poder Ejecutt'~, , DECRETA Artículo único. Auméntase la asimilación de que disfruta el Postillón del carruaje del Palacio de San Carlos, Sr. Isaías An2·et, á Capitán. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 ele Abril de 1903. ]OSE MANUEL MARRO..._UL El Ministro de Guerra, ALFRF:Do VAsQuEz CoBo RESOLUCION NUMERO ro DE 1903 (ABRIL 27) sobre expedición de Pasaportes El !IHmslro de Guerra. O. · mi•: R .... NDO Que habiéndose delegado á la Comandancia en Jefe del Ejér­cito la facultad de ordenar la expedición de Pasaportes á Jefes, Oficiales é individuos de tropa, por Decreto número 1 roH de ... 4 de Julio de 1902; y Que llevándose la estadística del Ejército en el Cuartel Gene­ral, es allí donde debe examinarse el derecho que tengan los peti­cionarios á la expedición de Pac;;aportes, RESUELVE Los memoriales que se hagan en solicitud de pasaporte por militares excedentes ó licenciados, deben dirigirse á la Comandan­cia en Jefe del Ejército, la que resolverá la petición de pasaportes si los solicitantes acreditan su derecho, de conformidad con la Re­solución número 94, de 13 de Marzo último, dictada por este Mi­nisterio. Dada en Bogotá, á 27 de Abril de 1903. Comuníquese y publíquese. El Ministro, A. V Á QUE7 Cono , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 8oletín Militar de Colombia L 55 1 _...) - Doctrinal - TEORIA DE LA ESTADISTICA JtSC l.IT A P O ._ ]. P. HU .. T A DO ( JtSPA ÑOL) (Contim1a) VII 1 , EXPOSICION ESTADISTICA Los cuadros estadísticos-Métodos de exposición-Método descriptivo-Mctodo razonado-Naturalf'za y objeto propio de cada uno de ellos-Reglas comu­nes á tod a exposición estadística-Método üxicográji.co-Circunscripciones territoriales-Método grájiú-Dia~ramas, stereo~ramas y c~rtografía­Aplicación legítima de estos procedimientos. El lenguage peculiar de la Estadística, ya lo hemos visto, son los guarismos; este medio de expresión, á la par conciso y elo­cuente, necesita, sin embargo, ser manejado con gran criterio, si ha de unir á esas ventajas las no menos apreciables de exactitud y claridad. El estadístico encuentra en el número toda la preci­sión que puede desear para exponer sus ideas; pero tiene que hacer un estudio muy detenido para representar sin confusione los elementos tan varios que describe 6 elabora, los diferente hechos y relaciones que pueden contener unas mismas cifras, cuyo valor y sentido depenclt:n las más veces de la man ra de coordinarlas. Los resultados de todas las operaciones estadísticas, las no­ticias y los cálculos se xponcn en cuadros 6 tslados-a1gunos han creído hallar en esta palabra la etimología de la ciencia-divi­didos por columnas verticales, en los que se escriben metódica­mente, sobre líneas paralelas horizontales, los guarismos relativo á un hecho cualquiera 'de los que constituyen el dominio de la Estadística. La primera columna á la izquierda contiene la no­menclatura de los lugares, fechas ú objeto~ á que se refieren los datos numéricos; las siguientes expresan por números, colocados los unos encima de los otros, los pormenores de estos datos, y la última columna que cierra el cuadro, á la derecha, reúne en un total parcial los datos consignados en cacla línea. Las columnas están recapituladas también parcialmente en sentido vertical, en una línea de totales que ocupa la extremidad inferior del cuadro, y que termina á la derecha por el gran total general. Títulos muy concisos, si es posible monosilábicos, van á la cabeza de las colum­nas é indican su destino. Estos títulos se subdividen muchas veces de modo que expresen en la primera línea una generalidad y reúnan debajo, abrazándolas por medio de una llave, las dift· · rentes especialidades que ésta contiene y que son objeto de otras tantas columnas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ Boletín Militar de Colombia '-- 552 -' Los cuadros estadísticos, añade Moreau de Jonnés, considera- ­dos en su conjunto, son verdaderos análisis lógicos, figurados por líneas que explican las divisiones de la materia y por guarismos que enumeran sus elementos. La primera condición de estos cua­dros, después de su exactitud, es que sean claros, concretos, bre­ves, fáciles de concebir en su objeto principal y en la diversidad de sus pormenores, de modo que respondan categóricamente á todas las cuestiones cuya solución se busque en ellos y no exijan nuevos cálculos para comprenderlos. Para darles este carácter de lucidez es preciso que su plan esté concebido, meditado y combi­nado como el de una obra literaria ó científica, y que obedezca á las dos reglas supremas de unidad, de composición y de distribu­ción de las materias según el orden lógico de las ideas. Pero estas condiciones cada estadístico las busca por camino diferente, dando lugar á varios sistemas de exposición que Mr. Orlandini enumera de esta suerte: Hay, dice, el método descriplz'vo, que se limita á registrar ordenadamente los datos de un cierto género de hechos por tiempos ó lugares determinados, ó bien todas las noticias estadísticas relativas á un Estado cualquiera. El método razo?Zado que otros prefieren, y consiste en presentar los hechos enlazándolos según la manera de concebir sus causas ó mu­tuas influencias; el lo.:ú:ogrdfico, que sigue en la exposición de las materias el orden alfabético; el comparalz'vo 6 labelan·o, que rela­ciona dos asuntos del mismo género pero de tiempos y lugares diversos, y, finalmente, el grdjito , que se vale de líneas, signos y lores para expresar las cantidades y relaciones estadísticas. Es claro, continúa Orlandini, que el método descriptivo, preferido por la escuela histórica, es el fundamento de los demás, y puede con­siderarse como el único que, cornbinándo. e con el razonado y el comparativo, conduce á los fines de la Estadística; pero usado aisladamente, sería demasiado difuso y al mismo tiempo incom­pleto; los otros métodos no corresponden verdaderamente á la forma científica, porqu(.; el tabelario prescinde de las causas y no da cxplicacione de los hechos ; el gráfico carece de la exac­titud necesaria y acepta como idénticos hechos que sólo son seme­jantes, y, por último, el lexicográfico, si es útil para encontrar rá­pidamente un dato, es toda vía más ajeno á la forma científica, porque trunca y repite las descripciones. Nosotros creemos, sin embargo, que antes de juzgar los siste­mas de exposición estadística, conviene hacer una distinción, que 1 l vez arroje sobre este asunto luz suficiente para armonizar las divergencias que se notan en las doctrinas y prácticas de los esta­dísticos. Desde el principio hemos tenido cuidado de separar las dos partes que comprende el objeto de la Estadística, las dos ope­raciones que la realizan, y ahora veremos que la diversidad de los procedimientos de cada una da lugar á una diferencia natural en el modo de exponer sus resultados. La z'1Zvesligaáón se dirige á reunir datos y cumple presentándolos sencillamente; la tlab6ración busca leyes y causas, y necesita no sólo establecer, sino demostrar· sus conclusiones; aquélla analiza los hechos y los. ducribe numéri- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L. 553 --' camente; ésta calcula y razo11a sobre los números. Hé aquí dos métodos que no pueden confundirse : la exposición de datos ha de ser descriptz'va; la exposición de cálculos, razonada. Se comprende bien que, no estableciendo esa distinción ne­cesaria, los estadísticos divaguen y se contradigan para buscar la regla única, un sistema modelo de exposición que no existe, por­que ha de haber dos de condiciones esencialmente diversas. Unos, como Moreau de Jonnés, no quieren que se mezcle el lenguaje ordinario con el idioma de los guarismos, y rechazan de los cua­pros estadísticos toda clase de leyendas ó explicaciones, mientras que otros, como el Sr. Orlandini, pretenden que para exponer con acierto los números referentes á un hecho cualquiera, deben colo­carse al lado de las cantidades absolutas las cantidades relativas, 6 sea los guarismos medios y proporcionales. Todos á un mismo tiempo tienen razón y carecen de ella. :Moreau de Jonnés está en lo cierto tratándose de nuevos datos ó descripciones estadísticas de ~echos en que sólo deben fi~ urar los números ; pero ¿cómo podrá Impedir que en la exposición de los cálculos se utilicen á la par los guarismos y las anotaciones, combinándose los números y los ra­zonamientos en los cuadros, ó fuera de ello , del modo que se crea más conducente? Orlandini y los que como él opinan, tampo­co defienden más que una parte de la verdad. Es claro que las verdaderas cifras estadísticas son las que expresan relaciones y comparaciones de hechos sociales; mas, ¿por ventura no será lícito exponer sencillamente datos elementales sin hacer sobre ellos cálculo ni elaboración alguna? ¿ regaremos al mero investi­gador el derecho de ofrecer precio os materiales e. · poniendo el resultado de sus ob ervacioncs? in duda que amuu métodos de e.·posiciún, 1 descriptivo y ·1 n zonado, deben armonizarse, según dice otro escritor, del mis­mo modo que se relacionan la investigación y la elaboración, pro­cedimientos de que derivan, y que son, respectivamente, la base y el complemento; pero mientras el descriptivo- el comparativo 6 tabelario no es más que una forma del descriptivo-puede em­plearse aisladamente, el razonado no puede prescindir de aquél con justificación tn ningún caso. En efecto, no hay mal alguno en exponer datos elementales sin comentarios ni deduccior.cs, some­tiéndolos al juicio de todo el mundo, y sería sospechoso presentar un cálculo estadístico sin que le precedieran las noticias de que párte. El estadístico, libre en sus apreciaciones, ha de obrar, sin embargo, como el historiador, que inserta los documentos en que funda la narración y su crítica. Dedúcese de lo expuesto que habrá reglas de exposición co­munes á los dos métodos, y otras que serán especiales de cada uno. Comenzaremos por éstas. El método descriptivo encontrará su plan en el análisis pro­fundo del hecho que va á exponer y en el estudio de. us relaciones con Il)S demás fenómenos sucia les; de otro modo no podrá presen­tar todos los elementos de ese hecho, todos los pormenores que acerca de él convenga conocer, ni separar aquellos que, no siendo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 554 -:-' esenciales 6 no teniendo una íntima conexión con el asunto, com­plican los cuadros y les quitan claridad sin hacerlos más comple­tos. El que movido por la curiosidad 6 por un particular interés, dice un publicista español *, acude á un libro estadístico, y sobre la mala impresión que causa un volumen compuesto exclusivamen­te de guarismos, encuentra dificultades para comprender los cua­dros que contiene, necesita hacer muchos cálculos para utilizar sus datos, ó echa de menos detalles que por su importancia merecían lugar preferente en la publicación, no tarda en apartar la vista de lo que tanto le fatiga y tan imperfectamente satisface su deseo, y desengañado en sus esperanzas, viene á aumentar el número de los que miran la Estadística con el desdén que inspira aquello que e juzga inútil. Exponer todos los elementos del fenómeno que se describe, pero nada más que esos elementos, hé aquí, diremos nos­otros, la condición principal que ha de cumplir este método. En él únicamente los números pueden dar la precisión científica; en él no tienen legítima cabida más explicaciones ni razonamientos que Jos encaminados á señalar el origen de los datos, las circunstan­cias en que se han obtenido, y el sistema empleado para recoger­los, ó sea aquellas noticias que merezcan tenerse en cuenta para ¿¡preciar su exactitud y la confianza que debe dispensárseles. El método razonado tiene dificultad y complicación mayores; como que no trata de mostrar hechos, sino de demostrar principios, necesita sujetarse con más rigor á los preceptos de la lógica. Debe computar todos lo elemento y apreciar todas las relaciones del hecho que examina; ha de desenvolver naturalmente los racioci­nios, no pasando de uno á otro principio sin dejar aquél previa­mente demostrado, y ha de prevenir dudas y objeciones, refutando directamente las que can inevitables. Para ello este método dis­pone con entera lib rtad d 1 número y del razonamiento, y puede combinarlos á su arbtírio, aprovechando á la vez la precisión ~e los guarismos y la fle.·ibilidcd y elocuencia del lenguaje cümún. Vaga son estas reglas ~iertamente, pero no es fácil concretar­las más por la gran variedad de objetos á que esos sistemas puedeR aplicarse. La naturakza de cada hecho determina un análisis y una exposición descriptiva diferente, del mismo modo que el fin de cada cálculo y la índole de los datos sobre que versa darán motivo para exponer razonamientos muy diversos. Las reglas comunes á ambos métodos se dirigen á evitar los defectos en que pueda incurrir tOda expo ición estadística. Uno de los vicios más graves de las compo iciones estadísti­cas, dice á este propósito Moreau de Jonnés, es la complicación, que hace su estudio penoso y desagradable. En vez de procurar la sencillez, considerando en cada cuadro una sola relación del asun­to, hay comúnmente el empeño de hacer entrar en el mismo cua­dro todos los guarismos que se poseen acerca de un objeto, sin re­parar en la confusión que resulta y en el inconveniente de estre- • Jimeno Agius-Obra citada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Eoletín Militar de Colombia ~ 555 -' charlas líne as y las columnas. Una división muy natural permite, sin embargo, tratar toda clase de mater ias por dos puntos d e vista diferentes : primero según los lugares, y después según los tiempos. E:1umerando las cosas en el orden g e ográfico por las provincias á que corresponden, y luégo en el orden histórico por las fechas en que se han recogido los datos, pueden presenta rse en cuadros ó series di tintas los números más interesantes. Esta es una división esencial, porque querer comprenderlo todo en un solo cuadro, es exponerse á envolverlo todo en las tinieblas. El principio de unidad, á que debe obedecer un cuadro esta­dístico aislado, ha de aplicarse también á. una serie numerosa de ellos, aunque fcrme uno ó muchos volúmenes; el encadenamiento de todas las partes ha de ser el mismo, de tal suerte que aun el trabajo más extenso pueda desenvolverse en un cuadro único, di­VIdido y subdividido indefinidamente. Es también circunstancia muy importante tratándose de cua­dros estadísticos, dice el escritor español antes citado, la de su magnitud, que no debe ser tan desmedida :¡ue dificulte la consulta, ni tan reducida que obligue á emplear tipos d{'masiado pequeños. De modo que si un hecho comprendiera muchos detalles y no conviniese omitir ninguno de eilos por ser todos de interés, lo más prudente s ría hacer de cada uno d é t s un cuadro especial, porque, de inclu{rlos todo e n u'no, aumentaría con iderablemente las dimensiones de éste, ú obligaría á emplear tipos muy pequeños, y tanto en un ca o como en el otro, se dificultarían el manejo y la con. ulta. El método lt•.·n(:ogrdjico ú orden nlfaLético aplicado á las mate­rias y Jug-are ., como regla general de (!.·posición, s tan inconve­niente n la. descripci ncs como en lo razonamiento e tadísticos. Agrupar lo. obj t s s verdaderos principios de la ofensiva en la montañas. Entre estas ventajas ya hemos señalado la siguiente: La iniciativa, la que, por su naturaleza misma, presenta Yen­tajas reales; cualquiera que sea )a forma del terreno, tiene una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 559 _J importancia más considerable en la montaña que en la lla­nura. Como inconvenientes hemos indicado : 1.0 La multiplicidad de los obstáculos. 2. 0 La dificultad del aprovisionamiento. 3. 0 La dificultad del despliegue de las tropas. 4. 0 Las dificultades que se presentan para la dirección de las trofaS y para la transmisión de las órdenes. A fin de sacar pleno provecho de las ventajas que le ofrece la ofensiva, el atacante debe procurar reducir á la más simple expresión los inconvenientes inherentes al ataque. 1. 0 Deberá esforzarse en vencer los obstáculos que resulten de la configuración del terreno ó de los trabajos ejecutados por el defensor, desplegando una perseverancia extraordinaria, ponien­do en juego todos Jos medios necesarios para triunfar de ellos; en fin, echando mano,: cuando sea imposible obrar de otra manera, de los movimientos envolventes juiciosamente concebidos. 2.0 Por lo que se refiere al aprovisionamiento, hemos hecho ya resaltar, al hablar de la defensa, que el sistema de requisicio­nes es aplicable sólo á pequeñas columna~, y que es necesario, en consecuencia, para asegurar el aprovisionamiento de las tropas, organizar almacenes móviles. Pero este sistema presenta también graves inconvenientes : los convoyes no se pueden mover sino con mucha dificultad, y muchas veces quedan imposibilitados de seguir los movimientos de las tropas. El transporte de víveres por medio de animales de carga requiere el empleo de una cantidad consi­derable de conductor s y ganado, pue estas columnas, además de las subsistencias destinadas á las tropas, deben transportar su propios víveres y forrajes. Los hombres deberían, pues, llevar consigo por lo menos¡tres ó cuatro días de YÍveres. Pero esto es cas' imposible, por lo menos respecto del pan y la carne, porque ~e car­garía demasiado á los soldados. No queda, pues, más remedio que renunciar á un aprovisio­namiento regular durante los tres ó cuatro primeros días, y distri­buír á las tropas dos raciones de carne cocida y dos de tocino en lugar de carne, y reemplazar el pan por la galleta, que es á la vez más liviana y mis nutritiva. Por lo demás, es por medio de requisiciones como se llegará á obtener más fácilmente la carne. Sería prudente dar á cada soldado, á más de la ración de sal~ algunos granos de pimienta 6 ají que le servirán para sazonar la carne y el tocino, haciéndolos más agradables al paladar y que le permitirán preparar en poco tiempo una comida substanciosa y muy agradable. El café nunca qebe faltar á las tropas que maniobran en montaña : sirve para co•trarrestar los efectos perjudiciales de la temperatura y conservar las fuerzas del hombre, mucho mejor que el a~uardiente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 56o .J El atacante debe procurar, siempre que le sea posible, apo­derarse cuanto antes de los almacenes de primera línea del de­fensor é impedirle que destruya las provisiones que contengan. Las columnas de víveres, ya se compongan de carros ó de ani­males de carga, deben seguir á las tropas á una jornada de marcha. Es necesario, además, que estos convoyes sean constantemente apro­visionados con dos días de víveres por los almacenes móviles, que se irán desplazando á medida que el ataque gane terreno. Se for­ma así una primera línea de almacenes móviles, á retaguardia de la cual se constituye una segunda línea á dos ó tres jornadas de la precedente. Este es el único sistema gracias al cual el atacante lograri aprovisionar completa y seguramente sus tropas. De todos los transportes, el que ofrece mayores dificultades es el de la a vena y el del pasto necesarios para el ganado de carga, los caballos de silla y los de tiro. Algunas veces será posible encontrar pasto seco en las mon­tañas, y cuando esto no suceda, se le reemplazará en parte por avena y cebada; si este medio de racionamiento es imposible, se recurrirá entonces al pasto natural que allí exista. Este último procedimiento es el que tendrá forzosamente que emplearse en los países no cultivados y en donde la duración de las operaciones esté, por consiguiente, subordinada á las esta­ciones. Vemos, por ejemplo, que en la guerra contra los turcos, las operaciones en ervia y en Bosnia nunca comenzaron antes de la primavera, es decir, cuando había ya suficiente pasto, termi­nándose siempre á la entrada del invierno. Una campaña de in­vierno hecha en estos países costaría, en efecto, un número de hombres y de ganado fuera de proporción con los resultados que se podrían alcanzar. ]. 0 y 4. 0 Se logrará reducir á su más estricto mínimum los inconvenientes relativos al despliegue y á la dirección de lastro­pas, observando escrupulosamente las condiciones en que se ope­ra, y teniendo rigurosamente en cuenta las circunstancias locales. Desarrollaremos esta idea cuando expongamos en detalle los principios fundam e ntal es del ataque. PROVECHO QUE SE DEBE S.~CAR DE LAS DESVENTAJAS DE LA DEF.ENSA Cualquiera que sea la forma del ataque á que se quiera dar preferencia, el atacante debe siempre, por todos los medios á su alcance, tratar de sacar el mayor provecho posible de los incon­venientes inherentes á la defensa. Hemos visto hasta ahora que estos inconvenientes son los si­guientes: 1.0 La necesidad de cubrir numerosos puntos de pasaje, ne­cesidad que puede fácilmente conducir al defensor á adoptar el sistema dt cordón .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 56t _, 2.0 La falta de vistas y las dificultades que se tiene para po­er descubrir á tiempo el objdzvo del ataque principal. DEMOSTRACIONES Y FALSOS ATAQUES Para transformar los inconvenientes de la defensa en ventajas ra el ataque, y para sacar de ellos verdadero provecho, el ata­cante debe tratar de engañar al defensor sobre el verdadero pun­o de ataque; inducirlo á dirigir sus reservas estratégicas sobre puntos secundarios; obligarlo, si posible es, á dispersar sus fuer­. zas y, por consiguiente, á hacer uso del sistema de cordón. Para alcanzar este objeto se pueden emplear ventajosamen­. e las demostraciones y los falsos ataques. Pero para que estas operaciones den resultados, es necesario que tengan lugar algunos días antes del ataque principal y que se ·· ejecuten en el momento oportuno para que el defensor no pueda ser a visado y no tenga tiempo de tomar sus disposiciones para opo­erse á estos falsos ataques, antes que se produzca el verdadero. En el momento en que estas demostraciones comiencert á r:producir su efecto, el atacante podrá determinar su verdadero .ataque con J:>robabilidad casi segura de éxito. El ataque efectuado durante las guerras de la Independencia de la América del !::>ur, por el General San Martín, sobre la Cordi­; Uera y la provincia española de Chile, nos presenta un hermoso ejemplo del sistema para lograr engañar al defensor sobre·la di­ ·recci6n del verdadero ataque. ATAQUE REAL Cuando las demostraciones y los falsos ataques hayan tenido xito, lo que es muy difícil determinar en las montañas, á causa e que las vistas son muy limitadas, el atacante debe inmediata­~ nte avanzar sobre las líneas principales de operaciones que ha­, elegido, y emplear toda su energía y todos sus recursos para ~-encer los obstáculos que encuentre en su camino y alcanzar una entaja decisiva . .1FORllACIÓN DE MARCHA OFENSlV EN PA{S DE MONTAÑAS Para contrarrestar las empresas que el defensor pudiera diri- ~r contra la retaguardia del atacante, sea con su reserva princi­pal, sea con fuerzas menores que hiciese pasar por los valles late­.: rales, y para protegerse lo mejor posible contra estas maniobras ttan peligrosas, el atacante debe, después de haber penetrado en ~~ valle, hacer marchar sus columnas no en orden compacto, :sino por escalones; la última columna sirve entonces de reserva ~ eneral. Para proteger su flanco y ajustarse completamente á los prin­cipios de la tactica ; para precaverse contra una sorpresa y contra . SERU IV-TOllO 1-36 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombta \_ 562 _J los grandes peligros que presentan las emboscadas; para estar,.. en fin, en condiciones de atacar sin pérdida de tiempo y sin emplear fuerzas muy considerables, una posición ocupada por el enemigo,.. el atacante deberá, en general, ejecutar su marcha por escalones19 adelantando sus alas, las que hará marchar sobre las alturas •. Si no se destacasen del grueso estas columnas encargadas de atacar los flancos del adversario, sino en el momento en que se llega delante de la posición, resultaría: primero, que se perdería.. un tiempo precioso; y luégo, que á causa de la fuerte ittclinaci6n .. de las pendientes de la montaña, se impondrían fatigas enormes á -_ las tropas, y, por consiguiente, las que constituyen las columnas:,. laterales estarían cansadas y agotadas precisamente en el mo­mento en que deben comenzar su ataque contra los flancos del enemigo. Siempre que el atacante deba franquear líneas de manio- . bras que el defensor pueda utilizar para sus movimientos envol­ventes, deberá dejar á retaguardia, para vigilar estas líneas, un cuerpo de tropa de efectivo suficiente para observar los pasajes que conducen á los valles laterales, en el caso que este cuerpo permanezca en el punto de unión de los caminos, ó bien para ocu­par por sí mismo estos pasajes, cuando se tema ser atacado por un. solo lado. El papel asignado á estas fracciones destacadas tiene un ca­rácter esencialmente defensivo; su misión consiste en resistir el mayor tiempo posible á los movimientos ofensivos del enemigo. Estas tropas deben, pues, sujetarse á todos los principios expues­tos para el empleo de las reservas tácticas cuando se habló de 1 defensa. El atacante que penetre en un país de montañas y descuide observar estos principios, se expone á colocarse en una situaciéP por demás difícil y á menudo crítica. Las marchas ejecutadas por las columnas franco-bávaras d rante las campañas de 1703 y 1809, cuando marcharon de Lan­deck sobre Pfunds, nos dan un ej(;mplo severo que confirma la exactitud de los principios que acabamos de exponer. Se trataba en ambos casos de restablecer por Nanders las comunicacione~ con el sud del Tirol. Como los bávaros mandados por el príncipe elector invadie­ron el Tirol, el pueblo de este país, completamente adicto á la casa. imperial, se sublevó en todos los puntos del valle del Inn inferior,. y este ejemplo fue inmediatamente seguido por los montañeses de­los distritos de Landeck, Pfunds, Nandersbeg y Ried. El 28 de Junio la vanguardia, fuerte de cerca de 300-. hombres, compuesta la mitad de dragones franceses y la otra mi­tad de granaderos bávaros, había llegado á Landeck. El I.0 de­Julio esta columna continúa su marcha sin hacerse explorar por· una vanguardia y sin hacerse cubrir por guardaflancos destacados. sobre las alturas vecinas. El valle del Inn, desde Landeck hasta los alrededores de Prutz, es extremadamente estrecho y está encerrado entre dos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 563 _j murallas de rocas que se levantan á pique; sus dos extremidades, cerca de Landeck y de Pontlatz y Pfundlatz, son formadas por · estrechos portillos de rocas. En fin, en esta época las montañas que limitan á este valle estaban cubiertas de espesos bosques. El camino está, pues, encerrado entre el Inn por una parte y las murallas á pique por el otro; forma un verdadero desfiladero que no permite extenderse ni á la derecha ni á la izquierda. Atraviesa el Inn en el puente de Pontlaz, hacia el cual sube en pendiente suave pasando al pie de una muralla de rocas á pique; se continúa en el valle encajonado de Prutz, y llega á la aldea del mismo nombre, después de haber franque:1do una se­gunda vez el Inn en Ladis. Esta garganta ó pasaje estaba ocupa­da por los tiradores de los cuatro distritos que hemos enu­merado, y además se habían colocado baterías pedreras en Flie­serberg. En el momento en que la columna se aproximaba á Pont­latz, los proyectiles comenzaron á lloverle de todos lados, las pie­dras y los troncos de árboles rodaban á lo largo de la pendiente á pique, cayendo sobre el camino, ocupado completamente por las tropas, el que fue en un instante cubierto de muertos y heridos. Los que no fueron muertos por las piedras y los troncos de árboles, heridos por las balas de las carabinas de largo alcance de los tiradores tiroleses, huyeron hacia Landeck, en donde fueron recibidos por paisanos armados, que los hicieron prisioneros. Ningún soldado del destacamento pudo escapar para lle ar al elector la triste nueva de esta catástrofe. Una suerte análoga esperaba en 18og, en este mismo valle, á una columna de un efectivo más considerable. El Coronel barón von Dourscheidt había recibido del 11ari - cal Lefevrc, antes de comenzar su movimiento de Innsbruck so­bre Sterzing, la orden de marchar con el 10.0 regimiento de in­fantería bávara, un escuadrón de dragones y dos cañones de tres Ji_ bras, desde Landeck sobre Meran, pasando por el desfiladero de Finstermunz y por el Vir.tschgau, á fin de tomar por la espalda á. los paisanos insurrectos del Valle de Eisack. Como en 1703, los paisanos que habitaban en los distritos de la alta montaña forma­ron el plan rle sorprender al enemigo en el momento en que pene­trase en el desfiladero. También esta vez habían establecido bate­rías pedreras sobre el Flieserber~. Como en el primer caso, la columna penetró en este temible desfiladero sin cubrir sus flancos y contentándose con hacerse ex­plorar por una punta de sólo 15 dragones. Una parte de la colum­na había ya atravesado el puente de Pontlatz, cuando se hizo sen­tir el primer disparo, lo que dio la señal del combate generaL Los bávaros intentaron apoderarse del bosque de donde ha­bía partido el primer tiro de fusil, pero fueron rechazados. Tra­taron entonces de atravesar en la dirección de Prutz, pasando por el puente de Ladis; pero este puente había sido destruído, y fueron recibidos además por un fuego mortífero que partía de la otra orilla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 564-' Procuraron entonces tomar la aldea de Ladis, en la esperanza de envolver á Prutz y poder continuar su marcha por las alturas; pero también este nuevo ataque fracasó. La columna no pensó desde este momento sino en su salvación y en su retirada, que co­menzó durante la noche. Desde que los tiradores colocados sobre las montañas nota­ron que el enemigo pretendía emprender la retirada, hicieron caer una lluvia de proyectiles sobre el puente de Pontlatz. Las baterías pedreras abrieron el fuego y destruyeron carros, caballos, cañones y hombres, de los cuale~ una gran parte fue precipitada á las rugientes olas del Inn. Sólo una parte de la columna pudo, gracias á una huída pre­cipitada, llegar hasta Landeck. El resto marchó á Prutz, en donde debió rendir las armas al día siguiente, á pesar de su defensa heroica. La parte de la columna que había huído hacia Landeck no tuvo mejor suerte en su retirada sobre Imst. Si en los dos casos, tanto en 1703 como en 1809, se . hubiesen cubierto los bávaros por las columnas laterales escalonada~ hacia adelante, desde Landeck, al Este, pasando por Schatzerhof en di­rección de Fliess y hacia el paso que separa el valle del Inn del de Wens; al Oeste, del lado de Hochgalting pasando por Schon­joch en dirección á Ladis, no habrían seguramente sufrido seme­jante desastre. Sea que el atacante a vanee en una ó en varias columnas, será siempre necesario, cuando estas columnas estén separadas por grandes macizos montañosos que abarquen una gran extensión, que cada una de ellas observe escrupulosamente los principios que hemos expuesto. Las modificaciones eventuales que se pueden hacer sufrir á ese orden de marcha, resultan de la conformación particular de la montaña. FQRMAS DE ATAQUE Las formas del ataque son, en conjunto, en montañas, las mismas que las prescritas en general por la teoría. No trataremos, pues, aquí, sino de que resalte la influencia que ejercen las montañas sobre las operaciones ofensivas siguientes: 1.0 Marcha concéntrica á vanguardia en varias columnas. 2.0 Movimiento estratégico envolvente, por ~no ó por los dos flancos. 3. 0 Ruptura estratégica. 1.0 El ataque concéntrico en varias columnas necesita el cálculo exacto del tiempo necesario para hacer llegar todas las columnas sobre el punto de ataque, á fin de que estas columnas puedan ejecutar este ataque simultáneamente y que obren, du­rante el combate, según lo acontecimientos y las circunstancias. La dispersión de las fuerzas no presenta en ninguna parte tanto peligro como en las montañas : en efecto, desde que las co­lumnas dejan de estar en las manos de su jefe superior, se hace Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 565 -' muy difícil, y á menudo completamente imposible, remediar las faltas cometidas; las columnas, separadas las unas de las otras por caminos de montaña, no están en condiciones de prestarse re­cíproco apoyo, ni socorros de cualquier especie. Al contrario, cuan­do se combate en llanura ó en un país ligeramente ondulado por colinas de poca elevación, esa dispersión favorece y facilita la operación. Colocándose sobre ciertos puntos, se logra á menudo tener vistas de conjunto sobre toda la línea. El carácter del ataque en montaña tiene una gran semejanza con el de un ataque ejecu­tado en una llanura cubierta y fragosa, en donde no pudiendo ni dirigir por sí mismo ni vigilar los movimientos de las diversas columnas, debe resolverse de antemano por un plan de ataque minuciosamente calculado y maduramente estudiado. Aun en el caso de que lleve un ataque concéntrico que lo obligue forzosamente á dividir sus fuerzas, el atacante deberá siempre conservar el grueso de sus fuerzas sobre la línea princi­pal de operaciones, á fin de proteger su retaguardia contra cual­quier tentativa del adversario. Este gruéso, que en montaña avanza por escalones hasta el momento del ataque real, debe naturalmente concentrarse á van­guardia el día en que se libre el combate decisivo. 