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Arquitectura y Diseño - 19/09/25

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Imagen de apoyo de  Bogotá Económica 25 - junio

Bogotá Económica 25 - junio

Por: | Fecha: 2025

La edición No.25 de la revista institucional Bogotá Económica está dedicada a uno de los temas de mayor relevancia para la administración pública: la contratación estatal. Los casos de corrupción que desafortunadamente se presentan en el país, hacen que este tema sea uno de los principales problemas que identifica la ciudadanía, y que, por tanto, se discuta sobre la eficacia y eficiencia de los procesos de contratación que realiza el Estado, a través de los cuales se materializa la ejecución de los recursos.
Fuente: Contraloría de Bogotá - Revista Bogotá Económica Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Publicación periódica
  • Otros
  • Administración

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Bogotá Económica 25 - junio

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Imagen de apoyo de  El Agricultor: órgano de la Sociedad de agricultores de Colombia

El Agricultor: órgano de la Sociedad de agricultores de Colombia

Por: Salvador Camacho Roldán

“El Agricultor: órgano de la Sociedad de Agricultores de Colombia”, fue una publicación fundada por 1873 por Salvador Camacho Roldán, que tenía como objetivo ser el órgano de divulgación oficial de la primera Sociedad de Agricultores de Colombia establecida en el año de 1871. Inspirados en un periódico mensual titulado también “El Agricultor” que había circulado durante 1868, la Sociedad resolvió “sostener la publicación de un periódico consagrado a estudiar el estado de la agricultura en el país, los obstáculos que encuentra en su desarrollo, las instituciones que deberían protegerla, los progresos que se hagan y los adelantos que pudieran aclimatarse en el país.” El primer número de “El Agricultor” salió el 1 de septiembre de 1873, pero un año más tarde fue suspendido y reemplazado por la publicación Escuela Agrícola del Estado de Cundinamarca, la cual circuló hasta 1876. En 1879 el periódico resurge con su segundo volumen bajo la dirección de Juan de Dios Carrasquilla y la administración de Carlos Michelsen Uribe, sin embargo, en 1884 debió suspenderse por motivos de la Guerra Civil. Tras cinco años de interrupción, en 1890 se reanudó su publicación hasta el año de 1901. “El Agricultor” estaba dirigido a dueños de grandes y pequeñas haciendas, así como a estudiantes interesados en el campo de la agronomía. En sus páginas se publicaban estudios de agronomía de carácter científico, se informaba sobre el estado de las cosechas en el país y las políticas agrícolas del Estado. Adicionalmente, el periódico divulgaba actividades de la Sociedad de Agricultores de Colombia y de la Comisaría de Agricultura. Recogía traducciones de revistas internacionales y afamados estudios de agricultura como: “La agricultura moderna” de Luis María Utor (1880) y el “Manual de agricultura” de José María Morales (1856). La publicación contó con 16 tomos de 600 páginas cada uno. Para consultar la primera época del “Agricultor” dirigirse a: http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll26/id/4270 Para consultar el Índice del periódico “El Agricultor: órgano de la sociedad de agricultores colombianos” dirigirse a: http://babel.banrepcultural.org/cdm/ref/collection/p17054coll26/id/4271
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Agricultura
  • Ciencias sociales

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El Agricultor: órgano de la Sociedad de agricultores de Colombia

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Cartilla Concurso Leer y Escribir

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El Agricultor: agricultura, ganadería, industria y comercio - N. 8

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La prostitución: la punta del iceberg de la violencia contra la mujer. Paola Cepeda. Creaciones Miquelina. Clubes de memoria

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Imagen de apoyo de  Alma Joven: órgano de la academia Menéndez Pelayo

Alma Joven: órgano de la academia Menéndez Pelayo

Por: Manuel De Sandoval

A finales del siglo XIX y principios del XX las funciones de las revistas culturales se encaminaron en la divulgación de obras literarias de autores locales y extranjeros, publicación de poemas, cuentos y novelas. En general, su objetivo era acercar al público, a las producciones culturales que circulaban en el momento. Las revistas entonces se convirtieron en medios y nichos para la creación de nuevas vanguardias literarias que se popularizaban, sobre todo, en el público joven universitario. Durante transición de siglo, la mujer estuvo relegada de la participación política, tanto en temas de sufragio como en de opinión pública, por esta razón muchas de las revistas literarias estaban dirigidas al público femenino, considerado con: “tiempo y espíritu” para las cuestiones culturales. En las páginas de la revista “Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo” fundada el 24 de junio de 1917 por los miembros de la academia literaria bogotana, bajo el epígrafe "Pro Patria et Verbo" (Y la palabra por el país), se invitaba abiertamente a las mujeres colombianas a “ser parte del desenvolvimiento de las ideas modernas", por medio de la publicación de sus trabajos literarios.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Alma Joven: órgano de la academia Menéndez Pelayo

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Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 4

