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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 6

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 6

Por: | Fecha: 13/02/1897

Aiío I Bogotá, Febrero 13 de 1 !J7. BOLETIN lVIILITAR ---·~-- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --•o--- Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradores untos de este periódico, todos los Jefes .... "' Ojicialts del Ejército de la República_ LA GUERRA Y EL EJÉRCITO (COLABORACIÓN)- (Conclu ")6n). Cuando Ron1a cayó bajo los golpes de los bárbaros, la organización de sus ejércitos no era yá la n1isn1a, con1 no lo era su táctica ni su disciplina. EJ non1bre de legión había sido conservado ; pero no se forn1aban con1o antes en colun1nas cerradas de cien por l?~d ; {¡ rn1ación que justificaba las varias especies de arn1as que tenían que re­sistir, y la inmensa caballería que constituye la principal fuerza. Las catapultas, las balitas y otras cuántas n1áqui­nas de guerra, entorpecían un tanto los n1ovimientos de armas de todo género; pero los acontecin1ien tos posteriores probaron que nada suple al valor y á la disciplina. V arios siglos de tinieblas sucedieron al in1perio ron1a­no. Poco á poco la civili'kación triunfó de las instituciones bárbaras de los vencedores y de las desgracias de los pue~ blos vencidos. Pasaron siglos: las ciencias y las artes fueron ensan­chándose; el arte de la guerra necesitó otro estudio; y el descubrin1iento de la pólvora y con él la construcción de arn1as de fuego, can1bió con1pletan1ente la táctica: yá no fueron falanges de quinientos hon1bres lanzadas unas contra otras, peleando cuerpo á cuerpo) ni legiones tratando de en- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MIL!TAR 'tolver una á l_a otra para que el hacha y la pica díeral1 cuet1- ta de la. legión que se dejase encerrar. La formación fue di­ferente: los n1ovimientos estratégicos tendían á vencer al enen1igo nlás por el tentar que por el ataque. Las arn1as se igualaron, y el pobre pudo pelear con1o el n1agnate, sin otro trabajo que buscar en la puntería de su fus~l el cuerpo dd enemtgo, En tien1po de Federico el Grande todos los movimien­tos del Ejército en can1paña y en batalla, eran tendientes á arrollar el centro del enemigo y dispersar sus alas; esto en la batalla, que en la can1paña, esos n1ovin1ientos tenían por objeto, aden1ás cortar con1unica.ciones al enen1igo, obstruir­le los caminos, disnlinuirle los víveres y relajar Ja n1oral del soldado contrario, para batirlo con n1ás facilidad. Esta táctica se llamó en eJ siglo pasado la "Táctica del Gran Federico." Los Ejércitos de Europa la in1itaban y con ella se creían invencibk-:s ; pero en los últin1os cinca años del siglo pasado, esa táctica fue corregida por Bona­parte, aquel General que elevó la Guerra á verdadera cien­cia. ·yá la victoria no consistía solamente en hundir el centrrJ y dispersar las alas, con un ataque á fondo, sino en entor­pecer á Jos Generales enen1igos con n1ovin1ientos tan rápi­damente ejecutados que, durante la batalla, estupefactos, no sabían darse cuenta inmediata de lo que estaba pasando, ni podían dar órdenes decisivas. Melas en ¡Marengo, y Sou­varof en Austerlitz, son ejen1plo de lo que puede Ja táctica n1oderna . Los soldados del prin1er Imperio Francés,. decían: "El Emperador no gana batalJas con nuestros brazos sino con nuestros pies": tan aceleradas eran las marchas, tan eficaces los movimientos. Ejércitos que en campaña se muevan despacio, están perdidos. De entonces acá la táctica militar no ha tenido otra modificación qu la que le in1prin1a el número de comba­tientes y el terreno en que estén .. Los cuadros y grupos de 1. seis, contra la caballería,. eran canon de la táctica; pero el nuevo arman1ento ha hecho inútil la caballería en la bata­lla; porque- antes de que· el jinete haya lanceado á un in­fante, éste ha podido lanzarle cuatro oalasr La cabaUería ha quedado, pues, reducida á llevar· órdenes, comisiones, desta­can1entos. y explorar terrenos .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOL~TÍN M11ITA1l La. áttillería es una de las arn1as tormídabl~~ en e, con1bate, y el artillero el soldado n1ás valeroso y sereno. Según la antigua Ordenanza n1ilitar, un piquete de soldados de Artillería forman á la cabeza de Cuerpos ó pi­quetes de -varias denon1inaciones; y un Capitán de Artille .. tía manda la pieza aunque haya otros Capi.tanes de rnay~r antigüedad: la Artillería prefiere en "Parada y Formación.' 1 La Ordenanza Española no ha sido en esto n1odificada. V n Oficial de Artillería debe tener conocin1ientos que puedan dispensarse en cualquier Oficial de otrd Cuerpo, Debe tener, por lo menosl rudin1entos de Maten1áticas; la Geografía de Colon1bia débe serle fan1iliar; la topografía de los Departa­mentos debe serle conocida, y df be tener ó procurar adqui­rir conocin1i€ntos que acrediten que es algo geógrafo y algo ingeniero. Los n1ás expertos G nerales de los ticn1pos n1o· dernos han sido artilleros. Napol~ón; antes de que la fortun· y sus talentos lo elevaran era Subteniente de Artillería; Massena fu ·. artille ... ro; Davous fue at'tillei'o; Duvoe fu artillero y casi todos los Mariscales del prin1er . Imperio emp zaron ·u gloriosa ~arrera en Cuerpos d Artillería. Por esto hen1os celebrado que 1 Gobierno haya queri­do contratar en Europa Oficiales de Artillería q e vengan á enseñar las ventajas que esa arma proporciona, cuando ~ conoce perfectam€nte su táctica. Hoy que el Gobierno tiene en sus parqties ámetralta­~ oras de prin1era clase y piezas de campaña de ac€ro, y do-:. ble alcance, es indispensable que se sepa científic:amente su manejo. Así como el soldado conoce y arma y d~sarma su fusil Mauser'Ó su Rén1ington, para tene lo corriente, el Qfi .. cial debe conocer todo el mecanismo de los diversos cañones para desmontarlos y n1ot1tarlos en el n1enor tiempo posi .. ble, y trasladarlos de uno á otro punto con la n1~yor celeri-­dad. Todo lo que gaste en este aprendizaje, bien gast1~0 ~stará; Enero 2 5 de 1 8 9 7. JosÉ L . CAMA~Ho Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B'OLETÍN MILITAR: SECOIOl\f OIENTIFIOA TÁCTICA APLICADA NOCIONES ESPECIALES DE TACTLCA (Conti:nuad6n)',. Los hombres y Tos cab:11los más robustos componen la eaballería pe ada, pues la misión de éstas e -el combate en grandes ma as, utilizando la fuerza del choque, particularmente en las últimas peripecias de la lacha. La calma ó repo o propio de los movimiento de ésta, no excluye el que á la par esté dotada de­cierta rapidez, grande en ocasione , pnra que sea mayor el resulta­do del choque de sus ma as .. Su destino en Pos ejércitos es formar especialmente la cabatlería de reserva, ó sea el grueso, disponible siempr á la mano del Jefe que ha. de utili.zade en los momentos solemnes. En el ejército pnrsiano const:itu en l'a caballeríia pesada Jos­coracer ·os y los ulams (J.an eros) á pe ar de que esto últimos suden practicar el ervicio de la ligera, por lo cual puede decir e que per­tenecen á la clase de caballería mixta. La ligera en el mismo ejér­cito e compone de los húsares y los dragones., Estos, más que por" el choque en masas, obran por lo inesperado é impetuoso del ata­que, a í como por la rapidez que ks di tingue en 1 orden di perso .. u prime·ra nece ídad e , por lo tanto, la posición de hombre ági­le , diestro y audace , montados en caballos te uelros en la. carrera, rápido y esclavos de la voluntad del jinete. Durante el combate cubren los Bancas y retaguardia de la €aballería pesada y de la infanterí-a, acechando los momentos opor­tunos para cargar obre lo puntos má débile de la retaguardia. y flancos de las columnas enemigas .. Pero á esta caballerÍa incum­ben especialmente los servicios de rreconoG:imiefltos y eguridacf más arriba mencionados, asf como el de destacamentos suelto y ordenanzas, pues todos ellos exigen, pa1;a su exacro desempeño, las cualidades físicas y morales que son atributO' de la caballería ligera. Por último, la caballerí-a ligera pued'e bati"r-se á píe, armada €On la carabina de aguja. Pero esto sólo se practicará en casos muy excepcionales, como por ejemplo, coando no se tiene infan­tería á la mano, ó cuando habiéndose adelantado la caballería con­viene defender y conservar por el momento un punto importante· ha ta la llegada de la infantería, que le ha de ocupar defi¡;Ütiva,., m ante .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l'lOLETIN MILITAR . . Añadiremo~ · para terminar, que á esta clase de caballería se le encargan á veces misiones especiales independientes y muy arriesgadas que exigen grande inteligencia, osadía á toda prueba, perfecto conocimiento del terreno y otras n@ comunes cualidades. Entre dichas comisiones ~uedea clasificarse, por ejemplo, la recomposición y establecimiento de vías férreas y aparatos tele­gráficos, la destmcción de l?s que posee el enemigo, la voladura de puentes, cortadura de caminos, requisas y contribuciones en los puebl9s e!lernigos, etc. etc., empresas todas que sólo la caballería, la ligera particularmente, podrían, no sin riesgo pero con éxito probable, llevar á cabo, co1 fiada en la rapidez co11 que avanza, se aleja del ejército, llega, obra, cumple su objeto y desaparece y e esquiva al enemigo para reaparecer á grandes distancias ó incor­porarse y dar cuenta al gl"ueso de sus tropas ó al ejército de que forma pt:trte. ARTILLERfA DE CAMPAlfA La artiller-ía que en su origen sólo se empleaba en el ataque v defensa de las plazas, no adquirió carta de naturaleza en las ha­talla ha ta largo tiempo de pt!é" de la aplicación de la pólvora á las bocas de fLtcgq, alcanzando notable incremento en el siglo de Gustavo Adolfo, durante la guerra de los treinta aiios. Aquel cé­lebre capitán de arrolló su movilidad táctica, y desde entonces paso á paso se ha elevado á tal alturJ el perfeccionamiento progresivo de .su con di iones balí ticas de combate, que ya en las guerras de este sio-lo y en las de nuestros días, influye¡ do decisivamente para el logro de la victoria, constituye una arma mwy poderosa y principal de los ejércitos. Toda la fuerza de la artillería reside en sus fuegos, que abre á distancias .supe·riore á Ja wna de acción de las 0tras dos armas, empleando una potenc4a demoledora que nada resi ste y con la fa­cultad (inherente á ella sola) de destruír las ob:ras de defen..,a más sólidas por medio del tiro directo, a í como la de alcanzar y herir al enemigo detrá-s de lo parapetos ú obstáculo· con que se cubre, merced á sus ti.ros por elevación. Aunque .uo poseen ningun elemento de ataque semejante á la bayoneta de la infantería ó á la carg.a de la caballeria, tiene, sin em­bargo, excelentes condiciones para la ofensiva: arroja una lluvia de proyectiles sobre las masas de frente, ó enfila las columnas ó las trincheras, ahriendo literalmente brecha en la línea enemiga, por donde pueden lanzarse las otras armas á la carga. Posee uRa enérgica defensiva; destroza oon la metralla los ba­tallones ó escuadrones que avanzan á arrebatarle una posición~ proteje una retirada con sus nutriclas descargas, conteniendo al ene­migo victorioso por medio de la destrucción que siembra sin des­ú'UlSO. En cuanto á su movilidad.) la artillería montada es su¡::erioc ,¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL:lTfr.: MILITA}\ la infantería en las pequeñas distancias: las baterías á caballo pue ... den seguit los movimientos de las masas de caballería. Por le que respecta á su material, éste ha llegado hoy á un grado tal de ~implificación y ligereza, que ejecuta sus maniobras a} trote y galope sobre terrenos lif$eramente accidentados, si bien no 0bstante, los obstáculos de alguna consideracióp restringen en grar­maner: a su acción táctica, y hacen en cin:unstancias dadas sea alg r.wbarazoso su emplazamient-o y ~ispo)dón d~ combate. La artillería nccq;ita, por }o tapto, el apoyo y resgua.rdo de las . . r)tras armas, como éstas el suyo. · Cuando su f'ue~o destructor no es ~ufici6!nte á contener· al ene-. Jnigo, no t-eniendo condiciones para la defensa al arma blanca, se vería prrdida si no estuviesen allí los batallonea y e~cuadrones para protegerla, rechazando al enemigo ó dando ti'empo que a,quella reti­re sus pieza . Por estfl razón, iendo una arm.a principal, tampoco es independiente. Durante las n'larchas y en Jos comb~tes v caro­campamentos cerca del e;1emigo, exige mucha proteccivn y vigi ... lancia para no ser sorprendida y desba1·atada antes de poner sus pieza en batería. Durante el co1¡11batc, las ítuacioncs más peligrosas para la ar­tillerííl, porque e halla más indefe~1s~, son cuando ejecuta una ma, 1iobra y en los mo n nto de enga JChar, de e 1ganchar y colocar< las piezas en batería. La artillería de campaña e divid n el ejé~dto pru iano en artillería á pie y anilleria f¡ caballo. E tá dotada co.n p.iezas de cali. bre de 8 y 9 centímetros. Con re pect á su entrctcnímiento, es el arma más costosa r más dificil dP- instr•tir y equipar. El conjunto de sus hombres, ca .. bailo , pi za , carros y atalaj~s, exigen conocimientos y cuidadoj distinto , para que formen un todo armónico, porque del buen ser­vicio y empleo de cada uno de aq~ollos elementos, oepeoden lo~ efi-:ac resultado de e ta podero a máquina. Contrario le e el terreno accidentado á pesar de las buell~$. 'ondiciones ma'Jiobrcras que J oy posee, merced á la ligerez-a de su material y á la . cncille.z de su táctica; pero sus peore enemigos en un día de Jata) la o.n lo. fenó1 1enos atmo fé¡·' e s, como la lluvia, 1ievc níc la, etc. Tiene, no o . tan te la artilleria, sobre las otras armas, la ven­taja de que no suele , ufrÜ' una completa pérdida de su personal, y dado el caso de u 1 desastre, pueqe salvar todavía parte de su mate­rial con Jos hombres y caballos que le restan. Lo· tratado de fortificación se ocupan detenidamente de lo~t. servicio propio .. á las tropae de ingenieros, y por lo tanto de las pro ... pil:dt~cle!3 características de este cuerpo. Aquí ólo vamos á meucio, ... 4ll~"le . .con .relativn á u empleo táctico en la guerra. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Divídense generalmente en pontoneros, zapadores y minadore;r_ Los primeros tienen á su cargo la preparación y uso de los puentes de campaña para el paso de los ríos. Los .segiJndos .se destinan al trazado y construcción de las paralelas, trincheras y demás obras de apro.che en el sitio de las plazas. Al efecto se les agregan también a!lgunas fuerzas de ínfantería que les ayudan en el uabajo de los fo­sos y parapetos~ Los minadores se dedican á cabar y abrir las vías subterráneas que con el nombre de minas tienen por objeto la destrucción de las obras de ataque y defensa del enemig~ p>or medio de la pólvora. Forman parte también de este cuerpo en las guerras modernas7 las compaiiias de camt'nos de hierro y telégrafos de campaña. A pesar de la indicada división, todas las fracciones del cuerpo .de ingenieros {batallone.s, compañías ó ecciones), están ígualmente ínstruídas para practicar indistintamente los trabajos de construc­ción de reductos, torres, tamhores, cabezas de puentes, parapetos, fortificación de edificios aí lados, caseríos, puebJos y demás elemen­tos de defensa que constituyen la fortificación pasajera.. (e rmt i tJttll!'¡J). ___ . ..,...._ __ BATALLON BÁRBULA NUMERO 59 (8 DE FEBRE.RO ). En el cuartel de este Cuerpo-antiguo Aserrío-tiene lugar la hern1osa ceren1onia. de. la bendición de bandera. Son Padrinos de la gloriosa e.nseña el señor doctor l?edro Antonio Molina, Ministro de Guerra y la señorita Cecilia, su hija. En el centro del an1plio patio se ven bs toldas. Bajo la uha la mesa donde habrá de servirse. suntuos ciébiles, el imperio de la ver­rl:. td y del derecho scbre h f:1erza, la menti:ra y la arbitrariedad ; el sos­t ~n del Gobierno cre~do por L1 libre voluntad del pueblo para la Ad­lainistración d~ bs bienes comunes y la represión del crimen y de todos 1 1s desm-mcs : Gobierno dignamente representado aquí por el scfior T.1inistro, Padrino en e:>ta ceremonia,. M ñnistro que el Excelensímo se­íí. or Caro ha d:.tdo á nuestra Patria como una prenda preciosa de su es-~ tim:1ción, cuya ~nbiduría y vrgilanci .t bendice lt República. Vosotros soldado!:', sois cristianos. La bendición de vuestra Bandera no puede significar qu.c á su :.>.ombra cesa d deber de cumplir los man­flamientos divino~, si11o al contrarin que son más fJrzosos, porque tocm :í hs f.Jcrtes. y anud dar ejemplo de h piedad para con los débiles e i:1e:-mes, que lts m ·'is vcc~ no ciclinquen SI'10 por su misma debilidad. Cnrc>pon:le tan s.1h al Mini tro del C Jrdero Inmaculado recordaros que la Ley Santa no cxcbye el pa·rio:is.no que impone á todos la defensa t!e nuestra n11dre patria y el legítimo csc:mniento de los que profanan U S tgr tdo Sll!.!}O. El sexo piadoso, á su tumo rcp cscntado 2quí por la belleza, la r;raci 1 y la virtud en Lt .madrma de la fiesta, os insinúa también lo grato <1ue k son los Lmrcles del vencedor generoso, los del soldado que al ins­t mte en que ccs:-.1 la resistencia del enemigo recuerda que éste también. tiene madre y berm:mas, ó acas0 esposa é hijos que lo amen y lo lloren y que sabrán bendecir la m:mo del que se lo devuelve aleccionado tal­Yez con el desastre que su ob tinación le haya trafdo1 pero hábil para vol ver á las labores del taller ó del campo1 mantei.edorcs del hoga.r. Dios en vuestra Bandera os bendice á todos vosotros, advirtiéndoos que el buen soldado empi~za á vencerse a sí m!smo en sus malos impul­~ os y pasiones para dar siempre el ejemplo de la obedienúa y de la mo­ralidad. Los Ejérci :os im'enóblcs son los de moralidad más perfecta, los t¡ue r.i por un momento olvidan que el honor del soldado es el de su Landera, y el honor de ~n Bandera el de la Patria. Una vez bendecida la venerable enseña y entregada á vuestro cum­f !ido y culto Coma H~ m te, ella viene, pues, ú s.cr !a dama depcsitaria de Yuestra honra, á cuyo ri estáis. obligados. á co1nbatir y morir antes que consentir en su degradación. A I t vista de esta Bandera, "uestws afegres instrumentos celebran t:l peder de Dios y la confianza del Gobierno. Dios y el Gobierno, son quienes os c:-:treg-m cs.;r c,n.seña que dcfcnderéi5 con teda la fuerza de 1 1 1 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN M!LITAR vuestra alma·, con toda la energía de vuestro corazón y con toda la fran­queza de vuestra profesión. Desgarrada con el fuego ó el hierro c:ntmi­go, sus jirones o bastarán unidos á la gloria, que es la segunda religión del soldado colombia no: la gloria, señores, cuyos frutos son tan semejan­tes á los de la virtud. Dios y el Gobierno, guerreros colombianos, el Cielo y la Tierra os ese uc han. Prometed sobre esa Bandera, que el Jefe del Gobi crno y la Patria os confían, prometed la salTación de la República r el re s peto á Dios. Repetid conmigo, pue ta la mano en vuestra conciencia y en vuestras armas: ¡Dios y la Patria! ¿No sois, pue, los representantes de la fidelidad ? Mostrad á los enemigos de nuestra patria vuestro garniel, en el cual está escrito, con caracteres de fuego: ¡Dios y ftJ Pr;tria! Nunca olvides que la gloria está en el valor disciplinado; que el valor sin la obe­diencia no es más que el insti nto de la destrucción; que tánto mérito hay en servir al Gobierno en medio de la paz, como en los combates, puesto que así en el descanso como en la guerra, pueden darse iguales garantías de esta fidelidad, realce inmortal de l:t vale:1tía. Abrid, pues, queridos militares, abrid ucstras filas ~{ ese primer Magi trado de la Nación, para el cual un soldado desgraciado sería el primer huérfano de la Patria; á ese Magiscr.tdo que en medio del cho­t¡ ue de nuestras diferencias no ha vi ro mús que colombianos; que ha puesto el bajel del Estado al abrigo de us corrientes; á ese Magistrado que se consuela de lo pasado con el porvenir. Así es que cuando este primer Magi ~t rado, os dé la voz de alerta, cuando vuestros J efes os manden c:mpuiíar la armas y acometer á lo enemigos de nuestra Patria, obedeced Ciegamente, no tcmais, la cauc;a de la Patria es la causa de Dios : llenos de fe, de aquella fc.: pura que guió á San Fcrdando á pelear con la s huestes Ag:ucnas ; con el ánimo esforzado de los Pe layo y Don Juan le Austria, lanzaos sin temor al combate, peleareis como buenos, defendiendo los derechos del Gcbicrno y la tranquilidad de la Patria ; si el celo y amor por la Patria os gufan, no tcmais la muerte, puesto gue ella será el principio de la verdadera vida de la gloria que ganareis por el cumplimiento de vuestros deberes ; y si el Dios de los Ejércitos os libra de la muerte, vuestra Patria agra­d-.. cida os colmará de bendiciones, y al ver vuestras honrosas herida~, os clamarán como á los héroes de nuestra Patria. Y vosotros guerreros ani­mosos, cuando agrupados alrededor de esa Bandera, que recibió hoy las bendiciones de la iglesia, ostentcis en vue5tra frente los laureles de la victoria, !>ereis un digno ejemplo y m ostrareis á la República guc arde en vuestros pechos con la fe del cristiano, el valor del caballero. Quiera el ciclo, queridos Jefes y Oficialc, que jamás tengais quepo­ner manos á la e spada, para que vivamos en la dulce y hermosa paz que ltbra la felicidad de la N ación: empero, si llega un dfa en que propios ó extraños quisieran levantar entre nosotros el negro estandarte de la rcvo­luci0n, si el Gobierno se ve amcnazádo, si la Patria balance:.t y peli­gra, ·e:1tonces debéis recordar la promesa que hicfstcis cuando abrazás­tcÍ5 la nobl.e p:qfesi6n de las ar:na5, no olvidando que la violación de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR un pacto hecho con Dios, atrajo sobre el pueblo de · Imtef una I'tida guerra y los dcm:'ts 111:1le:> que siempre vienen en pos de ella. Si cs1e desgraciado ca:;o llega, desde ahora os digo con el Profeta Joel, que los valerosos y los fuertes, y aun los débiles y enfermos, como si estuviesen robustos, se sanrifican con la guerra, y todos los buenos os acompañarán haciendo lanzas de azadones, y espadas del hierro de sus harados. Esa espad•a que os ceñís, debeis manejarla, pero siempre con justicia y sin abusar innoblemente de ella: si la justicia exige que la desem­vaineis y useis de ella, santiguareis vuestras manos con la derrota de los enemigos. El Gobierno os reúne- b-..:~ jo esa Bandera que se conffa á vuestra fi­delidad, y que os c.ond uc.irá tal vez más tarde al campo de Marte, para que conozc.ais q:u.e las cau.sa-s que estais llamados á defender, son las m:ís nobles~ pues s.on [a cau.sa de Dios, del Gobierno y de la Patria. Como Capellán de:l Eiéreito es de mi deber recomendaros una ciega ob,cdi,e;n q;:ia á vue.stros Jefes, y superiores así en tiempo de paz como en el d!e guerra. Faltando ta subordinación y respeto, falta la unión y la fU.e-rza, y dan consc.cu,enc~as. ~as más desgraciadas: porque es cosa yá sabida que donde falta esta vl:r tud, la ruina es inevitable. Todas las naciones. ti.e-nen esta gr<~~n. m.áxirna ~ sin obediencia, el soldado, lejos de c.ontribuír á la s.eguridad' del Estado, lo compromete y arriesga. j Qué de males pudiera a~arrear á una nac.ión un Ejército sin obediencia ni dis.c.ipli.na! Si la insUtbordinación teS funesta en todos los cuerpos, entre las t.r;opgs produce resultados fU.n e:s tísj,mos. Dadme un Ejército del todo obediente y disciplinado, un Ejército en el cual la subordinación se b.altc en tal "~CÍgor que el soldado a~ate dócilmente las órdenes del Capi­tán, el Cap,ítán las dcl Corond, el Corone-l las del General, el General las del Gobjerno su.pc.rior: este Ejército es invencible. Dadme otro en cuyas ftlas haya cttndido el espíritu de insubordinación, de independen­cia, de anarquía: este Ejército sucumbirá ante un puñado de enemigos. Por eso ningu.na falta castiga la Ordenanza con tánta severidad como la de inobediencia ; por eso Manlio Torcuato hi.zo decapitar á u hijo al volver victorioso de u.na batalla que sin orden suya había dado; por eso Pu.blio Craso hizo dar azotes á un Capitán de ingenieros, porque para el derribo de una muralla empleó otro ariete del que él le había ordenado,. siendo así que el del Capitán era más apto; por eso, en fin, Escipión el afr.icano~ pregu.ntado por qué confiaba más en 300 de sus soldados que en todas las demás tropas del Eiército, respondió: "porque estos 300 me son tan obedientes que li.Í. los mando an:ojarse al mar, lo harán con gusto sin dilación algu.na.n N o sea pues,, queridos militares, no sea tan sólo el temor que os in­funden las terribles penas que marcan las Ordenanza!> del Ejército, las que os sugeten á la obediencia, porque entonces obcdccereis por fuerza. Es necesario que vuestra subordinación y respeto proceda de los senti­mientos de vuestros corazones, teniendo presente que así os lo manda el mismo Dios por boca del Apóstol San Pedro. " Obedecereis á vuestros soberanos como á mí mismo, porque he depositado en ellos mi autoridad .. Si os hicieren felices, serán el instrumento de mi misericordia; si os (;)primicsc.n" lo serán. de mi justicia é indignaciónL Pero padres Q tiranos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·BOLETIN MILIT~R. ~el pueblo, siempre tienen el mismo derecho á vuestra felicidad; porque yo gobierno por ellos, ó por mejor decir, ellos gobiernan por mí. Si .su dominación fuere b~hbara, tiránica, injusta, ninguno sea osado (atended­me bien) á sublevarse por el abuso que hacen de su poder. A mí me toca la venganza y yo os vengaré." Perezcan para siempre los escritos y los autores que enscfían ser permitido al pueblo sublevarse contra el Magistrado cuando abusa de su poder. Ay! ¡A cuántos desastres no abre la puerta esta doctrina! ¿Quién puede calcular las desgracias que acarrean consigo la anarquía y los furo­res de la guerra civil r N o me detendré e aquéllas que abu~an de su poder? ¿Deberemos ~'er buenos súbditos aún de aquellos que no son buenos Magistrados? ¿ Y quién lo dud~ que debemos serlo, siempre que ellos no nos manden cosa que sea con­traria á l:t Ley de Dios? Y á lo habeis oído por boca del Príncipe de los Ap'stoles, que nos manda estar sujetos á los poderes legítimos, y no h tce distinción elltre superiores buenos y superiores malos, antes nos advierte expresamente g u e, tanto si son malos como si son bueno5, de­bemos estarles sumisos: "nod tm1tUm hiJtlis et mulestis, sed etiom discoi,:s ." ¿Cu:ínto no abusó de su poder el Rey N ahuco? Esto no obstante, el Profeta Daniel reconocía su autoridad como emanada de Dios cuando le decía: "á vos, Señor, ha consignado Dios el reino, la fuer7a, el poder y la gloria " ¿Y Acab? Acab, señores, había dado muerte nadas más glorioc;a s de nuestra Guerra Magna ; jornada en la cual el va• !icnte y denodado Girardot~ siempre ven G edor~ murió triunfant~ al tre­molar la Bandera sobre la ensangrentada Cumbre del Bárbula; cuyo rec ucrdo hi s tórico de reverenda y gratitud al Héroe, servirá de noble! y saludable ejemplo que, sÍf1 duda alguna, sabrán imitar los miembro§ de este bien di sciplinado Batallón, llevando si amprc victorioso y sin mancilla el »agrado Pabellón Nacional. Concluyo, pucs1 ofrec iendo á Su Señoría, y por ~u honorable conJ dueto, al Excelentísimo señor Vicepre sf d~ntc de la República, el de ~ cídido y eficaz apoyo en so · tén del aCtUal Gobie!rno y de las insdtucio .. rtes, no s6Jo del Batallón en cuyo nombre hablo, sino también :c1 dq )os demás Cuerpos de la División que hoy tengo la hon.ra de comandar, He dicho. ~L SEftOR DOCTdlt MCLIN A! Señor Gtneral Mo711Ítfar: Con§idél'om~.versal., llevóse á cabo-no mediante ruido~ sas y sangrientas jo.rnadas en que las más de las vec~ sale sacrificado el derecho y son ahogados los idea.lcs de la justicia,- sino por el solo po­der de las irradiaciones de su luminosa inteligencia. Motivo de 3tasta satisfacción es para el Gobicmo y pueblo colom· bianos contemplar cómo nuest.ros bravos veteranos .saben asociar sin es­fuerzo y sin compulsión extraña el temple del héroe que nunca sintió los estremecimientos del pánico ante la perspect¡va de tremendo peligro, con la sumisión reflexiva y consciente al poder de la ley representada en el Magistrado. En medio de la descomposición general de partidos y de intereses que se verifica á modo de gestación de período de definitiva estabilidad, y cuando parece que hubiéramos de ver cambiado radical­mente el rumbo de las históricas agrupaciones que se han disputado el poder en Colombia, y el Ejército se conserva como fortaleza inexpugna­PJI. e de los principios y de las fuerzas constitutivas del orden social, tan amenazado por el embate diario de elementos revolucionarios que aún bregan por conservar el predominio de otros días. Puede Colombia, ciertamente, considerarse redimida y para siempr~ libre del oprobioso dominio del caudillaje-azote de barbarie y de deso.­lación en pueblos recién venidos á la comunidad de los Estados inde­pendientes- merced al persistente y bien acentuado espíritu de civismo que anima las filas del Ejército, cuya abnegación está tan bien probada como su v-alor y su lealtad;-y a-sf como podemos confiar tranquilos nuestra defensa eíterior en 'Sol&ados que se han cubierto de gloria ha­ciendo respetar los lindes de la Patria desde los comienzos de nuestra existencia soberana ·é independiente, debemos también confiar en la se­guridad de la paz doméstica de la Republl.ca, sostenida por quienes nun­ca han prttendido con.stituírse en casta separada ni han desligado la mi ... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITA-R sión y los fines de la fuerza pública de la suerte y de los destinos de sus conciudadanos. El Ejército colombiano, penetrado de la verdadera noción del objeto con que se le constituye y organiza en todo país medianamen· te civilizado, ha logrado conquistar el aprecio público por su severa mo­ralidad y disciplina, al propio tiempo que merece el respeto de todos por su sólida organización, garantía efectiva de su fuerza y prenda segu­ra de su superioridad en los campos d .... batalla. Organi mo cuya savia es la misma del pueblo colombiano y cuyas funciones corresponden al noble y elevado fin de su institución y á loe; sentimientos nacionales, el Ejército ha merecido y continúa mereciendo de parte del Gobierno atención preferente para mejorarlo y elevarlo al nivel de los de otra naciones má · avanzadas: de ahí el empeño con que se ob~uvo en el último año la serie de actos legislativos cuya ejecución ha de transformar más provechosarn nte todavía la situación de la en­tidld encargada de la defensa del orden. Han empezado yl á recoger3c los frutos de esa labor encaminada á hacer menos penosa la fatiga del soldado r á levantar su nivel intelec­tual; y obrando, como es de confiarse que se hará, por las repetidas muestras que el Eximio Jefe del Gobierno, ha dado en toda ocasión de interés por el Ejército, no dudo que continuarán introduciéndose en él cambios y mejoras adecuada hasta conseguir que la fuerza pública sea infranqueable antemural de nuestras instituciones y del orden público. Así habrá de ser el Ejército fuerza que mantenga el equilibrio de los fac­tore políticos y los obligue á buscar Lt suluci6n de los grandes proble­mas de la vida nacional no en lo \ ulg=\res y b
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Por: | Fecha: 30/01/1897

