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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 89

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 89

Por: | Fecha: 04/03/1899

AÑO lii Bogotá, Marzo 4 de 1899 NUM. 89 --....... ·--- ORGANO DEL :Mlr I TERIO DE GUERR Y DEL EJERCITO __ .....,. __ _ _ DlRECTOR AD-HONO.REM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros ~R~2~~Q~~~~~9~ ~9.~~~9~~~~~~~~~ .~~~~~~~Q~~~~9. ~~~~R~~~~R~~~~~~R~ Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República o~~~ ~~~~~~ ~ G~~~~~ob ~~~o~~~~~ 6 -~ ~o~~~~~6~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ OFICIAL - - ··- que reforma la marcada con el número 8, de 10 de Febrero de 1899 Minist~rio de Guerra-Secúón I .•- Bogotá, 23 de Febrero de I 899 Habiendo solicitado el señor General Con1andante en Jefe del Ejército, que este Despacho reconsidere la Reso­lución nún'lero 8, dictada el ro de los corrientes, sobre arrestos militares, en atención á Ja conveniencia de restrin­gir la facultad concedida á los Ayudantes generales de Es­tados Mayores, para castigar correccionalmente á los Jef~s de igual graduación, por desaca~os ó desobedecimientos ; y encontrando este Despacho razonable la insinuación mencionada, SE RESUELVE: Refórn1ase la Resolución nun1.ero 8, de 10 d los co­rrientes, en l sentido de que un J c:fe en servicio no pue­de castigar correccionaln1ente á otro d igual grado, sino á los de inferior en1pleo, con previ pernüso del superior respectivo. Los dernás Oficial s pued~"n ser castigados sin necesidad de venia sup rior, pero sí se ará aviso del arres­to al Jefe de q uiet1 dependa directan1ente el Oficial cas-tigado. · Publíquese en la Orden general d 1 Ejt=rcito. El Ministro, JORGE HOLGUIN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 82 DOLETÍN MILITAR República de Colombia-Departamento de Boyacá -Ejército Nacio­nal- lnstruccifJn Givil del Batallón Granaderos número 8.0 Número s- Sogamoso, Enero 31 de 1 899 . Señor General, primer Jefe del Batallón La manera en la distribución de la enseñanza y su resultado en este mes, y de lo que tengo el honor de daros inforn1e, es con1o sigue ; Secció11 I .a-De Aritmética, resolvieron problemas de regla de con1pañía ; Urbanidad, n1odo de conducirse en la calle; astellano, continuación de Ja sintaxis del verbo ; Dibujo, estudio de las líneas, ángulos y triángulos. Sección 2."-Estudio, la multiplicación de números denon1inados ; Dibujo, conocin1iento de las líneas, circun­ferencia, radio, dián1etro y cuerda ; lectura en libro y escritura en papel. Sección 3:-Ejercicios de multiplicación con números enteros ; lectura de palabras y frases en el tablero, y escri­tura de palabras en papel. OEedo vuestro atento servidor, ALIPIO NOSA M . República=de Colombia-Ejército prrmanentc-x.• División- 3 . • Bri­gada- Batallún 7. 0 de Sucre- ]nstruccion Civil- Tunja, Entro 31 de I 899. Señor General, Jefe de Estado Mayor de la Brigada l\tle es n1uy honroso el presentaros el informe sobre la instrucción dada á la tropa d 1 Batallón durante el mes que hoy termina. Sección superior-Lectura, escriLura en papel, resolu­ción de problen1as con nún1eros enteros y regla de tres sin1ple, Geografía de Colon1bia y Urbanidad . Sección media- Lectura d palabras y escritura en pi­zarra, multiplicacion y división en cantidades de tres cifras, y Urbanidad. Sección iJift'rior-Estudio y escritura del alfabeto, co­nocimiento de los nún1eros dígitos, y Urbanidad. Soy vuestro atento servidor, El Instructor, c. CORREA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILTAR 83 SECCION D CTBIN AL --- AI3ASTEOIMIENTO DE :MUNICIONES E T EL co tB.ATE N o existe en Colombia disposición alguna oficial so­bre abastecin1iento de n1uniciones en el campo de batalla, cuestión de in1portancia capital que conviene sea fijada y resuelta de un n1odo normal desde tiempo de paz, á fin de que la tropa aprenda y practique Jo ordenado, ya que una disposicióm deficiente ó incon1pJeta en Ja n1ateria, vale n1ás que el caos ó la anarquía, ó la falta absoluta de prescrip­ciones sobre el particular . Los reglan1entos y disposiciones en vigor en los ejér­citos europeos no pueden transportarse en bloque al país por razones potísin1as: allá, de ordinario, los ferrocarriles y carreteras facilitan dondequiera la solución del terrible probletna, y los cuerpos e tán en capacidad de lJevar con­sigo furgones ó carruajes tnilitares atestados de cartuchos, de suerte que, salvo especiaJísimas circunstancias, durante el fuego es nuty raro falten n1uniciones á una tropa en1pe­ñada en un combate decisivo. s preciso entre nosotros buscar sistema sencillo y de fá cil juego, pues todo otro ca­mino nos conduciría forzosan1ente á un desastre, y á tratar de llenar vacío tan hondo se encan1inan las siguientes líneas, cuya meditación se in1pone á la oficialidad, á fin de que en en su día pueda corregir Jos defectos que entrañen, y coad­yuve á la expedición de disposiciones reglamentarias perfec­tas sobre la provisión de n1uniciones en el combate. Es obligación elemental de todo je{l y en todo tiem­po, en campafia, Ja de asegurar á su tropa las n1uniciones necesarias: en el con1bate se en1plean todos los medios po­sibles para hacer llegar los cartuchos á los soldados que están en la línea del fuego, y con tal objeto cada cual debe desplegar la n1a yor inicia ti va que ]e sea dable, SO pena de incurrir en tren1enda responsabilidad n1oraL Tan h.iégo con1o se juzga probable un encuentro serio, se dan órdenes para acercar las colun1nas de n1.uniciones Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 84: BOLETÍN MILI'.l'AR cuanto sea posible á las tt·opas, pero n1anteniéndol as fuer a de la zona peligrosa; sin embargo, una parte de las acétni­Jas s arlelanta hasta el terreno que ocupan los combatien ­tes, y su situación, en especial la de la~ má5 avanzadas, se hace saber incuediatamente á los batallones de primera línea. Entre tanto llegan n1uniciones del parque, se puede disponer con1o reserva de los cartuchos de las cargas que lleven consigo los cuerpos aún no empeñados. Los sitios ocupados durante el día por las columnas de municiones, se indican con una bandera, y por la noche con un farol: en los mon1entos del combate esas señales se colocan de n1anera que no sean visibles para el enen1igo, y n todo caso se sitúan á alguna distancia sobre el flanco de las cargas. En la infantería es preciso vigilar d un modo espe­cial para que no falten n1uniciones en el combate á cortas distancias. Tan luégo con1o la lucha es inminente, se distribuye á los soldados 1 n1a yor nún1ero posible de cartuchos, sin re­cargarlos, se entiende, d manera que se aminore Ja rapidez de sus n1ovin1ientos . Estos, sea á otros del ejército, sin exigir petición por es­crito ni recibo. A Jos jefes de cuerpo incumbe hacer reen1plazar Jos cartuchos de sus acén1i1as distribuídos á los tiradores. Tan luégo con1o una acén1ila es descargada, s dirige al trote á la seccion de parque más próxima, de donde en su reenl­pla~ o se envía al re pectivo cu rpo otra cargada. Por su parte, los je(i s del parqu tan1poco esperan aviso ó petición de n1unicinnes, ó J legada de ac "' n1ilas va­cías, para enviar por propia iniciativa c:\rtuchos á tropas empeñ~das en recia lucha. Después del con1bate J1.s n1uniciones de hon1bres y acémilas de con1pañta y batallones se completan por 1 par­que á la n1ayor brevedad po ibh:. La caballería y los zapadores totnan sus provijones del parque de infantería n1ás e rcano, i no obran d un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 8G BOLETÍ~ MILITAR mod~ independiente y por lo mismo no llevan parque propto. En la artillería los prin1eros escalones de municiones siguen inmediatan1ente á las piezas, los segundos escalones, reunidos por grupos de baterías de un n1ismo cuerpo, al mando de un oficial~ se sitúan unos 8oo metros á reta­guardia, fuera de los can1inos pero en un Jugar fáciln1ente accesible. menos de órdenes contrarias, tan luégo como esos segundos escalones toman posición, envían una caja de municiones á los prin1eros. .os con1andantes de los se ­gundos escalones no pierden de vista Jos emplazamientoq de las baterías, y cualesquiera que ellos sean, les enviarán sus n1uniciones á tiempo. o se recurrirá á la carga de n1uniciones de cada ca­ñón sino en último extremo, y entonces se Ja hace reem­plazar sin den1ora, en especial cuando se ha consumido íntegra una de las ajas. En el combate se principia por consutnir las municiones del primer escalón, que se habrá situado junto á las piezas; desde que una de las cargas se ha con ·un1ido, la acénlila, al trote, se envía al segundo es­calón para ree1nplazarla por otra cargad~. Las cajas del segundo escalón se recargan en las co­lun1nas de parque, y en caso de urgencia son directamente reemplazadas por Jas de éste. La artiJlería montada, al cambiar de posición, se sirve de las n1uniciones del avan­trén n1ien ras llegan repuestos. Durante las n1a1·chas, el oficial que en cada grupo n anda Jos segundos escalones se mantiene en relación con ei jefe del grupo para estar al corriente de los movimientos de las baterías. in fin, los oficiales y soldados armados de revólver deben encontrar reserva de cartuchos de esta arma en algu­na de las acénlilas de parque de cada batallón. ---·~-- :MÉTODO DE UttV LI ~ R, JEI• ~; DEL EJ'É.l~CI1'0 BELGA I Todos reconocen que la instrucción de lo recluta influye de modo sensible sobre la de 1 s compaii1as, de la cual depende á Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN l\riLITAR 87 su turno la de los batallones : importa, pue , realizarla con el ma­yor cuidado. Las primeras leccione que se dan al recluta se confían á los Cabos y argc:ntos, y los jefes no ie mpre pueden pre tar aten­ción á lo detalle infinitamente p equeño en que se fundan aqué­lla . De la mi ma maner que es precis o vivir con el oldado para aprender a conocer u co tumbre y de ell as sacar ventaja, es in­dispen able penetrar e de los secretos de la in trucción y de la educación práctica, y in una observación constante y minuciosa, el progreso es impo ible. La buena instrucción del recluta es la base de la di ciplina, forma el carácter y de arrolla el sentido práctico del soldado ; por Jo cua1, cuando esa base se establece mal, resultan impotentes para formar un buen ejercito aun lo má sabio reglamentos. De todos los método usados hoy en los cua rteles, indudablemente el del trabajo individual es el mejor : en él los progresos son r á pido , y el soldado se familiariza facilmeute con el movimiento enseñado. Esto es verdad obre to<., o pa.-a e1 manejo del arma, porque la de­mostración de la in trucción no es sino una especie de pantomi­ma que e] oldado acaba por imitar con facilidad . Con este mctodo la instrucción gana en rapidez, sin entrañar inconveniente para la regularidad y la pnfoccirm, condicione inherentes á todo méto­do, evitándose a í perdida de tiempo y fa tidio a los reclutas. Lo que el soldado comprende mejor es el ejemplo dado al fin de cada explicación . No hay ningún soldado, por inteligente que sea, que no e impaciente e perando la voz ejecutiva, y quiera su­jetar el espíritu á comprender las explicaciones que la preceden. De ordinario el instructor, má preocupado con lo que recita que con lo que enseña, ejecuta el movimiento de fi g urante con tánta rapidez, que en cierto modo e camotea su arma ante los deslum­brado, ojos de lo pobre reclutas, y e en vano que e tos e esfuer­cen por comprender lo explicado : obedecen la voz de mando ron vacilación, limitándo e ejecutar poco más o menos lo que no pudieron adivinar, y nunca estan eguro de 1 mismos. Adema , la inmovilidad que se obliga t guardar á los reclu­ta mientras el instructor corrige á uno de ellos y repite sus ex­plicaciones, los fatig y predi pone á contrat:r po icione ' · icio­sas. Hay, en efecto, nada má peno o par el pobre recluta que permanecer horas entera en la rni ma posición, inmóvil, temero­so, ante el in tructor, á quten el manejo del arma e tan familiar, que "' él le parece impo ible llegar nunca al mi mo grado de per­fección ? Las costumbres del sold do, antes de entrar al cuartel, son conocidas: lo que ha aprendido lo aprendió á fuerza de verlo ha­cer y de ejercitarse en reproducirlo, por lo cual nunca empleó su inteligencia sino como guta de un imitacion mee nica y servil ; que, agricultor· ú obrero, e ha hecho h bil en su arte por una co - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 88 BOLETÍN MILI1.'.AR tumbre constante de repetir sus diverso detalles; que en e pecial gusta de ]o que hiere sus ojos, y sólo exige aptitudes corporales por la facilidad con que Jo aprende. Mirad ese taller: ¿ no admi­ráis la precisión, la armonía de los mil detal1e que componen una obra hecha por tántos brazos ? ¿ Cómo se con ' iguió ese resulta­do? No fue en verdad demostrando á los obreros los principios del arte á fuerza de pulmones, sino poniendo ante los ojos de cada uno de ellos la dificultad que debía vencer, y guiando su mano inexperta sobre la herramienta de que tiene que servirse. Ejerci­tar al obrero á hacer lo que ve hacer y á que lo repita hasta eje­cutarlo perfectamente, ese es todo el secreto de la obra admirada. ¿ No es más sencillo dirigirse al soldado en el mismo len guaje que le hablan en el taller ? E el mismo hombre : ¿por qué no instruírlo por el mismo procedimiento ? Tiempo es de concluír con las inútiles explicaciones técflicas, y de reemplazar­las por demostraciones materiales al alcance hasta de las inteligen­cias más obtusas. . ....... . ITINEJ?..,ARIOS MILITARES IPI LE (FRO ... TERA DEL SUR) (Según A. Codazzi, inéditos. 1853) I-Ipiales á Tulcán Ipialu al Pu~nte de Rumichaca-Desierto, frío. Llano con sólo una bajada para llegar al puente. Di tancia, 3 kilómetros . El Puente á Tulcán-Parroquia, frío. Se sube una pequeña cuesta, algo resbalosa en invierno, luégo se baia, y por una expla­nada llana, que va entre dos ríos, con algún barro se llega á esta parroquia, donde hay recursos para tropa; distancia, 11 ~ kiló­metros. ToTAL, r 4-i kilómetros; horas de marcha, 4-; por l1ano, 3; de bajada, i; de subida, ! · I I-Ipiales á Mayasquer (do s jornadas) PRIMERA JORNADA - -lpiales al Río Blanco-Desierto, frío. Se pasa una quehradita de mucho barro, y por terreno llano se llega á este río que da vado aunque muy hondo. Distancia, 5 kiló­metros. Río Blanco a Carlosama-Parroquia, frío. Camino llano ori­llando el río y zanjas, también de mucho barro, que sirven de vallados; luego se asciende una colinita llana hasta el pueblo, de donde párte un camino de ro kilómetros á Tulcán y á Guachu­cal. Distancia, 1 o kilómetros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETiN MILITAR 89 Carlosama a Cumbo/ - Parroquia, frío: camino llano en que se sttbe una lomita algo re balo a ; e pa sa po r un puentecito una quebrada con atascadales; por llano que cas i e a niega en in ierno se llega al río Blanco que e pasa cgunda vez y por sabana se alcanza al puc:blo: en la ubida e une otro camino que viene de Tukan por unos cerritos y pa a por Cu spud . Distancia, I I k.i­l6metros. ToTAL, 26 kilómetro ; horas de marcha, 7 ; por llano, 6 ; de subida, ~; de bajada, ! . SEGU DA JORN DA- Cumbal á lo cumbre del Páramo- De­sierto, frío. Camino llano en la primera legua en que sube sensible­mente; luego e toma una cuesta no muy á pera y algo pedrego­sa hasta la cumbre. Distancia, 10 kilómetros . Del Páramo al Tambo- Hato frío . Camino que va bajando medio tendido con muchos ata cadale ; e pasa al pie del cerro Oreja, v luego }a bajada se hace mas pendiente hasta este punto. Distancia, 7~ kilómetros . Tt~mbo á la qu,brada Portachuci/J- Desierto, frío . Es una ba ­jada pendiente con mucho barro y malo pasos. Distancia, 8 kiló­metros . Portachuelo á Mayasqu er-Aldea, templado, sano. Béljada por una loma llena de barriale , salto y algún ata cada!, con callejo­nes muy estrechos en unos puntos y piedra5 en otros hasta llegar al pueblo, que es de indio y encierra pocos recursos . Distancia, 7~ kilómetros . ToT L : 33 kil6metros ; horas de marcha, 1 1 por lJano, 2; de subida, 2; de bajada, 7 · ToTAl~ CE ERAL, 59 kilómetros; horas de marcha, 18; por llano, 8 ; de subida, 2!; de bajada, 7i · II I-Ipiales á Funes (dos jornadas) PRIMERA JOR NADA - lpiales al Puente d~ Males-De ierto, frío. Camino llano regular, con poco barro; á la derecha se deja el que va á La Laja, y poco despué otro que de ese mismo punto va á Pupiales, y otro que de este pueblo guía al puente; entonce e deja la dirección del camino que va hacia lle , y ·e toma la bajada pendiente que conduce al no, que se pasa por un puente muy ele­vado . Di tancia, 9 kilómetros. El Puente ti )V:lalcs - Parroquia, frío. Es una subida no muy pendiente; luégo, por un plano inclinado y resbalo o, se sube una cuc tecita con barro, y por una llanada con bastante fango se llega al pueblo en donde se encuentran algunoA recur o . Di tancia, 7 k:ilometros . 1 OTAJ., 16 kilómetros; horas de tnarcha, 5; por llano, 3; de subida, I · de bajada, I . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 90 :BOLETÍN mL IT AR SEGUNDA JORNADA-Males á Puerres--Aidea, frío . Por una bajada tendida se llega al río Tescual, que se pasa por puente, y luégo se asciende una cuesta pendiente hasta llegar al plano en que está el lugar. Distancia, 5 kilómetros. Puerres al río Angasmayo-Desierto, frío. Se cruza la meseta de Puerres, se baja y se pasa una quebradt1 hon~a, y se sube un re­pecho para llegar al borde de un como precipicio, en cuyo fondo corre el río. El camine• baja por entre peñascos que sirven de trin­chera natural para defender el paso; hay muchas piedras y angos­turas hasta el río, que se pasa por puente. Estos barrancos, es decir, márgenes, son perpendiculare , y ~e prolongan hacia arriba y hacia abajo del paso. Distancia, 62 kilómetro . Angasmayo á Chitarrán-Casa, frío . Subida muy escarpada y peligrosa, con pequeños callejones, saltos y despeñaderos yue que­dan expuestos á lo fuegos directos de trop:ls que estén enfrente para impedir la bajada al río, cuyo paso es imposible cortado el puente. Distancia, 5 kilómetros. Chitarrán á Chapal-Casa, frío . El camino va por una caña­da pedregosa, entre cerros, con algunos atascadales. Distancia, 4i kilómetros. Chapa/ á Maicera-Casa, frío . Se sube y baja una cuesta con callejones estrechos, y se pasa la quebrada de este último nombre. Distancia, 4 kilómetros . Maicero á Puebi9'11Íejo-Casa, templado, sano. Se sube y baja una cuesta con callejones estrechos, y se pasa la quebrada de este nombre. Distancia, 4 kilómetros . Puebloviejo á Punes-Parroquia, templado. Por un plano in­clinado hacia abajo va el camino, que es regular, hasta el pueblo, donde hay algunos recursos. Distancia, 2 kilómetros. ToTAL, 31 kilómetros; horas de marcha, r r; de llano, 3; de subida, 4; de bajada, 4 · TOTAL GENERAL, 4-7 kilómetros; horas de marcha, 16; por llano, 6; de subida, 5; de bajada, s.-(Continúa). --··-- Lucha sangrienta, injustificable, castigo inmenso para las na­c~ ones, hazaña ~e bárbaros, ruidoso festín de carne humana, pen­dtente re baladtza que conduce al abism'"> asilo de indolentes y pérfid~ . , caverna ensanchada para ocultar despojos, y en donde la <:onfustón r el espanto, el robo y el pillaje, se halJan Íntimamente hgados. ¡Oh! ¡qué de crímenes no ha hecho cometer su dt! enfreno! Aquí vemos un mon truo tiñéndose Jas manos con la sangre de su propio padre, ó llevando el puñal al seno del hermano para sa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 91 ciar la sed ardiente del poder; allá un guerrero seguido de un pu­ñado de audaces, invade todas las naciones, trastorna todos los tronos, }' amontana cadáveres sobre cadáveres para satisfacer su ambician de conquistas; más allá una cuadrilla, profanando el nom­bre santo de la Libertad, arrebata á la madre que llora al hijo in­cauro que, dejándo e sorprender, cambia la piqueta y el azadón que le daban sustento y esperanzas, por el rifle que hien: y r:1ata: en una palabra, la guerra hace olvidar la doctrina de lA caridad cris­tiana, convierte en cuartel el templo, regocijo de los fieles, enmu­dece la cátedra sagrada, quita á la con~iencia su valor, implanta la malevolencia, convierte la vida de las familias en suplicio conti­nuado, arrebata en contribucione de guerra el resultado del trabajo honrado acumulado en muchos años de fatiga, consigna como es­clavos de lo abogados de boardilla á los vecinos maliciosamente re­.. lutados, quiene ., para conseguir su libertad, tienen que pagar un crecido rescate. Obliga á los institutvres á clausurar los estableci­mientos. de educación para que los alumnos, vueltos políticos, t-o­men en vez de los libro el rifle y la cartuchera; po pone el poder civil al caudillaje, que funda como doctrt:la las terribles palabras de preparen, apunt~n, fuego . El horrendo trueno de la fu ilería, repercutido en los ámbitos de la Republica, destruye las vías de comunicación, interrumpe la navegación de los ríos-fuente de riqueza y prosperidad gene­ral,- vulnera los pre ervativos del padre, para salvar á sus hijos de Jas agontas del hambre, y nos mue tra como única divisa la espa­da y el fusil ; una vez desmoralizados los partidos políticos, con­vierten los tipos de imprenta en proyectiles para matar hombres; al soldado disciplinado, instruído, constante, leal y valeroso, en fu ­rioso enemigo de la ociedad ; y el Gobierno, benéfico motor de todo el organi mo social, para conservar sin debilidad ni presun ­ción la tradición historica de su legitimidad amenazada hasta en el interior de la casa presidencial, obligado á reclutar á la luz meri­diana, y á agotar u recur o en un cortejo de Generales, Direc­tore en Jefe, Mayores y Tenientes Generales, Inspectores y Sub­inspectores de. di' ersas armas, Intendente del ejército, Tesoreros de guerra, Comisarios pagadore , Médicos, Cirujanos Mayores, grandes cuerpos de ambulancia, Hermana de ]a Caridad, Contra­lores enfermeros, AuditOJ-es generale , Ingenieros civile y mili­tare , Proveedore , Conductore de equipajes, Aposentadorc~, Go­bernadore del Cuartel general, Cuerpo de guías, Zapadores, Bomberos y prácticos en el conocimiento del paí , Comandantes Gc-nerales de caballerías, Jefes de Brigadas, Guardaparqucs gene­rales y particulares, Jefe de l\1aestranza , Jefatura civile y mili­tares, Séquito<: de Jos Generales en ] efe, Cuerpos de espionaje, y ¡qué horror! los clerigos sueltos, los depó itos y los encargados de rondar las poblaciones. La aparición del primer boletín de la guerra; los partes tele- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 62 BOLE1.'Í MILIT .AR gráfico como lava hirviente d~l volcá~; el an_unci? de haberse dado la primera batalla y obtemdo la pnmera VlCtona, llenan de horror y e panto lo hogare , produciendo el desbarajuste de la bomba explosiva en campamento de organizado. Las víctima inmoladas y el eco profundo dd herido con sus ayes t}ue nadie e cucha, porque son en la guerra pequeño tnct­dente ; el grito de dolor del moribundo escapado en el e pacio y los cadáverc insepultos, on otro rantos e cándalo q_u~ conrnue­ven el alma y hacen renegar de la guerra por la inju tiCt':l que en­cierra contra la gentes desvalidas; las venganza personale ; el rejo de enlazar; la pa iones enardecida ; las e peranzas burladas; lo sembrado de hecho ; abandonado el cultivo de la tierra, la má uinas enmohecida , los mayordomos di poniendo á u antojo de las hacienda , los pere7,osos suspirando por un día de guerra para recomp ensar sus vdndns IIO"cturnas; los jornalero v agriculto­res, hechos Jefes y ficialcs; el petardi ta y hambr~>ado, al esta­llar la guerra, acaudalado al toque de fagina; la t nj uria de hom­bre á hombre, de mujer á mujer, de niño á niño; la vía publica sin seguridad, favorecier~do frecuente a esinato ; la justicia en­cargad de reprimir los crímene , e crita sobre arena con una caña mojada en lagrimas amargas; la mi c:ria uncida como trofeo á la boca de los cañone ; la iuda y huc:rfanos sintiendo h3mbre y frío en los umbrales de las oficinas pagadoras y in recibir si­quiera el re peto que in pira el infortunio; el crédito en el exterior postrado, y los reclamos extranjeros, eguido de acorazadas fra­gata de guerra con sus pabellone y bandera de- corneta , marcan­do el puerto indefcn o que deben bloquear, etc. odo e to nos previene que no debemos confiar en los que blasonan us victorias, ptro no la filicidtul tanta; veces prom ·tida; ni en aquellos que para eternizar su memoria, nos muestran en pleno iglo de ci v ilizacion, sus magnífica culebrinas como la ultima rnzon de los RtJ't'S. RIC ~DO ACEBEDO ( Oont in·ua·rá) P RTE EJ.. E ~ER L ESI A -OL AL VI REY ·x- ExulrtJIÍ.rhno Stiíor: Situado al frente de los enemigo en los potrero de Bonza, ólo e peraba que dejasen u intacables posicione p ra libertar de un todo este país de los disturbios JUe en el han ocasionado. En •1 p:trte republicano qu e t.i publicarlo en el número 30 •le e te Bolrl iu. como inérlito1 e h:abí. publicado y:t en l ; 1/i~lorin de Groot, lo J) rumtWIIJ' par.-. J;¡ hittori ele l:t vit.l.1 públic., •lel Libert;ulor, de Bl.mco. )' l.t 1lfnnoriru de O'Le ry, y or lo tanto no es pic.:L.l ouc:v.1. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILl~'A..R 93 el día de ayer supe que hab1an pasado el Vado y se dirigían sobre el Salitre ; dispuse al momento que el Batallón del Rq y la caba­llen corrieran á impedir el que se posesionasen de aquel lo que efectivamente se consiguio desalojando su caba llería, que ya estaba situada en el. La Divisi ó n continuó su marcha hasta alcanzar al enemigo en el PolJtcmo dt f/argas: aquel hizo alto y tomó pose­sion de los cerros al E ., que están dominado por otros mayores; me situe en una pequeña altura frente de su posición, y, recono­cida est:a, di la orden al Tenieute Coronel D . Nicolás López para que con su Batallon pasase á tomar los cerros á la espalda del enemigo, y caer por u retaguardia. Este bizarro Cuerpo, á pesar de lo e · cabroso del terreno y de la multitud de enemigos que acu­dieron a impedirle el paso, se apoderó de todas las alturas con la misma prontitud que si no hubiese hallado obstáculo, destruyendo á las bayoneta cuanto osaron hacerle frente, y poniendo en ver­gonzosa dispersion á los demás ; en este esttt.do, n:> pudiendo con­tener el ardor de la tropa, di la orden á la Compañía de granade­ros del 2 . 0 de Munancia, para atacar, lo que ejecutó, desalojando :al enemigo de sus posiciones, en una borrasca inexplicable y sin detener su marcha: en vano empleo sus reservas para volver á ocupar, pues la primera Compañía del mismo Batallón, rivalizando en valor con la de granaderos, los contuvo y precipitó nuevamen­te á la hondonada en que e hallaban reducidos : la columna de reserva recibió la orden de flanquearlo , y la de caballería, la de cargarlos en el desfiladero p•>r donde se hallaban preci ados á reti­rarse : su destrucción era inevitable y tan completa, que ni uno solo hubiera pod1do escarparse de la muerte. La desesperación les in piró una resolución sin ejemplo: su infantería y u caballería, saliendo de los abismos en que se hallaban, treparon por aquellos cerros con furor : nuestra infantería, que por su ardor excesivo y por lo e carpado de la posicron, se hallaba desordenada, no pudo resistir su fuerzas ; sin embargo, les disputo á palmos el terre­no, y cedieron la posicion al Pnemigo despues de la más obstina­da defensa : reforzadas por otras dos e mpañfa de la reserva, tres veces tomaron y perdieron, á la bayoneta, Ja posición. Por desgracia, otras cuatro Compañ1as que debtan reforzar las ante­riores, e extraviaron y no llegaron á tiempo; por lo que me vi preci a do á de tacar los Granaderos, 6. • y 4! de Drag nes, para que contuviesen al enemigo, lo que verificaron echando pie á tierra, y, unidos á la infantena, los extrañaron nuevamente de su po ición : aun no de confiaba de u tot 1 exterminio, pue el Ba­tallon dtl Rey debía caerle por su espalda ; peto á este le falta­ron las municiones, que no puqieron seguir por lo escabroso del terreno. Un fuerte aguacero impidio la continuacion del fuego, y sobreviniendo la noche, me vi preci ado a reunir la:> tropas, y, to­mando posic1ón sobre el mismo campo, esperar la· municione de que está enteramente la tropa Jesprovist • . La perdida del enemi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 94 BOLE1.'lN MILr.I'AR. go fue horrorosa. La desesperación precipitó sus jefes y oficiales sobre nuestras bayonetas, en las que recibieron los más una muer­te que tienen tan merecida; y sin el excesivo ardor de la tropa, que ocasionó la desunión, los insurgentes hu hieran sido totalmen­te destruídos en el dta del Patrón de las Españas. La infantería hizo prodigios de valor : no hubo un soldado, un oficial, un jefe que no se mostrase con acciones heroicas. El terreno no permitió á la caballería dar muestras de su ardimierrto; pero sufrió un fue­go horroroso, de que muchos fueron víctimas ; y las Compañías Granaderos y 6. • se distinguieron haciendo el servicio de infante­ría, como tengo anunciado. Nuestra pérdida fue de poca conside­ración, y luégo que los Cuerpos me pasen los estados de ella, ten­dré el honor de p nerlos en conocimi~nto de Vuestra Excelencia. Los enemigos se retiraron con la noche, media legua de su posición, teniendo el frente, la espalda y el flanco derecho cu­bierto de un pantano inaccesible, y apoy~ndo su izquierda con alturas casi insuperables : tengo observado que Bolívar, poco satisfecho de la buena voluntad de sus tropas, elige siefTlpre posi­ciones sin salida, para que la desesperación produzca los efectos del valor. Como la conducta heroica de la oficialidad y tropa ha sido tan general, no puedo hacer mención particular de algunos : así, prop0ndre á Vuestra 'xcelencia los que creo más acreedores á ser premiados, no habiendo individuo que no lo sea á la conside­ración de Vuestra Excelencia. Estoy reconociendo el campo y recogiendo cargas de fusile . Dios guarde á Vuestra Excelencia tnuchos años. Campo del Pantano de Vargas, 26 de Julio de 1819. ]OSE MARIA BARREIRO P. D. Son las once de la mañana, y el enemigo hace movi­miento retrógrado, y seguiré luego que me entere de su dirección. (Gacettl Oficial de Santafe) --···-- SOBRE EL TIR0 DE LA INFANTERf EN .EL EJERCITO ALEMÁM * • Introducción 1.0 Lo~ ejercic:ios de tiro tienen por objeto dar á la infantería el grado de tnstruccwn que en este ramo ncce ita para emple-ar con provecho el arma eJe fuego en el combate:. Aprob;ulo por el .Emp;r.tuor Guillermo c:l 9 rle eptiembre de 1893, y ain modifi­cacionca hasta l.t iech:1. No c~ta á dcma r ·corcl,ar que e.te Regl.lmcnto ae r.imo numero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍL'{ MILITAR 95 Tales ejercicios con tituyen uno de los puntos más importan­tes del servicio de guarnición, y por lo mismo deben practicarse con el mayor cuidado, dirigiendolos de tal suerte, que el soldado en el primer año de su ervicio resulte die tro en el tiro de comba­te . En los años siguientes se completan y perfeccionan los conoci­mientos que en el primero haya adquirido. La in ' trucción del tiro comprende: a) Los ejercicios preparatorios; b) El tiro de in trucción; e) El tiro de combate; d) El tiro de demostración; ~) El tiro de examen . I TE O RÍ DEL TIRO A-Generalidades a) Generalidadu sobre la Jorm(J d e la trayectoria 2. 0 El trayecto ó sea el camino que en el aire recorre el pro­yectil (la bala), ó más exactament(", su centro de gravedad, se llama trayectoria. 3.0 La forma de la trayectoria depende : de la velocidad del movimiento; de la dirección del movimiento; de la pesantez que hace caer el proyectil ; de la resistencia del aire que disminuye la velocidad ; de la rotación que se imprime al proyectil. La velocidad, dirección y rotación la dan al proyectil la fuer­za de los ga e de la polvora que lo arrojan del cañón del arma. 4.0 La impulsión qu~ dan los gases de la pólvora es de tal naturaleza, que puede comunicar al proyectil un movimiento ha­cia adelante, recti lJ neo, uniforme y soste11ido, sobre la prolonga­ción del eje del e ñon del fusil. La accion de la pe antez, hace que el proyectil baje, es decir, caiga durante u marcha : la velocidad de dicha caída aumenta con la duración de la misma. Ademas, como el proyectil etnpuja y arroja hacia los lados el aire que encuentra en u e tnino, á la vez que dicho aire le opone resistencia, el proyectil sufre continuada perdida de su velocidad de marcha, de donde que recorr e pacios iguale en tiempos m ás y más largos. De lo dicho resulta que la trayectoria es una lu1ea curva , con curvatura mayor ha ia el fin qtte hacia el principio. 5 .0 Para alcanzar un blanco c. un altura determinada se debe, pues, colocar el cañón del arma n una posición tal, que 1 pro­longación Jcl eje del n i · mo pase sobre el blanco la cantidad exac­ta que el proyectil debe e t:r antes de llegar al dicho blanco. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 96 BOLETÍN 1\ULITAR Sea ah el eje del cañón prolongado (figura 1. •); h, f"l blanco; be, la altura que desciende ó cae el proyectil en el trayecto a c. Para alcanzar el blanco b, la prolongacion del eje del cañón debe levantarse la cantidad he, es decir, que e debe dirigir sobre d . El án ulo bad, que indica lo que el cliñón debe levantarse, se llama ángulo de elevación: en el fusil se obtiene por medio de la alza. 6 .0 Para que el proyectil, que es cilíndrico y muy largo, des­criba una trayectoria definida y regular, es preciso que avance siempre con la punta hacia adelante, y ese re ultado se consigue dando al proyectil, dentro del cañón, un rápido movimiento de rotación en torno de su eje mayor, por medio de rayas ó estnas: el movimiento así impreso se conserva durante todo el trayecto recorrido por la bala . Aparato de puntería 7 .0 El aparato de puntería comprende e] alza y el guión. La línea ideal que une el centro de la ranura de la mira con la punta del guión, se llama línea tle mira. Dirigir esa línea con el ojo, so­bre un blanco d e t e rminado, se llama apuntar. El punto sobre ~ue debe dirigirse la prolongación de ]a línea de mira se llama punto d e apunte; el punto sobre el cual se halla realmente dirigida la prolongación de la línea de mira al partir la bala, se llama punto ;rpuntado; el punto herido por el proyectil á su llegada al blanco se llama punto tocado ó posición del proyectil ó impacto. Según que el punto de apunte se halle sobre el blanco ó en su borde inferior ó superior, se dice que e apunta al blanco, al pie del blanco ó á la cabeza del blanco. 8. 0 Si la línea de mira fuera paralela al eje del cañón, se po­dría en rigor alcanzar el blanco apuntándole alto y eligiendo en­tonces el punto de apunte fLtera del blanco . in embargo, como tal manera de apuntar sería con frecuencia difícil y á menudo im­posible, es preci o que el punto de apunte se pued elegir sobre el blanco ó á lo sumo inrnediatament<:: encima de el. Para que sea posible tocar el blanco en esa condiciones, es preciso que, á la al­tura del blanco, el ej~ del e ñón se halJe debajo de la línea de mira (figura 2), y por consiguiente que corte esa linea de mira. Lo dicho se consi g ue colccando la ranur ó ventanillo de la mira m "s alta que la punta del guión, con relación al eje del cañón, y arreglando de tal 11JOdo la altur. del ventanillo de mira obre:: el eje, que pueda aumentarse de acuerdo con la di tancia, en tanto que la ltura del guión permanece invariable. Para la puntena, el cañon toma tal posicion, que hace pasar la prolon g ación del ejes bre el bl neo, la mi ma cantidad ó ltura qu e d proyectil baja por la pesantez para que pueda herirlo. El ángulo formado por la línea de mira al inclinar e sobre la línea de tiro (a b e), se ll m ángul de mira (figura 3.4 ) (C()ntinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 89

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 88

Por: | Fecha: 28/02/1899

A~O lll Bogotá, F cbrcro z 8 de I 899 . UM. 8 --~·~-- OR O EL 1J I TE lO DE ERl "Y EL J JTO --~· ..... -- DtRECTOR AD-HO ·ort M, FRANCISCO J. VERGARA Y V. Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros ~~~~.~~2 ~ 9 ~ , 9~~~~ ~ ·~A~~2~2~~~~ P Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República SECC _ N D :r L (CORONEL LEBEL, INVENTOR DEL FUSIL D.E ES.E NOMBRE) o hay ya día en que no aparezca un nuevo e~crito que hable d explosivos r ci nt m n descubiertos y de Jas profundas modificaciones qu eJJos van á introducir en la guerra, ex¡ oniendo á la v z Ja5 teorías que, según los autores, satisfarán "-n tal cac:o, mas sin dar razon sen su apoyo. Tra­bajan obr el sentimiento en una parte del arte militar qu no lo admite, en la táctica basada sobre los efectos d 1 fuego. La cuestión no es tan compJ xa como parece · al con­trario, es ~ nci1Ja por exc lencia. Por tanto, en el n1pleo del fusil es reciso consid r r s Jementos esenci J s : la pólvora y los e[! ctos del fuego, si ndo d advertir que lo que es cotnplicado jan1ás produce bu nos r sultados en Ja guerra, y qu 1 fin del progreso bi n cnten ido es obten r el máximum de fecto ce n el mí ni u u m d gasto y de es­fuerzo. r . 0 Lú pólvora-a) Pót ora con i1unzo- p nas se rompe el fuego la pres ncia de las tropas queda establ ci­da : el humo indica exactan1ente l ó los puntos d dond Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 66 BOLETÍ.~. :MILI'.r A.R parten los disparos. El humo puede ocultar la tropa que hace fu go, p ro del n1odo que Jo haría una cortina de gasa tras La cual qui ra un ocultarse . nt el frente de batalla, la línea de in terscc iun d la nub d hun1o y l suelo sirv de punto rlc mira al enctnigo. l~n todo n1.ovi ­rniento pu de conocerse la línea de cornbate, y, por poc q u eJ t rreno s pr stc, n1arcan las posiciones d las re­servas. b) Pólvora sin humo-El hun1o no revela la línea de combate del adversario: se oy el ruido d la fusilería, pero no se ve con prccis.ión el punto de donde parten Jos dtsparo . En ningún caso la audición del ruido pu ele re ­en1 plazar á la vi:>ta con1o n1eJio de info ·n1ación . i el te­rreno lo permite, puede una t ·Gpa acercarse n1ucho al en - migo, disparando y, por lo nlis n1o, causan ole daño. D sdc que el adv rsario es bien visibl , cualquiera que sea Ja distancia, si hay n1uni'--ione suficientes, s abri­rá el fuego sobre "' l : l actual fusil ti ne suficient preci­ción hasta 2,ooo n1etr0s. Lo único qu hay que conside­rar es lo relatt \'O a las tnuniciones, pero la abundancia ó escasez de ésta~ en nada influy sobre la táctica del combate . Así pues, el uso d la p.Jl vora sin hun1o hará n1ás di fícil la practica de la guerra, y Ja at nción y ceJo de los jefes y oficial s tendra que ser gr·1.nde todas horas. El jefe que dirija una acción no tendra sino l ruido para guiarse pu s falta el hun1o, por lo cu 1 tendrá que rodearse d~ ma­yores len1 ntos de infonnacióm : por nledio de patrulla de oficiales, capa~es de v r bien y cuerdarnente, se nlanten­drá sin cesar al corrient de lo que pasa en el can1po de batalla. 2 . o Efectos del fuego --Si 1 etnplco de la pólvora sin humo n::> justifica n1oditicacion algun en los procedimien ­tos tácticos, los efectos del fuego, que resultan d la con1- binación de los tres el n1entos, fusil, po1 vora y bala, sí las han in1puesto á los reglam ntos del cotnbate, s d cir, en el del con1bate y en el del tiro, que hoy toznan en cuenta la mayor tension de la tra y ·ctoria d 1 s n1od~r·no fusiles, cuya cons cuenci e 'lna pn:ci ión n1ás considerable del tiro y una disnlinución n1a lenta c::n el valor de los fuegos, ualidades que pennit n utilizar el arn1a á grandes distan - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN -~IILI'I AR 67 cías ( 1 ,8oo á 2,ooo n1 tros) sobr tropas en tnasas ó n for­maciones con1pactas, y contr la a1·tilJena y caballería, á condtción, se enti nd , de que se disponga de ,nuniciones en cantidad suficiente. Los n1od rnos r glan1entos d con1bate tendrán, pues, valor {¡ ctivo ha:,ta que se invent un arn1a qu posea condiciones di versa de las del fusil actual; y nlientras esto no suceda, no hay que perder 1 tien1po en inútiles di­vagacion s, tanto tnás cuanto Jos r glan1entos vig ntes de­jan á cada cu-:11 an1plia iniciati a f.'at- pone.r en práctica los conocin1ientos q u adq ui ra en l estudio y n la practic de 1 pro~ sión. HI.TO ID 1 OR LOS PE .. T IX UL H ,, La tropas de l\lorillo, situ::lda en po Jctones convenientes extendían u irt·e i tibl influjo por toda las pr vincia de Venezue­la. El e->tado de lo negocios e- prc en taba del modo má li · onjero para las annas c.Jel P ey · 1 opinión pública había hecho conside­rables progre o á u favor; los insurgentes habían perdido el nervio <:le us fuerza~, y h.tbían aído en el mayor de redito; Páez gaba por u ocultas guaridas, in atreverse a dar la car á los reali ta ; el ejercito de Bolívar, reclu ido á unos 6oo hombre de de la acción del trapiche de La amarra, h bí perdid ha ta la má retnota esper nza de etnprender operacion alguna sobre su paL, y n hallaba punto egur contra la ot~gullosa e invencibles tropas e p ñolas. En tal e tado de penosa ansiedad concibio un atrevido pro­yecto, y se lanzó á 1 contra toda las probabilidades de un buen La cuestión municiones es 1 gran cuc ti6n de la guerra ar un país como el nuéstro, )'a por su precio, que hace difícil la buena instrucción del sol ':lado como tirador, y limit la · pro\ i iones de los parques, ya por su transporte, pues la dificultad de reunir y mante­ner reciclo número d~.: ac~milas en una ampaña, limita de modo pc!i­groso el número de cartucho que puede llevar un c.:jército. El proble­ma es sumamente erio, no e ha e tudiado con la atención que merece, y debiera provocar la meditaciones de nues tra oficialida . Una batalla de me: io día p ra t11l cjérci lO de 1 o,ooo hom brcs, prc u pone, con el fusil moderno, un consumo de cu ero 6 cinco millon · l cartucho, si la tropa no tiene disciplina del fuego, y por lo meno un millón en e te último caso, el cu. l requiere una brigada de 2.00 b<; · tia de arga, suponiendo q~c cada soldado lleve 100 e r:tucho c o nsigo. (N. de la D.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 68 BOLETíN MILITAB resultado. Fue éste el invadir el reino de Santafé, confiando en que el descontento de aquellos pueblos por el torpe manejo de su administración le abriría las puertas y le allanaría todos los obs­táculos que pudieran ofrecerle las muy superiores fuerzas que guarnecían dicho reino. U na de las principales razones que habían fomentado dicho descontento había sido la supresión de ]a moneda llamada Montal­vina, por haber sido creada por este Virrey, sin que se hubieran hallado prontamente los medios de reemplazarla con otra. Se 2u­ment~ éste, asimismo, con algunas vejaciones ejercidas sobre las provincias, y con la contribución de I! por 100 que se impuso sobre toda la propiedad territorial para llenar dicho objeto, ha­biéndose tomado tan desarregladamente esta medida, que debía producir cerca de tres millones de duros cuando Ja cancelación ascendía escasamente á 7oo,ooo. Recogida, pues, dicha clase de moneda, que era la corriente en el país, se paralizó completa­mente la circulación monetaria, y se experimentaron los más fu­nestos efectos. Era, por lo tanto, el momento más propicio para que el cau­dillo caraqueño sacara las ventajas propias de aquella crítica situa­ción ; pero jamás se creyó que una fuerza tan corta, compuesta de soldados desmoralizados por sus repetidos desastres, pudiese lograr un triunfo tan absoluto. Bolívar se había reforzado con al­gunas tropas que mandaban los caudillo3 Donato Pérez y Santan­der, y asimismo con otras partidas sueltas, con las que se iba in­ternando en el referido reino de Santafé. La tercera división del ejército realista, que se hallaba más avanzada para recibir á este osado enemigo que se iba aproximando por la parte de Sogamoso, había sido puesta á las órdenes del Teniente Coronel D. José Ba­rreiro, enviado seis meses antes por Morillo en auxilio del Virrey, á quien suponía escaso de oficiales facultativos que poseyesen ta­lentos tan brillantes como este joven oficial de artillería. Si bien el objeto del General Morillo era el más sano, no dejó de chocar á varios Jefes de superior graduación el verse pos­puestos al referido Barreiro ; y de aquí nació un disgusto que no era el más á propósito para sostener el lu tre de la milicia. Barrei­ro, por otra parte, aun"lue lleno de conocimientos científicos, des­conocía el manejo y dirección de los cuerpos dt.: infantena y caba­llería, y no podía dar á <:.stas armas combinadas, el movimiento de armonía que suele ser efecto de la costumbre de mandarlas. Sin haber tenido hasta entonces otro mando que el de una compañía ligera de artillería, era natural que se viera embarazado con la di­rección de más de 3,ooo hombres que le habían confiado. Como el Coronel D. Sebastián de la Calzada ten1a mas acreditada su opi­nión militar, y una práctica mejor en aquella clase de guerra} fue enviado por el Virrey de de la ca pi tal, apenas hubo llegado á ella, á ~ornar el mando de dicha división, apoyando decorosamente la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETi.N HILITAR 89 conveniencia de aquella medida en lo quebrantado de la salud de Barreiro; pero alegando este que su nombramiento ;:>rocedía del General en Jefe, no quiso reconocer á Calzada, y tal vez á esta mal entendida presunción é inconsiderado celo, se debió la ruina del país. Picado ya el amor propio de Barreiro, y deseando desmenti r todo equivocado concepto con un doble despliegue de bizarría y esfuerzo, sali6 á busc-ar al sedicioso Bolívar en la mañana del 10 de Julio, con 900 infantes y 1 8o caballos. Al llegar al alto del puente de Gá1neza, ocupado de antemano por dos compañías de su división, dio un corto descanso á su tropa, y continuó muy pronto su marcha, llevando de vanguardia al 2 . o Batallón de Numancia. Se dirig1a este sobre el pueblo que se halla á la otra parte de dicho puente, cuando estando ya á sus inmediaciones vio asomar una columna enemiga por el alto del Páramo, á cuya falda está situado dicho pueblo, y en seguida otras por varios puntos, cuyo número graduó de cerca de 2,ooo infantes y 150 caballos . Reconoci~ndose Barreiro muy inferior en fuerza numérica á sus contrarios dio orden para que volviese á cruzar el río el Ba­tallón Numanda, mandado por el Cotonel D . Juan Tolrá, cuyo movimiento hizo creer á los contrarios que nuestras tropas huían el combate, y aumentó en igual proporción su osadía para arro­jarse sobre ellas. El referido cuerpo verificó su retirada con el ma­yor orden, y se formó en batalla á la otra parte del puente, que­dando confiada la defensa de éste á una Compañía de cazadores que se hizo acreedora á los mayores elogios por su serenidad y firmeza . Formado los disidente en el pueblo de que se ha hecho mención, se dirigieron con todas sus fuerzas sobre el puente y el río, cuyos obstáculos uperaron en el primer ardor de la pelea; pero -argados nueva1nente por Numancia y por los granaderos del 1.0 t/c;/ R")', perdieron aquellas ef1meras ventajas y regresaron á sus primeras po iciones, dejándose una porción de cadáveres en a'lueUa riberas . .. \1as tardó muy poco en encenderse un nuevo combate; el enemigo redobló su furor, creció así mismo el ardor de los realis­ta ; amba partes pelearon con obstinación ; después de cinco horas de fuego, abandonaron los rebeldes el campo de batalla, en el que e hallaron tendido má de 100 muertos> otros tantos fusi­les> varios prisioneros y di per os . Engreído Barreiro con esta victoria, regresó á Molinos de Tópaga, en cuyo punto tenta ituado el Cuartel general: ya se figur b que 1 caudillos Bohvar, Santander, Anzoátegui, Sou­blette, Donat Perez y otro , á todos los que había tenido-la glo­ria de batir en el puente de G "me7,a, no e atreverían á exponer su arma á otro nucv desaire delante de una tropas que acaba­ban de dar prueba tan luminosas de su bizarría y deci ión ; mas Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 70 DOLE'!'iN MILI'l'AR no conocía el terco carácter de aquellos sediciosos, cuyo furor ad­quiría nuev o grados en razón directa de sus derrotas. Así fue que ya el día 25 de Julio se presentaron algunas de sus guerrillas sobre el Pan tan o de Vargas, d e de donde e1n pezaron á tirotear á Jos rea­li~ tas. Acudieron fuerzas de una y otra parte, y muy pronto se hizo la acción general. En u primer perfod se había fijado la victoria al lado de los fieles : ya una gran parte de las tropas de Bolívar había sido puesta en fuga por la caballería de aquéllos, y no e dudaba de u exterminio, cuando al cruzar por un angosto desfiladero de terreno muy fragoso, fue atacada improvisamente por otro cuerpo enemigo de la misma arma, y arrollada á su vez tan completamente, que corriendo ,..s te en ~u persecución, llegó á mezclarse con la infantería de Barreiro. La alegría de los realistas por su creído triunfo, se convirtió muy pronto en sobre alto y dolor; pero la Compañía de granaderos del segundo Batallón de Numan cia, haciendo un bizarro despliegue de su impavidez y fir­meza, contu o los progresos del vencedor, habiéndose debido á sus esfuerzos y al feliz incidente de un fuerte aguacero que so­brevino en aquel momento, la salvación del ejercito realista. No bien se había rehecho éste de tan inesperado desa tre cuando aparecieron las tropas insurgentes en el pueblo de Boyacá, sobre excelentes posiciones. El objeto de Bolívar maniobrando sobre las de Barreiro, era el de atraerlas á una caíiada, en la que ten1a colocada su infantena por ambos lados. E 1 fogoso jefe realista cae en la red que le había tendido el astuto in urgente : fingiendo una de ordenada fuga l a s tropas que se habían presentado por el frente, s<:: dirigen las de Barreiro en su per.secució n, dando por segura la victoria; esto es lo que deseaba el edicioso Bolívar ; descargan sus ~oldados obre las ma as de los reali ra , causan en ellos horribles estragos, se desconciertan, se de ordenan, se disper an ; la c-abal len a, que podía haber restable­cido el orden conservando su formación, e entre-ga a imismo á Ja fuga; todo es confusión y e panto ; nadie piensa sino en su pro­pia con ervación ; los ene1nigos se aprovechan de esta favorable coyuntura y e arr >j n sobre los prófugos coo la mayor furia ; nadie resiste á su victoriosa e pada . * En un momento quedo el campo cubierto de cadávere , ar- El otro hi tot"iador español, Jo é DC'mingo Díaz E., compañero de Morillo. se limit. .\e tamp·ar l:ts . iguientes un ':lS sobre h campaña ele Bo)-•tca: •· Dcsrlc ·1 p:tso del Arau a por el ejercito re.tl, Bohvar. consirfcorando justamente termin:Hia su carr •ra en V ·nezuch. S. t•p.trÓ de Pácz, y on se o ó 6oo hombre que le que lrban. huyó ele a ucllo de ierto y e internó en lo~ ll:tno de C .t ;mar . La ele c:spe­racion ó la csper:mza ele bu. car su fortuna en otro. lim::s . le in pir:tron esta r •solución. o le engañó la segun la. En poco ti ·mpo el Virréin.:l.to de rnt, {é e tuv :Í su pies. n clt:nso v lo clcl•c: ubrir cst •p >C.l cle.;a'ltros,, ·n que un fiagitivo: con un puñ lo de hombre dc,nuclos y h~1mbrientos, vi .Je :tpar ·ccr clcltnt rle su ectore y Comanres, oman antes y uar as T ropa ... TcgttcigaJpa, 27 de oYiembre de 1898. Es conforme . El Gobernador del Estado, TOTAL 54 18 29 37 62 18 JI 12 30 25 19 71 2+ z6 12 6 4 +72 8,6]0 BO ILLA '' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETf:N MILITAR 77 LITERATURA PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSALÉN, POR ERNESTO LOUET (Continría del número 86). Poco más ó menos es de 40 metros la distancia que separa al Santo Sepulcro dcl Cah•ario. Cuando salímos del Santo Sepulcro, visirámos todos los otros santos lugares, colocados como estaciones en la nave lateral que rodea el coro de los griegos y eñ donde los Padres de Tierra Santa hacen una proce­sión todos los días, después de los oficios de la tarde; sus solos nombres evocan las páginas de la pasión . Partiendo de la capi11a ubterránea, en donde se encontraba, según afirman, el cráneo de Adán, pero con mayor certidumbre la tumba de Godofredo de Bouillon y la de Balduino 1, su sucesor, se encuentra primero la capida de la Columna Impropere. Allí nos sefialan, en un cuadro formado con ricas esculturas de madera, un pedazo de la colum­na de mármol gri que guardaba el pret..>rio de Pilato, y contra el cual pedazo de mármol colocaron á Jesús para cubrirlo con un manto de púrpura, y ul trajarlo diciéndole : ¡ Solutl, Rey de los 7 udíos! Más lejos, en la paree oriental de la Iglesia, una escalera de einti­ocho gradas nos conduce á la capilla de la Invención de la Santa Cruz; otra capil1ita, ctitucion expedida el año anteri r de I 853, que dejaba al pueblo la elección de lo goberna­dore de provincia, por lo cual muchos de éstos eran conservadores y adver arios del General O bando. En tal si tuacion, la guerra no podía tardar mucho, y sólo fal­taba quien iniciase la revolución . Al fin se declaró Dictador el Ge­neral Melo, jefe de las arma , apoyado por los artesanos de Bogotá, que se oponían á la rebaja de los derechos de aduana de- los arte­[: ctos extranjeros, y muchos liberales que rechazaban las reformas . Melo, por su parte, no1buscaba sino librarse del juicio que se le se­guía por la muerte que h b1a dado al Cabo ~irós. Habiéndose proclamado Dictador, derogo la Con titución liberal que se h1bía expedido en I 8 53, y declaró v·igente la que lo conservadores ha­bían acordado en I 843 ; pero estos, aliándose al círculo liberal llamado entonces golgota y de pues radical, decidieron la lucha en contra de la dictadura. Entonces fue cuando e encargó del Poder Ejecutivo el General Herrera como Designado, y luego el Vice- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4 BOLETD MILIT DE COLOMBIA presidente Obaldía. Vencida la revolución, el General Obando fue juzgado y depuesto por entencia del Senado. El General Melo, antes de proclamarse Dictador, había ofrecido la Dictadura al General Obando, quten estaba de acuerdo, lo mismo que el Vicepresidente Obaldía y su antecesor, el General López, en que no deb.ían llevarse á cabo las reformas que intentaban los radica­les, sino seguir gobernando con las instituciones que habían esta­blecido los conservadores. Al General Obando se le depuso por inepto, á lo menos este fue el pretexto, por haber confiado el man­do del ejército al jefe que hizo la revolución y no haberse fugado de Bogotá, pues no había motivo legal para proceder así. Los conservadores, al luchar por sus intereses, debieron apoyar á Melo, que restablecía la Constitución de 1843 ; pero dijeron que com­batían por el orden legal .. .. Melo, por todo castigo, fue desterra­do y muri() en la frontera de .1: 1éxico, asesinado y no fusilado, según se ha dicho por algunos, confundiéndolo con Darío Ma­zuera, quien sí fue fusilado en Campeche por revolucionario .... Los conservadores elig;eron entonces Vicepresidente al doctor Manuel María Mallarino .... La Administración Mallarino fue un gobierno de calma, de liberales y conservadores, y así, se acu­saba al Vicepresidente de pasar su tiempo entado en el pórtico del Palacio de Gobierno, leyendo los clásicos latinos. II-REL CIÓ DE ERGAR Y ERG R Cronologia de los Magistrados de Nueva Granada I 8 53-Fu e elegí do Presidente en votación popular el General Jo e María Obando, nacural de Popayán: el Partido Conservador se abstuvo de la elección. bando encontró el paí dividido en tres partidos: el que lo había elevado al poder, y en d cual tomó sus ecretanos de J tado, era el de su antiguos compañeros de I 840, llamados entonce progresista y ahora draconiano . Formaba el segundo partido una fracción del Liberal, llamada Gólgota, com­pue ta de los liberales jóvcne:; que habían acompañado á la Admi­nistracion López, que e taba en mayoría en las Cámaras, y que e preparaban á dar una on citución según su ideas contrarias á 1 s del Presidente ()bando. El tercer part!do, llamad~ Mini terial en 1840, y que tomó el nombre de Conservador en 1850, tenía ideas semejantes á las del círculo ministerial acerca de la Constitu­ción que iba á darse; pero estaba dividido de los hombres de la Administración por odio á muerte de veinte años y se alió m 's bien con los gólgota , con 1quienes era más desem~jante en ideas. El C.ongreso .... de. 1853 expidio la .nu.cva Constitución, cuyas modi­ficaciOne mas tmportantes col'ststteron en separar la Iglesia del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERRA DE 1854 5 Estado, y en pasar al pueblo la acción gubernativa por medio del sufragio universal, directo y secreto, en la elección de todos los funcionarios, desde el Presidente hasta los Gobernadores de Pro­vincias; en la disminución del ejercito permanente y en el proyec­to de reforma de la tarifa aduanera, por la cual los artefactos ex­tranjeros pod1an introducir~e con pequeilo costo. Los artesanos liberales, que repugnaban la franquicia de los derechos extranjeros, hicieron el 19 de Marzo una pueblada contra el Congreso, que fue reprimida. El 21 de Mayo fue ancionada la Constitución. En Cali hubo el 9 de Enero de 1854 un motín contra el nuevo Go­bernador, que era del Partido Constitucional; en Chocontá, Zipa­quirá y Sutatenza, pueblos del Norte, y en Ciénaga, Mornpós, Neiva, Sabanilla y Tunja, hubo alborotos má ó n1enos serios con motivo de las elecciones. El Gobierno repugnaba las ideas de la nueva Constitución, y ya que se le quitaba el ejército, trató de armar la Guardia nacionaL J. M. Me lo, General de re cien te crea­ción y Comandante de armas de Cundinamarca, había asesinado á un cabo de apellido Quirós, por lo cual estaba enjuiciado. El Con­greso de 18 54 se reunió bajo las circunstancias más alarmantes, y sus sesiones fueron interrumpidas por la revolución que estalló en la madrugada del 17 de Abril, encabezada por el General Melo, que se erigió en Jefe Supremo, y por el ejercito y los artesanos li­berales. Melo puso pres:: s al Presidente de la República y á los Secretarios de Estado. El Vicepresidente Obaldía se asiló en la casa de la Legación nortean1ericana. 1 854-El General Tomás Herrera, natural de Panamá, ha­bía sido nombrado Designado para ejer er el Poder Ejecutivo, según la nueva Constitución. Logró escaparse de la ciudad con f"l General Manuel M . Franco y vario otros ciudadanos, y se di­rigió á las provincia del Norte. El 21 de Abril expidió un decre­to en Chocontá declarándose en ejercicio del Poder Ejecutivo, y nombró de Secretario general al Coronel Anselmo Pineda. Inme­diatamente comenzó á organizar un ejército, que fue derrotado á órdenes del General Franco en Zipaquirá (21 de .1\tlayo), quedando muerto dicho Jefe; el resto del ejercito, á órdenes del Presidente Herrera, fue derrotado de nuevo al día siguiente en Tíquiz a, y Herrera siguió con alg1..1no hombre para la Provincia de Neiv . El señor Justo Br\ceño, Gobernador de "Tequendama, a] saber la noticia de la revoluci6n, había arm do un batallón y ganó obre las fuerzas dictatoriales el co1nbate de Portillo (28 de Abril). El Coronel Carena, antiguo compañero de Melo, que se había pasa­do á los constitucionales, hab1a armado un batallón de I 50 hom­bres en Pamplona, cou cuya fuerza trató de incorporarse al ejér­cito constitucional antes de 'rtquiza, pero llegand tarde fue de­rrotado en 4pountos (30 de Mayo) y prisionero dos d1as despues . En estos tres encuentros peleó un sold do llamado Ant nio Vi­llamizar, nombre bajo el cual se ocultaba una mujer de Tibirita, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 6 BOLETÍ MILIT R DE OOLO:M:BIA.. llamada Clemencia Celis. 'n 1 Provincia de Antioquia hubo un motln y mataron al obernador de la Provincia, señor Justo Pa vón, y en Popayan se pronunciaron los militares por la Dictadu­ra (16 de Mayo), pero fueron derrotados el 21 del misrno mes. En ali se h bían pronunciad desde el 29 de Abril, y se movieron :sobre Caloto contra la f uLr l'as del Coronel e jada, quien los de­rrotó en el itio de Stln Julifm (24 de Mayo), y avanzó con su olumn vencedor sobre Cali, el 13 de Juni , y le puso sitio, que dcspué de varios combare angrientos terminó cl28 de Junio por una e p n ion <]Ue lo itiad hicieron con el General López, que acababa de llegar al Cauca, enviado por el Poder Ejecutivo par organi.t,ar un ejercito en aquellas provincias. El Presi ident~: Lópe7, y nombr. do o­m: md:mtc General de arm • por d Pre id •ntc Ohando. De terrado de pués de ven ido! murió asesin do cuando vagaba sin rumbo fijo en el Mediodía de México. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 BOLETÍN :MILITAR DE COLOMBIA prometidos en la revolución fueron deportados á Panamá, de donde pocos regresaron. El General Obando fue juzgado y depuesto por el Senado, y se retiró al Sur á la oscuridad de la vida privada, sin duda harto cansado de las borrascas que le tuvieron siempre agi­tado. En él se palpa la verdad de lo que Arboleda de~ía á Malla­rino en el discurso que se citará siempre : ''En este país valiente y generoso, tan fácil es pasar del destierro al solio, como del solio á la barra del Senado."* El 1.0 de Abril de I 854 el señor de O baldía entregó el man­do al señor D. Manuel M. Mallarino, que había sido electo Vice­presidente de la República. Organizó él un 1\1inisterio mixto, creyendo, y seguramente con razón, que aquello contribuiría al afianzami~nto de la paz y á calmar los odios que tánto mal venían haciendo de años atrás. I -RESUME SINÓP'riCO Y GEOGRAFICO DE L.A GUERRA 1.° Campaña del Norte.-Zipaquirá, Tíquiza, Aposentos. (Ultimos días de Mayo). Campaña de Boyacá.-Bonza, Sátiva, Tunja. (Junio y Sep­tiembre). 2.° Campaña del Norte.-Bucaramanga, Sinsatá, Si.Jos, Pam­plona, Petaquero y Tierra .Azul. (Junio, Agosto, Octubre y No­viembre). Campaña de la Costa. (Mayo y Septiembre). Campaña del Sur.-Popayán, San J ulián, Cali, Palmira, Mo­rillo. (Mayo á Septiembre). Campaña de Occidentt.-Portillo y Guaduas. (Abril y Junio). Campaña de la Sabana.-Bosa, Tresesquinas, Egipto, Bo­gotá. (Noviembre y Diciembre). V-RESUMEN HISTÓRICO DE LA GUERR Por el General T. C. de Mosquera, Jefe clel Estado Mayor general ... CAPITULO I Prelimi11ares de la reuolr1ci6n, utallido de ~~trc, primeros eifuer:: os de los ciudadano1 para re1tablecer el gobierno legítimo, y regulari~aci6n de la resistencia armada por parle de los constituciona' El 8 de Abril corrieron en Popayán rumores de una revolu­ción ocurrida en Bogotá por causas políticas, y con la noticia, " En un país, porque sea valiente y generoso, 1\o suceden tales cosas. Donde esto :lcontece e en lo~ p:uses revolucion. ríos como Colombia."-C. /Jen~dt"lli. " El restmtcn ltisl6rico del General Mosqucr:~ se reproduce mtegro en lo que ae refiere .í operaciones militares, pero se extracta cuando trata de disquisiciones polÍticas y úl<»óficas, ó reproduce documec.tos de te último genero. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLE1t1E ~TO-GUERR DE 1854 13 quienes allí se preparaban para un golpe de cuartel contra las auto­ridades, sacaron ostensiblemente la cara y se declararon en plena rebeldta. A la nueve de la noche recibió parte el Gobernador de que los revolucionarios armados se reunían en las inmediaciones, al lado sur de la ciudad, con intención de atacar ésta en breve plazo. El plan de Jos rebeldes del Cauca, que estaban en relación con los directores del golpe de Estada en Bogotá, consistía, según se informó al Gobernador de Popayán, en reunir 5,ooo hombres para apoyar á los revolucionarios de Bogotá, tomando como base el Ba­tallón de Línea número 5 . 0 , dos Compañías de Milicias de Popa­yan, otra de Timbío, otra de La Sierra, otra de Paniquitá, el Ba­tallón del Tambo, el Escuadrón de Quilcacé y varios otros piquetes de guardias nacionales. Más tarde debían secundar el movimiento 400 hombres del Cantón de Caldas, 350 del de Santander, 700 indígenas de Tierra Adentro y lo3 sublevados de las Provincias de Cauca y Buenaventura. El Gobernador en persona salió á excitar el patrioti mo para deshacer el mencionado plan . Algunos dijeron era inútil luchar sin armas contra una revolución que hacía el ejército bajo la dirección del Supremo Gobierno, pues así calificaban lo ucedido; mas no faltaron ciudadanos, de todas las clases sociales, inclusive los estu­diantes del Colegio nacional, que se apresuraron á apoyar á la au­toridad legítimamente con tituída . Así pudo organizar el Gober ­nador una fuerza cívica de 120 hombres, destinada á apoyar é invigilar la fuerza veterana del medio Batall6n número 5 . 0 , que inspiraba recelos; destacó en seguida una patruJla de 25 hombres para que recorriera las calles y ejidos meridionales, en los cuales fue atacada por los rebeldes, que, recha·¿ados, se volvieron á su campamento. En tale circun tancia , se pre entó al Gobernador un militar comprometido en el movimiento, el cual acabó de de­nunciar el complot, y manifestó que el plan revolucionario se hab1a fraguado en la Sala de banderas del Batallón 5. 0 , y que por la im­prenta, contigua al parque, se hab1an sacado la armas. El Gobernador despachó luego comisionados á los Distritos del Norte de la Provincia para que en ello levantaran fuerzas, y ordenó al Alcalde de la ciudad pasara al campo rebelde á intimarle depusiera las armas, pero fue insultado por los amotinados . Los pronunciados recibían auxilios de diferentes Di tri tos, ele­varon u fuerza á 400 hombres, y e peraban 200 más del ur para atacar á Popayán . Las armas ú ti le del parque estaban en poder de la revolución, y el Gobernador solo contaba con 460 fusiles ingleses descompuestos y 200 -france e· sin municione aparente . A pesar de todo, la autoridad cutnpho con su deber, y su energía y actividad salvaron la situación: ante todo el Gobernador contra­jo su atención á armarse y salvar la pequeña guarnición veteran que podía servir de base para levantar una fuerza respetable, y la Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 14 BOLETÍN MILI'l'AR DE COLOMBIA cual estaba mandada por un jefe comprometido con la revolución. Dicho jefe era débil é inepto, por lo cual unos y otros lo miraban como traidor, pero por fortuna para la causa legitimista, se separó de su puesto por enfermedad, y en el acto fue reemplazado conve­nientemente. Además, el Gobernador, con suma habilidad, quitó á los rebeldes el apoyo del Batallón Timbío, del Batallón 5. 0 y de las Compañías de milicianos de la ciudad, que habían logrado seducir . El r 3 de Abril se acercaban por el Norte á Popayán 250 hombres armados y organizados por orden del Gobernador, y por el Sur r6o de Timbío, que así amenazaron la retaguardia de los sublevados. El jefe de los ti m bianos, aprovechando hábilmente el terreno, hizo creer que se acercaban 400, y los rebeldes de la ciu­dad, pensando que eran los auxiliares que esperaban por ese lado, mandaron comisionados á felicitarlos, y se encontraron con ciuda­danos leales, por lo cual la confusión se introdujo entre los enemi ­gos del Gobierno, quiPnes viéndose perdidos se presentaron en tu­multo al Gobernador, solicitando de él que mandase al campo de los sublevados un comisionado para que se evitara el derramamien­to de sangre. El Gobernador desoyó semejante proposición, y dispuso que se atacase á los amotinados, lo que se hizo sin demora, y asaltados por el frente y retaguardia, huyeron en diferentes direc­ciones: la mayor parte se dirigió hacia el Tambo á reunirse con 200 hombres que allí debía tener un Comat1dante amigo. La dis­persión del campo cercano á la capital fue completa, y se tomaron armas, municiones y muchos prisioneros . Al amanecer del 15 de Abril hizo ma, char el Gobernador una columna de 240 hombres contra el Tamb0, la que encontró ese mismo día á los rebeldes en el alto de Los Robles, quienes al verla se rindieron en número de 18o, entregando las armas y dos cargas de municiones . A la~ doce de la noche de ese mi mo día fue ~orprendido un posta que conducía carta de varios sublevado para el Presidente Obando, en las que le decían como el Gobernador hab1a deshecho la revolución, y le pedían que remitiese volando un indulto. Así terminó el primer ensayo revolucionario en el Sur, debelado por el Gobernador de Popayán in derramamiento de sangre, bien que el fuego continuara ardiendo oculto en Cali, en el Cauca y en Pasto. Por la misma fecha, á mediados de Abril, se suponía la necesidad de crear una Comandancia militar al Occidente de Cartagena: las armas se repartían en toda la provincia á los partidarios del Go­b ··rnador Nieto, que con dolo se hab1a hecho declarar Gobernador un tir •rcional y había enviado algunos agentes á la provincia de Sab;.willa para que obrasen según las circunstancias. Por esto el desarrollo de los 4lcontecimientos en Cartagena difiere de lo referi­do para Popayán. Entre tanto llegó el 17 de Abril, en que se dio el golpe de Estado, o mejor, de cuartel en Bogotá, principio de un4l revolu­ción de soldadesca, que aborto por raL.ones cuyo examen conviene Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEMENTO-GUERR DE 1854 15 en escritos de otra especie. Melo dio el golpe s in contar, como en efecto no contó, con todo el ejército, apoyado por las sociedades ó clubs políticos de artesanos llamad s Sociedades Democrática y Central. En Cartagena algunos militares amigos de Nieto conocían el plan de hacer una revolución ; pero no sabiéndose aún allí el movimiento de Bogotá, vacilaban sobre la línea de conducta que debían observar, y á mantener á muchos en la senda del deber contribuyó la llegada dc:::l General Mosquera, que arribó á esa plaza el 23 de Abril, y logró que la guarnición que mandaba el General Mendoza se sujetara á la máxima legal "Ja fuerza armada no es deliberante. , La rPvolución del I 7 de Abril no fue considerada por los que la combatieron como un hecho aislado, ni como un simple motín militar. El Congreso de 1854 deliberaba á última hora, en medio de la inseguridad; del próximo conflicto se hablaba sin misterio en todas partes, y el encargado del Poder Ejecutivo secundaba, de modo más ó menos ostensible, los trabajos de )aJunta Central re­volucionaria, que se cubría con el velo de So ciedad d e Elecciones, y tenía tres puntos cardinales de acción: Bogotá, Cartagena y Po­payán, lugares en que se encontraban los cuerpos del Ejercito per­manente, que debían secundar el movimiento revolucionario, so pretexto de salvar al Gobierno de una conjuración de los partidos gólgota y conservador. Como el ejército era leal, fue necesario re­formarlo, destituyendo á los jefe<> y oficiales, defensores de )a ley, para reemplazarlo por instrumentos propios á los fines de lo·s cons­piradores, dictándose, á la vez, leyes ad hoc que corro m pi eran la noble institución, y cuando el Congreso vio el daño causado, y para remediarlo restableció ]as leye derogadas, era tarde, pues las milicias hab1an sido reemplazada por cuerpos irregulares, de bas­tarda creacion, llamados irrlpropiamente democráticos. Los hechos sucedido en Abril de 1854 no dejaron duda á nadie de que 'e trataba de abrogar la Constitución de r853, y rea­lizado el golpe del I 7, de la prisión ordenada en Bogotá por los dunocráticos1 pudieron escapar los Generales Herrera y Franco, de los que el primero era designado para ejercer el Poder Ejecutivo, y por tal motivo no se empeñaron aquellos en perseguir al Vice­presidente, pues su intencion había sido apoderarse de todos los lla­mados á ejercer legalmente el Gobierno, para que el trastorno fuera completo y Jas instituciones republicanas de truída por una dicta­dura, y solamente fueron reducidos á prision los Secretarios de Es­tado y el Procurador de la Nación . El Vicepresidente, José C. de Obaldía, pudo ponerse en cotn-unicación con el De ignado en el hotel donde vi\•Ía el Ministro americano y se había asilado el Ge­neral Herrera, lo cual permitió al señor de Obaldía declararse en ejercicio de la Presidencia el mismo I 7, y comunicar á los Gober­nadores lo sucedido, excitándolos para trabajar en el restablecí- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 BOLETÍN MILITAR DE COLOMBIA miento del orden y el imperio de la Constitución, á cuyo fin les delegaba las facultades del caso. Llamó al servicio, con amplios poderes, á los Generales López, París y Franco, concertó el plan de obrar con el Designado, y facultó, igualmente, para levantar tropas, al Teniente Coronel Julio Arboleda (entonces Senador) y á los señores Caicedo, Vargas, Manuel MuriJlo y Mateo Viana, Go­bernador éste de la Provincia de Mariquita, y convocó el Congre­so para el I 5 de Julio en el Socorro. Todos estos actos fueron au­torizados por el ficial Mayor de la Secretaría de Gobierno, y el Vicepre idente los expidió en los momentos en que el Presidente permanecía aparentemente preso y en realidad cotnplicado en los trastornos ocurridos en la capital de la República . El 19 los Generales Herrera y Franco, burlando la vigilancia del Dictador, salieron con otros compañeros para el Norte á res­tablecer el Gobierno nacional; el 21, en Chocontá, el De ignado dictó decreto declarándose en ejercicio del Poder Ejecutivo, y nombrando Secretario de Gobierno al señor Anselmo Pineda, y siguió en el acto para Tunja, donde expidió órdenes sobre forma­ción de batallones y consecución de fondos y ele('(\entos de guerra. En Tunja los revolucionarios tenían uno 6o hombre comprome­tidos á secundar el golpe de Bogotá . El r 8 por la noche habían salido de la ca pi tal los señores So­lanos, quienes se reunieron en el Puente del Común con otros compañeros que allí los esperaban hacía unas pocas horas, con el objeto de ir al orte á levantar tropa: una partida de 1 7 húsa1 es los per iguió inútilmente hasta e] Puente de Sopó. Aumentada la partida en el camino, el 19 por la tarde llegó á Guachetá~ y como allí supiera que en Ubaté había armas, resolvió retroceder á ese Jugar á las dos de la madrugada, á donde entró á las nueve de Ja mañana, con fuerza de ólo 8 hombre , dirigiéndose en el acto á Ja Casa Con i torial, donde estaba el parque, con tante de unas 200 armas, secundado por el J ucz de Circuito y el Alcalde, pero el último flaqueó al saber que la intención de olano era reunir fuerza y voh· er á Tunja á impedir el pronunciamiento en esa ciu­dad, pues se abía con certeza tendría lugar al día siguiente 21 . En Ubaté había muchos comprometidos con la rf"volución, los cuales se amotinaron en la plaza para impedir la sacada del parque, por Jo cual Sol no, una vez armados y municionados sus pocos compañeros, partí " cerca del medio día para Tunja, por camino de páramos casi impracticable; y andando toda la noche, el 21, al desp atar el dta> apareció sobre aquella ciudad, á la cual entraron dos de b partida para ponerse de acuerdo con lo constitucionales de allf, quedando los demás en el inmediato sitio del Oratorio, con intención de tomar la plaza aun cuando fuera á viva fuerza. Des­graciadamente Solano, por ami tad, confio su secreto al dueño de )a hacienda, el cual, sin demora, lo hizo saber al Gobernador Mon­roy, partidario del Dictador. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 88

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 85

Por: | Fecha: 08/02/1899

A:No In Bogotá, Febrero 8 de 1899 NUM. Ss ---· ...... - - ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ----·~-- DtUCTOJt AD-HONOREM, FRANCISCO J. VERSARA y V. Coro.:1e l, Miembro de la ~o o iedad Colombiana de Ingenieros ~~~~ ~~ ~~~~~~~~~~ ~ 9~~~~~~~~~~~~~~2~~~~~~~~~~~~~R~~~~ ~~~~ ~o Son colaboJ·ado1·es natos de este pet·i6dico todo8 lo8 Jeje& y OjidaleR del Ején:ito de la República. o~~ ~~ ~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~6~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ ~~ ~o SECCION DOCTBIN AL - --··---- (Versión libre para el BoleiÍ7~ Militar) PARTE PRIMERA-ORDENES MILITARES CAPÍTULO I-MANDO Y SERVICIO 1.0 Derecho al mando. En caso de muerte, renuncia, remoción ó ausencia temporal, todo titular de un mando militar es reempla­zado provisoriamente por el oficial más antiguo en el mayor de los grados que comprendía ese mando. A grado igual los oficiales del ejército activo tienen el mando sobre los de las milicias ó levas re­cientes. Los oficiales extranjeros no pueden ejercer, ni aun provi­soriamente, el mando en jefe de un ej ército, ó de una división. No pueden mandar en una plaza fuerte .ino á falta de oficiales nacio­nales. El oficial extranjero conserva el mando de una tropa si es superior en grado. En un destacamento, á grado igual, el mando recaerá siempre en el más antiguo oficial nacional. Para el mando par interim en fracciones constituídas con fuer­zas extranjeras y para el mando provisorio de destacamentos com­puestos de tropas de esa fuerzas, todos los oficiales concurren para ejercerlo llegado el caso, in distinción de origen, ni a:tender sino á la igualdad de grado y á la antigüedad. Los cficiales nacionales ó naturalizados tales, que sirven en tropas extranjeras amigas, se asi­milan en todas circunstancias á los oficiales extranjeros. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 18 BOLETÍN MILIT.A.B. Cuando tropas de caballería se anexan á un cuerpo ó desta­camento de infantería, aun á grado igual, el mando del total co­rresponde al jefe de la infantería, y aquél no asume el mando sino cuando es superior en grado. A la inversa sucederá con una tropa de infantería anexada á un cuerpo ó destacamento de caballería. Cuando á un oficial se encarga de dirigir una expedición 6 de un reconocimiento sin que se le entregue el mando de la tropa, el jefe de ésta y sus subalternos deben dar, de acuerdo con el primero, las disposiciones que convengan para asegurar el éxito de la opera­ción. Cuando por causa de una comisión militar un oficial tiene el mando de una tropa en una operación ó en un puesto, no puede extender su autoridad á la administración ni á la disciplina interior de dicha tropa. 2.0 Del orden que ha de observarse para mandar el urvicio. La orden del servicio en los cuerpos de un ejército, en las di visiones de un cuerpo de ejército, en las brigadas de una división, se regula según su rango ó número en el orden de batalla. Tres son los turnos de servicio. El primer turno comprende todo destacamento que se aleja del grueso de la fuerza, sea en mar­cha ó en reposo, y por lo tanto puede corresponderle combatir en primer término. 1. 0 a) En marcha: vanguardia, flanqueadores y retaguardia; b) en reposo ó Pstación, las avanzadas; 2.0 Los otros puestos exteriores; 3.0 Los destacamentos á quienes se encomien­den trabajos de guerra, obras de fortificación y apertura de comu­nicaciones ejecutadas por tropas armadas; 4. 0 Destacamentos que han de proteger esos trabajos. El segundo turno comprende todo destaqamento que presta sus servicios á proximidad del grueso de la fuerza, y por consiguiente no presupone combate antes que para éste: 1.0 (Tuardias de policía, almacenes, hospitales, edificio;; públicos, ordenanzas. Generalmen­te estos servicios los presta la fracción que está de servicio en el día; 2.0 Las guardias de honor, los trabajos que se ejecutan sin ar­mas; 3.0 Los destacamentos que asisten á las ejecuciones capitales. El tercer turno comprende todo lo que en general constituye las fatigas interiores: distribución de víveres, lin,pieza, imagi­narias, etc. La guardia de brigada constituye un servicio aparte, que se cuenta antes de las fatigas interiores. Cuando deban formarse destacamentos que han de funcionar como tales por muchos día , u mando y composición se arregla por turno especial, determinado de antemano por el Jefe de Estado Mayor. 3.0 Orden en que se manda el servicio. El servtcto de primer turno se presta por fracciones constituídas y mandadas jerárquica­mente: toda fracción á la cual toca un primer turno no presta ningún otro servicio, salvo el de sus naturales fatigas interiores, pero se hace cargo en seguida del servicio de segundo turno que le correspondierª normalmente mientras prestaba el primero, salvo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 19 que ést~ haya durado accidentalmente más de treinta horas. El servicio de segundo turno se presta de ordinario por fracción cons­tituída, de la cual, sin embargo, no se mueven si11o los hombres necesarios para prestarlo: si la fracción es insuficiente, se la com­pleta con hombres de la fracción siguiente, en el orden de batalla. 4 .° Caso de ausc:ncia ó enfermedad. Si el oficial que debe man­dar la fracción de servicio está ausente ó enfermo, le reemplaza otro oficial de la corupañía, e cuadrón 6 batería; la misma regla rige con respecto á las clases de tropa, que si no han de ser jefes de puesto pueden ser reemplazados así: los sargentos por cabosJ los cabos por oldados de primera clase . Se dice que un se. vicio es exterior cuando para prestarlo la tropa nombrada franquea los límites del acantonamiento ó vivac; igualmt-nte se supone que un servicio interior está prestado cuan­do la tropa designada Hega al puesto que debe ocupar, ó si se trata de un trabajo 6 fatiga interior, cuand..> ha principiado ese trabajo ó fatiga. Cuando un oficial ó individuo de tropa no puede prestar un servicio por enfermedad, su turno pasa; pero si está ausente y llega, entra á desempeñarlo ; todo oficial encargado del mando de u·1 batallón ó regimiento de caballería, Ínterin dure el mando estará exceptuado de cualquier otro servicio. 5. 0 Servicio á pie en la cabalürfa. El servicio á pie en la ca­baJlería será prestado de preferencia por los hombres des mentados (sin bagaje). 'rodo jinete á quien se nombre así servicio deposita entretanto en tnanos del Brigada la montura y los objetos de equi ­po que no ha de usar por el momento. El Brigada confía tal depósito al cuidado de un soldado franco que será responsable de e1los ; pero si tenl'inado el servicio el dueño no vuelve á su puesto en filas, los objetos mencionados pasan al parque respectivo. 6.0 Eft!Ctivo. Los oficiales generales estarán al corriente del efectivo de la fuerza que mandan por medio de la situación suma­ria de presentes sobre las armas con las mutaciones del día, que en dicho espacio de tiempo deben presentarles los subalternos en el orden jerárquico. CAPÍTULO U-ORDENES 7. 0 Ord~nes generales ó particulares. ToJas las órdenes deben numerarse: habrá una serie numérica para las órdenes generales y otra para las órdenes particulares. Todo jefe de fuerza está obli­gado á hacer llevar un registro con índice alf?bético para la ins­cripción de las 6rdenes respectivas. La orden general se da para todo el ejército, é indtca : 1 . 0 las medidas referentes á los movimientos del conjunta, dará aviso en el acto á los superiores, y previene de lo hecho á las tropas vecinas y á la avanzada . Cuando el santo se pierde en las avanzadas ó se teme que un desertor lo haya entre­gado al enemigo, el jefe de ayuéllas lo cambia, y advierte lo suce­dido á los cuerp0s vecinos y al general de quien depende. CAPÍTULO III-COMU IC CIÓ... DE ÓRDENES Ir. De las órdenes y de su comunictuicm. En toda operación de guerra, chica ó grande, la expedición y comunicación racional de las órden~s del caso reviste grandísima importancia . Para. cvordi­nar loi esfuerzos es preci o que !as tropas reciban en tiempo opor­tuno la impulsión del jefe, puesto que el exito depende de la uni­dad de acción en los esfuerzos de todos; pero esta cohesión, ga­rantÍa del exito, no puede existir, como se comprende, ino cuando las órdenes son completas y llegan á tiempo de ser ejecutadas á manos de quienes deben cumplirlas. 12. Reglas gnural,·s . Toda orden contendrá Ja indicación completa del día, hora y lugar en que e expide ; y si este último es muy pequeño ó poco conocido, se mencionará, ademá , el del poblado m á cer ano. Las respuestas 0 a<: uses de recibo deberán mencionar el número de erie y re~u11ir la orden recibid <Í fin de mostrar al uperior que fue bien comprendida. Con el objeto n tcdicho cad una de esta piezas se dividirá en pat:ágrafos, nu­merados: el primero contendra el acu e de recibo; el cgundo re­cl: lmará la aclaracione del e so, si hubiue lugar; el ter ero \'lo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLEn.'ÍN MI!LITAR siguientes indicarán las medidas tomadas en consecuencia, arma por arma y servicio por servicio. Los emplazamientos de las tro­pas se ilustran con un croquis. En cada pieza no se trata sino de un solo asunto. En ningún caso se emplearán expresiones vagas, como destacamento, numeroso, d er echa, d elante, reemplazándolas por las precisas correspondientes, como compañía, escuadra, Este, Nor­te, aguas arriba, orilla izquierda, etc.: los hechos no se coloran sino que se fotografían. Indicar, además, los números de los cuerpos, los caminos seguidos por las tropas, la hora á que se verificaron Jos acontecimientos de que se da cuenta y nunca mencionar inconve­nientes sin señalarles el remedio posible. Al dar cuenta de cualquier asunto á un superior, debe añadir­se si se espera ó nó su decisión, á fin de evitar las contraórdenes que enervan á las tropas. Recordar siempre la máxima: orden, contraorden, desorden. r 3· Ejecución de las t rdenes. U na orden militar no exige obe­diencia pasiva sino c:uando es dada por un superior que está pre­in ocurrir en la guerra y aun en las maniobras; el solo medio de ob­viar tales tropiezos está en habituar á los subordinados á no vacilar en tomar la iniciativa, para afrontar las circunstancias inesperadas, asumiendo la responsabilldad del caso: en ]a guerra lo punible no es obrar, sino permanecer con los brazos cruzados, siempre que la iniciativa no co sista en ejecutar mo\'imientos contrarios al con­junto de la operación que se practica. Las órdenes no se pueden cumplir cuando al dictarlas no se tuvo en cuenta el tiempo necesario para transmitirlas y para eje­cutarlas, ósea las relaciones del tiempo y espacio que no es dado violentar al hombre. J 4· De la comunicacit n de las órdenes. Nunca se abandonará un lugar sin hacerlo saber á los subalternos inmediatos: es preci­so que el comandantt.: de una tropa, sea General, Coronel, Capi­tán, conozca el sitio en donde están todos los comandantes de unidades que con la suya forman grupo, y esto en todo tiempo y terreno, sea en marcha, r eposo ó combate, pues de lo contrario las órdenes no llegarían á tiempo á su destino. Todo jefe que se au­sente deberá dejar á alguien encargado de ejecutar las órdenes que se reciban entre tanto, ó hacer cumplir las que se dieron. 15. Ordenes p eriódicas. Las órdenes p ·ódicas se darán á hora fija: todos los d ías cada jefe de servicio, tle cuerp0, de de ta­camento, envía al lugar de reunion un delegado que debe conocer la colocación de las tropas que representa. El parte principiará con la lectura que hará cada delegado de los acontecimientos ocu­rridos durante las vci nticuatro últimas horas en su fuerza, de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET1N MILI'l'AR 23· s.uerte que los asistentes, tomando notas de Jo que han oído, que­den enterados de lo sucedido en los cuerpos ó destacamentos cir­cunvecinos. Después de colacionar así las órdenes se dará la hora é indi­cará el sitio donde estará el Cuartel general, señalando la hora del próximo parte. A estos partes colectivos asistí rán los jefes de servi­cio, de la artillería, los zapadores, la intendencia, la gendarmería, ]as ambulancias, la caja militar, los correo y telégrafos y un dele­gado del comandante del convoy . U na vez por todas se prevendrá á los cuerpos de tropa de que !Í á las ocho de la noche no les han llegado las órdenes para la mañana siguiente, tomarán las armas, ensillarán y cargarán á las cinco, las seis, las siete de la mañéina, hora esta última á la cual los re'pectivo ayudantes mayores se presentarán en el Cuar­tel general de la Brigada ó Ele la Divi ión. Las órdenes urgentes se enviarán siempre por diversos con­ductos: muchas veces de diez ayudante así enviados, á lo más uno llegará oportunamente á su destino. En estos casos debe tam­bién in formarse á los jefe de los cuerpo colat(>rales sobre su ta­rea recíproca, para asegurar el concierto de )as operaciones. 16. De la sencillez en , las órdenes. El jefe superior de una fuerza no dará sino i;rdenes de conjunto, cuya ejecución corre pon­de á los respectivos comandantes de los grupos in feriore . La mi­sión de un superior consiste en dar órdenes á un inferior, con suma claridad, y en vigilar su ejecución, pero en é ta no inter­vendrá sino cuando las di posiciones adoptadas por el inferior pue­den comprometer el objeto que se desea alcanzar. 17. Lugar que ocupará t:l j.fe superior. El comandante de toda tropa en movimiento marchará con la '·anguardia; n '" el combate, así que se determine el punto del ataque principal, se situará un poco atrá , en un lugar culminante, hacia el e ntro, con las tropas de segunda y tercera línea en la mano, para que, su­cesivamente, pueda lanzarlas sobre la puntos convenientes . CAPÍTULO IV-CID!PLIMIENTO DE LAS ÓRDENES 18 . La ejecución de las ordenes debe vigilarse atentamtntc. El oficial enviado á comunicar una orden permanecerá en el sitio donde cumplió su consigna para que se de cuenta de su ejecuci<)n. Despues de expedida una orden e enviará otro oficial para que se asegure de que los movimientos rdenados están n vía de eje­cución. En un combate toda tropa al fuego enviará parte de su si tua­ión r.ada treinta minuto ; las tropas aun no empeñada se po n­drán igualmente en relación, cada media hora, con las que está n delante deelJs : relación clasificada de los casos de enfermedad que ocasionan exención del servicio, aplaza­miento é invalidez; manera como debe practicarse el reconocimiento por los cirujanos de cuerpo, respecto á conscriptos ó voluntarios que ingresen á los cuerpos ; y, por último, un estudio sobre el servicio de rancho, determinando la cantidad y calidad de alimentos, tanto en guar­nición como en campaña. En Bolivia existe el Colegio Militar, que cuenta cuarenta y cuatro plazas, bajo la dirección de un Director, un Subdirector y cuatro pro­fesores . En el afio pasado salieron de dicho instituto siete oficiales, que hoy se encuentran incorporad ..., s e-n las fuerzas al servicio de la Nación, y uno de ellos es Ayudante de campo del señor Presidente constitu­cional. La expedición del Reglamento del Colegio data de 1891. En el afio pasa .io han debido terminar el cuarto afio de estudios obligatorios ocho alumnos que habían entrado á formar en las filas del Ejército. Como detalle administrativo importante es de apuntarse el de que en la Sección de Inspección del Estado Mayor se lleva con el día la contabilidad general de todo el movimiento de fondos del Ejército, de modo que el Ministerio, sin recurrir á la dirección del Tesoro nacional, conoce la situación de cada una de las partidas del Presupu!!sto. Los parques militares de la República son los de Oruro, Potosí y Tarija. Re,pecto de los ascensos, encontramos que "la Sección de las Or­denanzas militares,, que se relaciona con ellos, contiene prescripciones terminantes para concederlos desde la clase de soldado hasta la de Ge­neral ; allí s detallan m in uciosamen te las cond icioncs necesarias para optar á ascensos en todos los grados de la carrera. Estas disposiciones son las más acertadas, á fin de establecer una profesión honrosa en la que se adquiera un título como recompensa al mérito, y no por simple acto de favor. Así lo ha comprendido el Gobierno, y de su parte ac ha esforzado por estimular al Ejúcito, restringiendo los ascensos y conce­diéndolos únicamente cuando se han cumplido )as rigurosas prueba é intervalos de tiempo que la ley exige, Jo cual ha sido muy satisfactorio hacer constar en la Orden general respectiva para conocimiento de todo el Ejército." El Ejército de línea de Bolivia consta de los siguientes cuerpos Batallón Sucre, I.0 de línea (de infantería) .. . Batallón Arce, 2.0 de línea (de infantería) ....... . Escuadrón Bolívar, 1 ° de línea (caballería) .... .. . E cuadrón J unín, 2. 0 de línea (caballería) ...... . Regimiento Artillería de Montaña, con dos baterías, Total ..•......•....•• 2 so plazas. 250 140 140 200 980 hombres Piquete Hú1t1ru de In Gttardin del Pre idente, con 35 plazas, ele­vado á 50, apenas sería base de un Escuadrón. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE1.'Í« MlLITJlR 31 COLUMNAS DE GUARNICIÓN Son nueve, á saber : Columna de Sucre, con ... . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . 100 plaza¡ . Jd. de Murillo de la Paz, con .... . . . .. . • . . . . . . . J 70 Id. de Cochabamba, con .. . . . . . . . . . . . . . . . . • • • . . I 20 Id. de Zapadores de Potosí, con....... . • . . . • . . . 1 10 Id. de Oruro , con . • • . . . • . . • . . • . . . . . • • . . . . . . . . . I oo Id . de Tarija, con ... . . • . . .. . . . . • . . . . • • • • . . . . . . So Id. de Santacruz, con . . . • . . . • . • . • . .. .. . . • . . . . . . . . . 5+ Id. del Beni, con .. . . . . . . ... • . . . . • . . . . .. . . . . . . . . Zf Id . de U ryuni, con . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . . • • . . z 5 Total ... . . . .... . .. . . • . . . .. . •• .• 783 hombres Además, existe la columna de Policía de La Paz, con so hombres. Respecto de la clisciplina y moralidad del Ejército hemos de seguir con marcado interés los com:cptos que á puntos de tanta trascendencia consagra en su Memoria de Guerra el Ministro señor Joaquín Eusebio Herrero. El aseg11ra en aquel documento que el Ejército de Bolivia es la ga­rantía de !a integridad nacional y el más firme baluarte del orden y de la paz. Terminaremos esta ligera reseña copiando las palabras dtl sefior Ministro, conceptos que nos revelan bien claramente la importancia y valor moral que en aquel país se da á la honrosa carrera de las armas Dicen así : "Se procura la educación del soldado mediante las escuela' regimentarías que se encuentran implantadas en todos los cuerpos, ha­ciéndole comprender que su primer sentimiento debe ser el del honor y amor á su parria, respeto á las instituciones y subordinación á sus Jefes. "El Ministerio ha mantenido con toda entereza, siempre firme é inalterable, la disciplina en los cuarteles, reprimiendo cualquier abuso, y cuando ha 5ido preciso, sometiendo al delincuente al Tribunal respec­tivo, para que la justicia se pronuncie con la sanción legal que le co­rresponde . "Satisface hoy la moralidad y disciplina que diatinguc al Ejér­cito, en la que rivalizan jefes, oficiales y tropa, siendo prueba conclu­yente de este aserto la confraternidad del Ejército y pueblo, sin que se haya mostrado el más mínimo choque ; el estado de los cuarteles, en los que nadie se desdefia penetrar ; el porte respetuoso de loa soldados y la cultura de los jefes y oficiales. "Un hecho reciente patentiza esta verdad, y es la marcha que el Batallón J •0 y el Regimiento de artillería de montafia empccndieron de esta capital á Oruro, así como el regreso de ésta y la marcha del Escua­drón Bolívar á esta capital (Sucre) ; todos estos cuerpos, por diferentes y largas rutas, distantes unas de otras, librados tan sólo al comando de sus jefes, no ~e han dejado sentir en su trayecto sino por el contento de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 32 DOLETfN MIL IT A.R todos los vecindarios que tocaban á su paso. ¡ Cuánta diferencia de tiempos no muy lejanos, en que tan sólo el anuncio de la marcha de un cuerpo equivalfc1 á dar la voz de alarma á los pueblos que veían el paso de las tropas como la aproximación de un verdadero flagelo .••• ''La estabilidad de los cuerpos en una sola localidad enerva al soldado. A este respecto abrigo la convicción de que las guarniciones no deben durar más de un año en cada una de las poblaciones, pues el soldado debe habituarse á todos los climas, á la variedad de alimentos, y no crear afeccio11es que surgen de las largas 6 continuadas permanen­cias en una misma localidad. Atentas estas razones, á más de otras de carácter nacional, se han movilizado todos los cuerpos ya citados. El Ministerio abriga el propósito de movilizar también las columnas, cam­biándolas de guarnición." La situación económica de Bolivia no es halagüeña ; de modo que para tratar de equiparar su Ejército en armamento con los de otras na­ciones, y sobre todo con los elementos del progreso moderno, necesita hacer fuertes é imprevistos gastos. El patriotismo ha acudido á suplir las deficiencias económicas, y son muchas las contribuciones voluntarias con que los particulares han ayudado á que el Ejército obtenga cuanto necesita. Concéde5e actualmente en Bolivia gran importancia al e~tudio de las fronteras, no menos que al de los puntos militares estratégicos que puedan servir de base á la defensa del territorio. VARIEDADES ASO:SNSOS I -No es propio de un alma varonil esperar su suerte solamente del favor ó del capricho de otro hombre: debe confiar á un tenaz . trabajo labrarsc una suerte digna de clla.-/7 nttvcnargun. -Es bien extraño, por cierto, que á nadie se califique de maestro en un oficio antes de que ejecute obras que acrediten su capacidad, y que en el oficio militar, el de mayor importancia, con frecuencia se dé el grado de oficial á personas que no han dado prueba ninguna de su capacidad en la materia.-MMtecucul/i. -El a~censo en el ejército debe ser el premio de la capacidad re­conocida, y no únicamente recompensa de servicios prcstados.-Fett­t¡ uüreJ. -El ascenso, que es una recompensa y una ventaja material para el que lo rec1be, es al mismo tiempo una carga y un dcp6sito, por lo cual desastres y sangre inútilmente derramaJa son la consecuencia de las falcas de los oficiales, y por lo tanto de los errores del que manda cuan­do los elige sin acierto.-General Morand. -El vigor, el mérito y la capacidad comprobados, son los únicos título~ que deben tenerse en cuenta para elevar un h.ombre al puesto de jefe de soldados.-Empcrador León. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 85

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 84

Por: | Fecha: 30/01/1899

• l Boletín Militar DE COLOMBIA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Revista Militar Colombia na BOLE IN MI TA Organo del Ministerio de Guerra y del Ejército -··-- DIRECTOR FRANCISCO JAVIER VERGARA Y VELASCO Coronel, lliembro do la Sociedad Colombiana do Ingenieros TERCER A~ O- TOMO V -··- - Números 84 á 110, de 30 de Enero á 29 de Julio BOGOTÁ-COLOMBIA UfPR.E .. 1'A NACIOXAL-CALLE 9.a, N.o 175U ~ 1899 ~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. INDICE DEL TOMO V Números 84 á 110-Enero á J ulio de 18 99 OFICIAL Págs . Alocución del Presidente de la República el 20 de Julio. ... . .. 401 Alocución del Minis tro de Guerra el 20 de Julio . . ... . ....... +03 Ascensos . Decreto de 10 de Julio; los su s pende inddinidamente. •P7 Ayudantes de Estado Mayor. Resolución número 8 de to de Fe-brero . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. - . .• - . . • . . . . 3 3 Ayudantes de Estado Mayor. Resolución número 10 de 2.3 de Febrero. . . ....... ...... .... . . . . .. .... . ..... . ... . . 81 Archivos históricos particulares. Archivo Re trepo .. . ..•.. .". .. 177 Archivos históricos particulares. Archivo Santander . . . • • • • • . . 194 Bajas de tropa. Rcsoluci6n número rz... .... .. ... ... . . ..... . 372 Batallón Pidúndta-Su e cado actual. ..... ..... .... . ...... J 78 Batallón Urd11neta. Tiro de M auser .. ..... ... . .. . .. ---. . . . . 3 Z+ Conducta de Jefes y Ofic iales . . . . . .. . . . . ... . . . . . . . . . . . . • . . . 321 Dec retos expedidos por el Ministerio de Guerra en el me de Marzo . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . r 96 Empleados administrativos: se le s pagan los sueldo en los respec-tivos e uarccles generales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 418 In tru~ciónlen el ~jérci,to-Instrucci ó n militar (geografía é histo-na). Resolucwn numero 9· .... - .. . -... .. . . . . . . . . . . . . . 34- Instrucci6n civiL Disposición del Mini terio de Guerra .. . . . . . 97 Instrucción civil. Batallones AyArllrlio y .Btírlmln.. ....... . .... 198 In~trucción civil. Bacallone Art il/o·í11, .Á)'(lCflclio y N ar iñ1. • . . 2 57 Instrucción civil. Batallones Grn11nd~roJ y Sacre . . . • • . . . . . . . . "27+ Itinerario militares. Orden para formarl os .. . - ....... . •.• o.. 195 Itinerarios militares. Vía de mbalcma . . .. .. o.. .... . . . . . . 226 )cinerarios militares. Vía de Fu agasugá . .. . . ..•.......•. o. . . 274 Itinerarios militare . Vía de Honda. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . 3 39 Itinerarios militares. Vía de 1 bagué . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . • 292 Itinerario· militare·. Vía de Tunja ..... . • .. • . .. - . . ... ... . . 2R9 Itinerario~ militare~. Vía de baté. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3 6 Medicina _2ara soJd:tdo s enfermo . Resolución numero 20.. . . . • 3 S Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. VI BOLE1'fN MILITAR Nombramiento de O ficiales. Resoluciones "igentes •........... Montepío Militar. D ecreto de pensión, Norberca Vargas de Ro-dríguez . . . . . . . . . . . . ......... .. ....... . .......... . Montepío Militar. D ecreto de pcnsi6n, Rosalbina Mufioz de Abello . . . . . . . . . . . • • • • . . . . . . . . . . . . . . . ...... .. ...• Montepío Militar. Informe del Inspector general del Ejército so-bre la Tesorería . . . ... . . .... . ... . •.•................ Palomar es militares . Resolución número 1 S· .•............... Pie de fuerza. Su reducción . . ...... .. ... . .... .. . .•....... Pie de fuerza. Dec reto número 3 I 2 de 20 de Julio li 'cenciando otros I, ooo hombres. . . . . . . • • . • . . . . . . ...... . . . . . • • • .. Puente de Honda. Paso de tropas .. . . . . . . . • . •. .. .... . ..... Superintendente general de las fuerza del Atlántico y sus fun-ciones. Resoluci6n número 13 . .. . .......... . ........ . Visitas . Visita del Gobernador de Bolívar al parque de Oartagena. Avisos oficiales ................ .................. - ...... 48 DOCTRINAL • ESTRATEGIA, TÁCTICA Y FILOSOFÍA DE LA GUERRA 193 37 Abastecimiento de municiones en el combate ...... . . . . . . . • . . 8 3 • Actuales (Las) format.ioncs de las tres armas (infantería, ca-ballería) .. .. .............. - .......... -.- ... -· . 294 y 353 ¿ Oaben secretos en lo militar ? • • • .. • • • . . . .. • • • • • • • . • • • . • • • 388 Cálculo (El) en la direcci6n de )as operaciones militares . .... . Espíritu (El) de iniciativa. ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 200 Evoluciones de combate (Las) con las tres armas .•..••... . 7 y 56 Fortificaci6n pasajera ..... ... . ... . ... . . • - .•.. .. • - . . . . . . . 41 Fuerza (La) de los Batallones . . . . . . . . • . • . . . . . . . • • . . . . . . . . 307 Guerra (La) con p61 vora sin humo .... . ... . .... . ... . ..... -. 65 • Guerra (La) de rnontafias. ...... . .. . ............... .. .. 161 Guerra (La) de noche y las maniobras nocturnas.. • • . . 3 y 52 Instructor (El) de reclutas.. .. . • . . . . . . . . . • . • . . . . • .. 86 y 1 10 Manual de guerra moderna. . .. . .. .... . . . . . . . . . . . . . . . • . . 17 N apole6n Jefe de eiército, según la crítica alemana .. . . .. 31 o y 390 aturalez.a (La) de la guerra moderna. . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 209 Oficiales (Los) y cuerpos del ejército . . . . .. . .. .. ...... - . 312 Reglamento para el servicio en campaña en el ejército italia-no . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . • 5, 24 y 202 Terreno (El) como campo de batalla .•.. . ... . .••..... - ... . - 305 GEOGRAFÍA Mir.TTAR Aneroide (El) en el cálculo de altitudes ... .. ... . . . . . . . . . . • • 325 l Cuál es la superficie de Colombia ? .. . .•• · • •••• . •••• - • • • 3++ Geografía militar-Introducción á s u e tudio . . . . . . . . . . . . . . . 4-3 Geografía militar de V enczuc:la (orografía) . . ... ... .. .. 2 r + y z6~ n as teri sco in dica la picz:t que no tienen s u concht ion en te tomo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ÍNDICE DEL l 10MO V • Itinerarios militares de . Cod.t z :~.i (frontera de-l Sur) Río i\Iagdalena (El) hace medio siglo ... . . . ....... .. . HISTORIA MILITAR , 143 y 314 y vn: P.ís. 182 377 Ayacucho-t oca táctica. . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . • 1 so Campaña (La) de Boyacá, hi toriada por los pcnin ulares.. . . . . 67 Campaña (La) de Marengo ................... -- ..... S7 y x6s Cinco (La · ) batallas decisivas dc la guerra de Independencia.. . •P 3 Clero (El) en la guerra de Independencia .............. - . . . . . 2 S 3 Cuadro sin6ptico, cscadi tico y geográfico de la guerra de Inde-pendencia en Oolombia... ... . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . .¡.oS Cu toz7.a (La batalla de) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24-S Ejército español (El) á principios de 18zo................... .p6 • Estadí cica (Una) de gt.1crra civil-Guerra de 1876-77 ..... . . . 360 Guerra de la Indepcndencta... . . . . . .....••.• ... ........ - 40S Grandes (La) jornada~ de la Magna guerra . . . • • . . . . . . . . . • 409 Hi tona militar de Colombia. . . . . . . . . . . . . . . . . ... · · ..... - ~P 9 Libro de Oro del soldado colombiano. (VC:a e Instrucción, etc.) Marcha (La) incomparable. Batallón umancia . . . . . . . . . • . . 98 '' Mcmorias "de D. Pablo Morillo, 104, t 19, 1 7, 169, 217, 2so, 271,303,33SY·························· ···· ····· 398 1819-Campaña de La Cordillera-Fuerzas españolas.... . . . • 133 I8rs-Waterloo. Página sobre un libro . . . . . . . . . . . . •. . . . . . 27s Napoleón Jefe de Ejército . (Véa e Estrategia, etc) .......... . Pan t. no de Vargas. Parte oficial del Jefe espaiiol..... . . . . . . . . . 92 Premiosa necesidad. J~ cribir nue tr.t historia militar . . . . . . . . . . 113 Principales campa• as de la guerra de Indcpendcnci3.... . . . . . 4-1.~ • Recuerdos de la guerra de I 876 y J 877. 1.04, 234-, 281, 364 Y 394 Ricaurtc. Nota biográfica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 so • Robert Lec. Juicio crítico militar. . . . . . . . . . . . .. . .... ·. · 179 • Stados U nidos . N u e va división militar en el rerntorio . . • . . • . • 61 MORAL Y DlSCl PLINA • D eber (El·) militar .. . ..•......•.••......•• . ••• •• - .. . 129 145 Educación (La) militar.......... . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • . • . • . . 35 Espíritu (El) de iniciativa. ....... . ................... . . . . 200 Fue rza de las instituciones en Roma . . . . . . . • • . . . . • . . . • . . . • 2 3 J Moral mil-itar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . • • . • . • . . . • . • 21 9 L a gue rra . Estudio filosófico . . . • • . . . . • • . • . . . . . . • . . . • •... 90 1 o 1 O rden de Antafio .... . . . . . . . . • • . . • . . • . . . . . . . . . . • • • • • . • • • zo8 CRON[CA Y VARIEDADES Bibliografía. La vida soórt las alttu mesetf1J- Rtformas m la taba - llería . . .. . . - . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • 3ó8 Crónica. Guerra hispano americana; la batalla de Orndurman: Rusia, Alemania, Japón .. - . . . . . -.. . ....... . . . ..... .. 17 5 Crónica. Marinas Gle guerra; Alemania; Inglaterra ; abismos en el mar; Rusia; Londn·s; Bomba y .. . ... . . . . . . . . . . . . . . . . • 19~ Crónica . Nuevo fusi l austriaco . . . . . . . . . . . . .. . . . ... .. •. • P•• zo8 Crónica. Cómo fue destruído el f/izcaya,· útil medida; lección ob­jetiva; semblanzas hi · tór-icas..... .. ..... . . . .. .. . . . • . . . 223 Crónica. Brasil; Estados Unidos; Espafia; Francia¡ rectificación. 2.3 9 Crónica. N u evo Rernington; carruaje de montafta; cañones de hilo de Olcero. ..... . . ... . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 302. MáximGs militares .. .... .. . . .. . ..... ... . . -- · .. . . . .. . 352 38+ Orden público . . . ...... .. ...... ..... . .. 172, 221, 255, 288 348 Peregrinaci6n militar . . ... . ..... .. - ....... . . .. . -4-S, 77, 12 5 128 A la prensa militar latino- ameri cana ..•. •. • ... • ~ .. - . ... . . • 369 .AD't"ERTENCI Á LO :m "CUADh1RN ADORES L os ocho supl e me ntos pll blicados l>obre la guerras de 1S4o y 1854. no se de ben encuade rn a r co n el prese nte volumen; al fin del tomo vi se insc r ci\.nl.l las portadas é ín d ices clcl c aso, para formar con ellos y los que se publiquen en el semestre volúmenes especiales. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ARO lii :Sogorá Enero 30 de 1899 ---·--- ORGA O DEL ML.\1 TERIO DE G E Y DEL EJERCITO ---·--- DtRl:CTOR AD-HP.NOR% 1, FRANGISGO J. VERGARA y VELASGO Coronel, Miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros --····-·-·-··--···-.. ·····--.-·-·------····-····--·-----------------·--·-·········- .. ·-········--- -··· ·····---------·--------········- Son colabo)·adO>·e natos de e te pedódico todos los Jefes y Oficia/m del Ejército de la R ~pública . SE CION D CTB N AL ---·- E :t. O A la O 'C' ":t. O EN LA DIRECCIÓ.~: DE L S OPER CIONEd MILITARES (arreglado del ft· ucés) l . La guerra es cuestión de cálculo ¿ Cómo han ganado us campañas lo · grande capitanes ? ¿Por que fueron encidos us contrarios ? Napoleón, pintándose á sí mismo, dijo un dJ á Roederer : "Trabajo iempre, medito much · i sil!mpre e toy listo á responder •t todo y á hacer fren­te á todo Jo que ocurre, es porque antes de emprender cualquier trabajo o empre a, he meditado largament-.. obre el particular y previ to lo que puede uceder. No e~ en verdad que un genio me revele de pronto y en secreto todo lo que debo decir ó hacer en una circunstancia inesperada para otros; quien me ilumina es la reflexión, la meditación. Trabajo siempre: omiendo, en el tea­tro, en el pa~eo; por b noche dejo el ueño para trabajar." El trabajo, la rcfle ion la meditac-ión, ese es el secreto de lo::. que 1 gran cor nar la altura, y entre sold dos el m ' todo ra­donal del trabajo e b. a pri nci pal1n n te obre el calculo. Odele­bcn en u histori de la c::unpaiia de Sajonia escribe : gic , por la profundidad de u pensamientos y la exactitud de us cale u los estrategicos., En la correspondencia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4 BOLETÍN MILITAR de militares americanos, á quienes el vulgo considera como unos ignorantes, hay más de un rasgo que los pinta un tanto análogos á Suvarow, en tanto que otro.:. reputados como grandes guerreros, no tienen realmente de generales sino el nombre. La citas pueden aumentarse cuanto se quiera, pero son in ­útiles porque hay unanimidad entre los generales célebre , para declarar que la resolución de lo problema militares no está en la imaginación sino en el cálculo : en la guerra no hay inspiración, sino cálculos rápidamente hecho . Ya Buffon dijo : ''El genio está hecho de paciencia." Así, aprender á calcular y á calcular con rapidez, es la primera necesidad del Oficial que ambiciona ga­narse un nombre en ]a noble carrera de las armas.-(Contmuará). --· ....... -- Y L S ~1 J"IOBR S NOCTURx AS (Esel'ita en francés por el Mayor A. Ohevalme) INTRODUCCl ON Las operaciones nocturnas apenas están indicadas en los últimos reglamentos sobre maniobras ; tampoco ha'\ merecido mayor atención en los diversos reglamentos sobre ervicio en campaña. Las dificultades de ejecución, la fatiga que de ellas resulta para las tropas, la po ibili­dad de graves acontecimientos, han mantenido largo tiempo en descré­dito las marchas y combares nocturnos. "En el ejc!rcito francés hay tendencia á desconocer la eficacia de las operaciones nocturnas, olvidando los resultados extraordinarios que obtuvieron quienes supieron habi ' uar su tropa á esta clase de manio­bras (Circular Mi11i1terial, de 2 3 de .Abril de 1887 ) ." Los alemanes durante la guerra de 1870-187 1, hicieron frecuente uso de las operaciones nocturnas, con buen éxito, y sus principales es· critores las preconizan en esp ... cial contra nosotros: "Los ataques de no· che, dice el Príncipe Federico Carlos, no son del gusto de los frances~s; parece les remen sin duda porque en la noche su haLit ual desorden de generaría en completa disolución ( Aine 111ilitarisdu Denksdzrift)." Los destructores efectos de las armas de repetición y calibre redu­cido, el desarrollo de la fortificación pasajera, que ha sido su natural consecuencia, multiplicarán en lo futu:o las circunstancias en que sea preciso maniobrar y combatir durante las horas que se ha solido consa­grar al descanso. Además, en las guerras futuras sin duda las batallas durarán va­rios días, por lo cual no puede admitirse que la noche sea una tregua, quedando la victoria á favor del ejército que mejor haya sabido utili­zar las tinieblas. Hasta antes de la batalla, cuando la acción decisiva esté pre\•ista, la oscuridad favorecerá las concentraciones de tropas 6 las maniobras ejecutadas para burlar las combinaciones del enemigo y quebrantar su moral. Después de un éxito durante el día es posible que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN MILITAR una acci6n enérgica por la noche convierta en desastre completo lo que no era sino un fracaso reparable con algunas hora ~ de tranquilidad. in embargo, la guerra nocturna es, como toda máquina imperfec­ta, á veces más peligrosa para el que la usa que para el que debe sufrir sus golpe : para emplearla es prcci o adic trar en la paz oficiales y sol­dados. La importancia que los alcmanc · dan á esta parte de la instruc­ción de su ejército, dice bien claro las esperan zas que en ella fundan. No podíamo quedar atrás en esta vía, y desde 1887, por mandato del Ministerio, con agramos cada año doce sesiones á las operaciones nocturnas ; pero esos ejercicios, practicados en torno de los lugares de guarnición, no producen todo el re ultado que era de e sperarse, pri­mero porque el terreno no es propicio y es muy conocido ; segundo, porque faltos de experiencia la mayor parte de los oficiales, carecen de método para la enseñanza y ga tan en pura pérdida el tiempo y las fuerzas -uyas y de u oldados. Las operaciones nocturnas de los ejército de París y de Versalles fueron relativamente numerosas ; librámo · también algunos combates de noche en torno ele Metz y de Belfort ; la hermo, a retirada del XIII cuerpo (Vinoy) después de Sedán, puede ser relatada todavía por mu­chos de los que en ella tomaron parte, pero son muy pocos los Oficia­le que han practicado suficientemente la guerra nocturna para que co­nozcan de un modo práctico todos los detalle . Necesario es, puc, recurrir á lo· libros, y en e · to campo vastísi­mo se abre al investigador, porque se hallan ejemplos de operaciones nocturnas hasta en la Biblia (r), y preceptos muy abios hasta en los autores militares griegos y latinos. Desgraciadamcn te, como lo dijo el General De Brack, " la guerra no está toda en los libros," y el pre ente estudio por la fuerza, contará mucho vado . "Porque¿ cuánto cda preciso vi ir y en cuántas gue­rra haber tomado parte ? ¿Cuántas faltas han debido comctcrsc para de ella derivar. propia experiencia? ¿Y e uánta peripecias haber corri­do para tener pleno y cabal onocimicnto del arte de la guerra y a í con· venir e en perfecto obrero i no apro\·cchamos lo ejempl s anteriote para que nos irvan de ense11anza doctrinal? Ciertamente que no habría buenos ca itanc ~mtcs de que hubicr n llegado á su má decrépita \'e­jez ; preci o es recurrir á los hechos de lo otros sin lo cual pocos sa­brían algo y muchos serían ignorantes por completo. (De 'igcncre)." En lo general, el e tudio de la co as de guerra cutre los antiguos e de dudosa utilidad ; pero no ·ucedc lo mismo al tratar e de las ope­racionc nocturnas, en las que el poder y perfeccionamiento de la ar­mas de fuego pierden su importancia. De noche el valor individual, la sangre fría , la autoridad del jefe, la di<>ciplina y la cohesión de la tropa on lo factorc principale del éxito, y en e te campo, que puede ser la única alud de la patria en ciertos ca os, lo que era verdad en tiem­pos de Ciro, n fbal ó é ar, lo e aún en pleno ig1o XIX, si, prescin­diendo de detalle , nos elevamos á las reglas generales del he_cho. (C ont iJifurrá) { 1) Moi és l'sc.pó á t.-. pcrsc~:uci ·n d 1 Fantón por mcs i raclitas on una sorpresa nodurna aJ ampo fiti tco. El •jército patriota ucumbio J:O el .t .tlto noc.l"urno el· Rin 'u de lo Toro se ntradictorias con las conte­nidas en este Reglamento, quedan abrogadas. N ós ordenamos que el presente Decreto, sellado corno e tá con el sello del Estado, se i t·serte en el Registro Oficial de Leyes y Decretos del Reino de Italia, di poniendo que todos aquellos que deben observarlo lo cumplan y lo hagan cumplir. Dado en Monza, á 16 de Septiembre de 1896. HUMBERTO PELLOUX I MANDO SUI ERIOR Y E 'PADO MAYOR 1.0 Preámbulo-El Comandante supremo proveé á la direc­ción de las operaciones por medio de lo Comandantes de las gran­des unidades (ejércitos, cuerpo de ejercito, divi:iiones) ; proveé también á l~s nece idades del ejército por medio de los Intenden­tes (Intendente general é Intendentes de ejército). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 7 Los Comandantes de lo Cuerpo de tropa y de las divisiones funcionarán como Intendente de sus respectivas unidades, para lo cual deben coordinar la acción de las direccione y de los oficiales encargados de los servicios especiale . Las funciones de los IntendPntes, sus atribuciones y su de­pendencia gerárquica serán el objeto de un nuevo reglamento. 2 . ° Comandantt! t'n J tfi-Cuando u Majestad el Rey no ejerza per onalmente el mando del ejercito movilizado, delegará sus facultades á un Oficial general, que tomará el título de Co ­mandante en Jefe. En e te caso y en el acto de la movilización, se e tablecerán las relaciones de ordenanza entre dicho Coman­dante, el lVI.inistro de Guerra y lo demás miembros del gobierno. La responsabilidad de la direcciim de la guerra incumbe Íntegra y exclusivamentt! al C?mandrmt · en ]ife- u autoridad militar se extiende, ademá , del ejercito movilizado, en lo que concierne á las operaciones de ]a guerra, á toda la pla7...as fuerte , á todas la autoridades, cuerpo, ser icios y establecimientos militares que se encuentren en el territorio dedarado en estado de guerra; en caso de necesidad, puede delegarla á los Comandante gener-ales de ej r­ciro para el territorio en el cual obr n . Los Comandantes genera­le de ejercito tambien pueden, en cierto ca os, delegar autoridad á los Comandante de cuerpo de ejército que l ,s están sub rdi­nados, y un á lo Comandante de la divi ione . La autoridad militar del Comandante en Jefe se extiende igualmente á la marina real, iempre que así lo exija la nece idad de coordinar la acción militar marítima con la accit)n militar te­rrestre . El Comandante en Jefe e tará inve tido, además> de 1 auto­ridad pohtica en el terrilori ocupad . El Comandante en J efe regula l s relaciones políticas y mi­litares con las tropas alhda y con el enemigo ; p r u pr r)ia au­toridad puede concluir nvenciones militare, tregua, ~u pensi - nes de arma y armi ticio de corta duración. Sin emb. rgo, las onv nciones y armi tici que modifiquen esencialmente la i-tuaci6n recíproca de lo belio-erante y pr ·up ng 11 preliminar para l e nclu ióu de la pa7., n p dn'ln e tipul, r e in el e nsen­timient de Su i\1ajestad el Rey. El Comand n te en Jefe puede m di lic r el or e n de batalla . ToJas la· e e tione rd, ti \'a al per· n :ti d oficiales genera­les e tán om·_ ti da al Coman 1nte en Jefe, u ce iend lo propi con la propuestas p ra Jo ~ •t cen · de oficie le y cm pleado que hagan parte del e · ercit m H'ili7,ad y 1 r1 Ll pr pue ta p ra e n­ferir recompcn a . También tendr: la facultad. de retirar el m nd ó d r de baja a los ficiales que re ultaren inepto p ra desempe­ñ r el carg que . e le había confi d . E l Com, nd nte de una fuerz.a con idt r.tble d .... tropa· que obre de un ·rnodo independiente, en un teatro de guerrc epc1rado Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MI L ITAR del en que funciona el grueso del ejército, tendrá las mismas atri­b uciones que un Comandante en Jefe, salvo las modificaciones que aconsejen las circunstancias y el gobierno formule para ese caso especiaL- (Continuará). --···-- CON LAS TRES RU S REU IDAS (r) (Oontinnf\ci6n) Evolucione s d e combat e Las grandes evoluciones de combate tienen por objeto adiestrar indistintamente á todas las jerarqufas, y más especialmente á los oficia­les superiores y generales, en aplicar, en grande escala, el modo de ini­ciar y dirigir los combates ; en una palabra, en la táctica de las tres armas . Eu la organización de los cuerpos que las componen y en su dis-tribución táctica, debe tenerse prcsen te : J .o El objeto que se .rata de alcanzar. z.o El terreno en que se opera. U n cuerpo de tropa constituído puede disponerse para el combate l o m i m o estando en posición que en orden de marcha. P ar a disponerse al combate e tando en posición 6 en marcha, se debe forma r siempre en dos líneas, y si las fuerzas lo permiten y lo exi­gen las circunstancias, tener una reserva. La primera línea está llamada á tomar parte directa en el comba­te, y l a que está á su retaguardia ( egunda línea) es la destinada á re~ forzar1a y también á relevarla. L a reserva, por otra parte, constituye el sostén de todo el cuerpo combatient~ , y no debe emplearse má que en los momentos decisivos y sobre aquel punto de la acción donde su presencia sea reconocida­mente necesaria en concepto del comandante en jefe. En circun tancias ordinarias, la primera línea emplea la mitad de sus íuerzas en orden di perso, atendiendo cada batallón á cubrirse por sí mismo conforme á lo g u e indique el terreno y las fa1...<.S del combate. La segunda línea mantiene us batallones en columna de compañía 6 formados en línea de col u m nas de com pati{a á di tancia de de plie. gue, y esto también con arreglo al terreno. La reserva se dispone como la segunda línea, pero en orden ce­rrado. La distancia normal entre la primera y la cgunda linea será de 300 á 4-00 metros, manteniendo la reserva esta misma di tancia de la segunda línea. Estas distancia pueden, sin embargo, aumentarse 6 dis­m inuír se según e l terreno en que se combate y demás circunstancias . L as evoluciones deben verificarse siempre con calma y regularidad; (1) Este estudio se continúa r prorluciendo por haberse principiarlo su inacrción en números anteriores ; pero 13 Dirección no asume responsabilidad nanto .í las doctrinas que en ~1 se preconizan y á su aplicación con el armamento moderno . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~'ÍN MILITAR 9 no es necesario que todos los batallonc se muevan uniformemente; pero dt.:ben verificarlo ordenados y en ilencio. sí, por ejemplo, un regimiento que deba desplegarse, lo hará sirviéndose de aquella formacionc que estime má convenientes, mo­dificándola también segt1n las ondulaciones del terreno que deben ser­vir para cubrir las tropa en us mo irnientos. Los jefes de lo batallones alargarán ó acortarán á voluntad los intervalos que la separan, y a imi mo modificarán su respectiva posi­ción, según indique el terreno sobre que se encuentren, siempre que mantengan entre í la ligazón necesaria. Por consiguiente, dC) batallo­ne , para marchar á cubierto, podrán estar uno al lado del otro ó uno tra otro, mientras un tercero podrá alejarse de los demás más de lo que debiera á fin de que todo· se dirijan más segura y rápidamente sobre el punto que deben ocupar en consecuencia del movimiento general ó de las órdenes recibida . Con la modificaciones y configuración del terreno varían y se mo­difican las formaciones de los batallones, bajo la responsabilidad de sus jefes, y con la advertencias hechas no se separará nunca el regimiento . El batallón de dirección no debe imponer un enlace material de distancia ó de alineación, sino por el contrario, consticuír una unión moral, que haga po ible la redproca cooperación, sir iendo á los demás batallones como de base y de guía, á fin de que cada uno, con Jos con­riguos, arregle por aquél sus movimientos. La formaciones de combate, lo mismo para el regimiento que para la brigada, y ha ta para una di visión, son en líllca 6 en ala, siem­pre, por supuesto, en dos línea . Lo cuerpos aislado ó en posición tendrán una segunda lfnea ó una reserva, ó también ~ma y otra ; en cambio, los que estén en mar­cha llevarán una vanguardia y una retaguardia, con destacamento de artillería y caballería. En el combate la caballería y la artillería se distribuirán con arreglo á la· circ un rancias y á la órdenes del comandante en jefe. La mi ión de e · ta armas es una \'cccs preparatoria ) otras com­plementaria ; por con iguiente, debe armonizarse con la marcha gene­ral del combatt: y no con los movimiento parciale de La infantería. La artillería debe buscar po iciones á propó ito para ella, fuera del radio del fuego de la infantLría enemiga ; pasado este límite, la elección de po icionc depende principalmente del terreno, y debe, en lo posible, aproximar.c á la tropas que haya de batir. La caballería apro\'echará también lo · accidentes naturales del terreno al avanzar sobre el enemigo, para no ufrir dcma iado antes de alcan~:irlo. 1\l pasar al orden de combate, tanto del orden de marcha como e cando t:n posición, los parque de municione y los bagajes se coloca­ntn tras de la ·egunda líne ó de La re erva cuando la haya . Si se presume ~.:1 combate, Lo carruaje y demás impe~imcntos que siguen á la tropa· deben dejarse una marcha á retaguardia, y en ca o de encuentro inesperado, e harán apartar de tal manera que no emba­racen lo movimicn os de la rropa , de modo que, en ca o ncce ario, puedan replegarse por un camino lareral, evitando que sirva de ob tácu-lo en la línea directa de retirada. · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 BOLETÍN MILITAR De los encuentros con el enemigo Como dijimos al hablar de las facciones de un batallón contra­puesto á otro batallón ( 1 ), puede suceder el tener GUC combatir : a) A causa de un encuentro inesperado, hallándose en marcha los dos panidos adver arios. 6) Con el objeto ofensivo de atacar al enemigo para batido, re­chazarlo de determinada posición por él ocupada, ó también con el solo objeto de obhgarle á de plcga sus fuerzas. e) Para defender una posición ocupada de antemano, mantener un punto determinado que se ocupa en el mismo momento, ó bien para entretener al enemigo que persigue y dar tiempo al grueso de las tropas á retirarse sin ser molestada . Los combates que tienen lugar por encuentro ine perado conser­van el carácter agrnivo y difensivl) al terna ti va m en te, según las di versas fases y períodos de la acción, hasta que uno de los adversarios toma resueltamente la ofensiva, obligando al otro á tomar la defensiva . No pudiénrlose prever antes del combate las consecuencias de un encuentro inesperado y cuándo podrá tener lugar, es de absoluta nece-idad y de la mayor importancia el cubrirse icmprc en las marchas, con un servicio de exploración hecho á grandes di tancias por la caba­llería, y por el de seguridad y reconocimientos hecho por las tropas de la infantería de vanguardia y flanqueadores . Para maniobrar en todos sentidos y direcciones se nece ita e pacio libre proporcionado á la fuerza de que e dispone, debiendo el orden de marcha ser tál, que permita pa ar al de combate con rapidez y in confusión. El combate ofensivo, además de reunir la ventaja de poderlo diri­gir el agresor como mejor le convenga, y elegir el punto de ataque y prepuarlo mediante los fuego· concentrado de la artillería, tiene, ade­más, la grandí ima de levantar la moral de la~ tropas que, por instinto natural, prefieren rtlacar á ser aftltadaJ . Un combate oft71JÍ'i'O debe prepararse antes, disponiendo la tropas en una ó má columna poco profunda, con objeto de ganar lÍempo al de plegarse. Cuando se marcha en muchas columnas la di tribuci6n de las fuerza y la dirección del ataque corresponden al comandante en jefe y la órdenes sobre la forma en que se ha de marchar, y acerca de la sucesión de las arma , á los comandantes de las respectivas columnas. Las columnas di puc tas de e te modo marcharán en lo posible ·~ la mi ma altura, en la dirección qnc de antemano se les indique, cu­biertas por una cadena de tiradorc, en la formación normal prescrita para las tropas que figuran en primera línea ; é ras avanzan, ob ·ervan y exploran el terreno, rcchar.ando las avanzada · del enemigo, y en caso de necesidad ocupan los punto importante ·, próximos al adversario, cuya pose ión e crea necesaria para la buena marcha sucesiv 1 de la acción . (1) En los E;ercicios táctico$ de combnt o pant 1 infantorfa, C\t.}'t\ traducción publicamos el a:ño pasado en el Co•·reo Mititar. (N. del 'l.) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN 1\IILIT A.R 11 El combate dcfnu;vo tiene por objeto no sólo defender una posi­ción, sino también el pasar, en cuanto sea po ibl , á la ofensiva. Muchas vece el defen or se halla so bre lapo ición que debe de­fender ; otras tiene p<.'r el contrario. nece ida:l de a van zar para ocu­parla · y otras tambi~n se retira combatiendo á la posición anterior­mente di pue ca para la defen s a. Para defender bien una posición se requiere : ingenio y golpe de •i ta para di poner en ella la tropa para guardar bien Jos flancos y para colocar la reserva general. Requiérese, ademá la mayor economía en el empleo de fuer7a , d ejando, no obstan te, que cada unidad atienda á u propia defensa, irviéndose de los sostenes para reforzar la primera línea ·egú la nece idadc ; de e te modo 1 re erva quedará disponi­ble para el momento decisivo de la acción y podrá emplear e bien en un con ra-ataque ofen ivo bien en la per ecuci6n, cuando Jas circuns­tancias lo permitan, bien por tÍltimo, para recoger á las tropas rechaza­da y proteger la retira a . De la artille'tía en los e o b definitivo de sus límites recíprocos, si no tuvié­ramos otros ejemplos anteriores que citar, ba taría á probarnos cu~nta utilidad ha de dejar á los militares el conocimiento de las fronteras, y el de los recursos con que los Estados diferentes de la América Española han de contar el dfa de un conflicto exterior. A fin de contribuír, por nuestra parte, á facilitar el cúmulo de datos que sa necesitan para orientar. e debidamente en el plan de defensa y en el de ataque, emprendemos la tarea de formar una rcsct1a del estado ac­tual de los ejércitos de las República de Hispano- mérica, comenzan­do por aquella á la cual dio su nombre el Libertador. El Presidente actual de la República de Bolivia, D . Severo Fer­nández Alonso, tuvo á bien nombrar, por Decreto de 17 de ov1embre de 1897, Ministro dG Guerra del citado Estado, al señor José Eusebio Herrero, quien, algún tiempo despué de haberse hecho cargo del em­pleo, tuvo ocasión de acompañar al Presidente consticucional en la ex­curstón militar que emprendió al eentro del país como Capitán general. Uno de los primeros cuidados del n~evo Mini tro ha sido el de procurar contratar un armamento moderno, que corresponda en efica­cia y seguridad al que poseen las naciones de Europ1, y muy en breve parece que será una realidad ese deseo, que lo ha ido muy mar· cado también por parte del Presidente. Es digno de mencionarse el hecho de que para este gasto haya con­tribuído el mismo ejúcito e pontáneamente, cediendo la décima parte de sus haberes. El Gobierno auxilió y ha prestado toda clase de seguridade al ex­plorador español D. Enrique lb rreta, quien se propone estudiar nuevos rumbos de comunicación con el Paraguay. Bolivia cuenta para su defensa, en los campos el Oberavc y San Matías-al oriente del país-el fortín San Matía ; en l. ribera orien­tal del Pilcomayo, á cuatro kilómetros al norte de la antigua Colonia Creveaux; el Fortín Oc hoa, fundado el 1 + de Junio de 1 897, á petición de varios vecinos del Gran Chaco, fortaleza que impide las invasiones Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍl"'i MILITAR 15 de los salvajes de la gran pampa . Fuera de un pequeño cuerpo de na­cionales, no hay alh sino quin e~; soldados, un Capitán graduado, como Jefe, y un Subteniente. Se ha establecido por el Supremo Gob1crno la Colonia del Píleo­mayo, que reemplaza á la antigua Cre,·eaux. La nueva está á veintidós leguas, más ó menos, del pueblo de Caiza, en la margen occiden1:al del Pilcomayo, al sudeste de dicho pueblo, y con terreno uficicnte para su desarrollo. Allí, como dependencia avanzada dt: la Colonia, se cuen­ta e] Fortín M urillo. En el pueblo de Caiza reside ordinariamente el Jefe militar de las Colonias del Gran Chaco, que lo es el ciudadano José María Suárez, á quien acompañan un cirujano, un capellán y otros empleados militares y de admini ·traci6n. El más antiguo Fortín de las fronteras de Bolivia es el llamado Fortín Bapti ta, y está situado en los ca m pos d.; Izoso. La guarnición es reducida. Serias y casi invencibles dificultarle ha presentado en Bolivia la implantación del servicio militar obligatorio, que atendiendo á los pre­ceptos de la igualdad, ha efe ser el ideal de la organización militar de todo el país. Bolivia inició la idea de la conscripción militar desde 1 87+ ; pero sólo hasta el año de 1892 no logró er convertida en ley tan plausible medida. En I 89 5 se verificó el primer sorteo ; pero corno res u} tase con varios vacíos provenientes de los padrones de inscripción, y á causa de deficiencia en la ley y reglamentos del caso, se dictaron otros decretos y circulares explicativos, fijando nuevos términos para la inscripción en los registros. Por Decreto de 21 de Mayo de 1898 se ordenó la verificación del sorteo en toda la República. En la capital de la República-Sucre, y en las ciudades de Cochabarnba, Oruro y Santacru7, han acudido con excepciOnal interés los ciudadanos á pre tar sus servicios, y la suerte ha faYorecido á muchos jó enes distinguidos de esos centros, quienes lle­van ahora con orgullo y noble emulación el patriótico uniforme del soldado. ~·n la ciudades de Potosí, La Paz y Tarija se han organizado también las leva, aunque con algunas dificultades. No h;¡ sido publicado oficialmente el censo militar de la Repúbli­ca; pero el Mini tro ha participad() á las Cámaras Legi lativas que e.·iste en la Secretaria de su cargo, y el Ministro añade gue: 'es ar­diente el entusiasmo con que en todos los Departamentos de la Repú­blica se organiza11 en distintos cuerpos de las tres armas las. diferentes categorías del depósito )' reservas ." En donde el entusiasmo ha sido más notable e en la provincia de Pacajes ; en Tiahuanaco se reunió una A:;amblea general de la di er­sa cc~ionc )' cantone de la mi ma, en número de cerca de oo vo­luntarios, que, á su costa, se han uniformado. o e han incluído en el ser icio militar obligatorio á los indíge­nas ; pero la opinión del actual Ministro de Guerra, ei1or Herrero, es de que a í ·e verifique, fijando para el orteo los nombres de aquellos que e t~n comprendidos entre los veinte y veintitrés afios de edad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 BOLETÍN MILITAR En el Escalafón del ejército de Bolivia figuran : un Mayor Gene­ral, que lo es el señor José Manuel Rendón; un General de División y siete Generales de Brigada ; cuarenta y cuatro Coroneles efectivos y veintiséis Coroneles graJuados. Desgraciadamente, el Estado Mayor General, que tan oportunos é importantes servicios presta á la mejora, instrucción y organización efectiva del ejército, hubo de desaparecer por la reducción que ocasio­nó la diGcil situación económica del país. El actual Ministro de Guerra se preocupa mucho por establecerlo, mejorándolo sobre firmes bases, pues estima que es indispensable para di­rigir la organización, administración é instrucción militar del Ejército, y pretende delegarle atribuciones especiales, á fin de que dirija la ense­ñanza que se dé en los establecimientos y escuelas, y para que inspec­cione la que reciben los cuerpos del ejército. Asimismo quiere que estudie las reformas que deben introducirse en las filas, en la ley de conscripción, en los reglamentos tác ricos, en los servicios de rancho, y en todo lo demás relativo al ejército ; debe estudiar la defensa del te­rritorio nacional, levantar el plano topográfico de la República, en es­pecial de las regiones militarmente importantes, y proponer las fortifi­caciones y vías estratégicas que se juzgaren necesarias ; lle-var el Esca­lafón general del ejército y los libros de antigüedad de servicio ; estu­diar la organización de los ejércitos extranjeros y la naturaleza y condi­ción de las armas que se deben adoptar, y escribir la historia y estadís­tica militar de Bolivia. El z 5 de Mayo de 1897 reapareció en Sucre la Revista Militar de Bolivia, á cargo de los Coroneles Juan L . M ufioz y Miguel Rama­llo, revista que cuenta ya cuatro años de existencia . Publicaciones de interés y de indispensable utilidad para los cuerpos de tropa son las Tácticas de Infantería y Caballería, obras es­critas, respectiva mente, la primera por el General de Brigada é Inspec­tor del Ejército, señor Pedro P. Vargas, y la segunda por el Coronel Deterlino Echazú. También han sido redactados cuidadosamente y sometidos á la inspección y corrección del Ministro los Reglamentos para el servicio interno de los cuerpos de las tres armas del ejército ; el Reglamento de Enganches y Reenganches, y los destinado á la mo­vilización de los cuerpos, y el de Conscripción militar. Ya están impresos y prestando servicio á soldado y jefes, un Com­pendio de Táctica de Artillería de Ca111paiia, arreglado por el Teniente Coronel M. Ladislao Cabrera aldé , y el Reglamento para la limpieza y conservación del material de Artillería, por el Teniente Coronel Alejandro Debne, y para complemento de !as ordenanzas militares, promulgadas en 10 de Noviembre de 1894, se espera que el Senado dé su aprobación á la parte penal. Conócese con el nombre de Código Ballivián el Código Militar vigente. -(Co11clttirN) NOTA -La portada y el Índice del tomo 1 v se repartidn con el próximo número, y desde el mes de Marzo ilustr:lciones convenientes se agrcg:tran á los principales nrucu­los que publique este Bolelin. ---•-+-•--- BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 84

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 82

Por: | Fecha: 16/01/1899

ANO 11 Bogotá, Enero I 6 de I 899 NUM. 82 ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO __ ,.. ___ _ Fundador, ALEJANDRO POSADA Son colabm·adoTe,fJ natos de este peridóico todos los Jefes y Ojiciale.~ del Ejército de la República. MINISTERIO DE GUERRA -- ·~· -- DECRETO NUMERO 347 DE r898 (17 DE DICIEMBRE) por el e ual se hacen varios nombramientos para la guarnici6n del Sur del Cauca El Presidente de la República DECRETA: Art. r. 0 Nómbrase Jefe de Ja frontera del Sur al Ge­neral de División Lucio Velasco. Art. 2.0 Llán1anse al servicio activo al Sargento Mayor Rómulo Aragón y al Capitán Ramón A. Soto R., y dc:stí­nasele::> como Ayudantes del Jefe de la frontera del Sur. Art. 3.0 Nómbrase al Coronel Alejandro OEintero Jefe del Batallón Cazadores El Sargento Mayor Francisco de P. Mejía continuará como 2. 0 Jefe del mismo. Art. 4.0 Los Oficiales de Ia 3: y 4: Uompañía de dicho Cuerpo, serán los siguientes : 3.• COMPAÑfA--Con1andante, el Sargento Mayor Lu­cas Sánchez; Teniente, José E. Villaquirán; Subteniente, Luis María Valdés; Subteniente, Dionisio M. Páez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLt:TiN M:ILl'l'.A.R 4: COMPAÑfA-Con1andante, Sargento Mayor Isaac Guevara; Teniente, Pedro Antonio Rodríguez ; Subte­niente, Rafael Villaquirán ; Subteniente, Juan de Dios Bo­hórquez. Comuníquese y publíq u ese. Dado en Bogotá, á I 7 de Diciembre de I 898. Por ddegación del . Excelentísimo Señor Presidente de la República, el Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DECRETO NUMERO 348 DE 1898 (17 DE DICIEMBRI!) por el cual se hacen varios nombramientos El Presidente de la República DECRETA: Art. 1.0 Nómbrase al Coronel Luis Morales Berti Primer Ayudante general del Estado Mayor de la 3: Divi­sión, en el puesto creado por Decreto de 2 8 de Noviembre último. Art. 2.0 Llán1ase al servicio activo al Sargento Ma­yor Ramón Pereira Chaves, y destínasele á la Comandan­cia en Jefe del Ejército como 2. 0 Ayudante General, en la vacante que allí existe. Art. 3.0 Hácense Jos siguientes cambios de Jefes de cuerpos : el Coronel Marcos E. Soto, Jefe del Batallón Sucre, pasará al Ur ·daneta, en reemplazo del Coronel Ale­jandro Quintero, que fue destinado al Cúzadores; el Co­ronel Pedro Sicard Briceño, Jefe del Batallón B árbula, pasará al Sucre, y el Coronel Luis Fernando García, Jefe del Nariño, pasará. al Bárbula. Art. 4· 0 Destínase al Coronel Anton1o Gómez R., Primer Ayudante General de la Comandancia en Jefe del Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 363 Ejérctto, como Jefe del Batallón Nariño, en vez del Coro­nel García. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 1 7 de Diciembre de 1 8 9 8. Por delegación del Excelentísimo Señor Presidente, el Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOl.lNA DECRETO NÚMERO 367 DE 1899 (4 DE ENERO) por el cual se hace una promoción y se restablece la Comandancia Mi­litar del litoral del Pacífico El Presidente de la República DECRETA: Art. 1. 0 Promuévese al General Clímaco Silva del puesto de Comandante general de Ja 4 ... División, al de Comandante genera] de la J.\ que se halJa acantonada en Santander, en reen1plazo del General Ramón GonzáJez Va­lencia, quien por n1otivo de grave enfern1edad se ha vis­to obligado á separarse del mando. Art. 2. 0 Por razones de orden público, y para ]a ma­yor vigilancia del litoral del Pacífico, restabJécese Ja Co­mandancia Militar de ese litora.l, y nómbrase Comandante d~ . ella al General Ramón UJloa, á quien se llama al ser­vtcto. § El expresFtdo Comandante }\11 ilitar tendrá mando en la Cañonera Boyacá, y la~ demás facultades de que es­tuvo investido en anterior ocasión. Comuníquese y pub1íquese. Dado en Anapoima, á 4 de Enero de I 899. MANUEL A . SANCLEMENTE El Subsecretario de Guerra, encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 364 BOLETÍN MILIT A.R DECRETO NÚMERO 368 DE 1899 (5 DE ENERO) por el cual se: hacen dos nombramientos El Presidente de la República DECRETA : Art. I. o Llámase al servicio activo al General Diego A. de Castro, y nómbrasele en propiedad Comandante del vapor de guerrí.l Hércules, con destino á la vigilancia del río Magdalena y con dependencia de la Comandancia ge­neral de la 2. a Di visión. Art. 2. o Habiendo sido nombrado el General Lucio Velasco Jefe de la frontera del Sur, promuévese en pro­piedad, en ~u reemplazo, al puesto de Comandante general de la 2. a División, al General Francisco J. Palacio, quien viene desempeñando tal cargo accidentaln1ente, en su carác­ter de Superintendente general de las fuerzas del Atlántico. Comuníquese y publíquese. Da.do en Anapoima, á 5 de Enero de I 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 7 de Enero de I 8 9 9. El Subsecretario, encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA DECRETO NUMERO 370 DE 1899 (7 DE ENERO) por el cual se hacen varios nombramientos El Presidente. de la República DECRETA: Art. 1. 0 Nómbra.::e al General de División Belisario Losada, Comandante Militar de Panamá. Art. 2. 0 En reemplazo del General Losada, nómbrase Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET fN MILIT .AR 365 Inspector de la 4·a División del Ejército al General Francis­co Cucalón, á quien se llama al servicio activo. Art. 3. 0 Nómbrase Auditor de Guerra de la Coman­dancia Militar de Panamá al Coronel Ricardo Pizarra. Art. 4.0 Llámase al servicio activo al Teniente Coro­nel Joaquín Caicedo Albán, y destínasele á la expresada Comandancia Militar del Istmo, con1o Ayudante general, en reemplazo del Coronel Pizarra, promovido al puesto de Auditor. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 7 de Enero de r 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUÍN DECRETO NUMERO 371 DE 1899 (7 DE ENERO) por el cual se concede una autorización El Presidente de la República CONSIDERANDO: !.0 OEe el Decreto número 14 de 23 de Agosto ú1- tinlo, "reorgánico del Ejército," dispuso que la jurisdic­ción de la 4·a División comprendiese Jos Departamentos de Antioquia y Cauca; y 2. o OEe más tarde, por Decreto ejecutivo de fecha 16 de Dicien1bre último, se creó la Jefatura de la frontera del Sur, con jurisdicción especial en las Provincias de Pasto, Túquerres, Obando y Núñez (Departan1ento del Cauca), DECRETA: Artículo único. Facúltase al Comandante general de la 4.• División para trasladar el Cuartel General Divisio­- nario al lugar que á su juicio juzgue más aparente para atender mejor á la vigilancia y al servicio de la extensa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 366 DOLETÍN MILITAR línea de guarniciones de . su dependencia, y que sea centro más adt:!cuado del nuevo territorio de su jurisdicción. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoin1a, á 7 de Enero de 1899. M<\NUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN DECRETO NÚMERO 372 DE r 899 (7 DE ENERO) por el cual se el e va á Batalló n e l m e dio f/ alencey, se dispone organizar un Cuerpo en el Sur de Santan.ier y se hacen varios nombramient os El Presidente de la República CON IDERANDO: 1.0 ~te el Gobernador del Departamento del Mag­dalena ha manifestado g ue el medio Batallón Valenay, con la organización que ho}' tiene, es insuficiente para atender á la vigilancia y conservación del orden en dicho Departa­mento, pues escasan1ente hace el servicio de plaza en Santa Marta y Riohacha, dejando además desguarnecidos puntos de importancia como San Juan de Córdoba y otros; 2. o OEe en el Departan1ento de Santander es indis­pensable acantonar un Cuerpo, con residencia en la plaza del Socorro, cabecera de Dtstrito Judicial y centro de las Provincias del Sur, que á la vez que sirva para custodiar ]a cárcel del Distrito en donde residen, según informes, cerca de doscientos criminales, sirva también para el fácil relevo de las escoJ tas de correos que se dirigen al Norte, y para atender mejor á la vigilancia en las importantes Provincias del Socorro, Vélez, Galán, Guanentá y Chara1á, DECRETA: Art. 1 .o Elévase á Batallón de cuatro Compañías el medio Batallón Valencey número 12. Art. 2.0 Organízase en el Socorro el Batallón Bolívar número 21, compuesto también de cuatro Compañías, con Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 367 el contingente que suministrará al efecto el Gobernador del Departamento de Santander. Dicho Cuerpo dependerá de la 3 ... División del Ejército. Art. J. 0 El Coronel Pedro Sicard Briceño, n:::>mbrado Jefe del Batallón Sucre, será el prin1er Jefe del Batallón Bolívar, y segundo el Sargento Mayor Martín Antía, que ocupa el misn1o puesto en el Urdaneta. Art. 4· o Promuévese al Teniente Coronel Simón Cha­cón, segundo Jefe del Batallón Sucre, al puesto de primer Jefe del l/alencey, y nómbrase en su reen1plazo al de igual grado Víctor D. Rodríguez, á q u ~ en se llan1a al servicio. § Por decreto separado se nombrará la oficialidad del Batallón Bolívar y de las nuevas Con1pañías del f/alencey. Comuníquese y publí.¡uese. Dado tn Anapoima, á 7 de Enero de 1 8 99· MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 9 de Enero de I 899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUÍN DECRETO NUMERO 314 DE 1899 (9 DE ENERO) por el cual se revoca un nombramiento militar El Presidente de la República CONSIDERANDO : 1.0 OEe el Coronel Benjan1ín Silva fue nombrado Pri­mer Ayudante general del Estado Mayor de Ja 2.• Divi­sión, por Decreto número 206 de 5 de Octubre del año próxin1o pasad o ; 2. 0 OEe el Adn1inistrador de Hacienda nacional del Circuito de Buga ha informado al Despacho de Guerra que desde mediados del n1es de Noviembre último cubrió al expresado Coronel Sil va el pasaporte que le fue expedi­do para trasladarse á BarranquiJia, lugar de la residencia del Estado Mayor arriba expresado ; 3. 0 ~e la Resolución del Ministerio de Guerra, nú­mero 91, de 29 de Septiembre de 1896, que señala térmi- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 368 BOLE'l'ÍN MILI'l'AR · no para la marcha de los n1ilitares, dispone "que tr do Ge­neral, Jefe, Oficial ó empleado adn1inistrativo del l·jército que en tiempo de paz sea destinado á servir en algún pun­to de la República y no se pusiere en marcha á ocupar su puesto cinco días después de haber recibido el nombra­nliento, quedará destitwdo del destino, obligado á reem­bolsar los fondos que haya recibido para emprender la marcha, y no será llamado de nuevo al servicio en los doce meses siguientes á aquel en que haya ocurrido la omisión de la marcha" ; 4· 0 OEe la Resolución citada sólo exceptúa de la an­terior obligación á los Generales, Jefes, Oficiales ó emplea­dos administrativos del Ejército que por enfermedad com­probada ó por falta de pago oportuno de los respectivos auxilios de marcha, no puedan ponerse en can1ino dentro de los términos ya señalados, debiendo dar aviso al Go­bierno oportunamente, y con los comprobantes necesarios, del impedin1ento que mediare, para que se provea lo con­veniente; y 5 .o ~e el Coronel Benjamín Silva no se encuentra en ninguno de los dos casos anteriores expresados, puesto que no ha comprobado que esté enfermo ; al contrario, ha llegarlo á esta capital en perfecto estado de salud ; ni tam­poco se le ha dejado de cubrir el valor del pasaporte, como se deduce del aviso del respectivo Adn1inistrador de Ha­cienda, DECRETA: Artículo único. Revócase el nombran1iento hecho por Decreto número 206, de 5 de Octubre del año pasado, en el Coronel Benjamín Silva, para Prin1er Ayudante Gene­ral del Estado Mayor de la 2: División, por no haberse presentado hasta hoy á desen1peñarlo, después de más de noventa días de non1brado. Con1uníquese y publíquese. Dado en Anapojma, á 9 de Enero de r 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, r 1 de Enero de r 899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UOLETÍN MlLI'fA R 369 DILIGENCIA DE VISITA PRACTICADA EN EL PARQUE DE ESTA CIUDAD POR 'EL DIRECTOR DE LA CONTA­BILIDAD G&NERAL, CORRESPONDIENTE AL Mh"S DB DICIEMBRE ULTIMO En la ciudad de Bogotá, á once de Enero de mil ochocientos no­venta y nueve, presente el señor Director de la Contabilidad General en la Oficina del Parque general, procedió á practicar la visita mensual que ordena la ley. Al efecto, le fueron presentados los libros, compro­bantes y cuadro de material correspondientes á la cuenta del mes de Diciembre próximo pa:.ado, y examinados que fueron, se hallaron con­formes con el Decreto orgánico de Parques, sin dar lugar á observación alguna, por lo cual fue puesto el Visto Bueno á los cuadros del mate­rial. Habiéndole presentado también los libros Registro diario y el de Cuentas de especies para el presente bienio de mil ochocientos noven­ta y nueve y mil novecientos, los cuales fueron rubricados por el mis­mo señor Director de la Contabilidad General y el Guardaparq u e, se dio por terminada la presente diligencia, que firman los empleados que en ella intervinieron. El Guardaparque general, TOMÁS GROOT El Director de la Contabilidad general, ENRIQUE RAMOS RUIZ INSTRUCCION DEL SOLDADO DE lNFANTERIA ALEMAN SOBRE EL TERRENO (1) Los reglamentos alemanes, cualquiera que sea el arma á que se refieran, están caracterizados por la ausencia de toda prescrip­ción absoluta. Si definen, con una precisión que no admite ningún género de distingos en la interpretación, lapo ición del soldado en la fila, la formación de las unidades en orden cerrado, etc., en cambio no imponen método alguno para llegar al resultado. Más amplios aún en lo que concierne al orden disperso y á las maniobras en diversos terrenos, se limitan en estos casos á dar indicaciones ge­nerales, y á exponer principios para la instrucción de la tropa en el combate. Partiendo de esta regla general, el reglamento de infantería, después de haber explicado en una primera parte, titulada Es­cuda, los movimientos individuales y las formaciones sobre el cam­po de ejercicios, sienta como principio fundamental de la segunda, ( 1) De la Revue Milita ir e de l' étrarJger. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 370 DOLETÍN MILIT A.R titulada Combate, que la iniciativa es factor importante del éxito de la guerra, y que el objetivo de la educación militar ha de ser desarrollar en todos la energía, el ardimiento, serenidad en el jui­cio y rapidez en las decisiones. ¿Cómo debe llevarse á cabo esa educación individual, que asegura la cohesión de la tropa, su solidez, al propio tiempo que la obediencia á la voluntad del Jefe? El reglamento no indica nin­gún medio, y hasta prohibe intentar su reglamentación. La orden del Gabinete, de 1.0 de Septiembre de 1888, es ter­minante por lo que á esto respecta: "Toda adición escrita ó verbal que tienda á obtener mayor uniformidad exterior, ó moti­vada por cualquier otra causa, queda prohibida. La latitud dejada á propósito en la aplicación y marcha de la instrucción no debe restringirse." En estas condiciones, el único medio de darse cuenta del modo como los comandantes de Companía conciben la progre­sión de la instrucción de sus soldados, es estudiar los trabajos pu­blicados por los Oficiales que exponen el empleo del tiempo, tal como ellos lo han distribuído ó como la experiencia les ha ense­ñado á distribuírlo para la tropa colocada á sus órdenes. Un trabajo de esta naturaleza, publkado en Berlín con el título de Instrucción d el recluta de infantería en terreno variado, merece llamar la atención por la sencillez del método, y el lógico criterio que denota ; á continuación estudiaremos sus rasgos principales. Según dicho trabajo, la instrucci6n del recluta sobre el terre­no requiere diez semanas á razón de dos ejercicios por semana. Debe empezar desde la segunda semana después de la inscripción de los reclutas. Antes de que se incorpore al Cuerpo el contingente, los ins­tructores ejecutarán por sí ntismos la serie completa de los ejer­cicios progresivos. La instrucción empieza por una sección preparatoria, á la cual los reclutas asisten como expectadores, á un ejercicio de com­bate ejecutado por soldados veteranos. La elección del terreno para e~te primer ejercicio 110 es indiferente, es necesario que el defensor encuentre en él lugares cubiertos con un campo de tiro de 8oo metros como máximo, y, además, que el atacante tenga medio de tomar distintas posiciones en la zona batida por los fue gos de la defensa. Se reúnen, para este ejercicio, dos Compañías en una sola, y los soldados se proveen de cartucho sin bala, á fin de dar á la ac­ción el mayor grado de realismo posible. El partido de la defensa coloca algunos centinelas y destaca una ó dos patrullas á cuyo encuentro marchan las avanzadas del atacante . .l\llientras se cambian algunos dis aros, el director del ejer- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 371 cicio hace observar á los soldados los puntos en donde podrían hallar p. otección los centinelas y las patrullas, las condiciones en que mejor podrían col-.>carse para tirar, etc., etc. El ataque empieza luégo; los instructores indican el por qué del orden disperso, lo relativo al modo de reforzar la línea de ti­radores y de extenderla; las variaciones en la intensidad del fuego y los avances rápidos sucesivos. El director del ejercicio da sus órdenes para que, en el mo­mento del asalto, la posición esté sensiblemente desguarnecida, á fin de hacer comprender á los soldados que, si el ataque ha tenido éxito, ha sido debido á la eficacia de los fuegos, y no á causa de la forma dada á la ofensiva. El ejercicio termina por el envío de patrullas encargadas de perseguir, con el fuego, al enemigo que se bate en retirada. A partir de la tercera semana, el recluta toma parte activa en los ejercicios. Desde entonces, todos los Pjercicios tienden á conse­guir la instrucción respecto á cuatro asuntos diferentes. r. 0 La utilización del terreno. 2. 0 El empleo del alza y las reglas de tiro. 1· 0 La distinción de los objetivos. 4.0 La apreciación de las distancias. (Concluirá en el próximo número) • • • LECTURAS DE HISTORIA PATRIA PUN1'0S PRINCIPALES DE LA VIDA. PÚBLICA DEL LIBERTADOR (Véanse los números 52, 53, 54, 55, 56, 57 1 58, 59, 6o, 6z, 63. 64, 65 y 70) XXII La prueba mejor dd talento político de Bolívar consiste en haber ideado la creación de un gran Estado compuesto de los territorios de Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, pensamiento que logró ver felizmente realizado el 17 de Diciembre de 1819, fecha en que el Con­greso de Angostura lo aprobó por unanimidad. Pocos días antes, en el recinto de aquella augusta Corporación, se dejó oír la voz elocuente y cuasi profética de Bolívar, quien, haciendo justicia á los hijos del suelo de aquende el Táchira, exclamó: "El pueblo de la Nueva Granada se ha mostrado digno de ser libre. Su eficaz cooperacíón reparó nuestras pérdidas y aumentó nues­tra fuerza .••• "Los granadinos están íntimamente penetrados de la inmensa ven­taja que resulta á uno y á otro pueblo de la creación de una nueva República, compuesta de estas dos naciones. La reunión de la Nueva Granada y Venezuela es el objeto único que me he propuesto desde mis primeras armas ; es el voto de los ciudadanos de ambos países, y es la garantía de la libertad de la América del Sur." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 372 BOLE'l'ÍN MILI'l'AR Por la ley fundamental de Colombia, que el Libertador sancionó lleno de júbilo, se decretó la unid o~ d de la República, compuesta de la Capitanía general de Venezuela y del Vireinato del Nuevo Reino de Gra:- ada. En cada una de las tres grandes porciones de territorio en que q ucdaba divtdido el nuevo Estado, Venezuela, Cundinamarca y Quito, gobernaría un Vicepresidente nombrado por el Congreso. X XIII El 2 7 de N oviembrc de 1 8zc se verificó en el pequeño pueblo de Santa Ana-situado á la mitad del camino cutre Trujillo y Carache­la memorable enrrevista del Jefe español Morillo y Bolívar. Un día antes se había firmado por los comisionados de ambos ejér­citos el tratado de regularización de la guerra y el de un armisticio que debía durar seis meses. Fue Morillo el iniciador de esta medida, que dejaba entrever un término á la guerra. La entrevista de Jos dos denodados Jefes tenía que ser memorable por más de un motivo. M oralmente ella implicaba ya, por parte del Jefe español, una es pecie de reconocimiento del derecho, ó siquiera fuese del triunfo, de las armas patriotas acaudilladas por el Libertador. Fue l'Vlorillo el primero ~ue llegó al pueblo de Santa Ana acompañado de varios Jefes y edecanes suyos, de los cuales destinó cuatro para que se adelantasen á esperar y recibir á Bolívar, y luégo él mismo, después de ordenar que se di pusiese lo conveniente para alojar y atender debi­damente á sus contrarios, salió á re·cibir al Libertador á las afueras de la población. Cuando se avistaron los dos Jefes, ambos echaron pie á tierra, abra­zándose con las m<{s cordiales m u es tras de recíproca cortesía. Es fama que Bolívar en aquel día supo cautivar á Mo::-illo y á sus acompañantes con la diestra elocuencia d~ su verbo; se expresó con la vehemencia que le era habitual y con la rara sagacidad de su espíritu, que sabía ya imponerse y dominar en dondequiera, lo que arrancó aplau­sos á sus contrarios. En la mesa brindó por tocios los hombres "dignos, por los que, al través de males horrorosos, defendían y so s tenían la libertad; por aque­llos que habían muerto gloriosamente en defensa de su patria ó de su go- . . bierno; por los heridos de uno y de otro ejército." Admírese el talento de aquel hombre irresistible, que desde los al­bores de nuestra existencia política, supo formar el ejército en los mol­des firmes é inamovibles de amor á la patria, de dignidad personal y de respeto por la justicia. Ya se ve que si algo estable, puro y libre de bajezas, conservamos en la azarosa 1 ucha de la República, lo deb ~ mos también al Libertador de cinco naciones, que supo con su genio y su hidalguía engrandecer la carrera militar. A tal punto llegó la elocuencia nativa de Bolívar, que el mismo Morillo, seducido por la palabra persuasiva de su grandioso rival, pro­puso que en el mismo punto en donde en ese día ~e habían abrazado, se levantase una pirámide que, teniendo en su base · inscritos los nombres de los que habían firmado el tratado de regularización de la guerra, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 373 transmitiese á la posteridad tan grato recuerdo. El Libertador y el mis­mo Morillo condujeron personalmente al sitio indicado una piedra an­gular, que fijaron allí como base del proyectado monumento, y parados sobre ella, se abrazaron de nuevo. ( 1) Bolívar permaneció con l\1orillo hasta el siguiente día por la ma­fiana (28 de Noviembre de 1 8zo), y entonces se separaron. Ese mismo día escribió e! General Moril1o á su amigo Pino una carta, en la que refería el hecho que dejamos apuntado, y entre otras frases lisonjeras para el patriotismo de los hijos de Colombia, decía: "Bolívar vino solo con sus oficiales, entregado á la buena fe y á la amistad, y yo hice retirar inmediatamente una pequefia escolta que me acompafiaba. No puede us ted ni nadie persuadirse de lo interesante que fue esta entrevista, ni de la cordialidad y amor que reinó en ella." (Continuará) BOLIVAR ORADOR MILITAR (Continuación) Por las mismas razones nos parecen nat~lrales y propias de la situ,ción la respuesta de Mario a \ :>retor de Utica, que le intima­ba partir: "Di á tu amo que viste á Mario fugitivo sentado en Jas ruinas de Cartago "; y la de Pompeyo, á quien hablaban de las vic­torias de César: "En cualquiera parte de 1 talia en que yo dé con el pie, brotarán legiones"; y la exclamación de Camilo cuando halló á los Senadores pesando el rescate de Roma al caudillo galo: "El hierro y no el oro debe rescatar á los romanos." En ocasiones una de estas frases es el arranque de una supre­ma resolución. Bolívar, en medio de la batalla de San Mateo, vien­do que la balanza de la victOria se inclinaba á sus contrarios, echa pie á tierra, manda desensillar su caballo, y grita á sus soldados : "¡Aquí, aquí moriré el primero!" palabras que recuerdan las de Si la, quien, para detener las huestes que huían, dijo arrebatando una bandera: "Es glorioso para mí morir aquf. Si os pregunt
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Por: | Fecha: 21/12/1898

ANO 11 Bogotá, Diciembre ~ 1 de 1898 NUM. 8o ORGANO DEL MJ:NISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO ---·--- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores 7Jatos dente periódico todos los Jefes y Oficiales tU! Ejército de la República MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NÚMERO 276 DE 1898 (17 DE NOVIEMBRE) por el cual ae eleva el efectivo le~11l del Batallón l. 0 de Artillería El Presidente de la República CONSIDERANDO: 1.0 Qye el D .... creto nún1ero 14 de 23 de Agosto de I 898, reorgánico del Ejército, asigna sólo 86 plazas á cada batería del Batallón 1. 0 de /lrtillería ; 2. 0 ~e conforme al artículo 14 del Código Militar, corresponde á cada batería de Artillería un efectivo de I 2 3 individuos de tropa; y 3· o Que á la plana n1ayor de un Batallón de Artille­ría corresponden I I individuos de tropa, de acuerdo con el artículo I 20 del citado Código, DECRETA: Artículo único. El Batallón I. o de Artillería constará en lo sucesivo de seis baterías con I 23 plazas cada una y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 330 BOLETÍN MILITAR once individuos de tropa de plana mayor, ó sea un total de 7 49 plazas. § ~eda reformado en estos términos el § I. 0 del ar­tículo 6.• del Decreto nún1ero 14 de 23 de Agosto de 1898, reorgánico del Ejército. Con1uníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 17 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, Noviembre I 8 de I 898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLIN A DECRE'l'O NÚMERO 277 DE 1898 (18 DE NOVIEMBRE) qu·.! señala la m anera como deb e practi car las visita s d e guarnitión el Inspector de la +·· División, y fija el luga r de su r es id encia El Presidente de fa R epública CONSIDERANDO; ~e el Decreto nún1ero 14, de 23 de Agosto últin1o reorgá.nico del Ejército, dispuso que Ja jurisdicción de Ja 4·· División comprendiese los Departamentos del Cauca y Antioquia; ~e el único Inspector señalado por dicho Decreto para esa División, ~iene que practicar, conforme al artí­culo I.0 del Decreto número 202 de r.9 de Junio de l896, visitas trimestrales en las fuerzas pertenecientes á la Di­visión, las cuales están situadas en Medellín, Manizales, Buga, Cali, Popayán y Pasto; ~e por causa de Ja larga extensión del territorio, no le es posible al Inspector practicar cada tres n1eses visitas en aquellas guarniciones, á tiempo que el plan de estrechas econon1Ías, introducido por la presente Adn1inistración, im­pide aun1entar el nún1ero de Inspectores militares; y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MILITAR 331 ~e la extensa línea de guarniciones que correspon­de al Inspector recorrer cada tres meses, da lugar á valio­sas erogaciones con la liquidación de los pasaportes que á tal empleado y al Ayudante-Secretario habrían de expe­dírseles, DECRETA : Artículo único. El Inspector de la 4.~ División vtst tará cada seis meses todas las guarniciones de su dependen­cia, y tendrá 5U residencia en Buga, que es centro del te­rritorio de su jurisdicción. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á I 8 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 20 de Noviembre de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DERETO NÚMERO 28o DE 1898 (24 DE NOVIEMBRE) por el cual ae eleva el Batallón Bomboná á cinco Compañías El Presidente de la República CONSIDERANDO : OEe las cuatro Compañías que componen el Batallón Bomboná son insuficientes para atender á la vigilancia de la frontera de Venezuela, sin perjuicio del buen servicio de la guarnición de Chinácota y Cúcuta, en donde se encuen­tra acantonado el citado Cuerpo, DECRETA: Artículo único. Procédase á elevar á cmco Campa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 332 BOLETÍN MILITAR ñías el Batallón Bomboná, con el contingente que suminis­tre al efecto el Gobernador de Santander. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 24 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 26 de Noviembre de l898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLlNA DECRETO NUMERO 281 DE 1898 (25 DE NOVIEMBRE) sobre persona l de los buques de guerra El Presidente de la República Teniendo en cuenta que, según el concepto del Co­mandante general de la 2.a División, es necesario conser­var los segundos Ingenieros de las cañoneras La Popa y Boyacá, y, en vez del prin1er Con1andante del vapor de guerra Hércules, restablecer al Capitán del mismo, DECRETA: Art. 1. o Restablécese en sus puestos á Jos segundos Ingenieros de las cañoneras La Popa y B o y acá ; Art. 2. 0 En vez del primer Comandante del vapor de guerra Hércules continuará funcionando el Capitán, primer Práctico. §. Q.8edan reformados en estos térn1inos los Decre­tos de 12 y 15 del n1es en curso, por los cuales se hicieron algunas supresiones en el ramo de guerra y se redujo el personal del vapor Hércules. Comuníquese y publíq u ese. Dado en Anapo~ma, á 25 de Noviembre de 1898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 28 de Noviembre de 1898. El Ministro ¿e Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOLETÍN KILITAR 333 DECRETO NÚMERO 283 DE 1898 (28 DE NOVIEMBRE) por el cual ae dispone que en el Estado Mayor de la 3·' y 4! División haya na Ayudante general de la clase de Teniente Coronel ó Coronel El Presidente de la República CONSIDERANDO: I.0 ~e el artículo 161 del Código Militar dispone que el Jefe de Estado Mayor de una División tendrá por subalternos un primero y un segundo Ayudante general ; 2. 0 ~e tal como están organizados hoy los Esta­dos M ay ores de la 3.' y 4.~ División del Ejército, ~e rompe la sucesión de n1ando, pues no hay quien reemplace al Jefe de Estado Mayor cuando éste falte por cualquier motivo, DECRETA: Artículo único. En lo sucesivo habrá en el Estado Ma­yor de la 3·" División y en el de la 4: un Ayudante gene­ral, que será de la clase de Corond ó de Teniente Coronel. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 28 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 30 de Noviembre de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 334 BOLETÍN MILITAR (19 DE NOVIEMBRE) por el cual se hace una promoción El Presidente de la República DECRETA : Artículo único. Promuévese al General Antonio Araú­jo L. del puesto de Ayudante general del Superintendente general de las fuerzas del Atlántico, al de Ayudante gene­ral del Cuartel general de la 2.a División, con destino á prestar sus servicios en Cartagena como Jt>fe militar de allí, auxiliar del Comandante general divisionario. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, á 29 de Noviembre de I 898. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, Diciembre 2 de 1898. El Ministro de Guerra, PEDRO ANTONIO MOLINA DE LA ARTILLERIA DE CAMPAÑA EN COMBINACIÓN CON LAS OTRAS ARMAS (Conclusión) En el primer caso, á dos objetos especiales tiene que dedicarse exclusivamente la artillería de la defensa, que son: las baterías enemigas y las columnas de ataque, desde que éste se inicia hasta que sean rechazadas aquéllas; para Jo cual romperán sobre ellas todas las baterías un fuego viví­sima de granada-metralla; preocupándose m u y poco, en esta fase del combate, de los disparos de la artillería ene­miga, la que se habrá procurado de antemano tenerla bas- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 335 tante quebrantada, ya que no se haya conseguido apagar del todo sus fuegos; y solamente en el caso de que éstos mole~ten demasiado el punto decisivo de la defensa, se de­dicarán dos ó tres baterías á tener en jaque las del enemigo, impidiéndolas tirar con sosiego y tranquilidad. Es mcy conveniente tener conocidas las distancias de ciertos puntos del terreno por los cuales han de pasar las columnas de ataque, y las espoletas graduadas para dichas distancias; pues cuando el enemigo se lanza á Ja carg1., no se puede perder ni un instante de hacer fuego sobre él, por pern1anecer n1uy poco tien1p o sobre los tnencionados puntos. Las baterías divisionarias coadyuvarán á la defensa dentro de ]a esfera de acción de sus divisiones respectivas, siendo su colocación en el centro de ellas, ó en una de sus alas un poco avanzadas, siempre que estén al abrigo de un ataque brusco, y en puntos en que siendo su efecto útil el mayor, no embaracen Jos movin1ientos de las otras tropas; pero si la disposición del terreno exigiere tenerlas más á vanguardia, es de todo punto indispensable dedicar una fuerza en relación al número de piez~' s, para su sostén es­pecial, que podrá ser de infantería ó caballería, según los casos. Sin en1bargo, si el Comandante general deJa artillería juzgase conveniente aumentar en determinado punto gran cantidad de bocas de fuego, podrá distraer para dicho ob­jeto las b:tterías divisionarias que crea más á propósito. Procurarán éstas que sus emplazamientos sean tales, que dominen desde ellos el mayor terreno posible, así como el de poder enfilar todas Jas avenidas por las cuales se pre­suma ha de presentarse el enemigo para su desarrollo en el campo de bataJla; además, es preciso que desde dichas po­siciones pueda en1pezarse á cañonear al enemigo desde las n1ayores distancias y flanquear la línea de defensa. Estas baterías no romperán el fuego sobre las tropas enemigas que se presenten para hacer un reconocimit:>nto, por su pequeño número y excesiva n1ovilidad. Pero en el caso que éstas se presentaran en masas algo considerables, acompañadas de una ó varias baterías, iniciando una ofen­siva n1uy enérgica, se romperá entonces un fuego muy vivo de granada-m etralla, especialmente :,Obre sus baterías, hasta inutilizarlas ó entorpecer mucho sus fuegos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 336 BOLETÍN MILITAR En cuanto á la artillería de cuerpo, por regla general, se emplazará en el punto que defienda lo más directamente la entrada í!el desfiladero, para lo cual se situará enfrente de ella algo á vanguardia, y procurando satisfacer en todo lo posible la mayor parte de las condiciones anteriormente dichas. Estas baterías romperán un fuego lento y pausado sobre el enen1igo tan pronto como esté al alcance de su tiro, aunque éste no sea muy ce-rtero. Pero en cuanto las piezas enemiga~ avancen y se si­túen á la distancia del fuego eficaz de nuestros cañones, se romperá sobre aquéllas un nutrido fuego de granada-n1e­tralJa, hasta reducirlas al silencio, ó por lo menos conseguir que sus disparos sean muy lentos é inciertos; no dejando de cañonear por esto á las n1asas de infantería y de caba­llt: ría que se divisen á retaguardia antes de su despliegue. Una vez empeñada la gran lucha decisiva, la n1isión de las baterías de la dt-- fensa es: I. o Tener á las del enemi­go en un jaque constan te, no dejándolas tirar con tranqui­lidad; y 2. 0 El de procurar que el avanre de las tropas del ataque sea 1 ·~ más lento posible, teniéndolas el mayor tiempo que se pueda sometidas al fuego del cañón y aun del fusil. Las baterías á caballo estarán situadas en las alas con su caballería, prontas á acudir al punto en que haga falta reforzar la artillería, y para ayudar á la persecución en el caso en que el enemigo sea rechazado y emprenda la re­tirada. Si, por el contrario, los defensores son los que tienen que emprender la retirada, la empezarán á verificar las tro­pas más avanzadas de las alas y por escalones ; se destinará cierto número de baterías para que repasen el desfiladero con las primeras tropas que lo hagan, con el objeto de que tomen posiciones al otro lado de él ; dichas posiciones de­berán ser tales que puedan batirse de flanco las fuerzas que del enemigo se vayan presentando del lado de la defensa; también se elegirá en cuanto sea posible un en1plazamiento que pern1ita batir todo el interior del paso. Las baterías divisionarias o pasarán al galope y progresivamente con sus respectivas divisiones á la cabeza de ellas; pues es de todo punto indispensable que estén ya en posición el mayor número de baterías, al terminar el paso del desfiladero, to- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 337 das ]as tropas de Ia defensa. Las baterías que defienden directamente su paso, serán las últimas en retirarse, ha­ciéndolo por escalones. U na vez establecida la defensa del otro lado del des­filadero, y conseguido haber ton1ado la salida bajo un fuego eficaz y concéntrico de artillería, romperá ésta uno muy vivo de granada-metralla sobre su desen1bocadura y aun dentro del misn1o paso, tan pronto como se presenten las primeras fuerzas enemigas; y como éstas, por regla gene­ral, irán acompañadas con algunas piezas, se dedicarán unas baterías de Ja defensa para batirlas con un fuego vivísimo en su n1ovimiento de avance, elección de ernplazamiento y de ponerse en batería; procurando tenerlas en jaque el n1a­yor tiempo posible. Teuiendo especial cuidado de que las alas estén á cubierto de los fuegos de flanco que el enemigo pueda dirigirles desde el otro lado del desfiladero. Procu­rarán las baterías de la defensa enfilar el paso, ya que no en toda su longitud, á lo n1enos en su n1ayor parte, así como de ílanq uear su salida. Las baterías á caballo, si no ha hecho falta emplear­las, se mantendrán de reserva con sus respectivas unidades de caballer1a, pero siempre dispuestas á ~cudir allí donde se necesite un pronto refuerzo de bocas de fuego. Dichas ba­terías son las destinadas á proteger el n1ovimiento retrógra­do que ulteriormente haya de emprenderse; ó bien á coad­yuvar enérgicamente á una reacción ofensiva, que por cual­quier circunstancia pudiera tomar, e contra el enemigo ; debiendo hacerse esto sien1pre que la ocasión se presente. El caso en que una división de caballería deba mantenerse principaln1ente á la defensiva, repetiremos lo que ya hemos dicho otra vez, que no debe entenderse una defensa estric­ta y mucho n1enos en Ja caballería, cuyo espíritu no pue­de acomodarse bien á desempeñar un papel pasivo. Solamente en circunstancias muy excepcionales, y para compensar una gran superioridad numérica del enemigo, y la combinación de las diversas especies de armas, se puede admitir que una fuerza n1ayor ó n1enor de caballería dotada con la conveniente artillería~ se encierre dentro de una de­fensa puramente pasiva; pues el comandante en jefe de es­tas fuerzas, antes de ocurrir á colocarse en aquella situa­ción, tratará de sacar el mejor partido posible del terreno Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 338 DOLETÍN MILITAR y del efecto de la artillería, y aun también de una parte de sus jinetes pie á tierra. Sucede muchas veces en una lucha defensiva de esta es­pecie, que la naturaleza de los accidentes que en ella se pre­sentan haga desempeñar á la artillería un papel más impor­tante que en la ofensiva, en térn1inos que n1uy á n1enudo se convierte en arma principal, de n1odo que, en muchas circunstancias, Ia situación y desarrollo de los escuadrones en el campo de batalla, deben ser regulados por el empla­zamiento de sus baterías. La marcha general de la guerra exige con alguna frecuencia, que la caballería tenga que guardar un terreno á toda costa, ó conse rvarlo, so steni endo combates n1ás ó menos largos y de poca importancia, con objeto de entrete­ner al enemigo en él y de ganar tiempo: en uno ú otro caso el plan del comandante en jefe debe ser n1uy diferente. En el primer caso se procurará desplegar la caballería lo más á cubierto que se pueda; y desde los puntos que ya se de­hen tener elegidos de anteman o, quebrantar al enemigo con un fuego vivo y eficaz de artillería, impidiendo su aproxi­mación c0n sus disparos, y algunas veces tambi é n con el de algunos jinetes á pie. Si dicho fuego ha tenido buen éxito, entonces á la caballería le toca obrar, lanzándose contra el enemigo, llevando en su ala interior las baterías necesarias para el mejor resultado de la carga. Estas baterías obrarán en un todo como se ha explicado para Ia ofensiva. Para obtener de este contra-ataque el mejor resultado posible, es evidente que no debe ni aun iniciarse sin una con1pleta preparación por la artiJ !ería. Esta se halla en muy buenas condiciones para ello; pues teniendo que ocupar una posi­ción por largo tiempo, puede regular sus tiros con precisión y exactitud a los puntos notables del terreno por donde el enemigo debe pasar; por lo tanto, no sólo las granadas or~ dinarias, sino particularmente las de metralla, harán un gran efecto sobre el enemigo. La artillería de la dtfensa tendrá elegida de antemano una buena posición cerca de la línea de retirada, todo lo dominante que sea posible del terreno que la rodee; pro­curará, además, situarse en la proximidad de las localida­des que sean favorables á la defensa ocupando aquéllas por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 339 jinetes p:e á tierra i. u e le sirvan de sostén con sus arn1as de fuego. En el caso en que el mencionado ataque quiera llevarse hasta la decisión, es preciso ante todo reunir toda la artille­ría y separar su posición del campo de batalla de la caba­Uería, emplazándol:a. en punto desde el cual la eficacia de su fuego sea el mayor, durante el n1ás largo tiempo, sin entor­pecer los despliegues y el ataque de la caballería, sin perder nunca de vista su propia seguridad, fiándola bien al terreno, ó bien á una escolta especial. El papel que desempeña Ja artillería en el segundo caso, es decir, cuando la caballería á quit'n va anexa no tiene más n1isión que la de sostener un puesto, por más ó n1enos tiempo, y el de entretener al enemigo para dar lu­gar á que lleguen las tropas, ó por enterarse de su compo­sición y número, es próximamente el que hemos dt>scrito anteriormente, con ]a sola diferencia que en esta circunstan­cia los ataques generales y á fondo no se efectuarán nunca, y sí los parciales, que impidan proseguir los suyos con de­masiado vigor; los emplazamientos de la artillería son suma­mente variables, exigiendo Jos movimit:ntos de aquéllas una suma rapidez y gran precisión. Por regla general, en todas las cargas qne la caballería inicie y lleve á cabo, deben ~er protegidas por ]as baterías, acon1pañándoJa hasta Ja distan­ci< l en que su fuego produzca el mayor efecto útil, tenien­do cuidado de no estorbar á los escuadrones á quienes va á proteger con sus fuegos, en el mon1ento del choque, ni ver­se arrolladas por aquéllos. En esta ocasión, más que en nin­guna, se ve de todo lo que e::; capaz ]a artillería de á caba­llo bien dirigida en el campo de batalla. La artillería aquí es el arma principal, y en todos Jos casos Ja caballería deberá regular sus n1ovimie11tos por los de aquélla. La manera especial de obrar de la artillería es enteramente la n1isma que en combinación con la infan­tería. El Comandante de Ja artillería debe estar perfecta­mente enterado de los proyectos de ciefensa del general en Jefe, para que con arreglo á ellos puedan hacer el me­j'Jr uso de sus armas. Por la gran dificultad de reen1plazar las n1uniciones en las divisiones de caballería en general, y en particular Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 340 DOLETÍN MILITAR las que se encuentran en estos casos, se debe procurar ec - nomizarlas lo más posible, y no emprender cañonees inúf- 1es en los n1on1entos no decisivos de estas acciones. LA T ACT'ICA DE INF ANTERIA Y LAS ARMAS DE FUEGO PERFECCIONADAS ( Con el uye del número 7 5 ) El fuego de cuatro filas fue empleado prácticamente en Pocbl en 1866 por un batallón prusiano de] Regimiento número 31. E~a una noche de luna: el batallón esperó, para hac~r fuego, que el enemigo fuese visible, tiró á treinta pasos y se lanzó en eguida á la bayoneta. En el futuro creo no se harán frecuentes aplicaciones de este fu ego. Las descargas en general exigen la mayor calma y sangre fria de parte de aquellos que las ejecutan, porque el soldado, siempre sorprendido por la voz de fuego, obra bruscamente sobre el gatilo, lo que perturba la certeza del tiro. "En 1870 los prusiano~, dice el Capitán Boguslawski, se e:1- contraron en el caso de no poder hacer uso, aun aproximadamen e, de las descargas de mitades y de compañías en los combates de i:-t­fantería. ''Fácilmente se enumerarían las circunstancias en que .t>s fuegos de conjunto fueron ejecutados en el curso de u verdadero combate, durante toda la guerra franco-alemana, y más aún si 10 se quieren confundir vanas tentativas con una ejecución real." Lo que hará menos frecu ente que nunca la aplicación de .as descargas en las guerras futuras, es que todos los perfeccionamien­tos que pueden aún enriquecer las armas de fuego, serán cada vez más desfavorables al empleo del orden cerrado, el único, el cua. y contra el cual se ejecuto¡n los fuegos que acabamos de demostnr. Es necesario mantener siempre rigurosamente la enseñanza teórica en tiempo de paz, porque es el único medio de formar el soldado en la disciplina del tiro, tan indispensable en nuestros d ~as para evitar el gasto inútil de municiones. La táctica progresiva no insistiría bastante sobre este punto, que es absolutamente contra·io á toda idea de relajamiento en la disciplina del ejercicio. Loa fuegos á discreción ó de hilera son más vivos y máa mor- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ« :M:ILITA.R 34.1 tíferos que los fuegos de conjunto, el soldado no espera orden para obrar, carg<~ más pronto y apunta mejor. "Napoleón ha dicho: es el verdadero fuego de combate el único que conviene á todos los casos, y en el que acaban por dege­nerar todos los otros." La aparición del fusil moderno en el campo de batalla, de ninguna manera ha alterado la verdad de esta máxima. Los fuegos de tiradores han sido siempre los más eficaces de todos, el soldado en orden disperso puede utilizar todos los acciden­tes del terreno para resguardarse, acercarse al enemigo, y algunas veces para apoyar su arma; escoge su blanco, apunta mejor, tira con más facilieilad y por consecuencia con más certeza. Las nuevas armas han aumentado la eficacia de ese tiro, y disminuído el peli­gro de aquellos que le ejecutan, permitiendo la carga del fusil en todas las posiciones. El serio inconveniente que hay que evitar en la ejecución de los fuegos individuales es el abuso que hacen de las municiones los hombres vivos, nerviosos, imoresionables, mal adiestrados ó poco disciplinados. Las instrucciones que hay que darles en tiempo de paz, debe tender á prevenir este gasto insensato que en todo tiem­po ha caracterizado la mala infantería. Una cuestión nos queda, por ú !timo, que exa minar: ¿Es con­veniente, como algunos militares lo proponen, no enseñar al solda­do sino una sola puntería in stinti va, dirigida siempre á la mÍ!5ma parte del cuerpo, y á todas las distancias eficaces, ó bien dar una alta importancia á la enseñanza del tiro de precisión? .El primer método tiene sus partidarios, pero no puede conve­nir sino contra un enemigo descubierto, y en el c-ombate á la des­bandada, en el cual cada uno saca partido del terreno, no ofrecería adversarios de esta clase, porque solamente pequeñas partes del cuerpo son visibles, y por lo tanto es necesario recurrir al tiro de precisión. Así, el soldado debería e pecialmente ejercitarse en este tiro; el hábito de apuntar bien, de tirar con calma, aumentará su aptitud para Ja ejecución correcta de todos los otros fuegos, aun de aquellos que deban ejecutarse precipitadamente, le daría una ley de la economía de sus municiones. Aún no se puede añadir que cuanto más se perfeccione e1 arma de fuego, la trayectoria será más rasante, menores las desviaciones de la bala, el alza más complicada y difícil de arreglar, el dispara­dor más sensible, é importaría mucho que la habilidad del tirador que sepa manejar esta arma esté desarrollada. El uso de las armas de fuego perfeccionadas ha aumentado también la importancia de la elección del terreno, en todas las ope­raciones de guerra y particularmente en el combate. Saber reconocer exactamente el terreno y utilizarlo con pron­titud en las situaciones imprevistas, siempre han sido, y hoy máa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 342 BOLETÍN MILITAR que nunca, cualidades indispensables á los oficiales de cualquiera graduación. Un terreno descubierto delante, la posición es eviden­temente favorable á la defensa. Un terreno quebrado y cubierto, al contrario, facilita el ataque; por consecuencia, un jefe deberá ma­niobrar de modo de reservarse las ventajas del terreno. Si avanza por la vecindad del enemigo, deber~ buscar los caminos encajona­dos, desfiladeros y sobre todo bosques, y no arriesgarse en terrenos llanos, sino con la más extremada circunspección; si toma una posición defensiva, la escogerá de modo que el enemigo tenga que atravesar un espacio descubierto para abordarla. Un oficial de artillería austriaco decía, durante la guetra de 1866 : "Del ejército prusiano sólo se ve la nada del todo." En efecto, durante esta campaña el ejército prusiano utilizó, con un arte perfecto para o~ultar sus marchas y tomar sus posiciones defensivas, los bosques de abetos, tan numerosos en Bohemia, dvnde coronan generalmente las alturas y dominan las pendientes descu­biertas. Generalmente se colocab Francia era detenido, y todo alemán que trataba de pasar Ia línea de las avanzadas, era inexorablemente rechazado, salvo el caso que fuese una espía. Y si los franceses fueron sorprendidos en Wissembourg, Frone­c? willer y Forbach, fue porque no tomaron las mismas precau­CIOnes. "En Sarrebruck, dice el corresponsal del Times, del I I de Agosto de .:: 8;-o, los bosques, situados á la derecha de los alemanes, estaban cubiertos por soldados de infantería prusianos que sostenían un fuego mortífero contra la infantería y la artillería de la llanura. Las pérdida~ más sensibles debieron ser sufridas por los franceses, quienes combatían en condiciones muy desventajosas, y su fuego no daba resultado contra los tiradores enemi;;os, abrigados en el bosque. Lo repetimos, el aumento de la acción del fuego ha aumentado la importancia del terreno en la guerra, y ha hecho más imperioso que en el pasado la necesidad de aprender á conocerle bien, á apreciarlo juiciosamente y sacar partido con inteligencia. Toda tropa que IlO se mueve en línea recta sobre el enemigo en la zona del fuego de las armas perfeccionadas, debe ocultarse ó arro­jarse á tierra. Esto es necesario enseñarlo al soldado, y los princi­pios generales que deben guiarlo en la elección de los abrigos son de observar bien el terreno que está adelante y sobre sus flancos, ejecutar fuegos útiles y disimularse á la vista del enemigo, como cubrirse á los gol pes del adversario. Habiendo sido llenadas estas condiciones el soldado utilizará para resguardarse de los tiros del enemigo, los diques, los fosos, los caminos encajonados ó terraplenados, la cumbre de las alturas, las pequeñas alturas de tierra, los montones de arena, de piedra ó de estiércol, los surcos profundos, los árboles, los muros, los zarzos, los bañados, los altos trigales y aun las ligeras ondulaciones que se encuentran siempre en los terrenos más regulares y desnudos, los atravesará corriendo y se tirará al suelo de tiempo en tiempo para tomar alíen to. El soldado debe, pues, saber hábilmente sacar ventaja del te­rreno, pero jamás debe inmovilizarse detrás de los abrigos. El punto importante de un ataque es avanzar. La ciencia más pro­funda del terreno, la más grande habilidad en el modo de sacar ventajas de él, no aseguraría la victoria á una tropa que vacilara en abandonar los mejores abrigos cuando el momento ha llegado de marchar adelante para abordar al enemigo. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILITAR LITERATURA _. .. __ RECUERDOS Y RELACIONES MI LIT ARES PEREGRINACIÓN MILITAR Á JERUSALÉN, POI!t. ERNESTO LOUET (Continúa del número 78). Vista por fuera, San Juan de Acre tiene muy bella a parí encía ; conHruída, lo mismo que Sour, sobre una media islita, se avanza en anfiteatro sobre el mar, y se encuentra defendida de este lado por su eola posición ; pero del de tierra, tiene verdaderamente el aspecto de una plaza fuerte: doble y triple recinto de bastiones, haterías super­puestas que cruzan sus fuegos, verdaderos cañones cuya boca aparece detrás de estas fuertes murallas ; una sola puerta da entrada á la ciu­dad, colocada en un ángulo que entra y que el mar baña con sus olas, cada vez que el viento las levanta. Todo ha sido construído sobre un plan de fortificaciones europeas ; pero qué asombro no causa encontrar en el interior una guarnición de apenas ciento cincuenta hombrei ! La Turquía, que desde hace treinta meses no paga sus tropas, está á la vez mal servida y peor defendida. La puerta de San Juan de Acre data del tiempo de las Cruzadas y conserva todavía sobre su coronamiento las flores de lis de la antigua casa de Francia; las dobles puertas de fierro, que ruedan tan pesada­mente sobre sus goznes, deben ser de la misma época. La ciudad cuen­ta nueve mil musulmanes y mil quinientos cristianos. Poca simpatía nos inspira una ciudad en donde el asesinato de los cristianos fue por un instante puesto al orden del día, y p:>r esto vamos á desmontamos al convento de los padres de la Tierra Santa, en donde todos, cualquie­ra que sea la religión que profesen, son siempre bien atendidos. Apenas hacía algunos instantes que habíamos llegado cuando se declaró una ho­rrible tempesta i que se de5ató en breve sobre toda la ciudad: por es­pacio de una hora todos los elementos desencadenados parecían conju­rados para la ruina de la ciudadela musulmana ; luégo, repentinamente, el cielo se pus0 hermoso, y de tal cambio nos aprovcchamo• para ir á visitar al gobernador M ustaphá-pachá. Este nos recibió como los repre­¡ entantes de Francia, y obtuvimos autorización para visitar á la mañana siguiente la gran mezquita de Ujezzar-pachá, y seis caballeros indíge­nas se pusieron á nuestra disposición, como escolta de honor, para con­ducirnos á Jerusalén por Caifa y al monasterio del monte Carmelo. Cenámos esa noche con los buenos religiosos, y algunos instantea después cada uno de nosotros dormía muy descansadamente en una celda. Dicinnbrt I s.-Entramos á Tierra Santa : á nuestra izquierda aparecen las verdes montañas de Galilea, y el monasteriot cuyas cons­trucciones nuevas se levantan delante de nosotros en la cima del pro­montorio del Carmelo, y desde el cual vatnos á seguir sin interrupción las huellas sagradas del Salvador. {Continuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 80

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Por: | Fecha: 07/11/1898

Bog\ltá, X·ovicmbrc 7 de 18'33. Nt'nncro -'1l1 BOLETIN MILITAR .. .,_ __ ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -----'··- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódho todos los ]efer y Oficiales del Ejército de la República. DECRETO por el cual se nombran Ministrosdcl Despacho Ejecutivo. El Pt·csidcntt de la República, En uso de sus fc1cultadcs :constitucionales, DECRETA: Artículo único. N ómbranse Ministros del Despacho Ejecu­tivo á los señores siguientes : Para el Departamento de Relaciones Exteriores, al doct()r Felipe F. Paúl. Para el de Guerra, al doctor Pedro Antonio Molina~ Para el de Hacienda, al General Olegario Rivera. Para el del Tesoro, al doctor Luis M. Mcjía Alvarez. Para el de Instrucción Públicas, al señor Tomás Hcrrán. Parágrafo. Mientras se hace el nombramiento de Ministro de Gobierno se encargará de este Despacho el Ministro de Guerra. Comuníquese. Dado en Bogoti, á tres de Noviembre de mil ochocientos noventa y ocha. MANUEL A. SANCLEMENTE Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. JtOLETÍN lVlJLr.TAR EL NUEVO MAGISTRADO; El día tres del present-e tuvo lugar, ante la Corte s~ , rema de Justicia, el acto solemne, por n1edio del cual e Presidente electq de la ~epública, señor cfoctor Manuel Antonio Sanclen1ente, ton1ó posesión de su elevado y hon­roso carga) jurando defende.r la Constitu.ción y· leyes de , la Nación. El . nuevo Magist:J:ado es UJ10 de nuestros homb~s . públicos de n1ayor elevación de ideas, y quien reúne á su gran rectitud antecedentes políticos que abonan su conducta para lo porvenir .. Ama á su patria con el celo de quien h'l. envejecido en su servicio i preocúpalo la grandeza y buen .t10n1hre de ella, y el objetivo de sus tniras es eJ encqntrar la iguatdad dentro de los lín1ites hermosos de la Justicia ... Ajeno á los ardores de luchas encarniz.ad;tS, con ánimo se-. ~eno y ~ olutltad firme, ha de querer conducir la nave del Estado con vientos. bonancibles. que la impulsen á seguro puerto. La ambición legítima de su aln1a encuentra al fin~ después de no pocas an1ar-gas vicisitudes que la suerte le procuró en sus n1ejores dia~ de lucha por la defensa de su noble causa, ll10mentas propicios para ver colmado el ge­neroso anhelo.. El doctor Sanclemente representa en estas momentos, de t?.ntas incertidumbres y vacilaciones polrticas,._ el triunfo de la legalidad y del derecho. En él se encarnan) pr decirlo.. as1, las aspir·a.ciones de las gentes honradas que :¡uieren ver asegurados en el suelo de la con1batida Colom­bia los p.rin .ci p~os de orden y.. de progresQ ll'..o.ral. Co¡1fi.a~os en que el nuevo gabern'1J}te de Colombia contará con ~1 apoyo desinteresado.. y unánime de todos, y que en u.nión de su ilustrado Ministro de Guerra, doctor·. Malina> le será dado impulsar al Ejército por la vía de) fácil y e~pedito cap1ina que á éste le trazan el cumplirp~en ~ t o.. de su deber y su an1.or á la Patria. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR MINISTRO DE GlJERRA No dudamos de la satisfacción que ha de procurar á todos los miembros del Ejército, saber que desde el día tres del presente tomó posesión del elevado cargo de Ministro de Guerra el señor doctor Pedro Antonio Melina. Las sin­gulares dotes de talento, firn1eza de carácter é idoneidad administrativa que distinguen al nombrado, son el mejor elogio que de él puede hacerse. Hace poco que la Re-vista del Círculo Militar de Francia decía, á propósito del non1bramiento del General Zurlinden para Ministro de Guerra : "Es la segunda vez que la confianza del país le llama á tan encun1brado puesto, que ya le había sido otorgado en 1 8 9 5. N os toca hoy saludar respetuosamente, con todo el ejército, al nuevo Jefe que acaba de ser investido con el n1ando supremo." Hacemos nuéstras las palabras del periódico citado, pues el doctor Melina, lo n1Ísmo que aquel importante n1iembro del gabinete de Francia, goza de exc-epciona-l prestigio en todas las clases del Ejército, y le toca ocupar su puesto en n1omentos de uje con que se prometen exterminarlos. Los realistas agotan sus municiones de reserva durante las nueve horas de aquel rudo combate, y sólo fían el triunfo de sus armas á la impetuosidad de su caballería y á la audaz operación tan sigilosamente practicada sobre el parque de los republicanos. AqueJla tarde, Boves, impaciente y frenético, se empeña en abatir con el pecho de sus caballos las más seguras palizadas que defien­den nuestras bayonetas. U na furia creciente preside á las desesperadas cargas que nos da el enemigo ; pero el arrojo y su bravura se estrellan contra la firme decisión de los independientes, bañados en sangre y estenua­dos, ceden al fin y retroceden las impetuosas hordas, cuando un grito de angustia y de tetTOI' de nuestra parte, y de alegría feroz en el opuesto bando, resuenan de improviso en medio de la batalla. Todos los ojos se vuelven hacia la altura que domina la casa del ingenio, y sobrecogidos de espanto, divisan nuestros soldadvs la fuerte columna encaminada á apoderarse del parque. Aquella inesperada operación conturba el ánimo de los inJe­pendientes. La pérdida del parque es la pérdida de la batalla, y costudiado aquél por escasa tropa y en la imposibilidad de soco­rrerlo, nadie duda del desastroso fin de la jornada. Al estrépito de la refriega sucede, sin que nadie lo ordene, un silencio solemne, en que la angustia de los republicanos contrasta con el júbilo mal reprimido de sus contrarios. Boves, satisfecho de sí, contempla con sonrisa aquella in­fernal acometida. Mientras que en el opuesto campo, desnudo el table, los ojos centellantes, airados y magníficos en tan supremo trance, los jefes republicanos corren á agruparse en torno de Bolí­var, ofreciéndole como últi1no baluarte sus nobles corazones. En aquel momento de tremenda agonía, desciende el Libertador de su caballo, le hace quitar la silla, y colocándose en medio de sus tro­pas "aquí-les dice con enérgico accnto-aquí entre vosotroJ, mis valientes, moriré yo el primero." La columna enemiga baja, entretanto, al pasitrote, con for­midable empuje, sobre la casa de ingenio, y nuestro ejército repite con ansiedad creciente el nombre de RJCAURTE. Sobre aquel joven héroe caerá el golpe de gracia que ha de abatir en aquel día todos los esfuerzos de la Patria. Todas las miradas le b'Jscan, y palpitan por él todos los corazones. Conflictiva es la situación para RICAURTE. La casa confiada Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR á su Custodia no sólo encierra el parque y munic ,nes del ejército, sino gran número de heridos y mayor canti Cf)n dos secciones, una en Madrid y otra en Cádiz ; una comisión cen ... tnl de remonta y cuatro compañías de- obreros de artillería. En Cuba, en tiempo de paz, dos bataUones de artillería ; t-n Puel"· to Rico uno y en F ~ l ~p~nas. un regimiento de artillería de plaza con do~ b~tat.loncs... INGENIEROS Las tropas de ingeni¡et:os comprenden : 4 regimientos de zapadores. )p.incros, cada dtto con ~batallones. de 4 c-ompañía~, un regimiento de pontoneros, 2 batallones independientes, el de feri"oca¡riles y el de te­légraf0s, una brigaaa topográf~'
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 74

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Por: | Fecha: 14/10/1898

J2. Año Il Bogotá., Octubre 14 de 1898. Número~ BOLETIN MILITAR ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe; y Oficiales del Ejército de la República. DE LA ARTILLERIA DE CAMPAÑA EN COMBINACIÓN CON LAS OTRAS ARMAS (Continuación). En los combates ofensivos eu que la artillería obra como una arma auxiliar de la infantería y caballería, debe regular siempre sus n1ovimientos por los de estas armas. Para establecer de qué manera estas armas han de ser ayu­dadas por aquélla, es de todo punto indisrensabJe saber de antemano y con alguna extens1ón la n1anera de batirse en los ejércitos modernos la infantería y caballería. Cualquiera que sea el concepto por el cual la artiller1a obre en combinación con las otras arn1as, bien como arma auxiliar ó como principal, en Ja ofensiva ó en la defensiva, la misión que está llamada á cumplir es: 1. 0 , apoyar Jos reconocimientos y empezar el combate; 2. 0 , proteger y cubrir los despliegues de las tropas y sostener los combates lentos y pausados, entreteniendo al enemigo para dar tiem­po con esto á que llegue el resto de las tropas al campo de batalla ; 3. o, librar á las propias tropas del fuego de la ar­tillería enemiga; 4· 0 , preparar, por un fuego superior, el n1omento decisivo en el ataque, y desviarlo en la defen­sa; 5 .0 , toma1· parte en la persecución, y cuando los obstácu­los del terreno la hagan in1posible á las otras armas, con el fuego de sus cañones solamente; 6. 0 , proteger las retiradas. Cuando la cabeza de la vanguardia descubre el enemi­go, debe tratar desde luego de reconocer su fuerza, situa- ANCO DE lA REPU LtCA &1 I.IOT Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 202 BOLETfN MILITAR ción y pos1c10nes que ocupa, estudiando si es posible atea­carla, y cómo y de qué manera debe hacerse. Algunas vce­ces, por circunstancias especiales, el enemigo demuesttra bastante bien sus fuerzas, y puede conseguirse el maycor número de noticias sobre él, sin necesidad de sostener lUn combate ; pero en la generalidad de los casos,. es preci~o efectuar un reconocimiento sosteniendo pequeños combattes. ofensivos, tratando de desalojado de las localidades que ~ se comprenda puedan ser útiles en el curso subsiguiente de la bataJla, si ésta ha de tener lugar ; en algunos casos se delbe simular un ataque á fondo á la posición principal del en~e­migo, obligándole con esto á desarrollar sus fuerzas y dle­nlostrarlas de una ma11era suficiente para hacerse cargo cde su número y situación. Adquiridas por este medio todas las noticias necesna­rias por el Comandante de la División, decidirá en seguicda si debe rehusar el combate ó si debe continuarlo hasta la completa derrota del enemigo. Si se decide por lo primerro~ debe empezar por reunir las fuerzas que tenga más próxxi­mas al adversario, sosteniéndolas por otras tropas, con o b­jeto de volver á la ofensiva, ó de resguardarlas en una p o-sición de antemano elegida y segura contra todo ataq1ue brusco ; en este caso, los ataques de flanco deben acentuaar­se mucho, tanto más cuanto Jas tropas próximas al enne­nligo tendrán, por regla general, un frente mucho mennos. extenso que eJ suyo. En todos Jos casos, el Comandannte de la División debe, cuanto antes, poner en inn1ediata re1Ja­ción su vanguardia con el resto de su fuerza, y no rompper la ligazón obtenida ; conseguido esto, debe, por últimno,. tomar sus disposiciones. En los primeros momentos de este combate, tan proon­to como se vea que el enemigo acepta la batalla, la ba terería ó baterías de la vanguardia se trasladarán, sin pérdida t de tiempo, á una posición lo más dominante posible, y que s sea la más conveniente como punto de apoyo á las otras arn1:nas, debiendo poder desde ella detener al enemigo y cubritir y proteger el despliegue de la vanguardia, batiendo ci l Alejftndro Posada, Edecán ad honorem del Vicepresidente; Coronel José Su ere Indaburu, Habilitado del Cuartel General; Tomás Groot, Guardaparque General, y los Ayudantes de éste, Javier Herrán y Belisario Bar reto ; Javier Tobar, Proveedor Ge­neral del Ejército; Nicolás Pontón, Archivero del mismo, asimi­lado á Teniente Coronel; y el Presbítero Francisco Jiménez Za­mudio, Ca,:>ellán General del Ejército. Art. 5. 0 Llámase al servicio activo á los Generales Rafael Ortiz B. y Roberto Morales T., y nómbraseles Comandante Ge­neral de la primera División al primero, y Jefe de Estado Mayor de la misma al segundo. § I . 0 El Estado Mayor de esta División lo compondrán, aparte de los nombrados, los siguientes : General Antonio B. Rebollo, Inspector Militar; Coronel Elías Baquero, primer Ayu­dante General; Tenientes Coroneles Antonio La verde R. y Julio. Escallón, segundos Ayudantes Generales; Copitán Rubén de J. Wilches, primer Adjunto; Tenientes Pedro Rubén Castro y Carlos Tribín, Ayudantes de Campo ; y Subtenientes Alberto Aguirre y Francisco Camacho, segundos Adjuntos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍM MILITAR. El Comandante General de la primera División designará los Sargentos y soldados ordenanzas. § 2.0 Dependerán del Estado Mayor de esta División los siguientes empleados administrativos : doctores Policarpo Pizarra y Enrique Pardo, como médicos de la guarnición de Bogotá ; Francisco de P. Cortés, Insi. ructor Civil de la misma; Ratael Gómt.z Mesa, Ayudante de éste, y el Habilitado del Estado Ma­yor, Aquilino Pardo Q., todos con los asimilaciones que hoy tienen. § 3. 0 Los Batallones de la primera Brigada de la primera Di­visión continuarán con Jos Jefes y Oficiales que hoy tienen, excep­to el Bárbula número 2.0 , para el cual se nombran como primero y segundo Jefes, respectivamente, al Coronel Pedro Bicard Brice­ño, á quien se llama al servicio activo, y al Sargento Mayor Artu­ro Moya. l\1ientras este último ocupa su puesto, lo reemplaza in­terinamente el 'I'eniente Coronel Antonio Laverde R. Art. 6.0 La segunda Brigada de la primera DivisitSn tendrá por Jefes primero y segundo, respectivamente, á los Generales Lucas Gallo ..lVL y Nicolás Perdomo. Art. 7.° Comandarán la tercera Brigada como primero y se­gundo Jefes, respectivamente, el General Floro Gómez, á quien se llama al servicio activo, y el General Graduado Manuel María Castro U. Art. 8.° Créase el destino de Superintendente General de las fuerzas del Atlántico, con dos Ayudantes del grado de Generales, y nómbrase para desempeñar estos puestos, respectivamente, á los Generales Francisco J. Palacio, Heriberto A. Vengoechea y An­tonio Araújo L. Art. 9. 0 Destínase como Comandante General y Jefe de Estado Mayor de la segunda División á los Generales Lucio V e­lasco y Rafael María Gaitán, respectivamente, y al General Igna­cio Folíaco como Inspector Militar de la misma. §. Llámase al servicio activo al Coronel Enrique Hoyos F., y nómbrasele primer Jefe del Batallón Junín número 9· El Teniente Coronel Clodomiro Acosta continuará como se­gundo Jefe de este Cuerpo. Al Teniente Coronel Ildefonso L. Guevara se le destina como Comandante del medio Batallón Valencey número 12. Art. 10. Nómbrase al General ¿\1ariano Tobar, á quien se llama al servicio activo, Comandante General de la tercera Divi­sión, y al General Cruz Chaves M., Jefe de E~tado Mayor de la misma. Destínase al General Ramón Acevedo P. como Inspector Militar de ella. §. Llámase al servicio activo á los Coroneles Andrés Ouinte­ro y Habacuc Beltrán, y destínaseles como primeros Jef~ de los Batallones Rifles y Tiradores, respectivamente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 208 BOLETÍN MILITAR Art. I I. Llámase al servicio activo al General Clímaco Silva,_ y nómbrasele Comandante General de la cuarta División. Al Ge­neral Ernesto Borrero se le deHina como Jefe de Estado Mayor de dicha División, y al General Belisario Losada como Inspector Militar de la misma. Art. I2. Nómbrase Comandante Militar de Panamá al Ge-neral D. Roberto U rdaneta, á quien se llama al servicio activo. Comuníquese y publíquese. Dado en Bogotá, á 30 rle Septiembre de 1 8g8. JOSE lV1ANUEL MARROQ_UIN.- El Ministro de Guerra, ÜLEGARIO RIVERA. r __ ,._.. . .,...___ EJERCITO N ACIOl~ AL INVENTARIO de los bienes dejados por el Corneta Ventura Arangu­ren, del expresado Cuerpo, quien falleció el día J 9 de Abril del presente año en el Hospital de Caridad de esta ciudad. Un sombrero Jipijapa usado.............. .... . . . • . . • 8o Una caja de madera, pequeña......................... 6o U na guitarra. . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . • . . 2 40 Una banca........... . • • . • . • • . • . • . . . . . . . • • • • . . . . ... so Suma ............................. $ 4 30 Estos objetos le fueron entregados á la viuda de dicho Corneta. Pasto, Abril 20 de I 897 El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERO.- Testigo, ArseniQ· Gálvez.-Testigo, José Ant1mio Moreno.-Testigo, Angel P. Figueroa. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Rosen do Pai pa, del Batallón Cazadores número I 6, y que falleció el 15 de Abril del corriente año en el Hospital de Caridad. Un par de botines amarillos usados ................... o • • • • 40 Suma . ..... ...... o .............. ··$ .. 40 / Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 209 Pasto, Abril 16 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QurNTERO.- Testigo, Arsenit Gálvez.-Testigo, José Antonio Moreno.-Testigo, llt1gel P. FiguerOtl. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Cecilio Córdoba, perteneciente al Batallón Cazadores, y que falleció el día 22 de Abril del corriente año. Una ruana usada ............................... ....... $ 20 Un sombrero jipijapa íd. . . . • . . • . . • • . . . • • • . . . . . . . . 1 o Un par de pantalones íd.... • . • . • .. . . . • . • • . • . .. • • . ...... 10 Sun1a .............................. $ .. 40 Pasto, Abril 23 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERo.-Testigo, Arsmio Gálvez.-Testigo, José Antonio Moreno.-Tcstigo, Angel P. Figueroa. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Julio Galvis, per­teneciente al Batallón Cazadores número 16, y que murió en el Hospttal de Caridad el día 4 de Mayo del corriente año. Una caja de madera, pequeña . ...•..........•..•... $ 6o Tres camisas usadas, á 20 centavos cada una................. 6o U na cartera peque fía. . . . .. ... . . . . . .. .. .. . • . . . . . . . • . . • . 02t Un espejo. . .. .. .. • . . . • . . . .. . . . . . . . . . . • • . . . . • . . . • . . . o2t Un peine. Un frasco con aceite. Suma ..•........•••••.....•....••. $ 1 25 Pasto, Mayo 5 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERO.- Testigo, Arsenio Gálvez.-Testigo, José Antonio Moreno.-Testigo, Angel P. Figueroa. INVENTARIO de los bienes dejados por el soldado José Quimbay, de1 Batallón Cazadores número 16, y gue falleció el día 24 de Marzo del corriente año en el Hospital de Caridad de esta ciudad. Un sombrero jipijapa usado ..••..•.•.•..... . •••.••. $ . . 1 o U ua ruana de paño íd ... , . . . . . . . . . . . . . . • • . . . • . . • . • . • 8o Suma ........................ , .... $ •• 90 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. HO BOLETÍN MILITAR Pasto, Marzo 2.5 de 1897. El Coronel primer Jefe, ALEJANDRO QuiNTERo.-Testigo, Arsenio Gálf!ez.-Testigo, Josí Antonio Mormo.-Testigo, Angel P. Figueroa. iNVENTARIO de los bienes dejados por el soldado Aquilino Romero, del Batallón Cazadores número 16, y que falleció el día 3 de Abril del corriente afio. U na camisa usada ....••.............•........•.... $ 1 o Dos pares de pantalones usados.... • • . . .... . . . . . . ......... 40 Un par de calzoncillos íd. . . . . . • . . . . . . . . . . . . . • . . . . . 40 Un chaleco íd.. . ...................... . ......... . . . zo Un par de botines íd . •.....•....................•. Un sombrero jipijapa íd... . . . . . . . • . . . . . . • . . . . . . . ... 40 Un par de alpargatas ... . . . . . . . . . . • . . . . . . .. . . . . . . . . . I 5 Suma ........ . ................... ··$ z 65 Pasto, Abril 4 de I 897. El Coronel primer J efe, ALEJANDRO Qui NTERo.-Tcstigo, A rsmio G.ílvez.-Testigo, J osé AntoliÍO M oreno.-Te stigo, A 11gel P. Fig ue roa. INVENTARIO de lo s bienes dejados por el Cabo primero An onio Martincz, del Batallón Cazadores número 16, y que falleció el día J. O de M ayo del corriente afio en el Hospital de Caridad de esta ciudad. U na maleta usada. . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . ........ $ 40 U na ruana de palio íd. . . . . . . . . . . . • . . • . . . . . • . . . • . 1 1 o Unchalecodepanaíd......................... . ..... 10 Tres cami sas íd ..................... . .... ___ ..••• . ... . . 1 20 U na franela íd ........................... -·· . . . . . . . • . zo Dos pares de calzoncillos íd.... • . . . . . . . . . . . . • . . . . . .. .. 40 Un sombrero jipijapa con funda....................... 40 Un par de pantalones de género..................... 30 Suma ............................ $ 4 IO Pasto, Mayo 2 de I 897. El Coronel primer Jefe, .ALEJANDRO QuiNTERO.-Testigo, A rsenio Gálvez.-Testigo, José Antonio Mormo.-Te stigo, A11gel P. Fig:¡ eroa Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. IOLETfN MILITAR 2II INSTRUCClOl~ PARA EL EJERCITO EL CAPITAN (Continuación) Por consiguiente, si se ve en la obligación de reducir un cas­tigo, es necesario que haga comprender á la IClase que lo ha apli­cado, los motivos que le hacen obrar por sí, y que haga conocer, ó mejor, que diga el mismo aí soldado que h clase que lo ha castiga­do ha consentido en reducir el castigo en virtud de su petición al Capitán, en razón de sus buenos antecedentes y de su manera de servir, habttualmente regular. II El Capitán no debe descuidar ninguna circunstancia para ins­pirar á sus soldados el culto de la bandera, y derramar en sus cora­zones esa simiente de valentía, de heroísmo y de abnegación que todo buen soldado debe poseer para estar á la altura de los sacrifi­cios que la patria tiene derecho á exigirle. ¿Cuál es el soldado que no ama y recuerda con religioso sen­timiento de complacencia la santa emoción que lo ha conmovido cuando por primera vez ha visto delante de él, en el silencio solem­ne de la tropa bajo las armas, el símbolo de la patria ? ¿ No le parece oír toda la voz del Coronel que manda: "Ter­ciad las armas ! " "Presentad las armas!", y después de todo, vibrar en sus oídos los vigorosos acentos de la corneta, los redobles graves del tambor, y en medio de estas notas que remueven las moléculas del aire y hacen palpitar su corazón, ver al Comandante del Regimitnto, ese hombre envejecido en la profesión de las armas, presentarse delante del objeto sagrado y saludarle con impo­nente gravedad ? En esta ceremonia el soldado comprende que ese pedazo de trapo rodeado de tanto respeto es alguna cosa. Es alguna cosa que trae en sus pliegues honor y patria, que es sinónimo del valor y disciplina, que el Capitán debe cons­tantemente mostrar á sus soldados como la causa por la cual se combate, por la cual se triunfa, por la cual se muere. "Soldados, míra tu bandera y tendrá) aliento," decía un Coro­nel á sus soldados cuando en marcha se quedaban á retaguardia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2!2 BOLETÍN MILITAR "Soldado, míra tu bandera, dirá el Capitán ; ella te dirá tu deber : sumisión á tus jefes, obediencia á las leyes, abnegación por la patria." Se ha dicho en alguna parte en los regla¡¡-¡entos que todo mili­tar debe saludar la bandera. El Capitán debe hacer comprender á sus soldados que este saludo no debe hacerse por sugestión sino con placer; que saludar la bandera es saludar la patria, mostrar el acatamiento y el respeto que se tiene por ella; que este saludo no debe hacerlo solamente como militar srno también cuando vuelva á la vida civil. Un regimiento pasa, un soldado saluda la bandera. Esto es hermoso, pero parece natural. Un regimiento pasa, un ciudadano se detiene y saluda la ban­dera; esto no solamente es hermoso, es magnífico, es imponente, es sublime. Se nota y_ue en el pecho de este hombre que ha aban­donado el uniforme para volver á u ar ]a blusa ó la chaqueta, late el corazón de un soldado, de un bravo, de un hombre consagrado á la patria, respetuoso de sus leyes; de un hombre que cumplirá su deber cuando el pah esté en peligw y haga resonar el aire con la corneta de alarma; de un hombre que si la edad no le permite llevar la e pada ó el íusil, encontrata en sus gestos, en su voz, el movimiento, la palabra susceptible de derramar en el corazón de los jóvenes la abnegación, el fuego sagrado, el ardor generoso que hace abandonar lo que más se quiere en el hogar: amante, esposa:> madre, hijo~, para ir á engrosar lo batallones, murallas vivientes opuestas á los enemigos de la patria. Un día, en 1873, un regimiento nuevamente formado pasaba por una pequeña población de Auvergnc, vecina del campo, donde sus diversos elementos se habían reunido. Piadosas manos habían confeccionado para ese regimiento una magnífica bandera con franjas de oro, sobre la cual estaban marcadas, igualmente en letras de oro, su número y las batallas á las cuales había asistido en otros tiempos. Estaba sentado sobre el umbral de su puerta un viejo de ca­bellos blancos, y de repente se levanta y se endt>reza como si hubie­se tenido veinte años, lleva la mano derecha á la altura de su gorra al mismo tiempo que gruesas lágrimas caían de sus ojos, intensa­ment~ fijos en la bandera del regimiento. Cuando hubo pasado la bandera el cuerpo del viejo se encor­va, su cabeza se inclina sobre el pecho, se hunde en su sitio, coloca sus manos sobre las rodillas y parecía abismado en sus pensamientos. La vista de la bandera le había rejuvenecido, le había vuelto á dar esa varonil energía, esa fría actitud de los campos de batalla que le cambiaba á otros tiempos, cuando por la gloria de la patria había ido lejo'\ de ella á combatir sus enemigos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 213 Un acto como el de este viejo es la simiente del patriotismo. Por mucho tiempo los soldados del regimiento hablaron de él con entusiasmo y admiración, llevaron el recuerdo á sus hogares, lo contaron á sus familias, después á sus hijos. ¿ Ouién sabe si cada uno de ellos, al acordarse del viejo de Auverg~e, entonces encorvado en un campo sobre un instrumento de trabajo, al ver aproximarse un regimiento, quién sabe si cada · uno de ellos no se ha enderezado y no ha llevado la mano á la al­tura de la frente para saludar la bandera ? ¿ Oué era entonces ese viejo? Un soldado del mismo regi­miento "t;n r 8 I 3, un combatiente de Lutzsen y de Bunrzen. Levantándose y llevando la mano á la vicera de su gorra habla mostrando á todos lo que se debe entender por el culto de la bandera y el recuerdo que se debe guardar del regimiento en el cual se ha aprendido á servirse de sus brazos y de su inteligencia para la defensa del país. Este recuerdo es necesario que el Capitán lo diga bien alto á sus soldados: el recuerdo de que el regimiento es la escuela del deber, de la disciplina y del honor; que los jefes que allí encuen­tran quieren el bien de todos, y que bajo su apariencia, á rnenudo ruda, se oculta iempre un corazón de oro. N umecoso on los ejemplo de soldados que han defendido on su c~crpo á un jefe, ó que lo han seguido en peligrosas cir­cunstancias. 1uchos lo han hecho porque ese era su deber, muchos se han sacrificado porque trataban de salvar la vida de un hombre aprecia­do ó de correr los mismos peligros que el. No debe olvidar el Capirán que el sold·.1do es el mejor juez del Oficial. Si su juicio es algunas veces grosero, es siempre lleno ,de buen sent1do. Juntamente con el culto de la bandera, el Capitán debe ense­ñar á sus soldados ser humanos, generosos y desinteresados. Por otra parte, la palabra honor que la bandera lleva en sus pliegues sería un contrasentido si se pudiese pensar que es permi­tido hacer de las necesidades de la guerra un pretexto para satisfa­cer malas pasiones, para librarse de actos de salvajismo. Es entonces un deber para el Capitán hacer comprender á sus soldados que toda c<5lera debe cesar inmediatamente después de al lucha ; que un enemigo caído, desarmado, herido, deja al instante mismo de ser enemigo ; que en este momento no es permitido amenazarlo, lanzarle injurias, hacerlo avergonzarse de su derrota. " La generosidad honra el valor," dice el reglamento sobre e servicio de los ejércitos en campaña. Rendir honor al valor desgraciado es unir la bravura á la ge­nerosidad, es realzar el lustre del estandarte sagrado á cuya sombra e combate. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 214 BOLETÍN MlLITAR I I I El Capitán ha enseñado á los soldados, en las teoría~ metódi­camente dirigidas, á ser cuidadoso de su ropa y su persona y á co­nocer sus deberes hacia sus jefes ; en los ejercicios del terreno de maniobras á servirse de sus armas, á maniobrar por la disciplina y el combate. Debe también ejercitar su iRteligencia en las cosas de la guerra para reglar su iniciativa, exitar su entusiasmo é inflamar su valor. El soldado gusta que se le hable, le agrada no solamente mar­char porque es necesario, sino !aber por qué se marcha. Los soldados son todo ojos, todo oído á las explicaciones del Capitán en los ejercicios de combate ó de servicio en campaña. Si el Capitán debe servirse á tiempo de un recuerdo histórico, los verá suspensos de sus labios mientras dura la relación. Este recuerdo, que hará referencia á la manera como nuestros antepasados hacían la guerra, á su sufrimiento en las fatigas y en las privaciones, les dará energía, se entusias marán con el recuerdo del pasado y lo tendrán presente cuande llegue la ocasión. El recluta siente la necesidad de hacerse soldado. Despertar su entusiasmo demostrándole que sus antepasados defendían, á pesar de sus escasos recursos, el suelo sagrado de la patria y se e u brían de gloria, es invitarlos á un festín semejante y preparar héroes. Si el Capitán se complace en dar á sus soldados el por qué, la razón de cada cosa, los verá á todos dedicarse á comprenderle, y los resultados que obtendrá le pagarán con exceso el trabajo que se ha impuesto. IV El Capitin no está solo en la Compañía. Si él es el primer im:tructor, el principal educador, tiene en los oficiales los ayudantes que deben obrar según sus miras. Tiene que dirigirlos en este sentido dejándoles sietnpre la iniciativa que corresponde á su grado. Ouerer hacerlo todo sería querer anular á sus subordinados. lrstando cada uno en su puesto todo marchará bien. ¡ Cuántos oficiales jóvenes, llegados con buenas disposiciones, se hacen perezosos porque el Capitán, bajo las órdenes del cual se encuentran colocados, no ha sabido ó no ha querido dirigirlos ! Es necesario que los oficiales posean su confianza y que les dé prueba de ello. La falta de confianza mata la armonía que debe reinar sin cesar entre los jefes y los subordinados. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MJLITAR 215 Pero es necesario, y sobre todo, que parezca siempre superior.; si esto no es como instrucción general que sea bajo el punto de vis­ta del puro oficio; sino es como instrucción general, que sea por e1 buen sentido que se adquiere por los años y la experiencia. El buen sentido en las cosas del oficio vale más que la mejor fraseología. Es necesario también que su amor á la patria I"'Sté á la altura de todas .las circunstancias, y que, si este amor puede ser igua~ no se aperciba jamás de que pueda ser sobrepasado. V En resumen, el Capitán, que es guía de los soldados de su Compañía, debe s-::r un modelo, é inculcarles su patriotismo. Estas cualidades de patriotismo debe poseerlas en el más alto grado. Es necesario que sean una llama que no se extinga, y al contacto de la cual se avive y se encienda en los jóvenes ese hogar interior que se llama el fuego sagrado, sin el cual todo lo que se hace es pálido, con lo cual todo lo que se hace tiene vida, es grande, noble y heróico. Formada en estas condiciones, la Compañía será el Jefe de batallón, para el Coronel, para el General, para la Nación, en fin., la garantía del éxito, la r s peranza del porvenir. -·.,.___ EN EL EJERCITO CONDUCTA DE OFICIALES 3! División.-Durante el mes de Agosto del corriente añ se distinguieron por su buena conducta, los siguientes señores Ofi­ciales ; Batallón Granaderos número 8.0 -Capitanes : José A. Flórez y Clemente Arias; Tenientes: Faustino Ballesteros, Francisco Durán, Pablo J. Monroy y Rafael Matéus; Subtenientes: Miguel Bohórquez, José Piñeros y Nicolás Medina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 216 BOLETÍN MILITAR Batallón Sucre número ro.-Sargento Mayor graduado, Ceci­Iio Zamudio; Capitanes: Olegario Manrique; Tenient~s: Emilio Camargo y Maximino Rivera; Subtenientes: Isaac V anegas, Santos Quijano, Daniel Abella, Abelardo Aranguren, Sebastián Franco y Jesús Zambrano. Medio Batallón Bolívar.-Capitanes: Víctor M. Vesga y Sal­vador Balbuena; Tenientes: Miguel A. ~intero; Subtenientes: Juan Prieto, V alerio V anegas, F ermí n Moreno y Carlos R. Sar­miento. 3·· Brigada de la r.• División.-Durante el mes de Septiem­bre próximo pasado, se distinguieron por su bueno conducta los si­guientes señores Oficiales: Batallón Sucre número 7.0 -Sargento Mayor graduado Cecilio Zamudio; Capitán, Olegario Manrique; Tenientes: Emiliano Carnargo, Maximino Rivera; Subtenientes: Isaac Vanegas, Abe­lardo Aranguren y Román Castillo. Batallón Granaderos número 8. 0 - Sargento Mayor Rafael Vesga; Capitanes: Leonidas S. BuenJía, José A. Flórez y J usti­niano García; Tenientes: Juan E. MénJez H., Pantaleún Reyes y Francisco Durán; Subtenientes: .1\lliguel Bohórquez, Manuel A. López y Nicolás Medina. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 19/09/1898

