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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 5

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 5

Por: | Fecha: 07/02/1903

~ Jhnus lV-TOMO I • Atl.o Vli-NU:r.rliRO ~.• ·¡ . i i Boletín Militar de Colombia ! l ORG!NO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL fJt1GITO l ~~... . ~:::~:··;~~~~;~~~.r:··~~~~~;~·;·~~~~~~~ .. ···~¡ J General de Jnseniero• l l:·· t Son colaboradores de este periódico los] efes y Oficiales del Ejército i P-lud. •v~ bktt eucedn- que nueetro ref1Uto á toda• la• coni'ICCionee, 11enga ti parar"' l4 i indifer•ncita ., 1101 deje lilt m~ryí(U pamandante en Jefe y Jefe de Esta­do Mayor, respectivam~nte, del• euerpo de Ejército del Departa­mento de Antioquia. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 74 DE 1903 (ENiRO 24) por el cual se hace un nombramiento El Yt'cepresidenlt de la República, encar¡;ado del Peder Ejuulivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Ciro Morcillo Médico auxi­liar del Hospital Militar Central, con destino á prestar sus servicios SERIE lV-TOMO 1--9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombta \..._ 1)0 --' en el Hospital de San Roque, en reemprazo del Dr. Eleái&r Ber­múdezO. Corrwníquese y pubHq~se. Dado en Bo¡otá, ~ 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETONUMER075DEtgo3 (ENERO 24) por el cmal se concede una licencia y se hace un nombraroitnto en interinidad ZJ Vietpresidtnlt d1 la Rep:íblt'ca, mcargado del Poder Ejeculifll, ... DECRETA Artículo único. Concédese Ja licencia que solicita el Sr. Ulda~ rico Encinales para separarse, por sesenta días, del puesto de Ayu. dan te de 1." clase del Guardaparque general del Ejército, y nóm­brase en reemplazo, interinamente, por el término de la licencia, al Sr. José María Suárez. Comuníquese y puhlíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903· ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARI TJD.F.s FERNÁNDKz DECRETONUMER077DEtgo3 (ENERO 24) que hace un nombramiento El Vti:epresidmll d1 la Repltblt'ca, encargado del Poder Ejecuit''ll, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Aristides Medina Médico del Hospital Militar de Zipaquirá, con la asimilación que le correspon~ de conforme al Decreto respectivo. Comuníquese y publíqu,ese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de Igc>J. JOSE MANUEL ~MARROQUIN El Ministro de Guerra, ArusTIDES FERNÁNDRZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 131 .J DECRETO NUMERO 81 DE 1903 (ENERO ~4) por el cual se hace un nombramiento 61 Vt.ctprnt'dtnfl dt la Reptíblica, encargado del Poder Ejteuli'lll, DECRETA Artículo único. N6mbrase Ingeniero de la Oficina de Longi­tudes establecida en la capital de la República, al Dr. JoaquÚl Andrade, asjmilado á General de Brigada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ArusrmEs FERN.ÁND.Ez DECRETO NUMERO 82 DE 1903 (ENERO 24) que hace un nombramiento El VritP1'11t'dmlt de la Rtpúb!t'ca, encargado dd P1der Zjuull'v1, DECRET.A Artículo único. N6mbrase Comandante Militar de la. Plaza de Cartagena al r. General Antonio Arango S. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN.ÁNnxz DECRETO NUMERO 8-4- DE 1901 (ENERO 24) que hace una promoción y un nombramiento El Vz'cepruz"dmll de la Repzíblz'ca, mcargad1 dtl P1der Fiecufi'll, DECRETA Art. 1.0 Por renuncia aceptada al Sr. General Jesús García, del empleo de Comandante en Jefe del Ejército de Boyacá, pro .. muévese á dicho puesto, del de Jefe de Estado Mayor del mi5mo Ejército, al General J ulián Arango. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 132 ......) Art. 2.0 Nómbrase Jefe de Estado Mayor del Ejército de Bo­yacá, en reemplazo del General Julián Arango, al Sr. General Roberto Quijano. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 24 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETONUMER087DE1~3 {ENERO 26) sobre asignaciones militares El Vicepresidente de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecutivo, En uso de sus facultades constitucionales, lJECRETA Art. 1.0 Desde el 1.0 de los corrientes, hasta que el Congreso fije definitivamente las asignaciones militares, los miembros del Ejército gozarán de los siguientes sueldos y raciones mensuales, sin ningún sobresueldo: El G~neral en Jefe, Comandante en Jefe del Ejército de la República ..................................................... $ 2,400 El General Jefe de Estado Mayor general.. ........... .. El General Inspector general.. .......................... .. El General Comandante en Jefe de Ejército ........... . El General Jefe de Estado Mayor de Ejército ....... .. El General Inspector general de Ejército, cuando no sea General en Jefe ............................................... . El General en Jefe ......................................... . El General Comandante general de División ........... . El General Jefe de Estado Mayor de División ........ . .. ~~Inspector de División, cuando no sea General de Divistón ............................................................... . El General de División ...................................... . El Comandante general de Brigada ó Columna ........ . El Jefe de Estado Mayor de Btigada .................... . El General de Brigada .......... . ........................... . El primer Jefe de Cuerpo .................................. .. El segundo Jefe de Cuerpo ................................ . El Coronel ...................................................... . El Teniente Coronel. ......................................... . El Sargento Mayor ............................................ . El Capitán ...................................................... . El Teniente .................................................... . El Subteniente ................................................. . 2,100 r,goo ~,000 r,8oo r,6oo r,8oo I,6oo r,soo 1,400 1,500 1,400 1,200 1,300 r,ooo 8oo Bso 700 6oo sso 500 450 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 133 --' El Sargento 1.0 ••••••••••••••••••••••••••••• ••••••••••••••••••• 35)() El Sargento 2. 0 .. .... .. • .. • .. • .. ..... .. ... . .. .. • .. .... 36o El Corneta...................................................... 330 Fl Tambor...................................................... 300 El Cabo 1 .0 ..... ... ... .... ... .. • .. ... .. .. .. .. .. • • ... .. • .... .. .... 330 El Cabo 2.0 ••• •• • •• • • • • . • • • • • • • • •• • • • •• • • • • • •• • •• ••• •• ••• ••• •• • • 300 El Soldado.............................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . l70 Art. 2.0 Los empleados del Cuartel general del Ejército de la República que se expresan á continuación, gozarán, desde la misma fecha, de las siguientes asignaciones mensuales: Los Generales Jefes de Mesa .............................. $ Los Generales Subjefes de Mesa ......................... .. Los Corone le~ primeros Ayudantes generales ......... .. Los Tenientes Coroneles segundos Ayu'iantes gene-· rales .................................................................... . Los Sargentos Mayores segundos Ayudantes gene-rales .................................................................... . I,6oo 1,400 1,200 1,000 800 Art. J.0 R specto de la guarnición del DE-partamento de Pa­namá y de las demás que reciben los sueldos y raciones en mone­da de plata,. continuará rigiendo la Ley 39 de 1886. Art. 4. 0 Queda reformado el Decreto Legislati-vo número 41~ de 5 de Marzo de 1902, y derogadas las Leyes, Decretos y demás disposiciones sobre la materia que no estén acordes con el presen­te Decreto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Enero de IgüJ. ]OSE lVIANUEL MARROQUIN El Subsecretario de Gobierno, encargado del Despacho, AN­TONIO GuTIÉRREz RuBro-El Mmistro de Relaciones Exteriores, Fa. LIPK F. PAÚL-El Mmistro de Hacienda, Jo~É RAMÓN LAGo-El Mi­nistro de Guerra, ARisTioEs FE&NÁNDEz-El Ministro de Instruccióa Pública, Josi Jo.A.QulN C.A.sAs-El Ministro del Tesoro, FRANCIS<:e MENDOZ.A P. DECRETO NUMERO 93 DE 1903 (ENERO 27) por el cual se hace una promoei6n El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'-11~, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. General Pedro Sicard Bri­ceño del puesto de Jefe de Estado Mayor del segundo Cuerpo de Ejército de Cundinamarca, al de Comandante en Jefe del Ejército Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 134 _J del To1ima, en reemplazo del General Pompilio Gutiérrez, quien aceptó otro puesto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIM ~Ministro de Guerra, ARISTIDRS F.~~:RN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO 94 DE 1903 (ENERO 27) que acepta una renuncia y elimina un empleo El Vicepresidente de la Reptí.blz'ca, encargado del Poder Ejeculiv~, DECRETA Art. 1.0 Acéptase la renuncia que presenta el Sr. Jacinto Ar­boleda del puesto de segundo Guardaparque general del Ejército. Art. 2.0 Eliminase el expresado puesto de segundo Guarda­parque general, por ser ya innecesario. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 95 DE 1903 (ENERO 27) que aumenta una asimilación El Vtctprest'denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Auméntase la asimilación de que disfruta el Dr. Domingo Peñuela, Médico del Ejército de Boyacá, á General de División. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTmxs FE&'iÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 135 _; DECRETO NUMERO 96 DE 1903 (ENERO 27) por el cual se acepta una renuncia y se hace un nombramiento ZJ Vicepresiden.ll d1 la República, encargado del Poder FjecNIÍ11D1 DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada al Sr. General Tomás García, nómbrase Gobernador Militar de la Plaza de Honda al Sr. General Roberto Villasa16n. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 7 de Enero de 190 3. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A:a.tSTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 97 DE 1903 (El\"ERO 27) que confiere un ascenso El Viceprcside11le de la Rcp/tblica, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asci¿ndese al Coronel Ricardo Rodríguez 4 General graduado. §. Dése cuenta al honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíqucsc. Dado en Bogotá, á 27 de Enero de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁNDEZ --=== Doctrinal- TACTICA DE CABALLERIA EMPLEO DE ESTA AR?tlA EN EL CO?tt:BATE Por la concisi6n de redacción y la claridad de conceptos que contienen, serán leídas con interés las siguientes consideraciones ge­mrales que preceden á la segunda. parte del Reglamento sobre /o1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletfn Militar de Colombia L 136 _J tjerci'ci'os y maniobras de la caballería, vigente en el Ejército francés desde hace sólo tres años. 1. La caballería está hecha para la accz'ón. Es por medio del movimiento ofensivo como obra. La habilidarl de su Comandante consistirá en hacerla entrar en acción en el momento oportuno y según las intenciones de su su;>erior. 2. La caballería dispone, como medios de combate, de la fuerza del choque y del arma blanca; á pie, los jinetes combatirán al adversario por medio de sus armas de fuego. En combinación con estos medios de combate, la caballería se sirve de la artillería á caballo. 3. La carga en formación compacta es ]a principal forma de combate de la caballería. Las condiciones esenciales de su éxito son la cohesión, el orden y el vigor del choque. Por lo gt.neral, la carga se ejecuta en línea desplegada para asegurar al arma la posibilidad de desarrollar todo su poder. La caballería cargará en columna cuando falte el tiempo ó el espa­cio para el despliegue, 6 cuando aquella formación pareciese ven­tajosa, tratándose de abrir brecha en un punto determinado de la línea enemiga. Las circunstancias han de decidir, pues, sobre la formación que se elegirá para el ataque. Hay casos en que la mejor forma­ción será aquella que permita pasar lo más rápidamente á la eje­cución del movimiento ofensivo, es decir, que se dará preferencia á la misma formación en que la tropa se encuentra en el momento de ser oportuna su intervención en el combate. 4· La situación de combate, la configuración del terreno y el estado en que se encuentren los caballos, decidirán sobre la cues­tión: ¿cuándo debe pasarse á los aires vivos antes de principiar la carga propiamente dicha? Sin embargo, el mol'imiento debe com­binarse de modo que los caballos consenen toda su impetuosi­dad en el momento de abordar al enemigo. La carga no empezará sino á poca distancia de este último. Por otra parte, es de importancia que, al darse la voz de mando : ¡ Carguen!, los más valientes jinetes que montan los mejo­res caballos, no tengan que quedarse atrás, sino que cada uno saque del valor individual que finalmente debe decidir del éxito, todas las ventajas á que su audacia, su tenacidad, sus fuerzas físi­cas y su habilidad le dan derecho. La corta duración de la carga impide que se pierda la cohe­sión, y permite que se dé rienda suelta al empuje individual. 5. La carga será siempre á fondo. El empuje de los oficiales es el alma del ataque; ellos dan al soldado el ejemplo penetrando antes que nadie en las filas del enemigo. Una ~ez dentro de éstas, cada jinete hará uso de sus arma blancas, sobre todo de la punta. El éxito pertenecerá á los jinete más valientes, que sepan manejar mejor sus caballos y hacer e mejor uso de sus armas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 137 _J 6. Despué~ de haber sido arrollado el enemigo, 6 cuando éste, después de la refriega 6 sin esperar el choque, emprende la reti­rada, el éxito obtenido debe completarse con una persecución enérgica. Esta se efectuará, según el caso, 6 bien an la misma forma en que se encuentra la caballería victoriosa después del ataque, 6 bien reuniendo toda esta caballería, 6 parte de ella. Cada unidad, reunida 6 nó, sigue á la fracción enemiga que se retira, tratando de darle alcance para aniquilarla. Los sostenes apoyarán la persecución. 7. La reunión (formando la caballería en dos filas) tiene por objeto: poner las tropas de nuevo rápidamente en la mano de su jefe, en previsión de una nueva acción de guerra después de la carga, la refriega ó la persecución. La dirección en que se efectuará la reunión, dependerá na­turalmente de la manera como se desarrolle el ataque. Los jinetes se repliegan siempre sobre su jefe. La reunión de cada unidad se eftctuará en lfnea. La unidad 6 subdivisión de ella que primero logra rehacer sus formaciones, se coloca á retaguardia del jefe ; las demás sobre un flanco de aqué­lla ó en formación escalonada. 8. La carga en formación amplia es un movimiento de ata­que ejecutado por jinetes que avanzan en orden disperso sobre un frente más ó menos ancho. En esta formación, la caballería ofrece al enemigo un objdivD mP.nos vulnerable que cuando aquélla carga en línea ; en cam­bio, es más difícil para el jefe dirigir el ataque, y resulta también que el choque es menos vigoroso. La carga en formación amplia se emplea contra un enemigo cuyo fuego impide que se avance en otra formación; también se hará uso de ella para entretener al adversario sobre su frente, para disimular otro movimiento de ataque 6 para ejecutar la per­secución. g. Haciendo uso de la carabina, empleando la artillería á ca­ballo y combinando estos medios de co:nbate con la carga, en la que intervendrá el arma blanca, la caballería está en condiciones de desarrollar una acción eficaz en todas las situaciones del com­bate. El reglamento francés de caballería es el más moderno Je los en vigencia en los grandes ejércitos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 138 _1 SORPRESAS DE LA CABALLERÍA CONTRA LA INF ANTERIA Y anDIO! DE QU& DISPONE :ásTA PARA PRESEitVARSK DB KLLAI (De la Rnilta átl Buldln Militar de Buenosaires) VIII Ls demos/1'(Kt'fm-Peqzuños grupos de jindtS forman bulto- Tiradores (On las bridas en el brazo-CtC/islas Se facilita mucho el éxito de una sorpresa por medio de una demostración hecha en una dirección diferente á la del ataque pro­yectado. Para sorprender á una tropa de infantería, es necesario mar .. char hacia ella. Para llegar á ella más convenientemente y sin peligro, es ne­cesario llamar suatención por otro lado, haciéndole creer que inmi­nentemente será atacada por ese lado. La demostración deberá ser efectuada por un pequeño grupo de exploradores inteligentes. bajo la conducción de un sargento 6 de un oficial, el que debe obrar completamente independiente de su escuadrón y conforme á su iniciativa.. Si el país es ondulado ó con abrigos, le será fácil á ese grupo, manteniéndose bastante lejos del enemigo para evitar empeñarse y sufrir pérdidas, hacer bullo, es decir, aparentar ser una tropa diez Teces más fuerte de lo que es en ¡·ealidad. Estas estratagema frecuentemente son recreativas y produ~ cen resultados inesperados, pero exigen de los hombres un poco de habilidad y el hábito de evolucionar ind/vúiualmenle en terreno variado. Seis jinetes colocados á alguna distancia los unos de los otros y moviéndose detrás de una cresta, de algunos árboles, de un ta­lud, ya sea á caballo ó á pie con las bn'das m el brazo, pueden ha­cer ver cincuenta al enemigo, haciéndole creer en la existencia del fuego de 50 carabinas, ejecutando un fuego len/o y exacto, mien­tras que algunos otros tiran rápidamente cambiando de lugar des­pués de cada tiro. Inmediatamente, tl)da la atención de la columna enemiga se dirigirá hacia el punto de donde parten en una línea bastante ex­tendida, y esos tiros, que quizás no le causen gran mal, la inquie­tarán y por lo menos debilitarán su moral. El adversario, después de reflexionar, se dirá que allí no está .el peligro ; pero á pesar de todo, por una especie de atracción in­vencible, oficiales y soldados mirarán obstinadamente á ese lado. La inquietud invade sobre todo á los grupos de hombres ais­lados, que por esto mismo descuidan su vigilancia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 119 _¡ Si el efectivo del destacamento encargado de la sorpresa lo permite, su Jefe puede destacar un grupo más importante, que dará más amplitud, más eficacia y mayor poder á h. demostración. Si el destacamento tiene una sección de ciclistas, se designa ' toda ella para servir en la demostración, y se le agregan algun~ jinetes. Si el enemigo es reconocido por los jinetes, éstos deberán trasladarse más ó menos directamente hacia los jinetes de aquél que tengan á la vista, y, guardando el contacto, los alejarán más y más del teatro del ataque por sorpresa. IX Alaque-Eltcci!m dtl punto de ataque-Elecdón del terreno d1 carga­Ap,- oximación-Empeño ¿Por cuál flanco de la columna ejecutará la sorpresa el Jefe . de destacamento ? Por ninguno, si puede, sino por el lado más débil, es decir, por la espalda. A causa de la rapidez con que la infanteda en columna hace frente á la derecha S'á la izquierda, los ataques de flanco ape­nas son posibles, salvo el caso de que se lleven contra una infante­ría cansada, desmoralizada, en retirada ó sin municiones. Por la cabeza, el despliegue es más lento, pero la columna está generalmente bien cubierta, por lo cual la sorpresa es difícil. Por la espalda, al contrario, cuando los hombres, fatigados por la lon¡:-itud de la etapa ya efectuada, bajan la cabeza, encor­van la espina dorsal bajo el peso <.le la mochila, cuando además su atención está fija hacia adelante, les es penoso darse vuelta para mirar á retaguardia. Es de notar, por otra parte, que el servicio de la Yetaguardz'a con fYecumci'a se descuz'da, tanto en la infantería como en la caballería. En estos ataques por la espalda, lo mismo que cuando se lle­van de otro modo, la caballería será vista á 200 metros, y ¿cómo evitar el choque, cuando es necesario desde luego vencer la emo­ción, entender y ejecutar las órdenes de los Jefes, dar frente á reta­guardia, tomar una formación, cargar el fusil, apuntar y tirar co­rrectamente, es decir, con mano firme ... ? Mientras se ejecutan todos estos movimientos apresuradamen­te, es seiiuro 1ue la carga llega, y el choque se produce sin que los soldados hayan tenido tiempo para armar la bayoneta. Es esto un hecho recono:ido prácticamente. Sin embargo, los oficiales están muy lejos ele convencerse, porque los ejemplos son muy raros. Por lo tanto, es necesario que se convenzan, sin lo cual cierto número de los de caballería no estaría en el caso de utilizar por completo de todo el poder de su velocidad, de su mo­vilidad y de las particularidades que el terreno les ofrezca, y á muchos oficiales de infantería, conservando su confianza, les re .. $ultaría ésta funesta tarde ó temprano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 140-' El Jefe del destacamento, colocado en su observatorio de modo de no ser visto, observa el desfile de la columna enemiga, y además de sus flanqueadores que adelanten, manda otros al través de los campos, ya sea aislados ó bien en grupos. Ve pasar unos después de otros los elementos de la columna, y mirando con sus anteojos de campaña, examina la distancia que separa á la reta­guardia del grueso de la misma, como también los elementos que pueden seguirla. La fuerza de una retaguardia es proporcionada á la de la co­lumna, y su distancia proporcionada á su fuerza. Sin embargo, en la práctica las retaguardias tienen la tendencia de acortar las dü­lancias, y lo mismo pueden hacer las vanguardias hasta en la ca­ballería. En circunstancias ordinarias, un escuadrón no puede sorpren­der eficazmente á una fuerza superior á un batallón; por otra par­te, este batallón puede ser retaguardia, guardaflancos, vanguardia 6 escolta de un convoy, y cubrirse como si estuviera aislado. Su retaguardia es de corto efectivo, y la distancia que la se­para del grueso es muy poca. Pero esa retaguardia es molesta; ei menester esforzarse en sorprender la columna cuando esté empe­ñada en un desfiladero 6 en el flanco de un ribazo; hay que aproxi­marse en ziszás en caso necesario, de modo de ocultarse siempre el mayor tiempo posible, con ayuda del terreno y de sus abr1gos. Por consiguiente, cuando el Jefe de destacamento vea des­filar ante sí á toda la columna, inclusive su retaguardia, cuando haya reconocido su actitud, del punto de vista moral, desde que haya apreciado el grado de vigilancia de lCiS elementos que la cubran, montará á caballo y llevará á su tropa rápidamente y la más abrigada que sea posible, sobre las huellas del enemigo. Evi­tando los caminos sobre los cuales suenen los cascos reveladores de los caballos, adelantará con preferencia al través de los campos. Si ha de atacar en campo llano, escoge el momento en que la cola de la columna enemiga descienda por una pendiente 6 des­aparezca detrás de una quiebra. Se tomarán las disposiciones que permita el terreno; los esca­lones se seguirán á. corta distancia, se conservará una reserva y se hará vigilar la retaguardia propia. Eligiendo el terreno con declive hacia el enemigo, la carga viene de arriba más nnne y más rápida; aumenta el efecto moral de la sorpresa, y si el enemigo consigue, no obstante, romper el fuego, la zona peligrosa se circunscribe en un pequeño espacio, y los escalones siguientes, que, por otra parte, únicamente llegan á ]a cresta, no sufren pérdidas. Si el terreno es cubierto y la retaguardia se encuentra á una distancia bastante grande de la columna, se cae sobre ésta des­preciando á la primera, de la cual no habrá nada que temer, una vez que se halla alejada del ¡:-rueso de las fuerzas del adversario. Si el terreno es descubierto, el primer escalón rebasa la reta­guardia para ir á caer sobre el grueso, dejando á uno de los esca­lones que le siguen, el cuidado de destrozar á este pequeño grupo de tropa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 141 --' En todos los casos, desde que el Jefe de destacamento vea al enemigo tan cerca de su tropa, que ésta pueda correr peligro si algún hombre del partido adverso la hubiese visto al volver la cabeza, deberá marchar directamente hacia él, sin vacilación y en la formacirSn en que se encuentre, la que deberá salvar á la carga la distancia para chocar lo más pronto posible. Entre los jinetes debe reinar el más profundo silencio hasta el momento en que todos den con todas las fuerzas de sus pulmones la voz de ¡Carguen! Durante la acción, la reserva sigue las peripecias de la lucha para intervenir si el apoyo de sus fuerzas se hace necesario; ade­más desprenderá algunos exploradores para observar el terreno en todas direcciones. Puede suceder que el destacamento encargado de sorprender sea sostenido á alguna distancia por otra tropa de caballería. Esta última viene en ayuda de aquélla cuando el choque ha tenido lugar, porque, en la mayor parte de los casos, la sorpresa propia­mente dicha exige, para dar buenos resultados, el empeño de un corto efectivo, como, por ejemplo, un escuadrón. Si el destacamento se encuentra detenido en el curso de sus operaciones por un obstác1.1lo imprevisto, como por pantanos (lo que no sucederá si sigue las huellas del enemigo), si ha sido visto por éste demasiado pronto, &c., no debe por esto abandonar la partida. Poseyendo excelentes carabinas, debe por consiguiente tomar una posición y romper el fuego, conservando una reserva á caba­llo, que vigile sus flancos y retaguardia. El reglamento de ejercicios y de maniobras enseña diversos medios para combatir en tiradores. Entre esos medios hay uno que en muchas circunstancias per­mitirá á los jinetes romper rápidamente el fuego sin separarse de sus cabalgaduras. Saltará tierra, poner la brida en el brazo y hacer una descarga, en seguida volver á montar á caballo, ya sea para proseguir la lucha contra un adversario que se retira, ó bien para desaparecer y reaparecer sobre otro punto; este género de operación no care­ce de eficacia si los caballos se encuentran habituados al fuego. Los caballos ¡e habitúan pronto á la detonación de las armas de fuego. Si se ha tenido con ellos el cuidado de acostumbrarlos diariamente haciendo un disparo cerca de las caballerizas y tam­bién dentro de éstas, pronto les toman gusto. Su calma aumenta con las fatigas de las etapas y de las operaciones. Sin embargo, aquella maniobra no deberá ser empleada ex­clusivamente en el combate á pie, porque puede convenir á una tropa de caballería servirse de sus fuegos para engañar el mayor tiempo posible al adversario sobre la naturaleza del arma á que pertenece. En este caso, los tiradores deben disimularse comple­tamente, y poner al abrigo á los caballos; además, una reserva montada debe permanecer alerta con sus exploradores, vigilando la retaguardia y los flancos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 142 ....) la reserva á caballo tiene que desempeñar un múltiple papel: 1.0 Explorar con el mayor cuidado antes del combate y ante éste ; >- ~.0 Mar:tener la seguridad en los flancos y retaguardia; 3. 0 Aprovechar las circunstancias favorables para intervenir en el combate; 4.0 Proteger la reunión y perseguir al enemigo. Si la reserva se empeña, en el instante los hombres que están pie á tierra montan á caballo, se reúnen rápidamente, y en seguida se trasladan adelante para formar un segundo escalón. En el caso de tratarse de un convoy, la sorpresa se dirigirá desde luego contra la escolta, pero habrá que dar á una parte ele la tropa la misión de atacar directamente los carros para tomarlos 6 destruírlos. Esta operación debe ser ejecutada rápidamente, á fin de poder, si es imposible obrar de otro modo, efectuar la des­lruccilm ante~ de la llegada de refuerzos que podría enviar el ene­migo, poniendo al destacamento en peligro. En muchos casos, el escuadrón podrá ser emboscado más cerca del punto de paso del enemigo, como, por ejemplo, en un te­rreno muy abrigado que los flanqueadores de é5te no puedan re­gistrar pot· completo. Cuando se tiene la seguridad de poder tantear al adversario 6 poder seguirlo con la vista por algún tiempo, se puede saber también su estado moral, darse cuenta de su grado de vigilancia, y obrar en consecuencia. El ataque ele una tropa que permanezca de gran guardia, se ejecuta como el de una tropa en marcha, y con las mismas proba­bilidades de é.·ito, si ha sido posible acercarse sin ser notado. Sus puestos de vigilancia se hacen atacar por un oficial y algunos jinetes determinados que se esforzarán en tomarlos por sorpresa, siempre que sea posible por la espalda. X IJ() que ha trtSpt'rado este lralajo-Ejemplos- -La caballería pasa por /odas parles Nos queda por estudiar los ataques de noche. Pero no ha­blaremos de ellos, porque no hemos asistido á operaciones de este género suficientemente concluyentes. Trataré sólo de los princi­pios y de los métodos consagrados por la práctica, y sobre todo por el éxito, es decir, incontestables y que sean dignos de la con­fianza del lector. Por otra parte, hé aquí por qué he empren­dido este estudio: En Enero de 1900 di una conferencia soLre el nuevo Regla­mento de caballería, siguiendo la evolución de nuestros reglamen­tos sucesivos, á partir del de 1819; puse de relieve los progresos de la tác.tica de nuestra caballería, y concluí trazando el papel de esta arma sobre el campo de batalla, en un resumen del cual he saca­do las generalidades que forman el primer capítulo del presente trabajo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 143 _¡ Un oficial superior muy distinguido, que manda un batallón perfectamente instruído y de l0s mejor preparádos, parece que _no admite que la caballería pueda combatir ventajosamente á la In­fantería. Para convencer á sus oficiales y soldados, hizo ejecutar algunas maniobras en guarnición, durante las cuales la caballería era el adversario á quien había que combatir. · Al efecto, se supuso que una tropa de infantería y artillerfa ocupaba una posición sobre la cual marcharía el batallón, 1 du.. rante esta marcha ofensiva la caballería buscaría todas las ocasio­nes para cargarlo. Se hizo una primera maniobra. El comando de la caballería me tocó en suerte, por ser el más antiguo. Por consiguiente, una verdadera casualidad me llevó á defender, sable en mano, las ide5.s (sacadas de nuestros reglamentos) que ya había desarrollado ante los oficiales de la guarnición. El teatro de esta primera maniobra era un terreno ondulado descubierto. Después del reconocimiento del enemigo y del terreno, resol­vf atacarlo por la espalda, para lo cual di la misión á un oficial de hacer una demostración al frente y hacia la izquierda del enemigo. Al mismo tiempo oculté á mi tropa en un pequeño pliegue del te­rreno, que era el segundo saliendo del camino sobre el cual se encontraba el adversario, á 1,500 metros del mismo; en seguida avancé á pie y me oculté detrás de la cresta poniendo mi casco en tierra, cerca de mí. Vi desfilar la columna por mi derecha y mi izquierda; y cuando la retaguardia pasó también, llevé mi tro­pa adelante mtlniobrando de modo que quedara oculta por un abrigo que se encontraba sobre la segunda cresta. Esta segunda cresta bordeaba una meseta que el enemigo atravesaba oblicuamente para descender en seguida en un valle. Permanecí observando ha ta el momento en que la retaguardia, después de haber atravesado la meseta, desapareció detrás de la cresta y e empeñó sobre la Yerticnte ; en este punto ya no podía vernos; entonces me arrojé sobre la meseta al galope largo, en la pendiente tomé la carrera, y orillando á la retaguardia, llegué sobre la cola de la columna sin haber sido visto ni oído. Fu e preciso dar la voz de "¡ Cargum! '', para obligar á nues­tros adversarios á dar vuelta á la cabeza para que advirtiesen nues­tra presencia. Aunque nuestro ataque fue inofensivo, se produjo una fluctua­ción en toda la columna; los comandantes de compañía confesaron que un verdadero pánico se apoderó de sus filas, y que la columna entera hubiera sido destruída en una guerra real antes de que ellos hubieran podido dar una orden. En otra maniobra sorprendí al batallón, pero esta vez en línea de columnas de compañía, á pie firme y por la espalda. En esa ocasión situé á mi tropa en la extremidad de un bosque muy largo y poco profundo, qu~ la infantería adversa debía atravesar; el período de espectativa duró tres cuartos de hora, á causa de la prudencia que desplegó el batallón para franquear el desfiladero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 144 _.J Podría citar otro5 ejemplos y demostrar que una caballería emprendedora puede llegar á pasar inadlertida en algún punto de una línea vigilada, sobre todo si la vigilancia está hecha por caballería y si se consigue tomar uno de sus puestos. Sin embar­go, es necesario que el terreno se preste para tal objeto, ya sea. por su configuración, ó bien por sus abrigos. Los caballos pasan por todas partes, salvo por los pantanos y los terrenos excepcio­nalmente difíciles, de lo que resulta que la caballería puede des­embocar por los puntos que el adversario no guarde conveniente­mente, por juzgarlos impracticables para esta arma. XI FormaciÓ1z que permite disimular mejor al escuadrón Frecuentemente es muy útil al escuadrón ocupar el menor es­pacio posible, á fin de poderse disimular en una pequeña depresión del suelo ó bien detrás de un pequeño abrigo. Cuando un abrigo es muy pequeño, el enemigo no lo toma en consideración, vorque se imagina que en él no puede ocultarse una fuerza enemiga de alguna importancia. Cuanto menos espacio ocupe una tropa, menos probabilidades de descubrirla tendrán las patrullas y los flanquea­dores del adversario, sobre todo cuando se desenfila aprovechan­do las sinuosidades del suelo. También es muy útil que el capitán comandante del escuadrón tenga á todos sus oficiales á su alcance, á fin de poder darles sus instrucciones en voz baja, sin separarlos por esto df! su tropa. La columna de pelotones no responde á esos deseos, porque los oficiales se encuentran en esta formación escalonados y el escua­drón ocupa mucho terreno en profundidad. La línea de batalla conserva á todos los oficiales á la vista del capitán, pero da al escuadrón un frente muy extendido. Sin embargo, hay formaciones que resuelven el problema: son la línea de columnas y la masa. Formado así el escuadrón, puede trasladarse de abrigo en abrigo, presentando muy pequeño blanco, y ocultar su fuerza cuan­do los abrigos sean insuficientes en anchura para disimular su línea de batalla, y en altura para disimular toda la profundidad de su columna de pelotones, &c .... La formación en línea de columnas da al escuadrón la mayor agilidad en todos los terrenos y el máximum de raptdez en el des­pliegue al frente ú oblicuo; también permite que se puedan abrir ó cerrar sus intervalos; y en el curso de las operaciones, el capi­tán podrá dar órdenes á cualquiera de sus oficiales, sin abandonar la dirección y sin que haya necesidad de buscársele, siguendo mientras tanto la ejecución. La formación en masa permite que se pueda emboscar el es­cuadrón más cerca del enemigo, de donde se le podrá lanzar sobre éste con la velocidad del rayo, produciendo por esta inesperada aparición, por este repentino ataque, un efecto irresistible. Ade­más, la masa puede desplegar directamente sobre el centro, como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 145 _) sucede en la del regimiento, de la cual esta formación no es sino ' una representación minúscula. La masa ofrece aun más propiedades que no es oportuno mencionar aquí, y facilita la aplicación de ciertas prescripciones dt.l Reglamento de ejercicios. XII Medz'os de que dúpone la infantería para preservaru de las sorpresas Conclusz'ón Hemos visto que la caballería puede abordar á la infantería y ponerla en derrota en muchas circunstancias, sorprendiéndola. Pero ¿es imposible á la infantería preservarse de estas sor­- presas? No, cuando la z'nfanlería es vzgzlanle, cuando toma las disposi­~ iones más propias para desbaratar las tentativas de la caballería. Por lo tanto, es preciso que la infantería disponga de algunas -patrullas, á fin de que pueda hacer del modo más conveniente la vigilancia que sea necesaria. Los ciclistas no sirven para vigilar y .:reconocer, salvo el caso que examinamos al principio. La infantería debe cubrirse por lo menos con tres patrullas : de la retaguardia. Si quiere pasar un desfiladero, el grueso no entrará en él hasta que la vanguardia lo haya reconocido en toda su extensión y tomado posición delante de su salida. La misma precaución to­mará la retaguardia respecto de la cola de la columna, hasta que el grueso haya franqueado el desfiladero; y cuando esta reta­guardia lo haya de pasar, de jará uno ó dos hombres en la entra­da, con la misión de observar y prevenirla si sobreviniese un ataque. Durante el combate la infantería no debe cesar de hacer Yi­gilar sus flancos y su espalda. Cuando la caballería persista en mostrarse en una sola direc­ción, que deje conocer marcado interés en dejarse ver por ese lado, la infantería puede suponer que será atacada por otro punto, y hacer vigilar con más diligencia las partes del terreno que pa­rezcan más favorables á un ataque brusco de la caballería. Por otra parte, el jefe de una tropa de infantería jamás debe decir: "De tallado no tenemos J.ada que temer, el terreno es muy accidentado," porque puede ser que por ese lado desembo­que precisamente la caballería. Así pues, es preciso que los oficiales de infantería enseñen á sus hombres que la sola potencia de sus fuegos es insuficiente para detener una carga vista muy tarde; las clases todas, hasta el cabo más moderno, deben saber enseñar que es menester desplegar la más grande vigilancia y 5oportar las mayores fatigas, preferible¡ en todos Jos casos á un desastre. Es evidente que la caballería sorprenderá siempre á la infan­tería, cuando é ·ta se hall e fatigada por una larga marcha, mal­tratada por los rigores atmosférico , desmoralizada por un pre­cedente descalabro, privada de municiones, en retirada á conse­cuencia de un combate desgraciado, en derrota, &c.; pero en las circunstancias normales, si la infantería es vigilante, si es prudente en los pasos peligrosos, será difícil á la caballería ir á acuchillarla por la espalda. Si la infantería debe ser vigilante, la caballería no debe olTi­dar que esa vigilancia le incumbe cuando tiene la misión de con­currir á la protección inmediata de las columnas. Las patrullas de caballería bien adiestradas, laboriosas y perspicaces, harán un buen servicio sin cansar st..s caballos y da­rán confianza á las tropas que cubren, les permitirán simplificar su servicio de seguridad, y evitarles consiguientemente muchas fa­tigas. De aquí que las dos armas deben buscar todas las ocasiones de maniobrar de concierto, á fin de aprender á conocerse y com­prenderse bien, apreciando sus méritos recíprocos, con lo cual la una hará la confianza de la otra, produciéndose así la unidad de miras y la unidad de acción, sin las cuales los éxitos son pro­blemáticos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 147 _J EL JEFE DE CABALLERIA 1 SEGUN EL GENERAL DE BRACK En el campo de batalla, bajo el fuego y antes de cargar, ¿qué debe hacer el jefe de caballería ? Pasar la inspección moral de su regimiento, recorriendo su frente á. cuatro pasos, diciendo una palabra amiga al oficial; al soldado, estimulando á éste, llamándole por su nombre, haciéndole ver que no se le pierde ni se le perderá de vista. En el campo de batalla, el hombre es lo que puede ser. Allí, ni velo ni vuelta. Su persona y su alma están abiertas; en ellos lee quien sabe leer. Allí la intriga enmudece; los valientes de sala de espera, los sabios de salón, los Zieten de paradas, los galopa ... dores en tiempo de paz, no alzan tanto la cabeza. Allí ¡ay de aquel cuya cara palidece, de los penachos que se agachan al ruido de una granada! ... Allí se rinde justicia, y desgraciado el condenado en este tribunal donde sólo el honor preside ; no se levantará más .... Bajo el fuego: igualdad por el valor, y después elección del valiente entre los valientes, por Jos valientes, elección ésta que, si nos hace ponernos colorados, ¡es de entusiasmo y de orgullo 1 Es indispensable que el jefe se imponga á su regimiento de manera tan completa, que sus movimientos personales precipiten 6 detengan la acción común, que su tropa forme con él como un solo cuerpo, su pens:tmiento sea el suyo mismo y su confianza la que le inspire; esa confianza íntima, completa, instintiva, que hace decir al soldado en todas las situaciones: aquí esld, basta ... El jefe que no tiene á sus soldados en la mano, y no los mue .. ve como un solo hombre, no es digno de mandarlos. Es en el campo de batalla donde se cosecha Jo sembrado antes. Si siempre ha ~ervido bien, si ha adquirido fama de justicia, fir­meza, valor, instrucción y aptitud guerrera, ha procurado el bien­estar de sus soldados, reunirá en el campo de batalla todas las voluntades, las refundirá. sin esfuerzo en una sola : la suya. No debe haber en un Cuerpo sino una voluntad, la del jefe, so pena de indisciplina y desmoralización. La mayor desgracia que pueda acaecer á un regimiento, la mayor después de la falta de valor de su jefe, es la pereza y la ignorancia de éste, que tienen como inevitable séquito la intriga y el favoritismo. El jefe que cree que puede ocultar sus defectos y debilidades á la tropa, es más que cándido : el soldado al punto las conoce. Ocúpese, pues, el jefe, no en ocultarlos sino en corregirlos. El egoísmo del jefe empaña sus más brillantes cualidades 1 le quita las tres cuartas partes de su dominio moral. Si no está siempre persuadido de que él es su regimiento, y si en los días de privaciones ó recompensas se aísla, todo á él se lo atrae; si no piensa sino en sí mismo, es un mal jefe, pronto condenado por sus subordinados al aislamiento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Durante el combate, el jefe debe ver quiénes son los valientes,.. y no darse reposo hasta que hayan sido recompensados. En el vivac. frente al eriemigo, el jefe debe dormir la mitad del tiempo que duermen sus subordinados. ¿ Por qué le destinan los reglamentos más caballos que á los demás ? Porque tiene obli­gaciones de vigilancia especial y de fatiga personal. Durante la campaña todo descanso le es prohibido. Y es so­bre todo cuando sus soldados duermen, cuando debe velar él. Después del combate, si los heridos no van directamente á las ambulancias ó los hospitales, el jefe les hace colocar al lado de su casa, para vigilar que estén bien atendidos. Si se han hecho prisioneros, el jefe les toma bajo su protec­ción, les ampara, suaviza su triste situación, hace cuidar á sus heridos ..... . La responsabilidad del jefe de un regimiento de caballería ligera es inmensa, y a~{ aparece al coronel que sabe apreciar la gravedad de sus deberes. A veces, de él depen le la seguridad ó la salvación del ejército todo, y siempre la vida de sus soldados y el honor de su regimiento ..... . Debe saber que las rutinas de la paz dan detestables hábitos á los oficiales : llegan á tomar la forma por el fondo, lo accesorio por lo esencial ; creen que si no ~e hacen acreedores á un arresto por llegar tarde á la lista, que si mandan más ó menos bien su sección en la maniobra, son ofidales, y que el tiempo que no les exi­gen estos deberes de cabo, po Irán ocuparlo en los cafés ú otras diversiones ...... Error, falta enorme, que deLe el jefe corregir ó más bien prevenir, diciéndoles : "que el oficial de caballería se prepare, si quiere hacer carrera; que se instruya, ocupe sus ocios en estudiar su profesión en los menores detalles; que sepa mejor que el soldado todo lo que debe hacer el soldado; cuidar un caballo, limpiar correaje y armas, pues no es posible mandar lo que se ig­nora ...... " Hemos citado ya el ejemplo del ilustre Curély, de ese 'General de caballería ligera, que tomaba plazas fuertes con cien húsares, y que, ya célebre, encontraba que nada, en los más hu­mildes quehaceres militares, rebz jaba su espada y sus charreteras. POSICIONES OFENSIVAS La guerra anglo-boer, que termina después de dos años y medio de lucha, contiene un sinnúmero de lecciones perfectamen­te aplicables no sólo á los pequeños ejércitos, sino aun á los gran­des de Europa. Una de éstas es la siguiente: con las armas actuales, que sin cesar aumentan su poder y han transformado los ejércitos en ta­lleres mecánicos, los ataques contra un adversario en posición no pueden tener éxito sin una preparación completa por el fuego, sobre todo y casi exclusivamente el de artillería; la posición se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 149 _J bate en brecha, y cuando ésta es practicable, la infantería se lanza al asalto. · · Para la defensa, el problema consiste en ponerse al abri~o de esta preparación, en cuanto sea posible, para lo cual se ha pro­puesto para la orgamzación defensiva de un campo de batalla de tres líneas sucesivas de combate. Primero, una línea avanzada muy delgada, qut no se rifuerza durante el combate, cuyo papel es el de obligar al enemigo á des­plegarse y dejar ver sus fuerzas y sus intenciones. Después la línea misma de resistencia, de cuyos éxitos ó re-, veses depende la suerte de la batalla, lo que significa que su ca­pacidad de resistencia debe ser la mayor posible, para lo cual no debe estar txptte:.la al fuego de preparación del ataque por la arti­llería. En fin, la tercera línea, la de la artillería, elegida para per­mitir su empleo eficiente hasta 3,000 metros. La línea principal de resistencia, á fin de no estar expuesta al fuego de preparaciÓn de la artillería, deberá á menudo ocupar el declive posterior de las crestas, las que le servirán de escudo y · la ocultarán. Es bien evidente que la preparación defensiva del campo de batalla, ya sea por la elección de las posiciones ó la repartición de las tropas, no significa de ninguna manera que éstas estén como fijadas en aquéllas. Muy al contrario, deberán pasar á la ofensivtr­inmediatamente que hayan quebrantado el ataque del enemigo .. GRANDES MANIOBRAS DE ARTILLERIA EN EL CAMPAMENTO DE CHALONS Uno de los problemas que más han ocupado siempre y siguen ocupando la atención de las autoridades militares, es el de dar á las grandes,maniobras una forma tal, que de los experimentos he­chos se puedan deducir conclusiones aplicables á un caso real,. tal como se presentaría en la guerra. La solución de este problema no es nada fácil, como se sabe. Múltiples son las causas que contribuyen á hacerlo más complicado. Pero la firme voluntad de buscar y encontrar las condiciones que permitan dar á las maniobras, en lo posible, el carácter de verdaderos combates, ha de facilitar la solución del problema. Un nuevo paso en este particular se ha dado en Francia durante las grandes maniobras de artillería que se efectuaron en el cam­pamento de Chalons. Tomaron parte en estas maniobras 20 baterías montadas, 6 baterías á caballo, una brigada de infantería compuesta de 7 ba­tallones, 4 escuadrones, q secciones de municiones para infantería y 2 secciones de municiones para artillería. Todas estas tropas estaban al mando del General Nismesr Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 150 -' Para rleterminar con la mayor exactitud posible las forma­ciones en que se presentaban los cuerpos de las diversas armas durante las maniobras, como ta:nbién el tiempo que estarían ex­puestos al fuego de artillería, se había agregado á cada batallón, escuadrón ó grupo (de baterías), un oficial de artillería encarga­do de tomar nota de las posiciones ocupadas sucesivamente por los diferentes cuerpos, de las formaciones adoptadas y del tiempo en que las unidades estuvieron expuestas al fuego de artillería. ConcJuída esta primera parte de las maniobras, se procedió á la confección de blancos que presentaban con exactitud las for­maciones adoptadas por las tropas, colocá:1dolas después en lai mismas posiciPnes que habfan ocupado los cuerpos. La artillería abrió después su fuego sobre estos blancos, em­pleando cartuchos á bala. Este método ingenioso tuvo un solo inconveniente: el efectivo de la infantería y caballería era demasiado reducido para formar­se una idea exacta de lo que sucedería realmente en la guerra. En el presente caso, una brigada tenía que representar á un cuerpo de ejército. Sólo el efectivo de la artillería era tal, que esta arma pudo tomar sus form:1ciones de combate. Sin embargo, á causa de su desproporción con respecto á las demás ar.mas, las maniobras no obtuvieron el carácter que se pen­iaba darles. Lo que debe reconoc~rse es que tuvieron una importancia excepcional, sobre todo en lo que atañe al empleo de la artillería. Muy interesante fue también la crítica del General Nismes; agregaremos algunas olJservaciones que hizo el MzHiar ~V,c/rm­hla/ 1 sobre las mismas maniobras, observaciones que se considera­ron como muy juiciosas en Francia. Se observó que la artillería tenía una tendencia á dejarse hipnotizar-sz/ venia verbo-por el objelt'vo que le fue designado ó que se proponía de truír, de modo que dejaba pasar ocasiones fa­vorables para hacer uso de su fuego, ó se exponía á ser atacado por sorpresa, pues toda su atención se concentraba sobre un solo punto. Esto demuestra otra vez más que la artillería en el combate necesita organizar un servicio de seguridad, en cuya tarea debe ser secundada eficazmente por las tropas destinadas á proteger la artillería. El General Nismes tuvo que hacer presente á Jos comandan­tes rle grupo y de batería que, en vez de dejar absorber su aten­ción por el tiro sobre un solo objetivo, era de una importancia mucho mayor fijarse si no se podía descubrir á lo lejos algún des­pliegue de fuertes efectivos de tropas enemigas, pues es á la arti­llería á la que incumbe la tarea de impedir que el adversario logre efectuar el despliegue con toga tranquilidag. Se notó en las maniobras que, á pe~ar de la diversidad de uniformes, á menudo se confunden en el combate las tropas ami­¡:- as con las enemigas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- t:5 ( _J El empleo del anteojo de campaña no basta para impedir ~stas confusiones desastrosas. La artillería, para verificar la exac­titud de sus observaciones, tiene que servirse de exploradores. Otro error de esta naturaleza se produjo cuando se creyó ver -' una línea de tiradores de infantería en una arboleda, mientra5 que en realidad se trataba de una columna de caballería que avanzaba por una hondonada, apreciándose también erróneamen­te la distancia á que quedaba esta tropa (2,6oo en vez de 2,100 m.~. A este respecto, el Mz1ilar Wochemb/all observa que errore5 como éstos pueden resultar tanto de la falta de eficacia del anteo­Jo de campaña en uso, como de la lectura errónea del mapa, siendo además imposible corregir los errores hechos en la apre­ciación de distancias durante las maniobras, pues sólo en -el tiro con cartuchos á bala se pueden observar los puntos de caída. El General Nismes criticó la insuficiencia del contenido de ·ros partes é informes que mandaron los exploradores de los Cuet:"pol de infantería y caballería. Estos partes é informes eran demasiado Yagos. Otro punto de la crítica del General se refiere á la práctica ae artillería siguiente: A veces los comandantes de grupo, viendo que se presentaba en el horizonte un objetivo más importante, se con­tentaban con dirigir parte del fuego de sus baterías contra el nue­• o objelivo, siguiendo las demás baterías en el tiro contra el ohj'e­Ji'vo batido hasta entonces. El General Nismes insisti6 sobre la necesidad de concentrar el fuego de todo el :rupo sobre el nuevo ob.feHv•, porque de otro modo no se obtendría un efecto decisivo del fuego. • • • Con el objeto de estudiar la eficacia del fuego de infantería contra la artillería y el sostén de esta arma, se confeccionaron blancos que representaban una batería y su sostén. Intencionalmente el tiro se efectuó al principio con un alza que no correspondía á la distancia exacta. Se notó que los dos blancos sufrieron muy poco de las balas de los tiradores. - Después se volvió á tirar con el aba exacta. Sin embargo, el resultado fue menos satisfactorio todavía; hubo un número menor de impactos que en el primer caso, muchos de ellos obtenidos por rebotes. Algunos escritores militares franceses sostienen que los rebo­tes tienen más eficacia que los impactos obtenidos por el tiro di­recto. Esta teoría se califica de inadmisible por el Mzlt'lar Wochen­blall, pues resultaría que el tiempo y el cuidado que se consagran á la instrucción de tiro de la infantería, se gastarían inútilmente . ••• La artillería á caballo encontró grandes dificultades para la ejecución del tiro, á causa de! la gran muvilidad de los objetivos y del corto tiempv qu .:! quedaban expuest)S á su fuego. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Se trata, como se comprende, de la acción de la artillería á. , caballo contra la cabaJJería. Las dificultades arriba mencionadas existen siempre, y com~ ­no será fácil encontrar un terreno tan descubierto como era el de maniobras cerca de Chalons, serán considerables en un terrena . quebrado, donde la caballería del adversario no se verá sino S d minutos, desapareciendo después como por encar,to. Resulta, pues, que los jefes y oficiales de artillería á caball deben tener las mismas aptitudes que sus camaradas del arma de- · ca hall ería. Para desarroJJar estas aptitudes es preciso que la caballer(á. y la artillería á caballo maniobren junta·s para aprender á combf.... nar sus movimientos y á prestarse mutuo apoyo. En las maniobras de Chalons algunos comandantes de caba­llería, tratando de poner en práctica estas normas, consideraron,. por lo general la posición de su batería á caballo como eje de sus· movimientos, mantobrando •1 rededor de ella. Es de notar que á veces se empleaba la artillería á cabaJJn para reforzar las baterías montadas que entraban en acción. Muchos escritores militares, que pertenecen tanto al Ejército francés como al alemán, no están conformes con esta práctica, y opinan que por ningún motivo la cal: allería debe desprenderse del concurso de su artillería, que le puede ser nece~ario en el momeB-­to menos pensado. Los mismos escritores militares sestiencn, y no sin fundamen­to, que la caballería, si ·se le encarga alguna misión durante e combate, podrá llenarla por completo sólo cuando cuente con e - apoyo de la artillería á caballo, lo que no es de extrañar si se toma en cuenta el gran efecto moral que produce esta arma. Durante las maniobras, cuando e ord nó que la artillería caballo reforzase las baterías montadas, un grupo de baterías • caballo se colocó al lado de una batería montada que operaba aisladamente, es decir, que e~taba separada de las demás bater(a montadas del mismo grupo, por una arboleda. Aun así, se vio que el grupo de baterías á caballo y la bate- . ría montada procedieron por separado al reg1ajedel tiro, dirigien­do además su fuego sobre objetz't.:os distintos. El General Nismes criticó estas prácticas, recordando qu eran completamente contrarias á uno de los principios fundamen • . tales de la táctica, á saber: á la concentración de los fuegos de 1 .. artillería. El General insistió en lo siguiente : el comandante de la arti~ . Hería á caballo debía haber asumido el mando de la batería mon~ tada. De este modo se hubiera obtenido una acción uniforme de I2 artillería que allí estaba en batería. Otro punto mencionado por el General Nismes era Ja necesi"- , dad de que el espíritu de solidaridad y no de rivalidad hag-a guiar las resoluciones de l0s jefes y oficiales durante el combate. Se cita el ejempl.o de un. grupo de baterías que pasaba á re­taguardia y á proximidad de otro grupo en batería. En este caso,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 153 -.J el comandante del primer grupo dejó de ofrecer su ayuda á sta camarada de grupo en batería, ayuda que pudiera haber hecho falta á este último para batir con mayor éxito el objelzvo contra el cual dirigía su fuego. • •• Las maniobras han demostrado, por otra parte, la exactitud de las observaciones hechas en la guerra, sobre la gran influencie. que puede tener la artillería á caballo, y al mismo tiempo la ca­ballería que actúa á vanguardia de las tropas, en la faz prepara­toria del combate. Estas baterías á caballo, dejando libre el frente, podrán ocu­par posiciones de flanco, desde las cuales dirigirán su fuego sobre la artillería enemiga en el momento mismo de su despliegue. Si las baterías á caballo no ponen fuera de combate á un gran número de artilleros y de piezas del adversario, dificultarán, en cambio, seriamente el despliegue de su artillería, é influirán sobre todo en el reglaje del tiro de ésta, que no lo podrá efectuar con la exactitud necesaria. Es evidente que una batería á caballo, operando primero con­tra la caballería ó la infantería enemiga, y pudiendo, por consi­guiente, efectuar su reglaje del tiro con toda prolijidad, obtiene por estas circunstancias una gran ventaja sobre la artillería del adversario en el momento en que las baterías enemigas ocupan la posición elegida. No será tampoco la inferioridad numérica la que impida á las baterías á caballo la ocupación de una posición de flanco, pues, como queda dicho, los servicios que pueden prestar son muy im­portantes, y por otra parte, llegará pronto la artillería amiga, que podrá reforzar el fuego de las baterías á caballo, recibiendo de éstas los datos para un pronto reglaje del t1ro . • • • El tiro indirecto, que presenta una serie de inconvenientes por ser no sólo más lenta, sino también errónea la apreciación de la distancia á que queda el objetzvo, no deberá emplearse sino en el caso de saber de antemano cuál es aquella distancia, ó cuándo se pueden obtener de otra batería ya en acción, datos seguros so­bre el reglaje del tiro. No hay que creer que el desenfile de las piezas teni:'a por consecuencia una disminución de las pérdidas en la proporción que generalmente se supone. El enemigo alargará naturalmente su tiro cuando resultare ser demasiado corto, y los disparos más largos causarán daño á los avantrenes y atalajes, los que estarán más expuestos, por encon­trarse en la pendiente opuesta. Ventajoso será, sin embargo, el empleo del tiro indirectQ1 cuando desde las baterías parapetadas se pueda observar el efee­to producido por el fuego. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 154 _J Habiéndose notado que al emplearse el tiro indirecto se pro­ducen sobre el frente de la posición ánguloc; muertos que facilitan i la infantería la marcha sobre la posición enemiga, se reco­mienda, para salvar este inconveniente, que la infantería del defen­sor cambie de posición, colocándose á vanguardia de la posición cubierta, para poder batir por medio de su fuego estos ángulos muertos. La artillería divisionaria que acompañaba á la infantería en su movimiento de ataque, desempeñó su misión con mucha habilidad. El a vanee se efectuó por escalones. Cada escalón continuaba con el fuego hasta que el siguiente entraba en batería y podía reglar su tiro. No hay que perder de vista las dificultades inherentes á esta clase de avance, que, por otra parte, no podrá efectuarse sino cuando la configuración del terreno lo permita. Las baterías no podrán avanzar siempre por el camino más corto. No debía interrumpirse el fuego de los demás escalones du­rante el tiempo que necesita uno de ellos para 1 econocer la posi­ción que piensa ocupar. Tampoco es admisible que el avance de la artillería constitu­ya un obstáculo para el de la infantería, cosa que sucede con el avance de la primera por escalones. Los experimentos de tiro hechos durante las maniobras para comprobar el grado de eficacia del fuego de la infantería contra la artillería, demostraron que á I,200 m. la situación de ésta última empieza á ser muy crítica. El Ministro de la Guerra, General André, que presenciaba estos experimentos de tiro, ordenó que se relevara del mando á aquellos oficiales de artillería que permitían á la infantería enemj­ga acercarse hasta 1,200 y aun 1,100 m. de la posición de la ar­tillería. Hizo presente el Ministro que, en estos casos, lo único factible es enganchar las piezas y marchar á retaguardia, cambiando de posición, si no se quiere exponer las baterías á una destrucción segura. Parece que el Ministro ha querido dar una pequeña lección á los oficiales de artillería que. no fijándose suficientemente en la eficacia del fuego de la infantería, se acercaron demasiado á las líneas de tiradores enemigos. Aunque hay que cuidarse de toda exageración, parece que del resultado obtenido en estos experimentos de tiro, se podrá de­ducir una importante enseñanza, que se podrá formular así: La distancia más conveniente para la iniciación del fuego de la artillería queda entre los 3,000 y 2,5 )0 m. A 1,200 m. esta arma debe marchar á retaguardia. Resultaría, pues, que la zona eficaz del tiro de la artillería queda rel'iucida á 1,500 m., más ó menos . • • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ~ 155 -' En resumen, se puede decir que las grandes maniobras de ar. tillerfa de Chalons han dado como primer resultado enseñanzas de mucha utilidad. Se hubiera podido sacar más provecho de ellas, si las demú .armas hubieran sido ntpresentadas por efectivos más considerables. --..c:::::::====•H i s t o ri a- HisToRIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA POR JUAN DE CASTELLANOS ( 1590?) (Continúa) Y á causa de ser día proceloso de lluvias y de vientos insufri­bles, caminos ásperos y deleznables, los españoles no venían jun. tos, antes desensillados los caballos. las sillas en los indios de .ser­vicio, y cada cual el suyo de cabestro, por do mejor podía cada uno. Los bárbaros pusieron en aprieto á los que estaban ya más en lo llano, y Martín Galiano, como viese en indios moscas t.nta desvergüenza, en cerro subió sobre su caballo, y blandiendo la lanza detenía el primer ímpetu con poco daño, porque para se dar aquel tumulto, más hirió con espanto que con lanza, de ver aquel cornúpedo no visto. Mas esto duró poco, porque luégo, en oyendo la grita y alboroto, bajaron á gran priesa los restantes, unos ea.. yendo y otros resbalando, y loo; indios tuvieron por seguro dejalles en lugar desembargado, el caudal que tenían, y la cena y fuegos encendidos en sus casas, socorro necesario por ir todos del frígido rocío fatigados. Allí hallaron buenas esmeraldas, y á vueltas del rancheo de ]a ropa, sobre quinientos pesos de oro fino, que tanta cantidad en ningún pueblo pudieron recoger, por recibillos de paz y nunca selles quebrantada. Y ansí los enviaro:1 otro día al campo con dos hombres de caballo; cuya muestra les dio no poco gusto, debajo de sentir que hallarían otros rancheos de mejor sustancia, recono .. ciendo ya, según lo visto, que la distancia de la tierra fría era mayor de lo que se pensaba; y el campo se mudó de Garagoa, al asiento de Ciénaga, de donde el Juan de San Martín, con el in­tento de salir á la tierra de los llanos, había ya partido con su gente. El cual continuando su demanda, pasó por Siachoque y To­cabita, y por el pueblo que se dice Toca, á quien dieron por nom­bre Puel>logrande, porque lo merecía su grandeza en aquella sazón, y atravesaron por el alto de aquella Serrezuela hasta venir á dar al que llamaron pueblo de los Paveces, por los muchos con que salieron á les dar batalla, r¡ue fácilmente fueron descompues­tos. Y sin ha ce \les daño, se pJ.saron á Issa, población donde decían Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 156 -' haber algunos indios que trataban con los que confinaban con los llanos. Y estando ranchados, procurando por guías que supiesen la derrota, vieron venir un indio presuroso, de sangre. rubricados los vestidos, recién cortada la siniestra mano y las orejas ambas y el cabello asidos, que venía de Tundama, á quien dicen Duita.: ma comúnmente, Cacique rico y hombre poderoso, el más gue­rrero de los deste reino. Y el mísero gandul, puesto delante de los Ochíes á quien él buscaba, en alta voz habló desta manera : " Hijos del sol : yo vengo de Tundama, por donde vuestra fama ya tendida, con relación cumplida de lo hecho, benignidad de pecho con quietos que quieren ser sujetos á sosiego : lo cual sabido, luégo como viejo dije ser buen consejo que viniese quien por Tundama diese paz y dones. Tuvo reprehensiones este voto,. y el de razón remoto, por aquesto a mancilló mi gesto, y el tirano,. cortándome la mano, dijo: 'Quiero que seas mensajero, declaran­do como les voy llegando destos frutos, porque son los tributos que yo pago; y que lo que en ti hago por tenellos, he de hacer en ellos cuando vengan. Di que no se detengan, y en su vía tú_ puedes ser la guía de mañana.' No me falta la gana gente santa, y pues que no os espanta dura lanza, ordene la venganza vuestra diestra, por ser afrenta vuéstra más que mía." Oída la razón del miserable, condoliéndose de su desventura el Capitán Cardoso, lucitano, en este caso bien afortunado, le curó las heridas que traía; y el Juan de Sanmartín incontinenti con ace­leración mandó que fuesen diez peones y siete de caballo, de quien estaban todos confiados ser poderosos para quebrantalle al brioso cacique la soberbia; pero llegados á Firavitoa supieron de veci­nos de aquel pueblo estar el indio bien apercibido de gentes ea guerrera disciplina cursados, y pertrechos necesarios para perse­verar en su defensa, según después se vio por experiencia, como declararemos á su tiempo. Y ansí determinaron por entonces de no llegar allá sino volverse, reconociendo que les convenía mayor po­sible y otro fundamento. Y porque también vieron, aunque lejos, ameno valle que representaba haber de naturales gran pujanza,. acerca de lo cual hubo preguntas, y por ser población de Soga­moso, á quien todos guardaban el decoro, nunca tuvieron resolu­ción dellas. Volvieron, pues, á Issa, desde donde los guías que tenían ca­minaron á la mano derecha, diferente camino del que siempre de­seaban para salir al llano repetido, porque los adiestraron por los pueblos de Cuítiva, de Guáquira, de Tota y Bombaza, bajando la laguna de Sogamoso, sin llegar al pueblo, ni hallar el compás que se tenía ~ntre estos bárbaros por tierra santa. Al fin por circuitos y rodeos, los trajeron los indios quince días, y cuando ya pensaban que salían de los términos desta serranía, que de su perdición fue­ra camino, sus propios pies, ajenos del deseo, entraron otra vez en Baganique, no sin desabrimiento del engaño, que fue para más g-usto y alegría, é yerro para más acertamiento. Yendo, pues, caminando por el valle, hallaron rastro fresco de caballos, porque otros españoles de su campo siendo su Capi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L. 157 J tán Fernán V anegas (segundo Mariscal dest~ distrito, el cual des­pués casó con D.• Juana de Ponce y de León, estirpe clara), ha­bía por allí tomado prendas que prometieron dar otras mayores en acrecentamiento de ganancia. Reconociendo, pues, la cercanía de Ciénaga, do el campo hizo pausa, el Juan de San Martín, como debía, envió dos peones á decirles lo que pasaba cerca del viaje. Los cuales como ya llega­sen junto, y viesen humos sin aquel murmurio común en todos los alojamientos, creyeron que se estaban en Ubeita, adonde los de­jaron de partida para venir allí, y así temieron, considerando que los moradores, viéndolos solos, ejecutarían en ellos los enojos del rancheo pasado cuando los ahuyentaron; y por asegurarse deste riesgo. tomaron una mata por cubierta .. con intento que con la de la noche volverían á quien los enviaba. · Y estando temerosos y confusos, un asno que llamaban Maru­base (de quien yo he tratado largamente en lo que se escribió de Santamarta), usó del mismo canto y armonía que el otro de Sileno cuanto Lotis la ninfa recordó del dulce sueño : y fue de tal virtud aquel roznido, que los dos desecharon el del miedo, por darles aquel són salvoconducto para salir del monte sin recelo. Y ans{ lle­garon á los aposentos do hallaron algunos españoles, y preguntan­do por la demás gente, dióseles por respuesta como fueron en de­manda del rey llamado Tunja, de quien había dado gran noticia un indio que prendió Fernán V anegas; pero que no sabían el su .. ceso. Y para yo decillo será justo, por ser prisión del rey cuya pujanza no tenía contraste de fortuna, que se comiese con moder­no canto, pues el proceso deste ya repugna en l>~cas cosas dete­nerme tanto. Conlúzúa ----::::=~- Variedades -=--== - LAS 25 CIUDADES PRINCIPALES DEL GLOBO 1 LoNDRES ........... . ~ NuEVA YoRK ...... . 3 PARls .............. . 4 BERLiN ............. . 5 CHICAGO ........... . 6 VIENA ............. .. 7 ToKIO ............. .. 8 SA:-. PETERSBURGO. 9 CALCUTA ........... . 10 FILADELFIA ........ . 1 1 CoNSTANTINOPLA ••• Inglaterra ......... . Estados Unidos .. . Francia ............ . Alemania .......... . Estados Unidos .. . Austria ............. . Japón ............... . Rusia ............... . India ................ . Estados Unidos ... . Turquía ............ . 4·536,063 3·437,202 2.660,550 1.888,326 r.6g8,575 I .662,269 1.440,121 1.439,375 1.321,664 l.293,6g7 l. I 2 S ,O()() (Igül) (Igoo) (rgoi) (Igoo) ( 1900) ( 1900) (1899) .(1900) ( Igül} (1900) ? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 ~2 23 2<4- 25 Boletín Militar de Colombia Moscou ........... . Sz'-ngan-ju ....... . Han-Ktu ......... . Buenosairu .. .... .. Osaka ............ .. Cantón ............ . Tch'mg-lu-:fu .. . Bombay ........... . Glasgow ... ...... . Buda-pest ........ . Hamburgo ........ . Hang-lchm-fu .. . Ttúz-lsin-hzen ... . Liverpool .......... . Rusia ............... . China ............... . Id .................... . Argentina ........ . Japón ................ . China ............... . Id.' .................. .. India ............... . Escocia ............ . Austria ............. . Alemania ......... . China .............. . Id .................... . Inglaterra .......... . I .035,664 1.000,000 85o,ooo 836,381 821,235 8oo,ooo 800,000 770,843 760,423 713,383 705,738 700,000 700,000 6~4,947 PEREGRINACION DE ALPHA , POR ?t1ANUEL ANClZAR (Continúa) ( 1897) ? ? (1901) (1899) ? ? (Ig<>I) (Igül) (1900) (1900) ? 't (Ig<>I) Camínanse tres leguas al SE. de Issa, pasando por el peque. ño y triste pueblo de Cuítiva, y se llega á coronar una altura de 3,200 metros, desde la cual se dominan inmediatamente el llano AJarcón y el río del Hato á la derecha, y más de la mitad del lago de Tota al frente y á la izquierda, quedando también frontero á tres leguas, línea recta, el tormentoso páramo de Toquilla. Eran las siete de la mañana de uno de los últimos días de julio, cuando llegámos á este punto, admirando las sementeras de papas, maíz, trigo, cebada y arvejas, que cubren la falda occidental de la serra­nía, desde el pie á la cumbre: de pronto, y como si nos hubiéra­mos transportado instantáneamente á otras regiones, recibímos un baño de niebla y viento furioso, que nos dejó ateridos. El páramo encubría sus cimas entre un torbellino de nubes oscuras, que osci­laban y se revolvtan con singular violencia,_sin desprenderse de la tenebrosa cumbre, lanzando á ratos sobre el lago mangas de nie. bla y viento impetuoso : los termómetros marcaban 7° centígrados, al abrigo del viento, y 5° á campo abierto; las manos entumeci .. das no podían desempeñar oficio alguno ; las mulas volvían grupa y rehusaban seguir adelante. Al cabo de largo rato, y por un ca. pricho frecuente en los páramos, el viento calmó, se despejó de nieblas el país, y un golpe del sol de los trópicos inundó de luz la magnífica cuenca del lago, sus penínsulas y las remotas playas de allende, cuyo espectáculo duró corto tiempo, tornando las nieblas ' oscurecerlo todo. Aprovechando la bonanza bajámos una cuesta rápida, de mal piso, hasta llegar al nivel del lago, 2,983 metros sobre el del mar, y desde que estuvimos respaldados por los cerros, cesó de molestar el viento helado, reaparecieron las sementeras de trigo y papas, y comenzamos á encontrar las diseminadas cho. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 159 _J zas de los cultivadores. Como adelantaba el día, fue aclarándose el lago, hasta quedar visible su espléndida masa de agua, interru~­pida por dos penínsulas y varias islas pequeñas, y batiendo las rt­bera5 con su oleaje, cual si pretendiera remedar al Océano. Las costas se presentan, ora llanas, entrándose en el lago, como parte de su lecho, que sin duda fueron; ora escarpadas y peñascosas, terminando á pico sobre las ondas agitadas y azules que baten el muro ; accid_entes aprovechados por el camino para diversión del viajero que, de sorpresa en -sorpresa, llega sin fatiga á Pueblo vie­jo, habiendo andado 4 leguas por las pintorescas riberas. Juan de San Martín fue el primer español que avistó el lago de Tota, en 1537, guiaélo por indios de Issa, anhelosos por des­orientarlo del valle de Sugamuxi, adonde quería que lo llevaran. 11 Desta laguna refieren, dice Piedra hita, que á tiempos descubre un pez negro, con la cabeza á manera de buey, mayor que una ballena. Quesada dice que en su tiempo lo afirmaban personas _de gran crédito, y los indios decían que era el demonio; y por el año de seiscientos cincuentidós, estando yo en aquel sitio, me refiri6 haberlo visto Doña Andrea de Vargas, señora de aquel país.'' Tan autorizada quedó esta patraña del demonio de agua dulce, que nadie se hallaba con valor para ex¡..>lorar el lago, del cual y de sus islas contaban lindezas peores que las de Piedrahita, hasta que recientemente llegó por allí un inglés poco temeroso del dia­blo, y fabricando una balsa de juncos, abordó la isla mayor, don­de sostuvo una sangrienta batalla con .... los tímidos venados, que pacíficamente la poseían. A ejemplo del inglés entraron otros na­vegantes, en balsas y canoas, ocuparon las islas y desencantaron el lago, que hoy no tiene otros peligros sino los causados por Jas borrascas del páramo de Toquilla, cuando agitan las tres leguas cuadradas de superficie que ofrecen las aguas á. la acción de los ventarrones. Frente á Puebloviejo se ha extendido, por más de me­dia legua de ancho, una llanura formada por los aluviones del río Tobal y tres grandes arroyos afluentes al lago y á expensas de éste, que en otro tiempo debió subir 25 metros más arriba de su actual nivel, como lo indican los lechos horizontales de guijarros y arenas, visibles en algunos derrubios de las próximas colinas. Al extremo S. tiene un desagüe natural, origen del Upía, susceptible de ser ahondado con poco trabajo, para dejar en seco mucha parte de las márgenes, de que podrían aprovecharse Jos estancieros ya situados en contorno. Proyectos descabellados se han tenido sobre esto, sin hacerse cargo de las nivelaciones necesarias, ni de lo in­servible del fondo de la laguna, que debajo de los ~o metros de agua contiene por lo menos 8 de cieno, incapaz de adquirir consis­tencia en muchas decenas de años. Los desagües parciales, ahon­dando periódicamente el cauce del Upía, es lo único practicable y que promete buen éxito á los que busquen tierra para trabajar, no tesoros, que allí son tan ciertos como el diablo-ballena de Pie­drahita. Puebloviejo figura como parroquia desde 1776, por esfuerzos de su primer Cura Francisco Javier Arias, quien supo perpetuar su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- I6o .....J nombre con buenas obras, entre ellas una iglesia sólida y grande. Siguió estacionario este pueblo hasta 1840, en que fue Cura un Pres­bítero Peña, y lo mejoró bastante; de entonces para acá más bien ha decaído que prosperado, por falta de un hombre de influjo y ~ntendimiento que se consagre á la beneficencia pública; por falta de Cura, en una palabra, pues aquéllos están huérfanos de pastor, propiamente dicho, que es el alma de nuestros distritos lejanos. Sucias las casas, enyerbadas las calles, toscos y mal vestidos los fiahitantes, y tan curiosos, que cuando llega un forastero se entran en grupo hasta su cuarto á examinarle la figura despacio y en si­lencio. Forma este lugar un contraste imponderable con Issa, cuya pulcritud no podíamos menos de reco1 dar á cada rato; y si esto su­cede respecto á lo material y apariencia del poblado, no es menor el atraso en punto de instrucción, que allí se desconoce y aun se tie­ne por calamidad, pues al que sabe leer y escribir lo abruman á. cargas concejiles y lo arruinan á multas, como le estaba sucedien­do á un honrado vecino que nos hospedó, el cual era Alcalde, ma­yordomo de fábrica, elector y no recuerdo qué otra cosa, y lo traían saqueado con multas inconsideradas y renegando del sistema de gobierno, puesto q~e no lo conocía sino por los vejámenes y que­brantos que los superiores le proporcionaban. Esta es, con algunas variantes y pocas excepciones, la suerte de todos los Alcaldes y Jueces parroquiales, víctimas de la entonada ociosidad y amplios caprichos de esos otros empleados inútiles y con sueldo, que lla­man Jefes políticos. Yendo de Puebloviejo para el de Tota se pasa el desaguade­ro del lago, que, como antes dije, lo forma un canal natural pro­porcionado por el terremoto que de singular modo hendió el po­deroso ramal de la cordillera en el Alto de Las Cruces, al . del .lago, no sólo facilitando la descarga de sus aguas sobrantes, sino ltevándose para los Llanos las del río Olarte que le tributaba, como ro manifiesta su decidida inflexión hacia el Norte. Salen por el des­aguadero 308 metros cúbicos de agua cada minuto; cantidad que con ser respetable, no iguala toda vía la mitad de la que vierten á la cuenca 2 río'l, 1 (arroyos y I 5 leguas cuadradas de tierras ad­Jacentes inclinadas á esta laguna, .;obre las cuales caen anualmen­t'~ 6o pulgadas cúbicas de agua llovediza. Desde luego se colige que la descarga del U pía, combinada tal vez con la de otros cauda­les invisibles, sostiene sin desbordar el lago, que de otra suerte había colmado una extensión de país muy considerable; y que la existencia del desaguadero cuenta larga fecha, lo demuestran los sepulcros antiguos encontrados en el p@queño valle ribereño del Olarte, con momias, loza y fragmentos de lienzo labrado, iguales á los que se descubren con frecuencia en los curiosos panteones de Gámeza. Conlinú• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 5

