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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 169

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 169

Por: | Fecha: 15/09/1900

BocoTÁ, SEPTIEMBRE 1 5 DE 1900 ·-- -------------------- ---------- ~~----------- - - -------- -·------- --- Or¡rano del llliai•terio de Guerra y del Ejército Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército A.&<:> X'V" Director ad honorem Franciaco J. Vergara T. General de Ingt>nieros, Miembro de variaa So­ciedades Cientiticaa JST'Ul.\1.1:. l.C39 ARREGLADO PARA XL "BOL.ETIN MILITAR" l. EL JEFE-Un jefe de guerrilla ó contraguerrilla no pue­de obtener éxito mayor sino conformándose sin cesar ~ estas dos condiciones : secreto y actividad. Nadie debe conocer sus planes- y propósitos, á nadie puede confiarse; es preciso que aprenda á en­gañar á todos sobre la verdadera dirección de sus movimientos y el objeto de sus empresas: si quiere ir hacia á la derecha, que deje el campamento por la izquierda. Evitará, en cuanto pueda, caminar de día, y no soltará nunca un baquiano hasta no estar en per fecta seguridad, pues de lo contrario se expondría á verse traicionado. Es preciso que un jefe de guerrillas tenga siempre á ]a mano una buena carta de la región en que obra: las resoluciones debe tomar­las con rapidez, sobre la silla, y ejecutarlas sin vacilación ninguna. Es esencial cambiar á menudo la dirección de la marcha: el plan que habrá de ejecutarse lo tendrá en la cabeza en sus gran­des lineamientos, pero las circunstancias regirán los detalles de la ejecución. El objetivo primordial es causar daño al enemigo, im­portando poco que el lugar donde esto se consiga esté más acá ó más allá. La mayor dificultad con que tropieza un jefe de guerri­llas es la de hacer llegar al General de quien dependa noticias exactas de él mismo y del enemigo : el mejor medio de conse­guir esto es el de moverse de tiempo en tiempo sobre el flanco del enemigo que asedia, y de allí enviar aviso con un oficial seguro á la fuerza amiga más cercana. Vlll-21 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 314. BOLETIN MILITAR ~ Para ser un buen jefe de guerrillas es preciso tener ojeada mi­litar y actividad, renunciando, además, á toda clase de comodida­des. Ante todo hay que aprender á distinguir lo cierto de lo falso en los decires de la población : error gravísimo sería creer todo lo que entre ella circula. En fin, el jefe de guerrillas debe hacer la guerra por placer y como sport, y no por el halago de los ascen­sos y las recompensas. El jefe debe ser infatigable, sin cuidarse del reposo ni para sí ni para los suyos. A los soldados hay que persuadidos de que el enemigo tiembla ante ellos; pero en cambio debe evitarse con cui­dado todo combate desigualó contra posiciones muy fuertes ó atrin­cheradas, porque una derrota mata la confianza del soldado, que en­tonces está pronto á buscar otro jefe á la primera ocasión. Cuan­do se ataque debe caerse sobre el enemigo ciegamente y con la rapidez del rayo; si no es posible procurarse la ventaja de la sor­presa no debe atacarse al enemigo. En fin, aun despué~ del mayor éxito, no conviene permanecer en el campo, sino al contrario, ale­jarse del teatro de la lucha mediante una marcha forzada, para en­tonces reposar con entera calma y seguridad-General LoEVENS­TERN (ruso). II. PuEsros AISLADOs-Los destacamentos á quienes se con­fíe la guarda de un puesto determinado se compondrán siempre de infantería auxiliada por algunos jinetes. El oficial á quien corresponda mandar el destacamento cuida­rá de acuartelar su tropa si hubiere en el lugar local adecuado, re­conociendo en seguida los alrededores, y hará construír las obras de fortificación necesarias para poner la fuerza al abrigo de un golpe de mano. Si no existe cuartel se escoge el edificio más sólido y situado en la posición más ventajosa para establecerse allí militarmente. La torre y la casa municipal en los pueblos son casi siempre los edificios más adecuados para esta clase de puestos, tanto por su so­lidez como por las dificultades con que tropieza el enemigo para incendiarlos en caso de ataque. Escogido el edificio se condenarán todas sus puertas menos una, que se defenderá con una palizada en forma de torrecilla, ó con un muro aspillerado. Del mismo modo se procede con las ventanas, en las cuales, si son bajas, el muro se alzará lo menos hasta cuatro pies sobre el suelo, dejando en cada una dos aspilleras como mínimo. Si el edi­ficio tiene balcones es preferible colocar en los vacíos de ellos ado­bes que formen aspilleras, porque entonces se tendrá una especie de torrecillas salientes que flanquean la pared principal y con sus fue­gos cruzados impiden la aproximación á ésta. En esta clase de obras, que se amoldarán siempre á las cir­cunstancias y á la localidad, el jefe del puesto no perderá de vista 'lue el objetivo que debe tener en mira es no sólo preservar el des~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 8DLETIN MILITAR 311 T tacamento de una derrota en caso de ser atacado por fuerzas supe riores, si de esto hay peligro, sino lo que es más importante, pod~r conservar el puesto con el cuarto del efectivo d~l destacamento siempre que la mayor parte de a u efectivo salga á batir el campo y tarde uno ó dos días en volver *. Cada puesto será provisto de agua, de u1u reserva de víveres para tres ó cuatro días y de municiones suficientes para la fuerza que lo defiende. El jefe es responsable de la existencia y conserva­ción Je tal depósito, y si se ve obligado á evacuar el puesto por orden superior ó por la fuerza de los acontecimientos, lo llevará con­sigo ó lo destruirá antes que dejarlo caer en manos del enemigo, bién que á semejante extremidad no ocurrirá sino cuando le falten en absoluto tiempo y medios para transportarlo á otro lugar. El jefe del puesto cuidará de que la ~ropa viva en buena armo­nía con los habitantes; impedirá las vejaciones, protegerá las au­toridades, y de éstas y de las personas cuya confianza se haya cap­tado, obtendrá cuanta noticia pueda sobre la situación de la co­marca y de los guerrilleros enemigos que la infestan. En especial le interesa conocer qué territorios frecuentan y qué cam111os prefieren aquéllos, ya para conseguir víveres y recursos, ya para ejecutar sus depredaciones; con qué personas tienen mayores relacio­nes, etc. U na vez establecida la tropa, el jefe del cuerpo no dejará en el cuartel, para guardarlo, sino el número de hombres estricta­mente necesario, y con el resto recorrerá la comarca, tratando de ponerse en relación con los puestos vecinos, siguiendo siempre las vías por donde presuma puede e-ncontrar las partidas sueltas de los enemigos. El jefe del puesto debe familiarizarse con todos los caminos, sendas y pasos del territorio en cinco leguas á la re­donda de su cuartel, y con los jefes de los puestos vecinos tendrá entrevistas, para las cuales se variará cada vez la hora y el lugar. Estos procedimiento, necesarios para informarse del enemi­go, no exigen largas marchas que fatiguen á la tropa, sino al con­trario, corren as cortas pero repetidas, salvo que sepa la presencia de una partida en un lugar donde pueda alcanzarla, pues entonces la perseguirá sin descanso, dando el aviso del caso á los puestos vecinos para que le ayuden á interceptar el paso á aquélla, cuya persecución no dejará sino cuando ésta no ofrezca esperanzas de éxito. Es importante proveerse de medios de transporte para mu­niciones y heridos, cuando se prevé un encuentro. Ningún destacamento, sea en marcha ó en posición, deja­rá que se le aproxime otro sino con todas las precauciones y for • Tte 6 cuatro put.>stos 11af establecidos á dii>tancias tales que puedan prote~ gerse meJiante marcl\as q11e no excedan de cinco horas, pueden sosteuert>e coutra neímero quíntuplo de enemigos, si éstos carecen de artillería-L. J.), Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 316 80LETIN MILITAR ~ malidades militares, y obrando siempre con el cuidado que le sugiera la mayor desconfianza, pues ingresando en las guerrillas los desertores con uniforme, posible sería á éstos engañar con la apa.riencia de tropas amigas á un oficial abandonado, que entonces haría víctima á su tropa de su confianza y descuido. Recomiéndase á los jefes de puesto oír la opinión de los em­pleados locales de policía, porque el conocimiento que ellos tienen del territorio y de las personas los hacen especialmente aptos para esta guerra de guerril1as, cuyo conocimiento no se adquiere en la campaña formal, por lo cual los oficiales del ejército regular deben ilustrarse con el consejo de quienes sobre ellos tienen esa superiori­dad de la experiencia.-General CAFFARELLI (francés *). III. I •0 DESTACAMENTOS MÓVILES-Tan luego como un des­tacamento (es decir, una contraguerrilla) llegue á un territorio don­de puede encontrar al enemigo ó esté expuesto á un ataque repen­tino por parte de fuerzas superiores, ó á ser envuelto y copado, no marchará sino de noche y con baquianos, descansando de día en lu­gares apartados de los caminos, en los bosques de preferencia. N a die debe haber visto dónde se efectúa ese descanso, y el gum se reten­drá con la tropa para impedir que avise al enemigo el sitio ocupado por el destacamento. 2. 0 El destacamento nunca se dejará arrastrar á empeñarse en combate con un enemigo muy superior en número: su misión consiste en sorprender y destruír los convoyes de víveres y muni­ciones dd contrario, las pequeñas partidas destacadas del mismo, los postas, etc., en una palabra, en quitar toda tranquilidad á los servicios que utilizan los caminos reales, haciendo vigilar éstos por medio de los habitantes de la comarca, ya en un punto, ya en otro, de manera que nadie pase por ellos sin que él no sea informado á tiempo. 3·° Cuando convenga, el destacamento se presentará como la vanguardia de un cuerpo numeroso, para el cual pedirá los recursos del caso, haciendo creer que tropas amigas ocupan la región con efectivo considerable, y durante la nor:he cambiará bruscamente de dirección para despistar á los enemigos. 4.• Los destacamentos be guardarán bien de cruzar los ríos por los puentes de las poblaciones, haciéndolo por vado, barca, etc., en lugar menos visible, pues deben evitar todo sitio donde se les pueda observar y contar minuciosamente. s.• Los oficiales y clases de un de>tacamento móvil deben conocer todos los boquerones y vados que existan en su línea de retirada, á fin de que puedan escapar en caso de revés. • Instrucciones dadas en 1810 para la guerra de España cuando á esa comarca fue enviado por Napoleón, de pués de haberse distingnido en AustP.rlitz y dt:serupe• fiado el cargo de Miniatro de Guerra y Marina del Reino de ltalia.-L. D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80LETIN MILITAR ~ 317 6.• Si el enemigo se presenta con fuerzas considerables por distintos puntos y no es fácil escapar unido, el destacamento se fraccionará par'i. hacerlo por pequeños grupos. 7.0 Se cuidará de indicar á todo destacamento ó patrulla mó­vil muchos puntos por donde pueda reunirse á fuerzas amigas, á fin de que tenga más libertad en sus movimientos. 8.• En las marchas de día el destacamento se hará preceder á gran distancia, un cuarto á media hora de camino, por explora­dores, á fin de evitar emboscadas y moverse con más seguridad. 9.0 Es importante enviar, además de las patrullas volantes, campesinos en muchas direcciones, tomándolos de preferencia en las viviendas aisladas. Entre tanto el destacamento tpermanecerá oculto en un bosque ó lugar retirado. A los campesinos así em­pleados se les trata bien, se les paga y se les amenaza con incen­diarles sus casas si llegan á traicionar. 10. Cuando un destacamento móvil permanece mucho tiem­po en una misma región, no se convertirá en puesto fijo ni se guardará con avanzadas, pues se expondría á ser destrozado ó capturado por fuerzas superiores. Para evitar este peligro el grue­so se establecerá ora aquí, ora más allá, pasando la noche ya ade­lante, .~ a atrás del sitio donde estuvo en el día, y cuar1do se pueda se ocultará de tal mod0 gue pare-zca que ha abandonado la comar­ca. E11 re tanto patrulla:; volantes de tres hombres, campesinos de vigías, etc., continuarán observando los caminos y lugares impor­tantes, sin despertar sospechas. I 1. La:; partidas volantes nunca pasarán dos noches segui­das en el mismo lugar, no dormirán en poblado y en éste no des­ensillarán las bestias. Si la to·pografía ó las operaciones exigen que permanezcan cerca de una población, sucesivamente lo harán á uno y otro lado de ella, sin turno obligado, escogiendo de pre­ferencia para ese alto los pequeños caseríos ó las casas aisladas cuyos ..... ontornos estén despejados, á reserva, se entiende, de cam­biar de sitio al caer la noche, y esto de tal suerte que nadie sepa dónde van á dormir. I 2. El jefe de un destacamento móvil cuidará dondequiera de que sus proyectos sean mal interpretados ó ignorados y de que el verdadero objetivo de ellos permanezca desconocido. 13. Tam bien cuidará de ponerse en relación con toda per­sona que pueda servirle de intermediario para obtener noticia de los movimientos del enemigo, en especial de sus convoyes. 14. En todo caso la topograíía de la comarca, las circuns­tancias, el espíritu de la población, etc., indicarán al jefe los me­dios que dt:be emplear de preferencia para desempeñar su misión con éxito, sin olvidar que debe preferir los senderos á los caminos trillados, que nunca entrará á un poblado directamente sino ha­ciendo alto en las casas más distantes para de allí enviar paisanos • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 318 8DLETIN MILITAR ~ ó un par de soldados sin armas ni uniforme á tomar lenguas del enemigo; que las poblaciones crecidas no se atraviesan sino de no­che, y en fin, que si se ve obligado á volver sobre sus pasos, no lo hará por la misma vía por la cual había avanzado.- Instrucciones dadas á los gu errilleros del ejército prusiano en I 8 I 3· IV. Dos EJEMPLOS CLÁSICOS: a) LA soRPRESA DE ANGUIANO (1809: Guerra de España)-Cuando el General Thiebault era Go­bernador de Burgos, atravesó una ocasión el bosque de Covaleda y llegó á Los Palacios de la Sierra (Viniegria de abajo) persiguiendo unos guerrilleros. En ese lugar supo que varias partidas de éstos se debían reunir al día siguiente en Anguiano, lugarejo situado sobre el mismo torrente que Viniegria y distante de éste cuatro leguas en línea recta. Era imposible dejar de pensar en utilizar el lecho del torren­te para sorprender esa tropa; pero interrogado el Alcalde sobre la posibilidad de la operación, respondió : "¿ Creéis que si eso fuera po­sible los habitantes caminarían veinte leguas en vez de cuatro para ir de aquí á Anguiano ? " El General no se dio por vencido, y á fuerza de investigación dio con un viejo de noventa años, que en sus mocedades había hecho la excursión en compañía de su padre. El hombre estaba paralítico, pero conservaba el uso de su razón, y declaró que real­mente la empresa ofrecía graves dificultades, por cuanto enormes pedrejones colmaban el lecho del torrente, en el cual se formaban á trechos profundos pozos. Además, á esas dificultades debía agre­garse un peligro serio, y era que con cualquier aguacero el torrente se hinchaba de tal manera entre las altísimas rocas á pico de su lecho, que de Ioo,ooo soldados que en un momento de esos se ha­llasen en el cauce, no podría escapar uno. Era el 20 de Agosto; el tiempo se mostraba espléndido, y un excelente barómetro, que se ñalaba buen tiempo fijo, no había ex­perimentado variación alguna en el día. Fiado á esta indicación, el General Thiebault hizo tocar tropa á ]as dos de la madrugada, y al clarear el día, con asombro de lo s soldados y estupefacción de los habitantes, el General se lanzó con sus 1,400 hombres al lecho del torrente. A la cabeza de la columna iban los más ágiles, y logró con ellos salir del espantoso desfiladero á las diez y cuarto de la noche. Allí se detuvo y reunió los que le seguían de cerca, repitiendo la orden de guardar silencio profundo. A media noche se le dio parte de que 400 hombres e ·taban reunidos. En el acto los hizo formar en columna, y con la bayoneta calada se lanzó briosamente sobre Anguiano. Aun cuando los españoles no temieran ninguna sorpresa por este lado, con todo te[)Ían allí un centinela, cuyo alto no fue contestado, y aun cuando hizo fuego, tras el disparo los tambores tocaron carga y la tropa entró al pueblo, en donde~ gracias á la se- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80LETIN MILITAR ~ guridad con que dormían los guerrilleros, éstos perecieron casi to­dos, la mayor parte sorprendidos en sus mismos lechos.-Teniente Cor"onel V ALLIER (francés). b) SoRPRESA DEL CAMPO DE Srnr EMBAREK POR EL GENE­RAL 'I'EMPOURE- En Noviembre de 1843 Sidi Embarek, khalifa y jefe militar del Emir Abel-el-Kader, trataba de reunir sus fuerzas con las de éste, á cuya operación quería oponerse el General Tem­poure mediante una lucha de velocidad. El jefe francés, con sólo Sao infantes y 500 jinetes, partió de Arsi-el-Kerma á media noche, y á las nueve de la mañana llegó á Zametit, donde por las huellas del enemigo comprendió iba sobre el buen camino. El jefe francés hizo alto para dar algún descanso á la tropa, porque el tiempo se había tornado horroroso. A las r r se continuó la marc.ha sin guía que conociera bien la comarca, pero por fortuna dos infelices habitantes, sorprendidos al caer el día, informaron que el enemigo había dormido la víspera á cinco leguas del sitio donde pensaba pasar la noche el jefe fran­cés, quien juzgando que en .tan corto tiempo no podía haber reco­rrido mucho trayecto el enemigo, según se deducía de las huellas del dicho vivac, se resolvió á caminar una otra noche para sor­prenderlo. "Me puse en camino á media noche, á pesar de una lluvia torrencial y de las dificultades de un camino reputado casi imprac­ticable para bestias; pero esa lluvia secundaba mis proyectos, por­que era natural que detuviera al enemigo en su marcha. La noche fue horrible, y al amanecer llegamos á donde el enemigo había dor­mido la víspera pPrmaneciendo hasta muy tarde, pues aún ardían los fuegos del vivac. Un esfuerzo más, y estaba conseguido lo que se anhelaba. "La lluvia seguía cayendo á torrentes; el suelo era un fangal; la tropa estaba cansadísima; mas cuando á ésta demostré la certi­dumbre de alcanzar al enemigo, olvidó su fatiga y los rigores de la estación, y se puso de nuevo en marcha llena de entusiasmo." "-_--En este momento la persecución se tornaba interesan­te: ora caminábamos por el fondo de barranco convertido en le­cho de verdaderos torrentes, ora cruzábamos espesos matorrales, y á cada paso era preciso detene1 se para buscar de nuevo la hue- 1la perdida. Al fin vimos una gran humareda que salía de un bos­que en las cabeceras del Yalle de Malah, y como no dudaba que allí estaba el enemigo, reuní la columna á la sombra de una ceja del terreno y dispuse el ataque." El General francés formó tres columnas de ataque y una escogida de reserva, no dejando sino 250 hombres de escolta del convoy, y despacio, para evitar el desorden, avanzó hasta cerca de una colín:~, desde cuya cima, á tiro de fusil, vio al enemigo, en cuyo campo reinaba la seguridad más completa, pero que corrió á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 320 BOLETIN MILITAR "-y--' tomar las armas advertido por un centinela: No había que perder un instante, y los franceses se lanzaron al ataque. La lucha fue terrible, y tremenda la carnicería. Los árabes dejaron en el cam­po 404 hombres, entre ellos á su jefe, y 280 prisioneros, de suerte que sólo se salvaron unos 150. Los franceses apenas contaron dos muertos y 8 heridos-Según el parte del General TEMPOURE • • • • SOBRE EL SERVICIO DE LAS TROPAS EN CAMPAÑA (EJÉRCITO BELGA) (Concluye) Yivac de un ~scuadr6n Art. 59. Un escuadrón suelto se establece en vivac como si formase parte de un regimiento. El comandante del escua· drón da á conocer sobre qué flanco deben situarse las hogue­ras; y sobre el otro flanco se establecen los forrajes. Modo de atar los uballos en el vivac Art. 60. Cada jinete atará su montura por medio del ron. zal á un piquete. El piquete Re clava con auxilio de la cabeza del hacha que lleva consigo cada cabo. Si ~e hubiese ele vivaquear durante mucho tiempo en un mismo ter~eno, se buscan mejores medios tle amarre, u tilizantrinas .:ino indiddualmente y es­coltado por un •ol05ible forzar al prudente Emir á combatir. Las tropas inglesas han encontrado re­cientemente las mismas dificultades en Birmania y también en la guerra contra los Cafres. Esta es una característica de ca i todas las guerras de insurrección, como por ejemplo en el Montenegro en 1876-77. El gran jefe circasiano Schamyl resistió á los Rusos con ventaja durante algunos años, gracias á su táctica de guerrilla; per­dió su preponderancia de de el día en que organizó á sus guerre­ros en ejército y entorpeció sus movimientos transportando artille­ría. Los Poloneses, en 1863, cometieron el fatal error de formarse en cuerpos organizados; si se hubieran limitado á la guerra de azar, su destrucción habría sido más difícil. Pero las circunstancias á menudo son de tal suerte que no se puede obligar al enemigo á combatir, si él opta por hacer la guerra de guerrilla. Esta even­tualidad está tratada especialmente en e::! capítulo VI. VII. La indecisión en la dirección de las operaciones produce la guerra sin plan-La indecisión en los movimientos de las tropas • El autor es inglés, y por eso no habla de la celebérrima campaña siguiente en que Mauagaacar fue reducido á Colonia francesa.-L. D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 328 80LETIN MILITAR '-y--' regulares engendra operaciones sin concierto, de las cuales la gue­rra de guerrillas es la forma más enojosa. Marchas sin objetivo determinado ó aparente, ofensivas seguidas de retiradas, ataques sobre las posiciones enemigas y evacuación del terreno conquista­d0: tales son las operaciones que exaltan la moral del enemigo y hacen la campaña larga, costosa, ineficaz y desastrosa á la salud de las tropas. Toda acometida debe tener un fin determinado y especial, y un::t vez comenzada debe ejecutarse á fondo, á menos que alguna dificultad insuperable é inesperada se presente. Hay que obligar al enemigo á que comprenda lo que quiere el ejército regular, lo que tiene intención de hacer, cualquiera que sea la em­presa que se intente. Las medidas á medias son fatales. Las desgracias de los Rusos en el Cáucaso fueron sobre todo imputables á la ausencia de objetivo en sus expedit::iones. Ellos reunían una gran columna y recorrían millas al través de la selva y de las montañas para apoderarse de alguna guarida que encon­traban abandonada. Regr~saban entonces, hostigados en todo lo largo de la vía por los belicosos Circasianos, Georgianos y checha­nos, y tornaban á ocupar sus acantonamiento§ hasta el momento de volver á empezar alguna nueva empresa espasmódica (sic) por el estilo. Durante la campaña de Marruecos, en I 8 59, las fuerzas espa­ñolas se dejaron arrastrar varias veces por los Moros á encuentros sin objeto. Y bién que ellas obtuviesen algún éxito en el combate, se veían obligadas al fin á abandonar el terreno que habían ganado, y los !vloros interpretaban este movimiento retrógrado como una victoria para ellos. Es preciso evitar estas acciones sin objeto, que cuestan pérdidas inútiles. En todas las ocasiones en que las tro­pas españolas atacaron vigorosamente las fuerzas del Sultán con un fin bien determinado, obtuvieron en recompensa un triunfo señalado. Las pequeñas columnas rusas enviadas contra los Tekkes Turcornanvs * en 1876-77, son ejemplos del inconveniente de las operaciones sin concierto é indecisas; bien que de 01 dinario las guerras de los Rusos en Asia hayan sido manejadas de muy distin­ta manera. Destacamentos demastado débiles para obten~r venta­jas se ponían en esa campaña en marcha sin objeto preciso, y tor­naban á sus pustos sin más resultado que la mengua del prestigio ruso y el aumento del espíritu de resistencia de los Turcomanos. La campaña contra los Madistas, en los alrededores de Sua­Jcin, en 188s, comenzó por el combate de Hashín, que consistió en tomar algunas colinas á pocas millas al Nordeste de la ciudad. U na de esas colinas, la más lejana y muc-ho más grande y más importante que las otras, fue tomada con bizarría, pero las ma- " Pueblos de Asia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80LETIN MILITAR ~ 329 lezas que rodeaban la base de la colina eran espesas, y la ac­ción quedó allí indecisa. Cuando, algunos instantes después, la colina fue abandonada, el enemigo la volvió á ocupar al punto. Y como la columna inglesa se retiró sobre Suakin, después de dejar una guarnición en los Zeribás * construídos á alguna dis­tancia á retaguardia, los Derviches quedaron autorizados para vensar que si no habían alcanzado la victoria, tampoco habían sido también algunas veceR, cuando el ene­migo obtiene la ventaja, que el de5trozo causado por las armas de precisión lo persuade de que su causa está irremisiblemente perdi da: Isand Iwhana, esa batalla tan terriblemente desastrosa para las tropas inglesas, mostró á los Zulúes con qué clase de adversanos debían combatir, y quebrantó la confianza que tenían en su inven­cibilidad. Rara vez el enemigo combate de nuevo con el mismo ardor cuando ya ha experimentado la acción de Jas armas y los métodos de un ejército regular. Este es un hecho muy importante y un po­deroso argumento para buscar la solución por el combate. La historia de las guerras civiles prueba superabundan temen te que las campañas señaladas con algunos raros encuentros genera­] es son las más decisivas. Tal fue la guerra contra los Zu1úes, á pesar de sus desgraciados comienzos. La sublevación de la India fue notable por el ardor del enemigo en aceptar el combate; si las cosas hubieran pasado de otro modo, la represión definitiva habría, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80LETIN MILITAR ~ 331 sido más difícil. Los Rusos, en el Asia central, han andado con mucha suerte al tener que combatir con adversarios que buscan acciones decisivas. En Yedshar, en 1866, un ejército muy fuerte partió de Bokhara y marchó sobre Tashkend, con la esperanza de tomar esta ciudad; pero lo detuvo una columna .1rusa muy infe­rior en número: el combate fue de lo más reñido, y los Rusos ob­tuvieron un éxito completo. Dos años después tuvo lugar una batalla decisiva bajo los muros de Samarcanda. Estas dos grandes batallas decidieron de la suerte del Turkestán; la toma de Tash­kend dio á los Rusos, en el país, un sólido punto de apoyo en su marcha ulterior hacia adelante. La ausencia de encuentros peque­ños es, pues, de notarse en esa lucha. Casi todos los episodios de las expediciones que condujeron á los Cosacos á Bokhara y á las fuen­tes del Sir Daria fueron operaciones importantes de guerra. XL Las expediciones en fas cuales las circunstancias obligan al enemigo á buscar las acciones decisivas, son las más felices-Las con­diciones de la lucha fuerzan á menudo al enemigo á librar una ac­ción decisiva. Nada más ventajoso puede suceder. En la expedi­ción de Abisinia, por ejemplo, en 1868, el Rey Teodoro se confió en lo inexpugnable de su posición de Magdala, en sus fortificacio­nes y en sus cañones, y esperó en la plaza la llegada de las tropas inglesas. La primera fase de la invasión francesa en Argelia-la ruina del poder del Bey y la toma de su capital--no causó sino poco trastorno á las fuerzas regulare5, porque había un objetivo bien definido que el enemigo estaba obligado á defender; tan 1uégo como el General Bourmont efectuó su desembarco, las tropas del Bey quedaron concentradas con la esperanza de detener la marcha de los franceses; naturalmente fueron derrotadas por completo. La toma de Delhí por los sublevados, en 1857, procuró una ventaja cierta á las tropas inglesas, porque Delhí era el centro de la rebelión, centro estratégico de la más alta importancia, que el enemigo defendía con ardor, lo que permitió á nuestras tropas, al volver á tomar la ciudad, dar un golpe mortal á la insurrección. En las guerras del A hantí y del Dahomey, las columnas inglesa y francesa tenían por objetivos las capitales reales; á los Reyes Koffi. y Béhanzin se les obligó á cerrar la ruta lo mejor posible, y tuvieron que exponer así sus ejércitos al riesgo de acciones ge­nerale , en las cuales las tropas regulares pudieron ostentar con éxito su superioridad de armamento, de disciplina y de mando. Durante las largas hostilidades en el htoral del Mar Rojo, cerca de Suakin, las fuerzas de Ü;:,mán Digmá se apoyaban constante­mente en el territorio fértil de Tok.ar. U na aversión natural á com­prometerse en empresas militares impidió largo tiempo á las auto­ridades del Cairo ocupar e ta ciudad; pero cuando en 189 I se en­vió una columna para tomar y ocupar á Tok:ar, el sagaz jefe Der­viche reconoció el grande alcance de las consecuencias de esta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 132 80LETIN MILITAR '--y-" operacton, é intentó desesperadamente detener la marcha de los egipcios que habían salido de Trinkitat. Esta tentativa produjo, cerca de las ruinas de Tokar, un encuentro decisivo que acabó definitivamente con el poder de los Madistaa en este teatro de gue­rras largas y desacertadas. XII. Dada la dificultad de conducir al enemigo al combate, es 'Utntajoso asegurar una victoria decisiva cuando él acepta la lucha­Las tropas regulares deben, pues, buscar el combate. Puesto que, por regla general, el enemigo evita los encuentros á campo raso, es preciso, á todo precio, lanzarlo al combate, atraerlo con hábiles disposiciones y comprometerlo á una acción seria si muestra el menor deseo de combatir. Porque si es tan dificil provocar un re­sultado táctico, es evidente que, cuando se logran los esfuerzos en este sentido, el combate debe ser decisivo. Esta cuestión de obli­gar á combatir á tales adversarios la trataremos en un capítulo ulterior sobre la táctica, lo mismo que la cuestión de los ataques de flanco y los movimientos envolventes contra la línea de retira­da del enemigo, operaciones que se hacen indispensables por la importancia que hay de batirlo completamente cuando se decide á la acción. Como estos combates son tan difíciles de lograr, bien se com­prende que, empeñada la lucha, hay que .sacar de ella el mayor partido posible. La simple derrota del adversario no basta: el ene­migo debe ser batido de llano en plano, de modo que quede inca­pacitado para resistir después; y si es posible, ha de quedar des­truído, en el sentido militar de la palabra. Se necesita una victo­ria decisiva y no un simple triunfo. La aplicación completa de este importante principio fue la principal característica de la campaña de Egipto en 1882, de que ya se ha hablado. Algunos días antes de la batalla de Tell-el-Ke­bir el ejército egipcio salió en gran número de sus trincheras y atacó á las tropas inglesas en Kassassín, á donde éstas se recon­centraron entonces con rapidez. El enemigo fue fácilmente re­chazado y perseguido hasta corta distancia de Tell-el-Kebir. L:1s obras de defensa de los egipcios se habrían podido tomar en se­guida sin resistencia seria, pero las fuerzas inglesas disponibles en ese momento no eran suficientes para obtener una victoria del todo decisiva, y la cabal1ería no estaba en condición de ayudar á coronar el éxito. En todo caso, el ataque de las trincheras enemi­gas durante el día habría costado muchas pérdidas, y por esto las tropas fueron retiradas y el ataque se aplazó hasta que todo estuvo listo. A este movimiento retrógrado, momentáneo, siguió un brillante triunfo, que justificó de modo evidente la demora. (Contin~a) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR ~ ESTUDIO POR J. MECKEL, DEL ESTADO MAYOR ALEMÁK Traducido libremente para el Boletín Militar (Continóa) U-Ofensiva y defen•iva 313 1.° Caracteres de la ofensiva y de la defensiva-Todo com· bate puede librarse ofensiva ó defensivamente. El ata.que (ofemsiva) tiene como característica buscar al ad· versario para combatirlo. Eu la defensa (defensiva), al contrario, se e&pera al cnemi· go para oponer resistencia á su ataque. El ataque tira. el golpe; la defensa lo pára. Puede sucedér también que para librar el combate ambos con ten dores tomen la ofensiva; en cambio, la simultánea de­fensiva de ellos jamás puede producir un combate. En fin, al priucipiarse la pugna puede presentarse con­traste l.>ieu marcado entre la defensiva y la ofensiva; pero en el curso de ella siempre se prol Poder Ejecuti\·o de Uolombia, y no eu el Perú, donde se hallaua. Por la ley orgánica militar de 18 de Abril de 1826 que,ló suprimida la clase de General en Jefe,~ yo conservo los anteriores documentos como uua prueba. auténtica de que se me creyó acreedor á este grado por la::; dos supremas autorida­des de la Nación. A. S. E. el Libertndor Presidente de Colombia, etc., etc. Excelentísimo Señor: Bogotá, 3 de Octubre de 1826 La sorpresa que he recibirlo leyendo las actas de 28 de Agosto de Guayaquil, y de 5 de Septiembre de Quito, es ignal á las absurdijaute actos. Prescin­diendo de los falso8 argumentos en qne s apoyan, y de la ab­soluta ignorancia. de los principios del derecho público que manifiestan, ha taría para llt:'uaroe de amargura todo corazón patriota, el ver que se babia de dictadura n la República de olombia, cdieu te c·rvidor, (Continúa) JOSÉ MANU!CL PESTREPO DEL GENERAL PABLO MORILLO (Continú 1) El eRcmulróu de lanceros del Perú, que no pudo tomar parte al comouzar la acció11, haeia la mitart> todo, á la llegada tan oportuna del esforza­do batallón de la Uuión, á la que (}ebe atriuuirse el éxito de la joruaua; la firmeza y la experiencia militare que desplegó en el momento más crítico, se sobrepouen al mejor elogio, por lo cual todo el Ejército aplaudió la promoción del Mayor D. Ma­nuel Bausá, Jefe de este CuE-rpo, á Corouel, sobre el misruo campo de batalla. Pude, después de la victoria, calcular con exactitud las fuerzas enemigas: antes del combate se elevaban á 2,000 sol­dados de infautería y á una caballería no menos numerosa. Los rebeldes llegaron á Calabozo, pero sin haber podido ejecutar su retirada en orden; allí se de tu vieron tratando de rehacerse, y para esperar los auxilios que t:lebía traerles Páez . .Este Jefe se batía. separado de Bolívar desde el Sombrero para ir á estrechar el sitio de San Fernando. l\1ás tarde hablaré de la suerte funesta y gloriosa á la vez de esta ])laza á órdenes del joven y valiente Capitán D. José María Quero. El ejército real acampó e117 en San Juan de los Moro , á donde el Brigadier D. Miguel de la '.rorre vino á tomar, iuteri­namente, el mando en jefe, mientras que ;yo me trasladaba á Valencia, á n·ponerme de mi herilla. Al propio tiempo ~e urde­ron a 1 ejército los batallones de Ca" tilla y lo de Pardos de Caracas, con cuatro compañías del batallón Burgos. E.·tos últimos cuerpos perma11 ci ron en San Jna.n de los 1\'loro , con orden de ocupar suce ivamente á Ortiz y Parapara, á meclida que avanza e el Ejército. Esta. allerífl, el ejér­Cito retrogradaría dnra.ute la uoelle. En esta retirada se su­frió primero por fa! ta de agua .Y u e pué· por la mala. calidad de la que e logTú cOtiHegnir. A la ,•t•gnrHla jornada. eutró el ejér­cito á Ortiz., donde d Brigadier la 'forre onlenó que permune­eie en aeompaii:i.tulole lo· bata! Ion ~s de Ca tilla, de la. Unión y c.le Valeueia, y el P. ·cuculróu (lel l11faute D. Uarlos. Estas fuerza' ruon tauan ~í mil lloruhr s; >} r sto de las tropas fue á l>us<;ar otl'o.· sitio.· para situar·e: le:t iufant ríe .. u villa de Uura y la eahallel'Ía. eu las aldeas Ycciuas, á orilla de Iet. Laguua. El cuerpo del Uoruuel López r cibió onlcn de marchar hacia la \'illa (lel Pao, y ·e ·eparó del grueso del ejército al terminar la pl'i ruer<~ jornada. Era dü cr·e .. rse que el enemigo, tras las derrotas reiteradas qne había sufrido d~spué de la jornacla del ~..: ombrero, se en­contraría en impo ·ihilüla(l ,¡e emprcutler une,·o ataques, ó que {t lo meuos e vería obligado á. tle8causar al abrigo tlel río Apure y rle la plaza de Sc-l.u Fernando. Siu embargo, apeua~ el ejército rea.l había ocupado los puntos meneiouados arriba, cuaouo el 26 de Marzo los rebel­des se presentaron frente á Ort1z, COll cerca fectuar ninguna diversión sobre la derecha, por el camino del Som brero, única maniobra que fácilmente podía ejecutar su caua­lleria. - Al principio de la acción nue tras 3'\"'anzadas contuvie­ron con trabajo la impetuo idad del enemigo; pero el ba­tallón de Pardos de Valeucia, y bien pronto S de Calabozo para reorganizar su infantería que había sufrido mucho. En esta retirada varios soldado. del batallón de Numancia yde la compañia del batallón deBal'iua._, que formaban la guar­nición jo y los Tizuados la direceióu del Sombrero y de Bal'bacoas. A e ·te último Jefe le había dado yo el títnlo de Co­mandante general de los Llanos, y la onleu de atacar al enemigo tan luego como lo encontrase, para impedir q ne e uniesen Bolívar y Páe~, lo que debía verificarse en San Carlos. Mientras tanto el Coronel Calzada volvía á la Provincia de BarinaR, cu. ' O mando ejer·cía; sn preRencia y su influencia eran necesarias para coutener eu t'sta parte Jos progresos del enemigo. El Coronel López ganó ~in pérclida, de tiempo á Hatoviejo, y des pué rte {t vario~ J(•fp y Oficiale.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IV N. 169