2.0 Las maniobras envolventes son, generalmente, de difícil ejecución en montaña, y á veces del todo imposibles, por­que las comunicaciones que corren de derecha á izquierda del frente e tra.tégico de una línea de defe..,sa, están casi siempre se­paradas por grandes espacios que conducen á menudo en direc­ciones divergentes, siendo muy raros los que desembocan sobre los flancos y la retaguardia del adversario. Cuando un movimien­to tál tiene éxito, sus cons cuencias son naturalmente má consi­derables, y casi siempre termina en una verdadera catástrofe para el defensor. Es necesario, pues, en montaña, emplear iempre los movi­mientos envolventes, cuando el terreno permita su ejecución, tanto por la importancia de las ventajas que ofrecen, como por lo difícil que le será al defensor emprender contramaniobras con al­gllnas probabilidades de éxito. En este caso, sería indispensable hacer ejecutar los movi­mientos envolventes con el grueso de las fuerzas, á fin de no dar oportunidad al defensor de poder batir en detalle á su adversario. Por lo demás, en montaña más que en ninguna otra parte, será posible y fácil ejecutar tales movimientos con el grueso de las fuerzas. La fuerza relativa del terreno permite, en efecto, hacer la defensa sobre su frente con fuerzas de un efectivo poco consi­derable ; si éstas llegasen á ser atacadas, encontrarán siempre buenas posiciones sobre las cuales les será fácil resistir al enemi­go hasta el momento en que la columna que ejecuta el movimien­to envolvente venga á pesar en la balanza, tomando una parte ac­tiva en las operaciones y en el combate. Cuanto más se obstine el defensor en su contra-ataque, es decir, cuanto más persista en avanzar en la falsa dirección á que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 566 _) lo ha inducido la débil tropa que se h~ colocado á su frente, tanto más peligrosa se hace su situación. Se debe hacer uso de los movimientos envolventes, sobre todo cuando, á causa de la naturaleza del terreno, la posición enemiga es tan fuerte sobre su frente que no sea posible tomarla sino á costa de grandes sacrificios. Si, por ejemplo, el defensor ha tomado posición sobre una. a.lta y vasta meseta, un ataque de frente no será posible sino en casos extremadamente raros; se debe entonces forzar al enemigo á retirarse, envolviendo estratégicamente una de sus alas. En 1796 el Archiduque Carlos, después de la retirada de Canstadt, tomó posición sobre la meseta de la Rauch-Alpe, cerca de Bohmenkirch y de Geislingen, con la espalda hacia Ulm, á fin de ~ermitir la salida y cubrir durante el movimiento de ella, los aprovisionamientos que se habían acumulado en esta ciudad. Atacar de frente esta posición muy fuerte, viniendo de Goep­pingen y de Gmünd por los valles encajonados del Rems y del Fils, hubiera sido una operación muy difícil, y habría costado pérdidas muy considerables. Si Moreau hubiese querido cortar al Archiduque Carlos del Danubio, habría debido hacer salir de Stuttgard y de Tübingen una columna que, pasando por Kirchheim, Weilheim y Wiesens­teig, marchase en dirección á Urspring, mientras que la columna principal, saliendo de Tübingen y pasando por Urach y Blaubeu­ren, marcharía sobre Ulm. Maniobrando de esta manera, ame­nazaría y envolvería el flanco izquierdo del Archiduque, el cual se vería obligado á abandonar inmediatamente la posición de la Rauch-Alpe. Si al contrario, Moreau ten{a, como lo hizo, la intención de separar el Ejército del Archiduque del General Wartensleben, de efectuar él mismo su unión con Jourdan á fin de apoderarse de la línea interior, le era necesario envolver el ala derecha del Archi­duque Carlos, lo que con tituía seguramente una maniobra difícil, pues se veía obligado á hacer una marcha de flanco delante de la posición enemiga. Moreau podía, sin embargo, ejecutar esta maniobra gracias á su superioridad numérica: bastaba solamente cubrir, con un Cuerpo que distrajera al adversario por su frente, la marcha de flanco que debía ejecutar por el valle del Rems, por Gmünd y Aalen, dirigiéndose hacia Nordlingen ; maniobrando de esta ma­nera, habría cortado completamente al Archiduque Carlos del Ejército de Wartensleben. Los movimientos estratégicos que tienen ¡.>or objeto envolver al enemigo por ambas alas, son más peligrosos en montaña. que en llanura, cuando no se ejecutan con fuerzas superiores á la~ del enemizo ; en efecto, la línea de maniobra sobre la cual lo'i dos grupos 6 columnas podrían reunirse en caso de una retirada, está generalmente más alejada en montaña que en llanura, y en­tonces el adversario, tomando enérgicamente la ofensiva,. dispone Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 567 _.) ,, ae más tiempo y facilidad para sacar provecho de su victoria parcial. 3. 0 El ataque presentará grandes ventajas sobre todo cuan­do el atacante, por medio de demostraciones y falsos ataques, haya inducido al defensor á dividir sus fuerzas, ó bien cuando ·éste, haciéndose una falsa idea de la guerra de montaña, adopte el sistema de cordón. Si el atacante se ajusta á las reglas teóricas de la ruptura es­tratégica, si pone toda su energía en la ejecución de esta opera­ ·dón, obtendrá en montaña, por las razones ya expuestas, resulta~ dos muy superiores á los que se obtienen en llanura, y terminará por hacer prisionera la mayor parte de las tropas enemigas. 1 - CARACTER DEL COMBATE EN MONTANA Según lo que hemos dicho hasta ahora, se ve que el combate ·decisivo no puede tener en montaña el carácter que tomaría una batalla premeditada librada en una llanura ó sobre un terreno on­dulado. Consiste, al contrario, en varios combates aislados, libra­, dos muchas veces en diferentes días, y en que el resultado final es l a acción de conjunto de todos ellos. Por lo que se refiere á la manera de dirigir las tropas en un combate decisivo, la batalla librada en montaña se asemeja, muy á menudo, á la que tiene por teatro una llanura cubierta y ondu­lada ; en uno y otro caso falta el horizonte extenso y despejado, necesario para la dirección del combate: la inteligencia debe su­plir á la vista, y es ella la que puede descubrir, en este caso, ..-cuál es el verdadero punto de ataque . ConHnútl -Historia- ~HISTORIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA POR JUAN DE CASTELLANOS ( I 5 90 f) (Continúa) Pero dejemos esto para cuando pidiere coyuntura tratar de­' llo, y volvamos á nuestro Licenciado que, visto que la tierra des­cubría más próspero caudal que se esperaba, á Ciénaga mand6 tres de caballo que llamasen la gente que alH estaba. Y ya cuan­do llegaron al asiento, el Juan de San Martín era venido, y sab!­da por él la buena suerte, á Tunja se partieron con el campo á ·donde se juntaron todos ellos alegres y contentos con la presa, y • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia con espectativa de más bienes, porque quien dio noticia del de Tunja, también les declaró que Sogamoso (á la tierra del cual lla­man Iraca) tenía crecidísimo tesoro en el adoratorio de su pue-­blo, y que por ser aquella tierra santa, otros muchos señores prin-­cipales, demás del General, allí tenían también particulares san­tuarios do hallarían cuantidad de oro. Lo cual oído por el Licen­ciado, con el sabor y gusto de aquel cebo que cuanto más se come menos harta, apercibidos veinte de caballo y peonaje menos pere­zoso que veloz pantera cuando salta al fimo que le cuelgan los pastores, caminaron apriesa tras la guía y fueron en un día hasta. Paipa (suerte que es hoy de Gómez de Cifuentes, heredero deL otro de su nombre), donde hicieron noche, y otro día llegaron á las sierras de Tundama. El cual como guerrero ca vi loso, les envió regalos al camino de Manta, oro, caza y otras cosas, diciendo que esperasen entre tanto que él venía con ocho cargas de oro que se llegaban entre los vecinos; y siéndoles acepto su mensaje, por no perder aquel aditamento, pasaron tanto tiempo, que pasaba el sol del círculo meridiano; mas él, con el espacio que le dieron, se dio tan buena maña con los suyos, que sacaron del pueblo las alha­jas, y el oro todo de los santuarios, y por los altos comarcanos puso innumerable gente bien armada que hundían con gran grita la comarca con oprobio , diciendo que viniesen, llevarían encima; las cabezas el oro que tenían para darles. Y corridos los nuéstros de la burla, determinaron saquear el pueblo, del cual salieron to­dos manvacíos, aunque no de pedradas y flechazos que descendían de lugares altos, . in re pondelles armas españolas, porque les fue forzoso por entonces no pelear, á causa de ser tarde para 11egar á donde los llevaba la guía, que seda la distancia de estos asien­tos hasta Sogamoso, poco má de una legua de camino. Y así, por grande priesa que se dieron, llegaron cuando Febo ya quería des.. amparar aquellos horizontes, en los cuales hallaron congregado en llano sitio grandes escuadron s, que viéndolos venir, dieron la:. grita que suelen cuando piden rompimiento, y nuestros e pañoles convidados dellos y del lugar acomodado, rompieron por la gente más granada, derribando coronas y penachos con algún daño de los dueños dellos, que no fue mucho, porque fácilmente hicieron. que vol viesen las espaldas y les dejasen libres los albergues, y el mismo Sogamoso su cercado, con las pendientes láminas y platos del pálido metal que se buscaba, según y como Tunja los tenía, que valieron ochenta mil ducados, los que se recogieron con obs- 1 tro, y entre ellos hubo pieza que pesaba arriba de mil pesos de uuen oro. Y la tiniebla fue no poca parte para sacar los indios gran riqueza, así de casas como de santuarios, y más del princi­pal adoratorio que ya por religión ó por ser cosa común, ó porque_ más no fue posible, no pudieron del todo despojallo. Al cual llegaron rato de la noche Miguel Sánchez y Juan RO­dríguez Parra, ambos valerosísimos soldados (de los cuales es hoy el Miguel Sánchez vivo, y el primer Alcalde deste pueblo), y para ver lo que se contenía dentro del edificio suntuoso, rompiéronle las. puertas, Y. con lumbre de pajas que llevaban encendidas, entraro Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 569 _J dél, adonde vieron donde llenar las manos á su gusto, y en una barbacoa bien compuesta hombres difuntos, secos, adornados de telas ricas y de joyas de oro, con otros ornamentos, que debían de ser cualificados personajes; y el pavimento del adoratorio cubierto de espartillo blando, seco (según allí se tiene de costumbre, y en las demás Provincias deste reino que participan de terrenos fríos). Y estos soldados, con la gran codicia que las más veces suele dar de mano á consideraciones necesarias, pusieron en el suelo la can­dela de las ardientes pajas que IleV"aban, y embebecidos en reco­ger oro, no miraron aquel inconveniente, que fue cundiendo por los espartillos, no con abierta lla:na ni sonora, hasta venir á dar en las paredes, que estaban esteradas de carrizos pulidamente puestos y trabados, donde creció la llama de tal suerte, que cuan­do revolvieron las cabezas no fue cosa pos1ble mitrgalla, y aun po­der salir fuéra fue un milagro, á causa de ser fábrica paji­za. Pero con este riesgo no dejaron el oro que tenían recogidb, á lo menos aquello que sus fuerzas bastaran á poner sobre los hom­bros, dejando lo demás encomendado á la soberbia furia del in­cendio, que fue volando hasta la techumbre, y de su resplandor aquellos campos desecharon de sí nocturna sombra. Y Domingo de A~uirre, que velaba junto con Pedro Bravo de Rivera, vinieron á caballo presurosos, pensando ser ardides de los indios, porque vieron algunos ir huyendo ; de la cual opinión es Miguel Sánchez, diciendo que no fue descuido suyo; mas puesto por industria de los jeques que decían estar allí secretos en guarda del insigne san­tuario, y viendo los dos hombres ocupados, determinaron de que­mallos dentro. Mas de cualquier manera questo sea, el fuego de ta casa fue durable espacio de cinco años, sin que fuese invierno parte para consumillo, y en este tiempo nunca faltó humo en el compás y sitio donde estaba. Tanto grasor tenía la cubierta, gordos y corpulencia de los palos sobre que fue la fábrica compuesta, los cuales se trajeron de los Llanos, según dicen los indios más antiguos, con infinito nú­mero de gente que de diversas partes ocurrieron á: traer de tan lejos la madera, que parecía ser incorruptible, porque su templo fuese tan durable como los que nos cuentan las historias ser hechos de maderos arcenthinos, que son de enebro, planta conocida, de quien leemos que, sin con·omperse, en España duraron edificios doscientos años sobre tres quinientos. La cual madera Salomón pedía al Rey Hiran para labrar el suyo ; y esta ciega Nación con pensamiento de hacer edificio permanente, buscaba materiales infalibles. Y aun d íceme] uan V ásquez de Loaísa que cuando se hincaban los estantes ponderosísimos, cada cual dellos se plantaba sobre un esclavo vivo, porque fundados sobre humana sangre no serían su­jetos á fractura. Mas engañáronse los insensatos} pues fueron en ceniza convertidos, sin que la potestad de Sogamoso entonces. acu­diese con su pluvia; porque según aquestas gentes creen llover y granizar e¡ en su mano, con los demás efectos naturales que por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 570- los cuatro tiempos se varían ; y están en esto tan endurecidos es­tos be:stiales, que raz6n no basta á deshacer aquestas burlerías, con otras más ridículas y tontas que tienen arraigadas en los pe­chos. Y el origen de aqueste desvarío Fernando de Avendaño, cu­rioso en las antigüedades de los Moscas, mozo criollo, diestro des­ta lengua, hijo de Capitán Juan de Avendaño, certifica que fue por esta vía. Hubo tiempos pasados un Cacique, Idacansás llamado, que en su lengua significa luz grande de la Herra, el cual tenía gran co­nocimiento en las señales que representaban haber mudanzas en los temporales 6 de serenidad 6 tempestades, de sequedad, de pluvias, hielos, vientos, 6 de contagiosas pestilencias, por el sol, por la luna, por estrellas, por nubes, aves y otros animales, y co­sas que le daban cierta muestra en aetuella Provincia que regía de venideros acontecimientos; y por ventura como hechicero por comunicaciones del demonio que, como gran fi16sofo, diría estas revoluciones y mudanzas el gran Idacansás, cuyos juicios, como vieron en él ser puntuales, entendieron venir por orden suya, y acudían á él con varios dones á la necesidad correspondientes de lo que pretendía cada uno, reverenciándolo como quien era orácu­lo común que consultaban, no s6lo sus vasallos, pero cuantos indios hay en aqueste Nuevo Reino. La cual opini6n fueron heredando hasta hoy los Caciques, que tenían aquesta dignidad, no por herencia, sino por elecci6n en aquel tiempo; y no podían ser los elegidos sino de Tobacá y Fira­vitoba, pueblos de Sogamoso comarcanos, gozando de su vez cada cual destos, sin haber elecciones sucesivas, unas tras otras en un mismo pueblo, antes, en las va.cantes, alternadas; mas dicen que una vez, en la vacante, un caballero de Fira vi toba, de barba larga. y en color bermejo (cosa que raras veces acontece en aquesta Na­ci6n), tiranamente usurpó con favor de seis hermanos varones y valerosos que tenía, aquesta dignidad y ~eñorío, siendo de Tobacá la vez entonces; y sobre es:a raz6n dieron aviso los Tobacaes i los electores, cuatro principalísimos Caciques de Busbanzá, de Gámeza, de Toca y de Pesca, y en caso de discordia se valían del voto de Tundama. Los cuales a visados de )a fuerza y atrevimien­to grande del bermejo, determinaron de hacelle guerra, ansí por quebrantar los estatutos, como porque prendió por ciertas vías á Gámeza, y á causa de negalle el voto y voluntad que le pedía, hizo justicia dél públicamente. Juntaron, pues, ejército crecido todos los electores y el Tun­dama, y el bermejo barbudo con su gente no rehus6 de dalles la batalla; donde dio clara muestra peleando á todos ellos ser aven­tajado en animosidad y valentía ; pero los electores pregonaron so penas capitales que ninguno de Jos de Sogamoso Jo siguiese ni lo reconociesen por Caci 1 ue, pues les era notorio ser tirano y ha­ber tomado violentamente aquella dignidad que se debía hacer por elección de los señores que venían allí determinados de poner en razón aquel abuso. Y aquesta diligencia pudo tanto, que la par- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 571 _J cialidad de Sogamoso, que era la mayor parte de su hueste, se pasó de la seña del bermejo á la de los Caciques electores, y ansí dieron sobre él, y en el conflicto fue de vida y estado perdidoso, como varón insigne peleando; y los hermanos viéndolo caído, de entre la multitud innumerable con sus pocos parciales lo sacaron, y el cuerpo transpusieron donde nunca jamás supieron dél, porque quisieron poner en palos altos el cadáver, según él hizo terminan­temente, de Gámeza, Cacique generoso. Puestas ya las cosas en sosiego, de voluntad de todos eligie­ron uno de Tobacá que se llamaba Nonpanín, que en su lengua representa basija de león, y después deste sucedió su sobrino Suga­muxi, que allí quiere decir el mcubz'erto, y éste reinaba cuando los cristianos entraron en la tierra, y es llamado (el nombre corrom­pido) Soga m oso, á quien después llamaron Don Alonso, cuando con agua santa fue la vado. Al cual yo conocí, y en muchas cosas tenía términos caballerosos, y para negociar sus pretensiones se daba buena maña con Jueces. E yo le vi hablar con una dueña, mostrando sentimiento de la muerte de su marido, por estar viu­da, y condoliéndose de su trabajo, por remate del pésame le dijo: "Entiéndeme, señora, lo que digo: yo tuve por amigo tu marido, y sin amor fingido consentía que alguna gente mía le sir­viese y dellos recogiese la demora. Tú los tienes agora, y están dentro de aquel repartimiento que te deja. De mí no tendrás que­ja, y á la clara el guardalle la cara ten por cierto, tanto después de muerto como vivo, si tú con buen motivo la guardaras; pero si te casares, aquí cesa el dar á mi promesa cumplimiento; pues si tienes intento de otra prenda, quiero que mi hacienda no la tenga cualquierotro que venga bigarrado á lo que no ha ganado ni me­resce ; pues vemos que acontece muchas veces entrar aquestas heces holgazanas en lugar de las canas honorosas, y con manos ociosas y lavadas gozan de las lavadas posesiones, y os dan de bofetones y de palos, en vez de los regalos recibidos de los viejos maridos que perdistes. Y ansí, lo que hiciste por holgaros, suele después quitaros dulce vida ; pena cuya medida satisface, porque la que tal hace, que tal pague." Semejantes palabras en substancia fueron las deste bárbaro prudente, el cual, por las razones declaradas, tenía gran caudal en aquel tiempo que entraron españoles en su tierra ; mas por es­tar los indios avisados, el que hallaron fue casi ninguno en res­pecto de lo que se sabía por la noticia cierta que les dieron; pero por no perder lo recogido, si junta de Caciques ocurriesen, de­terminaron de volverse luégo á se juntar en Tunja con los otros que quedaron en guarda de la presa en aquella comarca recogi­da ; y juntos allí todos, dieron orden en la prosecución del escru­tinio de donde resultase más ganancia. Y ansí por ser caminos algo largos, haberme detenido con digresos debidos al sujeto deste canto, en el que después viene, Dios mediante, iremos por sus pasos proscediendo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 572 _J ~~Variedades === PEREGRINACION DE ALPHA , POR MANUEL ANCIZAR (Continúa 1 A las nueve leguas se encuentra el pueblo de China vita, pri­mero del cantón de Garagoa por este lado. Llegámos quebrantados de cansancio, y nos pusimos á buscar posada con la diligencia que es de suponerse; pero en vano, porque en todas las tiendas nos la negaron, excusándose de varias maneras, é indicándonos siempre la casa del Cura. Allá fuimos, precisados por la necesidad, y en­contrámos en el corredor á un anciano de formas atléticas, que en voz alta conversaba con otro eclesiástico transeúnte, á quien acom­pañaban en su viaje dos damas, asimismo manifiestas en el corre~ dor de la casa, todos en pie, más ó menos embarrados, cual lo es­tabamos nosotros, y en traje de caminantes recién llegados. El Cura vestía zamarros no cumplidos de cuero de perro, ruana raya­da y chaquetón de manta, llevando en la cabeza, como por tole­rancia, un desdichado sombrero con funda de hule, que de tanto moverlo no había podido tomar forma definitiva. lnvitónos á des­montarnos, y así lo hicimos, aunque d e salentados por el aspecto decadente y anárquico de la casa, y referimos al robusto Párroco nuestra larga jornada, nuestras cuita por falta d e alojamie nto, y á manera de incidente mencionámo la dieta de nuev hora que nos espoleaba. Una significativa guiñada de ojos de la dama de mayor edad me dio á entender que nuestros esfuerzos oratorios eran perdidos; y en efecto, el buen señor siguió su ruidosa com·er­sación, sin darse por notificado de nu e stras solicitudes diréctas é indirectas, salpicando la plática con interjecciones tan bi e n acen­tuadas y edificantes, que sin poderlo remediar nos echámos á reír de buena gana por la novedad de aquel estilo nada teológico. En­tre tanto ven!ase la noche y se iban nuestras esperanzas de refec­torio y descanso. Resolvíme á e,·plorar el terreno, y · suponiendo que una de las señoras deseaba reposar en la sala, pedí permiso, le di el brazo, y abriendo la mampara de la puerta, me Hallé den­tro de la estancia menos blanqueada y más desconsoladora: que había visto en mi vida. Arrimada al ángulo de la derecha estaba una lar~a mesa junto á un canapé de cuero, y contra la pared fronteriza otro mueble del mismo linaje, de diversa hechura, con­venientemente adornadas las patas con telarañas antiguas, lo mis­mo que varios cuadros al óleo que colgaban bien torcidos y á di­ferentes alturas; en el resto de la sala campeaban dos ó tres sillas de brazos, anchas y fornidas, que por luengos años habían desa­fiado las injurias del tiempo. Cayóseme la últ ma ilusión, é infor­mado mi compañero, salímos á registrar todo el pueblo, y al fin di ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~Iilitar de Colombia '- 573 _) mos con los cuerpos y el hambre en una venta llena de fardos y enjalmas, donde juntando los rezagos de nuestras provisiones de páramo, les hicimos amplia justicia sobre un cuero algo más oloro­so de lo que convenía para su oficio de entonces. Cuando hubimos acabado la improvisada comida, y también cena, nos acordámos de las desventuradas viajeras que habíamos dejado en casa del tronante Cura, y determinámos obsequiarlas con una lata de sardinas. Fuimos : ya tenían luz en la sala, y estaban sentados al rededor de la mesa ...... pero va da y sin muestras de haber tenido ni haber de tener encima cosa de provecho : exhibi­mos nuestra lata, de la cual se resolvió á tomar algo la más joven de las peregrinantes. -"¡Qué es eso, canario!", gritó el jovial dueño de las susodi­cha. s telarañas; bien entendido que no era ésta su interjección f~­vonta. -"Sardinas, dijo mi compañero, que solemos llevar para re­mediarnos en los desiertos, ó en los lugares donde no hallamos quien nos ofrezca un vaso de agua, como verbigracia." -"¿Sardinas? A ver¡ canario l, que debe ser cosa particular en estos parajes." Y funcionó heroicamente sobre la lata, sin curarse de los de­más. Al cabo de un rato, _u Sagrario 1 ", exclamó, llamando á una chica de quince años, que asomaba la cabeza por entre un biombo del inmediato apo.. sento, y se ocultó en vez de salir: "vén, Sag,·ario, pruéba esto, ¡ca­nario !, que está bueno. A mí me hace daño el cenar, pero tomaré poco, y lo demás lo guardaré para mañana. Coma usted, niña, que debe tener apetito y viaja en galápago francés, con los inconve­n'entes y riesgos de esas monturas, ¡canario l, que son grandes: más seg-uro es viajar en sillón, como Nuestra Señora, y es más de­cente " ; observación á que no contestó la interpelada sino tosiendo por bien parecer y cubriéndose la cara con el pañuelo. Conforme lo había dicho, después de satisfacer el primer ím­petu del apetito, guardó las sardinas remanentes y siguió la con-ersación, bien condimentada de anécdotas que nos dejaban lelos, y á las damas aquellas estupefactas. El genio pronto, el vivir se­cuestrado del trato civil, y más que todo, la grande ancianidad, siempre divorciada con los usos actuales, habían convertido á este sacerdote en una especie de original que con dificultad tendrá se­mejante. De las damas la una era alta, pálida, de nariz dominante y boca pertinaz, cerrada por unos labios de treinta años y delgados, pero no siempre callada : la otra contaría unos veinte aniversarios á lo sumo, usaba grandes ojos negros, y parecía sufrir con más timidez que resignación la dictadura de su compañera. El Cura viajero que las llevaba, ó era llevado por ellas, llamaba hermana á la primera, siendo él trigueño, pequeñito y de tipo totalmente diverso en lo físico y en lo moral, pues tenía dentro del cuerpo, ya envejecido, un espíritu manso y gobernable sin oposición; á la se­gunda nombraba comadrzla, palabra elástica, tornasolada y de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia \....... 574 _j valor convencional en la feria de los afectos. Tengo para mí que la mujer es radicalmente contagiable, por cuanto he observado que se impregna, por decirlo así, de las ideas y costumbres de aquellos con quienes vive en intimidad, en términos que para adivinarlo basta dejarla hablar, que e11a sin echarlo de ver descubre la cate­goría social y doméstica á que pertenece. Las damas de que tra­to, hablaban constantemente de clérigos y curas, describían ves­tiduras de santos y accidentes ocurridos en fiestas de iglesia; de lo profano y lo eclesiástico, hadan canastillo de c·ostura, según lo­revolvían, pero sin mezclar un átomo de cosas ni personas secula­res, que no les merecfan sino los pensamientos sobrantes y de menos valor. Con todo esto, no eran una excepción, sino las ge­nuinas representantes de un género, ó si se quiere tipo, harto es­parcido en nuestro país, fácil de conocer y que bien merece mo­nógrafo é historiador especial. Por curioso de observar que fuera este grupo de caracteres que la casualidad me presentaba reunidos y manifestándose tal cual los habían formado la naturaleza y la educación, como se adelantasen las horas de la noche, quedándome pocas de descan­so, hube de retirarme á la posada de las enjalmas, de donde al aclarar el día siguiente partimos para Garagoa. A corta distancia voltea el camino á la izquier.da para tomar una bajada larga y pendiente hacia las márgenes del Tibaná, que raudo y espumoso se desliza por P.] pie de las serranías laterales. El g~pe de vista es magnffico, abrazando el óvalo espacioso for­mado por la separación de las serranías. La de la izquierda mos­traba sus retiradas cumbres coronadas de nubes que resplande­cían iluminadas por el sol de la mañana, y desde ellas hasta el río una serie de extendidos planos permanecfa en la sombra, car­gados de sementeras y animados por la presencia de muchas casas repartidas dentro de las cercas de plantas vivas: en lo alto ondu­laban las mie~es de tierra fría resguardadas del páramo por una zona de árboles apenas perceptibles: en lo bajo brillaban las hojas largas y lucientes de los cañaverales, y humeaban las hornillas de los trapiches: abajo era tierra caliente, arriba fría, y entre estos dos extremos se hallaban las temperaturas medianeras re­presentadas por las plantas y frutos que en el1as se producen. Los cerros de la derecha, menos suaves que los de enfrente, dejaban ver el pueblo de Pachavita, encaramado en una meseta y rodeado de pequeños campos de cereales, á cuyo respaldo queda la extensa y desocupada mole de páramos que prolongan sus vertientes occi­dentales hasta la planicie de Chocontá. Descendimos, y azotados por la lluvia y hundiéndonos en el barro del detestable camino~ alcanzamos por fin la cuesta, en seguida de la cual se hal1a la cabecera del cantón. Conlinú~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 575 --' -===Página literaria- ­A LA AMERICANA (DEL FRANCÉS) (Concluye l En ese preciso instante Mis Walker entraba al salón, más hermosa que de ordinario, con traje de muselina azul pálido, pei­nados los cabellos de oro y reflejos de fiera en un moño que sos­tenía sobre la nuca una peineta de carey. Ella se dirigió á los reyes con graciosa sonrisa y les tendió las manos. -Señores, les dijo, mucho agradezco los sentimientos que han tenido á bien manifestarme, y me siento muy honrada con ellos; anhelo sinceramente satisfacer los de uno de los dos; pero, como ustedes bien lo comprenden, la elección me es casi imposible ...... Los dos americanos se inclinaron con un gesto automático. -Por esto he resuelto, continuó la linda viudita, desposarme con aquel de ustedes que me ame hace más tiempo. Y puesto que tuve el honor de ser conocida por ustedes el mismo día, tal vez ustedes recuerden la hora exacta en que ..... . -Fue entre las tres y las tres y media, respondió vivamente Brown, 6 sea en el momento en que aparecisteis en la tribuna. -Muy bien, ¿y usted? -Cuanto á mí, dijo Cockrill, el hecho es muy fácil de esta-blecer. En el momento en que os vi, detuve el movimiento de mi reloj, que está parado desde entonces. Y diciendo esto sacó del chaleco un soberbio cronómetro, cuya tapa abrió. Mis Maud y Mr. Browm se adelantaron ansiosos á mirar la muestra: las agujas señalaban las tres y cuarto! -Hé aquí un hecho que sobrepuja~ toda verosimilitud, agre­gó :Mis 1-Iaud, mientras que Mr. Cockrill se mordía rabiosamente la punta de sus rojos bigotes, y Mr. Brown hacía gestos de deses­peración. La joven, pasados algunos instantes de meditación, agregó: -Bien, señores : puesto que sus probabilidades de triunfo son iguales, no veo sino un medio para salir de la dificultad, y es que si ambos persisten en su propuesta, busquen distracciones, viajen, se diviertan, y que el más constante torne á buscarme cuando el otro, desanimado, abandone la partida. Cuanto á mí, esperaré pacientemente un año al que de ustedes quiera volver. -¡ All right ! -¡ V ery well 1 Los dos reyes saluJaron y salieron . ••• Durante un año los dos rivales, obstinados como nunca, reco­rrieron ambos mundos, sin perderse de vista: iban á unas mismas ciudades, habitaban unos mismos hoteles, se observaban sin tregua, temerosos de perder la mano de la linda mistress Maud. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 576 -' Durante esa extraña entrevista, ni una vez se dirigieron la palabra. Se vigilaban uno al otro, guardando el mismo mutismo que en París, adonde tornaron, siempre el uno en pos del otro. En la gran ciudad, todas las mañanas montaban y paseaban por el Bosque, yendo uno al lado del otro, al paso, al trote, alga­lope, sin cruzar ni el saludo, y luégo volvían al departamento que habían tomado en alquiler en los Campos Elíseos, almorzaban, vi­sitaban calles, y comían sin aflojar un punto su mutua vigilancia. Esa vida l no podía prolongarse más ; no osaban decírselo, pero rabiaban por poner término de cualquier manera á semejante situación. Fue Thomas C. Cockrill quien primero rompió el silen­cio, durante uno de los cuotidianos paseos al Bosque ; recorrían á la sazón una a venida en ese momento solitaria, y detuvo de repen­te el bruto, é interpeló á su compañero: -Mister Brown, ¿aún ama usted á mistress Walker? -¡Yes !. .. ¿Y usted? -¡Y es 1. .• Los dos reyes reflexionaron un momento, y luégo Cockrill .agregó: -¿Continúa la lucha siempre? -¡Yest -¿ No cree usted que ha durado lo suficiente? -Sí en verdad. -¿ Y no será bueno terminarla ? -¡Yesl Entonces, con una sangre fría verdaderamente americana, y como si trataran el negocio más sencillo del mundo, deliberaron sobre la manera de ganarse á mistress Maud. A lo lejos se divisaban las tribunas de Longchamps, que sobre­salían por entre un grupo de árboles; y tuvieron una idea genial : correrían hasta encontrarlas, y de los dos el que primero llegara ante las tribunas, sería el dichoso cónyuge de la linda viuda. -Puesto que en el circo de carreras comenzó nuestra rivali­dad, concluyó Mr. Cockrill, es justo que termine allí. Los caballos, excitados por el látigo y el espolín, se lanzaron i una carrera desesperada, levantando al paso un torbellino de pol­vo, con no poco asombro de los transeúntes. De repente resuena un grito de victoria. -¡Hurra! Mistress Maud for everl, exclamó Mister Brown aL llegar frente á la tribun~. Un instante después se le reunió su contrincante, y en tanto que los dos brutos, bañados de sudor, sacudían sus crines, los jine­tes ponían pie en tierra. -Señor, dijo entonces Mr. Cockrill, con exquisita cortesanía, usted ha ganado la apuesta. Mis parabienes para usted, y mis res­petos para la Sra. Brown. Y el otro, no menos cortés y flemático, estrechó la mano de su infortunado rival, y en seguida, tendiéndole las riendas de su caballo: -Señor, este animal es excelente, como acaba usted de verlo. Le ruego lo acepte como un recuerdo mío, pues consigo lleva la fortuna. ¡ Adiós! jAQUELIN.A LASSERRZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 18

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 7

Por: | Fecha: 21/02/1903