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 24

Por: | Fecha: 20/12/1902

i ~~~~:::MO~ilitar deAn~:::~::~ r ~~ . : ......... ~~~A~O D~ ~I~STE~IO ~E.G~~ ~.D~~ ~J~GI~~ ... ·····-~~ l DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco \ ! O•mcrnl de Jngcuieroe t 1 : ¡ Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales del Ejército ¡ ! : :::;: Puedt muy bien suceder que nuestro re1prto fi todas lar ronvrcctonc•, venga ú parar en la Í::: indiferencia y nos deje sin energías para defender lcu nuéslra• - gXRIQUE STEXKIEWICZ .l. ·::·:: .. .. ·~~~~~~: · ~~~;~;,:~~~ · ;;·~~· ~~;;··;.:···· ··: ··t ------------------------~ ~ Oficial ~ DECRETO NUMERO 17 r6 DE 1902 ( NOVIF.MBRE 22) por el cual se adscrib"n la s funciones de la Intendencia ceaer,\1 del Ejército al 2.0 • ub ecretario de Guerra y s;e hace nombramiento de este empleo El V/cepresidmt~· de la ReplÍb!t'ca, encargado dd Podn· EjecuHvo, DECRET•\ Art. 1. 0 Adscríbense al 2.0 , uhsccretario rlel Ministerio de Guerra todas las funciones que han c orrespondido al Intendente general del Ejército. Art. 2.0 La Oficina de esta Intendencia continuará funcionan­do con el personal de empleados que tiene actualmente. Art. 3. 0 Por renuncia aceptada al Sr. D. Joaquín Uribe B. del cargo de 2.0 Subsecretario del Ministerio de Guerra, n6mbra .. se para ese car·go al Sr. D. Javier Tobar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El ::Vlin : ~, ~· - \, de Guerra, ARis, mEs FERN {r-;oEz TOllO II--47 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 738 _J DECRETO NUMERO 1732 DE 1902 (NOVIEMBRE 25) por el cual se incorpora una División D Víupresúlenle de la ReptjbHca, m.cargado del Poder .FJ"ulm, DECRETA Art. 1.0 Incorpórase la División Casabianca, que comanda e General Luis D. Céspedes, en la División Perdomo, que comanda el General José M. Cogollos. Art. 2.0 Autorizase al Sr. General Cogollos para reorganizar convenientemente la División de su mando, haciendo los nombra­mientos de Jefes y Oficiales, los cuales someterá á la aprobaci6n del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. -"' JOSE MANUEL MARROQUHC. El Ministro de Guerra, ARrSTIDEs FxRNÁNDEz DECRETO NUMERO 1733 DE 1902 (NOVIEMBRE 2 5) . por el cual se aprueba un Decreto expedido por el Sr. Gobernador del Depar­tamento de Panamá D Vicepresidenll dt la Reptíblica, mcargado del Peder Ejuttlitl,, DF.CRETA Artículo único. Apruébase el Decreto número 127 de 8 de Octubre de 1902, por el cual se modifica el marcado con el núme­ro 101 de 18 de Julio del propio año, dictado por el Sr. Goberna­dor Jefe Civil y Militar del Departa mento de Panamá. Comuníquese y publiguese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDRZ DECRETO NUMERO 1738 DE tgo:a (NOVIEMBRE 25) por el cual se reconoce! un grado Zl Y.Ceprtsidmll d1 la Repúblt'ca, encargado dtl Poder E.fteti/ÍfJ,,. DECRETA Artículo único. Reconóce al Sargento Mayor Eliécer Santos. R. el grado de Teniente Coronel efectivo con que ha venido pres­tando sus servicios en la presente guerra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 739 __; §. Dése cuenta al Honorable Senado en sus próximai sesio~ nes, para los efectos constitt.tcionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FttRNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1739 DE 1902 (NOVIEMBRE 2 5) por el cual se dispone la reorganisación de la División Bolívar El Vtcepresz'denle de la República, encargado del Poder .EjecuHtJ,, lJECRETA Art. 1.0 Reorganízase la División Bolívar que comanda el General Demetrio Mora, con los siguientes Batallones: Rzcaurt1, Sucre y Vencedores, organizados en la Provincia de San Juan de Rioseco; C6rdoba y Valmcz'a, de la División Perdomo, y Ayacucño, de la DiTisión lfm'ón Repubb'cana. Art. 2.0 Autorizase al Comandante general de la Divisi6a expresada para hacer la reorganización de los Batallones que la componen, de la manera más conveniente, haciendo la designación de los jefes y Oficiales, de todo lo cual dará cuenta al Ministerio de Guerra para su aprobación. Comuníquese y publfqucsc. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL :MARROQU1ll El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1740 DE 190~ (NOVIEMBRE 2 5) por el cual se confiere \In ascenso El Vt(tj>rtsidmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder .E.Jecukl#, DECJU~T.A Artículo único. Asciéndese al Coronel Julián Granados'~ neral efectivo de Brigada. §. Dése cuenta a) Honorable Senado en sus próximas se~ nes, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de .Noviembre de 190~. JOSE MANUEL MARROQUD.J El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- . 7<4-0 _¡ D ECRETO NUMERO 1742 DE 1902 (NOVIEMBRE 25) por el cual se confieren unos ascensoc; El Vt.'cepresidenle de la República, encargado del Poder ~·ecult'vo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Subtenientes á los Sargentos 1.01 Alcides Sánchez y Efraím Martínez, del Batallón 4.0 de Tira­dores. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1743 DE 1902 (NOVIEMBRE 2 5) por el cual se eleva el valor álzar los heridos, r-Por imprevista que sea la aparición del enemigt> hay t:pe r~r. s.lemP,re una cosa : que siempre se le puede de..;_ota'r a. la ba~ea 6 pGIT medio del fueg1>. -Si el enemig~ está cerca, acr.meterle á la bayoneta· si esai leJOS, primero con el fuego, después con la bayoneta. ' -No te iñeieras en. los asuntos de los demás cuando veas q~e · ~Jliep ;,~n el campo de bata Ha bastante tendr~s con atencfer ~ tu fiirte. Por ayudar i los demás, abandonarlas tu puesto. El Jefe. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Coloriibta '-- 755 -' que se meten entre el cue­ro y la carne soterradas, adonde con el cebo van creciendo, y lle­gan si por caso se descuidan, á ser de la grandeza del garbanzo; aquella corpulencia toda llena de hijos semejantes á la madre, que se van por las plantas extendiendo y su generación multiplicando. Y ansí vimos algunos, á lo menos indios y negros, sucios, descuida­dos, dejallas encamar de tal manera, que vienen á perder algunos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 758.....) dedos de los pies, por tardar en remediarlos. Mas nuestros espa.ñQ­les Juégo fueron á su común andar restitu{dos, y después que supie­ron el misterio, entraban en las casas despobladas con el recato .que les convenía. · En efecto, buscaron los vecinos por diferentes partes derra­mados; y prenderían como cuatrocientos varones y mujeres y mu­chachos ; á los cuale! por señas de halagos dieron seguridad, ma. nifestando que no venían á hacerles daño, sino para tenerlos por amigos; y ansí dejaron muchos en sus casas y algunos se llevaron para carga, cosa que hacen ellos comúnmente desde que tienen fuerza para esto; aunque pocos hay hoy que no se huelguen de valerse también de pies ajenos, y tienen por acepta grajería tener yeguas y potros con que ganan á llevar cargas copia de dineros. Dejando, pues, aquellas poblaciones de Sorocotá, luégo des­cendieron al pueblo comarcano dicho Turca, al cual ellos llamaron Pueblo fondo, por ser de todas partes rodeado de lomas altas y él en lo profundo, donde tomaron ansí mismo gente y gran copia de telas de sus lienzos 6 mantas, y algún oro y esmeraldas, principio que les puso más espuelas para calar secretos de la tierra. Y ansí, al día siguiente se partieron á Guachetá, que fue pueblo potente, y le pusieron ellos San Gregorio, por ser en aquel día su llegada. Cuya gente se vía retraída en unos altos riscos y peñoles, á vista de los nuéstros y sus casas, en las cuales entraron sin que fuesen de guerrero furor acometidos, porque el temor de ver gentes ex­trañas y representaci6n de los centauros, imaginando ser un cuer­po solo el caballero y el que lo llevaba, los tenía suspensos de tal suerte, que cada cual estaba más dispuesto á se valer de pies que de las manos ; mas viéndolos entrar quietamente y sin usar de aquellas destemplanzas ant:jas á guerreras violencias; parecían les ser no tan crueles cuanto la veloz fama publicaba. Y ans{ para sa­ber de cierta ciencia cuál era su comida más acepta (por la sospe­cha que tenfan dellos acerca de comer:: humanas carnes), enviaron un indio y una india, ambos maniatados y un venado. Los nuéstros (el misterio conocido), la carne del venado repartieron, y á. la india y al indio libertaron, diciéndoles por señas que volviesen á decir que ellos no comían hombres, ni venían á darles sinsabores, antes á defenderlos y ampararlos de cualquier enemigo que tuviesen; y ans{ podían muy seguramente venir á sus albergues sin recelo. Los bárbaros, que estaban á la mira, este mudo mensaje recibido, vinieron á la paz, que fue prir;nicia de la que voluntaria dieron in­dios en este Nuevo Reino de Granada. Otro día después, por un descuido incendi6se la casa de un vecino; y antes que se tendiese más la llama, dispuesta para más crecic;lo daño, acudieron los nuéstros al remedio, que dieron con s1,1 byena diligencia; por cuyo beneficio los vecinos representaban agradecimiento, y, en su opini6n, quedó la gente nuéstra en indus­tlii4L y bondad acreó~tada . . Deja9os., pue~, los destas vecindades en sus casas, seguros y qwe.~os., f_u~ron á la ci1,u;hu;l de Lenguazaque, cuyos vecinos, de l3. ~l}ljl suert-e, es.t~ban en..tr~ peñas r~~raídos; pero corno .tuvieseQ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 759 -' ya noticia ser gente comedida y amigable, saliéronles de paz, y pre­sentaron cantidad de venados y conejos con otros alimentos nece­sarios, y muchas telas, varias en colores, qne para su reparo fue­ron buenas. De todo lo cual era recompensé.\ mostrar por térmi­nos inteligibles que los suyos les eran agradables, y siempre los tenían por amigos. Y ansí fueron procediendo nuestro campo has­ta Cucunubá y á los asientos dél poderoso pueblo de Suesca, don­de fueron servidos y hospedados, y acudían de partes diferentes á verlos y traerles de las cosas de que más abundaban en sus casas. Entre los cuales, uno que venía con dos telas, primero que llegase al lugar donde estaban ranchados, topó, que no debiera, con Juan Gordo, en cualidad humilde, pero fuerte, y de mucho valor en los trabajos; el cual atrás volvía con intento de aprovechar la carne de un caballo que no lejos de allí quedaba muerto; y el indio que venía con las teld.s como viese venir aquel cristiano, púsolas en el medio del camino, y desvióse dél breve distancia, cuasi por vía de comedimiento, hasta tanto que el español pasase. El Juan Gordo pensó que le hacía servicio de las telas que le puso delante de los pies, y recogió las el miserable (corno no sabía ser ciert0s men­sajeros de su muerte), y fuese luégo donde le llevaba aquella des­compuesta golosina. Mas, entre tanto vino con querella el inde­zuelo ,·il al Licenciado, diciendo que un soldado de los suyos le tomó ciertas mantas que traía; y oída la que1ella, mandó luégo al Alguacil llamado Villalobos, que le trajese presa la persona que fuese señalada por el indio. Al fin lo trajo preso, y aunque el po­bre dio su disculpa sin ficción alguna, y no faltaron buenas terce­rías, de ningún fruto fue la diligencia; pues no sin gran pesar del campo todo á muerte natura.\ fue t:ondenado, y ejecutada luégo la sentencia. Debióle parecer que convenía, para que los demás tu­viesen freno; y tal persona fuent que parara en otra puuición de mi~ templanza; y á él no le valió llamarse Gordo, ant s, según el uso de las gentes, quebró la so~a por lu más delgado. Con esto se partieron en demanda de Nemocón, que goza de las fuentes saladas, importante granjería para los naturales deste pueblo y el de Zipaquirá, no lejos déste, por acudir allí de todas partes á comprarles la sal que hacen del agua, en blancura y sa .. bor aventajada á cuantas en las Indias he yo visto. La cual cue­cen en vasos que de barro aposta tienen hecho para esto, que lla­man ellos gachas, y no sirven más de una sola vez, porque se que .. dan pegadas á la sal (que ya formarlo el pan, que pesa dos ó tres arroba'i, ó más 6 menos peso, según suele ser la capacidad de la vasija), no puede despegarse sin quebrarla. Ya por aquella parte descubrían grandes y espaciosís~mas llanadas, y en ellas grandiosas poblaciones, soberbios r vistosos edificios, mayormente las cercas de señores con tanta majestad autorizadas, que parecían, viéndolas de lejos, todas inexpugnables fortalezas, y por este respeto nuestra gente Valle de los Alcázares le puso. Veían en muchas partes ansf mesmo mástiles gruesos, altos y derechos, y encima de lo mis alto del mástil gavias que seme .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 76o-' jaban desde fuera á las otras que traen Jos navíos, que tales pare­cían á los nuéstros cuando lejana vista Jos miraba. Y estaban estos árboles y ellas ungidas del bitumen colorado que el Indico vecino llama vija. Había muchos destos, y el efecto declararé después en­otro canto, pues de presente, por estar ya cerca del Rey de Bogo­tá, quiero con nuevo principio celebrar lo sucedido á nuestros es­pañoles en su valle. ~==-Variedades- NUEVA GRANADA SUS RIQUEZAS NATURALES 'Per J. D, Powles Esq., Presidente del Comit¿ de Tened~es de Bonos &e His~­no- América (V.1:2SIÓN DEL INGU~S PARA EL "BOLETÍN lULIT.U. '')" (Continúa) Cementerios como los de Chiriquí y Turbaco, sin duda que se encuentran en la Sierra Nevada; toda la historia de estos pueblos hace más que probable sa suposición; todas las ciudades y pue­blos tuvieron sus lugares de s pultura, y la costumbre de enterrar con el muerto los bienes que poseía cuando vivo, prevaleció n toda la costa. i no fuera por los recientes descubrimientos en Chi­riquí, tendr:íamos razón 1 ara inclinarnos á considerar como fabulo­sas la historias que se cuentan re~pecto de la riqueza encontrada por P dro de Heredia y sus sucesores en el Sint1, cerca de Carta­gena, en donde se extrajo oro por \alor de 30,000 á 6o,ooo duca­dos, de una sola tumba. Los e pañol s nunca tuvieron, hasta el úl­timo momento de su dominio en Nueva Granada, oportunidad de excavar las tumbas del interior de la Sierra, y la generación pre­sente, atormentada por continuas revoluciones, se ha olvidado del todo respecto del asunto. Castellanos, cuya veracidad respecto de lo que vio ó supo es incontestable, claramente afirma que las úni­cas que se abrieron en su tiempo, en las Prm·incias de Santamarta, fueron las que estaban muy inmediatas á la capital. Garda de Ler., ma prohibió que se tocara ninguno de los cementerios sin su ex­presa licencia, y muchas personas que trataron de burlar el decre­to fueren acechadas y asesinadas por los indios. Algunas sepultu­ras se describen como de construcción subterránea muy grande; las de los 1'\aomas 6 Reyes no parece que hayan sido descubiertas en ningún tiempo; por tanto, permanecen como las minas de don7 de se extraía el oro que contienen; y las riquezas de estas minas debe inferirse del hecho de que todos los indios . de la Sierra po. seen oto en más ó menos abundancia, que recolectan durante su Tida, por la costumbre antes dicha, heredada de sus antepasados. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...... ¡61 _J El nombre de Taironas significa fragua. No se conoce la épo­ca precisa de su desaparición. Castellanos dice que los españoles observaron que cuando Francisco de Castro, en 1571, atravesó la Sierra en todas direcciones, ya no aparecían en tanto número como en las primeras ocasiones, y parecía que su poder había decaído mucho. Herrera afirma que en su tiempo ni un solo Tairona se vio ú oyó en sesenta años. Una vaga presunción nos hace creer que estos en un tiempo formidables indios, perseguidos no sólo por los españoles, sino también en esa misma época por los portugue­ses, por el lado de Maracaibo, gradualmente fueron retirándose á las inmediatas montañas de Ocaña, en donde podían encontrar una región de clima semejante á su país; y esta idea se hace plausible por la relación de que á orillas de un lago que se dice forma los orígenes de los ríos Cesar y de la Hacha, se encontraron dos imá­genes de oro, que eran objeto de adoración para todas las tribus de la Sierra Nevada, y de tal veneración, que ni aun los e::fermos y moribundos estaban exentos de las peregrinaciones acostumbra. das, haciéndose llevar en hamacas por sus amigos. Uno de es­tos ídolos era del tamaño de un muchacho, y el otro, pequeño. Sir Walter Raleigh supo por los indios de Ocaña de un El Dora­do, en donde se conservaba una imagen de oro. Yo sé ahora que · generalmente se supone que El Dorado era el Cacique de un terri­torio, que estaba acostumbrado á echar sobre sus prendas de ador­no oro en polvo, pero sospecho que se han equivocado en cuanto al real El Dorado, y pienso que era un paí en donde abundaba el oro, y en donde se veneraba una imag-en de oro. Sir \Valter, lo mi mo que Hernán Cortés, respecto de California, y Vasco Kúñez de Balboa y García de Lerma, respecto dd Perú y del país de los Taironas, e taban muy convencidos de esa afirmación que habían recogido, pero nunca pudieron descubrir el punto exacto de que se trataba, el cual pudo ser bien la Sierra Nevada; y es muy posible que sus informantes fuesen Tairona fugitivos. Rafael Doie, mi guía indio, en 1856, me dijo que en :t\.1aroca­so, á dos días de camino del Rosario, las dos imágenes de que antes se hace mención, siempre las guardan y reverencian los Aruacos. Cualquiera, sin embargo, que haya sido el destino de muchas de las tribus que antes poblaron la Sierra Nevada, la mayor parte de las que quedan permanecen ahora unidas bajo un Gobierno y están á punto de llegar á ser una nación homogénea. Es cierto que esta unión estrecha, todavía no se ha verificado por completo; pero todos los habitantes, con excepción de los Chirulas y Arua­cos, se llaman Neogranadinos, y prescindiendo de feudos y de ce­los y rivalidades locales, lejos de oponerse á la colonización del país, quieren contribuír á esta empresa con todas sus fuerzas, y to­mar parte en ella. Muchos de ellos han dejado de ser indios en sus costumbres, y forman un pueblo muy civilizado y hospitalario; -hasta los Chirulas, que están un poco apartados del mundo, han desplegado interés en el resultado de un proyecto que aumenta­ría el valor de sus haciendas y suministraría trabajo á las clases Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 762 .J pobres de entre ellos, con lo cual quedarían ellos recompensados. Yo quedé completamente satisfecho de que el anuncio de que la intención del Comité era ocupar las tierras baldías, fuese recibido con la mayor satisfacción por la población de los alrededores. El aspecto de la Sierra Nevada es sumamente pintoresco, y participa del de las tierras de carácter volcánico. En algunos lados se parece al de Suiza, y montañas como el Monte Blanco aparecen insignificantes cuando se las compara con la enorme cordillera que se yergue soberbia desde el mar, á pocas leguas al Oriente de San­ta marta, oculta casi bajo el ecuador, con nieve y hielo en casi toda la mitad de su altura. La principal cima de la sierra forma un pla­no casi inclinado, de una forma oval, adornando la circunferencia con almenadas colinas, que le dan el aspecto deslumbrador de una diadema : este es probablemente el extinto cráter de un volcán tal vez en ebullición, y constituye verdaderamente un imperial es­calón de los Andes. La vista de la entrada al valle de los Tairo­nas es de.inexplicable belleza. Yo he hecho un mapa sacado de cartas antiguas, la copia es tomada de uno con colores, casi borra­do, y para hacer justicia al paisaje, el pico principal e~tá imper­fectamente dibujado, 6 ha cambia• lo de forma después de hecha la pintura. El paso por detrás de la montaña en lo desmontado debe ser el de Rodrigo, en otro tiempo llamatio Origua, y que fue teatro de muchos combates encarnizados entre los españoles y los indios; se describe como que es uno de los más tremendos desfiladeros del mundo, y á corta distancia detrás hay otro de bien poca impor­tancia. Estos dos pasos conducen á Cincorona, Taironaca y á las llanuras ó sabanas de Bongay. El Tairona es tierra de valles estrechos y profundos, de grie­tas, rocas y nevados. El centro del territorio se dist:ngue por una notable montaña como pilón de azúcar, sin nieve, pero ciertamente no menor en altura de seis mil pies. Los ríos ofrecen altas caídas de agua, y los vados son pocos y sumame~te peligrosos. La variedad y exuberancia de la ve~etación es increíble. Los distritos de las tierras bajas están infestados de serpientes y tigres, y la plaga de insectos es intolerable; pero á cierta elevación estos inconvenien­tes desaparecen, y no se encuentran animales, con excepción de aquellos que un cazador se pagaría mucho de encontrar. A cada lado pueden verse los caminos ya mencionados, interceptados aquí y allá por árboles colosales, que han echado raíces por entre las piedras; y hue11as de pasos que conducen á los sitios en donde es­tán las casas del país, ó á los pueblos y ciudades que hasta no hace mucho existieron, y cuyas ruinas, mezcladas con fragmentos de crisol y loza de barro rota, embarazan el tránsito. El paisaje tie­ne algo de tremendo y como de sobrenatural esplendor; la cima de las heladas montañas, cuando no envueltas en bruma, brill~ntes y fosforescentes, y cambiando de color al ponerse el sol, y el silen­cio que allí dofllina, no interrumpido, excepto en contadas ocasio­nes, por la caída de los carcomidos árboles, el retumbar del trueno .S ~1 .estrépito de las corrientes 'ue bét:j~n. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia \._ 763 _; El territorio de la Sierra Nevada me parece á mí que reúne todos los requisitos que pueden desearse: clima, suelo, temperatu­ra excepcionales; los caminos están ya construídos, y solamente necesitan de reparación; sitios adecuados para nuevas ciudades, provistos de lo que puede necesitarse en cada localidad, y ya dis­puestos; y líneas de vapores pequeños y de buques, que comuni­quen con todas las partes del mundo, están establecidas y en acti­vo movimiento. El mercado 6 consumo de lo que producen las haciendas, abraza toda la costa, en la que, manteca, papas, trigo, cebada, cebollas, manzanas, cerveza y cidra tienen gran pedido, y alcanzan á venderse á précios fabulosos. El distrito está rodeado de una población pobre y amiga, deseosa de trabajar y apta para ello. Tiene un buen puerto, y tan pronto como se establezca de fijo, y que lds tierras se desmonten y dediquen al cultivo, el Comi­té se encontrará dueño, además, de sus derechos señoriales ó ha­ciendas 1ue se reserve, de las minas adyacentes que cuentan con no limitada fuerza de agua; y de lotes para edificar, lo cual, ma­nejado por su propia cuenta, puede venir á caer en manos de los especuladores en tales empresas, y llegar á ser fuente de incalcu­- lable valor. Antes de que lleguen los primeros colonos, un pedazo de tie­rra debe desmontarse y sembrarse, y constru{r casas abrigadas para que se alojen. No se les debe permitir que permanezcan en #erra calúnü, sino que deben ser inmediatamente encaminados al punto á donde van destinados. El mejor sitio para una ciudad nue­va probablemente sería el de Pocigüeica, sobre Riofrío, las ori­. Ilas del cual se dice que son llanas ; á inmediaciones de esta ciudad ·el país estaba densamente poblado. La situaci6n de Taironaca so­bre el Don Diego, también sería buena; pero quizás queda dema­siado lejos al interior para establecer una colonia inmediatamente. Los españoles se encantaron con este sitio, y con repugnancia lo abandonaron. No se deben esquivar ni trab.tjos ni gastos para ha­cer un ensayo aprovechable; los colonos deben venir en pequeñas partidas, por grados; han de ser agricultores, que no estén muy pagados del sistema que ellos hayan observado, sino lo bastante inteligentes para estudiar y hacer progresar los métodos de culti­vo cr:iollos. Suelos diferentes requieren cultivo distinto, y los ha­i: endados de Europa, por escrupulosos que hayan sido en el mane­jo de las tierras de su propio país, tienen gran trabajo en aprender el modo de establecerse fuera, bajo los tr6picos, en donde los cli­mas son uniformes en touo el curso del año. Deben tener cuidado en no intentar nada nuevo al principio; su positivo saber vendr~ naturalmente, cuando la experiencia les enseñe c6mo deben pro­ceder. El rnayor cuidado que deben poner es en lo relativo á 1~ templanza: es fatal á los recién llegados la costumbre de beber fuerte en estas latitudes, de tal suerte que siempre hay que acon­sejar á Jos emigrantes se abstengan de los licores alcoh6licos; ep todo caso deben ser muy prudentes al respecto; un borracho e.n u.na colonia naciente e~ no s6lo mql ejemplo, sino el más i~tol~rable e~torbo. Las tierras de la Sierra Nevada probablemente se ~~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ ¡6.c. _, tan al cultivo de la vid, porque crecen racimos silvestres de ella {como otras muchas frutas) en los bosques. Por tanto, personas en­tendidas en esta rama de agricultura deben traerse. También pue­den venir á Nueva Granada mecánicos regulares, y los indios son excelentes para el servicio de las haciendas, con tal que se les mantenga. Las inmensas llanuras que se extienden al pie de la Sierra Nevada producen el algodón sin cultivo, añil, tabaco, el cacao no tiene rival en el mundo, en punto de calidad. Las haciendas de los más ricos habitantes de Bogotá están situadas en Herra caliente, y allí las familias mejoran de salud residiendo alternativamente en clima caliente y frío. Revisando el mapa del Nuevo Mundo, vere­mos que, suponiendo el clima de la Sierra como lo he anotado, es el más propio y adecuado para que los europeos comiencen la co­lonización del Sur de América. Como ya se ha dicho, e5te es el principio de los Andes, y el territorio que queda detrás tiene el mismo carácter y es ilimitado. La temperatura de Valledupar es fría y suave, y adelante se en­cuentra la cordillera de Ocaña, rica en minas y en tierras de insu­perable fertilidad. La proximidad de esta encantadora región á Europa, su romántica historia y fascinadoras tradiciones, serían, al ser sencilla y verdaderamente narradas, algo que atraería irre­sistiblemente la venida de los emigrantes europeos, especialmente en estos momentos, cuando por causa de la guerra civil en los Ec.;­tados Unidos, ellos pretenden fijarse en otros países, en donde pue­dan redimirse de los enormes impuestos y otros cargos que pesan sobre todos los ramos de industria en esa grande y siempre prós­pera República. Jou · MAv, Ingeniero Civil Mr. May después, á petición de Mr. Birchall, siguió de Bo­gotá á Santamarta, para adelantar nuevas investigaciones sobre el lugar é informar también al Comité. De los datoc.; que se verán más tarde, tomados de personas que, por lo general, hablan sobre todos los puntos de importancia mediante su experiencia, es evidente que estas tierras poseen vas­tas condiciones para la producción de artículos de constante y au­mentadora demanda, tanto en Europa como en cualquiera otra parte. Estas condiciones no se pueden desarrollar ni poner en ac­ción sino mediante la organización de una sociedad que se cons­tituya con tal objeto, por escritura pública y naturalmente con res­ponsabilidad limitada. El objeto de la Compañía sería: 1.0 Poner en actividad todos los recursos con que cuenta el país, mediante la habilidad de los europeos, las fuerzas mecánicas y el capital; y .. 2.0 Introducir poco á poco emigración que ayude al trabajo ·manual. ConlinútJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 765 ..J PEREGRINACION DE ALPHA , POR MANUEL ANCIZAR (Continúa) Bonza, Paipa, El Salitre, vieron renovados los rt'eptos de otro tiempo, los combates de uno á uno, de cinco á cinco, de diez á diez, en que el jinete llanero salía siempre victorioso y provisto de dine­ro, vestidos y armamento con los despojos de su adversario. El 7 de Agosto, día providencial, se acercaba : Boyacá estaba allí espe­rando los gritos del victorioso y las maldiciones del vencido. En el Pantano de Vargas fue el preludio de la gran batalla, y cupo al leal Rondón la gloria de esta jornada. Siguióse la de Boyacá ... "Si el Libertador hubiera sucumbido en Boyacá, la independencia de la Nueva Granada se habría hecho imposible por entonces, la de Venezuela no se habría verificado, ni hubiera visto el Perú arrojados sus dominadores por las huestes colombianas; esa bata­lla fue, pues, la que dio vida á cinco Repúblicas y consistencia á las de Chile, Buenosaires y Centroamérica, porque el triunfo de Bo)'acá preparó el de Carabóbo, éste los de Pichincha y Ayacu­cho, y todos ellos vigorizaron la causa republicana en Sudamé­rica." Tantos recuerdos agrupados producían en mi cabeza un cú. mulo de reflexiones siempre renovadas, y me hacían pisar con cier­ta veneración el teatro de sucesos en que no se dispuso del interés de reyes ó de ciudades, sino directamente del porvenir de la mitad del mundo, é indirectamente de la suerte futura de ambos hemis­ferios, puesto que se trataba del triunfo de la democracia, única doctrina universal y faro de salud que para todos los pueblos de­bía encender en Amérioa. Rehechos los republicanos con los auxilios generosos de Be­lén y Cerinza y con los voluntarios que de todas partes les acudían, idearon aprovecharse de las indecisiones de Barreiro, y marcharon aceleradamente sobre Tunja. Al efecto, pasaron el río Paipa fren­te á Bonza, é internándose en el recodo que forma la planicie don­de llaman Pantano de Vargas, determinaron salvar los cerros del O. y caer sobre Tuta, ocultos por otros cerros mayores que les demoraban á mano derecha, dividiéndolos del Salitre y Paipa, ocu­paios por los realistas; pero éstos, que no se descuidaban, colum­braron en las alturas una descubierta del pequeño Ejército patrio­ta, y comprendiendo lo que sucedía, se movieron con velocidad y lograron cubrir á Tuta. Era el Pantano de Vargas una ensenada del antiguo lago de Duitama, que en 1819 se conservaba todavía cenagosa, recostándose las aguas dormidas contra los cerros que amurallan á lo largo la ensenada por el N., y no dejando en seco sino las faldas de otros cerros fronterizos que forman la barrera del S.; de manera que el espacio transitable quedaba estrecho, ceñido en lo bajo por varias colinas y una cerca de piedras que ·marcaba el límite de la tierra firme, y dominado por lomas que se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín· Militar de Co1omoía '- ¡66 .JI levantan en escalones derechos, pedregosos y sin monte. ~ rcba-­ban los republicanos nacia el o., faldeando las lomas y a. a'brigo de las últimas colinas, por lo más Jlano del camino, t:Uando SObre­vinieron los españoles en dirección opuesta, coronando la infante­ría, como un torrente, la cresta de las lomas y echando la cal>alle-­r. ía por la orilla del pantano, con cuyos movimientos se pr(jmetíél!. Barreiro envolver á sus enemigos y aniquilarlos en la estructura del ingrato campo; y así aconteció, pues la infantería patriotas e vio cogida en un callejón, recibiendo de arriba sobre su fÍanco. izquierdo una lluvia mortífera de balas, y oyendo por el flanco de-­rechq los clarines de la caballería española que tocaban á la car­ga. Desde una eminencia que nos mostró el Sr. Larrota, g-ufa nuéstro y testigo del supremo conflicto, presenciaba el Lioertador Bolívar aquel desastre y la ruina de la santa causa, y volviéndose á los Jefes que le rodeaban: "Somos perdidos, les dijo; pensemos en la retirada; nuestra caballería está intacta. y nos protegerá." -"Mi General, exclamó con el acento llanero Rondón, Jefe de la caballería: yo no he peleado todavía, y para retirarnos hay tiem­po." Y sin más oír, movió desesperadamente sus llaneros, que al revolver una colina se encontraron de manos á boca con el escua­drón español orillando en columna el pantano. Cayeron sobre él con la rabia de hombres que buscaban la muerte, arrollaron la primera fila y la segunda y la otra, precipitándolas dentro del pro­fundo pantano, y á la postre obligaron al resto á volver caras ate-. rrados y hufr con toda la presteza de sus caballos. La infantería española, que desde las alturas vio aquello, imaginó que iba á ser cortada por la espalda, y hubo un momento en que, alterada, sus­pendió sus fuFgos. En este momento crítico los tambores patriotas. tocaron carga á la bayoneta, los soldados prorrumpieron en vivas victoriosos, y los españoles, sobrecogidos, huyeron de trás de su ca­ballería, dejándose matar sin resistencia; dos mil hombres que formaban la reserva de Barreiro, no se atrevieron á moverse sino­replegándose al extremo occiélental del pantano ; los patriotas tam­poco se atrevieron á perseguirlos, y retrocedieron hacia el Orien­te, ocupando unas casas, que aún subsisten, donde acamparon aquella noche. A la mañana siguiente, trepando los cerros, marcharon rápi­dos sobre Tunja, y lograron por fin situarse entre Barreiro y la capital del Virreinato, apoderándose oportunísimamente de los al­macenes de víveres y pertrechos que en abundancia lujosa te 1 ian los enemigos en 1unja. Lleno de inquietud Barreiro al saber este atrevido movimiento, corrió con los suyos á cubrir la capita l por el S. de aquella ciudad, dirigiéndose á Boyacá, donde la justicia de Dios esperaba á los sostenedores de la tiranía para quitarles con un soplo de sobre la haz de esta tierra. Tal fue la funci6n de armas del Pantano de Vargas, en la cual los patriotas adquirieron tanta superioridad moral cuanto fue grande la impresión de terror que en el ánimo de los realistas de­jaron las lanzas casanareñas y la serena intrepid'ez del heroic'o Rondón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BofetíÍl Militar dé Colombia \._ 767 -' Dos tercios de legua al S. de Paipa queda la hacienda del Salitre, fundada por un español rumboso que en la fábrica de la casa imitó los claustros y arquerías de los conventos, completando esta semejanza con una capilla espaciosa, edificada frente á la casa de habitación, y encerrándolo todo dentro de altas tapias. Yace aquello abandonado y solitario¡ la yerba crece libremente en Jos patios y corredores ; el viento suena en los claustros como un mur­mullo de voces comprimidas, y la hoja de una ventana que batía contra el marco y hacía retumbar las cerradas salas, completaba la impresión de desamparo producida por aquella casa, centro quizás de festines ruidosos, recién levantada, hospitalluégo de he­ridos, ocupado por las tropas de Barreiro, y fihalmente mansión del silencio y de las alimañas que huyen del hombre. El Salitre se nombra este lugar, por el hirviente laboratorio natural de c;uf­fato de sosa (sal de Glauber) que por espacio de más de una le­gua se extiende á orillas de un riachuelo tributario del Paipa, y parece esconderse debajo de los cerros arcillosos y calizo~ de las inmediaciones. Brotan á flor de tierra innumerables manantiales de agua cuya temperatura llega á 70° centígrados, exhalando un fuerte olor de azufre entre remolinos de vapor de agua, que con­densados prontamente por el frío del aire (16°), dejan dondequie­ra eflorescencias copiosas, al paso que las aguas depositan Ja sal en montones de polvo y en agujas concrecionadas con una profu­sión inagotable. El suelo ardoroso y como calcinado, está cubierto de arena blanca y fina que proviene de las fuentes, las cuales va­rían frecuentemente de lugar, cual si la costra de la tierra fuese la tapa de una caldera inmensa con respiraderos por todas partes, hasta en el lecho del riachuelo y debajo de sus aguas corrientes. Presenciamos la desaparici6n d e unas fuentes que cesaban de ma- . nar, y la aparici6n de otras, anunciándose por sublevar el suelo en un punto, humedecerlo, arrojar el casquete de tierra, brotar arena blanca rnuy fina y cada vez más empapada, y por dltimo, salir los borbollones de agua muy caliente en la primera emisi6n, que se levanta y corre por encima de las verdolagas sin marchitadas. En los cerros inmediatos no se ven eyecciones volcánicas de ninguna especie, aunque los hervideros parezcan apéndice de la cadena de colinas peladas que se desarrolla de N. á S. y se enlaza con el macizo de la serranía que corre levantándose al SE. hasta for .. mar los helados páramos de Tibaná y Las Cruces, enfrente de los cuales, al E. y cerca de Iza, encontramos lechos de piedra pomes al rededor de fuentes sulfurosas y ferrug-inosas calientes. La sal de Glauber es uno de los artículos del comercio activo de Paipa, y se vende por cargas y á ínfimo precio dentro y fuera de la Pro;,.. vincia; por supuesto que el desperdicio de ella es cuantioso y el modo de recogerla no puede ser peor. La riqueza de esta mina, como de las adyacentes de carb6n, azufre y hierro nativo, esperan toda vía el aprecio y aprovechamiento de la industria calculadora y científica que nos traerán las edades venideras con la mayor pob1aci6n y crecidas necesidades. Del Salitre tomámos para el SE. por encima de los cerros, á salir sobre el alto de Tibabosa, desde el cual vimos á nuestrOJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 768 _J pies la hermosa planicie de Sogamoso, cargada de prados y mie­ses, desarrollada y tendida como una rica alfombra cuyos di versos matices se desvanecían en los recodos de la extremidad oriental. Era la mañana, y el sol resplandeciente bañaba con su luz la cam­piña, extendiendo al pie de los sauces su moviente ·sombra, é ilu­minando las torres y casas de Tibabosa y Nobsa, puestas á uno y otro lado de la planicie, como si defendieran las avenidas del an­tiguo santuario de lraca. A ]o largo del verde 11ano corre manso y tortuoso el río de Paipa, marcado en varios repliegues por el vivo reflejo del sol hasta lo último del paisaje, donde se le mira torcer y ocultarse al NE. para T6paga, con el nombre de Soga­maso. Numerosos grupos de reses mayores y menores animan los prados, y de vez en cuando se levantan las capas de casupo, las sementeras y las arboledas frutales, ora en lo llano, ora recosta­das á las redondas colinas del circuito, dando á todo aquello el aire tranquilizasor de una comarca poblada, abundante y hospita­laria. Dos leguas anduvimos por esta llanura, bella sobre cualquier encarecimiento, y al rodear un montecillo aislado entrámos en las a venidas de sauces que conducen á la villa de Soga m oso. La ciudad sagrada de Iraca, patrimonio del Uzaque Suga­muxi, que era también Sumo Sacerdote de los Chibchas, encarga­do del famoso templo allí fundado por el Legislador Nenqueteba, se hallaba un poco más al SO. de la villa actual de Sogamoso, en un pequeño valle ceñido de cerros y sembrado por arboledas simétricas. Después del saqueo de Hunsahúa, se dirigi6 Quesada con veinte caballos y los mejores infantes de Iraca. Saliéronle al encuen~ro las tropas de Sugamuxi, esperándolo en el descampado d~ la llanura grande, donde acometidos por los caballos, fueron deshechos tres veces los escuadrones de indios, que asombrados y llenos de terror huyeron á los montes vecinos, abandonando la ciudad y el templo. De la p"rimera sacaron los españoles gran suma de oro, llegando á cuarenta mil castellanos el valor de las planchas arrancadas de solo la fachada de la casa que ocupaba Sugamuxi. Bien veían los codiciosos invasores el brillo de los pla­tos y lunas de oro con que resplandecía lo exterior del templo, edificio gigantesco sustentado por pilares de madera corpulentos; pero el día se les acab6 afanados en robar la ciudad, y acordaron diferir para el sol siguiente el saqueo de lo demás, acampando cerca del templo. Continúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 24

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 19

Por: | Fecha: 15/11/1902

Gt•twral de Ju¡:l'nieros Puede mu¡¡ bien •ucedu que nttC8tro rerpeto á todtu la.- r01111iceione•, venga d para,. e11 la indifercnciu y no• deje ain energía• para defender loa nttt!llr2. ]OSE MAN1JEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 1561 DE 1902 (OCTUBRE 20) que hace un nombramiento El Vicepreszdenlt de la República, mcargado del Poder Ejecuiz'tJI, DECRETA 'Artículo único. Nómbrase al Sr. Vídal Pardo Inspector e5pe­cial del Ferrocarril del Norte, en el trayecto de Chapinero á Bo­~ otá y en el camino mismo de Chapinero, asimilado á Coronel y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 581 -' adscrito á la Habilitaci6n del Cuartel General, para Jos efectos fis­cales, con antigüedad de 1.0 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Instrucci6n Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ joAQu{N CAsAs DECRETO NUMERO 1562 DE rgo2 (OCTUBRE 20) por el cual se hace un nombramiento El Viápresidenfe de la Repú.bHca, encargado del Poder EjecutitJt~, DECRETA Artículo único. N6mbrase dl Sr. Luis Felipe Ortega Escri­biente Supernumerario de la Sección 2.'" del Ministerio de Guerra_. con anterioridad de 1 5 de los corrientes, fecha en la cual empez6 á prestar sus servicios. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Octubre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de In trucción Pública, encargado del Despa.ch de Gu e rra JosK JoAQUÍ. · CAsAs DECRETO NUMERO 1563 DE 1902 (OCTUBRE 20) por el cual se hace un nombramiento en interinidad El Viapreszdmte de la Repzíbhca, encargado del Poder EjecuftÍJI, DECRETA Artículo único. Nómbrase interinamente Jefe de Operaciones de la región occidental de Cundinamarca al Sr. General Leovigil­do Rodríguez, durante la ausencia de aquella región del General Juan Francisco Urdancta. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ..,;:.·>< í'!~~ . ,· r:· Boletín Militar de Colombia·· '- 582--' DECRETO NUMERO ·157:'{ DE 1902 .... (OCTUBRE 2 2) que confiere' un ascenso y hace un nombramientó El Vittpruidm.tt' de ia Repúblt'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Sargento Mayor efectivo al Ca­pitán Andrés A. Bonfanle, y nómbrasele Primario de la Coman­dancia en Jefe del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 d~ Octubre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública1 encargado del Despacho de Gu~rra, JosÉ joAQulN CAsAs DECRETO NUMERO 1574 DE 1902 (OCTUBRE 22) por el cual se aprueban varios Decretos dictadcs por el Sr. .Jefe Civil y Militar del Departamento de Boyacá El Vú:epresidenle de la Rtpúblú:a, encargado del Poder Ejecutz'vtJ, DECRETA Artículo único. Apruébanse Jos sig-uientes Decretos dictados por el Sr. Gobernador jefe Civil y Militar d e l D e partamento de Boyacá, del 29 de Septiembre último al 10 d e los corri e nt ~s, en el Ramo militar: El de 29 de Septiembre, por el cual se hac en dos asimilaciones; El de 30 del mismo, por el cual se dispone la organización de un Batallón y se llama al servicio activo á un militar; El de r .0 de Octubre, por el cual se concede una licencia in-definida; El de 1.0 del mismo, por el cual se hace un nombramiento; El de 4 del mismo, por el cual se destina un militar; El de 6 del mismo, por el cual se llama al servicio activo á unos militares ; El de 7 del mismo, por el cual se llama al servicio activo á unos militares ; El de 8 del mismo, por el cual se hace un ascenso; y El de Io del mismo, por el cual se llama al servicio activo á un Jefe. Comuníquese y publíquese. :Dado en Bogotá, á 22 de Octubre de 1902. , ]OSE MANUEL M.ÁRROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado d~Í Despacho· -de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 583 _.; DECRETO NUM.E:RO 1599 DE 1902 (OCTUBRE ~8) por el cual se confieren variol a ·censos y se destinan varioJ Oficiales El Vicepresidente de la Repltblica, encargado del Poder EjecuHvo, · DECRETA Artículo único. Asciéndesc á Subtenientes á los Sargentos 1.01 Rubén Romero y Teófilo Acosta, y destínaseles al Batallón 2. 0 de la División Nariño, en el puesto que les designe el Comandante general de dicha División. Comuníquese y publfquese. Dado en B:>gotá, á 28 de O..:tub:-1.! de rgo2. JO_::,E M.\NUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Dospacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN C.\S.\S. DECRETO NU.\IERO r6o" DE 1902 (OCTUBRE 3 I) por el cu 1l s~ conce La un:>.> L _tra de Cuartel El Viapreúdmle 1e la RepúbliCtZ, mcar~ado del Poder EjeculitJo, u 1~ e t< !•: r , Artículo único. Cun e ~ ens t: ai Sr. Ge ne ral Daniel Gaitán G .. las Letras de Cuancl qr; c ha s ltc itad-.) para ~epararse del puesto de Jefe de Estado Mayor f;!"Cn e r;d d e l Ej é rcito de Occidente de Cundinamarca. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á ~ 1 de Octubre dP r 902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NU.\fERO r6o7 DE 1902 (ocruBRE 3 r) por el cual se aprueban varios Decret ;s cxp:!ditlo~ por el Jefe Civil y Milita del Departamento de B >yacá El Vicepresz"cimll de la Repúbtú:..z, enc,zrgado del Puder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Apruébans.! los siguientes Decretos expedidos por el Sr. Jefe Civil y Militar dcl Departamento de Boyacá, en el .Ramo militar: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 584 _J El número 217 de rgo2, Octubre 1 1, por el cual se declara. en uso de licencia indefinida á un Oficial ; El número 2,1 de 1902, de 14 del presente, por el cual se llama al servicio activo á un militar; El número 222, de 15 de los corrientes, por el cual se llama al servicio activo á dos militares y se hace un ascenso; El de 29 de Septiembre del año en curso, por el cual se au­menta la partida destinada para gastos de escritorio de un em­pleado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 1 de Octubre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Mini~tro de Instrucción Pública, encargado del Despacho de Guerra, JosÉ JoAQUÍN CAsAs DECRETO NUMERO 16o8 DE 1902 ( OCTU:8RE 3 I) por el cual se conftere un ascenso El Vz'ctpruz'dmle de la Repúblz'ca, encargado dd Poder .Ejtculivo, DECRETA Artículo único. A!>ciéndese á General efe e ti vo de Brigada al graduado Sr. Gen ral antiogo Pozo. §. Dése cuenta de t ste a cen~u al Honorabl~..: 'enado en sus próximas sesiones, para 1 efecto.;; con~titucionalcs. Comuníqu e y publíqu Dado en Bogotá, ~í 3 I de Octubre <.1 1902. JO ~E ~fA .. 1 UEL MARROQUIN El Mini tro de In trucción Pública, encargado del Despacho. de Guerra, JosÉ joAQUÍ.' CAsAs DECRETO NU~ 1EP O r609 DE 1902 (. 'OVII-:~IBRF. 3) por el cual se hace un nombramiento El Vzctprtsidmlt de la l?tfJiíbbca, mcargado dd Poder l!.j"ecuf¡".¿·o, DECJtETA Artículo único. Por r~;;nuncia aceptada al Sr. Daniel Delgado, nómbrase Ayudante del Habilitado de la Sección 4." del Ministe­rio de Guerra, al Sr. Elías Fajardo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, :i 3 de 1 ·oviembre dt' r902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El :\linistro de Guerra, ARISTIDES FEtt. ,\NoEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 585 _) DECRETO NUMERO 1610 DE 190:.t (NOVIEMBRE 3) por el cual se aprueba un nombramiento El Vzápresz"denle de la Repúblz'ca, mcargado del Podu· Ejecutiv1, DECRETA Artículo único. Apr-uébase el nombramiento hecho en el Sr. Coronel Adán Vergara para Comisario Pagador ele 1a DzvzSz"ón. Casas Caslar1eda, por el Comandante general de la expresada Di­visión. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARtSTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1628 DE 1902 (NOVIEMBRE 9) que reduce el pie de fuerza en Santander Al Vzápusúlmte de la Rrpúbhca, encargado del Pvdcr EjtcufwfJ, CO!'SIDERA.TDO Que con la muerte del .Jefe revolucionario Aristóbulo Ibáñez., y la entrega de los restos d<~l ejército que t.:! comandaba en el Norte de la República, ha quedado vencido el último grupo rebelde de aquella región y ha cesado, por tal causa, la necesidad de mante­ner un numeroso ejército en el Norte; ;Juc la capitulación del Jef _ revolucionario Sr. Rafael Uribe Uribc, aprobada ya por el r. General D. Nicolás Perdumo, en nombre del Gobierno, re~tablece de hecho la pa:r. en los Departa­mentos de Bolívar y el Magdalena, y cesa por ese modo la nece­sidad de conservar un numeroso ejército en el vecino Departa­mento de Santander; y Que en vista de la situación de ocho ele los Departamentos, se considera ya llegado el tiempo de empezar á licenciar el Ejército de la República, para restituír brazos á la industria, para disminuír erogaciones del Tesoro Nacional y para facilitar la supresión de las emisiones de papel moneda, DECRETA Art. 1. 0 Redúcese á cinco mil hombres el Ejército de San­tander. Art. 2.0 El Ejército de Santander se dividirá en cuatro Divi­siones, y de él harán parte las fuerzas que han salido de Ocaña á Gamarra y el Banco, para la campaña del Magdalena. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 586 _J Art. 3. 0 El Comandante en Jefe de dicho Ejército continuar' ·siendo el Sr. General Ramón González Valencia, quien queda fa­~ ultado para hacer la organización correspondiente y los nombra­mientos necesarios, de acuerdo con las prescripciones del Código Militar (Título 3.0 , Capítulo 2.0 y siguientes). §. En el personal del Ejército debe quedar incluído el Sr. Ge­neral Francisco Javier Vergara y Velasco, con el cargo que tiene Y que el Comandante en Jefe del mismo le había señalado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 9 de Noviembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDRZ RESOLUCION NUMERO 68 DE 1902 (9 DE NOVIEMBRE) El Mz1zislro de Guerra CONSIDERANDO Que la entrega de los restos del Ejército revolucionario de Casanare y la capttulación del Dr. Uribe Uribe alejan todo temor de que en el centro de la República pueden organizarse nuevos grupos revolucionarios al amparo de opiniones que favorecen el espíritu de rebelión y restringen ó entraban la acción del Gobierno, RESUELVE Los Sres. Dr. Carlos Martfnez Silva, D. Francisco A. Gutié­rrez, Dr. Bernardo Escobar, D. José Joaquín Pérez y D. Isidro Nieto, quedan en libertad de reO"rcsar á Bogotá, lugar de su resi-dencia. o La autoridad política respectiva procederá á expe~1irles l~s pasaportes del caso, que serán respetados por las autondades CI­viles y militares del tránsito. El Ministro de Guerra, ARlSTIDES FxRNÁNDU INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEI. EJÉRCITO (Continúa) RELACION de los recibos expedidos por esta Oficina en el curso del mes de Abril de 1902, por elementos entregados en este Parque General Abril 1.0 -1. Recibido del ~r. Aniseto Beltrán 300 docenas de alpargatas. Intendencia, 23. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ....._ 587 _; Abril 1.0 -2. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos. btendencia, 20. Abril 1 .0 -3. Recibido de la Srita. María Parra 25 enjalmas aparejadas. Intendencia, 25. Abril r .0 -4. Recibido del Sr. Intendente de los Talleres de San Vicente de Paú] 6oo correajes sin morral ni vaina. Intenden­cia, 28. Abril 1 . 0 -5. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón 200 lazos largos, 100 cinchas de fique, 400 ovillos de cabuya y 900 lazos chicos. Intendencia, 18 y 30. Abril 1 . 0 -6. Recibido del Sr. Emelino La torre roo docenas de alpargatas. Intendencia, 31. Abril !.0 -7. Recibido del Sr. Ricardo Parra 40 docenas de alpargatas. Intendencia, 35. Abril 1 .0 -8. Recibido del Administrador de la Maestranza de San Vicente de Paúl 4,150 chaquetas, 4,040 pantalones, 14,500 calzoncillos, 8,ooo camisas y 250 kepis. Intendencia, 36. Abril 2-g. Recibido del Sr. Benito Navarro O. roo correa­jes sin morral ni vaina. Intendencia, 34· Abril 2-10. Recibido del Sr. Domingo Rodríguez 2 sillas uS.:"\das, aperadas con freno, jáquima, cinchas, aciones, estribos de zapato y baticola una, y la otra con cincha, aciones, estribos de zapato y baticola. Intendencia, 37. Abril 2-I 1. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón 2 sillas, una nueva y otra usada, aperadas con todo, estribos de aro y sh al­fombra. Intendencia, 37· Abril 2-12. Recibido del Sr. Hermógenes Ortega I silla mueva, aperada con todo, estribos ele aro y alfombra. Intenden­cia, 37· Abril 3-12 bis. Recibido del Sr. Teófilo Gómez I silla nue­va, aperada, con baticola y cincha. Intendencia, 38. Abril 7-1 3· Recibido del Sr. Marcelino Gilibert 16 cajas de · petróleo. Intendencia, 6~. Abril 7-14. Recibido del Sr. Silvestre Páe7. 2 sillas, una nue­va y otra usada, la nueva aperada con estribos de zapato de co .. bre, aciones, freno, cincha y baticola, y la usada con freno, estri .. bos de aro, cincha y baticola. Intendencia, 31. Abril 7-15. Recibido del Sr. Bernabé Arbeláez 7,175 fraza .. das extranjeras, 102 coletas finas, 102 encerados, 102 sunchos y 51 coletas ordinarias. Intendencia, 33. Abril 7-16. Recibido del Sr. Lucio Gori 2 sillas usadas, com • . pletamente aperadas, con estribos de zapato de cobre. Intenden .. cia, 37· Abril 7-17. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña. Intendencia, 26. Abril 7-18. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña. Intendencia, 43· Abril 7-19. Recibido de Zalamea Hermanos 16 ollas esmal .. tadas. Intendencia, 4 I. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 588 _; Abril 7-20. Recibido de Jesús Segura reemplazo del reci­bo número 1,259 del mes pasado. Abril 7-21. Recibido del Sr. Manuel V. Becerra 1 silla ape­rada con jáquima, freno, cincha, estribos de zapato, aciones y ba­ticola. Intendencia, 68. Abril 7-22. R ecibido de J esús Segura 34 enjalmas con re­tranca, forradas en costal. Intendencia, 7 1. Abril 7-23. Recibido del Sr. Jesús Mesa 1 silla aperada con freno, jáquima, aciones, estribos de aro y baticola. Intendencia, 45· Abril 7-24. Recibido del Sr. Enrique Mesa 85 docena¡ de alpargatas. Intendencia, 76. Abril 8-25. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón 742 cincho­nes, 1 galápago usado, aperado con cmcha, jáquima, freno, bati­cola y estribos de aro, y 3 sillas, 2 nuevas y I remontada, apera­das con estribos de zapato y baticola y 1 sin aperos. Intendencia, 40, 38 y 67. Abril 8-26. Recibido del Sr. Enrique :Mesa 7 docenas de alpargatas. Intendencia, 77· Abril 8-27. Recibido de la Sra. María Parra 40 enjalmas con retranca no más. Intendencia, 7 3. Abril 8-28. Recibido del Sr. Marcos Rodríguez I silla nue­Ya sin aperos. Intendencia, 37. Abril 8-29. Recibido del Sr. Cerbeleón Pinzón S frenos montados, 5 baticolas, todo usado. Intendencia, 81. Abril 8-30. Recibido del Sr. Enrique Mesa 66 docenas de alpargatas. Intendencia, So. Abril 8-31. Recibido d la ra. María Parra I 14 encera­dos pequeños y 26 grandes Int~ndencicenas de alpargatas. Intendencia, I 14. Abril 19-56. Recibido del Sr. José Laverde 280 corroscas, r6 alfombras, 70 camisetas y 20 enjalmas sin aparejos. Intenden­cia, 1 12 y 85. Abril 2 I-57. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña de 6-40 por 4-80 metros. Intendencia, 107. Abril 21-58. Recibido del Sr. Julio Eduardo Lleras ro do­cenas de alpargatas. Intendencia, 120. Abril 21- 59· Recibido del Sr. José La verde 100 docenas de alpargatas. Intendencia, r 18. Abril 2 r-60. Recibido del Sr. Manuel Calderón 17 docenal de alpargatas. Intendencia, 1 r6. Abril 21-6 r. Recibido del Intendente de los Talleres de San Vicente de Paúl 100 frazadas, con peso de 10 arrobas 10 libras. Intendencia, 108. Abril 21-62. Recibido del Intendente de los Talleres de San Vicente de Paú] 632 vestidos para vivanderas. Ministerio, 26. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d~ Colombia '-- 5?0 _J ~bril ~1-63. ~ec~b~~o del P,..9mi~\strq<;lor de la ~~tranza .. de San Vicente de Paúl 6,720 chaquetas, 3,010 pantalon~s, 7,~ . Catl].i~s y 4,800 calzo~cillos. IntendenGia, 1 19. Abril 21-64. Recibido del Sr. Jesús Bernal 4-66 frazad~ . . Int~ndenci~, 1 1 5. Abril 22-65. Recibido del Sr. Antonio Jiménez 166 doce­nas de alpargatas. Intendencia, 117 y 121. Abril 23-66. Rec1bido del Sr. Federico Corrales 700 (ra­zadas. Intendencia, 103. Abril 23-67. Recibido del Sr. Domingo OJea ro pares de aciones. Intendencia, I 22. Abril 24-68. Del Sr. Cerbeleón Pinzón, 247 lazos largos y 6o pretales y 231 cinchas de fique. Intendencia, 127. Abril 25-6g. De Eloísa Vela de Alvarado 1,000 frazadas . cocuyanas. Intendencia, 103. Abril 26-70. De Manuel J. Ballesteros, 31 corroscas. In ten- . dencia, 1 33· Abril 26-71. De Manuel J. Ballesteros, 150 corroscas. In- . tendencia, 1 34· Abril 28 ·-72. De Cerbeleón Pinzón 20 aperos, compuestos de freno montado, jiquima. sin pisador, aciones, estribos de aro, . cincha y baticola. Intendencia, 123. Abril 28-73. De la Srita. Enriqueta González B. 3,000 fra- . zadas pescanas. Intendencia, 126. Abril 28-74. Del Sr. José Laverde 130 docenas de alpar- _ gatas. Intendencia, r 36. Abril 29-75. Del Sr. Manuel J. Ballesteros 100 corroscas . Intendencia, I 38. Abril 29-76. Del Sr. Vidal Pachón 3 sillas, 1 de éstas nue­va, las otras usadas, todas aperadas. Intendencia, 142. Abril 29- 77. Del Sr. Eduardo Troyano r,ooo frazadas pes­canas. Intendencia, g6 y 1 39· Abril 29-78. Recibido del Sr. Leopoldo Medina S. 11 do­cenas de alpargatas, 7 docenas de cinchas de fique, 7 docenas de cinchones y r 4 docenas de lazos. Intendencia, 1 3 7. Abril 29-79. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 40 toldos de campaña, confeccionados con telas del Gobierno, de 4-80 por 6-40 metros de dimensión. Intendencia, 140. Abril 29-80. Recibido del Sr. Ignacio Rodrfguez 1 silla nueva sin aperos. Intendencia, 135. Abril 29-81. Recibido de la Sra. María Antonia de Rodrí­guez 2,000 frazadas. Intendencia, 102. Abril 30-82. Recibido del Sr. Manuel J. Ballesteros 1 16 co­rroscas. Intendencia, 145. Abril 30-83. Recibido del Administrador de los Talleres de San Vicente de Paú! 500 correajes sin morral ni vaina. Intenden­cia, 147. Bogotá, 14 de Agosto de 1902. El Guardaparque G~neral, lq:w.A.CIO A. ÜSliNA . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de ColoJl.l.bia '- 591 _..) - rDoctrinal ·- EL FERROCARRIL INTERCONTINENT AL EN COLOMBIA CAPITULO X :DE lfRDELLÍN Á U. QUIEBRA Y CAÑASGORDAS El Cuerpo se reunió aquí el sábado, 14 del corriente mes, después de terminados los estudios hasta las cabeceras de los afluentes del Atrato. El mismo día se recibió por el cable la orden de posponer la línea de Venezuela, que estábamos justamente para empezar, y dándonos la opción entre las vías de Panamá y Cartagena para seguir el trazo. Conforme al plan anotado en el informe de Marzo 25, las dos Secciones del Cuerpo partieron de aquí en direcciones opuestas, al fin de la primera semana de Abril. La SecciÓn 1. • siguió por la vía de Antioquia á Cañasgordas, en el valle del Sucio, y volvien­do de allí á Antioquia, extendió sus estudios hacia el Sur, por la margen izquierda del río Cauca, hasta el paso de Los Pobres, en el camino de Concordia á Titiribí, llegando al punto de reunión el 10 de Mayo. Mr. Garrison, con la Sección 2:. se reunió con nosotros algu­nos días después, habiendo trazado una línea desde Caldas, por la vía de Fredonia, hasta la boca del río Poblanco, de allí tocando en Jericó hasta el río San Juan, en la boca de Quebradona, y de allí, pasando cerca de Bolívar, hasta la cumbre de la Quiebra, en la cordillera occidental. En seguida unió la línea trazada por la vía del Cauca con nuestro estudio hasta el paso de Los Pobres, y regresó aqui. Ambas Secciones tuvimos muy mal tiempo, y varios miembros de la .2: enfermaron. Las líneas adoptadas pueden considerarse como trazadas ha­cia el Noroeste. Del paso del Caramanta á la boca del Poblanco, en el río Cauca, á 704.5 millas ( 1, 133.76 kiiómetros) al Norte de Quito, sería hacedero á Medellín un ramal de 5 I .6 millas (83.04 kilómetros) de largo. Esta línea ascendería el valle del Poblanco por terreno fácil, con un túnel en la sierra de San Miguel, de 3,000 pies (985 metros), cerca de Fredonia, desarrollando luégo el trazo por un declive empinado en torno de las cabeceras del río Piedrasver­des, por un suelo escabroso é instable, hasta atravesar el Sinifaná, desde cuyo paso sería necesario otro desarrollo para coronar una depresión que hay en el lomo que sobresale al Oeste de la ciudad, y arranca de la Cordillera Central cerca de Amagá. En seguida, aún habría que subir hasta un puerto de dicha cordillera, en las cabeceras de la quebrada Lejía, pocas millas al Sur de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 592 _1 Caldas, para bajar por este pueblo hasta la margen del río Mede­llfn, y por ella ganar esta ciudad, á 51.6 millas (83.04 kilómetros) del punto de partida y 756.1 millas (1,216.8 kilómetros) de Quito. Es también practicable otro ramal que partiendo de la línea principal, 30 millas al Norte del paso de Caramanta, cerca de la quebrada Margallo, y cruzanrlo el río Cauca, suba por la falda Sur del valle de Sinifaná á enlazarse con la alternativa de Fredonia, cerca del paso del río, por terreno menos doblado, por lo cual costaría menos, serviría más al país y estaría exenta de contra­gradiente objetable. Por la línea de Sinifaná, la distancia á 11edellín, desde el paso de Cara manta, es de 78.6 millas ( r 26-49 kilómetros) y 783.1 mi­llas ( I ,260.25 kilómetros) de Quito. Ambas líneas servirían para explotar las minas de carbón del valle de Sinifaná. Obsénese que estas dos líneas parecen ser las únicas practicables del Cauca :i Medellín. Nuestros estudios por el camino de Medellín á Antioquia. demuestran que esa zona es inaccesible para ferrocarril que con desembolso razonable, abra comunicación directa entre las dos ciudades. Debe también obsenar~,e que el e.·amen de esa comar­ca por Mr. Garrison lo condujo i las mi ·mas conclusiones que á Mr. Franklin \Vhite años pasados, cuanto al terreno propio pan1 el ramal de Medel!ín. La falta d(' caminos le impidió hacer el es­tudio de la línea de Sinifann. Sugiere que un túnel de media milla en la cumbre de la Lejía, ¡·educiría la e.·tensión del desarrollo ne­cesario al no practicarse el corte. El túnel e excavaría probable­mente en granito, no muy durv pero de suficiente consistencia. Mr. V hite exploró el valle de , inifaná por las veredas que guían al Cauca, lo cual le proporcioneS vistas ocasionales del terre­no. El río Cauca, después ele surcar un ancho valle, en donde es vi_ ible la roca calcár a con capas de pizarra carbonífera, cruza una garganta an~osta de 8o á I f o pies de profundidad, abierta en una pizarra dura, entre los arroyos Sabaletas y La Tig-re. T ,as la­deras del flanco Norte del cañón son muy quebradas. Las del Sur son más favorables, aunque interrumpidas por cspolone · de piedra caliza, que exigirían un corte profundo, ó acaso más de un <'Orto túnel. En aquel trayecto notó muchos yacimientos de carbón, de cuatro ó cinco pies de espesor. De la Quebt·ada Tigre á la Quebrada Sucia, las laderas son de fácil acceso. De allí al Pu€nte de Cha­rrasca! la nivelación costaría más. Después de serpentear en el flanco de la sierra de Charrasca], la línea seguiría por las cabe­ceras de la Quebrada Sapo, con un declive gradual, hasta las ba­rrancas del Cauca, en el paso Margallito. El río allí tiene 300 pies de anchura por 12 de profundidad. Las avenidas aumentan ésta en nueve pies. Ambas márg-enes son firmes y se componen princi­palmente de basalto, de forma esferoidal un tanto irregular. La corriente es de dos y media millas por hora en el estriaje. Estas observaciones de Mr. White pueden ser útiles á nues­, tros sucesores. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colom b a \.._ 593 _) Desde el paso de .Caramanta, la línea principal sigue al Nor­te, por la margen izquierda del río Cauca, hasta la boca del San Juan, es decir. 23 millas (37 kilómetros); desde donde pudiera se­pararse un ramal, subiendo aquel tributario y la Quebradona, hasta un punto distante 5 millas (8 kilómetros) abajo de la ciudad de Bolívar, y nueve millas (14.8 kilómetros) directas de la cumbre de la Quiebra, que tiene una altitud de 6,586 pies (2,007 metros). La altitud arriba de dicho punto es de 3,140 pies (987 metros), y necesitaría un desarrollo para ascenderla. Los trazos se han calcu­lado sobre la máxima pendiente posible .. La distancia por la vía de la primera proyección, desde la línea principal, en la boca del San Juan, á la cumbre de La Quiebra, es de 28.7 millas (46.19 kilómetros) y por la última v(a 25.3 millas (40.72 kilómetros); de suerte que la distancia á Quito, respectivamente, sería 756.2 millas ( 1,216.95 kilómetros) y 752.8 millas ( 1,21 1.48 kilómetros). Al Oeste de la cumbre el terreno desciende con más suavidad, y su aspecto general y el testimonio ele los vecinos conocedores del terreno, indican que no hay obstáculos de consideración para la construcción de un ferrocarril, desde la cumbre hasta Quibdó, en el Atrato, el cual mediría como 6o millas (97 kilómetros). De la boca del río San Juan la línea principal desciende á la hondonada del Cauca por el flanco occidental, por terreno alter­nativamente áspero, de bancos y de lechos, atravesado por varias vertientes ó por cauces secos de torrente y á 46.5 millas (74.83 kilómetro ) de la ciudad de Antioquia, por el río 1 onusco, á pocas millas de su unión con el Cauca y 774 millas (r,24.5.60 kilómetros) de Quito. Desde Antioquia la Hnea se desarrolla arriba de los valles de Tonusco y de su afluente del lado Norte, La Peña, hasta un túnel de 1,6oo pie (488 metros) de largo, en las cabeceras del último; de allf, siguiendo por el flanco derecho de la quebrada de Toyo, tributaria del río Cañasgordas, desciende, al fin, á. la aldea de Cañasgordas, á 31.5 millas (50.7 kilómetros) de Antioquia, 805.5 millas (1,296.30 kilómetros) de Quito. Casi se impone una gradiente excesiva para dar acceso al tú­nel de Toyo ; pero teniendo en cuenta que una máquina extra po­dría prontamente prestar el mismo servicio al Norte del túnel, se adoptó una pendiente igual de allí á Cañasgordas. También se ha proyectado un trazo alternativo por el flanco izquierdo del valle -de Toyo, con la pendiente normal. Mi impresión, estando en el terreno, fue que la pendiente nor­mal podría sostenerse, por medio de desarrollos, en el flanco Oeste de los valles del Tonusco y del Peña, volviendo en este último lu­gar hacia la depresión de la sierra que lo divide del Cauca, á entrar por un túnel más arriba de la corriente, á una altura bastante para atravesar la divisoria del Toyo. Debiera examinarse bien el terre­no, con la mira de esta alternativa, antes de hacer el trazo, para que nada dejase que desear. Probablemente la extensión y costo de la línea desarrollada para una sola máquina impediría su cons­trucción comple!a al principio.-( Conf/núo) TOKO D--J8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 594 .....J DISCIPLINA MILITAR SOCIAL "Algunos tienen opinión que no hay cosas que ~e­nor consecuencia tengan una con la otra, que la v1d~ mililar con la civil y ciudadana; mas si considerasen los antiguos órdenes, no se hallarían dos más coníor. mes ni más unidas." DIEGO DE SALAZAR.-D~ R~ Militarir. "No está mal que los niños aprendan á jugar al respeto." CÁNOVAS DEL CASTILL() La idiosincrasia de nuestro carácter adolece de una predispo­sición á la altivez y á la indisciplina, que se patentiza frecuente­mente en nuestras crónicas periodísticas, por un número de agre­siones, violt:>ncias y delitos, vercladeramente considerable. Nue tro temperamento hace resaltar la nota de poco discipli­nados y demasiado propensos al desacato, acusando una inclina­ción de ánimo á la lucha y á la desobediencia por instinto. Por la más leve causa, forma nuestro carácter proceso para la querella y para la acción irritante, si la más simple contrarie­dad se opone á la consecución del fin que nos dicta la propia vo­luntad. Esta propiedad, que es común al carácter español, es causa primordial de gran número de di gustos continuos y repetidos, que hacen pesar mucho en la opinión que en el Exterior forma juicio sobre nuestro puebl~. Por intuición, tenemo inclinado el ánimo con frecuencia á la protesta; nos es más grato el desacato que el cumplimiento; pre­ferimos burlar el deber á buscar la ocasión de prestarle va~allaje. De estas propiedades innatas á nuestro modo de- ser, y de otras razones de orden económico, nace ese espíritu de alteración del orden que, con demasiada frecuencia, se pone de manifiesto en nuestro país. El origen de ello ya hemos dicho que estriba en nuestro ca­rácter; pero el mal se puede y es fácil atenuar, poniendo los me­dios á ello conducentes. La educación es indudablemente el modo más hábil para con­trarrestar los efectos de una dolencia moral, que tan grandes ma­les acarrea á nuestra sociedad en el orden material. "La instrucción, ha dicho un escritor, s la fuente de las cua­lidades nobles y morales." Educando á los niños en el respeto y en la práctica de las virtudes cívicas, es innegable que los hábitos que por tal sistema adquiriría el individuo, le harían sumiso y dis­ciplinado, cuando hombre ya, entrase en la vida civil y empezase á. prestar servicios á la sociedad. Es de necesidad verdadera enseñar en la escuela el respeto á la autoridad, el acatamiento á lo legislado y el cumplimiento al precepto que hace respetar las leyes y observar sus prescripciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boledn Milita~:. de. Colombia • ' ' t J,J '- 595 ---{. "Sí, la. esc\}ela debe formar el hombre nuevo. Allí deberán desarro11arse todas las actividaaes y todas 1a:s énergías, así del niño como del adolescente, poniendo d-espués ·la inteligencia, los brazos y el corazón del joven, al servicio de las grandes ideas y ·1 de los grandes sentimientos," sin olvidar los fundamentales del -amor á la familia, que representa el poder físico del país, el brazo armado de la nación. El estudio que se hace de niño tiene su aplicación de hombre; y cuando se aprendió en el establecimiento docente á obedecer, no por el temor ni por el rigor, sino por convicción del deber, se inclina á revestir un hábito de subordinación y de obediencia. El temor engendra el odio y el rencor, y no obedece el alum­no por producto de la voluntad adquisitiva, sino por el momento obligado de una fuerza mayor que le hace dar cumplimiento in­mediato, pero á la vez sienta los gérmenes del desobedecimientG y el propósito firme de persistir en el yerro que se trató de en­mendar. Para hacer arraigar en la conciencia pública el hábito de la obediencia y la sumisión, para implantar en el carácter de nuestro pueblo el culto al orden, el respeto á la Ley, precisa sentar las bases de tal doctrina en las aulas y en el hogar. En las aulas, con el precepto doctrinal y con la labor educa­tiva; en el hogar, con el ejemplo patente y constante del cabeza de familia y de los mayores en edad y jerarquía. Con la práctica de tan beneficiosa costumbre ganaría mucho el movimiento progresivo de nuestra cultura, y el ambiente que nos rodea sería paulatinamente transformado en medio ambiente de orden, de juicio y de corrección, que reportaría la estabilidad pública y el método en todas las evoluciones de la sociedad. La enseñanza primaria, en su plan de estudios elementales, debiera introducir la innovación de enseñar en las escuelas públi­cas, así como en las aulas privadas, los principios generales de educación moral militar, haciendo de esta enseñanza preferente atención, por ser la que encierra en sí los gérmenes de orden y sensatez para regularizar la marcha de la vida. Los niños:, con la instrucción cimentada en los buenos princi­pios de la educación militar, adquirirían hábitos de moralidad y buenas costumbres que darían sus frutos cuando con el tiempo y la edad interviniesen en la cosa pública. "Qué triunfo más grande sobre la naturaleza, dijo E. Lami, que convertir un hombre n soldado;" y si esa transformación que hizo exclamar tan cuerdamente al notable escritor, se lograse lle­var á la masa general del pueblo, indudablemente el triunfo obte .. nido sería inmensamente grande, puesto que conseguiría la trans­formación del carácter de una sociedad, y con ello le proporciona­ría el benéfico influjo que opera en la moral de las colectividades la recta doctrina que anima y sostiene al carácter militar. Esta doctrina en la educaciqn de la juventud haría resaltar en el espíritu público el a~or á _la Patria, y ·á Ia· instituci?n· arma- . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. > Boletín Militar de Colombia \- 596 _; da, que es su poder eficaz; hada que el elemento popular admirase y comprendiese con perfecto conocimiento de causa las virtudes .Y méritos que encierra una profesión que, cual la del soldado, sa_cn­fica su interés y su persona al bien general ; haría que renaciese fortalecido el amor al Ejército y á la armada, por el pueblo, y la consideración y estima hacia los servidores del país que pueblan las filas de esas beneméritas instituciones. Con los ejercicios tácticos en los niños, se conseguiría un in­menso adelanto para la instrucción práctica del soldado de maña­na; sería también esta enseñanza un paso en firme para la implan­tación del servicio militar obligatorio; los ejercicios gimnásticos proporcionarían el desarrollo y actividad física que tan útil y ne­cesaria es á la juventud. El amor á las armas daría carácter y altivez al niño, y con los preceptos morales, y con el ejercicio constante de la disciplina, de la subordinación y de la obedtencia, serían jóvenes ordenados en su género de vida, prontos y sumisos en cumplir y acatar lo legislado, y morigerados en sus costumbres; con la circunspección Y dulce consideración que aconseja la militar, se acrecentaría é inculcaría en la juventud, plantel de los españoles del porvenir, las ideas de caballerosidad, hidalguía y altivez que tan bien enca­jan en nuestro carácter, la dignidad y el valor sereno del soldado, firme y sc2'uro baluarte de la entereza de ánimo y de la bizarra actitud que necesita el militar. "Bien considerado, nada tan fácil como dar esta educación á la juventud, pues basta encargar de ella al maestro de escuela y hacerla figurar en los programas de la primera enseñanza. Ha­bría en e te caso un catecismo militar obligatorio para todos, donde se consignarían los deberes militares y se explicarían, con ejemplos tornados de la historia nacional, la importancia de los principio~ establecidos por los grandes capitanes, demostrando de Igual manera el peligro de quebrantarlos." • Llévese á las aulas primarias el catecismo del soldado. Explíquense en ellas los principios militare . . Dése á la instrucción popular la parte de militarización que es compatible con la enseñanza pública, y con ello ganará el pafs. Hablar al niño de Patria, que comprenda lo grande y eleva­do de este concepto, significándole que es un sentimiento perdura­ble é inextinguible, pues como muy cuerdamente decía el Obispo de Sión en una ceremonia religiosa militar t, "para borrar el sen­timiento de la Patria, hace falta borrar antes la idea de la fami­lia. La extensión de la familia es la Patria ... "El amor patrio, decimos con Napoleón, es la primera virtud del hombre civilizado." Tratar á los educandos en las conferencias escolares, de lo que es la bandera, que es el sfmoolo de confraternidad entre todos • P. Poullet. ú Sputateur Mililairep 1877. t F.l i de Marr.o, en el cuartel del Conde-Duqlle. al bendecir una capilla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletfn Militar de Colombia; ~ 59.7 ~ los h!}os. de un misinó s~elo; un símbolo q~'!:· e~o d~e M. Cora- . l~s : rmertras la especie humana necesite adhe •. 'rse a."l'W'la creen­cia sana, v~ronil y verdadera, le será preciso t¿:- .mbüén símbolos cuya sola VIsta conmueva en nosotros hasta lo má~~ profundo de nuestro sér, todos .los sentimientos generosos, todo lo que nos arrastra á la adhestón, á la abnegación y al deber." Persuadidos de ello los ciudadanos, se generalizaría !a cos­tumbre de saludar á las ba.nderas cuando se exhiben entre 1 as filas armadas. Definir al niño con la extensión propia á su edad, lo que e. ~ el honor del ciudadano y del soldado, lo que es el amor á la gloria l! á la sociedad; definirle lo que significa el soldado, deberes qu~ ~ cumple y derechos que tiene, consideraciones que deben guardár­s~ le; y es de tal entidad esta enseñanza, que " instruyendo á los Ciudadano., ha escrito Mr. Freycinet, es como se prepara á los buenos soldados : formando soldados se encontrará ocasión de ins­tru( r á los ciudadanos." Expresarle en el lenguaje pedagógico la necesidad que tienen los pueblos de sostener y perfeccionar sus elementos armados, despertando en sus corazones juveniles la idea de la g-loria que por ella adquieren las naciones, enalteciéndolas y haciéndolas cul­tas y poderosas. La semilla que se siembre de esta forma, no tardará en fruc­tificar rindiendo grandes beneficios. No se crea que pretendemos que sea transformado nuestro pueblo en un paí · de guerrero y de soldados; no es eso lo que se busca, ni es tal el fin que guía á nuestra pluma. Con nuestro propósito llevado á la enseñanza, se haría Patria, porque el que ama á la milicia, no puede hacerlo sin amar pro­fundamente á la Patria; para hacerla es preciso hacer ciudadanos, y éstos se harían, porque con conocimientos proporcionados á tenor de una educación como llevamos dicho, moral, militar, se obtendrían buenos y perfectos hombres de bien, legisladores y gobernantes hábiles y rectos, inabordables á las inclinaciones del favor y de la intriga, repulsivos á la barrenación de las leyes. Comerciantes, indu triales y negociantes de buena fe y sanos principios, conciencia elevada y puros en el negocio de sus espc­culacicnes; y en el general, funcionarios y empleados para todos los servicios, probos, honrados y dignos, con alta noción de sus de­beres sociales, que por educación y manifestación de su propio espíritu y honor, servirían los intereses del común con el respeto y atención que merecen los asuntos públicos. Guiando por tales derroteros la educación y la instrucción pública, se apreciaría con mayor lucidez por el vulgo u que el re­clutamiento, en vez de ser en los tiempos modernos una contribu­ción de sangre, es el agente regenerador de la sociedad ; y al mismo tiempo saltaría á Iá vista·· más· fácilmente, lo dicho por un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. · Bol~tín MiÜtar , de Colombia ' L s-98 _J ilustre General • hace tiempo, que " la misión del militar no es únicament~ hacer la guerra sino reconslruír el país." El beneficio grande se obtendría, en general, por la modifica­ción de n-uestro carácter nacional, por la transformación de nues­tros sentimientos y costumbres, haciendo de la sociedad española una sociedad moralmente disciplinada; que es asunto éste de tal trascendencia y tan grande magnitud para el país, que pueden apreciarse los benéficos resultados que se obtendrían con meditar las siguientes frases del francés Descuret: "Las naciones no han perecido jamás por falta de saber, sino por falta de moralidad; las buenas costumbres son el alma de las sociedades." En suma, hacer la educación popular militar, porque ella res­tablecería la disciplina social. CELESTINO RJty jOLY Oficial de Infantería --------~-------- --======::::::Historia==== - HISTORIA DEL NUEVO REINO DE GRANADA POR JUAN DE CASTELLANOS ( 1590) (Continúa 1 Luégo se prepararon sacrificios de víctimas humanas y otras co~as, para ser inmoladas por las manos de los insanos xeques agoreros, que son los sacerdotes y ministros que de su religión tienen cuidado. y de cuyas palabras y respuestas en gran manera viven confiados. Por éstos se presentan las ofrendas que trae cada cual al santuario, que son varias figuras hechas de oro, hasta culebras, ranas, lagartijas, mosquitos y hormigas y gusanos, casquetes, brazaletes, diademas, vasos de diferentes composturas, leones, tigres, monos y raposas, aves de todas suertes y maneras, y el xeque hace tal ofrecimiento ante los falsos ídolos que tienen, unos de oro y otros de madera, otros de hilo, grandes y pequeños, todos con cabelleras, mal tallados; y también hacen ídolos de cera y otros de barro blanco, pero todos están de dos en dos, macho con hembra, adornados con mantas que les ponen dentro de los in­fames santuarios donde los xeques tienen sus moradas con gran recogimiento y abstinencia, porque comen muy poco, y eso cosas livianas y de muy poca sustancia. No son casados, viven castamente, y si contraria cosa se pre­sume, de aquella di:-nidad son removidos, porque teniéndolos por hombres santos á quienes respetan, honran y veneran y con quienes • Martínez Campo¡ al terminar la primera guerra de Cuba. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 599 ..J $e consultan cosas graves, no les parece cosa conveniente que sean lujuriosos y lascivos; antes las manos por quien las ofrendas se ha­cen á los dioses y á los templos, limpias conviene ser y no polutas. Hablan pocas palabras, duermen poco, pues el mayor espa­cio de la noche gastan en mascar ayo, que son hojas naturalmente como «e zumaque; y de la misma suerte las labranzas, y los efectos son ni más ni menos: mas debe ser de gran vigor el jugo, pues comportan con él la sed y el hambre, y aun debe conservar la dentadura, pues por viejo que sea cualquier indio, muere sin padecer falta de dientes; y en todas las naciones destas Indias es camún uso, por la mayor parte, mascar aquestas hojas, que es la caca, que tienen en Pirú los naturales, y aun españoles, por ga­nancia gruesa. Usan también cun él de cierto polvo 6 cal hecha de ciertos caracoles, que traen en el que llaman poporo, que es un calabazuela, donde meten un palillo, y aquello que se pega re­cogen en la boca con el ayo. Y por tener en mucho tales hojas, sahumaban á sus ídolos con ella~; pero d e lo perfumes que más usan es trementina parda, que mal huele, y unos caracolillos y almejueias, no cierto del olor que se pregona tener las ochinas del mar Bermejo, ungius (apud latinas) odoralus, y en las boticas es IJ/aila B/zanHa, pues el de aquesla..., f'S abominable hedor, y tal al fin cual lo merece el hijo de maldad por quien se hace; de cuyo mandamiento no discrepan, aunque lo r conocen por inicuo, y sa­ben que los ídolos no tienen poder pam d1rles lo que les piden, siendo como son, obras de sus manos; mas dicen que el diablo se lo manda, y que en aquéllos quier'"' ser honrado. No niegan haber Dios Omnipotente, Señot· uni ·ersal y iem­pre bueno, que todo lo crió; ma porque dicen que el sol es cria­tura má lucida, lo deben adorar, y así lo hacen; y como á su mu­jer y compañera, adoran y engrandcv n á ia luna. Bien creen ser las almas inmortales y que:: lo cuerpo •nuercn solamente, y ellas bajan al centro de la tierra, á dun·le tiene cada cual provincia, términos y lugares disputados, 5egún acá lvs tienen y poseen, y hallan casas hechas y labranzas, á dondt! t ie. t.:n vida descansada ; eso me da los malos que los bueno , porqut: en esto no hacen di­ferencia. También esperan ellos el juicio universal', y dicen que los muertos han de resucitar, y para siempre vi\·ir en este mundo, d~ la suerte que agora viven, y es porque ¡.>resumen ser este mundo permanecedero, de la misma manera qut.: lo vemos. Hacer memoria de otras opiniones =tue corren por aqueste barbarismo, son tan absurdas toda-;, que haría ridículo sartal de disparates, porque como le. faltan los cimientos de sólida ver­dad, en lo que dicen los únos y lo5 ótms se confunden, y en pocas cosas destas van conformes. Y aun no todos ofrecen en los tem­plos, ni á ídolos, hechura de sus manos, pu e::. muchos reverencian á las' sierras, á las lagunas, fuentes y á los ríos, á cuevas, á quebra­das, á peñascos y á plantas. donde hacen sus ofrendas, sm que se­pan decir los in ventares primeros de las tales ceremonias. Verdad Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~filitar de Colombia '-6oo--' sea que cuentan c6mo vino en los pasados siglos un extraño, á quien llamaban Neuterequeteua, ó Bochica por otro nombramiento, 6 Xue, que, según dicen algunos, no fueron sino tres los que vinieron en diferentes tiempos predicando; pero lo más común es que uno solo tenía los tres dichos epítetos. Este tenía muy crecida barba, y hasta la cintura los cabellos, con venda rodeados y cogidos, al modo del rodete que ellos usan, ó como los antiguos fariseos los anchos filacterios 6 coronas con que se rodeaban la cabeza ; y del Decálogo los Mandamientos en medio de la frente colocados ; que bien desta manera tienen éstos una rosa de plumas en el medio deste rodete de que tienen uso, el cual, compuesto sobre los cabe­llos, cae la rosa dél sobre las cejas. Andaba, pues, aqueste, según dicen, las plantas por el suelo sin calzado, un almalafa puesta, cuyas puntas estaban sobre el hombro con un nudo, de donde dicen ellos que tomaron andar descalzos y en el mismo traje y largos los cabellos, porque barba, á. muy pocos ocupan las mejillas. Este les predicaba muchas cosas, las cuales, si eraR buenas, poco caso hicieron de ellas, pues las olvidaron ; pero conforman en decir que vino después una mujer de gran belleza, que predi­caba cosas diferentes de las que dijo Neuterequeteua ; á la cual unos dellos llaman Chie, otros Huitaca y otros Jubchrasguaya; á cuyas opiniones se llegaba innumerable cantidad de gente; y por­que predicaba cosas malas, el Neuterequeteua l e dio plumas y convirti6 sus miembro5 en lechuza. Y de lramformadoncs dti·m lmllas, que, si hiciéra m s memo­ria de ellas, de solo se haría más volumen que el otro del poeta sulmoaense; mas por ridiculosas no la cuento. Pero de tantas una me parece indigna ele qu dar ·n el tintero; y ~ afirmarme por indubitable indios ladinos y de buen ing nio haber entre ellos grandes hechiceros, algunos de Jos cuale !:i<' convi rten en leones y tigres cuando quicr n, y hacen los efectos que los otros que sue­len devorar carnes humanas. Con gran razün s pued~..: ten r duda de caso tan horrendo y espantable ; mas aqu 1 prec --pto de maleficios cuya ponzoña hiere varias gentes con abominaciOnes semejant s que, según hoy lee­mos en autores á. lo qu~ voy di~i~ndo corre5ponden, también será maestro diligente en enseñar aquestas ilusiones á gentes tan suje­tas á su mando, prontf imas al mal sobremanera, y lolalmenlt bestias t'ncapaces para cualr¡m'er 11eg odo virtuoso. Y asf, Huitaca que, scgün yo creo, no debía de ser sino de­monio, llevaba desta lxirbar~ caterva tt-as i la muchedumbre que pregonan de gente que seguían sus errores, ritos y ceremonias tan absurdas como vemo que tienen hoy en uso, ~in que ministro de la fe cristiana las pueda divertir de su memoria. Y el Bochica, que ·s Neutc requeteua, á quien ellos alaban por muy santo, no me parece que debía serlo, pues afirman morir en Sogamoso, donde son los ma)'ora zdólalras y universal abismo ~ destos yerros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Y al tiempo de su muerte, según dicen, al Cacique dejó por heredero de su gran santidad y poderío, y tienen hoy por muy averiguado ser aquel territorio tierra santa, y que el Cacique della tiene mano para poder mudar los temporales, llover y granizar y enviar hielos, y los demás efectos que proceden de la media región baja y alta. Y así de todas partes deste reino en busca de remedio que desean allí suelen venir en romería gran cantidad de gentes con ofrendas en precio y en valor de gran sustancia, que se dan al Cacique, y él al Xeque que tiene cargo de su santuario, del cual declararemos á su tiempo el caudal y riqueza que tenía cuando dieron en él los españoles; de que presente basta que digamos de la reputación del Sogamoso entre estos indios, porque les envíe buenos y saludables temporales, teniendo por muy cierto que su ira es causa de los daños que padecen, en sus personas, casas 6 labranzas, y así se dice dél que cuando hiela y el escarcho los quema los maíces, tiene costumbre de cubrirse manta blanca, por imitar á la pruina. Estáse solo melancolizado, inconversable, triste, desabrido, porque conozcan por aquellas muestras ser él el causa­dor de aquella plaga, y no la región ínfima del aire do los vapores 2"ruesos con el frío en agua pruinosa se convierten. -- -=--== Variedades I-IABITACIONES DE OBREROS ConHnúa Las habitacione s obreras son hoy una ne cesidad para las ca­pitales. Como base fundamental de toda habitación obrera, hay que atender á dos condicione s: la higi ene y la economía de cons­trucción. La economía debe buscarse, no en la calidad más ó menos inferior del material, sino en la acertada disposición y buen em­pleo de los materiales de construcción que presente el país. La higiene exige condiciones especiales para cada país. En primer lugar, conviene buena ventilación y luz abundante en todos los climas y latitudes. Agua suficiente para todos los servicios do­mésticos y de buena calidad. En los climas cálidos conviene dispo­ner de medios adecuados para graduar las corrientes de aire y evitar el calor directo del sol, y en los fríos, para evitar los repen­tinos cambios de temperatura. Dos sistemas principales pueden seguirse para la construcción de las habitaciones obreras: el de manzanas y el de habitaciones aisladas. Sisitma de habt'laáones az'.rladas-Escogido el terreno bien hori­zontal, 6 formando un ligero declive, se trazan paralelamente ca- ANCC:5 OE (A PU! l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia lles de ocho metros de ancho y solares de doce, de modo que el eje de estas calles forme un ángulo de 45° con la línea meridiana. La longitud de las calles depende del Hámero de habitaciones que se quiera construír; pero con el fin de facilitar la circulación á las zonas edificables de 12 metros de ancho, se les da una longitud de 115. Cada zona edificable se divide en cinco solares de 15 metros, quedando intermedios cuatro espacios de 10. Quedan, pues, en cada zona edificable cinco solares de 15 por 12 metros, que se hallan completamente bañados por el sol en sus cuatro fachadas, de las cuales dos dan á la calle, y las otras dos á los jardines ó espacios inedificables inter'medios. Cada solar sirve para construír un grupo de cuatro habitaciones. Para ello se divide el solar por dos líneas paralelas á los la­dos, y dividiendo á los otros dos en partes iguales. Quedan, por lo tanto, cuatro espacios de 6 x 7.50 m., cada uno de los cuales es una habitación obrera. Cada grupo se construye fie planta baja y un piso. La esca­lerilla que conduce al piso, se aprovecha para el retrete, en la planta baja. Cada una de estas habitacio:-tes se divide por la mitad por un tabique. La primera mitad se divide en dos partes desigua­les, una de 4 x 3 metros, que sirve de comedor, y otra de 2 x 3, en que se instala la cocina. La otra mitad se divide también en dos partes desiguales, una de 4 x 4 metros, que es el dormitorio de los padres, y otra de 2 x 4, que es el dormitorio para los hijos. Se puede también convertir la cocina en dormiturio é instalarla en el comedor, con lo cual se puede tener un dormitorio independiente para los hijos varones y otro para las hijas. Las habitaciones son así suficientes, y dándoles una altura de 3 metros, tienen el aire necesario para la higiene y la salud. En cada grupo aislado hay, por cons1guiente, ocho habita<.:io­nes. De éstas ~-ólo dos de la planta baja tienen jardín 6 patio, si son extremas, y las cuatro de la planta baja, si son intermedias. El costo de un grupo de ocho habitaciones se calcula del modo siguiente : Pesos (plata) Terreno................................. . ..... . ................ 360 Mampostería................................................. 1,800 Cubierta....................................................... 200 Vigu~tas y escaleras,....................................... 8oo Carp1ntcr1a.................................................... 540 Cerrajería..................................................... 280 Pintura......................................................... 6o Cri~tales y diversos.......................................... 140 Dirección é imprevistos ... :........ .. .. .. .. .. . . .. .. .. .. .. .. 400 Total.............................. 4,580 Por lo tanto, corresponden unos$ 574 á cada habitación. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia Así como hemos supuesto el terreno á un precio muy módico, ·si suponemos la construccién en un punto algo poblado, en flUe se paga caro, deberemos modificar la primera partida, sustituyéndo­la por la r:-antidad de $ 900, y entonces el costo total se elevará á $ 5,120, y corresponderá un valo1· de $ 700 por habitación. Supo­niendo que se exija de alquiler el 5 por roo anual, tendríamos que cada habitación podría alquilarse al precio de $ 320 anuales, 6 sea$ 7.70 mensuales. Muchísimas son las habitaciones actuales que se alquilan por $ 4 y 5, y no tienen las condiciones higiénicas de las habitaciones que acabamos de indicar. En cuanto á los materiales de construcción, los mejores del país, debe coml>inárseles bien y escoger el sistema de construcción adecuado á la índole de la obra. Para la cimer.~tación y muros ex­teriores debe emplearse, con preferencia, la mampostería, inte­rrumpida con cadenas de hiladas de ladrillos. Para los muros de división, que forman la cruz central, que divide en cuatro el solar, se emplead. el ladrillo con muros de r 5 centímetros de espesor. Para los tabiques, el ladrillo ó panderete de tres centímetros de grueso. Para las ventanas se adoptarán las dimensiones de o-80 x 1-50, y para las puertas interiore , 0-90 x 2. La pusrta de entra­da deberá tener r x 2-50, con una vidriera fija en la parte supe­rior. La escalera para subir á los pisos podrá er exterior, si se quiere, y comunicar con una galería. Hab/lacioms umdas·-Aigo má!:i económicas resultan la habita­ciont> s unidas, pues lo muros exteriores se reducen notablemente, y los tabiques, lejos de tener que contribuir á la resistencia total d l l dificio, se apoyan en él. El sistc:ma m:is económico que puede emplear e consiste en edificar manzanas de ro metros de an_ho, separadas f·Or calles de 12,) construír planta baja y dos pi. os. En el sentido ele la longi­tud, -;e di vide el edificio por medio de muro de 15 centímetros, situados á 9 metros uno de otro, quedando así un espacio de 9 x 10. Cada. uno de estos e pacios se divide, en el sentido del eje general del dificio en dos, por medio de un tabique, con lo cual quedan en cada zona seis habitaciones: dos ~n la planta baja y dos en cada piso. Cada una de ellas tiene ingreso por una galería que corre en cada piso á lo largo de todo el edificio, y en la planta baja por una acera cubierta por una galería. Cada una de las habitaciones tiene, pues, una superficie de 5 x 9 metros, que se dividen por medio ele tabiques en tres espacios, de 5 x 3 cada uno. El del centrl) se destina á cocina-comedor; el de un lado á dormitorio para los padres, y el del otro se divide en dos habitaciones, que pueden destinarse á dormitorio para los hijos de uno ú otro sexo. El costo de una manznna para 6o habitaciones viene á ser el siguiente : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia '- 6o4-' Terreno .................................................. . Mampostería ............................................ . Cubierta ................................................. . Viguetas, escaleras y galerías ...................... . ~:~~~j!~~!~ .. ::::: .. : .... : .· .. : .... ~ ~ .......... ::::::::::::: .... : .· ::::::: Pintura ................................................... . Cristales y diversos ................................... . Dirección é imprevistos .............................. .. Pesos (plata) r,8oo g,ooo 1,000 6,000 3,000 r,6oo 1,200 8oo 3,000 Total.......................................... 27,400 Por lo tanto, cada habitación vendría á costar unos $ 460;
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 19