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 129

Por: | Fecha: 09/12/1899

Bo6ot á, Diciembre 9 de 1899 NUl\1. 129 ---·----- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO --- ~- -- DIRECTOR AD-HONOUM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Coloml)iana de Ingenieroa Son colaboradores natos de este periódico todos loa Jefes 7 Oficiales del EJército de la Rept\blica 9 DE DICIEMBRE DE 1824 AYAC OH OFICIAL que honra la memoria del Coronel Heliodorc Piescha.:ón. (20 DE NO\'IEMBRE) El Prnidente dt la República, CONSIDERANDO: Que el Coronel Heliodoro Pieschacón falleció el I 5 del presente mes en el punto denominado El Neme, víctima de su arrojo; y Que en toda época prestó el Coronel Picschacón sus servicios al Gobierno con decisión y valor DECRETA Art. x.o El Gobierno lamenta el fallecimiento del Corone] Helio­oro Pieschacón; Art. z.o La Com1ndancia en Jefe del ejército dispondrá que se:. t ibute á la memoria del Coronel Pieschacón los honores de ordenanza-. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BULWl'i:N MILlTAH Art. 3.o El Ministerio de Guerra, solicitará del próximo Congres~ ec decrete á favor de la viuda del Coronel Pieschacón una peltsión dd Tesoro Público. Art. -4-.o Copia de este Decreto se enviará á la f,.milia dd finado. Dado en Bogotá, á 10 de Noviembre de 1899. Por delegación del Excmo. Sr. Presidente de la República, El Ministro de Guerr.a, JOSÉ SANTOS ---·---- ORDEN GENERAL PARA HOY 18 DE NO\'IEMBRE DE 1899 RriÍtólita 1Ü Colomhin-Comandnncin en J~ft del Ejército f11 opuntionu sobre ti río Magdalena y d Dtp11rtamrnto de S. ntandtr. Jefe de dÍa : para hoy, ........ , • Para m:.ñana, ....... . Art. Para conocimiento del Ejército se transcribe en esta orden ¡eneral el siguiente Decr<.to dictado hoy: DECRETO NUMERO .... DE 1899 ( 18 DE NOVJEMBR¡.) fO' el cual te re1t1ble:e traneitoriamcnte el ttáfic mt'rcantil en el río Magd:tlen.1 y se ' dictun v11rias displlsicionc!l sobre este servic•o. Edmrmdo C(rfltJllttJ General Jefe de operaciones sobre el do Magdalena y Sant.mder~ en virtud de las amplias autorizaciones de pccialmente de los Jefes militares, procur;~r, p(JT cuantos medios e~,én á su c:~kance, el pronto restablecimiento de la pn,. con el uso libre de las vías de comunicación, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .0Lftbf1 KILIT.A.R lS4:7 DECit.!TA: '.)Art. 1.• El General en Jefe de las futrzas del Atlántico, Sr. ; .Francisco J. Palacio, procederá á hacer entrega á Jas respectivas empre­us de los buques López Ptnka, Amóa/ema, Bísmar(k, z~~~, Migue/ . Gam­' ftr y Rü4urtt; §. Las Compat\ías propietarias de vapores deben comprometene á Te~ponder por los dafios y perjuicios que se causen en cas-o de .que:- los etñpleados de los buques referidos tornen parte en acto, proyecto ú or­¡ anización de catácter revolucionario. ,.~ Art. %.o El empleado en alguno de Jos buques, sean de guerra 6 mercantes, que hacen la travesía en e] Río Magdal~na, que en adelan­te tome parte en niovímiénto revolucionario,.será juzgado militarmen­te como traidor, de conformidad con los artículos 1647 y 1648 del €ódrgo Militar. Art. 3.o Consérvanse en servicio del Gobierno, armados en gue­J'ra, Jos buques Wtue!J, Píuz, Alitia, Catalina, Flora, C~tuca, Martínez B~uio, Aycardi y Enrit¡ut. Art. f.o Queda autorizado el referido General, .Jefe de las fuerzas del Atlántico, para disponer, cuando lo crea conveniente, el aumento ó disminución de la flotilla del Gobierno. Art. 5·, Los buques que se t":ntteg 1n á las Compañías propierarias de ellos, así como los demás de que no había dispuesto el Gobierno, podrán hacer libremente tdfico p">r el Bajo Magdalena, quedando por consiguiente libre el comercio por las aguas de dicho río. Art. 6.o Organízase una exped1ción por el río Lcbrija, que JJevari por objeto perseguir y capturar la partida de malhechores encabezada por Hilario Meneses. Tanto á este individuo como á los que Jo acom­paf'lan, se ]es juzgará conforme al Derecho de Gentes, coP~idert nrlolos como piratas si no se rinden y entregan las armas tan pronto como se les intime la rendición. _ Art. 7.0 La expedición de que se habla en el artículo anterior se compondrá de los buques Enriqut, Cauca y Flora, el primero de los cuales permanec~..rá en las bocas del Lebrija, y los otrosfdos subirán el río con el objeto indicado. Será Jefe de esta expedición el Coronel Eugenio Castillo, y se ­¡ undo el Coronel Nacianceno Vélez, quienes Jlevar-.in á sus órdenes tlos Compañías del Batallón Briaiío de la 3.• División de Antioquia y el E"cuadrón Rengifo de la 5· • División del Cauca. Art. 8? Los buques que quedan armados en guerra se destinan á convoyar á los mercantes, en la forma que disponga el General Jefe de la flotilla, de acuerdo con instrucciones que recibirá de esta Coman­dancia. Comuníquese y publíquese. Dado en Puerto Nacional, á bordo del vapor Hérculn, á 18 de Noviembre de 1899. EDMUN OO CERVANTES. El Coronel primer Ayudante general, Secretario, MICUEL A. PENAREDONDA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 548 BOLETÍN MILITAR Art. El General Jefe de operaciones sobre el río Magdalena y el Departamento de Santander, en uso de las amplias facultades de que está investido, y ciñéndose á lo dispuesto en el Código Militar, confie­re los siguientes ascensos á los Jefes y Oficiales que se distinguieron, á bordo del Hérculn, en el combate naval librado el 24 del mes pasado. Al Teniente Coronel José Manuel Lasprilla, segundo Comandante -del buque, á Coronel efectivo; al Capitán Luis María Ramos, primer .artillero, á Sargento Mayor efectivo; al Capitán Antonio J. Barros, ·contador del buque el día del combate y encargado de la segunda pieza de artillería, á Sargento Mayor efectivo ; al Capitán José Teodoro Sil­va, Comandante de la guarnición militar, á Sargento Mayor efectivo ; al Teniente Jenaro Castro, del Batallón Junín, á Capit:.ln efectivo, y al SubtenieA.te Emiliano González, á Teniente efectivo. A cada uno de los individuos que componían la tripulación del Hérc11lts, el día del re­ferido combate, se les concede una recompensa en dinero, equivalente á tres meses de sueldo, que le será pagada por el Administrador de la Aduana de Barranquilla, en virtud de libranza que al efecto presentará .el primer Comandante del vapor Hérculn. Art. Estando ausente el General Diego de Castro, Comandante general de la flotilla del bajo Magdalena, continnará con este cargo el General Elías Rodríguez, Comandante del Hérculn. Art. N6mbrasc segundo Jefe de la flotilla, encargado del detal, al Sr. General Arturo Salas, quien á la vez desempeñará las funciones de Comandante militar del vapor e atalina. Art. Compondrán la flotilla del bajo Magdalena los siguientes buques: Weue/J, Páez, .Alicia, Catali11a, Flora, Cntua, Martíntz Boui1, Aycardi y Enrique. Art. Debiendo partir el Ejército tan pronto como se concluyan los preparativos para la marcha, se ordena á los Jefes DivisiOnarios y de Cuerpo que tengan completamente lista y arreglada la gente de su mando para c:mprender viaje inmediatamente que se les ordene. Dada en el Cuartel general en Puerto Nacional, á bordo del vapor Uerpo de guardia, el Comandante de ésta debe siempre asegurarse de la legitimidad de ellas. AJ tocar la ronda á la puerta de la muralla, 6 al acercarse al pues· to, el centinela preguntará: "¿Quién va á la guardia?, ó "¿Quién vivel ,,. y al recibir la respuesta de que es una de las rondas mayores, mandará: "diez pasos á retaguardia la ronda, ó alto," según el caso; y cerciorán­dose de que su orden ha sido cumplida, avisará á su Cabo la llegada de la ronda. En caso contrario, dará la voz de alarma. Avisado el Oficial, hará formar su fuerza sobre dos filas, dando frente á la puerta éstas, y terciar las armas, calando el centinela la suya. Entonces el Sargento ó Caho entreabrirá la puerta y preguntará de nuevo: "¿Quién va á la guardia?" y obtenida respuesta satisfactoria, mandará: "Haga alto la comitiva" (si la hubiere); y luégo: "Avance el que así se anuncia, á rendir el Santo y Contraseña;" y abriendo un poco más la puerta, dirigiéndose á los cuatro soldados que forman el • Vigente esta orden general, se reproduce por orden del Comandante en Jefe de los Ejércitos de la República, para que se le dé eatricto cumplimiento por los militarca CJUC entren •~ facción. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL;K:l'~ HJLIT & resguardo y estarán tras él: "Resguardo, de frente, marchen;" y al lle­¡ ar á la a!tura de la ronda: "Resguardo, á derecha é izquierda, calen.'• La puerta del cualtel se cerrará al salir -el r~sguardo, y el centinela ob­servará por el ventanillo lo que sucede. ReCibido el Santo y Contra­• efta de a.c;~erdq q:m lo di$p~.I.e.s~q en el ardcul9 7.3 1 del Có~i~ Mili­tar, mandará el Sargento ó Cabo respectivo: "Pramer cosr: .1do dere­cho, tercien," y "Paso lateral, 64al ftente,''" según la disposición ea. que se hallen, á fin de que el soldado se le aproxtme, y le dirá al oído: 4 'Diga al Comandante de la guardia que-viene bien ó mal anunciada.'• Recibida de dicho Comandante la orden de que la ronda puede avan­- zar• terciará sY«rm-. S~· lo hará saber asf á la ronda, y mandando te.r:­c: · rrátlfl. r'Jgu.atdo. CAtrad. C.QR él al ~~rPQ de. g'}a~Aif traa.la r~nda. S~·lih r~d se• h_,bier~ aP~Uncia4o ~ali eJ Oft.cia.l ll}"qdará orpen ~ ~ &rgQ~o p.u•fquC), in imándolc p!isi9n, sig,_a,l Ctle~B~ de la g . uJr~i~ . entrJ la~ lnypn.~~'" cah.da.J, y la m.,_n~endrá allí en~_re dps cen,tin~l~ dp ; vista, hasta tanto pueda dar aviso al superior respectivo y re.cibj.r d~ .. é~·l órdenes del caso. Si el caso fu~r;e graye ó la situ~ción anprmal,. el Ofic,ial m¡¡ncbrá didw aviso en el acto. La puerta de todo cuerpo de guardia no se abrirá para permití!'! la salidá á rondas, Jefes ó patrullas, sino cuando la tropa esté. formada en dos lilas abiertas, con las armas caladas, y en el momento de abrirse dicha puerta se mandará al ·resguardo: "Resguardo, marchen"; y ya e r la calle la persona que debe salir, cerciorado de que no hay peligro: "' Paso atrás, marchen., Si la ronda tuviere que permanecer algún tiempo dentro del cuer­po de·guardia, mandará que la tropa se retire, á· fin dt: no cansarla in­útilmente, no ordenando se forme de nuevo sino cuando fuere tiemp9 1 de salir para recibir un ~a ronda; si la fuerza de la guardia excediere ,de1 diez nútneros de facción, el Comandante de ella no tiará' formar sino. la par-te que esté de vigilancia, para . permitir, su reposo al resto, salvo .ea , cl icaso del artkulo 718, ó cuando así lo disponga la ronda ya recibida. Todas las guardias cumplirán con la p,arte que les corresponde de: lo prevenido en el artículo 49 5, y ningún oficial que entrare: de facción. podrá ser reemplazado por otro, sino por orden del Jefe de Día, de quten dependen inmediatamente las guardias, pero puesto de acuerdo con ct'Jefe del Cuerpo á que pertenezcan la tropa,sal•o el ca o de que e.t Comandánte de la ·guardia estuviere ebrio, ó cometiendo falta grav~. pues- entonces el Jcfe ~ de Dfa debe relevarlo inmediatamente, encar­gándo de la guardia á otro de los Oficiales, ·si los hubiere, y si no tr~-. yéndolo del Cuerpo respectivo, donde lo pedir 1. sea de día 6 de: noche. De acuerdo con el artículo 727, los Jefes de Día son responsable• d-el estricto cumplimiento de estas disposiciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLK'l'ÍN lllLlT.AR , eo.nferenciaa de los Oficiales de la Mia\6n l'ra ce • NOCIONES Dl TOPOGRAFIA (Continuación.) CAPlTULO 11 . S t '. A111tDj11 6 lu1tifiii-:­Casi todos los . anteoJos· de los instrumentos son ante­ojos astronómicos, que ~aa • imágenes invertidas. 0 }r rr 11 1 Anteojos astronómitos-Lo. . . , . ) .. .. . t anreoJOS astronom1cos estaa formados esehcialmente ' e dos vidriCJs puestos en cada ' extremo de · un tubo ciUn- 1 drico. Estos vidrios son: ' 1.• Un lente converg e L,que se coloca :iel lad() de obje­to observadq, y que s llama ~eti~•; 2.0 O rcr len con­ver! nte L', al ecual so apli­ca el ojo y q9e se Ita •t•­lar. For!"atiflll 4e la imag1• nai-I.Jos rayoa de luz ema­nados del objeto, fc man, después de pasar por el obje­ci vo L (fig. 34-), una imagen o¡, real é invertida, de me­nor tamaño que el objeto A B. Llámase real J• ima­gen que se puede ver colo­cando un pape 6 un vidrio plano despulido en el pun­to en d :.mde se forma; así, por ejemplo, la im gen que .. se forma en una cám-.tra fo ­tográfica; si en lugar do rmi­rar la imagen directameate¡ se la observa con un leJttc L 1 (' esta imagen, siempre innt'• ti da, ·~ veri aumeDta~ e a 1 ANCO DE LA tatJOr ~EPU UC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 552 BOLETÍN MILITAR A 1 h'; en los anteojos el ocular es el lente que sirve para aumen­tar la imagen formada por el objetivo. Llámase centro óptico de un lente un punto tal que todo rayo de luz que pasa por este punto sale del lente sin desviación. El centro óp­tico de un lente es un punto perfectamente definido y variable sólo con la forma del lente. Ejt óptif1 ó fiÍJRal dd anteDjo-Si en un vidrio plano despulido,. colocado en el punto en que se forma la imagen producida por el ob­jetivo, se trazan dos líneas perpendiculares, la línea que une el punto­de encuentro de estas perpendiculares y el centro óptico del objetivo,. será también una línea perfectamente definida y constante, si no se cambia la posición de las perpendiculares. Las líneas perpendiculares trazada~ en el vidrio despulido se reem­plazan en los anteojos por una retícula formada por dos hilos de seda, de tela de araf\a, ó de plarino, y la línea que une el punto de inter­sección de los hilos y el centro óptico del objetiv«t, es determinada de un modo muy exacto. Esa línea se liama tjt óptico ó r~isual del anteojo. Notemos que la dirección del eje óptico e ~ completamente indepen­diente de la posición del ocular, y no cambia aun cuando se tenga el ocular en la mano. Este eje óptico, de posición innriable en un anteojo,. cuando no se cambia la posición de la retícula con relación al objetivo,. no hay que confundirlo con el eje de figúra del anteojo, ni tampoco. con la 'ínea que une los centros ópticos del objetivo y del oc u lar . .Apu11tar IIft awttojo-Procurando hacer coincidir la imagen de un puRto del objeto mirado con el punto R de intersección de los hiJos de la retícula, el punto del objeto se hallará en la prolongación del eje óptico del anteojo (figura 3 5). En efecto, !lea O el punto mirado. La imagen C' del punto C se forma siempre en la prolongación de la línea que une el punto O con el centro óptico del objetiro (definición del centro óptico). Por consiguiente, la lfnea CC' que une el punto C y su imagen pasa por el centro óptico O. Pasa también por el punto R,. por hipótesis, y se confunde con el eje óptico. En esta disp.osición, dí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLJ4~TÍN MlLl'l'AR 553 cese que el anteojo est1 apuntado al punto e, y la dirección del punto C está perfectamente definida por el eje óptit:o. Desde luego los ins­trumentos de topografía que darán las mediciones de la direcci6n del eje óptico de la luneta, darán al mismo tiempo las mediciones de 1& direcci6n del punto apuntado. C61otación al punt1-Hemos visto que, ademá!i del objetivo y de ocular, un anteojo consta de una retícula. Estos tres elementos están fijos, cada uno en un tubo independiente, de tal modo que se puede cambiar la posición de un elemento respecto de otro objetivo. Se sabe que en fotografía, el operador, después de destapar el objeti\'o, se coloca detrás del vidrio despulido y cambia la posición de éste, moviéndolo ha­cia adelante ó hacia atrá~, hasta que parezca bien visible la imagen : esta operaci6n se llama colocaci6n al punto. Con un anteojo se hace la misma operación, siendo reemplazado el vidrio por la retícula. Pero, puesto que se mira la imagen con un lente, la operación consta de d<>i partes: J. • Hacer visible la retícula cambiando la posici6n del tubo del ocular respecto de ella; cuando está bien visible, no debe cambiarse la posición del tubo del ocular respecto de la retfcula, para todas las ope­raciones hechas por el mismo observador. 2..o Hacer visible la imagen del objeto, cambiando la !'Osici6n de1 conjunto de los tubos del objetivo y de la retícula rc.-specto del tubo det objetivo; esta segunda operación depende de la distancia del objeto apuntado. Después de hacer estos dos movimientos, puede subsisur muchas veces el defecto llamado p~tralaje dt LDJ hi!oJ, cuando no coinciden exactamente los planos de la retícula y de la imagen. Para reconocer este defecto, se cambia ligeramente la posición del ojo perpendicular­mente á uno de los hilos de la retícula; si el hilo no se v~ inmóvil en su lugar, y parece como que cambia de poc;ición con relación á la ima­gen, hay paralaje, que se corrige cambiando la posici6n del conjunto Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN HJLIT ~K de ,la retícula y del ocular respecto del objetivo; por tanteos se llega i suprimir la paralaje, y á hacer visibles al mismo tiempo con mucha claridad la retícula y la imagen del objeto. El Coronel Goulier, en Ull estudio sobre los anteojos, recomiend• para suprimir estos tanteos, hacer la primera operación, es decir, el: movimiento del ocular respecto de la retícula, tapando el objetivo con ~ - - -- . . 6 'u . e . 11 • ~o, porque "·~l!WF(W~._; ( campo -~~~,~-tM~rx e ojo del ~ a e · ~ IIJ.~ dt4!1~~~~~§./·s el anill9 Pfl!:lq/Ji/o:s de la edaula. Este diafr g.-na ..es ':v.il P.Or de _ tornillos de m ner.a de .cambiar, si se quiere, la posiciów del centro de la retícula. A veces la retícula está formad:t de más de dos hilos. La inter­sec~ ión de lo hilos centrales determina el eje óptico del anteojo. En realidad, los oculares y los objetivos constan casi siempre de dos 6 más lentes; pero el plan de este estudio no nos permite exami­nar ,estos detalles de construcción, que tienen principalmente por objeto.., rea}jzar el acromatismo de los anteojos. Ant~oj()J terrnlrn-Para no dañar la claridad de las . im4gene~ se :¡ deja la imagen invertida en los anteojos de los instrumentos de top,o­grafía. El observador se habi.úa muy pronto á este modo de ver 1loe 1 objetos. Sin cmbarg ., algunos instrumentos tienen oculares espec,ialet de repuesto para enderezar las imágenes, y por consiguiente transf.or­mar los anteojos astronómicos en anteojos terrestres . .Ant~ojt~s dt Galileo-El anteojo de Galileo está formado de un objetivo convergente y de un ocular divergente, que permite acortar el instrumento. No se forma imagen real en ese ant:ojo, y desde luegc¡> el u~o de la retíc.::ula es imposible; por consiguiente, los anteojos de Ga­lileo no pueden servir para determinar un punto, ni tampoco para ha~e~ m<;diciones exactas y no se emplean en los instrumentos de topografía..; c L0s binócülos cst.Í11 formados de dos anteojos de Galileo paral,e­] os; los tubos de los objetivos están unidos por traviesas en sus extre­~ o.s; , otra traviesa une los tubos de los oculares, de manera H_Ue se pue:.r d¡&Jl mQve~ á la vez ambos tubos, y colocar simultáneamente al puntp., aQl.hos anteojos por medio de un tornillo puestq entre los tubos. Alg~­nc;>' b~nócuJos tienen un segundo tornillo para cambiar la dist~pcia- e91'7 re · •JPb9~ ant~ojos, h-cerl¡a jgual á la distanci" entre )os ojos del obs~~;, -~~ ~ iiJll?~flif , la fornta~i6n d~ d~ imáa~n~J distiocae. Etta pr~•pc,i~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN HIL~;t'A.B e~ m~y importante, y cuando se co~p .ra un binóculo que no teng'- est.e_, ~es.~ndo tornillo, es preciso medir la distancia entre Jos ojos y ped.ir al . co~!ructo~ un instrumento que tenga entre los anteoios esa mis"\~ di.s-. t&f\CI~ ~.~ Mi,.as-Con lo~ anteojos de los instru~entos , topoc-:~ficot te apu~t• s~a á jalones, á s fiales na~urates 6 artifi~ia~e~ sef á. re¡J~ , ¡r - du&,das de v~ioa modos, que se lla~•n miraJ._ S~ emp_lean como miras: 1~ · ~111~ l{~~uad,~, á l9 .l~~go de la . cualea p~ cq.r:r~1 , • jl~(lliM , ptll~fa, ,CP.. colores. vjvos¡ en est' pJ..ncfla. e~t~ . traz~da , u~d~'tll '. ¿,,¡;, á 1 la,q_ue . s~ •suntJ el apteojo; el aypd~nt' que , lleva la qajL• 1 • (R.qr~qaira.) fe~ la d'visi6n de la regla irad\Jada correspondi4~, :e . á . la lípe~ de. f~ {mira~ de corredera, jalones, mira~}. Much~J vece,• 1,, 1(1¡¡ u de fe es la línea de separación de rectángulo- pintados unqs en , blapc().,. otf.os- en cQ)or¡¡d9 (figura 38). El hilo de la r~dcula puede cubrir e{l la Pkl,lf~a un~ ma~itHd 1d~ 3, "+ ó ~s milím~troa, f puesto que la Hne, de fe n~ tiene espc$or, se puede com~t~r, cuando se a,Runta. u error de la, tJi11lt~d de esa magn~tud. En las miras del medelo de la Escuela de Artif!ería é Ing~ni~r!a ~ de Francia~ u~ada.s en el ejército fraP,cés (figura 39), las líneas de ·¡; son Hneas ideales constitu{das por los ejes de fajas, suficientemente anchaa .. para que los hilos de la retícula no las cubran nunco1. Para apuntar se bisectan las fajas con el hilo de la retícula, y se obtiene de este modo una precisión mucho mayor que en el caso precedente. z.0 Reglas anchas en las cuales están pintadas divisiones muy •i­aibles, que el operador puede leer directamente con los anteojos, en el punto correspondiente al hilo horizontal de la retícula (mir;as parlantes, estadías). 3· Nonio 6 vernier-En los instrumentos de medir ángulos, el no­nio 6 vernier es un arco de círculo graduaio que se mueve frente á un limbo fijo, y que permite hacer 1 cturas apreciando e actamente cierta fra_cciQn de la menor división del limbo. Por ejemplo (con los instrumentos divididos en grados centesima-. les), el limbo est;l dividido en grados, y el n9nio permite apreciar la d 'cima parte de un grado ó de diez minutos. Se hacen las lecturas fren_te . al' cero del aonip. Supongamos que el cero se halle entre ~as divi~ion~1 . Ji y z 5 del limbo (figura 36); tenemos que valuar la fra~c16n o "'• .para . IQ c~al se aplica la .resl'a !iguiente: "Jnp11ís tlt.Jif1Ur P!f. 11Íif11UI át 0 gra_i/,s ._\ J,li/idilií• t•t 11 lui/IJ 111 tllim/Jt ••lis itl ur1 tlt/116711!• 11 '"". 111_ 1('!.~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. i56 noLE'l'ÍN MILITAR ni# ~1 núm~ro d~ minutoi, !#mando tantaJ vutJ 10 cuatJtaJ unidadn h11y ~n d núm~ro t¡tt~ indita la diviJió11 del Vtr1Jitr, t¡tt~ t1intid~ lo mtÍJ ~xactam~11- lt co11 111111 divirión del limbo." Así, en el caso de la figura, )a séptima di­visión del nonio coincide con una división del limbo, y se lee: z4°7o'. En efecto, para construír el nonio se han tomado 9 grados del no­nio, que se han dividido en diez partes iguales. Cada una de las divi­! iones del nonio es igual á o09 =901 , y la diferencia entre una división del limbo y una división del vernier, es de 1 o'. En el ejemplo de la .figura, puesto que la 7 .• división del nonio coincide con una división del limbo, la 6~ divisi6n del nonio se halla á una distancia de 101 de la división precedente del limbo; la s.• á una distancia de zo'; la +·· á. una distancia de 30', etc., etc., y la 1.•, ó el cero del nonio, á una distancia de 70' de la división m del limbo, es decir, que la distancia m 1, es de 70'. Regla gtntral d~ la e •nJtruuión d~ loJ 11111ios.-Si se quiere apreciar una fracción ia de la menor división del limbo, se toman en el nonio 11-1 divisiones del limbo, que se dividen en 11 partes iguales. Por consiguiente, todo el nonio representa el valor de 1a menor división del limbo; y cada una de las divisiones del nonio repr('senta la .¡jferencia constante ( 1 1-,) entre las divisiones del limbo y del nonio. Para hacer la lectura, se lee en el limbo todo lo que su graduación puede dar directamente, es decir, se lee la división del limbo que pre­cede inmediatamente el cero del nonio. En seguida se CU('ntan laa di­visiones que haya después del cero del nonio hasta la división que coin­~ ida más exactamente con una del limbo, y se multiplica este número por la diferencia ...!_ (11 es igual al número de divisiones del nonio). PerG 11 prácticamente están marcados en el nonio los productos de estas multi­plicaciones, y basta hacer la lectura de la división que coincide, lectura que se suma, con la lectura hecha en el limbo. El nonio se puede construír del mismo modo en los instrumefttos •~ medir longitudc:s (miras, reglas del Coronel Goulier). -(C1ntinuará). Capitán SABAR THEZ (de ingeniero') -- ·~· -- INB'l'P-. 'O'O~ION PARA LAS MANIOBRAS DE CABALL!RIA (Continúa) Eaeaela de la &ropa de••oalada Z/pe/qtÓJJ-Estando el pelotón en batalla, en marcha 6 á pie firme, se le pliega en columna por cuatros 6 por doses, á las voces de hil4ra_J por ~uatroJ (6 doses) á la dtruba (izquierda), MARCHEN. Cada fracctó~ de cuatre hileras (doses) ejecuta una conversión conforme á lo prevemdo para la de eje fijo: Jos números extremos de la derecha (iz­quierda) sirven de ejes. El guía se coloca un paso adelante de las hile­ras que serán la cabeza de la columna. Cuando la conversión está al terminane, se mandará 1111, ó de frttJtt, marcbtll, según el caso. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'J'L'~ ?fiiLJl'AR 557 La columna del pelotón desmontado marcha y cambia de direc­ción conforme se dijo para el pelotón á caballo. En la marcha las pri­meras filas conservan exactamente las distancias, á fin de porler volver á formar en batalla por medio de un movimiento general. Al cambiar Compañías del Cazaaorn y un piquete de caballería; éste se ha dirigí.;. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MlLITA.B do por la v!a de Timbío hasta La Horqueta, en donde se dice hay una partida enemiga. Este lugar dista doce leguas de aquí, por camino de Almaguer. Dititmhrt 17-Nada notable. Diciembre 18-Este día se ha recibido un parte del Capitán Cus­todio Gutiérrez, en que :omunica que en La Vega de Supfa y Rioseca han sido aprehendidos por el mismo Capitán, un Subteniente, 40 sol­dados americanos y 8 españoles, los cuales obraban bajo el mando del español Mendigurcn, el cual pudo escapar sólo con 2 oficiales y f es· pafioles; quedando completamente libres los pueblos de La Vega de Supía y entablado el correo de esta Provincia á la de Antioqllia. Tam­bién se han tomado 50 fusiles, 30 bayonetas, 50 piedras, 500 cartu­chos, 50 cartucheras, y J caja de guerra. Didembre 19-Sin novedad. No habiendo tenido hasta la fecha r noticia alguna de la co'umna que salió hacia Patfa. Sólo se c;abe por chispas, y ninguna digna de crédito, que Calzada se aproxima á esta. Diciemhre 20-Este día nada ha habido notable. Diciembre 21-Este día llegó la partida compuesta de las cuatro compafifas de Cazadores de Nueva Gunada, la que trae noticia que en los llanos de Santa Luda, distante un día, S<" halla el Coronel López con una partida de 30 hombres, que igualm~nte ha andado una partida de cabal ~ ería at mando del Capirán R c)cha por el pueblo de Timbfo y sus alrededorec;, y que en el Cabuya!, adt:lante de la cuchilla del Tam­bo, hay otra partida, pero que se ignora el número. También se pasó en este día por las armas á un pastuso de los prisioneros en Manito, que fue agregado al servicio de la República y dc:sertó con el fin de pasarse al enemigo, pero fue aprehendido y sufrió la pena que arriba se expresa. Diciemhre 22.-Nada notable. Diciembre 2 3-Este día salieron dos partidas: la una por la vfa de Antón Moreno, dos leguas distante, y la otra por la de Riohondo á igual distancia; han regresado sin novedad. Ditümbn 24-Nada notable. Dicinnhre 2 s-Este día salieron dos partidas: la una por la vía de Timbfo, hasta dus leguas distante, y la Olra por la de Riohondo, á igual distancia. Nada se ha descubierto de particular. Diciembre 26-Nada de particular. Diciembrt 27-Nada notable. D iciemhre 28-Este día salieron dos partidas: la una por la vía de Timbío, hasta dos leguas distante, y la otra por la de río Hondo á igual distancia, habiendo regresado éstas sin no\-·edad. Duitmbre 29-Nada de particular. Diciembre 30-Este día salieron dos partidas: la una por la vía de Timbío, hasta dos l<"guas distante, y la otra por la de Riohondo á igual distancia. Diciemhre 31 -Este dfa salió una columna compuesta de cien hombres de mfantería y doce de caballería, con dirección á la cuchilla del Tambo. Popayán, Enero 2 de 1820. LEÓN GALINDO-Visto Bueno. O BANDO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t60 .BOLKTlN )lll..l'l'AK OAM~AÑA :CE OOOID:slNT~ 1.099 (CONCLUSIÓN) Al día siguiente, despué de recorrido el campo y recogidos los heridos, se continuó la persecución del enemigo por Pantani­llo y Agualarga, en donde, al tomar éste la vía del carretero de Cambao, fue perseguido por respetable fuerza del Gobierno, pro­cedente de Facatativá, quedando por tanto interpuesta esta fuerza entre la de mi mando y la de Figueredo, hasta el día siguien­te, 4 de los corrientes, en que la tropa de Figueredo apareció en Facatativá, en ·vía para La Vega y Nocaima, por el camino de El Dintel. Fue entonces cuando concebí el plan de ataque sobre La Vega y Nocaima, tal como se verá en el croquis que tengo el honor de acompañar al presente informe. Dicho plan fue dispuesto y eje­cutado de la manera siguiente: De Facatativá, por el camino de El Dintel, marchó el Escua­drón Madrid y las Compañías de Zapadores é Infantería al man­do de sus respectivos Jefes, con el General Rebollo y el Coronel Luis F. García á la cabeza, sobre La Vega. De Sasaima se movió en dirección á La Vega el resto del Escuadrón Republicano y el Batallón Sasaima, al mando del Comandante Rojas y del Coronel Antonio García, respectivamente. El mismo día por la noche con­tramarcharon el medio Batallón Casabianca y el medio Boyacá al mando del Coronel Juan Aguilar, }' la Compañía dd Bolívar al mando del Mayor Soto y Capitán Durán, que se encontraban es­calonados en Patiobonito, El Cuartillo y El Carmen, en el camino de la variante, entre Chimhe y V iJleta, fuerzas que entraron á esta plaza en las primeras horas de la mañana del día 5, las cuales si­guieron inmediatamente para Nocaima y El Limonal. La fuerza del Coronel Aguilar había llegado el día antes, procedente de Honda, lo mismo que el medio Batallón Córdoba de la guarnición de Honda, que desde el día 4 ocupó las posicione5 de Chimhe, al mando del segundo Jefe del expresado Batallón, Sargento Mayor Rafael Reyes L. ' Esta fuerza y la del Coronel Aguilar llegaron como refuerzo de ]a de mi mando, bajo las inmediatas órdenes del General Nico­lás Perdomo, quien, como militar de honor y pundonoroso, con gusto se puso á mis órdenes, situándo~e en Chimhe con el medio Batallón Córdoba y la batería de Artillería del Politécnico, en re­emplazo del General Rebollo, que había seguido con su fuerza para Facatativá el día 4· En la mañana del día 5 ordené que se moviera con ra?idez paraNocaima· el Piquete Volante del Escuadrón Republicano al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILI1.'.A.R 561 mando del Capitán Uldarico Rodríguez, fuerte de 40 hom­bres, y el Batallón ~uebradanegra al mando del segundo Jefe, Comandante Moisés Gómez Linares y del Ayudante l\tlayor Teodoro Bustos, y que su primer Jefe, el Coronel Martínez, mar­chara con el Coronel Aguilar y la fuerza de su mando, en número de 160 hombres, como refuerzo del Piquete Volante y de los 70 hombres del I?