Saltar navegación e ir al contenido principal
Biblioteca digital de Bogotá
Logo BibloRed
Cargando contenido
¿Qué estás buscando?
  • Escribe palabras clave como el título de un contenido, un autor o un tema que te interese.

  • Búsqueda avanzada

Seleccionar

Contenidos y Experiencias Digitales

Filtrar

Formatos de Contenido
Tipo de colección
Género
Idioma
Derechos de uso

Selecciona contenidos según las condiciones legales para su uso y distribución.

Estás filtrando por

Cargando contenido

Se encontraron 17890 resultados en recursos

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 19

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 19

Por: | Fecha: 10/05/1902

-= Oficial ==== DECRETO "U .IER f593 DE 1902 ( BRll. 29) por d cual se hac.::u tlo · no uuramientos El Vtápresid~:ll/( de la R 'P'íblú. , tttca1 ·gado del Poder .Ii'jeculiv•, DECR:i:C.A Artícul umc , .. cione sobre el lstm del Ejé1·cito en ope­lanu 1 tr po le s ñala el De-: ECRr~1 700 (AlH IJ. 2 ,;;.•) por el cua l s e h. e • un romo ... tón El VT"r~pr'- ¡(fff n!t dt / ,l Rtplíl~b'ca, (ncm ¡:ado del Podtr Ejur~lt"w#, o:r.c E ' • . Pr muéve e a\ Coronel Jorg·e Ro illo del it al puesto d primer Jefe del Balall.Jn Gr,rna- • TOMO 1-)7 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B o l~tín M i litar de Colombia '- 578 _1 Jeros de la primera División del Ejército de Occidente de Cundina­marca. Comuníquese y publíqucse. Dado en Bogotá, á 29 de Abril de 1902. JO E MA EL MARROQUlN El Ministro de Guerra, ARISTIDES F:z~ÁN~E% DECRE O U 1ERO 701 DE 1902 (ABRIL 29) por el cual se hace una promoción y se destina á un Jefe .El Yüepres/denle de la R epública encargado del Poder Ejuult?J~ D EC R ET .\ rtículo único. Promuéve e al General de Brigada lndalecio Munévar d 1 pue to de primer yudante eneral de la Di\ i ión Manuel AL dt"na, 1 e J fe de tado . f yor de la D'vi ión Al/rall­da, ue va á 1 ganizar n uat ·que el eneral Francisco Cama­cho B . . La pr ente promoción debe su1·tir sus efectos d sde el 1.0 de rvt yo próximo. Comunf uese y publí ue Dado en ogotá, á 29 de bril de 1902. JO E • I .l UEL MARROQUI •1 Mini tro de Guerra, ARI TIDES F ER .... úwxz DECRET 1ER 702 DE 1902 (ABRIL 29) por d cual se ha e un nombramiento El V~epres/(Ünü de la RtplÍbl/ca, encargado dd Pccür Ejuult'r~-, DECRETA Artículo único. ómbra Capellán del Ejército que obra en los territorios de la Int ndencia de San ~ 1artfn y de la Provincias de Oriente y Guata vita., de que es Comandante n jefe el General Mariano Ospina Chaparro, al Reverendo Padre José Valenzueta, con el sueldo de primer Jefe de Cuerpo, que le reconoce el De­creto respecth·o. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 29 de Abril de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDllS FxRNÁNDR'Z Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 579 _J DECRET u r!ER 70 DE Ig02 (ABRIL 29) por el cual se di pone la organización d un Cuerpo de Ejército y se concede una facultad EJ Vi"apt·esidenlt de la R~ptíblica, urcargado del Poder .E;juultilo, DECRI-:T.A rt. 1. 0 Organízas un Cuerpo de .... jército n operaciones sobre el I tmo de Panamá compuc to de la fu rzas ue comanda en la actualidad el General P mpilio Gutiérrez y de la División que se hall al mando d 1 G ncral .. Joro -1 reno. Art. 2.0 "ómbra e Comandante n J f d e te Ejército al Sr. en ·ral n j efe mpilio utiérrez, é in í t el de facul-tades d · iini tr d Guerra. Art. 3. 0 utodza ·1 , en virlu lo di. ue to n 1 artículo anterior, pat·a ha r la r organi7.ación d ~ 1 .jét·cito en referencia n la forma que jm~guc n.á con · nient acicndo los nombra-m ·ento de J f y ~ciat omuníque y ublí u Dado n Bogotá, á 29 de bril de J !ARROQUI El ·1ini tro de Guerra 1 ' ,'DEZ D ~CRET 706 DE 1902 (.\BRIL 29) por el cual se llama á un Jefe al c;cn·icio acti\'o : le destina y e hacen ·ario • r ombramicnto El Ví'cepraidenü d~ la R~ptíbli'ca, (llcargado t!d P()d~r Ej((ull"vl' , DECR T A Art. erv1c1o cti vo nera 1 de rio-ada Numa P. oguera, y d tínas le como In pector .fci e 1 de las fuerza cantona la ntr 1 itio ele 'rr uina riente d Bogotá, ha ta Llanogrand , ad h ono1 tm. §. as funcione de e e em 1 ado rán la mi mas que de-ermin el Código 1: Iilitar. Art. 2 .o Nómbra e primero yudant del n ral ogue-ra á lo re . 1'eniente Coronel Miguel . Rozo Y rgento Ma-yor 11anuel Alberto Bernal. Comuníque y pubHquese. Dado en Bogotá, á 29 de bril de xgoz. ] E M EL MAR OQUIN E1 Ministro de Guerra, AaxsTxoxs FERNÁl\'l>RZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletÍI 1 iilitar de C io tnbia '- 580 _J ECRETO fUMER 713 E 1902 ()tA\'0 1.0 ) p r el cua e hace un nombramiento XI Vrapr6,\ldenle de la Reptíblic , encar ad, dd Podtr ..E)"tcull'lll DXC J:TA .Artículo únic-u. .. rase omi~ario Pagador d EZ-El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQUÍN CAsAs.­El Ministro del Tesoro, AGusTÍN URIBJt. DECRETO NUMERO 726 ·DE 1902 (MAYO 1. 0 ) por el cual se hace un nombramiento y una promoción El Vú:epresid~ule de la Rep/tblica, e11cargado del Poder EjecuH •, DECRETA. Art. 1.0 Promuévese al Teniente Cor nel Adolfo González del puesto de 1 .er jefe del Bat llón Rrndnd~z, de la 1 .• División del Ejército en operacione sobre el I tmo de Panamá, al de Ayudan­te de la mi ma Divi ión. Art. 2.0 6mbras I .er Jeofe del Batallón nrnándes antes men-cionado, al Teniente Coronel César Saavedra. . Comuníquese y publí uese. Dado en Bog'ol á 1.0 de 1ayo de 1902. ] S ( M UEL MARROQUIN El Ministro de u erra A RIS rnxs 1 ER ANDZZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ~ 584.......) DECRETO NUMERO 134 DE 1902 (MAYO 2) por el cual se hace una promoción m Vtcepresüienle de la RepúbHca, tllCargad- del Poder .E.Jeculzv•, DECRETA Artículo único. Promuévese al Teniente Coronel Julio Rui Ospina del Cuerpo de Depósito al puesto de Ayudante del 11inis­terio de Guerra, asimilado á Coronel primer Jefe de Cuerpo par(! los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Mayo de 1902. ]O E MA UEL MARROQUI. El Ministro de Guerra, ARrsTIDEs FER.lliÁNDxz DECRETO NUMERO 735 DE 1902 (MAYO 2) que reforma el marcado con el número 704, de 29 de Abril de 1902 El Vzcepresidenle de la R~pzíllica, encar~ado del Poder .E:.fecuHv,, DECRETA Durante la permanencia del r. General en ]efe D. Pom- ­pilio Gutiérr z en el Istmo de Panamá como Comandante en Jefe: del Cu rpo de Ejército e que trata 1 Decreto número 704 dell año en cur o, t ndrá e 1 caráct r d J fe superior de operaciones en t dicho Departamento, y de consigui nte le quedarán subordinadas todas las fu rzas de allí. §. Queda en estos términos reformado el Decreto número 70+ e 29 de Abril del presente año. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Iv!ayo de 1902. ]OSE fANUEL MARROQUI El Ministro de Guerra, A ISTIDE FxRN.ÁNo:az Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 585 -' DECRETO NUMERO 737 DE 1902 (M \"0 2) 1uc reforma 1 articulo 2.0 del ccreto n' mero 678 de 26 de Abril de 190: El T icepresz(/uzle de 1 Rep~bHca, e11cargado del Po«er EjeculzH, El Mini tr d D CR7..TA . e. eneral Viccnt \ andurraga 1unicipio de emocón achanci-ayo de 1902. JO E }.! UEL MAR OQUIN IDE FER. ÁNDBL ECR T {L1ER 7 o DE 1902 (MAYO 3) sobr orden pú bl ic .El Vicepresi(i n/ de 1 Rrpública ~ncargado dd Poder EjecuHv#, co,· IDERANDO rande amenaza contra los vivan eros, nego­y que aun cu ndv 1 Gobierno n guarda it rla, no ha podido con­ha Gobi roo a m parar en sus personas é in- DECRJtTA 1 Artículo único. rganíza e un E u dr6n con el número de ~ plazas que el Ministerio de uerra estime conveniente. Este Es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia -- 586 _,1 cu adrón tendrá su Estado Mayor, y se dividirá en tantos piquetes volante cuantos sean necesario recorrerá los caminos naciona­les, d part~ mentales y municipale , con 1 objeto de dar seguri­dades y garantías á vivanderos, negociantes y tran eúntes, y cap­turará toda la cuadrillas de malhechores que merodean en la vías pública y á los rezagados de las fuerza rebeldes. Publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de Mayo de I9()2. JOSE MANUEL MARROQUI •1 Ministro de Guerra, ARI TIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 744 DE 190~ (HAYO 2) que dispone la organizaci6n de una Divisi6n .El Viupresrilenle de la República, encargado da P~der Ejeculz"••, DECRETA Art. l.r:> Organfzase una División en el Municipio de Pacho y pueblos circunvecino , compuesta de cuatro Batallones de á dos­cientos cincuenta y seis individuo de tropa cada uno. §. Para la organización de esta Di vi ión servirá de base la Columna Fernátulez que e halla acantonada en aquel lugar. Art. 2.0 ómbrase Comandante general de la expre ada Di­visión al General Cecilio Zamudio, y Jefe de Estado Mayor al Ge­neral roilán M ahecha. Art. J.0 Destínase para la expresada Divi ión á los siguien­tes J efes y Oficiales: Coroneles Jesús María Zerna y Guillermo Palomares; Capitanes Roberto Tavera, Leopoldo Armero y Eloy Q•Jintero; Tenientes Aurelio González, Justo Tobar, Florentino Hernández, Enrique Ramh·ez y Romualdo González · y ubte­ment s Jacinto González y Jesús Duarte. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Mayo de 1902. jO E MA UEL MARROQUIN i Ministro de Guerra, ARI TIDES FxR. ·.ÁNo~~ RESOLUCION UME O 41 sobre orden 'blico Despacho dt Gu.erra-Bogotd Mayo 5 de r9 02 CO lDERA 'D Que \ alza exccsi va de los ví ere se debe, en su mayor par­e, á que \os product re y negociante , temerosos de ser ase in a~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilit r de olombia '--- 587 -' s 6 a altados en los caminos públicos, se abstienen de traer sus ·tículos á la capital ; Que e deber del Gobierno por cu n os medios estén á su al­nce debe1ar la p rtidas armada y lo grupo rebeldes reza­_ do que, á guisa de r volucionarios, e han organizado en cua­rllas de malherhore con el fin de a altar· en lo camino públi­s y en otros sitios á vivanderos }' demá transeúnte · y .. Que es de vital importancia la reglamentación y pronto ser­lClO del E cuadrón creado por Decreto Ejecutivo número 740 de _cha 3 del que cursa, E RESUELVE Autorízase al Jefe de la Sección s: de este Ministerio para 1ue proceda inmedtatamente á organizar y reglamentar el E cua­rón con el número de plazas sufici ntes para el er icio. E te ;ervicio será permanente, y lo hará extensivo á todos los puntos t::cesarios. El Ministro, AnsTIDKS F:xaNÁND&Z CO TESTACIO DADA A UN MEMORIAL POR EL VlCEPRESlDE Te DE LA REPÚBLICA res. Dres. D. Diego ~endoza, D. Rafael Rocha Ca tilla, garita y . J. E. 1 tanrique. anuel José An- Recibí el Mem rial que con fecha 14 del corriente n1e diri­gieron u tedes y otro muchos ciudadano . He hecho la misma alta estimación que ustedes de los con­ceptos y exhortaciones contenido n la Carta Pa toral que el Ilmo. r. Arzobispo de Bogotá como reJado celo o y como ciudadano animado d uro patriotismo, dirigió á s""s dioc sano á principios del mes corriente. En ella he encontrado una pintura i va de la horrorosa itua­ci6n á que nue tra di ensione inte tinas nos han conduci o, y la expre ión e us anhelos por la paz. Yo también n diver s manife taciones públicas hechas á mis conciudadano he ex re ado igual s anh lo , y 1 propio he hecho e palabra y por e crito nt ·ndiéndom co!'l com atd tas míos pert nl! ient á di tinta parcialida p Jít1ca qu s me han dirigido par indicarme manera de poner fin á la guerra, ue ellos han con i .~ado po ibl · y eficac . Me.:: ha comnl ciclo obr man ra 1 r que u · tedes, á qu1enes pu do mirar e ~ r 1 re ~ nt ntes de un partí ~ u e ~a ido hostil á la Igl ia t61ic acaten y pi udan la mamfe tac1ón que d u voluntad hac á J fiel un Prelado at6Iico. to me infunde la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r de Colombia '-- 588 _.1 halagüeña esperanza de que, ya que no todo ese partido, á lo m nos muchos de sus más honora le "miem ros se hayan hecho car;r go del deber en que todos los católicos estamos de sostener la instituciones que respetan los derechos de la Iglesia le dan liber. - tad y reconocen que la Religión es el primero de los elementos de orden y de btenestar general. En cuanto al sentido y alcance d la ala ras de nuestrc Ilmo. Prelado, tengo la pena d no hallarme d acuerdo con us - tedes. U tedes entienden que él, al encarecer la necesidad de qu~ haga la paz y al instar para que se trate de alcanzar e ~ bien, pro­pone que el Gobierno, tratando con los revolucionarios como de igual á ÍO"'ual, y entrando en transacciones con ellos, atisfaga su aspiracione y los ponga en posesión de mucha de a uellas cosas por las cuales se juzga qu tán combatiendo. ario asaje det la Carta Pa toral prueban que las medidas qu . acon eja n las que deben adoptar los ad ver arios armados d 1 Gobierno para que volvamo al estado de paz que ellos hp.n alterad . Cierto pasajes de Encíclicas del Soberano Pontífice, citados por el Sr. Arzobi po, demuestran que quien tiene deber moral y religio o de ce er en a contienda, no e el Gobierno, sino quien lo desconoc y trata de d rrocarlo. Afirma el r. rzobispo que la guerra es de ordinario obra 1 de inju~ticia oluntaria.... rovocada con designios criminales. De • la Encíclica Immorlale Dez" toma las iguientes palabras : "Los Go- · bernado , por su parte, han de comprender qu es justo y legítimo el alto mini teri ue aquéllo (lo ~ Gobernantes) ej rcen, y han de acoger dócilmente las órdenes de las autoridades, prestándoles obe­diencia y fi elidad, porque tan ilícito es de reciar la le ítima au­tondad, ea cual fuere la per ona que la reviste, como hacer re­sistencia á la voluntad de Dios." u Todos los individuos (dice la mi ma Encíclica, en pasaje citado en la Carta Pastoral) están obli­gados á ac ptar el Gobierno que los rige, al cual a origen un con­junto de circun tancias históricas ó nacionales, de que nacen tam­bién la leye fundamentales por las cuale e determina tal forma particula1· de gobi rno tal m dio de tran misión de los Poderes públicos. De a uí "iene ue 1 Iglesia enseñe ue tampoco pueden los fieles intentar na para d rribar lo o-obi rnos." ' iguiendo siempre el texto de la Encf Jica afirma ~1 r lado que la Iglesia reprobó iempt· á los hombres r beld á la autoridad legítima y condenó sus doctdnas. ' Hé aquf otra cita d la Encíclica, que ha­Jlamos n la Carta Pastoral : 'El rehusar obediencia y 1 trastor­nar la ociedad, apelando á la edición por la fuerza d las mu­chedumLre , e crimen no sólo e e lesa majestad humana, sino también de lesa majestad divina." El Ilmo. Sr. Arzobispo condena expresamente la revolución en el párrafo siguient , lo mismo que en toda la Carta Pastoral: "Nos dirigimos en prim r Jugar á los que en mala hora enarbola­ron el estandarte de la rebelión y son causa inmediata de los ma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín ilit r de Colombia '- 589 _; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , oletín Militar de Colombia '-- sgo _) prcs nte gu rra haya teni o larga dura­la que u tecle: apuntan . o ha durado esta para r aliLar idea- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 591 _J i Dios d las escuelas y de todo los e tablecimientos de educa­~ ión, ha contribuído también pod rosam nte á que esta guerra se largue así como á que tenga los abomina les caracteres que la :listinguen. A esa corrupción se debe que e te estado de desorden haya ido convertido por muchos en siLuación propicia, no sólo para el roJ:>o, sino también para pinKües, fáciles y nunca soñadas e pe-ulaciOnes, que aumentan la riqueza de los que las hacen, sin au­mentar la pública, y que á muchos distraen del cumplimiento de sa­rados debere . o de extrañar qu si muchos centenares e colombianos pacíficos y laborioso suspiran por la paz, otros muchos teman ue al terminarse la guerra, se cieguen las fuentes de ri ucza que al pre ent ti nen en e.· lotación. Desean ust d s que no termine e ta o-uerra sin que juntamen­te con ella d apar zcan la cau a á que han debid todas las nué tra . ómo e ha an de remover sas causa . e probl ma po­Hlico que no pued tudiat- e en época tan turbul nta como la ac­tual sino en alrruna en que los ánimo esté n e r e nos. Pu de d cir­s que e e e tudio h id h cho de tl e 1u i t e la R 1 ública, pue todos los partidos p ra afirm rse en 1 Poder uando lo han nido, han aplica lo todo us fu e rzo á hac r con titucione y leye y á en ayar práctic rara \ itar r ' 1ucion ó m ·imien- 0 qu e lo hagan p rder. To o o estudios y e fuerzos han sido inútil s. ca o no in razón e ha atribuído la frecuencia de nue tras revoluciones á la índole de la raza qu uebl á olombia. ea esa índole la que fuer damo má · acífico y gobcrna le si hubié­emo empe?.ado á cr mi mbros de una R ptllli d mocrática le pué d haber a uiricl háLito que no hubies n hecho capa­e de gob<'rnarnos y de d jarno gobernaL La dcmocr cia e lo ue dcb r cuand se tablece n un p ís acostumbrado ya á respetar la autoridad, á reconocer la n "'cesidad le que hay 1 yes } á someter e á lla . 1\quí no se tit.:nc noción ju ta de obiern ni d autoridad. los ojo de la mayorí d lo colombiano , l obierno no e otra cosa que un grupo de hombres que por la fu rza ó cl otr man - ra ha logrado apod 1·arse del jér it y de la T sorería. P ra los que tal pi n an el patrioti mo con i te n fi alizar á lo hombr s de ese ·rupo n murmurar libremente de llo y á veces hasta en calumniado . Entre las causas de nuestra re Jucionc , hay que contar las revolucione mi ma : la 1· petici6n d cual uier act humano n­gendra 1 hábito y pone de manifie to 1 mar: ra de ejecutarlo. En cada revolución se apr nde á hacer revo1uc10r;e ! ~ d scubr n l~s aficionados á hacerlas Jo medios d darl s pnnc1 JO y de conti­nuarla . A f, quien promueve y quien fomenta una, e hac~ re pon­sable no sólo de los male que lla procluc , sino también de los que han de provenir de otras futuras. Afirman ustedes que el pu ~lo ha_ce la guerr por algún ideal político 6 para repeler alguna v10lenc•a á sus derechos. Muy poco Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 592 _j ha de conocer á nuestro pueblo quien crea que ha sido él quien ha iniciado y sostenido la present rturbaci6n del orden públlco. El pueblo e taba cuando ésta se pr u jo di frutando de paz y gozan­do tranquilo de los frutos d u trabajo. lguno individuo mo 'Í ­dos por 1 apetito del man o , han forzado á lo ue del trabajo vivían, á hacer armas contra la autoridad que los roteg1a, ora haciéndol s creer ue é ta le hacía d ño y ma uina a contra ello , ora ti ·ándolos á sus campamento valiéndose de la fuerza bruta. o, no fue 1 pueblo quien declar6 la guerra al Gobierno; Colombia entera fue te tig d la labor u co t6 á uno dt: lo principale promotores d ella hombre de gran per ua iYa acth·o y porfiado como p co 1 det · rminar á una parte del u lJlo á tomar la arm ~ . Y fu grand, y ilata a e a la or no o tante que las au orid e no l e pu~ieron esturbo ara que YtaJara pero­rara, escribiera cat~ta y 1-! riódico llamando á la guerra y ara que hiciera conocer 1 plan de lla por medio d la prensa. 1' 1 pueblo se le ha tratado d ngañar haciéndole crcet- ue su pobre­: la y to o su quebranto e deben al o i rno. Pruebas palmaria de ue 1 · revolucionarios armado no pe­lean p r i eale político on ue lo corifeo d u panidu des­aprobaron su primer movimiento, y ue, habiéndo e pronunciado contra el partido nacion Ji ta dueñ del Poder en r , qui ieron luégo concer-tar on él p ra rr cat- mi Gvbi rno. El General Varga anto ha dicho qu el obiern del Dr. Sanclemen te era legítim y bu no, y que 1 mío e todo lo con­trario. Hablan u tede de prosct·i cienes y de escl vitud civil ha vivido m dia ación dur nt _ 'eint año_. ¿ uál de lo duos que hoy empuñan la arm contra 1 obierno ha i crito? ¿ u¿ t m r de rlo poJían abrigar hace do los que la han empu- ad ·. ¿ uále on lo derecho privado á m e dia ación. ca o se dirá u uno triunfos en la J ccion _. por el pu bl ya s qu 6 ea que e ponb n m i ilícito . 1 ui n la picrd la piet d por la Y Juntad d e la mayoría 1 ·1 pueblo. Harto d ¡ lorable que en la 1 cci n e_ eche mano de f1· ude y 'iolencia , pero hay que reconer u e t le m d10 on m pleados n tu <.lo )u a' de g bierno emocr tico. todos 1 !) ue hemos presenciado los suce os polític ocurrid a uf n más d s nta año od mo declarar que no fu - l IJarticlo uc oy e t{ en 1 od 1- quien dio la primeras l eccione y los rimero ejemplos en punto de fraude y iolencia electoral s. No me toca condenar ni defender la Administraciones con­ser ad ra anteri re á la mía. A f, para refutar las palabra de ustedes de que pudiera inferirse que la califican de tir nicas, ólo diré que la pr n ·a olític , en Jos años á que ustecle e refi ren ha atacado al Gobiern , n ti m o d paz, con tanta libertad, con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 593 _J tan a acritud y con anta •iol ncia, como en 1 paf m libre del m un o · y que la revolución· actual se fracruó abierta y pública-mt: nt y e tli pu 1 pla.laS y n la call s d la capital y de otra mucha p in qu la autori d per icruie á lo5 .·poned á fin e cmos­obierno in moti- 1 Poder. ala­áma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia '- 59 _/ liación, ya por benévola d fe1·encia hacia mí, otó en favor d lo proyectos de ley emanados d 1. mi mo documento, y se declar' di pue ta á favor e rlo todo con u oto . E c; peré que a uello día fuesen principio de una época, feliz para mi Patria en ue todos los colombiano de buena \Oluntad habían d v r colmadas u aspiraciun , en que odr· lJu car e el quilibrio de in ter s o lítico. que us ted s a etec , y n que habían de calmar e la pa ione ue desde años atrá estaban a ·­tándono . Doctrinal ===-= ELF R e IL I 'TERC E. T L .. N e (A rr g lado ar· d /Jo d!n lí;btw) En Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B letín Militar de '-- 595 -' olombia . í, con una mira de quince pies de tran 1t > e punde determinar la isual á la dis­ntre las d 3,000 preciso caminar dema ia la el 2 r 1 rocl uci r el In.fi 1 m1 1 Nudo d Hu ca la llanada pr6. ima á. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Tukán. La iud Boletín lilitar ele Colombia '- 596 _1 Mr\ U L P R L\ PR P ero · ( 'tmlimía Dli.. L, S 'TR Le l\1B T., P()R FL c;EN RAL DRA(; >MIROFF . . EGU. DA PAI TE- PF •1, RALIO . 1 EL l3A'J ALLO . (Traducido para el Bole1Í1J /l.ftlttar) I.- Oburvac/ones gnu:rales. Las indicaciones que se han hecho para la compañía, e aplican en sustancia sin cambios para la pre­paración del batallón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar e C lo1n bia '- '\97 -J Sin embargo, los procedimiento de tinados á desarrollar la nción de los soldados. y que se han in icad para la compañía, inútile para la in truc ión del atallón alvo 1 proce imiento, consiste en cambiar cada vez el orden de los ej rcicios. 2.-El comandante del batallón, durante la preparación del npo de paz. desempeña má bien l papel de in pector que el ordenador. Vigila la ejecución 1 unt al. en la compañías de su allón de lo regla mentos7 de las instruccion" de la pre crip- 1e el jef d reg·i mient , ( or ue sa e que el a tallón no .ma unidad separada, sino un lem nlo d 1 unidad que se na regimiento 1 buen d sempeño del cual y u conjunto ar­nic deben hacer el orgullo y onstituír 1 fin UJ remo de todo !m ro que erdaderamente m rezca pertenecer á esta gran 1ilia. que fe de 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B o letín Militar de Colombia '- 6oo _J de él . El Jefe de compañía se con ierte en instrumento ciego del J efe d batal16n y bajo su r spon a ilidad la compañía debe obrar n todo como un solo hombre re pecto de sus camarada, e decir, para con las otra compañías, cuando manden marchar, parar disparar cargar á la ayoneta, cesar el fu go 6 calar ba­yoneta &c. Y i e or ena á todo e l batallón u di pare *, nadi debe atreverse á hacer uso de la bayon ta, ah·o las gentes que en un ataqu á la ayoneta, deben, en conformidad con 1 Rerurna 7 un in tant_ iluminad por lo resplanclore d 1 combat , encubre con v lo ombdo ampo fúnebre. • n te ro z el · nemt i ti mpo la clefi nde 1 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1 ilitar le Colotn bia '- 6o3 -' y empa ad por la lluvia, que s había par la tímida luz de una ' n vada direccio- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 604 _J ~ , )' con onlúuLa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilit~ r de C >1 )n, '- 005 _j EL O ICI L EL T .J R o necesida e más imperiosas de quien tnanda en la tudio del erreno como necesario y ha e para el udio á que nue tra convicción eñala el primer fi ial, al ue no e oncil>e sino e táctica, ue no ólo h de em- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ·'-- 6o6 _1 ello los años de Academia no han hecho más que colocarle e condiciones ad hoc. Mas, si la mayoría alimentamos idea erróneas sobre nue r papel ¿ in tr·ucción que debemos adquirir y enseñar, no es nuc r­Ia maym· parte de culpa, ino d 1 medio en que se nos hace vi iJ'"1 y cons~cuencia lógica del absurdo istema que o liga :i lle ·a;)­sedentaria vida de guarmci(m á una institución cuyo fin es comba. tir, y cuya situación en tiempo de az debiera er de prácticas tl. campaRa en vez de perfeccionarse en un ser ·ido poco común en h guerra. Si no e practican operaciones 6 imulacros de guerra, la ocupación or inaria s de guanuccr en Vf'Z de prarl/car i en lo· cuartele no hay soldados ni nada que 1 diga al Oficial la maner­de aprov char los conocimi ntos adquirido , ¿e de xrrañar qu pasados los primero meses d en·icio se apod re de él 1 de aliento y que vista la inut1lidad d un servicio rutinario y su obr gada inacción en lo que á instruccién d la tropa y á la suya propié se refier es de extrañar rep · timos, adquiera profundo é insan conocimient del arte de vivi1~ tranquilo manual práctico de holl gazanería de que nunca escasean los maestros entre los ntu~ias a! de un día? o e de extrañar no, pe1~o hay que evitarlo, y como el bur­empleo del armamento y la táctica cou1o lement, de combate exigen oner á contribución lo nocimienLos le mecánica, baH tica química, ólvoras topografía fortificacit'n &c. ele que r tributarios basta para llo que 1 m11!tar sea Yen.lad •·am nte mi­litar, y militar sus ocupac-ione , uc convencidos entoncc> de c¡u nada de lo aprcn ido huelga, 1 jo le encontrar el nov ·1 Oficial' al incorporars al rerrimiento, quten le desilusione y aun diga 1 e eso no ir ve anl. na la, t ndrá 'luien 1 instruya en la manera e aplicar y aumentar la cicnda adquiri la. De e corto audal de ciencia pod1·án a at· los privilegiadO! la base para e tudios qu permitan 1 perf<" ci nami n de loo medios Je combnt • ~ ma la gen ralicla a ta qut; se a aplicarlo_ . para el buen apro · chamiento <.1 lo conoddos y cc,m·) esto de ser en todo una ob iga ión ct-eemo tam 1ién d nu stro cleb r s·­ñala1 · 1 o1vi 1 n qu t nemo 1 e~tudio práctico de un fact r cuya importancia s aXIomátic y ducida de la mi ma definiciór de la táctica. T do conoc mo e a definición, y sabcmo u e divide er lemen al, pura ó cuerp de doctrina le principios fijos y aplica­da, u<' e la verdad ra táctica, ue n ella se ti n n n cu nt los dtf rentes factor que modifi an y varían su di posiciones; e decir·, que ara brar táctica m nt para rr pl ar táctica, e hacE preciso conoce•· las ondicione d 1 t rreno y di po icione del ne­migo, y como este enemigo ha de atender á las mismns conside­racione , fácilmente se d duce que n últim re ultad lo v rdade­ram nte variable á que uno y otro se suj tan s el terr no, pues m terr no Í2"uales las dispo icione de dos contrarios d e n ser idén- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ilit r de Colombia '- 007 .._./ ecuencia l ógi ­táctica pa r­y e n es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombiat '- 6o8 _; á esa eficacia del terreno para la en eñanza de la táctica que en é: existe en estado latente, e debe e l milagro de la conver ión de u cazador ó pastor n guerrillero y táctico? Y si el cazador y el pas­tor se han hecho táct1c s in má preparación que las revelacione d e l terreno, ¿ es posible que no~otro , los Oficiales, con más base para e l estudio y compren ión, de deñemo tan buena fuente dE• conocimiento y permitamos que mañana, á pesar de nuestro oficie de toda la vida, sea más ducho que nosott·os en la guerra, cual-1- quiera que al recorrer cuatro palmos de terr no lo haya mirada comprencHendo u mudo lenjuage? Pot· todo lo expuesto, y que mal ó bien e. pre ado es en no - otros una convicción y teniendo en cuenta que al Oficial, artífice .. táctico, le e tan necesario J conocimiento del terreno para Ja bu~-­na aplicación de sus útiles (fuego y movimientos), como al carpin-­tero el de la madera que con us herramientas trabaja, creemo. debtera estudiarse e l medio d que ese Oficial, en vez de conocen tan solo la calles de la ciudad donde está de guarnición, conocie-­ra el campo de la provincia 6 región; y ya que nuestro e_ca o_ recursos impiden in ertir gt·uesas urna en grandes maniobras. ¿será también imposible y co toso que aquél dedique varios díac: cada mes á e tudios y práctica de campo, ad uiriendo la inS>truc­ci6n y aptitud física nece aria para llenar su cometido en campa-­ña, y desat·rollando, á par que los hábitos de trabajo, 1 e pídtu .,- · amor á la carrera tan neces río en la de las a1~mas? No lo cree­mos, y como por el contrario, no parece factible y útil, y 1 tra­bajo puede pet·feccionarse con memorias y desarr llo de upue - tos táctico ue mantengan con tantt..mente de pierta las cualida­des analizadoras del terreno no perderemos la esperan7.a, y ho meno que nunca de que e tudiand cue ti6n tan important con superior y acertado criterio, se di pondrá lo necesario para que desapareciendo la obligada inacción s despierte en la Oficialidad,. con 1 ejercicio útil y honrado de u profe i6n, 1 legítimo orgullo é interior ati facción que proporciona la consideración del deber· cumplido. Josx Yu REP Capitán de Infantería (Español) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 19

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 10

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 10

Por: | Fecha: 13/09/1902

SERIE III-ToMo II Aflo VI NuMERO 10 ~ Boletín Militar de Co-lombia T l i ~~ ____ , _ -~=~~·-0 D_BL ~l~~~B~Io_~~-~~B~1~ ~ ~EL -~~!~0- ----------- -- ~~ ¡ DIRECTOR, Francisco J. Vergara y Velasco 'j Í Geut•ral de JugciiÍt>ros ¡ :::¡:: ::-.e~::::::~~~= :..::::.:,~::::::~::. ~:¡::~.:,:::.·~::::~~:,::~:: _:'::: indif~r•ncia 11 nor d~j• 1in enerr;iat para deje11der la• nuütraa E:>R!QUE SIENKIEW!CZ --r·····:··:·········;;~~:~~·:· ~-~;~·¡~~~;~-- ;~. ~~--~~;·;-- ..... ·:--·.:----·¡· ~- Oficial ===-- DECRETO NUMERO 1228 DE 1902 (AGOSTO 14) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidente de la R ep!Íblt'ca, encargado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA ' Artícul umco. N'mbrase al Sr. Victorino Rodríguez Con­serje de la Int~ndencia general del Ejército, con derecho al suel­do desde el 1. 0 de Julio del corriente año, fecha en que empezó á prestar sus servicios en tal puesto. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 14 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL ~1ARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDR FER ' ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1244 DE 1902 (AGOSTO 20) por el cual se adiciona el marcado con el número g86 de 2-t- de Junio último El Vü:epresidenle de la Repúblz'ca, encargado del Poder Fj'eculz'vo, DECRETA Artículo único. Las cuentas que desde el 1.0 de Agosto de 190 1 no hayan sido rendidas por el Tesorero de la Maestranza TOllO II-19 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- .290 -' Nacional á la Intendencia general del Ejército, serán examinadas y fenecidas directam e nte por la Corte de Cuentas, siempre que vayan arreg ladas como lo p reviene e l D ecreto número 986 de 24 de Junio último. §. Queda en es t os t érminos adicionado el DecreiO mencio­nado. Comuníq u ese y p ub líq uese. Dado e n Bogotá, á 20 de Agosto d e 1902. JOSE MANUEL M ARROQUIN El Minist ro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1245 DE 1902 (AGOSTO 20) por el cual se manda organizar una División y se hacen unos n ombr amientos El Vicepresülmü de la R ep/tbl/ca, encargado del Poder .Ejeculwo, DECRETA Art. 1.° Facúltase al Sr. General José 11aría Cogollos para que en su carácter de Jefe Civil y 1Iilitar de 1 cqucndama, orga­nice una División, la cu-1 ll c vará d nomLrc de Dz".¿iszfm Pc1domo, con la base del Batallón Cárdola } Chicos de La J\ilesa . Art. 2.0 Nómbr a se j efe J e J' 1ado Mayor de la expresada División al Gene ral Uba lJino J. artí n ez, ; Comisario Pagador é Inspector de la misma á lo · Sre s. Coroneles Fernando Vergara y • Luis H. Ferro, rcspccti ' arrcnte . Art. 3.0 Autorízasc al Ge neral Cogollos, como Comandante general de .la 1Jz7· z'dón n rdomo, para hacer Jos nombramientos de Ayudantes y demás Jtfes y Oficiaks, somuiéndolos á la aproba­ción del Ministerio de Gu rra. A rt. 4 .0 El Secretario de la Jefatura Civil y Mili tar de Te­quendama será p ri mer Ayud ante general de la Di v is ión qu e por el presente D ec reto se man d a or g a niz ar. Comuníque se y publíque se. Dado e n Bog otá, á 20 de Agosto d e 19 02. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, A RISTIDES F ERNÁNDEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia D E CRETO NUMERO 1246 DE 19 02 (AGOSTO 20) por el cu al se lla ma al ser vicio á un J efe y so le destina El Vú:eprwden fe de la R epúblú:a, encargado del P oder Ej ecuHvo , DECRETA Artículo único. Ll á mase al servicio acti vo al Coron el Juan de Dios D íaz , y nómbrasele J efe de Estado l\1ayo r d e la Divi sió n Ma­famundo , que comanda e l General Benigno Muñoz. C omun íq uese y p ub1íquesC' . D ado en Bogotá, á 20 de Agosto de 1902 . J OSE MANUEL MARROQUIN E l l\1in istro de Guerra, ARrsTIDEs FER. ·Á ·DEz DECRETO NUMERO 1247 DE rgo2 (AGOSTO 20) por el cual se llama al scHicio á un J de y se le destina I:."'l Viccpresúlmfe de la Rep!Íblt'ca, encargado ód Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel José V i­cente NaYia, y destínasele á prestar sus sen-icios en e l Ejército que comanda el General Antonio Roa Dfaz, en el puesto que este J efe le designe. Comuníquese y publíqucsc. Dado en Bogotá, á 20 de Agosto de 1902. J OSE l\IANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDEs FER.-Á.-oEz D E CRET O NUMERO 1248 DE 1902 ( AG OSTO 20) po r el cua l se hacen \'arias proml')cioncs y un nombramiento El Vz'cepres t'dmle de la R epúbHca , encargado del Poder Ejecul zvo , DE CRETA Art . 1 .0 Promuévese al Ge n eral F éli x N av arro del pue sto de Comandante gene ral de la Divisió n T olima al de Jefe de la r.• División del Ejército expedicionario de Panamá, en reemplazo del General Julio M. Santander, á quien se conceden Letras de Cuartel. Art. 2.0 Promuévese al General Pedro Sicard Briceño dol puesto de Jefe de Estado Mayor del Ejército expedicionario del Magdalena, al mismo empleo en el tercer Ejército de Panamá." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colornbia L 292 __; Art. J. 0 Promuévese al General Luis M. Arango del Ejército ae Panamá al puesto de Comandante general de la División Toli­• a del Ejército expedicionario del Magdalena. Art. 4. 0 Promuévese al General Tomás Quintero del puesto tle Gobernador Militar de Honda al de Comandante en Jefe del itrcer Ejército expedicionario de Panamá. Art. 5. 0 Nómbrase al General Salomón Correal Gobernador Uilitar de Honda, en reemplazo del General Quintero. §. Autorízase al mencionado General Quintero para que hag-a I.Qs nombramientos de Jefes y Oficiales del Cuartel general de di­lflo Ejército, sometiéndolos á la aprobación del Ministerio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Agosto de 1g02. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FmrnÁNDEZ DECRETO NUMERO 1249 DE 1902 (AGOSTO 20) ¡tor el cual se declara insubsistente un nombramiento y se nombra reemplazo .El víeepreszdmtt de la Repzíblzca, cncm·gado del Poder Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. Declárase insubsistente el nombramiento he­. tlo en el Sr. Dr. Cesáreo A. Vargas para Médico del Hospital Militar de Guaduas, y nómbrase en su reemplazo al Sr. Dr. Car­lns E. Díaz. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsTIDES FERNÁ. 'DEZ DECRETO NUMERO 1250 DE 190~ (AGOSTO 20) por el cual se llama al servicio activo á un Oficial y se le destina z ¡ Vicepreszaenle de la Repúblt"ca, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Capitán Luis •rlos Acevedo, y destínasele á prestar sus servicios en la División Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 293 _) Manutl Casabianca, en el puesto que le desi¡:-ne el Comandante 2"._ neral de ella. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUDI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1251 DE 1902 (AGOSTO 20) por el cual se hacen dos promociones El Vicepresidente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecttltvo, DECRETA Artículo único. PromuéYese al Coronel Marceliano Tascóa del puesto de Ayudante de la Comandancia Militar de la Plaza, ai de primer jefe de uno de los Cuerpos que se organizan para 1a expedición á la Costa; y al Coronel Julio Sanmiguel del emple. de Ayudante de la Comandancia general de la Dr'visz'fm Rz'caurft. al puesto que le designe el Comandante Militar de la Plaza de B... gotá. Comuníquese y puhHquese. Dado en Bogotá, á 20 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIJI El 'Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ:r..'DEZ DECRETO NUMERO 1262 DE 1902 (AGOSTO 22) por el cual se hace una promoción y un nombramiento y se fijan unas asimila­ciones El Vz'cepresidenll de la Repz'tblz'ca, encargado del Poder Ejeculiv1, DltCRETA Art. 1.0 Promuévese al Sr. Ignacio A. Osuna del puesto da Guardaparque general al de Inspector general de Parques y Prt>­veedurías en los Departamentos de Cundinamarca, Boyacá y Saa­tander, excepto la ciudad de Bogotá, que tiene su ln5pector es­pecial. §. El Sr. Osuna devengará en este empleo el sueldo corrs­pondiente á General Comandante general de División. Art. 2.0 Nómbrase en propiedad primer Guardaparque ¡..... neral al Sr. Miguel Zerda.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 294 _) Art. 3.0 Asimílase al 2. 0 Guardaparque general á General ce División, para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1263 DE 1902 (AGOSTO 22) por el cual se concede una licencia y se hace un nombramiento en interinidad El Vzápresidenle de la Rep/tblzca, mcargado de/ Poder Ejuutzv~, DECRETA Artículo único. Concédese la licencia que por noventa días penunciables solicita el Sr. Carlos Escobar R. para separarse del émpleo de Ayudante del Guardaparque general, y n6mbrase en tu reemplazo, por el tiempo de la licencia concedida, al Sr. Jena­ro Pernía R. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1264 DE 190.:¡ (AGOSTO 22) por el cual se confiere un ascenso El Viceprestdmle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á Coronel efectivo al Teniente Coronel Santiago Ardila. §. Dése cuenta al Honorable Senado en sus pr6ximas sesio­. es, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 295 _) DECRETO NUMERO 1265 DE 1902 (AGOSTO 22) que hace unas promociones El Vi'cepresidenle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejeculi'v~, DECRETA Artículo único. Promuévese al Sr. General Francisco Aceve­do del puesto de Comisario Pagador del Ejército en operaciones sobre Occidente de Boyacá y Provincia de V élez, al de Inspector General de la Divisz!m Medúza Calderón, en reemplazo del General Flavio Triana, á qUien se promueve al Cuartel general del Ejército Permanente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1267 DE Igül (AGOSTO 22) que declara en uso de letras de Cuartel á un Jefe, confiere un ascenso y hace ua nombramiento El Vtcepresidenle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecull-c1, DECRETA Art. 1.0 Declárase en uso de letras de Cuartel al Coronel Guillermo Herrera, segundo Jefe del Balallfm I.0 de Arlzllería. Art. 2.0 Para llenar la vacante que deja el Coronel Herrera, nómbrase en su reemplazo al Sargento Mayor Pedro Soriano, á quien se asciende á Teniente Coronel. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 1268 DE 1902 (AGOSTO 22) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidente de la Repúblz"ca, mcargado del Poder Ejeculivo~ DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Inocencio Leytón Ayudante del Ministerio de Guerra, en reemplazo del Sr. Malek-Adell Cai­cedo, quien aceptó otro puesto en el Ejército. §. Para los efectos fiscales dependerá de la Habilitación del Cuartel general del Ejército, asimilado á 2. 0 Jefe de Cuerpo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁN:aEz DECRETO NUMERO 1269 DE 1902 (AGOSTO 22) por el cual se hace un nombramiento El Vz'cepresidenle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Samuel Zerda Auditor de Guerra de la División ltfedúza Calderón, con la asimilación que fija el Decreto número 551, de 3 I de Marzo de 1902. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1270 DE 1902 (AGOSTO 22) que confiere un ascenso y hace una promoción El Vzeepresidmle de la Repúblú:a, encargado del Poder F/ecu!J"v,, DECRETA Art. 1.0 Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Pablo Bustillo R., y destínasele á prestar sus servicios en el puesto que ]e designe el Comandante general del tercer Ejército exped i­cionario sobre Panamá. 1 1 1 / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.... 297 -' Art. 2.0 Promuévese al Sr. D. Tobías Hernández del puesto de Subjefe de la Secci6n 1.• del Ministerio de Guerra, al de Jefe d~ la Secci6n 2.• del mismo Despacho, durante la licencia conce­dtda al Sr. D. José Germán Silva, interinamente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FE&...~ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1271 DE 1902 (AGOSTO 22) que hace un nombramiento El Vt"ceprtst'denle de la ReptÍblica, encargado del Poder Ejecu.tzvb, DECRETA Artículo único. N6mbrase al Dr. Pablo Camacho Médico de la Divisi6n A1anuel Casabz"anca. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 22 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER 'ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1278 DE 1902 (AGOSTO 26) que acepta una renuncia y nace un nombramiento El Vzápresidenle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Art. 1.0 Der6gase el Decreto número 1266, de fecha 22 de los corrientes. Art. 2.0 Acéptase Ia renuncia que presenta el Sr. Alfredo. Bo­nilla del puesto de Oficial supernumerario del Ministerio de Gue­rra, y para reemplazarlo, promuévese al Sr. Raúl Ayarza del em­pleo que desempeña en el Cuartel Generalísimo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 298 _j DECRETO NUMERO 1279 DE L9o2 (AGOSTO 26) que hace una promoción é incorpora varias Divisiones en un Cuerpo de Ejército El Vzcepresz"dmle de la RepúbHca, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Art. I .0 Promuévese al General Rafael M. Gaitán del puesto de Comandante General de la Dz'visz'ón Fernández, al mismo puesto en la 2: Dz'vúz'ón. Rz'vera. §. Autorízase al General Toribio Rivera para hacer el nom­bramiento de Jefe de Estado Mayor de la expresada División, dando cuenta de él al Ministerio de Guerra. Art. 2.0 Incorpóranse en el tercer Ejército expedicionario de Panamá, que comanda el General Tomás Quintero, la Divisz'ón 2 .• ti~ Rzvera, 3 .• de Fernández y 4· • de Medina Calder6n, comandadas por los G~nerales Rafael M. Gaitán, Pioquinto Ampudia y Eduar­do Ortiz, respectivamente. §. La I.• Dz'vz'sz'ón lolz'ma, que comanda el General Félix Na­varro, incorpórase también en el Ejército expedicionario de Pana­má, á que se refiere el artículo 2.0 de este Decreto, en el orden que le corresponde. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1280 DE 1902 (AGOSTO 26) por el cual se hace un nombramiento y se confie re una autorización El Vz'cepresidmle de la Repúblü:a, encargado del Poder Ejeculiv1, DECRETA Artículo único. Per no haber aceptado el Coronel Bernardino Alfaro el puesto de Comandante general de la Columna Arbeláa, nómbrase en su reemplazo al Coronel José de Jesús Lozano G., á quien se promueve del puesto de Ayudante del Ministerio de Guerra. §. Autorízase al Coronel Lozano para hacer los nombramien­tos de Ayudantes del Cuartel general de la mencionada Columna, sometiéndolo~ al Ministerio de Guerra para su aprobación. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Agosto de 1902. . JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, AusTIDES FxRN.ÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 299 _J DECRETO NUMERO 1281 DE 1902 (AGOSTO 26) que confiere dos aseemos y haee un nombramiento El Vz'cepresidenle de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Art. I.° Confiérense los siguientes ascensos: el de Coronel efectivo al Teniente Coronel Jesús Anton:J Ocampo, y el de Sar­gento Mayor al Capitán Belisario Salazar, y destínaseles al puesto que les designe el General Carlos Mejía, en las fuerzas que co­manda. Art. 2. 0 Nómbrase Ayudante de 2.• clase del Guardaparque general al Sr. Mardoqueo Prieto, interinamente. Comuníquese y publíquese. · Dado en Bogotá, á 26 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO r~82 DE 1901 (AGOSTO 26) que reconoce un grado militar El Vzcepresidenle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DBCit:ET.A Artículo único. Reconócese el grado de Coronel efectivo con­ferido por el Sr. General Floro Moreno, en su carácter de Coman­dante general del Ejército de Occidente, al Sr. Teniente Coronel Andrés Astudillo el 12 de Marzo de 1901. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 26 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIJI El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 1283 DE 1902 (AGOSTO 26) por el cual se deroga el número 845 de 1901 (15 de Julio) y se dispone que los fondos para gastos especiales de la Intendencia general del Ejército, vuelvan á ser manejados por ella El Vú:eprw'dmle de la República, encargado del Poder .Ejecu!z'vo, CONSIDERANDO 1.0 Que por Decreto número 845 de 1901 ( 15 de Julio), se dispuso que los fondos que manejaba la Intendencia general del Ejército se situaran en la Habilitación del Cuartel general, tenien­do en cuenta el recargo de trabajo de la Intendencia. 2.0 Que las múltiples atenciones de la Habilitación se han re­cargado en extremo con el pago de contratos procedentes de la Intendencia, complicándole al propio tiempo el arreglo de sus cuentas; y . 3. 0 Que los contratistas sufren graves perjuicios con la demo­ra en el pago de sus acreencias, y el Gobierno, en muchas ocasio­nes, se ve privado de elementos indispensables y urgentes que la Intendencia no pueJe obtener porque carece de fondos para com­prar de contado ó con breves plazos, DECRETA Art. 1.0 Los fondos para gastos especiales de la Intendenciap general del Ejército, volverán á ser manejados exclusi,•amente por esta Oficina, y los pagos de contratos, &c. &c., los hará en la for­ma que determina el Decreto legislativo número 723 de I.0 de Mayo del año en curso. Art. 2. 0 Los contratos pendientes por gastos de Intendencia serán pagados por ella de los fondos que al efecto reciba, y te­niendo en cuenta, al verificar los pagos, la antigüedad de la acreen­cía y su cuantía. Art. 3. 0 Derógase el Decreto número 845 de 1901 (15 de Julio). Comuníquese y pubHquese. Dado en Bo¡¡otá, á 26 de Agosto de 1902. JOSE 1\1ANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia DECRETO NUMERO 1284 DE 1902 (AGOSTO 28) que ordena una incorporación, confiere un ascenso, h:.>.cc un nombramiento y una promoción El Vzeeprestdenle de la Repúblzca, encargado del Poder Ejecutz'vo, DECRETA Art. 1.0 Incorpórase á la Dz'vúz'ón J.fanuel Casabzcmca los Es­cuadrones dependientes del Regz?m"enlo Fernández á cargo de la ' Sección 5."' del Ministerio de Guerra, que están actualmente en la región de El Colegio á órdenes del Coronel Ricardo Samper. §. Autorizase al General Luis D. Céspedes para hacer la in­corporación material de la tropa y pasaportar para esta ciudad á los Jefes y Oficiales excedentes. Art. 2.0 Asciéndesc á General efectivo de Brigada al Coronel Cayetano García, y nómbrasele Jefe de Estado ·Mayor de la men­cionada División, en reemplazo del Coronel Carlos Tribín, á quien se promueve al puesto de primer Ayudante general del Estado Mayor general del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARrsnnEs FER ·Á 'DEZ DECRETO ~UMERO 1285 DE 15)02 (AGOSTO 28) que hace un nombramiento y confiere una autorización El Vzeepresz'denlt dt la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Art. I.0 Lláma.se al servicio activo al General de División Flo­rentino Cubillos, y n6mbrasele Ayudante del Ministerio de Guerra, con destino á prestar sus senicios como Supervigilante de las mi­nas de Muzo y Coscuez, dependiendo de la Habilitación del Cuar­tel general del Ejército, para los efectos fiscales. Art. 2. 0 Autorízase al General Cubillos para que aumente las fuerzas acantonadas en la regi6n mencionada y pueda mandar di­rectamente las que existen en la actualidad. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 28 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ IANCO D~ l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 302 .J INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) RELACIÓ~ DE LOS RECIBOS EXPEDIDOS POR ESTA OFICINA DEL PARQUE GENERAL DUR.1\~TE BL MES DE EN'ERO DE 1902 Enero 20-1,174· Recibido de la Sra. Matilde Dousdebés 4,000 corroscas enterizas de las llamadas Guaguas. ·Ministerio, 1,752. Enero 20-I,I75· Recibido de la Sra. Mat!lde Dousdebés 1,300 corrosca enterizas, Guaguas, á buena cuenta de 3,000. Minis­terio, 1776. Enero 21-I,I76. Recibido del Sr. Honorato Landínez 170 fraza­das comunes. Proveeduría, 545. Enero 2I-I,I77· Recibido del Sr. Carlos Salgado G. 1,500 fra­zadas comunes. Proveeduría, 529. Enero 21-I,r78. Recibido del Sr. Manuel Puyo 39 correajes com­pletos, compuestos de cartuchera, cinturón, portarrifle y porta­tahalí. Proveeduría, 534· Enero 2 I-I,I79· Recibido del Sr. Guillermo Villar 535 peinillas y machetes, así: 59 peinillas de 20 pulgadas, Cultbra; 60 íd. de á IS I u eradas, Ca/mdn; 120 íd. de á. r6 íd., Ctúmdn; 296 machetr.s d' á 16 pulgadas, ví:nado. Proveeduría, 548. Enero 22-1, r8o. Recibido de la Srita. Enriqueta González B. ro toldos de campaña de li nzo diagonal. Proveeduría, 550. Enero 22-1,180. Pccihido del Sr. Valentín Olaya 650 frazadas comunes. Prov duría, 549· Enero 2 3- r, r 8 r. Recibido del Sr. Administrador de los Talleres de San Vicente 6oo corre¿-¡jes, compuestos de cartuchera, cin­turón, portarrifle y po_rtatahalí. Proveeduría, 554. Enero 23-I,182. ReciLido del In pector de los Talleres de San Vicente 170 frazadas, con peso neto rofundi­dad de quince á cuarenta metros, qu dando siempre ·u fondo des­de unos pocos mt'tros ha ta diez, ~obre la · aguas del río principal. En el fondo de tal ' canal<>s, es dcci1·, sobr 1 bedr e, se encuen­tran en forma de bol a la arenas aurfferas más ricas, que forman la wtla; sobre ésta queda el vme1 o, menos productivo y de 0.5 á 4 metros de C;!spcsor; luégo a parecen La Chuclura, con troncos de árboles, y el ldcqudlo, eJe cuatro á e inco mt:trc,s de cspes r, om­pletamente e ·ténl, y por último, el .... ipé, ele 5 á ¡ metrós, hecho de arcilla, que tambirn enci rra troncos, acaba de llenar el canal, y aun desborda sobre el banco de bcdroc, pero que en su base tiene una 6 -varias capas de arena aurífera, á yeces muy rica, que cons­tituye el ~·mero de arriba. En fin, sobre el Sepé se encuentran El Calt'che, El Pdadero y la tierra vegetal. De lo dicho resulta que probablemente el oro de estas comarcas se depositó en dos momentos geológicos distintos. Del río Timbiquí hacia el Norte los canales sólo varían en el grosor de las capas y de los guijarros y en la dureza del cemento; pero hacia el Sur, hacia el Izcuandé, se tornan más y más profun­dos, y sobre el Sepé aparece el Guangué, conglomerado durísimo de grandes guijarro .. Además, en este lado W, al pie de la cresta culminante, se encucntP n en los canales inmensos cantos roda­dos, peligrosos de moYer, apilados en capas y reciamente ce­mentados; pero entre ellos y el bedroc queda una cinta aurífera, la más rica de todas, con pepitas de un grosor extracrdinario. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Los antiguos trabajos de minería en la hoya del Timbiquí se concentraron en los valles del Sesé, el Sesecito, el Cotejé, el Anto­ñuelo y el Cheté (no figuran en la carta oficial), porque estos ríos se abrieron un lecho encajonado en el fondo de sus valles respec­tivos, dejando á los lados grandes bancos de hasta diez metros de altura, cubiertos con una capa de arena aurífera, fácil de trabajar, y ésta fue la que por muchos siglos dio inmensas riquezas, explo­tada en unos veinticinco asientos de mi~as. Cuanto á la alta mese­ta, sólo se trabajó en las márgenes de los ríos, y sobre todo en sus ya¡aimientos superiores, entre las corrientes principales, está intac­ta, por así decir, lo mismo que los canales mencionados, debido á que los antiguos dueños primero, y luégo los esclavos emancipados, carecieron de medios y elementos para poder explotar en grande escala esas riquezas. En todo caso, los antiguos laboreos han permitido á los em­presarios e.-tranjeros estudiar á fondo 45,000 hectáreas de yaci­mientos auríferos en la hoya del Timbiquí, á lo sumo una sexta parte de la posesión, resultando de numerosos catees que en los canales el metro cúbico de tierra aurífera produce de 15 á roo pesos, con un promedio de 40, que aun reducido á ro, daría en las 480 hectáreas de los canales mejor estudiados, la cantidad de 48 millones, 6, lo que es lo mismo, alg-o así como un millar de éstos en las solas faldas de la sierra de Timbiquí; se trata, pues, de una California más rica que la americana y más fácil de e.'plotar. En el cauce de los ríos la cantidad de oro aumenta con la pro­fundidad, y como todos pasan al través de inmenso territorio aurí­fero, cortando el bedroc, y los canales, tendremos que son verda e­ros recipientes donde el precioso metal se ha depositado sin cesar; y si en las playas de algunas de esas corrientes los antiguos reco­gieron algún caudal, en las del río principal, que tiene su banco bajo el nivel del agua, jamás fueron trabajadas. Los ingenieros de la Compañb, calculando apenas las playas explotables á la draga y aún intactas, estiman que 1 )S afluentes del Timbiquí producirán 35 millones de pesos, y 50 el río principal .. ó sea 8o en toda la cuenca, lo que permitirá poner en obra un gran número de dragas, con la certidumbre de que por muchos años cada una de ellas produzca $ 200,000 anuales. Y las arenas así valuadas no s n sino la décima parte de las de toda la comarca! En resumen, los ingenieros de la 1í7JZbTqut' Gold M/ne Compa­try estiman en 140 millones de pesos en oro la fabulosa riqueza que esperan retirar de la parte exactamente estudiada en la posesión de la Compañía, y que es apenas la quincuagésima parte del yaci­miento aurífero que ella trata de explotar! La Compañ(a, no obstante los tropiezos y dificultades inheren­tes á la revuelta que acaba de asolar el país, ha adelantado sus trabajos con bastante rapidez; de manera que los envíos de oro, de una ley de novecientos dieciocho á novecientos veinte milési­mos, que se vende á seiscientos treinta y cinco pesos el kilogramo, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bole t ín Militar de Colombia \__ 308 _j eu ya pro du c~ió n no ~u ~sta 5ino 30 pesos, a um entan día p o r día; lo s fe r roca rnles econom tcos y la s d r ag a s p enetran sin cesar e n la om a rca, y para obv ia r la. escas.ez d e la mano de obra y la pe r e za « e los negros, ha consegmdo mmeros sardos en bastante n•'mero y t ra t a de esta blecer co mpañía s filiales, á semejanza de las deÍ Trans vaal. A demás, c?mo el territorio de T imLiquí s~stenta grandes sel­vas , es de un chma completamen t e salubre, salvo en la vecindad del litoral, tiene varios ríos navegables, á pesar d e su situación ecuatoria l, es refrescado por el Yiento del mar, y á la fecha tie ­a e unos cinco mil m radores negros, ~e presta admirablemente á toda clase d~ cultivu!'. Y la Compañía ingLsa no se ha limitado á. enriL 1uccer e con el oro, sino que se ha entendido además con otra So~iedad. an?nima, la C'_olomb/an Rubb,r C'omfallJ', de un capi­tal d _ c1en m1 l hbra csterlmas, que en Santa Bárbara de Timbi. ~ uí ha establecido su centro de acción . Esta última empresa, á p rinci¡ ios del corrient:c año contaba ya dos mil cauchos trasplanta- 8os, y dier. mil en almácigo, fuera de los centenares de árLoles na­ti vos ya .n plena producción, y esperaba que durante el aiw ele ­varía á cien mil Jos arbolillos de su plantación. T ambién cuenta ya con plantíus de caña de azúcar, café, cacao y \ainilla; y se ocupa en plantar ricino, árbol que crece con gran rapidez y que se ve1.de «. dmz"rrzblcmcnl n Europa; ha montado un aserradero mecánico para producir tablas de maderc s !xccl ntes ya acreditadas en el mercado francé . En fin, en los grandes playones del Litoral prin­ ·ipia la cría Je ganado , para lo ual cu ~nta con doscientas reses y cien mulas y caballos. E impo_ible suponer, n \ ' Í!>ta de lo dicho, que s trate de una far.a para csp ~e u lar ·n la bol a eurup~.:a; y como el jemplo de esta empresa puede atra ·r otras á esa r gión litoral casi ucs­trada del rt':sto del territorio e llombiano normalmente o1·ganizado, preciso es prcs.tarle ate.nción, no vaya á rcsul~ar estal~l~ciJa allí una vasta coloma e.·tranJera, germen de tn p1ezos y c}¡ficultades, pues no de he olvid~use que I\Ié.·ico y~rdió á California por su oro, y el Transvaal su IJbertad por la 1111 ma causa. Conforme á la Constitución vigente , las minas de metales pre-ios'Os ~on propiedad de la ación, y según la ley está gra,ada la e xportación del oro, es e l momento de que la autoridad se haga sen­tir en el a sunto, en beneficio del fisco y en guarda d e la s dificulta­tics que en esa parte dd Chocó puede traernos el porvenir. Del informe de los interesados t r aduci mos : "La Túnbl'qui Gold lr!z!tc CompanJ'. a~ n no e s c onocid~ sino tl e m uy poca s personas fuera de los acc10mstas, lo cu a l exphca por qu é el p re cio de sus . a c ci ones n? h a ~lca n zad o á la f echa el alza conside rabl e de prec10 á que t iene n. J. u t<: derech_?. ~m pe ro, ta!l luego como el negocio se haga famll.1ar a los capttahstas, e.s fácil prever que esas acciones darán ongen á un brom formtdable en el mercado europeo, donde se n egocian hace ya algunos días. Dichosos entonces los accionistas de la primera, la segunda Y. aun de la undécima hora 1; de manera que serán cuerdos los que á tlem- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 309-' poden orden de comprar algunas á su banquero 6 á su agente de negocios. " Hemos oído comparar la Túnbz.quz· Gold Mzne Company á la Rand J..fzizes, y aunque entre las dos hay, en efecto, alguna seme­janza, también entre esas dos grandes empresas mineras hay no­tables diferencias, y no en contra de la liúzb/qta'. De una parte, u.11 modesto capital de cinco millones de francos, apenas mayorado por el curso del mercado, con un territorio aurífero de 450 ks. O, de ellos 6o completamente explorados y catados; un territorio ya pa­cificado, una mano de obra barata, una explotación de una facili­dad increíble con la herramienta más sencilla, y, como ya se ha. demostrado, con costo de producción de 375 francos el kilogramo, en tanto que el de venta alcanza á 3,200! "De la otra parte, un capital de diez millones de francos, ya elevado á r6o en el mercado, es decir, mayorado cuarenta ,·eces por el agio; con terreno aurífero de sólo r 2 ks. O ; un país de­vastado por una guerra interminable, una e.·plotación difícil y llena de aleas, una maquinaria compleja y valiosa, y un costo de produC­ción que sube á la mitad del de la venta. "Verdad que la Rmzd .1lfzius trabaja en un territorio cruzad• por los ferrocarriles y habitado por una población numerosa. ¿Pero acaso no puede suceder esto mismo á la liinbiqui Gold Mzi~e? Don­dequiera que e.·iste el oro en abundancia, su fuerza de atraccióa es tal que los caminos se abren por sí mismos, por así decir, los ferrocarriles se construyen como por encanto, y poblaciones impor­tantes surgen allí donde el matorral imperaba antes como el ünice soberano. "¿Es necesario recordar la historia del Klondyke, el Transvaal y la California? A principios de 1848 apenas se contaban 15,000 blancos en California: la noticia d(;l descubrimiento del oro en el aserradero de Coloma se esparció rápidamente, y en este año la guarismo de la población subió á IOO,ooo almas, y hasta 1856 au­mentó de una manera regular en so,ooo individuos por ario. "En pocos años un modesto villorrio de campesinos transvaa­lenses, Jobannesburg, se trocó en una rica y crecida ciudad de más de Ioo,ooo almas. "En fin, á pesar de los rigores del clima polar, Dawson City se levantó como por arte mágica en las heladas orillas del Yukom, y en ella hormiguean gentes de los cuatro puntos cardinales. "¿Por qué los humildes casares de negros, entre los cuales ya se alzan algunas viriendas confortables, construídas ayer no más:1 en un porvenir próximo no se transformarán también completa­mente? ¿Por qué Cotejé, Santa María, San Francisco, San José, La Fragua, Pueblo, Sesecito, no se trocarán en poblaciones flore­cientes? ¿Por qué no podremos esperar para 1Ymbzquivi/le los des­tinos de las grandes poblaciones auríferas, puesto que el preciase metal yace por centenas de millones en la cuenca de su río? "Ese valle de Timbiquí, ayer completamente ignorado, hoy apenas conocido por unos pocos, será mañana célebre en el munde Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ·._ 3 IO _; entero: para hacer esta predicción no es necesario ser vidente ni poeta; basta ser comerciante y calcular fríamente el negocio en cuesti6n." Por muy exagerados que supongamos los informes 6 1·eclames ele la Túnb1'quz' Gold Mz'ne, sabiendo, como sabemos, lo que es nuestro Choc6, la tierra del oro por excelencia, superior á California y al Africa austral, siempre tendremos que se trata de empresas que no puede mirar el país con indiferencia: en los actuales momentos, más que desidia sería crimen cruzarnos de brazos y permitir que unos pocos mineros sardos vengan á llevarse de ColomLia ingentes riquezas, sin dejarnos en cambio sino ridículos jornales pagados á los negros que habitan la comarca y que trabajan por un pan. Ya la Ttinb1qu.i Gold ~Hm. dice en sus informes que s dueña absoluta del gran tesoro, por cuar1to pag6 anticipadamente veinte anualidades de impuesto, es decir, una suma que no alcanza á s,ooo francos 1 ¡Y esto por un terreno que mide 6o ks. O auríferos de superficie ! ¿Podernos consentir en que mañana otras compañías hagan lo propio en los valles del Micay, el Saija, el Guaguí, el Guapí y el Izcuandé? Si tal hiciéramos, mereceríamos nuestra suerte. Al Go­bierno toca estudiar y resolver el punto; pero por lo pronto cree­mos debe declararse que en esos grandes bancos aurífero , la Na­ci6n se reserva la propiedad de una hectárea por cada ciento de su­perficie, y las 500 hectáreas á que ascendería esa reserva, serán base segura para la soluci6n de todos los problemas fiscales que ltoy abruman á. Colombia. Esperemo . F. J. V. V. - ~- Doctrinal- EL S E RV 1 C 1 O O B Ll O ATO R 1 O E N LA A RO E N T 1 N A LEY NUMERO 403 r El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argen/z't¡a reum'dos en Congreso, &>e., SANCIONAN CON FUERZA DE LEY (Continúa) TITULO X RECOMPENSAS Á CLASES Y SOLDADOS Sobresueldo Art. 87. Todo Cabo 2.0 , desde el momento de su e~reso de la Escuela de Aplicaci6n de Clases, tendri, sobre el sueldo que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia asigna el Presupuesto, una recompensa anual de ciento veinte pe­sos moneda nacional, pagaderos en proporción, mensualmente, durante los cuatro años de su compromiso. Art. 88. Un Cabo 2. 0 , que no hubiere ascendido á Cabo 1.0 en los cuatro años de su compromiso, no podrá renovar su contra­to y no t~ndrá derecho á las ventajas de retiro. Art. 8g. Todo Cabo r. 0 6 Sargento, en el primer período de su com~romiso, tendrá. un svbresueldo anual de ciento cincuenta peso moneda nacional, los primeros, y de ciento ochenta pesos moneda nacional, los segundos, pagaderos proporcionalmente por mes. Art. go. Los Cabos primeros y Sargentos que tomen un se­gundo compromiso de cinco años, tendrán un sobresueldo anual de ciento ochenta pesos moneda nacional, los primeros, y de dos­cientos cuarenta pesos moneda nacional, los segundos, pagaderos igualmente, proporcionalmente por mes. Art. gr. Los Cabos y Sargentos que renueven su compromiso por un tercer período, fijado en seis años, tendrán, durante éste, un sobresueldo anual de doscientos cuarenta pesos moneda nacio­nal, los primeros, y de trescientos pesos moneda nacional, los se­gundos, pagaderos proporcionalmente por mes. Art. 92. Los Suboficiales, ascendidos á tales en el primer ó segundo período de su compromiso, tendrán un sobresueldo anual de trescientos pesos moneda nacional, y los que renueven éste por el tercer período, gozarán en él de un sobresueldo de cuatrocientos ochenta pesos moneda nacional anuales, pagaderos proporcional­mente por mes. Art. 93. Los voluntarios incorporados al Ejército permanente para los fines indicados en el artículo 77, Título IX, de la presen­te Ley, gozarán del sobresueldo mensual de diez pesos moneda nacional, sobre el sueldo que les tenga asignado el Presupuesto. Art. 94· Los conscriptos incorporados por dos años, recibirán un sobresueldo anual de ochenta y cuatro pesos moneda nacional, sobre el sueldo asignado por el Presupuesto á los soldados cons­criptos. Dicho sobresueldo será abonado del modo siguiente : dos pesos moneda nacional mensualmente, y los ciento veinte pesos moneda nacional restantes, al ser licenciados al terminar su perío­- do de servicio Prefermáa á tmpltos cz'vz1es Art. 95. Las clases que hayan desempeñado quince años sus servicios como tales, serán preferidas para llenar las vacante' que oculTan en las distintas dependencias del Mini~terio de Guerra, y que puedan ser desempeñadas por ellos, así CQmo otros empleos civiles de la administración nacional que serán determinados por el Poder Ejecutivo en la reglamentación de esta Ley. Art. 96. El empleado público llamado al strvlcio militar, po­drá ser remplazado sólo provisionalmente. Su reemplazante goza­rá de la mitad del sueldo del titular, debiendo la otra entregane al censcripto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 312 _, Art. 97· 1.0 Los Cabos primeros, Sargentos y Suboficiales, después de nueve años de servicios continuados como clases, tienen derecho á retiro, con la mitad del sueldo fijado por el Presupues-to para sus grados. - 2.0 Los Cabos primeros, Sargentos y Suboficiales, terminados los quince años de servicios continuados como clases, tienen dere­cho á retiro, con el sueldo íntegro, fijado por el Presupuesto para su grado. Art. 98. Los retirados gozarán de su retiro íntegro, aun en el caso en que fueren nombrados para desempeñar cualquier empleo de la admininistración nacional, sueldo que les será aLonado igualmente íntegro, salvo el descuento que corresponda para las cajas de los montepíos civil y militar, quedando, de consigui ente, con derecho á obtener también la jubilación del empleo civil que desempeñen, de acuerdo con la ley de la materia. Art. 99· Las ventajas acordadas á las clases y soldados del Ejército pe ; manente por este Título, no podrán ser disminuidas para aquellas clases y soldados que estuvieren ya en servicio, en caso que se dictare alguna nueva Ley que modifique la presente. TITULO XI EXCEPCIONE~ Art. 100. Exceptúase del servicio militar: a) A los que por nfennedad ó por defecto físico, resulten · inútiles para el servicio y no puedan ser empleados ni en los ser­vicios auxiliares. b) Al hijo de madre viuda ó al hijo natural que atienda á la subsistencia de ésta 6 de un padre septuagenario ó impedido. e) Al hermano que atienda á la subsistencia de hermanos me­nores huérfanos de IJadre y madre, ó de hermanos impedidos. d) Al nieto que atienda á la subsistencia de la abuela pobre 6 abudo septuagenario ó impedido. e) Al mayor de los hermanos pertenecientes á una misma cla­se, 6 al hermano menor de la clase siguiente, si estuviere ya bajo banderas un hermano cumpliendo un servicio de dos años. /) 1·1ientras duren sus funciones y empleos, á los miembros de los Poderes Públicos de la Nación y de las Provincias, á los Go­bernadores y Secretarios de los Territorios federales. g) A los miembros del clero regular y del clero secular y se­minaristas, así como á los ministros de totias las religiones. Todo seminarista que por cualquier motivo abandonare la ca­rrera eclesiástica, queda, hasta los veintiocho años cumplidos, obligado á prestar en el Ejército permanente el tiempo de servicio que por sorteo le toque. Art. IOI. Antes de concederse la excepción, deberá compro­barse debidamente la absoluta pobreza y otras causales que ne- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 313 _.1 cesariamente han de concurrir para que dichas excepciones pue­dan darse. Art. 102. En tiempo de paz, los conscriptos de dos años, des­pués de seis meses de permanencia bajo banderas en el Ejército permanente, si han satisfecho perfectamente el programa de ins­trucción militar, y han observado conducta irreprochable, podrán ser licenciados, á su pedido, hasta la fecha de su pasaje á la reser­va del Ejército de línea, siempre que se encuentren en algunos de los casos que se enumeran á continuación : a) Los maestros de escuela, los médicos y practicantes nom­brados para el servicio de los hospitale públicos, y los empleados de ferrocarriles que fueren indi pensables al servicio, á juicio del Poder Ejecutivo. b) Los jóvenes que teng-an aprobados sus exámenes anterio­res y prosigan sus estudios para obtener un título profesional en una universidad, facultad ó instituto de enseñanza superior. in embargo, el número de hombres á quienes alcance este beneficio, no podrá exceder del 5 por 100 del total de hombres de la clase incorporada por dos años. Este beneficio cesará desde el momPnto en que el individuo que goza de él, interrumpe, salvo el caso de enfermedad comprobada, Jos estudios á que hace refe­rencia este artículo, y en este caso deberá incorporarse inmediata­mente al cuerpo de que fue licenciado. Art. 103. Toda excepción deberá ser renovada anualmente, al efectuarse el pago dfi! la tasa militar establecida en el artículo 1 19 de la presente Ley. Art. 104. Todo riudadano, cualquiera que sea la categoría en que cstuvi re enrolado, tendrá obligación de dar cuenta de haher desaparecido la causa de su exce ción, cuando a í ocurrie­re, dentro de los treinta días después de d esaparecida dicha causa, dehiendo á u [Jrescntación hacer e el sorteo para designar el tiempo de enicio que le corresponda. Los que se hallen fuera del territorio de la ~ación al desaparecer la causa de la excepción, darán aviso por intermedio del Consulado de la República, ó por escrito al Ministerio de Guerra, en donde no lo hubiere; debiendo proceder á regresar al país en el más breve tiempo, para prestar el servicio militar que le corresponde y cuya duración se fijará igualmente por sorteo á su presentación. TITULO XII JUNTA DE EXCEPCIONES Art. 105. Entenderán en los reclamos de excepciones: 1.0 En la capital federal: un oficial superior delegado por el Ministro de la Guerra, como presidente; y como vocales: el Presi­dente del Consejo Deliberante Municipal, un cirujano del Ejército, el jefe del Registro Civil y un jefe del Ejército, actuando como se~ cretario y con voto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 314 .J 2. 0 En las capitales de Provincia y de Territorios nacionales y otros centros de población, que en la reglamentación de esta Ley determine el Poder Ejecutivo, la junta estará compuesta así: un oficial superior ó jefe del Ejército permanente, designado por el Ministro de la Guerra, como presidente ; y como vocales: un ci­rujano, delegado por la Sanidad Militar, el Presidente de la 1\tfuni­cipalidad, ó en su defecto el Intendente Municipal del lugar en que actúe la junta, el jefe de Sección del Registro Civil y un jefe ú oficial del Ejército, actuando como secretario y con voto. Los Pre­sidentes de las Municipalidades de los puntos á que pertenezcan los individuos que soliciten excepción, tienen derecho á ocupar el puesto correspondiente al Presidente de la Municipalidad del lugar en que funcione la junta, siempre que se presP.nte en este lugar en el momento en que se tome en consideración la solicitud de excep­ción de aquéllos. 3.° Cuando el presidente ó intendente municipal fuere extran­jero, será reemplazado por el juez local superior. Art. 106. Las juntas á que se refiere el artfculo anterior, ejer­cerán sus funciones sin perjuicio de la jurisdicción que corresponde á los jueces federales ; pero en caso que una apelación sobre ex­cepción no hubiere sido despachada por el juez federal competen­te, hasta la fecha fijada para la mcorporación al Ejército del ciu­dadano solicitante de la e.·cepción, queda éste bligado á efectuar dicha incorporación y á esperar en las filas el fallo definitivo del juez. Art. 107. Los miembros de la junta de excepciones á que se refiere el artículo 105, que acordaren e. cepciones indebidamente, serán penados, en cada caso, con una prisión de tres mese á un año. Los militares miembros de las juntas que incurrieren en tales penas, cumplirán su condena en una fortaleza, y en su defecto den­tro del recinto de un cuartel; y lo civiles, en la prisión que deter­mine el juez competente. Art. 108. El car2'o de miembro de la junta de excepciones será desempeñado gratuitamente, y es irrenunciable. Su excusa inmotivada, así como la falla de así tencia á las reuniones de la junta, será castigada, en cada caso, con quince días á tres meses de prisión. TITULO XIII PENALIDADES Art. rog. El argentino que no cumpla con las prescripciones del enrolamiento determinadas en la presente Ley, será penado con un año de servicio continuado en las filas del Ejército perma­nente, sin perjuicio del enrolamiento en la categoría que le co­rresponda. Art. 110. El conscripto á quien haya tocado el iervicio de dos años, que no se incorpore en la fecha fijada, á las filas del Ejército permanente, para efectuar en él su tiempo de servicio, será Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 315 _1 penado con un año de recargo de servicio continuado en las filas, después de terminar los dos años que le correspondía hacer. Al que le toque servicio de seis meses, y no s-e incorpore en la fecha fijada, será penado con un año y medio de recargo de servicio continuado en las filas, después de terminar los seis meses que le correspondía hacer. Art. 1 1 1. El reservista que no se presentare á la convocato­ria, para realizar los períodos de instrucción que determine el Po­der Ejecutivo en cumplimiento de la prese nte Ley, setá penado con un año de servicio continuado en las filas del Ejército perma­nente. Art. 1 12. El guardia nacional que no se presente á la convo­catoria para efectuar en ella un período de instrucción, en la forma ordenada por el Poder Ejecutivo, de acuerdo con la presente Ley, será penado con seif, meses de servicio continuado en las filas del Ejército permanente. Art. 1 13. El guardia territorial que no se presente á la con­vocatoria para efectuar el período de instrucción fijado en el artí­culo 35 de la presente Ley, será penado con un mes de servicio continuado en las filas del Ejército permanente. Art. 1 14. El ciudadano que no cumpliere la disposición con­tenida en el artículo 104, Título XI, será penado con seis meses de servicio continuado en la· fila , además del tiempo que le co­rresponda por sorteo, si un contingente de su clase estuviere bajo banderas en el Ejército permanente. Art. 1 I 5. Los conscriptos que después de haber sido incorpo­rados á las filas del Ejército, sea por dos años 6 por seis meses, fueren licenciados provisionalmente por causas distintas á las in­dicadas en el artículo 102, en caso de no reincorporarse al Ejérci­to en la fecha que les ha sido prescrita, serán penados con un año de recargo de servicio continuado en las filas del Ejército perma­nente, sobre el tiempo que aún les hubiere faltado de servicio. Art. 1 16. Todos los infractores que se encuentren cumpliendo su servicio y su recargo, no podrán gozar de otro sueldo que el menor asignado á los conscriptos, quedando sin derecho á ningún sobresueldo. Art. 117. En principio, los infractores á que se refieren los artículos anteriores, cumplirán su servicio y el recargo en Jos cuer­pos del Ejército destacados en fronteras, 6 que ha~an el servicio de policías en los Territorios nacionales. Art. 118. Los militares á que se refiere el artículo 6. 0 de la presente Ley, incurrirán en las penas establecidas en el Capítulo II, Título II, Sección segunda del Libro segundo del Código Penal Militar. Ccnli'núa ~ ----- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 316 -J -=--=== Variedades ====- PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR MANUEL ANCIZAR (Continúa) En las cercanías de Soatá fue donde primero encontrámos fó­siles de mastodonte, soterrados bajo un techo calizo de terreno de acarreo, del cual se encuentran abundantes depósitos en las cuen­cas formadas por los innumerables estribos y colinas que dan un relieve sumamente desigual al territorio. Estos huesos lle\an seña­les de haber sido rodados y rotos por corrientes y remolinos de ag-uas poderosas, en términos que apenas las grandes mu las se hallan enteras, gracias á la resistencia metálica de su esmalte. Restos de la misma especie suelen descubrirse al pie de Cavara­chía, depositados tranquilamente entre la greda y ar na de los an­tiguos estuarios del Chicamocha. Cómo hayan permanecido por allí, si arrastrados desde los altos páramos por aguas diluvianas, 6 sor­prendidos y sepultados por ellas en su mansión habitual, no podre­mos determinarlo sino después de examinar los fósiles análogos que se dice hay en las riberas del 11ag-dalena; pero se ignora si ma­nifiestan señales de ha er sido rodados ó no, haciendo en seguida la comparación necesaria con la edad de las eleYadas cumbres del Cocuy, donde también los hallámos, tan colosales, que un colmillo midió nueve palmos de larg·o; á menos que los fósiles del Magda­lena sean de megaterio, puesto que, segtÍn Bucklan, se han encon­trado abundantemente en el Paraguay, de jando rastros continua­dos hasta los Estados Unidos, y concurren bastantes razones para creer que habitaron en gran número la América meridional. Lleva el río Chicamocha en sus márgenes hundidas y revol­cadas el testimonio de haber acarreado en época remota una te­rrible inundación pro\'eniente de las planicies de Tunja y Tunda­roa. Las aguas violentas rompieron los estribos de la cordillera que se opusieron á su curso, socavaron el antiguo suelo y causaron hundimientos laterales en que al pie de los estratos desnudos y quebrantados de la serranía se acumularon confusamente las tie­rras por espacio de media legua de lado y lado, permaneciendo sin la consistencia necesaria pt ra no ser minadas y arrastradas por las lluvias, y en un estado de aridez que hace completo con­traste con la fertilidad de las mesetas superiores. El río, turbulen­to como un torrente, corre por entre rocas transportadas de otros lugares. Atraviésase por cabuya, y una cuadrilla de nadadores se encarga de hacer pasar las bestias, guiándolas y animándolas con gritos, ejercicio en que e tán todo el día, y en el cual adquieren notable fuerza y desarrollo de musculatura; sirven lealmente al pasajero, y ag-radecen cualquier demostración de cariño, con cier- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 317 _; ta franqueza varonil que parece comunicada por el oficio; pues ya se ha observado que las profesiones activas y rodeadas de riesgos de la vida, ennoblecen el alma del hombre, implantando en ella sentimientos generosos que no siempre acompañan á los de ocupa­ciones sedentarias. Del otro lado del río se encuentran por largo trecho del camino que llaman viejo, grandes barrancas de esqui tos carburados, minados por filtraciones salitrosas, y en varias partes atravesadas por vetas de hulla q ue inútilmente ofrecen su riqueza. Más adelante comienzan á levantarse los cerros con mesetas bien cultivadas y cumbres montañosas, flanqueadas de estratos calizos tan discordantes, que á veces se plegan sobre sí mismos, formando grandes óvalos, resultado de hundimientos parciales verdadera­mente raros. En la mitad de los cerros, que siguen levantándose por explanadas cortas y sucesivas hasta el páramo del Escoba], se halla Boabita, con su caserío pajizo y reducido; y media legua adelante Ubita, ambos cabeza de Distrito, fundados como en com­petencia, y según se nos <.lijo, por ccrct.;nar á un Cura codicioso la mitad de 1a extensa Parroquia de que disfrutaba, quien tenía puesta la mira preferentemente en los bienes terrenales. Acertámos á lle­gar á Ubita en día de mercado. La plaza esta ha casi llena de bue­yes enjalmados y cargados, y muchedumbre de campesinos ofre­ciendo en pintore~ca confusión varie<.la<.l de frutos y artefactos en venta. Por e. ·cepción se notaba el rostro cobrizo de algún indio entre la multitud de gentes blanca que formab::m casi el total de los vecinos, haciéndose notable la mujeres por el carmín de sus m .jillas y la pequeñez del pie, calzado con la alparg-ata, sujeta a por una trenza de colores. Para el que se tr«nsporta con el pensa­miento al por· nir de e te país "lastrado lh: oru," como dice Ovie­do, es un e · pectáculo int resante l ue presentan las reuniones numero as de los mercados, donde se ve la públaci6n, comr.ucsta de ag-ricultor· s Llancos y robu Los, ostentando los firme. colores de la salud y la aleg ·ía bulliciosa del bienestar, toclos bien \'esti­dos y abrigados, todos te ni ~ndo <.le ué vivir con independencia, y algunos manifl.:!stand en el aseo dd traje y gra,·edad de la per­sona, que son hombres de caudal, ennoblecidos por el trabajo y la economía. La fecunda tierra, cuyos Jímit'-s se e.·tienclen más allá de lo que puede ambicionar un puel.Jlo naciente, les afianza los medio· de holgada e.·istcncia y le aleja del alma la pasión de la envidia, hija de la miseria sin esperanza; las familias se multipli­can sin temor de que les falte el pan cuotidiano; los motivos para delinquir contra las personas y la propiedad no se conocen sino es en las ruidosas querellas que nacen del amor y los celos, compa­ñeros inevital.Jles del corazón humano. Un pueblo que así comien­za, y que habrá de crecer bajo el amparo de la vivificante demo­cracia, sin trabas para la industria, sin opresión para el espíritu, camina necesariamente á la grandeza. XVIII Los recuestos y explanadas ascendentes de Boabita y Ubita concluyen al N. y NE. con el territorio de Soatá por las elevadas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 318 _J cumbres de una serranía estratiforme y anchurosa, que es un ra­mal de la cordillera oriental de Jos Andes granadinos. Media en­tre Ubita y la villa del Cocuy la distancia de 6 leguas, ora se tome el camino que atravesando el Alto de Belén pasa por La Capilla, ora su paralelo, que á mano derecha saha el Alto del Cocuy por junto al tempestuoso páramo del Escoba!, donde la serranía se manifiessa destrozada y cubierta de sus propias ruinas colosales. Como en el ramal fron. rizo que divide Jos cantones de San Gil y Soatá encontrámos por primera vez fragm ntos \Í ibles de rocas graníticas, las cuales generalmente están cubiertas bajo estratos poderosos de transición y secundarios n nuestros Andes del N., resolvimos tomar el segundo de los indicados camino , esperanza­dos de hallar patente la formación granítica en las grandes rotu­ras y derrumbes del páramo, puesto que g·uarda con el ramal de Onzaga notables analogías de constitución y dirección. Con todo eso, y á pesar de haber subido 4,218 metros, que es la altura del Escoba], sólo encontrámos rocas de sedimento en estratos violen­tamente sublevados, ó en trozos que algún terremoto esparció por las faldas y precipicios, con los caractcr_;s del terreno péneo de la formación secundaria. El sjstcma de levantamiento es allí por lí­neas rectas de S. á N., sin descubrirse el eje mineralógico de la serranía, sino estratos poderosos de calizas magnesíferas y arenis­cas rojizas, remate de los esquistos y terrenos carboníferos que habíamos dejado en la región inferior cortada por el Chicamocha. Conforme íbamos acercándonos al Alto de Cocuy (3,866 me­tros; temperatura, 9° cent. á las 8~), la vegetación vigorosa des­aparecía, quedando en su lugar los arbustos enanos resinosos, las gramíneas y los mu o·os, hasta que por fin, coronada la altura, en­trámos en la región exclusiva del fr ailejón, que en aquellos lugares mece su triste paraguas de hojas amarillas sobre un tronco de 5 á 8 metros, chorreado y ennegrecido por la abundante trementina que destila esta planta, tan fea para la vista como útil para ex­citar el calor de la piel, pareciendo que la Providencia la colocó en nu~ tros páramos con el fin de animar al hombre á transitarlos. Caminábamos por una enda pedregosa, llevando á la derecha los desnudos picachos del E cabal, y á la izquierda los gigantescos paredones de una cortadura irregular por cuyo fondo se oía correr á saltos un riachuelo. 1 ugas de Yicnto helado se pr cipitaban sil­bando por el ancho callejón, trayéndonos remolinos de espesa nie­bla en que largo rato permanecíamos envueltos. La soledad y profundo silencio del lugar; las enormes rocas desnudas que se alzan por todas partes en medio de las ruinas de cerros postrados unos sobre otros, mezclando sus restos ponderosos lanzados á gran distancia ; el opaco y triste cielo por cuyo espacio giraban buitres corpulentos y algún candor con la majestad del señor de las aves carniceras,-todo esto formaba una escena sublime de aridez y de­vastación, que nos mantenía involuntariamente callados, como si nos oprimiera la idea del desamparo en que allí se encuentra el viaje­ro. Una voz monótona y tristre que devolvían los ecos de las pe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 319 _./ ñas, vino á sacarnos de nuestra distracción, y buscando con la vis­ta quién cantaba de esa manera en aquel desierto, columbrámos á lo lejos, y acurrucada junto á las roca , una mujer vestida de ba­yeta, oculto el rostro bajo el ancho sombrero de trenza que lleva­ba encasquetado, y rodeada de algunas ovejas negras que pasta­ban In. escasa yerba. Informónos el guía que esta mujer vivía sola con su hija en lo más agreste · del páramo, sustentándose con los productos de su pobre rebaño. Cantaba para e pant ar los buitres, que no oyendo la voz se arrojan sobre los corderillos y los llevan arrebatados hasta los picachos inaccesibles, donde hacen su habita­tación. Había no sé qué de raro y misterioso en esa manera de existir, fuera de todo comercio humano, sin má!:> amparo que Dios en lo alto y la indiferencia de los hombres en la tierra. Compade­cidos llamámos á la vieja cantora para dejarle un recuerdo nués­tro: á los primeros gritos que resonaron en el espacio, cesó ella de cantar, nos examinó un breve rato, y luégo, sin hacer caso de nues­tras señ:1 , tornó á bajar la cabeza y á entonar sus melancólicas endE>chas. ¿Qué pesar, ó qué escarmiento terrible encerraría en el alma esta desventurada? Lo preguntámos, y se reían de nuestra pregunta, como si la sensibilidad y el pensamiento no existieran también bajo los harapos de la miseria. Nadie sabía la historia de esta mujer, ni los motivos de su confinamiento en lugares inhabita­dos: era infeliz y oscura, y para las gentes acomodadas, tales seres no tienen historia: apenas tienen alma racional. Ct;nlzttÚII No Oficial NUEVA GEOGRAFii\ DE COLOl\'1BIA TO~IO 2 •0 -GEOGRAFÍA FÍ ICA Estando ya en prensa el tomo 2. 0 de la Nun.Ja Gtografía dt Colombia, consagrado al estudio detallado del territorio, desde el punto de vi ta físico, nos ha parecido conveniente insertar en este semanario algunos documentos referentes á dicho trabajo, por ob­vias razones que el lector sabrá apreciar. Oportunamente dare­mos la muestra de los grabados, que como se comprenderá, en su mayor parte son cartas y planos detallados de las diversas regio­nes naturales y de sus porciones más inter~santes 6 mejor conoci­das, de acuerdo con los trabajos más recientes y autorizados. Sr. General D. Francisco J. Vergara y V. "Bogotá, Agosto 29 de 1902 Estimado amigo : He examinado y ·estudiado con la mayor atención la carta geográfica de la hoya del Patía, trabajada por usted, ue se sirvió Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 320 _) enviarme con su amable esquela de r 2 de los corrientes, para que emita concepto sobre ella. Desde el año de 1893 vengo estudiando en los libros, manus­critos y mapas que hallo á la mano, y en el mismo terreno, la His­toria y la Geografía de la sección que tarde ó temprano formará el décimo Departam ento, y que en mi concepto es la región más rica y de mayor y más inmediato porvenir, por su proximidad al Canal que ha de abrirse por Panamá 6 por Nicaragua, por la fer­tilidad de sus terrenos, abundancia de pastos en los 'Valles bajos, excelentes climas en las tierras altas, densa población, hábitos y carácter de ésta, facilidades de comunicación rápida con f' l mar, &c. En cada uno de mis viajes al Sur, he llevado cartas geográ­ficas, relaciones de viajeros, geografías, brújula, &c., para hacer un estudio formal de las localidades que voy recorriendo, y para anotar y rectificar todo lo que encuentro digno de ello. Por eso puedo dar i usted opinión no inconsciente sobre su trabajo. No la comparo con las cartas geográficas publicadas hasta hoy, para decirle que la encuentro mucho mejor que é:.tas, porque ese sería flaco elogio. En el último viaje hasta Ipiales, llevé un mapa de las Provin­cias de ] úquerr s y Obando, y otro dt~ la costa del Pacífico, entre las bocas del Iv!ira y la del Ivlicay, trabajados por usted. El primero lo hice estudiar por tocios los conocedores en las principales pablaciones del ur, para que me ind'caran lo errores ú omi ·iones qu notaran, y sólo encontraron que no estaban mar­cados dos caminos scc ionales t·ecicntemente abiertos, y el cambio de nombre de uno 6 dos riachuelos. El segundo fu e detenidamen­te comparado por el Capit.1n del buque inglé · 'Ji1boga con las co­pias de las cartas d el Almirantazcyo que u a la marina inglesa, y de pués de un minucioso c·studio, me hizo dos pequeñas correccio­nes, y marcó en sus cartas s is omisiones, tomando los datos de la de usted, de que hizo grande· elogios, manifestándome que ~1 po­día apreciar su trabajo, porque hacía mu hus años que naYega­ba en nuestras costa del Pacífico, las cuales ha r corrido palmo i palmo con agentes Yenidos e.·prcsamcnte á estudiarlas. Creo que esto valga para usted mns que mi pobre opinión de aficionado; pero como me la pide, no tengo incom·eniente n dár­sela. El trabajo de usted, en escala de 1:200000, lo encuentro de una exactitud admirable hasta en los más pequeños detalles; y si el de las demás regiones del país es igual, como lo supongo, habrá le­vantado usted un monumento de gloria para su nombre y para la Nación, y que no muy tarde será apreciado en todo su valor, cuan­do abierto el Canal, vengan hombres de ciencia á estudiar las re­giones del Cauca y i dar desarrollo á sus inmensas riquezas. Soy de usted atento servidor y amigo, RuFINO GwTIÉRREz" Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 10

