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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

Por: | Fecha: 16/01/1899

ANO 11 Bogotá, Enero I 6 de I 899 NUM. 82 ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO __ ,.. ___ _ Fundador, ALEJANDRO POSADA Son colabm·adoTe,fJ natos de este peridóico todos los Jefes y Ojiciale.~ del Ejército de la República. MINISTERIO DE GUERRA -- ·~· -- DECRETO NUMERO 347 DE r898 (17 DE DICIEMBRE) por el e ual se hacen varios nombramientos para la guarnici6n del Sur del Cauca El Presidente de la República DECRETA: Art. r. 0 Nómbrase Jefe de Ja frontera del Sur al Ge­neral de División Lucio Velasco. Art. 2.0 Llán1anse al servicio activo al Sargento Mayor Rómulo Aragón y al Capitán Ramón A. Soto R., y dc:stí­nasele::> como Ayudantes del Jefe de la frontera del Sur. Art. 3.0 Nómbrase al Coronel Alejandro OEintero Jefe del Batallón Cazadores El Sargento Mayor Francisco de P. Mejía continuará como 2. 0 Jefe del mismo. Art. 4.0 Los Oficiales de Ia 3: y 4: Uompañía de dicho Cuerpo, serán los siguientes : 3.• COMPAÑfA--Con1andante, el Sargento Mayor Lu­cas Sánchez; Teniente, José E. Villaquirán; Subteniente, Luis María Valdés; Subteniente, Dionisio M. Páez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLt:TiN M:ILl'l'.A.R 4: COMPAÑfA-Con1andante, Sargento Mayor Isaac Guevara; Teniente, Pedro Antonio Rodríguez ; Subte­niente, Rafael Villaquirán ; Subteniente, Juan de Dios Bo­hórquez. Comuníquese y publíq u ese. Dado en Bogotá, á I 7 de Diciembre de I 898. Por ddegación del . Excelentísimo Señor Presidente de la República, el Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DECRETO NUMERO 348 DE 1898 (17 DE DICIEMBRI!) por el cual se hacen varios nombramientos El Presidente de la República DECRETA: Art. 1.0 Nómbrase al Coronel Luis Morales Berti Primer Ayudante general del Estado Mayor de la 3: Divi­sión, en el puesto creado por Decreto de 2 8 de Noviembre último. Art. 2.0 Llán1ase al servicio activo al Sargento Ma­yor Ramón Pereira Chaves, y destínasele á la Comandan­cia en Jefe del Ejército como 2. 0 Ayudante General, en la vacante que allí existe. Art. 3.0 Hácense Jos siguientes cambios de Jefes de cuerpos : el Coronel Marcos E. Soto, Jefe del Batallón Sucre, pasará al Ur ·daneta, en reemplazo del Coronel Ale­jandro Quintero, que fue destinado al Cúzadores; el Co­ronel Pedro Sicard Briceño, Jefe del Batallón B árbula, pasará al Sucre, y el Coronel Luis Fernando García, Jefe del Nariño, pasará. al Bárbula. Art. 4· 0 Destínase al Coronel Anton1o Gómez R., Primer Ayudante General de la Comandancia en Jefe del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 363 Ejérctto, como Jefe del Batallón Nariño, en vez del Coro­nel García. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 7 de Diciembre de 1 8 9 8. Por delegación del Excelentísimo Señor Presidente, el Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOl.lNA DECRETO NÚMERO 367 DE 1899 (4 DE ENERO) por el cual se hace una promoción y se restablece la Comandancia Mi­litar del litoral del Pacífico El Presidente de la República DECRETA: Art. 1. 0 Promuévese al General Clímaco Silva del puesto de Comandante general de Ja 4 ... División, al de Comandante genera] de la J.\ que se halJa acantonada en Santander, en reen1plazo del General Ramón GonzáJez Va­lencia, quien por n1otivo de grave enfern1edad se ha vis­to obligado á separarse del mando. Art. 2. 0 Por razones de orden público, y para ]a ma­yor vigilancia del litoral del Pacífico, restabJécese Ja Co­mandancia Militar de ese litora.l, y nómbrase Comandante d~ . ella al General Ramón UJloa, á quien se llama al ser­vtcto. § El expresFtdo Comandante }\11 ilitar tendrá mando en la Cañonera Boyacá, y la~ demás facultades de que es­tuvo investido en anterior ocasión. Comuníquese y pub1íquese. Dado en Anapoima, á 4 de Enero de I 899. MANUEL A . SANCLEMENTE El Subsecretario de Guerra, encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 364 BOLETÍN MILIT A.R DECRETO NÚMERO 368 DE 1899 (5 DE ENERO) por el cual se: hacen dos nombramientos El Presidente de la República DECRETA : Art. I. o Llámase al servicio activo al General Diego A. de Castro, y nómbrasele en propiedad Comandante del vapor de guerrí.l Hércules, con destino á la vigilancia del río Magdalena y con dependencia de la Comandancia ge­neral de la 2. a Di visión. Art. 2. o Habiendo sido nombrado el General Lucio Velasco Jefe de la frontera del Sur, promuévese en pro­piedad, en ~u reemplazo, al puesto de Comandante general de la 2. a División, al General Francisco J. Palacio, quien viene desempeñando tal cargo accidentaln1ente, en su carác­ter de Superintendente general de las fuerzas del Atlántico. Comuníquese y publíquese. Da.do en Anapoima, á 5 de Enero de I 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 7 de Enero de I 8 9 9. El Subsecretario, encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA DECRETO NUMERO 370 DE 1899 (7 DE ENERO) por el cual se hacen varios nombramientos El Presidente. de la República DECRETA: Art. 1. 0 Nómbra.::e al General de División Belisario Losada, Comandante Militar de Panamá. Art. 2. 0 En reemplazo del General Losada, nómbrase Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET fN MILIT .AR 365 Inspector de la 4·a División del Ejército al General Francis­co Cucalón, á quien se llama al servicio activo. Art. 3. 0 Nómbrase Auditor de Guerra de la Coman­dancia Militar de Panamá al Coronel Ricardo Pizarra. Art. 4.0 Llámase al servicio activo al Teniente Coro­nel Joaquín Caicedo Albán, y destínasele á la expresada Comandancia Militar del Istmo, con1o Ayudante general, en reemplazo del Coronel Pizarra, promovido al puesto de Auditor. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 7 de Enero de r 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUÍN DECRETO NUMERO 371 DE 1899 (7 DE ENERO) por el cual se concede una autorización El Presidente de la República CONSIDERANDO: !.0 OEe el Decreto número 14 de 23 de Agosto ú1- tinlo, "reorgánico del Ejército," dispuso que la jurisdic­ción de la 4·a División comprendiese Jos Departamentos de Antioquia y Cauca; y 2. o OEe más tarde, por Decreto ejecutivo de fecha 16 de Dicien1bre último, se creó la Jefatura de la frontera del Sur, con jurisdicción especial en las Provincias de Pasto, Túquerres, Obando y Núñez (Departan1ento del Cauca), DECRETA: Artículo único. Facúltase al Comandante general de la 4.• División para trasladar el Cuartel General Divisio­- nario al lugar que á su juicio juzgue más aparente para atender mejor á la vigilancia y al servicio de la extensa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 366 DOLETÍN MILITAR línea de guarniciones de . su dependencia, y que sea centro más adt:!cuado del nuevo territorio de su jurisdicción. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoin1a, á 7 de Enero de 1899. M<\NUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN DECRETO NÚMERO 372 DE r 899 (7 DE ENERO) por el cual se el e va á Batalló n e l m e dio f/ alencey, se dispone organizar un Cuerpo en el Sur de Santan.ier y se hacen varios nombramient os El Presidente de la República CON IDERANDO: 1.0 ~te el Gobernador del Departamento del Mag­dalena ha manifestado g ue el medio Batallón Valenay, con la organización que ho}' tiene, es insuficiente para atender á la vigilancia y conservación del orden en dicho Departa­mento, pues escasan1ente hace el servicio de plaza en Santa Marta y Riohacha, dejando además desguarnecidos puntos de importancia como San Juan de Córdoba y otros; 2. o OEe en el Departan1ento de Santander es indis­pensable acantonar un Cuerpo, con residencia en la plaza del Socorro, cabecera de Dtstrito Judicial y centro de las Provincias del Sur, que á la vez que sirva para custodiar ]a cárcel del Distrito en donde residen, según informes, cerca de doscientos criminales, sirva también para el fácil relevo de las escoJ tas de correos que se dirigen al Norte, y para atender mejor á la vigilancia en las importantes Provincias del Socorro, Vélez, Galán, Guanentá y Chara1á, DECRETA: Art. 1 .o Elévase á Batallón de cuatro Compañías el medio Batallón Valencey número 12. Art. 2.0 Organízase en el Socorro el Batallón Bolívar número 21, compuesto también de cuatro Compañías, con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 367 el contingente que suministrará al efecto el Gobernador del Departamento de Santander. Dicho Cuerpo dependerá de la 3 ... División del Ejército. Art. J. 0 El Coronel Pedro Sicard Briceño, n:::>mbrado Jefe del Batallón Sucre, será el prin1er Jefe del Batallón Bolívar, y segundo el Sargento Mayor Martín Antía, que ocupa el misn1o puesto en el Urdaneta. Art. 4· o Promuévese al Teniente Coronel Simón Cha­cón, segundo Jefe del Batallón Sucre, al puesto de primer Jefe del l/alencey, y nómbrase en su reen1plazo al de igual grado Víctor D. Rodríguez, á q u ~ en se llan1a al servicio. § Por decreto separado se nombrará la oficialidad del Batallón Bolívar y de las nuevas Con1pañías del f/alencey. Comuníquese y publí.¡uese. Dado tn Anapoima, á 7 de Enero de 1 8 99· MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de I 899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUÍN DECRETO NUMERO 314 DE 1899 (9 DE ENERO) por el cual se revoca un nombramiento militar El Presidente de la República CONSIDERANDO : 1.0 OEe el Coronel Benjan1ín Silva fue nombrado Pri­mer Ayudante general del Estado Mayor de Ja 2.• Divi­sión, por Decreto número 206 de 5 de Octubre del año próxin1o pasad o ; 2. 0 OEe el Adn1inistrador de Hacienda nacional del Circuito de Buga ha informado al Despacho de Guerra que desde mediados del n1es de Noviembre último cubrió al expresado Coronel Sil va el pasaporte que le fue expedi­do para trasladarse á BarranquiJia, lugar de la residencia del Estado Mayor arriba expresado ; 3. 0 ~e la Resolución del Ministerio de Guerra, nú­mero 91, de 29 de Septiembre de 1896, que señala térmi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 368 BOLE'l'ÍN MILI'l'AR · no para la marcha de los n1ilitares, dispone "que tr do Ge­neral, Jefe, Oficial ó empleado adn1inistrativo del l·jército que en tiempo de paz sea destinado á servir en algún pun­to de la República y no se pusiere en marcha á ocupar su puesto cinco días después de haber recibido el nombra­nliento, quedará destitwdo del destino, obligado á reem­bolsar los fondos que haya recibido para emprender la marcha, y no será llamado de nuevo al servicio en los doce meses siguientes á aquel en que haya ocurrido la omisión de la marcha" ; 4· 0 OEe la Resolución citada sólo exceptúa de la an­terior obligación á los Generales, Jefes, Oficiales ó emplea­dos administrativos del Ejército que por enfermedad com­probada ó por falta de pago oportuno de los respectivos auxilios de marcha, no puedan ponerse en can1ino dentro de los términos ya señalados, debiendo dar aviso al Go­bierno oportunamente, y con los comprobantes necesarios, del impedin1ento que mediare, para que se provea lo con­veniente; y 5 .o ~e el Coronel Benjamín Silva no se encuentra en ninguno de los dos casos anteriores expresados, puesto que no ha comprobado que esté enfermo ; al contrario, ha llegarlo á esta capital en perfecto estado de salud ; ni tam­poco se le ha dejado de cubrir el valor del pasaporte, como se deduce del aviso del respectivo Adn1inistrador de Ha­cienda, DECRETA: Artículo único. Revócase el nombran1iento hecho por Decreto número 206, de 5 de Octubre del año pasado, en el Coronel Benjamín Silva, para Prin1er Ayudante Gene­ral del Estado Mayor de la 2: División, por no haberse presentado hasta hoy á desen1peñarlo, después de más de noventa días de non1brado. Con1uníquese y publíquese. Dado en Anapojma, á 9 de Enero de r 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, r 1 de Enero de r 899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UOLETÍN MlLI'fA R 369 DILIGENCIA DE VISITA PRACTICADA EN EL PARQUE DE ESTA CIUDAD POR 'EL DIRECTOR DE LA CONTA­BILIDAD G&NERAL, CORRESPONDIENTE AL Mh"S DB DICIEMBRE ULTIMO En la ciudad de Bogotá, á once de Enero de mil ochocientos no­venta y nueve, presente el señor Director de la Contabilidad General en la Oficina del Parque general, procedió á practicar la visita mensual que ordena la ley. Al efecto, le fueron presentados los libros, compro­bantes y cuadro de material correspondientes á la cuenta del mes de Diciembre próximo pa:.ado, y examinados que fueron, se hallaron con­formes con el Decreto orgánico de Parques, sin dar lugar á observación alguna, por lo cual fue puesto el Visto Bueno á los cuadros del mate­rial. Habiéndole presentado también los libros Registro diario y el de Cuentas de especies para el presente bienio de mil ochocientos noven­ta y nueve y mil novecientos, los cuales fueron rubricados por el mis­mo señor Director de la Contabilidad General y el Guardaparq u e, se dio por terminada la presente diligencia, que firman los empleados que en ella intervinieron. El Guardaparque general, TOMÁS GROOT El Director de la Contabilidad general, ENRIQUE RAMOS RUIZ INSTRUCCION DEL SOLDADO DE lNFANTERIA ALEMAN SOBRE EL TERRENO (1) Los reglamentos alemanes, cualquiera que sea el arma á que se refieran, están caracterizados por la ausencia de toda prescrip­ción absoluta. Si definen, con una precisión que no admite ningún género de distingos en la interpretación, lapo ición del soldado en la fila, la formación de las unidades en orden cerrado, etc., en cambio no imponen método alguno para llegar al resultado. Más amplios aún en lo que concierne al orden disperso y á las maniobras en diversos terrenos, se limitan en estos casos á dar indicaciones ge­nerales, y á exponer principios para la instrucción de la tropa en el combate. Partiendo de esta regla general, el reglamento de infantería, después de haber explicado en una primera parte, titulada Es­cuda, los movimientos individuales y las formaciones sobre el cam­po de ejercicios, sienta como principio fundamental de la segunda, ( 1) De la Revue Milita ir e de l' étrarJger. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 370 DOLETÍN MILIT A.R titulada Combate, que la iniciativa es factor importante del éxito de la guerra, y que el objetivo de la educación militar ha de ser desarrollar en todos la energía, el ardimiento, serenidad en el jui­cio y rapidez en las decisiones. ¿Cómo debe llevarse á cabo esa educación individual, que asegura la cohesión de la tropa, su solidez, al propio tiempo que la obediencia á la voluntad del Jefe? El reglamento no indica nin­gún medio, y hasta prohibe intentar su reglamentación. La orden del Gabinete, de 1.0 de Septiembre de 1888, es ter­minante por lo que á esto respecta: "Toda adición escrita ó verbal que tienda á obtener mayor uniformidad exterior, ó moti­vada por cualquier otra causa, queda prohibida. La latitud dejada á propósito en la aplicación y marcha de la instrucción no debe restringirse." En estas condiciones, el único medio de darse cuenta del modo como los comandantes de Companía conciben la progre­sión de la instrucción de sus soldados, es estudiar los trabajos pu­blicados por los Oficiales que exponen el empleo del tiempo, tal como ellos lo han distribuído ó como la experiencia les ha ense­ñado á distribuírlo para la tropa colocada á sus órdenes. Un trabajo de esta naturaleza, publkado en Berlín con el título de Instrucción d el recluta de infantería en terreno variado, merece llamar la atención por la sencillez del método, y el lógico criterio que denota ; á continuación estudiaremos sus rasgos principales. Según dicho trabajo, la instrucci6n del recluta sobre el terre­no requiere diez semanas á razón de dos ejercicios por semana. Debe empezar desde la segunda semana después de la inscripción de los reclutas. Antes de que se incorpore al Cuerpo el contingente, los ins­tructores ejecutarán por sí ntismos la serie completa de los ejer­cicios progresivos. La instrucción empieza por una sección preparatoria, á la cual los reclutas asisten como expectadores, á un ejercicio de com­bate ejecutado por soldados veteranos. La elección del terreno para e~te primer ejercicio 110 es indiferente, es necesario que el defensor encuentre en él lugares cubiertos con un campo de tiro de 8oo metros como máximo, y, además, que el atacante tenga medio de tomar distintas posiciones en la zona batida por los fue gos de la defensa. Se reúnen, para este ejercicio, dos Compañías en una sola, y los soldados se proveen de cartucho sin bala, á fin de dar á la ac­ción el mayor grado de realismo posible. El partido de la defensa coloca algunos centinelas y destaca una ó dos patrullas á cuyo encuentro marchan las avanzadas del atacante . .l\llientras se cambian algunos dis aros, el director del ejer- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 371 cicio hace observar á los soldados los puntos en donde podrían hallar p. otección los centinelas y las patrullas, las condiciones en que mejor podrían col-.>carse para tirar, etc., etc. El ataque empieza luégo; los instructores indican el por qué del orden disperso, lo relativo al modo de reforzar la línea de ti­radores y de extenderla; las variaciones en la intensidad del fuego y los avances rápidos sucesivos. El director del ejercicio da sus órdenes para que, en el mo­mento del asalto, la posición esté sensiblemente desguarnecida, á fin de hacer comprender á los soldados que, si el ataque ha tenido éxito, ha sido debido á la eficacia de los fuegos, y no á causa de la forma dada á la ofensiva. El ejercicio termina por el envío de patrullas encargadas de perseguir, con el fuego, al enemigo que se bate en retirada. A partir de la tercera semana, el recluta toma parte activa en los ejercicios. Desde entonces, todos los Pjercicios tienden á conse­guir la instrucción respecto á cuatro asuntos diferentes. r. 0 La utilización del terreno. 2. 0 El empleo del alza y las reglas de tiro. 1· 0 La distinción de los objetivos. 4.0 La apreciación de las distancias. (Concluirá en el próximo número) • • • LECTURAS DE HISTORIA PATRIA PUN1'0S PRINCIPALES DE LA VIDA. PÚBLICA DEL LIBERTADOR (Véanse los números 52, 53, 54, 55, 56, 57 1 58, 59, 6o, 6z, 63. 64, 65 y 70) XXII La prueba mejor dd talento político de Bolívar consiste en haber ideado la creación de un gran Estado compuesto de los territorios de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, pensamiento que logró ver felizmente realizado el 17 de Diciembre de 1819, fecha en que el Con­greso de Angostura lo aprobó por unanimidad. Pocos días antes, en el recinto de aquella augusta Corporación, se dejó oír la voz elocuente y cuasi profética de Bolívar, quien, haciendo justicia á los hijos del suelo de aquende el Táchira, exclamó: "El pueblo de la Nueva Granada se ha mostrado digno de ser libre. Su eficaz cooperacíón reparó nuestras pérdidas y aumentó nues­tra fuerza .••• "Los granadinos están íntimamente penetrados de la inmensa ven­taja que resulta á uno y á otro pueblo de la creación de una nueva República, compuesta de estas dos naciones. La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas ; es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de la América del Sur." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 372 BOLE'l'ÍN MILI'l'AR Por la ley fundamental de Colombia, que el Libertador sancionó lleno de júbilo, se decretó la unid o~ d de la República, compuesta de la Capitanía general de Venezuela y del Vireinato del Nuevo Reino de Gra:- ada. En cada una de las tres grandes porciones de territorio en que q ucdaba divtdido el nuevo Estado, Venezuela, Cundinamarca y Quito, gobernaría un Vicepresidente nombrado por el Congreso. X XIII El 2 7 de N oviembrc de 1 8zc se verificó en el pequeño pueblo de Santa Ana-situado á la mitad del camino cutre Trujillo y Carache­la memorable enrrevista del Jefe español Morillo y Bolívar. Un día antes se había firmado por los comisionados de ambos ejér­citos el tratado de regularización de la guerra y el de un armisticio que debía durar seis meses. Fue Morillo el iniciador de esta medida, que dejaba entrever un término á la guerra. La entrevista de Jos dos denodados Jefes tenía que ser memorable por más de un motivo. M oralmente ella implicaba ya, por parte del Jefe español, una es pecie de reconocimiento del derecho, ó siquiera fuese del triunfo, de las armas patriotas acaudilladas por el Libertador. Fue l'Vlorillo el primero ~ue llegó al pueblo de Santa Ana acompañado de varios Jefes y edecanes suyos, de los cuales destinó cuatro para que se adelantasen á esperar y recibir á Bolívar, y luégo él mismo, después de ordenar que se di pusiese lo conveniente para alojar y atender debi­damente á sus contrarios, salió á re·cibir al Libertador á las afueras de la población. Cuando se avistaron los dos Jefes, ambos echaron pie á tierra, abra­zándose con las m<{s cordiales m u es tras de recíproca cortesía. Es fama que Bolívar en aquel día supo cautivar á Mo::-illo y á sus acompañantes con la diestra elocuencia d~ su verbo; se expresó con la vehemencia que le era habitual y con la rara sagacidad de su espíritu, que sabía ya imponerse y dominar en dondequiera, lo que arrancó aplau­sos á sus contrarios. En la mesa brindó por tocios los hombres "dignos, por los que, al través de males horrorosos, defendían y so s tenían la libertad; por aque­llos que habían muerto gloriosamente en defensa de su patria ó de su go- . . bierno; por los heridos de uno y de otro ejército." Admírese el talento de aquel hombre irresistible, que desde los al­bores de nuestra existencia política, supo formar el ejército en los mol­des firmes é inamovibles de amor á la patria, de dignidad personal y de respeto por la justicia. Ya se ve que si algo estable, puro y libre de bajezas, conservamos en la azarosa 1 ucha de la República, lo deb ~ mos también al Libertador de cinco naciones, que supo con su genio y su hidalguía engrandecer la carrera militar. A tal punto llegó la elocuencia nativa de Bolívar, que el mismo Morillo, seducido por la palabra persuasiva de su grandioso rival, pro­puso que en el mismo punto en donde en ese día ~e habían abrazado, se levantase una pirámide que, teniendo en su base · inscritos los nombres de los que habían firmado el tratado de regularización de la guerra, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 373 transmitiese á la posteridad tan grato recuerdo. El Libertador y el mis­mo Morillo condujeron personalmente al sitio indicado una piedra an­gular, que fijaron allí como base del proyectado monumento, y parados sobre ella, se abrazaron de nuevo. ( 1) Bolívar permaneció con l\1orillo hasta el siguiente día por la ma­fiana (28 de Noviembre de 1 8zo), y entonces se separaron. Ese mismo día escribió e! General Moril1o á su amigo Pino una carta, en la que refería el hecho que dejamos apuntado, y entre otras frases lisonjeras para el patriotismo de los hijos de Colombia, decía: "Bolívar vino solo con sus oficiales, entregado á la buena fe y á la amistad, y yo hice retirar inmediatamente una pequefia escolta que me acompafiaba. No puede us ted ni nadie persuadirse de lo interesante que fue esta entrevista, ni de la cordialidad y amor que reinó en ella." (Continuará) BOLIVAR ORADOR MILITAR (Continuación) Por las mismas razones nos parecen nat~lrales y propias de la situ,ción la respuesta de Mario a \ :>retor de Utica, que le intima­ba partir: "Di á tu amo que viste á Mario fugitivo sentado en Jas ruinas de Cartago "; y la de Pompeyo, á quien hablaban de las vic­torias de César: "En cualquiera parte de 1 talia en que yo dé con el pie, brotarán legiones"; y la exclamación de Camilo cuando halló á los Senadores pesando el rescate de Roma al caudillo galo: "El hierro y no el oro debe rescatar á los romanos." En ocasiones una de estas frases es el arranque de una supre­ma resolución. Bolívar, en medio de la batalla de San Mateo, vien­do que la balanza de la victOria se inclinaba á sus contrarios, echa pie á tierra, manda desensillar su caballo, y grita á sus soldados : "¡Aquí, aquí moriré el primero!" palabras que recuerdan las de Si la, quien, para detener las huestes que huían, dijo arrebatando una bandera: "Es glorioso para mí morir aquf. Si os pregunt
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