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 11

Por: | Fecha: 20/09/1902

~ SHRIR III-TOMO Il • Afio VI-NUMERO 11 ~ 1 Boletin Militar de Colombia l . i ~~----- _ ~~G~~O~E:~I~IS_T~~~~~~~~~R~~DE~EJ~~GITO ____ ~~ r DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco A¡ j General du Jugcni.;rua ¡ : : ¡ Son colaboradores de este peri6uico los J. .. fes y Oficiales dd Ejército ¡ l. PtU:IU muv b:~d.if~~~~e:iaq~en~;e;;;: .:~·~~~or:i!~'~1r:::•d:f;;'/d~~,1~1:•~'::t~?':a: parar en lo Í, EsltlQU& ::llk:SKIEwtcz : : ---¡----- ·--··· -- -------- --- ----- ------ ------ ---·- ------ ----- ·---- ···· ····- -- ----- -; .... l -+ -e- -e- Bogotá, Septiemb t' e 20 de 1902 -v- + • --= Oficial DECRETO NU ',lERO r286 DE 1902 (AGOSI'O 23) P' Jr ~1 cual se conil~re un ascenso El Vicepres/denlt de la R tp!Íbhra, mcargado del Poder Ejtculzvo, DECRETA Artículo único. Asciéndc e ú. Subteniente al Sargento r. 0 Ra­món Ruiz, de la B ¡z/crf ,z Borro/J. Comuníquese y publíque e. Dado en B- go t.í, :l. 2 s 68 r de 12 de Marzo de 1900, y 827 de 12 de Julio de 1901, serán capitalizados y paga­dos de acuerdo con el Decreto legislativo número 412 de 5 de Marzo de 1902. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, FRANCisco MENDOZA P.-El Ministro de Relaciones Exteriores, FELIPE F. PAÚL-El Ministro de Ha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia cienda, Joslf RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER­NÁNDEz- El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQUÍN CAsAs-El Ministro del Tesoro, AGusTÍN URIBE. DECRETO NUMERO 1297 DE 1902 (AGOSTO 28) por el cual se hace un nombramiento El Viceprw'dmle de la RepúlHca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. General Juan Manuel Ig-ua­rán Comandante general del Ejército del Departamento del Mag­dalena. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁXDEZ DECRETO NUMERO 1298 DE 1902 (AGOSTO 28) por el cual se hace un nombramiento en interinidad El Vicepresz'den/e de la Repúllica, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. D. Manuel José Guzmán 2.G Subsecretario del ~vfinisterio de Guerra, p or el tiempo que dure la licencia concedida al Sr. D. Joaquín Uribe B. para separarse de este puesto. Comuníqu se y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. )OSE MANUEL MARROQUIN El Mini~tro de Guerra, Aru TIDES FERNÁ 'DEZ DECRETO NUMERO 1304 DE 1902 (AGOSTO 29) que aumenta una asimilación El Vt'cepr·esidenle de la Rept'tlb'ca, mcm-gado del Poder E:fecufz'vo, DECRETA Artículo único. Desde el 1. 0 del entrante Jos primeros Ede- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 325 _J canes del Vicepresidente de la República devengarán el sueldo correspondiente á Comandantes en Jefe de Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 29 de Agosto de rgoz. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1030 DE 1902 (AGOSTO 29) por el cual se hace un nombramiento y se reforma un Decreto El Vi'ctpresidenle de la R epiÍblz'ca, encargado del Poder Ejeculzvo, DECRETA Art. r .0 Nómbrase al Sr. G eneral Florentino Cubillos Ayu­dante general del Ministerio de Guerra, asimilado á Ccmandante general de División, y de~tínasele á prestar sus servicios en comi­sión especial como Jefe superior de las fuerzas acantonadas en la Provincia de Ubaté y en la región de: Muzo, estableciendo la vigi­lancia en las minas de Muzo y Coscuez, y tendrá mando directo sobre dichas fuerzas, las cuales puede organizar y aumentar con­venientemente. Art. 2. 0 Queda en estos términos reformado el Decreto nú­mero 1285 del presente año. Comuníquese y pub1íquese. Dado en Bogotá, á 29 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARisTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1309 DE 1902 (AGOSTO 30) por el cual se llama al servicio á dos Jefes y se les destina El Vz'cepresl'denle de la Repúblt'ca, encargado del Poder Ejecuiz'vo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio actiYo á los Coroneles Leo­nardo Munévar G. y Sergio Lemus F., y destínaseles á prestar sus servicios como Ayudantes del Cuartel general de la 3: División, comandada por el General Pioquinto Ampudia, y que pertenece al tercer Ejército expedicionario sobre Panamá. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 326 _, DECRETO NUMERO 1310 DE 1902 (AGOSTO 30) por el cual se confiere un ascenso El Vi'ctpruidenü de la Repltblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Lamuel ]. Beltrán. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 30 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrSTIDES F.&RNÁNDEZ DECRETO NUMERO 131 1 DE 1902 (AGOSTO 30) que aumenta una asimilación El Vzeepresz'denle de la Repúbbca, encargado del Poder Ejeculív~, DECRETA Artículo único. El Dr. Pablo Camacho, nombrado por Decre­to número 12 7 1, de fecha 22 de los corrientes, Médico de la Divi­sión Casabianca, gozará. desde el día en que tome posesión de su destino, de la asimilación de General de Brigada, en vez de la de primer Jefe de Cuerpo que el Decreto en referencia le asigna. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 dntos para la Sección s.• del Ministerio de Guerra El Vú:epreszdmle de la Rep/tbl/ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Por renuncia aceptada á los Sres. Ignacio Amat y Angel María Torres, nómbrase 1.0 y 2.° Comandantes de ]a 1.• Escuadra de la Sección 5.• del Ministerio de Guerra, respec­tivamente, á los Sres. Agustín D. Urbina y Liborio Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1320 DE 1902 (SEPTIEMBRE 2) que hace un nombramiento El Vi'cepresz'dmle de la R ep/tblt'ca, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Artfculo único. N6mbrase al Sr. Dr. Manuel Barbosa M. Ca­pellán del Ejército del Atlántico, en el puesto que le designe el jefe Civil y Militar del Departamento de Bolívar. Comuníquese y publfquese. Dado (..n Bogotá, á 2 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1321 DE 1902 ( SEPTIE!IBRE 2) por el cual se fija una asignación El Vicepresidente de la Rep/tblú:a, encargado del Poder ~·emtz'vo, DECRETA Artículo único. Desde el 1.0 del presente el sueldo de que disfrutará el Coronel Greg-orio Arteaga, Ayudante de este Minis­terio, será el de General de Brigada. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 329 .....J DECRETO NUMERO 1322 DE 1902 (SEPTIEMBRE 2) por el cual se organiza un Cuerpo de Ejército El Vicepresúlenlt de la Repttblú:a, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Art. r .0 Organíza:;e un Cuerpo de Ejército compuesto de dos Divisiones de á 1 ,ooo hombres cada una, en las Provincias de Cho­contá y Guata vita. Art. 2.0 Las fuerzas sueltas de esas Provincias servirán de base para la organización proyectada, y además un Batallón que se pondrá á las órdenes del Comandante en Jefe de la citada or­ganización. Art. 3. 0 Nómbrase Comandante en Jefe del Cuerpo de Ejér­cito mencionado al Sr. General Manuel María Castro U.; Jefe de Estado Mayor, al General Daniel E. Pardo; Inspector, al General Numa P. Noguera, y Comisario Pagador, al Coronel Carlos Sam­pedro. Art. 4. 0 Autorízase al Comandante en Jefe para hacer todos los demás nombramientos de Jefes y Oficiales que necesite el Ejér­cito, sometiéndolos á la aprobación del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Septiembre de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsnDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1339 DE 1902 (SEPTIEMBRE 4) que da ciertas atribuciones á un Jefe El Vzápresidenle de la Repúblz'ca, encargado dd Poder EjecuHvt~, DECRETA Artículo único. Encárgase al Sr. General Daniel Umaña, Ayudante General del General Nicolás Perdomo, de la inspección y fiscalización de las fuerzas que obran en la región de El Colegio y Viotá. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 4 de Septiembre de rgo2. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 330 _) DECRETO NUMERO 1340 DE 1902 (SEPTIEMBRE 4) que hace un nombramiento El Vicepresidente de la Rept'tblica, encargado del Poder .Ejeculzvo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Julio González Ayudante de la Dirección del Boletín Mdilar, en reemplazo del Comandante José Ascensión Rivera, á quien se promovió al Estado Mayor Ge­neral del Ejército Permanente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 4 de Septiembre de 1902. JOSE :l\IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1341 DE 190~ ( SEPTIEl\IBRE 4) por el cual se confieren dos ascensos El Vtcepresz'denle de la R epública, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese al Sargento Mayor Aníbal Angel á Teniente Coronel efectivo, y á Capitán al Teniente Antonio Va­negas. §. Del primero de esto ascensos dése cuenta al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 4 de Septiembre de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ INFORME DEL INTENDENTE GE~ERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) , RELACION DE LOS RECIBOS EXPEDIDOS POR ESTA OFICINA DEL PARQUE GENERAL DURANTE EL MES DE FEBRERO DE I gü2 Febrero 1. 0 -2,015. Recibido del Sr. Guillevaldo Barriga 1,000 frazadas, así: 924 cocuyanas, 7ó comunes, inclusive muestras. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 331 _) Proveeduría, 57 5. (Se anula este recibo, que queda reempla­zado por el del número 2,036). Febrero 3-2,016. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 20 toldos de campaña, de á 6 metros 40 centímetros por 4 me­tros 8o centímetros, confeccionados con telas de la Intenden­cia. Proveeduría, 595· Febrero 3-2,::>17. Recibido del Sr. Hip61ito Mora Páez una caja de guerra refeccionada. Proveeduría, 576. Febrero 4-2,018. Recibido del Sr. D. Alejandro Koppel 213 me­tros 30 centímetros de paño rojo de lana, prensado. Provee­duría, 6o4. Febrero 5-2,019. Recibido del Reverendo Padre E. Rabagliati 1 1 morrales. Proveeduría, 610. Febrero 5-2,020. Recibido del Sr. Manuel Latorre 50 correajes completos, con morral y sin vaina. Proveeduría, 6og. Febrero 5-2,02 r. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 20 toldos de campaña, confeccionados con tela del Parque, de 6 metros 40 centímetros por 4 metros 8o centímetros. Provee­duría, 599· Febrero 5-I ,52 r. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente 650 correajes, sin morral y sin vaina. Provee­duría, 5ó9. Febrero 5-1,022. Recibido del Sr. Te6filo Moneada 20 pares de estribos de aro. Proveeduría, 6o8. Febrero 5-2,024. Recibido del Sr. Roberto Rodríguez r galápa­go usado y 2 sillas aperadas, con frenos montados, jáquimas con pisador, cinchas, aciones, estribos de zapato el galápago, baticola y alfombras. Prov eeduría, 615. Febrero 5-2,025. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente 500 correajes, sin morral ni vaina. Proveedu­ría, 616. Febrero 5-2,026 . Recibido del Sr. Pedro Garz6n 198 docenas y ! de docena de alpargatas, inclusiv e las muestras. Proveedu­ría, 6r2. (Anulado por el número 2,031). Febrero 5-2,027. Recibido del Sr. Domingo Olea 3 sillas usadas con aperos (1 con estribos de zapato de cobre) y 7 sillas nue­vas sin aperos. Febrero 5-2,028. Recibido del Sr. Luis María Segura r 50 co­rreajes, compuestos de cartucheras, cinturones, portarrifles y portatahalíes. Proveeduría, 614. Febrero 5-2,029. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. 20 toldos de campaña, confeccionados con tela de la Intendencia, y de 6 metros 40 centímetros por 4 metros 8o centímetros de ancho, de lienzo diagonal. Proveeduría, 613. Febrero 5--2,030. Recibido del Sr. Domingo Rodríguez 35 sillas chocontanas, nuevas, sin aperos. Proveeduría, 618. Febrero 5-2,031. Recibido del Sr. Pedro Garz6n 200 docenas de alpargatas. Proveeduría, 612. Febrero 6-2,032. Recibido del Sr. Bernabé Arbeláez 5,900 fra- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 332 _) zadas extranjeras, de acuerdo con las muestras. Proveeduría, 607. Febrero 6-2,033. Recibido del Sr. Lucio Gori roo correajes com­pletos, con morral y sin tahalíes, y 200 correajes sin morral ni tahalí. Proveeduría, 2,033. Febrero 6-2,034. Recibido del Sr. Aurelio Cuervo 300 docenas de alpargatas sjm. Proveduría, 622. Febrero 6-2,035. Recibido del Sr. Domingo Olea 29 sillas cho­contanas, nuevas, sin aperos. Proveeduría, 6or. Febrero 6-2,036. Recibido del Sr. Guillevaldo Barriga r,ooo fra­zadas cocuyanas. Prove eduría, 575· Febrero 6-2,037. Recibido de la Sra. Domitila Matéus de Made­ro 300 corroscas enterizas, d e las llamadas guaguas. Provee­duría, 624. Febrero 6-2,038. Recihido del Sr. Aníbal Castro roo correajes refeccionados, compu estos de morral, cartuchera, cinturón, portarrifle y portatahalí. Proveeduría, 620. Febrero 6-2,039. Recibido del Sr. Hip6lito Bolívar r IO correajes completos con morral y sin vaina. Proveeduría, 623. Febrero 7-2,040. Recibido del Sr. Lucio G o ri I galápago usado y aperado y 1 silla usada aperada. Proveeduría, 626. Febrero 8-2,04 I. Recibido del Sr. José La verde 43 alfombras. Proveeduría, 628. Febrero 8 - 2,042. Recibido del Sr. Francisco Parra r silla apera­da, usada, sin alfombra. Proveeduría, 629. Febrero 8-2,043. Recibido del Sr. Teodoro Pineda I silla usada aperada, con freno montado, 1 cincha para galápago, grupe­ra y alfombra. Prove eduría, 630. Febrero 8-2,044. R e cibido d e l Sr. Juan de J. Castañeda I galá­pago usado, aperado, con freno montado, jáquima, cincha, grupera, aciones, estribos pueden tomar en cuenta por el pronto. Mr. O'Conncll condujo la obra que se le asig-nó como Jefe de la Sección 2.", con buen criterio y gran en~rgía. Hizo las veces de topógrafo y de Ingeniero, servicio doble, que en justicia no se le podía exigir, y que por lo mismo debo anotar aquí. Encontramos un impedimento no sospechado para seguir es­tudiando la línea del medio. Lo que á la distancia parecía terreno limpio y libre de obstá­culos, resultó cubierto por una extensa y espesa capa de helechos y enredaderas espinosas, que á veces nos daban á los hombros; los helechos medio Yerdes, ó secos y tiesos, duros como planchas de cobre batido, resultan mucho peor que los bosquecillos de laurel más espesos de nuestros campos, y para afrontarlos donde no es Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 334 _J posible rehuírles el cuerpo, se necesita tener la piel de paquidermo. Hasta cuando no nos daban sino á la rodilla era tan difícil y labo­rioso cruzarlos, como si se tratara de una capa de nieve de la mi~­ma profundidad. Este tropiezo nos retardó bastante. Debiera haber anotado desde antes que al entrar á la re­gión de los altos magueyes, nuestra vara de estadía ha logrado la mejora de hacer innecesarias las banderolas. El palo redondo, des­nudo, que tiene tres y media pulgadas en la base y una media en la punta, donde va izada la banderola de franela encarnada, mide 18 pies de largo y está pintado de rojo y de blanco en el quinto, décimo y décimoquinto pié, divididos cada uno de éstos en partes por el contraste de los colores,-ese es ahora su estado normal. Llegamos aquí á Cali, ayer, después de siete días de marcha á par­tir de Cajibío, habiéndonos atrasado algo el mal tiempo y el paso de los ríos Cauca y Ovejas. Tendremos que demorarnos una sema­na más, por la necesidad de reorganizamos. Los trabajadores ape­nas se contratan por cortas distancias, y no siempre cumplen con lo convenido; nunca les faltan pretextos, tales como la enfermedad de la madre, la locura del hermano, la mujer en cama, la pér­dida de la vaca. Perdemos tiempo en buscar nuevos peones y en adiestrarlos para que nos sirvan en nuestros trabajos. Tenemos que valernos de los Alcaldes y Prefectos, cuyas medidas han sido últimamente lentas, sin que logremos que se den más prisa que el desarrollo de una gestación ó la precesión de los equinoccios. No se pueden cambiar viejas costumbres, anteriores, cuando me­nos, á la época de Cervantes. Desde que salimJs de San Pablo he­mos echado menos las atenciones que nos dispensaban las au­toridades del Sur. Hasta hemos tenido ayuda con el signo nn1ms en dos ó tres casos recientes; d~ manera que la adición algebrai­ca de los cumplidos hospitalarios verbales se convierte en sus­tracción, es decir, en estorbo. Esto lo anotamos sin pasión, como la temperatura, ó la presión barométrica. Después de una breve interrupción, mientras estábamos cerca de Cajibío, continuó la estación de las lluvias que nos acompañó basta Cali. Nos dijo adiós con tremendas descargas eléctricas y vientos tormentosos que convertfan ]a lluvia en especie de trom­bas ambulantes, acompañadas de relámpagos y truenos ensorde­cedores, seguidos de caídas de rocas y de ecos retumbantes que en todo el valle repetían sin cesar las ondulaciones acústicas del terreno. Parece que ya terminó el invierno, y nos prometemos en lo sucesivo un promedio mensual de 200 millas ó más de trazo, en nuestro a vanee hacia el norte. El cambio de temperatura en estas regiones bajas de 3,350 pies ( I ,021 metros) sobre el mar, y la penosa aflicción que causan tantos insectos, ha agotado nuestras fuerzas. V u estro correspon­sal ha estado casi sin dormir por 72 horas, á causa del incesante martirio de la plaga. A los camaradas de trabajo ha sucedido otro tanto. Fuera de estos inconvenien1es, contamos todos con buena salud. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 335 _¡ , El trazo de la línea en el papel representa ya 491 millas (790.17 kilómetros), que es la distancia de Quito á Cali, de donde un avance mensual de 70 millas (1 12 kilómetros), por término medio. Calculamos el costo de nivelación, albañilería y puentes para· este ferrocarril de una sola vía y de 491 millas de largo, á $ 32,186 por milla, ósea$ 20,000 por kilómetro. La línea no costará moís si se amolda bien al terreno, lo que es indispensable, caso que du­rante la presente generación se construye la vía férrea, pues no creemos haya por lo pronto negocio suficiente que autorice gastos mayores, y acaso ni los calculados. Por esto será conveniente adop­tar economías en la construcción por medio de rampas y fuertes curvas, dentro de racionales límites, y las gradientes deberán amol­darse á tales contingencias. El presupuesto mencionado sería sufi­ciente en los Estados Unidos para una carrilera de ferrocarril por terrenos difíciles. Las proporciones admisibles de pendientes y curvas que se necesitan aquí, pueden contribuir en gran manera al allanamiento de los obstáculos que presenta el terreno. Los des­agües deben considerarse como asunto preferente. Además se pueden ejecutar cortes profundos en estas regiones, donde no hay hielos invernales, á juzgar no sólo por el material que constituye el suelo, sino por lo que se ve en los caminos, hecho ya por la in­temperie, ya por la mano del hombre. Por regla general cuando se hacen buenas zanjas en tierra firme, mientras mayor es el dé .. clive, mejor se conservan, observación aplicable aun á la Nueva Inglaterra, á pesar de sus inviernos fríos. El costo total de nivelación, albañilería y puentes de 491 mi­llas (790.17 ks.), entre Quito y Cali, según el avalúo mencionado, sería de$ 15.803,400. Con respecto á estadística local, debemos advertir que no sólo nos absorbe íntegramente lo relativo á nuestro oficio, sino que ape­nas vemos una tira del país, y que todos los esfuerzos hechos para completar nuestras limitadas observaciones, con los documentos oficiales han sido tan estériles, que parece indispensable que la comisión central tome de su cuenta el asunto. Los archivos del Departamento de Estado, y las memorias especiales respectivas, tomadas de los informes diplomáticos y consulares, suministrarán mucho mejor material que el que pudiéramos recoger nosotros aquí. Estarnos tan adelantados en nuestro trabajo, que si las otras comisiones han te.nido igual fortuna, ya puede afirmarse 6 negarse la practicabilidad de la obra, con un gasto razonable. La cuestión realmente vital y decisiva, parece .;er la de que una vez construída la vía con el mejor criterio, habilidad, econo­mía y honradez, y justificado el gasto, cuál será su producto, y si éste es deficiente, cuál será el déficit que deberían suplir los res­pectivos Gobiernos, interesados en ella por motivos de alta política. De aquí la importancia de los informes que se pueda recoger en el particular y de su discusión por personas competentes, obra á la cual nosotros no podríamos prestar sino una insignificante contribu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 336 -' ción. Y mucho menos podríamos dar á nuestros conceptos una for­ma adecuada, para servir de base de razonamiento seguro, en una cuestión tan grave, en la que haría mucho daño y extraviarían el criterio cualesquiera datos imperfectos. Con la presente nota va una carta de la región entre Popayán, sobre el Cauca, y La Plata, sobre las aguas del Magdalena, en la cual está señalada, por conjeturas, la línea probable de un ferroca­rril que enlace dichas poblaciones. Esta carta se compone de tres porciones diversas, y debemos anotar que cuando las tres secciones se colocaron una al lado de otra para observar si se correspondían bien, resultó un laberinto de líneas semejante al que se ve en los retratos del viejo Shakes­peare, cuyas arrugas antes sólo podían compararse con" el moder­no Mapamundi, ya con el aumento de la~ Indias." Se conciliaron las discrepa 1cias lo mejor que se pudo, en nuestro criterio é imagina­ción, subordinando dos de ellas á la tercera, resultante de la men­sura barométrica practicada por una expedición francesa que nos prestó un antiguo empleado de Quito. No supimos si aquella fue e'11presa pública ó privada. En dondequiera que cruzámos ó se­guímos la línea seguida por dicha expedición, la altitud que seña­laba estaba conforme con la nué tra. Creemos que la carta que se acompaña merece fe en cuanto á las distancias y las alturas *. No pudimos explorar e te terreno por lo malo de lo carninos, entonces impasables. Hasta el hábil jinete General Martínez, natural de allí y autoridad en la materia, nos aconsejó que no lo intentásemos. Nuestros informes respecto á la sierra de Guanacas, en cuanto á altura sobre las fuentes del Palacé, varían entre 1 ,ooo y 1,300 pies (300 á 400 metros), lo que pr~supone un tún 1 de una milla á una y cuarto ( r .6 á 2 kilómetros) de largo, si nuestro su­puesto es correcto, el cual túnel tendría su boca á una elevación de 1 I,ooo pies (3,353 metros) sobre el mar. La cota francesa de la laguna de Guanacas es de 1 r ,590 pies (3,533 metros). Hemos inferido que esa laguna tiene como 500 pies ( r 50 metros) sobre la corriente á la cual fluye. Podríamos, pues, ascender hasta la boca del supuesto túnel, con la pendi nte usual, de manera que sobn.ra espacio para localizar bien aquella entrada conforme queda dicho. La distancia de Popayán al túnel es corno de 40 millas (64 ks.), y de allí á La Plata de 6o millas (96 ks.). El costo de nivela­ción, albañilería y puentes de Popayán á La Plata, incluso el túnel de 1.25 millas (2 ks.) de largo en el Guanacas, no excedería de $ 40,000 por milla, ósea$ 25,000 el kilómetro, lo que creemos sea un avalúo liberal. A partir de La Plata, el descenso hacia el mar se lograría con pendientes muy moderadas. Sin duda debe haber otros pasos de este valle al del Magda­lena, y merecerán el examen de los que vengan más tarde á estu- • El trabajo á que aquí se hace referencia no es francés; se trata de la exploración cicutafica de los a~ emanes ~eiss y. Stübel, en parte pub.licado en Quito en 1870, y que es de una 1mportanc1a cap1~al para la Geograf¡a de Co­lom bia.-N. dd D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 337 .J diar el punto. El tiempo no nos permite L>u carlos. E~te puerto y el del Quindío son Jos únicos que figuran en nuestras imtrucciones. Vista desde el Sur la supuesta llanura de r¡ue hemos tratado, se presenta como un suelo quebrado y sin árboles; pues como ya se anotó, está como estriada por las aguas. Se encuentran made­ras para los durmientes á tres millas (4.8 ks.) de la línea, en las cejas del Norte y grupas al lado de los río . La irrigación no e~tá en práctica. Las papas, yuca, plátanos, piñas y naranjas, se produ­cen bien; pero tan solo una pequeña parte del país está en culti\ o. Aun las crías de animales se encuentran á di~tancias y en estable­cimientos in5ignificantes. La elevación general del suelo es él prc,ximadarnc:1tc <.le 5,500 pies (1,676 metros) sobre el mar, y se compone de Yarias cs¡JLtit·s de arcilla de colores: morada, amarilla, n.jn, rojiza y púrpura. En donde se ha derrumbado este material, toma un decli\'e de uno y medio de base por uno de altura; pero en dunde se ha cortado, se mantiene con poca 6 ninguna inclinación. Hay lumas de 70 grados de inclinación cubiertas de yerba. Avan;rando hacia el Nurte, el p::ds se toma estéril, y en v ·z de las rica y verdes pracleras del Sur, aparecen colinas estériles con chaparrus ce1 ca de Bur,nos Aires. Algunas de las di\'isorias s o n d e lumo achatado y pantanoso; los arroyos color tafé, y Jy.¡ \all s d {; profu1;didacl ca~i igual á la anchura. La perspccti va á dt' r~cha é i%quicrda hace de~a parecer las altura:, y ce re a de La Bc1l a se pres ' nta una e et·na d t:! picus tristes, sierra v hondonstidú por una floresta tupida, y que hace horiz<•ntc con tl mismo nivel. E~ un conjunto de jirunes ruiniform ~ sen todos estados, cksde Popny:in, que rematan sobre una como ci catr iz ~~ n forma d e m dialuna, una masa a!> vntada de una milla c.k ancho, con aiguna que otra ruina c·n su . e no. El con­glomerad,) arcillo~ c ' y )o::, fmgrnentus dP roca, redonde ados 6 an­gulare s y partidvs v rticalrr, e n ~ expli1 .an, an - JJL:cial tLlpograCa. hl Cauca 111 La l3alsa es turbio, tiene 400 pies ( 121 m e tros) de ancho , 8 :i 10 (2.5 á 3 m e tro~) de prufundidad, y una velocidacJ de 3.5 millas (5.6 k .) f•t•r hora. La guaciua, la caña brava y varias clases de palmeras da1. hsono1nía tropical á su~ bordes. El ferrocarril, de pués de atravesar una faja angosta de pantanos, deberá dar la vuc:lla por el pie de la~: c nlinas de la Cotdillera Oc­cidental, cerca de Jamunrlí, de dondt· se extiende hasta Cali una llanura ondulante con bastantes aguas y población. El valle e abre n 1 paso de L· B&ba, pocas millas al N. de Buenos Aires: es tod ) l!.1: 1n v !ilJr•.' de obstáculos el ahí hasta Cali. ' Las gallinazas, palomas, pavos y aYes de la especie de los Oriales, de difercntts colores, abundan n el trayecto. Abunda también en el terreno llano, riberC'ño del Cauca, cierta especie de pluviosas (plovers) con ala de la forma de las del cucno, seme­jantes á las palomas del Cabo de Buenatsperanza en el vuelo y color. Los insecto5 se multiplican. Uno de ellos, nueYo para nos- TOMO rt-22 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 338 --' otros, es semejante á la abeja, pero mucho más pequeño. No pica si no se le provoca ; pero desgraciadamente se le provoca á menu­do, porque como no se le teme, no lo espantamos previamente. Las patas son venenosas, y dejan por donde pasan un rastro irritado en las manos ó en el cuello. Aquí entramos en la región de las grandes haciendas. La gen­te es de color de canela, mezcla de negro y blanco. No les resulta favorable una comparación con los indios propietarios del Sur, que son diligentes, sencillos é industriosos. Gmtz'núa - --- ~lb ----- EL SERVICIO OBLIGATORIO EN LA ARGENTINA LEY NUMERO 4031 El Smado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunz'doJ en Congreso, &c., SANCIONAN CON FUERZA DE LEY (Continúa) TITULO XIV TASA MILITAR Art. 1 19. Todo ciudadano, desde la edad de veinte años cum­plidos hasta los cuarenta y cinco años, igualmente cumplidos, le­galmente exceptuado del servicio militar, está obligado al pago anual de un impuesto especial que se llama lasa 1m"lilar, en la for­ma siguiente : 1.0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de la clase de veinte años, deberá ser extendida en papel se­llado, con timbre especial del Ministerio de Guerra, de un valor de veinticinco pesos moneda nacioual ; 2. 0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de la edad de veintiún años á veintiocho años cumplidos, de­berá ser extendida en papel sellado, con timbre especial del Mi­nisterio de Guerra, de un valor de doce pesos moneda nacional; 3.0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de la edad de veintiocho á cuarenta años cumplidos, deberá extenderse en papel sellado, con timbre especial del Ministerio de Guerra, de un valor de seis pesos moneda nacional; 4. 0 Toda excepción del servicio militar otorgada á un ciuda­dano de cuarenta á cuarenta y cinco años cumplidos, deberá ser extendida en papel sellado, con timbre especial del Ministerio de Guerra, de un valor de dos pesos moneda nacional. Art. 120. La tasa militar deberá ser abonada al otorgarse la excepción, y anualmente al ser renovada, pues ésta sólo es válida por un año. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 339 _) Art. 12 1. Las personas indicadas en los parágrafos /) y g) del artículo 100, Título XI, quedan eximidas del pago de la tasa mi1itar mientras estén comprendidas en dichos parágrafos. Art. 122. Todos los individuos que hayan cumplido su servi­cio en las unidades permanentes del Ejército de Línea, ó los que se hayan inutilizado en el mismo, en virtud de un servicio, quedan exceptuado5 del pago de la tasa militar que, con arreglo á la pre­sente Ley, les correspondería abonar. Art. 123. Los padres ó tutores serán solidarios del pago de la tasa militar correspondiente á los exceptuados, durante la menor edad de éstos. Art. 124. El pago de la tasa militar se hará á la junta de ex­cepciones en el momento mismo en que la excepción se otorgue. Art. 125. Los pobres de solemnidad están exceptuado<5 del pago de la tasa militar. Este estado de pobreza deberá ser com­probado con la declaración escrita y firmada ante la junta de excep· dones por dos testigos-de reconocida responsabilidad,-quienes están sujetos á la pena de los encubridores, si la declaración de pobreza extrema es infundada. La junta de excepciones apreciará los fundamentos de excepción del pago de la tasa militar. Art. 126. El personal de la junta de excepciones que otorga­re indebidamente la excepción del pago de la tasa militar en el caso determinado en el artículo 125, queda obligado al pago de la suma que importe la excepción indebidamente acordada. Art. 127. Los fondos procedentes del pago de la tasa militar por excepciones, serán depositados por la junta en el Banco de la Nación Argentina, ó sucursal de éste más próxima de la región en que la junta funcionare, á la orden del Ministerio de Guerra, para gastos exclusivos del Ejército, en la forma que determina el artí­culo siguiente. Art. 128. El cuarenta por ciento de los fondos provenientes del pago de la tasa militar, será destinado á construcciones milita­res y adquisición de campos de maniobras y su instalación; el otro cuarenta por ciento, á robustecer las partidas del Presupuesto de Guerra destinadas á maniobras del Ejército de Línea y Guardia Nacional; y el veinte por ciento restante al Montepío Militar para contribuír al pago de los retiros creados por la presente Ley, para Suboficiales, Sargentos y Cabos. Conlz'núa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 340 _J MANUAL PARA LA PREPARACION DE LAS TROPAS AL COMBATE* POR EL GENERAL DRAGOMIROFF SEGUNDA PARTE- PREPARACION DEL BATALLON (Traducido para el Bo!d!n Militar} (Continúa) 47· Al hacer ejecutar toda la serie de esta instrucciSn, el jefe de batall6n d be, en la práctica de cada problema, rectificar las faltas en que incurran las compañías. Tiene inmediata obligación de colocar á los jefes de compañía de modo que cumplan sus 6r­denes, á una palabra 6 señal: s6lo entonces será cuando el bata- 116n constituye un todo único, por ex ten o que sea el radio de acci6n en que le toque obrar. Mmu'obras de Compm1ía co1z ifact/vos de guena 46. Todos saben que el efectivo de la infantería en p~z es muy inferior al de guerra, lo mismo que hay gran diferencia en mandar una Compañía de á 24 6 de á 8o hombres. 1"'-..sto pasa también res­pecto de las ubdi\'isiones de la Compañía; por esto, para mejorar la preparaci6n del bata116n al combate, el Jefe debe hacerlas ma­niobrar con un efectivo lo má aproximado al de guerra. Esta clase de ejercicios sine para acostumbrar á soldados y oficiales á que no olviden lo que tienen que hacer sobrf' El campo d batalla. Advertencia: sta instrucci6n in-e para uniformar los movi­mientos del bata!lñn, pue lo que hacie ndo prim ramente el jercicio por compañías eparadas, la conformidad del Gen ral no puede ser ig-ual. Reunidas, las difacn sias se pueden corregit con facilidad. Hay que cuidar de la atención y d e ·treza en Jos morimientos de las clase., con el prop6sito de íJ.Ue puedan llenar la ,.a ante inmediata. 48. Tambit:n es bueno acostumbrar á los Oficiales subalter­nos á que manden la compañía en jercicio en el cuartel. (Todo esto en su oportunidad y mediantt' 1 grado de instrucción adqui­rida por los soldados). lvlam'obras Tácft'cas 49· Los ejercicios de que se ha haulado son á modo de gim­nástica del bata116n, y tienen por objeto principal cambiar la for­maci6n, en cualquier mom nto dado, para atender á un lance im­previsto. Cuando se trata d..! maniobras con fin táctico, entonces se trata principalmente de poner á pru · ba la agilidad ó destre­za adquirida, gracias á los ejercicios, para hallar la soluci6n de • Véase Boletln Militar número 6.0 , del 16 de Agosto de 1902. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 341 .-; cualquier problema militar, respecto de ataque ó de defensa de una posición. l. Mam'obras de acá!m sencz'lla Es claro que las reglas dadas para una compañía son las mis­mas para un batallón ó para varios batallones. Conviene poner mucho cuidado en recorrer el trayecto para trasladarse á un pun­to con igual prontitud y explorar al propio tiempo el terreno hasta 6oo ú 8oo pasos de cada lado. Recuérdese lo que se ha dicho en las Obse7'7)acúmes generales, respecto de las maniobras en la zona de los fuegos, del paso en la formación de combate, del dispositivo inicial de la cadena y de las reservas, y de la marcha de la cadena y de la Reserva. Sobre este último punto no hay que añadir sino el consejo siguiente: no hay que avanzar con direcciones falsas y en zigzag, sino de posición en posición, juzgando á la vista hasta qué punto hay conveniencia en avanzar, y escogiendo naturalmente para esto un punto que sea favorable á la certeza del tiro de la cadena, ó si se trata de la reserva, que presente abrigos contra el fuego del enemigo. Para esto, desde que el Jefe de batallón que forma parte de la cadena ha recibido orden de a van zar, indica la nueva posición; la parte que ha recibido la orden se traslada allí, á paso ligero, sin detenerse á disparar, y no rompe el fuego sino cuando ha llegado á la posición señalada ; las demás secciones se le reúnen sucesi\'amente y se instalan. El a\·ance ele las fraccio­nes deberá efectuarse según las facilidades para el tiro, y al con­trario, las últimas fracciones que abandonen la antigua posición, serán de preferencia aquellas que ocupan lo puntos más favora­bles para el tiro. En cuanto á la reserva del batallón, debe per­manecer en formación ; el Jefe de batallón la conduce personal­mente ; pero si se trata d~ compañías, entonces el comandante indica sólo el cambio y en seguida da la voz de marcha: "Com­pañía, avance." La compañía que avanza primero, se detiene cuando llega al sitio indicado, y las otras se colocan en relación á ella, conforme conviene para cubrirse unas á otras, y al orden de combate en el cual el batallón se encuentra formado. Por lo demás, la marcha de las reservas debe ser independiente de la cadena en tanto que ningún peligro amenace á esta última; de este modo la cadena puede cambiar de posición, sin que las reservas abandonen la suya, y estas últimas pueden atrave~ar de un golpe y con presteza una distancia de trescientos ó cuatrocientos pasos. A cada nueva ocu­pación de una posición intermediaria, el Jefe de batallón se cercio­ra si la formación adoptada por cada una de las compañías co­rresponde bien al terreno en el cual se verifica, y por otra parte, si no hay en la vecindad un sitio más ventajoso y del cual se haya prescindido. El Jefe de batallón señala á la compañía la dirección del punto de ataque donde debe dirigirse; las demás compañías conforman sus movimientos á los de ésta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...._ 342 _j No hay que temer acercarse demasiado á la cadena, si hqy detrás de ella buenos abrigos. Ya hemos tenido ocasión de hacer notar que no es por colocarse algunas veces muy cerca de la cadena por lo que una tropa sufre pérdidas, sino por marchar con lentitud, exponiéndose como blanco á los fuegos del enemigo. Las compañías de la reserva del batallón tampoco deben te­mer adelantar, por un momento, bajo la línea de las compañías en primera fila, si éstas cuentan con posiciones ventajosas, Hay que tratar de marchar por tandas longitudinales, si el terreno se pres­ta á ello. Estos son caminos buenos, cubiertos, si los fuegos del enemigo no Jos toman de flanco. Si se marcha por un terreno com­pletamente descubierto, no hay que olvidar el orden desplegado, á filas abiertas. so. Es indispensable verificar las maniobras en terreno muy cubierto, para que las compañías no adquieran la costumbre de amontonarse ni desbandarse. S:Slo una costumbre permite evi­tar estos tropiezos : guardar un paralelismo riguroso en el frente de las compañías, sin Jo cual, las compañías al caminar por bos­ques poco elevados, se dispersarán ó se amontonarán. En el pri­mer caso, una compañía puede algunas veces perderse completa­mente ; y en el segundo, varias partes de la cadena quedarán privadas de su apoyo. Para aprender á conservar el paralelismo del frente en parajes cubiertos, hay que practicarlo de un modo real. No será maniobra muy difícil, y se sacará de ella una venta­ja positiya. No podemos menos de aconsejar á los Oficiales de toda clase que se provean de brújulas: les servirán de mucho en terrenos muy cubiertos y doblados. El empleo de la brújula es muy sencillo; antes de entrar á un bosque, se observa el ángulo que hace frente á la compañía, con la dirección de la aguja. Si este ángulo no va­ría de una manera notable durante la marcha por el bosque, en­tonces la dirección es buena. Sólo me diante la brújula se puede conservar algunas veces la dirección. El sol también es un buen auxiliar, pero no siempre está visible. 5 r. Son iguales los procedimientos para maniobrar con la artillería, agregando lo que sigue: Siempre que una batería se coloca en posición en el extremo del flanco de la po ición que ocupe el batallón, la compañía de re­serva más inmediata debe cubrir el flanco exterior de la batería, sin esperar orden para hacerlo. El apoyo de una batería de ningún modo consiste en sostener­se en la línea fronteriza, ó en una posición análoga, para rechazar cualquier ataque de infantería 6 de caballería que pretenda rom­per el frente de la batería. El jefe encargado de a¡::>oyar este mo­vimiento debe llegar siempre á tiempo en auxilio de la batería, formándose en escalones un poco adelante, ó atrás. Tampoco hay que imaginar que si uno avanza y la batería permaue':e en posición, haya indispen ablemente que darle un apo­yo especial; esto es del todo inútil, puesto que al avanzar, se la cubre de modo más eficazque permaneciendo á uno de sus flancos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 343 _) 52. Cuando la artillería adelanta, no se preocupa ni de la ca­- dena ni de las reservas, es decir, que pasa de posición á posición, sin ir siempre en línea recta, ni fijándose en otra cosa que en en­contrar la posición más ventajosa; por esto, toca á las compañías que están inmediatas, conf01·mar sus movimientos á los de ella, sin alineación, algunas veces á paso de carga. En cuanto á la cadena, nunca debe dejarse adelantar por una batería. 53. En una marcha de retirada, si algo estorba los movimien­tos de la batería (si las piezas e tán enlodadas ó desmontadas), la infantería ayuda á los artilleros á remediar el mal, y no se pone en marcha en tanto que la artilleda no pueda moverse. BATALLAS DEL SEGUNDO IMPERIO POR DIC!{ DE LONLAY Traducción del francés p:ua el .Bo 1dí11 Militar (Soifeniw, continúa) Asistimos como simples espectadores á toda esta primera par­te de la batalla. Guardando como reserva la División Bazaine, el Mariscal Baraguey d'Hilliers hace avanzar las Divisiones Ladmi­rault y Forey, la primera por la izquierda, la ~egunda por la de­recha de las alturas de Solferino. El General Forey se apodera rápidamente de una altura almenada llamada Monte Fenil, que inmediatamente cubre con artillería para contrarrestar el fuego de las piezas austriacas. La brigada Dieu baja al punto de esta altu­ra y se traslada en dirección á Solferino, y desaloja al enemigo de altura en altura. Pero el número de austriacos se aumenta sin ce­sar, y muy pronto esta brigada se ve obligada á detenerse; no puede sostenerse ino á costa d,, grandes sacrificios. El General Dieu mismo es mortalmente herido. A la izquierda, el General Ladmirault se ha. comprometido á la cabeza de las brigad:¡s D.:mai y Négricr; pero el enemigo des­cubre nuevos batallones cuyo fuego es de los más mortíferos. Pron­to el General Ladmirault recibe una herida en la espalda; apenas -emplea el tiempo necesario para que le hagan la primera cura­ción, y vuelve á colocarse al pie de sus tropas. Una segunda bala le hiere entonces en la ingle y queda en el muslo.-No es nada, exclama levantándose y tratando de permanecer en el sitio; pero el dolor lo obliga muy pronto á entregar el mando al General Négrier. Cuando Baraguey d'Hilliers ve las fuerzas considerables que se oponen al paso de nuestras tropas, se decide á enviar la División Bazaine. Las brigadas enemigas ocupan con mucha firmeza la to­rre, la colina de los Cipreses y el cementerio de Solferino. Los austriacos, sosteniéndose en posiciones formidables, oponen á las tropas de Bazaine una resistencia de las más tenaces. El I. 0 de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colombia '- 344 ~ Zuavos, ya tan diezmado en Melegnano, en donde perdió su Co­ronel, 30 Oficiales y 623 soldados, ve otra vez caer á s11 Coronel, 24 Oficiales y 501 soldados muertos ó heridos, acometien-:Io seis. veces, mas en vano, la fortaleza del cementeno de Solfenno. El Emperador ha ll e gado al monte Fenil; desde allí domina toda la extensión del campo de batalla. Napoleón m ve que colo­cados los Cuerpos 3.0 y 4. 0 á la derecha, no pueden triunfar de los obstáculos que se oponen á su paso, y se le informa de que por la izquierda una parte del Ejército piamontés, abrumado por el Cuer­po de Bénédeck, se bate en retirada. En esta situación, el Empe­rador ccmprende que es preciso apoderarse de las alturas sobre las cuales P.l enemigo St! apoya en el centro de Solferino, y en se­guida de Caoriana, para obligar á las alas á que se retiren. Ordena á las Divisiones del primer Cuerpo hagan un esfuer­zo supremo. Forey, Bazaine y Négrier, en persona, se ponen á la cabeza de los soldados que avanzan con empuje soure la torre de Solferino; pero el enemigo, que por dondequiera los domina, di­rige sobre ellos terrible fuego de metralla. Tomados á un tiempo de frente y de flanco, las columnas que marchan á la cabeza sufr n en pocos instantes pérdidas sensibles que deti nen su paso. Los héroes de Montebelo y de Melegnano comienzan á ceder y á echar paso atrás, cuando precipitadamente se presenta un Ofi­cial de órdenes, en un caballo blanco cubierto de espuma, y excla­ma: ¡"Un último e~fuerzo; ya llega la guardia 1" Con efecto, acaba de dar orden á la División Camou que acu­da en auxilio del primer Cuerpo. La brigada Pic'lrd se dirige sobre las alturas de la i7quierda, y la brigada Maneque es enviada en a¡~yo de la División Forey y cierra el paso á las Columnas aus­triacas f1Ue bajan de Casa dd Monte. "Morrales á tierra," manda entonces 1 General Mancque, y nuestra brigada deja á paso de carga la colina en que se so~tie­ne desde por la mañana, y avanza en orden de parada, el Batallón de Cazadores á 1~ cabeza, apoyando su derecha en el camino de Castiglione. Desfilamos con el más brillante empuje delante del Empera­dor, que con el dedo nos señala la torre de Solferino, y exclama~ ''Ahora, hijos míos, á la bayoneta, y arrollarlo todo ! " En este im,tante dos baterías de artillería de la guardia, lle­gan al galope, al mando del General Le Boeuf, é inundan de gra­nadas la aldea. Nuestros seis batallones de Voltfjeros y nuestros Cazadores de á pie, formando cada uno columna separada, acometen al ene­migo á paso de carga, con irresistible empuje, y lo obligan á re­trocPnf'r. Nuestro batallón de Cazadores, que toma una parte activa en es ~a lucha, flanquea la aldea de Solferino. Nuestro Comandante C inchanb, en su caballo alazán, rompe la marcha con inaudito Talor. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 345 -' La lucha se traba. Nuestra compañía ve caer por tierra á su Capitán, Chauvet, y conducida por el Teniente Moneglia, se mete por el pie de la torre, por un camino estrecho que rodea la aldea por la izquierda, y cae de improviso sobre las primeras casas. Dos cañones tapan el camino y nos acogen con una descarga de metralla. El denodado Moneglia nos estimula y nos conduce á apode­rarnos de esta barrera de fuego. Los austriacos retrcceden espan­tados. Se toman los cañones, pero, ostigados por los austriacos que acuden en gran número, nos vemos obligados á abandonar este trofeo, y á emboscarnos en los solares y casas de Solferino, espe­rando refuerzo. Por otra parte, el Capitán Ludovic, al acometer al enemigo, penetra con él en la aldea, en donde sesenta austriacos que han quedado en las casas, son tomados prisioneros. Por último, corona. mos las alturas. Los austriacos comienzan á ceder. Sin embargo, acaba de llegar un refuerzo al Subteniente Mo­neglia: Voltíjeros del segundo de la guardia, al mando del Subte­niente Puechy, se nos unen. Nos arrojamos otra vez sobre los dos cañones de que el ene­migo ha vuelto á apoderarse, por su movimiento ofensivo, y en esta ocasión los tomamos del todo. Es una lucha desesperada, horrible, espantosa .... Pero confia­mos en que Dios nos dará la victoria sobre estos enemigos que tantas desgracias han causado á nuestra raza. -== Historia====- PRECEPTOS ECONOMICOS DE ANTAÑO CONVENIENTES DE RECORDAR Sz'món Bolívar, Lz'bertador Preszdenle de la Rep/tbhca de Colombia, &c. CONSIDERANDO Que es de absoluta necesidad asegurar por todos los medios posibles la recaudación de los impuestos establecidos por las leyes, frustrando los esf~e~zos que hacen Jos contribuyentes para eludir su pago con disminución de sus rendimientos, especialmente los de las Aduanas, con perjuicio del Tesoro nacional y gravamen de los ciudadanos; oído el Consejo de Estado, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 346 .J DECRETA Art. I.0 Desde la publicación del presente, en todas las Adua­nas de la República, al tiempo de cobrar los derechos de impor­tación, se cobrará un 6 por roo sobre el valor que se dé á las mer­cancía~ importadas con el título de extracción presunta, siendo de cargo de los importadores pagar de contatlo la suma á que monte el 6 por 100, ó asegurar su pago con fiadores de responsabilidad á satisfacción de la Aduana, antes de extraer de los almacenes de ésta las mercancías importadas. Art. 2. 0 Ningún importador de mercancía se eximirá de pa­gar el 6 por 100 de extracción presunta vencido el término en que deba hacer la paga, ni tendrá derecho á reembolso ó abono, ni á la cancelación de las fianzas, si no exportase un valor igual al im­portado en frutos, efectos, productos, ó moneda de oro y plata, pagando los derechos establecidos por las leyes y decretos con las formalidades prescritas. Art. 3. 0 Si el importador que pagó ó aseguró la extracción presunta, exportase, con conoGimiento de la respectiva Aduana, igual c;uma que la importada, en oro y plata amonedada, ó en fru­tos, efectos y producciones del país, si hubiese pagado de contado la extracción presunta, se le abonará la cantidad pagada en cuenta de Jo que debe satisfacer por la extracción efectiva que haga, y se le cobrará el·resto si lo quedase debiendo, ó se le devolverá el exceso si resultare alguno; pero si sólo hubiese asegurado su res­ponsabilidad, se le cancelarán las obligaciones y fianzas luégo que haya satisfecho los legítimos derechos de exportación. Art. 4. 0 Las Aduanas serán muy escrupulosas en la obser­vancia de este Decreto y en la vigilancia contra los fraudes que se trata de precaver. Art. 5. 0 El :tvlinistro Secretario de Estado del Despacho de Hacienda queda encargado de la ejecución de este Decreto. Dado en Bogotá, á 23 de Diciembre de r828. Por S. E. el Presidente de la República, El Ministro Secretario de Hacienda, SIMON BOLIV AR NICOLÁS M. T ANCO -==Variedades = :._____ PEREGRINACION DE ALPHA , POR :MANUEL ANCIZAR (Continúa) Traspuesta la cumbre, sigue una bajada rápida por la cual se andan dos leguas para llegar á la cabecera del cantón. Situada en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia .\.,_ 347 _) la confluencia de tres estribos que se desprenden de la _serranía prin­cipal, la villa del Cocuy ocupa un valle reducido é inclinado, y re­cibe de lleno los vientos destemplados Uertas, de lo cual casi nos alegrábamos, porque el desaseo interior era impon­derable, y de antemano quitaba el apetito y el sueño. Sin embargo, forzosamente habíamos de detenernos allí para recoger datos y hacer observaciones, y en consecuencia resolvimos hacer uso de una carta de recomendación que en Soatá nos dio el bondadoso Dr. Calderón para el Sr. Ruiz, quien nos recibió con tal franqueza y cordialidad, que ol vid á m os al punto Jos desagrados anteriores. Este honrado sujeto es jefe de una familia numerosa y trabajadora, que mantiene la casa no sólo con aseo, sino con cierto primor, adornan­do la sala un estante de libros y varias mesas cargadas de curio­sidades, flores y frutas fragantes. Además del trato amistoso que le merecimos, nos favoreció con noticias y diligencias que facilita­ron la ejecución de los trabajos que llevábamos entre manos, y él supo apreciar infinitamente mejor que las autoridades de la Pro­Tincia, de quienes, si recibímos algún auxilio rogado, era dado con tibieza que rayaba en mala gana, y arrancaba á mi filósofo com­pañero la ~recuente exclamación: "Perdónalos, Señor, que no sa­ben lo que hacen." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit;¡r de Colombia '- 349 _¡ Dejando el grueso del equipaje en el Cocuy, marchámos el -6 de Julio en demanda de Chiscas, pueblo que demora 5 leguas al N. N. O. del primero, situado al pie de la majestuosa cadena de cerros, cuyas cumbres principales brilla! con nieves perpetuas. El camino pasa por Panqueba y Espino, cabezas de distrito, con tal desigualdad del terreno, que mediando entre el Cocuy y Panque­b: t la distancia de una legua, hay 500 metros de diferencia en al­tura, y cerca de 3° centígrados en temperatura. Espino, que está J! leguas más adelante. se halla 763 metros menos alto que la ca­becera del cantón, marcando el termómetro 7° más de temperatu­ra media. Concíbese cuánto favorecerán estos desniveles la varie­dad de producciones agrícolas, en un suelo fertilísimo y bien regado como aquel; pero al mismo tiempo la disposición de los terrenos, todos en laderas y cumbr s, mantiene diseminada la población agrícola, é influye, por tanto, en la pequeñez de los pueblos. Las cercanías de Chiscas ofrecen á la vi~ta pai ajes muy bellos, en una sucesión de ladera pendientes, cubiertas de l>osquecillos que de trecho en trecho interrumpen con sus grupos de verde oscuro y flores, lo cuadros matizado de la diferentes sementeras extendi­das del pie á la cumbre, á veces tan descolgadas sobre el lecho del río, que admira c6mo pueden mantenerse allí, sin rodar, los que labran la tierra. El reducido caserío de Chiscas se levar:ta al extremo N. de una xplanada pequeña y al gre, cortaua en trozos longitudinalc por IJarrancas profundas y entap zada de ricos pas­tos, los cua]t;!S se continúan sobre la próxima sierra, tan suculentos, que á Jos do::. meses de residencia da una res 4 anobas de cbo, y las mulas enfl rman de gordura. El terreno de la e. ·planada es de acarreo asentado por capa , las más veces brechiformes, en cu­yos fran·mt:ntos calizvs y ar n,keüs e ven numero~ns impresiones de conchas IJi valvas, y trows de síle.· en figuras de peras, que son tal vez iphonias petrificadas, puesto que las conchas impre~as son marinas. Pur tanto, la serranía inmediata, que suministró estos despojos, pertenece i la formación secundaria, y lo confirma la presencia de csqui~tos embutido de riñones de hierro carbonata­do litoideo, que se tncuentran en lo bajo de las grandes grietas, abiertas en la falda de la serranía, inuicando la existencia del te­rreno carbonífero. El Coronel Toscano. soldado de la Independencia, nos reci­bió en su casa con la franqueza de un viejo militar. Rodeábalo una familia lucida y amable, cuyo esmero en las cosas domésticas lo revelaban el jardín de flores que alegraba el patio, y la cuida­dosa limpieza de la casa; y en ratos de conversación agradable nos suministró los informes necesarios sobre ganadería y agricul­tura, los cuales constituyf'n su ocupación preferente, bien que la ingrata y enojosa política interior suele calentarle en horas la ca­beza, más de lo que á su tranquilidad conviniera; aunque siempre me ha parecido que el ardimiento en las opiniones sienta bien á los hombres de la Guerra Magna, quienes para mí tienen cierto privilegio que les afianza la tolerancia de sus sucesores en el ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 350 --' nejo de los negocios públicos. El antiguo pueblo, reducido á un corto vecindario de agricultores y trajineros, queda cerca del mo­derno, y se compone de algunas casitas y ranchos de vara en tie­rra, habitados por indios ladz'nos y por Tunebos semi-civilizados, sin más traje que largas ruanas. El nuevo, erigido en Parroquia el año de 1772, no ha progresado cuanto debieron esperar sus fun­dadores, pues conservan toda vía en la iglesia imágenes monstruo­sas con brazos de orangután y manos más grandes que las cabe­zas, sobresaliente entre todas un santo de aspecto jaquetón, vesti­do con camisa blanca, por debajo de la cual se salen unas botas que tal vez le prestó el Cura, y en la cabeza un sombrero cuba,. rayado en líneas espirales y puesto al desgaire sobre la oreja iz­quierda; señales de abandono y atraso, que si bien deponen inme­diatamente contra el Cura que las mantiene en su templo, hablan también contra el pueblo que las tolera como cosas del Cielo. Regresámos al Cocuy, con el objeto de visitar á Güicán y ex­plorar la sierra nevada, que demora 4 leguas al N. N. E., distan­cia directa de la villa, y 6í por el camino del mencionado pueblo. Las anteriores correrías, transitando lugares fragosos, habían fa­tigado sobremanera nuestras bestias, de modo que nos vimos obli­gados á solicitar otras de alquiler para la excursión á la sierra, y además un guía. Consiguiéronse por el máximo de precio acostum­brado en el país, y de calidad tal, que prometían un viaje canoni­cal. Cuando nos pusimos en marcha, siguiendo la calle principal de la villa, y notámos la figura que hacíamos, nos saludámos recí­procamente con una cordial descarga de risa, en que nos acompa­ñaron algunas hijas de Eva, que asomaban por las ventanas. Enhor­quetaba yo una mula venerable, tan ancha como larga, que había relegado toda su antigua viveza al rabo, con el cual me azotaba cada vez que le arrimaba los talones para sacarla de su andar pa­cienzudo, en tanto que llf:vaba la cabeza junto al suelo, como si pretendiera examinar la naturaleza de las piedras que lo sembra­ban. Mi compañero se hallaba entronizado sobre un caballo rucio, largo y enjuto, rígido de cuerpo, las orejas tiesas y hacia atrás, los ojos medio cerrados, y la cabeza tan erguida cuanto podía; andaba despacio, adelantando majestuosamente las patas, cual si estuviera profundamente penetrado de la honra que se le hacía poniéndole silla y freno. En vano se le apuraba: á cada golpe de espuela correspondía con una mueca dasdeñosa, levantando el la­bio superior, y continuaba impasible su marcha triunfal. Cansados de luchar contra la adversidad, abdicámos la voluntad en las bes­tias, y nos dejámos llevar según su antojo. El guía nos contempla­ba de cuándo en cuándo, con aire paternal, y trataba de conso­larnos, repitiendo siempre la misma frase: "En saliendo allá arri­ba, verán sus mercedes cómo caminan mejor; "allá arrz'ba, enigmá­tico que nunca lo alcanzámos. Era hombre de cincuenta años, alto, vigoroso, de fisonomía honrada y abierta; vestía pantalón de man­ta rayada, camisa de lienzo, alpargatas y ancho sombrero de ramo; la ruana plegada y á la espalda; el andar pausado y constante, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 351 _J aun por los recuestos más escarpados ; gran baquiano y disertador, de nombre Luis Reyes, antiguo correo y grave persona, un tanto sordo á ratos, y con todo esto buen compañero de viaje, y liberal consejero hasta en las cosas científicas. En esta disposición, y con una velocidad de dos horas por le­gua, pasámos el Alto de La Vega, y caímos á las márgenes del río de la Cueva, donde hay una fuente termal ferruginosa, 24° sobre la temperatura del aire ambiente, y junto al camino, al opuesto lado del vallecito, otra fuente sulfurosa fría, que nacía á la raíz de un cerro pedregoso. Desde este punto comienza la subi­da de Güicán, por medio de grandes cerros destrozados, cuyos fragmentos yacen esparcidos por las laderas sembradas de peñas­cos agigantados, y coronadas por estratos calizos en que se ven la perforación de numerosas cavernas y la estampa de conchas bi­valvas, que es difícil caracterizar, por no hallarse la impresión de las charnelas. El pueblo queda situado en una meseta elevada, 2,goo metros sobre el mar, con la temperatura media de 1 1° cen­tígrados : su población, en parte indígena y en parte blanca, de bellas formas y colores hermosos, notablemente en las mujeres. Tiene una iglesia bonita y adornada con sencillez, escuela ptíblica y varias casas de buena construcción, muy aseadas.* Dionos aloja­miento en la suya el Sr. Juan Quintero, joven de modales caballe­rosos é inteligencia despejada, y jefe de una bella y simpática familia. Por tercer .1 vez debíamos á la benevolencia de los parti­culares el hospedaje que las autoridades locales no quisieron pro­curar, ó no se curaron de ello, sin embargo de presentárseles altas recomendaciones oficiales, cuyas palabras na hacían mella en su ánimo ; efecto de la ignorancia, que siendo entre nosotros pecado involuntario, merece absolución pl e na en sí mismo y en sus rudos efectos. XIX El río de la Nieve baja precipitado d esde la cumbre de la Sierra, y antes de confundirse con el de la Cueva, una legua al Oriente de Güicán, rodea la base de un peñón d esmesurado que por esa parte se levanta casi 390 metros verticalmente, al paso que por la opuesta se confund e con las colinas y faldas de la se­rranía principal, mediante una espaciosa rambla, que ascendiendo suavemente, concluye de pronto en el murado abismo, tan limpio de árboles, que desde la cornisa se ven claras la distante vega y la cinta espumosa del riachuelo, y tan alto que no se percibe el ruido de las aguas que pasan veloces rompiéndose contra las rocas. Lle­va este peñón por nombre Gloria de los Tu mbo s, y la tradición local lo explica, diciendo que una vez sojuzgados los indios, más por el terror que les infundieron los caballos y barbas de los espa- * "El pueblo de los indios está abajo del Cocuy, poco distante, con una buena igiesia ornamentada. Tenía agregados unos indios, catequizados unos, otros bautizados. Llámanles Tunebos, y el pueblo donde asisten, Guicaní: salen allí muchos gentiles, y son muy dóciles.''-OVIEDO-Pm.>'nmitttlos y NotiCias. ~e o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 35:.;¡ --' ñoles, que por fuerza de armas, comenzaron á experimentar el peso de los tributos y el intolerable despotismo de los encomende ... ros con tal rigor, que, desesperados y no pudiendo recuperar Ja usada libertad de las selvas, ~e juramentaron á morir, y concu­rriendo por grupos de familias á la rambla ya descrita, echaban á correr hacip. la cornisa y se despeñaban con sus mujeres y niños. En comprobación de este relato muestran al pie del peñón gran número de huesos humanos esparcidos á todo viento, carcomidos por el tiempo y siempre rotos como por violento choque, señales de no haber pertenecido á cuerpos tranquilamente depositados en· sepulcros; y como los indios, sin excepción de tribus, se han distin­guido por el religioso esmero en sepultar los muertos dentro de cavernas ó en lugares apartados del tráfico, el estado de aquellas osamentas parece corroborar lo qt.e la tradición refiere, teniendo el apoyo de hechos semejantes mencionados por los cronistas de la conquista: á tal punto de desesperación redujeron los conquista­dores á los indios indefensos, oprimiéndoles con vejámenes y exor­bitantes tributos, que no les dejaban más refugio que la muerte, como se vio en Jos Agataes y Coco mes de V élez, los cuales de un día para otro se suicidaron todos. Por la explanada de este peñón pasámos en vfa para la Sie­rra Nevada, guiándonos el ir.teligente y bondadoso Sr. Quintero. El camino se compone de una multitud de veredas transitadas por los indios Tunebos, al través de paisajes tan variados como agres­tes. Los cerros vecinos llevan en sus cumbres rotas y rodadas las señales de haber sufrido sacudimientos poderosGs, que tal vez los rebajaron á la mitad de su elevación primitiva; la vegetación se modifica, haciéndose ca i uniforme y perdiendo gradualmente en allura, á medida que se entra en la región
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 11

