Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 16873 resultados en recursos

Compartir este contenido

Bogotá - N. 1

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Bogotá

Bogotá

Por: Jorge; Ricardo Osorio

Durante los tres primeros decenios del siglo XX, la economía colombiana había sufrido fuertes transformaciones ya que la legislación que cubría la estructura agraria y demás sectores económicos, no respondía a las nuevas situaciones conflictivas de los sectores intelectuales, agrarios y sindicales. El régimen conservador se derrumbó en 1930 cuando el partido liberal tomó el poder a través del movimiento denominado “concentración nacional” de composición bipartidista que más adelante sería el nicho de la hegemonía liberal; el primer gobierno lo presidió Enrique Olaya Herrera (1930-1934), sin embargo no fue hasta Alfonso López Pumarejo (1934-1938) con la denominada “Revolución en marcha” que se emprendieron transformaciones económicas y sociales significativas como la reforma constitucional de 1936, tachada para el momento como “socialista y bolchevique”. Los cambios de las reformas liberales se alejaban del espíritu conservador que había guiado las tres últimas décadas de Colombia. Entre las reformas se destaca la transformación capitalista de la tierra, el concepto de “utilidad pública, la laicización del estado, la protección de la maternidad, reconocimiento ciudadano a la mujer (sin derecho al voto), la libertad de enseñan y conciencia. El intervencionismo estatal junto a los cambios ideológicos de la nueva hegemonía derrumbaría los estatutos conservadores y desencadenarían unas series de reacciones en todos los sectores de la sociedad. La revista “Bogotá” publicada primera vez en el año de 1932, dirigida por José Osorio Gil y Víctor G. Ricardo fue una revista de carácter cultural universitaria, que, aunque manifestaba no ser una ni gobiernista, ni oposicionista, presentaba un gran contenido ideológico conservador, como se evidencia en la entrevista realizada ex presidente conservador Miguel Abadía Méndez como nota editorial de su primer número. La revista contenía secciones como la Jurídica, sección humorística, página médica, comentarios, página de cine, página social y publicidad.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Otros
  • Ciencias sociales

Compartir este contenido

Bogotá

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

Por: | Fecha: 31/10/1878

“La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra” era uno de los órganos de difusión más completos para los comerciantes a finales del siglo XIX. La revista estaba compuesta por noticias nacionales sobre asuntos mercantiles, aduaneros y comercio exterior de Colombia. Además, contaba con secciones regionales en las cuales se relataban asuntos legales, burocráticos, económicos e información de interés para los comerciantes de diferentes puntos del país y publicaba artículos y decretos sobre las regulaciones comerciales del país. Por otro lado, presentaba información tributaria y fiscal de algunas compañías y un examen económico a partir de cifras que daban cuenta del crecimiento en términos de producto interno bruto e impuestos. Finalmente, contaba con una parte de avisos y anuncios donde pautaban diversas empresas afiliadas a la Casa de Comercio. Se conserva la ortografía de la época en el título del periódico.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Otros
  • Ciencias sociales

Compartir este contenido

La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Compartir este contenido

Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo - N. 1

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Compartir este contenido

Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo - N. 2

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Compartir este contenido

Bogotá - N. 3

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 1

La Siesta - Serie 1 N. 1

Por: | Fecha: 13/04/1886

REPÚDLIOA DE OOLO:r.rBIA. ~ ' .. __ ., ..... _-----.............. , ......... _ ................... -. ................. ., ............. ' ..... _ ...... _---- ..........--_---- H LA SIESTA" 1, sus hechizos, ó contrarían su vocación para estre-llarse en la indiferencia pública, y son en el moderno Se publica los martes. La suscripción por e cenario cOI? o unos fantasmas. J!ll espectáculo serla la serie de 12 ntímeros vale un peso. Número,' con.s~lador ~Sl las fuerzas dormIdas tor~aran á su suelto, diez centavos. I actn"ldad .. f o.dría exclamarse ante el antl~uo. y nu· Para todo lo relativo á suscripciones avisos ! meroso ejérCIto de .pensadores en mOVlIDlento: . . . ' ! j Pa o, paso á la glofla coronada!. .. _ y remItldo~, entenderse con e} Editor y Agente I Pero en las nuevas generaciones hay también gen.er~l, senor F;rnando Ponton, en el Despacho I caudal para Ilacer muy rica la literatura colom­de la lmprenta a su cargo. 1, biana. Siu fatigarse pueden ellas recibir el cetro de - - -~ - -------- los mayores. Además de la herencia legítima de los L 1:."... S f E S T l\.. • I antepasados, que contribuye á dar aplomo al juicio y pule el buen gusto, el medio que las rodea es más INDISPENSABLE. á propósito, por el adelanto universal, la multipli- Nuestro periódico es un llamamiento apa ioua- j cacióll de objeti\"o~ y el estímul? de la competencia. do á las letras, por lograr que los ingenios colom- Por otra l~arte, la Juventud es Ylgor,J la esperanza bianos, despué~ d~ tan amargos días, se acerquen, j y el e~l~USIaSmo se adelantan á los auos. se abracen, sIqUIera en la comunión literaria. EI I . 1lata~os de congregar en nuestra modesta entendimiento humano, profunda é ineludiblemente ! h?Ja rt l?s lIteratos de todos los partido . Las opi­dividido en todo, pierde las asperezas de la lucha ¡ lllone . Iracundas? que parten e.n do~ á l~ Nación con el filtro de lo bello, porque hechas excepciones, i colo~blll.na, uo . t~enen aquí ca~lda. CuestIOnes de que son monstruosas, todos los hombres adoran, bajo i polítICa y de ) ehglón son extrauas á nuestra tarea. símbolos más ó menos variados, á la perdurable i ~odo deba~e sobre estos puntos es, en el fondo, colé­h. ermosul'a. En el arte, pues, está la concordia po- i nco, ,Y la Ira /, o?upa el pue to .que d~ja vacío la ~Ible; no porque los rumbos sean iguales, ni seme- ! 10Cl~¡a: Es ,el aCl~o d~l ~orazó~, lIDpertmet;tte en un Jantes los l?rocedimientos, sino porque allf dominan penó~lco ,lIterarIO. ~ bien ":IStO, una hOJa de. flsta una eleyaClón y una lealtad de ideas extrañas en especIe el; á propÓSIto, tamblén, para el trabllJo de las faénas comunes. Se diría que la parte más ine- los que luégo hayan de tomar parte en otras lides, prochable del criterio es el sentimiento artístico. porque tl'aspareuta Y real~~ los pensamientos, pues La inteligencia es el rasgo dominante de nues- !a literatura es, en defiDltlya, el esmalte de las tro carácter nacional. Por el brillo de las ideas Ideas. . tenemos eu los pueblos de América un puesto que No e::cl,uímos á nadl~; sólo desechamos el se nos negara con justicia por muchos otros moti- gén~ro fastIdIOSO. Son sufiCIentes las contrariedades YO~; pe~o las ideas hermosas son dominadoras y dl~na para qu~ u~o teuga 9ue aburrirse también dejan mas recuer~os de las Naciones que el surco leyendo los penódlcos .hteranos. Se cultiva ese gé­del arado, !os sóhdos edificios y los fáciles caminos. nero cou una fi.'.ecuenc~a alarmante, sobre todo por El.pensamlento compone Y de 'compone el mundo; una pléyade de IDfusol'loS de la poesía, que cantan la ll1dustrla apenas es una de sus hijas menores, entre su gota de agua, que fué lo que les tocó en De modo qu~ para no contrariar lo que parece ser su~rte, ,Y creen que el. Uuiverso atónito los escucha, nuestro .destlllo, debemos ensanchar cada momento Y SID piedad se prodigan, por lo que dice Oal'los l~ .obra IDtelectual, que eso trae por añadidura bene- panvlU que sou más fecundos los animales peque­tiClOS de otro orden. Nnestra cultura tendrá la nos. j Plaza al talento! compensación indispensable: en modesta ó;bita . Después de los ,días terribles que han pasado, pasará las. ~'ontera , y de pueblos extranjeros un pudiera creerse ex~tlco un periódico que cultive las lmpulso distinto vendrá á la Patria, merced al se- bellas .letras. Eql~lvaldría e::;to á desconocer el giro ductor halago. ~u~ todo tiende á completarse en de la "Ida. Los 'l'1,OS no pueden encerrarse en el esta hUIl~ana con~uslón, en que muchos pueblos del sepulcro de los muertos., Un epitafio siempre en~ acero fOlJan ~artlll?s,. Y otros, del mismo acero h~cen I fi:ente s~ría la desesperaCIón. La sacudida de Colorn. plumas, seg~n la dIstinta calidad de sus fuerzas. I bla ha Sido tremenda, pero los rosales :florecen cuan , paterulIJad. Sobran ejemplos. LA SIESTA 5 una no podía existir sin la otra. Lo propio ~ucede con ?IJ . -Las re~las. ~irven pan. l~ que sirve el conoc~. pensamiento y su expresión, qu~ es.la palabra ~ un lenguaje miento del pnnOlplO en matemáticas, de la ley en f~81. oualquiera. Si la forilla no slgmficara, In hteratur8: !as ca, y del pr~oe~to en la moral.. Son una cOlldensa?16n bellas artes y en general todo lo que realza el .espmtu I de la expenencla; son la ~ablduría de la humamdad humano no existiría, porque todas ellas s~n c~estlOnes de acumulada por los esfuerzos convergentes de las gran. f?~ma. ~,.sobre ~odo, para no. entrar en dlsc.uslOnes ~eta~ des inteligencias y de las grandes voluntades. El hom. llsloas e mtermmables oontigo, bas.ta. deCIr con ViCtOl bre no adelantaría si en vez de este tesoro acumulado Hugo: "Compamd la Venus de. MédlCIS con la Venus ha: por las generaciones extincyuidas oada uno ele nosotros t t t 'decl'dme si la forma SIgnifica 1" La "¡-andeza o. . b' . eel nm oé rai,t o) del e.scnto r, del punto de vI. sta h.t eranPo , co. nssIe sVtIeera. forzado á avengfu arlo y descubnlrlo to'do por precisamente en su fortuna, en su habilidad'ó en Sil a~icr~o sus pr.oplo.s y per80nal~s es uerzos. Las reg as no ~Irven para presentar su pensamiento en buena forma;. Dl mns para I~splrar, pero sl~ven, y mucho, para encarnlar y ni menos que lo que sucede con el escultor, el pllltor, el corregir, y más espectalm~nte, para. no errar. Muc.has músico y el arquitecto. La hermosura tiene reglas ... .. ' J' veces sucede en el que eSCribe y eu el que l~e, sentuse -Reglas? Y piensas, acaso, Tadeo, que el hombre desagradablemente afectado por una expresl6n, por un animado por un sentimiento, y verdaderamente inspirado; 1 tropo, ó por una cláusula que le suena mal. Ouál es la el que es ameno, agradable, .patético ó s~blim;, se detie~e 1 causa 1 Que falta 6 sobra algo de lo que se ha consigo á pensar en reglas de gramatlOa, de re tonca o de oratorJn 1 nado en las reglas, y s610 conOCiéndolas, puede saberse para ajustar IÍ ellas el fuego ').ue le iuflama.y que se le I en qué consiste lo flaco, lo débil, lo vacío ó lo incondu. extravasa del alma .para mamfestarse en clausulas can· cente de ellos. Aunque no fuera más que por señalar. de~tes ó ~n estrof?s ,~mort?l~s? No lo creas. Nada hay I n?s los límlt;s que no debemos salvar, sin ,caer en lo mas monotono, mas filO, mas msufnble que una obra es· dIsparatado o en lo arotesco, las reglas senan de una crita de esa mnnera. I 'd t t'l'd d Tbd 1 d f d fi . 6 - L as reg1 a s no son, amI.go ,mIO , rep ll"e o T a deo, V I'SI' - eVI 1 en e lu' I la. o o o que es le oIrme,d e Cle nte blemente animado, lo que generalmente se cree. La na-I ma o en Itera~llra, .peclI contra a guna reg a ; e ma-tu raleza no hizo las reglas; ella biza los bechos. Los 1 nera que las hceuClas;.. .... , reglas son obra del análisis humano, que, aplicado á las ¡ -:-:06mo 1. Llevarllls tan leJOS tus teonas que no formas y á los fenómenos, ha dedncido máximas, aforismos, , penmtleras, Ol aun al poeta, salIrse uu poco del estre. proposiciones que le parecen ser la ley de la hermosura Icho molde en que lo apnetan las reglas y en que lo estética. La hermosura no es hermosa, ni la perfección i limita la insuficiencia ó incapacidad del lenguaje para perfecta porque se ajuste á la~ reglas. La premisa ~o. se I expresar, su pensami~nto plella~ent~ 1 . deduce nunca de la consecnenCla. Las figuras de l'etOrlCa i -SI, pero te adVIerto que SI las hcenClas dellengua... no precedieron á la elocuencia; pero después de una larga ! je son no admitidas sino toleradas no es lo mismo con e.xperienci~ sobre el efecto constante que ciert,as expre-Ilas de ia idea. La licencia ideo16gic~ es inaceptable en slOnes y CIerta for!ll~ del pen~~mlento produClan en el i todo caso. Por enérgica que sea una comparaci6n que alma h";,,,ana, hallo est~ una fOl,?~la para ell~s, una foro ! se refiere á uu objeto 6 becho, tal como lo describe m .. p .. rtlCular que, analizada, clasificada, definIda y nom.: . ta ' . h d f . 1 ' br a da , pro dUJ·O 1a fi gura d e ret "o nca. La exageraclO..u enI ·p m ' o 1s upone un escntor, l' ay e ecto grave SI e ob. el lenguaje, por ejemplo, existió mucho antes de que se i Jeto o e hecho no ~~ en rea Idad como él s~ lo supone; la llamara hipérbole y se distinguieran sus formas espe-! y por esto te he dlCho que es ta;n neces~n~ conocer á ciales. El pensamiento que quería expresarte, cuando rue fondo todo lo que se CODeXlOna dIrecta; 6 IO?Uectamente interrumpiste, no era, pues, el qne tú te suponías. La ! con el asu~to dcl que .e trate: Las hcenOlas de la for­regla es en el arte lo que el principio en la ciencia. La ! ma ltterana son como las gnetas 6 las rebabas de un ciencia no produce nada sustantivo. Su gran labor consiste! objeto fundido: indican mala calidad del metal ó mal en escudriñar, en observar, en sorprender á la naturaleza! ajuste en las piezas del molde. Lo perfecto no neceo para deducir su modus operandi (si me vuelves á permitir ¡ sita licencias ..... . este otro latinajo.) El.sabio es un ladrón ratero que espía! Decía Tadeo esto último so. d d b I '11 á todas heras un deSCUIdo de la naturaleza para alzar un ¡ .. ca~ o e su o SI o un reborde de sn velo, y robar de sus misterü's y secretos: paquete ?e cIgnrnllos que me present6, y de. l?s. ~uale8 lo que puede. Considera un gran triunfo el averignar por ! no acepte, por no gustarme fumar papel, y dlrtglendose qué no es azul lo que es verde, por qué no se qneda quieto i á la vela que nos alurr:braba, para encender el que aca. lo que se mueve, por qué no es una cosa lo que es otra, y I baba d~ aderezar para el. Al acercarse á la mesa, reparó una multitud de bagatelas semejantes que se empatan en 1 en el hbro que yo leía y que durante la conversaci6n ha. eterno círculo vicioso; pero ni la materia, ni los colores, ni ! bía colocado sobre ella. el movimi?nto, ni los cambios, ni nada de eso existe por· I -Pero no me dijiste, al fin, cuál era el libro que que e18a~l? ~upon~a saberlo ó lo sepa en realidad. Y será i te t~nía tan absorto, me dijo Tadeo, encendiendo el ej. 