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Por: | Fecha: 21/12/1898

ANO 11 Bogotá, Diciembre ~ 1 de 1898 NUM. 8o ORGANO DEL MJ:NISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---·--- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores 7Jatos dente periódico todos los Jefes y Oficiales tU! Ejército de la República MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NÚMERO 276 DE 1898 (17 DE NOVIEMBRE) por el cual ae eleva el efectivo le~11l del Batallón l. 0 de Artillería El Presidente de la República CONSIDERANDO: 1.0 Qye el D .... creto nún1ero 14 de 23 de Agosto de I 898, reorgánico del Ejército, asigna sólo 86 plazas á cada batería del Batallón 1. 0 de /lrtillería ; 2. 0 ~e conforme al artículo 14 del Código Militar, corresponde á cada batería de Artillería un efectivo de I 2 3 individuos de tropa; y 3· o Que á la plana n1ayor de un Batallón de Artille­ría corresponden I I individuos de tropa, de acuerdo con el artículo I 20 del citado Código, DECRETA: Artículo único. El Batallón I. o de Artillería constará en lo sucesivo de seis baterías con I 23 plazas cada una y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 330 BOLETÍN MILITAR once individuos de tropa de plana mayor, ó sea un total de 7 49 plazas. § ~eda reformado en estos términos el § I. 0 del ar­tículo 6.• del Decreto nún1ero 14 de 23 de Agosto de 1898, reorgánico del Ejército. Con1uníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 17 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, Noviembre I 8 de I 898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLIN A DECRE'l'O NÚMERO 277 DE 1898 (18 DE NOVIEMBRE) qu·.! señala la m anera como deb e practi car las visita s d e guarnitión el Inspector de la +·· División, y fija el luga r de su r es id encia El Presidente de fa R epública CONSIDERANDO; ~e el Decreto nún1ero 14, de 23 de Agosto últin1o reorgá.nico del Ejército, dispuso que Ja jurisdicción de Ja 4·· División comprendiese los Departamentos del Cauca y Antioquia; ~e el único Inspector señalado por dicho Decreto para esa División, ~iene que practicar, conforme al artí­culo I.0 del Decreto número 202 de r.9 de Junio de l896, visitas trimestrales en las fuerzas pertenecientes á la Di­visión, las cuales están situadas en Medellín, Manizales, Buga, Cali, Popayán y Pasto; ~e por causa de Ja larga extensión del territorio, no le es posible al Inspector practicar cada tres n1eses visitas en aquellas guarniciones, á tiempo que el plan de estrechas econon1Ías, introducido por la presente Adn1inistración, im­pide aun1entar el nún1ero de Inspectores militares; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 331 ~e la extensa línea de guarniciones que correspon­de al Inspector recorrer cada tres meses, da lugar á valio­sas erogaciones con la liquidación de los pasaportes que á tal empleado y al Ayudante-Secretario habrían de expe­dírseles, DECRETA : Artículo único. El Inspector de la 4.~ División vtst tará cada seis meses todas las guarniciones de su dependen­cia, y tendrá 5U residencia en Buga, que es centro del te­rritorio de su jurisdicción. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á I 8 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 20 de Noviembre de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DERETO NÚMERO 28o DE 1898 (24 DE NOVIEMBRE) por el cual ae eleva el Batallón Bomboná á cinco Compañías El Presidente de la República CONSIDERANDO : OEe las cuatro Compañías que componen el Batallón Bomboná son insuficientes para atender á la vigilancia de la frontera de Venezuela, sin perjuicio del buen servicio de la guarnición de Chinácota y Cúcuta, en donde se encuen­tra acantonado el citado Cuerpo, DECRETA: Artículo único. Procédase á elevar á cmco Campa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 332 BOLETÍN MILITAR ñías el Batallón Bomboná, con el contingente que suminis­tre al efecto el Gobernador de Santander. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 24 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 26 de Noviembre de l898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLlNA DECRETO NUMERO 281 DE 1898 (25 DE NOVIEMBRE) sobre persona l de los buques de guerra El Presidente de la República Teniendo en cuenta que, según el concepto del Co­mandante general de la 2.a División, es necesario conser­var los segundos Ingenieros de las cañoneras La Popa y Boyacá, y, en vez del prin1er Con1andante del vapor de guerra Hércules, restablecer al Capitán del mismo, DECRETA: Art. 1. o Restablécese en sus puestos á Jos segundos Ingenieros de las cañoneras La Popa y B o y acá ; Art. 2. 0 En vez del primer Comandante del vapor de guerra Hércules continuará funcionando el Capitán, primer Práctico. §. Q.8edan reformados en estos térn1inos los Decre­tos de 12 y 15 del n1es en curso, por los cuales se hicieron algunas supresiones en el ramo de guerra y se redujo el personal del vapor Hércules. Comuníquese y publíq u ese. Dado en Anapo~ma, á 25 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 28 de Noviembre de 1898. El Ministro ¿e Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN KILITAR 333 DECRETO NÚMERO 283 DE 1898 (28 DE NOVIEMBRE) por el cual ae dispone que en el Estado Mayor de la 3·' y 4! División haya na Ayudante general de la clase de Teniente Coronel ó Coronel El Presidente de la República CONSIDERANDO: I.0 ~e el artículo 161 del Código Militar dispone que el Jefe de Estado Mayor de una División tendrá por subalternos un primero y un segundo Ayudante general ; 2. 0 ~e tal como están organizados hoy los Esta­dos M ay ores de la 3.' y 4.~ División del Ejército, ~e rompe la sucesión de n1ando, pues no hay quien reemplace al Jefe de Estado Mayor cuando éste falte por cualquier motivo, DECRETA: Artículo único. En lo sucesivo habrá en el Estado Ma­yor de la 3·" División y en el de la 4: un Ayudante gene­ral, que será de la clase de Corond ó de Teniente Coronel. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 28 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 30 de Noviembre de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 334 BOLETÍN MILITAR (19 DE NOVIEMBRE) por el cual se hace una promoción El Presidente de la República DECRETA : Artículo único. Promuévese al General Antonio Araú­jo L. del puesto de Ayudante general del Superintendente general de las fuerzas del Atlántico, al de Ayudante gene­ral del Cuartel general de la 2.a División, con destino á prestar sus servicios en Cartagena como Jt>fe militar de allí, auxiliar del Comandante general divisionario. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 29 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, Diciembre 2 de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DE LA ARTILLERIA DE CAMPAÑA EN COMBINACIÓN CON LAS OTRAS ARMAS (Conclusión) En el primer caso, á dos objetos especiales tiene que dedicarse exclusivamente la artillería de la defensa, que son: las baterías enemigas y las columnas de ataque, desde que éste se inicia hasta que sean rechazadas aquéllas; para Jo cual romperán sobre ellas todas las baterías un fuego viví­sima de granada-metralla; preocupándose m u y poco, en esta fase del combate, de los disparos de la artillería ene­miga, la que se habrá procurado de antemano tenerla bas- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 335 tante quebrantada, ya que no se haya conseguido apagar del todo sus fuegos; y solamente en el caso de que éstos mole~ten demasiado el punto decisivo de la defensa, se de­dicarán dos ó tres baterías á tener en jaque las del enemigo, impidiéndolas tirar con sosiego y tranquilidad. Es mcy conveniente tener conocidas las distancias de ciertos puntos del terreno por los cuales han de pasar las columnas de ataque, y las espoletas graduadas para dichas distancias; pues cuando el enemigo se lanza á Ja carg1., no se puede perder ni un instante de hacer fuego sobre él, por pern1anecer n1uy poco tien1p o sobre los tnencionados puntos. Las baterías divisionarias coadyuvarán á la defensa dentro de ]a esfera de acción de sus divisiones respectivas, siendo su colocación en el centro de ellas, ó en una de sus alas un poco avanzadas, siempre que estén al abrigo de un ataque brusco, y en puntos en que siendo su efecto útil el mayor, no embaracen Jos movin1ientos de las otras tropas; pero si la disposición del terreno exigiere tenerlas más á vanguardia, es de todo punto indispensable dedicar una fuerza en relación al número de piez~' s, para su sostén es­pecial, que podrá ser de infantería ó caballería, según los casos. Sin en1bargo, si el Comandante general deJa artillería juzgase conveniente aumentar en determinado punto gran cantidad de bocas de fuego, podrá distraer para dicho ob­jeto las b:tterías divisionarias que crea más á propósito. Procurarán éstas que sus emplazamientos sean tales, que dominen desde ellos el mayor terreno posible, así como el de poder enfilar todas Jas avenidas por las cuales se pre­suma ha de presentarse el enemigo para su desarrollo en el campo de bataJla; además, es preciso que desde dichas po­siciones pueda en1pezarse á cañonear al enemigo desde las n1ayores distancias y flanquear la línea de defensa. Estas baterías no romperán el fuego sobre las tropas enemigas que se presenten para hacer un reconocimit:>nto, por su pequeño número y excesiva n1ovilidad. Pero en el caso que éstas se presentaran en masas algo considerables, acompañadas de una ó varias baterías, iniciando una ofen­siva n1uy enérgica, se romperá entonces un fuego muy vivo de granada-m etralla, especialmente :,Obre sus baterías, hasta inutilizarlas ó entorpecer mucho sus fuegos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 336 BOLETÍN MILITAR En cuanto á la artillería de cuerpo, por regla general, se emplazará en el punto que defienda lo más directamente la entrada í!el desfiladero, para lo cual se situará enfrente de ella algo á vanguardia, y procurando satisfacer en todo lo posible la mayor parte de las condiciones anteriormente dichas. Estas baterías romperán un fuego lento y pausado sobre el enen1igo tan pronto como esté al alcance de su tiro, aunque éste no sea muy ce-rtero. Pero en cuanto las piezas enemiga~ avancen y se si­túen á la distancia del fuego eficaz de nuestros cañones, se romperá sobre aquéllas un nutrido fuego de granada-n1e­tralJa, hasta reducirlas al silencio, ó por lo menos conseguir que sus disparos sean muy lentos é inciertos; no dejando de cañonear por esto á las n1asas de infantería y de caba­llt: ría que se divisen á retaguardia antes de su despliegue. Una vez empeñada la gran lucha decisiva, la n1isión de las baterías de la dt-- fensa es: I. o Tener á las del enemi­go en un jaque constan te, no dejándolas tirar con tranqui­lidad; y 2. 0 El de procurar que el avanre de las tropas del ataque sea 1 ·~ más lento posible, teniéndolas el mayor tiempo que se pueda sometidas al fuego del cañón y aun del fusil. Las baterías á caballo estarán situadas en las alas con su caballería, prontas á acudir al punto en que haga falta reforzar la artillería, y para ayudar á la persecución en el caso en que el enemigo sea rechazado y emprenda la re­tirada. Si, por el contrario, los defensores son los que tienen que emprender la retirada, la empezarán á verificar las tro­pas más avanzadas de las alas y por escalones ; se destinará cierto número de baterías para que repasen el desfiladero con las primeras tropas que lo hagan, con el objeto de que tomen posiciones al otro lado de él ; dichas posiciones de­berán ser tales que puedan batirse de flanco las fuerzas que del enemigo se vayan presentando del lado de la defensa; también se elegirá en cuanto sea posible un en1plazamiento que pern1ita batir todo el interior del paso. Las baterías divisionarias o pasarán al galope y progresivamente con sus respectivas divisiones á la cabeza de ellas; pues es de todo punto indispensable que estén ya en posición el mayor número de baterías, al terminar el paso del desfiladero, to- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 337 das ]as tropas de Ia defensa. Las baterías que defienden directamente su paso, serán las últimas en retirarse, ha­ciéndolo por escalones. U na vez establecida la defensa del otro lado del des­filadero, y conseguido haber ton1ado la salida bajo un fuego eficaz y concéntrico de artillería, romperá ésta uno muy vivo de granada-metralla sobre su desen1bocadura y aun dentro del misn1o paso, tan pronto como se presenten las primeras fuerzas enemigas; y como éstas, por regla gene­ral, irán acompañadas con algunas piezas, se dedicarán unas baterías de Ja defensa para batirlas con un fuego vivísimo en su n1ovimiento de avance, elección de ernplazamiento y de ponerse en batería; procurando tenerlas en jaque el n1a­yor tiempo posible. Teuiendo especial cuidado de que las alas estén á cubierto de los fuegos de flanco que el enemigo pueda dirigirles desde el otro lado del desfiladero. Procu­rarán las baterías de la defensa enfilar el paso, ya que no en toda su longitud, á lo n1enos en su n1ayor parte, así como de ílanq uear su salida. Las baterías á caballo, si no ha hecho falta emplear­las, se mantendrán de reserva con sus respectivas unidades de caballer1a, pero siempre dispuestas á ~cudir allí donde se necesite un pronto refuerzo de bocas de fuego. Dichas ba­terías son las destinadas á proteger el n1ovimiento retrógra­do que ulteriormente haya de emprenderse; ó bien á coad­yuvar enérgicamente á una reacción ofensiva, que por cual­quier circunstancia pudiera tomar, e contra el enemigo ; debiendo hacerse esto sien1pre que la ocasión se presente. El caso en que una división de caballería deba mantenerse principaln1ente á la defensiva, repetiremos lo que ya hemos dicho otra vez, que no debe entenderse una defensa estric­ta y mucho n1enos en Ja caballería, cuyo espíritu no pue­de acomodarse bien á desempeñar un papel pasivo. Solamente en circunstancias muy excepcionales, y para compensar una gran superioridad numérica del enemigo, y la combinación de las diversas especies de armas, se puede admitir que una fuerza n1ayor ó n1enor de caballería dotada con la conveniente artillería~ se encierre dentro de una de­fensa puramente pasiva; pues el comandante en jefe de es­tas fuerzas, antes de ocurrir á colocarse en aquella situa­ción, tratará de sacar el mejor partido posible del terreno Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 338 DOLETÍN MILITAR y del efecto de la artillería, y aun también de una parte de sus jinetes pie á tierra. Sucede muchas veces en una lucha defensiva de esta es­pecie, que la naturaleza de los accidentes que en ella se pre­sentan haga desempeñar á la artillería un papel más impor­tante que en la ofensiva, en térn1inos que n1uy á n1enudo se convierte en arma principal, de n1odo que, en muchas circunstancias, Ia situación y desarrollo de los escuadrones en el campo de batalla, deben ser regulados por el empla­zamiento de sus baterías. La marcha general de la guerra exige con alguna frecuencia, que la caballería tenga que guardar un terreno á toda costa, ó conse rvarlo, so steni endo combates n1ás ó menos largos y de poca importancia, con objeto de entrete­ner al enemigo en él y de ganar tiempo: en uno ú otro caso el plan del comandante en jefe debe ser n1uy diferente. En el primer caso se procurará desplegar la caballería lo más á cubierto que se pueda; y desde los puntos que ya se de­hen tener elegidos de anteman o, quebrantar al enemigo con un fuego vivo y eficaz de artillería, impidiendo su aproxi­mación c0n sus disparos, y algunas veces tambi é n con el de algunos jinetes á pie. Si dicho fuego ha tenido buen éxito, entonces á la caballería le toca obrar, lanzándose contra el enemigo, llevando en su ala interior las baterías necesarias para el mejor resultado de la carga. Estas baterías obrarán en un todo como se ha explicado para Ia ofensiva. Para obtener de este contra-ataque el mejor resultado posible, es evidente que no debe ni aun iniciarse sin una con1pleta preparación por la artiJ !ería. Esta se halla en muy buenas condiciones para ello; pues teniendo que ocupar una posi­ción por largo tiempo, puede regular sus tiros con precisión y exactitud a los puntos notables del terreno por donde el enemigo debe pasar; por lo tanto, no sólo las granadas or~ dinarias, sino particularmente las de metralla, harán un gran efecto sobre el enemigo. La artillería de la dtfensa tendrá elegida de antemano una buena posición cerca de la línea de retirada, todo lo dominante que sea posible del terreno que la rodee; pro­curará, además, situarse en la proximidad de las localida­des que sean favorables á la defensa ocupando aquéllas por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 339 jinetes p:e á tierra i. u e le sirvan de sostén con sus arn1as de fuego. En el caso en que el mencionado ataque quiera llevarse hasta la decisión, es preciso ante todo reunir toda la artille­ría y separar su posición del campo de batalla de la caba­Uería, emplazándol:a. en punto desde el cual la eficacia de su fuego sea el mayor, durante el n1ás largo tiempo, sin entor­pecer los despliegues y el ataque de la caballería, sin perder nunca de vista su propia seguridad, fiándola bien al terreno, ó bien á una escolta especial. El papel que desempeña Ja artillería en el segundo caso, es decir, cuando la caballería á quit'n va anexa no tiene más n1isión que la de sostener un puesto, por más ó n1enos tiempo, y el de entretener al enemigo para dar lu­gar á que lleguen las tropas, ó por enterarse de su compo­sición y número, es próximamente el que hemos dt>scrito anteriormente, con ]a sola diferencia que en esta circunstan­cia los ataques generales y á fondo no se efectuarán nunca, y sí los parciales, que impidan proseguir los suyos con de­masiado vigor; los emplazamientos de la artillería son suma­mente variables, exigiendo Jos movimit:ntos de aquéllas una suma rapidez y gran precisión. Por regla general, en todas las cargas qne la caballería inicie y lleve á cabo, deben ~er protegidas por ]as baterías, acon1pañándoJa hasta Ja distan­ci< l en que su fuego produzca el mayor efecto útil, tenien­do cuidado de no estorbar á los escuadrones á quienes va á proteger con sus fuegos, en el mon1ento del choque, ni ver­se arrolladas por aquéllos. En esta ocasión, más que en nin­guna, se ve de todo lo que e::; capaz ]a artillería de á caba­llo bien dirigida en el campo de batalla. La artillería aquí es el arma principal, y en todos Jos casos Ja caballería deberá regular sus n1ovimie11tos por los de aquélla. La manera especial de obrar de la artillería es enteramente la n1isma que en combinación con la infan­tería. El Comandante de Ja artillería debe estar perfecta­mente enterado de los proyectos de ciefensa del general en Jefe, para que con arreglo á ellos puedan hacer el me­j'Jr uso de sus armas. Por la gran dificultad de reen1plazar las n1uniciones en las divisiones de caballería en general, y en particular Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 340 DOLETÍN MILITAR las que se encuentran en estos casos, se debe procurar ec - nomizarlas lo más posible, y no emprender cañonees inúf- 1es en los n1on1entos no decisivos de estas acciones. LA T ACT'ICA DE INF ANTERIA Y LAS ARMAS DE FUEGO PERFECCIONADAS ( Con el uye del número 7 5 ) El fuego de cuatro filas fue empleado prácticamente en Pocbl en 1866 por un batallón prusiano de] Regimiento número 31. E~a una noche de luna: el batallón esperó, para hac~r fuego, que el enemigo fuese visible, tiró á treinta pasos y se lanzó en eguida á la bayoneta. En el futuro creo no se harán frecuentes aplicaciones de este fu ego. Las descargas en general exigen la mayor calma y sangre fria de parte de aquellos que las ejecutan, porque el soldado, siempre sorprendido por la voz de fuego, obra bruscamente sobre el gatilo, lo que perturba la certeza del tiro. "En 1870 los prusiano~, dice el Capitán Boguslawski, se e:1- contraron en el caso de no poder hacer uso, aun aproximadamen e, de las descargas de mitades y de compañías en los combates de i:-t­fantería. ''Fácilmente se enumerarían las circunstancias en que .t>s fuegos de conjunto fueron ejecutados en el curso de u verdadero combate, durante toda la guerra franco-alemana, y más aún si 10 se quieren confundir vanas tentativas con una ejecución real." Lo que hará menos frecu ente que nunca la aplicación de .as descargas en las guerras futuras, es que todos los perfeccionamien­tos que pueden aún enriquecer las armas de fuego, serán cada vez más desfavorables al empleo del orden cerrado, el único, el cua. y contra el cual se ejecuto¡n los fuegos que acabamos de demostnr. Es necesario mantener siempre rigurosamente la enseñanza teórica en tiempo de paz, porque es el único medio de formar el soldado en la disciplina del tiro, tan indispensable en nuestros d ~as para evitar el gasto inútil de municiones. La táctica progresiva no insistiría bastante sobre este punto, que es absolutamente contra·io á toda idea de relajamiento en la disciplina del ejercicio. Loa fuegos á discreción ó de hilera son más vivos y máa mor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ« :M:ILITA.R 34.1 tíferos que los fuegos de conjunto, el soldado no espera orden para obrar, carg<~ más pronto y apunta mejor. "Napoleón ha dicho: es el verdadero fuego de combate el único que conviene á todos los casos, y en el que acaban por dege­nerar todos los otros." La aparición del fusil moderno en el campo de batalla, de ninguna manera ha alterado la verdad de esta máxima. Los fuegos de tiradores han sido siempre los más eficaces de todos, el soldado en orden disperso puede utilizar todos los acciden­tes del terreno para resguardarse, acercarse al enemigo, y algunas veces para apoyar su arma; escoge su blanco, apunta mejor, tira con más facilieilad y por consecuencia con más certeza. Las nuevas armas han aumentado la eficacia de ese tiro, y disminuído el peli­gro de aquellos que le ejecutan, permitiendo la carga del fusil en todas las posiciones. El serio inconveniente que hay que evitar en la ejecución de los fuegos individuales es el abuso que hacen de las municiones los hombres vivos, nerviosos, imoresionables, mal adiestrados ó poco disciplinados. Las instrucciones que hay que darles en tiempo de paz, debe tender á prevenir este gasto insensato que en todo tiem­po ha caracterizado la mala infantería. Una cuestión nos queda, por ú !timo, que exa minar: ¿Es con­veniente, como algunos militares lo proponen, no enseñar al solda­do sino una sola puntería in stinti va, dirigida siempre á la mÍ!5ma parte del cuerpo, y á todas las distancias eficaces, ó bien dar una alta importancia á la enseñanza del tiro de precisión? .El primer método tiene sus partidarios, pero no puede conve­nir sino contra un enemigo descubierto, y en el c-ombate á la des­bandada, en el cual cada uno saca partido del terreno, no ofrecería adversarios de esta clase, porque solamente pequeñas partes del cuerpo son visibles, y por lo tanto es necesario recurrir al tiro de precisión. Así, el soldado debería e pecialmente ejercitarse en este tiro; el hábito de apuntar bien, de tirar con calma, aumentará su aptitud para Ja ejecución correcta de todos los otros fuegos, aun de aquellos que deban ejecutarse precipitadamente, le daría una ley de la economía de sus municiones. Aún no se puede añadir que cuanto más se perfeccione e1 arma de fuego, la trayectoria será más rasante, menores las desviaciones de la bala, el alza más complicada y difícil de arreglar, el dispara­dor más sensible, é importaría mucho que la habilidad del tirador que sepa manejar esta arma esté desarrollada. El uso de las armas de fuego perfeccionadas ha aumentado también la importancia de la elección del terreno, en todas las ope­raciones de guerra y particularmente en el combate. Saber reconocer exactamente el terreno y utilizarlo con pron­titud en las situaciones imprevistas, siempre han sido, y hoy máa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 342 BOLETÍN MILITAR que nunca, cualidades indispensables á los oficiales de cualquiera graduación. Un terreno descubierto delante, la posición es eviden­temente favorable á la defensa. Un terreno quebrado y cubierto, al contrario, facilita el ataque; por consecuencia, un jefe deberá ma­niobrar de modo de reservarse las ventajas del terreno. Si avanza por la vecindad del enemigo, deber~ buscar los caminos encajona­dos, desfiladeros y sobre todo bosques, y no arriesgarse en terrenos llanos, sino con la más extremada circunspección; si toma una posición defensiva, la escogerá de modo que el enemigo tenga que atravesar un espacio descubierto para abordarla. Un oficial de artillería austriaco decía, durante la guetra de 1866 : "Del ejército prusiano sólo se ve la nada del todo." En efecto, durante esta campaña el ejército prusiano utilizó, con un arte perfecto para o~ultar sus marchas y tomar sus posiciones defensivas, los bosques de abetos, tan numerosos en Bohemia, dvnde coronan generalmente las alturas y dominan las pendientes descu­biertas. Generalmente se colocab Francia era detenido, y todo alemán que trataba de pasar Ia línea de las avanzadas, era inexorablemente rechazado, salvo el caso que fuese una espía. Y si los franceses fueron sorprendidos en Wissembourg, Frone­c? willer y Forbach, fue porque no tomaron las mismas precau­CIOnes. "En Sarrebruck, dice el corresponsal del Times, del I I de Agosto de .:: 8;-o, los bosques, situados á la derecha de los alemanes, estaban cubiertos por soldados de infantería prusianos que sostenían un fuego mortífero contra la infantería y la artillería de la llanura. Las pérdida~ más sensibles debieron ser sufridas por los franceses, quienes combatían en condiciones muy desventajosas, y su fuego no daba resultado contra los tiradores enemi;;os, abrigados en el bosque. Lo repetimos, el aumento de la acción del fuego ha aumentado la importancia del terreno en la guerra, y ha hecho más imperioso que en el pasado la necesidad de aprender á conocerle bien, á apreciarlo juiciosamente y sacar partido con inteligencia. Toda tropa que IlO se mueve en línea recta sobre el enemigo en la zona del fuego de las armas perfeccionadas, debe ocultarse ó arro­jarse á tierra. Esto es necesario enseñarlo al soldado, y los princi­pios generales que deben guiarlo en la elección de los abrigos son de observar bien el terreno que está adelante y sobre sus flancos, ejecutar fuegos útiles y disimularse á la vista del enemigo, como cubrirse á los gol pes del adversario. Habiendo sido llenadas estas condiciones el soldado utilizará para resguardarse de los tiros del enemigo, los diques, los fosos, los caminos encajonados ó terraplenados, la cumbre de las alturas, las pequeñas alturas de tierra, los montones de arena, de piedra ó de estiércol, los surcos profundos, los árboles, los muros, los zarzos, los bañados, los altos trigales y aun las ligeras ondulaciones que se encuentran siempre en los terrenos más regulares y desnudos, los atravesará corriendo y se tirará al suelo de tiempo en tiempo para tomar alíen to. El soldado debe, pues, saber hábilmente sacar ventaja del te­rreno, pero jamás debe inmovilizarse detrás de los abrigos. El punto importante de un ataque es avanzar. La ciencia más pro­funda del terreno, la más grande habilidad en el modo de sacar ventajas de él, no aseguraría la victoria á una tropa que vacilara en abandonar los mejores abrigos cuando el momento ha llegado de marchar adelante para abordar al enemigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILITAR LITERATURA _. .. __ RECUERDOS Y RELACIONES MI LIT ARES PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSALÉN, POI!t. ERNESTO LOUET (Continúa del número 78). Vista por fuera, San Juan de Acre tiene muy bella a parí encía ; conHruída, lo mismo que Sour, sobre una media islita, se avanza en anfiteatro sobre el mar, y se encuentra defendida de este lado por su eola posición ; pero del de tierra, tiene verdaderamente el aspecto de una plaza fuerte: doble y triple recinto de bastiones, haterías super­puestas que cruzan sus fuegos, verdaderos cañones cuya boca aparece detrás de estas fuertes murallas ; una sola puerta da entrada á la ciu­dad, colocada en un ángulo que entra y que el mar baña con sus olas, cada vez que el viento las levanta. Todo ha sido construído sobre un plan de fortificaciones europeas ; pero qué asombro no causa encontrar en el interior una guarnición de apenas ciento cincuenta hombrei ! La Turquía, que desde hace treinta meses no paga sus tropas, está á la vez mal servida y peor defendida. La puerta de San Juan de Acre data del tiempo de las Cruzadas y conserva todavía sobre su coronamiento las flores de lis de la antigua casa de Francia; las dobles puertas de fierro, que ruedan tan pesada­mente sobre sus goznes, deben ser de la misma época. La ciudad cuen­ta nueve mil musulmanes y mil quinientos cristianos. Poca simpatía nos inspira una ciudad en donde el asesinato de los cristianos fue por un instante puesto al orden del día, y p:>r esto vamos á desmontamos al convento de los padres de la Tierra Santa, en donde todos, cualquie­ra que sea la religión que profesen, son siempre bien atendidos. Apenas hacía algunos instantes que habíamos llegado cuando se declaró una ho­rrible tempesta i que se de5ató en breve sobre toda la ciudad: por es­pacio de una hora todos los elementos desencadenados parecían conju­rados para la ruina de la ciudadela musulmana ; luégo, repentinamente, el cielo se pus0 hermoso, y de tal cambio nos aprovcchamo• para ir á visitar al gobernador M ustaphá-pachá. Este nos recibió como los repre­¡ entantes de Francia, y obtuvimos autorización para visitar á la mañana siguiente la gran mezquita de Ujezzar-pachá, y seis caballeros indíge­nas se pusieron á nuestra disposición, como escolta de honor, para con­ducirnos á Jerusalén por Caifa y al monasterio del monte Carmelo. Cenámos esa noche con los buenos religiosos, y algunos instantea después cada uno de nosotros dormía muy descansadamente en una celda. Dicinnbrt I s.-Entramos á Tierra Santa : á nuestra izquierda aparecen las verdes montañas de Galilea, y el monasteriot cuyas cons­trucciones nuevas se levantan delante de nosotros en la cima del pro­montorio del Carmelo, y desde el cual vatnos á seguir sin interrupción las huellas sagradas del Salvador. {Continuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 80

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 74

Por: | Fecha: 07/11/1898

Bog\ltá, X·ovicmbrc 7 de 18'33. Nt'nncro -'1l1 BOLETIN MILITAR .. .,_ __ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -----'··- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódho todos los ]efer y Oficiales del Ejército de la República. DECRETO por el cual se nombran Ministrosdcl Despacho Ejecutivo. El Pt·csidcntt de la República, En uso de sus fc1cultadcs :constitucionales, DECRETA: Artículo único. N ómbranse Ministros del Despacho Ejecu­tivo á los señores siguientes : Para el Departamento de Relaciones Exteriores, al doct()r Felipe F. Paúl. Para el de Guerra, al doctor Pedro Antonio Molina~ Para el de Hacienda, al General Olegario Rivera. Para el del Tesoro, al doctor Luis M. Mcjía Alvarez. Para el de Instrucción Públicas, al señor Tomás Hcrrán. Parágrafo. Mientras se hace el nombramiento de Ministro de Gobierno se encargará de este Despacho el Ministro de Guerra. Comuníquese. Dado en Bogoti, á tres de Noviembre de mil ochocientos noventa y ocha. MANUEL A. SANCLEMENTE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JtOLETÍN lVlJLr.TAR EL NUEVO MAGISTRADO; El día tres del present-e tuvo lugar, ante la Corte s~ , rema de Justicia, el acto solemne, por n1edio del cual e Presidente electq de la ~epública, señor cfoctor Manuel Antonio Sanclen1ente, ton1ó posesión de su elevado y hon­roso carga) jurando defende.r la Constitu.ción y· leyes de , la Nación. El . nuevo Magist:J:ado es UJ10 de nuestros homb~s . públicos de n1ayor elevación de ideas, y quien reúne á su gran rectitud antecedentes políticos que abonan su conducta para lo porvenir .. Ama á su patria con el celo de quien h'l. envejecido en su servicio i preocúpalo la grandeza y buen .t10n1hre de ella, y el objetivo de sus tniras es eJ encqntrar la iguatdad dentro de los lín1ites hermosos de la Justicia ... Ajeno á los ardores de luchas encarniz.ad;tS, con ánimo se-. ~eno y ~ olutltad firme, ha de querer conducir la nave del Estado con vientos. bonancibles. que la impulsen á seguro puerto. La ambición legítima de su aln1a encuentra al fin~ después de no pocas an1ar-gas vicisitudes que la suerte le procuró en sus n1ejores dia~ de lucha por la defensa de su noble causa, ll10mentas propicios para ver colmado el ge­neroso anhelo.. El doctor Sanclemente representa en estas momentos, de t?.ntas incertidumbres y vacilaciones polrticas,._ el triunfo de la legalidad y del derecho. En él se encarnan) pr decirlo.. as1, las aspir·a.ciones de las gentes honradas que :¡uieren ver asegurados en el suelo de la con1batida Colom­bia los p.rin .ci p~os de orden y.. de progresQ ll'..o.ral. Co¡1fi.a~os en que el nuevo gabern'1J}te de Colombia contará con ~1 apoyo desinteresado.. y unánime de todos, y que en u.nión de su ilustrado Ministro de Guerra, doctor·. Malina> le será dado impulsar al Ejército por la vía de) fácil y e~pedito cap1ina que á éste le trazan el cumplirp~en ~ t o.. de su deber y su an1.or á la Patria. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MINISTRO DE GlJERRA No dudamos de la satisfacción que ha de procurar á todos los miembros del Ejército, saber que desde el día tres del presente tomó posesión del elevado cargo de Ministro de Guerra el señor doctor Pedro Antonio Melina. Las sin­gulares dotes de talento, firn1eza de carácter é idoneidad administrativa que distinguen al nombrado, son el mejor elogio que de él puede hacerse. Hace poco que la Re-vista del Círculo Militar de Francia decía, á propósito del non1bramiento del General Zurlinden para Ministro de Guerra : "Es la segunda vez que la confianza del país le llama á tan encun1brado puesto, que ya le había sido otorgado en 1 8 9 5. N os toca hoy saludar respetuosamente, con todo el ejército, al nuevo Jefe que acaba de ser investido con el n1ando supremo." Hacemos nuéstras las palabras del periódico citado, pues el doctor Melina, lo n1Ísmo que aquel importante n1iembro del gabinete de Francia, goza de exc-epciona-l prestigio en todas las clases del Ejército, y le toca ocupar su puesto en n1omentos de uje con que se prometen exterminarlos. Los realistas agotan sus municiones de reserva durante las nueve horas de aquel rudo combate, y sólo fían el triunfo de sus armas á la impetuosidad de su caballería y á la audaz operación tan sigilosamente practicada sobre el parque de los republicanos. AqueJla tarde, Boves, impaciente y frenético, se empeña en abatir con el pecho de sus caballos las más seguras palizadas que defien­den nuestras bayonetas. U na furia creciente preside á las desesperadas cargas que nos da el enemigo ; pero el arrojo y su bravura se estrellan contra la firme decisión de los independientes, bañados en sangre y estenua­dos, ceden al fin y retroceden las impetuosas hordas, cuando un grito de angustia y de tetTOI' de nuestra parte, y de alegría feroz en el opuesto bando, resuenan de improviso en medio de la batalla. Todos los ojos se vuelven hacia la altura que domina la casa del ingenio, y sobrecogidos de espanto, divisan nuestros soldadvs la fuerte columna encaminada á apoderarse del parque. Aquella inesperada operación conturba el ánimo de los inJe­pendientes. La pérdida del parque es la pérdida de la batalla, y costudiado aquél por escasa tropa y en la imposibilidad de soco­rrerlo, nadie duda del desastroso fin de la jornada. Al estrépito de la refriega sucede, sin que nadie lo ordene, un silencio solemne, en que la angustia de los republicanos contrasta con el júbilo mal reprimido de sus contrarios. Boves, satisfecho de sí, contempla con sonrisa aquella in­fernal acometida. Mientras que en el opuesto campo, desnudo el table, los ojos centellantes, airados y magníficos en tan supremo trance, los jefes republicanos corren á agruparse en torno de Bolí­var, ofreciéndole como últi1no baluarte sus nobles corazones. En aquel momento de tremenda agonía, desciende el Libertador de su caballo, le hace quitar la silla, y colocándose en medio de sus tro­pas "aquí-les dice con enérgico accnto-aquí entre vosotroJ, mis valientes, moriré yo el primero." La columna enemiga baja, entretanto, al pasitrote, con for­midable empuje, sobre la casa de ingenio, y nuestro ejército repite con ansiedad creciente el nombre de RJCAURTE. Sobre aquel joven héroe caerá el golpe de gracia que ha de abatir en aquel día todos los esfuerzos de la Patria. Todas las miradas le b'Jscan, y palpitan por él todos los corazones. Conflictiva es la situación para RICAURTE. La casa confiada Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR á su Custodia no sólo encierra el parque y munic ,nes del ejército, sino gran número de heridos y mayor canti Cf)n dos secciones, una en Madrid y otra en Cádiz ; una comisión cen ... tnl de remonta y cuatro compañías de- obreros de artillería. En Cuba, en tiempo de paz, dos bataUones de artillería ; t-n Puel"· to Rico uno y en F ~ l ~p~nas. un regimiento de artillería de plaza con do~ b~tat.loncs... INGENIEROS Las tropas de ingeni¡et:os comprenden : 4 regimientos de zapadores. )p.incros, cada dtto con ~batallones. de 4 c-ompañía~, un regimiento de pontoneros, 2 batallones independientes, el de feri"oca¡riles y el de te­légraf0s, una brigaaa topográf~'
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 74