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie V Tomo II N. 3

Por: | Fecha: 16/07/1904

Serie V Tomo II ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO Director y Editor FRANGISGQ J. YERGARA Y YELASGO General de Ingenieros ~ Putde muy bien suceder que 1mestro respeto á todas las convicciones, vmga á pat'ar m la i11dijermcia y 1zos deje st1l mn¡;fa para defmder las Httéstt'as ENRIQUE SIENKIEWICZ ............ ----········----------·-··-·----·---------------·-····-··- .. ····------·---·------------·-··-------------- .. ----··-···-··- • • • Bogotá, Julio 16 de 1904 * * • ...................................................................................................... ................................. ............................ ~Oficial® DECRETO NUMERO 593 DE r9o4 (6 DE JULIO) por el cual se concede una licencia indefinida y se nombra reemplazo El Vieepresidente de la Rep1íblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'vo DECRETA Artículo único. Concédcse á Lisandro FJórez, Profesor de segunda clase de la segunda Banda :Mililar de Música de la guarnición de esta plaza, Ja licencia indefinida que solicita; y nómbrase en su re m plazo al de igual clase, Nazario Blanco. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Jvlio de rgo4. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEz CoBo DECRETO NUl\-IEHO 594 DE 1904 (6 DE JULIO) por el cual se confieren unos ascensos y se hacen varias destituciones El Vz'cepresz'dente de la ReptÍblt"ca, encargado del Poder E.Jecutz'vo DECRETA Artículo único. Confiérense los siguientes ascensos: A Capitán efectivo, al Teniente Santiago Rohayo, y 5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 66 _; destínasele á la vacante que dejó el Capitán Pablo Castillo, en el Batalldn 1. 0 de Artillería; A Teniente efectivo, al Subteniente Julio Mejía, y des­tínasele á la vacante que deja Robayo; y A Subteniente, al Sargento I .0 Andrés López, y destí­nasele á la vacante que deja Mejía. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Julio de 1 gol~. JOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ Cono DECRETO NU!vlERO 595 DE Igo4 (6 DE JULIO) por el cual se asciende á un Profesor de la Banda de Cali El Vicepresidente de la República, encargado dtl Poder Ejecutz'vo DECRETA Artículo único. Asciéndese <1 Profesor de tercera clase al de cuarta, Sr. Alejandro Reyes, de la Banda Militar de Música de Cali. . Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, ú 6 de Julio de Igol,. JOSE 1\IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO VJ\SQUEZ Cono DECRETO NUMEHO 599 DE Igo4 (7 DE JULIO) por el cual se confleren Yarins ascensos El Vzápresz'denle de la RP.públt'ca, encargado del Poder Ejeculzvo O E C 1\ E T ,\ Artículo único. Asciéndese á Capitán efectivo del Ejér­cito al Teniente Alhcrto Pcdraza. Comuníquese y publíf{uese. Dado en Bogotá, ú 7 de .Julio de 1904 . . JOSE 1\IANUEL :rviARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoiJo / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 67 _; DECRETO NUMERO 6o8 DE 1904 (9 DE JULIO) por el cual se llama al servicio á un Oficial y se le destina El Vt'cepresúimle de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutz'vo DECRETA .Artículo ünico. Llámase al servicio activo al Subteníen­te Manuel Peña, y destínasele como supernumerario de] Cuartel general del Ejército, con destino á prestar sus servi­cios en Palacio. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 9 de Julio de r9o4. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo DECRETO NUl\IERO 6og DE 1 gol¡ (4 DE J LIO) por el cual se confieren varios ascensos .E1 Vt"ctpresldetzlt: de la Repúbl/ca, encargado del Poder .E'jeculz'vo DECRETA Artículo único. Asciéndcse al Sarg·ento .Mayor Enrique Rodríguez, segundo Jeít! del Batalldn 1/o!gufn, á Teniente Coronel graduado; y á los Capitanes Ahraham Ardila, A yu­dante Mayor, y Pedro C. Barragan, Capit<ín de la 1.a Com­pañía del mismo, á Sargentos Mayores graduados. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á g de .Julio de 1 go4. JOSE :MANUEL 1\-IARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 DEBE 1867 Ocbre .. l 30 1 4 1 1868 Sbre .... í 20 1 17 1869 Agosto. 31 19 1 1 í 21 DEBE 1867 Ocbre .. ¡ 30 4 1868 Sbre.... 20 17 DEPARTAMENTO ~ Capitulo J? M·itz·úterio Públz'co ~ -f A varios (pagos efectuados) ................ $, 240 ... 240 . .. A varios (pagos efectuados) .................. 3,700 ... 3,700 ... \ - 3,940 ... , A varios (saldo por pagar) .................. ......... ... 290 ... , 4,230 ... 1 -- DEPARTAMENTO Capítulo 4? Mz'nz'sterio Público A varios (pagos efectuados) ................ $ 16!56 16!65 A varios (pagos efectuados) ................. . 183135 ( 183135 1 1-·------·- 200 .... ::I:> co . r-c:::: J :.t:> c::::J ~ - r- -f :.t:> ::0 1 :S:: e::> c::::J m r-e::> C./.) 1 ----._ ~ ~ ~ ~ ~· ~ "'' ~ te o (¡"' f"to S (~ 0\ M.' 00 :u ""t lo.. (1) n o o 3 O"' s· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ' DE JUSTICIA 20 (personal), s¡c de ctéditos reconocidos HABER 1867 Sbre .... 1 30 2 De varios (reconocimiento) ................. $! 340 ... 340 ... te o 1868 Agosto. 31 15 De varios (reconocimiento) .................. 3,8go ... 3,890r V 1 4,230 ... 1 J 4,230 ... ..... o r+ S' S: ~ (~ DE JUSTICIA 21 0\p,. \0 o ln o (materz'al), s¡c de créditos reconocidos HABER o 3 O" 1867 Sbre ... ¡ 30 1 2 1868 Agosto.l 31 ! 15 J De varios (reconocimiento) .................. $¡ r616sl r616sl De varios (reconocimiento) ................... ¡---r8;j3sj~s3j3s¡ 1 1 1 200¡··¡ -· ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 22 DEBE 1868 Fbro ... 28 10 1 Agosto ........ JI 16 I - 23 DEBE 1868 Fbro ... 28 1 10 1 1868 Agosto. 16 31 1 1 -- DEPARTAMENTO e apítulo I ""t l~ (J o o 3 cr ~· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LO INTERIOR tantes (personal), s¡c de pagos 1868 Marzo .. I5 1 1 1868 Sbre ... 20 I7 \ 1869 Agosto. 31 19 DE LO INTERIOR tan tes (maten:al), s¡c de pagos - 1868 Marzo .. 15 Il ' Septiembre .. 20 17 1 De varios ¡(pagos) ............................. $ De Yarios (pagos efectuados) ................. De varios (saldo por pagar) .................. -----~~~~--- ·-- De varios (pagos) ................. ~ ........... $ De varios (pagos efectuados) ................. 24 HABER 9,240 ... 9,240¡ ... !' ----- 26,ooo ... 26,000 ... Oj o ----- ---- (b 35,240 ... ............ -3:::::::1 "' -~ :S s= r== -· "' 25 "-1 ~ w ..., l~ HABER () o o 8o ... j 8o ... ----- 3 cr -· , 300 ... 300 ... ----- ----- 1 1 380 ... ..1 . . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 26 DEBE 1867 Sbre ... 30 1868 Agosto. 31 27 DEBE 1 1867 Sbre ... 1 30 1868 Agosto.¡ 31 3 16 J 3 r6 1 1 DEPARTAMENTO Capitulo 5? Poder Ejecutivo (personal A Crédios legislativos (imputación) ........ $ 874 30 87)301 J A Créditos legislativos (imputación) ......... g,576 1 - o 1 - o 1 1 10.45013 DEPARTAMENTO Capitulo 6. 0 Secreta1'fa de lo Inte1'z'or y Relac,Z:ones 1 ! A Créditos legislativos (imputaci6n) ...... s, 456115 456)151 A Créditos legislativos (imputación) ......... ¡ 5,000, .. . s,ooo, ... 1 5,456¡rs l~s6!~1 t:x:l o ti" l""t' :;~ s;: r:::.: -· l""t' ....¡ ~ • .,.. ""'l Lo.. C'D (J o o 3 c:r Si). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DE LO INTERIOR y gastos varios), s¡c de pag-os HABER 1867 Ocbre .. ¡ 30 4 1 De varios (pagos efectuados) ............... $¡ ___ 500, .. . 500, ... 1868 Sbre ... 1 20 ! 17 De varios (pagos efectuados) ................. ¡_ 9,270~'~ _ _!,2 7°~~ 9,770 ... De v~rios (saldo por pagar) .................. 1 ........ ·¡·· · ~-~~0! 3°1 1 10,450 30 r869Agosto.¡ 31 1 19 1 1 DE LO INTERIOR Exter-iores (personal), s¡c de pag-os HABER 26 27 --- De varios (pagos efectuados) ............... $ __ 3001~ 3001 ... 1867 Ocbre .. 30 4 1868 Sbre ... 20 I7 5,0001~ De 'anos (pagos efectuados) ............... 1 _ ~ooo ~ De varios (saldo por pagar) .................. ¡ 5,300' ... 186g Agosto. 31 19 ......... ... 156115 1 j- 5,456 ~1 · \ l 1 t:O o (b M' S ~ ( ::.: -· M' -.....) ~ (.n "1 l~ n 2.. o 3 O" ;· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 76 .....) , COMANDANCIA EN JEFE DEL EJERCITO ÓRDENES GENERALES El artículo 9041 de la Orden general del Ejército corres­pondiente al 1.0 de Junio, trae lo siguiente : Art. 1.~ En vista de la nota número 6g6 del 25 del mes que hoy termina, procedente de la Comandancia General de la Divt·­sión Pdlonegro, promuévese al Teniente Luis F. Páez, del Cuartel general de dicha División, al Cu e rpo de Inválidos. Art. 2.0 A solicitud del Coronel primer Jefe del Balallín Te­ner[ fe de la Dz'vz'sión Palonegro, hecha en Oficio número 40, del 16 del mes próximo pasado, apoyada por los jefes superiores res­pectivos, declárase en uso de licen cia indefinida, por falta á sus deberes, al Subteniente Pedro Camacho, del Batallón expresado, y nómbrase en su reemplazo al Subteniente José María Manri­que, á quien se llama al servicio activo. Dése cuenta al Ministerio de Guerra y comuníquese. Por el Comandante en Jefe, el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. La Orden generq,J del Ejército d e l día 2 de Jun io, dice en el artículo 9044: A petición del Sr. G e neral primer J e fe del B atallón de Arli- 1/tría, declárase en uso d e licencia indefinida, por mala conducta, al Capitán Pablo Castillo, perteneciente al Batall,) n expresado. Dése cuenta al Ministerio de Guerra y comuníquese. Por el Comandante en Jefe , el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. El artículo 9054 de la Orden general del 7 de Julio, dice : Art. 1.° Concédese la lic encia indefinida que pide el Subte· niente Santiago Borda, del Balallórl Casabianca de la Dz'visión Pa­lonegro, y nómbrase en su reemplazo al Subteniente Eduardo Arango, á quien se promueve del Cuar te l General d e la misma Divisi6n al cual pertenece. Art. 2. 0 Para llenar la vacante que deja el Subteniente Arango en la Comandancia General de la Dzvisz'órl Palo11egr o, nómbrase al Subteniente Antonio Zamudio S . , á quien se llama al servicio activo. Art. 3. 0 A petición del Coronel primer Jefe del Batallón Tt. nerffe de la Dzvisz'ón Palonegro, hecha en oficio número 44 de fe. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia -77- cha 25 del mes próximo pasado, declárase en uso de licencia in­definida, por mala conducta, al Subteniente Daniel Gutiérrez, perteneciente al Cuerpo expresado, y nómhrase en su reempla· zo al Subteniente Francisco Ruiz V., á quien se llama al servi­cio activo. En la Orden general de la misma fecha que la anterior dicE: Art. 9055. La reorganización á la cual da lugar el Decreto, ejecutivo mímero 599, de fecha de ayer, se hará tomando por base el Batallón acantonado en Tunja, que continuará con la de­signación de Batallón Bolívar. Art. 2.0 Autorízase al Sr. General Miguel Rodrlguez, Jefe Militar de Boyacá, para seleccionar el personal de Jefes y Ofi­ciales que ha de tener el Batallón Bolívar, y hacer Jos nombra­mientos respectivos, sometiéndolos á la. aprobación de la Coman­dancia en Jefe. Art. 3 .0 Nómbrase Ayudante general Secretario de la Jefa. tura Militar de Boyacá, al Teniente Coronel Pedro Rubén Castro. Art. 4. 0 El Habilitado del nuevo Batallón Bolívar desempe­ñará á la vez las funciones de Habilitado de la Jefatura Militar de Boyacá Art. 5. 0 Los Habilitados de la extinguida Divisiún Boyacá se­rán dados de alta en el Cuartel General de la Jefatura Militar, por el tiempo necesario pa ra que arreglen y rindan sus cuentas debidamente. Dése cuenta al Ministerio de Guerra. Por el Comandante en Jefe, el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. En la Orden general del Ejército, correspondiente al 9 de Julio, se expresa Jo siguiente en el artículo 905 7 : Primero. A petición del Coronel primer Jefe del Bala/Ión Zapadores del Quindío, hecha con fecha 25 de Junio, declárase en uso de licencia indefinida, por mala conducta, á los Subtenientes Pedro Espinosa y Eusebio Cuenca, del Batallón expresado, y nómbrase para reemplazarlos, por su orden, á los Subtenientes haac Moreno y Angel María Santos, á quienes se 11ama al ser­vicio activo. Segundo. Asimismo llámase al servicio activo al Teniente Antonio López, y destínase á ocupar la vacante de Subteniente que dejó en el Batallón antedicho el Subteniente Ignacio Currea, que fue declarado en uso de licencia indefinida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 78 -' Art 9058. La Comandancia en Jefe, de acuerdo con el ar­tículo ros del Código Militar, conce Hó la licencia indefinida que solicitó el Capitán Manuel Mada Tobar, para separarse del pues­to de artillero del vapor Hércules. Art. 9059 La Comandancia en Jefe ordena sea dado de alta en el Cuerpo de Inválidos, como Capitán, el Coronel Cayo Garcfa. La novedad se hará con fecha 7 del presente, por dispo­ción del Ministerio de Guerra. Art. 9064. La Comandancia CONSIDERANDO Que se han dictado varias providencias tendientes á regu .. larizar la instrucción de Jos Oficiales de los Cuerpos, sometiendo á examen á los individuos as p irantes á los ~.uestos; Que es de urgente ne c esidad instru1r á los Oficiales que ac­tualmente se hallan en servicio activo, tanto en materias civiles como en las militares ; y Que la Comandancia en Jefe, en guarda de los intereses del Ejército, está resuelta Á. no omitir medio alguno á fin de conse­guir el mayor y más eficaz adelanto de los Oficiales, RESUELVE 1.0 Excitar á los Sres. Comandantes Generales de División, jefes Militares y Jefes de Cuerpo, á fin de que se establezcan las Academias Oficiales prevenidas en el C6digo Militar; 2 .0 Los Jefes de Cuerpo presidirán las Academias de los suyos, las que deberán verificarse en el mayor número que sea posible en cada semana, en cuanto el servicio lo permita; 3. 0 Las Conferencias versarán especialmente sobre las ma­terias de que trata la Resolución número 4 en referencia, y además se harán sobre Código, T ctica y otras materias de u'i. lidad en la profesión militar; 4 ° Mensualmente se en Yiará á este Despacho un Informe suscrito por Jos Jefes de Cue1 po, en el cual se expresen !os nom bres de Jos Oficiales más adelantados y los de lrs que se distingan por su consagración á los estudios, Jo mismo que de las materias de que hayan tratado; y 5.° Cada dos meses se publicará en la Orden gt neral del Ejército la lista de los Oficiales que hayan obtenido mayor nú­mero de calificaciones, para que sirva de estímulo, y tener pre­sente á los as1 distinguidos, para los ascensos que se presenten. Publíquese y comuníquese. Por el Comandante en Jefe, el General Jefe encargado, DANIEL E. PARDO c. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 79 -' Editorial • INFORME DEL MINISTRO DE GUERRA AIJ CONGRESO DE 1904 Honorables Senadores y Representantes Cumplo con el deber de presentaros el Informe del Mi­nisterio de Guerra, en acatamiento á las disposiciones cons­titucionales y con el legítimo deseo de que, á la luz de Jos documentos en que apoyo mi relación, juzguéis irnparc~a1- mente mi conducta corno Jefe de uno de los Hamos más Im­portante del Gobierno en los difíciles momentos que me ha tocado atravesar. El último Informe de este Ministerio fue el presentado al Congreso ordinario de 1 8g8; de modo que éste, para ser completo, debiera abarcar la historia y documentaR correspondientes á seis años. Trabajo sería entonces de di­mensiones colosales, puesto que en los tres años de guerra se concentró naturalmente en esta Oficina toda la vida y la ac­tividad oficial. l\Ie limitaré, pues, á diseñar {t grandes rasgos los pl'incipales acontecimientos de este largo período, dete­niéndome sólo en los sncesos ocurridos en Panamá, por ha­berme tocado, como Ministro de Querra, intervenir en ellos. Fue al f'r. Gen ra) lsaías Luján á quien correspondió, como :Ministro, presentar la ::\Iemoria de este Ramo en 18g8. El 7 de Ao-osto del mismo año fue reemplazado dicho Gene- • El Informe que el Ministerio de Guerra presenta á las Cámaras L~gislativas en sus sesiones ordinarias, por mandato con titucional, ha sido siempre un documento capital para el Ejér­cito; pero en este año reviste mayor interés, tanto por referirse á un largo período de tiempo, fecundo en acontecimientos importan­tísimos, como por tratar con especial acierto y espíritu militar las necesidades del Ejército y poner muy en alto los servicios que él presta á la República, haciendo justicia á la nobilísima carrera de las armas. Por tales razones, no vacilamos en solicitar del Sr. General Alfredo V ásquez Cobo el permiso del caso para reproducir en este semanario su bien elaborado Informe; permiso que nos fue con­cedido por no insertarse hoy sino las dos primeras páginas ; de . suerte que el documento oficial no quedará reproducido íntegra­mente sino mucho después de que haya sido presentado al Con­greso nacional. Seguros estamos de que todos los militares colom­bianos leerán el Informe del Sr. General Alfredo Vásquez Cobo con la atención que merece, y nos apmbarán gustosos que lo adop­temos como Edz~orial de este BoLETÍN MILITAR. (N. del D.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--- So -' ral por el General Olegario RiYera, quien desempeñó el Mi­nisterio hasta e] 3 de Noviembre, día en que ]e sucedió el Dr. Pedro A. 1\'lolina; y el g de Enero de r8gg entró á ocupar el puesto el Sr. General Jorge Holguín, hasta el I I de Agosto siguiente. En esta última fecha fue nombrado el General D. José Santos, y durante su Administración estalló la guerra civil el 18 de Octubre de r 8gg. El Partido Liberal, con el a poyo de los enemigos del Gobierno que vivían en el Extranjero, levantóse en masa para derribar por ]a fuerza las institucio­nes conservadoras. La Nación quedó convertida en pocos días en un dilatado campa m en lo. Todos vosotros conocéis como yo los hechos de armas que siguieron de cerca al movimiento revolucionario, y que, favorables en un principio á nuestras tropas en los campos de Los Obispos, Bucaramanga, Piedecucsta, &c., tornáronse adversos y dieron vuelo inmenso á la Revolución en el com­bate de Peralonso, en donde nuc~tro Ejército sufrió desastro­sa derrota el día 16 de Diciembre de 1 8gg. La guerra, hasta entonces débil y vacilante, tomó proporciones gigantescas. Muchísimos combates se libraron en todos los Departamentos con éxito variable. El General :Manuel Casabianca vino al :Ministerio en reemplazo del General Santos el 12 de Mayo de 1goo. En ese inte~valo habíase ocupado en y·eorganizar el Ejército, con los contmgenles y elementos que de todas partes se mandaban á Santander, y que el 26 d 1 mismo 1\Iayo c¡ncdaron triunfan­tes definitivamente en la formidable batal1a de Paloncgro, dirigida de parle del Gobierno por el malogrado General Próspero Pinzón. Creyóse por un momento que Jos combates de Santan­der, coronado espléndidamente por la toma de Cúcuta, pon­drían fin á la guerra. Desgraciadamente no fue así, porque las expediciones de filibustercs que por todos los puntos car­dinales invadían el territorio nacirnaJ, secundados por sus respectivos Gobiernos, daban aliento á las guerrillas del in­teriOr. En Panamá, en el Canea, en el Magdalena y sobre todo en el Tolima, aparecían continuamente hogueras revo­lucionarias que era necesario apagar con grandes sacrificios. El General Casabianca ocupó el :Ministerio hasta el 31 de Julio de 1 goo, fecha en la cual lo reemplazó el General Guillermo Quintero Calderón, quien como Ministro de Go­bierno fue encargado de la Cartera de Guerra. Sucesivamen­te pasaron por este mismo puesto los Sres. General Próspero Pinzón, Dr. José Domingo Ospina C., General Ramón Gon­zález Valencia, Dr. José V. Concha, General Pedro Nel Os- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole.tín Mílitar de Colombia . . . '-Sí..J pina, de nuevo el Dr. José V. Concha, y por último el Sr General Aristides Fernández, en cuya Admmistración, como es sabido, se puso fin á la guerra, después de trea años de · .batallar encarnizado. El 2 1 de Noviembre de 1 902 fueron celebrados los Tra­tados de paz de Panamá, que señalaron término á las hosti­lidades y que fueron firmados por los Sres. Lucas Caballero y Eusebio A. Morales, de una parte, y Jos Generales Víctor M. Sal azar y Alfredo V ásquez Cobo, de otra, y aprobados por los Generales Nicolás Perdomo y Benjamín Herrera, Je­fes Supremos de los beligerantes. El 22 de Febrero de 1903 me hice cargo de éste Minis­terio, por honrosa designación hecha en mí por el Excmo. Sr. Vice.Presidente de la República. Al punto consagréme á reorg~mzar ~~ Ejército, pro,curando dejar un pie de fuerza de qmnce· mil hombres, numero apenas suficiente para el -servicio en la delicada situación en que se encontraba el país á raíz de una guerra tan larga. Con inmensas dificultades tropezó el Ministerio para atender al licenciamiento de tropas, porque la escasez del Erario no permitía cubrir á los militares sus pasaportes, ni mucho menos darles las recompensas á que se habían hecho acreedores. En esa ocasión dio el Ejército una prueba más, y docuentisima, de su desinterés y patriotismo, regresando á sus hogares los que quedaron excedentes, en perfecto orden, sin murmurar una palabra, satisfechos con el deber cumpli­do. Es de justicia estricta mencionar este ejemplo que revela DO sólo la moralidad del Ejército, sino la buena lndole del pueblo colombiano. (l,onlinuará) ERRATAS En el número anterior de esta Revista se eacaparon lai Sg'uientes: En el Decreto número 573, artfculo 2.0 , penúltima línea, 4ice : las señaladas en Decretos ; léase en los Decretos. En el artículo 6.0 , última línea, dice Guardaparque; léase Guardapar • ..,.u. En el Decreto número 582, articulo 1.0 , segunda línea, dice: im- . • . . .J prevtsto. _ El Capitán determinara con claridari la situación, en forma ,9e problema muy ~enci l lt~, que cumpurt~ tanto la ejecución de ·uno 6 varios movimientv~ como la de los fuegos 6 los ataques. ~Dejará al Jefe de la Secci ó n la libertad de dar las t'1rdenes que ..convenga, y re~titicará luég-o 1<15 falt : s que se cometan. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 83 _J Basta donde sea posible, estos ejercicios deben ser ejecuta• dos con el efectivo completo. Cuando la Sección no lo tenga,_ se reunirán varias unidades, de modo de formar ocho hileras por lo menos. En principio, el jefe de la Sección es el guía de _la trop-. Cuando la instrucción no esté bastante adelantada para que el jefe pueda dedicarse _exclu.sivamente á esas funciones, se hui reemplazar por el Sargento delante del centro de Ja Sección, al que dará sus instrucciones y le prescribirá los movimientos que debe mandar. . Esto le permitirá no s61o ocuparse del conjunto y Jos detalles de Ja maniobra, sino que servirá para que el Sargento adquiera el hábito de 1 mando y pueda conocerse su aptitud. Formadcnu de la &uifm 181. La Sección, que en el Ejército Colombiano se compone de un Oficial subalterno, jefe de ella, de un Sargento 2.0 , para que secunde al Oficial en la vigilancia y cuidado de la tropa, de dos Cabos (uno 1.0 y otro 2.0 ) y de 16 á 20 soldados, divididoi en dos escuadras á cargo de los Cabos, puede ser formada en línea 6 en columna. Las ·escuadras se denominarán deJa derecha á la izquierda y de la cabeza á la cola: r: escuadra, 2.• escuadr~. 182. En la formación en línea los soldados estarán coloca­dos por orden de estatura y en dos filas paralelas, distantes 40 centímetros de pecho á espalda ó morral la una de la otra. El Jefe de la Sección se colocará en el punto donde sea más útil su presencia, por lo regular á cuatro pasos delante del centro du­rante la marcha, y á retaguardia 6 en uno de Jos costados duran­te Jos fuegos. El Sargento se colocará en primera fila, á la dere­cha de la Sección; el Cabo 1. 0 , jefe de la 1.• escuadra, en fila exterior á un paso detrás de la última hilera de su escuadra; el Cabo 2.0 , jefe de la 2.• escuadra, en primera fila á la izquierda de la Sección, salvo que ésta se encuentre reunida con las otras secciones de la Compañía y que no sea la última, en cuyo caso ~~ Cabo 2.0 se colocará en su escuadra, como se dijo para el Cabo 1.~ ~ 183 . La Sección podrá ser formada en una fila, segúnrl~ principios prescritos para la formación en dos filas, y ejecwtar e, esta formación los movimientos que se enseñen á las dos filas y 4 que haya Jugar. . : 18-4- Una Sección formada en columna lo puede ser: 1.0 , por escuadras; 2.0 , de á dos ó por hileras. ; En la columna por escuadras, éstas estarán colocadas á dis;¡. tancia entera ó aLierta, esto es, con una distancia entre sí igual á la longitud de su frente. El jefe de la Sección se colocará á cuatro pasos delante del centro de la 1: escuadra ; el Sargento en pri,. mera fila, á la derecha de la 1: escuadra; los Cabos en primer4 fila, á la izquierda de sus respectivas escuadras. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil~tar de Colombia '- 84 wJ El puesto del Oficial, clases y soldados en la columna por hileras será en el que resulten al hacer giro á la derecha 6 izquierda, estando en línea. 185. También podrá ser formada la Secci~n en columna por na/ros, tres, (tncos, &c., haciendo numerar para ello la Sección de ! /res, (Ualro, &c., y procediendo co,no se dice en el número 228. 186. Cuando esté ausente el Oficial, el Sargento 2.0 tomará el mando de la Sección ; cuar~do falte un Cabo, lo reemplazará en el mando de la eséuad ,. a el soldado que designe P.l jefe de la Sección, en el caso de no estar designado de antemano. 187. Tanto para los actos del servicio de guarnici6n como en los ejercicios y funciones de guerra, las secciones y las escua­dras deben estar siempre mandadas por Jos mismos Oficiales y clases 188. Siempre que haya de formar la Secci6n, lo será pri­mero por escuadras. Cada Cabo reunirá Jos soldados de su man­do, se cerciorará de los que falten, revistará los presentes y los conducirá luégo al Jugar señalado para la formación, en donde los pondrá á órdenes del Sargento de la Sección. Jándole cuenta de los ausentes. Este rectificará la lista de la Secci() n y la pre. sentará al Sargento 1.0 6 al Oficial jefe de la Secci6n, informán­dQles de las novedades que ocurran. La Sección regresará á la cuadra de una manera semejante i la empleada para formar, esto es, por escuadras á órdenes de los Cabos. ( Conlr1uía) GUERRA RUSOJAPONESA (Crónicas para el BoLETÍN :MILITAR) Por la extensión del teatro de las operaciones, la lejanía del núcleo de los adversarioscontendores, y )a clase de terreno en que han obrado los adversarios, no es extraño, sino antes ien, muy natural, que á cada período de lucha relativamen­te seria, siga una especie de calma, que aprovecharemos hoy para reproducir, primero un grupo de conceptos y opiniones de Le Temps, diario afamado por su seriedad y la competencia de sus Redactores, y luégo un artículo magistral del General Niox, uno de los soldados más notables de la época, geógrafo eminentísimo, y que, aun cuando fue publicado en un·a Revista -científica francesa, dos semanas después de rola Ja paz, no .llabíamos querido reproducir aquí, esperando el cumplimien­t'o de sus predicciones, pues conforme lo verán nuestros lec­tores, dicha pie·za hace juego al interview del Coronel Oka, y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 85 ..J demuestra que muchos militares europeos tampoco se equivo­caron en sus juicios sobre la guerra que hoy fija la atención del .. mundo. • • • Mayo 3-La cifra de soo,ooo hombres, asignada al Ejér­cito ruso en Mandchuria, resulta exagerada por mitad; el Ge­neral Kuropatkine no dispone sino de 25o,ooo. De este núme­ro hacen parte los go,ooo hombres que por terceras partes guarnecen los puertos de Puerto Arturo y Vladivostok, y la línea del Ferrocarril. En diferentes guarniciones hay repar­tidos 2o,ooo, y 5,ooo se encuentran en los hospitales. En re-.­sumen, I I 5,ooo hombres in m o vil izados. · El General Kuropatkine dispone, pues, de 135,000 hom­bres, que de seguro se elevarán á 1 so,ooo al fin del mes, y es probable que esa cifra no sea rebasada, porque no basta transportar hombres, sino que también hay que reavituallar­los. Por esta razón no se podrá, como se pensó, acumular otros 1 5o,ooo sobre la frontera china. La formación de un Ejército de reserva en Irkustek, de que se habló, tampoco es posible, porque no haría sino aumentar las dificultades, s~n ventaja para las tropas de combate. El Ejército del General Kuropatkine se divide en Cuer­pos de 4s,ooo hombres. El 1. 0 guarnece á Vladivostok, el Norte de Mandchuria y el Transiberiano. El 2.0 y el 3. 0 es­tán al Sur de M u k den y sobre el Y al u. El 4. 0 , de formación reciente, se encuentra en Kharbin. * -7. En Tokio e vive en este momento en la misma at­mósfera moral en que e vivía en Atenas en ]os tiempos de las guerras médicas: es un esfuerzo consciente y voluptuoso de un pueblo pequeño contra un grande imperio, sostenida la fiebre por grandes recuerdos históricos. Los japoneses tie. nen mentalidad de primitivos y memoria de letrados; manejan con inteli~eneia de civilizados los más poderosos agentes de destrucción producidos por nuestra época. Viven como inge­nieros, y mueren como espartanos. * Sobre Liao- ho-Mukden no pueden los rusos reunir más de esos cuatro Cuerpos (r8o,ooo hombres), dejando á cargo de las reservas y refuerzos esperados la guardia del Ferrocarril y de Vladivostok, de suerte que en la gran batalla serán muy inferio­res en número á sus adversarios, y si la pierden, estará terminada. la guerra, porque aun cuando Rusia dispone de 3.6oo,ooo soldados en papel (en realidad 2 millones), su puesto de gran naci6n, enfren· te de Alemania, que dispone de formidable Ejército, no le permite disminuír de un modo serio sus fuerzas de Europa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--86-' -8. ~as fuerzas rl!sas.~penas ascienden en Mandc.hur!a i 15o,ooo Infantes, 12,ooo JIDetes y 224 cañones. En S1ber1a Oriental hay 2o,ooo infantes, 5,ooo jinetes y 32 cañones. Según el párte oficial, los rusos perdieron en el Yalu 20 Oficiales y 3,083 soldados ( ó sea por lo menos el 12 por 1 oo de las tropas empeñadas, lo cual indica de sobra la magni­tud de la catástrofe). • Mayo g-Telegrafían de Mukden que las tropas rusas que parten para la línea de combate, están llenas de brío y de confianza en el éxito eventual (sic) de las armas rusas. Los soldados preguntan á sus Oficiales cuándo llegarán al ·sapón, y tratan de aprender las palabras japonesas que de­signan el tabaco, el té, &c. (?!) Los soldados venidos de Rusia, no obstante la cuaren­ ·tena de días pasados en el tren, se muestran con buen hu­mor y cantan á boca llena, á pesar de las grandes fatigas de las marchas, ejecutadas entre torbellinos de un polvo que ~iega y de un sol cuyos rayos de fuego sin cesar aumentan en mtens1dad. * _' -10. A Ja llegada de Kuropatkine á Mandchuria, las fuerzas rusas estaban dispersas sobre un inmenso territorio. Es probable que si hubiera tenido el mando desde el princi­pio de las hostilidades, habría abandonado á Puerto Arturo, tiguiendo los consejos del General Dragomirof. En el actual estado de las operaciones, el Jefe ruso no debe comprometer la campaña en el Liao-Y ang por socorrer á Puerto Arturo. -1 1. Lo que es verdad hoy, lo era hace dos meses, á sa­ber: que á los rusos lo que más les convenía era combatir ·eon su flota reunida, evacuar á Puerto Arturo y el Sur de Mandchuria, y esperar en Kharbin el choque japonés. Hoy los rusos, bajo la presión de las circunstancias, hacen lo que debieron hacer voluntariamente entonces, aunque disminuido •u prestigio y dejando 2o,ooo hombres sitiados en Puerto Ar­turo. Nadie puede rehusar su admiración al valor y á la acti­Yidad de los japoneses, tan criticados en Europa al princi­pio de la campaña. La guerra durará dos años por lo menos. Falta saber si Rusia podrá ó nó mantener su Ejército en Mandchuria una vez concentrado, lo cual no puede determinarse antes de algún tiempo. En Rusia no se trata de aminorar la importancia de las Tictorias japonesas en el Yalu y Liao-tung; se reconoce que ·eon menos de 5oo,ooo hombres no puede defenderse la Mand­. e~uria Meridional, y se conviene en que Kuropatkine no _dxspone á la sazón sino de 2oo,ooo hombres. . • El clima en la parte meridional de Mandchuria varía de -25° en invierno á + 36 ° en verano. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 8¡ _¡ -12. Al principio de las hostilidades la Intendencia rusa no estaba mejor preparada que el Ejército para la guerra, por cuanto no se creía que estaliara ésta; á pesar de ese, Jas tropas de nada han carecido, y los almacenes de Muk­den y Liao-Y ang con tienen ( 1 3 de Abril) víveres sufi­cientes para 2oo,ooo hombres, hasta el 1.0 de Julio. Lama­yor parte de los víveres se ha traído de Europa; en Siberia no se encuentra sino heno. Cuanto á ganado, de tal manera .abunda en la Mandchuria Meridional, que los Jefes prefieren ~omprarlo directamente. La ración diaria del soldado ruso es de 2 t libras de pan ó 1! de bizcocho, de ! libra de carne y 125 gramos de legumbres y harina, y además una pequeña porción de sal, té y azúcar. -16. Los reconocimientos cosacos á lo largo delTa-Yang­ho y de sus afluentes, ning-una duda dejan sobre el carácter ~e la marcha-maniobra ejecutada por el primer Ejército ja­ponés. Gracias á disposiciones bien concebidas y b1en ejecu­tadas, el grueso pudo desfilar sin dificultades. Todo el dispositivo de marcha, orientado hacia el W., tie­ne por objetivo á Sie-Yeng-Hai-tcheng, y una vez más apare­_ ce la analogía tantas veces señalada entre el actual plan de eampaña y el aplicado en r8g4. Entonces, en el mes de Noviem­bre el primer Ejército japonés ejecutó la misma operación para llegar el 25 de Diciembre á aquel punto, crucero impor­tante de caminos á Mukden, Puerto Arturo, Pekín y el Yalu. Esa ocupación de la línea de comunicación del enemigo, cortó de China la porción del Ejército chino que ocupaba á Liao-Yang, y redujo á nada e e elemento de resistencia, ya .desmoralizado y debilitado por anteriores golpes. Hoy las lazones del movimiento son otras. El Estado Mayor japonés busca el contacto con China y la influencia que en ese país ejercerá la retirada de los rusos: esto desde el punto de vista político. Desde el punto de vista militar, la marcha-manio­bra del primer Ejército equivale á un cambio de llnea de operaciones: de Antung á Liao- Yang, tendría por eje la ruta mandarina; hoy, al contrario, avanzará á lo largo del Fe­rrocarril. Este segundo itinerario es mucho más cómodo y más rápido; permite evitar un país montañoso y pobre donde ha­bría sido imposible mantener los Ejércitos n1poneses. La vía natural de los Ejércitos invasores, su vía trazada-sarcas­mos del destino-por los mismos rusos, es, sin discusión, la magistral del Transmandchuriano. Esta línea se enlaza con la ilimitada que los convoyes japoneses prefieren seguir, y que es sencillamente el mar. La mayor cantidad de agua y la menor extensión posible de tierra firme, tal es la fórmula Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol~tín Militar de Colombia - 8~- que ha precedido á la organización de los tra~sportes japo­neses, y está bien. . (A estas observaciones del Tiempo agregaremos nosotros que de Seul á Liao-Yang, por el Y al u, hay 120 leguas; de ·Feng-hoang-tJheng á la misma plaza, al través de los mon­tes Ta-long-kang, 4o; y de Niuchan á Liao-Yang, por el ·pie de la serranía, sólo 15, lo que explica bien la ventaja de la operación realizada, que, según Napoleón, es la más difícil pero la más fecunda de ]as que puede intentar un Ejército). -21. El General Fuji (Jefe de Estado Mayor del primer­Ejército japonés) declara que admira el valor de los rusos en el Yalu, pero también afirma que su táctica y sus trabajos de fortificación son muy defectuosos. Sus trincheras eran primi­vas, pues no estaban garantizadas ni contra el bombardeo ~directo, ni contra el fnego de enfilada. La falta de correc­ción en los planes del Estado Mayor ruso era pasmosa. • -22. · Una de las particulandades de la guerra, tan ló-gica, tan nueva, tan fecunda en combinaciones que la estrate­gia clásica ni aun sospechaba, es el uso constante de la astu­. cia y la facultad de invectiva que el asaltante despliega en el · arte de engañar á su adversario ...... Los japoneses tratan de producir en el ánimo de los rusos un espejismo y una pertur­- bación que los induzca á obrar en falso . • • • Des_pués de un largo período de tensión política y de· negociaciOnes diplomáticas que has ta el último instante per-· mitieron la ilusión de la posibilidad de una solución pacífi-. ca, los japoneses dispararon bruscamente los primerc•S caño­nazos en Puerto Arturo, la noche del 8 al 9 de Febrero. No hubo declaración de guerra, en el sen ti do que la diplomacia asigna á ese acto preliminar de un conflicto armado. ~ El :Ministro del Japón en San Petcrsburgo presentó el 6 - una nota en que denunciaba la ruptura de las negociaciones y pedía sus pasaportes; aun no había partido cuando ]os torpederos niponeses, á favor de la noche y aprovechando un inexplicable descuido de los rusos, dieron un golpe terrible á la escuadra de Puerto Arturo, hiriendo gravemente tres de - sus mejores barcos. El mismo día, una escuadra japonesa de I4 naves se presentó en el puerto de Chemulpo, donde se ha­bían retardado dos barcos rusos, que atacados por fuerza tan superior, fueron hundidos por sus propios tripulantes para que no cayeran en manos de sus agresores. Casi en seguida . la flota japonesa se presentaba de día frente á Puerto Artu­ro, y sin resultado bombardeó las fortificaciones de dicha plaza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~?.letin ·Militar de. Colombia . '- 89 .....J Ese atrevido golpe de mano-sorpresa desleal, han dicho algunos• ,-tendrá por consecuencia in~ovilizar la escua­dra rusa en aguas de Puerto Arturo, y hará á los japoneses dueños del mar, y permititiéndoles que con entera libertad transporten su Ejército al punto que mejor les convenga en las costas de Mandchuria ó de Corea. Ese acto mostró igualmente, por una parte, de cuánta actividad eran capaces los japoneses, desde hacía tiempo re­sueltos y preparados para la guerra; y por otra, cuál era la negligente indiferencia de los rusos, acostumbrados á mover­se y decidirse con desesperante lentitud. Todo el carácter eslavo-oriental se puso al descubierto en ese primer contacto armado, que por lo mismo no entraña ninguna nueva revelación para los que estudian y conocen la mentalidad rusa ; y la opinidn pública, de ordinario mal informada, y que casi siempre juzga las cosas muy superfi­cialmente, debe darse por advertida con la lección y sacar de ese primer acto de la guerra muchas útiles enseñanzas. Cuanto al Japón, revela ante el mundo lo que no igno­raban los pocos observadores atentos: una firmeza notabilísi­ma en sus desig·nios y un espíritu de decisión que puede en­vidiarle la vieja y formalista diplomacia europea. Es una fuerza que crece, que se agranda por modo maravilloso y que asombra é inquieta con razón á los occidentales. En la guerra, nada de falso sentimentalismo. La guerra no es una justa cortés con espadas romas; es una lucha por la vida entre dos pueblos. Locura sería obligarnos á decir al enemigo que se ponga en guardia, y desde que se rompen las negociacio­nes hay libertad para tirar los golpes. Aun cuando esto des­agrade á los moralistas trasnochados, es así ·como en todo tiempo, desde Polibio .hasta Napoleón, han procedido los grandes maestros de la guerra. La astucia y el disimulo ele los preparativos, son armas de combate. Vivamos persuadi­dos de lo antedicho, y que cada cual lo aproveche en causa propia : que tus centinelas no se duerman, y que tu pdlvora siempre esté seca ! ¿Cuál es la situación respectiva de los dos adversarios? Es conocida en lo general, y basta resumir sus rasgos esen­ciales. El Japón quiere ·poseer la Corea; quiere dominar el • H De 1700 á 1870, sobre 120 guerra<> entre naciones civi­lizadas, las I 10 principiaron sin la menor advertencia previa, por bombardeos, violaciones de fronteras, ataque de puertos, y sólo 10 se declararon de un modo regular. Los japoneses obraron, pues, conscientemente como pueblo civilizado." (La Revue. 15 de Marzo de 1904).-Nota del Director. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-~-' mar del Japón y el Mar Amarillo, y disponer libremente del ·Estrecho de Corea. Evidentemente ambiciona tomar la dirección de los pue­blos amarillos y sacudir un día ]a presión que los europeos pretenden ejercitar sobre los asiáticos. Considérese el camino recorrido en el último cuarto de siglo, y no será aventurado pronosticar el porvenir del Japón. Comenzó hace algunos años por hacer la guerra á China, ea cierto modo para ensa­yar las fuerzas. Conocida es su interminable serie de triunfos en tierra y en mar, y la necesidad de intervenir en que se encontraron las potencias europeas para detener su vuelo y reducir sus pretensiones. No se le permitió conservar la Pe­nínsula de Liao-tung, que domina á la vez el Golfo de Pet­chilo, el acceso marilimo de Pekín y de toda la China del Norte. Fueron los rusos los que se instalaron en su lugar, pero se le permitió ocupar á Formosa y las Islas de Los Pescado­res, que dominan las rutas <.le los buques europeos. Próxima­mente se comprenderá mejor la importancia marítima de esa posición, cuando se vean )as dificultades qne experimenten las escuadras rusas de Europa para ir á reforzar las ya de­bilitadas de Asia. Francia recordará, no sin 'amargura, que un momen­to tuvo en sus manos á Formosa y Los Pescadores, y que la debilidad de su diplomacia no le permitió conservar esas po­siciones, cu.ra posesión quiso asegurarle la clarovidencia del Almirante Courbet. Cuanto á Rusia, desde el dla en que, en x851, el Amu­riano Muraviev plantó su bandera sobre ]as costas orienta­les del Continente asiático, su marcha, ya lenta, ya rápida, según qu~ ha sido más ó menos embarazada por los aconte· cimientos de Europa, nunca se ha detenido, y en Asia, como en Europa, sw objetivo, que aún no ha alcanzado, y proba· blemenle no alcanzará, ha sido conseguir un puerto libre en un mar libre de hielos. Puerto Arturo, lo mismo que Vladivostock, aunque por menos tiempo, también es bloqueado por las hielos. • Los buques rusos acaban de aprender en d~ra experiencia cuáles son las consecuencias de ese hecho. En tanto que la flota ja­ponesa, libre en sus movimientos, preparaba con toda segu­ridad y á su acomodo sus puntos de ataque y dedesembarco, • La línea de los hielos invernales se extiende del Estrecho de Tsungaru á Geman, por un lado, y por otro de China.npo á Dalny, cuando la estación no es muy rigurosa, como lo fue en este año-Nota del Director. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole.tfn Militar de Colombia "- 91 _J las escu2dras rusas de Vladivostock y de Puerto Arturo, pa­raliEadas por los hielos, resultaban impotentes para reumrse y apoyarse como era natural. No ponemos en duda las disposiciones pacíficas del Zar, ni el deseo personal que él tenía de evitar la guerra, siem­pre que en las negociaciones nada se perdiera de lo adquiri­do por Rusia ni de lo que esperaba ganar en lo futuro; pero es imposible negar que desde el punto de vista militar, los rusos necesitaban ganar tiempo, si era posible hasta el fin del invierno, á fin de que las escuadras estuvieran en libertad de maniobrar, la concentración de las tropas fuera un he­cho y se hubieran completado los aprovisionamientos de carbón de piedra. El Japón, que se daba cuenta de la situa­ción, se denegó á prolongar esas negociaciones ilusorias que su adversario embrollaba con intención fácil de comprender. Para Nipon había llegado el momento psicológico, y precipitó la solución : era su interés indiscutible. Ociosa sería la pretensión de pronosticar el porvenir y de prever los accidentes y los acontecimientos de la guerra que empieza; pero sí rs posible filosofar, buscando luces en la experiencia del pasado. Se ha creído--á aparentado creer­q_ ue el Japón no tenía dinero para sostener durante mucho tiempo su aparato militar, y que, visto el estado de sus finan­zas, no se empeñaría en una lucha desigual. ¡Singular ilu­sión 1 Siempre se encuentra dinero para hacer la guerra, pues no faltan los prestamistas, tanto más cuanto siempre pro­porcionan sus b e neficios con los riesgos que puedan , co­rrer. También se llama audaz la pretensión de un pueblito de 4o millones de habitantes al atacar un coloso de 120 mi­llones; pero dé~e una mirada á la carta del mundo, y se verá que ese pequeño pueblo está concentrado sobre sí mis­mo, y de un solo empuje puede arrojarse íntegro sobre la presa ambici onada, y, en caso de revés, replegarse rápida-mente á sus islas, dúnde es inatacable. · La inmensa Rusia, á pesar de sus enormes recursos en hombres y material de guerra, apenas logrará equilibrar las fuerzas japonesas en la frontera de Corea, en el Valle del Yalu, que en cierto modo es el frente de banderas de ambos Ejércitos. Quizás se reunirán 2oo,ooo hombres *, de una y otra parte; pero de un lado reavituallamiento fácil por el mar y una base de operaciones ventajosa y bien situada en Corea; de la otra, enlace precario con los depósitos de Euro- * La previsión del sabio escritor se ha cumplido al pie de la letra, lo cual prueba que los que se equivocaron á este respecto, lo hicieron con plena conciencia de su error.-Nola dd Director. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 92 ...J pa, por medio de una frágil línea férrea de 8,ooo kilómetros, expuesta á los fáciles ataques de poblaciones hostiles. Rusia puede sufrir algunas derrotas parciales en ciertos puntos de la línea de batalla, por causa de una inferioridad pasaj~ra de los efectivos; pero el soldado ruso es inaccesible al desaliento. Si fuere preciso, retrocederá indefinidamente; atraerá al enemigo á las grandes llanuras de Mandchuria, donde sus nubes dé cosacos lo hostigarán sin dejarle ni un momento de reposo. Podría ser otro r8r2 ......•. y luégo, cuai?-­do el adversario esté gastado, podría venir 1814. La histona jamás se repite exactamente; pero situaciones análogas sí pueden presentarse una y otra vez •. Los informes sobre las fuerzas terrestres en presencia, son vagos é incompletos ; sin embargo, la situación parece ser la siguiente: . El Ejército japonés de operaciones, formado por 13 Dt­visiones de á 25,000 hombres, tiene ya sus vanguardias en Tchemulpo, Masampo y Gensan. La región montañosa Seul­Gensan, que cierra la Península de Corea, será fortificada para formar una muralla que no romperá fácilmente el Ejér­cito ruso, aun suponiéndolo vencedor sobre el Yalu. Aun cuando se dice que los buques japoneses tratan de desembar­car repentinamente fuerzas en el Istmo de la Península de Kuangtun para aislar á Puerto Arturo, como la operación por ahora sería aventurada, no la creemos posible ni proba­ble por el momento. Cuanto á la concentración rusa, dista mucho de estar concluida. Tras una cortina de caballería se forman Jas Di­visiones de operaciones en 1\-lukden, KharLin, Ninguta; el Ferrocarril lleva de continuo tropas y material ; pero no pue­de estimarse en más de 2,ooo hombres diarios, termino me­dio, el rendimiento del tran sporte. Además, en Abril vendrá la ruptura de los hielos del Baíkal, y la travesía del Lago será imposible por cinco ó seis semanas * *. • Si se admite que los Jefes japoneses no son unos igno­rantes advenedizos, no es posible suponerlos tan á oscuras de la historia militar de Rusia, y entonces no caerán en la trampa de la retirada indefinida. Ademis, el plan de los japoneses preveía el caso, y estaba resuelto, en dicho SU(JUesto, lo que debería ha­cerse.- Nola del Director ** La experiencia ha demostrado la exactitud de estas pre­visiones, como la de casi todas las del autor, que si en ciertos pun­tos no habla con toda franqueza, debióse al país en que escribía, .en el cual impera el dtauvznz'smt por la "grande aliada."-N. D. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boledn Militar de Colornbia 1 . • • \.__ 93_.. -:1 . Las fuerzas japonesas tienen ganado un notable avance ; pero suceda lo que sueeda, no parece probable· que se libre ningún combate serio antes de muchas semanas. La guerra, de seguro, será larga, porque ninguno de los adversarios consentirá en declararse vencido antes de mucho tiempo; no debemos esperar grandes batallas decisivas, de esas que pre­cipitan la solución, sino más bien el desgaste lento de los con ten dores. Las potencias europeas seguirán, no sin zozobra, las pe­ripecias de la lucha, porque, en realidad, aque1Ios campeones se empeñan en la lid por el1as, porque si bien no están material­mente comprometidas en el conflicto, si á pesar de sus opues-;. tas simpatías logran mantenerse alejadas del incendio, no es menos cierto que sus intereses más caros recibirán en el con­flicto serio contragolpe. No hay necesidad de insistir mucho para poner de re­lieve cuánta prudPncia y acierto se impone á las diploma­cias, y cuánto siente Francia no haber podido, con sus es­fuerzos y amistosos consejos, evitar el conflicto. Pero es pre­ciso tener presente que esta guerra no se empeñó, como tan­tas otras, por un interés restrin~ido de límites territoriales, por la satisfacción de susceptibilidades de pueblos, por ham­bre de un jirón de suelo; tampoco es lucha de la civiliza­ción contra la barbarie, ni la lucha por la existencia de una nacionalidad oprimida : es el conflicto de dos grandes civili- . zaciones, el principio de una nueva lucha de pueblos. El entusiasmo de los pueblos es siempre fácil de sobre­excitar, aun por causas que no comprenden bien ó Jesson ex­trañas: se hablará del patriotismo Japonés, de la abnegación del labriego ruso, de la defensa del honor nacional ; lo único cierto es la marcha irremediable de los hombres hacia desti­nos que hoy no conocemos. Febrero r 904 ••• El "problema chino," tan íntimamente ligado á la gue­rra rusojaponesa, se oscurece ó se aclara día por día, según el punto de vista conforme al cual se estudie. Hoy es un he­cho que Jos japoneses no quisieron ocupar la Mandchuria Meridional, ponerse en contacto con los chinos, sino después de vencer tropas rusas en varios campos de bataiJa; pudieron desembarcar en Niu-chan desde hace muchos días; prefirie­ron por tierra llegar á Hai-tcheng, empujando delante de ellos las columnas rusas. ¡Ante todo, el prestigio morall Y á la fecha, So,ooo chinos, perfectamente armados, disciplinados y equipados, á órdenes del General Mila, ocupan el territorio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . . Boletín Militar de Coolmbia '-94.J de Tchao-Yang, sobre el flanco izquierdo de los rusos, que se inquietan con semejante vecindad, en contacto con los Ejérci­toi japoneses, con los cuales simpatizan más de lo que qui­sieran los moscovitas. - · En el Ejército chino en campaña hay 1 !lO Oficiales ja­poneses escogidos, y cuando el General Kuropatkine protesta contra semejante medida, contesta irónicamente el chino que esos japoneses no están en su Ejército sino como ........ intér-pretes 1 Y las masas chinas siguen concentrándose al Norte .Oe la gran muraJia, en campos de instrucción que las vetera­nizan. Y en caso de derrota, uno de los Ejércitos japoneses se dejará empujar sobr.e China, para que ésta lo interne ....... re­funda en sus BataiJones, y ca1ga luégo con masas frescas y aguerridas sobre la Mandchuria, que indebidamente ocupan Jos rusos, al tenor de los Tratados vigentes. Hasta ayer un deseo de Rusia era una orden en China; hoy se niega al Zar, .cortés pero categóricamente, el permiso para construir un fe­rrocarril que del Transiberiano siga á l\fogolia, es decir, que amenace á Peking por la espalda. China ha comprendido que se juega su existencia en :rtfandchuria, que los hechos cumplidos no tienen remedio, y se alista á juga~ el todo por el todo, en el caso de que el Japón, el campeón de su inte­gridad, sufra un revés que comprometa el éxito de la campa­- ña. Rusia, para triunfar, necesita Hevar á )as llanuras de Mandchuria, cuna del hiJo del cielo, un millón de moscovi­tas. ¿Podrá realizar tamaño esfuerzo? ... ... Y el tiempo rueda con velocidad mayor de la que qui­sieran los contendores, por lo cual las operaciones militares presentan vaivenes, al parecer inesperados, pero en realidad naturales y concordes con la estación y e] estado de la movi­lización de los Ejércitos. Asegurado el dominio de Liao-tung, los japoneses se mueven francamente sobre Kuropatkine, y sobre Puerto Arturo apenas ·quedan las tropas necesarias para preparar· el gran golpe interín de la Madre Patria, arriban los refuerzos necesarios para intentarlo. Ya lo dijimos en número anterior. Se delinea la tentati­va de un sitio abreviado á lo Sauer. En esta operación, el ataque, en vez de concentrar sus esfuerzos sobre un sitio li­mitado, lo que permite al defensor hacer otro tanto, hace sen- .tir su acción sobre el mayor frente posible, para mantener al enemigo en continua indecisión. Después se organiza una se­rie de columnas de ataque, cada una con seis Baterías de campaña, una Brigada ó una División de infantería, y 20 á 25 piezas de sitio. Esas columnas, al fin de su marcha ~ con- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 95 .J céntrica,. se. hallarán á una leg-ua un~ de . otra, y tomarán como objetivo, no los fuertes, smo los Intervalos que hay en .. tre ellos. Para cada fuerte é intervalo adyacente, el sitiado dispondrá, cuando más, de 1 2 piezas de sitio y 20 de campa­ña, enfrente de las 25 de sitio y las 30 de campaña del agre­sor, que por Jo mismo yoseerá la superioridad en artillería. Terminada la lucha de cañón (uno á tres días), las tropas de infantería se aproximan por la noche á la línea del enemigo, y á la hora conveniente se lanzarán al asalto sobre diversos puntos, al amparo de un fuego irresistible de cañón. En Puer­to Arturo, los japoneses pueden embestir, por el Norte, ocho intervalos de fuertes, en cada uno de los cuales, cuando más, lograrán presentar los rusos 2,ooo hombres enfrente de la respectiva Brigada de) asaltante. El envío de tanta artillería de sitio (150 piezas) á Dalny, no deja duda sobre la intento­na niponesa. Historia DOS CARTAS INEDITAS DE BOLIVAR (Publicadas en la Argentina por P. Groussac) • Mi querido Brizeño : Angostura, Agosto 20 de 1818 ' Con el mayor gusto he leído la apreciable de usted, de 16 de Julio. q11e me entregó el Capitán Uriue. Las noticias que ella contiene sobre la Nueva Granada, y la rel{lción circunstanciada que me ha hecho aquél, me han colmado ne placer y de sathfac­ción. Creo, como usted, que la ocasión es muy bella y que es preci o aprovech.!rla; y me parece c'lsi seguro <~1 buen suceso del exército que obre sobre la Nueva Granada; pues además de lo que he sabido por usted y por los amigo~ Yázquez y Moren<}. las gazetas inglesas contienen los detalles de Ja célebre jornada del 5 de .Abril en las inmediaciones de Santiago entre las tropas independientes de Chile y las realistas del Perú. El General San Manm batió y destrozó completamente allí siete mil españoles, les hizo tres mil prisioneros, entre ellos ciento novent'l Oficiale~ .. les mató más de dos mil hombre~. y sólo se salvó el General en jefe Osorio con doscientos. hombres de caballería; San Martín lo hacía perseguir vivamente. Este exérc.ito realista era el t'\ltimo · • El publicista argentino que ha hecho conocer estas dos cartas del Líber· tador, observa que el :Uricel o á que ella se refiere queda determinado por la carta de Bolívar á Páe1., fe::chada el 19 de Agosto, en la cual se lee, entre otras cosas: "Ile oficiado directamente .... al Coronel Justo Briceño, que quede bajo las órdenes del General Santander." La carta dirigida al Dr. Díaz: ''Es todo un documento bisté rico: no porque revele nueves hechos materiales, sino por los detalles que suministra acerca de las relaciones de los representar tes de las Pro­vincias Unidas con aquel dictador de medio continente." (Ortografía, la del ori­ginal). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mili.tar1 de Colombia '-g6J resto de las fuerzas del Perú, y esta batalla ha producido la ahso­Juta libertad del alto y bajo Perú. Así es que son indubitables los movimientos que amenazan las provincias meridionales de la Nue­va Granada. Los espafio1es, imbadidos poderosamente por el Sur por tropas victoriosas, y aquellos no pueden resistir y aun hacien­do esfuerzos asombrosos, deben necesariamente concentrarse y dejar descubiertas todas las entradas y abenidas del Reyno en todas direcciones. Estimo, pues, segura la expedición libertadora de la Nueva Granada. El General de Brigada Santander que goza de mucha re­putación en su pays natal, que tiene valor, prudencia y conoci­mientos, me parece muy á propósito para dirigir esta empresa. El es íntimo amigo de usted y no dudo que Jos dos se col­men de gloria y de honor, y que vendigan la suerte que les ha cabido de ir á libertar un vasto pays lleno de recursos, y digno de ser libre. Unase usted Brizeño estrechamente con él, coopere activamente al aumentv y organizacón de la División que va ¡{ formar y emplee su inftuxo y relaciones en que se logre el éxito de esta importante operación que va á fixar de un modo inalte­rable la suerte de Venezuela y de la Nueva Granada. Yo volaría gustoso á tener la gloria de conducir ese exército si el interé. mismo de ambas Repúblicas no exigiese necesariamente mi pre­sencia aquí, siendo este el punto de donde deben partir todas las operaciones, todos los elementos armas y municiones de guerra á las Divisiones que obran en diferentes (sze) lugares ; y sobre to­do hasta esperar el resultado que nec e sariamente debe tener los intereses de la Europa con los de América . Este resultado apa~ recerá muy pronto ; el día de la América ha Hegado y todo pa. rece que anuncia un término á nuestra gloriosa y terrible lucha. La guerra de los Estados Unidos del Norte no deja ya duda. El General American jakson (nc) ha tomado por asalto el fuerte de Pansacola, y las Floridas Oriental y Occidental están en po­der de Jos Americanos. Además de Jos fusiles, pól'lora, vestuarios y tropas Inglesas que nos condujo nuestra Escuadra, hemos recibido posteriormfnte mil y quinientos fusiles más, y una gran cantidad de pólvora; y aún está pendiente una contrata de diez mil fusiles que espero se realize. Muéstrele U. esta carta á mi querido amigo el coronel Vásquez, para quien es también. Empéñense todos en la suerte de la Nueva Granada. Espérenme pronto por allá, auxilien al General Santander, obedézcanlo; únanse con él, y cólmense de gloria. A Dios, mi querido Brizeño cuente U. siempre con el deci­dido afecto de BOLIVAR Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año IX Serie V Tomo II N. 3