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 16

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 16

Por: | Fecha: 19/04/1902

SERIE I II- TO.JJfO I ~::::::::::::::: Oficial~- DECRETO NUMERO 428 DE 1902 (MARZO 7) por el cunl se llama á un Jefe al sen icio acti o y se le destina El Viúpresidtnü de la Repúblü:a, encargado del Poder .Fjeettlruo, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel José María Améz uita A., y destínasele l Ejército de Occidente de Cundinamarca que coman a 1 General Tomás García, en el pues­to que este Jefe le designe. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 7 de Marzo de 1902. JOSE M UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FElUlÁN~ DECRETO NtJMERO 433 DE l9Q2 {M RZO 8) por el cual se Uam al en icio á un Jefe y se hace un rr.,moción El Vuepresz.dml~ de la RepríUri:a, encargado del Poder E.f cu/Jvt~, DECRE'l' A Art. 1.0 Llámase al serYicio activo al Coronel Eulogio Ba­uero, y destínasele como Ayudant del Cuartel general de Ja Di­isi6r: Carazúa. TOMO 1-31 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín 11 ilttélr de Colombia '- ~82 -' Art. 2. 0 PrcJmuéY al Jor neJ Luí M. Madero del pue t de Ayudante d 1 E tado f\1ayor n ralí imo, al de Ayudante del Cuar tel g net al d la ivi 1 'n C4razría. Comuníque e y pu lí u Dado c;-n BogotáJ á P. de Mat·zo de rgo2. ] E MA El Mirni tt·o de Gu rra, RI~IIDKS FER ·J.. 'DEZ DECR T 448 DE 1902 (?.fi\ 70 10) por el cual sellan a á uc J<.ft.: 1 scnicio activ y se les destina El Vicepreu'dtnle de la Rt1níb! (:a, arrnrgado dtl Poder Ejuul vo, D-e F.TA Art( ulo ún;co. Llám~ en·i io activo á Jo oroneles Carlo ~. Pard y Adolfo Rojas, y l tfna_ele á la 1 • Brigada de la 7.• Dtvi i6n d 1 Ejército, en 1 pue to que á ada uno de ellos le desi 1902. i\L\ EL MARROQUIN El Ministr de GuetTa, ARt nm•. EZ ECRE1 l" fER 563 D 1902 (O{¡ R?.O 3 I) por el ual s hnce un om r · n i" to El Vú:epruidenle de la Rc'jJIÍbltca, otc_a rg 1do d../ 1-1 dt1 E:Jeculz o, D 'C ... E'l .1 Artícu) único. ótn t·a r- al 1·. r n 1 1artín onzález uditor de Guerra de 1 Di i ión ].'t!rtJ.ándcz, que se organiza n "baté. Comuníquese y ublíqu . Da o en Boo-otá, á 3 1 <.le Marzo d 1 02. J E L 1~U !.L I RROQUIN El Ministro de ucrra, ARISTWES J:-fER¡"Á ·nEz Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- -4-84 _/ DECRETO NUMERO 565 DE 190~ (MARZO 31) por el cua l s e hace un nombra miento El Viceprtsidenle de la Reptíblzca, encargado del Poder .E.Jeculz¡ DECR E TA Artículo úni c o. Nómbrase al Teniente Coronel ~1anue! 1\r Quijano Comisario Pagador d e las fue rzas qu e organiza el ral D e id e rio B ec e rra, a imilado á Corone l para los efectos fi Comuníquese y publíqu e s e . Dado en Bogotá, á 3 1 de Marz o de 1902. . ]OSE MA UEL MARROC El Ministt~o de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 566 DE 19<>2 (MARZO 31) por el cu 1 se hace un nombramiento Zl Vicepresz'denle de la Re¡níbl/ca, encarzado del Poder .E.JecuA DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. Dr. Jesús Vargas F Médico de las fuerzas que comanda el G e neral Erné sto Re. Tirado, asimilado á Gen e ral para los efectos fiscales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 1 de l\Iarzo de 1902. JO E MA UEL MARROQQ El l\1:inistro de Guerra, ARISTIDES FJtRNÁNDEZ DECRETO NUMERO 567 DE rgo2 (l1ABZO 31 ) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresidenle de la Rtpública, encargado del Poder .Ejecul/ve DECRETA Artículo úmco. Nómbrase Ingeniero geógrafo del Minist de Guerra al Sr. General Francisco]. Vergara y V. dependí directamente del mismo Ministerio, y reconócesele la antigüe de 7 de Enero próximo pasado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 1 de Marzo de 1902. ]OSE MANUEL MARROQl El Ministro de Guerra, ARISTIDRS FERNÁNDx~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletln Milit r de Colotnbia '- 485 _J DECRETO UMERO s8s DE xgo2 (ABRIL 3) por el cual se hace un nombramiento Vicepresit:ünle de l Repúblt"ca uuargado del Poder Ejtculzvo, DECRETA / rt(culo tínico. ómbra e al Sr. Joa uín oledo yudante ección 1. de la Intendencia, en r _mrlazo del Sr. José Ra­rtiz, cuyo nombramiento se declara in ub istente. Comuní ue e y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de Abril de 1902. ]O M UEL ~1ARROQUlN .. 1 Ministro de uerra, ARISTIDES FF.RNÁNDEZ DECRETO NUMER 588 DE 1902 (ABRIL 3) por el cual se llam á un J ·fe al servicio activo y se le destina Vt'cepresidenle de la Repríblz'ca, mcargado del Poder .Ejecull'u() D~C ETA . rtCculo único. Llámase J servicio activo al Coronel Rafael f BarriCYa y n6mbra le Ayudante del Minist rio de uerra, destino á prestar su crvi io n la ección 2: el mismo Mi­erío. Comuníquese y publíques . ado en Bogotá, á 3 e Abril de 1902. J E UEL 1A ROQ N inistro de Guerra, ARISTJDll F. RNÁ rntz DECRET u 1ERO 590 E Igü2 (A RIL 3) por l cual se 11 m~ al s n·icio acli •o á un J ( • y se 1 destin El Vtc~J resli.l nlt d~ la Rtpríblt'ca, uLca! ·g do del Poder .l!.,j"uull'vo DECRETA rtfculo único. Llámase al s rvido cti o al r. Coronel A c­. rdo P drero ., y de tína 1 · al uc~to c.l" In pe tor ·en ral d 1 .jército cci nte. Comuní ue e y publí ue e. D d en B-J tá, á e A ril de J UEI ARROQUIN El Ministro de Guerr , A ISTID ~ F.Z , Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 486 _J DECRETO NUMERO 592 DE tgo~ (ABRIL 3) por el cual se hace un nombramiento El Ví'cepresülenle de la Repúblt'ca, encargado del Poder EjeculztJe' DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr·. Crí pulo Caballero Ofic ' supernumerario de Ja ección 3 ... d~l Mmi terio de Guerra. Comuníquese y publíquesc. D do en Bogotá, á 3 de bri1 de 1902. JO E MANUEL MARROQL El Ministro de uerra, ARISTIDES .. RRNÁNDEZ DECRETO UMER 593 DE 190~ (ADRI:L 3) por el cual se hace un nombramiento El Vt'cepresMenfl dt la RepiÍblka, encargado del Poder .F:feculzÍI*, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Sargento May Marco A. lgar, y <.1 tí na ele al jército de Oriente, en el pue~, que le designe el General umer indo Rozo. Comuní ue e y pub)( uese. Dado en Bogotá, á 3 de bril de ! go2. JO E 1 UEL ARROQU1I El Ministro de ucrra, RISTIDES F ER Á ·nxz DECRETO NU 1ERO 594 DE rgo:.il ( BRIL 3) por el cu 1 se llama al ser\'icio activo :i. un J efe y se le destina El Viáprcstdeule de la R jJ/Íb/ica, encargado del Poder ~·ecultv~, DECRETA Artículo único. Llámase al servicio activo al Coronel Marc liano Anzola, y d stína lt: al Ejército ele Pan má, en el pue to qu le d igne el r. obernador J fe Civil y Militar de ese Depart mento. Comuní uese y publíquese. Dado en Bogotá, á 3 de bril de 1902. JO E I UEL MARROQUI El Ministro de Guerra, RI nnEs F R •Á.'DEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B 1 tí 1 1 i lit r d · Lo; >Tn b i '- 487 _J DECRET TU.1ERO ro DE l902 (ABRIL 7) por el cua e hace una promoció .EJ Vicepresúünü de la ReptÍblica encargado del Poder Ejuulzv,, DECRETA Artículv único. Pr muéve e al n ral e Divi i6n José Ma-ía C~gol.lo el pue ... . ywl nte ~ _ t· l del Cuartel general 1 Ejérctto del rde tP l .. yu nte o-eneral del inisterio e Guerra con antigü dad u r 7 de Marzo último, y adscrito al :uartel Generalí imo p ra lu f · cto fi cales. Comuní ue e y pubH ues Dado en Bogotá á 7 e Abril de 1902. El Ministro de Guerra DECRET J E Ivl UEL M RROQUIN RISTID ~S ~ERNÁND.EZ u 1ER 6I8 DE Ig02 (ABRtL 9) por el cual se 1lam1. á os O ci 1 e; al ser ido activo y se les destina El Vt'áprc:sidenle de l Reptíbh'ca tllC rgado del ~oder .E.Jecull'7JI11 DECRE A Artículo único. . ... .láma e al ser i io activo al Capitán jesús Mar(a Pérez y al ubteniente Luí Rojas B rda, y de tínaseles á la División nrnández, que comanda el General J é V. Ortega. Comuní ue e y publí uese. Dado en B gotá, á 9 de bril de rgo2. ]O E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra. ARISTIDKS DECRETO NUMERO 619 DE 1902 (.\BRIL 9) por 1 cu 1 se hace un nombramiento El f!ícepresidente de la Rep1íbl ca, encargado del Pod~r .Ej~cullv", DECRETA rtículo tínico. Por renuncia ac plad al r-. vid Pontón, nómbr-ase Jefe de la ección 2." el Ministerio de uerr al Dr. Rupe1·to !lelo. Comuníquese y publí uese. Dado n Bogotá, á 9 de Ab.-il de 1g02. J E 11 NUEL MARROQUIN El Ministro de Gu rra RlSTIDE FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia L_ 488 -' DECRETO NUMERO 620 DE 1902 (ABRIL 9) por el cual se confiere un ascenso .El Vlcepruzaenle de la RepLtbbca, encargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Artículo único. Asciéndese al Coronel Miguel Zerda á Gene­ral graduado. §. Dé e cuenta de este ascenso al Honorable enado en su próximas sesiones, para lo efectos constitucionale Comuníquese y ublfquese. Dado en Bogotá, á 9 de Abril de 1902. JOSE 1v! UEL MARROQUI 1 El Ministro de Guerra, ARisTIDES ERN.ANDEZ DECRETO NU~1ERO 622 DE 190~ (ABRIL 9) por el cual se llama al servicio activo 3 un Jefe y se le destina El Vz·cepresü:lente de la RepúbliCa, encargado d~l Poder .Ejecuf¡1Jo, DECRETA Artículo único. Llámase al sen icio acti"o al Teniente Coro­nel Jorge 1.'orr nte, y destfna ele al Cuartel g neral d 1 Ejército de Occtdente de Cundinamarca. Comuní uese y ublíqu se. Dado en Bogotá, á 9 de Abril de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ArusTwEs Fx.R ·L·DEZ DECRETO UMERO 6 ... 3 E 1902 ( BRIL 9) por el cual se llama al ~,;rviclO actiYo i un Jefe y se 1 d stina El V1cep1 nidcnle de la R 'PIÍlli a, t.ncat gado dd Poder .Ejecutivo, D CRETA Artículo único. Lláma al en·icio acti o al ·reniente COJ·o­el Jacobo ¿rez, y d tínas 1 á r tar sus servicio en la Divi-st6n Fcrnáudez, qu tá n Ubaté, n 1 pu sto que Je d signe el C. mandante g net·al de ella. Comunique e y publíquese. Dado en Bogotá á 9 de Abril de 1902. JO E MA UEL MA.RROQUIN El Ministro de Guerra ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar e Colo1nbia '- <4-89 _J DECRETO 624 E 1902 ( BRlL 9) por el cual se Llama al servicto activ á un O cial y se le destina El 'V!ápreside11le de la R~pitbli'c ellcaru o dd PtJder E:J'ecull"vo, DECR.ET rtículo único. Llám e al er icio activo al pitán rancis-co Bello Castro y destína ele á pre tar su er tCl n el Ejército el Cauca en el uesto qu le d igne el omandante en Jefe de icho Ejército. Comuní ue ... y ublí ue Dado og tá á 9 de l902. J E. 1.1 UEL RROQUIN 1 Mini tro de Guerra OL CI MriJ.Úit!rio de Guerra-Bogotá, Abn'l I2 de I902 e a iert tare , que 1 juzgamícnto de este De pachc , dictad re eldt.:s que nto ci' ile como mili­e oJución número 25 ini ts· FE ·~\.. DEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militat· te Colombia '-- 490 _J -Doctrinal MA 1 UAL PARA LA PREP DEL COM CION - IA AL COMBATE O ·.L GE T R L DR GOMIROFF Con.lintía En 1 primera oosición, la re erva se coloca en columna por sección, en conformi a con las dimensiones de la colina detrás de la cual se oculta; en la segunda, a¡.>arece en orden desplegado por ue el terr no no pre enta defen a. Observación-Es mejor formar lu blancos que figuran el mo­vimiento e rebase, por medio de do cuadros reunidos n ángulo recto· 1 segund cua r d e r presentar las ciimen iones de un hombre visto de lado. L 18.-En las in trucci nes ,con cartuchos de guerra conviene mostrar también cóm se env1 una cadena en una nueva direc­ción para responder á un contraataque lo que e hace igualmen­te por medio de blanco que formen ala ofensi ,·a. 1 19.-Es preci o, ad más en lo tiros de guen·a, hacer ver á la Compañía 1 empl o de las descarga , n lo dif ·rent s casos ue ya e conocen, d ecir contra la re erva d e la d e fensa y con­tra u caballería. las d escargas contra Jo blancos que repre­sentan 1 r se n a debe guir la acom tida de o blancos. No es malo d ·ez en cu n o hacer el sacrifici de algunos blancos. Observaa'ón-A la c-adena n razón de sus atribuciones debe instruír ela también en la marcha ofen i ·a como en la d r tir da, porque e l éxito para elJ e triba má n su fl exibilidad que en su tenaci ad, en el art con que e oculle cu n o le vaya mal, y vueh•a á la arg de improvi o. P ro la re r a no d be retroce­der, y por e to i. 1 cadena r trograda 6 bien ~e detiene 1 reser-va, 6 av nza ha t Il para libertada. 120.- ARTICUL RlOADES RELATIVAS Á LA I:-.rSTRUCCIO •• ES CON CAR­TUCHO DE GUERRA. 1.0 L o Jefes de e cuadra d ben ele 1r e entre lo mejore tiradore y entre los má inteligent or lo cual de-en distribuír e esto tlltimos d 1 mod má igual que p.ucda en tocla 1 escuadras. E t altera mucho 1 rr glo de 1 Com-pañía y es d utilidad po itiva para l a unto principal. 2.0 E reci o exicrir á stos jef s de escuadra que dirijan personalmente á 5u e marada , s decir, ue determinen el alza, por medio de algunvs di paros de prueba que 1 s eñalen los pun­tos de mira más vent jo os ara 1 tir , é im idan que lo soldados disparen al aire. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. m á bi n cimi re Boletín Militar e Colon1b1 \,_ 491 _.1 , calma n lo posici6n y tam­n t r cono­adena y le 1 n parttcu­pre(.. iso Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 492 --J 5. 0 Hay que recordar á todos lo Jefes que son responsa­bles de todo hom re ma 1 colocado, de todo disparo sin motivo. El Comandante de la cadena s responsable de los Jefes de escua­dra que debe vigilar, pero sin usurpar nunca sus atribuciones; partiendo de ahí Jos jefes de escuadra son á su vez responsables de sus hombres*· 6.0 ada impide al J efe de la cadena, des ués de colocarla, ocuparse, si aún hay tiempo, en hacer medir las distancias á los puntos más notables adelante de la posición.' Consejo para el tiem­po de guerra. 7. 0 La resen·a se instala á tal di tancia de la cadena, que pueda tener todo su empuje en el mom nto del asalto; por lo que - es mucho mejor colocar esta reserva, i 1 terreno suministra con­venientes dcfen as, á· lo menos como á 50 pasos del sitio en donde se quiere preparar el choque. Pero en posiciones muy cortadas, com<.' en un espeso bosque, entre maleza , &c., es mejor tener la reserva más cerca de la cadena, á fin de que su jefe pueda obser­var lo que sucede en la cadena. 8.0 i al hacer el re<.;onocimiento e de cubre que 1 terre­no tiene aberturas que puedan e torbar la libertad de los movi­miento de la reserva, y que son fácile~ para allanar (como en las aldeas, los vallados, las cercas), es preciso arreglar allí pasos fáciles. Práctica ara el tiempo d guerra. g.0 El jefe de compañía debe indi pensablemente destacar de la re erva patrullas de observación para lo flancos y hacer com­prender bien á los jefes de éstas que tienen el deber de seguir to­dos lo mo imientos del enernigo, tomando su medidas d mane­ra de ver 1 más lejos posible en fr·ente y á los lados. Desde que se descubre un movimiento del enemigo sobre los flancos e la posición, se nvía inmediatamente á un hombre de los de la pa­tru11a al jefe de com añía para darle a viso. 123.-La o servación de los flancos es un objeto de primera importancia ; reduce á e ro los movimientos envolvente del ene­migo, y puede á vec s hasta hacerlos concurrir á u érdida. • Lo J ·fe oc ompa ñia deben atender con ·1 mayor uid do á despertar el sentí iento ~>·to­ro no usurpen lns afri'burtQJtU .te sus suho1d11mdrJs. El Jefe de Compailia. debe dejar al Comand nte de la a.dcn toda li et tad ara ejecutar las órden s que le da, y no cerciorarse sino dcs~·ués, de la m ner como han sido cumplidas .• i se ha com ticlo una falla, 1 re tifica, no por i mismo, sino por intcrmcdto del Coma u. nte ele J cadc..na. El mantl nte ue la cadena tam oco e ncarga or sí mi 1 \O de coloc.-tr á catla 1.ir:tdor clctr de un zarz.zol un árbol. ·c., ino que obs na para con los Jefes de escuadra la mi ma conuucta qu el }tfe de C mpania debe obsenar para con él. El J ef d escuadra debe dej 1r á caua hombre la iniciativa p.-tra. colocarse, pero n seguida rev1sa y c. rrige, llenando los claros desocupados si fuere preciso. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1 ilitar de Colombia '- 493 _J Un movimiento envol ente no es peligroso por r mismo, por que es la bayoneta no la posición r lativa de los dos ad ersarios, la que deci~e _la victoria. P ro lo que es sumament peligroso es que el mov1m1ento nvol ente no e onozc ino dema iado tar­de porque entonces e procede sin re i ión en el campo de ba- . t~lla •. El jefe más apaz de cons r\'ar u angre fría y de sa­hr de un mal a o uede caer n él por cau a de un movimiento en ol ente de qu no e dé cuenta in d masiado tat·de ; porque aun cuando conserve la facultad de decidir lo que de a hac rse, puede no tener tiempo para ej cutarlo. Por esto se r comienda con instancia, Jan/o e11 la difálSa como OJ el ataque, 110 descuidar nu11ca el observar sobre los lh neos. Cond'9'e BATALLAS DEL SEGU O IMPE IO Alma.-(20 de t>li'embr~ de I854) La guerra estalló n 1854 ntre Franci é Inglaterra de un lado y por otro Ru~ia que e disponía á de truír á Turquía. En el mes de Septiembre una flota numero a transporta 1 Cuerpo expedicionario anglo-francés á Crimea, en donde va á poner itio á la gran ciudadela rusa, 1 arsenal del imp rio moscovita en el Mar egro la intomable ba topol. El 14 de Septiem re de 1812 el grande Ejército entraba á Moscou; 1 14 de eptiem re de 1854 1 intrépido eneral Canro­bert ptan aba el prim ro 1 estanda1·te fr ncés n J tierra de Cri­mea y nue tros soldados holla an el uelo de la santa Rusia. Los rusos no se opusieron á nu tro desembarco, que e ef ctuó con rapidez y orden dmirable : nos e peraban detrá del río de 1 Alma, sobre alturas defendidas con artill da. El 19 d Septiembre por la mañana e levanta nuestro cam­po; e l ejercito avanza. Lo que pruebe bien que el eli~ro en un movimi nto envolvente consiste en la inesperada aparición del cnenugo, s que u ataque inopinado d~l. ene­migo sobre el frente, produce una 1mpre ión tan func ta como un mov1m1ento envolvente. Pero si estamo dis uestos ara todo, si hemos tomado todas las me­dida<> en tie~po oportuno para star ~revenido~, en cu~nto sea osibl~, cont to. das las em resas del nemigo, no babra nada de 1mpre" Jsto, po~ cualqu1er Jado que el enemigo se presente; y c:s ~a bayoneta la que deci e e! L_nunfo. La campaña de u aroff en "uiza, es la meJor prueba que e pu(•de um1mstrar n apoyo de lo que precede. Todo dc:pende de la previsión y de la t nacidad, y como resultado de estas cualidades, de la facultad de no perder nunca 1~ ca za, y de no deses-perar nunca. . n la batalla de Rivoli, una columna austriaca que ab1a llegado ~asta las retaguardias de lo franceses, acabó por rend1r las armas; l consecueocta e que el mo imiento envol ente de suyo nada significa. • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol tín El na d d i 1 i ta r e '-- 4 -' ol n1bia o, corta o or d u-tención aint- rnaud, enerales os­e , recorr - n el columna lle-ntrario n~mo ue • t¡· ar r olina do toda las tropa á lo tt1os u cam am nto obr la hace un rec no- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín Milit r e Colon1bia '- 495 _) urso ce obre un cielo puro, la péripe ias de la lucha que e forma en 1n ; al y el Ejército r et pone en-lo tira- ; y hénos diYi iona-nliuú . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- -4-96 _; A DIRECCIÓN DEL FUEGO EN EL COMBA TE V D1ITERMINACIÓNDEL BLANCO-PU .• TO APUNT DO-SUSPENSIÓN DEL FUEGo­RESUME. En el tiro de combate es lo gen<:ral tomar como objeHvo á la fracc16n enemiga más inmediata"· pero alguna v z teniendo en cuenta la posición que ocupa, su grado de visibilidad y aun consi­deraciones de orden táctico podrá convenir concentrar el fuego sobre otros puntos. correspondiendo el disponerlo así cuando sea oportuno_, al Jefe de batallón. El Capitán y Oficiales deben cuidar para obtener punterías uniformes, de elegiré indicar el punto apt~n­tado, 6 sea aquella parte del blanco á que haya de dirigirse la lí-nea de mira. • Nuestro Reglamento recomienda que se apunte siempre al pie, prescripción muy conveniente por prop01·cionar las siguientes ventajas : aprovechamiento de los rebotes; limitación más com­pleta del blanco en su línea de intersección con el terreno, y por consiguiente mayor facilidad para la puntería y para seguir los movimientos de aquél, consiguiéndose al mismo tiempo corregir en cierto modo la tendencia del soldado á tirar alto. Respecto á la corrección del tiro en dirección, previene tam­bién que se apunte un poco más á la derecha 6 á la izquierda, se­gún el costado de donde sople el iento. Cuando el blanco tuviere un frente considerable, puede en realidad hasta despreciarse la corrección; pero como el fracciona­miento de fuerzas se impone en el combate moderno, .conviene concretar más las ideas sobre el particular. El cálculo de las desviaciones producidas por el viento no ofrece dificultad Jguna; además, la tabla de tiro inserta en el Re­glamento expresa la magnitud de dichos desvíos, cuando su velo­cidad es de un metro per . egundo. Para velocidad de dos, tres, cuatro metros, &c., no habrá más que duplicar, triplicar, &c., di­chas magnitudes. La tabla siguiente indica el valor de los desvíos debidos al viento, á las di tanc1as que se expresan. DES VI OS Distancias 1 m. X 1 11 3m. X Iu 4 m. X 1" 6 m. X t" -----1·------- -------- ----:----· 300 400 500 8oo 1.600 0.085 0~159 0.265 0.730 0.2]9 0.255 0-477 0.795 2.190 8.382 0-340 o.636 l.o6o 2.920 I I. 176 0.510 0.954 1.590 4·380 16.764 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ilitar de Colombia \.._ 497 .J _. egún sto paree que ara la corrección de la untería e­nece rio dirio-ir i mpre la línea de mira á un punto situado entro 6 fuera d · 1 blanc , s ún el caso, pero de tal modo cleo-i­o, 9ue su distam;ia .al centro de a uél fuc:;e igu~l y de signo c;n_ ano á l desvtactón calculada. Pero St consideramos lo difícil uc e apreciar icha i t ncia con uficiente exactitu , conven­remos en ue e te procedimiento e inap rca le al tiro de combate, ¡en que no debe rccurrirse á él n ningún ca o sino en circun tan­ias xcepcionale por ejemplo cuando e tir obre lances de rente estrecho tales como f rmaciones or el flanco, &c., ó bien u ndo el viento es vial nto; fu~ra e estos ca os puede asegurar­e que llev ndo la Hnea de mira al e.·tremo del lanco por donde o le el viento, resulta una corrección suficient . Para demostrarlo examinemo el valor de la corrección en 1 ira individual á la distancia máxim s a io-nada por 1 Reglamen­egún él, puede hacerse fuego con robabilidad de éxito: 300 metros so re un hom re de ic ó arrodillado. 400 metro contra do de á ie ó uno á caball . A 500 metros contra un gru o de cuatro ó má hombr A la rimera di tancia re ult 1 mianchura del blanc de .30 metro ; á la segunda de o.6o m tro , y de 1 .20 metros á la 'ltima ; lu go 1 apuntar como hemo di ho, introducimo. esta isma correccion s n el tiro. hora bi<"'n: i . aminamo 1 t la anterior, er mas que ólo en 1 ca o de qu la v locidad del iento ea uperior á 4 m. x 1" los d ·do erán ma •ore que la corrección, y ntonces la probabilidade d tocar al blanco isminuirán con iderabl mf'nt ~. En l tiro colectivo ocurrirá 1 ró>:mam nte lo mismo como amos á er. A 800 metr uede hac r fue o ol>r una cu dr·a en línea cuyo frente 6ximamentc de inca m tro · apuntando á u extremo intt·oducir mo una corr cci6n de 2.5 m tro , oco me­or que el des í debido al vient cu n .~ce de de la ya indicada. m a¡· omo ol¡)divo una icndo 1 e rreccion d A 1 ,6oo metro frente s r de uno menor también que 1 d Cuando 1 objdtvo casos, · gún que su ir te de la tropa ue tir . ..n uant á 1 erá también variabl , se ún el e rma y 1 air· á u . ma_t·ch a infant da r e rr n un rninul , 1 pa o ordman r me-tro , al largo 9 , y l .. 3 al li et·o. L 1uc 11 rí n l mism tiem-po, recorre 120 tr 1 a , 250 al t1· t y 350al galo e. i e trata cle inf nt da, u · mue,· a ral lamente al fren-te y con la velocidad ordinaria, astará puntar á u xtremo ~n­terior, ue to ue la bala no tar a n recorr r 2,0?0 metros sm unos 7'', y el d plazamiento del blanco n este ttemp 61o será. de unos nuev metros. TO.MO t-32 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. u al por com d una m ol tín ilitar de CoJon1bia mucho. eda muy conve­. o, con 1 fin de pro­s y oncrlo en la mano uant llev mu dich , r ultan la la ituaci6n táctica lo auto- 1 cualdebe ara lo lo tiradore en 1 las diver a frac-que pr 1 orcione un campo 1 enemigo ocupe á más Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ol tín ol rn bj 499 _¡ U ... L. EL S P R ARLO FER A. D •z (Continúa p cialm nL bre FER,'A.'DO 1 ó.· Capitán de I fantería JULI D '. L "' A TO compon lín a r ct á 1 p r- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín fvlilitar de Colombia ·..__ soo _J El movimiento se ejecuta á lo ancho del picadero, á lo la! del mismo y en un punto cualquiera de la pista. Para asegura· regularidad de la ejecución en los dos primeros casos, se marc con una señal aparente los puntos medios de los costados Iarg cortos. 57. Al mando : Doblar á lo ancho, el conductor de la fila cuta un giro hacia adentro cuando llegue á tres pasos de la mi de la pista larga ; atraviesa en seguida el picadero á lo ancho, mando una dirección exactamente perpendicular á la pista opt: ta. Tre pa os antes de llegar á esta pista, gira nuevament . • mismo lado d 1 pt-imcr giro y sigue marchando sobre ella. : [ demás jinetes ejecutan iguales movimientos, siguiendo las hue del de la cabeza. 58. El mo imiento de doblar á lo largo del picadero se cuta en 1 centJ~ de la pi ta corta, bajo los mismos principio número anterior y á la ~oz: Doblar á lo largo. 59· Al man o : Doblar, lo jinetes doblan. ind ividualmcn . lo ancho ó á lo largo, según el punto de la pista en que e encu tren. Los jinetes muy próximo al rincón· continúan marchando - bre la pi ta y a an el rincón para ir á doblar regularmente á· largo ó á lo ancho. Los jinetes llamados á doblar á lo largo deben dirigir su . vimientos de manera d no ~ncontrarse con los que doblan-'; ancho. Despué de ejecutado el moví miento, los jinetes toman su · tancia gradualmente, alargando ó acortando el aire de marc" Un nuevo doblar mandado en el mism punto que el anter· vuelve los jin tes á u primiti a colocación. 6o. ¡. uelta-La vuelta es un círculo descrito una vez y t­gente á la pi ta. Al mando: Vue!t -M R(chen), cada jin te de cri e e punto en que se encuentra un círculo de un diámetro igual á mitad del lado corto, y t rminado el movimiento, marcha rec mente á su frente en la dn·ección primitiva. ~ 1 movimiento es individual y y simultáneo, debiendo o-uó dar e la alineación durant~ la marcha, primero por el jinete de cabeza, de pués por el de la cola, y otra vez po el de la cabe para entrar junto con él á la pi ta. La con ideraciones desarrolladas más adelante en la marc· en círculo (número 83) son aprcable á la vuelta; el jinete mantí su caballo sobr~ el círculo, haciendo u o de lo medios prescrit para 1 giro (número 48), y e esmera en conservar el mismo gr. do de inclinación de su caballo, cuyo doblez hacia adentro 1 mitirá verle el ojo y la nariz del lado de la vuelta, manteniendo jinete la cabeza recta. El instructor reduce las dimensiones del diámetro de la vu • ta en razón de los progresos hechos por los jinetes¡ gún caso será menor de oce pasos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ole in 1i litat· de C o lo n1 bi '- SO l _/ e compone d un mi­E t m ,· imi nto, como el n o o·u r a1 e 1 ia nal or el jinete NCO t n lo lo jin tes 1 1 - e h - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B o letín M ili ta r de Colombia '- 502 _¡ El trote e el aire de marcha por excelencia de la cabalJ · pudiendo o tenerlo el caballo por mucho más tiempo que el pe, sienao, por con iguiente, el aire de marcha más apropié! para rec01·rer rápida y continuadamente una larga di tanc·a. este aire de marcha el cuerpo del jin te proyectado ( una primera atida, recibe en 1 momento en que ae en · 1 101 , . 1 la reacción d una nueva batida; e tos choque produciéndos inten•a los igu l s, comunican al jinete un movimiento altern ti . de subida y ajada. El trot pues, un aire de marcha qu jecuta en do tiempo fácile d~ di tinguir. En 1 pi~adero la velocidad del trote e algo menor qu las maniobras á fin de pod r jecutar los cambios estrecho dirección, lo movimientos obre dos pi ta , &c. El trote d ic dero e llama frote corto, trole med1o y /rol~ largo, según que e corr- á ste aire d e marcha 170 á 180 metro.;; 210 á 220 metr. 240 á 250 metros por minuto. Al princi io ólo se u ará el trote corto á fin de no can ar 1 reclutas, lo ual siem re oca ~ jona inconvenientes para el cabal 1 Gradualmente e a ará al trote medi y al largo, emplcándo: después la t;e di v, ione de este aire de marcha. Lo medí s pre crito para la marcha a l paso son tambic aplicable al trote. unque las reaccione de te aire de m rcl-h difícilmente ei-mit n al jin te consen·a¡· su a iento, debe e fo zarse n evitar las desviaciones que experimenta, má por- el t?quJa · librio que por la contracción de la rodillas; tt-atará ae ua viz las reaccione del ca allo por medio d la flexibilid d de la · tura, é impedirá lo tirones del freno que diere el caballo . mar:n teniendo firmes los puños. 65. Pasm del paso al üole y 11iccvusa.- 1 mando: Al trole L. R(chen), y de pué : Al paso- ~L R(chen), se emplearán 1 medio 1 r ritos pa1·a pa ar de la posición á ie firme al aso ..... : vic ver a (númer 46) procedí ndo con tanto mayor graduaca . cuanto má ga·ande s a la diferencia entre la ,·eJoc-idad adquirid• y la u debe adquirirse. R esu lta d la aplicación de este p.-incipio que el caballo n d eb pa ar jamás repent:nam nt de un aire de march á otro sin que deb entr r poco á poco pero francamente en el ire d · mar: cha ordenado. 66. Alargm· )' acortar el paso y d lrote.-Para alargar y a acortar 1 pa o, 1 jin t de e emplear los medios pre crito par pa ar el pa o 1 trot y dt>l trote al pa o, u and tr n icione~ m,~ ébiles en la gr duación de la ayudas, y limitando la ac ión d é tas al grado r qu rido, para no pr voc r ni el trote alargando, ni 1 alto acorLando. El jin t tratará d dar e u nta de l. diferentes fase del movimi nto pat·a 11 gar á j cutarlo bien. El caballo, alargand 1 pa aumenta poco á poco el halan-- ceo d 1 cuell á medida qu aumenta la c>:de!Hión el 1 pa o; ncele­ra 1 movimiento d e l cuello á m ida uc aumenta la cadencia del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ~1ilitar de Colo1nbia '-- 50.> -- aso· en ñn i e1 cab llo pr ci ita la acción de un liembro po terior al mi moti m 1ue la del miembro anterior puesto á fin de llegar al apoyo di gonal ue caracteriza el trote . El jinet ebe, or con iguient , par 1 rgar el pa o, dismi-ír gradualmente la t n i6n de la rienda , á fin d d jar al cue­una libertad creciente sin aban onar por ello al caballo; armo-izar u a i nt con l b lance d 1 caballo y hacer. r fiuír eJ peso lel cu _rp h cia atrá ~, ce and la cción d la pierna tan pron­o como i nta que el abal!o quiet· trotar. Para ac nar, el jin te d be hacer de uerte que 1 e hallo arche á paso l0nto in att·a ar P y qu le e1·mita entir la bi a y bajada de cada miembro anterior. 7· Lo jine e alareyan y acortan el paso á la oc s: Alaruar ~Acorlar. fin d confirmar los jinetes en el principio de Ja ~ni­formidad de lo aires de march el in tructor no hará pasar ia­má del lar-gar al acortar, y al contrario, sin haber hecho algu­no p ~-:> á· la vel c1 d reglamen ria u e tom al mando : Al paso. 68. Par alargar 1 trot mplear lo medios pre critos para ,roducir aumento de la \'eloci ad, teniendo cuidado de obrar muy progre 1, aml.!nte á medi a que 1 caballo e ntregue. i el caba­l lo rehusa entr O"ar , 1 jinet d be onerlo á un trote moderado y solicitarlo poco á poco con la ierna , ost nien o siempre los puños. i el cab llo no e mue\'e ba tante activamente, J jinete Io e timula por la acci6 enérgica d las pierna . Si el caballo e ojo de espaldas el jinete sostien los puños suficientemente. í las z nca no , balancean igualmente el jinete opera una retirada de u cuerpo al costado donde note el efecto má marca­do cerran o si mprc 1 pi rna · so tenien la rienda d 1 m· mo costa o. i la espaldas no e muev n igualm nt , 1 jinete afirma los puño hacia l costado de la espalda más acti,·a, y, i es necesa­rio, cierra la pierna del mi mo co tado. D ra te est ejercicios l jinete d be entar e bien aunque la po~ición del cu t·po hacia atrá no sea fa vora le para la acele­ración d<"' 1 v loci ad, porque así adquiere mayor facilidad para liarse al~ ah llo, entir u acciont.s y corr gir los movimientos precipitado ó lema iado enérgicos del cuarto tra ro que pon­drían 1 aballo al galope. demá , afirmándose sólidamente el jinete por medio de J jeza de las rodtllas y del aplomo dE:l asien­to so ti nc 1 caballo y lo di pone á tomar en el freno un apoyo que le ayuda á recibir 1 impulso de Jos ~iembros po t riores y á pi ar con má con anza. En fin, e enc1al concorda1· los fectos de los pu- o on lo d la iernas, pues 1 trote estando basado en J bípedo diagonal s un ait-e de marcha que establee una olidaridad con tanl ntre 1 cu rto delantero y el cuarto tra ero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. - Boletín 1ilitar de Colomb1· Historia ===-- QUINC .. I S D ~ C 1P Ñ EI 1870 OR L . AR I G.1.TAC {Tra ucido y abre iado del francés para el Boldln Jl-fi!Jtar) (Continúa) Cuando todo asó, to:námos la arma ~·n vez de. eguir al Ejército, volvimos atrá , atra ,.e ámos á Rethcl é hicimo una mar­cha de flanco que no nos permitió juntarnos á la tropa d 1 ~lari - cal l\lac-1\Iahon ino á la caída del día. Aquella fue nuestra pri­mera marcha un poco larga, con arma y bag j rma y ba­gaje pronto se die ero qué cúmulo de ufrimiento contienen a do alabras! El morral con u contenido 1 pan la atería de cocina de hierro blanco de poco eso, pero de mucho volumen, y estorbosa· la carabina ?\Iinié que e carga por la culata buen arma, p ro muy ada, de cali re muy fu rte y las bala muy grue a ; el sable ayoneta una cartuchera bien rovi ta -tod eso daba un o norm . uando la corneta tocó 1 fatal: morral d la espald é íbamos á onernos en m t·cha, yo me pr guntaba i me ería o ibl andar veinte pasos. Llegué, in m · argo pero cuán-ta s v me acometió la ten ación de de arazarme d ese saco fatal. P r a tante tiempo marchámos á lo laro-o del canal d los Arcienne , circundad de ellos árboles. Atra\c ámos un parque rnao-nifico que rod #a á un ca tillo cerca del ual e nos di tribuyó vino. t can ámos n Thugny y orla noch 11 gámos como á las nueYe á Auigny, n dQnde debíamo dormir. El día ta a ellf­simo. in la fatiga extr ma que m au aLa mi uipo este 1 a o me hubi ra arecido dcJicio o. 1\c ampámos no le jos de la igle a al lado de un r ~ O"imicnto de corac. ro . ·1 n1om P nto n que com n zá mos nu tt·a ma1·cha haci el 1 ~jé r ito ru iano ign o raba toda \'Ía nu str· u· 1 fa , l o p ri6di o. , info rmadon s de di · r a bfan h e cho ab r la f rm ión un nue'· jér it n p r~o ahí I ar informe s. ¿.Qué d bía hac r , te.;; ·Iba á libr r a talla ere< e Ch k n á marchar n o­zaine ó á r e plegarse so r - Parí . ¿, cuál era la 1 ipó-t i n á probabl ? T da ta rnn olucivn po ibJ "S que .·i-gían tn } O r número d I ru iano y cl 1 · rae ion , dif rente . En s ta in cisión, los do ejército ¡ui ne tocaba mar h sobre Parí e detuvie ron dut~ant Jo días 20 21 y 22 de ¿ El 23 por la mañana comenzar n u movimi nt so r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ilitar de Co.ornbia '- 505 -' al pasa1· por oul y Ver un t entativa que no les di ron ~ l 1.0 } fe 7 1 rind i' a vi o de que el L .. ! (lu ue 27 d~ Agosln de J8¡o. 8 h. 30 m dt 1 llOcll . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colo1nbia '- so6 -' 11 Paris, 27 de Agosto de I870. I I. h. d~ la 1. oclu 'Si abandonamos á Bazain la revolución estalla y vo mi mo eréis atacado por toda las fuerzas del n mit:;o. Con­tra lo de fuet·a, Parí se d fenderá. Las fortificacion s t han ter-­minado. Me at·ece urgent qu tratéi acercaro con rapid z á azaine. o s 1 Príncipe R al e Pru ia quien está en Chalon , ino uno d lo hermanos d 1 R y de Pru ía, con una anguardia y fuerzas consid rabi de caball ría. O at-ticipé 1 or telégrafo e ta mañana do noticias que indican que 1 Príncipe Real de Pru­sia comprendien u vu tra marcha es peligrosa para su Ejér cito y para 1 que blo u a á Bazain , quizá aya camtJiado d di­rec ción y marche hacia 1 orte. ..ontái á lo menos con treinta y ei hora de ventaja obre él ; quizá cuarenta y ocho. No ten­dréis á vue tro frente ino una parte :le la f er·za que bloqu an á Metz, y que iéndoo retirar de ChaJon á Reins, se han e.·ten­dido hacia Argonn . Voc tro movimiento obre Rein Jos habrá engañado. Como el Príncipe R a 1 e Pru ia. aquí todo l m un o ha compr ndi o la nec sida d libertar á azaine y la ansiedad con que o obser an e e. trema.' El ari cal, á pesar de t da us in tancia no ha ía logrado su d o. ontinu6 pues, el movimiento d a ancc. El t re r día de nuestra mar ha el 26 .- eritnentámo por primera vez, trabajo para obtener pt·ovision ~S, y com ncé á darme cuenta de la dificultad qu pr enta el aba tecimiento d un ejér­cito hasta n un paí rico que ofr ce, en ti mp ordinal io, gran­des r cursos . Llegámos por la t rde después de una larga marcha por ca­mino tan em apad s p r la lluvia que no f'nlerrábamos ha ta el tobil1o á una pe ueña aldea. p rdonde acababa de pasar 1 grue o del Ejército. Imaginao un campo d va tado por una nube de lango tas: no quedaba na a na a. o había modo de obtener ni pan ni ·ino ni nada, aun cuan e ofrecic pagar el doble e precio. es ués de llamar en vano á mucha puerta entrámo mi amigo y y , n una pe ueña ca añ . La ueña de casa, p bre aldeana cr yéndo al fin libr d vi ita imr ortunas de hué pe­des hambre o , ac ba a de e locar n l fuego una opa de papa . Ella n da había comido durante 1 día é hizo un g sto e dese. per.ación. u prim r im ulso fue de p dirnos con ua idad. u h . pobr jóv n , yo no teng nada '' in embar ·o al cabo de un instant viendo nuestras caras lán ui as y fatigada , nos hizo entar nos d1jo u ráramos, y cu ndo la sopa tuvo cocinada, nos dio á ca a uno un 1 1 to lleno. un a h omido nad mejor. A pes r d toda nuestras in rancia , 1 aldeana no qu da recibir nada. e acordaré 1 rgo tiempo 1 1 buena viejecita de la aldea de . ~ muy y d u opa de papa . io , que no d -ja in recompen a un va o de o-ua qu e dé n u nombr , tcnur: n cu nta á ta ·cel nte Jnuj r P' r u bonda para con nosotro . i alguna "ez u hijo , lejo d u país, tienen que pe ir hospitali- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1 ilit r e Colombia '--- 507 -~ dad que ncuentr n or o e uiera una acogi a la que su madre no dio. L mi n1a noche e a el diferent . ecibímos ord n Vonc , o re una planici ta at lada. nues r 11 gad lor d cortar la cuerda de mo el a
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 16