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 72

Por: | Fecha: 14/10/1898

J2. Año Il Bogotá., Octubre 14 de 1898. Número~ BOLETIN MILITAR ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe; y Oficiales del Ejército de la República. DE LA ARTILLERIA DE CAMPAÑA EN COMBINACIÓN CON LAS OTRAS ARMAS (Continuación). En los combates ofensivos eu que la artillería obra como una arma auxiliar de la infantería y caballería, debe regular siempre sus n1ovimientos por los de estas armas. Para establecer de qué manera estas armas han de ser ayu­dadas por aquélla, es de todo punto indisrensabJe saber de antemano y con alguna extens1ón la n1anera de batirse en los ejércitos modernos la infantería y caballería. Cualquiera que sea el concepto por el cual la artiller1a obre en combinación con las otras arn1as, bien como arma auxiliar ó como principal, en Ja ofensiva ó en la defensiva, la misión que está llamada á cumplir es: 1. 0 , apoyar Jos reconocimientos y empezar el combate; 2. 0 , proteger y cubrir los despliegues de las tropas y sostener los combates lentos y pausados, entreteniendo al enemigo para dar tiem­po con esto á que llegue el resto de las tropas al campo de batalla ; 3. o, librar á las propias tropas del fuego de la ar­tillería enemiga; 4· 0 , preparar, por un fuego superior, el n1omento decisivo en el ataque, y desviarlo en la defen­sa; 5 .0 , toma1· parte en la persecución, y cuando los obstácu­los del terreno la hagan in1posible á las otras armas, con el fuego de sus cañones solamente; 6. 0 , proteger las retiradas. Cuando la cabeza de la vanguardia descubre el enemi­go, debe tratar desde luego de reconocer su fuerza, situa- ANCO DE lA REPU LtCA &1 I.IOT Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 202 BOLETfN MILITAR ción y pos1c10nes que ocupa, estudiando si es posible atea­carla, y cómo y de qué manera debe hacerse. Algunas vce­ces, por circunstancias especiales, el enemigo demuesttra bastante bien sus fuerzas, y puede conseguirse el maycor número de noticias sobre él, sin necesidad de sostener lUn combate ; pero en la generalidad de los casos,. es preci~o efectuar un reconocimiento sosteniendo pequeños combattes. ofensivos, tratando de desalojado de las localidades que ~ se comprenda puedan ser útiles en el curso subsiguiente de la bataJla, si ésta ha de tener lugar ; en algunos casos se delbe simular un ataque á fondo á la posición principal del en~e­migo, obligándole con esto á desarrollar sus fuerzas y dle­nlostrarlas de una ma11era suficiente para hacerse cargo cde su número y situación. Adquiridas por este medio todas las noticias necesna­rias por el Comandante de la División, decidirá en seguicda si debe rehusar el combate ó si debe continuarlo hasta la completa derrota del enemigo. Si se decide por lo primerro~ debe empezar por reunir las fuerzas que tenga más próxxi­mas al adversario, sosteniéndolas por otras tropas, con o b­jeto de volver á la ofensiva, ó de resguardarlas en una p o-sición de antemano elegida y segura contra todo ataq1ue brusco ; en este caso, los ataques de flanco deben acentuaar­se mucho, tanto más cuanto Jas tropas próximas al enne­nligo tendrán, por regla general, un frente mucho mennos. extenso que eJ suyo. En todos Jos casos, el Comandannte de la División debe, cuanto antes, poner en inn1ediata re1Ja­ción su vanguardia con el resto de su fuerza, y no rompper la ligazón obtenida ; conseguido esto, debe, por últimno,. tomar sus disposiciones. En los primeros momentos de este combate, tan proon­to como se vea que el enemigo acepta la batalla, la ba terería ó baterías de la vanguardia se trasladarán, sin pérdida t de tiempo, á una posición lo más dominante posible, y que s sea la más conveniente como punto de apoyo á las otras arn1:nas, debiendo poder desde ella detener al enemigo y cubritir y proteger el despliegue de la vanguardia, batiendo ci l Alejftndro Posada, Edecán ad honorem del Vicepresidente; Coronel José Su ere Indaburu, Habilitado del Cuartel General; Tomás Groot, Guardaparque General, y los Ayudantes de éste, Javier Herrán y Belisario Bar reto ; Javier Tobar, Proveedor Ge­neral del Ejército; Nicolás Pontón, Archivero del mismo, asimi­lado á Teniente Coronel; y el Presbítero Francisco Jiménez Za­mudio, Ca,:>ellán General del Ejército. Art. 5. 0 Llámase al servicio activo á los Generales Rafael Ortiz B. y Roberto Morales T., y nómbraseles Comandante Ge­neral de la primera División al primero, y Jefe de Estado Mayor de la misma al segundo. § I . 0 El Estado Mayor de esta División lo compondrán, aparte de los nombrados, los siguientes : General Antonio B. Rebollo, Inspector Militar; Coronel Elías Baquero, primer Ayu­dante General; Tenientes Coroneles Antonio La verde R. y Julio. Escallón, segundos Ayudantes Generales; Copitán Rubén de J. Wilches, primer Adjunto; Tenientes Pedro Rubén Castro y Carlos Tribín, Ayudantes de Campo ; y Subtenientes Alberto Aguirre y Francisco Camacho, segundos Adjuntos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍM MILITAR. El Comandante General de la primera División designará los Sargentos y soldados ordenanzas. § 2.0 Dependerán del Estado Mayor de esta División los siguientes empleados administrativos : doctores Policarpo Pizarra y Enrique Pardo, como médicos de la guarnición de Bogotá ; Francisco de P. Cortés, Insi. ructor Civil de la misma; Ratael Gómt.z Mesa, Ayudante de éste, y el Habilitado del Estado Ma­yor, Aquilino Pardo Q., todos con los asimilaciones que hoy tienen. § 3. 0 Los Batallones de la primera Brigada de la primera Di­visión continuarán con Jos Jefes y Oficiales que hoy tienen, excep­to el Bárbula número 2.0 , para el cual se nombran como primero y segundo Jefes, respectivamente, al Coronel Pedro Bicard Brice­ño, á quien se llama al servicio activo, y al Sargento Mayor Artu­ro Moya. l\1ientras este último ocupa su puesto, lo reemplaza in­terinamente el 'I'eniente Coronel Antonio Laverde R. Art. 6.0 La segunda Brigada de la primera DivisitSn tendrá por Jefes primero y segundo, respectivamente, á los Generales Lucas Gallo ..lVL y Nicolás Perdomo. Art. 7.° Comandarán la tercera Brigada como primero y se­gundo Jefes, respectivamente, el General Floro Gómez, á quien se llama al servicio activo, y el General Graduado Manuel María Castro U. Art. 8.° Créase el destino de Superintendente General de las fuerzas del Atlántico, con dos Ayudantes del grado de Generales, y nómbrase para desempeñar estos puestos, respectivamente, á los Generales Francisco J. Palacio, Heriberto A. Vengoechea y An­tonio Araújo L. Art. 9. 0 Destínase como Comandante General y Jefe de Estado Mayor de la segunda División á los Generales Lucio V e­lasco y Rafael María Gaitán, respectivamente, y al General Igna­cio Folíaco como Inspector Militar de la misma. §. Llámase al servicio activo al Coronel Enrique Hoyos F., y nómbrasele primer Jefe del Batallón Junín número 9· El Teniente Coronel Clodomiro Acosta continuará como se­gundo Jefe de este Cuerpo. Al Teniente Coronel Ildefonso L. Guevara se le destina como Comandante del medio Batallón Valencey número 12. Art. 10. Nómbrase al General ¿\1ariano Tobar, á quien se llama al servicio activo, Comandante General de la tercera Divi­sión, y al General Cruz Chaves M., Jefe de E~tado Mayor de la misma. Destínase al General Ramón Acevedo P. como Inspector Militar de ella. §. Llámase al servicio activo á los Coroneles Andrés Ouinte­ro y Habacuc Beltrán, y destínaseles como primeros Jef~ de los Batallones Rifles y Tiradores, respectivamente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 208 BOLETÍN MILITAR Art. I I. Llámase al servicio activo al General Clímaco Silva,_ y nómbrasele Comandante General de la cuarta División. Al Ge­neral Ernesto Borrero se le deHina como Jefe de Estado Mayor de dicha División, y al General Belisario Losada como Inspector Militar de la misma. Art. I2. Nómbrase Comandante Militar de Panamá al Ge-neral D. Roberto U rdaneta, á quien se llama al servicio activo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 rle Septiembre de 1 8g8. JOSE lV1ANUEL MARROQ_UIN.- El Ministro de Guerra, ÜLEGARIO RIVERA. r __ ,._.. . .,...___ EJERCITO N ACIOl~ AL INVENTARIO de los bienes dejados por el Corneta Ventura Arangu­ren, del expresado Cuerpo, quien falleció el día J 9 de Abril del presente año en el Hospital de Caridad de esta ciudad. Un sombrero Jipijapa usado.............. .... . . . • . . • 8o Una caja de madera, pequeña......................... 6o U na guitarra. . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . • . . 2 40 Una banca........... . • • . • . • • . • . • . . . . . . . • • • • . . . . ... so Suma ............................. $ 4 30 Estos objetos le fueron entregados á la viuda de dicho Corneta. Pasto, Abril 20 de I 897 El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERO.- Testigo, ArseniQ· Gálvez.-Testigo, José Ant1mio Moreno.-Testigo, Angel P. Figueroa. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Rosen do Pai pa, del Batallón Cazadores número I 6, y que falleció el 15 de Abril del corriente año en el Hospital de Caridad. Un par de botines amarillos usados ................... o • • • • 40 Suma . ..... ...... o .............. ··$ .. 40 / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 209 Pasto, Abril 16 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QurNTERO.- Testigo, Arsenit Gálvez.-Testigo, José Antonio Moreno.-Testigo, llt1gel P. FiguerOtl. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Cecilio Córdoba, perteneciente al Batallón Cazadores, y que falleció el día 22 de Abril del corriente año. Una ruana usada ............................... ....... $ 20 Un sombrero jipijapa íd. . . . • . . • . . • • . . . • • • . . . . . . . . 1 o Un par de pantalones íd.... • . • . • .. . . . • . • • . • . .. • • . ...... 10 Sun1a .............................. $ .. 40 Pasto, Abril 23 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERo.-Testigo, Arsmio Gálvez.-Testigo, José Antonio Moreno.-Tcstigo, Angel P. Figueroa. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Julio Galvis, per­teneciente al Batallón Cazadores número 16, y que murió en el Hospttal de Caridad el día 4 de Mayo del corriente año. Una caja de madera, pequeña . ...•..........•..•... $ 6o Tres camisas usadas, á 20 centavos cada una................. 6o U na cartera peque fía. . . . .. ... . . . . . .. .. .. . • . . . . . . . • . . • . 02t Un espejo. . .. .. .. • . . . • . . . .. . . . . . . . . . . • • . . . . • . . . • . . . o2t Un peine. Un frasco con aceite. Suma ..•........•••••.....•....••. $ 1 25 Pasto, Mayo 5 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERO.- Testigo, Arsenio Gálvez.-Testigo, José Antonio Moreno.-Testigo, Angel P. Figueroa. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado José Quimbay, de1 Batallón Cazadores número 16, y gue falleció el día 24 de Marzo del corriente año en el Hospital de Caridad de esta ciudad. Un sombrero jipijapa usado ..••..•.•.•..... . •••.••. $ . . 1 o U ua ruana de paño íd ... , . . . . . . . . . . . . . . • • . . . • . . • . • . • 8o Suma ........................ , .... $ •• 90 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. HO BOLETÍN MILITAR Pasto, Marzo 2.5 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERo.-Testigo, Arsenio Gálf!ez.-Testigo, Josí Antonio Mormo.-Testigo, Angel P. Figueroa. iNVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Aquilino Romero, del Batallón Cazadores número 16, y que falleció el día 3 de Abril del corriente afio. U na camisa usada ....••.............•........•.... $ 1 o Dos pares de pantalones usados.... • • . . .... . . . . . . ......... 40 Un par de calzoncillos íd. . . . . . • . . . . . . . . . . . . . • . . . . . 40 Un chaleco íd.. . ...................... . ......... . . . zo Un par de botines íd . •.....•....................•. Un sombrero jipijapa íd... . . . . . . . • . . . . . . • . . . . . . . ... 40 Un par de alpargatas ... . . . . . . . . . . • . . . . . . .. . . . . . . . . . I 5 Suma ........ . ................... ··$ z 65 Pasto, Abril 4 de I 897. El Coronel primer J efe, ALEJANDRO Qui NTERo.-Tcstigo, A rsmio G.ílvez.-Testigo, J osé AntoliÍO M oreno.-Te stigo, A 11gel P. Fig ue roa. INVENTARIO de lo s bienes dejados por el Cabo primero An onio Martincz, del Batallón Cazadores número 16, y que falleció el día J. O de M ayo del corriente afio en el Hospital de Caridad de esta ciudad. U na maleta usada. . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . ........ $ 40 U na ruana de palio íd. . . . . . . . . . . . • . . • . . . . . • . . . • . 1 1 o Unchalecodepanaíd......................... . ..... 10 Tres cami sas íd ..................... . .... ___ ..••• . ... . . 1 20 U na franela íd ........................... -·· . . . . . . . • . zo Dos pares de calzoncillos íd.... • . . . . . . . . . . . . • . . . . . .. .. 40 Un sombrero jipijapa con funda....................... 40 Un par de pantalones de género..................... 30 Suma ............................ $ 4 IO Pasto, Mayo 2 de I 897. El Coronel primer Jefe, .ALEJANDRO QuiNTERO.-Testigo, A rsenio Gálvez.-Testigo, José Antonio Mormo.-Te stigo, A11gel P. Fig:¡ eroa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IOLETfN MILITAR 2II INSTRUCClOl~ PARA EL EJERCITO EL CAPITAN (Continuación) Por consiguiente, si se ve en la obligación de reducir un cas­tigo, es necesario que haga comprender á la IClase que lo ha apli­cado, los motivos que le hacen obrar por sí, y que haga conocer, ó mejor, que diga el mismo aí soldado que h clase que lo ha castiga­do ha consentido en reducir el castigo en virtud de su petición al Capitán, en razón de sus buenos antecedentes y de su manera de servir, habttualmente regular. II El Capitán no debe descuidar ninguna circunstancia para ins­pirar á sus soldados el culto de la bandera, y derramar en sus cora­zones esa simiente de valentía, de heroísmo y de abnegación que todo buen soldado debe poseer para estar á la altura de los sacrifi­cios que la patria tiene derecho á exigirle. ¿Cuál es el soldado que no ama y recuerda con religioso sen­timiento de complacencia la santa emoción que lo ha conmovido cuando por primera vez ha visto delante de él, en el silencio solem­ne de la tropa bajo las armas, el símbolo de la patria ? ¿ No le parece oír toda la voz del Coronel que manda: "Ter­ciad las armas ! " "Presentad las armas!", y después de todo, vibrar en sus oídos los vigorosos acentos de la corneta, los redobles graves del tambor, y en medio de estas notas que remueven las moléculas del aire y hacen palpitar su corazón, ver al Comandante del Regimitnto, ese hombre envejecido en la profesión de las armas, presentarse delante del objeto sagrado y saludarle con impo­nente gravedad ? En esta ceremonia el soldado comprende que ese pedazo de trapo rodeado de tanto respeto es alguna cosa. Es alguna cosa que trae en sus pliegues honor y patria, que es sinónimo del valor y disciplina, que el Capitán debe cons­tantemente mostrar á sus soldados como la causa por la cual se combate, por la cual se triunfa, por la cual se muere. "Soldados, míra tu bandera y tendrá) aliento," decía un Coro­nel á sus soldados cuando en marcha se quedaban á retaguardia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2!2 BOLETÍN MILITAR "Soldado, míra tu bandera, dirá el Capitán ; ella te dirá tu deber : sumisión á tus jefes, obediencia á las leyes, abnegación por la patria." Se ha dicho en alguna parte en los regla¡¡-¡entos que todo mili­tar debe saludar la bandera. El Capitán debe hacer comprender á sus soldados que este saludo no debe hacerse por sugestión sino con placer; que saludar la bandera es saludar la patria, mostrar el acatamiento y el respeto que se tiene por ella; que este saludo no debe hacerlo solamente como militar srno también cuando vuelva á la vida civil. Un regimiento pasa, un soldado saluda la bandera. Esto es hermoso, pero parece natural. Un regimiento pasa, un ciudadano se detiene y saluda la ban­dera; esto no solamente es hermoso, es magnífico, es imponente, es sublime. Se nota y_ue en el pecho de este hombre que ha aban­donado el uniforme para volver á u ar ]a blusa ó la chaqueta, late el corazón de un soldado, de un bravo, de un hombre consagrado á la patria, respetuoso de sus leyes; de un hombre que cumplirá su deber cuando el pah esté en peligw y haga resonar el aire con la corneta de alarma; de un hombre que si la edad no le permite llevar la e pada ó el íusil, encontrata en sus gestos, en su voz, el movimiento, la palabra susceptible de derramar en el corazón de los jóvenes la abnegación, el fuego sagrado, el ardor generoso que hace abandonar lo que más se quiere en el hogar: amante, esposa:> madre, hijo~, para ir á engrosar lo batallones, murallas vivientes opuestas á los enemigos de la patria. Un día, en 1873, un regimiento nuevamente formado pasaba por una pequeña población de Auvergnc, vecina del campo, donde sus diversos elementos se habían reunido. Piadosas manos habían confeccionado para ese regimiento una magnífica bandera con franjas de oro, sobre la cual estaban marcadas, igualmente en letras de oro, su número y las batallas á las cuales había asistido en otros tiempos. Estaba sentado sobre el umbral de su puerta un viejo de ca­bellos blancos, y de repente se levanta y se endt>reza como si hubie­se tenido veinte años, lleva la mano derecha á la altura de su gorra al mismo tiempo que gruesas lágrimas caían de sus ojos, intensa­ment~ fijos en la bandera del regimiento. Cuando hubo pasado la bandera el cuerpo del viejo se encor­va, su cabeza se inclina sobre el pecho, se hunde en su sitio, coloca sus manos sobre las rodillas y parecía abismado en sus pensamientos. La vista de la bandera le había rejuvenecido, le había vuelto á dar esa varonil energía, esa fría actitud de los campos de batalla que le cambiaba á otros tiempos, cuando por la gloria de la patria había ido lejo'\ de ella á combatir sus enemigos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 213 Un acto como el de este viejo es la simiente del patriotismo. Por mucho tiempo los soldados del regimiento hablaron de él con entusiasmo y admiración, llevaron el recuerdo á sus hogares, lo contaron á sus familias, después á sus hijos. ¿ Ouién sabe si cada uno de ellos, al acordarse del viejo de Auverg~e, entonces encorvado en un campo sobre un instrumento de trabajo, al ver aproximarse un regimiento, quién sabe si cada · uno de ellos no se ha enderezado y no ha llevado la mano á la al­tura de la frente para saludar la bandera ? ¿ Oué era entonces ese viejo? Un soldado del mismo regi­miento "t;n r 8 I 3, un combatiente de Lutzsen y de Bunrzen. Levantándose y llevando la mano á la vicera de su gorra habla mostrando á todos lo que se debe entender por el culto de la bandera y el recuerdo que se debe guardar del regimiento en el cual se ha aprendido á servirse de sus brazos y de su inteligencia para la defensa del país. Este recuerdo es necesario que el Capitán lo diga bien alto á sus soldados: el recuerdo de que el regimiento es la escuela del deber, de la disciplina y del honor; que los jefes que allí encuen­tran quieren el bien de todos, y que bajo su apariencia, á rnenudo ruda, se oculta iempre un corazón de oro. N umecoso on los ejemplo de soldados que han defendido on su c~crpo á un jefe, ó que lo han seguido en peligrosas cir­cunstancias. 1uchos lo han hecho porque ese era su deber, muchos se han sacrificado porque trataban de salvar la vida de un hombre aprecia­do ó de correr los mismos peligros que el. No debe olvidar el Capirán que el sold·.1do es el mejor juez del Oficial. Si su juicio es algunas veces grosero, es siempre lleno ,de buen sent1do. Juntamente con el culto de la bandera, el Capitán debe ense­ñar á sus soldados ser humanos, generosos y desinteresados. Por otra parte, la palabra honor que la bandera lleva en sus pliegues sería un contrasentido si se pudiese pensar que es permi­tido hacer de las necesidades de la guerra un pretexto para satisfa­cer malas pasiones, para librarse de actos de salvajismo. Es entonces un deber para el Capitán hacer comprender á sus soldados que toda c<5lera debe cesar inmediatamente después de al lucha ; que un enemigo caído, desarmado, herido, deja al instante mismo de ser enemigo ; que en este momento no es permitido amenazarlo, lanzarle injurias, hacerlo avergonzarse de su derrota. " La generosidad honra el valor," dice el reglamento sobre e servicio de los ejércitos en campaña. Rendir honor al valor desgraciado es unir la bravura á la ge­nerosidad, es realzar el lustre del estandarte sagrado á cuya sombra e combate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 214 BOLETÍN MlLITAR I I I El Capitán ha enseñado á los soldados, en las teoría~ metódi­camente dirigidas, á ser cuidadoso de su ropa y su persona y á co­nocer sus deberes hacia sus jefes ; en los ejercicios del terreno de maniobras á servirse de sus armas, á maniobrar por la disciplina y el combate. Debe también ejercitar su iRteligencia en las cosas de la guerra para reglar su iniciativa, exitar su entusiasmo é inflamar su valor. El soldado gusta que se le hable, le agrada no solamente mar­char porque es necesario, sino !aber por qué se marcha. Los soldados son todo ojos, todo oído á las explicaciones del Capitán en los ejercicios de combate ó de servicio en campaña. Si el Capitán debe servirse á tiempo de un recuerdo histórico, los verá suspensos de sus labios mientras dura la relación. Este recuerdo, que hará referencia á la manera como nuestros antepasados hacían la guerra, á su sufrimiento en las fatigas y en las privaciones, les dará energía, se entusias marán con el recuerdo del pasado y lo tendrán presente cuande llegue la ocasión. El recluta siente la necesidad de hacerse soldado. Despertar su entusiasmo demostrándole que sus antepasados defendían, á pesar de sus escasos recursos, el suelo sagrado de la patria y se e u brían de gloria, es invitarlos á un festín semejante y preparar héroes. Si el Capitán se complace en dar á sus soldados el por qué, la razón de cada cosa, los verá á todos dedicarse á comprenderle, y los resultados que obtendrá le pagarán con exceso el trabajo que se ha impuesto. IV El Capitin no está solo en la Compañía. Si él es el primer im:tructor, el principal educador, tiene en los oficiales los ayudantes que deben obrar según sus miras. Tiene que dirigirlos en este sentido dejándoles sietnpre la iniciativa que corresponde á su grado. Ouerer hacerlo todo sería querer anular á sus subordinados. lrstando cada uno en su puesto todo marchará bien. ¡ Cuántos oficiales jóvenes, llegados con buenas disposiciones, se hacen perezosos porque el Capitán, bajo las órdenes del cual se encuentran colocados, no ha sabido ó no ha querido dirigirlos ! Es necesario que los oficiales posean su confianza y que les dé prueba de ello. La falta de confianza mata la armonía que debe reinar sin cesar entre los jefes y los subordinados. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MJLITAR 215 Pero es necesario, y sobre todo, que parezca siempre superior.; si esto no es como instrucción general que sea bajo el punto de vis­ta del puro oficio; sino es como instrucción general, que sea por e1 buen sentido que se adquiere por los años y la experiencia. El buen sentido en las cosas del oficio vale más que la mejor fraseología. Es necesario también que su amor á la patria I"'Sté á la altura de todas .las circunstancias, y que, si este amor puede ser igua~ no se aperciba jamás de que pueda ser sobrepasado. V En resumen, el Capitán, que es guía de los soldados de su Compañía, debe s-::r un modelo, é inculcarles su patriotismo. Estas cualidades de patriotismo debe poseerlas en el más alto grado. Es necesario que sean una llama que no se extinga, y al contacto de la cual se avive y se encienda en los jóvenes ese hogar interior que se llama el fuego sagrado, sin el cual todo lo que se hace es pálido, con lo cual todo lo que se hace tiene vida, es grande, noble y heróico. Formada en estas condiciones, la Compañía será el Jefe de batallón, para el Coronel, para el General, para la Nación, en fin., la garantía del éxito, la r s peranza del porvenir. -·.,.___ EN EL EJERCITO CONDUCTA DE OFICIALES 3! División.-Durante el mes de Agosto del corriente añ se distinguieron por su buena conducta, los siguientes señores Ofi­ciales ; Batallón Granaderos número 8.0 -Capitanes : José A. Flórez y Clemente Arias; Tenientes: Faustino Ballesteros, Francisco Durán, Pablo J. Monroy y Rafael Matéus; Subtenientes: Miguel Bohórquez, José Piñeros y Nicolás Medina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 216 BOLETÍN MILITAR Batallón Sucre número ro.-Sargento Mayor graduado, Ceci­Iio Zamudio; Capitanes: Olegario Manrique; Tenient~s: Emilio Camargo y Maximino Rivera; Subtenientes: Isaac V anegas, Santos Quijano, Daniel Abella, Abelardo Aranguren, Sebastián Franco y Jesús Zambrano. Medio Batallón Bolívar.-Capitanes: Víctor M. Vesga y Sal­vador Balbuena; Tenientes: Miguel A. ~intero; Subtenientes: Juan Prieto, V alerio V anegas, F ermí n Moreno y Carlos R. Sar­miento. 3·· Brigada de la r.• División.-Durante el mes de Septiem­bre próximo pasado, se distinguieron por su bueno conducta los si­guientes señores Oficiales: Batallón Sucre número 7.0 -Sargento Mayor graduado Cecilio Zamudio; Capitán, Olegario Manrique; Tenientes: Emiliano Carnargo, Maximino Rivera; Subtenientes: Isaac Vanegas, Abe­lardo Aranguren y Román Castillo. Batallón Granaderos número 8. 0 - Sargento Mayor Rafael Vesga; Capitanes: Leonidas S. BuenJía, José A. Flórez y J usti­niano García; Tenientes: Juan E. MénJez H., Pantaleún Reyes y Francisco Durán; Subtenientes: .1\lliguel Bohórquez, Manuel A. López y Nicolás Medina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 69

Por: | Fecha: 19/09/1898

Año JI Bogotá, . eptiembre 19 de 189~. N limero 69 BOLETIN MILITAR -·--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -·--- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódico, todos los ]efir y O jiciales del Ejército de la República. FORTIFICACION RÁPIDA. (CONTINU>.CIÓ!'\). A conseguir este fin tienden los estudios y experien­cias que se verifican actualmente en todos los ejércitos europeos, los cuales patentizan cada vez más la impres­cindible necesidad de cubrirse las tropas en el con1bate, si quiere obtener alguna probabilidad de vencer. Las pruebas qqe. en Austria han tenidCJ lugar en 01mitz y en Kreems, • con1o las últimamente en Lechfeld (Baviera ), y en Thun (Suiza), señalan con Ja lógica inflexible de los números, las p érdidas que sufren las tropas por el fuego de fusil nloder­no, y la diferencia de las bajas cuando están á cubierto. En 20 minutos una Compañía de r r 3 hombres, después de una larga n1archa y llevando todo el equipo completo de can1paña, dispararon 8,874 tiros !>Obre blancos, figurando tres líneas; una de tiradores de 6o metros de frente, otra de sostenes y otra de reservas con las distancias reglamenta­rias, rompiendo el fuego á 7 50 n1etros y causando 1,374 señales en los lienzos. Tiráronse después otros 8,6 I 5 tiros en Jos n1ismos 20 n1inutos contra 4 piezas de can1paña, con intervalos de r 5 metros y á la n1isma distancia d~ 7 50, obteniendo r, 55 8 impactos en el n1aterial, sirvientes y ga­nado. En las experiencias de Thun se obtuv.o aún un re-ultado más notable, pues á So o metros de 9>437 disparos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I54 BOLETÍN MILITAR en 20 minutos, dieron I, 7 57 al blanco de infantería; y las 4 piezas de 10,227 tiros, consiguieron hasta 2,686 iln­pactos. La experiencia de los can1pos de batalla evidencia to­davía n1ás el horroroso estrago del fuego contra tropas a} descubierto, y lo confirma la relación oficial de Ja campaña, de 1870-7 I escrita por el Estado Mayor prusiano. En J" batalla de 1\llars-la-'four ó de RezonvilJe, Ja 3 8' Briga­da prusiana ( 4 batallones) atacó Ja línea francesa entre Mars-la-Tour y Bruville, siendo rechazada con pérdi ... da de 7 3 oficiales y 2,542 hombres fufl.:ra de con1bate. En la n1isma batalla, el primer regimiento de Dragones de ]a Guardia, cargó al 2. 0 batallón del I J- 0 Regimiento de línea francesa, que le recibió con un nutrido fuego, obli­gando á retirarse al instante á ]os Dragones con pérdida de 11 oficiales, 125 soldados y 250 caballos. El regimiento de coraceros de la Guardia francesa cargó á dos Con1pa­ñías del Regimiento número 52 prusiano, las cuales á 200 r n1etros rompieron un fuego rií.p}do, rechazándoles en un 1nomento con pérdida de 22 ofici;:~les, 208 coraceros y 243 · caballos. En la bátalla de Saint-Privat la 4·a Brigada de la Guardia, apoyada por la r .• División del r 2.0 cu~rpo, atacó aquel pueblo y al poco tien1po tuvo que retirarse, dejando 7 ,ooo hombres en el campo. En la guerra ruso-turca, entre otras citas, podremos recordar el ataque del reducto de Grivitza; en la segunda batalla de PJewna, por T 2,ooo hon1bres, después de haber sido cañoneado 5 horas por I 22 piezas; á pesar de todo, el ataque fracasó, perdiendo más de Ja mitad de la gente. En la primera batalla de Plewna, según manifiesta el General Krüdener, los rusos tuvieron de su efectivo de 7 ,ooo hombres, que atacaron las posiciones, 74 oficiales y 2,771 soldados fuera de com­bate. En la segunda batalla (Jo Julio), una división de · Lo,ooo hombres vio reducido su ~fectivo á 5,ooo. No insistiremos más sobre este punto que es incues- . tionable para los que lean la relación de las campañas men­cionadas; pero creen1os deber añadir á la autoridad de los distinguidos escritores que se han ocupado del combate n1oderno, las de los Generales americanos Bernard y vVright que afirn1an: el primero, que una simple trinchera defen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80U!TÍN MILITAR dida por dos filas de infantería constituye, en ciertas con­diciones fáciles de llenar, un obstáculo poco menos que inatacable á viva fuerza; y el segundo, que una trinchera cubierta con obstáculos y situada en un terret1o que per­mita aprovechar el alcance de las nuevas arn1as, es absolu­tamente inexpugnable para otro género de ataque que el de ·sorpresa. El últim~ de los Generales citados refiere el caso de haber atacf!do con su cuerpo de ejército de I 5 ,ooo hombres, á una línea de trincheras, que en r 5 minutos le causaron tan numerosas bajas, que el nún1cro de los n1uer­tos sobrepujó al de los defensores de aquellas obras de de­fensa. Es preciso, pues, cubrirse en el n1omchto del choque; Jo mismo paról. el ataque que en Ja defensa, debiendo hoy, n1ás que nunca, tener presente el preceptó dd General Bugeaud de que: "n1ientr~s no llegue el momento de combatir, ha de n1antenerse á las tropas fuera del alc á los Tenientes Dionisia R. Basto, Urbano Barre­ra y Julio Santander la licencia indehnida que solicitaron para se­pararse de los Batallones Palacé, Artillería y Urdaneta, respectiva­mente. Declaró en .uso de licencia indefinida al Teniente Luis F. Duarte, destinado al Batallón Junín, por no haberse presentado oportunamente á ocupar su puesto. Declaró igualmente en uso de licencia indefinida por mala conducta, debidamente comprobada, al Subteniente Leonidas Priete>, que sirve en el Batallón Nariií.o. Aceptó al señor Abel Angarita la renuncia que hizo del puesto de Ordenanza del BoLETÍN MILITAR. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 09/07/1898