~ SBJUll IV -Touo l • U.o Vll-HUUBaO :t.•. i , Boletfn Militar de Colombia ! ; ORG!HO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRGITO 1 O cn~ral de Jn~t-nieroo Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército PtUtÜ "'"" bi~n oue~d~r quut~otr" r~epet" 6 tod4ola• eonllf~CfOileo, w~nga.ll Jfa.rar • la indifenncia 1f noo d~j• oitl ~norgiat para llejet~.derlo.o nutotrao .ElllUClUE StEHII:IEWlCZ -.................. .... .. .. .......... .................. . .. . ..... .. .. ... .. .................... . -.... ........ --·-·{·- • + + Bogotá, Febrero 21 de 1903 + + + ¡ _, --~ Oficial === - DECRETO NUMERO 138 DE 1903 (J'&BUR.O 6) por el cual se refunden e n un solo empleado ~aria!O funcio nes milit ares y se fija un suel do El Viapresidtnlt dt ·la ReptJblt'ca, encarg ado del Poder Ej ecult"v•, En .. uso de sus facultades constitucionales, lJltCIUt T .A _. Art. 1.0 R efúndense transitoriamente e n un solo empleado las funciones de Comandante en Jefe de los Cuerpos de Ejército de los Departamentos de Bolívar y Panamá. y Comandantes de la Marina del Gobierno de los litoral es del Atlántico y de l Pacífico. Art. 2. 0 El empleado que ejerza dichas funciones devengará un sueldo mensual de ochoci e ntos pesos en plata, pagaderos por la .. Administración principal de Hacienda Nacional de Panamá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de 1903 . JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Ha­cienda, ARISTIDES FERNÁNnEz-El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ jo.AQUÍM CAsAs-El Mi­nistro del Tesoro, encargado del Despacho de Relaciones Exte­riores, FRANCisco MxNnozA P. SU.Ilt lV-TOXO 1'--1 3 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de ColombJa '- 194 __¡ DECRETO NUMERO 1 ~9 DE 1903 (FEBRERO 6) por el cual se hacen Tarios nombramientos- El Vicepresidente de la República, mcargado del Podtr Ejecult'll,. DECRETA Art. 1.0 N6mbrase Comandante en Jefe de los Cuerpos de Ejército de los Departamentos de Bolívar y Panamá y Comandan-­te de la Marina del Gobierno en los litorales del Atlántico y del Pacífico, al Sr. General Pedro Sicard Briceño. Art 2.0 Destínase á prestar sus servicios en la Comandancia en Jefe de dichos Ejércitos, á los Sres. Generales Pedro Antonio Cuadros, Benjamín Silva, Aristides Garda Herreros y Aparicio. Lozano, en el puesto que les deSigne el Comandante en Jefe. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, Josi. JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERo" 1.40 DE 1903 {FEBR.!RO 6) por el cual se hace un nombramiento .El Vitep1 ·uidml1 de la Repúbbi:a, encarcado del Pode,· Ejecttlt'v•, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Dr. Pedro Lamus segundo Médi eo del Hospital de !bagué, asimilado á primer jefe de Cuerpo, para los efectos fiscales. Comuníquese y puhlíquese. Dado en Bogotá, á? de Febrero de I9(>J. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho 4le Guerra, Joi:Í JoAQuÍN CA~A~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ,_ 195 -' DECRETO NUMERO 141 DE 1903 (FEBRERO 6) por el cual se reconoce un grado El Vietprwdmtt de la República, mcargado dd Poder EjecultfJ#; DECRETA Artículo único. Reconócese al Coronel Simeón Gómez el gra­do de Genera] graduado á que fue ascendido con fecha 6 de Di­ciembre del año último por el General Lucio Velasco, en su caráC­ter de Comandante en Jefe del Ejército expédicionario del Cauca sobre Panamá. §. Dé.; e cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despache de Guerra, JosÉ joAQulN CAsAs DECRETO NUMERO 142 DE l993 (FEBRERO 6) por el cual se deroga un Decreto .11 Vicepresidente de la República, mcargado dd Poder Ejeculi'oo, DECRJ:T.A Artículo único. Der6gase el Decreto número 49, de 19 de Enero del año en curso. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho · de Guerra, JosÉ joAQu{N CASAS DECRETO NUMERO 143 DE rgo3 (FEBRERO 6) por el cual se hace un no mbrami ento en interinidad El Vicepresidente de la República, mcargado del Poder FjeculirHI, DECRETA Artículo único. Durante la enfermedad del Sr. General R.._ món Pereira Ch., nómbrase interinamente Inspector general de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L rg6 -.J Brigadas al Sr. General Juan N. Silva, con las mismas atribucio­l'les que el titular. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 144 DE 1903 (FEBRERO 6) que confiere un ascenso El Vzcepresidenle de la Repríblt'ca, encar~ado dtl Podtr Ejecutivo, DJtCRETA Artículo único. Asciéndese á General de División al de Bri­cada Sr. General Francisco Vaneg-as A. §. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas sesio­aes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de rgo3. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho eSe Guerra, JosÉ JoAQUÍN CASAS DECRETO NUMERO 145 DE 1901 (Fi:BRltlW 6) por el cual se aumenta el valor de una hospitalidad Zl Vzcepresidenlt de la República, encargad~ del Poder Ejecull"v#1 DECi.ETA Artículo único. Auméntase la hospitalidad que causan los en­fermos militares en el Hospital de virolentos de San Juan de Dios, á diez pesos ($ 10) diarios cada uno, á contar del I.0 de Enero del año en curso. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Febrero de 1g03. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUiN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 197 _J DECRETO NUMERO 146 DE 1901 (FEBRXRO 6) por el cual se hace un nombramiento » Vieepresidenle dt la República, mcargad" dd Poder EjeculiV#, DECRETA Artículo único. Nómbrase Institutor de la Dti,isión A1lzoáteglli al Teniente Coronel Antonio Vega, con anterioridad de 1.0 de Ene~o. del año en curso, fecha desde la cual viene prestando sus serVICIOS. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 6 de Febrero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encar~ado del Despache de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CASAS DECRETO NUMERO 15<4 DE 1903 (FEBRERO 7) que d" tina dos Jefe y hace una promoción El Yiuprtst'timle de la Reptíblú:a, mcargado del Poder .Ejecull'v#, DECRETA Art. 1.0 Llámase al servicio activo al Coronel Lucio Jiménez, y destínasele á. prestar sus servicio'i en el puesto que le designe el Comandante en Jefe de los Ejércitos de Bolívar y Panamá. Art. 2.0 Promuévese al General graduado José María Restre­po Briceño del puesto de primer } ~ fe del Balal!Jn 2.0 de Líma de la Dlvisión Co/ombz'a, al de primer Ayudante general de la Comandan­cia en Jefe del Ejército de Panamá. Art. 3. 0 Destínase al Coronel Lucio Angulo á prestar sus ser ... vicios en el puesto que le designe el Sr. General Comandante eft Jefe del Ejército de Panamá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de IgüJ. }OSE MANUEL ldARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despache u Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 198 _J DECRETO NUMERO 155 DE 1903 (FEBRERO 7) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidente de la República, mcargad~ dtl Poder E:itcuJi'O,, DECRETA Artículo único. N6mbrase Pagador general del Ejército de llolfvar al Sr. Coronel Alberto Ayala, asimilado á General de Di­tisi6n. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de I903· JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Instrucción Pública, encar¡:-ado del Despacho 4e Guerra, jos:Í JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 156 DE 1903 (FXBR.ERO 7) por el cual se admite una renuncia y se hace un nombramiento Kl Vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejeculi._,, DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. Silvestre Páez, aómbrase Director del Taller de Mecánica al Sr. Albino Duarte. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho e Guerra, JosÉ JoAQUÍN CASAS. DECRETO NUMERO 157 DE 1903 (FEBRERO 7) que confiere una aut lrización D Vicepresz"denft de la Rep!'tblt'ca, encargado del Poder EjteuiÍTJfJ, DF.CRETA Artículo dnico. Autorízase al Sr. General Luis R. Moreno, Comandante gen~ral del Ejército del Tolima, para nombrar los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 199 _; Comandantes Generales Divisionarios del expresado Ejército, so­metiendo tales nombramientos á la aprobación del Ministerio de Guerra, y dando asimismo cuenta de ellos á la Comandancia en Jefe del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despache -de Guerra, Josi joAQu{N CASAS DECRETO NUMERO 159 DE 1903 (FEBRERO 7) por el cual se hace un nombramiento El Vzi:epresidenle de la Repúblzi:a, encargado del Poder Efeculivl, DECRETA Artículo único. Nómbrase Comandante general de la Di'vin'!lfl Carlos Albátz, del Cuerpo de Ejército de Panamá, acantonada en .aquella ciudad, al Sr. General Pedro Antonio Cuadros G. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1903. JOSE ~IANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, Josi JoAQUÍN CASAS DECRETO NUMERO i6o DE 1903 (FEBRERO 7) por el cuill se hace un nombramiento El Vicepresidmlt de la Repzíblü:a, encargado del Poder Efeculivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Fausto Domínguez MédlCO del Hospital Militar de Villeta, asimilado á General de División para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de 1g03. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho .de Guerra, Josi JoAQUÍN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~filitar de Colombia '- 200-' DECRETO NlJMERO 161 DE 1903 {i'EBRERO 7) por el cual se concede una licencia y se hacen varias destinacion~ El Jlz'cepresidenle de la República, encargado del P•der E:;'eculiv~, DECRETA Art. 1.° Concédese licencia por noventa días renunciables al Teniente Coronel Roberto O!)pina Pradilla, Edecán riel Vicepre­sidente de la República, para separarse de dicho puesto. Art. 2.0 Nómbrase IJrimer Ayudante general de la División Carlos Albán, acantonada en Panamá, al Coronel Enrique Hernán­dez S. Art. 3.0 Destínase transitoriamente al Teniente Coronel Ro­berto Ospina Pradilla al puesto de segundo Ayudante General de la Comandancia en Jefe del Ejército ae Panamá. Igual destinación se hace al Sargento Mayor Carlos Gómez Barberi. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Febrero de Igc>J. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, Josi JoAQUÍN CAsAs HONORES MILITARES Rtjníólt'ca de Colombia-Ejército de Panamá-Dzvisi!m Manuel Casa­bz'anca- Balallún Marroquín nzímero I.0 Artículo de la Orden del Cuerpo, dictada en el expresado Batallón el día 4 de Febrero de 1903, en Facatativá, que á la le­tra dice: lt Art. 314. Anoche, á las 1 1 y 35 minutos, la parca cortó el hilo de la vida al Sr. Coronel D. Rafael Angel Osario, digno y muy sentido primer Jefe de este Cuerpo, quien agobiado por trai­dora enfermedad, sucumbió al fin en medio de su señora madre y señoritas hermanas, mitigándole esto en algo su agonía. Infatigable luchador de nuestra Causa, por la cual luchó con tenacidad y valor, dándole así gloria al Ejército y honor á nuestro Batallón. El suscrito, haciéndose fiel intérprete de Jos sentimientos de duelo que tal desgracia ha producido en los miembros de este Ba­tallón, lamenta la desaparición del Coronel Rafae1 .h.ngel Osoriot Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / Boletín Militar de Colombia '- :.101 -' y se asocia al luto de su estimable familia ; y para hacer los ho­nores de su grado que se tributen á la memoria del valeroso Co-ronel, . DISPONE El Batallón llevará luto por nueve días; el pabellón 5erá izado á media asta en el edificio del Cuartel; la banda de cornetas, debi­damente escoltada, ejecutará fres retretas fúnebres, y la memoria del Coronel Osorio será venerada profundamente por el Batallón. Copia de esta Orden se enviará, con nota de estilo, á los deu­dos del extinto. El 2.0 Jefe, Luis Gux.RRJ:RO . ., Bogotá, 7 de Febrero áe I90J Elévese á la Comandancia en Jefe para su conocimiento y re­~ olución. El General Jefe encargado, M. D. MoNTÚFAit Publíquese. Febrero 8 de If)OJ· El Comandante en Jefe, CASTRO u. Repúblz'ca de Colombza-Ejérci'lo de Panamá-3: Dz'vúión Casabz'anca. EJtado };'fayor-Ntímero .. . -Facalalz'vá, Febrero 4 de r903 Orden general de la División, para hoy miércoles 4 de Febre­ro de 1903, en Facatativá. Artículo. Este Estado Mayor deja constancia en esta Orden de la profunda pena que ha sufrido por la prematura muerte del valeroso Coronel Rafael Angel Osorio, acaecida en la madrugada del día de hoy. Las fatigas sufridas durante toda la campaña con desinteréi y abnegación, y especialmente los campos inmortales de Girardot,. Alto de la Cruz, &c. &c., testifican su acendrado amor por la Causa conservadora, donde dejó t ien sentado su nombre de patriota. Se recomienda su ejemplo á la Divi5ión, como digno de ser imitado. Artículo. La División llevará luto por tres días, y el Batallón Marroquín por nueve. Artículo. Durante este tiempo las bandas de la Divisi6n toca­rán retretas fúnebres en la Comandancia de la División, las cualei­terminarán en el Batallón Marroquín. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 202 _.1 Artículo. Un Ayudante de este Estado Mayor presentará co­pia de esta orden á la señora madre de 1 finado Coronel, con nota de estilo. Por el General Jefe, el Coronel primer Ayudante general, MARCO A. GÓMEZ D. Bogotá, 7 de Febrero de I90J A la Comandancia en Jefe para su conocimiento y resolución. El General Jefe encargado, M. D. MoNTDFAJt B de Febrero Publíquese. El Comandante en Jefe, CAstRo U. -~- · ==== Do e trinal ==--= EL FERROCARRIL INTERCONTINENTAL EN COLOMBIA (L~nlimla) Cerca de Remedios encontrámos una partida de indios salva­jes del interior, fornidos de cuerpo y de piernas fuertes. Se pinta­ban las caras, como con pincel de camello, en líneas negras delgadas, con una figura de diamante en torno de la boca, y tres 6 cuatro listas horizontales al través de la nariz. En la frente y los carrillos ostentaban dibujos de los que no había dos iguales, y se envanecían de ellos como de un traj€ de fiesta. Contestaron nuestro saludo con gesticulaciones de agrado. Indios agricultores, que hablan español, son los que se hallan establecidos en toda la línea de nuestros estudios de Chiriquí á Veraguas. En las capitales de Provincia, David y Santiago, pue­de suceder que haya más blancos. La poblaci6n de los campos está casi exclusivamente compuesta de indios. Viven felices. Hay numerosas aldeas, unas tras otras, á lo largo del camino, ya compuestas de casas aisladas, ya de agrupaciones de varias vi­viendas en el mismo paraje. Traen á la memoria de los viajeros del Pacífico, los archipiélagos de coral del grande Océano: la aldea sería el islote circular con la pradera por laguna al rededor; un arrecife ceñido de cabañas, con el extenso mar de árboles en con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo!etfn Militar de Colombia - 203 _) torno. Como sus cofrades de las islas, antes de corromperles los blancos, en su mayor parte vivían en la infancia, por así decir, hijos de la naturaleza . que aquí les ofrece pecho más abundante que á los esquimales y los naturales de la Tierra del Fuego. Tienen á la fecha que subir la pendiente aflictiva que se llama civiliza­ción, en medio de la cual nos encontramos nosotros mismos, antes de alcanzar, á costa de grandes tribulaciones, la margen gloriosa de lo futuro, donde una segunda y más prudente niñez habrá de crear un cielo terrenal. Jamás han leído libro ni periódico alguno, ni oído las palabras abrumadoras de evolución, generadores, factor, herencia, microbio, tarifa, reforma, &c.; ignoran la caída de la manzana eterna de Newton, su propia caída en la de Adán, cabeza federal del género humano, y el millar de otras cosas de Historia, tradición, lucha por la vida y malestar por medio de las cuales nos sofisticamos los civilizados. Las cabañas están de ordinario dispersas y generalmente al alcance de la voz, con grupos de mangos y cocoteros y pequeñas plantaciones d e trás, á semejanza de las del Canadá francés, en las márgenes del San Lorenzo; y cerca del arroyo ó del río, pues el agua es la primera de sus necesidades. La perenne vegetación y el cli­ma cálido igual, templado con las brisas del mar, compensan las desventajas del suelo, que apenas puede llamarse moderadamente fértil. Se crían ganados, caballos, cerdos, vacas, cabras y gallinas. Las familias se encuentran regularmente alojadas en sus casas, bien conservadas sin gran trabajo, y los mayores de edad andan completamente vestidos. Las esposas son aseadas, robustas y ale­gres compañeras. Los chicos corretean de nudos en las inmedia­ciones. L::1s alde as son todas semejantes en la forma y en sus esce­nas de paz y ctmtento y bien estar, procuran al filántropo, á la par, ya placer, ya dolor, por lo malo que pucae sucederles en lo por venir •. La economía social, la franca y generosa hospitalidad, las Yirtudes de buenos ciuda'dano , han subsistido entre ellos, no desde los tiempos de la conquista, sino desde períodos anteriores á otras invasiones, probablemente de a ventureros fenicios ó guerreros in­migrados de la AtJ.intida. Estas señales, así como sus facciones, color y antigüedades de su país, los muestran como una raza idén­tica á la de nuestros indios norteamericanos, modificada al parecer con la infusión de sangre semítica. Los españoles, con motivo de tal modificación, tuvieron más fácil tarea, primero en la guerra y luégo para vivir en paz entre ellos, por ser más tolerantes y fáciles de acomodarse á otro régimen, de lo que nosotros lo somos. De aquí resulta que ~obre vi ven en gran parte la antigua economía social y las costumbres domésticas, semejantes en los puntos esenciales, á las de las tribus del Norte, con quienes nuestros padres sostu,·ieron una lucha más prolongada, formidable y fatal para los aborígenes, que las prontas y decisivas campañas de los españoles. (•) Como ha sucedido con la rehelión de 1899-1902-N. del D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- %04 _¡ 11Ganaron el pan con peligro de la vida, á causa de tener á la espalda el desierto." Ningún verso de la escritura sagrada ni profana pudiera, me­jor que ése, sintetizar la vida de nuestros colonos exploradores eo nuestros Estados del centro. No es posible que sus hijos conciban con exactitud lo que fue esa vida. Las escenas de padecimientos y de triunfos han cambiado, y no quedan rastros suficientes para concebirlo en forma adecuada. Nuestros padres transformaron la tierra; fue parte de su tarea borrar las señales de la salvajez primitiva, servicio laborioso, de que pueden todavía dar alguna idea los '-pocos restos que nos quedan de las antiguas florestas. Pero ¿contra cuáles obstáculos y en medio de qué peligros y priva­ciones ¡e llevó á cabo aquella obra? Imagínese una familia en tris­te desamparo, esperando que termine la construcción de la casa. Imagínese el caso de temporales, pestes de insectos, enfermedades endémicas, sierpes y fieras que se tienen por males menores. Con­sidérese al salvaje nómade. Cada árbol que cae, cada golpe de hacha que suena, cada tiro de fusil para conseguir el alimento ne­cesario, dan al vagamundo y sanguinario aborigen indicio de que se aproxima su presa. Cuando penosamente y al acaso, mes por mes, año por año, la espesura del bosque retrocedía ante los colonos, la nueva pradera servía de asilo á las emboscadas. El asesino acechaba su presa entre la yerba de Junio, ó se­guía á la madre y á los hijos detrás de las cañas del maíz. Desde el Jtrincipio de la primavera hasta el fin del otoño, se vivía sin poder escapar una hora siquiera del día, ni de la noche, á las congojas del peligro indio, á las manos del homicida cuya táctica en la guerra de depredación parecía estudiada e n la pante ra, que se lanza desde su escondrijo sobre la presa ind e fe nsa. Cada noche y cada mañana que la familia se reunía sin que faltara alguno, era para ellos obra clara de la bondad de Dios, en tanto que nos­otros vemos hoy ese espectáculo estúpidamente, sin el debido re­conocimiento. La contingencia era horrible, esperándose siempre la matanza de los niños, la prisión de las esposas y la muerte de Jos maridos en las hogueras y otros tormentos inconc e bibles por lo diabólicos. Nuestros antepasados atravesaron las aguas bravas, flotando sobre ellas, por decir así, y nos dejaron la fábrica ma­jestuosa que sirve de puente para el paso del comercio y del amor. ¿Quién puede expresar con propiedad ni apreciar la medida de la gratitud que les debemos en recompensa f A veces parece increí­ble que la carne y el hueso hubieran podido pasarpor semejante prueba. Sin embargo, Tales fueron los esfuetlOS que nos dieron patria. De monte en monte, de río en río, no Hay palmo de tierra que no fuera adquirido con Manos ensangrentadas en la trágica labor de la lncha.. Peli{!ros inauditos, la muerte La fiereza y el Jesconsuelo al frente, sombrío el porvenir, Las aronías incesantes ; pero jamás pudo el destino Vencer eJ ánimo del colonir:ador. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 205 -' Nuestros indios también de muchos modos justifican á sus cam­peones. Fueron llevados allí del Norte helado del Asia, y de la mano divina recibieron aquella hermosa y extensa tierra de cace­ría por tiempo señalado, y sin duda se aprovecharon de toda ella y de un modo aceptable. Desarrollaron una política sencilla, la so­ciedad, la familia, sin descrédito de la naturaleza humana, de la cual pudieron copiar el ejemplo para su mejoramiento, bajo cier­tos respectos. No tenían el artificio de la ley escrita. Les basta­ba el instinto y la tradición de la justicia. Vicios pequeños, el hurto, las contiendas y otros del estilo, les eran casi desconocidos. La tierra, fuente de la vida, era libre y estaba á la disposición de todos, porque no la ocupaba el cultiTo actual ; los busques y las aguas eran del -público, y cada cual de los miembros de la comunidad podía utilizarlos á su placer, para la subsistencia diaria. Podían salir con el arco y el venablo á proveerse dé carne dondequiera que en el orden natural estaban al alcance de la habilidad y del arrojo del hombre. Todo lo debían única­mente á le. no interrumpida voluntad de Dio~ y á sus propios es­fuerzos. No existía la chocante anomalía del pobre hambriento y del rico nadar:do en la abundancia. Nadie carecía de aquello que la tribu tenía. Universalmente el salvaje partía con su prójimo el último bocado y la última tira de abrigo. Podía haber pobres á veces, pero los pobres del cielo; la familia afligida, pero no divi­dida contra sf, en interna competencia; el débil y el fuerte, el as­tuto y el inocente, el harto y el hambriento, todos buscaban la sub­sistencia en común, y esto impedía el desperdicio y la superabun­dancia. ;, Es éste ó aquél quien realiza la idea de la comunidad? Con uno 6 do~ vi ios execrables cultivaban las virtudes del valor, la perseverancia, la veracidad, la fortaleza y el amor fraternal hasta tal punto de perfección, que nadie les ha excedido en parte alguna. Existía siempre entre ellos difundida universalmente la creencia en Dios, el Gran Espíritu de la creación. La superstición que se les atribuye en cuanto á manitous, espíritus subordinados de vida más humilde, de árboles, rocas, colinas, ríos y las fuerzas de la naturaleza, difería materialmente de las que existen entre otras tribus de hombres, incluyéndonos nosotros mismos, y si carecían de todo fundamento de verdad en su esencia, es punto que no se ha resuelto todavía. La respuesta final es más que probable que habrá de ser negativa. Tuvieron su tiempo en las vicisitudes de la vida preponderan­do lo bueno y lo feliz. La hora final sonó con la llegada de hombre blanco. Aquí se presentó un siglo antes. El indio del Norte, criado para la guerra, optó por la guerra á muerte, y pereció. Para sus hermanos del Sur, de~de México hasta Chile, la conquista espa­ñola fue por Jo regular el simple reemplazo de una clase domi­nante por otra; continuó como antes, pagando su contribución de trabajo por el derecho de viYir, y así continúa en lo principal. Su carácter original persiste latente cuando no patente. Con la me­jora que acompaña el crecimiento de una civilización más huma­na, la carga del tributo se hace m~s lii:"era. Aunque apenas se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 2o6 .J halla disminuída ya en el Ecuador, se encuentran manifiestamente mejoradas sus condiciones en el Sur de Colombia. En estas pro­vincias de Chiriquí y Veraguas, puede decirse que se ha removido del todo la carga. Nacidos para la libertad, borrada la marca humillante de la sumisión, la nueva generación aquí reproduce señales características de sus remotos antepasados, que eran la misma raza en el Norte y en el Sur. En virtud de estas señales varoniles-de educación y de carácter estable-por su mismo número, acostumbrados á ser señores después de haber sido dis­ciplinados por largo tiempo como siervo~, los indios están pro­bablemente destinados á tomar parte principal en la construcción de esas grandes comunidades de la América del Sur, que de segu­ro habrán de construirse durante la próxima centuria. -~- LA GUERRA DE MONTAÑAS VENTAJAS É INCONVENIENTES DE LA DEFENSA Y DEL AT A• QUE EN PAÍSES DE MONTAÑAS Traducido por el Capitán D. Aoriano S. Juárcz (argentino), de la obra ocl Ba. rón General F . de Kuhn ( austriaco) (Continúa) Sin embargo, en la montaña más que en la llanura, importa conocer rápidamente y ae una manera precisa cuál es el verda­dero punto de ataque, pues sí esto no se logra y el defensor con­duce sus reservas en una falsa dirección, le será difícil reparar después esta falta, por lo mismo que los obstáculos del terreno le impedir~n maniobrar sobre la línea de operaciones del ene­migo y cerrarle el camino. No es :>ino mediante una indomable energía y mucha audacia como se logrará escapar á una derro­ta completa, y para esto es necesario, después d e haber triunfado de los obstáculos, operar uno mismo sobre los flancos del adver­sario. No se logrará evitar estas falsas maniobras, la mayor parte de las veces irreparables, sino teniendo un servicio de informacio­nes y de seguridad bien combinado y bien dirigido; eligiendo bue­nas posiciones para las tropas de primera línea, que son las desti­nadas á oponer la primera resiste ncia al e ne migo, y la únicas que pueden prüveer informaciones, según las cuale s se juzgará si el enemigo intenta sobre un punto una simiJ!e demostración, ó si, al contrario, intenta un ataque serio. Hemos hecho resaltar ya los d e fectos del sistema de cord!m. Algunos técnic.)S, que no han estudiado la guerra de montaña ino en Jos libros, han querido, para e,·itar los inconvenientes de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 207 J este sistema, sentar como principio: que u debe toncenft·ar las /r()­pas m posiciones eslralégü:as á rtlaguardia,y hacer ocupar los pu11los ó vanguardz'a con débt1es des/acamen/os, la/es com~ un pelotón ó tma medía compañía. Sería salir de las lJamas para caer en las brasas. ¿ Qué noticias podrían procurar estos pequeños destacamentos sobre la marcha hacia adelante del adversario ? El enemigo los haría, á su vez, atacar por pequeños grupos ; por ejemplo, á media compañía, por dos compañías; y se conside­rarían felices estos pequeños puestos cuando pudieran efectuar su retirada en buenas condiciones. Sus informaciones se reducirían, cuando más, á hacer saber que han sido atacados por una 6 por dos compañías enemigas, y obligados á retirarse; y todos los puestos harán llegar datos aná­logos. ¿Qué conclusión podrá sacar de esto el comandante de la re­$ erva estratégica, para saber si el ataque del adversario es verda­dero 6 falso '? Absolutamente ninguna. Además, estos puestos pueden ser tan rápidamente rechaza­dos, que el terreno perdido por el defensor en un tiempo relativa­mente corto, será á menudo considerable, y las reservas estratégi­cas llegarán muchas veces demasiado tarde sobre ciertos puntos importantes que se tenía especial interés en defender. Este sistema de cotuenlracz'ón exagerada de fuerzas es, pues, igualmente defectuoso, y conduciría en muchos casos á una defensa tan poco eficaz como la de cordófl. ATAQUÉ VENTAJAS m: LA IN'IClATIVA EN LA KONTAÑA Cuando un ataque, intentado en la montaña, es emprendido con la energía requerida y llevado vigorosamente hasta el fin, da siempre resultados más significativos que en la llanura. Desde que el atacante, á raíz de noticias favorables, y basán­dose sobre la configuración del terreno y sobre reconocimientos hábilmente dirigido , haya determinado el punto favorable para un ataque decisivo, le será fácil engañar al enemigo por medio de falsas maniobras y demostraciones ofensivas, y podrá emplear entonces el grueso de sus fuerzas en el ataque principal. Antes que el defensor haya podido reconocer el verdadero ob.felivo elegido por el atacante, antes que haya podido ejecutar las contramaniobras necesarias, el enemigo habrá ya rechazado sus puestos avanzados, se habrá precipitado desde lo alto de las montañas, procurando alcanzar los puntos de unión de dos 6 varios valles, á fin de separar las fuerzas desparramadas del adversario y Jlegar sobre estas posiciones importantes antes que las reservas estratégicas, llamadas con premura por el defensor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 208 _J Aun cuando el defensor lograra ocupar estos puntos, tomando posición en ellos, el atacante que desciende las alturas podrá sin trabajo arrojar de estas posiciones al enemigo, envolviéndolas por uno de sus flancos. Las ventajas que el atacante puede procurarse, avanzando de manera tan enérgica, son incalculables y deben conducir á un re­sultado decisivo, siempre que el defensor conserve una actitud exclusi­vamente pasiva. Como, por Jo demás, el defensor no dispone en las montañas sino de un reducido número de líneas de retirada, y muchas veces solamente de una, se expone tanto más á una catástrofe cuanto más hábiles y enérgicas sean las maniobras del atacante. El ataque tiene, pues, en país de montaña, una superioridad incontestable sobre la defensiva pasiva. INCONVENiENTES DEL ATAQUE a) Mulliplt'cidad de los obstáculos-El ataque no podrá siempre efectuarse por caminos abiertos y practicables, y aun existiendo semejantes caminos, los obstáculos artificiales que la defensa habrá colocado en ellos, harán, si no imposible, por lo menos difícil la marcha de las columnas, y retardarán sensiblemente los movimien­tos ofensivos del ataque. Si el atacante se ve obligado á a van zar por senderos y cami­nos indirectos, además de las dificultades que resultan de las mar­chas d~ este género, tendrá que salvar obstáculos naturales tan serios, que le será necesaria Ja más firme voluntad unida á la más grande energía para triunfar de ellos y para no perder de vista el fin que se propone. Todas las facultades intelectuales, morales y físicas son pues­tas igualmente en juego en supremo grado en la guerra de moA­tañas. Esta tensión general de todas las facultades tiene natural­mente por consecuencia un debilitamiento parcial, que alcanza pro­porciones más significativas cuando se trata de tomar al defensor posiciones que ha elegido de una manera muy ventajosa para él. Si el ataque se ejecuta de frente, se sufrirán siempre pérdidas enormes, por lo mismo que los primeros asaltos son casi siempre rechazados y forzosamente hay que renovarlos. Si el atacante quiere, por el contrario, intentar un ataque de flanco, no podrá, la mayor parte de las veces, emplear para ello sino débiles destacamentos, cuya acción no ejercerá influencia de­cisiva en la terminación dél combate. En fin, si destaca á este efecto grandes columnas, estas tr-opas deberán atravesar un terreno difícil, no avanzarán en lo general sino á costa de grandes esfuerzos y siempre muy lentamente; se perderá, pues, mucho tiempo, y el resultado será que el defensor logrará hacer llegar sus reservas á buen tiempo, y tal vez hasta lanzar en el valle fuerzas considerables que caerán sobre su adver­sario debilitado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- :¡og __; b) Dificullades para la altinmlacz!m-Los informes estadísticos demuestran que los países de montaña no producen sino una parte de los víveres necesarios para el consumo anual de sus habitantes, y que por consiguiente es necesario llevar consige la mayor parte de las provisiones. El Tiro], por ejemplo, no produce en cereales sino lo que le es indispinsable para cinco meses; el resto se lo provee Italia, Alemania y Austria. Resulta que en un país de montaña rara vez se podrán pro­curar, por medio de requisiciones, los víveres necesarios; se estará obligado á recurrir al sistema de aprovzsionarmenlos por medio de almacenes y á la ayuda de convoyes bien organizados. Por lo que respecta á la carne, se podra, sin embargo, pro. curársela en cantidades suficientes por medio de requisiciones, siempre que el defensor no hubiere hecho imposible este medio de aprovi'sionami'enlo, haciendo retirar todos k 1S animales en pie á re­taguardia de sus líneas. Resulta de todo esto que, á fin de poder responder á todas }~¡ eventualidades, el atacante hará Líen en todos los casos en contar sólo con sus almacenes fijos ó móviles. La dependencia. en que se encuentra con relación á los alma­cenes, entorpece forzosamente las operaciones y las hace más di­fíciles, quitándoles la rapidez y en ·rg(a indispensables ; en fin, les da un giro tanto más lento cuanto no dispone, en general sino de vías de comunicación detestables, por las cuales los carro~ de las columnas de víveres pasan con mut;ho trabajo, y que á veces llegan á ser hasta impracticables. e procura obviar este inconveniente haciendo transportar los víveres por animales de carga; pero es éste un recurso que no se podrá utilizar cuando se trate de proveer á la alimentación de una tropa de efectivo considerable, á cau a de que estos convo­yes tomarían tales proporciones, que serfan como una bala atada á los pies del atacante, cuyo peso retardaría y paralizada casi to­dos los movimientos ofensivos que quisiera intentar. Las dificultades provenientes del acopio de víveres, que , crecen en razón directa del efectivo de las tropas, tienen por con­secuencia natural el limitar el efectivo de las fuerzas, muy poco considerable · por lo demás, que se debe destinar al ataque de un país de montaña, máximo que no se podrá extralimitar, so pena de exponerse á ser detenido ca:,i inmediatamente, por la imposibi- 1idad de hacer vivir sus tropas. La expedición intentada en 1866 por las legiones de Gari­baldi, es una prueba en apoyo de lo que acabamos de decir. Estas legiones se habían metido entre dos valles: el de Le­dro y el de la Giudicaria,.y se habían detenido sobre las crestas estrechas y escarpadas de las montañas que separan estos dos va­Hes, de tal modo, que el aprovisionaüuenlo de esta gran masa de 38,000 hombres no pudo efectuarse de una manera satisfactoria, á pesar de la acumulación de víveres que se había preparado con tal objeto en Candino, Darso, &c. SltRIK lV-TOKO 1-14 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C o lombia \,_ :J IO -' e) Dificullad del desplügue.