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 22

Por: | Fecha: 28/05/1904

Serie V -Tomo 1 Año VII- H. 0 22 ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO Director y Editor FRANCISCO J. YERGARA Y YELASCO General de Ingeni~ros Puede muy bie1z suceder que ttttestro respeto á todas las co1tvicciones, vmga á parar en la Íttdijermcia )' 1l OS (lejc Sl1l C11t'1 va para defender las mtéstraS ENRIQUE SIENKIEWICZ • • • Bogotá, Mayo 28 de 1904 ®Oficial~ DECRETO NUMERO 433 DE 1904 ( 1 7 DE ?ti<\ YO) • • • por el cual se nombra Conserje del Ministerio de Guerra El Vz'cepresidmle de la República, encargado del Poder Ejecutivo DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. Leopoldo Tocora del puesto de Portero-Escribiente del Ministerio de Guerra, al de Conserje del mismo, en propiedad. §. Dése de alta con fecha dieciséis del mes en curso en el Cuartel generalísimo, con la asimilaci6n de Teniente, para los efectos fiscales. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogotá, á 17 de M a yo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo DECRETO NUMERO 434 DE 1904 (17 DE MAYO) por ~1 cual se hace un nombramiento en el Ministerio de Guerra El Vz"cepresidmle de la Reptíblz'ca, encargado del Poder Ejecult'vo DECRETA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­SERIE V-TOMO 1-42 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 658 _.) cbo en el Sr. Gabriel Peña para Escribiente de la Sección 3.• del Ministerio de Guerra, y n6mbrase en su reemplazo, en propiedad, al Sr. Carlos Osuna. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 7 de Mayo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ Cono DECRETO NUMERO 435 DE 1904 (17 DE MAYO) por el cual se reconocen varios ascensos El Vü:epresidente de la Repúblü:a, encargado del Poder Ejecult'vo DECRETA Artículo único. Recon6cense los siguientes grados : Al Sr. Rafael Sinisterra, el de Sargento Mayor efectivo, con la antigüedad del 26 de Agosto de 1902; Al Sr. Gonzalo Jiménez, el de Sargento Mayor efectivo, con la antigüedad del 26 de Marzo de 1902; El de Teniente Coronel efectivo, con la del r .0 de Mayo de Igü2; El de Coronel efectivo, con la del 14 de Octubre de 1902 ; y El de General de Brigada, con la de 15 de Mayo de 1903 ; Al Sr. Emiliano Camargo V., el de Teniente Coronel efecti-vo, con la antigüedad del 6 de Junio de zgor ; y el de Coronel efectivo con la del 7 de Noviero bre del mismo año. §. Del reconocimiento de los grados de Teniente Coronel á General, dése cuenta al honorable Senado, para los efectos cons­titucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 7 de M a yo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A"SFREDO V ÁsQuEz Cono Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 659 _J DECRETO NUMERO 438 DE 1904 (18 DE MAYO) por el cual se hacen varios nombramientos para el Ministerio de Guerra El Vz'ceprwdenle de la República, encargado del Poder EjecuHvo DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo á los Subtenien­tes Isaías Angel, Abraham Perico y Oliverio Neira, y destinase­les como Adjuntos supernumerarios del Cuartel generalísimo, con la antigüedad del 1.0 de Abril último, respecto de Perico y Neira, y desde el I.0 de Mayo en curso, para Angel, destinándo­los á prestar sus servicios e:1 el Palacio Presidencial. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Mayo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CoBo DECRETO NUMERO 439 DE 1904 (18 DE MAYO) por el cua 1 se reconoce un grado militar El Vz'cepresidente de la Repúbhca, encargado del Poder EjecutivtJ DECRETA Artículo único. Reconócese al Sr. Plácido Cantor el 2"rado de Capitán graduado, con el cual ha prestado sus servicios en este Minbterio, c0n la antigüedad del 4 de Marzo de 1g02. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 18 de Mayo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQUEZ CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. CONTABILIDAD MILITAR-DECRETO NUMERO 77-MODELOS f"mputación á la cuen. ta de créditos legisla­tivos, de los reconoci­mie- ntos hechos por ordenadores delegata. ríos 6 lY.1: O D E L O N.o l..l. [Continúa] Vienen ..................... $ ( Antioquia ............. . 2,362 50 4,932 .. . 1,324 .. . 1 Bolívar ............... .. Boyacá ................ . 1 Cauca ......... ........ . 3,448 50 Art: 1.0 i Magdalena ........... . 3,285 .. . 5,400 .. . Santander ............ . 2,826 .. . ~ 1 .. . 1 PanaiPá .............. . Tolima......... ... ... .. 1,3 ... l ---1 ·- Comprobantes números --------Dicho día------- 34 1 A Capítulo 8. 0 Viáticos de los miembros del Congreso, sfc de pagos. A cRÉDITos LFGÍSLATrvos. D_ebe .... $ 24~809 \ .... Para imputar á esta cuenta los créditos re---j---­conocidos en el artículo antelrior, con cargo á las de pagos, para saber lo que • r Pasan .......••............... $ 24,809 ...... 1 Oj o -('b '""" S S: ( ~ -· '""" ~~ o p. l ('b () o o 3 e'" Si)' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . Vienen ..................... $ 1 1 1 1 , ....... queda debiendo en éstas, sobre lo reco- . 1 1 1 nocido, y para que en la primera cuen-ta (créditos legislativos) quede constan-cia del monto del crédito legislativo de 1 t:O que ha hecho uso el Poder Ejecutivo o hasta esta fecha ............................... ......... ... 24,809 . .. cr ...,. Pagos efectuados por 7 33 Capítulo 8.0 Viáticos de los miembros del S los Administradores Congreso, sfc de créditos reconocidos. s= principales de Hacien. Debe$ '24,809 da, sobre órdenes gira. ... r~ das por los Agentes 34 A Capítulo 8. 0 Viáticos de los miembros ...,. delegatarios del Congreso, sfc de pagos. ~~ Por los pagos efectuados hasta la fecha l~ por los Administradores principales de 1 Hacienda, según aviso de los Agentes (") "' o delegatarios y por órdenes giradas por ...... 24,809 o ellos .......................•.................... ········· ... ... S ~ Comprobante número ...... 1 1 1 1 l 1 t;• -------Febrero 28------- 81 1 1 CRÉDITOS LEGISLATIVOS Deben ...... $1 g,150 , ... A varios: Pasan ........................ $, 1 ....... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Imputación á las res-pectivas cuentas llel monto de los créJitos adicionales votados en una ley. 1' Vienen ..................... $ Por los créditos adicionales al Presupuesto á que se refiere e~ta cuenta, votados por la ley de (tal fecha), á saber; DEP.A RTAMENTO DE LO INTERIOR 2 1 A Capítulo I.0 Senado de Pleni­potenciarios (personal), sfc de créditos legislativos .............. $ 2,300 ... 4 1 A Capítulo J.° Cámara de Re­presentantes ('personal), sfc eadem ... .............................. 6,700 .. . Total rlel Departlmento de lo Interior ... .......................... $ g,ooo DEPARTAMENTO DE JUSTICIA ,. ro 1 A Capítulo 2.° Corte Suprema Fede-ral (material), sjc eadem ........... •so &c. &c. &c. Total del Departamemo de Justicia.$ 150 ' g,ooo ISO - 1 1 Pasan ............. ., ......... u.$ t:lj o (b c-t-S ~ r~ -· c-t- ~~ N 0... l C"D (") o o 3 cr ;u· g,150 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Vienen ..................... $ Dicho día Ordenes de pago li- 9 Varios Deben ...... $ A Varz'os. ...... bradas directamente Por las órdenes de pago expedidas hoy por este Ministerio á favor de los mi e m-por el Ministerio . bros del Congreso que han asistido á las sesiones durante t~do ó parte del mes que concluye, á saber: DEPARTAML'lTO DE LO INTERIOR 2 Capítulo I.0 Senado de Plenipotenciarios (personal), sfc de créditos legislativos. Dietas de veintisiete Senadores ; órdene5 números (tal á tal) ........................... 3 Capítulo 2. 0 Senado de Plenipotenciarios . (material), sfc eadem . Pago de los útiles de escritorio en el mes de la fecha ; orden número ........... 4 Capítulo 3. ° Cámara de Representantes - (personal), sfc eadem. Dietas de cincuenta y cinco Represen-tan tes; órdenes (tal á tal) .................. ~ ~-. -:= -=-~., ._ Pasan ........................ $ - -- 13,936 ... " a ·- ~ - a ~ ~ , = 4,536 ... ~ 8o ... a ~ 9,240 - ... - - -. - ~ - ...... . " 1 ' ...... Oj o (i'" r"t" S' S: ( -· ~~ w '"1 l ~ (") o o 3 C"' Cü' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 Vienen ..................... $ S 1 Capítulo 4.° Cámara de Representantes (material), sjc de créditos legislativos. Utiles de escritorio en el mes de la fe-cha; orden númerv ........................... 1 80 12 13 14 15 ro A Capítulo I.0 Senado de Plenipotenciarios (personal), sjc de créditos reconocidos ... A Capílulo 2.0 Senado de Plenipote_nciarios (material), sfc eadem ....................... . A Capílulo J.° Cámara de Representantes (personal), sfc eadem ....................... . A Capílulo 4.° Cámara de Representantes 4,536 8o 9,240 8o (material), sfc eadem ....................... . Comprobante mí mero. ~-- -~ ~ -- --------D1dzo día---- Varios Deben $ r 3,936 ... A CRÉDITOS LEGISLATIVOS Para imputar á esta cuenta los créditos re­conocidos en el artículo anterior con aplicación á las de pagos, para Jos efec­tos que se especifican en el artículo 3.0 de este Diario, á saber: Pasan ........................ $ ! I3,936 i'· t:d o ti"" f"t' S r§; ~~ ~ ~ l ~ ('1) (") 2.. o 3 c::r 63' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Vienen ..................... $ Imputación. DEPARTAMENTO DE LO INTERIOR 22 Capítulo I.0 Senado de Plenipotenci-arios (personal), sfc de pagos ..................... 23 Capítulo 2.0 Senado de Plenipotenciarios (material), sfc eadem ........................ 24 Capítulo J.° Cámara de Representantes 25 (personal), sfc eadem ..... : .. ................ Capítulo 4.° Cámara de Representantes (material), sfc eadem ........................ -------Marzo I5 1 I Varz'os Deben ...... $ A varios: 1 Por los pagos efectuados por la Te$oreda Pagos efectuados por general en todo el mes anterior, sobre las órdenes libradas por este Ministerio, se-la Tesorería general. gún la relación de pagos, recibida de aquella oficina, á saber: DEPARTAMENTO DE LO INTERIOR 12 1· - ..._ ! ' $ 4,536 ... 8o ... 9,240 ... 8o ... 13,936 ... ---- -- 1 1 4,536 ····¡ J. ~ m 13,936 1 1 ~ ...... t:O Q.. Cb r-1" S' s= (:=..: ~ ~· (,1'1 "1 l ~ (J o o 3 c:r ~· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Vienen ..................... $ 13 Capítulo 2.0 Senado de Plenipotenciarios (material), sfc eadem. Pago de la orden número .................. 14 Capítulo 3.° Cámara de Representantes (personal), sfc eadem. Pago de las órdenes números .............. 15 Capítulo 4· ° Cá m u a de Representantes (material), sfc eadem. Pago de la orden número ................. DEPARTAIIIENTO DE LO INTERIOR f 22 A Capítulo I.0 Senado de Plenipotenciarios (personal), sfc de pagos ..................... 23 A Capílulo 2.0 Senado de Plenipotenciarios 24 (material), sfc eadem ........................ A Capítulo 3.° Cámara de Representantes ; (personal), sfc eadem ........................ 25 A Capítulo 4· ° Cámara de Representantes 1 (material), sfc eadem ......... ............... Comprobante número ...... .. --------Marzo 3I------- 12 35 Créditos e.fecuHvos suplemmtaies Debe ... $ Pasan ........................ $ 8o ···1 9,240 ... 8o ... I 3,936 ... 4,536 ... 8o ... 9,240 ... 8o ... 2,000 ... ...... 13,936 ······ V t:O o (b t""t' S (~ ~g: 0\ Pl .., l o.. o (J o o a O'" ~· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Imputación á la cuenta respectiva del monto de un crédito suplementa! abierto por el Poder Ejecu-tivo. Ordenes giradas por el Ministerio sobre crédito suplementa!. 36 13 37 . Vienen ..................... $ Por el monto del crédito suplementa! auier­to por el Poder Ejecutivo, por Decreto de (tal fecha), á causa de haberse ago­tado el crédito legislativo abierto (para , tal co~a ó por aproxz"macz!m), y en virtud de la facultad que le conceden los artí culos (tal y tal) de (tal ley) para abrir créditos de esta clase, según se expresa en el Decreto mismo. Este crédito .:;e abre después de comprobada la insufi-1 ciencia del crédito votado en la Ley (tal) (6 la nece.,idad de hacer el gasto). DEPARTA~IE~TO DE LO l~TERIOR A Capítulo IO bú. Impresiones oficiales, ~fe de eré litos suplementales .... .............. . -- Dicho día---- DEPARTl\lllENTO DR LO INTERIOR Capítulo IO biS. Impresiones oficiales, sfc de pago~, sobre el crédito suplementa} abierto por el Poder Ejecutivo . Debe .......... $ 2,000 Pasan ........................ $1 J .... 2,000 t:O o (b ::t.. ::::: L ~ 0\=: 0\ ,....,. '-1 ¡:u ., L c.. (1) n 2.. o 3 ~ ¡:u Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colornbia '- 668 _) RESOLUCION NUMERO 158 DE 1904 (19 DE :MAYO) adicional á la número 147 del presente año, sobre expedicionarios El Mznz'slro de Guerra RESUELVE Adici6nase la Resolución número 147 del presente año, en el sentido de que á cada expedicionario se pagará el tiempo de ser­vicio que se le deba, conforme á los respectivos certificados que debe presentar, y entendiéndose que á los que tengan grado mi­litar de Subteniente á General, se les reconoce sueldo de Subte­niente, y á los demás, de soldado. Los expedicionarios que llegaron hasta Titumate gozarán de sueldo hasta la fecha de su licenciamiento, según aparezca en el expediente; los demás, hasta el 25 de Marzo último. Comuníquese. Dada en Bogotá, á 19 de Mayo de 1904. El Ministro, A. V ÁsQuEz CoBo COMANDANCIA EN JEFE DEL EJÉRCITO ORDENES GENERALES La Orden general del 19 de Mayo, en su artículo 8891, dis­pone lo siguiente : A solicitud del Sr. Coronel primer Jefe del Cuerpo de Invá­lidos, la Comandancia en Jefe dispone que desempeñen las fun­ciones de egundo Jefe, Capitán Ayudante Mayor, Teniente se­gundo Ayudante y 'ubteniente Abanderado de dicho Cuerpo, los señores siguientes: Teniente Coronel Jesús Galvis, segundo Jefe; Juan C. lsaza, Capitán Ayudante Mayor; Pedro Rueda Teniente segundo Ayudante; y Carlos R. Sarmiento, Subteniente Aban­derado. Artículo 8892. Llámase al servicio activo al Capitán Jacobo Castellanos, y destínasele al Batallón Gz'rardot de la Divz'sión Palo­negro, en la vacante que allí existe. Artículo 8893. Declárase insubsistente el nombramiento he­cho por Decreto número 205, de 25 de Marzo último, en el Sr. General Ramón G. Amaya, para Jefe de Estado Mayor de la Di­vz'sz'ón. Bolívar, y nómbrase en su reemplazo al General Carlos M. Céspedes. Artículo 8894. El Ministro de Guerra dispone que con fecha 18 del presente sea dado de alta en el Cuerpo de Inválidos el Capitán ~ p.. ~-ii :.:1 !;>-, 1~ ~ .., ~ o 14 ~ '"" ~ .= = -:4 ~-~ a:! 1;>-,c::> ~..;! =·;;:::: ~ -~ 'C:t cu S ~ _g·~ ·-"""' ~J3 ·;;:: ;:!:! --.,.. .:::,.;:) Jj.., ~ ~:5 ~ DIAGRAMA DEL PORCIENTAJE DE DAJAS E1'f LAS GUEll.RAS Al tenor de las estadísticas arregladas por los Ministerios de las grandes Naciones, se supone que en una guerra futura las pér­didas, aun en las más sangrientas batallas, no pasarán del I.2.S por 100 de los combatientes. Cuanto á la discriminación de las bajas, tenemos : En 1859 los franceses perdieron 91.7 por 100 por el fusil, 5.1 por 100 por el cañón, 3.2 por 100 por el arma blanca. En 1866 los austriacos perdieron 90 por 100 por el fusil, 3 por 100 por el cañón, 7 por 100 por el arma blanca; y los pru­sianos 79 por 100 por el fusil, 16 por 100 por el cañón, 5 por 100 por el arma blanca. En 1870 los franceses perdieron 70 por 100 por el fusil, 25 por 100 por el cañón, 5 por 100 por el arma blanca; y los pru­sianos 94 por 100 por el fusil, 5 por 100 por el cañón y 1 por 100 por el arma blanca. En una guerra próxima el cañón tomará sin duda un creci­do porcientaje. Por 1 o que hace al con!lumo de municiones, en tanto que en 1800 los austriacos consumían 210 cartuchos por hombre y los franceses 1'40, en 1813 bajaba á 125 y 83, respectivamente. En 1866 bajó á 64 (austriacos) y 14 (prusianos) por fusil, durante Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de t:olombia '- 682 _) toda la campaña. En 1870 el gasto es de 55 por los prusianos du­rante toda la guerra, y 30 por los franceses del Ejército del Rhin. En l878 los rusos consumieron 47 cartuchos. El 16 de Agosto de 1870, el m Cuerpo prusiano, que soportó el peso de la jornada desde las 1 1 a. m. hasta las 9 p. m., no con­sumió sino 36 cartuchos por hombre. En las tres grandes bata­llas bajo Metz, los 894 cañones alemanes no dispararon sino 58,600 granadas (65 por cañón). En Saint-Privat el xn Cuerpo (sajón) quemó 1.150,000 car­tuchos, y junto con su artillería y la de la Guardia prusiana, puso fuera de combate 3,500 franceses del 6.° Cuerpo (Canrobert), que dicho sea de paso, también recibía fuegos de otros infantes ene­migos. Con todo, suponiendo que los solos infantes sajones hubie­ran herido 2,6oo franceses (las otras 900 bajas por el cañón, al 25 por 100), tendríamos que se dispararon 460 cartuchos para herir ó matar un francés. El célebre escritor militar Fritz Hoening en­contró para la batalla de Rezonville 452 cartuchos con el mismo resultado. A la sazón, por los progresos de la táctica y de los sistemas de combate, puede asegurarse qu e sólo una de cada 500 balas dará en el blanco, de suerte que suponiendo 6o,ooo muertos y he­ridos por la infantería en el Extre mo Oriente, la guerra deman­dará un consumo de treinta millones de cartuchos. Y suponiendo que cada uno de los conte ndore s e mpeñ e 400,000 hombres y se combata normalmente, por cuanto ambos adve rsarios son valien­tes, no resultarán menos de 25,000 muertos y 65,000 heridos, que curarán en más ó menos ti e mpo. En fin : por lo qu e hace al costo de la gu e rra, es · difícil decir nada racional, 5alvo qu e costará más á los rusos, por distar infini­tamente más de su base de op e racion e s y no contar con el mar para los transportes. Con todo, al g unas cifras darán idea del asunto. En la guerra de Crimea los rusos ;gastaron 7 IO millones (25 por mes), los franceses otro tan to, y los ingleses apenas la mitad. En la guerra de 1866, los prusianos gastaron 70 millones y los austriacos 100; en 1870, los prusianos gastaron 256 millones (40 por mes), y los franceses 2,8oo! En la guerra de Oriente, las rusos gastaron 325 millones (32 mensuales) para un Ejército de 400,000 hombres. En el Transvaal Inglaterra invirtió 1,2 I 2 millones (38 men­suales), para 448,ooo hombres. En fin: en la guerra sinojaponesa, los japoneses gastaron 84 millones (10 por mes), para 75,000 hombres, y recibieron 146 millones de indemización. Luego la presente guerra no puede costar menos que la de Crimea, ó sea 1,700 millones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 683 -J SOBRE LA GUERRA DEL EXTREMO ORIENTE (Traducido para el Bolett1z Mt'litar) En vano pretenderemos desviar el pensamiento de esos pa­rajes del Extremo Oriente, donde los hombres se matan entre sí, porque á ellos volverá irremisiblemente; no se puede desechar esas imágenes horribles que nos persiguen : bombardeos, explo­siones, naves hundidas. Verdad que todos los días nos llegan noticias de matanzas entre los negros, los malayos ú otros pueblos de razas dichas "in­feriores "; pero en Corea y Mandchuria las grandes carnicerías las preparan "civilizados" blancos ó amarillos, y todos se pre­guntan con espanto si lál. guerra ~e exterminio no se propagará más allá de los territorios en disputa. Ya que el hombre es tan in­sensato, que deja aparecer el incendio, ¿sabrá á lo menos ence­rralo dentro de límites precisos? De cualquier manera que sea, los acontecimientos que se cumplirán en los mares japoneses tendrán formidable repercusión, y cambios enormes serán su consecuencia forzosa en la geografía política, económica y social del mundo. Por este punto de vista, parece que la actual guerra ruso­japonesa igualará por sus resultados á los más grandes conflictos registrados en la historia desde que, en ese mismo Lejano Orien. te, el primer movimiento de los. Hunos provocó la invasión de los bárbaros y la caída del Imperio romanó. Es que el conflicto, tal como lo han suscitado los odios nacionales, las ambiciones encon­tradas, los remolinos étnicos y las venganzas de vieja data, ha rebasado los límites del espacio disputado á la fecha por el ca­ñón. Los japoneses, los rusos, y con ellos las naciones del Oriente y del Occidente, miran la lucha como una colisión de razas, casi como el choque de dos mundos opuestos. En Oriente se ve un choque de amarillos y blancos, y no la lucha de un pueblo amarillo contra la nación más ó menos híbri­da de los moscovitas, también mongólica por la sangre, pero tro­cada en nación europea por su pósición geográfica y el desarro­llo de su historia. Y en tesis general, esa interpretación es verda­dera. Los chinos, de seguro, no habrán olvidado la rápida derrota que les infligieron los japoneses en reciente conflicto; deben re­cordar la pérdida de sus naves en la rada del Yalu, la toma de sus fortalezas; saben qut: tuvieron que humillarse ante una na­ción muy pequeña, y que consideraban inferior en poder y cultu­ra. Pero, ultraje por ultraje, los hijos de Han perdonan con más gusto aquel de que se hizo culpable un hermano de raza, que aquellos con que los europeos los han abrumado sistemáticamen­te en toda ocasión. China comprende muy bien que en la actualidad es su causa lo que defiende el Japón; ha seguido con atención todas las discu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 684 _) siones diplomáticas relativas á Mandchuria desde el día en que ~1 Gobierno del Zar se hizo confiar la gerencia de la dicha Provin­cia china como un depósito sagrado, como un tesoro intangible. En este asunto China ca11a, porque sus anteriores infortunios la condenaban al silencio; pero el Japón tomó la palabra en nombre de todos los pueblos orientales, que se han tornado solidarios para lo sucesivo. El campo de combate es limitáJo, pero á despecho de todas las precauciones de la diplomacia, se siente que el destino de la Flor del Centro está íntimamente asociado al del Imperio del Sol Levattlt. . Y se siente que el conflicto es más hondo, que entraña la rei­vindicación de los pueblos oprimidos de Asia contra la opresión de Europa. Al grito de " la China para los chinos.,'' responderán otros gritos semejantes. Piense lo que quiera Inglaterra, actual aliada del Japón, los Hindus miran también ansiosamente hacia Nippon, en cuyos hijos ven libertadores. Asia entera se ha dado á la tarea de detestar á Europa. Ayer los patriotas revolucionarios de la India, más numerosos de lo que se supone, se preocupaban de los movimientos de los rusos en las comarcas transhimalayas; á la sazón se preocupan más de los conflictos del Extremo Oriente, y los "pastores de los pue­blos" encargados por la Gran Bretaña de apacentar los trescien­tos millones de hombres acorralados en la península hindu, saben con asombro que sus súbditos más notables ha~ escogido á Tokio -la capital del Japón-como lugar de sus conciliábulos y tal vez de conspiración. Las tribus del Estado-tapón por excelencia,-los fieros afgha­nes, también se interesan vivamente en esa guerra, de la que ven surgir un inesperado defensor de la autonomía de las naciones asiáticas. En fin: Persia, á quien Inglaterra y Rusia arrastran á diversa corriente, bendice al lejano libertador que le procura meses de reposo. Hasta los musulmanes, no obstante formar algo así como un mundo aparte, ven con satisfacción el embarazo en que se halla el grande Emperador cristiano, porque tal es la solución normal de esos primeros encuentros cumplidos ante Puerto Arturo y en el Norte de Corea El profeta Juan de Cronstadt, al que fueron á pedir la bendi­ción los Regimientos que partían para Kharbin y Vladivostok, se equivocó por fortuna, en nues~ro sentir, al pintar el horror de las f11turas batallas. Entre Pekin y Moscou el suelo de Asia no se verá cubierto de cuerpos degollados, y la matanza no durará veinticinco años; pero grandes cataclismos sí se producirán ciertamente. Los con­sejeros de Nicolás " el Pacífico," faltos de seso, neciamente, di­plomáticos y militares, popes y damas de la Corte, han arrastra­do á Rusia á una aventura espantosa, en la que le es solidario, cemo partícipe de peligros, el mundo europeo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 685 _J Por lo dicho, los ingleses son sinceros cuando afirman su vivo deseo de permanecer neutrales en el conflicto : en primer lugar, su poderío marítimo se acrecienta con el desgaste de las flotas adversarias, y luégo se preguntan con real inquietud cuáles serían los cambios resultantes que su int~rvención provocaría en el equi­librio general del mundo. Hase repetido millones de veces la muletilla del "peligro amarillo," agregando unos que está preñado de amenazas, afir­mando los otros que es una palabra vacía de sentido. Estos últi­mos demuestran con su aserción que no tienen ni la malicia de las leyes de la historia. La acción siempre produjo la reacción co .. rrespondiente : hubo " peligro blanco " para los pueblos de Asia ; luégo habrá "peligro amarillo" para los pueblos de Europa. El peligro crece, además, forzosamente, en proporción con las injus­ticias, crueldades y vejaciones de toda suerte, de que se ha hecho culpable la opresión blanca. Todos los crímenes de las razas que á sí mismas se apellidan "superiores," tendrán fatalmente su ama­necer de venganza. El feroz desprecio con que el occidental de Europa y de América trató á los que clasifica bajo el nombre de "razas inferiores," tendrá su forzosa retribución de justicia. Aho~ ra bien : si se hace la lista de todos los pueblos, grandes y peque~ ños, que los civil izados se han anexado brutalmente, de todos los territorios que han saqueado, de todos los asesinatos y pillajes que han perpetrado en nombre del derecho eminente que dicen les pertenece por el nacimiento, la cultura y aun-se atreven á de­cirlo- por la moralidad, la retribución debería no tener fin. PerQ por lo menos será seria. El primer acto del gran drama, cuyas noticias nos llegan hora por hora, nos apasiona con razón. Nunca más altos destinos se fiaron al choque de los ejércitos y de las flotas. Treinta y cinco días de guerra (Marzo) tienen ya consecuen­cias geográficas, políticas y sociales de primer orden. Esa faS€i­nación del mar, que en gran parte anima la historia de la Rusia de los Zares, acaba de conducir al Imperio á una terrible desilu­sión. Sin duda ninguna la Siberia marítima, entregada á su des­arrollo pacífico, habría podido acrecer poco á poco su comercio, y su bandera habría flotado en todos los parajes del Océano, aun cuando hubiera tenido que prestar durante el invierno puertos li­bres de hielo á benévolos aliados ; pero la ambición de las con­quistas resolvió el punto de otro modo, y hé ahí que la magnífica flota de guerra que por el número de sus acorazados, cañones y torpedos balanceaba la del Japón y se medía con las de otras grandes potencias, ha cesado de existir ó se ha encerrado en los puertos : de nuevo Rusia, á pesar de la inmensidad de su territo­rio, que ocupa la sexta parte del globo, se encuentra sin litoral océanico completamente libre, como que soledades, hielos y tie­rras ajenas le cierran el camino directo al mar. Verdad que se nos dice que esa impotencia será puramente provisiortal; pero la experiencia nos enseña que lo provisional puede durar mucho tiem­po, y sobre todo, que las ocasiones perdidas jamás se recuperan. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 686 _; Y sobre el propio continente, ¡ cuántas ruinas l Por cerca de . diez años se nos habló de los millones, de las centenas de millones prodigados en las fortificaciones, doks, astilleros, tajamares, ba­terías y defensas de Vlaáivostok, de Talien-Wan, de Puerto Artu­ro; después se nos describía esa ciudad maravillosa de Dalny, en la que todo se concibió y cumplió según planes tan vastos, en la que la voluntad del Zar nizo surgir de la nada un conjunto urba­no superior hasta á las mismas mara vi llosas creaciones de la inicia­tiva norteamericana en las opuestas riberas del Pacífico! ¿Y al presente que resta de esas ciudades de donde huyó todo el elemen­to civil? Cualquiera que sea el resultado de la guerra, todo tendrá que reconstruirse en ese Lejano Oriente, donde Rusia había con­centrado la mitad de sus fuerzas militares. Es sobre todo en China donde la guerra rusojaponesa ha producido, como resultado, cambios más considerables. Al lado del Japón, que se ha levantado como representante de todos los pueblos orientales, como el campeón del u Panmongolismo," el grande imperio de la Flor del Centro, se pone de pie igualmente, sin que necesite lanzar proclamas ni preparar armamentos. Cada día de paz interior y de vida normal le devuelve al mismo tiempo fuerza y prestigio. Antes de la guerra, el menor deseo de Rusia era una orden ante la cual se inclinaba todo el imperio amarillo. Hoy no sucede lo mismo : las fronteras se precisaron, y las am'=!nazas de Rusia, ayer tan temidas, no se miran hoy sino como bravatas, á las cua­les se responde con irónica cortesanía. China tiene la fuerza invencible que da la paciencia, y el tiempo acaba siempre por venirle en ayuda para recompensar su labor escrupulosa y tenaz. Y gracias á la intervención amiga de los japoneses, ¿el Imperio del Centro no podrá adquirir esa otra fuerza que le ha faltado hasta ahora, la fuerza militar? Es á las escuelas japonesas y no á las europeas adonde concurren los jó­venes chinos á estudiar las ciencias de Europa. ¿No podrán igual­mente aprender ese arte, que es de buen tono en las sociedades elegantes, el considerado como el primero de todos, el "arte de matar al prójimo? " ¿Y allá en Indochina, donde Francia, la fiel alzada, . posee una enorme" colonia de explotación," nada ha cambiado desde
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 22

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 15

Por: | Fecha: 09/04/1904

Serie V - Tomo 1 !S" Año VII - N.0 if. Eal~tin Milit&r ORGANO D&L MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO Director y Edl tor FRANGISGO J. YERGA.RA Y YELA.SGO General clt> Ingenisros Puede muy bien suceder que 1mestrv respeto á todas las co1tvicciones, vmga á parar m la i1td~lermcia y 1tos deje sin merglas para defmder las mdstras ENRIQUE SIENKIEWICZ • • • Bogotá, Abril 9 de 1904 ~ Oficial '® DECRETO NUMERO 266 DE 1904 (28 DE MARZO) * * • por el cual se concede una pensión de los fondos del Montepío Militar El Vz'cepresz'dmte de la ReptÍblica, mcargado del Poder Ejecutz'vo CONSIDERANDO 1.0 Que las Sritas. Concepción y osa Elvira Arjona, hijas legítimas del General Juan C. Arjona, han ocurrido al Poder Eje­cutivo, por conducto del Ministerio de Guerra, en solicitud del so­corro concedido por el artículo 8.0 de la Ley 153 de 189{5 á las viudas, hijos ó padres de Jos militares que, á pesar de no hallarse en servicio activo al tiempo de su fallecimiento, hubieren contri­buido voluntariamente por lo menos dos años para el Montepío; 2.0 Que el General Juan C. Arjona falleció en esta ciudad el 9 de Diciembre de 1896, no hallándose en servicio activo; 3.0 Que al mencionado General se le hizo por más de dos años el descuento correspondiente para el Montepío, según cons­ta del certificado expedido por el Tesorero de dicha Institución ; 4.0 Que las mencionadas Sritas. Arjonas han acompañado á su petición los comprobantes que exige el artículo 22 de la citada Ley 153 de r896; y 5. 0 Que la Junta Directiva del Montepío Militar apoya la solicitud de las Sritas. Arjonas, DECRETA Artículo único. Concédese á las Sritas. Concepción y Rosa El vira Arjona, hijas legítimas del General Juan C. Arjona, una SERIE V- TOMO I-2 8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 434 _) pensión de cien pesos ($ 100) mensuales, pagadera de los fondos del Montepío Militar, de conformidad con lo determinado en el artículo 7. 0 en consonancia con el 8.0 de la Ley 153 de 1896. §. De esta pensión disfrutarán las agraciadas desde la fecha del respectivo título de adjudicación, mientras permanezcan céli­bes y observen buena conducta. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Marzo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN J ARAMILLO 1 -- DECRETO NUMERO 267 DE 1904 (28 DE MARZO) por el cual se concedé una pensión de los fondos del Montepío Militar El Vicepresidente de la Repzíblz'ca, encargado del Poder EjecuHvo CONSIDERANDO 1.0 Que la Sra. Bárbara Carrillo de Daza, viuda del Tenien­te Rafael Daza, ha ocurrido al Poder Ejecutivo, por conducto del Ministerio de Guerra, en solicitud del socorro concedido por el artículo 9. 0 de la Ley 153 de 1896 á las viudas, hijos ó padres de los militares que fallezcan encontrándose en uso de licencia inde­finida y hubieren contribuído por lo menos cinco años para el Montepío, y siempre que el retiro no provenga de mala conducta del militar ; 2.0 Que el Teniente Rafael Daza falleció en esta ciudad el 20 de Julio de 1901, estando en uso de licencia indefinida; 3 ° Que al mencionado militar se le hizo por más de cinco años el descuento correspondiente para el Montepío, según consta del certificado expedido por el Tesorero de dicha Institución ; 4.0 Que la mencionada Sra. de Daza ha acompañado á su petición los comprobantes que exige el artículo 22 de la citada Ley 153 de 1896; y 5. 0 Que la Junta Directiva del Montepío Militar apoya la so­licitud de la mencionada Sra. de Daza, DECRETA Artículo único. Concédese á la Sra. Bárbara Carrillo de Daza una pensión de treinta y cinco pesos ($ 35) mensuales, pagaderos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 435 -' de los fondos del Montepío Militar, de conformidad con lo deter­minado en el artículo 7. 0 en consonancia con el 9. 0 de la Ley 153 de 1896. §. De esta pen~i6n disfrutará la agraciada desde la fecha del respectivo título de adjudicaci6n, mientras permanezca viuda y observe buena conducta. Comuníquese y publíquese. • Dado en Bogotá, á 28 de Marzo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN J ARAMIL10 DECRETO NUMERO 272 DE 1904 ( 29 DE MARZO) por el cual se confieren dos ascensos El Vi'ctpresz'denle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecttlz'vo DECRETA Artículo único. Asciéndese á Capitanes efectivos del Ejérci­to, los Teni~ntes Teodoro M. Simonds y César Florido, destinán­dolos al Batallón Holguín, del Ejército del Cauca, en el cual sirven. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 29 de Marzo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN jARA.MILLO DECRETO NUMERO 278 DE 1904 (30 DE 1\IARZO) por el cual se restablecen dos puestos en el Cuartel general del Ejército El Vz'cepreszdenle de la República, encargado del Poder Ejeculz"vo DECRETA Artículo único. Restablécense los puestos de primer Ayudan­te general-Secretario partícula r de la Comandancia en jefe y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 436 --' primer Ayodante general del Estado Mayor general, que queda­ron suprimidos por el Decreto número 247, del corriente año. §. Dichos puestos continuarán desempeñándolos los Genera­les Julio M. Santander y Lisandro Caballero, respectivamente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bog9tá, á 30 de Marzo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN jARAMILLO DECRETO NUMERO 290 DE 1904 (3 1 DE MARZO) por el cual se declara insubsistente un nombramiento y se nombra reemplazo El Vicepresz'denle de la Repúblz'ca, encargado del Poder EjecuHvo DECRETA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­cho en el Sr. Enrique Gutiérrez, para Ayudante-Escribiente del Guardaparque general del Ejército, y nómbrase en su reemplazo al Sr. Rodulfo Asperty. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 31 de Marzo de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN J AR.UULLO CONTABILIDAD MILITAR (Continúa) DECRETO NUMERO 77 DE 1888 (27 DE ENER.O) sobre contabilidad de la Hacienda Nacional Art. 291. La Tesorería general es la única oficina encargada de poner en circulación y de amortizar definitivamente los docu­mentos de Crédito público, sea que los reciba directamente en pago, ó sea que los reciban otras oficinas y se los remitan ; y sólo en ella y en la Sección del Crédito público se llevarán las cuentas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 437 _) de emisión y amortización de tales documentos. Pero las demás oficinas que reciban dichos tlocumentos con destino á la amortiza­ción, les pondrán siempre la nota de que trata el artículo 236. Art. 292. Las oficinas de recaudación y pago que no sean la Tesorería general, solamente .:¡uedan encargadas de la admisión de documentos de créc., y se acredi­tará dicha cuenta de Libranzas. Esto mismo se practicará siempre que por dispo~ición del Poder Ejecutivo se autorice á una oficina para percibir sumas causadas á deber por una renta cuyo cobro corresponde á otra, ó bien cuando el Poder Ejecutivo ordena que se reciban sumas de un particular en cambio de libranzas giradas contra otra oficina. Art. 308. Siempre que se paga una libranza se describirá la operación debitando la cuenta de Lz'branzas, y acreditando á Caja, Billetes 6 á la cuenta de la especie en que se hace el pago. Art. 309· La cuenta general de Remesas ó las particulares de Remesas á otras ojicz1zas, si las hay abiertas en los libros, serán de ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia \._ 440 _.J hitadas por el valor de toda remesa que se haga, acreditando la de la especie en que se verifique, Caja, Bz'lletes, &c., y la misma general de Remesas ó las particulare.5 de Remesas de otras oficinas, serán acreditadas por las sumas que se reciban con este carácter, debitando á Caja, Btlletes, &c., según la especie, por las mismas sumas. Art. 3 IO. La cuenta de Remesas de documentos de Crédito público se debitará y se acreditará del mismo modo que la cuenta gene­ral de Remesas; pero solamente con el importe de los documentos mencionados. Art. 3 I I. Bajo la denominación general de suplewzmtos se comprenden : 1.0 Las cantidades que los particulares den en empréstito voluntario á la caja de un responsable del Erario para los gastos públicos, y que deben, en consecuencia, ser devueltas; y 2.• Las cantidades que se reciban sin poder imputarlas en el acto del recibo á la cuenta de rentas 6 contribuciones de que pro­vengan, como las que consigna un particular á nombre de un agente subalterno, para recibir después la aplicación á la respec­tiva renta, según resulte de la corre pendiente cuenta mensual, ó las que remitiere un recauaador á cuenta del entero del mes, an­tes de haber rendido la misma cuenta, &c. Art. 312. La cuenta de Suplementos se 3creditará, con cargo á la de Caja, por·todas las cantidades que ·se reciban con este ca­rácter; y se saldará tan pronto como ea posible, debitándola por las cantidades que se le imputaron ante , con abono á Caja, Bi­lletes, ¿...,c., si es que se devuelve un suplemento, 6 la cuenta de Rentas ó contribuciones de que pro ·enga la suma, si el suplemen­to es de los comprendidos en la 2! clase del artículo anterior. En el caso de que no pueda evitarse quP. quede pendiente en esta cuenta alguna partida al fin d 1 bienio, se saldará. por Ba­lance de salida para c1ue figure en la cuenta del bienio siguiente, y se haga, en su caso, la devolución ó traslado á la cuenta á que de-finitivamente haya de corresponder. · Art. 313. La cuenta de Depószlos se acreditará por el monto de cualquier depósito que se haga en la oficina respectiva confor­me al artículo I 3o6 del Código Fiscal; el cual monto será debi­tado á Caja si se hace en dinero efectivo, á Alhajas m depósito, si se efectlÍa en prendas que merezcan esta denominación, ó á Vales ó Renta de tal clase en depósito, si éste se \'erifica n tal cosa. Art. 314. Cuando tenga lugar la .xtracción del todo ó parte del depósito, se describ n partidas en el sentido im·erso. Art. 315. A la cuenta de Depó zlos po~ derecho! de importad/m se imputarán todas las cantidades que consignen los introductores con anticipación para que les sean abonadas en el pago de dere­chos cuando se causen. Estas cantidades pueden ser· consignadas en dinero efectivo ó en documentos admisibles, como cuando de­biendo pagar un introductor determinada cantidad en Vales de cierta clase, y no habiendo Vales que la representen exactamente, tiene que presentar Vales por mayor suma. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 441 __; Si el adelanto se hace en dinero, la partida se describe de­hitando á Caja y abonando á Depószlos por derechos de z'mporlación. Si el adelanto consiste en el mayor valor de un Vale, se ex­pedirá por dicha suma el respectivo cheque y se amortizará el Vale por la totalidad de su Yalor, y luégo se describirá la partida de­hitando á Vales de tal clase y acreditando á Depósz'fos por derechos de importacz!m por valor del cheque. Cuando el cheque se amortiza á su turno, se debita la cuenta de Depósz'fos por derechos de zinportación, y se acredita la de la renta ó contribución , ó Letras por cobrar, ó cualquiera otra de que provenga el pago que haya motivado la amortización. Art. 316. Siempre que al liquidar la parte que debe pagarse en documentos admisibles en una suma que va á consignarse, re­sultare una fracción inferior á cinco centavos, dicha fracción, con el resto del valor del documento, se llevará á la cuenta de depósi­tos para abona,rla en otro pago, de manera que cada abono se haga por cantidades terminadas en 5 ó en o. Art. 317. Cualquiera oficina de recaudación que debiendo cobrar determinada cantidad de un deudor del Tesoro en docu­mentos de Crédito público, como Bonos flotantes, Billetes de Te­sarería, &c., recibiere en pago un documento de mayor valor, ex­pedirá por el exces) un clzer¡u~ al intere~ado, y le pondrá á dicho documento la nota de haber sido amortizado, retirándolo, por cons1guiente, de la circulación. En dicho cheque se expresará que puede ser recibido como equivalente de la misma clase del documento amortizado, pero sin que gane interés, en el caso de que aquél lo ganare. 1 rt. 3 I S. Llámnnse dommentos de crM/to contra el Tesoro, los siguientes : 1.0 Las libranzas que una oficina gira contra sí misma; 2.0 Lo~ clzer¡ues que c. ·pide una oficina, pagaderos por ella misma, por el resto que queda por cubrir de una orden de pago que amortiza ; 3. 0 Los cheques <¡ue se expidan por documentos de Crédito . público que se amortizan en su totalidad, pero en los cuales queda una parte de su valor á favor de quien los presentó. Art. 319. Cuando una oficina gira libranzas contra sí misma, describirá la operación debitando las cuentas de Caja, Bz?leles, Lz'branzas de otras o(idnas, &c., según lo que reciba en cambio de la libranza que e:pide, y acreditando la cuenta de Docummtos de cré­d/ to contra el T soro. Y cuand amortice dicha libranza, debitará la cuenta de Documentos de crMzlo contra el Tesor(} y acreditará la de la renta ó contribución, &c., en pago de la cual la admite. Art. 320. Cuando se emite un clzeque por la suma que se que­da debiendo del valor de una orden de pago, se debitará el res­pectivo capítulo y artículo del Presupuesto, y se acreditará la cuenta de Documentos de cr!:d/to contra el 7esoro por el valor del cheque. Cuando éste se amortiza pagándolo en dinero, billetes, &c., se acredita la cuenta de la especie con que se hace el pago y se de­bita la de Documentos de crédz'to contra el Tesoro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 442 ...J Art. 32 I. Cuando una oficina de recaudación expida elzequcs por el exceso de valor que queda en un documento de crédito pú­blico á favor del que lo presentó, procederá, al describir la opera­ción, d.e dos modos, á saber : 1. 0 Si el cheque ha sido expedido por un exceso de valor que se deja consignado anticipadamente para que lo aplique al pago de derechos de importación, se procederá como indica el artículo 3 I 5, afectando la cuenta de Depószlos por derechos de importación; y 2.0 En Jos demás casos se debitará la cuenta del documento de Crédito público que se amortiza, con el importe nominal de éste, acreditando la cuenta de Documentos de crédüo contra el Tesoro por el valor del cheque y la de la respectiva renta ó contribución por lo que se recibió en pago de ella. Art. 322. Los alcances que puede deducir la Oficina general de Cuentas contra los responsables del Erario, son : 1.0 Los provenientes de sumas no incluídas en las liquidacio­nes que hagan los Jefes de las oficinas de manejo á cargo de los deudores públicos, y cuyo valor no está, por tanto, reconocido á favor del Tesoro; 2.0 Los provenientes de 5umas reconocidas, pero no cobra­das de los deudores públicos; 3. 0 Los provenientes de exceso en los gastos que legalmente deban hacer; 4. 0 Los provenientes de anticipaciones que no han sido lega­lizadas y de cuya responsabilidad no han quedado libres ; 5. 0 Los provenientes de saldos pendientes en las cuentas de las oficinas de manejo, de cuyo importe deben responder los Jefes de dichas oficinas en los términos que establece el Código Fiscal; 6. 0 Los provenientes de la malversación de caudales pú­blicos; 7. 0 Los provenientes de errores aritméticos en las partidas de las cuentas ; y 6. 0 Los demás que hayan de deducirse según la ley. Art. 323. Los alcances que se deducen á los responsables del Erario por cantidades que no están reconocidas en su cuenta á favor del Tesoro, dan lugar á reconocimiento en la cuenta del empleado en cuya caja deben ingresar dichos alcances, por estar comisionado para hacerlos efectivos. No producen ese mismo re­conocimiento aquellos alcances que ya están reconocidos á favor del Tesoro, como los que expresan los incisos 2.0 y 4. 0 del artículo anterior. Art. 324. El reconocimieoto de que trata la primera parte del artículo anterior, se verifica debitando la cuenta de Alcances declarados ó re/ntegros, con abono á la del Tesoro, del valor de alcance. Siempre que tenga lugar la consignación del valor de un alcance en la oficina de un responsable del Erario, se debitará la cuenta de Caja, Bt1letes, &c., en su caso, y se acreditará la de Al­cances por la suma recibida. Art. 325. Siempre que, dtducido un alcance, haya necesidad de encomendar el cobro á una oficina distinta de la del responsa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 443 · _J ble alcanzado, ó á un comisionado especial, la Oficina general de Cuentas lo pondrá en conocimiento del Ministro del Tesoro, á fin de que se puedan dictar las disposiciones necesarias para activar el cobro, ó que se nombre por el Poder Ejecutivo el comisionado especial que deba emprenderlo. Art. 326. Siempre que hayan de emplearse comisionados especiales, que no sean responsables del Erario, para hacer efec­tivos alcances deducidos, las funciones de tales comisionados se reducirán á entablar las gestiones del caso, y continuarlas hasta obtener la consignación del alcance en la caja del responsable que se designe por el Poder Ejecutivo. Verificada que sea la consignación de la suma, el comisiona­do se hará expedir una copia de la partida descrita en el Diario de la cuenta del responsable á quien se haga, para enviarla al Ministerio del Tesorro, como comprobante de haber cumplido su comisión. Art. 327. Los alcances que los Administradores ó Agentes principales deduzcan contra sus respectivos subalternos no figura­rán en la cuenta de Alcances, sino que producirán partidas de re­conocimiento en favor del Tesoro, y en contra de la renta de que provenga el alcance. Art. 328. Para dar cumplimiento á lo prevenido por los artí­culos 1281 y 1360 del Código Fiscal, todo pago que se haga por anticipación producirá la descripción de una partida en el Diario, en la cual se debite la cuenta del capítulo respectivo del Presu­puesto, m cuenta de anlicipacz'on.es, y se acredite la de la especie en que se hace el pago por la suma anticipada, mientras se obtiene la liquidación, reconocimiento y ordenación del pago, ó sea la legali­zación del gasto. Cuando ésta tenga lugar, se describirán dos par­tidas, una de reconocimieuto á cargo del Tesoro, con crédito al capítulo de gastos del Presupuesto, por el valor de la carta de aviso, y otra que es la de pago definitivo, debitando al capítulo respectivo del Presupuesto (acreditado en la partida anterior) con crédito al mismo capítulo, su cuenta de anticipaciones (que se había debitado cuando se hizo la anticipación). Cesará, en consecuen­cia, la práctica usada en algunas oficinas, de hacer gastos por an­ticipación y no describir la operación en los libros, sino que intro­ducen los recibos en la caja para que continúen figurando como dinero. Art. 329. La Oficina general de Cuentas, al examinar las de los responsables, tendrá especial cuidado de observar si los gas­tos hechos por anticipación se han legalizado en debido tiempo, 6 si se han descrito las partidas como se dispone en el artículo an­terior, sin que por la legalización, 6 sea la expedición de la orden , de pago, se entienda que es legal el gasto que ha sido objetado por ilegalidad. · Art. 3 30. La cuenta de cada clase de documentos de Crédito público se afectará, debitándola con los que se reciben en pago de rentas ó contribuciones, ó por cualquier otro motivo, y acredi­tándola con los que se remiten á la Tesorería general. Cuando al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \__ 444 _) recibir tales documentos se abonan intereses, este abono dará h.J­gar á las operaciones indicadas en los artículos 332 y 333, según el caso. Art. 331. Las cuenta<; de documentos de Crédito público, srt cuenta de amortización, se llevarán, como se ha dicho, en la Teso­rería general, y serán debitadas con el valor capital de Jos que se amorticen, con crédito á la cuenta de la renta ó (Otltn"tución de que provengan ó á la respecth·a cuenta de Remesas, si hubieren sido enviados por otras oficinas, procediendo respecto de los intereses como se dispone en los artículos 332 y 333, según el caso. Cuando el valor nominal de los documentos amortizados es mayor que la cantidad que se da por ellos, como cuando se reciben Vales de renta sobre el Tesoro al portador en remate por dinero, se acre­ditará la cuenta de Aprovechamientos por la diferencia entre el va­lor real y el valor nominal, y la cuenta de Caja por el primero de esos valores, si se hubiere pagado en dinero. Art. 332. Cuando no haya partida \'Otada en el Presupuesto de Gastos para imputar el pago Je intereses devengados por do­cumentos de Crédito público, se abrirá una cuenta de Intereses para cada clase de dkhos documentos, que se debitará con el importe de los que se paguen, acreditando con el mismo importe la cuenta de la renta ó contn"budóu ~n que se hizo el pago ; y cuando se re­mitan á la Tesorería general dirhos documentos de Crédito pú­blico, se describirá otra partida debitando la respectiva cuenta dG Remesas de dommbztos y acreditando la cuenta correspondiente de l11fereses por el valor de éstos. Art. 333. Habiendo partida votada en el Presupuesto de Gas­tos para imputar el pago de intereses devengados por documen­' tos de Crédito público, la cuenta de intereses de estos documentos será la misma dal capítulo y artículo á que se imputan, y se des­cribirán las operaciones del modo siguiente : Cuando se abonan intereses de un documento en pago de ren­tas y contribuciones, se describirá partida debitando al capítulo y artículo respectivo su cuenta de anlicipadones, y acreditando la ren­ta en pago de la cual e abonan. Cuando se reciba la orden de legaHzación, se describirán las dos partidas que corr sponden al reconocimiento á cargo del Te­soro y al pago definitivo de que trata el artículo 328. Art. 334· Las cuentas marcadas con los números 37, 39, 41, 43, 45 y 47, se clebitarán por la Tesorería general, con crédito á la cuenta del Tesoro, cuando reciba de la Sección de Crédito pú­blico Jos documentos emitidos á que dichas cuentas se refieren, y se acreditarán con el importe de los mismos documentos que se den en pago, debitando el respectivo capítulo y artículo del Pre­supuesto especial de Crédito público. Dicha oficina hará inmedia­tamente la primera de estas operaciones por el valor de los docu­mentos que tenga en cartera sin haberlos dado á la circulación. Art. 335. Al recibir la Tesorería general de la Sección del Crédito público la relación de que trata el artículo 2 1 8o del C6 .. digo Fiscal, de los saldos de las diferentes clases de documentos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 445 _J de Crédito público que hay en circulación, debitará, en primer lugar, la cuenta respectiva de emisión con crédito al Tesoro por el importe de dichos saldos, y en segundo lugar, acreditará di­chas cuentas de emisión con el mismo importe, y debitará al Te­soro. Art. 336. Las cuentas marcadas con los números 52, 53, 54 y 55 se acreditarán por el monto total comparativo en moneda le­gal que la Nación deba por tales empréstitos, debitando la cuenta del Tesoro. Cada vez que se verifique algún pago por capital de esos empréstitos, se debitará su respectiva cuenta y se acreditará á la de Caja 6 la de las especies en que se haya hecho dicho pago. Art. 3 3 7. Siendo un verdadero gasto nacional el pago de los intereses de las deudas representadas por las cuentas menciona­das en el artículo anterior se pagarán previa liquidación,' recono­cimiento y ordenación, y se describirán las operaciones consi­guientes á todo reconocimiento y pago. Art. 338. La cuenta marcada en la nomenclatura general con el número 56 se dcbitará con crédito al Tesoro por el valor de todos los bienes inmuebles cuyo dominio pertenezca á la Repúbli­ca, y se acreditará sucesivamente cada vez que se disponga de alguno de dichos bienes, sea por venta ó por cesión. En el caso de. venta se debitará la cuenta de Caja, Obligacioms por cobrar ó la de la especie en que se hicieron los pagos al contado ; y en el caso de cesión se debitará la cuenta del Tesoro. Art. 339· Las cuentas mencionadas que aparecen en la no­menclatura general marcadas con los números 52, SJ, 54 y 56 se llevarán únicamente en la Te!:orería general, y para que esta oficina pueda abrirlas y describir las operaciones correspondien­tes, el Ministerio del Tesoro le pasará los siguientes datos : 1. 0 Una relación de los saldos á cargo de la República, del capital de los empréstitos que forman las diferentes clases de la Deuda exterior ; 2. 0 Las reducciones que sufran estos saldos por las liquida­ciones periódicas que se efectúan ; 3. 0 El avalúo que el Poáer Ejecutivo hará practicar por con­ducto del respectivo Ministerio de Estado, de todos los bienes cuyo dominio pertenece á la República; y 4. 0 Aviso de cualquiera operación que haya de dar lugar á la descripción de partidas en dichas cuentas, como las de venta 6 cesión de bienes inmuebles. Art. 340. La cuenta denominada Empresa de alumbrado con gas será abierta en la Tesorería general, debitándola con los pa­gos que se hagan por cuenta de las acciones que la República ha tomado en dicha empresa, y acreditándola con las utilidades que el Gobierno reciba como accionista. Art. 341. Es prohibida absolutamente toda enmendatura, raspadura 6 entrerrenglonadura en los libros de la cuenta de una oficina de manejo .. Todo error cometido se salvará por medio de una contrapartida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 446 _..) Art. 342. Tienen, pues, por objeto las contrapartidas enmen­dar la descripción equivocadamente ejecutada de una operación, como el de haber hecho dicha descripción por una suma mayor de la que importaba realmente la operación, ó haber establecido una imputación á cuenta distinta de la verdadera. Las contrapar­tidas son, en consecuencia, anotaciones puramente económicas de la oficina. Cuando una operación anterior no se describió por su íntegro valor, sino por uno menor, lo que debe hacerse es poner partida adicional por la cantidad no comprendida en la primera. Art. 343· Las contrapartidas se describen en se~atido inverso de las partidas que se trata de enmendar por el importe del error cometido. El doble del valor de cada contrapartida se deducirá inmediatamente de la suma total del Diario, y la misma deduc­ción se hará de las correspondientes cuentas del Mayor. Des­pués de extendida una contrapartida se extenderá la partida que contenga la prescripción verdadera de la operación, proce­diendo del modo ordinario. Art. 344. Todos los empleados de Hacienda á quienes co­rresponda rendir sus cuentas á la Oficina general del Ramo, des­cribirán en sus libros al fin de cada bienio económico, una opera­ción por la cual se refundan en la cuenta de Rentas por recaudar de vigendas expz'radas todos aquellos saldos que resulten pendientes á favor del Tesoro. Continuará POR EL HONOR DEL EJÉRCITO Repzí.blica de Colombia-Comandancz'a en Jefe del Ejército-Número I,S39-Bogotá, Jvfarzo 28 de I904 Sr. Ministro de Guerra Habiéndose publicado un suelto en El Nuev(J Tz'emp(J, bajo el mote La soldadesca nos humilla, en el cual se hacen cargos, no á determinado individuo perteneciente al Ejército, sino de manera que se afecta la colectividad, esta Comandancia ordenó la averi­guación de lo ocurrido, levantándose al efecto las diligenc,ias que en cinco fojas útiles me permito elevar al Despacho de S. s.a, y de las cuales aparece que únicamente se trata de un hecho en­teramente particular y singular, que en ningún caso puede servir para increparle al Ejército las faltas que en el aludido suelto se le increpan. En todas las naciones y en todas las condiciones en que se encuentren éstas, se respeta y acata el Ejército, como es muy na­tural, más que todo por los fines de su institución, y como en el asunto en que me ocupo se hace notable exclusión de toda consideración para con los individuos que le componen, me permi­to elevar á S. S." la presente, con el fin de que, impuesto ese Des­pacho de lo ocurrido, se provea, si se estimare conveniente, lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 447 _j relativo á la reparación que debe hacerse en bien de ]a generali­dad de los miembros del Ejército que me ha cabido el honor de comandar y á quienes se ofende injustamente. Dios guarde á S. S." MANUEL M. CASTRO u. Mz'núterio de Guerra-Bogotá, Marzo 28 dt I904 Tómese copia del informe de la Comandancia (folio 1) y de la declaración del Coronel Pineda, y envíense como rectificación al Sr. Director de El Nuevo Tz"empo para que los publique. E. J ARAl'rfiLT.O En veintitrés de los corrientes se presentó en la Oficina del Estado Mayor de la División el Sr. Coronel Teodoro Pineda, con el objeto de dar denuncio formal contra el soldado Elías Astudillo, perteneciente al Balalllm I. 0 de Calz'bío, por el ataque ejecutado con arma blanca al denunciante en la noche del veintiuno de los corrientes, cerca de su casa de habitación, á las nueve y cuarto de la noche: al llegar se le dirigió el soldado, y sin decirle una pala­bra, le tiró varias puñaladas, causándole dos heridas en la cara y dos en la cabeza, y que al verse atacado le preguntó por qué lo hacía, á lo que le contestó que porque lo habían atacado en Las Aguas, y que él era uno de los que lo habían atacado; que es­tando el denunciante caído en el suelo pidió auxilio, y á sus voces acudieron varios vecinos, entre ellos Juan Rocha con su esposa Ana Joaquina Martínez y Mariano Herrera, quienes viéndolo caído buscaban al militar que lo había atacado, y que como Mar­tínez lo encontró, lo cogió por detrás y Mariano Herrera le quitó el arma y el sombrero, al tiempo que llegó la Policía y lo condu­jo á la Central. Que lo expuesto es la verdad, prestando el juramento en forma legal, y agrega ser mayor de edad y vecino de esta ciudad. Leída que le fue, se ratifica y firma con los infrascritos. IGNACIO M. CARVAJAL-TEODORO PlNEDA-Miguel A. López M., Secretario. En la misma fecha se hizo comparecer á la Oficina del Es­tado Mayor de la División á un hombre á quien sin apremio al­guno se le preguntó por su nombre, edad, vecindad, r~ligión, pro­fesión ú oficio, y contestó: Me llamo Elías Astudillo, de veintidós años de edad, natural de Popayán, vecino de Bogotá, católico, de profesión agricultor y actualmente militar en servicio como solda­do del Batall!Jn I.0 de Calibío. Preguntado: ¿en dónde se encontraba el domingo veintiuno de los corrientes, entre nueve y diez de la noche, en compañía de quién ó quiénes y en qué se ocupaba? • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '-- 448 _J Contestó : que en el día y hora que se le pregunta iba en direc­ción de Las Aguas, por la calle I r, al Norte de la Plazuela de Egipto; que iba solo; que al pasar por la esquina de la calle indi­cada se encontró con unos señores ; que á su paso oye decir á uno de ellos " estos son unos pícaros del CaHbío que nos andan persi­guiendo," á lo que contestó que sí pertenecía al Calibío, y en el mismo instante uno de ellos le tiró un pescozón, tumbándole el kepis al suelo, sacando luégo una navaja con la que le tiró á cor­tarlo, pero como él le jugara el cuerpo no lo logró; que en vista de este ataque sacó una cuchilla y en su defensa le tiró unas cuchilladas, causándole heridas en la cara. Preguntado : ¿usted conoció al señor que lo atacó y sabe su nombre? Contestó que no Jo conoce, y mucho menos sabe cómo se llama. Preguntado : des­pués de la reyerta¿ qué otros acontecimientos ocurrieron? Contestó que viendo que lo podían matar, resolvió abrir carrera, cogiendo antes el sombrero del contendor por no encontrar su kepis; que á alguna distancia llamó á un Policial para que lo defendiera, y estando con él llegó el señor herido trayendo su kepis, y en vista de esto le ordenó el Policial que le entregara su kepis y recibiera su sombrero ; que en ese momento, delante del Policial, le tiró un pescozón y se lo pegó en la oreja, al tiempo que llegó un Oficial de la misma Policía y ordenó los condujeran á la Central, y que al afecto los llevaron á aquel lugar, en donde, después de sentar una diligencia, le dijeron al señor herido que volviera al otro día á las ocho, y á él lo metieron á un calabozo, donde permaneció hasta el día siguiente, que lo mandaron con un Agente á su Bata­llón. Preguntado: ¿qué testigos presenciales puede citar? Contes­tó que no conoció ninguno que pueda citar como testigo. No habiendo más preguntas que hacerle, se suspende esta di­ligencia para continuarla después, si fuere necesario, la que 5e firma. IGNACIO M. CARVAJAL--EdAs AsTUDILLo-Miguel A . .lJJpez M., Secretario. Es copia-El Coronel primer Ayudante General Secretario, Severiano dt la llorltÍ.a En .El Nuevo Tt'empo número 587, correspondiente al 2 de Abril, se hizo la respectiva rectificación, manifestándose lo si­guiente: "Lo ocuRRIDO EN EGIPTo-Con gusto publicamos la siguiente rectificación que se nos envía, no sin hacer la salvedad de que no fue nuestra intención, al publicar el suelto que dio motivo á esta investigación, la de ofender en lo mínimo al Ejército nacional, sino la de corregir una irregularidad que va precisamente en detri­mento del mismo Ejército, al cual respetamos, y por cuyos fueros siempre seremos celosos ....................................................., . ··················································································· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 449 _J SERVICIO DJ; SANIDAD 1 ' INFORME QUE EL MEDICO DE LA GUARNICION DE SOGAMOSO DIRIGE AL SR • .MINISTRO DE GUERRA, POR CONDUCTO DEL ESTADO MAYOR GENERAL DEL 1 :i:JERCITO Al estallar la guerra última en Octubre de I8gg, el suscrito tenía á su cargo, como lo tiene hoy, el servicio médico de la guar­nición de esta Plaza. El Batallón Granaderos número 2. 0 la desem­peñaba entonces; el estado sanitario de este Cuerpo era satisfac­torio, como lo demostraba el hecho de quedar sólo dos enfermos ·en el Hospital; su personal había sido con oportunidad vacunado y revacunado, y entraba en campaña en condiciones ventajosas. En Diciembre de este mismo año el Gobierno ocupó de nue­vo la población en forma definitiva, sin que Juégo hubiera tenido que evacuarla sino dos ó tres veces, ninguna de las cuales pasó de quince días Centro de indiscutible importancia no sólo por los intereses políticos y militares que debían atenderse, sino también por la re­lativa riqueza de recursos que de muchas clases se podía procurar, á esta Plaza se la consideró con necesidad de una guarnición nu­merosa y bien atendida. Por eso su promedio no fue menor de 400 á 500 hombres. Epocas hubo en que el número ascendió á 2,000 y aun á 3,ooo, en fuerza de las necesidades de la lucha y de las otras circunstancias acabadas de señalar. El Batallón llrdaneta, la 'Columna Briceiio, la División Gene­ral Roa Díaz, el Ejército de Antioquia, á órdenes de Jos Genera­les Lesmes y Estrada, las Divisiones de los Generales Próspero Márquez, Luis M. Vélez, Uidarico Leiva, el Batalló11 Artzllería nú­mero z.0 , la División del General Quijano, el Ejército de los Gene­rales Jiménez López y Jesús García, amén de otras fuerzas, ocu­paron unas esta población, y estuvieron de tránsito otras en ella, así como de las otras que estaban acantonadas en lugares cercanos, el contingente de enfermos fue muy notable. A ellos, así como á los heridos en los combates de Gámeza, Lagunaseca, Monguí y Sogamoso, de uno y otro bando, se les dio, hasta donde fue posible, el cuidado que les correspondía, habien­do prestado provechosa colaboración unas veces los colegas de este lugar, otras los muy contados que vinieron en algunos Cuerpos. El número de enfermos asistidos en el Hospital hasta la fe­cha alcanza al guarismo de 4,709, de los cuales murieron 303. Fuera del Hospital se atendió á los que por no ofrecer peli­gro, podían permanecer en los cuarteles. El número de fórmulas expedidas para todos pasa de 30,000. Las enfermedades predominantes en el orden de importancia han sido : gripa, fiebre tifoidea, viruela, disentería, paludismo, neumonía, diarreas, úlceras, traumatismos y afecciones venéreas, reumatismo. SERIE V-TOllO 1-29 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 450 _; En la actualidad, la guarnición alcanza á unos 400 hombres, de los cuales hay varios enfermos en el Hospital. Hay necesidad de practicar la vacunación y revacunación, necesidad que no ha sido satisfecha por carencia del virus corres­pondiente. En el personal de la tropa hay varios individuos que carecen de las condiciones más importantes para el servicio militar prove­choso. Los edificios que ocupan los Cuerpos acantonados están en pésimas condiciones, tanto más graves cuanto mayores son las di­ficultades para destruírlas ; son hoy una amenaza permanente no sólo para los Batallones, sino también para la población civil. El edificio que el Gobierno había adquirido para cuartel, á consecuencia de una avenida excepcional del río que corre á su lado, fue totalmente destruído. Es de urgente necesidad, si se juzga indispensable la perma­nencia de una guarnición de importancia en este lugar, que se emprenda la construcción de uno nuevo, obra que podría en gran parte ser ejecutada por la misma tropa. Para entonces apunta­mos desde ahora la imperiosa necesidad de que los planos sean hechos por un personal que, además de su competencia '"ientífica, conozca bien las condiciones de la localidad, como altura, clima, &c. &c. En éste corno en anteriores informes, es un deber consignar como tributo de justicia que el servicio prestado por las Reveren­das Hermanas de la Caridad, á cuyo cuidado han estado los en­fermos, ha sido inteligente, constante y benéfico. Aquí debiera terminarse la presente relación; pero el deseo de contribuir en algo á la labor de reparación, hoy felizmente ini­ciada, para los quebrantos sufridos por el país, hace entrar en al­gunas observaciones someras y mal formuladas, sin duda. Como base de ellas se toma el análisis de lo<; datos suministrados prece­dentemente. La exclusión casi absoluta de los prindpios elementales que la higiene enseña, y las dificultades consiguientes á la anoma­lía de una situación como es la que determina la guerra, hacen que el alojamiento de los Cuerpo , n lo general, se realice en condi­ciones funestas. La capacidad de los edificios no guarda relación con el número de la fuerza que los ocupa, pues ésta tiene diez y hasta veinte veces más del número que as fatales en ciertas circunstancias, y también que otro que cuente, además de una organización disciplinaria conveniertte, con las prácticas que la higiene militar recomienda, produce un trabajo útil, igual ó mayor que el que tuviera número tres ó cuatro veces superior, sin haber satisfecho las exigencias ya dichas. Y punto es este que hoy mismo debe atenderse por su rela­ción estrecha con el problema complicado y difícil que ofrece la cuestión fiscal. Basta lo expresado para hacer palpables los males que hay que destruír, y para demostrar la importancia en establecer como medida urgente un servicio de medz'cina legal militar, bien organi­zado, y al cual se le otorgue ampliamente el apoyo y la atención indispensables para ser provechoso. Sígase el ejemplo de todas las naciones civilizadas, con las modificaciones naturales que impo­nen las circunstancias propias del país; impóngase 1 examen mé­dico biPn hecho de los individuos que forman el Ejército; ~ágase verdaderamente obligatoria la vacunación y la revacunación; ob­sérvense las reglas indispensables que hay obre acantonamiento, marchas, alimentos, vestidos, &c., y se habrá entrado por un ca­mino que conducirá á buen término. Hubiérase obrado así, y del peso que han formado la miseria y el infortunio, únicos frutos de las recientes catástrofes, y gue hoy gravita sobre Colombia, se habría sustraído mucho que Jo hiciera menos abrumador. AnEL DE ] • Rrco Sogamoso, Junio 15 de 1903. ~ Doctrinal ~ GUERRA RUSOJAPONESA Carecemos de noticias relacionadas con los sucesos militares del Lejano Oriente durante el mes de Marzo (desde el 6), y sin em­bargo han debido cumplirse allí acontecimientos de la mayor impor­tancia estratégica, y que además acabarán de dar al traste con la errónea idea de los europeos, de que la raza amarilla es incapaz de las grandes sínteses que forman el orgull.o de los J:>lancos, .como si la filosofía oriental no encerrara tamb1én doctnnas de mmensa profundidad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 453 _) A juzgar por los últimos cables, el plan de campaña de los japoneses es un modelo en su género, y se ha desarrollado con esa astucia y esa ductibilidad propia de los orientales. Desde lue­go atrajeron á los rusos á las bocas del Yalu, y los incitaron á ocupar la porción N. O. de Corea, en los momentos en que ellos (los japoneses) señoreaban el mar y concentraban un ejército de 120,000 hombres en Seul, y otro de 8o,ooo en Gesan (Wosan), en la costa E. de la Península, sobre esa vía orográfica de im­portancia capital, conforme lo indicamos en número anterior. Y á la vez embotellan la maltrecha escuadra de Puerto Arturo en su propio puerto, después de otro brillante triunfo, bombardean á Vladivostok, cuya escuadra no e~t,á. en mejor estado, después de la catástrofe de Sangar, ocupan á Kun-Tchum para iniciar una di­versión sobre Ghirin, que dista cien leguas de las bocas del Yalu, donde se amontonaron 50,000 de los 70,000 rusos reunidos en la región de Mukden. Según despachos franceses, partidarios acérrimos y parcia­les de Rusia, el día que estalló la guerra no existían en Siberia sino 130,000 hombres pur totio , y ln c:; refuerzos de Europa apenas cru­zaban el Baikal a razón d e 3,0 00 hombres por día! Carta del teatro de la guerra en Oriente En una palabra, sobre el Norte de Corea tenían los japone­ses dos ejércitos en tierra y uno embarcado, para caer sobre los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia: \.._ 454 _) rusos por el .fren.t;, el flanco y la espalda, en un mometltte- dado,. y en es~ combmacwn la masa y la disposición de las tropas daban á los onentales la seguridad del triunfo sobre los eslavos,. si. éstos osaban presentar combate en tan mala situación. Y si los rusos retrocedía~, ?~jando el éxito moral á sus contrarios, éstos queda­ban en pos1?1!1dad d~ !levar rápidamente las tropas de Wosan á la vía de Kmn (Gchmn), y como el ferrocarril de Vladivostok está destruido en toda la sección de los montes de Kentei tentar un golpe ~trevido sobre el ferrocarril Transiberiano entre 'Mukden y Kharbm, antes de tener encima fuerzas superiores en número. En todo caso, de un momento á otro tendremos noticias de graves sucesos, que ~esultarán inesperados para los que no han querido .reconocer cuanta es la potencia militar del Imperio de Nipon . • • * Es vieja ya en el mundo la frase que apellida "reina de las batallas" á la infantería; pues hoy puede saludarse al torpedo con el título de "rey de los combates navales." Este utensilio, de invención relativamente reciente, y solamente usado en Europa en las maniobras y ejercicios de puertos, no se ha empleado hasta la fecha como arma de guerra sino por los japoneses, á la sazón maestros en su manejo, que es en extremo delicado. Ya en Enero de 1895 lo emplearon en W e1-ha1-we1 para destruír la es­cuadra china, y con el torpedo acaban de ganar sus primeras y decisivas victorias sobre los marinos rusos. En todo caso, el torpe~ do está llamado :i jugar un papel decisivo en las luchas navales de lo por venir. El torpedo es un aparato en forma de cigarro de doble pun­ta, el cual se dispara por medio de un tubo lanza-torpedos (cañón de aire comprimido), á poca altura sobre 1 mar, entre cuyas olas se hunde para seguir luégo entre dos aguas, por así decir, á bus­car el barco enemigo para estallar sobre él y destruírlo : si á la distancia á que se calculó el blanco no lo encuentra, se detiene un momento y sale á flotar en la superficie, donde se le recoge en seguida como trofeo de guerra por el triunfador si el combate fue "campal." Cuando el torpedo hace explosión, en la masa de agua que lo rodea se produce un brusco remolino, seguido por un choque de extrema violencia, que determina la formación de una ola capaz de romper cuanto encuentre al paso. La explosión se manifiesta en primer término por una como hinchazón que aparece en la su­perficie del agua ; después los gases se abren paso al través de ella reventándola, y se expanden acompañados por un enorme chorro ' que se llama d surtzdor. Los efectos del torpedo son terribles. Una carga de 120 ki­logramos de algodón pólvora (fulmi-coton) que estalle junto al casco de un navío lo destruye íntegramente; los enormes aguje­ros que abre en el casco (de l! á 4 metros de diámetro) resultan vías de agua tales, que se hunde en poco tiempo, de suerte que el mar acaba por cerrarse sobre él. Con carga menor los efectos no ) / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia 1,_ 455 _.) son tan fulminantes, pero siempre son decisivos por lo que hace al uso del navío, que pierde el timón y la fuerza para el combate. En una palabra, el efecto del torpedo es doble: efecto de explosión producido por la materia explosiva con que va cargado; efecto de compresión, sumersión y aplastamiento producido por la masa de agua desplazada, levantada y proyectada. A estos dos efectos debe añadirse un tercero, que es el más terrible de todos: el envenenamiento de los hombres por los gases deletéreos (ácido prúsico) que desprende la explosión y matan á los que no habían perecido por el fuego y por el hierro. Esto acaba de suceder en Puerto Arturo á los marinos rusos de los barcos torpedados por los japoneses, como que todos perecieron envenenados . ••• Si es verdad que los progresos na vales por lo pronto no pue­den preocuparnos, toda vez que carecemos de marina de guerra, y los recursos de la Nación no permitirán pensar en ella por mu­chos años, no sucede lo propio con lo que nos enseña la actual guerra del lejano Oriente, en lo relativo á las tropas de tierra y á sus operaciones en comarcas medio salvajes, por así decir. En la actualidad la gran preocupación de los militares de las potencias occidentales es la artillería, por los progresos realizados en el arma; pero hé ahí que cuando la reducción del calibre en Francia á 75 milímetros, · que parecía un mínimum imposible de rebasar, y la aplicación de los frenos automáticos á las piezas obligaban al mundo entero á seguir la misma vía, con graves perjuicios de las respectivas finanzas, se presenta el Japón en los campos de batalla con cañones Arisaka, que sólo tienen 30 milí­metros de calibre 1 Paso tan audaz preocupa á todos los militares europeos. Como es natural, de la nueva artillería no hay otro dato sino el de su ca­libre, la pequeñez de la pieza, lo satisfechos que de ella se muestran los japoneses y la potencia de los explosivos con que cargan las granadas de toda su artillería, naval y terrestre. Ahora bien: si ese cañón, sometido á la prueba de la contradicción con el ruso, que mide 7 5 Il!ilímetros, resulta vencedor, es claro que pasará lo que sucedió con el fusil, cuando de 11 milímetros (reducción del de 22 milímetros) se bajó brusca y rápidamente á 6 y aun á algo menos, con grava m en aterrador para las finanzas de las grandes poten­cias. Europa y Norteamérica se verían obligadas en el acto á desclasificar el material en uso y á reponerlo con uno nuevo y en extremo costoso, por las condiciones balísticas de la pieza en re­lación con el metal y la fabricación. Y en ese caso no podríamos quedarnos del todo atrás, so pena de exponer la existencia misma de la Nación y el imperio de la legalidad : e~os cañones de 30 milímetros, de poco mayor calibre que los fusiles ,con que se combatió en Boyacá, constituirán una artillería ideal para grandes montañas y pésimos caminos, y sobre todo para conservar el orden contra cualquier tentativa de per­turbarlo, por la fuerza de acción que daría á un pequeño ejército veterano apoyándolo como lictor de las batal~as. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit~r de Colombia '- 456 _J PROYECTO DE REGLAMENTO DE GIMNASIA MILITAR Por Luis Alberto Arenas V., Oficial del Ejército de Chile (Conti11uacié11) 29. Flexión de la r~dt1la zzquierda. ¡EJecutar! Igual al ejercicio anterior. Pata facilitar á los reclutas la ejecución de los ejercicios nú­meros 28 y 29, se colocarán dos individuos, uno frente al otro, y tomándose de las manos, lo ejecutanin simultáneamente. Es in­dispensable que ambos hagan el ejercicio con la pierna del mi~­mo Jado. B )-GIMN4SIA MUSCULAR Los siguientes ejercicios son la perfección de los Ejercicios preparatorios, ejecutados con especial rapidez, energía y unifor­midad. Por principio se tendrá que todo ejercicio debe repetirse has-ta la voz alto. · JO. Manos á la · Ctn-lura! Levantar los brazos y sentar con fuerza las manos en la cin­tura; al mismo tiempo imprimir á Jos codos un enérgico impulso hacia adelante. Las palmas de las manos en contacto con las ca­deras; los dedos pulgares hacia atrás y los restantes adelante. ' 3 I. Poszi:ión. Fir 1 (mes). Bajar las manos con viveza y quedar en la posición de firmes. 32. Inclinación de cabeza *. EJecu-1 ar 1 (Véase el ejercicio número 12). Uno. Inclinar la cabeza adelante ; Dos . Hacia atrás; y Tres. En posición recta. r 33 . IncHilación lateral de cabeza . .E;ecu-lar 1 (Véase el ejercicio número 1 3). Uno . Inclinar la cabeza á la de recha ; Dos. Hacia la izquierda; y 'lns. En posición recta. ,., 34· Tor¡z(m de cabeza* . .F;¡'ecu-lar 1 (Véase el ejercicio número 14). lino. Girar la cabeza á la derecha ; Dos. Hacia la izquierda; y Tres. Posición recta. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- -457 _, 35. Movz"mitnlos verticales de brazos. Ejecu-tar 1 Uno. Levantar por delante los brazos hasta la, posición verti- · cal. Las palmas de las manos vueltas adentro y separadas á una distancia equivalente á la anchura de los hombros ; y Dos. Bajarlos de la misma manera hasta la posición de firmes. 36. Movimz'enlos verticales de brazos por los coslaios. E;'ecu-lar 1 • Uno Separar los brazos del cuerpo y levantarlos por los cos­t~ dos hasta la posición vertical. Las palmas de ·ias manos vueltas . afuera y separadas como en el ejercicio anterior; y Dos. Bajarlos por el mismo camino hasta la posición de firmes. 37· Movz"mienlos horizontales de brazos. E;'ecu-lar 1 Uno. Llevar los brazos al frente hasta la posición horizontal ; Dos. Abrirlos á los costados. Las palmas de las manos vuel-tas al frente ; Tres. Cerrarlos hasta la posición del primer tiempo; y Cuatro. Bajarlos á la posición de firmes. 38. Brazos arriba. Es-Hren! Uno. Doblar Jos antebrazos y tocar con las puntas de los de-dos la articulación de los hombros; y Do¡, Estirar Jos brazos arriba hasta la posición vertical. En lo demás, igual al ejercicio número 35· 39· Brazos á los costados. Es-lit·m 1 Uno. Conforme al ejercicio anterior ; y Dos. Estirar los brazos á. Jos costados. Las palmas de las ma .. nos vueltas abajo, y separadas como en el ejercicio número 35. 40. Brazos al frente. Es-lz'ren 1 Uno. Igual al ejercicio anterior; y Dos. Estirar Jos brazos al frente. Las palmas de las mano¡ vueltas adentro. 41. Brazos atrás. Es-lt'ren 1 Uno. Igual al ejercicio anterior ; y Dos. Estirar Jos brazos atrás. En lo demás, igual al ejercicio ante.rior. 42. Brazos abaj~. Es-lz'ren! U1ze. Igual al ejercicio anterior ; y Dos. Bajarlos á la posición de firmes. 43· Inclz1zación del/ronco adelante*. E;'ecu-lar 1 (Véase el ejerdcio número 18). Uno. Llevar Jos brazos arriba é inclinar la cabeza ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 4'58 ..J Dos. Doblar el tronco adelante; 1 res. En posición recta ; y Cuatro. Colocar las manos en 'la cintura. 44· Inclinación del tronco atrás *. Ejecu-tar 1 Bajo los mismos principios del ejercicio anteriormente ex-plicado. 45· Inclinación del tronco á la do-echa *. Ejecu-tar! (Véase el ejercicio número 19). Uno. Levantar el brazo derecho ; Dos. Inclinar el busto ~ la derecha; Tres. En posición recta ; y Ct-tatro. Colocar las manos en la cintura. PROYECTO DE REGLAMENTO Continúa PARA LOS EJERCICIOS Y MANIOBRAS DE LOS CUERPOS DE INFANTERfA, PRE­SJINTADO AL MINISTERIO DE GUERRA POR EL GENERAL DE DlVISION ANTONIO LAVERDE R. * BASeS DE LA INSTRUCCIÓN Dejinicz'ones 1. HoNOR MILITAR-Es el estricto cumplimiento de todos los deberes y la práctica constante de las virtudes del soldado. El ho­nor impulsa á reali7..ar acciones nobles y dignas, y veda imperio­samente el cometerlas bajas y perversas. EsPÍRITU MILITAR-Es el espíritu del soldado, que se conforma en todas las circunstancias á las reglas del honor militar. Sacrifi­car su voluntad en aras del país, con la obediencia; ennoblecer la dependencia, con la abnegación ; imponer la subordinación, con la firmeza ; mostrarse dignos de los superiores, con las cualidades personales; olvidarse de todo interés privado; inmolar el amor propio; no contar con más recompensa que con el bien que se hace y con la satisfacción de ser su autor ; hé ah( lo que constitu­ye el espíritu militar. SENTIKIENTOS DEL HONOR MILITAR-Consisten: 1.0 En el amor de la patrz'a. El primero de los sentimientos y base del honor militar es el amor ardiente de la patria. La traz·­ción (faltar á la lealtad y fidelidad juradas; pasarse á los enemigos • ~ste Proyecto ha sido estudiado hasta la Escuela de Compañía inclusive, por una Comisión de Oficiales Generales. (Véase BOLETÍN MILITAR número 12, de este año). Al Proyecto original se le han hecho varias modificaciones : unas á indicación de la Comisión, otras por iniciativa del autor. Aquí aparece • con esas modificaciones. Se prepara un Batallón para el estudio de la Escuela de Batallón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 459 ..J de la nación ; mantener correspondencia con ellos, suministrándo­les noticias ó datos para la guerra; comunicarles el Santo y Seña 6 cualquier orden reservada ; venderles ó suministrarles armas, municiones ú otros elementos de guerra ; obra.r ó maniobrar de tal modo de proteger, salvar ó favorecer al enemigo; servir de espías, &c.) es el crimen más horrendo que puede cometer un militar. 2.0 'En los smtimientos del debt~r. El soldado debe en todas cir­cunstancias cumplir con celo los deberes de su cargo. El primer deber del soldado es conservar inquebrantable el juramento pres­tado á la band~ra. La profesión militar exige, además, del solda­do, una perfecta preparación para la guerra, amor al servicio, coraje en el combate, obediencia á los superiores, conducta hon­rosa en todo tiempo y lugar. 3. 0 En los smtimz'enlos del honor. Estos son: Consideración y aprecio de nuestros semejantes, dignidad personal, lealtad, probidad, solicitud de acciones nobles y valien­tes, amor á la gloria. VIRTUDES MILITAREs-Los sentimientos de honor militar en­gendran las virtudes militares. Las principales son: La abnegación, absoluto y espontáneo sacrificio que se hace de la voluntad, de los actos, de las ideas y hasta de la vida. La fralemúlad, espíritu de solidaridad y confianza mutua, compañerismo ó unidad de aspiraciones en bien de la corporación á que se pertenece; espíritu de Cuerpo ó tendencia de los indivi­duos de cada Cuerpo á levantar el prestigio del organismo de que forman parte, mejorando sus condiciones morales y materiales. El coraje, no temer á la muerte. La bravura, intrepidez, valentía, arrogancia. Ellleroísmo, que induce al hombre á ejecutar hazañas nota­bles, á someterse á sacrificios extraordinarios en bien de un ideal noble y levantado, como el amor á Dios, á la humanidad, á la pa­tria. La voluntad, intención, ánimo ó resolución de obrar siempre bien. El carácter, entereza, firmeza, constancia en las obras y afec­tos, decisión, vigor para cumplir y para obligar á los demás á que cumplan con sus obligaciones. La perseverancia, constancia en la ejecución de los propÓ::>itos y resoluciones del ánimo. La energía, aliento, vigor, tesón, fuerza de voluntad que im­pulsa al hombre á seguir, sin titubear, el camino que se ha trazado 6 á conseguir el objeto que se ha propuesto. La energía es con­dición indispensable para el mando. Sin ella, las mejores cualida­des de un jefe se oscurecen. No basta ordenar, es menester que el mando lleve en sí la irrevocable voluntad del que lo da, apoya­da por la fuerza moral propia del superior. La emulación, deseo vehemente de imitar las acciones lauda­bles de los demás y aun de excederlas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín MilitJr de Colombia .._ 400 _) Son, además, virtudes militares la afeccibn, estima y conjian­la recíproca de los jefes y de los subordz'nados, la confianza en sí mismo, la calma, la sangre fría, la destreza, los lzdbz'tos ae orden y trabajo, la dedsibn, el espíritu de inz'á'aHva.., el espíri'tu ofensz'vo. DisCI~LINA-La disciplina militar se basa, para el inferior, en la obediencia absoluta, sin demora ni vacilaciones ; en el respeto á los superiores y en el exacto cumplimiento de los deberes mili­tares. Para el superior, en aprender, saber, conocer; en enseñar á cada uno de sus subordinados su obligación, inculcándole la idea del sacrificio y del cumplimiento del deber; este es el primer paso para disciplinarle, para someterle á la disciplina militar, para dar­le á conocer la doctrina y el arte . de la guerra. Así no sólo comete una falta contra la disciplina quien deja sin cumplimiento una orden de sus superiores, sino que también la comete el superior, General, Jefe ú Oficial, que no estudia los pro­gresos del arte de la guerra, que no se preocupa de la educación del soldado, que no entiende una palabra de armas, de táctica, de estrategia, &c. EnucACIÓN MILITAR-Es el arte de cultivar y de desenvolver las facultades morales, intelectuales y físicas del soldado desde el punto de vista de la guerra. Comprende la educación moral, la edu­caci/ m intelectual, la educación física y la i11slrucción profesz'onal. La educación moral tiene IJOr objeto desarrollar la fuerza moral. Consiste en el desarrollo de los sentimientos de honor milz'tar, de las viriu.des milt'iares y de la disciplt'na. La educación intelectual tiene por objeto dar al hombre los conocimientos generales que le son necesarios en vista de la pre­paración para la guerra. La educación física tiende á desarrollar el cuerpo en vista de esa misma preparación. El cuerpo debe estar sano, vigoroso y resistente para: 1. 0 Que el hombre esté apto para llenar los esfuerzos que según el arma á que pertenezca, le exige la guerra. 2.0 Que como consecuencia de ser así, engendre confianza en sí mismo, que es uno de los pri­meros elementos de la fuerza moral. La educación 'física comprende: 1.0 La higiene, que · tiene por objeto conservar el cuerpo sano. Por cada cinco hombres que mueren en la guerra, uno solo perece por el fuego; los cuatro res­tantes mueren por enfermedad. 2.0 Los ejercicios de gimnasia, para hacer el cuerpo vigoroso y resistente. La instrucción profesional tiene por objeto enseñar todo lo que debe saberse para la preparación de la guerra. Abr,aza, por con­siguiente, todos los Reglamentos militares, entre ellos el de ejer­cicips y maniobras. EsTRATBGIA-Es el arte de disponer y hacer mover las tropas con orden y rapidez fuera del campo de batalla. También se de­fine la palabra estrategia diciendo que es la porción del arte mili­tar que comprende lo relativo á la dirección de las campañas: Contin~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 461 _) N o oficial LOS "CAMINOS DE COLOMBIA " Y EL EJÉRCITO * Las vías de comunicación en la República puede decirse que no existen. Este elemento del progreso ha desaparecido para nos­otros, como todos los demás. Vamos á informar sobre algunas en Cundinamarca, es decir, las que conducen á la capital, donde está el centro del Gobierno, cuya acción debería ser más inmediata y eficaz para el sosteni-miento de ellas. . Por lo que se verá en seguida, puede juzgarse del estado en que estarán las demás vías en los otros Departamentos. El camino que de Bogotá conduce á Honda, uno de los más importantes de la República por su gran tráfico, á consecuencia del absoluto abandono en que hace mucho tiempo está, y por los fuertes inviernos, se ha convertido en una atroz vereda, en mata­dero de gen le y anz'males ; ep términos de que ya el vehículo más seguro para viajar por ese camino es el buey, que, si bien es cierto, por la forma de su casco maneja mejor el barro, también lo es qu€. daña más el piso. Da lástima ver cómo luchan las mu­las con la carga para salir de los profundos lodazales y zanjt1ones que tienen que vencer; y á los arrieros bregando para evitar la muerte de sus animales y la pérdida de la carga que les confían. La Carretera de Cambao, vía no menos importante que la ante­rior, pues por ella se transportan en carros las pesadas piezas de maquinarias, destinadas á la alliplamcie para el fomento de las industrias, alimento. del progreso y alivio del pueblo, que encuen­tra ocupación en ellas, está casi perdida, también por abandono. No existen puentes; en las faldas donde hay cortes, se han for­mado derrumbes, y en éstos hondfsimos atascaderos, si á los via­jeros les cuesta trabajo pasar, á los carros les es casi imposible hacerlo. Ya se ve en la Carretera de Cambao lo que en el Canal de Panamá: maquinaria de todas clases votada á la vera del cami­no, á la intemperie ; mucha de ésta pérdida, porque la cubierta de madera que traía, se ha podrido, y el óxido la ha deteriorado, como es natural. Se encuentran grandes cajas saqueadas, porque como no hay quien las cuide, quedan á merced del que quiera 6 nó robarlas. Da tristeza ver estos caminos-como todos los hechos á costa de tantas vidas, dinero y esfuerzos-abandonados hasta perder­los, pues si hoy, con poco costo relativamente, se podrían resta­blecer, más tarde costarán el doble, fuera de la vergüenza para con los extranjeros que transitan obligadamente por estas infer­nales trochas. Restablecida la paz en la Nación, después de una revolución de tres años, origen del barullo que vemos, la reconstrucción del país se impone en todos sus ramos, y como por alguno hay que • El autor de este artículo ha desempeñado altos cargos en el Ejército. (Nota del E) • • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 462 .J empezar, muy de desear es que el Congreso consagre activo y especial cuidado á las vías de comunicadón. Habiendo buenos ca­minos, todo se facilita, hasta la conservación del orden público, fuente principal del progreso; pero se dirá: "No hay rentas, y por consiguiente se carece de fondos para acometer la repara­ción de caminos." Estimamos esta excusa falta de razón. El Gobierno tiene un Ejército bien organizado; su personal de tropa lo compone la clase labriega ; tiene ocupados esos brazos en determinado servicio que no pugna con otros en bien del país, y teniendo que pagarlo necesariamente, ¿no sería mucho mejor que destinara alguno$ 'Cuerpos al servicio de Zapadores para componer las vías públicas? Contra esta opinión vemos. venir encima de nosotros una te­rrible grita, y el pesado argumento de que los Cuerpos se desmoralizan Vamos á demostrar que tal temor es infundado. En la actualidad existen cuatro buenos Batallones en Bogotá y tres en Facatativá (Dzvz'sz'ones Nariño y Paloneg1·o, respectivamen­te). ¿Por qué no pueden ser destinados uno de cada División para los caminos de Cambao y Honda? Con tres en la capital es más que suficiente para guarnecer la plaza, tocándoles servicio cada tres días, y quedan dos en Facatativá qqe son innecesarios, pues esa ciudad jamás ha tenido guarnición ; pero si hoy, por causas que ignoramos, la necesitare, juzgamos, con sobra de fundamen­to, sea suficiente una Compañía. Suponemos que los Cuerpos estén mandados hoy por buenos Jefes y Oficiales, porque existe mucho personal donde ha podido seleccionarse, y siendo así, no hay por qué temer se relaje la dis­ciplina en un Batallón destinado al trabajo de Zapadores; y si no, véase el siguiente _, REGLAMENTO PARA CUERPO DE ZAPADORES YA ACANTONADO POR CO)fPA 'lAS EN LA REGIÓN DONDE VA Á tRABAJAR Día lunes-4 y 30 a. m., Dz'ana y lz'sla. (El Capitán y Oficiales de Semana pasan revista de armas y municiones, disponiendo de una hora para esta operación. 5 y 30 a. m., entrada de vivanderas á los campamentos (30 minutos para desayunar e). 6 a. m., Tropa co1l alencióu y 1·eHrada. (Sale la tropa á los tra­bajos y las vivanderas de los campamentos). Trabajo de 6 á 10 ~a. m., es decir, cuatro horas. 10 a. m., Fagzna y entrada de vivanderas. (Almuerzo). 1 1 a. m., Tropa con alencifm y 1·elz'rada. (Vuelve la tropa al tra­bajo y salen las viYanderas). 1 p. m., Fagi11a. (Una hora de siesta, hasta las 2 p. m., du­rante la cual la tropa toma pzqude. 2 p. m., Tropa con alena!m. (Vuelve la tropa al trabajo, has­ta las 4 y 30 p. m. A esta hora, Fagt1Ja. (Se retira la tropa á sus campamentos). 4 y 40 p. m., Trepa. (Forma con armas, y en cada Compa­ñía el Sargento 1.0 , con asistencia del Oficial de Semana,.nombra el servicio con tantos números de guardia cuantos sean necesa­rios, para que cada soldado no tenga sino una hora de fatiga) . • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 463 -' 5 p. m., entrada de vivanderas. 6 p. m., Relevo de guardz'as y reHrada para las vivanderas. 7 p. m., Llamada para instrucción. (La cual versará sobre los puntos fijados por el Reglamento mecánico del Cuerpo: carre­tillas, Código y reconocimientos). 8 p. m., Lisia. 8 y 5 p. m., Porte. La tropa rompe filas. 9 p. m., Silmcz'o. Día martes-Lo mismo que el lunes. Día mz'ércoles- Lo mismo que el martes. Día jueves-Lo mismo que el miércoles. Día viernes-Hasta las 6 a. m., lo mismo que los anteriores. 6 a. m., Llamada para ejerdcz'os. (Hace la tropa ejercicios has-ta las 10 a. m.). 10 a. m., Fagz'na y entrada de vivanderas. (Almuerzo). 1 1 a. m., Retirada (salen las vivanderas y se deja á la tropa franca hasta las 12 m., para que limpie el armamento). 12 m., Llamada para lizstruccz'ón. (Carretillas, &c.). 1 p. m., Fagz'na. (Descanso). ' 2 p. m., entrada de vivanderas. (Pzqueles, &c.). 2 y 30 p. m., Reti?-aday llamada para ejercidos. 4 y 30 p. m., Fagz'?za. (Se nombra el servicio). 5 p. m., entrada de vivanderas. . 6 p. m., Relevo de guardias y retirada. Los toques en las horas siguientes serán como en los días anteriores. Sábado-Los mismos toques hasta las 6 a. m. A esta hora, Llamada para ejercz'cz'os (que pueden ser de tiradores). 10 a. m., Fagúla y entrada de vivanderas (Almuerzo). I 1 a. m., Tropa con dos alencz'ones. (Se lleva por todos las Ofi­ciales la tropa al río 6 quebrada para que lave la ropa y se bañe). • 2 p. m., Llamada. (Vuelve la tropa al campamento. Se toca entrada de vivanderas. Los demás toques como el día viernes). Domúzgo-Si hay población cerca, va la tropa con sus Oficia­les á Misa, y en el resto del día se le da permiso á la franca, para que les con. truya á sus vivandera los ranchos donde ellas han de vivir; los que no tengan esta necesidad, descansan ó juegan al tejo; La instrucción nocturna en los domingos y días festivos, se redu­ce á rezar el Rosario. En los días festivos que no sean domingos, rige lo prt:scrito para éstos. Una vez instalada una Compañía en el punto donde ha de ejecutar los trabajos, se destina una Escuadra, compuesta de los más hábiles, para que construya un caney capaz, que ~irva de cua­dra para todo el personal de la Compañía, y se le hace entarima­do y armero; se encierra la cuadra 6 todo el campamento en un cercado de madera, para hacer efectiva la vigilancia de la guar­dia. Mientras se termina el caney, se habita bajo toldos. • La operación de constrnír el caney no resulta larga, porque á la Escuadra constructora puede ayudar el resto de la Compa­ñía, que se ocupa en la obra principal, en las horas francas de sá­bados y domingos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 464 _) Para aprovechar el campamento por bastante tiempo, se procura acantonar cada Compañía en U.Jl punto tal de Jos traba .. jos que resulte central en ellos. Por el Jefe del Cuerpo puede señalarse un día de cada mes, por ejemplo el de la Revista de Comúario, para reunir el Cuerpo y hacer que las evoluciones militares las ejecute unido y mandado por él. Como el campamento no puede dejarse solo mientras la tropa está en el trabajo, se dejan con un Oficial algunos números de la guardia, procurando que los que queden no sean de los mejores trabajadores. Los Jefes del Cuerpo y sus Ayudantes, por lo menos, deben tener sus bestias para asistir diariamente á los trabajos en todos los puntos ocupados por el Batallón, con el objeto de indicar, co­rregir y exigir responsabilidad por las faltas que notaren. Con un Reglamento así, y con Jefes celosos que lo hagan cumplir, ¿por qué se desmoraliza un Batallón? ¿Por el hecho de estar en trabajos deja de recibir instrucción y ejecutar ejercicios militares? Creemos todo lo contrario. Las ventajas de qu~ la tro­pa trabaje, entre otras muchas, son: como antes dijimos, la tropa pertenece á la clase labriega del pueblo; ocupándose en sus an­tiguas labores, vuelve á su elemento, está contenta, no pierde el hábito de trabajar, hace bien al país, y le reconquista á nuestro Ejér­cito las simpatías que parece ha perdido; economiza de su haber y se conserva fuerte y vigoroso, á la vez que aprende á vivaquear. · Por la Lty 39 de I896, le está fijado al personal de los Cuer­pos de Zapadores un tanto por ciento de sobresueldo ; muy bien, y es de justicia; pero el Gobierno dirá que hoy NO HAY coN Qu:l pagarlo. Establézcase por la vía de ~onda un impuesto sobre cada carga, como lo está en la Carretera de Ca m bao, y destínese su producto al pago de ese sobresueldo, y estamos seguros de que sobrará, y los Cuerpos de Zapadores se verán atendidos en ese pago, con más régularidad que lo están hoy en guarniciones. Somos de opinión que el sobresueldo se devengue por el trabajo, de manera que en los Batallones de Zapadores el indivi­duo que no trabaje 1zo debe ganar sobresueldo; y para;llevar esas cuen­tas, hay procedimientos sencillísimos, á saber: en cada Compañía se raya una LISTA con tantas columnas cuantos sean los días del mes; á tiempo de salir al trabajo, se pasa lista, y ti que sin legal excusa deja de ir, se le anota en la columna correspondiente al día, y al fin del mes se le liquida á su favor á cada individuo los días que trabajó zím'cammle. Esto, además de ser honrado, es un estímulo para los perezosos que se fingen enfermos por no trabajar. Por estas nuestras opiniones no se vaya á creer que somos partidarios de que los Batallones del Ejército estén unos mismos y permanentemente de Zapadores; no. Creemos conveniente se re­leven cada año, 6 por lo menos por semestres, pero que trabajen. Mucho podemos decir sobre esto, pero por ahora nos limita-mos á hacer esta sencilla insinuación al Gobierno, ofreciéndole • desde ahora ayudarle con desinterés personal y directamente en este sentido. Marzo de 1 904· ALcmEs ARZA YÚs, General de División Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 15