ii.o II Bogotá., Julio \1 d'e lS'JS. BOLETIN MILITAR ~·- OR GANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EjÉRCI1 O ___.._ Director, ALEJA N DRO POSA DA. Son colaboradores na!Ds de este periódico, todo~ los ]efer 'Y Ojiciales del ~j'ército de fa República. HIGIENE DE LAS TROPAS hN C1 MPAÑt De los tres elementos cons itutivos de un ejército, se Ctn el l\1arqués Palmieri, hombres, armas y orden, este o . últin1o es sin duda alguna, el más importnntc y el que hasta cierto punto, pllede n10dificar los otros dos por la · niluencia tan grande que ejer e sobre ello~. Para trasfor­mar una masa confu a de gente armada en un ejército pro­piamente dicho, basta la organización conveniente de to­da las p2.rtes de él, y que los servicios que cada uno deb llenar, se lleven :t cabo con regularidad y precis1" n, obli­gando á todos. lo mismo individuos qu agrupacio:1cs, :~_ cumplir su obligaciones y debere , , á funciollat· ordena-lamente dentro del círculo que tengan eñalado .. )e aquí 1a t1ecesidad de la reglam~..:ntación de t os lo servicios 1nh r .tttes á los di \Ters s elementos orgánic s de un cfr ito. Las n~ciones ~urop as que rnás se ocnpan de ]o a ·un­tos militares, imitando e 1 ello á l'rusia, q u ha sido y si­gue siendo el modelo elegido; e • apr~.;s11ran ft confeccionar r g amentos, com rcndiendo disposic.iones que r ·gularíce y prevean todos los casos que pu ·den pre ... entarse en la marcha natural d l servicio; y de e te m (lo, al paso que cada individu , ó agrupación, ti ne marcada su lít. .... a d · con ucta, á. la que debe at nerse en todas Ja ircunstancia~ y por la que pued'~ 1 !enar ~·um¡Jiidamente sus obligaciones, os Jefe. superiores tienen también, á ~u vez, una •a t, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL'ETIN 1\"'ILIT. R para hacerlas cumplir y exigir responsabilidad á quienes corresponda. Las últitnas guerras y sobre todo la Franco- 'ru~iana, n ;S p-t.:.:>entan ejen1plos bien patentes de la im- ·¡oi·tai.cin e ia re o·-l an1entaciún de los servicios en Jos i ~ c--~~rcitos, p· e~ zl pa.:;o que en el francés que, se con-si ·!~ra!Ja h:-:.st8. c.ntonces con1o modelo, faltó todo, y es in¿ i·l11d~.oic q Le ~- sus desastres con tribuyeran no poco el des0r ~n y el bétruilo de su administración, en el prusiano, la rcgubridad de J::~; marchas, Jas con1binaciones estratégi­cas, el exacto cumplin1iento de todo lo que se prevenía por el Cuartel Gene ·al, todo se llevaba á cabo, todo se rea­lizaba, gracias rl b perfección con ql!le se llenaban los ser­vicios, en la realiz:::ción de los cuales todo estaba previsto v ordenado de ant '.11ano. El creer que basta el criterio particular para resolver en todos los casos las difi.cultadts que se presentan, es un d·ror que trae nccesarian1ente tras ele si fatales consecuen-­cias, puesto que, aden1ás de las variaciones que, debidas á los diversos n1odos de ver las cosas, se notarian en hechos análogos, habría que esperar en cada una las decisiones del que n1anda para atemperarse á ellas, dependiendo de su n1ayor ó tnenor conocitniento del asunto el que la resolu~ ción sea la debida .. Aun en caso de que todos Jos Jefes y oficiales posean la instrucción conveniente.· sería de deseat la rcglan1entación de los servicios para la buena marcha del organisn1o nlilitar ; pero, si desgraciadamente faltase mu­cho para considerctr aq ué11a como perfecta, y por el con­trario, debid.J á causas de todos conocidas, no existiera ni aun el indispensable conocimiento de sus deberes, en nlu­chas de las categorías de la milicia, claro está que la nece-idad de buenos reglamentos se harían sentir n1uchísi­n1o n1ás. El Reglamento del servicio de sanidad para el ejército alen1án, aprobado últiman1ente comprende la parte de hi .. giene en I 2 capítulos, que tratan de todas las prescripcio­nes higiénicas que pueda ocurrir aplicar en marchas y cam­paflas. Agrupados aquéllos en tres secciones con sus deno­minaciones respectivas, se dividen. á su vez., en párrafos con sus espígrafes particulares. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR t:a extender todo lo posible los conocimientos higiénico n1ás usuales, ocupándose Jos médicos especialmente de la .. medidas que exigen una instrucción técnica y científica par­ticular. ''La higiene militar tiene principalmente por objeto aun1entar el vigor, la fuerza de resistencia de las tropas; y sus prescripciones deben estar en armonía con las necesida­des del servicio n1ilttar, que es preciso no variar ni parali­zar con medidas violentas ó inoportunas. A no st!r en ca­sos urgentísimos, no se propondrán modificaciones in1por­tantes á las presr.ripciones reglan1entarias, ó á Jas tradicio­nes. mil~tares; porque unas y otras están fundadas en la ex­penencla. " El soldado de be hacer el sacrificio de su salud y de su vida, si así lo exige el objeto de la guerra; pero al n1is­mo tiempo debe esforzarse en conservar su vigor. La vida desarreglada, los excesos de la bebida y la disipación, son los enemigos más crueles de la tropa. "La higiene del soldado debe ser objeto constante de atención para los hombres del arte, de n1ancra que puedan aplicarse en tiempo oportuno las n1edidas que aquélla aconseje. Las prevenciones higiénicas evitan frecuentemen­te las enfcrmt::dades, pues cuando hacen éstas yá estragos , es n1uy difícil circunscribir su acción.'' · 1'crminan estas generalidades advirtiendo que Jas me-didas higiénicas que no están previstas en la instrucción~ pueticn tom~rse conforme con los principios generales. Como hemos dicho y á, los cuatro primeros capítulos con ti tu yen la primera lección de esta parte del Reglamento, y toda ella comprende los cuidados higiénicos que se rela­cionan con las necesidades ordinarias de la vida, tratando el primt::r 'capítulo de la aiimentación; el segundo, de las bebidas ; el tercero, del vestido ; y el cuarto, del cuidado exterior del cuerpo. Los párrafos en que se subdivide el capítulo sobre la alimentación, dictan reglas en diversos artículos acerca de la composición y natura)e'l~a de los alin1entos; de la. de - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t • BOLETIN MlLITAR ción de ellos; de su preparación y de la prueba y ensayo para asegurarse de su calidad. En el primer artículo dice que la experiencia ha pr ado, que la alimentación exclusi­va de carne es tan perniciOsa como la exclusiva de vegeta­les. Dice también, que la alimentación variada es la n1ás sana, pues asimila las sustancias azoadas y albuminosas, como el carbono, las grasas y Jas sales en proporci::mes con­venientes. Previene después, que la ración ordinaria de ví­veres es de 700 gramos de pan, ó sean soo de galleta; 37 5 de carne fresca ó salada, ó bien 2 so de carne ahumada; y tan1bién I 70 gramos de tocino, I 2 S gramos de arroz al­ternando con 2 so de guisantes, habas, lentejas, ó con 1, soo gramos de patatas ; 2 S gramos de sal; 2 S gramos de caft=. En los víveres y en los días de fatiga extraordinaria, el Ge­neral Comandante del Cuerpo de ejército puede mandar se dé á cada soldado un decílitro de aguardiente, aumentando la ración de pan hasta un kilo, la de carne á soo gramos, y hasta I 70,340 y 2,ooo las de cereales, legumbres y pata­tas. En otro artículo se advierte, que el alimento más nu­tritivo no puede emplearse exclusivamente durante un lar­go período; y para obtener una asimilación conveniente, debe limitarse su distribución tan sólo á ocho días seguidos. Sobre la elección de los elementos dice: "Las condi­ciones higiénicas deben tene'rse en consideración para esco­ger el régimen. Si hay muchos catarros intestinales, las tropas deberán recibir víveres fáciles de asimilar y que pro- · duzcan muchas mucosidades, como por ejemplo, el arroz, y la harina de avena. Se evitará distribuír carnes muy sa-la ia , ahumadas, ó cole , siendo nmy conveniente la carne de carnero." 'fambién deben tener e presentes las condi­ciones de 1a temperatura, y que en Jas marchas peno5as, y en los días de gran calot, Jac cotnidas saladas producirán el gran in onvenientc de aumentar la sed hasta tenerln inc;a- . ciable. "S1empre que se presente ocasión, convendrá distri­buír legumbres frescas, que podrán procurarse de los cam­pos ó huertos vecinos. La falta de legumbres puede engen­drar el escorbuto, sobre todo si la carne salada entra en grat cantidad en la ración. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR "Recomienda el aparte que trata de la preparación d · los alimentos, entre otras cosas, 'que el fuego continuo y n1oderado es más ventajoso para 1 preparación de los ali­Inentos, que un fuego violento' n1ás adclante:)que para apresurar la co~ión, convendrá se partan en trozos la carne y se trituren las legumbres secas' ; y tambi~n : 'que la sal y las especias, dan sabor á los alin1entos y facilitan la digestión." Después de dejar sentado, que "es n1uy importante· asegurarse de la calidad de Jos alimentos que deben distri­buírse;" añadiendo: "que la experiencia ha demostrado que el uso continuo de carne fresca, recién muerta causa indi­gestiones;" así como "que, Ja carne repartida duran te los fuertes calores, debe estar polvoreada con síil," explica en el aparte correspondiente á las pruebas ó ensayos de Jos ali­mentos, las condiciones externas de una buena carne que son:· "color rojo, olor fresco y dureza al tacto" En Cl'anto á la harina que suele estar mezclada con otras sustanci~-- dice: H que ¡nra conocer las falsificaciones se le embebe en clor·>fnr 110 a~it:tndola fuert mente, con lo cual de todas l;:t- . m:tt rías de -la. mezcla se forma na capa infe-. rior, con cuyo pr J '<; limi nto tS fácil som.,terlas á un aná­lisis químico." -------·-- Lf-~.CTURA. DE I-IISTORI'A PATRIA PU . 'TOS PRI.''"IP . \l.ES DE I. A \ ' 1!1\ PÚBI.I A DE rfbLl\'t\R XIV Mir.ntra~ el Libertador perseguía sin tregua ni descanso la C.)ntinuación de la gucrr1, convencido de que la primera necesidad de los patriotas era la de alcanz ·¡r b victoria, llluchos hombres no­t: lbles ha ían lo po ibJe porque nn echase raí~es el influjo político de hoiÍ\'ar, temerosos, sin dudJ, de que imperase su voluntad. A mediado; de Abril de 1817 llegó inopinadamente á Carú­. pano, el canónigo doctor José Corté de Madarriaga, y allí dio á la circulación un escrito impr.:so en que pr0scribía á las autorida- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOl.ETÍti MILJT:\R fue justa e impuesta legalmente. Los hoTT'brcs que denu1 ciaron á B<'lívar su· proyectos presentando sus carta:, hab1an crvido á ~us círdcne:, pertcnccían á .u di visión y eran sus tnt~usicron el Con ejo de Guerra, ilrión, u pai ano, debía tener y tenía en efecto por •\m;-ís Je un motivo de im­patía, Ó·por lo menos de cowidcrac!cínj Turr, v: 11zoátegui hah1an sido a cendidos por él c.i Gencrale: de:pu ~s Jc la batalla de San Fé­lix: ésto·, los dcm;'ls vocalc y el fi Lal, era:1 hombres de verdad, valor y co!lcicncia, incapaces de c.m1etcr un ·il asesinato; la eje­cución, Cll f{n, rt C ptíb]ica, hefha por SUs pmpios soldados )' Cll ocac;i<~n de er e to rnc1nd.ulos 11or jefe. que como Bermúdel., no tenían el 11 ;Ís r· qucño interc::; en ,mc;on; r con su aprobación <) . u jJencio aqu~l terrible escJrmiento, ·i hubiera ido iliju·to." La procbma '1 e dio t~ohvar ~1 siguiente d1a de Ja muerte de Pi:::tr e c. ta: "S·)ldados! 1 yer ha sido un dí.t de Jolor para mi cor at.ó 1. I<...l General Piar fue ejecutado por t crímcne ele lesa patri<~., cons­piración y descrcion. Un tribunal justo y legal ha pro11unciad""J lct .clltencia contra aquel desgraci do_ ciudad.m >, que mbrilo ::~spir:mte al mando supremo, fiJrr 1Ó el de ig­nio · t u'í. atroz qu pue e collcebir una alm,t p rv .rsa. 1o s lo la gu rra ivil sino la an. rquí.t ·el a rifici m:í inhm an) de us pro io compañero y herma; s se habta propuesto 1 iar. '~l'old2do · f V o" tro~ lo ab i . La igu.ldad, la libertad y la indep nden ia, o 1 nue tra divisa. ¿La hut ,ulidad no ha re obra­do u Jerech > po nuc~tra · ley s ? ¿ N ue·tra ,m na no j¡¡:¡n rott ]a cadenas de 1< c. el VCJ ? ¿ La odio. a diferencia de da t' y co­lores no ha sido abo'iua para iemprc? ¿ Los bienc nacionale no e han manJado repartir entre vosotro ? ¿La hrtuna, el saber y la gloria no os peran? ¿V uc.:tro· mérito no on rec< mpcn. ndl con profusi<'Jn, ó por lo meno, con ju.ticia? ¿ Q!_1e quena, pues, el General Piar I ara vo ·otro ? ¿No soi iguales, libres independien­te., felices y honrados : ¿ [.Jodía Piar procuraro. 111ayor s biene ? Tu, no no. El ~epulcro de la Re¡níblica lo habría Piar con sus pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39~ BOLE ¡ L· M•ItiTA:It pías manos~ rnra enterrar en él la vid:t, lo bien~s r los honores de· los bravos defensores de la libertad de Venezuela, de sus hijos, t>S- · posas y padres. • • • • • .. • • • • .......... t . ................ . ........... . ............ o.. • • • • • • • • . •• • o . Soldados¡ El cielo vela p~r vuestra s:dud y el Gobierno que es vuestro padre, sólo se desvela por vosotros. V u estro Jefe, que es vuestro comparíero de armas y que sie'TI.pr._ á vuestra cabeza ha participado de vuestros peligros y miseria:,, como también de vues­tros triunfo, c~nfía en vosotros: confiad, pues, en. el, seguro de que os ama más que si fuera vuestro pa!lr.e ó vuestro hijo. SIMÓN' B.oLfvAR. Cuartel General en Angostura, Octubre I. 7 de 1 8-I 7. ( Continu:1rá ). ---·--··---- EJERCITO N AC!CNAL I:STRUCCIÓN CIVIL EN LOS CUERPOS DE LA PRIMERA' 01\' ISJÓN Rcp:íbfira dc c,Jombia.-Ejérrit? Naci?!Ja!.-C?Ilz:mdrmcia gCJitrrll de la · 1.• DioiJHm.-N'dm! riJ 7, 5 I 6.-B.'J ?!tÍ, r 2 d .. · ]'.;lf¡yo de 1898. Señor Ministro de Guerr:t.-·Presentc. En cumplimiento :{ la disposición de· ese · Ministerio, publicada en el artículo 2,p8z· de la Orden General del Ejército del día I z de Mayo de 1 97, tengo el honor de informar á Su Sel1oría ac.crca de la cnser1an­za que est:{ á cargo de los Instructores civiles en los Cuerpos de esta guarnición, durante el mes de Abril próximo pasado: Batai/ÓJJ ATtillerÍ.l JJ :Ífll t ro 1.0 -Se hizo la instrucción con ba tante regularidad. Bf:!tdiÓ!J B~írb:tf,¡ 11Úmcrr; 2.0-No se dio enseñanza ninguna, por · no haberse presentado r.mado .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39 2 BOLETÍN MILITAR B.1t.dFm TtJJerifi JÚm.!n 5. 0 -El Instructor civil, por conducto dL la Mayoría del Batallón, dice: "Tengo el honor de informar á esa Co­mandancia por conducto de usted, que durante el mes de Abril próximo pasado, se dio la instrucción en los días y horas señalados y se dictaron conferencias sobre las materias siguientes: Lectura, Escritura, Religión, Urbanidad, Moral, His ·oria Patria é Historia Sagrada. "Me es grato manif('star á usted que la tropa ha ade!antado mucho en escritura. u Dios guarJe á usted. Dios guarde á Su Señoría. El Com1ndante gcn~ral, Lr'1zaro M. Marí11. M. D. MoNrÚFAR. CONSTRUCCIÓN DEL CUARTEL DE HONDA República de Colombia.-Departamntto del Tolimo.-Admi?Ji.JtraciÓ11 de la obra de constrttcciótt del Cttrzrtei.-Honda, 3 de Diciembre de 1897. Señor Ministro rle Gucrra.-Bogotá. Tengo el honor de avisar á Su ~ ,'loría recibo de su atenta nota número 573, fecha 27 de Noviembre próximo pasado, y al propio tiem­po acompanarle una relación pormenorizada de los gastos hechos hasta e! 30 dd m•.!s último en la obra que se me ha encargado. No _van los comprobantes porque cumpliendo con lo dispuesto en el Decreto núme­ro 191 de 6 de Marzo de este año, se han pasado por triplicado al seiior Administrador subalterno de Correos nacionales. De conformidad con el artículo J.0 de ese mismo Decreto, paso ¡Í. dar á Su Señoría el informe de los trabajos ejecutados en el pasado mes: . Se acopió gran cantidad de piedra de cimiento y para labor. Se han hecho 51 metros de cimiento que est:tn yá al uivel del terreno en stado de empezar á levantar murallas, esto por el lado que da el frenrc del edificio, y lo mismo se e:-tá haciendo en uno de los extremos para formar ~íngulo. También se está acopiando gran cantidad de arena y se han hecho terraplenes. Todo ha causado el gasto que verá Su Selioría en la relación pormenorizada á que arriba me he referido. Me prometo ir á esa á ponerme á la voz con Su Señoría para acla­rar ciertas dudas que me cmbar.1zan el mejor servicio que quisiera tener en el cumplimiento de mi comisión. De Su Seiioría respetuoso servidor, ÜLLCiARIO FERREIRA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 393 'Ol'IA de la anotación de los gastos en la construcción del Cuartel de la ciudad de Honda, en el mes de Noviembre, que se remite al señor Ministro de Guerra. Día 2. Doscientos cincuenta pesos pagados al seJior José Rosario C6caro, por valor de una casa y mejoras comprendidas en el área de terreno comprado al M unici pío para edificar el Cuartel, por ser condición con el Consejo que todas las mejoras de sus arrendatarios en esa área debe pagarlas el Gobierno Nacional ..........•......... $ 2 50 • - Ciento veinte pesos pagados á Policarpo Cruz, por valor de una casa y mejoras que tiene en el fundo de "La Po!>a" dentro del área comprada al Municipio para la construcci6n del Cuartel..~ . . . • . . . • • . . . . • . . . . 1 20 •• Día 13 . Mil cien pesos pagados á Eustaquio Nt~ñez, por sus mejoras en el terreno en que se va ~í edificar el Cuartel, consistentes en una casa pajisa, con mangas de pasto arti­ficial y natural, con sus correspondientes cercos~ y la paja de agua que hoy existe, con sus tubos, cediendo el derecho que como arrendatario del Municipio tiene en aquel pun-to y al rededor, por. . .••• •• • • .. .. •• • . . . • . • ... . . ... . . ... . . 1, 1 oo .• Día 4· Ciento cuarenta y nue\e pesos cincuenta centavos pa­gados al señor Maximiliano V élez, por valor de lo sigui en-e que se le compró: 1 pico de acero ............... ' ...•......•. $ 4 1 docena machetes .......... ·--. . . . . .... .. • 3z 1 docena palas....... .. .. .. . .. • .... . . .. • ... I 8 1· docena picos.......................... .. 4 se barras á $ 6 ............................. 30 6 barras á $ 64 docena . • • . • . . . . . . . • . . • • . 3 2 1 docena azadones., • . . . • . • . • . • • . . . . . . • 1 3 20 44 cabos de madera para encabar herramientas 4 40 6 madejas de piola, á$ 0-40... . . .. • . .. • 2 40 3 hacha Collins, á $ 3 ............ ··· ... 9 • · J +9 S'-~ Día 5· Mil pesos pagados al scfior Tesorero Muniei}Jal de este Distrito, como valor del área de terreno que e com­pró en el punto danominado "La Popa," para la construc­cibn del Cuartel, r según escritura pública mí mero 4 SR, fe· e ha z 5 de Octubre tí! timo, en cuyo día debió pagar esta suma el ·eríor Admini trador de Correos Nacionales, pero (¡ue no lo hizo sino hoy ..•.. , . . . . • . . . . . . . . . . . .. .. .. ••• . . 1 ,ooo •. Pasan ......•. 2 ÓHJ 50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39 t BOL'E'i'fN M IL'I'f AR Vi c'ncn .•.. D:n 12. Cient0 tincu:i1t:l pesos pagados á Esteban Rubio, por v.alor de una cas~t y mejoras en el terreno donde Ya á cons-truírse el Cuarr<:l.. • • . • . . . .. . . . . . . . . . . • .... .. ... . . • . • • I 50 Día I 5· ... Ciento trc~ ·pesos \'c·intbictc y medio ccntat'os, paga­dos al señor 1\'Iaximiliano V élez, por valor de lo siguiente que se le compró: 6 picos de 5 libras C;tda uno, de$ 1 libra .. $ 2 macetas de 311ibras tada una, á 1 libra ... 1 metro tela de alambre.. . . . ........•. 1 varilla de acero, ·con 16!libras, á,.· o-55 8 barriles vacíos á $ o-8o .................... . 6 baldes ........................... . 5 piquetas para -cantero, grandes, á $ 3-60 id. id., pequeiia, á $ 3-20 ......... . 2 cajas de zinc, á $ o-8o.. . • . . . . . . . .. . 30 .. 7 .•. 3 9 07t 6 40 7 18 3 20 1 6o 5 palustres, á $ 1-40............. . . . . . 7 ·5 escuadras, 5 reglas grandes y 5 reglas pe-q ucñas, por. • . . . . . . • . • . . . . . . . . • . . . . 1 1 Día 18. Trece re~os pagado ,1 Eusebio Grimalcto, por valor de diez cargas costa1cs d fique para cargar cal para el Cuartel ..•..•..••.•••.••.•.•.•••..•.•...••.....• Diez pesos pagados á Joaquín H. Lcónt por valor de diez cargas costalc de estopa para cargar cal de Bodegui-tas al Cuartel ..•.•...•.••.......•..••...........• Día 22. Setenta y seis pesos pagados á Bernardo avarro, por valor de cinco carretillas para acarrear materiales ...... .. Día z6. Trescientos cuarenta y un pesos noventa centavos pa­gados á Bcrnardino Londm1o, por valor de 6 I 5 arrobas y t 3 •• 1 o· •• 76 •• 13 libras de cal, á $ 5 carga de 9 arrobas. . . • • • . • • • • • . 34 t 90 Pasan,... . • 3,3 I 3 6¡t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL ETI N MILITAR lt VE 'f ARIO de lo bienes dcjad0s por el solda o Migud Iorcno~ perteneciente al Batallón Neirtl número zz. Rtp/tblito de C'Jiombia.-Ejército Nttcirmai.-Batallólt Neir11 Jl!tlllerOt 22.-Mayoría. En el sitio de" La Popa," perteneciente á la ciudad de Cartagcna, á doce de Octubre de mil ochocientos noventa y siete, presentes en la Mayoría del Batallón Ncir,z número 22, acantonado en este mismo lu­gar, los infra critos Teniente Coronel Tclésforo Morales, 2.o Jefe en­cargado del expresado Batallón y los testigos nombrados fOr éste, sefio­rcs José Palas, Pedro de la Peila y Francisco 'Ariza,·con el objeto de in .. vemariar y avaluar los intereses pertenecientes al soldado Miguel More­no, del expresado Batallón, muerto ayer once del expresado Octubre en ,¡ Hospital de Carida l de dicha ciudad. Dicho i:1dividuo, según su filia­ción, era natural de Chiquinguir.í, en el Departamento de Boyacá. Se puso de presente el dinero que se le encontró en su poder, que es la um:.t de cmco pesos, más cuatro pesos ochenta centavos de raciones y aju tamientos, cuyos \'alares hacen la suma de nuev pesos ochenta cen­tavos, r lo que sigue: Un anillo de oro, grande, sin piedra, en siete pesos ....... $ 7 Otro, ídem. de ídem., de menor tamaiío, en seis pesos ........ 6 Otro de id cm. de ídem. más pequeño, en cuatro pesos ....... 4 U na cartera u a ia, en veinte ccnta 'OS ...................... o 20 Una navaja en veinte centavos ........................... o zo To habiendo dcjac o má interese!! que inventariar, se da por ter­minada c~ta diligencia t¡uc firmamos los c¡uc en ella intcrvenimo., ha­ciendo onstar CJUé la tÍltima voluntad del iiuado, ·egún testigos, fnc que de lo guc dejaba se le pagaran ctos mi ·¡¡s á uc~tra Scfíor. de Chiquin­lJUÍrá }' una ~ de destacamento;" "cuando entramos á bayoneta calada;" "cuando mi General Comonfort mt. ordenó que to~ara ¡enemigo al frente?" Y al decir esto le brillaban los ojos y se adivinab" en su triste .. sonomía un gran entusiasmo. De regular estatura, delgada, huesosa, con la piel trigueña y amarillenta; los ojos oscuros y brillantes; Ja frente ancha y el ca­bello corto y peinado como el de un hombre; lleva el traje ft:meni­no á manera de sotana y dice á manera de collvicci<)n: -Todavía cuando paso por un cuartel me entusiasmo y cuan ·· do oigo tocar marcha, cojo inmediatamente el paso. -¡Pobre Patricia! Soñaba cuando ~ra un chico ascender por su:, pasos contados á Alferez, á Teniente á Capitán, á Coman­dante, en fin, á lo más alto en ), milicia. Pero su condición de mujer ahogó todos sus sueños, y hoy vaga por las calles de Guanajuato, vendiendo billetes de lotería á sus numero~as conocida que la protegen caritativamente. Se ha batido por la libertad; ha asombrado con su valor á bra· vos Generales y no tiene como recompen~a ni una p,cnsión exigua; un sueldo de cabo, siquiera que la a:udara en sus pobrez:-ts. ¿Por qué no nacería hombre? ·e pregunta con tristeza cada vez que delante de sus ojo pasa un grupo de soldado . j Pobre Patricia! La naturaleza fue cruel con ella, le dio cuer­po oc mujer con una alma y un cerebro de varón. He aquí su in­fortunic. Y nadie premia sus servicios, ni estima sus méritos y la pobre .horda, vende, trabaja, lucha y sufre 1 Ah! las t'obres :'lujeres del pueblo! Ju.-u ; D E Dws PE¿ . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILJ'l'AR VARIEDADES EL MES O~ LA LiBERTAD El mes de Julio es mes de redención: en ningún otr >se han reunido tantos días gloriosos. Citaremos las fechas principales que en este mt~· recuerdan sucesos en favor de la redención humana. JuLlO 2-1776-El Congreso de Filadelfia discute y aprue­ba unánimemente la declaración de la independencia de las colo­nias de la America del Norte. J uuo 4-1776- Proclamaciún de la independencia de Esta­dos U nidos. 181o-En Santiago de Chile se reúne la primera junta de patriotas. 1807-En los días 5, 6 y 7 son rechazadas definitivamente las invaciones inglesas en Buenos Aires. Juuo 5·-I 8 11-Declaración de la independencia de V ene­zuela. 1755-El Brasil declara la libertad de los indígenas. JuLro 6-1821- -Los españoles estrechados por las fu rzas li­bertadoras de San Martín se ven obligados á salir de Lima. JuLIO 9-18r6-Declaración de la independencia ar~entina. I 8 I 7--La fragata L:~ Argentina tripulada por argentinos; al mar. do del Capitán B uchardo, se hace á la vela en la ensenada de Barragán (Provincia de Buenos Aires) con direcciÓn á Madaga · car én busca de las naves españolas de la Compañía .filipinas. Y en el mismo día, dos años más tarde, La Argentina y La Gl:acahubo, después de muchos combates y triunfos volvían por las costas del Pacífico y habiendo fondeddo en Valparaíso, fueron ini­cuamente secuestradas por orden de Cocrane, al servicio de Chile. I S 53 -Jura de 1· Constitución artrentiua, sancionada en el Congíeso reunido en Santafé. ]uL,o 1 I-dhs-Francia reconoce la independencia de Haití. I 81 I - Se reúne el primer Congreso chileno que reasurnc la autoridad que ejercía la Junta de Gobierno. Jur.IO 14-Toma de la Bastilla en París. Jur.ro 16-rSr3- En Nueva Granada, Cundinarnar(a, r .­p~ eL~ declarando la indC!pcndencia y es seguida por las dem;l pro­VInCias. JuLIO I7-18o8-S ... forma la primera Junta Popular en .IVlé­jico. Dt LA WI.JoJ«cA h'L liC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'I ÍN MilITAR -HA APARECIDO el 2.( número del Instructor Militar. Ma­tc.: rial instructivo, variado y arT!eno. ~EL PooER EJECU'J IYü por Decreto de fecha 11 de Junio dictó las 3iguientes disposiciones: Reconoció á los señores Emiliano Ochoa y Francisco Giral­do los empleos de Sargento Mayor y Capitán, respectivamente, con que prestaron sus ervicios al Gobierno en la ultima guerra. Declaró en uso de licencia indefinida, ~or embriaguez y mala conducta, á solicitud de los Jefes del Batallon G'trdcba núrr1ero 6, al Capitán Jose Vicente Arana, Comandante de la 2.• Compañía del expresado Cuerpo. Destinó al Capitán Ambrosio Suárez, que sirve en la 2.• Com­pañía del Batallón La Popa numero 19, á la 2! del G'¿rdoba, en lugar del Capitán Arana, y al Capitán Rafael Guevara M., que sirve en el Bata.Jón 'linerife, se le destinó á la 2." Compañía del Batallón La Popa en lugar de Suárez. Declaró en u~o de lincencia inJe!inida, á solicitud del Jefe del Batallón Neira número 22, y del Jefe Militar de Cartagena por inepto para el servicio, al Capitán Ralael Ruiz, Comandante de la 2.• Compañía del citado Cuerpo. Por Decreto de fecha 1 3.-Asccndió á Capitán efectivo al Teniente José 13. Vera, que servía en la 1." Compañía del Batallón Bomboná número 13 y lo destinó al Estado Mayor de la 4·" División como Adjunto, con r<.:sidencia en Pam!Jlona. Aceptó al Capitán l,1elitón M.oralcs la excusa que presentó para servir el puesto de Cvmandante de la 4: Compañía del Bata­llón Sucre número 1 o. Ascendió 'Í Teniente efectivo al Subteniente Luis ... aría Burgos, lo llamó al servicio activo y lo dcstin<) á la 1 .• Compañía del Batallón BumbonÍJ en reemplazo del Teniente V era. Aprobó el nombramiento hecho por el Prefecto cle Ctícuta en el señor Tc ... alio Jácomc para Habilitado interino del BatalJón Bomboná, por el tiempo de la licencia concedida al titular. De..:tinó al 'l cnientc Al jandro Díaz G., que sirve en la s.· Compaílía dc:l Batallón Rijlts número 12, á la 1." del mismo Cuerpo en vez del d igual grado Ulauü:lao Ruiz, quien paso á la s-· en lugar del Teniente Díáz. A:;cedió á Subteniente al Sargento 1.0 Jsaras Vanegas, del Batallón Su re ntímero ro, y lo destinó á h 5." Compaiiía del mi:>mo Cuerpo, e1 la vacante que allí e ·i te. Por Decrct'> d fecha t .u del pres nte a e 'IHiió á Teniente ·fcctivo-al Subtenicmc Pedro Plazas, <.JUC sirve l'll la 3." Con pa­nía del llatall6n Sucu numero 10, y lo destinó á l
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 59