-Como los valles son casi siem­pre muy estrechos, la s pendientes y las crestas de las montañas impracticables, r esulta que es muy difícil desplegar como se de­s earía, y preparar con el tiempo deseado, un número de tropa en­c argada d e ejecu t ar un ata que. Mientras que e l defensor pueda desplegar sus fuerzas en una pos ición elegida y p r eparada de antemano, y asignar á cada uno el emplazamiento que más conviene á su modo de acción, el atacante e stá obligado á avanzar en columnas profundas, que no disponen s ino de uno ó dos caminos en el valle, y sobre los flancos de la montaña, las que tienen que abrirse paso en medio de piedras y rocas, y que muchas eces llegan delante de la posición ocupada por el enemigo sólo después de haber vencido multitud de ob,s­t á culos. En fin, y esto es fácil comprenderlo, las posiciones dominan­tes que ocupa el defensor dan á su tiro marcada superioridad. De todo lo que precede resulta que el defensor puede, con fuerzas mucho más débil s numéricamente, detener á m nudo al atacante, el que á causa de la naturaleza del terreno, se encuentra en imposibilidad de sacar partido de su superioridad numérica. d) Dijiwllad del comand~-Para obviar las dificultades que aca­bamo de enumerar, y que el atacante ncontrad cuando trate de hacer vivir y desplegar sus tropas, éste tá obligado á diYidir sus fuerzas y á dar al frente de ataque una extensión mucho más con­siderable que en la llanura. Es nec ·ario, por consiguiente, en raz6n de esta divi ión inevi­table de las fuerzas, y además porque el horizontf! y las vistas on muy limitada en las montañas, que el comand prc¡ are, con spe­cial cuidado, hs di positivo del o taque; que e preocupe ante todo por hac r llegar al mi~mo tiempo las diferentes columnas obr el lugar del combate; que examine l camino que d be eguir cada una de .llas; y que calcule e.·actamentc el tiempo qu~ 1 s será nece ·ario para recorrer estas distancias. i e descuidan stas precauciones, el ataque no podrá menos que fracasar; cada una de las columnas puede ser gravemente comprometida y expuesta á una catástrofe, que termina, por lo regular, coñ una capitulación. En una palabra, es nece~ario de­terminar en las órdenes matemáticamente la marcha de cada co­lumna después de haber r flexionado y examinado ron todo cuida­do los obstáculos naturales ú otros que cada una de llas e~té ex­puesta á encontrar: pues si un eslabón de esta cadena llega á romperse, resultará que la cadena entera queclrá rota. La separación de las diferentes columnas entre sí y la natura­leza impracticable del terreno queb ado y cubierto que las sepa­r a , hacen imposible la acción de un comando único. Cada una de estas columnas debe, pues, comprender bien el papel que tiene que desempeñar, y debe ser abandonada á sí mis­m a: tiene su destino entre sus manos, y por otra parte, es necesa­rio que el General pueda tener confianza en los Jefes de estas co­lumna s. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~1ilitar de Colombia '--211~ Si estos jefes Sl1balternos no son vigorosos é inteligentes, el ataque terminará en una derrota. En motaña, lo mismo que en una llanura cubierta y quebra­da, es absolutamente necesario determinar el punto sobre el ~ual debe ser dirigido el verdadero ataque ; pues á la simple vis~a no se puede, en efecto, descubrirlo. I.a determinación de un plan de operaciones en las montañas s~rá,. por consiguiente, una obra de las más delicadas y de las más dlfí~lle.; para el General en Jefe. El d be pensar en todo, porque de:;ne que las columnas comienzan sus movimientos, no las tendr' en su mano; porque le será desde este mpmcnto Imposible el r~ ­parar las faltas que se hayan deslizado en el plan primitivo: fal­tas que pueden á veces pasar inadvertidas ó no tener consecuen­cias funestas en la llanura, pero que conducen, en paísec; de mon­taña, á desastres y catástrofes. La concepción del plan de ataque, la dirección de la marcha y del combat , fjre~entan graves dificultades en países de monta­ña, dificultad s mucho mayores que en la llanura, y en que la di-rección gen ral es con frecuencia imposible. · 1 CO~CI.USION De las ventajas é inconvenientes que acabamos de enumerar, resulta que el atacante tiene soLre el defensor una superioridad inconte;table y evidente si sabe tomar sus disposiciones, preparar y conducir intelig .ntcrnente su operaciones; i ha sabido asegu­rar la alim nta<'ión de u~ tropa ; ~:i e encu -ntra en estado de vencer tod lo b táculos con indom·\ble n rgía, unida á una fuerza fíc;ica y moral á toda prueba; po otra pnrt , 1 defensor, como la hi. toria lo comprueba ampliamente, e expondrá. á una fatal y espanto a catástrofe, siempre que se obstine en perseverar en la ddenj\·a abso:uta. DF.F'E.' A DE UN PAÍ~ DE :U:O .. i1'AÑA De lo qu~ precede resulta que la defensiva pura tendrá for­zosamente d sv ntaja sobre el ataque, y el General no podrá si m­pre, ni tomar por sí la ofensiva, ni tampoco llevarla cnérgicam nte. Se trata, pues, de saber ahora cómo se debe org-anizar la defeRs~ de un país de montaña, de rna era de poder llenar cvn éxito esta difícil mi ión. Como Jo hemoc; dicho al principio, los países de montañas no constituyen gent ralmente sino teatros de operaciones subordina­dos, secundarios y aun terciarios. Las tropas empleadas en las montañas; dependiendo de los ejércitos que operan n las llanuras 6 en los grandes valles formados por los principales cur!>OS de agua, deben subordinar sus movimientos á las operaciones de estps grandes ejércitos, y no pueden, en consecuencia, tomar la ofensiva por su propia cuenta, en tanto que el ejército principal quede e n la defe nsiva . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 212 ..J El Comandante de las tropas colocadas ~n países de monta· ñas tiene por misión rechazar todo ataque del enemigo, y por consiguiente, asegurar el éxito de la defensa de que está encar­&" ado. Es necesario, pues, sin necesidad de tomar la ofensiva, que tenga la posibilidad de llenar gloriosamente y con alguna proba­bilidad de éxito la misión defensiva que se le haya encargado. Es esto, según lo que hemos dicho sobre las ventajas é incon­Teniente5 del ataque y de la defensa, lo que no podrá hacer sino cuando haya logrado asegurarse las ventajas de estas dos clases de operaciones, ofensiva y defensiva, y cuando renunciando á la defensiva pasiva, le imprima, al contrario, un carácter ofensivo y n• retroctda ante los avances y golpes de mano del adversario. Para que una defensa activa pueda ser coronada de éxito, es necesario que las tropas estén de tal manera colocadas, que sea posible y fácil tener con ellas, durante cierto tiempo, un ataque u disminuír la Yiolencia y lalimpetuosidad del mismo. y tomar á s Tez la ofensiva. Como lo dijimos precedentemente, no es ni por el sistema de ctJrdón, ni por medio de la concentración exagerada de las tropas, como se obtendrá este resultado. Expondremos primeramente la manera como el defensor debe repartir y disponer sus tropas para Jlegar al fin indicado arri­ba. En seguida discutiremos las medidas necesarias, por una parte, para aumentar las ventajas de la defensa y facilitar los movimien­tos y la alimentación de las tropas ; por otra, para aumentar !o5 inconvenientes del ataque, para multiplicar las dificultades que éste deba encontrar cuando quiera hacer marchar y Tivir á sus co­lumnas. , DISPOSICION DE LAS TROPAS DE LA DEFENS.l A fin de poder defel)der victoriosamente un país de montaña, es indispensable recurrir al empleo combinado de la defensiva y de la ofensiva. Para llegar á este resultado es necesario dividir sus fuerzas y disponerlas en dos líneas colocadas una detrás de ia otra. La primera es ocupada por las tropas destinadas á observar al adversario, y á oponerte, si llegan á ser atacadas, la mayor re­sistencia posible. Subre la segunda Hnea se colocan las reservas estratégicas, cuya :nisión es tomar inmediatamente ]a ofensiva, desde que se descubra la dirección del ataque, es decir, del ataque principal. Como los puntos y las líneas estratégicos sobre los cuales son colocadas estas reservas están casi siempre bastante alejados de la primera línea, ó línea de observación, el atacante podrá lograr, sin mucho trabajo, gracias á un ataque conducido enérgicamente, atravesar toda la zona montañosa, penetrar hasta las posiciones ocupadas por las reserva5 estratégicas, y apoderarse de puntos ó de líneas que, situados en esta zona, tienen importancia capital, por cuanto facilitan las vueltas ofensiva¡ del defensor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 213 _¡ A fin de poder mantenerse en estos puntos bastante tiempo para permitir á las reservas entrar en línea; á fin de debilitar tan­to como sea posible el ataque, es forzoso no contentarse s6lo coA una pura y simple observaciÓn y con que únicamente débilei puestos los cubran ; es necesario, al contrariq, ocupar la primera línea con numerosas tropas para tener en jaque al enemigo; estas tropas deben ser dispuestas en dos líneas: la primera es una línea de observación 6 de avanzadas, y la seg-unda, una línea de reser­Tas, llamadas tácticas. 1 1 OCUPÁCION DI!: LA LINEA DK AVANZADAS Primera línea-Las tropas colocadas en primera línea tieneD por misión observar al enemigo. En general se aplican en este caso los mismos principios que la táctica recomienda seguir para la dispo~ición de las avanzadas. Como la viabilidad en las montañas, sobre todo en las monta­ñas de alturas medias, y mucho más en las altas montañas, es peor que en los países de colinas y llanuras, se necesita gene­ralmente menor número de tropas para vigilar una misma exten­sión de terreno. Es esto una gran ventaja, pues el servicio de avanzadas, que por su naturaleza misma es extremadamente fatigoso, ejerce en montaña una influencia por demás perjudicial sobre h fuerza y la moral de lo hombres, en razón de las dificultades que se experi­mentan para aprovisionar las tropas, y del · rigor, á menudo exce­sivo, del clima. Por estos motivos en la montaña, más que en cualquier otra parte, no se debe dedicar al servicio de avanzadas sino el número de hombres estrictamente necesario. Por otra parte, en la montaña se presentan serias dificulta­des para relevar lac¡ tropas de la primera línea por las reservas colocadas á retaguardia, porque estas re~ervas están, casi siem­pre, muy alejadas de la primera línea, á causa de la naturaleza y de la escasez de las comunicaciones, aun cuando, á la simple vista, parezcan mucho más próximas. La misma distancia honzontal que puede ser franqueada en una hora en la llanura, no lo es, la mayor parte de las veces, sino en seis ú ocho horas en las altas montañas. Hesulta de esto, que no se podría relevar frecuentemente las avanzadas, y que conviene, por lo tanto, economizar las tropas no haciéndoles vigilar y ocupar sino los puestos de importancia real. Se puede, por lo demás, disminuír tanto más el número de estos puestos, cuanto menos practicable sea el terreno, porque es­tando colocados sobre las alturas, cada uno de ellos tiene vistas más extensas. Los puestos principales, reservas de las avanzadas, deben, al contrario, estar más próximos de las grandes guardias, á fin de poder entrar en línea rápidamente, en caso de que sea nece­sario sostener la primera línea. Por lo demás, en montaña e& Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 214 -' en donde la disposición de las avanzadas debe tener un carácter casi semejante al adoptado por una tropa en marcha, que hace alto y toma precauciones rápiJa.s para su seguridad. Siempre que el defensor de un pafs de montaña tenga á su disposición franco-tiradores ó tropas de milicias del mismo país, deberá emplearlos de preferencia en el servicio de avanzadas, en razón de que estos mvntañeses conocen perfectamente todos los senderos y todos los parajes, y que tienen mayor interés en prote- 2"er su propio territorio. Pero como semejantes milicias no tendrán verdadera instruc­ción militar, como su inexperiencia podría conducirlas á abando­nar prematuramente, en caso de ataque, ciertos puestos importan­tes; como sedan obligadas, en presencia de simples demostra­ciones hechas por el enemigo, á dar el alarma á las tropas colo­cadas á retaguardia, y como esto causaría para estas últimas gran­des é inútile fatig-as, será juicioso y prudente no confiar exclusiva­mente á estas milicias el s<.:rvicio de avanzadas, ó por lo mtnos, de los puestos principales, y colvcar, juntamente con ellas, algunas unidades tácticas que formen parte del ejército regular. Empleando á los montañeses de esta manera, se logrará eco­nomizar las fuerzas de las tropas regulares y tenerlas concentra­das, á fin de poder hacerles tomar una ofensiva enérgica en un momento oportuno. (Continúa) CRONCJMETRÍA TIADUCCIÓN LIBR~ PARA EL "BOJ.E1 {.. 1111LITAR •· Lo re . Fichot y Vaussai, Secretarios que fueron del Con­lreso Int rnacional de Cronometría celebrado en París durante la última E:po ición Universal, acaban de publicar la memoria del caso, en la cual se olvidó fijar la fecha de )a publicación, no obstante tratarse de la Relojería de precisión, de cuya marcha regular tanto se ha hablado. Esa importante memoria, atestada de cifras y de integrale' destinadas á los especiali tas, permite resumir la hil;toria de la importante cuestión ha ta nuestros días. Genéricamente se llaman cronómetros los instrumentos de toda magnitud y forma, capaces de suministrarnos la medida exac­ta del tit:mpo. De de el siglo xvn, Jos Gobiernos de los pabes eu­ropeos que poseían una marina digna de ese nombre, compren­dieron cuán importante crvicio podían prestar los Relojes Portá­tiles á la navegación~ y apo)'aron vigorosamente en esa yfa los esfuerzos de los peritos en el aqe. En r610 Holanda creó un premio de cien mil florines para el inventor de un instrumento que sirviera para calcular las longitudes en alta mar; por la misma época Felipe m de España de~tinaba cien mil escudos con idéntico fin. Un poco más tarde, el Gobierno Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 215 ~ inglés prometía, por medio de una ley, la suma de veinte mil libras esterlinas al constructor de un cronómetro marino que en Sf'ÍS meses de marcha no diera un error de longitud superior á medio grado. Por su pa¡-te Francia no quiso quedar atrás en esta vía, y en 17 r6 creó una recompensa de cien mil libras, en condiciones aná­logas á las ya mencionadas. Ninguno de estos premios fue discer­nido, porque ninguno de los concurrentes pudo fabricar un instru­mento que llenara las condiciones referidas. No fue sino en I 736 cuando el inglés James Harrison cons­truyó el primer reloj marino ó guardatiempo que pre~tó tales servi­cios en una travesía de Lisboa á Londres, que \'alió- á su constructor la medalla Coplcy, reservada por la Sociedad Real á los inventos de notoria utilidad. Algún tiempo después, el célebre artista recibía una nueva recompensa de cincuenta mil peso por otro instrumento aún más perfecto, que acompañó al Capitán J. Byron en su viaje al rededor del mundo ( r 764- I 766). Este instrumento registraba las longi­tudes con sólo un error de medio grado, debido á una lámina com­pensadora que permitía corregir las irregularidades producidas por los cambios de temperatura. En Francia introdujo la construcción de los cronómetros de marina Pe ro Le R()y, quien en 1754 depositó en la Secretaría de la Academia de Cien :ias un pliego cerrado con la descripción de un instrumento de esa clase, que terminado Jo presentó en I 763. En I 766, de pués de construír un segundo modelo más perfecto, consiguió por fin fabricar un reloj marino adecuado para calcular las longitudes en alta mar. Al año siguiente se embarcaron los. do cronómetros de Le Roy en la corbeta Aurora, y ·n 1768 se adjudicó al con tructor un premio de tres mil libras. La Academia no e timó, en vi ta de los résultados, que su programa se hubiera realilado por completo, reabrió d concur:so, y para d jar más campo á los interesadt> , prorrozó "'1 plazo otros dos año , y elevó el premio á seis mil libras. Le Roy fue de nuevo el laureado, des. pués del viaje d Borda, á la vez que Ar endan, uno de los com­petidores de aquél, r cib{a un auxilio de mil quinienta libras. Por este tiempo entraron en liza otros dos sabio~: Fernando Bershoud, quien fue nombrado relojero mecánico de la marina, y Luic; Breguet, quien introdujo importantes perfeccionamientos en la fabricación de los cronómetros marinos. Los progresos realiza­dos sirvieron de punto de partida á la obra de una pléyade de practicos en el arte, Motel, \Vinnerl, Vi ·siére, Dumas, Rodanet y Delepine, po-l:rosarnente secundado por los trabajos técnicos de Villarcea.u, Phillips, Resal, Groye, Magnac. La alianza de la ciencia y de la mecánica ha permitido que en nuestros días se r~suelvan, con maravillosa precisión, los dos problemas fundamentales de la cronometría : I .° Fijar una unidad de duración con sus múltiplos y subdivisiones; 2.° Con.:>truír apa­ratos que midan la duración de un fenómeno celeste, empleando a unidad fundamental escogida. A priort' parece que el primer Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia '- ~16 --' punto no . presenta iificultades. ¿Acaso el segundo, es decir, la unidad de tiempo, no es la 86.4oo: parte del día solar medio ? • Laplace no demostró, mediante el estudio de los eclipses conoci­dos, que la duración de ese día no ha variado 1 J 100 de segundo en los tiempos históricus? Sin embargo, como lo que se necesita es la certidumbre ausoluta y no una aproximación, el asunto se complica. Nuestro planeta no es un sólido de figura invariable¡ la corteza terrestre se modifica sin cesar. El núcleo parece tener cierta plasticidad; las masas de aire y ele hielo que se mueven so­bre la superficie. lo hacen en virtud de la acción de fuerzas que no admiten una resultante única que pase por el centro de grave­dad : en resumen, nada garantiza la invariabilidad de la duración del dfa, por lo cual Lippman propuso servir¡e de los constantes de la electricidad para encontrar la unidad de tiempo. Empero, sea de ello lu que fuere, el dfa solar medio sirve aún en la prác­tica como término de comparación, pero esto no libra ele atender á. dos puntos esenciales: subdividir el día y relacionar las fugitivas observacion~s de los astros con una máquina cuya rnarcha sea tan regular como la de la tierra misma. En los últimos años se ha producido alguna corriente en fa­vor de la duzmalizadlm del túmpo y dt los ángulos. En vista de . Jos experimf'ntos practicados durante nueve meses (1899-1900) en cinco cruceros franceses en el Océano Pacífico y en el :r..·1edtte­rráneo, puede afirmarse que los instrumentos decimales no suscitan nin~una dificultad en los cálculo prácticos de la navegación, pero la reforma ha encontrado seria oposición en los países que no han adoptado aún el sistema métrico. · A la fecha, para que un cronómetro de bolsillo se considere bueno, es preciso que s~ le someta á una serie de pruebas en esta­bl"' cimientos especiales. El mas antiguo Observatorio cronomé­trico es el de Ginebra (1842), al que siguieron los de Liverpool, Neuchatel y Yale-College ( 1879). Este último tuvo que cerrarse en 1885, falto de relojes que regular 1 La cualidad importa poco, por lo visto, á los hijos del tío Sam. En Francia se fundó en I 888 el de Bcsan~on. Los cronómetros se someten á dos clases de pruebas. Prime­ro á ensayos de pos1"c/ón: un reloj puede' suspenderse 6 colocarse horizontalmente. Horizontal el cuadrante, puede quedar encima 6 debajo; suspendido, tiene la argolla arriba 6 abajo, pero en el bolsillo se inclina á la derecha ó á la izquierda. Hay, pues, que examinarlo en todas tres posiciones. Después toca el turno á las observaciones ltrmicas, consistentes en someter el reloj á la tempe­ratura ordinaria (I5°),á la de estufa (30°) y á la del hielo (0°). El in­tervalo comprendido entre las dos temperaturas extremas, repre­senta las variaciones que puede experimentar un cronómetro en el bolsillo; pero como de ordinario no se necesitan instrumentos tan precisos, las pruebas se reduce" á lo que en se~uida se indica, y los relojes qu~ los resisten con éxito, reciben un ~oldín de ob­servatorio de 1.• clase; en la 2: y en la 3: se clasifican los que han sufrido pruebas menos; serias. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 217 _J En Ginebra se procede así: Prueba Duaciéa I .• Cronómetro vertical, alto arriba, temperatura or-dinaria ( 15 °)..... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . .. . 5 días. 2.° Cronómetro vertical, inclinado á la derecha, tem-peratura ordinar·a ( 15°) ........................................... 5 íd. 3.° Cronómetro vertical, inclinado~ la izquierda, tem­peratura ordinaria ( 1 5°)............................................ 5 íd. 4.° Cronómetro horizontal, cuadrante encima, tempe-ratura de hielo (o 0 ) .................................................. 6 íd. 5.° Cronómetro horizontal, cuadrante encima, tempe-ratura ordinaria (15°) ............................................... 6 íd. 6.° Cronómetro horizontal, cuadrante encima, tempe-ratura de estufa (30°) ............................................... 6 íd. 7.° Cronómetro horizontal, cuadrante debajo, tempe-ratura ordinaria ( 1 5°) ............................................... 6 íd. 8.° Cronómetro vertical, posición ordinaria (15°). ..... 6 íd. En Holanda las pruebas duran un año, y en Alemania se aumentan sometiehdo los cronómetros á trepidaciones, sacudidas y velocidades. Como se comprende, cada boletín de observatorio lleva ins­critas 44 observaciones diarias, con cálculos de términos medios, lo que exige no poco trabajo, sin contar los gastos que impone la conservación de temperaturas constantes, por lo cual los fabrican­tes que hacen co1llrolar ~us relojes, pa~an cuotas de , 2, 1 y o-6o, según la clase. Cuando el cronómetro no sirve, se devuelYe sin boletín. En la actualidad el precio de los cronómetros superiores, es como sigue: Cronómetros Négus (New York) ...................... $ 412 (oro) Leroy (París) .............................................. 210 íd. Russell (Liverpool) ........................................ 200 íd. !vfac-Gregor (Glasgow)...... .. ... . .. .. . . .. .. .. . . .. .. . ... 192 íd. Hohwü (Amsterdan) . .. . .. . .. . . . .. . .. . . . .. .. .. .. .. .. . .. .. 172 íd. Seckel (Rotterdan) ........................................ 172 íd. Brocking (Hamburgo).... ...... ... ... .. ... . .... . .. ..... ... 160 íd. Parkinson (Londres) ..... : ................................. 144 íd. Pennin~toa (íd.) .......................................... 120 íd. Y para concluír, bueno es observar que ciertos defectos me­eánicos se atenúan con el uso, pues Jos cronómetros que han ser­Yido algún tiempo, marchan mucho mejor que al salir de casa del fabricante. J. Bovn. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia APTITUDES PAR'flCULARES EXIGIDAS PARA LAS DIFERENTES ARMAS Stgt~n la ú/Hma reglammlaáón frnMesa Los jóvenes declarados aptos para el servicio activo son re­partidos por los Comandantes de reclutamiento entre las diferentes armas, según sus aptitudes Hsicas y profesionales, conforme á las fijaciones de efectivo determinadas cada año por ur¡a instrucción ministerial. Las principales condiciones fí icas necesarias para ciertas armas, son: la ulalura, la apldud para la marcha, para la equita­ción, para las mam'obras de fuerza. La primera de e~tas aptitudes, determinada para ciertas ar­mas, se constata por medio de un cartabón; la determinación de las otras es más compleja, y es de la competencia especial de un médico militar. En consecuencia, éste da su dictamen sobre la aptitud física, tanto al consejo de revi ión y á las oficinas de reclutamiento, antes de la incorporación, como después de la incorporaci,Sn, ante Jos jefes de cuerpo 6 ante las comisiones departamentales, cuando estas últimas tienen que re olver pedidos de cambios de arma. Para la repartición de los conscriptos en las diferentes armas ó servicios, los comandantes de reclutamiento se basarán, después de las indicaciones dadas por los médicos, en las condiciones ge­nerales de aptitud siguientes: I 'J•ANTERÍA-La aptitud para la infantería comprende: 1.0 La aptitud para la marcha, que necesita la int gridad de los miembro inferiores y su buena conformación; 2. 0 La aptitud para llevar el fusil, l.as municiones y el equipo, lo cual exige suficiente fuerza ; 3. 0 Una ai!·udez visual que se ap1·oxime tanto como sea posi­ble á la normal, por lo menos para uno de Jos dos ojos. CABALLERlA-La aptitud para la caballería comprende: 1.0 La aptitud física para la @quitación, que exige más des­treza que fuerza y una longitud suficiente de los · miembros infe­riores; no es indispensable que la conformación de las piernas y de los pies sea irreprochable; 2.0 Una agudez visual que se aproxime tanto como sea po­sible á la normal, por lo menos para uno de los dos ojos, y t&n campo visual bastante extenso. ARTILLERlA-La aptitud para la artillería comprende: Para los hombres comprendidos en la artillería á pie ó en las baterías de montaña, y para los sirvientes de las baterías mon­tadas: 1.0 La aptitud para la marcha, que necesita. la integridad de los miembros inferiores y su buena conformación; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- .219 J 2. 0 La aptitud para las maniobras de fuerza. Para los conductores de las baterías montadas y para los conductores sirvientes de las baterías á caballo: 1.0 La aptitud para la equitación como para la caballería; 2.0 La aptitud para las :naniobra de fuerza. Para todos los artilleros sirvientes : Una agudez visual que se aproxime tanto como sea posible á Ja normal, por lo menos para uno de los dos ojos. lNGENIERIA-La aptitud para e 1 servicio de ingeniería com­prende: 1.0 La aptitu:l física necesaria pan. la infantería, sobre todo .desde el punto d~ vista de la marcha; · 2.0 La aptitud para las maniobras de fuerza; 3. 0 La aptitud para distinguir claramente el verde del rojo, para los hombres del regimiento de ferrocarrileros, los pontoneros y los telegrafistas. =- - Variedades PEREGRIN ACION DE ALPHA 1 POR }lA. 'UE.L ANC17.AR Continúa Después de estos sucesos, y con la muerte subsiguiente del anciano príncipe, abatido por la pesadumbre de su deshonra, de hecho quedó disuelta la Confederación de Hunzahúa, pues el últi­mo jefe Quimuinzaque, no sólo fu e despojado de u capital el 6 de Ago to de 1539, para fundar allí mismo la actual ciudad de Tunja, sino mi erablemente asesinado por Hern:in Pérez de Que­sada, con los principales Uzaques, á los cuatro años de un reinado aparente y oscuro. La multitud de indios que poblaba el territo­rio muchas legua á la redonda de Tunja, fue presa de los con­quistadores, que bajo el título ue encomiendas, los redujeron á la esclavitud, sacándoles tributos arbitrario en que hadan consistir la renta de sus casas. Al cebo de esta \'ida regalada y ociosa, cual convenía á hidalgos españoles, acudieron los principales com­pañeros de Quesada, Federmán y Benalcázar, y se avecindaron en Tunja, labrando casas costosas, cuyas portadas sembraron de escudos de armas "para eternizar su fama en la posteridad," según cándidamente. lo afirmaba Juan de Castellanos, primer Cura y Cronista de la encopetada ciudad; la cual, no obstante todo aquello, progresó tan poco, que ciento cincuenta años después de fundada no contaba más de 500 vecinos españoles: como si la sangre j¡,ocente de Quimuinzaque y sus deudos, regada en Jo¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 220 J recién abiertos cimientos de la villa española, hubiese traído sobre ella la esterilidad y sembrado el germen de su decadencia y ruina inevitables. Vivió y creció Tunja nutrida con la sustancia de los indios, que rápidamente se fueron acabando, sucediéndoles en la idea de mantener la ciudad, los numerosos conventos que se levantaron, enriquecidos por las donaciones llegadas de todas partes, los mo­nopolios y sueldos de los empleados bajo el régimen colonial, y las pequeñas industrias desdeñadas por los hidalgos. De repente 'fino la Revolución de I8IO, que trajo por necesidad la República, y ésta un orden de cosas político y económico totalmente contra­rio al régimen antiguo. La existencia de una aristocracia española, cimentada en la opresión y despojo de los indios, se hizo imposi­ble y quedó abolida; la existencia de los conventos continuó tole­rada, mas no favorecida, por cuznto ellos fueron desde aquella fecha un anacronismo; la existencia de los monopolios cesó tam-bién ...... ¿Qué le ha quedado, pues, á Tunja, ciudad sin artes, sin agricultura, sin comercio propiamente dichos? Yendo por el camino que traspone la colina del Oriente y deja á mano derecha el pueblo de Chil>atá y á la izquierda el de Soracá, se llega al punto en que desde lo alto se ve la ciudad media legua distante, y en el promedio el valle margoso, árido y desgarrado, cual si acabara de ser lavado por torrentes irr.pctuo­sos que lo hubiesen roto en grietas, llevándose la vegetación y el suelo cultivable. Arrimada á los cerros de Occidente alza Tunja las torres de sus numerosos templos y los ennegrecidos tejados de sus casas. Contemporánea <.le Vélez, tercera de las ciudades cas­tellanas fundadas en el paí · de los Chibchas, lo~ nños han pasado silenciosos por encima de ella, han encontrado generaciones suce­sivas en la misma inmovilidad de háLitos y costumbres, y han añadido marcas de Yejez sobre las marcas que pusieron los siglos ya olvidados, y que intactas atestiguaban cómo los tiempos mo­dernos no habían llevado por allí sus inno,·aciones. Tunja es para el granadino un objeto de respeto, monumento de la conqui::.ta y sus consecuencias, que es la edad media de nuestro país, y una especie de osario de las antiguas ideas de Castilla, esculpidas y conmemoradas en las lápidas de complicados blasones, puestas sobre las portadas de las casas, 6 viviendo todavía dentro de los conventos, es decir, fuera del siglo y extrañas á todo comercio hu"llano, con el cual han cesado de armonizar; mansión de hidal­gos á quienes la Revolución republicana cogió de improviso, y la aplaudieron sin echar de ver que les traía el final político de los privilegios, y el término social de las ejecutorias. El aspecto material de la ciudad es silencioso y húmedo; las calles torcidas, mal empedradas, y por lo general cubiertas con la pequeña yerba que anuncia falta de tráfico y movimiento, como el no haber puentes ni camino bien transitable para entrar al poblado, indica la total ausencia de policía y buen gobierno. Las mujeres pobres visten saya y mantilla de bayeta oscura, llevan sombrero y andan embozadas, lo que les da el aire de frailes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Botetín Militar de Colombia '- 22 I --' franciscanos; los artesanos y jornaleros no abandonan las pesadas ruanas que les embarazan los moYimientos, ñi han dejado aquel exterior abatido que en los tiempos coloniales revelaba el menos­precio en que eran tenidos. En compensación, las gentes acomoda­das demuestran gusto y aseo en el vestido y las habitaciones, particularmente las damas, que son bellas, agraciadas y de una elegancia señoril sin afectación ni quijotería, candoro~as y en extremo sensibles para las afecciones domésticas. Por los restos de la antigua riqueza conservados en las igle­sias, se conoce que los tunjanos amaban las artes liberales, y tenían tacto para juzgar y apreciar sus buenas obras. Lo primero que en esta materia repara el transeúnte es la portada de la iglesia mayor, exquisitamente labrada en piedra, hermosa y noble en el conjunto. Compónese de dos columnas extraídas con primo­rosos capiteles dóricos, que sustentan una cornisa de labor acabada, y flanqueadas por dos pilastras que terminan el revestimiento de piedras sillares y resguardan las inscripciones latinas, casi indes­cifrables por las embrolladas abreviaturas del estilo pastrano en que fueron escritas ; corona:-1 la obra tres perfectas estatuas de mármol común oscuro, que en cierta manera templan con su se­veridad el lujo de tallados y altos relieYes del resto; flor esplén­dida que ha brotado en un viejo paredón rústico, parece esta por­tada sobrepuesta al muro de la fachada del templo, junto á la bárbara y pesada torre, no siendo menester traducir las inscrip­ciones, para comprender que aquella joya de arquitectura Yino de países más cultos, puesto que no acertaron á rodearla de construc­ciones que armonizaran cun ella, ó la hubiesen dejado aislada, sin el ruin vecindario de masas de ladrillo toscas y desmañadas. En lo interior es la iglesia sólida, espaciosa y levantada en arque­rías ojivas. Ocupa la testera un vasto altar mayor, recarg-ado de estatuas de estuco hastante buenas, especialmente las de los ca­marines laterales; en lo demás no hay una sola cosa de mérito, sino figurones ridfculos, ó grupos tan absurdos como el de un altar en que un fiero y colosal soldado de Judea, recibe directamente el incienso del sacerdote, mientras Jesucri~to yace postrado y eclipsado á los pies de su verdugo ; disparate repugnante y men­tira de bulto, fabricada para perpetuar el odio á los judíos, cuando el fanatismo y la intoleranria eran las únicas virtudes que se pe­dían al pueblo. Guarda el convento de Santo Domingo dos prendas de que se envanece : la una es la estatua de uno de los judíos que hubieron de intervenir en la Crucifixión, y la otra es la Capilla del Rosario. Sobre la primera no me atrevo á decir cosa alguna, por cuanto pertenece al gremio de las reputaciones tradicionales, en que todos se ponen de acuerdo por rutina ó por bien parecer, y el que se atreviera á disentir, padecería bajo el poder de tanto amor propio lastimado, como contra él se levan:aría para anonadarlo ; acerca de la Capilla diré que es una obra maestra, en cuya contempla­ci6n he pasado enteras las horas, admirando lo que put::den la fe y la devoción sincera, y la vida con que son capaces de animar la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~1i!itar de Colombia '- 223 _J ¿Quién fue el ingenio superior que supo modelar en estuco hasta los sentimientos más delicados del espíritu? Busqué, y en el reverso de un pliegue del ropaje leí: " 1605," pero el nombre del autor estaba borrado.