'por e~t~ lIlutll la CIenCIa? No lo creo; porque imitando ! garnllo. e~ mmlatura lo qne la na~raleza ejecut~ ~':' grande, com- ! -No me has dado tiempo para decírtelo. Afortu. b~nando reta.z0s, logra . ~eJorar la condlclon de la huma. ¡ nadamente el autor de él es intachable; no alcanzarán mdad, ~ verlfic,a: prodiglOs que par~cen enormes juzgados I á él tus flechas envenenadas. La opini6n pública y la de con el oJo mlOplSlmO del hombre, y Juguetes ridículos para ¡ los me 'ores 'ueces lo roteCYen d' á el que formó y sostiene el grande original que es la natu-I' '1 ). d' J tabl . P rt "'I'd dY estillan una tran. raleza. " q UI a e ID ISpU e lOmo ala .. , . , ! -y cuál es ese afortunado mmortal J me preguntó . -Para qU? Sirven, pues, las reglas 1 Para que estu. ¡ Tadeo con un poco de ironía qne me caus6 una impre dlar .la gramátIca, que da cor.recci6n; la re0ri?a, que 1 si6n desagradable. . exfth.ca las formas del pensa:mento y ~e la dICc16n; .la I -Mira, le dije, abriendo el libro v mostrándole la m tr~ca,. que da e~ compás y la entonaCIón, y la oratona, ¡ portada, para que él mismo la leyera . q!'e lndl~a I~ actitud, el. g~sto, el mo~imiento que acen. ! Tadeo la ley6, y sin mirarme, hizo la mueca que tuan y Vlgonzan el senttmlento y la Idea 1 ! acostumbra para expresar su mofa despreciativa. Esta (3 LA SIESTA mueca. consiste en arriscar li~eramente los labios y en 1 ble tiene que los que naciero~ juntos, sin constar que produCir con la. lengua un rápido y corto castañeteo. i se baJan separado, aparezcan JwnWs al cabo de las mil -Ab I exclam6, dándose un paseo por mi estrecbo ! y quinientas. Al autor parece esto extraordinario, por gabine y volviendo á sentarse en su butaca. ! que usa de la expresi6n "por fin", que se refiere siem. -Petulante ! exclamé. 1 pre á un suceso acontecido después de obstáculos y con. -Petulante? me pregunt6 él, algo picado. Y por I trariedades. Si no te oí mal, la estrofa concluye: lO nos qué! bailamos, pO?' fin, juntos los dos oo. Si en vez de "por -He visto, tanto en tu gesto como en el tono de I fin", bubiera dicbo lO aún ", pase; y el verso babría tu exclamación, la manera c6mo juzgas y estimas all subsistido con toda su armonía métrica. más amado de nuestros poetas. I _ • • (Concluirá). -De veras! Pues, si lo quiereH, bagamos una I apuesta. Toma el librQ y leéme lo mejor, lo más aPlau'l' dido, lo que más te agrade y te cause admiración, y yo me comprometo á demostrarte que en la poesía ó en ell verso que me señales bay error, disparate, mal gusto, 6 ¡ por lo menos incorrecci6n gramatical. ! -Convenido, le contesté en el acto, y sin fijar '1 premio de apuesta, pues lo que me importaba era bacer callar á Tadeo en su indiscreta pretensi6n, abrí el libro i en la primera página. i -Me escucbas? le pregunté. ¡ -Sí, ya te escncbo, dijo Tadeo arrellanándose en ! HU butaca, cerrando los ojos para concentrar su aten. ! ci6n, y apnrando su cigarrillo. ¡ y luégo, después de baber deRpavesado la vela y 1 cuadrádome en mi asiento, leí con convencimiento y I emoci6n: ¡ "Juntos tú y yo vinimos á la vida, I Llena tú de hermosura y yo de amor i I A ti vencido yo, ttí. á mi vencida, N os hallamos, por fin, juntos 10B dos' " I Detúveme y le miré con aire triunfal. Tadeo con· testó mi mirada con otra de indecible socarronería. I -y bien, le pregunté; qué dices 1 I -Pues digo, me contest6 flemática y tranquila. I¡ mente, que en ese verso bay inmoralidad, incorrecci6n , y disparate. . . . ¡ Al oír estas palabras, dICbas con suma convlccl6n : por Tadeo, volví á mirar el libro y á leer mentalmente i el verso. ! -No te comprendo, Tadeo, le dije. ! -Nada más claro, amigo mío. El verso es inmoral, I porque los únicos que llacell, y vienen juntos á la vida,¡ son los gemelos que en, Belen, en Env~gado y en o.tras I Lartes basta en Medelhn, llaman melltzos. Pues bien : 1 , 'd l I os mellizos no pueden a~arHe, en el sentl o. en que o i expresa tu poeta, porque este sería un amor lllcest.uoso, ! y por consiguiente culpable. Los berman?s no tienen ¡ sexo. La bermana de un bombre no es mUJer. La ber. I mana de un bombre no es más que bermana. Te OlgO i y'" decir que no fué eso lo que tu poeta pens6; que su ¡ intenci6n era expresar que eran" poco ~á.~ 6 meno~, de I la misma edad y tal vez que b¡¡.b!an naCido e~ un mismo! l?ueblo; pero á eso te cont~sto qu~ no es lo mismo nacer ¡ )wnt08 que nacer á 'UIn :nwmo tte'1lopo, pDr,.9ue no me 1 negarás que venir á la Vida es na~l'. El mno .que nace , hoy en esta villa de la Candelaria no nace Junto con 1 el que boy mismo está naciendo. en Pekín 6 en Ceilán, 1 ni con otro que nazca en ella misma. I Hay incorrecci6n, porqlle el verbo vence?' no a~. I mite la significaci6n que le da el autor con la preposl. ci6n cí. Se vence á otra persona, pero no se puede estar vencida. á. ella, sino Ie~dida 6 cosa semejante; y n~ ,obs: tante esto, el poeta dlC~, c?,mo me lo bas leíd? : á ti vencido. yo tú á mí venCida . Y, en fin, bay disparate, porque nada. de extraño. ni de particular ni de admira. EL ÍDOLO, (De Aug. Barbier) A JULIO E. PEREZ. I Vamos, maestro; prevenid el borno y aligerad la mano: Hierro y cobre y estaño habéis en torno; Vamos, viejo Vulcano. De la hornaza voraz la lengua exoita i Para que trague luégo y devore el metal, se necesita Un paladar de fuego. Así está bien: ved ya la ardiente llama Que estrepitosa suena y cae de la bóveda y se inflama; Comience la faena : - ¡ Cómo crujen ardiendo los lingotes y rugen animados j Hierro y plomo se abrazan y dan botes Como los condenados 1 El horno humea. Al fin la llama muerta Da su fulgor postrero ..... . Hierve el bronce ...... Maestro! abre la puerta, Que pase el altanero I Sal, río impetuoso, de tu fuente, Desciende á la llanura, Arrastra desbordado en tu corriente A la materia impura. La tierra abre su seno á tu caída; Baja al molde profundo; Seras emperador á la subida, Oh bronce furibundo!. ... .. II Napoleón 1... aún su gran figura! Ah, guerrero maldito 1 I Cuanto nos ouesta en sangre y amargura Tu laurel marchito 1 Para Francia vencida fuá un día triste Aquel en que oscilante Se vió tu estatua, aquel en que pendiste De un cáñamo infamante. y en medio á la salvaje guazabara Del bárbaro extranjero Vimos rodar el bronce, que se alzara En la col umna fiero; y cuando tus despojos miserables En el Buelo yaoían, Los estúpidos Hunos con BÚS sables Tus ojos dividían. LA SIESTA Los Hunos, los de piel hirsuta y ranoia, De encalleoido nervio, Te arrojaron al lodo - ante la Francia - Emperador sobel'bio ! Ay I para todo corazón patriota, Qué día sin ventura! Cadena de ignominia nunOa rota Sino en la sepultura!. ..... La 1nvasión saqueaba los museos y las pinacotecas; Destruyeron jardines y ateneos Sus híspidos babieoas. Yo vi al Ruso feroz de vilipendio Cubrirnos á pOl'fía, Comerse nuestro pan, y hablar de inoendio Con soez alegría. Yo vi, joven Francés, nuestras mujeres, En su impudor hermosas, Venderle á un Cosaco sus placeres, Coronarlo de rosas! ... " . y bien: por el martirio que la suerte A la Naoión impuso, Sólo á ti, Napoleón, odio de muerte, .A ti, déspota intruso l. ..... III Oh Corso de la lisa ca bellera ! J CUlÍn bella fué tu Francia Del sol de mesidor bajo la hoguera, 1nvicta en su arrogancia J Era un corcel re belde á los dictados Del freno y de la brida, De lomos y de cuello dilatados, La alta cabeza erguid~. Libre corrió los campos verdeadore~, Las fértiles llanuras; y en la sangre de viles opresores Mojó sus herraduras. Jamál! ninguna mano por mancilla . Domeñó su albedrío, Ni el extranjero audaz le echó la silla Ni quebrantó su brío. Ojos de fuego, hermoso, vagabundo, La grupa cimbradora; Con su relincho amedrentaba el mundo Del ocaso á la aurora ..... Mas tú llegaste, domador tirano, Veloz su crin asiste, y con botas y un látigo en la mano, Sus lomos oprimiste. Entonces el corcel- que ama la guerra, La pólvora, el bullicio,­Tova por circo la espaciosa tierra, La lid por ejercicio. Adiós, entonces, al reposo, al sl1eño, A las noches tranquilas' _ -Velar junto tÍ la tienda de su d~eño En las sangrientas filas; Andar quince años sobre or,(11e08 rotoa De todas las Naoiones; Climas y pueblos recorrer ignotos; Hollar generaciones; HUlnillar la soberbia de los reyes; Corno río profundo Socavar los cimientos de las leyes; Cam biar la faz del mundo; Hasta que al fin, cansado en la carrera Sin término y sin vía; De levantar la humanidad entera Como nube som bría; y ya agotado su vigor primero Bajo el pesado yugo, Gracia pidió tÍ su Corso caballero .. N o le oíste, verdugo! Antes bien desgarraste sus ijares, y tu espuela y tus riendas Saltar le hicieron nuevos valladares, Armar nuevas contiendas; Hn~ta que en día nefasto de batalla Flaqueó su bravura, Cayó sobre su lecho de metralla y abrió tu sepultura ...... IV Empero, del sepulcro te levantas: • Cual águila en sus vuelos, A dominar el mundo te adelantas, Hemontas á los cielos. Napoleón no es ya la furia al'mada Coronas usurpando; No es ya la odiosa, In brutal espada La Libertad matando; No es de la Santa-Alianza el vil forzado Que murió en Santa-Helena, Después de que tÍ la Francia hubo arrastrado Atada ,¡ su cadena. Oh! nó; Napoleón renace puro: Turba de lisonjeros ])I\n IÍ ese césar despiadado y duro De un Dios honras y fueros. ::lu imagen resplandece en todas partes, y con afán creciente Le consagran las ciencias y las .utes Numen beneficente. y París, como un viejo peregrino, Llega cada mañana A doblar ante el hombre del destino Su frente soberana. y flores riega al pié del bronce santo, De esa oolumna calma Que las madres no miran sin espanto y dolor en el alma. y allí de obreros la revuelta ola . A un compás delirante: Danza en torno la vieja Oarmañola Del Napoleón flamante ..... . 7' 8 LA SIESTA v Pasad, pues, oh monarcas tutelares De amor y mansedumbre I La Gloria en vuestras frentes - por vulgares,­No verterá su lumbre. En vano de los pueblos la cadena Hacéis blanda y liviana; Inútil es vuestra incesante pena, Vuestra piedad insana. Tan pronto como el rayo de la vida Se extingue en vuestra frente, Ya vuestro nombre efímero le olvida La novelera gente. Pasad, pasad sin bronces ni inscripciones. -La estúpida canalla No adora sino al ·Dios de los cañones Que asuela y ametralla; Al amo que á los páramos la lleva A morir de hambre y fria; Que ,¡ su costa Pirámides eleva Por divertir su hastío ... El pueblo es una moza de taberna Que bebe y que se estraga, Que quiere en quien la logra y la gobierna Y la goza y la paga Un cuerpo de jayán, labios ladinos, Un hércules nenudo Que sacie sus amores libertinos, Que sea insolente y rudo; Que le azote en la calle y en la casa Con férrea disciplina ... I El amor popular!. .. amor que pasa, Pero amor que fascina l.. Bogotá, Marzo 7 de 1886. ANTONIO JosÉ RESTREPO. Vi al peseador de los lejanos valles Tus pefias escala.ndo silencioso, Lu. guarida buscando de lo. nutria y er pez luciente con escamas de oro; Cont6me hazo.Uas de su vida errante Sentado de mi hoguera sobre el tronco; Le vi dorntir el suello de la cuna y envidié su inocencia y BU fortuna. Tendremos ocasión de ocuparnos de El Parnaao dete­nidamente, en números posteriores. Se nos asegura que el señor doctor Salvador Oamacho RoldlÍn trabaja una 1ntro­ducció", con que se pondrá á la venta el libro que dirige el señor Julio Añez, y que es.t.a rá concluído muy en breve. , Gansos y ruiseñores - Se titula de este mo­do una publicaci6n que dirige un joven que llar ahora conserva el anónimo, destinada Ji analizar las producciones de algunos de nuestros hombres de letras. Es muy delicado arriesgar un juicio sobre obra tan incisiva, y para conser­var la neutralidad nos abstenemos de elogios ó de censuras. S610 sí deseamos al joven crítico mucho tino y un alto sentimiento de justicia. .. , GeograCía de Antioquia - El doctor Manuel Uribe Angel publicó en París un libro con este título. Consta de seiscientas págilll\s y multitud de grabados. Las dotes intelectuales del conocido escritor abonan que su trabajo será digno de una escrupulosa atención. En las lihrerías de esta capital está... .d e venta este útil volumen. lUal'uja - De este nombre es el último poema de Gaspar Núñez de Arce. El asunto es muy sencillo, y los versos no tienen esa contextura ciclópea de sus anteriores poemas. Tampoco hay en MaTuja el grave pensamiento trasceudental, ni aun siquiera la duda, que es muy soco­rrida para este poeta, con la cual mantiene embelesado al público desde su difícil gimnasio, como un acróbata del pensamiento. N o so dirá, ciertamente, que la nueva obra sea \Ina continuación progresiva de los admirables poemas que principian con la mama Lamentación de Lord Byron y llegan á su apogeo en La Visión de F"ay Ma,·tín. En el prólogo al poema se queja de que en las Repú­blicas de origen español se apropian editores codiciosos las obras de los ingenios peninsulares, y mlÍa duramente, de que mutilen sus pensamientos algunos de los colectore~ furtivos; en lo cual tiene sobrada razón, porque no hay derecho para falsificar las ideas ajenas, ni para cambiarlas, "Parnaso cololnbiano" - Restablecida la ni para suprimÜ'las. Y menos cuando se trata de hacer un paz, ha continuado esta pu blicación, y tenemos en nues- buen negocio con libros de otro, sin el permiso de su tras manos la entrega 9.' Se hace notar allí el trabajo dueño. del señor Antonio José Restrepo, por la pulcritud de .'. la dicción, el nenia filosófico y los conceptos variados, Ortiz-Hemos sabido que el señor José Joaquín precisos y claros que encierran sus versos, así como por la Ortiz prepara, para dar á la estampa, \In poema titulado ternura austera y atrRctiva de su composición" A mi II¡(J,- Pereg"¡nación, en el cual, según el juicio del ,señor Rafael dre." El joven José Rivas Groot demuestra que, á más de Pombo, es "donde con onda mlÍs jugosa, mas libre y es­ser artista consumado, porque no tiene un solo desaliño en pontánea, ha dado rienda suelta á su privileg!ada inspira.. SUB versos, dispone de esa fuerza oculta de proy~cción que ción." Parece que el poema intoresa muchíSimo, p~~ tra­mueve al poeta á desconooidos ámbitos. Alejandro Vega tarse de una serie de escenas personales, una evocaOlon de ha torneado, digámoslo así, el verso en " La E~t'.'tua," para les tiempos juveniles tt oon la frescura campesina y la pintar una mujer hermosa y pobre de espmtu, c,on la fuerza y majestad bíbÍicas que le son peouliares," según lo gracia picante de que es tan buen dechado Ramon de dice el mismo señor Pombo. Campoamor y Campoosorio. Ismael Henrique Arciniegas, • que adelanta á tambor batiente, tradujo de Hugo dos poe- David Lopez p~':ha J. -Saludamos á este sías llenas de misterio, oon una propiedad rigurosa. Oarlos notable oaballero, honra y prez de la raza hebrea en nues· A. Torres lleva una dil'eooión literaria m~y apro'pia~a. tro país, bien conocido en las let.rM por su excelente tra­F. de P. Oarrasquilla muestra su natural festiVO y oaustlco ducción de Los Genios de Victor Rugo, y muchos otros en epigramas agudos, que recuerdan á Góngora y tí Iglesias.¡ trabajos literarios dei más recomendable mérito. Otrec.e­y está por demlÍs deoir á. los conocedores, que la part.e que I mas las columnas de nuestro periódico á este huesped dlB­tocó á Jorge lSllacs e~ trasparente y agra~a~le ,como la,~ tinguido. aguas mlÍs claras, espeClalmente sus estrofas a ,1!'o Mo,'o, 1, Ó donde todaS son somejantes á ésta, que es belhslma: I IMPREN1'A Á CARGO DE FE:BNANDO PONT l'f.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 1 N. 1