Año JI Bogotá, . eptiembre 19 de 189~. N limero 69 BOLETIN MILITAR -·--- ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO -·--- Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódico, todos los ]efir y O jiciales del Ejército de la República. FORTIFICACION RÁPIDA. (CONTINU>.CIÓ!'\). A conseguir este fin tienden los estudios y experien­cias que se verifican actualmente en todos los ejércitos europeos, los cuales patentizan cada vez más la impres­cindible necesidad de cubrirse las tropas en el con1bate, si quiere obtener alguna probabilidad de vencer. Las pruebas qqe. en Austria han tenidCJ lugar en 01mitz y en Kreems, • con1o las últimamente en Lechfeld (Baviera ), y en Thun (Suiza), señalan con Ja lógica inflexible de los números, las p érdidas que sufren las tropas por el fuego de fusil nloder­no, y la diferencia de las bajas cuando están á cubierto. En 20 minutos una Compañía de r r 3 hombres, después de una larga n1archa y llevando todo el equipo completo de can1paña, dispararon 8,874 tiros !>Obre blancos, figurando tres líneas; una de tiradores de 6o metros de frente, otra de sostenes y otra de reservas con las distancias reglamenta­rias, rompiendo el fuego á 7 50 n1etros y causando 1,374 señales en los lienzos. Tiráronse después otros 8,6 I 5 tiros en Jos n1ismos 20 n1inutos contra 4 piezas de can1paña, con intervalos de r 5 metros y á la n1isma distancia d~ 7 50, obteniendo r, 55 8 impactos en el n1aterial, sirvientes y ga­nado. En las experiencias de Thun se obtuv.o aún un re-ultado más notable, pues á So o metros de 9>437 disparos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. I54 BOLETÍN MILITAR en 20 minutos, dieron I, 7 57 al blanco de infantería; y las 4 piezas de 10,227 tiros, consiguieron hasta 2,686 iln­pactos. La experiencia de los can1pos de batalla evidencia to­davía n1ás el horroroso estrago del fuego contra tropas a} descubierto, y lo confirma la relación oficial de Ja campaña, de 1870-7 I escrita por el Estado Mayor prusiano. En J" batalla de 1\llars-la-'four ó de RezonvilJe, Ja 3 8' Briga­da prusiana ( 4 batallones) atacó Ja línea francesa entre Mars-la-Tour y Bruville, siendo rechazada con pérdi ... da de 7 3 oficiales y 2,542 hombres fufl.:ra de con1bate. En la n1isma batalla, el primer regimiento de Dragones de ]a Guardia, cargó al 2. 0 batallón del I J- 0 Regimiento de línea francesa, que le recibió con un nutrido fuego, obli­gando á retirarse al instante á ]os Dragones con pérdida de 11 oficiales, 125 soldados y 250 caballos. El regimiento de coraceros de la Guardia francesa cargó á dos Con1pa­ñías del Regimiento número 52 prusiano, las cuales á 200 r n1etros rompieron un fuego rií.p}do, rechazándoles en un 1nomento con pérdida de 22 ofici;:~les, 208 coraceros y 243 · caballos. En la bátalla de Saint-Privat la 4·a Brigada de la Guardia, apoyada por la r .• División del r 2.0 cu~rpo, atacó aquel pueblo y al poco tien1po tuvo que retirarse, dejando 7 ,ooo hombres en el campo. En la guerra ruso-turca, entre otras citas, podremos recordar el ataque del reducto de Grivitza; en la segunda batalla de PJewna, por T 2,ooo hon1bres, después de haber sido cañoneado 5 horas por I 22 piezas; á pesar de todo, el ataque fracasó, perdiendo más de Ja mitad de la gente. En la primera batalla de Plewna, según manifiesta el General Krüdener, los rusos tuvieron de su efectivo de 7 ,ooo hombres, que atacaron las posiciones, 74 oficiales y 2,771 soldados fuera de com­bate. En la segunda batalla (Jo Julio), una división de · Lo,ooo hombres vio reducido su ~fectivo á 5,ooo. No insistiremos más sobre este punto que es incues- . tionable para los que lean la relación de las campañas men­cionadas; pero creen1os deber añadir á la autoridad de los distinguidos escritores que se han ocupado del combate n1oderno, las de los Generales americanos Bernard y vVright que afirn1an: el primero, que una simple trinchera defen- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 80U!TÍN MILITAR dida por dos filas de infantería constituye, en ciertas con­diciones fáciles de llenar, un obstáculo poco menos que inatacable á viva fuerza; y el segundo, que una trinchera cubierta con obstáculos y situada en un terret1o que per­mita aprovechar el alcance de las nuevas arn1as, es absolu­tamente inexpugnable para otro género de ataque que el de ·sorpresa. El últim~ de los Generales citados refiere el caso de haber atacf!do con su cuerpo de ejército de I 5 ,ooo hombres, á una línea de trincheras, que en r 5 minutos le causaron tan numerosas bajas, que el nún1cro de los n1uer­tos sobrepujó al de los defensores de aquellas obras de de­fensa. Es preciso, pues, cubrirse en el n1omchto del choque; Jo mismo paról. el ataque que en Ja defensa, debiendo hoy, n1ás que nunca, tener presente el preceptó dd General Bugeaud de que: "n1ientr~s no llegue el momento de combatir, ha de n1antenerse á las tropas fuera del alc á los Tenientes Dionisia R. Basto, Urbano Barre­ra y Julio Santander la licencia indehnida que solicitaron para se­pararse de los Batallones Palacé, Artillería y Urdaneta, respectiva­mente. Declaró en .uso de licencia indefinida al Teniente Luis F. Duarte, destinado al Batallón Junín, por no haberse presentado oportunamente á ocupar su puesto. Declaró igualmente en uso de licencia indefinida por mala conducta, debidamente comprobada, al Subteniente Leonidas Priete>, que sirve en el Batallón Nariií.o. Aceptó al señor Abel Angarita la renuncia que hizo del puesto de Ordenanza del BoLETÍN MILITAR. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 09/07/1898

ii.o II Bogotá., Julio \1 d'e lS'JS. BOLETIN MILITAR ~·- OR GANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EjÉRCI1 O ___.._ Director, ALEJA N DRO POSA DA. Son colaboradores na!Ds de este periódico, todo~ los ]efer 'Y Ojiciales del ~j'ército de fa República. HIGIENE DE LAS TROPAS hN C1 MPAÑt De los tres elementos cons itutivos de un ejército, se Ctn el l\1arqués Palmieri, hombres, armas y orden, este o . últin1o es sin duda alguna, el más importnntc y el que hasta cierto punto, pllede n10dificar los otros dos por la · niluencia tan grande que ejer e sobre ello~. Para trasfor­mar una masa confu a de gente armada en un ejército pro­piamente dicho, basta la organización conveniente de to­da las p2.rtes de él, y que los servicios que cada uno deb llenar, se lleven :t cabo con regularidad y precis1" n, obli­gando á todos. lo mismo individuos qu agrupacio:1cs, :~_ cumplir su obligaciones y debere , , á funciollat· ordena-lamente dentro del círculo que tengan eñalado .. )e aquí 1a t1ecesidad de la reglam~..:ntación de t os lo servicios 1nh r .tttes á los di \Ters s elementos orgánic s de un cfr ito. Las n~ciones ~urop as que rnás se ocnpan de ]o a ·un­tos militares, imitando e 1 ello á l'rusia, q u ha sido y si­gue siendo el modelo elegido; e • apr~.;s11ran ft confeccionar r g amentos, com rcndiendo disposic.iones que r ·gularíce y prevean todos los casos que pu ·den pre ... entarse en la marcha natural d l servicio; y de e te m (lo, al paso que cada individu , ó agrupación, ti ne marcada su lít. .... a d · con ucta, á. la que debe at nerse en todas Ja ircunstancia~ y por la que pued'~ 1 !enar ~·um¡Jiidamente sus obligaciones, os Jefe. superiores tienen también, á ~u vez, una •a t, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL'ETIN 1\"'ILIT. R para hacerlas cumplir y exigir responsabilidad á quienes corresponda. Las últitnas guerras y sobre todo la Franco- 'ru~iana, n ;S p-t.:.:>entan ejen1plos bien patentes de la im- ·¡oi·tai.cin e ia re o·-l an1entaciún de los servicios en Jos i ~ c--~~rcitos, p· e~ zl pa.:;o que en el francés que, se con-si ·!~ra!Ja h:-:.st8. c.ntonces con1o modelo, faltó todo, y es in¿ i·l11d~.oic q Le ~- sus desastres con tribuyeran no poco el des0r ~n y el bétruilo de su administración, en el prusiano, la rcgubridad de J::~; marchas, Jas con1binaciones estratégi­cas, el exacto cumplin1iento de todo lo que se prevenía por el Cuartel Gene ·al, todo se llevaba á cabo, todo se rea­lizaba, gracias rl b perfección con ql!le se llenaban los ser­vicios, en la realiz:::ción de los cuales todo estaba previsto v ordenado de ant '.11ano. El creer que basta el criterio particular para resolver en todos los casos las difi.cultadts que se presentan, es un d·ror que trae nccesarian1ente tras ele si fatales consecuen-­cias, puesto que, aden1ás de las variaciones que, debidas á los diversos n1odos de ver las cosas, se notarian en hechos análogos, habría que esperar en cada una las decisiones del que n1anda para atemperarse á ellas, dependiendo de su n1ayor ó tnenor conocitniento del asunto el que la resolu~ ción sea la debida .. Aun en caso de que todos Jos Jefes y oficiales posean la instrucción conveniente.· sería de deseat la rcglan1entación de los servicios para la buena marcha del organisn1o nlilitar ; pero, si desgraciadamente faltase mu­cho para considerctr aq ué11a como perfecta, y por el con­trario, debid.J á causas de todos conocidas, no existiera ni aun el indispensable conocimiento de sus deberes, en nlu­chas de las categorías de la milicia, claro está que la nece-idad de buenos reglamentos se harían sentir n1uchísi­n1o n1ás. El Reglamento del servicio de sanidad para el ejército alen1án, aprobado últiman1ente comprende la parte de hi .. giene en I 2 capítulos, que tratan de todas las prescripcio­nes higiénicas que pueda ocurrir aplicar en marchas y cam­paflas. Agrupados aquéllos en tres secciones con sus deno­minaciones respectivas, se dividen. á su vez., en párrafos con sus espígrafes particulares. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR t:a extender todo lo posible los conocimientos higiénico n1ás usuales, ocupándose Jos médicos especialmente de la .. medidas que exigen una instrucción técnica y científica par­ticular. ''La higiene militar tiene principalmente por objeto aun1entar el vigor, la fuerza de resistencia de las tropas; y sus prescripciones deben estar en armonía con las necesida­des del servicio n1ilttar, que es preciso no variar ni parali­zar con medidas violentas ó inoportunas. A no st!r en ca­sos urgentísimos, no se propondrán modificaciones in1por­tantes á las presr.ripciones reglan1entarias, ó á Jas tradicio­nes. mil~tares; porque unas y otras están fundadas en la ex­penencla. " El soldado de be hacer el sacrificio de su salud y de su vida, si así lo exige el objeto de la guerra; pero al n1is­mo tiempo debe esforzarse en conservar su vigor. La vida desarreglada, los excesos de la bebida y la disipación, son los enemigos más crueles de la tropa. "La higiene del soldado debe ser objeto constante de atención para los hombres del arte, de n1ancra que puedan aplicarse en tiempo oportuno las n1edidas que aquélla aconseje. Las prevenciones higiénicas evitan frecuentemen­te las enfcrmt::dades, pues cuando hacen éstas yá estragos , es n1uy difícil circunscribir su acción.'' · 1'crminan estas generalidades advirtiendo que Jas me-didas higiénicas que no están previstas en la instrucción~ pueticn tom~rse conforme con los principios generales. Como hemos dicho y á, los cuatro primeros capítulos con ti tu yen la primera lección de esta parte del Reglamento, y toda ella comprende los cuidados higiénicos que se rela­cionan con las necesidades ordinarias de la vida, tratando el primt::r 'capítulo de la aiimentación; el segundo, de las bebidas ; el tercero, del vestido ; y el cuarto, del cuidado exterior del cuerpo. Los párrafos en que se subdivide el capítulo sobre la alimentación, dictan reglas en diversos artículos acerca de la composición y natura)e'l~a de los alin1entos; de la. de - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. t • BOLETIN MlLITAR ción de ellos; de su preparación y de la prueba y ensayo para asegurarse de su calidad. En el primer artículo dice que la experiencia ha pr ado, que la alimentación exclusi­va de carne es tan perniciOsa como la exclusiva de vegeta­les. Dice también, que la alimentación variada es la n1ás sana, pues asimila las sustancias azoadas y albuminosas, como el carbono, las grasas y Jas sales en proporci::mes con­venientes. Previene después, que la ración ordinaria de ví­veres es de 700 gramos de pan, ó sean soo de galleta; 37 5 de carne fresca ó salada, ó bien 2 so de carne ahumada; y tan1bién I 70 gramos de tocino, I 2 S gramos de arroz al­ternando con 2 so de guisantes, habas, lentejas, ó con 1, soo gramos de patatas ; 2 S gramos de sal; 2 S gramos de caft=. En los víveres y en los días de fatiga extraordinaria, el Ge­neral Comandante del Cuerpo de ejército puede mandar se dé á cada soldado un decílitro de aguardiente, aumentando la ración de pan hasta un kilo, la de carne á soo gramos, y hasta I 70,340 y 2,ooo las de cereales, legumbres y pata­tas. En otro artículo se advierte, que el alimento más nu­tritivo no puede emplearse exclusivamente durante un lar­go período; y para obtener una asimilación conveniente, debe limitarse su distribución tan sólo á ocho días seguidos. Sobre la elección de los elementos dice: "Las condi­ciones higiénicas deben tene'rse en consideración para esco­ger el régimen. Si hay muchos catarros intestinales, las tropas deberán recibir víveres fáciles de asimilar y que pro- · duzcan muchas mucosidades, como por ejemplo, el arroz, y la harina de avena. Se evitará distribuír carnes muy sa-la ia , ahumadas, ó cole , siendo nmy conveniente la carne de carnero." 'fambién deben tener e presentes las condi­ciones de 1a temperatura, y que en Jas marchas peno5as, y en los días de gran calot, Jac cotnidas saladas producirán el gran in onvenientc de aumentar la sed hasta tenerln inc;a- . ciable. "S1empre que se presente ocasión, convendrá distri­buír legumbres frescas, que podrán procurarse de los cam­pos ó huertos vecinos. La falta de legumbres puede engen­drar el escorbuto, sobre todo si la carne salada entra en grat cantidad en la ración. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR "Recomienda el aparte que trata de la preparación d · los alimentos, entre otras cosas, 'que el fuego continuo y n1oderado es más ventajoso para 1 preparación de los ali­Inentos, que un fuego violento' n1ás adclante:)que para apresurar la co~ión, convendrá se partan en trozos la carne y se trituren las legumbres secas' ; y tambi~n : 'que la sal y las especias, dan sabor á los alin1entos y facilitan la digestión." Después de dejar sentado, que "es n1uy importante· asegurarse de la calidad de Jos alimentos que deben distri­buírse;" añadiendo: "que la experiencia ha demostrado que el uso continuo de carne fresca, recién muerta causa indi­gestiones;" así como "que, Ja carne repartida duran te los fuertes calores, debe estar polvoreada con síil," explica en el aparte correspondiente á las pruebas ó ensayos de Jos ali­mentos, las condiciones externas de una buena carne que son:· "color rojo, olor fresco y dureza al tacto" En Cl'anto á la harina que suele estar mezclada con otras sustanci~-- dice: H que ¡nra conocer las falsificaciones se le embebe en clor·>fnr 110 a~it:tndola fuert mente, con lo cual de todas l;:t- . m:tt rías de -la. mezcla se forma na capa infe-. rior, con cuyo pr J '<; limi nto tS fácil som.,terlas á un aná­lisis químico." -------·-- Lf-~.CTURA. DE I-IISTORI'A PATRIA PU . 'TOS PRI.''"IP . \l.ES DE I. A \ ' 1!1\ PÚBI.I A DE rfbLl\'t\R XIV Mir.ntra~ el Libertador perseguía sin tregua ni descanso la C.)ntinuación de la gucrr1, convencido de que la primera necesidad de los patriotas era la de alcanz ·¡r b victoria, llluchos hombres no­t: lbles ha ían lo po ibJe porque nn echase raí~es el influjo político de hoiÍ\'ar, temerosos, sin dudJ, de que imperase su voluntad. A mediado; de Abril de 1817 llegó inopinadamente á Carú­. pano, el canónigo doctor José Corté de Madarriaga, y allí dio á la circulación un escrito impr.:so en que pr0scribía á las autorida- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOl.ETÍti MILJT:\R fue justa e impuesta legalmente. Los hoTT'brcs que denu1 ciaron á B<'lívar su· proyectos presentando sus carta:, hab1an crvido á ~us círdcne:, pertcnccían á .u di visión y eran sus tnt~usicron el Con ejo de Guerra, ilrión, u pai ano, debía tener y tenía en efecto por •\m;-ís Je un motivo de im­patía, Ó·por lo menos de cowidcrac!cínj Turr, v: 11zoátegui hah1an sido a cendidos por él c.i Gencrale: de:pu ~s Jc la batalla de San Fé­lix: ésto·, los dcm;'ls vocalc y el fi Lal, era:1 hombres de verdad, valor y co!lcicncia, incapaces de c.m1etcr un ·il asesinato; la eje­cución, Cll f{n, rt C ptíb]ica, hefha por SUs pmpios soldados )' Cll ocac;i<~n de er e to rnc1nd.ulos 11or jefe. que como Bermúdel., no tenían el 11 ;Ís r· qucño interc::; en ,mc;on; r con su aprobación <) . u jJencio aqu~l terrible escJrmiento, ·i hubiera ido iliju·to." La procbma '1 e dio t~ohvar ~1 siguiente d1a de Ja muerte de Pi:::tr e c. ta: "S·)ldados! 1 yer ha sido un dí.t de Jolor para mi cor at.ó 1. I<...l General Piar fue ejecutado por t crímcne ele lesa patri<~., cons­piración y descrcion. Un tribunal justo y legal ha pro11unciad""J lct .clltencia contra aquel desgraci do_ ciudad.m >, que mbrilo ::~spir:mte al mando supremo, fiJrr 1Ó el de ig­nio · t u'í. atroz qu pue e collcebir una alm,t p rv .rsa. 1o s lo la gu rra ivil sino la an. rquí.t ·el a rifici m:í inhm an) de us pro io compañero y herma; s se habta propuesto 1 iar. '~l'old2do · f V o" tro~ lo ab i . La igu.ldad, la libertad y la indep nden ia, o 1 nue tra divisa. ¿La hut ,ulidad no ha re obra­do u Jerech > po nuc~tra · ley s ? ¿ N ue·tra ,m na no j¡¡:¡n rott ]a cadenas de 1< c. el VCJ ? ¿ La odio. a diferencia de da t' y co­lores no ha sido abo'iua para iemprc? ¿ Los bienc nacionale no e han manJado repartir entre vosotro ? ¿La hrtuna, el saber y la gloria no os peran? ¿V uc.:tro· mérito no on rec< mpcn. ndl con profusi<'Jn, ó por lo meno, con ju.ticia? ¿ Q!_1e quena, pues, el General Piar I ara vo ·otro ? ¿No soi iguales, libres independien­te., felices y honrados : ¿ [.Jodía Piar procuraro. 111ayor s biene ? Tu, no no. El ~epulcro de la Re¡níblica lo habría Piar con sus pro- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39~ BOLE ¡ L· M•ItiTA:It pías manos~ rnra enterrar en él la vid:t, lo bien~s r los honores de· los bravos defensores de la libertad de Venezuela, de sus hijos, t>S- · posas y padres. • • • • • .. • • • • .......... t . ................ . ........... . ............ o.. • • • • • • • • . •• • o . Soldados¡ El cielo vela p~r vuestra s:dud y el Gobierno que es vuestro padre, sólo se desvela por vosotros. V u estro Jefe, que es vuestro comparíero de armas y que sie'TI.pr._ á vuestra cabeza ha participado de vuestros peligros y miseria:,, como también de vues­tros triunfo, c~nfía en vosotros: confiad, pues, en. el, seguro de que os ama más que si fuera vuestro pa!lr.e ó vuestro hijo. SIMÓN' B.oLfvAR. Cuartel General en Angostura, Octubre I. 7 de 1 8-I 7. ( Continu:1rá ). ---·--··---- EJERCITO N AC!CNAL I:STRUCCIÓN CIVIL EN LOS CUERPOS DE LA PRIMERA' 01\' ISJÓN Rcp:íbfira dc c,Jombia.-Ejérrit? Naci?!Ja!.-C?Ilz:mdrmcia gCJitrrll de la · 1.• DioiJHm.-N'dm! riJ 7, 5 I 6.-B.'J ?!tÍ, r 2 d .. · ]'.;lf¡yo de 1898. Señor Ministro de Guerr:t.-·Presentc. En cumplimiento :{ la disposición de· ese · Ministerio, publicada en el artículo 2,p8z· de la Orden General del Ejército del día I z de Mayo de 1 97, tengo el honor de informar á Su Sel1oría ac.crca de la cnser1an­za que est:{ á cargo de los Instructores civiles en los Cuerpos de esta guarnición, durante el mes de Abril próximo pasado: Batai/ÓJJ ATtillerÍ.l JJ :Ífll t ro 1.0 -Se hizo la instrucción con ba tante regularidad. Bf:!tdiÓ!J B~írb:tf,¡ 11Úmcrr; 2.0-No se dio enseñanza ninguna, por · no haberse presentado r.mado .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39 2 BOLETÍN MILITAR B.1t.dFm TtJJerifi JÚm.!n 5. 0 -El Instructor civil, por conducto dL la Mayoría del Batallón, dice: "Tengo el honor de informar á esa Co­mandancia por conducto de usted, que durante el mes de Abril próximo pasado, se dio la instrucción en los días y horas señalados y se dictaron conferencias sobre las materias siguientes: Lectura, Escritura, Religión, Urbanidad, Moral, His ·oria Patria é Historia Sagrada. "Me es grato manif('star á usted que la tropa ha ade!antado mucho en escritura. u Dios guarJe á usted. Dios guarde á Su Señoría. El Com1ndante gcn~ral, Lr'1zaro M. Marí11. M. D. MoNrÚFAR. CONSTRUCCIÓN DEL CUARTEL DE HONDA República de Colombia.-Departamntto del Tolimo.-Admi?Ji.JtraciÓ11 de la obra de constrttcciótt del Cttrzrtei.-Honda, 3 de Diciembre de 1897. Señor Ministro rle Gucrra.-Bogotá. Tengo el honor de avisar á Su ~ ,'loría recibo de su atenta nota número 573, fecha 27 de Noviembre próximo pasado, y al propio tiem­po acompanarle una relación pormenorizada de los gastos hechos hasta e! 30 dd m•.!s último en la obra que se me ha encargado. No _van los comprobantes porque cumpliendo con lo dispuesto en el Decreto núme­ro 191 de 6 de Marzo de este año, se han pasado por triplicado al seiior Administrador subalterno de Correos nacionales. De conformidad con el artículo J.0 de ese mismo Decreto, paso ¡Í. dar á Su Señoría el informe de los trabajos ejecutados en el pasado mes: . Se acopió gran cantidad de piedra de cimiento y para labor. Se han hecho 51 metros de cimiento que est:tn yá al uivel del terreno en stado de empezar á levantar murallas, esto por el lado que da el frenrc del edificio, y lo mismo se e:-tá haciendo en uno de los extremos para formar ~íngulo. También se está acopiando gran cantidad de arena y se han hecho terraplenes. Todo ha causado el gasto que verá Su Selioría en la relación pormenorizada á que arriba me he referido. Me prometo ir á esa á ponerme á la voz con Su Señoría para acla­rar ciertas dudas que me cmbar.1zan el mejor servicio que quisiera tener en el cumplimiento de mi comisión. De Su Seiioría respetuoso servidor, ÜLLCiARIO FERREIRA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 393 'Ol'IA de la anotación de los gastos en la construcción del Cuartel de la ciudad de Honda, en el mes de Noviembre, que se remite al señor Ministro de Guerra. Día 2. Doscientos cincuenta pesos pagados al seJior José Rosario C6caro, por valor de una casa y mejoras comprendidas en el área de terreno comprado al M unici pío para edificar el Cuartel, por ser condición con el Consejo que todas las mejoras de sus arrendatarios en esa área debe pagarlas el Gobierno Nacional ..........•......... $ 2 50 • - Ciento veinte pesos pagados á Policarpo Cruz, por valor de una casa y mejoras que tiene en el fundo de "La Po!>a" dentro del área comprada al Municipio para la construcci6n del Cuartel..~ . . . • . . . • • . . . . • . . . . 1 20 •• Día 13 . Mil cien pesos pagados á Eustaquio Nt~ñez, por sus mejoras en el terreno en que se va ~í edificar el Cuartel, consistentes en una casa pajisa, con mangas de pasto arti­ficial y natural, con sus correspondientes cercos~ y la paja de agua que hoy existe, con sus tubos, cediendo el derecho que como arrendatario del Municipio tiene en aquel pun-to y al rededor, por. . .••• •• • • .. .. •• • . . . • . • ... . . ... . . ... . . 1, 1 oo .• Día 4· Ciento cuarenta y nue\e pesos cincuenta centavos pa­gados al señor Maximiliano V élez, por valor de lo sigui en-e que se le compró: 1 pico de acero ............... ' ...•......•. $ 4 1 docena machetes .......... ·--. . . . . .... .. • 3z 1 docena palas....... .. .. .. . .. • .... . . .. • ... I 8 1· docena picos.......................... .. 4 se barras á $ 6 ............................. 30 6 barras á $ 64 docena . • • . • . . . . . . . • . . • • . 3 2 1 docena azadones., • . . . • . • . • . • • . . . . . . • 1 3 20 44 cabos de madera para encabar herramientas 4 40 6 madejas de piola, á$ 0-40... . . .. • . .. • 2 40 3 hacha Collins, á $ 3 ............ ··· ... 9 • · J +9 S'-~ Día 5· Mil pesos pagados al scfior Tesorero Muniei}Jal de este Distrito, como valor del área de terreno que e com­pró en el punto danominado "La Popa," para la construc­cibn del Cuartel, r según escritura pública mí mero 4 SR, fe· e ha z 5 de Octubre tí! timo, en cuyo día debió pagar esta suma el ·eríor Admini trador de Correos Nacionales, pero (¡ue no lo hizo sino hoy ..•.. , . . . . • . . . . . . . . . . . .. .. .. ••• . . 1 ,ooo •. Pasan ......•. 2 ÓHJ 50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39 t BOL'E'i'fN M IL'I'f AR Vi c'ncn .•.. D:n 12. Cient0 tincu:i1t:l pesos pagados á Esteban Rubio, por v.alor de una cas~t y mejoras en el terreno donde Ya á cons-truírse el Cuarr<:l.. • • . • . . . .. . . . . . . . . . . • .... .. ... . . • . • • I 50 Día I 5· ... Ciento trc~ ·pesos \'c·intbictc y medio ccntat'os, paga­dos al señor 1\'Iaximiliano V élez, por valor de lo siguiente que se le compró: 6 picos de 5 libras C;tda uno, de$ 1 libra .. $ 2 macetas de 311ibras tada una, á 1 libra ... 1 metro tela de alambre.. . . . ........•. 1 varilla de acero, ·con 16!libras, á,.· o-55 8 barriles vacíos á $ o-8o .................... . 6 baldes ........................... . 5 piquetas para -cantero, grandes, á $ 3-60 id. id., pequeiia, á $ 3-20 ......... . 2 cajas de zinc, á $ o-8o.. . • . . . . . . . .. . 30 .. 7 .•. 3 9 07t 6 40 7 18 3 20 1 6o 5 palustres, á $ 1-40............. . . . . . 7 ·5 escuadras, 5 reglas grandes y 5 reglas pe-q ucñas, por. • . . . . . . • . • . . . . . . . . • . . . . 1 1 Día 18. Trece re~os pagado ,1 Eusebio Grimalcto, por valor de diez cargas costa1cs d fique para cargar cal para el Cuartel ..•..•..••.•••.••.•.•.•••..•.•...••.....• Diez pesos pagados á Joaquín H. Lcónt por valor de diez cargas costalc de estopa para cargar cal de Bodegui-tas al Cuartel ..•.•...•.••.......•..••...........• Día 22. Setenta y seis pesos pagados á Bernardo avarro, por valor de cinco carretillas para acarrear materiales ...... .. Día z6. Trescientos cuarenta y un pesos noventa centavos pa­gados á Bcrnardino Londm1o, por valor de 6 I 5 arrobas y t 3 •• 1 o· •• 76 •• 13 libras de cal, á $ 5 carga de 9 arrobas. . . • • • . • • • • • . 34 t 90 Pasan,... . • 3,3 I 3 6¡t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL ETI N MILITAR lt VE 'f ARIO de lo bienes dcjad0s por el solda o Migud Iorcno~ perteneciente al Batallón Neirtl número zz. Rtp/tblito de C'Jiombia.-Ejército Nttcirmai.-Batallólt Neir11 Jl!tlllerOt 22.-Mayoría. En el sitio de" La Popa," perteneciente á la ciudad de Cartagcna, á doce de Octubre de mil ochocientos noventa y siete, presentes en la Mayoría del Batallón Ncir,z número 22, acantonado en este mismo lu­gar, los infra critos Teniente Coronel Tclésforo Morales, 2.o Jefe en­cargado del expresado Batallón y los testigos nombrados fOr éste, sefio­rcs José Palas, Pedro de la Peila y Francisco 'Ariza,·con el objeto de in .. vemariar y avaluar los intereses pertenecientes al soldado Miguel More­no, del expresado Batallón, muerto ayer once del expresado Octubre en ,¡ Hospital de Carida l de dicha ciudad. Dicho i:1dividuo, según su filia­ción, era natural de Chiquinguir.í, en el Departamento de Boyacá. Se puso de presente el dinero que se le encontró en su poder, que es la um:.t de cmco pesos, más cuatro pesos ochenta centavos de raciones y aju tamientos, cuyos \'alares hacen la suma de nuev pesos ochenta cen­tavos, r lo que sigue: Un anillo de oro, grande, sin piedra, en siete pesos ....... $ 7 Otro, ídem. de ídem., de menor tamaiío, en seis pesos ........ 6 Otro de id cm. de ídem. más pequeño, en cuatro pesos ....... 4 U na cartera u a ia, en veinte ccnta 'OS ...................... o 20 Una navaja en veinte centavos ........................... o zo To habiendo dcjac o má interese!! que inventariar, se da por ter­minada c~ta diligencia t¡uc firmamos los c¡uc en ella intcrvenimo., ha­ciendo onstar CJUé la tÍltima voluntad del iiuado, ·egún testigos, fnc que de lo guc dejaba se le pagaran ctos mi ·¡¡s á uc~tra Scfíor. de Chiquin­lJUÍrá }' una ~ de destacamento;" "cuando entramos á bayoneta calada;" "cuando mi General Comonfort mt. ordenó que to~ara ¡enemigo al frente?" Y al decir esto le brillaban los ojos y se adivinab" en su triste .. sonomía un gran entusiasmo. De regular estatura, delgada, huesosa, con la piel trigueña y amarillenta; los ojos oscuros y brillantes; Ja frente ancha y el ca­bello corto y peinado como el de un hombre; lleva el traje ft:meni­no á manera de sotana y dice á manera de collvicci<)n: -Todavía cuando paso por un cuartel me entusiasmo y cuan ·· do oigo tocar marcha, cojo inmediatamente el paso. -¡Pobre Patricia! Soñaba cuando ~ra un chico ascender por su:, pasos contados á Alferez, á Teniente á Capitán, á Coman­dante, en fin, á lo más alto en ), milicia. Pero su condición de mujer ahogó todos sus sueños, y hoy vaga por las calles de Guanajuato, vendiendo billetes de lotería á sus numero~as conocida que la protegen caritativamente. Se ha batido por la libertad; ha asombrado con su valor á bra· vos Generales y no tiene como recompen~a ni una p,cnsión exigua; un sueldo de cabo, siquiera que la a:udara en sus pobrez:-ts. ¿Por qué no nacería hombre? ·e pregunta con tristeza cada vez que delante de sus ojo pasa un grupo de soldado . j Pobre Patricia! La naturaleza fue cruel con ella, le dio cuer­po oc mujer con una alma y un cerebro de varón. He aquí su in­fortunic. Y nadie premia sus servicios, ni estima sus méritos y la pobre .horda, vende, trabaja, lucha y sufre 1 Ah! las t'obres :'lujeres del pueblo! Ju.-u ; D E Dws PE¿ . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILJ'l'AR VARIEDADES EL MES O~ LA LiBERTAD El mes de Julio es mes de redención: en ningún otr >se han reunido tantos días gloriosos. Citaremos las fechas principales que en este mt~· recuerdan sucesos en favor de la redención humana. JuLlO 2-1776-El Congreso de Filadelfia discute y aprue­ba unánimemente la declaración de la independencia de las colo­nias de la America del Norte. J uuo 4-1776- Proclamaciún de la independencia de Esta­dos U nidos. 181o-En Santiago de Chile se reúne la primera junta de patriotas. 1807-En los días 5, 6 y 7 son rechazadas definitivamente las invaciones inglesas en Buenos Aires. Juuo 5·-I 8 11-Declaración de la independencia de V ene­zuela. 1755-El Brasil declara la libertad de los indígenas. JuLro 6-1821- -Los españoles estrechados por las fu rzas li­bertadoras de San Martín se ven obligados á salir de Lima. JuLIO 9-18r6-Declaración de la independencia ar~entina. I 8 I 7--La fragata L:~ Argentina tripulada por argentinos; al mar. do del Capitán B uchardo, se hace á la vela en la ensenada de Barragán (Provincia de Buenos Aires) con direcciÓn á Madaga · car én busca de las naves españolas de la Compañía .filipinas. Y en el mismo día, dos años más tarde, La Argentina y La Gl:acahubo, después de muchos combates y triunfos volvían por las costas del Pacífico y habiendo fondeddo en Valparaíso, fueron ini­cuamente secuestradas por orden de Cocrane, al servicio de Chile. I S 53 -Jura de 1· Constitución artrentiua, sancionada en el Congíeso reunido en Santafé. ]uL,o 1 I-dhs-Francia reconoce la independencia de Haití. I 81 I - Se reúne el primer Congreso chileno que reasurnc la autoridad que ejercía la Junta de Gobierno. Jur.IO 14-Toma de la Bastilla en París. Jur.ro 16-rSr3- En Nueva Granada, Cundinarnar(a, r .­p~ eL~ declarando la indC!pcndencia y es seguida por las dem;l pro­VInCias. JuLIO I7-18o8-S ... forma la primera Junta Popular en .IVlé­jico. Dt LA WI.JoJ«cA h'L liC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'I ÍN MilITAR -HA APARECIDO el 2.( número del Instructor Militar. Ma­tc.: rial instructivo, variado y arT!eno. ~EL PooER EJECU'J IYü por Decreto de fecha 11 de Junio dictó las 3iguientes disposiciones: Reconoció á los señores Emiliano Ochoa y Francisco Giral­do los empleos de Sargento Mayor y Capitán, respectivamente, con que prestaron sus ervicios al Gobierno en la ultima guerra. Declaró en uso de licencia indefinida, ~or embriaguez y mala conducta, á solicitud de los Jefes del Batallon G'trdcba núrr1ero 6, al Capitán Jose Vicente Arana, Comandante de la 2.• Compañía del expresado Cuerpo. Destinó al Capitán Ambrosio Suárez, que sirve en la 2.• Com­pañía del Batallón La Popa numero 19, á la 2! del G'¿rdoba, en lugar del Capitán Arana, y al Capitán Rafael Guevara M., que sirve en el Bata.Jón 'linerife, se le destinó á la 2." Compañía del Batallón La Popa en lugar de Suárez. Declaró en u~o de lincencia inJe!inida, á solicitud del Jefe del Batallón Neira número 22, y del Jefe Militar de Cartagena por inepto para el servicio, al Capitán Ralael Ruiz, Comandante de la 2.• Compañía del citado Cuerpo. Por Decreto de fecha 1 3.-Asccndió á Capitán efectivo al Teniente José 13. Vera, que servía en la 1." Compañía del Batallón Bomboná número 13 y lo destinó al Estado Mayor de la 4·" División como Adjunto, con r<.:sidencia en Pam!Jlona. Aceptó al Capitán l,1elitón M.oralcs la excusa que presentó para servir el puesto de Cvmandante de la 4: Compañía del Bata­llón Sucre número 1 o. Ascendió 'Í Teniente efectivo al Subteniente Luis ... aría Burgos, lo llamó al servicio activo y lo dcstin<) á la 1 .• Compañía del Batallón BumbonÍJ en reemplazo del Teniente V era. Aprobó el nombramiento hecho por el Prefecto cle Ctícuta en el señor Tc ... alio Jácomc para Habilitado interino del BatalJón Bomboná, por el tiempo de la licencia concedida al titular. De..:tinó al 'l cnientc Al jandro Díaz G., que sirve en la s.· Compaílía dc:l Batallón Rijlts número 12, á la 1." del mismo Cuerpo en vez del d igual grado Ulauü:lao Ruiz, quien paso á la s-· en lugar del Teniente Díáz. A:;cedió á Subteniente al Sargento 1.0 Jsaras Vanegas, del Batallón Su re ntímero ro, y lo destinó á h 5." Compaiiía del mi:>mo Cuerpo, e1 la vacante que allí e ·i te. Por Decrct'> d fecha t .u del pres nte a e 'IHiió á Teniente ·fcctivo-al Subtenicmc Pedro Plazas, <.JUC sirve l'll la 3." Con pa­nía del llatall6n Sucu numero 10, y lo destinó á l
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 59

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