AflO I !log:otú, Enero SU ele 1 ~!;7. ~úmcro 4.• BOLETI.N J\IIILITAR ORGAN Haber recibido antes recompensa ]POr" sus actos ó servicios militar·es excepto el caso en que bita se haya con­f: edido por acción distinguida de valor ; 4.00 Estar en goce de penslió n del Montepío Mil~tar. 6 del Tesoro ó haber capitalízado la que de éste tuviere ; 5. 0 Tomat: parte, ó haberla tomado desde la sanción del Có­digo Militar de 1881, en alzamiento ó sedición contr~ el Gobierno le­gítimo ; 6.a Fom.cntar ó habet fomentado desde la mísma fecha, eng·an­ches ó levas con el fin de turbar el órden pú.blic:o de un p-aís amigo ; 7.0 En los demás casos prcvi.stos por las Leyes. Art. 9.0 No tendrá ningún derecho á pensión ó perderá la que is­frute el militar que se encontrare en cualq,uicra de los casos. del artícuf.o anterior. También la petderá cuando se ausente del Territorio Nac io­nal sin previa licen cia del Poder Ejecutivo; ó si estando en uso de Le­tras de Cuartel ó de licencia indefinida no acudiese al llamamiento he­cho por el Gobi<;rno, á m.cnos que se lo haya imped'ido alguna causa gra e legalmente comprobada. El goce de pensión se suspenderá mientras el pensíonado esté rec i­biendo sueldo por de tino militar ó civil. Art. 10. La viuda no tcnJr:á derecho á recompensa: si por su e u­pa estaba legalmente- di.vor;ciada al tiempo de mori.r su marido, ó si ant es de recibir la recompensa pasase á otras nupcias ú observase noto~:i.a ma:a €onducta, pero en ninguno de tales c:asos aprovct:ha~;án los hijos la parte Je recompensa que la viuda pierde. La madre perderá el derecho á t:ec-om.pensa si antes de r.cdbir ~a ~ontrae nuevo matrimonio, ú observare notoria mala conducta. Art. 11. No tendrán derecho á recompensa los hijos varones mayo­res de edad, á menos que estén incapacitados de por. vida Fara trabajar; ni las hijas de cualquiera edad yá casadas; ni1 fos hijos de cualquier se1o que observaren mala conducta; y finalmente ni los hijos qt1.C se encuen­tren en alguno de los casos del artícu.lo 8 .. o Art. 12. No se dará recompensa á la v.iuda, hijas 6 madre que ten .. gan renta anual de seiscientos pesos por lo menos ó que disfruten pel• sión del Tesoro público ó del Montepío Milita¡~ Art. 1 3· Los militares pensionados no podrán ausentarse- del T~­rritorio de la República, disfrutando pensión, sino con permiso del P)­der Ejecutivo, quien podrá concederlo hasta por dos años y en tiempo de paz; pero podrá ampliar este término, en caso de que una cnferiil:!­dad rebelde, legalmente comprobada, haga necesaria una ausencia maycr. Art. 1 4· El Poder Ejecutivo, de oficio ó á pedimento de cualqu~­Ja autoridad ó particularr suspenderá el pago de pensión ó recompensa á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. '50LET1~ 1-11 LITAlt 53 ~wien ~e l1a1lare en e u:.dq uiera de los casos de los artículos 8. ", 9.0, 1 o, l n~ 12 y 13, siempre que previamente se compruebe el caso, y dará e enta de la suspensión á la Corte Suprema para que ésta, con citación de!l interesado, resuel \'a en definitiva sobre la caducidad de la pensión @ J"e•compensa. Esto en nada afecta la ju.ásdic.ción d~ los Tribunales para declarar la caducidad en casos ordinarios conforme á las Leyes. An. 1 5 .. Los empleados públicos Ciando tengan noticia del falle­CÍ; JD.iento de un pensionado lo avisarán al Ministro -del Tesoro~ cnvián­do) le a la vez la partida de defunción para que éste haga la baja corres .. pcmdiente. El mismo aviso se dad al Ministro de Guerra pan su anota- --ci •ó n en c-J Estado Mayor Gcncr::d. TITULO II 'Dll: LAS l>RUEB~"S Art. 16. E.n aos juicios de recompensa por muerte -se probadn pre­cis amente: u> El grado y destjno que el militar tenía cuando falleció ; 2.•' Su muerte, con las circunstancias del lugar, tiempo, combate enciales, De la indagación se formará un expediente que conservará el Estado Mayor General. Si el ejecutor de la acción fuere Comandante General del Ejército, lo comunicará al Ministerio de Guerra para que allí se practique la in­formación del caso é indicará también cinco testigos presenciales. Art. 32. El militar á quien se reconozca una acción distinguida de valor, tendrá además derecho á una medalla ó diploma que le dar.1 el Gobierno en te:>timonio del acto y como prueba de reconocimiento. Art. 33· Cuando se pretenda pensión en cualquiera de los dos casos del inciso 2. 0 del artículo 2. 0 , se suministrarán la pruebas siguientes : J.4 La de identidad del demandante; 2.~ La del empleo que el mili­tar tenía cuando cumplió Jos treinta años de servicio, si éste e posterior á la .Independencia ó .el.que tenía -cu:mao t·umplió ·e\ añ'd d·e . cr·vici- -si Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'rfN' MILITAR. éste dice relación á tal guerra; 3.• Que el sen·icio se prestó al Gobici"­no l~~ítimo 6 á la causa de la Independencia; y 4:~ L:1 de duración del serViCIO, Art. 34· C o mo prueba del tiempo del servicio posterior sólo es admisible la Hoja de servicios militares del reclamante. El servicio prestado en esa guerra podrá probarse ó con la Hoja de servicios 6 por cualquiera otro medio leg:1l. Estas últimas pruebas son admisibles res­pectivamente para los casos del punto 3. 0 del artículo anterior. Los pu!1tos 1.., y 2. 0 del mismo artículo se probarán como lo prescribe el artículo 24· Art. 3 S· Para los efectos de esta Ley se computa como perfodo de la Independencia, el comprendido catre los años de 181 o y 1826 in­clusive también, si se trata de sen·icios prestados en la Marina de Guerra. A l os militares colombianos se les abonarán la& campailas y accio­nes de guerra del Perú en que hubieren tomado parte. Arr. 36. El militar que reclame reccmpensa ó pensión probará no sólo lo que para cada cau al requiere esta Ley, súw también que no s_e encuentran en ninguno de los casos de i::1habilidad que sct1alan los scts primeros números del artículo S.o Art. 37· La prueb:.1 relativa á los puntos 1.0 , 5. 0 y 6.o, á la pérdi­da del grado y á la pena corporal infamante, sera la ccrti!1caci6n del Jefe de Estado Mayor General en que conste que al reclamante no 1 alcanzan ningun·t de las causas establecidas en esos númcrcs. Por lo que hace á la pena de p~rdida de pensión pagadcrJ. por el Tesoro, al punto 3. 0 y á los dos últimos casos del punto +. 0 , b prueba scr.í el certificado del Ministro del Tc ~ o.-o. Por último, el reclamante rrobar..í. que no dis­fruta pensión del Montepío Militar, con el certificado de su Tesorero. Art. 33. Si los dcll'_:mdantes son los herederos de un militar pro­barán además estos hechos: 1.0 La viuda acreditará su matrimonio con el militar, y i qued~ron hijos de ~ste matrimonio ó de otro anterior con derecho á recompensa, probará la edad de cada hijo; que ella no ha contraído nueva. nupcias, ni obscrvJ. notoria mala conducta, ni estab;& legalmente divor iada por r.u culpa, al m.orir el marido; 2. 0 Si el de­mandante fuere un hijo .legítimo del militar c~tableccrá su calidad de tál, su edad 1 y si. la rccompcns::t se reclama íntegr:1, sea por ülta ó por inhabilid td de la vi ud<1! se probarán estas circun}~tancias r"spectivamen­te; 3. 0 La m·tdrc acreditad su calidad de madre l cgítim::t 6 natural del militar, que éste r..o dejó viuda n.i hijos con derecho á recompensa y que no ha pasado á otras nupcias, ni ob!:crvado notoria mala conducta; y 4. 0 Tanto la viuda como los hijos y Ia madre pr de Diciembre de r 897. · El Presidente del Senado, BELISARJO PE~ A. El j?r~sidente de la Cámara de Representantes, IGNACIO SAMPEDRO. El Secretario del Senaclo, Cami!o Sánchez. El Secretario de la CJmara de Reprec;entantes, .. l'vfiguel A. Peñaredonda. G;biern? Ejecutivo.-B;got~í, 2 de Diciembre de r 896. Publíguese y Ejecútese. (L. S.) M. A. CARO. El Ministro de Guerra, AuRELIO M uTrs. ECOION CIENT .. FIO! TACTICA APLICAD NOCIONES GENERALES (Continuación). PROPIEDADES CARACTERÍSTICAS DE LAS DIFERENTES ARMAS Siendo varias v de distinta naturaleza las fuerzas de que el ~om bre dispot~e par:a la gl!erra, y cqmo con ecuencia de esto, va..: rios también y de diferente carácter los medio que para la mi ma emplea, lo5 ejércitos reflejan en su organización la expresada a­riedad, única que puede sati facer á todas las ~ece ida des y con­tingencias de una campaña. Así pues, el ejército constituye un conjunto de grandes agrupaciones repre entada por tropas á pie, tropas á caballo y tropa provistas de caií?nes, las cuales, como es pbido, son la inja!lterfa, caballería y artillería. ... 1 ambié~ es de necesidad otra fuerza que pertenece á los de ·.á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BQLETÍN MILITAR l?ie,. .conoci~a con el nombre de z'ngenieros, ubdi idida á · su vez en varios nombres, según su aplicación, y cuyo cometido especial es· la construcción d,e toda clase de obras militares, specialmente las plazas fuertes, 'y la 'dirección técnica de las operaciones al fre .'1te de dichas obras de defensa. · ' · Sentado esto, es evidentG que para move.tr, dirigir y emplear con eficacia y opo¡tunidad esta diver:sas arma's, se hace imprescin­dible el conocimiento · exacto y profundo de us cualidades especia­les y prop¡edades características en particular, p-orque es indudable que cada una posee la condiciones de acción que surgen de u na­turaleza propia, y dentro de ésta, sus ventajas é inconvenientes, u lado fuerte y su lado débil con respecto al empleo táctico que de ella pm~de hacerse, ora aisladamente, ora en recíproca combinación para alcanzar con ,el mayot acierto el fructuos9 fi~ que la guerra $e prOJ:¡)One. ' 1Juede asegurarse, por lo tanto, que las pnpiedades caracterís-; ticas de la armas con tituyen la ba e y fundamento de toda táctica que ha debido y debe perfeccionarse más y más uanto mayor y l'l)ás aqt,lil4tado sea el conocimiento de aquellas, conocimiento q~e forma por sí solo un interGsante y utilísimo estudio. Hé aquí por qué s~ría insensato limitar lo estudios y el sa­ber de un ofici~l á lo puramente relativo á su arma, pues prescin­diend d0 que aquél está llamado á ocupar lo más alto puesto , aún sin alir de la calidad de subaltern , ignorando la c.ualidades, de la demás arma , ni podría combatida eficazmente, ni sabría empléarlas con ventaja cuando tuviera á sus órdenes fuerza ó des­p amento compue tos de unas y otra . '' El tiltil empleo, la combinación acertada de la infantería, la caballería y la artillería, ólo pueden nacer, ~ún existiéndo el genio con su pro ética .inspiraciones, del detenido examen 'y profunda meditación sobre las propiedade re pecti vas de dichas arma,, la cuales separadamente vfn~os á tratar en los siguiente párrafos. 1 LA INFANTERÍA Hé aquí la más antigua de todas las armas: su efectiyo nu­mpticq; lqs múltiples empleos de que es susceptible, la colocan á la ptb,eztt. de las demás tropas ; viene á ser el punto de apoyo, el eje sobre' el cual giran aquellas : e ' por último, el elemento, e~ ~1erv\q rrincipal de los ejércitos. Posee las ventajas siguientes : I.a Es la más fácil de reclutar, organizar, equipar, instrufr _'f. entretener. : . 2.a Combate sobre toda clase de terrenos, lo _ mismo ofendie~·­d? que defend~éndose. .. · .- .. . . J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6o "OLETÍN MILITAll Donde quiera puede pararse un pie humano, alff se bate la infantería, adoptando si es preciso el orden disperso. Cada árbol, cada mata ó pedrisco sirve de apoyo á su fusil ; cada matorral oculta un tirador; la más leve ondulación del terre­no puede encubcir sus mas2S compactas á las miradas del enemig ::;;; 0'­w Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • BO:.ETÍN M:LITAR ASCENSOS APR03AC03 POR EL SENADO =N r896 CORON:!:LES EFECTIVOS (Continuación). Teodolindo Gaon:J, Hermógenes Afanador, Víctor Calderón R., Benjamín Calvo, Rafael Cancino, Arcadio Dulcey, Joaquín Escandún, Enrique Espinosa, Carlos Franco Q., Antonio García C., Joaquín Gar­cía Quiñoneg, Tomás Gómcz, Miguel Guerrero G., Antonio Gómez R., Ramón González F., Tiberio Micr, Peregrino Moreno, Alejandro Pe­rca, Andrés A. Quintero, Ulpiano Rer, Carlos Ricaurte, Eladio Rueda, Luis F. Sánche7, José lg¡:ucio Umaíir, Francisco J. Vcrgara y V., Pedro León Dudn, Gonzalo G. Casas, Tesalio Jácc;mc, Eladio Lozano Carlos Matamoros, Rafael Matamoro5, Luis Morales Bcrti, Numa P. Noguera, Ladislao Ortiz, Enrique Pardo R., Víctor Rojas, Benjamín Silva, Eustorgio Suárez, Julio Uricoechea, Vicente F. Villamizar, Julio de J. Y áñez, Ismael Jnrique i\rciniegas, Simón Bolívar, Isidro Calderón, José M. Cogollos, Antonio Corté, Edmundo García, Ambrosio Her­nández, Enrique Hoyos, Eduardo Espinosa Guzmán, Casios Arango U., Marcelino Arango, Valcrianio Arango, Elíseo Arbeláez, Jesús M. Arias, Angel M. Avendaño, Ivfigucl Duque, José Domingo Flórez, Leonardo Garcfa, Abe! Gonzálc:z, Heliodoro González, Alejandro Gutiérrez, José Ignacio Gu iérrez, Raimundo Gntiérrez, Estanislao Henao, José I. Henao, Juan de D. Jara millo B., Jesús M. Martínez, Rubén Res trepo, Félix A. Roldán, Julián Roldán, Lui~ M. Trujillo, Manuel A. Uribe G., Rafael J. Vélez G., Temístoclcs Barrig¡¡, Manuel A. Escallón, Francisco J. Olarte, Mario Guzrnún, Francisco Vanegas M., Lorenzo Y áñez, • rancisco Cucalón, Juan Alegrít~, Vicente Barrero, Enrique Ca­macho, Fausto M. García, Ignacio M uiíoz C., Manuel M unoz, Miguel Otero, Joaquín Rcngifo, Cruz Sánchez, Lcon Solartc, Víctor Triana, Lácides Segovia, Santiago M. Alvarez, José M. Berástegui, Vicente Micolta, Clodomiro A. Rodríguez, Justo Uribe F., Juan N. Prado V., Esteban Escallón, Rafael Daza, Pantalcón Cortés. TENIENTES CORO N ELES EFECTI\'05 Francisco, Acebedo, Clodomiro Accsra, Juan Amaya, Pioquinto Ampudia, Arturo Barón M., Rubén Barón R., José María Venavidcs1 Antonio Bolaños, Salvador Bonilla, José Antonio Caicedo, Adriano Ca­lero, Luis D. Céspedes, Joaquín Escallón, Miguel Forero U., Tomás García, Rudesindo Gómez A., Ildefonso Guevara Justo A. Guerrero, Alberto Matéus, Alejandro Márquez, Aurelio Moya Vásquez, Benigno M uñoz, Clímaco Nieto, Alejandro Orozco, Alejandro Ortiz, Rubén Pa­yán, Elías D. Páramo, Alejandro Posada E., Serafín Quesada, Enriguc Raymond, Víctor D. Rodríguez, Juan B. Romero, Rafael Sampedro, Ramón Tascón S., Manuel J. Urdaneta, Luis M. Vélez D., Rafael Ber­na] G .• Víctor D. Rodríguez, Ezequiel Villarraga. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 06/02/1897

• ' flO I TIC'gotú, Fd.1rero G. de L ~~7 . BOLETI.N MIIJITAR ---·--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO ---o-- - Director, ALEJA ITDRO POSADA. Sol'l colaboradores natos de este periódico, todos los Jefes _v Ojici:d~s del Ejército de la Repúblict?. LA GUEHR.A J.- EL EJÍt'RCITO ( COLAEORACTÓ~ ). La guerra es tan antigua con1o el hon1brc, ha dicho Lamarque; pero el Ej.::rcito no es tan antiguo con1o las gu...!rras. • n la infancia del n1undo las poblaciones en n1asa con1batían coa otras poblaciones; lanzas de n1adera endu­recidas con aceite y fuego, y piedr as lanzadas con hondas, ran sus arn1as. A n1edida que la ci viJización se fue perfec­cionando, los oficios se ~epararon, las artes nacieron: cada hombre ton1ó particular direcciCn: hubo agricultores, arte­sanos y negociantes. Pe1·o Ja d fensa de la patria fue n1Íra­da por casi todos los pueblos con1o el deber de todos. Era una deuda que Jos hombres contraían al nace.::, y los Jéfes elegían indistintan1ente, entre todos los ciudadanos, los n1ás á propCsito á la profesión de las arn1as. Sin embargo, entre los egipcios no era así. Los 111ilitares forn1aban una clase distinta y separada, una casta que tenía un jefe particubr. Era después de la sacerdotal, la n1ás considerada. El Esta­do proveía á su subsistencia; cada hon1bre recibía diaria­n1ente cinco libras de pan, dos libras de carne y cierta can­tidad de vino. Este pueblo supersticioso fue prudente para organizar el ataque y la defensa. La infantería sien1pre pronta á sunlÍnistrar doscientos n1il combatiente~, se ades­traba y fortificaba por n1edio de ejercicios continuos que fu ron d spu~s adoptacio por los griegos. Esta infantería Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 66 BOLETÍN MILITAR. peleaba en colun1na cerrada ó cuadros que tenían cien sol­dados d€ frente y ciento de fondo; es decir, n1il soldados en cada colun1na. La caballería, que litra ten1iblc, se forn1aba tan1bién n grandes cuadros. Estas n1a.sas estaban destina­das á resistir el choque de los carros que v nían en van­guat ·dia, n1ontado cada carro por dos hon1bres, de los cua­les el uno guiaba Jos caballos y el otro con1batía. En Esparta 'to:ios los ciudadanos debían servir desde la edad de veinte años hasta la d sescntal Én Atenas, la obligación de servir á su país cOn1enza­ba á Jos diez y och años y tern1inaba á los sesenta. L s Gen raJes elégían á los hon1bres n1~s idóneos para la guerra entre Jos ciudadanos de n1ejor posiciGn. Los pobi·es y los extranj ros tara vez eran Jian1ados á tener participación en el honor de pelear por la patria. Los combate3 se efectuaban p !cando cu rpo á cuerp , armados unos y ot1·os con1batientes d hachas, tazas y picas. Cada nación colocaba á la vanguardia de su ~j~rcit cuer­pos escogidos que adquirían de es modo gran reputación. Esparta t nía sus ciristas, T bas su batallón sagrado, Ma­cedonia su fan1osa falang de Jos seis mil, Alejandro su ba­tallón de amigas, y n1uchos siglos d spués, 'rancia su Guardia. La disci pJina era tanto más s v ra cuanto que se n1an .... daba y ob decía en non1bre de la patria. 1 que rehusaba prestar sus servicios, era n1arcaclo de infan1ia; la cobardía y la tratción tenían p na de rnuerte, y una ley de Fsparta n1andaba no dar sepultu1~a honrosa á quien en 1 con1bate hubiere sido herido por la espalda; y otra ley prohibía per­seguir á los vencidos n1ás allá del can1pan1ento, acaso porJ que el abuso de Ja victoria r baja los vínculos de la disci­plina* Las recon1p nsas ran con1o debían ser en pueblos qu sabían apreciar la gloria de las arn1as: elogios públicos) 1110...; nun1entos é inscripciones. En Maratón las colun1nas lleva..:; ban los non1bres de todos Jos que habían perecido en la ba.., talla; cada año Jos diputados de toda la Grecia iban á pla .... tea á ofrecer sacrificios sobre las tun1bas de los vencedores de Jos persas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR . Así se forn1aron en Roma las lfgio;;es. La obJjgaciórt Üe servir en 1 Ej~rdto con1enzaba á los diez y siete años y duraba veinte ; cumplido este t~rn1ino cada legionario, Jlevaba un certificado denon1inado testimonialc ; entraba en la clase de Jos ciudadanos y e~taba á perpetuidad exento de todo servicio. Todos los en1pleos de la n1agistratura ctan prohibidos á aquellos qué no hubiesen estado en las filas ~iq uier'a diez años. , Para ser admitidos ó ser partícipes del honor de de­fend r 1 Estado, era pr'"'ciso ser de condi€ión libre y gozar éie cierta renta. Mario violó el prin1ero sta ley, enrolando en las fiJas contra r·~gurta esclavos y pobres. Se alistaban en el can1po de Marte ; y los tribunos r'nilitares sacaban á la su rte, y . el gian ntre "stos los h !11br s n1ás propio para el servicio. S u ría que el soldado tur¡;iese el ojo bí~i­tlante, la cabeza recta, anclo de pecho, lns puños robustos y poco vientre. "¿})e qtl ... sirve un h01nbre que de la barba á la cintura no s n1ás qu vif'ntte?" decía Catén. . Los romanos s~ preparaban á las fatigas de Ja guerra por medio de ejercicios vi 1 nt s; estabah habituad s á las n1archas forzadas llevando un peso de cuarenta y cinc libras. Ordinariamente llevaban víveres para quince día . César en una ocasión les distribuyó víveres para veintidos oías, y Scipi6n para tr inta: ( Cmcluirá). - -·'··-- LEGI LACIÓ MILITAR. reem.os oportuno dar á con cet á Jos n1ien1bros def j_..rcito la impórtante ley I so de I 896, á la cual toca el turno en esta s cción. AJJí se señala el personal para las en1barcaciones que forn1an nuestra incipiente 11.1arina -<¡los sueldos respectivos; se establecen reglas para el servicio y provisión de ellas y se conceden in1portantes autorizaciones al Poder Ejecutivo haciéndose notar entre éstas la que Jo faculta para contra_;· tar hasta cuatro Oficiales de n1arina del Exterior, á efectt/ ?lé crue vengan á dar enseñanza en dicho arte',. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR (3 DE DICIEMBRE), por la cual se dictan algunas di·sposicioncs sobre Marina de Guerra y se fij.an los sueldos de sus empleados. EL Congreso de Col?lízbia DECRETA:- Art. 1.0 El personal Jc empleados del Crucero c¿rdoba quedará así :- Un Comandante con sueldo mensual de . ................. :S 300 Un 2.0 íd. íd. __ •..... ~ ....•............. ISO Un Capitán íd. í-d ........... ___ ......... . ........... 200 UnPráctico íd. fd ....... .. .. ----··············4 100 Un Contramaestre íd. íd. .. . ....... . . . .... . . . . . . . • . 8o Un Piloto íd . íd ........ ---- .. •........•.. 100 Tres Timone les, á. $ 30 ca.da uno ... .......................... , 90 Un primer In geniero íd ·--- ........................... 200 Un segundo íd íd ... ··--··· ........... . ......... ISO Un tercer íd. id .. . ' .... ro... . . . . . . . . . .... . ... . . IOQI Tres Artilleros, á$ 70 cada uno ............. .. . .. ...... 210 Tres Aceiteros, á $\ 40 cada uno.. . . . . . • . . . . • . . . . . . . . . . . I 20 Seis Fogoneros, á $ 4-0 cada uno . . .. . ........ ... . . ..... . . . . . . . 240 Un Carpintero íd . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • 40· Cuatr~ Marine~os á ', 30 cada uno ................... I 2 0 un pnmer cocmero ld ................. r . • • • • • • • • so Un segundo íd. íd ......... . . . . . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . 30 Un Mayordomo dc!Spensero íd .... . .... ., ___ .... . . . . . • • . so Dos sirvientes á $ 20 mensuales . . . . . . . . . . . . . . . .. .. .. . . . 40 Art. 2.0 El personal de empleados de <;ada una de las cañoneras La Popa y Boyacá, será el siguiente: Un Capitán con el sueldo mensual de ....••.•........•. $ 200 Un Contramaestre ~d id. id.. . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . • • • . . 6o· D os Timoneles, á $ 30 n~nsuales G:ada nno....... . • . . . . . . 6o Cuatro Marineros, á "· 2 S cada uno. • . . . . . . . • .. .. • . . . . . . ... . 1 oo· Un Carpintero id. • . • . ....•........••....... : . . . . . . • . • 3.0 Un primer Ingeniero id.... . . . . . .......... . .....•..•. I so Un segundo id. id .... ___ - . • . . . . . . . . • . . . . • . . . . • . . . . . 1 oo Dos Artilleros, á $ 70 cada u-no.... . . . . . . . . . . . . • • . • . . . . 140 Dos Aceiteros, á $ 40 cada uno.... . . . • . . . . • .. . . .. .. .. . • . • 8o· Dos Fogoneros, á $ 40 cada uno .... ~.......... . . • . . . . . . . . . . 8o Un primer cocinero id ____ . . . • . . . . . . . • . . . . . . . • . • . 40 Un segundo cocinero id.. . . . . . . . . . . • . . . . . . . . • • • . . . . . 20 Un l':'fayordo~o con sueldo fd.... . .. . . . . . . • . • ..... • . . . . 4S Un Si r VIe nte 1d ........... , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20 Art. 3.0 El personal de empleados de cada uno de los vapo­Jés de guerra H ércule.í y Nariiio,. erá el siguiente :. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,. BOLETIN MlLITAR Un cmandante con el sueldo mensual de ............ $ 200 Un primer Práctico id. id ......................... 1 so Un seg¡,¡ndo id . . id. id, ....... · . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6o Un primer Ingeniero id. id ... , . . . . . . . . •.......•.. 1 so Un segundo id. id. id. . . . . . . . . . . . .•... , . . . . . . . . . 70 Un Contador proveedor id. id .......... , . • . . . . . . . . . 1 oo Un Timonel id. id. . . . . • . . . • .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30 UnAceitcroid .... , ............................. 3S Un CarpinteJ·o id.... . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . 40 Un primer Contnmaestre id ........... ~ . . . . • . . . . . . . so Un segundo .id. id . . . . . . . . . . . . . . . . . .• . . . . . . ... • . .. .. .. 30 Ocho M arinc.ros, á ~ 2 4- cadtruct ">ra en gr.1do m:íxi mo. U na sólida y bien instruíd::t infanterÍJ. n debe ser b: tid::t por la caballería, á menos de halbr.;e quebrantada ó desmoralizada, 0 qu~ sufra una sorpresa. La artillería le es ~ Ltperior por el fuego, sobre todo en terreno qescubiert y cuando la di tancia que la separa e mayor que el alcan,ce del fusil. Pero en terreno accidentado, y n debiendo exponerse á una comBleta destrucción, la inf:1.ntería se aprovecha .de su movilidad táctic~, y iempre cubriéndo e y parapet:l ndo e, cambia á menudo la dirección de la mar ·}u y los itios en que tomando aliento se preparJ. a) avance. En r.:súmen, la infantería e. arma ha ta cierto punto inde­p~ ndiente; e decir, que en ca o extremos combate sola sin auxi­lio de las derná . N o se cr a, sin e m b::trgo, por est.J que puede existir in el concurso d.._ aquella : ciertamente que es una parte muy importante del ejército, pero una pJ.rte al fin, necesitada de la ayuda de las restantes qu.e constituyen el todo de e ~ a ombinada máquina que dcb .... satisfacer á las m(!ltiplcs e ·igencias de la guerra. En ca i todo3 los ejér itos la masa de la infantería afecta ciertas divisiones orgánica, indep.:::ndientc de la divet .. a condi­ciones de carácter físico y t..!cnico á que deb-n. respond r en el e - pecial serví io á que e de tinan. Estas di visione n generalmente : infmtcría de línea, infan-ttría ligera y cazcuhres. · En el ejér ito pru iano la infJ.ntería de lí1 ea comprende los b:1tallone de granaderos y mosqueteros ; la lige¡:a los regimiento­y batallones de fusileros . Sabido es que la línea se compone de los hombJ·es más robu .... tos, fuertes y de mayor estatura; e la que podría lla.ma..r:se infan­tería pesada; su cometetido es el combate en masa, el ataque á la. b::tyoneta, el fuego qu..._ p3dríamos titular profundo; sus condicio .... n,es físicas la solidez y el empuje; la~ morales le calma, la imper­turbabilidad y el o~iego en la acción, sin carecer por esto de ardor· 4 impetuo idad eq c.l ataque. La infantería_/iger,7 tiene por objeto especial el co 11b:1te en orden abierto. ; es. la exploradora de los ejércitos ; tantea al ene­migo, ataca, l!ent..amente ó á la carrera, según el caso; se compone de hombres p,equeños, pero fornidos, Hexiblcs y ágiles, en cuanto á las coqdi~iones físicas ; las mor-aJes exigen al soldad de infan­tería, lige.ra intrepidez, ojo práctico del terreno, y astucia para las e3tratag~rn.as del combate: ne .... esita, por lo tanto, mayor desa­rrollo. el.~ inteligencia por nLdio d ... h. in.:;tr:.Jc~i ..... n; qu:: e3n se Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 72 BOLETft MILIT.\R ~uy detenida y muy individual, para que el soldado se aco tumbre á obrar ccn cierta independencia de acción. 1'ambién no obstan­tante, suelen emplearse en el orden cerrado, pero las meno3 vece • Por éltimo, los cazadores ú tiradores no son m:- s que una subdivisión de infantería ligera, aplicada especialmente al tiro cer­tero á grandes distancias, así como para le. s dedicados servicios de reconocimiento.::, puestos avanzados, cte. Estos no deben ser des­tin< ldos jamás al combate en masas. Como su importan ·ia capital estriba en la precisión del tiro, son escogidos cuidadosamente en­tr los mezo; de la población rural habituado á la caza, ó que tienen por ocupación el manejo de las arm:u de fuego. LA CA13ALLERÍA La caballería, por razón ¿e su efe ti o numérico, ocupa el segundo lugar en lo ejércitos. Lar .so tiemp , durante Lt EdJ.d Media, mantuvo entre la gen­te de armas el primer puc.:sto, siendo l núcleo de las fuerzas com­b: ltientes ; per e:;ta supremacía le fue mermada al compás del creciente desarrollo de las armas de fuego y de las brillantes con­diciones tácticas desplegadas por ld in íantena. El arma principal de la cab.:tllería e el caballJ: sobre este utilísimo animal descansan sus propiec.ladc car...tcten · ricas. La natur:1leza del c. b Jlo presta á la caballería dos cualidades esenciale , á saber : la rap1dez y f.¡ fuerza cL:l clrJq:u o fu.:rza im­pulsiva. A favor de 1 rapidez apare e súbitamente sobre el terreno del combate desd pur tos l jan os y ocultos ; se aprovecha con oportunid avanzados, en los reconocimientos del terreno y del enemigo, ora explorando, ora flanqueando la columna de marcha., el papel de la caballería es de primera y muy trascendental importancia. Y también es e~ta la única arma destinada á perseguir y acosar al cnemi o·o derrotado, obtenieneo por ello el n a ·or provecho y los más grandes, los más verdaderos resultados di;. 1a victoria. La fuerz::t d!!l choquz no es otra cosa que la fuerza fí ica del caballo lanzado á la carrera en la carga. Esta cualidad perm ite á la caballería desbaratar y dispersar los batallones, sobre todo i é50J ~::t 1 3:dJ pr._ ,:::t :1C ::~ :l.tO ·:nJ!l:~:L:; y d..: .L~:TI?U-~03 pJr el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BO!..ETI)l MILIT.\R 73 fuego dd fusil ó caií0n. Las dos cualidades arriba enunciadas pre-entan á la caballería cierta superioridad moral sobre la infantería, fundada en la dominadora influencia, que sobre el corazón huma­no ejercen e as masas que avanzan como un torbellino con ímpe­tu destructor. Manifiestamente aparece que esta arma tiene condicione negativas para la defensiva: su vida es el movimiento; su acción está en la carga, en el choque, en el combate al arma blanca y cu rpo á cuerpo. Todo en ella es agresivo : la oportunidad y la osadía deben acompañarla icmpre. s!j principales arma son el sable y la lanza, e] primero par­ticu] armente' : también usa las armas de fuego ; pero éstas son embarazosas á caballo, su tiro incierto, y sólo para especiales ser­ ·icios ::>uede emplearla, con fre ucncia, y ventajosamente también en lo raros casos en que se vea obligada á d fenderse á pie con la carabina. Aunque le csdn permitidos y aun prescritos los dos Grdenes de combate, ciertamente que el disperso no es ventajoso para la caballería durante la batal1a: en la unión, en la cohesión de sus jinetes y caballos reside tod.1 su fuerza, y de ellas surge todo su valor táctic >: car .~and >en dispersión de ~ aparece la fuerza impul­, iva qu en;en ra -la m 1sa y e n ella la fucrz. :l m ral que los hom­bres unido se pre tan recíprocamente. Conviene, no ob unte, qu-- la cLtb:.dlería sepa combatir en los dos órdcn<", y será mejor ~iquclla que con m:is oportunidad, inte­ligencia y pr ntit· d sepa pasar dd orden ahicrt al cerrad y recí­procamentc, u sando t.m pronto el arm blanca como la de fuego. Pero est<" perfeccior1amicnto de instr t ci .Jn que tan útil puede se r en la batalla, exige de parte del Jefe que dirige la cabJ.llería, suma habilidad y gran ojo táctico par.1 escoger el momento preci o de operar aquel cambio que sei'Í..l muy peligroso ejecutado fuera de lugar al frente de un adversario fuerte y . ereno. El terreno influye mucho en el empleo de esta arma, y más <.lentro del mismo campo de batalla que f, 1era de el: los menores obstáculos ó accidentes entorpecen, retardan ó paralizan p:)r com­pleto su acción : nccesi ta, por l tanto, un tereno llano, despejado y extenso, sobre el cual pueda con facilidad desplegar sus escua­drones y tomar sin tropiezos el necesario impulso y velocidad de la carga, sin que en su trayecto se deso··denen las filas y pierdan la trabaz qu~ :lV.l !JZ. an Lnt:lmente; se extiende CJmo utu larg2 c :d~n:l sobr;:; el t~rr.t J r i o e:1cm it ro; explora, inquiere y averi:su:t ! ~1 s itu:tci .~ n, fu ~ r.z.::t., y de s ignio., de ..: ste i sorprende los pueblos i pr JCura co.1Voy es de Ltcion es y mantiene una C0!1tinua comunicación CJ:1 su ~ trop:.ts á l..t ::; que t:.tmbi ' n sirve de den o velo ú e rtina p:.ua imp ~ 1 ;r bs agr,;;, i nes s ~ bita del contrario. Ella, dic:a por la infantería y más aún por la caballería enemiga; pero a.llí estan lo. e cuadrones para salir al encu~ntr ,. á p2s.:.tr de lo ~ da _n que puede haber suíi·ido durante la inacción. Fin::tlmentc la caballería es L1 última que deja el campo ; sostiene e~ orde:1 de una retirada, y con u continua movilidad, a:nagos de cargas y aun carga, á fondo contiene en respeto á un enem.igo osado por lo victorioso ; u.bre bs tropas é infundP. á ~sto una fuer¿a moral y un ánim,o para la retirada, que decaería, ~or completo si faltase en tan solemne momentos aquel poderoso ¡¡tuxiliar. Pero to,da. la impo,rtancia y e:icacia de los servicios de esta <;trma, depend~n en gran parte, en primer término, de· b calidad ~ in trucción dd caballo. Ni la inteligencia, ni el valor servirían. de nada, si la dp.ma de los caballos dejase qué de ear; si. esta_ po­derosa máqu,ina de obedeciendo las indicaciones y vo}uJ1tad del ji­~ etc, se convirtiese en su primer enemigo. Tiene la caballerÍ::t otras necesidades qu.é sati facer, aparte de l;as naturales á las demás armas; son la instrucción de los caballo , lftrga y delicada, la confección del equipo de m.ontura que ha de . ~ati facer; múltiples condiciones de sencillez, solidez y ligereza; por último, la_ doble instrucci6n del hombre como soldado y como. ·'-nete. El pasm.oso desar;roUo que hat~ alcanzaqo las ar:mas de (u .ego. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. (5 en nues D3 dí;r, y lvJ brillaatcs ensay.Js de ésta:; bs . pu::icn­cras veri :· .... adas en la:; CJcueb.) y Cl"11P·JS d(; tiro, h::! sido c:tt.t3a d~ que se haya creído por b m:ts:t gen~r.d, y alguno c·-t itorcs mili­~ ares así lo lnn at"lr;:Judo, qu ..... b c::tballen:t h t perdid.:> su Íl.1p8r.t::m­~ ia y utilidad en b guerra. Semejant(.; concepto es errúnco y p;¡;·ci:tl <Í todas luces. En primer lugar el tir (Jc fusil ó caiíú1) no tie;,e en el campo de b:t­talla b eficacia q u_ en el J_ maaiobr;1 ~ : b c:lUsa es ü iológi a, y está en el corazón, en el pul-o y en el ojo d 1 S')ldado, turb:tdos en paLto pot· los incidentes mora!e" y fí ·i os del combate. Pero es cvid ntc, además, que todo hecho de armas en su nleno de,:)arroJJo, p.res~nta entre SU" variadas peripe .... ia, y CU:.tnd el ~uego e ha sostenid.J hrgo tic.n1po, ._o ncntq favorables, ora de indeci ión, ora de desordeni ora en fin, o[r~.; ·idos por el terreno y la posición de las tropas, de que la caballerí::t puede aprovechar e p_ara cargar en la form :t que mís con en;J;a, e >11 la e pcran¿a de ob­tener, · ino la vi toria completa, ventajas p~rci:des, que m~rmen las fll;er.t-as del_ e1 emigo ú prv~ur._n ua r ,spir ú reaccion muy opor­tunos ·á fas propia fuerz:ls. L:1 moderna ped< . ~ciÓil de las armas de fuego no ha hecho inútil la exi tencia de la caballería, 11i meno su intervenci0n en los omb:tte . Han disminuíJo sí las ocasiones en que puede aquella apr vechar su car.icter capit,d, el ch?r¡a.!; la obliga á permanecer, iempre que es po ible, á mayor distancia y más á resguardo de la zona peligro :1 durante la acci0nj ha hecho, por último, má difíciL el oportuno e inteligente empleo de esta arma, porque hoy el Jefe, menos que antes puede p ··rder el tiempo y lo instante favorables, que on m_uy breve : nec sita apr v charl03 con ojo rápido y certero, al mismo tiempo que' poseído de calma y sangre fría, debe darse cuenta de la situa ión de la cosas, y en el in tante oportuno, vronto como el rayo, lanzar sus escuadrones á la carga, infundién­doles una ciega energía que no reconoz,ca obstáculos y que atropelle ~uanto se le oponga al paso en su furioso e m puje. G neralmente se compone esta arma de do ó tres clases ó institutos, á saber : cabaVería pesada, cahaUet:ía ligera, y á, veces \ambién, caballería mixta. Esta clasificación tiene su fun_damento c_n tres distintas c~.u.-. sa. , que son: 1 .a Las diferentes estaturas de los hombres, y alzada de lo:<~ caballo . 2.a La diferencia del armamento y el equipo .. 3·a La diferencia de sus empleos tácticos .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ¡6 BOLETÍN MILITAR MINISTERIO DE GUERRA RESOLUCION NUMERO I I I sobre pasaportes militares. Ministerio de Guerra.-Secci[n I :4 -Bagotá, 25 de Enero de I 897• Vistos los artículos 8, I4 y 16 de la Ley 39 de I896 y con .la facultad que al Gobierno concede el artículo 17 de la misma Ley SE RiiSUELVE: Solamente á lo Jefes, Oficiales y empleados administrativos del Ejército se les expedirán pa aportes militares para que puedan trasladarse, del lugar donde se encuentran á tiempo de ser llama­dos al servicio, ó de ser promovido al lugar donde fueren destina­dos ; ó para que puedan regresar á us domicilios si, hallándose en servicio excedentes por reorganización ; ó si se separan del Ejército de pués de haber permanecid en servicio siquiera seis meses continuos ó si la separación, en cualquier tiempo, es mo­tivada por enfermedad uficientemente comprobada. A los individuo d ... tropa se le dar<Ín auxilios de marcha en los ca o indicado en el artlcul ' 12 de Ja Ley 39 de I 896. Fuera de los caso anteriorm_nte indicados, bajo ningún pre­texto, ni por nino-ún motivo, se e pedirán pa aports militares.. Comuníque e y pub!íquese. El l\1inistro, PEDRO ANTO. ro MoLINA. DECRETO NÚMERO I3 DE I897 ( I 4 DE E N ERO), reglamentario del Ram o de Bienes de militares muertos en servicio activo. El Yic]presidente de /:; R epública , encargadJ del Poder Ejecutivo, CO. -siDERANDO : Que el Código ~Jilitar no reglamentó el procedimie;ato para ~segurar los bienes que dejan los militares muertos en servicio ac­t: ivo; y Que hay necesid:1d de llenar este vacb á fin de gara!'ltizar los Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 77 derechDs de las personas ó de las entidades á quienes hayan de co­rresponderles, conforme á la Ley, los bienes índicados, DECRETA: Art. I.° Cuando un militar muera encon .. rándosc en servicio, haya ó no otorgado testamento, el Jefe superior d"" las fuerzas á que aquél pertenecía proceded dentro de las veinticuatro horas si­guientes al momcnt de la defunción, aso iado de tres testigos que no sean individuos militares á hacer riguroso inventario y avalúo de los bienes del finado. Art. 2. 0 Practicado el inventario se guardará el original en el Archivo del Cuerpo, Escuadrón, Compai1 ía suelta ó Cuartel General á que el militar difunto perteneciera; y copias autoriza­das se enviarán una al Estado Mayor General para íncluír la cuen­ta en la Contabilidad general del Ramo; otra al Ministerio de Guerra para publicarla en el Diario Oficial y otra al empleado en quien se depo iten Jos bienes inventariado . Art. 3·° Cuando el militar que falleciere sea el Jefe de una Compañía, Escuadrón ó Batallón las diligencias de que tratan los artículos anteriores, las practicará el Jefe ú Oficial á quien, por sucesión de mando le corresponda encargarse del puesto que el di­funto ocupaba. Art. 4.° Cuando la defunción del militar ocurriere en mar­cha ó en acantonamiento fuera de la poblaciones, las diligencias de inventario se pr.1cticarán en el campamento y los bienes se re­mitirán con la debida seg uridad y sin tardanza, al respccti vo Ad­ministrador de Hacienda Nacional, Departamental ó Municipal que resida en la cabecera del Municipi más cercano, para · los efectos del depó ito. Art. 5.0 Los bienes y valores de la sucesi<)n, sea testamenta­ria ó intestada, serán entregados, en calidad de depósit , por el funcionario que practicó d inventario al respectivo Administrador de Hacienda Nacional, Departamental ó Municipal que resida en el lugar donde el militar falleció y exigirá un recibo por duplicado para conservar un ejemplar de él en el Archivo del corre pendien­te Cuerpo, Escuadrón, Compañ 1a suelta ó Cuartel General, y remita el otro al Estado .1.\Aayor General, junto con las copias del inventario. Art. 6.0 Si el militar dejare herederos testamentarios ó abintes­tato, ó acreedores, el Administrador de Hacienda que haya recibido en depósito los bienes, los entregará á aquéllos previa orden de la Autoridad judicial competente. § Es deber del Administrador de Hacienda dar -en este e~ al Estado Mayor General y al respectivo Comandante de la Com- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~Q¡_ETÍ1.¡ MiLITAR paiíía suelta.g "f>éüadr~n, Cu~rpo ú Cuartel Gc~•crZ!l aviso de h1. entrega. . . Art. 7. 0 S! dentr~ de un a~io después de la publicación de1 inventario en ~1 Dia?iJ ()jici~!) no se presentar n herederos ó acreedm·es del diflinto, re la:nando l :; bienes, el Administrador de Haci~nda que los tenga en depósito, los remitirá á la Tesorería del lv1on-::epío I\ nrt.:11, á fin de q·1e continúen allí, tambien en dc­pG" it , micnt!'.l llega el momento de adjudicarlos defin~tivamentc al fv1ontepív con arreglo :í b disposiciones pe1 tÍncntec; de la Ley orgánica del VíontepÍo ~./(ilitar. Art. 8. 0 Tarr pronto como el 1'esofe!'o del l'v1ontepfo reciba de bs Administradores de' Hacienda los bierú~s y valores dejados por algún militar difunto, remitir.l una relación e, acta de ellos al, Estado Mayor General par't compararla con el inventario y exigir' Je quien corr 'sponda, si b compa1 ación no resultare conforme, los valores 0 b. enes que raltcn; y para anotELlO 1\,fUTIS. ,,.. __ DE ACUERno con 1 s dispc. icione contenidas en la Ley 3<;) de I 896, y en el Decrct númcr 562 tlc 2.4 Je Octubre, Jel mi·­mo ano, acaba de publicar el ·renicnte Coronel Pc::dro A. Pcdra:.r,a un fol1eto correctamente editado que omprcnde los cuadros de li­quidacicín de u ·ldo y sobre sueldos militare . Es incalculable la urna de trabajo y tiempc f}t e horrará l; obra mencio;1ada cuya utilidad es más que todo provecho. a para la e actitud de la cuen-­tas, puesto rrie;-I­tcs, dictó las siguientes provid .... ncias: Concedió al 'I'enient~ Aurelio Perilla b li encía indefinida que solicitó para separarse de b 4·n Compaí1ía del Batallón Grana­deros número 8.0 Ascendió á Teniente efectivo al Subteniente Vidal U maí1a que servía en la r ." Compaííía del mismo Cuerpo y lo destinó á la 4·" en la vacante que deja el Teniente Perilla. A -cendiú á Subteniente efectivo al Sargento r. 0 Alejandro Forcr S., q te sirve en el mencionad Batallón y lo destinó á L1 I: Compa!1Í.1 en lugar del Subteniente U maiia. Ascendió á Subteniente efectivo al Sargento !. 0 Edmundo García que irve en el Batallón Pichincha núm-:..r 23 y 1 destinó á la 3·" Comp:úíía del mism Cuerpo en la vacante que allí quedó por haberse concedido Ji ·cncia indc11ni ch al Subteniente Dimas Perilla. Ascendió á S,1rgento rviay res efectivo á los C..tpitancs Víc­tor Manuel Hcrnández, y Pompilio Hurtado que sirven en los l3atallones Colombia número 22 y Junín número r8 re pectiva-_ mente. Nombró Habilitad del D .nalh) n N ú:iez númer 9, al Ca­pitán Fernando V ergara en lu6ar del seJÍor Jos ' M. Flórez que ·no acepto el de tino. ASCENSOS AP!tOJAD:)S POR 'CL SE. D:J L>J" !8)6 TE;'lE. TES CORONELES EfEC'TI\'OS M:mucl l\tLuía Leal, J ni io Escall6n, lsm·1cl A randa, An ::onio Are­nas G., Guillermo R. Calderón, Rafael Colmenare s, Carl os Dávib, Laureaao García R., Jesús Gómcz, Gui!Lrnn Hcrnández, Ernesto Lo­sada, Nicanor M. Llacb, Eusebio Maldonado, Antonio Mcri:t.alde, Pe­dro A. Pedraz.a, Pedro PuliJo, Tcodoro I amírez, Daniel Serrano, Flo­rentino Serr.mo, Clemente Barreto, francisco Camacho B., Juan F. Botero, Rubén E. Gaviria, Pedro A. Gutiérrcz, Juan 13. Jaram~llo, Ar­ccsio Pcl:tcz, Hcliodoro PcLlcz, Sótcro Pcláez, Nicanor Uribe, José Antonio Villegas, José Jesús Villcgas, Joaquín Caicedo Albán, Alcides Arzayús, Telésforo Morales, rv1arcos E. Soto, Antonio Cotes, Francisco Franco, Francisco Alvarez, José Jaspe, Arturo E. Echeona, Alejandro Pombo, José Angel Calderón, Misa cl Chaves, Trino García, J csé Apiaés, Erniliano Castillo, Calixto D. Esparragoza. Tomás Carboncll W. (Cmtinuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 5