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 6

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 6

Por: | Fecha: 08/02/1902

•~:========================~==-=-==~==-====-~========= ----- ~ Jtol• P l.11o - --· -- Ofic · ECRET p r el ual c.; dispone la oJgan· ación ue In 1 , 1 161: ¡.¡,,·atalwd, e h. cen \ano nombrami ntos y s t.OP ter u • .u oriz:tci 'n El 1 rafn uide111t dL l .Rtjn(b/ e 1 . rt:. Art. 1.0 Org níza e un min rá /)ivisz'(J11 ''acal 1/vtÍ m uesta de· lo Batall l { 0lllflZIÍt1 ruJJdlilaiJlarrn , k10laima y ZiporÓII e n J p •¡·~anal e u· l,tr la · 1 .. 6di ilita1· tomando por as el Bnlalllm frizt"t1la iva . las fu r /.a d0 undi-namarca, el cual par el efec o s it ·orpm·, a] Ejército nente con el nombre d e Cctrar.úa. Art. 2.0 Hácen e lo _ i~=;ni n e~ n m ·-o nucntos ar la e.·pre-sada Di risi6n : Comandante General, eneral lro Emilio Ru io . Jefe de Estado Mayor, Cor: nel os.! Prirni iv Orozco. Primeros Ayudantes :tenerale . ;oroncl s .. steban ubio y F'rancisco uitrag L. Primer jefe del .BalallluJ Cat a :u; .,, u nf"l ·al lo A. ori. Primer Jefe del B alall/Ju Cu11d izamarca eniente Coronel Víc­tor M. Córdoba. Primer Jefe del Botallún Anolrii11a, ,. enientc Coronel Le ni­das Bernal. Primer Jefe del Bttlallótz. Z1padw, roncl José María ar- B6n W. '!' JlO 1-- J Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1 bia \_ 162 -' Art. 3. 0 Autorízase al omandante para hacer los nombramientos de segund segundos jefes de uerpo ) Oficiale . Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á I 8 de Enero d JO E eneral de la División Ayudantes Generales, EL fARROQUI El Ministro de Guerra, ARlSTID · s F ,R •• L~oF.z. DECRETO ~ERO 121 (E 'ERO 25 E 1902 por el cual e llama á Yarios Jefes y Oficiales al sen icio activo y se Jes destina El Vkepr6s/dente de la Rep¡íblica, JICtl''gado dt:l Poda· Ejecutivo, DECRET rtículo único. Lláma e al servicio acti \'O á los siguientes Je­fe y OficiaJes y d tínasele á la 3.~ Divi ión del Ejército de Oc­cidente, en el pue to que le señale el omandante en Jefe de aquel Ejército, neral Tomá a reía: Cor ncl Pedro Ramírez; Tenientes oronelcs ~ migdio l'iceño bd6n Rincón y Manuel J. Rojas· rgentos 1! yore Jenaro P reira, Réo-ulo Barrera y Julio R camán ; apilane 1-jandro Lóp z Lema Braulio Ro­dríguez C milo eira y antia o-o orté · T -niente edro A. Cuervo, José Gr orio P r ira y rnando García. Comuníquese y publíque e. Dado en o otá á 25 de .._,nero de 1902. JO E IARROQUir El finistro de Guerra r RI 1IDE DECRET • 1ER 132 DE 1902 E.· RO 27) p~r el cual se hacen unas romocionc' y un 1101 bramiento El Vt'cepresüleme dt la l?ej)/tbhca 1 OlCclJ rrado del Poda· .Ejteulivo, 1J E CR E T único: Pr mu~v s Cor nel Agustín a abianca el l u t de pnmcr jef del Bala/l(Jn Jl!lanuel 'asab/anca al de .. yudante del Mini tcdo de u ·rra, y nómbrase para r em­latarl~ en la omandanc1a· le dicho • a tallón 1 r. Comandante ustod10 Morale Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--- 163 --' §. El egundo jefe Comandante Campo E. Gómez, será pro­mo ido al dL pósito del Batallón Guard/a d(; Bogotá, y nóm brase en su reemplazo al r. aro-ento l\1ayor imón Pizano. Dado en Bogotá á veintisiete de Enero de rgo2. JO E M UEL MARROQUIN El ~~ini tro de Guerra ARlSTIDEs FERNÁ. DJ:z. DECRETO U 1ER r 35 DE 1902 (ENERO 28) por el cual se confieren dos ascensos El Vz'cepresiiünlt de la Reptíóltca encargado del Poder Ej'ecul/vo, Dl!:CR.ETA Artículo único. sciéndese á los res. Teniente Coronel Este­ban Huertas y Capitán Octaviano B. Pérez, á Coronel y argento Mayor, re pectivamenle. §. R specto del ascenso conferido al 'l~ niene Coronel Huer­tas, dése cuenta al Honorable enado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíqu se. Dado en Bogotá, á 28 de Enero de 1902. JO E M UEL IvlARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER Á ·nEz DECRETO Ul\1ERO 142 DE 1902 E. ,.EltO 28) por el cual se confiere un aseen o y se hace una d~stinaci6n El Vú:cpreside111t de la RepúbHca encargado del Poder Ejecutivo, DECREIA Artículo único. sciéndese al Tenienle oronel Arturo Ace­vedo V. á Coronel efectivo, recon6ce ele la antigüedad de 7 de Mayo de rgoo y de tínasele como primer j efe del Batallón 2 . 0 de la Divz'sión Marroquín. . Dése cuenta de este ascenso al Honorable enado en sus pró. ima esione , para los efecto constitucionale Comuníque e y pubtíquese. Dado n Bogotá, á 28 de En ro de 1902. JO E MA UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra ARI TIDE F,¡¡JtNÁ DEZ. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 164 -' E RET NUMERO 143 DE 1903 EXERO 28 por el cu3l se hace un nombramienlo y un~ promocion EL Vi'ceprtsidenle de la Rt:públú:a, cucargado itl Poder .E:feculivo, DE'RE.lA A 1·t. 1 .0 Nóm rase Comisario Pagador d 1 Ejército en opera­ciones obr las ProYincia de Zi1 a uirá y Ubaté, al oron 1 Ma­nu 1 errano V., a imilad á General de Brigada para los efecto fiscal s. Art. 2. 0 Pr muév - e al T niente 'oroncl Pascual Maya U. d 1 pu sto d Prov edOl- o· ncral el l Ejército en o eracione~ obr la región oriental d 1 epartam nto, al pue to ue le des.tgne e] Gen ral edro León costa n la División que e tá org·an1zando. Comuníquese y ubHqucsc. Dado en Bogotá, á 28 de Enero de rgoz. JO E MANUEL MARROQUlN El Ministro de Guerra, ARIS1IDES FER- ·Á 'DEZ DECRETO NUMERO 144 DE 1902 (ENERO 2 ) por el ual se hacen unos nombramientos .E1 Vrceprcsidt-"?IÜ de la Rep1íblú:a , encargado del Poder Ejccul/vo, DECRETA Artículo único. Llámas < 1 servici activo á los siguientes señores, y destínaselc á prestar us servicios como Jefes y Oficia­les del .Batallón. 3. 0 de hifantcría pertcnecient á la División. Ma­rroqttít- l, respectivamente : Coronel prim r jefe, L. alvador Abad; Sargento Mayor segu.ndo jefe, Ed_u~rcJo 1'anco; Ayudante Mayor, Capitán Eduardo AgUirrc .; Habthtado, Capitán Juan Rodríguez C.; egundo Ayu­dant . 'I' nientc Paulina á z; banderado Subteniente Enrique Ríos · Cap!tanes Agustín voa, Adolfo Aguirre, Pedro J. Fon­seca Y Alc1des Castro ; enientc Enrique Pinzón, Reinaldo o­m ~o Jo é Ignacio Casa y oncepci6n Barón : ubtenientes Gre­gono alg do! r I.Ianuel de J. García, roilán 1\llartínez, ecundino Ac ro, Corneho Hucrlas, Eliéccr Vesga y Emilio Aguirre. ado en Bogotá, á 28 de Enero de rgo2. JO E MANUEL MARROQUIN El Mini tro de Guerra, ARtSTIDES FERNÁNDEZ. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 165 __) DECRETO NUMERO 145 DE 1902 E RRO 28) que incorpora una División en el Ejército de Occidente El Vi'cepr~Ndenlc dt: la R~públt"t:Je. Cuando el enemigo 11 ga •· c~ l e ntinela hace fuego, y e re­pliega;' &c. (~rvicioolct~mf)(Ul < , artículo 168. I?egl mudo provúoJio, artículo 15). El nemigo a-van za 1· ~ ueltam ente á u frente, rebasa la línea de las avanzadilla , qu por tal cau a e 1· pli g n má 6 meno desordenadamente,~ol>r la gr· n guardia. Esta ha mpuñacl la arma : Pero · dond está el enemigo'! ¿Cuál s ~u número? La pn..:ocupaci6n gana t~ rr · n : todo los a~imale el hombre e el nl3s tcm rusu' (Prín i e de Ligne, Pr~orupaClolleJ mi/1/ zreJ ; y ·orno el t m 1· • c.. ... mtagi o, ha ue · ontar n qu en la gran g-uar lia habrá alg-una turbación. Todo nu tr oficial s on val rosos, pc1·o á cuánto 1 fal­ta la sano-rt: fría ~ Muchos serán l o· cn pitan e que en una. situación grave á e te re pecto, procederán con la calma necesaria para 'avisar· á los pu sto vecinos y al cpmandante de la .. avanzadas" Servicio tJz. campa11a artículo 179. Rt:g!amenlo propisorio, artículo rg), para saber imnediatament cuál de stos tres l artido debe tomarse: salir al encuentro del enemig-o, resistir n el itio, ó re­plegarse combatiendo.' ? (Se1 'lHfzO en rampruia, artículo r 79· ~Regla­mento proviSorio artículo 19). un hecho demostrado por la . p riencia, ¡ue una tt· a ue es atacada de noche es más 6 meno sor rendida y no pu de nun­ca avisar á tiempo á las r servas; cu ndo J 1 rim ¡-golpe 1 vi ta juzga que no tiene fuerza suficienl , t nnina p r creer que debe retroceder. E este retroceso el que ten tbl , arque n ta clase de movimientos con frecuencia ~ muy difícil dirigir á la tropa y á 1 s oficiales de grado inf rior. I ..a gran preocupación de Va s unida e colocada n avanza­das, y sobre todo de las avan¿adillas , ~ siernprc a eo·ut·ar la r ti­rada · en el primer ataque no pi ns n sin n repl gar e preci a­mente porque tienen concienc..ia de su d bilidad. La teoría del e fu rzo sucesivo, d cir, de J s pequeños pa-quetes que se hacen sucesivament despedazar, ha pasado; hoy se admite, sin discusión, ue 1 línea e combate debe ser fuerte. Lo mismo debe ser Ja línea de las avanzadas, la cual no es única- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 170 -.-1 mente un cordón de a' iso, ino tam ién y especialmente una línea de d~fénsa. Y esto resalta claramente en el papel que le es á confiado. Las avanzadas ti nen por misión : 1 1.0 Informal á la tro¡ a que cubren, de la posición y los mo­vimientos del enemigo; ' 2.0 p, ofeacrla contra la sor¡ r as y darle tiempo de pre-pararse al combate...... . . La di posición de conjunto y el scrv1cto de las avanzadas varía con las situacione , los erreno y el fin que uno se propo-ne ..... . o se puede dar, pues ino i1 dicaciones generales respec­to del ervicio de la a' anzada . El juicio o lo cr.á casi siempre el mejor guía en la elección el los medio má adecuados para sa­tisfacer á la doble múión gue les está confiada ·• *. La ropo iciones que io-uen no tienen, por tanto, nada _d antirreglamentario· tienen por fin prcca ver de la tendencia manife tacla por los Jjércitos extranjero á la sorpresas de noche. Fijaremos, n princi¡ i que se deben tener en las avan-zadas como en el combate: 1. 0 x Im·adores · 2.0 Una línea de comba e lfnea g-randes guardias) ; 3. 0 Una re erva (de a'·anzada Lo e. plor;l dor en la a Yanzada son fijos ó móviles. Llamare m o á lo pl"imero puesto de e. ·ploradores, á los segundo patrullas. En la formación de combate de un Batallón lo e.~ploradores se ocupan obre todo de la tr pa u e cu br n; no e unen con los otro grupo encargados de Ja misma mi ión prestarse mutuo apoyo.· (E. cuela de Compa1iía, artkulo Lo puesto de exploradore col ca os nfr nte de la línea de la grandes guardias, no tendrán, pue que ocuparse sino de lo que asa al r~dedor de ellas, en 1(. zona de 'ib·ilancia posible. Gracia á la facilidad d tran mi t6n del onido por la noche, una tropa, aun poco numero: a, no pued · zna1·char sin que la oigan á 200 metros á. lo menos. _ Delante de un ft-ente de 1 .200 met•·o efendido I· or una Com­panfa de grande guar ia ba tarán con ft·ecuencia ti·es puestos de e: plor.a.clores para que una ft·acci6n enemio-a n pueda acercarse sm que la descu ran. • .R~glamenlo .robn el servicio "''campana, articulo 164. " •l .R~ lnmot~o provisorio. uel 1 r de layo de 1894, se contenta con decir: Las avanz:u..las t n ncarga. en clc acuerdo con el artículo 15, . 8 del R~­rlatJUJtl, prúviurio: '·Los centinela no pued n ni disponer d u ::.aco." ·c. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "- 172 _J Benningsen se detiene entonces en esta llanura y nos espera en una bella posición con muchos reductos sobre las alturas. El Alle divide en dos su ejército; coloca _sobr<: él cuatro ~uentes, y ocupa enfrente de este río la pequena c1udad de Fnedland, que lo cubre. El 13 de junio nuestro regimiento, el 50° de línea, que mar­cha de vanguardia, llega á la vista de las posiciones enemigas. Mi compañía de rranaderos se desprende con orden de despejar el país montanoso que se extiende delante de nosotros. Hace algu­nas horas que marchamos por entre estos bosques, y acabamos de entrar en una aldefta desierta, cuando de improviso oímos disparo á nuestra derech ue tro Capitán nos envía entonces en esa di­rección, n número de veinticinco hombres. Avanzamos con pru­dencia, dispersados en tiradores, á veinticinco pasos uno de otro, abriendo los ojos tanto como uede suponerse. Hemos renovado el cebo de nuestro fusil, y no deslizamos de árbol en árbol, gu1ado por las detonaciones, que continú n dejándose oír. Nuestro Subte­niente, con el sable bajo el br zo, nos sigue repitiendo: "Adelante 1 Adelante ' En breve llegamos á la orilla de un claro del bosque, en don­de e encuentran cinco 6 sei árboles echados por tiet·ra, y en donde se han extraviado dos cajas de nuestro jército y las ha ro­deado fuerte partida de irregulares kalmucos. Estos verdaderos alvajec:, de grat1des narices, de figuras achatadas y de enormes oreja , stán armados de arco Y· de flechas. Mandados por oficia­les y cabos y argentas ruso , dan vueltas al rededor de los con­ductores del tren, que han echado pie á tierra y se defienden con disparos de tercerola. A pesar de una defensa desesperada casi todos nuestros po­bres lringlots ( I han sido heridos con flecha; sólo dos han es­capado á la matanza, y agazapados tras de una caja, todavía dis­paran por entre las ruedas. En este momento salimos del bosque: ' 1¡A la bayoneta!", grita nuestro Su teniente. Corremos sobre los kalmucos, que de lejos retroceden, pero que, descubriendo nuestro pequeño número, vuelven á la carga. Nue tro ubteniente, no con­tando con número suficiente para defender e, incendia muchos manojos de heno que están sobre las cajas, y nos hace alejar de este modo de los soldados del tren, y sostiene la fusilería. Al ver 9uc están quemándose las cajas, los 1 almucos huyen. N~estro ofic1al.en~onces hace quitar los manojos de heno, abre las CaJas y nos d1stnbuye los cartuchos que contienen; los carruajes no pueden llevarse porque los caballos que lo conducían han sido muertos á flechazos. De pronto gritos salvajes resuenan n los bos­ques: son los kalmucos que reforzados con un destacamento de cosacos regulares, de chupas escarlata y pantalones azules, vuelven á la carga. '¡En retiradar,, m~nda nuestro jefe. (r} 7rin&fqt~, seldac:Joa del ren. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin Militar de Colombia '- ''3 _¡ No replegamos vivamente sobre la aldea, en donde no es­pera 1 re to d la compañía, volviéndonos á cada paso para clis­parar. Los jinetes rusos luchando con el estorbo de la male­zas y los árboles, a anzan dífícilment . Por último, ll egatno á la aldea, y en la entrada hacemos a­rricadas con can·os ara conducir pa to. El enemigo llega obr la barricada, pero n este momento oimos fuéra esta voz de man-do en francé : ' ¡ d lantc ....... Cargad t'' Es un escuadrón d nue tro húsares que acu e al ruido de la fusil ~ría y ue desbara­ta á su paso á lo irregulares ruso como si fues una manada de carneros. Por la noche volv mos al campamento. Comienza la luna á crecer. La comida e prepara con rapidez y con mayor e leridad la despachamos. Pronto nos dan rden d apagar los fuego y de no toe 1· orneta lo que si,;nifica que el enem1fY'O no ,stá 1 jo y que se teme señalarle e l sitio de nuc tro Yi ·ac. El tiem1 o an cálido, que oye á las cigarras cantar largo ti mpo toda\ ía de - pués de la pue ta del sol. Nos acostamos con la reja obre el mo­rral, y acabamos por dormirnos. A las tres de la mañana un violent fueg de fusiler a no despierta obresaltado : la caballería enemiga ataca nuestras avanzadas, que la acogen con resolución. Aún e de nqt,he, p r el día marca) a una línea blanca n el cielo á lo. largo de los bo - ques. Amarramos los sacos, cargamos los fusiles y renov mo el cebo de las cazoletas. La luz matinal ya aparece. Un rumor confuso se 1 vanla p t• todas partes. Las tropas de Lanncs toman las armas · los tambo­res suenan; rápidamente tomamos las armas y no ali Lamos para partir. Los oficiale superiores esperan á e bailo al frent de los batallones. Pronto Lannes llega :i galope, seguido de s s oficialc ayu­dantes con dormán blanco de trenza de oro y panlal6n encarna­do, el gran chacó adornado con plnma orla y pun i guda. Saca la espada, y mostrándonos á rieclland, cuy ampanario comien­za á verse en el horizonte, por ntr 1 brum de la Jnanana, die : 111 Adelante! ...... ¡Adelante. ¡Al enemigo 1 Partimos á paso de carga . .~.- t·epente el cañón stalla á nuestro (rente: es nuestra at·tillería que acaba de poner e en ba­tería y di para sobre los ru ... os, 1u en ma as profundas des m-ocan de Friedland precedido de una nu e de cosacos. E en tonces cuando los soldados levantan us chacó y us kepis en la punta de las bayonetas y ponen á gritar; ~~¡Adelante t ¡Vi a el Emperador l'-( (m/inúa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. L Boletín lilitar de Colombia '- 174 _; GU ~p 1~ l\10NTt ~ (Continúa) En e ta di posición, el que manda tomará odas las medidas ue crea portuna para r cibir al nemigo al am.anecer 6 tal vez en aquella noche. Como á e ·ta columnas deben 1emprc acompa­ñarlas alO"'uno prácticos del ter.ren , d\;; pachará á a uel que le me­rezca la ~ayot· confianza, para lar conocimiento á los puestos más inmediatos, d la ituación n 1ue encuentra y ea socorrido, calculando el tiempo qu pued n lardar la tropas que vengan á favorecerle y lo medios que iene para u defen a, ha ta que lle­CYU e te mom enl . i encontra e n un tado ue juzgare no o oder resi tir po1· e te pacio al enemigo, ó bien n el caso de no poder ser acorrido tratará de ng-anarl , mprendi ndo su reti­rad á media noch con l m y ¡· il nci di poniendo ue perma­nezcan en el campo las guerdlla que deben cub¡·j¡·]a retaguardia, hasta media hora le ué d hab r alido 1 grueso de la colum­na, cuy mo' imi nto guirán. i no fuere fácil budar la vigilancia d l cont¡·ario bien p r l c.uida lo qu tien · ó por la posiciones que ocupa ~~ j f u manda lJ erv nimado á u soldados y di pue t á \Olv er :i la m nos a¡Jr ,. c hará lan buena disposi­ción ; excitará má . má. u \'alor por la promesas y premios, dándoles á con cer que u .. IJ-' d arroj 1 uedc librarles del pe­ligro en qu se encuentran · t ni ndo nt n ido que no hay nada que pr st má leer i6n ni m o y en r~ í á los hombres que la dese peración. Pr pa1 aclo ~ í, formar·i n e lumna cerrada, 6 como mej or lo permita el terreno y pro" chanclo 1 momento má oportuno y 1 unto má atac bl y lébil de Jos que ocupa el enemigo caerá o r é l como un ray . Rota la lín a y colocado á. u espalda; hará qu la ·uerrilla , 1ue de antemano llevará pre-parada ~ in truído á 1 oficial qu la mandan nvu h·an al enemiO"' en toda dir cci ne y cwnclu) a 1 de atirlo; al mismo tiempo ¡u 1 art · de la fu rza de l alumna habrá d plegado en batalla, y roto e l fuP · para aum ntar la onfu i6n ~· desorden. La derrota del n migo induclabl ., po1· tan im re\·i to é ine pe-rada golp · , pues hay 1 oco alelado 1ue epan ontrarre tar con serenidad em jant cho ues y má uando tán p ·netrados que lo contrario hallan en la impo ibilid l n tan sólo de tomar la ofcn i\·a, sino ·w1 dt. ,. i lit- á la primera amenaza que trat de hacérsel s. reo haber· a bt·aza ¡rincipal incid nte que pueden ocurrir n la guerra de mont ñ , aplicabl al mayor ó menor nú­mero de tropa . Pasemo ahora á dar una id a de 1 · ardides y estratagema ¡ue con fre u n ia su len usarse; lo más comunes on las embo cada . E t· se 1·educ n á olocar i rto núm ro de tropas n un siti 6 Jh raje le difí il e, p ,. don e 1 recisa-men e d b pas 1· el enemigo· 1 ircun t'a cia más esenciales que deben concurrir en una emboscada son : ue la tropa se halle Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1Iilitar de Colon1bia '- 175 -' colocada en tal di po ición ue no ucda e1# Yista ni descubierta por el contr·ario; que ésta e té dh·idida si posible en dos 6 tres paraje , de manera qut; á un mi m tiempo caio·a so re u adver­sario, .:>i cabe por \·anguat#dia y retaguardia; que sea tan veloz y fuerte u ímpetu, que no e 1 dé lugar para volver en sí, procu­rando introducir el desorden; que no e adelante 6 anticipe uno de los puesto al ott·o sino ue obren simultáneamente ; que se dej~ al enemigo extender- e á l largo d 1 desfiladero ó garganta cuanto ea posi le para de sta manera ncontrarlo más débil; y en fin que se procw-e interceptar la comunicación de la anguar­dia con la retaguardia con árbole , can·os, caballería muertas y otro ob táculo que obstruyan e 1 pa o. E preci o que no olvide el jefe que manda una emboscada, que u felicidad consiste en no ser descubicr o por encmig antes de caer obre él; ni que tampoco éste pueda aber el punto en que e oculta, pues entonces 1 a ventajas que cree tener el qu e cm basca, serán en su daño. Para que no le s lgan ·anas sus e per·anza , es necesario que guarde un absoluto silencio acerca el a raje · n ue trate de em­boscarse y que sta operación cuando pueda combinarse la ve­rifique poco tiem o am.<... que · 1 nemigo llegue al sitio determina­do. Tomada esta medtdas puc. esperar e un uen resultado. Otro de los ardide de esta guerra on la sorpr sas de los puestos: é tos pueden dividi~se n table y volantes. Para las sorpre a de Los primero e r quieren preparativos de alguna con­sideración pues iendo é to , por lo r O"ular unas casas fortifica­das y pre·paradas contr un O"'Olpe de mano, no s fácil sorpren­derla á no ser u· la guarniciones que la defienden se hallen en total abandono 6 haya inteligencia con Has · por lo que de­jaremos e te punto y hablaremo de los pu stos de campaña. abida la colocación de éstos el terr no que ocupan, el de sus inmediacione u íuerza y "ígilancia y demá ue puedan con­venir, se preparará la tropa que ha.·a d e hacer# la sorpresa la que no habiendo un particular motivo que lo impida, ejecutará u mar­cha de noche hasta la ro.·i midad del puesto que se quiere sor­prender, donde se le dará un rato de de canso á fin de que repose de la fatiga y ataque con mis ig-or. i la distancia del punto de partida hasta el de los enemigos fuese tal que sea pr ciso mar­char de día, e evitará pasar por p blados ó ca edos, y cuando no hubiere remedio, un de tacamento de la guerrillas de vanguar­dia, 6 el total d\.'! lla, adelantará, y cercando la oblación 6 caseríos no permitirá la salida á pcr ona alguna. Llegada la co­lumna á est iti 1 ros guiJ-á la marcha sin detenerse no dejando entrar individuo alguno le ella, y pet*manecerán las guerrillas circunvalando la casa , hasta tanto qu 1 grueso de la tropa se ha ya separado como un media leg·u que seguirá el mismo mo­vimiento y cubrirá }, retao·uat*dia r mplazando á la de e te pun­to, que ha rá pa do á v nguar·dia. 1 ntes 11 gar á la inme­diaciones d 1 l u sto cnemig , si aún no fuere de noche, se oculta­rá la tropa en un p r je á propósito hasta la hora determinada Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 176 -J para el ataque que en mi concepto es la mejor dos horas antes de amanecer en la que gularmente caro-a con más fuerza el sueño y se experimenta una specie de sopor 6 falta dt; .n rgía en el organism , aun - n aquello que se hallan d, vtg1la~~e . Dada la eñaJ, s figurará atacar 1 pu~sto po: los o tres lttos, según lo permita 6 propm-cione la Jocahdad s1en tratando en ambos ca o de empujarla sobre el de filadero, para ue e trechados por 1 nalural - za dc:l terreno, sea menor la resistencia que puedan oponer arr fiando al mismo tiempo los pue tos que e hallan e locado obre la alturas que lo forman. En estos casos es preferible el ataque por ·anguardia 6 retaguar­dia; ma iendo en cam ora o debe procurarse siempre caer so­bre u contrario como ya se ha dicho perpendicularmente á su línea de formación pue d hacerlo por anguardia 6 retaguardia, tiene má medios de defensa el enemio-o, y no e tan apurada su situación. - sí como la violencia en el ataque debe obrar en las tropas 1ue emprenden estos golpes, el que los recibe no debe precipitar­se en la defensiva, de arr liando us fuerzas despué que e haya cerciorado de las verdaderas intencione y objeto del que le ata­ca .. i é te lo verifica por cual uiera de los puntos en dirección de ia marcha, se 1dispondrá desde luego que las tropas de reta­guardia apre uren u movimiento hacia el punto que aparezca el enemigo. La vanguardia hará alto y por un cambio de frente obre uno de "u flancos en dirección al enemigo tratará de en­olverle ejecutando e te mo imiento para! lo al camino que traía. a artillería, si la hubiere marchará algún tanto á vanguardia, colocándose, si el terreno lo permitiere, en una dirección oblicua · las columnas enemigas, para sostener el movimiento de la Yan­g arr.lm y retaguardia. La caballería habrá corrido á hacer frente á la enemiga y en caso de que ésta haya logrado romper la línea y pasar á retaguardia, como por este e fuerzo debe hallarse des­Jnida es el momento le cargarle y arrollarla, di poniendo que la ; nfantería por cuya inmediación ha cf ctuado su paso dé frente á retaguardia y le haga fuego. omo por e te género de ataques, ó se logra desordenar instantáneamente al enemigo, ó se con­vierte en una acción regular, e halla un jefe en el caso de eje­cutar los movimientos y maniobras que crea oportunos para re­chazar al enemigo, cuando la primen\ te ntativa no le ha dado el resultado que esperaba. -¡ este acontecimiento imprevi to lo fuere por vanguardia al alir de un de filadero, se apresurará cuanto sea posible la mar­cha para que lo atraviesen las tropa que se ha11an mpeñadas en él, y las que hayan sido rechazadas hacia u salida resistirán el empuje hasta que sean sostenidas por la de retaguardia, procu­rando hacer esfuerzos y desembocar nuevamente ganando terre­no, en el que pueda erificarlo la demá fuerza. Los puntos que á derecha é izquierda de la altura que forman el desfiladero ha­yan sido tomados para o tener el paso erán reforzados y de- To O I-12 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ilit r de Colotnbia '-- 178 --' EL COMBATE POR MA UEI. MORE O CHU UCA (Continúa) La infantería que recibe una carga formada e1 línea y es rebasada or la caballería da frente á retaguar·dia y le hace fuego. Las guerrillas orprendida n terr no al ierto por otra de caball e rf 6 por una car-ga á discr ción, forman e ¡ueños grupos y se defiend n con fuego rá'" ido· pero si el terr no quebrado 6 cubierto, bastará ue estr eh n lo inte Yalo y e parapeten en sus quiebra 6 en e 1 arbolad . La r sen•as re i ten en pelotón 6 en línea de plegada h ciendo fuego por de careras y de igual ruodo roced n la compañía de re erva lel batallón, formando 61o el cuadro la ¡uc e ncu n.tran muy al lescubierto ó al ex­tremo de un ala. Cuan la ca allería a1·ga á fonjo n línea ó en columna, la compañía desplegada reún n obre su re ervas y cada batallón e calona la uya_ para cruzar lo fue o , formando el cuadro la d e las ala 6 la má . ·pue ta al ataque directo. Aunque difícil mente pu e e un batallón " r e sorprendido en marcha por 1 aballería 11 gado te ca o escalona rápidamen­te su ompañía fu ra del camino, hacia 1 lado en que el terre­no es má de iaual y f ¡-mando 1 cuadro todas, ó parte de ella rompen el fuego or de rga . on artillería Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 179 _¡ intervalo , lo ostenc se fraccionan por e adras, las reservas por pelotone y las compañías de r e n ·a d 1 bata116n adoptan la di posición que más las Jibr del fuego encarg,ndo e una de apo­yar el ata ue y let otra d com atir la re istencia de las tropas que osticnen la artillería. 1 llegar al alcance máximo del fusil m¡:,ieza parcialmente su acci6n ofen iva bien con de carga i se distingue claramente la batería, bien con alguno tiradorc que se adelantan y abren un fue o lento y preciso obre los sirvientes y ca allos que aican­zan á descubrir. ..J re to de la fuerzas prosigue su avance sin hacer fuego y empieza á preparar el ataqu abandonando la for­maci6n profunda la reserva que la hayan conservado hasta en­tonce y reforzando las ala . A lo 6oo metro el fuego lento e hace general y comienza el avance por altos uce ¡,o , como en el ataque de una posición. i la atería retrocede para mejorar de emplazamiento y 1i rar e del fuego se adelanta con mayor rapidez aprovechando la sus­pen ión del su o, hasta alcanzar po icione entajosa desde las que ea fácil ofend r á la tropas de ostén, contra las que dirigen sus disparos la ala de la línea de combate ó la parte que mejor los distinga. A medida que se domina la re i tencia del ostén y el ataque progresa, el fuego redobla y el movimiento envoh-ente se acen­túa buscando los puntos del terreno d sde dond descubriéndose lo sirvientes y carruajes que oculta la ere ta enemiga se puedan batir eficazmente. Ante e peligro la aterfa tratará de poner los armones y retroceder de nuevo y en este momento la guer'ri­lla, reforzada por la resen•as, rompe el fuego rápido contra los ca allos y persigue á la piezas pue ta en mo~ imiento, y la re­serva de batallón e apro ·ima para r forzarla y hacer frente á los contraataques del sostén. Inmovilizada-la batería, sigue el fue ·o rápido hasta llegar cerca de ella · en ton ce~ e ataca á la bayoneta esforzándose en vencer la última r istencia que harán los sirviente y el so tén, y apresurándose á tomar la pieza , que d no po ersc llevar deben quedar inutilizadas. El ataque de una batería resupone una con\!eniente prepa­ración por la artillería propia, com n todo lo demá casos en que la infanteda toma la ofen iva · pues si bien su armamento y formaciones on recurso que 1 hac n muy temible, como tiene que vencer la resistencia que con iguales elementos y con las ven­tajas del terreno le oponen lo sostenes y arrostrar el fuego de granada y metralla desde muy lejo y por largo tiempo. s rá te­merario dirigirla contra una batería intacta, á no ser que por estar falta de apoyo ó si uada en punto que fa orezca el apro imarse ocultamente, haya medio de apod~rarse de ella por sorpre a. I ·FAl TF.Rt... osT:a. ~mNDo ' u YA BAT.E.RÍ -La artillería encuentra de ordinario uficiente apoyo n la tropa próxima ; pero hay casos en que debiendo establecerse en posiciones muy avanzadas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ili ar de Colombia '- 180 _../ 1, , nece it una e colt 6 ostén pe-pr te ... ció~1 inmediata. . . e infantena para la po JClOne estable , o la at. rí deb ejecutar rápi o y frecuentes movimientos par 1e e e:n¡ lea con 1 refer ncia la de á caba-llo) y en alcr n u mi ·tos~ cotn p r jem1 lo, · n la ala del orden de atalla don e iemprc · conv niente 1 a1 y de la in­fantería y e b 11 ría en 1, t·ctirada cu .. :os movimientos progre­sivos proteg m jor la acción comb·n la d atn a arm La infantería qu.... ti .,1 _ á un atedc atiende sobt- todo á asegurar us flancos para lo que se e ta lccc n el terreno que se halla al frente le ellos y apro\·echa lo recurso naturales que ofrece, creando una fuerte po ición ue b ta con eficacia el cam­po de ataque y prevenga lo movimiento envolventes. A falta de abrigos, ó cuando no son uficientes, con tr·uye en las pendientes y replie~ues ue las pieza no alcanzan á batit· una trinchera rá­pida que sin estorbar el fuego de la batería complete su defensa. i hay tiempo, e reconocen demá todos los repliegues y puntos cubiertos del terreno, hasta má · de un kilómetro, estudian­do una instalación general que permita batirlos todos y dominar us salidas y dese,mbocadura . Ordinariamcn e, tu o el o én e establece sob1·e el flanco amenazado; ma · ambo lo (:! tán, e di ·id entre llos iempre en formación de com ate. La g·uerrilla 1 hace á vanguardia e - tendiéndo e por del nte de 1 bat ría, mientras la pendiente de la posición permila hacerlo i 1 privar u fueg y formando en el ala que cubre el flanc un mar illo defen iv . Los sostenes, divi­didos en grupo d una escuadra ó pelotón, ocupan Jos repliegues que mej r lo oculten. La reser a e sittían o re el ala de la batería algo á ' 'anguardia aunque dejando con1pletamente libre el tiro oblicu de las pieza inme liatas ó de1an de ella y deba­j de la lín e a e piez , i la posición e el 'ada y de pen iente brusca. La re e rv d batallón se coloca tatnbién al flanco, algo á retaguar ia, n Jugar se uro y á cul iert del fuego. . El com~n ~nte del Oitén debe rn ntener con t nte in elig n-eJa y comumcac16n con 1 de la bateda y ubordinar á sus dispo-sicione~ ~a acción de u tt·opa. ~ I~tcl~~ el ata ue la guerrilla t·ompe el u go con arreglo á. 1 s prmctptos de 1 d f n h·a, sin de cubrir el ·ente si la batería puecl disparar por endma le 11 ó de lo contr·ario corriéndos haci~ el fl . neo para no torbar1 : y lo soste nes s 'incorporan á ella mmedtatamentc> ó cu n o 1 e ·i en lo progresos del asal­t nt . _ d · fen a ¡gu0, u m ·u· ha no1·m 1 rando principalmen­te contt a lo fla neo d ... e t • pal-a e t01·ba1· su intentos nvolven­tes Y obligar! á oncentrar e ohr 1 ten· no del frente que ba­ten la 1 ieza . . 1 e n ,. n r 1 e rnc n lante d 1 o n de <.JU n le po- SI 1 e ntenc 1· la agt·e i6n, a,•i , al de 1' 1 ateda, pide auxilio á las tr pa \' cin Y em 'eña t da u· r cr · procurando ganar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín iilitar de Colotnbia L 18 r -' tiempo para que aquélla . onga 1 ~ a1 mones y retroceda antes de que un fueg-o demasiado cercano . ' ficaz Jo haga imposible. Cc,mo e ta operación obliga á suspend r 1 d cañón y fa orece el avan­ce del agresor, el stén debe protegerla con fu go rápido segui­do de un viroroso contraataque que l detenga, ha taque la ba­tería esté en salvo y Yuclva á rompc..: t el suyo: conseguido lo cual se bate n retirada o re la seg ut da 1 osi ión que se dispone á prote~er de igual manera. Cuando el quebranto produ ido por el com ate la pérdidas en el ganado y lo desperfecto d l material, irnpiden Ja oportuna retirada de la atería, y el ao-r or logra aialtar1a el o tén se repliega ha ta las pieza ha ie1 do fuego y n unión con los arti­lleros la defiend cuet~¡ o á cu rpo hasta el último extr mo. En un ataque rechazado 1 sostén ersigue al agresor con fuego rápido in adelantar e tanto que de ampare la batería, y ésta lo cañonea con yjgor mientr lo tiene á buen alcance. Cuando la bat ría avanza para stablecerse en otra posición, el sostén marcha con e1Ja prot giendo u frente y flancos, y ade­lanta una vanguardia que reconoce lo Jugares sospechosos á cuya inmediación debe pasaL- Conllinía. ESCUELA DEL SOLDAD A CABALLO POR CARLOS FER 1 Á_ ~oEz Y JULIO DEL CA TO o11tÜuta 61 . . ilied/a-vud/,z._La media-vuelta se compone de un semi­círculo seguido de un a m bio de mano. Este movimiento, como el de la vuelta, es individual y simultáneo d hiendo guardarse la alineaci6n como en ella, guiándose para la diagonal por el jinete que va á quedar de cabeza del pe1ot6n. 1 mando: ll!cdzá-vudla, MA (chen), estando los jinetes marchando sobt* la pista describe cada uno un semicírculo de un diámetro ig-ual al de la vuelta y toman despué una dirección dia­gonaJ para entrar á la pi ta cambiando de mano. El in tructor vigilará que los jin tes no acorten la diagonal, cuya oblicuidad será igual á la del cambio de mano en la mitad (número 55), y hará cerrar pt·ogrc i a ente el movimiento en la misma forma que la vuelta. 62. Los movimientos tales como doblar cambiar d~ mano, VtJ~l­ta, media-"" udla, después de jecutado al pa o se repiten al trote. 63. Rett·oced. r y a s ar de rdroudtr-Al mando : Retroceder, re..; coger el ca allo (número 7 5) · al de llfar (chen), a egurar el asiento, inclinar el cuerpo hacia atrás y r coger los puños · si el caballo obedece, se le d libertad y se recogen los puños alterna­th• amenle lo que se llama: dar y tomar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '- 182 -' El jinete debe afirmar 1 cuerpo de manera de no inclinarlo hacia adelante por fecto del mo~imiento retrógrado del ca allo, y de e vitar la tracción excesiva de las rienda ara que el _ca­ballo no acerque dema ia o 1 cuarto d lantero al tra ero. 1 el cabalJo bota las anca á un ro tado, se primirá la pierna de e e lado, y i to no a ta ara colocarlo derecho e abrirá y tirará la rienda del co tado al cual bota la ancas, sosteniendo al mismo tiempo la rie.nda opue ta y sin dejar de hacer obrar la pierna lo cual se llama opotur las spaldas d las ancas. i el caballo se re i t á retroceder, se marcha entonces un poco al frente, y in detenerse, se hace obrar los puños para que el caballo e ea obligado á volver atrá lo miembros po teriores á fin de equilibrarse; 6 ien e ladean las anca á uno y otro cos­tado, in olvidar hacer obrar los puño hacia atrá . i el ca allo retrocede d masiado ligero e di minuye la tensión de la rien­das y e contraen las pierna cuanto ea necesario. i el caballo rata de pararse en dos pie , se argar-' el pe o del cuerpo lo má adelante o ibl se ajarán los puños y se ha­rán o rar vii derecho encuentran apoyados en tierra. El trote es el air"' d marcha por excelencia de la caballería, pudiendo so tenerlo el e ball por mucho mil tiempo que 1 ga­lope, y es, por con iguiente 1 aire de marcha má apropiado para recorrer rápida y continuadamente una lar 210 á 220 metros, 240 á 250 m "tro or minuto. 1 principio ólo e u ará el trote corto á fin de no _cansar los reclutas, 1 cual iempre acarrea inconv niente para el caballo. Gradualm nt s a ará al trote medio y al larg·o empleándose des ué~ la tres didsione e e t aire de marcha . . Lo medi r crito para la marcha al pa o, son también :1phcable al trote. Aunque la t·eacciones de este aire de marcha Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colon1bia '- 183 _, permiten má difícilmente al jin ete con er 'ar u asiento debe es­forzarse en """vitat· las des\ iaci<:> ne qu xperimenta, más por el equili rio qu por 1 contracció n las rodilla · tratará de suavi­zar la reacciones del ca alto p o r medio de la fte ibilidad de la cintura, é impedil~á lo tirone d 1 fr e no que diere el caballo, man­teniendo firme lo puños. 65. Pasa1 d~l p o al trole, .Y ¡ 1ceversa- 1 mando: Al trole, MAR (chen) y de pués: Al pa~·o , 11 (chen) e emplearán los medio re crito para pa arde la po ición á pie firme al paso, y viceversa (número 46). procedi e nd con tanto mayor graduación cuanto más O"rande a la dife rencia ntr la velocidad adquirida y la que de e a quirirse. Resulta de la aplicación de ste principio que el caballo no debe pasar jamás repentinamente de un aire de marcha á otro, ino que debe entrar poco á poco ero francamente, en el aire de marcha ordenado. 66. Alargar .Y acortar el paso .Y el trote-Para alargar y para acortar el pa o, el jinete debe emplear lo medios prescritos ara pasar del paso al trote y del trote al aso, usando transiciones mas débiles n 1 graduación de las ayuda , y limitando la acción de ésta al grado requerido: para no provocar ni el trote alargan­do ni el alto acortando. El jinete tratará de darse cuenta de las diferentes fases del movimiento, á fin de ejecutarlo bien. El caballo, alarO"ando el paso aumenta poco á poco el balan­ce del cuello á medida que aumenta la xlensióJZ del paso; acelera el movimiento d 1 cuello á m dida que aumenta la cadencia del pa o; en fin, si el caballo toma el trote, precipita la acción de un miembro posterior al mismo tiem o que la del miembro ant rior opu to á fin de lle ()"ar al apoyo diagonal qu caracteriza el trote. El jin te debe~ por con iguiente, para alargar el paso, dismi­nuír gradualmente la ten ión de 1 s rienda , á fin de dejar al cue­llo una liberta creciente, in abandonar por llo al caballo; ar­monizar u a iento con el bal nce del caballo, y hacer refluír el peso del cuerpo hacia atrás, ce ando la acción de las piernas tan pronto como sienta que el caballo quiere trotar. ara acortar el jinete debe hacer de suerte que el caballo mat·che á pa os lentos sin atraYcsarse, y que le permita entir la subida y bajada de cada miembr anterior. 67. Los jinetes alargan y acortan el paso á las oces: Alar­gar, Acortar. A fin de confirmar lo jin tes en el principio de la uniformidad de lo aire de marcha el instructor no hará pasar jamá del alargar al acortar y recíprocamente sin haber hecho alguhos pasos á la velocidad reglamentaria que se toma al man­do: Al paso. 68. Para alarO"ar el trote, emplear los medios prescritos para producir aumento de la velocidad teni ndo cuidado de obrar muy progr sh amente á. medida que 1 a bailo e entregue. i el caba­llo no quiere entregarse, el jinete debe ponerlo á un trote moderildO Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín lilitar de Colornbi "-- 184 __) y solicitado poco á poco con las pierna , oslenicndo siempre lo puños. ¡ 1 a all activamente 1 jinete lo estimula por 1 ccton . nérgic.. 1 ie~·.na . i el caballo e floJO d palda , el Jm\;;t(.; ostien 1 s puño uficientemenl . Si las anc no se balanc an igualmente el jinet opera una retira a de u cuerpo al e stado donde note el ef clo má marc - do, cerrando icmpr l pi rn y o teni · ndo la d · nda del mi mo costado. Si la e palda no s mueven igualm nte, el jinete afirma Jo¡ puños hacia l costado de la palda más activa, y i es necesario, cierra la ierna del mi mo co tado. Durante e tos ejercicio , el jinete e e entarse bien aunque la posición del cuerpo h cia atrás no a fa vora le pat·a la acele­ración de la , .. eloci a I or u a í ad ui r·e mayor facilidad para liar e al caballo entir ·u e ione y corr gil· lo movimiento precipitado 6 . ma iarlo nél·gico d l cuat·to tra ero que pon­drían el ca all al galope. d m s afirmándo e ólidamenl el jinete por me io d la Cljez le 1 rodilla y d 1 aplomo del asient , so ti nc el caballo y lo i pone á l mar n el freno un apoyo que le ayu a á r i it· el impul o de lo micm ro po terio-res y á isar con má onfianz . En fin en ial concordar lo efectos d los puño on lo d la pierna , r ue el tt·ote estando basado n el bípedo dia onal un aire de marcha que tablece olidari ad con tant ntr el cuarto delant ro 1 cuarto critos pier-jecutan á 1o llo separado toma á la vo7. : nto ad lante. Conllitría) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milit r le Colon1bia '- r8s _.) - - Variedades --- TRI ) ( el libro Thamar no ·e la por i\Iarylie ~ ínrko' itcl1. Tradvcci6n para el Bol. tln JJf¡/¡f(lt) .• 1 último Rey de Gcorgía Jorg XIII, al m rir, cedió us E tados á Ru ia. El Zat· Pa Jo 1 ac ptó 1 1 o-ado y dec1ar6 en 1801 unido d áuca o al Imperi . P t·o lo montañese r hu aran someterse. Fortificado n ·u a de'l or lo común inacce ibl , sostuvieron contra u~ia una lucha que dut·ó se enta años. ~ fue ino en 1 86o de pué e la len·ota de chan1yl, l héroe de la independencia cauca iana uand poco á 1 ceo la tdbus e so­metieron 6 e alejat· n del uelo patrio · entonct: el Cáuca o e convirti6 t·ealment"' e:. 1 pro\'in ia ¡·us·l. E al últi1no pedod de esta guerra al uc se r fiere J pn!scnt relato, Con la carabin obre la p- 1 la y un pesado ba t6n en }a mano Aly tornaba lentamente á la ald a. arreando su rebaño de cabras. El oído atento la mit·ada en acecho, · egu(a por el e trecho sendero que da vuelta á la montaña, al pie de la cual el Kuban, aún cerca de u origen hac corr t· u alborotada agua . Lluvias recientes habían ablandado 1 flan o d la montañas y acabado de hac r im¡t·acti abl l end t·o ob truyénd lo n uno y otro unto con tronco árbolc: combro . Pero los pies de 1 , tan firme e mo 1 franquea an 1 obstáculo maquinalmente. Pastor y ·uerr r om• todos los circa iano , obre todo en tos terrible año n que J 'ucn o · nt r luchab por la cau a sagrada d la independ ncia, l) ll \aba extr ño vestido circasiano que manii1 sta tan la1 arn nl · l d le ca1·áct r de esa raza. na cartur-her muy csada ct..ñía u p "'eh o de dere­cha á iz uierd ; ancha ,inta aju ta l al uer·po pr · i am nt en el punto n que terminaba la corta haqu ta ~ t rc-i pelo 1·ojo, entl·ea i rta · pantalone ang to m el ·lnb n u fo rma y un u­ñal fino y afilado u pe.: ndi o cl Ull la al tercero u s mejanza con ly era tan notoria que era J mpos1ble al verlo junto dudar de ue fuesen h rmano . Al ruid de la puerta ue se abrí , el anciano levantó la aabeza. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletin · ilitar de Colom ta L 187 ..J -¿Eres tú, ly? preo-untó. - í, padre mío. -Vuelves muy tarde. -Ciert , padre; e por ue m interné con mi rebaño hasta el Talle, para saber lo qu pa a. - h. ¿y qué? El joven se acercó 1 anciano, se inclinó respetuosamente ante él, y le besó la mano. -Pues bien padre la situación es grave. ad dia las noti­cias que llegan son más alarmante . El General Barntin ky gana te­rreno; Schamyl se ha refug-iado en Veden. La posición es seo-ura. El pueblo está bien fortificado· pero i Baratin ky logra desalojar de él á Schamyl acabará la indepcn encía del áucaso. -¿Y de esa parte de las montañas qué dicen? Aly hizo un ge to de de e peración. -De ese lado están in fuerza ! · el desali nto penetra por todas partes. De napa á ukhum-Kalé obr l ar egro, la co ta está bloqueada por los rusos y nuestros má atrevido monlañeses con trabajo e cotounican con los contrabandistas tur­cos. ólo nos queda la n1ontaña y 1 bo que; pero ¿quién puede decir hasta cuándo. Mirad, allá al ajo, en los últimos valle , al pie del Kara Jaila (montaña n egra , los ru.;o trabajan con 1 fusil á la espalda y el puñal en la boca. ¿ abéis lo que hacen? Un camino; í, un camino por el llano, el antano el osque; un camino para la montaña. Hace año que to ucede ; tienden u nt obre nuestros torrentes; tumban á hachazos nue tt·o bos ues; incendian la male¿as; tapan los tremedales de nie,·e. Dentro de algún tiem­po, yo lo anuncio, el á uila no tendrá ónde colocar su nido· ha­brán tumbado la montañ y no ¡uedará nada de lo ue fue 1 Cáucaso, la patria de los lch~rknse«. Aly, t:mbland d cól ra y de emoción, se dejó caer obre un banco y ocultó la cabeza entre la mano . Entonces el viejo levantó. Por Ja in eei ión de us mo,·imientos, por el t mblor de sus manos, que buscaban un apoyo por la fijeza d su mirada, di­ríase que era ciego. Pero cuando estuvo de pie con u am1 lía capa d género oscuro, con su larga bar a blanca xt n ida sobre el pecho, apa­reció de repente con ]a maje lacl ele un prof ta, de un clarovidente. on una mano e a oyó n la me a c0locada á u fr nte; con la otra mo tt·aba al Teniente d ~ chamyl: - ly, Yussuf, hijos mío , ha llega lo 1 hora de la gran­des re oluciones. Oíd á e te homl>re. Yo ya no oy sino ~.m oco de pol o que el bosque reclan1a ; pero t- no- do hijos. Ahora bien: la patria los pide ; ya no me pertenecen. 1 y añadió vol viéndose del lado del joven tienes delante de ti á l\1éhém l- min, el Te­niente del g1·an Schamyl, ue ha Yenid á nu tras montañas para intentar el último e fuerzo. El imán (jefe agrado llama á todo 1 Cáucaso á las armas; á vosotros hijos mío , os toca re ponder ahora. Aly se inclinó ante el huésped. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 11ilitat el~ Colotnbia '- 188 __) -Que la bendición de Alá o cobije, y que su nombre nos sirva de muraJla Mientra que · 1 viejo hablaba, un lig- t· t~uido se había oído en la parte del aposento lcstinado á Ja muj res, ) la puerta se entrea ri6 uav mente. n el umbt·al apar ció una mujer y se mantuvo escuchando. Era bella, muchí imo, con esa belleza clásica que ha hecho que la circasiana se consi eren como tipo perfecto· ero, más que por la regularidad de sus facciones y lo correcto d sus ras­gos, u elleza resaltaba por un c. ·traño y seductor encanto. us grand s ojo d azul o cur , velados por negras pesta­ñas, hacían pensar en los mi terio os t uavemcnte á un niño de ocho años que tcmc.:;ro o e apegaba á su falda y vino á echar­se e rodilla ante su padre. que la be 6 n la fr nte. -Ha¿ lo que e dice 1 ha mar, hijo mío; t6ma el cuerno, en­ciénde las señale reúne la ribu, y que todos recojan en el oído y guarden en el cor zón la pala ras d 1 imán.. El joven se inclinó desprendió del muro u corneta de pastor, su carabina y salió seguido de léhémet-... min y e Yussuf. -¿Cuál e el pase cst:~. noche, padre m{o? . inquirió antes de travesar el umbral. -· Cáucaso. contestó el anciano. Los tres hombre cen·aron la puerta y se perdieron en la os­curidad. AtraYesaron sil ociosamente 1 estrecha plaza, en donde á trechos el re plandor la antorch del interior de las cabaña , marcaba cuadros de luz mortecina. Cerca d las mut·alla los e ntinela v .. eJ an. nvueltos en us capa de color oscuro, no se distincruían de 1 sombra de la n~che. ly e acercó á ellos e dio á conocer y con sus compa­ñeros atravesó la muralla. En el camino levantó la cabeza. En la profundidade azules d 1 infinito sólo rillaba la débil claridad de la estrellas : - ada d luna dijo n voz baja· tiempo eco y sin nubes; la noche nos fa vorcce· las eñales se ·erán de le jo ; dentro de pocas horas todo lo habil n e del valle tarán aquí. Dieron la ·uelta á 1 aldea por el pie de la muralla. ~1ajestuosa y gra' e llegaba ha ta ello 1 ,-o.r del torrente. a absoluta calm de la noche pesaba sobr Jos montes, las águilas habían ·ueJto á us guaridas, lo anim les á u madrigue­ras, y e torno e 1 inmensa so1c ad no e oía otro ruido que el mugir perpetuo del I<. han, y la mi tcrio a palpitación que testi­fica la ·da de los eres, aun en e a apariencia de muerte: el sueño. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín l\1ilitar de Colon1bia '- 190 _) Para alcanzar rná pronto la ct#e ta del tlaruch tomaron por entre 1 bosque un send ro bien conocid? d Al}; la entra de este sendero sta a oculta por g•#andcs ptedras que escalaron. Baj la ramas ntrecruza la , la ?.scuridad era. comp~eta y el ilencio solamente turbado por 1 cruJlr de las hoJa baJO us pa os, por 1 vu lo brusco e un pájaro n_octurno ó por l<;t sacudida de un animal á uien turbaba en su sueno el paso msólrto de eso tres hombres que marchaban hacia un fin desconocido. El e ca1·pado end ro seguía por el flanco del Maruch, has­ta una estrecha planicie de cul ierta en donde de impr viso ter­minaba. Lle~ados á la cumbr - ly acó de su bolsillo un sable peque-ño, encendió una antorcha de re ina y la fijó en el suelo. - ecesitamo rama ecas para prender una grande hogue­ra dijo. Todos tr·es se pusieron á la obra y poco instante despué un enorme fuego levantaba al cielo u llama rojiza y su penacho de humo. En tanto que con larga ramas Méhémct- min y Yus uf ac­tivaban la combustión, ly tomó 1 cue1·no que tenía en la cin­tura, y fue á situarse en el borde de la planicie. Primero emitió un sonido lúgubre, que el ec de las montaña prolongó siniestra­mente · lu égo llamada precipitadas y e tridentes. El sonido se extendió de pendi nte n pendi nt ha t lo valles profundos, r - percutiendo n la encrucijada , r tnontando por el flanco de la montañas para volv r á b jar á em janza: de alta ola que Yiene del fondo n dond e se hund y alta por ntre lo scollos. Pronto, sobre la altu1·as d lo ont rno , n 1 s r I li gue oculto de las montañas o re la cumbre má de pejada y hasta en el fondo de los valle má recóndito otra hoguera se encendieron que par - cían estt·ella r epentinam nt caídas del ci lo. E ta era la respues­ta d lo e pía . ntonc s Jyí e contuvo. -¿ ~ peramo , dijo á que hayan de perlado á los je s? La noche estaba fría· se sentaron no 1 jos d 1 fuego. Engañados por ta luz !UC tomaban por la aurora grandes pajaro ha fan dejado Jo árbol y re ·olotcaban en torno de la hoguera .. .... traído cada v z n1á trechaban sus círculos, hasta que e gado por 1 humo la ala calcinadas por la encar­nada llama, caían en 1 ra ero que lo ,..on umía con ruido de crepitación. ly lo contemplaba. -Que d ta manera aio-an en nue tra embo cadas Jos que con piran contra nu stra li crtc: d y nue tro hogare . De pronto n el . ilencio de la noch~ e oyó un sonido de corneta lué..:ro otro de pué otro, de to o l puntos cercanos del horizonte. Eran los jefe advertidos por la n cturna señal. Por medio de. los toques conv i os, 1 los convocó, lo im-p~ so de la necesidad de obrar con actividad; y de pué , por el mtsmo sen ero, los tres hornbr s volvieron á la aldea, en tanto que todos los otros que reconocían la autorida suprema de Harma- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín IVIilitar de Colombia '- 19 I __,/ zat-Bek se ponían tambien en marcha para contestar la lla­mada de u jefe. Acudieron de todos los punto de la llanura y de la montaña. A la hora en que el águila deja u guarida para internar e en 1 insondabl · pacio en busca de u pr a; á 1 hora n que d cienden de la cim de lo pino l e carcha de la noche lle­garon por lo can1inos de la montaña. t rta y listos, la carabi­na á 1 palda e le ,. {, de la ltu1· del M ruch ora solos, ora en g•·upo e calonarse por todos los send t·os. un ante de que 1 sol hicie e brillar la cresta de lumbrante del Elbruz la tribu entera cudía á la cita. tro estaban on ella, cogido al azar en el camino, 6 que habían acudido con la e peranza de combatir, para realizar alguna atrevida hazaña. A toda hora del lía llega an nue os reclutas: Abkhase de lo pantanos de t z marchita por la fiebre, habitan­tes de las llanuras de la 1ingr tia, preYenidos no se sabe cómo de que una expedición se preparaba n las Inontaña . Unos lle a­ban el gorro de a tral·án de las tribus de las llanuras, otros la pe­sada ca a de pi 1 d ca ra de lo tnontañeses algunos la cota de mallas que le daba el aire de caballero de 1 dad fedia ex­tr viados en esa altura , todos la cartuchera oble ]a carabina de cañón rayado, la pi tola y el puñal crrcasianos. Las caJJes de la ald a, tan estr chas que apenas dos hombres podían pasar de frente, estaban colmadas. :rviéhémet- min hul;>o de renunciar el a1·engar á la multitud en la plaza, inca par de contener la much dumbre. Se le subió sobre la muralla y habló todo el día haciendo ver el peligro inminente contando la n1ara villa realizadas po1· chemyl aconsejando la úl­tima resistencia, la unión general para Yentaja de todos. En el bo ue, y con lof pies entre las alta yerbas, la multitud escuchaba. lgunos para oír mejor se habían tt·epado en las ra­mas de algún ái-bol, y ele de allí lanzaban ·clamaciones. Y cada Yez que nu YOS gru os sut·gían el Teniente del imán comenzaba su arenga, que lo má mmediatos iban á difundir en seguida entJ·e aquello qu no la habían oído . • Cuando oscureció, ran mil quinientos decididos á partir e a. misma noche porque el camino es largo d la orillas del Kuban á la lejana montañas en donde se refugiaba Schamyl. lgunos, sin embar o, e escaparon, no por uc temiesen <;cm­batir, sino orque re ueltos á defender sus propia montaña , no querían llev r sus at ma más lejos. lndisci 1inado~ y ·aliente , no comprendían la necesidad de la concentración d fuerza , y por la noch , YOI vieron á ir e, pre as de la an iedad ni uponer ncontrar su pueblo in defensa, de - truído por los ruso~, que · staban en acecho. ~Iil doscientos quedaro:1 y se e uiparon, dispuesto á ponerse en marcha á la primera cñal. Con las arma li a durmier.on alguna hora sobre el césped y entre lo helecho , bajo 1 abrigo de los abeto ; luégo se reu­nieron para la comida de de pedida. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia \._ ~~ _) Desd or la mañana Thamar había en i do á las aldeas ve-cina en bu ca de íver s. A c.l hora ca ra , carn ros nleros se asaban sobre oTan · e hotruet·ac; aj 1 ,.¡~·il ncia de las muje­re y de lo niño , y n •n01·me cal era se cocinaban el arroz y los pescado . Por grup lo hom 1 r.... s entarot t los clat·os del bos u e, en la calles n la plaza; la mujert les s<"rvían 1 evando entre cuatro obre una pi l curtirla d a1·neru Jo animale a ado , que los jefe partían re tamentc con el cuchillo ll nando los vaso , mientt·a que Jos muchachos acababan de r r los huesos, saltando el red dor d 1 fuego. Cuando saciaron el hambre, 1 Bel· aunque ciego quiso salir y pasearse en medio de ellos . Como la noche e acerca a, habían n endido antorcha de resina, y él aparecía como m gr nde por la luz Yacilante que proyectaban los fueo-os. Su laro-a barba 1 caía sobt· el pecho como un río de pla , y e n la man e apoyaba obre la palda de hamar que apenas le daba al hombro. !éhémet-Amin y u do hijo 1 cguían. na aclamaci6n inm n a los acogi6. Locos d en ia m o, todo · e to hom ¡·e e 1 vantaron, ba-tían palmas á un iempo y to producía en la calma solemne de la noche, como un ruid f nnidabl de tru no, que lo ecos repe­tían á Jo lejos. -Padre dij 'rhamar qui n lesd hacía dos dfas alimenta­ba en su cabe;~a proye to qu atín tenia o ullos ; y siento tam­bién que la patria me llama : d jadm partir. a ía le\'anta o la a 1 eza ; 1 anci no tornó hacia ella sus ojos in vista. -¿ bandonarmc ttÍ hija rnía . - '1 iene á i a, la hija de tu hermano. :hlla s como her-mana mía como una hija para \'O • tiene diez años · ella pue­de ser uficiente par vuestt·a n ce i acle . Dcjadme partir con lo que defien i1 1 áuc.a o ) la liberta . -El camino ( lar ~;o d uí á d n hija mía y ademá el oído d la muj r tá má pront á la palabr de amor que á lo stallidos de la 1 a alla . Quédate al lado le tu anciano padre, y espér con 1 la uelta de lo qu van. - adre mí te lo u¡ líe ...... F tima ha abandonado á Jos suyos ~ara eguir á u h~rmano chamyl ; ue y hag lo que ati­ma. 1 madr y la palrm l ordenan ; oigo u ·oces en la noche. -Pues ien, hij ·mía · tuc:daré solo anciano inútil en la aldea de ierta; vét , y que la bendil: ión el Alá t acompañ-. Cuand la luna m :,tt·ó en tod u ere imiento alumbrando el cielo con u claridnd l lata 1 s tclurlu us e pu ieron en marcha. "ilencio atn nte de ·filar n delant d la aldea confiada á la guardi del ''icjo Bek y de alg-uno " lero os def n or y ya e había erd_i~o d Yi ta la tropa en la u-curidad d la noche, y to­da vía _ 1 vleJo Haman~·lt permanecía 1 pie en el borde e la montana, con los brazos c.·tendidos hacia ello . en iándoles la úl­tima ¡upr ema bendición Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 6