-¡ Cuán efímera es la gloria civil! Dos si­glos y medio habían pasado : la estatua se conservaba desfigurada con enaguas y camisa de zaraza, por el pecaminoso rubor de unas beatas: el nombre del artista había sido rayado, y su recordación aniquilada por la estólida mano de algún aprendiz de sacristán! Tiene Tunja 5,ooo habitantes, y de; ellos 237 moran en los cuatro conventos, siendo 162 las mujeres así encerradas. Calcu­lando que sean 13 los sacerdotes secular s, resultan 250 personas, 6 el 5 por 100 de la población, Yivi ndo del culto, lo que en ningu­na otra ciudad de la República sucede, y de donde se colige lo di­fícil que será ganar allí la ubsistencia, pue~to que la vida conven­tual es un ofic!o, y el sesgo que habrán tomado las ideas en mate­ria de religión para hacerlas productivas, munclanamente hablan­do. Aseguran que el Obispo electo de Boyacá es persona de claro entendimiento é ideas e nas, en cuyo caso hallará muchos retoños y ramas chupadoras que podar en el á.rb::>l del Cri tianismo dentro de la nueva Diócesis, y al mismo tiempo muchas proclu-.:ciones que salvar de necia destrucción en pintura y escultura: afortunada­mente la gente es dócil, y una per~ona de autoridad é ilustración puede hacer grandes y exten a n·formas n la moral popular, en el culto e. ·terno y .n los encargado de manten rlo puro y desin­teresado. Entre los monumentos antiguos es digno de m ncionarse un edificio frontt~ro á las casas que fu ron del Ayuntamiento, notable por la torrecilla que e levanta sobre la <::s uina. I• s la ca ·a que labró Gómcz de Cifuent s, conqui~taclor seña ad y .. ncom ndero de Paipa, quien men.: ció por us servicio· qu F Ji¡ e 11 le permi­tiera poner sus armas enfrente de las R ales que adornalJan el Ayuntamiento; sobre Jo cual h b p1 ito reñido, n que el buen hidalgo invirtió algunos ducado" e.·traf s d(,! la. sangre y sudor de lo indios d Paipa, pero se salió con la ·uya ...... y hoy la or-gullosa torrecilla e tá desmantelada, los apo entos y el estrado VdCÍos y ruinoso , la e tirpe e ncluída: tan solo ha. quedado la va­nidad petrificada en el e cuelo de armas. En clase de rarezas naturales, s· enunw .. an trc á los alrede­dores de la ciudad: el Pozo de DL nato, lo~ Cüjines y la fut nte perenne que sumini tra copio o caudal de agua tibia. l..._ra el pri­mero una cavidad cilín ]rica de gran diámetro, muy pt·ofunda y llena en parte el ag-ua. "Los Hunzas tenían una tradición ridícula á la par que vul,. ar respe to de la formación de este pozo. La madre de Hunzahúa, el ·cían, irritada ontra su hija por una grave falta de honestidad, le tiró con la sana> f!Ut' r-s el m.:ng-o de ma­dera que sirve para revolver la chid1a, y habiéndose escondido la joven detrás de la g-acha (tinajón), recibió é:::.ta el golpe, con lo que se quebró, formándcsc de la chicha derramada en la tierra un pozo, aunque desgraciadamente para los aficionados el líquido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 224 .....) .se convirtió en agua., • Después se rugió que cuando el saqueo de Hunza habían los indios arrojado en este pozo los tesoros del Zaque; y no faltó un cándido, Ila m a do Do nato, que creyera la conseja al pie de la letra, y consumiera su haber escarbando el pozo, sin otro fruto que contribuír á cegarlo y dejarle impuesto su glorioso nombre. Dan el de Cojines á unos círculos tallados en relieve sobre la viva laja desnuda de tierra en la colina del Occidente. Son dos, juntos, de ocho decímetros de diámetro y cuatro de altura, per­fectamente trazados y labrados al parecer con instrumento metá­lico. La superficie está dividida por un diámetro tirado de N. á S., y la mitad occidental cortada en plano inclinado del centro hacia afuera, como si hubieran querido facilitar el arrodillarse allí mi­rando al Oriente. En lo restante de la gran baldosa natural, que es de arenisca ferruginosa, no se halla señal de otra obra, de modo que los co;ines solos están en aquel paraje desafiando las conjeturas de nuestros anticuarios, sin arbitrio de ser auxiliados por tradición alguna, pues no hay memoria del origen ni uso de estas piedras. El Sr. Manuel V élez, diligente indagador de nuestras anti¡¡;üeda­des y poseedor de un precioso museo de ellas, juzga que ]os coji­nes son restos de un adoratorio; opinión que parece confirmada por los trabajos geográficos recientes, de los cuales resulta que una persona puesta de rodillas sobre el plano inclinado de dichas piedras, queda perfectamente orientada mirando hacia Sogamoso, asiento del Templo máximo y morada de los Pontífices sucesores de Nenqueteba, á quienes debían los Zaques la fundación de su imperio. Con este nuevo dato dejaremos el asunto á la considera­ción de investigadores competentes. ~ Dentro de un solar comprendido en los últimos de la ciudad, nace con fuerza un chorro de agua que sale á 2 1° centígrados de temperatura constante, siendo la media de la atmósfera 18°, y la altura sobre el nivel del mar ~,793 metros. En toda estación brota la misma cantidad de agua, siempre clara, lo que haría inferir desde luego que viene de lo profundo, si no se presentaran á ratos hojas y frutas de roble, para indicar que el origen se halla no solamente á la superficie, sino en alturas de páramo, puesto que en otros lugares no hay robles cerca de Tunja. Tal vez proviene del desagüe subterráneo del lago de Tota, mezclado en su trán­sito con aguas hirvientes, ó acaso nace de la grande y semivol­cánica serranía del Oriente, que, en mi concepto, es la hornilla de los gigantescos laboratorios de Paipa y sus correspondientes de Issa. Lo cierto es que suministran agua para baños deliciosos, construídos á propósito y á disposición del público, pagándose una pequeñez por el uso de los estanques prim~ros, seguidos de otro grande,. á disposición de los que no quieran ó no puedan pagar nada. c~nlmfÍtl ]O.A.QufN AcoST.A.. Conq•ista y coloniución de la Naen Granada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 7

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 13

Por: | Fecha: 04/10/1902

~ ~::::~:KO~il!de A~~~lN~:~;~ $ l ORGANO DBL MINISTERIO DB GUERR! Y DEL EJÉRCITO l ~-···~=~~~;:··;;~~-:~:~~;: ~:;~~;~· ; ~:;~~~~· ~' e : ::. ¡ G&neral de ln«eniero• ::,¡ Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército Í: PtUM •vv bien wcelkr que nue.tro re1peto d toda• ku con11iccione•, flenga d parar .,. la !: indiferencia J( nor dej• rin energía• para defender la• nubtrar ~ EMillQUII! SIEIIKIEWICZ i -¡---- ......... ~ .............. _ .......................... ............ .. ... ... .... .... ... ... .. .. .. ...... .. .. ..... ) ... ! + + -e- Bogotá, Octubre 4 de 1902 -tt- + -• ¡ ' ===Oficial = TELEGRAMAS República de Colombz'a- Telégrafos Nacionales- Comandanda general de la Dt"visibn R/caurle-Fusagasugd, ScpHembre 29 de I904 Ministro de Guerra Tengo el honor de comunicar á S. S. que hoy á las nueve menos cuarto fue ejecutado el Mayor Eusebio González, de acuer­do con el veredicto dictado por el Consejo Verbal de Oficiales Ge­nerales. Por conducto del r. Cura, manifestó el reo que era justo el veredicto que lo condenó á muerte, y murió completamente tran­quilo. Afectísimo, FRA ·crsco CAHACHO B. Bogotá, Seplimzbre 29 de I902 General Francisco Camacho.-Fusagasugá Acabo de recibir vuestro telegrama en que me dais cuenta de la ejecución del Mayor Eusebio González, en Yirtud de sentencia proferida por el Consejo de Guerra Verbal que lo juzgó. Tratándose de un servidor del Gobierno, como lo fue el Ma­yor González, parecerá á primera vista extraño el procedimiento, ya que por desgracia para la moral del Ejército y para la seguri­dad de la sociedad que está llamado á resguardar, los desmanes de nuestros soldados se habían visto con lamentable indiferencia; pero examinado en el fondo, hay que confesar que si bien es do­loroso un castigo semejante, también corta de raíz un mal que ha t'OHO II-25 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 386 _J empezado con caracteres alarmant~s, y que á dejarlo sin remedio, quién sabe á dónde nos llevaría. Sirve, además, este castigo para demostrarle á todo el país que en punto de justicia, el Gobierno está resuelto á medir en esta ~poca de revuelta á los colombianos todos con igual rasero. Afectísimo amigo, DECRETO NUMERO 1374 DE 1902 ( SXPTIEMBRE 1 5) que hace una promoción FERNÁNDEZ El V1'cepresidmle de la Repúblú:a, mcargado del Poder EjecuHvc, DECRETA Artículo único. Promuévese al General José Mazabel del puesto que tenía en el Ejército á mando del General Nicolás Per­domo, al de Comandante General de la Dz'vz'sz'fm Manuel D. Cm1a­das, en reemplazo del General Pedro León Moreno, quien no tom6 posesión de ese empleo. §. El Batallón Colombz"a que manda el General Pablo Emilio Escobar, queda desde hoy definitivamente incorporado en la ex­presada División. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NUMERO 1376 DE 1902 (SEPTIEMBRE 1 5) que concede ll tr::.s de cuartel á un ] tf e, dclrga f<:cul taces al General Ni col á~ Perdcmo con relaci0n á la campar a de la esta, y hace unos nombramientos El Vzápt·esz'det~le de la Re¡úblzca, mcargado dd Poder Ejcculzvo, DECRETA Art. 1.° Concédtnye al r. General Pompilio Gutiérrez las le­tras de cuartel que ha solicitado. Art. 2. 0 Delégase al Sr. General D. Nicolás Perdomo, Minis­tro de Estado en el Despad:o de Gobierno, las facultades del Mi­nis~ erio de 0uerra, en l? relatiYo al mando del Ejército, de las flotillas fluviales y marít1mas que sean menester para ]a campaña en el Departamento de Panamá, y nómbrasele Jefe Supremo de operaciones en los Departamentos de Bolívar y Panamá. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 387-' Art. 3. 0 El Sr. General Perdomo, en su carácter expresado é investido de facultades presidenciales, podrá dictar todas las provi. dencias conducentes al cumplimiento de las instrucciones que lleva. Art. 4. 0 Nómbrase primeros Ayudantes del General Perdomo á los Sres. General Alfredo Vásquez Cobos, Coronel Luis Felipe Ruiz, Arturo Borrero y Arcadio Quintero, y Telegrafista del mis­mo al Sr. Isaac Vargas, asimilado á primer Jefe de Cuerpo. Art. 5. 0 Incorpórase al Ejército de Panamá la Dz'visión Manuel D. Cañadas y el Batallón I. 0 de ArHllería, comandado por el Sr. General Juan Francisco Urdaneta. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 15 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ~Ez DECRETO NUMERO 1381 DE 1902 (SEPTIEMBRE 16) que destina á un Oficial al tercer Ejército de Panamá El Vtcepresz'denle de la ReplÍNica, encargado del Poder Ejeculz'vc, Di:CRETA Artículo tínico. Destinase al Capitán Julio Navarro á prestar sus servicios en el puesto que le designe e] Comandante General de la z.• Dzin':.z'órt del Tolz'ma, del tercer Ejército de Panamá, al man­do del Sr. General Tomás Quintero. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NUMERO 1382 DE 190.2 (SEPTIEMBRE I 6) que hace un nombramiento y aumenta una asimilación El Vz'ceprest'denlc de la República, encargado del Poder Ejuultvo, DECRETA Art. 1. 0 ~ómb:ase al Sr. Faust~no París Escribiente Ayudan­te de la Sec c16n 3. de la Intendencia general del Ejército. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 388 -' Art. 2.0 Auméntase la asimilación del Secretario del Juez Substanciador del Ejército, á. 2. 0 Jefe de Cuerpo, con anterioridad al 1 .0 del presente mes. Comuníquese y publiquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1383 DE 190~ ( SEPTIRMBRE 16) que hace un nombramiento El Vz'cepreszdmlt de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecult'vo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Capitán Teodoro Quijano C., y destínasele al puesto de Adjunto al Cuartel general del Cuerpo de Ejército del Norte de Cundinamarca, que organiza en las Provincias de Chocontá y Guata.vita el General Manuel M.• Castro U. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á. r6 de Septiembre de 1'02. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gu e rra, A RISTIDES F ERN ÁNDKZ DECRETO NUMERO 1384 DE r9o~ ( SEPTIEMB RE 1 6) que hace varios nomb ramientos El Vicepresidente de la R epública, encargado del Poder Ejecutz'vo, DECRETA Art. I.0 Nómbrase al Dr. Julio M. Escobar Médico Jefe de la Ambulancia de Panamá, asimilado á General de División mien­tras haga campañas en Departamentos que no sean el de Panamá, y en éste á General Inspector, con la asignación mensual de $ 300 en plata. Art. 2.0 Nómbrase á los Dres. Gonzalo Mesa S. y Luis G. Angulo Ayudantes de dicha Ambulancia, asimilados á Generales de Brigada, fuera de Panamá, y en este DepartJ.mento gozarán del sueldo que en plata corresponda á Coroneles. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín !v1ilitar de Colombia '- 389 .J DECRETO NUMERO 1385 DE Igü:l (SEPTIEMBRE 1 6) que hace una promoción El Vlcepreszaenlt de la República, encargado del Poder Ejectdi'lll, DECRETA ~rtículo único. Promuévese al General de Brigada Daniel Umana del puesto de Ayudante del General Nicolás Perdomo, al de Inspector de las fuerzas del Colegio y Viotá, dependiendo del Cuartel general del Ejército para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDEs FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1386 DE xgo~ (SEPTIEMBRE 1 6) que hace una promoción El Vt'cepresz'dmle de la República, encargado d!l Poder EjecuHu, DECRETA Artículo único. Promuévese al General Carlos Herrera del puesto que ocupa en el Ejército comandado por el General Anto­nio Roa Díaz, al Ejército del Norte del Tolima, en el puesto que le designe el Comandante General de él. Comuníquese y puhlíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDn DECRETO NUMERO 1387 DE rgo2 (SEPTIEMBRE 1 6) por el cual se llama al servicio activo á un Jefe y se le destina El Vtcepresz·denll dt la Repúblzca, encargado del Poder Ejecul?vo, DECRKT.A. Artículo único. Llámase al servicio activo al General Fernan- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 11ilitar de Colombia '-- 390 -.J do ~orrero, y destínasele al Ejército de Boya.cá, en el puesto que le des1gne el Gobernador Jefe Civil y Militar de ese Departamento. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á r6 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUlN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1388 DE 1902 ( SEPTIEltBRE I 6) que reconoce un grado militar y destina á un Jefe El Vt'ceprtsidenlt de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Art. 1.0 Reconócese al Teniente Coronel Juan N. Quijano el grado de Coronel efectivo que le fue conferido por el General Próspero Pinzón en su carácter de Comandaate en Jefe del Ejér­cito del Norte. §. Dése cuenta de este ascenso al H. Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Art. 2. 0 Llámase al servicio activo al Coronel Quijano, y des .. tínasele á prestar sus servicios en el Ejército de Bolívar, en el puesto que le designe el Gobernador J e fe Civil y Militar de ese Depar­tamento. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO r 389 DE 1902 (SEPTIEMBRE 16) que acepta una renuncia y hace un nombramiento El Vú:epresidmü de la Repúbll'ca, mcargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Art. 1.0 Acéptase la renuncia que presentó el Sr. General Alejandro Sánchez del puesto de Comandante general de la floti­lla del Alto Magdalena, y encárgase de ese puesto, interinamente, al Sr. Inspector Fiscal de la misma. Art. 2.0 Nómbrase Comisario Pagador de la 3.• División Val­derrama, del Ejército que comanda el General Manuel María Cas­tro Uricoechea, al Sr. Manuel María Quijano Camacho, con la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 391 _J similaci6n de primer Jefe de Cuerpo, quedando promovido de .. te puesto del Cuartel generalísimo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE ~MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1390 DE 1902 ( 16 DE SEPTIEMBRE) que confiere un ascenso, hace un promoción y elimina un Cuerpo l!..t Vt'ctpresz'dmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder .Ejcculzvo, DECRETA Art. 1.0 A solicitud -de la Comandancia en jefe, asciéndese á Capitán efectivo al Teniente Hernando Pereira, debiendo continuar prestando sus servicios en dicha Oficina. Art. 2. 0 Promuévese al Sr. Flavio La verde del puesto de Ins­pector general del Ferrocarril del Norte, al mismo puesto en el de la Sabana, en reemplazo del General Ignacio A. Rodríguez, por haber aceptado éste otro puesto, con la misma asignaci6n que se­ñala á aquél el Decreto número 456, de 14 de Marzo del presen­te año. Art. 3. 0 Elimínase la Compañía suelta de Chía, que comanda el Coronel Ismael G6mez Herrán. §. Por la Comandancia en Jefe se dispondrá lo conveniente para el recibo de los elementos que tiene tal Compañía. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de eptiembre de 1g02. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1391 DE 1902 (SEPTIEMBRK 16) que or2'aniza una División y dicta otras disposiciones El Vz'cepresz'denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Art. 1.0 Los Batallones Femández, Joaquín Urz'be y Caiiadas, y el Escuadrón Libres de la Columna Cívicos de Facatativá, que co. manda el General Daniel Rubio París, y que dependía del Ejérci­to comandado por el General Antonio Roa Díaz, formarán una Di .. visi6n con el nombre de Dzvisión San Maleo, con el Cuartel general que hoy tiene y dependiendo de la Comandancia en Jefe del Ejér .. e ito Nacional. Art. 2.0 Los Batallones Guayabal y Madrzd, que hacían parte Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 392 -' de dicha Columna, ingresarán á las Divisiones que el expresado General Roa Díaz designe. Art. 3. 0 Nómbrase Ayudante del Ministerio de Guerra, en reemplazo del Sr. Raúl Ayarza, al Sr. Alberto Malo B., asimilado á Capitán, y con la anterioridad del 1. 0 de este mes y dependiendo del Cuartel generalísimo, para que preste sus servicios en la 2.• Sección. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1398 DE 1902 (SEPTIEMBRE 1 7) por el cual se reforma y adiciona el marcado con el número 262, ele 10 de Fe­brero de 1902 .El Vicepresidente dt la RepúbHca, encargado del Poder Ejeculzilo, Haciendo uso de las facultades consignadas en la Ley 15.2: de 1896, DECRETA Art. 1.0 Elévase á la categoría de medio cuerpo el Escuadrón Tívoli, cuya organización dispuso el Decreto número 262, de 10 de Febrero del año en curso. Dicho medio cuerpo se compondrá de una Plana Mayor y dos Compañías, así: Un primer Jefe. Un segundo íd. Plana Mayor Un Capitán Ayudante Mayor. Un Teniente 6 Capitán Habilitado. Un Subteniente Abanderado. Un Sargento 1.0 Brigada. Un Corneta de órdenes. Un Tambor de íd. Un Cabo 1.0 Escribiente. Un Soldado ordenanza. Un Capitán. Un Teniente. Dos Subtenientes. 1 Sargento 1.0 4 Id. segundos. 3 Cornetas. I Tambor. 4 Cabos primero~. 4 Id. segundos. 58 Soldados. 75-175 Total de tropa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 393 _J Art. 2. 0 En atención á las órdenes que verbalmente ha sido necesario dar al Capitán que organizó el Escuadrón, y al nombra­miento que de primer Jefe se le hizo, declárase arreglada al pre­sente y desde el 1.0 de Mayo próximo pasado la organización que ha tenido dicho Escuadrón. Art. 3. 0 El medio cuerpo de que se trata se denominará en lo sucesivo Perdomo, y de él harán parte el Jefe, Oficiales y tropa que han venido figurando hasta la última revista que se le pasó. §. Por la Comandancia en Jefe se proveerá á las necesidades del medio cuerpo indicado y se harán los nombramientos respectivos. Queda en estos términos reformado y adicionado el expresado Decreto número 262. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gu e rra, ARrsTIDES FERNÁNDEZ RESOLUCION NUMERO 63 DE 1902 (SltPTIE?o1BRE 30) sobre franquicia en los Ferrocarriles El Mznúlro de Guerra RESUELVE Desde mañana 1.0 de Octubre quedan definitivamente supri­midos los pases francos en los Ferrocarriles, 6 sea los que á costa del Tesoro público otorgaban algunos Agentes del Gobierno. Exceptúanse los pases concedidos á los militares en servicio activo y empleados administrativos del Ejército que salgan de Bo­gotá con pasaporte expedido por el General Jefe de la 2." Mesa del Estado Mayor generalísimo, 6 por el Ministerio de Guerra. Fuera de Bogotá, á los individuos separados del servicio por enfermedad, 6 á los enviados en comisión, se les abonará en el respectivo pasaporte el valor en dinero de su pase en el Ferroca­rril, en esta proporción : A los Jefes, de General á Sargento Mayor, pasaje de 1." clase. A los Oficiales, de Capitán á Subteniente, pasaje de 2." clase; y A la tropa, pasaje de 3." clase. El Gobierno no reconocerá el valor de pasajes que no hayan sido concedidos de acuerdo con los términos de la presente Reso­lución. Comuníquese y publíquese. :9ada en Bogotá, á 30 de Septiembre de 1902. El Ministro, FERN1Hn•z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 394 .J INFORME DEL INTENDENTE GE~ERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) ' .RELACION DE LOS RECIBOS EXPEDIDOS POR LA OFICINA DRL PARQUI GENERAL EN EL CURSO DEL MES DE MARZO DE 19<)2 Marzo 1. 0 -2,11 1. Recibido del Sr. Abdón Galvis 130 docenas de alpargatas. Intendencia, 716. Marzo 1. 0 -2,1 I 2. Recibido del Sr. Benito Navarro O. 250 correa­jes con morral y sin vaina. Intendencia, 714. Marzo I.0 -2,II2. Recibido del Sr. IsaacVargas r,ooovestidos. compuestos de chaqueta, pantalón de manta, camisa y calzon­cillos, confeccionados con telas suministradas por el Parque. Proveeduría, 650. Marzo 1.0 --2,114. Recibido del Sr. José La verde 2,000 frazadas. Intendencia, 669. Marzo 1.0 -2,1 15. Recibido del Sr. Sixto Guerrero 1 silla comple­ta, aperada. Proveeduría, 687. Marzo 3-2,1 r6. Recibido del Sr. José Nicolás Muñoz 4 sillas com­pletamente aperadas, tres nuevas y una usada. Intendencia, 720 y 718. Marzo 3-2,117. Recibido del Sr. Manuel Puyo 4 sillas, tres de ellas aperadas con jáquima sin pisador, cincha de lazo y bati­cola, y una con jáquima y cincha de lazo. Intendencia, 718. Marzo 4-2,118. Recibido del Sr. Javier Herrán A. 1,600 vesti­dos, compuestos de pantalón, chaqueta, camisa y calzoncillos. Intendencia, 6g6. Marzo 4-2,119. Recibido del Sr. Marco Antonio Buenaventura 500 docenas de alpargatas, según muestra. Intendencia, 719. Marzo 4-2,120. Recibido del Sr. Intendente de los Talleres de San Vicente de Paú! 650 correajes sin morral ni vaina. Inten­dencia, 726. Marzo 4-2,121. Recibido de la Sra. Ro alía C. de Calderón 100 alfombras. Intendencia, 723. Marzo 4-2,122. Recibido del Sr. Marcelino Gilibert 3 martillos, 3 tenazas, 3 escofinas y 3 cuchillos para herrar. Intenden­cia, 731. Marzo 4-2,123. Recibido del Sr. Saturnino Posse 1 silla usada, aperada, con jáquima con pisador, freno montado, cincha, acio­nes, estribos de aro, alfombra y baticola. Intendencia, 728. Marzo 4-2,124. Recibido de la Sra. Betsabé Guarín 30 docenas de corroscas, según muestra. Intendencia, 736. Marzo 4-2,125. Recibido del Sr. Pedro Mayorga 4 cornetas nue­vas, con boquilla y sin puntillo. Intendencia, 724. Marzo 5-2,126. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 tol- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 395 __¡ dos de campaña, confeccionados con telas del Gobierno. In.­tendencia, 7 2 7. Marzo 5-2,127. Recibido de la Sra. Evangelina S. de Sánchez 500 frazadas comunes, según muestra. Intendencia, 734· Marzo 5-2,128. Recibido de la Sra. Dolores Muñoz 2,180 male­teras, según muestra. Intendencia, 673 y 738. Marzo 5-2,129. Recibido de la Sra. Betsabé Guarín 150 corros­cas. Intendencia, 739· Marzo 6-2,1 30. Recibido del Sr. Administrador de la Maestranza de San Vicente de Paúl 5,070 chaquetas, 4,776 pantalones, 3,190 calzoncillos y 1,200 camisas. Intendencia, 730. Marzo 6-2,131. Recibido de la Sra. Matilde G. de Quintero 1,000 frazadas comunes, según muestra. Intendencia, 640. Marzo 6-2,132. Recibido del Sr. Rafael Duque 165 docenas de pares de alpargatas, según muestra. Intendencia, 741. Marzo 6-2,133. Recibido del Sr. Hernando Pereira 70 juegos de herraduras. Intendencia, 745· Marzo 7-2,134. Recibido del Sr. Vida! Pachón 26 pares de estri­bos de aro, de cobn~. Intendencia, 745 B. Marzo 7-2,135. Recibido de la Sra. Francisca Díaz de C. 495 frazadas comunes. Intendencia, 690. Marzo 7-2,136. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña, de 6 metros 40 centímetros, por 4 metros 80 centímetros, confeccionados con telas ele! Gobierno. Inten~ dencia, 742. Mar~o 8-2~137. Recibido tlel Sr. Silvestre Páez 55 pares de es­tribos de aro, de hierro. Intendencia, 747· Marzo 8-2,138. Recibido del Sr. Honora lo Landfnez 405 cargas de costales. Intendencia, 743. Marzo 8-2,139. Recibido del r. Intendente de los Talleres de San Vicente de Paú! 138 correajes con morral y sin vaina. Intendencia, 748. Marzo 10-2,140. Recibido del Sr. Miguel Salgar 500 vestidos, compuestos de chaqueta de paño de algodón, pantalones de paño de algodón, camisa, calzoncillos y kepis, confeccionados con telas suministradas por el Parque. Intendencia. Marzo 11-2,141. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña de 6-40 por 4.80 metros, hechos con telas ·del Gobierno. Intendencia, 7 50. Marzo 11-2,142. Recibido del Sr. Francisco de J. Mesa 2,000 frazadas. Intendencia, 743· Marzo 12-2,143. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña de 6-40 por 4.80 metros, hechos con telas del Gobierno. Intendencia, 745· Marzo 12-2,144. Recibido de la Sra. Mercedes A. de Vélez 1,()()() maleltras. Intendencia, 6gx. Marzo 13-2,145. Recibido del Sr. Francisco Camacho 1,200 co­rreajes, con morral de lona, de éstos 770 forrados encañama­zo, los demás como la muestra. Intendencia, 562. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 396 _; Marzo 13-2,146. Recibido del Administrador de la Maestranza de San Vicente de Paú] 4,996 chaquetas, 6,200 pantalones, 14,520 camisas, 1 T ,ooo calzoncillos y 200 kepis. Intendencia, 749· Marzo 14-2,147· Recibido del Sr. José Laverde 100 docenas de alpargatas, 3,6oo corroscas y 50 alfombras. Intendencia, nú­meros 669 y 695. Marzo 14-2,148. Recibido del Sr. Manuel Puyo 3 sillas aperadas completamente, una sin alfombra. Intendencia, 749· Marzo r 4-1,249. Recibido del Director de la Sección de Ampa­ro de la Sociedad de San Vicente roo frazadas con peso de 9 arrobas 14 libras. Intendencia, 748. Marzo 14-1,250. Recibido del Sr. Cristóbal Salazar 36 frenos nuevos, extranjeros. Intendencia, 7 53. Marzo r 5-1,25 I. Recibido del Sr. Antonio González Q. 100 do­cenas de alpargatas. Inlendencia, 7 54· Marzo 15-1,252. Recibido del Sr. José Nicolás Muñoz 50 cinchas de cáñamo y 50 baticolas, s<=>gún muestra. Intendencia, 75.5"· Marzo 14-1,253. Recibido del Sr. Flavio Angulo N. 365 peini­Uas. Intendencia, 7 56. Marzo 17-1,254. Recibido de la Sra. María Parra 26 enjalmas aparejadas, 8o encerados grandes y 40 pequeños, sfm. Inten­dencia, 757 y 758. Marzo 17-1,255. Recibido del Sr. Antonio González Q. 220 do­cenas de alpargatas. Intendencia, 760. Marzo 17-I' I 56. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 50 toldos de campaña, de 6.40 por 4.80 metros, confeccionados con telas del Gobierno. Intendencia, 7 50. Marzo 17-1,257· Recibido del Sr. Manuel Ballesteros una silla nueva, completamente aperada. Intendencia, 765. Marzo 17-1,258. Recibido del r. Antonio J. Ram{rez 70 doce­nas de alpargatas. Intendencia, 764. Marzo 18-1,259· Recibido del Sr. Jesús Segura 102 enjalmas, de ellas 30 forradas en costal, las demás en cañamazo. Inten­dencia, 766. Marzo 20-1,260. Recibido del Sr. Arsenio Zamudio 4,000 correa­jes con morral y sin vaina. Intendencia, 761. Marzo 20-1,261. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 50 toldos rle campaña, hechos con telas del Gobierno. Intendencia, 762. Marzo 20-1,262. Recibido del Sr. J. Marcelino Gilibert dos juegos. de herramientas para herrar. Intendencia, 1. Marzo 20-1,263. Recibido del Sr. Ildefonso de J. Rodríguez un galápago usado, aperado con cincha, estribos de zapato, acio­nes, alforjas y baticola. Intendencia, 763. Marzo 20-1,264. Recibido del Sr. Silvestre Páez 1,000 tornillos para Grass. Intendencia, 635. Marzo 21-1,265. Recibido de la Sra. Matilde G. de Quintero 1,000 frazadas pescanas. Intendencia, 640. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 397 _J Marzo 21-1,266. Recibido del Sr. Numa P. Noguera dos sillas viejas, aperadas con cincha, y una con aciones y estribos. In­tendencia, 4· Marzo 21-1,267. Recibido del Sr. Honorato Landínez 20 enjal­mas sin aperos. Intendencia, 767. Marzo 21-1,268. Recibido del Sr. Tobías Salamanca 38 docenas de alpargatas. Intendencia, 6. Marzo 21-1,269. Recibido del Sr. Antonio Lemos 500 frazadas pescanas. Intendencia, 2. Marzo 22-1,270. Recibido del Sr. Antonio González Q. 141 do­cenas de alpargatas. Intendencia, 7· Marzo 22-1,271. Recibido del Sr. Ignacio Guillén 462 cargas de costales. Intendencia, 5. Marzo 21-1,272. Recibido del Sr. José Laverde 450 docenas de alpargatas. Intendencia, 3 y 8. Marzo 24-1,273. Recibido del Sr. Benito Navarro O. rso correa­jes con morral y sin vaina. Intendencia, 102. Marzo 24-1,274. Recibido del Sr. Jesús Segura 20 enjalmas sin aperos. Intendencia, 14. Marzo 24-1,275. Recibido del Sr. Rafael G6mez M. 300 corros­cas. Intendencia, r 3. Marzo 26-1,276. Recibido del Sr. Saturnino Posse 63 aperos, compuestos de jác¡uima con pisador, freno montado, cincha, estribos de aro, aciones y baticola. Intendencia, 740. Marzo 26-1,277. Recibido del r. Manuel Suárez Madiedo 4,957 corroscas, según muestra. Intendencia, 759· Marzo 26-1,278. R ecibi do de la Srita. Enriqucta González B. 40 toldos de campaña, hechos con telas del Gobierno. Intenden­cia, 1 I. Marzo 26-1,279. R ec ibido del Sr. Darío G6mez 400 docenas de alpargatas. Intendencia, 16 . . Marzo 29-1,280. Recibido del Sr. Honorato Landfnez 30 enjal­mas sin aparejos. Intendencia, 308. Marzo 29-1,281. Recibido del r. Jesús Berna! 993 maleteras. In­tendencia, 7 5 I. Marzo 29-1,282. Recibido de la Sra. Julia G6mez de N. 2,500 frazadas pesc~nas, según muP.stra. Intendencia, 722 y 17. Marzo 29-1,283. Recibido del Sr. José Laverde 1,477 corroscas. Intendencia. 