(uebradanegra, con instrucciones de ocupar las posi­ciones de Nocaima antes que fueran tomadas por la fuerzcl de Fi­gueredo, y orden de sostenerlas á fuego y sangre, si fuese nece­sario; fue apoyada dicha fuerza por la del General Rebollo, por el camino de La Vega, y por los I oo hombres del Bolívar, situados en El Limonal, á las directas órdenes del suscrito. Dichas órdenes fueron cumplidas con entusiasmo y prontitud por las fuerzas de los Coroneles Aguilar, Martínez y García, Jefe del medio Bata­llón Casabianca, y por el Comandante Gomez Linares, Mayor Bustos y Capitán Rodríguez, quienes encontraron decidido apoyo en Nocaima en el señor Nliguel Bohórquez, nombrado el día an­tes Jefe Civil y Militar de esa plaza. El entusiasmo y valor de estos 270 hombres fue tál, que rayó en heroísmo, pues resistieron el ataque de todo el grueso de la fuerza de Figueredo. Distin­guiendose valerosamente todos los Jefes, Oficiales y tropa, espe­cialmente el Abanderado, Subteniente Julio B uriticá T., de la fuerza del Coronel Aguilar, el cual con denuedo interceptaba la r nea de batalla del enemigo, clavando adelante la bandera, lo que e n arrojo verificó repetidas ~ece5. De esta manera se obtuvo el completo triunfo sobre el Ejér­c · to de Figucredo, en la me:1 rabie jornada de N oc-ti mJ, en la e al si se salvaron las in tttuctOnes y el .7.:>bierno legítimo, en cambio hay que lamentar la sangre derramada en inconcebiiJle guerra fratricida. U no de los accidentes más funestos fue la prematura muerte dl(!l General Zenón Figueredo, víctima de su propio denuedo y b•izarría. El que rinde el presente informe, á pesar Je no tener víncu­lo ninguno que pudiera relacionarlo con el malogrado General Figueredo, puesto que apenas 1o conocía de vista, hizo todo lo que humanamente es po,ible por salvar tan preciosa existencia. El pormenor y detalles de este combate no hacen parte de e%te infor:ne por ser ya conocidos. El día 6 se recorrió el campo, se recogieron ]os heridos, se e·nterraron los muertos y e cla · ilicaron los prisioneres entre Jefes, Oficiales y tropa; distinción que se hizo oara darles el tratam:;;)n­to correspondiente á sus respectivas categorÍag. En general fueron trratados de conformidad con las reglas de magnanimidad propias dtel caso. 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1.'fN MILITAR 563 El día 7 se estableció de nue.vo el Cuartel General en Ville­ta, en donde se reunieron todas las tropas, volvier do á Honda to­das las procedentes del Tolima bajo la& inmediatas órdenes del General Perdomo, después de haber pasado la respectiva revista. Los Batallones Sasaima y ~uebradánegra fueron acantonados en Sasaima y Nocaima, respectivamente, hasta nueva orden. El resto de la fuerza d'! Occidente, con el Cuartel General á la cabeza, conduciendo todos los prisioneros, regresó á esta capital, á donde entró el día 12 de los corrientes, con el Batallón Politécnico y los 100 hombres del Bolívar, habiendo quedado acuartelados en Fa­catativá y Se.rrezuela los Escuadrones Republicano y Madrid, res­pectivamente. Toda esta última distribucióu de fuerzas se hizo de acuerdo con las instrucciones recibidas de e e Ministerio. De esta manera quedó pacificada la región de Occidente, en­comendada á mi cuidado; restablecidas las autoridades legítimas y las líneas telegráficas. Este plausible resultado se obtuvo en el término de diez y siete días, sin adoptar medidas fuertes, respe­tando los derechos de todos los ciudadanos como corresponde al tiempo de paz. Termino este mal elaborado pero verídico informe, recomen­dando á la consideración del Gobierno, por el honorable conducto de S. S., el buen comport~ miento de todos los miembros que for­maban la Columna de Occidente, desde los (]enerales Rebollo y Perdomo hasta el último soldado; con e pecialidad de la fuerza que componía los 160 hombres al mando de los Coroneles Agui­lar y García, y Sargento 1\tlayor Alejandro Rubiano. De Jos 79 comandados por el Coronel Ivlartínez, Comandante Gómez Li­nares y Sargento ..1\tlayor l'eodoro Bu tos, y de los 40 al mando del Capitán Rodríguez y del Teniente Pla:~. as, que se cubrieron de gloria en la acción de Nocaima. De la mi ma manera lo hago para con la fuerza del Escua­drón Madrid y sus Jefes Coronel Escallón y Comandante Pedro lgnacio Berna}, héroe de Chimbt. Igualmente recomiendo al Coronel Eugenio Cerva¡;ttes y al Dr. Daniel Gaitán, que prestaron sus importaPtes servicios al Gobierno, el primero como primer Ayudante General, y el segun­do como Medico Jefe de la Ambulancia. Dios guarde á S. S. FLORO GÓMEZ NoTA-En el número anterior se puso por error Jesús Duarte en vez de Jesús Durán. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 564: BOLE'.rÍN :)!ILI'l'AR SECCI N ~O( CTRIN AL LOS VALLES (Continuación) Caracteres geológicos- Cualq u· era que sea el origen de un va­He y la forma plá-tica con que hoy e presente á nuestro ojos, como estará abierto en alg•:ín terreno, éste será su fundamento, por decirlo así, y conviene por lo mi mo estudiar de qué manera lo ha producido la tierra en la serie de lo- tiempos, ya que no pueden ser igu4les los que constituyen p:.~rte integrante del relieve, los primitivos, y lo p?stt.riores, es decir, los resultantes de estría cau­sadas por los siglos -la erosión, ·egún el término clá ·ico-sobre la superficie, y que pode m o cvmparar á las artezas que el pie de los transeúntes abre en la b:1ldosas de la aceras . .A. f/alles primitivos-Aplícase e te nombre á las dehisencias que forzosamente habrán de aparecer al formarse ur. relieve, ó en otros terminas, á los que on corltcrnporáneos de la aparición de las montañ::1s, por lo u:.1l también e le· suele llamar va !IN orográ-ficos. Como e comprende, e to accidente ó partes conwmidas son junt con las cimaj ó p:.1rte::. saliente los ra ~os característi os y co­rrelativos de la arquitectura de los sistema montaíiosos, por lo cual ciertos detalles vendrán mejor cuando e:;tudiemos la orografía pro­piamente dicha. 1. 0 f/all·s de pliegue, disÜJCación y fradm·a.-La acción plutó­nica 6 eruptiva, si adrnitimo· que 10' montes provienen de e fuer­sos de adentro hacia afuera, ó los hun iimientos de la corteza te­rrestre, i preferimo creer que las montañas e deben á la e ntrac­ción de nuestro globo y p0r lo tanto ·e a emejan m.ís bien á las arrugas que alteran la superficie de una manzana que disminuye de vol u nen al ·ecarse ; la acción prn u e ti va de bs montañas, no podrá manife tare, geológicamente hablcmJo, sino de tre modo : si rnple encorvadura de las capa ó es tratas, forma de b6v.1da como en el caso de la manz:ma ; fra tura de l.t capa pvr reb.1sarniento del límite de su ela ticidad; ap.trición ó urgimiento de h roca que se levanta, sea por erupción ó e. fuer/A) de adentro hacia afuera, ó por compresión de la corteza rota y Je plomada obre materiales aún en fusión,* corno brota el agua del interior de un estanque Esta fusión de los materiales en el inlt•rior del globo e. un hecho evidente, pero en t.mto que para los unos todo el núcleo rlc h tien a aun está fluido, para los otros el reblandecimiento de las rocas á cierta profunrliclatl proviene de peso mismo de las montañas y mares que soportan. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN :\HLlTAR 565 helado superficialmente cuando rompemos la capa de hielo en cual­quier punto . .Estos orígenes podemo·, pues, expre arlos en la clasi­ficación siguiente : Abombamiento del terreno -Cadena en bóveda: valle de pltegue Ó artez.a (A, A') (Cadena de fractura: valle de fractura ~ (CDE) Ruptura de las capas C d d d. 1 . .,. valle de dz.slo- , a ena e IS ocac1on: ( ct'ción (FGH). Aparición de materialts internos cadena ó macizo eruptivo: valle eruptivo (B, B') Rocas ilttenuu .A .A' Conviene observar, por otra parte, que cuando la fuerza se aplica sobre dos puntos vecinos K, K' y hace surgir dos montes MM' naturalmente la región intermedia T, que habrá de con ti­ruír el vall , se habrá levantado con re peno al plano ~ntcrior de comparación, por más que re ulte inferior al tope de las mole que la enmarcan. Lo mi mo ucederá i la corteza e baja por con­tracción del núcleo cuando porcione~ vecinas, apoyándose una sobre otra, e hunden meno que la demás de la región afectada por el fenómeno. En una palabra, lo valles primitivo puedeu á la ez ser de elevación ó de depresión, siendo de advertí r que de ordinario e. tos últimos ll.D • on sino lo primeros trabajado por la erosión que, suprimiendo ]a aspereza , lo ha torJJado inconocibles, de su(!rtc que si T 1\1' era el flanc ó falda en el m mento de formarse el valle, puede hoy ser tnm, habiendo sido devorada por el tiempo la parte TNVI't'nm, y á la fecha s61o una punta ó resalto rocalloso que urge aquí ó allá, on la únicas huellas de ]as escar­pas primitivas Por ]o demá , claro está que de lo valles primitivos unos han podido formarse en la superficie ya emergi,la, y otro en ]a que aún cubrían los océanos y e levantaba poco á poco, debiendo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 566 BOLETíN MILITAR las corrientes manttmas, en este caso, haberlos retocado mientras estaban sujetos á su acción. .... .. 'S ..... ~ o::s .t. ~ .... ~ ~ 2.0 f/alles de hundimiertto y de comunicación -Lo'J va1les de hun­dimiento, cuya existencia no se discute, se atribuyen á dos causas distintas: hundimientos ó derrumbes de porciones de superficie bajo las cuales quedaron huecos ó espacios al formarse los relieves. Otros niegan el supuesto, aun cuando debe observarse que esta clase de valles se encuentran en toda clase de terrenos, y que la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'rÍN l\IILITAR 567 pesantez no pudo dejar indefinidamente en el mismo estado de e~uilibrio lo. prismas que debieron resultar de las fracturas de la corteza que dieron origen á las montailas, siendo natural que á dicha formación siguieran derrumb s internos, y por esta parte sí parece tienen ra;,;ón los partidc.rio de la se~u nda hipótesis, ó sea de lo que creen que los valles en cuestió 1 se produjeron al tnismo tiempo que los relieves. M' De ordinario ]a forma de estos valles es circular ú oval (en circo é ca/d,-a), sier.do ora.vol ~tnico, ora no volcánicos. En nues­tras montai1as abundan ambo; tipo que abarcan no pocas de esas enormes grieta donde se ahoci nan los río que buscan paso al ex­terior. Cuanto á lo valle de comunicación, no son en verdad sino {alfas que iguen la üirección de un istema montaños ó lo cor­tan en ángulo agudo ' en línea recta ó ligeramente quebrada. S n, pues, una serie de valle~ unido por cndo" puertos y que per­miten re~orrcr el macizo á lo largo sin abandonar el corazón del relieve, y esto por montes y valles que ddíncan una serie de des­filaderos divididos cntr~.:: SI por lomo. de menor acentuación. En todo ca.o, aun cuando de conocido' para lo pseudo ;;tcógrafo , son los surcos más profundamente grabado en los relieves y en los nue tro , como e natural, lo~ que marcan u alineamientos capitales, J¡,¡s direcciones magistrale de los sistemas, los ejes me­dios, ó mejor dicho, lo linde exteriorc de la zonas de los plie­gue orográfico:.; ejemplos: Catatumbo Lebrija--- uárez-Suba­choque- Apul9; Cara re- Tcgro; Zulia- Chica mocha- U pía, etc.- (Continuará). FRO.TTERA VE~ EZOLANA (sECCIÓ DEL NORDESTE) (Extractos tic Ft'IIC-rtcla l!uslracla, por M. Tejera) E. tatlo Zulla Este Estado se halla dividido en 7 Distritos, denominados: Maracaibo, Colón, Bolívar, Sucre, Miranda, Pulgar y Guzmán Blanco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 568 BOLETÍN .MlLl'L'AR Estadísticn-Tiene 10,027 casas con 59,235 habitantec:, de los cuales son varones 2 7~289, y hembras 3 I ,946. El movimiento de la población en el año económico de 1872 á 1873 ha sido: nacimientos, 3,24.l, de los cuales son varones 1,636, y hen,bras 1,6o6; defunci,mes, 1,488, de los que 741 son varones y 747 hembras; matrimonios, 405. Aumento de población en di­cho período, I, 7 54 personas. Instrucción pública-En estos últimos años se han hecho mu­chos trabajos en favJr de la instrucción popular. Hoy existen en el Estado 55 escuelas primarias, de las cuales son públicas 44 y privadas 1 I, y asisten á ellas 2,930 alumnos. Hay, además, varios colegios en la capital del Estaco para la en­sei1anza secundaria y profesional. En el Colegio Nacional del Zulia hay cátedras de derecho civil y canónico, de medicina, en todos sus ramos, de filosof1 a~ latín, gramática castellana y dibujo lineal. En la Escuela de Ingenieros se hacen los estudios mate­máticos en seis años. Exi te, además, una esc-uela de náutica y pilotaje, un colegio nacional para mujeres y otro particular para hombres, cuyos institutos en totalidad están concurridos por 293 alumnos. Riqueza natural-Abunda e te Estado en todo género de maderas de construcción. Sus bosques son una verdadera maravilla de la naturaleza. Sus árboles se elevan como colosus, y el viajero no puede menos de detenerse á contemplar la majestad con que se ostenta en sus selvas la vegetación. Allí se encuentran en abundancia: la vera, que se eleva á más de 40 metros; el ébano, que tiene más de 25; el flor-amarilla y el curarire, que son semejantes y miden más de 20 metros; el esto­raque, el gateado, el baluarte, el dagaro, el caritiva ó marfil, el membrillo, el gua1maro ó charo, el bálsamo, el carreto, el maría, el quiebra-hacha, el cañada, el caoba, el canalete, el cedro y otra multitud, ú riles para construcción y ebanistería, que sería dema­siado largo enumerar. Hay además numerosos árboles que producen tintes, bálsa­mos y resinas preciosos, entre los cuales nombraremos el mora, el drago, el cucharo, el bosugo, d mangle de diversas clases, el cara­ño, el tacamahaco, el copaiba, el cabuco y muchos otros más. Tiene este Estado otra gran riqueza en sus numerosas sali­nas, de las cuales se sacan al año próximamente 4.ooo,ooo de ki­logramos. DisTR1 o MARACAIBo-Este Distrito se halla dividido en 5 Municipios, que son: Concordia, Santa Bárbara, Chiquinquirá ó San Juan de Dios, y Santa Lucía, que forman la ciudad de Mara­caibo, y Cristo de Aranza. 1 iene 4,013 casas con 25,642 habitantes, de los cuales son varones I 1,074 y hembras 14,568. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .BOLETÍN MILITAR 569 Maracaibo-Esta ciudad, capital del Estado y del Distrito que lleva su nombre, es hoy la segunda población de Venezuela. Fue fundada en 157 I por Alvaro Pacheco, en el mismo sitio en que Alfinger construyó en I 529 algunas casas. Por muchos años esta ciudad, que fue bautizada con el nombre de Nueva Za­mora, se mantuvo sin hacer progresos de ningún género. Hállase situada á los 10° 41' de Iat. N., y 4o 41' de long. O. del meridiano de Caracas, y á una altura de 9 metros sobre el nivel del mar. Su posición es bella y muy conveniente para el comercio. Hermosas perspectivas se ofrecen á la vista desde la parte más alta de la ciudad que se extiende hacia el Norte sobre un pe­queño declive que se desprende de cercana colina. Hacia el Este se ve el lago, cruzado por las embarcaciones que vienen y van del puerto de Altagracia, y en el claro y despejado horizonte se divi­san vagamente los cerros, cocales, villas y caseríos de la opuesta ribera, distante de allí cerca de I 7 kilómetros. Otra parte de la ciudad, y la más importante, se extiende hacia el Poniente sobre un golfete que mide 3.60 kilómetros de longitud. Más pintoresco es por este lado el paisaje: las aguas cruzadas por nume~osas y pe­queñas embarcaciones; los buques de gran porte aneJados en el puerto, entrando y saliendo de él; las bellas quintas ó haticos que en la opuesta orilla se ostentan cubiertas de magníficos y exten­sos coca les; la pureza y transparencia del cielo, ofrecen allí el más bel1o conjunto. Las calles de la ciudad son ti radas á cordel; hay en eJla 4,22 3 casas, 6 plazas, y ocupa una área de 2.299,479 metros cua­drados (r ). Entre los edilicios públicos que existen, merece particular mención el palacio de Gobic::n o, y entre las plazas, la de San Se­bastián, que es un verdadero paseo y en el cual hay una estatua del Libertador (que dicho sea de paso, es muy mala). Además, existen 6 templos, 3 capillas, 4 hospitales, I teatro, 1 astillero y algunos edificios públicos notables. El •uercado de esta capital es acaso, después del de Caracas, el más abundante de toda )a República. "Situado á la margen del lago, recibe comestibles de más de 6o embarcaciones que lle­gan diariamente de diferentes punros del lago. Sus cargamentos son de plátanos, maíz, queso, panela, hortalizas, verduras, frutas, pescado y otros productos diferentes, los que se expenden para el consumo de la población y Jos campos adyacentes. Recibe tam­bién de éstos aves de todas clases, cueros, leche, queso, caza y otros artículos. Las carnes son tan abundantes y variadas, como no las hay en ningún otro mercado de la República." El número de personas que concurren diariamente allí, no baja de s,ooo. (1) Datos tomados de la estadística del Estado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 570 BOLETÍN MILITAR El astillero se halla situado también á orillas del lago. En él se construyen magníficas y veleras naves que gozan de merecida fama. Es, pues, Maracaibo, un importantísimo punto para el co­m<:- rcio, para las industria , para la agricultura y el pilotaje. Ella es, como dijo muy bien Codazzi, "el ala Izquierda de la defensa de la República, y el que posea su lago, amenaza de flanco á la Nueva Granada y á las provincias de Coro y Barquisimeto, de frente á las de Trujillo y Mérida, y puede allí tomar de revés á las demás." Ella es depósito de las numerosas producciones de los feraces valles de Cúcuta en Nueva Colombia, y de los Estados de Táchi­ra, Guzmán y Trujillo. Maracaibo está Barnacla por su magnífica posición á ser una de las más hermosas é importantes ciudades, no sólo ele Venezue_ la, sino de la América del Sur. Su clima es cálido, y se goza allí de muy buena salud. El centígrado marca por término medio 2 7°221 Tiene una pobla­ción de 21,954 habitantes. Estadística comercial-En 1850 el movimiento comercial era de r.61 1,6oo fr. en capitales importados, y de 2.68o,ooo fr. ex­portados. Para r86o había ya aumentado tánto, que las importa­ciones fueron de 6.274,636 fr., y las exportaciones de 9.120,000 fr. No obstante los acontecimientos políticos que desde entonces tuvieron lugar hasta 1873, el comercio continuó su marcha pro­gresiva, de suerte que para esta fecha los valores importados fue­ron de 6.8oo,ooo fr., y los exportados, de I 7. 79o,ooo fr. En el año siguiente las exportaciones ascendieron á I 7.86o,ooo fr. Los principales artículos que se exportan son: café, palos de tintes, cueros, cacao, bálsamos y otras producciones más. Esta Aduana ha sido cerrada para el comercio exterior por el actual Gobierno, y su comercio exterior se hace hoy por Puerto Cabello. DISTRITO CoLÓN-Este Distrito se halla dividido en 2 Mu­nicipios, que son: San Carlos de Z ulia y Valderrama. Tiene 86o casas, con 5,164 habitantes, de los cuales son va­rones 2,908, y hembras 2,256. San Carlos-Esta villa se halla situada sobre el río Escalan te, á poco más de 44 kilómetros del lago de Maracaibo. Su posición no puede ser más ventajosa para el comercio y la agricultura, pues todos los terrenos de este Distrito son de una feracidad admirable, y puede fácilmente sacar por el río, que es navegable, no sólo sus producciones, sino muchas del Táchira y de Nueva Colombia. Su posición astronómica es de 8°55' de lat. N. y 4°48' de long. O. del meridiano de Caracas. Está á 41 metros de altura sobre el nivel del mar. Su clima es cálido y á veces mahano; el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN MILITAR 571 centígrado marca por término medio 26°67. Su población es de +,208 habitantes. · DISTRITO BoLÍVAR-Este Distrito se halla dividido en 3 !\1unicipios, que son: Concevción (cabecera), Carmelo y Chiquin­quirá. Tiene 7 I 5 casas, con 5,354 habitantes, de los cuales son va­rones 2,528, y hembras 2,826. Concepción-Este pueblo naciente es la capital del Departa­mento. Su temperatura es muy cálida, y su pobladón de 2,5 I 3 ha­bitantes. DISTRITO SucRE-Este Distrito se halla dividido en 5 Mu­nicipios, que son: Gibraltar (cabecera), Bobure, General Urdane­ta, San Antonio y Santa María. Tiene 999 casas con 4,702 habitantes, de los cuales son va­rones 2,4-03, y hembras 2,305. Gibraltar- ·Esta villa, capital del Distrito, fue fundada por González Peña Lidueño en I 595· Los indios la destruyeron en 16oo, mas luégo fue vuelta á poblar. Sesenta y cinco más tarde fue saqueada por el pirata L'Olonais, y en I 663 corrió igual suerte con la entrada á ella del pirata Gramont. Esta población había progre­sado más que Maracaibo desde su fundación. En las selvas del Distrito se halla el cacao silvestre; así es que á su cultivo se han contraído muchos de sus habitantes. Gibraltar está llamada, por su posición sobre el lago, á ser un gran centro comercial para el Estado de Mérida y las costas meri­dionales del lago. Se halla situada á los 9° I I' 30" de lat. N., y 3° 53' de long. O. del meridiano de Caracas. Su altura sobre el nivel del mar es de 24 metros. El centígrado marca por término medio 29o, y tiene una población de I,ooo habitantes. Drs-rR ITO MIRANDA-Este Distrito se halla dividido en 6 Municipios, que son: Altagracia (cabecera), Lagunillas, Cabimas, Santa Rita, Siruma y Democracia. Tiene I,8JI casas con 9,328 habitantes, de los cuales son varones 4,065, y hembras 5,263. Altagracia-Hállase situada esta villa en un terreno árido y bajo un clima ardiente á la orilla ori~ntal del lago de Maracaibo, y á 34 kilóm~tros de distancia del mar. Desde ella se goza de la bella perspectiva que ofrece la costa opuesta, donde se halla la ciu­dad de Maracaibo. Hay en ella un regular templo y algunas casas bien edificadas. El termómetro marca por término medio 26° 67. Su posición astronómica es de 10° 46' 40" de lat. N. y 4° 34' de long. O. del meridiano de Caracas, y su altura sobre el nivel del mar es de 8 metros. Hoy tiene ·h393 habitantes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 572 BOLE'l'lN MILITAR DisTRITO PuLGAR--Este Distrito se halla dividido en 3 l'v1u­nicipios, que son: San Rafael (cabecera), Sinamaica y San Carlos. Tiene 1,022 casas con 5,539 habitantes, de los cuales son varones 2,711 y hembras 2,828. San Rafael-Esta villa, capital del Di trito, se halla situada á la orilla occidental del lago de Maracaibo, al frente de la isla de Toas. Su clima es cálido y sano. Su caserío de poca importancia por lo que respecta á la construcción. Tiene 2,935 habitantes. DrsTRITu GuzMÁN BLANCo-Componen este Distrito los Municipios Federación y Libertad. Tiene 594 casas con 3,500 habitantes, de los cuales son va­rones 1,6oo, y hembras 1,900. Federación- Há11ase situada esta villa á los 10° 8' de lat. N. y 5° 21 1 de long. O. del meridiano de Caracas, en una pequeña altura rodeada de una hermosa sabana. Hay cerca de la villa algu­nas colinas, y en una de ellas tiene sus vertientes el río San Juan. Está á una altura de I06 metro sobre el nivel del mar; el termómetro C. marca por término medio 27° so, y su población es de 2,000 habitan tes. Estaclo Táclaira Este Estado se halla dividido en 6 Departamentos, denomina­dos: San Cristóbal, Entrena, San Antonio del Táchira, Táriba, Lobatera y Rojas. Estadística-Tiene 13,305 casas y ranchos con 68,619 ha­bitantes, de los cuale son varones 34,325 y hembras 34,294. Cuenta con 493 establecimiento indust1 iales y 2,021 rurales. lnstruec:ión pública-De e te E tado debe decirse como de los demás: la instrucción popular ha ido vi ta con mucho de :uido hasta estos últimos años, en que el gobierno general ha planteado bajo sólidas ba es la enseñanza primaria. Sin embargo, debe decir­se que el Táchit a á pesar de todo se hallaba para 1873 en mejor situación que muchos otros. Para esta fecha h2.hía 40 escuelas primarias, y asistían á ellas 1,400 alumnos, y para fines de 1874 ya se contaban 19 escuelas primarias con 1,005 alumnos, 12 particulare<; con 374, y 6 fede­rales con 290 alumnos, lo cual da en totalidad un número de 1,669. Además, se ha mandado establecer y debe ya estar funcionando á la fecha un colegio para la instrucción secundaria. DEPARTAMENTO SAN CRIS r6BAL-E te Departamento se halla dividido en 3 Distritos, denominados: San Cristóbal, Rubio y Capacho. Tiene 4,403 casas y rancho!: con 25,033 habitantes, de lo cm:lles son varones 12,715, y hembras I2,318. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 573 Cuenta con 170 establecimientos industriales y 970 rurales. San Cristóbal-Esta ciudad, capital del Estado y del Depar­tamento de su nombre, se halla situada en una planicie elevada, por cura parte inferior pasa el río Torbes. Su posición es suma­mente ventajosa para el comercio con la Nueva Colombia. Ultima­mente ha sido arruinada por el terremoto de Cúcuta (18 de Mayo de 1 87.5). Mas son tantos los elementos de este Estado, que dentro de poco se habrá repuesto y seguirá progresando. Su clima es agradable y sano; el centígrado marca por térmi­no medio 21039. Está á 914 metros de altura sobre el nivel del mar, y tiene 11,903 habitantes, contando sus alrededores. Su posición a tronómica es de 7° 32' de lat. N. y 5° 19 1 20' de long. O. del meridiano de Caracas. DEPARTAMENTO ENTRENA-Este Departamento se halla di­vi dido en 5 Distritos, que son: La Grita, Pregonero, San Pedro de Se boruco, Rosario de Queniquea y Vargas. Tiene 3,731 ca a$ y ranchos con 19,025 habitantes, de los e ales son varones 9,476 y hembras 9,549· Cuenta con 106 establecimientos industriales y 360 rurales. La Grita- Esta ciudad, capital del Departamento, está situada á los 7° 49' 40" de léit. N. y 5° 19' 20 11 de long. O. del meridia­no de Caracas, en una me s eta comprendida entre dos ríos que se unen allí. Su posición e sumamente adecuada para el comercio, pues puede por el río La Gnta llevar sus productos al lago de l\11aracaibo. Tiene, contando las cercanías, 8,88o habitantes. DEPARI' AMENTO SAN ANTONIO DEL TÁCHIRA- Este De­p; artamentCl se ha lla dividido en 2 Distritos, que son: San Antonio chel ~r á chira y U reña. Tiene 1,463 casas y ranchos con 6,438 habitantes, de los c tuales son varones 3,164 y hembras 3,274. Cuenta con 74 establecimientos industriales y 117 rurales. San Antonio. - Hállase situada esta villa á la margen derecha dlel río Táchira, que sirve de línea divisoria con Nueva Colombia. Ha sufrido mucho con el terremoto de Cúcuta. Su población es de 2,500 habitantes. El clirrla es cálido y samo. Su posición astronómica es de 7° 32' 25" de lat. N. y habitantes. Su clima es agradable y sano. DEPARTAMENTO LoBATERA-Este Departamento se halla dividido en 2 Distritos, que son: Lobatc;ra y Constitución. Tiene 697 cz.sas y ranchL>s con 3,332 habitante, de los cua­les son varones 1,675 y hembras r,657· Cuenta con 31 estable cimientos industriales y 63 rurales. Lobatera. - Esta villa está situada á los 70 42' 2011 de lat. N. y 5° r 7' 40" de long. O. del meridiarw de Caracas, y á una altura dP. 1,137 metros sobre el nivel del mar. El termómetro C. marca por término medio 20° 95· Pasa por ella el río de su nombre, y no obstante esto que le ofrece facilidades para el co.ncrcio, pues cerca se halla el puerto de Guamas, ha decaído much\), de suerte que hoy apenas cuenta apenas 2,ooo habitan tes escasos. DEPARTAME TO RoJAS - Este Departamento se halla divi­dido en 2 Distritos, que son: .~.'vlichelena y San Juan de Colón. Tiene 1,168 casas y ranchos cr'n 5,741 habitante, de los cuales son varones 2,9 09 y hern bras 2,8 32. Cuenta con 55 establ ecimientos indu s t r iales y 2 73 rurales. Michdena - Hállase esta villa á poco kil<')m etros al N. de Lobatera. Ha prt>gresado much'> en estos últimos aííos. Su pobl.., ción pasa de 3, 00 .:::> h a bitantes. Su clima es suma­mente agradable y sano. (Continuará) - - ·--- Todos los soldados en el combate deben pe rmanecer penetrados de esta importantísima verdad: lo s tiradores que causan más daño al enemigo no son lm, que queman mayor número de cartuchos, sino los que apuntan con calma y sangre fría, aprecian la distancia y dan con frecuencia en el blanco. Los tiradores deben, pues, considerar el fusil moderno com'> una arma de carga rápida que les permite siempre estar listos para disparar, cuando se les presenta la OCdSión de hacerlo con alguna proba bilidad de acertar. General BOURBAK. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILITAR 575 Frontera venrzolana--Coordenadas geográficas • LoEngttlud Latitud E 11 LoEngtlturl Latitud ·-~ LUGAllES 1 -. 7.19.t> 1790 FundaCión ... 2lc).30 1 7°35' 1.13D Veta!'....... 1 6 :30 7.4· 30 :3.220 Zea. . ........ 2.18 .20 8.11.20 915 L;d~:~tcca ..... 1 1°26 7.1:3.1-5 lAGO El Peñón... 2°22' 2°22' 755 Toledo ....... ¡ 1 26 55 7.H 40,1.600 Tobar........ 2.20 30 8. 8.30 9()0 J>OJtac1welo Guarac¡ue ... 2.21.55 7.5 .10 1.630 ' de _T:ullá ... , ~ 0 ~8 7°/ ~ 117 Po·ego.nero... 2.19.101 7.49 30 1.275 ~~~~h~ua. ... 1.1~-~~ 0~;!~·1.: , - ~1~ '?:ue111quea :· 2.2.15 7°42' 1.6,1-0 CucutJih..... 1.9.c)a 7 - .10 1.3 ,'J S.m Antonto Atboled .s.... l. .4J 7u;37j 968 (U:ribante).. 2.22 30 7. 9 .40 180 'tl;ozat ...... . , lOJ0'30 7°J:.l'l5 9u0 L;tgunilla· .. 2.37.55 8.16.30 110 G·dindo Pneblo nuevo .36.:~0 1 8.11.20 1.100 (Gramalote) 1.12.30 7.49 , l.080 Libertad (Ca- 'tnC .. yet:wo 119.1.1 717.15 2;}f) naguá) .. . .. 2.37.35 7°:31' 1.525 'llltÍ:tgo .... • 1.11-.20 7.•15.'1·0 4·60 Sua Junn. ... 2.40.4·5 8°17' 1.105 Znli:t !Ct.át>i· ' '11\ José.... 2..10 JO 8° 1' 2 000 ti)....... . 1.19 10 7°50 MUI'IIChiiChí. 2.4:2.15 7°43' 1.1.50 Limonci· o .. 1. HJ 3') 8.30 .\.ceq liÍit ·.... 2.·1-5.20 8° 5' 1.800 Encontrado!... 1.29.:!0 9.9.10 .Mucut11y.... 1.45.40 7.'1·9.20 2.000 Pue•to Villa- 'anta Bárba-miz tr. .... .. 1 °:H.'30 OH 7.59 hO 7 IJ. 5 7 +8 10 7 31..).3 tll )· illl~lino 1 1 21-i.·l·;) S 111 Jusé ..... , 1°23' 10" Cú1·nt1........ 121-55 ChilllÍCt t.l.... ] 21.5 Bovh.de rii 'L.. l 0 17 1 'hopo....... 1 18 ~., J> .. ul 1,lona. .. 1 18 fl 7°;3a fV .• rgas). 1.~:3 ~;anta Cruz 7 1!J :!.:l O ele Mor·¡, Cácn t 1.. . . .. 1° 19 7.11 1.410! .El:\! 1rrn •... 1 :\lut:nsurú ... ~lundo 'ue. VO ........ . Concorclia .. . Jt '"ario ... .. S 111 .\llttlllio Unña ...... . H.nhto . ... .. Su. C i.,róu .1 Tárih 1 ...... , c. 1pacho vi e . 1 JO. • · • • ... '111 .Juan dt: Cu l ó :l ........ L Jb otcn .• . \liche l'tla .. 1 Borotá ( Cons-titución) ... .. Cordero •••• Guá i no .... . El Río ..... . Puerto Gua-nlas ...... .. 1.27 7.21· 30 1.0 '5 .\ric:1gua ..... 1.27:20 7.:32 20 HH P.:tlmzt lt l '1.5 :3> 7.41-30 4-i.'J l Viej\ .. . 1,27.10 7.•1-:L)U 4ü-:> l L ·a ~l ··· a .... .. l.27.:W 7.19.10 toO L~ Puntt .. .. 1·•;$6' 70,1 t. ·:w" ' 8()0 L' Chorrera. 1.4-5.10 7.1:020 81-·> 1b.wagran· 1.4J 15 7 -1-3.10 1 b O de ........ . .. Pu~blo hon-1 1.3 . J..j 7. 1 3.;30 1.39,) do .......... . 1.39 30 1.4.) .. 5 1.45.151 l. 1-5 551 1.48.40 1.45.25 1.40.30 1 J .jr ... 7 57 ,) 1 Chignará .. . 749.;)0 9(.) L1 T .tla ... .. 7.JJ.30Il.23tl ll S· 11 Jo.;ecito .. 111 Pablo ... . 7. ~8 50 1.50.) :\1érida .... .. 7.45.20 l. 165 Paso ele Zum- 7.53.10 795 P.t.,;o de Por-tachuelo .••. 7.41- 50 1.14 bador ........ 1 1 46 20 806' 120 • Véase la nota de la página 496. 2.47.20 7.22.40 230 251.20 8°16' 1.215 1.58.:)0 7 .• 5G.;w 905 1. ,1-z.so ¡ 7.3i.60 1oo 2 0.5 l 2.21-.35 1 2.:31.50 2uJo l 2.53.30 2.5:3.30 2.'H>.20 2 . .54 301 201-..¡. 1 2. 6.30, 2.10:W 2 4·0.50' 2.2!J .. )0 2.2J.30 1°43 2°18 1 2°;38 1.56.30 2.12 30 7.51.5 2.010 8.13..1-0 590 8. 6.30 1 .8l0 0 :UW 7.43.30 1.015 7.22 40 :.HO 8°19 1.600 8.1 ldO,UH O :.L2:¿.10 1 1Al0 8. 1.10 1 2.000 8 4.1 12.25') 8.2:UO l.S15 • 18.30 96/) 8 20 151 920 7.32.20 505 8. 1.10 1.()00 8.16.35,1.630 7.49.30¡ 2.765 7.59.30 13.230 F. 1, V, V, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • o .. -w a o O. • ~ = ,... e .. ,.. • o 1 ~ ,... e,¡ = ti ¡¡.. • ( .. ti ~ .... - ) • o ~ o • ) - o ti -= • -= e .. .. e --- u "'' ., u -ce_, ·- u ·a~ ·- a e: o ~ e: ., ~ g-= ~ ., .. ...;¡ • oS.Y. 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Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 129