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 8

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 8

Por: | Fecha: 24/08/1902

~ SKRIR ill-TOMO ¡¡ • Afto VI-NtrMmRO 8.• f i Boletin Militar de Colombia 1 l ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉil.GITO ~ i ¡~ -- - -- - ---- : ·-· -··· ····-----~! ¡ DIRECToR, Francisco J. Vergara y V el asco ¡ l General de Ingenieros ¡ l Son colaboradores de este periódico los J efes y Of1ciales del Ejército ¡ l ¡ ¡ Pv•d• muvbj:&¡¡:~:~iaq~~:~~d;;,o ;~·~~~~~!~~:r~d~ft~~:ro1~~\':t~f:O~ parar e11 la ¡ l EsRtQUE StE!>IKtE,vlCZ 1 -·¡-··········································································· ·························-··················¡··· ¡ + + Bogotá, 24 de Agosto de 1902 + 1 ===- Oficial -- DECRETO NUMERO 1147 DE 1902 (AGOSTO L 0 ) por el cual se confiere un ascenso El Vú:epreszaente de la Replt!lzca, encargado del Poder E.JecuHvo, DECRETA Artículo único. Ac;ciénclese á Capit1.n al Teniente Rito Rodrí­guez, px su valero..;o e )mportamiento en el combate de La /Iema, ocurrid) el 2 r de Julio del presente año. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á r. 0 ele Agosto de 1902. ]OSE MA. 'UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES F~<:R. ·J\~vEz DECRETO NUMERO r 149 DE 1902 (AGOSTO 1 . 0 ) por el cu~l se traspasa una pensión EL Vzeeprwaente de la Repltblzca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. El medio sueldo de que disfrutaba la Srita. Hersilia Carreño, hija del finado General Juan B. Carreño, en vir­tud de lo dispuesto por el Decreto de 19 de Abril ele 1900, conti­nuará gozándolo la viuda del expresado General, Sra. María del TOMO II-14 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 226 _) Carmen ·s. de Carreño, por haber contraído matrimonio la Srita. Hersilia ya mencionada. Comuníquese y publíquese. Da.do en Bogotá, á 1.0 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1 1 so DE 1902 (AGOSTO 1 . 0 ) por el cual se hace un nombramiento El Vicepresz'denle de la Repúblü:a, mcargado del Poder E;ecuti'vt~, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Dr. Próspero Cervantes Síndico suplente del Hospital Militar de La Mesa. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1. 0 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ:Nl)EZ DECRETO NUMERO 1 163 DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se reconoctn dos grados El Vt."cepresidenle de la República, encargado del Poder EjecuHv~, DECRETA Artículo único. Recon6cense los siguic ntes grados á que han sido ascendidos los Jefes que á. continuación ce expresan, por el General Mariano Ospina Chaparro, Ccmandante en Jefe del Ejér­cito de Oriente de Cundinamarca : El de General de Brigada al Coronel Ernesto Ca margo L., y ele Coronel al Teniente Coronel Heliodoro Moyano. §. Dése cuenta de estos ascensos al Honorable Senado en su~ próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FxRNÁND.Ez Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 2?.7 _J DECRETO NUMERO 1164 DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se hace un nombramiento El Vt'ctprest'dente dt la Repúblz'ca, encargado del Poder .Ejecult1J~,. DECJ.ETA Artículo único. Nómbrase Jefe de las guerrillas de El Choclt~~ Pasea y Tibacuy, organizadas en la Provincia de Sumapaz, al Sr. Coronel Angel María Borray, con dependencia de la Columna da. Arbdáez. · Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIX El Ministro de Guerra, An.IsTIDES FERNÁN:uu DECRETO NUMERO 1 165 DE 190?. (AGOSTO 2) por el cual se reconoce un grado El Vtcepresz'dmle de la Repúblz'ca, mcargado del Poder Ejecult1J#,. DECRETA Artículo único. Reconócese el grado de Sargento Mayor i que fue ascendido el Capitán Ambrosio Díaz por el General Ra­món González Valencia, en su carácter de Comandante en Jefe del Ejército en operaciones sobre la región oriental de Cundina-. marca, por su valero o comportamiento en el combate de San M guel. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDJ:s FERN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO 1 166 DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se hace un nombramiento El Vtápresüimle de la República, encargado dd Poder EjuuHott,. DECRETA Artículo único. N'ómbrase al Sr. Enrique Rash Silva Auditor. de Guerra del Ejército del Atlántico, con la asimilación que le se­ñala el Decreto respectivo. f ' Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 190?.. JOSE MANUEL MARROQUDl El Ministro de Guerra, ARISTIDIS F:IlNÁlmie Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 228 _) DECRETO NUMERO r 171 DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se dictan varias providencias El Vicepresidente d1 la Repúblú:a, encargado del Poder Ejecutzvo, DECRETA Art. 1. 0 Declárase en uso de Letras de Cuartel al Coronel José María Amézquita, Ayudante del Estado Mayor de la 2.• Di­visión del Ejército de Occidente, y nómbrase en su reemplazo al Teniente Coronel Manuel J. Rojas. Art. 2.0 Promuévese al Sargento Mayor Gregorio Tobón del puesto de 2.0 Jefe del Batallón 2. 0 de Tiradores, á prestar sus ser­vicios á Honda, en el puesto que le designe el Gobernador Militar de aquella Plaza, y nómbrase para reemplazar al Sargento Mayor Tobón en el citado B~tallón 2. 0 de Tiradores, al Sargento Ma­yor NeftaH Luque. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ TDEZ DECRETO NUMERO 1 r 72 DE 1902 (AGOSTO 2) por el cual se aclara el numeral 4. 0 del artículo único del Decreto número IIo8 de 24 de Julio del presente alío El Ví'cepresidmle de la Repltblú:a , encargado del Poder .Ejeculz'vo, DECRETA Artículo único. El Ejército á que se refiere la atribución 4.• del Decreto número 1108 de 24 de Julio del año en curso, y al cual confiere la facultad d¿ nombrar Jefes y Oficiales para los dis­tintos Cuerpos del Ejército, debe llamarse Ejército Nacional, y no Central, como allf se expresa. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN 'El Ministro de Guerra, ArusTIDES FERNÁNDU Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 229 --' DECRETO NUMERO 1183 DE 190~ (AGOSTO 6) por el cual se hacen dos nombramientos, se concede una autorizaci6n y se hacen varias asimilaciones El Vz'cepreszdenle de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecult'v6, DECRETA Art. 1.0 Nómbrase á los Sres. Miguel Rey M. y Moisés A. Pavón, Médico Jefe y Síndico Médico Ayudante, respectivamente, del Hospital Militar de Cáqueza. Art. 2. 0 Autorízase al Prefecto de la Provincia de Oriente para que de acuerdo con el Médico Jefe y el Sindico nombrados, reglamente el Hospital en la forma que estime conveniente, nom­bre los demás empleados, que serán un Ayudante del Síndico, tres Hermanas de la Caridad y los Asistentes necesarios, y para que ordene los gastos que demande el Establecimiento por personal y material. Art. 3. 0 El pago de estos gastos se hará por el Administrador de Hacienda de la Provincia, por medio de libranzas que presen­tará el Síndico, previa la ordenación respectiva del Prefecto. Art. 4. 0 Los empleados del Hospital gozarán de las siguien­tes asimilaciones : El Médico Jefe, la de General de División; el Síndico, la de General de Brigada; el Ayudante de éste, la de Coronel; las Hermanas, la Superiora 6 Celadora, la de Capitán; las demás, la de Teniente, y los Asistentes, la de Subteniente. Art. 5. 0 Los empleados de que trata el artículo 1.0 del pre. sente Decreto, devengarán sus sueldos desde el 19 de Julio último, por estar prestando sus servicios desde esa fecha. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. ]OSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO r 184 DE 190~ (AGOSTO 6) por el cual se hacen dos promociones El Vz'ceprmaenlt dt la Repúblt'ca, encargado del Poder F;¡'eculi-.,, DJ:CRJ:TA. Artículo único. Hácense las siguientes promociones : Al General Calixto Leiva, del puesto de Ayudante general del Ministerio de Guerra al de Comandante general de la División Fernández número 1.0 ; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 230 _¡ Al General Florentino Cubillos, del que desempeñaba como mandante general de la expresada División, al de Jefe organi­ador de fuerzas en la Provincia de Ubaté. §. Estas promociones surtirán sus efectos desde el 24 de Julio .próximo pasado. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARlSTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO 1185 DE 1902 (AGOST06) por el cual se hacen unas promociones El Vicepresz.dmte de la Repúblzca, mcargado del Poder EjecuHvo, DECRETA Art. 1.0 Promuévese al General Elías de Páramo del puesto ·41ue ocupa en el 2.° Cuerpo de Ejército de Boyacá, al Cuerpo de Inválidos de esta ciudad. Art. 2.0 Nómbrase al Sr. General Felipe Molano Inspector ~eneral del 2.° Cuerpo de Ejército de Boyacá, en reemplazo del General PÁramo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL :MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER1Á ·nEz DECRETO NUMERO r 192 DE 190~ (AGOSTO 6) por el cual se hace una promoción El Vzeepresidente de la Rtpública, encargado del Poder F:Jecultvo, D:I.CRRTA Artículo único. Promuévese al Capellán de la 5."' División del "Ejército de Santander, Dr. Juan Jerónimo L6pez Ayala, al mismo puesto en el Ejército del Cauca. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 231 J DECRETO NUMERO r 193 DE 1902 ( AGOSTO 6) por el cual se incorpora una fuerza en otra y se hace un nombramiento El Vú:eprw'denle de la República, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA ~ ...., .. .,., Art. I .0 Incorpórase al Ejército que comanda el General An­tonio Rea Díaz, las fuerzas al mando de los Generales Jenaro é Isaac Mendieta, Demetrio Mora, Daniel Rubio París é Isaías Gam­boa. Art. 2.° Facúltase al General Roa Díaz para hacer la reor­ganización que e time conveniente en estas fuerzas. Art. 3. 0 Nómbrase Auditor de Guerra del expresado Ejérci­to al Sr. Coronel Ignacio Amat, con la asignación que le señala el Decreto número 55 I del presente año. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRE1 O NUMERO 1 194 DE rgo:l (AGOSTO 6) por el cual se hace una promoción El Vtúpresz'denle de la Rep!'tlhca, mcargado del Poder ~·ecutzvo, DECRXTA Artículo único. Promuévese al General Félix Navarro del puesto de Comandante general de la División 11-lanuel Casabz'anca, al de Comandante general de la División que actualmente se or .. ,ganiza en Honda, con destino á la campaña de la Costa Atlántica. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 6 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ArusTIDES FxRN.ÁNDEZ DECRETO NUMERO r 197 DE 1902 (AGOSTO 8) por el cual se aprueban unos ascensos El Vz'ctpresidenle de la Repúblz'ca, encargado del Pcdtr E.Jecult'vl, D:JC-.:JTA Art. 1.0 Apruébanse los ascensos conferidos por el Sr. Gene­tal Manuel María Castro U., Comandante ~n Jefe del Ejército de Tequendama, á los siguientes señores : Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia A General de División al General de Brigada Numa P. No­guera; A General efectivo de Brigada al Coronel Martín Antía. §. Dése cuenta de estos ascensos al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Art. 2. 0 Apruébase igualmente el ascenso conferido por el mismo General en jefe al Teniente Leopoldo Pardo á Capitán. Art. J. 0 Reconócese al Sr. Carlos Sampedro el grado de Co­ronel, con el cual ha venido prestando sus servicios en la presente guerra. Comuníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDxz DECRETO NUMERO 1 198 DE 1902 (AGOSTO 8) por el se cual se hace un nombramiento y se confiere una autorización El Viúpnsidenle de la Reptíblz'ca, encargado del Poder Ejccult''vo, DECRETA Artículo único. Nómbrase al Sr. General Luis D. Céspedes Comandante general de la División Manutl Casabianca, acantonada en la región del Colegio. §. Autorízase al expresado General Céspedes para hacer los nombrami ntos de Jefes y Oficiales subalternos que falt en en la División, sometiéndolos á la aprobación del Ministerio <.le Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de 1902. jOSE :MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEz DECRETO NUMERO 1200 DE 190~ (AGOSTO 8) por el cual se declara en uso de licencia indefinida á varios Oficiales y se con. fieren unos ascensos Zl Vzcepresiáenll d1 la Rtpúblzca, encargado del P1der Ejecult'D(J, DECRXTA Art. 1.0 Declárase en uso de licencia indefinida al Subtenien­te Félix Castro y al Teniente Joaquín Al faro, del Batallón 1.0 de Artillería, por mala conducta. Art. 2.0 Para reemplazar estos Oficiales en los puestos que ocupaban en el Batallón mencionado, hácense los siguientes as .. censos: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 233 _J De Teniente al Subteniente Luis Ortega. De Subteniente á los Sargentos primeros José María Galindo y Jesús Medina. mes. Estas novedades se efectuarán con fecha 1 .• del presente Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 8 de Agosto de 1902. . JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ INFORME DEL INTENDENTE GENERAL DEL EJÉRCITO (Continúa) PROYECTOS de contratos pasados á la Sección 2. • del Ministerio de Guerra. Fechas Artículos Cantidad Contratistas Valor Vienen ................. $ 687,253 20 Marzo 17. Maleleras.. ...... 1,000 Mercedes A. de V élez......... ... 6,000 - 17. Frazadas............ 2,000 Francisco de C. Mesa............. 49,000 - 17 Frenos............. 36 Cristóbal Sala- - 1 7· Sillas ............. .. - 17. Galápago aperado - 17. Macho .............. . - 17. Cometas ......... .. - 17. Peinillas ........... . - 17. Taburetes ........ .. - 17. Bayetones y telas para íd ........... . - 17. Confección de tol-dos ............... .. - 18 Alpargatas (dnas.) - 18. Galápago .......... zar .............. . 3 Sixto Guerrero .. . J o s é Domingo Vargas ........ 1 Jesús A. Garcfa. 15 Octavio Monroy. 365 Flavio Angulo ... 6 José L. Camacho Romero y Cubi-des ........... . 40 Enriqueta Gon­zález B ......... 222 Antonio Gonzá-lez .............. . Ildefonso Ramí- 2,000 ... soo 1,275 12,775 250 5,4IO ... 640 ••• 6,380 rez............... 500 Pasan .................. $ 773,435 20 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 234 _J J'echas Artículos Marzo 18. Varios objetos - 20. Correajes, roo, y sillas .............. . - 20. Esperma, arrobas - 20. Factura de drogas - 20. Enjalmas, lazos y cinchas ......•..... - 20. Correajes .......... . - 20. Confección toldos - 20. Sillas .............. .. - •o. Ccnfección de ba-yetones, bande-rolas, &c ....... .. - 20. Alpargatas, dnas. - 20. Enjalmas ......... .. - ~o. Galápago aperado - 20. Confección toldos - 20. Cinchas, baticolas - 20. Cornetas .......... . - 20. Correajes .......... . - 20. Cargas de estera. - 20. Enjalmas, &c. &c. Cantidad Contratistas Vienen ................. $ Juan M. M. Gi-libert .......... .. 2 Hipólito Bolívar. 3 Nicolás Pineda .. Abraham Apa-ricio ............ . Pedro Pachón ... 400 Arsenio Zamudio 50 Enriqueta Gon-zález B ....... .. 5 Manuel Puyo ... .. Enriqueta Gon-zález B ........ . 70 Antonio J. Ra-mírez ........... . ro Fidel Segura ... .. 1 Víctor Ospina .. . 50 Enriqueta G o n-zález B ........ . roo José N. Muñoz .. . 4 Pedro Mayorga. 200 Aurelio M e r i-zalde .......... . 19 Honorato Landí-nez ............ . María Parra ..... . - 20. Cargas costales.. 3,103 Honorato Landí- - 20. Polainas, pares .. . - 26. Drogas ............. . - 24. Galápagos, 2, y si-llas~ .............. . - 24. Alfombras, estri-bos, &c .......... .. -29. Mula ............... .. - 29. V arios artículos de comercio ......... . nez ............ .. 20 Lorenzo García Abraham A fa­nador .......... 4 N urna P. Nogue-ra .............. . Francisco Posa-da .............. . J. Eugenio Ucrós Gonzalo Fernin­nández ......... Valor 773,435 20 18,765 1,773 990 1,493 10 562 20 12,800 ~00 900 559 2,100 150 700 800 1,250 400 2,500 3,037 so 480 ... 3,665 so 1,000 .•• 2,000 4,500 s,soo Pasan .................. $ 843,11 I Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 235 _) Fechas Artículos Catidand Contratistas Valor Vienen .................. $ 843,111 Marzo 3 r. Dril, pieza~ ...... 300 Claudia Angel... 61,800 -31. Bayetones, confec-ción ............... lOO Enriqueta Gon-zález B ......... 500 - 3 1. Pasto, cargas ...... 34 Salomón Gonzá-lez .............. 250 - 31. Frazadas pescanas 500 Antonio Lemos .. 10,500 - 31. Alpargatas, dnas. 141 Antonio Gonzá-lez .............. 4,230 - 3 r. Peinillas ............ 54 Zalamea Hnos ... 2,700 - 31. Macho ...... : ........ 1 Fermfn Moreno .. 200 - 3 r. Galápago ........... 1 Luis M. Boa da ... 750 - 3 r. Cargas costales .... 462 Ignacio Guillén ... 3,234 - 31. Galápago aperado Alfredo Bonnito H ................ 3,000 - 3 I. Galápago aperado Alberto Uribe B. 2,000 - 3 r. Varios artículos ... Do migo Rodrí-guez ............ 1,160 -31. Corroscas .......... 300 Rafael Gómez M 1,6so - 3 1. Galápago .......... 1 Germán BraTo U. 1,200 - 3 r. Correajes ........... 150 Benito Navarro .. 5,025 - 31. Binóculo ............ Carlos Garcfa ... 6oo - 31. Alpargatas (doce-nas) ·· ............. IOO Antonio Gonzá-lez Q ........... 2,800 -3 I. Paño azul (metros) 120 ]orce Góm ez B .. 3,360 - 3 1. Varios artículos de equipo ............ Vida! Pachón .... 9,990 Suman los contratos del mes ........... $ 958,o6o CONTRATOS T DOCUMENTOS REVISADOS Y DEVUELTOS AL MINISTERIO DE GUERRA Fecha Contratistas Marzo 1.0 Anselmo Pine-da ................. . - 3. Santiago Rosillo .. . - 3. Manuel Gutiérrez F. - 4· Juan A. Uricoechea - 4· Liborio Moure ..... . - 5. Teodoro Dupuy ... . - 5. Belisario Castro .. . - 5. l. de Broc ......... . Cantidad Artículos Arrendamiento de una casa. Viseras y cartón. 3 Bestias. 326 Id. 1 ,ooo Yardas de paño. 24 Bestias. Varias docenas de cohetes. r6 Reses. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Marzo 5. Nicanor Castillo - 5. Juan N. Acosta ... . - 5. Liborio Moure ..... . - 6. Tomás Morales .... . - 6. Joaquín Rojas (Jus-tiniano Gutiérrez) - 6. Francisco M. Res­trepo (por Fran­Cisco Londoño) .. - 7· Julián Restrepo (J. H. Parish) ..... .. - 7· Miguel Fonseca ... . - 7. Eduardo Villa ..... . - 7. Pantale6n Cortés .. . - 7. Res trepo y Cardo-na (Domingo Bo-lívar) .............. . - 7. Aurelio Barragán .. - ¡. Aristides Rojas . (Presbítero) .... .. - 8. Luis Peña S ........ . - 8. Enrique Fernández - 10. Julio Uricoechea .. - 10. Juan de D. Galvis (Galvis Hnos.) ... - 1 1. Leonardo Cárde­nas P. (Pedro E. Mora) .......... .. - 11. Grcgorio Arteaga - 1 1. Luis V. Castillo ... - 12. Justo A. Guerrero - 12. Enrique Hoy os (Adolfo Triana). - 12. Compañía Colom­biana de Trans­portes (Ignacio Neira) ............ . - 12. Franci co M. Res­t r e p o (Andrés Orozco) ......... .. - 13. Restrepo J. y Car­dona (Elías Gon-zález) ............ .. - 13. Francisco M. Res­trepo (Anerés Orozco) ......... .. - 14. Roberto James T. 5 Id. Id. Arrendamiento de una casa ~ 5 Bestias. 12 Reses. 27 Mulas. 10 Mulas. 35 Bestias. 32 Reses. 1 Caballo. 3 Mulas. Res. 4 Bestias. Varios efectos. Gastos hechos por el peticio­nario. 16 Bestias. 1 I 3 Id. 87 Novillos. 10 Mulas. 7 Reses. 20 Mulas y monturas. 4 Bestias y un galápago. Fletes de buques. 2 Bestias. 29 Id. 8 Id. 4 Reses. Conlznú11 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 237 _J Doctrinal EL FERROCARRIL INTERCONTINENT AL EN COLOMBIA (Continúa) Abundan en los terrenos bajos la lima y la guanábana, fruta de un árbol que crece como el chirimoyo y es tan grande como una sandía mediana, verde, con escamas como las de anana, pero menos marcadas y de un gusto exqui ito. El árbol del totuma es abundante, y de sus brazos, y aun del mismo tronco, cuelga el fruto, de forma esférica, corteza delgada, que seca es dura y elás­tica y sirve para hacer vasijas, platos y cucharas : se cree que la totuma, untada de arcilla húmeda para protegerla del calor, sugi­rió á los primeros habitantes la idea de fabricar la loza de barro, porque en algunas vasijas antiguas se han encontrado huellas 6 impresiones de vegetales, y se supone que de éstos recibieron su forma. Un arbusto de tallo tierno, sin espinas y de rápido crecimiento, llamado lechero por la savia láctea que brota al cortarlo, se em­plea bastante para setos: nos suministró muchas estacas. Durante nuestros trabajos en esta región andina, una planta desconocida infectaba el aire con su mal olor. Los cocuyos son numerosos: los hemos visto con frecuencia desde Quito, en toda la comarca. En las aguas del Patía vimos peces, mas no en ningún otro río, aun cuando dtcen que también los hay en las aguas de la cuenca de Quito. A la legión de los in se ctos se incorporó en el val e la mosca dragón. Hay arañas y escorpione s, pero no en abundancia; uno de los últimos picó á un arrie ro en un dedo, sin hacerle más daño que el de una avispa. Mayor alboroto causó un gran sapo que sal­tó sobre el pecho del caporal del campo, que dormía medio des­nudo. Abundan las lagartijas, especialmente las pequeñas, que son muy bonitas; no se consid eran como plaga; no recordamos haber­las visto en las hoyas altas. En los arroyos vimos una especie de anguila que corre con presteza, rápida como una ardilla, sobre las cercas, y en el agua sobre las piernas traseras, batiendo al mismo tiempo la cola, para mantenerse recta. Observámos una gran va­riedad de palomas, gallinazas y colibríes ; vimos tordillos, pinzo­nes, acantas y un a ve pequeña con copete y cola tan larga como hermosa, que se mecía gallarda en los aires. El condor vuela entre 8,ooo y 15,000 pies (2,400 á 4,6oo ros.) sobre el mar; nada lo invita á subir á mayor altura; pero á me­nudo desciende más en busca de presa. Su movimiento lento, igual, calmado, demuestra que sin esfuerzo gira, sube y baja; es un es­pectáculo encantador, es la poesía del movimiento. Para posarse sobre las rocas se precipita hacia ellas, plegadas las alas, y en el momento en que parece que va á. estrellarse, las abre, se levanta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 238 -' como si le diera impulso la aproximación al suelo, y flota exacta­mente sobre el lugar deseado, en el cual se apoya sin saltos ni oS­cilaciones, á plomo, en el momento en que cesa el vuelo. Abun­dan los insectos y parásitos, y entre ellos el diablo del coloradito, el rey de todos, que no obstante ser un átomo, pero átomo pesti­lente, nos ha marcado íntegro el cuerpo. El Comandante Militar del Cauca nos ha dispensado cortés atención mientras hemos permanecido en los alrededores de Po­payán. Como lo hemos anunciado por cable, Mr. Bourgers envió su renuncia desde Cali, la que le fue aceptada, para consumarse el 20 de Diciembre, debiendo encargarse, mientras tanto, de la Sección, Mr. W. J. O'Connell. El Topógrafo ayudante ha re­cibido las instrucciones del caso para estudiar el trazo de la línea. de Cali hacia el Norte, hasta encontrarse con nosotros, verificado­lo cual, podrá hacerse el de aquí á Cali. Mr. Bourgers ha sido fiel y diligente en el desempeño de sus. deberes. No conozco la causa de su retirada; pero como debe respetarse la autonomía del hombre, por este motivo su renuncia le fue aceptada sin reparo. CAPITULO VII:-DE POPAYÁN Á CAL1 Li hoya ó cuenca hidrog-ráfica del Sur del Cauca, cuyo eje se dirige hacia el :Mediodía, tiene su compañera en la del río de aquel nombre, que lo hace al Septentrión. El río Cauca nace en el flanco del cerro Canelo, en donde se desprende también de la Cordillera Oriental la Sierra del Roble, y de pués de corr r para­lelamente á é ta, describiendo con ella un cuarto de círculo del S al W., tuerce á la derecha y adquiere una dirección corre pon­diente á la del Patía, unos 30° al NE. por el pie de la base de la Cordillera Occidental. No sólo las corrientes de las aguas centra­les y sus relaciones con las adyacentes del Patía tienen sus corre­lativos en la del Cauca, sino que hasta la hendedura secundaria por donde á aquél fluyen los ríos Las Palmas y Guachicono, tie­ne su homóloga en el valle del Cauca y se puede seguir con la mi­rada, desde la escarpada colina que domina la llanura en la vía de Popayán hacia Tunía, separada aquella del Palo por un relieve se­cundario que limita el valle propiamente dicho, y que se extiende por 125 millas (200 ks.) hasta las cercanías de Cartago hacia el Norte. La porción meridional de la 1->lanicie al E. del río Cauca, s extiende con un promedio de 15 millas (24 ks.) de anchura y más­de 50 millas (So ks.) de largo de la Sierra del Roble al río del Palo, inclinada hncia el NW., honda111ente excavada por muchos arroyos. Los tropiezos del viaje, el tiempo y dinero de que disponía­mos, y el plan mismo de nuestro trabajo, concurrieron á impedir­nos practicar un extenso reconocimiento previo del terreno, por lo cual tuvimos que adivinar la topografía del país con auxilio de los mapas existentes y el dicho de los habitantes, que por cierto nO> Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 239 _J tenían siquiera la idea de lo que es un terreno adecuado para la construcción de un ferrocarril. De Quito á Popayán el campo de las alternativas posibles quedaba restringido, si se exceptúa el valle del Chota, en parte por las dificultades físicas, y en parte por las económicas, lo cual simplificaba mucho nuestro trabajo. Aquí era más amplio el campo, y por lo mismo menos fácil la tarea. Examinando el país desde las alturas de Popayán, tres zo­nas se nos presentaban para el trazo de la línea: una la del río Cauca; otra, la diagonal al través de la llanura hacia el Duende, para caer al río por el Piendamó, pequeño afluente suyo; y otra, por la vía de Jimena al vecindario de Tunía, para de allí descender al Cauca cerca de Gelima, por los valles del Tunía y el Ovejas. Por entonces esta última parecía la más improbable. Elegímos ra zona intermedia, porque además de sus condiciones aparentes, no5 brindaba la oportunidad de observar más .ó menos las otras en nuestra marcha hacia el Norte. Empezámos obra el 30 de Diciembre de 1891. Pronto adver­tímos que la línea por la zona del río era fácil y el terreno despe­jado, á juzgar por lo que veíamos á ratos y por inferencias, aunque relativamente despoblada. La marcha nos revelaba además la existencia de cierta depresión marcada con ondulaciones y descen­sos, al pie de las colinas de la tercera alternativa, decididamente favorable para la línea, y sin otros tropiezos que los cañones del Palacé y el Piendamó, que se presentan como obstáculos formida­bles. Las divisorias de las aguas, hacia el Cauca mantenían su al­tura con notable uniformidad, en tanto que las corrientes, como era natural, se hundían más y más, á la vez que los valles se de­primían rumbo del Norte. M. O'Connell, que venía de Cali y nos encontró en Gelima, siguió de allí hacia arriba por la divisoria al \V. del Ovejas, y por la tercera alternativa llegó á la aldea de Tu­nía cuando nosotros por la SC'gunda nos aproximábamo al río Ca ji. bío. Entonces nos pusimos en comunicación con él, y convinimos la manera de pintar ]as dos líneas en la ruta central, lo que en decto conseguimos el 7 de Enero de 1892, obteniendo así un trazo com­puesto de la z: y la 3: alternativas, antes indicadas. LA CIENCIA MILITAR EN EL ATENEO CONFERENCIAS DEL CORONEL MARVÁ (ESPAÑOL) (Concluye) La envuelta de dicho globo no se ha querido barnizar, á cau­sa de la efímera duración que tienen en España estas capas; en su lugar se ha empleado la capa de caucho entre dos telas. El tipo de cable ahora en uso, no está definitivamente adop~ tado; en la actualidad se estudian las condiciones del cable pru· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia siano, articulado en trozos de 100 metros, y las del austriaco, que es continuo y tiene conductor telefónico en el alma. Este globo-cometa da 6o kilogramos de fuerza ascensional, según resulta de los datos sig-uientes : 7-40 m'. á I kilogramo de fuerza ascensional......... 7-40 kg. IEnvolventes, cámara de aire, timón l y válvula.............................. 257 Globo. Cordaje................................... 8o l l ~~~~:~~~~. d~. i~· ·b~~~i~iú~; ·~i~~~~ ·; 20 630 kg. cola.................................... 23J Cable (500 metros)............................... 100 Aeronautas, :.l á 7 5 kilogramos.................. I 50 Lastre y aparatos................................... 50 Fuerza ascensional excedente .......................... .. GENERADORES Y CILINDROS DE CAMPAÑA 6o kg. Generadores móvzles de ht'drógeno.-La imposibilidad de montar en campaña generadores fijos de hidrógeno, ha obligado á estu­diar su aligeramiento para darles condiciones de transportación. Dz'versos tipos.-Con el indispen able auxiliar de la fotografía, explica el Coronel 1-b.rvá los sistemas lón de generador sencillo y doble; el sistema del mismo autor para maniobra á mano; el propio sistema modificado por la casa Surcouf, de París, y en fin, el generador Renard, sin secador, adopta:!o en el Ejército francés. Estos tipos contienen los mismos elementos citados al tratar de los generadores fijos, bien que modificados en su forma y di­mensione , para reunirlos del mejor modo posible sobre carros de cuatro ruedas. Todos los generadore tran portables son de circu­lación continua y se fundan en la descomposición del agua por medio de las limaduras de hierro ó de zinc y del ácido sulfúrico. Incottvmimtes de los generadores móvz'les.-Las primeras mate­rias nece arias para producir el hidrógeno que un globo de campa­ña exige, representan un peso de 15 tonelada , número excesivo que aumenta el bulto de los parques aerostáticos en proporciones inadmisibles. Si además se tiene en cuenta el gran caudal de agua que requieren las reacciones químicas, y la dificultad de apurarlas en campaña, con el consiguiente desperdicio de los productos ele­mentales, se comprenderá cuán graves son los defectos inherentes á esta clase de ~eneradores. Transporte de hzdrógmo m álzndros.-Huyendo de aquellos in­convenientes, se ha pensado en renunciar al acarreo de la materia bruta, transportando en cambio la materia útil, ó sea el hidrógeno, en vasos cilíndricos donde éste puede almacenarse á gran presión. Las ventajas de este sistema son evidentes: el hidrógeno uti­lizado es mucho más puro, como producido con reposo y esmero en aparatos permanentes; la inflación es más fácil y rápida, y el peso muerto á transportar resulta considerablemente disminuido. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín I\1ilitar de Colombia Ct'lindros.-Por tales ventajas, el sistema de conducción del gas en cilindros metálicos está ya universalmente aceptado. La importancia de este nuevo elemento justifica la amplitud con que lo estudió el conferenciante. Forma y dzinenúones.-Su forma es la de un cilindro terminado en casquetes, uno de los cuales contiene la válvula para la salida del gas. Sus dimensiones son: Longitud............... 1 m. á 2,40 m. Diámetro exterior... 140 mm. á 250 mm. Espesores . . . . . . . . . . . . 5 mm. ro mm. (según el diámetro). Peso . . . . . . . . . . . . . .. . . . . 40 l·g. á So kg. C1pacidad t.n litros. ro á 46. Gas que contienen... 6 á 8 m: 1 • (á r 50 atmósferas). J\lhT. L.-Debe conciliar las antagónicas condiciones de resis­tencia y poco peso. El estado actual de la metalurgia permite fa­bricarlos de una pieza y por mbutición, con acero excelente, de gran tenacidad y mucha elasticidad para disminuír las probabili­dades de explosión. Los tipos ensayados en el Laboratorio de Ingenieros del Ejército, han dado los siguientes mímeros : Límite T os Espesor CaJ.acidatl Peso de Fractura elasticidad ------------ Mann.;sma n .... IO 42 84,3 3IO 450 Rhienischeu ... 7 46,8 66 302 4IO Brunon .......... 7 " , 365 475 La carga de fractura resulta mayor de 55 kilogramos por mm2 , y el alargamiento es ele rg por roo. Clase de pruebas que sudm t.:ng/rse.-Suele fijarse á 300 at­mósfera el límite de elasticidad, y la carga de fractura á 400 y aun más. Los tubos trabajan, como es natural, á presiones meno­res, que varían de I 20 á I 50 atmósferas. Los tubos franceses tra­bajan á 200 atmósferas, pero este número se considera exa~erado. Cz"Hndros para el parque de Guadalajara.-Tienen las condicio-nes siguientes : Longitud entre las tangentes á las semiesferas, 1m,50. Diámetro exterior, 22 centímetros. Espesor, 7 milímetros. Tolerancias, 10 por 10 para espesores; 5 por 100 para pesos. En las pruebas á que se han de someter para su recepción, se estipula que á :l50 atmósferas no pre!lenten deformación perma­nente, y que en el ensayo por aplastamiento, las paredes interiores TOKO 11-16 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia queden á 18 milímetros de distancia, doblándose las paredes sin presen tar resquebrajaduras, cosa difícil de conseguir en los meta­les duros. Válvula de áerre.-Hállase atornillada en uno de los casque­tes del cilindro. Cuando se abre la espita, el gas sale á chorro muy fino. Sin las figuras explicativas de este mccani~mo no es posible dar una idea de su funcionamiento . ComjJrtsión del gas .-Esta operación no se practica en cam­paña ino en los talleres del Parque perrranente donde se dispone de los aparatos necesarios al efecto. Sirven para to ciertas Lom­bas especialts de gran potencia. El Parque de Guadalajara dispo­ne de una máquina modelo Thirion, cuyos detalles dio el docto maestro. Al material relacionado hay que añadir los juegos de colecto­res, mangas, llaves y demás acce~otios que fueron también des­critos. '.fí·amporle de los rzb"11dros.-La última parte de la conferencia versó acerca de los medios empleados en los Ejércitos de Europa para 1 transporte de los cilin ros. Tram¡orle f 'or rancs.-Los vehículos d dicados á este objeto son de cuatro ruedas; ~u 1 ng-itud depende de la que tengan los cilindros, y su talla y lenll.i<'n ob .decen al nímero de cilindros que deben conducir. E_tos ~e dispon ~ n aco tados y al tre bolillo por tongadas horizontales y con la válvulas tedas á un mi mo lado, que es la tras ra del carruc1je. Dicllas váh ulas están en co­municación con tubos de pcc Ut ño cJj ..< metro. los cual e , á su \ z, se conectan á un tubo colector más gru ~o, donde . i~te una L quilla para empalmar la manga que directam nte ha de llevar al globo el gas Cúiltcnido l n los cilindros. E t s <. arro son gcneralmt:nte de un solo cuerpo, pero también puedl n n. tarde dos ¡artes ar­ticuladas: avantrén y retrotrén, .como suctde e n el carro ale­mán. Lo. pequcñ s tubos de comxi'n ti · nen la ncc saria cunatu­ra ara llt nar su omctido, <'urvé'tura que en algín caso (carros alemane:) C:S la de una spiral, forma que rt p nde á la conYc­niencia de dar á los tubo la mayor la tir·idad posible, como lo exi~e la violencia con que sale el gas. Datos rtla//vos á los dt7•ersos I}hútos.-Las disposiciones toma­das por Jos Parques aero~táticcs de Eur r arara la cvnducción de los cilindr s d hidr 'gc no, son, en ese 1cia: I11glalerra.-Carros con 15 ciiindros. Peso del carro 11 no, 1,8oo kilcgramos. Cada cilindro e ntier.e 7,76 m' de gas, á 101 at­mósferas, y r e~a 65 kilogramos. Alrmam·a .-20 cilindros por carro, 15 en el retrotrén y 5 en e l avantrén. Cada cilidro contiene 7 m 3 de gas, á 200 atmósferas. Ilaha.-30 cilindros por carro, con 7,30 m 3 de gas cada uno, á 120 a tmó~feras, con peso de 40 kilcgramos. Frauda.-8 c1lindros de 3,50 metros de longitud por carro, á 35 m 3 de gas, á 200 atmósferas. E spmia.-23 cilindros por carro, con un total de 136 m 3 de gas, á 150 atmósferas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 243 _) Transporte á lomo. -Este m'odo de conducción ha sido intenta­do, aunque con éxito escaso. Los italianos pusiéronlo en práctica en su campaña de Africa. Los cilindros, en número total de 8o, se repartían entre 20 camellos, transportando así el gas necesario para un globo de 300 m3 • ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO (Concluye) IÓ4. Desmontar á ll'erra.-E tando la lanza terciada, correr el puño derecho hacia abajo, levantar la lanza con el brazo á toda su extensión, introducir verticalmente el regatón entre el antebra­zo izquierdo y el cuello del caballo, dejar deslizarse el asta hasta que el reg-atón toque el suelo, tomar las riendas como sin lanza y envolver las crines en el pulgar, mant nicndo mi e ntras tanto la lanza apoyada en el cuello del caballo; tomar el asta, las crines y las rie ndas como para montar; proceder como en el número 128. Una vez el jinett en tierra, soltar las riendas y crines de la mano izquierda, que sólo toma ·1 asta poniéndola vertical; colocar con la mano der:..cha las cuatro riendas estiradas sobre el cuello del ca­ballo, cerca de la silla; dar el paso á la izquierda, levantando cin­co centímetros el regatón del suelo, tomar las riendas de la brida con la mano dc r cha, girar á la izquierda y tomar la posición de atención, explicada en el número 162. 165. Para m ontar y desmontar, la separación de los números pares é impares se ej e cuta tal como sin lanza, mant nit:nclo ésta en la posición para conducir el caLallo al terreno, durante la eje­cución de los tres pasos al frente. Las voc~..:s de mando no tien n diferencias; los movimientos sólo tienen las c. ·plicadas en los nú­meros 163 y 164. r66. Alr,·wslo-LANZA. I) Estando la lanza en la posición de afiancen ó de lt'rcim, la mano derecha la levantará hasta que el regatón salga de su alo­jamiento, y en seguida inclinará la moharra hacia el frente y hacia la izquierda, colocando la mano cómodamente apoyada en el muslo derecho; la moharra quedará sobre la oreja izquierda del caballo, y á una altura suficiente para no molestarlo ; el regatón no quedará muy abierto á la derecha, porque se correrá el riesgo de herir al caballo vecino. 167. Tercien-LANZA. (Estando al muslo). I) La mano derecha coloca la lanza verticalmente, haciendo entrar el regatón en su alojamiento. La correa portalanza queda al frente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B oletín Militar de Colombia '- 244 _) r68. Afiancen -LANZA. (Es ta ndo t e r ciada). I) D e jar cae r la lanza sobre e l nacimi e nto del homb ro de re­cho, c orriendo esta ma no á toda la extensión del b razo . r6g . Te rcie n-LANZA. (Estando afianzada). I ) Corre r la mano derecha hasta la altur a del ho m b ro, colo­ca ndo al mismo tiempo la lanza perpend ic ul armente . 170 . Al brazo-LANZA. (Estan do te r ciada). I ) In cl ina r la la nza haci a la izqu ierda, tomando e l asta con esa m ano, cuyos dedos se entreabren sin soltar las riendas ; intro­duc ir el brazo derecho en e l portalanza. 2) Enderezar la lanza empujándqla á la derecha con la mano i zq u ierda, de mo do qu~ quede sujeta del portarregatón y del por­talanza, que se coloca en e l pltegue del codo, doblando e l ante­b razo derecho sobre . e l cuerpo. 17 r. Tercz'en-LAL JZA. (Estando al brazo) . 1) Separar del cuerpo el antebrazo derecho, llevar la mano arriba, y de atrás hacia adelante. tomar el asta; inclinar la lanza á la i zquierda para apoyarla en la mano de la brida, como e n i gual tiempo del número 170, sacando inmediatamente después el a ntebrazo derecho de entre el portalanza . 2) Tomar el asta con la mano derecha y llevar la lanza á la posición de terciada . 172. A la esp«.lda-LANZA. (Estando terciada). I) C mo el primer tiempo del número I 70. 2) Tornar la lanza con la mano derecha más abajo de la iz­q uierda-cuidando que no se salga el po ·talanza,-lcvantarla para inclinar la m barra hacia atrás y á la iz uien.la del caballo; soltar la lanza que r¡ueda sujeta del portalanza colocado debajo del so­b aco; la moharra queda colocada por el flanco izquierdo dd ca­b allo, dirigida al suelo, y el regalón por sobre el hombro derecho d el jinete, dirigido arriba y á la derecha. Esta posición es excepcional, destinada á usar el sable in me ­d ia tamente de pués del choque de la carga, en los casos que fuere necesario. 173. Tercien-LANZA . (Estando á la espa lda). I) La mano de r ech a toma la lanza por encima d el h ombro, é im p r imi éndo le un movimiento a d ela nte, la pone ver tica l, intr odu­ciénd o la e n el p o r tarrega tón y c olocándola in mediatame n te d esp ués en la p osición de l prime r ti e mpo del número 170. 2) Como e n ig ual ti e mpo del núm e ro 171. 1 74· Ca/m-LANZA. (Estando terciada). I) Sacar la lanza d e l portarregatón, levantándola con la mano derecha; bajar la moharra hacia el frente, colocar el asta debajo d el sobaco, doblando el codo. La lanza queda horizontal, firmemente apoyada al cuerpo ; el puño afirmado en las costillas, con el dorso hacia abajo; el codo se une al cuerpo. 1 7 5. Tercien- LANZA,_,_(Estando calada). r) Levantar la moharra para poner la lanza vertical y en la posición de tercien. 1 76. La esgrima de la lanza se ejecuta como está prescrito á pie, tomando los jinetes la colocación del número 47, con seis pa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia l sos de distancia, teniendo presente que en un picadero cerrado, s.ólo se dirigen los golpes hacia adentro. Cuando los jinetes se ejercitan en el maniquí 6 en la cabeza móvil, dirigirán los golpes tanto á la derecha como i la izquierda. 177. En la carga, la lanza .:>e cala en el momento de empren­der el galope. Una vez terminado el movimiento, el jinete endere­za la lanza y la tercia. En la carga en línea de batalla, los jinetes armados de lanza y que tienen Oficiales delante, colocan la lanza con la moharra in­clinada un poco hacia arriba; de igual modo proceden los jinetes de segunda fila. :MANEJO Y EMPLEO DE LA CARABINA 178. En el manejo de la carabina á. caballo no se exige uni­formidad en los movimientos, pero éstos deben ser rápidos y eje­cutados con limpieza y seguridad; se tratará de mover el cuerpo y la mano de la brida, lo menos que sea posible. r 79· La cara !Ji na se encontrará en el porta mosquetón ama. rrada por la garganta con doble vuelta de la correa de vizcachera destinada á este fin; el cañón queda hacia afuera del cuerpo del caballo; el portarnosquelón se alargará ó acortará. lo suficiente para que la culata de la caralJina se encuentre á la altura del bo­rren delantero de la silla ; Jos pasadores no estarán corridos más arriba de la mitad del largo total del portarnosquetón. r8o. Al muslo-ARMAS. (Estando al portamosquetón). I) Afirmar con la mano izquierda, ~in soltar las riendas, la culata contra la silla; de ·he billar con la mano derecha la correa de vizca lwra ; tomar la carabina con e ta mano, el pulgar por encima del aparato d cierre, los cuatro dedos restantes por deba­jo del almacén, el dorso hacia la silla; retirar la mano izquierda¡ levantar el arma para sacarla del portamosquetón; bajar la cu­lata por la izquierda para poner la carabina vertical; afirmar la cantonera en el muslo derecho, de manera que aquélla siga la forma de éste; mantener el arma con una pequeña inclinación adelante y á la derecha ; la mano derecha qu da afirmada sobre la perilla del cerrojo; la uña de la culata se dirige á la vizcachcra izquierda. 181. Al prwlamosqutlón-ARMAS. (E tando al muslo). I) Levantar la carabina con la mano derecha; inclinar el cañón hacia abajo por la d recha; introducir el arma vertical­mente en el portamosquetón, de modo que quede el cañón hacia afuera; sostener la culata con la mano izquierda; soltar el arma con la mano derecha, que pasa á tomar la correa de vizcachera, la cual se envuelve dos veces en la garganta, hebillándola después¡ colocar la mano en su lugar. 182. A la espalda-AR11AS. (Estando al muslo). r) Levantar horizontalmente la carabina, el cañón hacia atrás, por encima de la cabeza; doblar el brazo derecho para que el portacarabina se introduzca por delante de la cabeza, inclinan- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia do el puño derecho hacia atrás; bajar en seguida la mano hasta que el portacarabina se afirme en el hombro izquierdo; soltar la carabina introduciendo acto continuo todo el brazo derecho entre la correa y el arma; servirse de la mano derecha para inclinar la culata hacia atrás, de manera que quede atravesada la carauina. sobre la espalda, Jo má! cómodamente posible. 183. Almuslo-AR~1AS. (Estando á la espalda). I) Con la mano derecha llevar la culata un poco adelante¡ doblando el brazo, sacarlo de entre la correa y el arma; tomar la carabina con la mano derecha, de atrás hacia adelante, por enci­ma del aparato de cierre ; levantar horizonlalmente la carabina hasta que salga por encima de la cabeza; bajar la culata por la derecha y poner el arma en la posición de al muslo. 184. Enganchm-AR'f:..fAS. (E tando al muslo). I) Dejar caer la carabina obre la mano izquierda, que en­treabre Jos dedos sin soltar la riendas; vol ver al mi,mo tiempo el arma, de modo que la anilla quede hacia arriba; sostenerla con la mano izquierda, afirmando la C:Jlata en el m u lo derecho; tomar el ganch con la mano derecha; abrocharlo, de arriba hacia aba­jo, en la anilla; tomar nue\•amente el arma y llevarla al muslo. 185. Dr:senganclzen-ARMA ·. (Eslando enganchada). I) Dejar caer la carabina como para enganchar; de abrochar con la mano derecha el g:mcho, botándolo después hacia atrás¡ llevar el arma al muslo. 186. Carrr1UJ1-ARMA . (Estando al muslo). I) Dejar caer la carabina sobre la mano izquierda, cuyos de­dos se entr abren; apoyar la culata sobre 1 muslo dere ho; pro­ceder como en la instrucción á pie· volver el arma al mu lo. 187. El ll'ro.-Estamlo la carabina cargada. y al muslo para apuntar, se introducen las cuatro riendas en el antebrazo izquierdo, despué de haber girado ,¡ caballo á medio derecha, y se procede exactrtmente como n la instrucción á pi , cargando un poco el peso del cuerpo en los e tribos; el cañón se dirige por el lado iz­quierdo del cuerpo del caballo, es decir, en dirección <.lel frente -:¡ue se t nía antes de ef ctuar el medio giro. Si el caballo se mue­ve, el jinete sostiene la cara.:>ina con la mano izquierda, y se sirve de la mano derecha para tomar las riendas y dirigirlo. Los movimientos de retirar el arma y dar fuego se ejecutan como á pie. Terminado el tiro, el jinete ajusta las riendas, pone el arma al muslo y deshact: el medio derecha. El tiro se efectuará también con el arma enganchada y aun con el sable colgando de la dragona; se ejercitarán los jinetes en soltar la carabina enganchada, con el cañón hacia abajo, después de hacer fueg-o, empuñar el sable y ejecutar algunos golpes. 188. Todos los movimientos explicados se efectuarán á los tres aires de marcha, salvo el tiro, que sólo se ejecuta á pie firme. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d e C olombia "- 247 -' ' PERSECUCION 189. La persec ución es la preparación ecuestre del com bate; provoca la emulación entre los jinetes, afirma su asiento y los o bli­g a á usar de todos lo: medios d~ conducción. Sirve para demostrar q ue en el combate á caballo, con valor ig-ual, la ventaja debe p ro­teger al jinete que tenga su caba1lo mejor adiestrado y que se pa conducirlo con mayor perfección . El Instructor formará dos secciones y las colocará una enfren­te de la otra y á seis pasos d t las pi s tas cortas; cada jinete tendrá en la mano der cha una varilla de tiza blanca. Igo. Al mando: n ·rs('CllclÚII, el jin te de la derecha de cada sección sale al frente al trote y e dirige contra el adversario has­ta encontrarse con él : cntonct s e mpieza la persccuci()ll. El fin que se propone cada jinete es tocar d h om' ro ,·:r¡u/erdo de su adY ersario, se­ñalándolo con la varilla d e ti ;~a . Aplicará, para la r e alización de "' esto, las vu Ita. , rrH'di~S\'ut.!lta . , me dias vue ltas sobre la c:;paldas, &c., obrando con cel rielad. La. pers ~ cu c ión cc~a cuand uno de los combatientes ha sido tocad en el hombro izquierdo. El Ins­tructor dará con este fin la \'OZ de;: ALTO. Los do ~ jinetes toman entonces el pa o, y son reemplazados 1 or los otros dos que siguen . El Instrudor e,·ita d las qu c rt·llas ó di · cusioncs que pudieran producirse por fe ctu del amor propio. Si durante la persecució n un caballo se escapa al g·al o p • no e.·i(;>·irá el In tructor que se le ponga inmediatamente al trote. Las paradas brusca ele las riendas y b aplicación fuera de lugar de las espuelas, s rán te rminantemcnt~ pr hiuidas. El In tructor establee ·n' pre mi o s para los jinetes victoriosos . Estos premios pu eden c un _ i~ t ir "n e.-l! ncionc de ci erto::. s ervicios, permisos extraordinarios, &:c. -EL SERVICIO OBLIOATORIO EN LA ARGEN TIN A LEY NUMERO 403 1 El S enado y Cámara de Dipulados de la J.\adún Argmlt'na 1·eum'do s m Co?Zgru o, &>c. , SANCIO:\'Ar\' co.r FUEl'ZA DE LEY (Continúa) TITUL O IV DE LA GUAR DIA NACIONAL Art. 23. L a Guardia Nacional la forman : 1. 0 Los J e fe s y O fic ial es d e la G uardia Nacio na l, nombr ados por los Gobie rnos d t: Provinci a, en las suy as r especth·as, y por el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Poder Ejecutivo Nacional en la capital de la República y Territo­rios nacionales. 2. 0 Las clases. 3. 0 Los hombres pertenecientes á las doce clases de veintio-cho años cumplidos á cuarenta años igualmente cumplidos. J Art. 24. Las fuerzas que constituyen la Guardia Nacional ten­drán una organización táctica análoga á la del Ejército de línea; pero cada Gobierno de Provincia en la suya respectiva, y el Go­bierno nacional en la capital de la República y Territorios nacio­nales, correrán con todo lo relativo á su instrucción, la que será dada en la forma que reglamente el Poder Ejecutivo. Art. 25. Los Jefes y Oficiales de la Guardia Nacional serán nombrados por los Gobiernos de Provincia, en las suyas re pecti­vas, y por el Poder hjecutivo Nacional en la capital federal y Te­rritorios nacionales, de acuerdo con las condiciones que r glamen­tan la presente Ley. Art. 26. Los Oficiales de la Reserva que en razón de haber cumplido veintiocho años fueren autorizados para continuar sus ser­vicios en la Guardia Nacional, no pueden ~er obligados á servir en ésta en un grado inferior al de su empleo en la Re erva; pero si rehusaren prestar sus servicios como tales en la Guardia Nacional, entonces se les obligará á servir como simples ~oldadus en la clase que por su edad les corre ponda. Art. 27. Los Jefes y Oficiales en retiro dd Ejército perma­nente, que fueren aún aptos para 1 servicio, e tán autorizarlos para aceptar los empleos de u categoría, ó mayor, que les fuen n ofre­cidos en la Guardia Naci n;¡l, in que ésto puedan dar! d .rccho á tro rn olumento, de parte de la 'ación, que el Ptiro CJUt ' gozan. Art. 28. ~.n la capital de la República y t rritt ríos f dcrales el Poder Ej ecutivo NacionCll, y en las Pro\'incias c;us Gubit rn .) ~, es­tablecerán Academias MJ!itares, á que concurrirán, obligatoria­mente, los jefes y Oficiales de la Guardia ·acional. La instrucción en esas Academias se dará de acu e n.lo con la reglamentación que dicte el Poder Ejecutivo. Art. 29. Los Sargentos y Cabos de Rese rva d e l Ej~rcito de línea, pasarán n su jerarquía á la Guardia Nacional. Art. 30. Los hombres que con tituyen la Guardia Nq.cional es­tán obligado , durante Jos duce años que forman parte d la mis­ma, á efectuar cuatro períodos de instrucción en campamentos, ó maniobras de campaña de una duración má.·ima de quince dfas cada uno, en la forma que reglamente el Poder Ejecuti •o. Para los efectos de esta instrucción, el G1 bierno nacional pres­tará todo su concurso á los Gobiernos de Provincia, y podrá, si las ventajas de la in trucción ó necesidades de las maniobras lo c.~igieren, sacar de sus Provincias respectivas algunas unidades 6 la totalirlad de los efectivos de la Guardia Nacional convocados á instrucción. Art. 31. Los Gobiernos dt" Provincia nombrarán un Inspector General de milicias encargado de la dirección inmediata de la ins­trucción de la Guardia Nacional y Guardia Territorial. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 249 _; Será obligación de ese funcionario : pasar informe al Ministe­rio de Guerra sobre el resultado del enrolamiento; organización de los Cuerpos ; nómina de los Jefes y Oficiales; estado y resulta­do de la instrucción, &c. Art. 32. El Poder Ejecutivo Nacional determinará la forma de proveer el armamento, vestuario y sostén de la Guardia Nacional cuando la convocare á períodos de instrucción. TITULO V DE LA GUARDIA TERRITORIAL Art. 33· La Guardia Territorial la forman: 1.0 Los Jefes y Oficiales de- la Guardia Territorial nombra­dos por los Gobiernos de Provincia, en las suyas respectivas, y por el Poder Ejecutivo en la capital de la República y Territorios na­cionales. 2.0 Las clases, procedentes (en sus grados) de la Guardia Na­cional, y para completar las que faltaren, los individuos que atis­fagan las condiciones que determine el Poder Ejecutivo para la capital y Territorios nacionales. 3. 0 Los hombres pertenecientes á las cinco clases de cuarenta á cuar nta y cinco años cumplidos. Art. 34· La fuerzas que con tituyen la Guardia Territorial ten­drán una organización táctica análoga á la de la Guardia Nacional. Art. 35. Los hombre que constituyen la Guardia Territorial están oblig-ados, durante los cinco años que forman parte de la misma, á efectuar anualmente un senicio de instrucción durante cuatro domingos consecutivo:, á fin de recibir in trucción, es­pecialmente de tiro, en la forma que dicte el Poder Ejecutivo. TITULO VI ENROLA:\IIENTO Art. 36. Para los efectos de la ejecución de la presente Ley' todo ciudadano argentino, desde la edad de diecinueve años cum­plidos á los cuarenta y cinco años, está obligado á enrolarse: 1.0 En el Ejército de línea los comprendidos entre los dieci­nueve y veintioho años cumplidos. El enrolamiento de éstos de­pende exclusivamente del Poder Ejecutivo Nacional, y será fcc­tuado en la forma que éste determine. 2.0 En la Guardia Nacional los comprendidos entre Jos vein­tiocho y cuarenta años cumplidos, y en la Guardia Territorial los comprendidos entre los cuarenta y cuarenta y cinco años cumpli­dos, efectuándose este enrolamiento en las Provincias por los Go­bernadores de las suyas respectivas, y en la capital federal y te­rritorios nacionales por el Poder Ejecutivo Nacional. Para uno y otro caso, en la forma que el Poder Ejecutivo reglamente en cum­plimiento de la presente Ley. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 250 -' Art. 37. Cada ciudadano al enrolarse está obligado á presen­tar los documentos legal es que comprueben su edad; de lo contra­rio, ésta será fijada de oficio por las autoridades indicadas en el artículo 36, que antecede, mediante los documentos é informacio­nes obtenidas y que sean suficientes á juicio de dichas autoridades. Art. 38. La declaración de edad es obligatorio hacerla en nombre de los au entes del Distrito, partido, &c., por sus padres ó tutores, ó dirigirla por escrito al Ministerio de Guerra ó Inspecto­res de Milicias, respectivamente; y por lvs ausentes fuera del país, en los Con uladus de la República. En todos los casos, dentro del término fijado por la presente Ley. Art. 39· Los registros permanecerán abiertos durante todo el año, para la in cripción de los ciudadanos. Art. 40. La edad á que hace referencia el artículo 36 se entiende que es la de veintiocho años cumplidos el año anterior al de su pase á la Guardia l·acional, y cuarenta años cumplidos l año anterior al de su pase á la Guardia T rritorial. Art. 41. En jecución dd artículo 36 del presente título, el Poder Ejecutivo procederá á efectuar un enrolamiento gener.al en toda la Rt'púlJlica, dentr de los tres meses si~ui~>ntes á la promul .• gación de la presente Ley . . Art. 42. Un nut.::vo nrolamiu1to general será efectuado cada cinco años de pué ; además, el Pod~::r Ejecutivo podrá decr tar enrolamientus parciales cuando lo e~ ime necesario. Unos y otros en la forma que r glamente el Poder Ejecutivo. Art. 43· Ninguna omisión ó error en el enrolamiento podrá. justifi~ar la falta de cumplimiento de la obligación del servicio. Los que lo eludieren por esta razón, erán obligados á prestarlo en cualquier murnento en que se compru ·be el defecto. TI'IULO VII JEFES Y OFlCJ.\LES m: l'ESERVA Jerarquía Art. 44. La jerarquía de los Jefes y Oficiales de Reserva se compone de Subteniente, Teniente 2.0 , Teniente 1.0 , Capilán, Mayor. Rtclulmm~nlo Art. 45. Los Jefes y Oficiales de Reserva para completar les cuadros de Jefes y Oficiales nece arios á la movilizaGión del Ejér­cito de línea, serán reclutados de la manera siguiente: Subtenien­tes ó a~ i milados: a) Los alumnos del Colegio Militar que hayan rendido satis­factoriamente el examen dt! primer año. b) Los Suboficiales procedentes del Ejército permanente. e) Los voluntarios, aspirantes á. Oficiales de Reserva, de acuerdo con las reglas fijadas en el artículo 46 siguiente. Conlimi• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia --Historia=== AUTOBIOGRAFIA DE HIPÓLITO lVlORA CORONEL DE COL0~1BI A (Continúa) Así lo hicimos, dándole antes las gracias. Partímos, y como á poca di tancia hay una cuesta muy pendiente, nos cogió la no~ che en P-l alto; por la falta de costumbre de andar á pie, nos can­sámos. Llegámos á Pamplona á las nueve de la noche, bastante estropead ,s; las señora de este lugar salieron á encontrarnos y á ofrecernos sus scnicios, pues ya tPnían noticia de nuestra 11 gada. Nos tenían una ca a li ta para alojamiento; p ro como no podía­mos d:::.poner de nuc. tras personas sin con. ultar con el Coronel Hcrnández si nos permitía aceptar la oferta, les dimos las gracias, manik~tánJolcs nuestra gratitucl. El Dr. ~amper se dirigió al Coronel y le preg-untó si habría in­convcni ' nte l n ac ptar lo ue se no ofrecía. En el momento le con­testó que no tenía ninguno, pero que antes deseaba que entráramos á su casa. En la puerta de ésta no hallábamos á la azón. Entrámos y permanecimos un rato en la sala ; en seguida nos condujeron al comedor, en donde había una mesa provi ta d-.; muy bueno licores; pero nosotros anhcll Hernán-dez un snstancioso desayuno y una botella de brandy. Estábamos principiando á tormarlo, cuando se presentaron las señoras con otro espléndido desayuno, una botella de brandy y dos de vino. A las 10 de la mañana mandó el Coronel un abundante almuerzo, y en seguida llegó el otro. Comprendiendo todo que el Coronel estaba tomándose la molestia de hacer gastos en nosotros, resolvió el General Posada mandarle una carta en que le daba las gracias en nombre de todos, por su fina atención, y le participaba que nos ha­bía: t puesto cocinera. En virtud de esa carta, él suspendió el envío de alimentos. En este punto permanecimos unos días, hasta que nos mandó llamar á su Despacho el Dr. E trada, Gobernador del Es­tado, con el objeto de mandarnos para Piedecuesta. Nos hizo ex­tender un pasaporte falso, el cual teníamos que presentar en todas ~('.#t.. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia las poblaciones. El Dr. José María Samper y el General Posada pidieron el confinamiento para Venezuela ; aquel día partieron ellos para esa República, y nosotros para nuestro destino. Pasá­mos por Mutiscua, teatro de nuestra desgracia, y nos detuvimos un momento mientra~ fuimos al cementerio á visitar la tumba de nuestro sentido Jefe Ospina. Este digno Coronel fue asesinado aquel infortunado día; y digo asesinado, porque él salió en derro­ta, sin poder servirse de sus armas por falta de municiones; se ocultó en un rancho, y á éste llegaron las fuerzas enemigas y le hicieron fuego. Luégo continuámos nuestra marcha y llegámos á Piedecuesta; allí salió á recibirnos una compañía de soldados, la que nos rodeó y encerró en las filas para conducirnos al Cabildo. Al llegar á di­cha Oficina nos preguntaron : ¿ Qué armas traen ustedes? A lo cual contestámos: ¿ Qué armas puede traer un prisionero, cuando en el instante que cae, lo primero que hace el que lo coge es esculcarle lo bolsillos, so pretexto de buscarle elementos de gue­rra? Nos pidieron en seguida el pasaporte; mas como el que lle­vábamos era falso, y de antemano habían mandado un pliego al Prefecto para que tan pronto como llegáramos nos redujeran á prisión, así lo hicieron. Varias señoras y caballeros se dirigieron al Prefecto á interesarse para que nos dejara salir al hotel, com­prometiéndose á responder por nosotros, en caso que hubiera algu­na novedad. El Prefecto, qu~ era un joven muy bueno, convino, y mél;ni­festó, además, que el hotel quedaría como lugar de prisión; que podíamo salir á la hora que quisiéramos, con solo la condición de presentarnos todos los días á las dos de la tarde. Como este compromiso era para nosotros fácil de cumplir, le dimos las gracias y nos dirigímos al hotel. Al!( nos esperaban con una abundante comida todos los caballeros y señoras que se interesaban por nosotros ; en pocos momentos se llenó de gente la casa. Después, entre las familias que fueron á visitarnos se acordó que cada una se llevara para su casa á uno de nosotros, y una vez así convenido, abandonámos el hotel. A mí me tocó irme para la casa de las Sras. J\Iantillas. A los pocos días llegaron todos los otro. presos que tenían por el páramo ele Mogorontoque, entre los cuales venían los Sres. General Leonardo Canal, Dr. Valdcrrama y Dr. Domingo o~pi­na Camacho. A la llegada de estos caballeros, hacía cuatro días que me habían puesto preso en la cárcel, y el día que los remitie­ron para la capital de la República, fui incorporado entre ellos. Llegámos al Socorro: fuimos recibidos allí por las señoras, quie­nes se interesaban para que las dejaran entrar, lo cual no pudie­ron conseguir ; p"'ro sí se les permitió que mandaran todo lo que quisieran, en materia de alimentos, con excepción de licor. Obte­nido este permiso, principiaron á llegarnos canastadas de toda clase de comestibles, con abundancia tal, que no ob~tante er nos­otros en número considerable, simpre quedaban sobrantes. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 253 _; Para mej or regul arizar esto, se h iz o la l ista de los presos y se r esol vió fuésemos r epartid os entre las familias, para que .nos ali­mentaran; cosa que se cumplió durante el términ o de 28 d ías q ue p e r manecim os a ll í. Del Socorro nos trajeron para Bogotá; y como se había fija ­do itinerario para saber á qué punto habíamos de llegar, a un cuando fuera de noche, en cada lugar éramos recibido~ por las se ­ñoras de la población, quienes vertían lágrimas al vernos tan es­tropeados, y nos proporcionaban en seguida abundante comida que de antemano habían preparado . Nuestra marcha siempre era muy penosa por tener que ha­cerla a pie, con excepción del General Canal, que venía herido, y del Dr. Domingo O::.pina Camacho, á quienes les concedieron licen­cia de hacerlo á caballo. Llegámos á Ubaté un día por la tarde; nos tuvieron parados en el camellón más de una hora, durante la cual cayó un fuerte aguacero ; y como no se nos permitió separarnos del punto donde estábamos, cuando nos llevaron para el salón de la escuela, nos ha­llábamos completamente mojados, y así pcrmanecimo~ hasta el día siguiente, en que nos traje ron para Zipaquirá. Estando en la calle para 'lesfilar, nos dijo el Coronel Martínez, jefe de la escolta : "Caballeros: se tiene noticia de que muy cerca de aquí hay una guerrilla que tiene por mira salir á rescatarlos; mas tengan uste­des en cuenta que si esto sucede, al primer tiro que se oiga, esta fuerza que va custodiándolos no hará fuego sobre la guerrilla, . ha ta tanto que no quede uno de ustedes." Dicho esto, ordenó e l de~file. Llegámos á Zipaquirá, donde se nos hizo espléndido recibi­miento: los balcones y la~ ventanas staban muy bien adornados por las señoritas; las señoras llevaban en la cabeza elegantes la­zos azules . Al atravesar las calles se ofan repetidos vivas á los pri­sioneros de Mutiscua. Llegámos á la plaza : en ésta nos hicieron dar dos vueltas, cual si estuviésemos ejecutando un despejo; luégo nos condujeron á la iglesia, donde permanecimos ocho días, custo­diados por una guardia que no respetaba ef sagrado recinto, pues profería palabras abominables como en cualquier campamento. Nosotros, al contrario de aquella gente, estuvimos con mucho res­p eto en aquel lugar, pues considerábamos q ue estábamos en la casa del Señor. Co mo las seño ras nos ll ev aron camas y a limentos , d e nada carecíamos : ún ic am ente nos fal taba la lib ertad. P or e l place r d e mortific arnos, redoblaban de noche la guar­dia que nos custodiaba, ele vando su núm ero á 50 centin e las, d e ma .. nera que hasta este núm e ro se pasaba durante toda la noche, en voz alta, con el fin de no dejarnos dormir. Nos lle varon al cabo para Bogotá. Cuando nos tenían formados en la plaza para emprender la marcha, las señoras nos rodearon, y derramaron lágrimas por nuestra partida. Alguno dijo : "No lloren, que pronto vuelven si no mueren." · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombi~ '- 254 _) La escolta, por molestarnos más en la marcha, no nos permi­tió venir á pie : tenían preparados unos grandes carros con esforza­das yuntas de bueyes, y en dichos carros nos colocaron en número de ocho en cada uno, y como al correr los bueyes nuestro estro­peo era más fuerte, con este fin los picaban con frecuencia. Llegado que hubimos á Chapinero, nos encerraron en la igle­sia. Aquel día tuvimos el ~usto de ver á nuestras queridas familias, que habían salido á encontrarnos. Al siguiente nos condujeron para Bogotá, en medio de una gran fila de soldados de infantería cubierta por un Escuadrón de caballería. Lleg:imos á la Plaza. de Bolívar, en donde no podíamos caminar, á causa de la multiud de curio os que la ocupaban. Fuimos conducidos al edificio del Semina­rio. En é te estuve diez día , mientras mi esposa buscó un fiador que le exigieron para ponerme en libertad. Salí para mi casa con gran contento y con propósito de cum­plir el juramento que muchos habíamos hecho, de ingresar de nue­vo en las filas con ervadoras, dondequiera que éstas volvieran á hallarse en actividad. Concluye ---::=:=-~- Variedades ~- PEREGRIN ACION DE ALPHA 1 POR :r.IA. "UEL A• 'CIZAR (Continú::t) La mayor, autora de la respuesta citada, no tendría nueve años; y era de ver la sulicitucl y gravedad con que procuraba man­ten r en orden á sus hcrrnanilos é impedirles que se apro,·imaran demasiado á los instrumentos, ac rca de los cuales daba en voz baja explicaciones peregrinas á sus curiosos subordinados. Una moneda tirada en medio del grupo lo hi.w retirar alborotado y presuroso, y las ri as, di ·putas y proyectos de compras de aquello pobres relegados á la solitaria montaña, sin otro guardador que la Providencia de Dios, resonaban todavía cuando empezámos á ba­jar la cuesta del lado de Onzaga. Este pueblo se halla situado á la margen derecha del río de su nombre, entre las quiebra de los cerros que lo estrechan por todas partes. Es de regular extensión, y los viernes lo animan los tratantes de Soatá, que traen al mercado los abundosos frutos de aquella comarca fertilísirna. A 2,000 metros de altura sobre el mar, Onzaga pertenece á la región andina por su temperatura (20° cen­tígrados), sus producciones y los colores firmes y trajes de bayeta Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 255 _; de los habitantes. No faltan buenos cotos, ni tampoco el desaseo general, de que es monumento elocuente la iglesia, desenladrillada en parte, agujereado el techo, y los altares mutilados, pacíficamen­te poseídos por los murciélagos. "El templo armoniza con lo de afuera," me decía á mí mis­mo, y no tardé en convencerme de lo completo de esta armonía, pues reparé en el altar mayor una santa con su competente coto, homenaje oportuní imo á los u os del país. -" Hé aquí una delicada galantería del Cura," dije á mi compañero, indicándole la é cuálida y mal ata\·iada anta. -"Sí, por cierto, pero no comprendo qué alu ión contendrá este otro grupo interesante," me contestó mostrándo 11e muy serio un altar en que se hallaba San Antonio con la vi ·ta al techo, y á su izquierda un jud 'o de .sos f o te y am e nazadores que sacan en las proct~iones de Semana Santa; tal parecía que el ciudadano de la Judea insultaba iracundo a 1 tél umaturgo vecino, 1 cual lo des­deñaba soberanamente, ó implora a el auxilio de lo ... \Jto para que lo libertara del terrible invasor u e su al tar. Véase qué dignidad, qué decoro traen al culto cristiano las estatuas ridículas, special­mente cuando la casualiuad ó las procesiones las juntan en grupos por el estilo de éste ! Encierra el cantón San Gil ocho distritos parroquiales, con­tándose 43,700 habitantes esparcidos en 6o 1 guas cuadradas de territorio, de las cuales 15 permancc n yermas y el"spoblaclas. Nacieron en el último año 1,335 niño. , y los 'arones e. ·ccdieron en 65. Para la instrucción de estas oleadas de nuevas generaciones no hay sino 7 escuelas públicas concurridas p r 284 niños, y 3 pri­vadas á r¡ue asi s ten 3 7 niñas. Pinchote , put.:ulo con s ide ra ll , cuyo Cura blasona de patriota, ti ne una cu la c on c/nco niños. El Valle, cabecera de un di~trito con 4,300 habitantes, no tie, e ni rastro de escuela; ele man ra que 6lo d 6 p or 100 ele lo niños en edad de educarse aprenden á leer y á escribir lenta y mala­mente; abandono tanto más d plorable , cu "' nto lo natir s ele: este cantón manifiestan vireza. de inte lige ncia, y son de tan buena ín­dole, que en 1 tran curso de 12 meses no huuo más de 22 delin­cuentes juzgados por heridas y hurtos miserables, número insigni­ficante comparado con el total de la poulación. Al Este de Onzaga se encuentra el camino que conduce á Soatá, distante 5J leguas. Comienza llano, atra vcsando tierras fér­tiles regadas por un arroyo claro y bullicioso, donde á poco andar se toma la cuesta de una serranía cubierta de al ·gre bosque. Más de dos leguas mide del pie á la cumbre, y conforme se va subien­do, disminuyen los ruidos de las aguas, vientos y a ves, ha ta entrar en un silencio total cuando se pisa el terreno de los arbustos resi­nosos, de los musgos y gramíneas. El aire leve y perfumado se respira fácilmente, la circulación de la sangre se anima, y se sien­te el indefinible bienestar físico que experimenta el viajero al en­trar en las regiones andinas, y le hace volver los ojos complacido hacia los países calientes que abandona. Llégase á la cumbre es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .Boletí n Militar de Colombia '- 25 6 _J t r echa y breve, y de repente se descubre la grande abra de cerros qu e tumultuosamente se hunden hasta lo p rofundo de la cortadura por donde corre el C hicamocha encajonado entre poderosos estra­tos calizos, más all á de los cuales tornan á levantarse los cerros unos tras otros, recostándose finalmente contra las cimas nevadas del Cocuy, que brillan á diez leguas de distancia directa. En vez de las gramíneas, los helechos y arbustos aromáticos que cubren la mitad superior de la falda occidental de esta serranía, sombrean e l opuesto lado innumerables robles de abundante follaje, á cuyos pies ninguna planta crece, hallándose entapizado el suelo por una alfombra de hojas secas que deja libre á la vista lo interior del bosque, formando paisajes notablemente bellos en dL posición y colorido. Así se camina durante legua y media, y se llega á. los llanitos y laderas inferiores que desde arriba se veían en miniatu­ra, revestidos de labranzas y fertilizados por aguas Yiva~ que en todas direcciones corren buscando el Chicamocha. Síguc e una serie de colinas n que los sauces, las sementeras y las casitas de campo presentan cuadros de imponderable amenidad y frescura: son los alrededores de Soatá. La imaginación se complace en re­presentarse esta villa digna de los paisajes que la circundan; y rara vez la realidad destruye tan completamente lo imaginado. Casas de teja y pajizas interpoladas, mal construídas y que anuncian en lo exterior un desaseo sin rival en lo interior; gentes enruana­das y embayetadas, cuyos cuerpos han entablado divorcio perpe­tuo con los baños; hombres que se afeitan por trimestres; ningu­na policía y menos hospitalidad: tal es Soatá. para el forastero, que viéndose alll, vuelve involuntariamente los ojos á los verdes bosques y á los campos risueños que ha dejado, para entrar en un poblado en que la moderna cultura no ha hecho mella, y en que si no fuera por el Dr. Calderón, hombre superior á los que le ro­dean, sería tratado como inva or enemigo, y no hallaría un techo que lo abrigase ni un fogón que para él se encendiera. Conlzida ---- o?:.llio ---- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 8