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 9

Por: | Fecha: 06/03/1897

Año I Bogot:í, ~Tarzo G de 1 !17. Ntímero u.o BOLETIN lVIILITAR --··--- ORGANO DEL Mil ISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··--- Director) ALEJANDRO POSAD . .<\. Son colaboradores natos de este periódico, todos los 'Jefes y Oficiales del Ejército de la República. EL PU ~ BLO Y EL ~JÉRCITO ( COLAllORACIÓ~) En Ja conciencia de todos Jos colombianos está latente el hecho d que Jos Gobiernos anteriores á la Regencracién, habían descuidado un tant poner ~u infiucncia oficial al ~ervicio del progr so moral de estas dos entidades que cons­tituyen, bien dirigidas, Jas fuerzas vivas de Ja ación. Y cuando decin1os pueblo, es entendid que q t:'eren1os hablar nó del pueblo en general que está ~ nnado, con1o se sabe, de los individuos de todas Jas clases sociales; sino de aquella parte que se compone de agricultor s y artesanos, esto es el pueblo p bre. Desde Ja administración de r 8 8 r, los artesanos fueron n1i­rados con special deferencia por Jos altos dignatarios, y las obras públicas tu-vieron ancha extensión á fin de que tenien­do Jos trabajadores abund~ncia de trabajo Jes fuera n1ás llevadera su natural penuria. Los jornales fueron subiendo desde entonces y el Gobierno ha gastado n1illones en obras de aseo y ornato y sigue gastando con el n1isn1o objeto é idéntico fin. Carreteras, ferrocarriles, edificios suntuosos, luz eléctri­ca, acueductos, etc. han sido n1inas inagotables en donde los jornaleros encuentran ocupación constante y bien ren1unera­da ·; pues el Gobierno no solo ha atendido á esta necesidad material, sino que es notable su afán por Ja prosperidad Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 130 BOL.éTÍN MILÍTAR inoral de esta clase de la sociedad antes descuidada. . El Instituto Nacional de artesanos, en donde recíbeti lecciones nocturnas los que, por atender á sus necesidades de fan1ilia, no pueden educar su inteligencia, es un plantel que reve-la el interés del Gobierno en la prosperidad del gr€n1io de trabajadores. En el año pasado se matricularon mil y tantos alunl­nos, de los cuales la quinta parte por lo n1enos recibió y aprovechó lecciones de Lectura, Escritura, Aritmética, Geo.:.. n1etría, Dibujo linial é Historia Patria .. El Instituto Salesiano, atiende á los huérfanos, los man~ tiene y los educa enseñando las n1isn1as n1aterias aden1ás de la música y el canto. El Instituto de Desamparados, ha recibido nuevo im­pulso desde que están á su servicio los "Hermanos Cristia­nos" personajes de idoneidad no contradicha para esta el~ de escuelas de beneficencia. La Escuela de Bellas Artes, plantel que está un pel­daño n1ás alto en la escala de los conocin1ientos artísticos, en donde se aprende la Arquitectura, el Grabado, la Orna­nl ntación, la scultura y el Dibujo n todas sus forn1as, cuenta entre sus n1atriculados individuos que sin necesidad de obtener alin1entación gratuita, están en can1ino, siguien­do las enseñanzas del plantel, de adquirir elementos que les den n1ás tarde una posición desahogada é independiente .. Los profesores de estos diversos centros de enseñanza acusan una suma mensual no despreciable, que el Gobierno gasta con agrado, y el Ministro de Instrucción Pública les tiene especial cariño y se interesa por ellos. . El cr aller Modelo, protegido tan1bién por el Gobierno; tiene entre otros el nobilísimo objeto de enseñar á los que quieran la herrería, ]a armería, la fundición y la mecánica, sin que tengan que pagar nada, y antes bien ganando pau­latinanlente con qué ayudar á sufragar el gasto de sus pro­pias necesidades. Establecinlientos de esta clase, de estas condiciones y con estas garantías son un vaticinio de pros­peridad. Estas son pruebas tangibles de que el Gobierno se in­teresa por la suertt> del pueblo pobre para que éste, aunlen­tando sus conocin1ientos artísticos é intelectuales, esté en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOl.ETfN MI'IITAR ha.yores aptitudes para aumentar su prosp~ridad. El pueblo trabajador conoce perfectan1ente estas ventajas que el Go­bierno 1~ proporciona, y de aquí que est" sien1pre dispuesto á sostener la paz y las instituciones actuales. . Así como Jos legisladores de I 867 levantaron n1uy alto la gratitud nacional hacia los próceres de la Indep~n­dencia, antes descuidados por la República, d cretando que las viudas é hijos de aquéllos obtuvieran una recon1pensa; así el Congreso de 1896 se propuso levantar muy alto la institución n1ilitar, dulcificando la tarea del soldado, aun1entando su sueldo y echando las bases de un nuevo Código Militar, en el cúal ncuentr el s rvidor armado ga-; t"antía á su derecho de ciudadano, sin faltar por esto á lo que se debe á la disciplina, sin la cual el ej~rcito no mer cería este non1bre. No hace tr s años que 1 soldado, soportando las pe­nurias consiguientes á su profesi?n, tenía como ración dia­ria cuarenta e ntavos ; y cuando cnD rn1aba, esa ración dia­ria pasaba al contratista ó Síndico del Hospital Militar para pagar su estancia allí el tien1po que durase su enfer­n1edarl. Hoy el soldado, n1ejor atendido que antes, gana se tenta y cinco centavos diarios, y no se deduce de ese diario lo que se gaste para él en alin1ento y n1edicinas cuando sus n1ales físicos lo Jleven allí. Antes, cuando un soldado ra víctima de nfern1edad repentina, era conducido al Hospital en una frazada, con1o un fardo que se trasporta á su destino. Hoy, en todos los Cuerpos se tienen can1illas especiales en Jas que el enfern1o es llevado cómodan1ente á donde sea necesario para su pronta reposición. _ Los Jefes de los Cuerpos no descuidan las prescripcio­nes de la Higiene, para que sus soldados estén siempre en el mejor estado de salud posible : vigilan la clase y calidad de alimentos que las vivanderas llevan á los cuarteles; el. aseo diario se cumple escrupulosan1enee y el baño de cuer:­po en agua corriente, una vez por sen1ana, conserva en el veterano agilidad de n1Úsculos y robustez de espíritu, cua­lidades inherentes á la profesión de las arn1as. _ En sun1a, el soldado de hoy es n1uy diferente, ate.ndi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~32 BOLETÍN MILITAR didas las ventajas que el Gobierno le proporciona, al sol­dado rie antes; ya no aterra al can1pesino, ni al jornalero la idt>a de entrar en filas en caso de neces idad; y si esas ventajas continúan ensanchando su esfera de acción, !legará día en que se necesiten certificados de idoneidad é influen­cias particulares para ser admitido y dado de alta en los Cuerpos del Ejército. Febrero ro de r 897, __ _. . ._ LEGISLACIÓN MILITAR. ( 18 DE NOVIEMIIRE),. por fa cual se crea una Escuela Milítar. El Congreso de C-olombia DECRETA~ Art. 1.° Créase, con residencia en la capítal de la R epública, Uf1 Establecimiento de enseñanza denominado "Escuela Militar," que cos­teará el Tesoro de la Nación y dependerá directamente del Ministe-áo de Guerra. Art. 2.o La Escuela Militar se destina á formar Oficiales instruf­dos en la ciencia y en el arte de la guerra para llenar las vacantes que ocurran en el Ejército Nacional. Art. 3.0 La Escuela Militar tendrá los iguicntes empleados: Un Director que será el Jefe del Establecimiento, á quien estarán subordinados todos los demás empleados y los alumnos de la Escuela; Un Subdfrector ó Inspector; Un Comandante ó Jefe del Batall ón de Cadetes, con el cargo e~­pecial de enseñar á éste prácticamente las tácticas de infantería, artille­ría y caballería; Un Secretario; Cuatro Ayudantes, de los cuales el Gobierno des-tinará uno para Síndico de la Escuela; Un Portero; El número de Profesores que sea necesario para dar las enseñanzas, y el número de sirvientes índíspensabte para el asco y demás necesida­des de la Escuela. Art. 4.o El Gobierno nombrará y removerá libremente los emplea­dos del Establecimiento, á excepción de los sirvientes que son designa do& por el Director .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETiN MILITAR 1 33 Art. 5.0 Habrá en la Escuela un Consejo Directivo, que se com-ondrá y funcionará de la manera como se disponga en los reglamentos ~ue, con aprobación del Ministerio de Guerra, deberá dictar el primer Rector de la Escuela dentro d' los treinta primeros días de la apertura dt:l Establecimiento. Para lo relacionado con e1 régimen etonóm1co de la Escuela, el Consejo e compondrá del Director, el Subdirector, el Síndico y un Profc or dcs)gnado por el Gobierno. Art. 6.o En la Escuela habr,í tantos alumnos becados cuantos co­rrespondan á dos por cada Compañía de Batallón de que conste el Ejér­cito permanente. La elección de estos alumnos e hará por c1 Gobierng á propuesta en terna del Comandante General y del Jefe de Estado Ma­yor de la Di vi -i6n, quienes procederán en la pre entaci 'n de aquélla, de acuerdo con lo reglamentos que die te el mismo Gobierno. Art. 7.o El sostenimie nto de los alumnos que corresponden á cada Batallón e hará de los fondos del mismo; para lo cual cada Cr1pittÍll de C?mpfliíía ltartí incln:r en la situación diaria de la suya, como Sargentos primeros, á los alumnos que le correspondan. Art. 8.0 Para se r alumno d<: la Escuela Militar se necesitan estos requi itos: 1.0 Tener de diez y sei. á veintJlÍn años de edad, lo que se com­probará con la respectiva partida de bautismo; 2.n No padecer enfermedad contagio a ni tener defecto fí ico que inhabilite para el servicio militar, circun rancia que e acreditará con declaraciones juradas de tres médicos graduado ; 3. 0 Ser de muy buena conducta, lo que se comprobará con cer­tificados de los Directore de bs EJtab!ecimientos en donde lzttbiera cursa­do ó en stJ defecto, dd Ptírnco y del A!ctZ!de del Municipio de su veri?Jdtld,· 4.0 Habe ·hecho sati .factoriamente en algún Establecimiento de instrucción los cursos de las Escuelas superiores nacionale, lo que se comprobará con Jos respectivos certificados; y v> Ilaber otorgado c1 padre ó represen tan te legal del alumno el documento de que trata el artículo siguiente. Art. 9.0 Todo alumno de la E cuela Militar se obligará á prestar sus servicios en el Ejército de la República durante cinco años en el grado que le corresponda~ de pués de haber terminado sus estudios. Esta obligación se contraerá por medio de escritura pública y se a egurará. con fiador abonado, para responder al Gobierno de la suma in ertida en la educación del alumno, si éste abandonare los eH u dios, fuere expulsado conforme al reglamento, ó no pudiere ganar los cursos, ó no prestare sus servicios en el Ejército. D el cumplimiento de las obligaciones contraídas sólo puede exi­mirse un alumno por causa de enfermedad crónica comprobada y que inhabilite para el ervicio militar. Art. 10. El Director de la Escut'la no podrá dar de alta en ella á ningún alumno que haya dejado de cumplir las formalidades indicadas en los artículos anteriores. Art. 11. No se admitirán en la Escuela alumnos externos ni alum­nos distintos de los de que tratan los artículos anteriores. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~34 BOLETÍN MILITAR Art. u. En caso de que por las reorganizaciones que el Gobierno hiciere en el Ejército permanente quedaren eliminados uno ó más bata-· patalloncs, los alunwos correspondientes á ésto~ continuarán incorpora-· aos en el cuartel general de la respecti a División 6 Tefatura Militar. Cuando · el número de batallones del Ejército permanente fuere aumentado, por cada nno de éstos habrá lugar á designar los alumnos que les cor espondan. 1 Art. 1 3· El Gobierno determinará y distribuirá en los af\os que onsidere necesarios, Jos cur os que deben con.:.tituír el plan de ense­fianza en la E'lcuela Militar. Art. 14. Los ' alumnos se considerarán al entrar á la Escuela, cade­tes ó soldados; pero pueden a5ccnder, según sus méritos, y de acuerdo .. on el Reglamento. A1 salir de la Escuela, el alumno que no tenga gra- ' do de Oficial, -adquiere de hecho el de Subteniente, siempre que hu­biere ganado todos los cursos de la misma Escuela. 1 Art. 1 S· En el E taLlecimicnto se dará habitaci6n y alimentos á. sus empleados, á excepción de Jos F rofesores. Art. I 6. El Ministerio de Guerra será el ordenador de todos los gastos que ocasione la Escuela Militar, que serán cubiertO'S por el Pa-· gador C~.,'ntral. · ,. A t. · I 7· El Gobierno queda autorizado para organizar la Escuela Militar sobn~ las bases de la presente Ley, dándole los reglamentos que estime convenientes para la buena marcha de ella. · · Alt. I 8 Facúltas al G obierno para qu pueda destinar á local de la E5C u e la M_ilitar algunos de lo edificios de propit:dad nacional exis~ rentes en Bogotá y para que si no lo hubiere adecuado, ptleda adquirirlo por compra ó arrendamiento. ' Art. 19. Autorizase igualm ntc al Gobierno para que pueda nom­~ rar hasta seis Profesore s ex tranjcros que hayan hecho sus estudios en la Escuelas de guerra de alguno de los Estadds europeos. ' Art." 2.0. El Gobierno podrá también em iar á l.ás Escuelas de gue~ rra de que ·trata 'el art( u lo anterior, hasta doce Oficiales del Ejército permanente para que · hagan n ellas los estudios tcóricbs y prácticos ne~ ce ario ,- on la ·Londición d~ vol ver, terminados qu~ can éstos, á dar en el mismo Ejército la instrucción práctica en los rainos del arte militar. · Los Oficiales de que trata este artículo se considerarán incorpora~ dos en el Ejército permanente para los efecto fiscales y ·deberán prestar una fianza para responder de los gastos qne su educa i9n ocasione al · Tesoro Público, en caso de que por culpa de ellos no ' tcrminarcn los estudio en el respectivo Esta~lccimi~nto, 6 dejaren de cun1plir al con~ clufrlos la obligación de que trata cr artfclllo anterior. Art. z I. La Escuela Mjlitar empezará á funcümar el 1.0 de Fe­brero próximo, y el Poder Ejecutivo queda autorizado para di poner lo que crea cohvcnicntc á fin de allanar las dificultad s 6 vados que se presenten en ejecución d la Ley. Dada en l3ogotá, á 16 de Noviembre de 1896. El Presidente' d~l Senado, · RAEABL M. pALACIO. El Presidente de la Cámara de Representantes, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITRA 135 IGNACIO PALÁU. El Secretario del Senado, Camilo Sánchez. El Secretario de la Cámara ele Representantes, Mig~el A. Peñaredonda. Gobierno Ejecutivo .. - Bogotá, 18 de Nozli.embre de 1896. Publíquese y ejecútese. ,f:l Minist{o de G~crra, (L. S.) M. A. CARO. AvRF.L~o M trns. ------.. ~-------- EPISODIO DE LA CAMPAÑA DE AUSTRIA.-! 809. (General Barón de Marbot.- MEMOR:{As) .. (Conclus ión) .. Varios de ellos n.os tocaron sin que, afortunadamente, causa­ran ningún accidente grave; in embargo, temí por un momento que la corriente qu,e n.os empujaba con violencia y sobre la cual ganaban muy poco nuestros rern.os, sin permitirnos llevar la obli­cuidad necesaria, n,os arrastrase más abajo del campamento en.emi.­go, lo cual habría. h.echo fallar nuestra expedición. Por fin. á fu~rza de remo habíamos logrado recorrer las tres cuartas partes del tra­yecto cuando, á pesar. de la oscuridad,. noté sobre las aguas una enorme masa negra y, un instante después un roce agudo se hizo ~entir; algunas ramas vinieron á toGarnos la cara y la embarcación se detuvo ! ... Interrogado el patrón nos responde que habíamos dado en un islote cubierto de árboles que ia inundación. había ta­pado casi completamente. Para abrirse paso fue n~cesario emplear las hachas y cortar, á tientas, el ramaje que nos detenía; con­seguido esto y una vez que h~bimos franqueado el obstáculo, encontrámos una corriente menos impetuosa que en la mitad del río, merced á lo cual alcanzamos por fin la o~illa izquierda, al frente del campamento austriaco . Esta orilla se hallaba limitada por gran cantidad. de plantas acuáticas, muy tupidas, que avanzando en forma de bóveda sobre la orilla escarpada, hacían el acceso en extremo difícil; pero, al mis_ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET1N MILITAR. mo tiempo nos prestaban importante servicio pue impedían que del campamento pudiesen distinguir nue tra barca. Los fuegos del vivac iluminaban la ribera y la sombra que proyectaban los árboles sobre nosotros, nos dejaba en completa oscuridad. Dejé entonces que la embarcación se deslízara suavemente por la orilla buscando con la mirada algún sitio donde pudiésemos desembarcar. De re­pente se nos pre entó una pendiente suave, practicada por los ene­migo ·, con el fin de que hombres y caballos de su campamento pudiesen con facilidad llegar hasta el agua. El sargento Tanza en siguida entre los sauces una de las piedras que llevábamos Yistas, la cuerda se enreda al rededor de un tronco y el bote se detiene contra la tier.·a á uno ó dos pies de la rampa. Calculé que sería entonces media noche. Los au triaco , que se hallaban separados de los franceses por la inmen idacl del Danubio el sbordaclo, se sentían en tan compl ta seguridad que, excepto Ios centinelas, todos dor­mían profundamente. En guerra es la costumbre, ea cual fuere Ia dí tancia que se­para al enemigo, que los cañones y centinelas den frente hacia éL U na batería colocada delante dci campamento, estaba dirigida ha­ia el río, y los centLn las que se paseaban en la parte alta de la playa, no podían vernos á causa de los árbole al pa o que yo po1· entre la ramas alcanzaba á divisar una gran parte de lo vivac . Has ta allí mi mi ión había resultaJo aún más feliz de lo que yo mismo hubiera podido esperar; pero para que el éxito fuera ompleto era preci o coger un pri sionero; tal operación, ejecutada á cincuenta pa . o de di rancia d e varios mile de enemigo , me pa­re ía muy d ifícil! .... Sin embargo, había que hacer algo. Di­puse que 1,) cin o marineros se te ; lo levan­tamos hasta ponerlo en brazos del granadero que estaba en la pun­ta, el cual lo hizo acostar boca abajo al lado de los marineros. Du­rante la operación: el vestido del austriaco me convenció con gran disgusto de que no era precisamente un soldado lo que teníamos en nuestro poder, ino un ordenanza de oficial. Más me habría gu tado coge1 á un combatiente; porque sin duda los datos que de él hubiera pouido obtener, serían más positi­vo ; sin embargo, á falta de algo mejor, iba á contentarme con lo que tenía, cuando vi en la parte alta de la rampa á dos militares, cada uno de los cuales llevaba la punta de un palo de donde pendía una gran va ija de metal. Comprendí que habría sido impo ible embarcarse de nuevo sin ser vistos, pue lo hombres se hallaban á unos pocos pasos de la orilla. En consecuencia, por señas ordené á mis granaderos que se ocultasen de nuevo y no bien lo dos austriacos se inclinaron para llenar su caldero, cuando fueron cogidos por detrás por brazos vi­goro os que les sumergieron la cabeza en el agua por temor de que tratasen de oponer re i tencia 11 ando de us sables que lleva­ban al cinto : era preci o aturdirlo . Con eguido esto, se acaron de nuevo, se les tapó la boca con pañuelos llenos de arena y con la punta de nue tros sable en el pecho se les obligó á entrar en la bar ·a donde fueron colocados al lado del ordenanza. Terminada la operacivn subí á bordo eguido del caporal y de los granadero . Hasta aquí todo iba muy bien. Hice entonces que e levan­taran los marineros y tomaran sus remos y mandé soltar el extre­mo de la cuerda que nos sostenía contra la ribera; pero se había mojado tánto y la fuerza que hacía la embarcación para re istir la violencia de la corriente había apretado de tal modo el nudo, que fue i mpo ible desatarlo. Hubo qu cort"r la cuerda en lo cual se emplearon dos ó tres minutos, pero por más cuidadosamente que se hiciera la operación, las sacudidas que recibía el cable, envuelto como estaba en uno de los tronco , imprimieron fL!erte movimien­to al ramaje de los árboles vecinos, de lo cual resultó un ruido tal, que llamó la atención del centinela; éste se aproxima á la ori­lla, no ve nue tra barquilla pero sí nota la agitación de los remos que aumentaban el ruido y grita en seguida: "Tf/er da!" (Ouién vive!) No obtiene respuesta alguna. Grita nuevamen­te el centinela enemigo : nosotros guardamos el mismo si­lencio y continuamos trabajando . . . . La angustia .era mor­tal. Después de haber arrontado tántos peligros, habría sido cruel venir á fracasar en el puerto. . . . Por fin, por fin se corta la cuerda y el bote recibe empuje violento de la corriente. Pero ape­nas salió de la bóveda que el ramaje formaba sobre nuestras cabe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLITÍN MILIT-AR zas, cuando iluminado por los resplandores del vivac es · divisadq por el austriaco que grita: A las armas/ y dispara sobre nosotros ~ Nadie resultó herido; pero al ruido de la detonación todas las tropas. del campamento se levantan precipitadamente, y los artilleros, cu­yas piezas dirigidas hacia el Danubio estaban todas cargadas, me hacen el honor de disparar sobre mi humilde embarcación ! Mi corazón se estremeció de alegría al sentir la detonación que sm duda habÍJ. sido oída por el Emperador y el Mariscal Lannes; mis ojos se dirigieron hacia el convento de Molk, en el cual, no obs­tante la distancia, no había ce3ado de ver numerosas ventanas abiertas. En aquel momento quizá todas se abrieron, pero la luz de una sola me parecí ó aumentar en vivacidad: era la inmensa. ventan.a del balcón donde nos habíamos asomado que, gracias á sus dimensiones, proyectaba á lo lejos su luz sobre las aguas del río; ~1:.a evidente que acababan de abrirla al sentir el estallido del cañón, lo cual me hizo pensar que el Emperador y los Mariscales estaban en el balcón; que sabían que había llegado al campo enemigo en. la ribera izquierda y que hacían votos por mi feliz regreso. Este. pensamiento excitó aún más mi valor, ha ta el punto de no prestar (linguna atención á la balas de cañón, las que, por otra parte, eran poco peligro as si se tenía en cuenta que la velocidad de la corriente nos arras traba con tánta rapidez, que era impo ible que lo artille­ro pudieran apuntar con preci ión; muy de malas habríamos de estar para que nos hubieran tocado; e cierto que una sola habría bastado para de trozar. nue tra ba1 quilla y sumergirnos en el abis­mo) p~ro todas fueron. á perder e en el Danubio. ' Pron.to estu irnos. fuera del alcance de los enemigos y pude. concebir nuevamente. la esperanza de que mi empresa tuviera un feliz desenlace. Sin em,bargo, aún no se habífl,n allanado todos los peligros, pues tenía,mos que volver á cruzar el río que conti­nuaba arrastrando grandes troncos ; varia,s veces nos vimos lanza­dos sobre islas sumergidas. y allí el oculto ramaje de sus tupidos: árboles nos detuvo algún tiempo, pero al fin con eguimos á fuerza de vigorosa lucha aproximarnos á la orilla derecha, más de dos le­guas abajo de Molk. A .quí un nuevo temor vino á asaltarme: podía, ver desde donde estaba las hogueras de u.n campamento, pero nada_ había que me asegurase que éste pertenecía á un regimiento fran­cés, porque el enemigo tenía fuerzas en ambas riberas y yo sabía. que en la de la derecha, la avanzada del Mariscal Lannes se encon ... . traba á poca distancia de Molk, en presencia de un cuerpo aus­triaco situado en Saint-Polten. Era evidente que nuestro ejército debíil avanzar á la madru­gada; pero, habría prin~ipiado . á moverse y ocupaba aquel punto? ¿ Las hogueras que veía estaban rod~a~as: de af11igos ó de enemigos? · Temí por un momento que la corriente me hubiese arrastrado dema- . !liado abajo; pero pronto m~ sacó de dfldas el sonido de las cornetas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .BOLETÍN MILITAR que tocaban diana á un regimientro de caballería íi·ancesa. Ha­biendo, pues, cesado toda incertidumbre, nos dirigimos á fuerza de remo hacia la playa, en donde la aurora que comenzaba á brillar, nos permitió d~ tinguir una aldea; á poca distancia de ella nos hallábamos cuando se oyó cerca un disparo de mosquete y una bala silbó por nuestros oidos ! .... Era indudable que el centi­nela francés nos había tomado por enemigos. Este caso no estaba previsto y no sabía · yo cómo hacer para que nos reconociesen, cuando se me ocurrió la feliz idea de hacer gritar repetidas ve­ces á mis gr.anaderos : ¡ f/iva el Emterador! Esto no habría de ~astar para convencerlos de que estaban en error y que, en efecto eramos fl' anceses; pero sí llamar~a la atención de los oficiales quie­nes, rodeados como estaban de soldados, no' podían temer nada de nue tro escaso número y no permitirían que se d'i parara sobre nos­otros antes de saber si éramos franceses ó austt iacos. En efecto, momentos más tarde me recibía en tierra el Coronel Gautrin y el (). 0 de húsares que pertenecía al cuerpo de ejército del Mari cal ~annes. Media legua más abajo que hubiéramos abordado, ha­~ ríamos caído sin duda entr~ las avanzadas enemigas. El Coronel de húsares me hizo dar un caballo y dos carros, en los cuales coloqué á mis granaderos, marineros y prisioneros y con mi pequeña carabana me dirigí á Molk. Durante el trayecto, el caporal, de orden mía, interrogó á los prisioneros, y por el}ps supe con gran placer que el campo de donde los hab~amos tomado per­tenecía al Cuerpo del General Hiller, el mismo cuya po ición tan vivamente deseaba conocer el Emperador. No quedaba duda: el General Hiller se había incorporado al Príncipe Carlos y no había riesgo de combate' en la vía que llevá­bamos; Napoleón, que no tení,a al frente más que la caballería ene­miga colocada adelante de Saint-Polten, podía avanzar con toda se­~ uridad hasta Viena, de donde no estábamos sino á tres peque­ñas jornadas. Cuando hube obtenido estos datos lancé mi caballo al galope para llevarlos al Emperador lo más pronto posible. Era yá enteramente de día cuando llegué á las puertas del monasterio. La población íntegra de Molk obstruía todas las en­tradas y de entre elta' se levantaban los desgarradores gritos de las mujeres, hijos, padres y multitud de amigos de los marineros que me había llevado la víspera; todos me rodearon apenas me vieron, y afortunadamente pude calmar sus vivas inquietudes asegurándoles que aquellos por quie!JeS me preguntaban estaban sanos y salvos, y que en breves instantes los verían. Un inmenso grito de júbilo se levantó del seno de la multitud. Según se le había ordenado, el oficial de guardia, tan Iuégo como se convenció de que era yo en persona el que estaba presen .... te, corrió á dar parte á los ayudantes de servicio para que éstos avi­saran al Emperador mi llegada. En un instante todos los que e Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. f4.0 BOLETIN MILITAR hallaban en el palacio estuvieron en pie; el buen Mariscal Lannes vino donde mí, me abrazó cordialmente y me condujo cerca del Emperador á quien dijo: "Hélo aquí, Majestad ! Bien sabía yo que volvería! Trae tres prisioneros del Cuerpo del General Hiller!" Napoleón me recibió de la mejor manera posible y aunque estaba completamente mojado y embarrado me puso la mano en el hom­bro sin olvidar su mayor prueba de satisfacción, el pellizco en la oreja. Imagináos qué tántas preguntas se me harían ! El Empera­dor quiso conocer hasta los más pequeños detalles de cuanto hu­biese acontecido durante mi peligrosa empresa y cuando hube ter­minado mi relato, Su Majestad me dijo: "Estoy muy contento con u ted, señor Jefe de Escuadrén Marbot ! " Esto equivalía á un despacho. (Traducido para el BoLETfN MILI'rAR). ---·-- - EN El EJERCITO EL Mr ISTERIO de Guerra, en Oficio número 7,164, fechado el 12 de los corrie nte, dice á la Coma ndancia en Jefe lo siguiente: "El Capitán Je ú Rocha, que ervía en día pa adosen el Ba­tallón 'l'encrife como Ayudante Mayor, fue declarado en u o de li­cencia indefinida por haber e recibido noticia de que era desafecto al Gobiern.o. "Habiendo dicho Ofi ial de5Vanecido la imputación menciona­da, el Poder Ejecutivo, con fecha 13 de Febrero lo llamó al servi­cio activo y lo destinó al puesto de Ayudante Mayor del Batallón M'tfz:z en la vacante que dejó el Capitán Fernando Vergara F., á quien se nombró Habilitado del mismo Cuerpo." EL PonER EJECUTivo, por Decreto de fecha 8 del presente mes, dictó las siguientes di sposiciones: Llamó al servicio activo al Coronel José María Hernández y lo destinó al Estado 1\!Iayor General del Ejército como ¡er Ayu­dante General. Nombró al señor José María López Serna, Ayudante de Es­tado Mayor de la 4·a División, asimilado á Sargento Mayor para los efectos fiscales y para que llene la vacante que allí existe de ese puesto. Destinó al Capitán Moisés Ortega Llera , que sirve en la 2 ... - Compañía del Batallón Tiradores número I I, á la 5.a del Nariño número 4. 0 ; y al Capitán Secundino Londoño, que sirve en esta Compañía y Batallón, á la 2." del Tiradores en reemplazo de Orte­ga Lleras. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REGISTR{) DE coNDUCTA Y SERVICIOS DE LOS OFICIALES DEL BATALLÓN ''AvAcucHo," N-h z ~ t:: H ., > ¡o .... ...¡::... .... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EMPLEOS NOMBRES DESTINOS Teniente Enrique U rdaneta. 2. 0 Ayudante. Teniente Adriano Murillo. 1 .• Compañía. Teniente Agustín Sarmiento. 2." Compañía. íd. Domingo García. 3.a Compañía. Teniente ¡simón Ardila. 4.a Compafiía. Teniente Erasmo Pinzón. 5. 3 Compañía. Teniente Joaquín Forero M. jz .0 Ayudante. Subteniente Pedro Rubén Cast¡o. !Abanderado. NATURA-' LEZA RELACION l . 1 CONDUCTA Bogotá. Planadas." Málaga. 'Bogotá. Bogotá. !Arauca. !Bogotá . . !Bogotá. 1 trucción nocturna y otro por faltas en elr cumplimiento de sus deberes, habiendo abandonado en la marcha de Villeta á 1esta ciudad su Compañía y aún no haber-se presentado en el cuartel. 'Pésima. Un arresto en el Principal por pernoc­tar fuera del cuartel sin permiso y uno en el cuartel por retirarse antes de la publi-cación de la Orden del Cuerpo. Regular., Tres arrestos en el cuartel por descuido! en una guardia y por no atender debida-mente á su Compañía. ¡Regular. Ningún arresto. Ejemplar. Un arresto en el cuartel por descuido len su Compañía. !Buena. Ningún arresto. !Ejemplar. Un arresto en el e uartel por no haben trasmitido un parte. IBuena. Un arresto en el Principal por reinci-dencia en pernoctar fuera del cuartel sin penniso. IMala. Dos arrestos en el cuartel : uno por dar part~ falso y otro por descuido en una co.- m.isión que se le confió. (Regular. + ¡...¡ t:a. o t"" t:tl --1 -z S: .... r ..... --1 > ;;o Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EMPLEOS N Q ~ B R. E S DESTINOS Subteniente.IWenceslao Lombana. l 1.a Compañía. 1 Subteniente.ISimón Pizano. l,a Compañía. Subt~nicnte. !Eurípides García. z.a Compañía. Subteniente.IBernabé Montes. lz.a Compañía,_ Subteniente.IG_uillermo Arjona. 1 3-~ Compañia-. NATURA­LEZA Bogotá. Bogotá. Tunja. \Sácame. RELACIÓN r CONDUCTA1 . ---- ' 1 Dos arrestos en el cuartel por no cum-plir con sus deberes. [Regular. Dos arrestos en el cuartel: uno por re­tirarse antes de la publicación de la Orden del Cuerpo y otro por faltar al cumplí miento de sus deberes. Un arre~to por ocho días en el Princi­pal por reincidencia en pernoctar fuera sir. permiso; y tres en el cuartel: uno por des­cuido en su Compañía, otro por faltar a lista de 6 p. m. é instrucción nocturna y otro por retirarse antes de la publicación_ Regular. de la Orden del Cuerpo. iMala. 1 Un arresto en el cuartel por descuido,, IAmbalema. 1 en su Compañía. 1 Un arresto en el cuartel por descuidó 1 t:l:t J o !:'"' tT1 >-l -· z s:. .. t'"' ...... ...., > ;¡ó ....... + w Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EMPLEOS NOMBRES Subteniente. David Rodríguez. Subteniente. Hermógenes Franco. Subtenicnte.keopoldo Cárdenas. S Subtcnicnte.IJ uan Lciva M. \subteniente. Félix Restrepo B. DESTINOS 3.a Compañía. .. a. ( ..... _9"'1"\_..,r;:(, ls .• /s-• Compañia. Compañta. NATURA-LEZA r ¡sogamoso. Bogotá . 1 Bogotá. San Luis. Bogotá. 1 ,. RELACI ÓN CONDVCfA.\ .; e -------- ·-------- BLlena. te! por descuido¡ Buena. pal por pcrnoc-1 rmiso. Regular. por atrasarse á la lista de Oficiales de 9 p. m. Buena. Un arresto en el cGartel por infringir el / Reglamento del Batallón. Buena. Un arresto en el cuartel por dejar de-sertar un soldado en una guardia. /Regular. + c:J o t-­m j~ z ~ .... t-- ~ Es corriente.-El Ayudante Mayor encargado del Detall, :V ~ RAFAEL GRooT. Visto Bueno.-El Coronel, CARLOS FRANCO Q. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 9