21. Marzo 29-1,284. Recibido del Sr. José Laverdc 173 corroscas. Intendencia, 22. Marzo 31-1,285. Recibido del Sr. Antonio González Q. So doce­nas de alpargatas. Intendencia, 24. El Guardaparque general, IGNACIO A. ÜSUNA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bo1~tín Militar de Colombia '- 398 _J Doctrinal ===- EL CAQUETÁ EN PELIGRO Es en los territorios del corazón de la América meridional, en la zona del Amazonas superior, en las selvas Pn las cuales coinci­den los dominios disputados del Brasil, de Bolivia, del ?erú, del Ecuador y de Colombia, donde se encuentra la famosa región del Acre, que no há mucho casi llegó á ser un Estado independiente ubicado al Sur del gran río. La riqueza de esos territorios es colosal ; allí están los innu­merables gomeros que dan el caucho y que jamás se agotan, y tanto pueden rendir, que hay quien asegura que, bien organizado el servicio de Aduanas, sólo de derechos pudieran recaudarse veinte millones de pesos en oro al año. Lo cierto es que, á pesar de que en muchos puntos-no en todos-el 80 °/ 0 de los colonos con­traen pertinaces y muchas veces mortales fiebres, á la fecha de todas partes acuden emigrantes ansiosos de hacer fortuna. Y la zona más rica de ese el dorado vegetal, es tal vez la que pertenece á Colombia, precisamente aquella donde los conquistadores bus­caron el d01·ado meláHco con más tesón. Ahora bien: un explorador inglés, Conway, y un banquero neuyorquino, Pierpont Morgan-el jefe del iroosl de vapores tras­atlánticos,- se pusieron de acuerdo el año pasado para constituir un gran sindicalo destinado á explorar y explotar los ricos territorios mencionados. Y como gente a visada para su propio negocio, lograron sedu­cir al Gobierno de Bolivia y pactaron con él la concesión al sindi­cato de un lote de so,ooo kilómetros cuadrados, algo así como el Departamento del Tolima, en el corazón de la Amazonia. Confor­me á ese pacto, la Compañía obtuvo el derecho exclusivo de ex­plotación del suelo y subsuelo, que Hme hab1tanles, percibe los dere­chos de aduana y no paga impuestos; y en cambio, apenas se com­promete á. abonar al Gobierno de Bolivia un tanto por ciento de lo que perciba. Además, el sindicato se encarga de la policía del te­rritorio, es decir, puede organizar por su cuenta administración de justicia y fuerza pública ; se obliga á establecer servicio postal y á constru(r ferrocarriles. Se trata, en suma, de un nuevo Estado casi soberano, rodeado por otros y que no tiene salida al mar más que por el Amazonas, por territorio brasilero, ó mediante ca­nales ó ferrocarriles por el Plata ó por el Orinoco. El asunto no ha parecido baladí al Gobierno del Brasil, que protesta y no acepta la opción que le brinda Bol :via, y teme y con razón la ingerencia de elementos extraños y peligrosos en la explotación de la rica Amazonia. Los derechos de soberanía que el sindicato adquiere los considera incompatibles con los dere­chos del Estado en cuyo territorio ha de ejercerlos. El Gobierno Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "-- 399 _} boliviano, al confiar á la Compañfa la organización de fuerzas mi­litares, condición esencial de la soberanía real y efectiva, trans­fiere de hecho parte de sus derechos soberanos, de suerte que, en caso de abuso allende su concesión, muy de temerse, el GobiPrno brasilero se encontrará en presencia de autoridades que no debe reconocer y que, por tanto, no reconocerá. Así habla el Brasil, y amenaza romper las relaciones aiplo­máticas con Bolivia, si persiste en mantener la concesión. En vista de esa notificación, Bolivia se inclinó á ceder, á complacer al Go­bierno brasilero; mas por su parte el sindicato, que sabe lo que trae entre manos, está resuelto á no renunciar al negocio que es­peraba realizar, y por medio de la influencia decisiva del lroosl de los vapores, espera ganarse el apoyo de los banqueros alemanes para hacer fuerza eficaz en las negociaciones pendientes con el Brasil. El peligro apuntado por la República portuguesa es muy real, y como entre los territorios que puede perjudicar el sindicato, se encuentran los de Colombia, suponemos que nuestra cancillería á la fecha ya habrá tomado cartas en el asunto, por tratarse de in­tereses valiosísimos para la República. ---@5--- EL FERROCARRIL INTERCONTINENT AL EN COLOMBIA (Continúa) CAPÍTULO IX-DE CALI Á MEDELLÍN Comenzámos el trazo de la Hnca al Norte de Cali el 25 de Enero de 1892, y en tres semanas lo llevámos hasta Cartago, ha­ciendo en números redondos 24 millas (39 ks.) durante la primera semana, 6o millas (g6.6 ks.) en la segunda, y 40 millas (64.4 ks.) en la tercera. Tuvimos más 6 menos demor :s por mal tiempo, y en la parte entre Cali y Palmira, por las grandes dificultades que presenta el terreno para recorrerlo á campo traviesa. El río Cau­ca cruza allí una sabana, es verdad, pero llena de lodazales, lagu­nas y ciénagas. El actual camino está muy distante de la línea que nos convenía, y necesariamente teníamcs que seguirlo. Las aveni­das de las aguas se habían llevado los puentes hacía cosa de dos años y medio, circunstancia que dificultaba de tal manera los trans­portes, que el a vanee del campamento tenía que guardar rela­ción con el de la mensura. Con los frecuentes vados y pasos por entre agua y lodo, cada 500 ó 700 pies ( 150 á 200 metros) por un trayecto considerable, el campamento tenía que andar despacio. El avance de la segunda semana fue á razón de 11.4 millas (18.35 ks.) cada día de trabajo, que es como go 0 / 0 de lo más que es po­sible en circunstancias desfavorables, con el teodolito, llevando á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colom bta '- 400 _; pie el instrumento. No había prisa. Se trabajaba constantemente. Durante la tercera semana encontrámos tropiezos en el tiempo : el bo<;que, el barro y los desvíos del camino que nos retrasaban. El progreso de la marcha, por término medio, de cada día de labor, sumando las fracciones, fue de 9 millas diarias ( 14.5 ks.) Estas r 13.5 millas (182.66 ks.), medidas en la línea de la ruta probable, pueden construirse á poco costo. El río Cauca) cerca de Cali, requiere un puente de 450 pies de largo (137 metros), y los trancaniles que deben construirse á los lados del río, hacen la sec­ción de Cali á Palmira más costosa, por unidad de distancia, que la de Palmira á Cartago. En toda la última sección el aluvión del valle, un plano ligeramente inclinado hacia la principal corriente, cubre el suelo al pie de las colinas en todas las ondulaciones de la Hnea adoptada, con curvas é indentaciones como si se tratara de las márgenes del mar. El ferrocarril deberá cruzar esas bahías y senos en busca del ter reno firme, con excavaciones (de lomo de pe­rro) á los lados y cortes de desmonte al través de las penínsulas, que delinean los relieves, la mayor parte formados de cascajo pro­pio para bafastro. Es un país bien provisto de aguas, donde abun­dan los ríos y arroyos, que por lo regular tienen cauce poco hun­dido bajo la superficie del terreno. Se encuentra madera buena para durmientes, leña y arcilla para ladrillos. Las aguas de los arroyos corren por lechos pedregosos. El costo de nivelación, albañilería y puentes, entre Cali y Car­tago, 11 3·5 millas ( 182.66 ks.), se calculó en oro á razón de 12,875 pesos por milla ($ 8,000 en kilómetro), ósea $ 1.461,280 por total. Llevamos el trazo d e la línea al campo núm ero 87, como á 1.5 millas (2.4 ks.) al Norte de Cartago, al medio día del 15 de Febrero de r8g2. Nos vi itó cerca de Palmira Mr. James M. Ede r, que fue an­tes Cónsul de los Estados Unidos en Buena ventura. Al separarse de aquel destino, hace veinticinco años, se estableció á dos millas de distancia de Palmira, en una finca de 3,000 acres. Ahora tiene 150 sembradas de café, que le producen anualmente 150,000 libras, que recoge durante los trimestres alternados del año y se venden en Nueva York á 22 centavos la libra. Aquí en la hacienda vale 18 en la moneda corriente del país. Tiene 300 acres sembrados de caña dulce, y cosecha 20 de eilos por mes, es decir, en quince meses el todo. Produce do<; toneladas diarias de azúcar, que vende en la hacienda á 15 centavos la libra, sin contar el ron y las mie­les de purga. Tiene sobre mil vacas ; no sabe exactamente cuan­tas. Rara vez utiliza la mantequilla. Hace quesos. La población de la hacienda es como de 300 personas. Tiene ingenio movido por agua. Nos hizo observar que era necesario especificar con el mayor cuidado todos los pormenores de las piezas de una maqui­naria para evitar error ú omisión en el envío, y añadió que la falta de un eje de hierro que valía $ 12 en Nueva York, contando inte­reses y la pérdida de ganancias posibles, le había costado $ r6,ooo puesto en el ingenio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 401 _) Mr. Eder nos dijo que flO hay en el país estadística de pobla­ción, producción ni tráfico. Estando para llegar Mr. Garrison dentro de pocos días, Mr· O'Connell se ha hecho cargo de actuar como Jefe de Sección, in­geniero y topógrafo. Este arreglo y la detención del servicio pos­tal que hizo innecesario mi informe periódico, dio campo para el reconocimiento del paso de Quindío, sin pérdida de tiempo para la obra principal. El Dr. Ogden y yo, con algunos de los emplea­dos del país, salímos con tal propósito el r6 de Febrero . Acompa­ño dos mapas que represen~an la región. Uno de ellos muestra con algunos detalles la línea de reconocimi ento de dicho paso, desde las cercanías de Salento; y el otro es mis general é indica las di­ferentes alternativas aceptables entre Cartago é !bagué, que po­drán examinarse después. Nuestras observaciones desde la línea de la mensura, en el valle del Cauca, mientras nos dirigíamos haci:t el Norte, nos indicaron la posibilidad de encontrar un paso en la cordillera por el valle del Paila ó el del afluente del Cauca que le sigue hacia el Norte y que se aproxima á una cumbre baja de la cordillera central, al respaldo de las cabeceras del río Coe­llo, tributario del l\1agdalena. Debemo i Mr. Robert B. White, residente por muchos años en el Departamento del Cauca, los me. jores informes concernientes al país representado en estos mapas. Durante su visita á nuestro campamento, cerca de Salento, á la vuelta de nuestra exploración, donde lo conocimos, confirmó nues. tras conjeturas de que desde Cartago, ó de la Paila, se encontra­ría hacia el ur un f>aso más bajo ClUC el del Quindío. Añadió que el terreno del valle d<.>l Coello y sus afluentes ofrecía mc.ís facilida­des para la con trucción de una vía f~rrea que el valle del alto Toche, al Noroeste de ! bagué, porque e te últ1 m o está muy emba­razado de piedra y despojos del vold.n Tolima. La distancia, por cada una de las rutas generales indicadas en la carta, serfa, según la escala, como de 125 á 130 millas (200 á 2 ro ks.) de Cartago á Ambalema. Juzgando por nuestra explo­ración que el ascenso desde Cartago al paso de Quindío es obra factible, no llevámos má · adelante ele dicho paso nuestro recono­cimiento. El túnel necesario en la cumbre tendría de 2,500 á 3,000 pies (760 á 9 ro metros), á lo más de longitud, y pondría el ferro­carril como 8oo pies (244 metros) bajo ese lomo del terreno. El terreno en que ha de excava~ el túnel es pizarra compac­ta y arcilla endurecida, en capas que se hunden fuertemente hacia el Oeste. A causa de la forma del relieve, un túnel abierto más abajo sería much{simo más largo, y por lo tanto inconveniente. En la porción occidental al paso del Quindío, demandará la vía un trabajo ligero, desde Cartago hasta las cercanías dt; Salen­to; y de allí al túnel lo habría fuerte y con numerosas curvas. Contando estas subdivisiones se estimó que $ 32, 186 por milla ($ 20,000 el k.) cubrirían el gasto de nivelación, albañilería y puentes, y como avalúo preliminar, que la misma suma se inver- TOHO It-26 • IANco DE LA Gl '.J T Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia tiría en toda la distancia, entre Cartago y Ambalema, que en nú­meros redondos asciende á 130 millas (2 10 k.). El mapa general de Colombia ofrece una línea de alterna­tiva hacia el Sudeste y Nornordeste, de !bagué al río Magdalena. El instinto del ingeniero también indica lo mismo, y el valle del río Bogotá puede venir á resultar entonces la entrada para la capital de la Nación. Los recuerdos de niño, que en la escuela oye hablar del Tequendama y del precipicio que hay en la gran barrera de montes que rodean por el Oeste la Sabana de Bogotá, no deben impedir la exploración de esa vía á los que vengan después •. Al regreso del Quindío, alcanzámos á los compañeros el 27 de Febrero, al Norte de Manizales, y ya encontrámos la sección á cargo de Mr. Garrison. El camino principal de Cartago á Medellín fue seguido en nuestro estudio á Salamina, donde un camino transversal nos per­mitió bajar á la margen occidental del río Cauca, en Marmato, más cerca del terreno por donde debe ir la línea, y desde ese punto vinimos á esta ciudad (MedelHn) por la vía de Nueva Cara­manta, Valparaíso, los Farallones, Santa Bárbara y Caldas. Lle­gámos el sábado 19 de Mayo de 1892 á los suburbios de Mede­llín, y pasámos la ciudad dos días después. Debe observarse que nuP.stros estudios de Cartago, hacia el Norte, quedan restringidos, al camino públic(l que tuvo que atra­vesar una región escarpada, surcada por torrentes que nacen en los Páramos y Sierra Nevada de la cordillera central, y por lo tan­to, en su mayor parte, fuera del terreno adecuado para la línea, á lo largo del valle propio del Cauca, es decir, por terreno im­practicable por ferrocarriles á un costo razonable, excepto la par­te entre Cartago y San Francisco. Un trazo conveniente como se indica en los planos, podría hacerse en esa parle, descendiendo de San Francisco hacia el valle del Cauca por el río Chinchiná. Por las noticias recogidas parece inconveniente tal línea. Sin ven­taja alguna aparente, probablemente sería una alternativa más larga y costosa, y entraría en el valle, cerca de las cabeceras de lo que se considera como su parle más difícil, antes de llegar á la boca del río Opiramá, y por tanto sin dificultades de consideración. Nuestros sucesores, sin embargo, antes de elegir el trazo definitivo deberían explorar ambas rutas y resolver la validez de la conclusión que sacamos de premisas conjeturales en mucha parte. Pensá:nos de antemano probar la línea por la vfa de los valles de Risaralda y San Juan; pero los informes de Mr. Franklin White sobre tal vía, que se nos facilitaron en Palmira, nos hicie­ron prescindir de ella. El reconocimiento de Mr. White hecho en 1878, indica una gradiente de 7·7 por 100, por cerca de 9 mi­llas (14.4 ks.) en la cumbre; el ascenso allí, desde la boca del Ri- • Aún se ignoraba en Nueva York que esa exploración se había practicado por ingenieros del país veinte años antes !-N. dd D . o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- '403 _) saralda, es aproximadamente de 4,300 pies ( 1,310 ms.) vertica­les. La línea del valle, su tancialmente en continuo descenso, consumiría totalmente la diferencia entre dichas bocas, cerca de 2,400 pies (832 ms.) distribuídos en una longitud de más de 100 millas (r6o ks.) La línea interior, según el cuadro de Mr. White, aparece como 8 á 10 millas más corta (de 13 á 16 ks.), diferencia que sin duda se extinguiría. d~ sobra con el aumento necesario, á fin de reducir la pendiente á ct rtos límites, sin com­pensaciones de otra esp~cie. E'1 su:na, la línea del valle del Cauca se recomienda como la preferible. El plan de nuestra obra nos impidió recorrer sus flan­cos desiertos y sin caminos; y el veranillo con sus brumas no nos dejó obtener buenas vistas de la vaguada desde las tierras altas. L:ts ojeadas que pudimos lograr, las observaciones hechas en los diferentes pasos, y los informes de los vecinos, concurren á com .. probar que aunque pueda haber laderas ásperas 6 porciones de cañón, puede construírse allí un ferrocarril con un gasto medio mo­derado. Mucha pilrte, si no todo lo llamado cañón, es de laderas firmes-moldeadas, como dicen, y hay extensas zonas, en forma de bancos y ensenadas. Con todo, en la incertidumbre de nuestro co­nocimiento, sería prudente estim::tr la sección desde Cartago, por la vía del do á la boca del Poblanco, en 100 millas (160.93 ks.) en números redondos, y calcularlas á razón de $ 32,186 la milla ($ 20,000 por kilómetro), lo que se considera un presupuesto muy liberal. El aspecto del país se ha bosquejado en las cartas anteriores. Poco pudiera añadirse sin repetición, porque esta es la misma tie­rra antiquísima, en la que sólo las tintes locales y los tamaños de las relieves difieren. Y aun la criatura humana es lo mismo, con el solo ca'Tlbio del color, como sucede en la humanidad. Siendo como somos, hijos de Adán en el cuerpo, también lo somos en pasiones, facultades y necesidades, en todas partes del mundo, y dondequiera encontramos los mismos inventos, por así decir. Las diferencias c¡ue aquí nos conciernen, en la escala gene­ral, más se refieren á los insectos y los caminos que á otra cosa. A las vicisitudes del clima nos acostumbramos; pero no nos podemos avenir con otras cosas. Cada vereda de las que se suceden por es­tos cerros, nos parece la peor en su especie en el universo. No se han inventado todavía las palabras necesarias para expresar nues­tros sufrimientos por causa de los insectos. Contribuyen á aumen­tar el tormento la picadura, la comezón intolerable y la laceración de la piel, porque no puede dejarse de rascar la parte agredida. No hay descanso. Siempre subiendo y bajando como las olas del mar, como las nubes en las cumbres de las montañas, como la flor y la fruta que cae para renovarse en la floresta ecuatorial. Peno­sas subidas por despeñaderos que desvanecen la vista y á cada paso provocan un acto de flaqueza de la voluntad, y la peste de insectos que embota la energía y deprime la vitalidad. Las prime­ras de día, los segundos de noche y día. Como las a~uas del Pon- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 404 -' to, este tráfago no conoce la baja mar. A veces envidiamos á Job su único tormento de úlceras y el tiesto de cuatro puntas para ras­carlas. El término "Valle del Cauca," como se dice comúnmente, se aplica á la expansión que hay entre La Balsa, á donde sale el río, viniendo de las montañas de Buenos Aires, y Cartago, en donde entra de nuevo en terrenos altos y quebrados. Las crestas de las cumbres que lo encien:an están á 40 millas (64 ks.) de separación, ]a vaguada á ro millas ( 16 ks.) de la cima de la Cordillera Occi­dental; la ladera de dicha Cordillera, cubierta de yerba hacia la parte baja, y de bosque hacia arriba, es muy pendiente y que­brada, comparada con la de su compañera del lado oriental. El Talle arriba de Palmira tiene como I 5 millas ( I 1.16 ks.) de ancho, al pie de la falda de la Cordillera Central, de suerte que forma una región habitable y de cultivo, de ro á 15 millas ( r6 á 24 ks.) de ancho, ahora cubierta en su mayor parte por una floresta espe­sa, formando así una extensión de terreno inclinado y ondulado, con contrafuertes apoyados en la cordillera, y regada por arroyos rápidos y cristalinos, afluentes del río Cauca. El llano ó suelo aluvial está á una elevación media de 3,300 pies (r,ooo ms.) sobre el mar; como dos terceras partes de su área son praderas, y el resto monte bajo, bosque, y lo adyacente al río, una faja de tierra deprimida, expuesta á inundaciones. Tiene fértil suelo y clima subtropical uniforme. Los extremos de la tem­peratura son de 5 5° á 95° de Fahrenheit ( r 3 á 35 C.), la ordinaria diariamente es de 6o0 á 80°, y la media anual 74° Fahrenheit (25° C.). La mayor parte del terreno se dedica á la cría de caballos, mulas y ganados principalmente, y algunas OYejas y cabras. Los ani­males padecen por falta de 'al. El ganado devora ávidamente la ropa, cuerdas y hasta el cuero sudado salobre, que se cuelga fuera de las habitaciones para orearlo. Toda casa rural ti e ne sus galli­nas y cerdos. El cacao, magu e y y ciertas especies de palmas, li­mas, piñas y guaduas, se dan il \'es tres. La guadua se emplea en los cercados, construcción de casas, puentes ligeros y utensilios do­mésticos. Las plantas que más se cultivan son: la yuca, el cacao, el café, la caña dulce, plátanos bananos, maíz, algodón, tabaco, naranjas, y en algunos lugares también el coco. La población es poca y de color vario. Hay notable cantidad de sangre negra. La del indio parece extinguida. Este país, naturalmente rico, puede decirse que está en barbecho. Apenas se ha comenzado á hacer algo desde el punto de vista agrícola. No vimos muchos animales silvestres. Las gallinazas siguen al hombre en todos estos países por dondequiera. Abundan los guacamayos, loros, grajos y diversas variedades de monos. En la exploración del Quindío no encontrámos monos á más de 6,ooo pies de altura. La guadua queda atrás á los 5,000 pies; el plátano de los 5,000 á 6,ooo. La palma de cera se produce á la altura de 9,000 pies; las moras maduras y abundantes, nos acompañaron hasta los 10,000 pies sobre el mar. A esa misma altura nos mecie- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 405 .....) ron en nuestras rústicas camas tres temblorcillos de tierra, que venían del lado del Tolima. Al Norte de Palmira los pasos de las quebradas tienen puentes por lo general. Hasta los 80 pies de abertura de los tramos, aproxi­madamente, se emplean los postes de la reina, y el único hierro que hay en el puente es el de los pernos en los empalmes; los tra­mos mayores presentan enrejados de madera, ó suspensiones á la Burr, por medio de alambres fijados á los cables colgantes. Estas obras llenan una urgente ntcesidad y honran á todos los que de algún modo las llevaren á cabo. Puede anotarse aquí que en todo .el Ecuador y en Colombia, en la línea de nuestro trabajo, los car­pinteros son excelentes en el arte de su profesión. Las herramien­tas modernas y hasta los mismos tornos son desconocidos, excepto en Pasto y una que otra localidad. Las simples molduras se hacen á la mano, conforme á los procedimientos antiguos. Disponen de buenas maderas fuertes, ya duras, ya blandas. Las mesas, sillas, camas y lavamanos son de piezas en escuadría y proporciones ma­cizas. Batlles de tapa redonda, forrados en cuero, como los anti­guos de nuestro país, son los escaparates y las cajas fuertes de la tierra para guardar valores. La obra ele ebanistería la compagi­nan como si fuera la del crecimiento natural de la madera : nadie en el mundo puede aventajados en habilidad. Una antigua protuberancia terrestre de 2,000 millas de diá­metro- ahora reemplazada por una contradepre ión cuyo centro está cerca de la confluencia de los grandes tributarios del gran Amazonas, en Manaos,-una antigua protuberancia terrestre, cuyo hundimiento sucesivo explica la existencia del sistema de circos de montañas que hay en Sudamérica al rededor del valle del Ama­Z. Jnas, explicada también la formación de la antigua Cordillera Occidental en Colombia, luégo la de la Cordillera Central, inclu­yendo los nudos y tierras altas de Antioquia, y finalmente, la for­mación de la Cordillera Oriental colombiana, junto con las alli­plamcz'es de Santander, Boyacá y Cundinamarca, cuyo final le-vantami ento parece diera salida al lago que ocupó el valle del Cauca, por una hendidura que se extiende por 200 millas, desde Cartago hacia el Norte, hasta las inmediaciones de Cáceres. La depresión que atraviesa el río actual, entre aquellos límites, puede llamarse la hondonada (cañón) del Cauca, más propiamente que Valle del Cauca. A la verdad, aun cuando hay expansiones que fingen valle en los puntos donde le tributan los afluentes principa­les, y donde las aguas ó los antiguos cauces derrumbados han causado grandes entradas de erosión, con todo, se trata de un le­cho profundo, donde comparativamente son pocos los espacios aluviales y los bancos elevados á uno ú otro lado del río, que alter­nan con las haces de los cañones y los promontorios que llegan hasta el borde de las aguas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 406-' :BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO POR DICK DE LONLA Y Traducción del francés para el Boldl11 Militar ( Solferino, conclu;,e) Por su parte la División Bazaine ha vuelto á tomar la ofensi­va, y en el séptimo y último supremo esfuerzo logra al fin entrar al cementerio, en donde el Sargento Garnier, del 10.0 Batallón de Cazadores de á pie, se apodera de la bandera del Cuerpo 66 de línea austriaco. Ya Solferino es nuéstro. Cuerpos completos enemi~os se reti­ran en desorden, abandonando armas y l>agajes. Nada contiene ya á los austriacos en su derrota. Sin perder tiempo, el Emperador dispone marchar contra Cavriana, en donde está el cuartel imperial austriaco, y cuya toma dará por resultado el romper el centro de la línea enemiga. Mac Mahon verifica su movimiento de unión con la Guardia Imp rial y el primer cuerpo, y á su vez toma la ofensiva. El General Manéque, que desde Solferino impulsa nuestra brigada de altura en altura, nos dirige, en tanto que la División Forey se pone en marcha para apoyarnos y que Mac Mahon em­prende el ataque del pueblo de San Cassiano. En breve encontramos al enemigo apostado en gran número sobre las alturas de Casa del Monte, de donde párte un fuego te­rrible. Las fuerzas austriacas son muy considerables para que nos­otros pretendamos desalojarlas con nuestros siete batallones, ya bien mermados. La lucha se prolonga, las municiones se agotan, nuestros fu­siles se han dañado ~ fuerza de disparar, y nos quemamos los de­dos con los sañones. El Emperador da orden entonces al General Mellinet de acu­dir sobre este punto con sus granaderos : en breve se nos unen éstos. Mellinet juzga nuestro comportamiento tan noble, que cree cumplir un deber dando el mando al General Manéque, quien pre­tende que el honor de esta batalla recaiga íntegro sobre los Vol­tíjeros y sobre los Cazadores de la Guardia. No pide sino las municiones. Los héroes de Magenta nos entregan entonces sus cartuchos y se mantienen á alguna distancia, dispuestos á prestar­nos apoyo. Entonces, con el auxilio de la artillería montada, que á orde­nes del General de Severtinge, se pone en batería á derecha y á izquierda del camino de Solferino á Cavriana, logramos lanzar á. los austriacos de las alturas de Casa del Monte. Al propio tiempo los turcos de Mac Mahon toman e 1 pueblo de San Cassiano y los declives abruptos del monte Fontana, último contrafuerte que ¡epara á Cavriana de San Cassiano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 407 _.) En este punto de Ca vriana el enemigo ha reunido fuerzas con­siderables y se dispone á defenderlo vigorosamente. El Empera­dor Francisco José se encu':!ntra en este pueblo, rodeado de sus reservas. El Mariscal Príncipe de Hesse se encuentra allí: dirige á los austriacos, comportándose con rara energía. Pero hé aquí á la Guardia con su artillería. El General de Se­velinge hace colocar los cañones sobre el dorso del monte Fonta­na, y en brevísimo tiempo un fuego intensísimo se dirige contra las intomables posiciones del enemigo. Nuestros nuevos cañones diezman las filas enemigas; la arti­llería austriaca trata de enfrentárseles, pero de súbito un resplan­dor siniestro, seguido de otro, enrojece el horizonte .... Dos cajas del enemigo saltan hechas pedazos y ocasionan tales estragos, que los artilleros, asustados, retroceden. En el propio instante todas nuestras tropas se precipitan al asalto de Cavriana: gua:--dia imperial, turcos, infantería de línea, cazadores de á pie, &c. Dos Coroneles, Douay, del 70, y Laure, de los tiradores ar­g~ linos, son heridos de muerte. Los turcos, que adoran á su Jefe, se detien~n un instante, empapan sus manos en la sangre que se le escapa de las heridas, y sacudiéndola del lado de los austriacos, como en amenaza, acometen de nuevo dejando oír su grito sinies­tro deyuyu! Nuestro Batallón de Cazadores de la Guardia los apoya, y ex­tendiéndose por entre un maizal, acometen á la bayoneta. Aún se encuentra en este pueblo el Emperador cuando pene­tramo en él. Un numeroso grupo de nuestros cazadores cae sobre una casa de hermo a apari ncia, enfrente de la cual permanece inmóvil un soberbio caballo: se imaginan tomar allí preso á un Oficial de ~ra­< lo superior. f.' aparece un italiano ya blanco de canas; y les pregunta con mucha flema si pretenden apoderarse del Emperador de Austria. -Exacto, responden los cazadores. -Entonces, volved á la izquierda; por ahí se ha escapado, replica el viejo. Nuestros soldados le creen y siguen el consejo. Per-:> apenas acaban de desaparecer, cuando un Oficial joYen, que lleva el uniforme de General, trepa en el caballo que lo espe­ra, y desaparece al galope. Aquel era Francisco José .... Con el objeto de cubrir la retirada del Mariscal Príncipe de Hesse, el 10 de Hú ares austriaco (regimiento del Rey de Prusia), se lanza al galope sobre nuestrp.s tropas, que comienzan á desem­bocar de Cavriana. Los jinetes húngaros y otros cargan con su­premo valor. De improviso el Batallón 1 1 de Cazadores de á pie, que se ha escondido en cuadro entre el trigo, se levanta como un solo hombre y les recibe con fuego á quemarropa por dos de sus <:aras. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 408...) Estas descargas debilitan completamente al regimiento aus­triaco; tan solo algunos húsares, agachados sobre su cabalgadura,. logran reunirse á sus columnas en retirada. Son las cuatro de la tarde cuando log-rarnos apoderarnos de la aldea de Cavriana. El centro del enemigo está roto. Sus alas, que desde por la mañana luchan Talerosamente contra los piamon­teses, á nuestra izquierda, y contra el General Niel, á nuestra dere­cha, van á ser desorganizadas y á tener que retroceder. La batalla está ganada. Nuestro 4. 0 cuerpo, luégo de defender valerosamente la quin­ta de Casa Nova, á su vez avanza. El 76 de Línea rompe la infan­tería enemiga, y dos esforzados soldados de e~te regimiento lo­gran apoderarse de la bandera del 35 regimiento austriaco, del cual el joven Coronel Príncipe de Windischgraetz, cae muerto en el combate. A las cuatro y media de la tarde el enemigo es rechazado en todas partes. Dueños al fin de las alturas, venciendo por dondequie­ra á los austriacos después de catorce horas de incesantes esfuer­zos, Yarnos á perseguí¡- y romper los batallones de Francisco José. El Comandante Clinchant se vuelve de nuestro lado y exclama:­" Hijos míos, comienza la retirada; todavía contarnos con tres ho­ras para cambiarla en derrota; preparaos á dar la carga. Vénse los regimientos de la Guardia austriaca bajar por las pendientes de Cavriana y desbandarse al sufrir el fuego de nues­tras granadas. En breve las tropas enemigas huyen en espantoso desorden; los soldados de infantería se desprenden de sus morrales y de sus armas; corren tan aprisa que los talones de los que huyen parece corno que los tuvieran pegados á la nuca; los jinetes se abren paso con la espada en mano; la artillería corre gran trecho por ntre esta humana ola, y los cañones aplastan á los que rápidame11te no se libran de ellos. De improviso el cielo se oscurece, y todo el panorama del campo de batalla desaparece á nuestra vista; un ruido sordo y formidable se oye detrás de nosotros. Un huracán espantoso se desencadena sobre nuestro ejército, y con violentas corrientes rom­pe los árboles, saca de su silla á los jinetes, tumba las paredes que se han salvado del furor de las balas, y barre cuanto encuentra por el suelo. La tempestad muge con tal violencia, que no se oye el relinchar de los caballos que están á diez pasos de distancia. Cae una lluvia torrencial que nos cala el vestido y hace inútiles las armas. Esta borrasca dura media hora, y de irnpr~viso se suspende. El viento ha barrido las nubes, el cielo se ilumina con los ra-yos del sol moribundo; mirarnos á nuestro frente ...... nada ! A merced de la tormenta, el enemigo ha huído lo más aprisa y ha vuelto á pasar el Mincio. De súbito una claridad se dibuja á lo lejos en el confín del cielo, aún entristecido por las últimas nubes de la tempestad. Es el puente de Guiddizzolo que los austriacos acaban de hacer saltar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 409 -.J Por la noche nuestras tropas fatigadas por un día de marcha y de combate, empapadas por la lluvia, establecen sus vivacs sobre el campo de batalla, en donde, en medio de los muertos y de los moribundos, al fin logran obtener algún reposo. El Empe­rador Napoleón fija su Cuartel general en Ca vriana, en la mis­ma casa en que el Emperador de Austria tenía el suyo algunas horas antes, y por la tarde, á las nueve, come en la vasta sala en que Francisco José había almorzado por la mañana. . Nuestro ejército perdió 1,670 hombres. Los austriacos confe­saron una pérdida de más de 22,000 muertos ó heridos, sin contar 10,000 presos, 3 banderas y 40 cañones, que tomaron nuestros va­lientes soldados. Nuestros Oficiales sufrieron mucho. 