La Siesta - Serie 1 N. 4

Por: | Fecha: 04/05/1886

REPÚBLIOA DE OOLOMBIA. ..... i'. +\ <. ~ ,., 4-~~ ,o> $..- '"ti '-~<®® ~.~ . .-'''~ --- -,-----~~-,- '---'-'-'-'--~'-------'~-----~I -----;tr--~~--¡:__ -~;';~-;~-.' ----1---'''-- B O G O T A, M A R T E S 4 O E M A Y O O E 1 8 8 ~,, ___ , ____ ~,,_v_v.~ __ • --~ ·":--'-;-:;·-8"----:;.":-·,---' ------·'~~r~-·::-::~:;:;;iiÍlocros grue.os, con episodios de mal )J. .. ).. >J 1 J0( ..;-lo. , I ol~r, que son propios u~ los pueblos sin ejercicio intelec. VIDA INTELECTUAL. tual, y que ~n C?lombia estiÍn ya relegados á las aldeas y I á los corros mfenores de vaqueras, "qne se suenan con las Lo más genial en Bogotá es la agudeza, que no r~'1 manos," y de pastoras y pastorcillos reales, que alimen. side ciertamente en todas par~es, pero que e~á repart!o tan los oidos con pal:tbras primitivas y licencio~as. Aquí da en distinta cl~ses de la sOCIedad santa:feren?-. La f~a. hay una emulación tan grande. en el buen declf, que la se que prov~ca nsa vale más para la eXistenCIa comun, frase que se celebra debe ser clllc~lada, de palabras do· que las consideracIOnes filos6ficas y las recetas para te. nosas; sin ripios, de Ulla exactitud completa. ~ por ner buena vida y buena muerte; porque uno se, escapa esta razón los hombres de verdadera chispa sostienen de lo vulgar desagradable en una ola de al~gna, y es , con mesura Ulia couversación larga, sin desmayo, al facil de probar que los benefactores con diploma de I mismo tiempo que sin alambicamiento. Casi nadie le tales, son !os que hacen po~er buen~ cara á los hombre.s, toma prestado al vecino su curcaj, porqn~ al punto aun debaJO de uu CI~lo gns ~e lUVlerno y e,n pre,se~cJa los conocedoreR, por la estructum del penodo, saben de ~n futuro más gns todav\a de los ,negocIos publicos I qué personalidad está detrás de la frase ó del vers~ en y pnvados. El buen humor, es la feliCidad, y, ~ falta de litigio. Y no se excluyen tampoco las palabras. VIVas, oLra cosa, los hombres deblUn ~acerse c,?sqUlllas,. los sino que se les señala un lugar, qne no es el pnmero; unos á los otros, para ll? ~oner JU~ás ceno de mlsán. ni pudierall ni debieran suprimirse, porque ellas son la tropos. Cuando el aburrnruento se sienta á nue~ro ~ado, mitad de la lengua castellana, las ideas se acortan y aun desaparecen las aspiraCIOnes CId t h b d to . . generosas' no es bueno sino el hombre que ama la uane o uno e es os om res e gra mgemo s.e vida no' uede amársela sin tener los nervios dulce- prepara á publicar una obra, nos parec~ que hay motI. mentl elás8cos por la inflnencia de la musa Alegría. I V?S para estar de plácemes, porqt~elos ~Ibro~,agradables De donne se deduce, naturalmente, que incurren en 1 Slelllpre son escasos, y los .de diflCIl dlgestlOn a~undan Pecado imperdonable l"s que arrastran á nuestros con. '1 e;t todas partes l'ara nutnr los est6magos f~er.es. El . 'b ' d libro que anunciamos hoyes uno de FranCISco de P. CIUdadanos á contemplaCIOnes som nas, y son peca o. C '11 n Id" T' d B tá " tá res, 6 sea mejor dicho, criminales, los que personal.! arrasqUl a, I u a o IpOS e ogo,' que?:a:sd~ mente causan enfado á sus semejantes con qnisicosas '1 en pren~a, y que contiene nnas fotograf~as comp ,e como cobros, requisitorias, embargos, por ejemplo...... per~ona,Jes, t,omadas del natural; un estIlo peculiar, c?n Para permanecer en estado de gracia deben buscar los ' denVaCl?n .dlrecta del de Quevedo, y con sello ~roplO, bogotanos esos círculos chispeantes, en donde viven ell caractenstlCo, lo que puede llamarse la ,presencIa real chiste, el epigrama, el salado relato y las hermosas y! del autor en su obra .. Hay much.os escntores que 110 alegres variantes de la palabra, cuando la anima un I comparecen en las págmas .de su hbro, y ?-llector se e estro festivo y la reciben labios que ondulan con des. ¡ figura al leerlas que se entiende con los dl!untos, 6 que envoltura y bocas que se abren para dejar que salga, ! ha de encontrarse con el autor, .no por a~ll cerca, entre como un aire de música, la carcajada sonora. Es im. ! los demás cuadrumanos, smo qUizá despues de muerto ... perdonable que la gracia de que hablamos tenga la ! en los cuernos de la 1 una. . "ida efímera na la conversaci6n, y no vaya á consa. 1 La lectura de buenos libros se ha hecho fa~ihar grarse en libro~ amellOS 6 á ser la pimienta de los ¡ entre nosotros. Lejos estamos de los centros estrepitosos peri6dicos. En otros países vale mucho lo que llamaré. ! del pensamiento y siu comunicaci6n facil con ellos, en mos el buen humor literario. La inmortalidad está de'j esta altura desconocida, á donde se llega con tanto tra. trá:; de la agudeza. Y nosotros la poseemos en todas sus bajo y de donde se sale, por uua rareza, para Europa ó manifestaciones: de de la chanza jovial y sencilla, hasta los Estado~ Unidos. Pero así, no obstante, vivimos al el epigrama de punta aguda, que se dispara con arco 1 corriente de los sucesos importantes de todo el mundo, flexible y va á olavarse en las carnes. El suceso más I y ell relaci6n con los más afamados escritores universa. pueril da nacimiento á millares de comentarios 8:l.bro. les, mediaute las librería~ asiduas que nos abastecen sos, de relatos nuevos, ue inciuentes grotescos y de fan. I oportunamente de rica y variada lectura. La facilidad tasías risueñas, que son un enC'lnto. La vena abierta y I de obtener libros ha despertado un espírit,u beneficente nunca exhausta mana licor ell que abrevan tQdos los de crítica, del cual e.tábamos desposeídos hasta hacc paladares; y como cambie el acontecimiento, el hecho i pocos años, 6 que era patrimonio de algunas personas del día, a~í toma otra faz la cr6nica divertida, sin que doctas solamente. La comparación, facilitada, de las jamás sea monótona y nunca pueda doblarse la hoja. I distintas escuelas literarias y filos6ficas, permite á los Es lo dicho una de las señales más precIsas de vida in. ! lectores que purifiqtlen su gusto y los estimula en el teledual, Jl?r9ue la gracia es el fós~oro del cerebro, los I estudio. En ~os salones hoy día la charla insustancial fuegos artlnclnlcs cuando liucstras Ideas están de fiesta. I va desapareCiendo, como una vergonzante de mal a!1'Üe. COIl las cOllversacioncs dclicadas, en que el arte se reju.¡ ro, y el diálogo sensato, útil y agrauable, ocupa el v~cío venece, en que los má.s pulidos tienen derecho al triun. de las cosas fútiles. La mujer ju,ga en materias, enantes 26 LA S IESTA intrincadas para ella, pero inocentes y provechosas, qne le dan consistencia al cn.rácter femenino, de suyo mudn.­ble, y que son uu adorno admirado en el cerebro de las damas, como las ajorcas de diamantes en sus brazos hermosos. Va desapareciendo por completo la mujer silvestre, que es ya ex6tica en nuestra civilización, y de la cual se despedirán los poetas con églogas melanc6li­cas, que ellas, si tornasen, no entenderían por su propia rusticidad. Los libros que sirven á los bombres deben servir á las mujeres; los malos, que son los qne no con­tienen un pensamiento fecundo, pues dicho se está que no deben ser leídos ni por los unos ni por las otras. El espíritu de crítica se manifiesta en la juventud persistentemente y la aprovecha para ensanchar el ra­dio de su examen y ampararse de los dómines en un raciocinio propio y deliberado. El saber es una inunda­ción de la cual no puedeu librarse ni los que asustados busquen los más altos picos; que es inundación abajo y diluvio encima. A fomentar el gusto al examen y la experiencia, á la comparación y la deducción, á la in­vestigación de los hechos y de las ideas, que es lo que constituye la crítica, vienen justamente dos nuevas obras de nacionales (á uno de ellos, pues no tiene patria libre, séale la nuéstra grata), á saber: la segunda edición de los A?,tículos escogidos de Emiro Kastos, muy corregida y aumentada, y los Esfludios OTíticos de Rafael M. Mer­chán. De ambos nos ocuparémos próximamente. Pero mielltras tanto, observamos que los dos escritores, aun­que con distinto procedimiento, tienen ambos por objeto contribuir á que prevalezcan la verdad en los enteudi_ mien tos y el buen gusto en las l etras. i Quiénes se apartan, pues, de esta vida intelectual de la metrópoli 1 En todas partes son los mismos: los imbéciles y los que tienen sed de oro. A MI HIJA CLEMENTINA. Si estuvieras aquí, cerca del lecho Do el dolor implacable me t01·tura, CulÍntas angustias de mi amante pecho Calmaran tus caricias y ternura ! De la desgracia el huracán deshocho Combate sin cesar nuestra ventura, y es ya este grande corazón estrech o Para la hiel que en su infortuuio apura. Cúmplase a"í la voluntad divina Del que les dió .í tus labios vil'gi nales, 1I1i dulce y adorada Clementina, Trinos de los sinsontes y ttU'piales ; Del que puso 011 tus ojos hechiceros Arrobadora luz do sus luceros. Septiembre de 1885. JORGE ISAAcs. LA CANCIÓN DE LOS OFICIOS. (DE 8ULLY PBO'DBOMME) Los que la li¡na om puñan ó la llana, O guían el aTado, Son más felices que vosotros, hijos Del Al·te soberano: Ganan ellos el pan de cado. dío. Con el diario trabajo, y vosotl'OS, obreros pensativos, De hábil, ligera mano, Halláis la muerte en vuestras propias ob1'as, Que triunfan de los años. Más rud~ que la vuéstra es la taren Del labrador austero, Cuyos afanes colman de abundancia Los hogares ajenos; Mas él con las gavillas que le sobran Tiene facil sustento; Cuando á vosotros, que si alzáis el canto, Guirnaldas vais tejiendo, De ham bre os dejan morir ante sus puertas Los henchidos graneros. Suda el herrero en la continua noohe De su taller ardiente, Cuyo calor le seca la garganta y c11'ostro le enrojece; lilas, sin verlo agota.rse, humilde vino En toscos yasos bebe, J\llientras vosotros, que labráis de oro Hermosas copas tenues, Morís de sed, mirando ,¡ vuestro larl$ Rebosar los toneles. Ante sus telas encorvado siempre, Palidece y enforma El pobre tejedor, y ni los astros Ni el cielo azul contempla; Mas siquiera un abrigo contra el frío Su ardua labor le deja. Los ligeros encajes de los sueños Teje la mente vuestra, y sinembargo perecéis helados Cuando el invierno llega. Audaz suspende el albañil, que escala Tms un piso otro piso, De frágiles andamios la existencia y alienta entre peligros; Mas siquiera una mísera cabaña Hcredanín sus hijos. Vosotros hacio. Dios tendéis ligeras Escalas de continuo. y no es vuestro el hogar donde se escucha Vuestro último suspiro I Llega la noche, cesan las faenas, y todo el que trabaja ­Veucido, pero en paz con la fOl·tun a ­Feliz torna ti su casa, Donde la esposa, sonrosada y fresca, Llena de amor le aguarda. La corta vida consumís vosotros En perseguir ¡( el alma Con ligeras y tímidas caricias, y la ternura os mata! FIDEL CANO. ----.... ~ EL PATIO DE LOS MILAGROS. Nada más bello que la Bogotá actual. No que la i ciudad esté alegre y bulliciosa, op ulenta y ~erroc~a­, dora' pero en cambio está pintoresca y romántlCa. PID­I tores~a, con sus soluados de diversas divisas, con SIlS 1 , ramos del domingo de id. en los b~lcones, con su~ alcan­, tarillas en construcci6n, que aqul abren un abismo y allí levantan una montaña, con el bazuqueo de los cañoR, ¡ que andan por esas aceras ~e Dios olvidados de su an­I tiguo cauce, con una multitud de gentes de antafí~ y I de provincia que vienen á la corte á emplear ~us OCIOS 6 á emplearse en algo, y que recorren con su abigarrada LA SIESTA 27 1 comitiva los templos y lugares públicos, Cou muchas Ila tarde, 6 corredores como azacaues hasta la misma cosas más se engalana la que fué un tiempo asiento de I hora, pierden de ahí en adelante muy buenos ratos en los ZipaR, y después de los nietos de Recaredo; pero visitas á la ch¡chería vecina, donde no es agua lo que lo que más nos llena de entusiasmo y nos hace echar heben, La chicanta¡na, comQ ellOB llaman la chicha, de menos los pinceles de Murillo, es la inmensa caterva I entretiene sus ratos perdidos y compone las moléculas de mendigos, truhanes, pordioseros, azotacalles, rateros, I de sus cerebros, de manera de producir en ellos cierto vergonzantes, vergonzosos, &:, que hermosea las plazas, I arreglo matemático cJue dé por resultado una borra. callea, zaguanes, ch~cherías, atrios y P?rtales de l~ ciu·1 chera como una hipotenu a, , dad, Es una maravJlla ver ese hormigueo de ciegos, ' Allá en esos bodegones, despues de cocer lo habido l~za~in~s, baldados" pletóricos, anémicos, hambrientos, I en grano y repar!'il' las baratijas y el nikel (i que muo dlspeptlCos y paralíticos, 1 chas veces hace ncos á muchos! ), comen y beben mejor Por la mañana están en montones semovientes ! que los obreros albañiles, que los pobres carboneros, durmiendo en los quicios de las casas, en los ángulo~ ¡ que el mismo soldado, c!e línea, consagrado á la muerte, entrantes de una iglesia ó en 1M apartadas zahurdas de ¡ que la madre ~~ familIa á qUien le reclutaron su ma. los arrabales, Cuando el sol empieza á calentar, se van! ndo, y cuyos hiJOS en~ebles lloran por pan, que no hay, poniendo en marcha hacia el centro de la ciudad, como! y que no pued~ peduse, porque el rubor y la pena las brujM de Goethe en la noche de E¡anta Valpurgis, á! saltan á las meJil!as, , ., tomar posiciones estratégicas: quienes en la puerta de ¡ Tras In, c0n:.üona Viene, en. pr~~L~cuacI6n de, sexos una iglesia, llaman con tristes voces al coraz6n del co. I y ed:,des, el sueno reparador y JustiCiero que los Iguala merciante devoto 6 de la viuda atribulada que van á ¡ ~l nco más orondo; el sueño, que para ellos no, es oh su misa antes de comenzar la faéna diaria, como ¡ Imagen de la muerte, que ellos no son Argensolas, smo otros se toman el del est7'ibo antes de emprender el; la , Ima¡¡-en de la nada! porque ellos son todos ateos viaje á la sabana: aquellos se reparten las calles en i eplCurelstas, Las oracIOnes truncas y enrevesadas que jurisdicciones inviolables é improrrogables, y cada cnal ¡ se les oye murmurar algunas veces, son enseñadas por en su dominio grita y se pasea todo el día: esotros, re. ! los -yete?'l1trws á los ?'ecZutas, y para. ellos no tienen beldes á todo yugo 6 convenci6n, y que tienen las me. I sentido de Dlngu~a clase: las apr,endle:on .para pedir jores zanCM que jamás hicieron resonar las aceras de ! á los 110m bres, no á DIOS, cuya eXistencIa, SI la sospe. Bogotá (como cierto hom6nimo de Nuest?'a Seño?