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 2

La Siesta - Serie 1 N. 2

Por: | Fecha: 20/04/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ~'. i'.§> (t/'t " ®(i> ~~ ~~~ :®<$*~ ~~t~~ 4'W'* 'f' '. * ~ ® ~ ~) @ ~ , .. ® ~~ 4~ ~xt>~ ~. 'ti ~L 4> < i® '®® ~:~~~ ~ $- ® ~ ~@>~i>~ $¡ ~. t¡~~ ~.~~® <®t~~$ ros de medlCIDa, mate. editores que le reproducen, en los EstadoR Unidos y enl ~átlca~, &. ; lo,:; hteratos á los hteratos-novel:;-s, estu. la América latina, la mayor parte de sus obras, sin Ichos cntlCos, &. ; Y los poetas á los poetas - guos, es. arreglar con él previamente los derechos de autor, vuel-¡ trofas, metros, &.' : ~sto acontece aun en los que se ven á llamar la atención de los escritores sobre el puno . mantienen en los limItes de la honrada labor, que ya to que nos sirve de tema. :M:ucho se ha discutido sobre! hay maestros. en el arte (véase á Camp?amor) ~ue sos. este asunto, sin lograr que las naciones uniformen su I ~len~n, COll VISOR de verdad! q~le ~l plagl? no ex~te 6 es legislaci6n interna en la materia, ni que todas celebren I ,lustIficable, cuando e~ plagiarlO VIste mejor las Ideas de tratados entre sí para salvaguardiar á sus nacionales ¡ otro, cuandoel que .vlene después emhellece, por In. for­del de.'Tojo extranjero. I roa, la creaclóll autlgua . . De este ~?do no es Rodrigo "La prol)iedad literaria es una propiedad," dijo Caro el autor de Las Rum,a¡¡ de ltalwa, com~ l? pret~n. tiempo há Alfonso Kar:, sin duda par:l: dar á .entender I den .los qne desenterraron e~ lDcorrecto ongmal, SIDO que esa propiedad espeCial era desconocIda 6 VIOlada en i RIOJ~, . qpe BUpO llI~ar aqueja Joya y montarla eu la su país, ó reclamando para ella una legislaci6n munifi. ¡ ~rec.lOsa R¡)va conOCIda. Los franceses no reputan pl~ cente que le reconOCIera el carácter de perpetuidad que! ",larlO á Rabelals? que tom6 mtegro ?e Folengo el 01- muchos quisieran asignarle. ! padense, el para sIempre famoso pasaje de los carneros En Francia como en Oolombia el derecho de los ! de Panurgo ; y ba.sta de ejemplos. autores está plenamente reconocido y garantizado por ¡ En ~poyo de la jURticia que asiste á los Gobiernos la ley, y, por tanto, carece de fuerza allá y aquí la frase i para lImItar el derecho de propiedad de que hablamos, del brillante escritor. Mas él es de los que reclaman ! viene una consideraci6n de mucho peso en los tiempos para los autores de libros é inventorea de aparatos un ¡ modernos: ht instrucción pública, que se desarrolla en derecho de propiedad exclnsiva por los si"los de los si. ¡todas partes con afán creciente, es costeada con los fono glos, inhibiendo á la sociedad del poder d;'hacer volver ! do~ de todos los ciudadanos, y el pastor y el minero, á á su acervo común esa riqueza individual después que! qUienes la suerte negó los favores de darse una buena e~ escrit?r 6 i~ventor se haya resarcido, por una pose.l i~strucci6n y de gozar de l~s placeres que ella propor. 816n de Olerto. tiempo, del trabajo empleado en arreglar I Clona, cont~lbuy.en con su cimero á sostener las Univer. un romance o un poema, 6 en sorprender-por casuali. ! sldades 'l ColegIOS en donde se forman esos literatos y dacl muchas veces-un secreto ele las leyes naturales. i esos sabIOS yesos poetas que han de ser más tarde, al .. La propiedad está. reconocida hoy en el mundo ci. : par que dueño~ (le lo que prodLlZcan para lucrar, de la v~hzado, poco, más ó men?s, en si~temas legal~s; pero I fama, de la reputaci6n y l~s hono;es con que sus como maguna NaclfJn ha sometido las diversas roamfestacio.! patnotas anmentarán su dICha, SI es verdad que el ne~ de ese derecbo ft una:~ mismas reglas. No se ad. i apl~uso glorioso es también alimento para las almas su· ~11lere 6 se plel'de ~a propiedad raíz como se adquieren i penores.. _ . u se pierden los bienes muebles, y los títulos traslati. ¡ Un e"C1'1tor fmuces ccmpara al escntor público con CIOS del dominio sou muy distintos, según la cosa de que! el que edifica en Iln predio que pertenezca á una ciu. se trata. ¡ dad ,í nI Estado. Estaq entidades dicen al constructor: La propiedad intelectual ~s ¡m género especi~lísi.l yo 0.'. presto mi terreno. par~ const;nir en él, pero á mo de p:oPledad y debe ser regIdo por leyes espeCIales. ! C?llcltCI011 de que, trascurnclo Cierto numero de años­Un escntor ~ualqmera, al crear una obra, se sirve de ! cmcllenta, '!. gr.-terreno y constrncci6n me pertenece. un foudo de Ideas 9ue son el patrimonio de sn Nación ¡ ~ál~ exch1'lvamente, como que yo soy el verdadero y y de toda la h umamdad, que ell el trascurso del tiempo. ! UlIlCO propletal'lo. han ~ormado e.se limo profundo. Es con palabras, C011 ¡ Nada tn{"~ legítimo que este contrato' y no por ~o.cumon~~ y,. giros del lengua.le común, con lo que el i e.so, aplioado á la ]?ropiedad literaria, ésta' sería expo. ~scn.tor "bIlca 't comp~~e el libro c1'le ha ?c dar á la ¡ llacla; uó, sería hmltacht, sometüla á ciertas reglas que (euta, para la mstrucclOn ó el entretclllDuento de los ! le "on pecuharo~, y que son buenas para cada sociedad lue Re lo compran. E~ verdad que h\ obra es suya, pero ¡ que la. adopte. Las ideas lIO son BU ceptibles de a ro. I~O lo sou los mateTlales empleados en el.la.' qt:e esos I piacióo, por ~í misffiM ; y el qua las emite y las hlrva. ~Oll de todos. El Estado le ?oncede. un pnVlleglO que! na en HIla obra determinada se paO'a bien con ser el ~egyra S? d~recho, que ~e lOdemDlza de Sil esfuerzo, ¡ único que en cierto tiempo p{lede ve~der la forma de. 't. le 1 estimula ~n el ~ra.baJo; .pero el Estado uo debe ¡ termillada que él supo darlas. La idea, continúa el vmc\! ar en una familia detel'mluada de posesores á pero ¡ autor citado, uua vez lanzada al mundo, pertenece á 10 LA SIESTA todos los cerebros que la han recibido; y es timbre de ho­nor de la verdad el no ser cosa apropiable: lA.wet O'lnnibus. Esto por lo que hace á la cltesti6n ue derecho co­~ ún. Pero. e~ señor Núñez ele Arce plantea una cues­ti6n muy distlDta, á saber: i Deben los Gobiernos ele las naciones soberanas é independientes celebrar trntados especiales para asegurar recíprocamente los derechos de su~ nacionales, en lo que dice relaci6n con la pro_ piedad literaria; de manera que sin adquirir los dere­chos del autor no puedan los impresores españoles y colombianos, por ejemplo, reimprimir obra alguna co­lombiana 6 española? O más claro, ¡.sin que el extranjero reimpreso haya solicitado el privilegio del derecho comtLn, deben los Gobiernos pactarse para defenderle un derecho que él no ha querido usar, y es inmoral, y debe ser penado conforme al pacto, quien tome como suyo ese presunto derecho 1 Núñe:¡¡ de Arce opina que deben celebrarse esos tratados cuanto antes, y que son inmorales los que le han reproducido en América sus poemas y versos. Con perd6n del señor académico, opinamos lo contrario. Los libros de España son un artículo de comercio, como sus vinos y sus aceitunas. Nosotros los colombia­nos compramos esos artículos, por cuanto aquí no pro­ducimos ni libros, ni vinos, ni aceitunas. Si los produjé­ramos, no haya miedo que los compráramos; caso en que las quejas del poeta de jJfu?'uja no se hubieran exhalado. Y al decir que no producimos libros, quere­mos decir, poemas como los de Núñez de Arce 6 Campo­amor, y rimas como las de Becquer, únicos libros espa­ñoles que han merecido el honor de ser reimpresos aquí, yeso no siempre en volumen vendible. En todo el ramo inmenso de las ciencias, es la Francia, gene­ralmente, quien nos surte; pues que España va, como nosotros, en esta ::nateria, "llorando y traduciendo," como dijo Lara. Ahora bien: el que compra en Bogotá, á muy alto precio siempre, un libro español, ino adquiere el dere­cho de reimprimirlo 6 de hacer con él cucuruchos, según que su oficio 6 inclinaci6n sea el de impresor 6 la de especiero 1 Claro es que sí. Supuesto que el autor ó dueño no ha pedido el privilegio que otorgan nues­tras leyes, ese libro está en el mismo caso que uno de un compatriota que tampoco quiso el amparo legal. Las obras de muchos colombianos se reimprimen aquÍ por quien quiere, sin entenderse con el autor ni con sus he­rederos. Es que los extranjeros quieren trata,dos fan­tásticos que lOA pongan en una. situación monstruosa y hasta ridícula. En España, su patria, es dueño Núñez de Arce de sus obras por cuarenta años, v. gr. En esos cua­renta. años les saca á sus libros todo el jugo posible en dinero; al fin, termina el privilegio allá, y en España mismo le echan á la cara mil ediciones sin paga; i qué hubo para Colombia 1 Qne el señor Núñez de Arce ni pidi6 privilegio aquí, ni lo reimprimen, porque el tra­tado 10 impide. Pues entonces nosotros hemos estado pagando el libro X á UD precio excesivo, en favor del autor; y como en Europa 108 gastos de impresión son mucho menores que aquí, hemos estado dando á unos cuantos, por un tratado inepto, una cranaDci~ qu.e nos esquilma y que daña al adolanto del pars que pIde hbros, muchos libros, y lo más baratos que se puedan obtener. A Cltalq uier colombiano le parecería abs,:rdo que nuestro Gobierno celebrara un tratado sobre Importa-ción de ganados de buenas razas, pero con la cláusula de suprimir los garañoues para que no se propagasen. Esta es una cuesti6n econ6mica, y n6 ..le romanti­cismo literario. Una nación débil y atrasada que cele­bre tratarlos de aparente igualdad y de real despro­porci6n sobre un punto cualquiera, es una tonta nación. Pues que somos soberanos é independielJtes y no hemos querido ligarnos por tratados necios, reimprimamos, cada vez que las necesidades del consumo lo exijan y la concurrencia lo permita, y con lo cual creamos hacer un negocio propio y servir al desarrollo y multiplica­ci6n de las ideas. i Qué les ha sucedido en España á nuestros libros buenos? Que han sido reimpresos y va­riados y falsificados. Nosotros no nos quejamos de que así suceda, si nuestros autores no han querido pedir allá el privilegio legal. Varias edicioues de MOI/'ía an· dan por aM, sin que el señor Isaacs tenga parte alguna eu ellas. Pero qué mucho, si los mismos académicos abren la brecha! Si no nos engañamos, la Real Acade­mia mandó hacer una edici6n de la renombrada traduc­ci6n del señor Caro, de las obras de Virgilio, para que formara parte de la Biblioteca selecta. Esto es un ho­nor, pero es también una violaci6n de la moral que profesa el señor Núñez de Arce. Si las naciones europeas dejarau entrar libremen­te á sus puertos todos nuestros prod uctos; si las tarifas aduaneras no nos mantuvieran restringidos á los extrau· jeros, por favorecer al nacional; si se borraran como por encanto las fronteras que dividen y pintarrajean el mapa; si la paz y la Rept~blica universal¡;s no fueran tma filantr6pica utopia, entonces sí cada escritor goza­ría, conforme á la ley, del fruto de su inteligencia, sin que el pr6jimo pudiera, ni en los antípoda.~, aprove­cbarse de su trabajo. Nosotro.~, aunque por la forma y el fondo estamos escribiendo en prosa vil, somos utopistas; pero antes de ver á nuestro Gobierno tratando de los derechos de los autores, queremos verle medin.ndo con las Potencias de Europa para que sUllriman la guerra y adopten el ar­bitraje; para que dejen recorrer á los productos de la madre tierra y de la manufactura por todos los ámbltoR del mundo, de modo que no les detenga en ~u marcho. el odio de nacionalidades, ni de rnza, ni de chma ; para que supriman la e;wlavitud doméstica que deshonra á muchos países; para que levanten á la mujer á la al­tura de su misi6n excelsa; pa.ra que lleven á las bárba­ras naciones el progreso de todos, sin humi~la.r .ni ~e~­pojar al débil. En ese tiempo de verdadera Clvlhzacl6n, clavarémos nuestros cañones, derrumbo.rémos nuestras fortalezas y amarrarémos á Guttemberg en favor de Núñez de Arce. LA BELLA DE NOOHE. A MI BIJA roLU. Toda llor es uu templo: los arcanos Esconde "Uf de aruor naturaleza, y el ,,,,to rudo aún de los hnmallos Nunoa imitar logró tl>uta bello.:>. Del Tncurinca en 108 selvosos llanos y del Caribe mar en la grandeza, :F'ragante fior oculta.. 8U pureza Al 801 ardionte y céfiros Iivia.nos. Blanca nació de uu rayo do la luna Eu 1" trémula 80mbra de la umbría La reina y g .. la elo 1 .. noche brnna: Esa flor es tn imagen, Jnlil> mia, Orgullo de mi vida siu fortuoB, y en nneatro pobre hogar luz y alegria. Septiemllre de 1885. JORGE ISAACS. LA SIESTA 11 A UN PESIMISTA. Hay demasiadu sombra en tus visiones, Aun algo tiene plllcido la vida ; No todo en la existencia es una herida Donde brote la sangre ,¡ borbotones. La lucha tiene sombra, y las pasiones Ago'nizantes, la ternUTa huida, Todo lo amado que al pasar se olvida Es fuente de angustiosas decepoiones. Pero ¿ por qué dudar, si aún ofreoen Eu e1l'emoto porvenir oscuro (Calmas hondas y vívidos cariños La ternura profunda, el beso puro y manos de lllujer, que amantes mecen Las cunas sonl'osailas de los niños? Brienz-1885. J. A. SILVA. \ bajo en favor del mrjoramíento moral de) pueb~o y el acle· l lanto matorial del pnís. En Santo Domlllgo ulCtan desde I el domingo conferencias especiales para hombres lo~ re.ve· 1 renelos PP. Zaldúa, .Aguilal' y Camargo. Según la IDv.l~a­! ción profusamente repartida entre ~os padres de/amlha, ¡ahogados comerciantes &'~, se Buphca la aSIstenCia ile to­¡ llos-aun' de los que para oír sPl'mones no se sientan ~s· .\ poutáneamente dispuestos-a. segurando que" halla sipmpre t\ Jesucristo quien lo busca cou buena voluntail." •• • I El jueves 15 hizo la Corte SupTema el escrntinio (le los l'otos de las Municipalidades sobre las bases de 11\ ro- I forma constituci~nal y la elecci6~ ile Magistrados, "orificll­da por el ConseJo de Delegatal'los. Pasada yá esta fOTma­¡ liuad, es de creCTSC que la nueva Ley fun(lam~ntal.se san­I cions sin demora, pnes entendemoe que el OonseJo tIene I concluída la Constitución que ha estado elaborando por ¡ medio de comisiones especiales de su seno, por carecer i hasta ahora de carácter constituyente. •" • EL MUNDO ::BOGOTANO. ¡ La crisis monetaria es rol gran asunto del dla. Heclla Empiezau los peri6dicos literarios á lJl'otar en la capi- ! por el Gobierno un~. emisi6n ~e $ 3.1.l5,441-5~ cs. en tal de la República tras largo silencio de la prensa como ', papel monelb, y halJ\endose aClluailo casI todo el dmel'O de renacen las plantas: vigorosas y lozanas, ilespués de ia tem- , 0,900 Y d~ 835 (t.la ley de 0,500, ,,1 anti.gno nnmernrio ba pestad, en el campo fecundo convertido en yerlUo por la ; ilesapm'ecldo casI por completo de I~ ClTr.ulacl6n y el tIpO furia asoladora de la borrasca. Bien veuida sea" La Sies ' de cambIO ha subido hasta 20 por Clcnto entre la moueda ta," oúsis tranquilo de alJacible descanso, dunile pneden d.e 0,000 y el papel) 12 ]lor ciento .entre la de 0,835 y los reunirse los que cruzaron el desierto bn distintas direccio- lnllEtes "'1 G por C1~nto eutre IÍstós y la moup(la ile 0,500. nes y beber en fraternal comuuidad el agua que calma Como en el comercIO uo se reOlben ya los billetes de 10 y las f!l.tigas de la ruda jornada!' 