2 Generales muertos, 3 heridos; 7 Coroneles muertos y 649 Oficiales de menor gradua­ción muertos. El I. 0 de Julio pasámos el Mincio. El famoso cuadrilátero es­taba invadido. La guardia imperial iba á establecer su campamento en Valeggio, en el camino de Verona. El 8 de Julio se celebró un armisticio. El 1 1 los dos soberanos tuvieron una entrevista en Villafranca, y convinieron en las bases de un tratado de paz, que se firmó en Zurich el ro de Noviembre siguiente. EL SERVICIO OBLIGATORIO EN LA ARGENTINA LEY NUMERO 4031 El &nado y Cdmara dt Diputados de la Nación Argmlz'na rmm'dos m CongrtSo, &c., SANCI0.1 AN CON FUERZA DE LEY (Concluye) TITULO XV 1 DIVISION REGIONAL Art. 129. Para los efectos de ejecución de la presente Ley, en lo que concierne al Ejército de Línea, la República será dividi­da en diez regiones cuyos límites determinará el Poder Ejecutivo en el Decreto reglamentario, en concepto á movilizar dentro de cada región los elementos necesarios para la constitución de una división de Ejército en pie de guerra, y además, una 6 más divisio­nes ó brigadas de caballería independientes, en aquellas regiones capaces de proveer los elementos necesarios á la constitución de éstas, igualmente en pie de guerra. Art. 130. El Poder Ejecutivo proveerá, dentro de cada re­gión, al establecimiento de campos de maniobras, cuarteles y po- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 410 _) lígonos de tiro, que permitan efectuar el tiro de in"antería y de artillería, y la instrucción táctica de todas las armas. TITULO XVI DI!IPOSICIONFS TRANSITORIAS Art. 131. Durante Jos tres primeros años, después de promul­gada la presente Ley, el Poder Ejecutivo queda facultado para 'rolongar por treinta días más el primer período de instrucción de los reservistas del Ejército de Línea que no hayan prestado sus servicios en las unidades permanentes del Ejército, ó no hayan to­mado parte en las movilizaciones de sesenta días, fijados por la Ley número 33 I 8. Art. 132. A fin de dar cumplimiento al propósito perseguido en el artículo 13, en lo que e refiere al rol que en la movilización de las reservas del Ejército de Línea han de desempeñar los cons­criptos incorporados por dos años, el Poder Ejecutivo queda facul­tado á incorporar el año próximo al Ejército Permanente, de la clase del ochenta y uno, el doble número de conscriptos fijado por dicho artículo, debiendo licenciar, por sorteo, al año de permanen­cia en las filas, la mitad de los mencionados conscriptos de la clase del ochenta y uno, incorporados por dos años, para ser reemplaza­dos por los conscriptos de la clase del ochenta y dos, á quienes haya tocado, por sorteo, hacer en el Ejército Permanente el servi­cio de dos años. Art. 133. Los jefes y Oficiales actuales de la Guardia Nacio­nal pueden aspirar á ocupar los empleos de Mayor s y Oficiales de Reserva del Ejército de Línea, creados por la presente Ley, siempre que satisfagan las condiciones y el examen teórico-prác­tico que el Poder Ejecutivo fijará en la reglamentación de la pre­sente Ley. Art. 134. Los distinguidos y Sarg-entos que actualmente re­vistan en los cuerpos del Ejército de Línea, conservan sus dere­chos al ascenso al grado de Subteniente ó Alférez, siempre que dentro del término de un año, después de la promulgación de la presente Ley, hayan satisfecho las condiciones del examen que será determinado por el Poder Ejecutivo en la reglamentación de esta Ley. Art. 135. a) Los distinguidos y clases actuales del Ejército Permanente, menores de veintiocho años y cuyas aptitudes milita­res, conducta intachable é inteligencia, los hagan dignos de aspirar á ser sub-oficiales del Ejército, serán admitidos hasta quince meses después de promulgada la presente Ley, en la Escuela de Aplica­ción de Clases, y si satisfacen completamente todas las cctndicio­nes del examen teórico-práctico determinado por el Poder Ejecu­tivo, egresarán de la escuela: los soldados distinguidos como Cabos­segundos, los Cabos como Cabos primeros, y los Sargentos segun­dos y primeros como Sargentos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 411 .J Pero para los efeetos de las recompensas establecidas para las clases en el Título X de la presente Ley, sólo se les computará la mitad del tiempo servido (servicio continuado) como clase antes de su egreso de la Escuela de Aplicación de Clases. b) Los actuales Sargentos primeros y segundos, egresados como Sargentos de la Escuela de Aplicación de Clases, cualquiera que sea su antigüedad -.nterior, no podrán ser ascendidos á sub­oficiales sino un año después de dicho egreso Jos primeros, y dos años después los segundos. e) Los distinguidos y clases que, acogiéndose al artículo 134 que antecede, hubieren preferido prepararse para el examen de Oficiales y no hubieren satisfecho éste, no podrán pretender ser conservados como clases en el Ejército Permanente sino después de someterse y rendir satisfactoriame nte Jos exámenes teórico­prácticos prescritos en el parágrafo a) que antecede. Art. 136. Los distinguidos y clases actualmente existentes en el Ejército, que no hubieren satisfecho las condiciones exigidas por el parágrafo a) del artículo 135 para ser reconocidos como clases, se retirarán del Ejército sin ningún derecho á invocar sus servicios anteriores, para pretender la ventajas acordadas á las clases por la presente Ley . Sólo aquellos que tuvieren más de quince años de servicios computados, t ndrán los dere chos de reti­ro que les acuerda la Ley número 3239. Art. 137. El Poder Ejecutivo queda autorizado para conservar en las filas del Ejército Permanente hasta el número de los con­trll. tados á prima y voluntari os actualmente en servicio, mientras vayan siendo reemplazad os por las cla es y voluntarios reclutados de acuerdo con las prescrípcione de la prese nte Ley. Art. I 38. Quedan derogadas todas la ley s y disposiciones contrarias á la presente Ley. Art. 1 39· Comuníques al Pod e r Ejecutivo. Dada en la Sala de Sesiones del Congreso argentino, en Bue­nos Aires, á seis de Diciem re de mil nov ecientos uno . N. QuiRNo CosTA. B. Ocampo, ~ecretario del Senado. BENITO VILLANUEVA. Alejandro Sorondo, Secretario de la Cámara de Diputados. Captlal Federal, I I de Dr'áembre de I90I Por tanto: Téngase por Ley de la Nación, cúmplase, comuníquese, pu­blíquese é insértese en el RegiStro Naáonal. RocA.-Pablo Rr'cchert· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol~tin Militar de Colombia '- 412 --' -Variedades PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR MANUEL ANCIZAR (Continúa) En un extremo del llano, á 3,985 metros sobre el nivel del mar, está la casa en que viven los que cuidan del ganado, sopor­tando con indiferencia la temperatura de 6° centígrados, y fre­cuentemente las nevadas que manda la Sierra y cubren el suelo por espacio de tres á cuatro días sin derretirse. El condor y el bui­tre son los enemigos q•e han de combatir, vi~ilando los rebaños de ovejas, tras de los cuales andan aquella!i aves saltando de pi­cacho en picacho para aprovechar el menor descuido y lanzarse sobre la presa, habiendo condor tan pujante, que levanta en las g-arras un cordero mediano, y hace remolinear los arbustos al batir sus fuertes alas. Desde la casa hasta el pie de la Sierra mide el llano una legua, en que el suelo negro, apretado y cubierto de ¡:-ramíneas y pequeñQs frailejones blancos, se halla interrumpido por colinitas de esquistos arcillosos, y cortado por arroyuelos an­gostos, límpidos como el cristal y corriendo sin el menor ruido, según se les ve siempre en las cimas tendidas de nuestros Andes. Junto á la Si~rra el frailejón se multiplica, se apodera exclusiva­mente del terreno y adquiere proporciones de árbol, levantando su inmóvil copa sobre largos y embetunados troncos. El suelo se encuentra removido y sembrado de fragmentos lisos de rocas, que revueltos con arenas y margas, forman una especie de cercas pa­ralelas á la base de los cerros, de cuyos costados abiertos han sido arrancadas y arrastradas por una fuerza lenta y perseveran­te: estas son las morenas • que acompañan á los neveros y quedan, después que las nieves han desaparecido, atestiguando á. lo ancho de los valles que allí existieron hielos eternos, como sucede en algu­nos puntos de los Pirineos y de los Alpes, que hoy no son nevados. Nos hallábamos á 4,300 metros de altura y 5° centí~-rados de tempe­ratura : el frailejón había quedado atrás : los líquenes aparecían á trechos al abrigo de las peñas, y rara vez salían de las hendiduras las cortas y retorcidas ramas de al¡rún arbustico sólido y lustroso, como el acero pulimentado: el aire es allí quieto, insuficiente para la respiración agitada por el ejercicio, de donde procede el desfa­llecimiento que sufren las personas y las bestias, llamado chacuá, • lJioraines llaman los ¡teólogos franceses la¡ masas y fragmentos de ro­cas que los neveros (g!acrá·s) arrastran á sus costados y frente, como los surcor laterales que levanta el arado. Ningún diccionario español trae el equivalente de aquel término técnico, por lo cual, en vez de ponerme á inventar otro, he prefe­rido conservar el francés, dándole apariencia española, que así lo entenderán todos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 413 _) perdiendo el tino y el equilibrio ; la atmósfera tan diáfana, que las distancias se equivocan, juzgando muy de cerca los objetos leja­nos; ni un ave, ni un ruido de vida perturba la solemne soledad; y la voz humana se transmite clara y sin rival por el espacio. To­cábamos ya con las manos el bisel 6 límite inferior de un inmenso nevero que se descuelga por un plano rápido desde lo alto de la Sierra, llevando á los lados y al frente muros de roca revolcados entre arena, greda y cascajo, arrancados del suelo por el cortante filo del nevero, y r,resentando el aspecto de surcos de 40 á 6o me­tros d altura. El élel costado derecho se prolonga cerro é.rriba durante media legua hasta el borde de las nieves permanentes, y determinámos aprovecharlo para andar á caballo todavía, bien que el piso desigual y fofo dificultaba la marcha de las mulas, las cuales se detenían frecuentemente y volvían las cabezas hacia el distante llano habitado, como amedrentadas por las moles de nie­ve que J10S rodeaban. Por fin hicim s alto para continuar escalando á pie la masa deslumbradora de la cumbre nevada, y para examinar despacio la portentosa confusión de pirámides y cerros divididos por fosos pro­fundos que ostenta el nevero, sobre cuyo nacimiento nos hallába­mos á 4,676 metros de altura, viéndolo tendido á nuestros pies, de­sarrollándose hasta 6oo metros más abajo. Cáusalo la configuración del suelo en esta parte de la ierra, en que repentinamente forma un plano muy inclinado, en poco menos de media legua de caída y una milla de ancho. La nieve aglomerada en lo alto, con un es­pesor de 25 :i 30 metros, resuala por la rambla removiendo la tie­rra y las rocas, hendiéndose en grandes trozos, por la falta de base plana en qué reposar: ,-icnen luégo las lluvias á llenar las grietas del nevero, dentro de las cuales inmediatamente se congela el agua, que ocupando entonces tres veces más espacio que cuando estaba Iíqui la, hace el oficio de cuña y empuja para abajo la masa de nieve, con fuerza irresistible; y como en cada una de estas grietas innumerables se establece una poderosa cuña, resulta que la totalidad del nevero se mueve lenta y constantemente, levanta al frente y á los costados enormes surcos de rocas y tierras, que cual un poderoso arado, arranca de la superficie del cerro y transporta hasta el valle inferior, donde forman las morenas ó muros de rocas, paralelos á la base de la Sierra. Medido en las grietas el espesor del hielo, resultaron 4 metros en el bisel 6 punta del nevero, á 4, r 50 metros de altura sobre el nivel del mar, y de ahí para arri­ba hasta 4,676 tnetros, altura del borde de las nieves sedentarias eternas, el espesor aumentaba gradualmente, alcanzando por fin el grueso de 30 metros. La luz, descompuesta en las hendiduras, daba á las paredes un color azul celeste, que más abajo se oscure­cía, tomaba algunos reflejos del iris, y concluía perdiéndose en las tinieblas del fondo. Era un poco peligroso el pararse en el borde de estos precipicios movibles, por lo cual no pudimos determinar con fijeza la escala de temperaturas dentro de las grietas, pero sí es cierto que aumenta con rapidez hayia el fondo, donde el calor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 414 ..J es suficiente para liquidar la nieve; y de aquí procede que la masa. congelada disminuya por la base y no por la superficie exterior, y nazcan los arroyos á la raíz de la nieve, desde encima de la cual suele oírse en lo profundo el rumor de las ocultas corrientes. El aspecto de la parte superior del nevero era como el de un torren­te de nubes vistas por arriba, es decir, una confusa mezcla de pi­rámides y promontorios, que por un lado reflejaban vivamente la luz, y por el otro proyectaban sombras caprichosas, al paso que en el cuerpo llevaban embutidos pedazos de rocas, que asomaban sus ángulos ennegrecidos por entre el albo material que las con­tenía. Deseosos de aprovechar el día, que era felizmente claro y sin viento, dimos algunos pasos más, y no.=, encontrámos sobre la gran­de explanada que forma el lomo de la Sierra*. La reverbeYaci6n de la luz era tan intensa, que por un rato nos quit6 la vista, y hu­bimos de hacer alto hasta habituarnos á mirar sobre la vasta su­perficie tersa y blanquísima que se extendía indefinidamente. Se­guimos la marcha : nuestros pies eran los primeros que hollaban aquel pavimento de cristal, que crujía bajo la presión, hundiéndo­se hasta el tobillo, y á veces hasta la rodilla. El Sr. Quintero traía unos perros cazadores, que nunca habían visto suelo de aquella es­pecie, y era de notar las precauciones con que sentaban las patas y las retiraban al romperse los primeros cristales, exhalando au­llidos prolongados y haciendo morisquetas que nos hicieron reír de buena gana: s6lo después de un rato de experimentos sagaces, y animados por nuestras voces, se determinaron á caminar de segui­da, pero siempre alzando las patas grotescamente, como si el hie­lo se las quemara. Continuámos hacia el N. andando más de un cuarto de legua en demanda de una eminencia, en la cual nos es­tablecimos, y tomadas la altura y temperatura, resultaron 4,783 metros sobre el nivel del mar, 0° en el suelo y 12° á. dos varas de distancia, lo que nos explicó el calor que sentíamos en la cara, efecto de la poderosa reflección de la luz, que nos hizo perder el cutis y llorar á ratos. Físicos de gran reputación habían hablado del peligro de esforzar la voz en tales alturas, y del color casi ne­gro de la bóveda celeste. Nosotros gritámos bastante sin la menor novedad, y vimos el cielo constantemente de color azul pá.lido; mar­chámos á paso largo, y aun lanzámos bolas de nieve, sin sentir la postración de fuerzas que, para menores alturas, indica el Sr. Bous­singault: s6lo sí notamos que la voz no llegaba á mucha distancia,. ni era devuelta por eco alguno, sin embargo de haber cerca pica­chos de rocas desnudas. La explanada de hielo se prolonga N. N. 0., Ilevantlo, de borde á borde, una leg-ua de anchura y cubrien­do 3 leguas cuadradas, extensión en que arropa varias eminen- • Si el alto á que se refiere el autor se hizo á 4,676 metros sobre el mar y con dar "algunos pasos más" se trep6 al lomo de la sierra, éste no puede tene; 5,983, como se dice adelante, de seguro por error tipográfico: la cifra no puede ser á lo sumo sino 5,383, pues copviene recordar que en cada hora s6lo se as­cienden á pie 300 metros, término medio.-N. dd D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia cías semi-esféricas, la más alta de las cuales mide 5,983 metros sobre el mar. Cuando llegámos allf, avanzaban por todas partes columnas de niebla, que eran absorbidas. rápidamente por la nie­ve, y encima se extendían nubes inmóviles, que desde luego co­menzaron á desgajarse en una espesa lluvia de pajillas brillantes, que descendían verticalmente y se nos pegaban de punta en Jos vestidos. Por bello que fuera contemplar aquel descenso continuo de pequeños pri mas, heridos al soslayo por el sol poniente, y ha­ciendo rielar en ráfagas los colores del iris, sentímos el suceso, pues nos quitaba la vista de las extensas regiones que deben co­lumbrarse desde tan elevado observatorio; y como la nevada cre­cía y el sol nos abandonaba, hubimos de pensar en retirarnos en busca del mundo animado, abandonando á paso lento uno~ lugares marcados con el sello del silencio eterno, jamás cruzados por seres vivos, y que irresistiblemente infunden cierto recogimiento religio­so, como si allí se estuviera más cerca de Dios, ó acaso porque se está más lejos de los hombres. Rt..cuperámos nuestras mulas y,bajámos á Llanorredondo, ad­mirando de paso los estratos colosales de la serranía oriental, des­nuda de plantas su cumbre, y con señales de haber soportado nie­ves que hoy son transitorias, y la grande y profunda rotura por donde se lanza entre paredones el río del Mosco, en dirección á Güicán. Atra vesámos el páramo, y comenzaron á alegrar nuestros oídos el canto de las aves y el susurro del viento, perfumado por las plantas que agitaba. "A medida que e desciende de e tas tris­tes regiones, la naturaleza se anima: las gramíneas, los arbolillos, loa árboles, aparecen gradual y sucesivamente; arroyos bulliciosos corren en todas direcciones, para formar torrentes y después ríos cristalinos; el aire adquiere densidad y aromas; el paisaje desplie­ga los variados tesoros de la vegetación equinoccial; las viviendas del hombre se avecinan; las muestras de su industria se multipli­can; crecen numerosos los rebaños; mejoran y se ensanchan los caminos ; y por último, alzan sus techumbres las aldeas, los pue­blos y las villas, circundadas de alegres campos en que ondean las mieses, 6 de verdes colinas cubiertas de prados y arbolcGas, ce­rrando el cuadro las cumbres lejanas que se levantan en anfitea­tro, destacadas sobre el azul del cielo, y ceñidas por fajas de nu­bes que reposan contra las pendientes laderas." * Al respaldo de la sierra nevada, y en la dirección E. hacia los llanos de Casanare, se conservan independientes y aislados los restos de la belicosa tribu denominada Támmez por Piedrahita, y hoy Tunebos, que ocupan Jos cuatro pueblos Royatá, Sinsiga, Ce­varía y Ritambria, que los indios no dejan visitar por los blancos, á quienes miran todavía como tspaño!ts, y así les llaman. Un Indio viejo, animado por el espíritu evangélico, se hizo cristiano y comenzó á catequizar paisanos, erigiéndose en una especie de Cura misionero, con tan buen suceso, que no pocos Tunebos se hallan reducidos y ha- • CoDAZZI, Ctografla (inédita'. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mi1itar de Colombia cen el comercio de gomas, resinas, cacao y otras menudencias, ad­quiriendo en cambio sal de Chita y herramientas, que van á bus­car hasta el Socorro. Estos hablan el castellano muy mal, y se di­cen radonales para diferenciarse de sus compatriotas paganos. Son todos grandes de cuerpo y vigorosos, y trafican un camino que atraviesa la Sierra por donde no hay nieve, el cual termina súbi­tamente interrumpido por un ramal inaccesible y fragoso, que arrancando desde las cumbres nevadas, se prolonga sobre los Lla­nos y forma la barrera de separación entre los Tunebos y sus tra­dicionales enemigos los blancos. Enfrente del punto en que pare­ce concluír el camino, hay un muro estratiforme, casi vertical, de más de 200 metros de elevación, y apenas adornado por algunos arbustos adheridos á las divisiones horizontales de la peña, salvo en una faja ó rastro en que desde la cumbre al pie se nota usada y trajinada la muralla y perforada con una serie de pequeños agu­jeros alternados, labrados de propó ito. ¡ Cosa increíble ! : este es el camino de los Tunebos. El indio lleva cargadas las espaldas con tres y aun cuatro arrobas de peso, toma resuello al pie del pe­ñón, mide con la vista la dirección del rastro, y sin vacilar un punto comienza á trepar á guisa de rana, metiendo la punta de los pies y cuatro dedos de las manos en sus correspondientes agujeros, é izándose de seguida hasta la encumbrada cornisa. Para bajar em­plean un método aún más peligroso : llegados al borde del a bis m o, toman en cada mano un largo bordón de macana y los adelantan como sonda hasta encontrar dos de los agujeros en el muro; afian­zan los bordones, adelantan un poco el cuerpo sobre el precipicio, y se dejan correr por las macanas hasta llegar con los talones á los agujeros; afirmados a11f, vuelven á adelantar los bordones y á des­lizarse más abajo, y a í descienden sucesivamente al pie del peñón. No hay cazador de venados ni hombre alguno del campo que se atreva á imitarlos. El Sr. Quintero nos refería que una vez, invita­do por los Tunebos, cuya voluntad trata siempre de captarse, de­terminó seguirlos y visitar el primero de sus pueblos, no llevando más equipaje n\ embarazo que una ligera escopeta. El es joven, robusto y acostu mbrado á la vena teda, y con todo, nos confesó que habiendo trepado la tercera parte del peñón, fatigados los brazos y los pies, le ocurrió mirar hacia abajo, y fue tal el vértigo que se apoderó de su cabeza, que hubo de retroceder á toda prisa y re­nunciar su propósito de viaje, por más que la curiosidad le aguija­ba. De esta manera los Tunebos han inventado el modo de per­manecer aislados de los blancos, sin estar en guerra con ellos; y según parece, si no es por la parte de los Llanos, atravesando vein­te leguas de desiertos, no hay entrada posible á los pueblos que ocupan. Continúa ---@--- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 13

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 14

Por: | Fecha: 11/10/1902

SliRIE III-Tou:o II • A~o VI NUlolliRO 14 ~ Boletín Militar de G:lombia r l~-········--~~~A-~~~~-~~ST_E~~~~-~~~-~-D-~-~~~-~---···-·····-~~ j DIRECToR, Francisco J. Vergara y Velasco ~ ¡ General de Ingeniero• i ,.. ¡ Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército ~ : : : PtUIU muv bien tmeder que nueetro re6peto d todatlat conviccione•, venga 4 .f'tlrar"' le • : tri diferencia y no• deje &in energfa• para defender lat nubtrat ! ¡ E!fRIQUE SIENKtEWlCZ l ---!-----··--·············-·--··-·-·-----··-···-········ ·······-·········-·····-···- -··-·····-·-.1- : 1 ¡ + + + Bogotá, Octubre 11 de 1902 + + + J - Oficial = DECRETO NUMERO 1401 DE 1902 (SEPTIEMBRE 1 7) que hace un nombramiento El Vz't:epresüimle de la Rep/tbHca, encargado del Poder Ejecutwo, . DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Carlos Villafañe Oficial Su­pernumerario del Ministerio de Guerra, con destino á prestar sus servicios en la 2.• Subsecretaría. Comuníquese y publíquesc. Dado en Bogotá, á 17 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1402 DE 1902 (SEPTIEMBRE 1 7) que acepta una renuncia y hace un nombramiento El Vicepresidente de la Reptí.blica, encargado del Poder EjecultrJ(J, DECRETA Artículo único. Acéptase al Sr. Gonzalo Mesa la renuncia que presentó para separarse del puesto de Practicante del Hospital TOMO li-27 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 418 _; Militar Central, y nómbrase en su reemplazo al Sr. Ezequiel Me­jía M. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1403 DE 1902 (SEPTIEMBRE 1 7) que hace dos promociones El Vzeepresülmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder EjtcuHto, DECRETA Art. 1.0 Promuévese al General Vicente Vandurraga del puesto de Comandante General de la Dt'v/sz!m 1\'"arúio, al de primer Ayudante General del Cuartel general del Ejército. Art. 2.° Comí iónase al General Vandurraga para organizar fuerzas en la Provincia de Guaduas y recoger los elementos que se hallen dispersos en esa región y que pertenecían á fuerzas que han sido licenciadas, obrando de acuerdo con las instrucciones que reciba del Ministerio de Guerra 6 de la Comandancia en Jefe del Ejército, y bajo las órdenes del General Jefe de operaciones en Occidente de Cundinamarca. Art. 3. 0 Promuéve e al General Rafael l\·faría Gaitán del puesto de Comandante General de la Di·m'siún R1vera, del tercer Ejército expedicionario de Panamá que comanda el General To­más Quintero, al de Comandante General de la Dzvúz'ún 1Yaniio, en reemplazo del General Vandurraga. Comuníquese y pubHqucse. Dadú en Bogot<.i, á I 7 de Septi mbre de 1902. JOSE l\.1ANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ:mxz DECRETO NUMERO 1406 DE 1902 (SEPTlE:\IBRE 18) que hace una promoción El Vicepreúdmle de la RepúbNca, mcargado del Podet· Ejcculzvo, DECRETA Artículo único. PrcmuéY ~e al SargEnto Mayor Pascual An­drioli del puesto de Ayudante Mayor del Batallón 2. 0 de Línea de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol~tín Militor de Colombia \._ 419 _J la División Colombia número I.0 , al que le designe el Comandante general de la Dzvzúón Rú:aurte. Comuníquese y publíquese. · Dado en Bogotá, á r8 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER~Á DEZ DECRETO NUMERO 1407 DE 1902 (~:IPTlEMBRE 18) que aprueba el marcado con ~1 número 327, expedido por la Gobernación del Departamento de Bolívar El Vtáprtsldmlt de la República, encargado dd Poder .Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Apruébase en todas sus partes el Decreto nú­mero 327, sin fecha, e.·pedido por la Gobernación del Departa­mento de Bolívar, "por el cual se aumenta el sueldo á los emplea­dos de los buques de la Flotilla militar." Comuníquese y publíquese. Dado en Bogot:i, á r8 de Septiembre de 1902. JO. E :t\IANUEL JVIARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES 1~ ERNÁ ·oF.z DECRETO 1~UMERO 1408 DE 1902 (SEPTIEMBRE 19) que encarga tcmporalm r nte 6 un Ayudante del Ministerio de Guerra del Des­pacho de la r.• Subsecretaría del mismo l\Iinisterio El Vtúprwdenlt de la República, encargado dd Poder .Ejecul/vo, DECRETA Artículo único. Encárgase al Sr. General Antonio Pineda primer Ayudante ge~eral de1.11iniste~-¡? de .Guerra, del Despach~ de la r .• Subsecretana del mrsmo 11rmsteno, durante la ausencia temporal del titular Sr. General D. Luis V. González. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 19 de Septiembre de rgo2. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 420 _) DECRETO NUMERO 1412 DE 1902 (SEPTIEMBRE 22) por el cual se aprueban los Decretos números 95 y 294, expedidos por las Go. bernaciones de Panamá y el Magdalena, respectivamente El Vtápresz"denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Apruébanse en todas sus partes los Decreto5 números 95 y 294-, de fechas 9 de Julio y 4 de Junio de 1902, ex­pedidos por las Gobernaciones de los Departamentos de Panamá y el Magdalena, respectivamente, y que ordenan: el primero, "re­glamentar la alimentación de los tripulantes y guarnición de las naves que componen la flotilla del Pacífico;" y el segundo, "por el cual se fijan los sueldos de los empleados de los veleros 20 de fulz'o y Carazúa, y se hacen varios nombramientos." Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1413 DE 1902 (SEPTIEMBRE 22) que reconoce dos grados militares El Vrápresülen/e de la Repúblz'ca, mcargado del Poder li¡jecuNvo, DECRETA Artículo único. Reconócese al Teniente Carlos Páez y al Sub­teniente Martín Flórez C. los grados efectivos de Capitán y Te­niente, respectivamente, ascensos que les confirió el Comandapte en Jefe del Ejército del Norte, con la antigüedad del 4 de Octubre de I9QO. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 421 _) DECRETO NUMERO 1414 DE 1902 (SEPTIEMBRE 22) por el cual se hace un nombramiento El Vz'ctpresidenle dt la República, encargado dd Podtr EjuultVo, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Sr. Dr. Rafael A. Forero Cape­llán del Ejército expedicionario sobre Panamá, con la asimilaci6n de primer Jefe de Cuerpo, cuando el Ejército esté en campaña en los Departamentos que no sea el de Panamá, y en este último De­partamento gozará del sueldo que señala el artículo 5. 0 de la Ley 139 de 18g6. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1415 DE 1902 (SEPTIEMBRE 22) que hace un nombramiento y una promoción El Vz'ctprw"dmlt de la Repúblz'c a, encargado del Poder .Ejecult'vo, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Sr. Dr. Ismael Pinilla H. Médi­co del Hospital Militar de Tocaima, en reemplazo del Dr. Pablo Camacho, que volverá á ocupar su puesto en la Dz'visz'ó-n Ma1zud Casabianca. §. En atenci6n al mal clima en que va á ejercer el Dr. Pini­lia sus funciones, éste devengará el sueldo de General en Jefe de Ejército. (Decreto número 55 I del presente año). Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole tín 1Y1ilitar de Colombia '-- 422 _j DECRETO NUl\fERO 1416 DE 1902 ( SEPTIE:MBRE 22) que hace una promoción El Vzúpresidente de la Rep/tUzca, encargado del Poder .l!.)úulivo, DECRETA Artículo único. Promuévese al Coronel Salvador Valderrama C. de l Cuerpo de Depósito al pue~to de Ayudante del General An­tonio Roa Díaz. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER. Á ·oEz DECRETO rU.1ERO 14r7 DE rgoz ( SEPTIE:IIBRE 22) qu-.. hace unas promociones El Vú:epr~zden/e de la Rep~íbhca, encarg,7do del Poder Ejecultvo, DECRETA Art. I.0 Para llenar la vacante qu e deja. el Sr. Pedro A. Cal­derón, por haberse promo\· ido dd puesto de Oficial 2. 0 de la ec­ción 1! del 1 Ii:1ist 'rio d ~ Guerra, al de Subjefe de la misma Sec­ción, promuéYese al Sr. Roberto Ramírez tld empleo de Oficial de Registro al de O.Icial 2.0 de la mencionada Sección. Arl. 2. 0 Promu~ve t. al Sr. Ju::;tino Parí del puesto de Ayu­dante de la Secci 'n 3: de la In \,;nd encia g neral del Ejército, al de Oficial de P egistro d e la e cción I ." del .t: linistcrio de Guerra. Comuníquese y pul Jíqu se. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MA1 UEL 11ARROQUIN E l Ministro de Guerra, ARrSTIDES FER:.C'oP"z DECRETO NU¡ 1ERO 1418 DE 1902 ( i'PTIE:\IBRE 22) qu~ hace una prom >ción en i~terinidad El Vzáprtsz'denlt de lz Rep.'t 11/ú: z, em·czrgado del Pvder Ejecu.Hvo , DECRETA Artícu lo único . Pro:nu¿vese intcrinam .nte a l Sr. P ed ro A . Calder ón del puesto qu:= osu.n en la s~cción I .• d el Min isterio de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l'vlilitar de Colombia '- 423 _; Guerra, al de Subjefe de la misma Sección, y por el tie mpo que falte para que se encargue el titular Sr. D. T obías Hernández. Comuníquese y publíq ue se . Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902 . J OSE MANUEL MARROQUIN .El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO Nillv1ERO 1419 DE 1902 (SEPTIEMBRE 22) que conf1ere un ascenso El T~/ceprwdmlt de la R epúbl/ca, mcargaclo del Pvder .Ejem!tvo, DECRETA Artículo tínico. Asciéndesc á Corone l efectivo del Ejército a l Teniente Coronel J ustino Ange l. §. D¿se cue nta de este ascenso al honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. JOSE MA ~ JUEL MARROQUIN El l'vfínis tro de Guerra, ARrsTmEs FER~Á. 'DEZ DECRETO 1 U1 tERO 1420 DE 1g02 ( SEPTIE)IDRF. 22) que confiere dos ascensos El V/cepres/denlt de la R cptíbl/ca, enr.argado del Poder Ejecutivo , DECRETA Artículo único. Asciéndesc á Generales efectivos de Brigada á los Coroneles Ncmcsio Garda y Eduardo M. Lasprilla; el último con antigüedad del 2 I de Junio del presente año, fecha en que fue herido al tomar las trincheras enemigas en el combate de Pez .. surclza. §. Dése cuenta de estos ascensos al honorable Senado en su s próximas sesiones. Comuníquese y publíq...:ese . Dado en Bogotá, á 22 de Se p tie mbre de 1902 . JO SE MANUE L MARROQUIK E\ :Ministro de Guer ra, ARISTIDES FERNÁND EZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 1432 DE 1<)02 ( SEPTIE:MB RE 2 2) por el cual se reconoce un grado El Viupres.Cimle de la Repúbh'ca, encargado del Poder EjuuHvo, DECRETA Artículo único. Reconócese al Sr. General Hipólito Castaño el grado de General efectivo de División que le confirió el Co­mandante en Jefe del Ejército de Boyacá con fecha 3 de Diciem­bre de 1900. §. Dése cuenta de este reconocimiento al honorable Senado tn sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1433 DE 1902 (SEPTIE111DRE 24) .¡ue incorpora unas fuerzas de Boyacá en el Ej ército del Norte de Cundinamarca El Vtcepresidenlt de la Repzíblz'ca, encargado del Poder Ejecullvo, DECRETA Artículo único. Incorpórase la 6 .a División y la Columna Got~­Jález Valencia, del Ejército de Boyacá, en el Ejército del Norte de Cundinamarca, que organiza en las ProYincias de Chocontá y Gua­tavita el General Manuel María Castro U. §. Esta incorporación se hará con anterioridad del 19 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1434 DE 1902 ( SEPTffiMBRE 24) que hace unas promociones El Vt'upresz'clenle de la República, encargado del Poder .Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Hácense las siguientes promociones en el Ejército del General Antonio Roa Díaz : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 425 _J Al General Dcmetrio Mora, del puesto que ocupa en dicho Ejército al de Comandante general de la Dzvisz'ón Bolívar, del mis­mo Ejército ; y al General Ricardo Bonilla, del puesto de Coman­dante General de la mencionada División, al de Inspector de la misma. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1435 DE 1902 (SEPTIEMBRE 24) que hace un nombramiento El Vtúpreszdenle de la Repltblú:a, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Roberto Cárdenas Médico Oficial del Hospital Militar de Fusagasugá y de la<: fuerzas que lleguen á esa ciudad, con asimilación de Comandante General de División, en atención al trabajo que tiene. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1437 DE 1902 (SEPTIEMBRE 24) or el cual se aumentan los sueldos de los empleados del Ministerio de Guerra y los de los militares acantonados en la capital de la República El Vicepresz'denle de la ReplÍUeca, encargado del Poder EjecuNvo, Dl!:CRETA Art. I.0 Desde el día 1.0 del mes de Agosto próximo pa,e deduce la gran utilidad que se Qbtendría para el Gobierno si las compras se hicieran de contado, ó á lo menos sin tanto p}azo; utilidad que se traduciría, ora en economía para el Tesoro, ora en rapidez en las operaciones militares. Las razones apuntadas son las que me obligan muy á mi pesar á no dar cumplimiento á muchas de las órdenes de ese Des­pacho, no obstante que conozco suficientemente el anhelo de S. S. por que el despacho de los Jefes y tropas del Ejército se haga con la mayor celeridad. No debo pasar por alto aquí la circunstancia de que siendo yo el comprador de artículos, los vendedores asedian constante­mente esta Intendencia, exigiéndome que les cancele sus créditos y haciéndome muchas veoes cargos por la demora en el pago de ellos. En !os tres meses á que vengo refiriéndome entraron á la Ofi . cina, entre notas, memoriales y telegramas, 1 ,028, y se transmi­tieron 1,613. Con fecha 10 de Mayo último y con nota marcada con el nú­mero 907, solicité de ese Ministerio la legalización de los gastos hechos por vía de anticipación en esta Oficina en el tiempo trans­currido de Junio de rgoo á Julio de rgor, por un valor de dos mi­llones trescientos nueve mil quinientos cuarenta y un pesos sesen­ta centavos ($ 2.309,541 ·60), gastos que por haberse hallado de­bidamente comprobados, fueron luégo legalizados. No obstante lo re uelto por S. S. en contestación á mi oficio número 630 de 29 de Marzo de este año, me permití insistir de nuevo, por medio de mi nota número 1072 de 28 de Mayo último, en el asunto á que se refería el expresado oficio, agregando algu­nas razones sobre los inconvenientes que se me presentaban para verificar el examen en debida forma de los reclamos que vienen á mi mesa, enviados por la Sección 2.a de ese Despacho, siendo la principal la falta de tiempo y reposo. El Sr. Jaime Guerrero tomó posesión en esta Intendencia del cargo de Pagador de fletes y transportes de cargas de Facatativá á. Honda, y viceversa, después de haber asegurado su manejo con una fianza de veinte mil pesos ($ 2o,ooo), de acuerdo con lo orde­nado por el artículo 6.0 del Decreto número 886 de 3 r de Mayo del año en curso, que creó aquella Pagaduría, y en virtud de lo dispuesto por el artículo 5. 