-(~, las I chan, _no los preoc,upa, y cuyos atnbutos desconocen de París), se dan á recorrer toda la ciudad, por todos ! e~ ,absoluto, ~n:~lgos declarados de todo, lo que sea los vericuetes, y aquí piden, a.!Ií hurtan, acullá comen ¡ reglmen y ~hsClplllla, huyen ele los hospitales como algo, se van por esta buena vida santafereña con el ! de lugares lllfestados y malditos; las casa, de asilo lema del caballero de la Triste FiO'ura: sus fueros sus ¡ sou para ellos presidios; y 1M Hermanas de la Caridad, bríos, sus premáticas su voluntad, bCuando llega la no. I los mé?icos y las boticas, sus tres en~migos: su mundo, che, ,,-uelve la carabana, más 6 menos repleta la panza : demoDlo} carne, Su fístula, su lobauillo, sus calambres, de oplparas sobras, y el costal de zarandajas, á las O'ura. : son ~u tlm6n lllflexlble eu el mar en que luchan por pas habituales, donde un fog6n de hojarasca y m~dera I lo. VIda, ,con perdón de los (larwini~~os, Y si de Dios de las cercas vecmas les aguarda, Es entonces cuando: y los Santos no hacen la, eshmaClOn que todo ser el Patio de los Milagros, que descrihi6 el gran poeta, ¡ raCIOnal elcbe de hace:, de Malthus y sus leyes se hene aquí un recuerdo no muy infiel. Para hacerse! burla~l del modo más Irreverente, Aquello de que en 8e,ntlr y ~o ser pisados por algún burro callejero 6 aL ! la SOCiedad cada e,sfuerzo debe tener su, remuneraci6n, gun pr6Jlmo calamocano, y por ver si en esa última ¡ que sólo ha de satisfacer á qmen lo ha eJecutado; aqueo redada cae algún pez, van O'ritando que es un O'usto: j llo de que el vicio'o infecundo no debe sentarse luégo­" i Una limosna para su cieg~ecito !" "i La carid~d se.! cuando ya sea una carga y no más-sobre el saco de ñores :" "i Por las ánimas benditas!" Y demás so~sa. ¡ frutos que el h.onraelo padre de familia recolectó para cas que ellos se saben, Se llecesita la imperturbabilidad ! s~ Y para SU" h1JOS; aqnello., ,( pero para hablar en sen. de todo ,un Pedro Gringorio para no aturdirse con esta ¡ tlelO común), aquello de que á caela uno seg(m sus obras, algarabla y no aterrar e con esa procesi6n de fantasmas! cada palo que aguante su vela, y el que lo gana lo jama, en muletas, Llegados al cubil, es de ver la zalagarda i eso, llO entra, ~on la veneranda cofradía que nos ocupa, que ar~an, las voces que salen de aquellas hocas, y lj,S j Las nl1.e,e doclmas pa.rte? de estos sugetos son rezagos pantomllnru; ,que representan aquellos gandules, Allí j del VICIO, truhanes arhficlOsoS, ya cantados por Espron. son las maldlClOoes para el avariento que no di6 sino I ceda y Bérallger, que hacen de la mendicidad un oficio, U?~ pIltrafa de carne cediz~, para la señora pobre que i como átros de la zapatería ó de la agricultura, dIO la, cofia vIeja de un Dl~tO, que de nada le servía á I Ya dijimos que son ateos, y lo evidenciaremos: ella DI de nada puede serVirle al mendIgo, el cual la I i quién ha visto á un mendiO'o de éstos en la i lesia eJ,l?-~ta en su b~rd6~ y se ríe de la. fig~ra ridícula de eu I oyendo la misa, confesando ó"comulgando 1 Nadi~, En~ hiJO entocdofiadlo, alh, en aquella mmuclOsa reqUisa, apa. ¡i fermos, como dicen ellos que están deberian ir tí. comul 1r1e cen os os proventos del día ' entre 1o s cual esb n'- gar semanalmente por lo menos p, ara poder recibir en. t at;t alguno,s ndíkele~, que cuenta y recuenta el propie. ¡ el cielo el pre:nio ó mejor dicho la indflmnizaci6n de eanr IOla, cboaut p0aJ O~H e mIDe"r o cateador que ve la ceJ' a d e oro iI sus penas de acá' abaJ,O ; pero no": m.n O'uno de ellos se de los me~digosay mC;:ld:\~::re ;n .. ~t~ hora 1 sicológica I preocupa de la ~uerte futura de su alr::;a, y cuando los das' pues no sie~pre la parti ~~ uJI~ab ~ pa os y pa~. ! sobrecoge la CctJem, como llaman desdeñosamente á la por 'igual á los que lo adc¡uirf:~~n ? . o l~ cOi{esp;n e I m~erte, lanzan una inttlrjección no nada pi~dosa, se frente!" Y además, los sugetos de c~~ ~a~~a or e s~~ I ~~lran una I,lulg~da, y se van al an~teatro SID d~spe. dnos en SUB puestos, como centinelas q h t 1 m~s, ait ¡ 1111'~e de ,n,adle Ul encomenda!se á n:nguuo, Y DI aun , as a as res e i a 1 son ntiles, pues su orgaDlSlllo, mlDado por un mal 28 LA SIESTA que no es enfermedad característica ni caracterizada en la patología, sino qne es la muO"re los parásitos el alcohol y el desarreO"lo constante de ~ida no puede' ser estudiada en. f?rma o alguna; y ni ann a~atómicamente se pneden utilizar: aquellos músculos, huesos y vísceras 1 n~ est.~n eu estado ninguno observable, couservable 6 " disecable: ese pot pOU1'ri v':lelve á b tierra-después I de h~berse burlado d. e la pohcÍa, de la caridad pública I y pflva.d~, de todas las instituciones sociales y de las leyes dlVlDas-á prestar el primer servicio de su muer- , te, en forma de abono de los potreros adyacentes al i cementerio. I ~uy atrás d~jamos ya lo pintoresco de Bogotá y ! s~ PatIO de los Mtlagros; pero volvemos á ello, porque ¡ olmos á un aparcero que canta: I "No hay gente como los ciegos, I Que aunque no ven, oyen mncho . . Penas se ahorran no viendo ' Las miserias de este mundo·" y concluímos. Lo de romántica no se le achaca á ! nuestra villa ilustre por aquel número innumerable de i viejas enmantilladas que lloran detrás del transeunte, : contando hazañas y percances desgraciados, las más ; veces verdaderos y dolorosos de oírse. i Piedad suprema i para la miseria! I LOS MINEROS DE NEWCASTLE. I DE .lUG. DUBan I Que otros sobre los montes respiren el aliento J;leneficente y suave del impetuoso viento E. i~unde un aire puro su frente en derredor; L,v,anas velas otros desplieguen en los mares y surquen presurosos, al sóu de sus cantares, De las amargas olas el seno bnllidor ; Que á otros, cada día, les llene la pupila El sol con dulces rayos de luz tibia y tranquila y ante sus ojos brille un cielo do zafir ; Que otros, cerca de un techo cubierto de vordura Recojan las coseohas que la estación madura, ' y . el canto de las aves arrulle su dormir. El cielo echó sobre ellos sus ojos compasivo, Un astro de bonanza los dió su fuego estivo, Yesos mortales fueron nacidos al placer. La mano poderosa que acá en la tierra imparte Favores ó castigos, les dió la mejor parte: Vida de amor y gloria que es grato merecer. Ay I de aquel imprudente, ay I de aquel temerario, Que del !Iriso!! desciende al lúgubre suntuario ~in la bendita lámpara que Davy nos legó; A éso el torvo espíritu que aceoha en la penumbra, Ó súbito le ahoga, ó súbito se alUlnLra y entre implacables llamas al míseru abrasó .... Ay I de nosotros todos: 'lue á YeCes 60 desprenue La misllla dura I'oca que nuestra pica hicnd~ y rueda sobre cráneos como impetuoso alud. Mós de uno que soñaba, COn alma cariñosn, En los cabellos rubios do un hijo ó de una esposa Encuentra en esa sima la muerte y sU quietud!. ... y bien: somos nosotros, nosotros sombras mudas, Del movimiento humano en sus faenas rudas La poderosa fuerza y ellDvisiblo irunn. Oh Industria! es el teso1'O que á riesgo da la vida Ananca nuestra mano convulsa y aterida, El que te impulsa férvido, potente leviatlÍn ! La hulla en llamaradas calienta la caldera, llace rugir los hornos, hace tem blm' la esfera, Rodar sobre los rieles el rápido vagón, Es ella quien por todos los óru Litos del mundo, Sobre el hinchado seno del ruar ancho y profundo, Pasea omnipotentes los mlÍstiles do Albiún. Nuestra labor oscura á la imperial diadema Da el brillo esplendoroso de la beldad suprema, Que en vano otros imperios p"etenden igualar. Sostienen nuestros brazos el torpo sensunlismo De esos quinientos lores, que ven con egoísmo El hambre pavorosa sentar.e en nuestro hogar. Oh Dios da la Justicia que ns dentro del pecho I Nosotros no queremos buscar nuestro derecho Turbando acá en la tiena el orden y la paz; Nosotros no pedimos el puesto preemineute Que ocupan los ruagnates del trono en la pendiente, Ni el oro que acumula el privilegio audaz; Nuestra am bición se sacia con que les des á ellos Do un sol de amor al prójimo los vívidos destollos, Para que al pobre atiendan con paternal fervor; Que les recuerde á veces, en medio del bullicio, Que si el cimieuto falta se cae el edificio y aplasta entre sus ruinas al siervo y nI señor. ANTOllIO J o.É HESTREI'O. Havre, 1884. -, ........ ---- En tanto que nosotros, cual presidiarios viles, OONTRA LOS OR1TIOOS IMPERTINENTES. Llevamos entre cuevas la vida de reptiles Sin recibir siquiera del solla olaridad ; y nó porque las leyes violáramos audaces, Sino que la miseria, en confundidos haces, Lanzónos desde niños á esta oscuridad. ¡ Porque ha llamado la atención del público, he lc,do ¡ dok ó tres veoes el artículo titulado Un ,,·itico impertillente, , que publicó el número 10 de "La Miscelánea." La primera , lectura soduce, poro tí la segunda se palpau las exagora­i ciones y errores y se descubre el cobre do la crítica. ¡ Por supuesto que la forma ingeniosa adoptada por 01 1 escritor, poniendo en boca de un interlocutor imuginario "opiniones do que él dico no participar, no es en modo al­! guno oxcusa pnra rehuír la rosponsabilidad del artíoulo, I ni menos alcanzaría la especie do palinodia final ti dar Nosotros los mineros somos de la Inglaterra, Vivimos oomo el topo, mil pies bajo la tierra, y allá el martillo se oye con redoblado són ; La hulla que arrancamos la empapa nuestro llanto, La noche n08 envuelve con su tupido manto, y el frío de la muerte nos hiela el corazón .... Ay I del incauto niño que en desgraciada hora Sienta el pié vacilante en la espiral traidora, Del fondo de ese abismo jamlÍs ha de volver .... Ay! del anciano débil, de caminar tardío, Si el agua descubierta se torna en turbio río, En ese estreoho vórtice habrá de perecer. - - . carácte" de pura broma IÍ todn la pieza. La critica os, i puos, bion seria, y comO tal pienso oOlllLutirla. ¡ No me detendré á examinnr las doctrinas literarias , de Mingrelio, ca i todas teóricamente exactas, y por cier­, to no lllUy nuevas y originales, pues son lns mismas quo , acerca de la crítica, la utilidad de las rcgltls y otros J>Uu- ' " tos, han profesado siempre los Larras, Clarines y He\'illlls. Me limitaré á defender oomo lo entienda los pasajos que LA SIESTA 29 con más chispa que verdad, ha tachado en dos notables I y aun de la mano por las puertas doradas de la juventud, poetas antioqueños. ! y que un mismo rayo del sol esplendoroso de esa época de Desde luégo, convengo con lIIingrelio en que la críti· ! lB existencia ilumine sus frentes' ca .6 al't~ de ju~gar ~e la bond.ad, verdad y. b~ll~za de las I P.or lo que hace al mal us? de vencer, no ~e parece producclOnes hteranns, fundandose on prmcIplos de esté-I' tal, D1 creo qué gane en valentIa el verso trocandolo por tica ó buen gusto y en las reglas científicas I'elativas á renclir, que es, por otra parte, sinónimo suyo, según puede cada obra, según el ramo á que pertenece, es clase de 00- verse en el Diccionario de la lengua. nacimientos poco ó nada cultivada en países atrasados. y como roeoan mansas adormidas En ellos, el que hace papel de crítico es con seguridad' Juntas las ondas en tranquila mar, ' amigo 6 enemigo personal, político ó en religión, del es-I Nuestras dos existenci,as siempre unidas . 't . d tI' . , f' 11 Por el sendero de 1 .. VId .. van. en. al' Juzga o; y. en o.nces e .J.UlClO no y ?ano ca a para Tú asida de mi brazo, jndiferente, ,deJar el campo hbre a la paSlon adversa o favorable. El, Sigue tu planta mi resuelto pi6, compadre ó copartidario agota el vocabulario de la ala- I y de, la se~da en 1 .. áspera pendiente, banza bombástica y exagerada; el enemigo ó adversario j A rollado Jamás temes caer. no acierta á hallar nada bueno en la .obra, y harto será "Es defectuosa la comparación, dice Mingrelio, por. que del análisis de ella no pase á la disección del pobre I que no hay ó no debe haber movimiento ó rodada de ondas autor, y lo ponga de presnmido, inepto é ignorante que en un mar que positivamente está tranquill?; y porque es no haya por dónde cogerle. Así, pues, ó censores amargos 1 1 ext~avagante qne ,las ondas salten de su sereno elemento cuya opinión envenenada encoleriza y no corrige, por más á berra para seguIr sendero, para oogerse del brazo y su-que puedan decir verdad; ó ciegos aduladores, de quienes I bir por algu~a pendien~e áspera." . . no hay que esperar que señalen defectos ó indiquen nue· ~ yo dl~o que, aSI como en la pl'lmera estrofa, la lU· vas vías; pero nunca jueces imparciales que, sin más guía moralldad,.l~ Incorrección y. el.disparat~ quedaron de par­que la razón, aplaudan y enseñen, animen, corrijan y des· I te de la cl'ltlca, en las dos slgulentes q~Ien apareo~ defec­piGl'ten la emulación: hé ahí lo que se le espera al hombre! tuoso y extrava~ante, no e8 el poeta, smo ~lingreho. qué de ingenio ó al tonto que sale pluma en ristre por es08 ,I es lo opuesto a ~~a mar tet?pestu?~a? Una tranquila. trigos de la literatura. ¡ ¡ Pero esa tranqUlhdad es la mmovilldad, y puede nunca ¡ suponerse un mar, ó siquiera un estanque, cuya tranquili­Hace presa Mingrelio en la primera cuarteta de la ¡ dad llegue hasta el punto de que la 8uperficie sea perfecta· composición .A Julia, de Gregario Gutiérrez GonzlÍlez. ! mente nítida é inalterable' A las playas del mar, aun es- Juntos tú y yo vinimos á la vida, ! tanda tranquilo, llegan rodando siempre las ondaQ á estre· Llena tú oe hermosura y yo de amor; ¡ llarse, y siempre el viento, por ligero que sea, riza la BU-A ti vencido yo, tú á mi vencida,. ! perficie y produce ondas. Porque de ondas habla el poeta, Nos hallamos, por fin, juntos los dos. i nó de olas, que, á mi entender, sobrepujan en volumen, Ya Rafael Pombo había tachado de verso malo el ! elevación, l'apidez y fuerza á las ondas. Y qué manera de primero de esta estrofa y primero también en la colección! nociones son las de Mingrelio sobre la comparación? Ni de poesías del bardo antio(lUeño; propone el señor Pombo ¡por 9n? prolonga.á otra estrofa la influencia ideol~gioa de que se reemplace por este otro: i un slmtl que termma en la que precede? Este slDllllo re..- Al par tú y yo vinimos á la vida; i pite el I,>0eta en su composición .A Julia, de 1869, con ma-y dicen los editores (los hijos del poeta) que no hay in-I yor clarIdad: . . , co,m patibilidad entre el verso primitivo y el último de la I .... Unldos VInImOS basta el ftll Coal dos olas gemelas qne ban rodado mIsma estrofa: : En busca de nna play .. en q06 morir. Nos hallamos, por fin, juntos los dos, I La observación del crítico á la siguiente cuarteta, deja si se tiene en cuenta que Gregario y Julia nacieron juntoB, ! de ser trivialidad para pasar á simpleza. Con que hay in­es decir, á poca distancia de tiempo y de lugar, y de pa· ! cohel'encia gramatical é imposibilidad material en decir: dres íntimamente relacionados; tuvieron que separarse i Tú asida de mi brazo indiferente luégo por largo tiempo, y después de varias vicisitudes se i Sigue tu planta mi res~elto phI; , hallaron para. siempre juntos. . . '1 porque quienes andan de brazo van de frente, y la planta Pero Mingreho le cu~lga al cuarteto lo~ califioatIvos , del uno no puede seguir el pié del otro? Fuera de que no de inmoral, incorrecto y dIsparatado i lo prtmero, porque! hay tal imposibilidad material, el verbo seguir no signm· quienes vienen ó naoen juntos á la VIda, son los gemelos, ! ca siempre procesión y enlilamiento, sino también com­y éstos no pueden amarse con amor; l~ segu~d~, porque ¡ pañía. el verbo vencer no puede ~sarse oon régimen I!ldlrecto; y ¡ "Y;;u mano en mi maDO, paso á paso ", continúa el lo tercero, porque nada hene de raro 9ue qUIenes nacen i poeta, y l\lingrelio observa que" ya no siguen de brazLA. Tal vez Guzmán no hizo mal Con Fulano en a cenderlo ; Que no importa nn Geueral Donde es general el serlo. JORGE POlIlBO. IMPROVISACIÚN. Largo rato caminámos Sobre la grama. menuda, I (Á Oli OANA.R10) Siempre limpia y siempre verde, Pájaro de par,la pluma, Que la población circunda. De pico arpado y sonoro, A t f d 1 Semejas salterio de oro . es e rag~ento e a composición Un paseo en Abe- Que resonara entre espuma. Jorral! le nota M1D:~elfo que es imposible la posición que La esclavitud no te abruma, d~~~nbe. Yo !"