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Imagen de apoyo de  Cucli Cucli, Revista electrónica de Ciencia para Niñas y Niños

Cucli Cucli, Revista electrónica de Ciencia para Niñas y Niños

Por: Colombia. Ministerio de Educación Nacional; Colciencias | Fecha: 1990

La revista “Cucli,Cucli” traduce una serie de conocimientos científicos a situaciones cotidianas con las que los niños podrán identificarse y aprender sobre distintos fenómenos naturales. En este documento, el lector se encontrará con seis de los números publicados en esta revista: "y se hizo la luz", la música", "Los artrópodos", "La energía", "Luz y color" y "Los números".
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Cucli Cucli, Revista electrónica de Ciencia para Niñas y Niños

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Bogotá - N. 1

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Bogotá

Por: Jorge; Ricardo Osorio

Durante los tres primeros decenios del siglo XX, la economía colombiana había sufrido fuertes transformaciones ya que la legislación que cubría la estructura agraria y demás sectores económicos, no respondía a las nuevas situaciones conflictivas de los sectores intelectuales, agrarios y sindicales. El régimen conservador se derrumbó en 1930 cuando el partido liberal tomó el poder a través del movimiento denominado “concentración nacional” de composición bipartidista que más adelante sería el nicho de la hegemonía liberal; el primer gobierno lo presidió Enrique Olaya Herrera (1930-1934), sin embargo no fue hasta Alfonso López Pumarejo (1934-1938) con la denominada “Revolución en marcha” que se emprendieron transformaciones económicas y sociales significativas como la reforma constitucional de 1936, tachada para el momento como “socialista y bolchevique”. Los cambios de las reformas liberales se alejaban del espíritu conservador que había guiado las tres últimas décadas de Colombia. Entre las reformas se destaca la transformación capitalista de la tierra, el concepto de “utilidad pública, la laicización del estado, la protección de la maternidad, reconocimiento ciudadano a la mujer (sin derecho al voto), la libertad de enseñan y conciencia. El intervencionismo estatal junto a los cambios ideológicos de la nueva hegemonía derrumbaría los estatutos conservadores y desencadenarían unas series de reacciones en todos los sectores de la sociedad. La revista “Bogotá” publicada primera vez en el año de 1932, dirigida por José Osorio Gil y Víctor G. Ricardo fue una revista de carácter cultural universitaria, que, aunque manifestaba no ser una ni gobiernista, ni oposicionista, presentaba un gran contenido ideológico conservador, como se evidencia en la entrevista realizada ex presidente conservador Miguel Abadía Méndez como nota editorial de su primer número. La revista contenía secciones como la Jurídica, sección humorística, página médica, comentarios, página de cine, página social y publicidad.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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Bogotá

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Imagen de apoyo de  La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

Por: | Fecha: 31/10/1878

“La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra” era uno de los órganos de difusión más completos para los comerciantes a finales del siglo XIX. La revista estaba compuesta por noticias nacionales sobre asuntos mercantiles, aduaneros y comercio exterior de Colombia. Además, contaba con secciones regionales en las cuales se relataban asuntos legales, burocráticos, económicos e información de interés para los comerciantes de diferentes puntos del país y publicaba artículos y decretos sobre las regulaciones comerciales del país. Por otro lado, presentaba información tributaria y fiscal de algunas compañías y un examen económico a partir de cifras que daban cuenta del crecimiento en términos de producto interno bruto e impuestos. Finalmente, contaba con una parte de avisos y anuncios donde pautaban diversas empresas afiliadas a la Casa de Comercio. Se conserva la ortografía de la época en el título del periódico.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas
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La Revista Mercantil: órgano de la Ajencia de Negocios i de la Casa de Comercio de Nicolás Esguerra

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Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo - N. 1

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Alma Joven: órgano de la Academia Menéndez Pelayo - N. 2

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Bogotá - N. 3

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El Telégrafo

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El hacendado colombiano: gaceta bimensual para ganadería y agricultura

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Imagen de apoyo de  La Siesta - Serie 1 N. 1