0 del mismo Decreto, el Sr. Guerrero ha presentado las cuentas correspondientes á los meses de Junio y Julio últimos, para su examen é incorporación en las que debe rendir esta oficina á la Corte. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 430 -' hn obedecimiento de lo ordenado por ese Ministerio en comu­nicación marcada con el número 1613, de 14 de Mayo, comisioné al Sr. Jefe de la Sección 1.& de esta Intendencia para que se tras­ladara al Parque á tomar nota de los pedidos pendientes allí, y enviar á sus almacenes los elementos que hicieran falta en ellos, comisión de cuyo resultado di cuenta á S. S. Habiéndose agotado casi en su totalidad las alpargatas en los mercados de esta plaza, agotamiento que dio por resultado natural el alza considerable del precio de este artículo de primera necesidad para el ejército, se resolvió, de acuerdo con S. S., comi­sionar al Sr. José :María Cogollos para que se trasladara y com­prara en los pueblos de Boyacá y Oriente de Cundinamarca una buena cantidad de aquel artículo, para cuyo efecto se le suminis­traron cincurnta mil pesos ($ 50,000) por la Pagaduría Central. El Sr. Cogollos compró con esta suma alpargatas en número cre­cido, que remitió al Parque ; pero el infrascrito no tiene conocimien­to del resultado definitivo de dicha comí ión, porque como esta Intendencia no fue la que le suministró el dinero para ~u desempe­ño, el citaclo señor no ha rendido á. ella cuenta alguna. Ese l\1inísterio me ordenó entregar al Sr. Ricardo 1\Torales, para senicio de los Talleres na<.:ional"'s de que es Director, la suma de treinta mil p~sos ($ 30,000) del dinero que yo había re­cibido de la Habilitación del Cuartel general del Ejército, para la compra de víver¡;s, suma de cuya inversión no he recibido cuenta, por lo cual no he podido rendir la mía al Habilitado. Por resolución d e ese :Mini terio se me facultó para proveer de víYeres y ganados el ejé ·cito, prescindiendo del Parque general, lo cual he h cho estableciendo flepósito de víver s que he puesto al cuida o del r. Eduardo Berna!, como Jo llevé al conocimi nto de ;:,, S. en mi inform\! anterior. Obedecí nclo á órdene de ese Despacho, y en atención á que el vestuario que producía la l\faestranza no era suficiente para el equipo de los Ejércitos de lus G neral s Perdomo, González Va­lencia, Gutiérrez, &c., que llegaron á la ciudad casi desnudos, hubo necesidad e e celebrar contratos con particular s para atender en lo posible á satisfac r las c. ig\,;ncias del momento. En tal virtud, se llamó á licitación, medio c¡uc resultó ineficaz, porque se presen­taron multitud de personas con propuestas del todo inaceptables, y por este motivo hube de ocurrir á los res. Luis Peña Sánehez y Aquilino Vanegas, con quienes contraté en las mejores condicio­nes la ror fección de siete mil (7,000) vestidos completos, en los términos que constan en los documentos respectivos, que reposan en la Sección 2.& del1Iinistcrio del digno cargo de S. S. Por renuncia aceptada al Sr. Enrique ~fariña del puesto de Oficial Escribiente de la Oficina Central de esta Intendencia, pro­puse á ese Ministerio para el desempeño de aquel cargo al Sr. Juan B. Navarro, quien fue nombrado rJara tal empleo por Decre­to del Poder Ejecutivo, de 2 I de 'Mayo. JAviER ToBAR Comlmía Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d e Colombia '- 431 --' Doctrinal MANUAL PARA L A PR EPA RA CI ON DE LAS TROPAS A L CO MBATE POR EL GENERAL DRAGO::\fiROFl" SEGUNDA PARTE - PREPARACION DEL BATALLON (Traducido para el Boldín Afilitar} (Continúa) Por ventajosa que pueda ser una posición para la infantería , ésta cede su puesto á la artillería, si un Jefe de batería la escoge. Procediendo de este modo, la infantería vela por su misma suer­te, porque la artillería no se defiende por sí sola, sino para ayudar á la inhnterfa. l'v1ientras más eficaz sea el fuego de la artillería (y para esto contribuye en mucho la posición), tanto mejor para la infantería. Por otra parte, la infantería puede obrar en cualquier clase de terreno, lo que no~ucede con la artillería. La artillería necesita de fácil acceso para situarse en posición, en tanto que la infantería pasa por cualquier parte; la artillería necesita también de un terreno muy de_cubierto y extenso á su frente; lo que es también indi pensable para la infantería, pe>ro en circunstancias apuradas puede prescindir de esto con menos incon­venientes. La artillería necesita poder ocultar sus cañones, los ca­ballos, los carros, las grandes cajas; en tanto que la infantería puede ocultarse aun sobre un terreno plano. 'Mientras más ayude á la artillería, de buen grado y con reso­lución, la infantería más audaz podrá ser la primera en sus movi­mientos; porque entonces no temerá avanzar hasta corta distan­cia del enemigo, y tiene convicción de que sus camaradas no están lejos, y que le prestarán apoyo, llegada la ocasión. Todo en la guerra depende de los buenos compañeros; con ellos nada es imposible, y sin éstos no se puede llevar á cabo ni aun las cosas más fáciles. · 56. Si el adversario ataca una de nuestras baterías, toca á la infantería tomar parte en este ataque por su propia cuenta. Si se trata de un ataque de caballería, será preciso además que prote ja á los sirvientes de la artillería que se forma:-án por grupos contra s us cañones y por frente de la caballería, y se defenderán con las bayoneta s. 57. Hay que acostumbrar al batallón no sólo á defender la artillería, sino también á atacar las baterías del a dversario. P a r a esto, de spués de escalonar centinelas sobre la posición qu e se su- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombta '- 432 _j pone ocupada por el enemigo, hay que dirigir el ataque de modo de que la cadena sola a vanee contra los cañones, y dirigir las frac­ciones de filas cerradas á derecha del flanco izquierdo, ó á izquier­da del flanco derecho de Ja batería (algunas veces á los dos flancos á un mismo tiempo). De este modo las pérdidas serán menores, y si llegamos hasta la batería, la cadena por sí sola quedará en estado de acabar con la artillería; las reservas marcharán contra el sos­tén de la batería, que debe encontrarse á uno de sus flancos. 58. Conviene añadir á los parágrafos de la primera parte, re­lativos al asalto final, las funciones que debe desempeñar la reserva en relación á la línea de combate, durante dicho asalto. Esto se explica en dos palabras : las compañías de reserva no tienen que mirar ni á derecha ni á izquierda. No tienen que ocuparse sino de sus camaradas de la línea de combate. Si éstos traban pelea con el enemigo, y si se encuentran en apuros, sostenerlos. Si están amenazados por un ataque de flanco, tomar ellos mismos la iniciativa para proteger ese flanco. A la bayoneta, si se trata de infantería; con disparos, si es caballería. Si el combate tiene mal resultado para nuestros camaradas, tratar de tomar desquite de este fracaso y siempre resistir hasta cubrir la retirada y darles tiempo de rehacerse. Así pues, hay que apoyar de frente á los camaradas de la lí­nea de combate, por una parte, y por otra guardar los flancos: tales son las leyes que el deber militar les impone. Se desprende que el Jefe de compañía que está de reserva no sólo puede sino que debe, sin aguardar orden, cumplir sus deberes de compañerismo militar. Pero cuando son varias las compañías que forman la reserva, tienen un solo Jefe, que de ordinario es el mismo Jefe del batallón, y entonces es á él á quien le incumbe la obligación de tomar en oportunidad las disposiciones necesarias para acudir en ayuda de la línea de combate. Todo esto debe estar fijo en la mente de todo Jefe de batallón y de compañía, pues de esto no sólo depende la gloria sino el bien­estar del ejército y la vida misma de los soldados. 59· En un ataque de oblicuo de infantería contra infantería, luégo de flanquear la tropa que se enfrentaba, resulta que no hay segunda línea de defensa contra el enemigo; hay que acudir con presteza en ayuda de los camaradas. Si el movimiento comienza al propio tiempo por todas las compañías, la 4·" logrará flanquear la 3." enemiga antes de que la 1 ." haya logrado hacerlo con la 2." Por esto la 4." compañía, luégo de flanquear la 3.", debe dirigirse contra la 2." Pero si el adversario tiene una segunda línea, no es sino des­pués de flanquear ésta cuando se puede acudir en apoyo de los ca­maradas, si ellos no han logrado por sí solos salir del aprieto. 6o. Para demostrar de modo bien claro las obligaciones de la reserva de batallón, el Jefe de batallón puede hacer ejecutar ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 433 J niobras de doble acción, dando orden á las partes de que colo­quen una compañía sobre la línea de combate, y la otra detrás, en reserva; luégo t)rdena á una de las partes que ataque, después le previene al Jefe de la compañía de avanzada el lado por donde debe verificar su ataque, bien completamente de frente, ó tratan­do de rebasar uno de los lados del adversario. Después de esto trata de adquirir la certidumbre de que la compañía de reserva esté siempre en condición de sostener la de la línea de combate. Con este objeto, en el momento del atlcuentro, la compañía de reserva no debe estar á más de cincuenta pasos de la compañía de r .a línea, y en caso de un ataque de flanco ó de frente, ella lo­grará burlar al adversario, y cuando se trate de un movimiento de rebase, entonces se dirige sobre el flanco del adversario, pero más hacia la derecha, ó si se quiere más á la tzquierda todavía que la compañía de la línea de combate, según el flanco que se trate de rebasar. 61. Para demostrar que la reserva no debe detenerse durante el período del asalto, hay que colocar las cuatro compañías una tras otra, á cierta distancia; y después de prevenir á los Jefes de compañía, que una vt~z que se dé la señal de ataque, las últimas compañías no deben detenerse en ningún caso, aun cuando lo haga la primera, el Jefe de batallón dará orden de avanzar. En seguida da la señal de acometida, y después de algunos segundos la de hacer alto. La primera compañía se detiene y permanece en el sitio has­ta que la que la sigue viene á darle nuevo impulso. Entonces avan­zan juntas, y las últimas compañías continúan sin interrupción su marcha. Algunos segundos después, otra vez la señal de alto. Los que marchan á la cabeza del movimiento se detienen, hasta que llega la 3.a compañía á impulsarlos. 62. Hay que poner el mayor cuidado en que los soldados y ' los Oficiales conozcan perfectamente la diferencia entre la señal de a van zar y la señal de acometer. Con la primera podemos avanzar hasta dos kilómetro5 com­pletos; pero la segunda nos advierte que se trata de combate á fondo, pecho á pecho. Y por eso no conviene abusar de ella, el tambor debe abstenerse de darla, y en todo caso nunca á más de 100 pasos del punto de ataque. Entre los propios, lo mejor es no darla nunca en la maniobra. Es el mejor modo de evitar la impresión que tiene que producir. 63. Los puntos relativos á la preparación de la compañía para la defensa, y las prácticas para el ataque de las localidades, subsisten también para la instrucción del batallón, con la5 modifi­caciones que en seguida se enumeran: El comandante explica al batallón el objeto que se propone la defensa establecida en determinada posición, esto es, qué se trata de cubrir ó defender, y de qué lado se espera al enemigo. Luégo TGKe 11-28 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d e Colombia '- 4 34 _) . reconoce co n los Capitanes la posición, de modo de poder fijar la extem,ión de la cadena, el nÚ'llero de compañías de apoyo y d e reserva, y también los sectores que corresponde¡¡ á. cada una de las compañías d e la primera línea de combate . 64. Cuando se han dado las órdene s del caso, el Jefe de ba­tallón se ce rciora si la cadena y las compañías están colocadas convenientem ente . Las primeras compañías están bien colocadas si se hallan á cubierto del fuego del enemigo y si nada les impide acercarse á la cade na y comunicarse con la reserva del batall ón, que igualmente debe tar á la defensi\'a. En los te rrenos montaño ;;; os hay que poner el mayor cuidado en que se m a n tenga lo m1s que se pu e d; el parnklismo del frente de las compañías, lo que es importantísimo en especial en los bos­ques cerrados é impenetrables. 65. Si se cuenta con artillería y caballería, hay que ind icarl es el objeto g eneral de la acción y su colocación en relación á la in­fantería. Los Ofic iales que ma11dan la caballería y l a artill ería, acompañan también al Jefe de batallón en tanto que él examina la posición. Ya h e mos indi cado cuáles son las colocac iones más Ye ntajos as para la artillería; en cuanto al objell'vo que se le proponga, depe nde de la dire cción qu e se desee tomar y de los puntos que haya que tomar á viva fu e r za . Pero el comandante no tiene que mezclar se en la determinac ión d el momento conveniente para romper los fue ­gos, ni en la elecc ión d e los proyectiles con lus cunles haya de dis­parar. Por lo q ue hace á. la colocación de la caballer fa en rel ación á la infante r ía, hay que ten r siempre presente una sola cosa: y es que la caball e ría nunca debe colocarse sobre la línea de com­bate de la in fantería, porque esto no haría sino exponerla á pér­didas imítil es du rante el combate. Es sólo en el n'omento del asal­to cuando se e n contrará. por un instante á la altura de la infan te­ría; pero d esd e que se inicia el encuentro, la caballería debe co­rrerse hacia e l fla nco, ó bien colocarse á retaguardia de aquélla. Con limí4 -==~=- SERVICIO MILI TAR EN LA ARGENTINA R EGLAME1.TACIO.- DE LA LEY 403 I (Concluye) 80. Para los efectos indicados por el artículo 9 4, se a notará al marge n d e las l istas de r evista "conscripws d e dos años ," e n el renglón corre spondi ente á l os que estén incor po rado s p o r este tiempo, así como se exp resará á cad a indi vi duo la condició n en que se encuentra incorpo rad o (voluntario, consc ripto, d estinado, &c.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 435 _J 81. L1.s clases, para conservar el derecho á ser ocupadas en la forma que establece el artículo 95, deberán presentarse verbal­mente ó por escrito á la División de Reclutamiento del Ministerio de Guerra, con -; u libreta ó baja, á fin de que sean inscritas para las vacantes que se produzcan. 82. Dicha División llevará un registro donde se anote el Rom­bre, edad, condiciones, senicios y domicilio del interesado. 8 3. Las solicitudes de retiro á que se refiere e l artículo 97, deberán ser elevadas al Ministerio de Guerra, con relación docu­mentada de servicios. DEL TITULO XI 84. Todo ciudadano que despu~s ele enrolarse tuviere que alegar algunas de las causas de excepción determinadas por ~1 Título XI de la Ley que se reg·lamenta, se presentará por escrito ante cualquier junta de excepciones de la r~gión militar en que tu­viere su residencia. 85. A toda solicitud de excepción deberá acompañarse la fe de bauti mo. 86. Están comprendido en el inciso a), artículo 100, aquellos que padezcan de una enfermedad crónica ó á quienes la falta de un miembro los inhabilite para el ervicio. 87. Un reglamento especial concretará los casos e enferme­dad ó de defecto físico que determinen el carácter de la excepción. 88. La talla mínima para la incorporación á las unidades del ejército, queda fijada en ! 111 .56. 8g. Aquellos cuya talla esté comprendida entre ésta y Im.54, serán destinados á ciertos servicios a u. ·iliares, así como los que su enfermedad ó defecto físico nv los inhabilite para ig-uales servicios . go. Quedan exceptuados de t .do servicio lo5 que tengan me­nos de 1 m.54. 91. En los casos previstos por Jos incisos b), e) y d) del artículo citado, será, además, indispensable acompañar Jos documentos en forma que comprueben lo motivos que dichos incisos fijan, y justi­ficaci6n judicial de que concurren las circunstancias determinadas por el artículo 101. 92. La justificación judicial comprende una declaraci6n jura­da ante el juez de paz del distrito, partido, 6 departamento á que perten ece el interesado, y con presencia de dos testigos de reco­nocida responsabilidad. 93· En el caso del inciso e), deberá acompaña r á la fe de bau­tismo la de los hermanos, y certificados de los Jefes de cuerpo en que sirviere, por suerte, uno de ellos. 94· Los ciudadanos comprendidos en el inciso t) del mismo artículo, deberán acompañar á su pedido un certificado visado por el Jefe de la di6cesis á que pertenezcan. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 436 _) (FORl\IUU.RIO) Fecha y lugar .................... . Sr. Preszdente de la Junta de excepciones ... .......................... . Hallándome comprmdzdo etz los términos del incuo ...... artículo Ioo, Titulo XI, de la Ley 40JI, vmgo d soliútar de esa Ju.•zta la excepción que me co1·responde, d cuyo ifecto acompaFto los sigu/wtes comproban-tes........................... . ................................................. . Firma y domicilio. 95· Si se comprobare la circunstancia alegada, se anotará la excepción en la libreta, la cual, nrmada por el Secretario de la Junta, le será entregada, previa presentación del papel sellado, á fin de que se le extienda en él la excepción á que oiiere lugar. 96. Recién llenada esta formalidad, se pondrá la firma del Presidente de la Junta y el sello de la misma en la libreta que lleva como resguardo el interesado, sin cuyos requisitos la excep­ción es nula. 97· Las renovaciones anuales de excepción, cuando así co­rrespondiere, se solicitarán y efectuarán en la misma forma, y se anotarán en el sitio que á este eft!cto se destina en la libreta, 98. La anulación de una excepción puede solicitarse verbal­mente con la presentación á la Junta respectiva de la libreta y papel en que fue otorgada. (l."'RMULARIO) Fuha y lugar ................. . SLtbsz'sHemlo lu c·ut ·tzs por las walts oblu'!Je excepción de esa Junta m el docummto aijmzto, solt'cllo dtJ V. S. su. rmovaáfm. Firma y domicilio (E T LA LIBRETA) Renovada según el acta número ...... de fecha .......... o. o ••••• 'ecretario. (Sello) Presidente de la Junta. 99· Las excepciones á los pobres de solemnidad se extende­rán en papel común. 100. Quedan anuladas todas las excepciones otorgadas con arreglo á la Ley anterior (33 r8). 101. Sin ;) rjuicio del castigo que la Ley determina, el sorteo para determinar el tiempo de servicio que corresponda á un ciu­dadano qUt! haya permanecido ( 104) ausente del territorio de la República, y que por no haberse enrolado en oportunidad, no hubiere entrado en el sorteo de su clase, se efectuará colocando cuatro bolillas blancas que corresponden al servicio de seis meses, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 437 _J y una negra al de dos años. El ciudadano que fuere á ser sortea­do, procederá, ante los miembros de la Junta de sorteo, á extraer, de un globo ó urna, una bolilla, á fin de determinarle la duración del servicio. 102. Si el individuo no se presentare, después de tres llama­mientos sucesivos por los diarios de la capital de la República, que se publicarán con intervalo de ocho á doce días cada vez, la Junta proceder.í á hacer el sorteo extrayendo uno de sus miembros una de las bolillas. 103. En uno ú otro caso se formará acta. DEL TITULO XII 104. Para los efectos de los Títulos XI y xu, se constituirá per­manentemente, y empezará á funcionar, el día r 5 de Junio próximo, una Junta de excepciones en la capital federal, en cada capital de Provincia y de territorio nacional y en cada comandancia de región militar que no tuviere su asiento en una capital. 105. Además de estas Juntas funcionarán, desde el I 5 de J u­nio hasta el 31 de Agosto del corriente año, y en lo sucesivo du­rante los dos últimos meses de cada año, otras Juntas transitorias de excepción, que dentro de cada una de las regiones militares, se distribuirán así : z.• región militar. Mercedes, Las Flores, Chivilcoy, Saladillo, Chacabuco, Chascomús. 2." rtg?Jn mzlzlar. Charhué, 9 de Julio, Olavarría, Tadil, Tres Arroyos, Dolores. 3." regz(m mihtat·. Uruguay, Tala, La Paz, l\1ercedes, Santo Tomé, Caa-catí, Monte Caceros. 4·" t·egióll mz1zlm·. San Nicolás, Junín, Reconquista, San Cris­tóbal. 5." regz.ón mrblar. Jachal, La Paz, Villa Mercedes, Río IV, San Rafaei. 6." regz!m mzHiar. Villa María, Cruz del Eje, San Francisco, Sumampa, Tinogasta. 7·" regz"ótz nzzhlar. Matará, Orán, Cafayate. 106. Dentro de los diez días siguientes al ~ r de Diciembre y 30 de Agosto, respectivamente, estas juntas elevarán al Ministerio de Guerra un informe de sus trabajos en la forma determinada para las juntas permanentes. 107. Las solicitudes de excepción serán consideradas en el orden de su presentación. 108. Toda solicitud de excepción deberá reso1w-rr· c por la Junta dentro de los quince días de presentada. rog. Cuando la solicitud fuere motivada por enfermedad ó defecto físico, el reconocimiento deberá efectuarse dentro del ter­cer día de presentada. 1 10. La Junta de excepciones hará constar en un libro de actas, las cuales irán numeradas, las resoluciones recaídas en cada solicitud de excepción presentada. Estas actas serán firmadas por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 438 _j los miembros de la Junta. En las actas deberá hacerse constar el pago del impuesto de la tasa 6 la di pensa, si así correspondiere. 111. La Junta ob5enad la mayor escrupulosidad en el exa­men del ciudadano que solicitare excepción, así como en la r ev isa­ción y confrontación d ~ los ll JCLI.ilentos que acompañare para jus­tificar el pedido, y dejará constancia en las actas de los procedi­mientos que hubiere extremado para conceder 6 negar la excepción y exonerar, en su caso, dPI pugn. 1 12. Sin perjuici<11 de la responsabilidad en que incurre el ciudadano que omite la obligación que tiene ele dar cuenta cuando ha desaparecido la cau a de su excepción, la Junta deberá, con pleno y legal conocimiento de causa-acreditada en una acta,­anular una excepción cuyo interesado no la solicitare un mes des­pués de haber d esaparecido la causa. I 13. Las juntas se reunirán todos los días hábiles. 1 14. Cuand o una excepción se anulare por haber desapareci­do el motivo por que fue otorgada, se cruzará, con un sello qu e diga anulada, la parte en que se hubiere escrito la excepción en la libreta, así como en el pape l en que fue extendida, debiendo que­dar éste depositado en d ard ivo de la Junta de excepciones. 115. El ciudadano cuya t~:cepctón se anulare, deberá ser in­corporado al cuerpo c¡ue dc>terminar el Jefe de la Región en que se hallare inscrito, una vez que éste reciba el aviso respectivo. 1 16. Dentro de los di ez primeros días de cada trimestre, la Junta de excepciones p rman cn e el .vará al Minist·!rio de Guerra una lista. circunstanciada de las e:-~cepcion e s que hubiere otorgado, así como de las que se hubi e ren anulado, á fin de que e efectúen las anotaciones y confrontaciones r e spectivas en Jos libros y regis­tros. Juntam ente con elh elevará una planilla de las sumas depo­sitadas, en la forma qu ~"' lo determina el artículo 127 de la. Ley. 117. A fill de cada año, d e l 1.0 al 15 d e Enero, las juntas ele­varán al Ministerio dt.: Guerra u:1 m morial especificando el núme­ro de excepciones solicitadas y otorgadas en el anterior y los nombres de aquellos cuyas excepciones se hubieren anulado. DEL TITULO XIV 1 18. Toda excepción caduca el 3 I de Diciembre del año para el cual fue expedida; por Jo tanto, si no se la renovare .• abonando la tasa militar, sed. penadv en la forma que lo determina la Ley. 1 19. Las juntas comunicarán al Ministerio de Guerra la nómi­na de aquellos que no se hubieren presentado dentro de los 30 días siguientes á la fecha en que cumple el plazo de excepción , dentro de cuyo término todos los ciudadanos exceptuados están obligados á renovarla. 120. Las personas que se hallaren comprendidas en los bene­ficios que concede el artículo U2 .de la Ley que se reglamenta, deberán conservar sus libretas en debida forma, á fin de hacer va­~ r los derechos que el citado artículo otorga. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 439 ..J 12 I. Para el caso previsto por el artículo 126, la multa se hará efectiva en la forma que se deposita el producto de la tasa militar y con el objeto de ésta. l. TSPJCCCIÓ~ DE RECLUTAMIENTO 122. Sin perjuicio de las facultades de in ~pecció n atribuidas á los Comandantes de Región, y para los efectos de la debida unifor­midad, el Jefe de la División de Reclutamiento del Ministerio de Guerra queda designado Inspector de reclutamiento, y por sí 6 por delegado efectuará, con la venia del Ministerio, cada vez que lo juzgue necesario, una inspección á fin de asegurar y controlar que la operación del enrolamiento se practica en toda la República, de acuerdo con las formalidades de la Ley, así como en lo refe­rente á las prescripciones de los títulos x y xr de la Ley que se re­glamenta. 123. El Inspector atenderá los reclamus que se presenten por violaciones á la Ley que se reglamenta. 124. El Inspector de reclutamiento ó delegado, deberá dar aviso al Comandante de la Región Militar cada vez que se pre­sentare á una de ellas para ejercer sus funciones. DEL TITULO XV 125. Dh·ícl e sc, ,[Jrovisionalmentc, el territorio de la República, fuera de los territorios del Sud y Chaco. en siete regiones milita­res, denominadas del modo siguiente : 1 ." región militar. ( Capz'tal), con el asiento de su comando en la capital de la R pública. 2 ... región militar. (Aíuqubz), con el asiento de su comando en Bahía Blanca. 3." región militar. (Uruguay), con el asiento de su comando en Concordia. 4: región militar. ( .l,t'loral), con el asiento de su comando en el Rosario de Santafé. s.• región militar. (Cuyo), con el asiento de su comando en Mendoza. 6 ... región militar. (Centro), con el asiento de su comando en Córdoba. 7: región militar. (Narle), con el asiento de su comando en Salta. 126. Las regiones militares arriba indicadas serán ronstituí­das como sigue : a) La r.a región militar. ( Cap!lal), por el territorio de la ca­pital federal y partidos de la Provincia de Buenos Aires: Almiran­te Brown, Bragado, Brandzen, Barracas al Sud, Chivilcoy, Chaca­buco, Cañuelas, Chascomús, Carmen de Areco, Exaltación de la Cruz, Florencio Varela, General Rodríguez, General Pintos, Ge­neral Alvear, General Sarmiento, General Villegas, General Bel- 2'rano, General Paz, Las Heras, Las Conchas, La Plata, Lomas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 440 -' de Zamora, Lobos, Luján, Líncoln, Magdalena, Mercedes, Matan­zas, Merlo, Morón, Moreno, Marcos Paz, Monte, Navarro, Pilar, Quilmes, San Vicente, San Fernando, San Isidro, San Martín, San Andrés de Giles, Saladillo, Suipacha y Junín. b) La 2 ... región militar. (Neuqu é?Z), por los territorios nacio­nales del Neuquén, Rionegro y Pampa, y por los partidos de la Provincia de Buenos Aires: Bahía Blanca, Coronel Dorrego, Tres Arroyos, Juárez, Saavedra, Puán, Adolfo Alsina, Guaminí, Bolfvar, Coronel Suárez, Coronel Pringles, General Lamadrid, Laprida, Olavarría, Tandil, Tre nque-Lauquén, Azul, Ayacucho, Maipú, Necochea, Lobería, Balcarce, Tapalqué, Pehuajó, Patagon es, Vi­llarino, Vecino, General Alvarado, Dolores, Rauch, 9 de Julio, 25 de Mayo, Mar Chiquita, Castelli, Pila, Las Flores, Tordillo, Pu ey­rredón, Tuyú y General La valle. e) La 3 ... región militar. (Uruguay), por las Provincias de Entrerríos y Corrientes y el territorio nacional de Misiones. d) La 4: región militar. (Lüoral), por la Provincia de Santa­fé, y partidos de la Provincia de Buenos Aires: Arrecifes, Gen e ral Arenales, Rojas, Colón, Pergamino, Sa=: Nicolás, Salto, San An­tonio de Areco, Baradero, San Pedro, Ramallo, Zárate y Cam-pana. · e) La 5 ... región militar. (Cuyo), por las Provincias de Mendo­za, San Juan y San Luis, y departamentos de la Provincia de Cór­doba: General Roca, Río IV y Juárez Celman. f) La 6: región militar. ( Cmlro), por la Provincia de Córdoba, con excepción de los d e partamentos indicados en el párrafo ante­rior, La Rioja y Catamarca y departamentos de la Provincia de Santiago del Estero: Ojo de Agua (ó Sumampá), Choya, Salavina, Atamisqui y Loreto. g) La 7: región militar. (Norte), por las Pro vincias de Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Estero, con excepción d e los de­partamentos indicados en el párrafo que antece de,y territorio nacio­nal de los Andes. 127. Cada una de las regiones militares mencionadas estará bajo el mando de un Oficial general, quien con el título de Coman-dante en Jefe de la Región Militar de ... . ..... tendrá bajo sus órde-nes todas las fuerzas del Ejército Permenente destacadas e n su Región y las de las reservas del Ejército de línea que se movilicen para instrucción ú otra causa del servicio. 1 ~8. El Ministerio de Guerra reglamentará oportunamente la organización y atribuciones inherentes al funcionamiento de las regiones militares, así como las atribuciones correspondientes al Comandante en Jefe de cada una de ellas. 129. Los territorios nacionales de Formosa, Chaco Austral, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, constituirán cada uno de ellos, para su organización militar, un Distrito separado, que de­penderá, así como las tropas en él acantonadas, directamente del Ministerio de Guerra. 1 JO. Comuníquese,·publíquese y dése en el Boletín MiHiar. Ro~A.-Pablo Ricchtr Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :Boletín Militar de Colombia '- 441 _J EL EQUIPO DE LA INF ANTERIA EN LAS MARCHAS DE GUERRA V EN EL COMBATE Conviene dejar atrás el equipo, ó deben los soldados siempre llevarlo consigo? ¿ Qué es lo que enseiia al respecto la historia de la guerra? No está de más reproducir aquí lo que dice sobre esta cues­tión el "Reglamento (argentino) para el servicio en campaña," que se expresa así (artículo 87): "Poco importaría que el soldado fuese bien instruído y disci­plinado y nevase las armas y municion es necesaria<; para dar un combate, si no pudiP.se llegar al campo de batalla sino en malas condiciones físicas y, por consiguie nte, morales. u Es lo que sucede cuando la carga que lleva es excesiva. "Los Comandantes de tropa tratarán de aligerarla por todos los medios posibles, teniendo presente que : 1.0 Toda carga que pase de 25 kilos (vestuario, equipo, arma­mento, municiones y víveres), es excesiva. 2.0 Una rebaja de 5 kilos e n la carga del soldado, le permite andar 5 ó 6 ks. más al día, y le co loca en condiciones de evidente superioridad. 3. 0 El mismo soldado que con carga normal ejecuta una marcha de 30 ks., puede hacer una marcha forzada de 50 á 6o ks. si sólo lleva su fusil, municion es y uno ó dos días de racionamiento. 4. 0 Un batallón no cansado vale, en el combate, por varios batallones cansados. u En consecuencia, se tratará de aligerar al soldado de toda carga que no sea absolutamente indispensable. "A proximidad del enemigo y cuando se prevé un combate, se le hará poner en los carros disponibles, reglamentarios ó de requisición, todo lo que no le hace falta para combatir: útiles de campamento, de zapador, e xceso d e vestuario, &c. "Estas prescripciones serán de fácil cumplimiento si los co­mandantes de las grandes unidades tienden enérgicamente la mano para que no se lleve en campaña sino lo que permiten los reg-lamentos, y si éstos son redactados en vista de la guerra. u La supresión definitiva de la mochila, resuelta en algunos ejércitos, les ha puesto en condiciones de superioridad sobre sus rivales. "La creación d e rc.H.: iones conce ntradas es otro progre, o en la misma dirección; lo de aligerar al soldado, condición esencial para disponer de combatientes válidos y cnérgiro s. u Durante las marchas se aplicarán las prescripciones sobre higiene del capítulo XLIX del "Reglamento sobre .ervicio interno," y las siguientes : El Sargento de escuadra pasar á revista de pies ~i sus Cabos y soldados antes de las marchas, y lué~o cada dos días. Un callo, una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia uña mal cortada, una ampolla, una llaga no curada á tiempo, pue­den inutilizar á un combatiente. La falta de higiene, motiYada por la falta de vigilancia por parte de los O ficiales y Sargentos, disminuye el efectivo de las tropas y compromete el é. ·ito de las operaciones. Los Oficiales de Sección son autorizados á permitir á sus sol­dados y clases el reemplazar durante la marcha misma ó antes, el calzado de cuero por otro (alpargatas, &c .), cuando uno ó Yarios de ellos no puedan seguir la marcha; es útil que á la llegada reemplacen el calzado de cuero por otro más suave que permita el descanso del pie. Durante los altos en marchas, maniobras y combates, el des­canso es obligatorio, aun sin abandonar la formación. Por lo tanto, Oficiales y tropa toman la posición que les sea más cómoda, sen­tados, echados á tierra, &c., sacándose la mochila, comiendo y bebiendo. No hacen honores, ni se ponen de pie, ni saludan al paso de ningún superior. "Los superiores siempre tendrán presente que las marchas mal preparadas y mal ejecutadas, t;enen por consecuencia una pér­dida de fu erza é in fluyen desastrosamente en la mora l de l
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 14

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