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 127

Por: | Fecha: 25/11/1899

A~Olll Bogotá, Noviembre 2 5 de 1899 NUM. 127 ORGANO DEL MJNISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO DIRECTOR AD-HONORJI:M, FRANGISOO J. VERGARA y V. Cor.'Jnel, Miembro de la. SoCledad Colom'l)icma de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República OFICIAL ~RDEN GENER'\L DEL EJÉRClT PARA H Y s/8'\DO 18 DE NOViEMBRE DE I 899 Repúb/i.-11 de Colombia-Ejército Ntuiona!-EsttJd? M.~yor General Servicio Art. 474· El Sr. Coronel Heliod">ro Pieschac6n, primer Ayu­dante General del Esta lo :\1{yor d~.: la 1. 11 División del Ejército, á la~ órdenes del Sr. G ... neral Miguel Montoya, Jefe d operaciones sobre la Provincia de Choconn y Orienle del D..::p :utamento de B >yacá, murió en el Boquerón de Machetá el 15 del corriente, cumpliendo heroica­mente con su deber y haciéndose notable al frente del enemigo por su valor y lealtad en defensa del G1bierno de la Repúb lica y de las insti­tuciones patrias, sagrada consigna que supo con gloria defender con sus armas y sellar con su sangre. El Ministerio de Guerra, la Comandancia en Jefe y este Despacho, deploran su pérdid"l y lo mucstnn fl sus camaradas en d Ejército como ejemplo de notables virtudes militares. El Genera Jefe, RICARDO ACEBEDO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 482 BOLETÍN MILITAR Conferencias de los Oficiales de la Misi6n Francesa EJERCICIOS Y MANIOBRAS DE INFANTERfA VoeeM de nta11do (Continúa) JNSTRUCCION DE LA ESCUADRA Principios dt: alineamiento Dos hombres de la derecha (ó iz-quierda), tres pasos al frente, Marchen. Tres (cuatro, cinco, etc.). Sobre la línea. Firmes. Alineación derecha (ó izquierda). Derecha. Firmes. Dos hombre'i de la derecha (ó iz­quierda), cuatro pasos á reta­guardia. Marchen. A retaguardia, alineación derecha ( ó izquierda). Derecha. Marchas Marchar á vanguardia (estando á pie firme) Marchen. Marchar á retaguardia (estando á pie firme) Guía á la derecha. Paso atrás. Marchen, 6 se hace dar media vuelta y después se manda como en el movimiento á vanguardia. Marchar dia~onalmente Diagonal á la derecha (ó izquier­da). Marchen. De frente. Marchen. Guía á la derecha (ó izquierda). :Marchar á retaguuardia (utando en marcha) A retaguardia. . Marchen (en el momento en que el p1e va á sentarse en tierra). Guía á la d~recha (ó izquierda). Dirección á tal pumo. Cambiar de direcci6n á pie firme E scuadra, á la derecha (ó Íz'!uier­da) (movimiento á pie firme, con eje fijo, alineación del lado del eje). Marchen. Firmes. Cambiar de dü·ección sobre la marcha Giro á la derecha (se da esta voz cuatro pasos antes del punto en que se va á ejecutar el giro). El eje describe una pequeña curva marchando. Todos dan \·ista al guía que debe estar en el flanco saliente. Marchen. (Se da la voz en ei pun-to mismo en qur debe girarse). De frente. Marchen. Gufa á la derecha (ó izquierda). Dirección á tal pu11to. Yariar á la derecha (ó i:zqll:erdll) Variación á la derecha (ó izquier­da) (se da la voz cuatro pasos antes del punto en que se debe ejecutar la variación), Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETiN MILITAR 483 Marchen (se da la voz en el pun­to mismo en que se quiere eje­cutarla. Arrodillar la escuadra 6 acostarla ( est an­do en marcha) Rodilla en tierra. Alto. De pie. A tierra. Alto. De pie. Deshacer laformación Rompan. Filas. Restablecer laform'lci6r& Formen (el centro á e uatro pasos frente del Cabo, alineación por el centro)-Firmes. llfarchas de jla1lco Flanco derecho-Derecho. Flanco izquierdo-lzq uierdo. Cuenten cuatros. Cuatros á la derecha-Derecha. De frente-Marchen. Cuatros á la derecha-Marchen. Escuadra-Alto. Cuatros á la izquierda-Izquierda. Diagonal ;Í la derecha (6 izquier-da)- Marchcn. De frente-Marchen. Cuatros á la izquierda-Alto. üuatros á la derecha (ó izquierda) en batalla-lVIarchen. Por dos-Marchen (siempre por la derecha). Por uno-Marchen (siempre por la derecha). A formar dos-Marchen (siempre haciendo diagonal izquierda). A formar cuatros--Marchen (siem­pre haciendo diagonal izquierda) Derecha de frente, cuatros á la de­recha- Marchen (á pie firme ó en marcha). Por la izquierda al frente en ba­talla, guía á la derecha- Mar­chen. lnstrucci6n de combate para la escuadra Por hileras. En una fila. Por hileras. A formar. Por hileras á cinco (seis, ocho, etc.) pasos. En una fila. Instrucción para la sección La sección maniobra según los prin­cipios enseñados para la escua­dra, sustituyendo esta voz por la de sección e uando fuere necesa­rio; guía último (quinto) (furriel) Formación en batalla Los jefes de sección á la derecha' en la primera fila de su sección· Sus guías detrás. Alineación Guías á stu puestos-S~len los 5 guías frente al Capitán y se co­locan una cuarta adelante del punto donde debe situarse el nú­mero 1 de su sección. El guía último en el lugar de la última hilera. Alir.eaciÓIJ derecha-Cada jefe vi­gila la alineación de su sección. Firmes-V u el ven los guías á sus puestos detrás de sus jefes (que dan un paso hacia adelante para facilitarlo). Columna ele compañía C olttmlla de CtJmpaíiÍa- I. a (sección) Firmes. 2.'', 3.•, 4.a-Cuatros ó la derecha Derecha. Marchen-Cuatros ó la izqttierda Alto. Firmes-Los jefes avanzan 2 pasos al frente del centro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4:84 BOLETÍN MILIT A.R + 0, ___ + ___ ''·· .. 6 pasos ..... , + o + ...... · ...................... , 6 pasos+ 0 + '····,'···.,·.. -.,,'···-... 6 pasos ·······... '···· .. --·~--- + 0------- -----· + ~ Por la izquierda en batalla-2.\ 3·\ 4: Cuatros izquierda, iz­quierda. Marchen-Cuatros á la derecba en batalla, marchm. Sección alto. Firmes - Todos vuelven á sus puestos. ---··········-·········--·--t---···························- ¡ + ·········----7--·····-··- Estar1do la comp<~ñía en marcha deteuerla Marcha en hatalla. Dirección nJ tal puntq. Guía derecho, de frente, marchm. El jefe de la 1. • á 2 pasos ade­lante de su sección, su guía en la I.a fila. El guía último á la izquierda de la 4.a sección. .//// O+ _.,/",. Para marchar ulamlo en columlla de corn-pañía Guía deruho. De frenff. Marche!). Compañía, alto-Alineación dere­cha (sin voz). Los jefes dos pasos afuera. 1 ~ i + Compañía, alto-Alineación dere· cha (sin voz). Firmes. Marchando e11 batalla Por secciones, dtrecha de frente. c11atros derec,ta, marclun. Guía deruho-Cada sección eje­cuta el movimiento como si es­tuviera sola. / / 0+ Firmes-Vuelven. Para cambiar de dirección, marcha11do Giro izquierdiJ, marchen-La pri­mera sección gira de acuerdo con las voces del Capitán. De frente, marchen, guía derecho­Las otras tres conforman su mo- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 485 vimiento con el de la sección anterior; sus guías salen obli­cuamente hacia la derecha, de manera que caminen siempre detrás del guí4 anterior. ................................................. +f$\\0 ---+-- ----0 + ----· ---0 + --------0 Para cambiar de direcci6n á pie firm6 Columna á la izquitrda. Cur1tros á la derecha. Derecha­Las cuatro secciones ejecutan cuatros derecha. Marchen- La primera sigue á su guía en la dirección escogida por el jefe, que manda: Cuatros izquierda, alto, de manera que la úlnma hilera se le sitúe junto y atrás (él no se mueve). Las otras tres hacen lo mismo, detenién­dose los jefes al llegar A la línea formada por el Capitán y los demás jefes. / + //·-.a...--+~---- / ........... ·······, + ............... ·•· ~-~~:-:---- + +. + + Finnn-Los gu(ac; vuelven á la izquierda (excepci6n única). 11-farcha de ft meo pnrliemlo de la cnlumn t de compañía CurJiros á l.z derecha, derecha. Guía izqtúerdtz (dirección) De fren:e. Marchen-Los guías y las cabezas de las cuatro secciones avanzan en la misma lfnea. Cambiar d~ dirección ( marcha~tdo por los fl~txcos) Columna izquierda, marchen-La sección del eje maniobra como si estuviera sola, pero tiene que esperar á la del O:tneo saliente an:es de r0mper la marcha en la dirección nueva. .Marchnndo de frente la columnn d1· com­pnñía, seguir en la mi.smn dir(;cció'' par cw;tros Derecha de frente, cuatr~s tÍ la de­recha. Marchen- La primera maniobra como si es~uviera sola. Las demás se detienen, y ejecu­tan después el mismo movimien­to después de q•.Je el oficial dé la voz del caso. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 486 BOLETÍN MILITAR Derecha de frente, cuatros derecho, marchen, de manera que cada sección sigue marchando inme­diatamente detrás de la anterior. Columna con distancias Columna con distancias. ] J + ____ ............ · ....... / + Esta11do en columna con distancia, volver á formar en batalla Batalla izquierda- Sección á la izquierda. Marchen. Firmes. Estando e1. columna co1~ dislm1cia, vohe á la columna de compaiíí.a Columna de compañía-La 1. a sec­ción se detiene; la otras siguen el movimiento. Guía derecho, de (rnJte. Marchen - Las otras seccwnes continúan la marcha hasta que el respectivo jefe dé la voz 8ec­ciÓ1t, alto, lo cual ejecutan á 6 pasos de la anterior. Firmes. Marchar de frente lo mismo que se dijo de la col u m na de com­patiía. Cambiar de dirección. Giro derecho-Cada jefe, al llegar al punto, mandará: Giro izquierdo. Marchen. De frente. Marchm. Guía derecho. Cada sec. ión maniobrará como si estuvi~.:ra sola. ltfarchando la columna ~ort distancias, se­guir por cuatros Derecha de jrente-(Lo mismo que á pie firme). A la voz del Capitán Frmte á la aerechd. Sección á ltJ derecha. Marchn1-Alineación derecha (sin voz) Firme¡- Los jefes dos pasos al frente del centro. + + cada sccci6n maniobra como si estuviera sola. Cuatros derecha. Marchen. Marchando por cuatros, volver á la colum­na con dist aucias Columna con distancias, por la iz-quierda. Por la izquierda, de frntte batalla Marchen. A pie firme las mismas voces de mando, pero después se agrega la de: Finlles. !lfarchando en rolnmna con dist a11cias formarse en batalla sobrr la den•rha ó la i~quierria Marchando con guía derecho. S obre la derecha en batalla. El jefe de la 1. a sección mandará: f/ ariaciÓ11 derecha. Mt1rche11. De manera que la primera hilera de la sección llegue junto al apit~{n. Los demás oficiales mandarán lo mismo de modo que se apoyan sobre la última hilera de la sec­ción anterior. Alineación derecha sobre el últi­mo guía ya colocado desde an­tes por el Capitán. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI'l'A.R 487 7 o----=+--- 0 + o---+-:---- 0----- : t ! : 1 l \ ¡ ¡ ¡ 1 1 ¡ + 1 l 1 1 • ••....•..•.••.... !. 1 1 -·······L/ _ .......... _/ ~-········~) ~-··········7 .,..,. E.~/autlo t•n columna de cumpañÍ(J Co!ttm/1,7 contra ca/;,¡//ería, 11nrchen La 1 ~ sección se detiene ó no se mueve. Las 2.• y 3.• dan por mitades res­pectivamente frente á la derecha y á la izquierda. La 4-.a se acerca á la 3.a y da frente á retaguardia. Todos arman. Firmes-CJ:odos por el centro). Para volve1· á columna de compañía Columna de compañía-Movimien­tos contrarios. Marche.,J. Para formar .A formar-Cada jefe se coloca unos diez pasos·detrás de su pues­te y manda á formar. Después coloca su sección en su ruesto con alineación sobre el guía respectivo. Firmn. ,---:""+--4 ¡ i 1 i l--------3 +o!----------------- 4 + 3 +o ----~--2 + 2 + 0----------- +o-------- 7 Guías en la ll~:ea Ultimo guía [, o [, [, [, [, ¿ Guías frente al Capitán. ·~==~====~==~ U O O O Jefes de sección. AfimiJCi(JI! derec h a. F irmes---A Jineación por sc..:cción . Vuelven los guías derr s de su j_fc respectivo, el cual da un paso adelante para f..tcilitarlc el paso. Abrrw fas ji!llJ-Los 5 guías se colocan 4 pasos atrás, dando frente á retaguardia para contar esos 4 pasos y vucl en á dar frente. Marchen-Los guías vigilan la alineación de la segunda fila. Firmes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 488 BOLETÍN MILITAR ·Columna de rompuñía Cuatros á la derecha (dcrechrt). Mandan los jefes de sección, á excepción del de la primera. Marchen- Acompañan los jefes de sección á su guía y mandan cuatros izquierda, alto. Firmes- V u el ven los jefes de sección á colocarse al frente del centro de su sección. Por la izquierda en batalla, cuatros á la izquierda. Marchen, cuatro'> derecha en batalla, marchen. Firmes, sección, alto.-(ContiJm1rÍI) - - ·--· - - PARA LAS MANIOBRAS DE CABALLERIA * Escuela del Escuadrón montado (Continu ción) Cargas.-El escuadrón carga en batalla y en columna ; en orden compacto y en forrajeros (orden di pero). Los principios señalados para la carga de pelotón son aplicables al Escuadrón. En los ejercicio el enemigo erá representado por cuatro hombres á órdenes de un cabo, los cuales se e. pacian de modo que figuren los cuatro pdotones de un escuadrón. El Comandante- hace en­ristrar la lanza ú de env::tinar el sable, y después de que la tropa se ha puesto al galop , manda: para att1car, y e sitúa ~n el alinea­miento de los jefe de pelotón. Cuand > el escuadrón llega á 50 ó 6:> pasos del enean;go gur.tdo,a{JU ·1 ordl!na: CARGUEN, a cuya voz, repetida por lus jetes de pelotón, la t1 opa , e onft rma con lo pres­crito en su lugar, y los jinete que repre ·entan al advcr ario dan media vuelta y , e retiran rápi.lamcntc. El Comandante detiene l.t e 1rga con la voz de: reunión, que también repiten 1 jefes de pel )t6n · en lo ejercicios manda Es­cuadrón, ALTo, ~uando lo jinet .~ han pue. to de nuevo 5u cabal­gaduras al trote. Para reunir el escuadr<ín á retaguardia se proce­de conforme se prescribió para ·1 pel tón . ..t.n un ataque de frente, cuando el Com.tndante quiere envolver al enemigo rodeando una de sus alas, mandará al jef< de pelotón de la derecha ó de la iz-· quierda se aleje oblicuamente durante la marcha ofensiva que pre­cede á la carga, lo cual hará dichr> jefe apurando el g-alope para en seguida volverse, por medi · de una conversión, sobre el ala enemiga. • Esta instrucción sumaria, prep~rada por orclen superior, e:tá destinada á servir á la instrucción ele las trop'ls de cab:t lena t 1ientns el :\1inisterio ele Guerra no disponga citra cosa, por cuanto á la fecha no hay tác-tira (reglamento de maniobras) de caballería adoptada oftcialmentf" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN l\IILITAR 489 También puede el escuadrón combinar un ataque de frente con otro paralelo, lo cual se ordenará con la voz: primer (cuarto) pelo­tón, FLANCO OF E , ·s¡v~...>. A 1 contrario, cuando el escuadrón se en­cuentra amenazado en una de sus alas, durante la marcha ofensiva el Comandante ordenará al jefe del pelotón amenaza1o se separe del grueso meJiante una conversión y h aga frente al enemigo, con la voz de: primt·r (cuarto) pt!lotón, FLA ·co DEFENSIVO. Para ejercitar el escuadrón en esta última maniobra, se designan algunos jinetes que fguren el enemigo que amenaza por el costado. Regla absoluta: todo cuerpo de caballería que ataca deberá constituíru una reserva. El e cuadrón aislado no dejar:~ en reserva un pelotón entero sino cuand0 el Comandante lo juzge conve­niente. El escuadrón carga p2rtiend0 del orden en columna cuando no tiene tiempo 6 espacio suficiente para desplegarse, ó cuando se trata de romper á cualquier precio un cierto punto de la línea enemiga. Estando la columna en marcha, á la voz de primer pr­lotón, CARGUEN, dada por el Comandante, el jefe del pelotón de­signado se lanza á la carga, y el resto sigue á 100 pasos de distan­cia para apoyar el movimiento. Lo.; otros pelotones se forman en línea si el terreno lo permite, ó cargan sucesivamente partiendo del orden en columna. La naturaleza misma de este movimiento indica que la r~: unitn de los pelotones rechazados se hará á reta­guardia de las fracciones de ti nadas á sostenerlo', y el Comandan­te dirige la carga del pelotón que en su concepto va á ejecutarlo en el momento más propicio para alcanzar el fin que se persigue. FoRRA] ER OS .Estando el escuaJrón en batalla ó en colum­na, se le ejercitará en la carga de forrajeros, ya íntegramente á la vt.:z, ya por uno ú varios pelotones que de ~ ignará el Comandante entre lo que forman la línea ó la columna. A la voz de en forra-j eros, el escuadrón 6 los pelotone~ de ignados se dispersan, cargan y se reunen conforme se prescribe en la e cuela de pelotón, y el Comandante procede de modo análogo al señalado allí al jefe del pelotón. NoTA-E peligroso lanzar grandes líneas en este orden, porque despué del ataque no se rl'Únen entonces con rapidez sino la tropa m u y veteranas. De ordinario será preferible conservar un pelotón en reserva, ya para que sirva de núcleo de reunión, ya para hacer frente ¡Í los contraataques dd enemigo. En los ejerci­cios la carga en forrajeros se combinarán con cargas en orden compacto, cuidando en especial de que los forrajeadores, rechaza­dos ó rt.:unidos, de ·e u bran rápidamente el frente de la tropa que los sigue. El enrmigo se representará siempre á fin de asegurar la di­rección de las carga, pero e mpletando el imulacrocon la hipótesis del caso, puesto que en la aplicación las reglas gcnerale:; del comba­te se modifican según que se trate de cargar infantería, cf.lba/lcría ó artillería. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET !N MILITAR ExPLORADORES- El e cuadrón en el combate irá precedido siempre á 200 metro de distancia por do jinetes que e llam.aq exploradores y tienen po1 con igna señalar los obstáculo que pue­den dificultar la marcha: buscan lo pasos, y llegado el caso, con una señal (quitarse la gorra y saludar) indican que el escuadrón tiene que reducir u frente nara poder avanzar. En tanto que uno de los dos exploradores sigue marchando, el otro se detiene junto al obstáculo, y si fuere preciso, hasta retrocede para informar al Comandante y servirle de guía en el mal paso. En el momento del ataque el papel de los exvloradores es im­portantísimo, pues les corresponde impedir que la tropa que carga vaya á caer en un terreno impracticable. Al llegar á proximi­dad del enemigo los exploradores se dejan alcanzar por el escua­drón y cargan con él. CoMBATE Á PIE -El escuadrón se ejercita en el combate á pie de acuerdo con lo prevenido en la escuela del pelotón. Por regla general, tres pelotones se desmontarán para combatir usando el fuego, y el cuarto permanece á caballo como reserva y garantía de seguridad, pero estará listo para aprovechar cualquier oportuni­dad que ofreciere el combate. El Comandante tomará el mando de los soldados de montado~, y un Teniente ó Capitán queda al fren­te de los que permanezcan á caballo. En caso de que los pelotones combatan á alguna distancia uno de otro, los caballo formarán otros tantos grupos que se mantendrán con respecto á los comba­tientes conforme se enseña en la escu ela de pelotón. VocEs DE MANDO Y SE.~ALEs - El timbre de la voz de mando será animado, la pronunciación clara y la entonación proporcionada á la cuantía de la tropa. La voz atención s e dará á todo pecho, íipo­yando la primera sílaba y prolongando la última. De igual mane­ra se manda carguen. Las voces ejecuti nts se en un ciarán en tono más fuerte que las preventivas, y se prolonga su pronunciación, para que el movimiento que los ha de eguir se tran smita de l hom­bre al caballo in sobre altos, y de este modo se eviten los vaivenes y encontrones en las filas. Las voce preventivas refe,-entes á los aires deben quedar separadas de l..ts ejecutivas por un intervalo de tiempo corto y a la vez apreciable. En ejercicios á pie y en el manejo del arma, la voz cjecuti va se dará en tono firme y breve. La voz jinete de frazte, M -\RCHFN, sirve de tipo en la entonación de los mandamiento que terminan en sílaba llena; la voz jinett', obfi­Cit?, á r etaguardia, M RCH E ' , lo será de los que acaban en sílaba Seinimuda. La dicción d~·sca~lS f, RMA, es tipo para las voces del manejo del arma, la carga y el fuego á pie. CuanJo el mandato es á un tiempo indicativo, preventivo y ejecutivo (por ejemplo, doblar el fondo, pasar al trote), e pronuncia como la meramente indica- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 4:91 tiva *, ó sea sin ninguna inflexión de la voz y en tono menos fuerte que los mandatos de ejecución. SEf:tALES.- En la caballería se usará el pito, que es un auxiliar útil para el Jefe en los detalles del servicio ordinario, y sobre todo cuando se necesite que la tropa disimule su presencia ó sus mcvimientos, como en los reconocimientos, avanzadas, ope­raciones nocturnas, emboscadas, y en el combate á pie. A fin de evitar la confusión que resultaría del empleo de se­ñales numerosas, que tendrían que parecerse, no se adoptan para el Ejército sino las siguientes : Un pi tazo: atención; dos, marchen: cuando se está al trote ó al galope significa que debe seguirse al paso; tres, alto; cuatro, al trote ; cinco, al galope ; seis, á la derecha ; siete, reunión ; ocho, á la izquierda; nueve, retirada ; diez, media vuelta; once, romper el fuego; doce, cesar el fuego.-( Continúa). __ ..,.... ___ _ SECCfON DOCTBIN AL LOS VALLES ¿ Que serían las mon taíías sin los valles? A esta pregunta, que m á~ de una vez se han hecho los geólogos, la respuesta es unánime. Consi­derem s por un momento las agrestes breñas y encumbradas mesas de Pasto y Túq u erre , é imaginemos que lo enhiestos ne ados y volcanes se precipitan unos contra CJtros y cierran las inmensas hendiduras que se­paran :;us bases; en el acto quedaría dcstruída la economía geográfica de la comarca. A lo" valle pint rescos ó grandiosos; á las gargantas por donde ruedan furiosas las agua , ramifican las cresterías y facilitan su í-lCCe o reduciéndolo al del puerto; á lo lagos cuyas aguas reflejan toda clas~ de paisaje.:;; á las altlllanuras cubiertas de pastos que las flores es­maltan y pacen los ganados; á ese mtmdo, en una palabra, sucedería una mesa desierta, inho!>pitalaria, batida de continuo por el huracán y azo­tada por el granizo. Además, los valles no soi"! únicamente el ornato y la condición de la viabilidad de la montai'ia: la flora y la fauna se abrigan y escalonan en ellos en busca del calor y de la humedad que necesitan, rehuyendo siempre las cumbres de máxima altitud, dominio de )as tem­pestades y el perdurable invierno. Los 'allt.:s, e decir, los lwuos simétricos de los rdicves, las depre­sionc · que ahlan ó separan las rnon tañas, no son un problema de geo­grafía fi ica re ·udtoen absoluto, porque ni todos los valles provienen de que existan csa:salicntcs que denominamos montañas, ni los dos elemen­tos pueden e tudiarse desde un mismo punto de vista; el geógrafo esru- ---------- La voz indicaliiJa sirve de señal para fijar h atención ele la tropa; la preve~&­tiva indica el movin1iento que h ·, de ejL·cutarsc, y l:t ejl!cutiva, que llegó el momento de ejecutar lo mandado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 492 BOLETÍN MILITAR dia la rno11taña en su arquitectura y agrupamiento, en tanto que analiza el valle para darse cuenta del perfil de sus flancos y las vicisitudes de su fondo. El diagrama de una línea de cumbres, ó sea de una crestería, en verdad no figura sino el coronamiento, el caballete del edificio. ¿Y á qué horizonte referirlo? Sin duda ninguna que al fondo del valle, por más que éste se levante c.1 movimi~nro parabólico hacia el corazón mismo de las serranÍa'>, por cua.nto de ordinario el mar ó la· llanura se encuentran á enormes distancias. Quien ha viajado en las cordilleras y comprende ha sido frecuentemente víctima de extrañas ilusione, com­prende también la necesidad de horizontes cercanos, de planos de com­paración próximos para no errar en los cálculos sobre valor de la! pen­dientes, distancias de los objetos ó altura de las cumbres. Desde el punto de vista orométrico el conocimiento de un valle reposa sobre la comparación de dos elementos: las ariscas del marco ó sea de los costado~, y el perfil de la vaguada ó thalweg ; pero como en la práctica las dificultades de semejante estudio no son pocas, basta co­nocer algunos jalones bien escogidos: cumbres y puertos, ensancha­mientos (circos) y angosturas (desfiladeros) del 'hueco ó depresión que dominan aquéllos. Desde luego que grandes son las diferencias que presentan los va­lles entre sí; porque ora son cisuras en un mic;ruo terreno, ora grieta sobre la lfnea de contacto de dC's formaciones diferentes; aquí la fractu­ra, allá la denudación, les han dado el sér. Sin embargo, las causas y proporciones de los contrastes que ellos nos presentan merecen tanto más nuestra atención cuanto no son el resultado de caprichos de l:t na­turaleza sino de las leyes que rigen la formación y desarrollo del relieve del globo. En efecto, y dígasc lo que se quiera, la geografía no se encuentra escrita en las cartas de una comarca, en esFecial cuando no son preci­sas, sino sobre los caminos, y sobre todo en los menos frecu ·ntados de ellos. Quienes despu6; de estudiar las falsas teoría hidrogdfic as que se enseñan en los colegios ó malíc;imos textos elementales de que se dispo­ne en el paí·, viajan por una de nuestras cordilleras, cruzan sus c que dan verdadera idea del magnífico edificio. f/alle y cadma son palabras qu~ carecen de sentirlo preciso: la ca­dena es, por decirlo así, el elemet1to molecular de las masas montaño­sas, y sin embargo, todos abusamos y la aplicamos á !iistcmas enteros; ¿dónde está la escala que dentro de la palabra valle separa 6 expresa la diversidad que hay entre el valle de Tenza y el valle del Cauca, el valle de U par y el valle de Aburrá, por ejemplo? En vano para rehuír la dificultad, para e capar á lo indeterminado, se multiplican las perí­frasis y los calificativos. Una bola de marfil es, sin duda ninguna, una bola, pero una bola de marfil: tal precisión no la hallamos cuando, para describir un valle, se dice que es angosto, profundo, estrecho, de flancos abruptos y rocallosos, por cuanto exJ!>ten centenares de valles que tie­nen esas condiciones y sin embargo no son semejantes. ¿Dónde hallar eso que se llama el color local del objeto? Unicamente en los caracte- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 4:93 res geológicos; hay que remontarse á sus orígenes. Aquí estará tallado, por ejemplo, eu el espesor de bancos calcáreos fracturados y violenta­mente separados, el río que lo surca rueda al pie de taludes de escom­bros y abre su lec:10 en una cinta de aluviones; además, las hiladas de calcáreo, d1spuestas en gradería, di vi den los Banco-; en una serie de te­rrazas. En el acto la idea toma cuerpo, el valle se perfila á nuestros ojos, y si se agregan los prio~cipales elementos numéricos, las cotas que nos dicen cuál es su clima y por ende su vegetación, cuál su desarrollo y la altu­ra del marco, y también la obra que en él han realizado los hombres, grabaremos en la mente una imagen correcta del dicho accidente geo­gr Uico que nos perrnitin reco•10cerlo sin vacilar si de repente nos transrortuan á su seno. Los caracteres geológicos y matemáticos han desvanecido las brumas de lo ge11eral y determinado los caracteres plás­ticos de lo pt~rticular. • Y no se objete qu- la geografía no puede escudiar desde punto de vista tan elevado todos Jos val/u, porque es claro que con tal palabra no es posible abarcar sino los que merecen dichu calificativo, y no las hen­diduras de unos pocos kilómetros de exten::;ión, que por lo común es­trian el flanco de las m1sas levantadas que f rman la cuenca de un río, porque ellos sf ofrecen caLacteres propios en grandes extensiones, ósea en tanto que atra\•iesan el mis m) terreno ó siguc.:n el linde de formacio­nes geológicls dalas; del punto 11 al punto b, por ejemplo, sus caracte­res geológicos son tale-; dd punto b 1l punto e se presentan estos otros, ere. Las expresiones geológicas tienen valor decerminado, por lo cual valle de fr.!C[IJra, de pliegue, de dislocación, de erosi 'm, etc., re­cuerdan á un mismo tiempo el hecho original y las form 1 especiales, y absurdo sería no adoptarla , sobre todo cuando ya hacen parte del lerl­guaje común de las gentes del oficio allende el Atlántico.-(Colltinúa) . ' LA FRONTERA DEL SUR Extracto de conferencias á los oficiales de la guarnición Necesario es sin duda alguna para el militar, y en primer término, aprender á leer y analizar los documentos cartográficos para confrontarlos, elegir ó aceptar con juicio las correcciones ó mo­dificaciones resultantes de informes, trabajos ó estudios posteriores. Del mismo modo que hemos visto al estudiar la historia de la gue­rra, que la crítica desempeña en ese ramo del saber humano papel princi palísi m o, puesto que ella nos en eña á encontrar las razones en virtud de la cual aceptamos, rechazamos ó modificamos los re­latos de los cronistas, previa confrontación con los documentos de la época y las fu.1d,unentales cuestiones de tiempo y espacio, del mismo modo también en geografta, y sobre todo en cartografia, la crítica llevada hasta los último., detalle;; nos en.>eí1a á valorar debi­damente las cartas para no deducir de ellas otras enseñanzas ó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 494: BOLETÍN MILITAR. referencias que las que pueden deducirse exactamente, ó en otros términos, á diferenciar en ellas la verdad del error, señalando á un tiempo los límites de una y otro. Tomemos como ejemplo la frontera del Sur en su parte prin­cipal, ó sea en la región de Túquerres y Pasto, famosa desde cual­quier punto de vista que se la considere, digna de estudio cual nin­guna para el geógrafo, y aún por desgracia apenas medio explorada, no obstante que ha sido teatro :le clásicos estudios. Pongamos de presente la carta corográfica del Cauca, y á pe­sar de que ella nos dice ser edición oficial, podemos romper traba­jo con esta rotunda afirmación, respecto de la zona mencionada: carece de todo valor científico, y día llegará en que los colombia­nos se asombren del singular proceder de quienes la dibujaron, pues tal parece que se hubieran propuesto burlarse del país, lo que sería el cargo menos grave que pudiéramos hacerles. En efecto, en esa zona, por desidia ó por descuido, están vueltos al revés los rumbos, y de seguro los moradores de ella cavilarán y cavilarán en vano cómo llevan el Oriente á su derecha cuando marchan ca­minos que ven pintados cual si corrieran de O. á E:, ó vice­versa. En vista de semejantes falsedades, con aparente justicia la obra de Codazzi se ha desacreditado, porque nuestros flamantes car­tógrafos, aun cuando suprimieron el nombre del ilustre geógrafo al publicar una tergiversada reducción, en lo que hicieron por lo mismo muy b1en, se apresuraron luégo á achacarle los errores cra­sos que pululan en las cartas im pre as y de que ellos son los únicos responsables. Tan grave afirmación debe probarse, pero antes de demos­trarla conviene una observación. Codazzi, á partir del momento en que principió á levantar la carta, n pudo ejecutar un trabajo seguido y sosegado, y murió ante de terminarla, es decir, de haber recorrid todo el país y pue to en limpio su colo al labor, por lo cual las cartas que sucesivamente entregaba de las Provincias no pueden mirarse sino como borradores utilizables, como valio· o re­? ertorio de dato, que e:peraban su definitiva organizacióa y revi­sión ; pero en vez de acometer esa labor indispensable, nuestros pseudo-cartógrafos se limitaron á reducir los originales al pantó­grafo y á la cuadrícula, y á compaginado á la diabla sin revisar­los y confrontarlos con los cálculos numéricos que habían servido para establecerlos. Y como en esos borradores-mal dibujados por añadidura por gentes legas en el oficio-se encuentran errores ex­traños, aparentemente tienen ra7Ún quienes critican la obra de Codazzi sin estudiarla ni entenderla, y mucho menos sin acometer la delicada y paciente revisión que demanda la parte dibujada confrontándola con la parte numérica, por decirlo así. Esto sentado, entremos en materia. De Túquerres á Cumbal la 'arta da 5 leguas, y los itinerarios indican 32t kilómetros¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'fÍN MILITAR 495 basta leer éstos para comprender que el dibujante olvidó una legua de Túq u erres al Espino ; los itinerarios dan de I piales á !mués 37 kilómetros, y la carta sólo indica 27}, faltando el resto entre Pupiales é !les; los itinerarios mencionan 36 kilómetros de Males á Funes, que en la carta se convierten en otros 27t. Ahora bien: como se trata de tres caminos próximamente paralelos y di­rigidos de N. á S., la mencionada supresión, unida á errores inver­so en las direccione transversale , ó sea <.le E. á 0., dio por re­sultado, como era natural, trastrocar las dimensiones y dirección de todos los acci~entes geográficos intermedios, pues sabido es que Codazzi calculaba é to por e tima con respecto á lo puntos cuyas coordenadas conocía ó calculaba. Y no se alegue que los itinerarios no son prueba decisiva en da unto, porque fácil es replicar que el error existe igualmente entre el dibujo y la coordenadas que en tablas acompañan á cada dibujo: en la carta impre a las latitudes de Ipiale y Funes sólo difieren 4', y en las tabla esa diferencia sube á cerca de 9', 6 sea ca i r r kilómetros de error; las de Tú­querres y Cumbal, consideradas del mismo modo, dan un error de 4', ó sea de 7 kilómetros. La prueba es, pues, concluyente, y queda explicado por qué en la carta el río S apures corre de O. á E., y en el terreno lo hace de á S. SO. á N. N E.; porqué con el Guáitara sucede en partes cosa análoga; por qué el San Pablo rueda de S. á N. y e tá pintado de SE. á NO. En una palabra, el terreno comprendido entre el Sapuyes y el Blanco-Guáitara, á partir del cuello de Guachucal, que es un óvalo de esca a anchura (E - 0) y con iderable longitud (S-N), quedó en la carta no Rólo invertid,> - la máxima 1 ngitud de O. á E.-sino lo que es peor, de figurado, poniendo al Guáitira en vez de un arco dos porciones que delínean un ángulo recto. Ya puede juzgar e lo que habrá sucedido con la geografía de la · tierra aledañas, en especial si se considera que en estas, á los errores transportados de la zona de Túquerre , se suman otros nuevos: por ejemplo, del Peñol al J uanambtí el dibujante olvidó otra legua. Lo dicho explica de sobra los ab urdus que á la simple vi ta presenta el diseño de los caminos directos entre multitud de poblaciones, y al pronto hace suponer sin criterio alguno á quienes los abrieron ó trazaron. Y dicho ea de paso, la obra de Codazzi, para quien la estudia á fondo, es admirable y revela en su autor un profundo conoci­miento de los caracteres topográficos de nuestro suelo, por cuanto en las porciones que personalmente no pudo recorrer, interme~ias en su red de triángulos, de ordinario adivinó lo que no veía, y sus errore provinieron en esos casos de las nunca bien maldecidas teorías hidrográficas, tan aceptadas por todo el mundo entonces y tan contrarias á la verdad de los hechos. Además, como la obra de Codazzi consi te principalmente en itinerarios apoyados de trecho en trecho en coordenada cuyas cifras conocemos, con los lugares intermedios ó aledaños determinados por estima, llegamos á la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 496 'BOLE'l'1N 111IL1TAR conclusión importantí ima de que al calcular directamente las coordenadas intermedias si resulta error, este, por regla general, es igual en su especie para ambas ordenadas, de donde que al rectifi­car las coordenadas de los puntos base si hallamos que es preciso mover su posición sobre la carta, sin gran dtf1cultad pero sí con paciente trabajo, fácil es hacer la corrección del di~eiio de la re­gión geográfica natural de que se trate. De modo análogo pode­mos aprovechar el resultado de cualesquiera otros trabajos de ex­ploración ó reconocimiento posteriores, y aun rectificar en éstos los errores de rumbo, mucho más comunes y graves de lo que el público imagina, como lo comprueban sin réplica los juicios que sobre el particular cursan en nuestros juzgados, y revelan que el conocimiento exacto de los puntos cardinales no abunda ni aun entre los ingenieros. En una palabra: las cartas impresas adolecen de gravísimos errores porque la obra de Codazzi no se supo poner en limpio antes de pu blicarlc, y las incorrecciones ó equivocaciones en que cayera el ilustre geógrafo fácilmente s~ sub·anan con los trabajos posteriorP.s. Por lo dicho me habéis oírlo siempre hablar con pro­fundo respeto del único General de ingenieros que ha figurado en el escalafón de Colombia, y en verdad que sólo repetidos viajes, ce­rrando circuitos sin ce ar, en nuestras montaíias, enseñan las difi­cultades y tropiezos técnicos que debe vencer un hombre para for­mar cartas de alguna corrección, y permiten apreciar en su justo valor una obra como la citada. Por lo pronto, á estas conferencias acompaña el que habla, una tabla de coordenadas de los pri nci palcs lugares de la me. a de Túquerres, tal como él las arreglara para construír la carta del país y escribir la geografía del mi mo *, dejando para luégo discutir los número que encierra; pero que de de ahora os permitirá formar un buen croquis de la comarca, en el que poJrci3 introducir, sin gran trabajo, los detalles que figuran la carta oficial. "* Geoarnfla. de Colombia; Cnrtn {!eOf!rá/ir:a rfe Colomhifl por F. J. V. y V. (inéditos). El autor se reserva el derecho ele permitir ó nó la circulación de cart:~s 'ue se construyan con las coordenadas por él arregladas, cnte11clienclo que modificaciones que aólo Ja¡, afecter. en m,.nos de un minuto, si no provienen de cálculos sobre el terreno, constituirán simplemente un plagio.-F. J. V. y V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 497 Coordenadas geográficas de la mesa de Túquerres PUEBLOS PUEBLOS Longi- Lat ittud 1 Longi- ~ Norte. tud O. de :--. 1 Bocrotá. -.: Y SITIOS O> O' O" O• O' O" jMdros ---1------,- - TÚQUERRES. l" 5' 20" , 3.31' 5" 3.060 -Chiles .. 0.5l.30 Guachuc ·d •. 0.5~.35 1 ~.~o·.J~" 3.0?0 - Orej<~ ... 0.,5~.30 Mnellauues .. 0 . 5t.4U 3.39 2.; 3.130 Pa!:t,l Hu.1ca. 0 .4 3.35' 3 010 Id .... (\'olcán) 0.59.30 3.19 3 50 3 . 14.30 3.400 Poto í.. .. • .. O 51'00" a.25' 50" 2 7 O - 2. -80 1 lera ........ 1.13' Gnacha;c" ... l.l~: ,. ~·:~~-3;) ~· .'.íO L 1111:1 Alb .. l.lii' Cu:trchu ..... \l 1 15 .3 2 .l.S .3.:W 1 Consacá .... 11.1 2.35 ~lall 11\ ,1 .... . 1. •1 25 ;) t-:~ :w 12.:3135 1 .'.tltdoná ..... 1.17 Picdnnc h ... l. 6. 3 16.15 l.S.jl) P~iio l .. . ..... 1 1S lticuurtc ..... I.H'30" :3 t-8 .2.3 l.I:JO Pbo Gtn.c.li.;J;i'30" :\lit dhrt!: ... 0.58.111 :1.-t- !J.IU 2 700 ' P.lllg.t ......... 1.26':10" 3 .21 1.700 3.1 !).15 2.730 3.17 .25 2.6+0 3.5 3.400 3.19 4.120 3.23. 30 3.~ 11• :3.2(; 50 1.(j55 3.27.10 l.liJ5 3.23 50 1.6 .j 3.26.30 485 3.27 6811 ;\fayt•·qucr .. 1 1 0.51-.L) :~. :;~ 1•1 ' .Ou.) Lin .m:s ....... 1.2:.1'20'' Cctt o;\ :t. ufr.tl l. 6 JO 3 .39 f 070 .\u cuy t ...... l. HLI5 - Cu•nhal.('!>fi.3U a. J.;, ;}O 1·.7!.10 .\lt• · ......... l. 1\).30 3.28.20 835 3.29.50 1.37 ,) 3.'l7.30 2 1011 F . J. V. V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR ARREGLADA PARA EL" BOLETÍN MILI'l'AR" (Continuación) Btbidm.- Este es uno de los puntos más importantes en campaña, puesto que del agua que se incluye en las bebidas, sólo la porable puede beberse sin peligro, y no toda la que se encuentra es buena para beber. El agua potable carece de olor, tie!'le un sabor fresco y agradable, es dulce y no insípida; hierve sin enturbiarse ni formar pozo; cuece la carne y las legumbres sin endurecerlas; disuelve el jabón sin formar grumos, por lo e u al basta di sol ver en ella un poco de jabón para reco­nocer si es ó nó potabl ~. Mas como en campaña no siempre se consigue lo que se desea, preciso es saber utilizar lo que se halle á mano Para atenuar la crude­za del agua que lo sea, se le mezcla un poco de aguardiente ó café; el paso del agua al través de arena basta para purificarla del limo ó materias terrosas: para ello se la vierte en un barril ó caja llena de arena fina y apretada, y se recoge la que !>alga por la parte inferior. Las aguas pútri­das é insípidas ~ueden filtrarse en carbón ( 1 kilogramo por 1 o libras), pero en este caso hay que aercarlas antes de usarlas. Las aguas corrien­tes cargadas de caliche lo pierden al hervir; las pantanosas se purifican dejándolas reposar una noche mezcladas con alumbre á razón de dos gramos por medio litro. Para purificar grandes cantidades de agua fétida ó sucia, tomada en un arroyo ó zanja, se establece una canal, de suerte que el líquido ~uave­mente llegue á un tonel cuyas paredes superior é inferior estén agujerea­das yel interior lleno de series de capas alternadas de arena fina, carb6n y alumbre, separadas por trozos de tela de tejido fuerte. El agua de este tonel se recibe en un receptáculo donde se acrea antes de distribuírla. A ser posible, se la hace pasar por un segundo tonel antes de recibirla en el depósito. Si el tiempo urge, se puede improvisar un filtro colo­cando en re cuatro telas una capa de carbón molido entre dos de arena. Si es preciso que los caballos beban en un pantano fétido, conviene arrojar antes al agua un poco de carbón vegetal. En las tierras cálidas y húmedas el mejor medio de evitar el palu­dismo es hervir el agua; pero como este sistema es lento, conviene que los jefes lleYen clorhidrato de quinina disuelto en alcohol y viertan algu­nas gotas en el agua sospechosa que va á beber la tropa. Sitios hay don­de es preciso redoblar las precauciones, porque las aguas corren carga­clac; de sales cobrizas, que son un veneno para el orgJtnismo Los oficia­les harán bien en proveerse de uno de esos pequeños fi 1 tros que se en­cuentran en el mercado, y que les prestará grandísimos servicios. Debe cuidarse que tropas de tierra fría que han hecho campaña en tierra caliente, al regresar á la primera no beban agua unos días sino con parsimonia y quitándole la crudeza; otro tanto se hará en el pára­mo con todos los que sufran el más leve accidente catarral. Los licorn tomados con moderación ayudan á la digestión, levan­tan las fuerzas y disminuyen la fatiga. El aguardiente es bueno en lot ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILITAR 499 climas húmedos y fríos : mezclado con seis 6 siete veces su volumen de agua, es tónico y combate el sudor abundante. En tierra caliente debe usarse con s,.una cautela, pues dernCJstrado está que el alcohol faci­lita á la fiebre amarilla su acceso al organismo humano. Un mal alcohol es un veneno, afecta los centros nerviosos y produce esas borracheras furiosas que siempre ocasionan escenas trágicas : para averiguar si el líquido es puro, basta frotarse rápidamente las manos apenas humedeci­das con él : si está adulterado, se obtendrá un olor fuerte y desagra­dable. En las tierras cálidas y húmedas conviene· mezclar al alcohol un poco de quina y beber un trago una media hora antes de las comidas. En estos climas una de las bebidas más sanas es la cerveza pura. El gua­rapo es nocivo -usado en la marcha para calmar la sed, pues produce enfriamientos y es causa de cólicos y diarreas para los naturales de tierra fría. La chicha es de ordinario nociva por la manera como se prepara ; en todo caso se impedirá que se la tome con exceso y fuera de las co­midas. El café es hoy parte indispensable de la ración de todo ejército bien organizado : en tierra caliente es tónico contra la acción debili­tante del clima, conserva el buen humor y hace olvidar las privaciones de la campafia ; hace menos larga y dura la fatiga nocturna ; tomado antes de la marcha, con pan, da fuerza5 ; mezclado con agua y lJcva­do en la cantimplora, calma la sed durante la jornada. Empero, como el café obra sobre el sist~.:ma nervioso, no debe abusarse de su empleo, y conviene evitarlo en la tierra e ilida y seca, re~mplazándolo por una infusión de algunos granos sin tostar en una tan de agua. Cuanto al tabaco, agradable compafiero d~... fatigas para quien lo usa, y útil en los p á ramos, en los terrenos pantanosos, en tiempos de epidemia, etc., es lln Yeneno si rle él se abusa. En todo caso es una ne­cesidad ficticia y conviene combatir su uso, pues si llega á faltar á quie­nes lo acostumbran influye de un modo inconveniente sobre la moral de la tropa.-(Oontinuani) ---·· .... --- (PROYECTO) (De la &vista Militar de Lima) Hasta ahora no ha habido entre nosotros verdadero Estado Mayor por la dificultad para reclutar el personal llamado á cumplir sus difíci­les funciones, pues no puede darse este nombre á las oficinas que lle­van la estadística del Ejército, ni á las agrupaciones imperfectas de oficiales que lo han formado en las épocas de guerra. Leyendo la organización y el reglamento de esta Academia espe­cial del Ejércio ruso, que ha producido notables Generales y cuyos tra­bajos son apreciados por las primeras potencias militares de Europa, hemos extractado las bases fundamentales de su sencilla organización, que podrían adaptarse perfectamente á nuestro modo de ser y á nuestro¡ recursos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1)0(} BOLETÍN MILITAR El Gobierno cuenta, para llenr á efecto esta idea, con un hermoso local dotado del material necesario, con un presupuesto de 2 s,ooo soles que importa la Escuela de Aplicación ; puede aprovechar útilment<7 los conocimientos de Jos Jefes que componen la Misión Francesa, y sin aumento de gastos, con economía quizás, fundar esta institución, y hacer práctica la reorganización del Ejército. La Escuela de Aplicación tiene hoy un Batallón de T nfantería, un Escuadrón de Caballería, una Batería de Artillería y una Sección de Zapadores; e te inmenso personal, que llega á formar la cuarta parte de nuestro Ejército, sólo tiene razón de ser como una medtda de circuns­tancias, para tener en todo caso una fuerza regular, disponible para sa­l. ir á campaña, pero de ninguna manera responde á las necesidades del Ejército y al fin práctico que debe perseguir su establecimiento; pues si suponemos que dentro de dos años esta tropa haya concluído su ins­trucción, había más del perso.1al necesario para reformar los cuadros de todo el Ejército, y como en adelante cada e uerpo deberá ser una escuela de la misma clase, tendremos que concluír forzosamente que una vez instruído el primer contingente, la escuela carecería de objeto. Creemos, pues, que reduciendo el personal de tropa á la mitad, siempre tendríamos más de las clases necesarias á la cifra del Ejército, lo que permitiría, sin gasto para el Gobierno, fundar la academia que proponemos, que sería el centro intelcctua de nuestro Ejército y de donde saldrían oficiales instruídos y estudiosos, capaces de señalar á nuestros soldados el camino de la victoria. Nuestro proyecto se reduce, pues, á disminuír el efectivo de la tro­pa de la Escuela, quedando el resto en la mi sma condición con el nom­bre de .Academid de Clases, y á establecer una sección para oficiales con el nombre de .Academia de Estado Mayor, en cuya organización y bases fundamentales nos vamos á ocupar. PERSONAL DE ENSEÑANZA La Escuela estará bajo la autoridad inmediata del Jefe de Estado Mayor General, al mando de un oficial superior, auxiliado por un Se­cretario. La Academia de Estado Mayor estará al mando de otro oficial su­perior, á las inmediatas órdenes del Comandante de la Escuela. Un Conseio, compuesto de todos los profesores y presidido por el Comandante, coo2erará á la preparación de los programas de instrucción. La Academia se dividirá en dos Secciones : de Estado Mayor y Geodésica. El personal de enseñanza se compondrá de oficiales de todas las armas para la parte técnica y de profesores civiles. Habrá sólo diez profesores principales (inclusive los jefes de la mi­si6n) y dos adjuntos, todos militares, que dictarán los curso iguientes : Arte é Historia Militar, Táctica y E trategia, cuatro principales y un adjunto; Administración Militar, un principal y un adjunto; Geo­grafía y Estadística Militar, dos principales; Geodesia, tres principales. De los cuatro profesores que enseñen el Art.e y la Historia Militar, c~da uno se dedicará á una rama especial. No hay curso especial de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETfN MILITAR 5 01 Estado Mayor: este estudio se hará en los de táctica y en los trabajos de aplicación. El curso de Administración militar comprende el estudio de los ferrocarriles y la movilización. Todos los alumnos están obligados á seguir el curso de Geodesia, pero Jos de esta sección deben poseerla á fonrlo. La parte técnica de Artillería y Fortificación se ensefia por oficia­les especiale . Los cursos de HistCJria general son dictados por profesores civiles. Los cursos de Dibujo, Geografía, Idiomas y Telegrafía son también dictados por profesores civiles de menor nngo. Organizado d~bidamente el Estado Mayor, se adjuntarán por gru­pos los al u m nos á los Oficiales para que dirijan su instrucción práctica durante un año, lo que permite gue los alumnos sean apreciados direc­tamente por un jefe que puede obtener los mejores resultados bajo el punto de vista de la instrucción. • Los Oficiales profesores de la Academia desempeñan al mismo tiempo otras funciones en el Estado Mayor General, en armonía con el curso que regentan. ENTRADA Á LA ACADEMIA Al fin de En ero de cada año el E stado Mayor General indicará las modificaciones del programa, é invita ;Í los candidatos al examen. Los Ofic iale de todas !a s armas gue hayan sen·ido en el Ejército dos años pueden presentarse á la ~\cademia, hasta la e la~e de Teniente (inclusive). La edad máxima es de veintiséis años. El examen de admi s ión comprenderá los cursos iguicnres: Reglamentos !ll if.."tt~re.r.-(T1 c tica de infantería, caballería ó artille­ría, in s truc c ión de tiro y e rvicio interior). Fortificac ión pasajera. Elt'1!1er. l os de orgtw i z ,;ción mi / i tar.-(Heclutamiento, organización de la Admini stración, di sciplina y Tribunales militare ·. Jll tJ!tmlít icm tlemmtales.-(Has ta trigonometría plana inclu sive)_. Historia general y particular. Geografía fí sica y poi ítica. Idiomas (Traducción con diccionario). ORCA . " lZAC IÓN GENERA r, o ;:: LOS CURSOS La in s trucción comprenderá dos ail os de estudios teóricos y traba­jos prácticos. Los cur~os se di\·idirín en principales y accesori vs. Cursos princi-pales. Sección de Estado Ma;•flr 1. Táctica-2. Estrat<'gia-3. Historia Militar -4. Administra­ción- s. Estadística (Gcografía)-6. Geodesia y Topografía-7. Tele­grafía y Dibujo. IANCO o lA TICJ\ El UfSliCA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 502 BOLETfN MILITAR Sección Gtodésica 1. Astronomía-2. Geografía ffsica-3. Geodesia, Topografía y Dibujo-4. Car:ografía-5. Estadística-6. Táctica-7. Estrategia-S. Matemáticas superiore~-Astronomía. Cursos accesorios de Estado Mayor 1. Idioma nacional-2. Fortificación-3. Artillerí t---4· Historia política y nociones de Derecho internacional.-S. Geografía física- 6. Idiomas-7. Astronomía. Curs6s accesorios de la Sección Geodésica 1. Idioma nacional-2. Fortificación-3. Historia militar-4. Idiomas. ENSEÑANZA EN EL PRIMER A~O 'Táctica de las tres armas y táctica general-Historia del arte mili­tar hasta Napoleón. 'Topografía-Geodesia y Astronomía para todos los alumnos. Dihujo topográjiro en hachuras y curvas, ampliaciones y reduc­ciones . .Administración-Organización de las cropas de los servicios admi-nistra ti vos-Ejércitos extranjeros. FortijicaciÓJJ . .Artillería. Idioma nacional. Idiomas (sólo los alumnos que no hayan tenido el calificati\rÍg; J dier D. Ramón de Correa, llamado al cargo de Jefe de Estado layar General interinamente. Este Coronel reunía bajo sus órdene los dragones de la Unión, los guías del General, los lanceros venezolanos y los Batallones de Victoria y Numancia: su Divi i6n ocupaba la margen del Apure, N u trias y los 2.lrededores. La quinta se formaba del Batallón Bari­nas, dragones fieles á Fernando vu, y de varios Escuadrones de la mi ma arma, organizados según la co turnbre del país, ituada de San Fernando á Camajuán, y tenía por Comandante al Coronel D. Sebastián de la Calzada. La segunda Divi ión comprendía el Batallón de Burgos, dos Batallones del Regimiento de Navarra y un E_cuadrón de lanceros del Rey. La tercera ocupaba el Virrei11at de la N ue a Granada. Tenía bajo mis órdenes inmediatas, en Calabozo, una parte de los Regimientos de Navarra y caballería del Rey, y el Batallon de la Unión, que hacía parte de la primera División. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MJLJTAR 50~ Las principales fuerzas enemigas se reducían á dos cuerpos de alguna importancia: .Bolívar ocupaba la Guayana con algunos pequeños destacamentos de caballería y numerosa infantería; Páez se mantenía entre los ríos Orinoco y Apure, en las llanuras; Zaraza, Infante y varios otros guerrilleros ocupaban particular­mente la margen izquierda del Orinoco. Esas fuerzas, compuestas de mil do cientos hombres de caballería y de ochocientos de infan­tería, se encaminaban al centro del país por Chaguaramas. En Casanare, el atroz cura Mariño y el mulato Donato Pérez tenían bajo su órdenes una partida de siete á ochocientos hombres. La fuerza de Bolívar amenazaba á San Diego y San }ernan­do por el curso del río; la de Páez comenzaba sus operaciones á fa­vor del verano, por el ataque de los puestos avanzados de N u trias, donde dejaba más de quinientos hombres de caballería para obser­var la cuarta División. Doy estos detalles generales para el conocimiento de los su­cesos de la campaña cuya r{'lación va á seguir. Recibí en Calabozo los despachos del Coronel D. Sebastián de la Calzada, en que me anunciaba de Camajuán, que el rebelde Páez tomaba la dirección de S~n Fernando. Esta noticia me deci­dió inmediatamente á ponerme en marcha con el Batallón de la Unión, un Escuadrón de lanceros dd Rey, y alguna caballería del país, reclutada por el Te11iente Coronel D. Rafael López. Mi objeto era prevenir la unión de la fuerzas de Páez con las de Bobvar, CJUe segtín diversos informes, avanzaba sobre San Fernan­do por el Orinoco. A mi salida orden " al Brigadier la Torre . e dirigiera al en­cuentro del rebelde Zat aza, quien se aproximaba á Chaguaramas. Le dejé para e ta expedici6n el cgundo Batallón de Navarra, el de Ca ~ tilla y los b1í ares quipado egún el uso del país. En Camajuán encontré al Coronel Calzada con lo dragones lealc , una parte del Batallón de Barinas, el Escuadrün de Gu~·a­bal y algunos guerrilleros. A la cabeza de todas estas tropas reuni­das . eguí la orilla izquierda del Apure; fue necesario pa ar ut nú­mero onsiderable de ríos )' lagunas. Al fin, después de nueve jor­nadas de marcha, llegamos á San Antonio. Era en e~ te lugar donde, según todos los informes que me lle­garon, creía encontrar los enemigos; mi preví i . Después recibió orden de dirigirse á Chaguaramas, haciendo un movimiento com­binado con las tropas del valle de Orituco. En esta nueva marcha infligió al enemigo nu evas pérdidas, batió al rebelde Rondón, y se apoderó de varios j cL: s de partidas. Sin embargo, un de::;tacamento de tropas del cuerpo reunido en las orillas del Apure, bajo las órdenes del Coronel Aldama, ocupa­ba á Apurito, y d re to estab,t acantonado cerca de San Antonio. El enemigo recorrió y atacó varia vece á Apurito con alguna caballería y su dcbil infantería; iempre fue rechazado hasta la sa­bana vecina, donde tenía reunidas todas sus fuerzas; ordené enton­ces al Coronel Aldarna se acampara para rehacer su caballería, que se encontraba en un triste estado. El 25 de Diciembre se di­rigio al Jobo, y siguió has ta Santa Cruz, donde permaneció algún tiempo, con la precaución de enviar exploradores hasta Nu­trias, entre tanto que el Coronel Calzada pacificaba el interior y levantaba caballena. A principios de Febrero me vi en la necesidad de permitir al Cor nel Aldama abandonar ~u mando para restable cer su salud. Lo reemplace inmediatamente con el Coronel D. Scbastián de la Calzada, á quien confié al mismo tiempo las funciones de Jefe po·· lítico de la Provincia. Este oficial trasladó pronto su Cuartel ge­neral á N u trias, donde permaneció hasta la época de la cual habla­ré más adelante. El 5 de Enero salí de Calabozo con una parte de mi Estado Mayor de camino para Victoria, donde se reunía una junta de las principales autoridades de Venezuela, para arreglar los medios de proveer á las necesidades del Ejército. En seguida me encaminé á Valencia, de donde hice partir para España mis despachos, confia­dos á mi primer Ayudante de Campo el Coronel Villavicencio, y . al fin llegué á San Carlos, para observar los movimientos de Páez~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 510 BOLETíN MILITAR quien según los últimos informes que recibí, amenazaba la Provin­cia de Barinas. Las cartas del Teniente Coronel López me anunciaban que Bolívar continuaba por tlerra su operación proyectada, siguiendo la margen izquierda del Orinoco. Pero esta noticia no se verificó, pues Bolívar, aprovechando un viento favorable, subió rápidamen­te el río, saltó á tierra en la Urbana, y se reunió con Páez, que se encontraba con todas sus fuerzas en San Juan de Payara. To­dos estos detalles me fueron comunicados por ~relésforo Gutiérrez, soldado de mi Ejército, hecho prisionero pero que logró escaparse, y me fue envi..tdo por mi Jefe de Estado Mayor General D. Ra­món Correa. Gutiérrez me encontró en San Carlos. Partí inmediatamente para Calabozo, donde llegué el 10 de Febrero, despué~ ·de haber prevenido al Coronel Calzad:1 del movimiento que debía ejecutar sobre el Gua dar rama. Igualmente había ordenado á todas las tro­pas acantonadas en el Sombrero y otras posiciones, marchar sobre Calabozo para reunirse al Ejército é ir precipitadamente al socorro de San Fernando. Envié .orden al T~niente Coronel López de trasladarse al Guayabal, y atacar de paso, si era necesario, los restos de las tro­pas de Zaraza y Rondón que se atrevieran á aguardarlo. Todas las guarniciones y partidas volantes recibieron sus instrucciones, y establecí puestos de comunicación entre Calabozo y los sitios avanzados de Camajuán y Guayabal, donde dejé alguna caballería. Estas avanzadas fueron rechazadas el mismo día que llegué á Calabozo, y se replegaron sobre la plaza. El día siguiente, al entrar la noche, llegó el Regimiento de húsares, que para más grande comodidad de los caballos, acampó abajo de la ciudad, donde quedaban aún algunos pastos. El mismo día supe que una partida del enemigo se había pre,:;entado en el paso del río Orituco, poco apartado de Calabozo. Se creyó que eran solamente algunos exploradores, porque no era probable que los rebeldes hubieran levantado el sitio de San Fer­nando, que emprendieron con tanto ardor; además debíamos des­cansar en los avisos de nuestras avanzadas. Durante la noche preparé una orden de marcha sobre San Fernando, para comunicársela á las tropas al día siguiente, 12 de Febrero, por la mañana. Pero desde las ocho de la mañana los enemigos se presenta­ron en la llanura de Calabozo, primero en pequeño número, luégo con todas sus fuerzas, consistentes en 2,500 hombres de caballería y cerca de 1,soo de infantería, y dos piezas de campaña. La infantería enemiga estaba apoyada con la artillería en el camino de Guardatinajas, y la caballería formaba una especie de semicírculo al rededor de la ciudad, interceptando el camino entre ·los dos campos, y se dejaba ver hasta la orilla derecha del Guairia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'.L'fN MILITAR 511 En la orilla izquierda de este río el enemigo no tenía smo algunos destacamentos, pero en número suficiente para estorbar nuestras comunicacionas con el interior. En este estado de cosas, el Batallón de Castilla y los húsares se encontraban separados de mi cuerpo de Ejército, así como una compañía de cazadores del Regimiento de Navarra '1ue se había reunido á ellos. rrenía en la plaza do:. Batallones del Re­gimiento de Navarra y de la Unión con tres p~czas de artillería. Desde la primera descarga monté á caballo con mi Estado Mayor y me dirigí á la sabana, donde tomé las medidas del caso para facilitar á los cuerpos separados los medios de replegarse á la plaza. El Batallón de Castilla logró e~te fin sin resistencia, no obs­tante que el enemigo pudo impedírselo; pero su buena presencia de ánimo en columna cerrada se impuso á los rebeldes y rechazó toda esta parte de su circunvalación. Los húsares y los cazadores de Navarra. fueron menos afortu­nados: todas las fuerzas enemigas se dirigieron á su encuentro ; habían comenzado su marcha en el mejor orden posible, y ya lle­gaban á la sabana limpia cuando la totalidad de la caballería les cargó en todas direcciones. Como los h1ísares no excedían de 300, es fácil adivinar cuál sería el resultado de una lucha tt~n desigual. Los húsares sostuvieron valerosamente varias cargas; pero, siem­pre acometidos por tropas frescas, perdieron 40 ó 50 hombres entre muertos y prisioneros. El resto logró retirarse á la plaza, con ex­cepción de algunos soldados que fueron obligados á dispersarse y huír á los bosques.-:.._(Ccntinuará} PvZO'O'ln~DOS DE LA CAMPAÑA DE 1876 Y 1877 (üonclusi6n) El General aprobó el convenio y de una vez empezó á darle estricto cumplimiento; las armas y municiones fueron entregadas á satisfacción de la persona encargada de recibirla~, y los bagajes que existían se devolvieron á sus dueños, todo lo cual satisfizo plenamente á los Comisionados del Gobierno, quienes expidieron en seguida los salvoconductos para la seguridad personal de Jos amnistiados. Disolvióse inmediatamente el ejército de la Rege­neración que existía en la Provincia de Ocaña, reservándose cada uno de los jefes y soldados la divisa que había usado durante la campaña; y con aire de vencedores, que era el que correspondía á aquellos valientes que durante ocho meses habían soportado con estoica resignación toda clase de sufrimientos, regresaron á sus hogares) haciendo antes á su Jefe la promesa de acudir al prim<:r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 512 BOLETÍN MILITAR ll~m~miento que les hiciera para defender la causa de sus con­vlccwnes. Es de ocasión consignar aquí que los. Comisionados del Go­bierno, en particular el Dr. Salvador Camacho Rold.ín, desplega­ron patriótic0 interés en celebrar las negociacione á que no he­mos referido, y en que fueron efectivas para los con ervadores ]as promesas de paz y de seguridad personal que se hicieron en el convenio. La conducta de aquel republicano sin tacha fue admi­rada y aplaudida entonces, e mo merecía serlo ; y nosotr s, que como conservadores ocañeros gozámos de Jos b ... neficios que ella produjo, nos consideramos en el deber de manife tarJen uestra gra­titud, lo que hacemos hoy con po itiva sati ' f-icción. D.:!spués de pacificada la Provincia de O caña, se retiró el General Quintero á vivir con Lt mo estia que ha acostumbrado siempre, y que tánto satisface sus humildes aspiraciones, al pueblo de La Cruz, donde se dedicó á trabajar con notable interés y acier­to por la reorganización de su partid ; en esa época fue cuando se hizo conocer, por su correspondencia epi tolar, del Dr. N úñez y de otros personajes, á quienes llamó la atención el talento y el juicio con que desde el retiro en que habitaba, juzgaba iempre la situación política del país. En ese pueblo permaneció el General hasta el año de r 883, en que, habiendo sido elegido miembro de la Junta de Delegados del Partido Conservador, vino á e ta capital á asi tir á las sesio­nes de tan respetable corporación. En la guerra que estalló en Santander en r 884, contra el Gobierno del General Wilches, no quiso tomar parte el General Quintero, porque consideraba que era sumamente peligroso para los conservadores hacer causa común con lo libe rale, y a í lo ma­nifestó á una Comisión que, e n el objeto de conocer su pinio­nes, le enviaron varios copartidarios de B ucaramanga que tenían interés en apoyar la rebelión, y á quienes hizo retirar de sus filas. Vamos á terminar la tarea que nos impu irnos, y por la rela­ción que hemos hecho de lo· actos de valor y de arrojo ejecutados por el General Quintero y u, compañPro durante la campaña de 1876 y 1877, se verá que no hubo exageración de nuestra par­te al decir en el primero de estos rn~l forjado e crito , que esa campaña es una de las más importantes que se han ejecutado en el país en nuestras guerras ci vi le ; por esta relación se p drá tafn­bién apreciar de qué magnitud fueron los servicios pre· tados á n4.estro partido en aquella época por el Jefe á quien, andando el tiempo, vimos luégo ocupar, aunque por pocos días, el solio en que se sentaron Bolívar y Santander en los tiempos de la Gran Colombia, y Márquez, Mallarino y 03pina en los buenos tiempos del Partido Conservador. IGNAUO S. HOYOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 127

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 120

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ANOIII Bogotá, Octubre 7 de 1 899 NUM 120 --....... ·~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCIT6 --~·~-- DxucTo.R AD-HONORE.M, FRANCISCO J. VERGARA Y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OFICIAL (2 I DE SEPTIEMBRE) por el C\tal ae elimina una Comandancia militar El Prnidtnte dt '" Rtpúbliut DECRETA Artículo único. Elimínase la Comandancia militar del Litoral del Pacífico. §. La cañonera Boyacá dependerá en lo sucesivo de la Jefatura militar de Panamá. El Jefe de Estado Mayor de dicha Jefatura asumi­rá el mando de la nave en los viajes periódicos que ésta verifique para la vigilancia de: las costas colombianas del Pacífico. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, Departamento de Cundinamarca, á 21 de Septiembre de 1899. MANUEl. A. SANCLEMENTE Bogotá, 23 de Septiembre de 1899. El Ministro de Guerra, JOsÉ SANTOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 258 BOLETíN MILITAR ( 2 4 DE SEPTIEMBRE) 1obre honores á la memoria del General en Jefe en el Ejército, D. Julio Rengiío El Prnidentt de la Repúhlica CONSIDERANDO Qlle el telégrafo ha comunicado la infausta nueva de la muerte del General en Jefe D. Julio Rengifo, acaecida en el río Magdalena en la noche del 20 al 21 de los corrientes á bordo del vapor FranfiJ­tfJ Montoya; Que el General Rengifo figuró en puesto de honor entre los hom­bres públicos que llevaron á cabo el movimiento político de 188 5, prestando entonces el contingente de su prestigiosa espada en varios campos de batalla, en que la victoria coronó sus esfuerzos ; Que en 1895, hallándose ausente de la patria, vino presuroso á ponerse al frente del Ejército que se organizó en el Cauca para debe-lar la revolución de aquel año ; . Que se distinguió siempre como militar valiente y pundonoroso, logrando alcanzar, por sus méritos y servicios, el más alto grado en el Escalafón del Ejército ; Que el General Rengifo ejerció con lucimiento, inteligencia y celo, elevados carg0s públicos, entre ellos la Secretaría de la Legación de Colombia en W áshington, Legación que desempeñó por muchos años como Encargado de Negocios, y que la muerte le ha sorprendido cuando se dirigía al Ecuador en importante misión diplomática, como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Colombia, DECRETA Art. 1.o El Gobierno de la República lamenta profundamente el fallecimiento del General Julio Rengifo ; considera su inesperada muerte como una positiva de gracia para la Patria, de que era una de las más brillan tes esperanzas ; reconoce los eminentes servicios pres­tados P.or él á la Regeneración, y tributa homenaje de gratitud á su memona. Art. 2. 0 El pabellón nacional permanecerá izado por nueve días, á media asta, en los edificios públicos ; el Ejército 1levará luto por el mismo tiempo, en señal de duelo, y hará al finado los honores que le corresponden como General en Jefe. Las Bandas de música militares de la capital y de las demás guarniciones tocarán retretas fúnebres en los mismos días. Art. 3.• El Estado Mayor general transmitirá por telégrafo las órdenes del caso para que en todos los acantonamientos de la fuerza pública se dé estricto cumplimiento á este Decreto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 259 Art. 4.° Copia auténtica del mismo será enviada á la sefiora viuda y hermanos del benemérito General Rengifo. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, Departamento de Cundinamarca, á 24 de Septiembre de 1899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 2 5 de Septiembre de 1899. El Ministro de Relaciones Exteriores, CARLOS CUERVO MARQUEZ El Ministro de Guerra, JOsÉ SANTOS :RESOL'C"OION N'C"ME!?wO 40 :CE 1999 por la cual se adiciona la Resolución número :z.o de 7 de Julio último, y se reforma una parte de ella Ministerio dt Guerra-Sección 2.a-Bogotá, Stptiembre 27 de 1899 CONSIDERANDO Que el cumplimiento de la Resolución ·número 20 de 7 de Julio próximo pasado, pre5enta algunos inconvenientes para la regularidad de la Contabilidad, inconvenientes que hay necesidad de corregir, RESUELVE Art. 1.o Para el pago de las hospitalidades de los enfermos que pasan al hospital por enfermedades venéreas, hospitalidades que son de cargo de éstos, los Habilitados de los Cuerpos arreglarán, en los días 15 y último de cada mes, en los hospitales, las cuentas que les correspon­dan, relacionadas con dichas hospitalidades, fechas en que las cubrirán. § 1.o Cuando un individuo de tropa salga del Cuartel para pasar al Hospital, se hará notar ó se pondrá constancia en la respectiva pape­leta de baja de hospital, que tal individuo pasa á él por enfermedad venérea, si fuere el caso, y esto mismo se hará cuando salga de aquel establecimiento. § 2. 0 En los cuatro primeros días de cada mes deben quedar con­frontados los cuadros de los Habilitados con los del Hospital, á cuyo efecto las libranzas se girarán por el personal efectivo y no por el dis­ponible. Art. 2. El Gobierno seguirá pagando las medicinas de los indi· viduos de tropa que pasan al Hospital, aunque sea por enfermedades Yenéreas. Ec;ta Resolución regirá desde el día 1. 0 del entrante mes. Comuníquese á la Comandancia en Jefe para que la haga saber en la Orden general, y publíquese. 1 Ministro, JOsÉ SANTOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 D0LET1N N:ILIT.A.R Repú/Jiica de Colomhi~t-Admi11istracióll "general de Carrus nacionaln­Sección 1:-Número 3,833 A-Bagotá, 23 de Septiembre de 1899 Sr. Ministro de Guerra Para conocimiento de V. S. tengo el honor de tramcribirle el in­forme que con fecha 20 de los corrientes rindió el Mensajero Sr. Eduardo Lasprilla : "El 10 de Agosto último salí de esta ciudad con el correo de en­comiendas del Pacífico, y en el trayecto del camino de aquí á Buena­ventura y de aquel lugar á esta ciudad, me acompañaron los siguientes Ofici-ales, Comandantes de las escoltas, todos los cuales me complazco en reconocer que se manejaron bien. "De Bogotá á lbagué, Oapitán Adán Vergara, del Batallón Bár­! JJtla; de !bagué á Buga, Teniente Pancracio Bohórq uez, del Batallón Palacé; de Buga á Buenaventura y regreso de allí á Buga, Sargen­to 2.0 Juan García, del Batallón Urdaneta ; de Buga á !bagué, Te­niente Adán Vargas, del Batallón Palacé; y de !bagué á Bogotá, Subteniente Víctor 1\laa.uel Castro, del Batallón Palacé. "Dios guarde á usted. E. M. LasjriiiA" Dios guarde á V. S. JOSÉ ANTONIO RIV AS ---- ··~· --'-- En Pasto, á cuatro de Septiembre de mil ochocientos noventa y nueve, el Sr. Prefecto de la Provincia, asociado de su Secretario, se trasladó al Parque nacional estacionado en esta capital, con el objeto de practicar la visita reglamentaria correspondiente al mes de Agosto pasado. En consecuencia, se examinaron el inven.tario, el registro dia­rio, cuenta de especies, libros copiadores y auxiliares, y fueron en­contrados perfectamente arreglados, con ac;eo y á la orden del día. Hecho el recuento del armamento e.1 us diferentes sistemas, pertre­chos, depósitos, vestuarios y demás enseres, se encontraron de acuerdo con el inventario general de entrada. Se visaron los documentos per­tenecientes á la cuenta del mes ; y sin tener observación alguna que hacer, se terminó la diligencia. El Prefecto, BENJAMÍN GuERRERo-El Guardaparque, PRIMITIVO AsTORQUIZA-El Secretario de la Prefectura7 Manuel A. Br4fJI. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 261 Conferencias de3 los Oficiales de la Misión Francesa 1NSTTI1TCCIÓN PROVISIONAL PARA EL TIRO (Continuación) Estando en la poJiciÓ'I de pie Mirará el soldado la nuez y colocará la segunda coyuntura del índice adelante y junto al gatillo. Luégo actuará sobre el gatillo de la manera siguiente : 1.0 Hará un primer esfuerzo franco hasta que la segunda punta de la cabeza del gatillo venga á tocar la parte inferior del cajón del mecanismo; z.o Seguirá actuando muy despacio hasta que dispare el tiro. 43· Notas-Es esencial que el tirador se acostumbre á reconocer, por la resistencia que siente, el momento en que el disparador toca la parte inferior del cajón del mecanismo; luégo no tiene más que hacer que un ligero esfuerzo para que parta el tiro. El instructor mandará al soldado que se ejercite en actuar sobre el disparador. Dar fuego Jin flariar la puntería +4· !-Fuegos á discreción. El instructor hará apuntar y tirar al soldado en la posición del tirador de pie, empleando sucesivamente todas las líneas de mira del arma ; para esto mandará: Fuego á discreción sobre tal punto, á tantos metros, rompan el fuego. A la voz de fuego á discreción, tomará la posición del tirador de pie y cargará el arma. A la voz sobre tal ptmto mirará el objeto. A la voz á tantos metros, arreglará el alza para la distancia indica­da y mirará de nuevo el objeto, que no debe perder más de vista. A la voz rompan el fuego, apuntará y actuará sobre el gatillo, hasta que la segunda punta de su cabeza toque la parte inferior del cajón del mecanismo, y en el instante en que la línea de mira pase por el punto apuntado, hará partir el tiro; tomará inmediatamente la posi­ción normal del tirador, sacará la vaina, cargará de nueYo y continuará disparando sin esperar voz de mando. 45· Cuando el instructor quiera hacer cesar el fuego, mandará: Alto el fuego. A esta YO'l. tomará de nuevo la posición del tirador de pie ; si hay lugar, sacará la vaina, cerrará el mecani~mo, vol verá á la derecha el $e­guro, bajará el alza y quedará en pnsici6n. fÓ. Si el instructor no quiere hacer continuar el fuego, mandará dtscatlstll. Armm. 47. El mismo ejercicio en las posiciones de rodilla en tierra y en tierra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 262 BOLETÍN MILITAR El Instructor mandará : Fuego á diJcreciÓ!J de rodi/ltlJ (ó en tierra). Sobre tal punto. A tantos metros. La voz .Alto el fuego, irá seguida, si es menester, de la voz De pie. Fuegos por descargas 48. El soldado, una vez enseñado á tirar á discreción, se pone frente de un blanco, y se ejercita haciendo fuego, á la voz de mando. El Instructor mandará : Fuego por descargas, ó Fuego por descarga, de rodtltas " en tierra. S bre tal punto. A tantos metros. Apunte11. Fuego. A las tres primeras voces ejecutará lo que está prescrito en el tiro á discreción. A la voz Apuntm, apuntará y actuará sobre el gatillo, hasta que la seg~nda parte de su caLeza toque á la parte inferior del cajón del me­camsmo. A la voz De fuego, hará partir e! tiro, cargará otra vez y tomará de nuevo la posición del tirador. El fuego continúa asf á las voces de Apunten, FuegfJ. 49· Estando el soldado en la posición de Aptmtm, si el Instructor no quiere hacer disparar mandará : Retiren armas. A esta voz tomará de nuevo la posición del tirador. so. Para hacer cesar el fuego, el Instructor hará seguir inmedia­tamente la voz de Fuego por la de Alto el fuego. Si él no quiere continuar el fuego, mandará en seguida : Dncamnt armas ó De pie. Fuego rápido-Tirl por tiro. 5 I. Este ejercicio no será enseñado al hombre smo después de la ejecucíón de los tiros de instrucción. El instructor prepara el soldado á la ejecución del fuego rápido tiro por tiro, haciéndole simular fuegos rápidos individuales por medio de falsos cartuchos; para suspenderlo mandará: Alto el flfego y en 5eguida 5i no quiere continuar el fuego: Desmmen armas ó de pie. 53· El soldado se ejercita en aumentar progresivament~ la veloci­dad de la carga de suerte que pueda disparar doce veces por minuto. En la instrucción el f'lcgo no se prolonga más de un minuto. Fuegr-s de repeticiÓ1J 54· Estos fuegos se ejecutan cargando previamente el almacén. No se debe hacer uso del almacén 5ino en esta clase de fuegos. El instructor mandará: Fu~g' de repetición, ó jutgo de repetición de rodi//as ó m tierra. Sobre tal punto, á tantos metros, rompan el fiugo. A la primera voz, tomará lapo ición del tirador y cargará el almacén. A la primera voz de romprm ti fut:go, apuntará, hará fuego y vol-verá á tomar la posición del tirador ; pondrá un cartucho en la recá­mara dtl fu il abriendo y cerrando el cerrojo, y continuará tirando sin cesar de apuntar según las reglas, hasta que el almacén esté agotado. Después de haber sacado la última vaina ccrraní el mec;.nisruo y pondrá e 1 rifle en el seguro. 5 S· El Instructor ejercita al soldado en cesar el fuego de repeti­ción y comenzarlo de nuevo, á la voz de mando, sobre el mismo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 263 blanco 6 sobre otro diferente. Para este efecto, cuando el soldado ejecuta el fuego de repetición, el Instructor mandará : Alto t! fuego. A esta voz, vol verá á tomar la posición del tirador y, si es menes­ter, saca la última vaina, cierra el mecanismo, pone el rifle en el seguro, baja el alza y queda en ?Osición. 56. Si el Instructor no quiere seguir el fuego, mandará : Dercan­un armas ó Dr pie. 57· El Instructor volverá á hacer principiar el fuego de repeti­ción con las voces prescritas en el número 54· 58. Habiendo agotado el soldado su almacén y sacado la última vaina, continúa tirando y cargando, tiro por tiro, hasta la voz de .Alto el fuego. InspecciÓ11 del arma 59· Para pasar la inspección del arma, el Instructor mandará : A impución de armas. Tomará la posición del tirador de pie, y cogerá el arma por la garganta con la mano derecha, después de haber abierto el mecanismo. El Instructor examinará su c e~ivamente el arma de cada soldado. de acuerdo con las reglas dadas á la tropa ~egún las armas que manejan. 'TirtJ reducido 6o. El tiro reducido es un medio de probar los resultados obte­nidos, de corregir los defectos de los tiradores, y de prepararlos al tiro verdadero : tiene, desde luego, una gran importancia. Sirve también para demostrar el papel que desempeña el alza. 61. El Instructor, después de haber demo trado que el fusil debe e5tar tanto más levantado sobre el plano horizontal, cuanto más lejano está el blanco al cual se tira, demuestra prácticamente : 1 Que si se apunta siempre al mismo punto, el extremo del cañón se eleva al mismo tiempo q nc se usa una alza más fuerte ; 2 Que si se inclina el arma á la derecha ó á la izquierda, los proyectiles se dirigen siempre 1el lado al cual se indina el arma, y más abajo. Capitán LEVEQUE (de infantería) ( Oontinuat·á) I~ J~ (+LA (Continúa) 29 . .Apur1tar utJa pieza con el alza. El Instructor enseña á los artilleros lo que es apuntar una pieza con el alza y para que puedan ejecutar este movimiento (apuntar) de la carga en cuatro tiem~os, los enseña suc~sivamente á practicar la operaciones sigui en tes: 1 .o Manejo del alza; 2 1! Tomar la línea de mira; 3.0 Apuntar en dirección ; 4.11 Apuntar en altura; y 5.0 Apuntar en dirección y en al­tura. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 264: 'BOLET.fN MILITAR 30. Mantjo del alza-El Instructor da la nomenclatura del alza y en~eña el uso de las varias graduaciones. Arreglado el graduador para un cierto alcance, enseña lo que corresponde al alcance de un cierto número de milímetros, enseña después que á cada porci6n del graduador corresponde un cierto desvío. Ejercita á los artilleros á leer este desvío y á dar á la tablita la posición correspondie nte. En fin, el Instructor enseña á los artilleros á leer y á indicar las graduaciones de la espoleta y el ángulo de tiro. Cuando los artilleros saben suficiente­mente el manejo del alza, el Instructor hace repetir las mismas opera­ciones con el alza colocada en su canal. Para esto hace colocar á cada ar­tillero como e5tá prescrito para abrir y cerrar la culata y enseña lo que sigue. Puesta el alza en su canal á la voz de: A tm1tos metros el artillero (1.0 sirviente de izquierda) saca el alza de su canal, la toma enlama­no izquierda, destornilla el tornillo de presi6n con la mano derecha, corre el graduador de manera que quede al frente de la distancia indi­cada y atornilla el tornillo de presión. Lee en seguida en la faz izquierda el desvío correspondiente á la posición del graduador, destornilla la tuerca de presión con la mano de­recha, corre la tablita de manera que la graduación de la mira quede al frente de la división que necesita y atornilla la tuerca. A la floZ: corran el ~cular tanto á lA derecha (izquierda), el artille­ro destornilla la tuerca y corre el ocubr la cantidad prescrita y vuelve á atornillar la tuerca. 3 I 'Tomar la línea de mira-El Instructor apunta la pieza sobre un punto claramente definido como la cruz de dos líneas, después manda á ]os artilleros que se acerquen sucesivamente á la culata, á mirar por el ocular del alza y á poner el ojo derecho de manera que vean exactamen­te el punto apuntado entre las dos puntas del guión. Enseña que para obtener este resultado se necesita: 1.° Cerrar el ojo ixquierdo; 2.o Acer­car el ojo rl.erecho lo más cerca que sea posible al ocular ; 3° Apuntar exactamente por el centro del ocular y la mitad del intervalo de las puntas del guión ; si algunos artilleros tienen alguna dificultad para ce­rrar el ojo izquierdo el Instructor los ejercita hasta que puedan hacer­lo, sin demasiado esfuerzo. Si no pueden hacerlo, los manda apuntar con el ojo izquierdo CC'rrían que­dado enfermos hacía un mes. En e te día e desertó un artillero y se enfermó un~ de vanguardia, que quedó en Anapoima; á las 7 de la noche llegó la tropa á Tocaima, haciendo una jornada de siete leguas. Día 26-De pués de haber mudado caballerías, salió la Di­visión á las 9 de la mañana ; camino llano y montuoso con som­bra agradable ; se pa a la quebrada Acuata, para subir al alto de Limba, bastante empinado y pedregoso. En Apauta murió un ar­tillero y su mujer, lo que se atribuye á haber bebido chicha ó aguardiente sobre plátano guineo ; después de pasar el Rioseco dos veces, por vado ba:>tante malo, entrámos á Guataquí á las 7 de la noche; el camino es de siete leguas, y dormímos antes de pasar el Magdalena. Día 27-Empczó á pa ar la tropa á las 9 de la mañana di­cho río, que se atraviesa en canoas, y á las ro siguió por un cami­no quebrado y montuoso ; pasó por vado el río Opia, y llegó ~1 pueblo de Piedras á las r 2, de donde, después de haber descansado, siguió la División á las 3 de la tarde por camino llano, cortado por muchos arroyo, hasta Cuatro-e quinas, donde hizo alto por una fuerte tempestad. De aquí se fugó un arrestado en la preven­ción. Hay seis leguas de camino. Día 28--Salió de Cuatro-es:}uina!:, y rfespués de haber pasa­do dos veces el Chipa/o, pequeño río, y dos quebradas, llegámos á !bagué á las 4- de la tarde. La jornada fue de cinco leguas. El camino por llanura arenosa. Día 19-Este día dividió el Comandante la tropa en dos trozos para pasar la montaña de Quindío con más comodidad, y después de una revista escrupulosa de armas y municiones, siguió la r.a División, compuesta de los cazadores de vanguardia, á las 3 de la tarde, y llegó por la noche á La Palmilla, por una ubida muy elevada; á su pie corre el río Combeyma, que se pasa por un puente de guaduas. Distancia, legua y media. Durmió en un tambo bastante capaz. Día 30-Salimos de La Palmilla, lloviendo y después de pa­sar muchas quebradas; llegamos al i\.1ora1, tambo pequeño, donde pernoctamos. La distancia, 2 legua y media por terreno que­brado. Del Moral salimos al amanecer del 1.0 de Octubre. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI1'.AR 277 Día I . 0 de Octubre-Pasamos el río San Juan por vado, bas­tante grande, después de haber pasado la quebrada Machín; ran­ch6 la tropa en dos tambos pequeños á las 3 de la tarde, en el sitio llamado Toche. Dos legu,.s de distancia. Día 2- ~\tfarchamos del Toche á las 7 y no llegamos sino á La Ceja por haberse cansado las mulas á causa de los muchos Je­rrumbaderos que se hacen en tiempo de invierno, }' es preciso abrir el camino con hachas. 3 leguas. Día 3-Salimos de La Ceja á las 10 por aguardar las mulas que se habían quedado en Los Gallegos. Este día se pasó el pára­mo y á las 5 de la tarde llegamos al Chusca/ redondo. 2 leguas y media de distancia. Día 4-Partimos á las 5 y pasando el Quindío tres veces por vados malos donde se iba ahogando un soldado, ranchamos en El Roble á las 5 de la tarde. 4 leguas de di 'tancia. Día 5 -Salió de allí la División á las 8 y llegó á Buena vista á las 3 de la tarde por una trocha malisima. Distancia 2 leguas y media. Día 6-Siguió de Buenavista á las 7 y por malísimo cami­no llegó á las 2 de la tarJe á La Balsa, pueblo miserable. Allí pa­samos ese día. Hay dos leguas menos cuarto. Día 7-A las 2 nos alcanzó el Comandante, que se ade­lantó de la retaguardia haciendo jornadas forzadas, y seguimos á las 3, lleg-;mdo á Piedra de LVfolc:r á la 6. Legua y media. Día 8-Pa. amo::. el río de La 17 iLja y á las 6 y media de la tarde llegamos a Cartago. Es río de canoa y hay de distancia le­gua y media. CANCINO S .e I D CTBINAL EL E TUOJO DEL TERRENO Conferencias á los Oficiales de la guarnición ( . ontinuación) La obra que entre nosotros pueden ejecutar los oficiales, sin otro bagaje científico que algunos conocimiento tccnicos y una buena educación pn'ictica duranre la paz, será siernpre benefica, como que en todo caso llenará vacws imposibles de colmar de otro modo; ma para que ella sea un hecho es necesario el trabajo; preciso erá aprovechar con buena voluntad toda ocasión que se presente de estudiar el terreno, y el 1ini~tro de Guerra os ofrece Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 278 BOLETÍN MILil' Alt por mi conducto, que tan luego como lo permita la situación del Tesoro, cada quince días uno de vosotros hará una correría en co­misión especial del servicio, á fin de que tengáis ocasión de per­feccionaros en el estudio del terreno, para lo cual en las primeros via­jes llevaréis carta de la zona que debéis visitar y los instrumentos in­dispensables para el trabajo. Y por propia experiencia Y J. sabéis que, con un p~co de método, es posible llegar á estimar á la vista ángulos y pendientes con marc da aproximación; á lo que se agrega, como á su tiempo lo veréis, que es dable m_dir y trazar ángulos en el terreno, apreciando grados, rninutos y aun segundos, no sólo sin instrumentos de limb~, pero aun sin instrumentos de ninguna especie, tal como de ordinario será preciso obrar en campaña. La nece>idad de que los oficiales de filas estén en capacidad de estudiar pronto y bien el terreno, par11 que puedan servir de ojos movibles á los jefes, por decirlo así, resaltará si recorda­mos que en nuestras cartas geográficas entre U ti ca y la Palma p. e., sólo hay una legua, y el camino que las enlaza mide ocho; que ehiquinquirá, según los distintos observadores, puede encon­trarse donde la marca la carta ó donde ésta coloca á Sutamar­chán ; que Pacho, lugar de veraneo, seguramente se encuen­tra 3 leguas más al N., cte. etc. Errores tales, señalados para las goteras de Bogotá, indican de sobra la utilidad de labores, aun medianas, para completar las cartas; labores que en Europa serían innecesarias por el progre~o cumplido en su cartograña, estando por demás advertirlo que no se trata de rectificar cálcu­los de coordenadas geográficas, sino de recoger detalles sobre las formas del terreno. En esta labor no es necesario perder el tiempo en estudios de trigonometría, inútiles para el oficial de filas: basta y sobra aprender á utilizar algunas tablas y á emplear determinados pro­cedimientos, de gran sencillez por añadidura, para resolver trián­gulos con aproximación suficiente para for:nar croquis, medir distancias, etc. Un ejemplo aclarará mejor esta doctrina : será o ·. ? B caso común en campaña que al practicar reco­nocimientos para completar la carta, un oficial que recorra el camino de A á e, al llegar á B mida el ángulo que allí forma el empalme de un sendero que guía á e, y que por el momento pa­rece sin importancia mayor, por lo cual se limita á enviar al punto visible D una clase ó soldado inteligente que estime los pasos que dista D de B; pero que al llegar luégo á e resulte que de allí á D hay sendero que cruza el cerro M, convinien­do, por lo mismo, medir la distancia e Den mo­mento en que no hay tiempo para hacerlo mate-rialmente. En trigonometría, conocido el ángulo B y la~ longitudes BC y BD, se resuelve fácilmente el problema, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 279 pero el procedimiento es inaplicable por quien no posee cierta clase de conocimientos. ¿Significa esto que uno de vosotros no pueda hacer tal cálculo? De ninguna manera, puesto que también puede resolver­se por medios más elementales: sumar el cuadrado de las longitudes BD y BC, y restar del total el doble producto de aquellas longitu­des, multiplicado por el coseno del ángulo medido en B, si es ii.gudo (agregarlo si es obtuso), y del resultado extraer la raíz cuadra­da*, lo cual puede hacerse casi sin trabajo usando las tablas de co­senos, y de raíces y cuadrados ; si se trata de medir una distancia, como es fácil establecer una base, de suerte que uno de los ángu­los del triángulo sea recto, multiplicando entonces la tangente del otro ángulo por la longitud de la base, estará resuelto el pro­blema: por ejemplo, coo base de roo metros (ó pasos), el ángulo no recto resultó ser de 83°30: la tabla nos dice en el acto que la distancia pedida es de 7 59,60 metros ( ó pasos), etc. Lo único indispensable para los trabajos de que se ha hecho mención es, pues, aprender á manejar bien las tablas arregl para que forme 10 unidad~s, ó en otros términos, lo que queda cuando de 10 unidades se sustrae dicho logaritmo, para lo cual se resta la úl­tima cifra de la derecha, de la mantisa, de t o, y las· demás de 9, si esa primera es significativa, ó de la primera de esta clase si la mantisa termina en ceros. \Complemento 8.2919640 E' 1 l Logaritmo ... 1 .7o8o36o Jemp os~ ----- t 10.0000000 Logaritmo ...• 2.3271614 Complemento. 7·5728386 10.0000000 Aplicaciones de los logaritmos - Como el logaritmo del pro­ducto de dos números es igual á la suma de los logaritmos de los dos factores, el logaritmo del producto de un número cualquiera de factores es igual á la suma de los logaritmos de los diferentes factores; es decir, una simple suma reemplaza las más complicadas multiplicaciones. Para multiplicar entre í las cantidades A, B, C, D, E, etc., se tom :111 en la tabla los 1 garitmos de esas canti­dades, se suman en . eguida, y p r último, en la misma tabla se busca á qué número corresponde esa suma. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 284 BOLETlN MILITAR El logaritmo del cociente de una división es igual á la dife­rencia entre el logaritmo del dividendo y el logaritmo del divisor ; luego para hacer una división se toman en la tabla el logaritmo del dividendo y del divisor, se resta el segundo del primero y se busca luégo el número que corresponde á dicha diferencia ó resta. El logaritmo de una potencia cualquiera de un número, es igual al producto del logaritmo del número por el exponente de la potencia, y á la inver a, una raíz cualquiera se halla dividiendo el logaritmo del número en cuestión por el índice de dicha raíz. Para formar la potencia N de la cantidad A, se busca el logarit­mo de A, se multiplica por N, y se busca á qué número corres­ponde es~ producto, el cual es igual á An ; para extraer la raíz v", en vez de multiplicar el logaritmo de A, se divide por N y se pro­cede como en el caso anterior. En los complementos se puede restar de una suma dl! m lo­garitmos, la suma de n logaritmos, para lo cual se toman los com­plementos de los logaritmos sustractivos y se uman junto con los logaritmos de Jos números aditivos, y deJa característica del total se quitan tantas veces ro (ó decenas) como complementos se to­maron, sin alterar la mantisa, y está resuelta la operación. NoTA- Los matemáticos forman dos clases de tablas de loga­ritmos, una que llaman de logaritmos vulgares ( ó de Briggs), con base decimal que es la que condensada acompaña á este estudio, y otra de logaritmos neperianos ( ó naturales), cuya base es 2. 7182,8 I 8 ... que sólo se usa en altas matemáticas; por lo demás, de una á otra se pasa multiplicando todos los logaritmos por un determinado número ó módulo que es 2.3025851 cuando los vulgares se quie­ren tornar en neperianos. - - ....... ·~-- DEL GENER L P BLO IOHILLO (Continuación) Páez se retiró al Arauca, y continué mi marcha h asta San Fernando. Sabía que la isla de 1\1argarita estaba ocupada por el enemigo, la Provincias de Cumaná y Barcelona, con los 11an s de la Provincia de Caracas, estaban perdidos en gran parte. Ca.i toda la inmensa extensión situada entre el Apure y el Arauca e encontraba ocupada por el Cuerpo que ataco al G neral Latorre; el rebelde Piar había invadido la Provincia de Guayana. En posi­ción tan crítica e inesperada, envié socorros á esta última Pro­vincia, bajo las órdenes del General Latorre, que salió de Sa~ Fernando de Apure, y me disponía hacer varios centenares de le- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI'l'.A.R 285 guas para atacar el mal en su raíz. La fortuna no favoreció la primera operación, y m interné hasta Cumaná y Carúpano, des­pué de haber atravesado el corazón de tre provincia : todos los puertos de mar r:londe reside la mayor parte de la población fue­ron quitado al enemigo, y poco tiempo después me encontré con fuerzas suficientes en el suelo de la pérfida Margarita . ..l\1i llegada no fue la de un hombre que quería vengarse de la sangre derramada de su compa:iero de armas, indignamente, por el más ingrato de los hombres. Dejando á la justicia la pleni­tud de sus derechos, no traté de abu~ar de mi fuerza, y me presenté al Gobernador y á los habitantes de Margarita, como un herma­no y amigo, como un Jefe español que no anhela sino la paz, y cuyos deseo tienden á alejar los males que se ciernen sobr._ las ca­beza ; la piezas siguiente darán fe. Al C?mandant e y al ejército que ocupan la isla de Margarita: Las tropas españolas bajo mi órdenes acaban de pisar por la segunda vez en el suelo de e ta isla, y e pero que pronto estará so­metida íntegramente á la d minación de su legítimo Rey. Sé cuánto estáis comprometidos, y estoy persuadido que la masa de los habitantes no ha qu rido atraerse:: sobre sí tántas y tan fune ~ ta d -..sgraci a s. V u es trus desastres son la obra de un hom­bre p e rver::;o, la 1ngre que ha corrido, la inquietudes y zoz bras que habei sufrido, hé aquí el más digno presente que ha podido dejaros su dete table corazón. Soy conocido de todo ~ vosotros, mi lenguaje y sentimientos no deben er sospecho .w~. Voy á emprender una campaña cuyo resultado no será duJoso, s,tb...:i · que los medio5 de que di~pongo s n más que suficiente para realizar mis proyectos. Sin embargo, amigo de la hum·1nidad y siempre deseoso de a· egurar vth!3tra felicidad, he querido haceros esta intim'\ción, a ... ompañada de una proclama al pueblo de Margarita, en la cual manifie to mi dec;eo con la franqueza de un soldado. La suerte os ha pue to en dispo ición de h cer la felicidad de vue tro país, tomando el único partido que os aconseja h razón y e deber. . Si hacci desarmar lo habitantes, si os sometéis con ellos á la oaediencia de nuestro bien amado Monarca D. Fernando vu, toda h tilidad cesará, el pasado será olvidado y podéis contar con la p·otección de S. M. Lo ~ Jefes ó lo súbdito fieles que o a uden en e te servicio importante serán igualmente señalados y recompensados en proporción á sus méritos. La persona encargada de presenta:os esta intimación os ins­truirá en detalle, de todo lo que deseareiS saber para arreglar vues­tra conducta. Sería injusto el acusarme de los desastres que os atraiga.n v 1e ·tra obstinación en la sublevación ; puedo aseguraros, y mts anenazas no son el efecto de una vana ostentación, que el castigo de es·a ciujaJ será un ejemplo tarible para lo3 reb . ..ldedes ; todos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 286 BOLETÍN MILITAR. recibirán el pago de sus crímenes, y no quedará ningún faccioso para conservar el recuerdo de los castigos terribles y sangrientos que sufrirán ellos y sus familias. Cuartel general de los Barales, I 7 de Julio de I 817. MORILLO Habitantes de Margarita Durante mi permanencia en Ocaña os prometí, en el mes de Abril del año pasado, que vendría á estas costas á castigar los facciosos y restablecer rl orden. El hipócrita y despreciable Arizmnendi ha dicho que os engañaba, que la presunción y el orgullo dictaban mi lenguaje desde las orillas del Magdalena. Veis hoy que sí he cumplido mi promesa abandonando las bellas provincias del reino de la N ue­Granada sometidas al Rey y vueltas de nuevo á su antigua feli­cidad; juzgad ahora mi conducta y conoced vuestra situación. Habitantes de Margarita, conozco todas las circunstancias de vuestra revolución, conozco los infames que la han causado, y estos hombres al momento de mi llegada os abandonan á vuestra suerte: como cobardes que han sido siempre, huyen á la sola idea del peligro que los amenaza. Este Arizmendi, nacido para vuestra desgracia, no vendrá á vuestro socorro, lo mismo que todo~ los miserables, tan valientes cuando el peligro estaba lejos. Ahora todos emigran, todos os abandonan con diversos pretextos ; el pirata Brion corona sus servicios saqueando Ja isla y huyendo con sus navíos. En este estado de cosas vengo á ofreceros de nuevo la clemen­cia de nuestro bien amado Rey D. Fernando vn, cuyo corazón au­gusto y generoso no quiere sino la felicidad de sus súbditos. Apro­vechad esta clemencia, y contad con el perdón de vuestras fal­tas si os sometéis sin retardo. Sabéis por experiencia que cumplo mis promesas y gue mi palabra es inviolable. Vuestra suerte no puede ser dudosa, puesto que cuento con las tropas que acaban de llegar de la península, tengo bajo mis órdenes las divisiones de un ejército cuyo valor es bien conocido. Si no obstante este último paso, que doy por respeto á la humanidad y como consecuencia de )os principios que siempre han dirigido mis acciones, persistís en la sublevación como lo habéis manifestado con vuetra actitud desde el momento de mi desembar­co, nada podrá determe, haré á un lado toda consideración, toda es­peranza de perdonaros, marcharé con todas las fuerzas que mando, la desolación y el terror me precederán, y si los traidores de Barce­lona han terminado su miserable existencia, esta isla infiel no con­servará ni las cenizas ni la memoria de los traidores que desprecian­do la bon~ad del Rey, se atrajeron ~u suerte. Cuartel general de los Barales, 17 de Julio de 1817. El General en Jefe, PABLO MORILLO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 287 Mi lenguaje fue desdeñado, me vi insultado en presencia de mis soldados, que se sorprendieron de mi generosidad. La isla fue rodeada enteramente, todas sus posiciones, fortificadas por el arte y la naturaleza, fueron tomadas sucesivamente, no obstante una resistencia inaudita en los fastos militares. La ocupación de su capital (la ciudad c..le la Asunción) iba á terminar esta campaña, cuando las noticias exager:ada:; del progreso del enemigo, y de conmociones en la Provincia de Caracas, me obligaron abandonar mi intento. Estas noticias aseguraban que el General La 'rorre había evacuado la Guayana, después de haber sufrido la más ho­rrible hambre y se había visto obligado á retirarse á la isla de Granada, dejando al enemigo la libre posesión del país ; me dirigí rápidamente con una parte de mis tropas á la capital d~ Venezuela. (Continuará) Revista de la prensa militar hispano ameritalta.-Por no haber recibi­do periódicos militares de Suramérica en lo s · ú ' timos correos . no hemos podido continuar las informaciones que antes dábamos sobre ella á nues­tros lectores. El BoletÍlJ Militar se remite puntualmente á todos sus colegas del N ucvo mundo. Comta11tino.-Este seudónimo que más de una vez ha figurado al pie de artículos publicados en el BfJ!etín y que siempre han sido justa­mente apreciados por los militares del país, cubre la firma del Sr. Ge­neral Ernesto Borrero, actualmente en la ciudad por haber sido promo­vido de la guarnición del Cauca al Estado Mayor general. El Bo!etí11 le presenta su saludo de bienvenida. Archivo Nr7cio71al.r-Importantísima es la colección de documen­tos que hemos recogido, en copia, en el Archivo nacional, referentes á la historia militar y á la geografía del país, por lo cual su publicación en este semanario, será sin duda del agrado de la oficialidad de nuestro ejército. De las dos pie?.as que hoy insertamos, la una prueba, contra la opinión general, que en 1 8zo ya pasaban mulas cargadas por el ca­mino del Quindío. }l,zpoleóll y Jtl primtr batal/a.-El gran Capidn, el maestro por excelencia en cosas de guerra, no presenció su primera victoria! En efec­to, iniciada la 1 uc ha en Montenorte ( 12 de Abril de 1 ¡'>6), una parte del ejército austriaco intentó romper la línea francesa :; in darse cuenta clara de lo que era el campo de batalla. En el acro el joven General maniobra para cogerla entre lo ~ fuegos de las divisiones La Harpe y Massena, por lo e ual, .á las 9 de la mañana, Bonaparte se encontró lejos de Montenotte, en las cabeceras de un val le salvaje, en la meseta de Casabianca, de donde, á pie, y al través de las brumas, observaba el campo de batalla. De repente creyó necesaria su pre encia en Monte· notte, y hacia ese lugar se dirigió solo, pero en la bajada del monte se xtravfa, un monje á quien encuentra al paso le indica el buen camino, y antes de llegar al campo se le presenta un ayudante que le comunica está ganan a da la batalla. Vencedor sin saberlo, pero á consec uencii\ de sus hábiles disposiciones! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ -= ~ ~ • ~ {,.) liW = = < ~ -.. -~ ~ -w. < = ~ ~ liW ~ "' o ¡.. ~ ... U) !al ....¡ < p., iJ z ;:;¡ U) p., o U) u o ¡:; ....¡ '!al !al ¡.. A < ... < !;; ¡:.. !al ¡::: < ....¡ !al ... ., !al z o g o ... 0 Riosucio o Quibdó o Barranqttilla 0 Cartt1gena 0 Carmen 0 Santa Marta S. Juan ae Cesmr ~ o Mdga1tgué 0 EI Banco o Majagual 0 Puerto Nacional 0 Zaragoza 0 Yarumal OQcllña OCúcuta 0 Pamploma 0 Bucaramanga 0 Pto. Berrío 0 $ocorro 0 Soatá OMedellín Chiqtúnquirá0 0 Honda o Manizale.s 0 Vélez 0 Sogamoso 0 Tunja 0 Cartago lbaguéO 0 Bogotá 0 Girardot OCabuyaf""o 0 oBuga 0 C haparral Buenavnrtura Ca/i0 OPalmira 0 La Plata 0 Popayán 0 Villavicencio Uribe o ~---------·------------- 0 Tumaco 0 Barbacoas O lpia/er Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 120