La Siesta - Serie 1 N. 1

Por: | Fecha: 13/04/1886

REPÚDLIOA DE OOLO:r.rBIA. ~ ' .. __ ., ..... _-----.............. , ......... _ ................... -. ................. ., ............. ' ..... _ ...... _---- ..........--_---- H LA SIESTA" 1, sus hechizos, ó contrarían su vocación para estre-llarse en la indiferencia pública, y son en el moderno Se publica los martes. La suscripción por e cenario cOI? o unos fantasmas. J!ll espectáculo serla la serie de 12 ntímeros vale un peso. Número,' con.s~lador ~Sl las fuerzas dormIdas tor~aran á su suelto, diez centavos. I actn"ldad .. f o.dría exclamarse ante el antl~uo. y nu· Para todo lo relativo á suscripciones avisos ! meroso ejérCIto de .pensadores en mOVlIDlento: . . . ' ! j Pa o, paso á la glofla coronada!. .. _ y remItldo~, entenderse con e} Editor y Agente I Pero en las nuevas generaciones hay también gen.er~l, senor F;rnando Ponton, en el Despacho I caudal para Ilacer muy rica la literatura colom­de la lmprenta a su cargo. 1, biana. Siu fatigarse pueden ellas recibir el cetro de - - -~ - -------- los mayores. Además de la herencia legítima de los L 1:."... S f E S T l\.. • I antepasados, que contribuye á dar aplomo al juicio y pule el buen gusto, el medio que las rodea es más INDISPENSABLE. á propósito, por el adelanto universal, la multipli- Nuestro periódico es un llamamiento apa ioua- j cacióll de objeti\"o~ y el estímul? de la competencia. do á las letras, por lograr que los ingenios colom- Por otra l~arte, la Juventud es Ylgor,J la esperanza bianos, despué~ d~ tan amargos días, se acerquen, j y el e~l~USIaSmo se adelantan á los auos. se abracen, sIqUIera en la comunión literaria. EI I . 1lata~os de congregar en nuestra modesta entendimiento humano, profunda é ineludiblemente ! h?Ja rt l?s lIteratos de todos los partido . Las opi­dividido en todo, pierde las asperezas de la lucha ¡ lllone . Iracundas? que parten e.n do~ á l~ Nación con el filtro de lo bello, porque hechas excepciones, i colo~blll.na, uo . t~enen aquí ca~lda. CuestIOnes de que son monstruosas, todos los hombres adoran, bajo i polítICa y de ) ehglón son extrauas á nuestra tarea. símbolos más ó menos variados, á la perdurable i ~odo deba~e sobre estos puntos es, en el fondo, colé­h. ermosul'a. En el arte, pues, está la concordia po- i nco, ,Y la Ira /, o?upa el pue to .que d~ja vacío la ~Ible; no porque los rumbos sean iguales, ni seme- ! 10Cl~¡a: Es ,el aCl~o d~l ~orazó~, lIDpertmet;tte en un Jantes los l?rocedimientos, sino porque allf dominan penó~lco ,lIterarIO. ~ bien ":IStO, una hOJa de. flsta una eleyaClón y una lealtad de ideas extrañas en especIe el; á propÓSIto, tamblén, para el trabllJo de las faénas comunes. Se diría que la parte más ine- los que luégo hayan de tomar parte en otras lides, prochable del criterio es el sentimiento artístico. porque tl'aspareuta Y real~~ los pensamientos, pues La inteligencia es el rasgo dominante de nues- !a literatura es, en defiDltlya, el esmalte de las tro carácter nacional. Por el brillo de las ideas Ideas. . tenemos eu los pueblos de América un puesto que No e::cl,uímos á nadl~; sólo desechamos el se nos negara con justicia por muchos otros moti- gén~ro fastIdIOSO. Son sufiCIentes las contrariedades YO~; pe~o las ideas hermosas son dominadoras y dl~na para qu~ u~o teuga 9ue aburrirse también dejan mas recuer~os de las Naciones que el surco leyendo los penódlcos .hteranos. Se cultiva ese gé­del arado, !os sóhdos edificios y los fáciles caminos. nero cou una fi.'