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 7

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 7

Por: | Fecha: 23/08/1902

~ ~~I:~::MO~ilitar deAfi~I::~=~:~ ~ [~ _ _o~~~~O DEL I~INISTERIO~~-G~R~- ~nEL ~~~~~~O _ _ ___ ~. ¡:::::.::::_- DIRECTOR, Fra~~~::,~"~:,~;~::ara y Velasco -~:.·:::::: Son colaboradores de este periódico los Jefes y Oficiales dd Ejército Puede 17ltll/ bie11 wrcdrr que nue1tro rttpcto á todrll ln8 condrcione1, 1·rngn cí parar en la indifer•tlcia y 1101 deje 1in e11err;ía• par(L d'ferldu la• 111Lt1/raa E'IRIQUE SICXKlf:WICZ -··r··-----------·----------------·-- · -- ··-- ·--·--------------·------ -.. ------ --·· .. ..... - ................ -------- ¡ -o-- Bogotá, 23 de Agosto de 1902 DECRETO NU~fERO 1 )84 DE 1902 (JULIO 20) por el cual se hace un nombr:1micnto El V/apresúlente dt la Rep;íb!t'ca, en cargado del Poder Eje"cutn•o, DECRETA Artículo ünico. Nómbrase al Sr. Dr. Timoteo Mora Ayudan­te del ~Iinisterio d Gu e rra, a imilad á Comandante génc.ral de División y adscrito al Cuart~l g-eneralísimo para los efectos fis­cales. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 20 ck Julio dt: 1902. JO E MANUEL MARROQUI N El Ministro de Guerra, ARISTIDES FER. ·L·nr-:z DECRETO NUMERO r 143 DE 1902 (JULIO 29) por el cual se confiere un ascenso El Vicepresúlente de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Asciéndese á General efectivo de Brigada al Coronel Carlos Mejía, tanto por los importantes servicios que ha prestado al Gobierno en la presente guerra, como por su valeroso TOMO II-13 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \._ 194 _¡ comportamiento en los últimos hechos de armas ocurridos en el Tolima. §. Dése cuenta de este ascenso al Honorable Senado en sus próximas sesiones, para los efectos constitucionales. Comuníquese y pub1íquese. Dado en Bogotá, á 29 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁ mEz DECRETO NUMERO II44 DE 1902 (JULIO 29) por el cual se hace un nombramiento en interinidad El Vicep1·eszdmle de la República, etzca~·gado del Poder .E)"ecull"vo, DECRETA Artículo único. Nómbrase interinamente 2.0 Edecán de Ho­nor del Vicepr idente de la República al Sr. R l:erto Ospina Pradillc, con la asignación de seiscientos r esos mensuales. Co~uníquese y publfquese. Dado en Bogotá, á 29 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁrmEz DECRETO NU1\1ERO 1145 DE 1902 (JULIO 31) aclaratorio del marcado con el número 836 de 21 de 1\Iayo del r sente aiío El Vz'ceprtSz'dmle de la RepúbHca, encargado del Poder I!;¡eculz'vg, En uso de sus facultades constitucionales, DECRETA Artículo único. La recompensa provisional concedida á las familias de los Sres. General Jesús Casas Ca tañeda y' del Coronel Augusto Pardo, según Decreto Lcgislati\O número 836 de 21 de Mayo de 1902, será pagada á los Sres. Dres. Jesús Casas Rojas y Ricardo Pardo A., padres de los finados, e mo representantes le­gítimos de los agraciados. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 31 de Julio de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Gobierno, FRANCisco ~1mmozA P.-El Ministro de Relaciones Exteriores, FELirE F. PAtJL-El Ministro de Ha- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \,_ 195 _..) cienda, Josi RAMÓN LAGo-El Ministro de Guerra, ARISTIDES F:n ... NÁNDEz-El Ministro de Instrucción Pública, JosÉ JoAQuiN CAsAs-El Ministro del Tesoro, AGusTlN URIBE. DECRETO NUMERO 1153 DE 1902 (AGOSTO 1 . 0 ) por el cual se faculta á un Jefe para organizar una Brigada de Caballería El Vz'ctpreszaente de la Rept'tbHca, encargado del Poder .E.JecuHvo, DECRETA Art. 1.° Facúltase al General Mariano Os pina Chaparro, Co­mandante en Jefe del Ejército de Oriente, para organizar una Brigada de Caballería compuesta de dos Regimientos, con el per­. sonal de Jefes, Oficiales y tropa que juzgue necesario y conve­niente, la cual hará parte del mencionado Ejército de Oriente. Art. 2.0 Autorizase al Sr. General Comandante en Jefe del Ejército de Oriente para hacer los nombramientos de Jefes y Ofi-. ciales de esta Brigada, sometiéndolos á la aprobación del Ministe­rio de Guerra. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ DECRETO NUMERO r 154 DE 1902 (AGOSTO 1 • 0 ) por el cual se fij1. una a imilación El Vü:epresz'denle dt la Rtpúblzca, encargado del Poder EjeculzÍitJ, DECRETA Artículo único. En atención al recargo de trabajo y al maJ estado sanitario de la región en donde ejerce sus funciones el Dr. Manuel A. Soto, Médico de la División Malamundo, la asimilación de que disfrutará, de acuerdo con lo prevenido en el artículo 3.0 del Decreto número 55 r de 31 de Marzo último, será la de Gene­ral de División. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIM El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERNÁNDEZ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 196 _; DECRETO NUMERO 1158 DE 1902 (AGOSTO 1 . 0 ) por el cual se declara insubsistente un nombramiento y se hace otro El Vü:epresidmle de la Repúblz'ca, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. En virtud del informe rendido por el Sr. Jefe Civil y Militar de la Provincia de Zipaquirá, respecto de que el Dr. Samuel F. Hernández no cumple debidamente con los debe­res de Médico del Hospital Militar de Zipaquirá, declárase insub­sistente el nombramiento hecho en él para tal puesto, y nómbrase en su reemplazo al Dr. Epifanio Combariza. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1.0 de Agosto de 1902. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDES FERN,{NDEZ DECRETO N'UJ.1ERO 1 169 DE 1902 (AGOSTO 2) or el cunl !:.C auu.enta una asimilación El Vü:ep?·est'dmle de la R tpúUica, encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA Artículo único. Teniendo en cuenta la responsabilidad y el recargo de trauajo que tiene el Teniente Coronel César l'delo, en­cargado de la Botica del Ejército, auméntasele la asimilación de que disfruta á primer Jefe de Cuerpo, desde el 1.0 del presente. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 2 de Agosto de 1902. JOSE MA~UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, ARISTIDF.S FmmÁgcno.-Distin­tos tipos.-Inco:wenientes de los generadore'i móviles.- Transporte ~el hidrógeno en cilindros.-Estudio de estos c'1vascs.-Forma y climenslO• ne .-. ldal de que se construyen.-Clasc de pruebas á que se les some­tc.- Cilindros p:tra el parque tle Guadalajara.-Vilvula. tic ci~:Tre.-Com­pre5iÓn del gas -Trar.sporte de 1 s cilindros en carro y á lomo.- Datos concerniente<> á los ejércitos de Europa. EL GLODO-CO:I!ETA Inconvcnie11les de los globos csféncos caull'vos.-Ya se apuntó en la última conferenria que el viento es el enemigo más poderoso del globo sférico caulivo, ha ta el punto de ser imposible su em­pleo cuand aquél es muy fuerte. El efecto perjudicial del viento se deja entir aun en los casos en ue su "iolencia no sea grande ; las incesantes oscilaciones hacen imposible la quietud indi pensa­ble para poder practicar los reconocimientos d "sde la barquilla; por otra parte, no es siempre hacedero alcanzar grandes alturas á causa tic la inclinación del cable, lo que trae como consecuencia una dominación menor sobre los accidentes circundantes, y por tanto, el que las observaciones 5ean más limitadas. A estas dificul­tades del globo en el espacio hay que añadir las del globo en tie­rra, es decir, las de u inflación, transporte y maniobra, todo lo cual convierte este inapreciable instrumento de guerra en un me­dio inútil y estorboso cuando se opera en términos geográficos azo­tados de continuo por vientos reinantes. Estos inconvenientes pudiéronse apreciar desde las primeras campañas en que se usó el globo cautivo, sin que el ingenio de los aeronautas militares, excitado para dotar de alguna estabilidad á la forma esférica, haya conseguido disminuír aquellos inconve­nientes, los cuales se tocan hoy mismo en los aerostatos del ejérci­to inglés en el Trasvaal. Teoría de la comela.-Buscando solución al problema, se cayó en la cuenta de que la causa que impide subir al globo cautivo es Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 200 _; precisamente la que permite remontar la birlocha con que jue­ga el niño, y por tanto, se pensó que en el fútil juguete de tantos siglos podía encontrarse la el a ve de la cuestión. La idea primera­mente concebida fue combinar la forma plana de la cometa con la esférica del globo. La razón del procedimiento se buscó en la teoría de la come­ta, teoría que explanó el conferenciante auxilíandose con diagra­mas y extendiéndose en consideraciones que no podemos reprodu­cir, diciendo aquí tan solo, á modo de resumen, que supuesta una cometa en el espacio, su plano, inclinado respecto al horizonte, re­cibe del viento una fuerza horizontal que puede descomponerse en otras dos : una normal á la superficie de la cometa, y otra en di­rección del plano de ésta y hacia su parte superior. La primera está equilibrada por la tensión de la cuerda, quedando, pues, la segunda como resultante del sistema, la cual imprime al aparato un movimiento de ascenso. Se ve, pues, que la cometa subirá tanto más cuanto mayor sea la fuerza del viento. La idea de utilizar la cometa como instrumento científico es anterior al siglo x1x; Franklin la empleó en sus ensayos acerca de la electricidad atmosférica, y se ha usado y sigue usándose como elemento de investigación en Meteorología. En la primera mitad del último siglo comenzaron los ensayos conducentes á la realización de un globo-cometa, pero la dificul­tad de conectar la superficie plana de ésta con la esférica del glo­bo, hizo infructuosas las tentativas realizadas sucesivamente por el inglés Douglas, el francés Trauson y el alemán Roedeck. Idtas dt Parseval.-Como dentro de los medios de que dispo­nen la ciencia y la industria, puede casi asegurarse que cuestión planteada es cuestión resuelta, 1 feliz acuerdo de los elementos globo y cometa no podía hacerse esperar mucho tiempo, sobre todo desde que el Capitán Parseval, en vista de la inutilidad de los esfuerzos encaminados á realizar la asociación de aquellos ele­mentos sobre la base de la independencia de las dos formas plana y esférica ó semiesférica, resolvió abandonar este camino para to­mar el de la fusión de dichos elementos en uno solo, para obtener un cuerpo alargado que pudiera mantenerse en el espacio con cier­ta inclinación sobre el horizonte. El globo-comela.-Con el concurso del Capitán Siegsfeld, otro mártir de la navegación aérea, de cuyo trágico fin habló la prensa no hace muchos meses, se ha llegado á la realización de un tipo de globo-cometa que obvia casi por completo los inconve­nientes del esférico cautivo y constituye, por lo tanto, un instru­mento seguro de observación, es decir, el verdadero globo militar. Pn1mpz'o del globo-comela.-Es el que se ha dado á conocer en la teoría esbozada más arriba, sin otra diferencia que la de ser ci­líndrica la superficie opuesta á la .acción del viento. La componen­te vertical de la reacción dirigida de abajo á arriba, se opone en cierta medida á la componente que tiende á tumbar el cable. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 207 _J Descripcz'ón.-El cuerpo principal del globo está constituido por una envuelta cilíndrica terminada en dos casquetes esféricos, la cual se halla dividida en dos compartimientos por una pared flexible ó diafragma, que va desde el casquete inferior (supuesto el cilindro inclinado en el espacio) á la parte media del semicilindro vuelto hacia la tierra. El compartimiento superior forma la cáma­ra de gas, y el inferior (cuya capacidad es t próximamente de aquélla), constituye la cámara de az'rt, donde .puede penetrar el de la atmósfera con el fin de mantener constantemente en este recep­táculo una presión proporcional á la del viento; de suerte que, obedeciendo á ella, el diafragma se extenderá más ó menos, obran­do sobre la cámara de gas, reduciendo la capacidad de esta cá­mara y obligando á que dicho fluido llene siempre el comparti­miento superior, donde, por tal causa, no podrán formarse bolsones. Válvulas de seguridad y otras disposiciones de detalle aseguran el juego automático de ambas cámaras contra las variaciones repen­tinas de fuerza y dirección del viento. Para el caso en que la tensión del gas llegue á ser excesiva, existe una válvula de escape, situada en el casquete superior, la cual se abre automáticamente cuando sP. presenta dicho caso, y puede abrirse también á voluntad del aeronauta, gracias á una cuerda que va, en parte, por el interior del globo. La gran superficie de éste hace poco sensibles bs oscilaciones verticales, y en cuanto á las laterales, debidas á cambios inespera­dos en la dirección de la corriente, pueden ser evitadas merced al lz'món, que está situado en la parte inferior del globo y se halla constituído por un gran saco que tiene la forma de una (:.Orción de toro, cuyo círculo generador es de un diámetro sensiblemente mi­tad de el del globo. Este toro termina por su parte anterior en un trozo tronco-cónico, abierto por delante para dar entrada al aire, con objeto de mantener henchido el timón, el cual está conectado por medio de patas de ganso á la banda de amarre que rodea el cuerpo del globo en toda su longitud; en fin, dos aletas de lóna dispuestas lateralmente en el tercio superior de aquél, contribuyen á dar estabilidad á la posición inclinada del globo, inclinación que suele ser de 20 á 30°. Este aerostato no lleYa red. La barquilla se une á las patas de ganso de la banda de ama­rre por varios puntos convenientemente elegidos, para repartir bien los esfuerzos y mantener la estabilidad en todos los casos. Para que ésta sea la mayor posible, se ha provisto al globo de una cola, cuyos elementos están dispuestos de manera que resulte aumentada la presión del viento sobre aquél. La explicación precedente no puede servir sino para dar una idea muy vaga del globo-cometa. Este es un elemento tan in­genioso como complejo, y para el completo conocimiento de sus distintas partes se necesitan todas las figuras y todas las explica­ciones que el Coronel Maná consagró á este punto del programa. Valor práctz'co del globo-comela.-Si este aparato no evita en absoluto las oscilaciones, ~esultan en él tan atenuadas, que las ob- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 208 -' servaciones desde la barl"}uilla son casi siempre posibles. Su efica­cia en todos terrenos y circunstancias atmosféricas; la facultad de orientarse por sí mismo según la dirección del viento; la lenti­tud con que toma los cambios de posición aun para las grandes ráfagas, y la posibilidad de mantenerse en el espacio por más tiempo que e. globo esférico, hacen del cometa un instrumento de indiscutible valor táctico en los ejércitos. Su elevación es perfecta­mente posible en un 62 por 100 de dfas del año. Tipos de globo-comela.-La casa de Riedinger (Augsburgo) construye tres modelos distintos, cuyas principales condiciones se apuntan á continuación : Diámetro. Longitud. Volumen. Peso. Precio. Modelo. llfetros. llfetros. ,1fetros cúb. Kgs. llfarcos I 6,3 22,5 635 345 I 3· 150 2 6,82 24,35 8os 380 15.170 3 7,8 27,35 I.205 515 20.000 El modelo 1 es el reglamE:ntario en el Ejército alemán . .A1odelo espa;7ol.-En España se ha hecho necesario adoptar un globo-cometa de gran cubo, á causa de la ele\'ación de las mesetas de Castilla, y en particular de la ciudad de Guadalajara, donde radica el Parque aerostático español. Esta mayor altura da me­nor den idad al aire dt;salojado por el globo, y consiguientemente menor fuerza ascensional; lo que imp:me la necesidad de mayores cubicaciones. Por tal razón, el Comandante de dicho Parque, Sr. Vives, ha creído ncc .sario adoptar el modelo número 2. Conll'mía =;;.~¡;¡:-= ESCUELA DEL SOLDADO A CABALLO POR CARLOS FERNÁNDEZ Y JULIO DEL CANTO (Concluye) QUINTA PARTE-TRABAJO CON ARMA Manejo y empleo del sable. Marujo y empleo de la lanza. Manejo y empleo de la cat-abz'na. Persecución. 152. Los jinetes se encuentran preparados para este trabajo por medio de la ejecución de los ejercicios musculares á pie firme y sobre la marcha, á fin de que los caballos se habitúen de ese modo á los movimientos de Jos brazos y á Jos desplazamientos del cuerpo que resultan del empleo de las armas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia Los caballos se familiarizan generalmente muy pronto con el uso de las armas. Sin embargo, es preci o obrar desde el princi­pio con mucha prudencia, á fin de no resabiarlos. Los caballos n erviosos 6 irritables, serán atendidos preferentemente por el Ins­tructor. Marchando el pelotón á mano izquierda, y repartidos sus jine­tes en las pic;;tas con grande di tancias, montan á caballo con pre ­caucir5n, teni ndo el sable al portasable. El Instructor los hace marchar d'"' frente al p1.so; no los hace trotar sino cuand -..·e que todo los caballos marchan tranquilamente' y no manifiestan i,1quie­tu' 1. D ~spués de alg-unas vueltas al picadero á ese aire de marcha, los jinetes vuelven á tomar el pas, y cambian de mano para re­petir el mismo trabajo. Se hace en seguida ejecutar á la dos manos algunos movimiento al pnso y al trote, h::1sta qu los caba­llo demue tren la mism1. tranrtuilidad y la misma obediencia á las ayurlas que cu1nd lo jint>tes e5ta han sin sable. Cuan J los caballos sop,)rtan el sabl á todos los aires de marcha, s~ le desonv·:~.ina y envaina r e petí as vece . Al prin ipio, est mJvimi •ntos s ejecutan ri pi flrm ~ , suavemente y in mar­car ti m pos; s, les r pite marchancl al paso, y despu~ci se hace desenvainar el al le al trote y al g-alopt. El ej rcicio del sabl se manda, al principio, desde pie t1rmc, y suce Í\'amcnte á todus los air s d . marcha, á man derecha y á mano izquierda. 15 3. Pam aco tumbrar á loe;; caballos á las detonaciones de armas d e fu e n· , se coloca ,¡ pelotón á pi tirm sobre el e írculo; el In t ructor, co 1ocado al centn, di para un tir , con poca pólvora al princ ipi1), y aum ntan 1) d pués pror)T sivame nt la carga. O·­dern á lo · jin e tes qu acari cie n su ca allo á. cada de tonación y que d en frent al inte ri r clc1 círculo. Un ayudante á pi e da enton­ces un poco ele ceba la, az ícar ó s·, 1 á cada caballo. La misma progr~.;sión se sig-u! cuando el pelotón est<Í. en mo­vimiento al p so y al trot . Al disparo, ¡r ar al paso, det •n ~r e y dar frente al centro del cír u lo. Despw.!s de varias r 'P .ticionr:.s de esta especie, y cuando los caballos no manifiesten temor, los jine­tes nJ se detienen á la detonación y con ervan el aire ' de marcha que llevan. Para convencerse de que los jinetes son verdaderamente dueñ os de sus caballos y que éstos no se espantan, el Instructor hace ejecutar alg-unos movimientos á lo largo de las pista·, mien­tras que individuos á pie disparan en el centro del picadero. Cada jinete hace fuego después de esto, estando á caballo, evitando aproximar su arma á la cabeza del animal. 1 54· Los caballos se habitúan á la vista de estandartes duran­te el trabajo con la lanza, y ésta se emplea al principro sin bande­rola. Los jinetes montan con precaución y, si es preciso, se hacen ayudar por un hombre á pie. Se colocan sobre las pistas con gran­des distancias, y el Instructor les hace ejecutar á las dos manos TOXO n-14 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 210 _J algunas vueltas al picadero al paso y al trote, teniendo la lanza terciada 6 afianzada . Para calar la lanza, bajarla suavemente á fin de no asustar los caballos; volverla á leYantar del mismo modo, y bajarla en se­guida á derecha é izquierda, hasta que dejen de asustarse. Repet!r después el mismo trabajo al trote y al galope. Una vez familiarizados Jos caballos con la lanza sin bandero­la, se ajusta ésta y se sigue la progresión de más arriba. En fin, se ejecuta el ejercicio de la lanza al principio á pie firme, y después á todos los aires de marcha y á las do manos, pero evitando tocar la cabeza del caballo con el asta. 155. El jinete conduce su caballo al terreno con el sable en el porta-sable; la carabina se lleva ordinariamente al porta-mos­quetón ; irá á la espalda cuando así se ordene con anterioridad. En todo caso, el portacarabina estará alargado. El Instructor hace repetir á los jinetes armados los diferentes ejercicios del trabajo con brida; vigila que el peso y el movimien­to de las armas no les hagan perder la regularidad de posición, y les prescribe conducir alternativamente sus caballos co.n una sola mano 6 con ambas. MANEJO Y E.MPLJ!:O DEL SADLE Deseuvénar el .sal/t.-Pasar la mano derecha por encima de las riendas, para jecutar lo que está pr scrito á pie; dC;senYaina­do el able, colocar el puño apoyado en el muslo, diez centímetros más abajo de la cadera, el pomo en la franja del pantalón. I. 1Jesenvm1zm 2. SABLE. 15 7. E1mal1zar d sal/e.-Como está prescrito á pie, apoyando la hoja en el ant ·brazo izquierdo hasta que la punta e intr duzca en la vaina, y afirmando ésta con el talón izquierdo ¡.,ara facilitar la introducción de la hoja. I .. E1n:arizm. 2. SABLE. 158. Los movimientos de prcsmlm el salle y al lzrml1·o el salle, se ej cL.tan á caballo como está prescrito á pie. Al mando: A discreáfm, los jinetes pueden dejar caer el ~able al co tado dere­cho 6 ponerlo en una posición que, sin estorbar á sus vecinos, en­cuentren cómoda y descansada. Al mando : En su lugar descat1so, ejecutarán golpes y estocadas á voluntad. En ambos casos, al man­do: Atwc ·zn FIR(mes), 'uehen el sable al homl>ro. El Instructor hará dtsctwaúwr á los tres aires de marcha, y m­vaz1zar solamente marchando al paso. Vigila que los jinetes, ejecu­tando estos movimientos, cambien lo menos que sea posible la mano de la brida. El jinete que tiene el sable desenvainado puede, momentánea­mente, ayudarse de la mano derecha para conducir su caballo con las riendas separada., llevando el puño junto al izquierdo, toman­do la empuñadura con todos los dedos, entreabriendo éstos, cogien- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '--211-' do la rienda derecha del filete inmediatamente adelante del puño izquierdo, corriendo el derecho lo que sea necesario para ponerlo enfrente del otro, sacando la rienda de debajo del índice izquier­do; tomada la rienda de manera que éntre por debajo del meñi­que y salga por encima del índice, se toma con firmeza la empu­ñadura, poniendo el sable vertical, el filo al frente. Para cruzar las riendas, colocar la derecha del filete debajo del índice izquierdo, ajustar las riendas y volver el puño y el sable á su lugar. Para acortar 6 alargar, llevar también el puño derecho á las riendas y tomar éstas con el pulgar y el índice. 1 59· Las estocadas y los golpes de sable que se enseñan en la instrucción á pie, se ejecutan primero á pie firme, y después á los tres aires de marcha. A la indicación: Contra úifanleda, dirigir los golpes de arriba hacia abajo. · El Instructor se fijará en que los jinetes no vuelvan ó inclinen c.1 cuerpo más de lo neresario, y en que conserven siempre la mano izquierda inmediatamente encima del borren rlelantero. Para ejecutar el ejercicio del sable sobre la marcha, se hará el mo,·imiento de romper de á uno (número 47), conservando siem­pre las distancias y describiendo una pista á dos pases de la pared, cuando se trabaje en picadero cerrado. Los jinetes mantienen las piernas cerca del caballo y se apoyan en los estribos; ,:,US movi­mientos no deben modificar el aire de marcha ni la dirección del caballo. 160. Para ejercitar los jinetes á golpear un objeto determi­nado, se coloca sobre la línea del medio del picadero ó sobre un punto cualquiera del cuadro, pero lejos de la pista, un trípode co­ronado por una cabeza móvil. El jinete se ejercita primero en pa­sar á todos los aires de marcha muy cerca del obstáculo, dejándolo alternativamente á su derecha y á su izquierda. Cuando el caballo no manifieste tendencia á retirarse, el Instructor indica al jinete la estocada 6 el corte que debe dar á la cabeza móvil. La cabeza se coloca en seguida en tierra. El jinete no inclina su cuerpo más allá de lo estrictamente indispensable para tocarla con la punta del sable, dirigiendo el golpe de arriba hacia abajo. En este último ejercicio el jinete deja siempre á su derecha el ob­jetz'vo. Los ejercicios preparatorios de la carga indicados en el traba­jo fuera del picadero (núm. 144), se repiten con el sable desenvai­nado; los jinetes toman, según la indicación del Instructor, la posi­ción de los soldados de la primera 6 de la segunda fila, y terminan el movimiento con algunos golpes á su elección. Posú:z!m de la prz'­merafila: en guardia.-PoszCión de la segunda fila: el puño á la dere­cha más arriba que la cabeza, el codo doblado, el filo al aire, la punta atrás y á la tzquierda. 161. Un maniquí de paja vestido con un iniforme viejo de Ia tropa, se empleará también para el ejercicio del sable, colocándolo amarrado al trípode. Este mismo maniquí clavado superficialmen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 21 2 _) te e n el suelo, da mod o q ue a l menor g-olpe caiga, se emple ará ~ara acostumbrar á los caballos á atro p ellar los infantes. MANEJO Y E;\IPLEO DE LA LANZA IÓ2. Co11duúr el caballo al tcrreno.-El jinete conduce el caba­llo al terreno con las cuatro riendas sobre el cuello, tomándolas tl e la brida con la mano derecha á dos centímetros de las argollas del freno, en la forma prescrita. La lanza la lleva sobre el hombro izquierdo, con los dedos de esta mano bien cerrados, e l dorso a l frente, tomada el asta á un metro, más ó menos, del reo·atón y colocando el puño á la altura de la tetilla izquierda . Llegado al terreno, tomará la posición del cuerpo y de la mano derecha como en el número 126, colocando la la11Za verticalmente, con el regnt6n poyado en tierra i cinco centímetros de la punta del pie izquier­do, alineado con dia; la mano izquiPrda t ma el asta con el dorso hacia el fr ntc, los dedos bien cerrados y el puño en contacto con el hombro izquierdu. IÓJ. J.fOJZiar á caballo.-Levantar la lanza con la mano iz­~ uicrda, girar á la der~;.;cha, dar el pa o á la derecha soltando las riendas con esta mano, que incontin e nti pasa á tomarlas por enci­ma del cuello; afirmar el a~;Ll .. z0 ,: toda su e,aensiún por entre el cuello del caballo y el antt"hrnzo izquierdo; soltar la lanza con la mano iz uierdn, h.:Yantarla on la derecha hacia arriba hasta que el regatón quede más alto que las crines; pasarla verticalmente 1 costado derecho ara intrvducirla en el porta-r galón, corriendo la mano el recha hasta que quede á la altura del hombro, 1 dorso ~1 frente, los d dos bi~n cerrado. , el asta vertical y la band rola ameando sin em·olverse en el asta. Contimía EL SERV ICIO OBLIGATOR IO EN LA ARGENTINA LEY NUMERO 4031 El Stnado y Cámara dt Diputados de la Naáón ArgmtitJa reumdos m Co ngres o, &-> c., SANCIONAN CON FUER ZA DE LE Y TITULO I DISPOS ICIO ES GEl\".ERA LES Art. x. 0 Todo argentino d ebe el servicio militar personal. Art. 2.0 La obligación del servicio militar es igual para todos y tendrá una duración de veinticinco años. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \.._ 213 --' Art. 3.0 Nadie podrá ingresar en adelante al Ejército Nacio­nal, en carácter permanente, si no es ciudadano argentino 6 natura­lizado argentino. Art. 4. 0 Los individuos que antes de su incorporación al Ejér­cito, 6 mientras estén incorporados, sufran condena judicial, por delitos que revelen inmoralidad notoria, á juicio del Poder Ejecu­tivo, prestarán su sen·icio en cuerpos disciplinados, 6 serán desti­nados á servicios 6 trabajos especiales después de cumplida 1~ condena. Art. 5. 0 Nadie será admitido en adelante á desempeñar ua puesto en las administraciones dependientes de la Nación, si n• justifica haber satisfecho las prescripciones del servicio militar im­pu estas por la presente Ley. Art. 6. 0 Los j efes, Oficiales, clases y asimilados de todos lo' grados y de todai las armas del Ejército permanente, no puedea ejercitar ninglÍ.n derecho electoral, ni tomar directa ni indirecta­mente participación alguna en política, mientras tengan mando de fuerzas 6 desempeñen funciones en cualquier repartición depen­diente del Ministerio de Guerra. Los individuos de tropa del Ejér­cito permanente quedan sujetos á las mismas prohibiciones duran­te el tiempo de servicio que les corresponda por la presente Ley. Estas disposiciones se harán extensivas á los individuos de la Reserva de cualquier graduación, mientras estén movilizados, deS­de la fecha de la convocatoria hasta la de ~u licenciamiento, de acuerdo con las prescripciones de esta Ley. Art. 7. 0 Las convocatorias para maniobras ó ejercicios de la Resena del Ejército de línea, Guardia Nacional ó Guardia Terri­torial, no podrán efectuarse con anticipación menor de cuarenta y cinco días, 6 posterior de quince días á la celebraci6'1 de un acte electoral. Art. 8. 0 Los ciudadanos de la clase de Yeinte años que com­prueben haber adquirido en los polígonos de tiro la práctica y pre­cisión que el Poder Ejecutivo determine n la reglamentaci 'n de esta Ley, serán di pensados: de un mes ele s nicio en las filas del Ejército permanente, aquellos á quienes haya tocado el servicio de seis meses; y de cuatro meses, aquellos á quienes haya tocado el servicio de dus años, sin que este beneficio pueda exceder al die1 por ciento de los individuos de la clase convocados en uno y otr caso. Art. g. 0 El Poder Ejecutivo Nacional, en la capital federal y territorios nacionales, y los Gobernadores de Provincia en las su­yas respectivas, quedan facultados para prorrogar por ocho días el tiempo de servicio, en cada convocatoria, á todo guardia naciO­nal que no haya satisfecho exactamente á las condiciones del tiro, determinadas por el Gobierno federal en los correspondientes prO­gramas de instrucción de la Guardia nacional. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mi litar de Colom b ia L 2 14 _¡ TITULO II CO. 'STITUCIÓN DEL EJÉRCITO Art. ro. El Ejército de la Naci6n se compone: 1. 0 Del Ejército de Línea; 2. 0 De la Guardia nacional; 3. 0 De la Guardia territorial. TITULO III DEL EJÉRCITO DE d. K\ Art. 1 I. El Ejército de Línea lo forman: el Ejército permanen­fe y su reserva, como si~rue: I .0 El Cuerpo de O.iciales sui)eriores, Jefe y O.Kiales subal­ternos y asimilados del Ejército permanente, de acuerdo con la ley respecti \'a; 2.0 Los Jefes y Oficiales de Rescna, reclutados de acuerdo con la pres nte ley; 3. 0 Las clases: Sub-oficiales, Sargentos y Cabos del Ej¿rcito permanente y los de u reserva, reclutados en la forma fijada por la presente Ley ; 4. 0 L0s contingentes de conscriptos de las ocho clases de veinte año cumplí o., i veintiocho años ig-ualmente cumplidos, considerados aptos para el servicio militar, cualquiera que sea su e ·tado civil; 5. 0 Una cantidad de ·oldado voluntario·, cuyo número no podd. en tiempo de paz exceder de mil ochoci nto hombre . En caso de guerra, el número de soldados voluntarios no seri limitado. 6. 0 Los destinado por infracción á la obligaciones impuestas por la presente Ley. 7. 0 El perso al de \·oluntarios (músicos, cornetas y tambores) necesarios para las bandas militare . Art. 12. De acuerdo con el 4. 0 del artículo r r, que an-tecede, los conscriptos de las clases de veinte á veintiocho años cumplidos, que en virtud de la presente Ley forman parte del Ejército de línea, dependen directa y e,·clusivamcnle del gobierno federal, desde el momento de su enrolamiento, que deberá efec­tuarse, imprescindiblemente, dentro de los noventa días después de cumplir los diecinueve año , hasta su pasaje á la Guardia na­c ional, al cumplir los veintiocho años. A:-t. 13. Los argentinos de la cla e de veinte años (cumplidos en el año anterior a l de su llamamiento) reconocidos aptos para el servicio militar, serán incorpo ra d os al Ejército permanente por el término de seis meses, c on excepción d e los destinados por la L ey número 3948 para el ser vic io de la A rmada, y d e otra canti ­d a d que no podrá exced er de la q uinta parte del to tal d e los indi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 215 _J viduos reconocidos apto para el servicio de dicha clase, los cual es serán incorporados al Ejército permanente por el término de dos años. El Poder Ejecutivo podrá, por razones de presupuesto, redu ­cir este tiempo de servicio continuado en las filas, hasta cuatro meses para los primeros y veintid6s meses para los segundos . Art. 14. El Poder Ejecutivo podrá, cuando alguna necesidad urgente dd servicio lo requiera, prorrogar hasta por tres meses ellicenciamento ele los c0ntingentes de dos años y de seis meses incorp.:>rados en el Ejército permanente; y esto aun cuando los nuevos contingentes de la cla e siguiente hubieren ya sido incor­porados al mismo Ejército. Art. 15. El Pudl'r EjecutÍ\'O determinará cada año, con sufi­ciente anticipación, ·· 1 número de conscriptos de la clase de veinte años que serán incorporados por dos años á la Armada y al Ejér­cito. Para designarlos, se proceded. á efectuar el scrteo de toda la clase en la forma quL: será. reglamentada por el Poder Ejecutivo . Aquellos á quiene toqu n los números más altos, formarán el con­tingente para la Armada; los sicruientes, el contingente de dos años para el Ejército p er manente, y el resto constituirá los contin­gentes destinados al servicio de seis meses para el mismo Ejército. Art. 16. El conscripto perteneciente, por el sort o, á uno de los conting ·ntes enunciado,, que no se incorpore en la fecha para la cual fuere convocado, será reemplazado por el número siguiente, aun cuando é te forme parte de otro contingente, sin perjuicio de apli­car, en cualquier tiempo, al infractor. las pena. establecidas por la presente Ley. Art. r 7· Despué~ de la incorporación queda autorizada la permuta de servicio entre un conscripto á quien haya tocado el servicio d e do años, con un conscripto p rf ctamente apto de la misma el e á quien haya tocado el ·e rvico de eis mese;s, bajo las condiciones siguientt!~: a) El conscripto de SPis m ses manifestará á la autoridad mi­litar corre pendiente, formalmente 6 por e crito, y con interven­ci6n d u padre ó tutor, que acepta voluntariamente hacer el servicio de dos años, que corre pondía al conscripto que propone el cambio, tomando ante d Gobierno todas las obligaciones corres­pondi<" ntes á éste; b) La permuta implica únicamente el cambio del tiempo de serv1cio que á cada uno de los dos conscriptos corresponde hacer en el Ejército permanente, terminado el cual, ambos quedan obli­gacos á formar parte de la reserva de dicho EJército, con todas las obligacionPS inherentes á la misma, hasta su pasaje á la Guar­d ia nacional, al cumplir los veintiocho años; e) El conscripto de dos añ s, 6 su padreó tutor, pagará, a l d e se is mese..,, una suma que será fijada entre ellos, sin poder, sin em­bargo, ser menor de seiscientos p~sos moneda nacional. Esa suma se rá depositada en e l Banco de la Naci6n Argenti na , 6 s uc ursal más pr6xima, á la o rden del M ini sterio d e Gue rra, q uie n la hará Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d~ Colombia L 216 _; pagar al conscripto interesado e n tabla y mano propia, e n esta forma : cien pesos moneda nacional un mes después de firmarse el con trato de permuta; sucesivamente diez pesos moneda nacional m ensualmente, y el resto de la suma, al terminar el servicio de dos años; d) En caso de fallecimiento de un conscripto que esté de~em­peñando así un servicio de dos años, las cuotas que aún quedan á su haber serán entregadas á sus legítimos her cleros, deLiendo en tregársele á él personalmente, en caso de haberse inutilizado en acto de servicio. Pero en caso de deserción ó de expulsión del Ejér­cito por falta legalmente comprobada, entonces la suma que aún restare, pasará á nb"r sar el fondo del Departam nto de Guerra, destinado á las construcciones militares indicadas en el parágrafo siguiente; e) Todo contrato de permuta de servicio será extendido en papel con timbre especial d l J\finisterio de Guerra, de costo de doscientos peso moneda nacional. El importe ele venta de estos papeles será, exclu::.ivamente, destinado á aumentar el fondo del Departamento de Guerra, necesarios para construcción de hospi­tales militares regionales, sanatorios, edificios para a ilos de in­válirlos ó huérfanos de militar s, ú otros institutos de beneficencia del Ejército. Revúla del .Ejércüo de línea Art. r8. Terminado su tiempo de servicio en las unidades pcrmanentt> del Ejército de línea, los conscriptos pa arán á cons­tituír la reserva de éste: una parte afectada á las compañías, s­cuadro nf' s y baterías de las umdades pe rmanentes, hasta alcam~ ar el pfc:ctiv reglamentario de éstos en pie de guerra, y 1 r . to á comtituír las otras unidades de movilización que, con las p rma­n nt s, constituyen el total del Ejército el lín a : todo de acuerdo con la reglam ntación que dictará al re p cto el Pudcr Ejecutivo. Art. 19. Los hombres que forman la rcscna d 1 Ejército de línea, están obligados á incorporarse á su cuerpos respectivos, en ca o de movilización convocatoria de la clase, ordenada por De­cr to del Poder Ejecutivo, de acuudo con las prescripciones de la presente Ley. Art. 20. Igualmente, los hombres que comtituyen la reserva del Ejército de línea, están obligados, durante su tiempo de servi­cio en dicha reserva, á efectuar do períodos de ejercicios ó ma­niobras, de una duración máxima de un mes por período, en las época y formas que reglamente el Poder Ejecutivo. Art. 21. Ademá de lo período de instrucción que antece­den, el Poder Ejecutivo queda facultado para convocar para dos perL dos ele in. trucción de cuadros de una duración máxima de quince días cada uno, á Jos Jefes, Oficiales y cla es de la Reserva, en aquellos años en que no se haga, en la r egión respectiva, con­vocatoria para instrucción de reservistas. Cr;nlz'núa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 217 _; - Historia ~ AUTOBIOGRAFIA DE HIPÓLITO MORA COROJ. EL DE COLOMBIA (Continúa) Llegámos á Cucutilla, y allí permanecimos dos días. Continuá­mos la marcha para Cúcuta, donde también estuvimos igual tiem­po, que se empleó en elegir el punto en que debía IJbrarse el combate. Marchámos para La Donjuana, punto que fue elegido para esperar el enemigo,) allí acampimos. Poco después avistá­mos á Camargo. Acampó é te en el llano que lleva el noml.Jre de Carrillo, con un ejército de 8,200 hombres. Nusotros no contába­mos sino con 5,200, pero le llevábamos la ventaja del valor de nuestra gente. Se procedió á trabajar en las trincheras, las que fueron he­chas durante la noche. Al día siguiente, muy temprano, no atacó, llevando la gente al combate por batallones, y aun había dispues­to que por compañbs nos hicieran descargas cerradas. De la ma­nera dicha entraron y llegaron hasta muy e rca de nuestras trin­cheras ; pero á nuestros soldados nada de sto les aterraba ; con las escopeta hacían fuego con la mayor prontitud, en términos que los adver~arios salían .n. retirada y llegaban á su campamen­to algo más que diezmado ; pero como Camar~·o tenía gente de sobra, r forzal.Ja uien pronto la línea con batallones frescos. A pe­sar de todos estos movimi ntos que el ene migo hacía, á las tr~s de la tarde el triunfo era nué tro, pue ya le;:, habíamos cogido 400 homl.Jres, armados todQs de rémington, y si hubiera habido dpsu­las, de seguro que lo habríamo · batid ·>; p:!ro desgraciadamente no teníamos ni una. Como no habíamos preparado pertrechos suficientes para ha­cer frente á un ejército tan numero o, se nos agotaron, pero así sostuvimos el fuego hasta las seis de la tarde. Cuando el enemigo se hul.Jo retirado á su campamento, dispu ieron los Jdes contra .. marcháramos para Cúcuta, lo que se verificó, saliendo en forma­ción. A las once de la noche llegámos á Cúcuta; allí acampámos en el Camellón, en el punto donde nos pararon. Al día siguiente dieron orden de marchar para Gramalote; mas en esos momentos se presentó Camargo con su gente, en el llano del Rosario, sitio que dista de Cúcuta dos cuadras. Tan pronto como llegó, jt.cut6 la operación que había hecho en Bucaramanga, taladrar las pa­redes. Como 110 podíamos marchar por tener el enemigo tan cerca, dispusieron los J efes saliera el Coronel Juan Maldonado con su batall ón á tiroteado, con el fin de proteger nuestra retirada : cum­plido esto, partímos para el punto designado. llegámos ya de noche al sitio llamado Zulia; y como el río de este nombre es muy Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 218 _J correntoso, no lo·podía pasar la tropa á vado; por lo cual todos anhelaban tomar las barquetas. A las tres de la mañana e tába­mos del otro lado; continuámos nuestra marcha, y llegámos á Gra­ma lote; alH estuvimos ocho días. No habiendo recursos en aquel pueblo, marchámos para un punto llamado La Corcovada. En este lugar se dividió el ejército: el Dr. Valderrama partió por un atajo con la mitad, y el resto contramarchó con todos los Generales para Gramalote, donde permanecimos tres días. E te pueblo no tiene sino un solo camino de entrada; de manera que el que entra por él, tiene que volver á mlir por el mismo. Las fuerzas de Solón vVilches, en número de 3,000 hombres, atrincheradas, resguarda­ban dicha entrada. Convinieron nuestros Jefes en buscar prácti­cos para que por el costado izquierdo nos sacaran, haciendo tro­cha, aunque todo era cerro y muy montuoso. Por allí se verificó la marcha, no sin que antes de: partir se fueran unos á poner al frente de \Vilches, con el fin de que los tiroteara, y mientras tanto nos­otros pudiéramos partir. LoO"rámos salir uastante adelante de \Vil­ches, aunque tuvimos que dar una vuelta considerable. El no ad­virtió nuestra desaparición, por la estrategia de haberle puesto gen­te al frente. Llegámos á Cúcuta, en donde no parámos sino para tomar un ligero alimento. Seguímos en dirección á Silos; pasámos por e rca de La Donjuana y no lejos del camino 1ue va para ella; no purlimos atravesar el campo por la fetidez insoportable de los caclá \' res que estaban en putrdacción y servían de pasto á Jos animales. Llegámo á Chin1cota, y en este pueblo era lamentable todo, pues los enfermos no cabían en las casas~ y se veían hasta en los corredores. , t guímo la marcha pam 1 Valle de las Angu tías, y llegan­do o\ é te, tuvimos noticia de que hacía poco tiempo había desocu­pad stc pueblo el Coronel Ilernández, quien con su gente había permanecido algunos dfas allí; díjo cnos que pabía tomado la vía de 'ilos. En el acto nos pusimos en m~rcha picándole la retaguar­dia; pero al llegar al río hubo mucha dcmoTa para pa arlo, porque él había cortado el puente, dejando sólo dos vigas muy separadas; con todo, por allí pasámo ; pero Hernándcz e taba parapetado en un alto que por su situación u a imposible atacarlo por ser inexpug­nable, ha ta el extremo de que con 20 homlJres se impide el pa o á mil. Por tanto, turimos que contramarchar para el pueblo de las Angu tias, y allí pernoctámos, pasando la noche á la intemperie. Al día siguiente muy temprano marchámos para Pamplona; en e te lug-ar pasámos la noche. Al otro día marchámos para Mu­tiscua. \Vilches estaba con su gente en el pueblo de Chopo; tan pronto como salímos, él ocupó la población que nosotros abandoná­bamos. Llegá.mos á Mutiscua, y continuando nuestra marcha salf­mos al alto de La Piñuela, en el páramo. En este Alto se dividen dos caminos: el que va para Silos y el que sigue para Bucaramanga. Nuestra intención era salir por el de Silos. Empezámos á subir una loma, y á muy poca distancia nos empezó á tirotear la gente de Hernández, que había salido adelante de nosotros. Por ser ya tarde, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Milittlr de Colombia .\._ 219 _.) dispusieron nuestros Jefes que permaneciéramos en este punto: cada uno acampó donde estaba parado. Al día siguiente hubo un des­acuerdo entre los J efes, porque unos querían tomar la vía de Bu­caramanga, y el General Posada opinaba que era mejor contra­marchar á Mutiscua, pues por allí había un camino que conducía á Cupagá, y de este modo se podía de!>cansar. Inmediatamente desfi­ló con alguna gente. Viendo el resto de la fuerza que él tomaba esa vía, emprendió marcha por la misma. Al llegar al pueblo, por el lado izquierdo, hay un camino que faldea un cerro muy elevado, y cruza un puente. Cuando lo habían pasado algunos, vimos desfilar las fuerzas enemigas que estaban acampadas en el Alto de Calderas. Tan pronto como se divisaron, todos Jos que no habían pasado e lanzaron sobre aquéllas con las pocas municiones que tenían, para tirotearlas, lo que dio por re­sultado que la. derrotaron; pero como las fuerzas de \Vilches eran conocedoras de esos campos, se escurrieron por muy abajo del río, y trepando una loma, nos salieron al frente de la YÍa que llevá­bam )S. Cu1.nclo lo que estaban en el Alto vieron que se nos atacab:1 por retaguardia, empezaron á bajar nuevamente en nú­mero considerable por el camino que habían abandonado, hacien­do fueo-J en di tintas direcciones. Como nuestra gente estaba des­armada por falta de municiones, tuvo que abandonar el campo. El enemigo inmediatamente tomó el puente, lo que dio por resul­tado que todos los que habíamos pa ado, fuéramos atacados de frente y por retaguardia, cayendo prisioneros rasi la totalidad, pues pocos fuimo lo que nos salv:imo . Los prisioneros fueron llevados al pueblo, y la iglesia fue ha­bilitada de drcel. Yo no caí prisionero aquella tard _,, por 1ue me metí uentro de una zanja, en donde espert.S la noche, y permanecí como hasta las cuatro de la mañana, hora en que salí de tal es­condite y me dirigí i una casa inmediata. Tan pronto corno lle­gué, salió un'l mujer y me dijo: ¿Quién es usted'? Le contesté que era uno de 1 s derrotados. Me hizo entrar, y al acercarme á la put rla, vi que en dirr.::cción á donde yo estaba venía un hombre. Sabed r de que era perseguido por no haberme entregado, le dije á la mujer: ¿ D 'nde me puedo ocultar? No tenga cuidado, que el que llega es el Alcaldt::. E un ~cñor muy bueno y conservador. Al llegar é_te, la mujer 1~ manifestó que en su ca a había admiti­do á un señor de los derrotados. Le contestó que había hecho muv bien, porque a í deb~ procederse con toda persona que se halla en desgracia. A mí me dijo: Soy el Alcalde, no tenga cuidado. Ahora no· vamos junto para el pueblo, n donde está el Coronel Hern:índez recibiendo lo~ pri~ioneros que han caído hoy. Le ma­nifesté que era mejor que me dejara libre en el lugar en que me hallaba. Me contestó que no podía, porque si lo llegaba á saber el Coron 1, podía perjudicarlo, y agregó: No tenga cuidado. Yo lo presento y le digo que en mi casa lo encontré. Marchámos para el pueblo, donde me presentó al Coronel, quien después de manifestarme no tuviera cuidado, me condujo á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Bol~tín Militar de Colombia '- 220 _J donde estaban los otros señores, y al entrar les dijo: Aquí tienen ustedes á otro compañero. Me sorprendí al ver allí al General Posada, al Dr. José María Samper, á los Sres. Hoyos y á otros compañeros. A las cuatro de la tarde se presentó el Coronel Hernández y nos dijo: "Tenemos que marchar para Pamplona, porque no ten­go orden de permanecer aquí." Inmediatamente contestó el Gene­ral Posada: "todos estamo á su disposición, de manera que puede disponer lo que á bien tenga y estime conveniente." Partímos, pues, para Pamplona, diciéndonos aquel Jefe al tiempo de mar­char: j Caballeros, ustedes no van con escolta, irán bajo su pala­bra de honor rle cumplir lo ordenado ! CcnHnÚil ---= Variedades PEREGRINACION DE ALPHA 1 POR :UA, 'UEL ANCIZAR (Continúa) A 1 ,8o6 metros de altura sobre el mar, y batido por los vientos libres de la cordillera, disfruta este pueblo de una temperatura media t.k 20° centfgrados y Je ext: lente clima; beneficios que, unidos á la sencillez de co tumbres, 1 s afianza la longevidad, así como encuentran una fuente de salu<.l en la vi<.la que llevan, nece­sariamente laboriosa, pues no habitan un suelo tan fértil que les di pcnse de asiduas tar as para sacar de su seno las cosechas con que se alimenran, y además de ellas, añil, panela y algodón, por valor de S I 5,700 anuales, cuya irculación anima el tráfico inte­rior. Hay una escuela pública con 47 niños, lo que es bien poco para 5,500 habitantes que cuenta el distrito. Nac n al año 170 y fallecen 64, qucdanJo por consiguiente un aumento de ro6 indi­viduos, de los cual s 30 son hijos naturales; mal de que adolecen todos nuestros pueblos por las grandes distancias que de la parro­quia dividen á los moradores, por el alto precio para ellos á que se vende el Sacramento del matrimonio, y por un resto de las costumbres sueltas de los indios, transmitidas á lo más pobre de la población agrícola. Hacia el N. de San Gil no hay más Distritos que los dos ya nombrados, por lo cual hubimos de retroceder en demanda de Mogotes, primero de los que se hallan al S. del cantón. El ter rito­río que se recorre presenta una serie de ramblas y recuestos al­ternados, que sin perjudicar la bondad del camino, lo hacen entre- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C olombia '- 221 _) tenido por la variedad d e l os paisajes, ora enriquecidos con prós­peras se me n teras de todo linaj e d e f rutos, ora so litarios y a g re st es, p er o si empre verdes , ll e nos de frescura y amenidad . Pas ados los ríos T ubuga, Cuchicuira y Mogotico, en el punto en que se juntan para form11 r el Monas, se entra de repente en una llanura pe rfe c­tamente pla na, q ue en la d irecc ión N-E. S-E., se prol onga casi tres leguas, m idiendo en lo más a ncho una legua . Cíñe nla, como el óvalo de un medall ón, dos ramales desprendidos de la serranía principal, compuestos de cerros lavados y desgastados hacia el llano , most rando .n lo alto las crestas desiguales y ari tas afiladas del n úcleo descubierto, n o ya formado de estratas más ó menos co n­cordantes, como e l grueso de la serranía, sino de masas esquisto­sas en que abundan escamas brillantes d talco ; al paso que en lo bajo constan de una aglomeración confu a de margas abigarradas que ruedan hasta las márgenes d ·1 río 1IoO"otico, canal labrado por las a•ruas primitiva aposentadas allí como en una g-ran taza, de la cual se deslizaron cayendo sobre el mi ·mo río Monas y de ­jando n seco la bella planicie en cuyo centro _e halla 1 pueblo de ~ .fugot s . Con ta éste de un caserío c.·tenso, interrumpido á tre­cho por ruina r ci ntes ck habitaciones, donde antes moraba n familias acomodadas, industriosas y pacíficas, que en número de 700 in lividuos hubieron u abandonrara é invita al descanso. Tanta es la fuerza de esta costumbre, que sen­tí una especie de pesar cuando me convencí de que Petaquero no tiene campanario, cual si leyera la intimación de no haber hospi­talidad para el viandante, por necesitado que llegase al reducido caserío. "Las iglesias comunican á nuestras aldeas un carácter singularmente moral. Las miradas del viajero se detienen y fijan sobre la cruz del campanario, cuyo aspecto suscita multitud de afectos y de recuerdos. Aquel campanario es el túmulo en torno del cual duermen los abuelos y deudos de los moradores; y es al mismo tiempo un monumento de alegría, que con sus bulliciosas campanas anuncia la existencia de los fieles. Allí se unen los espo­sos con religioso vínculo; allí se prosterna el cristiano ante los al­tares sagrados: el débil, para invocar al Dios fuerte, el culpable, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletín Militar de Colombia \.._ 224 _J para implorar al Dios misericordioso; el inocente, para cantar al Dios de bondad. Por pequeño y solitario que sea un lugar, se llena de vida y de misterios desde que en él se levanta un campanario rústico: las plácidas ideas de pastor y rebailo, de asilo para el pere­grinante, de limosna para el menesteroso, de hospitalidad y fra­ternidad cristianas, brotan consoladoras á la sombra del campa­nario, emblema de los tiempos de gracia y de caridad." * ¡ Cuán noble y reverenciado sería el oficio de los Párrocos si comprendieran la antiJau de su carácter y la g-randeza moral de sus funciones, que no son de lucro ruin ni de intrigas opresoras, sino de protección y civilización, de a'11or y beneficencia! t D •jando á Petar¡uero, su casas pajizas y sus lindas mujeres, prosigue al Sur el camino para Onzaga. al través de serranías y estribos menores trastornados por alg-ún terremoto que pu o al descubiert su esqueleto g-ranitoid , cobijado en parte por terreno de formación intermediaria, y en parte por el secundario inferior. Las quiebras y llanuritas contienen grue os lecho de acarreo, ex­c~ Jente- par'a cualquier g-énero de cultivo, los cuales cesan á las 3 leguas de camino, por la interposición de un ramal de la cordille­ra, que dividida en dos, ciñe la hoya de Onzaga. Una cuPsta rápi­da nos condujo al Alto del Manco, 2,401':' metros sobre el ni\ el del mar, dejand atrás 21° de temperatura, para llegar á la de I7° del centígrado. l.!.n la cumbre se hallan dos ranchos miserables, ocupados por una familia tan pobre como numero ·a. Los YC tidos de bayeta y el hablar con los dientes apr ~tados, ·onando mucho las, indicaban ser gcntt.: u/11osa, nombre que Jos halJitant s de las tierras bajas dan á los ue las cordilleras: eran los primeros que yo, 1 ijo también de lo Ancl s, en contra la de pué: d largas co­rr~..: rfa por tierras calient s; a í como en J.anuritas que coronaban la altm--t se me pre ·ntaron de nuevo las flor s de achicoria, pc­culiare. de la r g-ión andina, recordánck1me las praderías verde­esmeralda, tachonadas de tr !la amarilla , que en guisa de al­fombras tendidas á los pies de Bogotá, cubren y alegran sus alre­dedores. 1\I1 pensamientos volaron lejos, y con los ojos clavados en las hum:ldes florecillas, w·rman cí abstraído d~ cuanto me ro­deaba- ¿Scrá una debilidad, será una virtud este amor profundo, indeliberad , que los naturales de la cordillera profesan al lugar nativo, haciendo palpitar el corazón lo mismo bajo la ruana del indio a(rricultor, que bajo el frac del hombre blanco de las ciu­dades? Sacóme de mi di!)tracción la voz clara y tímida de una muchachita, que con acento perfectamente reinoso contestaba: "Mi mamá está hallá abajo motilando una oveja." Volvíme, y en­contré siete criaturas, que apiñadas unas contra otras, rodeaban á mi compañero, mirand con ojos dilatados los barómetros que ar­maba delante del rancho. ConHnúa • CHATEAUBRIAND-Mé/angt.r. t Dic!1o está que el autor no era católico. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo II N. 7

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 2

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 2

Por: | Fecha: 11/01/1902