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 10

Por: | Fecha: 05/03/1904

Serie V - Tomo l Bal~Un MDitar ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJBRCITO Director y Editor FRANGISGO J. YERGARA Y YELASGO General de Ingenieros Puede muy bim suuder que mtestro re speto á todas las convicciot~s, vettga á paral' en la i1tdifermcia y ttos deje si1t m erglas para defmder las 1zulstras ENRIQUE SIENKIEWICZ • • • Bogotá, Marzo 5 de 1904 -------- ------- ----- ®Oficial® DECRETO NUMERO 176 DE 1904 ( 2 3 DE FEBRERO) por el cual se e limina un Hospital Militar * * • El Vt'cepresidenle de l a R epública , encargado del Poder F:Jeculi'vl 1 D E CRETA Artículo único. Desde e l día 1.0 de Marzo próximo queda eliminado el Hospital Militar de La Mesa. §. Para los militares en servicio activo que enfermen en esa plaza y tengan por ello necesidad de ingres ar al Hospital Civil de la misma, se t~ndrá e n cuenta lo dispues to en el artículo 4. 0 del Decreto ejecutivo núm ero 1 r4 3, del 16 de Dici e mbre de 1903, y en la Resolución del M misterio de Guerra núm ero 132 del mis­mo año. Comuníquese y publíque se. Dado en Bogotá, á 23 de Febrero de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN jAR.ut:ILLO DECRETO NUMERO 177 DE 1904 (23 DEFEBRERO) por el cual se aumenta una partida para construcción de una sala de operado. nes en el Hospita l Militar Central El Píe epresz'dente de la R epública , en cargado del Poder ~·eculi'vo DEC RE TA Artículo único. Auméntase en cincuenta .mil pesos ($ 50,000) SERIE Y-TOMO 1-18 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :eoletín Militar de Colorta bia ~ l74 _; m's la suma destinada para la construcción de una sala de ope .. raciones en el Hospital Militar Central. §. Esta sum.a será cubierta por la Pagaduría Central al em­pleado respectivo, tomándola de los fondos destinados para gas­tos varios del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 23 de Febrero de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, en_cargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN jARAliiLLO DECRETO NUMERO 185 DE 190-4- ( l5 DE FEBR ERO) por el cual se hace una promoción e n int erinidad El Vz'cepresidenle de la R ep úb lz'ca, enca rg ado del Poder EjeculzM D ECRETA Artículo único. Por licencia concedida al Sr. D r. Ernesto S a­lazar para separarse, por noventa días renunciables, del puesto de jefe de la Sección 1 .a del Ministerio de Guerra, promuévese á ese puesto al Sr. Manuel París, Oficial primero de dicha Sección, por el tiempo que de la licencia haga uso el titular. §. La licencia en referencia princi 1,iará el 2 de Marzo en­t rante. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 25 de Febrero de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guer~a, EsTEBAN jARAMILLo DECRETO NUMERO r88 DE 1904 ( 2 7 DE FEBRERO) por el cual se hace una promoción El Yzeepres/dmte de la Repúblú:a, mcargado del Poder EjecuNvo DECRETA Ar:tículo único. Promuévese al Gen ral Julio C. Upegui del Cuerpo qe Inválidos al Cuartel generalísimo, donde prestará sus Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 275 _.J servicios como Ayudante general, con el sueldo de su grado y desde el 25 de los corrientes. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 27 de Febrero de I"go~. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN J ARAMILLO DECRETO NUMERO 1 190 DE 1902 (6 DE AGOSTO) por el cual se conceden Letras de Cuartel, se llama al servicio á un Jefe y se le destina, confiriendo ascenso El Vicepresidente de la Repttbli'ca, encargado del Poder Ejeculi'v1 DECRETA Art. 1.° Concédense las Letras de Cuartel que solicita el Ge­neral Julio Lamus O~ando, por conducto del Comandante general de las fuerzas al mando del General Antonio Roa Díaz. Art. 2.0 Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Leopoldo Galvis, y destínasele á prestar sus servicios en el puesto que deja vacante el General Julio Lamus Obando en las fuerzas comandadas por el General Roa Díaz, en la región de Rioseco. §. Dése cuenta de este ascenso al honorable Senado, en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ RESOLUCION NUMERO 140 DE 1904 ( 2 3 DE FEBREIO) adicional á la número 131, sobre pasaportes El Mz'm'slro de Guerra RESUELVE La Resolución número 131, del 15 de Diciembre último, que­da adicionada así: También se expedirá pasaporte auxiliado á los militares en servicio, expulsados de Panamá por haber permanecido fieles al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 276 _J Gobierno Nacional de Colombia, comprobando aquello plena­mente. Publiquese y comuníquese á quienes corresponda. Dado en Bogotá, á 23 de Febrero de I904· El Ministro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN J ARAJULLO RESOLUCION NUMERO 141 DE 1904 ( 2 3 DE FEBRERO) por la cual.se fija una partida para pagar lo que se adeuda en los Departamen· tos por Personal y Material de la Administración Pública en lo correspondiente al Departamento de Guerra por vigencias económicas expiradas Ministerio de Guerra-Sección 3:-Bogotá, Pebrtro 23 de I904 Teniendo en cuenta las disposiciones contenidas en el artícu­lo 19 del Decreto número 77 de 1888, y la Ley 41 tle 1903, El Mz'núlro dt Guerra RESUELVE Fíjase, por aproximación, la partida de tres mil pesos($ 3,000) para pagar lo que se adeuda en los Departamentos por personal y material de la Administración Pública en lo correspondiente al Departamento de Guerra, por Yigencias económicas e. ·piradas. Esta partida quedará incluída en la segunda liquidación el 1 Pre­supuesto de Gastos para ·a vigencia de 1903 y 1904, Capítulo 42, artículo 265 bis, y se liquidará en oro. Comuníquese á la Dirección de la Contabilidad general. El ~Iinistro de Gobierno, encargado del Despacho de Guerra, EsTEBAN J A RAMILLO RESOLUCION NUMERO 8 DE 1903 (8 Dlt JULIO) por la cual se fijan unas partidas para pagar y legalizar gastos del Ministerio Ministerio de Guerra-Sección J.•-Bogolá, fulz'o 8 de I90J El Mz11islro de Guerra Teniendo en cuenta lo que dispone el artículo 19 del Decreto número 77 de 1888 (sobre Contabilidad de la,Hacienda Nacional), y en desarrollo del Decreto de carácter legislativo número 862 de 1902, que abre un crédito para pagar y legalizar gastos referentes Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 277 ..J ..... al Departamento de Guerra, en los servicios económicos de 18gg y IgüO, Igül y Igü2, :aJ:SUELVlt Art. 1.° Fíjanse las siguientes partidas (por aproximación) para el gasto referente á cada uno de los diversos capítulos y ar ... tículos del Presupuesto del Departamento de Guerra, servicio eco­nómico de 1899 y 1 goo. DEPARTAlfENTO DE GUERRA Capítulo 39-Minislerio de Gutrra Personal Art. ~92. Para sueldos de los empleados, en el bienio ........... $ Capítulo 40-Minislerio tie Guerra Material Art. 293. Para gastos de es­critorio y aseo del Ministerio, en el bienio .............................. $ Capítulo 4I- Ejérdlo de la Rept¿­blzca Personal Art. 294. Para el gasto que ocasione el personal del Ejército con sus respectivos jefes y Oficia-les de Cuerpo ....................... $ Art. 295. Para personal de Estados Mayores y empleados administrativos ....................... . Capítulo 42-Ejérd/o de la Repú­b/ zca Material Art. 2g6. Para arrendamien­to y reparación de Cuartele~ y Parques .............................. $ Art. -:197. Para compra de armamento y municiones ......... .. Art. 298. Para gastos de ves­tuario, equipo y menaje, escrito­rio, alumbrado y lavado. Empa­ques, transportes, pasaportes, co- Pasan ............... $ 20,000 20,000 20,000 20,000 35.000,000 .1.250,000 soo,ooo 20.000,000 57·790,000 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 278 _) Vienen .........•...••..• $ misiones, mobiliario, pastajes y otros gastos causados por la fuer-za pública ............................. . Capí!ulo I.J-Marina de Guerra Personal y Material Art. 299. Sueldos de los em­pleados de las cañoneras y de­más embarcaciones necesarias p~ra las costas de la República $ Art. 300. Para provisiones de personal, combustible y demás útiles, en el bienio .................. . CapítulfJ -14-Hospz'tales Militares Personal y Material Art. 301. Para sueldos de los empleados ....................... $ Art. 302. Para gastos de ro­pa, muebles y enseres, medica­mentos, escritorio, alumbrado de estos establecimientos, en el bie-nio hasta .............................. . Capítulo 45- Gas/os varios Art. 303. Para pagar medio sueldo á los empleados civiles del Ministerio en caso de licencia por enfermedad .......................... . Art. 305. Para gastos impre-vistos de este Ministerio ........... . Art, 3o6. Para pagar las gratificaciones que se concedan de acuerdo con el artículo 214 del Código Militar, en el bienio hasta ................................... . Art. 308. Para el pago de los gastos que se ocasionen en la remisión del contingente para el Ejército ....................... , ........ . Total del Departamento ... $ 57-790,000 50.000,000 2.000,000 10.000,000 I.OOO,COO 100,000 10,000 20,000 45,000 C)O,OOO 121.055,000 37.290,000 70-500,000 12.000,000 1.1001000 165,000 121.055,000 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 279 _J J\.rt. 2.° Fíjanse las siguientes partidas (por aproximación) para el gasto referente á cada uno de los diversos capítul~s .Y artículos del Presupuesto del Departamento de Guerra, serviCIO económico de 1901 y 1902. DEPARTAMXNTO DE GUERRA Capítulo 39-Mznúltrt'o de Guerra Personal Art. 270. Para sueldos de los .empleados ........................... $ Capítulo 40-Mznislerio de Guerra Material Art. 271. Para gastos de Ma­terial, escritorio y aseo del Minis-terio ................................... $ Capítulo 4r-¡tprdlo Personal Art. 272. Para el gasto del personal del Ejército, con sus Je-fes y Oficiales de Cuerpo ......... $ Art. 273. Para pagar los sueldos del mismo Ejército ........ . Art. 27 4· Para pagar las re­compensas provisionales á los deu­dos de militares ú otras personas muertas en servicio del Gobierno en la última guerra y que carez-can de bienes de fortuna ......... .. Art. 275. Para pagar los sueldos de los Jefes, Oficiales é individuos de tropa del Ejército heridos en los campos de bata­Ha, enfermos 6 inválidos por cau-sa del servicio militar ............. .. Art. 276. Para personal de Estados Mayores, Auditorías, Parques y demás empleados ad-ministrativos del Ejército ......... . Art. 277. Para sobresueldos de éstos (del artículo anterior) ... Capítulo 42-Ejérdto Material Art. 278. Para arrendamien­to y reparación de cuarteles y par.ques .............................. $ Pasan ............ $ 150,000 150,000 38,000 200.000.000 10.000,000 1.000,000 1.500,000 8.ooo,ooo 100,000 22 1. 788,000 1.000,000 1.000,000 22 1 ·976,000 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 280 _; Vienen ........... $; Art. 279. Para compra de armámento y municiones .......... . Art. 280. Para gastos de ves­tuario, equipo y menaje, escrito­rio, alumbrado y lavado, empa­ques, transportes, . pasaportes, co­misiones, mobiliario, pastajes y otros causados por la fuerza pú-blica ................................... . Capítulo 43-Mari'na dt Guerra Personal y Material Art. 282. Sueldos de los em­pleados de las cañoneras y de- 1nás embarcaciones al servicio de las costas de la República ....... .. Art. 283. Para provisiones del personal, combustibles y de-más útiles ........................... .. Capílu/o 44-Hospilales Mt"lilares Personal y Material Art. 284 .. Sueldos de los em-pleados ............................... $ Art; 28 5. Gastos de material para aquellos Establecimientos . .. Capílulo 4-5-Gas/os varios Art. 286. Para pagar medio sueldo á los empleados civiles del Ministerio en uso de licencia por enfermedad .................... $ Art. 288. Para gastos impre-vistos del Ministerio ............... . A.~· 289. Para gratificacio-nes m1htares ......................... . Art. 291. Para gastos de reuni6n de contingente para el Ejército .............................. . Total del Departamento ... $ -1.000,000 ¡o.ooo,ooo 1 oo.ooo,ooo s.ooo,ooo 35.000,000 6.000,000 2 .000,000 x8,ooo 6.000,000 45,000 go,ooo 22 I ·976,000 171.000,000 40.000,000 8.000,000 18,000 6.135,000 Comuníquese al Director de la Contabilidad general. El Ministro, ALFREDo V ÁsQuxz Coso Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- •81 _) CONTABILIDAD MILITAR Número 26-Bogotá, Enero 9 de I904 Sr. General Comandante en Jefe del Ejército Deseando este Ministerio que los responsables militares sepan á qué atenerse con respecto á la formación de sus cuentas, serví~s ordenar la publicación en la Orden generalísima, de los Decretos siguientes, únicos que hoy rigen en la materia, y con los cuales queda formada una codificación de disposiciones y modelos, de mucha utilidad. Debéis advertir expresamente en la Orden, que por disponer­lo así el Decreto número 957 de 1903, entran en vigencia los de­más Decretos citados, desde el 1.0 de Enero en curso; de manera que á .ellos deben ceñirse en el arreglo de sus cuentas los Habili­tados y demás responsables militares. Los Decretos son estos : Número 831, publicado en el Diario Oficial de Diciembre 1885, número 6,534; Número 77, publicado en el Diarz'o Oficial de 1888, número Número 153, publicado en el Diario Oficial de Junio de 1897, número 10,365, y en el BoLETÍN MILITAR números 44 y 45, Marzo de 1898; Número 464, publicado en el Di:zrio Oficial .de Octubre de 1897, número 10,476; Número 365, publicado en el Diario Oficial de Septiembre de 1899, número 11,079, y BoLlrrlN MILITAR número 115, Septiembre del mismo año ; Número 715, publicado en el Dz'ario Oficial de Julio de 1903, número 1 1,87 1 ; Número 957, publicado en el Diario Oficial de Noviembre de 1903, número 1 1,940; y La Nota del Pa?ador Central, del 30 de Agosto de 1899, pu­blicada en el BoLETIN MILITAR número 116, Septiembre de 1899. Dios os guarde. Por el Ministro, el Subsecretario, MANUEL MARÍA MALLARINO DECRETO NUMERO 831 DE rS85 ( 1. 0 DE DIIIEHBRE) por el cual se establece y organiza una Oficina Pagadora de pensiones y de los gastos del Ejército El Prest'denle de la República de Colombt'a CONSIDERANDO 1. 0 Qye la manera como se ha atendido al servicio de las pensiones ha producido irregularidades que es preciso corregir ; - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 18.% _..J 2.0 Que el pago de los gastos del Ejército, hecho á los Habi­litados por la Tesorería general, complica considerablemente la cuenta de aquella oficina, hasta el pur1to de venir á ser una de las causas de retardo en su formación, DECRETA Art. 1.0 Todo lo relativo á la documentación en el ramo de pensiones estará á cargo del Tenedor de Libros de la Sección 3: de la Secretaría del Tesoro, empleado que en lo sucesivo se de­nominará Segundo Tenedor de Libros. Art. 2.0 La cuenta del Departamento de Pensiones y Bienes desamortizados estará á cargo del Oficial-Escribiente de la misma Sección 3." de la Secretaría del Tesoro. Dicho empleado se deno­minará en lo sucesivo Primer Tenedor de Libros, y gozará. 'de la asignación anual de $ 840 desde la fecha de este Decreto. Art. 3.° Créa~e el destino de Pagador Central, dependiente · de la Secretaría del Tesoro, con residencia en la capital de la Re­pública, quien disfrutará de la asignación anual de $ 2,16o; gasto que se impu.tará, en el año económico en curso, al Capítulo 1.0 del Departamento del Tesoro. Art. 4. 0 El Pagador Central tendrá un Oficial-Escribiente nombrado por la Secretaría del Tesoro, con la asignación anual de $ 6oo, gasto que tendrá la misma imputación del sueldo del Pagador. Art. 5. 0 Son funciones del Pagador Central: · Pagar las pensiones que reconoce la República, reduciendo á uno solo los dos depósitos de pensionados que han existido hasta ahora; Pagar los gastos de personal y material del Ejército estacio­nado en la capital de la República ; Llevar la cuenta de su manejo y rendirla mensualmente á la Oficina General de Cuentas, en los primeros diez días de cada mes; Incorporar en su cuenta, y bajo su responsabilidad, las cuen­tas de todos los Habiiitados y Pagadores del Ejército; Solicitar la legalización de los gastos que haga por anticipa­ción, en el término y con las formalidades que los Códigos Militar y Fiscal establecen para los Habilitados. Presenciar las revistas de los Cuerpos del Ejército estaciona­dos en la capital, y de los pensionados presentes; Y las demás que le atribuya la Secretaría del Tesoro. Art. 6. 0 La Dirección de la Contabilidad general reglamen­tará, con aprobación del Poder Ejecutivo, la cuenta del Pagador Central y las de los Habilitados y Pagadores del Ejército. Art. 7. 0 Los Habilitados de los Cuerpos estacionados en la capital de la República formarán los respectivos Vales, de acuerdo con las prescripciones del Código Militar, y los presentarán para su pago a.l Pagador Central, quien formará un Vale general de personai y otro de maierial, por ei total de los que lt hayan sido presentados por los Habilitados, y percibirá su importe del Teso- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L !83 _; rero general de la República, coh el Dése del Secretario del Te­soro. Art. 8. 0 Todos los Habilitados del Ejército remitirán men­sualmente sus cuentas al Pagador Central para que sean incorpo­radas en la de éste. Art. g. 0 El Pagador Central asegurará su manejo con fianza, hipoteca ó prenda, á juicio del Secretario del Tesoro, y ante él, por valor de $ 2,000. Art. 10. Las pensiones se pagarán conjuntamente á presel'ltes y ausentes en la forma que establece el Decreto número 996 de 9 de Nqviembre de 1883. Art. 1 I. Formada la lista de los pensionados que pasen revis­ta, y comprobada la supervivencia de los ausentes, el Pagador Central hará la liquidación en relación nominal, separando á los militares de la Independencia de los demás pensionados. En esa liquidación, que se pasará en copia al Jefe de la Sección de Pen­siones de la Secretaría del Tesoro, se hará constar la pensión mensual de cada uno, la parte que deba pagársele en dinero, el valor del uno por ciento (1 por 100) que se deducirá á favor del Tesoro, y la cantidad que quede á deberle la República. Por dicha liquidación se formarán los respectivos Vales para hacer el reconocimiento y expedir la orden de pago á favor del Pagador Central. Art. 12. El Jefe de la Sección de Pensiones, en vista de la liquidación que le pase el Pagador Central, girará un cheque á cargo de éste y en favor de cada pensionado, por la cantidad que deba pagársele en dinero. El cheque será firmado por el expre­sado Jefe de Sección, y refrendado por el Director de la Contabi­lidad general. Art. 13. Por la parte que se quede á deber á cada pensiona­do, del valor de su 'pensión mensual, se expedirá en la oficina del Pagador Central una certificación, que será firmada por el Secre­tario del Tesoro. En ella se hará constar el mes á. que correspon­da la pensión, el número y la fecha del documento que la Tesore­ría general expida á favor del Pagador por la parte de la orden de pago que no sea cubierta en dinero, y el número de dicha or­den de pago. Art. 14. La liquidación mensual y la relación de pagos que se haga en el mes, serán publicadas en el Dz'arz'o Ojicz'al. Art. 15. El Director de la Contabilidad general visitará men­sualmente la oficina del Pagador Central, como oficina de manejo. Art. 16. El uno por ciento que los pensionados han venido pagando á los Habilitados, como honorario, será deducido por el Pagador Central en la misma especie en que haga los pagos, é ingresará á la caja de la Tesorería general de la República por la cuenta de" ingresos varios." Esto para compensar el gasto que el Tesoro público hace en los sueldos del Pagador y del Oficial. Los gast(lS de escri.orio serán de cargo del Pagador Central. Art. 17. (Transitorio). Las pensiones devengadas hasta el mes de Diciembre de 1884, que no hubieren sido pagadas aún, necesi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia L 284 J tan resolución especial de la Secretaría del Tesoro para ser cu­biertas. Art. 18. (Transitorio). El Pagador Central entrará á ejercer sus funciones el día 20 del presente mes, y los Habilitados actua­les procederán á entregarle, sin demora, por inventario, las cuen­tas y las existencias que estén á su cargo. Art. 19. Nómbrase Pagador Central al Sr. Constancia Fran­co, y Oficial-Escribiente al Sr. Clodomiro_ F. Lince. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1. 0 de Diciembre de 1885. RAFAEL NUÑEZ El Secretario de Fomento, encargado del Despacho del Te- · SOr<;>, JULIO E. PÉREZ DECRETO NUMERO 77 DE 1888 (27 DE ENERO) sobre Contabilidad de la Hacienda Nacional El Presidente de la Rept'tblica En ejecución del artículo 1.0 de la Ley 58 de 22 de Junio de 18¡4, que deroga varias disposiciones del Código Fiscal y refor­ma otras, y CONSIDERANDO 1.0 Que los reglamentos sobre Contabilidad de la Hacienda Nacional se hallan diseminados en diversas piezas, lo que hace muy difícil la consulta de ellos ; 2.0 Que se han agotado los números del Diario Oficial en donde se publicó el primer Decreto sobre la materia, después de sancionada la Ley 58 citada, por lo cual muchas Oficinas carecen de aquel Decreto ; y · 3. 0 Que el mencionado reglamento se ha reformado por dis­posiciones posteriores, DECRETA En la Administración de la Hacienda Nacional las Oficinas ordenadoras y las pagadoras arreglarán las operaciones de con-tabilidad sobre recaudación de rentas y contribuciones, y sobre ordenación y pago de gastos públicos, á las disposiciones si­guientes: CAPiTULO I , 0 Disposiciones preliminares Art. 1. 0 La intervención de los Ministros de Estado en la Ad­ministración pasiva del Tesoro Nacional;se reduce á las siguientes operaciones : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 285· ...J 1.• Formación del Proyecto de Presupuesto de Rentas y Gas­tos de cada bienio económico ; 2.• Liquidación del mismo Presupuesto después de ser votado por el Congreso ; 3: Liquidación y reconocimiento de los derechos adquiridos por los acreedores del Erario público, mediante la comprobación de los servicios á que se refieren los créditos legislativos; 4.• Emisión de las órdenes de pago á favor de los acreedo. res públicos ; s.• Anulación de los créditos legislativos de que no se haya hecho uso el día último de cada vigencia económica ; 6: Anlllación, al fin de cada diez años, de los créditos contra el Tesoro que hayan caducado por prescripción ; y 7: La descripción que debe hacerse en la cuenta de ordena­ción de gastos en cada Ministerio, así : 1. 0 .Del monto de los Pre­supuestos legislativos; 2.0 De los créditos adicionales otorgados por la misma Ley de Presupuestos ó por otras; J. 0 De los contra­créditos legislativos; 4. 0 De los créditos suplementales y de los extraordinarios que abra el Poder Ejecutivo; s.• de las liquida­ciones hechas por el Ministerio á favor de los acreedores públi­cos; 6. 0 De las órdenes de pago expedidas por el mismo Ministe­rio; 7.0 De los pagos hechos á los acreedores públicos en virtud de dichas órdenes; y 8. 0 De la anulación que debe hacerse, al fin de cada vigencia económica, de los créditos legislativos que hayan quedado sin aplicación. Art. 2.0 Las operaciones de que trata el artículo anterior es­tarán á cargo de las Secciones de Contabilidad en los Ministerios de Estado, según lo que se dispone en los artículos posteriores. En el Ministerio del Tesoro, la cuenta de ordenación de gastos de los Departamentos administrativos que le corresponden, se lleva­rá. por las varias Secciones, como se indica en el lugar corres~ pendiente. CAPÍTULO 2.0 De la formación de los Presupuestos de Rentas y Gastos Art. J.° Crédito legislativo es la facultad dada por el Con­greso al Poder Ejecutivo para ordenar por medio del respectivo Ministro de Estado el pago de un gasto público causado ó por causarse en el servicio nacional de un . bienio ~onómico. Art. 4. 0 Los créditos legislativos son primitivos y adicionales. Se llaman primitivos los créditos pedidos por el Poder Ejecutivo que se abren en la Ley de Presupuestos; y créditos adicionales to­dos los demás. Son créditos suplementales y créditos extraordina­rios los que abre el Poder Ejecutivo en los casos que la Cortstitu­ción y la ley le permitan. Art. 5.° Contracrédito legislafivo es la supresión hecha por la ley, de un crédito primitivo ó adicional ya abierto en la Ley de Presupuesto 6 en otra. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. / Boletín Militar de Colombia '- l86 _J Art. 6. 0 De todo crédito legislativo puede disponer el respec­tivo Ministro de E~tado : 1.0 Durante el bienio económico para cuyo servicio ha sido abierto; y · 2. 0 Durante el año siguiente al del bienio económico, siempre que se trate de servicios prestados dentro de dicho bienio. Art. 7. 0 Los Ministros de Estado deberán tener preparados y reunidos en el Ministerio del Tesoro sus respectivos proyectos de Presupuestos el día 1. 0 de Abril del año en que se reúna el Con­greso. Art. 8.° Cada Ministro formará el Presupuesto por los De­partamentos administrativos adscritos á su respectivo Ministerio. Art. g. 0 Tanto el Presupuesto particular de cada Departamen­to, como el Presupuesto general de Rentas y Gastos que debe pre­sentarse al Congreso, se formarán de acuerdo con lo que dispone el Capítulo 1 . 0 , Título 4. 0 , Libro 2.0 del Código Fiscal. Art. 10. Reunidos en la DirecGión de la Contabilidad gene­ral los Presupuestos partiCulares de los Departamentos adminis­trativos de gastos y el Presupuesto de Rentas que debe formar el Ministerio de Hacienda, aquella Oficina hará un resumen de los resultados generales de ellos y lo presentará al Ministro del Teso­ro, con un informe sobre las variaciones convenientes, para que sea sometido á la aprobación del Poder Ejecutivo. Art. 1 1. Aprobado 6 modificado que sea el resumen de que habla el artículo anterior, la Sección de Contabilidad general pro­cederá á formular el proyecto de ley de Presupuestos que debe presentarse al Congreso. Art. 12. Los gastos que la necesidad indique y que por cual­quier motivo no e hayan incluído en el Proyecto de ley de Pre­supuestos, se pedirán al Congreso, si estuviere reunido, como cré­ditos adicionales al mismo Presupuesto ; y en receso del Congre­so, esos mismos gastos darán lugar á decretos ejecutivos sobre créditos suplementales ó extraordinarios, conforme al artículo 208 de la Constitución. Art. 13. La Sección de Crédito Público formará el Presupues­to especial de emisión de documentos de crédito que exige el ar­tículo 1343 del Código Fiscal, y lo pasará á la Dirección de la Contabili_dad general, antes del día 1.0 de Abril del año en que se reúna el Congreso, para que se incorpore al.Proyecto de ley de Presupuestos de Rentas y Gastos que debe presentarse á esta Corporación . . Art. 14. El Presupuesto especial de Crédito Público se com­pondrá de un solo Departamento de emisión de documentos, des­armllado en capítluos y artfculos que correspondan á las diferen­tes clases de docum e ntos de crédito que hayan de emitirse. Art. 15. Los créditos legislativos adicionales al Presupuesto de Gastos son explícitos 6 z/nplídtos. Art. 16. Crédito explícito es el que se abre por medio de una ley, por cantidad dete rminada, sea fija 6 aproximati-va, con imputación al capítulo y artículo especial de alguno de lds Depar­tamentos de un Presupuesto vigente ó entrante. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 2~7 ..J Art. 17. Crédito implícito es el que se vota sin expresión de cantidad determinada, por leyes cuya ejecución supone, inevita­blemente, gastos .cuyo límite, fijo ó aproximativo, no expresa, sin embargo, la ley misma. Tales son las leyes que crean nuevas ofi­cinas sin determinar las cantidades aplicables á los gastos de ma­terial de las mismas oficinas. Art. 18 . . En las discusiones de las Cámaras legislativas, los Ministros de Estado cuidarán de pedir que se hagan explícitos los créditos implícitos contenidos en los proyectos de ley. Art. 19. Sancionado un proyecto de ley que contenga crédi­tos imp1icitos, se pasará, por el Ministro de Estado respectivo, al Jefe de la Sección encargada de la materia sobre que versa aquél, para que redacte un proyecto de resolución · ejecutiva que fije di­chos créditos, expresando la cantidad á que ascienden, el bienio á cuyo servicio se aplican, el Departamento, Capítulo y Artículo del Presupuesto á que corre~onden. Esta resolución se comunicará á la Dirección de la Contabilidad general para que la tenga presen­te en la liquidación de los Presupuestos. Art. 20. La fijación de los contracréditos implícitos se hará de un modo análogo aunque en sentido inverso, al que se ha pres­crito para los créditos adicionales. CAPÍTULO 3. 0 De la liquidación de los Presupuestos de Rentas y Gastos Art. 21. Liquidar los Presupuestos de Rentas y Gastos es ve­rificar, en cuadros sinópticos, el efecto producido en aquéllos por los créditos adicionales y por los contracréditos, sean explícitos ó implícitos. · Art. 22. Cada Presupuesto sufrirá dos liquidaciones sucesivas en dos bienios distintos ; r ... La que originen las leyes expedidas por el Congreso que votó el Presupuesto mismo, antes de que éste comience á regir; 2." Las que originen las leyes votadas por el Congreso si­guiente, antes de terminar el bienio de la vigencia del Presu-puesto. r BUUH' Art. 23. De esta manera, en cada bienio deberán hacerse dos liquidaciones : 1.o. La de los Presupuestos para el año ntrante; 2.o. La de los Presupu stos para el año en curso. Art. 24. Tanto la primera como la segunda liquidación de cada Presupuesto corresponden á la Contabilidad general. En la primera liquidación ajustará las operaciones á Jos preceptos con­tenidos en el artículo I 344 del Código Fiscal ; y en la segunda so­lamente observará de estos preceptos los que por su naturaleza le sean aplicables. . Art. 25. La primera liquidación del' Presupuesto de Rentas se hará en un cuadro sinóptico, ó estado gcntral, que exprese en la primera columna el nombre de las rentas y contribuciones, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Cqlombia '- ~88 ..J marcadas en orden numérico ; en la segunda, el cómputo hecho por el Poder E~tt:utivo del producto probable de cada una de ellas; en la tercera, los créditos legislativos adicionales con que se aumenta el producto de dichas rentas y contribuciones; en la cuarta Jos contracréditos legislativos con que se disminuye ese mismo producto; y en la quinta, los créditos legislativos líquidos. Este c_uadro llevará al pie una serie de observaciones que expli­quen la procedehcia del contenido de cada columna. Art. 26. La segunda liquidación del Presupuesto de Rentas se hace en un cuadro sinóptico que exprese en la primera colum­na, en orden numérico, las rentas y contribuciones que han ~ido afectadas por cualquiera disposición legislativa durante el primer año de la vigencia del Presupuesto; en la segunda, los cómputos líquidos que arroja la primera liquidación de dichas rentas y con­tribuciones; en la tercera, los créditos legislativos adicionales que aumentan esos cómputos líquidos ; en la cuarta, los contracréditos que disminuyen esos mismos cómputos ; y en la quinta, los contra­créditos legislativos líquidos -:¡ue resulten de esta segunda liquida­ción. Al pie del cuadro se explicará el contenido de cada co­lumna. Art. 27. En la primera liquidación del Presupuesto de Gas­tos, la Contabilidad general practicará las operaciones siguientes : Liquidará los Departamentos administrativos de Gastos, re­mitirá estas liquidaciones parciales á los Ministros respectivos para que sean examinadas y devueltas con los reparos á que hu­biere 1 ugar ; Devueltas estas liquidaciones parciales por los Ministros, las reunirá en una sola, que será la liquidación general del Presu­puesto, desarrollada en Departamentos, Capítulos, Artículos y ' Parágrafos ; Finalmente, condensará la liquidación pormenorizada del Presupuesto en tres recapitulaciones, á saber : Un cuadro sinóptico en que se exprese, por Departamentos, Capítulos y Artículos, los créditos líquidos de cada Ministerio ¡ Una serie de cuadros ó estados en que se exprese, por De­partamentos, Capítulos y Artículos, los créditos primitivos, los cré­ditos adicionales, los contracréditos y los créditos legislativos lí­quidos. Al fin de cada cuadro hará el desarrollo y expresará la procedencia de dichos créditos y contracréditos ; Y un cuadro general que resumirá los cuadros parciales ó es­tados por Departamentos, y en que aparezca como resultado to­tal la suma de todos los créditos legislativos líquidos. Art. 28. La segunda liquidación del Presupuesto de Gastos se hará antes de terminar el bienio económico, en dos cuadros generales, expresando en el primero, por Ministerios, Departa­mentos, Capítulos y Artículos, los créditos adicionales votados por las leyes que afecten el Presupuesto en curso; y en el segun­do, los contracréditos votados por las mismas leyes. Art. 29. Hecha la primera liquidación de los Presupuestos de Rentas y Gastos, la Contabilidad general la resumirá en un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 289 -' Proyecto de decreto en que fije separadamente por un artículo el cómputo líquido de las Rentas; por otro, el cómputo líquido de los Gastos; y por otro, la cantidad de documentos de crédito pú­blico que podrá ser emitida en la vigencia económica; y presen­tará este Proyecto al Ministerio del Tesoro con un informe sobre la estructura de la liquidación, sobre Jos resultados generales que arroje y sobre las diferencias de estos resultados generales com­parados c.::>n los de los Presupuestos de Rentas y Ga:stos del bie­nio económico anterior. La primera liquidación d~ los Presupues­tos y el Decreto ejecutivo que la resume, deben estar impresos y puestos en circulación el día 1. 0 de Diciembre subsiguiente á la reunión del Congreso. Art. 30. Hecha la segunda liquidación de los Presupuestos de Rentas y Ga!'tos, la Contabilidad general la re~umirá. en un Proyecto de decreto que fije los créditos adicionales y contracré­ditos que modifican el Presupue to de Rentas, los que afectan el Presupuesto de Gastos y los que alteran el Departamento de emi­sión de documentos de crédito público; y presentará este Pruyecto al Mini terio del Tesoro con un informe sobre la e?tructura y re­sultados generales de la liquidación. La segunda liquidación de los Presupuestos de Rentas y Gastos y el Decreto ejecutivo que la resume, deben imprimirse y publicarse en los treinta días si­guiente á la clausura de las sesiones del Congreso. Art. 3 I. Los decretos que resumen las liquidaciones de los Presupuestos de Rentas y Gastos serán autorizados por el Minis­tro del Tesoro, y los cuadros ó estados parciales y las recapitula­ciones de dichas liquidaciones llevarán la firma del D1rector de la Contabilidad general. Art. 32. En la formación y en la liquidación dd Presupuesto de Gastos, éste será distribuído en los siguientes De rtamentos, salvo que en lo sucesivo la ley determine otra cosa: 1.0 De lo Interior. 2. 0 De Justicia. 3. 0 De Beneficencia y Re~ompensas. 4· 0 De Correos. 5. 0 De Telégrafos y Teléfonos. 6.0 De Relaciones Exteriores. ¡. 0 De Hacienda. 8. 0 De Guerra. g.0 De Instrucción Pública. 10. Del Tesoro. 1 r. De la Deuda Nacional. 12. De Bienes desamortizados. 1 3· De Fomento. 1.4. De Obras Públicas. 15. De Agricultura Nacional. §. El Departamento de emisión de documentos de crédito co .. rresponde al Presupuesto especial de crédito público que se agre­ga á los Presupuestos ordinarios de Rentas· y Gastos. SERIE V-TOMO 1-19 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ Boletín Militar de Colombia .._ 290 ..J CAPÍTULO 4• 0 De la comprobación de los servicios y liquidación y reconocimiento de los eré. ditos correspondientes Art. 33. Nadie adquiere el derecho á recibir del Tesoro una suma en calidad de pago, sino á virtud de un lucho que lo haga acreedor. Este hecha es el que se llama en general un servido púbtt: co, 6 el transcurso del tiempo que la ley exige para dar opción á la percepción de una suma cualquiera del Tesoro Nacional. Art. 34· Los kechos que producen en la Nación la obligación de hacer un pago, pueden clasificarse como sigue : Servicio personal que da derecho á sueldo fijo ; Servicio personal que da derecho á gratificación proporcio­nal, según el valor del servicio ó de una circunstancia extraña al servicio mismo ; Servicio material que da derecho á indemnización fija, paga­dera periódicamente, según el tiempo del servicio; Servicio material que da derecho á indemnización proporcio... nal, según el valor del servicio. Art. 3 S. El servicio público efectuado, ó sea el hecho en cuya ejecución se fundan los derechos del acreedor, debe siempre com­probarse por éste. Reconcer el derecho del acreedor es declarar la autoridad competente el haber sido ejecutado el servicio que le­galmente produce ese derecho. Liquidar el derecho adquirido es fijar la cuota pagadera por el servicio ejecutado. Art. 3P· Para que el reconocimiento de un crédito pueda so­licitarse por persona distinta del verdadero interesado directo, es necesario que se presente al ordenador ,la constancia de la perso­nería otorgada al reclamante por dicho interesado directo. Tra­tándose de sueldos y pensiones de cualquiera importancia, ó de sumas de ~ualquier origen no excedentes de cien pesos, bastará un memorial dirigido al Ordenador. En los demás casos, se exigi­rá poder extendido con la debida solemnidad. Se reputarán también como personas hábiles para solicitar reconocimiento y órdenes de pago, los individuos que obtengan este carácter por resolución judicial ó por cesión del interesado. Art. 37. En los casos comprendidos en el artículo anterior, se hará constar en las órdenes de pago el respectivo apoderado. Art. 38. Toda orden de pago definitivo presupone la compro­bación del servicio ejecutado y el reconocimiento y la liquidación del derech0 que és~e produce. Pueden hacerse asimismo pagos por anticipación como se dispone en Jos artículos respectivos. Art. 39· El servicio personal da derecho á dos clases de suel­dos fijos: A sueldo 6 salario de actividad. A sueldo ó pensión de no actividad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia '- 291 _J SUEI.DGS FIJOS DE ACTIVIDAD Art. -40. Los sueldos fijos de actividad de todos los funciona­rios ó empleados públicos, tanto civiles como militares, se deven­gan mes por tnes, y para que puedan ser reconocidos se requiere: 1.0 Nombramiento y elección por autoridad 6 Corporación competente ; 2.0 Toma de posesión del empleo, prestando la promesa legal; 3. 0 Nómina en que certifique el Jefe de la respectiva Oficina ó Corporación la asistencia del empleado al cumplimiento de sus deberes, durante el tiempo á que se extiende la reclamación. Art. 41. El nombramiento ó la elección se eomprueba con el oficio auténtico en que ha sido comunicado por Ja autoridad 6 Corporación competente, 6 citando el número del Diario Oficial en que se haya publicado el nombramiento ó elección. · Art. 4% . La toma de posesión del empleado y la prestación de la promesa legal, quedan comprobadas por medio de la pri­mera nómina en que se incluya al mismo empleado, y en la cual deben expresarse de un modo especial aquella circunstancia y el día en que tuvo lugar. Art. 43· La asistencia del empleado ó funcionario al cumpli­miento de sus deberes se comprobará en todo caso por la respec­tiva nómina, con arreglo á lo dispuesto en los artículos siguientes. Art. 44· Las nóminas ó listas de revista de los funcionarios 6 empleados que sirvan en Corporaciones políticas ó civiles, en Cuerpos militares ó en Oficinas compuestas de varios empleados, serán colectivas, se formarán con arreglo al modelo número 1.0 y serán firmadas por el Presidente y el Secretario de la Corpora­ción pública, 6 por el Jefe de la Oficina ó por ,el del Cuerpo mili­tar, respectivamente. Art. 45. Las dietas de los Senadores y Representantes po­drán liquidarse y reconocerse sobre nóminas generales relativas á cada mes de sesiones ordinarias, y separadamente, de las extra­ordinarias, cuando las haya. Los viáticos serán reconocidos sobre documentos separados y especiales para cada Senador ó Repre­sentante que los cause. Art. 46. Las nóminas de los empleados que despachen solos en su Oficina, se formarán por ellos mismos, arreglándose al mo­delo número 1. 0 Art. 47· Los sueldos contenidos en diferentes capítulos del Presupuesto se incluirán también en diferentes nóminas, de ma­nera que no se forme una sola nómina para dos capítulos distin­tos del Presupuesto. Art. 48. Cuando un miembro de una Corporación 6 un em­pleado de una Oficina nacional deba percibir sueldo, no como miembro de la Corporación á que pertenece, ni como empleado de la Oficina á que asiste, sino como oficial en actividad ó como pensionado, por haber usado del derecho que la ley le da de pre­ferir la mayor asignación, se incluirá su nombre en la nómina de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 292 _) la Corporación ú Oficina á que pertenece, sin sacar al margen cantidad alguna, expresando en una nota por qt:é no debe aquel individuo percibir el sueldo correspondiente al puesto ó empleo que desempeña. Del mismo modo se incluirá en la nómina el nom­bre de cualquier empleado que no haya concurrido á la Oficina 6 que se halle en uso de llc'encia con sueldo ó sin él. Art. 49· Las nóminas irán acompañadas de todas aquellas ex­plicaciones y aclaraciones que pu rhn estimarse nece sarias ó con­ducentes á su objeto, y cuando ocurra el caso, llevarán una co­lumna destinada á exrxesar lvs descuentos G deducciones que' de­Lan hacerse en los sueldos por alguna causa legal. ConHñuará ®Doctrinal~ hL NUEVO REGLA1\1ENTO TACTICO DEL EJÉRCITO INGLÉS (Para el 13oLF.TÍN ;\hLITAR) Después de la guerra angloboer el Gobierno británico ha puesto en Yigencia, en el Ejército del Reino Unido, un nuevo Re­glamentq de maniobras, elaborado bajo la dirección del Genera­lísimo Lord Roberts. En tesis general, puede decirse que dicho Reglamento resu­me, en sus disposiciones principales, las n glas para evitar los in­convenientes señalados !JOr lo .... combates del primer p ríodo de aquella guerra, y erige en doctrina los métodos tácticos emplea­dos por Lord Roberts en la segunda parte de la lucha. La impresión que produjo 1 fuego de los boers en el ánimo de los ingle es, se revela en el siguient~:.: precepto: "La importancia del fuego se ha acr centado en todas las armas. El terreno situado de 900 á r ,ooo m tros adelante de una línea de infantería que apunta con cuidado y calma, de tal mane­ra resulta barrido por los proyectiles, que en él no !JUt:den so te­nerse y maniobrar sino líneas de tiradores con grandes interva­los. Esa uma 1·asada por el fuego es el przluipalfactor del combate." Y en diversas páginas del libro se repite la afirmación de que el éxito debe buscarse, ante todo, por medio de movimientos de flanco, por cuanto el fuego de enfilada de tropas que logran si­tuarse sobre el flanco del enemigo, es deci:~im y consigue resulta­dos increíbles. Otro precepto digno de tomarse en cuenta es el siguiente : " De los efectos del fuego y de la falta de humo resulta que un corto destacamento bien apostado y con Jos flancos cubiertos, podrá siempre sostenerse contra un enemigo superior en número." Recordando la inutilidad de esos largos cañoneos prelimina­res, el reglamento observa que los defensores de un punto no se verán obligados á descubrirse sino en tanto que la artillería obre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 293 -' en combinación con la infantería, y ésta, por medio de su fuego, imponga al defensor la necesidad de responderle, ó sea de mos­trarse en sus posiciones. En una palabra, proclama la necesidad de la cooperación de las varias armas en el combate. El Reglamento, recordando las ventajas de las tropas monta­das, con las cuales se logró envolver á los boers, recomienda su empleo contra los flancos del enemigo. Numerosas son también las prescripciones del Reglamento so­bre la utilidad de ejecutar con todo cuidado los reconocimientos, y el peligro que entraña comenzar una acción táctica sin ellos como base del combate. La parte principal es, sin duda alguna, la referente á las re­servas. por cuanto en ella el Reglamento revela una reacción com­pleta, si no exagerada, contra los procedimientos de la táctica inerte de los boers, quienes se contentaban con resistir para conservar sus posiciones, y contra las disposiciones tácticas ofensivas de las tropas inglesas, las que por guardar reservas excesivas no supie­ron llevar sus ataques á fondo. El dicho Reglamento divide las tropas, para el combate, de la manera siguiente : A) En [a ofmsz"va: 1.0 Línea de fuego destinada á iniciar el combate. Puede cons­tituírse sostenes. La preceden exploradores para tantear el te­rreno y señalar los obstáculos y las posiciones ventajosas. La falta de tales exploradores es siempre funesta, conforme lo enseñó aquí nuestra últ:ima guerra intestina. 2.0 Reservas pardales, de batallón, brigada, &c., destinadas á reforzar la línea de fuego, guardar los flancos y lanzar á fondo el ataque de la unidad á que pertenecen. Cuando el terreno Jo permite, las reservas suministran desta­camentos destinados á proteger la marcha de la línea de comba­te, ya por med;o de fue~os 3. grandes distancias, ya por medio de movimientos hacia las alas de esa línea, y con ellos obtener fue­gos de enfilada. Esta es una medida capital. El sentido común in­dica que los mejores tiradores de un batallón deben siempre apostarse convenientemente para utilizar el largo alcance de sus armas contra la artillería y las reservas enemigas, y para prote .. ger la marcha ofensiva de sus compañeros. Ese segun do escalón inglés corresponde, pues, á lo que el Re .. glamento francés llama tropas dz'sponibles, nombre que indica que deben empeñarse íntegras para el logro de la tarea asignada á la unidad á que pertenecen. 3.0 Reserva general. Escalón que resta á la disposición del Co­mandante en Jefe, y se destina á complementar el éx_ito 6 parar los reveses y circunstancias imprevistas. Esta reserva se explica, y es posible en ejércitos pequeños, pero será de imposible empleo en las grandes batallas europeas. El Reglamento dice que cuando más un cuarto de la fuerza de infantería constituirá el primer escalón, otro cuarto formará el tercero, y la mitad la destina á formar las reservas especiales. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 294 ..J La. preocupación de los ingleses por conservar una reserva importante, se revela en las siguientes líneas del Reglamento: "Si la resena es fuerte, el jefe podrá utilizarla para sacar partido de las faltas del adversario, para restablecer la situación en caso de revés de la primera línea; para hacer frente á un con. traataque; para reforzar las columnas de asalto y completar la victoria." El Reglamento añade que la reserva general puede s~r con. servada á retaguardia para servir de amparo á tropas de ataque rechazadas, pero que de ordinario debe apoyarlas para reforzar. las y moverse rápidamente sobre la posición conquistada y em. prender sin demora la persecución. Debe observarse que los ale. manes rechazan en absoluto la idea de mantener una reserva en previsión de un rechazo, pues ellos sólo la admiten cuando el plan consiste precisamente en una retirada durante la lucha. La historia enseña, además, que esas reservas 5ufren todas las emociones del combate, en especial si los soldados no son como los veteranos de la Guardia Napoleónica, inaccesibles al tumulto y las emociones de la batalla. B) Defensiva. · ' . En la defensiva, el nuevo Reglamento inglés dispone : 1.0 Línea de fuego, con sostenes destinados á alimentar la lucha. 2.0 Reservas locales, destinadas á ejecutar contraataques par. ciales sobre el frente, reforzar la línea de combate y proteger las alas. 3. 0 'Iropa de la contraofensiva, ó sea reserva general, y que por lo tanto no desempeña ningún papel en la defensa de lapo­sición. Como se ve, esta repartición es idéntica á la de las fuerzas destinadas á .Ja ofensiva, y por lo mismo, cada uno de los escalo. nes ofrece completa analogía cuanto á su actitud en ambas for­mas de combate. El Reglamento sitúa esa reserva general tras el centro de la posición, salvo el caso en que el defe nsor sea igual ó superior en número al asaltante, porque entonces puede colocársela tras el flanco donde el terreno facilite el contraataque, es decir, la siMa no para defenderse sino para atacar- á su turno. Y tendremos que el papel de la reserva general en la defensiva es más netamente ofensivo que en el ataque, lo cual, en verdad, no lo entendemos, salvo que á la dicha reserva general se quieran aplicar las si­guientes líneas, destinadas á los contraataques : "La contraofensiva decisiva tiene todos los caracteres del ataque decisivo, y la principal dificultad de su uso está en la elec­ción del momento oportuno para intentarla. Además, para obte. ner una victoria decisiva y acabar con el enemigo en la persecu­ción, es preciso que el defensor se decida á dejar su posición y á atacar; pero el instante, lo mismo que el punto del contraataque, depende de los movimientos del adversario: alg-unos minutos más ó menos, pueden decidir del éxit0 ó del revés. Se dispondrá Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín ¡\iilitar de Colombia \..._ 295 _J .de ordinario de poco tiempo para !os largqs preliminares que ne- -cesita un ataque, aun contra tropas quebrantadas, ó sea para co­municar las órdenes, luchar con la a,-tillería enemiga, desplegar la infantería. " El largo alcance y la. rapidez del fuego del fusil moderno, hacen muy difíciles los contraataques; y ese inconvenientes~ au­menta con los efectos de las maniobras envolventes, más sensibles donde pueden emplear el fuego de enfilada. Es,to es lo que faTO­rece al asaltante ...... "Sin embargo, un jefe que sepa disponer sus tropas en una posición favorable, podrá hacer pagar caro á su adversario la marcha al través del terreno que separa los dos campos; pero .no cosechará una victoria decisiva sino cuando ejecute una enérgtca contraofensiva en el momento oportuno." Todo lo cual indica que los ingleses tampoco han logrado darse cuenta de lo que serán en la práctica las batallas en una guerra .entre ejércitos modernos equilibrados en fuerza é instrucción. Historia MANDATARIOS COLONIALES EZPELETA, XII VIRREY En el intermedio preciso entre la insurrección de los Comu­neros y la Revolución de 18 ro, ap~rece rigiendo Jos destinos del Nuevo Reino el Virrey Ezpeleta, que de todos los mandatarios españoles es el que nos presenta una carrera política más com. pleta y lucida, y como de esa vida la mejor época, es decir, su perfecta madurez, se desarrolla en Santafé, su estudio .no puede ser una página inútil de nuestra propi~ historia. Y es de llamar la atención que en tanto que los demás mandatarios siempre habla­ron en sus Memorias é lnformes del orden público, Ezpeleta apenas lo menciona, no obstante que en sus días fue cuando Nariño pu­blicó su famosa traducción de Los Derechos del Hombre, que tanto .conmovió á la sociedad bogotana. ¿Este procedimiento es casual? ¿Obedeció, al contrario, á una alteza de miras que ignoraron otros mandatarios? El aoálisis del único escrito que de él conocemos, ~u Relacz'ón de mando nos lo dira, pero antes de entrar en el fondo del asunto, conviene bosquejar rápidamente la biografía del autor • I José de Ezpeleta y Veire de Galdeano, ~e familia noble, na­ció en Pamplona (España), al comenzar el año de 1741. Después de recibir alguna instrucción, y aún joven, entró á la carrera mi­litar, en la cual era Capitán hacia 1770, cuando pasó á la Isla de Cuba, en la que desempeñó diversos empleos durante seis años, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colornbia '- 2g6 _; al cabo de los cuales, ya con el grado de Brigadier, pasó" á Méxi­co como Subinspector general de las tropas de ese Virreinato. En 17~1 se le nombró Gobernador de la Plaza fuerte de Panzácola, recuperada por el General Gálvez. En 1785, debido á las dotes que en ese cargo demostró, le nombró el Rey Gobernador de Cuba por cuatro años (en el cual puesto sucedió en 1.0 de Diciem­bre á D. Bernardo Troncoso), haciéndolo además Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén. A poco de su llegada á la Isla, logró realizar su nPtrimoníc. con D.a Ana María de Enrile, mirada como la mujer más hermosa de la Habana, y de la cual tuvo en Septiembre siguiente á Joaquín, quien andando el tiempo también desempeñó papel importante en España, como que llegó á ser MI­nistro de Estado en la Península. Bajo su Gobierno se dividió la Isla en dos Diócesis, se impri­mió la Ilzston·a lfatural de peces, de Antonio Parra, se realizaron "farias obras públicas, se formó el reglamento para comisarios y pedáneos del campo, se organizó el Regimiento de Cuba, desti­nado á guarnecer la colonia, se mantuvo la prohibición de recibirse nadie de abogado, por existir ya el excesivo número de 85, y se estableció el alumbrado público y el aseo, y mejoró muchísimo el servicio de policía de la capital. Ezpeleta ejerció su cargo hasta el 18 de Abril de 1789, fecha en que le reemplazó D. Domingo Cabello. Empero, como desde antes, el 25 de Enero de dicho año, ha­bía sido ascendido á Mariscal de Campo y nombrado Virrey y Capitán general del Nuevo Reino de Granada por siete años, al llegar su reemplazo, se pu o en marcha para su nuevo destino con su familia, sirvientes y el literato habanero D. :Manuel del So­corro Rodríguez, su Secretario Particular, destinado á fundar en Santafé un periódico y una biblioteca pública. En su ruta para el Nuevo Reino pasó por Caracas, por lo cual no llegó á Cartagena hasta fines dt! Julio, donde le esperaba el Virrey Gil, quien le entregó el puesto el día último de ese mes. En Cartagena se demoró el Sr. EzP.eleta algunos días estudiando la plaza y el comercio, y luégo, tras un viaje feliz, arribó á Bogo­tá el último de Agosto, prestando el 1. 0 de Septiembre el jura­mento del caso ante la Real Audiencia. Nuestras historias están, pues, erradas en las fechas que dan sobre el particular. Ezpeleta se captó en breve plazo la benevolencia general, por cuanto sus gobernados se convencieron pronto de su honra­dez, celo, laboriosidad, ilustración é interés por las mejoras de toda clase, á la vez que convirtió el Palacio en un dechado de buen tono y de la más exquisita cultura, sin ridiculeces ni etique­tas fuera de lugar; pero antes de analizar su obra como manda­tario, conviene acabar el relato de su larga carrera de servidor público. 4 ... En 1797 concluyó Ezpeleta su período, y se trasladó á Espa­ña, resuelto á entregarse á un reposo justamente merecido, pero la Corte dispuso lo contrario; en presencia de sus servicios, y para utilizar mejor sus talentos, el Rey lo ascendió á Capitán general Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 297 _} y nombró Virrey de Cataluña, con la merced del reintegro de las medias Anatas que pagó como Virrey de Nueva Granada, las que debían cubrírsele en las Cajas Reales de Santafé. Regía el principado catalán cuando en 1808 invadieron el territorio los franceses. No bien supo qUe un Ejército extranjero había penetrado en el territorio de su mando, ofició á Duhesme, General francés, y le previno que nu . avanzase más hasta que él diera cuenta al Gobierno de Madrid y recibiese instrucciones. Du­hesme, sin dar valor al aviso de Ezpeleta, continuó su marcha, y contestó que declinaba sobre el General españoi · la responsabili­dad de cualquier disturbio que originase su resistencia. Enterado el Capitán general de la respuesta de Duhesme, y comprendiendo por ella que se buscaba el rompimiento por parte de los france­ses, determinó reunir un Consejo de Guerra, el cual acordó por unanimida'd dejar al invasor penetrar en Barcelona, porque mien­tras Godoy y los primeros cortesanos ostentaban un lujo deslum­brador é insultaban la pública miseria, las plazas estaban des­guarnecidas y en situación de no poder defenderse con esperan­za de buen éxito. Acordó también el Consejo guarnecer bien á Montjuich y la Ciudadela, á fin de conservar ambos magníficos fuertes hasta el último momento. Llegó Duhesme con sus tropas á Barcelona, y á pesar de que el pueblo no mostraba. buena cara á los extranjeros, ni se manifes­taba tranquilo con su visita, pidió á Ezpeleta que alternasen mez­clados franceses y españoles para hacer el servicio de plaza, á fin de que los habitantes se convencieran de que todos eran unos y la amistad que reinaba entre ambos Ejércitos. Ezpeleta accedió sin dificultad ninguna á la petición de Duhesme, y para comenzar, el francés mandó de guardia á la puerta de la Ciudade la I 20 gra­naderos, aunque la guardia española sólo constaba de. 20 hom­bres. Sorprendido el Capitán general, ofició al francés· haciéndole ver que no debía mandar á aquel puesto sino 20 granaderos ; pero Duhesme no rerocó la orden, por lo que el pueblo comenzó á ver más claro de Jo que hasta entonces había visto, y aumentó sus recelos. Tampoco se opuso la autoridad á que de igual mane­ra ocuparan los franceses el Castillo de Montjuich. Suscitada al cabo la lucha, disponíase Ezpeleta, á la sazón nombrado individuo de la segunda Junta de Gobierno, á combatir por la independencia de su 'Patria, cuando fue apresado, junto con su hijo •, por los soldados de Napoleón y llevado á Francia, don­de permaneció detenido hasta el fin de la guerra. A su regreso, y al regreso de FernanJo vn, fue nombrado· Ezpelcta Capitán ge­neral de Navarra, su Patria, en la cual falleció el 25 de Noviem­bre de 1823, con la estimación de sus conciudadanos. • Joaquín logró fugarse, é incorporado á su Regimiento, gané, en diver lides contra los franceses, por entonces, el grado de Comandante. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 298 _J JI El Virrey Ezpeleta, durante ! u período, cuidó de una manera especial de estudiar el país, y para ello, de levantar la estadística de los diferentes ramos del servicio público. Los trabajos que al efecto ordenó formar y que hasta la fecha permanecían inéditos, están sintetizados en los siguientes cuadros: .A)-ADUANAS (CARTAGENA) I. Importación (Introducción) Estado que]manifiesta el valor por precios del Real Reglamento y corrientes en esta plaza, que han tenido los géneros, frutos, &c. de Europa y América, introducidos en este Reino por cuenta de su comercio en un decenio CO• rriente desde el año de 178+ al de 1793, y se forma por esta Real Adua. na en obedecimiento tle superior orden del Excmo. Sr. Virrey, el 22 de Octubre último, en esta forma 178 ........ . 1785 .... .. 1786 .... .. 1787 .... .. 1788 ..... . 1.543,648 ot 2.584,896 ot 2.155,797 2! 1.644,501 ot 3.363,936 rt 1I.292,779 5! 1789 ..... . I7gü ..... . 1791. ... .. 1792 .... .. 1793 ..... . RXSUMEN Primer quinquenio ............... . Segundo quinquenio .............. . (Año común, 1.955,652-5. 2). 2.593,647 1.233,525 6 1.677,26o st 1.462,840 o! l .2g6,473 5Í 8.263,747 lf II. Exporlacifm (Extraccz'ón) Estado que manifiesta el Yalor del caudal, frutos y efectos de América, extraí­dos de este Puerto por los de Cádiz, Málaga, Barcelona y demás de la Península, por cuenta del comercio de este Reino, desde el año de 1784 hasta el de 1799, inclusive, que en conformidad de superior orden del Excmo. Sr. Virrey, de 29 ele Octubre último, se forma por esta Real Aduana, con distinción de años y especies Alfas 1784 ........... . 1785 ........... . 1786 ............ . 1787 .......... .. 1788 ........... . PRIMER QUINQUENIO Caudales 1.570,217 3! 1.817,üg8 3 372,156 2! 4-424,081 l 1.939,462 4! 10.123,019 6! Frutos 80,308 4 164,635 1 89,942 3 224,150 a 135,059 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 299 .....) SEGUNDO QUINQUENIO Alús Caudales i 789 ............ 2.114,290 4 1790 ............ 2.108,328 2Í 1791 ............ 2.558,245 5 1792 ............ 1.634,037 st 1793 ............ 671,117 1.!. 2 ----- 9.086,019 2! ----- RESUMEN Caudales .......................... . Frutos ............ .. ............... . Frutos 186,418 2 203,773 285,273 1 2 225,843 4! 248,199 7! I. 149,46 3 6í ------ r 9.209,0 3 5 o! 1.843,559 ot 21.052,594 lt . (Año comun, 2.105,259-3. 1). NoTA DEL EDITOR-Diferencia anual á favor del Virreinato, 149,007. , Movimiento comercial diario en la Aduana, 11,125. Real Aduana de Cartagena de Indias, 14 de Abril de 17cj5. MIGUEL MAi.CO EsPEJO-RAMÓN MIGUEL DE EuJo III. Productos y gastos .A !los Producto brut1 Gastos E11teraáo m Caja Comercio total 1789 277,235 25,96o 251,275 4·894,355 1790 147,627 16,505 131,122 3·545,626 1791 197,812 19,395 178,417 4·550,778 1792 168,6g2 19,715 148,977 3.322,720 1793 176,182 27,481 148,701 2.215,789 1794 208,423 22,209 186,214 4.o61,408 1795 110,378 16,116 6g4,262 2.147,526 ---- ---- ---- Total 1.286,349 ......... l. 138.g68 . ........... ---- ---- !ño común 183,764 (JI ,054) 162,709 ............ ---- ---- ---- ---- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colombia '- 300 .J n)-MINAS Y CASAS DE MONEDA I. Razón de los marcos de oro acuitados m la Real Casa de lrfoneda de Santajé, desde I789 hasta I797 z'nclusz've Aflos Marees Onzas Ochavos Tomiues Pesos 1789 10,915 2 1.484,454 .. 1790 7,343 5 998,658 5 17~1 8,318 .. 1 1 l. 1 3 1 ,2 5 1 4 I 1 1792 8,159 5 3 1 1.109,715 5 28 1793 8,659 3 3 1 1.177,681 5 28 1794 7,307 4 3 4 993,827 6 11 1795 9,310 6 -4- 4 1.266,272 7 I I ------ 00,013 6 5 2 8.161,862 ..... ----------- ------- Año común 8,573 .. 1.165,980 ..... ------- II. Nota de los marcos de oro acuñados en la R"al Casa de lrfoneda de Popayán. desde IJ88 hasta I794 z'nclusz've Años Afarcos Os. Ochs. Peus 1788 7,210 4 3 980,634 3 1789 5,945 2 4 8o8,755 4 1790 7,123 2 6 9E}8,745 o 1791 6,437 2 o 875,-4-66 o 1792 7,340 5 o 998, 6g o 1793 7,026 6 5 955,648 5 1794 6,725 [ . o 914,617 o ----- ---- 47,813 6.502,642 .. ------- ----- Año común 6,830 929,934 .. ~ EL JAPON (RESUMEN HISTÓRICO) El Japón, dilatado archipiélago de suelo quebrado, esencial­mente volcánico, rico en produlittos naturales y habitado por una raza superior en cuanto gusta de las letras, las ciencias, las artes y la industria, después de dormir 6 vegetar durante siglos, casi de repente alcanzó los nuevos horizontes é ideas del mundo occi­dental, hasta ponerse á su altura y ser á la fecha potencia de pri­mer orden : como esos granos de trigo guardados en el fondo de las tumbas egipcias, que puestos en tierra conveniente, al cabo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 301 _) millares de años de sueño, despiertan y producen riquísimas espi­gas de dorado grano, así el Japón despertó del quietismo oriental para de un golpe czvz1z'zarse y merecer el dictado de Imperio del Sol Levan/c. La historia antigua del Japón no reviste mayor importancia para los occidentales, y se muestra fecuada en guerras y revolu­ciones palaciegas que, por último, trajeron ese régimen doble que allí existía el siglo pasado: un Emperador-Papa convertido en un mito ó poco menos, y un General-Dictador, verdadero señor del Estado. El contacto con los extranjeros aborrec.;idos, los occiden­tales, sin cesar creciente, provocó no pocos disturbios y la forma­ción de dos Partidos que, con el Mikado y el Shogun á la cabeza, se disputaban la preeminencia, hasta llegar á una guerra civil que terminó el 27 de Enero de 1868, con el triunfo absoluto y completo del Mikado, quien ya estaba resuelto á civilizar su pue­blo, para salvarlo de las garras de los odiados europeos. En unos pocos años se hundió y desapareció hasta sus ulti­mas raíces ·el antiguo régimen feudal, para dar campo á un Go­bierno centralizador primero y parlamentario después (1890). Las transiciones fueron rápidas, como que á decir verdad principiaron en I 868, año en que el Mikado aparece en la escena política para producir con <.los actos, al parecer sencillos, una profunda revolución. En efecto, en Marzo, su persona, por siglos guardada antes de la vista tle los profanos en el Santuario de un templo, rccib en una autliencia solemne no sólo á sus conciudadanos sino á los aborrecidos e. ·tranjeros, á los representantes de diversas Potencias europea·. En Noviembre, para mo trar que los cam­bio cumplidos eran irrevocables, abandona la ciudad santa de Kioto, tra Jada la Sede del Imperio á Yedo, cuyo nombre cambia por el de Tokio (capital d 1 Este), é inaugura la nueva éra, la u éra de la luz" (múd-zi), de que hoy tanto se enorgullecen los hi­jo del Japón. in embargo, hasta el año siguiente no terminó la rebelión de los marinos, que sostenían al Sirgum. En 1871 se abo­lieron los clanes y se dividió al Imperio en 35 Departamentos (km) con sendos Gobernadores á la cabeza; en 1873, de una sola plu­mada se borró toda la clase de los sumura1 (nobleza militar) ; en ese año y el anterior se introdujeron al Archipiélago el Calenda­rio gregoriano y la vacuna. En 1874, en 1876, y sobre todo en 1877. estallaron revueltas reaccionarias que el Mikado dominó con grande energía. Después, de 1878 á 1880, se promulgan los Códi­gos Civil y Penal; en 1885 se reorganiza la Administración pú­blica; y por último, el 1 r de Febrero de 1889, el Emperador Mutsu-hito, para coronar su esplJndida obra, expide una Consti­tución y pone los destinos de la Nación del Sol Levante en manos de sus ciudadanos por medio del régimen parlamentario, 6 sea abdicando voluntariamente en el Congreso las facultades dictato­riales de que habían investido al Gobierno veinticinco siglos de historia nacional. Después de la conversión del Japón á las ideas modernas, dos hechos principales dominan la historia del Imperio del Sol Levan- AN V O REPU ll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletin Militar de Colombia '- 302 _J te: la revisión de los tratados con las potencias extranjeras y la guerra con la China. Fue hacia 1872 cuando se comenzó á hablar de la revisión de los tratados, como consecuencia de la famosa expedición diplomá­tica que los americanos enviaron al Japón en 1854, y consiguió la celebración de un arreglo hecho definitivo en 1889. El tratado con Inglaterra data de 1894, el Francés de 18g6. Los nuevos tratados suprimieron el régimen de la exterritorialidad, reemplazándolo por convenciones basadas en el Derecho de Gentes : la contraparte del abandono de los antiguos tribunales consulares por Jos euro­peos, estuvo en la apertura de todo el Japón al comercio mundial, con la sola restricción de la compra de tierras, pues ningún ex­tranjero puede ser propietario en dicho imperio. Los nuevos arre­glos de las relaciones comerciales y marítimas de las potencias occidentales, con el Japón, constituyen el reconocimiento oficial de las transformaciones más admirables y sin antecedentes en la his­toria, cumplidas después de la Restauración de 1868 en la organi­zación política y social en el Imperio del Sol Levante. Cuanto á la guerra ruso-japonesa, demanda alguna explica­ción previa sobre Corea, que es también á la sazón la manzana de la discordia con Rusia. La historia primitiva y antigua de Corea puede resumirse diciendo que fue una serie de guerras con chinos y japoneses, las que terminaban siempre con la sumisión de la península, que reconocía la soberanía ora del uno, ora del otro de sus dos poderosos vecinos, cuando no de ambos al mismo tiempo. Luégo, hacia mediados del pasado siglo, el establecimiento de los rusos en las comarcas que riega el Usuri, elevó á tres el número de los vecinos peligrosos para Corea, la que á partir de ese momento se encuentra, á causa de sus continuos desórdenes internos, en una situación política análoga á la de Polonia á fines del siglo xvm. En 1876, ante las amenazas de lo japoneses-un ejército de éstos se acercó á Seul,-el Gobierno de Corea se vio obligado á abrir sus puertos á los extranjeros, y á dar una satisfacción que en vano intentaron obtener antes franceses, ingleses y americanos, por atropellos contra buques de esas nacionalidades. Los tratados de Corea con las grandes potencias se celebraron de 1879 á 1892. En 1882 estalló en Seul un motín, en el que resultaron muer­tos muchos japoneses y atacada la Legación de este Imperio: un ejército de los ofendidos no tardó en llegar al teatro de los acon­tecimientos y ocupó á Seul. La China, temerosa de que éste fuera el fin de su nominal soberanía, también envió un ejército á la Pe­nínsula. Los japoneses, no sintiéndose en capacidad de afrontar la lucha con el Imperio del Medio, firmaron una Convención con el Rey de Corea, en cuya Corte quedó por entonces preponderante la influencia china, cuya Legación guardaron por algún tiempo 500 hombres. Por entonces se constituyeron en Corea dos partidos : el uno progresista, formado por los partidarios de las reformas y sostenido por los japoneses, y el otro conservador, apoyado por la China. En 1884 una revolución puso el Gobierno en manos de los progresistas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 303 _) pronto seguida por otra de los conservadores, que no• lograron el triunfo, pero sí asesinaron al heredero del trono y quemaron la Legación japonesa. Este Imperio contec;tó el motín enviando 200 soldados para que custodiaran á su Ministro, pero como China hizo otro tanto, las dos potencias se vieron obligadas á celebrar un acuerdo (1885), tanto sobre el número de hombres que custodia­rían las respectivas Legaciones, como sobre las notificaciones que deberían hacerse antes dt! aumentarlos, cuando esto fuera preciso. Dos años después los japoneses pretendieron reforzar clandestina­mente su guarnici0n, pero desistieron de la empresa ante las recla­maciones de los diplomáticos europeos. La hostilidad entre los dos adversarios siguió en aumento, y China, en 1893, quiso hacer lo que antes no lograra su rival; pero corno ya entonces el Japón era potencia militar, esa tentativa y una ofensa irrogada á su embaja­dor en Seul, desencadenó la guerra entre las dos naciones. Las hostilidades principiaron en Julio de 1894 ; el 15 de Sep­tiembre los japoneses triunfaron en Pin-yang (tierra) y el 17 en Yalu (mar), lo que les permitió dominar la Mandchuria y tomar á Puerto Artur (Noviembre). A principios del siguien~e año los ja­poneses obtuvieron otros triunfos y ocupaban á Wey-hay-wei y á Formosa, por lo cual China pidió la paz, la que se firmó apresurada­mente en Simonoscki el 17 de Abril, no por intervención de los eu­ropeos, sino por haber asesinado los vencedores á un enviado chino que se había presentado en el campo de los japoneses á solicitar un armisticio. En dicho tratado China se comprometió á pagar 180 millones de pesos, á ceder á su afortunado contender una parte de Feng-tien (Mandchuria) y las islas Formosa y Pescadores, y á otorgarle no pocas ventajas comerciales. La acción combinada de Rusia, Francia y Alemania, que intervinieron para que el triunfo del Japón no fuera completo, impidieron á dicho Imperio sentar el pie en el continente, pues Rusia lo sustituyó en Mandchuria é In­glaterra en Wei-hay-wei. También de la guerra salió Corea como Estado independien­te; pero los japoneses lograron introducir en la Península el calen­dario gregoriano, que no rige en Rusia, y establecer en ella una como fiscalización de los negocio.s públicos, entrabada de tiempo en tiempo por la intervención de lo's Ministro de Rusia ó de China. En efecto, los japoneses después de su victoria han trabajado por domi­nar en absoluto en Corea y logrado suscitar allí sangrientas reve­luciones en el Palacio Real, lo que virtualmente les aseguró cierto dominio, pero los enfrentó con Rusia que pretendía colocar la pe­nínsula bajo su esfera de acción. Por lo pronto el asunto se arre­gló por un tratado en 1 8g6, revisado en r8g8, y por el cual Corea qued6 bajo el protectorado de las dos potencias: conforme á di­cho pacto Rusia se comprometía á de fender las partes septentrio­nales y orientales de la Península, y el Japón las otras dos ; ambas potencias podían establecer las líneas telegráficas que necesitaran, guardándolas con una tropa de hasta 200 ho·m bres ; ninguna de las dos podía intervenir en las querellas intestinas del nuevo Esta- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 304 _...) do; quedabales prohibido entrar en negocios de ninguna especie con Corea sin arreglo previo de los dos protectores, &c. &c. En ciertos puntos de vista, por estos acontecimientos el Japón adquiría en el Extremo Oriente una situación política que lo colocaba en pie de igualdad con las grandes potencias occi­dentales, pero á la vez convertía á Corea en campo natural de batalla con los rusos, porque éstos, prácticamente, convirtieron desde 1898la Mandchuria en una provincia de su Imperio, median­te las concesiones de vías férreas y el arrendamiento de ciertos puertos y territorios, á la vez que lo!:. japoneses se creaban intere­ses no menos valiosos en la codiciada Península. En resumen, en unos pocos años el Japón ha sabido, no sólo crearse una flota y un ejército ya probados al fuego, sino ganarse el respeto de las grandes potencias, :i las que amenaza con su indus­tria, desarrollada en verdad de una manera extraordinaria. Los estadistas se han inquietado desde hace algunos años por averi­guar cuál sería la orientación de la nueva fuerza con que debía contar el mundo, conforme lo demuestran los siguientes conceptos de Cardier (1901), que á la vez nos servirán para concluír estas líneas: "¿,El Japón se revolverá sobre su enemigo secular, la China? Seguramente sí, si los chinos estuvieran dispuestos para dejarse remolcar. ¿Hacia Inglaterra? Cierto que á esta potencia intere­sa aproximarse al Japón para contrarrestar en el Extremo Orien­te los manejos de sus rivales; mas la alianza de un Estado que tiene una gran armada, pero carece de ejército, no vale la pena para amarrarse las manos. ¿Hacia los Estados Unidos·? Ni pensar­lo : los intereses de las dos Naciones divergen en absoluto en Ha­wai y Filipinas. Es más probable que prefiera libertad para sus actos. ¿Y Rusia? Ese es el punto negro de su horizonte. Es evi­dente que la potencia que ha sentado el pie en Mandchuria querrá, impulsada por los acontecimientos, absorber la Corea en un plazo no lejano. ¿Y los japoneses intentarán detener la marcha del colo­so ruso por ste lado? Evidentemente sí porque á ello los empu­ja su ardor caballeresco y su celo de recién convertidos á ideas extranjera para ello , é impuesta por una revolución. Aceptarán, pues, la lucha · ¿ pen trit nfarán· en ella? Eso es otra co a. Ese duelo se nos antoja erá parecido al del elefante y de la bbllena, con el aditamento de omparsa formidabl s." Cardier tuYo razón en la mayor parte de sus juicios. Es de preverse en el Extremo Oriente el desastre de los rusos en la lucha naval, y el de los japoneses en tierra, por lo cual los dos mon truos seguirán mirándose con o io, bien que separados por las aguas del mar. CORRECCION En el Decreto número 168 de 1904, publicado en el BoLETÍN de 27 de Febrero último, dice el artículo I .0 : Créase una plaza más de Telegrafista~· léase : Telefonista.- (Nota de la Imprenta). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 10