.ecuenc~a alarmante, sobre todo por El.pensamlento compone Y de 'compone el mundo; una pléyade de IDfusol'loS de la poesía, que cantan la ll1dustrla apenas es una de sus hijas menores, entre su gota de agua, que fué lo que les tocó en De modo qu~ para no contrariar lo que parece ser su~rte, ,Y creen que el. Uuiverso atónito los escucha, nuestro .destlllo, debemos ensanchar cada momento Y SID piedad se prodigan, por lo que dice Oal'los l~ .obra IDtelectual, que eso trae por añadidura bene- panvlU que sou más fecundos los animales peque­tiClOS de otro orden. Nnestra cultura tendrá la nos. j Plaza al talento! compensación indispensable: en modesta ó;bita . Después de los ,días terribles que han pasado, pasará las. ~'ontera , y de pueblos extranjeros un pudiera creerse ex~tlco un periódico que cultive las lmpulso distinto vendrá á la Patria, merced al se- bellas .letras. Eql~lvaldría e::;to á desconocer el giro ductor halago. ~u~ todo tiende á completarse en de la "Ida. Los 'l'1,OS no pueden encerrarse en el esta hUIl~ana con~uslón, en que muchos pueblos del sepulcro de los muertos., Un epitafio siempre en~ acero fOlJan ~artlll?s,. Y otros, del mismo acero h~cen I fi:ente s~ría la desesperaCIón. La sacudida de Colorn. plumas, seg~n la dIstinta calidad de sus fuerzas. I bla ha Sido tremenda, pero los rosales :florecen cuan , paterulIJad. Sobran ejemplos. LA SIESTA 5 una no podía existir sin la otra. Lo propio ~ucede con ?IJ . -Las re~las. ~irven pan. l~ que sirve el conoc~. pensamiento y su expresión, qu~ es.la palabra ~ un lenguaje miento del pnnOlplO en matemáticas, de la ley en f~81. oualquiera. Si la forilla no slgmficara, In hteratur8: !as ca, y del pr~oe~to en la moral.. Son una cOlldensa?16n bellas artes y en general todo lo que realza el .espmtu I de la expenencla; son la ~ablduría de la humamdad humano no existiría, porque todas ellas s~n c~estlOnes de acumulada por los esfuerzos convergentes de las gran. f?~ma. ~,.sobre ~odo, para no. entrar en dlsc.uslOnes ~eta~ des inteligencias y de las grandes voluntades. El hom. llsloas e mtermmables oontigo, bas.ta. deCIr con ViCtOl bre no adelantaría si en vez de este tesoro acumulado Hugo: "Compamd la Venus de. MédlCIS con la Venus ha: por las generaciones extincyuidas oada uno ele nosotros t t t 'decl'dme si la forma SIgnifica 1" La "¡-andeza o. . b' . eel nm oé rai,t o) del e.scnto r, del punto de vI. sta h.t eranPo , co. nssIe sVtIeera. forzado á avengfu arlo y descubnlrlo to'do por precisamente en su fortuna, en su habilidad'ó en Sil a~icr~o sus pr.oplo.s y per80nal~s es uerzos. Las reg as no ~Irven para presentar su pensamiento en buena forma;. Dl mns para I~splrar, pero sl~ven, y mucho, para encarnlar y ni menos que lo que sucede con el escultor, el pllltor, el corregir, y más espectalm~nte, para. no errar. Muc.has músico y el arquitecto. La hermosura tiene reglas ... .. ' J' veces sucede en el que eSCribe y eu el que l~e, sentuse -Reglas? Y piensas, acaso, Tadeo, que el hombre desagradablemente afectado por una expresl6n, por un animado por un sentimiento, y verdaderamente inspirado; 1 tropo, ó por una cláusula que le suena mal. Ouál es la el que es ameno, agradable, .patético ó s~blim;, se detie~e 1 causa 1 Que falta 6 sobra algo de lo que se ha consigo á pensar en reglas de gramatlOa, de re tonca o de oratorJn 1 nado en las reglas, y s610 conOCiéndolas, puede saberse para ajustar IÍ ellas el fuego ').ue le iuflama.y que se le I en qué consiste lo flaco, lo débil, lo vacío ó lo incondu. extravasa del alma .para mamfestarse en clausulas can· cente de ellos. Aunque no fuera más que por señalar. de~tes ó ~n estrof?s ,~mort?l~s? No lo creas. Nada hay I n?s los límlt;s que no debemos salvar, sin ,caer en lo mas monotono, mas filO, mas msufnble que una obra es· dIsparatado o en lo arotesco, las reglas senan de una crita de esa mnnera. I 'd t t'l'd d Tbd 1 d f d fi . 