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 112

Por: | Fecha: 12/08/1899

Af.:to 1n Bogotá, Agosto 1 2 de 1899 NUM. 112 __ ..,.... __ _ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERilA Y DEL EJERCITO __ ..,.... __ _ DIRECTOR AD-HONORE M, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de l a Sociedad Colombi a na de Ingenieros Q~~~~~~~~~~~ ~~~~~ ~ o~~~~~~~~~~~~~~o~o~~o~~~~~~~o ~~ ~ ~~ o ~~o~~~~~o Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República o~~~~~ ~ ~~~~ ~ ~~~b~~~~~~~~~~ 6~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~6 ~~~~~~~~~~~~ OFICIAL Repúhlica de C(¡lombia-Ejército P ermttnente-6.• DivisiÓ11-Bntnlló1z Córdobn ttúmero 19-Ro!td,1, Julio 20 de 1899. Sr. General Jefe de E stado Mayor general del Ejércit o -Bogot.l. En cumplimiento á lo dispuesto en la orden general del día I 3 de Abril del corriente ~ño, en su artícul I s6, tengo la honra de rendiros el informe de la comisión que me fue confiada, á la ciu­dad de Barranquilla, custodiando el e rreo de encomiendas que llevaba á sus órdenes el m u y digno y cumplido caballero señor Miguel J. Molina, Mensaj e ro de la línea d el Atlántico. De Honda á La. Dorada. Día 10- Con una comisión compues ta de 8 hombres, monté en el tren que partía á las 3 p. m. y que llegó á La María á las 4 y 45' p. m., embarcándose el correo y e colta en el vapor Fran­cisco 'J. Cisneros, de la Compañía Colombiana de Transportes, el cual se hallaba listo para zarpar. Distancia de Honda á La Dorada, 10 eguas (itinerario oficial). Este puerto, que ll e va lo . nombres de La \1aría y La Dorada, es el punto de cita para el arribo de los vap r ~ S dd bajo Magdalena y donde dejan y toman sug cargamentos. En este puerto hay gran­des bodegas, bien ventilada , telégrafo y teléfono, un caserío has- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 18 BOLETÍN MILITAR tante regular en donde el pasajero encuentra hotel, medicamentos y otras cosas que pueda necesitar, y está erigido en Corregimiento con su resp~ctiva autoridad. En este mismo punto se nota que las cordilleras se han separado y se ensancha el valle. lle J,a Dorada á Puerto Derrío A las 6 y 30' p. m. emprendí mos marcha, quedando en puer­to los vapores Francisco Montoya, Martín Wessell, Guiesseken, Martínez Bossio y Carolina, y á las 7 y 5' amarramos cerca á Puerto Liévano y allí pernoctamos. Día r r-A las 5 a. m. seguimos marcha, pasando á las 7 y 20' por la boca del río Negro que sirve de límite entre Cundi­namarca y Boyacá, y 5 minutos despué , por la banda opuesta, la aldea de Buenavista, que ostenta su caserío sombreado por árboles frutales, y hacia las márgenes del río La Miel, que desemboca po­cas cuadras abajo y que separa al Tolima de Antioquia, vense elevadas palmas de coco, plátano, yuca y labranzas de cacao. A las I 2 m., después de haber tomado leña en un leñateo, pasamos por N are, único puerto que tuvo Antioquia durante algunos años. U na larga calle en la orilla del río, casas pajizas y á lo mucho 250 habitantes forman e-ste pueblo, al que circuyen algunos pan­tanos que lo hacen insalubre; al terminar la calle se halla la boca del río de su nombre, navegable hasta el punto denominado Isli­tas, que queda á legua y media de distancia. De N are á la angostura de este nombre hay legua y media; siguiendo la navegación se deja luégo á la derecha la laguna co­nocida con el nombre de Trapos, los peñones de Macuango, la ciénaga de Guacimal y algunos leñateos. A la I y 55' p. m. nos cruzamos con el vapor Elena que subía, y á las 2 y 30' arrima­mos á Puerto Berrío, donde se dejaron correo y pasajeros. De este puerto parte el ferrocarril de Antioquia cuya construcción contrató el hábil progresista señor .Francisco J. Cisneros (q. e. p. d.) en 187 5 y que se extiende por diez leguas hasta el valle del Nuz, siendo su estación principal el caserío de Caracofí. Distancia de La Dorada treinta y tres leguas y cuarto. Do Puerto Derrio á. Puerto Wllche• A las 3 y 20' p. m. seguimos marcha, y á las 4 y 40' pasamos por la vuelta de Rionuevo, denominada así por haber cambiado el río de su curso ordinario y haciendo al mismo tiempo peligrosa la navegación, pues los vapores que bajan dan de señal un pitazo para que los que suban se preparen y eviten un choque, el cual acarrearía graves consecuencias ; y poco abajo de este punto des­embocan, por la banda izquierda, los caños Santa Cruz y Regla, sien­do este último navegable en la parte baja, y á orillas de éste se encuentra el pueblo de San Bartolomé. A las 5 y 30 p. m. dejamos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 19 á la izquierda el caño y caserío de Barbacoas. Es de advertir que la Historia Patria hace mención de este pueblo por el combate librado por los patriotas que comandaba el General Mantilla con­tra las fuerzas del Virrey Sámano. A las 6 p. m. pasamos por las bocas y caserío del río Ca1·are, situado á la derecha, el cual forma la ciénaga Colorada ; el caserío se halla sobre un peñón ele­vado donde se cuentan veintitrés casas pajizas, puestas en línea y á orillas del mismo caño. Antes de pasar por el punto mencio­nado nos encontramos con el vapor Lafaurie, que subía con el correo nacional. A las 7 y 30 p. m. arrimamos al Ieñateo de Peñas Blancas y all1 pernoctamos. Día 12-A las 5 y 15' a. m. emprendimos marcha, y dos leguas abajo y por la derecha hallamos la desembocadura del caño del Opón. Dícese que en las riberas de éste y del Carare, se hallan todavía tribus salvajes ; después se halla el río Colorado que nace en la laguna del mismo nombre. A las 6 y 30' a. m. pasamos por Barrancahermeja, que queda á la derecha; á cinco leguas y cuarto se halla la desembocadura del río Sogamoso, y dos más abajo puerto Wilches, Departamento de Santander, á donde llegamos á las 2 y 1.0 p. m. á dejar correo. Distancia de Puerto Berrío, treinta y dos leguas y cuarto. Puerto \Vilches, á consecuencia de haber fracasado la empre­sa del ferrocarril que había de ponerlo en comunicación con el interior de Santander, decayó completamente, pues antes se levan­taba con orgullo y lleno de esperanzas. Hoy sólo se encuentran un caserío rodeado de pantanos y grandes plataneras entregadas á un abandono completo. Su clima es excesivamente malo. De Puerto Wilchc• á Bodega Central A las 8 y 45' p. m. seguimos marcha, y á distancia de tres y media leguas se ve á San Pablo, Departamento de Bolívar; cerca de este pueblo queda la boca del río Cimitarra, que goza de fama por el oro que se encuentra en las regiones que baña y por las tempesta­des que en ellas tienen lugar. A cuatro leguas abajo se halla el dique de Paturia (Santander), caserío de paja, y una pequeña capilla, fun­dado en 1867 con motivo del camino trazado para Bucaramanga por el señor Roberto Joy; de este punto á Bocas dtl RosarifJ hay 3 y media leguas, y llegamos á él á las r r y 30' a. m., en donde encontramos el vapor RupPrto Arenas de la Compañía de navega­ción en el río Lebrija. Hasta este punto vienen con frecuencia los vapores más grandes del Bajo Magdalena á dejar y tomar sus cargamentos. A la I y 15' p. m. seguimos marcha, y á dos y me­dia leguas se encuentra el caserío de Vijagual, de poca importancia; nótase, !'Í, mucha palma de coco y poco plantío; y á tres y media le­guas se halla Badillo (Departamento del Magdalena): de este puerto en adelante ya caminan los vapores de noche, y á distancia de una legua se desprende en dirección al Occidente un brazo denomi· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 BOLETÍN MILITAR nado Rioviejo, que vuelve á unír ele cerca de R tgido1· y forma la isla de Morales, poblada por más de 3,ooo habitantes. A seis leguas de Badillo y por la b.mda derecha se halla la desembocadura del río Lebrija, y en la opu<.:s ta Bod ega C e ntral, á donde arrimamos á las 2 y 30' (Departame nto de Bolívar). En este puerto hay un caserío bastante regular, b :-> deg:~s muy buenas, Oficina telegráfica y un almacén donde se encuentra de todo. Aquí encontramos las lanchas de vapor 2.a y 3. 11 de la Compaiíía Colombiana. De Puerto Wilches á Bodega Central veintitrés leguas. De Bode ga. Central á J.llagangué A las 3 y 30' p. m. seguimos marcha, y I s' después pasába­mos por El Contento, ca erío muy peque ií o. A las 4 y 20' p. m. l1egamos á puerto de Ocaña (G amarra), e dejó correo y se toma­ron pasajeros. Este puesto se halla en con tan te comunicación con Ocaña y norte de Santander, y se hace notable porque en él ter­minó la revolución de la Costa en I 88 5, con la toma de los va­pores enemigos, por las fuerzas del Gobierno á órdenes del Gene­ral Santodomingo Vila. A las 5 y 20' p. m . seguimos mar­cha dejando por la banda derecha, á pocos momentos, a Puerto Naciona/, 1 que cuenta con unos 2,ooo habitantes y pertenece al Magdalena; y á siete y media leguas se halla el puerto de La Gloria, á donde arrimamos á las 7 y 20 minutos p. m. á dejar y tomar correo ; antes de llegar á este puerto encontramos al va­por J. B . .Elbers que subía; á las 8 y ro' p. m. emprendimos marcha, y después de dos leguas empezamos á encontrar los ca­seríos de Regidor y San P edro, á la izquierda, San Andrés, San Bernardo y 'I'amalameque, á la derecha, los dos últimos á la desem­bocadura del río de su nombre. Tamalameque se hace notable porque en su territorio, en el punto llamado Humareda, se libró el 14 de Junio de r885 sangrienta batalla entre las fuerzas de los Generales Quintero Calderón y Sergio Camargo: el primero, Jefe conservador, mandaba las fuerzas del Gobierno que con staban de 8oo hombres y una batería de artillería, y el último, Jefe contrario, mandaba un ejercito de 2,ooo, que condujo en varios buques de El Banco á Tamalameque. En este combate tan desigual en su número, aunque no en valor, las fuerzas del Gobierno, después de cruenta lucha, fueron vencidas, y si bien e · cierto que el ] efe revo­lucionario ganó un triunfo material, el Jefe del Gobierno lo obtuvo moralmente, y como fruto de esta lucha rindieron su vida cinco Generales de lo más granado de la revolución, como también ofi­ciales notables de uno y otro bando; y para dar colorido á este cuadro desolador perdió la revolución de una manera inesperada al vapor María Emma, que fue reduciJo á cenizas. El hecho de ar­mas mencionado costó más de 6oo muertos. A inmediaciones de Tamalamequc se halla el caserío de Et Peñón, y al Oriente, sobre una colina que corta el río Cesar se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 21 halla la población del Banco con unos 14,000 habitantes. Cerca á este pueblo expira la cordillera central, y la oriental viene á que­dar reducida á insignificante altura, siendo en el vértice del án­gulo por elh.s formado, en el páramo de Las Papas, donde nace el río Magdalena, que recogiendo en su curso las aguas que de ellas des­cienden, ya por el Oriente, ya por el Occidente, permite la na­vegación por vap0r en un trayecto de 320 legua~, contadas desde Neiva hasta el mar de las Antillas. Al puerto mencionado arrima­mos á las doce de la noche, encontrando allí los vapores Manutla .Aycardi y General Pácz. En este mismo pL•erto en la guerra ci­vil de I 86o sucumbió la flotilla del Gobierno, co.nandada por el General Emigdio .Briceño, en el comba te que libró contra las fuer­zas del General Juan José Nieto. Día I 3- t\. la I y 30' a. m. seguimos marcha, y mome:1tos después se ve que el río se divide en dos brazos, el de Loba y el de Mompós; éste disminuyó su caudal hace algún tiempo, por lo cual los vapores transitan por aquél. En l111 corto trayecto se advierten por la derecha los pequef;os c~seríos de Chifloa y .ild"arg arita, afa­mada ésta por sus narí!njas, y San Fernando por la occidental. Este brazo, que corre en dirección oriental y que forma la isla en que se halla Mompós, vuelve á su curso comLÍn en la boca lla­mada Tacaloa. Al tomar el brazo de Loba, frente al pueblo de Doña Juana, se hallan las pieclras de Juana Sánchez, y cuatro le­guas más allá los pueblos de Barranca y Loba, y trece leguas des­pués el de Pinillo , por la derecha, y un poco ·abajo en la opuesta, las bocas dc.l 1 ío Cauca en el punto denominado Guama/: por esta misma banda se advierten algun s caseríos, sombreados por un sin número de árboles de mangos y algunos plantíos, y á siete leguas abajo se halla Magangué, á donde llegamos á las 8 y.)' a. m. Se ntregó y e tomó correo. Magangué, pobh!ción de má de 4,000 habitantes, se hace notable por sus ferias, las que . on m u y concurridas y tien(:n lugar en los pri!T1cros días de Febrero y mediados de Junio y epticm­bre, y cuya vista desde el buque e encantadora, casas pajizas y otras de e tilo mori ·co con azoteas, frondosos árboles esparcidos sin concierto, labranzas Je múz y plátano~, y potn.: ros para gana­do vacuno. t.., l río invade en sus gr:md<:s crcci('n1es el poblado y dt al11 el aire htím,do c¡u .e respira en el. Di ,· tanci :-~ de Hnde a Centra l, S4 le • u a~. A h:s ro y 30' :1. rn. emprendimo m:1r h.t, dr·jando en 1a banda Ízqui · nl.:l, {¡ rccos ll1011H'IltOS, el ca, rÍO de Y"atÍ,) a distan­cia de siete y media leguas se h1llan bs bocas de Taca/o,,, en don­de se vuelven z unir los brazos que forman la isla de .l\Iompós; luégo se encuentran los puertos de Cascajo!, Tacamocho, Tetón y Zmnbrano, en la bélnda izquierda; a e<.:te 1tlti m o pue1 to arri mamo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 22 BOLETÍN MILIT A.R á las 2 y 15' p. m. á dejar y tomar correo, y salimos á las 3 p. m., dejando después á la derecha lo~ caseríos de Pinto, Santa Cruz y Plato, éste á orillas de la dese m boca dura del río de su nombre. A las 3 y 40' p. m. llegamos á Jesús del Río, que queda en la banda izquierda; aquí se deja el correo que sigue para el Car­men de Bolívar; salimos á las 4 y 30' p. m., y á dos leguas abajo se encuentra Tenerife, sobre un terreno alto y en la banda derecha. Este puerto es notable por el combate que libró el Coronel Her­mógenes Maza el 25 de Junio de 1820, contra las fuerzas penin­sulares comandadas por el Coronel Vicente Villa. Eran éstas po­seedoras de once buques armados con cañones de grueso calibre, y las contrarias de siete pequeñas embarcaciones, con cañones pe­dreros; mas los patriotas atacan á boga esforzada, recurriendo al abordaje; doscientos hombres de la infantería española fueron de­gollados. Después de Tenerife se encuentran, por la banda izquierda, los pueblos de San Agustín, Nervití, Yuca!, Barrancavieja, Ba­rrancanueva y Arroyohondo; y por la derecha Obispo, Heredia y Pedraza. A Heredia arrimamos á las 7 y 30' p. m., y á las 8 y 30', después de dejar carga, seguimos marcha. En este puerto tuvo su Cuartel general la fuerza revolucionaria del General Camargo, cuando combatían éstas desde la isla que se halla al frente de Ca­lamar con las fuerzas que tenía en esta población el Gobierno na­cional. A hls 9 y 30' p. m. llegamos á Calamar. En este puerto hay casas muy bue nas h ec h as de ca l y canto y alma cen es de mercancías; es punto de escala de lo buques de la Compañ í a fluvial de Carta­gena, que parten á Barranquilla y á esta ciudad. Allí se halla el canal del Dique que conduce á Cartagena y que es navegable en toda u exten ión, y se encuentra tambien un ferrocarril que pone en comunicación directa los dos puntos aquí mencionados y que recorre sesenta y cinco millas. Distancia de Magangué treinta y una y media leguas. Calamar tiene la gloria de que en su c:eno rindió al Dios de los Ejércitos la jornada de su vida el insigne, valeroso y nunca olvi­dado General Manuel Briceño, combatiendo por darle á nuestra amada patria instituciones dignas de un pueblo libre y cristiano. De Calamar á Barru.nquillo. Salímos á las 11 y 40' p. m., y á las 12 y 40' p. m. del día 14 llegámos al Cerro de San Antonio, á dejar y tomar correo, y allí fuimos sorprendidos agradablemente al encontrar á sus habi­tantes entregados á las delicias que les producía la fiesta del Pa­trono que celebraran el día anterior; en sus calles se hallaban las gentes, que vistiendo sus trajes de gala, bailaban una pieza muy original y que data de tiempos antiguos, llamada cumbia; y á las 1 y 1 5' a. m. seguímos marcha, encontrando pocos momentos des- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 23 pués los vapores Bismarck y Clara, que subían, aquél con pasaje­ros y carga de feria, y é te con correo nacional. Siguiendo la mar­cha, se ve que quedan á la derecha los pueblos de El Peñon, Sa­lamina, Guáimaro, Remolino y Sitionuevo, y por la i7quierda los caseríos de La Cruz, La Candelaria, Ponedera, Santo Tomás, Sabanagrande, Malambo y Soledad. A Sitionuevo llegámos á las 5 y 15' a. m. del día 14, en donde no se entregó correo porque el Administrador de dicho pueblo, que lo debía entregar y recibir, no pareció, á pesar de las repetidas veces que con las señales con­venidas lo llamó el Capitán del buque. Seguímos marcha á las 5 y 48' a. m., y frente á la ciudad de Barranquilla nos avistámos con el vapor Unión, que tomaba el brazo que conduce á la Cié­naga de Santa Marta y que, con el que va desefTlbocar á las Bocas de Ceniza, forma la isla de Los Gómez. A las 7 a. m. entrámos al caño, y media hora después amarraba el buque en el muelle de la Compílñía. Distancia total de Honda, 206 leguas. El valle del Magdalena mide 7 s,ooo millas cuadradas, con una población de 2.ooo,ooo de habitantes. La velocidad en la navegación por vapor es de cinco leguas por hora, bajando, y doble tiempo de éste en la subida. De esta ciudad á Barranquilla nótanse como puntos buenos para destacar fuerza militar : Puerto Berrío, Carare, Barranca­bermeja, Bocas del Rosario, Bodega Central, Puerto Ocaña, Ban­co y demás poblaciones que siguen á la costa. Flora y faunnfdel Mugdalena De Puerto Berrío para abajo nótase que abunda mucho la familia conoci<.la con el nombre de musáseas, y en las riberas de los Departamentos de BolívH y Magdalena, aquéllas son muv fecun­das en todos sus ramos. IUinera.les Arrastra el Magdalena oro nativo, sulfuros de plata, cobre, zinc, plomo y hierro y otros rná que sería largo enumerar. Barranquilla, á siete metros sobre el nivel del mar y 27° de temperatura media, es ciudad importante y respetable, ya por supo­sición geografía, como por su comercio; está llamada á ocupar pues­to especial en la 1 í nea de las ciudades civilizadas. Allí se encuentran: la Comandancia general y Estado Mayor de la 3·~ Divi ión del Ejército; las Oficinas superiores d~ navegación por vapor en el mar y río Magdalena. 1 iene aduana, que es una de las más im­portantes de la República; hay tranvías que cruzan la ciudad en todas direcciones ; fábricas de hielo, de licore , de pastas para sopa, de jabones y velas esteáricas. Hay también alumbrado eléc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN liiLIT..l.R trico, teléfono, librerías, imprentas, colegios, escuelas, hospital, una gran plaza de mercado, tres templos católicos y uno protes­taRte, paseos y cementerios; un ferrocarril que la pone en comu­nicación directa con Puerto Colombia, pasando por Salgar }' ex­tendiéndose hasta el extremo del muelle, á donde arriKlan los vapo­res de alto bordo. Este ferrocarril recorre diez y siete millas tres cuartos, y el mutile mide de largo 4,C!>oo pies, y es en su orden el tercero del mundo en longitud. Barranquilla tiene 30,000 habi­tantes. De Barranqnllla á Honda Día 1 8-A las 8 y 30 minutos a. m. salimos en el vapor Ba­rranquilla, custodiando el correo de encomiendas que venía á ór­denes del culto caballero, distinguido y notable General Cruz Chaves, Mensajero de la línea del Atlántico, y después de dejar correo en los pueblos correspondientes, arrimamos á Calamar á las 11 y 5' p. m.; antes de amarrar en este puerto encontramos al va­por General Pácz, que bajaba con ganado, y durante la estadía en este puerto, llegaron los vapores Gicsuken y Ncchí. Día 19--Salimos á las 2 de la mañana, y después de dejar correo en los puertos intermedios llegamos á Magangué á las 9 p. m. En el trayecto de Barranquilla á este lugar nos acompañó el vapor C?/ombia que subía á Boca del Rosario. Día 20- A las 2 y 40' a. m. emprendimos marcha, encon­trando en las primeras horas del día los vapores Helena, Martíncz Bossio y Zea. A las 9 p. m. llegamos al Banco, de donde salimos á las 11 y 30' p. m., y se caminó hasta el amanecer. Día 21-Al l1egar á Tamalameque no se recibió ni se en­tregó orreo, porque el Administrador no pareció. A las 5 y 25' p. m. llegamos á Bodega Central á dejar correo y á pernoctar; aquí nos alcanzó el vapor Carolina que siguió su marcha. Dw 22 A las 2 a. m. continuamo mar ha y á las 2 v 25' p. m. nos cruza11o co11 el \'a por ]. B. Elbcrs, y á las 9 y jo p. m. amarramos en llodeg~ ~ de ogamoso, en donde pernoctan o Día 23-A las 6 a. m. eguimo marcha y por la noche am~­n ·amos en el caserío de Barbacoas, en donde pernoct"mos. Día 24 A las 6 y 30' a. m. ~e continuó viaje. F.n este día se hallo el río bastante seco, y á onsccuencia de sto el buque no a 1 anzo á P ucrto Bcrno, y se pernoctó a clisrancia de media 1 ·gua de este punto. Llegamo en ]a maííana á Puerto Bcrrí , en donde permane­cimos todo el día. A las 9 a. m. llegó el vapor Clara que bajaba con correo. Día 26- -A las 5 y 30 se sigui6 la marcha y á las 6 a. m. en­contramos al vapor Manuela .Aycardi, que bajaba. A las 6 y 30 p. m. amarramos en Puerto Niño, cle donde salimos á las 10 y 30 p. m.; el buque caminó tmb la no he, y á la 1 I a. m. del día 27 atracamos en La -"'lana, en donde termino el iaje. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MJLITAR 25 A las 3 p. m. emprendimos marcha en el ferrocarril para esta ciudad, á donde llegamos á las 4 y 45 p. m. y en conde entregué correo y escolta sin novedad. Honda, punto obligado de escala entre el Alto y Bajo Mag­dalena, ciudad comercial, situada en la confluencia de los ríos Gualí y Magdalena, de clima malo, de 29° de temperatura media, á 210 metros sobre el nivel del mar, está dividida en parte alta y baja; en é ta se encuentra el movimiento mercantil, en aquélla clima menos ardiente y t..bsoluta quietud. Hay dos templos y una c41pilla catól ·cos, escuelas y un Hospital bien servido por dili­gentes Hermanas y con una capilla muy modesta. Hay fábricas de jabón, de velas esteáricas, de aguas gaseosas, de chocolate, movida á vapor, y la de hielo, que la darán próxi­mamente al servicio. El pa ajero encuentra hoteles, casas de asis­tencia bien servidas, médicos, abogados, comisionistas, etc. etc., y toda clase de \'ehículos de locomoción terrestres y fluviales para pasajeros y carga; almacenes surtidcs de mercancías inglesas, fran­cesas y norteamericanas, y boticas. El ferrocarril que viene de La María ó La Dorada, siguien­do las riberas del Magdalena, termina en el puerto de Arrancaplu­mas, á donde arriman Jos apores del alto Magdalena. Encuéntrase en este trayecto, como digno de admirarse, el cómodo, elegante y bien construído puente de hierro que, sobre las aguas del Magda­lena, en momentos de arrojarse al bravo y temible salto, ha hecho construír el rico comerciante Sr. D. Bernardo Navarro, y dado al servicio público el oía r6 de 11: nero del año en curso. Os suplico, Sr. General, di imuléis los errores y omisiones de que adolezca este i1 orme, y sólo tengáis en mira el deseo de cum­plir con mi deber. Vuestro obsecuente y S. S., Capitán, PABLO G. RUBIO Rtpública rü C?lombia - Ején:ito Nacional -1: Division. - Batallón Rijl,·s númr:ro r 4 Sr. Gct H'I'ól l Com :u t dallt e g rn cn d dt• la 1· D ivi iú n-E. S. D. ·r ·ngo 1 ho nor de envi a ros el itin rario de mi viaj como jefl d ·la escolta que, ucl 24 al 3 0 de Junio, con<.lujo el correo de encomiendas de e ta ciudad á la de Pamplona. J)!fl 24- Sal í á la - 7 a. m. conduciendo una escolta com­pu sta de ocho inuividum de tropa; esta escolta cu. todiaba el correo que ya he mencionado. Al salir de e ta ciudad tomamos la cuesta de Morrorrico, que puede tener una extensión aproximada de 4 kil6metros hasta dar á la eminencia de e ta misma cuesta que 11eva el nombre de Gualilo, dcde allí di\'isan la poblaciun de Bu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 26 BOLETfN MILITAR caramanga y parte de las de Girón y Florida, y el camino que con­duce á Lebrija. Eran las 9 a. m. cuando salimos del Gualilo y tomamos una serie de travesías llamadas El Rttiro y Las Ranas hasta dar á un punto llamado El Puert~, donde se encuen traposada, potrero y al­gunos recursos. Salimos de ahí y tomamos una cuesta que mide poco más ó menos unas doce cuadras; seguimos camino quebrado hasta dar al punto llamado Arbolsolo, casa regular de posada ; de allí tomamos una lf'a, pJra custodiar el correo de encomienda· dd Torocstt:, d Jía 29 l 1 mes próximo pasado, que parte de esta ciudad á la de Uhiquinquid, gusto · o os doy el informe que ordenasteis fuera suministrado á vuestro Des~~cho por los Oficiales del Ej~rcito que desempeñ• ,r c;u· éc:;ta nuestra dirección. En dicho punto hay un magnífic0 pn~nte de cal y canto, de buena y sólida cons rucción, sobre el río N e usa, y unos pocos arroyuelos de poca significación que nacen de un ramal Jc la cordillera oriental; en seguida, á un kilómetro de distancia y á la izquier la, se llega al punto llamado Trc.;c:s<¡tlinas, donde se ~cpara un camino c1ue conduce a Cogua, y a ~u. Ín!llcdiacio!lcs se encuentran Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 29 varias haciendas cuyos terrenos son fértiles y su aspecto es pintoresco, hasta llegar al punto llamado El• Callao, donde llegamos á las 5 p. m. del citado día y pernoctamos esa noche. A inmediaciones de éste se encuentra una quebrada llamada C::tsablanca y un caserío del mi:;mo nombre, que tiene una capilla do.1de se celebra la misa y otros oficios eclesiásticos ; éste está situado al pie de una serranía árida y seca, tiene pocos habitantes, pero son buenos y hospitalarios ; en cuanto á recursos, son muy escasos, porqlle sus habitantes se dedican únicamente á los negocios de acarreos de comercio, y su industria la consntuye la ganadería. . Día 30-A las 10 a. m. salimos de este punto, pasando la ya men­cionada quebrada, y c;e asciende hasta coronar la parte alta de la serra­nía ; siguiendo ésta se asciende hasta llegar á un punto llamado Tie­rranegra, dejando atrás un camino en zigzag. En este punto parte un camino hacia la derecha, para el i\Iunicipio de Nernocón y que pasa por la hacienda de Clzecua. Tierranegra ha sido punto de tnígicos re­cuerdos, por los crímenes que se cometieron allí ; es un punto militar momentáneo, por su posición topográfica, que es elevada y extensa ; tiene agua suficiente, el terreno es paramoso y estéril; á su inmedia­ción se halla el boquerón de Tausa, donde parapetada una pequeña escolta, puede rechazar 100 ó 200 hombres; además de ser ventajosa por su posición, se puede hacer uso de emboscadas, quedando siempre resguardado por un pequeño arrabal y una colina. Descendiendo luégo de este punto se halla una casa llamada la f/aquera, y á la izquierd:t un camino que conduce á la población de Tausa ; en este punto se en­cuentra una quebrada llamada Agulunl, que va á dar al valle d Ubaté; luégo se sigue por todo un camino quebrado y repechoso, dejando á la izquierda la citada quebrada, y se desciende hasta la población de Su­tatausa ; á derecha é izquierda de esta vía se hallan casuchas donde sus habitantes se consagran exclusivamente á preparar vaqueta para llevar á los mercados de U baté, donde las cambian por otros artículos. Sutatausa está situada sobre falda bastante estéril ; su caserío es pajizo ; tiene iglesia parroquial, r según informes sus productos agríco­las son muy pingües ; es un Municipio bastante extenso y está regido por un Alcalde; su temperatura baia hasta ocho grados del centígrado; su industria e la del ganado cabrío y lanar. A un kilómetro poco más 6 menos y en descenso e entra al valle de Ubaté, pasando por una quebrada casi seca y sin construcción alguna de puente sobre ella, pues le hace notable falta, porque en invierno las avenidas son fuertes é im­piden el paso; siguiendo 1 uégo un camino carretero más ó meno~ ondula· do y en dirección Tortt:, se llega á la población de Ubaré, ca pita 1 de la Provincia del mismo nombre; está situada hacia la izquierda, al pie de una pequeña colin,t; á su derecha y ;,l un kilómetro más ó menos, se contempla la llanura de agua formada por la laguna de Fúquene; al Occidente, inmensos potreros empradizados de pastos d~ muy buena calidad. Siguiendo el camino que lleva la vía del Norte, se encuentra el río Suárez en su origen, conocido aquí con el nombre de río de Ubaté; esta población podía ser un punto militar para el sostenimiento de fuer­zas, por su abundancia en víveres y ganados de todas clases, y disfrutarse aún de los mejores caballos de la gran Sabana, como también tener vías de comunicación para las poblaciones circunvecinas como cabecera de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 30 BOLETÍN MILITAR Provincia. Continuando la marcha del río Ubaté hacia el Norte, 6 sea el camino que conduce á Chiquinquirá, favorecida por una alameda de sauces, se llega al punto llamado Los Naranjor, situado al pie de una colina, donde pernoctamos esa noche. Día 1.0 de Abril-A las 6 a. m. seguimos nuestro rumbo al Norte por un camino pedregoso y ondulado de mala construcción, ascendiendo por una colina hasta llegar á la venta de Santa Ele11a, donde se encuen tra una pequeña qaebrada hacia el Norte ; después se sigue una plana­da con muy poco descenso, por donde está construído el camino, el cual es sumamente pedregoso, y á sus inmediaciones el paisaje es triste por sus terrenos tan estériles y ser punto poco habitable; en seguida se asciende á una pequeña loma, y coronada ésta, se divisa la gran laguna de Fúquene, y cerca de ésta, á la izquierda, un pueblo del mismo nombre; en seguida se llega al pueblo ya citado: á su entrada, antes de subir una cuchilla, se encuentra un pequeño arroyuelo sin puente. Su caserío es pajizo y casi destruido y muy escasos los víveres, con m u y pocos habi­tantes. El aspecto de la población es muy lúgubre y sus escasas calles son muy sucias y pedregosas; á la salida de ésrc, en dirección al Norte, hállase una subida bastante pendiente, por ]a cual pasa el camino, que es casi intransitable por su construcción, y peligroso por los muchos derrumbaderos qu·e tiene ; se gasta en ascender una hora para coronar dicha altura, se desciende por una de las faldas y por un camino en zig­zag pedregoso y sin recursos ningunos para los transeuntes, hasta lle­gar cerca de Susa, á la cual conduce un camino carretero y plano, habien­do á sus inmediaciones unas pequeñas estancias poco cultivadas por lo estéril del terreno; á la entrada se deja deslizar un manso riachuelo que tiene un pequeño puente de regular construcción ; dicho ¡?Ueblo tiene una buena iglesia r sus habitantes son de regulares condiciones; víveres se encuentran los suficientes para poder abastecer una fuerza considera­ble, y aunque sus eC:ificios no son muy capaces, hay mucho aseo tanto en las calles como en las casas de habitación. Siguiendo la vía que conduce á Chiquinquirá, que es un regular camino plano, ancho y carretero, se halla una quebrada casi seca, lla­mada Los Guacos y sin puente ; á la izquierda hay una pequeña coli­na, á la derecha inmensos potreros cubiertos de ganado de ceba, y mu­chas estancias y ventas, donde se ene u entran recursos suficientes. De este punto, á un kilómetro de distancia, cruza un camino ancho y recto hacia la izquierda, que conduce al pueblo de Simijaca, al cual la naturaleza se complace en embellecer sus alrededores con una her­mosísima alameda. En la cabecera del río Simijaca se encuentra la ha­cienda llamada ApountDs, rica por su fertilidad, abundancia de gana­dos, y en sus casas pueden acampar perfectamente quinientos hombres, sin riesgo de ser incomodados; no es punto militar por estar dominado por unas colinas del mismo nombre ; esta propiedad pertenece á una familia París, y uno de ellos agotó su capital en desaguar la laguna de Fúquene, canalizando gran parte hacia los lados de Moniquirá. El ca­mino que sigue nuestra vía es bueno hasta llegar á un punto llamado Santa Lucía; de ahí se :asciende una pcq ueña colina que coronando dicha altura, se encuentra la línea divisoria de los Departamentos de Cundinamarca y Boyacá, donde se divisa la histórica ciudad de Chi­~ uinq,uirá, que dista seis kilómetros¡ y en ese trayecto se hallan in- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfM MILI~Alt 81 memos potreros denominados El C arriza/, y varías haciendas del mis­mo nombre ; á un kilómetro antes de llegar á la ciudad, hay un punto llamado El Conejo, y hacia su izquierda parte un camino pau los M u­nicipios de Caldas y Buenavista ; á unos quinientos metros del punto citado, y hacia el Norte, se encuentra un río del mismo nombre, y sobre éste un puente llamado Padilla, de regular construcción y con cubierta de teja ; á derecha é izquierda de éste hay magníficos potreros de ceba. Chiquinquirá está situada á inmediaciones de una colina; es la capital de la Provincia de Occidente, del Departamento de Boyacá. Por sus productos agrícolas tiene vida propia, á más de lo que dejan los romeros de Jos distintos puntos de la. República; tiene unos 12,000 habitantes, y éstos en su mayor parte son de carácter acre, enemigos del actual régimen político y administrativo, como también tienen fama de ser buenos tiradores. Es notable la mencionada ciudad por su suntuoso templo, que puede ser el más rico de la República de Co­lombia ; sus calles son estrechas y un poco desaseadas, debido á los muchos romcro5 que visitan constantemente dicha ciudad ; está regida por las autoridades que constituyen un Circuito administrativo y ju­dicial. De la ciudad de Zipaquirá á la de Chiquinquirá hay diez y seis leguas, que se hacen en tres jornadas de tropa de infan teda, y á veces á una y media de caballería. Dejo así ligeramente narrado el informe exigido por vuestro Des­pacho, suplicándoos os dignéis excusarme por las omisiones que en él se noten. Dios os guarde. IIELISAR10 TORRES Teniente Rtpúb/ita dt Co/Qmhia- Ejército Nacional- J.& DifliJiín-BatallfJit .Ayacuclll número 3. 0 - 3· • Compañía Sr. General Jefe de Estado Mayor general En cumplimiento de lo dispuesto en la Orden geAeral del 3 de Abril del presente año, paso á rendiros el informe correspondiente de la comisión que me fue confiada el 18 del presente, para conducir el Correo de encomiendas del Atlántico. Salí con un Sargento 2.o, un Cabo 1 • 0 , un Cabo 2.0 y siete solda­dos á las 4 p. m., y antes de llegar al punto denominado El Ctrrito, ocurrió novedad en el tren, habiéndose demorado ahí mismo veinte minutos; llegamos á Facatativá á las 6 p. m., población hospitalaria y abastecida de recursos; por la hora de mi llegada á ¿sta no pude obte­ner datos del número de habitantes. Día 19-Salí de esta población á las 7 y 30' a. m., habiendo gas­tado tres horas hasta el caserío de Agualarga, terreno quebrado y en parte montañoso; salí de este punto á las 1 1 a. rn., de donde sigue un descenso pedregoso hasta el punto llamado Chimbe. Allí hay una ofici na telegráfica; en este punto parten dos caminos, que siguen el de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 32 BOLETÍN M[LITAR derecha plano en parte y ondulado, el de la izquierda es montaf'íoso y quebrado. Ambos conducen á Villeta, hasta la cual población ¡e gastan cuatro horas; es población de muchos recursos y tiene 6,ooo habitantes; aquí se rindió la jornada de este día. Día zo-Salida á las 7 y3o' a. m.; en el punto denominado San Pedro y á la derecha parte un camino que va á Utica, hasta aquf ca­mino q .tebrado con una subida bastante pendiente: de esta parte al de­nominado Chirripay se encuentra una quebrada que se pasa cinco oca­siones. Aquí empieza la subida llamada Petaquero, en la cual se gastan dos horas hasta el Alto del Trigo, punto militar ventajoso; de allí sigue descenso hasta el pueblo de Guaduas. Esta población es abundante en víveres, y tiene aproximadamente 1 z,ooo habitantes, su aspecto es bello á la salida, y á corta distancia se encue:ura un río del cual ignoro el nombre; de Guaduas al Alto llamado del Sargento se gJstan dos horas y media, desde este Alto se divisa el río Magdalena ; de aquí sigue ba­jada larga y pedregosa hasta el punto llamado E1trella de Orie1JIC; de ahí para adelante el terreno tiene pequeñas ondulaciones y se halla la quebroda de Malpa111 y Riouco, costeando la margen derecha del río Magdalena, se llega al puente colgante que salva el río; es~e puent~ ea de sólida construcción y grandes dimensiones. Honda está edificada en la margen izquierda del río Magda!ena, y está dividida la ciudad por el río Gualí y Quebradaseca; sobre el río Gualí se hallan tres puentes, por uno de éstos pasa el ferrocarril. En esta ciudad hay notable escasez d-- vfveres y es de un clima malsano; tiene un put!nte sobre el río Magdalena. Por la premura del tiempo no obtuve datos sobre el número de habitantes. Es advcrtibl e que todo el camino hasta aquí recorrido, á pesar de ser de herradura y casi malísimo, es enteramente frecuentado por ser la vía de importación y exportación de mercancías. Dejo a'IÍ terminado este informe, C'1 el cual he procurado reunir los datos que me fue posible obtener, y sólo la bondad de mis jefes dis­culpará los errores. El Subteniente, DAVID RODRÍGUEZ Bogotá, Mayo 2 7 de 1899. ---- .... ___ _ 1-0RIENTACION' Orientarse es saber encontrar el car i no que nos conviene se­guir, ó sea, partiendo de un punto dado, volver á él después de reconocer un terreno que nos era desconocido. Es de vital importancia que tod s lh l,> ~pa orientarse, á fin de que sin temor de extraviarse pueJa ir á reconocer la posición Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILI'l'AR 33 ó movimientos del enemigo, sin peligro de ser hecho pns10nero, y preste útiles servicios en las sorpresas y emboscadas, porque enton­ces, suceda lo que suceda, podrá reunirse oportunamente á su com-pañía ó batallón. · Para aprender á orientarse es preciso que el individuo observe, con la mayor atención, todos los detalles importantes del terreno que domina con la vista, cuidando de grabar en la memoria los que tienen algo de característico; con frecuencia deberá mirar ha­cia atrás para darse cuenta del aspecto que á la vista presenta el p~nto de donde partió, porque de otra suerte podría no reconocerlo de lejos al regreso. Ejemplo-Acaba de saberse que el enemigo está á algunos kilómetros de distancia, y el Capitán envía una patrulla á que lo reconozca: como la patrulla puede dar contra fuerzas muy supe­riores, cada soldado debe estar en capacidad de volver aisladamente al punto donde quedó el Capitan. Con tal fin los hombres obser­varán con atención el camino que se sigue, porque será el más corto para el regreso si son atacados de frente; pero al mismo tiem­po grabarán en la memoria los demás caminos y senderos que cor­tan el camino seguido, para utilizarlos si el enemigo copare la retirada y fuere preciso dar un rodeo para volver al punto de partida. La patrulla tiene al frente dos cerritos: el uno de cima pun­tiaguda (cónica) y el otro de cumbre redondeada, y se dirige hacia el primt'ro, dejando el otro á la izquierda; luégo atraviesa un bosque en el cual hay una encrucijada y se sigue por el ramal de la derecha. A la salida del bosque se ve á la izquierda un árbol caído, y tam­bién á la izquierda del nuevo camino que se toma, un poste tele­gráfico; más adelante existe un grupo de árboles en flor, y, en fin, sobre la cúspide de una al tu rita una cerca, detrás de la cual pueden observarse los alrf:.dedores de la hacienda en donde se dijo estaba el enemigo. En este momento el adversario sale de una emboscada, sita á retaguardia de la patrulla, y la obliga á retirarse en el acto. Si cada soldado observó bien los puntos adoptados como señales, y volvió á mirar con frecuencia para observar los objetos del terreno para conservarlos en la memoria con los dos aspectos que han pre- · sentado, todos sabrán que deben encontrar á la derecha lo que antes tuvieron á la izquierda, y á la inversa. El grupo de árboles en .flor, el poste telegráfico, el árbol caído, el bosque y los cerritos puntia­gudo y redondeado, serán los jalones que vuelven á llevarlos á don­de quedó la compañía. También como señales puede utilizar el soldado: De día: I.0 El sol, que á las seis de la mañana se encuentra al Oriente, á las doce al Sur ó Mediodía, y á las seis de la tarde al Occidente; 2.0 La;; casas principales que de ordinario, en cada re­gión, se presentan orientadas del mismo modo; 3· 0 La brújula, en ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETlN MILITAR la que la punta azul de la aguja indica á todas horas y en todo lu-gar la dirección Norte. . De noche: 1.0 La estrella polar, que no puede distinguirse sino cuando se le ha enseñado á conocerla en nuestro horizonte; 2.0 Las indicaciones que suministran los habitantes sobre los luga­res por donde sale y se oculta el sol. En fin, el soldado puede orientarse por medio de la Carta geográfica que en pequeño representa el terreno que va á recorrer y señala los caminos que lo cortan. CAPITAN C. Francéa • • Gue1.