? se SI a los poetas pueda exigírseles la pre- Pues cantas entre tus rejas clSlo.n IDa.temabca á cuya regla de hierro pretende Min- y al corazón saber dejas, 1 t 1 1 Por la. forma de tu ca.n to, gre 10 suJe ar os; pero o que sí es claro es que no hay tal Que tus trinos no son llanto, abs~rdo en la posición r~spectiva de los dos paseantes ó I Que tus notas no son quejas. cammantes, y que renglon por renglón pueden dos perso- JOAquíN P. POSADA. nas ~r~cticar lo que dice el poeta, formando un grupo na- ~ ___ turahslmo. La ?la?"o derecha de J uIia iba por detrás de la I nuca de Gregono a tomar la derecha de éste fácilmente I EL TESTA~{ENTO DE UN POETA. doblada hacia arriba· J li • ' y el brazo izquierdo de la misma ¡: i eo m b a t'1d a eXI.S t enC.l a fn'e I a de EID.l h.o Antom.o u a, pasando por frente al cuello del poeta iba á unirse i E biD b' 6' b' l' 61 l' f con su propia mano y con la derecha de que' ya se habló; ¡ .seo ar. e 1 Ir len eJos, y s o a ?anzo, como re u- Y así el brazo izquierdo pod' b'. di' ; glO á sus dolores, la. tumba. Era un Joven lleno de lll- , la muy len ro ear a CID- I t r' - -d r d' , tura de la esposa, que, como se ve, iba como colgada del i ~ 1geneta, con ensue,nos e tea os, ldea8 a~re~s, prop6- c~ello de ~u amante marido. Un poco flojos los brazos, ! sitos vagos pero ardlentes, que s~n el dlstmtlvo de los nlngun~ dificultad hay para andar en esa posici6n ; y ella I cerebros de alg.unos poeta.~ desgraclado~. Apenas colum­es la mas natural en d~s recien casados (Julia y Gregario i br6 la persegUl~a glona, con la cual ce~ebra esponsales .~apen8B !l~:vaban tres .. nos de matrimonio en la época de la ! fantástiCOS la Juventud, cuando el publlCo de Bogotá composlclon) que van á visitar la tumba de su primogénita. i aplau~ía su drama titulado i Ju.sticia ó Fatalidad! que (Concluirá). I mereció de la crítica tantos encomios. Por ese tiempo i ya el infortunio lo había herido de muerte, y la ovaci6n I que sus amigos le hicieron por su triunfo fué casi una i fieRta p6stuma. El sufrimiento moral es, frecuentemen- FÁBULA. En el patio de rústica alquería Un pato mor~ió á un perro cierto día; y en va~o seIS mancebos, moraleja PretendIeron sacar de esta conseja. . Esto enseña IÍ los seres racionales A nI> buscar moral en.animales. R. DE NARv.h:z. EPIGRAMAS. Ayer tarde don Juan Lonas De hambre fiera en el exceso' Les pedía á todos un peso ' P?rque se hallaba en ayu~a8, DIeron las seis, don Juan : "¡HOI'as dan 1aí,_~5._ 1IIII1, 8II1r&ií.,. ~i"'811101l..,\" I te, principio y consecuencia de las enfermedades. Una p~na íntima, ':lna espantosa desgracia, postró hasta ren­, dir al pobre Joven; el aneurisma que le dió el último j g<:>lpe fulminante, no fué sino resultado de uno ya reci­! bldo enrnedlO del pecho. Tal V~2l algún día alzarémos i este velo sombrío que hoy, por piedad, no tocamos. I . ~ua~do los médicos desahuciaron á Emilio, él reci- I bl6 SIO ~ledo el fallo. Pensamos que deseaba alejarse: hay. oc~slones en que la partida, aunque sea á lo ignoto, les mdlspensable. ~ero para viajar, 'porque él creía en una contmua ascenSIón, según la teona espiritista, quiso I p0l!er s.obre . el papel lo que vivía y tenía ya cuerpo en i sll.mtehgenCla. O como Gustavo Becqller, .. quería dor­I ~lr en paz en la noche de la muerte," sin que sus crea- I Clones fueran á ser su pesadilla. Entonces trabaj6 mu_ cho: los dial! ~ra!l contados, y á pesar de SUB dolores I esCribía, 8610 rmdléndose á la suprema. fatiga. LA SIESTA 31 Por la. tarde salía de su casa, lentamente, :1 dar un '1 EL MUNDO BOGOTANO. paseo al Pa?"que de Santcmdc¡·. Iba allí :1 gozar de la , llabría materia para una revista nutrida. é interesante música en las retretas, del grato verdor de los irboles, '\' con lo que pasa en Oolombia. ! Pues, señor: no es poc.'\ cosa con la. vista de las eras florecidas, Lo ~imos en e~e tener á los italianos á tiro de cn.~ón, cuando .n~ nos hemos lugar por última ve>l, Su rostro estaba pálido y flaqUl- acabado de. desenredar de la ~Itlma guerra cml.; la~ espe· simo, sus ojos azules se movían en un círculo VIOlado, y I ranzas en C1~l:ue, tle un emprestlto de doce y ~edlO mllloneR sus cabellos rubios habíau crecido hacia atr:1~. Al rede- I de pesos á tIempo ql~e un decreto del Gobierno ~a ~altlo dor buscamos por instiuto la muerte. Aquello era un I como bombn. en la.s cajas de l?s ~ancos y en la cartel~ de di ,,' mbarcro el desgraciado joven soureía los partIculares; y una Constitución nnev~ ~n p,erspe,ctl'vat ca ,ver, ), ~NID el bl,o d' I d' 6 t' de los facultati I cuando ya Ibamos acostumbrlÍ.ndonos á VIVIr SIn DJOs DI dulcemeute. ?~ , la o e ~agn s ICO ; , - , ley. Eso para no bn.bln.r más que de las cosas grandes, que vos,. y corno qUISICr:1mOs reammarlo, coutestó con reslg- I si fuéramos á metemos en detalles, por Jesucristo que no nacl6n: ., . . I sabemos á d6nde nos diera el barro en las calles y plazas -Todo es ¡nútIl : cuando mucbo be de vIvir un mes. de esta pobre capital removida en sus cimientos por la No se quejaba; aparecía soseg:1do y respetuoso mano inf¡,tigable de u~ Alcalde, empeñado en hacernos re· con su destino. Por otra parte, buscaha en los astros un I cordar los buenos tiempos de Ahumada, de Alfonso Ace· punto de cita para encontrar á los que am:1ba. , . vedo y de PadIlla. Pronto con~er&'Ímos de SIlS obras. No quena monr , ..... sin dar término á un poema t!~ulado 'l'hara, de si&nifi- i Suponemos que no se querrá obligarnos á hablar de caci6n grieg:1...... No~ refino el plan y reclt? al- I las representacioDes teatrales, que - al revés de lo que gunos de los versos. Deseaba, :1Símlsmo, conclul l' un ! pasa en las capitales europeas - el invierno ha puesto en drama que, por lo .que .Ie entendimos, era cou :1r~un?en-1 entre~icho; ni de las últimas proce~iones ~e PaSC!la y tos de su propia hl ton:1, i Esp:1ntoso drama sena este, , Cu~sl1nodo, que t~do el mundo ha VI~tO; DI de lo~ lIbros porque i Emilio se le agri6 en la boca la leche mater_¡ recientemente puul!c~dos, que somos mcapaces de Ju.zgar. nal, y el 6sculo paterno le hizo ,pna llaga en la lDltad Sobre mu~rtos y vlll,¡eros Dadn. hay nuevo que, decIr; ,Y del corazón 1...... c~mo nalhe. s~ SUICida, se cas~ DI se bate, p~~namos Sl~ La arteria traidora no le dió tiempo, Una tarde nO I dIfic1l:1tad dejar eD bl~nco el espacIo Íntegro que La SIesta se vi6 al poeta ocnp:1r su banco de?ajo ?e los árboles, ! ~a aSIgnado á la re~lsta. .. ni á su perrita blanca, á la leal Eta:1-j'os, Juguetear por i . .... .. . los caminos de areua de~ Farque. ,Era .!lfeciso,. 3:llte I . aPero usted es eXlge~te, quendo Director, y el .. ofiClo todo, morir; y comprenchendolo asl EmIlio, escrIbl6 á ! obhoa •. A~emás, la crÓnIca es una parte tan eS(lncIal en sus amiaos predilectos la carta sicruiente, que era su úl- ! los penódlcos, y Duestro púbhco ~usta tánto de verse en f 'j' too' o ¡ letra de molde, que, á falta de los zlgzags de :tIIerchán, de- Ima vo UD . , voraría hoy con ansiedad hast.'\ los cronicones de la difunta Señores Jorge Rafael A.ranza y AJejandro Vega, "Reforma," único género realista que se haya cultÍ\-ado Queridos amigos míos: , con provecho eutre DOSOtI'OS .... Ahora, Di eso: "La Na- Les suplico encarecidameDte que hagan cumplir mi ción" publica versos, leyendas hist6ricas, ú hojas de carteo voluutad última, consignadf\ en estas líneas. Pel'llonen esta ' ra sobre el estornudo, los suspiros, los tropezoDes Y los postrera molestia. callos, aDalizauos en su acepci6n filos6fica; "Las Noticias" Dejo mi libro de Recuerdos á mis amigos todos, en la ! no dan ninguna que no haylLtnoS visto antes en el "Diario confianza de que ellos no dejarán morÍ!' mi pobre norubl'e. ' Oficial"; "El Semanario" tiene que ir á escribir su reviso Quiero que si alguna vez se publica mi drama, vaya i t,'L al desierto de la Oanuelaria, dándonos por crónica bo­precedido de un prólogo escrito por Alejandro, que sabe I gotaDa lo que habíamos leído en uu capitulo de la Pe/'egrí­su historia. , nación de Alpha y en uu articulo de Felipe Pérez; de A Alberto Urdaneta Y Lázaro Girón les dejo La novia I fuera no recibimos Di un lihro ni UD periódico, y así, ¡ pre· del Zipll. Ojalá la embellezcan con Sil lápiz. " teDde nsted que el suro haya de llenar esta necesidad de Suplico que se quemen mis papeles Y las cartas de imposible s:1tisfacción ¡ mis amigos. Bogotá se muere de atonía. ToLlos sus resortes se ha· Quiero ardientemente que mis coronas las guarde JuHa Illan flojos, y el movimieDto, la vitl:1 qne parece animarla como un recuerdo, ! es algo comO la febril desesperaci6n de los últimos esfuer~ Una cubierta de luto que tengo en mi cartera, serlÍ 1 zos. Puede usted pasarse el día Cntero en una esquina colocada deutro de mi ataud. cruzado de brazos, y decir como el poeta de "la Hora d~ Quisiera Ber sepultado en el suelo y que Adelina sem· Tinieblas": brara sobre mi sepultura mi pensamiento blanco. Gente .. , y wás gente .. , y mús gente Ojalá que mis nobles amigos pa"uen á María los cui. Pas" delante de wí, d h 'd . o, Oh! qué tI'lste CB ver así da os q ne a tem o conilllgo durante ml larga enferme· La hUllJo,uidad ell tonen te 1 dad; es UJla deuda sagrada que les dejo. ' . Daniel lIIacharllviaya, Joaquín Pinto, Joaquín Gon- I Ver~ pasar dIez v~c~s P?r delante de usted amigos y z'lez, el noble doctor Ortega, l'aciban la expresión de mi des~onoCldos en tal preCIpItaCIón y con. afán tan extraordi· gratitud eterna por sus cuidados, I nano, que podría creer, soure to~o SI acaba ~e llegar de En fin, para todos mis buenos, mis queridos, mis fie- fuera, que ,al fin hemos. c01I!prcDdldo aqul la IIDportancia les amigos, Un último abrazo. del proverbIO yankee: T!me IS mOl/ey. Adiós. , . Oh ! no señor, nada es 11l01lCy hoy eD esta bendita ca. Suyo hasta la eternidad. . pItal, que .de capita/,--con teDer ocho BaDCOS en su seno- Septiembre-1885, EMILIO ANTONIO ESCOBAn. no po~ee SIDO la categona geográfico· política. Pero, á lo me. nos, dirá usted, todos esos que entran á Santo Domingo y v~n á l~ Tesorería; que salen por el correo (para. acortar la distanCia) y se meten en (\1 Banco de Bogotá' que de ah! van á San.Fr~uciBco y ~'uil~en al Bazar, para dirigirse lué. • go al Capitolio, al Crédito hipotecario, al Prendario y á la Que no se olviden de mi pobre Etairó., . Sencillo testa.mento de un poeta infortuDado, para. qUien la. desgra.cia fué la inspira.ci6n y fué la muerte. 32 LA SIESTA Unión, tprminando donde Isaac Jl.fontejo, Martioez, de La Cuatlra, 6 don Jesús Gutiérrez, todos esos serán hombres de negocios. Esa es la agitación febril de qne acavo de havlarle. Puede asegurarse que esa colmeua de la Calle Real que zumba como las abejas, al rededor de las cajas de los Ban­cos, no produce, como aquéllas, ni la miel del sustento dia­l ·io. · Ahí van los empleados, los descendien tes de los pró­ceres, los militares de la última campaña, los contratistas, touos los acreeuores del Gobierno, es deci1) la povlación entera--porque aqui no bay quien por éste ó el otro moti­vo no depenua del Tesoro público-á desl'ontar el porvenir. Qué bello teat·ro para un autor do l!'ilosofia en cal'fera! i Cuántos padres de familia, cuántos huérfanos, cuántas viudas, cuántos iuválidos que vuelven casi siempre á su casa, vacias las manos, á soplar en las cenizas del bogar siu fuego! .. " .. r. Qué seria de todos ésos si aquellas puertas, tan es­trecbas y todo como sao, se cerraran para ellos con el Lasoiate ogni 81Je?'ctnza de este infierno más positivo que el de Dante ~ Eso es, precisamente, lo que acaba de pasar con el decreto del Gobierno á que nos bemos referiuo atrás. Y, sin embargo, hay muchas personas que creen, pensando en Bentham sin advertirlo, que la providencia es bllena: 1° porque el mal, si alguno produce, se extiende á todos y es, por consiguiente, menos sensivle; 2? porque s6lo ataca directamente á unos pocos, yesos pocos lo merecen; y 3° porque el lJien que produce abraza al mayor número, y ese mayor número es el que más necesita protecci6n. Eso es, sin dulla, lo que 80 ve. Lo que no se v~, como dice Bastiat, es tan grave, que tememos !JO tener lIbertad de examinarlo, sin extendernos mucho, por una parte, y sin traspasar, por otra, los límites que nos es uado salvar. Si el empréstito fuera Un¡L realidad! Doce millones y meclio de pesos! Por desgracia acabamos de leer en un pe­riódico, que M. de Lesseps, el Gran Francés, como ya se le Jlam¡t se halla gra,emente enfermo, quizá á cousecuencia de su 'reciente viaje á Panamá. Su vida sola seria la que pudiera obtener la cODcesi6u de aClllel préstamo, que, al presente 00 tenemos con qué asegurar, fuera de los dere­cbos de ia N ación en la obra del canal. Sin esa esperanza será imposible que el papel moneua conjure la crisis que por touas partes nos acosa. ..... . Porque á lo de adentro, teuemos ql!-e ~gregar lo .lle afuera. Tiempo hace que cuatro cruceros 1tahaoos reCIbIe­ron orden de dirigirse (L nuo~tras costas. ~ Dónde se h~n quedado Y & rOl' d6nt.le ~scogleron para empezar~, segun la expresión del señor lIIllllstro Rolnlant. , Y á todas éstas, nuestra única cañonera, la Boyaoa, es apresada en el Istmo por contrabandista! !! IIé aUí pal­pable, en la forma más concreta y elocuente, la sf~tes.is de la actualidad. La llaga que uevora al país,-Ia 1ll1Sena,­hace anteponer el ansia de¡ l'ÍCluezas al más noble, allUás sagrado al más imprescin él hubo de haber 611- t0?1CX8 momentos ... " . "Los hijos que tllVO fueron tres, ele los cuales v:'ven dos hoy Bola,,,,"t." ('fomo 2, p. 96). 4 floy sola",.nt.l Nó: vwen hoy dos 80lamente ... " , Nuestro COl·tós pnisano llamQ á este modo de oona: tl-uÍr manía. N osotl·os le cnlificnl'ínmos de otro modo Sl fuér~lllos do lo~ que lean al soñor Ccínovas, de quien ya no extrañamos que con ciertas órdenes ministeriales h.aga fl!-­silar insurrect.os toda vez que con una plumada hterana puso en capilla' do un día á dos hijos de El Solitario, BU pariente oeroano.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 4

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Imagen de apoyo de  La Mujer - N. 13

La Mujer - N. 13

Por: | Fecha: 05/04/1879

Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I .. Uz Y l<-,E D.\.N FUEH.Z.\.. LA MUJER, REVISTA QUINCENAL EXCLUSIVAMENTE REDACTADA POR SEÑORAS Y SEÑORITA$, D.\JO t •. \ lHlii,CCIOX DI" L.~ Sl·:l' 11. fnnJ6 en Téhas uu wag. bitautes debieron de ser tribus ern1u- uífico J:la.lacio, cubierto todo él cou g¡. tes del Asia meridiou:t-1, y pttrc~.:o iu. gantescal> pinlnrus muruies, true re­ludahle t¡ue primero se poblase el cordab:~u las victorias c1ue había obte-lto gy_iptu. Eu se:::uicb, hubit·udose 11iJo sobre sus cUc[lJígos; otro Rey •ac.lo J¡t parte baja, pasaron allí á ( Osimáudias) colocú en su palacio uu·1 ·u la los que por :.dgun motivo te-1 biblioteca, b. p1·iruera c.lel n.ntndo, e u. •te abauJouar lu. parte tdta. Y:.~. cin1a Je la cHal puso este letrero: ~u • po de Abraharn se conocía un "~[edicamenlos dd alma." , ... imperio eu ar¡uel punto, y Lt• casta Je sacerdotes reinaba en 1 1 ~~ ~blos tolllaron parte en la em- Egipto; Je su seno se elegiu el Rey, P• de Grecia contra 'l'ro_vu.. el cual tenia que atenerse 4 las leyes Cttnttí. di vide la historia egi pci:~ en y úrdeucs Je los so.cerJotes. Estos erun tres pn.rtes: 1.• Je. s<.le los tiempos rn[\s tan poderosos <¡uc lmsta le condenaban¡ remotos hasta el reiua<.lo de Resc~stl'is, á •1ne se matase, cull.Ddo le creían in. 1500 años A. de U. 2." desde este Rey digno ya de aquel encumbrado puesto. hasta el Psamútico, 650 años A. de l'.l La órdcn'se Jaba e u lJOm bre de ,J úpi. ~: los tiempos posteriores ltastn. h ter Amnon, y se consideraba iufame conquista de Egipto por los Persas. al que no oLedeci<~ iumediatamente. Diez y ocho siglos ántes do la Era II cristiana, Ménfis era una cindad taul poderosa que extendía su dominio so. La mujer en Egipto tenia una vida bre el Alto y Bajo Egipto. El bisto- m{~ {1ne laLotiosa: llnru. y cruel. En 'l'0.\10 u. l 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. G LA :MUJE ft. - - ------------ - - - tanto que los hombres permanecían enl doto ~·ce que las mujfl'res en Egipto la casa, atendiendo á las faenas dorués. eran t ~n poco estimadas que no hubo ticas, las mujere." trabajabtJil en el ningn a ~ace-rdotizn, ni lle Jas permi. campo, al rayo del ardentísimo sol de tia en rar :í los templos. aquel clima d& fuego, y, ademn.s, ht- Aq el pueblo era muy adicto- á me. nian á su cargo los negocios y todo lo ditar o cosas eérias y aun tétricas. que concernía. á los nsuntos exteriores. 1 Así p1 ra recordar la brevedad de la Por ¡¡u puesto que, como en todos los 1 vicia. u mana, accstum l;ra bao, en los pueblos de la antigüedad, la~ mujere~; banqu~te~, poner sobro- las mesas va. no solamente eran esclavas, sioo que rías e~ la.ven\S, fas cno.leR en ~~to roo­tenían, segun las leyes, t¡ne sostener á meotq pasa.b¡\n de ruano 4:10 m o di. sus ancianos padres, deber qtte no ciend cada cual á su vecino: be y era obligatorio entre los varones. "Co- goza e ¡,tles de que Beas como éiJie. . mo en todas partes (dice el presbítero Ad mas del dios Osíris y de su mu. l: Gaume) • la vida del niño era des- ¡ jer Is , los egipcios fueron los ioven. graciadA. siempre. En Egipto corría ú tores e la mitología llamada ~riega, torrentes la sangre de 11\ inocencia. en entre Tos cuales adoraban á Saturno, los templos de las ridículas divinidades Júpit r, .Jnno, Neptuno, Mi1)erva, V r­de que estaba t'embrado el suelo. 1 Ay¡ uus, larte, A polo, &c. Eo un ion de de los infelicel! de roja cabellera.! Los estos ioses imaginarios, veneraban casi mismos reyes los inmolabnn Hobre el en ig al grado al buey, al [JtJ.ÚJ, y á la sepulcro de Osíris. Esta costumbre pro. cebo{/.;. que crecia en sus ~;ementeras. venia de una antiguo. ley que maneJa A esar del alto grado de civiliza. 1 ba debían ser sacrificados los bueye& cion que llegó Egipto, la crueldad de rojos, porque se creia. haber tenido Ti- los re res y manciatarios era. tal que fon la cabellera roja." *• haría palidecer la de N e ron ; y los Las egipcias tenian un vestido sen. críme ~ e¡; de los Emperadores rom~~oos cillísimo, que fuzgando por los monu- son ir ~centes juegos, en compa.racion mentos antiguos, no era susceptible de de lo que cometían aquellos mom;. cambiar de- moda : consistía en 11na. tú. truos ~ umanos. Por ejemplo, era éo. nica. de lino 6 algodoo con mangas rrieo ~ que los hijos rnata:;eu á sus pa. muy ancbo.s y la cabeza la llevaban dres ~ los padres ll~rifi<~asen ú sus bi. 1 muy adornada. con cintas y pendientes. jos, y auu l:t,¡¡ m:.JrOii los inmolaban N o se cubrían )a cara en la calle, pero en ar r; de sn ambicion ó tle su loca era mall"isto que las mujeres de cato. super I!Clun: ~ in embargo rlecía~e que goría. no saliesen acompafiada.s por es- sus le es (que o o siempre ~e cumplían, clavos mns ó ménos numaro~o.•. segm1 parece ) al padre que mataba. á Las leyes autorizaban la poligámia, a u hi p le coudcoa ban á tenerle abra. l• salvo eutre los sacerdotes, que no de. za.do maute treR dir\1. bian tomar WtÍS ele una esposa. En III tiempo de la dominaciou macedonia se hi:to comun el matrimonio entre hermanos, sobre todo en la. familia de los príncipes. La mujer que falta.ua. a su.; deberes de esposa, era castigada con cortarlo. la nal'iz y darla mil la.tigazo~. Hero. V a. ias r•ina... nu~ncbaron con su" 1 crímE pes el tronl) egipc10 y de ésta~; , nuev llevan e\ noll\bre de CLEOPA. TIU. La :vida de estas reinas, segun rcfie. 1 en 1 ¡s historiadores, es tejido de crí. menE inaudito!.', y todas ellas perecie. • Historia do la socieda.d dom~ca. ron d una. manera desastrosa. ** Osíris, convertido en dioe s la mito- At ~que repugne la rela.cion de tan. logia egipcia, . se cree que fue el primer le- , · · gislador que. htvo %lpi.O. Dice la tradicion tos e 101enes, astuctas, ase~nnatos y que o~íria nmrió" !Xl&QOII de 1m hoeDIWio Ti- pervE sidades, nos extenderémos un fon, que envidiaba su inilueucia.yiU pod01ío. poco aceros. de la vi@ de la más fa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. -- -----------------------------------¡ REVISTA QUINCENAL. 7 mosa de estas reinas, puesto que su · de once affos de edad, llamado ta.m. l uornbNl se halla. {¡ c~da paso en la li. 1 bien Tolomeo. teratma, y ademas ella fué b. ca.u'la de Durante las ceremonias de la coro. la perdiCioJJ del reino de Egipto, uaciou de Cleopa.tra, y despues, en los puesto que, despues de su reioado ( 30 viajes que hizo ell11. con César para vi. años {mtes de Jesucristo), su patria no sitar sus Estados, Cleopn.tra desplegó volvió nunca. á fortaar una nacion in. un lujo fabuloso, el cual César trató dependiente, y jamas dejó de ser una de eclipsar á porfia, manifestándose provincitt de alguna un.cion más pode. extraordinariamente magnífico y poro. rol-la. poso, derroch:.l.wlo los millones qué le Cleopatra era bija. de 'l'olomeo Au. 1 babia confiado la. República para las Jetes. A la muerte de su padre, sn conquista.<; y guerras de Oriente. hermano Tolomeo Dionisio, que tenia. Habiendo vuelto César á Roma, trece años, se cas6 con ella y reinaron LCleopatra envenenó á su hermano y se juntos poco tiempo, pues Cleopatra., ¡declar6 Reina 1ínica. de Egipto. Pero que era cuatro a.ffos mayor, deseaba. teniendo noticia de la. muerte de Cé. tener en su mano toda. la autoridad. ! sar en el Senado romano, Cleopatra César, qne había p:l~ndo {¡Egipto en envió todos sus buques de guerra y cua. persecueioo de su rival Pompeyo, se tro legiones "' con el objeto de ayudar declaró mediarlor entre los dos herma. á los vengadores de César: Antonio,• nos, manifestando su deseo ele prote. Lépido y Octavio. Desgraciadamente ger al jóveu Toloroeo Diouisio, pero este ojército no llegó ú su destino, rehusando comunicarse con la Reina. sino que cayó en mauos de Casio y N o habiendo podido hablar con el Bruto (lO!l matadores de Cé..ar), quienes General romano, Cleopa.tra resolvió ha. lo hicieron servir contra las iutencio. cerse oi r á todo trance ántes de que nes de la Reinu. Vencedor Autotli() de prouuuciarn. sn juicio. Así, pues, 1.e ¡los enemigos de César, juzgando á Cleo. hizo meter ocultamente ent1~ un lío 1 pa.tra enemiga. suya., por las apll.rien. de ropa que debia.n llevnr ú los apo. cías, la citó á qne compareciese deJan. sen tos de César, á espaldas de un escla. te de él en la ciudad de Tarso. vo, pa.ra poder Labla.r á ~ólas con él. To. Cleopntra. fingió obedecer á la órden do lo verificó con tan buen éxito que del soberbio Romano, pero llevaba. la logró subyugar á César, no sólo con su i otencion de vencerle, sólo con ~;u pr&. extmordina.ria herruo&urn., sino con au sencia, como ba.hia hecho coo César. l'l'. elocueoda. Al dia. siguientv, Cf.snr sor. ' Allí fué que se embarcó en el rio Cid •. prenui6 á todos notiflooudo :1 Tolo. nis con una. pompa; y magnificencia. meo que debería entregar el mando que se consideraría. fúbula, si no coin. á su hermaua y deja.du gobernar á cidieran eo de~>cribir la. todos los bisto. su antojo. El jóven Rey se negaba riadores de la época. La.s velas del na. á obedecer la órden del romano; en. vío que la. lleva.bá eran de seda. color tónces César se a.póderó de Tolomeo de púrpura, los cables ta.mbien u e seda, y lo tuvo en estrecha prision basta. que los remos de platn y una. mú11ica deli. ofreció cumplir con lo que le man. ciosa. acompañaba. su cadencia. El nn. daba. Sin embargo, apénas se vió libre, vi6 estaba incr,tstado de oro y plata., y Tolorueo amotinó el pueblo, y César la. rein~t, reclinada. sobre cojines de n­tuvo que librs.r varia.s batallas para ca.s telas, y bajo un pabellon bordado defender ~ Cleopatra. Al fin el jóveo de oro parecía uno. diosa. de la nütolo. Rey murió abogado en el Nilo, dur&n. gía. Rodeáb&nla. muchas jóvenea vestí. te un combate naval, en que sus ejér- da.e cotno ninfas, y natura 1 mente el res. citos fueron vencidos por los romanos. to de la comitiva. ofrecía. á la. viAta. \:u Céaar proclamó entónces ' Cleopatra lujo y magnificencia que armonizaba ReíD& de Egipto, uooiándole, por fór. • Una l!lgiou constaba de cinco & seis mil mula, á uu: berm!UW)w que le quedaba, aoldadoa. ~ • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. --------------------------- ·----------------------------- 8 LA MUJER. C"~D ~>1 de la Reina. Marco Antonio, sor. y más numerosos que los de Octa.vi•o­endido y extático olvid6, al verla, las Augusto. , J'' q .e tenia contra ella, y en lugar Cuando se supo en Egipto que el 1 de ser su juez fué su primer vasallo. príncipe del Senado se acercaba cCDn Convirti6se en adelante en el inse. sus legiones, Marco Antonio sali6 á • parable compañero de aquella mujer combatirle: diez y ocho legiones y extraordinaria, y viviendo como un sá-1 veintidos mil caballos componían mu trapa. oriental, olvidó su patria, su fa... l ejército en tierra finne y 500 navios 1 uúlia y su dignidad para. entregarse á con más de 100,000 soldados era la una vida de lujo y de delicias en la fuerza de su flota. Cleopa.tra quiso oo­corte de Egipto. mandar la flota., llevando bajo sus 6:r. Cleopatra, no solamente erala mu. denes á to9os los reyes C'e Oriente. jer más bella de su época., sino que Aunque era mejor y mtís disciplina. unía á un talento claro, una astucia do el ejército de tierra, Cleopatra, que infernal y una. instruccion poco comun : deseaba tener el orgullo de romper las hablaba con facilidad varios idiomas hostilidades, quiso que se empefia.ra fuera del suyo propio, y su convers~- primero el combate naval. El choque cion era. amena y agradable; ella hizo fué violento y por mucho tiempo pare. reconstruir la biblioteca. de Alejandría, ció indeciso; pero al fin el elemento que ha.bia. sido destruida., y mandó bu~;. muje?· venció el de gue'l"rcro en aque. ca:r ón todas partes del mundo civili. lla soberbia reina, y presa repentina. zado manuscritos preciosos con qué lle. mente del pánico, - ú la vista de los narla ; protegió y promovi6 las cien. muertos, de los heridos y do la. sangre cias y las artes en las escuelas, é hizo que la salpica ha, - dej6 repentina.men. levantar suntuosos monumentQs. Sin te el campo de batalla y huy6 con sus embargo Dio~ nnnca protege á lol:l que ua.víos. Marco Antonio, que no podia no funtlan el bienestar de las nacioaes respirar l~jos de ella sin perder el va. en b virtud, por consiguiente, á pesar lor, siguió su ejemplo, y abandon6 con del auge y magnificencia que por aquel esta. vergonzosa fuga el honor y la. vi c. tiempo despleg6 Cleopatra, poniendo ú toria, que indudablemente hubiera sido Egipto ~n primer lugar entre las na.. suya, pues los romanos empezaban tí ciones civilizadas, esta. mujer fué el Baquear cuando Cleopatra. huyó. Por. azote de su patria, y la causa de que supuesto el desórden que produjo la despues de su reinado aquel país fueo;e sepa.racion de varios navíos dió nuevo ,horrado del mapn. del mundo como na. iínimo á los combatientes romanos, cion independiente. quienes destrozaron, vencieron y dis. A pesar de que Marco Antonio era per.::aron la flota de Marco Antonio, en 1 , <'.a~ado en !loma, con una hermana de tanto que las legiones que habían que. Octnvio, tl voh·i6 á casa.rse en Oriente dado en tierra, al ver huir á su jefe, con Cleopn.tra, y, S'l.crifica.ndo los inte. no solamente se entregaron á Octavio. rese!i de Roma, la hizo don de las pro. sino que ofrecieron servir bajo su11 6r. vinci&.'3 vecinac¡ ú Egipto que babia con- denes contra EU primer General. quistado con lo.s fuerzas de la. Repúbli. Á su regreso ú Alejandría, Cleopa-1 ca. Octavio, indigmdo con la conducta tra f:ngió volver victoriosa, y como te. de :Marco Antonio, y queriendo vengar miese que los grandes de su corte refi. 1 á Roma y :í su su hermana, declar6 la riesen la verdad de los hechos los hizo guerra al general Romano. asesinar ántes de que hablasen. En se. 1¡ '•'t>do ermundo civiliza:lo tom6 par. guida entab16 secretas comunicaciones tr. en aquella nlá~oa contienda.; pues con Octavio, ofreciéndole su amistad y si Octavio gobernaba. en Roma y en el su alianza si la prometia coll8ervar ile. re~:to de Europa, como príncipe del Se. so su territorio,-y aun mú : en tanto nado, Marco Antonio era. duefio de que Marco .A.ntotP.o ofrecia retirarse Oriente, y sus aliados eran más ricot para siempte de Roma, y vi~ir como Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .----- ------ REVISTA QUINCENAL. 9 ' simple particular en Até nas, si le con-1 feliz muri~~do á los pi;.s de la pérfida servaban el trono y la ,;oberanía. úly orgullosa ReiDB. Cleopatra, ella pérfidamente ofrecía Una vez [auerto Marco Antonio, Cleo~ entregarlo, en ca.m.bio de su reino ame. patm proc ró, usando de mil ardideR, naza.do. avasallar ~ Octn.vio, pero como éste Octe.vio no quiso dar ninguno. pro-¡ persistiese en llevarlo. á Roma, como D_lese., y la~~ negociaciones continuar~n trofeo, elJ reaolvió . mál bien morir stn resultado alguno basto. que Antomo ·que ornar ¡l c:a;m, tnunfa.l del Ro111a:. y Cleopatm se vierou rodeados por las no. Ma.nd' con este objeto que la lle. tropas enemigas, que lle~.ra.b:1n hasta las vasen un ' pid oculto en un canasto puertas do Alejandría. El Romano en- de brevas, ae reeultae de cuya morde. tónces sintió lllloacer su olvidado valor, durl\ muri~¡ enveoeaada. y poniéndo~e á la cabe~ de un peque- Cleopat~a contaba 39 aíloe de edad fio ejército rechazó al enemigo ; pero y murió sq aiioa A. de J. C. Despq11 al die. siguiente la flote. de Cleopatm de su muerte Egipto pasó bajo el do. le abandonó y se pasó á Oct..wio. Al minio de ~~ma y despues fué conquil. mismo tiempo Cleopatra, que desenbn b,ldo por 1 s Arabes y los Turcos en no volver & ser importunada por Mar. cuyo pode se encuentra aún hoy dia. co Antonio, mando que le anunciaran Así, pues, pi nos hemos extendido tan­que ella babia muerto. Desesperado él to al ha.~Jf f. de esta mujer, es para I?ro­y fuera. de sí con semejante noticio. se bar que n~aa. valen las prendas fístcas atraves6 con su espada, y mandó que ! é intelectu. les si éstAs se manchan con lo llevasen moribundo aliado do Clco- ¡ crímenes y pasiones de$0rdcna.das. patra., á quien eocontr6 vivo. y se creyó ( CóntinlUWlÍ.) S. A. DE S. lt - CHARAbA. Si te gllltan acertijos Este que pongo, descifro. : Prima. y Bf!JU nda es palabra A una. leyenda adherida En la que el Judío Errante, Tomam unn parte activa.. Nombre propio es de mujer Mi tercia á mi CU.llrls, y de rem~, muy ~eroible para loe r~yes, pues eran los muchos requisitos que es preciso duenoa de mnumerables castillos, fortalo~aa hacer nara. lograr el permiso nacen las y plazas fuertes y los caballeros obedec1an . • ' en primer lugar á sus jefes y &Ólo en segundo dificultades d~ que os he h~blado. á sus reyes. -Esa medtda. es conve01ente, repu- 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 LÁ MUJER. so e! giJit'lrrero, mire.:odo con cierta des. En tanto c1ue los escogidos entraban confianza. .á los dominicianos que tenia á la sala de audiencia, uno que no ha. más cerca; porque dícese que las he. bia sido llamado detuvo al paje pre. rejía~ propagadas en Alemania pro. guntúndole: vienen ·ea gran pa.rte de las obras im. -Díme, Gonzalo de Oviedo: i Colon presas, - pero, añadió., b~n lo creo, que ha obtenido por fin lo que deseaba 1 de vos no desconfiarán.. -8í, señor, contest6 alegremente el -A DiC)s gracias que n0! sin embargo futuro autor de la "Historia General siempre !:a obra impresa. dá mucho que de Indias," y van á firmar las capitu. hacer, y mi edad ymis achaques no me laciones inmediatamente. permiten dedicarme á ello como qui. III lrie~. • -Ah 1 por vida de Cristo l que la invencion a.ro. Mauricio ella fué una madre nsí como lo. herma­na de su alma, su protectora, fóu conse­jera y su amiga m{¡s íutirua. Como el nifio fuese muy afectuoso y apegado á la familia, Engénin. pn.rn. consolarlo, du­rante su ausencia en los Colegios y UnivenádaJes en donde se educah:~, inventó llevar un Diario en que o:=;cri­bia. todas las noches cuanto so le ocu­rría, y eu el cua.l refería no Rolamonte los escasos acontecimientos de c¡ue em teatro el lugar de su nacimiento sino que _allí apuutuba 11us wús íutimo~ peo­samtentos y contaba. cuanto l1acin y leía. Despucs se lo mn.ndaha :l su her. mano. Aquello ou realidad so puede llamar el Dia,·io de ~nw alma, y con razon su puLlicacion ( despues de la muerte de ámbos heru1ano11) produjo eu Francia entro las per~>ona~> pensa­doras una verdadera sensa.cion. "Con tal que trabajémoR, dice en su Diario, sea con la cabeza 6 con las · manos, Dios lo acepta todo con gusto si se hace en su nombre." Los días de ama.síjo se levantaba ún. tes de aclarar y pasaba toda la mafia. na. basta la tarde, ocupada en presidir la confeccion del pan y los bizcor.hos que deberían durar toda la semana. Por la noche, reunida la familia en torno del hogar, ella los distraialoyén­doles las novelas de \Vnltor Hcott, de moda entónces, y fragmentos de lns obras de Cbenier, Lamartine, ~[illevo­ye y de algunos autores clásicos. Sin embargo rara vez se entregaba al sue­ño ántes de haber escrito algunns lí. neas en su Diario, en donde consigna­ba el recuerde de lo que habia hecho durante el dia, pero en un estilo tan poético y original que no fastidia ni di!;~rusta, ni parecen en ella ,·ulgaridnd los oficios más caseros y prosaicos. Ademas refería tambien los pensamien­tos que le habían ocurrido durante sus lecturas y las reflexiones sugeridas por algun paisaje duran te sus paseos por los alrededores. Procurorémos pintar lo mejor posi­ble este poético y pia1loso tipo de mu­jer, analizando, aunque sea de paso, aquel precioso Di;..rio que dirigía á su hermano durante su vida, y que conti. nu6 despucs de muerto él á ,l[aw~icio e!l' el ci~lo. 1 Quó fé tan firmo, qué ca­nfio tan verdadero, qué carácter tnn e~piritual no S? necesita para que con­tinúe con lu. mtsma confianza iuvocnu- Hé aquí algunos fragmentot~: do á su hermano y comunicándose con " Acabo de cerrar la obra de S. Agus. él cuaudo yace en la tumba l tin en que se encuentra este pensa. Amante de la iustruccion y de la miento : Arroja08 en el sMo ik Dictl lectura, y al mismo tiempo mujer de CO?M sobre un lecho d~ reposo. 1 Qué su casa, de 6rden y económica, solía hermosa idea, y qué tranquilidad y des. perman~r largae horas en la cocina, canso eucontrarfamos en el mUDdo ai confecctonando alguna torta 6 prepa. supiéramoa acogernos al regazo de Dios rande aJ.iun plato para eu ~re 6 para como lo hacen los san toe 1 Elloe ee ie aJguÍl h~ que llegara inesperada- acercan como el niJio á su madre y . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 18 LA MUJER. sobre su regazo duermen 6 rezan, vi. como un harapo comido por las poli­ven y lloran. ¡Dios es la morada de llas. Yo paso repentinamente de la los sa.nws, pero nosotros, entes terres- tristeza al gozo, - cuando digo gozo no tres, s6lo conocemos la pobre tie rra, quiero decir sino uno de aquellos con­triste, negra y árida como un destierro tento~ del alma tan suaves, tan tran­maldito! " ...... quiJos que o o se manifiestan sino por " Nunca leo un libro piadoso sin en. medio de una. expresion de serenidad. contrar en él cosns admirables y como Una. carta de alguno de mis parientes, dirigidas á mí. Por ejemplo: " Aque. un llma.ble pensamiento de Dios 6 una " llos que esperan en el Señor verán sus palabra de los que amo, basta para. cau. " fuerzas renovn.r~e de dia. en día. Cuan. sarme un sentimiento ya de alegria ya " do piensan que ya DO pueden sopor- de pena 1 " " ta.r más sus penas verán de improviso " que les brotan alas como la.'l del " águila y volarán y no se cansarún, A pesar del placer que Eugénia en­" correrlín y serún infa.ti~a.bles. Ma.r. contraba. en escribir su Diario solía. te. " chad sin temor, alma p1.adosa, mar. ner el escrúpulo de que perdía mucho " chad, y onando ya os sintais desfa.lle- tiempo de aquella. manera., y ent6nces " cer, redohlad el ardor y el valor, por- ¡lo abandonaba por algunos dias para " que el Seffor os sostendrá. Cuúu volverlo á empezar: "Debemos, decía, " frecuentemente no necesitarérnos de dar cuenta. ú Dios hasta de los momeo. " e!'te apoyo 1 Decid, allÍla débil, vaci. tos de la vida iDO será mal hecho em. " lante, qué haríais sin el socorro di. plearlos en esto 1 " " vino 1 " Estas palabras son de Bo- Qué de palabras piadosas en aquel ssuet... N o he vuelto á o.brir.otro libro Diario ! Cuántos ensuefios poéticos, ilu. desde que leí aquello."...... sionel'l, tristezas, engafios y desengafios; "Si yo pudiera pa.so.ria mi vida en En aquellas páginas todas las mujere!! una contemplacion interior. Me gusta encontramos á cada. momento Algo de ahondar mis pensamientos, inclinarme lo que ha pasado por nuestra. alma en sobre cada. uno de ellos y respirar, por a.launa época de la. vida. decirlo así, su perfume ántes de que Sin embargo las ocupaciones de Eu. se evaporen. Tengo esta. inclina.cion 1 génia eran bien prosaicas, aunque es desde la niñez. Cuando estaba pequefia. verdad que en medio de todo siempre hacia soliloquios que me encauta.bu.n. encontraba modo de elevar su alma á Oh l si me acordara. de ellos! Pero bus- Dios, ' lo bello y al sentimiento de cad los pensamientos de 1&. infancia.. una. noble poesía. " Id lÍ bUIIca?' las agttas rk la fuente " Un día. gastado en el lavadero (di-ya agotada! " ce más léjos) no será por cierto dizno ... " Los días de la existencia se pa- ¡ de descripcion. ¡Pero c6mo no hemos recen unos á otros exteriormente,- pe. de confesar que el espectáculo es bo­ro la vida del alma es más variada y nito! aquella ropa blanca extendida cambia sin cesar. Si pudiéramos dos- sobre el verd~ prado 6 flotando al aire cribirla encontraríamos el infinito en en las cuerdas Impelidas por el viento una. sola hora." le hacen á una. acordarse de la N a. u. " ... Ho.y días de desaliento, cuando sicaa de Homero 6 de aquella.s prince­el alma se ratira. de todos sus afecoos sas de la Biblia que lavaban las túni­y se repliega sobre sí misma., como si cas de sus hermanos. Tenemos un la.. estuviera cansada.. Esta fatiga sin ca.u. va.dero muy hermoso en el arroyo : sa i no será acaso debilidad~ Pero es grande, con bastante agua., en un re­preciso vencerla como tantas otras co- codo del riachuelo, bajo la sombra de sas que acedian á esta pobre alma. Si no los árboles en donde cantan las aves ... nos venciéramos en todas estas miserias, ... " Hoy eutr6 papá á la cocina. en ellas acabarían por devorar el alma el momento en que yo bajaba. el ca.l. -- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 19 clero del fuego, y me dijo que no le de Lamennais; pero merced á mejores gustaba que hiciera yo aquellos oficios ; influencias á poco a.ba.ndon6 á su maes­pero le referí que San Buenaventura tro, y se volvi6 á la fe do sus mayores, estaba lavando la. loza de su couven- Eiendo colaborador de varios peri6dicos to cuando le llevaron el Capelo de Ca.r. marcadamente cat61icos. Pero en aquel dena.l. En este mundo, le dije, no de. Diario de una almta ni una vez meo­grada nin~n oficio, ni humilla á los ciona. ú su hermana con la estimacion ojos de D1os otra coaa que no sea el y cariño que le debía : Mauricio se de­pecado. Así, Íni caldero me hizo hacer jaba amar por su familia é idolatrar esta. linda refiexion que me impedirá por su hermana con el egoísmo de los en lo futuro tener asco á ciertos oficios ! niños, y aceptaba to1o aquel entusias. que manchan las manos y las eune-1 mo que Eugénia. derramaba en su Día. greceu." 1 rio cuando hablaba de él: ésta es la ... "He pasado el día cosiendo y a plan. diferencia entre el amor de hermana y chanclo; be leido poco, salvo algunas¡ de hermano. Se entiende que hay ex. piÍginas de San Francisco de Sales ... " capciones y viceversas en toda regla. A pesar de estas ocupaciones case. L:\ salud de Mauricio era mala. y es. ras Eugénia leía mucho y con pro. taba amenaza:lo de morir de tísis. Sin vecbo, y tenia tino, perspicacia partí. embargo se cas6 con una. persona muy cular para juzgar á los autores; por l buena., aunque, segun parece, insignifi. ejemplo, hé aquí lo que dice de Víctor cante, ú quien Muuricio am6 tranqui­Hugo : !lamente durante su vida matrimonial, '' Qué hombre tan singular es Víctor que fué muy corta. Eugénia asiRti6 á Hu~o! Acabo de leer algo de él; es su matrimonio, yendo entónces por pri. div1no, infernal, sabio, loco, es pueblo, mera. vez á Paris, cuya re&idencia no e!! rey, ca hombre, mujer, pintor, poe. fu6 de su gusto¡ y so volvi6 á Cayla.. ta y escultor: es todo. Me sorprende, Sabiendo á poco que la salud de su me repugna y me encanta ... si u cm- hermano empeoraba día por día crey6 bargo oo he leído de él t!ino su "Crom. salvarlo llev:Lndole á su castillo natal. well," " María Tudor" y algunos frag. Pero fué en vano : ni los aires del caro. mantos de" Nuestra. Señora de París." po, ni el clima. suave del Sur de Francia i Quién que haya leído á Víctor Rugo no pudieron restaurar aquella natural e. no encontrará que en aquellas pocas za débil y agotada por uua vida dema. frases está descrito el más gmnde poe- ' siado intelectual. Mauricio mnri6 á los ta de este siglo? Aquel sublime y re. pocos dias de su llegada al castillo de pulsivo prosador, aquel poeta audaz, Cayla. profundo, tierno y aterrador: la en. Muerto su hermano, ~;e dirá, debe con. carnacion del siglo XIX! Sin emba.r. cluir el Diario, poro como hemos dicho go, quien lo juzgaba. era una pobre ni. ár..tes, Eugenia continuó su tarea, di. fia, modesta y retirada en un campo rigióndose " á 'Mau ricio en el cielo." toda su vida, sin conocimiento a.bsolu. 1 Hé aquí el princip10 de esta segun. tameute del mundo. da parte, tan tocante y original. Entre tanto su hermano pasaba por .. ?. • todos los grados universitarios con lu- ¡ ... 1 de Jul;w de 1839. ci~iento_y to~ba parte en elmovi. "No, amigo mio, la. muerte no nos m1ento hterar1o de Paris. Él tambien '' separará ni te borrará de mi pensa. llevaba. un Diario, que fué publicado " miento : la muerte sólo F>epa.ra el despues de su muerte ; es el de uno de " cuerpo : el alma en lugar de estar aquellos espíritus atormentados por el " en este encierro corporal está en el mal del siglo: el tedio. Mauricio de « cielo, y este cambio de mansion no Guerin al principio de su carrera se " quita. nada á los a.foctos. Al contra: apart6 del camino trillado del catoli- " río, estoy llena de esperanzas; en el Cl8mo y íué por a.lgun tiempo discípulo " cielo se ama. más que aquí porque Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 LA MUJER. "a.llí todo se diviniza. Oh! Mauricio cho ... Mi alma vive en un a.taud, oh! 1 ' i estás léjos de mí 1 i me oyes 1 i En sí, estoy enterrada contigo, hermano " dónde te hallas ahort\ 1 i 06mo es ese mio; así como yo vivía con tu vida, " Dios tan hermoso, tan bueno, tan po- he muerto con tu muerte. He muerto " deroso, que te dará tanta dicha con á toda dicha., á toda esperanza en la. " su vista inefable por toda. eternidad l tierra. Todo lo tenia en tí como una " Tú vea ahora lo que yo espero, tú madre en su hijo : era yo más bien " posees lo que yo deseo, tú 8Mes lo madre que hermana. i Te acuerdas có. " que yo. creo. 1 Misterio~ de la otra roo me comparaba á Mónica llorando " vida, cuán profundos sois, cuán terri- á su Agustín, cuando hablábamos de " bies y tawbien cuán dulces! Sí, muy mis aprehensiones por la salud de tu "dulces cuando se considera que en el alma, de esa querida alma sumida en " cielo es eo donde se encuentra la el error l Cuánto no oré, supliqué, pe­" eterna felicidad 1 Pobre hermano mio! dí ~ Dios tu conversion ! Un santo sa. " aquí abajo no encontraste la dicha, cerdote roe dijo una vez: " vuestro " y , y proyecta viajes al interior "' nadie. Amo mucho á Marfa y al her- de .A.frica ú á otros paí¡:¡es salvajes, en " mano que me queda, pero no siento donde procumria dar objeto á su vida " aquella simpatía que nos ligaba ..... " en adelante sin el menor interes. Taro- Más léjos leemos: bien piensa va.rias vece<> hacerse monja, " Tengo necesidad de escribir, de pero la detiene !