6 - L as reg1 a s no son, amI.go ,mIO , rep ll"e o T a deo, V I'SI' - eVI 1 en e lu' I la. o o o que es le oIrme,d e Cle nte blemente animado, lo que generalmente se cree. La na-I ma o en Itera~llra, .peclI contra a guna reg a ; e ma-tu raleza no hizo las reglas; ella biza los bechos. Los 1 nera que las hceuClas;.. .... , reglas son obra del análisis humano, que, aplicado á las ¡ -:-:06mo 1. Llevarllls tan leJOS tus teonas que no formas y á los fenómenos, ha dedncido máximas, aforismos, , penmtleras, Ol aun al poeta, salIrse uu poco del estre. proposiciones que le parecen ser la ley de la hermosura Icho molde en que lo apnetan las reglas y en que lo estética. La hermosura no es hermosa, ni la perfección i limita la insuficiencia ó incapacidad del lenguaje para perfecta porque se ajuste á la~ reglas. La premisa ~o. se I expresar, su pensami~nto plella~ent~ 1 . deduce nunca de la consecnenCla. Las figuras de l'etOrlCa i -SI, pero te adVIerto que SI las hcenClas dellengua... no precedieron á la elocuencia; pero después de una larga ! je son no admitidas sino toleradas no es lo mismo con e.xperienci~ sobre el efecto constante que ciert,as expre-Ilas de ia idea. La licencia ideo16gic~ es inaceptable en slOnes y CIerta for!ll~ del pen~~mlento produClan en el i todo caso. Por enérgica que sea una comparaci6n que alma h";,,,ana, hallo est~ una fOl,?~la para ell~s, una foro ! se refiere á uu objeto 6 becho, tal como lo describe m .. p .. rtlCular que, analizada, clasificada, definIda y nom.: . ta ' . h d f . 1 ' br a da , pro dUJ·O 1a fi gura d e ret "o nca. La exageraclO..u enI ·p m ' o 1s upone un escntor, l' ay e ecto grave SI e ob. el lenguaje, por ejemplo, existió mucho antes de que se i Jeto o e hecho no ~~ en rea Idad como él s~ lo supone; la llamara hipérbole y se distinguieran sus formas espe-! y por esto te he dlCho que es ta;n neces~n~ conocer á ciales. El pensamiento que quería expresarte, cuando rue fondo todo lo que se CODeXlOna dIrecta; 6 IO?Uectamente interrumpiste, no era, pues, el qne tú te suponías. La ! con el asu~to dcl que .e trate: Las hcenOlas de la for­regla es en el arte lo que el principio en la ciencia. La ! ma ltterana son como las gnetas 6 las rebabas de un ciencia no produce nada sustantivo. Su gran labor consiste! objeto fundido: indican mala calidad del metal ó mal en escudriñar, en observar, en sorprender á la naturaleza! ajuste en las piezas del molde. Lo perfecto no neceo para deducir su modus operandi (si me vuelves á permitir ¡ sita licencias ..... . este otro latinajo.) El.sabio es un ladrón ratero que espía! Decía Tadeo esto último so. d d b I '11 á todas heras un deSCUIdo de la naturaleza para alzar un ¡ .. ca~ o e su o SI o un reborde de sn velo, y robar de sus misterü's y secretos: paquete ?e cIgnrnllos que me present6, y de. l?s. ~uale8 lo que puede. Considera un gran triunfo el averignar por ! no acepte, por no gustarme fumar papel, y dlrtglendose qué no es azul lo que es verde, por qué no se qneda quieto i á la vela que nos alurr:braba, para encender el que aca. lo que se mueve, por qué no es una cosa lo que es otra, y I baba d~ aderezar para el. Al acercarse á la mesa, reparó una multitud de bagatelas semejantes que se empatan en 1 en el hbro que yo leía y que durante la conversaci6n ha. eterno círculo vicioso; pero ni la materia, ni los colores, ni ! bía colocado sobre ella. el movimi?nto, ni los cambios, ni nada de eso existe por· I -Pero no me dijiste, al fin, cuál era el libro que que e18a~l? ~upon~a saberlo ó lo sepa en realidad. Y será i te t~nía tan absorto, me dijo Tadeo, encendiendo el ej. 'por e~t~ lIlutll la CIenCIa? No lo creo; porque imitando ! garnllo. e~ mmlatura lo qne la na~raleza ejecut~ ~':' grande, com- ! -No me has dado tiempo para decírtelo. Afortu. b~nando reta.z0s, logra . ~eJorar la condlclon de la huma. ¡ nadamente el autor de él es intachable; no alcanzarán mdad, ~ verlfic,a: prodiglOs que par~cen enormes juzgados I á él tus flechas envenenadas. La opini6n pública y la de con el oJo mlOplSlmO del hombre, y Juguetes ridículos para ¡ los me 'ores 'ueces lo roteCYen d' á el que formó y sostiene el grande original que es la natu-I' '1 ). d' J tabl . P rt "'I'd dY estillan una tran. raleza. " q UI a e ID ISpU e lOmo ala .. , . , ! -y cuál es ese afortunado mmortal J me preguntó . -Para qU? Sirven, pues, las reglas 1 Para que estu. ¡ Tadeo con un poco de ironía qne me caus6 una impre dlar .la gramátIca, que da cor.recci6n; la re0ri?a, que 1 si6n desagradable. . exfth.ca las formas del pensa:mento y ~e la dICc16n; .la I -Mira, le dije, abriendo el libro v mostrándole la m tr~ca,. que da e~ compás y la entonaCIón, y la oratona, ¡ portada, para que él mismo la leyera . q!'e lndl~a I~ actitud, el. g~sto, el mo~imiento que acen. ! Tadeo la ley6, y sin mirarme, hizo la mueca que tuan y Vlgonzan el senttmlento y la Idea 1 ! acostumbra para expresar su mofa despreciativa. Esta (3 LA SIESTA mueca. consiste en arriscar li~eramente los labios y en 1 ble tiene que los que naciero~ juntos, sin constar que produCir con la. lengua un rápido y corto castañeteo. i se baJan separado, aparezcan JwnWs al cabo de las mil -Ab I exclam6, dándose un paseo por mi estrecbo ! y quinientas. Al autor parece esto extraordinario, por gabine y volviendo á sentarse en su butaca. ! que usa de la expresi6n "por fin", que se refiere siem. -Petulante ! exclamé. 1 pre á un suceso acontecido después de obstáculos y con. -Petulante? me pregunt6 él, algo picado. Y por I trariedades. Si no te oí mal, la estrofa concluye: lO nos qué! bailamos, pO?' fin, juntos los dos oo. Si en vez de "por -He visto, tanto en tu gesto como en el tono de I fin", bubiera dicbo lO aún ", pase; y el verso babría tu exclamación, la manera c6mo juzgas y estimas all subsistido con toda su armonía métrica. más amado de nuestros poetas. I _ • • (Concluirá). -De veras! Pues, si lo quiereH, bagamos una I apuesta. Toma el librQ y leéme lo mejor, lo más aPlau'l' dido, lo que más te agrade y te cause admiración, y yo me comprometo á demostrarte que en la poesía ó en ell verso que me señales bay error, disparate, mal gusto, 6 ¡ por lo menos incorrecci6n gramatical. ! -Convenido, le contesté en el acto, y sin fijar '1 premio de apuesta, pues lo que me importaba era bacer callar á Tadeo en su indiscreta pretensi6n, abrí el libro i en la primera página. i -Me escucbas? le pregunté. ¡ -Sí, ya te escncbo, dijo Tadeo arrellanándose en ! HU butaca, cerrando los ojos para concentrar su aten. ! ci6n, y apnrando su cigarrillo. ¡ y luégo, después de baber deRpavesado la vela y 1 cuadrádome en mi asiento, leí con convencimiento y I emoci6n: ¡ "Juntos tú y yo vinimos á la vida, I Llena tú de hermosura y yo de amor i I A ti vencido yo, ttí. á mi vencida, N os hallamos, por fin, juntos 10B dos' " I Detúveme y le miré con aire triunfal. Tadeo con· testó mi mirada con otra de indecible socarronería. I -y bien, le pregunté; qué dices 1 I -Pues digo, me contest6 flemática y tranquila. I¡ mente, que en ese verso bay inmoralidad, incorrecci6n , y disparate. . . . ¡ Al oír estas palabras, dICbas con suma convlccl6n : por Tadeo, volví á mirar el libro y á leer mentalmente i el verso. ! -No te comprendo, Tadeo, le dije. ! -Nada más claro, amigo mío. El verso es inmoral, I porque los únicos que llacell, y vienen juntos á la vida,¡ son los gemelos que en, Belen, en Env~gado y en o.tras I Lartes basta en Medelhn, llaman melltzos. Pues bien : 1 , 'd l I os mellizos no pueden a~arHe, en el sentl o. en que o i expresa tu poeta, porque este sería un amor lllcest.uoso, ! y por consiguiente culpable. Los berman?s no tienen ¡ sexo. La bermana de un bombre no es mUJer. La ber. I mana de un bombre no es más que bermana. Te OlgO i y'" decir que no fué eso lo que tu poeta pens6; que su ¡ intenci6n era expresar que eran" poco ~á.