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 13

Por: | Fecha: 03/04/1897

13o~ro,ú, .\bril 3 d~ 1 ~V. BOLETIN lVI I L I T AR --.. ·--- OR GANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO Director) ALEJANDRO POSADA~ Son culaboradDreJ natos dé este periódico, todos los ]eftr y Oficiales del Ejército de la República .. C NTENARIO El dia 1 o d 1 m ... s próximo pasado se celebró en la he .... toica ciudad de Cartag~...na, el d l General Joaquín Posada Gutiérrez, quien vi Ja luz el año de 1797, S rvidor v luntario y abnegad de la causa de ]a Jn .... dependencia, prestó importantes servicios á ·su Patria, con­sagrándole con eficacia y desprendimiento su talentoJ sus le­vantadas n1iras y el esfuerzo de su brazo Hoy, cuando yá ha comenzado para los Jefes patriotas 1 fallo de Ja posteridad, creemos cumplir un deber de justi­' CÍa honrando Ja n1en orla de aqu~llos con el relato y noti­cia de los hechos de su n1eritoria vida~ n seguida publican1os la nota y copia de parte de la Orden General que ha con1unicado el señor D .. Francis­co Pobnco, Jefe Militar d~ la Plaza de Cartagena, al señor Director del BoLETÍN MILITAR. Este espontáneo recuerdQ cla ocasión para tcvivir y encomiar la n1emoria de uno de nuestros próceres. J .. DE M.-1. L. A. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAlt República de Colombia. - Ejército Nacional. --·]ifatura .lV!ilitar.­Comandancia @eneral. - Número 136.-Cartagena, ro de Mar­zo de I 897· Señor Director del BoLETÍN MILlTAR.- B ogot:L Tengo el honor de acompañar á usted una copía del . artículo dictado en la Orden General de hoy, con motivo del primer cente­Jlario del nacimiento del General Joaquín Posada Gutiérrez, pró­cer que fue de nuestra Independencia. Tratándose de rendir un tributo de admiración y de justicia al mérito militar especialmente, nada es tampoco más ju to que consignar ese testimonio en los anales militares, para que se vea por todos los individuos del Ejército, que todo el que brilla y s~ bresale en la carrera, es digno de los homenajes póstumos, y que la defensa de la Patria en toda ocasión es el deber más grande de to­dos sus hijos. Dios guzrde á usted. FRANCisco PoLANco. Rej:ública de L?lombia. Ejército Nacional --'Jefatura Militar.- · Lmzandancia Gcneral.- Número IJJ.- Cartagena, 10 de Mar­zo de 1897· Señor D. Manuel Posada.- Ptcsent C". Tengo el honor de acompaííar á la presente- nota vna copia autorizada del ArtÍculo dictado en la Orden General de la fccha:1 en honor del padre de usted. U na cotnisión de Jefe y Oficiales de este Cuartel General, pondrá en manos de usted este pliego, para a:nunciarle que habrá de darse esta noche una retreta en los frentes · de la casa de usted, en testimonio de la admiración con que en este dfa se recuerda. con gratitud á uno de los prócer·es de nuestra Independencia .. Soy de usted atento y seguro ervidor, FRANCisco PoLANco. Artículo. Un día como el de hoy--hace cien años--vino al mundo, en esta hi tórica Cartagena, un niño que fue bautizado después con el nombre de JoAQUÍN~ Después de recibir la escasa educación de aquellos tiempos;. después de haberse enrolado en su juventud como Oficial subal­terno en, las huestes libertadoras de la Gran Guerra; después de haber hecho gala de valor y de pericia en inmortale· campo de bar- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOÜn'Íl MILITAR blla; después de haber sido el brillante tribuno que con mejor éxito sabía comunicar entusiasmo á sus soldados momentos antes de combatir; y después de haber recibido honrosos ascensos y dis­tinciones personales del mismo Libertador Bolívar-aquel niño; cuya cuna recordamos hoy con veneración-vino á ser con el tiern-o EL GENERAL Jo ... '\Q ÍN PosADA GunERREZ, uno de lo pro­' hombres de la Gran-Colombia y Lma de las páginas má honrosa de la Historia, Su talenw precoz y su decisi0n poi· la ca u a R epunlicana le hicieron premahu·amente u1 hombre útil para la Patria. Como militar honró la carrera de las armas. Fue hombré fuerte hasta alcanzar la victoria; gencro~o con lo vencido , y sen.: · ible en presencia de todos los dolores. La posteridad le distingue 'Como hombre de g1 an corazón. En la tumba de es~ prócer pudiera escribir e también aquel ~pitafio que dictó Bolí ar para la del Almirante Brion: "Aquí yace Joaquín Posada Guti:;rrez, el magnánimo." Es é te el título de honor que más reclama la Historia en fa:. vor de aquel benem ... rito ciudadano. Por sus dotes militares, <;) se di tinguit.J entre sus compancros, ~1asta al anzar el más alto grado en el :r._jercito. Como hombre civil, fue Legi lador sabio y pruden e; y como Magi ·trado, u inve tidura nunca tuvo color de púrpura. Se di tinguió además el G'cneral Posada como escritor ':!rudito tle gran fuerza, po · sus dotes naturales y por su fe inquebrantable 'en el propósito de hacer una Patria grande. Su Jklcm?rias histfJrÍ­cas, después de ser leída , dejan la grata impresión de la Santidad de la Patt ia, en cuyos altares todos los colombianos deben ofrendar ~u sangre, u vida y u intereses, Por tale títulos, izado el pabdlón de la República, esta Co­~ nandancia General presenta como ejemplo á la Guarnición de la Plaza y al Ejército todo, al General JoAQUÍN PosADA GuTIERREZ y le recuerda en este d a del primer centenario de su natalicio con orgullo nacional. Una retreta de música marcial será tocada en la noche de hoy á la puerta de la casa del señor D. Manuel Posada, digno hijo del prócer; y una comí i6n de Jefes y Oficiales pondrá en manos dé éste el pliego que contenga la copia del pre ente Artículo~ El General Jefe, FRANCISCO PeLA reo. lnsertan1os ]a Hoja de Se ·vicios de] General Posada) doc ln1ent0 _que pone de manifiesto los merecimientos dé ~que] distinguido Jefe ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REPUB~ICA DE LA NUEVA GRAN ADA El General Jo1!quín Posada Gutiérrez, su edad 39 años. Su estado casado. Su país Cartagena. t?Y salud achacosa. Sus servicio y circunstancias las q u~ se expresan : AÑO l TIEMPO QUE SIRVIÓ. Y CUÁNTQ 1 (5 1 ~ 1 ~ S EN CADA EMPLEO ~ ~ 'S ~-. ..,.......--,.. EMPLEOS y TIEMPO EN QUE LOS SIRVIÓ ID lAS ' 1 ' Siendo Teniente de milicias desde r82ol MESES pasó al ejército en esta clase en . • . . . . . ~ Abril ..... Ir 821 'De Teniente .. , . , ... ..... , '/ ~ 1 IZ4 A d." " C . " r . M 8 1D C . , 1 1 scen w a apttan e1ect1vo en . . . . . 30 ayo ..... 1 22 1 e apttan ... , ..... , .... 4 29! Obtuvo el grado de Teniente Coronel en 29 Junio .. • , . 1826 De Teniente Coronel graduadol2 4 !26 Aseen di ó :\ Teniente Coronel e(ecti vo 26 N oviem hre . 1 828 De Teniente Coronel efectivo. ·1 1 4 12 5 Obtuvo el grado de Coronel· ~11 ..... 1 31 ,Diciembre .. 1829 De Coronel graduado ....... 1 " 41 3 Ascendio á Coronel efectivo. . . . . . . 3 M_ayo ..... r ~30 Qe Coronel efectivo hasta fl\'j Se le duplicó\ por haber estado en campa- • <;\e F eh{ero de ~ 836 ........ 1 5 9 '26 ña de 1821 ¡Í 1823 ..•........... ·1 2 7 " ---.--------'·~· - - . ·- ... • 1 t Tqtal de servicio~ ljasta el 29 de Fcbre~ de 18J6. · . ...... : ......... :Jr?¡ sid ~ o, ~ H ~ r¿ ~ t"' ~ ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'froL'ITÍN" NUL'ITA:R '~9í 2RPOS .E~ 00: TI>E HA SERV-IDO Y DESTINOS QUE HA TENIDO Ayudante de la Comandancia de Maracaibo~ En columna d Occidente de Coro, hasta el 17 de Septiembre de r ~2L En el Ba ... :tallón Tiradores de la guardia, desde el r 7 de Septiembre de 1821, hasta 30 de Ene.ro de 1 826~ En comisi.ón, Comandante Genera! de la escuadrilla de Sotavento eA la guerra ~e M.aracaibo en 1822-. Jefe de Ja Sección central en la SecretaJ'Ía de Guer.ra, desde prin­. cipios de üh6 á mediados de r.828. Oficial 1.0 de la Comisión d~l Crédito público, desde mediados de 1.827 .á .únes de -1.8~. Gober­. nador y Comandante de armas de la P. rov~noia {}e Mariquita, desde principios .de 1.829 á fi.Jiles de 1.830. Coman-dante en Jefe de ]a Divi ión de Cundinamarca en ..1 831. Juez de la .Alta Corte Mar­. cial á fines de d~J.I. Comandante General de la 2.a Columna ea Aa campaña de Pasto, en J832~ Primer Ayudante .general y Sub­jefe interino del Estado Mayor General del Ejército de la Nueva Granada. Ha cksem.peñado varios ooro .de ~inos políticos, civiles y militares. CAl\l:rP~A"S Y ACClONES DE GúE'RRA EN QU"E SE HA HALLADO En la campaña de Coro á principios de dh1, á las órdene d 1 señor General Rafael U rdaneta, y luégo la continuó en e] Oc­cidente de dicha Pcovincia, á las órdenes del Tenient-e Cor.onel León Fener, ha taque pasó al Batallón :tiradores~ En·esta c.ampa­iía se halló eu la acción de Quísiro, e.n 21 de Junio del mismo año, Jnandada por dich~ Jefe cot-1 solos roo hombres -contra una Co­Jnmnn de 3oo corian0S, mandada por el TenieJilte C ronel D. i­colás Díaz, que f~:.~eron destc-0zados. Tam,bién t·uvo frecuentes tiro­teos con las guerrillas corianas en los d-iferentes puntos de Safl'l Félix, Matt'cora, Carigua, Mauroa y oM·os, en los que fue herido dos veces, aunque n0 de gravedad. Comprueba que l.os papeles pú .. licos de Maracaibo de aq~ella época hablar0n de su conducta hon­rosa en aquella cruda campaña en q Y. e se corn batía casi diariamente con enemigos ta·n valientes y tenaces oom-0 •los corianos~ Luégo continuó la campaña en el Batall-ón Tiradot"es y se encont-ró en la acción de J uri ti vano, mandada por el Coronel José de las H eras, en 30 de Septiembre ocle J 821 con el medio Batall0n de la derecha <:ontra las guerrill2s -reunidas del D.coidente de la Provincia dt Coro, al mando del cictado Teniente Coronel D. Nicolás Díaz, eR -número como de 8~:::> hombres, q~.;~e fueron completamente desba­ratados.. De esta función de guerra hay t@nstancia e.lil .la.Secretaría, por comunicación del CQmandante General del Zuiia ' al día s iguiente, de pué d un fuerte tiroteo, apresó 21 embar acione menare , en que hadan, trave ía y desembarco las tropas e pa110las por la costa de Potrero, Grande. Del apre amiento de e tos buque por el Teni nte Po ada.. hay constancia en la Secretaría de Guerra, por el parte dado por e~ Comandante General del Zulia, en 26 del mismo. En b acción. o hombre hasta el Valledupar. En las opera­ciones que en aquella campaiía tuvieron lugar, se encontró en la acciones siguiente : En las de la Ci é naga de Santa Marta, en la noche del 19 y múíana del 20 de Enero de dh3, dadas por la Co­lumna de Vang uardia compue ta de 300 hombres de infantería y caballería al mando del Teniente Coronel Julio A. D'Reinboldt contra la fuerza del enemigo, en número como de 6oo hombr ,, al mando del titulado Coronel Jos é 13ustamante, en las que el ene­mig perdió mucha gente y el país, y ]as tropa de la República 57 hombre, muertos y herido de gravedad, y heripo-> tres Oficia­les gravemente. En dicha Columna iba el Capitán Posada de Jefe de Estado Mayor, sin perjuicio del mando de su Comp u1ía. En el ataque dado por el G eneral M. Manrilla con el Batallón 1i"rad:;­res, dos Compañías de Antioquia y un Escuadrón de caballería, el 21 de Marzo de 1823 á la División e pai1ola del Coronel D. Nar­ciso López, en el pueblo de Molino, obligándola á retirarse al ven­tajoso punto del Valadorcito, en donde fue atacada el 24 del mismo~ obligándola á retirarse á Maracaibo. Después de terminada esta campaña pasó con su Columna ó Batallón á Santa Marta, en donde permaneció hasta fin de r 82 3 persiguiendo las guerrillas de los facciosos de aquella Pro incia; y á principios de r824, siguió á Cartagena, en cuya guarnición per­maneció hasta que en 1826 vino á la Secretaría de Guerra, y des­pués sírvíó en los destinos que yá se han mencionado. En 183r se pronunció" en b Provincia de Neiva con la Co­lumna que mandaba, en favor del restablecimiento del Gobierno Constitucional, creando la División Cundinamarca, á c11yo frente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETI N MILITAR hizo toda aquella campaña prestando importantísimos servicios que son notorios. En 1832 hizo la campaña de Pasto, hasta su conclusión, man­d~ n~o la 2: Columna de la División que recuperó aquella Pro­vmcla. En 1833 marchó hasta Tunja con una pequeíía fuerza en persecución de los facciosos armados que acaudillaba el ex-General José Sardá. Comprueba que entró á servir en el Ejército con una reputa­ción formada de antiguo patriota, y de haber sido uno de los pri­meros que pensaron en la transformación de Maracaibo en favor de la independencia, por lo que fue perseguido por el Gobernador es­pañol D. Feliciano Monttnegro, y tuvo que fugar e á las Colonia . . Por decreto del Gobierno de Colombia de 17 de Enero de r 829 se concedió á este Jefe el uso de la estrella de libertadores de Venezuela. Nota: Aunque este Jefe estuvo separado del servicio, como retiraJo, dos años~ continuó sirviendo en la Secretaría ele Guerra, ven la Comisión del Crédito Público. Pero, sin embargo, debe descontársele este tiempo del de su servicios militares activos. Valerio Francisco Barriga, de los libertadores de Venezuela, Coronel efectivo, primer Ayudante general y Subjefe interino del ~~stado Mayor General, certifico: que la anteri or hoja de servicios, f.)rmacla el'"! vista de los documento legale s que ha presenta1o el interesado, e tá arreglada. Bogo~á, 23 dP. Abril de I 836. -- --·~-- 1\1 E MOR I A S DEL GENERAL JOAQI.:fN POSADA GU "l IERREZ Hace algunos días tuvimos el gu to de 2~i tir á casa del Ge­neral Posada, á oír leer algunos trozo de sus MEMORIAS. No ~o­demos menos de expresar nuestro placer y admiraci{;n. Siempre lo habíamo conocido como e ~rrror á la vez que nervioso, H01 ido y elegante; pero en aquel día ce nos reveló m á que nunca u genio, que parece vigorizarse bajo las nieves de la edad. Pocas eran las horas de que se disponía, y cortos hubieron de ser los pasajes del libro á que e dio lectura. Así que no podemos dar una idea justa del plan y desarrollo de }a obra. Además, ni nos­otros somos hs llamados á hacer un juicio serio sobre ella, ni ha llegado tampoco el día de hacerlo. Sin embargo, po.r lo que cono­cemos> expondremos nue"tra opini(, n. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETf~ MILITAR 28[ En nuestro concepto, el General Posada merece verdadera­mente el nombre de histJriad:;r . .til dirige la vi. ta á los sucesos des­de un punto muy elevado: sus apreciaciones se muestran libres de la influencia de las preocupaciones vulgares y de las exigencias de los partidos. Narra y revela desembarazadamente los acontecimien­tos importantes que ha presenciado y en que ha tenido parte; los encadena, los combina; y derivando de ellos los actuales, trata de llamar de en medio de las pasiones políticas la juventud que ha abierto los ojos inexpertos á las luchas intestinas, la vuelve al exa­men de lo pasado, y la da la más provechosa de las enseiíanzas para lo porvenir. Tal es el noble objeto que se propone, y tales son las eminen­tes dotes que para ello posee el General Posada. Pero no es esto sólo. En cuanto á las formas, en cuanto al estilo, nada hay que pueda comparár ele. florido y pintoresco sobre todo, y de un colo­rido que encanta, á la severidad del filó ofo junta la elegancia del p~eta. En la parte episódica y descriptiva campean todas las galas y el encanto del lenguaje, sin que se aparte un punto de la verdad, sin la cual nada hay bello, nada hay noble .. El pinta nuestros cam-pos, él canta nuestras glorias. · Los discursos que pone en boca de nuestro h éroe , no son los que olis atribuye á Hernán Cortés, sino los que él mismo reco­giera de su labios, y que su pluma ha sabido trazar dignamente . .isto agrega mucho mérito y novedad á su Historia. ¡T';i nto se nece ita para poder dar vida á la generacoine pa­sada , á los hombres grandes que yá reposan en las sombras del se­pulcro 1 Y á la verdad, nosotros podemos decir que hemos visto á l3olívar, que hemos hablado con él, y finalmente, que lo hemos c.:;n­ducir/ Q vivo á su sepulcro abiert.:;, cuando el General Posada nos leí.1 sus precioso. manu critos; y decimos más: en aquel solo rato pu­dimos formar una idea mucho más cabal y clara del Libertador que la hubiéramos formado por todo lo que antes habíamos leído y oído acerca de él. Esto no es una exageración: ese poder mágico ha sido concedido siempre á las inteligencias privilegiadas. Dante nos lleva más allá de la muerte, á recorrer las regiones eternas. La ju­ventud no sólo neogranadina, sino aun suramericana, que quiera vi­vir en los tiempo que precedieron á su nacimiento, y conocer á sus predecesores, lea las Memorias del Gen.:ral Joaquín Posada Gu­tiérrez. ¿Pero qué decimos? Esas M emorias están enc.1denadas en el escritorio de su autor, quien en la completa estrechez de medios á que ha sido abandonado, necesita de cooperación para darlas á luz. Tristí imo es considerar que todo el mundo contribuye á las repre­sentaciones escénicas, por ejemplo; y sin embargo, cuando se trata de auxiliar á un distinguido :nilitar y escritor, reliquia de nuestros IANCO DE lA ~ EPUfJliCA _ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2)2 BOLETL MILITAR preciosos días, qu_ va á desarrollar delapte de nuestros ojos el pa­norama d .. nue tra historia, muy pocos soú, casi nadie, los que pre3tan un pequeílo conting"nte; conting.:!nte qu~ s" esp~ra más que de la genero idad, del patriotismo. Cuando Ch1teaubriand publi ..... ó sus Mírtirts, h:..tbo de entris­tecerse mucho por la fría acogida que tuvieron, tanto más, cuanto más b"lla habían sido sus esp-.ranzas. Fue entonces cuando su ami­go F ontanes le dirigió una po"sía con -olatoria. Introducía en ella al Tasso sentánd03e, en u :1o d_ e · os día d_ tristeza y de3esperación, jun!J al h JjJSJ /1-tr .!l q:u: sJbrl /;¡ f;,¡, n!n d! Vtrgilio timd! f siempre su V!rd! ram 1je. Y lu ' go hacía aparecer la sombra dd p0eta Andino, que le r.._cuerda la suerte de.sgraciada á que lo ingenios elevados están condenados siempre, y le manda esperar mejores días-ah! los que e llaman la posteridad. Esta circun tancia angustiosJ.s que rodean á los hombres de ingenio, e pecialmente á l s P' eta , pueden sin embargo atribuírse, más ó menos, ó á los ocultos de.signios de la Providencia, ó al ol­vido ingrato de lo hombre . Y volviend á los Mírtires de Chateaubriand, permítaseno hacer una comparación entre ello y las M !m?rias de que hablamos, bajo el respecto de la acogida que mereciesen. Lo:> primeros no tocaban directamente -t lo' inter ..... ses y á la gl ria de la Francia; la segunda son la historia de un paí- e m el nué tro, tan pobre en historiadore , y en patriotas que registren su ar hivos y den luz. á us· anales. Pcr sobre todo, Chatea u briand podía reclamar de la po teridad; u obra e taba publicada: el General Posada se confor­ma con el fallo de la opini<>n pública; e que no tiene medio para publicar su libro, y no hay quien l auxilie! Él puede decir 1 del Apóstol: todiJ b mío cmmigo b ll' VJ; y ojalá que pronto pueda de­cir lo que el poeta portugues saliendo á nad , de pué de un nau­fragio, con las Luisiarlas en el eno: Tocb h he salvad:; conmigo! Quien no haya tenido relaciones de ami ·tad con el General Posada, ni tenga otro interés en la publicación de su obra que el amor de la gloria patria y la admiración por el talento, títulos tiene para ser creído en e te particular. Nosotros que nos hallamos en tal predicamento, no podemos menos de elogiar una obra, de la cual algunos pedazos nos han llenado de entu iasmo. A vosotros, hombres pudientes y patriotas, toca no desdeñar la llave preciosa de la pasada época que os ofrece un hombre tan distinguido; y no sea t}Ue, en vez de cooperar á la edición de esa Historia, prevengamos para la página que haya de continuarla, un recuerdo tan lasti­moso- el desamparo del genio! Junio I . 0 de I 864. M. A. C .. (De El 8ímbJh). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ T MIJITAlt 203 LA OBRA DE UN PATRIOTA (COLABORACIÓN) Cuando m,urió el General Posada, era hombre de edad octcg~naria, e proporcionada estatura, ancho de espaldas, de htcnga y blanca barba, ojos azules.; se mantenía aún derecho, á pesar de sus aí'íos y de sus pmpañas, mostrando en su porte dcscmba(azado algo del aire militar y de la franca independencia de su larga vida de· soldado. Tuvo la satis­facción de que sus hijcs heredasen su claro talento, y, hasta cierto punto, \a misma independencia de carácter que él mostró en vida. Pu.ede seña­larse la obra dol General Posada com.o la etc un hi ·toriador verídico, y él mismo como perentorio ejemplo de lo que llega á realizar felizmente ~na inteligencia despejada y una observación atenta de los hechos,. puesto que, sin hacer alarde do grande ó variada instrucción, compuso _ un libro de memorias qu atraen, particularmente, por el aire de varonil sinceridad con que est(tn e sc ritas, no menos que por los hed10s de seña­~ ada importancia histórica en que se ocupa, y por la circun s tanc~a de que el autor fue testigo ocular)' á vec ·s actor en m.uchos de ellos; que ~abe matizar su narración con ~upias de la vida s ocial y esbozos de tipos inolvidables. En el tomo primero de s us Men}orias nos refiere lo ocu­J; rido en nuestro país de 1826 á 1831 período lleno de agitación, seíía­l. ado con caracter~ indelebles en orden político y el cual expone con gran fidelidad y c o n toques de vivo c olorido, c on ac entos de íntima ~onvicción, que conmueven y se gravan en la memo ria. En el cgundo tomo de su obra e s no menos ftliz é intenLÍonado; escribe con grand e imaginaci ón, animado por el calor de sus observa­iones sagaces, espirituales, att:cvidas. á veces, pero verdaderas é incon.­testables. Este tomo comprende los principales acontecimientos de la vida del pueblo colombiano desde 1832 hasta 1853· Trata en particular, de la elección del General Santander parL~ Presidente de la República ; de la conspiración que contra éste se intentó, y de lo s diez y seis indi­viduos á quienes sentenc;ió á H\UCrte por el hecho de ser conspiradores; de la muerte alevJsa dada al conspirador Sardá; de la división que se hizo de la Deuda nacional colombiana, y de los motivos que justificaron l.a aceptación que de dicho arreglo hizo el mismo Gc_ncral Santander. Cuéntase cómo decidió el Congreso (4 de Marzo de 1.837) la elección de Presidente en favor del doctor José Ignacio de Márq uez; la ley gra­t1adina sobre supresión de conventos menores de Pasto; las resistencia que originó el c-um.plim.iento de dicha ley en la ciuda,.d nol)lbrada ; los motines encabezados por el Padre Villota, y todos Los antecedentes, ~taques y defensas, declaraciones y documentos relacionad.os con el su­mario iniciado contra el General José María Obando, como primer res­ponsable del asesinato del M.ariscal Si.tc;re, y analiza los escritos y pu­blicaciones que. con tal motivo se hicieron; da cuenta de la renovación de la guerra de Pasto (en 1840); de la derrota de O bando por las fuer­zas del Gobierno; de la valerosa c;onduc;ta del benem_écito General Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR Juan José Neir:~, quien, de repent~ y con sólo su resolución y actividad logró despertar vivo entusiasmo en la población de Bogot~ hasta que dio la batalla de Buenavista (28 de Octubre de 1 840); de la elección del General Herrán para Presidente de la República; traslación de los restos del Libertador, de Santa Marta á Venezuela; del fusilamiento ........... de Apolinar MorilJo, uno de los asesinos del General Sucre; y las inte­resantísimas discusiones que se susciraron en el Consejo de Gobierno con mQtivo de resolver si se le conmutaba ó n6 la pena capital al dicho Morillo; luégo sigue el examen de la Constitución de 1842; lo s actos notables de la primera Administración del General Mosquera, y la re­lación del 7 de Mar7.o de 1849; la expulsión de los jesuítas cuando la Admini traeión del General López, y la instalación de las Sociedades "Republicana" y "Filotémica" (esta última instalada el 28 de Octubre e 185o). Lo cierto es que ninguno de nuestros historiadores ha descrito col\ mayor detención los graves sucesos de la con pi ración del 2 5 de Sep­tiembre, ni juzgado con indagatoria tan escrupulosa el lamentable asesi­nato del General ~ucre. También anahza los méritos y servicios prcs­t'ldos á la Patria, en épocas de lucha y de prueba, por los Generak Caicedo y Santander, y p:trece que la pintura y conceptos que le me­rece el "Hombre de las Leye.;," son de mano m:~.estra; apreciaciones que formuló después de conocer y estudiar íntimamente al personaje, y de aplicar criterio filo ófico y un tanto imparcial á los sucesos que con él se relacionan. Sugiere contra Santander, entre otros gravísimos cargc,s la muerte dada á Sardá. En resumen, el libro del General Po ada es de obligada consulta en asuntos históricos nué tros. Juzg ndo pluma docta y convincente por u certe7.a dejuicio~ la labor histórica del General Posada, emite estos conceptcs: "Filó ofo cristiano, pensador político, y poético e critor, reune c1 General Posada aquellas condicione, al parecer contrarias que debe poseer quien aspire al encumbr;1do título de historiador. Ni ha querido él de m~ntir, au:tque es(:ribiendo m~morias, ó como si dijésemos recuer­dos personales, aq1el texto de Salu tio que desde la publicación dd tomo 1 adoptó como epígrafe de su obra: "En medio de las fctcciones armada en guerra civil, el espíritu de partido no m~ ha desviado de la verdad. "Ctimplenos hoy a:-t:.n :i 1r la aparició:t del deseado tomo II de lag Memorias de Pos'ld1, de m ís directa y eficaz doctrin'l qu!! el anterior para la gcneracióil presente, q'.lC v--r:í en él, no ya figuras aungue glo­riosa-, distante::. y e:tvueltas e:1 la penunbra d~ lo p1s:1do, sino á hom­bres y sucesos que han i:10 ·Jído m.ís de cerca en la actual situación de la República. "A los 84- años de su edad da el General Fosada la última mano al tomo II de su obra, la entrega á la luz pLíblica, y se prepara á trabajar en la composición del 111. Fe:-tómeno es éste de longevidad intelectual y de. fuerza de voluntad ciertamente extraordinario en la zona enervan­te e:1 que vivimos y en medio de agitaciones políticas que roban la quietud y el ánimo nccegarios para tod1 labor seria; circunstancias que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JJOUtrÍN M:LtTA1'{ nos ÍndJ~::: á lc~r el li!Jr:> q:.1:: rc:1enns á la vista con cariñoso respeto l1acia s:.1 autor1 y con nuevo motivo de confianza en la verdad é impar ... ~ialidad de quien ha estampado estas sokmncs pabbras ~ "'En mis can 4 ados días, próximo yá á dar cuenta á Dios de mi larga vida, no puede: 3uponerse en mí ni ambición personal ni mir::~s aviesas. El interés de mi patr:Ía es el úníco móví.l qt1e guía mi mal tajada pluma.1 ' (1) Los sig:.~ie:ues pcns1mien:tos s-::>:1 del General Posada : •'Triunf.tr e' la gr.m cue3tión de la vi:h, e:1 todo sen.tidrJ: así e~ ~LL no hay U"l placer ig.L1.1I al qu.c g.oza el militar cuya frente ha orlad~ h victoria; como no h rtante ciudad de Pereira, mediante una distancia de 23 kilómetros , que pueden repartirse.: d~.: un modo aproximado así: Kms. Del "Alto del Roble ' 1 al río Barbas . . . . . . . . . . . . 5 zoo m. Del río Barbas al caserío Condina . . . . . . . . . . . . . . 900 m. Del caserío Condina á Pcreira . . . . . . . . . . . . . . . . 8 900 m. Como parte integrante del istema secundario de Salento, los ca~ racteres geognósticos del contrafuerte enunciado guardan semejanza con los del terreno entre los ríos "La Vieja" y "Quindío." Asi, tánto la torrenteras como los cortes del camino ponen de manifiesto, bajo el hu~ mus que. uele llegar {L 2.50 metros de espesor, gredas rojiho-anaranjadas ó plomizo-blanquecinas con margas cretácea cuya presencia ha de.5cu­bierto el ácido nítrico; pero estas· capas sedimen tari.as, variables entre 6 y 8 metros y aun más, se compactan en varios sitios é incrustan en otros, como "Barroblanco," asperones erráticos, en tanto que duras ro­cas arcillosas y conglomerados silicosos encajonan el hondo talweg del "Barbas," afluente de "La Vieja." Las colinas de erosión que demoran hasta el "Consota," que tributa al mismo río, son por tal manera de­primidas, que la ruta parece asentada sobre una calzada hecha expresa~. mente: bien es que cruza e~ parte la selva virgen y con poquísimos desagües, abundando así los altibajos llenos ~e agua y fango; mas como desde Condina (1,859 metros) esa tierra útil está metida yá en labor; el suelo se ha consolidado á la luz. Finalmente, entre los ríos Consota y Otún, tributario éste del "Cauca," c;e interpone la meseta de "La Paz," á 1,42 3 metros de altura en Pereira, mole de buena solidez y que según el ingeniero Rentería "forma como el primer escalón que ha de vencerse para ascender de Cartago á Manizales." Circunseribiendo • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :80L~Tf MILITAR ~1 r' relativamente: m~s plano, firme y fácil de- desaguar que la vía del Quindío hasta el "Alto del Roble." Los trabajes que ejecuta él Batallón P ala cé abarcan sólo desc.le el "Alto del Roble" hasta el de •'Barbas" (1,268 m etros), distante 640 metros del río-y donde empalma la da con otro ramal denominado Cruces que gira hacia Filandia ;-pues el trayecto restante estaba cons:.. truído por el Gobierno Municipal de P€reira. (Véase el croquis). Cuando me encargué de la Dirección general de estas obras, el 1.0 del corriente mes de Noviembre, la rocerfa, limpia y gradación (ésta con unos 300 mcttos de interrupción) alcanzaban al HAlto de Bolillos,"
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 13

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 7

Por: | Fecha: 20/02/1897

~ogotú, Febrero ~) de 1 !17. BOLETI.N lVI ILITAR ---· - - - ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO ---·--- Directo:r., ALEJA N DRO POSAD. ~ Son colaboradores natos de este periódico, todos /!()s Jefe'i y Ojicialn del Ejército de la República. LA BANDERA NACIONAL (1) tnEDICADO AL EJERCirO DE LA REP BLICA) Con n1otivo de la bendición de la band ra del Bárbula, de cuya fiest2. din1os cuenta en el nún1ero anterior del Bo­LETIN., nuestro amigo y colaborador, s ñor Ignacio Borda nos h.a ren1itido Jos siguientes datos sobre el origen de ntae trG glorioso pendón. Las lineas que van á continuación y que su autor tie­ne especial placer en dedicar al Ejército, forn1an parte de un Ebro relativo á cosas análogas á ésta, partes importantísi­mas de nuestra. un tanto descuidada Historia Patri~ De la importancia y utilidad de Ja obra en cuestión, podrá juzgarse por la pequeña m.urstra que hoy poden1os da.r á con()cer gracias á la galantería del autor. ¡Oh, amad la Patria, vencradla; y cuando Todo zozobre y la esperanza muera, Con brazo firme a1.1n tremolad en alto La nacional bandera. M . A. CARO. ~'Alguien ha dicho~ "cuando n1iro el tricolor nacional siento por la espalda frío y se n1e ensancha el corazón, r e- (I) B anderas de la República de Co!ombia.-En el Musco Na.:ional de Bogotá, se encuentran sci· gue acomp:.ñaro:1 al Ejército colombi 1110 du- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -BOLETÍN MILITAR - constituyo e~ mí n1ente sacrificios y cuantos hechos hero.í­cos se han Jlevado á cabo á la vista de esos pedazos de tela que nada fueron separados, que tánto dicen unidos y que sin1bolizan hogar, familia y la honra nacional." Este emblema de la gloria colon1biana fue concebido por el célebre General Miranda, quien lo enarboló en su ex­pedición de r 8o6 y concibió así la idea de su traducción: CoLOR AMARILLO. La Virgen y rica An1érica. CoLOR AZUL. Se separa de la n1etrópoli por el azul de los n1ares. CoLOR ENCARNA o o. O con la sangre de sus hijos s¡ aquello no fuere suficiente. · El Congreso de r 8 r r adoptó la concepción de Miran­da y posteriorm~nte la adoptó también el Congreso de An­gostura en r 8 I 9: después de un debate acalorado acerca de Jos colores de que definitivamente debía componerse la ban­dera de la República, el gran Zea, el real botánico prisionero en Cádiz, diplomático ante el prin1er Napoleón, Ministro de la Corte española y Presidente del Congreso de Angos­tura resolvió el punto en un adn1irable discurso que con­cluye: "No sé por qu~ íluctuais, ciudadanos; nuestro pabe­llón nacional, sín1bolo de las libertades públicas deJa An1é­rica redimida, debe tener tres franjas de distintos colores: sea la primera an1arilla, para significar á los pueblos que queren1os y amamos la federación; Ja segunda azul, color rante la guerra de la Independencia, y aun cuando están algo deterio­radas son testimonio de su patriotismo y valor. · Tricolor, con el e3cudo de armas de Colombia y la inscripción ; "Batallón primero de Milicias regladas de Cartagcna." Tricolor con las armas de Colombia· y dos insignias con las inscrip­ciones: "Por la Libertad.-Cundinamarca." Tricolor, armas de Colombia pintadas en el centro y las inscripcio­nes : "·Dios con tJ.osotros.-Prúvincia de BogottÍ.-Primer Batallón de la Milicia Auxiliar.-Departamento de Cundinamarca." Cfricolor, muy semejante á la anterior, pero sin escudo de armas ni tampoco inscripción alguna. Banderola tricolor de doble tela y bordado ftno. Tiene laS' armas de Colombia en el centro y la inscripción : "Húsares del Cmtro.-Pflr In Libertad." Banderola tricolor, con las armas de Colombia y la insnípcíón ~ "Hú111rcs del Cellfr9.-Primer Batallón." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 99 de los n1ates, para demostrar á los d~spotas de España, que . nos separa de su yugo ominoso la inn1ensidad del Océano; y la tercera roja, con el fin de hacerles entender á Jos tira­flos que antes de aceptar la esclavitud que nos han Ín1pues­to por tres siglos, queren1os ahogarlos en huestra propia sangre, jurándoles guerra á muerte en nombre de la liber­rad. En el centro del pab 'llón pondren1os por escudo la in1agen de nuestro ·candor andino, á in1itación de los ro­n1anos que coloeaban en sus oanderas las fan1osas águilas que conqUistaron el n1undo." El pabel.Jóh nacional de Ja República de Colon1bia se éon1pone hóy de tres fajas horizontales. - La faja supet'ior es doble en ancho á las otras dos. En el volun1en IV de la vida públiéa del Libertador se encúéntran los siguientes datos sobre el origen de la ban­dera colon1biana que con1plen1entan Jo anterior: "En el n1isn1o día 5 de Julio, adoptó el Congreso cons­tituyente para la nueva República, Ja bandera , tricolor, la n1isma que trajo Miranda en sus expediciones de r 8o6; y hombró una con1isión de su seno que debía presentar un diseño de pabellón y escarapela nacional. La con1isión se compuso del Capitán . de fragata Lino Glemente, del Capi­tán de ingenieros José de Zota y Bussi y dél misn1o Miran­da, quienes presen·taron una muestra~ exactanlente el pen­samiento de éste, ;ricolor;- en listas horizontales de igual longitud, de n1ayor anchura Ja amarilla que la azul, y ésta n1ás que la encarnarla, y en el or~en que queda expresado de superior é inferior. "El 14 de Julio, día en que se publicó solen1nen1ente él aeta que acel~ró la independencia, se enarboló el pabellón .acordado con el en1blen1a, . escudo, de una India llevando en un cayado el gorro frigio. Esta bandera venezolana Ja de­claró el Congreso de Angostura para la República de Co­lombia en su Ley fundamental de I 7 de Diciembre de r 8 r 9; y es el mismo pabellón que ha guiado á Jos hijos de Colon1- bia en sus gloriosos triunfos que dieron libertad á Nueva Granada, al Ecuador, Perú, y á la región boliviana. V ene­zuela lo conserva con las tres listas iguales en latitud y lon­git- ud;. la Nueva Granada bajo la denon1Ínación h_by de Re.:- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lOO BOLITÍN" MILITAR pública de Colon1bía, ha t~nido el mayor gnst{)) d€ n1ante­ner íntegran1ente la composición prin1itiva de Miranda, que fue la prin1era bandera de: Venezuela; y el Ecuador cons­tituído en República independiente,: hizo €-l vat·iante de listas verticales é iguales en din1ensione~, el color an1arillo adherido al asta, el azul en el centro y el encarnad0 a] ex­terior~ '"'Las tres seccrones que cornpusíer.on léll gran Repúblice! de Colombia enarbolan hoy} como ayer- U!l1idas, con honor y gloria nacionales, el pab llón trico-lolí que· el decano de lo~ próceres de la Independencia Sur-An1ericana con1puso, y que flan1eó en su n1ano, al frente de las expediciones reden­toras al conúenzo del presente siglo_" LA BANDERA NACIONAL [ No ofs ? Es C"Uaf fa oz de gran torrente-~ Con las lluvias de Dios acrecentado, Que baja de tos Andes despeñado,. Raudo,. tremendo,. a ordador, rugiente'. ¡No oí~ má cerca yá! Se une á los eco~ El rüido de nuísica guerrera Que en alas de los vientos desatado Colma el ámbito inmenso de la esfera. Pero ved más allá cómo se- avanza, Entre un bosque de aceros refulgente,. Que del sol á los rayos reverbera ; Del pueblo entre la ola,. Al firmamento azur enhiesta y sofa,. De nuestlia Patáa la inmortal bandera. Y sube al Capi.tofio, y lo3 clarines Sueltan su aguda voz ; retumba d truen~ Del cañón en los últimos confines. Oh! salve á tí magníftca y s'ublim.c Ungida con la sangre de los bravos. Muertos en la pelea ! Oh! saLve á tír quemaáa por el fuego De las contrarias huestes; Tú, poder,, gloria y de la ?atría idea r Oh! la bandera de la Patria es sant.­Fiote .en las manos que flotar.e· ; o~:a Volviendo vencedora Entre lluYÍa de flores AL són. del himno qpc: 5U• gLorí; c.antcr,... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. TJOLETÍN MILITAll O de la adversa lid acaso vuelva ...•.• ()h! de la Patr1a la bandera es santa! Y si hay un ciudadano que, pensan·clo En el secreto de su alma, diga: u Está en indignas manos ! " ese puede A su m::tdrc negar en su ira insana; N o tiene corazón, y entre sus venas Empobreció la sangre colombiana. 101 dosÉ jo.~QUÍN ÜRTIZ. LEGISLACIÓN MILITAR. Es~asam~,..nte necesita comentario alguno la Ley 152 de 1896 q u~,.. publicamos en SeJuid:t. Deroga ella algunas dispJsiciones del C6digo Militar vigente y autoriza al Go­bierno para reglamentar otras. Si se tiene en cuenta Jos de­fectos de que aqu"l adolece por su incon1patibilidad en n1uchos puntos e n el actual r¿gin1en e ntral, se verá lo indispensable de la reforma para evitar tropiezos n1uy per­judiciales al buen servicio. LEY 152 DE 189) (4 DE DIClEMBRE), que contiene varias disposicionc sobre scrvicicio militar. El C fJngres? de C o!otn.bia DECRETA~ Art. 1.0 Por Código Mil-itar se entenderá exclusi amente la parte referente á la justicia (Tribunales, juicios y recompensas) y las prescrip· cioncs clcl Derecho de Gentes que deban observar los Jefes de operacio­nes, conforme al actual Código Militar y las leyes que lo han reformado, mientras el Congreso no legisle de nuevo sobre esta materia. Art. 2.0 Todo lo demás relativo al Departamento de Guerra será ordenado por leyes e~peciales que regulen los siguientes puntos: la cons­cripción militar, la organización del Ejército, los ascensos, las pensiones, los cuadros del Ejército, la mov:ilizacdón y el servicio :fiscal de la fuerza pública. Art. 3.0 El servicio interior de los cuerpos de tropa., el servicio de guarnición, el servicio en las plazas fuertes, el servicio en campaña, el .servicio de sanidad y castren·c el servicio en las milicias., el servicio de ANCO Of LA REPUBUC,\ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI-TAR. intendencias, la i·nstrucción militar y las disposiciones sobre movilf.., zación y maniobras y sobre ejercicio de las tres armas, serán organizados. por decretos reglament-arios expedidos por el Gobierno. Art. 4.0 Deróganse los artículos 72 á 75, 138 á 161, 192 á 197, z38 á 384, 433 á ¡cjz, 8oz á 1,034 y 1143 á 1236 del Código Militar. Esta derogación comenz,ará á '\egi~ pat;a cada u,no de esos grupos de ar­tículos tan luégo como el Gobie~no dipc los ~egla!J1ento~ del caso. Art. 5.o "¡ el Congreso no alcanzare á legislar sobre la materia, queda facultado el Gobierno para fijar la división militar del territorio y organizar las milicias de acuerdo con la legislación vigente y las prác­ticas usuales de las naciones civiles sobre la materia, y sus disposiciones, regirán hasta que ~e s uelva lo contrario el próxim_o Congreso. Art. 6;) Todo militar en sc;¡:.vi.cio activo '¿estirá siempre de uni­forme. . Art. 7 ,() Queda fac.ultado. el qobÁerno para crear en los Estados Mayores y cuerpos, tribuna.Jes. de honor que impongan á los militar~s castigos de carácter moral por las violencias de los deberes sociales que. · no merezcan pena di'Sdplinari.a. Dada en Bogotá, á u:es de Dic·iembre de mil ochoc~en.tos ()OVen~~ y sei s. Et Presidente del Senado, El Presidente de la Cámara de Rep~esentantes, JylAXIMILIANO N EIRA. El S c.cre tario del Senado, Camilo Sánchez.. ~.1 Secretario de l'a Ccimara de Representantes, lV!iguel .A. Peñaredonda., Tobitrno Ejccutivo.-B-ogottÍ, 4· de Diciembre de 1896. fublíquese y ejectítese. (L. S.) M. A. CARO. El Ministro de Guerra, AuRELIO MuTr.s., Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'sotETfN MILITAR IOJ MINISTERIO DE GUERRA República de CJ}?mbia. - Minísterio de Guerra.- Secci&n 1.•- Nú­mero J,loo. - Bogotá, 3 de febrero de I897· Señor General, Comandante en Jefe del Ejércíto.-Presentc. . Servíos prevenir en la Orden General, que el servicio de Or­denanzas debe limitarse á las prescripciones del artículo 21 del Có­digo Mílitar, y que en ningún caso, y por ningún motivo, es per­mitido que las Ordenanzas degeneren en servidores domésticos, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 20 del mismo Código. Soy vuestro atento servidor, PEotto ANTONIO MaLINA. República de C?l?mbía. --Ministerio de Guerra. - S eccítn 1.8 - Nú­mero 7,103. - 4 de lebrero de 1897. Señor Gcncra4 Comandante en Jefe del Ejércíto.-Presente. Servíos prevenir en la Orden General del Ejé reito, que debe darse curso, imprescindiblemente, á toda solicitud que cualquier militar en servicio, inclu ive los individuos de tropa, dirijan á este Despacho ó á alguna Autoridad militar, para garantizar de esta manera, el derecho de hacer peticiones y de obtener resolución, dere ho que la Constitución consagra. Soy vuestro ateoto ervidor, PEoRo ANTONIO MoLINA. ---·--- JrPISODIO DE LA CAMPAf.i'..A DE AUSTRIA.-! 8'09 .. (General Bar&n de Marbot.-.....M.ErvtORIAS}. Después de haber atravesado el Traun y quemado ei puente de .M.anthausen, el Ejército de Napoleón avanzó hacia Molk sin que se supiese si el General Hiller se encontraba entre Viena y nosotros, ó si había pasado el. Danubio para incorporarse á las fuer­zas del Príncipe Carlos .efol la rr1bera izquierda. Algúnos td'e nu~­tros espías aseguraban que, por- el contrario~ era el Príncipe quien Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MII.ITAR había atravesado aquel río para unirse al General H ille.r, y que al dí,a siguiente encontraríamos el grueso del Ejército austriaco en ventajosas posiciones, adelante de Saint-Polten. En este último caso debíamos prepararnos para librar gran batalla próximamente y, en el contrario, precisaba matThar rápidamente sobre Viena á fin de llegar allí primero que el Ejército enemigo que también se dirigb. á lá capital por la ribera opuesta. La incertidumbre del Emperador era, pues, muy grande por la falta de datos positivo que le permitiesen resolver tan importan­te cuestión. Absolutamente nada se sabía acerca de ello el día 7 de Mayo que llegámos á Molk. Fue allí, mis queridos hijos, donde llevé á cabo aquella de mis acciones de guerra que más me enorgullece, porque los peligros que hasta entonces h:1.bía corrido me habían sido impuestos por la ejecución de [rden! s de mis Jefes mientras que aquí afronté v;/un­t. 1ri·amente b muerte para serie útil á mi Patria, servir al Empera- Jor y conquistarme un poco de gloria ... . ... . La hermosa ciuuad Je Molh:, situada á orillas del Danubio, cst.'i dominada por un:.1 inmensa roca en forma de promontorio, en cuya cima se levanta un convento de lJenedictinos, que pasa por ser el más bello y más rico de la cristiandad. Desde las celdas y de¡nrt:lm~nt03 del mo:u:;tsio se divisan, en un:1 gr::t:-t extensión, el curo y las orilbs del Danubio. El Emperador y vario Maris­calc , entre ello el lVlarí cal Lannes, se instalaron en el mona te­río y nuestro E tad Mayor en la casa cura!. Mucho había llovido durante b $Cmana y la lluvia que no había cesado en las últimas veinticuatro horas, continuaba aún, ¿e tal modo que el Dan ubio y sus numeroso3 afluente habían desbordado. Entrada la noche, mis compaiiero ~ y yo, sati fecho de hallarnos bajo techo en un tiempo t.1n mal , cenábamos al:;grem:!nte en com?ai1ía d~l Cun, hombre j.::>vial y sencillo, que no · hacía Jos h;:,nores d~ una excelent~ cena, cuando un ayudante d e campo, al servicio dell\1ariscal L:.1nnes, vino á avisarme qu~ éste me llam:.1bJ. y qu~ del:h subir inmediata­mente al c.:>nvento. Me encontrabJ. tan bien donde estaba, que me contrarió much verme obligado á abandonar tan buenJ. c~nl y albergue para salir de nuevo á mojarme; pero, era preciso obedecer. L:r e )r.-'"'Jo:~, y s1h~ b1j1> d.!l mmJ..>t~ri.:> e:>~l~_n lle :10s de gr.w::de::.:>.> y CJ.?.J.J.Jr-!3 d.! b glla:-Jia, á quien~s el b :.Ln vino d~ los monje.:> hacía olvidJ.r la~ fatiga de lo.J día:; anteriores. Al llegar á los salones compr ndí que se me llamaba por algún motivo grave, pues generales, chambelanes, o ficiales de Crdenes, todos me repe­tían: "El Empendor os ha hecho lhmar" y alguno agregaban: '~Es quizá para entregaros vuestro despach.:> de ']efi dt Escuadr~n." No lo creí, sin embargo, pues aún no tenía su~ciente importancia cerca del soberano par.1 que éste me mandara buscar á semejante P.:>n c.:>:1 el fin de e.:'1tregarme p~rs:~:ulmente mi nombi-amicnto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLiTI:\T MILITAJt 105 Se me hizo entrar á una inmensa y magnífica galería cuyo balcón daba sobre el Danubio. Allí 'encontré al Emperador á la .mesa con varios mariscales y el superior del convento, quien lleva el título de Obispo. Al verme, el Emperador se puso de pie y se dirigió al balcón seguido del l'v1ariscal Lannes, al cual decía en voz baja: "La ejecución de este proyecto es poco menos que im­posible; vamos á enviar á e. te valiente oficial á una muerte casi segura."- " Irá, señor, estoy cierto de ello, respondió el Mariscal, por lo demás, podemos en todo caso proponérselo." Tomándome en seguida de la mano el Mariscal abrió la ven­tana del balcón que domina á lo lejos el río cuya inmensa anchura, triplicada en aquel momento por la fuerte inundación, era casi de una legua. Un viento impetuo o agitaba las aguas dejando oír el bramar de las ola . LlovÍ:l á torrentes y la oscuridad era completa ; á pe ar de esto se veía en la ribera opuesta una larga línea de fuegos de vivac. Napoleón, el Mariscal Lannes y yo e tábamos solos en el balcón cuando éste me dijo: "Allí tiene usted al otro lado del río un campament austriaco; el Emperador tiene grande interés en sab~r si . el cuerpo de ejército del General Hiller forma parte de él ó si se encuentra aún de este lado. Para averiguarlo e preci o que un hombre de resolución tenga el valor de atravesar el Danu­bi con el fin de aprehender un oldado enemigo y yo he a egura­do á Su Maje tad que usted iría." Napoleón me dijo entonce : "Note bien que no es una orden la que doy; es, simplemente la expresión de un de eo ; reconozco que la empre a e de las más peligrosas; puede usted rehusarla in temor alguno de desagradar­me. Vaya pues, piénselo en la pieza vecina y vuelva á decirme francamente su resolución." Confesaré que al oír la propue ta que se me hacía, un sudor frío inundó toJo mi cuerpo ; pero al instante un sentimiento que no podría definir, en el cual el amor á la gloria y á mi paí- se mez­claban quizá á un noble orgullo, vino á exaltar mi ardor al último grado de tal modo, que me dije: Cómo! El Emperador tiene aquí un Ejército de 150,08:> guerrer03 abnegados, así como 25,000 - hombres de su guardia escogidos entre los más valientes ; está ro­deado de ayudantes de campo, de oficiales de órdenes, y sin em­b~ lrgo, cuantlo se trata de una expedición para la cual se necesita tánta inteligencia como intrepidez, es á mí á quien escogen el Em­perador y el bravo Mariscal Lannes ! ! "Iré, seííor, exclamé sin va­cilar. Iré .... y si perezco, lego mi madre á Vuestra Majestad." El Emperador me cogió entonces de la oreja en seííal de satisfac­ción y el Mari cal me tendió la mano diciendo: " Razón tenía yo'en decir á Vuestra Maje tad que iría! Hé aquí lo que se llama un soldado valiente! " . Resuelta así mi expedición, era preciso pensar en los medios de llevarla á cabo. El Emperador hizo llamar al General Bertr.and, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOI.;E-TÍN . MILI'I'AR ·su Ayudante de Campo, al Ge~1eral Dorsenne, á. algunos gr~nade-:­ros de la guardia, como también al Comandante del gran Cuartel Imperial y les ordenó que pusiesen á mi disposición todo aquello de que yo creyese tener necesidad. A petición mía, un piquete de infantería fue á buscar al Alcalde de la ciudad, al Síndico de los re­meros y á cinco de sus mejores marineros ; un Sargento y cinco granaderos á pie de la antigua guardia, que hablaban todos alemán y escogidos entre los más valientes aun cuando no habían sido condecorados, comparecieron también y consintieron voluntaria­ ·mente en acompañarme. El Emperador hizo primero introducir á su presencia á los seis milirares y habiéndoles prometido que á su regreso recibirían inmediatamente la cruz, estos valientes contestaron con un "¡viva el Emperador! ' y fueron á prepararse-. En cuanto á los cinco re­meros, una -vez que el intérprete les hubo ex·plicado qtte se trataba de condtt·cir· una barca á la otra orilla del Danubio cayeron de ro­dillas y principiaron á llo-rar ; el Síndico declaró que era preferible fu ilarlos inmediatamente á enviarlos á una muerte segura: la ex­pedición era absolutamente imposible no sólo porque l'a fuerza extra­ordinari" a de· l'a corriente vokaria la barca, sino porqtte los numero- . sos árboles arrancados en las montañas vecinas por los afi uentes del Danubio y que no se podrían esquivar en la oscttridad, llega­dan sin duda á desfond'arla. Por otra parte, ¿cómo abordar á la otüla. opuesta por -entre los sauces que abrirían la embarcación, $Uponiendo que se llegara á franquear una inundadón cuyo alcan­ce era de conoddo? ... .. El Síndico dedctjo, pt:Jes, que la opera­ción era materialmente i'mpracticabl'e. En vano el Emperador para seducido hi:Zo brillar ante los ojos de cada uno de ellos 6,ooo francos en oro; ni aun eso los de­cidió; y sin embargo, dedan, somos unos pobres marineros, todos padres de familia, éste oro asegurar1a nuestra fortuna y la de nues­tros hijos; nuestra negativa debe probaros la imposibilidad de atra­vesar el río en este momento .... Yá lo. he dicho: en la guerra, la necesidad de ahorrarla vida d~ muchos sacrificando la de unos · pocos, hace, en cierta.'> ocasiones; á los Jefes del Ejército despiada­dos. El Emperador fue, pues, inflexible; los granaderos recibieron orden de conducir á eso.s desgraciados á pesar suyo, y todos baja­mos á la ciudad. El sargento que me habían dado era un hombre muy inteli­gente; lo tomé como intérprete y lo encargué mientras andába­mos de decir al síndico de los marineros que, ya que le era forzoso venir con nosotros debía, por propio interés, señalarnos la mejor ~mbarcación que hubiera é indicar todos los objetos que pudiéra­mos necesitar á bordo. El desgraciado obedeció no sin abandonar­se al más terrible despecho. Obtuvimos, pues, una excelente barca y tomamos de las demás todo lo neces4rio; llevá.batp..os dos ancla:~;.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. "BOLETIN MlÚTÁR 'Pero como me parecía imposible servirnos de ellas, h¡ce cortar dos .trozos de cable y coser en sus extremos pedazos- de tela fuerte con el fin de envolver en cada uno de éstos una piedra grande. HabÍJ. visto á los pescadores en el sur de .Francia emplear este medio para detener sus barcas : la cuerdas preparadas como lo habían :sido las mías se lanzan sobre los sauces de la orilla haciendo de manera que se envuelvan en algún tronco, logrando así de­tener el bote. Teníamos además, víveres, cuerdas, ha ~has, sierras, una escala, en fin todo lo que la previsión nos había aconsejado acumular. U na vez ter:m.inados nuest('QS pre.p~rativos iba á dar la señal de partida cuandQ los cinco barqueros vinieron a suplicarme sollo­zando los hiciera conducir á sus casas por mis soldados con el fin de despedirse, por última vez quizá, de sus familias. Pero temien­do yo que el enternecimiento que tal escena hubiera producido en aquellos .infelices pudiese amenguar aún s.u y á tan debilitado va­lor, hube de rehusarles lo que me pedían. "Bien, dijo entonces ~1 Síndico, ya que no tenemos sino algunos instantes de vida, con­cedednos cinco minutos para encomendar nuestras almas á Dios ; y os aconsejo que hagáis otro tanto, pues es lo seguro que perez­camos todos." Ellos se prosternaron en seguida ; los granaderos y yo los imitamos, lo cual pareció complacerlos. T{!rminada la fer­vorosa y sincera oración mandé que le dieran á cada uno un va o · del excelente vino do los monjes y halJ¡endo tomado nue tros pues­. tos, la barca fue l.anzada :i la corr-iente~ Había recomendado á los granaderos que eje~uta en en el · mayor silencio todas las órdenes del Síndi'co que. llebaba el timón. La corriente que era demasiado rápida, no nos permitía atravesar Qirectamente de Molk á la ribera opuesta ; nos fue preciso subir costeando á la vela por más de una legua, y aunque el viento y las olas hacían tambalear fuertemente el bote, este trayecto se reco­rrió sin ningún accidente. Pero cuando fue necesario apartarse de la tierra para comenzar el cruzamiento del río á fuerza de remo, . el mástil que había sido derribado, en lugar de caer longitudinal­mente sobre la barca, cayó de lado y la vela, que se empapaba en el agua, presentaba gran resistencia á la corriente, lo que nos hacía j.nclinar de tal modo que estuvimos á punto de sumergirnos. El patrón mandó cortar los cables y arrojar el mástil al río ; pero los ~arineros, que tenían perdida la ca,beza, se pusieron á rezar sin . moverse •. El sargento, entonces, desenvainó su sable y les gritó : ''Se· puede muy bien rezar trabajando ! Si no obedecen inmedia­tamente, los mato!" Aquellas pobres gentes obligadas á escoger entre una muerte in­. ~ierta y una positiva, echaron mano á las hachas y ayudaron en su tarea . á los granaderos.; el mástil fue prontamente cortado y arro­. j.ado á la corrien~e •..• Era tiempo, pues no bien .n9s h.ubimos . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETIN MILITAR or él engendran sus múltiple~ combinaciones,_ siendo verda­deramente el tablero sobre el cual juegan y se combinan los agen­tes del combate. Este constituye el objetívo real de la táctica: la táctica debe~ por lo tanto, estudiar con especialidad suma la inR uencia que ejer­ce el terreno sobre sus formas y disposiciones para la lucha, y estO de tal J!lOdo y en tal . grado que, como yá dijimos, el terreno venga á ser su natural aliado combinándo e (;;On ella para el mayor éxito posible. En el tt'anscur o del corríente s:glo y particularmente en la . guerras de nuestros día ; se han operado grandes transformaciones en la táctica por efecto de la mayor y má decisiva importancia concedida al terreno para el acto del combate, de tal modo, que hoy se estudia y se aprove~lia en campaña lo que antes se despre­ciaba como demasiado incidental y pasajero; De esto se despn~nde que todo Oficial, todo Jefe que mande tropas, tiene necesidad absoluta de saber juzgar y apreciar rápida­hlente con la resolución de la ojeada mílítar, el túreno que pis poseen. Las propiedades caracterf ticas de la regiones llanas, según las variedades y combinaciones de sus accidentes se pueden defi!lir de esta manera: La llanura abierta y despejada: es aquella cuyo horizonte des­pejado, exento de bosques, pueblos, edificios, etc., se pre ta á la perfecta vigilancia del terreno, al propio tiempo que el uelo no ofrece obstáculos como barrancos, pantanos, vallados; etc., que em­barazan las evoluciones de las diferentes arma . Pero una región de esta naturaleza uniforme no da carácter especial al combate: su influencia es la misma para el ataque que para la defensa; mejor dicho, no es ninguna, pues los ejérctios combatientes se hallarían entregados á sus propias fuerzas. La táctica aconseja no aceptar la batalla en semejante terreno •á menos de tener superioridad numérica sobre el enemigo, particu­larmente en caballería. La llanura abierta y cortada no presenta objetos que cierren el horizonte, pero si obstáculos que dificulten los movimientos. (C mt irillar,í ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. II2 BOLETfN MIL ITAlt EN EI. EJERCITO El Ministerio de Guerra ha hecho últimamente importantes cambios en el personal y material del Ejército, los cuales creemos deben ser conocidos: Se ha suprimido la Jefatura Militar establecida en el Sur del Cauca. El cuartel general de la 5·" División del Ejército será tras"Ia­dado á f piales, con el fin de que nuestra frontera con la República del Ecuador sea re::c-uardada convenientemente; el Batallón Pi­chincha se ha incorpor~clo á b. mencionada División. Se ha dispuesto que el Batallón Cazad?res, Cuerpo que estaba acantonado en la ciudad de Popayán, se traslade al Sur del Cauca, para que refuerce al Pichincha, que hace b guarnición de Pasto y Túquerres; para reemplazar l Cuerpo que debe abaudonar á Po­payán se ha creado all í otro con el nombre de Calibí? y se ha de­signado como Jefe de él al señor General D. Luis Ramírez. El Batallón Palacé, que de tiempo atrás hacía el servicio de zapadores en la montaña del Quindío, ha sido relevado por el Caro, Cuerpo que estaba acantonado en !bagué. El Palacé hará la guar­nición de !bagué, en reemplazo del Caro. Todos esto cambios responden á premiosas nece idade , que satisfecha , redundan en la buena marcha y pro peridad del Ej é rci­to de la República. El Poder Ejecutivo por Decreto de fecha 3 de los corrientes dictó la siguientes providencias: . Declaró en u o de licencia indefinida al Capitán Saravia Co­mandante de la 5·" Compañía del Batallón Ayacucho número 3, por haber solicitado la separación de e te oficial el Jefe del mencio­nado Cuerpo. Llamó al servicio activo al Capitán Franci co Malo P., y lo destinó al Batallón Ayacucho en reemplazo del Capitán Saravia. Ascendió á Capitán efectivo al Teniente Manuel Dederlee qne sirve en la 2." Compañía del Batallón Bonboná número I 3, y lo promovió al puesto de Comandante de las."- Compañía del mismo Cuerpo en la vacante que allí quedó por haberse concedido licen­cia indefinida al Capitán Manuel V anegas. Ascendió á Teniente efectivo al Subteniente Carlos Sánchez Rojas, lo llamó al servicio activo y lo destinó á la 2.8 Compañía del expresado Batallón Bonboná en reemplazo del Capitán De­derlee. Ascendió á Subteniente efectivo del Ejército, al Sargento 1.0 Venancio U m barita, lo llamó al servicio activo, y lo destinó á la 2.• Compañía del Batallón Tenerife número 6, en la vacante que allí quedó por haberse concedido licencia indefinida al Subte­niente Franci~co Peña. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 27