20 ceutavos y de á $ 1, sino con el ilescuen to apnntailo, y " no hay transacción ningnna particular en que no se estipu. • • le previamente la especie de moneda en que deba hacerse Al ruido desas~roso de las armas va, pues, á reempla- el pago, la. Socretaría de Hacienda ua publicado uua cir­zar el de las prensas. Aún no se ha declarado restablecido cular, con prevenciones sobre la materia, paTa impedir que el orden público en la Nación, y ya tenemos, fuera de los se establezcan diferencias ile niuguna clase entre el metá oficiales, cinco periódicos que sirVAn á la polltica, la. Iite- !ico y el papel moneda. Seg(¡n un Decrdo reciente del ratura, las ciencias y las artes. En el curso del preseute Ejecutivo nacional, la emisión de billetes se aumentará á. mes circnlará, ailemás, "El Progreso," publicaci6n ilus- $ 4.000,000. trada que se dedicará especialmente al comercio y al ade-lanto de las bellas artes. Es su Director el joven Alfredo Greñas, uno de los mejores iliscípulos de Torres y ile Ro­dríguez, muy amante de su arte, lleno de fe y de entusias­mo en el ilificil y aqul casi inexplorailo senllero que va á recorrer. Si tantos esfuerzos en pr6 del cultivo y desarrollo de las letras logran al fin consolidar entre nosotJ:os de una manera Ast/tble, la afici6n á este interesante meili~ de civi­lización, los progresos que en él puede hacer el país serán en veruad .sorpren.dentes. Tenemos un Ingar en el rol a.e las naCiones hlspano- amen canas, .¡ue, con justicia 6 SIO ella, se ~os ha aSI.gnado á f",lta de otra cosa mejor con 11\ cual pudieran. dlstlDgUll'nOS ; y puesto que la ley inevi. table ele ."Hla eXIge el reemplazo de obreros en la incesante elaboraCIón e1el porvenir, que vengan al palenque á ensa­yar sus fuerza~'y amaestrarlas, toilos los que teng~n en su alma la vocaClon de lo lIello y el sentimiento de los ideales infinitos de la inteligencia. .• ., La cuaresma ha tenido en suspenso los escasos entre. tenimientos público.s que habían comenzailo á despertar la monotonía de la Vida bogotana y ha cerrado taro bién las puertas (le 1~8 salones privailos, donde se refugia entre no. sotros la SOCIabilidad, sustralda de toda expansi6n que sir­va para mantener y cultivar las relacionps que de otro modo, acabarían al fin por extinguirse. Las igl¿sias son abora el centro,. los sermones tema obligailo de conversa. cl6n, y los preillcadores los. hombres elel dla. Distlnguese entre ellos el d?ctor Fedel'1co C. Agullar, cuya populari. dad 88 hoy tan Juatamente merecida por 8U incesante tra- ·" ., Las obras públlcas paralizadas por la guerra se hallaL de nuevo en actividar1. Se trabaja actualmente en 01 Capitolio, en el Teatro, en los parques, en la plaza ilc ar­mas, en el Panóptico y en las calles de la ciudad. Rsta última m~jora es de grande importancia pam Bogotá. Si se completara con la ilel a1Teglo de los acneiluctos, for­mando en la parte alta un de]lósito que reuniera todas las aguas que surten á la población, pam tenerlus contenidas en el dí¡, r soltarlas por la noche en los ilos ríos y en las caüerías establecidas, se eliminarían los inconvenientes que pneele aparejar la mejora que se está efpctuando, por la des_ aparición ele los caños, que ban sido has! .. ahora J/t única policla de las viviendas ile los pobres. El seüor Alcalilll, que hoy Sil hace sentir con tan laudable rigor en bien del ornato, del aseo y la limpieza, conquistaría nuevos mereci mientos al emprende\' fOnllalmente esta otra campañn el.t fa.vor ¡Je la higiene pública, quizá la míls J'l\dicalmpnte efectiva ile cuantas ]lueden illearse para salvarnos dA lo • efectos ile esa tradicional incuria con que las autoridades y el público !Jan mirailo siempre á la ciuilail ~apital de la República. .• .. Entre las víctimas que 1.111. uecho la muerte ('n la últi. ma semana, segador indiferente que destruye sin piedad cor~ndo, como dice el ]Ioeta, " flores y y~l'bus del ca11Jino ,1 reg.stmmos con pesar la ilel s~ño\' Geueral Miguel d~ La TOJ.· .. e, persona ado\'uada ilc muy estimables pren­d~ R,. como serVidor fiel y abIJcgndo uo la cuusa de sus con vlcclones, padre y esposo intachable y amigo leal y sincero. 12 LA SIESTA Yal despedirnos así de los que nos dejan pnm siem· Yo continué leyendo: pre, no queremos cerrar esta flaca y desenrnalla crónica . " y tu mano eu nú mano, puso (¡ paso, con un párrafo tan triste, sin extender la otra mano para : Marchamos cou descuido all,or..-.nit., dar est:eeho apret6Il: á los que vuelvell, después de larga ¡ Siu temor de mirar el tristo ocaso, ausenCIa, á compartlr con nosotros las penas 6 las dichas : Donde tondrá l1110stm ventura. hn." en el seno de la patria, que-á pesltr de todo-cs siempre : -Ya no siguen de brazo los viajeros, sino asidos de la madre amantisima que reclama nuestro rsfuerzo y que; la mano, dijo Tadeo. La acumulación de meMforns ó do sería egoísmo abandonar. comparaciones cs defectuosa, porque por b rápida sucesión LÉo LESPES. do imtígones distintas se sobreponen, se OSClll'ccelt, se cou· fnn~en, se ocultan ó Be bonau éstas, y acaban por causar vérbgo ó por no producir nin"'tm ofocto Ó ninguna AOllsa· ADIOS. I DE ALPRED DE MU8BET I Adi6s! Adiós I Tal vez en osta vida Ya nunoa más ~ verte volveré. Dios al pa.sar te llama; á mí me olvida. Cuando te pierdo siento quo te amó. No esperes que te llore 6 qne mo 'lueje; Su respeto me impone el porvenir ... La vel1> surja que de aqní te aleje: Yo sonreiré mirándola partir. Partes radiante de esperanza: llona Veudrás de orgullo; en tu exalt[tCjón Ignorarás, extra/üa á nuestra pena, Les que lloran tu ansencia quiénes son. Adi6s! Te arrastra sueño porogriuo Peligrosa ventn", á disfrut:1r; La estreUa que so eleva en tu camino Tus ojos con su luz deslumbrará; y acaso el precio sientas algún ilia De un cOl'a,z6n que oomprendernos supo, y en conocorlo cuánto bien nos cupo, y cu:>n grande al porderlo es el dolor! _ ._ 1886 PEDRO NEL OSl'lNA. UN CRÍTICO IMPERTINENTE. (Continuac;ón.) Oí cnlmosamente á Tadeo estn crítica blirbal'U, y mo proponía contestarle punto por punto; pero cuando hubo concluido, no atin6 oómo podría combatirle su última ob­servación; y para disimular mi embarazo, fingiendo no haberle escuchado, seguí leyendo la siguiente estrofa de la misma composición: "y como ruedan mansas, adol'miclas, Juntas las ondas en tranquila mar, Nuestl'us dos existencias eieDlpl'O uni . -Al eontrario, la acumulación de imlÍgencs OR, Tadeo, am~go, ~na muestra de fecundidad de ingenio y do vi,-ezn d? llllagmación. Se conoce mojar un objeto miníndolo do diferentes puntos de vista, observnndolo en sus diforcutes faces, y csto se logra aCulUtünndo los síluiles. Mira COIl ; cuánta delicadeza vuol vo á presentarso osta pnreja reli., : en osta otra estrofa, agregué, ,"olteando la hoja. Escucha: "Son nuestras ulmas místico rHido De dos llautas loja.nas, cuyo s6n En dulcísimo acol'tlc llega. unido De la noche c:111ada ontroe! romor," Y ésta otra: .f Cual uos snspiros que al nacor se unieron En un beso oa.stishno do amOl', ConLO el grato l10l'Í'rrme ql16 osparcieron Flores distantes y la brisa mdó." Y Tadeo me contestó: ! -Hermosas y ricas de l'vesía son realmento csas do~ comparaciones; pero con ellas pierde su mérito la compo­sición entera, porque son contradictorias ,í lo quo on oLma estrofas se había dicho. Ya no nacen juntos los dos "ia­jeros, sino distantes, porque cl poeta mismo dico Cjue están distantes ó lejnnas las dos flautas, los dos suspiros y las flores. Las bellezas de artificio no son bellezas. Pero SUIJongo, continuó el crítico, sacando y mirando su rcloj, que no te propones leerme todo ese libro. Son ya las diez de la noohe, y no tendrÍamoR tiempo pam ello. Si quieres, compondiemos. Abro el libro ,¡ ciegas en eual­Cjtliera otra parte y señala una estrofa cllalqlliem, y si logro hallal'le y mostrarte su defccto, bas do darme gaundo. nuestra apuesta. -Convenido, dije; y eCITando completamente el libro, volví tí abrirlo por donde lo toctll'on mi dedos. Por mi desgraciu ubrí en la ptígiua 55. l1abiu en ésta una com­posici6n intitulada" Un })aseo en Abejorrnl." j( Su lllMO diostra. On mí mlLuo, lfl siniestra, eu su cintura, 8u lJrazo izquiordo :t mi c11ell0, Tri sto ~·oJ lloro~tt Jnlia, Lurgo rate ca.mlflf(mos Sohre la grama menucla., Siempro limpia y sielllpre vordo, Que la. poblatdón Cil'Clll1da." Tadco se quedó un buen rato pensativo, y llU) dijo: -Vuelvo ,íloer. Volví.í loer muy despacio, y ouando hubo acaballo, dijo: -Es imposible c¡ue así diga; tú hM leído mul. Levantóse do su asiento, acercóse IÍ la mesn y ,¡ la vell>, tOn'IÓ el libro y yol vió ,¡ lcel', pnlnbra 1'0\' p"labra, con snma atención. -Pero esa es una posición imposible, exclamó, soltando una carcajada tan sincoln y tan sonom, Ijuo yo me quedé sobrecogido y casi tem bloroso. -Qué (luieres decir con eso? lo preguut~, entro co­nido y cnfauado. -Plles quicro docirto <.I\le os iml'o~ibl() 'I"O UDS per­sonas se nzgull así 1)1\\'a elHIl inar ó ir ni comonteriu ó ,1 oualquiera otra parte. Y voy ,[ demostnírtelo. LovlÍntate. L A S I E S T=-=A==-________1_ 3_ ----------------------- . . . d d . r· io naturolenquion tiene (:oufinnza en sU!lú1lieo acostum- Yo m~ IOY6nl<', y nos pUSlDlOS en 6eütu e pIlLO Icar ;. do n aplaudir y tÍ. ndmirar ijin cxumell; otms, por l1U 10.qU~ld~;,:~oc~~~~·:~,~~linuo Tadeo: "su mallo diestm en ' ii~;:~t~e:o~}:t:)~~i~~~i~~~~~,n;~~;~eq~~e l~~;~Jeb;'~~I::~~ llll mano, ,no es a~1 . uo tiene la precisióu oorro~pondlente al pensamiento que =~:;l'n!lgl\1nOS que tú eres la adorable Julia tlol poeta. :~c:~'¡~;e~o':~~~f::~: t~~:le:xj.'"~s:rn:n~~c~~:nt::he:~i:: - D~~~~a:~, mllllO clio tra 1'am pouerla en olI'o. de 1116 por inexactas, por (ucoher?lIleS, por ambiguns, por ~on~ luías GU cu,iI! El pacta 110 lo dico; poro ostudiemos 8\1- fusa ó por falsas. (OIDO. cJ.em plo, ?,so~lCha est~ Ic~:~t:~e cesh·,~·mento las .do" hipótesis .. ::-:upou~alUos quo dol,cH co- ~~l~ ~~mo d~~~ri~)~~~~a.. I~~~;:~~~~r u~:~:Y::~iUn1!lS mÚR locnl' tu mallo dLOstra on la dlestm lIllU. IS onco y J' d ' cÍ U I b'. Así lo bicimo". . . . feouudas y a ama as o o om la .. _y el verso sig11e,oontinuó 1'aJco: "1\11 81JlIOSt.1'o. , t(EIllJnr,J el c~1~.dran1eltlJlleDSO en .·ut . ". . Tndeo rodeó mi oiulurll con RIl brazo 1 Con 'lno D,?" UlltllOlIdo ostll SI\ el mil .) . ..' . SiglO trn~ Siglo los u o.je. Lo forzado de uun posición tal taban 5\' disgusto; de monstruos veía poblado el aire; el maUltiesta que elnutor "O describia un hocho l'oal, sino \ viuagre cun que quoría sazOllar sus alimentos era un hor· 'luO invontllba, y la ilusión se pierdo en lrubajo~ de esa videro do gusunos de todas formas; en 01 jamón distinguía cl.aae, cuanLlo on ~ez de un hdeho roaluo se ve m,ís qno un las tri'luinas Illaladoms; en la brisa que lJasaba y c¡ue para e~fuerzo d.o ~~·u Imaginac!ón . .Esto IDO t"no tÍ la momoria I los domlÍs er.u nnn delicin, él "eía pasar el miasma USCSill0, una desctlpclon dolo noveltsta Ponson du TenaU: "(Jau el parásito ruicroscó}Jico 'lile abate insensible ó instanhi­la mano. dorech~! dICe. este lI.utor hablando do tlllO de sus I lIeamento al coloso; en fiu, su carne, su pan, BU cerveza personales, co~".:1I piloto; c.?n la otrl1 abrazó ,í la joven y la mayor parte de lo 'lile sostieue la vida, vistos como y. CM' la otra pldlO Bocorro." ]lio advirtió el vizconde uove- : son en l'ealidad y en su parte mús íntima, de nada le 8cr­ltata 'luO o"n ~.tl\, dtd.cripció~ voh'in trirnal~0.6' MIl béroe, : vían por el disgJl to ó el ascu que la causaban, y por e . La dU8CTlpCLUll e~ uua p111tura, continuo 'llldeu; y la ¡ peligro que yeia on ellos. plIl,tura, co,,:o 111 pue ,a, u, nna exyosición y un enlne!) de ! A i eres tú y "si sou los crítico. 'Itle so to parecon, uullgenc8. 1 ~88 COSIlS 801.' t~n dehcadM en Ins letra. como I Pum ello no hay ¡¡I!l' I'o~ta, ui sUl'erfiuie tersa, ."i colut 1aa comparaoloDes y los sllIUles. TI UU~ veces por vI deagre~ puro,;Ji formn perfeotll, porque con mI mirada ~slrecbu y 14 LA SIESTA IU Il~bito de lo peqlleiio yen una lierra en el filo de una navaJa,. una superficie rugosa en la tersura de un espejo, UDa sene de parches en el tinte más nniforme, y una forma dentellada y áspera en la más oorrecta delineaoión. N o te negaré qne oomo ellos lo ven es la verdad; pero eso, ade­más de una deegraoia, es un defeoto, porque cada Ber debe permanecer en su puesto y en su órbita, fijados de ante­mano por la naturaleza ó por Dios. El que se sale de su puesto natural, es un ente dislocado, excepcional y mOIlll_ truo80. Ver demasiado no es ver bien. Nadie es más ciego que el ~ombre suapicaz, y nadie más expuesto á errar y á calumDlar que el que se reputa penetrante, avisado y sagaz. Mucho censuras tú, Tadeo, á nuestro, escritores, pero debes saber que entre ellos hay uua especie peor, la que ha declarado la guerra á los demás, so pretexto de moral y dÜlciplina y so color de promovel' el adelanto de las letras por la corrección ó el castigo. Esta especie, ó tal vez género, y quizá olase, es la de los críticos. -Los orítioos' me interrumpió Tadeo. Los críti­cos, pero yo no los defiendo I Esos son, como lo dices, la olase de escritores más ineptos que yo conozco. Nuestro. críticos 110 ven las obras sino los hombres, los e80ritos sino ISII firmas. PIll'a elloa es un bruto el enemigo pertlonal Ó el adversario politico que cauta la Odisea, y un Homero el que gruñe la Tapa del Cóugolo, cuando éste es su amigo, BU oamarada ó su copartidario. Nuestl"OS críticos ordina­rios no ven tanto la obra que estudiall, oomo su propia personalidad. Son cÍ<:erone. que se ponen por delante de las obras de arte ó monumentos que quieren ó preteuden mostrar, para qne el viajero estudioso loa vea á ellos de preferenoia y los contemple con éxtasis de entusiasmo. Son la pel1lonificación de esa clase de egoíamo insoporta. ble que puede llamane egolatría. Yo he visto cómo proceden estos correctores de la es· pecie humana. t Publica algo un escritor distinguido ó de buena fe, cuya uz pueda hacel' sombra? Pues nada más seucillo que atacarlo. Se saOllo con pinaas una frase cual­quiera del escrito sometido á su di~ecaoión y análisis. Se procede, en seguida, de una de estas dos maneras: se la aisla para considerarla sin conexión algulla con el t¡odo de que forma parte integranto y necesaria, ó se estudia el es_ crito con el vacío que la extracción ó supresión de dicha fraee ha dejado. Alterada así, Inutilada, nada lnás fácil que delnostrar la existencia de defectos en una obra cual· quiera. Proceden ótros de otra manera. ¡Haempleado un escritor una palabra que en buen ó mal castellano tiene dos ó más acepciones, de las cuales UDa es propia, é impro· pias las demás, en el asunto materia del escrito? Puee se c01l8idera la palabra en su acepción más incompatible, y resulta con evidencia una inoorrección ó un disparate. En el entusiasmo de un oscritor Burge de la punta de IU plu· milo una proposioión ó un epifonema que es oierto ó natural en el tema objeto de una diaertación, pero que, aplioado á otros asuntos ó tomado de una manera general, el falso' Pues, entoncea, se lleva á las nu boa la propollición Ó el epifonema, oomo quien dice & la picota, y ae pone de milo· nifie~~o, Á la vÍlta del mundo entero, que las excepciones son en mayor nJÍmero que lDa casos regular., y que, por 1Onsiguiente, e8 un tonto el _ritor. -Pero eeo no puede hacer daDo, le objeté á Tadeo; lueda. el texto original, que manifietta la adulteración. -¡ y .w creyendo, amigo, que alleotor ha de d_ esas brepa' Te figuras que ae ocuua á alguien, qne no Ha el mÍlnlo autor, oOllsultar el origill&l Y __ ltu eil/U. como dicen loa hombrea de leyes' p~ ... ~rar ~ue tÍl un hombre, que el de unto ú hombn Ilonrado. Nada es tan untuoso, tan lutil para entrar al eorMÓn, tan _po table lin recomendación ni oredenoialea, eomo la .. urmu. ración y la calumnia. Y li á esto se apega que el eritioo pasa en la sociedad por un hombre de bien, por UD hom­bre moral, por un hombre relisioso, y,lo que _ :íak (por­que entre nosotros éste es el eompendio de toa. 1 .. gran. dezas, de todaR las virtudto. y de todas las 1IIoDtidUw), un hom bre de debo., pago" qué lombra de ducla.101ll'e ID veracidad y IU juaticia puede queclarle al l .. 