1 • ERIE III- TO;l/0 I . ülfERO -.0 E RRT li Oficia! - u ERO 1482 DE IS)OI (DICIIDIBRE JO) por el cual se hace un nombramiento El víc~p,es/dotlt dt la Rrpúbl/ca, ncargado d~:.:l Poder .F:¡'ecul/vo DECRETA rtículo único. 6mbrase yu ante ección 1ilitar del :fini terio de Gu rra al asimilado á apitán ara los efectos fiscale de 1 .0 de lo corri nte . omuníqu se y publíque e. D do en Bogotá á 30 de iciembre de ] EM upernumerario de la r. ndré uonfante y con la antigüedad lS)OI. UEL M RROQUIN l Ministro de TU n·a jo r~ Vtch. E Co CH.\ or el cual se dispone o 1486 DE lS)OI (DICIJUrBRE 30) pedir pa aporte con au ilio de marcha á los mili­t. re que soliciten su baj El T' ÍCr.'jJrt.flde1llc; d 1 R p¡íb/lca encargado del Pqder Ejecutivo Artículo único. litar que solicite D CRE A sd 1 1.0 de Enero de rgo2, á ningún mi­pontáneamente us letra de cuartel 6 que se TOlO 1-3 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Co1om bia '- 34 --' retirado del servicio por razones de mala conducta ó por cualquiera otra causa que dependa del mismo indh·iduo, se le expedirá pasa­porte con auxilios de marcha para trasladarse al lugar de su do­micilio. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 de Diciembre de 1 go r. JO E MA 1 UEL !\1ARROQUIN El Ministro de Guerra, jo É \ tc "TE Co~ ·cKA DECRETO NUMER 1489 DE 1901 (DICIEMBRE 30) por el cual se organiza una o1Lmna y s hacen unos n mbramicntos El Vü:ept nültnle de 1 Rr¡tíllda, a;ca1 godo dd Pcdt~· E}uu/,t·o, DECRETA Art. 1.0 Organfzase una Columna de operacione n la Pro­vincia de Tequendama, Departamento de undinarnarca, la cual se denominará (olumna de Tequendama, y constará de un Cuartel General, dos Divisiones y ]as fuerzas de voluntarios que o tienen al Gobierno en dicha ProYincia. Art. 2.0 6mbrase Comandante General d la Columna al General José Mazabel. §. 1 Cuart 1 general de la olumna lo constituirá el mismo ersonal de Ayudantes y Adjunto que formaban el Cuartel Ge­neral de las fuerzas que comanda a 1 General Nicolás Perdomo. Art. 3.0 La primera División d la Columna de Tequ ndama será la primera antigua del Ejército del Tolima, reorganizada de la manera siguiente : los Batallones Rz'vtra, 'Iéqucndama y Rrcaur­le se incorporarán en los .Batallo11tS lviarroquín, .Bncuio, Pldcz'do },-fo­rales y lviatamutuio, los cuale quedarán de trescientas plazas cada uno y seis más de Plana l\1ayor, y Jos Escuadrones Pcfcz y Ro11d6n. Art. 4.0 6mbrase Jefes de los BataJlones lf.-larroquín, B1 i'c:c­ño, Pláddo l'rloralu y Matamundo, y de los E cuadrones Pácf: y Ron­dón, re pectivam nte, á los Sres. oroneles TiL~rio Pimentel Gui­llermo Patiño, j esús María orio y Roberto Durán y argento Mayor Erasmo Ruiz y Coronel Lucio Copete; seo-undos jefes á los res. Tenientes Coroneles Rafael ngeJ orio. ntonio Zapa­ta y J enaro !lercado; argentos Mayores Luí Larrotta y Pom­peyo Lozano. Art. 5. 0 6mbrase ComanrJ.ante General y jefe de Estado Mayor, re pectivamente, de Ja e ·pre ada División, á los re . Ge­nerales Pedro León Moreno y Julio Santander. Art. 6. 0 Autoríza e al Comandante General de la Columna d~ 2 eq utndama para que de acuerdo con el General Comandante Ge- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín I ilitar de Colombia 35 _J neral de la 1.• Divi ión~ haga los nombramientos de Ayudantes del Cuartel General de la Divi ión y Oficiales para los Batallones, Comisario Pag-ador y los demás empleados administrativos que se­ñala el Código Militar. rt. 7. 0 Incorpóranse en los Batallone Palaré y 2.0 de Reser­va los restos del C6rdoba, 1 Allgulo y demá fuerzas que hacían la guarnición de La e a, lo cuales Batallone harán parte de la 2: División de la Columna de Tequendama lo mi mo que el Escuadrón Perdomo . . Por Decreto separado se nombrarán lo empleados del Cuartel General de e ta 2.• Divi ión y se designarán las fuerzas que deben completarla. Art. 8. 0 utorízase al Comandante General de la Columna de 7ujuendama para dar á las fuerzas de voluntarios que obran en esa Provincia la organización que ea posible, sin uitarles su carácter de contraguerrillas á fin de que pueda sumini trarles Jos recursos necesarios. omun(quese y publíque e. Dado en Bogotá, á 30 de Diciembre de 1901. JO E ?vf ~uEL MARROQUI El ini tro de uerra, JosÉ VtcE. TE Co ·cHA DECRET UMERO 3 DE 1902 (E.TERO 8) por el cual se honra la memoria del General de División D. Matías Camargo El Vicepresidente de la Rep1íbl/ca encargarlo del P oder .Ejecull"v6, CO SIDERAl\""1>0 Que el dfa 30 de Diciembre último sucumbió heroicamente en el combate de Une, tratando de inspirar aliento á tropas que ceja­ban ante el enemigo, el r. General Matías Camargo, que á lasa­zón desempeñaba el carg'o de Comandante General de la Colum­na de Cundinamarca del Ejército de Oriente· Que este distinguido militar combatió con valor heroico n di­verso campos de batalla, entre ellos en el inmortal de Palonegro, en defensa de las instituciones legítimas; Que el General Camargo antes de servir á 1 a tria como sol-dado, lo había hecho como dis inguido Instil\:ttor, trabajando con entusiasmo por la educaci6n de la juventud, DECRE Art. 1. 0 El Gobierno deplora profundamente la muerte del r. General Matías CamargoJ á quien para los efectos legale se le declara ascendido á General de División. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Jn Niili at· de C lornbia '- 6 _/ rt. 2. 0 do lo honor darán luto por et fa do ha ta media ~stn y e del apitolio. t·t. 3.0 El eJ fina-do mi ntt·a 1 n ion s á las familia d la víctima d la act 13l reb lión. • At·t. 4. 0 n ej mpl r auténtico d erá pue t en mano de la familia del ·r. Genen:tl amargo, 1 or comi-sionado especiale que n mbrará · 1 obierno, cncarrrado d ha­cerle pr ent el duelo d l "obt rno y de la atria . . rt. 5. 0 ése uenta al H. ·enado d la parte cotT pondiente. omuní uese y ubll ue c. Dado n Bogotá á de En ro rgo2. JO E QUI or e l . Iini tro de uerr.a 1 primer u ecretario . J. VERGARA ' V. RE LUCJ ME 30 DE 1901 (DictE. tBRE 29) er la cual e hacen ~lguna · Tefornaa· .. , ini tro de ucrr C O 1 D R.\. DO 1.0 Que en todos lo _.jército extranjero uebi ament · oro-a­nizado , los eni nte y ubteni ntes de infant · ría on plazas de - montada 2.0 uc en la actualidad es considerable la escasez de bricra­das y la be tias se han ad uirido artificialmente á recio exa e­rado ; 3. 0 ue e tá prescrito en la 1 y que uan o no ea posible u-ministrar bao-aje á lo ñciale e le u mini tt·e det rminado au. i-lio n dinero RE U LVF. rt. I .0 partir del 1.0 de Enero de 1902 no e darán en nin-gún atallón bag' jes á lo T nicntes y ubtenient . de fiJa , á los uc en cambi se abonará en dinero la urna de dos peso cincuen­ta centavos (. 2-50) or ca a día de marcha cuan o é ta e.·ceda de do legua en 1 día abonabl s por la Habilitación del re pec-tiv uerpo pr io un vale debidamente autorizad . rt. 2. 0 E ta esolución no impi 'e que á los Teniente y ub­cniente de filas s les pueda suministrar bao-aj cuando la briga­da del Cuerpo lo permita ó se hayan toma o 1 enemigo be tias en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. oletín ~Iilitar e Colombia \_ 37 _) número suficiente. En e te casv no se abona á lo lio a1guno en diner ficiales auxi-omuníquese. El 'lini tr . Jo É VrcE.'1:E CoNCHA u,\! r II J GUE !J lom~iz.-JI ~,¡ /en'o d G :urra.-Bc-,CYO f.í, Enero de I902. r . Jefe Ci,·iles} . Iilit r··· y om ndan ~:sen Jefe. omunico á u te _s ¡u por cret del Po<.h.,r Ejecutivo me h encargado interinamente, n la fecha, de Ja Cart ra de.: Guerra, por licencia concedida al Dr. J. oncha. tU T!DF. ~ER. _t 'O'EZ -"'- 1(i ---= Doctrinal UER.R E e E Y lJ.' S I IOBR 1-\ E OR .• CHEV \LllE J ef.: d éatallón, cvn di loma, uel 65 Regimiento de Infantería {Traducc1ón para el Bo/dln .Afililar) APITUL PRI fE O OPE& ClONES DE l ·oc HE EN GENER. L CHE Influencia de laJ 1/mf:blas en las ope1 aclO!les 7mlitarcs-De los jt.(es-IJe los soldados-Del ah'mento-De:llerroto-De la di'sciplr!Ja-ApH­cadf; n de las diversas armas á las operaciont.r d, noc/1e. o es necesari larga práctica ara darse cuenta de la in­fluencia de la noche sobre las operaciones militares en general Esta influencia aparece en re ultados que son á la v · z de or­den físico, de orden moral y de orden táctico. 1 •0 1 oído perci e, á di tanda, los ruidos má 1 janos; la vista al contrario, está limitada por un horizonte muy re tringido. La luz artificial es visible desde muy lejo ; la luz de un fósforo, el fueg-o de una pipa, pueden traicionar un movimiento combina­do con la mayores precauciones · or tíltimo, la trop e fatiga mucho. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia '- 38 _; 2. 0 La falta de sueño debilita los músculos del hombre; el cerebro sufre á causa de la fatiga del cuerpo ; los objetos más co­munes toman ante la imaginación excitada la formas más ex. trañas. El hombre ignorante es por naturaleza supersticioso y crédu­lo · el espanto es contagioso· el menor caso fortuito extraña ó erró­neamente interpretado, puede oca ionar, aun en buena tropa, pá­nico, y el efecto es iempre desastroso. 3.0 Los movimientos en la oscundad son lentos y penosos, las tropas se orientan mal y lo errores de dirección son frecuentes. Es difícil conservar el orden en la tropa: el mando se destru­ye poco á poco, la cohesión desaparece con facilidad, lo mismo que los laz s tácticos · la iniciativa de las diferentes jerarquías, indis­pens~ ble, sin embargo, puede producir los errores más graves. i añadimos á estos inconvenientes generales los que resultan del temperamento particular de la raza gala · no podemos dejar de sacar la conclusión de la necesidad que hay en prepararnos seriamente á la guerra de noche., á fin de no caer descuidados en ella cuando suene la hora del peligro. No es dable á todo el mundo tener las aptitudes necesarias para dirigir felizmente una operación nocturna. Un hecho digno de notarse es que todos los brillantes comba­tes de esta clase, que menciona la historia, han sido dirigidos por hombres de alma de muy levantado temple. El valor solo no basta: es indispensable que el jefe tenga ambién una gran voluntad, ~ran experiencia, conocimiento per­ecto de su tropa, y por último, una imaginación viva y espíritu de in ven ti va para salir airoso de una situación crítica. • Porque si lo galo son prontos y fogosos para tomar las armas, por otro lado, re isten mal y no saben soportar los reveses ...... Son ligeros y muda-ble en sus resolucione ...... Lo galos aventajan en valor á todas las naciones. (César, d~ Bdlo Cttllico}. El buen orden reanima sin cesar en el soldado valeroso esa valentía y ese ardor que fomentan siempre la esperanza de vencer, que no le :~~n~ona nunca en tanto que el buen orden subsiste. Lo contrario acontece en eJercltos e!l que no hay sino fúria y n da de orden, como sucedía en los de los galos, cuya tmpe· tuosidad se desmentía con frécuencia durante el combate. (Maquiavelo. Discurso sobre Tito Livio . Pocas gentes hay en el munco que guarden menos el orden exacto en to-das las cosas ...... En ello el furor se impone sobre la paciencia y l buen orden. (De VigPner • Art m.ilitasre á' Onosaudu:). Le qllt mer.;.:ce atención particular son lo ataques de los franceses, de los que César no pudo menos de reconocer la asombrosa impetu?sidad. Yo creo que él caracteriza el primer choque de los galos como el más p.ellgroso. y que es de opinión que la fuerza con que siguen el primer ataque es much_o menor; sea lo que fuete, la iolencia d 1 ataque, lafuria fra, cua que caractenzaba ·u :ue­rras de la revoluci6n, es aun hoy u atributo n cional. (Príncipe Federico Carlos, t86o) . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 39 _J La a tucia la audacia, la prudencia, la confianza en sí mismo, pe., tampoco terminan la enumeración de las cualidades que le son indi pensables. Lo oficiales que están á us órdenes deben tener una con­fianza ciega en él y no olvidar "que deben á todo instante dar ejemplo de virlude militare . . . . . . El soldado tiene constantemen­te fijo lo ojo en ello·; u valor y su angre fría se comunicarán á. su al m a y les harán capa ce de todo ra go de energía y de todo sacrifici . " E te soldado no e ino un sér imperfecto, ignorante y débil. El h mbre dice 1 Príncipe Federico Carlos, es un com­puesto de inteligencia, de a:lma y de cuerpo. La inteligencia se resume en la facultade intel tuales; el alma en las fuerzas mo­rales. P r medio de la inteligencia y el alma, somos dueños del cuerpo, lo somo tam ién ha ta cuando éste pretendiera rehusar su servicio. e En el combate, los tres elementos es decir, el hombre ín­tegro, está en actividad. Mientra · más se sube en la jerarquía de un ejército, toca mayor tarea á. la inteligencia y menos al cuerpo; y cuanto má e baja, mayor es el rabajo del cuerpo y menor el de la inteliCYencia. Pero con excepción de algunas raras naturalezas, todas las tencia del alma e conmueven profundamente en todos los gra­dos y en todo or en jerárquico. Estos movimi~ntos del alma son un secreto implantado por Dios en el corazón del hombre; es en ellos en donde se encuentra el principio de todo lo que es grande y noble, como también el germen de todo lo que es malo y il. "Allí está el a iento del sentimiento religioso que se llama co-razón, valor, heroísm .... .. , amor de la Patria, adhesión á sus su-periores, á su Compañía, fidelidad, abnegación, entusiasmo, deseo y fuerza de voluntad, sentimiento de honor y deseo de disting-uirse. Pero allí residen también las condiciones opuestas á estas cualida­des : el temor, el horror, el espanto; en una palabra: todas las pa­siones malas' • . En este pasaje notable, el Príncipe no ve sino al hombre y no á la tropa. ¿Por qué suced que un soldado que tiene reputación de au­daz, capaz de acompañar solo á un Oficial en una misión peligro­sa, y de librar á su Jefe y librarse él mismo del mayor peligro, el dfa menos pen ado escapa como una liebre, si sus camaradas vuelven caras? Y al contrario, ¿ por qué el ejemplo puede hacer de un pusi­lánime un héroe ? E porque la co ardía y el valor son igualmente contagiosos, y por esto una tropa sufre incontables influencias sicológicas, y vale más 6 menos según su situación de espíritu. Príncipe Federico Carlos, Ehu milita:riS'cM D~nksc!Jrift. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colo~nbia '- 40 --' Lo que un día la impre iona Yivamente, habría podido en otro y en distinta circun tancias pasa1· del todo inadvertido. Este hecho, de importancia capital n la gu t·ra de día, tiene mucho más importancia en la guen·a de noche. Aquí los lazos tácticos exi ten apenas : el p n amiento del jefe está, como su mi­rada velado por la tiniebla . El silencio es de rigor. ¿ Cómo un jef invi ible puede mante­nerse en contacto con tante con su tropa y a e~·urar entre ella y él una correspondencia no interrumpida"? Por medio de la tran mi i6n en ·oz baja de órdent:s ó infor­mes que no conciernan sino á cosa de interé':) mayor, in ning-una explicaci6n in ningún comentario. Este modo de comunicación, de boca en b..:>ca, e::> citado por Jenofonte y César como familiar á lo griegos y á lo galos. ¿Por qué no hacer de él un u o frecuente"? Que la tropa ea muy obedienk valiente y di ciplinada, que tenga confianza en su jefe; toda,•ía e to no La ta. "En el ejército francé , la fuerza moral p.-ima sobre la físi­ca *.'' Este juicio de un enemigo nos lisonjea, pero no debemo olvidar que lo físico obra fuertemente obre lo moral. La naturaleza pretende si mprc apoderarse de us derechos: "la bestia reacciona sobre 1 alma; un cuerpo débil ó fatigado no puede albergar sino un alor dudoso.' -:.. ~ i el hombre nc di fruta de todo el sueño :¡u • le e~ necesario, hay que prevenir el gasto de fuerza que la con!)ecuencia de ello. El medio está bien indicado : una alimentación xcepcionaJ. (e El General en Jefe puede ordenar di tribucione extraordi-narias cuando el estado de fal/ga de las tropas lo ~xi.Ja t . · H Suplementos extraordinarios se pueden conccuer ocasional­mente, en razón de las fatigas excepcionales que sopor/a una tro­pa 6 en razón de un e fuerzo particular que exige mayor r~jJaracr"ón de fuerzas ..... . "Los suplementos e.·traordinarios que con má frecuencia se conceden, son: La ración de líquidos ó una tercera part de ración de pan (250 gramos) ó de una quinta de carne ( 100 gramo ) :;:. Lo regl mentas consagran, pue , el principio de una conce­sión suplementaria de víveres; pero fuera de la rac16n de íquido, concedida por derecho á todo soldado que vivayuea~ en la !tropas,. e ta concesión es á la vez tardía é insuficiente. Es tardía, porque no hace sino reparar las fuerzas perdidas, en vez de aumentar las preexistentes. Príncipe Federico Carlos, Eme mi/itarische DeJ:I,:scltrift. • Von der Goltz. La Nación nrma-da. t Reglamento sobre el servicio en campaila, artículo 95· ¡ Resolución ministerial del 19 de Mayo de 1890, modificalla por la uotn: del Ministerio, de 17 de Marzo de 1~93· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia ., n la sto 6 100 en reem lazo de una a' am~ada fe tiga má que una n compara ión de una rnarcha ó la in es . rento y fit·me en fatiga os, que langui ecen en la omnolencia, y u cer til>les de atemorizar e con 1 brit de un buho. En la mayor parte 1 w lo cas d berá o rar n un terreno dese nocido 1 mayor número. i la peración, cual uiera u sea, · ha o ido 1 rever con a lante an icipación, alguno oficiate ~ habrán sin eluda rec-orrido á r~i ·. á caballo ó n bicicleta, una 1 arte 6 la totalicla del paí ~u deba atrave ar E t rmitirá tToborat· la indi aciun s de lo habitantes, quien s, pur muy decidid s y seo·ur ue puedan estar, cometen con frecut:ncia er ·on.;~ obr t d porque n comp1·enden bien lo ue le pt· · guntan 6 pot·que le tantean mal las cuestion s. Para 1 que e r correr á la cab za dt una tropa n noche oscura, fuera de los camino un terreno montaña 6 cortado que no se ha visto nunca ino en el mapa, muy oco oficiale on ca­ac de mejante esfuerzo. Sólo los soldados que han hecho mucha5 cur iones por los ampo , son capac s d dars u nta de la dif r ncia de impre-iones que hay entre una exploración de día y tr de noch . J t } homLr no e limitan á una nc pción conjunto de una zona dada, sino que su experiencia les lleva á not r mil deta­ll ínfimo que le p rmit n · á cada in tante enro11trar e, esto es, ¡ue adquieren la seguridad de no hab r rdido su dirección. Lo que han cazado mucho, lo ue h n manejado mucho la topooTafía, poseen condicion qu le hacen ncontrar s ñales en dondt: los otro e habrían infalibl m nte xtraviado. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 42 _; u Jenofonte, en la Cyropédie, cuenta que Ciro, al ponerse en marcha para it- á combatir al Rey de Armenia, r cordó á sus Ca­pitanes, despué de darle á cada uno us instruccione , que lo que elJos iban á acometer no era otra cosa que una de esa cacerías que tan frecuentemente ha ían hecho juntos. t El recordaba á los que veía en emboscada en las montañas, que eran semejantes á Jos cazadores que van á. tender redes n lo lugares escarpados, y á los que d bían recorrer el llano, ue llos se parecían á los caza ore que van á 1 vantar la bestia en su fuerte para arrojar} y que caiga en sus redes La caza es, en fecto, una imagen d la guerra, soure todo de la guerra de noche, y un oficial gran cazador pued er consi­derado como jefe bueno para e. pedici6n nocturna ; que se le den algunos hombres que tengan la misma condiciones de él, y rea­lizará cosas increíbl . Los lazos tácticos no xisten n una tropa en oper·aciones de noche, sino cuando cada uno perman ce siempr , y n todas cir­cunstancias, en el sitio que 1 a igna el reglamento. La calma de la naturaleza l e tado hig-rométdco de la at-mósfera facilitan la percepción á gran di tancia, d ruido relati­Yamente ligeros; por tanto, habrá que vitar no solamente toda causa de ruido t, sino también toda conv r ación, aun en voz baja. Todos 1 s medios lumino o aconsejados por cierto militares de espíritu in v ntivo son más perjudiciales u e útilt: ¡; el uso del tabaco debe ser siempre, y para todos, form lmente proscrito. Hasta cuan o uno tiene seguridad de estar fuera del alcance del enemigo, toda la prescripciones relativa al orden riguroso, al silencio absoluto, deben ser minuciosamente observadas. Es esta una costumbre que debe prevalecer entre los Oficiales y soldados como el rem dio soberano para preservar del pánico á las tropas. En efecto, con el pánico hay siempre desorden y gritos. Nada es tan estúpido y débil como una multitud presa de te­mor. Esto se concibe muy bien: la mayor parte de los hombres tienen temperamento medroso y éste aumenta á sus ojo el peligro, y lo hace evidente cuando apenas es probable, y hasta con fre­cuencia lo crea. En esta disposición de e píritu, las impresiones • Maquia\·elo. Discurso sobre Tito Livio. t Una maniobra de noche encallñ totalmente porque un batallón, lanza­do por orden superior fuera del camino, tuvo en el mes de cptiembre, y en tiempo seco, que atravesar un campo en rastrojo. ¡ La circular del Ministerio del 29 de Marzo de 1894, que prescribe el em­pleo de la brújula indicadora en las operacione de día, dice ademis: "De noche, 6 con niebla espesa, es indi pensable contar, pb.ra orientar á los hombres, con pequeñas linterna que dlo llevan fija á la espalda." E ta linterna, amarrada al morral, proycct- un cono de luz detrás del ol­dt do que la lleva. Si á este cono se le interponen aleunos objetos, aun b. niebla, el que lleva la linterna se de taca en negro obre fondo claro, CQruo una verda­d~ ra sombra chinesca. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 43 -J producida por lo entidos obran mucho má apri a que el razo­namiento. El espanto e apodera de un individuo que grita, la mas t juzga con in tinto al cual no puede resistir, e enloquece, grita escapa, y ninguna fuerza humana es capaz de detener una desbandada que una severa disciplina habría po ido evitar. La disciplina es nece aria en un ejército, meno todavía para enseñarle á combatir con orden que para impedirle que e rompa al menor acontecimien~o imprevisto. Un tumulto es más perju icial que útil en la o-uerr:s., porque el má ligero ruido una palabra, un opio, bastan para ponerlo todo en desorden y hacerlo huír. (Un buen neral debe, pue , consagrarse sobre todo á es-coger bien á los que reciban sus órdenes para transmitirlas á los demá , y acostumbrar á su soldados á no oír sino ólo á los ofi­ciales encargados de darle á conocer su voluntad. La inobser­vancia de esta regla ha oca ionado con frecuencia grandes des­dichas., • Hemo dicho que el il ncio e necesario para quitar al ne­migo la posibilid d de descubrir 6 de adivinar la operación que se ejecuta, y que, a emá , e un medio de disciplina y de cohesión. Esta nece idad del silencio hace que las tres armas no sean igualmente apta para emplearlas de noche, cerca d l enemigo . ¿Cómo impedir que los caballos relinchen ó piafen? ¿Cómo hacer rodar los pesado carruajes de la artillería in despertar todos los ecos de los contornos? Además la caballería y la artillería no tienen en la oscuri­dad sino medio de acción muy re tringidos; por tanto, su empleo puede ser con frecuencia causa de revés. Todo depende del objeto que . e trate de alcanzar. Tenemos, pues que estudiar ucesi vamente : La marchas de no~he ¡ Lo combates de noche ; El servicio e egurida de noche.- Conlz1Hía --·:::!!-=tti~:;;:i bAS GRANDES BATALLAS DE POlt DICK DX LONGLA Y (Auslerlilz-2 de Didembre de 1805) (Concluye} POL ON En este duelo á cañonazo una bata de cañón le despedaza un muslo al General Valhu ert; cuatro soldados se presentan para alzarlo: tt Acordao de la ord n eJ día, les dice con voz de true­no, y cerrad filas. P rm neced en vuestro puesto · bien puedo ,mo­rir olo.u io Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Mil itar de Colon1 lcl De nuevo avanzamo á pa o de carga· la p ada cartuche­ra bajo la cual está atado nue tro k pi, nv golp_ las e paldas. Delante de nosotros profundamente encajonada en un barranco, se encuentra una aldea que no e eja ver ino por las llamas que la devoran . o acercamo con ¡-apidez á la planicie de Pratzen, coronada por una triple línea d infantería rusa, de donde bro­tan millares de relám ago . Lo oficialc enemigo , con el frac verde ajustado al pecho y el tall comp.-imido por un cintur.6n de plata, y el alto sombrero coronado por un montón piramidal d plumas negras que flotan l viento recorr .n la fila y mantie­nen á los hom res en u pu e~to. El 36 de línea forma la cab í'a y d plega con ped cto aplomo· por al(Yunos in lante can,bia, á m dio alcanc , un fuego mortífero de fusilería. in embargo nue tJ· o s r gimi nto ah1·uma do por este in­núm ro de fue os cruzado , ufr n értlida ruel . l Coronel de Lamott , d e l 36 de línea, se dirige entonce al Gt.neral aint­Hilair , y le dice: eneral, mat-chemo delant y á la bayo­neta, 6 omos perdido . -' ;. í, adelante . " r ponde aint-Hilai­re; y volviéndo e hacia nosott-o : ' ran .d ro d 1 4. 0 de lín a, tendréis el honor de caro-ar lo primero ; acordaos que e trata del honor de la águila franc a ." Todo 1 oldad ·claman: ¡ Ad Iant , neral . todos somo · O"ranadt.;ro . •· uena el to ue k cat-g , y al punto se cala bayoneta. La co­lumna a 'ranza con impetuo idad, in con te tar el fuego de fusil ría, y gritando: a<.la de cuartel, on ru o !" uestra primera línea hund sus bayon ta en el cuerpo de los oldados de las primeras fila nemiga de cargando al propio tiempo us fu ile , lo qu produce una sorda d tonación que lleva el terror á la filas sigui ntes. na columna de granadero mo coYita de enorme mo ta­chos rojos y con el alto chac6 de placa de co re llega en au.·ilio de lo- regimientos comprometido . El r 5 lig ro que oporta el peso principal de este ataque, r trocede un in tante nada má que un in tante. u Jefe, el lMayor Dulong toma n st momento e l águila del 2 .0 atallón y xclama: ' oldado yo paro aquí; va­mo á ver i abandonái uest1·a bandera y vue ·tr.o j fe ! te 1 noble apó trofe detiene á los dos batallones, que contintían la lucha con más furor que nunca. Lo abanderado champs y Brondé defienden u in ignia con inc¡·eíble valor con ra má de treinta granadero ru o que pr tenden apoderar de lla , y no la uel­tan. eschamps, dotado de una fuerza xtraordinaria, aporrea á algunos de u d versarios con el águila que tiene entre u manos. or último los rusos on arrojado á lo pantano de Sokol­nitz y obre el dor o de la planicie de Pratz n, hacia 1 camino d Au terlitz. En este combate encarnizado, el 48 al mando del in­trépido arbanegre arrebata tr bandera á lo granad ros r usos; 1 36 e apodera or u parte de tt·ece. Im ul ado por e l entusiasmo del éxito, nu stro ata116n . e compromet n 1 per e- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 45 _/ cución de Jo ru o y aja á paso de rarga un terreno inclinado y cubierto de viñedos. ue tros oldado altan por ncima de los sarmiento eco haciendo r onar bajo u pesados zapatos la tierra endurecida y helada. Rep ntinament el uelo ti mbla á lo l jo : una nube de ji­nete con frac azul cele te abotonado obre el pecho con enor­me casco de cu ro de un altura de me urada, on placa con el águila d · do cabe7as y la cimera adornada de un plumaje negro cortado en forma de cepi1lo e lanza sobre no otro al galope de u gran e ca allo alazane . on lo dragones de la guardia ru a, que el gran Duque Con tantino acaba de im ul ar contra nosotro . nte de que hayamo podi o reconocernos y f rmar el cuadro sobre te terr no cubierto por lo viñedo los dragone~ e encuentran en medio de no otro , no arrojan bajo sus caballos y.nos acri illan in piedad. 1 desorden e tá en u colmo. En sta cOnfu ión, nuestro a anderauo, l a1·g nto -Iayor GCimvion aint-Cyr sobrino del General de e te nombre, r ci e catorce sablazo n la ca eza y cae á tie1·ra. Un argento que r tende tomar el águila, cae muer­to á su ,·ez. ..n soldado 1 toma de la mano d 1 sargento, pero también ueda fuera de combat : no puede impedir que los jine-tes d onstantino tomen este trofeo. De d Ia altura en donde está colocado, a oléon ve e ta lu­cha. • Hay confusión dice á Rapp, i á impedirla con lo azado­r y mamelucos; y tú B iere ígu le con los invencibles gra­naderos de á caballo. ' Rapp párte al galope e n los mam Jucos y dos escuadrones de cazad ore , y avanza en buen orden ; tiene á su izquierda al valeroso Coron 1 Morland d los cazadore , y á su derecha al Teniente oroncl Dalhmann. 1 acercarse, Rapp di tingue á los ' caballeros ru o en medi de los re to de nue tro cuadro r ten­diendo conclufr enfurecido con nuestro desdichado batallón. Un poco atrás Ye la masas á pie y á caballo ue forman la reserva. De nue tro lado hemo oído resonar muy cerca el grito de u¡ Viva el mperador! ,., y al travé del humo alcanzamo á ver los o-orro de iel d oso con dornos e carlata , Jo mi mo que los turbantes verde de Jos cazadores y de los mameluco . A u as­pecto nuc tro valor renac . El en r:nigo también ha vi to nuestra caballería, y ab ndonándono , corre á arrojarse obre ella. Cuatro pi<"'zas de artill ría de la guardia ru a acuden al g-alop y e po­n n en bat ría delante de no otros. Rapp los señala con Ia punta del sable á sus intrépidos jinet : Mirad, les dice, á nuestros h rmano , á nue tros amigos, echados por tierra y pisoteados: en- 2llémoslos · venguemos nuestras banderas 1 valero o corneta mayor I<.rettly, de lo cazadores, y sus cornetas, tocan á la carga. Una descarga de metralla acoge á los cazadores á quemarropa; una parte d 1 Estado Mayor del regi­miento cae, lo mismo que el intrépido Morland, que por la maña­na ha ido ascendido á General. Pero nada contiene el brioso em- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 46 _) puje de nuestra caballería: Krettly, á la cabeza de sus dos pelo­tones de cornetas, se lanza con tanta impetuosidad sobre los arti­lleros enemigos, que toma las piezas. Ocho de los cornetas que le siguen, reciben, después de este glol"ioso golpe de mano, la Cruz de la Legión de Honor. El Teniente Coronel Dalhmann toma al punto el mando de los cazadores y de los mamelucos, que desba­ratan la caballería enemiga. Estos mamelucos son jinetes mara­villosos: hacen de su caballo lo que quieren. Con su sable encor­vado cortan de un solo golpe la cabeza, y con sus agudos estribos hieren las espaldas de los soldados. Uno de ellos aparece tres oca­siones distint-as á presentar al Emperador una bandera rusa; á la tercera vez Napoleón pretende detenerlo, pero se lanza de nuevo y no vuelve : queda sobre el campo de batalla. Toda esta masa de caballería, franceses y rusos, vencedores y vencidos, pasa por en medio de nosotros como un huracán, y rebasa el terreno que nuestro batallón cubría con sus despojos. Inmediatamente los soldado que no están heridos, se reoJ garlizan y forman á las órdenes del Mayor Bigarré para desquitarse de su desastre. Enfrente de nosotros, nuestra caballería, que ha llegado hasta las líneas de la guardia rusa, es acometida por una segunda carga de jinetes enemigos. Esta vez on las guardias de Alejan­dro, magnífica tropa de caballería, que lleva la coraza negra sobre el vestido blanco, casco de acero con penacho negro y la schab1 aque encarnada ; éstos, dirigidos por su Coronel el Príncipe Repnine, se arrojan sobre nuestra caballería. A pesar de su valor, cazadores y mamelucos tienen que ba­tirse con formidable enemigo. Esta guardia de jinetes está forma­da de hombres gigantescos que luchan con resolución. Nuestros cazadores se ven obligados á replegarse. Pero en este momento llegan al galope lo granaderos montados, conducidos por el Ma­riscal Bessieres en auxilio de Rapp. E tos denodados jinetes, mon­tados en grandes caballos negros, están deseosos de medir sus armas con los guardias de Alejandro. Pasan á nuestro lado como un rayo y caen sobre el enemigo. Durante un cuarto de hora reina una confusión indescribible, y e te cuarto de hora nos parece un siglo. No se puede ·er nada á causa del humo y del polvo. La infantería de la guardia rusa, testigo de este rudo combate, tampoco se atreve á hacer fuego, por temor de disparar sobre los suyos. El rombate es terrible: se lucha cuerpo á cuerpo. Por último, 1os granaderos á caballo, los cazadores y los ma­melucos, viejos soldados e ·perimentados en cien batallas, triunfan de los guardias de Alejandro y los dispersan. Avanzamos detrás de nuestra cabe Hería, y á nuestro turno nos arrojamos sobre la infantería de la guardia rusa. Enfrente de no otros se P.ncuentra el regimiento de infante­ría de la guardia de Moscu, tropa t..scogida, que lleYa en el cue­llo y en los puños escarlatas del frac Y rde, muchos adornos de lana amarilla, y los chacós coronados por pluma verdes lujosísi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 47 -' ma . El Mayor Bigarré se halla en un estado de exaltación indeci­ble : con el uniforme acri illado á golpes la charretera derecha desprendí a or una ala, se arroja obre el enemigo, diciéndonos á gritos : · hora es cuando hay que vengar nuestra afrenta de esta mañana, ' morir!' En un momento tomamos una formidable ba­tería, como también el regimiento de Moscou íntegro, con su Co­ronel y u dos banderas. Colocados en una altura á poca distancia del campo de bata­lla, lejan ro y el Emp rador de Austria han sido te tigos de la derrota y han vi to esta guardia rusa que debía consumar la vic­toria, de pedazada por un puñado de 'aliente . Los cañones, las banderas, el Príncipe Repnine, e tán en nuestra manos. Rapp, que en la confusión ha recibido una herida en Ja cabeza, iene á dar parte de este brillante combate al Emperador. u sable está roto; e tá cubierto de sangre y de polvo; trae con igo al Prínci­pe Repnin . ire, xclam e t desdichado oficial, dirigiéndose á apoleón hacedme fusilar, h erdido mis cañone y mis bande­ras."-" Príncipe, le contesta apoleón, comprendo vuestra deses­peración · pero se puede ser d rrotado por mi ejército sin dejar por e to de er un aliente militar y de tener derecho á mi e tima­ci6n. Rapp, que se le entregue al Príncipe R pnine u espada. E la una de la tarde; la victoria e tá decidida; nunca estuvo dudosa. o se ha nece itado ni un hombre de la r rva ni e ha empleado ninguno en parte alguna. La infant ría de la guardia no se ha movido de detrás de Napoleón. Un cuerpo considerable del jército ruso que ha sido sucesi- ·amente lanzado de toda su o iciones, se encuentra n este mo­mento en una hondonada arrinconado contra uno e tanques hela­dos sobre los cuales intenta capar. apoleón se dirige de ese lado con la arttllería ligera de la guardia. ire, ¿ hay ue ametra­llados? ·• pt·egunta Berthier. 1 Hay que acabar con todos, res­ponde 1 .. mperador. En seguida Jos cañones en vez d apuntar á esa m s de soldados, apuntan al hielo y en brev las balas de cañón lo rompen en pedazos enorme , sobre lo cuales compañías, batallan cnt ros, flotan un in tante y hunden. e 're entonces renovar e el e pectáculo horrible ue ya habíamos presenciado en boukir: ·einte mjl desdichado soldado que ahogan lan­zando grito horri les; en poc0s in tantes hombre , caballo , ca­ñone caja , todo se umerge .• iillar de ru o de onen las ar­mas á orilla de estos estanqu s. u parque íntegro y cuarenta banderas cae!"l en nuestro pod r. ..unca hubo campo de batalla más horrrible. De en medio d to inmen os lago se oyen toda­vía los grito de millares de soldados á quiene no se puede salvar. Por la noche ocupamos la bella posición en donde la guardia rusa e taba instalada por la m ñana, y el Emperador da todas sus órdenes á fin de que se recojan los heridos. Hay que r correr dos leo-uas del campo de batalla ara cumplirlas· todos los cuer­pos contribuyen con u hom brc para e ta penosa tat:"ea. Napo­león recorre e l terr eno d~ la acción, y nada s tan conmovedor Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar d Colon1bia \._ 48 ....J como " r á nu stros soldados h rido reconocer! . Uno olvidan sus sufrimientos y dicen : " lo menos s ha asegurado la victo­. ria" · y otros: ' D béi e tar contento hoy de vuestros oldad s "; y otro : u ufrimos mucho y ta1no abandonados des<.le el prin­cipio de la batalla, pe1·o hemos cumplid nuestro d bcr. ·• iguiendo u in pccción, 1 Empe1·ad01- llega enf1· ntc de nue tro batallón ¡ue al punto le pre~enta las armas. De improvi­so detiene su caballo y lanz:1ndo una mir·ada de reconYendón, exclama con \OZ terrib) : ' ol ados: ¿.que habt!is hecho del águila que os di y que m habíais jm·ado defende1· hasta la muer­te? ' uestro Mayor el valient Bigarré a ·vanza con la 1 unta de la espada baja, y c'ice: ce ire: hemos ido sorprendido durante nue tra formación en cuadro, y la caba11ería de la guardia rusa nos ha dado varias caJ-ga Entonce ir nos hemos arrojado desesperadamente obr 1 enemigo y hemo ido á conquistar e tas dos banderas, para suplicaros que nos deis una nue,·a águila en cambio.'' Y á una señal del Mayor do sargentos ·e acercan tra­yendo cada uno un estandarte d l regimiento de la guardia de Moscou, en el cual brilla el águila n gra de dos cabezas. Ante esto 1 Emperador parece calmar e. oldados, dice: ¿me podréis jurar que ninguno de vosotros se ha dado cuenta de que habían tomado nuestra in ignia, y que si hubiera sido a í o habríais hecho matar hasta 1 último, en ez de abandonar ese sírnbolo sagrado del honor? ' ' ¡ f sí, lo juramos! , responde­mos con la mano derecha xtendida hacia adelante. ce Sé bien que no habéis sido cobardes, sino imprud ntes, añade apoleón ; acep­to el cambio, y os daré una nueva áo-uila. '' Luégo, dirigiéndose al Mayor Bigarré y colocándole el dedo sob1·e la olapa de su frac, abierto de un balazo : u En cuanto á vo , Coronel iréis ma­ñana de parte mía á ver á Berthier, quien os entregará la conde­coración de caballero de la Legión de Fionor para cerrar ese ojal.'' Los resultados de esta batalla fueron inmenso . "He librado treinta batallas corno é ta, decía 1 apoleón, pero no he Yisto nin­guna en que la ;victoria e haya mostrado más efectiva y en la que los destinos hayan sido tan poco balanceados.·· Y lleno d . re­conocimiento por/nue tro valiente soldado : t Estoy satisfecho de vosotros, e.·clamaba : habéi cub_ierto vuestras águilas con glo­ria inmortaL'' EL COMB TE POR !\fA ~uEL M E ·o CHUR UCA (Continúa) Regularmente, el vencido procu a abandonar á tiempo el combate para alvar sus restos, por lo que, una vez persuadido de su impotencia, .mprende la retirada apoyándose en us tropas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín 1ilitar de Colombia '- 49 _J m á nt ra y ocupan o posiciones sucesi \'a , que cubran la línea por donde la ef ctúa desde la uc se e fuerza en proteger la reorg-anización de la tro a di per as y contener la ersecución. E ta que tiene por jeto consolidar 1 resultado de la vic­t ria con la complet de trucción de la fuerzas batidas, se orga­niza in perder momento recurando deshacer en ellas todo es­tigio de orden y coh . ión ~· con,·ertir u fuga n completa des­banda a · ma i 1 adY r rio, aguerrido y prudente ha sabido ceder á tiempo y conserva n su tropas la unión y disciplina ne­cesarias para empr nd r una retirada en regla, la persecución e be ser metódica y caut - lo a haciendo objeto de un ataque for­mal cada una de la po icione n que se apoya y acosando al advers rio sin darle tiempo para rehacerse ni para probar nueva fortuna. La caballería ncar ·ada de esta operación la emprende sostenida por la artillería á caba11o, y hace cuanto puede por arro­llar á la contraria que i se con erva entera luchará desespera­damente para contenerla y cubrir el mo,·imiento retrógrado de la otras fuerza . Ordinariament como la noche oblicra á suspender la per e­cución y fa orece la r tira a, 1 vencido procura ostenerse sin emprenderla hasta que 11ega ó está próxima aquélla, y aprovecha sus sombras para desaparecer. TaJes son el cur o y el desenlace natural de todo combate bien dirigido y librad con r gularidad por ambas partes; mas hay ocasiones en que or una defectuosa dirección ó por otras causas no previ tas se empeña de una manera anormal ó confusa. la 1 (neas se dislocan ; los esfuerzos parciales no se producen co~ el método y oportunidad que re uieren las circunstancia , carecen de la suficiente energía ó son poco ordenados, y la decisión se de­termina por las pérdidas materiales de uno de los partido , por la desmoralización de su tropa y con frecuencia por am as cau as, ue las hacen ceder y de bandarse. ucede en otras, que en el combate de preparación logra uno d lo~ ~ontendientes ocupar puntos tan importantes y alcanza tal superwndad que, imposi ili­tado el otro para continnar luchando, renuncia y se retira. Por último, hay casos en que perfectamente equilibradas la fuerzas de ambos, se ag tan por igual progresivamente, y sin v ntaja no­toria de ninguno, que baste á pru ocar una crisi deci iva ; sobre­viene la noche y queda incierto l resultado hasta que a.Jcruno abandona Yoluntar-iamente el campo y desaparece, á favor de la oscuridad. Econom¡a de las lrop s en el campo de batalla-Es principio de aplicación esencial en todo e m bate forzar al ad ''er ario á mos­trar y consumir prematuramente us fuerza y economizar á la. vez las propias, conservando su pot ncia ha ta el fin, para asegu­rar la superioridad en el momento deci ivo. Esto se· consigue, no empeñando sino las absolutamente n e arias para cada período,. cubriéndolas con el terreno mientra no combaten, y pro echan-o los a?rigo ó accidentes para conducirlas al enemigo 6 esperar TOJfO I-4 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L.. so -' su llegada, y sustraerlas el mayor tiempo posible al efecto des­tructor del fuego. Los abrigos mejores son los naturales, que forman las ondu­laciones del suelo, cañadas, barrancos, malezas y bosques, así como los desmontes, caminos hondos, terraplenes, tapias, paredes ú otras obras que suelen encontrarse en países poblados y culti­vados, sirviendo unos y otros para preservar las líneas, y ocultar­las á los anteojos escudriñadores del enemigo. Para mayor des­canso y seguridad de las tropas abrigadas, se les hace permane­cer sentadas 6 tendidas hasta el momento en que deben entrar en acci6n, cambiando su situaci6n siempre que, por efecto de las al­ternativas é incidentes de la lucha, queden dentro de alguna zona peligrosa. En las diversas situaciones en que se halla una tropa du­rante el curso de un combate, conviene observar las precauciones generales siguientes, completándolas con toda la que el criterio de su jefe crea oportunas en cada caso. Toda fuerza expuesta al fuego de artillería debe evitar los terrenos duros y pedrego os, que contribuyen á aumentar el efec­to de los proyectiles, y preferir los blandos 6 labrados donde pro­ducen menos daño y á veces quedan sin estallar. Cuanto más domine una posici6n á las batería nemigas, menos temible s rá su fuego, ba tando un pequeño retroceso para que quede la tropa cubierta con la cresta· mas si, por el contra­rio está dominada por ellas, el efecto será mayor, y aunque con­sig~ cubrirse, quedará expuesta casi siempre al tiro indirecto. Una pared puede ser un buen abrigo, si está disimulada ó pasa inadvertida paFa el adv.er ado; . ero si e muy visible, la convertirá en blanco de sus ttro desde el momento en que sospe­che que oculta tropa . Un bosque de arbolado e peso, resguarda poco del fuego, pero puede esconder bien á la infantería y favore­cer su a vanee sin que sea notada. Las tropas ncargadas de sostener una batería ó constituír la res rva xterior de un atrincheramiento no de en colocarse normalmente á su retaguardia, donde existe ~iempre una zona pe­ligrosa formada por los tiros largos de la artill ría enemiga sino sobre los flancos, que menos batidos, ofrecen además mejor em­plazamiento para u intervenci6n oportuna en la defen a. Cuando faltan 6 e e sean abrigos nat rale , se suplen con obras rápidas de campaña que en la ofen iva construyen las re­servas en \os momento de descanso 6 e pectaci6n, creando poco á poco una serje de aproches y puntos fuertes á medida que se gana terreno, que? á má de robustecer el ~taque, aseguran la re­tirada si aquél e mfructuoso . n la defenstva e suponen lo tra­bajos construídos de antemano. l o obstant las reservas pueden emplear todo el tiempo di ponible en reforzarlos 6 completarlos. La infantería atrincherada no coloca n el parapeto ino los tiradores precisos á sostener el fuego, y el re to queda oculto en el foso interior hasta el momento en qu~ debe tomar parte en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-51 __) el empeño. En las obras de perfil fuerte que castiga mucho el fuego de artillería, las reservas deben resguardarse con traveses ó espaldones constru{do al intento en el interior del reducto 6 detrá de él. La infantería en movimiento debe marchar desplegada desde que se encuentra al aJean ce del cañón y antes de aventurarse en cualqui r terreno reconocerlo y estudiar la manera más segura de avanzar sin érdidas, ierwpre e itando las partes impractica­bles 6 de difícil alida, así como las ere tas completamente descu­biertas que faldea mientra puede y cuidando de marchar bien orientada sobre la ituación del enemigo. La zona eligrosa , que forzosamente deba atra esar la alva á la carrera. Esta precauciones son más n e cesarias á los sostenes y reser­Yas que no udi nclo evitar por com 1 to Jos efectos del fu e go, tienden por lo general á di persarse prematuramente, y conviene que se conserven unidos é intactos hasta el momento en que ea oportuna su incor oració~ á 1 línea de combate. La ca baile ría utiliza su movWdad para sustr erse á la acción del fuego, manteniéndose á distancias superior á su alcance has­ta que debe interve nir lo que teniendo lugar ordinariamente ha­cia el fin del com ate ) sobre lo flanco favorece su colocación á r taguardia de ellos en emplazamientos que estudiados revia­ment a eguren su concurso en el momento crítico. Al acercar­se éste se apro'{ima á las lfneas de infantería deslizándose por la contrapendiente y depresiones que mejor la oculten, salvando á galope los e pacios descubierto y teniendo especial cuidado de no ponerse á tiro de fusil de las localidades y puntos cubierto que sospeche pueda ocupar el enemigo, á no er que la posibili­dad de reconocerlo aleje todo peligro de e m oseada. sta precaución es indispensable á los cuerpos indepenclien . . te que habiendo obtenido el contacto, maniobran sobre los flan­cos del enemigo · pues éste, á más de cubrirlos con su línea de puestos a\·anzado es regular que los segure cen otros destaca­dos, que ocultos en puestos ventajosos, acecharán la ocasión de castigar su osadía con algún lazo. En tal concepto, todas las po­blaciones, caseríos, osques y demás lugares sospechosos de ocu­pación así como los camino que á llo conducen, deben ser es­crupulosamente reconocidos antes d cruzarlos 6 pasar por us cercanías. La artillería en posición se abriga detrás de la ere ta y aleja los armones y carros á retaguardia, cuanto s compati Je con el buen crvicio y la mayor movilida de las piezas. unca e ta­blece á proximidad de bos ues ó Jugares que puedan ocultar tro­pas enemigas y favorecer su repentina é ine perada acción á corta distancia, y se mantiene 1 mayor tiempo posible fuera del alcan­ce máximo del fu iJ sin llegar al eficaz hasta los momentos más críticos. l\.1ientras no entra en acción, se oculta cerca de los emplaza­mientos que debe ocupar, y espera el momento preciso de colo­carse en batería para romper el fuego. co o l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia 1 cambiar de posición ma1·cha en línea, evitando los movi­mientos de flanco y toda maniobra que pueda retardar su acción, forzosam nte suspendida para marchar, y que conviene reanude prontame nte. Las grandes baterías suelen mo·verse por escalones alternados, para no interrumpir totalmente 1 fuego.-Conll1ztía LA R EORGA IZACI01 T DEL EJÉRCITO I GLÉS omo ya hemos indicado en estas páginas Yiejas y hondas causa históricas y geográfica hicieron al Estado brit~nico preocu­parse iempre de su poderío marítimo, abandonando la robustez orgánica y moral de us in tituciones militares terrestres. La en­señanzas de la guerra de Crimea inquietaron á la opinión pública y á los hombres de Gobierno· ma la impresión duró poco tiempo sin qu reformas importantes vinieran á modernizar y á vigorizar aquel Ejército, pese á las enseñanzas d e las sucesjvas campañas que en el Continente o tenían las principale potencias muy es­pecialmente de la tranco- germana, tan próvida en leccione . E:\.is­tía un grave y manifiesto desequilibrio entre el poder marítimo y el militar de Inglaterra, desequíli rio de que se hacía eco en 1898 una autoridad tan cana y tan ilustre como Lord Roberts quien en una fi e ta militar de los voluntario decía por entonces : ' La ma­rina no puede por sí sola defender las Indias ni los derechos de la corona inglesa en China y en frica; al Cobrerno corrcspo11de, m vúta de lar ruccsülad(S nadonales que t:~"l-·isfetJ ur di?Jer~os puntos dd globo, d(dd/r . i las fuerzas de que d/spo1umos son sujicz'en/t.s para las exi'gc:ndas qu( pueden surgir. ' . Algunos año hac-e, el mismo Lord Robcrt , al igual que el ex- eneralísimo :Volseley y tal cual hombre ilu tre del lemento ci' il, pregonaban la necesidad de introducir seria reforma en el Ejército, pero tt·opezaron siempre sus generosos y preYisores deseos con la fuerza de la tradición y el egoísmo de los polftico ingleses. La argumentación de cuantos querían vi"ir á la sombra de sus viejas costumbres militares era, como sigue siendo, la siguien­te : el dominio del mar, que poseemos nos defiende de toda inva­sión; este imperio de los mares nos pone también en condiciones de realizar un contra-ataque sobre cualquier punto, el que mejor nos acomode, de las posesiohes ultramarinas 6 de la mi ma me­trópoli de nuestro adversario. Los peligros terrestres sólo pueden venirnos por el Canadá y la India · pero lo Estado nidos del orte son aliados nuéstros, y Rusia, mientras tenga u base de ope­raciones tan alejada de nuestras fronteras, no debe preocuparnos. Si algún día logra 'rencer esta dificultad llevando su base al cora­z6n del Afghanistán, tiempo tendremos entonces de prevenirnos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ol tín ilitar de Colon1bia '- 53 _J ante las nec d l de 1 In r . · cnta po r lo m e no 20,0 o homl>r de tro-e gur n en el r u puesto d l Czin1 st1 t ice y junto con e t ott·o verdadero Ejército dt: P licía coloni 1. r los rigore dd clima y los hábito tradicionales de las fu e rza de las Colonia , lo u ld y pcn i ne e O. cialid y trop .1 c c sitan ser muy levado ; ¿ cómv po da co ncili r todo llo dicen los partid r"o d e ~ slalu fJUO, i e. i tiet·a el servid militar obli Yatori ? D .... spué de 1 guerr franco-germana, tratóse tibiamente n Inglatcn· de pr p rat· el amino pa•·a ir hacia 1 rincipio que tan brillante· re ult do· di á Pru ia. El entonce !ini tr d la Guerr , Lord Carclcll, qui o e lablecer algo así com un ervtcto reducido á fin de ref nr. r lo efecti v total e , haden des­filar mayo· núm ro de homl..> · ~ ¡..lOr banderas. Pero tropezó ad - más de las añeja Lradicion ~ con que 1 1·enu ,.o de re mr lazos en el Ejército de las Indias y posesiones de ltt·amar arrojaba un enorme uari mo n lo tran portes; de aquí que el plazo de tres ños e él ¡- ponía como tiempo de er ido activo> tuvi ra que elevarlo á cinco y muy Juégo á sei años. un este plazo, llamado corto, re ultó muy on ro o, y hubo qu Yenir al sistema que aún hoy ri e y cuya e racterística con' iene presentar, tomando como norma el ensami nto de ord Laudsdowne, de cuyo tiempo d Iini terio de la Guerra arranca la organización que exi tía al e - tallar 1 actu 1 conflicto con la do República boer . El Ejército inglés debe llenar tres objetos esenciales : 1.0 fantener en las Indias y en 1 colonias un ef ctivo d cerca de Ioo,ooo hombres. 2.0 E tar en condiciones de poder movilizar fuerza nece a­rias pat·a la equeña expediciones coloniales; y 3. 0 oder organizar, en caso de guerra con una potencia eu­ropea, tre cuerpo de ejército completos. Encerra a la organización en el sistema de los eng nche vo­lunt río , con ificultad odían alcanzarse efecti,•os numero o ca­paces d alimen ar esta grande necesidades, por a í llamarla constitutiva , má aquella otras que e derivan necesari m nt en ca o de lucha. Al e tallar 1 choque con el Tran vaal y el Estado 1i re, con­taba el R ino Unido con un jército regular de 256,ooo hombres Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 54 _J nominales, pues los efectivos reales en 1.0 de Enero de 1899 su­maban 23 1,85 1 hombres. En cuanto á Jos demás elementos del Ejército ocurría algo semejante, como podrá ver el lcclor. •- · El efccti vo de la resen'a, en presupuesto, era de go,ooo hom . bres ; pero el efectivo medio real registrado en el año de 1 8g8, era de 8o . go hombre . La milicia y la reserva de la milicia figu­raban en presupuesto con I 30,687 hombres, cuando en realidad ólo alcanzaban un efectivo de 103,647 hombres. Aparecía en presupuestos la yeomanry con 1 1 ,ooo hombres, cuando en su efectivo reales sólo se registraban 10,433. Y or último, los voluntarios tenían en el papel 362,767 indi­Yiduos, cuando r almente sólo eran 230,678 en 1.0 de oviem­bre ele 1 8g8. n re ume n, la situación del Ejército inglés al estallar el con­flicto ofrecfa los siguientes totales en su efectivos: En I resupuesto............ .. . .. . . . . . . . .. . ...... 750,617 hombres. En la realidad.................................. 657,499 ••• Conspiraba también contra una buena organización militar el hecho de que el presupuesto de la metrópoli sólo soporte una par­te de las cargas. L India, por ejemplo, paga los gastos del ejér­cito europeo que allí exi te ; y como de establecerse un servicio corto para el aumento de los efectivos, lo5> reemplazos costarían una enormidad por el pasaje de ellos á tan larga distancias, de aquí el que los buenos legisladores metropolitanos abo2"asen por un slalu. quo que, de alterarse, podría rcfluír sobre el erario inglés. A robustecer también todas sta reflexione venía una e­ríe de sucesos qu necesariamente habían de afirmar al Parla­m nto en su creencia de que con los recursos militares existentes se podía mantener y aun acrecentar el Imperio británico. Las varias x¡;ediciones contra lo aschantis (74 y 95-96), la de los matabeles en r 8g3, tal cual razzia n Africa y en Asia, y sobre todo la expedición al Sudán n r8g8, todas tan fáciles y bre­ve , sirvieron para embriagar á la opinión y para que los anun­cios de Robcrt , Wolseley, Brodrick y otros hombres de expe­riencia cayeran en absoluto descrédito. To o Jlo, n resolución, ha venido á contribuír á ue las ins­tituciones militare británicas permanecieran estacionarias, con. servando us añeja características morales y orgánicas, tan dis­tintas de la de todos los países uropeos. El oldado de oficio, formando n la sociedad una casta, re ulta al cabo un mercenario lleno e vicios y de marrullerías, insensible á las Yibrantes impre­sione del alma popular y amigo del Rey no más que por la mo­neda .... Injustici not ría seda el n garle háb tos de disciplina, valor, instinto cu rtelero, respeto ;t u superiores .... P ro, no representan o su función social el de er y el derecho d ciudada­nía, cual curre en Jos pueblo continent le ; iendo el cuerpo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colombia '-- 55 ..J oficiales, no los instructores de la nación en armas, sino los ma­quini ta que llevan el aparato armado del país; careciendo de la compenetración y solidaridad á que estamos acostumbrados del lado acá del Canal; estando los sargentos veteranos al cuidado y vigilancia y en relación directa con el soldado, resulta una falta de armonía d la ticidad, de solicitud y de engranaje fecundo entre la soci dad civil y militar, de un lado, y entre la dirección del Ejército y su elementos constituyente , del otro. Con instituciones armadas de tan rara y vetusta constitución, no concediendo á la fuerza terrestre aquel cuidado con que del Rey abaJO e atiende constantemente á la marina, faltan á la ofi­cialidad el e tímulo y los medios para obtener una instrucci6n su­perior de que por otra parte, no había necesidad hasta ahora para combatir con masas deficientemente armadas y sin otra doc­trina militar que su valor ciego y su fanatismo. Por eso las críti­ca que la prensa viene formulando contra los generales y los ofi­ciales por los sucesos desgraciados de la actual campaña, van ín­tegras contra los u en el Parlamento, ante la opinión y en el Gobierno han debido impulsar por otros derroteros la máquina anticuada, torpe y costosa de la organización militar del país. Cual ocurre siempre en parecidos casos y en todos los pue­blos, el cuer o d oficiales ha venido á pagar con su sangre, sus virtudes militares y su patriotismo, los errores políticos y orgáni­cos, acumulados con el transcurso del tiempo por gobernantes y políticos mediocre , y aun por verdaderos estadistas, que cayeron también en el error de creer que el dominio del mar ahorraba la tran formación del oder terrestre, de pobre caro y premioso, en flexible conómico y fecundo . • • • El Reglamento de 1894 sobre la movilización de fuerzas en la Gran Bretaña pre e(a, para el caso de movilización general, la constitución de un Ejército de tres cuerpos cada uno con tres di- / visiones de á dos brigadas con cuatro batallones cada una. El pri-mer cuet·po de Ejército había de componerse de tropas regulares de guarnición en e l ur de Inglaterra, comprendiendo las del campamento de Alder hot. El segundo, todo también de tropas regulares se formaría con dos divisiones de las tropas de Irlanda y una división constítuída con las guarniciones del Norte de Ingla-terra y de Escocia. La milicia daría los elementos para el tercer cuerpo, al vo una brigada que sería de tropas regulares. Careciendo de grandes unidades, salvo la de Aldershot, for­mada en tiempo d paz por una división de tres brigadas de infan­tería e á cuatro batallones y una brigada de caballería de á tres regimientos, éstas se forman para marchar á campaña con las tropa que se de ignan de las guarniciones. Existen 1 7 distritos territoriales, análogos á las regiones de cuerpo de otros países, y al frente de cada uno de ellos se halla un Oficial GeneraL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 56 _J El reglamento de r8g4, aunC]ue sustituído por el de 18g8, sub­siste en su e encia, y sobre todo en lo que afecta á la composición de los cuct·pos de Ejército. Como el conflicto con la Reptíblica ud-africana no estall6 repentinamente, el lfl(zr Office pudo ir preparándose para el envío de grandes refuerzos. Desde el me de Septiembre e confeccionaban multitud de uniformes ¡.~ ciales para la tropas que habían de marchar al Tran Yaal (uniformes klzakz); n r ooJwich se arregla­ba el material de at·tillería, pintándole también de color khaki;. multitud do comisiones milita1·e aHan á realizar compra5 de mu­los y caballos par.a la o·uerra, en España Italia y Huncrría, en la América del Norte y n la del Sur; e:l Almit·antazgo e ponía al habla con las grandes compañías de tran pot·tes marítimos y por adelantado n ptícrnbre y prim ros días d Octubre de r8gg, salían con d stino á G pe-Town varia compañía de tren. Aun cuando la mon1izaci6n del cuerpo c.-ptdicionario estaba acorda la desde el 29 ele ~ ptiembre, no la d crctó el ! fini tro de ]a Guerra hasta el 7 de ctubn.~, en qu , e n la apr baci6n del Consejo y por autorización real, se con ,·oc aban la n:sen·a y se suspendía el licenciamiento de lo cumplidos del Ejército activo. Este mismo día el Generalísimo Lord Wol 1 y, en ord n d 1 día d e l Ejército, llamaba al servicio activo á lus 1·eset·vista de 1a um­dades destinadas á componer este cuerpo t::. ·pedici .nario. Los resen·istas llamados cotTespondían á ocho regimiento de caballería que r u1t ron siete porque el 14. 0 de húsares no em­barcó hasta despué con la quinta división. \ estos cuerpo y á 26 regimientos de infantería debían incorp~rars e la primera clase de la resen'a, tn no la ección D., 6 reserYa uplementaria. Regimientos de la guardia: los ya pasados á la reserYa des­pués del 30 de Junio de r 897. Artillería: los designados individualment . Ing-enieros : parte de su reserva, y lo propio para el tren, com •) añías de sanidad, &c. La orden de movilización á cada reservista iba acompañada d el correspondiente pasaporte para circular gratis po.r: todas las líneas y de una libranza d 3 chelines para su alimentación duran­te el trayecto. las familias de los reservistas el Gobierno conce­día indemnización (separaf/on allowatlce), consi tente en 8 peniques diarios á la mujer y 2 peni1ues á cada hija de menos de 16 años 6 hijo menor de 14. Con arreglo á los efecti\'u en el papel, el cuerpo de Ejército ha l·fa de componerse de 52, 1 3 hombres, de los cuales 49 3o6 d ebían m<'rchar al Africa clel ur y 2,832 permanecer en los de­pósitos qe la metrópoli. Debemos añadir que las unidades movil.i­zadas estaban en la metrópoli, menos dos batallones de la guardta que f rmaban parte de la o-uarnición de Gibraltar e 25,000 reservistas llamados á filas, el 98 por roo recini6 la orden, no incorporándose, sin embargo, sino 2r,ooo, según de­claraba el entonces Ministro de la Guerra, ~1. \Vyr . ..Jham en la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 57 _; Cámara de los Comunes, el 20 de Octu re, iendo de notar que el di trito má remolón fue uno de Londres, hecho que rueba el mayor ego{ mo de los centros populosos compara os con lo rura­les. Del rt;;conocimiento anitario practicado, resut 6 que el 8 por roo e 1 incorporados fue declarado inútil, y en la guardia, más exigente que lo otros regimiento el ro por 100. Resultado final: de lo 25,000 llamados con los no e co ·idos y las faltas, quedaron uno 20,000, 6 sea algo meno de la cuatro quinta parte . Aun cuan o el último día para la incorporación era el 17 de Octubre has~"'t el 20 no comenz' el embar ue del ganado y ma­terial, empleándost.: en las operaciones de concentración en lo puertos hasta el 12 de oviembre sien los elementos ern­barca os: 1 721 Oficiales ) 4 977 solda o y clases· en total, 46,6g8 ~uarismo, como se ve, inferior también al calculado. Fo1·madas las grandes uni ade con el~:: m .!:1 JS de aluvión, sin lazo e compañeri mo y sin la corre pon ncia m ral y militar que en la paz Si! e tablece entt·e Jefe y subordinados bien puede afirmar e que ya al embarcar llevaban gérmene J.e desunión, y aun de desaliento que no podían ah gar d~::spué ni el heroísmo ni el sacrifici de la oficialidad y tropa. Y si esto ocurría con la m ilización y el embar . ue del pri­mer cu rpo sin apresuramientos con la convicción de que tra­taba de un pa eo militar á Pretoria con todo linaje de medios y de recur os, puede calcular e lo que ocut·riría cuan o, luégo de sufridos los primeros serios reveses, el orgullo británico desbordó, y acel radamente ce enfardó" unidades y abarrotó con ellas los sl~amers. Los refuerzo ai lado para cubrir b· ja · el en ío d la s.-, 6.", 7.", ... y g ... di\·isiones; las fuerza de la milicia y de l yeo­manry; los voluntario y alguna otra unid , r clutada y co teada por la inicia iva local to o revuelto y apresurad , irvió para for­mar en el Africa del Sur el formidable Ejército u lucha casi es­térilmente con lo pobres y mermados boers. 1as, por el raqui­tismo y escasa fecundid d de las in titucíones militares inglesas, el problema se encuent1~a hoy en un e olador estado d agota­mietJto, sin que se hay p~dido saJil- de él por Jos expedientes y medidas parciales á que, ante lo requerimientos del neralísimo de las fuerza en operacione , apelaba el 1Var Office . .r • * La ituación de la cosa militar s lo mi mo en el Africa austral que en Inglaterra llamaba poderosamente la atención de la g ntes pensa ora . Agotados lo manantiale de la fuerza orgánica en una campaña de escasa importancia ¿cuáles no se­rian lo peligros ca o de un conflicto serio con cual uier poder importan e de Europa? No ya la prensa callejera solamente, sino publicaciones más acre itadas y le ídas, acentuaban de día en día los estudios sobre Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia '- 58 -' re militare, llegando en sus pesimismos hasta á sospechar si los re­cursos marítimos de la Gran Bretaña estarían á la altura que los sacrificios del país demandaban. En la revista M1ultenlh Century, de Marzo, por ejemplo, H. W. Wilson decía que la flota no podía dar de sí lo que de ella se esperaba, que estaba mal organizada, que en el Mediterráneo resultaba inferior á las de Francia y Ru­sia..... ¡ Fenómenos del pesimismo nacional, comunes en todos los países cuando llegan acontecimientos doloro os! De todas suertes, el estado de ánimo de los buenos patriotas sirvió á maravilla para que el gabinete elaborase un plan de re­forma del Ejército, en el que el Ministro de la Guerra, ~1r. Bro­drick, había de ondear la opinión del Parlamento acerca de la decisiva cuestión del ervicio militar universal y obligatorio. El ilustre Federico Treves, Juégo de estudiar ., el teatro de la guen·a el funcionamiento del cuerpo de Sanidad militar, abo­gaba en notable artículo por el aumento del personal ubalterno y por la creación de una reserva médica y sanitaria capaz de fa­cilitar el personal que exige una campaña; Conam Doyle, como antes Sidney Low, en la ya citada revista l\í'rzeteenlh· Cmtury, dis­currían, el uno sobre la conscripción, considerándola. conveniente, y el otro acerca del fracaso del modo de reclutamiento por engan-ches voluntarios ...... "El sistema no marcha bien. Desde luego, no hemos logrado obtene-r 1 número de homhres bastante para llegar á nuestro imaginario programa. El Ejército está siempre por debajo de su e ectivo reglamentario: la milicia igualmente, de sus 20,000 hombres, y lo. ·oluntarios de 40,000. En una pala­bra, no se encuentra número suficiente de hombre decididos á so­meterse á la educación milítat- mediante un sueldo permanente, temporal ó gratuitamente. En segundo lugar, los hombres reclu­tados más parecen sombras, pálidos fantasmas de soldados, que hacen buen servício en el papel y en las estadísticas, pero que son inservibles para la campaña ..... . ";,Cómo explicar de otra suerte el hecho de que mientras recorremos afanosos todo el imperio en busca de soldados robustos, sin preocuparnos de averiguar si legalmente pueden ser soldados, á fin de formar las fuerzas nec saria para el Africa del Sur, ten­gamos todavía nominalmente en la metrópoli IOg,ooo hombres de tropas regulares? Esto es lo que, desorientado, dijo Mr. \~yndham en la Cámara de los Comunes, el 12 de Febrero de IgDO, cuando después de sus primeras palabras, vino á pedir 50 000 hombres de tropa de refresco para la campaña; ¿por qué no sacarlos de los IQ9,000 que aún figura an en los registros de las Comisiones? Por que verdaderamente no existen; porque Jos que hay son enfermos, inútiles para el scrYicio, cortos de talla, &c.; porque el mozo de cuadra más romo 6 cuaiquíer dependiente de mercería, después de algunas semanas de ejercicio, estarían en mejores condiciones para hacer la guerra que la mitad de los soldados regulares del Ejército británico . ., The Nalional Revtew, Conlemporar~, Cornh1ll, New Li'brral Re­view, 'I he R8vtews o.f Reviews y otras publicaciones más populares, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \_ 59 _J por unos ú otros modos, en artículos doctrinales y de polémica, discurrían acerca de las instituciones militares, de su flaqueza or­gánica y moral y de la necesida n ue el Reino Unido se halla­ba de abordar seriamente la reforma de sus sistemas castrenses . .. otábase, in embargo, en esta campaña de la opinión, pre­paratoria de la parlamentaria y gubernamental, la timidez con que los escritore trata an las cue tiones relacionadas con el ser­vicio militar general obligatorio. · Tal es la fuerza de la tradición en la Gran Br taña, y tan hondo eran los. error s exisl~ntes en estas cuestiones de re mil/tare! Por su parte el Gobierno, abrumado por las exigencias de la campaña, pero siempre receloso de la opinión del Parlamento, se andaba por las ramas, como vulgarmente se dice, con expedientes y medidas transitoria , sin remediar la necesidad sino momen­tánea y deficientemente. 'El Gobierno--decía el anterior Ministro de la Guerra, Mr. Wyndham-no tiene intención de marchar por la vía del servicio militar o ligatorio, ni de nada qve se le parez­ca .... Cree el Gobierno que esto sería inoportuno ur. tanto que no realicemos nuevas tentativas para desarrollar y orgam·zar 11ueslras fu~r­zas mr1ilarts en liánpo de paz .... ' A lo cual contestaba el leader de la oposición liberal en la Cámara de los Comunes, Campbell Banner­man, ccque había oído con verdadera satisfacción al Mini tro de la Guerra rechazar la idea del servicio militar universal obligatorio ... u He leído-añadía-mucho artículos en la prensa relativo á la conscripción; pero yo pregunto : ¿ la conscripción en nuestro país, no existen razones que la hacen impracticable ? D sde lue­go, el servicio que en tiempo de paz incumbe á nuestras tropas, esto es, el de guarniciones en nuestras colonias, e~ d aquellos que jamás se podría imponer á tropa" reclutadas según e l ser icio mi­litar obligatorio; en segundo lugar, la misma idea de la conscrip­ción es extraña al carácter y temperamento de nue tro pueblo; tan así es, que si se implantara daría por resultado el destruír el entusiasmo natural que lleva, de una manera tan notable, á nuestros compatriotas á ofrecer sus servicios al país en las circuns­tancias presentes." Lord Lansdowr.e, Ministro de la Guerra al esta llar el con­flicto y en la actualidad ecretario de Estado, decía en la alta Cámara : Yo pienso que mucha gente migrarían del otro lado del Océano en demanda de paí e donde estuviesen seguras de hallar su propia religión, su l engua, y con frecuencia us ropias instituciones, y donde no tengan la conscripción que los asuste. Había en estos días una curiosa información en los periódicos dia­rios. e notaba un constante flujo de jóvenes emigrantes ingleses á Nueva York, y cuando se les interrogaba el motivo de abando­nar su país á un mismo tiempo tantos jóYenes, respondían: He­mos oído que se piensa adoptar el servicio militar obligatorio en el Ejército, y hemos decidido marcharnos con tiempo.,, Con tal movimiento de pinión, el actual Ministro de la Gue­rra, Mr. Brodrick, presentó su reforma á las d e liberaciones del P rlam nto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín tlilitar de Colombia '- 6o _J Las idea ue con tituyen la base e la r forma del Ejército~ son las siguientes : Inglaterra necesita a crcibii·se para poder enviar al exterior un re petable ejército, in de~atender pot· eso la defensa del país· para ello debe um ntar u caballería y su a1·tillería, los trans­portes y Jos ser· icio a u. il an.: ; e fucr,¿a mudificar la instrucciór, de 1 s tropa acándola d lo cuartel · 11 vándolas á los cam-pos de maniobra á lo 1 t rr no de conocido, dond la iniciativa pu d d e. arrollar · y lo jercicio e aproximen cuanto sea posible á. la r e lidad de la o-uerra. El territon d la m tr(po lt é Ji, i li1·á en s · di trito mili­tares en cn.da uno d e lor cual s st.: e sta 1 -'C e r-' un cuerpo de ejér­cito comph:: to, con un Coman lante en J ·fe ue lo mandará e tiempo d gue tT . L regione un: .Ald e r hot, li but·y, Irlan­da, Colche t e r York y E cocia. Los tre~ pdm e rvs e tar ' n e.·clu­si ·amente con tituído or tropas ¡·eo-ularc. : 1 o r·u 1re com­prenderán go batallo \;;s de milicia y de • lu 1tari ; adema~ 2 batallones d milicia y voluntario también. Tres de to cuerpo de ejército, lo pri 1 ro , má_ una di,·i­sión de caballería, en conjun o 120,000 h mb1·e habr n de estar sictnpre di pue to para alir del tet-ritorio metr·opo1itano. Para subvenir á la necesidade orgánica en hombre~, de esta nueva organizac16n, 'Ir. Brodrick no e atrevía á recurrir al servicio militar obliga~or:io r or el q ,Je tan 6lo se declaraba aman­te platónico. Bu O\ los recursos y confiaba - ncontrarlos en la­ampliación de los si t mas "igentes, di minuyendo el tiempo de los reenganches y aumentando la prima d é t 1 defender us idea en el P rJamento, el Iini tro de la Gue­rra concluía haciendo el siguiente resumen de u proyecto: ''Con un mayor ga_ to d 3.000,000 d libras esterlina , di pondremos de un ejército regular permanente d 155 ooo hombr s; de una re­ser a de go,ooo; d una milicia de 150,000; d una yeomanr.y de 35,000, y de un cu r o de voluntarios de 250,000. Sumando todos los servicio , disponclr mos de 6 o,ooo hombre . E tos 68o,ooo hombres habrán de repat·tir e así: Ejército d campaña........................... 260,000 hombres. Guarniciones de la metr6poli... .. . . . . ... . . . . tg
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 2