Por: | Fecha: 31/07/1897

• Año 1 • Bogotá, .Julio :n de 1SU7. Nümero '27 BOLET.IN MILITAR ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA V DEL EJÉRCITO - - --.·--- Director, ALEJA.TDRO PO ADA. Son colaboradores natos de este periódico, todbs los Jefi.i y Oficiales del Ejército dé la ]{epública. ---~--· l .. ECT'URAS DE 1- IST'ORIA PATRIA (cONTlNU.\CI6!':) I.as tropas <;olecticias reunidas 'n '1 unj"a y el Socorro' - forn1aron la reserva. Los españoles se apostaron tn columna, sobre una al­türa, con tres pi~zas de artillería u1 el centro y sus alas clf!_. fend.idas por dos cuerpos de éaballcrfa. Ron1pi éronse Jos fuegos en toda la línea. de batalla. Pront > un Batallón d los realistas, que ocupaba nncl cañada, tuvo que replegarse. l .. as tropas patriotas que fonnaban el ccn tro, rt pesar del fu g que e h::s hacía por las r alistas situadas á a1nbos · ostados, atacaron el grueso del E.j "rcito e.-pañol. Los rea-listas se de{¡ ·ndieron con . rdirniento, pero· no n1enor fue el rnpujc y dec1 ión e n que supier 11 acon1 :ter los patriota·:-, quienes al fin 1 graron envolver á lo cnerpo~ n n1igo . Rondón con " US adie 'tJ·ados llancl'O cargó tan1bién con va­ronil denuedo y yá desde ese n1on :nt cozncnzaron ft per­der Sl posiciones Jos .spa0o1 s y á desordenarse. os Cver-· pos d ~ caballería trataron de ponerse en salvo los prin1eros, eí1 tanto que la infantería ocupaba otra altura y procuraba re.: hácerse, pero fue inútil 'su resistencia. ·un Guerpo de caballe­ría española que había permanecido formando la reserva i pretendió hacer frente, pereció casi todo. ' La victoria alcanzada ese día por los patri tas fue ccmpleta. B:n el can1po quedar m cer(·~ de ciet rerrlir-ta<; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 74 BOLETÍN MILITAR n1uertos; mil seiscientos prisioneros; n1ucho arn1anH~t1tú 1 at~ .... tillería, n1uniciones y cuanto constituía el parque y equipaje de la División española. En esa acción cayó prisionero el Oficial Vignoni, que encabezó el alzan1iento del Castillo de San Felipe, en Puer­tocabello, el JO de Junio de I 8 I 2; Bolívar lo reconoció y · dio la orden, que se cun1plió, de ahorcarlo en aquel sitio. Bolívar y el ejército vencedor pusiéronse en n1archa para Bogotá, y en el Puente del Con1ún, á distancia de seis lt!guas, supieron que el Virrey Sán1ano y todas las autori­dades habían huído dejando ]a ciudad desamparada. Enton­ces el LibertadoJ;" se adelantó á sus tropas y entró á Santafé el día 1 o de Agosto, á las cinco de la tarde. Indescriptible , fue el entusiasn1o con que la población le recibió. En eso9 n1omentos de intenso júbilo, las lágrin1as ason1aban á los ojos, hablando más elocuenten1ente que las palabras. Esa n1isn1a noche el Coronel español Antonio Plá, con 300 hon1bres, ocupó el cerro de Monserrate, pero no se­atrevió á bajar á ]a ciudad, y sus soldados hubieron de ser luégo puestos en fuga I?Or los patriotas arn1ados de los pue.., blos de Guasca y Guatavita. El Libertador pern1ancció en la capital hasta el 20 de­Septien1bre, fecha en la cual se dirigió al Norte, con nunle­rosas fuerzas. Muchas fueron las n1anifestaciones de pública gratitud que él y los principales Jefes de sus tropas recibieron en Bogotá.. Decretó entone s una Asatnblea de vecinos nota- · bies, en unión de las autoridades civiles, n1ilitares y aún eclesiás icas, la erección de una cohrn1na conn1emorativa del triunfo de Boyacá, que debía erigirse á la entrada de la pla­za de San Victorino, y en la cual debÍé¡n inscribirse el nom­bre del Jefe vencedor y el de sus principales compañeros. Decidido e] General á volver á Angostura, siguió de la · Salina de Chita ( 20 de ovien1bre ), á Casanare y al Apure, llegando _al término de su destino el I 1 de Dicien1:... bre d~ I 8 I 9· XIII FJ 2+ de Dicien1bre del n1Ísn1o año volvía á. abandonar á Angostura, á la cabeza de la olun1na des inada al Ejér- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .i5 'ctto ele Apure, eú cuyo punto pasó revista ~ las fuerzact confiadas á Páez. Siguió run1bo hacia Cúcuta, por Guadualito y la n1on­taña de San Canlilo y llegó allí el 8 de Febrero de 18 20. Como Latorre y los suyos habían evacuado yá esta población, sigui hasta Bogotá, entrando á ésta el + de _ Mayo ( 1820 ), y volviéndose á poner en n1archa para el Norte el 24 del misn1o mes y año. Algunós meses duró con su cuartel general establecido en la Villa del Rosario de Cúcuta; trataba de in1pedir, en · este punto, cualquiera invasión que se intentase por el Ejér­cito realista de Venezuela sobre Nueva Granada, pues conl­prendía que el principal elen1ento de vida para las diez pro­vincias libertadas era el conservar la lieertad adqeirida con la decisiva jornada de Boyacá. ' Err los prin1eros días de Julio recibió pliegos ·¿e Mo­rillo y Latorre referentes á la cesación de las hostilidades por un n1es, con el fin de fij.ar bases para lá paz; y al co~ rnenzar el de Agosto, encargó al General Rafael U rdaneta 'del n1andc del f.:jército del Nort , y él siguió por la vía de ·ocaña, que es uno de los can1inos n1ás n1a!os de la Repú­blica, á Mon1pós, .BarranquilJa y .Turbaco, con el propósito de visitar las fuer7,as estacionadas en aquellos lugares y ac­tivar con su presencia y n1edidas prontas y enérgicas las. operaciones de la guerra. Regresó á Cúcuta á n1ediados de Septien1 bre. · Dadas las órdenes para q u . el Ejército del Torte se movilizase hacia el Occidente de T cnezuelu, 11archaron á, vanguardia dos mil quinientos hon1bres, al n1n1ldo del Co­ronel Plaza, y el Jeneral Bolívat~ 11t:gó eJ 2 r de Septien1~re á San Cristóbal (Provincia de l\llérida1 . ~·n esta ciudad s" encontraba la tercera División e pañol a, con1púesta de n1t 1 liomhres, los cuales no esperaron el ataque, poniéndose en catnino. E.l Libertador ocupó á M~rida el 2 de Octubre de 1 8 20, dando órdenes de perseguir al encn1igo. Un Cuerpo de Dragones, n1andado por Jos C rondes Gón1ez " Infante y el Mayor Segarra, le alcanzaron á la salida del Páran1o de Mucuchies, quitándole las arn1as sobrantes, tnunicioncs } víveres y causándole la dispc sión de nntchos solda los. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • ¡~; BOL~TÍt-; MILI1 R Perú á Colon1bia, trajo una recua de mula~ soberbias, tant , por su hern1osura con1o por sus pasos y vakntía para via­jar en nuestras n1ont~ñas. Llevó entonces hasta Caracas al­gunas n1ulas que le acon1pañaban desde Bolivia; pocos ejen1plares habrá d~ caballerías que hayan pasado así á lo. largo de la mayor parte de la Cordillera de los Andes. Bo­lívar> en su juvéntud y hasta I 824, fue muy fuerte é infa-: tigable en sus viajes. Empeto, después de Ayacucho, co­n1enzó á decaer y á debilitarse en su físico, de modo que desde entonces canlinaba pocas leguas cad,a día y tenía que ~escansar con frecu;encia. Su constitución no pudo. resistir á trabajos tan continuados, fís1ca y n1oral,mente: su, cuerpo enflaqueció, y el Libertador era un viejo desde antes de n1orir, cuando apenas contaba cuarenta y siete añQs y d . , 1 1e ~o ..... (Continuará) ., • • MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NUMERO 284 DE 1897 , ~~ 5 DE JUNIO) fndc.arrollodclaLcy 1z¡dc 1896,por la cual se qcaunaEscue~.a1 Militar. El f/icepresidente 4e la República, encargado del Poder Ejecutivo, en virtud de la fac 11tadcs queleconficz:elaLey 127 de 1896, , : DECRETA: Art. I . 0 La E cuela Militar de la República quedará estable-- · cicla en la capital el día I . 0 de Febrero del añó próximo venidero en d local que ·e destinará al efecto, y se dará principio á las enseñan­zas de acuerdo con la Ley citada y con las disposiciones de este Decreto. · ' Art. 2.0 La Escuela Militar,. como lo indica su ' npmbre y el objeto de su fundación? será organizada y dirigida en todos sus ac­tos bajo un régimen estrictamente militar y el reglamento interno de ella establecerá en todas sus prescripciones sobre los deberes de los cadetes y de los empleados del Establc<;:imiento, la sumisión á la ~isciplina militar, aún e:n las tareas y funciones de carácter civil. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 HOLETl N MILITAR í9 Art. 3. 0 La Ese la Militar tendrá el siguiente cuerpo de empleados con las asignaciones anuales que se señalan en seguida: I.0 Un Director, que será el Jefe del Establecimiento, á quien estarán subordinados todos Jos demas empleados y los alumnos de • la Escuela, con la a ignación anual de $ 3,6oo. , 2.0 Un Subdirector ó Inspector con Ja de $ 2,400. 3· 0 Un Comandante ó Jefe del Ctterpo de Cadetes, con el car­go especial de dar á éste la instrucción teórica y práctica de las táctica de Infantería, Caballería y Artillería y las demás enseñan­zas que se determinan en e te Decreto, con la de $ 2,400. 4· 0 Un Secretario con la de $ 1 ,8oo. 5.° Cuatro Ayudantes, de los cuales uno, á elección del Go­bierno, de empeñará las (unciones de Síndico de la Escuela, cada ¡no con la asignación anual de $ 960. 6. o Un Portero con la de $ 6oo. 7. 0 El número de Profe ores que sea nece ario para dictar las enseñanzas literarias y científicas, y lo sirvientes indispensable para el aseo,_ ervicio don1é ·tico y demás necesidade de la Escuela,. lo primeros con la asignación anual por cada curso que dicten) de$ 480. Y lo egundos la de $ I 8o. Art. 4. 0 Todos los empleados que acaban de indicarse, será11 de libre !1ombramiento y remo ión del Gobien1<1, excepto los Slr­vientes, que erán ie ignad por el Director de la Escuela. Art. 5. 0 El Inspector, los Ayudante ,. el Portero y lo sir­vientes tcnlo 30 Dragones protegió esta re­tirada. En ella perdió el Ejército 1 epu blicano 3 hombres y 15 pri-ioneros, cuya pequeña perdida cnsoberheció altamente al en migo que, embriagado con una aparente victoria, cay6 por fin en el lazo que se le teudía, per iguiéndonos tenazmente hasta acampar e el día 4 de este mes á la una Jc la tarde, al frente de nuestro campo, ca i á tiro d~; añón, mediante entre los dos hjércitos el camlalo o río del Palo. . El 5 al rayar el día se pre entcí el enemigo por la derecha de nue tr) campo habiendo por la noche pa. ado el río por el pa ·o de Pi lamo. Marchó en batalla on el mayor rden sobre no, otros, en hl forma :i~uientc: 700 hombre. de i;1fantería traían en el centro 3 bicornes de á 4 y un cañ<)Il de calibre de á I. En su ala izquierda se av·anzaban 200 cazadores, á cuya retaguardia venían 40 Drago­nes. Al .. mn suya compue~ta de 200 infantes sostenidos por I 50 caballos. Yo les esperé formado en bata­lla, en el orden que iguc: la izquierda la tomé á mi mando con el Batallón de Cundinamarca, al que e ;1greg<> poco hasta ocho leguas de distanci.1 cortando de este modo la re ti rada á la infantería enemio·a que iba tomando los monte y quedándose atra ada. El Batallón de Antioquia merece una particular insinua­ción por haber excedido á lo demás cuerpo· en impavidez y sere­nidad. N ue·tra pérdida ha consi tir Holguín, Juan Agu, tín Doncel y Pedro Pablo Torres; los Subtenientes Juan Salvador Lugo é Ignacio Cabal, mi Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'rfN MILITAR 93 .. ~yudante. Tuvimos 47 soldados muertos v 1 I 2 heridos. Poste­. riormente ha seguido el Mayor General Serviez con 250 hombres á Popayán quien yá á la fecha debe estar en aquella ciudad y así este ] efe, como el Cuartel Maestre General tuvieron sus caballos muertos. I 5 Oficiales enemigos muertos entre ellos el Mayor Ge­neral D. Francisco Soriano y el Comandante de Patía Joaquín de Paz ; 8 Oficiales prisioneros, cerca de 300 soldados muertos, 67 heridos y 350 prisioneros ; 6oo fusiles, 28,ooo cartuchos de esta arma; 250 cartucheras, las 4 piezas de artillería con sus monturas y útiles correspondientes; 2 3 I tiros de bala y metralla para cañón; ·un botiquín bastante provisto y otro destrozado por nuestro ejer­cito; I quintal de pc)lvora; 8 cajas de guerra; 100 tiendas de -campaña, de las cuales sólo 33 se aprovecharon por haberlas des­pedazado nuestros soldados para sus usos particulares ; todos los equipajes del enemigo y dvs altares portátiles lujosamente adere­zados son los trofeos de esta famosa victoria. Todo, todo lo perdió el enemigo en unos cortos momentos y arra~trándose el caudaloso r.ío del Palo, que estaba bastante crecido lo que se escapaba ·á las manos de nuestros soldados. Siguen continuamente aprehendién­dose los enemigos que estaban escondidos en los bosques cuyos pa­sos se hallan cortados y no cesan de encontrarse fu si les y otras armas. Un triunfo tan bri1lante ha hecho respirar el Sur de la Nueva Granada, ha infundido el más grande terror á los enemigos de nuestra Independencia y ha llevado la gloria á las armas repu­hlicanas de la Unión. Campo sobre la derecha del Palo. Julio Ir de 1815. JosÉ M.• CABAL. __ ._.... .. ..,_ __ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 94- BOLETÍN MILITAR ORONIOA INCENDIO DE SOA T A LAUDABLE COMPORTAMIENTO DEL BATALLÓN" NÚÑEZ, NUMERO 9· 0 N o ha podido precisarse el punto en que el incendio apareció: solamente se sahe que no fue producido por mano criminal, y que la co­lumna del .fuego devoraba á un tiempo tres casas, en tanto que su lengua roja centellaba en el espacio iluminando con siniestra luz los rostros pá­lidos de los angustiados circunstantes. Inmediatamente se hizo oír en la guardia de prevención del Bata­tallón N úñez el solemne toque de "señal de incendio," que tánto pá­nico infunde en los que comprenden el lenguaje imponente de la cor-neta .......• Las campanas, á su vez, virticron en el aire sus acentos metálicos, vibrantes y tristes, para anunciar á quienes las oían que el fuego avan­zaba con velocidad creciente. Las llaljlaS consumían rápidamente las casas de los señore-s Evaristo Avila, en donde estaba el cuartel; Matías Salazar y Aristides Torres, A calde de la ciudad. Un incendio siempre es imponente y aterrador: pero es terrible­mente siniestro cuando se hace sentir en el recinto de un cuartel, en donde hay buena cantidad de materias combustibles y depósito consi­derable de materias c. plosivas. Por eso es al tamcnte honrosa para el Batallón Núiíez la manera como e umplió su deber en tan tristes cir­cunstancias. El Coronel D. Manuel J. U rdancta y el Sargento Mayor D. ~duardo Ortiz, Jefes del cuerpo, se pusieron á la cabeza de él para co batir el fuego y salvar el parque. El Batallón todo se puso en movimiento con ese orden, esa regularidad y ese compás que se nota en )as comunidades que conocen la disciplina, y en tanto que; unos lucha­ban con las llamas, otros transportaban á la plaza bultos de parque y de vestuario. Era un espectáculo grandioso el que presentaban esos adalides de la abnegación y el deber: U rdaneta, pálido pero sereno, amenazado pero fuerte, atendía á todo con esa calma que solamente es propia de los temperamentos heroicos. Orti'l. ostentaba su actividad nerviosa y estaba ora aquí, ora allá, ora más lejos, en donde quiera que las circunstancias exigían su presencia y su voz de m.ando. El Batallón todo, con pocas -excepciones, olvidándose cada cual de sí mi mo, sólo pcnsaha en que había un peligro que comhatir y un deber que 11enar; y trabajaba, tra­bajaba con incansablo celo, en tanto que las llama socavaban los techos y los echaban á tierra para acabarlos de cot urnir. ~ mientras que unos llenaban su deber á la luz de un incendio, otros se reducían á trasmitir 1otjcias! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfr.; MILITAR 95 N o faltaron en el Batallón índi vid u os de tropa, por fortuna en nuy contado número, que sólo pensaran en aprovecharse del conflicto para abandonar el servicio, como al efecto lo hicieron. Alguno de ellos, según creo, se fue llevándose un rifle mauser. Para los que así proce­dieron, baldón eterno, porque pensaron antes en sí mismos que en sus semejante y en el pueblo que esperaba de ellos amparo y salvación ;. estigma infamante~ pot que cometieron un crimen de lesa humanidad. A las ro p. m., tras rudo combatir, el incendio cedió, dejando en­vuelta en sombras la ciudad, y sembrada de ruinas humeantes.... La casa del cuartel s.c quemó en gran parte; y el frente de las de los se­üores Salazar y Torres se consumió íntegramente. Hay no sé qué encanto tan grande, que es inexplicable, en aquellos hcc...:hos nobilísimos en que el hombre se entrega al peligro, pensando sólo en la Providencia, para salvar á los demás. Las frentes de esos héroes, p<ílid~ en los momentos del peligro, se yerguen después lumi­nosas por la auteola que las corona. Y es que siempre será sublime el e p~.:ctáculo de corazones magnánimos sacrificándose en aras de la ab­negación: es seguro que para esos héroes dicen al oído misteriosas pala­bras de aliento, c:,píritu como el de Ricaurte ó almas como la de Leo­nidas; es probable que el ángel de la caridad encienda para ellos, en el mundo inmaterial, antorchas celestes, y que avive su fuego con fa sonrisa plácida de quien ofrenda á Dios una obra que alcanzará su ben­díción. Por eso presento mis parabiencq muy entusia · tas á todos aquellos que hicieron cuanto estuvo á su alcance; pero especialmente al brioso Batallóu N ftííez, á sus dignos 1 efe. , y {t los c;cñores Leoncio y Manuel Mcdina Calderón, que se distinguieron por su eficaz ayuda,.su actividad en conseguir herramientas y su crcnjdad en combatir el fuego cuerpo á cuerpo i cabe la expresión. El Níúez todo cumplió con su deber; pero aún en aquel torrcnt! de abnegación, todavía tuvieron campo para distinguirse los 1ef~.:s y los Capitanes Adán 1. Vargas y Pablo E cobar, que dirigían las CompaiiÍas de Zapadores que se organizaron para combatir el fuego; i para sobrc-alir los Subteniente. 1 orge l\1 anínez y Roberto Patifío; el Sargento 1.0 Rafael Sánchez, . tambor mayor, los c .· ccdió :i todo ~ . Se encargó de salvarlo la misma vioh.ncia del peligro: á horcajada sobre un techo, destacado en el ciclo como un punto negro, golpeaba sÍtl descanso el tenaz madero con una hacha, cuando materias e.xplosi as que guardaba Ja pieza sobre cuyo techo estaba, se inflamaron y estalla­ron .... Sánchcz e perdió de vi ta y ,u compaficros lo creyeron muer­to. Una hora de ~ pués les contaba qnc á causa de la explosión había vo­lado sobre un tejado cercano, á donde llegó sin más averías que unas c,uantas chamusquinas. (De El PnJgreso de Bogotá). El I 6 de Julio en el salón del Estado Mayor General tuvo lugar un Consejo de Guerra seguido al Subteniente Eliseo Qui- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR ñones, perteneciente al Batallón Bárbul; número 5.0 , por el delito• de abuso de autoridad. Por designación del Comandante General presidió el Consejo el Coronel hlías Baquero. Desempeñó el puesto de Fiscal, el T'eniente Coronel TomásR odríguez Ricardo, y fueron Vocales, los señores Coronel Habacuc Beltrán, Tenientes Coroneles Cle-· mente Barreto, Ezequiel Villarraga y Julio Escallón, y Defensor, el señor Coronel Pedro Sicard .B riceño y Secretario, el Teniente Abdón Rincón, Auditor de Guerra, Coronel Enrique Hoyos. Asistieron también el Comandante Generar, el Jefe de Estado Mayor, Inspector, Jefes y Ofi.c'iales francos de la División y varios particulares. El Consejo dio principio á su sesión á las I 2 del día y termi-· nó á las 9 de la nocht calificando el delito en segundo grado, con­denando al reo á la pena de reclusión de once meses y días. El Batallón 2.0 de Artillería que hacía parte de la guarnición de esta plaza á órdenes del Coronel Pedro Sicard Briceño, salió de esta capital el día 24 del presente con direcci6n al Quindío para continuar como zapadores los trabajos allí establecidos. En su· reemplazo llegó el Batallón Tenerije número 6. 0 que hacía lat guarnición de Honda á órdenes del Coronel Rubén Varón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 27

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 20

Por: | Fecha: 05/06/1897

.A.ño 1 ~ogotá, Juoio ~de 1~\!7. Nlimero 20 BOLETI.N· 1\IILITAR ~·--- onGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -·-Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradores natos de este peri6dico, todos los ]efes y Oficiales del Ejército de la República. LECTURAS DE l-IISTORIA PATRIA EL LIBERTADOR I I-Iay dos fisonomías.de grandes hombres que quedan profundamente grabadas en nuestra imas inaciGn desde que hs contemplamos por primera vez: la de Napoleón I y la de Bolívar. Este muestra siempre, en medio de su grandeza y ma­jestad, un aire meditabundo, una fijeza de contemplación que impresiona. Las correctas líneas de su fisonomía deno­tan la ing~nita nobleza de su pecho. En una publicacién hecha en Nueva York en r 8 35, con el título de Un rasgo de Bolívar e¡z campaiia, leemos lo siguiente: "En la conversaciGn ordinaria el semblante de Bolívar presentaba un aire melancólico, y apenas levantaba los ojos del suelo; pero si trataba algún asunto que le interesaba mucho, entonces adquiría mucha vivacidad, miraba cara á cara al que le escuchaba ateoto, y en cada gesticulacién ~e veía expresada una alma encendida de vivas pasiones. El era bien parecido, tanto de sen1blante como de persona. Su estatura, aunque no alta, tampoco era pequeña, tenía Ja tez trigueña, aunque tal vez lo estaba más de lo que realn1ente era, por estar continuamente expuesto á las faenas é inten1- peries de una vida militar en un clima cálido. Sus ojos nían una expresión que creo no puede pintarse ni con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 33° l50LETfN MI LIT Alt pincel ni con la pluma. El color de ellos era castaño oscu­ro, Todo en él era grande é infundía respeto y admiraci6n." II En la poEtica ciudad que baña el queiumbroso Guaire, en Caracas, la ciudad gentil y sin rival en América, por su' tradicional cultura, se señala al viajero la casa de cuatro grandes ventanas defierro, y de apariencia común que, sobre la pequeña plaza dt. San Jacinto, recogió el primer aliento de Bolívar. Vino al mando el 2+ de Julio de 1783. Sus padres preciábanse de la distinciGn d~ su abole'ngo y eran personas acaudaladas. Llamábanse Juan Vicente Bo­lívar y María de la Concepcién Palacios y Sojo. Considérese el bajo nivel á que tenían que ajustarse entonces los estudios en América, lo cual debió de ser causa para que el tutor del joven Bolívar lo enviase en 17 89 á Madrid, con el propésito d~ que perfeccionase allí su edu­cación. Probablemente á causa del origen de su familia y por ser entonces á modo de requisito para darse á conocer, cuando Bolívar se encamino a la Península llevaba yá el título de Teniente de Milicias de Aragua. Bolívar, para quien la imaginacitn fue su más pode­rosa y leal compañera en la prCs¡:era como en la adversa fortuna, sintiCse en Madrid apasionado de la señorita María Teresa Toro, á la que llevó al altar en 1 8or, después de un corto viaje á París. Unido á la esccgida de su corazén, tor­nó á la Patria, pero á los diez meses de Fet manencia en ella el destino le arrebató á su amorosa com¡.;añera. 8áce~e que aquella pena le entristeció profundamente, predisroniendo su ánimo, yá de suyo inclinado á la melancolía, á la abs­tracción permanente. En el mismo año de su desgracia tornó á Europa por algunos meses, y de regreso á Venezuela se dirigió á los Estados Unidos. Al llegar de nuevo á Caracas, contaba veintidés años de edad y, según parece, estaban muy lejos de su espíritu Jas ideas revolucionarias que debían hacerle el primer caudillo de la lucha ror la independencia. Dicen que se encontraba en los valles de Aragua, fue requerido, por resolución de la Junta de 19 de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLBTfN MILITAit 33 1 Abril de Caracas, -la que impulsando el movinl\ento de separación de la n1adre patria quiso enviar á Inglaterra dos con1isionados que trabajasen en el sentino de la indepen­dencia- Bolívar tuvo de con1pañero en esa misil-n delica­da, difícil y honr•1sa, á Luis López M .... ndez, y por auxiliar, como Secretario, á Bello. Uno y otro personajes de gran­des n1¿ri tos. El resultado que, por entonces podría lograrse de esa en1bajada, se consiguió. Inglaterra se encontró en actitud de apreciar la política sud-an1ericana y de apercjbirse de que los sucesos que en el Nuevo Mundo habían de cum­plirse, tenían por Jefes á hon1bres de elevado temple de aln1a y visil,n sana y prudente. En una palabra, pudo pre­ver que aquella guerra no correspondía á la necesidad de rapiña, de lucro y de codicia, sino que era restauradora del eq uiJibrio n1oral, torcido por n1ala adn1inistracil,n de justi­cia, y seguran1ente tambi~n por la preocupaci0n heredada de la edad media de buscar sisten1átican1ente la elevacil,n de una clase sola de la sociedad. Trabada la lucha entre venezolanos y españoles vino á enardecer los ánin1os la noticia de la hecaton1be de los patriotas de ~ito. Los caraqueños hub!eron de sentir el peso de esa desgracia, que les dio la n1edida de los esfuer­zos dolorosos que tenían que hacer para recuperar su li­bertad perdida. Proclamada totalmente la independencia de Venezue­la el 5 de Julio de I 8 I I, se logró contener un movin1iento que á inmediaciones 'de Caracas promovieron varios realis­tas, hijos de las islas Canarias ; pero en la ciudad de Va­lencia sí hubo que con1batir. Las tropas republicanas, n1an­dadas por el General Miranda, se apoderaron de la plaza. Allí expuso por prin1era vez su vida y con denuedo, el fu­turo Libertador. Dispuesta España á oponerse á Venezuela en el em­peño de ésta por adquirir derechos propios y constituírse en naciún independiente, comenzó á enviar tropas y ele­. mentos de defensa, señalándose desde el principio con1o afortunado en sus tentativas de sujeción de los patriotas el oficial español Domingo Monteverde. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,. IOL.ITÍN M ILITAJt El General Fra:ncisco Miranda, encargado por 1ol) ve- · nez,olanos de la defensa de su territorio, est.ableció su cuar­tel general en Maracay y para mejor guardar sus posiciones non1brú á Bolívar Jefe de la Plaza de Puertocabello. El JO de Junio de ese año ( r 8 r 2 ), un oficial español (Francisco Fernández Vinony), unido á varios presos y . . presidiarios en número como de doscientos que estaban en la fortaleza de Puertocabello, enarbolaron la bandera de España en lo alto del Castillo llamado de San Felipe, y se declararon por el Rey .. Bolívar acudió á resistir con valor á ese inesperado alzamiento. Por cinco días luchó con aquella increíble audacia que él sabía desplegar en los n1o­n1entos de peligro, n1as, á pesar de todo, no pudo vencer la obstinada resistencia. El castillo era dueño de abundantes. pertrechos y elen1entos de guerra, y especialn1ente con Jos cañones ocasionaban gran daño á la población. El coln1o del desastre se verificó el rl campo. En Cúcuta reflexionó Bolívar que á los intereses ame­ricanos con venía n1ás seguir la guerra por los lados de V e­nezuela, á fin de librar primero este territorio para luégo tornar al Sur; así lo propuso el Congreso de Nueva Gra­nada, el que vino en ello. ·Si bien es verdad que para esa tentativa el número de. soldados era reducido, como que no pasaban todavía de quinientos, confiaba mucho en el esfuerzo de su voluntad incontrastable y e? la calidad de oficiales granadinos y ve­nezolanos que le acompañaban: Girardot, D'Elúyar, Ur­daneta, Ribas. Vencida la dificultad que oponía el paso por la Grita, en donde estaban atrincherados los españoles, á los cuales atac6 y venció, por orden de Bolívar, el Coronel pa­triota Castillo; las fuerzas granadinas continuaron su n1ar­cha hasta M~rida. Para entonces la guerra que los españoles hacían á los americanos había tomado proporciones feroces y se peleaba yá con la desesperación propia de las circunstancias. El Co­ronel Antonio Nicolás Briceño fue el prin1ero que, organi­zando un cuerpo franco con varios an1Ígos, ton1ó la resolu~ ción de la guerra á muerte~ y así lo hizo saber por n1edio 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 334 BOLETÍN MILITAit de un bando que dio en San Cristébal, en donde hizo pasar por las armas á dos proletarios españoles. Bolívar improbó en~rgicamente este hecho, pero en breve, su espíritu, abierto á toda manifestaci0n que Je ilustrase en el arte de lá. gue­rra, debió de apreciar que aquel bá.rbaro expediente había de iníluír de modo significativo en la lucha. Con él se es­tablecía una separaciGn absoluta entre los hijos de España y los del territorio americano, quedando Jos últin1os com­pelidos, de n1odo irresistible, á tomar parte en la lid, pues diversas causas, entre otras la consternación que produjo en los ánimos el terremoto de I 812 los traía alejados de la lucha. "Españoles y canarios ... contad con la muerte aun sien- · do inocentes! ~'¡Americanos!. ... contad con la vida, aun siendo cul­pables." Varios historiadores están conformes en que aquel de­creto ayudó á la indept.ndencia de Venezuela. Aumentaao en M~rida á ochocientos hombres el ej~t­cito republicano, dispuso Bolívar que trescientos quedasen en la plaza al n1ando de Ribas, y él continuú con el resto por el camino de Boconó. Ribas debía incorporarse en el curso de la marcha. . Los realistas tenían 2,6oo hombres en Barinas, al man­s de Lt conservación del orden, DECRETA: Art. 1.° Créase una plaza de médico supernumerario en el Hospital militar de Bogotá. Art. 2.0 Dicho medico estará subordinado al médico jefe y tendrá las mismas obligaciones de los demás médicos del mismo Hospital. Art. 3·n El G J bierno ¿cterminará el tiempo de duración del médico supernumerario, quien tendrá la asimilación de Teniente Coronel para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 29 de Mayo de 1897. M. A. CARO. El Ministro de Guerr~, PEDRo ANTONio MoLINA. E! copia.-EI Subsecretario, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • • OLi:TfN MILITAlt Rtpública dt CJI?mbia.-Ministerio de Guerra.-Sución 1.•-NÍt­mero 7,793.-B;gotá, 20 de Mayo de 1897· Señor General Comandante en Jefe del Ejército.-P. Por medio de circular dirigida á los Comandantes Generales de División y á los J efes militares, servíos prevenir nuevamente á éstos y á los Comandantes de Batallones, que los Gobernadores departamentales no tienen mando alguno sobre el .Ejército; ni para nombrar ó separar Jefes ú O.:iciales; ni conceder á éstos li­cencias temporales; ni ordenar altas ó bajas de individuos de tropa; ni ordenar serviciús de escoltas. En relación con el Ejército, á los Gobernadores les corresponde: suministrar el contingente necesa­rio cuando lo disponga a í este Despacho; solicitar escoltas para la prestación de algún servicio público; dar cuenta de los abusos que cometan los individuos del Ejército; celebrar, con autorización de este Despacho, contratos para la provisión de vestuario y equipo de tropa, de elementos para los Hospitales militares, y de transportes de armamento, vestuario y demás objetos para el servicio del ~jér­cito; y requerir el auxilio de la fuerz..a, con arreglo al artículo 197 de la Constitución. Cualquiera orden que las autoridades militares cumplan, ema­nada de los Gobernadores, será motivo de cas tigo que este Despa­cho impondrá, á los Jefes ó Comandantes militares, cuando reciba la noticia correspondiente. S<. y vuestro atento servidor, PEDRO ANTONIO MoLINA RESOLUCION NUMERO 121 por la cual se dispone que la Pagarluría Central sea la O!icina pa~aclora de los gastoa del Departamento de Guerra en la capital de la Rep..íblica. Ministerio de Guerra.-Sección 3.•-B9gotá, Mayo 25 de 1897 CONSIDERANDO : Que es inconveniente la práctica seguida hasta ahora en este Despacho, de girar por ciertos gastos del Departamento de Gue­rra contra el Tesorero general de la República y por otros contra el Pagador Central, y más aún, girar contra uno y otro por gastos comprendidos en un mismo Capítulo del Presupuesto, por cuanto desvirtúa el principio de unidad de cuenta y apareja dificultades de ciiverso ¡énero ; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL.ITfN MILITA!t Que el señor Ministro rlel Tesoro, hallando justas las obser· vaciones aducidas por el l\1inisteri.o de Guerra para hacer desapa­rece~ tales inconvenientes, ha manifestado en Oficio número 3,325 de 19 de los corrientes, que éste último Jebe dictar una resolución en que se adscriban á determinada Oficina los pagos de los gastos comprendidos en el Presupuesto de Guerra, SE RESUEL Vé: Desde el 1.0 de Junio venidero, quedan adscritos á la Paga­duría Central todos los pagos por gastos correspondientes al De­partamento de Guerra en conformidad con el artículo 108 del De­creto número 77 de 1888. En con~ecuencia, todos los giros se harán contra la expresada Oficina en la capital de la República. Comuníquese al seriar Ministro del Tesoro para su conoci­miento y demás fines. El Ministro, PEDRO ANTONIO MeLINA. CIRCULAR Rejública de C?!?mbia.-Ministcrio de Guerra.-Secci6n !.•-Tele­grama número ¡,¡6J.-Bogotá, 19 de Mayo de 1897. Comandante militar, Jefe. militar de ...• Os recuerda este Despacho que, conforme á disposiciones an­teriores, los empleados dependientes de esa superioridad deben pres­tar sus servicios en los acantonamientos á donde han sido destina­dos. Las contravenciones á esta disposición aparejan descuento en el haber correspondiente, descuento que debe verificarse sin consi­deración nin!una, y no súlo por los días en que no se preste el servicio, sinó por las horas en que el empleado deje de concurrir á la Oficina á desempeíiar las funciones que le hayan sido señaladas. PEoRo ANTONIO MoLINA. República de C~!?mbia.-Ministerio de Guerra.-Proveeduría gent­ral del Ejército.-Número 12.- . .JJgotá, I 8 de Mayo de 1897. Señor Ministro de Guerra.-P. Para conocimiento de V uestrá Señoría y demás fines, tengo el honor 'de trascribir á Vuestra SeñQrÍa la relación de los útiles de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IOLITfN MIL1TAft. nstruccwn civil que se han suministrado á los diferentes Cuerpos .que hacen la guarnición de esta ciudad, de Febrero de 1896 á la fecha: 1,385 pizarras, 1,2~0 ejemplares del Liceo '-Wilitar, 12 res­mas papel de oficio, 28 gruesas plurnas, 14 gruesas mangos, 530 tinteros, 12 litros tinta y 1,700 ji ses. Dios guarde á Vuestra Señoría. J A V1ER ToBAR. , INSTRUCCION CIVIL Y MILITAR 1 EN LA J.• Y 4: DIVISIONES República dt Colombia. -Dtpartamento at B?yacá.-Instrucción tivil del Batallón Sucn número lo.-Soat,í, Abril 12 de 1897. Señor Comandante primer Jefe del Batallón.-Presente. La semana que dio principio el 4- y terminó el 10 del presente, no faltó un solo día la enseñanza en la poca gente que habíct en el cuartel. Se hicieron las clases de Lectura, Escritura y Urbanidad con regu­lar éxito. El infrascrito se promete buenos re sultados en la instr cción, siem­pre que no haya tánta variación de personal y se provean los educandos de libros, pizarras, papel, etc. Soy de usted seguro servidor, DEMETRIO GARAY. Rtpública de C?!ombia.-Ejércit? Nacional.-3.ft. División.- Número 8zz.-Comandancia del Batalló11 Granaderos número 8. 0 -'Ttmja, 24 de Abril de 1897. Señor General Jefe de Estado Mayor de la División.- E. S. D. • Tengo el honor de informaros de la marcha de la instrucción civil ~n el Cuerpo de mi mando, en la semana que hoy termina, asf: El sefior Institutor ha asistido puntualmente á dar sus lecciones, pero como yá os lJ he manifestado en anteriores intormes, la falta de útiles de ensefianza hace que la Sección inferior no adelante cosa algu­na en lectura y escritura, materias principalmente necesarias para esta Sección. La superior adelanta algo en las clases orales que se le dan, pero no llega á satisfacer los buenos resultados que se desean de la ins­trucción, por el mismo motivo que la Sección inferior. Dios os guarde. El Coronel primer Jefe, MANO'EL M. C.un.o U. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JSgLJTfN MILIT All Repúb/i((f de Coloml;ia.-Departamtnto de Boyatá.-lmtrucci6n civil de/ Bútalli?J Sttcre número 10.-SotZtá, Abri/27 de 1897. Señor Comandante prime!' Jefe Jel Batallón. Presente. Desde el 19 al 2 S del presente, en la semana comprendida entre estas dos fechas, se ttabaj6 así: · Los días miércoles, jueves y viernes de la semana en referencia; Sección I.n: lectura y escritura de las sílabas ai, au, iai, uai, etc., etc., Sección 2.": lectura en la página 21 de la Cartilla objetiva, y escritura de las palabras risa, sonó, seco, etc., etc.; Sección 3.": problemas de enteros. Por esfuerzos de lüi alumnos y del infrascrito se han conseguida algunos ejemplares de la Cartilla de Baquero y de Arit; esto da espe-­ranza de progreso. Atento servidor, DEMETRIO GARAY. Repúhlica de Co!ombia.-Ejército Nttciona!.-Estado Mayor de la 4.• Di­visión.- Número 34.-Bucaramtmga, Abnl 26 de 1897. Señor General, Comandante Gene1al de la División.- Pamplona. Os transcribo el informe que á este Despacho ha enviado, con fe­cha 31 del mes de Marzo último, Gl señor Coronel Comandante del Bata­llón BombmtÍ número 13, residente hoy en la ciudad de Cúcuta, el cual documento es de este tenor: "En el mes que hoy termina, y de conformidad con el Reglamen­to, la instrucción militar dada al Batallón versó sobre ejercicio de tira­dores, tiro al blanco, evolucíones de Jfnea, servicio de campaña, Ieye9- pcnales y obligaciones y deb res corrc$-pondientes á cada grado y cum­plimientos mflitares en general. "También c;e efectuaron marchas hasta de tres y cuatro leguas. "El adelanto en todas estas enseñanzas es siempre notable. "La instrucción, que por carecer de toda clase de útiles y de local, ha funcionado oralmente y á campo raso, también produce resultados benéficos más ó menos considerables en la parte moral. "El Institutor civil, señor Capitán Arturo fomareda, hasta la pre­sente satisface en el cumplimiento de sus deberes." Dejo en estos términos rendido el informe que sobre la materia corresponde al presente mes. Dios os guarde. MoisÉs CAMACHO. • República de Co!?mbia.-Ejércit? Nac"i?MI.-4·R División.-Númera 900.-Comandancia del Batallón Neira número 14.-Bucaramanga, Marzo 31 de 1897. Señor General Jefe de E&tado Mayor de la División.---E. L. C. Me es )10nroso informaros sobre la instrucción civil y maitar de~ Cuerpo de mi mando, correspondiente al presente me,, así; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLSTfN MILITAR. Aunque él señor Institutor civil se presenta con la regularidad calaste del río Barbas para consolidar los trayectos deleznables; pero, sobre ser ins'tlficiente, e'Stá y á casi agotado. • Juzgo, pues, que precisa buscarlo donde se halle, toda vez que la solidificación es de absoluta necesidad. Ahora, dicho material abunda. en el río Quindío, que dista 5 kiló­metros del "Alto del Roble•" de modo que el trasporte á los diversos parajes del camino es empresa que sólo se costea aumentando suficiente­mente el número de bueyes. Las operaciones científicas comprenden, en el mes que acaba de transcurrir, el trazo definitivo de la variante aludida, terminado el 15; el levantamiento del plano y la nivclaci6n del camino restante; la di~ rección de los trabajos de construcción y mejora, bien como la medida y demarcación de las diferentes obra~. Seguro estoy de concluir los datos necesarios para la carta topográ .. fica y el perfil longitudinal en la primera semana del mes entrante, á fin de comenzar inmediJtamente las l~bores de gabinete. Creo de justicia advertir que tanto los Jefes y Oficiales como la tropa, secundan con energía las tendencia~ y propósitos. del Gobierno en pro del desarrollo industrial de estas comarcas. Me suscribo de Su Señoría, á quien Dios guarde, obediente ser ... vidor, GRISELDINO CARVAJAL. República de Colmzbia.-Departamento del Cattca.-Dirución generdt del Camino del Quá1dío.-Número 3.-Campamtnto en Boltl/o.1 (Fzlandia), Marzo 31 de 1897. Señor Ministro de Guerra.·--Bogotá. Habiendo dicho á Su Señoría en telegl'ama número 6, bien com6 en oficio anterior, relativamente al trazado de una variante para sorteali' · la honda cuenca del río Barbas,. procede yá informe especial sobre 1~ importante Ifnea, á reserva de ensayar la descripción técnica del caso cuando haya terminado la carta topográfica y los perfiles de nivelación. El paso del río Barbas ha s}do hasta hoy;- por sus q¡racteres físicos. el nudo gordiano del camino de Condina "Bajo la forma de tÓrrente ,,. -dice ~~ Ingeniero Renter!a-nace al respa1do del Consota y avcnU· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. EOLETLT MILITAR 345 por lo general al Occidente, recogido en profunda grieta, limitada po; pendientes barrancos, y recibe varios arroyos para desembocar á "La Vieja" abajo ele "Piedra de moler" ( FotJgr.ifía general de la ProviJ¡- cia del Quilldío). . La anchura real del cañón, en el paso antiguo, alcanza 1,1 So me­tros desde el "Alto del Barbas" hasta el del "Manzano," y como á pocos hectómetros de ambos parajes las escarpas se 2.poyan casi verticalmente en el raudal, no brindan desarrollo para pendientes ó ran pas que estén comprendidas dentro de los límites generales. Tal circunstancia deja adivinar que, en conjunto, las rocas son de sólida estructura; pero no obstante hacia la mitad de la vertiente iz­quierda háse formado temible derrubio, que á más de afectar desde el r~ ~ del camino una superficie aproximada de 6oo n etros cu0 [; -O.. ·1 ~- --- - _ _s¿__- ~-------¡ L" i 83 , 1652 ... ms. 6 sz ms. :: ... ,, 1 100 ms. :· !! 1 H Los trabajos se ejecutaron en la variante del '• Alto 1 1 ¡Coroza! ' ' al "Manzano," 292 m., en el kilómetro 3.0 ., 2 ~ 83 3· 1» 73 4·· 69 5·1» 64 To~ales ¡ 372 140 ms¡ 223 ms 1 223 ms. 456 msl456 ms. 253 ms. 6o msl 26o ms. 143 JllS. j2 5 ,. 300 ms. 188 ms. " so , ms. 1 8 ms. 50 ms. ' ~ 433 ms. 12 ms. " So ms. 6 ms. 1 1 y el resto hacia el empalme de la línea (kilómetro 6.0 ) , En la variante ameritada, que se denomina del " río' Barb as,·• orilla derecha (kilómetro 4.0 ). La rocería co­rresponde una modificación del trazado, Entre el "Alto clel Roble" y el arroyo Bolillos (ki-• lómetro 1.0 á 2.0 ) La rocería es de ampliación, por I 5 metros. El desmonte se refiere á construcción com-pleta. fr En la ribera izqt1ierda del Barbas y hacia el campa­mento del mismo nombre (kilómetro 4.0 y 5•0), !va­riante citada. La brecha abarca 6o metros más. I 2 ms. 1 2 56 ms.l :· 1 !l lll ¡ En la V:lriante, ribera izquierda del Barbas y el ca m-, pamento así nombrado (kilómetro 4.0 y 5 .0 ) La brecha --- ---- ----1---L ___ [-·---1---.--__ !comprende I40 metros mas. 6¡6 n¡s/•,89• '"'·!•,459 ms.1zs ms,i 70 ms. J ,;9 ms. ¡ ;8 ms. ¡ • J , l ---~---___ ...._~ Campamento en el "Alto de Bolillos" (.Filandia), Marzo 31: 1897. El lngcnicro oficial, GRISELDINO CARVAJAL• ~ o t"' t'!l ..., ~' z ES: ~ t"' ..... ..., > . ~ w + "'-...) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR ESTUDIO ~O~R! LAS OPERACIONES DE "OCRE EN CAMPAÑA ( .Abreviado de la obra de }líes Bourclly Cap:tán de Estado Mayor del Ejército írancé1, por A. P.) (e onti!!ttllrió?J). Antes de recurrir á las marchas nocturna~ con\'iene que u. necesidad se halle tan justiíicada como en los anteriores casos y, esto no ob tantc, no nos atreveríamos á afirmar, que todos los escri­tores militares opinen de igual manera ante la precisión que el ;n·íncipe Eugenio y los mariscales Ncy, Mórtier y Marmont se ha­llaron de emprenderlas. Es verdad que no es muy fácil determinar. el límite que marca en esta clase de opcracior es b. absoluta preci­sión de efectuarlas, para reves irlas del car.ícter sic mera oportuni­dad, pues en momentos dados pueden di fcri r las apreciaciones res­pecto á las mismas. Se ha apreciado en cier.tas ocasiones que, des­pués de sufrir un ejército una grave derrota, la opinión de los ge­nerales se ha dividido entre si la ret rada ha debido efectu rse de noche ó de día. En 1799, despu / s de la batalla .de 1\thgnano, per­dida por los franceses contra los austriacos, que eran dirigidos por V ray, opinaba \loreau por pernoctar en el mismo sitio de la ac­ción, mientras Sché1 er e decidía por retirarse de noche, cuya reti­rada se efectuó, como es not rio, dd Adige al Mincio, y más tar­de sobre el Adda. No obstante b divergencia de opiniones que existe acerca del asunto que debatimos, divergencia que constituye una prueba má de que no hay nada absoluto en e te arte tan complejo que se llama guerra, es imposible dejar de conocer que en ciertas ocasiones, es­casas por necesidad, un ejército no cuenta con otro medio que una marcha de noche, para poder evadirse de una derrota completa. , Procedamos ahora á examinar los movirnientes nocturnos em­prendidos voluntariamente por un ejército que pueda disponer de. otros recursos para asegurar el buen éxito de sus operaciones. III ¿En qué circunstancias deben preferine las marchas de noche á las de día? Toda marcha emprendida de noche reconoce un objeto deter­minado; pueden, pues, ocurrir tantos casos de esta clase como objetos se proponga el jefe del ejército que las adopte. La enume­racion detallada de estos casos sería prolija por demás, sin obtener el resultado favorable en pro de estas operaciones, que redundaría de una exposición suscinta de los principales que pueden ocurrir, apoyada por ejemplos. Así, pues, nos limitaremos á plantear esta expisición, rogando á nu_stros lectores no la c~ . mccptúen como una. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 349 nomenclatura de fantasía, adaptable tan sólo á la forma teórica, sino como una clasificación basada sobre el innegable argumento de los hechos, y susceptible, por lo tanto, de llevarse al terreno de la práctica. Sentado este principio distinguiremos siete casos de marchas de noche. 1.0 Aprovechar la oscuridad de la noche á fin de apoderarse de una posici6n ventajosa, ó para prcvazir al ata¡ur. del enemizo. Esto sucedió en R i voli á apoleón et aiío de I 797. Se hallaba esperando en Verona el desarrollo del plan de Albinzi. En la tarde del 13 de Enero, cuando el ataque iniciado le reveló el verdadero deseo del general au.striaco, de abrirse p:1so por Rivoli con el grue­so de su ejército, y vio á Joubert en peligro de ser envuelto y ata­cado por bs fuerzas enemigas, dio orden á Masscna y á Leclercls de ir á su socorro durante la noche con la mayor celeridad po ible, el primero con tres medias brigadas de su di\'Ísión, que se hallaban en Verona, y el segundo con un regimiento de caballería y dos pie­zas de artillería ligera. El mi m o Napoleón partió en posta á las nueve, y aquella misma noche llegó con su Estado Mayor al sitio designado. El 14 por la m~i1ana los soldados de Joubert presenta­ban b acci6n al enemigo, muy superior en numero; pero su re­si tencia vigorizada en el momento crítico por la presencia de Bo­vaparte, dio á Massena el tiempo necesario para llegar al sitio de la acción y decidir el éxito de tan memorable jornada ( 1 ). (Continuará) .. ------- LITERATURA EL ULTIMO CARTUCHO En la posada del Zaque-dijo el teniente Alpera,-nos meti­mos como un huracán cincuenta hombres del segundo batallón, con el alferez Villarrasa. El alférez era una criatura todavía, casi sin pelo de barba, fuera de un ligero bozo rubio en el labio superior, pequeño de estatura y ancho de hombros y pecho, promesa de hom­bre cuadrado y sólido. Desde la Academia vino al batallón, donde los oficiales le miraron al pronto con cierta lástima, pero luégo se hizo su reputación en la acción de Adealeda con un valor incom­parable. Desde entonces fue uno de tantos, quizá más que tanto~ otros que no se quedaron, como él, por allá arriba, y hoy son bri­gadieres. N os cogieron en la cañada honda, cerca de Tv1atanegra. Ellos ( 1) Thicrs, Hist9ria de !tz revoluc:ó11 francesa . .Archir.'o del Depósit9 de Guura: rcgi.;:ro manuscrito de Lts 6rue~cs Jc 13:::r~hicr. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR. .arriba y en la hondanada nosotros, donde no podían revolverse los treinta caballos del escuadrón, tiraron como quisieron, escogiendo los blancos. Había que retroceder á Matanegra ó pasar dejando allí la mitad de la gente. Estaban los altos cubiertos de boinas blancas como margaritas colosales sembradas á puñados, y echaba de sí la escarpadura el aliento humeante de las descargas, que so­naban en la hondanada con el estrépito agigantado por el eco. Los treinta caballos pasaron á galope para ver si al otro lado podía coger­se á los de arriba por retaguardia. Quedó solo el segundo batallón con los acemileros, firmes todos con la mano izquierda en los belfos de las bestias espantadas, y cuando la corneta dio la señal, :;ubimos. todos el tremendo repecho detrás del coronel Pacheco, cuyo caballo tropezaba á cada paso en los jarales. A mitad de camino penetró como una puñalada en el ánimo de todos que aquello era una lo­cura. El batallón se quedaba allí irremediablemente. Pasó entonces por el batallón esa horrible cosa que se llama tl pánico ...... Sí: fue una vergüenza, pero fue; la vanguardia se hizo atrás, tomó el declive y se nos echó encima. Las boinas blan­cas seguían tirando qm una tenacidad horrenda, y pasaban lo! hombres como locos, con los fusiles humeantes en la mano derecha, mientras los oi1ci< les p gaban, iracundos y frenéticos, á los que ba­jaban, gritándole · coléricos: - ¡Cobardes! Arriba granuja ! El alferez Villarrasa e taba junto á nosotros. Vi caer al coro­nel, vi que el repecho quedaba claro, y entonces oí al alferez, que gritaba pálido de ira: - ¡Vamos! Corrimos en desordenada retirada, y entramos, como os dije, como una inundación en la posada del Zaque, de Matanegra. Ha­bía en el patio tres arrieros castellanos aparejando aprisa unas bes­tias. Eran los tales de aquella mala gente que solía vituallar á las boinas blancas. Con el empuje que llevábamos les hicimos retroce­der de mala manera, y uno de ellos levanto la vara sobre el sar­gento Cuarteño. El alférez le dio un sablazo de plano en la mu­ñeca y le hizo soltar el palo. Se cerró el portón cuando iban á salir los arrieros. -¡A ver e os!-dijo el alférez. - De aquí no sale nadie. De los esenta hombres encerrados en la posada, teníamos dos heridos que se acostaron en el pajar. Se atrancó la puerta. Por el patio andaba desolada la posadera del Zaque, y su marido lloraba como un niño, sentado sobra el abrevadero de piedra. Se oía por fuera el hormigueo de los boinas blancas, y seguro del piso bajo, mandó el alférez Villarrasa que ubiera todo el mundo arri~a. Te­nía la posada al frente á la carretera, y tres ventanas por aquel lado. Miramos todos .•.••. Habría como doscientos hombres fuera bajo los chopos de la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR • 35 1 carretera, y los más próximos rompieron, al vernos, con una des­carga. Saltaron astillas de cristal y madera de la ventana, y cayeron tres hombres, que fueron bajados al pajar, con los otros. El aférez estaba pálido; cogió un fusil, apuntó por la rendija de la tabla rota, y disparó. Luégo volvió á nosotros su rostro de niño, y dijo con tranquilidad : -E o se hace así. Era un sitio en toda regla, que el alférez organizó distribu­yendo la gente entre el piso bajo y alto. Se obligó á los tres arne­ros á subir. ----¿ A dónde ibais vosotros ? les preguntó el alférez. -A Majaducla. -¡Mentira! ibais á otra parte. -Nó. -Bueno. La ocasión era para hablar poco y rápido. Los arrieros tuvie­ron que tomar fusiles y disparar por turno; pero se notó que nunca hacían blanco. Tal vez la falta de costumbre. Las boinas blancas no tenían prisa : la posada del Zaque sería suya más pron­to ó más tarde, pero llovía sobre las tres ventanas las balas, que se empotraban dentro de conchando las paredes. Se echó la noche os­cura y en su seno sombrío desaparecieron las boina blancas y hasta los chopo de la carretera. Silencio, un reposo absoluto, mudo ..•... El primer girón de luz nos los hizo ver en el mismo sitio, guarecidos detrás de los chopos, esperando el día. El alferez miró también largo rato como quien busca una probabilidad entre mil. La primera descarga de aquel día rebotó dentro de la sala, y el sargento Cuarteño cayó pata no levantarse más. El pálido sem­blante del alférez se tiñó de pronto en vivo rojo; cogió el fusil de Cuarteño, apuntó, é hizo fuego. Corrió por la salita llena de humo como fiuído de ira ; se olvidó toda prudencia, y atropellándono unos á otros hicimos de las tres ventanas otros tantos huecos de muerte. Caían en la carretera las boinas blancas como conejos ca­zados á la espera, y tambien ellos sintieron la rabia que desbordaba de la posada del Zaque. El alférez disparaba sin cesar, valientemente puesto á horca­jadas en la ventana. De pronto se debilitó el fuego. -¡ Cartuchos ! gritaban desde abajo. Nosotros no los teníamos ya. El Alférez desmontó de la ventana, bajó volvió á subir como loco ...... Las boinas blancas se acercaron para derribar el portón. Había en la plaza un coman­dante que mandaba la maniobra. El alférez se subió sobre el alfeizar de la ventana, frenético, pálido otra vez, y gritó : -¡ No me rindo, comandante ! j Viva la libertad ! A CO OE I..UOTfCA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 352 BOLETÍN MILITAR Le vi á através del humo levantar los brazos. Su cabello ru­bio tomaba un soberbio matiz al sol que salía. En un rincón oía hablar á los arrieros. · -¿Tienes cartuchos ? Uno: el último. -Pues dale. El arriero que había amenazado al sargento Cuarteño se echó el fusil á la cara y disparó. El alférez se dobló y cayó sobre el marco de piedra de la ventana sin decir nada, con tremenda pesadez. Como yo, lo vieron otros, y nos echamos sobre aquel rincón á ciegas, dando con las bayonetas, con las culatas, hasta con los pies, sobre la masa de los tres arrieros. Del confuso montón salie­ron golpes seco , rasgaduras de carnes, maldiciones enérgicas, ayes luégo, estertor después, y á poco nada. Nos miramos espantados : parecíamos locos. Cuando salimos enlazados en dos filas, me volví á mirar la la posada del Zaque. Vi por el portón dcribado al posadero y su mujer temblando en un rincón, y arriba, en la ventana, alumbrado por el tibio sol de primavera que bañaba su cabello rubio, el cuerpo de pobre alférez Villarrasa, caído de bruces sobre la piedra, con un brazo fuera, cuya mano rudamente crispada, parecía una amenaza para los que nos llevaban y una despedida para los que le dejá · bamos. FEDERICO u RltECHA. EN El EJERCITO El Poder Ejecutivo dictó las s~guientes ·disposiciones: Destinó al Capitán Camilo A. Estévez G., que sirve como Ayu­dante en el Cuartel general de la Jefatura Militar de Antioquia, al Ba­tallón Urd,meta número I 5 en reemplazo del de igual grado Marceliano Tascón, á quien se le concedió la licencia indefinida que solicitó. Destinó al Capitán Próspero B. Calvo G., á la Jefatura Militar de Antioquia como primer Ayudante en reemplazo de Estévez. · Nombró Guardaparque en Riosucio en lugar de Calvo G., al se­ñor Lucio Gutiérrez. Destinó al Capitán Adán Vergara que sirve en la 4.• Compañía del Batallón Bárbttla número 5.0 , á la 1.• del Tenerife número 6. 0 , y al de igual grado Abel Torres G., que comanda ésta última Compañía á la 4·" del B árbula en reemplazo de Vergara. Concedió al Subteniente Abelardp Aranguren la licencia indefini­da que solicitó para separarse de la 4." Compañía del Batallón Bárbula número s.o Llamó al servicio activo al Capitán Jaime Latorre y lo destinó á la 3.a Compañía del Batallón Bomhoná número 1 3· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 20