1or' -Pero, continuó Tadeo, .. toa nitiqllil10e _ re.U, .... meute inofensivos: son criticos rateros. Hay otra clase peor: la de los doctrinario., la de loa que se han enear· gado de soneller la moralidad páblica, l. religión, la sociedad. Babea cómo proceden t!atca? -No quiero comprometerme oontestÚldote; _ti. núa, Tadeo. -Las oríticas de éstos son más graves, porque tieu. para la penona conseouenoíaa civiles, polltiaaB ylOCialeL -Cómoaaí' -Nada mlla sencillo, me oonteató Tadeo, '1.118 bah. de-jado oompletamente el tono festivo y burlón oon qne huta ellO momento me habla hablado. Estos orltioos de alto bordo, ain perjuicio de emplear loa miamos procedimientos de detalle que 101 rateros de que acabo de "hablarte, adoptau el sistema, infalihle par. ID objeto, de cambiar el puuto de viata en que se ha colocado un eeeritor. Si é.te .. ocupa exclusivamente en un punto determinado de oienoía, .. arte, de literatura ó de hiatoria, por ejemplo, el critico lo mira del lado de la metaffliea, de la poUtioa 6.. la religión. Si UII pintor oopia un paiaaje, mirándole de oierto pWlto, ¡ cómo será posible que el.q1l8 lo mira _ Gá.'O"'1I1 distante halle exactitud y verdad en 811 01IIIIbó' No • buen juez el que no sabe 00100 _ la. mi _ crirouna-tanciaa ó condicionee de lo jugado; porque no hay nin­gún objeto en la naturaleza, ni en el arie,:ni en la oíeneia, que se presente del mismo modo, mirado de del puto. ele vista distintos. -Es verdad; pero no veo, por lo ¡mInto, auQea Ion la, oonaecuenciaa personales, oivilee, poUtiouylOCialea de qne me hablabas hace poco. -E88lI oonaecuenoiaa, qne provienen liampre de-ua lUala intención ó de un fin dañado del orítico Ó dlnIOF, dependen del país en que se halle. ¿ QuieHl condeaar' muerte, sin parecerlo y lin que se te atribuya la NilpOD­sabilidad, al inocente gozquecillo que pullo tnIIquilo Y descuidado por l. oalle' Si lo quiuee, hM lo aiguiente: oolócate detrás de la purta del primer upá q •• hallee, eierra IÍ mediu sus ala, y grita da _ c¡ue te Di ... los transeunte8 y loa vecinos: l. pnro rabia. I p6Iro .. mo.o !" Verás entonoel que los tranl81llltell, ClSUldo no pueden huir espantados, ae IU'IDIID de piednl ooMra el pobre animal; y que 1 .. vecÍDOl .. alBODtonan en - -­tanaa para gritar oomo tú, BÍnm" 8UJII_: perre ~I ptffO rabiMo I y para uoitar á darle ...... "iaIIII .. que p¡edsn hacerlo. :L.lapideoióD 1la __ ... u.... fectibles, porque si viéndose m-é iajueUe ..... ....... el gDSqueeWo, Íllteata dafenderH, eata w.. •• ,... los viot.imafto.la m~ pmeba de 1úI1nIo_ oe. ..... lUoeM _ el pobM idüw' 'l.'" .............. .. l. eoei,W oali6aa 7 - ele ........... .... trau..de _le 1Ul1lelAn0'~ -~ - ... -- •• IUI' hldutria pariiatalu, d. __ ¡titlo .. ~ .... ~ .. de. •• familia. de ... W p.. mÍlmo no lo hu hecho una IOla vea. U ..... lII h .... acepta lJlÚ faoihMnt.a. _o • .,10 ,. ~ lIIu8 lo , ..... _ 11118 r ..... -,;;=~w~ ~ f~l. LA SIESTA 15 concurrente es holgazán, fullero" p~t(lr~iBt~,. estafador, \ indelicado, calavera, disoluto, hipoon.ta o V1CIOSO 7 Poco importa I se contesta: todo eso es C131'tO, pero .... ;.es d~ '1 tan buenas idea.!...... Lo oontrario snoede e~ reglOnes.o . en épocas en que soplan otros vientos. ~I\S vlrtll~cS pn-I vadas, públicas y cívicas; el a~or al trabaJo; el bl fo vale- I roso en defensa de sus creenol8oB; y, en !in, todas. las Clla- ! lidades que V11elven á 1m hombre distinguido, estImable y I útil desaparecen bajo el anatema de la moda, que es el de ! ho~bre retr6grado, oscurantista y fauático. Estas sou I entonoes las palabras que deshonran, que degradan y que ¡ mataVne..o.. .e.n tu semblante continuó Tadeo, cada vez ma's\ serio y animado, que en tu interior estás c~lificando de exageradas mis palabras. Si así fuere, te eqUlvo~aS. ! Sa- : bes quién mató á Sócrates? A Sócrates no lo mato el Ar?6- i pago 6 el Tribunal que lo juzgó; á Sócrates nO lo ma~o el i pueblo ateniense; á Sócrates nO lo mat~l'on I~s. testlg.u8 i Lioón, Anito y Melito; .. Sócrates lo mato el cntICo Ans· ! tófanes. : -Cómo así? i -Con eu comedia Las "'tbes, en que lo exhibió, oon I gracioso ingenio, como un sofista impío. La burla mali- 1 oiosa se esparció como el fluído eléctrico en el aire y, ncu- l mulándose en los corazones, acabó por estallar en el rayo i que le dió muerte. Sabes quién mató á Cristo? No fué ¡ Poncio Pilato, ni fué Anás, ni fué Caifás, ni fué el Sane- i drín, ni fué el pueblo judío; fué el fanático que al oír e~ 1 tlÍ. lo dice! ! de la víctima expiatoria del Gólgota, exclamo : en voz alta pRra que todos lo oyeran: }¡a blasfemado! i Dime ahora si es ó nó cierto que una crítica sobre asuntos ! que se rozan con las pasiones más inflamables de los hom· ¡ bres puede tener consecuencias desastrosas para un escri- ¡ tor calumniado. ! -Tienes mucha razón, Tadeo; pero ,,1 oírte mencio· i nar el nombre de Aristófanes, reparo en que no me bas ¡ hablado de los críticos burlones, de 108 que emplean el ¡ ridículo para desacreditarlo todo 6 exponerlo á la mofa ! escarneciente de los l ectores. Esta me parece la peor de i todas las clases. : -Sucede con ella como con todo, amigo mío. Esos i críticos son, 6 muy buenos ó muy malos, según la justicia : de su crítica y la buena ó mala intención que los anime. ! Todo puede ser l'idiculizado en este mundo. Por perfecta 1 que sea una forma, por generoso, noble y bueno que sea i un acto, siempre se presta á la caricatura ó al ridículo. ! Recuerdo ahora un anécdota de Alfredo de Mussot. Hallá· i base en Italia en el salón de una gran dama de perfecta : hermosura, por quien él, como muchos ótros, sentía tierno : el corazón. Era una duquesa ó cosa semejante, y todos, : especialmente ella misma, la creían de una intachable he\'- i mosura. Tratábase esa noche de la caricatura; y en la : conversación expresó l)fllssct, el poeta del amor romlÍutioo, i que toda persona podía ser caricaturada. Entre 108 contra- ! dictores se hallaba dicha duquesa, que ora la reina de la I tertulia. Tomó ésta interés en combatirlo, y para correrlo , lo retó amietoBamente COn el fin de que hiciera su carica- i tura, persuadida de eu triunfo. Mllsset, que conocía la fa· ! cilidad con que Be ofende la vanidad de una mujer cuaudo 1 se trata de BU belleza, y lo irrecdnciliable de eus odios, se I denegó" la exigencia. Pero tánto lo importunaron todos, i é insistió ttÍnto 1 .. duqnesa misma, que al fin se le puso ! p .. pel en una mes .. y un lápiz en la mano, y se vió forzado ! á darles ¡nsto. l .Poco después de haber trazado las primeras líneas de i su dl~UJ?, soltaron . ~odos la oarc .. jada, menos la duquesa, ! que, lrrltada, volvlo la espalda y so retiró sin decirle .. MUBset una sola palabra, ni entonce., ni en todo el resto de 8U vida, porque rompió con él absoluta é irrevocable_ mente. (Oonclltwá). 18M. DE LONGFELLOW. (L ,"ICOLÁ. J>INz6lt w.) y", por fin ocultó 811 luz el dla; y b .. jan de la noche I"s tiniebla., Como en su vuelo errante y 1Ioder080 Negl'ar que de tri~teza, Que parece dolor, y se oonfunde Con él, como la lluvia con la niebla. Cansado estoy I á la inquietud del dla Quiero que p'" y oalma le sucedan :.­Ven: qnioro olr de un corazón sencillo El doliente simpático poema. Nada de eS08 profUlldos viejos vates Que imprimen en el alma su honda buell .. ; N acla 6l1l'omo, colón. cíclolJ8, égida, elef(('lIciáco, lIilJOrolulridco, púrrilla, bodoguua, COII- 1LÍvc1IciaJ tll8lJ, mdc/I,la, amo)'iInza)', aduefiat'/leJ qllCrC8a, Cf/¡.pasta,', á tu.tiplén, parraJula, pij}ioloJ 9·~ !14~ Voy á quemar lnt:i AplU/,taoioIlCB C1'{fícas. Gracias" Dios, os óse ya. un li uro q\lO perdió, como por enCatlto, BU sa.bor clásico. Cnervo está en desuso. La Academin., CJ U6 de continuo va á la. cola dol cspíritu público, y ~l1e, COIUO uecl" un gral.\ue .. critor, Be limita á aC8ptar 1M p:1labrns quo entran definitiv"mento eu el ,lominio de la lenguo., y las registra en sn libro cI".ndo estáu completamente sanciouadas por 01 uso, la Academia nos da aho. ra la I"az60. I Que viva 1 .. Acad"mia. I y Abolardo siguió BU camino, eurio do entusiasmo. Uosa sc¡'ia, digna de ¡'¡sa,-Los periódicos de esta ciudad han publicado la relación de un espantoso criluen, perpetrado en el Canca, cerca dolrío Bolito. Con· sistió el hecho en qne un padre sahaje ató á la cola de su caballo á un sn hijo, que so había fugado de la casa, y lo llevó ,¡ ella casi arrastrando. Luégo lo 6111a1'l'Ó á un pilar, cerca del conedor, y, tomando un machete, le dió muer­te, á instigaciones do su mujer, madre dol muchacho. La decapitación fué instantánoa, y como era en el cuello eu donde el infeliz tenía el dogal, al quedar suelto, por la so­paración de la cabeza, "el tronco descabezado sulió corrien­do, en dh'ección al platanal, y después do reeol'l'Ol' una mo· d ¡a cuadra, l'ogresó y vino ri. caer en donde estaba la ca be~a palpitante." El testigo Paulina Cbanga, que observaba á OO1'ta distanoia a"r8O'a esto: "al cner el cHerpo, la cabezll (sin dnda paT~ n~ q~,edarse e;, zaga en esto de p;ro~igi~s ) dijo: 'i ah, buenll mI !nrtr/Ul, como 110 me defendlO! Luego la madre dió vuelta á la cabezll para que quedara boca abajo y se sentó tranquilamente é. nlmorzaT con Sil esposo." Sería de desearse, por honor do la prensn, que cuaudo algún Changa cuente hazañas de esta claso ., haya quieu las escriba, al pnblicarlas so salvl.\l'[\ de alg.un. modo la ro~­ponsabilidad redactora, para 11ue olla no SIIVlera de sosten IÍ la inoceute crednlidad de mnchos 19norantcs. En el y ya qne hablamos de mas al soñar Uuervo es no pnsajo de :rvIedellín: ¡ hocho de Ohauga hay una imposibilidad físioa insalvablo. filología, recomend[\· í Los sabios han trab~jatlo mucho y f.r~b~~an todos los díns "La Miscelánea," de ; por cono COI' los fcnoJUollos UO 1 .. s?nstlJllidad en los .deca­í pitados, y hasta hoy no han potl"lo obtener SlIlO ltge;'os i movimien{',os de algunos órganos) yeso por medto do 1l~- Ayer me encontró coo .A.bolardo, que salín. d?11I1u~~0 ,lo Zes ¡ yeccioncs de so.ngl'o Vit'CL Pero ltablm· una cabeza, despues n.legre, Bobán,lose Ins manos COD profmHla satlseaCclOn, hecho . do alo'unos minutos do cOltada! ... 1'01'0 correr un cuerpo una:!'Q~~I~:. OCllrre I lo dije, lIered,," á algún tlo, to sacaste 1111 sin c~beza y vol ver al punto de partidll n ~uscar 6~ COlU· premio on 1 .. loterl" colomuian:>! te han nombrado Agento fiscal I plemento! ... eso pasa do absurdo, de RandlO y de 1'181Ulo. -Nado. ne eso, Ta.lleo, pero acnuo blos q Ite yo U",l~l!':, y que .Teo(lol"o, por haber lÓ1110 \~eJn· In salida de nue,tn, hoja. J)oyol VelltO. con muchn compltl- ~~ ~~je~/c~~:~~'i.;~~~" ~~~!~~~Ui~i~'ll;I~~~;"~ ~~i'c~~ui~~Z1~~\',fc~,~ cencia lt\ galantería de nuestros cllf~'lI~es y d?,seamos l~~an,: blo, lo llevMó ti almorz"l" al Cosmo~, pediró el ".a"voy, y cunnuo tonel' "on ellos nna c0'!lpleta (·ordlllhdnd. La NaOlOll lne diga, como de costumbre: jQn,errá usted, SIn eluda, hablar nos honro. COll su silonclO. del tallor' lo cUré: nO senor, DO q IlH~ro usar pa.labras qn,o tengan Un Ill.Cnestcl'oliO lloga á la cusn de tlll riCMho. -El señor uo recibo, lo dice el jJortel'O. -Poco loe importa, dice 01 otro, con tnl de qttO dé. significación poco conociclll. COll\"O:,\' as ya. p'lrlabro. castiza. L1I6- , p;o lo hablaré :t Toodoro do q ne q niOTO raSeM'IlW en el alto:~no ¡ l de que anocho bubo uno. 0)"g10, i do que los ollorclenn,loB B? TOtlllIrlÚl : 011 c6nolaocj de que Mingrolio c8cribj6 uuJdJ'rago de dls.l):.1ori\t~ai i do que pronto llegará Penlooostéfl, y (le qne CHorvo me ~lelle 11r\S- j tI> la ",.dula ua los huesos, y que yo soy p"éBli,qo ndo 1 .. qlleb.-atln de iuem l,or el elesmonto ,le los terronos; Hoy en dí" pam [lUO una jovou encuentre mando, Su y que la tambo/'a es un gr:\uIle m8trnmento m.lo,hoso, npol1¡~. ece~itn'u do~ CO"U~: 'lila III dote ostó en !',,,Ias, y los pll. com arable á la pUllderllfu j y que oomprn.ró unas l)(ultufl.«.R Ú Lnl8 U . .. Ohllr~e, que es tan cortés y no le coqe pUlltoa á uuo, 1~1 lo ~obra ares ..... 011 fu',? a. __ d. contado· ql1e iré de bracele con él n.l taller ,lel lalnba' tero, y lo poclir6 ],,; ""8I1ao del ,linero quo [>"1("1'.6, y ,lo pneo l'0nclr6 l1U I Al salh' DIlUl3S padl'o do comer con un Minis-dCII./ OlOio <10 n\lna~J oodific(tJ·éln.s lCY68YliletOQlii la «b.I:'T1CI~'~~ (!:I70: ¡ tIO le pre~untó un nUliO'Q RUyO : COfl.udo Teodoro IInuqtte 0001.0 pe o ,n. l e ca.nc la, :'i 'o. 1 1 <> ]uzne horrIpile por t"'UtOR disparate.¡, y me oxoomulguo ~' Rtlfm -¡ QllO la. . . lo ne;,,;o. le eliró pau 1'"n, vioo vino, qllo ~'" son l~al .. bm. -Oh! u"lY bion; pero ~t yo no hublera estado oon- ~aatizas alloza/lo, or9(;", c6¡¡c1al'.8, fá!,)'('Yo, bula, PlmteooatfJs, UI,~clu- migo lue hnbrít\ aburrido hOl'l'Ol'O.!!l(Lmente. laj prtI8ago, mosco, 1tL6brada (LUlas rH\oluLOlo), tam.bora, pall(!Ot6tl', , ,
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Siesta - Serie 1 N. 2