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 1

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 1

Por: | Fecha: 04/01/1902

Boletín Militar E COLO BI Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. REVISTA MILIT.AR COLOMBIANA BOLETIN MILITAR Orga'lo del t · sterio de G erJ .. a y de t liiérei to G!l!.:- d. In~ n '~ ,, lr:t~nbro 4i -:utt .. • ala4ea Oitll ·cu SEGUNDA EPOCA-A O VI-TOMO I ' Números l á 26, de 4 de Enero á 2.8 de Junio OGOT 1 PRE TA DE APOR-~ALLE 10, U ERO 188 19 o 2 12. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~ • . ~~3ít~ ~;!.¡ l ..,, IIJ DICE DEL TOMO I ERIE III Núms. 1 á 26-Enero á Junio de 1902 OFICIAL Págma locución del Vicepresidente le la República..... . ....... I Cartas d 1 Excmo. r. Vicepresidente deJa República y del r. Iini tro d uerra... .. .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . . . . 772 Contestación dada á un memorial por el Vicepresiden-te de la 1 cpública .................................... 587 y 615 Decreto número 1469 de IgGI, p01 el cual se confiere un ase nso... .. . . . ... . . . . .. . .. . . . . . . . .. . . . . .. . .. .. . . .. ... . .. ... . 3 Decreto número 1482 de 1901, por el cual se hace un nombramiento.................................................. 33 Decreto núm ro 1486 de 1901, por el cual se dispone no expedir pasaportes con auxilios de marcha á Jos militares que soliciten su baja.............................. 33 Decreto número t 89 de 1901, por el cual se organiza una Columna y se hacen unos nombramientos......... 34 Decreto número 3 de 1902, por el cual se honra la me-moria del eneral de Di\'isión D. lVIatías Camargo.... 35 Decreto número 48 de 1902, por el cual se di pone la manera de cubrir el valor de los daños causados y la e ·propiaciones hecha por los revolucionarios á los amigo del Gobierno.......................................... 65 Decreto núm t·o 1299 de 1901 por el cual se establece una contribución de guetTa.................................. 97 Dect·eto nt'imero 20 de 1902, por el cual se hacen dos nombrarnient .. . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . 99 Decreto número 34 de 1902, por el cual se incorporan do Batallone al Ejército Permanente y se hacen dos nombr·amientos...... . . . . .. . . . . . . . .. . . . . .. . . . .. . .. . . .. . .. . .. . 99 Decreto número 36 de rgo2, por el cual se dispone la oro-anizaci6n d 1 Batallón J.1amttl Casabümca......... ... 100 Dect·eto número 5 de r902, por el cual se hace un nom- })ramien o....................................................... I 30 Decreto número 92 de 1902, por el cual se llama al er-vido a e ti vo á un General y se le destina................. 1 30 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. VI 1 BOLETl. • !\IILIT .o\ R DE COL0.1BI Pátirra Decreto ntimero 97 de 1902, que deroga e l Decreto Le­gislativo númet·v 1335 b1 , d e 1 ° de D :cit.mLre de 1901 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . .. . . . . . . . . . . . .. . . 130 Decreto número 100 d e 1902, . brc honot·e á la me­moria del Sr. G 0 neral D. C rlos ... ll án....... ........ 131 Decreto númet·o 63 d e 1902, p ¡· el cual ·e di pone la organización d la Di\ i ión "'acatati á, e hacen \él-ríos nombramientos y "' confiere una avtorización.... 161 Decreto núl1'!ero 121 el~ 1902, por el ual llama á ,·a-rios J .. f y .1t:ia1 al •rvj··io acti,·o y e J .. de tina 162 Decreto núrnet·o 132 de 1902 por el cual -e hacen unac:; promociones y u. os n mbramientu -.... . ... .. . .. .. .. . . .. . 162 Decreto número 135 de 1902, pot· el cual se confi ·ren dos aseen os........... ..... . . . . . . . . . . . . .. . . . .. . . . . .. . . .. . .. . 163 Decreto núm ero 142 de 1902, por 1 cual · confiere un ascenso y e hace una d stma ión......... ........ .. . . . .. . 163 Decreto número 143 de 1902, por el cual se hace un nombramiento y una pt·omoción.. .... .. .. .. .. . .. .... .. .... t64 Decreto número 144 de 1902 por el cual se hacen unos nombramie nto . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . 164 Decreto número 145 de 1902, que incor ora una Divi-sión en 1 Ejército de ccid nle........................... 165 Decreto número 147 de 1902, por el cual e acepta una renuncia y se hace un nombramiento..................... 165 Decreto número 179 de 1902, po1· el cual se aumentan los sobresueldos del Batallóll I. 0 de Arlt'llería...... .. . .. . 165 Decre_to núm~r.o 194 de 190~, que aumenta unas asi2"­nac10nes mthtares............................................. t66 Decreto núm ro 102 de 1902 por el cual se dispone la organización del Batallón I. 0 de One111e.................. 193 Decreto número 155 de 1902, por el cual se hace una promoción temporal.......................................... 194 Decreto número I 59 de. 1902, por el cual se organiza un Cuerpo y se le señala el lugar de su residencia........ 194 Decreto número 164 de 1902, por el cual se hacen unos nombramientos.......................................... 195 Decreto número t 71 de 1902, por 1 cual se llama á va-rios Jefes y un Oficial al servicio activo y e les des-tina, y se hace un nombramien o........................... 195 Decreto número 198 de 1902, por 1 cual se unfiere un a scenso y se hace una d ti nación .......... :.............. rg6 Decreto número 199 de 1902, por· el cual hace un nombramiento.................................................. 196 Decreto número 200 de 1902, or el cual ~e aprueban los nombramientos de empl ados del Cuartel General d«:l Ej ér _i to,. h echos por Ja Comandancia n Jefe del mtsmo EJércJto................................ .... ............. 1g6 Decreto número 205 de 1902, por el cual se confiere un ascenso...... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198 Decreto núme1·o 206 de 1902, por el cual se llama á un Jefe al servicio activo y se le destina..................... 198 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ; 1 l rDICE DEL TO IO 1- 'ERIR IJI Vrt Págiua Decreto ntimero 20 de 1902 p01· el cua l se llama al en·icio activo á lo Jefe y se les destina. . ......... . ... 19 De ·r" o número 209 <.le 1902, por el cual e hacen va-ria f r tnOCI•>n~ .. ................................. .. :. ... ... . 199 D"cret nú·11 ro 89 de I90- por el cual se llama al ~e r-virio actiYo á un J ·fe y e le 1 stina... ....... ....... .... 225 Dt.: ¡·e"o m~ met-o 2 I 8 de I 902 por 1 cual e llama á un J de al rYi 'ÍO activo y e le de, tina.. ................... 225 Dc::cr to número 236 de 1902, por el cual se aprueba un 226 a cen o ............. ..... ....... . .. ..... . ....................... . Decret nám(tro 238 de 1902, por e l cual se hace una promoción y se llama á un Jefe al servicio activo y se le d estina ..................... ..... ........ .. .. .... .... ......... . Decreto número 246 de 1902, por el cual se hace un nombra mi nto ................ .. ....................... .... ... .. D creto nt\mero 247 de 1902 por el cual se llama al servicio acth·o á un Jefe y se le destina .. . .... .. ..... ... . Decreto ntímero 248 de 1902, por el cual se hace un nombratniento ............. .. ........... ...... ... .............. . Decreto número 249 de 1902, por 1 cual e hace una promoción ......................................... .... :-...... . Decreto número 250 de 1g02, por el cual se confie re un ascenso y se aumentan unos sueldos ..................... . D ecret(l número 252 de 1902 por el cual se reorganiza un Batallón ...................... .. .. , . ........... .. ........... . Decreto número 256 de 1902 por el cual se hace un nombramiento .................... .... ... .................... . Decreto número 260 de 1g02, po · e l cual se adscribe á la Dirección general de la Policía Tacional la Coman­dancia Militar de la Plaza y se hace un nombramiento D ecreto número 260 bis de 1902, por el cual se crea un empleo y se le señalan funciones ................... ..... .. Decreto número 270 de 1902 por e l cual se c rea la Co­mandancia ~filita•· de la Plaza de Zipaquirá y se hace un nombramtento ..................... ... ..................... . D ecreto número 272 de r902 por el cual se hace una promoción .................... . ..... .. .......... ....... .. ...... . D ecreto número 283 de 1902, por el cual se eleva i Di­visión una _,olumna y e hacen varios nombramientos D ec1·eto número 284 de 1902, por el cual se hacen al­gunas aclaracione respecto del Batallón Guardt'a de Honor ........................................................... . Decreto número 314 de 1902, por el cual se da nueva reorgani2ación á la . ección de Depósito é Inválidos ... Dec¡-eto número 35 de 1902, por el cual se hace una p~·omoción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. .. .... .... . D ect·eto número 288 de 1902, pot· el cual se confiere un ase nso . ......................... ...... ........................ . Decr·eto número 293 de 1902, por el cua l se hace un nombramiento ................................ , ............... . 226 227 227 227 228 228 228 230 230 231 231 232 233 259 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Y In f50L-..TÍN MILITA!t D.E COLOilBIA Pdr>tta D ecreto número 297 le 1902, p r el cual se hace un nomiJrami · nto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . 259 Dl creto núme1·o 299 de rgo2, por 1 cual ~e hacc.:n ,-a-rios r:wmbramientos............... . . . .. . . . .. . . .. .. . . .. .. . .. . . 259 Decr~to 1_1úmero 306 de 1902 por el cual se da una au-tortzaclón................................. .. . . . . . . . . . . . . . ... . . .. . 2Go Decreto número 307 de 1902, por 1 cual e hace un nombramiento.................................................. 26o Decreto número 309 de 1902 por el cual se llama al ser-vicio activo á un jefe y se le destina...................... 261 Decreto número I 319 de 1902, que deroga el mat-eado con el número 1167 de 2 de Octubre de 1901 que creó la Jefatura Civil y Mílitar de Girardot............. 261 Decreto número 3 32 de 1902 por el cual se hace un nombramiento.................................................. 262 Decreto número 335 de 1902, por el cual e aumenta la asimilación de los empleados de la T lefonía del ~li­nisterio de Guerra........................... .. . . .. . .. .. . .. . .. 262 Decreto número 336 de 1902, por el cual se hace una promoción y se confiere una autorización................. 263 Decreto número 347 de rgo2, por el cual se fija sueldo á un empleado................................................. 263 Decreto número 349 de 1902, por e l cual se fija una asi-milación.. ... .................................................... 263 Decreto número 355 de 1902, por el cual se aumentan unas asignaciones militares................................. 264 Decret0 ntímero 296 de 1902, por e l cual se hace una promoción........... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 289 Decreto número 301 df! rgo2, por el cual se aprueba un Decreto dictado por la Comandancia en Jefe del Ejér-cito ............. .. ................................................. 289 Decreto número 303 de 1902, por el cual e aprueba un nombramiento.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 290 Decreto númer·o 3 r 2 de 1902, por el cual e hace una promoción y un nombramiento............................. 2go Decreto número 3 18 de 1902, por el cual e nombran Médicos para dos Divisiones................................ 291 Decreto núm ro 328 de 1902, por el cual se hace un nombramiento...... . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 291 Decr to núm · ro 30 d 1902 por 1 cu· J lispone la incoqJol·aci n d un Batallón...... .. .. .. . .. .. .. .. .. . .. .. .. 291 D ecreto nt1mero 334 de 1902, por ti cual e conceden unas Letras 2, 1 or· 1 . ual e a¡ n1 ba un D ·t n t 1 J .._ ·¡ \'Íl .,· · i r 1 D ·r~ a t m ··nto de B ulí ,·ar .... . ...................... . ..... .. ..... . . . . . . .. . . .. . . rx P 39 < 1902, r el uaJ · coi fic;::n: una auturi.~aci0n. ................. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 354 Dt'Crt:'t' m.ímer • }O d' 1902. p .~ r ·1 l:· 1 "·t-' ha· n ,·a - no numlJrami ·nt <.; 1 a ·a t 1 Cut:q J 1 • I v i 'a . 'é'lciv-nal........................ .. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . .. . . . . .. ... . .. . . . . . 355 Decreto número 441 de 1902, p 1· el cual ·t n ce un graclo......... .. . . . . .. . . . . . ... . .. . . . . .. .. . .. . . .. . . . . .. . .. . .. . 355 D t:cr to númr::r 4 n d-! I :>z. pv1· el u· 1 se ha·· n va-rio non r'1m·l! 1 ' •. . . . ..••. •• . .• .. . ... ..• ... . . . . . . .. . ... . •• . 356 Dt!<.:r to núm ro 444 de J 9 ... , p >: 1 " ·al St: ha n va-rio nombran1i ~1 t . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 356 D ecreto número ..... 7 de 1902.! p 1· 1 cual .. · llama al ser"i ·io a th·o á tt'1 J ·f y ·~ le d ina.................. 57 Decreto n.ímt:r·o 51 de 1902. 1 ¡· ,¡ cual · fijan 'as a ignacion~ • !as anda de .. hLica dd Ejército...... 357 Decreto número 449 de 1902, por el cual s hace una promoción................... . ........ . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . 385 Decreto número 456 de 1902 por el cual e hac n dos nombramientos................................................. 385 D ecreto número 457 d l90~. po1· 1 cual se llama al ser icio activo á un J fe y e le ele tina.................. 386 D ecreto número 458 de 1902, pot· 1 ual se confiere un ascenso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 86 Dec1·eto número 460 de 1902, por l cual s ha e una promoción... . ....... . ........................................... ¡87 D ecreto númer 463 de 1902, po1· el cual s lace un norT'brami nto.. .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. ... . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . 387 Decreto número 472 de 1902 ¡ .. m· el cual se 11 ma al servicio activo á 11n J ·f y e le destina.................. 387 D ecreto número 473 de 1902 por el ual se co11fiere un ascenso .. . .................................................... ·.... 388 D ecreto n ím ·o 480 de 1902 por el cual se h ccn dos nomt ramicnto .. .. . .. . .. . .... . .. . .. ... ... ... . . .... .. .... .. .. .. 388 Decreto número 493 de I9()2, po1· 1 cual se honra la memoria del Excmo. r. r. D. Manuel \. .tonio San-clemente ..... . ................................................ · · 389 D ecreto número 477 de 1902 1 or el u· j e conc de una licencia y se hace n n m ·amiento en int rinida 417 D ecreto número 481 h.: 1902, p r l cual se on ere un ascenso ..... .. ............................................ · · · · · · 417 Decreto núm ro 484 d 1902, por .1 cual se re ta e á un em¡)leado........................ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4· t 8 Decreto número 485 de 1902. por el cual e 1 e un nombrami nto y .onc ·de una autorización ........ ·· 418 D ecreto núm ro 5 I 5 de 902 po · 1 cual ~ r e n ce un grado y se hace un nor,1bramien o .. ....... . .. .. .... 419 D ecreto número 495 de 1902 po · el cual ha e un nombramienlo ................................................ · · 419 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 I •• DICE DEL TO ... r 1-SE lE 111 Xl Página 7 d"' l902 por l cual e hac un ....... .. .... ..... ............................. 4 19 un 420 420 4 2 1 · hat: una 4 22 4 22 on.ter un o 22 425 449 44-9 450 450 4 51 4 51 451 un 4 52 452 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. xu 1 OL.í!.TlN l"LIT. ¡;COI.. InJ,\ Decreto número 50. lle 1902 1 or l cu 1 s l e ut a ¡>rumo i 'n.... ..... .. ......... .......... . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 452 Dcc~ t. n~1mero 505 de 1902 por 1 ual e 1ja una asJmtlact 6'1... ............... .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 453 Decr to n ímero 50 de 1902, por l cual lla1 a al en·icio acti\ o á un Jcf · y e le el ·· tina... . . .... . .. .... . 45 3 Decreto número 52 d 1.J02 por 1 ual e llama al servicio activo á. un J fe y e le d stina... . .. .. . .. .. . .. . 454 Decreto número 534 de l902 por el cual se conñcr\,; un ascenso................................. .. .......... . . . . . . . . . . . . 454 Decreto número 5 · ~ de 1902 por el cual se confiere un ase nso y se ha e un no brami nto......... ... . . . . .. . . . . 454 Decreto númet'O 545 de 1902 por 1 cual se llama al er ·icio acti\'o á un jefe y se le destina....... . .. ... .. .. 455 Decret número 554 de IC02 po1· el cual e llama al Sl!rvicio acti\·o á un J fe" le d tina....... .. . . . .... . 455 Decr to núm r 559 d 1902, 1 or l ual e confirman varios a censo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 456 Decreto número 561 de 15)02, por 1 cu'"'l se hac n l promocione . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . 5 '5 Decreto número 5 ... de 1902, po · el cual e h, e n unos nombramientos........................................... ...... 456 Decreto número 56 de 190 .... por "" l cual leclara in-ub istente un nombra mi nto y l ac · otr . .. .. . .. .. .. 457 Decreto núm ro 56 de 1902, 1 or 1 ual se hace un nombramiento............. ........................ . . . . . . . . .. . . A 57 Decreto número 428 de 1902. p r 1 cual 11ama á un Jefe al en•icio acth·o J • ·e l d" tin"..................... 48 I Decreto número 433 le 1902, pot· d cual ~...: 11 ma al servicio á un J fe y se hace l na l ·omqoi 'n... ... 481 Decreto núm et·o 4 8 el 1902, o1· 1 cual s llam ~í dos Jefe al en·icio acti,· y e les d ~ti.1a. ..... .. .. .. . . . . . . . 482 Decreto número 55 de H)0.2, por l e al llama á los Jefes al crvict ac ivo y e 1 d tina................... 482 Decreto númet·o 462 de I _,02, ¡ or 1 ual ~ llama á un Jefe al ervicio acti\"O : le de tina.................... . 483 Decreto m.lmero )5 d 1902, p r J cual e a¡ rue an dos ascenso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48 3 Decreto núm ro 56 de 1902 ot· el ual ~ hace un nombrarniento......... .. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . 483 De r to m.ím ro 565 el 1902, pot· 1 cual e hace un notnbran1i .nt0.................. .. . .. . . . .. .. . . . .. . . . . . .. .. . .. . . 484 Decr to núm r 566 de 1902, y r 1 ual e hac~ un nombramiento ... ...... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 484 Decr to número 567 de 1902, 1 or 1 ual se hace un nombra mi ~nto..................... .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 484 Decreto ntíme¡· 585 d~ 1902, ¡ o1· l· ual se ha .e un non1b1·amiento... .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 Decr to número 58' de 1902 por 1 u 1 e llama á un Jef al servicio acth·o y ::;e le de tina..................... 485 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 l.ffiiCE DEL T0)10 I- ·~IE tU nn Página Decreto núm ro 590 de 1902, por e l cua l e llama al servicio acth·o á un Jefe } e 1 d tina .. ....... ....... .. 48S Decr to número 592 d 19 ·- por ~1 cual e hace un notn bran1iento.............. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 486 Decreto nüm ro 593 de 1902 por e l cual e hace un nombran1icnto................ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 486 Decreto número 59 de 1902 por "1 cual llama al ser ·icio acti\'O á un Jefe y h.: de tina.. . . .............. 486 Decreto número 610 de 1902, por 1 c ual e hace una promoción..................................... .. .. . . . . . . . .. ... . 487 Decreto número 61 de 1902: por d cual se llama á dos Oficial al sen·icio acti\'o y se les destina ............... 487 D ecreto número 6 rg de 1902 por 1 cual se hace un nombr miento.. ... ........ ............ . ........................ 487 Decreto número 620 de 1::;~ 2 por el ual se confiere un ascenso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 488 Decreto núm ro 6-2 de 1902 por 1 cual se llama al er ·icio ac i \'O á un ] f . .: se le de tina ........... . .. . . .. 488 D ecr "to númc1· 623 de 1902, por d cual e llama al set· ·ici acti ·o á un J cf y se le destina .................. 488 Decre o mímet·o '2 1 de 190-, por ·1 cual se llama al n·ici activo á un ficial y e le de tina......... ...... 489 D cc1·\.:to númet· 62 t de 1902 por el cual e acepta n unas l'"'nut cia y . declaran insub i tentes uno nom-bs ·arni nto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . 5 13 D ccret mím ·ro 626 de 190 .... . por .,.¡ cual e hacen unos nombramient . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 514 D · rel \ númer 638 de 1902, por 1 cu 1 se hace un nor bran1icnt .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 14 De r t m1m ¡·o ci39 ~}e 1 _ 02, por el ual se confie¡·e un a · ns y cli ¡ one 1 orrran!zación de u na Di\'i i6n. 515 ecrN núm r 6 ¡o de 1902, por l cual e hace un n ml) · n1i nt . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 D reto núr e1· 5 de 1 go~, 1 or· el cua l e 11 ma á un J fe al ni -io ac i\'o y le l 1 r el ual se hace un nombramiento.................................. . . . . . . . . . . . . . . . . 580 Decreto n·ímero 71 ~ 1 1902, u! dt. pune la or·., .. ni,,- ción d un • Jér 1t .. . • • • . .. .. . .. • .. • . • • • • . •• • • • • • .. • • .. • .. • • • . sBo Decret número 718 d 1902, 1 or el ual t:: incorpvra un Batallón n unJ:i Dh·i ión................................. 58 I Decreto ntímero 71c; d 1902, por 1 cual se Llama al servicio á un J f y le d tina...................... ..... 581 Decreto n\tm t·o 721 de 1902, po1· el cual e h cen dos no m ramier1tos............... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 582 Decr to número 723 d · 19 2, 1 or cJ cual se dicta un disposición er.pccia 1 obre la adquisición de matedal de guerra YÍver y d má elementos pat·c el s stcni-mi nto del Ejércit .. . .. .. .. . . .. . .. .. . .. ... .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 582 Decreto número 726 de 1902, 1 o-r: el cual e hace un nombr miento y un promoción............................ 583 Decreto n~mcro 734 de 1~102, por d cual se hace una promoctón........... .... ... ...... ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 584 Decreto número 735 de 1902, que reforma el marcado con el número 704 de 29 de Abril de 1902... . . . .. . . . . . 584 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Í. ·meE DFL TO:'>IO 1-S • RIE Ill sss sss 586 6og 6og 610 610 6 10 611 611 6II 612 612 613 613 615 641 642 642 642 643 643 scenso ...... , .................. , ................................ 6 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. XVl , lSOLETl.· :MILITA DE COLO:l1BIA Págitta Decreto número 731 de 1902, por el cual se llama á un Jefe al sen·icio activo y se le destina..................... 644 Decreto número 732 de 1902, í)or 1 cual ... e llama á un Oficial al servicio activo y se le d stina.... . . . .. . . . . . .. . . 644 Decreto núm ro 736 de 1902 por el ual se llama á un J efe al servicio activo y se le destina..................... 645 Decreto número 738 de 1902, por e l cual se hacen dos nombramientos y e deroga un Decre o.... . . . .. . . . . . .. . 645 Decreto número 74 t de 1902, por 1 cual se confiere un aseen o ..... :............................................. . . . . . . 646 Decreto número 742 de 1902 por el cual e confiere un ascenso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 646 Decreto número 784 de 1902, que reconoce un grado militar y hace un nombramiento........................... 646 Decreto número 786 de 1902, por el cual se admite una r enuncia y se hace un nombramiento... . . . . . . . . . 647 Decreto número 794 de 1902, por el cual se hace un nombramiento... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 647 Dect,eto número 796 de 1902, por 1 cual se fija una asig·nación.................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 648 D ecreto núm ro 797 de I ~02 por .1 cual se borra del Escalafón Militar á un f ia1 por d ob r~ncia....... 64-8 Dect·eto núme1·o 802 de 1902, po•- el cual organiza un Cuer¡ o tle Ejército y ~e hace un nomhrami nto... 648 Decr to numet·o 857 de 1902, s l 1 ' honot·es á la me­moria d 1 benem~rito Gen,; r l D. l'vl~nu 1 D. Cañadas. 674 Decreto t úm ro 76- d(! 19u2, ! c..r (;} cual ~C hace un nombran1i nto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . ... . . . . . . . . . . . . . . . . 675 Decr to nJm ro 773 dl:; 190-, p 1· el ct L ~e confit.re un ascenso. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. .. . . . . . . . . .. . . . . . .. . 675 Decreto ni.Ím ·ro 771 ele rgo por el cual se rcconOC( n varios o--rados mt!Jtar ~ ........................................ 675 Dect~eto núm ro 777 d, 1902. p r l cual s aprueban aria 1 1·o\·idenc 1a die adas po1· 1< C mandancia Ge-ral de la Dlv · 1011 Ar/ lúlc E't·lluÍHrlt·z... ... ... .. . . .. .. .. . .. . 676 Dect,eto núm r.o 783 de rgu2, p r el cual se Lace un nombramit:nlo..... ... . .. . . . . . . . .. .... . . . ... ... . .. . . . . .. . . . . .. . 676 De~reto número. 7°5 U(! 1902, ¡.,or l cual se ha c1 va-nos nombram1 nto .. .. .. .. . .. .. .. . .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. .. . 6¡7 Decreto núme1o 791 de 1902, p01· el cua e l'LC'onoce un g·rad ). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . 677 Decreto númct~o 792 d 1,02 por el cual e h:1ce un noml>t·ami n o............. . . . .. . .. . . .. . .. . .. . . .. . .. . . .. . .. . . b78 Decreto núm ro 795 ( 1 90~, por 1 cual se a 1- ·u ban varios Decret . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 678 Decreto número 795 bis de 1902, por 1 ual e aprue-ban ,·arios nombramientos ........................ :....... ... 679 De~~eto número _8 ~t. e 1902, que di~ pone la organiza-cJon de una D1nst6n.......................................... 705 Decreto númaro 840 de 1902, que organiza una Comp - ñía suelta de Zapadores para la composición del cami- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. { tDICE DEL TOMO T-SBRIR" 111 xvu Págitta no de Oriente en Cundinamarca, entre Cáqueza y Vi-lla vicencio......... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 700 De<_;reto número. 844 de 1902, por el cual se hacen va-nos nombram1ento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . 700 Decreto númer 848 de 1902, por el cual se declara in­subsistente un nombramiento............................... 707 Decreto número 852 de 1902, por el cual e di pone la organización de do Cuerpos de Ejército en opera-cione obre Ca a na re....................................... 707 Decreto número 854 de 1902 por el cual se confiere un 9 Decreto núm ro 933 de 1902, por el cual se concede un indulto y e r forma el artículo 1.0 del Decreto legis-lativo de 14 de Enero de 1 go 1.. . . .. . . . . . . .. .. . . .. . . . . .. . . .. 770 Decreto núm ro 790 d rgo2 por el cual se crea la Cir­cunscripción Militar rlel orte del Tolima............... So 1 Decreto número 903 de 1902, por el cual se hace un nombramiento.................. . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 802 Decreto número go8 de 1go2, por el cual se hace un nombramiento.................................. ...... ......... 803 Decreto núrnero gro de 1902 por el cual se concede una facultad..................... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 803 Decreto núm ro 91 3 de 1902, que honra la memoria del GP.ne1·al Adolfo M. Buitrago..... ....... ........... .. ... . .. . 803 D ·cr to número 94G de 1902, por el cual se hace una promoción....................................................... 8o4 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. XVUI BOL'!. TÍ~ • :\HLIT AR DF COLOMBIA Pági11a Informe del Intendente general del Ejército 710, 741, 773 y....................................................... .. . 8os Monlepío Militar.................................................. 8o8 RESOLUCIO ES Re olución número 31 d~ 1901 por la cual se hacen al­guna. pr v ncione r 1 .onadas con el Par ue na-tonal.. . ......................................................... 3 I olución número 30 de 1 yOI, por la cual s hacen al-guna_ ref\,lrma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 36 . Re olución número 3 de 1902 que hac una pr vención á los Int ndente é In pectore de Brig-adas............ 1 I 3 Re olución número 4 de 1902 que prohibe el r cluta-mi nto en la capital d la R 1 tíblica.............. ... . ... 133 R lu ión númer 6 el 1902, qu hace una preven-i6n á los }<"fe y ficiales df> tinado al " t rjr. . '.... 134 R~<;olución ·obre agio de pap 1 muneda.......... .. . .. . 200 Re lut ión núm ro 15 d 1902, por la cua1 e co1 tituye un m pkado In pe<'t r . . .. .. .. .. .. .. . .. . .. .. . .. .. . . . .. . .. .. . 2 36 R olu .í ' n núm r 16 de 19.:>2, 1 r la ual s hare una pr hiltción ..................... ........ ..... ............. 237 R soluciót núm ro 3 de 1902, p · r· la ~ual e dictan al-guna di posiricne n materia fi cal militar.. .. ... .... 299 Resolución núm ro 25 de 1902, qu ordena el juzga­miento de los rebeldes............ .. . .. . . .. .. .. . .. . .. . . . . .. 3 o Resolución sobre pre o. polfticos.......... .. .. . . . . . . . .. . .. .. . 4 9 Resolución número 38 de 1902 ubre brigada·.... .. .. . . 5 .. r esolución ntímero 39 de 1902, sohre r<.len público.... 552 Resolución número 41 de 1902 obre Orden públic .. . . 5 "',> Resolución número 43 de 1902, ob,-e compra de . uipo f>Lt RGANfZACIO Y DMI. 1 TR CION ran (El) E tado r1ayoL ................... 20, 366, 400 y 1- 1 Informe sobre d Ejército alemán, 26, 82, 21 ..... , 2 '"O 308, 372, 04, 439 y.............................................. ó8 Reorganización (La dt:.:l Ejército in o-lé .. . . . .. . . . . . .. .. .. .. 52 ARTILLERIA Y TL - Din~cci6n (La) <.l 1 fuegu en el comuate......... ... . t r Y 49 :.VI{LIT.t R Alim ntación (La) á bas d m ·la:t.a para 1 ganado.... 87 Ci ncia (La) .. hlitm· en d. tent.:o. (V~a e E ~ trategia ~· '1 á<..tÍl. ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. rt d Bat Jla . ld. ld. En ayo ( 1-rand 142. uinc Í.'DI K DXL TOMO 1- RIF. 111 Xl PdgtJUJ 1 fuego en 1 combate. (Véase rtille- GE G FI TO GRA I fecha . . . . . . . . . . . . .. 29 7 2 789 y 1 mperi lm ............ ·493 52 r íd. lnk rman, 00 626 663 íé.l. Mal )·off ...... 726, 751 y 81 1 6o 93 780 778 1 13 27 15 55 6go 7 2 76o 753 34 y....................... ... ........................ T7 E. 1 R TE 1 T IC de noch , 4 37 m ' · n t ~ i1a, 3, 1 1 -, t 5 7, 1 7 , 2 7 , l 2, pr par ci ~n rl l compañí al e m tru ión milit r . 237 335 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. XX BOLETfN ~flLITAR DR COl.O BIA EDITORIAL Págsn~~ Futuras campañas................................................ 5 I 7 Palmam quz· meruit ferat...... .. ....... ... .. ... ... ...... ....... .. . 428 NO OFIOIAL .A./ea ;'acta tsl l ................ :. . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . 799 El pánico del oro................................................. 831 El problema del cambio........................................ 734 VARIEDADES En San Andrés de Providencia............... . .. .. .. .. . . .. .. 698 Historia de Napoleón 1 después de su muerte ........ 666 695 Nue a Granada. Sus riqueza naturales, 379, 57 , 635, 701 y.............................................. .. . . . ... ... . 827 Por la Patria...................................................... 185 Peregrinación de Alpha. ............................... 638 y 829 Viaje á la República de Colombia en 1823, 30, 62, 126, 222, 254, 285, 349, 383, 414, 477 5o6 y................ 54 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SERIE III-TOl UO I ALOCUCION DEL VICEPRESIDENTE DE LA REPÓBLICA CoLOMBIANOS: Al saludaros en el día en que principia este nuevo año, con todas las veras de mi alma desearía poderos participar el restablecimiento de la paz y del orden en todos los ámbitos de la República, y felicitaros por la consecución de bienes tan anhe­lados. Desgraciadamente no me es dable hacerlo, si bien me atre­vo á anunciaros que en breve quedará la rebelión totalmente do­minada y conjurado el peligro de una guerra con extranjeros. Así lo hacen esperar los sucesos que han ocurrido recientemente y las manifestaciones tan expresivas y tan numerosas que de todos los puntos de la República se han dirigido al Gobierno, asegurándole el decidido apoyo de los buenos ciudadanos de todos los Departa­mentos. Todos yosotros anheláis, corno anhelo yo, por la paz, á cuya benéfica sombra han de volver á reinar el bienestar y la tranqui­lidad en las pO'blaciones y en los hogares enlutecidos, contristados y agitados todavía por crueles zozobras; y la industria y el comer­cio han de reflorecer mediante la aplicación al trabajo productivo de facultades y de fuerzas que hoy se ejercitan destruyendo y aso­lando. Con grata sorpresa hemos podido observar durante la san­grienta lucha que nos ha afligido, mejor que en épocas tranquilas~ que la riqueza de nuestro país es inagotable. Jamás hubiera po­dido imaginarse que, á pesar de los estragos causados por tal lu- TOMO 1-l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M ilitar de Colomb ia '-z..J cha, nuestro suelo y nuestras industrias pudiesen todavía orihdar la abundancia, como la están brindando á los que mañana puedan consagrarse serenamente al trabajo. Aún no ha llegado el día en que todos puedan hacerlo, no tanto á causa de las operaciones y movimientos militare , á favor de los cuales Jos rebeldes han conseguido mantener turbado el orden, cuanto por el inf rnal espíritu de sórdido lucro y especu­lación de que están poseídos muchos de nuestros compatriotas que han hallado en el desorden medios nunca imaginados para nego­ciar y acumular caudales. Ellos apetecen la prolongación de la lucha armada, porque penetran que en la paz han de agotarse las singulares fuentes de riqueza que actualmente benefician, y acaso, sin dejar de condenar la conducta de los rebeldes, contribuyen poderosamente á procurarles ventajas infinita~. 1 Caigan sobre las cabe7..as de é tos la sangre y las lágrimas que han seguido derramándose desde que se está peleando no por el triunfo de una causa política, sino por mantener 1 país en la situación anormal que permite enriquecer, no creando riqueza, sino haciendo pasar la existente de la manos de los inca u tos y de los necesitados á las de diestros esp culadores ! Caigan esa sangre y sas lágrimas sobre sus cabezas como sobre las de aquellos que las hacen derramar valiéndose del acero, del plomo y del fuego 1 A los buenos ciudadanos toca no ólo combatir á estos últimos exponiendo su vida, sino también hacer la guerra á aquel perver­so espíritu que, además de contribuír á que se retarde la pacifica­ción del país, dejará para luégo gérmenes corruptoreli que nada podrá matar. Confiando en la Providencia Divina y en el valor de nuestro Ejército, esperemos ver pronto nuestro suelo hoy cubierto de sangre, de osamentas, de despojos y de ruinas, ofreciendo opimas cósechas á nuestros labradorc , y á nuestros industriales manejan­do los instrumentos del trabajo en vez de Jos de la de trucción; á. la generación que, creciendo entre los horrores de la g-uerra fra­tricida, podría enir á ser azote y germen corruptor de nuc tra sociedad, poblando las escuelas y la aulas y haciéndonos esperar días de pacíficas glorias. También pueden esperar todos mis conciudadanos que a en­tada la paz, se han de ver regidos por un Gobierno que, sin propo­nerse mira políticas de ningún linaje, se aplicará con decisión á. hacer olvidar los infortunio y las discordias que nos han afligido. El se ha propuesto desempeñar sus funciones ajustándose á la Cons­titución y á las leyes, y no u ando de las facultad ~s que le están atribuidas para tiempos de lucha intestina y de pugna con e ·tra­ños, sino en cuanto ha sido indispen able para sostener su autori­dad, restab\ecer el orden y mantener la vida política y social en el país. Y si tal ha hecho mientras la rebelión armada y las disen­siones políticas todo Jo han perturbado al mi mo tiempo que la falta de la reunión de las Cámaras Legislativas hace infinitamente dificil la administración pública, bien pueden star seguros mi¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de C lombia '-3J compatriotas de que u actual Gobierno dará, una vez que tales dificultades hayan desaparecido, alto ejemplo de respeto y sumi­sión á las leyes. Que el Cielo conceda, en el año que comienza bendiciones y prosperidades á todos mis conciudadano . Que las derrame con más abundancia sobre nue tro abnegado y valeroso EJército, que tan digno se ha hecho de la admiración y de la gratitud de la Patria y de todos Jos que amamos sus glorias Bogotá, Enero 1. 0 de 1902. JO E M NUEL MARROQUIN DECRETO UMERO r46g E 1901 (JO DE DICIEMBRE) or e) cual se confiere un a censo El Vli:epruzdellle del Repríbl/ar, ene rgado del Poder EjecuHv~, DECRETA rtlculo único. sciénde e Teniente Coronel efectivo del Ejército de la República al Sargento Mayor ntonio Zapata . . Dé e cuenta de este ascenso al Honorable Senado en us próximas sesiones. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá a 30 de Diciembre de 190 J. JO E 1 UEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE Co CHA RESOLUCIO NUMERO 31 DE Igúi (DICIEMBRE 28) orla cual se hacen algunas prevencion s rdaci nadas con 1 Parque acional El Miinslro de Guerra RESUELVll I.0 En lo ucesi o, el Guardaparque general no entregará prenda ninguna, como toldos frazadas, vestuarios de tropas, mon­turas, &c. &c., sin marca que ate tigüe que dichas prendas han sido suministradas por la Rept~blica. 2,0 Prohíbese terminantemente al Guardaparque general, bajo la pena de quinientos pesos ( 500) de multa, recibir á nin­gún contratista 6 particular prenda alguna de las arriba m ncic- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar ele Colombia '-4-' nadas, ní aquellas en que se vea patente que se ha tratado de bo­rrar una marca, ó que sea vieja y se haya lavado para disimular señales de uso anterior. 3.0 Prohíbese de la misma manera á los particulares comprar prendas militares á los individuos del Ejército, y comisiónase á la Policía Nacional para que haga efectivas las penas que sobre et particular impone la ley así como para decomisar las que con las marcas mencionadas se encuentren en poder de individuo parti­culares. Dada en Bogotá, á 28 de Diciembre de 190 1 • Comuníquese y pubHquese. El Ministro, JosÉ VrcE rTE CoNCHA - Doctrinal LA GUERRA DE NOCHE Y LAS MA !OBRAS DE NOCHE POR A. CHRVALl\fE Jefe de 9atall6n, con diploma, del 65 Regimiento de Infantería (Traducci6n para el Boletín Mtlitar) INTRODUCCION Las operaciones de noche no están sino señaladas en nue¡tros más recientes reglamentos de maniobras ; siempre se las ha men­cionado, pero de una manera muy sucinta, en nuestros diversos re­glamentos sobre el servicio de los ejércitos en campaña. Las dificultades de su ejecución, la fatiga que ocasionan á las tropas, y la posibilidad de graves deiastres, por largo tiempo han mantenido en gran desprestigio las marchas y combates nocturnos. u Generalmente hay tendencid en el ejét cito francés á desco­nocer la eficacia de las operaciones de noche, y á olvidar lo re­sultados extraordinarios que han obtenido los que han sabido acos­tumbrar su tropa á este género de maniobras. Los alemanes, durante la guerra de t870-187I, hicieron de ellas frecuente y feliz uso; sus principales escritores militare las aconsejan, sobre todo contra nosotros. ( Los ataques de noche, dice el Príncipe Federico Carlos, no son la especialidad de los franceses ; parece como que les temen, CirculaT del Ministerio, del 23 de Abril de 1887. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín ilitar de Colombia '-5-' in duda porque de noche su desorden habitual degenera fácil­mente en disolución completa. Los efectos destructores de las armas nuevas, el desarrollo de la fortificación pasajera que es consecuencia de ellas, no pue­den ino aumentar las circunstancia en que uno se v rá obligado á maniobrar y á combatir durante la horas que de ordinario se destinan al reposo. demá • en la guerra d masa que parece nos está reservada, la batalla durarán vero ímilmente varios días. Se puede, pues con\·enir en que la noche no erá una tregua y que la ictoria la obtendrá el ad er ario que mejor la aproveche. un ante de la batalla cuando la acción decisiva e té pre­Yi ta la oscuridad podrá favor cer la concentración de fuerzas ó cierta maniobra ue tengan por objeto desvirtuar las combina­ciones del enemigo é influír obre u moral. LuC:go de un prim r éxi de día, es posible que baste una per ecución de noche ara completar la derrota. Pero la uerra de n che con fr cuencia es más peligrosa para l acometedor. ecesita ob•· todo una reparación completa de lo hombr s y de la unidade pequ ñas. La im ortancia uc los lemanes conceden á esta parte de u in trucci6n militar indica claramente la s eranza que n ella fundan . . esotros no pod mo que arno atrá , y n cum limiento de la circulares del Mini terio, d 23 de Abril y 24 de Junio d 1887, con a gramos cada año al unáS e siones ( 12 ó 13 in incluír las grandes maniobra ) á la operacione de noche. E tos ejercicio al reded r de las guarnicione , no producen todos los resultados de eables, primero, porque los terrenos no son propicios por d ma iado con ciclos; en seguida porque, faltos de experiencia ca i todos los oficiale , carecen de método, y de ordinario ga tan inútilmente u tiempo y su fatiga. Las operaciones de noche d lo ejército de Parí y de Ver-aBes han sido relativamente numerosas; hemos tenido algunos combates nocturnos al rededor de Metz y de Belford. La hermosa retirada del xtn Cuerpo (Vinoy) después de .. edán, uede todavía referirse or muchos de aquellos que tomaron parte en ella, pero hay pocos oficiales que hayan hecho suficientemente la guerra de noche para que hayan podido estudiar todos sus pormenores. Fuerza es, pues, acudir á los libros, y allí se abr vasto campo al investigador, porque e encuentran ejemplos de operaciones de noche hasta en la iblia :t, y preceptos muy a io hasta en los autores militares griegos y latinos. "Fe!/>.~ qu~m faciunl ab"t11a pencula canlum,' dice Horacio. E in~ mtltfarri.tdu .Denladr.rif ( 1860 ). : Fue por medio de marchas de noche y cambiando su dirección como Moi­s ' s escapó á la pcr ecución de Faraón (Clemente d.e Alejandría); una sorpresa de noche ruc lo que libró á 1 rael de los Filistinos é hizo célebre á Gedeón. {Bt­/ J/ia, libro de los Jucc ). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-6-' Por desgracia la guerra no está toda en los libros , y el pre­sente estudio no puede dejar de ofrecer numerosos vacíos. ttPorque, ¿cuánto se necesitaría vivir y en cuántas guerras ha­berse encontrado? ¿Cuántas faltas haber cometido para poder de­rivar de ellas enseñanza? ¿Y cuántos casos fortuitos haber afronta­do para adquirir pleno y entero conocimiento de lo que concierne al arte de la guerra, y llegar á ser mae5tro perfecto en ella, si los ejemplos anteriores no nos han servido de doctrina? Ciertamente no habría buenos capitanes antes de llegar á una vejez decrépita. upor lo que hay necesidad de recurrir á los hechos de los otros, porque sin esto habría pocos que supiesen mucho, y muchos sabrían poco" t. En la generalidad de las cosas que conciernen al arte de la guerra, el es udio de lo antiguos puede no tener sino una utilidad discutida. No pasa lo propio con las operac·ones de noche, en las que el poder y el perfeccionamiento de las armas de fuego y de la máquinas di versas, han perdido su predominio. El valor individual, la sangre fría y la autoridad del Jefe, la disciplina y la cohesión de la tropa, son los factores principales del éxito de las empresas nocturna , y desde este punto de vista lo que era verdadero en los tiempos de Ciro, de Aníbal y de César, es toda vía verdadero hoy. u Ahora bien : de éste y de todos los otros puntos militares, se pueden desprender algunas máximas y reglas generales; pero particularizarlas todas y adaptarlas como se necesita, es irregular, porque pocas cosas ó ninguna llegan á ser totalmente semejantes." t ( Co1ztimía) LA GRANDES BATALLAS DE NAPOLEO POR DICK DE LONG LA Y (Aus/erlitz-2 de D/c!tmbre de r8o5) El I 3 de Diciembre de 1805, tan sólo mes y medio de pués de que llegámos á Alemania, se efectuaba nuestr entrada triunfal á Viena. La antigua metrópoli del Imperio germánico en el seno de la cual el enemigo no había podido nunca aparecer dominador, veía desfilar nuestras tropas victoriosa . No permanecimos largo tiempo en Viena, y continuamos con empeño en seguimiento de los ru o . En cuanto al ejército aus­triaco, ya no e.·i tía d sde Ja capitulación de Ulm. Ibamos á dor- • De Brack. Vll11guardias de calkzllula !tgero. t De Vigenerc, L'arl mrltlmn á' Ono.randa ( r6o5). l De Vi genere, l'art mtlrlairr d' 011osfmdrr. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1 c.lc olo 7 - :1 Juno y á uroc Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-8_/ Hace un frío horrible. Los soldados están en contorno de los fuegos del vivac, conversan 6 cantan alisando su fornitura para la mañana siguiente. Algunos cuentan las grandiosas campañas de Egipto; otros hablan de 1vfarengo; también de la solemnidad del coronamiento que se verificó el año pasado por esta misma época, y ninguno de ellos ha perdido el recuerdo de las distribu­ciones extraordinarias que les hicif:'ron en aquella ocasión, de ví­veres y de--bebidas. En cuanto á apoleón, envuelto en u levita gris ya ha pasado y vuelto á pasar por detrás de estos g-rupos, sin que le hayan visto, cuando de repente, al llegar cerca de un vivac de nuestro 4. 0 de Hnea, cuyo fuego más animado iene á alumbrar su cara pálida y fatigada, un cabo, ocupado en ponerle piedra nue­va á su fusil, lo alcanza á ver y exclama retrocediendo do pasos; u ¡Vamos, el pequeño capor·alllt A tal excJamación, todos le-vantan la cabeza. ¡ El Emperador ....... repiten.-¡ Viva el Em-perador 1, responden Jos soldados del vi,·ac ' 'ecino, y en toda la lí­nea, en las tiendas y hasta en los puestos avanzados por donde­quiera se oye el grito de ¡Viva el Emperador! que el eco trans­mite hasta el centro del ejército ruso para quien e.:te hurra es como un siniest1 o aviso. Cada soldado quiere ver al Emperadot·; los fuegos quedan solos y se apagan ; la noche más oscura sucede á la claridad du­dosa, á favor de la cual se ha guiado Napoleón; pero ¡,>or medio de una inspiración general y espontánea, á los soldados, para alum­brar la marcha de su Jefe se les ocurre echar mano de la paja sobre que se acuestan y amarrarla como antorcha en la punta de las bayonetas. Tan pronto como algunos han realizado este intento, todos los vivacs imttan el ejemplo, y más de ochenta mil fanales de este modo encendidos, muestran á Kapoleón con su ejército de pie ante él; en tanto que los blandones inflamados se agitan en el aire, entusiastas aclamaciones lo acogen al paso. El entusiasmo de los soldados llega al colmo. Suenan las mú­sicas, los tambores tocan marcha. Los rusos de de la altura en donde están pueden contemplar á más de cien pies abajo de ellos, siete cuerpos de ejército, siete líneas de fuego que se les enfrentan. Uno de Jos soldados más viejos, el granadero Archer, del 46 de línea, se acerca entonces á Napoleón y le dice: "Sire, no tenéis necesidad de exponero¡ · en nombre de todos mis camarad:ts yo os prometo que mañana arrebataremos los cañones y las bandera á los rusos para celebrar el aniversario de vuestro ~"oronamiento 1' uEso será lo mejor, grita con entusiasmo un oficiaL-Sí sí, viva el Emperador 1" Nuevos vivas al Emperador, con un acento que revela bien que nacen del corazón. apoleón, vivamente conmovido, no trata de evitarlos, porque es fácil leer en sus ojos cuán gratas son para él esas manifesta­cione de amor. Es ya tarde, pero en esta noche el cielo se muestra espléndidamente estrellado. Napoleón torna á la mezquina choza de paja, sin techo, que le han construído sus granaderos, y dice conmovido á Jos jefes que le rodean: "Señores, esta es la noche Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "-9_) má hermosa de mi vida; pero tiemblo al pensar que perderé mu­cho de esto valientes soldados. Comprendo el daño que esto me causará, porque verdaderamente ellos son mis hijos." Luégo, ex­tendiéndose sobre tres silla , e duerme pr9fundamente. A las cuatro de la mañana del 2 de Diciembre ya está en pie, monta á caballo y recorre los puestos para que le den cuenta las grandes guardias de lo que hayan podido comprender de lo~ movimientos de lo rusos : sabe que han pasado la noche en liba­ciones y en gritos tumultuosos. El día comienza á brillar; apoleón toma posición sobre una colina encima de la choza en donde ha pasado la noche. Su guar­dia y los granaderos de Oudinot e tán en batalla detrás de él. Sus Mari cales, vestidos con el frac azul, bordado de oro, con el alto sombrero de parada, e encuentran á ca allo á su lado. Una niebla de invierno cubre á lo lejos el campo y no deja ver sino la parte más salientes del terreno, las cuales aparecen sobre la bruma como islas sobre un mar. Un ruido muy sensible de ca­ñones y de ca allo á nue tra izquierda, anuncia que el enemigo deja sus posiciones para venir á atacarnos. Por nuestra parte des­cend m os á la hondonadas, atra ve amos un arroyo helado y nos det nemos, ocultos por la bruma, al pie de las alturas de Pratzen. Por último, el sol se levanta radioso, y disipando las nieblas inun­da con su claridad ese vasto campo de batalla : es el sol de Aus­terlitz, y e te día, aniversario del coronamiento de nuestro Empe­rador, en el cual va á verificarse uno de los má grandes hechos de ar·mas del siglo, fue uno de los más hermosos día de invierno. Esta batalla, que los soldados e obstinan en llamar la jornada de los tres Emperadores, que otros apellidan j01·nada del Aniversario, y que el Emperador di tinguió con el nombre de Austerlitz, es me­morable para siempre en los fastos de la gran Nación. Napoleón da entonces sus últimas instrucciones, y los Maris­cales parten al galope ar ir á colocarse á la cabeza de sus di­versos Cuerpos. La izquierda ha sido entregada al mando del Ma­riscal Lannes; la derecha al Mariscal oult; el centro á Bernadot­te; toda la caballería á Murat. El Emperador se ha colocado en el centro de la reserva· á sus lados Bessieres y Rapp, fieles ejecu­tores d sus órdenes ; en seguida J unot, que la víspera llegó de Lisboa y que está á la cabeza de diez batallones de la guardia; otros diez de granaderos obedecen las órdenes de Oudinot y de Duroc. Nada es- comparable á esta reserva de hombres de tez prieta de e pesos mostachos, con altos morriones con adornos blancos frac azul, mangas con vueltas de piel encarnadas y sola­pas blancas· ella sola vale un ejército, porque cuenta en sus filas soldado de Italia, de Egipto y de Man~ngo. Allí se encuentr~ también en un solo grupo toda la caballería de la guardia, los cazadores de á caballo, cuyo uniforme de ordina­rio lleva apoleón, los granaderos y los mamelucos. E ta magnífica reserva está formada en dos líneas y por escuadro'1e . Cuarenta piezas de cañón confiadas á la Artillería ligera de la Guardia, de- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 10 -' ben trasladarse á donde el peligro exija la presencia de un socorro pronto y rápido. . Bien pronto 1 Emperador mismo se apresura á pasar revista á los frentes de los regimientos, estimulando aquí y allá á sus sol­dados con frases enérgicas : ' Soldados: e~ preciso acabar esta campaña con un golpe decisivo que abata el orgullo de nuestros enemigos 1 ,, Luégo, dirigiéndose al 28 de línea, formado casi ínte­gramente de reclutas, de Calvados: "Espero que los normandos se distinguirán hoy." Por último, acercándo e á los soldados del 57: "En cuanto á vosotros, os he apellidado los 7érn·blu. No lo olvidéis." En el mismo instante se oye un cañonazo. Una batería de nuestra guardia acaba de dar la P.ñal de combate. Un prolonga­do grito de "¡Viva el Emperador!" responde á esta señal. Los soldados agiten sus chacós en la punta de las bayonetas. La bata­lla principia. Tal e la frase que circula en toda la filas. Al pun­to nuestro ejército se conmueve. Nuestros batallones suben la cuesta d Pratzen con el arma al brazo. Nos hemos acicalado con esmero para la batalla, con chacós nuevos en forma de tazas de flores, con exceso de adornos, con placas de cobre, y barboquejo con escamas . obre nuestro uniforme azul, con charreteras de lana roja y falda corta, se cru­zan nuestros correajes que acabamos de limpiar con tierra blanca. Nuestros oficiales, con calzón apretado y botas con vueltas amari­llas, marchan como cabos de fila, repitiendo á cada instante : "1 Adelante, hijos mío , adelante . " La niebla domina todavía las hondonadas y nos envuelve. De repente alcanzamos á ver confusamente, á algunos pasos de distan­cia, masas de tropas, pero no distinguimos el color de su uniforme. Nuestra vacilación no dura mucho : hurras salvajes estallan por to os lados, acompañados de una iolenta descarga de fusilería á quemarropa. Todo el grupo de tambores de nuestro batallón cae muerto por las balas. Contestamos á los saludos de esta línea con fuego por batallón¡ en seguida, cruzada la bayoneta, corremos sobre Jos rusos tocando á la carga. En breve nos encontramos sobre los rusos, hermosos y fuer­tes soldados, de chaqueta verde, de pantalón gris ajustado, que desciende sohre la parte superior del pie en forma de polaina, y abotonado á todo lo largo de la costura. El chacó forrado en tela encerada, e tá abierto como vaso en la punta y encorvado en la mitad. Del primer choque hundirnos esta línea á grandes golpes de bayoneta ; una eo-unda línea acude, y durante alguno instan­tes no se ve sino una lucha horrorosa, en la que todo el mundo combate cu rpo á cuerpo. Al fin el enemigo se bate en retirada, dejando el terreno cubierto de muertos y heridos, y ueh·e á subir con rapidez la cuesta. Nuestra infantería a \·anza con paso lento y mesurado sobre el terreno abandonado por los oldados de Alejandr . Lo ru os nos oponen cuarenta bocas de fuego que vomitan una lluvia de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia \......_ {[ _J proyectiles. Se conte la á este rudo cañoneo con el fuego de toda nuestra artillería. Los disparos de cañón se extienden por toda la línea ; es un ruido horrible, una lucha espantosa, un verdadero combate de gigantes.-( Confz1uía). LA DIRECCION DEL FUEGO EN EIJ COMBATE IV DETERML"'fACIÓ DEL ALZA La línea de mira que en cada caso debe emplearse, depende principalmente de la distancia á que se hallen los tiradores del ob­jetivo. Y decimos principalmente porque, como vamos á ver, hay que tener también en cuenta la acción modificadora que la presión atmosférica y el viento ejercen en el alcance, sobre todo á la dis­tancias largas y extremas. Dicha distancia puede apreciarse, como es sabido: á ojo, por descargas de tanteo por referencias tomadas de una batería próxi­ma; por mediciones sobre un plano, y, finalmente, por medio de aparatos. En Ja defensiva podrá obtenerse frecuentemente este dato por la medición directa á pasos. El error medio que se comete en la apreciación de distancias á ojo, es, según el General ruso Tchebichev, de rf 10 de dicha dis­tancia ; el Mayor Metzier lo a valúa, como mínimo, en t/6; si to­mamos el promedio, tendren1os como coeficiente de error 1 3/100; por lo tanto, desde 800 metros en adelante se cometerán general­mente errores absolutos que excederán de 100 metros, y esto en condiciones favorables de observación y suponi ndo en el obser­vador cierta práctica. Considérese lo que puede esperarse de este medio á las distancias largas y extremas, ó cuando no coexistan estas circunstancias. Así pues, este procedimiento se empleará únicamente cuando no pueda recurrirse á otro. El segundo medio de apreciación es, como ya se ha dicho, el empleo de descargas de tanteo; pero para utilizarlo con éxito es preciso también el concurso de ciertas condiciones que nuestro Re­glamento califica de xcepcionales; tales son : que el terreno sea muy descubierto y visible n las inm diaciones del blanco; que su naturaleza permita que los proyectile levanten cantidad suficiente de polvo para poder observar su caída, y además que los blancos no estén en movimiento. Suponiendo la reunión de estas tres circunstancias, e empieza dan un alza tal, que resulten cortos los disparos; para la segun­da descarga se aumentará aquélla en 200 metros si la distancia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colon1bia Lr2_J avaluada está comprendida ent.re 6oo y 1,200 metros y en 400 cuando exceda de dicho límite. Horquillado ya el blanco, se irán corrigiendo las alzas hasta comprenderlo entre dos que sólo difie­ran en 100 metros, de las cuales se tomará la menor como definitiva. Este procedimiento exige el consumo de una considerable cantidad de municiones, pues la apreciación del punto medio de la agrupación para las sucesivas correcciones no podrá hacer e sin grandes errores á causa de la gran uperficie batida por los pro­yectiles, especialmente en sentido longitudinal ; por lo tanto, su empleo en el combate será muy limitado. Sin embargo, como alguna vez ocurrirá tener que ponerlo en práctica, será conveniente no olvidar las siguientes reglas. El fuego no estará bien reglado cuando se vea e 1ue todos los proyectiles caen delante ó detrá del blanco· para que el núcleo lo comprenda, es necesario que caigan á ambas partes por lo cual no es prueba que los tiros son cortos el hecho de que caigan al­gunos delante ni que son largos el que caig-an detrás. Para que el fuego sea eficaz, es preciso que la mitad por lo menos toquen en el terreno delante del blanco. También puede ocurrir que éste presente accidentes considera­bles, y en este caso, si entre los tiradores y el blanco existe una depresión, podrán caer en ella lo~ proyectiles y creerse que el tiro es largo, cuando en realidad es corto. El mejor punto ele observación para el que dirige el fuego no es detrás, sino á uno de los flancos de la tropa que tira. Colocado á la derecha, por ejemplo, un tiro corto, pero bien dirigido, apa­recerá desviado á la izquierda, é inversamente si se coloca en el flanco izquierdo. El reglamento francés y el alemán recomiendan, además, en ciertos casos, el empleo de dos alzas simultánea~. El primero dice, á di tancias superiores de 1 ,ooo metros, cuando se tiene una gran incertidumbre sobre el valor de la dis­tancia y es urgente el empleo del fuego, permite hacer uso de dos alzas que se diferencien en 200 metros. Esta indicación tiende, como se ve, á evitar la pérdida de tiempo que resulta del empleo de las descargas de ensayo, pues si bien la eficacia del fuego es menor y las dificultarle para la corrección del a1za aumentan por la mayor dispersión de los pro­yectiles, tratándose de un blanco en movimiento, ca al cual se refiere sin duda la regla citada, no sería posible tampoco seguirle en su avance ó retirada para hacer Ja horquilla, ni conseguir re­sultado con una soJa alza. En estas circunstancias creemos muy oportuno el empleo de las alzas conjugadas. Las diferencias de criterio que informan en este punto á Jos dos reglamentos antes citados, se refieren á la magnitud del inter­valo que debe separar las dos alzas. El alemán ha adoptado el intervalo de 100 metros, á causa de no considerar como eficaz sino el núcleo central, al paso que el francés prescribe, como se ha visto, el de 200. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 13 __,) Corno el procedimiento de las alzas conjugadas se asa en la ey de repartición d e Jos puntos de choque, y para que esta ley se ve ·fique es necesario que el número de bala sea considerable, paree inútil indicar que sólo deberá ejecutarse por fracciones no menores que la sección. Respecto á la distribución de las alzas, el reglamento alemán dispone que se haga por filas dentro de la misma fracción, to­mando la segunda fila la má.s alta. El fin que con esto se busca es que los dos haces de trayectorias se mezclen mejor, repartiéndose los impacto con más regularidad. En nuestra humilde opinión, la mezcla no dejaría de produ­cirse de igual modo aunque las alzas se distribuyesen entre dos fracciones yuxtapuestas, siempre que su frente no fuese muy con­siderable y tomasen el mismo objdzvo. De todos modos, este es un detalle de escasa importancia. Examinados los dos medios de apreciación de distancias prin­cipalmente indicados por nuestro reglamento y expuestos los in­convenientes de que adolecen, consideraremos el último de los procedimientos que anterionnente indicamos, ósea el empleo de instrumentos, que es sin duda el más exacto y expedito de todos ellos. El considerable alcance de los actuales fusiles de pequeño ca­libre ha de terrado por completo el uso de las antiguas estadías de campaña, cómodas y fáciles de improvisar, pero completamen­te inútiles cuando se trata de aplicarlas á. la apreciación de distan­cias mayores de 500 á 6oo metros, es decir, á aqueJlas precisa­mente en que los errores de apreciación tienen más importancia por ser superiores á la profundidad del espacio máximo batido. Por otro lado, la supresión del humo, consecuencia de la adopción de las nuevas pólvoras, impide asimismo uti1izar los telémetros fundados en la velocidad de transmisión del sonido, tales como el Boulengé y el cronotelé metro Ortega, imponiéndose su sustitución por otros que, fundados en sencillos principios de óptica, permiten medir con gran exactitud considerables distancias. La mayor parte de estos aparatos se basan en el conocido teorema de que u el r ayo directo y el doblemente reflejado forman entre si un ángulo doble del de los espejos." Su empleo es senci­llo, pues queda reducido todo á medir una base y á multiplicar su longitud por el coeficiente del instrumento. Entre los telémetros de esta especie merece citarse el inventado por el Coronel Quine­mant, del ejército francés, llamado también telémetro de medallón por sus pequeñas dimensiones. Existen modelo de este aparatito cuyos coeficientes son 20, 50 ó 100, según sus aplicaciones. Pero el más notable de todos los que hasta ahora se han in-entado es, indudablemente, el del Comandante ouchier, regla­mentario en Francia y Rusia. Este instrumento, que consiste esen­cialmente en un prisma de cristal de base pentagonal, permite medir distancias hasta unos 2,000 metros, con un error medio de un 5 por 1 oo, tardándose unos dos minutos en efectuar la medi­ción. Para distancias más largas puede fijarse el instrumento á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \..._ 14 _J unos gemelos de campaña por medio de pinzas, siendo entonces el error medio de un 15 por 1 oo •. El mismo autor parece que tiene en ensayo un telémetro ins­tantáneo, del cual se hacen grandes elogios. En cuanto á España, sensible es decirlo, no existe hasta ahora ningún modelo de telémetro reglamentario. Para terminar esta cuestión relativa á la determinación del alza y corno complemento de ella, vamos á hacer ver cómo influ­ye la densidad del aire en el alcance, rebatiendo de paso las ideas de los que califican de püerilidad el estudio de estos detalles. Sabemos que las tablas de tiro están calculadas en el supues­to de ser el peso del metro cúbico de aire igual á rk.2o6, lo que corresponde á una temperatura de 15° del termómetro centígrado, presión de 76om y oms de humedad relativa. Si suponemos ahora que varía cualquiera de estos factores, obtendremos diferente Yalor para el peso del aire que, presentando á la marcha d e l pro­yectil resistencia también diferente, aumentará ó disminuirá, según el caso, el alcance correspondiente al mismo ángulo de proyección. Tomemos como ejemplo los datos meteorológicos correspon­dientes á Madrid en las estaciones extremas, así como los valores medios anuale s, y comparando los alcances que resulten con los dados por las tablas, encontraremos diferencias no despreciables seguramente, y más si se combinan con la acción del viento, que también consideraremos separadamente. En verano tenemos : temperatura, 40° centígrados; presión, 68omm ; y humedad relativa, 0,5 1. Peso del metro cúbico de aire en estas condiciones, ok.gg6 · densidad, 0,825. Invíerno: temperatura, g 0 ,6; presión, 720mm,56; humedad, o,82; peso del metro cúbico de aire, 1k.273 · densidad t-que es la m~xima), x,o555. Valores medios anuales: temperatura, + 13°,5 ; 707mm de presi6n y o,68 de humedad; peso del aire, 1 k., 1405; densidad, 0,9456. Haciendo ahora el cálculo de los alcances correspondientes á estos distintos estados atmosféricos á las distancias de 400, 800_. 1 ,6oo y 2 ,ooo metros, que son Jos límites superiores de las distan­cias p e queñas, medias, grandes y extremas, tendremos : Term6metro centígrado, presión de 76omm y 0,5 de humedad relativa. i suponemos ahora que varía cualquiera rle estos facto­res, obte ndremos otro valor para el peso del aire. • El telémetro Soucbier se vende en el Centro técnico é industTial de :Barcelona, al precio de 30 pesetas. - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín M i litar de Colombia '-- 15 _J DE IDA ES ALCA CE 0,8258 0,9456 1,0000 1,osss ----- 400 . .. ... 41~ 409 400 391 14 9 8oo ... .. . 868 816 8oo 778 68 22 1,6oo ..... . 1,760 1,643 I,6oo 1,156 I6o 44 2,000 ...... 2,203 2.P57 2,000 I,g 3 203 57 Podíamos haber upue to también que sólo variaba la tempe­ratura, la presión ó el grado de humedad permaneciendo cons­tantes los demás factores, y haber calculado de igual modo.la di­ferencia de alcances para ver la mfluencia de cada uno de ellos ; pero e to que tal 'ez fuese útil en el tiro de polígono, no tiene, en el efectuado en el combate, sino una importancia relativa. En Rusia se han hecho experimentos para ver las correccio­nes que sería necesario introducir en las alza por los cambios de temperatura presultando que aJ pasar ésta de-1° Reaumur á+ t8°, los alcances aumentan : A unos 700 metros, en más de 35 . A 1 ,400, en algo menos de 7 1. Y, finalment , á 1,850, en má de 142. n Francia e ha demostrado también que tirando con el fu­sil de 8nun (modelo 1886) y á larga di tancias se obtiene un au­mento de alcance de 6 por 100 por cada 24° centígrado . La influenci que el iento jerce en Jos alcances es más ó menos marcada, egún su velocidad 6 dirección. La velocidad media del vrf!Q.OO en adrid es en prima vera de unos cinco metros por egundo, y en el re to del año de 4 111 .2 á 4m·7· En nuestros c1imas, la velocidad media es, en general, de 5 á 6 metros · con una velocidad de dos metros es mod .ra o; con diez es fresco; cuando alcanza á 1 de veinte, e aaitan las ramas grue­sas de los árboles y se dice que es fuerte. Los aumentos de alcance que producirían estas clases de vien­to á las mismas distancias que antes consideramos y suponiendo que sopla paralelamente al plano de tiro y en direc i6n e la mar­cha del proyectil, son los siguientes: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 16 _J - VELOCIDAD POR 1" ALCANCE zm. 5 m. IO m. ' 20 Dl. ¡., 400 ............... o,62 r,s6 3,12 6,20 800 ............... 2,40 6,oo 12,07 24,00 J,6oo ............... 7,87 tg,68 39,36 78,6o 2,000 ............... 11,67 29,18 58,35 I 16,60 - (Continúa) FERNANDO GIRÓ Capitán de Infantería. EL COMBA'FE POR MANUEL MORENO CHUR~UCA (Continúa) CAPITULO III 1 1 PREPARACION Y CURSO REGULAR D"EL COMBATE-ECO O tiA DE LAS TROPAS EN EL CAMPO DE BATALLA Puestas frente á frente las fuerza beligerantes y decididas á combatir, proceden sus respectivos comandantes á formar el plan de ataque 6 de defensa, con arreglo á su si uación y elementos y á las noticias adquiridas por la e 'ploración, y en consecuencia, di - ponen la repartición de tropas y señalan su papel á cada grupo. De dos modos distintos se pueden tomar las disposicione para el combate : bien expidiendo una orden especial á cada uno de los comandantes de cuerpo, bien dando una genet al que especifica á cada cual lo que debe ejecutar. Este es el medio mejor de enterar á todos del conjunto de la operación y del papel que en ella des­empeñan, con lo que se les pone en aptitud de obrar en concierto mutuo; pero tiene el inconveniente de xigir un tiempo de que no siempre se dispone, sobre todo cuando, por circunstancias apre­miantes, urge tomar resoluciones rápidas ¡ en este caso, antes que dictar apresura da mente una orden general incompleta, que puede resultar confusa 6 contradictoria, es preferible hacer uso del pri­mer medio, como más expedito y seguro. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. letín 1 iJitar de Colombia \...._ 17 _,) T nt en un como en otro, ia ór ene de en ser claras, pre­d as y l>reve , clejand conocer el lan general á cada jefe, para que, p netrado del objeto de la misión que se le encomienda, pue­da nla7.ar atinada111ente su acción con la de lo cuerpos ·inmedia­tos contribuyendo así á la ma} or armonía de la general. En la impo ibilidad de pre,·er 1 cur o y r ultado de ésta, se limitan á prevencione amplia ab t niéndo e de detallarlas y de prejuzgar lo uce o con hipótesi a ven tu radas 6 de dudosa interpretación que, por más que an robable , nunca se realizarán como se h~ upue to y u d n er causa de serias complicaciones. Regular­mente se dan por crito á los jef s ausentes ó muy distantes, y rara vez de palabra, ncar ando u tran mi ión á Jos ayudantes de campo ú oficial de E tado fayor i la urgencia e tal que no da tiempo á escribirlas. los jefe presentes las comunica verbal­mente el coman ante 6 neral n jefe . .. n toda orden de combate e recisan los siguientes puntos: Id a general de la ituaci6n y di po iciones del enemigo; ob­jeto ofensi o 6 defen ivo del com te, y medios de conseguirlo. De ignación de lo istintos cuerpos; direcciones que deben seguir y punto de ataque ó de defensa de caba uno · con indica­ción de la hora .·acta en que deben formar, moverse y atacar ó tomar posición. Colocación y disposiciones preventivas de las re ervas. Lugar en que se encontrará el general ó comandante en jefe. Emplazamiento de lo hospitale de sangre, reservas de mu-niciores parques, &c. Ordinariamente no se indic_a J_a línea de retirada, porque en caso de emprenderse este movtmiento, las tropas lo hacen siem­pre en dirección normal á retaguardia, siguiendo la misma que les sirvió para avanzar · pero si se teme que por cuaiquier circunstan­cia quede interceptada 6 convenga variarla, se señala preventiva­mente otra e entual. Una vez empeñado el combate, no se expiden más órdenes que las indispensables á consen·ar la unidad del conjunto, sin en­torpecer la acción libre de las fuerzas y dejándoles arreglar su conduc'"a á la del adversario y á las e ·igencias del terreno en cada una de las face . ara ~sto, el comandante en jefe, cuya presen­cia en todas parte no es posible e sitúa en el lugar que más do­mine al campo de atalla specialmente los puntos destinados á. ser teatro de la acción decisiva, y en los lejano suple su vigilan­cia con oficiales de Estado Mayor, ue, por un servicio continuo de partes, lo tienen al corriente de cuanto en aquéllos sucede. de­más, mantiene con los cuerpos empeña dos una constante y regular corre ponde cia valiéndose d otros oficiales que envía frecuen-emente á informarse de su ituación y progresos, con orden de regres r á notificarlo en un tiempo determinado. La respon abilidad que pesa sobre el jefe que dirige un com­bat , y 1 con tante atención que . igen todos sus incidentes, le TOKOI-2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia "-18..J imponen el deber de sofocar cualquier impulso que le arrastre á tomar parte activa en él, mezclándose con las tropas, lo que equi­valdría á abandonar el mando y dejarlas entregadas á sí mismas. Semejante temeridad es apenas disculpable en momentos muy crí­ticos, y cuando conviene levantar con el ejemplo su moral abatida, jugando el todo por el todo; pero estas situaciones desesperadas, hijas algunas veces de un exceso de confianza, se deben evitar á toda costa, y mucho ayudan á ello el buen tacto y la experiencia de la guerra. Una de las más prefere.ntes atenciones debe ser el buen em­pleo de las reservas, que ejerce un poderoso influjo en el éxito del combate. Sucede con frecuencia que las tropas poco aguerridas 6 faltas de espíritu, propenden á exagerar las ventajas del enemigo, . y, considerándose insuficientes para Henar su cometido, reclaman prematuramente los refuerzos ; ma , por otra parte el desaliento en que naturalmente se halla toda fuerza que pide auxilio es una causa debilitante de su acción, que no se debe desatender hasta el extremo de exponerse á un revés. E preciso, pues poseer un tino especial para aquilatar la situación y los elementos disponible ajo su doble aspecto mat rial y moral, y deducir (teniendo en cuenta el carácter del combate y us resultados presumibles) la ocasión y manera de hacer uso oportuno de las reservas tanto para res­tablecer á tiempo el equilibrio en un punto en qu 1 adver ario adquiera marcada ventaja, como para intentar la acción decisiva ó preparar y proteger la 1·etirada. A todo combate precede un reconocimiento rápido del ene­migo y de su situación, que decide i s oportuno 6 no aventurarse á empeñarlo, y de qué modo: operación que practica el agresor con su vanguardia y el defensor con la a anzada . La vanguardia de aquél se adelanta cubriendo la marcha del cuerpo principal, tantea la dispo ición del adver ario, busca sus alas y apoyos, y le hostiga para que maniobre y muestre sus fuer­zas. Con objeto de preparar la acción ofensiva de las propias, se apresura á posesionarse de Jos punto que más favorecen la obser­vación y el mplazamiento de la artillería, así como de cuantos s·rvan de rotección al de pliegue y oculten los mo imi ntos de flanco. stos preliminare se oponen la avanzadas del defensor. sforzándose en rechazar los ataques de la vanguardia nemiga é impedirle que se acerque á la posición. El grue e de sus fuerzas se mantiene oculto, sin dejar ver más que las preci as á guarnecer los puntos hostilizados, y igi.la in cesar: la maniobra del agresor. Si el terreno es practicable á la ca allería, r gularmente en­ta la una lucha la de aml a partes, procurando cada una rech~­zar á la contraria y rodear los flancos del cuerpo eñemigo para r conocerlo más de cerca. La artillería de la vanguardia agre ora rovoca el fu go de las baterías avanzadas del defen or y lv atrae obre í, con objeto de facilitar la marcha ofensiva de su infantería, que protegida por ella, ataca y arrolla los primeros puestos que encuentra, y prosi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia gue adelantando con igual ímpetu hasta tropezar con una resis­tencia uperior á sus fuerza . Entonces empeña un combate de­mostrativo, de duración suficiente á proteger el reconocimiento y cubrir el de pliegue del cuerpo rincipal. Conocida por ambo contendientes su recíproca situación é intento adoptan definitivamente un orden de batalla, y el agresor empieia á preparar su ataque poniendo en línea toda la artillería ó la mayor arte, que abre un fuego vigoroso contra la posición, y bajo cuyo amparo termina el movimiento general de despliegue, el cual se habrá efectuado fuera del alcance del cañón enemigo, y disponiendo las fuerzas de manera que su mayor parte pueda converger oportunamente sobre el punto o jetivo del ataque prin­cipal ó ea obre el punto deci ivo. El defensor, por u parte, da principio á la resistencia con 1 fuego de u artillería, dirigido á contrabatir la o ue ta, entablán­dose entre ambas un duelo en que con creciente vigor se esfuer­zan en dominarse mutuamente, y qu prosjgue sin interrupción hasta el final. Al iniciar e el ata ue, la baterías agre ora empiezan á ba­tir los obstáculos y defensas de la posición, procurando arrasarlos ó incendiarlos, aunque sin dejar de atender á las contrarias para impedirles que ofendan á las tropas encargadas de su ejecución. El ataque se dispone de modo que mantenga perplejo al de­fensor acerca de su verdadera dirección, y se lleva á efecto por medio de una sucesión de esfuerzos que aquél trata d contrarres­tar con sus fuegos, apro ·echando las pausas ó vacilaciones para rechazarlos con súbito contraataques que dirige sobre los flancos del asaltante, y si momentáneamente pierde algún punto de apoyo se apresura á recobrarlo y restablecer el equilibrio. El combate toma desde e e momento todo su carácter deci ivo, dando lugar á un flujo y reflujo de ataque y defensa en que agre­sor y defensor cambian de pap 1 repetidas veces · se apoderan de ciertos puntos, los pierJen y los vuelven á tomar ; la intensidad del fuego aumenta por grados; las embestidas se suceden con cre­ciente energía, y las lineas se van aproximando gradualmente y fundiéndose en la primeras. 1 fin, un partido ad uiere tales ven­tajas sobre el otro, que no hay medio de evitarla , y la decisión se produce por un supremo esfuerzo que aquél inicia al convencerse de su superioridad, en el cual empeña sus última re ervas. En este esfuerzo, que es general, la artillería se adelanta con la infantería, acercándose cuanto pueda á la posición para hacer sentir más sus efectos y abrumar con su fuego los puntos que aún resisten; la caballería lo hace también cubriéndose con las alas, y se dispone á cargar á las tropas enemigas en el mom n o de emprender la fuga, 6 antes, si quedan tan quebrantada , que no puedan ofrecer seria resistencia, cayendo en tal caso sobre us flancos, destruyendo sus últimas formaciones y per iguiendo sin tregua á los fugitivos.- Conl.z1ttía. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín M ilitar de Colon1bia '- 20 _¡ EL GRA .. TADO MAYOR 1 Todas las potencias militare consid ran indi pen ab1e est organismo. Lo tiene ustria- Hungría, lo tiene Alemania, lo· tiene Francia, lo tiene Italia lo tiene Rusia. Turquía no ha podido pa­sarse sin él. Serán difere nte , y en cierto modo lo parecen, el Gran Esta­do Mayor francés y el Gran E tado Mayor al mán, el Gran Esta­do Mayor austriaco y e l Gran E tado Mayor italiano; pero lo son en su composición y funcionami e nto interno y ha ta de relación con el r égimen político propio d e cada paí . En todo lo demás la identidad es comple ta : obedecen en su exi tencia á un mi mo prin­cipio ; se encaminan sus trabajos hacia un mi mo objet/v o. A todo los Grandes Estados 1v!ayore corresponde igual mi ión : 1 pr~pa­raciólz para la guerra. Examinémoslos, si no rápidamente. • • a) En Austria-Hungría tenía, hasta 1 81 el Mini tro de la Guerra, como órgano auxiliar ( I-Iüifsorgan), una cción de su De­partamento, al frente de la cual se hallaba el Jefe de Estado Ma­yor. A partir de aquel año la posición oficial de este funcionario se ha engrandecido. Convirtióse en Jefe de Estado Mayor del Ejército, dependiendo del Emperador, aunque con la condición esencial de que sus comunicaciones con el Soberano han de er por conducto del Ministro . Al jefe del Estado Mayor del Ejército austriaco compete la dirección de todos los trabajos que guardan relación con las ope­raciones militares y con la preparación para la guerra. u acción se extiende á cuantas cuestiones tienen un carácter á la vez mili­tar y político : formaciones de combate del Ejército, moYilización, defensa del territorio, servicio de caminos de hierro y de comuni­caciones. En sus atribuciones entra igualmente todo lo que puede contribuír directa ó indirectamente á la preparación del EJército para la guerra, como organización, armamento, equipo y ve - tuario general y maniobras. demás, es de su oblie-ación asegu­rar el reclutamiento y la instrucción de los Oficiales de Estado Ma­yor, y distribu(r el personal entre los diversos servicios del mismo, con arreglo á las necesidades. b) Alemanz·a. sisten al Emperador; jefe único, supremo y efectivo del Ejército, en el desempeño de su mando, los iguiente titulares: I . 0 El Jefe del Gabinete Militar. 2. 0 El Ministro de la Guerra. 3.0 El jefe del Gran Estado Mayor del Ejército. 4.0 Los Inspectore Generales permanentes. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 21 _J Lo organi mos que dirigen estos titulares funcionan simultá­nea y paralelamente y permanecen independientes entre sí, pues dependen directamente del Emperador entendiéndose con él sin intermediario alguno. Dejemo á un lado la funciones del Jefe del Gabinete Mili­tar del Ministro de la Guerra y de los Inspectores Generales, y veamo· cuáles son las del Jefe del Gran Estado Mayor del Ejército. La doble mi ión de este Jefe del Gran E tado Mayor puede re umirse así: 1.0 Organizar la preparación para la guerra. 2.0 Dirigir la en eñanza superior del Ejército. us funciones, por con ü:ruiente, son : I. • E tudiar 1 empleo del Ejército en caso de guerra. 2: Preparar el transporte y la concentración de las tropas obre 1 teatro de operaciones. 3.• Como consecuencia de e to estudios dar á conocer al Mi­nistro de la Guerra las necesidades y sus opiniones relativas á la colocación y á la movilización de las tropas. 4: In peccionar los Regimiento de ferrocarriles. 5! Dirigir la enseñanza de la Academi::t de Guerra (de donde ~alen los Oficiales de E tado Mayor) . 6. • Elegir, in truír y emplear los Oficiales de Estado Mayor. r) Franda. Por la reorganización de rgor (2 I de Enero) quedó constituído el Ministerio e Guerra francés n la siguiente forma: 1 • 0 Gabinete del 1\linistro. 2. 0 El Estado Mayor General del Ejército. 3. 0 Diez Direcciones. 4. 0 erviClO interior. La Jefatura de E tado Mayor del Ejército corresponde á un General de DiYísión, elegido entre los de mayor prestigio. Asume atribuciones muy importantes, especialmente en los asuntos orgá­nicos y de preparación para la guerra, como puede verse en el Decreto de 15 de Noviembre de 1 8g5, que las fijó en los términos que á continuación se expresan: ~~ Art. r. 0 Las direcciones de las armas la de los servicios ad­ministrativos y la de sanidad, se colocan bajo las órdenes del Jife de Estado Mayor General, para todo lo concerniente á organización é instrucción de las tropas, movilización, armamento, defensa del te­rritorio y preparación de los abastecimientos de guerra. 'Art. 2.0 La delegadón de la firma del Mz'nz'slro recaerá en el Jife de Estado JVIayor General, para lodos aquellos asuntos qne estén com­prendidos e1z el anlerzor artículo. 'Art. 3. 0 Qlledan vigentes las di posiciones relativas al fun­cionamiento de la admini tración central, que no se opongan á lo que precede. " Art. 4· 0 El Mini tro de la Guerra se encar~ará de la ejecu­ción de este Decreto. ' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '-- 22 _J d) Ilalia. La Constitución inviste al Rey del mando en Jefe del Ejército, pero de sus actos todos responde el Ministro de la Guerra ante el Parlamento, siendo después del Soberano la pri­mera autoridad militar. El Ministro tiene, pues, en los mismos el mando directo y la administración de toda las fuerzas de tierra. Los órganos de que dispone para el ejercicio de sus funciones son: 1.0 El Ministerio de la Guerra. 2.0 El Estado Mayor del Ejército. 3.0 Los Comités permanentes. El Estado layor del Ejército tiene por misión especial lo trabajos relativo á la preparación para la guerra. A su frente se halla un General, que es á la vez Jefe del Cuerpo de Estado Ma­yor. Dicho General en caso de guerra, es el llamado á desempe­ñar el puesto de Jefe e Estado Mayor General de los Ejércitos de operacione . e) Rusia. El Zar s el J e fe supremo de su Ejército. u auto­ridad, que es absoluta, tiene por intermediario al ... rinistro de la Guerra el que, colocado á la cabeza de toda la jerarquía militar, centraliza en us manos las di versas rama de la administración y del mando, siendo r e sponsable sólo ante el oberano. El Ministro ejerce sus funciones sirviéndose de los siguientes centros que forman dos grandes grupos : t .0 La Cancillería ó Gabinete del Ministro, la Direcciones generales de r~'illería, de Ingeni ro5, del servicio de Sanidad, de la Justicia militar, d Ja Intendencia de las Escuelas militares y de las tropas cosacas. 2.0 El Gran Esta o Mayor (Giawnii-Schlab). Exi ten, además, las Inspecciones generales. El General colocado al frente del Gran Estado Mayor, es, á la vez que Jefe de Estado Mayor G e neral del Ejército, el Jefe di­r cto del Cuerpo de Estado Mayor, del Cuerpo de topógrafos y del de correos y guías (Feldjceger). Desempeña también la alta di­rección de la Academia de E tado Mayor. El Gran stado Mayor ruso tiene á su cargo, principalmente, la Administración general del Ejército y presupuc to; la distribu­ción, colocación y movimiento de las tropos; la organización del Ejército y su in trucción, así como Jos acuartelamientos, acantona­míen tos y subsistencias, más el reclutamiento y reservas. De pasada haremos o servar que, como ha podido advertir­se, los servicios administrativos entran en las atribuciones d 1 Gran Estado Mayor. Esto obedece á que en Rusia la Intendencia es simplemente un órgano de ejecución. La administración consi­dera en aquel país como una de las ramas esenciales del mando militar. • •• Aunque el ligero . amen que acabamo de hacer basta para dar idea de Jo que es el Gran Estado Mayor en todas las poten­cias militares, no est rá demá que en reve Hne detallemos la organización interna de cada uno. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colotnbia '- 2] _J El Gran Estado Mayor austriaco se divide en seis Secciones, que se encargan de los diversos asuntos, por este orden : r.• Dirección del Cuerpo de Estado Mayor: PersonaL-Ser­vicio interior y exterior. 2.• Trabajo especiale de organización : Formaciones de gue­rra.- Proyectos de concentración.-Defensas.-Grandes manio­bras.- Tácticas.-Instrucción general del Ejército. 3.• Topografía. 4.• E tadística militar y estudio de los Ejércitos extranjeros. s: Ferrocarriles transportes fluviales y s~rvicio de correos. 6: Telegrafía militar. 7: Archivos de guerra (que comprende cuatro Secciones: Histórica.- rchi' o.-Cartografía.-Biblioteca).-Imprenta. 8. • Instituto Geográfico Militar, gran Establecimiento destina­do: 1.0 ejecutar trabajos geodé icos, astronómicos y topográfi­cos. 2.0 A la reproducción de planos y dibujos necesarios al Ejér­cito. 3.0 tener al corriente todos esos trabajos de las modifica­ciones que puedan ocurrir; y 4.0 A vulgarizar los que puedan ser entregados á la publicidad. El Gran Estado Mayor alemán está dividido en cinco gru­pos. El primero á cargo del General Jefe de Estado Mayor General del Ejército, y los otros cuatro á las órdenes de los Cuartel-maestres generales. Los asuntos se hallan agrupados de este modo : Jife del Estado Mayor dd E;·¿rdlo: .,ección central-(Personal, contabilidad, relaciones exte­riores). ección históríca-Con biblioteca y archivo. c. to Negociado-(Trabajos especiales : Movilización y con­centración). ección alemana-(Organización del Ejército en paz y en guerra). cademia de Guerra. Prz11ler cuartel-maeslre getural: egundo egociado-(Alemania) . Negociado de ferrocarriles. Tropas de ferrocarriles. Segu11do cuarlel-maeslre gemral: Cuarto egociado-( Fortificaciones). Quinto Negociado-( ustria-Hungría). Tercer cuarül-maeslre general: Primer Negoc:iado-Teatro de ope~acion~s .de Rusia, Sue­cia, oruega, Dinamarca, Balcanes y Rusta Astáttca. Tercer egociado-Teatro de operaciones de Francia, Sui­za, Bélgica, Holanda, España, Portugal, Inglaterra, América y Asia. Anexo-Sección de Informaciones. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia L 24 _J Cuarto cuarül-macslre general: e n ' ÍCÍo geográfico-Compr e nde un s cción trigonométri­ca, una ccción topo ráfica y otra eccción cartográfica. n Francia 1 E ~ado Mayor General del Ejército e divide en egociado y ecc1one . . Primer egociado.- Organización genernl_y movl"ltzaci'Qn del E;¿r_ ctlo.-Cuatro cciones: 1.A rganización del Ejército. fect1vos~ distribución, cambios de cruarnición y cuantos movimiento efec­túen las tropa en ti mpo de paz. 2.• Movilización del Ejército activo, requi a de ganado y carruajes. J. Movilización de la re­serva. 4: Material y aba tecimiento de las tropas.- ección nexa : Pr para la movilización dt la plaza fuert egundo egociado .-.E:'itudl·o de los I~i¿rczlos ~.xlranju os.-Cin­co ecciones: 1: Alemania. 2: ( riente) u ia Tut· tufa, recia, Austria-Hungría y E lado anubian . J_- ( 1 diodía) uiza, Italia, España, Portugal 'rúnez arrueco Egipto, ; mérica Cen­tral y Meridional. 4." ( orte) Inglaten·a. méri a · ptentrional, Dinamarca, Suecia, No1·uega, hina Japón é India . 5 .A ('1 écnica) Estudios relativos á la artillería, fortificacione y vía~ férr a de las di versas nacione . Las ecciones 1.• 2.\ J ... y 4.•, al estudiar los Ejércitos x­tranjeros, aban;an toJo lo relativo á organización r glam ntos, maniobras, medto de acción para ataque y defensa, armamento~ formaciones de combat , movilización, concentración, teatros de operaciones desde el punto de vista geográfic , topográfico, políti­co, administrali\·o y e tadí tico. Tercer egociado.- Operaciones miblares ' in.slrucáón general del q·¿rdi#.-Tre ecciones : 1. Preparación, agrupamiento y mpleo de las fuerzas teniendo en cuenta la e' entualidades de guerra más probables· elaboración de lo plane de concentra­ción, obre los cuales 1 Consejo uperior de uerra e tá llamad• á deliberar; instrucciones para la ejecución de los planes adopta­dos. 2.• xamen de lo Reglamentos de maniobra . 3: Pr para­ción de la grande manio ras y jercicio práctico . Cuarto egociado.-Ferrocarrz1es, etapas, vías navegables.- ua­tro ecciones: 1 .• Plane de transporte de tropa y matenal. 2.• e- · cretada de la Comi ión Militar uperior de lo .. rrocarril . 3: Servicios del Ejército en tiempo de guerra. 4· rganización de los transportes en tiempo de paz. Hay, además: 1 ~gociado de Informaáom:s ( ccz(m de la Esla­dísllca), que depende directamente del segundo jefe de Estado Mayor. (Esta ección la que dirige el contr -e pionajc en Francia)· la ccilm del perso11al del suvz'ct"o de Eslado Ma_yor, de la que depende la Escuela Superior de Guerra · la cción de malt'rial .)' Co111abz'lidad; la Sección húlónca .,· la Secczqn npuúzl de Aírua, y el Museo histórico del Ejército. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \...._ 25 __; Depende de un ubjefe del Estado Mayor General del Ejér­cito el ervi'cio geográfico del .Ejérdlo, ó sea el Depószlo de la guerra, dividido en cuatro ecciones: 1 ... De Geodesia y Astronomía. 2 ... Levantamiento de precisión. 3.• De topografía; y 4 ... Carto­grafía. El E tado Mayor del Ejército en Italia consta: r.0 Del gabinete del Jefe de E tado Mayor General: Pre­paración para la guerra-Mo,•ilización y concentración-Perso­nal de Estado Mayor-Asuntos confidenciale . 2.0 Divisiones 1 .• 2!-La 1.-., irigida por el General segun­do jefe de Estado Mayor, consta de cuatro ... egociados: los 1, H y tu tienen á su cargo el estudio de Alemania, Au tria, Ru ia, uecia, o ruega, Dinamarca, Inglaterra E paña, Turquía, &c., y su re pectivos Ejército , hasta n los menores detalles, siguien­do al día las vicisitudes, al igual que el Ejército italiano· el rv egociado está encargado de la Contabilidad. La~ ... Di isión tiene á su frente un General denominado adjunto al Jefe de Eslado Ma_yor Goural, y consta de tre egociado : Intendencia-Trans­portes- Historia- rchi vo-Bi blioteca. 3. 0 El In tituto Geográfico Militat'-Cuatro ecciones: geo­de 1a, topograffa, artí tica y mecánica. El General Jefe de la 1. .. Divi ión en tiempo de guerra se con\'ierte en segundo Jefe de E tado Mayor G neral de los Ejércitos en operacione y el General Jefe de la 2 ... División en I11lazdenlc Ge11eral de los Ejército en campaña. El Gran Estado Mayor ru o se compone de siete egociado , encargados respectivamente, de los asunto que se expre an: I.0 Administración general del Ejército y presnpue to. 2. 0 Di tribución colocación y movimientos de las tropas. Or­ganización del Ejército. In trucción general del mismo. Grandes maniobras. 3.0 Acuartelamientos, acantonamientos, ·c.- ervicio de ub-istencias. 4. 0 Personal de Oficiales. 5.° Contribución de guerra y requisicione . 6 .0 Recompensa . 7. 0 Reclutamiento y re ervas.-Efectivoc . Además existen una Cancillería, una imprenta militar, una cción de archivos y diferentes an xos, que on : La administración de los asuntos asiáticos. La Sección judicial. La Sección de m ovil izaci6n y de transportes por f rrocarriles y fluviales . .. ¡ servicio de la topografía, ue abraza vario egociados : Geodesia, top\)grafía, cartografía, archivos . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia El Comité de ciencias militares, encargado de la dirección de los trabajos de los Oficiales de Estado Mayor. La Sección de Ejércitos extranjeros. La alta dirección de la cademia de Estado Mayor, á cargo del Jefe del Gran Estado ~.fa yor . ••• Como uede ob ervarse por la rápida exposición que acaba­mos de hacer, en todas partes se procura separar la funciones de Administrador del Ejército, ropias del Mini tro de la Guerra de las técnicas de organizactón general, preparación para la gue­rra, instrucción militar superior y otras no menos importantes. Las diferencias advertidas entre los di ver os paí e consisten principalment en la mayor ó menor ingerencia que en e tos asuntos tiene el elemento admz~nstraciJn para las ejecución y des­arrolJo de lo trabajo del Gran E tado Mayor ( ó sea el elemento técnico profesional), y en la manera como dentro del régimen po­lítico respectivo funciona el Jefe del Gran Estado Mayor, en sus relaciones con el Ministro de la Guerra. Por lo demás, bien sea con entera independencia de é~te-lo que es muy raro,- ien con d pendencia directa, aunque con fun­ciones propias-que es lo común,-cn todas artes se ha compren­dido que mientras el Ministro d la Guerra responsable ante el país, ante las Cámaras y ante el Jefe del E tado Jefe upremo del Ejército), se entrega, como no puede meno á las agitaciones de la política nacional y á las di ría novedades que en el poder ab­sorben la atención constantem nte, allá en el fondo d~ su gabine­te, ajeno á toda lucha y á todd. pasión, inmutable, sereno, con la vista fija en el porvenir, el Jefe del Gran Estado Mayor elabora cuida, perfecciona, alienta y aumenta sin cesar el aparato de de­fensa- como le llamó Herbert Spencer,-del que depende la inte­gridad y la gloria de la patria. FEDERlCO DE MADARl4 GA INFORME SOBRE L EJÉRCITO ALEMÁN (Continúa) La cocina y la alt'muzladfm del soldado-Como ya tengo dicho} los hombres come en sus habitaciones, y nadie tiene derecho á entrar en las cocinas. Con objeto de facilitar la distribución regu­lar de los alimentos, esta cocina e tán casi siempt·e precedidas de una antesala donde se reúnen los soldados. cada uno de ello se le entrega todos los dfas una ficha de hoja de lata numerada, la cual le da derecho á la comida. Fonnados en fila los hombres, se presentan uno tras otro ante un ventanillo practicado en la pa­red de la cocina, ponen su ficha sobre la mesa y reciben en cambio Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 27 _¡ la porción marcada por el mismo número, que se llevan al dor­mitorio. En estas condiciones, las cocinas cuyo acceso e ti prohibido á todo los individuo de tropa, no tienen necesidad de ser muy grandes y pueden estar conservadas en el mejor estado de aseo. Otro tanto puede decirse re pecto á Jos cocinero , que en el ejer­cicio de sus funciones están vestidos de blusa blanca con delantal y gorro del mismo color. Los alimentos se preparan con mucho e smero, aseada y deli­cadamente. Los hombres comen carne todo los días, ero preciso es confe ar que la ración no e muy maciza, y nada pesaría en el estómago de un oldado ruso. Ordinariamente e ta carne se corta en pequeñas tajada ba tante regulare muy delgadas y próxima­mente de cuatro centímetros y medio de lado. Esto es lo que cons­tituye la parte de un hombre. Hé aquí, por lo demá , la indicación de lo que corresponde por día á un soldado prusiano en las diversas circunstancias de tiempo de paz ó de guerra . 1.0 IEHPO DE PAZ-Tropas acuartela as 6 en una situación análoga-Pequuia rarz'ótl de paz: pan, 7 50 gramo · carne, r 50 gra­mos; arroz, 90 gramos, 6 harina 120 gramos, 6 garbanzos, habi­chuelas lentejas, 330 gramos 6 patatas, 1.500 kilogramos, más 25 gramos de sal. 2.0 En caso de maniobras prolongadas con marchas en cam­po 6 en vivac-Gran racibn de paz: pan, 7 50 gramos· carne, 250 gramos· tocino, 125 gramos¡ arroz, 120 gramos, 6 harina 150 gramos, ó garbanzo , habichuelas, lentejas, 300 gramos, 6 pata­tas, 2 kilos · además 25 gramos de sal y r 5 de café tostado. 3.0 TIEMPO DE GUERRA-Racz'ón d~ campaña : pan, 7 50 gramos; carne de vaca, fresca 6 salada, 3 7 5 gramos, 6 carne curada de vaca 6 de carnero, 250 gramos ; tocino, 170 gramos; arroz, 125 gramos, 6 garbanzos, habichuelas, lentejas, 250 gramos, 6 patatas rk.soo, más 25 gramos de sal y 25 gramo de café tostado. En tiempo ordinario, el soldado paga para su alimenlaci6n, no comprendido el pan, una suma ordinaria de 26 á 30 pfennig t y aun má . Una parte de esta suma, de 13 á r 5 pfenníg, se llama constante porque no varía jamás; la otra, que puede variar entre 5 y 25 pfennig, cambia cuatro veces al año, siguiendo las alternati- • Como e verá por la - siguientes cifr , no~ muy abundante la ración del soldado prusiano, por más que como hace observar Mr. Le Marchand, no se refieren veruaderamcntc en lo que afecta á la ractón de paz, sino á una comida que vi~ne á ser la oficial, y ólo la de pan corresponde al dia entero en cantidad constante para tiempo de pa~ y en campaila, pero en las condiciones en que se suele entregar al soldado lln pan de 2k.81 5 para cuatro días, no hará éste muy apetec•blc de de el se~undo día, y se con'lprende que el oldado trate siempre de buscar el medio de cnder una p:nte, como dice el General Kaulbars.-(N. del T.). t El Pf~nuig vale 1 c ¿ntimo y . Un marco, 100 pfennig=una pe eta 25 céntimos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • Boletín Militar de Colornbia '- 28 _J vas del mercado. El Arnue- Verordm41zgs-Blat1 lleva al conocimien­to de las tropas los precios de los diversos géneros, que son fija­dos por los estados mayores de cuerpo de ejército. Esta suma va­riable se toma de un abono e pecial llamado suplemento al soco­rro ( Verpjlegungs-Zuschuss) y que forma igualmente parte integran­te del haber. La suma total de 26 á 30 pfennig que el soldado debe pagar para su alimentación no se le entrega directamente, se l"e retiene de su haber cada vez que recibe el socorro, esto es, tres veces al mes (el 1. 0 , el 11 y el 21), depositándola en la caja del batallón. • Esta caja ~tá. administrada por la Comisión de Provisiones (Menage Commissz(m.), que gracias á las economfas que realiza con­sigue dar á las tropas además de la comida, una sopa á mañana y tarde (Morgen-ttnd Aben-Suppe). Los hombres que por un motivo cualquiera no coman en el cuartel, toman su haber co:npleto y se mantiene n como le parece, sin que nadie se ocupe de ellos . Alguna ' 'e z ocurre, por ejemplo, que un regimiento se encuen­tra accidentalmente acantonado. En tal caso, la manera de man­tener á los hombres depende enteramente del capitán-comandante. Unos se aJ-reglan con alguna posada de la localidad que se compro­mete á dar la alimentación á los soldados ; otros prefieren entre­gar el socorro á sus hombres, que van á. comer donde mejor les.. parece, en las cocinas populares (J. olks-Küchen), ·c. Cada cuatro días, cada soldado recibe un pan del Estado (Commz"ss-Brod), del peso de seis libras alemanas (2.815 kilogra­mos) ; apenas constituye la ración cotidiana de 7 50 e-ramos, y no obstante es más que suficiente, pue casi siempre los soldados en­cuentran medio de vender una parte. Los hombres castigados con arrestos graves ó medios t reciben uua ración de pan de un kilogramo por día, pero ninguna otra cosa. Para permitir á los hombres se procuren fácilmente de comer 6 de beber fuera del rancho reglamentario, en cada regimiepto existe instalado una especie de rulauranl ó buffd, en el cual todo. soldado puede comprar pan, chorizos, cerveza vino y otras bebi­das, como también cigarros, tabacos, &c. Este establecimiento está á carg-o del regimiento, el cual ejer­ce una vigilancia directa y nunca lo confía á particulares, sino á los mismos soldados, Jos cuales lo dirigen cad uno por turno. El precio de todos los objetos está. determinado por una tarifa fijada constantemente en la pared. Algunas veces varía, siguiendo las al­ternativas de la plaza. Los géneros son llevados cada día por el proveedor que haya tenido la adjudicación. El ~asto común de rancho hcne lugar por batallón, como lo h mos dicho en otro capítulo. t Corresponden respectivamente á los nué - tros cle cñlÚ! de paz al de guerra. 2 ... Una instalación tan perfecta 110 es posible verdaderamente. sino con d sisüma de las guarniciones permanentes, y será preciso no tur­bar en absoluto la localización de las tropas con los frecuentes re­levos. Los repuestos de efectos de vestuario y equipo destinados á cada cuerpo están repartidos entre varias categorías distinta de almacenes, á saber : 1.0 Los almacenes de compañía, escuadrón 6 batería. 2.0 Los almacenes de batallón ó de abtheilung. 3.0 Los almacemes de regimiento. Veamos lo que encierra cada uno de ellos: En cada almacén de compa1!ía, escuadr!nt ó batería se encuentran : l . 0 El traje de guerra Knegs-Garnilur, compuesto de un juego completo de efectos de vestuario y equipo, absolutamente nuevos, sin estrenar, puesto que en tiempo de paz y bajo pretexto alguno se permitirá tocarlos. Todo, salvo las armas, hasta los más pequeños objetos, está allf reunido, completamente dispuesto .á ervir, y en número igual al efectivo del pie de paz. ( Contitzría) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia '- 30 _J Variedades-- - VIAJE A LA REPUBLICA DE COLOMBIA EN 1823 POR K. KOLLIEN {Trad u e ido para el Bo/dlfl MiMar) (Continúa) Una carta de recomendación que me había dado el Intendente de Cartagena para todos los Alcaldes me va 1ó una buena acogi­da en Turbaco; e l Alcalde me hizo alojar en la casa de un nota­ble del lugar: era un pintor, título que se otorgan todos los cham­bones del oficio; mi huésped me dispens6 mil atenciones. Conforme á la costumbre de los americanos y españoles cuan­do viajan, yo me había provisto de una olla de metal de una sar­tén, de todos los utensilios y de todo cuanto falta por completo en los caminos; además tenía una de e as camas que se traen de España, y cuya comodidad es generalmente apreciada, porque se las puede guardar en un cofre, fácil de cargar en bestia. De este modo yo causaba poco estorbo á mi huésped; acomodé mi cama en uno de los mejores cuartos de su casa. Experimenté toda la noche un frío muy vivo, prueBa de que este lugar será muy sano para los etaropeos, que por temor al clima de Cartagena, vi­nieran allí á esperar que los navíos estuviesen listos á emparejar. Turbaco no está sino á seis leguas de Cartagena lo que hace la permanencia en esta aldea doblemente agt·adable, por la facilidad que se tiene de volver con prontitud al centro de los negocios. Salí de Turbaco por la mañana ; el Alcalde me había pro­curado dos caballo de silla, en cambio de nuestras malas cabalga­duras de la víspera. A pesar del excesi o calor, llegámos tempra­no á Arjona; yo me presenté en casa del Alcalde, quien se con­tentó con darme una boleta de alojamiento para ir á casa de uno de sus subordinados. Cuando le pedí caballos al Alcalde, me con­test6 que no me los daría hasta el día siguiente · contratiempo eno­joso. Mi huésped, á quien referí esta contrariedad puso al punto gentes en campaña para que me trajesen su mulas, que me alqui- 16; antes de cuatro horas mi equipaje estaba rargado. Con una copita de ron manifesté mi agradecimiento á este actiYo sujeto, y comprendí en esta vez, como n otras muchas ocasiones, que entre los cristianos de América los servicios y la gratitud se obtienen con este licor, como entre los negros mahometanos de Africa con el tabaco. La noche nos sorprendió en breve, y nuestra marcha s hizo incierta. Después de vagar por largo tiempo en los bosques con auxilio de la claridad de la luna encontrámos nuestro camino, y á las nueve de la noche llegábamos á orillas del Dique; este es un brazo del Magdalena por el cual se baja á Cartagena en tiempo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia \......_ 31 _J de lluvias. Cuando lo atravesé, las agua estaban muy bajas, y sin embargo, á los caballos les lJegaban hasta la silla. No se ha esta­blecido un puente ó una barca sobre este canal, aun cuando se han colocado en pasos mucho menos difíciles; sin embargo, el viaje­ro tiene que quejarse menos de este vado incómodo que de los mosquitos que lo infestan. En vano trata uno de escapar volando de estas desoladas orillas. Se encuentran estos temibles insectos en Mahates., aldea de doscientos habitante en donde es imposible dormir á causa de ellos. Todos estábamos levantados ant s del alba, para salir pronta­mente de este lugar de sufrimiento. A las siete travesábamos á anta Cruz, que está tre legua más lejos. Este villorrio lo for­man ·veintidós cabañas de negros¡ siem ran algodt>n. Es curioso que lo negros, que han llevado á América tantas costumbres y has­ta herramientas de las regiones de donde los han sacado, no ha­yan dado en ninguna parte forma redonda á u cabañas: todas son cuadradas. En riando el lcalde no recibió en u cabaña, construida con cañizos de juncos y empañetad con barro mezclado con paja. Cerca de riando encontrámos un corr o del Gobierno, que IJe,,aba una orden expre a al Intendente de Cartagena para depor­tar tresciento españoles. E te hombre se enojó porque mi arriero dijo Sa11la,.(é, en vez de Bogotá, ha ]ando de la capital. Por fortuna esta querella no tuYo consecuencia . Alcanzámos á ver á Barranca desde lo alto de la pendiente en cfue está construído este pueblo. llí me hospedé en casa de un viejo peruano, cuyos servicio á la causa de la 'libertad habían sido tan importantes que se prometía obtener el puesto de Direc­tor de Correos de Cartagena, cuya asi ;nación e de 10,000 francos. un cuando no hay en el camino de Cartagena á Barranca ni cimas e carpadas que atrave ar, ni ríos profundos, 1 calor agobia­dor que reina allí, 1 aire enrarecido que se respira en los bosques, hacen sufrir mucho al viaj ro europeo. E verdad que en cambio de e tos ufrimientos recibe hospitalidad · es mucho encontrar en los desiertos del uevo fundo una po ada, cocina, y poder conse­guir con poco gasto pollos, huevo y pan ; por rareza e encuentra carne de buey. Con muy contadas xcepcion , quedé complacido de los Alcaldes. Estas regiones son ellas para los que se complacen en el de - orden de una naturaleza sal aje. Arboles de grande elevación vegetación vigorosa, cubren todo el país ; su ombrío sería delicioso, si algunos céfiros pudie­l ·an penetrar allí. El mahagua (bom ax) merece sobre todo lla­mar la atención del viajero; el tronco de este árbol es muy lto, y en la cumbre tiene un follaje sumamente tupido. La fruta contie­ne un materia lanosa, que los negros recogen con sumo cuidado para ponerse en las orejas. El hombre ha sembrado bien poco en estos vasto terrenos: alguno·s plantíos de algodón, de maíz, pocos pies de añil, forman todas sus riquezas agrícolas. ometido á un amo indulgente, el ne- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Boletín Militar de Colombia gro y el mulato, porque son éstos la especie más comt1n allí, se entregan al ocio, al cual los convidan los calores de la línea y la multiplicidad de fiestas religiosas. Obligado el negro á pagar al propietario una renta fija y módica, es exacto en pagarla, porque no necesita trabajar mucho para obtenerla. Asi es que se encuentra en el espacio que separa á Barranca del mar un territorio cultiva­do y habitado como los países que he recorrido en Africa; algu­nas veces hubiera creído que viajaba por aquel continente, si no hubiese visto por todas partes la autoridad en manos de los blan­cos, ó de gentes que pretendían merecer este título sin tener dere­cho bien real á llevarlo. El camino, aun cuando bastante cómodo, no es de nivel bien igual : el terreno tiene prominencias; se sube y se baja con fre­cuencia. El comercio que se hace por esta vía es considerable, puesto que en la estación seca, es la principal comunicación entre la capital y la costa ; sin embargo, ninguna de las aldeas que se encuentran es rica · hay algunos animales · en este clima son muy raquíticos. Lo mismo que las plantas, los animales en las llanuras de los trópicos necesitan de las lluvias para comenzar nueva vida; cuando éstas han cesado, languidecen de nuevo. Los caballos abun­dan, pero son muy flacos. Jaguares, monos y papagayos hacen resonar los aires con sus gritos; gran número de ciervos y de marranos cimarrones pue­blan los bosques. Nada es pintoresco en un gran bosque del cual sólo algWlas flores varían de tiempo en tiempo la uniformidad. Cuando uno se acerca al Magdalena, el golpe de vista es más risueño : ya no se encuentran esos arenales áridos que hacen tan triste el camino de Cartagena hasta Barranca ; tierras de aluvión parecen convidar al habitante á que las cultive mejor; el pasto, regado con frecuen­cia, es menos pálido, y cuando los ganados encuentran pastales menos secos, son más gordos y se multiplican más. Barranca, en donde los viajeros que suben el Magdalena se embarcan en la estación seca, está mal poblado, á pesar de su buena situación. Si el calor allí es muy fuerte durante el día, la brisa que sopla de tiempo en tiempo refresca la atmósfera; no es este el único bien que procura: arroja también hacia la parte alta del río las numerosas nubes de mosquitos ; en Barranca no se su­fre por causa de ellos. La importancia de que goza hoy este lugar por las piraguas 6 asnos que allí se alquilan á los viajeros., cesará cuando se haga navegable el Dique en toda estación; pues hay el proyecto de ocuparse en esto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año VI Serie III Tomo I N. 1