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 17

Por: | Fecha: 08/05/1897

• Año l llogotá, JI ayo de 1 !17. Nti01e1·o li BOLETIN MILITAR --.... ·--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··--- Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradores 11atos de este periódico, todos los ]efes y Oficiales del Ejército de la República. EL GRAL. SANCLEMENTE EN EL ECUADOR Ton1an1os de El Carchi periódico radical, editado en Tulcán, lo siguiente : " SAL u oo.-Lo presentan1os muy atento al señor Ge­neral D. Manuel M. San clemente, Comandante de la 5 ... División del EjGrcito de Colombia. "El senor General Sanclen1ente se halla acantonado con el Estado Mayor y el Batallón Cazadoí~es nún1ero r 6 en la ciudad de Ipiales, y al poner en conocinliento de nuestra autoridades el n1óvil á que obedece su presencia en la veci­na ciudad, nos con1placen1os de' que eso no tenga otro objeto que el de conservar la n1ayor neutralidad á que se hallan obligados dos Gobiernos que tienen interés en robustecer Jos lazos de an1Ístad que los ligan y la n1ás perfecta pres­cindencia en sus asuntos donústicos, in1pidiendo que se lleven á cabo, con1o en época no ren1ota, graves escándalos y lesiones contra el derecho. "El Gobierno que preside el General Alfara no desco­noce el tino y la sinceridad del Gobierno del Excmo. señor Caro. El señor Sanclemcnte es un Jefe honorable, digno por n1il títulos de la confianza del Gobierno de Colon1bia ; y nosotros que conocen1os la sinceridad de sus n1anifesta­ciones, hechas con1o hon1bre público y como ciudadano honrado, confian1os que Ja paz, en nuestros territorios, se consolidará, porque desaparecerán esas esperanzas de en­ganchar gente y organizar revoluciones en ajeno territorio 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , • 25 BOLETÍN" MILITAR tontra un Gobierno honrado que aspira á hacer ht verfturc: de sus conciudadanos. "Enviamos nuestro respetuoso saludo al digno Gene-­ral Sanclen1ente, á su Estado Mayor y á los Jefes y Ofi­ciales del Cazadores." NOTAS CRUZADAS ENTRE EL SEÑOR COMANDANTE GENERAL DE LA 5: DIVISIÓN Y EL SEÑOR GOBERNADOR DE LA PROV1NC1A DEL CARCHI "República de Colombia.-Ejército Nacional.,- 5. a Divtsión ~ CtJmandancia General.~Cuartel general en Ipiales á 2 2 de Marzo de I 897· "Señor Ministro de Gucrra.-Bogotá-. "Tengo á honra remitir á St1 Señoría copia del oficio· nún1ero 3,5 I 6, dirigido por este Despacho al señor Gober .... · nadar de la Provincia del Carchi, en cumplimiento de ins_, trucciones con1unicadas por ese Ministcri , y de Ja res­puesta que obtuve; lo que deseo encuentre satisfactorio Su Señoría. "Atento . . "El Comandante General, "MANUEL M SANCLEMENTE." " ·República de Colombia.- Ejército Nacional.- ~5.a. División. Comandancia General.-Cuartel general en Pasto, á 9 de Marzo de 1897. "Señor Gobernador de la Província del Carchí.-Tulcán,· "Por disposición del Ministerio de Guerra, el Cuartel. general de la 5. 11 División del Ejército colon1biano, se tras­ladará próximan1ente á Ipiales, por cuya razón y para evitar falsas versiones n1e permito dirigir á usted la presente carta antes de mi llegada al lugar de n1i destino con el exclusivo fin de que usted, y por su honorable conducto, el Jefe de Ja. República deJ Ecuador, conozcan el n1otivo que el Gobierno · de n1i Patria, ha tenido en cuenta al aproxin1ar á la línea , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 259 froqteriza este Cuartel general y el Batallón Cazadores nú­mero r6. uno de los que con1ponen la 5: División que n1e honro en con1andar. "En prin1er térn1ino, el Gobierno colon1biano desea y .quiere cultivar en todo caso, las más estrechas re] aciones de an1istad que sien1 pre han unido á éste y á ese país - hern1anos por n1il títulos-y obligados por lo n1ismo á considerarse y guardarse aquellos n1iranlientos, respetos y atenciones oficiales que se tienen con1o base entre naciones que estrechan sus relaciones y que propenden á su n1a yor y rnás an1plio engrandecin1iento. Desea y quiere también n1i Gobierno, que en las luchas intestinas de esa República, abso­lutan1ente en nada se n1ezcle elen1ento alguno colombiano, y se evite, hasta donde fuere posible, que individuos de sin1pa­tías á ésta ú otra filiación política de lo partidos vencedor y vencido de esa República tomen b más leve participa­ción en las internas del Ecuado1·. "El Gobierno colon1biano quiere tan1bi -: n borrar Ja n1ala in1presión causada al afirmarse po:- algunos que con beneplácito y conocimiento del Gobierno del Ecuador, in­troducen los enemigos de nuestras actuales instituciones, arn1as y den1ás elen1entos de guerra, por la frontera que nos separa, y con1o fuerte apoyo al partid o vencido aquí, que si no cuenta con la opinión y lo necesario para hacer Ja guerra al Gobierno, n1al puede sin pr pio sonrojo solici­tarlo de tal ó cual Gobierno vecino, que fundadan1ente po­demos aseverar, no alin1entaría aquellas traidoras aspira­ciones de n1alos hijos contra Ja n1adre Patria, y por n1ás • que las pron1esas de los exigentes fueran en extren1o tenta­doras, máxime si se tiene en cuenta lo incierto de los re­sultados cuando está de por n1edio Ja suerte de las arn1as. "Desea y quiere también el Gobierno de Colombia, · hacer obsérvar, en lo n1ás estricto posible, el cumplimiento de la Ley 2 2 de I 1 de Abril de 1 8 7 r, sobre policía de las fronteras, que el Gobierno del Ecuador debe conocer. porque según el artículo 40, últin1o de la ley, Ja Cancille­ría de Colombia· debió trascribirla á Ja Cancillería de esa República. Aquí tiene, en síntesis, señor Gobernador, las razones que nü Gobierno ha tenido en n1ira para n1ovilizar un Ba- · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 260 . BOLETÍN MIL.ITAR tallón y el Cuartel general de la S·a Divisiónr hacÍa!. Ipiales~ lugar cercano al territorio del Ecuador, sin n1ás ánimo, como lo asevero á usted en n1i carácter de hombre público y privado, que respetar y hacer guardar la n1ás estricta neu­tralidad en el territorio colombiano. " Un expreso llevará á usted la presente carta oficial • explicatoria de mi presencia en la frontera, para 'lue usted y el Jefe de la N ación ecuatoriana, conozcan, con1o dije antes, los sentin1ientos que anin1an al Gobierno de Colom­bia, del cual n1e honro en ser su intérprete en estos mo­mentos, y cuya galante explicación acallará. infundados te- • n1ores de los que puedan mirar con aviesas intenciones el actual procedin1iento del Gobierno de mi Patria. "Con scntimi ntos de alta estin1a y respetuosa consi­. deración, me suscribo de usted atento y seguro servidor, 'República· del Ecuador.-Gobernación de la Provincia del Carclzi.-número 209.-'I ulcán, I 5 dt J11arzo de 1 897. "Señor Comandante General cle J_¡t s.a División del Ej~rcito de Co­lombia. "He tenido la: honra dlf recibir el respetable oficio de ' usted de fecha 9 del presente y bajo el número 3,51 6, en el cual, para conocimiento del Gobi~rno de nü Patria, se sirve con1unicarn1e que, por orden del señor Ministro de Guerra de la República de Colombia, se trasladarán próxi- .. n1an1ente.á Ipiales el Cuartel general de la 5 .a. División del Ej:rcito colon1biano, y el Batallón Cazadores nún1ero 16, uno de los que con1po~en aquella División, dignamente con1andada por usted. "Manifiéstatne también los nobles prop6sitos que ani­l11an al Gobierno de Colon1bia respecto al del Ecuador, y el deseo que aquel abriga de que se cultiven las n1ás estre­chas relaciones de amistad, entre los dos pueblos lin1Ítro­fes y hermanos. Asin1isn1o, se sirve usted indi~arn1e que el Gobierno de su noble nación, desea que no se n1ezcle en nuestras luchas intestinas ningún elemento ~o1ombiano"' / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , EOLETf MJLITAJt :2'bi y que quiere bOTrar la n1ala in1presi6n que se ha producido al a:firmat'se que con beneplácito y conocimiento del Go­bierno del Ecuador, se introducen armas por la frontera que nos separa, y otros elen1entos bélicos, destinados á fa­vorecer al partido político, no h.á n1ucho, vencido en aque­lla República hern1ana. "Concluye usted por decirn1e que el Gobierno de Co- 1 Jon1bia al acantonar en Ipiales un Batallón y el Cuartel general de la 5: División, no tiene en n1ira otro propósito que el de cumplir lo dispuesto por la Ley 22 de r I de Abril de I 87 r, sobre policía de _las fronteras, y el de respetar y y hace-r guardar Ja n1ás estricta neutralidad en e1 territorio ·colon1biano .. «Mi Gobierno, fiel intérprete de los deseos y senti­nlientos del pueblo ecuatoriano, ha procurado estrechar n1ás, si cabe, los vínculos de confraternidad que, felizn1en­te, unen al Ecuador con Colombia; y cuidará de que, por medio de una polít' ca leal y franca, fundado en el respeto á los ajenos der chos y en los n1iran1ientos y considc,.racio­nes qt.lc se deben entre sí las naciones; se dé el n1ayor en­sanche á las relaciones de amitad que existen -=~tre los dos países, oon ]a esperanza de que ello contribuirá á su común prosperidad y engrandecimiento. "Cún1plen1e también n1anisfestar á usted que única­mente audaces enen1igos del Ecuador y de su Gobierno:t han podido propalar la calun1nia de que aquél, no sólo tolera, sino aun consiente que se introduzcan elen1entos de guerra al Sur de Colombia, para que dlos sirvan aJ partido allí vencido .. "Mi Gobierno, fiel observador de las práctica y leye 1nternacionales, jamás ha consentido ni consentirá nunca que se viole la neL1tralidad que está obligado á observar, respecto de los disturbi Cuatro Músicos de 2 ... clase, señores Juan B. Díaz (barítono), Patricio Amézquita (clarinete), Jesús Soto (bajo), Alonso Medina (saxhón), cada uno con el sueldo mensual de 46 'T'res Músicos de 3 ... clase, señores Joaquín María Ji­ménez (trombón), Alonso Guzmán (bombo), Narciso Jimé-nez (bugle), cada uno con el sueldo mensual de.......... 36 Nueve Músicos de 4·"' clase, señores Manuel Ubillús (clarinete), Guillermo Ordóñez (clarinete), Roberto Pasos (clarinete), Jose I. Bolaños (clarinete), Arnulfo Irnoita (trombón), José R. García (bugle), Salomón Fernández (bom­bardino), Fabio Mera (platillos), Abelardo Burgos (redoblan-te), cada uno con el t>ueldo mensual de......................... 31 Art. 3.0 La Banda de Cali estará compuesta así: Un Director, seííor Temístocles Vargas, con el sueldo rnensual de.~....... .. .. ... . . . . ... .. .. .. . . .. . .. . .. ... . . ... ... ... 100 Un Músico mayor, señor Agustín Payán (requinto), con el sueldo mensual de............ .... ......... ... .. ... Ho Un Músico superior, señor Alfredo Triana (clarinete), con el sueldo mensual de................................. .. .. ... . 70 Siete Músicos de La clase, señores Jesús María Cada­,, id (pistón), Vicente Espinosa (alto), Bcrnabé Vargas (alto), Cornelio Quiatana (bombarda), Alfredo Micolta (flautín), Eliécer Vargas (flautín), Gabriel María Rodríguez (saxhor-no- tenor), cada uno con el sueldo mensual de.. .. . . 50 Ocho de 2.a clase, señores Jesús María Duque (bom­barda), Antonio Duque (barítono), Aristidcs Rengifo (barí­tono), Francisco A. V élez (barítono), Clemente Gómez (pis­tón), José A. Martínez (pistón), Marcos Gómez (clarinete), Alcides Mosquera (clarinete), cada uno con el sueldo men-sual de..................................... ... ... ... ... ... .•. .•. .. . 40 Seis Músicos de 3 ... clase, señores Rubén López (clari­nete), Joaquín Polanco (pistón),. Cristóbal García (saxhorno­barítono), Daniel Bsquivel (trombón), Antonio MarÍl Cór­doba (bomb'>), Domingo Marroquín (redoblante), cada uno con el sueldo mensual de.......... .. ... .... . . ... .. . . . ... ... .. . .. . 30 Dos Músicos de 4.• clase, señores Ezeqniel Muriel (pla­tillos), Isidoro Collazos (clarinete), con el sueldo mensual cada uno de......... ... ... .. . •... ... .. . .. . ... .. . ... . . . ... .. . . . . ... ... 25 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAit Art. 4.0 Mientras se dicta un reglamento general para las Bandas de Música militares, las de Popayán y de Cali continuarán observando el que ha regido hasta hoy. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á veintiseis de Febrero de mil ochocientos noventa y siete. M. A. CARO. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA. E!; copia conforme.--El Subsecretario de Guerra, Clímaco Losada. DECRETO NÚMERO II6 DE I897 (30 DE MARzo), por el cual se adopta un Mmmal Militar. El Picepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutiva, Teniendo en consideración los informes favorables rendidos al Ministerio de Guerra por el General Comandante en Jefe del Ejército, por el Jefe del Estado Mayor general dé l mi mo y por el Comandante General de la I .a División, y los certificados de varios Jefes, respecto á la conveniencia que hay en que e adopte para el ervicio del Ejército el i l1anual Militar, arreglado por el Teniente Coronel Pedro A. Pedraza, DüCRETA: Artículo único. Adóptase para el servicio del Ejército de la República el Manual ,~}filitar, arreglado por el Teniente Coronel Pedro A. Pedraza. Parágrafo. Continuarán observándose las disposiciones con­tenidas en los decretos vigentes sobre trabajos y estudios militares, eu cuanto no se opongan á la adopción del mencionado Mrinuat Militar. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Marzo de 1 897. lV1: A. CARO . .El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MoLINA • ..E~ copia conforme.- .El Subsecretario, Clíma.." L?sada., Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAlt DECRETO NÚMERO 154 DE 1897 (19 DE ABRIL) .. ue asigna sob esucldo á los Oficiales de las Guarniciones de Bolívar y Magdalena. El f7icepr rsidente de /:;¡ Rfpública, encargad!J del Poder ·Ejecutiv?, Vist~ la facultad que le confiere el artículo 20 de la Ley 39 de I 896, CO~SIDERANDO: ~ le tanto el Jefe Militar de Cartagena corno el de Barran­ ·-quilla an solicitado, con abundancia de razones, el aumento de sueldo ara los Oficiales de la fuerza de su dependencia, y . ue el Poder Ejecutivo halla fundados, en justicia, los moti­o: v os ex uestos á su con ideración, y conceptúa que debe elevarse al máx¡·'l um de la Ley el expresado aumento, • DECRETA: Articulo únic~. Desde el día 1. 0 de Mayo venidero, gozarán .de r.n veinticinco ~or ciento (25 por IOQ) de sobresueldo lo Capi­ltan , Tenientes y Subtenientes de 1o Batallones pertenecientes á las efaturas Militares de Barranquilla y Cartagena. § Queda así reformado y adicionado el Decreto número 562 gotá. Con arreglo á mi telegrama número 1 5 tengo la satisfacción de in­formar á Su Señoría relativamente á los trabajos que hasta hoy ha eje­cutado la fuerza pública en la vía de "Condina," parte integrante del camino del Quindío; bien que, por motivo~ de brevedad, dejaré para próxima carta oficial las consideraciones científicas que me ha sugerido el examen de la obra. No obstante que en exposición anterior describí los trabajos lleva­dos á cabo hasta el I .0 de Noviembre postrero, fecha en que me hice cargo de la Dirección general, así como los ejecutados hasta el 1.0 de Enero, para fijar claramente las ideas será bien cm pezar con una ojeada retrospeG:tiva sobre Ja labor hecha en Diciembre del año pasado. Tras­ladada~ Pereira, de orden superior, la Comandancia del Batallón Palaci, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIJAR. en el citado mes se prosiguió la consttucción del camino con solo tres compañías, porque una quedó haciendo la custodia del hospital y del parque en dicha ciudad. La 4.' Compañía estacionada en el "Alto del Roble," mejoró 200 metros del carnina (kilómetro 1.0 ), incluyendo un des;nonte de +5 metros· de longitud por tres de ancho, á cau sa del daño que ocasionó un derrumbe; luégo se trasladó á Salento y á Lagunita para componex; los pasos peligrosos de la vía nacional, trabajo que hubo de prolongarse hasta mecliados de Enero: del río Qnindío á. Salento se refaccionaron unos 400 men·cs. La 1." Compañía ejecutó 700 metros de limpia y 200 metros por 6 de desmonte {Pa1tque?) entre el "Alto de Bolillos" y el de "Coroza!" (kilómetro 3. 0 á 4.0 ), c_onsolidó la orilla dere cha del arroyo B:;/d!?s mecli ·mte una palisada de 45 m.etros por 4- -en atención á la mucha lejanía del balaste-y allegó maderas para continuar aquélla en la ribera opuesta. Finalmente, la 3.rl Compai'íía ejecutó 3 so metros de limpia y I 6o metros de explanación en el "Alto de Barbas" (kilómetro 5.0 ). El rigor del invierno paralizó los trabajos cerca de I 8 días en dicho mc>s. Es para notar, sin embargo, que como fruto de las exploraciones del terreno se logró dar entonces con una va­riante de importancia para \"encer la honda cuenca del río Baróru. En Enero mejoró bas tante la estación, y con ella la marcha de los trabajo , sólo que la 2." Compañía debió trasladar su campamento al "Alto del Manzano," en la banda derer.ha del Barl•m, para acometer la rocería de la variante ameritada, cuya adopción aprobó el Gobierno. Más antes se practicó una C'>mposición provi sional en la nue\a línea por la I.a y 2.a Compañías, con el fin de que pudiera transitarla, comC> en efecto lo hizo, la Señoría del Ministro titular, quien regresaba entonces del Valle. Hé aquí un resumen de los dem.ís trabajos: 169 individuo· (3 Compañía ), ejecutaron en I 8 día útiles 140 metros por 1 I de r e ería (ampliación), I 8o metros por 6 de limpia, 290 metros por 1. so de des­mo' 1te (amp1Iaci6n), 164 n tros por 6 de gradación, I 6o metros de me­jora en el camino, y preparó materiales para palisadas, todo hacia la orilla izquierda del Bo!tl!os (kilómetro 2. 0 ); I 26 metros por 4 en ampliación de la rocería, 700 metros por 6 de refección, 3 s.8 por 5 metros de des­monte ó gradación, 700 metros de cunetas longitudinales (mejora de unas y construcción de otras), 47 metros de ctmetas trasver ale·, y 76 metros por 4 de palisadas entre el "Alto del Roble " y la corriente Bo­lilhs (kilómetros I . 0 y 2. 0 ); y, finalmente, 790 metros por 30 de roce­ría hacia el "Alto del Manzano" (kilómetro 6. '_'), empalme de la va­riante en alusión. Como el 2+ del mismo mes rec1bió el Cuerpo orden de marcha para Ibagué, los trabajos quedaron virtualmente suspendidos, excepto por la 2.a Compañía, que se di tinguió una se~nana más en la • nueva línea con unas 400 metros de rocería. Sintetizando: los trabajos del Batallón Palacé en N oviefnbre, Diciembre y Enero son en general buenos, pero incompletos, y la parte de camino construída ha quedad o transitable por las recuas. Al apreciar aquéllos conviene recordar la in­clemencia de la estación en los dos primeros meses; la dura labor de ro­cería de Ja se] va secular, compuesta en no pequeña parte de robles, lau­reles y chontas, muchos con diámetro de o, m 6o hasta 1 metro; lamen­cionada división de la fuerza, la poca destreza de algunas Cqmpañías y la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 270 BOLETÍN MILITAR. diferentes comisiones y servicios que dificultaban la reglamentación for­mal de los trabajos. El Batallón Caro, que llegó al campamento el 8 de este mes, ha continuado los trabajos con notable progreso, favorecido por el magní­fico verano actual; dicho Cuerpo, , obre s,r crecido, dispone de mucha gente hábil en el arte de construir caminos, como bien lo :t¡lanifiesta el C:1.adro de los trabr¡j'ls en el presente me s, que acompaño á Su Señoría, para evitar mayor difusión. Cumple agregar que el trazado definitivo de la variante se acerca yá al "Alto del Manzano," y que en fecha 24 se concluyó la r;)Cería de la expresada línea. Quede también entendido t¡uc á semejante resultado ha contribuído h reunión de todo el Cuerpo en el campo de los trabajos., la exención de comisiones y servicios mili­tares (haciéndole prestar así verdadero servicio de zapadores), y la pres­teza con que ese Ministerio atendió ;{ los urgentes gastos que mencioné en informe y telegramas anterio res. Digo de los semovientes, máquinas y herramientas que contraté en Mani7.ales con el señor D. Segismundo Escobar, á saber: cu'atro bueyes debidamente aparejados para el acarreo del balaste; veinticinco carretillas para los movimientos de tierras; diez machetés con sus cubiertas; vei.nrc hachas; veinticinco azadones; trein­ta y dos garlanchas y veinticinco zapapicos; todo lo cual, con los útiles de escritorio más indispensabl es para la Oficina de Ingeniería, está de acuerdo con la s especificaciones del respectivo contrato. Así, las herra­mientas existentes hoy día son las guc acus a el siguiente cuadro: l'OMBRÉS OBSERVACIONES . ~-------------------- ------------ ------------------------ • Machetes .......... .. Calabozos .......... . Hachas .••....... . . - Azadones .......•... Barras ........ , ..•.. 1 1 Barretone ... ··r ..•••. 1 Garla~chas ............ · 1 Zapapicos ......... .. 1 1 3 '¡ , fl 57 +5 Uno sin cubierta. Dqs Ías están componiendo. Enteramente inútil. ~~ J Me suscribo de Su· Señoría, á quien Dios guarde, obediente ser­vidor, (.J'RJSELDINO CARVAJAL; - ·-·--.... ··--· 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ ~~ p.. § u t."" 4·.., r '1 1 3·, 1.."' \ 5·.., ¡Tot'l"l República de Colombia.-. -Ejército Nacional.-S. a Dz~visió1t .. -Batallón Caro número r 1 • CAMINO DEL QUISDIO CUADRO DE LOS TRABAJOS EJECUTADOS EN EL MES DE FEBRERO DE 1897· N A TU RALEZA DE LA OBRA OBSERVACIONES Trabajadores. - _ _ _ _ . 1 . . 1 'Cunetas Ion- Cunetas IPon- Rocena. L1n1p1a. Desmonte! .• el' 1 . 1 . !Palizadas. g1~u ma es. transversa es toner . .-,----¡ -~ . 1 __ , _ _ ¡ _ _ ( El' 8 del presente se comenzar;m los trabajos del 74-. .\.·6+o 'ms.l x6o ms.l 4+3 ms. "'IO ms. ¡ 36 ms. , 1 arroyo .. Bolillos·· hacia el río '· B<1rbas •· Rocería: 98c ¡'1.30 ms.¡ ~ metros son ampliación; pnlizadas lo mismo. Limpia: en, variante. Desmonte: 283 metros en c:~mino y I6c lmetros en variante. Cunetas long: f.1lt11 , v:~rias. goo ms.l 300 ms. 100 ms. IOOIUS. • 76 1 .po ms. 250 ms.' I:t1.o'l ms. 6o nB. ¡· 1 84 . ! ' t ' 73 1 l • J07 3,86o J-460 J 793 .,.¡ ·,·;3~·~: h6 m•. • 111.30 ms. f El 8 se comenzaron trabajos ele! kiic,metro 4.0 haci; e! río" Barbas," kllom. 3.0 , en la varia.Jte. Rocería f.c ésta se concluyó el 24 del mes. Gradación en .. Barbas.•· f El 8 se dio principio . . L· a rocería. es nmpliacién; des monte y cunetas" composición. Del .; Alto del Roble' (k il. 1.0 ) hacia el arroyo .. Bolillos .. (kilómetro 2.0). ( Estaci ~moda cerca ' d río "Barbas,·' t•an la 3·" Com¡ a­t ñía. Estuvo constr·; en do Campamento. ( Estacionada en el .. Alt.o B1lilhs,'' con la I.a Com;>ñía. Se ocupó en construír camp:tmen to. Las d~s últimas com_p.1ñías Jlegar,>n el 13 al ca '11 pa­mento • Campamento de "Bolillps" (Filandia), febrero, 28 :. 1897. El Ingeniero Oficial, GRISELDINO CARVAJAL •. tlf o t-< trl --1 H.._ z ~ t:: H ...; ~ ~ N ...... "" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 272 SEOOION OIENTIFIOA TÁCTICA APLICADA NOCIONES ESPECIALES DE TACTICA (Continuación). Si la caballería catga en un terreno que le es favorable, y fa infantería se halla en orden disperso, hay dos casos que considerar, á saber: si el ataque es sobre el íi·ente 0 sobre el flanco de b po­sición. En el pri~ro las numerosas guerrillas,· tales como hoy se emplean, poseen condiciones para rechazar la caballería con su nu­trido fuego; en el segundo caso será de rigor formar prontamente el cuadro, ú por lo menos la reunión de Jos tiradores mientras que las fuerzas de sostén e dirigen á r¡oteger en segunda línea el flan­co amenazado. Adem<Ís de esto, ringase presente que toda infan­tería al ser atacada por la caballería, ti@ne absoluta necesidad de formar los cuadros, , iempre que se halle en retirada ó muy que­brantada fí ica ó moralmente, por pérdida de consideración, ex c- ~o ele fatiga, etc. . La experiencia de las últin'las guerra ha demostrado que los cuadros:pequeños producen los mismos efectos que los grandes y poseen inmejorable fuerza defensiva, atendiendo á que los escua­drone, en el momento de abordarlo, en vez de c:.1er encima, suelen abrir e l correr e por ambo lados, en razón del poco frente de las caras del cuadro y tambien por la costumbre y manía que tien<:n los caballos de no Siltar más que obst:lculos fijos, esqui van do los J11Óviles generalmente. Por último, una grande solidez entre las partes y entre los individuos, mucha serenidad y la mayor ~angre rfía para no hacer fuego hasta los momentos decisivos, son importantes condiciones que requiere la infantería par.1 constituirse en muro inquebrantable contra los jinetes. Cuando la carga rompe el cuadro ó arrolla la masa de tirado­res, el combate se hace individual y cuerpo á cuerpo: la habilidad en el manejo de las armas y la des¡reza corporal entran en juego, y pueden también alcanzar ventajas ú vender cara la derrota. I;-.:FA TERÍA CONTRA ARTILLERÍA • La artillería ha seguido la senda de la infantería en·Ios progre­sos de su movilidad maniobrera, y sobre todo en el perfecciona- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR miento de las armas de fuego: posee relativamente mayor precisión de tiro, y desde luégo muy superior alcance y fuerza destructora, si bien en cambio sólo puede dirigir sus proyectiles sobre . objetos de cierta extensión; pue de lo contrario gastaría sus municiu1es inútilmente. Consecuencia de esto es, que el co1nbate de la infantería con­tra la artillería presenta dos bases e: encialrw.:ntc Ji tiiHas, á saber: I. --La infantería se halla dentro de la zona ejit:az de la arti­llería, pero fuera de la de su fusil; esto es, en un rar!io de 8oo á 2,500 metros de las baterías. . . Este momentol tácticamente considerado, es el más crítico y peligrosó ?ara la infantería que se halla de<>p t •\ i ·ta de defensa ac­tiva contra los caiiodes, por lo que ~e ve reducida á emplear medios pa ivos contra los destructor~s efectos de los proyectiles. Dichos medios pasivos pueden e.r de la especie siguiente: 1.0 - Utilizar el terreno dentro de la zona batida por la artille­na, de modo á resguardarse con los obstáculos naturales; desenfi­lar e tle las baterías, tomando posiciones que dificulten á los artille­ros, la apreciación de las distancias; colocándose cerca de terrenos pantanoso o muy blandos, si los hubiere; doJide e huntlcn y m) estallan las granadas; no pre.,entar masas profunda al proyectil de obús, ni líneas · extensas al shrapnell; por último, verificar conti­n. uos movimiento y pequeños cambio de posición, :1 fin tle qu¿ vane á cada instante la puntería de los artilleros. 2.0 - 1\tlaniobrar bajo. el fuego tle cañón, cambiatido con fre­cuencia la direccion de 1~ marcha, y ejecutando rápidas y brusca. traslatlaciones, p ~>co perceptible desde lejo , para eng:tríar mejor la Jirección de la puntería. , Siempre que el terreno se preste á elJo, cónviene á la infante­ría tlestacar un cierto número de cazadores que, parapetados y em­boscado á distancia máxima del álcance de fusil, se propongan di~ rigir con calma y buena puntería sus tiros contra los art,iller arm?s ·que= u a Ia in­fantería ha mermado con iderablemcute ciertas ventaj<'s, ántec: inherentes á la caballería: apen:l$ si le queda hoy á esta arma una leve e peranza de triunfo cuando intenta cargar á ur a infantería intacta, sólida y di~pue~ta en buen orden para recibirla porque aún­en caso de éxito, que no e imposible en aboluto, us perdida. habrán de ser~ por lo regular superiores· á lo frutos de su pa ajera victoria. De esta consideración se desprende que la caballería, hoy como nunca,de~~ proceder 1 o perdiendo de vista estos dos principios. 1.0 Obrar por sorpresa, ó lo que es la mismo atacar" á la in­fantería sin darle tiempo para for'marse en buen orden capaz de firme resi~tencia. 2.0 Aprovechar con inteligencia los momentos en que la in­fantería abrumada y descompuesta por el fuego de fusil y cañón acusa desorden · táctico ó dislocaci·)n moraL La mayor dificultad en estos casos consiste en reconocer {,"'SOS instantes favorables para: la carga de la caballería, pues son pocos y pasan á veces con la ra­pidez del relámpago~ Amparar (·,digámoslo asr, de esos breves ffiO-" mentos y utilizarlos con rápida oportunidad, sin vacilaciones, es h:>y tanto más dift.cil c:uanto que por razón del extraordinario al-· canee de las armas de fuego, la caballería se sítua á mayores dis­tancias de fa escena· del combate, inicia sus cargas desde· más lejos y tiene que atravesar á los grandes aires la zona peligrosa de los_ pmyectiles. Rara vez,. por lo tarito1 podrán. lo'> escuadrones apreciar"" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ROLETÍI\' MILITAR 2j5 con certeza Ia acción favorable para sorprender á la infantería. Por poco que se descuiden ó erquivoquen, por un error de apreciaciSn darán lugar á que los batallones se rehagan y preparen, en cuyo caso pueden durante el largo espacio que los separa, causar tales daños á la caballería, que los escuadrones pierden la necesaria unión y so­lidez y con ellas el impulso decisivo, resultando la carga nula, ó de muy débiles efectos. En este concepto, y dadas estac; consideraciones, se deduce que la acción de la ca~allería depende muy principalmente del terreno. Si falta libre espacio á su carrera, si no puede prepararse y desplegar fuera del alcance del fusil enemigo, si se ve obligado á maniobrar, formar en }a batalla ó desfilar en columa bajo la acciGn del fuego; por último, si dentro de la zona peligro a se encuentra detenida por obstáculos que debe salvar antes de la carga ó durante algunos de sus aires preparatorios, es indudable que las pérdidas que sufra por una parte, y la desunión que se produzca en sus filas darán re ul­tados negativos en el ataque. ( G1ntinuará). ESTUDIO SOBRF: L.\S OPERACIONES DE NOCHE EN' AMPAN {Abrcv;,,d,) perbólicamente, de acuerdo co.n el pru iano B lu·­cher, que son más temibles de por . í que el mismo enemigo a qu'ien se combate. Empero. no on las palabras sino la realidad de. los hechos la que ju.,stifica los numero os movit~li.ento que los ejer-ótos han efcccuadp de noche. • ' ' ' .. II ¿Ha rxístí4o precisión alguna vez de emprender una marcha du-rrmte la npche? · Los anales de la historia militar demuestt an que las marchas ele noche no siempre se han emprendido de . buen grado, sin qu~ por ello dejemos de reconocer que los casos en que las circunstan~ cías las han exigido son, relativamente, excepcionales. Citaremos, entre otros, uno de los que tuvieron lugar en la campaña de 1814, en la cual fueron m u y fr~cuentes las marchas de noche, á causa qe la rapidez que ~e imprimió á las operaciones militares. · Bien conocida es la triste' si-tuad~n en que se encontraban los Marisca les Mortier y Marm~n t en Marzo de 1 814, des.pués de la derrota de la Fére-Champenoi e: contando e casamente con 12,000 hombres, habían ido á situarse, al abandonar á Sezanne, detrás del , desfiladero de Eternay'. De improviso, los aliados se pre entan á su vista con fuerzas muy SlJ.perior'es á las suyas, y empiezan á adoptai. las disposiciones necesarias para cmprende_r el ataque. L?s Marisca..-'. le., al ver amenazada la ' retaguardia de sus fl:ierzas, al propio tiF.m- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ROLETÍ . MILITAR 2 7í po que el enemigo, que ocupaba á Montemirail, amenazaba el frente del ala derecha, decidieron continuar el movimiento de reti­rada que habían iniciado yá sobre la Ferté-Gaucher; mas al llegar á la población, encontrarvn al ejército contrario posesionado del Gran I\1ori'n, batíendo el camino con su numerosa artillería. }i:n­fre tanto había sobrevenido la noche. Mientras Mortier intentaba abrirse paso rompiendo el círcu1o de hierro que le oprimía, Mar­mont, con un puñado de hombres, oponía una vigorosa resistencia en el desfiladero de Montils á un cuerpo bábaro que le perseguía tenazmente; consiguiendo de este modo obtener el tiempo necesa­rio para que e efectuase la retirada del grueso del ejército. El mal estado del camino aumentaba las dificultades naturales que ofrecen esta clase de movimientos, y el que nos ocupa se llevaba á cabo con suma lentitud. En estos momentos, el Duque de 1 révise, que mar­chaba á vanguardia, avisó á Marmont que, en vez de seguir el ca­t; nir·o de Coulomiers, iba á torcer á la izquierda tomando campo á ravés para llegar á Provins. Es verdad que este movimiento alejó al ejército francés de la dirección que de preferencia debiera haber seguido para llegar á Marme entre Lagnes y Meaux; que mien­tras se efectuaba, las tropas, y especialmente Jos dos Mariscales que las mandaban, pasaron ratos de indecible angust:ia; pero no es me­nos cierto que su realización les permitió salir de la difícil ;itua­ción en que se hallaban, sin . er hostilizados por el enemigo. Al amanecer llegaron á Provins sin haber experimentado más pérdida gue ~a de a~gul)o cajone . * La campaña de Ru. ia en r8r2 ofrece. dos ejemplo ~ar.acte:­rísticos de marchas de noche, realizadas en situaciones más de es­peradas aún que la que acabamos de de cribir. Notorio es el extremo á que se hallaba reducido el ejército f-rancés á la salida de Smolensk. El General ruso Kutusof se había • limitado á flanquear el a1a derecha hasta Krasnoé, retirándose por escalones desde Moskow. Al dejar pasar á Napoleón, lo hizo im­pulsado por la idea de oponerse á la marcha del resto de las fuerzas.., á cuyó efecto fue á colocarse entre Smolensk y Orscha, ocupando el puente de Krasnoé, sobre el río Lossmina, afluente del Dnieper. El cuerpo del ejército mandado por el Príncipe Eugenio, re­duciW> á ~o ~ r 2,ooo hombres, de los cuales tan sólo 5 ó 6,ooo ·e };lallaban en estado de llevar las armas, se encontró cern·ado el paso. En vano intentó fr:anquearlo el General D'Ornam por medio de una brillante cargé:J. de caballería; en vano t4n;1bién la división Brous-ier quiso á ~u \'ez romper la muralla de. fuego que oponían 30,000. ~usos; ambos fu<;i;on h,<;>rrorosamente ametrallados. ~ Memorias del Mariscal Marmont. Duque de Ragusa. (C~ntmuará}". Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. HOLE rÍN MILITAR LA VOZ DE UN VETERANO Qué bien dijo aquel que afirmó que "á otros tiempos otra.· costumbres." Esta sentencia es aplicable á lo que pasa en cuanto á moralidad, disciplina y cultura en general del Ejército colombiano. No puede menos de mirarse con suma complacencia el hecho de que los soldados no sean yá entre nosotros agentes esquivos á sus superiores é incapaces del estudio y del raciocinio. Mediante la labor persistente que de algunos años á esta parte se ha establecido en la enseñanza civil de la tropa, se ha logrado despertar en el áni­mo de los soldado la noble emulación de ilustrarse y el buen propó­sito de que pretendan distinguirse, no sólo como veteranos, sino por las prendas morales que hacen recomendable á todo ciudadano. La siguiente manifestación que hemos recibido, dirigida á Su Seiíoría el Ministro de Guerra, y que debidamente ag¡adccemos á su t;tutor en la parte que nos corresponde, es una muestra perentoria de la exac­titud de nuestras afirmaciones. "El Sargento 2.° FínoLO. MoNTA~Ez N., pertenecimte al Batallón V ALENCEY número 20, A Su Señoría el Ministro de Gucrra.-Bogotá. Con el previo permiso del señor Comandante de la Compañía á que pertenezco, y á nombre de todos los individuos que forma­mos ésta, damos el más sincero, agradecimiento por la redacción del BoLETÍN l\1ILITAR, del cual es Redactor el muy distinguido Comandante D, Alejandro Posada, quien hace algunos días ocupó puesto de 2,0 Jefe en el Batallón Bolívar número 3. 0 , y de quien tenemos imperecederos recuerdos. Nosotros nos congratulamos al \'er que el Gobierno Nacional le ha dado el impulso necesario al práctico y veterano ingeniero para la ejecución de sus buenos y científicos trabajos, que son y serán, órgano y conjunto principal para el verdadero arte de la guerra. Su Señoría y el respetado Jefe me permitiréis el que llame la atención de mis compañeros para indicarles la utilidad que nos proporciona el mencionado BoLETÍN, el cual nos presenta en la plena luz todos los conocimientos necesarios p>ara la defensa en caso de tocarnos la suerte de una nueva rebelión, Esta lectura se apode­ra, con sagacidad, del espíritu del wldado, y día en día va adqui­riendo nuevos co11ocimientos, de donde se contará dentro de muy poco tiempo con todos los c,onocimientos que requiere el timbre del Ejército. Guarniciún de Riohacha, Marzo de 189¡. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OLETÍN MILITA!t 279 EN EL EJERCITO El día 29 del mes pasado fallecí"' repenti'namente en la ciudad Je Neiva el seiíor Coronel D. Mi¡.;uel Forero U., m"litar pundo­noroso, estricto y fiel en el cumplimiento de sus Jebetes: encari­ñado dd idE'al de Patria, que e· el móvil más genero o, firme y evi­dente para consagrar en servicio de ella los esfuerzos y desvelos de la carrera del soldado. El Coronel Forero U. baja á la tumba en edad temprana; había apenas cumplido cuarenta y do años de edád. Tomó parte en las campañas de r876 y r885 y en la del afio antepasado. Deja una e posa que ~abrá siempre conservar en el fondo de su pecho el grato é inolvidable recuerdo de su fiel y amante com­pañero, y que, con su hermano D. Reinaldo Fotero, llorarán la pérdida del que les precedió en 1 camino de ultratumba. Por Decreto de 20 de Marzo próximo pasado reconoció el Po­der Ejecutivo al seno~· Fernando Falla L. el empleo de Coronel
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año I N. 17

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