~ 6 meno~, de I la misma edad y tal vez que b¡¡.b!an naCido e~ un mismo! l?ueblo; pero á eso te cont~sto qu~ no es lo mismo nacer ¡ )wnt08 que nacer á 'UIn :nwmo tte'1lopo, pDr,.9ue no me 1 negarás que venir á la Vida es na~l'. El mno .que nace , hoy en esta villa de la Candelaria no nace Junto con 1 el que boy mismo está naciendo. en Pekín 6 en Ceilán, 1 ni con otro que nazca en ella misma. I Hay incorrecci6n, porqlle el verbo vence?' no a~. I mite la significaci6n que le da el autor con la preposl. ci6n cí. Se vence á otra persona, pero no se puede estar vencida. á. ella, sino Ie~dida 6 cosa semejante; y n~ ,obs: tante esto, el poeta dlC~, c?,mo me lo bas leíd? : á ti vencido. yo tú á mí venCida . Y, en fin, bay disparate, porque nada. de extraño. ni de particular ni de admira. EL ÍDOLO, (De Aug. Barbier) A JULIO E. PEREZ. I Vamos, maestro; prevenid el borno y aligerad la mano: Hierro y cobre y estaño habéis en torno; Vamos, viejo Vulcano. De la hornaza voraz la lengua exoita i Para que trague luégo y devore el metal, se necesita Un paladar de fuego. Así está bien: ved ya la ardiente llama Que estrepitosa suena y cae de la bóveda y se inflama; Comience la faena : - ¡ Cómo crujen ardiendo los lingotes y rugen animados j Hierro y plomo se abrazan y dan botes Como los condenados 1 El horno humea. Al fin la llama muerta Da su fulgor postrero ..... . Hierve el bronce ...... Maestro! abre la puerta, Que pase el altanero I Sal, río impetuoso, de tu fuente, Desciende á la llanura, Arrastra desbordado en tu corriente A la materia impura. La tierra abre su seno á tu caída; Baja al molde profundo; Seras emperador á la subida, Oh bronce furibundo!. ... .. II Napoleón 1... aún su gran figura! Ah, guerrero maldito 1 I Cuanto nos ouesta en sangre y amargura Tu laurel marchito 1 Para Francia vencida fuá un día triste Aquel en que oscilante Se vió tu estatua, aquel en que pendiste De un cáñamo infamante. y en medio á la salvaje guazabara Del bárbaro extranjero Vimos rodar el bronce, que se alzara En la col umna fiero; y cuando tus despojos miserables En el Buelo yaoían, Los estúpidos Hunos con BÚS sables Tus ojos dividían. LA SIESTA Los Hunos, los de piel hirsuta y ranoia, De encalleoido nervio, Te arrojaron al lodo - ante la Francia - Emperador sobel'bio ! Ay I para todo corazón patriota, Qué día sin ventura! Cadena de ignominia nunOa rota Sino en la sepultura!. ..... La 1nvasión saqueaba los museos y las pinacotecas; Destruyeron jardines y ateneos Sus híspidos babieoas. Yo vi al Ruso feroz de vilipendio Cubrirnos á pOl'fía, Comerse nuestro pan, y hablar de inoendio Con soez alegría. Yo vi, joven Francés, nuestras mujeres, En su impudor hermosas, Venderle á un Cosaco sus placeres, Coronarlo de rosas! ... " . y bien: por el martirio que la suerte A la Naoión impuso, Sólo á ti, Napoleón, odio de muerte, .A ti, déspota intruso l. ..... III Oh Corso de la lisa ca bellera ! J CUlÍn bella fué tu Francia Del sol de mesidor bajo la hoguera, 1nvicta en su arrogancia J Era un corcel re belde á los dictados Del freno y de la brida, De lomos y de cuello dilatados, La alta cabeza erguid~. Libre corrió los campos verdeadore~, Las fértiles llanuras; y en la sangre de viles opresores Mojó sus herraduras. Jamál! ninguna mano por mancilla . Domeñó su albedrío, Ni el extranjero audaz le echó la silla Ni quebrantó su brío. Ojos de fuego, hermoso, vagabundo, La grupa cimbradora; Con su relincho amedrentaba el mundo Del ocaso á la aurora ..... Mas tú llegaste, domador tirano, Veloz su crin asiste, y con botas y un látigo en la mano, Sus lomos oprimiste. Entonces el corcel- que ama la guerra, La pólvora, el bullicio,­Tova por circo la espaciosa tierra, La lid por ejercicio. Adiós, entonces, al reposo, al sl1eño, A las noches tranquilas' _ -Velar junto tÍ la tienda de su d~eño En las sangrientas filas; Andar quince años sobre or,(11e08 rotoa De todas las Naoiones; Climas y pueblos recorrer ignotos; Hollar generaciones; HUlnillar la soberbia de los reyes; Corno río profundo Socavar los cimientos de las leyes; Cam biar la faz del mundo; Hasta que al fin, cansado en la carrera Sin término y sin vía; De levantar la humanidad entera Como nube som bría; y ya agotado su vigor primero Bajo el pesado yugo, Gracia pidió tÍ su Corso caballero .. N o le oíste, verdugo! Antes bien desgarraste sus ijares, y tu espuela y tus riendas Saltar le hicieron nuevos valladares, Armar nuevas contiendas; Hn~ta que en día nefasto de batalla Flaqueó su bravura, Cayó sobre su lecho de metralla y abrió tu sepultura ...... IV Empero, del sepulcro te levantas: • Cual águila en sus vuelos, A dominar el mundo te adelantas, Hemontas á los cielos. Napoleón no es ya la furia al'mada Coronas usurpando; No es ya la odiosa, In brutal espada La Libertad matando; No es de la Santa-Alianza el vil forzado Que murió en Santa-Helena, Después de que tÍ la Francia hubo arrastrado Atada ,¡ su cadena. Oh! nó; Napoleón renace puro: Turba de lisonjeros ])I\n IÍ ese césar despiadado y duro De un Dios honras y fueros. ::lu imagen resplandece en todas partes, y con afán creciente Le consagran las ciencias y las .utes Numen beneficente. y París, como un viejo peregrino, Llega cada mañana A doblar ante el hombre del destino Su frente soberana. y flores riega al pié del bronce santo, De esa oolumna calma Que las madres no miran sin espanto y dolor en el alma. y allí de obreros la revuelta ola . A un compás delirante: Danza en torno la vieja Oarmañola Del Napoleón flamante ..... . 7' 8 LA SIESTA v Pasad, pues, oh monarcas tutelares De amor y mansedumbre I La Gloria en vuestras frentes - por vulgares,­No verterá su lumbre. En vano de los pueblos la cadena Hacéis blanda y liviana; Inútil es vuestra incesante pena, Vuestra piedad insana. Tan pronto como el rayo de la vida Se extingue en vuestra frente, Ya vuestro nombre efímero le olvida La novelera gente. Pasad, pasad sin bronces ni inscripciones. -La estúpida canalla No adora sino al ·Dios de los cañones Que asuela y ametralla; Al amo que á los páramos la lleva A morir de hambre y fria; Que ,¡ su costa Pirámides eleva Por divertir su hastío ... El pueblo es una moza de taberna Que bebe y que se estraga, Que quiere en quien la logra y la gobierna Y la goza y la paga Un cuerpo de jayán, labios ladinos, Un hércules nenudo Que sacie sus amores libertinos, Que sea insolente y rudo; Que le azote en la calle y en la casa Con férrea disciplina ... I El amor popular!. .. amor que pasa, Pero amor que fascina l.. Bogotá, Marzo 7 de 1886. ANTONIO JosÉ RESTREPO. Vi al peseador de los lejanos valles Tus pefias escala.ndo silencioso, Lu. guarida buscando de lo. nutria y er pez luciente con escamas de oro; Cont6me hazo.Uas de su vida errante Sentado de mi hoguera sobre el tronco; Le vi dorntir el suello de la cuna y envidié su inocencia y BU fortuna. Tendremos ocasión de ocuparnos de El Parnaao dete­nidamente, en números posteriores. Se nos asegura que el señor doctor Salvador Oamacho RoldlÍn trabaja una 1ntro­ducció", con que se pondrá á la venta el libro que dirige el señor Julio Añez, y que es.t.a rá concluído muy en breve. , Gansos y ruiseñores - Se titula de este mo­do una publicaci6n que dirige un joven que llar ahora conserva el anónimo, destinada Ji analizar las producciones de algunos de nuestros hombres de letras. Es muy delicado arriesgar un juicio sobre obra tan incisiva, y para conser­var la neutralidad nos abstenemos de elogios ó de censuras. S610 sí deseamos al joven crítico mucho tino y un alto sentimiento de justicia. .. , GeograCía de Antioquia - El doctor Manuel Uribe Angel publicó en París un libro con este título. Consta de seiscientas págilll\s y multitud de grabados. Las dotes intelectuales del conocido escritor abonan que su trabajo será digno de una escrupulosa atención. En las lihrerías de esta capital está... .d e venta este útil volumen. lUal'uja - De este nombre es el último poema de Gaspar Núñez de Arce. El asunto es muy sencillo, y los versos no tienen esa contextura ciclópea de sus anteriores poemas. Tampoco hay en MaTuja el grave pensamiento trasceudental, ni aun siquiera la duda, que es muy soco­rrida para este poeta, con la cual mantiene embelesado al público desde su difícil gimnasio, como un acróbata del pensamiento. N o so dirá, ciertamente, que la nueva obra sea \Ina continuación progresiva de los admirables poemas que principian con la mama Lamentación de Lord Byron y llegan á su apogeo en La Visión de F"ay Ma,·tín. En el prólogo al poema se queja de que en las Repú­blicas de origen español se apropian editores codiciosos las obras de los ingenios peninsulares, y mlÍa duramente, de que mutilen sus pensamientos algunos de los colectore~ furtivos; en lo cual tiene sobrada razón, porque no hay derecho para falsificar las ideas ajenas, ni para cambiarlas, "Parnaso cololnbiano" - Restablecida la ni para suprimÜ'las. Y menos cuando se trata de hacer un paz, ha continuado esta pu blicación, y tenemos en nues- buen negocio con libros de otro, sin el permiso de su tras manos la entrega 9.' Se hace notar allí el trabajo dueño. del señor Antonio José Restrepo, por la pulcritud de .'. la dicción, el nenia filosófico y los conceptos variados, Ortiz-Hemos sabido que el señor José Joaquín precisos y claros que encierran sus versos, así como por la Ortiz prepara, para dar á la estampa, \In poema titulado ternura austera y atrRctiva de su composición" A mi II¡(J,- Pereg"¡nación, en el cual, según el juicio del ,señor Rafael dre." El joven José Rivas Groot demuestra que, á más de Pombo, es "donde con onda mlÍs jugosa, mas libre y es­ser artista consumado, porque no tiene un solo desaliño en pontánea, ha dado rienda suelta á su privileg!ada inspira.. SUB versos, dispone de esa fuerza oculta de proy~cción que ción." Parece que el poema intoresa muchíSimo, p~~ tra­mueve al poeta á desconooidos ámbitos. Alejandro Vega tarse de una serie de escenas personales, una evocaOlon de ha torneado, digámoslo así, el verso en " La E~t'.'tua," para les tiempos juveniles tt oon la frescura campesina y la pintar una mujer hermosa y pobre de espmtu, c,on la fuerza y majestad bíbÍicas que le son peouliares," según lo gracia picante de que es tan buen dechado Ramon de dice el mismo señor Pombo. Campoamor y Campoosorio. Ismael Henrique Arciniegas, • que adelanta á tambor batiente, tradujo de Hugo dos poe- David Lopez p~':ha J. -Saludamos á este sías llenas de misterio, oon una propiedad rigurosa. Oarlos notable oaballero, honra y prez de la raza hebrea en nues· A. Torres lleva una dil'eooión literaria m~y apro'pia~a. tro país, bien conocido en las let.rM por su excelente tra­F. de P. Oarrasquilla muestra su natural festiVO y oaustlco ducción de Los Genios de Victor Rugo, y muchos otros en epigramas agudos, que recuerdan á Góngora y tí Iglesias.¡ trabajos literarios dei más recomendable mérito. Otrec.e­y está por demlÍs deoir á. los conocedores, que la part.e que I mas las columnas de nuestro periódico á este huesped dlB­tocó á Jorge lSllacs e~ trasparente y agra~a~le ,como la,~ tinguido. aguas mlÍs claras, espeClalmente sus estrofas a ,1!'o Mo,'o, 1, Ó donde todaS son somejantes á ésta, que es belhslma: I IMPREN1'A Á CARGO DE FE:BNANDO PONT l'f.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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La Siesta - Serie 1 N. 1

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