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 25

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 25

Por: | Fecha: 21/12/1901

~oletin Jftilitutt de toton¡bia Orga.no del Ministerio de Gnerr& y del Ejército DtRECTOil AD HONOREM Francisco J. Vergara y Velasco General de Ingenieros, Miembro de varias Sociedadea CientUlou Son eolaboradores do este periódico Jos Mes 1 Oficiales del Ejército ~9fáa/~ DECRETO NUMERO 1407 DE 1901 ( DICIEMBRE 1 2 ) por el cual se organiza la División Bollvar en la Costa Atlántica EJ Vicepresüünle de la República, uzcargado del Poder .Ejeculiv,, DECRETA Artículo único. Organízase en el Departamento de Bolívar una División que llevará este mismo nombre, compuesta de cuatro Batallones denominados Carlagena, Barranqw1la, Mompós y Ma­gangué. Con destino á dicha División hácense los siguientes nombra­mientos para el Cuartel general y Cuerpos : Comandante General, General Luis Vélez R.; Jefe de Esta­do Mayor, General Antonio M. Rodríguez; Inspector, Coronel Julio de la Cuadra; Comisario Pagador, asimilado á Coronel, Francisco Morales; Primer Ayudante general, Coronel Luis Al­berto Tobar; Primer Ayudante general, Coronel Justo N. Vás­quez; Segundo Ayudante general, Teniente Coronel Francisco Campuzano. Jefes de Cuerpo: Tenientes Coroneles Francisco Vargas, José María Garzón, Rafael Bermúdez é Inocencia Reina. Sargentos Mayores : Carlos Villafañe, Manuel Galvis M., Ignacio Cortés, Antonio Estrella 0., Antonio Acevedo, Bruno García y Adolfo Forero. Capitanes: Inocencia Reina N., Cupertino Mirque, Carlos Ruiz, Daniel Villarraga, Adán Hernández, Juan H. Wil- To:uo n-~9 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~t[rll!\ !nititett be G.olombia '- 770 ......) ches, José J. Díaz, Antonio Neira, Zen6n Reyes y Angel María Matéus. Tenientes: Demetrio Boh6rquez, Ismael Ramírez, Fran­cisco Díaz R., Aristides Millán, Pedro José Fonseca, Juan Aya y Roberto González. Subtenientes : Víctor Cordobés, José María Mesa, Salustiano Rodríguez, Domingo Gómez, Eduardo Olaya, Isaías Hernández. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 12 de Diciembre de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE CoNCHA DECRETO NUMERO 1415 DE 1g01 (I 3 DE DICIEl\JBRE} por el cual se honra la memoria del H .. P. Luis J. España, S. J. El Vt'ceprest'dmle de la Reptíblz'ca, encargado del Podn· Ejccu171. .. o, CONSIDERA. 'DO Que el día 9 del presente mes murió en el Alto de la Cruz el R. P. Luis ]. España, de la Compañía de Jesús, quien con ca­ritativo y heroico celo acompañaba como Capellán las fuerzas del Ejército de la República ; Que el finado acompañó durante larga campaña al Ejército, al cual daba fecundo ejemplo por la práctica de eximias virtudes cristianas, con sufrimiento ejemplar y heroica abnegación que lo llevaban á los lugares de mayor peligro para cumplir sublime apos­tolado, DECRETA Art. 1.0 La muerte del R. P. Luis J. España se considera pérdida imponderable para el Ejército nacional y para la Repú­blica. Art. 2. 0 El Ejército JleYará luto por tres días, en señal de duelo. Art. 3. 0 El Ministerio de Guerra dispondrá que se hagan Honras fúnebres en la iglesia de San Ignacio de esta ciudad al finado, y concurrirán á ellas todos los Jefes y Oficiales del Ejército. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 13 de Diciembre de 1901. JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE CoNCHA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. iBotdin !niiitar be (olomhia '- 771 _) DECRETO NUMERO 1336 BIS DE 1901 (DICIEMBRE 14) por el cual se destinan varios Jefes y Oficiales á la División Bollt'ar El Vt'cepruidenlt de la Rtptíblica, encargado del Poder Ejecull'vo, DltCRETA Artículo único. Destínasc á los siguientes Jefes y Oficiales á d Dzvisión Bolívar, en los puestos que el Sr. General Comandante geñeral de ella tenga á bien destinarlos: Coroneles Ram6n Argáez, Joaquín Hoyos y Aureliano Mora; Tenientes Coroneles Braulio Rodríguez y Guillermo Bonilla C.; Sargentos Mayores Bias Arbeláez, Sergio Maza y Rafael de la Cuadra; Capitanes Druno Aza, Ram6n Chaves, Manuel Agustín L6pez, David Villarraga y Martfn Montañés R.; Tenientes Sixto Boh6rquez, Juan C. Lara, Marco A. Berna! y Sebastián Murillo M.; y Subtenientes Camilo Huertas y Juan de Dios Macías. Comuníquese y pubH uese. Dado en Bogotá, á 14 de Diciembre de rgor, JOSE MANUEL MARROQUIN El Ministro de Guerra, JosÉ VICENTE Co cnA RESOLUCION NUMERO 25 DE 1901 ( I 2 DE DICIEMBRE) por la cual se ordena expropiar todo el carbón de piedra como elemento primor dial tle guerra El Mz1tt'slro de Guerra, CONSIDERANDO Que el carb6n de piedra es elemento primordial de guerra, y que hay notable escasez de él para el servicio de Jos trenes mili­tares, SE RESUELVJl Expr6piase todo el carb6n de piedra que sea necesario para el servicio del Ministerio de Guerra, tomándolo del que llegue á la ciudad, previas las formalidades de que trata el artículo 33 de la Constituci6n. Encárgase de esta medida al Inspector general de Brigadas. Comuníquese y publíquese. El Ministro, J. V. CONClf.l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~"ldin !nilitat be ~olombi• '- 772 _; RESOLUCION NUMERO 26 DE 1901 ( 1 3 DE DICIEMBRE) por la cual se prohibe el reclutamiento en la capital de la República EL Mz'núlro de Gue1·ra, CONSIDERANDO Que el reclutamiento en la ciudad de Bogotá causa gravísi­mos perjuicios, tanto porque contribuye á encarecer los artículos alimenticios, amedrentando á los vivanderos, como porque lleva inmotivado alarma al ánimo de los habitantes, RESUELVE Prohíbese terminantemente el reclutamiento en esta ciudad y en sus afueras, y autorízase por la presente á todo individuo á quien se trate de reclutar, para pedir auxilio á la autoridad más cercana, á fin de que haga respetar su libertad. Ordénase terminantemente· á todas las autoridades civiles y militares impidan cualquier acto de reclutamiento que presencien, detengan al que intente ejecutarlo, y lo pongan á disposición de este Ministerio para imponerle el castigo del caso. Comuníquese y publíquese. Dada en Bogotá, á r 3 de Diciembre de 1901. JosÉ V ICENTX CoNCHA LA DIRECCION DE IJA GUERRA EXPOSICIÓN SUCINTA DE SUS PRINCIPIOS Y MEDIOS DE EJECUCIÓN, PO.I. U. , GENERAL COLMAR BARON VON DER GOL TZ (Traducción para el Boletl11. Mtlitar) Continúa El acometedor no podría discernir claramente si tiene á su frente un destacamento avanzado por la guarnición de la plaza, 6 la vanguardia de una fuerte columna que se adelanta á su encuen­tro. En tanto que esta duda no ha ya sido disipada por medio de un combate, no le será posible continuar sus operaciones; la toma del lindero, que efectuada por él solo le ocasionaría gran pérdida de tiempo, no lo sacaría de la incertidumbre, porque nadie Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletin !Jlilitctr bt €olom()ia '- 773 _) podrá saber qué hay oculto en el bosque. No sería sino hasta el momento en que lograra rechazar al defensor hasta el lado de Ars, sin tener noticia de llegada de refuerzos, cuando podría dar­se cuenta clara de la situación. Pero en aquel:momento el desta­camento habría logrado ganar el tiempo que se le hubiera fijado, y su misión estaría cumplida. Si, tomando una posición de flanco, el defensor logra recha­zar el ataque, habrá obtenido también la ventaja de ver al acome­tedor comenzar su retirada en condiciones muy poco favorables, porque no podrá volver á tomar la dirección natural, la que le conviene más, sino ejecutando un cambio de dirección. Si el de­fensor lo ataca partiendo de su posición de flanco, podrá recha­zarlo completamente fuera de su línea de re\irada. Con las posiciones tácticas de flanco se obtendd. mayor efec­to cuando se espere en ellas al adversario inmediatamente des­pués de la salida de un desfiladero, como, por ejemplo, de un puente sobre un gran río. En este caso también, si el acometedor es rechazado, su retirada será penosa, porque tendrá que efec­tuarla por un desfiladero situado sobre uno de sus flancos. XIII OPERACIONES Ql'F. SE HACEN E, CONDICIO. ES ESPECIALES Todas las operaciones odr~n sufrir cierta modificacione ó restricciones por causa de la configuración y de la natllral za del teatro de la guerra. Antiguam ntc se concedía también i sta con­figuración una importancia a pi tal, y según lla e daba nombre á ciertas maneras particulares de hac r la guerra. Así, I or ejem­plo, la guerra de montaña se consideraba .como una cosa aparte, absolutamente independiente, y se fijaban principios que le eran propios y especiales. También había una teoría especial que regla­mentaba el ataque y la defensa de las líneas fluviales, &c. De una manera absoluta, no es n~cesario fijar demarcación, á lo menos en cuanto á los principios de la dirección de la gue­rra. Hasta en teatros especiales, ésta se maneja por las leyes ge­nerales ; bastará adaptar sus fórmulas al terreno sobre el cual se trate de aplicarlas. Los territorios impracticables, las cadenas de montañas, los ríos, &c., deberán, ante todo, considerarse como obstáculos para la marcha de los ejércitos; formarán, pues, una ventaja para la defensiva. Si se supone á esta última dueña de una cadena de montañas, tendrá la ventaja de poseer un frente que, de una manera gene­ral, no será vulnerable sino en puntos definidos, allí en donde los caminos atraviesen la montaña. Estos puntos podrán estar defen­didos por fuerzas relativamente mínimas, y, según nuestra idea, unidos entre sí por un obstáculo infranqueable para el acome­tedor; de tal modo que toda la cadena nos hace el efecto de un frente seguido. En este caso, se tratará de una sencilla defen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~otetb' gi(ittu bf Q,olombta '- 774 ....J sa de frente, á la cual el conjunto de la situación parecerá convi­darnns. Se tiene la tendencia á considerar este frente como muy fuerte; pero habrá que tener en cuenta, en primer lugar, que en los países del Occidente todas las cadenas de montañas se han hecho accesibles, gracias á los progresos de la civilización, y á que están surcadas por buenos caminos •. Apenas puede de­cirse que constituyen un obstáculo. En segundo lugar, no se deberá. creer que una montaña que no tenga caminos abiertos, es por esto una región impracticable. Este fue el error que cometió el Estado Mayor turco en 1829, en 1877 y en 1878, en relación á la cadena de los Balkanes t. En fin, cadenas de poca extensión, que tengan á sus dos extremidades apoyos sólidos, tales como las costas de dos mares, son muy raras. En la montaña, las posiciones serán, ó bien muy extendidas, y por esto relativamente débiles en todos los puntos, 6 bien ten­drán flancos vulnerables. El peligro es doblemente serio, por­que los grupos aislados, repartidos sobre el frente, no estarán sino débilmente ligados entre sí y no podrán sostenerse recíproca­mente. En el punto amenazado, la defensa no podrá resistir mu­cho contra el ataque sino haciendo avanzar tropas de la reta­guardia, y estas tropas, para avanzar sobre el frente, tendrán que vencer las mismas dificultades que el acometedor que penetra en la montaña. Sabiendo bien esto, el acometedor que encuentre una cadena de montañas ocupada por las tropas del defensor, se contentará con distraer á é te sobre el fr e nte, y buscará el modo de envolver una de sus alas, ó ambas á la vez. Si el defensor, para precaverse de este peligro, se e. · tiende más y más, ocupando un número cada vez mayor de pa~os situados lateralment , facilitará a] acometedor que haga avanzar us rese rTas, la ocasión de atravesar la línea de defensa. Para con eguir esto, éste se apoderaría de uno de los puestos y mantendría los otros en su posición, atacándolos menos enérgicamente. La consecuencia final será que toaos los puestos se batirán en retirada con precipitación, cuando sepan que la línea ha sido forzada :t. Por su parte, el defe nsor preverá naturalmente que las cosas pasarán así, y por esto preferirá, á menos que circunstancias parti­culares lo obligue n á una resistencia decisiva en la montaña misma, no ocupar sino débilmente la cadena y sus gargantas, con el fin de reconocer la fuerza y situación del acometedor ; reunirá • Nuestros caminos d e montaña es tán p o r lo gene ral bien arreglados, porque reposan sobre un sudo muy sólido, y porque por todas partes se ti enc7 los materiales á la mano. ,., t La infanterÍ:l. actual tri unía de t od os lo obstáculos; las marchas de ma oiobra del tiempo de pa z de las trop ::ts alpina - italianas y francesas nos lo de­muestran. Las mulas siguen á los s oldados de infantería por caminos que ofrecen dificultades inaudit s; a s í pues, la artillería d e montaña podrá su '1ir muy alto. ! La dt>fensa desdichada de la lín e a de l os Dalk:mes por los turcos, durante el invierno de 1877 á 1878, es el más reciente ejemplo del peligro que hay de exagerar el valor de las cadenas oe montañas como posición defensiva. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~otdin !Jhlitat be &ototúiA '- 775 _.; el grueso de sus fuerzas, ocultas á retaguardia de la montaña, con el propósito de arrojarse sobre el enemigo en el momento en que sus columnas de marcha desemboquen penosamente de los desfila­deros. En este caso, será una mera defensa de emboscada. No hay, pues, lugar á fijar nuevos principios para la direc­ción de la guerra, sino sencillamente adoptar los que ya conoce­mos en cada situación particular. Lo mismo se hará para el ataque y la defensa de las línea¡ fluviales, que casi siempre tendrán el inconveniente de ser demasia. do extensas para que de un extremo al otro se pueda vigilarlas de una manera conveniente. Aquí también el defensor preferirá, la mayor parte de las veces, no defender el curso del río sino en la extensión necesaria, para darse cuenta de las fuerzas y de la in­tención del enemigo; concentrará la masa principal de sus tro .. pas más á retaguardia, para atacar al adversario en el momento en que éste atraviese el río y se vea obligado á aceptar la batalla, cuando su ejército aún no esté desplegado y tenga obstáculo ~ retaguardia. Los trabajos artificiales de defensa no modifican en principio las reglas de la guerra : exigirán sencillamente disposiciones es­peciales en vista de la ejecución. Fijaremos tres categorías: las posiciones organizadas, los campos atrincherados y las plazas fuertes. Las posiciones organizadas tienen por objeto procurar al de­fensor un frente muy fuerte, cuyos flancos estén igualmente res­¡; uardados y permitan á un ejército, numéricamente débil, resistir de una manera decisiva á un enemigo superior en número, 6 bien están destinadas á no reforzar sino una parte del frente, á fin de que se pueda disminuír el número de fuerzas empleadas sobre este punto y tener muchas más disponibles para el resto. Para las primeras hay necesidad de encontrar un punto de apoyo fuerte, pues su papel es especialmente estratégico. Citare­mos la líneas de Torres-V edras, lo mismo que la posición del Da .. newerk, que se e. ·tiende del mar del Norte al Báltico, destinada á cubrir el Schleswig septentrional y el Jutlan. En la actualidad, Czataldcza y la línea fronteriza francesa fortificada contra Alema­nia, que se extiende de un te1 ritorio neutral al otro, son ejemplos de tales obras de defensa. • La segunda categ orfa de posiciones organizadas depende, sobre todo, de la táctica. Ellas no dispondrán sino por rareza de un apoyo sólido para sus dos alas, y la línea atrincherada no com­prenderá sino una parte del frente, aquella que no se quiera ocu .. par sino débilmente. Previendo ser envuelto, lo primero que se hará será escoger un campo de batalla aliado de la posición, sobre el cual se piense emplear con éxito las tropas que se hayan eco­nomizado en la defensa de la posición. • También se encuentran varios ejemplos de esta clase en la historia de ltt ,;uerra de Secesión americana. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tioldin !ntlitar be €olo~iCl '-- 776 _) El campo atrincherado cubre también las retaguardias, forma un todo bien cerrado y hace frente de todos lados, pero se parece á. la posición organizada en que para darle valor se necesita un ejército. Desde que éste lo abandone, habrá perdido toda impor­tancia, como el campo de Conlie, cerca del Mans, en 187 1. El campo atrincherado está destinado á servir de preciso punto de apoyo al ejército que, para hacer uso de él, renunciará deliberadamente y por cierto tiempo á sus líneas de comunicación y de retirada. Pero no se retirará uno á un campo de esta clase sino cuando no se tiene la fuerza suficiente para enfrentarse al ene­migo á campo raso. Lógicamente se desprende que también se contará con poca fuerza para abandonar este espacio en presencia del enemigo, es decir, para desprenderse uno mismo si se ve ro­deado. No deberá uno, pues, retirarse á un campo atrincherado sino cuando le sea permitido contar con el apoyo de un ejército que avanza. Entonces el ejército tendrá la ventaja de no debilitar­se al continuar su retirada, y de obtener de este modo la mayor parte de las veces una suspensión temporal de operaciones. También se podrá muy bien hacer uso de un campo atrinche­rado como de un punto de apoyo para permitir que una de las alas se apoye en él, en tanto que la otra maniobrará, ó bien para no ser lanzado lejos de un punto importante, tal como el paso de un gran río, en tanto que el grueso de las fuerzas se haya alejado por algunos días. Pero en este caso, el cam¡:1o atrincherado tendrá más bien el carácter de una plaza fuerte provi ional ó auxiliar, cu­yos trabajos no serían tan completos como los de una yerdadera plaza fuerte. Dresde desempeñó este papel en 1813, y en 1866los prusianos la destinaban á que lo desempeñase de nuevo. La plaza fuerte es más independiente que el campo atrinche­rado : está establecida con más solidez y más en firme; el aco­metedor no puede apoderarse de ella con los solos recursos que le ofrece su equipo de campaña; ella está provista de todos los establecimientos que le permiten hacer subsistir su guarnición, y tiene importancia, hasta sin la presencia de un ejército. Resulta de esto que, propiamente hablando, las plazas fuertes no están realmente bien colocadas sino allí en donde queremos mantenemos en posesión de una parte de nuestro territorio, ale­jado del teatro de la guerra, sin formar un ejército especialmente destinado á este objeto. Si hay provincias que queden á mucha distancia del centro del país, sin buenas líneas de comunicación con este centro, 6 si su situación es tal que la reunión de un ejér­cito en esta región ocasione una diseminación desventajosa de las fuerzas nacionales, entonces se puede fortificar allí una ciudad importante que será defendida por una guarnición de efectivo dé­bil, y cuya toma por medio de un sitio regular exigiría cierto tiempo. Si el territorio abierto que rodea la plaza fuere también invadido por el enemigo, se podrá al firmar la paz, reivindicar los derechos de posesión, y no se corre el riesgo de perder esta pro­vincia lejana. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 13eletin !nititar ~e ~oiombia "- 777 _¡ El Imperio turco cuenta dos provincias que se encuentran en este caso: el Epiro sobre las fronteras griegas, y la hoya albane­sa sobre las del Montenegro. Si flotas extranjeras se apoderan del mar, no se podrá enviar sino con mucho trabajo tropas á ellas, por la vía de tierra; y una vez que estén allí, no podrán salir: queda­rán en imposibilidad de concurrir á la defensa general del Impe­rio. La Puerta tendrá, por tanto, muchísima razón en fortificar las cabeceras de estas dos provincias, Janina y Scutari, de manera que fuerzas siempre disponibles sobre los mismos lugares pueden mantenerse allí. Koenigsberg, en la Prusia Oriental, podría, lle­gado el caso, desempeñar un papel muy análogo, si Alemania tu­viese que emplear sus fuerzas sobre diferentes teatros de opera­ciones, con el fin de sostener una lucha larga y tenaz. Pero es fácil ver que para el establecimiento de plazas fuertes de esta clase, las consideraciones políticas prevalecen sobre las consideraciones militares. Tratamos únicamente de tener, para cuando se firme la paz, una prenda que garantice nuestras preten­siones. Por esto bastará aquí una resistencia puramente pasiva, ue en ninguna otra parte podría conducir al fin buscado. Quizá será útil agregar algunos fuertes que nos permitirán conservar en nue. tro poder todo el territorio, lo que ayudaría no­. toriamente á nuestras pretensiones al derecho de posesión. En­tonce se necesitaría disponer de un pequeño cuerpo de defensa móvil, con el fin de mantener las comunicaciones, aun cuando su f ctivo no fuere bastante consi erable para ¡ onerlo en a itud de dc:sernpeñar el pap 1 de un ejército independiente. En todos lo otros casos uno se contentará, si hay n ccsidad, con una po ición organizada, ó con un campo, cuando el ejército de campaña esté presente, 6 cuando á lo meno. proteja de modo in­directo con su presencia los puntos que importa defender, y no parezca indispensable hacerlos del todo independientes. Pero el temor de verse olSligado á separarse por largo tiempo con el ejér­cito de uno ú otro de estos puntos importantes, conducirá fácil­mente á establecer plazas fuertes, destinadas á servir de punto de apoyo á las operaciones. Por esto en 18 I 3 Napoleón pretendió transformar á Hamburgo en verdadera plaza fuerte, .con el fin de no perder la línea del Elba inferior. Sobre el curso medio del Elba, donde se encontraba su ejército, se contentó, como ya lo hemos dicho, con transformar á Dresde en campo fortificado. El defensor puede convenir en que se Yerá obligado á aban­donar al principio un punto importante situado cerca de la fron­tera, precisamente cuando pretendía utilizarlo desde que hubiera reunido todas las fuerzas del interior del país. Esto es lo que pasó con Kars, al principio de la guerra ruso-turca, en el teatro asiáti­co en 1877. La idea de solidaridad entre el ejército de campaña y las pla­. tas fuertes ha llevado á proveer á éstas siempre de un campo, ro­deándolas de fortificaciones independientes, defendidas por el ca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 5tlttbt !'tUibn be ~owmbi4 '- 778 ..J ñ6n que protege el terreno necesario para acampar todo un ejér­cito •. Bajo esta forma, las plazas fuertes, en concierto con los ejér­citos, tendrán que desempeñar el pa¡lel siguiente : El ejército que retrocede ante un enemigo superior, podrá dejar la plaza fuerte entre él y el acometedor, como el botarel de un puente destinado á recibir el primer choque de la irrupción. El enemigo pondrá cerco á la plaza, 6 se verá obligado á dejar en­frente de ella un destacamento considerable, con el objeto de ob­servarla. Llegará, pues, con menores fuerzas delante de las posi­ciones que el defensor habrá ocupado en seguida á fin de en­frentársele. Las probabilidades de éxito de este último aúmentarán. Así fue como el 21 de Junio de 1877 Schmed Monuckthar Bajá logr6, cerca de Zewin, rechazar á los rusos cuando tomaron la ofensiva por primera Tez, luégo de haberse debilitado por el sitio de Kars. Si, como pasó con el General turco, el ejército del defensor no deja la plaza sino poco tiempo antes, no por esto el resultado dejará de ser seguro; en efecto, el adversario no puede conocer el efectivo de las tropas que han quedado en la plaza, y por tanto le será menos permitido pasar de lado sin preocuparse de ella. Es claro que la plaza deberá ser bastante grande y la guar­nición suficientemente fuerte para que el acometedor se vea obli­gado á tenerla en cuenta. Además, la posición que el defensor haya escogido para librar batalla, no deberá estar muy inmediata á. la plaza; sin esto, el acometedor haría venir el cuerpo de sitio para la batalla, y luégo lo vol vería á nviar enfrente de la plaza. Una plaza fuerte puede también ervir de punto de apoyo para los flancos, porque no hay que perder de vista que, con las defensas exteriores y las piezas de largo alcance, con frecuencia ella dominará una zona que cuente 'varias jornadas de marcha. Formará, pues, al propio tiempo, una buena parte del frente. 'Tam­poco es necesario que el ejército se una directamente con la plaza. Podrá, sin inconveniente, dejar entre ésta y su posición un espacio, que puede ser tanto más consid~rable cuanto más numeroso sea el ejército. Ya en 1870 los proyectiles del fuerte del monte Saint-Quentin alcanzaban á Ars-Sur-Moselle, situada á 7,500 metros de Metz. Si el ejército del Rhin, en su marcha retrógrada, hubiera tomado .. Estos trabajos bre el enemigo. Al mismo tiempo Kellermann párte al galope, coloca una parte de sus escuadrones en horca, para hacer frente á la caballería aus­triaca que ve á su frente, y desp és, cOI• el resto se arroja sobre el flanco de la columna de los granaderos, acometidos de frente por la infantería de Boudet. Esta carga, verificada con un vigor extraordinario, rompe la columna en dos. Los dragones de Kellermann acuchillan á dere­cha é izquierda, hasta que, acometidos por todas partes, los desdil. chados granaderos rinden las armas. Dos mil con el General Zach á la cabeza, se entregan prisioneros. En toda Ja IíiJea de San-Giuliano á Castel-Ceriolo nuestros soldados han vuelto á tomar la ofensiva; avanzamos presa del vértigo de la alegría y del entusiasmo al ver que la victoria vuel­ve á nuestro lado. La sorpresa, el desconcierto han pasado aliado de los austriacos. Kellermann desbarata á los' dragones de Lich- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoldbt 9Jlilitelf be €olombi4 '- 782 -' tenstein y los pone en fuga. Lannes a vanz:a á paso de carga ; la guardia consular á pte, marcha con la bayoneta calada y todo lo arrolla á su paso; el granadero Doubette, de este cuerpo escogi­do, toma una bandera al enemigo. La caballería austriaca pretende cubrir la retirada. El pri­mer Cónsul lanza contra ella á los cazadores y granaderos monta­dos. Bessieres, que tiene á su lado á Oudinot y al joven de Beauhar­nais, está á la cabeza del ataque y carga á fondo sobre los jinetes enemigos. En el momento en que los aceros van á cruzarse, un soldado austriaco, caído por tierra y herido, extiende las manos á. nuestra columna suplicándonos que no lo pisemos. "Amigos míos, grita el valeroso Bessieres, abrid filas, salvad la vida á este des­dichado." A nuestro frente se encuentra el cuerpo de los dragones aus­triacos de Bussi, como en número de dos mil hombres; un ancho foso nos separa de nuestros adversarios; lo atravesamos con ra­pidez, y la acometida es tan rápida, que en un instante cortamos la cabeza de la columna. En medio de la confusión, es tomado de encima del caballo que monta, el General que manda este cuerpo, y montado á horcajadas sobre el pescuezo del que monta el Ca­pitán Daumesnil, por cazadores de á caballo, que lo agarran tan vigorosamente y lo mantienen tan apretado, que le es imposible moverse: de esta manera lo conducen al cuartel general. Los dragones vuelven caras, y en la persecución les damos fuertes sablazos en las espaldas. Esta caballería escapa desespe­radamente en dirección de Alejandría, y una gran parte cae en fosos llenos de agua. Los cuerpos de unos sirven para que pasen los otros. Tres banderas toman el sargento Lanceleur y los jinetes Milet y Leroy de los granaderos montados de la guardia consular. La confusión en los puentes de la Bormida aumenta á cada. instante. Soldados de infantería, jinetes, artilleros, se estrechan allí en desorden. Como los puentes no pueden contener á todo el mundo, se arrojan á la Bormida para buscar vado. Un conductor de artillería trata de pasar el río con la pieza que lleva, y lo logra. Entonces toda la artillería pretende seguir su ejemplo, pero parte de los carruajes queda sepultada en el lecho del río. Nuestros sol­dados, ardorosos en la persecución, lanzan á los austriacos en el Bormida, en donde muchos encuentran la muerte. Es espantoso ver á estos infelices que se ahogan ; no se oyen sino gritos. Esto dura hasta las nueve de la noche; tomamos los carruajes y los cañones. • Por último, el combate cesa. Ocho mil austriacos muertos 6 heridos, cubren el campo de batalla. Más de cuatro mil han caído prisioneros. Por nuestra parte, las pérdidas son crueles: contamos cerca de seis mil hombres muertos 6 heridos, y entre los primeros á los Generales Desaix y Champeaux. El entusiasmo de nuestras tropas ha llegado á su colmo ; los heridos se levantan alegres para aclamar al primer Cónsul mien­tra5 recorre el campo de batalla. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoletin !Militar be 5otoMbi4 '- 783 _) Savary, Ayudante de Desaix, busca ]argo tiempo el cuerpo de su General, y acaba por encontrarlo en medio de los muertos, y ya despojado de sus ropas. Lo reconoce por su abundante cabe­llera, de la cual no han desprendido toda vía la cinta que la ata. Envolviéndolo en una capa de dragón que se encuentra en el cam­po de batalla, Savary lo car2"a sobre el caballo de un húsar y lo conduce hasta Garaffoli. Esa misma mañana Desaix había dicho á este oficial, como presintiendo su próximo fin: "Hace mucho que no me bato en Europa; las balas de cañón ya no me conocen; algo me pasará." Hecho curioso que debe anotarse: el~mismo día, en otra parte del mundo, caía bajo el puñal de un asesino, uno de nuestros mejores Generales, el ilustre Kléber, coronado con re­cientes laureles de Heliópolis. La noche de la batalla, al regresar al Cuartel general, el pri­mer Cónsul, en presencia de los Jefes del cuerpo que lo han acom­pañado, manifiesta de la manera más viva el pesar que experi­menta por la pérdida de Desaix. " ¿ Por qué no me es dado llo­rar?, exclama. 1 Ah ! cuán grande hubiera sido la jornada si hu­biese podido abrazar á Desaix sobre el campo de batalla! Iba á hacerlo Ministro de Guerra ; y lo habría hecho Príncipe si hubiera podido." Después, dirigiéndose á Kellermann hijo: "General, habéis llegado muy á tiempo, y peleado valerosamente ; Francia os debe mucho"; y á Bessieres: "La guardia de los cónsules que mandáis se ha cubierto de gloria." Y por último, á Eugenio de Beauharnais : "Tu entusiasmo, amigo mío, dice á su yerno, te lle­vará lejos." Al otro día, al amanecer, nuestros granaderos atacaban ya las avanzadas que el enemi2"o había dejado á la cabeza de los puentes de la Bormida, cuando un oficial austriaco se presentó y anunció que el General Melas solicitaba enviar un plenipotencia­rio al primer Cónsul. Este infortunado General austriaco se vio obligado, después de dos días de negociaciones, á firmar la con­vención de Alejandría y á retirarse detrás del Mincio. Italia estaba reconquistada. ___ ...,. _ _ FORMACIONES DE COMBATE IV IMPOSIBILIDAD DE QUE EL "ORDEN LINEAL " PUEDA SUSTITU{R AL MJXTO COMO ORDEN DE COI\IBATE Algunos tácticos pretenden que al entrar en la zona eficaz del fuego enemigo tome también la formación dispersa la línea de sos­tenes, aunque no necesiten reforzar la línea de fuego ; otros quie­ren hacerla extensiva á las reservas para que sus formaciones sean menos vulnerablesj otros, en fin, para rebatir el drgumento presen­tado contra el orden disperso, fundado en lo asequible que es al Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oietin .!Rilitcn be ~otomiia \._ 784 _.) desorden, quieren sea corregido éste por el hábito, á más de la r~glamentación, y que desaparezcan las formaciones cerradas, stendo sustituidas por las líneas dúta11dadas y adoptado un solo orden de formación, el lineal, en que los soldados han de estar siempre en una fila. El Coronel Mignot, en su folleto Consüleraáones sobre la láctz'ca de infanlerfa. Formaáón en una fila, defiende este orden y establece bases para la formación de todas las unidades. La escuadra la dis­pone en una fila, con su cabo un paso delante del centro, para que tenga más ascendiente sobre la tropa. Para formar la sección dis­pone las escuadras unas detrás de las otras, con separación de dos pasos. La compañía es formada colocand.o las secciones unas al lado de otras, separadas por intervalos de despliegue, constituyen­do en realidad una línea de columnas de sección; admitiendo como formaciones concentradas la misma columna de escua­dras, constituída por las secciones, colocadas unas detrás de las otras, con la misma distancia de dos pasos que tienen las escua­dras entre sí, y la columna doble formada por dos sencillas de frente de escuadra, correspondientes á las medias compañías y colocadas una al lado de la otra. Para la formación preparatoria de combate disminuye el fondo de las secciones, formando líneas de columnas de media sección, y al entrar en la zona de fuegos de la arti11ería enemiga, separa las dos líneas de la compañía á distancia de 100 á 150 metros, componiéndose cada línea de ocho escuadras en una fila con intervalos variables. Con el batallón adopta formaciones análogas, y para la de combate, si está con otros, forma cuatro líneas, separadas por di tancias de 100 metros, constitufdas cada dos por dos compañías distintas, separadas por intervalos de diez pasos; y si está aislado, varía sólo en la coloca­ción de las líneas 2 . ., 3: y 4.•, en las que deja más intervalo entre las escuadras de distinta compañía para que sean rebasados los flancos de la primera facilitando su protección. El plan es ingenioso, y tiende sobre todo á la supresión de la columna, considerando que dados el alcance y precisión de las armas modernas, la penetración de sus proyectiles y la facilidad que da á la puntería la adopción de la pólvora sin humo, será imposible la permanencia de una tropa en columna en la zona del fuego enemigo, y mucho más el conducirla al asalto, sobre todo en el caso posible de que el campo de acción esté en terreno llano y despejado. También considera que una línea única, debilitada por la acción de las balas, no tiene fuerza de choque suficiente para desalojar de su posición al adversario, pues necesita el refuer­zo de otras y que éstas lleguen á tiempo de prestarle ayuda. No desdeña la línea; pero por considerarla menos vulnerable, prefiere la fila única, y entiende que la formación de filas sucesivas, sepa­radas por distancias de 1 oo á 1 50 pasos, cuyo a vanee en marcha concéntrica compara con el de las olas, es la que puede mejor sus­traerse de la vista del contrario, que confundirá engañado las líneas atacantes y esparcirá y dividirá sus fuegos, que siendo me­nos eficaces facilitarán la marcha de la primera línea, cuyo es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oldin W'lilitat be (oú>m~ia \._ 785 ..J fuerzo será secundado sucesivamente y con poco intervalo de tiempo por las restantes, obligándole esta marea creciente y estos choques sucesivos y concéntricos sobre el punto llave, á flaquear, entrar en desorden y abandonar la posición. No desconoce que estas líneas, delgadas y largas, fluctuarán y se romperán á veces; no desconoce que habrá confusión, mezcla, desorden entre las diferentes unidades; pero considerando que este desorden y esta mezcla son esenciales é inevitables en el combate moderno para la finalidad del asalto, entiende que este desorden sólo puede ser disminuído reglamentándolo, haciéndolo familiar al soldado y robusteciendo su instrucción al simplificarla con la su­presión del orden cerrado y de los movimientos y evoluciones que le sean propios y exclusives. El argumento que puede oponerse á tal sistema, funuado en la carencia de cohesión en sus formacio­nes, se combate haciendo notar que "la cohesión" en las tropas ~'proviene de su disciplina, de su educación, del grado á que esté elevada su instrucción individual, de su abnegación, sentimiento del deber y menosprecio de la muerte, nunca de que la compañía 6 el batallón estén formados en cuadro, en columna, en figura romboidal ó en cualquier otra simétrica." No puede negarse, en efecto, que la cohesión proviene de una causa moral en que nada influye la figura de las formaciones; pero no se negará que cuanto más próximos se encuentren los sol­dados, más tentan el reproche del camarada, más se estimulen con el arrojo del amigo y estén más sometidos á la mirada y á ]a voz del Jefe que los dirige y señala con voluntad firmí ima el úni­co medio de vencer, más medios tendrán de conservar la abnega­ción y disciplina que han debido serles inculcadas antes, y que tan ruda amenaza sufren cuando el peligro arrecia. Aunque sólo fuera omo medio material de conseguir esa disciplina y sujeción de que está el soldado tanto más necesitado cuanto menos tiempo per­manece en filas, ie mpre sería conveniente la conservación del orden cerrado en los reglamentos; pero e ·iste una razón capital que lo hace necesario, y es la necesidad de la maniobra. Esas líneas concéntricas y suce ivas sólo son capaces de dos movimientos: el de avanzar y retroceder rectamente. Podrá de­signar el jefe la dirección que deben lleva1· como centro de con­centración ; pero, ¿·cuán difícil no será conseguirlo cuando se trate de una línea extensa ó se quiera llevar la dirección del ataque á m s de un punto de la línea enemiga? Podrá ser reunida en todo 6 en parte, sin que por ello resulte más manejable, á no ser que se tome una de las formaciones concentradas explicadas antes; pero, ¿no será más breve y hacedero tener de antemano constituidas és­tas y llevarlas después con facilidad al punto y en la forma que convengan? ¿No constituye también esto la mejor disposición para la defensiva, pues que permite economizar las fuerzas desplega­das, mientras no se conoce el plan del atacante, para llevarla después rápidamente al punto amenazado ó conveniente? TC..ú ' II-50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eolettn 9»ilitar be ~owmbia \._ ¡86 -' A cierta distancia de la línea enemiga no se podrá maniobrar, pero antes sí ; y si puede hacerse á cubierto ó está dominado el fuego contrario, con más razón aún ; hacer difícil ó imposible la maniobra es, pues, renunciar á un importante factor del éxito, y esta facilidad maniobrera no debe ser exclusiva de las reservas generales, pues puede ser necesaria hasta para las de Batallón y aun para las de Compañía cuando esté aislada. La ventaja mayor de la ofensiva es la de poder acumular fuerza sobre el punto ó puntos en que vislumbra probabilidades de atacar con éxito. ¡Ven­taja grande es en la defensiva aprovechar las posiciones que le permitan reunir con seguridad propia un gran número de fusiles, cuya intensidad de acción por medio del fuego quebrante al ata­cante y haga imposible su acceso! Ambas ventajas se consiguen mejor con la conservación del orden cerrado. ¡ Es que se quiere reglamentar el desorden y la mezcla con­siguientes al orden disperso! ¿Podrá ser nunca el mejor medio de evitarlo principiar por extender el mal? ¿No será mejor tratar de corregirlo, dejándodo reducido al menor tiempo y á los meno­res límites posibles, sin perjuicio de que una esmerada instrucción habitúe la tropa á semejante estado, poniéndole con frecuencia en las mismas condiciones á que podrá ser arrastrado en la lucha? No le queda, pues, más ventaja al orden lineal que examina­mos que la menor vulnerabilidad de sus formaciones en terreno llano y despejado, ventaja harto escasa si se compara con sus in­convenientes, y que aun dentro del orden mixto y escalonado que constituye la esencia de las formaciones de combate modernas, se puede buscar por otros medios. Podrá discutirse si debe desapare­cer ]a columna como forma de ataque y formación apropiada á los escalones posteriores, ó si, por el contrario, debe ser preferida á la línea en determinadas condiciones; podrá estudiarse el frente y fondo rnás convenientes para determinar la reunión ó separación de las unidades, según el terreno y distancia á que estén del ene­mig- o ; serán variables y podrán modificarse el número y compo­sición de los escalones; po -Irán alterarse también las distancias que deban separarlos, pero ietnpre quedará como esencial, mien­tras profundas modificaciones en el armamento no exijan otra cosa, la formación dispersa para los elementos que se juzguen precisos para la ejecución del combate por el fu·ego, y la cerrada para los que deban secundar su acción, impulsando el asalto y e - · tando preparados como reserva para las contingencias posteriores. Todas las doctrinas, generalmente, tienen su lado bueno, no exagerando la nota; y así, vemos que los principios del ordm Nneal 6 formaciones en una. fila, no aplicados á las fuerzas destinadas al asalto sino á las que deben concurrir á la acción del fuego, han ejerciao alguna influencia en los reglamentos tácticos, aceptándo .. las en algunos casos y simplificando en otros el escalonamiento en profundidad. Lo primero, para mayor seguridad de algunos esca­lones, que no pueden obtenerla por otros medios; lo segundo, para conceder desde Juego gran potf'ncia á la línea de fuego, á fin de alcanzar pronto la seguridad buscada. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tioldin !RUitat be 'olombia '-- 787 _ __; Mas la consideración de las dificultades que entraña para la maniobra la formación en orden disperso de las unidades superio­res, y de que un despliegue .P:ematuro podía comprometer el combate en desventajosas cond1ctones, han hecho se retrase aquél, ó mejor dicho, pase por diversas fases á partir de las formaciones concentradas, ó desde el orden de marcha, constituyendo en las últimas lo que se llama orden prepara/orzo de combate, en que apare­ce indicado, y aun á veces casi terminado el despliegue; pero con­servando las diversas fracciones ó unidades, espaciadas entre sí, su formación cerrada, lo que les permite la aproximación al ene­migo en ventajosas condiciones por presentar pequeños blancos al tiro de su artillería, sin perder por ello la necesaria movilidad para rectificar, si procede, la dirección de la marcha, con la ventaja de ejecutar rápidamente el definitivo despliegue, adelantándose al adversario. ANTONIO ALEIXA. DRF. --~- -+~ ---- INFORME SOBRE EL EJÉRCITO ALEMÁN (Continúa) Hé aquí por qué el oficial prusiano está colocado tan alto á los ojos del soldado y de la sociedad, y por qué el Gobierno mismo le muestra tanta confianza y tanta estima. El Gobierno, y con él todos los altos dignatarios qel ejército, están, en efecto, penetrados de esta verdad: que cuanto más se eleva á un hombre su situación, más siente á su pesar la necesidad de mantenerla. Por eso en todas circunstancias se muestran celo­sos gua.rdianes del honor del uniforme, protegiéndole con cuidado contra todo lo que pudiera atentar la menor cosa á su prestigio, tanto á los ojos de la Nación como á los del extranjero. Se ha par_ tido en Prusia de este principio: que la sociedad militar debe ser organizada de manera que se pueda encontrar en ella misma la iniciativa y la autoridad suficientes para desembarazarse de aque­llos miembros que se mostraran indignos de llevar el uniforme ó incapaces de satisfacer las exigencias del servicio. Desde luego, en el ejército prusiano, como en todos los de­más, se cometen á veces infracciones más ó menos graves, á los reglamentos militares y aun á las leyes del país; pero nadie oye jamás hablar de ellas. El Gobierno toma, en efecto, todas las me­didas que dependen de él para no dejar llegar á oídos del público 6 de la prensa, nada que pueda, por ligero que sea, tocar el honor y la dignidad de la profesión militar y del ejército. Si algo ocurre en un cuerpo, se castiga al culpable con todo el rigor de las leyes, pero nada transpira al exterior, y nadie, salvo aquelJos A quienes es indispensable saberlo, se informa de ello. Se observa tan estrictamente este principio, que nunca un dia­rio militar publica las sentencias Ó decisiones que afecten á un miembro cualquiera del ejército. De ello no se hace mención sino en las 6rdenes oficiales, pero no se hacen públicas las de esta .¡ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. _,oietin !nilitar bt €olo1nbi• '- 788 _; especie, concretándose á enviarlas directamente á los interesados y á los que tengan necesidad de conocerlas. Aún son más minuciosas las precauciones cuando se trata de oficiales. En efecto, se quiere que el prestigio del uniforme del oficial quede incólume, sea como fuere, y que en ningún caso el público tenga la más ligera censura para las faltas en que pueda incurrir el que tiene el honor de llevarlo. Así el que se abomine qu& un oficial sufra arrestos en la guardia principal de la plaza (Hauptwache). Existe la convicción unánime de que aquel es un ¡itio demasiado visible y que de ningún modo debe exponerse así la persona y el uniforme de un oficial á las burlas del público y de los individuos de la guardia. Jamás un oficial sufrirá arrestos en otra parte que en su casa, y jamás un3. palabra de sus jefes 6 de sus colegas hará de ello alusión ni aun en su ausencia. Por lo de­más, estos casos son extremadamazle raros. Todos piensan, en efec­to, que una simple observación verbal debe bastar á un oficial para hacerle lamentar la falta que haya cometido y para obligarle á hacer esfuerzos para no reincidir en ella. Si una amonestación d1 tsle gtntro resultase ineficaz, probará que en d z'ndividuo de quz'en se trata, los sentimientos del honor personal estcín mu.Y poco desarrollados para qut pueda contz'nuar llevando el u1zij'orme de ofidal, y sus mismos compañe­ros le obligarán á dejar el servicio. Creo haber dicho lo suficiente para hacer comprender el género de vida de los oficiales alemanes y el papel que desem­peñan tanto en la sociedad como en el ejército. Sobre ellos exclu­sivamente reposa todo, y ellos son quienes toQo lo dirigen. Seguros de estar siempre ostenidos por sus jefes y compañe­ros en virtud de la estrecha solidaridad de intereses que les une, no tienen por qué temer censura, ni crítica alguna del exterior. Penetrados del sentimiento de su valer personal y de sus deberes, á ellos se consagran por entero, puesto que á ellos les lleva su propio interés y saben que es el úmco pero z!!falz'ble medú; para el ascenso. Así pues, al dar á sus conciudadanos el ejemplo del cum­plimiento riguroso del deber, del respeto de sí mismos y del unifor­me, son verdaderamente, en el sentido más elevado de la palabra, el alma de sus regimientos y del ejército entero. Y si al concluir reproduzco esta afirmación por la cual comencé, es porque toda insistencia parece poca para inducir á meditar muy seriamente ¡obre este lado de la cuestión. El estado actual y los éxitos recien­tes del ejército prusiano son la prueba más brillante de lo que puede obtenerse de una oficialidad bien escogida. Basta, por lo demás, vivir algún tiempo entre los oficiales prusianos, tener acceso en su intimidad, conocer sus trabajos y su amor al oficio, para comprender que uz senZt.fanles cond1cÜmes el ser­vido se hace interesante, atractz'vo, y que gracias á su superioridad intelectual sobre el soldado, ~1 oficial se mantiene fácilmente en la elevada situación de la cual el Estado y la sociedad le prohiben descender. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. , l\oletin !nilitar be €oiombia '- 789 __) VII , EL ACUARTELAMIENTO-LA ADMINISTRACION-EL SERVICIO INTERIOR Los principios que han servido de base para la distrioución de las tropas prusianas en el territorio, me parecen dignos de fijar la atención. El Imperio alemán, por su situación geográfica, se encuentra obligado á mantenerse dispuesto para la guerra con cada uno de sus vecinos en caso de necesidad, y, en consecuencia, es necesario que los diferentes regimientos y también las diferentes armas, es­tén diseminados casi uniformemente sobre toda su extensión. Prin­cipalmente en virtud de estas con ideraciones es por lo que se ha establecido la dúl1cación 1lormal * del ejército tal como existe hoy. Vamos á examinar las preciadas ventajas que con ello resultan para este ejército; pero no debe olvidarse que estas ventajas son debida , ante todo, á la mz'sma permanencia de esta dzslocaáórz normal. Nada en efecto más á propósito para desorganizar un cuerpo de tropas, que los repetido cambios de guarnición. Todo se re­siente: la instrucción e interrumpe y la progresión forzosamente se descompone; el funcionamiento regular de la máquina admi­nistrativa se entorpec , y la moral de los hombres no padece me­nos. E·, en una palabra, e n la \'ida del regimiento, una faz anor­mal bajo todos conceptos. En Alemania e han hecho perfectamente cargo de e tos gra­ves inconvcni "' n es, á lo s cual n pueden sustraer las tropas que ·stén siempre en·ant : y sin domicilio fijo. A í ues, no se ha vaciladu en e tablee r, ante lo d u , como principio, que los cuerpos no debc.·n jamds ectm f't'ar de cruar n.(:/ón. Y de hecho no s~.; les mueve sino por moti \'OS políticu~ el una gravedad .·cepcional y en los límites más restringidos posibles. Cada regimiento tiene, pues, su. casa, que habita por lo regu­lar desde mucho años, y la que está seguro de encontrar en todas circunstancias. Después de la guerr~ de 187 I y la evacuación del territorio francés, todos Jos regimientos vol vieron á instalarse en sus antiguas guarniciones, salvo las modificaciones que por con­secuencia de la anexión de las nuevas provincias, hubo que hacer en la división de las tro s. No puede imaginarse la importancia que tanto el oficial como el soldado conceden á la idea de }a vuel­ta á la vivzetlda, del hdmkehren, como dicen los alemanes. Pero no trato de examinar aquí la cuestión sino desde el pun­to de vista de los intereses del servicio. • Di.rlocaczon-:Pal~bra extrai1a á nuestro tecnicismo militar, pero que no he dudado en traducu literalmente por encontrarla apropiada á la idea que representa de desnumbract01! ó disemiuación de tm ejército que ocupa distintos cantones.~ puntos «;stratég1cos para recibir en tiempo de paz la instrucción y preparac10n necesanas para la guerra con una localizació1t absoluta de sus fuerzas. Véase lo que con respecto á esta palabra dice Almirante en su nunca bien ponderado Diccionario Militar: " Dislocación. En Alemania es técnica y usual esta voz para expresar la distribución de un eJército m ca11to11es la disposición de acanto~tamiento. En Francia también se ha adoptado esta paiabra bastante propia y expresiva!'-(N. del T.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. otetin !JUHbu be €otomiia \..._ 7g;> -' Hé aquí las principales y muy serias ventajas que produce al ejército el sistema de las guarniciones permanentes. 1.° Faczlzdades de 1·eclulamienlo-El regimiento se recluta en las inmediaciones mismas de su residencia, y eso le permite efec­tuar esta operación con la prontitud y precisión que hemos indi­cado en el capítulo del reclutamiento. En caso de movilización es sobre todo cuando las ventajas del sistema se hacen sentir viva­mente, y á él en especial se debe esta rapidez increíble con que se efectúa el paso del pie de paz al de guerra. Sin duda existen en Alemania algunos regimientos como los de la Guardia y las tropas de Alsacia-Lorena, que no tienen tan á. la mano ni sus reclutas ni sus reservistas, pero son en muy corto número para entorpecer de un modo serio el funcionamiento del mecanismo general. Sabido es que la movilización comprende dos períodos distin­tos: en el primero, los cuerpos se completan de hombres, caba­llos, material, &c. ; en el segundo, estos mismos cuerpos, una vez completos, son transportados al teatro de la guerra. El recluta­miento regional y el estacionamiento de los regimientos en medio de sus reservas, simplifican singularmente la primera operación á la administración prusiana, y, lo que es sobre todo importante, los viajes de los reservistas no embarazan los caminos de hierro, que pueden con toda holgura entregarse á la tarea que el transporte de las tropas les ha de imponer algunos días después. 2.° FaczHdades de adminisfraáón.-Una condición no menos in­dispensable á una movilización pronta y regular es la constitución de repuestos locales de vestuario y equipo para las tropas. Más tarde veremos que efectiva mente esa es una de las partes más ma­ra vi llosas de la organización militar alemana. Pero la tan notable instalación de estos almacenes, los que conoceremos bien pronto, y el orden perfecto que veremos reinar en todo, son cosas absoluta­mente incompati les con perpetuos cambios de guarnición. Sola­ment bi n convencido un regimiento de que está en su casa, puede organizar e con el cuidado y la comodidad que se encuentra en todos los cuerpos dotados de cuarteles. Y aun aquello que están alojados en el vecindario, residiendo siempre en el mismo lugar y bien concentrado , han podido sacar de su situación el mejor par­tido posible. No se di persa á lo hombres sino rara vez entre las casas particulares : están más bien, en general, agrupados por sec­ciones, pelotones y aun por compañías, en algunos grandes edificios facilitados por las municipalidades. Viene á ser, como se ve, un medio acuartelamiento en cierto modo, ya que los lazos adminis­trativos del cuerpo no se han roto, y que se respeta siempre por lo menos la integridad de la sección, es decir, el más esencial de sus órganos interiores. En semejante ca o también se asigna un local seguro de una manera permanente para los almacenes del regimiento. 3.° FaczHdades para la /nslrucción-Los oficiales conocen per­fectamente las cualidades los defectos tanto físicos como mora­les de la población, siempre la misma entre la cual se reclutan sus soldados. Pueden, pues, elegir el método de enseñanza que me- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. lJoletin !nilttar ~' €olom~t4 '- 791 -' jor les convenga. La mayor parte de las veces los usos y costum­bres del país, el dialecto mismo local, les son familiares. Así pues, r~ro es que llegue un recluta á un regimiento donde nadie le en­tiende. Todo esto no· contribuye menos á hacer más fácil y pronta la instrucción. Cada pueblo de guarnición cede un terreno para campo de maniobías y sitios para el establecimiento de un campo de tiro, de un picadero y de un Spn1zggarlen. * Sabiendo el regimiento que se encuentra en su casa, no descuiaa nada para instalarse lo más cómodamente posible, animado con la idea de que si trabaja es para su provecho y no para el de otros que pudieran sucederle el año siguiente. Se construyen gimnasios y se provee de todo lo que es necesario ó pueda ser útil á la instrucción, &c. Está, en una pala­bra, en las mejores condiciones para ocuparse seriamente de sus quehaceres, recoger el fruto de sus experimentos anteriores, que habrá quizás seguido desde muchos años, y adoptar con pleno co­nocimiento de cau a procedimientos racionales de enseñanza. 4. 0 y último. La disciptz:na, la moralidad y la consz'deradótz para el ejército, ganan igualmente mucno con la estabilidad de los re .. gimientos y el reclutamiento regional. Imposible es permanecer algún tiempo en un pequeño pueblo de alguna provincia alemana sin que cause impresión el papel que en él representa la guarni­ción. Puede decirse que ella es, en cierto punto de vista, el centro de todos los intereses. Los militares son allí siempre eminencias: constituyen el elemento principal, la clase directora de la sociedad, .Y ésta rara v z emprenderá ú organizará álgo sin su participa­ción. La mayor parte de los habitantes, de padres á hijos, han s n·ido en el mismo regimiento, y al rescnte forman parte de su reserva ó de su landwehr, &c. A todos alcanza, por consiguiente, el interé por su re aún/en/o y el de ayudarle en· toda circunstan• cia. La mayor parte de los individuos de tropa, y con frecuencia los tenientes, on también hijos del país; al onerse el uniforrne no rompen ninguno de los lazos que á él les une, ni renuncian á nin­guno de los intereses que les son más caros, &c. De ello resulta que el servicio militar no les inspira repulsión alguna, y sirviendo, por así decir, á la vista de la sociedad á que pertenecen, excita su emulación, y hacen punto de honor merecer como soldados la es­tima y aprobación de sus conciudadanos. Pero no es solamente entre los hombres de un mismo Cuerpo donde se desarrolla esta emulación: se la encuentra también y en más alto grado entre los mismos regimientos. Formados en gran parte por habitantes de un mismo distrito, de una misma provincia, cada uno de ello hace á su vez punto de honor rivalizar con los regimientos inmediatos. Y por poco que se haya tenido ocasión de estudiar de cerca la vida íntima de las tropas prusianas, bien pron­to se percibe la excelente influencia que todo este conjunto de cau­sas ejerce sobre la :lisciplina y moralidad del soldado en tiempo de paz. En cuanto á los frutos que semejante emulación puede pro- • E,n el capítulo que trata de la caballería se ha dicho lo que si~nifica. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l'oldin !JlititClt be ~olombiCl \_ 792 _) ducir en tiempo de guerra, sabemos desde las últimas campañas á qué atenernos á este respecto. Se ve, pues, en suma, que la conservación permanente de una dú­locación racionalmente estableczaa no presenla más que ventajas bajo lo­dos los conceptos, y ningún inconveniente resulta para el país de que un regimiento se componga únicamente de brandeburgueses y otro de westfalianos. Conlz"mta MEMORIAS DEL GENERAL PABLO MORILLO {Concluye) El fondo y la forma de estos despachos no hicieron sino au­mentar mis dudas, ó, por mejor decir, me dieron nuevos indicios de la falta de sinceridad de S. E. el Presidente de Colombia. En sus notas oficiales ya no se veían sino ofismas capace , cuando más, para engañar á los que ignorasen la verdad, ó á los que qui­siesen dejarse engañar por tan torcidas interprctacion . No sola­mente disculpaba y aprobaba la conducta d 1 Gen ral Urdaneta en los asuntos de 11:aracaibo, sino que hasta de pué de haber des­aprobado en principio la del Comandante Heras, concluía con la­pretensión de que había sido dictada por la justicia y por la nece­sidad. Declaraba. que Maracaibo había dejado de hacer parte del territorio español, desde el instante en que un pequeño número de facciosos, sorprendiendo y-aprisionando á la mayoría de los habi­tantes, había lanzado el grito de la independencia, sin el consenti­miento del país al cual pertenecía, para formar con él, en relación á lo político, una sola familia indivisible; y era él mismo quien en Mayo de 1817 había declarado traidoras á muchas personas res­petables de su Gobierno, cuyo único crimen era haberse separado para fundar en Cariaco instituciones que entonces les parecían que garantizaban mejor su seguridad y su bienestar. El Presidente de Colombia consagraba de una manera so­lemne el derecho de rebelión á viva fuerza: él, que tantas veces lo había condenado, y con tanta severidad, en los lugares que de­pendían de su Gobierno; él, que había inundado el suelo de Ve­nezuela con la sangre de aquellos que habían pretendido hacer uso de este supuesto derecho, que entonces él consideraba como un crimen. Comparaba la ocupación de Maracaibo con la de Mon­tevideo por las tropas portuguesas, en tanto que el hecho mismo - 'de la reclamación dirigida al Brasil por el Gabinete de Madrid~ afirmaba una agresión. Por otra parte, nada á este respecto esta­ba todavía decidido definitivamente, y los acontecimientos podían Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eoietin . mi!itat be Ciotom&ia '- 793 _J impedir el efecto de las reclamaciones, sin que dejase por este motivo de haber habido agresión y violación manifiesta del dere­cho público. Veía con sorpresa que Bolívar trataba de sacar ventaja de algunas frases de cortesía pronunciadas en medio de la alegría que había causado la éntrevista de Santa Ana. Ninguno de estos detalles se me había olvidado, y recordaba que habiendo rec~{do la conversación sobre las dificultades que la demarcación de los límites fijados por el armisticio podía originar, S. E. el Presidente de Colombia había dicho á mi predecesor que, si llegase ese caso, nombraría por árbitro al Brigadier D. Ramón Correa; el General Morillo, continuando en el mismo tono, había respondido que en­tonces él escogería al Coronel Pedro Briceño Méndez. Cuál debía ser mi asombro al ver que Bolívar hacía uso de esta conversación en una nota oficial, y con una aplicación tan falsa, cuando yo sa­bía muy bien que la cortesanía, el honor y la posición del Briga­dier Correa, se juntaban á la práctica establecida por todos los Gobiernos, y á las costumbres particulares de la monarquía espa­ñola, para oponerse á semejante arreglo. Penetré fácilmente la intención de Bolívar: su pretendida franqueza no tenía otro objeto que presentar luégo su proposición como prueba terminante de la buena fe más aquilatada, y espera­ba de este modo engañar á las personas alejadas del teatro de nuestras discordias ó extrañas á nuestras negociaciones. Examiné con la más escrupulosa atención todo lo que ence­rraban los despacho. de Bolívar, v mis observaciones fueron bien dolorosas. . .~ • Sin embargo, mi deseo de conservar la paz y de no apartar­me de la línea que me había trazado, me decidió á hacer nue­vos sacrificios. Por tanto, me contenté con dirigir á S. E. el Presi­dente de Colombia las respuestas siguientes: "Excmo. Sr. : '"Tengo el honor de acusar recibo deldespacho de V. E. fe­chado en an José de Cúcuta el 19 de Febrero último, en el cual expone todas las razones que juzga capaces de justificar la ocupa­ción de Maracaibo por un Cuerpo de sus tropas; me es imposible responder de una manera formal, antes de conocer las inteilciO­rtesde V. E. respecto de la carta que le dirigí el 23 del mismo mes. Sin embargo, me apresuro á asegurar á V. E. que el Go­bierno español en Venezuela, invariable en la m·archa de franque­za, lealtad y buena fe que sigue á la vista del mundo entero, no se apartará nunca, por obstáculos que se le presenten, y considerará siempre como su primer deber el cumplimiento de sus palabra y de sus píomesas. Desea ardientemente que el mundo lo reconozca como modelo de estas virtudes. Por esto V. E. puede estar bien persuadido de que jamás el armisticio podrá ser roto por él con ]a menor apariencia de injusticia, y que si se ve obligado á llegar á tan duro extremo, fiel á sus compromisos, cumplirá religiosa­mente el artículo 12 del Tratado de Trujillo, que prescribe un tér- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oletin 9JHlitar be ~oltmbt4 '- 794 _./ mino de cuarenta días, á contar desde el instante de la notificación que deberá comunicarse por duplicado á todos los Generales Co­mandantes de Divisiones. "Dios guarde, &c. "Cuartel general de Caracas, á 13 de Marzo de 182 I. MIGUEL DE LA ToRRE." u Caracas, 13 de Marzo de 1821 "Excmo. Sr. y mi estimable amigo: tt He recibido vuestra carta del 19 de Febrero junto con una nota oficial de la misma fecha, relativa á los acontecimientos de Maracaibo. Veréis por este despacho que me es imposible absol­ver definitivamente vuestra preguntas oficiales, en tanto que no tenga respuesta á las comunicaciones que dirigí el 23 de Febrero á vos y al General Urdaneta; creo haber manifestado en ellas de una manera perentoria mi deseo de conservar las relaciones leales que hemos jurado mantener, conciliando los extremos en un asun­to tan delicado. "Vuestros comisionados y los míos se han ocupado en arre­glar el nuevo armisticio, en tanto que se concluye el armamento de la corbeta de guerra La Aretusa, destinada á llevarlos á Espa­ña. Durante todo el viaje serán tratados con las con ideraciones debidas á su carácter. "No puedo prescindir de advertiros que lo oficiales de vuestro ejército y lo demás individuos bajo vue tra dependencia que han pasado las líneas de demarcación para asuntos públicos 6 particu­lares, se han conducido con muy poca delicadeza. Sus conversa­ciones han indispuesto generalmente los e píritus contra llos y contra su Gobierno, porque, con perjuicio de la buena int ligencia que existe entre nosotros, han faltado de manera enojosa á la cir­cunspección que debían observar. "Como no hay urgente necesidad de hacerme remitir vues­tros despachos con vuestros agentes, espero que querrái adoptar un modo de correspondencia más ventajoso en el e tado de cosas, y n viar sólo vuestras cartas á mis puestos avanzados, de donde me llegarán con seguridad. "Si algún oficial de mi ejército ha observado una conducta semejante á aquella de que me quejo, os suplico me lo informéis, y haré uso de toda la severidad necesaria. "Deseo que vuestra salud ~ea buena y que contéis en toda ocasión con la seguridad de los sentimientos de afecto con que tengo el hon >r de ser vuestro amigo verdadero y afecto servi­dor que O. B. L. M., MIGUEL DE LA ToRRE.'' Sin embargo, lo · comisionados de S. M. y los de S. E. el Presidente de Colombia continuaron tranquilamente sus conferen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~olet\n '-Jlilitat be ttolombia '- 795 __; cias relativas al nuevo armisticio solicitado por Bolívar, y yo actt­vé todos los preparativos necesarios para su partida en La Are/u­sa; no descuidé nada para que fuesen tratados en este buque con toda la dignidad que caracteriza á una gran nación. Yo enviaba con frecuencia órdenes á los diferentes jefes para que á toda costa vigilasen el cumplimiento de un Tratado observado con religiosi-. dad por nuestra parte, y sacrifiqué á este deseo las medidas que hubiera debido tomar respecto de los oficiales portadores de des­pachos de Bolívar, cuya conducta durante su viaje y permanencia en la capital habría sido muy opuesta á la que la naturaleza de su misión les prescribía observar. En medio de estos diversos cuida­dos, recibí el despacho siguiente : " RepúbHca de Colombz'a- Cuartel general de Boconó de Trujz1lo, IO de Marzo de I82I. · Simón Bolívar, Libertador Presidente de la República, General en Jefe del Ejér­cito, &c. &c., al Excmo. r. D. Miguel de la Torn•, &c. "Excmo. Sr. : "A mi llegada aquí he encontrado hoy dos cartas del Gene­ral Guerrero, Gobernador de la Provincia de Barina , y del Coro­nel Plaza, en las que me anuncian que c3.da día ven aumentar el número de enfermos y disminuir lo víveres. Atribuyen la falta de rebaños al armisticio, que ha entregado este género de comer­cio á los habitantes de Apure. Me han impresionado mucho con el cuadro de las miserias que experimenta el Ejército, y me ase­guran que es imposible que resista á una permanencia más larga en la Provincia de Barinas. Como la necesidad es ]a ley primitiva y la más obligatoria, aunque con pesar, me veo obligado á some­terme á ella. Entre el resultado dudoso de una campaña y el sa­crificio evidente del ejército por el hambre y las enfermedades, no hay que vacilar: es pues, mi deber hacer la paz ó combatir. "Si el Gobierno español desea nuestra amistad, ha tenido tiempo para decidirse á medidas pacíficas, autorizando á los Sres. Espelius y Sartorio á tratar de la paz en conformidad con la única condición admisible que el mundo entero conoce desde har.e diez años: la INDEPENDENCIA. Si este Gobierno no ha hecho sino volver á pedz'r U?l armz'stz'do que se le había rehusado de una manera tan solemne, veo en ello una nueva prueba de su perseverancia en sus principios políticos y de su obstinación á rechazar las exigencias enérgicas y justas. Estamos, pues, en el caso previsto por el artícu­lo xn del Tratado de armisticio, y os lo notifico con dolor, á datar del día en que este despacho os sea entregado. "Si los comisionados Sartorio y Espelius están provistos de poderes bastante exten os para atajar los horrores de la guerra, me apresuraría yo á entrar en negociaciones con ellos en San Fernando, á donde voy á conducir ]a mayor parte de mi ejército Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oldin !Jlilüar be €o(om6iCl '- 796 _) para disminuír la distancia que nos separa ·y facilitar nuestras co­municaciones recíprocas. 11 Dios guarde, &c. BouvAR" La historia del mundo entero no presenta acontecimiento más extraordinario. Leí y releí varias veces este despacho que levan­taba al fin el velo de incertidumbre en que estaban envueltas las anteriores comunicaciones, y cada lectura me hizo apreciar mejor su importancia; nunca hubo queja más mal traída, ni formulada con más incoherencia ; nunca la buena fe y la razón habían sido tan escandalosamente violadas. Nuestras comunicaciones relativas á ]a sublevación de Mara­caibo estaban toda vía sin resultado, y S. E. el Presidente había contribuido á prolongar esta demora por las explicaciones que exi­gía su nota del 19 de Febrero. Lo mismo había sucedido con las negociaciones iniciadas por sus comisionados y los de S. M., para la conclusión de un nuevo armisticio que él sólo había pedido, y en tal estado de cosas venía á intimarme la alternativa de recono­cer la independencia de su Gobierno ó continuar la guerra. ¿ De acuerdo con cuáles principio ? ¿por qué causa ? ¿con qué objeto? El tiempo instruirá de ello al universo, y aquellos que han sopor­tado ya el peso de las turbulencias de la Costa firme, han podido fácilmente preverlo desde el primer instante. La conducta de Bolívar es inexplicable para los hombres que no saben pensar, hablar y obrar sino con rectitud. En todas nues­tras relaciones, él no había ignorado nunca que reconocer la in­dependencia de Colombia e.· cedía nuestros poderes, y que tal acto no podía emanar sino del Gobierno upremo de la monarquía. De acuerdo con estos principios y en virtud de nuestra declaración franca y leal hecha en Cúcuta n Agosto de 1820, nunca se habría tratado sino de suspender la hostilidades en tanto que estos co­misionados fuesen á llevar sus reclamaciones á la Corte de Ma­drid. El Tratado estaba ratificado en este sentido de manera clara: los Sres. Revenga y Echevarría, provistos de poderes del Gobierno de Colombia, habían ido á Caracas para pasar de esta ciudad á España, y repentinamente, por una contradicción inconcebible, Bolívar venía á exigir á los comisionados del Rey el reconocimien­to de la independencia de Colombia. ¿Cómo se atrevía á afirmar que el Gobzerno espa1iol no había hecho sz'no volver á pedir un. armistz'cio rehusado tan solemnem!nle? Habría olvidado, pues, que el mundo en­tero sabría que el Gobierno Español de Venezuela, después del re­chazo sufrido en Cúcuta, no habría hecho á este respecto ninguna tentativa, y que el tratado era resultado de sus propias instancias, con frecuencia repetidas desde el 21 de Septiembre hasta la mi­tad de Octubre. El Gobierno español, siempre inclinado á devolver la paz á las infelices Provincias del Nuevo Mundo, había hecho todas las dili­gencias posibles; pero después del rechazo injurioso que había Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. tiolttin !Jtilitar he <.tolombi• \_ 797 _; soportado, el honor nacional le prohibía renovar sus ofertas. Bolí­var, que conocía hasta los menores detalles de nuestras negocia­ciones, debía saber por ellos, si por otra parte no había llegado á su noticia, que nuestros poderes no se extendían hasta reconocer la Independencia. Tan convencido estaba de ello, que en su carta del 25 de Enero me había dicho: Nadze hasta hov 11os ha hablado, ni autz en la intimidad de la convtrsación, de reconocernos como 1zación~· y era después de haber enviado comisionados á este efecto á Ma­drid, cuando llegaba á formularnos semejante exigencia. Yo me decidí á contestarle del modo siguiente: "Excmo. Sr. : "Tengo el honor de acusaros recibo del despacho que me ha­béis dirigido el r .0 de este mes, de Boconó de Trujillo. Sin ha ... blarme de las discusiones que se han suscitado entre nosotros res­pecto de los acontecimiePtos de Maracaibo, discusiones que no están toda vía aclaradas, sin parecer recordar que nuestros comi­sionados se ocupqn, de acuerdo con vuestra formal invitación, en ajustar un nuevo armisticio conforme á las condiciones que vos mismo les habíais prescrito1 vos me señaláis por alternativa 6 el reconocimiento de la independencia de Colombia, por los tomi­sionados de . M ., 6 la vuelta á las hostilidades. '·En este estado de cosas, tan inconcebible como inesperado, ~ el sistema invariable de franqueza y de buena fe que caracteriza al Gobierno español, y del cual me he formado el deber de no se­pararme nunca, me impone la obligación de haceros saber que habiéndome llegado vuestro despacho el 19 de este mes, las ope­raciones militares deberán, en conformidad con el artículo xn del Tratado de armi ticio, comenzar el 28 de Abril próximo. "El mundo, que tier.e los ojos fijos sobre nosotros, y que ha seguido nuestra conducta en las negociaciones establecidas para librar á estos países de los horrores de una guerra fratricida, el mundo sabrá de dónde saldrán las calamidades que van á desolar toda da á estas desdichadas regiones, y esa terrible responsabili-dad no pesará sobre el Gobierno español. · "Dios guarde, &c. u cuartel general de Caracas, 2 r de Marzo de 182 1. MIGUEL DE LA ToRRE" De este modo es como después de manifiestas violaciones del Tratado que el Presidente de Colombia y sus subordinados se ha­bían permitido, y que yo había tolerado para sostener la paz, se me advirtió la renovación de las hostilidades de la manera menos prevista. Ni el Gobierno de Venezuela, ni los fieles y numerosos habitantes de estos países, ni mi heroico ejército, ni yo, temíamos este instante, y mil combates han dado de ello prueba. Si en al­gunas circunstancias hemos creído deber hacer el sacrificio de nuestra sinceridad y de nuestra franqueza, y aparecer como que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. eotetin !Rilibn be 'oio.Wia '- 798 -' no nos dábamos cuenta de la mala fe del Presidente de Colombia, Dios, que lee en el fondo de nuestros corazones, sabe que seme­jante sacrificio ·nos era impuesto por el deseo ardiente de obtener una paz honorable y conforme con la justicia y los principios libe­rales de una gran Nación. Hemos pasado por todas las pruebas; ninguna nos ha parecido penosa para conseguir nuestro objeto. Hemos querido dar al mundo todo pruebas concluyentes de nues­tra moderación y de nuestra buena fe: lo hemos conseguido; y no tememos su veredicto. De este modo la guerra ha vuelto á aparecer en países que debían esperar otro presente de aquel que se da el título pomposo de su Libertador. Ello ha querido, él lo ha declarado; y el deber imperioso de conservar sin mengua el honor de la Nación españo­la, injustamente herido por amenazas inoportunas, nos ha obliga­do á tentar todavía, á pesar nuéstro, la suerte de las armas; en cuanto á mí, fiel á mis principios y á los de mi augusto Gobierno, protesto ante el mundo todo, que en todas posiciones y en todas circunstancias, mi primer cuidado será el de la pacificación de estas provincias, y que en la guerra, seguiré religiosamente las re~Ias de conducta observada por el Presidente de Colombia. Creí de mi deber advertir, por medio de las proclamas si­guientes, á los pueblos y á las tropas, de la próxima reanudación de las hostilidades. "Habz'latzles de tslas provt"ncz'as. En medio de un armisticio es­crupulosamente observado por vosotros, el General Bolívar me ha notificado -la ruptura de él. Las explicaciones que me exigió el 19 de Febrero, respecto de los acontecimientos de Maracaibo, no se habían dado todaYÍa, y las conferencias continuaban entre sus co­misionados y los nuéstros para la prórroga del Tratado que él mis­mo había pedido, cuando repentinamente me ha intimado la alter­nativa de reconocer su Gobierno ó de continuar la guerra. us pre­textos se fundan en sostener que el Tratado de Trujillo es perjudi­cial á su ejército y le hace sufrir pérdidas enormes. El General Bo­lívar sabía muy bien que este reconocimiento excedía mis poderes. El tenía la seguridad formal de esto desde San Cristóbal, en el mes de Agosto último; y por este motivo se estipuló un armisticio por el tiempo que los comisionados emplearían en trasladarse á Ma­drid, en donde debían exponer todas sus pretensiones y negociar la paz. Por esto nunca se ha visto acto más extraño ni más intem­pestivo. "Habitantes de estas Provincias : yo no he vacilado un ins­tante en responderle que los cuarenta días estipulados por el ar­tículo xn del Tratado de armisticio se comenzarían á contar desde el 19 de este mes, época del recibo de su despacho. Por tanto, el 28 de Abril mis tropas reanudarán las hostilidades. "Nuevas desdichas van á afligiros, y se las deberéis á la vo­luntad caprichosa del General Bolívar. La responsabilidad no pe­sará sobre el Gobierno español, que ha desplegado para evitarlas un desinterés y una generosidad superior á toda expresión. Su Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~oietin !ni1itttt be
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

Compartir este contenido

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año V Serie II Tomo II N. 25

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Imagen de apoyo de  Boletín de Arqueología: Volumen I. Tomo IV

Boletín de Arqueología: Volumen I. Tomo IV

Por: Servicio Arqueológico Nacional | Fecha: 01/07/1945

El Boletín de Arqueología (1945-1951) fue el órgano destinado a la publicación e información del movimiento de las investigaciones y monografías cortas de los investigadores del Servicio Arqueológico Nacional, con el fin de despertar el interés del público dentro y fuera del país por el conocimiento de la prehistoria nacional.
Fuente: Icanh - Fondo editorial Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
  • Temas:
  • Otros

Compartir este contenido

Boletín de Arqueología: Volumen I. Tomo IV

Copia el enlace o compártelo en redes sociales

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones

¿Deseas limpiar los términos de la búsqueda avanzada?

Vas a limpiar los términos que has aplicado hasta el momento para poder rehacer tu búsqueda.

Selecciona las Colecciones en las que vas a añadir el contenido

Para consultar los contenidos añadidos busca la opción Tus colecciones en el menú principal o en Mi perfil.

Mis colecciones

Cargando colecciones