•ra de I••depeudenela (Conferencias á los Oficiales de la Guarnición de Bogotá) 1- 1 8 1 o, 1 8 1 1 Y 1 8 1 2: LA REBELIÓN DE LAS PROVINCIAl CAPITULO I -VENEZUELA Primera campaña de Oceidente 6 Campaña de Coro 2. o La invasión (Continúa) El ejército de Occidente, que frente á Coro sólo sufriera un re­chazo, vergonzoso por ser su fuerza casi el doble de la del enemigo y mejor la calidad de sus cuadros, por causa del inconsulto proceder apuntado, Toro lo convirtió en una verdadera derrota desde el punto de vista moral, tan grande así fue el quebranto que sufrió la moral de los batallones republicanos. Por añadidura al siguiente día, en que el Ejército se movió sobre Mitare, la marcha fue mal ordenada, y los corianos pudieron tentar un golpe sobre los equipajes, que mar­chaban no á la cabeza de la columna, sino á la cola, y en ellos causaron daño grave antes de que fueran socorridos, pues quedaron entre sus manos hasta los batíles del General Toro. Las fuerzas de Maracaibo y Casigua, mandadas por un hijo del Gobernador Miyarcs, que habían llegado el último de Noviembre á Mitare, al saber la aproximación de Toro y su rechazo, se corrieron un poco al Sur para cerrarle el camino más directo hacia el interior, 6 sea el del boquerón de aquel nombre, y sobre la derecha del río, en el flan­co de la serranía, ocuparon el punto de Sabaneta, caserío en una explanada entre dos fuertes repechos. Allí dispusieron los realistas con­venientemente un cañón de á 4, 5 pedreros, 6oo infantes, la mitad de tropa reglada, y 200 jinetes, con ánimo de contener al invasor si tomaba esa vía, mientras los corianos acudían á sorprenderlo por la espalda. Toro, con mejor conocimiento del terreno y para no dejar sobre su flanco un fuerte cuerpo de enemigos, resolvió adoptar como línea de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR retirada el camino de Pe e aya, y en tal dirección salió de Mi tare el 1. • de Diciembre temprano. Al mediar el día ]a cabeza de la columna pa­triota dio contra la posición realista, sin demorarse inició su ataque con energía, y al cabo de una hora de lucha fue desalojado Miyares, quien se retiró hacia la Sierra de San Luis, dejando en el campo su artillería, que Toro no pudo aprovechar por falta de transportes (no hay constancia de que la inutilizara), 6o prisioneros y unos cuantos muertos y heridos. El tiempo urgía al General en Jefe del Ejército de Occidente, quien sin preocuparse por hacer más eficaz su victoria persiguiendo algún trecho siquiera á los vencidos, continuó su desfile para salir esa misma noche á los llanos de Pecaya, como lo consiguió sin otra novedad. Aquí princi­pia la parte trágica de la campafía, pero antes de hablar de la marcha de Toro en el resto de Diciembre, conviene hacer algunas observaciones sobre los hechos anteriormente relatadoi. El Ejército de Occidente no podfa mirarse como compuesto de reclutas el día del ataque de Coro : si no todos los soldados habían es­tado al fuego, sí todos habían tenido el enemigo al frente, á lo e u al deben agregarse largas marchas ejecutadas en condiciones bastante difí­ciles. Y en realidad, el General Toro! reconoció, en documentos oficiales u.teriores al combate, que el Ejército estaba medianamente disciplina­do, provisto de parque y de tren de campo, pero no de víveres. A pesar de tener un verdadero Ejército á sus órdenes, se sintió intranquilo por la distancia á que estaba de su base de operaciones, ó mejor, de sus pla­zas de depósito ; y si después hablaron sus panegiristas de 1 50 leguas andadas por enormes y abrasados arenales, entre penalidades y priva­ciones, esto no es verdad. En los documentos militares americanos ha sido pecado duende exagerar ó disminuír las cifras rrferentes á dis­tancias y efectivos, según la conveniencia de los interesados. Tampoco puede alegarsc en favor de Toro la existencia de esas dificultade!! para que :constituyera una plaza de depósito en Agualarga, porque tal omi­sión no estaría justificada sino en el caso de que las marchas de la inva­sión se hubieran realizado con gran rapidez, ó sea á razón de seis á ocho leguas diarias. Y á lo dicho se agrega que después del rechazo de Coro, puesto que el Ejército no estaba ligado al territorio independiente por puestos intermedio que lo obligaran á seguir determinado camino en la retirada, pudo y debió, en vez de regresar por suelos áridos, sin recursos, replegarse sobre Cumarebo y Tocuyo, tierras más fértiles, menos ene­migas, cuya costa vigilaba la escuadra patriota y donde los milicianos realistas seguramente no le habrían picado la retaguardia, porque por esa vía no regresaban á sus viviendas. De la posibilidad de la operación responde Antoíiam~as, quien pocos meses después y con sólo una Compañía avanzó por ese lado hasta San Felipe, ó sea á menos de cuatro jornadas de Valencia. Lo ma: sano de estas tierras no era tam­poco obstáculo serio: de seguro no habrían sucumbido los 1,000 hom­bres que perecieron en la vía de Siquisique. En fin, pudo replegarse Toro por el camino de San Luis para cruzar una región fértil, rica en productos naturales, y, sobre todo, para tentar un golpe sobre los milla­res de familias allí asiladas-lo que él supo en Pedregal-y hacerse á rehenes de gran valor. El movimiento de retroceso se verificó casi con 1 a misma lentitud que el de la invasión, y el Ejército de Occidente continuó su ruta haata Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 36 BOLETÍN MILITAR Siquisique sin ser perseguido de un modo serio y sostenido por los rea­listas, que nunca se atrevieron á tomar la ofensiva en campo raso con­tra los republicanos; no puede culparse por esa inercia á Ceballos, quien con tal proceder de seguro habría perdido su ejército en una jornada y entregado en ella, al mismo tiempo, á Coro, al Ejército republicano, victorioso en una batalla campal. En efecto, el día 4, cuando Toro en­traba en las serranías de Agualarga, el Comandante Miralles, que con un cuerpo había salido rápidamente por la vía de San Luis á hostilizar á los patriotas, se atrevió i atacarlos en las peñas de Güedequis, y Toro, poniéndose á la cabeza de la retaguardia lo repelió tan pronto como bruscamente. Pero el jefe realista hizo algo más efectivo: dispuso que las milicias que volvían á sus casas tras las tropas de Toro, hostiliza­ran sin cesar la retaguardia , de suerte que soldado que se separaba cle las filas era hombre perdido, y ocurrió además á un medio terrible pero que las leyes de la guerra no le vedaban: hacer que otros se adelantaran por sendas y veredas á arrojar plantas y sustancias venenosas á las lagu­netas ó casimbas, única agua de que el ejército podía disponer en jorna­das enteras, y así perecieron los primeros días centenares de hombres, porque los republicanos carecían de servicio sanitario, y 1 uégo, cuando ya la tropa se dio cuenta del peligro y evitaba tomar el líquido nocivo, la sed y la insolación fueron eficaces auxiliares de los realistas. En los hechos de arruas no llegaron á 300 los muertos y heridos republicanos, á 200 ascendió el número de prisioneros y de 1 ,ooo excedió el de los que perecieron en las marchas de la campaña, por lo cual apenas 2, 500 infantes pisaron la fro?Jtera al terminar el año de 181 o. El grueso de las tropas se estableció en Carora y Ba,rquisimeto, que­dando en Siquisique el Comandante Gil con 400 hombres para cubrir el territorio libre contra las tentativas del enemigo; pero apenas acababan de tomarse estos acantonamientos, cuando la Junta de Caracas, sin medir el desastre de la campaña, dispuso el 3 de Enero que el General Toro regresara al interior á licenciar su ejército, no dejando sino 500 hombres y los mejores oficiales para cubrir los puestos más importantes; que Mar­tín vol viese á Mérida con un destacamento que las gentes de Bari­nas, Trujillo y aquella ciudad reforzaran con unos pocos hombres esa columna, y ofició á Pamplona y Santafé pidiendo hicieran causa co­mún con Venezuela para repeler cualquier ataque contra el territorio independiente. "Así acabó esta campafia origen de muchos male1 y no pocas cen­suras contra los jefes y el Gobierno, pues el suceso caus6 general des­agrado y aun temor," porque demostraba la falta de elementos serios para la lucha ya iniciada por el realismo; por fortuna la llegada de Miranda al país revivió un poco los ánimos y restableció la tranquilidad. Algún historiador intent6 la defensa del General republicano. invocando las siguientes palabras de Thiers, después de confesar los errores cometidos, "nunca debe exigirse de los hombres y de la opinión sino lo que pue­den hacer racionalmente en cada época," palabras que si se pueden aplicar al Gobierno, condenan más aún al jefe que, en Europa, había mi­litado en serias campañas y cuya conducta merece especial censura según sus mismos partes, pues si los defectos del ejército que en ellos mencio­na los vio antes de abrir campaña y los call6, daría motivo á que se dudara de su lealtad á la cau9a de la República, y si no los comprendi6 aino iniciada la lucha1 declaran su incompetencia, y no debi6 entonces Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET:fN MILITAR 37. hacerse cargo de un puesto que no podía desempeñar. A la Junta debe censurarse por su posterior falta de acción, pues su descuido dio al ene­migo ventajas que le permitieron luégo acabar con la República, á la vez que demostró falta de cordura en invertir sumas tan grandes en opera­ciones de tan escasa importancia. Por supuesto que lo sucedido siempre fue escuela de experiencia para los militares patriotas, y de esta campa­tia arranca la imposición de los batallones pequefíos como los únicos ra­cionalmente utilizables en nuestras cordilleras. A guisa de comentarios á esta campaña transcribiremos las siguien­tes opiniones de Napoleón : "Un plan de campaña debe haber previsto todo lo que el enemigo puede hacer, y contener en sí mismo los medios para evitar que lo haga.-Al principio de una campaña debe meditarse si avanzamos 6 nó ; pero una vez adoptada la ofensiva es preciso sostenerla hasta la úl­tima extremidad.-No admito que so pretexto de falta de víveres la marcha (deJunot en Portugal) se demore un solo día; esa razón no es buena sino para hombres que nada quieren hacer: zo,ooo soldados vi­ven en todas partes incluso en el desierto." Y cuanto á la longitud de la columna de marcha, que fue enorme, pero sobre lo cual nos faltan datos que constituyen punto capital para fundar otra clase importantísima de juicios, apenas pod\,;mos deducir de la marcha misma de las operaciones que no debió exceder de z 5 kilóme­tros ni bajar de 1 5 : por término medio debía invertir de cuatro á cinco horas en su despliegue ó desfile. (Continúa) -- LOS .A.SOlilNSOS Hé aquí uno de los asuntos más delicados de la milicia. Muy difícil, si no imposible, es dar una buena ley de ascensos, y éstos no satisfarán, en su mayor parte, ni la justicia, ni la equidad. El Código Militar colombiano establece algunas reglas bastante acertadas para concederlos, y sería muy conveniente ponerlas en prác­tica mientras el Congreso dicta una ley mejor. Todo ascenso debe conferirse de un empleo al inmediatamente 1Uperior, y para conferirlo es preciso, para los Jefes, haber servido tres años en el empleo inferior, y dos años para los oficiales. Nccesítanse además, según el Código colombiano, las condiciones de inteligencia, conocimientos suficientes en la milicia y car:í.ctcr de mando. Desgraciadamente no es posible tener la satisfacción de decir que siquiera en la mayoría de los casos se cumplen aguellas condiciones. Y de allí que nuestro Ejército, á pesar de ser uno de los mejores de la América del Sur, en todo sentido, deje mucho que desear en cuanto á oficiales. Lo propio sucede en las demás naciones hermanas á la nuéstra, especialmente en las que no tienen Escuela militar. Para mejorar el Ejército en este sentido sería menester que prece­diese al ascenso el examen. Así no se ocuparían puestos de mayor ó menor importancia, que todos ]a tienen relativa, por individuos que no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 38 BOLETÍN MILITAR pueden cumplir los deberes de su cargo, ora por falta de talento, ora por carencia de conocimientos militares 6 bien por falta de espíritu de mando; y es cosa bien sabida que más difícil mandar que obedecer. En este sentido se obtendría, además, una ventaja que atañe direc­tamente al Tesoro público, porque nombrando para los Estados Mayo­res Jefes que reuniesen aquellas condiciones, se evitaría tener que nombrar no pocos ayudantes. Los Estados Mayores divisionarios, por ejemplo, quedarían muy bien servidos en tiempo de paz, sin recargo de trabajo, ¡>Or un General Comandante general, un General Jefe de Estado Mayor, un Coronel ó Teniente Coronel primer Ayudante gene­ral y un Sargento Mayor ó Capitán, segundo Ayudante general, con tal que se e<;cogiese para esos puestos, militares aptos para el desempeño de sus funciones y conocedores del servicio. Hoy están servidos los Estados Mayores por diez empleados, sin contar los escribientes y ordenanzas. Entre aquéllos figuran un Inspec­tor y un Auditor de guerra, que son innecesarios : las funciones de aquél puede desempeñarlas el Jefe de Estado Mayor, y las del Auditor, que generalmente son poco menos que inútiles, un Abogado quese nombrase ad !toe para cada juicio, con una remuneración que podría ser el sueldo del Auditor en un mes, y se pasarían aüos sin que hubiec;e que pagarlo. Volviendo al asunto principal, debe tenerse presente que en casi todas las naciones europeas, al ascenso precede el examen, ya que se confiera por elecci6n ó por antigüedad. El ascenso por antigüedad simplemente, sin examen, tiene el in­conveniente de llevar á puesto¡ importantes hombres nulos, que no tie­nen otra condición que su valor. Este inconveniente suelen tenalo muchos de los ascensos que se confieren en campaña, de los cuales ha­blaremos 1 uégo. El ascenso por elección tiene, además del inconveniente anterior, el de que puede conferirse á individuos aptos pero de pocos ser icios, con lo cual se hiere el amor propio de jefes y oficiales aptos también y de mayor antigüedad, á lo cual se prestan lai influencias de carácter polí­tico, tan frecuentes en las Repúblicas latino-americanas. Los ascensos hasta el grado de Mayor deberían conferirse por opo­sición, previo examen y pruebas satisfactorias, como en lnglaterra. De Teniente Coronel á General, a aso podría omitirse ese requisito te­niendo en cuenta que al Poder Ejecutivo le sería fácil obtener la prueba de aptitudes sin necesidad de recurrir al examen. Mas para ello seda menester un espíritu de equidad y de justicia poco común. En el Se­nado mismo sería difícil encontrarlo para que improbase los ascensos que hubiese conferido el Poder Ejecutivo sin llenar todoJ los requisitos legales, cualquiera que fuese la persona agraciada. Respecto á los ascensos en campaña, suelen tener~ como decíamos antes, el inconveniente de que se confieren por acciones distinguidas de valor, á individuos faltos de talento y de instrucción, incapaces en ab­soluto de desempeñar las funciones del empleo que se les confiere, con lo cual no solamente se le hace un mal al servicio militar, sino también al mismo agraciado, que por ineptitud no puede ser colocado en el puesto correspondiente á su empleo, y se le ve á las veces sir icndo en empleo inferior, con desdoro propio y con dificultades en el servicio. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT .AR Para esos casos deberían establecerse, como en Europa, condecora­ciones y recompensas pecuniarias; las cu des existen también en algu­nos países latino-americanos. Es indudable que el más delicado de todos lo~ ascensos es el de General, por las múltiples condiciones que se requieren para ser un buen General, cuyos deberes debe conocer en los principios de la cien­cia y del arte mili tares, tan descuidados entre nosotros. Sería tarea interminable entrar á tratar de los conocimientos y las condiciones intelectuales y morales que se requieren para ser un buen General. Corresponde al Poder Ejecutivo considerarlas y pesarlas todas antes de conferir ascensos que no solamente pueden herir susceptibili­dades, sino perjudicar el servicio militar y las operaciones de la guerra, amén de no ser honrosos para la Nación, que debe enorgullecerse de sus Generales. CoNsTANTINO --···-- HISTORIA MEMO:R.IAS DEL GENERAL PABLO MORILLO (Continuación) "Algunos miserables y vagamundos buscan reunirse á Aris­mendi para trastornar aún el reposo de que gozáis y enriquecerse con vuestros despojos ; sed fieles al·Rey. El Todopoderoso lo pro­tege; el Todopoderoso no sostiene los perjuros asesinos; una parte de mi Ejército marcha á vuestro socorro ; Ja escuadra na­vega hacia vuestros puertos ; nuevas tropas llegadas de España van á desembarcar en vuestras costas, y este pasible Virreinato no tendrá más deseos desde el Perú hasta Cumaná, que la extermina­ción de los rebeldei que trastornan la paz, y la felicidad de la nación que ha prodigado sus tesoros y la sangre de sus hijos de Europa con el objeto de salvar sus hijos bien amados de América. "Cuartel general de Mom pós, el r. 0 de Marzo de I 816. , "MORILLO " Aceleré mi marcha. Supe que la División mandada por el Mariscal de campo La .Torre, después de haber batido todos los restos de las partidas fugitivas en Casanare, vencidos los obs­táculos sinnúmero que le oponían ]a naturaleza y estación de las lluvias, ocupaba á Pore, capital de esta Provincia, y que era imposible vencer las nueve jornadas de marcha que separan esta ciudad del territorio de Venezuela, en tanto que la primavera no Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 40 BOLE'l'iN MILITAR hubiera puesto fin á las inundacione'i del Arauca. Lo anuncié á los habitantes de estas llanuras, declarándoles en los términos si­guientes, los principios t1ue había manifestado en todas las cir­cunstancias : "Habitantes de los Llanos "La mala estación que retenía mis tropas toca á su fin ; ellas se pondrán en marcha para realizar los vastos planes del Monarca más querido y más benéfico; atravesarán vuestro territorio y dejarán entre vosotros el número de soldados que juzgaren necesario para proteger los súbditos fieles, y dar la paz de que los han privado desde hace algunos años las maquinaciones de algunos mal inten­cionados. Los soldados españoles observarán, como lo han hecho siempre, la más severa disciplina; todo lo que se les suministre será pagado inmediatamente. "Los facciosos que existen aún, en pequeño número, sufrirán la suerte de los Olmedilla, Salia Palacio, Linares y de algunos no menos culpables. Me mostraré inexorable para los que perseveren en su delirio, aunque no les quede la más pequeña esperanza de ver renacer los disturbios pasados. Los que no se aprovechen como acaban de hacerlo los Capitanes Cayetano Azuero y José María Amaya, lo mismo que el Teniente Pedro Rey, de las amnistías del 24 de A bri 1 y 30 de ..M a yo, que renuevo aquí, perecerán to­dos en los suplicios. Propongo de nuevo estas~amnistías porque, después de la ruina total de la supuesta expedición del rebelde Bolívar, no quedan sino algunos cándidos que rehusan someterse al nuevo orden de cosas. "Vosotros, habitantes pacíficos, gozad del fruto de vuestras labores, restableced para siempre entre vosotros esta felicidad de que disfrutabais en medio de vuestras· esposas y vuestros hijos; no os dejéis más seducir. El poder del Rey es inmenso, escucharé vuestras quejas, remediare á vuestras ne esidades, pero guardaos de cometer el menor atentad e ntra los Ejércitos españoles : aquél que lo hiciere, será exterminado en el momento. "Cuartel general de Santafé, 22 de Octubre de I 816. MORILLO" Partí ee la Nueva Granada á mediados de Noviembre, des­pués de haber hecho á los habitantes del país la exposición si­guiente de su situación, del porvenir que les esperaba, y de los medios necesarios para• alcanzar el más alto grado de prosperidad: "Habitantes de la Nueva Granada Desde mi llegada á esta capital, no he cesado de ocuparme de vuestros intereses y bienestar. El tiempo que debía permanecer en este Virreinato estaba señalado. Era necesario para poder realizar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 41 en una pequeña parte los deseos del Rey más amado, S. M. D. Fernando VII, que no ha cesado de dirigir sus miradas sobre sus desgraciados pueblos de América. Podéis estar bien seguros de que la noticia más benéfica para su noble corazón es saber que sus Generales se ocupan en vuestra prosperidad, que debe ser siempre el resultado de la industria y de la agricultura. Vuestros pérfidos y orgullosos seductores, que han pagado sus crímenes en los suplicios, fundaban la más grande parte de sus pla­nes en la mentira y deslealtad: os han repetido que las leyes de la monarquía eran tiránicas, que prohibían el comercio, la agricul­tura y la industria; debéis ya estar convencidos de lo contraria, los diarios del Gobierno os lo han demostrado. Se os decía también que no participabais de los empleos de la monarquía: esta aserción es, si cabe, más falsa aún que las anteriores, pues, sin habla­ros de tantos obispos, generales, consejeros de todas clases, cuando dejé á España, sobre cinco ministerios, dos de los más importan­tes estaban desempeñados por españoles de ultramar. Vuestra agricultura y vuestra industria reclaman caminos para el transporte y las comunicaciones ; esto debe ser 9bra vuéstra ; l<.!jos de oponerse, el Gobierno os ayudará, como Jo ha intentado. Vuestro descuido únicamente ha impedido conducir á su fin esos trabajos tan necesarios ; la prueba existe en los numerosos registros de los archivos, atestados de proyectos de esta especie, dt.::sde hace treinta y cinco años, todos frustrados por vuestras propias intrigas. Tales son los camino· del ~tindío, Quebrada Colorada y c,.rare, en que el Estade ha gastado más de 6o,ooo pesos. Los archivos atestiguan igualmente muchas medidas tomadas en beneficio de vuestra industria y de vuestra ag-ricultura, tales como se debían es­perar de las Audiencias y de los Visorreyes que las han dictado: son vuestras dtscordias las que han paralizado todos estos proyectos. Considerad como ejemplo la vacuna, y veréis cuántos esfuerzos ha hecho S. M. por propagar entre vosotros su saludable prácti­ca. He h('cho, como los jefes que me han precedido, todos mis es­fuerzos para propagarla, y veo con tristeza vuestra negligencia é incuria en un asunto tan impnrtar.te. Creedrne, pues, en fin, que sois los autores de vuestros males ; males que los m ale volos atribu­yen al Gobierno más paternal del mundo para sus colonias, y que las tiene bajo el régimen más semejante al de la madre patria. Muchos de vosotros habéis visitado las colonias extranjeras ; respondedme, ¿dónde habéis visto refinar el azúcar y manufacturar el algodón? ¿ ónde se permite dar á la venta íllguna produc­ción del país ? Todo debe ir á la Metrópoli; y en esta Metrópoli cuántos Generales, Magistrados y Ministros se cuentan nací- - dos en las colonias ? ¿ cuántas Universidades, Colegios, encie­rran las colonias? ¿ ~é llegaría á vuestras Provincias si fuera necesario transportar á España vuestro algodón, azúcar, cueros, y traer de la Península las telas y calzado? ¿Qué nombre daríais Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR entonces al Gobierno español ? ¿ En qué estado se encontraban las Provincias del Socorro y de Qyito? Y sin embargo, es á las Naciones extranjeras que se confían vuestros sediciosos represen­tantes, quienes propalan mil mentiras sobre su sistema para en­tregaros atados de pies y manos á una potencia invasora. Vosotros no sois colonos, no estáis bajo la administración or­dinaria de las colonias, sois iguales en todo á los españoles de Eu­ropa, y el Consejo Supremo de Indias es á este respecto un regu­lador inflexible. La sangre derramada por la espada de la justicia era impura, iba á corromper la vuestra, y sin embargo, los jefes de la subleva­ción pudieron evitar el suplicio confiando en la clemencia del Rey, que les anuncié de Margarita y Caracas y ofrecí en esta última capital. Hasta Cartagena ni una gota de sangre se derramó. Pro­clamas sobre proclamas; amnistías, exhortaciones, nada fue omi­tido desde el desembarco de la expedición en el suelo de América. Ant~s todos los medios de conciliación habían sido agotados por las autoridade s que mandaban en nombre del Rey en las Pro­vincias que os rodean. El conjunto de respuestas y proclamas pu­blicadas y esparcidas por todos vuestros gobiernos facciosos será un monumento de irreligión, insolencia y de ultrajes para el Rey y sus representantes. Las vías de la dulzura no han tenido éxito; la espada los ha vencido, sois testigos. Clé rigos i~norantes r perversos han manchado con la mentira y el sacrilegio la cátedra de la ver­dad, · u lenguaje prueba hasta la evidencia que el Todopoderoso quería castigar su pueblo. Continuar~ --~· -- VARIEDADES México-El Bolet í 11 Milztar número 14- (8 de Julio). Director, Ca­pitán de Ingenieros, Samuel Garcfa Cuéllar. EJtudio militar-Estadística del desarrollo comercial é industrial de los Estados Unidos en los últimos años. Decreto número 186 de 1 98 (30 de Octubre). Defensa de dicha disposición legal, que prohíbe asciendan á Oficiales los Sargentos, sin presentar antes el examen del caso en Aritmética, Contabilidad militar, nociones de Geometría, fortificación y tiro, Geografía del país, servicio de campaña y Código Militar. Dice el escritor: "El papel de los Oficiales es muy importante, y para desempe­ñarlo se necesitan hombres de educación, con cierto hábito al estudio, que en el ejército se cultivará esta cualidad, y de elevados Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 43 sentimientos para que sean capaces de gobernar con criterio, man­dando con inteligencia y energía; y para ser digno de esa posi­ción se necesita mucho más que antigüedad, aun cuando ésta sea sin defectos. N o basta, para ser Oficial, haber andado á pie, car­gando el fusil y la mochila, usado el huarache, pasar revistas, sa­biendo corregir la mala colocación de una correa y su poco lustre, hacer listas de revistas y desfilar por el flanco derecho ; el creer que éstos son los conocimientos, y que los años de servicios son un título suficiente para que un Sargento use los bordados, es como creer que un escribiente de bufete, con diez años de prácti­ca, puede seF abogado, y que un sacristán, á fuerza de ayudar las misas, conocer las fiestas religiosas y quitar el polvo á los santos, puede ser un sacerdote." " •... previo informe respecto á su moralidad y educación, por­que sabido es que con nuestra tendencia al servicio militar obli­gatorio, hay jóvenes de buena ilustración que se dan de alta y que en muy poco tiempo pueden satisfacer estas condiciones (el examen) ; pero que al llegar á los cuerpos se hunden en los vi­cios, por lo que es preciso atender á su moralidad ; si no más tarde los veríamos arrastrar la espada en lugares de mala fama." 8euión Oficial-El Despacho de Guerra dispone que á los Sargentos y Cabos que sufran suspensiones de su empleo, no se les descuente el sobresueldo que hubieran ganado con su buena conducta ante­rior. Fija la tarifa de honorarios de los abogados consultores en los juicios militares. Los jefes y oficiales á quienes se procese pasan á sueltos, y cobran su haber en la Oficina de Hacienda de la loca­lidad donde residan-Ascensos en caballería. 11iformaciÓ1t-Movimiento de personal y resultado de revistas y ejer­cicios en todas las armas. Suplemento-Estudio sobre el combate. Guatemala-Rtvúta Militar número 15 (1. 0 de Julio). Director, General Luis O valle ; Redactor, General Andrés Téllcz. El General D. Miguel García Granados-Boceto biográfico de este hombre público, que fue Presidente de la República. La Revolución del 71 -Algunas líneas sobre esa contienda civil, en que figuró en primer término Garcfa Granados. Urbanidad-Justa reprimenda á .los militares que no tienen civilidad y buenas maneras, y ayudan con su conducta á que el ejército no gane prestigio entre los ciudadanos. Fra11cia é Inglaterra en Africa-Convención del Nígcro y del Nilo. Efiméridn militares : universales, mes de Julio, Entre los hechos que recu d¡¡ r ta cr nQ!ogfa d<:scuel an : Batalla de Dorilea, en­tre 1 so,ooo cruzados y 1 2o,ooo turcos, que fueron derrotados el 1.0 de Julio de 1097; Batalla de Flerus (1690): el Mariscal de Luxemburgo con 39,500 franceses derrota los 37,800 holandeses, alemanes é ingleses que mandaba el Príncipe Waldek; Batalla de Ncwport (2 de Julio de 16oo); combate de Donauwocrth (1704-); Batalla de Sadowa ó de Koeniggraets ( 1 866) : los austriacos, en número de 21 5,ooo, con 770 cañones, al mando de Benedeck, son derrotados por 22o,ooo prusianos, con 780 piezas, regidos por el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 44 BOLETÍN MILITAR Rey Guillermo ; Batalla de Gettysburgo (4 de Julio de I 863), en la guerra de Secesión americana; Batalla de Wagran (6 de Julio de 1809): Napoleón, con 217,451 franceses, derrota en dos días de lucha al Archiduque Carlos, con zoo,ooo austriacos. nti Extranjero-Noticias sobre los ejércitos de diversas naciones. Alemania proyecta aumentar el pie de paz, dotar de teléfonos á la caballería y de nuevo fusil á la infantería ; modifica el reglamento de transportes y estudia un nuevo obú~ de campaña. Bélgica in­troduce el canto en las escuelas de tropa. l11glaterra experimenta la telegrafía sin hilos, piensa modificar el reglamento de tiro y ensa­yará en la India una ambulancia para los caballos heridos. Fran­cia quiere ampliar el campo de maniobras de Causse para que sirva á tropas de las tres armas reunidas, y reglamenta los reco­nocimientos que efectúa la caballería. Estados Unidos: Presupues­to militar, 8o.4oo,ooo ; el ejército de Filipinas tuvo de 4 de Fe­brero á 26 de Abril, 198 muertos y I, 1 1 1 heridos ; en W áshing­ton se fabrica un nuevo cañón de tiro rápido que disparará por minuto veinte proyectiles de nueve libras y media de peso, con vel0cidad inicial de 840 metros por segundo. Perú: el ejército usa nuevo uniforme, construído en los talleres del Estado. Chile: un Oficial in ventó un cargador llamado Loga, que aumenta nota­blemente la rapidez del tiro en el fusil Máusser. Rusia: ensaya con éxito las herraduras de aluminio para la caballería. El cafíjn Aramtrong, de I 52 milímetros en montaje de u/ipu-Can­jes militares-Notas-Cer t amen de tiro-Grabados : estatua de García Granados, General P. R. Barrios-Combates de San Lu­cas y Tacaná. Brasil-Revista Marítima Brazileira-(Número 10, afio xvtn (Abril). Director, Capitán P. A. Ribeiro Do Cowto. Eduard~ de Barros Gonda-Biografía de este Capitán de navío que se distinguió en la guerra con el Paraguay. Apuntamientos de balística (aplicados á la artillería): inflamación de la pólvora; estudio de dicha sustancia. Emayo de táctictl naval moderna: el combate (con figuras), conclusión, traducido del inglés . . La guerra dúr1 o-japones a desde el punto de vista internacional (con­clusión): Notable e s tudio de que trataremos detenidamente en este semana no. El e¡ orptdo-Su velocidad, radio de acción y potencia destructora (traducción). Marina nacional y marinas txtranjerns: de España dice volvió á enviar á los astilleros de Tolón el Pe/ay~ "que en la última gue­rra permaneció inactivo," porque carecía de proyectiles para sus grandes cañones, en lo que se asemejó al Cristóbal C1lón, "que no tenía cafiones para sus torres ! " Argentina-La 1/ustrnció?r Naval y Militar, número 14 (Abril 30). Revista quincenal que se publica en esmerada edición, hermosa­m~ nte ilu5trada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLET.fÑ Mlt.ITAR Ed~lmiro Corr~4: biografía de este Capitán de navío, Director de la Escuela na\·al. El Jtrf!icio umitrJril durante la Guerra hispano-americana. Bou¡uejo hiJtórico de las campañas navales de la República Argentina. Reseña hiJtórica del Battfi/Ón 2. 0 de illfantería de línea (continuación). Emilio Castr6. Necrología. La Mochila Orzaba/, tipo de morral ideado por el Capitán de arti­llería Orzabal, en el cual el peso transportado no gravita sobre las clavículas y permite transportar mayor cantidad de proyecti­les. Mide 0m34 X o I 2 X om3 5, con peso de14 libras, y bien pudiera adoptarse con ventajas entre nosotros, donde el modelo usado no pue-ie ser más primitivo é inadecuado para la guerra. Noticia¡ biográficas del General Bulnes y el Capitán Orzabal, y revista de la quincena. El Porvuzir Militar, números 3 I y 32 (Abril, año xt). Director, Alejandro Rárnilo-El espionaje militar (traducido del francés)­Instrucciones de combate en orden abierto (transcripciones)­Nuevo uniforme del ejército del Paraguay-El servicio militar obligatorio en el Perú-Maniobras de cuadros-Modificaciones al Reglamento sobre servicio interior-Estadística militar. -----4~.------ :m:. CHOCO A ME:OIA:COS :CEL SIGLO POH SANTIAGO PÉREZ Punto de partida-Ansermanucvo-Paso de la montaña-Juntas de Tamaná ( Contimí.a) De muy buena gana nos hubiéramos procurado extra-oficial­mente los cargueros necesarios, entre aquellos que de los vecinos pueblos ocurren á Cartago, para darnos sin dilación, no á la vela, sino á la montaña que por delante teníamos, y que mirábamos con recelo; si la doble circunstancia de buscurlos en crecido nú­mero y de bab~r caido en tiempo de fiestas, como se uelc decir, no nos hubieran forzado á tocar con la autoridad. De ésta habíamos tenido que prescindir, como tambiéu que renunciar á sus auxilios, cuando á nuestra llegada, casi al ponerse el sol, después de reco­rrer de un extremo á otro ]a villa, regados sobre nuestras cabalga­duras es.trop adas en el ~indío, desfilando en la dirección por donde nos endilgaban las buenas gentes, y soportando las miradas y los gestos de más de un rostro africano, en inútil averiguación del político principal, del político suplente y del Alcalde, ninguno de los cuales pareció, tuvimos que ponernos bajo la salvaguardia de un honrado vecino, que, sin ser jefe, fue más político, y algún lugar hubo de facilitar donde hospedarnos, sustrayéndonos bondades~ mente de la cómica exhibición en que nos encontrábamos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 46 BOLETÍN MILITAR Instalados una vez con la mayor incomodidad posible, aun­que con toda la recomendación del Gobierno, en eso que su dueño modestamente llamaba casitienda, cuando era en realidad un casi­corral, aprovechóse la dilación que á nuestro viaje imponía la ca­rencia de _recursos para empr~nderlo, en arreglar los instrumeRtos, adecuándolos para los próximos trabajos; lo que fue causa de sa­carlos á luz, ordenándolos en la pieza única que de todo nos servía, y que era inspeccionada francamente desde la calle pública, con lo que se dio lugar á que en el grupo inseparable de la puerta, se cru­zaran diálogos y monólogos como el siguiente, que nos dio á co­nocer el juicio que aquellas gentes se habían formado de nosotros y del objeto que por allí nos llev.aba. -" Esos anteojos largos," dijo uno, señalando los barómetros, "no pueden ser sino de mágicos." -"Cabal," respondió alguno, y añadió mostrando á uno de nosotros, el Jefe de la Comisión en persona: "ese inglés de las antiparras debe ser el brujo mayor." -" Han venido," agregó otro, "á dar en las fiestas funcio­nes de maroma y de mágica negra." A loq u e sólo repuso, con tono de admiración, una mulati ta vecina nuestra: -"¡Pero sí que han traído cosas los titiriteros !" Por donde se ve que en Cartago sólo éramos saltimbanquis, sin que nadie, ni nosotros mismos pudiéramos imaginar, que pron­to, en nuestra carrera corográfica, andando el tiempo, y andando nosotros también por el Chocó, habíamos de llegar á capuchinos, alta y barbuda categoría á que nos elevaron en Pasto y Túquerres, como lo vimos, y por poco lo tenemos que lamentar después. Nada diremos de las fiestas de Cartago, como que no forma parte de nuestro actual propósito el hablar de las costumbres de ese lugar, en que nos en<:ontrámos puramente de trán ito. Supi­mos que estuvieron reducidas á juegos de toros y de cachimona para la plebe, como alguien diría, y á un baile de escote para las altas clases, como tampoco faltaría quien dijera. Anuncióse también como cosa extraordinaria, es decir, fuera de uso, la ejecución de dos piezas de teatro. Pero nadie suponga, aunque todos lo deben suponer, que se escogieron petipiezas, sai­netes ó comedias al alcance de la multitud, para la que era el ob­sequio dramático, comoquiera que la función tuvo por proscenio un tablado hecho en una plazoleta, y por concurrentes á todos los que quisieron pasar media noche al raso, con la cabeza descubierta, y de pie en la calle pública. Dos de esos dramas de grande espec­táculo, en los que al fin se suicida hasta el apuntador, y en que se habla de lugares, de historias, de pasione , de costumbres, de ca­tástrofes, de cortes, de príncipes, de cardenales y de verdugos, cu­yos nombres no sabían pronunciar los actores ajicionad1s, ni habían oído jamás aquellas buenas gentes, fueron los que se eligieron con un lucidísimo acierto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILITAR 47 Después de un gran rato de espera, durante el cual se pidió clamorosamente la alzada del modesto lienzo que hacía de telón de boca, corrióse éste, y entonces fue el reír de los espectadores, que protestaron, y se resistieron á aceptar por Lord Chamheland, Duque de Norfold y Sir Grammer, á los tres buenos lugareños que, ves­tidos de farsantes como en los disfraces de las fiestas caseras, apa­recieron dandose tales tratamientos, y llamándo~e por tales nom­bres, alrevesadamente pronunciados. Pero la grita subió de punto cuando apareció Enrique vnr, con una corona que tenía que mantener sobre la cabeza con una mano, para que no se cayera á lo que ~e movía, y vestido en lo de­más á la derniere de estos tiempos, lo que quería decir no más, que aquel Rey antojadizo era muy previsivo en materia de modas : y cuando empezó á hablar, dirigiéndose más que á su interlocutor á las masas ahí congregadas, de Eduardo, de Maleo/m, de Guillermo ~1 Conquistador, de Guillermo el Rojo, de Edgardo, de David sucesor de éste y padre de Esteban, de la Emperatriz Matilde, de los Ri­cardos de Escocia, y de otros nombres y otras cosas de la Catalina Howard, demasiado conocidos, por supuesto, tanto en los teatros de París como en los andamios de Cartago. Empezaron algunos á desesperarse y á prorrumpir en excla­maciones que ahogaban la voz de los actores y hacían reír estrepi­tosamente al auditorio. En uno de los pasajes más patéticos co­rrieron un bastidor, ó el pañolón que de tal servía, y muchos gri­taron á un tiempo: que se quée la puerta/ Lloró un niño de pe­chos, y más de una voz se hizo oír con el mandato grosero de métanle la ubre á esa criatura/ Hacía rato que habían empezado las pe~lradas, y como estropease una al Dr. Galindo que á nuestro lado se hallaba, nos retiramos nosotros, muy pagados, ;>or cierto, de la incivilidad y atra o de aquel populacho soberano, que tanto decoro y compostura guardaba delante de todas las autoridades ci­viles y militares, que, habíamos olvidado advertirlo, estaban tam­bién allí. El jefe político orden "' al Alcalde, y el Alcalde ordenaría al Alguacil, como siempr · ucede en nuestros pueblos, la solicitud inmediata de los peones que necesitábamos. Y con tal actividad hubo de obrarse, que sólo cuatro días tardamos en ten~rlos á nues­tra disposición, ó más bien, en ponernos noSotros á la de ellos ; pues que no salimos sino hasta el día y la hora que ell~s tuvieron á bien ; y en el <.:orto camino de Cartago á Ansermanuevo no más, varios se desaparecieron, entre ello un tal Segura, que se dio por muerto al punto de partir, después de haber recibido la mitad del precio de su alquiler, por donde se ve que el tal Segura no era muy seguro; y otro que se mandó largar con la carga que había de lle­var, y que por el peso debió de figurarse que contenía algo de pro­vecho, cuando era sólo de impresos viejos que llevaba el botánico, para disecar las plantas. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 48 BOLETÍN MILITAR Demora Ansermanuevo al Noroeste de Cartago y distante de él como 1~ legua de camino lJano por el terreno del valle, encon­trándose el Cauca de por medio, el cual corre manso y turbio, sir­viendo más abajo de lindero entre la Provincia de su nombre y las de la antigua Antioquia. Para salvarlo nos echámos revueltos con el equipaje y las monturas, por entregas de á tres y á cuatro bultos, á causa de lo pequeño de la canoa. Hace más de trescientos años que halló el Capitán V elasco un puente de bejuco suspendido so­bre el Cauca, en el punto de Neguerí; el puente desapareció lué­go; y hoy, después de tanto tiempo, y cuando ya nos hallamos en los del progreso y la civilización, no á Jo que se ve, si no á lo que se dice, el Cauca majestuoso y pintoresco, que curre por más de doscientas leguas desde su origen en el páramo de las P tipas, y que baña cinco Provincias de las m á ' ricas de la Nueva Granada, no tiene, con excepeción del de Popayán, muy al principio de su cur­so, ni aun como aquél, otro puente de bejuco! Ansermanuevo viene á ser como el puerto de aquel Océano pendiente de selvas y de montes. Situada al pie de la gran cordi­llera tendida casi de Norte á Sur, á la altura de 972 metros sobre el nivel del mar, fue el último pueblo del Cauca por donde pasa­mos. Distínguese con el adjetivo nuevo de la Anse rma ó Santa Ana de los Gaballeros, que fundó Robledo hacia I 540, y que está como á 12 leguas al Norte. Es un montón de casas de ruín aspecto. El censo da al cantón 1,609 almas. Su temperatura media es de 22'6 centígrados, y se encuentra situada en un terreno llano, de mica­esquisto. Desde Anserma hasta el sitio llamado la Boca, que dista poco menos de una legua, aunque con sobra de incomodidad, iodavía es posible pasar á bestia ; dejándolo de ser allí de todo punto, por lo enmarañado del monte y lo de ig ual del terreno. Hicimos alto en ese lugar, sobre la fresca orilla de la quebrada Cabecera , que veía­mos cruzar en su torcida corriente veloz, murmuradora y crista­lina, como si fuera una sierpe de plata que alía del corazón de la selva. Sentámonos en torno de una piedra tamaña y desigual, mesa lujosa que nos brindaba el de ierto, y con una decision que i honra no, provecho sí no hizo, despachárno nuesto parco al­muerzo de viajeros. A falta de otras, habilitamos ]as copa de nuestros sombreros para libar del más que generoso, abundante vino que á nu~stro lado corría bajo l"s alas de mil lindas mariposas de variado color, que cerniéndose sobre el cauce de un arroyo, en prodigiosa multitud, á la manera de flores volantes, formaban sobre el cristal de las aguas como un velo de gasa tornasol. (Continuará) BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 112