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Compartir este contenido

La Mujer - Índice Tomo III

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 48

La Mujer - N. 48

Por: | Fecha: 01/11/1880

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. LUZ Y FE D AN FUERZA. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMEN T E REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITAS, BAlO LA DIRRCCION DE LA SEÑORA SOLEDAD ACOSTA DE SAMPER. N.0 48. }- LUNES, NOVIEMllRE 1.0 DE 1880. ~PRECIO 30 cs. ===============--- ESTUDIOS HISTORICOS SOBRE LA. MUJER EN LA OIVILIZACION. CAPÍ'l'ULO DUODÉCIMO. LAS MUJERES EN LOS IMPERIOS DE ORIENTE Y OCCIDENTE. ( CO~TINUACION). XVI extrañas polémica.!!, amenizadas con las ~ depredaciones y piraterías de Gcnseri- APÉN'.\.8 llegó Gen~erico á Cartago, co en todos los puertos de Itr~lia y Ore­cuando mnnJ6 6. sn hijo primogénito ¡ cía. Al fin el vúndrdo convino en en­que tomase por espos:\ 6. la hija mayor tregar á la Emperatriz y á su l1ija con de la ex-Emperatriz, 1~~ Princesa Ji~udo- la. coudicion de que redujeran á oro to­cía. Ji;u se¡.("uitla envió un mensajero á dos los Lieues de lo;; antiguos Empara­Roma ú pedir el re.'>cate de h Empcra- dores de Occidente y so lo mandaran triz y de su hija menor Placidi!L. Adc-¡á él, y adema'> entregaría :í J>l:\cic.Jia á mas ma udó tam bien pedir ú Consta o ti- sn novio, un jóven romano llatuado 1 nopln., 1Í los Emperadores de Oriente, Olibrio, cou quien delJcria haherse ca­rescate por sus crmti vas, amonaz:tndo sado án tes de la mnerte de V a len ti nia.. que si prontamente no le enviaban el no. Pero en e•to tenia un proyecto: inmenso rescate c¡ue pedía. por ella:-;, exib.-ia que procbmaseu Empemctor de iría "con una antorcha en una mano Occitleote al mencionado Olibrio, cuya y una esparla eu la otra. á buscarlo en mejor cualidad, segun Geoserico, era. todos los puertos do Italia y de Gre- ser cuñado de su hijo. Como en Roma cia." "" Roma rehusó pagar tributo n.l- ~ rehusasen semejaBle cosa, Gcn~erico b'1.tuo, y el Emperador de Oriente qni- redobló stts ho¡;tilidadcs y semlJrÓ de so entrar en transacciou con el hút ba- cadáveres y causó el mayor terror en ro; pero nada pudo oh tener: Geuserico todas esas costas ..... Diez años Juraron pedía imperiosamente " la dote de su l despeuaz á u dos e sin piedad vándalos, nuera y el rescate de la suegra y de su romanos y griegos, derrama orlo sangro hija." Siete aálos duraron actuellas 1 á torrentes en los Imperio~ do Oriente 1 y Occidente, en favor y e11 pro de Oli. * Thiorry, "Recita do l'histoiro roruaine." ! brio, el que aceptando la idea do Geo- .1 TOMO IV 34 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 270 L A M U J E R . 1 serico, intrigaba, luchaba y combatía gusto. Despues de haber gemido bajo para obtener la corona imperial. Al fin, el Imperio da Oriente, que entró á go­merced á una insurreccion repentina, bernar el de Occidente, éste al fi o se Olibrio logró lo que deseaba: se vió convirtió en una reuoion de pequeños coronado Emperador y revestido de la Estados, gobernados por jefe~ godos, y púrpura; pero no duró en aquella po- Roma, que ya no era la ca pi tal roate­sicion sino tres meses, al cabo de los rial del mundo, pasó á ser la. residencia cuales rouri6 de enfermedad en el pa- de la Iglesia universal; es decir, la lacio arruinado de los Césares. Placidia, metrópoli del espíritu religioso del su esposa, Emperatriz de un día, afli. mundo, bajo el poder del Papado. gida y acongojada, huyó de Italia y fué En los próximos estudios eutrarémos á asilarse á un convento de Jerusalern, en la historia de la Edad Média y pro­en donde encontró tambien á su infeliz curaremos pintar en lo posible la posi­bermana, Eudocia, que había tenido cion que ocupaba LA MUJER en aquell:J. que separarse del hijo de Genserico época tan interesante bajo todos aspec­para. buscar paz y tranquilidad bajo el tos, y sobre todo porque en ella albo­velo mongil, despues de una vida de reaba la civilizacion cristiana, civiliza. dolor y de cautiverio al lado de una cion nueva enteramente, pues la. que horda de 1árbaros. hasta ent6nces babia no era sino un El Imperio de Occidente estaba eu estado de cosas informe y monstruoso, la última agonía, y con él concluye la conjunto impropio é imposible del su. historia lhmada propiamente antigua, dario despedazado del mundo antiguo y empieza la Edad Média. en union de los pañales del moderno. Los últimos Emperadores, ineptos y ridículos personajes, no merecen que se S S les nombre. Basta saber que el último · A. DE · César, corno el primer Rey y el último Emperador, se llamaba Rómulo Au- FIN DE LA HISTORIA ANTIGUA. EL VERDADERO CONSUELO. (Tomado del francas.) 1 D:& la tardo espirante el rojo brillo Daba al blanco castillo Un aspecto fantástico y hermoso; Las cimas tle Jos sauces alumbraba, Y á SUd plantas dejaba Las tJrad<~ras dormir en el reposo. Con Ella al pié de la muralla estaba, Y á mi lado sonaba Sn dulcísima voz en el ambiente. El sol bordaba caprichoso encaje Sobre su negro traje, Y acariciaba su apacible frente. Sobre 8'1 cuello delicado y puro Los jazminE's del muro Parecían tejer dorado velo, ¡ Unico adorno de la tie1Ta vana Que aceptara mi hermana, Tan muerta al mundo y tan unida al cielo ! Departiendo conmigo me decia : -1 Oh, cómo no amaria Al Dios de paz y bendecida calma, Al mirar, tras agudo sufrimiento, Colmados de contento l'rli desolado corazon y mi alma! -¡Nada es In dicha y el placer humano Con que so muestra ufano, Por deslumbrar, el engañoso mundo! 1 Ni su afecto pequeño y miserable Puede ser comparable Con el divino amor, grande y profundo! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCE N AL. 271 -¡Y qué! le respondí yo sorp1·endida, ¿Si la pasada vida Con que soñaste á renacer volviera? ... ¿Si distinta pudiese ser tu suerte Y, vencida la muerte, A tu lado tu esposo reviviera? ... -¿Si, libres de pesar y desengaños, Florecieran los años En que le amaste y que lo fuiste cara? ¿Si el pasado volviera sin enojos? ••. Ella elevó los ojos Al cielo y respondió : -¡ No Jo aceptara ! Allí, de la muralla á los coufines,­Un ramo de jazmines Entre las manos,-su mirar sereno Revelaba la dicha misteriosa En que el alma reposa Cuando es santo el amor y no terreno. ¡ Pocos meses despues estaba muerta 1 Mas mi memoria incierta La recuerda y la ve como aquel di a; ¡Y nunca nada borrará. en mi mente Esa exprosion ferviente De consuelo, de paz y do alegiÍa ! II Por doquiera se escuchan los gemidos De hermanos afligidos, Tristes vi"udas, desolado padre; Hijas amantes, cuya dura suerte Ea lamentar la muerte De alguna tierna y abnegada madre 1 Levantad, les dijera, vuestros ojos De sus caros despojos; i\Hrad al cielo y olvidad la tierra. Sus bellas almas, de su Dios gozando, Os están esperando, Y sólo polvo el cementerio encierra. Oh 1 no léjos estais ni separados De esos aérea amados ; Os ven, os oyen, por vosotros oran l No pudiérais querer que revivieran Y de nuevo se vieran Desterrados aquí con los que lloran ! Si quereis complacerles, con fe pura Rechazad la amargura ; 1 Que siempre sea resignado elll!l.llto 1 Y llenad el vacío de su afecto Con el gozo perfecto Del verdadero amor, profundo y santo 1 Y aquel inmeneo, imponderable auholo Que del amor del cielo, Sin saberlo quizás, consumo al hombre, Satisfecho por fin, y trasformado El dolor del paaado .... Una ventura gozareis sin nombre! Y exclamareis entónces, como aquélla Qut~, aún júven y bella, 13e este mundo encontró la dicha rara: -Si ese pasado encantador volviera, Y otra vez reviviera El que tanto lloré, no lo aceptara.! BERENICE. 29 de Setiembre de 1880. ------ LA INDIA DE JUAN FERNANDEZ. ( CUADI~O HlST6ztiCO-l'{_üVELESCO:) :1..570. IV humanos qne transit.1.ban por esas de· siertas soledades eran los de la expedí- ENTRE TANTO que la expedicion ha- cion de Mala ver de Silvn. que lo bn.bian hin. proseguido su camino, el mísero abandonado; ni aun tribus indígenas Juan Fernández yacía. tirado al pié de se encontraban ya por aquellas zonas ... una palmera aguardando la muerte, y era inútil, pues, aguardar que algun rogando á Dios que se la mandara án. sér humano llegara á acompañarlo en tes de que lo despeda~a.ra algun tigre 6 el terrible trance, entre la vida que se que le picara alguna serpiente. Debia va. y la muerte que llega ..... "Sin em. morir allí, i qué ganaba con desespe. bargo, pensaba, si no tengo padre ni rarse 1 No babia en lo posible esperan. madre, Clara piensa en mí ..... i y pen. za de ningun recurso, -los únicos séres sará de véras en este desventurado que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --- --------------- 272 LA MUJER. babia ofrecido vol ver al cabo de un año 1 cho, durante una media hora, hasta que sin falta, 6 mandar noticias de su para. llegando á la entrada de un espeso bos. dero, i y ha pasado ese tiempo y nada que, la oscuridad profunda que reinaba l ha sabido de él?" allí lo arredró tanto, que se detuvo, y Y con aquella claridad de espíritu al detenerse sinti6 que todo él se des. que tiene todo el que siente que este coyuntaba y caía sin sentido al pié de mundo ya no es para él, crey6 recordar una alta. roca que estaba en el comien. cierta frialdad en la despedida de su ce del bosque .... i Cuánto tiempo dur6 novia, cierta modulaciou en su voz, un j así desmayado~ no lo supo nunca; pero no se sabe qué en todo su aspecto, que al cabo de horas 6 tal vez minutos no le heló el comzon. Esta idea que babia más, volvi6 eu sí despertado por el tratado de desechar siempre, ántes lo ruido más extraño y espantoso que se asaltó en aquel momento, y se hizo puede imaginar, despues del silencio en dueño de su alma ... j Ni aun ese consue. que babia estado ántes la naturaleza lo le quedaba en sus últimos momentos~ entera. y los animales de, los bosques. Empez6 á oscurecer, y las soro bras 1 i Qué era aquel ruido~ El mismo no que se extendieron sobro ac¡nellas lla. lo sabia, y por largo rato, úntes de abrir nura.s pasaron por el espíritu del aban. los ojos, crey6 que habia. muerto y se donado portugues y le llenaron de re. hallaba á las puertas del infierno. Sin pentino terror, el cual fué creciendo á embargo, á medida q••e ibo. volviendo medida que la oscuridad ~;e hacia más 1 en sí comprendió que aquel estruendo densa, pues una nube que halJia cu. no provenía sino de las riñas, los gri. bierto el lado del cielo que podía ver 1 tos, las voces do una muhitud de ani­el moribundo, le tapaba todo como con u1ales que vivinn eotre los árboles y manto fúnebre..... ¡ las malezas vecinas, y se habían desper. -Morir sólo nquí 1 decía retorciéo. tado ti deshoras con alguo grno comba. dose los brazos con repentina clesespe. 1 te entre tigres y jaguMes, osor;, leoues racion .... Señor : Seuor l i Qué enmones y zonas, erizos y panteras .... En medio he cometido yo para que mi suerte sea· de aquellos :mllidos formit.!ables, se oia tan negra? ..... Oh felices los que mue. el grito agudo de los monos, el quejido ren con sus parientes, sus amigos junto, de las t6rtolas, el silbido de las serpien. con un sacerdote al lado que les allane tes, los broncos gemidos del araguato y el camino de la eternidat.l y los con. los caparros, el grufiido impaciente del snele !. ... felices los que en no hospital, hu roo y del puerco.espiu, el gomiJo si no tieueu ni amigos cerca, por lo lastimero de la lechuza, ln ~oz tri,te del méoos hay cptien los mire, quien los y:Lu.cal>6, qno parecía un grito Lunutno, compadezca, quien les d6 un sorbo de unido al del trompetero, campanero y agua L •.. veutnrosos ¡qué digo! los que do varias clases de loros ..... Compren­siquiera. mueren ti la luz del dia, sin diendo al fin el mísero portu~,rues que estos fanta'lm!\S f¡ue pienso que mecer. 1 ¡lo que oía era el alboroto que ~uele cn.u, siu estas visiones que parece cotuo oírse con frecnencia eu los bosque:. tro. si me aprota.rn o eu sns brazos !. . . • pica les ú media noche, trató de eudere. Horrorizaclo, temblando, inspirado 1 zarse, abri6los ojos en torno suyo y vi6 1 por el espanto y el delirio cle la tiebrc, el espectáculo mú.s extraño: el suelo, se levantó .Y eGhÓ ti correr loco, desa-1 cubierto cle materias vegetales en de8- ln.do, si u Scr lo quo hacia, precipi.l composicion, brillaba por todas partes túnuose por metlio del bosque tle pal. cou un3 luz fosfórica que iluminaba el lmerns, y siguieudo, sin sabor cómo, la bosque con un esplendor fantástico y . huella rl~, sus compañeros. No sentía. extraño, en tanto que las copas de los ya sus }HéS llaga(los, no le faltaban las árboles estaban plateadas por comple­fuerzas que le hu.bian desamparado, y to con la luz de una hermosísima luna. huyendo cla las '·isiones que le acosa- que parecía nadar sobre un cielo aznl1 ba.n, con:i_6 por u u grandísimo tre- y despejado ... El aterrador estruendo ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL 273 continnaha en el fondo del bosque; uuns vocos parecin acercarse y otms se n.lo. jaba para volver despues. ¿ Qut! rlmma tan c¡;panto~o su representaba allí, en tanto que el cielo sonreía trnnquiln. mente, bnílo.ndo toda la tierra con In luz do plrün que derramaba el astro noct 11 ruo r " V mente en sí, y tragó algunos. s.orhos de agua que lo acabaron de rQvJVJr. Ya habrún adivinado nut~t ros lecto­res que la persona que nsí lo socorría era la india María. V ea m os cómo ha. hi:l. logrado hacerlo. Uua vez que notó 1¡ue toJo el cllmpameuto a;c había reti­rado y dormídlose hasta el1íltimo solda. rlo, confiarlos todos en que IM hogueras nlejari:m á los tigres y poutorn61 - .Ma. rín se acercó 'L la 11oguem m6s cercana, A pesar del susto que babia tenido moti6 un poc:o do ceniza (lO una olla Juan r'croúudcz, que le había obligado soca, r dentro algunos carbones coceo. ú huir nnto los fantasmas sobrenatura. didos, eo seguida llenó su calabazo de les ideados por una fiebre ardiente, fll agua, y reco~:iendo la vasija ou que 1 estruewlo tlo las voces natttrniP..s de loslttnbia guardado el caldo que lo había 1 l anil!lnles del bos<¡IHl lo calmó u11 tanto, da1lo p) padro Castilhlando, sn oriont<'Í puu:; tunia Jli!Ís horror ú lo Íll\ on tntlo; cuidt\dosnme~¡te y á toda carrera tom1Í ' 1 por s11 propin imaginacion que ú los .. 1 ca111ino do regreso por tlouclc había 1 peligros verdnclcros que lo ccn·nltnu.,. transitado la expedicioo en la tarde Una debilidad inten~n se apoder6 de anterior. Para María no ho.bia cosa al­~ 1, ú tal ]JUnto, que ::.inti6 como si su gunn que la .mredrnrn en su caritativa corozo u se hubiese parado, y quo sule mpresa, ni ~msnba en el peligro cuan­1 alma se le escapaba sin sentirla, do so acordaba que so dingin Mcia el -Dios mio! dijo mentalmente, tened punto en que habia. quedado su amo. picdncl do mí 1 Ah l si yo eucontrnrn. un ('aminnha (¡ todo tmtc, c¡uc es el cami­. sér vi viento qnu me diem alguu líqui.: niLr fnvorito dle su raza, y con paso tnn­tlo pnrn rcmojnr mi garganta, creo qtll' to mM acelerado y sin clescnuso, quo la me volvl'ria In vida ... La vida: la \ idn l... ; carrera tendida ele u o blnn<'o, e¡ u e en Lo temo á la muerte en esta soledncl.. .. lon•ve so huhiiern. cnosaclo . .Al cabo de Quiero In. vida 1. •• Oh: si alguien \"i. , dos horas dll marcha, eunudo cc.lculaba niom, quó dicha seria parn. mí l ... La que no estaba muy distante del sitio fiebre ha calmado .. podría 'i\'Ír si me oo quo babia quedado el portugucs, vi6 socorricmn .... ~'lcorro, Smior de bs que tenia que n.tmve ar unn ceja do sel-1 Alturas' .... Oh: mandndme uu ¡¡~r com. m m pesa, en donde parccin como si se pasivo, que si viniera nhom, ju mrin la u hi••ran dado cita todos los animales do dedicar mi nxist{lucia 1i su sen icio. . los contornos: ero tnl el estruendo que Sefior' Sciior l .... piednd: .. . !se oia. Algo allnnnnda con Sl'mcjaute Un- Al pensar nsí \Olvi6 á perder el couo. taholn paR6 lü más aprisa po ihlu aquel 11 1 ciwieuto. Cunudo \Olviu en sí fué I!Ín. 1ncdroso sitio, y alllegnr nl otro cxtre­.. tieudo ltigrimns '}UO cainu en grm.!Stls 1110 se cncontr•Í do rondon cou ol cuer- 1 ' gotas sohn• su rostro, y oyendo una voz po postrado, 'r al parecer sin vicia., del lquo le dccin, en tanto que 1111 hrnzo le que iba á buscar. Poniendo sus ollaa en lO\'::Liltiiha suavt•mentu l:L ci~hc.za: el suelo r;c n.ceroó {¡ Juan Fernúndez y -Amo mio du mi vida, tome vuesn empe7.ó ó trlltarle de revivir, lo cual merced este sorbo de agua, t6melo por logró al fin, como hemos visto. En po­! Jios!. . l Si liabrn muerto 1 uñooin. .. ·1 coa minutos Mana babia recogido al­No, nuu MUÍ caliente. .. gunas romas secas, y con lns brasas Al mismo tiempo sinti6 una vasija encendidas prondi6 una buena cande. fre.<~ca quo le acercaban ú los labios. El lacia cerCA del moribundo, el que, aun. 1 hizo un esfuerzo pam volver entera. t¡tiO su debilidad no lo pcrmitia arti. * \'úasc 1/umboldt en el viaje ya c•ltn..tu.l culnr palabra, no habia dejado de ver Ood.t:zl, '' Gc:~mfíu do Venezuela," &l·. lo t¡uo hacia su sin iunta, y c6mo cn-1 ----1 --------------------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ------------ 274 LA MUJER. ceudido el fuego puso sobre él la olla 1 -i Cuál es 1 con el caldo, el que una vez tiLio ecl~ ó -Que mandeis á nuestro capellan, el en una totunvita pequeña que llevaba, padre Castilblando, que mañanu mismo y le hizo tomar algunos tragos. 1 me case .... La fiebre le babia abandonado, segu- -¿Que os case 1 Estais en vuestro ramente haciendo crísis con el terror de juicio 1 Y con quién por ventura 1 que fué presa y la carrera por el bos- -Con María .... que; pero le quedaba una debilidad -i La india? tan extremada, que no podía hablar ni -La misma. moverse siquiera. De seguro que si la Silva lo miró at6nito. india no hubiese llegado aquella noche -i Casaros con la india:María 1 misma, á la n1adrugada Juan Fernán- -Pues .... dez hubiera muerto. -Nodigais desprop6sitos, Junn Fer. Una vez vuelto ií la vida el portu- nández. gues, merced á los cuidados de ]a india, -Escuchad, pues, mi historia, y aun. trató de dar algunos pasos, pero no pudo que la conoceis en parte, no podeis sentarse siquiera, lo cual manifest6 á saberla á fondo. su salvadora. con grandes muestras de Cont6le entónces sus angustias en pesar, pues bien sabia él que si pcrma- fl.quella noche espantosa, y el voto que necin.o allí otra noche, de seguro serian habia hecho de consagrar su vida á la devorn.uos por las fieras. persona qne lo socorriera si aquello su- -No tengais cuidado, amo mio, con- cedía, aunque sólo lo aguardaba de un testó la india con gran calma; yo os milagro. cargaré. -Y añadi6: i de qué otra manera -Tú, María! Imposible! podré dedicar mi vida á esta excelente -No me costará ningun trabajo, yo muchacha si no es dándole mi mano de soy fuerte y ensefiada á cargar en casa esposo 1 de mi señora, y adamas estais tan flaco -No veo, por cierto, la necesidad de y extenuado que no me &erá muy difícil tanto, repuso riéndese el Mala ver de llevu.ros hasta el campamento. Silva; pero si insistís en ello .... -i Y si ya lo l1an dejado, prolliguien- -M.i conciencia me lo manda así, do la marcha 1 repuso Juan, y aunque dojé noYia en -No harán tal, pues oí decir que Portugal, en las cercanías de Oporto, iban n mandar una expedicion adelante, una guapa moza, más fresca que un ro- ¡ y agnardarian varios días eu aquel sitio. sal y más sana que una fruta madura .... Apéuas empez6 tí quebrar el alba., 1 -i Dejásteis novia europea, y que­cuando María, arreglando el cargador, reís desposaros con una indígena 1 in­( chi11chm•¡•o) que siempre llevaba á 1 terrumpióle diciendo el Adelantado. cuestas, obligó ií Juan Fernández á que 1 -Pero ella está libre de tomar otro la. permitiese ca.rga.rlo, y emprendió esposo, y no dudo que lo hará, pues alegremente marcha de regreso al sitio há tiempos que se cumpli6 el plazo en en que estaba ranchea.do Silva con sus 1 que yo babia de vol ver .... y desde estas compniTeros. soledades, i c6mo manda.rle razon de que Grande alborozo manifestaron los es- aún existo? ... Esto ya se aca.b6 .... y con pañoles con la buena obra de la india, María Le de maridar, sefíor, que no hay la encomiaron muchísimo, y cada. cual remedio .... le codiciaba una sirvienta tan perfecta. Habláronle al padre Castilblando, .Al caho de pocos dias Juan Fernán- que sin más requisitos que hacer jurar dez se sinti6 enteramente repuesto, y á Juan Fernández que estaba soltero, U amando al Adelantado le dijo séria.