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 58

Por: | Fecha: 02/07/1898

Bo~ otá, Julio 2 de lS9~. NÍlmeru i>~ BOLE TIN l\iiL·ITAR - - .-.. ~ RG.~'u ~o DEL MINISTERIO DE GtJElÜ .\.Y DEL EJLRCI'l O ·- - -- 1 .Birector, ALEJANDRO PO .AIJA • • Son colaboradores natoJ de este periódico, todos los Jefer y O!ú:iales del Ejéráto de la República. Con armas de precisión y de gr si viente, no están á ct - bierto, debe ser protegida por infantería que e nboscand sus tiradores delante y en los flancos de la' hater' a, 1 s d fien­dcn y á la vez ofcnaen á los de la 1l.rtilh:ria contraria, si e tá dispue~ta á contrarre~tar su:> efectos. · Toda la vigilancia por parte de los oli.ciales en el con­~ umo de municiones será po~a; nadie debe hacer fuego sin que preceda la orden de su Jefe inmediato, y éstos no deben pern1itir que sus soldados hagan más que el que se ks o dene; los Jefes deben ser en este punto in~xorables Y. igir la r.esponsabilidad á sus oficiales. Estos a.l empczat· • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR el fuego áeben dar á sus soldados e11 voz alta la distancia y la graduación del alza, que será repetida por los sargen­tos y por los cabos, y deben dedicar su preferente atenciót á que aquéll0s las coloquen y apunten con detención sin precipitar el fuego, sobre todo encontrándose á cubierto. ·ranto p~ra lo~ fuego, cuanto para coordinar la iniciativa. que todos, y cada uno de por sí tienen en el .con1bate mo­derno, se ha adoptado la palabra disciplina del combate~ que expresa cón1o se ha de aunar durante sus diversas fases. El oficial de artillería, dice un autor moderno, ' "no solan1ente debe poseer los conocirnientos técnicos de su arma:, sino que es necesario ejercire su golpe de vista n1ili­tar, y que aden1ás de sea buen artilléro, sea buen táctico.'" La artillería con1bate en grandes n1asas ó baterías para pro­ducir un ~fecto determinado y concluyente, y también en pequeñas en puntos tácticos de un can1po de batalla. Las Divisiones de infanter~a llevan afectas algunas Con1pañías; de artillería n1ontada ó de n1ontaña, cuyo nún1ero es tan variable, como puede serlo su n1Ísión en un día dado; mar­chan á vanguardia, encargadas en la ofensiva de prepara y abrir el combate:o y á veces se da este destino á una grat parte de la artillería del Cuerpo de ejército; ma cha la n1á retrasada detrás de la vanguardia, .á entre las dos Divisiones y en uno y otro ca~o su misión es tirar sobre la artillería~ t:nenlig:l para apagar sus fuegos, si la infantería propia tien , que desplegar ó tirar sobre la enemiga si no ha tomado e orden de combate, y sobre sus reservas y sostenes si yá I ha hecho. Las grandes baterías se forn1an con la artillería de uno ó n1ás Cuerpo~ de ejército y también con la de reserv del ejército. La elección de terreno para emplazamiento y el objetivo de sus fuegos ~xigen del oficial de artillería u perfecto conocimiento del modo de con1batir de las <>tras. arn1as. • Aunque hoy no se exige de la caballería, ni puede ser' lo que fue en Marengo, Friedland y Wateri0o, es Jo cier~0 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ftULtnfr-: MILITAR. 359 que su papel, ni es menos importante 1ue lo ha sido, ni su .presencia en los campos de batalla menos eficaz y necesaria. La caba·llería combatirá rara vez reunida en grandes ma~as, t:oR o lo hizo en aquellas bataJlas memorables, pero sin su cooperación) no podrán llevarse á cabo las decisivas derro­. t~ ni se sacará'n tod s tós resultados que pueden y deben ub"tenerse después de la v ~ictoria en el campo de batalla, ni '3e r~solverá. por comp'teto el problema de la guerra. La ex­ploradó',. y la persccación están únicamente á cargo d'"" e ta -nrma decisiva. Rep!irtida convenientemente sobre el campo de batall~ 'en ftac\Íones más ó n1enos numerosas, el orden disp rso de la ~nfanterla es aplicable tambien á la caballería, sí col'lio el cerrado que la conserva reunida en masas en segunda hnea siempre á cubierto, para ser empleada en mo­nlento oportuno y producir efectos decisivos. Su puesto no se determina; el terreno es el que Jo marca, según las faces ó momentos del combate, á cubierto de los fuegos del ene­nligo. El General alemán, Bat·ón Wechmar Ja comp-q·a. "al perro del pastor, que ha de guardar siempre el rebaño que 'se le ha confiado, del repentino ataque del lobo." · Situada en posició.n conveniente espía todos lo:> ino­mentos del cdmbate de la infanteria; si se presenta Ja ca­ballerb. enemiga, pronta como la imaginación, allí está ella para contrarrestar su acción; si la infantería enemiga va­- cila, e dewordena ó suspende repen inamente sus fuegos, ~uizá por falta de municiones, d mom nto es preciso, acu­de con la rapidez que debe llevar el ello ·en todas sus ope raciones, para cargar y contribuír con su poderoso efecto lisico y moral a! completo desorden de aquella infante/ a ~ue vacilaba, impedir qt e se rehaga, y hasta hacerla prisio­nera; si, por el contrario, la que vacila, retrocede ú se clcs­~ rdena es la propia, allí está }a caballería para infundirle ánin1o con su presenc!a, protégerla ·para que se rehaga, y desordenar y hacer prisionera á la enemiga, si se ha aban­donado a una cieg1 y no n1uy ordenada persecución, con .. ecuencia de su primer triunfo. Las antiguas arn1as con su fuego lento, poco preciso . de escaso alcance, permitían á la infantería desplegarse á ·ista del enemigo· de aqu1 el principio tá tic€1 de que las Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ,.ropa.s rompiesen el fuego á n1edida que en'"raban en f1¡1é~A· para proteger á las que venían detrás y su,.:esivamente te­nían que despl gar. Sin que este principio hay?.; caducado .. p0rqu- la n1uttia prote_ción de las trop, s y será sie~npre 1·incip1o tá.cLico, es lo cierto que con una artillería que al-· C:lLZ.~ cuatro n il tnetros, y un fusil que lo hace ~l tni1, ef despliegue p:tra ton11.r el ocden d-... con1bate, bajo la es{¡ ra d_ a ... :ión d~ los fuego=> enemigos, e" cxpue_-,to· á sufrir . bajas considerables, y quiz1. una derrota; la caballería es· hoy L. que con su inteligente exploración avisa con opor-· tun · ad la presencia del enen1igo, para dar tien1-po á que la infantería ton1e el orden de combate. Con una regular ca-­b !leria no son posiblt.!s los encuentros inesperados. Sobre 1 catnpo de batalla y durante el con1bate cuida de los flan­cos y eje .la retaguardia é impide que las tropas puedan ser sorprendtd as, Las funciones que ligeran1entc -1uedan apuntadas bas­tarían por sí sulas para den1ostrar la in1por'tancia que tiene' la cabal cría en e) combate n1odern , y lo nun1erosa que tie .... ne que ser para que atienda á tan diversos servicios; pero toda vía tiene otro que llenar, todavía se presenta para cll a un horizonte tan dilatado que la hace absolutamente pre ... cisa en los ejércitos n1odcrnos, esto es, el r~conocin1iento y Ja explora~ión. 1 1o es ciertamente nuevo este servicio para la caballe­ría. 1~ apoleón yá la desparran1.aba sobre el frente de su =-jér­cito, y á n1ant=ra de cortit a cubrw. la n archa de las col u m-·· as; la reunía sobre el cam1 o de batalla, y en gran s ma...- ·a', la lanzaba en mon1cntos oportunos para decidir el ,con1- ha e con su poderoso (; i ·resistible choque, arrojándola des-· pu~s resueltatnente sobre el fugitivo, Jo atropellaba todo cual ltTesistible v desencadenado huracán. Así lo hizo en Jena; · y el efecto .fue tal, que oostó la presencia de algunos escua- 8roncs para. qoe abriesen sus puertas á las vencedores pla . 3as fuertes, que hubi .ran detenido en su 1narcha ejércitos-­en ~eros y resistido algunos n1eses de sitio. La caballería que debe preceder al ejército en una ó dos jornadas, reconoce escrupulosan1ente el terreno, y al .nen1igo si lo encuentra; adquiere no~icias sobre su para..,..· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6ot..ETfN MILITAR .ú ~ro; y la infantería bajo su inteligente y acertada explora-ión, marcha con seguridad, hace grandes jornadas, sin te­ller que ejecutar los flanqueos que tanto la fatigan. Una 1nteligente y buena caballería es el guia y la seguridad del ejército, así como si no tiene instrucción y no sabe su deber, es mejor carecer de ella; en sen ejante caso no sólo es inú­ti 1, puede ser p""rj udicial. Al empezar la guerra franco-alemana, se encontraba en Wisemburgo, como todos saben, la División francesct )ouay, acampada al sur de la población. El 4 de Agosto ~ l anwnecer., salieron del campamento con objeto de ha­cer la desc-ubierta y la exploración del terreno á su frente, los escuadrone de cazadores sostenidos por ut batall6n; fL 1a.s siete y medi:1 de la mañana regresaban estas tropas al campamento, y el Jefe de la cldado de caballería. Esta obra notable· en extremo, ha merecido el primer: Jugar en el certámcn universal celebrado en Rusia para pren1iar la mejor obra que se escribiese sobre caballena. En nuestro juicio, es ésta u na de aquellas cuestiones que merec~ c:studio detenido. La instrucción en todas las ciases d'd' ejército, tiene que estar en arn1onía con las variaciones que l\a sufri~o su modo de ser y su manera de com-batir. El di'sperso da á ... Qd.Qs,_ desde el Cabo jefe: de su. ~scu..ach:~,. ~a iui:c;.i.ati va in-. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MJ!.ITAR dividua! de que antes carecía: la unidad de con1bate, que es Ja Compañía, ha elevado sobremanera el empleo de Capitán; lo n1ismo sucede á los subalternos, jefes de una porción de aquella unidad, con cierta independencia de sus superiores, teniendo en el trascurso del combate que tomar por sí dis­posiciones con sujeción á los sucesos y al terreno en que opera. El soldado de infantería necesita una esmerada ins­trucción en el tiro al blanco, que adquirirá con una práctica constante; una infantería que no sabe tirar y que ignora Jos efectos y la eficacia del arma que maneja, es una n1ala infantería. La fortificación de campaña, el arte de atrinche­rarse con rapidez y oportunidad, sabiendo elegir el terreno para ejecutar la obra, tiene necesariamente que hacer parte ' de Ja instrucción de la infantería, que de continuo debe practicar en los campos de instrucción, no para hacer obras acabadas, que exijan cálculos para el movimiento de tierras, sino únicamente para ejecutar las llam das trincheras-abri­gos que han de cubrir á la infantería; con esto basta. Los alemanes, ese ejército n1odelo, esa nación que tanto cuida de todo lo que se refiere á sus instituciones. militares y á la instrucóón de sus tropas, y que recoge con abundancia el fruto de sus sacrificios y desvelos en bien d~ su e}~rcito, pues que á él deb.:! ser hoy, como es, árbitro de Jos destinos de la Europa, elige todos los años un ofitial y · seis sargentos por Batallón, para que asistan á las escuelas prácticas de ingenieros, y adyuieran allí la instrucción que después han de difundir en su Batallón. No es menor la instrucción necesana á la cnba.llería; el soldado necesita unct · sólida instrucción individual, tanto para el manejo del ca­ballo, como en el de Jas armas; el oficial práctico en mate­ria de reconocimientos militares v en todos Jos servicios de la exploración y de la seguridad de las tropas, ha de poder hacer ligeros croquis del terreno; y formar cuadros estad:_­ticos de los recursos que pueda facilitar cada localidad, y no desconocer los medios que se cmpl~tan para inutili7ar n10mentáneamenee, ó destruír las vías férreas y telégrafos el~crricos. En i\lcmania la cabal le ría dectruye en los ca m­pos de instruccíC:n los Ferrocarriles que los ingenieros com­ponen para adquirir Ja práctica necesaria. Varin.cioncs grandes hay que introducir tar.:nbi~m. en los. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B9L~TÍN J\1ILITAR 1lan1ados ejercicios generales, ó sean simulacros. l)eben ésto~ representar fielmente cuanto se hace y ocurre en un ciía de batalla, es un r.ombate fingido para adiestrar á las tropas, y enseñarlas la práctica de la guerra; pero regularmente y comQ por costurnbr~ yá antigua, en esos llamados sin1ula­cros se hace todo de un n1odo distinto á con1o se ejecuta en la guerra, siendo, por consecuencia, inútiles y hasta de n1alos resultados, porque dan á.l soldado y al joven oficial una idea errónea y eq ui vacada de ella. El General barón de Casse describe de este modo Jo que eran en Francia Jos campos de instrucción antes de sus terribles derrotas de I 8 70 y I 871: "Sobre una llanura de­f~ ndida por trincheras llamadas obras blancas,, se: estaciona­ba por la n1añana temprano un ejército enemigo represen­tado por tres ó cuatro Batallones y alguna batería que se encargaba de Ru defensa. El ejército enemigo que se con1- ponía regularmente ~e tres divisiones de infantería, forma­b: l en colun1nas dobles de- ataque por Batallones en n1asa, en el centro una división de caballería. forn1ada en colun1na cerrada por escuadrones: delante marchaban los explorado-. 1·e y el cuartel general, y en Jos flancos la artillería en hatalla. 1\ una "eríal dada, estas fuerzas se ponían en rnovi- 111l(!Jltü en una formac.ón perfecta, las músicas y cornetas ocaL~t~ aires alegr<.;S. Las colun1nas de ataque, precedidas de algunos iradorcs, respondían al fuego de las obras blan­cas, y después de una marcha teatral que duraba veinticinco r 1inu os, S" arrojaban sobFe d enemigo; que se retiraba á una hora fija y detern1.i:1ada, d'e antemano. El último actu de ~ta adorable comeci.ia, ren1edo de .un circo, aunque en tnayor <.:seda, era una terrible carga dada por Ja división de c. ballería qu hada temblar el sudo bajo los pies de los n1a 0 níficos caballos de J0s coraceros." o de11en los alemanes sus grandes triunfos sobre los franceses ú:1ica y exclusivan1ente -á su n1anera de combatir, ni á los adelantos introducidos en su t:lctica; ni éstos sus derr )tas al atraso en aquel a·rte; tenian un fusil de mayor alcance que sus contrarios, y no supieron aprovechar esta s~1perioridad. Consiste en que lo~ aleril1anes, al ~ropio tien1- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lJvLE.Tt ' 1\.fiLITAR po que habían estudiado el con1bate n1odert1o· e-on el fusil de retrocarga y corregido los defectos que observaron en su can1paña de Bohen1ia, habían, en plena paz y con bastantes años de anterioridad, dedicado igual estudio é igual esn1ero á cuanto concierne á la organización y á todas Jas institu-· ciones n1ilitares, á la instrucción de todas las clases, base segura de la disciplina, presentándo;e una vez declarada la guerra, con un ejército n1ás. nuc1ern inquebrantable de dar u vida por la patria si así· lo exigía el destinQ,; hay que reconocerle ma dase de valor mucho má· heroico y constante, ajeno al siglo, tnás glorioso y meritorio; tal es el de vivir de privaciones y de c~­caseccs larguí imos año , el de andar con ropas sucia en dilatado viajes y por caminos despoblados, pasando, pr~cipicios, durmiendo á la intemperie igual en todo á su má. Í·nfimos soldados. Hombre de organizaci6n delicada, pero definí irnos instintos, su inclinación natural debía ser al• h1jo, á los placeres. Aquel artÍ5- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MlLI·LAJt 36- • 1 tico temperamento, al servicio de una de las imagina-ciones más po­derosas que se hayan _conocido en América, estaba llamado á vivir: en contacto con los usos y refinamientos más avanzados de la opu-. lenta Europa, y, sin embargo, errante en las selvas intrincadas, ca­reciendo de buen a.liment-:>,, expuesto permanentemente á los rigo­re implacable3 del sol~ nu•nca se le oyó exhalar una queja, jamás .e mostró malhumorado por la fatiga fJ.sic;a y las privaciones. Seguía sin trepidar y silencioso el' e u !!SO· dt!· los acontecí mi en­tos, acariciando siempre en el fondo del pecho la i'dea del u;iun{o de la revolución. Pero no buscaba ese triunfo corno coronamiento de una vanidad mal contenida; sin el amor á la Patria, muchas vece hubiera podido separarse sin sonrojo de la azarosa contienda. Su prevision se sobreponía á todo y le hacía esperar tranquilo el final del duelo á muerte. Hallándose en 18 r 6 en Puerto Príncipe, después de haber su-. frido crueles desastre y hasta el desconocimiento de varios jefes. que · ntentaron contra la vida del Libertador, éste no cejaba en su preten. ion e de organizar: una nueva expedición. A aquel lugar· fue á buscarle el Intendente General D. Fran-. cisco Antonio Z.ea, quien era portador de una carta suscrita por los jefes del ejercÍlto del Cfi!ntro, los cuales hacían constar que se so­metían de buen gr:Wo á las ór;dene del ~ibertador y le llamaban á 1 enezuela. Zea, e'l ~t'lelta olem.ne y mem.orable oca ión, se x­presc) así ante el hombre que la P.r.ovi.dcmci'a tenía destinado, par:a dar libertad á los p.ueblos: "Subsiste todaví-a U•n tiesto de buenos patr-iotas; la Patria vive alimentada de una csper.an7.Ja; pero le f.alt;l.. un hom.bre superior-, capaz de convertir esa e per,a.n11a. n r.ea1' ~. Llenos de esta idea, los pueblos y el ej ' r.cito han vudt~ su Yista· al! General Bolívar, á la primo·a cabt!za d11 la guerra.' Bolívar fue deferente, en r-oc.Ja. ocasión propich.1, al voto y opi­nión de. los pueblos. Acatar la deci iones de la mayoría le colma­ba de rego ijo. B~caba el nacimicñto de la Repúbiica por memo de la ge-nuina y perentor-ia n. a1 jíj· sración de lo sentimientos pú­blicos.. IHen que aún e. tuviese remoto el día del triunfo, se aven.tiur;aha: 'on u pre\ isión á aconsejar y á di .tar los m dios pol"ti¡;;os que fran­¡ ueasen el e, mino de la República. En la \: poca e tada cíirigi "' á Filadelfia una carta al doctor PedrG> (J'ual, carta destinada á remoJ ·er los oost:iculos que en h República del Norte pudieran turbar· 1 apoyo ó simpatía á favor de las a,·mas patriotas. Allí decía: "' . .. las relaciones mercantiles entre Venezue:a y los Estados U lli-t. ks serán ventajosas á ambas pant: ...... El comercio frecuente· entre los americanos del Norte y la protección que el Gobierno. r oncederá á los extranjeros honrados que quieran cstablecer~e entn .. :- 4losotrQ~~ !'eparará nuestra despoblación. r no dar~ ciu.dadanos \'Í ...... Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETft-.: MTLITAR tuosos. Sírvase usteJ Jifundir estas ideas entre tudos los e,·tranjero •. · de probidad, haciéndok ver las ventajas que les esperan .... " Este lenguaje asombra por su precisión y cordura. Parece el de un magi trado que se encontráse gobernando tranquilarPente un país y que quisiese at~·aer una inmigración de gente honrada, trabajador& y respetuosa al Gobierno. En la misma época, al aber Bolívar que el Canónigo doctor­Jasé Cortés de Madarriaga, se encontraba a ilado en Kingswn, con otro5 patriotas venezolanos le escribió en los térmidos i­guientes: "Hasta este momento no he podiao arreglar mis asuntos, porque lo obstáculo se multiplican cuanto e casean los medios ; pero al fin, yo parto con la· e'peranza de ver á usted muy pronto en el seno de la patria, cooperando eficazmente á la co11strucción Jcl grande edificio de nuestr-a República. En vano las armas des-. truirán á los r:ranos, si no establecemos un orden político capaz de 1:eparar lo estragas de la revolución. El sistema militar es el de la fuerza; y la fuerza no es g~)bierno. Así, nece itamos de nuestros pr<'.ícercs que, escapado en tablas del naufragio de la revolución, no conduzcan por entre los escollos, á un puerto de salvación .. Usted y nue tro amigos Roscio y Castillo harían un íi·aude :1 la . República, si no le tributasen us virtudes y sus talentos, quedán­dose en una inaccjón que ería muy pcrjudi ial á la catJS::t pú-blica ...... " La expedición organizada ·por Bolívar llegó felizmente al p11e1:to de Juan Griego el 28 de Diciembre de I 8 I 6. Lo. momen­tos no podían ser m á· aRicti vo de lo que eran:. Morillo en N u e va branada y Mo c'.í en V cne1,uela . e ene ntrJbnn imperando, como . <;:nardecido~ con la luch;.t, .ajenos á.todo sentimiento de piedad. Las palabras de Ro!Í\ ar, al pi ar tierra, na le · m u tran cual e.·perto político que ha penetrado las necesidade del país, y que, en vez de ocultarlas, quier.e que. sus compatriotas se afanen por en-' qontrarles remedio: "f/n;ezo/n!lf)J/- Vosotros me habéi confiado la autoridad cn los dos últimos períodos de la República. esotros me habéis obligado á subir al tribunal y á comha1ir en el: campo. o he podido llenar á la ve7. tall opuestos destinos. La Patr'a ha sufrido en la administración y en la . guerra. V encedcr, no he podido alcanzar los frutos de la victoria por •ncndcr á los cuidado del Gobierno. "La justicia, la política y la indusrria han sufrido cuando me he ocupado en defenderos. Asf, una necesidad imperiosa exige de vosotros la inmediata instalación del Congreso para que tome cuenta de mi con­c1uctá, admita la abdicación de la autoridJd que ejerzo y forme la cons­titución polÍlica que debe rcgiros. "VenezoltJnos: Vosotros hab~is sido convocados por mí desde el mes de Ma]·o, para constituír el Cuerpo Lcgislati\·o,- sin prescribiros restric­ión alguna, autorizándoos para escoger. la épo a y el lugar. No lo ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. '( ' , -E~ l gt.ito d-.: ln 'Ct1utr ipaciún de la madre patria, .u\!'Co'rrcspon ~ iido con toh ~delidad por Arruhla, quien y á por estc1 época r r8 ro), habí1 unido sn suerte á la de la señora Ignacia Herrera de ~.ilvez, de origen bogotano. Varios destin.os horeosos desempeñó, entre otros el de vigilar por la seguridaJ interior. No poco debió la causa americana á Ja cooperación decidida de Arrubla: era de figura elegante, y á líl. vez que la naturaleza había sido pródiga en concederle todos su:; ·atractivos, poseía una fnr'tuna bien considerable, un 'trato sumamente fino y delicado unido á la expresión que <.'a un-a educación esmera4 da y la lectura de buenos libros) Arrubla formaba parte de lo~ círcu ... los más brillantes de la capital, en donde ya con sus palabras y ejem • 'Plos ó con a tos de verdadero desprendimiento estimulaba y exci 'taba á sus compatriot~s á sostener la santa causa de la Independcn· cia. Su fortuna siempre estu 'O á disposición del Gobierno libre de Nueva Granada. Supo gana se el aprecio de cuantos lo trataron y ·l odio y persecución de los errém1gos de Ja República. Era imposible que la suer!X de Arrubla, en ]a ocupación de este país por los españoles, 1\ubiera sido diferente de la de sus com­pañeros de infor unio, á quienes auxili" y mitigó los rigores de sú prisión, en d Colegio del Rosario. Su ~lm:r, demasiado elevada, no podía intimidarse con la idea de Ja muerte, y él consideró la hora de ella al pie del patíbulo (Septiembre 10 de t8r6), como el mo­mento en que se proporcionaba ]a eterna separación de los enemi­ ·,:os de su patria. tJ na mirada Jlena de indignación y de de ptecio; fue la última señal de despedida que anzaron sus ojos. l?:BlDRO :E"ELIPE V ALENCI.A ·ram bién la Metrópoli y la alta cla!!c de la socie~ad de la Pe .. hÍnsula, se vieron afrentados por el sanguinario Morillo en la per~ ona de don Pedro Felipe Valencia) natural de Madrid, y primo .. génito del Conde de Casa-Valencia, D. Franci co Valencia; Hurtado Sáenz del Pontón, nacido en la ciudad de Popayán y de familia otiginaria, tanto de aquel pafs como de esta ciudad d · Bogotá y de una señora española. De los primeros años de D. Pedro F lipe, hasta su venida á Nueva Granada, de edad de treinta y siete años, ignoramos todo los pormcnot'es, y sólo sabemos que vino á Popayán á arreglar los ntereses de su familia, relacionados con el destino de Tesorero de aquella Casa de Moneda, empleo amayorazgado en su familia, por haber 'lido uno de sus antepasados el fundador de aquél estableci­miento. Poco después de la trasformación de 18ro, vino á Bogotá~ tn dond i1 dudar ui mon ento, y recordando más bien, lo qu~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL ETÍ ~ ~~ J LJTt\R 3i 1 clebta á la Patria de su familia y de suq antepa:>aJ,}s> qu:.! al lugar ca ual de su nacimiento, se decidí<) genero-amente á abandonar la ulhagüeña pcr pectiva que se le presentab:1 en la Corte de l\lladrid, ~i cambio de ver en su país establecidas de un modo verdadero 1.1 independencia y la libertad. Con una gran penetracióH dt:: espíritu., algunos conocimientos en política, y una imaginación de fuego, <:ontríbuy6, en gran u1anera, á consolidar hasta donde fue po iblc, la c~usa de la emancipación; sirvió en varios destinos, y escribí<> en algun.Js papele · públicos, en los que se descubría la vivez.a de su ingenio, y Ja firmeza de sus sentimientos. Reducido á prisión en 18 I 6, dirigió á l\1oril1o enérgicas re­clamaciones en que m a ni fes taba la falta de autoridad del. Capitan General expedicionario para juzgarlo, pero todas fueron desatendi­das, y condenado á la pena del ú1tif!1o suplicio, marchó á él con la más completa erenidad de alma; qui::;o arengr.r al pueblo, pero uu redoble general de tambores, ahogó su voz, y exhaló el postrer aliento el 5 de Octubre de 1816, acompañado de otns tres ilustres víctimas, José María Dávila, Torices y 1 orres, cuando aún no había Ilegad0 á su quincuagesimo año, extinguiéndose en el 1 l"nea directa masculina de los Condes de su título. ----··--- EJERCITO N A.CICllAL I VENTAR lO de los bienes que dej6 el Sargento zo Abclardo Roja., que falleció en el Hospital 1\tlilitar de la ciudad de Barranquilla, y perteneciente al Batallón'Jtm:n número 2 L República dt Co!OIItbit~.-Ejércit(} Nationai.--Batalló11 JstnÍIInÍtmr.ro 2 t. e &m,zndanc Ítl. • n la ciudad de Barranquilla á \·dntc de Octubre de mil ocho· t iento noVenta r .it:te~ (!n el local que SÍ!'Ve de Cu¡¡rtcl al Batallón J rmí11 nú 1ero 21, se unieron lo! i:1fra critos Sargento Mayor 'A7 en• ceslao Rodríguez r .0 Jefe y encargado del expresado Cuerpo, y los tes tigos señore Francis o I erncindez, Marco i\nrelio Calderón y Aníbal Vásquez, con el objeto de hacer el inventario y a alúo de los biene5 del Sargento 2.0 Abclardo Rojas de la 5·" Compañía del expresado Bata­llón, que falleció en esta c!udad el diez y nueve del mes citado á la nueve de la mañana en el Hospital Militar, individuo que según filia-ión militar era natural de Serrezuela, en el Departamento de Cundina­marca, y vecino de Mcdellín, Departamento de Antioquia. Despué que ·e les presentaron á los testigos mencionados, los valores perteneciente 11l finado, procedieron d"cho individuos á inv ntariarlo y a\·aluarlos e . ta forma¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. De rUa!la s de paño usadas, \n, y Lerzundi, recibiéndolo~ m y corté m..:ntc, le· con te taba · -~Con mttcho gusto, seiior mío, devolveré á usted el cab:dlo· (}Ue reclama, si m~ comprueba que es propied;:d s.uya y !lO del E. - t.Hlo. -Muy bien, señor Comandante. Basta on \·er la marca qu_ lleva en la anca izquierda. E~ la inicial de mi apellido • ¿La marca era una A? Pues Lerzundi contestaba : -Al canchón con el cab.tllo, que e a A significa Artill~ría TV?iant.:.-¿ Et a una B r Entonces d jamelgo correspondía á B.lti­ ··hres mmtad,s. Para Ler~undi, la C significaba Ciracros; 1.1 D, Dragones; la E, Escolta; la F, Füsil,ns d~ dese u bierta; la G Gr(mad-r.?s de á r:;h:dl?: I:J l,, L~mc .. ·ns; la P. P,1•'1u:; en fin a Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 374- BOLETÍN MILITAR todas las letras del alfabeto les encontraba descífración militar. Se.. gún él, todos los caballos habían sido robados de la antigua caba ... liada del ejército. Lerzundi los reivindicaba en nombre de la patria. Sexagenario yá, reumático, con el cuerpo lleno de alifafes y el alma llena de desengaños, dejó el servicio, y con letras de cuartel ó de retiro fue á avecindar~e en el Cuzco, donde poseí..t un peguú10 fun­do y donde vivía tranquilamente sin tomar cartas en la política, y tan alejado de la autoridad como de la oposición. Un día estalló un motín ó bochinche revolucionario; y Lcrzundi, por amor al ofi­cio, que maldito si á él le importaba que se llevase una legión ú~ diablos al gobierno con el cual 110 mantenía vínculos, se echó á la calle á hacer el papel de Quijote amparador de la desvalida autori­dad. Los revoltosos no se anduvieron con algórgoras y le clavaron una bala de á onza en el pecho, enviándolo sin más pasaporte al mundo de donde nadie ha regresado. Lo único que ha sobrevivido al General es su fama de menti­roso. El célebre Manolito V ásquez, de que tánto alardean lo~ andaluces, no mentía co;1 más gracejo é ingcnío que mí paisano e1 limeño don Agustín Lerzundi. Dejando no poco en el tintero paso á comprobarlo. Siendo Lerzundi Capitán, una de nuestras rebujinas políticas lo forzó á ir á comer en el extranjero el ~ veces amargo pan del ostracismo. Residió por seis meses n Río Janeiro, y su corta per­manencia en la capital dPl por entonces imperio americano, fue v~­nero en que ejercitó más tarde su vena de mentimso inofensivo. Corrieron años eras años; de una revolución venía otra revo­lución; hoy se perdía una batalla y m41ñana se ganaba otra batalla; cachiporrazo va, cachiporrazo viene; tan pronto vencido como ven­cedor; ello es que don Agustín Lerzundi llegó á ceñir la faja de General de brigada . Declaro aquí (y lo ratili.caré en el valle de Jo­safat si algún militronche se picase y me exigiese retractación) que entre dos centenas, por lo meno , de Gencrale q te en mi tierra he llegado á conocer ninguno me p·circció más General á la~ deve­ras, y no de mojiganga1 como la mayoría, que don Agustín Ler­zundi. ¡Vaya un General bizarror No se diría ino que Dios lo había creado para General y ...... para mentiroso. Acompañaba iempre á Lerzundi, el Teniente López, un muchachote bobiculro, que no conoció el Br~ il más que en d mapa-mUI'ldi, y á quien su ] efe, citándole no sé qué artículo de la!­Ordenanzas que prohibe al inferior desmentir al superior, impuso la obligación de corroborar siempre cuanto él ]e preguntase en pú­blico. Hablábase en una tertuli.a sobre la delicadeza y finura de al­gunas tdas) progre o de h\ industria moderna, y, el General ~x l.'\mÓ : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL.ETff'V MILITAR. 3í5 - - Oh! j Para i1nos los pañuelos que me regaló el Emperador del Brasil! ¿Se acuerda usted, Teniente López? -Sí, mi General .. finos .... muy finos! -Calculen ustedes, prosiguió Lerzundi, si serían finos que los lavaba yo mismo echándolos, previamente, á remojar en un vaso de <'.gua. Recién- llegado al Brasil me aconsejaron que, como preservativo contra la fiebre amarilla, acostumbrase beber un. vaso de leche á la hora de acostarme, y nunca olvidaba la mucama colo­car éste sobre el velador. Sucedió que una noche llegué á mi cuar­to rendido de suei1o, apuré el consabido vaso, n~ sin chocarme algo que la leche tuvie~e mucha nata, y me prometí reconvenir por ello á la criada. Al otro d1a vínome gana de desaguar cañerí~ y ..... . ¡jala! ¡jala! ¡jala! ..... salieron los doce pañuelos ...... Me los había bebido la víspera en lugar de leche.: .... ¿no es verdad, Teniente López? -Sí, mi General, mue ha verdad, con te tó con aire beatífico el sufrido Ayudante. RICARDO PALMA. VARIEDADES EL EJERCITO ARGENTINO NTR!VJST.t,. CON EL ~IRI!CTOR DE LA ÉSCUELA MILITA~ S.\RC!NTO MAYOll R.OGALLA VO!'l BIEBER.$TBIN (De La Tarde de Chile). E~ sabido que el jefe de la Escuela Militar, Mayor señor Ro­., galla von Diebcrstcin, ha regresado en estos días de un viaje que J1izo á Buenos Aires. Creímos interesante c~nocer la opinión de e te oficial por lo que respecta al des · rrollo de la República Argentina, al estado de ~delanto en gue se encuentra su ejército, etc. etc. Al efecto, hicimos presente nuestro deseo al señor Bieberstein, y esta mañana tuvimos con él una conferencia que el lector en­contrará en . eguida: El objeto de mi "iaje fue el iguiente: uno de mis compañe­ros, ¡¡ quien el clima de Chile no le era favorable, volvió á Berlín por la vía de la cordillera. Me pareció oportuno acompañarlo, y así lo hice, previa la au­torización del Estado Mayor General. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL!TÍN MlLlTA.lt Por otra parte, tenía yo, como u ted comprenderá, un vivo deseo de conocer el país vecino. Viajé con un pasaporte de la Legación argentina en Chile y me di á conocer desde luégo, tan pronto como lo estimé conve­niente, en mi carácter de oficial instructor alemán y de Director actual de la Escuela Militar, gracias á lo cua1 obtuve toda suerte de facili~ades para que se me mostrara, casi oficialmente, todo cuanto tuve el deseo de ver durante los tres días que permanecí en Buenos Aires. El 21 me presenté á Su Excelencia el Presidente de la Re­pública, que me acogió con suma amabilidad, y á varios oficiales del Estado Mayor; el 22 se me presentó un oficial del Estado lVIa­yor, que me acompañó al Colegio Militar, que visité detenida­mente; este día tuve ocasión de ver una clase de equitación de los mismos cadetes; el 23 visite los cuarteles de los números 11, 4 y 8 de infantería, vi ejercicios por compañía y por batallón en los números 1 I y 8, y presencié ejercicios de tiro al blanco. Los oficiales argentinos me han dejado muy bien impresio­nado. Su aspecto, ·su comportamiento en las calles, en los teatros, en los paseos, en el restau r ante, es de una perfecta corrección. Visten elegantemente. No se permiten, por ejemplo, en nin­vú n caso andar con el kepis echado atrás ó con el do Imán de;;- .abrochado. · De los 1,400 oficiales con que cuenta el-ejército argentino, h.!ly, según se me afirm<í, 8o::> que han alido del Colegio V1ilitar . .Estos oficiale:~~ como es natural, se consideran superiores á los otros. Desde el aiio de 1891, las clases superiores forman parte de la oficialidad. Los o+lciale . son jóvenes, por lo general júvcne!> de posi..::i0n social y de fortuna. El oficial que fue agregado durante mi permanencia en Bu e­nos Aires, el señor Besa, era un tipo periccto de gmtleman, y es pariente de Su Excelencia el Presidente de la República. He creído notar un serio antagonismo entre los oficiale del . antiguo ejército y hs oficiales de cs.:uela moderna. En us relaciones con lo oficiales superiore~~t, los oficiales son respetuosos y correctos. Viajé cuarenta y cuatro horas en ferrocarril con oficiales y cadetes, y no pude notar nada que no fuese de una esquisita co- • rrección. El Estado Mavor y el IVlini terio <.L Guerra m: hicieron muy 1 buena impresión. · • · En esas o:icina3 se ve que S- rr.1baja verdaJeram~nte con ern­. peño y con la misma severidad _que se gasta en el Estado Mayor Len - Alemania. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 3i7 En ninguna de la habitaciones que recorrí, de cuatro á cin­<' O de la tarde, vi grupos de o!lciales charlando ó perdiendo el tiem­po; ahí cada cual está en su pue to, trabaj:wdo con te·6n y silen-ciosamente. · Los libros militares que se me obsequiaron prueban que el Es­tado Ivfayor ahí no descansa l)Í pierde el tiempo. LA TROPA La tropa en su exterior no se distingue mucho de la chilena. Se advierte, sin embargo, poca uniformidad entre las gentes. Al lado de un soldado apto, marcial, vigoro ,o, se ve un viejo ó un hombre pesado ó poco util. Atribuyo, en gran parte, esta falta de uniformidad á la dife­rencia de raza ó de constttt;ción de los indtviduos de las di ver a· pr-ovincias. Lo que \'Í de la tropa y de los oficiales me ha hecho el mismo e[e{;.to en .1\tlendoza~ en San Luis y en Villa 1\tlcrcedes. EL COLEGIO MILI l'AR Cu.:~.ndo visité el Colegio l\!lilirar, una parte de los cadetes se encontraban en vacaciones. ()uizá pot esto el establecimiento ha­cía el efecto de e tar un tant~ d-::scuid . <.!o y no muy aseado en al­gunos d'-parrame11tOs. El sistema de educación difiere Jel nuestro y se caracteriza en pocas palabras: es un sistema de preparación para el ser\'icio de las distintas armas, de manera que el nilio entra como cadete de infantería, cadete de artillería 6 cadete de caballería, llevando has­ta en el. uniforme respectivo ;tcentuada la diferencia del arma. No deb_ olvidarse que la mi ·ión de los e, tablecimientos de este género nt> es de preparación, ino de educación militar. El Colegio 1\llilitar de Buenos Aires di ~ pone en abundanci.~ de lo elementos para la in trucción d_ los nece ari' cadete . Así, por ejemplo, tiene una batería completa con caballo , carros de municione , pruyeotiles de cjer icio·, •te., 126 aballos en pese­breras muy buena , donde cada caballo tiene su d "part::mcnto e - pecial. 'T'iene adem:.\s un taller tipográfico para imprimir todos los texto:., reglamento., horario , ere., aparatos para demostrur la com­posición de la p<')lvoras, la dinarnit;¿ y otras materia explosivas, tal como se tiene en Chile en la fábrica Jc cartuchos. Lo que vi de: los cadetes me ha gustado mucho. En una fiesta de beneficencia tuve ocasión de presenciar un ejercicio de equitación que demo traba una enseñanza muy corrcc­t~ y un buen sistema. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ROLE J'lN MILITAR 1'uve que admirar el dominio :ib5oluto que el cadete tenía sobre el caballo y el valor notable para los saltos sobre obstáculos-. Sin embargo, para ser justo, d~bo decirle que en esa misma Ji esta vi evolucionar un escuadró.n- escolta, el único cuerpo de ca­ballería que vi en Buenos Aires, y éste me dejó una impresi0n bastante de5favorable. LOS CUARTELES Los tres cuarteles que vi m~ han dejado una impresión bas­tante buena. El cuartel del r r y del 4 se encuentran unidos en un gran edificio construído especialmente. La tropa tiene catres que se levantan hacia la pared durante el día, dejando así debajo espacio suficiente para colocar las mo-chilas y otras partes de equipo. 1 El catre tiene colchón y frazada, pero no así sábanas ni fundas. La limpieza me ha parecido bien, sobre todo como es natu­ral, la Jel segundo cuartel que visité, y que estaba preparado para mi visita. Hay en esos cuarteles baños para la tropa, que los usa dos ve­ces al día, y para los oficiales. Se me mostró, además, un taller de armería, 'pero se notaba á la simple vista que todo había sido especialmente preparado para mi visita. Fuera del cuartel, ó más bien dicho en el cuartel mismo, ha­bía una instalación para el tiro al blancOtcn unA distancia de dos­ciento metros en que vi disparar á varios oficiales y clases. Había ahí un prolcsor de tiro, como 4SÍ mismo profesor ~e gimnasia y otros ramos para todo el batallc>n, sistema sobre \..uya inconveniencia tenemos duda. Conservo en la memoria un horario de la distribución del ser-lCIO. Según él, la tropa se levanta á las J~ a. m. Desde las 3} a. m., aseo y desayuno. Desde las 5 hasta las 5 y 45 minutos, instrucción del servi­cio interno; despues; una hora de ejercicios musculares; después, durante una hora, academia de toques; luégo, una hora de ejerci­cios del batallón; en seguida al baño. A continuación el al,muerzo, una hora de ejercicios de tiro, otra veL formacic>n del batalh)n y nuevo baño; y nuevamente ejer­cicio en la compailía, etc.; como se ve, una distribución de tiem­po bastante revuelta. En el batallón n ú rPero 8, en que yo estuve, no había, según se me dijo, sino 36 individuos que no supieran leer. El batallón tenía 480 plazas contando las clases. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 LETÍS MII.ITAR 379 Según las listas de los cuadros de las compañías, que son muy bien llevadas y muy limpias, no había m:ís de dos ó tres indivi­duos faltos por cada compañfa. En el calabozo se rr.antenían seis reos: uno de ellos había atacado á un ten iellte al arma bbnca. El ca tig_? de palos está suprimido del Ej é rcito Argentino. I~STRUCCIÓ:-.1 1\liLJTA R El régimen interno, el método Je instruccic>n en el Ejército Argentino nJ es tal vez el más moderno .Pero dentro d~ est régi­men la tropa se mutve con facilidad, casi con elegancia, guarcl.wdo ilencio y conservando estrictamente la posici6n firme en la fila. y obedeciendo con prontitud ltrs órdenes recibidas. La mayor parte de los mo imientos obedecen á toque de corneta hasta levantarse, arroclillnr e y tenderse en tiradore . Vi uno de e tos ejercicio en el patio de un cuartel, pero á causa del poco espacio del terreno, naturalmente no se podÍ;¡ ver si se d::Iba en general la amplitud necesaria á los movimientos. La impresión general que me dejaron estos cuerpos fue bas-tante agradable. · RP.specto del vestuario - · el calz:ú.io, la ropa de brin, la ropa interior, de lana- todo se encontraba en buen estado. LA GUARDIA NACIO!':r\L La guardia nacional se ha organizado de manera que dos ba­tallones de la guardia nacional activa (jóvenes de 20 a11o:.-) forman con un batallón de línea un regimiento. - E11 estas u nidadcs el aí1o pa aJo -- y obre esto no hay lugar á duda -- han pa ... ado dos rre::;es en lo campamentos veintidos ú veinticuatro mil homb e·. Para el aiio entrante se ha tomado en cuenta la misma cuota de guardia nacional. Tal v.cz no se ha obtenido con esta in s trucc¡() n un gran re· , ultado; de todo modo > ahí •e ha formado la guan.lia nacional, y e pro iguc adelante ~in deiar para más tarde la rcalizaci<)n de la id\..a, ~ lVIcjor fruto tal vez que la ins~rucc!ón de tanta tropa ha pro­ducido la enseílanza t¡ue han recibido 120 ofi ia!cs de la guardia nacional, que han recibido en las academias en un e pacio de seis me es. · Seiscientos cnarcnta y dos de e tos oficiaks han rendido sus exán_1ene~ de tales y han tomado parte en los ejercicios del aí10 pa· sado:en:posesión de su empko. Según el grado que tenían en la guardia nacional antigua .v egún el resultado de sus exámenes, han ascendido clesdc luégo C"o:no Capitanc~ hasta Tenientes Coronc·lc"· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 8CLETfN MILITAR Estos oSciales han hecho muy buenos servicios en los Cuerpos. Un oficial argentino bastante competente me decía que una ma­niobra se haría mejor con estos oilcia les que con Jos Jefes de línea. Aparte de esta guarc.li.l nacional activa, existe una especie de milicia, gente que ha pa~ac.lo por la gu:1rdia nacional activa y que está obligada durante seis meses, Jos c.lemingos, á hacer ejercicios. Los oficiales e c:ligen en las Provincias mismas, y en casi todas partes los ejercicios se hacen en traje civil. CAMPAMENTOS En el campamento de V iJJa Mercedes se encuentran ;Jctual­mcnte 5 regimientos de artillería, los ·)atallones números 4 y 6, y cerca del Ncuquen hay 5 regimientos de caballería al mando del Gener~1l Godoy. Un oficial argentino, con quien hablaba, se expres<) muy bien del estado de la artillería, mirando con desprecio ]a de monta­tia. Al contrario e expresó con cierta pr~cauci<)n respecto de la actividad y del nivel de instrucción de la caballería. Para el mes de Marzo próximo hay el propósito de llevar á cabo grandes maniobra , como se hace en los ejercitas europeo . ·raJes son, á la ligera, los pri r1ci palcs puntos que tratarnos co1 el Director de la Escuela Militar. Se manifest/) e te oficial, por lo demás, ~ umamente recono­cido á la exquisita cortesía con que lo acogieron nuestrog vecinos .. -- E.L\f E~ EJE"R CITO 3.~ Division. - Se hicieron di tino·uir, durante el mes de IV1ayt>, por el estricto cumplimiento de su!' deb"res, entre los Cucl'pos que h componen, lo:- siguientes señorC's oliciales: Batall<)n Granadvros número 8, cohducta muy buena, Capita­ne~ Rafad Ve gal José Antonio f l<')rez y Clemente Aria ; T'eniell-te Juan E. 1\llcndt:z H. · Batallón Sucre número ro, Capitán Cccilio Zamudio; Tenien­tes 01cgario Manrigue y Máximo Ri,·era; Subteniente Juan Prieto. 1ledio Batail<)n B:;/ívar, Capitán Salvador Valbuena; Tenitn· tes Miguel A. Quintero y Bonif<1cio Duro; Subtenientes Juan B. Prieto, Carlos k. SarmientO y Valerio V anegas. Jefatura i'vlilitar de Antioquia.- En el Batallón La Popa nú­mero 19 se di tinguieron lo señorc' oficiales: Capitanes Ambrosio Suárez, Ignacio Cortés y Vicente Plata; ~renicntes llraulio Caro, Leandro G·uzmán y R u fino Guerrero; Subtenientes Adán V ane­gas, Hip6lito López, Juan Gómez, Francisco Congote, Angel 1 •1ana V arg:ls y Ti moteo Gonzálcz .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 58

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 57

Por: | Fecha: 23/06/1898

~g;otá., Jnnio ~:>de lS~S. Número 5V. BOLETIN MILITAR - - -9-- - ORG. ~O DEL MI TISTERlO DE GUERRA Y DEL EjÉRCI'I O ------·-- - Director, ALEJANDRO POSADA. Son colaboradares natos de este periódico, todr;s los ]efet ; Oficiales del Ejército de la Repúbli-ca . • EL COMBA TE MODERNO Durante algunos siglos el arn1a blanca. ha sido el ele-nento principal de c01nbate, y, por consecuencia, la tácti­ca, que son lus n1ovin1ientos ordenados de las tropas para alcanzar la YÍctoria, aunque ha tenido diversas forn1as, aunque en el transcurso de los tien,pos ha sufrido diversas tra.nsforn1aciones, todas han obed~cido y han estado sujetas. fL un princi pío, al de con1batir en n1asas para vencer por nledio del< choque. Pero Hega un dia en que las artnas de fuego sufr n una transforn1ación radical, se perfeccionan d ... tal rnanera .. que el con1bate al arnJa blanca es n1uy difícil~ casi in1posible; parar solver el problen1a hay absoluta ne­ce::> idad de tonutr otros da tos, variar aquel prínci pi o, susti­tt y'' t dolc por ~ste: el fuego es el el :n1ento prin<.:ipal.del ~on1bate n:todern< ,, Para el combate al arn1a blanca. grande n1asas, e - lumnas cerradas; para el de fuegos: táctica de dispersión, pr ~sentz.r pocos blancos al encrnigo, re.:guardarse con Jos accici.entt:s del terreno. l-Ié aau.í los fundan1entos del con1 bate n1oder.no. J.. • 1\ unq u e el fin prin1ordial de toda táctica es el de corn­batir, cuando se reglan1enta · hay que atender á otras nece­sidades inherentes á las tropas; tienen. éstas durante el mis-· n1o con1bate sobre el can1po de batalla que trasladarse de unos puntos á otros, en forn1ación unida con1pacta, á la • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 334 BOLE rl MlLJTAlt vista y á la VO'l de sus Jefes, aunque adoptando Ias rr a5/ sencillas y que ofrezcan la mayor rapidez en sus movimien­tos; hay tan1bién que atender á lo servicios de estas mismas tropas en tiempo de paz; de donde se deduce ·qu€ aunque la táctica moderna sea una n1isn1a, hay que dividida en dos partes, en dos ramas, táctica de combate y táctica de ma-­tliohra. La primera es el orden disperso, pero no el que hasta aquí se ha llamado abierto ó táctica de guerrilla, sino un orden de con1bate mixto, fraccionado, que admite diferen­tes formaciones; en una palabra, una di posición de con1ba­te cuyo principio es presentar pocos blancos al fuego del enem1go, Este fraccionamiento, que no tiene aquella regu­laridad de la táctica antigua del orden cerrado, ni simetría alguna en sus fotmacioncs, que no hay en él ni regulari· daci ni nada acompasado, adn1ite, con1o henlO~ dicho1 dife­rentes formaciones, !a guerrilla, ó sea cadena de tiradores, en línea---llamada antes forn1ación en batél.lla--y en peque­ñas columnas de poco frente y escaso fondo, que ~s la co­lunlna de Compañía. Por la necesidad del fraccionamiento, se ha considerado al batallón con o una masa de tropa demasiado pesada p::tra ser emplead''~~ en el combate, n1uy vulnerablt= á los proyectiles del enemigo, y difícil de ser ocultada por los accidtntes del terreno; y aunque se la conserva con1o uní ... dad táctica, se emplea ]a columna de Compañía de más movilidad, más fácil de conducir y de ocultar, y que por todos conceptos llenan mejor las exigencias del combate n1oderno. 1'enicndo necesidad de dar un non bre á esta nueva unidad se la ha llamado di.! combate. El moder'1o, qu • tiende al fraccionamiento, da á tod0s una libertad de acció•1 de que antes se carecía: no es yá la táctiqt automática, en Ja que no sólo el sold1do sino hasta el oficial, encerrado en las filas que formaban grandes n1a• sas y profundas columnas, no tenía iniciativa alguna, su9 funciones estaban reducidas, hablando en tesis general, á cuidar del buen orden de las tropas que estaban bajo su n1ando, sin tener que atender ni á lo que pasaba fuera de aquellas fila , ni á las diversas fa(;;c de combate que ,.egn- / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \lOl.E'I Í:-.' MlLIT AR .).35 rn ... afli,is. Sostenes: las dos seccione restantes. Reser·vlu: hs Compañías 3." y 4·" Los xplorado:·es empiez1.n el e mbatc con uego lentn uando apercib n al enemigo; p"'ro cuando se generaliza, se ep1iegan á la cadena de: iradores, ó é sta avanza hasta inco1· porars~ con eil( s; s disminuye entonces un e calón en ·_ st prin1er m.om ~ n!o de combate, q te continúa en ct.atro líneas hasta. gu . sus exigencias obliguen á que los refuerzos e u na·1. á la cadena el~ tiradores, y suce3i vamentc los sos­enes, quedando el batallón forn1ad3 en do escalone,, ada. uno de dos e mpañ1as ~ to b.vía una de las del segun-do escalón pasa á reforzár al primero, y entonces, aunque os escalones son tambi~n dos, el primero Jo forrnan tres Compañías y t na ~.ola el ~egundn ó re en·a ~ e te e el mo .. tnento de abordar la. 1 osición enemiga ' hacer uso de );t bayoneta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR E:s principio fundamental que las unidades, ya sean tácticas ó de .combate, se prolonguen no en línea sino en or­den escalonado en sentido de su profundidad con relación al frente de combate, para evitar et lo posible, cuando llega el mmnento del choque. la n1ez.cla de tropas de dife­rentes batallones y regimientos7 ya que no sea posible evi­tar la de diversas Compañías .. Tiene tambi~n el objeto de no desplegar como prin1er escalón un batallón entero, for­n1ando otro distinto sus sostenes }' reservas; el que la mú­tua protección de unos á otros sea más eficaz cuando , xiste en las t~opas espíritu de cuerpo; y en Jos contratietnpos el soldado que retrocede se dirija naturalmente á buscarla en­tre sus amigos; y si esto no sucede, los oficiales pueden con n1ayor facilidad detenerlos, llamándolos ha~ta por sus nom­bres, rehacerlos, invocando el nombre y el honor del cuer­po }' conducirlos nuevamente al combate. Este orden Jlena, en lo posible, un defecto del nloder­no, que es la mezcla y confusión inevitable cuando se llega á ctbordar ]a posiciót del enen1igo, y con mayor razón si se llega al extremo deJ comhate al arma blanca, aunque será raro si aqua ha sido q ebrantado por el fuego, y si ve avanzar resueltamente protegida por el terreno á. Ja cadena de tiradores y á sus reservas. En los estudios sobre la in­fantería, h artillería y la caballería alemanas en el con1bate durante las canlP.añas de I 8 70 y I 87 I, asegura su autor, el Coronel ruso Sedler, "que en todn. la campaña se verifica­ron choques ó ataques á la bayoneta, en terrenos despeja­dos ó en las trincheras, habiéndolo as g ,rado así todos los oficiales, sólo tuvo lugar alguna ' 1 combate al arma blanca en el ataqu~ de las poblaciones, teniendo siempre la superioridad el fu~,;go sobre la bayoueta." En el orden de con1bate disperso y escalona~o, no hay reglas fijas y precismbate n1oderno, de movilidad casi ccntinua, que ·exige al soldado penosas n1archas y n1ovin1ientos á paso violento, in1pide sobrecargarle. El Gt:neral ruso Skobelef, dice en uno de sus partes, que las tropas habían tomado las posiciones turcas con tal e ·ceso de fatiga, resultado de un con1bate sangriento y porfiado, que muchos sold::1dos de los que llevaban útiles los habían perdido, lo que 1~ había con­trariado en extremo, pues q u~ al atrincherar la posición conquistada, hubo necesidad de remover. la tierra con la punta de Ja bayoneta, y Ja operación .fue larga y dificil... Aunque los ejércitos 1110 ernos están yá 'n1uy recarga­dos de impedimenta á causa de los parques n1óviles ó co­lumnas de n1unicion s precisas l ara el transporte d<.! las d infantería y artillería la necesidad obliga á agregar á cada cuerpo de ej~rcito un pequeño parte d útiles, para distri­buir á la infantería en n1omcnto oportuno; pero, aun co1i ~sta. precaución puede alguna vez suceder, y no será raro, que no puedan serlo con la prontitud necesaria, en razón á que aqu] s ha de encontrar á retaguardia y distante deJa línea de con1batc, (> que el soldado, después de uno largo y pet oso, se encuen~rc 'tan fatigado y falto de fuerzas, que no pueda emprender d trabajo con Ja rapidez que muchas veces es indispensable; y estos casos prácticos que suceden "' n el transcurso de una batalla ó de unas operaciones, n1e- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BvLETIN MILITAR recen d tenido ex:tn1vn, pu~s qu .... ~u in1portancia es capital. Tenemos la convicción de que ha de ser preciso agregar á cada batallón d infantería una sección de cincuenta ó se- • senta hon,bres, qu~ podrá 1lam rse de zapadores, que lleve una ·dotación de n1uniciones, la nlÍtad y_ue Jos demás, que no tome part .. en el combat~ en lo3 primeros escalones, sino que permanezca en la reserva del batallón, y que cunq u1s­tada que se;t unsici0n, en1piez.... los primeros trabajos de atrincheramiento. Sus oficiales y clases deben adquirir en _las escuelas prácticas de ing"nieros b. · .', -rucción nece­sana. U na infantería instruída, que tenga conciencia y co­nocirniento del fusil que n1aneja, nada tien~ que ten1er de· Ja cab1llería; siempre Ja rechazará por 111-...dio Jel fuego. En el con1bate n1oderno, cualg uiera g u ... sea la forn1ación en que se encuentre la infantería, es ac ptable para rechazar á la caba­llería; en batalla recibieron los alemanes á los escuadrones francese;:, en Vohert, Mar;:,, la 'rour y Se:ián, y en los tres fueron rechazados con grandes pérdidas. S51o en casos es­p~ ciales se adopta Ja forn1ación del cuadro; el terreno es aquí, con1o en to:ias las disposiciones para el combate, quien lo decide. Hay que cuidar n1ucho de los flancos, si no están bien cubiertos por Jos accidentes de terreno. Un batallón en orden de con1bate no se: reúne para forn1ar el cuadro; por regla general cada escalón adopta sobre el te­rreno que ocupa Ja. disposición rnás conveniente para reci­bir ft la caballería, y debe confiar n1f1s en la eficacia d~ Jos fuegos que en el género d · formación. La segunda fila, si se presentan jinetc::s á su retaguardia, da n1edia 'uelta; en Jas guerras recientt:s ha sido adoi)tada esta disposición con éxit favorable. -··-- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLETf:.. MILITAR MINISTERIO DE GUERRA DEL SEÑOR MINISTRO DE GUERRA AL SE90R GENERAL COMANDANTE EN' JEF'& DEL E] ÉRCITO República de C?lomhia. - A/finisterio de Guerra.-Sución 1.~ - Nu­mero I ,22 7 .- B1gotá, 20 de Junio de I 898. Señor General Comandante en Jefe del Ejército. Presente. Tengo el honor de avisaros que este Despacho ha tenido á bien dictar las siguientes disposiciones: Los Jefes de Cuerpo, y no otra autoridad, son los que tienen la facultad de designar los Oficiales que han de comandar las escol­tas de correos. Se prohíbe á los Jefe::; de Cuerpo pedir la separación de Ofi­ciales de su respectivo Batallón, sin acompañar á dicha solicitud alguna prueba levantada expresamente al efecto, para justificar los cargos <> motivos que den lugar á la separación. Serv10s publicar estas órdenes en la general del hjérciro, y hacer que tengan estricto cumplimiento. V utstro atento servidor, IsAfAs LUJÁN. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍt'l MILITAR 3+3 LECfURAS DE HISTORIA PATRIA PU •• T03 PRINCIPALf.S DE LA VIDA PÚBLICA DE BuLÍVAR (CONTJNUACIÓ ·). XII Los que conceden absoluta preponderancia :í las ideas, sin tra­tar de vigorizar la práctica de ellas, pretenden achacar al dominio de Bolívar una inl1uencia nociva en la existencia de la República. Para ellos Bolívar no ha sido hombre de gobierno, sino de guerra; su amor al derecho prete ·to para arr.1igar e en el mando; sus esfuerzos por implantar el gcibierno civil, frases ilusorias que lanzaba al viento del favor pú b ico. A Bolívar. e le atribuyen las miras ambiciosds de querer arre­batar el gobierno a lo e pañoles para sujetarlo :í su voluntad. Si se pudiesen aducir comprobantes uficientcs á demostrar la vulga­ric. lad de inte-nciones del Lii) ... rrador, quedaría anonadada la gran­deza ideal de esa gigantesca lucha de la Independencia. Si no hubo intención de crear la patria, si la guerra no co­rrespondió á la legítima aspiración de otorgar á los pueblo la li­bertad, habría que desconfiar del pasado y proclamar que fueron la ambición, los instintos guerreros y la vida de aventuras lo que movieron el ánimo de los cauc..lillos, y entonces la larga serie de san­grientos hechos aparece como campo estéril á la indagación severa del moralista. · Pero le jo de eso, Bolívar e mue tra en todos los actos de su vida fielmente inspiratlo. Encontramos absoluta conformidad entre sus hechos y pen ·amietttos de adole ccnte, de guerrero, de hombre público y de o-obern. 11te, hasta cuando la majestad misma de su gloria le sumi6 en el ocaso de la víJa. · Rctir, do á Jamaica en d) 15, raigamo ;i la mem01 ia.los con­cepto que emitía con tánta firmeza y sérenidad 1·n medio de las agitaciones de la vacilante política de los países sudamericanos. ¡ Qué gran fondo de experiencia revelan, al propio tiem­po que nos permiten apreciar que empeiíada la comienda, ella no nacio del convencimiento del pueblo: " "Cuando el Estado es débil, afirma el Libertador, y cuando las empresas son remotas, toJos los hombres vacilan: las opiniones se dH•iden: ·Ja. pasiom:s se a;ritan, y los enemigos la animan para triunfar por este fácil medio." T'ambién en otro lug.obre la última por saber que la prim--ra habí~ :udo en pvder de ! 1orilk. Penetrar á Venezuela era arriesgada empresa, que parecÍa hasta temeraria, al tener en CL'"'nta el fuerte!' di cip!inauo ej-.:rcito que la defendía. Difícil le fue poner por obra su ptn . amiento, p>rque varios Jefes suscitaban de conilanzas é increvábanle \arios dcsa tres de la. campañas. Ylon­tilla y Bermúdez eran de .... stc.! número. El Pre idente de la República de Haití, Pctión, se mostró dispue to :í favorecer a Bolívar tan lu é e-o como le conoció, y al frecuentar su t1~to y oírle de. currir con acierto y con persuasiva convicción de los pianes Je guerra que m·1Juraba; ya la simpatra e trocó en admiración. Por e to le . p: ';:>t) voluntariamente apoyo y llego á cobrarle vivo afecto, lo cual e u na prueba inequívoca del mérito de Bolírar, porque el genero o. magnánimo Petión no se habría dejado ganar la voluntad de un milit:.lr vulgar y ambicioso. Las almas nobles han sido hechas para comprenderse. Don Felipe Larrazabal, -nutorizado narrador de la vida deBo­] í var~ dice: "El espíritu de sacrificio ' el amor patrio fueron siempre las relevantes virtudes del Libertador. u aL11a ·ensible, su imagina­ción ardiente le arrastraban á aquella magna empt e'a d libertar á Colombia, no embargante las re isrencia y c..lificultade de todo gé­nero que :;e pre.;entaban para llevarla á cabo. "La lucha de Bolívar no fue , ólo con la España; fue tam­bién, al principio, on la iHdifcrencia de.Jas ma. as, y luego y siem­pre con el orgullo de los caudillos, on la anarquía, on los in­terc es fraccionario~, con la di ·cordia, con los e lcrnentos, con la e - casez de recursos, con el egoísmo ...... " Y el misrro escritor citado, qu con t:ínta prolijidad como severidad históric-1, e · rudi<) v c o ment<) b viJa del Libertador afir­ma atcg<)ricamente un cÓncepto juicioso y muy exacto, cual es el de que Bolí\ar fue <]uien "ere<) en Colombia la opinión que no existta, y él quien supo inspirar á las masa el deseo de ser libres." Por e to la proclamas de Bolívar son un modelo de e lo uen­cia. Su imao-inaci<)n ene ntraba en toda ocasión frases nerviosa 'llena de \'ehemenci;, impresion. bies. Intimamente per uadido de 1a alteza de su re olución revelaba en sus arranq ue .. el má noble convencimiento en b bondad y exito de su obra. · . Cuando en I 8 I 8 los esp:li~ ole;, derrotad0s corrieron á encerrar­se en los muros de la fort.:lle7.a de Puerto Cabello, Bolívar Jio una proclama en el pueblo del 'ombrero en la que dcc1.1: " E en vano que se encierren, porque de allí serán arroja­dos á los mares. Un cjérci to de ho,m bres Ji bres, valerosog y vence- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. D0LETÍ.. 1J!..1TAR 345 dorf>S no puede encontrar resistencia. La victo.ria marcha Jelante de no otros y Vene,:ucla verá rendirse ó perecer á sus crueles con­quistadores. "Ll11n~ros! Vosotro; sois invencibles; vuestr-os caballo , vues­tra lanzas, y e tos desiertos, os ,libran de b tiranía. Sen!is inde­pendiente :í desp..!cho del i , perio e·pañol.,1 "Para cumplir la altJ. empre. a de libertar t América, Bolíva1· debtJ. poseer, dice don Juaquín Orti1., dotes extraordinarias, y las poseyó en efc:cto; amor á 5u s· elo nativo, libre de vulgan·s ambi­ciones; amor á la libertad, llevado h:l'ta 'el delirio, hasta el fana­tismo; gran corazón :í prueba de lo~; mayore reveses é infortu nios, y aquel rayo del fuego del cielo que ,e llama genio en el len-guaje de los hombres ..... . "Si 6 la 1 t; tud del pens1micnto ha de corresponder la dicción, la de Dolh•ar debía ser notable por u grancleza. El miraba todo e. cclso; y lo eran en ~fecto las empr.esas que acometía: eran nada menos que la lib~:rtad de mdio mundo; la refundición en un solo cuerpo político de la Capit~nía general de \' cnezuela, el N Ue\'O Reino de Granada y la Pre.,idencia de ~,¿uico, con el nombre y bajo el estan · darte de Colombia; era la reunión del Congreso de .Angostura en un rincón de las soledades de América, "en donde nada brillaba sino su genio, nada había de grande ino él mi mo, :i tiempo que el resto del país ardía en las llamas de la guerra ó estaba dominado por los espaí1o­les; era la reunión del de Panam:í, especie de Liga anfictiónica que debía servir 'de consejo en los gr;t 1dcs confiictc, de punto de contacte · en los peligros comunes, de fiel intt!rpretc en los tratado5 público,, y de conciliador, en fin, lle nuestras diferencias;' era la extinción ele la excla­vitud de la raza ncgn; y todo c::.to concebido r.in probabilidades de realizac"ón, y lle\'aclo ;Í cabo finalmente á fucrzos casi sobrehumanos en lucha tenaz de \'eintc aiio ." -- ~ (Conthm1rá). FOR:. ES del ln niero Director de Julio re­presentó casi en tot tlidad pura pérdida para la obra, ora por la marcha su esiva de ]c:;s Compañía :t Buga con obje o d' cambiar el armamcnto7 ora por los ejer~icios dctico::. qué se prepararon para celebrar aquf la fiesta nacional; en Septiembre y Octubre e consagraron también los viernes de cada semana á)a instrucción militar y durante o'h-:> días se. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SOLE rf~ MlLll'AR destinó una. Complñia {1 la apertura de trochas en la núe a ía de Sal Miguel (véase el informe número 3 1), in contar el entorpecimiento qu~ o :asionó en los trab:tjos el ri ¿pr d:!l im·icr.lO; y e:1 Di :: ie.nbre, ap1rte de dos emanas que s:: dedicaron á trochas e n expresctda vereda, se trans~ curricron quince días lo menos en e l - •iaje de clos Companías ~ Buga, á no hablar de interrupcioae 111 : ~ d . por causas d~ otra clase. Finalmente, como en Enero y Febr m .charon c u1tro Compañías {¡ hacer la guarnición ele Bug.t, los ttab.1 j os q · ¡ ~ 1aron virtualmente suo;pen~ didos, excepto por la 4·" Compañía, p" ·, _ ¡u en Tuluá y lnégo en este 1 ugar. De otro lado, no obstante la s buenas condiciones sanitarias dé este poblado, interesa recordar el movimiento de hospitalidades, debido tanto á los hábitos de imprudencia como á la acción que ejerce el clima del Valle en tropa procedente de comarcas frías ó templadas que traba· jan á pleno sol y se aloj:1n en locales inadecuad os. En síntesis: las obra9 ejecutadas en la carretera y en el acueducto rcprc>entan cuando más y mucho el trabajo de :150 1:apadorcs en sei s meses. O!ici!Jrl de i11grnicr:a. -Co!l la dirección general, mensura )' de~ marcación de las direr:Hs obras, las operaciones técnicas abarcan el tra- 7.ado de 6,8oo metros en la vía nac'onal y 3,980 metros en el acueduc~ to, sin incluír las porciones donde ha habido necesidad de repetir el trazo. Debo advertir, rJalivamente á esta última empresa, que durante los do meses que me acompañó como Ayudante el señor Santiago Evans, prestó allí impor·antes scn·icios al progreso del Canea. Además, reposa yá en esa Superioridad el perfil número 1.0 de dicha fábrica, que abarca I,z26n',;o del desarrollo total, y c:.t:l en preparación el pc rJ fil número 2.0 El movimiento de la Oli c ir1'l arroja 39 oficios y 10,. te­legramas. Los di\'Cr ' o:; contr3to. gue he llc \·arJo ;Í cabo, con aprobación · Je Vuestra Señoría, para impulsar debidamente los trabajos públicos. montan á la suma de .~ z,oos. Entre lo s in s trumt.:nto s, pertenece al Go­bierno un nivel Jc anteojo "Y," Cl)ll su re specci,•a mira parlante. r'ehículos y lurrrmtit!l!tu. --Los vehículos y enseres de que se dis~ pone en la actualidad con destino á las obras citadas son: + bueye\ L carro con su . arnc:sc : , 1 c.urct:i y JO carrc::til!as, y la hctramienta es la lJUC e ·presa el . iguicnte cuadro: ' ENTRADAS t 1-----·. i 1 89¡.-Mayo 2 3.-Proced á Manizalcs por cuenta del Municipio, constituirán seguramente U!'l refuerzo de im?ortancia. Pongo respetuosamente en conoci:nic!uo de Vu::stra Seiioría que hace ulgunos meses no hay suma destinada para pastajes de los bueyes ni composición de carros, carretillas ni herramientas. Ahora, con la mira de mejorar la organización d~ los trabajos~ ratifico las indicaciones contenidas en el Infotme númer.:> 1. 0 (BoLETÍN MrLrTAR número 14.-189¡) re­lativamente á vehículos y útiles de herrería }'carpintería, permitiéndo­me insistir en la conveniencia de q uc se pidieran por ese Despacho al~ gunos carros de mano á la fábrica de Kilbourne, forma C?lumbus Dump Cart, así corno un núm~ro suficiente de carretillas con ruedas "Seguri­dad," de la clase que .fabrica en Tatamy (Filadelfia) la ca a de Hobson & Compailía. Finalmente, para la construcción tic puentee; sería bien conseguir so,ooo ladrillos, 30 cargas de: cal, 12 palustres, 1 z cucharas, 2 plomadas, 4 ni\·::Ics, 1 tamiz y dcmá-; útiles de albañilería. Obstr'i..'IIO.IJJIN jillfllt!i.-·rcng'J la cspcranz:t de someter r ' ·o nto á la consideración de Vue!itra S~iloría un modesto cn!layo sobre ~.:! plan ge­neral que, á mi juicio, es mcne3tcr adoptar para lds obras m .ttcriales que e ejecuten por cuenta del G Jbierno 1 :1cion:tl en el Departamento del Cauca, inclusive las reglas técnico-legales á que debiaa sujetarse la. construccióp d<' las vías públicas. Por hor me limito á la ~ siguieutes ob ... scn·acioncs, dictadas por el m;is patriórico interés: I. C'3 En sentir mío, lo~ Cuerpos de :t.apadores deben ser sólo zapa· dores durante el tiempr) que se de tinen ;Í prc tar tal sen•icio. Pienso, pues, que no poca~ guardias y comisione constituyen traba imítilcs que pueden fácilmente evirar~c ; 2. cc ' L:1 tropa debe prestar su continge.He para la's obras ptíblicas bajo el mando de Ingenieros militares cicntílicamcntc prácti..:os. Tal uma de utori hd facilitaría ante todo la unid<~d de acción, permitiendo ;Í. la Ye7. e ·igir al mismo empleado la re ponsabili al técnica y la adminis~ trat~ \ ' él ; y 3· ~ Con esto quedaría el Director de los trabajos en toda libertad p<~ra organizarlos;{ su entera s,tti . facción é intervenir directamente en el f!l~.d11r oprrandi d tale· obras. Entre otra \Cntajas, o:e acabaría con la inj usdcia de Conrundir - -e: o m:> uccde en estas comarr., s- ei cargo de Ingeniero con el oficio de sobrc!ltante, atribuyendo <Í e te empleado fa!~ ta g u e él no tu\ o el podtr de c\'Ítar. Me SU$Criho de VLJcstta S 'ii.oda {¡ quien Dio· gu:~.rde obediente ~rvidor. GRI$5LDJNO CAilV:\j,\L. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE 1 Íi\ ;\llLITAit LITERA~URA E L A LA D·E L C U E R V O (Adoptado para el Bou:TÍ. · MILITAR) . - :V1i General! ·--- Pase usted Coronel. - ¿Me permite usted cuatro palabra ~) - Aunque fueran ocho. Tome usted asiento y si gusta abrir boca, allí tiene sobre mi velador una Noriega· cspt:cial, refinado que no le pide favor al mejor España . . -'Gracias, por tanta bondad, mi General. -- De nada, hombre. Pero vamos, ¿que es lo que ocurre? 1'ra u:,ted un aspecto muy grave. - En efectO, mi General, y no es para menos. Pasan ciertas cosas en ei cuartel demasiado extraordinarias. - H<>Ia! - -El caso es tan raro, tan singular, tan extraño, que n se cómo explicarlo. - - Canario! lVle pone us ted en a scuas. -Pro. igo: en la cuarta Comp:tñía hay un soldado que ·icrrt-pre e ha distinguido por su buena conducta, re"pcto y sumision á sus jefes y fiel acatamiento á la ordenanza militar. -Y bien: ' - He ido informado que de poco tiempo ú esta parte, el re-ferido oldado presenta un aire misteri oso, su mirada es torva, d ademán inquieto, la col6r pali a ..... - Vaya un cambio! - Pero pá me e u sted mto y en que forma pueda amenazamos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR ¡Habla usted seri4mcnte? - Seriamente. - Y ha visto usted los cuervos á que se refiere? - No mi General; pero los ha visto el 2. 0 Jefe. -- Hágame usted venir al 2.11 Jefe. - En el acto mi General. 340 -Cuántos cuervos ha vomitado hasta ahora el soldado Z de la 4: Compañía? - Dos, mi General. - Cómo dos, si me acaba de decir el Coronel que usted le ha dicho que son varios! -·No, mi General; no son más que dos, según me lo ha re­ferido el tercer Jefe. - ¿Luér.o usted no los ha visto? - No, mi General; cuando quise verlos yá habían echado á volar·. - Que venga el tercer Jefe. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . ...... ;, - Presenté, mi General. -- ¿Qué sabe usted del soldádo Z? · - Oue ha vomitado un cuervo, mi General. · -- tJno sólo! ¿Y el otro qué se hizo? - -No ha habido más que uno. --¿Y no le ha dicho usted al segundo Jefe: que eran dos? - No, mi General; uno solo. - Pero bien, basta con uno solo para constatar el hecho. ¿ Us-- ted l o ha visto? - No mi General; soy re~ rente al Capitán de la Compañ í a~ El es quien lo ha visto. ·-Pues que venga el Capitán ~ - Presente, mi General. - ¿Qué me cuenca usted, Capitán, del famoso cuervo arroja- Jo or el soldado Z? . - N o era un cuervo, mi General. - ¿Y qué era? - Eran dos alas d~ cuervo, nada más. --¿Dos alas? - Sí, mi General. - Caracoles, ¡cómo se ha reducido la e::.pecie ! Estoy creyen - do que al fin me van á dejar sin una pluma. ¿Dónde están esa~ ~la ? - No sé, tni (Jener.:d; el que debe saber es el Sargente 1.0 de la Com añfa 1 or ser el que rne contó lo que acabo de referir á mi Gen eral. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 350 ROLETÍ N MILITAR. --Retírese usted y mándeme en el acto al argento L(J -Con su permiso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .......... ) .............................. ' .......... . -- Pre~ente, mí General. --Qué ha hecho usted de las dos alas de cuervo que arrojó el soldado Z, según la noticia que le ha dado á su Capitán. -Con perdón mi General, yo no le he dicho que eran do~o alas. -¿Y cuántas eran? -U na solamente. -¿Y dónde están?' - No lo sé, mi General. -¿Quién Jo vio? -El Ca':>o I.0 me cuenta que pre$enció asombrado el hecf1CJ y que la tuvo en su mano. -¿Qué cosa? -El ala, mi General. Pues hágame usted venir ai Cabo 1.0 Presente, mi General. - Tráigame usted el ala de cuervo que vomitó el solda .. do Z. - Y o no la he visto ni la tengo, mi General. -Entonces qué es lo que usted le na contado al ... argen-to 1.0 ? · -Le conté mi General,. lo que me refirió el soldado Z; per" nada me consta personalmente. -Acab~ramos! Que venga el soldado Z. --Presente, mi General. --Diga usted, hombre, ¿que es lo que se dice de usted? ¿Qué alas, ó que cuervos, ó qué demonios ha vomitado usted, que se lo :ha d!cho al Cabo, y el Cabo al Sargento, y el Sargento al Capi án,. y éste al tercer Jefe, y éste al segundo, y éste al Coronery el Co­ronel á mí? - Lo que he dicho, mí General, es que hab}a vonfitado negro . como el ala del cuervo. El General, al oír esto, estalló en una estrepitosa carca ... jada. . En este momento entró el Coronel haciendo uso de la invi­tación de su superior, para pedir una repetici9n del famoso No­riega. --Y á lo ve usted, Coronel, exclamó el General sin dejar de 1eírse; yá ve usted en lo que han ven-idG> ~ p~rar )Qs cuervos de lz historia! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MUlTAR 35 1 - Pero, mi General, cómo iba yo á dudar de tántos y tan au­torizados testimonios! -Pues para que usted lo vea! En adelante no se deje. usted llevar de chísmes. Hemos estado á punto de perder un buen solda­do por una ab-surda patraña. -!vH General, severa es la lección y trataré de aprove­charla. -Ojalá que la aprovecharan todos. Pasto, Mayo 19 de 1898 . • JoAQUÍN EscANDÓN. VARIEDADES GRANADAS DE MET'RALLA ~SHRAPNEL) Con el nombre de granada de metralla, se designan los pro­yectiles huecos que en su interior llevan un. cierto número de bala y la materia explosiva. necesaria para producir su rottJra, median­te una espoleta de tiempo, cerca del blanco que se trata de batir y á una altura determinada. En el siglo ~VII fueron. empleados estos proyectiles por la. artill ría espaiiola Y' alemana en el sitio de Gamep (164-r), de. apa­reciendo más tarde, hasta que nuevamente los introdujo, á princi­pios de este siglo, d Coronel inglés Shrapncl, con cuyo nombre son conocidos, pero los poco resultados que con ellos . e:: obtuvie­ron fueron causa de que e d.e echaran por algún tiempo. I:.a necesidad de batir las largas líneas de tiradores que con - tituyen d combate moderno, hizo comP.render la conveniencia de ocuparse en su perfeccionamiento, habiendo los a !emanes llevado. y á en sus batería en r87o- 7 r, y aunque con motivo de lo poco familiarizados que estaban en su empleo, y por este motivo 110 consiguieron los resultados que esperaban, no por esto dejaron de conocer su excelencia, como lo vrueba. el hecho de haberlos adopta- IANCO DE LA RE PU !UC T " Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3 ~2 ' ) BOLETÍ ' MILITAR do definitivamente al terminar la campaíia, ejemplo que imitar n los rusos, habiendo logrado un gran éxito en la última guerra con 1urquía. Las granadas de metralla, que en el día han llegado á ser \os proye.:tiles de má-s importancia para la artillería de campaña y de montaíia, las podemos clasificar por la disposición d~ su carga ex­plosiva, á los cuatro tipos siguientes: I . 0 granadas cuya carga ex­plo iva e tá mezclada con las balas; 2.0 granadas de carga central; 3.0 granadas de carga posterior; y 4. 0 granadas de carga anterior. Las granadas cuya pólvora est"á mezclada con las balas fueron las predilectas hasta hace poco de los artilleros rusos. Su fabrica­ción es de las más sencillas y puede contener mayor número de balas ; pero su falta de sujeci<')n entre la pól'iora, con frecuencia la pulverizaba en los uansportes, y por este motivo disminuían mu­cho en su fuerza. Por otra parte, ]a acción de los gases en el disparo producía alguna vez la inflamación de la pólvora, por el choque de unas balas con otras y con la espoleta, destrozando el ánima de las pie­zas y deformándose de tal manera las balas, que se convertían en cuerpos angulosas, haciéndose nulos los efectos que con estas gra­nadas se conseguían. Para evitar estos inconvenientes, después de un ligero estudio, el Teniente Coronel Siemens propuso en I 847 sujetar las balas con azufre fundido, dejando un espacio para la carga explosiva, que se colocó en un tubo central, ó en una cámara itua'da en el culore 6 en la ojiva de la granada. En Alemania y en Espaiia han adoptado también granadas de carga central, de fabricación sencilla, pero han tropezado con t:l incon\enientc de que si bien pueden llevar un gran número de balas y si bien la carga t'S grande, el haz de las balas que se forma en el momento de la explosión, resulta muy desprovisto en el cen­tro, por ser muy abierta el ángulo de d:spersión. En las gr<~nadas de carga p'>stcrior y adoptadas por la anille­ría de Suiza, Hol:.tnd~, Italia, Austria, Bélgica, I ng !aterra y R u­sía, la bala van separada de la carga explo iva por medio de un diaíragrPa de metal y van sujetas con azufre fundido, transmitiendo el fuego de la espoleta por un tubo de metal que va colocado entre }ag balas, en dirección del eje del proyectil. Si bien el número de hal;¡s que puede lle"ar es más reducido que el de las grC:Jnadas de Jos anteriore y su fabricación más complicada; pero en cambio con la ventaja que presenta, merced á esta disposición de la carga e. plosiva, se aumenta la velocidad de las balas. Para facilitar la explosión, Ja rotura del~ ojiva, van debilita­< las gus paredes ó al construír e se separ~n de la granada uniendola (t ésta por medio de una rosca. El Coronel inglés Boxer, con el misn,1o fin,, construyó las. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOI.ETÍ:>: MILITAR 353 ojivas de sus Shrapnels de madera de olmo reve3tida de acero, que van asegurados al cuerpo de la granada á remache. Actuando en esta clase de proyectiles la c::trga interior, como si el cuerpo del Shrapnel fuese un cañón, constituyendo las balas de su proyectil, resulta el haz de cascos algo retrasado del de las balas y es necesario que la materia que se emplee en la construcción dé las granadas -ea susceptible de gran resistencia. Las granadas de carga anterior (sistema francés), llevan una carga ba~tante grande, á fin de que se pueda {raccionar hasta el cu­lote, lo que disminuye el espacio reservado para las balas, presentan­ca el inconveniente de que éstas, por la especial disposición de la carga, pierda parte de su velocidad. De los cuatro tipos de granadas que quedan descritos, las de carga mezcladas con lrs balas satisfarían por completo, si fuese facil encontrar una sustancia explosiva capaz de fijar por sí misma la metralla ; y como las de carga anterior no pueden aceptarse, por los motivos antes expue tos, habiéndose limitado en las experien­cias solamente á la comparación de las de carga central y carga pos­terior. Los resultados qu~ obtuvo Suiza en sus experiencias en los. aiíos de r 88o-8 I, demostraron la conveniencia de la adopción de los Shrapnel de carga posterior, por presentar mayor re~istencia al choque inicial de los gase de la pólvora y ser más profundo el haz de las bala., si bien es más estrecho que formado por las de carga central. En las experiencia de Italia presentaron superioridad los Shrapnels de carga po terior, no sólo por ser menos sensibles á las \'ariaciones accidentales n el intervalo de e plosión, sino tam bit.!n porque: á igualdad de intervalo con los de carga centr~l, e obtiene menos dispcr i6n natural y que con intervalos grandes son ma­yon: s lo efectos, obre todo cuando soq excesivos, puea entonces los producidos por esto· últimos llegan á anularse. ·No crían, pues, t. n grandes lu inconveniente que presen an los Shrapnel de carga central, si la nube de humo producida al es­tallar fuera 3uficicnte para verificar la corrección del tiro, peru esto e ·t~ t9qa ·ía en problema y falta por rc!.ol\'crse. Pasemos á tratar hoy, aunque sea á la ligera, de la P.spoleta quo, como f:Ktor principal repre enta, podcmo~ decir, el al na de los Shrapnels. Las primeras que se adoptaron fueron las de tiempos, pero su imperfi cta con trucción no daba la seguridad en el tiro, sustitu­yálldose más tarde por las de percusión que, si bien es cierto pre-:. sentan la ventaja de poderse tirar con ellas las granadas de metra­lla á la misma distancia que las ordinarias, presentan, por otra par­~ e, los inconvenientes siguientes: 1. v Cuando estallan lo. proyectiles en el terreno. co.n moti YQ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 35+ BuLETIN Mll.ITAR de su choque con él, las balas que llevan en su interior pierden parte de la velocidad adquirida; 2.0 El espacio mueno que resulta delante del punto de caída e$ muy grande, á causa de la dirección ascendente del eje del cono de explo:sión; tnientras que con las espoletas de tiempos siempre se puede arreglar el ::iro, de manera que la granada verifique su explo­sión en la rama descendente á altura:, pequeñas, por cuyo motivo resultan los e$pacios muertos muy cortos; 3. 0 Es muy difícil dar reglas fijas para. el tiro de las granadas de metralla con espoleta de percusión, por ·variar el espacio muerto con la di:>tancia y la clase de terreno. No admitida por las artillerías de las principales naciones de Europa la espoleta de percusion para granadas de metralla, por las razones antes dicha5, se volvió á usar las de tiempos, procurando clestruír las imperfecciones que presentaban las usadas antigua­ment~. Las espoletas adoptadas en algunas naciones permiten llevar el tiro de la granada de metralla á una distancia de 2,500 metros, .v en Alemania últimamente ~e ha adoptado una nueva espoleta de tiempos, en que la dmación de combustión del mixto, corresponde á una distancia de 3,900 metros de un tronco de corona; sobre su pahe inter-ior está colocada una ranura cir~ular, en la cual está co­locado el mixto ó tuetano; en la parte superior de este disco lleva una graduación en b cual cada división corresponde á un alcance de 100 metros; esta graduación que va de o á +,O corresponde á un alcance total de 4 kilómetros. El to.MiUo de presión sirve para mantener fuertemente el disco g¡radu~cio sobre el cuerpo de la es­poleta, cuando esté arreglada ó la g¡¡aduación se haya efectuado; una faja de met2l se halla interpuesta sobre el tornillo de presión y el disco graduado á fin de disminuír la adherencia entre estas dos piezas • .En fin, el cuerpo dfl esp0leta tiene un canal cilíndrico que contiene pólvora comprimida, que es la qu.e comunica la llama á la carga explosi.va de la granada .. El aparato de percusión se compone de un cilindro hueco lla­mado musslotte; de un resort~ de cuatro. namas análogo al sistema descrito, pero colocando el fondo en alto, y de un percutor coloca­do en un ~ilindro> yendo provi~to de un fuerte batiente. Esta e · paleta que hemos descrito, es la que ha dado mejore resultados, porque se puede emplear ya como de tiempos ó como de percu ión; pero na por eso deja de tener sus defectos. En fin, toda las espoletas adoptadas en la actualidad en todas las naciones son de fácil manejo y su graduación para las diversas distancias de tiro se hace con sencillez y prontitud; pero la dura­ción de la combustión del mixto sufre variaciones más ó menos sensibles, según las circunstancias á que se halle someti.do, pues esta duración aumenta, como es sabido, en :/:o por cada disminu- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 355 ción de o'.:ns metros en el e3tado barométrico, ah:!rándose tam­bién con los cambios atmosférico~ la abertura, para dar salida á la llama y tiemp~ q~e · ha estado almacenado. Para termmar eite estudio, hecho no con la ciencia que me­rece, sino á gr ~' nde ra; n Núií.ez número 9, asimilado á Capitán para los efectos fis­cales. Concedió al Sargento Mayor Simeón Gómez R., 1? lincencia indefinida que solicitó para separarse del puesto de 2. 0 Ayudante General del Estado Mayor de la 2.• División, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 57

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 95

Por: | Fecha: 15/04/1899

A~O 111 Bogotá, Abril I 5 de 1899 NUM. 95 ---·~-- ORGA1 O DEL MJ I TERIO DE G ERRA Y DEL EJERCITO ----·~-- DlRr.CTOR AD·HO O REM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro d la. Socu~ dad Colomb1<~.na de Ingenieros ~iiiiiii iii i i ~ii i R 9~i9~ ~A~ ~i ~R i2 . ~ AQRR i ~i i i i ~i~i~ii iiiAQ 1 Son colaboradores natos de este peTi6dico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República 0~6~~~~~~~~~~~~6 ~o ~o 6~~~ ~ ~u~ ~~6~~6~0 ~~ 6 ~6~ ~6~6~~~ ~ ~~ bl 6 ~~~Q IC L Bogot5, Abril 1 o de t 899 Señor Director del Boleli11 Militar- Pre sente. Muy estimado señor: Tuve el honor de recibir la atenta nota de usted en la que solicita permi o para con ultar el archivo del hi toriador Re trepo y reproducir en el Bol tm Militar cicrt s piezas relacionada con la historia del paí · . Es para mi altamente s tisfactorio el conce­der el perm1 o olicitado; u ando u ted de él contribuirá á que se salven del olvido documentos historicos importante , y será uadro apropiado para ellos la importante revi ta t n habilmente dirigida por usted. De usted muy at<:nto seguro servidor, EDUARDO RE TR PO SAENZ Rrpúblira dt Colombia-JI,! illiJitrio (Ü Hadcllda-ScaiÓII +a-Ramo dt C~!JtrntQJ-N ímuro 78 1-Bogotá, klm·zo 24 dt 1899. Señor Miniatro ele Guerra. La última parte del artículo 7. 0 del contrat número 3 de 1894, celebrado con el señor Bernardo Navarro, sobre construc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 178 BOLETíN MIL1'1'.AB. ción de un puente sobre el río Magdalena, que se halla publicado en el Diario Oficial número 9,424, de 22 de Marzo de aquel año, dice entre otras cosas lo siguiente: ''Es entendido que los co­rreos y fuerzas del Gobierno no pagarán derecho alguno, como tampoco el vestuario, equipo y armamento para el Ejército." Este Ministerio estima como fuerzas del Gobierno á los militares en marcha, que vayan divisados 6 nó, llevando pasaporte expedido por la autoridad respectiva, y dentro del término señalado para la marcha hasta el lugar á donde vayan destinados, por con­siderarse que el carácter militar lo conservan hasta cumplirse las condiciones del pasaporte. La aclaración anterior será comunicada directamente al Em­presario del puente, y es de esperarse que en lo sucesivo no haya lugar á nueva reclamación. Dios guarde á V • . S. CARLOS CALDERON EATALt.ON PIOXINOHA ORDEN GENERAL DE LA DI 1 IÓ PARA HOY VIERNES 10 DE FEBRERO DE 1899, EN POPAYÁN República de c~/ombia.-Ejército Nacional.--4.• División.-Estado Mayor .. - ............................. - ........................ . Art. 995· El suscrito e complace en hacer constar, para honra del Batallón Pichincha y satisfacción de sus jefes, que el Capitán Leveque, miembro de la Misión Francesa, comisionado por el Ministerio de Guerra para pasar revista en los cuerpos que hacen la guarnición del Cauca, le ha informado verbalmente que la ~evista pasada en el citado Batallón le ha dejado plenamente sattsfecho en todo sentido; que le ha parecido el mejor cuerpo de los que conoce en la República; que llama la atención por el aseo y arreglo del Cuartel, y el aseo especial de su personas y v.estuario; además de maniobrar muy bien y distinguirse en el ttro al blanco. Igualmente le maní esto el Capitán Levcque que el parque nacional de esta ciudad le ha parecido el mejor arregla­do y conservado. El General Jefe, ERNESTO BORRERO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. llOLET.íN MILITAR 179 SECCION DOCTRINAL --··-- Es natural que los soldados estudien con amor la vida gue­rrera de los grandes militares que con sus espadas han modelado el arte difícil que se resume en breves palabras : sacrificarse pro­vechosamente por ]a patria . Empero, si es quizás dificil y aun odioso establecer cierta clase de categorías y de escalas, para dar campo á sentimientos patrióticos, nobl(!s en su esencia, pero pro­fundamente errados desde el punto de vista técnico, sí natural­mente deben volverse los ojos en primer término á aquellos jefes cuyo ejemplo á lo menos deben imitar los soldados de todas las naciones, por tratarse, no de monarcas amos de un pueblo, ni de jefes de un Estado, que en su personalidad han refundido al político y al militar, sino de los servidores de un país ó de una causa, que no tuvieron otra pretensión que la de llenar cumplidamente su deber. Si los primeros no pueden ser modelos para los oficiales del ejército de una República, los segundos están en condición muy distinta, y sus virtudes, su labor y su obra servirán de fructuoso tema de me­ditación- y estudio á los oficiales todos, desde el Alférez hasta el General en Jefe. Y como la maestría del artífice nos lleva á admirar su obra, es natural también que los soldados se apasionen por el estudio ce las campañas de aquellos á quienes rinden culto, lo cual explica por qué siendo el General Lee uno de los titanes ciel arte militar, la guerra de Secesión, en la cual mostró sus talentos, sea capítulo obligado de una historia militar. Nadie disputa á Aníbal el primer puesto entre los hijos de Marte ; el segundo corresponde sin duda á Napoleón ; después surgen, con talla poco menos que igual, Alejandro, César, F ede­rico JJ y Lee ; pero i á un mismo tiempo se estudia el hombre y el soldado, y, sobre todo, el hombre de la guerra moderna y de la civilización cristiana, el orden de aquella enumeración se c-an1bia, y el sitio de honor corresponde á Lee, porque ce la nobleza de su carácter le hizo adorar de sus soldados y estimar de sus adversa­rios, y terminó su vid.t ejerciendo las modestas funciones de Di­rector del Colegio W á hington en Lexington." Robert Edward Lee, hijo del más brillante oficial de la ca­ballería americana durante la guerra de Independencia de los Es­tados Unido , fue á su turno el más notable de los Generales de aquel país en la guerra de Secesión, el primero de los hombres de guerra que ha producido el Nuevo Mundo, y el segundo de los guerreros del siglo : su campaña defensiva de 1864 es una de las obras maestras del arte militar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 BOLETÍN i\IILI'l'.A.R Con el objeto de ha~er conocer de. nuestro ~jérci~o esta emi­nente personalidad, traducimos e:t egUida las b10~raftas de Lee, escritas por Grasset, Inspector en Jefe de la Manna francesa, y por Scheibert, Ingeniero militar pru .iano, enviad por 1\tlolke pa~a que siguiera sobre el terreno la penpectas de la mayor guerra CI­vil que registran los anales del mundo. LEE, POR •. GRAS ET (Guerra de Secesión-Segunda parte : los hombres) ce La campaña de Virginia, en 1864, e parece á una parti­da de ajedrez : Grant gu ta de atacar con la torre ; Lee, á quien faltan mucha piezas, y jugador má elegante, se defiende con el alfil y el caballo , (J . cheibert). Los dos adversari están admirabl mente pintados . Grant, salido de las entraña del pueblo, será pueblo ha t a sobre la illa presidencial; Rober~ Lee, ari tócrata de nacimiento, rico propie­tario, una de ]a~ más seductoras individualidades de la Nobleza del Sur, no podrá ocultar su elegancia natur::tl ni debajo del capote ennegrecido por el humo de la batallas, ni debajo del traje, bien modesto por cierto, de Director de Lcxington . Este hombre creció á medida que su fortuna declinaba; su popularidad salió intacta de la capitulación : se comprende que fue aplastado, no vencido. Por tierra el árb 1, parece aún más grande, pero al mirarlo sin ra1ces se admira el observador del tiempo que fue preciso emplear para derribarlo, y se pregunta por qué milagro de equilibrio e mantuv tánto tiempo en pie, en medio de la tempestad. Y ese milagro el General confederado lo renovó á diario durante un año, agotándose en jugar una pa~tida deses­perada, en retardar la inevitable catá trofe. Su vida durante ese doloro o período, es un modelo de pa­triótica energía. Tiempo hacía que hab1a perdido la esperanza, pero us temores y su desesperación los guardaba para sí solo ; su rostro, iempr iluminado por una serena bondad, permanece im­pasible ante lo m a tr " gico azares de la guerra, y cu ndo u co­rrespondencia privada lo mue tra deseo de desean o, hambriento de paz, de concordia, us soldado , engañado por u aparente confianza, lo aclaman creyendo aun . que el te tío Roberto,, va á llevarlos á w~ hington. El hombre Uora Virginia devastada, á su familia arr.uinada, á su mujer enferma, á su hija muerta ; l General aparece más firme que nunca. En tanto que advierte " JefFer on Dawi que llegó el momento de negoci.ir la paz (l\1arzo de 1 864), pue to que en su concepto .es imposible pr longar la re i tencia, exhorta á sus trop s, r~ ntma u v lor y le promete la victoria. Su órdenc generale mtcnten, y nadie lo abe mejor que él; ¿ pero quién erá osado " cen:Jur rlas ? Es preciso os tener d á ni m o de los últimos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 181 defen ores de Richmond, quienes, leyendo la conocida novela de V tct r Hu; , se apellidaban á SI mi mos lo il4iurables de Lee. Lo diversos a · pecto de e te gran ar á cter varían en ex­tension, pero no en c a lida d; ] ano de doble ro~tro, es una perso­nalida d difícil de pintar; impo iblc e::; retratarlo con un solo ras­go, pero á lo menos ensayaremo representarlo en el punto culmi­nante de su gloriosa carrera, durante la campaña defensiva de Virginia, el más bello florón de su corona militar, si no como éxito, Sl como prueba de u genio. Robert Lee te111a entonces cincuenta y siete años y su elevada e tatura lucía fieramente bajo un uniforme de corrección puritana. Do años de guerra habían blanqueado sus cabellos, sin desmedrar la soberbia pre encía del que fue uno de los más ele­gantes caballeros de Virginia. u actividad física y su extremada ebriedad Je conservaron hasta en la edad m dura el vigor necesario para resi tir la abrumadora fatiga del mando militar; y Ja dignidad de su vida, el brillo de u ser icios, la cultura de sus modales, form~tn en torno de u cabeza plateada una aureola de re peto, de admiracion que explican la afección entus iasta de sus solda­dos ' viendo e e noble rostro, lleno de fuerza, en el cual se desta­caban grande , abiertos dos ojos hermoso casi negros . ' En u incorrecciÓn exótica esta fi·ase de un oficial extranjero evoca una imagen y merece con ervar e. El culto de los confeder do por su gran Capitán se fundó exclu ivamente en el gran valer de Lee; nunca e vio menor osten­taci<> n, Clo e te ultimo 1u tilb la bajada no es muy fuerte aun c uando en algunos puntos hav bastante barro ; el res to e s bu eno: hay recursos. Distancia, 12~ kilómetros. ToTAL, 20 kt1 6 metros. Horas de marcha, 7; por llano, 3; de su­bida, 2; de bajada, 2. II ~ T6querres á Pupiales T ú1Jtttrrn á Sapt~ycs-Parroquia, frío. (Véase el itinerario ant~­rior). Distanc ia, 7 ~ kÍ1 6metro . Snpuy r r ,í lr1 r¡tu6r11da Clúllrmqucr - Casa, frío. Se ube una cuesta n o ~uy pc nut c ntc, pero con algún barro. Aquí s e aparta á la derecha cammo para Pas tás y Carlosarna. Dis tancia, 5 kilómetros. Cltilltmt¡ller J In Cm116re-De ierto, frío . Subida por entre monte no muy e s p eso y con bas tante bl\rro. Distancia, 3 kilómetros. La Ct~mbrt rÍ P11pirdn -Parroquia, frío. Bajada casi llana, con p oC barro; St; pa sa Una qu \! braua honda r á pOCO Un barrizal para lle­gar al pue blo, qu e ~icnc recurso . Dis tancia, 6 kilómetros. ToTAL, z 1! kd6metro . Horas de marcha 8; por llano, 4-; de su-bida 3, de bajada, 1. ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 188 I I I-T úquerres á Oarlo sama ~íu¡uerrn á In quebrndn Clúlln1Jt¡tter-(Véase el anterior). Dis­tancia, I 2~ ki16metro . Cltill,mqurr á Pm/ÓJ-Aldea, frío. Hay primero una subida no muy pend1cntc, c on monte y algún barro, y luégo un plano inclinado, casi llano y con algún barrizal. Distancia, 1 o kilómetros. PasftÍJ á CarloJdma- Parroquia, frío. Camino llano, con barro. Se pa a el río Blanco que corre entre altos barrancos y por un llano con barriz.ales, se llega al pueblo, donde hay recursos. Distancia, 5 k i­lómetros. ToTAL, 27i kilómetros . Horas de marcha, 9; por llano, 5; de su­bida, 3; de bajada, I. IV - Túquerres á Cu m bal ?:'ltquerres á . E1pino-Vecindario, frío. Camino lJano, resbaloso en algunos puntos, barrial oso en otros: se pasan las quebrad111 Chamarro, Pasto, Sisea} y Tutaria y se llega á e te punto, d o nde hay camino de á pie, de menos de 2 leguas, para Sapuyes . Distancia, I 5 kilómetros . E1p 110 tÍ Pa11amnl-Hacicnda, frío. Camino llano con algunos arascadalc ; se pasan dos quchradttJ. En esta hacienda se aparta el ca­mino para San Pablo. Distancia, 5 kilómetros. Pn1111mlll á MuellamliéJ-Caserío, frío . Terreno llano muy fan­goso, con atascada les en invierno : se pasa la} queórndn Chimangual. Dis tancia S kilómetros. A!tltllmnrth á Cttmbn/-Parroquia, frío . Camino igual al anterior: se pasan las quebradnJ Chamuntí, Comunidad, Guan y Rumichaca. Hay recursos. Distancia, 7 ~ kilómetros . ToTAL 32~ kilómetros ; hora de marcha, ro;•por llano, 10. V - T úqu erres á Guacbuc al Tt((j/ICrres ,¡¡río SapuyeJ-Dcsierto, frío. Se pas a la qudn·,¡dn Cha­marro, c on muc ho barro· luégo se igu c p or lom as tendida, . e cruzan la · t¡Vt'Órtldru Pa ·to y Si -cal y e llega al pue nte de este río. la iz­quierda ·e aparta el camino para Sapuye -. Di '> tancia, 5 kilómetr?s. Río Stlprtyn rÍ C!Lillam¡ller-Hacic nda, frío. Cammo ca 1 llano, l e muc ho barro 1 con algunas altura · llenas d e ata ·c ada) e . Di · tancia, 5 kilómetro ·. Chillrwqtlt'r tÍ Gllndll/(lz/-Parroquia, frí o . El camino mejora~ no hay tanto arro; e pa-;an la qrtebrt~dru Mue rta y Calavera; y luégo por 1 mas ten li a , casi llanas, ·e llega á e te punto. ~Hay rccur os . Distancia, 10 kilómetro . 1 01 ,,L, 20 ki16mctros. Hora de mar ha 7; por llano,! S; de su­bida, 1 ; de bajada, 1. VI- T úquerres á Iles p o r Ospin a Túq~to'J' tJ al r ío Svptt)'t•s-D c ic.:rto, frí(). Camino llano; e pa · .t la t¡flt'VI'tu/,¡ Chamarro, l:On .dgun u barrialc. )' el río por un mal ptH: n­tc. Di . tancia, 5 ki16mc.•tro . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 184 BOLETÍN MILITAR Río Sapnyn á OJphu1-Parroquia, frío. Es una subida no muy áspera, pero algo resbalosa hasta el pueblo donde hay recursos. Distan-cia, 3 kilómetros. , . , 01pmn á /n1 Cnóeara_J de Cnpu!t-Dest~rto, fno. ~e sube una altura por camino de pendtente sua\'e y se baja por otro 1gual del que se desprende, ía que guía á Sapuyes: á la derecha se deja la cabecera de Ja quebrada Capulí. Distancia, 7 kilómetros. CaóeceraJ de Cnpulí á ]/n-Parroquia, frío. Terreno quebrado con algún barro; se pasan dos quebradas y se llega á )a planicie en donde está el pueblo. Hay recursos. Dist en la i la de IVJargarita, n ara as Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 186 BOLETÍN MILITAR y en otros 1 ugares. In ter rogad á las tropas de V ene~uela, que marchan á la \'anguardia de mi ejército; preguntad á los habttantes de esta pro­vmcia cuál fue la conducta de mis soldado& para con ellos: mi corazón no e el de un tigre; no soy de esos hombres que cuando tienen las riendas del Gobierno en la mano hacen asesinar impunemente á seres indefensos. En Margarita encontré coronele y otros oficiales rebeldes; no les pedí cuenta del pasado; exigí de ellos el juramento de íiderdad al Rey. Desearon ellos volverse á Cumaná y á Barcelona, ciudades en donde había reuniones de irtsurgentcs, y, sin embargo, no opuse nin­guna dificultad á sus deseos. Me cabe la satisfacción de afirmar que desde entonces nin¡uno se ha apartado del ~cndero de su deber. "Apresuráos á poner término á esta 1 uc ha. Vuestra uerte no deper.de sino de vosotros mismos; es ésta una disputa de hermanos, y para una sola familia debe lle,ar un día de reconciliación . Optad por la sumisión ya que no podéis recibir socorros de ninguna otra parte . Desde el Cauca hasta Sinú y Mompós, todo está ocupado por mis tropa" . La s.a. División ha penetrado por las fronteras de V cnezuela, y la División ligera del Brigadier Porras marchó el J 1 hacia Ocaña para junrársele. En los almacenes del Ejército hay vfveres para ocho meses . Jnglaterra desea que termine este tra torno; Luis xvu1, colocado en su trono, prohibe á sus súbditos que combatan en las filas de los rebeldes; Napoleón, en manos de lo ingleses y conducido á Santa Elena, no es ya nada en el mundo. "Os hablo por última vez; si permanecéis sordos á mis consejos, cuando o veái obligados á rendiros, ejerceré todo el rigor de la justi­cia, á pesar de los deseos del Rey y de los míos. Entonces seréis rebel­des sujetos á la fuerza; hoy, aún podéis er nuestros hermanos; com­partid con nosotros las ventajas de este título; disfrutad de nuestros bienes y de la suave compañía de Yuestras esposas y de vuestros hijos, como si nada hubiera alterado nuestra antigua unión. Cuartel general de Torrecilla, 22 de Septiembre de I 8 J 5· l\10R1LLO "Desde que llegué á Cartagena, prometí libraro pronto de la e:;clavitud en que o tienen} alguno· hombres que no a · piran sino á :u propia exaltaci6n: éstos on vuestro· verdugos, y miran con profundo de ·déu vuestra~ de gracias. Ellos pretenden reemplazar al m á amado de lo · reyes por gobiernos de farsa nacidos del engaito y de la astucia. Re orclad los acontecimientos desde vue tra insurrección v delidmc ~i vak má para \ 'O otro cr los va allo de media docena de.:· abogados ó Je otra el l ' e de 3\'c nwrcro., que pretenden enriquecerse al precio de ' ' uc s •ra ngre, 6 ·úbditos de un poderoso monarca que no a ·pira in o á ~er el ídolo de sus pueblos y rival en gloria de los demá soberano . Reu­nidos á 1 uestros hermanos de Espaiía, l qué tiranQS pesaban sobre vo~otro • ni qué guerra os arrebataba á \'UCStros hermanos, á vuestra c"posa , á vuc ... tros hijos ? ¿ ué ciudades veía incendiar ? ¿ )ué f:nuilia ucumbían bajo los golpes d<.: lcr gobernante ? l!.sa liberta 1 v e e amor á la humanidad, de que tánto hablan \'UC tros opr · ·ore , c.·igQ qut.: ellos preserven sus propiedades, mientras que vuestras cspo.a y ,·ucs- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 187 tro hijos perecen en el incendio de las vuéstras ! Estos hechos deplo­rables podéis venir á verificarlos a sí. No existen sólo en mi discuno; podéis ver hts cenizas y los cadáveres calcinados; escucharéis los gemi­dos de las viudas y de los huérfanos; un ejército que ocupa un país en revolución ha sido siempre azote del Todopoderoso. El incendio, las violencia y todos los horrore deben cguirlo: estaba re ervado á Fer· nando el Deseado dar al mundo una prueba más de sus virtudes y de su humanidad, cuando me ordenó el indulto como base de la pacifica­ción de las provincias. Su Maje tad atribuye á los vai'vcnes del tiempo Jos errores cometidos, y las provincias que yo he recorrido certifican la rigurosa disciplina que mis tropas observan. "La misión más grata que puede recibir un soldado es la de ser portador del oli\o de la paz, y tener que desenvainar la e­pada de los combares sólo para proteger á lQs pueblos y hacer res­petar las leyes. O prometo no apartarme un solo instante de e tos prin­cipios, tan conformes á mis sentimientos, aun cuando vuestros misera­bles jefes os han repetido que yo he cometido crueldades atroces en Margarita y que he hecho degollar centenares de ciudadanos en Cara­cas, al huír de esta Provincia. Semejantes mentiras son las-arma de Jos débiles; de este modo es como os han engafiado siempre ; os han dicho que ya no c:xistía España, ni el Rey de los españoles; y aquí tenéi un ejército venido de España, y no será el último. Nunca os ocultaré la verdad : soy soldado, y como tál no puedo admitir ni la doblez ni el engaño. (Continuará) ---··---- VARI OA --···-- (Contimt3ción del número 3nterior) Al verse acometidos los rebelde por las fuerzas que la auto­ridad pública destina á sujetarlo , uno de su recursos de d<--fen a es destruír los medios de ubsi tencia y de movilidad, <':S decir, arrebatar ó destruír las propiedades de los a~ricultore , cegar lo caminos, arruinar los puentes. Las tropa .. nacionales, atravesando pueblos que acaban de ser deva tados, tienen tambien que ubsi - tir ; la renta públicas, agotadas, no pueden suministrar fondos bastantes para pagar los v1veres y la caballena necesarias; e forzoso tomarlas donde primer e hallan, con la obligación de pagarlas cuando sea posible; estos prestamos, forzados pero nece­sarios é inevitables, son en sumo grado ruinosos para la cla e agricultora, porque ellos recaen la má veces sobre personas in­felices, que con la pérdida de alguna reses quedan reducidas á mi eria. No faltan tampoco hombre perversos que, á pretext de sostener el. orden público y de prccurar recur'o á lo ejercitos, estorcionan á lo pueblos y cometen depredaciones y ultrajes, que en medio del tumulto y del desorden en que entran todas las co­sas, no e po ible ni impedir ni remediar . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 188 BOLETÍN MIL lTA.R Llegan los combates, y centenares de hombres, que pocos me es antes eran artesanos ó labradore honrados y pacdicos, pe­recen en ellos, ó van á morir después en los ho pitales ó á que­dar para iempre inutili?.ados; rara vez ha mu7rto alguno de los per"erso autores del de orden. Pero por sangrzentos que parezcan los combates l'ls grgnadinos que en ellos han p r_ec.id_o no son"' sino una mznima parte de los que la guerra 1tflruye. Dtvtdtdo el pazs tn c~r ­dilleras frías y val!es abrasadores, e znsalubres,. no puede hac,ru tJTZ_­punGmente el tránszto d~ la una a la ot:·a reg1~n, por hombru ha.br­tuados a uno de los dos cl11nas . El cambto dt: altmentos, el desabngo, /a fatiga, EL ESTADO MlSMu DE LA lMAG l ACtON DEL SOLDA 00 s JSO , prediJpónenlo á las enfernudades que produce la influencia del clima; cada trr1nsición de la r11gión cálida á la fría, y particu­larmente la inversa, destruye é inutiliza centenares de hombres ro­bustos. O HAY ACASO PAJS EN EL MU DO DONDE UNA GUERRA J.•TES 1 1.•A PRKSE 'TE U MEDIO DE D •S 1 UC 10 ' MAS AC.TIVO . El estado de ruina y d11 miseria de las rentas públicas, y La falta de raursos de toda especie, la desidia ó la Ínt•ptitud, por tÜsgrtlcia fre­cuenft ·s entre muchos de nuestros cmplt a dos> privan á los ejércitos de los medios· más indispensables de· salubr 'dad. 'n medí de la guerra se prc entó la viruela como un auxi­liar de Jos enemigos del país. Jn otras circunstancias la epidemia n habna podido extender e por toda la Repu blica, y us estragos h. brían ido de poca consideracion orque Jos esfuerzos de la autoridades y de los particulares, habrían difut dido con oportuni­dad la vacuna por todos lo pueblo , y ,•1 contagio no hnb·r:a encon­trado vv·htculo para transmitirse. p ro acosad la autoridad publica por lo ataque de la faccion, con t ' nto tiempo pr<:par dos; alar­mado lo pueblos con los tut )ulto y los atentados, v atcrnoriza. do con lo reclutamiento : ni aqu<:lla podía arendt:r con la a i­duidad nece ana · tan grave objeto, ni 1 órdcne eran cumpli­d ; todos ocupado , uno en atacar, otros en dtt~nder el orden publico, n die fijaba la atencion lo ha. tan te en lo proO're~os de la p .... ·se. LIJs ejérdtos la trnnsmit/(/n con ... npidez, y mucl1as vtus la llflcum rcaparaer en pr.ubliJs qut ya } ab1a dc'Solado . Las vzctimas de t'Jtn tpidemia ptudnr alcanzar a In DUODEUM parte de In pobla­ción dt' la República (16o,ooo !). 1lenciono aqut su e rr~so- s, por­que ellos no on ino un pisodio de b rebelion, pues~ ella se deben . . . La i nllucncia del de ?rden y de la guerra obre la riq uez. ha sd,) lllm .. n a: la de tru cton d · ganado y cahallerí· , l. interrup­Cil.:• t. u ·nt · d · las opera ionc.: d · Jn. oriculu11 la pcrJi la co1- • icrui ·11~c le la co t:t·has en m tt ho p11 ·blo~, la '1 aralizacion dc:l C<_>mcrcH ? la dt· tntLCton Jc tántos. bt .\7 .. o utilc ·, ·1 bando no que t~ntos tlll.llarcs Jc l~o~ 1lw ·· han t~nH.Jo t¡uc ha cr d · su negocio , ·.p· ul.'. 1 Hlt: y on·to. ;. ·1 d .fako qm~ lo '•l'ital~s produ tivo han ufndt, ya 1 or las vwl ·tlltt •. accion ·s de los ublcva~ol', ya Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 189 por las erogaciones voluntarias para sostener el orden, ya por los empréstito que el Gobierno se ha vi to obligado " exigir; todo esto reunido ha producid un notable y lastimoso empobrecimien­to. Los ahorros cl la indu tria en nueve aiios de p az, y los ade­lantos costoso que la riqueza había logrado en aquella época, han sido devorado por el incendio revolucionario. Un transcurso igual de tiempo, gozando de tranquilidad, bas tará apenas para reparar lo e trago que la riqueza ha sufrido. r o sólo son perdi­dos para Ja industria t ' ntos miles de hombre muertos ó inutili­zados ; lo on también 1nuchos que h hiendo perdtdo u pequeño capit 1, no podr á n continuar trabajando; lo son igualmente todos aquello que, habituados á la guerra, encontrarán dificultad para voh er á us antigua · tare a . En lo relativo a la educacion, los efectos de la anarquía han sido tambien funestos. La mayor parte de la escuelas de primeras letras, y mucho colegio y e t a blecimiento de en eñan2a se han cerrado, y su renta han sido en varios punto saqueadas . La relaj ción de la jus ticia y de la admir istración por efecto de la anarqu1a; l<1 desorganización y ruina de )as rentas públicas; la formación de una deuda enorme y complicada, que va á dar origen á multiplicados y gravoso fraudes, y a duras é inevitables inju ricias; el aumento de ga tos que será preci o hacer en ade­lante en fuerza armada para impedir nuevos de órdenes; el vuelo que la inmoralidad ha tomado con tánto eje1nplos de maldad y de crimen ; el incremento e la división y de tos odio ; la descon­fianza que ocupa " todo lo · hombre.> indu trio o s bre la futura estabilidad dd orden, azote má funesto para la industria que to­das 1 plaga naturales juntas; la persua ión que los anarqui tas han adquirido de la fa ilidad con que puede subvertirse el orden, por efecto de la apatía del pueblo, de la impotencia del poder pú­blico, de la tolerancia y cobardí de la mayor parte de lo funcio- .narios, y de la ca i nuliJad de la ju ricia; el de credito que esto de órden s han acarreado al paí·, y lo enorn1e daño que de aquí se originan 1 comercio y á la indu tria en todos los ramos, ale­jando de nuestro territorio los capitales, la capacidades y lo bra­zos que buscan colocacion ; la pt>rniciosa tendencia que in piran á la juventud la revueltas intestinas, apartando u atencion de los objeto de utilidad posttiv , e inclinándol , la guerra y á la poh­tica ; el empobrecimiento general ; la total ruina de t nta for­tuna grande: y pequeña ; 1 orfandad y miseria de innumera­bles f: Jnili ; la muerte dc millares de hombre~ inocente , labo­rioso y pacífico . Tale oo, en cotnpendio, los efecto de la revolución que expira : un solo átomo de bien, acaso no ha pro­ducido. C usA~ oa L RE oLu tó · . Al ex mi11ar la cau a de la ruinosa revolucion de que o habl , e necesario eparar la que on r íz y origen del m (ti , de lo hecho ó circun tancia pur ment acciden - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 BOLETÍN MILITAR tales que han obrado como :ausas ocas~~nales, y en las ~uales, sin embargo, se ha pa~ac:l? mas la ~te~cton. En~re los pnmeros se enumeran como pnnctpales, los s1gu1entes: I . El defecto de educación moral y religiosa; 2 . 0 La errada dirección impresa á la educación secundaria; 3 .0 La repugnancia al trabajo; 4.0 El desa­cuerdo entre las instituciones y las costumbres; 5.0 La oposición entre los intereses palpables del pueblo y algunas instituciones; 6. 0 La desmoralización del ejército; 7 . 0 La ineficacia de la sanción moral, respecto de los delitos de rebelión; 8 . 0 La enervación del poder público y el desprecio consiguiente por la autoridad; 9 .0 El libertinaje de la imprenta; y 10. La naturaleza física del país y la distribución de la población. I . 0 El defecto de educación moral y religiosa-Poco ó nada versados nuestros padres en las elevadas teorías de una moral filo ­sófica, y acaso no muy ilustrados en punto de religión; eran sí cristianos de corazón, y, más que cualquiera otro pueblo, firmes en su fe; sin intrincarse en cuestiones morales ni políticas, bastá­bales para ser vasallos pacíficos y leales estar firmemente persua­didos de que la religión condena la perfidia y la rebelión, que el perjuro y el traidor son execr bles, y que todo acto que tiende al mal del individuo ó de la comunidad, es contra la doctrina del Evangelio. La religión era así el más fuerte freno en lo público y en lo privado. Pero la revolución ejecutada con el fin de sus­traer á la América del dominio de E paña, y sustituír á las enve­jecidas instituciones que la regían, la" teorías filosóficas entonces en boga, produjo un efecto secundario que sus autores no se pro­ponían. Con las doctrinas políticas de los filósof""s franceses insi­nuóse el vértigo anticristiano de que tanto alarde se hizo en Fran­cia; túvose " ilustración la impiedad, y fue moda profesar máxi­mas inmorales y subversivas de todo orden. Alarmóse el pueblo, como era debido, al asomo de tan peligrosa novedad; y las ideas políticas que se trataba de plantear, y lo hombre que por repre­sentarlas encabezaban el nuevo movimiento social, perdieron en la· masas populares el credtto y la confianza E¡ue debían servirles de c-imiento para levantar sólido el edificio de la propuesta rege­nerad ... n. Di mi n uyó en la sociedad como por escalones la energía del sentimiento religioso; y si los padres Jo rnantenían en su pecho, descuidaron de in ulcárse]o á u hijos. La moral, que no había tenido en este pa1 , otra base que la fe del cristianismo, quedó so­cavada. Nadie pensó en d rle un nuevo apoyo en las doctrinas que la experienc1 y el recto buen sentido han acreditado como hecho' de una verdad universalmente reconocida; nadie tomó á su cargo difundir estas ideas de pundonor y de nobleza de ánimo, que la cultura de. rrolla, y que on fuerte brida para ugetar al hombre en el camrno del deber. Y aun'1uc tales cosas e hubieran procu­rado, no habrían sido remedio ba tante á contener el daño, porque Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILlT.lR 191 la moral es en los hábitos, más que en las ideas, que debe propa­garse; y la juventud abandonada con el más culpable descuido se ha formado y se forma en hábitos de licencia, de insubordinación y de holgazanería, de indiferencia ó de desprecio por los princi­pios tutelare de la felicidad domé tica y del orden público. Debi­litada así la fuerza de la moral y de la religión, apenas va que­dando otro dique que la débil acci9n de las leyes para contener el empuje de la anarquía que por todas partes se abre brecha. Las escuelas de enseñanza primaria han ervido para dar los primeros rudimento de las letras á una parte de la juventud; pero ellas no han sido escuelas de moral y de buenas costumbres. (Continúa) MARIANO OSPINA MARINAS DE GWERRA - Al comenzar este año ~de 1899, la fuerza naval de las grandes naciones es la siguiente: Inglaterra, 42 acorazados; I 12 cruceros; 120 contratorpe­deros y 7 7 torpederos. Francia, 36 acorazados ; 37 cruceros ; 16 contratorpederos y I 8 1 torpederos. Rusia, 26 acorazados; 23 cruceros y 73 torpederos. Estados Unidos, 1 o acorazados ; 30 cruceros ; 1 contratorpe­dero y 1 7 torpederos. Alemania, r 7 acorazados ; 22 cruceros ; 1 I contratorpederos y 1 1 8 torpederos. Italia, 15 acorazados; 27 cruceros; 2 contratorpederos y 88 torpederos. Austria, 8 acorazados ; 7 cruceros ; 7 contratorpederos y 56 torpederos. ]apon, 6 acorazados; r 5 cruceros; 7 contratorpederos y 23 torpederos. Deducese del cuadro anterior que ninguna nación ola puede hacer frente en d mar á Inglaterra ; que el Reino U nido, la duplex (Francia y Rusia), y la tríplice (Alemania, Austria é Italia), forman gr.upo de muy equivalente valor numerico, siendo inferiores los dos últimos reunido al primero, desde el punto de vi ta de esta­cione nav les, base de operaciones y depósitos de carbón. Los mi­ramientos de Inglaterra por Ru ia y los Estados U nidos, dependen de la misma causa : la una es- vecina terrestre de la India, la colo­nia por excelencia, y lo otros lo son del Canadá ó sea de un@ de los 3 grandes caminos de Londres á Cálcuta. ALEMANIA: se prepara á construír 5 acorazados (este año entran á cantera 3 y 2 el entrante), y está al concluír 4 del tipo Kai­cer Jf/"i/helm u : todos desplazan 1 r ,ooo toneladas, tienen m "' - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 192 BOLETÍN !LITAR quinas de r 3,ooo ca~all~s y grar: p~tencia ofensiva Y. defensiva, pues cuentan enormes bltndaJeS y sets ptsos de fuego, artillados con 6o cañones de tir rápido, incluso los de 24 centímetros. Des­graciad mc::nte los pañol~s apena~ tienen ca.biJa para r ,ooo to­nelada de carbón. Tambwn trabaJa Alemama por dotar su ma­rina de chalupas de petróleo, que son más ligeras, veloces y de ma-or radio de acción, y apenas cuestan $ r ,8oo cada una ó sea r,ooo menos que las de vapor. lNGLATERRA.-Las construcciones navales en Inglaterra continúan creciendo de un mod notable : el año pasado la cante­ras del Reino U nido lanzaron al mar 666 embarcaciones con 1.67 r,ooo toneladas contra 1.142,ooo en 1897. De la cifra indi ­cada apenas 24 por roo es para otras naciones Los puertos de grandes canteras son: CJyde, yne, Wear, 'rees, West-Hartlepol, y Belfast y Londonderry. Los principales fabricantes son: William Gray and C. 0 (27 esteamer con 72,000 toneladas), Swan y Hunter (67,000 toneladas) y Harland y Wolff (67,000). AIJ tSMvs.-Los ingleses llevan el primer puesto en todo lo que al mar se refiere : desde 18 7 4 e creta que la mayor profundidad del mar era la de Tuscarora (al SE. de las Kurilc) con 8,515 me­tros, medida por un buque americano; el buque de guerra inglés Pingouin, acaba de encontrar entre las isla de la Sociedad y Ker­m nddc (23° á 30° latitud ort ... y de r66° á r 7 5° longitud Occi­dente), 3 abismos de 9,184, 9,413 y 9,427 metros, separados por grandes lomos y, como siempre, cercano á tierra emergida. RusrA .-La con tructora del grandioso ferrocarril Transsibe­riano e prepara á construu un canal de gran navegación de Riga, en el Báltico, á Cherson, en el l\1ar Negro, el cual medirá I ,ooo kilómetros de largo, se dara al servicio en 16)04 y sólo costará I 58 millones de pesos, porque utiliza 8o~ kilómetro· de los ríos Dwina y Dnieper. LONDRES contaba al terminar I 897, según lo,:, datos recién pu­blicados, 4.484,717 habitantes, o sea t nto como Colombia ente­ra: en ese año nacieron 234,54r per ona , y murieron 79,401. La gran c1udad tendrá, pues, 5 millones de alma al concluír el año de 1900. BoMBA Y. En cambio esta ciud d, que en 1897 contaba 770,000 habitantes, y era l mctróp li comerci l de 1 India, murió: más de 400,000 la dejL ron p ra siempre huyt;nd de la peste que la diez­mó, y los que no habtan emigrad se preparan á hacerlo, porque en la isla el agu sube á razón de 20 cent11netros por año y á la fc!cha apenas dista r .20 de la superficie. BOGOTA-IMPR • T ~ NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 95

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 87

Por: | Fecha: 20/02/1899

A~O lll Bogotá, Febrero 20 de 1899 NUM. 87 ___ . ...,_. __ ORGANO DEL MJNISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---•+--- DrRECTOR AD-HONOREM1 FRANGISGO J. VERGARA V V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros OJ.U.U.~Q.R lJ!. ~~ltR.lUU!.USI.9~~jtjt.QJUI.?.UJUUUH!.R~R!Ua!I.~SI.~~li.AARR~H.~.!UI.Rll.~~~llO Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OTTlfllS lS ~~lSlSlS lS' lS lS'b lS''lS'I! 1f6lS'lS'HlS'.SlS'Innrn lSlS'lSlnSlSlSlSlS 6'1! lS~'lS'1S''61SlSlS'lS'lS'lS~nrlS'!1~'1St:a SECCION DOCTRINAL ( C O R O N E L R. H E N R Y ) Más allá de ciertos umites la fuerza real de un ejér­cito no crece en razón del número de soldados y de los recursos materiales, sino únicamente en razón del es­píritu que lo :mima-MARMONT Dícese que un ejército es una máquina: la definición es in­completa si no se ariiciona agregando que esa máquina tiene alma y es dirigida por una voluntad. Por mucho cuidado que se ponga en engranar bien todas las ruedas, en asegurar la transmisión del movimiento, por disminuír los rozamientos; por mucha perfección que se consiga en la fabricación del armamento, en la administra­ción de las tropas, en la construcción de parques y fortalezas, aún falta en el ejercito lo verdaderamente esencial. Hecho lo atrás enumerado, se habrá creado un cuerpo ágil y vigoroso, pero faltará infundirle vida, falta distender fuertemente esos resortes misteriosos del alma, cuya ~lasticidad c-entuplica la fuerza física en el momento de la lucha; en una palabra: falta preparar ese invisible arsenal que se llamn, ó su jetas á grande pri vacioncs y sufrimientos, faltas de sueño " conducidas al límite de la tensión nerviosa. Enton~es de aparece la mutua confianza, y por poco que falte la luz y esté próximo el enemigo, el galope de un jinete, un disparo, el ruido del viento en la arboleda, basta para alarmar u na avanzada que en desorden se arroja sobre el campamento gritando "el enemigo ! ,, ó "e tamos flanqueados ! ,, Ese terror local se propaga con rapidez vertiginosa, y muy pronto toda la masa, arras­trada por una fuerza misteriosa, se precipita enloquecida, maqui­nalmente, en la dirección en que empezó el movimiento de reti­rada, sin que haya poder humano capaz de restablecer el orden. Si los jefes son impotentes para detener un pánico declarado, sí pueden impedir surja este en el ejército. En general, e impo i­ble que una tropa bien mandada, instruída, regularmente alimen­tada, y cuyas fuerzas no están agotadas por la fatiga, sea presa de un terror pánico . Cuando se presenten circunstancias difíciles, como una fatig excesiva, hambre, revese repetidos, los je~ s de­berán estar sobre aviso y ob ervar on cuidado Jos síntomas de in­quietud que se presenten, no omitiendo esfuerzo para calmarlos : en el acto se pondrán en inmediato contacto con la tropa, renova­rán las instrucciones adecuadas y apelar ' n al celo é in{} uencia de lo oficiales y clases ; harán distribuír cafc, tabaco y un poco de aguardiente ; harán aviv~ r los fuegos en 1 vivac, doblar los centi­nelas, multiplic r las patrullas y rondas d oficiales . Con esto bien pronto se serenarán los espíritu .. , circular: n de nuevo los chistes y el buen humor, renacerá 1 confianza y serán expulsados del campo los tristes fantasmas evocados por los cobardes ó por los espíritus enfermizos o desequilibrados . A las cualidades dichas se añade por modo natural la abnt'ga­dón, ó sea el sentimiento que mueve al soldado á sacrificarse pot" O Of Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 52 BOLETÍN MILITAR salvar á sus jefes ó camaradas, ó á lo menos á tomar con voluntad su parte en los sufrimientos comunes por el interés de todos. La abnegación depende en mucho del e píritu de disciplina, de la so­lidaridad que existe entre los hombres, de ]os peligros que han afrontado unidos, del buen trato de Jos superiores y del ejemplo que reciben de los oficiales. En fin, resta mencionar el espíritu rle cuerpo, que es en el ejército lo que el espíritu de familia en la Nación, es decir, un lazo común que mantiene la unidad, la camaradería y la vitalidad en cada grupo constituí<:io. Ese lazo reúne como en una familia los combatientes en torno de su bandera, sí m bolo de la patria, emble­ma del sacrificio y testimonio de la gloriosas tradiciones del cuer­po. Es claro, además, que los jefes deben vigilar con cuidado, al excitar este noble sentimiento, que no se empequeñezca y degenere en espíritu de mezquindad ó particularismo. En sus instrucciones morales harán comprender á la tropa que el e p'lritu de cuerpo debe permanecer siempre subordinado al del amor á la patria, que es la ley suprema del soldado. --·~·-- Y L A S }l N I O B R A S N O C T U R N A S (Escrita en francés por el Mayor A. Ohevalme) (ContínUl\l' ión) CAPITULO 1. 0 De ltu operacioJJes de JJIJche e11 gnurd .. In Ruencia de la oscuridad sobre las operaciones militares-Jefes- Soldados-Alimentación. El terreno-Disciplina.-Aptitud de las diversas :trmas para las operaciones nocturnas Fácil es para todo militar darse cuenta de la influencia que la noche tiene sobre las operaciones de guerra Ln general, porque esa influencia se ejerce á la vez sobre el orden físico, sobre el or­den moral y sobre el orden táctico. I .o El oído e!icucha á distancia los ruidos más leves, al mis­mo tiempo que la vi tase limita á reducidí imo horiz.onte. La luz artificial se ve desde muy lejos : la llama de una cerilla ó el fulgor de un cigarro puede traicionar un movimiento combinado, desde otro punto de vista, con las precauciones má grandes ; en fin, la tropa se fatiga de un modo extraordinario, porque lo esfuer­zos físico que entraña el movimiento son mayores. 2. 0 La falta de sueño debilita los mú ~culos del hombre; el cerebro se resiente de la fatiga del cuerpo ; lo~ objetos más vulga­res adquieren las formas más extrañas en su imaginación sobre .. excitada, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN J.llLIT.AR 53 El hombre ignorante e por naturaleza crédulo y supersticio­so; el terror e contagio o : el menor incidente inexplicado ó mal interpretado, puede ocasion?r, aun en trop veterana , pánicos cuyos efectos ~on de a tro o . 3.0 En la tinieblas los movimientos son lento y penosos, laC3 tropas se orientan mal y lo errore de dirección on frecuen­tes. El orden e difícil de con ervar en la tropa, el mando e anhi­la ó poco menos, y la cohesión desaparece fácilmente, lo mismo que lo lazos tácticos ; la iniciativa en los diversos escalones, con ser indi pensable, puede engendrar graví irnos errores . i á e to inconvenientes generale agregamos lo que resul­tan del particular temperamento de la raza gala ( 1 ), e .. imposible no llegz.r á la conclu ión forzJsa de la neces idad en que e tamos de prepararno eriamentc para hacer la guerra de noche, á fin de que no nos coja de orpresa cuando suene la hora del peligro. No es dado á todos poseer las aptitude indispen ables para ce nducir con exito una operación nocturna. En particular, debe ob­servarse que todos los hechos brillantes de esta especie, menciona­dos por la hi toria, fueron dirigido por hombres de alma vigorosa­mente retemplada. El valor sol no ba ta: el jefe necesita, ade­más, una gran voluntad, una grande experiencia, un perfecto conocimiento de su tropa, y en fin, imaginacion de pierta y espí­ritu inventivo, que epa s lir rápidamente de una situación crítica. A tucia, audacia, confianza en í mi mo, no son sino una parte de las cualidade· indi pen ables al oficial para tentar con exito una operación nocturna. Lo oficiales subalternos deben tener en el jefe confianza ciega, y no olvidar que á cada momento le corre ponde dar el ejemplo de 1 p1 áctica d la virtudes militare . El oldado tiene fijo en ello Jo ojos á toda hora ; u bra\ ura y angre fría e comunicarán al alma del hombre de filas y ]o harán capaz de todas las energía y de todo lo ·a crificios. ( 1) Porque si los galos son ardiente y • tán pront(l ;\ tomar lal> armas, resisten m:tl y no . ben so~rtar los r ·vese: . . on ligero e in tabh: en su resoluciones .... En bravura los g;1los superan á la dema n1cione. (Cé ar, ,¡,. Bt•llo Gallico). El buen orden re:mima sin e· aren el soldado animoso •·e: v;~lor y ardentía que :~linlenta 1 • peran:t;l tic t•ncer e pcr:mza u no lo abandona ya mas mícntra •e con­serva el buen orden. Lo contrario uc •el· en · os ejército en que no hay sinofmin y no emlcn, com~> suc •clia cntr(· lo galo . cnp im¡ tuo itlarl aflojaba con frecucnci:l en los combate . (M:tquiilv •lo, D1scurso sohn: Tilo I~i 11io) No hay en ·1 mun io cnt uc gu.tr len meno el orlen en todas la co ,,s ... . En ello 1 (mor domina :\1 buen orden y ' l.t p:tcicncia. (D Vigcncre, Arte militar tle Ouozmult>r). Con i1lcr.1ción particular merecen lo . ataque ele los fr. cos. puc lo. que el mismo é . r n udo clcjilr de reconocer u c:xtraor.Jinaria impctno icl:ul. Entiendo qu · ( 1 inclica ,.¡ prtm~r cho uc ele lo galo como ·1 más p ·ligro . y e3 ele opinión que ·1 t·mpuje c1m qu!.' continúan J. brc •:t t• mucho m ·nor ; ca tic di lo qnc li.tcrc , b viol•n i;a del :lta­quc, la fiu·i·t.frmtrc•stt, ¡a· uactcrizó laa Ul rn ele l:t Revolución Fr:mce a: e .tún hoy •lÍa ~u distinti . n.tc:ion.cl (Príncip• Fcdcri o Carlu ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 54 BOLETÍN MILITAR Y el soldado es un sér imperfecto, ignorante, débil. ce. El hombre, dice el príncipe Federico Carlos, es un compuesto de in­teligencia, de alma y de cuerpo. La inteligencia se resume en las facultades intelectuales; el alma en las fuerzas morales. Por la in­teligencia y el alma somos dueños del cuerpo, y lo somos aun cuando éste quiere rehusar su servicio. "En el combate, los tres elementos, es decir, el hombre ín­tegro, entran en actividad. Cuanto más se ascienda en la jerar­quía de un ejército, más la inteligencia y menos el cuerpo entran en acción ; pero salvo raras excepciones de naturalezas especiale , todas las potencia5 del alma resultan profundamente conmovidas en todos los grados y en todas las escalas jerárquicas. '' E::,os movimientos del alma son un secreto de Dios implan­tado en el corazon del hombre ; es en esos movimientos donde se halla la fuente de todo lo que es grande y noble, á la vez que el germen de todo lo bajo y vil. '' Es ése el asiento del sentimiento religioso que se llama co­razón, \·alor, bravura .... amor á la patria, adhesión á sus superio­res, á sus camaradas, á sus compañeros, fidelidad, abnegación, en­tusiasmo, voluntad y fuerza de voluntad, puntillo de honor y deseo de distinguirse ; pero también allí se ven las raíces de las cualidad~s opuestas : miedo, horror, espanto, en una palabra, de todas las malas pasiones.,, En es te ;1otable pasaje el príncipe mira al hombre pero no á la tropa. ¿ Por qué tal soldado, audaz, capaz de acompañar, solo, á un oficial en una misión peligrosa ; capaz de sacar á su jefe del mayor peligro, el día menos pensado huirá como una liebre, si sus camaradas echan pie atrás ? A la inversa : ¿ por qué el ejemplo puede convertir en héroe á un poltrón ? Es que la cobardía y la bravura son idénticamente contagio­sas · es porque una tropa sufre innumerables influencias psicológi­cas por lo que vale más 6 menos, según ~ea el estado de la situación de su espíritu. Tal cosa que un día la impresiona vivamente, ha­bría podido pasar otra vez ó en otras c-ircunstancias del todo inad­vertida. Lo que antecede, de importancia capital en la guerra de día, lo es aún mucho más en la guerra de noche: en ésta los lazos tác­ticos casi no existen; el pensamiento del jefe, lo mismo que su mirada, es tá velado por las tinieblas. El silencio es de rigor, y ¿e ' mo podrá un jefe invisible mantenerse en contacto constante con su tropa, y asegurar entre ella y él una corre pendencia inin­terrumpida? Sólo por la transmisión en voz baja de órdenes ó in­formes que no se refieren ino á asuntos de alta importancia, sin ninguna explicación, sin ningún comentario. Este modo de co­municación, de boca en boca, e tá señalado por Jenofonte y por César, como familiar á los griegos y á los galos. ¿Por qué no se usa hoy con más frecuencia ? Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN MILITAR 55 La tropa e:;tá bien en la mano del jefe, es valiente y discipli­nada, tiene confianza en su jefe, y éste cuenta con ella: todo esto no es ba tan te aún. «En el ejército franc é la fuerza moral prima á la fuerza física," dice el Príncipe Federico Carlos, y aunque en verdad li onjea tal elogio en boca de un advP-rsario, no debemos olvidar por eso que á su turno lo físico obra fuertemente sobre lo moral. La naturaleza quiere siempre ejercer sus derechos, "la bestia reacciona sobre el alma, y un cuerpo débil ó fatiga do no puede al­bergar sino un valvr dudoso." (Von der Goltz, La Na ci6n armada). Si el hombre no goza de la cantidad de sueño que le es necesaria, es preciso hacer frente al de perdicio de fuerzas, que es su conse­cuencia, y el medio de conseguirlo está naturalmente indicado : una alimentación excepcional. e fija el procedimiento para la iniciación, de maa1era de lograr el alistamisnto de todos y de que se puedan organizar conve­nientemente en unidades tácticas, capaces de disciplinarse, instruírse, movilizarse y emplearse con precisión en el servicio militar. Habrá necesidad de fijar una filiación completa de todos los hombres hábiles para el servicio, trabajo que no podrá ser llevado á cabo sino por oficiales pundonorosos y enérgicos, y al cual debe atender el Esta­do con fuertes pero imprescindibles erogaciones. A pesar de las causas de relajación que han entrabado la organi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~'Í.N IDLIT:!.R 63 zación de las milicias, la inscripción se ha llevado á cabo en los meses de M ayo de l 894 y Enero de 1 89 5, y también en 1 896-97. Allí se cumple la organización de las milicias de modo gradual : por escuadras, secciones, etc ., hasta brigadas y di visiones, dado qu e éstas sólo pueden formarse con elementos inteligentes y susceptibl es de educación é instrucci6n . La organización de las milicias en batallones era en el mes de Septiembre del ano pasado, la sigu.~ente : Número de batallones de primera categoría . . . . . . . . . . . 62 Número de batallones de segunda categoría ... . . . • • . • . . 2 1 Total . . . . . .... . N úmcros de fuerzas que forman los batallones e xpr esados Número de jefes de alta graduación no organizados .... . Depósito de jefes y oficiales no orgaPi?:ados ...... . ..... . Fracc:iones de tropa no especificadas .........•...•... Milicias de l Departamento de La Paz, no organizadas .... 3 1,4 T 1 SS 400 2 79 2,298 Total ..• -.. - - - 34,4-43 Cuadro del númer o de militares que forma cada una de las clases de ordenanza, desde la de G e ner al de D ivisión hasta la de soldado in­clusive : Generales de División ...... .. •............•........ Generales de B rigada .................... . ........ . C oroneles . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . • ............ . T enientes Coroneles . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . .. . .•.• Comandantes primeros. . . . . . • • . . . . . . . • . . . . . . . • . . • . C omandantes segundos .... . . ..................... . Capitanes .•.....•••......••.......... .. .......... Tenientes ....••••..... . ••••...•..........•.... . . Subtenientes .. . . . . . . ..................... . ..•... Sargentos primeros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ....•.. • Sargentos segundos . ........... . .... . .......•.....• Cabos ...... . .... . .•.• . ........ . . .. .......•..... Soldados •.. . .................•...•.... . ...•..•.. 28 27 9 9 87 90 129 5 13 734 7 1 3 450 1,369 2, 708 2 7, 496 T ota l. .•. . ... · · 34->443 S e estima el total d e l as mi l icias de pri mera categoría, en el E s-t ado, en . . . . • . . • . . . . . . . . • . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . • • • • z6,266 El total de las de segunda, en .. . . . • . . . . . . . . • . • . . . • . . . 8, I 77 Total . ... • . . . . . 3+, +43 Para completar estos datos, que dem ucstran el contingente legal para formar el ejército de la República qul! puede acudir á tomar las armas en defensa del ·uclo patrio, agregaremos aquellos que: repre ­se ntan las fuerzas en actividad, que tomamos de La Unión de Teguci­galpa, de l mes de D iciembre del at1o próximo pasado : "Los cuadros siguientes demuestran la situaci6n del ejérc it o hon .. durefio el 27 de .Noviembre de 1898. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. !IOLE'J!fN MILITAR ce No figuran en ellos los voluntarios que se presentaron del z8 al 29, porque ya entonces se presumía, por las noticias recibidas, que no habría guerra ; y se aplaz6 la aceptación de sus servicios. Con esos vo­luntarios, la fuerza cxtra,rdinaria pasaba de 7,ooo hombres, y ese hecho revela que si el curso de los acontecimientos hubiera sido otro, pronto se habría podido fácilmente contar con un ejército expedicionario de Io,ooo hombres llenos de fe y entusiasmo.-( CoJJcluirá). ECUADOR El gobierno del General Alfaro cuenta con las siguientes fuerzas : En el Norte.. . . . . . . . . • . ~........ • . . . . . . 1,100 hombree:. En Quito. . . . . • . . . . . . . . . . • . . . . . . . • . . . . . 1,022 En el Ceo tro . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . I ,86o En el Sur . . . . . . . . . . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . ... 970 Guarniciones militares y policías en Guayaquil, Babahoyo, Machala, Santa Rosa, Manabí, Esmeralda, etc., más 6 menos... . • • . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . z,ooo Total . . • . . . . . . • • • • 6,9 52 hombres Las fuerzas con que, se afirma, cuenta la revolución, llegan á me-nos I,ozo hombres(!), así: En el Norte . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . • . . . • . . . • • • • 6oo EnelCentro ...•.....................•.•........ 150 En el Sur.... . .................................. 270 --- ~ --- A VISO OFICIAL DE LOS BIENES DEJADOS POR EL SOLDADO CARMEN SANTAMARÍA, DEL BATALLÓN COLOMBIA NÚMERO 1 1 En la ciudarl de Panamá, á lo., treinta días del mes de Diciembre de mil ochocientos noventa y ocho, se presentó en el cuartel del Batallón Colombia número r 1 el señor Coronel José M. Guerrero G., con el ca­rácter de primera autoridad militar de la guarnición de Panamá, y en asocio de los testigos sefiores Aureliano Valero, Belisario Alvarez y Gaston Hugues, con el objeto de inventariar los objetos que pertenecie­ron al soldado Carmen Santamaría, de la 3·a Compañía del aludido Cuer­po, muerto el día anterior en el Hospital de esta ciudad, y que según con~ta en la filiación de la libreta, era natural de Panamá. Pedidos los bienes y hechas las averiguaciones correspondientes, resultó no tener más bienes que las prendas del vestuario, sumini tradas por el Gobierno, por el motivo de haber sido aprehendido el finado recientemente. Para constancia se firman dos ejemplares al tenor del presente ori~inal. El Coronel, encargado de la Jefatura Militar, J. M. GuERllBRO G. -Testigo, .AurelimJo Palero .B.-Testigo, .BeliJario .A/uarez.-Testigo. Gaston Huguu. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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