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 104

Por: | Fecha: 17/06/1899

»3o In Bogotá, Junio 17 de 1899 NUM. lo+ --....... ·~-- ORGA o DBL MI TI TEl IO DE __ .....,..,._. __ FRANGISGO J. VERGARA Y V. Coronel, Miembro de 1 oci dad <.;olombian d~ Ingenieros l~l~~0~2~~~ ~~~~~ ~ ~~ R ~ ~~~ ~ 2 ~ .O QQ Q. 9~ Q . ~~ .o 9' Q~ l~i8 Son colaboradores natos de e ·te periódico todos los J'efea y Oficiales del EJército de laR pública RtpúiJJüa dt C,/t;mbt'a--Mini<~llrio de Gutrra--Sutió~t J.•--Nt~mtr• 18 --B~gotá, a ¡ft J U/11(} at 1899 Scrior General Comandante en Jefe del Ejército-Presente Para el mejor cumplimiento del Decreto que ordena eliminar t,ooo hombres del Ejército permanente, tengo el honor de suplicaroa o~ sirváis pedir con urgen ia á los omandantes generales Divisionario•, listas de los individuo t 1c tropa que convenga dar de b.tja, en e te or­den : primero, l,os inútile , de pué los de edad avanzada, y en ter er lugar los que hayan cumplido el tiempo de servicio, á fin de que esa Comandancia en Jefe pueda 1 uégo, por la serie indicada de causales, or­denar las baja hasta compl tar el cupo de la eliminación, con ervando las unidade de Batallones y Compañías existentes hoy, laa cu;lle~ e completarán cuando fuere nece ario. Soy vuestro a ter to ser idor, JOilC! l OL t.; I. ·--- NO'I'.~~ DE OO~!YO'C'I'A EN :m:t. J ~CITO Rtpríblir• de Col•mbi11.-E)érdto ptrtniiHtllft.-z.• DiviJión.-EJtado Múy#r.-Númtro 40t.-Co111andanda gt11.:rlli.-Barrant¡11ill(1, 23 de Mayo dt 1899· Se6or Coronel D. Manuel Joté fct•neta.-Bogot~. Tengo el honor de transcribir á usted el artíéulo 18 5 de In orden Jenfral del 19 de los corrientes. con motivo de su sepanci6n del pue•­to de primer Jefe del Batallón to.0 dt Ttntrift, y que dice: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 322 BOLETÍN MILITAR "Art. J 8 S· Se e:1cuentra en esta ciudad el sct\or Coronel D. Ma­nuel José Urcaneta de pa o para Sogamoso, á donde ha sido destinado por el Supremo Gobierno como primer Jefe del Batallón Granadero1. El señor oronel Urdan eta, quien con ti no, inteligencia y consa­gración desempefió por algún tiempo las funciones de primer Jefe del Batallón 'ltrift, deja un vacío en la Z. 11 Divi i6n, en donde por u cul­tura y estricto cumolimicnto d<.:l deber, ~upo captarse el aprecio y consideración de lo Jefes, y el caritío y estimación de 5US ubalterno~. "La Comandancia general y el Estado Mayor de la División la­mentan la 5eparación de tan disti.1guidu Jefe, y al darle el aludo de de• pedida hacen \oto por u felicidad. "Bien haya le) Jefe <.]UC, como el Coronel U rdaneta, deja tan bien en cado u nombre y el del Batall6n q uc se le confiara, llevando la sa­LÍ facción de) deber cumplido. '"Transcríbase al sefior Coronel Urdaneta en nota de 1cnción. ' El General-Jet , RAFAEL M . GAIT ,, 1 cum lir con el graco deber de hacer á usted la anterior trans­cripción, s1rva e ac.cptar las personales muestras de mi aprecio y con sideraci6n. Soy de usted atento y seguro 5ervidor, JUPABt; M. GAITAN ReJÍiblita de Colombia-Ejtrdto Ptrmallt11U- z.• Diflisión-Nitmer# 4z 3-Carfr1gt11a, I 3 de Mn71 de 1899-EI primer Ay~t~dante ge11t­rtzl, Jefi MilitAr tlt /11 Pl11%t1 Al eeñor Coronel D. Manuel J. Urdanela Tengo el honor de acompañarle copia de los artfculoa conducen­tt" l de la orden general de la Jefatura, de fecha de ayer, dictados con motivo de su separación del mando del Batallón 'Ttnerift número 10. A la vez que doy á u ted mi sincera despedida, le deseo un viaje feliz y que no olvide que en e ta ciudad deja migoa que saben esti­marlo. Dios guarde á u ted. ANTONIO ARA UJO L. OR.D!tN CENERAt, DE LA JltFAT\TltA MILITAR para hoy viernea • :l de M:tyo de J 899, en C. rtaecoa -............................. .... . . . . .... .. . ... . ...... - ... . Art. o 5· Debiendo seguir mstiana para Sog.&m'>so á pon ene al frente del Bata116n Gr,madtrol el distinguido Coronel D . Manuel Jo é Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'rÍN MILITAR 323 Urdaneta, quien hasta la fecha ha tenido bajo su digno mando, como primer Jefe, al Batallón r~nrrift número ro, que hace la guarnición de esta· plaza, el General primer y udante general Jefe Militar de Carta­gen a, cumple gustoso el estricto deber de justiciciplina, honorabilidad y correcta conducta en el pues­to que ha desempciiado á sati.,facción de us superiores y subalterno . La Comandancia general de la z.a División y et u nombre la Jefatura Militar de Cartag~n., siente sinceramente la ausencia del señor Coronel U rd neta, y confía que en el Cuerpo que estará dentro de poco bajo u· órdene, conqui tará el mi:;mo aprecio y las mi mas simpatías que aquí ha sabido captarse, por su muy digna y meritoria conducta. Are. ro6. Los artículos conducente de la presente orden !ler.An uan crito al señor Coronel D. Manuel José Urdaneta. El General Jefe Militar, ANTONIO ARAUJO Lw ~~---.·--·~----- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REPUBLIO.._t\.. DE COLOMBIA E.JERt:ITO. PERi!IA.NEXTE C1J&RT.-l DI:V.ISIO.N BAT;~LLON "URDANET.A N'UMERO Registro de ejercicios de tiro practicados y de las municiones consumidas FECHA !N QUE 1 ~~ 1 o 1 CARTUCHOS - 81-8 - "' _E e..., :; :! CONSUMIDOS BLANCO fMPACTOS EN LOS _ ~ ... ~ .~ ~ g 2 -~~ ~ <1S ~ :"2 COMPA~!AS SE PRACTICARON .~ '..e ~ "iJ -e g "' -- ~ , 1'\U~l.EROS OEL BLANCO o ~ 0.. i3 1" 0 !1 E e u ..e o • e: - u e L e:: 0 ._. '- "C 0 V "C .._ "'d ~ e ~ ~ ~ (1S (""' ·- .._. J:) u 0 _. 0 e Cid ,-: o _ ., ·- 1 u C: O D:a Mes Año ~ . i. g. ~ :i o.. ~ z g ~ U ,i5 ° 5 4 3 2 o -u . ; t.• Compafiia.¡u ~bril 1889 -=-l __ 8_7-¡-3- . z63-7-. z¡o e-¡--z--:--;,-:--.. ---;1~ < h. 1 1 1 1 IJ ;::, ., ~.• , !den.... 8 Mayo .. 1 ~ 81 3 zso 6 zs6 ~ g 1 1. 1 15 1 25 35 1 ·. 1 i7 1 30.8 - " u 3·& ..... Iden ..... 20 Abril 1 _. Iden .... 5 Mayo .. Totales .. .. • • • • 1 •• - ~ 6 3 3 1 s 6 + r9o ~ e o r o ~ ~ o t= 6g 3 207 5 212 < M ,.J ----------- u 1 302. 3 1 go6 zz 928 ':_ lllOI!6 t¡l' ··1.++1. 23.6 I 1 71 I 4 3 I · · 53 ! 19.6 -6 ~--;.;- 124 ,-.-. 269 ¡-;;¡11 Cali, !Hayo 15 de 189Q. , ~ El primer Jefe, MARCos E. SOTO T i:t ..... td o tt ~ ~ }!: ~ f4 ..... ....; ~ Só Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OLB 1 KILI AJt 326 SECCION TB NAL Y EL CÁL UL DE (1) Cuand J se considera que de Mar ella á París, y de esta capital á Londrc , á San P ·ter burgo por Berlín, y aun á Viena y aun hasta Cons­ntinopla e· decir, por los más frccuencados caminos de Euro?a-y también en lo E tados Uni los entre el Mi isipí y el mar, Jo mismo que en la' llanuras de China y el Indostán, donde viven las mayor<:a glomeracionc humanas ; cuando se considera, dccimo , que en esas Tegiones el •iajero jamá .e encuentra á más de soo metro obre el ni­• el del mar, poco má de la altitud de Villaviccncio entre nosotros, se e mprende qi.le la altimetría no ha sid problem de aqueJlo· que inte­resan directamente a }a m!Sa civilizadas, reduciéndose U estudio, de 1rdinario, á los gabinetes de lo sabios. ~1as si e considera q e en las Repúblicas andinas, y de consi­guiente en Colombia, se encuentran poblaciones importante· á má• de ,ooo metros de altitud, y que la misma capital tiene por cota 2,615 me­tros, se comprenderá á primera vista que entre nosotros dicho proble­ma revi te importancia considerable, aumentada, si cabe por el hecho le que en lo paí.c: de montaiias no se conciben buena~ cartaa del t rritorio ·in urvas de nivel, ó á lo meno abundancia de cotas, en tanto que éstas, hasta cierto pu to, suplen las deficiencias de las qlcra­r ente geográficas, ya que merced á ellas es posible formarse idea cabal del modelado del terreno y no e cae en lm errores que provoca la mal:l pintura de las erranías geomé ricas en las cartAs de pcq cfi:,¡ esca la. Por c~ta ra2ón hemos procurado siempre rec ger las cotas del ma­yor número 1 osible de lugares del paf-, y hemos dado tánta importHn­cia á 1 s nivelaciones demandada por el trazado de línea pari\ f,·rroca­rriles r carretera t y no. ha pre cupado tánto la neralización del uso de loa bar metro& aneroides, por la modicidad del precio del instrumento )' la omodidad de su uso y manejo, semejante al de un reloj pues aun cu ndo el dich in ·trumcntn así cm¡ lcado no sumini~trará dato. Jc gran pr ci~ión, con todo, la' indicaciones apro:intada que procura llenará inmc:n o " cío. Por fortuna, el dpi o \'uelo qu lo estudi s geográficos hR DB ---·---·-------- m. m. [zz.63-o.oo (H+h)] soo á z,ooo (H-h) [z4.oo-o.oo9 (H + h)] I,ooo á z,soo (1-I-h) [z .29-0.01 (H + h)] 1,)00 á 3,000 (H-h) (z7.72-o.oi2 (H + h)) z,ooo á 3.soo (H-h) [z9·96-o.014 (II + h)] z,soo á .... soo (H-h) [3o. ¡-o.o15 (li+h)] 3,000 á 4,soo (H-h) [33·oo-o.or7 (H+h)] J,! 00 :i ·,ooo (H-h) (35·:-"7-o.oz (H+h)] - • Ejemplo : can rlo est. iont' cuy:1s pre iones y tcmperatu.r:t on 1 y 39 m~- limctro '! 16o y 10 o, re,pectiv. mente. 1.. ,aum:t de l:t do prc: aone' (1.12.?) .e multt­plic rá por el cCicÚciente o.o 1.¡. lo cual d:t 15.6 , ,uc e re In ~el otro c odiCiente.~9 96, • el re ult. d ( r.¡..z ) e multitlic. por la clii ·rcnCI:\ c.lc l:t P.r! aone (41), obtemcnclo · S99 .'o 6 por diferen ·1,, de ;~ltitutl entre la do•. L. corre t, z si fue+ Joo, 3 ,¡ + r 5°, + i + 20°, S i+ 2 so, 6 si+ 30° 7 si +35°, 8 si+4o0 , 9 si+t5°, 10 si+sou, 11 si+;so, 1z si+6o", 13 si+ 6 5°, cte., como se indica en p rte en la siguiente tabla refcren te al termómetro •. Termómetro de la altimetria r;: 1 o .. >.. .:. ~ 1 •. ~ 8 ..,"'C Límilc que no .~ ~ L1m1te que no .~ {! :.1 a o .. -... -!loO ~ ~~ rcbau el grarlo .5! o o + ·~ ü rebasa el grado 'ü - 'l: -u V - -:::1 ~ ... -"l:J ~ .... <'1 - --:::~¡ ~&. :::1 .... n+y en- <&. ~ :E .g Cll+Y t\- .... o ¿;-= ---- ---- + o + 2.10 900-1,¡ ~o .... 6 + 90 + 220 8oo-t,6so +·7 + JoO + 2 ,, 700-1,300 4· + 1 1 o + 2 o 6oo - 1, too 4·9 + 12 0 + 2 o 250-1 000 + J" O ... + 26° 2.00- 900 + Llo + 270 o- 700 11 + IS O + 2. o 10 o- ~00 + IÓO + 290 5 o- 300 + t ¡O + o o 1 o- 200 11 + 1 o -o o o- lOO + 1 90 o o- 2.0 + z.oO - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EO .ETl:N Jd.ILIT.A..R Cuanto á h e-xactitud de los cálculo con los instrumentos comu­nes, 6 sean. l~s que se hallan en el mercado, Laussc:dat hizo un e~pc:ri­rnento dect tvo. tomando 8 de ellos}' comparándolos con un barómetro de mercurio en la subida de un monte célebre, el Pu·· du Dome, cuya altitud e conocía e ·actamente por ní elación. Ri re ultado fue, para · un a cen o de l ,ooo metros, que el barómetro de mercurio dio un error de om so?i (de+ 1 á+9), lo buenos aneroides de l. ;o% (de-l 1 á + 26), y los malos de 3·So% (de- á+ 52) ; y como en aquella lati-tudes )a pre i6n o ila dentro de Hmitc enormes (23 milímetros en Parít, 2. en Bogotá) en el año, tendremos di minuída entre no otros una de 1 ·causa más serias d error en e a cla e de obscrv. cioncs. ,n d trópico la marcha del barómetro es regular : sube y baja dos veces en la \'eÍnticuatro horas, ' e~as oscilacione' en el día, de la matian~ á la tarde (mínimo), ó de ésta á la noche, no pasan de 2.0 metro en las regiones bajas, de 30 en la medi y de 4-0 en las altas, presentoíndosc en go to r en Febrero la mínirn:t y máximas absolutas -del afio, que no llegan á 5 milímetros, por l cual las Ob:icrvaciones en un tiempo corto, si e hacen la correcciones de temperatura, prcsentar:n notable e ·.actitud. En Europa la· horas mejores para esru iar la o ci­laciones, eon de las 6 á las 8 de la maííana, á las 2. de la tarde, y de la 9 á la Jo de la noche ; y aquí, de las 9 á las 10 de la mañana, de la 3 á la f de la tarde y de las ro á las l 1 de la noche. Entre no otro la alrura buométriea de maiiana y tarde de ordinario es igual y presen­ta su mínimum unas tres horas después de ocurrido el de la zon~ tem· plada oriental que di, ta 7. En todo caso, l:i media aritmética de la suma de las observaciones del dfa, erá buena para establecer lo cálculos ordi­narios, pero no indispensable cuando la ob$ervr lo que hace á la temperatura los aneroide e gradúan d • ordin·uio en l¡j fábrica para una temperatura metlh de 2.0° y una alti tud de 1 7 5 mct ro) por grado : en lo ~ 1 pe es último f ctor deter­minado con cui lado e , eglin lo ob crvadt>r s, de •.7 ~ á 1 3 en vera­no, y de 2 z+ ;{ 21 J. .. en in \'icrno, ' lo que e lo m1 mo, de ende d una curva imple "; pero en el tr6¡ ico tal co no ucede : los gndo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ) 330 BOLE1.'ÍN MILITAR de temperatura se mezclan y confunden y 1legan á constitufr de 1.300 á 2. 500, algo así como una zona de calor instable que demanda cál­culos adecuado . Con el coeficiente de 17 5 metros, las alturas resultan aquf todas equivocadas, sin excepci6n, y por eso, ateniéndonos á los he­chos prácticos, hemocos nstrufdo la tabla arriba in erta (1) que hasta cierto punto con vierte el term6metro en barómetro, pue basta para calcular la altura,multiplicar la temperatul'a media que se observe por el coeficiente que le corresponde y que indica al mismo tiempo lo Hmites del error, que son sensibles desde un punto de vista absoluto, pero no si se trata de otro relativo. El lugar A, por ejemplo, de 20°5, resulta así con 1.465. 7 S metros de altitud, con error 43 metros, supongamos ; pero si loe; lugares By e de la misma :z:ona se hallan con 21° y con !9°, ten­drán 63 metros menos y 97 más que A con bastante aproximaci6n. En los Andes la temperatura sigue una curva doble, una e piral de condicio­nes por determinar, pero que i alguna vez esto se hace, prc ·entará la ley del caso para cada región, puesto que las grandes alturas aunque es­tén distantes, pre cntan temperatura má igual, que el fondo de lo va­lles : bastaría entonces, como en los Alpes ·e determm6 el coeficiente de corrección mensual, hallarlo para cada una de las rcgionc gc=ográ­ficas del potís. 'omo la temperatura de n u c. tras costas es de 2 ¡o por las brisa , pero en l o. lugares re ·guardad<.'S de ella sube á 30°, y lo mi . mo ucede en el fondo de los al les bajos, y ella es ademá la del ecuador térmico quepa a por el litoral colombiano, tal cifra debe tomarse como punto de partida de Jos cálculos para establecer con toda precisión la correc­ción de lempcratura. De e ta uertc, para Bogotá el coeficiente ería 2(3o+ 14. )) . . . t + - --, b1en que el uso haya s1do rcfenrlo todo á Cartagena 1.000 • y con ideru á éstiJ con 28°. En todo ca o, la falta de uniformidad en los procedimientos, y sobre odo el uso de antiguas fórmulas simplificada~, que entrañaban ::.iempre errores grandes, c . plican de obra la diferencias de alrura halladas por los obscrvadorc (Villcta 810 á 10 5). Al contra­rio, la nueva rcducci6n de las alturas barométricas, conocidas ó deduci­da , por las fórmulas qne hemos in errado, trabajo que en el gabinete puede hacer e fácilmente, permitirá corregir las C'ifras apuntadas, refi­riéndolas to das á lugares cuya altura e conoce en metro con toda preci ión. En fin, para un simple trabajo de apro · imación, en e pccial para rápidos reconocimiento militare , basta leer la altura directamente en la escala de m eros de los aneroide·, la cmJ.l, si es fija no permite co­rrección ninguna, por. lo cual son preferibles para el ejército los ins­trumentos que la tienen tn()vible, porque entonces es f¡kil arreglar el instrumento, de ~ucrte que dé la indica(.iones necesarias con muy poco error.-F J. . V. ( 1) Teniendo en cuenta e tos l··mcnto , :ti c:llculnr l.ts aibuientcs tabla barome­tricaa, •le acuerdo con los mejore lrab .,jos sobre el particul.•r, hemo· c·maiderado In pre­sión como •hvi• ida aquí •n trat:1' ele magnitud muy apreciable y •/entro de llns y por nue tra cuent:1 intro lucido con ección e pcci,,¡ que !.1 pr. ctica •lir:Í i mcr~cc ó no conser· a rae. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :.. ~§ ~ ,.. .P = o :o. ~ :.> g , ... ~ ~ -....... ~ Pifrrrnria en metros por milímetro medio .tn funciones de. la presion H ( est&rion inferior) y /z ( tslacion snpenor) h {DE CEN'l'ÍME'rRO EN CENTÜU~'fRO) --~~~ 650 ~~~ fiiO 1 ~~~~~~ 710 1 7!!0 1 730 1 740 ~~~ 760 "60 11.43 11.35 11.26 ' 11.18 11.10 ll;O~ 10.94 110.87 10.79 , 10.72 10.65 110.58 110.44 :r;o 11.51 11.~2 1 11.3~ 11.~6 n.!~ 11.09 11.02 10.94 t0.87 I to.79 ¡ 10.12 l40 11.59 1l.o0 11.42 11.33 ll . .:.o 11.17 ll.09 11.01 10.94 10.87 1 730 11.67 11.58 11.49 11.41 11.33 111.25 11.17 11.09 11.01 1 -- 720 11.75 ! 11.66 11.58 11.49 11.41 11.33 11.24 11.17 -- :10 11.84: 11.75 ll.~G 111.57 ,11.:: 11.40 11.32 ~-- ;00 11.92 11.83 11.t4 11.6G ll..>t 111.49 690 12.01 11.92 11.83 , 11.74 )1.66 -- 680 12.10 12.01 11.91 111.82'-- 670 12.19 12.10 11 01 -- 6GO 12.28 1218 -- 650 12 38 ·-- ~ t:d o t"' ~ ~ -z ~ F M 8 ~ &Id ~ ..... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 33J BOLft'l'ÍN ll:lLITA.B Tabla del v lo; al timé ~rioo de las presion9s en el barómetro e 1 ·¡:¡ ~ = e ] :;; e:; -.:; a ~ es ,_ :.§ e e ., - ·a ~ <:;> .., ·e ~ 5 en .ª ~ ~ = f; ~ " ~ ~ .§ ....., 1 - ~ ~ -==- .,_, ~ .... ~ ~ ~ ,_ ·¡:¡ ... Si : ~ -..; e; ;:.- ""'"" ~ ;.- ·:; ... .... '"' a .... ~ --.> " ' -t:: ~ ~ ::a o 720 11.35 lH 1 17 16 15 1~ 13 --,=-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. liOL'BTÍJI lUI;ll".!~ 333 ~ ::11 ~ ·a ~ ·¡; i ..., '- j ..., .... ~ .. "" a a ...:> ,_ ._ ·s ~ ·a ..E ... - ~ a o .... ... ~ ~ U') = .... - .... ~ "" .3 ... .... -= - -- """" j C> ... 1 ... ~ .§ ._ ..., .... ... ;;- ,_ ~ ~ e ...:> : :;;¡ C> ~ . ~ 1\..- ~ ~ ~ ~ -- --- ------------ -- ------- 640 9 2 1 62f 9 8 7 G ;- 4 3 ~ 1 610 D 8 7 u lJ 4 J :¿ 1 5 'i u 5 4 3 2 2 1 ] Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 334 BOLJD'l'lN MILITA K 1 o ·¡:¡ ~ = ~ ·¡¡¡ ... j ""Z ~ e; ~ e> .... .... ... ~ ::! -= ~ ; ·s a s S S - ~ - ~ - ~ 2 ~ ~ ~ o -;:; - ¡ "" -0 - ~ ...... - ..... .. ...... ~ ~ o 1:! .... 'E! cu E ... ~ e; ~ o ~ - ~ ... c.> -..; :::;¡ ~ r;..- :.- .:.:. ---------------------- 520 9 ~ 2 l 500 9 8 7 6 5 4 3 2 1 4UO ,) r 1 (3 5 4 3 2 ] ~80 9 8 7 6 5 4 3 2 1 j70 9 8 7 6 5 ~ 3 2 1 7 6 5 4 .3 11 11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET fN MILITAR 335 I. TO IA (Contioul\ción) <(La angre que corre por vuc tras vena ¿ no viene de E pa-ña? ¿ Vuestro· n >mbre mi mos no demue tran tal origen ? ¿ u má puede desear un francc íno dt:rramar la sangre e~panola, sea en America ó en uropa ? 1 obedece á las in;truccioncs de u mae tro , al odio que aliment n aq.uello ue fueron humilla­do por la ptimcra vez en Bailen. ¿ utcn e 1 que hace armar al hermano contra el hermano? ¿ E el General que viene á reu­nir los <:spañole de Ame rica á lo e pañoJes de 'u ropa ó el fran­ces a quien u crí mene han dejad..:> in patria, y que os invita contra vosotro ? ¿ Que entimientos de interes puede alimentar por e te pa• un extranjero que mendiga un sueld y combate para vivir ? Ninguno, creo yo, y el re ultado de e tas promesas, com.> las de todo lo otros, será un resultado como el de Carta­gena : robar, huír, y luego burlarse de vuestra in igne credulidad. "Los García, los Toledo> lo Granados, los Pombo, prescin­diendo de su talento, deben colocarse en la misma fila. Huyeron de Cartagena, á in;;tigación de lo france e y de los venezolanos, que les habían excitado á def'!nder e ta plaza . Apena salieron del Puerto cuando vieron que se tomaba una dirección di tinta de la que se les había prometido : en vez de ser conducido á Jamaica, los abandonaron cerca de A trato, de V eragua ó de Caiman ; y el que no murió de hambre, cayó en poder de mi tropas, cuya ola vista los hacía temblar á todo ellos, que pocos dfas antes nos in-ultaban, y ha ta aparentaban despreciar el indulto general que se les habla prometido. «Vivid bien convencido, americanos, de que un frances de la escuela de la Revolución, es hijo de la mentira; y ya en vues­tro segundo boletín se puede reconoeer esto. ''En el Perú las arma e pañola han sometido l Potos1 y Cochabamba, dcsp~e de exterminar el ejercito de Buenos Aire ; en México, nada tienen que temer ; y ya More lo y Rayon han expiado sus crímene en el cadalso, lo mi mo que Arcvalo, que o causaba espanto, ha pagado los suyo en Girón, el 18 de Marza. Vario Gen~rale in ·urgentes, tales como Allendo, y 1- gunos otros, se han aprovechado de la amnistta para obtener su perdón .
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 104

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 111

Por: | Fecha: 05/08/1899

Boletín Militar DE COLOMBIA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Revista Militar Colombiana BOLETIN MILITAR Organo del Ministerio de Guerra y del Ejército DIRECTOR FRANCISCO JAVIER VERGARA Y VELASCO Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros TERCER AÑO- TOMO VI Números 111 á 132, de 5 de Agosto á 30 de Diciembre BoGOTÁ-CoLOMBIA BJPRENT.A. ACIONAL-CALLE 9.•, N.o 175 B 1899 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. INDICE DEL TO~IO VI Números 111 á 132-Agosto á Diciembre de 1899 OFICIAL Archi\TO Nacional. Documentos inédito5::. Campaña del bajo Cauca y el l\Tagdaleua en 1820. Expedición al Páginas Ca. u ca en 1 19-1 JO. 272, 332, 395. 457, 558.... . . . 626 Campamento de Bogotá o ..................... o..... 640 Octmpaña. de Occid \nte, 1899, General Floro Gómez. 523 560 Campaña. del 1\Iao-daleua. 1899. eneral Diego A. de Ca 'tro. 5 -~o ••••• o ••• o. • • • • • • • • • • • • • • • • •••• 611 y 647 CP.u ten ario d Córdoba .. .. . . . . . . . . . . . .. o o •••••• 193 y 360 Cuerpo Politécnico. Uonferencia d lo Oficiale de la 1 i ·ión l•rance e. 136, 166, 194, 231, 261, 291. 323, 361, a79, 385, 4..,3, ,155, 48"", 514, 551, 578 .... 6.:.~2 y 642 Decreto ti Decr to número 333 de 1 99, por el cual e declara turba-do el orden público n antand ~r y Cnndinamarca. 1 Decr •to u úm~ro 35!J d 1 99, ¡wr el cual se hace una pro-moción y nn uoml>ramieuto .............. o...... 49 De reto uúrn ro .... d 1 99, por 1 cual e concede una. peu. ·ión del I lit pío l\lilitar (L oua.rc.la I iucón de lariño) ... o . . . . . . . . . . . . • • . . o.... . . . . . . . . • . . • 81 De •r t número 364 i1ira Jefe de operaciones. 422 Decreto número ...... de 1890, sobre Oontabilida78 E co 1 tas de correos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 360 El Ejército y el correo . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 260 Fortificación de campaña. Instrucción práctica. 139, 205, 233, 266, 361, 391 ....••.•............• ~.. • • • . • • • • 423 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. INDICE DEL TOMO VI Honores fúnebres. . . . . . . .......................... . llospitalidades de oficiales. Oousulta y resolución ......• Itinerarios. • De Santa Rosa á Pamplona ......................... . De Honda á Barranquilla ...........•..........• ' ... . De Bucaramanga á Pamplona...... . . . . ............ . De Zipaquirá á Chiqninquirá .......................... .. De Bogotá á Ilonda..... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...... . De Bogotú á .... Te1n1. ......••..... . ........• ---· ..... . De !bagué á Bogotá. . . . . . . . . . . . . ................. . De Tan a á Zipaqnirá ............................ . De Zipaquirá á Nemocón ........ -- ................. .. De Bogot{t á Fu ·aga ·ugá... . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . De Bogotá á Zipaquir{t ............................ . De Soga m oso á, anta Rosa ......................... . De Bogotá á Ambalema ............................. . De Bogotá á Villavicencio . . . . . . .................... . Instrucción para. las maniobras de caballería. 428, 460, 48 ' 520- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..........•...••. In trncción pro' i ·ion al para el tiro. 136, 1H6, 194, 261 .•. Instrucción sobre tram~porto de tL'Opa en ferrocarril ... Jo ·é .Mar fa Uónloba. Hoja de ervicios.... . . . . . . . . . , ~Montepío ~Iilital'. 3-5 ....... . .... - .................. . Navegaci 1n c.lell\Iagdalena . ........................ . Nota de conducta. 57, 103, 130, 481, 578 ............. . :rocione.· ele Topografía. 141, 176, 201, 231, 269, 3 5, 551, 612 . . ... . . .. ............................. y Nuevo .l\liuistro de Guerra .......................... . Orden g 'tH'ral para la 1 0llli1tHlancia l1Iilitar de Panamá el 1. 0 (le O ·tubre anl t. Y íctor Sabartht•z... . . . . . . . . ........... 609 y U • ·olucio11 s. H ·ohwión . ·ol.>r • nleancc>. de Hahilibulos del Ejército ..• Hc.·olnción uúmero 5,. ohre :u.·¡wu. ióu d 1 pago de grati-fieación ú los inan Juan; y debíamos emprender desde Ansermanuevo un camino de veintiuna leguas, á espaldas de algunos de nuestros conciuda­danos, que se fletan como bestias para hacer su oficio en la trave­sía de aquellas escabrosas y solitarias veredas. (Continúa) ( 1) El Dr. Santiago Pérez funcionó como cronista de la Comisión Corográfica dea­puéa de haDer desempeñado este puesto el Dr. Ancízar, autor de la célebre Peregrinación de Alpha. El Dr. Pérez no alcanzó á publicar eino una parte de su peregri11aci6n, con el título de Apuntes de viaj•, como artículos de periódico, pues fue interrumpirla la obra por la guerra de 1 8 54· --~·....,__ __ BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Informe del Presidente de la Confederación Granadina al Congreso Nacional de 1861 / [Mariano Ospina]

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Imagen de apoyo de  Formación geoarqueológica del sitio arqueológico El Porvenir, vereda El Porvenir, municipio de Iles, departamento de Nariño (Colombia)

Formación geoarqueológica del sitio arqueológico El Porvenir, vereda El Porvenir, municipio de Iles, departamento de Nariño (Colombia)

Por: Ricardo Mendoza Acosta | Fecha: 26/05/2023

El presente texto hace parte de los resultados del programa de arqueología preventiva llevado a cabo en el marco de la ejecución del proyecto vial Rumichaca- Pasto, y se basa en las intervenciones arqueológicas realizadas en la vereda El Porvenir, municipio de Iles, departamento de Nariño, al sur de Colombia. Esta investigación busca aportar al conocimiento de contextos arqueológicos desde la perspectiva geoarqueológica, por medio de la comprensión de procesos antrópicos y naturales hallados en dos terrazas.
Fuente: Icanh - Arqueología y Patrimonio Formatos de contenido: Artículos
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Formación geoarqueológica del sitio arqueológico El Porvenir, vereda El Porvenir, municipio de Iles, departamento de Nariño (Colombia)

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Retos y resultados de la puesta en valor del área arqueológica protegida de Tunja

Por: Laura López Estupiñán | Fecha: 26/05/2023

El objetivo de esta investigación fue iniciar un proceso de puesta en valor que garantizara la conservación y la salvaguarda de los sitios patrimoniales arqueológicos en un contexto universitario. El desconocimiento de la continuidad histórica por más de 2 000 años en la sede central de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (uptc) nos llevó a elaborar y ejecutar un plan depuesta en valor que priorizó el reconocimiento del parque museo arqueológico de la uptc como área de importancia histórico-cultural de carácter regional y nacional. Mediante un trabajo participativo de gestión cultural y educativa se reconoció a la comunidad educativa como actor-agente en la conservación y divulgación del área, se elaboró un plan de conservación preventiva que articuló el área arqueológica al campus universitario. De esta manera, se respondió a las demandas educativas de la región, se fortaleció el proceso de apropiación y se puso en valor el área arqueológica protegida de Tunja.
Fuente: Icanh - Arqueología y Patrimonio Formatos de contenido: Artículos
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