>'U padre tí quien debe pensar, de estar sola, no sola sino con acompañar; ya. no tiene gusto en las Dios y tú, Ma.uricio. ¡ Me encuentro ocupaciones casera.c; y deja el cuidado tan abandonada en medio de todos ! de la casa á su hermana menor. Ob 1 soledad u~ na. de vida aún, i oulin- " Mauricio (dice seis meses despues to durarás L." de su muerte) ocupaba una gran parte de mi cora.zon ; muerto él, Dios tiende " He comenzado á leer los Sa11io8 ú ocupar todo el espacio vacío, y pron­dcseos de la muert6, y me gustan mu- to s6lo ÉL será dueño de mis sentí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 21 mientos y llfectos. Como el arca. &ohrc la.'l agnns tocio lo que ~e ba salvado del diluvio es mi nmor ú Dios." " Oh Cristo! que ungustiado sudas. te sangre en el jardín do los Olivos: ten, &c. " Oh Cristo ! que estuviste triste 11 • • , • • hnstn In. muerte: te1~, &c. Los Rontmuentos umcos, ~oh_co, ~re. , " Oh Cristo! que recibiste el beso cen con In. soledad hasta lo mfimto, de J údas: ten, &c. así como las raíces se propagan on un " Oh CriRto! quo fuistn 0;):"tu1onado prado! ello~ cubren el alrua. Creo. que por tus discípulos: ten, &r•. debena ~ahr de _aquí por algun hem.l " Oh Cristo! que fuiste neg:ulo por po. Las 1deo.s fiJas que se nutreu d_e tu mejor amigo: ten, &c. . t?do y recu~rdau todo son muy perm. " Oh Cristo~ que fui'ltecorona.do de c1osas; la v1da es un deber quo tene-¡ espinn.s: ten, &c. mos que aceptar. Desde el punto de " Oh Cristo ~ que fuiste azotado: vistp. religioso_deberíamos.desear nue~- len, &c. tra cooservac10n. El deJarnos monr " Oh Cristo ! que llevaste In. cruz ú s~rin. nn~~o _mala. ac~iou d~lante ~le Dios. cuestas: ten, &c. 81 n6 t.uvtet·o. esa Idea, stn o~ c~elo (¡ne " Oh Cristo! que cniste tres veces me an\ma. veo que me deJA.l't:.t caer, o u el camino del cal vario: te,~. &c. -~o ?un.l sor· A- mal. he_ch?, pt~es como " OI.J Cristo! que viste llorar á las cnst~ana. no doll_c~t:l. 1m1tar a los que mujeres de Jerusalcm: t~1t, &c. n~ t1enen o~e dtvltlo apoyo. ¿Acaso •· Oh Cristo~ que eucontrn~te ú tu D1os no esta á nuestro lado que nos madre en el camino: tm, ,\c. dice: yo estoy con los que sufreu ! " Oh Cristo : qnc contemplaste al Fe consolador~: Oh: C~úuto le deLe- pi 1~ de la cruz ni tli>:<·ípulo tunndo: ~~s ú In fe ! ~o la coos1dero como el /m, &r. uotc? npo,ro dul hombre. Hay otra~ " Olt Cri!lto : que \Ístc td lnJo al coustJernrtones que parece~1 so~tcuor. ln•lron impenitente: /t 11, &e:. nos, pQro uo son ~100 apnrHin<:IM, <'O- " Oh Cristo~ que ~nfriNte tnuto por lumna.s tlo \'a por.. . .. los pecadores: ten, &o. " Oh Cristo, l que C»pimstc exlm. Por ac¡n!}lla 6pocn. coalpu-.:o l~ug~nÍ;\ bndo un :.;ra.n gmrudo: fm ¡Jicda{l d~ las lotnnÍnH quo pintan ol cstntlo de angu;;ti:-t t•n •¡ue :;e h:\llab:t, y lus <·o­"'; f t'Í11fP::rt." piamo!' íuteg m~ porque ven-;amos t¡ llt: A medida. que v:\ :t.bau los JUescs y ellas pueden ~;en·ir tamhieu {¡ otras ni. los :uios su dolor era m :í~; houdo Y m f.. mas iguulm••ute clesg ¡aciadas: uo3 cOmunicati\·o, así 1m tl inrio F·e hizo "Oh Cri .to! que viniste á sufrir intermitente y ni Jiu a cahó por com. por UOl'Otros, tn~ l'irdrul de mi 1 ,.¡ "''''!(/. plt1to. Htílo encont rt\IIIOS f~t~.,meutos y "Oh Cristo : que tomaste paru. tí notas esuritas 01; hojtls \obutcs tptc RU nuestro!-! dolores: f¡•¡¡., &c. familia recogí,) despuu~. JI.~ actuí algu. '\Oh ('J'Íilto: que viviste en tiut-r'\ noH do esto!! fragmentll':l, todos nllost:ttt extrníia: ir.1t, &c. llenos de aquel Jolot 'ohc111ontc c¡ue m. " Oh Cristo! que u.o tuviste !'OUJ'tl m mujer experirnC11Ia HÍ no es madre, qué roclin(\r la sien: ten, &c. pues tocios los dema~ nfoctos se borrau " Oh Crit~to ~ Je,conocido por todos: cou el tiempo eu el corazon humano, y ten, &c. s61o las madres pueden llcmr el duelo " Oh Cristo! que sufriste tantas con. con la. misma violencia al cnbo do nfio3 tra.dicciones: úm, &c. como ou el primer momento de su pena. "Oh Cristo! que sufriste teutacio- ¡ ...... " Mauricio escribía, ltabitante nes: ttn, &c. del cielo l mis relaciones contigo serán "O u Cristo 1 que lloraste¡¡ Lázaro: como con un ángel, he•·tnauo celestial ttm, &c. 1 te considero como mi :íngol gmudian ... TOMO 11. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :f.? - ---_ _ . L A M U J E R . _ _ _ 1 , .. " Oh¡ teugo ~ecl:lsidad de que m o j nos eus?ñu.u religion y n:oral p1·o f?r· oigan on la otn\ vtda, r¡ne me uout~:s. 1¡)111a, HIU que e:~tos esttt<.hos Bean srrtos 1 ton, por•lliC en t~Sllt nanie lo lio.ce; des. é títilcs .. .. . Oh r pobres mujeres, po­el o r1 u e tu voz se o:xt i u~u i tS, so a caLó 1 b res muj o res : " 1 pn ra mí tot.la comun it.:ncion con otra. Lo último que escribió, sognn parece, almn. :-:iilencio y soledad e11 todas yn~r- :muqnc en roalida.J no tiene fl11.ll•n, es tos: tal }l~trcce comn si estuviera en 1111:1. pá2iua voln.nte escrita uu ;) t de uun isla cJesil:lrta ¡ ah ! CUl~nto sufro Diciembre : con esto ! Sufro runcho ..... . . Me gus-1 ·• En otro tiempo (escribía) aco~>tnm. tnlm tauto, era tan dulce pHrn mi e&· 1 hrn ba Momp~ñar roentahncuta ú :Mau. cuclmrle, gozar t)e- esa convoroacion ricio el últiu\o <.lia del año. Pero mner. clorada y profunda, do :H]Uellengunje to tq, mi peut;amiento estíi soiita:rio y ospiritual, tan t.lelica.do y oncuutadnr, uo sim]laTiza. con nadie. Yo gnardo ya ol cual sólo ttí poclias us¡~r! llosdo uiíT!\ para mí misma los ncontocimieotos ')UO 1 me tli':ltraíu. el oírte hahla r ; c•ou tus se succdeu en mi alm:L eu su marcha primuras paln.l>ras empet.Mon nuelltr:u:IJ.ácin h eternidad ... Hoy es oltHtimo 1 íutimns conversaciones. Paseando po1 día del año: Cuán Hoh:mnem~nte tris­el bosque \'ecino, Ji.,currbmos nt·erca te es ostu pt•nsalllieuto! · de las aves y do sns nidor~, de la!' flores ~}ngt:nia ele Oucrin mnn6 en ':\layo eJe y de las semillas. 'l'odo uo:>parecia,boui. 18-1-8 y sobre>iviú uucve años~ su hur. to, 1 oJo iucompronsi blo, J J.HJS hacia tu os mano. A11tes de morir tuvo la satill­mtítnameutc JWe):,"lmlas •JUO no sabia-1 faccion de Ycr publicadas las estinw.bi. mos coutcslJu·.'· lí:simas, nnnr¡uc C};Cal'as obr:ts do IHI 1 ~r fl.lll'icio, r¡l\C era lill anl.ulo. Elln u o Eu mudío ele e~ tos t-ccrutos pc¡;;nr,:; , se r.oncentó con amnr y Rdruirar ;Í .Mnu. , tnmuieu tcuin tiempo pjctnplo alt:u.:o do Orestes 1 eu tocio ~1 muoflo. y l'~íltlll os fut n~:nmos. :\to u·nta el peo. Jorge Sand y Sai:lt-Beuve, á pesar • !'IH' (Jit~ lo:. homlwes tie:neu en ol com- 1' do !o6 gé::~ios tan di!itintos que los di¡;. :tou llll ·outilllit.nto qae un::o falta. Eu tinguiorvn, enw:\tuieutesadmiradolcs , cam¡,¡,) uof>ut 1'1'" tenemos un espirit.u ele aquello;; Jos hermanos, "cuyoH des. 1 de s:.tct ilic!u y ~vbuegacion rjlte ellos no tinos, dice Saint-Beuve, están tau 1u. , 1 1 poseen. timamenLe eulaz:l.dos, que es menester ... ·• Eu J,.:l'llet".tl :rlllestm edur;.auion e::. ocuparse del uno cuando se t.iene qne 1 errónea, y me parece t¡nu \'OlltrarÍ:l la hablar de la otra, pues ella se referirá mision qutJ tcuemos eu cltu11udo. Nos. ;i P.l siempre.' ' 1 otrn.s, lfUO nacimo~ paro. sufrir. no teue. Otras plumas, ]mes, han juz¡;ado á ~u-l mos para consolarnos una fuerza tooral géu.ia de Gnerin en el punto de vi:.'ta ndecttnda á hs cucuw.t~ucias. Cult.i- de la literatura, y de su singular :l.fecto \'llll .llllC'>lros nervios y nuestra tiensibi- fratemal, pero nosotras, al tratar do lidad sin contrariar la vanidad, que es hablar de Eugénia oo hemos visto sino lo l'riul'ip:ll en la educa.cion femenina; á hi. mujer de elevados y tiernos sen ti. 1 • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~~ _R! _VI STA_ Q U I N CE N AL . 23 1 , ~utos. {¡la. mujer virtuosa y abne. sentimientos religiosos que la distiu- 1 ••Mla que ,.¡ viú siempre pam los deruns,l gnian : gro.nde mte es este e o ln. mujer fa. que eu lugar de lamentarse de su 1 y diguo de tollo elogio. pobre:r.n, snpo poetizar loa <>licios case. 1 ros v hacel' ataa.bles y encantadores los ~. A. TJE ::;, 1 - 1 1 EL T ALISMAN DE ENRIQUE. NOVELA P R IMERA PARTE. PP~f PfJPJ1-'Jf ~f Jlflf'F-Pflf'f· ( (;Oi'\TTX1i.\CJO.N). IU l Jel Callao en los pruneroll dius ele Di-1 , ciemure 3.400 hombres bicu armados H1·:'Mos empozado uuestra. hhitoria y disr.ipliuados á mando del yerno del ' cnaudo corrinu los ll1 timos di as rle Di-l Vil'C)', t:l urigatlitJr Osorio. 1 ciemure Je 1817, es decir, cua.ndo go-~ El puerto dol Uallao en nquel t iom-¡ bernabn el Virey Per.uela en el tcrri. }lO, os decir, o.hom liS niíos. no tenia torio pel'lrauo, quien habiendo tenido nada de hermoso, y rí pe!>ar de ser ol 1 In. ¡;atisl'accion de ver vencidos á lo~ rc.l t11ÚR resgun.rdado rlo la cosh\ pernaun, voluciunal'ios cl.el alto Pet'IÍ, por el gt'- ero. un desguarnecido de!;cmbn.rcatlero, 1 u cm! la. Se roa, se jnctabA. do h:tl>cr J wn uiug-uuo de los edificios que Loy lo 1 ?Xtiu~uido por completo el espiritndn d~tll cierta importaociu.,-eut6uces, co. · ualepeutlt:mcia de nquel país. PtMilt.lla m1) hoy, t!l t.ri:;t.e aspecto de la. isla rlo 1 se creía. enteramente dueliO ¡Jd r~l'll ~nn Lot·euzo, lo~ interminables areua. Y tr·~hajuba actin~ome~t? eu el_ réstn-ll~s ~les~ c~~npos, y ol fuerte do Ban l ~>lectnHouto rlel domuuo espaool, uo d! eh pe formaban todo el pnnoramt\ del tmagiuaudo quu los des11.stres mismos pul:lrto, ~alvo qne 1Í lo Jt:jos!'e porcilJian • de los revolucionarios vigorizt~hau el las distantes cadenas do lc)S cerros do n.mor ;Í. la libertad en el a lmo de la. coulillern. y lns ctípulas y torres do cn.da criollo; en túminos que los oc- lo. ciudad de Lima.- q11e r¡ ueda á Jos rrotndo:>, sin fln11uear ni de:üstir, se leguas de distancia 1lel (talluo. ocupaban e u ro hacerse para erupe.:a.r Las dos c·n 1 les c¡ue cruzaban el des. 1 de nuevo la ltwha contm E<1paiia ; la 1 manteh~do puerto la<> orillaban triste¡; que a.l fiu tormin6. merced al l!¿nio 1 y oscurns casas pobrcmeute alhajadas, de Bolívar y nl auxilio de Colombia. que las hauita.blln pot:o tiempo, sien. cou el triunfo de la revoluoiou y lu. do la mnyor pn.rte de los moradores expnlsiou detiuitiva de Jos españolee; avootmeros J' geutcs rnines, que ibn.n en 182;). 1 :t buscar fortuna a aquel puerto. Los 1 . Eu tanto, para. extender su inlluen. 1 cornercin.ntos que tcnian uogoci<>s ullí Cta Y g_ra.njea.rse la buena "toluntau de vivian en Lima. é iban sólo cu~todo les su gobJe~o, á pesar de que do Espafia era preciso. no l_e ha.btn.n enviado los socorros que Despues da la partida. de la flota que P~?ta, Pezuela orgaoiz6 un brillante comandaba el brigadier Osorio, el puer­eJerctto ctue envi6 á Chile, y zarparon to babia quedado comparativn.rueote Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. \ -----------------------------------,, 24 LA MUJE R . ',1 1 vacío, y sólo so veian en la rada dos bu. ¡ tristes y llorosas por entre los vapores ! ques, uno do los cual es, días despues, ¡que cubrían la tierra con opaco manto. empezó á prepararse para partir. En A pesar ele la satisfaccion que debía ex. los últimos días de Diciembre se ha. periruentar Enrique al considerar que liaba aquel buque mecido suavemente habían partido sus enemigos y que ha. por las olas, á poca distancia del pun-1 bia triunfado él, indefenso estudiante, . to en que se sumergió el antiguo Ca. sobre las maquinaciones de los pode • . llao, 80 años úntes (y cuyos edificios rosos, se sentía profundamente melan. aún se ven en el fondo del mar, cólico y alarmado; hasta el punto de cuando la. bahía está tranquila y el parecerle ver en el solitario camino cielo sereno y claro). Un bote con fantasmas que se le presentaban y des. varios pasajeros acababa de acercarse aparecían por todas part-es, y oír en al navío y los izaban á bordo en tanto 1 el aire quieto y tranquilo como gritos que los marineros levaban el ancla y sollozos extraños y sobrenaturales ... cantando cadenciosamente, y otro bote El sirviente que le acompañaba se ha. Stl hallaba listo á separarse de tierra. l bia quedado atras porque su caballo se Varias personas se bahiau acercado 1 canbÓ y el de Enrique andaba á un al muelle para ver á los viajeros, y uoo paso tan acelerado que no podía alean. de los espectadores, con impulso re. , zarle: así, cuando llegó á un punto pe. pentino, exclam6, desemhozáudose y ligroso del camino, miró hácia. atrM con tono burl~sco : para llamar al sirvierte y hacer lo que -Buen viaje, señor Marqués l 1 Cecilia le babia suplicado qtle hiciese Miróle el interpelado con sonrisa cuando pasara por allí de noche: des. de burla y le señaló al que le acom. montarse y pasar á pii'Í aquel lugar, pañabr., que era su hijo ruayor, el cual -pero viéndo~>e sólo picó el caballo y , se quitó el 1>ombrew cou fiugitla cen::- llegó á la vcreua e¡st,recha y escabrosa 'mouia, y dijo riúndose iÍ carcajadas : que orillaba u u precipicio sobre el mar, -Don Enrique, el estudiante,; adios! cuyas olas sé oían mugir y estrellarse Qu~daos en paz~ entre las escarpadas rocas del fondo. Alejóse en pocos momentos el bote, La oscuridad ora casi completa y el y rato de;pueli se inflaron la~ velas del fulgor de las estrellas dab1~ un reflejo navío c1ue, poniéndose en marcha, sali6 que impedía. ver absolutamente el ca. Jel puerto y desapareció en lontananza. mino. De repente el caballo se estre. -i Por qué ese aire de burla. para. meció y temblando aflojó bs manos,­corresponder á mi triunfante Jespedi. pero En1iquo lo levantó únt.es de que da? - se decia. Enrique al alejarse do cayese al suelo, en el momento en que la orilla del mar y dirigirse al sitio unu. bandaJa de phjaros de mar levanta.. en que había dejndo e-U caballo. Pe u. ban el vuelo asuRtados y se alejaban chi. saba detenerme nqu( esta tarde, dor. liando, con voz destemplada y medrosa, mir en Lima. y mañana volverme á que parecían gritos de desesperacion. Chanca y, clespues de haber ho.Llado -Ah ! pájaros de mal agüero 1 pen. con el Capitan del buque ... pero sien. só Enrique continuando su camino con • to un malestar, una vaga aprehension mayor afan; me parece imposible ya que me llena de angustia sin saber ¡ llegar á casa y abrazar á mi Cecilia ... por qué ... necesito ver pronto á mi Ce. el camitJO se me ha hecho tan largo cilia y comunicarie mi!' impresiones... esta noche ! i algo se trama contra nosotros, uo lo Sin embargo los vapores se disip!lron dudo ! uu tanto, y pocos minutos despues al. Enrique partió al momento. canzó á ver casi distintamente el 'Valle Era m{IS de media noche; la luna de Chanca y que se extendía. á sus piés, nueva se babia ocultado ya en el hori. y no léjos de aquel sitio la sorubra. de zonte cubierto de nieblas, y las e~tre . la. chac-ra. llas parecían que miraban al viajero -¡ Qtté es esto 1 pens6. i Por qué"éa __________________________________________ _; __ ~~~~ ··~ ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUIXCENAL. 25 luga.r de eentir contento y alegría al Golpe6 más fuertemente. Nada se ver la cal'a en que me espera Cecilia, rno~i6 en el interior de la casa. Alar. lo que cxperirueoto e<1 un temor in. madí~;imo Enrique se pu<:o á golpear compren~;il,le que cMi me hace temhlar? cou deser;peracion y ú dar voces. E u. La casa ~~taba silenciosa y al parecer 1 tó?ce~ ~e abri6 h\ ventanilla de _un edi. todos dorm1au. fic10 separado, en donde dorrman los -Cecilia no me aguarda. hasta ma. peoner.; y trabajadores que cuid1\ban del ña na, pensó, y voy á despertarla, ¡ po. bborco de la cluwm. brecitn ! 1 -Quién vá! gritó la vo¡; ronca del Desmontú~e delante de la puerta e:¡,;.] ca.pataz de los esclavos. terior y golpe'í una, dos, tres vece:.... -Voto al diablo : grit6 Enrique. pero todo contint.ó e o silePcio. i X o me conoces? Pero qué bn su ce. -Co~;a. más extraña. ! exclamó en dirlo á los babitante!l de la t'h(W1't~ que voz baja, ¿cómo no despierto. ella que 1 no me oyen golt>ear! tiene el suefio ta.n ligero 1 (Colltilwaní). Ar,m:n,\RAN. ·-- -~· ---- LAS DOS REINAS DE CHIPRE. erAl> ROS HI8TÓRIC08 Y NOYELESCOH - ~IGLO XV. ( CO::\CJ.USIOX) . :XI J;L UF.SIXLACE. oir en el jardin ; nl mi .. mo tiempo la luna aurgiú •·opcntinamcuto JIJlms de los Árbo­les, y su,; 11\yos, entmudo por la ventana Cutnlinn retrocedió hasta el fondo del abierta, l>aiíaron con sn lu:.: plntcndn el aposento murmurando: pavituont,> de uuírmol y el grupo que for- -Quión 11ois? quién sois? tu:~buu en 1·~ mitad dol npo~euto Ontalina Y como él, ocupt\dl> en desemboznn;o, y .l<'oscari. no wspontlieru. C:atnliua se c~tremcciú, y ,·ol vioudo á la -¡, Al.:llso uu asesino? aiiadiú. vid:\ real ~e acordó de qno tllptclln era la -Catnlina ... sov vo! ... Ueina do Chi- lictml convenida cou ~u" aupuustos sah·a· pre, ;. me olvidaste~~~~? dores. Volviéndose á 1-'oscnti lo dijo ra- -Foscari ! ... oh, Dios mio! ... llegnsto pi(fnmento: cuando to invocnba? -X o, encontramos pam separamos al -Untnlion, vengo á ~nh·arto ... Yiue en punto ... )le veo pt ecisadn á ~;nlir fuera ... el séquito de Corunto con e~a mtonCtou. -So, Catalina, no ealdrris : he Y(lllido -llacin t:intos aiio:. que no to voía ! á impedirlo. -Cierto, pero no hnbiRs e~>tudo eu pe- -'l'ú ! ¿por vcntnm lo 111\UillS '! ligro! Ahora lo ndiviné ... -Sí, - y todo esto os una traieion for- -Jueobo, bñstame Yorte :i mi lado pura jntln para perderte ... J~o. cut tn recibida cobrar vnlot·, pam que mi pecho so trun- esta ttn·de e;; de Jorge C.n·uut·o y de }o,¡ quilico . .. ~in cm bnrgo, yo. no tiOlllos jó- Yenccillnus q no e:;ttin msnollos ~~ auprimir ven es ni tít ni yo, ¡,y aun te soy querida'! tt la Heiua tt todo trance, lntosto que olla Quó e.xtmño es &to ! rehusa abdicar. -La Cata! ion de Ycnccia es parn rn f -~Ji hot·ruauo? . .. ¿ ~Ii hermano, dices, la mi,.ma de Chipre. ¿Qué impot h11 loa quiere uscsioarme? aiios trascurridos'! Qué importa la edad? -¿Acaso pam un ,·cnccinno ambicioso Yo am~ tu alma, tn espíritu que no en- hay parentesco? vejece, que os siempre inmortal, y ¿ocaso -.X o puedo creerlo ! ... ?ti o sepultará no es siomnre el mi!lnto hoy de lo que era ou algun calabozo, dir:i que ho muerto: ahora veinte años? poro asesinarme! ... Un silbido agudo y prolongado se dojú -·l';sa es, sin embargo, la intonciou qne Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ·' ------------------- ---------------------------- 26 LA MUJER. ----------------------~ tienen cuando salgas por la 1)uertn secreta: Dando una gran voz, la infeliz Reina en aquel punto, añadió, detl-a~ de los ór- de Chipre cayó sin movimiento sobre el bolo;; e;¡tnu ap~iados los asesinos,- y por mármol de su aposento, en tanto que los la ventana abierta le señalaba el sitio. asesinos huían dejando el cadáver en el -No es posible que Jorge Corn~o ~a.- suelo .• -\sí lo habian ruandado, con el ob­go. semejante cosa! ¿~o era mns fnc1l jeto se .. an parece, de hacer creer que la matarme aquí de cualquiera mauern den- ruu~rte 0 de la aupuesta Catalina babia sido tro del palacio, puesto que estoy rodeada ocasio~a~a por alguna oculta venganza de de JnS criaturas? l lol! chip notas. -Ignoro, ('atalinn, el por qué de ();jte XII crimen, pero SÚ que así be ha trama~?· 1 EL ÚLTI)JO ACTO IJU, DRAllA OUI PRIOTA. ¿.No hicieron morir hace poco d ~a hiJa El lG de Fabrero de 1489 los habitan­ilegítima de Janus dentro del cabtPil.~ en tes de Nicosia se reunieron en masa. en donde la tenian encerrada 't No mnrw tu torno del palacio de la Reint. para deenado blemente á la turbia luz de. lo. luna .. ·. . que de.;eaba que dejase á Chipre, y no era Y ánU:s do que Catalma, atnrd1da e por 60 gu&to que lo hacia. indeciso., hubiera podido impedí~elo, él En olmomonto de entregar cl mando se habia envuelto en el ruante, c11b10rlo la al que dcbena gobernar la Isla en nombre cara con la careta, y empujando la puerta de la República suplicó encarecidamente resueltamente salit~ á toda prisa al jardín. que tratase á su 'pueblo con cousideracion, Momentos dMpn~ _se oían lo:~ p~ ~bre y le recomenda~ ~a felicidad de aquella la arena de la pro:uma al~ meda. Catahna_, nacion que hab1a s1do s~y~. . llena do aprebons1on, volo á la ventana; Y En seguida se aolemmzo una m~U C&D­al llegar á. ella apénas tuvo tielll po 4e tada con todo. pompa, durante •la cual se ver caer al mísero Foscari bajo los puña- bendijeron loa estandartee de San Márcoe, lee de nrioa asesi~os que ~bao ocultos • "BiM.ada .. ~ ...,.._.. ~ • a x.w tras de UD boaquec1llo do mirtos. JWi&." por~- _· ------~---_-_-_ ---~·--.::.::.:.::::::::::.::::::::.::~.:.::::::::.::.::.::.::::.:::;.~::...=-~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA QUINCENAL. 27 que deberían tremolar en todos los lugares públicos de la Isla en señal de dominio sobre olla. La Reino. anunció al mismo tiempo que deponía la corona y el cetro en favor de Venecia, y enh·egó loa pendones al gobernador de Chipre. A su llegada á Venecia el Dnx y el Seno.do salieron á recibi'rla con toda pom­pa, corno á soberana. Dirigiéronla discur­sos, ofrecióronla regalos vnliosos, y la llevaron, manifestlíndola respeto y con­sideraciones, hasta el castillo fuerte de Azolo, en donde debería residir hasta el fin de 11u ,;da, en medio de una servi­dumbre real que ocultaba. un cautinrio cruel y doro. Algunas voces se elevaron, dice el his­toriador de Venecia (Daru) oontrc.la cruel­dad y la injusticia do este tratamiento, a.sí como la de esta adquisicion hecha con tantos crímenes; pero los Inquisidores hi­cieron saber públicamente que el que se atrevie:se á repetir at) u ellas ~pecies iria li alimentar las peces de los canales con su cadáver. Así se acallaron les rumores, y la Reina permaneció en ISU pomposa pri­sion haRta el fin de sus días. Leemos, ademaR, en ltts 11 Repúblicas ItalianW:!," de Sismondi, la¡¡ siguiente::; líneas : " La pequeña. corte tle la Reina de Chipre en A~olo ha con~>ervado alguna celebridad en Ja historia de las letras, por los diálo¡;oo de Bembo. • Bu esos diálo­gos elegantes el histoliador t>Ín duda des­cribía )&~; costumbres de aqueJla. corte, y se puede creer que Catalina olvidó, en medio de coloquios sobre la metafítiie& dal sentimiento, entónces en moda., las pena.s, laa amarguras y las humillacion& de ~rn real servidumbre." Esto dice el frio hiatoriador que juzga tan sólo po1· las apariencia&, ¿ pero quién podrá penetrar h&ISta el f,tndo de aquel corazon herido con tan grandes infortunios? • Cardenal y c41ebre.nitm- latlao. Nació en Venecia eo 1470. Poel.& 1 proeador alepnte, fué f~!Alrla de Venecia de Nava­liare. :.U uno en 1$47. Al concluir ~ta parte de la historia do Venecia, en quo habla de la conquista de Chipre, el ya citado hit;toriador Daru dice : " La ocnpacion de Chipre por loe Venecianos no tuvo solamente por resul­tado el crecimiento y gloria de la .Hepú­blica ; ella produjo nna revolucion en lns coshtu1bre:~, 6 por lo méno~ aceleró su de­pravnoion. Ln11 de los chipriotas eran muy corrompidas ; el clima de la Islü, siempre I))Ortal, á la virtud, era propio para. alen­tar la molicie. La facilidnd para adq11irir dinero y riquezas considerables fueron una atmccion nuis pnm los nobles vene- 1 ciauoa, que se hicieron allí unos sátrapas orientales, y llevaron en ~oeguida á so patria costumbres ele indolencia y de molicie. Aquel mal ejemplo corrompió la poblacion, y el gobierno no trató de des­at ·rnigar el progreso de Jns mala.s costum­bres, porque, se ha dicho, ea un principio de los gobiernos aristocráticos, que la co­rrnpcion de las costumbres, enervando loa ~;entimientos gene¡·osos, garantiza la trau­quilidad del Estado y favorece la oligar­quía." A~:~í, poes, la República, criminal por ambicien, como hemu¡; visto, encontró el castigo en la cau:;a ruie;rua de sus malda­des. Desde eut6ncea Yoneoia empezó á decner, lo., hombres lie hicieron cobardes, como sucede con l011 que aolo piensan en lot~ goce& de la vida, -y uo trascurrió un :.iglo llnte~ de que Chipre hubiese pa.sado Á oh'ns mano:;. El t1·atudo de paz,- des­pues de la batalla de Lepnnto (7 de Oc­tubre de 1571), honra de España y do dou Ju&n de Aut.iria, pu:.o en poder do lo~> turcoe & Chipre, los cuales la conser­varon durante ruás du 300 aüos. La Ro­pública Yeneciana no niste COihO nacion independiente de11de li!li, y ~;e ha visto de~; de entónces h uruilladu por A m tria unas VOCG$, y anexadn ñ lt.nlia otras. ¿Cuál será la suerte de Chipre en lo porvenir '? Este es el secreto de la Provi­dencia. S. A. DE S. REVISTA DE EUROPA. 1 Oo:~ motivo do la Caria. Enciclica de Leon XIII,-.n donde lllldlmaiisa á lueociedades Socialiaiu, ID...,...._.., enemigas de las antoridadee ecJeeiúRcu y civil-,--el Sauto Padre ha recibido muchas cartas en que le amenazan con el puñal y el veneno. El ha dado cuenta á los gobiernos europeos de esto, y la alarma ea grande entre los católicos de todo el mundo. No solamente se alarman Jos católicos en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 28 LA MUJER. todas -parte11 á causa de l; sitnacio11 moral, 61h abitaciones de aquello~; desgraciados han más bien inmoral de los espíritus, y del ateis- sido quemadas con todo lo que contienen. moque cunde siu cesar, sino que todus las 1 El Gobit:rno ltuso no puso cuidado al prin­sectas protestantes,- que cada día se encuen- cipio en illJpcJir que so propagara la peste, y tran más det;olientarlus, -han convocado un 1 110y eso mal, que causa la muerte en pocas concilio gcner;\l, llamado "Alianza Evangé- horas, trae alarmado al mundo entero, y en lica," que debe tcner lugar en el mes de Enropa casi ne se habla de otra cosa.. Agosto próximo, en Basilea. Allí pretenden ~Iuc-hos médicos nficionadu¡¡ y curiosos an-egla1· definitivamente todas las cuestiones han ido á ofrecer sus servicios al Gobierno que los desunen, y bnscar remedio al descon- nHio, tanto rtl:Ítl cuanto se les dará un crcoi­cierto universal de todas la~ creencias. ~un~ do sueldo y una pension á su familia si mue­que no fuera sino esta. unidad y armonía que rcn de la peste en el ejercicio de su profesion, distinguen á la Iglesi:l ca~lic~, esto bastaría Queremos, sin embargo, extendemos algo para. abril· los ojos á lo"S incrédulos y hacer. m:is acerca del orígen de la peste, mal que les compren1ler en dontlc esta la >En DAD. nos amena?.a. tumbieu, pncs de regreso de Eu­Lus sectus protestantes viven en una perfecta ropa. pasará n América. d081.mion, y los Vicarios y los Curas, lo11 Una socied11d de "Sanidad Internacional" Obispos y Arzobispos de una misma diócesis Pe ha fundado en Austria para en,•iar persa­en Inglaten·a, viven en desacuerdo y en con- Has que visiten las ciududes contagiadas en tínua disputa acerca de todo. ¿Podrá ser de Rusia, y acuerden medios de precaverse .con­otro modo cuando entre ellos no hay autori- Ira ella, porque en cuanto á curar aqnelma.l, dad que dec.ida en las cuestiones de concien- parece que es casi imposible. cía, sino que cada cual cncuenh·a. en .su ra- L:~ primera vez qne la historia menciona zon ó en su siurazun la antoridad que debe la peste negra fué durante el reinado del Em­fllllar en aquello que los hace vacila.r? Cues- parador Justiniano ( 527 ). En aquella época, tion es esta que so funda en el orgullo y na- aseguran algunos autores, morían en Cons­eJa más; hny personas que piensan que es tantiuopla de 8 á 10,000 personas por dia. humillante y desdoroso someterse al fallo de Desde aquel tiempo In peste visil11ba fre­un sanlo, de un sabio, de una persona que Cltcntcmcntc las ciudades más populosas de ha pa11ado su existencia cRtudiando ouestio- Europa, pero la más terrible fué la que se nes do teolog ía; y sin embargo inclinan la presentó en el siglo XIV en Italia. cabo¡:a sin tiLubear rlrlantc de los decretos En 1333 la peste mató á la tercera parle de un Congreso, rle una ARamblea, compues- de loR habitantes de la Chilla. En 1665 rsta ta quizá de perso11:1s que nada entienden en epidemia hizo época en:Inglatorra, y en Lón­Ja materia 1 M:is n{m, ¿quién no se somete á dres murieron víctimas de ~lla nuí~ de cit>n lo que di1·e el Diccionario, por ejemplo, y mil persona~, y eso cuando aÚ1\ nquella <:iu­quién diApuh con la gramática? Y sin cm- dad no era tan populosa. bargo pretenden tantos erguirse y d~sobc1lc- De:;pncs do un intervulo !lo 200 aiios 1:\ cer á los mandamientos de los que sun ins- misma pe>stc ha vuelto á pre-acntnrso en .Ara­pir: ulos por Uios! hin y en TurquíA.; y ln Ht~sia, en sn ultim11 l{lll't-ra, la llevó á Europa. (.'oAa Qxtraün 1 II Dc:-~pncs do dos si~los de haber desaparecido Seg.a.' .· m nos recten nacidos deben alimentarse en los 1 Para empcotat las cosas, en Amcnca tam­primeros días de su existencia y qne los de- ~ien _ha aparecido por ~u propia cuenta, oon bautizar, con la sangre que les sacan á tt~enhca pesto en el Bra~u.l, cansada, 11egun las madrc11 !. .. A11uella l!ccta insana se in- dt~cn,_ por la. f~lta ele, lluv•t•R, el ~amb.ro y la ve,ntó en la provincia de YologdJ, y allí, di- mtsena que rctnt\ alh hare un nuo. Nos ve­cen, la mor41idad de las mndres h:\ sido es- 1 mos, pues, amcna?.ados por el Sur y por el pantosa. Nor:e, y podremos. ser de~ora~os r~pcntina- Entre tanto que esta secta se propaga, rncn .• o por la horn?lo cp~tlero~a. onunda. de tambie•• crece el terror á la. peste negra. que ~usta y ?el J;lras1l,.! eso s.n conta~ con ha hecho estragos en el Astra.can (dominios Ciertas eptdemtaa, hiJas de nuestra. tierra, rusos) y el eordon sanitario no ha podido que nos amenazan en nuestros pror10s ha-impedir la muerte de centenares y mile!l de gares., . . . pm·souas. El méilioo del Zar, el profesor A.~ . es prec•so mvocar mu_cho_ al c_10lo .Y Botkin, ha aconsejado que so manden incen- h~mtllamos delante de su mise~,cOI"dia dJ­diar todas las poblaciones que han sido foco vma. para. que oca aparte esos tembles azotes. do la cspanU>sa epidemia. Xadie sabe si las S. A. D:& S. Irupr-:so por J;u.;t.:tclo ..\, Eeco1ar.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Mujer - N. 13

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