- lo cas6 con María, que creyó vol verse mente: loca de alegría con el honor increíble -Señor Gobernador, quiero pediros para ella que le hacia su amo. una merced que espero no me negareis. Cuando tuvo fin la expedicion de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. Malaver do Silva, ,Tuau Fcrnáudez RO el de~co de da.r á rono('er lns idoas do establl'.ció en Santnfé, en doudo vi" ió aquel tiempo en punto 6\os pní~cs ame­muchos niios casado v dice fray PoJro ric..'lnos, no oc)S estimulara:¡ referir la Simon, que f¡.<;egur'ai,a el portul.{n~s s~tertede este hombre desgmcinclo. Afli. "que el!bha más contento con Muna 9TJ~o. ma.& no ~esesperndo ~on el ma! que si tuviera por mujer una gran se- txlto de su pnmora tc11tattva, se fue flora europea." luogo al Perú, donde tenia. hicnes y fa. VI tuilia; allí vendió sus propicdacles, y d~ vuelta á Espafía cncootro l'rédulos que . de nnc>o lo siguieron con In esperanza .Antes nn el Continente. S!Sio cscap6 do tada , y ~ olnen~? tí tierras. hnhlladas esta ca.tástrofu un soldado e paüol, do por cspaiíolcs. \ 1éndose cas1 sólo Ala- nombre Juan Martin de A 1\.ujnr, quien la\ cr tU\"O que abandonar la empr~'l dospu • do impondernbl peligros, y al mo.l do su ~non, Y ~olvcr {¡ Hnrqmst- c~bo de diez nfíOP, hubo de salir {i la meto e u el curso del año e lo Hí70. boca del rio E er¡uh o pnSAudo dcspue:s ' 1 .Aquí deLcrinmos poner fin á su des- lí In ciudad dEl Cnroc~" graciada oxpctliciou, c.lico Haralt, "' si ' · • lli8toria d6 J"thc:utla, pliwc1 tomo, p:i. gion 210 • ~.A. DE S. .AL EMPEZAR EL TERCER .A~O DE /.a Mujer (con 'el mÍmQrO 40) so comonzartí In. publicacion do una no\cla bist6ricn que n.bmzMtí toda In epoca. do In ludedcnpcncin, y scrti la contiuunciou de'' La juventud do .Aodr{-s." ALGUNOS CONSEJOS A LAS SEÑORITAS. vn LUTO Y m:SGiaCIAS. e torbosa, por no tener Sltficicntc io­timiflnd en In casa en rlonde yace un enfermo de ;rnvcdnd, mandará con UNA scfioritn hicu educada debe mn- frecuencia fÍ ·preguntar por él y {i ofre. nifcstnr siempre un buen comzoa, y ccr sus servicios. :->i cree necesario me. 1 óntcs que todo cumplir.~ con los Jebe. nudc..u lns viHitas, éstns deben ser cor. res ientan máR, :<Íno tantea y continuando ó entahbndo co-l las más inclinadas al esté rico y laR que quctPo.~ con los que van, sin ocuparse uo tienen suficiente poder de voluntad realmente del enfermo y de los do- para domar sus repentinas emociones. lientes. El luto generalmente tiene graclua- Cuaodo se penetra al dormitorio del ciones más 6 ménos severas, segun los paciente, la co1ulucta de lo:l visitantes grados da parentesco. Así como en debe ser el colmo de b prudencia, de Europ:~ hay cierta propension á acor ... la discrecion y del buen sentido. Nada tar el ténnino del luto, entre nosotros de gritos ni de exclamaciones; jamas muchas personas lo exageran tanto, se debe dejar ver la sorpresa 6 el te- qno hay familias que lo van proloo. mor: el silencio, una. actividad sin rui- gando hasta el punto de que ya nunca do, un buen humor constante y un se lo qllÍtan. continuo deseo de complacer, l'in maní. N o es buena nunca la exageracion festar que se bnce el menor sacrificio, en nada; y aunque más vale sentir de. deben ser los uistintivos de las perso. masio.do que muy poco á los que han nas que realmente quieren ayudar á dejado tÍntcs que no~otros esta morada sus amigos 6. cuidar un enfermo de terrestre, no es bueno en resumidas gmvedatl. Por ningun tnotivo del1emos cnent:\!l llevar el rigor á su última ex. pronunciar palabras desconsoladoras ni prcsiou, porque cn.nsa tal fastidio entre molestar al paciente haciéndole pro- las j6veoes de las familias, que ya te. guutas que le pueuan tlisgu>a á Silvia, que y con crespen en el ~>ombrero. Como ella se extremeci6. ¡Qué quería decirla nadie le cooocia parientes, y jamas César? Es CO!';a digna. de uotarse que 1 hablaba de ellos, todos le preguntaron todas las mujeres, hasta las m6s tonta:;, con sorpresa, por quiéu estaba de luto. son per~picaces, y comprenden y abar. -Por mi esposa,- respuso con una can el pensamiento ajeno con mucha sonri~'l. cruel. más penetracion que (· 1 hombre de w:is -}Iuri61 i cuándo? genio. Silvia ~e puso ú rc!'apitular cuáles -No sé la fecha .... Pero recibí ayer habían sido lns relaciones que u cedía. una carta de mi ex-suegro, que el'ltab(l. ban en Lr~ olla y César, y reconló que radicado por el Indo de Cúcuta, en la hacia algnuos dias qnc él trataha de ' cual me comunicaba que ya quedaba galanteada con marcada iutent'ion. roto el último vínculo que me ligaba '· iAcaso ahora querrá hucorle el tiro á él, hahieudo n.nerto su hija. en aquel :í. mi elote, ya que está libre para vol­lugar. Pero, aí'íadió, como yo estaba 1 ver~o á casad'' pensó Silvia, y coll este separado de esta ,·eñorn. hacia algunos pensamieuto pasó el día, d.Lllllole \ ucL años, ustedes con1prenderún que si vis. ta en bU mente y examiu;íntlolo en to-to luto no es porque le tengo en el das direcciones. corazoo. Entre tanto los dos amigos se diri- ~adie le contest6. A pesa.r de la fri- gian al almaceo en que est:~ha, emplca­vohdad y tontería r¡ue caracterizaba á 1 do, ú tn:ís bien en que tcuia parto Luis. 1 la fam~lia de dcñn. Narcisa, el cinismo No lo enc~ntraron allí, pt:ro se haltt~ba 1 1 ¡ del am1go de Gcr:n les ~~oc6. Él com. el señor F~·anco, stt p-rotector. _¡ TOMO IV Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 278 LA M U JER . -i Qué se les ofrece á ustedes 1 pre. -Eu cuanto á los i ntereses que usted guntó éste, con tono semi.agrio, pues me exija, exclam6 German, no habrú ht reputacion de estos hombres no era inconveniente! .... Necesito el dinero buena. con tanta urgencia, que estoy p ronto ú -De~;eaba, contest6 Oerman, nego. hacer cualqui&r r,acrificio para conse. ciar este docnmento, -pero parn eso guirlo. Le din\ aíiadió, cuúl es el ne. será preciso que me vea con Luis. gocío que se roe presenta, y usted juz. -No tal, repuso el sefior Franco, si gará si tengo razon .. . . . Usted sabe tal es asunto de negociar, lo mismo es ha. ve~ qtto 1a hacienda del "Cenizal" es blar conmigo. ruia, pero está desnuda y no puedo ha. ·-Pero como es asnuto reservado. . .. cer ningun negocio con ella. Se me -PoJn1s hablar con el señor aden. presenta ahora la oportunidad de llom. tro, dijo Sántos, pues como él dice, lo prar muy barato un ganado llanero mismo es él que Luis. Y nñadi6 en voz que llegartí pronto ..... Si no cierro el baja: este boro bre sospecha algo, díle trato del ganado, des¡mes será difícil lo que pen~abas decir al otro, y no te conseguirlo con las mismas ventajas, turbes.. . Yo te aguardo aquí, repuso pues para decir verdad, pocas personas en alta voz. , me fían, teniendo la usurpada reputa. El seiíor Franco introdujo á Oerman cion de calavera.. en su escritorio. Y al decir esto se sonri6 con un aire -Es el raso, dijo Germau, que mi tan cándido, que el señor Franco no tío el doctor Ahumada (á quien usted pudo ménos que sonreírse uunhien, y sin duda conoce). ... creerle cuanto lo babia dicho. Gennan -Bin duda, un sacerdote ejemplar! se despidió y íué á buscar á su cóm. - ~li tio me ha hecho donacion de plice. una suma que debo percibir en el &n. Al comerciante, r-;in Pmbargo, re. co, pero á plazos l argos,- no quiso que pugnaba tener tratos con Germa.n, fuera de otra manera.- Pero resulta. le disgustaba rozarse con persona tan ahora c¡ue se me presenta uu negocio ldesncreditadn, pero Luis, habiendo re. excelente, con el cun.l podrin. tal vez conocido la firma del doctor Ahumada hacer fortuna, si tuviera en plata so. y averiguado que tenia dinero en el nante toda la suma que mi tio ba te. Banco, ~;c empeñ6 con el señor Franco nido la hondnd do donarme. Como yo para que hicieran el ne;::ocio. Por otra sé que Ubtedes negocian en esta clac;e parte, result6 verdad que Germ:m estu. de dor:mnento.-, do:-eaba liaber si pod rin viera en trato por un ganado, y ofrecia contar con su auxilio. Yo sé que seria corrt•girse y cumendnr sus mala..~ cos. fiícil negociar este documento con otras lumbres si le propon·ionaban modo de personas, puro romo quiero que el doc. trabajar honradamente. L:t somhm de tor Abum:uh i~uore que yo be faltado Bilvia, que Luis uo podía ménos que ver á su de~co de que no pewiha el dinero en la miradn. de su hermano, ofuscaba. todo junto, he ereido r¡ne s6lo con per. el claro entendimiento del hijo de doña souas honora Hes como u~ teJes me po. Pastora; y n~í. merced á sus consejos, dría entender. el señor l!'rn.nco nccedió á descontar el El señor Franco cxamin6 el docu. documento, y entregarle el dinero á mento y dijo: Germnn. -N Ol'Otros llÍ hacemos esta clase de .A.l tiempo de recibirlo, Luis notó negocios, pero muy rara vez, y tlll oca. que le acompañaba S6utos, y que re. siouec:: excepcionales, así ec:: que si usted partieron el dinero en dos partes, lle. me lo confía, yo veré á Luis, y ma. vando cada cual la suya. Esta circuns. fíaon podremos hablar. Sin embar&o, 1 tancia, así como el aspecto de reconcen. añadi6, tal vez no me animaré á cer rar t rado gozo de S:í.ntos, que nada debía l el negocio, -los plazos !iOD largos, se. de alegra rle el asunto, hizo que Luis gun veo, y.. .. . abriera. los ojos y se llenara de apre. ________________________________________ ¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REV I STA QU I NCENA L . 279 hension; pero nada dijo y gunrdó el -Porque ¡ qué dirá si sabe que yo secreto oculto. Al cabo de pocos días no he cumplido con lo que deseaba, y supo que Germa.n no había. comprado b e recibido el dinero todo junto t ... ganado ninguno, y que con el dinero -Ese no es crímen .... puedes alegar que recibió babia. adquirido dos mag- que lo necesitabas, y adamas .... níficos caballos, y gastaba en comilonas -No, no! Hazrne el favor de no y francachelas, sin reparo ni economía. hablar con el doctor Ahumada. El ruido de sus locuras hacia el gasto -Sí, hablaré, repuso Luis con firme­de las conversaciones de los ociosos de za; cada momento me persuado más que 1 la ciudad, y todos se sorprendían al algo de extrafio hay en esto. verle tan llena la bolsa, cuando bien -El doctor Ahumada no está en la se sabia que ya no tenia de dónde con- ciudad, contestó German,- se halla en seguir dinero. Esta especie la oyó Luis su quinta.. discutir en el círculo de su familia, -Iré á su quinta. pero él nada dijo, é hizo mal, porque si German le miró con aire iracundo. hubiera hablado del asunlo tí su madre -Luis! gritó,-no irás, te lo prohibo! ella le hubiera. hecho saber que el doc- Éste se sonrió con compasion, y dijo tor Ahumada había asegurado en su resueltamente : presencia. que jamas le volvería. á dar -i Te parece acaso que tú me pue­diuero alguno á German. Pero Luis Ígo misma, de lástima 1ar al docto1 en $\1 <¡uinta; in~ eou Ger- al ver• tau mal cmplot\da una belleza lltau, ~i uo ticuo incOil\l'llÍcnto. .fí~ica tan !'Obrc,alieuto, y uu deseo ve. -Y Uenunn le pro~tar¡Í tillO do su,; hcmeute de f¡uo so eou~·irtiera. o.laun cahlllus, añrHlir) S;íutos, eu el momeu. dia c~~e hombre, cuya alma era. tan per- 1 to de salil con m amigo. 1 vertida, cuanto hurmo~a su n¡,'1na. Lu. Hal•íase conronido qtt~ partirinn de crucia. su<:piní. y al pasar frente dtl un la ciudad á las Joco del dia, comerían espejo• vió ttefiejarse allí un rostro bien ' en ca~a del doctor Ahumada, que era difore·nte Jo lo que había sido diez años 1 muy hospiwhrio, y que á pesar ele su :íntos, cuMJo en todo el auge ele su un­\ ejez y de sus a chal) u es gustn.b:\ mn. ciento bolle?.~~. ese bomure había arro. 1 cho clu~ sns uruigos pa~a.ran el día con jndo sobre olla uu velo de tristeza que él en la quinta del "Cipre;;.'' Poro no la acompauaria. hasta la muerte. 1 fué sino despue¡; do las tres de la taroe -Oh l cuánto mejor hubiera sido que German se pre~entó con el r,aballo pot.lerlle llorar muerto su cuerpo y no 1 'Jiil' balJia. ofreri1lo 1Í Luis, diciéndole penlid;~, 1'U alma eu un mar cenagoso 1 <]Ue hasta esa horo. había podido doso. de pecado l pensó ella. Ahom yo no cupar,.o. puedo olvidarlo, aunque e:l realidad uo 1 -Pero, dijo 1loña Pastora, es ya ten~o por él el menor cnrifío, pero ..... 1 muy tnrrle, ltay «los horas de aquí al U u agudh.imo dolor atravesó rsu nlma, ''Cipro~," ¿{¡qué hora." podrán volver? y desoando al1ogarlo busoó el piano y -Hay bncualuua, contestó Gtlrmun, pasó l¡~ tarde cantando y tocando con volveremos con la noche .. ... yo tengo una utucion, una melodía. tao pura y · que O'itar á las ocho en Cl\.~a de César profn1¡¡.da, quo su madre no pudo tuéoos H(,uto,; que mo convidó á cenar; así que p~~nsnr que Luerecia jamas ~o ha­' t!.; que aurHtue tengamos tiempo de ir hit~ rnanife3tado tan verdn.deramooto y volver bueno ~erá que nos apresure- artiRtm como e8e día. Tan cierto es que mo<; ú ponernos en camino. el tahmto en la mujer rara \·ez ee dej¡~ Y al decir esto Laj•S á pre~ioir In. en- conocor si no es iuspiraciou de una. hon­sillad::~. del caballo de Lui8. :Mome11tos dí~ima~ angustia! El suf¡·imicllf<> do8- de~pue~ tomaban ú toela carrer:L el ca. pierto. su inteligencia, la fcUcidwl la. mino de la quinta. del ''Ciprcs." embota y entorpece. Lucrecia vil) partir á Luis con Gor. Llejgt) la noche y Lucrecia porrnnne. mau con cierta nprehoosion vaga. que cia se1atado. fronte del piano, y poco á no era por cierto del caso, en ci rcuns. poco 11>11 alma se haui~~ soreun.do, y uun taucias de tan poca importancia. ¿Pero dulce tranquiliJnd inuudal>a sn espí­qnit{ u comprcudP.rá ar¡uellos n.visos del ritu agitado ánteq. "En el munllo nada cor.tzou, aquellos pre!ieutimiontos quo hay e~¡taulo, se do1·in, sólo la mthic-a, la su n.poJcran á veec~ ha.sta de la persona annon¡fa, q1.1e nos eleva. hácia el cielo, mt!nos aprehen>-i va y quu ros u ltn n que nos pmeda consolar de los desengaños e u renliuad eran fuudado~d .. .. i Quién torresi;res, rocordiíndouos que el amor le hubiera dicho á Lucrecia que a1¡ue-; do Dios e!! la única. verdad de la. virla." lla era la tiltima ve:& que hablnria :1 1 -L~'! ocho l exclam6 doiía Pastora, Germau 1 A G«.!rmao, tí ttuien ella. ha-! a.somá•pdollo al ball!on,- yn. no debe tar. bin. amado tlluto, ~.üs con un llevaran á ca~a de César Sántos, en don- pié roto, y cubierto de sangre. de había cenado, segun dijo. Hé aquí lo que Luis relirió á su fa. Tranquila doña Pastora, pensando milia, miéutras que llamab:1n á un mé­que l>olóres hahia adivinado, se retiró dico que le viera el pié lastimado: á dormir. E'ia. tarde salieron á todo correr jun. Serian las siete de la. mañana. cuando tos Gerroan y él, pero una. vez que es. Lucrecia. (que era poco madrugadora) tuvieron á un:~. hora de distancia 1le la se despertó sintiendo un movimiento ciudad, German detuvo un poco el paso , inusitado en la casa, y una criadn. entró de su caballo, y volviéndose á Luis le 1 llena. de con~ternacion á decirla. que dijo : 1 babia llegado un sirviente de ca!la del -;Qué bonito sombrero tienes! ¿Eu doctor Ahu:nada. á avisar que o~a noche dónde lo comprMc.e ? .•.•• había sido a-;esiuado el buen sacerdote -Me lo regaló el señor Franco, con. 1 en su cama., y ;;in (1ue ~1 hubiese podido· testó, os muy fino y ligero,- á- él se lo' defenderse ui llamar. mandaron de Neiva. , 1 . -¡Y Luis! preguntó Lucreci:\. -~[uéstra.rnclo. 1 -No lo vieron n.ll.í, contestó In. cría. Lui-; !le lo quitó y Oermn.n !iC lo pu. ; da, ni nyor tampoco .. ... sólo el doctor¡ so, diciendo: Alberto llegó ~ la ca.sa, con otros co1u. · -:\Iuy bueno me parece, y me viene 1 pafíero>, esll\ mañanita, y fué el que perfectamento,-cambiemos por hoy de tnandó el posta. sombreros. Sumamente sorprendida tloña Pa.s. Y nl decir esto le dió el suyo. tora. con ln estnui<~ ausencia de Luis, Luis accedió nl capricho tlo Gennan, fu~ á hu~car á Uerrnan ií sn cas:\ pnra y siguieron convem~ndo do diferontes ' 1 que lo dijera qué ho.Lia sido de su com. cosa.,. Al ca.bo do un rato: ! 1 paüero de pasijO. -Yen por aquí, dijo; tomnndo una -¿No ha \'Uclto, pue;¡! preguntó el \'Creda OXCU!;ada, - yo conozco UO:\ via. 1 jóveo. mucho ruás corta para. ir al "Cipres.'' -~o . .. y aun parece qne no llegó Pocos motnentos despues Germnn al "Cipres. ' ' empujó In puerta de un potrero, ol cual -Yo tampoco e~tnve por fin, re'!