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 22

Por: | Fecha: 20/06/1903

Sll!t.Ill lV-ToJ.to 1 • An.oVII-NUKliRO .2.2 ¡============== ·- .====f Boletfn Militar de Colombia l i : ORG!NO DEL MINISTERIO DR GlffiRR! Y DEL EJÉRGITO J :~------~;~~:~:~:-;~~:~;::~ J:- ~:;~:;:--; ~:;~~~: ---- -~! .i General de Ingeniero• ! j __ :~~c:~~;~~~~i~~~;:~;:~t~~!~~;~~: 1 - Oficial- DECRETO NUMERO 621 DE 1903 (~9 DE MAYO) por el cual se hace cxtensi\'O á todos los miembros del Ejército el aumento d que trata el Decreto legislativo número 553 de 1903 El Vú:epreszdt'llle de la Repúblz'ca, encargado dd Poder E.fecu/¡'z'o, En uso de sus facultades constitucionales, DECRETA Artículo único. Desde el I.0 de Junio del presente año háce-e extensivo á todos los miembros del Ejército de la República q·ue reciben sus sueldos y raciones en papel moneda, el aumento re­ctosos es tal, que sobrepuja á la misma Antioquia. El oro de muy buena ley abunda, principalmente en las Provincias del Atrato, San Juan, Barbacoas, Marmato y Santander; plata aurífera en las de Santander y Marmato; en esta última se encuentra la riquí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia sima mina de Echandía ; grandes cantidades de platino en las co­marcas del Chocó, el San Juan y el Atrato; gran abundancia de cobre, hierro y carbón en la de Cali y en otras partes del Depar­tamento. También se encuentra yeso, cal, azufre, mármol, amatistas, granate, &c. &c. Su suelo es tan feraz, que sin necesidad de mucho cultivo produce caña, plátanos, maíz, tabaco, habichuelas, cacao, café, trigo, anís, papas y toda clase de vegetales. En las selvas se encuentran grandes cantidades de maderas propias para la eba­nistería, la carpintería y la tintorería, plantas medicinales, bálsamos y resinas, palmeras y gran variedad de árboles frutales. La qui­na, el pitayó, el barniz de Pasto, el caucho, el canelo, el árbol del pan y otros muchos se dan también. Gracias á la extensión y ferti­lidad de sus pastos, el Departamento posee numerosos ganados. Entre los animales domésticos se cuentan bueyes, mulas, cabras,. carneros, gran número de cerdos y magníficas razas de caballos. El Departamento tiene más de 500,000 habitantes, sin con­tar unos 30,000 indios salvajes que viven en el Caquetá, el Da­rién y las regione del litoral del Pacífico. La población se compo­ne de la raza blanca, que es la que predomina, la india, la africa­na (que aumenta con rapidez en las comarcas bajas y cálidas), y la mestiza, que vive en todos los climas y localidade5. Industrias Las principales industrias del Depa rtarnento del Cauca son : la agrícola, la pecuaria, la metalúrgica y la comercial. En las provincias del ur hace tiempo que existen fábricas donde se hacen magníficas frazadas, alfombras, esteras y tejidos de hilo, lana y algodón. También hacen canastos, ombrero , hamacas, sillas, peine de carey, y muebles. Es tal la feraci lad del suelo, espe­cialmente en el valle, que los cacaotales, cafetales y las plantacio­nes de azúcar, los platanales y los arrozales se ven en todas partes. La ventajosa situación del Departamento, sus vías fluviales y sus abundantes recursos prestan á sus moradores medios de sostener un comercio muy activo con los Departamentos limítrofes y con algunas de las Repúblicas del Pacífico, particularmente con los Estados Unidos, el Ecuador y el Perú. Por los puertos de Buena­ventura, Tumaco é Ipiales entra toda clase de mercaderías y teji­dos de Cundinamarca y Antioquia, y sale oro, pla~a, platino, cacao, café, tabaco (especialmente el que se cultiva en Palmira), ta.gua, maderas de tinte, barniz, quina, cueros, bueyes, mulas, caballos y cerdos. ' CONTINUACION DEL TRAZO A partir de Popayán, la línea sigue con desarrollo bastante tortuoso hasta Timbío; de allí continúa por terreno más favorable hasta Patía, y de allí, con una tangente larga y casi á nivel, llega al río Guachicono, que cruza para seguir después por la orilla de­recha del río San Jorge, pasando por Capellanía, hasta llegar cer- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 685 -' ca del pueblo de Tablón, de donde desciende con declives acen­tuados, toca en Sombrerillos y Veinticuatro, y llega al río Mayo. Asciende esta corriente, y en pasando por San Pablo y Mamen­doy, sube la montaña de La Quina, salvándola con un túnel. Lué­go el trazo baja rápidamente por el valle del río La Quina, tocan­do en los pueblos de San Bernardo y San José, y franquea el río Juanambú, cerca del otro pueblo de Tablón, á 5,010 pies de altura, habiendo descendido 3.380 pies en las últimas I 5 millas, ósea des­de la salida del túnel. Una vez cruzada la profunda hoz del Jua­nambú y· el río Vado, la gradiente se vuelve muy pesada hasta llegar á la cresta situada al Norte de la ciudad de Pasto, cresta que transmonta á 9,630 pies de altura sobre el nivel del mar; ha­biendo ascendido 4,620 pies en las 25 millas que median entre el río Juanambú y la cumbre. Luégo, tras otras IO millas de des­censo, la línea llega á la ciudad de Pasto. Pasto, capital de la Provincia del mismo nombre, fue fundada en I 5 39 por Lorenzo de Aldana, quien la construyó sobre una de las elevadas altiplanzdes de los Andes, á 8,448 pies sobre el nivel -del mar. A pesar de que está separada completamente del resto de la República por su aislada situación y falta de caminos, la laboriosidad y energía de sus hijos la han colocado en el tercer puesto de importancia de la República, á causa del número de sus habitantes y de sus pró peras y diversas industrias fabriles. Dicen que tiene unos 20,000 habitantes, varios colegios y escuelas de varones y mujeres, el hospital, tres imprentas, como una doce­na de iglesias, y muchas fábricas en que se hacen tejidos de hilo, lana y algodón muy finos, pintura, muebles, &c. &c. 11antiene, entre otros, un tráfico muy importante con el puebllto de Mocoa, capital de la Provincia del Caquetá, población pe ueña y de clima caluro ísimo, situada en la margen del Caquetá, á la entrada de la llanura de este últitno nombre. 1\focoa está tan aislada de la capital y de todos los pueblos importantes del Departamento, á causa de los malo caminos, que la población no pasa de goo ha­bitantes. De las selvas que la rodean se . ·trae el renombrado barniz de Pasto. Esta y otras industrias han dado origen á un buen tráfico entre lo dos pueblo . Al salir de la ciudad de Pasto el trazo asciende, con una gra­diente bastante acentuada, la cima de Santa Gertrudis, situada en la base del volcán de La Galera, llamado también volcán de Pa~to, transmontándola á unos ro,68o pies de altura. Luégo desciende con declives ásperos y muchas curvas. Toca en Yacuanquer, y pasa próximo á B unes, donde hay que volver á subir con gradientes fuertes, á fin de cruzar por Potosí é Ipiales y esguazar el río Carchi, como 2.5 millas al oeste-sudoeste del último pueblo nom­brado. En este lugar la línea penetra en territorio ecuatoriano, habiendo recorrido 332 millas (534.30 kilómetros) entre Cali y el paso del río Carchi. Los gastos de nivelación, albañilería y puentes entre Cali y el río Carchi se calculan en $ 10.685,802, ó sea Ut1 promedio de $ 32,186 por milla ($ 20,000 por kilómetro). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 686 _J El Cuerpo número ~ hizo también un estudio entre Tulcán y Funes en la línea principal, pasando por Túquerres, y á lo largo de los ríos Sapuyes y Guáitara ; pero los indicios no fueron tan favorables para el trazo como lo son en la ruta adoptada. Entre Jos pueblos más importantes que quedan en la línea propuesta, en el mediodía de Colombia, se puede mencionar á Ipiales, capital de la Provincia de Obando, y próximo en impor­tancia á Pasto. Es un lugar situado en la frontera del Ecuador, y asiento de una aduana nacional. Está construído á 10,1 19 pies so­bre el nivel del mar, y tiene 12,000 habitantes, unas cuantas igle­sias, imprentas, escuelas y varios otros edificios públicos. Túquerres es la capital de la Provincia de Túquerres, y está construida sobre­una mesa extensa y rodeada de llanuras adecuadísimas para la cría de animales. Se halla á IO,og5 pies sobre el nivel del mar, y le calculan unos 8,000 habitantes. El clima es frío. Muy cerca de la ciudad se alza el renombrado volcán de Túquerres, llamado también de Azufral, cuya cresta de 13-,353 pies de altura, y for­mada casi exclusivamente de azufre, exhala un olor tan fuerte, que es perceptible á gran distancia durante los períodos de igni­ción ·. Al noroeste de Túquerres se encuentra Barbacoas, que es la capital de la Provif!cia del mismo nombre, y está tendida sobre las riberas del Telembí, á sólo unos 50 kilómetros (3 1.o6 millas) del Pacífico. Es un puerto fluvial importante, y sostiene un comercio muy activo con Tumaco, con Jos pueblos del Departamento de Panamá y con las Repúblicas del Ecuador y el Perú. Dicen que tiene 6,ooo habitantes, varias iglesias, imprentas y ricas minas de oro. Tumaco es la capital de la Provincia de Núñez. Está situada. en una isla en el Océano Pacífico, cerca de la costa, y su situación le presta bastante importancia. El tráfico comercial es notable pues casi todos los vapores que navegan en el Pacífico hacen es.:. cala en este puerto. Tiene una aduana nacional, varias imprenta y edificios buenos, y más de 5,000 habitantes. El Cuerpo número 2 exploró dos rutas en la Cordillera Cen­tral, con el doble objeto de enlazar el valle del Magdalena con la línea principal estudiada á Jo largo del Cauca, y de 1legar á la ciudad de Bogotá. La primera arranca de Cartago, y cruzando el paso del Quindío llega á Ambalema. Esta línea tiene 130 mi­llas (2og.2 1 kilómetros) de largo, y calculamos que la nivelación,. obras de albañilería y puentes, costarán unos $ 4.184,000, ó sea á razón de 32,186 por milla(. 20,000 por kilómetro). La otra línea sale de Popayán, y salvando la Cordillera por el alto de Guanacas, llega á La Plata. Tiene unas 100 millas (r6o.93 kilómetros) de longitud, y costará como $4.000,000, lo que da un término medio de $ 40,000 por milla ($ 24,856 por kilómetro). Por lo dicho se ve, pues, que el trazo preliminar entre el paso de Caramanta y el río Carchi tiene 545·5 milla ( 877.89 kilómetros) de largo; y que la distancia entre el río Golfito y el Carchi, atravesandu todo el territorio colombiano, mide 1,354.4 millas (2,179.10 kilómetros), ascendiendo el costo presu-puesto para albañilería; nivelación y puentes á$ 33.738,424-84, 6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar· de Colombia '- 687 ..J sea á. razón de$ 24,917 por milla($ 15,483 por kilómetro). Esto, por supuesto, sin contar el ramal entre Cartagena y el paso de Caramanta, cruzando por Medellín, cuyo costo ya lo hemos dado en otro lugar. Entre Ayutla y el cruce del río Carchi, cerca de Ipiales, atra­vesando las Repúblicas de Guatemala, el Salvador, Honduras, Ni­caragua, Costa Rica y Colombia, hay 2,397.04 millas (3,857.63 kilómetros), de las cuales 211.3 millas (340.05 kilómetros) en ex­plotación y 2,185.74 millas (3,5 17.58 kilómetros) por construír. El costo presupuesto para las últimas asciende á $ 50.892,9·P .84, por albañilería, nivelación y puentes. CAPITULO XVII SUMARIO Y CONCLUSIÓN Harrisburgo, Pensilvania, Octubre 8 de 1894. Honorable A. J. Cassatt, Presidente de la Comisión del Ferrocarril Interconti· nental-Wásbington, D. C. Muy señor mío : Tengo el placer de transmitir con ésta el Sumario y CDnclu­sz'ón de mi informe, que ha tenido que posponerse hasta la conclu­síón de los planos, á fin de poder comprobar las distancias dadas. Con esto termina mi labor en la Comisión del Ferrocarril Inter­continental. El placer de enviar los papeles dichos, proviene, además, de otros motivos. Doy las gracias á la Comisión y á todos los em­pleados con quienes he tenido que entenderme-especialmente al Ejecutivo,-por el honroso servicio que me ha asignado, la extensión de las facultades concedidas para desempeñarlo, y las gratas relaciones con todo, tales como no han sido i¡ualadas du­- rante mi anterior carrera profesional. El informe pudiera haber sido más completo, á no ser por los obstáculos de otros deberes y mis limitados alcances. Yo mismo conozco sus deficiencias, acaso más que ninguno de sus lectores. Pero ha sido acabado con fidelidad y lo mejor que se pudo, dadas las circunstancias. Eso debe bastar. Sírvase usted presentar mis salutaciones y buenos deseos al Comandante Brown, al Capitán Steever, al Capitán Macomb, al Teniente Kennon, á Mr. Flynn, á Mr. vVilson y á los demás em­pleados del ramo. De usted muy atento, obediente y seguro servidor. W. M. F. SHUNK En el plan de Jos trabajos encomendados á la Comisión, cuatro por ciento fue la gradiente máxima y 359.3 pies (109.5 1 metros) el menor radio de curvatura permitido. Un camino de servicio puede Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 688 -' construírse sujeto á esos límites en la región explorada por el Cuer­número 2 ; pero en algunos puntos se hallará más económico el uso de dos máquinas y una gradiente de mayor inclinación. El texto precedente da el presupuesto de gastos en el orden en que se harán, parte de Sur á Norte, y parte del modo inverso. Viendo que los otros Cuerpos calcularon los gastos de Norte á Sur, parece lo mejor hacer el resumen de la obra del Cuerpo número 2, sujetándome al mismo plan. Las partidas de "Costo" se refieren exclusivamente á la nive­lación, albañilería y puentes, en pesos de oro, y para una sola línea de ferrocarril de la entrevía común de los Estados Unidos ; es de­cir, de cuatro pies y ocho y media pulgadas (1.435 metros). PRESUPUESTO DEL FERROCARRIL De la boca del Por/alón, Costa Rica, al paso de Caramanla, Colombia. De la boca del Portalón, río Millas Kilómetros $ Savegre á David, vía valle de Brus, al Este del río Diquis .................. 209.60 337.31 De la boca de Portalón, río Savegre á David, vía las colinas de la base de la cordillera, al Este del río Diquis ................................• 197.00 317.02 De David á Panamá ............ 274.40 441.59 Total de la alternativa de Brus ... 484.00 Término medio por milla, 18,525 Término medio por kilóm.,. · r r,5 1 1 Total de la alternativa de lasco-linas de la base de la cordillera ..... 471.40 1 érmino medio por milla, • 18,643 Término medio por 1-ilóm.,. • 11,574 De Panamá á Y avisa ............ 172.74 Y avisa á Riosucio ................ 105.00 De Riosucio al paso de Cara-manta ..................................... rg5.8o Total de Panamá á paso de Ca- 758.61 278.00 r6g.oo 316.70 ramanta ................................... 474·54 763.70 Término medio por milla, $ 26,888 Término medio por kilóm., $ 16,708 Agregado de la boca del Porta­lón al paso de Caramanta por la vía de la alternativa de Brus ......... 958.54 1.542.60 Término medio por milla, $ 22,666 Término medio por kilóm., $ 14,084 4.123,420 4·657,280 8.780,700 3.614,000 3·350,000 5·796,1 10 12.76o,II 21.726,230 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 68g _) De Carlagena al paso de Carama1lla, Colombz'a De Cartagena al río Cauca, cerca de Cáceres........................ 244.10 392.82 Del río Cauca, cerca de Cáce:- es, á Medellín..... ... ... .. ... .... .. .... r28.oo 206.oo ~ De Medellín al paso de Cara-manta, vía del valle de Sinifaná.... 78.60 126.49 .. Total de Cartagena al paso de Caramanta ............................... 459.70 72.5..32 1 Término medio por milla, $ 24,445 Término medio por kilóm., $ 15,190 Paso de Caranzanla, Colombia, á Quilo, Ecuador Del paso de Cararnanta á Cali 2 r 3.50 343·59 De Cali á Quito................... 49 r.oo 790. r 7 Total del paso de Caramanta á Quito ...................................... 704.50 1,133·76 Término medio por milla, $ 29,07 5 Término medio por kilóm., . • r8,o67 Gran /ola!. Línea prt'ncipal 4·7I3,g00 3·672,568 2.631,179 11.017,707 4.67g,88o 15.803,400 De boca del Portalón á Quito 1,663.04 2,6¡6.36 42.2üg,510 Término medio por milla,. 25,380 Término medio por H16m., · 15,77 r De Cartagena á Quito ......... r,r55,20 1,85g.o8 3L500,987 férmino medio por milla, , ' 27,268 Término.medio por kilóm., 16,944 RA.l'liALES ])e Mtdellfn'4'á la cumbre de la Qu/tlra, al Oeste de .Bolívar, por la vía ~ dtl valle de Sz!rlfami Millas Kilómetros $ De Medellín á las cercanías de la quebrada 'Margallo ................... 48.6o 78.21 1.955,250 De la quebrada Margallo á la boca del río an Juan ................. Del río San Juan á la Quiebra, 7.00 11.27 157,780 radien te normal.. ... . ................. 28.70 46.19 l. 154,750 Total ........................ 84.30 135.67 3.267,780 ~ iElliE IV-TOMO I-44 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--690-' .De Medellín á la cumbre de la Qmebra, vía de J?redonia De Medellín al paso de Cara-manta .......•..................... ... ... . 51.60 83.04 Del paso de Caramanta á la boca del río San Juan.................. 23.00 37.01 De la boca del río San Juan á la cumbre de la Quiebra.............. 28.70 46.19 Total........................ 103.30 166.24 Término medio por milla, $ 40,31 1 Término medio por kilóm., $ 25,049 2.4gi,20Q 518,140 1.154,750 4.164,090 Suponiendo la línea principal constru(da en el río Cauca, al Sur del paso de Caramanta, las partidas intermedias del costo en los dos presupuestos anteriores deben cancelarse, por quedar forman­do parte de dicha línea principal. De Cartago á .Ambalema, via del pas{) de Quzttdío Díganse............ 1 30 millas, 209.2 kilómetros, $ 4· 184,000. Término medio por milla, $ 32, 186 Término medio por kilóm., $ 20,000 De Popayán á La Plata, sebre el Alto Magdalena Díganse ............ 100 millas, 161 kilómetros, $ 4.ooo,oco. Término medio por milla, $ 40,000 Término medio por kilóm., $ 24,356 Escasean las ilustraciones de nuestros estudios á causa de un accidente en que un inesperado golpe de luz echó á perder 14S. películas, gran pérdida, porque las vistas se escogieron con espe­cial referencia á. la topografía y vegetación del país. Fuimos de Cartagena á Costa Rica en el vapor Athos, de la línea Atlas, y después tuvimos la buena suerte de regresar e el mismo barco. Es un pequeño mundo de industria, admirable­mente reglamentado y bien servido desde Capitán hasta Fogonero, limpio de popa á proa, como las lecheras de la vieja Polly Rein­hait, que para elogio es decir mucho. Cierro estas páginas con los cumplidos que merecen mis ca­maradas. No me olvido de cuanto merece William Hilton, el ne gro de Jamaica que tuvimos de cocinero. Se unió á nosotros en. Guayaquil, habiendo sido recomendado por el Cónsul General Sor­by, y nos acompañó hasta nuestro destino final. Puede servir de intérprete en fr<.S.ncés, español é inglés; es excelente conocedor de caballos y arriero de primera clase, es decir, diestro en empa­car y cargar, y hábil para manejar las mulas. Como cocinero en campaña no tiene superior, y, además, es un mayordomo de toda confianza. Le conseguímos otro empleo antes de nuestra par-. tida final de Cartagena. La Comisión de Ingenieros que vaya por aquellos lugares se puede contar feliz al obtener los servicios de William Kilton. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- ()s) l ...J Séame permitida una p a labra sobre Apolinar Cintero, e muchacho indio español de Chocontá, en Cundinamar ca, quien nos acompañó hasta Cartagena. Tiene 15 años, es inteligente, modes­to y valiente. Le recibímos, á falta de otro mejor al principio, y le conservá.mos hasta lo último, como uno de nuestros más fieles ad­juntos. Ojalá le proteja algún buen ciudadano. Ahorró cien pesos para su madre, mientras estuvo con nosotros, y todos contribuí­mas á escote á los gastos de su regreso, á fin de que pudiera po­nerl os íntegramente en sus manos. ¡ Que el Angel de la Guarda vele por mi joven Apolinar 1 Mr. James Parker, de Nueva Jersey, tuvo que vencer dificul­tades entendiéndose en lo referente á nuestros desembolsos y las-. cuentas respectivas. Reúne todas las condiciones posibles de talen­to, experiencia, idoneidad y honradez acrisolada. En gran parte se le debe el buen éxito de nuestra misión. Los trabajos de campo se hicieron bajo la dirección de Mr .. J. D. Garrison, de Tejas, Principal Asister,te, después de hacer di­misión Mr. Burgess y Mr. William J. O' Connell, del Distrito de Colombia, Asistente Topográfico. Cada uno de ellos con la compe­tencia apetecible para reemplazarse uno á otro; cada uno maestro en su género especial, fiel, hábil y enérgico, pero de diferentes tem­peramentos; de manera que el firme y deliberado tejano y el bri­llante y excitable irlandés, tenían, de vez en cuando, sus emulacio­nes y divergencias sin consecuencias, y que siempre nos divertían. Iban aparte, pero empujaban de consuno el mismo arado, á la. manera que lo hacen dos buenos bueyes, y lo llevaban más llana­mente y daban por resultado un surco más recto y más hondo, acaso con motivo de tales desviaciones. No se crea que había dis­cordia por tales discrepancias, sino más bien la especie de varie­dad que asegura la concordancia. Siempre alertas en el calor y el frío, en tiempo nublado ó sereno, como la estrella de Goethe, sin prisa pero sin descanso (unhasling, mzreslmg). En un día de buenas condiciones;en Veraguas,hicieron la mensura de 18.25 millas (29.37 kilómetros), y en 21 días de trabajo, con todas las condiciones fa vorables, completaron 28.S millas (46o.25 kilómetros), dado un término medio de 13.6 millas (21.89 kilómetros). A los excesivos esfuerzos de dichos caballeros debe la Comisión lo mejor de la .obra del Cuerpo número :¡, -----~----- TÁCTICA DE LAS TRES ARMAS POR EL GENERAL KESSLER (Traducció n del Mayor D. José II. Rossendi) E 1PI.EO DE LAS DIFERENTES AIUfAS Arlz'llería.-La artillería es otra arma auxiliar de la infante­ría, á la que no presta su concurso sino en el momento de la lucha,. fuera de la cual es más bien un embarazo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 6g2 _.) En virtud del alcance de su tiro, la artillería comienza el ata­que. En la defensiva, como en la ofensiva, abre el fuego desde el momento en que distingue netamente un objetzvo. Es cerca de ella y bajo su protección como se concentra la in­fantería, á la cual facilita las maniobras y la marcha avanzando. Las formas y los obstáculos del terreno limitan las posiciones susceptibles de ser ocupadas por las baterías; por consiguiente, la artillería tiene que elegir primeramente su situación de combate, y por ende al rededor de ella se agru¡.>a la infantería, para la cual todos los terrenos son accesibles. Bien entendido que es el Comandante general quien determi­na las posiciones que debe ocupar la artillería; pero la elección del emplazamiento particular de las piezas, por el punto de vista técnico, es siempre atribución del Comandante de las baterías. En la artillería se ha manifestado, durante mucho tiempo, una tendencia análoga á la que había prevalecido en la caballería, es decir, buscar la lucha con la artillería contraria, y con este fin co­locar en la cabeza de las columnas el mayor número posible de baterías, para asegurarse desde el princi¡.>io la superioridad. i no hay un peligro, hay por lo menos grandes inconvenien­tes en exagerar la cantidad de artillería que se hace marchar á la cabeza ; el peligro es aventurar las baterías, sin protección sufi­ciente, demasiado lejos del grueso de la infantería; el inconvenien­te es que se arríe ga el no poderse situar como se debe todas las batería de que se dispone. El n ímt~ro de baterías que pueden empeñarse desde el co­mienzo de la acción, depende de la e.·tensión del frente á batir; pero d pe 1d también, en cierta me ida, de la xtensión d los si­íos que s pue l y se debe ocupar. 'i se coloca en la cabeza un número e ·ce iv de baterías, cuyo empl o inmediato no se precis , están expuesta á no encon­trar _ituación fa vorablc para instalar e provision ]mente, sea n po-ición de •i:,ilancia, sea en pdsición de e p ra. E tas eber·'n que­dar inactiva detds de puntos abrigados ue podrían e:- utilizados y ocupados por la infantería á medida que llegara, lo que sucede­ría i se mantuviera una repartición racional de estas,armas. Lo contrario hace que un arma usurpe 1 lugar de la otra. P ner á vanguardia el mayor ntímcro posible de baterías tie­ne á menudo p r efecto privar á las divisiones de la artillería que les corresponde. El procedimiento no es de recomendar, pues las divisiones no verán más su artillería, y el General de Divis1ón no di pondrá, por tanto, del potente elemento que debe prepa rar la entrada en línea de sus regimientos j e tará privado del material constitutivo de su división, con el que daría más valor á la interven­ción de la infantería en la lucha. La artillería divisionaria, que s el punto de apoyo de la in­fantería de la División, no podrá jugar el papel de preparación y de protección que le incumbe, si se la sustrae, atmque sea momen­táneamente, á la autoridad del General que manda la División de infantería. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 693 -' Más que nunca, la División de infantería debe formar un cuer­po táctico compacto, del cual hay peligro en dislocar los elemen­tos, sobre todo en el momento de la entrada en la línea de batalla. Para la artillería como para la caballería, su verdadera mi­sión en la guerra no está en buscar desde los comienzos una lucha aislada contra su propia arma. "Una vez esta lucha terminada (la aislada), dice el Regla­mento del 28 de Mayo d .. 1895 en su artículo 135, la artíllería no debe tener más que un fin, y es el de apoyar, cueste lo que cueste, material y moralmente, á la infantería en los períodos sucesivos del combate." ¿Para qué reconocer que la lucha de la artillería se termina? Sucederá rara vez, por no decir jamás, que la artillería de uno de los beligerantes sea completamente reducida al silencio. Es exacto ::¡u e el fin que se propone la guerra es la destruc­ción de las fuerzas organizadas del adversario, es decir, poner á sus ejércitos fuera de concurso, hacer que no sean ya temibles, para permitir al vencedor dictar las condiciones de la pa7.. Pero no está probado que se llegará á tal resultado de la manera más segura buscando el batir sucesivamente las partes constitutivas de los ejércitos, la caballería en primer lugar, la artillería en seguida. Solucionar la cuestión así, no es lógico sino estando seguro del triunfo en lo empeños parciales. La infantería tiene necesidad de la poderosa ayuda de la ar­tillería para salvar la zona batida por los fuegos. Esta ayuda será insuficiente si las baterías son expuestas de antemano en un duelo de artillería en el que, quedando á retaguardia la infantería, no puede sacar ninguna ventaja inmediata. La artillería á que s di-era como mi ión primordial hacer callar el fueg de la~ piezas del enemigo, e taría obligada á supo­ner que encontrará un terreno que le permita de plegar un núme­ro de baterías uperior al de la del adversario. E to no es siem­pre posible, y lo contrario es lo común. ¿ Por qué, entonce-, pri \ arse de antemano ele la ventaja de ocupar con la infantería las partes del terreno que no puede utili­zar la artillería ? De los razonamientos precedentes podemos concluír que no es prudente ni racional colocar por principio la masa de la artille­ría en la cabeza de la columna. Nuevas tendencias se manifiestan en la artillería desde que ha sido puesto en servicio el material de tiro rápido; son debidas principalmente á la potencia y á. la rapidez del tiro que permiten obtener, con un número limitado de baterías, resultados que no se obtenían otras veces sino por la convergencia de los fuego de un gran número de baterías. La necesidad de facilitar la marcha progresiva de la infante­ría desde los comienzos de la acción, y de apoyar sus ataques, esta corroborada en el último nuevo Reglamento francés, con la convic­ción más absoluta; y la economía de las fuerzas está admitida en principio con la recomendación de no emplear, aun en la lucha de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 6g4-' la artillería, sino el número limitado de elementos que se juz­gue necesario para sostenerse 6 para dominar á la artillería del adversario. En resumen, la lucha de la artillería no se debe buscar en to­das las circunstancias como el principio del combate. Darse este primer fin conduce á menudo á elevar prematuramente y á privar á. una parte esencial de la infantería del apoyo inmediato de la artillería, sin la cual sus esfuerzos son estériles y ~us sacrificios inútiles. La lucha no se divide en trozos sucesivos y escalonados, sin trabazón : primeramente, combate de las caballerías, lucha de la artillería en seguida, y para terminar, combate de la infantería. No : la batalla es una, y es la infantería quien la lleva, dirigiéndola; todos los esfuerzos de la caballería y de la artillería deben tender hacia un fin único : favorecer la marcha y los éxitos de la infante­ría por una cooperación activa, eficaz y continua. Itifanlería.-La infantería juega en el combate el papel prin­cipal; es el éxito de la infantería lo que da la victoria. Las armas .que le son añadidas, tienen por misión facilitar su tarea. La caballería escolta á la infantería y la conduce al terreno de la lucha, dándole la seguridad que precisa para conservar su vigor y su moral intactos, hasta que empiece la lucha propiamen­te dicha. La artillería rompe los obstáculos materiales que levanta la resistencia del enemigo, y favorece as( la marcha penosa de la in­fantería en toda la extensión de la zona que separa á los adver­sarios. La táctica de la infantería es simple : se da como fin en la ofensiva la ocupación de las posiciones enemigas, que es la verda­dera sanción del triunfo. Desde el principio del empeño, todo el interés del asaltante -está en ganar, avanzando rápidamente, terreno para acercarse lo más posible á la línea enemiga. Cuanto más se acerque, mejor se ~endirá cuenta del efecto producido por sus fuegos, mejor juzgará el momento oportuno para lanzar sus tropas al asalto cuando haya obtenido una superioridad efectiva. E.l primer problema consiste, por tanto, en llevar frente al ad­versario y á distancia conveniente, una línea de fuego de intensi­ad superior á la de la defensa. El Reglamento de maniobras da para salvar las zonas bati­- das, disposiciones de marcha destinadas á responder á dos necesi­dades: evitar las pérdidas y conservar la facultad de luchar ins­tantáneamente, por el fuego, cuando no .res posible que continúe la marcha avanzando. Para atenuar los efectos mortíferos de las armas nuevas se .ha buscado dar más flexibili~d y tenuidad á las formaciones, ha­ciendo variar, según los expenmentos de polígono, sea la distancia, sea los intervalos, sea la misma disposición de marcha de los ele­mentos de infantería. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 6<)5 --' Pero, por más que se haga, toda formación visible para el •enemigo ofrecerá un blanco que provocará el tiro de su artillería, -y la potencia del tiro del nuevo material es tal, que producirá, aun ·sobre las líneas más débiles, una merma muy superior á las pre­ ·visiones antiguas; esta disminución de combatientes, produciéndose durante un tiempo siete ú ocho veces más corto que antes, dará también por resultado una depresión moral suficiente para aflojar todos los vínculos de la disciplina. Basta que una batería de la defensa vea claramente, más 6 menos á 3,000 metros, un batallón en formación de combate, para hacerle sufrir en algunos minutos una pérdida aproximada al cuar .. to de su efectivo. 1 Si las disposiciones de combate de la infantería recomenda­das por el reglamento ofrecen tal vulnerabilidad á las grandes dis- · tancias, ¡qué pensar de los procedimientos usualP.s en las grandes maniobras, donde frecuentemente se ve dar el asalto con líneas densas, de varios hombres de profundidad, sostenidas á poca dis­- tancia por batallones en columna 1 Se puede objetar que las grandes maniobras no pueden dar ·la imagen fiel de la guerra, puesto que conducen fatalmente á cada partido á llenar el programa en todo, á la exhibición y á satisfacer á los espectadores. Las tropas habituadas á la práctica del terreno de los ejerci­cios quedan conservando los intervalos, las distancias, la dirección, y aun se hacen ver á propósito, no obstante las expresas recomen­- daciones que les son hechas todos los años, de avanzar siempre al abrigo de las quiebras del terreno. En realidad, la intensidad del fuego haría renunciar con ·rapidez á procedimientos tan defectuosos que no resistirían ni á ·la primera aplicación que de ellos e hiciera. Desgraciadamente, las enseñanzas de la guerra se pierden pronto, y en un ejército que no la hace, la enseñanza dogmática es la que acaba por predominar. Después de 1870 los jóvenes Oficiales se han dado con entu- ~ siasmo al estudio de las campañas de Napoleón, reprochándose á la anterior generación el haberlas ignorado; seducidos por los éxi­tos de esa grande época, han adoptado las formas tácticas sin te­ner en cuenta, como es debido, la diferencia de armamento, y se .ha creado poco á poco una escuela nueva, aconsejándose las for­. macioncs densas, no solamente para las marchas y maniobras que preceden la acción, sino para el mismo combate. Toda una terminología militar se ha implantado en la ense­ñanza moderna, que pretende encontrar ahora fórmulas que ga­ranticen el éxito, y que se complace en el uso de expresiones de efecto, como : tropas de choque, masas de maniobras, &c. La influencia de estas tendencias se ha hecho sentir en las modificaciones expenmentadas por los reglamentos de maniobras. El reglamento de 1875, elaborado por oficiales que conocían la guerra, había con cuidado eliminado de la zona batida toda formación compacta; afirmaba la imposibilidad de moverse en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-6g6-.J o r den cerrado bajo el fuego, y lo más que admitía en el combate del batallón era la intervención, en el momento del asalto, de la última compañía de reserva unida 6 compacta en la mano de su jefe. El Reglamento de 1884, modificado en 1894, entra en una vía nueva : recomienda el empleo de pequeñas columnas como for­mación para las tropas de tercera línea en el momento de dar e! asalto. Hoy día las enseñanzas del pasado están completamente olvi­dadas, y ciertos tratados de táctica de infantería, haciendo revivir procedimientos antiguos-reconocidos impracticables por los ex­perimentos de las últimas guerras,-llegan á considerar la columna como una formación de combate posible para las tropas llamadas dt choque, que son las que dan el ataque decisivo. El fuego, con su brutal realidad, pondrá pronto las cosas en su lugar, y hará disiparse como humo todas estas bellas teorías sobre el empleo de las masas. Los oficiales que no han hecho la guerra admiten de buena fe que una tropa enérgicamente mandada, debe allanar todos los obstáculos; ignoran que el fuego, á más de las pérdidas que oca­siona, ejerce una acción deprimente tanto más intensa cuanto las pérdidas sufridas se producen más rápidamente. Prescindiendo de la prueba de la rapidez del fuego, basta comparar las épocas por el punto de vi ta de la potencia de los armamentos, para reconocer que los procedimientos tácticos de las guerras del Primer Imperio son impracticables en nuestros días, pues una de dos: ó bien el defensor, aniquilado por los fuegos del ataque, habrá abandonado todas su posiciones, y ntonces la en­trada en línea de gruesas masas para ocuparlas es imítl, ó bien el defensor habrá podido mantener en buena situación algunos fusi­les y cañones que detendrán de golpe )as columnas de a alto; Jas compañías de primera línea tal v z lleguen á la po ición enemiga, pero las columnas compactas que las siguen, lejos de aportar un refuerzo, que quizá no sea necesario, podrían producir el desorden general, tal vez el desastre, por el número asombroso de baja_ que sufrirán. Del examen razonado de las consid raciones que preceden, se pueden sacar las conclusiones siguientes : 1. .. Las disposiciones del combate, dadas por el reglamento de maniobras, son demasiado vulnerables para ser empleadas en las partes del terreno batido, visibles por el enemigo; 2. 0 Los terrenos descubiertos, completamente llanos 6 des­provistos de toda ondulación, son desde hoy en adelante prohibidos á l a infantería. El problema consiste, por co:1siguiente, en el ataque, en hacer aumentar progresivamente las tropas de infantería bajo el fuego de la defensa, en condiciones tales, que conserven durante los cua­tro kilómetros de la zona batida que tiene que recorrer, una fuerza moral suficiente para triunfar de las últimas resistencias del enemi~o . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 697 --' El medio práctico es hacerlas marchar al abrigo de la vista del enemigo, para que así éste esté privado de medios para reglar su tiro. Es cierto que es lento el avance cubriéndose; pero vale más emplear dos horas en acercarse al enemigo un kilómetro sin ha­ber sufrido bajas, que salvar la misma distancia en quince minutos, después de haber perdido el cuarto de su efectivo. Se dice también que el avance cubriéndose trae la dislocación táctica; mas debe tenerse presente que, en terreno quebrado ó cor­tado, no es posible que haya formación táctica absoluta : las dis­posiciones del Reglamento deben abandonarse, y la infantería avan­zar en las formaciones de marcha más favorables para sustraerse á la vista y á los tiros del enemigo. En la zona batida, propiamente hablando, no hay más táctica de infantería; la verdadera táctica se resume en el ¡'Seguzame! del jefe. Es incunvencia del Jefe elegir los procedimientos que le pa­rezcan mejores para co11jormar las fonnacümes al tcneno, sin preo­cuparse de las vueltas, revueltas y retrocesos momentáneos que impondrá á su tropa, de los alargamientos que resultarán de la du­ración del trayecto, y de los cambios laterales que separarán por un instante á la tropa de la verdadera dirección. . Una infantería que así camina, cubierta, llevada hasta 400 metros de la posición enemiga, habiendo experimentado pocas ba­jas, ó ninguna, estará en buen estado en manos de sus Jefes. En plena posesión de su energía física y moral, se encontrará en las mejores condiciones para dar el asalto, después de haber lanzado una lluvia de fuego sobre las posiciones enemigas. Recapitulando, para la infantería hay menos necesidad que para las otras rma , de formaciones de mar ha y de disposicio­nes tácticas determinadas, destinadas á responder á los diferen­tes casos que pueden presentarse en la guerra. El jinete, ligado á su caballo, no tiene más arma que el cho­que ; el artillero, clavado á su pieza, no posee más que el fuego. No pueden, ni el uno ni el otro, luchar ai ·Iadamente; para produ­cir un efecto útil en el combate, es necesario, cada uno en su me­dio, reunir e por grupos y combinar sus esfuerzos en una acción de conjunto que justifique la necesidad de una disposición consagrada por el Reglamento. La misma obligación no existe para el infante, el que en sí mismo es un combatiente completo, en el cual la individualidad constituye su principal fuerza; y es á desenvolver el individualismo del soldado á lo que debe tender la instrucción en tiempo de paz, exaltando la moral del hombre para acrecentar su propia con­fianza; á hacer comprender al infante que por su movilidad, su iniciativa, su habilidad para aprovechar las quiebras del terreno, puede, á pesar del vigor de la defensa, acercarse al enemigo á una distancia bastante corta para verlo de frente, abrumarlo con su f'.lego y apreciar el valor de las circunstancias para dar I golpe recto á fondo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-6g8--' Se quiere, y con razón, desarrollar la iniciativa individual del simple soldado. Es necesario también guardarse de limitar ó encadenar las jerarquías, estrechándolas en las rígidas fórmulas de un regla­mento del cual no les es permitido salir. La libertad individual que es indispensable dejar al infante, debe extenders~ en esta arma á todos los jefes de unidades subal­ternas- á los Capitanes en primer lugar,-quedando autorizado cada uno de ellos para apropiar las disposiciones de marcha y de combate de su tropa respectiva al terreno que tiene que recorrer y conquistar. Es al Jefe superior á quien corresponde velar por mantener las nirecciolles, fijar los objetivos y la convergencia de los es­fuerzos. Nuestros diversos reglamentos de maniobras están todos ins­pirados en la antigua táctica lineal, que hacía de la línea desple­gada, rígida y continua, la base de la formación del combate de la infantería. No obstante las modificaciones sucesivas que han tenido por fin dar más tenuidad á las formaciones, siempre se man­tiene el contacto estreeho de las unidades de combate, la yuxtapo­sición de los diferentes elementos, de modo de presentar en la ofensiva una línea continua de asaltantes. Esta rigidez de las formaciones no es ya necesaria, y se puede señalar que el aumento continuo de la precisión y del alcance de las armas, debe tener por consecuencia lógica un aumento corres­pondiente en la libertad de maniobras de las unidades de com­bate. Hace un siglo, la infanterfa, armada con fusiles cuyo alcance no pasaba de 100 metros, estaba obligada á combatir como tabla, alineada y rígida, manteniendo con cuidado el conttcto, y hasta el tacto de codos de todos us elementos ; un intervalo de soo á 6oo metros que hubiera interrumpido la línea, habría permitido á un enemigo hábil deslizarse en este intervalo y maniobrar para batir sucesivamente los dos trozos de la línea, que no podían prestarse mutuo apoyo por el fuego. Con armas cuyo alcance eficaz llega á 2,000 me tros, una ma­niobra tál no es posible. No es sino en los campos de instrucción, en las grandes maniobras, donde son permitidas fantasías d e este género. Puédese concluír que ya no hay inconvenientes en extender hasta cerca del alcance máximo de las armas los intervalos que separan las gruesas unidades de una tropa, con la condición de que los intervalos sean vigilados por exploradores que iluminen todas las situaciones, y dispuestos de tal modo, que ninguna tropa enemiga pueda deslizarse inadvertidamente por los pliegues del terreno de los intervalos. Se comprueba todos los años, en el curso de las maniobras, todo lo mal asegurado que está el servicio de verdaderos explora­dores, hecho con ~olo hombres á pie, por sagaces y andarines que sean. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-699-' El infante aplastado por el peso de mochila y municiones, no es propio para ejercer una vigilancia eficaz en una zona extendida -cuya exploración le es confiada. Es toda vía menos propio para transmitir rápidamente y al través de todos los terrenos, una indicación importante al jefe G.e la .tropa de quien depende. Para obviar esta insuficiencia del servicio de descubridores, se destaca á menudo en las maniobras, agrega­dos á cada regimiento de infantería, dos ó tres jinetes que han prestado siempre excelentes servicios; pero esta medida tiene el inconveniente de recargar á la caballería divisionaria, cuyo servi­cio propio es bastante penoso. Sería preferible dotar á cada regimiento de infantería de un grupo de jinetes denominados descubridores, montados en caba­llos de talla pequeña; no se trataría de hacer de estos hombres jinetes impuestos de todos los principios de la equitación, sino hombres de infantería que recibirían su instrucción especial en el regimiento y la compañía á la cual pertenecieran, lo mismo que sus caballos. Estos últimos serían elegidos entre los caballos de poca alzada que no utiliza para sus remontas la caballería ; lleva­rían la carga en una silla cómoda,especie de albarda que tampoco implicase para la infantería transformar sus descubridores en com­batientes á caballo. Esta organización, cuyo génesis no es nuevo, ha sido puesta ~n práctica en Argelia y en algunas expediciones lejanas, donde ha rendido servicios excelentes *; pero para sacar de ella todo el fruto esperado, á fin de cubrir á lo lejos las tropas de infantería, en el combate, en posición de espera, y asimismo durante la mar­cha, es necesario limitar el empleo de estos hombres montados al servicio stu' ghurú, para el cual recibirían la instrucción como los e.·ploradores de á pie, instrucción dada en la compañía misma á la que pertenecieran, y no hacer con ellos grupos ó unidades comba­tientes destinadas á llenar otras misiones. Estos exploradores serían en el regimiento especialistas indi­viduales con el mismo título que los ciclista o:;. Su número podda ser . limitado al 'principio á dos por compañía. El regimiento de infantería tendría as( garantizado un servicio de verdaderos individuos que acla!·arían las situaciones, dándoles la libertad de movimiento preciso para aprovechar en su camino todos los repliegues del terreno, sin estar pensando en conservar con las unidades vecinas un contacto permanente, el que no se obtiene sino en detrimento de la flexibilidad del movimiento del conjunto. • Los descubridores serán agregados á la infantería, puesto que la peque. ñez de sus caballos los hará poco propios para las cargas de caballería .•..• Si agregáis un puñado de desct.lbridores á cada División de infantería, es necesario que estén montados en caballos de los cuales la caballería propiamente dich~ no se sirve ...... La pequeñez de tales caballos no tentará á los Generales de ca. ballería. (Mtmorias dt Nap1lt6n, escritas por Montholon ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boleth1 Militar de Colombia '- 700 ....J , ING:ENIERIA Y DIVERSOS SERVICIOS La expre5ión " táctica de las tres armas," por la que se desig-- . na la acción combinada de la infantería, de la caballería y de la artillería en el combate, ha sido interpretada de continuo en un sentido estrecho, dejando suponer que los soldados de estas tres. armas eran los únicos que tenían el privilegio de ser designado con el nombre de combat/entes, El arma de ingeniería, cuyo concurso es tan útil en la guerra de campaña, adquiere cada día influencia preponderante, so­bre todo en la guerra de sitio ó de posiciones; ella lucha, por su trabajo, con peligros iguales á los que arriesgan los soldados de las otras armas ; los zapadores son combatientes con el mismo tí­tulo que los infantes, los jinetes y los artilleros. En virtud de la profundidad de la zona batida por los nuevos armamentos, se puede decir casi lo mismo de los soldados de todos los servicios, y en realidad no se les puede rehusar el título de combatientes por la única razón de que están en la penosa situa­ción de soldados que reciben golpes sin tener la satisfacción de­devolverlos. Tal vez precisen más serenidad de alma; y todos son los miembros de un organismo que, desmembrado, sería ineficaz para un efecto útil. Conlz"mí.a (De la Revista dd BoldÍ11 Afilitar Je Bucnosaires) Variedades PEREGRINACION DE ALPHA POR :MANUEL ANCÍzAR (Continúa) ¡ Notables contrastes !-El pueblo llano de Piedecuesta es mú­sico y poeta; y el pueblo encumbrado, antiguamente llamado clase alta, no es poeta ni músico: entre el pueblo llano hay tertulias y serenatas; entre las familias de rumbo, que por fortuna son pocas,. faltan lo uno y lo otro con tal exceso, que viven aisladas, reduci­das á fumar solas sus tabacos, y entregadas á tristes rivalidades que les imposibili.tan cualquier diversión, pues al punto que alguna se proyecta, comienzan á averiguar si se han convidado señoras de prz'mera ó de segunda, clasificándo.5e así ellas mismas, como si fue­ran andullos de tabaco, y resultando á la postre que no pueden reunirse, ó apenas se juntan por rareza en número suficiente para formar un baile vacío y glacial-¡ Miserias humanas, en que la. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- JOI _1 -vanidad se hace pagar con usura en aburrimiento y h oras des­abridas, los mentidos triunf~ que aconseja 1 Multitud de jóvenes amables y agraciadas que animarían un sarao, pasan los ratos de solaz guardadas en sus casas, 6 si salen, van sin acompañantes, cual si formaran una tribu enemiga de la tribu de varones. La cual tribu de varones sufre las consecuencias de esta: se­paración canónica en los modales, que jamás se formarán sin e l trato de la mujer, alma de la sociedad, y en las costumbres, que por precisión Yan torcidas. Por ejemplo, hay en la plaza y al pie de las rejas de la cárcel una gruesa viga tendida sobre apoyos de no importa qué, viga monumental, objeto de la predilección y e l entusiasmo de los señores notables de Piedecuesta. Llámanla El Palo, y su historia y vicisitudes se conservan religiosamente en la memoria como tradición patriótica. Cuando cortaron esa viga para una fábrica, no imaginaba los honores y confidencias que la esperaban. Fue recibida en triunfo con música y cohetes, mejor que si se hubiera tratado de la instalación de una escuela de ni­ñas, y colocada en el Jugar que ocupa, comenzó á sufrir el peso de una docena de concurrentes que sobre ella se sientan desde que declina el sol, sacan la mano derecha por la abertura de la ruana, conserYada como signo de progreso, 'apoyan la barba y se están callados hasta que alO'uien pasa en mal hora por enfrente. -Bonita mula lleva D. Ca imiro, dice uno de los tacitur,nos. - f, replica otro, pero tropieza de las manos. -Y toda vía la debe, añade un terc ro desperez:ínclose. -¡Hombre!, yo no saLía tanto; aunque es verdad que, según afirmaban sta mañana, Ca imiro está para quebrar. Y sigue la corredera por este orden, e hanclo á la plaza cosas ue 5i perjudican al pobre D. Ca imiro, de ficio comerciante, no hacen menor s daños á lo y á las que le siguen en la despiadada revista. ¿Qué rueba e to '?-Que el hombre atareado, corno lo son los d Pied ~cuesta, cuya la orio idacl e pr verbial, necesita de algunos momentos de desean , necesita del·ajcno trato, para tro­car sus ideas con otro; y cuando falta la cordial y cuotidiana comu­nicación con la mitad civilizadora de la soci dad, hay que echar mano de cual uier asatiempo del Lillar, del R1lo, de esas distrac­ciones que paulatinamente van mermando las ideas y empobre­. ciendo 1· inteligencia, en t 'rminos que al salir despué para otros lugares meno. ingratos, nos asombramos de nuestro insensible, irre­parable retroceso moral. Piedecue~ta, por la naturaleza de las cosas, debe ubir mucho en la e. cala de las ciudades cultas; y su irá pronto si los vecinos de ilustrat:ión con que ya cuenta, en vez de dejarse. arrollar por ]a corriente de las costumLn.:s añejas, toman á pechos las reformas, borran las di::,tincion12s necias entre hijos de una madre común, fo­mentan la mtÍsica y 1 s buenas reuniones, y crean fervorosamente -casas de educación, como lo ha querido la Cámara de Provincia, puesto que nada significan en una población de casi 15,000 habi­tantes, 87 niños y 14 niñas aprendiendo á leer y escribir en 7 po- IA NCO E LA PU U OT,. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 702 ..J bres escuelas, únicas con que se honra. el distrito; ni el naci~nte Colegio de Floridablanca producirá los frutos que de él pueden es­perarse, no obstante los esfuerzos del Gobernador Marco A. Estra­da, joven de raro patriotismo, si lo dejan abandonado y no secun­dan mejor que hasta hoy su noble empeño por la educación pública. XXXI La Mesa de Juan Rodríguez, punto culminante de la serranía que al Oriente del cantón de Piedecuesta le sirve de límite con el­territorio de Pamplona, mide 3,050 metros de altura sobre el nivel del mar, formando una cortadura batida por los vientos helados del páramo de Tona, que le demora lejos al Norte. Atraviésalo un camino fragoso y desamparado, el más breve para ir de Piede­cuesta á Pamplona, pero el más solitario de todos durante las 19 leguas que hay desde aquella ciudad hasta Mutiscua. Era el mes de Febrero cuando, andadas 4~ leguas, llegámos á la cima de la mesa. Por el lado del NO. se hunden los quebrantados estratos de la serranía decreciente hacia Vallegrande, lleno entonces de re­molinos de niebla que ora subían, ora se precipitaban á impulso del viento sobre la región inferior, ofreciendo la imagen del infini­to tumultuoso y oscuro, como tal vez la presentaba el caos en el principio de los tiempos al agitarlo el Espíritu creador. Por el lado del Norte nos muraba el espacio la mole de rocas que van á ro­dear el próximo páramo de Riofrío ; al S. teníamos las húmedas crestas de Las Ollas; al O. dominábamos por largo trecho los in­numerables cerros que bajan escalonados y revueltO!; hasta Piede­cuesta, ocultando en sus profundos repliegues las corrientes presu­rosas de los ríos Hato y del Oro, cuyas cabeceras estaban á nues­tros pies; y más abajo comenzaba, recostado contra la serranía y extendiéndose hasta perderse en el horizol:lte, un mar de nubes densas, erizado de piCachos sobre los cuales se reflejaban los ra­yos del sol, esplendente para nosotros, velado para los moradores de la remota planicie cobijada por aquel océano de vapores inmó­viles. En el centro de este hermoso panorama, cual un tímido en­sayo de la dominación del hombre, se alza un rancho denegrido por el humo y colmado de animales, muchachos mal traídos, y rui­nas de trastos que en absoluto desorden representaban el menaje. El intenso frío, y sobre todo la disposición de la casa, quitan cual­quiera idea de permanecer 6 alojarse allí, por lo cual retrocedimos sin detención á Piedecuesta. Conforme descendíamos se nos acer­caba el vc.lo de nubes interpuesto entre los valles y los páramos : pronto nos sumergimos en él y nos hallámos rodeados de niebla tranquilamente apoyada en el bosque, de cuyo seno brotaban mil aromas acaso excitados por el contacto de las nubes que lo baña­ban con una tenue llovizna. Al cabo de rato dejámos el toldo ne­buloso, rasgado en algunas partes por la luz del sol que en rayos. divergentes caía sobre las casas todavía distantes, pero visibles por· entero desde las cumbres azules de Guadalupe, en que parece res- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 703 _..J ·paldarse la mesa de Jerira, hasta las sombrías montañas de Río­negro, Piedecuesta, Florida, Bucaramanga y Girón, con sus cam­pos labrados, sus plantaciones de cacao sombreadas por altivos caracolíes, sus colinas y llanuras, sus calles alineadas, y las torres de sus templos, que se ven sobre la planicie como los relieves de un tablero ricamente matizado; la imaginación traza los caminos rectos y aplanados que los venideros abrirán de unos á otros luga­res, anulando las cortas distancias que los separan, y se anticipan los dichosos días en que los celos lugareños quedan ahogados bajo la abundante riqueza desarrollada en esta comarca privilegiada para la agricultura, la minería, las manufacturas valiosas y el ac­tivo comercio á que la convidan la facilidad de tener buenos ca­minos y la vecindad de ríos navegables, principalmente la del be­néfico Magdalena. El poderoso ramal de la cordillera. cuyo eje pasa por Juan Rodríguez, manteniéndose en la dirección general SN. hasta sub. dividirse allá en territorio de Ocaña, presenta sus cumbres coro­nadas por rocas de sedimento calizo, homogéneas en cuanto su na­turaleza lo permite, pero dislocadas é interrumpida frecuentemen­te la concordancia de la estratificación. Reposan sobre bancos de margas muy abundantes en granos de cuarzo micáceo, y acciden­talmente sobre estratos de puding-as anagénicas, como se ven al comenzar la bajada de la mesa de Jerira, y á igual elevación en la del mencionado ramal. El núcleo de éste se compone de blenda y sienita granítica, según lo demuestra el interior de los socavo­nes de las minas de oro de La Baja y Vetas. A expensas del ra­mal, atormentado en edades remotas con el choque de grandes aguas, se ha formado el valle tendido por espacio de cuatro le­guas en la dirección SE. 0., desde el río del Oro hasta el de Su­ratá; valle diluviano compuesto de enormes lechos de cantos ro­dados y de arenas que lavadas producen abundantes granos de oro de 23 quilates. Los principales lavaderos están al rededor de Bucaramanga y Girón, de donde en 1850 sacaron 250 libras de á 100 castellanos, con el costo de 3 reales castellano, vendido des­pués á 22 reales, lo que representa un producto de $ 68,750, y la ganancia neta de $ 59,375 para los empresarios; resultados que podrían ser mucho mayores con solo aumentar las corrientes de agua para los lavaderos, hoy mezquinas por extremo, llevando ace­quias de cualquiera de los ríos vecinos, cuyos orígenes dominan completamente el valle. La sabana propiamente aurífera mide cerca de 3 leguas cuadradas, y la tradición, de acuerdo con las -crónicas antiguas de Pamplona, fija el origen de las mantas de oro en los criaderos del páramo Rico, situado entre Tona y Vetas, distritos del cantón de Bucaramanga, sobre el cual vierte aquel páramo la mitad de las aguas recogidas en sus cumbres y bosques. La invasión de Pedro de Ursúa en el territorio de los Chitare­ros, el año de 154.8, para fundar á Pamplona, llegó hasta Suratá, i leguas al N. de Bucaramanga, arrollando hacia la serranía los muchos pero tímidos indios que ocupaban aquellos territorios. Tal vez á estos fugitivos se deben los restos de población visibles toda- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VII Serie IV Tomo I N. 22

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 5

Por: | Fecha: 30/01/1904

Serie V - Tomo 1 ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DE_L EJERCITO Director y Editor FRANGISGQ J. VERGARA Y VELASGO General de Ingenieros Putde muy bw: suceder que 1lUestro respeto á todas las co1wiccioms, vmga á parar m la it:difirmcia y 11os deje si1t merg!as para defender las 1méstras ENRIQUE SIENKIEWIC% • • * Bogotá, Enero 30 de 1904 • • • ®Oficial.~ DECRETO NUMERO 71 DE 1904 (19 DE ENERO) sobre honores á la memoria del General José María Caballero El Vzeeprcsz"denle de la R ep1íblzca, etzcargado del Poder Ejeculz"v1 CONSIDERANDO Que el día 1 3 de los corrientes fall~ció en la ciudad de Me­dellín el General José María Caballero, quien prestó al país seña­lados servicios con absoluta lealtad y desinterés, DECRETA Artículo único. El Gobierno lamenta el fallecimiento del Ge­neral de División José María Caballero, y recomienda á la imita­ción del Ejército las virtudes públicas y privadas del finado. §. Copia auténtica del presente Decreto se remitirá con nota de estilo al General Jefe Militar de Antioquia, con el fin de que dicho funcionario lo haga llegar á manos de los deudos del Gene­ral Caballero. · Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 19 de Enero de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V .ÁsQUEZ Cono DECRETO NUMERO 79 DE 1904 (22 DE ENERO) por el cual se reconoce un grado militar El Vzeeprtsidmle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutivo DECRETA Artículo único. Reconócese al Coronel D. Epaminondas Acos­ta el grado de General efectivo de Brigada. SERIE V-TOMO 1-8 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 114 -' §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 d·e Enero de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo DECRETO NUMERO 8o DE 1904 ( 22 DE ENERO) que reconoce varios grados á un Oficial El Vz'cepresidente de la República, encargado del Poder E.fecuHvo DF.CRETA Artículo único. Recon6cense al Sr. Nicolás Vargas los si­guientes grados : El de Subteniente, con la antigüedad del 24 de Octubre de 1899; El de Teniente efectivo, con la antigüedad del 13 de Junio de 1gü0; y El de Capitán, también efectivo, con la antigüedad del 1.0 de Septiembre de 1900. Comuníquese y publíquesc. Dado en Bogotá, á 22 de Enero de 1904. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AuREDO V ÁsQuEz CoBo DECRETO NUMERO 84 DE 1904 (25 DE ENERO) por el cual se asciende á un Jefe y se le promueve del puesto que ocupa El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder .Ejecutz7;o DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Telésforo Morales, y promuévesele del puesto de Ayu­dante general de la Divisz.ón Manuel Medáza, al de Inspector de la misma. Dése cuenta del ascenso al honorable Senado, y comuní­quese. Dado en Bogotá, á 25 de Enero de 1904. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQUEZ CaBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 115 .J DECRETO NUMERO 85 DE 1904 ( 26 DE ENERO) por el cual se confieren dos ascensos El Vicepresidente de la RepúbHca, encargado del Poder Ejecutz'vo DECRETA Artículo único. Asciéndese á Coronel efectivo del Ejército al Teniente Coronel Eliecer del Busto, con la antigüedad del 19 de Noviembre del año próximo pasado, y á Subteniente al Sargento primero Sebastián Vare la, pertenecientes al Ejército del Atlántico. Del ascenso conferido al Coronel del Busto, dése cuenta al honorable Senado, para los efectos constitucionales, y comuní­quese. Dado en Bogotá, á 26 de Enero de 1904. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDo V ÁsQuEz CoBo DECRETO NUMERO 86 DE 1904 ( 26 DE ENERO) por el cual se .confiere• dos ascensos El Vzeeprwdente de la Repúblú:a, encargado del Poder Ejecutivo DECRRTA Artículo único. Confiérense los siguientes ascensos : A General graduado de Brigada, al Coronel efectivo Zenón ]. Muñoz; y A Coronel graduado, al Teniente Coronel efectivo José Ca­macho Cuéllar, ambos de la 2! División del Ejército del Cauca. Dése cuenta al honorable Senado, para los efectos constitu­cionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Enero de I 904. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo RESOLUCION NUMERO r 39 DE 1904 ( 26 DE ENERO) por la cual se suspende la recolección de brigadas El Ministro de Guerra TENIENDO EN CUENTA 1.0 Que la marca que distingue hoy las brigadas del Gobier­no, la cual fue adoptada en la época de guerra, puede dar lugar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Col01nbia '- 116 _) á inauditos abusos, toda vez que no consiste en herrete quemador sino en el recorte de la parte superior de la oreja de la bestia ; 2.0 Que por la Intendencia general del Ejército, de confor­midad con disposiciones emanadas del Ministerio, no se ha omiti­do esfuerzo para lograr la recolección de bestias que pueden per­tenecer al Gobierno ; 3. 0 Que todos esos esfuerzos no han dado resultado práctico alguno, y sí ingentes gastos, debido esto á que la mutilación usa­da como marca no da al Gobierno suficiente título de propiedad, circunstancia que trae como consecuencia inmediata la formación de voluminosos expedientes para cada bestia que se toma como de propiedad nacional ; y 4.0 Que la calidad de la marca aludida da lugar á que en las poblaciones se cometa infinidad de abusos, so capa de proteger y rescatar bienes nacionales, RESUELVE Desde la fecha de la presente Resolución, cesa en todo el territorio de la República la recolección de brigadas. Comuníquese á todas las autoridades civiles y militares, y pú­blíquese. Dada en Bogotá, á 26 de Enero de 1904. El Ministro, A. V ÁsQUEz CoBo EXPEDICIONES Á PANAMÁ CIRCULAR NÚMERO I 7 7 Bogotá, 26 de Enero de 1904 Sres. Comandantes Generales de Ejército, Jefes 1\Iilitares, Jefes de Cuerpo, de · acaatonamiento, &c. Hace cuatro días salió de esta ciudad, y hoy llega á Honda' expedición compuesta de ochocientos voluntarios, al mando del General José D. Monsalve; esa fuerza va á engrosar las que se organizan en la Costa para expedicionar sobre Panamá. Según noticias tlltimamente recibidas, es de creerse que los Estados Unidos no se opondrán á que Colombia ejerza jurisdic­ción y dominio en Panamá, salvo una zona de algunas millas á cada lado de la ruta del Canal ; é igualmente se asegura que la Escuadra americana, en virtud de la determinación anterior, per­mitirá el arribo de fuerzas colombianas á los puertos de Panamá, as( en el Atlántico como en el Pacífico, que no estén comprendi­dos en la misma zona del Canal, que no alcanza á cincuenta le­guas. En vista de todo esto, que modifica en mucho la situación, ~e transmitido órdenes al Cauca para que se alisten fuerzas que pue­dan invadir á Chiriquí, en combinación con las que llevan la vía del Atrato, cuya vanguardia, según últimos avisos, se hallaba en 1itumate, á cuarenta y cinco leguas, más ó menos, de las princi-pales poblaciones del Istmo. ' Os transmitiré las nuevas que obtenga sobre el particular. Servidor afectí imo,-A. V ÁsQl'EZ CoBo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 117 _) ENFERMEDADES DEL EJÉRCITO TELEGRAMA NÚMERO I 4 Bogotá, Enero 7 de 1904 Sr. Prefecto de Caldas-Bolívar (Cauca) Con motivo de la epidemia de Dúenlería que se ha desarro­llado violentamente en esa población, tengo el honor de transcri­birle la receta y prescripciones que se ha servido suministrar el Dr. F. Castro L., para preve,nir su desarrollo y para curar dicha enfermedad : · " I.0 Tómese agua hervida; "2.0 Evítense los cambios bruscos de temperatura; "3.0 Desinféctense los excusados con agua de cal, con aguas corrientes ó con soluciones de sublimado, de sulfato de cobre, de ácido fénico, &c.; "4.0 Abstenerse de frutas verdes, sobre todo de papas; "5.0 Aislar los enfermos lo posible, y desinfectar sus objetos de uso; "6.0 Salir de la población, los que puedan. Tratamientos " 1.0 Ipecacuana, tres gramos, divididos en cuatro paquetes, para tomar cada diez minutos, ha!ita que haya vómito; al siguien­te día, sulfato de soda ó sal de seigmlle, quince á veinte gramos, 6 dobles, y se continúa hasta que las evacuaciones sean diuréticas. Se disminuye entonces progresivamente. "2.0 A la vez, se ponen lavativas de nitrato de plata, veinte á treinta ce ntigramos, por doscientos cincuenta gramos de agua. Lavativas de ipecacuana 6 de almidón con diez gotas de láudano, dosis, doscientos cincuenta gramos, calman pujos y tenesmos. Alimentos "Leche, tres 6 cuatro litros diarios, huevos batidos en cal­do, &c. Bebidas ''Ag-ua albuminosa, agua de arroz, decocción blanca de Sydenham, cocimiento de cimarruba. "Como tratamiento, debe emplearse sólo la ipecacuana, con jarabe y un centigramo de sulfato de morfina, 6 el sulfato de soda, ó el calomel, un gramo. Posologta "De veinte á sesenta años, se da como uno; por encima de catorce años, la mitad de lo anterior ; por encima de siete años un tercio ; por encima de cuatro años, un cuarto; por encima de tres años, un sexto; por encima de dos años, un octavo: por en­cima de un año, un quinceavo; y por debajo de un año, un dieci­seisavo." Afectísimo amigo, A. V ÁsQuxz Coao Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 1 I8 _) DECRETOS DE NOVIEMBRE DE 1903 DECRETO NUMERO 1038 DE 1903 ( 14 DE NOVIEMBRE) por el cual se aprueba un Decreto sobre onlen público El Vt'cepresidente de la República, mcargado del Poder Ejecutz'vo En uso de sus facultades constitucionales, DECRETA Artículo único. Apruébase el Decreto número 87, de 8 de Noviembre en curso, dictado por el Gobernador de Bolívar, en el cual declara turbado el orden público en aquel Departamento. Comuníquese y publíquese. · Dado en Bogotá, á 14 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, EsTEBAN JARAMILLo-El Ministro de Relaciones Exteriores, Lurs CARLOS Rrco-El Ministro de Hacien­da, RUPERTO FERREIRA-El Ministro de Guerra, ALFREDO V J.sQUEZ CoBo-El Ministro de Instrucción Pública, ANTONIO JosÉ URJBE-El Ministro del Tesoro, CARLOS ARTURO ToRRE DECRETO NUMERO 1040 DE 19~3 ( 14 DE NOVIEl\IBRE) por el cual se hace un nombramiento y dos promociones El Vzcepruidmle de la Repltblz'ca, encargado del Poder EjecuHvo DECRETA Art. r. 0 Llámase al serTicio activo al Sr. General D. Nicolás Perdomo, y se le nombra Comandante en Jefe de los Ejércitos de la República. Art. 2.0 Promuévese al Sr. General Manuel María Castro U. del puesto que ocupa, al de Jefe de Estado :Mayor general del Ejército de la República; y al General Juan de Jesús Arjona, de este último puesto al de Comandante en Jefe del Ejército del Departamento del Magdalena. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '- 119 _J DECRETO NUMERO 1042 DE 1903 (14 DE NOVIEMBRE) por el cual se llama al. servicio á un Jefe y se le destina El Vt'ceprest'dente de la Repltblz'ca, encargado iel Poder Ejecutt'vo DECRETA Artículo único. Llámase al servicio al General de Brigada Sr. D. Ignacio A. Rodríguez, destinándolo á prestar sus servicios en el Ministerio de Guerra, y debiendo dársele de alta en e1 Cuartel Generalísimo, con fecha de hoy. Gomuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz Co:ao DECRETO NUMERO 1044 DE 1903 ( 14 DE NOVIEMBRE) por el cual se hace un nombramiento El Vtáprwdente de la R epúblz'ca, encarg:ulo del Poder EjecttlifJ() DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Coronel Aquiles Noguera Primer Ayudante General de 1 Comandante en jefe del Ejército del Departamento del Magdalena. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CaBo DECRETO NUMERO 1046 DE 1903 ( 1 4 DE NOVIEMDRi) por el cual se crea en el Departamento del Cauca la Jefatura Militar del Sur El Vz'cepresidmte de la R epúblz'ca, encargado del Poder Ejeculiv~ En uso de sus facultades contitucionales, y CONSIDERANDO Que las medidas tomadas por el Gobierno en guarda del de­coro de la República y de la reintegración del territorio nacional, hacen precisa la may.:>r actividad por parte de las autoridades ci­viles y militares de la República, especialmente en el Cauca, cuya dilatada extensión hace difícil la pronta comunicación entre el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 120 _J • Centro y las muy importantes regiones del Sur del Departa-mento, DECRETA Art. I .° Créase en el Departamento del Ca u ca la Jefatura Militar del Sur, formada por las Provincias de Pasto, que será su cabecera, Túquerres, Obando, Caquetá y Núñez, por sus límites conocidos. Art. 2.0 Nómbrase para la Jefatura Militar del Sur, en el Departamento del Cauca, al Sr. General D. Gustavo S. Guerrero. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQ:t.JIN El Ministro de Gobierno, EsTEBAN JARAMILLo-El Ministro de Relaciones Exteriores, Lms CARLOS Rrco-EI Ministro de Hacien­da, RuPERTo FERREIRA-EI Ministro de Guerra, ALFREDO VAsQuEz Cono-El Ministro de Instrucción Pública, ANTONIO JosÉ URIBE-El Ministro del Tesoro, CARLos ARTURO ToRRES DECRETO NUMERO 1047 DE 1903 ( I 4 DE NOVIElfBRE) por el cual se abren varios créditos adicionales al Presupuesto de Gastos de la vigencia económica de 1903 á 1904 El Vz'cepresz'denle de la Repitblz'ca, mcargado del Poder E.Jtwlz'vo En uso de sus facultades constitucionales, y CONSIDERANDO Que varias partidas para gastos correspondientes al Ministe­rio de Hacienda y señaladas en el Presupuesto de Gastos para la vigencia en curso, se encuentran agotadas y otras al agotarse, y siendo tales gastos de imprescindible necesidad para la Adminis­tración del Ramo, DECRETA Artículo único. Abrense los siguientes créditos adicionales al Presupuesto de Rentas y Gastos para la vigencia económica de 1903 á 1904, imputables así: MINISTERIO DE HACIENDA Departamento de Hacienda C.\.PÍTULO 26 Ministerio de Hacienda-Maten'al Art. 208. Para gastos de escritorio y alumbrado .. $ 200,000 CAPÍTULO 27 Aduanas-Personal Art. 221. Sueldo del Visitador Fiscal de las Aduanas del Atlántico ............................................................ $ 6o,ooo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 121 __J CAPÍTULO 33 Gastos varios Art. 232. Para gastos imprevistos en el Departamento de Hacienda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 oo,ooo Art. 237. Para atender á todos los gastos que ocasione la elaboración de las minas de Muzo y Cos-cuez............................................................... 1 .ooo,ooo DEPARTAMENTO DE FOMENTO CAPÍTULO 34 Vías de comu.nzcación y otros gastos de Fomento Art. 240. Para establecimiento y consumo de gas y alumbra.: do eléctrico en Bogotá ........................................ $ 150,000 CAPÍTULO 35 Edifidos de la Nadón Art. 244. Para conservación y reparación de edificios nacio­nales y reparación de los edificios de las Salinas y Adua-nas .................................................................. $ 700,ooo Art. 244 A. Para compra y composición de mobi-liario de edificios nacionales.............. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 30,000 Publíquese y ejecútese. Dado en Bogotá, á 14 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, EsTEBAN jAJt.AMILLo-EI Ministro de Relaciones Exteriores, LUis CARLOS Rtco-El Ministro de Hacien­da, RuP:lRTO FERR~IRA-El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁSQU:JZ CoBo-EI Ministro de Instrucción Pública, AnTONIO JosÉ URIBJ:­El Ministro del Tesoro, CARLos ARTURO ToRREs DECRETO NUMERO roso DE 1903 (16 DE NOVIE?I!BRE) por el cual se confiere un ascenso El Vicepresidente de la Repzíbltca, encargado del Poder Ejecutz'vo DECRETA. Artículo único. Asciéndese á Sargentos Mayores gradua­dos á los Capitanes Rodrigo Dfaz C., del Batallón J. 0 dd C..zuca, y Leopoldo Tocara. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 16 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDo V ÁsQuxz CoBQ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 122 _; DECRETO NUMERO 1051 DE 1903 ( 16 DE NOVIEllBRE) por el cual se hacen dos nombramientos 1!1 Vláprwdentt de la Rtpúblz'ca, encargado del Poder EjecuHv1 DECRETA Artículo único. Nómbrase Proveedor. general del Ejército en la Intendencia general del mismo, y Escribiente Ayudante de la Proveeduría, á los Sres. Arquímedes Fernández y Demetrio Gar­cía, respectivamente, asimilados, el primero á General de Divi­sión, y el segundo á Coronel, para lo~ efectos fiscales. §.Tanto el Proveedor general como el Escribiente Ayudante, serán dados de alta en el Cuartel general del Ejército para. el re­conocimiento y pago de sus sueldos. Comuníquese y publíquesc. Dado en Bogotá, á 16 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDo V ÁsQUEZ Co:ao DECRETO NUMERO 1053 DE 1903 ( I 6 DE NOVIEMBRE) por el cual se reforma el número 938 de 1903 El Viupresz'dente de la Rcpúblz'ca, mcargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Ref6rmasc el Decreto Ejecutivo número 938, de 13 de Octubre último, en el sentido de que los señores ascen­didos no son lo mencionados allí, sino los siguientes: Francisco Restrepo, Tulio C. Ospina, Modesto Berrío, Bernardo Botero, An­gel A. Angel, Rafael Aristizábal, Ileliodoro Arango, Eloy Gó­mez, Pedro A. Gaviria, Gabriel Lince, Juan de Dios Echavarría y José María Bustamante. Comuníquese y publfqucsc. Dado en Bogotá, á 16 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQUEZ Cono DECRETO NUMERO 3. 0 DE 1903 ( 16 DE NOVIEMBRE) Comandanáa en Jift dt los Ejércitos m Operadones sobrt tl Atlántico, d Pacífico y d Departamento de Panamá En virtud de las facultades presidenciales de que, conforme Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 123 _J al Decreto número 996, de 7 del presente, está investida estaCo­mandancia, DECRETA Art. 1.0 Llámase al servicio activo al General en Jefe Diego A. de Castro, quien quedará en Barranquilla representando esta Comandancia durante el tiempo que dure la ausencia del Coman­dante General, junto con el General Daniel Ortiz, quien por razón de su grado quedará bajo las órdenes del General de Castro. Se­ñálase al General de Castro la misma asignación que el Poder Eje~utivo Nacional señaló al General Ortiz. §. Los Generales de Castro y Ortiz se esmerarán en robuste­cer y acatar la autoridad del Sr. Gobernador de Bolívar, á cuyo cargo quedó exclusivamente todo lo concerniente á lo civil y fis­cal, y en cuanto á lo militar se atendrán á lo dispuesto en el De­creto número 3. 0 , de fecha de ayer, que se les encarga hacer cumplir estrictamente. _ Lo que-se ha dicho resp ~ cto del Sr. Gobernador del Depar­tamento de Bolívar, se refiere también al Gobernador del Mag­dalena y al de cualquier otro Departamento sobre el cual esta Comandancia tuviera que ejercer su acción suprema. Art. 2. 0 Llámase al servicio activo al Coronel efectivo Ra­fa, el Reyes Lima, y destínasele al Cuartel General de esta Co­mandancia. Art. 3. 0 Nómbrase al Sr. Lino M. de León para seguir al Exterior en Comisión de esta Comandancia, y encárgase al Sr. Gobernador de Bolívar para señalarle el sueldo que debe de­vengar. Dado á bordo del vapor i-Iércult' s, á r6 de Noviembre de rgo3. El Comandante en Jefe, RAFAEL REYES El Primer Ayudante General Secretario, jorrre liolguín DECRETO NUMERO 1055 DE 1903 ( 17 DE ·oviEMBRE) por el cual se honra la memoria del General Aurtho Tobar El Vicepresz'dente de la Rept'tb!tca, azcargado dd Pod(r Ejeculzvo CONSIDERANDO Que el Sr. General de División Aurelio Tobar murió hoy en esta ciudad; y Que el General Tobar, por espacio de treinta años, prestó al país, con absoluta lealtad y probado desinterés, importantes ser­vicios, DECRETA Art. r .0 El Gobierno lamenta el fallecimiento de tan distin­guido Jefe, y recomienda á la consideración y ejemplo del Ejérci­to las virtudes del ~nado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 124 _; Art. 2.0 Al cadáver del finado se le tributarán, por la Guar­nición de la Plaza, los honores de ordenanza, y los gastos de fu­nerales serán cubiertos por el Tesoro Nacional, con imputación al Departamento de Guerra, Capítulo 42, artículo 260, de gastes imprevistos del Presupuesto vigente. Art. 3.° Copia auténtica del presente se enviará á su familia cerno señal de pésame. Comuníquese y publíquese. Dado en Bo~otá, á 17 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz Cono DECRETO NUMERO 1057 DE 1903 ( 1 7 DE NOVIEMBRE) por el cual se de declara sin valor el Decreto número 1033, del presente año El Vtiepresidmle de la República, encargado del Poder EjewHvo DECRETA Artículo único. Declárase sin valor alguno el Decreto ejecu­tivo marcado con el número 1033, del presente año, que incorpora á la Divisz'bn Narilio el Batallón 2.0 de la Dz'vúi!m Palonegro. Comuníquese y publíquese. Dada en Bogotá, á 17 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de G1,1e~ra, ALFREDO V ÁsQuxz CoBo DECRETO NUMERO 1o66 DE 1903 ( 20 DE NOVIEMBRE) ·por el cual se confieren varios ascensos El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado dd Poder Ejmtlt'vo DECRETA Artículo único. Asciéndese á Subtenientes á los Sargentos Pri­meros Roque Montaña, Abdón Ramírez y Eladio Moneada, con anterioridad al 12 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Noviembre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN Rl Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuxz Coao - . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Eoletín Militar de Colombia '-- 125 _) DECRETOS DE OCTUBRE DE 1903 DECRETO NUMERO 920 DE 1903 (3 DE OCTUBRE) por el cual se reconoce un grado .El Vt'cepresidenle de la Repúblt'ca, encargado del Poder Ejecutz'v~ DECRETA Artículo único. Recon6cese al Teniente Francisco Gordillo R· el grado de Capitán, á que fue ascendido por el General Pom­pilio Gutiérrez, Jefe de operaciones en el Departamento del To­lima. Comuníquese y publíquese. Dado en J)ogotá, á 3 de Octubre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO Y ÁSQUEZ CoBo DECRETO NUMERO 921 DE 1903 ( 3 DE OCTUBRE) por el cual se confieren varios ascensos El Vr'cepresidmte de la Rep!Íbli"ca, encargado del P1der Ejecull'vo DECRETA Artículo único. Asciéndese á Subtenientes á los Sargentos primeros Salvador Escobar y Patrocinio Ramos, del Batallón Ca­lzoío número 5, y se les destina á los puestos que designe la Coman­dancia en Jefe del Ejército de la República. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 3 de Octubre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guer~a, ·ALFREDO V .ÁsQuEz CoBo DECRETO NUMERO 927 DE 1903 ( 7 DE OCTUBRE) por ~ cual se suprimen varios puestos en el Ministerio de Guerra. El Vti:epresidmte de la República, encargado del Poder Ejecutiv~ CONSIDERANDO Que en el Ministerio de Guerra ha disminuido notablemente el trabajo que había, impuesto á sus 'empleados por la situación de ~uerra; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 126 _) Que el Tesoro púb!ico no permite sostener sino el número indispensable de empleados, DECRETA Artículo único. Suprímense en las cuatro Secciones del Mi­ni~ terio de Guerra y en la Intendencia general del Ejército, las plazas existentes de empleados supernumerarios. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Octubre de 1903. JOSE l\1ANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQUEZ CoBo DECRETO NUMERO 933 DE 1903 ( 1 O DE OCTUBRE) por el cual se concede una baja, se confiere un ascenso y se llama al servicio á un Oficial y se le destina El Vicepresidente de la RepúbHca, encargado del Poder EjecuHvo DECRETA Art. I .0 Por hallarse inutilizado para el servicio militar, se da de baja al Teniente de la 5 .• Compañía del Batallón 5.0 d1 Ca­libío, Sr. Gerardo Romero. Art. 2. 0 Para reemplazar á Romero, asdéndese á Teniente al Subteniente Luis V e lasco. · Art. 3. 0 Llámase al servicio activo al ubteniente Alfonso Sinisterra, y dest(nasele como Aban~erado del mismo Batallón. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 10 de Octubre de 1903. JO E MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDo V ÁsQuEz CoBo DECRETO NUMERO 934 DE 1903 ( 10 DJ: OCTUnR:l) por el cual se hacen dos nompn::mientos El Vtcepresidente de la Repúbll'ca, encargado del Poder Ejecutivo DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Coronel Belisario Rodrí­guez Jefe de Estado Mayor de la Dzvz'sz'óJJ. Bn'ce11o, del Ejército del Tolima, y al Sr. General David Concha Inspector de la misma. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 10 de Octubre de 1903. . JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 127 _J DECRETO NUMERO 935 DE 1903 ( I O DE OCTUBRE) por el cual se aumenta á $ so,ooo más la suma destinada para la construcción de una Sala de operaciones El Vú:epreszdenle de la Repúblzca, encargado del Podtr E.feculz'vo DECRETA Artículo único. Auméntase á cincuenta mil pesos ($ 50,000) más la suma destinada para la construcción de una Sala de ope­raciones en el Hospital Militar Central. §. Efta suma será cubierta por la Pagaduría Central al em­pleado respectivo, tomándola de los fondos destinados á gastos varios del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 10 de Octubre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz Cono DECRETO NUMERO 938 DE 1903 ( I 3 DE OCTL'BRE) · por el cual se confieren varios ascensos El Vz'ctpresz'dente de la Repzíbhca, encargado del Poder Ejewlt'v~ DECRETA Artículo único. Asciéndcse á Subtenientes á los Sargentos primeros Angel Arrán, Rafael Arang~, Heliodoro Aristizábal, Rafael Berrío, Modesto Botero, Bernardo Bustamar.te, José Ma­ría Echavarría, Juan de Dios Gaviria, Pedro Antonio Gómez, Eloy Lince, Gabriel Uspina y Julio C. Restrepo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 13 de Octubre de I903· JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V .ÁsQuxz Cono DECRETO NUMERO 939 DE 1903 ( I 5 DE OCTUBRE) por el cual se declara insubsistente un nombramiento y se hace otro El Vz'ceprestdmlt de la República, mcargado del Poder EjecuHv~ DECRETA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­cho en el Sr. General Gerardo Melo para Inspector de la n,:,;. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Eoletín Militar de Colombia '- 128 .-J sión Narz1io, y n6mbrase para reemplazarlo en dicho puesto al Sr. General Carlos Franco Q., desde esta fecha. Comuníquese y pubHquese. Dado en Bogo,á, á 15 de Octubre de 19'::>3. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guera, ALFREDo V ÁsQUEZ CoBo DECRETO NUMERO 947 DE 1903 ( I 7 Dlt OCTUBRE) por el cual se reconoce un grado El Vz'cepresz'dtnle de la Repúblt'ca, enca:gado dtl Poder Ejecutivc DECRETA Artículo único. Reton6cese al Sr. Eliécer G6mez M. el gra­do de General de Brigada á que fue ascendido por el Comandan­te en jefe de operaciones de San Juan de Rioseco, con la ante­rioridad del 7 de Agosto de 1g02. §. Dése cuenta al honorable Senado, para los efectos consti­tucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 17 de Octubre de 1903. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQu~tz CoBo DECRETO NUMERO 948 DE 1903 ( 1 7 DE OCTUBRE) por el cual se hace una promoción y un nombramiento El Vzcepreszamle de la Repúbltca, encargado del Poder Ejecutivo DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. General D. Rafael María Gaitán del puesto de Comandante General de la Dzvúión Narillo, al de Comandante General de la Flotilla del Atlántico, y n6mbra­se en su reemplazo al Sr. General D. Marcos E. Soto. Comuníquese y publíquese. • Dado en Bogotá, á 17 de Octubre de 1g03. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ALFREDO V ÁsQuEz CoBo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mjlitar ·d~ Colomhi:1 · '- l29 _J DECRETO NUMERO 95 t DE t903 ( 2 1 DE OcTU8&E) por el cual se hace una premoción El Vi'cepresidenle de la República, encargado del Poder Ejecutivo DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr Ge neral Antonio Laver­-- de R. del puesto de Primer Ayudante gene ral de la Comandancia -en Jefe del Ejército, al de Instructor gene ral del Ejérci to, con la asimilación de General en Jefe, para los efec to fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 21 de Octubre de Iinbia '- 133 _.) .... ~Doctrinal® EN MARCHA · Ya el telégrafo comunicó á toda la República que los batallones veteranos que forman la vanguardia del Ejército en operaciones sobre Panamá, están en marcha, es decir, que para ellos ya principió la campaña. ¡ Que el Dios de los Ejércitos, que á la vez es El que ampara á los débiles y humilla á los poder0sos injustos, sea con ellos ! Mañana seguirán otro-; de nuestros compañeros, y otros y otros, y para todos los que avanzan á la som­bra de la tricolor bandera, á restablecer el desgarrado blasón de la Patria de Nariño y de Santander, desea .. mos lauros inmarcesibles y suerte feliz ! En momentos tan solemnes nada mejor podemos hacer que recordar las palabras del Cardenal americano Monseñor Ireland, con ocasión de celebrar el centenario de su Iglesia : '' Un siglo acaba y otro comienza ; este nuevo siglo será lo que de él hagamos¡ será nuéstro, como fruto de nuestro trabajo. ¡ En qué términos os diré qué responsabilidad pesa sobre nosotros ! No ol­vido que la gracia de Dios es indispensable para el cumplimiento de nuestra misión¡ pero Dios hará segu­ramente lo que le corresponde, y nosotros haremos lo que podamos; no caigamos en el error ordinario de desear que el Señor se encargue de hacerlo todo. ·Hay creyentes, y por desgracia muy num erosos, para los cuales el presente no será conocido hasta largo tiempo después de convertirse en pasado. El mundo acaba de entrar en una faz del todo nueva; el pasarlo no vol· verá; la reacción es el sueño de hombres que no ven ni oyen, que están sentados á las puertas de los cemen­terios llorando sobre tumbas que no se abrirán ya más y por las cuales olvidan el mundo viviente." ¡ Quién no hallará en esas palabras una savia joven y vigorosa, un ardimiento práctico, eficaz y sano, que comunican confianza para el porvenir si sabemos cum­plir con nuestro deber ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 134 ....J 1 Que la suerte de Colombia ha sido aciaga f Todas las naciones como todas las sociedades adolecen de males; mas como lo observa Russiers, no es por éstos sino por la fuerza de resistencia qne á ellos se opone, por lo que se puede juz2'ar del vigor de una so­eiedad. Todas las naciones estarían condenadas á pere­cer prontamente si ]as enfermedades sociales de que están atacadas constituyeran una causa suficiente de ruina; pero la historia nos demuestra que las unas llegan á vencer las crisis que sufren, mientras que otras desaparecen bajo golpes análogos. Por esto, para salvarnos del mal, imitemos á nues­tros enemigos los americanos, que deben su grandeza á la energía individual cie sus hijos, para los cuales pa­rece desconocido el desaliento. Para ellos no hay caída definitiva é irreparable de esas que abaten la voluntad. Como ellos, miremos la vida como una lucha y no como un placer ; busquemos el esfuerzo victorioso, la acción enérgica y eficaz. En todos los tiempos y en todos los lugares el esfuerzo individual es el único eficaz ; es el trabajo sobre uno · mismo recomendado por la filosofía an­tigua, prescrito por la religión y por dondequiera ensalzado y fecundo. Acaso el poeta no ha cantado así : " N o hemos sido creados ni para regocijarnos ni para sufrir, sino para obrar. á fin de que cada día si­guiente nos hallemos más adelantados. No confiéis en el porvenir, por risueño que sea, ni le tengáis miedo si se muestra pavoroso. Dejad á los pusilánimes el oficio de enterrar á los muertos. Obrad, obrad en el presente, único que vive. Vigorizad el corazón dentro del pecho, y no olvidéis que Dios está sobre vuestras cabezas ! " Esta fue la doctrina del Ejército de Colombia en 1819; enfrente miraba el desierto, la selva bravía, el pantano traidor, las rocas abruptas, la miseria y el hambre, y luégo los descansados veteranos españoles; pero escuchó la voz de la Patria, con fe en su esfuerzo acometió la empresa, y al cabo de una~ semanas de titá­nica labor, escribió en la historia una palabra, per(> qué palabra : ¡ Bov ACÁ ! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M.ilitar de Colombia \.... 135 ..J 1-IISTORIA CIVIL Y MILITAR ·DE COLOMBIA ,. . INTRODUCCIÓN (Continúa) • 5i la historia de los siglos pasados presenta un carácter casi idéntico á quien estudia sus fuentes, no sucede lo propio con la del siglo XIX. Desde hace cien años los documentos han cambiado de naturaleza; y como consecuencia, el trabajo necesario para ex­traerles la esencia, resulta del todo diferente. El historiador, cuya tarea consiste en buscar y disecar el documento parautilizarlo convenientemente, tiene que abordar la historia cont- · mporánea con preocupaciones de otro orden. La historia hasta el siglo XVIII tenía sus fuentes principales en los documentos privados: en tanto que escasean las piezas y documentos oficiales, las Memorias ó sus similares llenan la etapa de cada siglo. Y esas obras por lo general resultan esQ"itas en las condiciones más desfavorables á la verdad histórica; obras de un solo tirón y compuestas en los ocios de la vida, si por esto alcan­zan un cierto valor literario, no lo consiguen sino con detrimento de la verdad, que arreglan á su modo. No puede ser de otra ma­nera, porque el relato se escribe de ordinario mucho tiempo des­pués del suceso y por ló común en los ültimos años de una vida trabajada. Un ejemplo conocido y probatorio de lo dicho lo ha­llamos en las Memorias de Gcelhe, cuyo relato difiere sustancial­mente de lo que se encuentra en la correspondencia del mismo autor. En nuestra época esas fuentes casi se han agotado ; ya no se escriben fmemorias al modo de las de Heródoto ó Tito-Li­vio, y las existentes en su mayor parte permanecen inéditas. Una fuente nueva aparece en cambio, ganando importan­cia :extraordinaria desde su aparición : el periódz"co y la revt's­Ja. Tenemos la costumbre de despreciar esa fuente de informa­ción, porque á menudo encierra ligeros errores. En realidad son infinitamen-te superiores á las cr-óm"cas y memor-ias de antaño. In­' llumerables, redactados con el día y sometidos por su diver~ opi­nión á un mutuo control, suministran al historiador una suma de documentos seguros y más considerable que la que encontramos ell las antiguas composiciones. El periodismo, además de las noti­cias precisas sobre los acontecimientos, nos da en abundancia des­cripciones de comarcas, usos y costumbres. Tácito en su Gtrmt~­nia y César en sus Guerras dt las Galt'as, nos pintaron países y cos­tumbres, pero cómo parecen pobres esos relatos al lado de los de los corresponsales de la prensa moderna, escritos sobre el terreno .Y renovados cuando de ellos hay necesidad. Tambíén los documentos públicos ú oficiales de este siglo se distinguen de sus semejantes en tiempos anteriores. Los países ci- • Se¡:ún las confereacias de Seignobos en la Sorbooa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B~'!t!tín .Milit~r de Colomlli~ · . 1 ' '-. 136 J .· .. vilizados publican sin cesar todo lo relativo á los grande~ servi­cios públicos. La estadística ha ·adquirido un desarrollo inaudito:. no hay fenómeno socia1 que no esté descrito en cuadros y tradu­cido en curvas. El mismo progn.: so se observa en los actos del Gobierno y las leyes. Todo país posee un Dz'an·o Oficial. Sin em­bargo, hay una clase de documentos públicos menos abundante para este sigl~ que para los anteriores : las piezas confidenciales,. instrucciones ~ecrt>tas, informes reservados de los diplomáticos, . no son menos numerosos, pero lo~ archivos que los guardan per­manecen cerrados para el público. Los actores aún viven, los inte­reses de cierto ord-en dominan la escena, de tal manera que más ignoramos los móviles secrdos de los actos de los Gambettas y los Bísmarck, que los de los Felipes II y Luises XIV. Pero no debe exagerarse la magnitud de esta laguna: los archivos secretos im­portan para la historia dramática: nos darán anécdotas, pero es . imposible que cambien para no~otros la faz de los aconteci­mientos. Documentos de diversa índole deben ser tratados de diverso modo. Descubrir el documento no es todo; resta estudiar su pro­cedencia y ~xacta significación. En la histona antigua es ardua y laboriosa operación la de determinar la autenticidad del docu­mento, la época del autor y las condiciones en que produjo su obra; en la moderna ese trabajo es innecesario. De ordinario los. documentos están impresos con la data respectiva (año para los. libros, día para los periódicos), y los autores han corregido las prue­bas por sí mismos. Conocemos, pues, la data de la obra,. el nom­bre del autor y el texto auténtico, por así decir. De un golpe des­aparece la crítica de los textos y de las fuentes, por lo cual los.. eruditos amigos de las investigaciones minuciosas, gustan poco de trabajar en la historia contemporánea. Si sin estudio previo se sabe de dónde viene el documento, también es fácil saber lo que significa ; además, los autores poseen por lo común una mayor cultura, tienen á su servicio medios de información más precisos, y están contenidos en sus demasías lite­rarias por el saludable temor de la contrarlicción y del desmentir, lo cual los obliga á una escrupulosa exactitud. • Pero si es verdad que la historia de este siglo es, de todas,_ la más rica en documentos, no Jo es que sea la mejor conocida. Los medios de información son tan numerosos, que resultan exce­sivos. Ojear simplemente los documentos producidos, después de 1800, para un solo país, es una obra que excedería de los límites de la vida humana : falta el tiempo material. El espíritu retroce­de ante la enormidad de la tarea. La historia del siglo es pobre,.. porque es demasiado rica ; para abordarla hay que inventar ex­pedientes que acorten el trabajo. En primer lugar, es preferible recurrir á las obras que resumen los documentos de cada período, si las hay. En todo caso, saber escoger entre las épocas y los asuntos es la gran cuestión; porque la historia del siglo nadie pue­de guardarla en la cabeza, entera y con sus infinitos detalles. De­lo dicho resulta que la ciencia no es en definitiva sino un análisis,._ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ .• r .. . . . Boledn Militar d~ Colombiá .. '- •11 _,1 un procedimiento de observación, la investigación de la fórmula que concentre en un pequeño volumen el mayor número de he­chos. En resumen, si es verdad que . la historia, ciencia esencial­mente descriptiva, no puede emplear sino fórmulas particulares, so pena de hacerse ininteligible, también lo es que necesita resu­mir y concentrar los hechos, so pena de no ser sino un laberinto una carga inútil para el espíritu del lector. Cuanto al cuadro elegido para escribir, queda á la fantasía del historiador, pero sí parece natural que el punto de partida para la historia del siglo entre nosotros debe ser 1810, porque en esa época precisa comienza ese grande acontecimiento universal ~ue es la lndependmda de la América Latina. Tan netamente como la data inicial pueden establecerse las grandes divisiones del si­glo hasta nuestros días, que pertenecen al período de la paz armad«, por así decir. Empero, antes de entrar en materia haremos aun cuando sea una reseña de nuestro periodismo en el siglo, por cuanto falta to­davía obra que llene ese vacío en Colombia. Continúa -- LOS TACTICOS ALEMANES CONTEMPORANEOS DOCTRINAS DEL GENERAL VON SCHLICHTING (Extractos para el BoLJtTfN MII.ITAlt} (Centinuación] El dispositiYo que debe adoptar una tropa de infantería que llega ante el enemigo, varía según la misión encomendada á esta tropa y su situación con respecto á las vecinas. Consideremos en primer término un Batallón aislado. Este caso es común cuando una Columna choca con el ene­migo. El Batallón de la cabeza de la vanguardia, se desplegará ; pero por mucha que sea la iniciativa dejada á su Jefe, no debe usurpar los derechos del Comandante de la Columna y forzarle la mano. Por tal motivo, debe bastarse, á lo menos por el mo­mento, con iUS propias fuerzas. La Compañía de cabeza desple­gará mayor ó menor número de tiradores para abrir el combate ; las otras dos apoyarán á derecha é izquierda para proteger los flancos; la última permanecerá tras el centro y servirá de reser­va, á órdenes del Jefe del Batallón. Una falta gravísima que se comete con frecuencia en los ejércitos poco veteranos, es la de arrojarse sobre el contrario con todo el Batallón, pretendiendo arrollar al enemigo con las cuatro compañías. El croquis siguiente ( 1 •0 ) muestra cuál es el dispositivo que debe adoptar el Batallón para abrir el combate. Luégo la situación pue- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 1J8 .J de exigir, antes de recibir órdenes del Jefe superior., 6 el apoyo de otro Cuerpo, que una de las compañías de las alas prolongue el frente de la primera llnea, como lo indica la figura 2.• Si el ene- 3: Cía. 1 J.• C!a. 1 , BATALLON AISLADO z.• Cía. 1 2: Cía. 1 4.• Cía. 1 FIGURA 1~ z: Cia. 1 4: Cía [ FIGURA 4~ :1.• Cía 1 4.• Cia. 1 z.• Cía. 1 FIGURA 2!- :1.• Cía. 1 z.• Cía. 1 J.• Cía. 1 4.• Cía. I ~,· Cía. 1 FIGURA 3~ z.• Cía. 1 PIGURA S~ ~.· Cta. [ migo intentare envolver un ala, la izquierda, por ejemplo, se la replegará hacia atrás, conforme se indica en la figura 3•. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 139 ...J De ordinario, cuando todo se desarrolla regularmente, á · poco ·de empezacio el combate se conoce la intención del Jefe superior. ·Este puede utilizar el Batallón de cabeza como escudo, y desple­gar et resto de la columna, parte hacia la derecha, parte hacia la '.izquierda de ese Batallón, cuyo Jefe ensanchará entonces su fren.: :te de combate (figura ..._.•), y queda sujeto á obrar como Batallón enmarcado. O bien el grueso de la columna no empujará sino so­bre una sola ala de la vanguardia, sobre la derecha, por ejemplo. Entonces el Jefe de Batallón de vanguardia, al ver que la colum­na se despliega sólo sobre uno de sus flancos, adoptará la posi­ción de la figura 5 . ., es decir, prolonga el ala que para él ha re­- sultado interior, y cubre la otra, la exterior, con una fuerte reserva, á fin de prevenir un ataque de flanco 6 de procurar luégo envolver al adversario. Rl examen del croquis anterior nos muestra, en sus variantes, que todo batallón que entra en línea tiene obligación de guardar una reserva en su ala exterior, á menos que otra tropa llegue á socorrerlo por ese lado, 6 que el Jefe superior si­túe tras él la reserva general. El croquis referente al segundo caso, al Batallón enmarcado, indica que todo batallón que tiene apoyadas ambas alas, puede adoptar un frente considerable. En efecto, en este caso el Bata­llón debe utilizar toda la (6:) BJ.TALLÓN ENKARCA.DO potencia de SUS fusiles en el combate de frente, y 3.• 2. • 1.• necesita, por lo tanto, te­rreno donde colocarlos, 4· • sin conservar reservas que no serían sino blancos para el fuego enemigo. Mas en todo caso el Jefe del Batallón hará bien en reservar una compañía para hacer frente á lo imprevisto. BATALLÓN ltN UN J.LA (7:) 1.. 2.· J.· Frente principal l.. 2 .. 3·· Fig. 8: Conviene que al principio cada compañía no ocupe más de tOO metros de frente, á fin de mantenerlo constantemente pleno, eemplazando las pérdidas sufridas por los tiradores en la cadena, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 140 _J tanto más cuanto la reserva general estará en un ala, y no la habrá tras el centro. Reservándose el empleo de una compa­ñia:, el Jefe de Batallón conserva el medio de intervenir eficaz- F. P. Ataque envolvente (fig. 9~) y Frente principal y (fig. 10) mente en la acción y de hacer prevalecer su voluntad. Una tropa íntegramente desplegada en tiradores, ya no es manejable, y es­capa de la mano del Jefe; por el contrario, con una compañía en reserva, el jefe de Batallón puede obrar de una manera decisiva en el momento crítico, sea que la cadena haya sufrido muchas pérdidas, sea que vacile y esté á punto de retroceder. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 141 ~ En el caso de un Batallón en un ala (la derecha, por ejem· plo ), cuando éntre en acción, la línea de batalla estará ya formada {7:), y en el ala interiJr se encuentran fuerzas que sostienen el com. bate de frente. La misión del Batallón es proteger el flanco dere. cho. Se limitará entonces á desplegar al frente la menos gente posible, una compañía, y mantendrá las otras en reserva, como ·escalón, atrás de la derecha. Las circunstancias pueden obligarlo á prblongar el frente (8 .• ); pero el Jefe cuidará precisamente de conservar una reserva, lo más fuerte posible ep su flanco exterior, puesto que de esa medida depende la seguridad del ala, no olvi­dando que un ataque del enemigo sobre el flanco haría perder á la línea toda su fuerza hasta paralizarla ó vencerla. El Batallón no puede considerarse libre de esa responsabilidad sino cuando otro Cuerpo ha acudido á formar escalón detrás del ala. En esta última situación, un Cuerpo puede llenar su misión adoptando varios dispositivos; si ha desplegado tres compañías de frente, no puede conservar sino una en reserva tras el ala exte. rior; si se trata de parar un movimiento envolvente del enemigo, puede adoptar una de las dos formaciones (a) ó (b) (fig. g:), debien­do observar que esta última es la que mejor pertl)ite volver lué­go á la ofensiva. En fin, el Batallón puede disponerse para atacar él mismo al enemigo por el flanco, y lo hará conforme al croquis número 10. Es evidente que la protección de un ala será tanto más efi­caz cuanto más separada de ella se encuentre la fuerza que la defiende. En ese caso, el acto ofensivo del lado del ala no estor­ba el fuego del frente, y como se presenta como contraataque al flanco del enemigo, produce su máximum de efecto. La magnitud de ese intervalo depende del efectivo de la reserva y su relación con el grueso. Si se trata de un Batallón, esa separación variará de 150 á 300 metros, según el terreno ; por lo cual un Batallón colocado en un ala exterior rara vez podrá emplear el dispositi­vo (b). El intervalo será mayor para fuerza superior. En todo caso, la acción ofensiva del escalón será tanto más eficaz cuanto más diste del ala que debe proteger. (Continúa) ·-· Variedades TARIFA ADUANERA COLONIAL I-Dtrechos de salida de Espa11a, que han de pagar todas las mtrcaderías y frutos que st embarcaren para los Reinos dt Indias Para facilitar al comercio el mayor alivio en esta contribu­ción de derechos, proporcionándola con equidad é igualdad á la estimación de Jos géneros y frutos que se embarcaren para Indias, y reglándolas de modo que con método el más liberal se hagan Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Cdlom bia '- 142 .....J fáciles y breves los despachos, sin que aun la práctica de su efe­cución tenga en ser molesto la menor circunstancia de onerosa, y que se observe siempre sin alteración ni novedad alguna é igual­mente en los despachos de todas y cualquier naves que salgan para cualquier paraje de la América, he mandado reglarlos, en la forma que será expresada ; advirtiendo que todo el peso que· se· mencionará, se debe entender en neto, y peso de Castilla, y reales~ de plata antigua, la moneda de su contribución, la cual ha de ser precisamente de contado en las ciudades de Sevilla y Cádiz, como se expresa en su lugar, á el tiempo de quererse embarcar los fru­tos 6 mercaderías que la causan, en cuya forma pagarán por Jos derechos de cada palmo cúbico, á raz6n de cinco reales y medio, y respectivo el importe de los que tuviere de medida cada fardo, frangote, caj6n, tercio, paquete ó barril de mercaderías, con cuya satisfacci6n regulada su medida para el importe del pago, no se les han de abrir, ni reconocer lo que incluyere su interior. Fierro en barras, de planchuela y cuadrado, 6 en rejas y almadenetas, el quintal, á ............................ . Fierro en hachas, palas, azadones y combas, todo suelto, el quintal. ............................................... . Clavaz6n de peso y cuenta, el quintal.. .............. .. Herraje y clavo motro, el quintal. .................... . Acero, el quintal. ......................................... . Munición de plomo, el quintal. ........................ .. Hojas de lata, el barril común de cuatrocientas cin-cuenta hojas ...................................................... . Hilo arambre, el quintal.. .............................. . Cera en marquetas, la arroba ......................... .. Papel común, suelto ó en balones ..................... .. Papel en marca, que llaman Marquilla ............. .. Papel de marca mayor .................................. . Crudos sueltos, la pieza sencilla ....................... . Presillas blancas, sueltas ............................ ~~ .. . Creguelas de Hamburgo, la pieza ................... .. Lienzos azules y blancos, que llaman creas lista-das, sueltos, regulares, la pieza de ochenta á noventa varas ............................................................... . Lienzos para colchones, que llaman adamascados sueltos, pieza sencilla ........................................... . Lienzos listados para colchones ordinarios, pieza sencilla ........................................................... . Cintas de reatas, sueltas, la docena .................. .. Hilos de Flandes sueltos, la libra ..................... .. Hilos de carretas y tirantes de cáñamo, el quin-tal .................................................................. . Vaquetas de Moscovia, cada rollo de seis vaquetas Reales. 4 6 JO 9 J6· 6 32 15 lO 2 . .... 6 6 6 lf.> 20 Canela, el quintal.. ....................... pesos escudos 20 Pimienta, la arroba ..................................... . J.Z. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 143 _; Cañones de .escribir, el millar .......................... . Azufre, el quintal. ........................................ . Cardenillo en panes, la arroba ......................... . Albaya.lde, el quintal.. ................................... . Alcaparrosa, el quintal.. ................................ . Matalahuga y ajonjolí en facas, el quintal. ......... .. Drogas de botica simples. Cada cajón de media carga .............................................................. . · (Cada frasquera del porte co- Deben reconocerse 1 mún ........................... . al tiempo de su~ Cada barril medio quintaleño embarque. 1 Cada quintal de lo que fue-l ren, en sacos ................. . Libros de impresión de España, reconociéndose primero, cada cajón de media carga .................. p. e. 5 Libros. de impresión extranjera, reconociéndose primero ....................................................... p. e. 20 Pasas, el barril quintaleño, reconociéndose primero Almendra, el barril quintaleño, íd. íd ................ .. Alcaparras y aceitunas, cada cuñete, íd. íd ....... . Vino. Cada botija de arroba y cuarto ................ . - Cada barril de cuatro arrobas y media ....... · · - Cada vipa de veintisiete arrobas y media .... . Aguardiente, pipa de veintisiete arrobas y media .. barril de cuatro arrobas y media ..... . frasquera de dos arrobas y cuarto .. . Aceite en botijuelas, la arroba ......................... . Jabón, el quintal. .......................................... . Alhucema, orégano, romero, palo de orozuz, en 4 5 16 6 3~ 3 16 1 12 9 6 3~ • 1 5 28 36 7 3 ¡l. 2 4 iacos, el quintal................... .. . .. . . . . . .. . .. . .. . . .. . . . . .. . .. . 2 Y todos ·los demás géneros de mercaderías que aquí no se expresan, han de quedar comprendidos en la regla de palmeo, á. que se han de sujetar á pagar el derecho, para que' así se eviten confusiones. 'II-Dertehos ~ue se han de conlribuír por el oro, plata y frutos que St condujeren de /odas parles de la América Asimismo, he tenido por bien se reglen todos los derecho¡ que se nos han de contribuír por el oro, plata y frutos que se ex­trajeren de aquellos Dominios, de cualquier paraje de ellos, los cuales se contribuirán en Cádiz á el tiempo que se entreguen á sus interesados, habiendo precedido el reconocimiento de todos los cajones, tercios y cajas en que se hubieren traído, y su contesta­ción con el Registro, en la forma que hasta aquí se ha acostum­brado, cuyos derechos han de ser (entendiéndose en neto, y quin­tal castellano todo el peso que se expresa, y los reales de plata antigua) en la forma siguiente: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar . de Colombia '- 144 _1 Pagaráse por todo lo que fuere oro en moneda barretones 6 labrado, á razón de dos por ciento. ' . . Por toda la plata en pasta, labrada y moneda, á cinco por caento, Grana fina, arroba ...................... : ................. . Añil, íd ...................................................... . Achiote, íd .................................................. . Azúcar, íd .................................................. . Baynil1as, íd ................................................ . Bálsamo, libra ............................................. . Reales 44 12 10 2 74 Cacao, el quintal. ................................... pesos 2 Copa), arroba .............................................. . Cascarilla, libra ............................................ . Carmín, íd ................................................. . Cueros curtidos, cada uno ............................... .. - al pelo, íd ......................................... . Cordobanes, la docena ................................... . Cebadilla, la arroba ...................................... . Chocolate en pasta, íd ................................... . Diquidámbar, íd ........................................... . Grana silvestre, íd ......................................... . una de Vicuña, íd ...................................... .. Polvos de Guaxaca, libra ............................... .. Palo brasilete, quintal. .................................. .. - campeche, íd ........................................ . Zarzaparrilla, arroba ..................................... . Jalapa, íd ................................................... . Cajones de regalos, que se componen de géneros de china, y otros preciosos, por cada cajón de ocho arrobas, dieciséis pesos escudos; cajones de búcaros pe media carga, tres pesos escudos cada uno. Tabaco en polvo, quintal ............................... .. en rama, íd ............... , ..................... . 5 1 "'2 •t z 1! 2 2! 4 2 8 18 1 ••• ·¡ 5 3 3 3 IO 6 Todos los demás géneros que no están aquí expresados y pueden traer, han de pagar sus derechos á razón de cinco por ciento, a valorándolos según el precio que tuvieren al tiempo de la entrega á sus dueños. PENSAMIENTOS No basta llenar la cabeza como un granero; es preciso, ade­más, adornar el alma como un templo.-G. Ltygntt. Listos nos encontramos para calumniar á los que tememos. A. dt .!Amarlint Los hombres perdonan fácilmente el mal que hacen. E. Arént Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VIII Serie V Tomo I N. 5

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