- atrave'!tl.ron diagonalmeute, y al llegar 1 1 poodió German. Durante el vinje él y cerca Jo un bo~>quecillo do arrnyaoos 1 yo tuvimos un tlii!gul:ito; á consecueocin Germa.n exclamó repentinamente: de esto, resolví no seguir con él, y me -Aguarda, aguarda. un momento, devolví.. .. que tu caballo quiere brincar: ... Tiene 1 -;Pero usted no llegó aquí sing á demasiada. corta la grupn, y es lo más , las die¿ !. . . Hcil que te derribe, pues no eres, segun · -A ca.;a sí, pero como me desmonté creo, jinete muy famoso. en la. de B.luto'l á las seis, estuve con él Al decir esto so desmontó, y acer. hasta las diez, hora en que volv( á casa. cándose al caballo de Luis, él notó que 1 -Dios mio l ¡ qu6 co¡¡a tan extrafia! bajo pretexto de alargarle In. grupa se ¿Qué se baria. Luis ent6nces? la apret6 dos puntos más. : 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ------------ - 282 L A MU JE R. -Te eqttivocas, German! empezó á t6nces vió que á pesar de las vueltas , decir Luis, pero su compañero ya sepa- que le babia hecho dar German por las rándosele babia. moutauo, y Júuclole un dehesas no estaba léjos del camino reaL fuerte lapo al caballo de Luis, corrió Con mil trabajos y sufriendo atrozmen­adelante. El caballo, que se sintió cas. te logró al fin llegar á la vera del ca. tigado, y apretada la grupa, cosa que mino, en donde, al cabo de un rato, se él no podia soportar, empezó á dar fu. encontró con unos trabajadores á quie­riosos saltos, hasta dar por tierra con nes contó su triste situacion. Estos le su jinete, torciéndole un pié al caer é condujeron á una casa vecina, eu don­hiriéndole una mano, y en seguida de le proporcionaron una silla en la rompió á correr desbocado. cual le cargaron y llevaron á la ciudad. Entre tanto German presenciaba el Cuando hubo acabado Luis su rela-espectúculo, riéndose á carcajadas. Una cion, doña Pastora le dijo: vez que vió á su compañero en el suelo - Me alegro, hijo mio, que no ten. se desmontó, y riéndose toda vía, le dijo: gamos que lamentar sino la. troncha. -No te afanes, que voy á coger el ca. dura de un pié y la cortadura de un bailo y vuelvo, i te lastimaste un pié L dedo ; pero sí es preciso que lloremos la Qué chirriado! ... Ja! ja! ja!.. ·iCon que horrible muerte del doctor Ahumnda, no puedes caminad .... ¡ Qué flojo ere!i! que anoche ha sido asesinado en su Furioso Luis no le coutestó nada, quinta. sino que, tomándose el pié entre las -; Asesinado! exclamó Luis. i C6mo manos, procuró vendárselo despues de y por qniéu? haberse quitado la bota. Eotre tanto -Eso lo ignoramos, contestáronle; German montó, y le vi6 echar 6. correr sólo sabemos lo que en este papelito cou direccion al lugar por donde babia nos dice Alberto, quien llegó allá esta huido su caballo. Luis aguard6 á que mañaua. volviera su mal intenciouado compa- El papelito decia así: fiero, pues crcy6 que todo aquello no •· Querida mamá:-A..cabo de llegar era sino una chanza de mal gusto; pero aquí en el momento en que los sirvieu. en vano lo esperó una y dos horas, y tes de mi querido protector entraban aun lleg6 la. noche y no volvía. El pié á su dormitorio y lo encontraban ase­le dolia muchísimo y el vendaje no ha. sinado; ¡cosido á puñaladas! i Qué ene. bia iwpedido que se ensaugren tase la migos podía tener un hombre tan ex­média y el pañuelo con que lo babia celcnte, que no vivía sino para hacer envuelto. Salió la luna y el frio era el bien 1 Esto es increíble, tauto más 1 intenso. Luis procuró arrastrarse húcia cuanto que el crímen no ha sido per­, la. salid1.1. de la dehesa dando voces por petrado para robarle, pues nada falta si acaso pasaba (llguien por la vereda; en la casa. El asesino (se cree que fué pero todo fué imí.til, uadie le podía oir uno sólo) entró por el balcou de la e u semejante sitio retirado, que no era sala, que estaba entreabierto, subien. camino para ninguna parte. Resolvió, do por la reja de un cuarto situ~do pues, pasar la. norbe en aquel lugar, en la parte baja. Pero al pié mismo mctiéudose entre !Llgunos matorrales y de esa. reja quedó olvida do un sombre­zarzas, sin nada en la cabeza, pues el ro ..... Lo mando para que la policía. lo sombrero se le bu~ia extraviado al l reconozca, y por ese indicio descubra tiempo de caer. Puede comprenderse al autor de un crimen tan horrible. cómo seria su resentimiento con Ger. "Su afectísimo hijo-ALBERTO.'' maQ por haberle dejado en semejante Cuando hubo acabado de }eer lacar-luga. r, siu poder caminar y léjos de ta. de su hermano, Luis exclamó suma. toda hum3.na habi tacioo; proponíase, mente agitado : dijo, buscar á German apénas pudiera, - ¡Una sospecha horrible: .... ¡Dios y exigirle una satisfacc.:ion por su ex- mio, líbrame de malos juicios! ¿En traña conducta. Al fin amaneció, y en- dónde está el sombrero 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. R E V I S T A Q U l N C E ~· A L . 283 -Aquí,contelit6 Lucrecia temblando. blico ju1-gali~ de otro modo, tanto m:ís -;R.; el mio!. .. . ¡Oh German, Ger- cuanto que jl.tá contra nosotros ahora. de la tarde, no podía ~er el asesino .... Dios ha querido templar nuestra for. -¡ Y c¡niéu te vió! taleza do úuiruo; yo confío en su mi~;e. -Nadie hasta esta mnffana.. ... 1 ricon.lia. Mié otras que yo tenga scguri. Doña Pastora y sus hijas se sentaron ·dad de que Luis es inocente no hay con desa.lieuto en torno del inválido,¡ narla que me arredre. Mis pobres ami­en tanto que Luis se cubría 1:~ cara ga.'i tienen l'azon de hu irnos; las cir. con las manos, y así permanecierou ctmRtaucins dlel crímen condenan á mi brgo rato. hijo; pero sl. no~'n­con test í, siuo que ¡;e encerr6 en su lidas de noche, ni mi madre se atreve. cuarto c·on S;íutos, y esa noche no'¡ ría n reconvenir le; i por qué, pues, ha. sali6 {¡ la callo, cosa inusitada en él. cerlo en esa. vez 1 En tauto que yo Al di a siguiente, que era domingo, l pensaba esto, él babia eueontrndo la 1 maudú por dos t•aballos, y tomando el bota, y llegando á la puerta de su uno del diestro, mont6 en el otro y se cuarto, que queda al otro lado del co- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REV I S T A Q U I NC E N AL 287 ---- ---- rredor, gol pe6 suavemente; alguno le y aguardé hasta. las diez..... Y o sabia abrió por dentro, y entrando cerr6 con que siempre dejaban el balcon entre- ' llave. Presa de una invencible curio. abierto ..... me entré por ah'í y me es. si dad, corrí á escuchar á la puerta del tuve oculto más de dos horas en la. sala.; cuarto de German, deseosa de saber hasta q ue consideré que estaría dormí. quién estaba adentro. Ent6nces oí la do no entré¡ una luz opaca alumbraba siguiente conversacion, cuyo sentido l la alcoba, pero era la suficiente para no entendí bien sino al dia siguiente: hacer lo que deseaba sin ruido ... o. a -"Te pregunto de nuevo, German 1 no oyó nada ..... y se fué para. la otr-.1. (decía la voz de Cé~r Sántos ), i lo. vida sin saber quién le hauia abierto graste hace rlo 1 la puerta ..... volví á abrir el balcon, y -" Sí. me descolgué por la reja..... Todo es. -" iSin que nadie te viera.? taba quieto; dejé el sombrero de Luis, -"Sin que nadie me viera. como habíamos convenido, y volvien. -" i Y Lui!:! 1 do IÍ salir por el jardín, busqué los -" Qued6 sembrado en el potrero, caballos¡ monté, y poco ántes de lle. , como habíamos previsto. gar á la ciudad, solté el uno, que debe -" i Y qué hubo del sombrero? haber buscado su pesebrera., y entré á -"Todo, todo se hizo.... ¡Ah, pero tu casa y (des pues de desensillar mi cu:in arrepentido estoy, Ué~ar : .. ¡ mu. caballo) me vine ..... Yo. estú, pues, cho, mucho miedo tengo 1 todo concluido, y uo debemos temer -" l Arrepentido ! 1 Vaya: ; qué ni. uioguua cosa ..... Luis quedará sin re. ñerío.! Esto lo de bias hnber pensado medio comprometido. úntcs ..... Cuéutame todas las circuns. "Sántos ent6uces le refirió que ha. taucias del hecho..... bia entrado bien emboza<.! o úutcs de -" ¡ .t-; o puedo : e' 1 tna, y en un nusmo dta.,. fueron ente. arrullúndolo. Pero poco á poco volvió rrados en el Pi:re Lac/w·t..~e los cadáve. á. decaer con ~ás rapi~e~ que ántes, y res d~ Lucrccia y de G~rma,n, mu~rtos sm que los meJores mcd~eos del mun. la m1swa noche y qUlzá u la rut¡;ma do pu~ieran comprender su mal, llcg6 h~r~.... i D~cret~s mistorio!>os de lo. su últuna hora en París, una triste no- D1vma Prondenc1a que no podemos che do invierno. A pesar de verla os pi. comprender¡ rante yn. doña Pastora, no queriá con. vencer~c de que no hn.bia esperanza de salvarla, y Luis, para darla gu~to, rmli6 acompañado por Antouio, que tambiun estaba con ellos en Europ~~. en busca del médico que había. recetado ú Lu. crecia en los últimos dias. Como les FIN. • Sitio en que se exhiben las porson.~s quo halla la policía. DJUertas en las calles do Pa­rís, y ou dundu sus paricutos lns pucdou l"U­clatunr. En el pr6ximo número se empezará ú dar ú luz una comedia ele costumbres nacionales por Soledad Acosta de Samper. BAZAR. - El domingo 10 de Octubre tuvo lu. la bella obra que tres señoritas carita. gar u o Buzar en los claustros de Santo 1 ti vas han emprendido en fa.Yor de al. Domingo, cuyo objeto era ayudar en gunas ESCUELAS CA'l'ÓLICAS que se han Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 290 LA MUJER. establecido últimamente. Este Bazar 1ayutlarln., aunque fuera con cualquiera. no tiene nada que hacer con los de la ofrenda, para. que sus miembros no SOCIEDAD DE SAN V ICEN1.'E DE P .A.UL. tengan que pasar por la. pena de ce. De paso diremos que dicha benéfica rrar al fin los establecimientos que con y piadosa Sociedad, la de Sao Vicente, tanta o.bnegacion regenta. está en lo. pobreza más grande, y que 1 todas las personas cristianas deberían LA MENTIRA DE SABINA. S. A. DE S. :f\OVELA ESCJ\ITA E:f\ F}\U(CES PO}\ LA P}\IJiCESA O. CA:f\TACUZE:f\&-ALTIEJ\1. (:Wublicada en )aH ~CVUO deS dCUX mondes," en luli0 \) JtgoStO dO J880,) , TUADUOCION DE 8. A. DT. S. IV 1 guardado secreto, sin tenor r¡ue hacer uso de mayor penetrncion. Eu el pri. 1 SA.RL"~.\ encontraba todos los días al. mer momento qued6se estupefacto .... gun pretexto para prolonK::\r Rn perrna. Ciertamente él estimaba á SaLina, b 1 neneia en París. Por primera. vez de respetaba, tenia por ella nu sentimiento 1 l'u vi1la no cm sincera consigo misma. fratenml,- ademas era bella, in teli¡:{en. T,,, Rncmlia algo que no comprendía. to, abnegac.la, y con gusto la hubiera. Durante todo el cur,¡o do su vida prosa.i. tonic.lo como hermana y como <\ruiga.; ca., en doude no cabía un cnsuciio, nun. pero no se le babia ocurrido que pu­ca. habia pensado que su corazon podría dit!ra ser la esposa do sn corazon. Bien de;;pertar. El idealismo uo había pa.. comprendía él que sus sentimientos no sa.do jtunas por su irua.ginacion, y la. so parecían en nada al amor; la mira. ¡ nece¡;idn.d de amar y sor a.rnac.la no la ba. con una fmnca amistad y uadn más. babia atormentado. Sn naturaleza po- Rogorio, en sus eosnciios de j6ven, siti va, la gra.nde actividad de su vida se ho.bia. complaciJo en idear la que la. ht\uian alejado de tod:\ idea de afee- deheria ser su e&posa, b que serio. lu ' to!l, fuer:t de los de su familia. En In mitaJ de sí mismo. Revestíala con unn Rullicro no habia encontrado ningun aureola portica, ¡;uave, tímiua; un ~;ér hombre que pudiera ser su espo~;o,-pero delicado que seria preciso proteger, la en París todo bt\bia. cambiado para ella. sonrisa de su hogar, ol perfume de LM ningunas ocupaciones que allí te- su ca~a: pero nada de esto encontra. nia la obliga.b:~-n á pasar muchas horas ba en Sabina. Ella podría llevar su en la ociosidad, y naturalmente las nombre con honor, c1ertamento, y ser conversaciones que oia la .!Jacian pea. la compañera. de 8U vida, pero jamas sar en cosas de las cuales jamas se ha- encontraría en ella el ideal. Había en bia ocup<\UO. i Qué de extraño, pues, su carlicter una firmez;¡, que le choca. que ántes de sa.berlo ella misma su co- ba, algo de áspero y de inelegante quo razon se pusiera á amar sin calcular, laPtimaba sus sentimientos de hombre sin acordarse de sí misma, con todo el culto. Cuando conversaba con ella lo vigor de su carácter primitivo? Un daban ímpetus de rechinar los dientes afecto, que babia empozado por la es- como si hubiera mordido una manzana. timacion, en breve no tuvo límites, y verde. Su incontestable belleza lepa­no supo disimular sus sentimientos, de recia demasiado austera, como la de la J manera que Rogerio descubrió su mal verdadera virtud, pero hubiera querido Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QU I NCEN AL . 291 encontrar en ella más encantos y más y que si indudablemente RU presencia gracia. ; hacia falta á su padre, cualquier mayor. Pero naturalmente no pudo manifes-, domo bueno podría suplirla fácilmente .. tarse indiferente á }:¡. preferencia que 1 El sefior de la Rulliere, como e ra de él la in~>piraba. Su amor propio babia esperarse, se enfureci6 cuando recibió· sido lisonjeado, y pú~ose á fingir una lla carta (que le trasmitía la señora de 1 ternura que no sen tia, no pudiendo Essé) de Rogerio pidiendo la mano de rechazar un corazon que tao cándida... su bija . P ero como no tenia á quien mente se le entregaba. So.bina poseía martirizar, como de costumbre, á po­uno de aquellos caractéres generosos co se seren6 reflexionando qne la tia, que encuentran mayor dicha en dar¡ entre otros informes que le daba del que en xecibir; así, pues, se consideró pretendiente, babia uno que abría un completamente so.tisfecha con el carifio nuevo horizonte á sus especulaciones. que él la manifestaba, y fácilmente se 1 "El señor de Bargemout, le decía, era persua.di6 que él la amaba realmente. huérfano, tenia apénas veinticuatro La señora de Essé, con su experien. años, y su fortuna, considerabletoeute cia, pronto descubrió todo lo que suce. aumentada durante su menor edad, en dia, y hábilmente arreglaba las cosas manos de su albacea, deberíale ser en­de manera que á toda horn. se encon- tragada cuando cumpliese veinticinco traran juntos Rogerio y Sabina. Sin años.'' Naturalmente, pensó el futuro embargo notó que el desenlace se pro- suegro, tendría dinero que colocar de longaba indefinidamente, y que el cul- sus sobrantes, pediría consejo al padre pable de ello era Rogerio. Af•Í, pue~, de su esposa; tal vez seria fácil conse. un día le habló francamente. Él no le guir algunos terrenos más en los al re­encubrió sus temores de no poderla dedores, y él se encar~aria de adminis. mnar; pero b. buena tia acab6 por per- trarlos. Esto lo lleno de sn.tisfaccion, suadlrle que uadt~ ~aliao los afectos de- y así fué que con la misma plnnm que masiado \ehemontes qne so enfriaban bahía mojaoo pn.ra contestar uu 110 á vece.", de~pues del matrimonio, hasta categórico, eEcribj,) unn ct~rta,casi aten­convertirse en hielo, y que daba m:ís ta, aouneiauclo su próxima lleóllfla á garantÍa.; ele durable felicid:uluna trn.n. Pari~, con el ol1jeto Je arregln,r el tua. quila y fraternal e:;tirru~cioo. Rogorio trirnooio. se dejó eut,)ucps llevar por su ituagi. Una ve?. en presencia lle su futuro nacioo, fig·nr:índose qne E:lllln.trimooio yerno, á quien no se tornó la l'eua 1le convertiría lt ~aLiua, bajo In i nflucucia mirnr, en lo primero que so ocupó do ,;n amor, en \ltl sér idcal,-nsí como fué en sentar lo~ prelimiuares del con. la frutn. verde madura y !.'e llena de trato matrÍinouial. Alterc6 y ui~putó dulce néctar con el c:dor dul f'Ol del como si se tratase de un pleito aceren verano. PiJitÍ, pues, la mano de Sahiun., clelt\ote que cliJueria dar ú ~aLina, y no la c¡uo olla, concedió llena de gratitud hubiura peus:ulo!iiquiem eu el ajuar~¡ y de alegría. ~ns cándidas pnlahras y l li\ señora de Esst! no se }mhiem encar. tierna mirada eran tan diferentes on ga.do de ofrecérselo cspout:íneamente. M{Hel momento Je su rudeza natural, Sa,bina entretanto vivía eu un mundo c¡ue Rogerio so encontró feliz y con- ideal, y Rogerio cada dia la iba cncou­tento con la idea ele causar la dicha. de traudo más ¡¡arociua á sus ensueños. aquella hermosa jóvou. Ade111a'!, tras- Totlo estaba lihto para llevarse á ca. formada con su alegría, la belleza de bo el matrimonio: el contrato estaba l:;abina ganó un ciento por ciento dán- escrito y no faltaba para firmarlo sino dole brillo la ternura. de sus sentí- la. llegada del tutor de Rogerio, cuando mieotos. un rayo vino á echar por tierra todo En medio de la felicidatl, Sabina, que aquel edificio. El tutor se babia suici­no podia. ser egoísta., pens6 que su roa- dado dejando ~;us negocios en un desór. trimonio seria una fortuna para Flora, den completo, en medio de lo cual no ------------- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - --~- ------ -------------. 202 LA MUJER. ho.bia sino uno. cosa clara: que ya no 1 Sabina, por un momento, vaciló en la existía la fortuna de Rogerio. 1 fe que tenia en su amor, y pensó que Sin vacilar un momento el sefíor de él tal vez la amaba ménos que ella á él. la Rulliere se volvió atras de todo y Sin embargo juró guardarle su corazon, neg6 su consentimiento, disponiéndose casi contra la voluntad del novio, que para volver prontamente ú su castillo, decía. que no debía e3clavizarse, y que llevándose á Sabina. Sólo le afligía una aun rehusaba tener la menor corres­cosa: los gastos que babia hecho en el poutlencia con ella. Añadió que no la viaje á París. Pero se consoló un tanto escribiría ni reci biria cartas hasta que de esto con la compra que hizo de una • oo volviera á Fraocia rico, pues estnba segadora mecánica que hacia tiempo~. resuelto á hacer fortuna. Bien cono. deseaba adquirir¡ se sorprendía sin cia él la obstinacion del carúcter de embargo de <¡ue Sabina no quisiera to- Sahína, y comprendió que ni la auseu­mar el menor iuteres en la máquina. cia ni el tiempo lo borraría de su me. N o entendía en absoluto por qué estaba moría, como sucedería. con otra mujer. tan apenada su hija." !Qué le faltabn? Aceptó, pues, el juramento de Sabina, decía; ella estaba enteramente feliz y partió a.~egurándola que él tampoco en la Rulliere ántes del proyecto de la olvidaría. matrimonio,- volvería á llevar la mis. Cuando empieza nuestra historia rua vida que ántes,- eso era todo." hacia diez afíos que Roge río babia par. Rogerio habin tleclarado que una vez tido, sin que SabiM 1m hiera tenido la que no poseía ninguna fortuna. quepo- menor noticia de él. Tampoco ella pro. der ofrecer á llU futura, Sabina estaba curó deE~cubrir su paradero, y lo aguar. enteramente libre de todo compromiso. daba .con una constancia de l1ierro. La sefíora do Essé aprob6 su noble con. ~lidiando el amor de su novio por el ducta., pero su novia. Re negaba á acceder suyo propio, esperaba su vuelta con á semejante cosa, declarando que esta- una seguriJad completa. ba }Jronta :í caRarse con él. Dijo, acle. La señora do Essé babia muerto, y mas, que no tenia inconveniente en Flora permanecía aún en su convento. participar de su pobreza y traLajar con A pesar de la. soledad física y moral do él, si ern preciso. }~l rehusó con la ma. su existencia, Sabina fácilmente bu­yor obstiuacion. Sabina no vió en aque. hiera podido casarse. Pero el pensarlo ' llo siuo una gran delicadeza de parte no más la hacia subir los <'olores á la de él. Rogcrio no se seo tia desgracia. cara; dela.nte Je su corazon y de su do, era jóven y enérgico y poseía fuer. conciencia ellu. se consideraba la espo­zas para veoror su desgracia. Resolvi6 sa. de Rogerio. Su amor léjos de debi. emigrar ú América: allí dijo que po- litarse habin. crecido y hacia parte de clria hacer uso de la. brillante educa. su sér. Eu la genorosid:ld de su alma., cion, como iogenie'ro, que babia reci. ella habia perdonado la única pena que bido. Sabina perdió completamente su h.1. había causado Rogerio: la demasía. presencia de ánimo cuando él le anuo. da. solicitud que había manifestado en 1 ció sus iutencioneR, y humildemente dejarla libre Jc todo compromiso; y al ofreció acompañarlo para ayudarle en contrario, miraba aquel manejo como sus trabajos. Él se negó ií ello enérgi- un heroico desiuteres. camouto, con tanta vehemencia rehusó aceptar la. abnegada. propuesta, que (Continuará). Con motivo de la abundancia do materiales no cupo la Revi$ta ele E1.wopa, peto en el próximo número la habrá más larga y más nutrida. ------------- Imprenta de Sllveetrc r C(llnpuliia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

La Mujer - N. 48

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones