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Imagen de apoyo de  Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 117

Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 117

Por: | Fecha: 16/09/1899

o lii Bogotá, Septiembre 16 de 1899 NUM. 117 DRGANO DEL MI NIST ERIO DE GUE RR A Y DEL EJERCITO --~·~-- DIR~CTOil AD-HONOUM, FRANGISGO J. VERGARA y V. Coron el, Mie mbro d e la Socieda d Colombia na de Ingenieros ·Q~2~~~~~2~~2~222~~~ ~ 2~2~2~2~~2~~22~2~~~222~~222222222222~2~ ~l~ Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefe» y Oficiales del Ejército de la República ~~~~l~~~~~~~~~~~~~b~~~~~~~~~~~~~~l~~~~~~~,~~~~~~~~· ··~···~· ~ OFICIA L que deroga la número 111, de 2. 5 de Enero de 1897, sobre pasaportes Minist~rio dt· Gu~rra -Sección 1.a- B ogotá, ., de s~ptinnbr~ de 1899 CO , SIDEkANDO Que en el Decreto ejecutivo número 1 53, de 31 de Marzo de 1897, orgánico de la Contabilidad militar, quedó reglamentado el · ramo de pasaportes militares, con arreglo á los artículos 8, 14 y 16 de la Ley 39 de 1896, quedando, por consiguiente. virtualmente abro­gada la Resolución número 1 1 1 de este Despacho, fechada el 2 5 de Enero de 1897, que dio al mencionado ramo una reglamentación tran i­toria SE RF.SUELVE Revócase la Resolución número 11 1 de este De pacho, sobre pása­ortes militares, dictada el 2 5 de Enero de I 897. Comuníquese y publíq•1ese. El Ministro, JOSÉ SANTOS Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 BOLETÍN MILIT.!.R sobre nombramiento• de Oíicialea menores del Ejército Ministerio ae Guerra-Sección I. •-Bogotá, 11 de Septiembre de 1 88g En consideración á que con arreglo á los artículo;; 77 y 92 del Código Militar, corresponde al Poder Ejecutivo el libre nombra­miento de Oficiales inferiores del Ejército, lo que puede hacer direc­tamente al tenor de aquellas disposiciones, ó mediante propuestas de candidatos, pedidas en cada caso al Comandante en Jefe, 6 á los Co­mandantes generales divisionarios ó Jefes militares respectivos confor­me al artículo 8 I del Código Militar, SE RESUELVE El Poder Ejecutivo hará en adelante libremente los nombramien­tos de Oficiales inferiores del Ejército. En consecuencia, revócanse las siguientes resoluciones: la de 25 de Mayo de 1896, que dispone la for­mación de ternas en los Estados Mayores para los nombramientos cita­dos; la de 5 de Marzo de I 897: que señala requisitos á los Oficiales propuestos como candidatos, para llamarlos al servicio; y la I 3 de Mar­zo del mismo atio, que adiciona la de 5 de Marzo, indicada. Comuníquese y publíquese. El Ministro, JosÉ SANTOS. RepúP/i, a de C ,/ombia-Ejército permanente- 1 • Brig~tda de la 1. a Divúión-Batallon Nariño número 4.o Sr. General Jefe del Estado Mayor General-Bogotá. Para dar cumplimiento á lo dispuesto en el artículo 156 de la Or­den general del día 3 de Abril del corriente año, paso á rendiros el in­forme correspondiente, de regreso de la población de Tau a, donde me hallaba destacado con una guarnición de quince hombre . Antes de se­pararme de allí, me permito hacer mención que en dicha población se encuentra en la parte Sudoe te, una elevación de tierra como de 400 metros de altura, de de cuya cima se divisa la ciudad de Ubaté, la la­guna de Fúquene, las poblaciones de Nemocón, Cogua y parte de la ciudad de Zipaquirá. Esta elevación de tierra, después de estar ocupada aunque sea por una pequeña fuerza, no puede ser flanqucablc por nin­guno de sus costados. En lo que se refiere á la población, ésta es sumamente escasa de recursos para una tropa. El día 9 del presente y acompañado de los in­dividuos ya indicados, salí de dicha población con dirección á Zipaqui­rá á las 9 a. m., y á una ¿istancia de tres leguas encontrámos un pe- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILITAR 163 queño caserío denominado "Casablanca," situado en una hermosa pla­nada; allí pueden encontrarse recursos para una tropa. A una legua, 1 por la misma vía, encontrámos el río Neusa, obstáculo que se pre­senta en tiempo de invierno por carecer de puente. A dos leguas en­contrámos la población de Cogua, donde también pueden encontrarse recursos, y sus habitantes son hospitalarios. A las 3 p. m. llegué á esta ciudad, después de haber recorrido el trayecto de seis leguas. En el trayecto del camino no encontré más observaciones que ha­cer sobre posiciones militares. Dios guarde á usted. El Comandante de la guarnición, IND ... LECIO CORREA República ae Colombia-Drpartamento de Cundinamarca-Zipaquirá., Mayo 19 de 1 899-Ejérczto Perma11ente-1 ~ Brigada de la I. Diflisión-Batallón "N nriño" número 4· 0 Sr. Coronel primer Jefe del Cuerpo Por vuestro honorable conducto y en cumplimiento de lo dispues­to en el artículo 156 de la Orden general, tengo el honor de rendir el informe al ciudadano General Jefe de Estado Mayor general del Ejérci­to, de mi comisiÓn: El día 10 de Abril de 1899 salí de esta ciudad acompañado d . quince individuos de tropa, en dirección á Nemocón; la distancia .(le aquí á ese lugar es próximamente de 12 kilómetros; á un cuarto ,(1 hora de esta ciudad parte, por la derecha, un camino que conduce a Gachancipá; media hora después y por la vía de N emocón, en el punt() denominadoLa Granja, se trifurca el camino en uno que toma hacia Co­gua, por la izquierda, uno por el centro á Nemocón, y otro por la derc cha que va á Gachancipá; un cuarto de hora adelante por el centro r ha­cia la izquierda arranca el camino para Chiquinquirá; á poca distancia de elita bifurcación se encuentra un puente de construcción e pafiola sobre el río Aguatá, y de este punto se continúa el camino ha ta emocóa sin tener observación que hacer, pues e una buena carretera con tlll peq uefio dc~ni ve l. cmocón estrt situado al pie de un ramal de la Cor­dillera Oriental, con temperatura media de trece grados del centígra­do; es notable por su minas de sal, agricultura y la ceba de gana o_ En el trayecto comprendido entre esta ciudad y emocón no ha ., e? mi humilde concepto, posición militar alguna que merezca mcn c10narse. Dios guarde á usted, Teniente, LUCAS JIMENEZ C.. República de Colombia-Ejército Permam11te-1.• DifJiJión- BataUó ".Á)'tlCttcJ¿(), 11Úmero 3· 0 ·- f.& C ompaiíÍa Sr. General Jefe de Estado Ma)or general, por conducto del Estado Mayor divisionario. Dando cumplimiento á lo dispuesto en el artículo 156 de la Or­den general del día 3 de Abril próximo pasado, os rindo el informe oc.- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 1G4 BOLETÍN MILIT.!.R rrespondiente á la comisión que se me confió el 18 del pre~ente para conducir el correo de encomiendas á la población de Fusagasugá. Día 18- Salí de esta ciudad á las cuatro de la tarde, acompaña­do de un sargento y de un cabo segundos, y tres soldados, y tomárnos el camino nacional, del cual se aparta, á la izquierda, el que conduce á}:¡ hacienda de Tunjuelo, y sigue á la derecha el que va al Puente de Bosa y á la vecina población de Soacha. A las cinco y media de la tarde llegámos al puente de Bosa, en donde pernoctamos, por haberme informado el correísta que, al seguir, era difícil encontrar posada á hora oportuna. El camino recorrido es plano y arenoso, y el puente ya mencionado tiene aproximadamente diez metros de alto por otros tantos de largo y cinco de ancho, sosteni­do ¡>or tres arcos que dan 2aso á un caudal de aguas bien abundante. Día 19- A las cinco y media de la mañana salímos de este pun­to en dirección á Soacha, trayecto que se recorre en hora y cuarto, y que tiene á sus lados valiosas haciendas cubiertas de sementeras. La po­blación no es escasa en recursos; tiene s,ooo habitantes y una tempe­ratura de 1 so. A las siete y veinte minutos tomámos camino, y á la salida de la población se encuentra el que conduce á la hacienda de Canoas y ciu­< iad de La Mesa. Llegámos al punto de Puerta de Teja, en donde parte un camino para el Salto. De Puerta de Teja se sigue á la hacienda de Puerta Grande, )r~. que agrega á la fertilidad de sus terrenos la abundancia de aguas. A las diez de la mañana llegámos á la hacienda de Sibaté, en don­< le nos demorámos un cuarto de hora para almorzar; en esta hacienda hay abundante cría de ganados y suficientes recursos. De aquí seguímos el camino de Fusagasugá, que es de herradura y montañoso. A los doce y media llegámos al alto de San Fortunato, en donde hay una altiplanicie: á la una Jlegámos al punto llamado Las Cuevas ; de aquí seguímos á la una y media, y diez minutos despué llegamos al Peñón, de donde se divisa el valle que redea á Fusagasugá. De aquí se toma camino montañoso, quebrado y de bajada, en el que abundan las agua . A las tres y media llegámos al sitio llamado Gu1dualito, en donde hay un puente cub1erto de zinc. De aquí se toma travesía que se anda en diez minuto y se llega al Mermejal, continuando camino de herradura y montañoso. A las cinco y cuarto de la tarde pa amos por el punto llamado Los Luceros, quedando á sus lados las haciendas de Piamonte, La Pal­ma y otras, cultivadas de café, cte. A nue tra llegada á Fusagasugá, é inmediatamente de pués de en­tregado el correo, me trasladé con la escolta á la casa de la Prefectura, en donde nos ho ·pedamo . A los Sre . Prefecto y Alcalde di cuenta de mi comisión, sin no­edad. Fusagasugá e abundante en víveres, y en especialidad son muy so­licitadas en las plazas del interior sus panclas y mieles. El clima es :¡ano, y tiene aproximadamente 8,ooo habitantes. Las vías principales conducen á esta ciudad, á Arbcláez y Pandi r á Pasea. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETfN MIL11'AR 165 No hago relación del regreso, porque habiendo recorrido la misma vía, lo creo impertinente. Dejo así cumplida la comisión, y espero perdonéis los errorei ó deficiencias que halléis en este informe. Bogotá, Mayo 2 5 de I 899. Señor General. JUAN A CARDOSO República de Colombia-Ejército permanente- 1 .& DiviJivn-Batallón '' Ayacuc/¿6" número 2. 0 - 3· • Compañía. Sr. General Jefe ele Estado Mayor general. Doy cumplimiento á lo ordenado por la Orden general que dispo­ne rindan un informe los Oficiales que desempeñan comisiones, y paso á rendir el que me corresponde, relativo á la qu~", conduciendo el Co­rreo de encomiendas, desempeñé de esta ciudad á la de Zipaquirá el día diez del presente. La vía férrea mide cuarenta y nueve (49) kilómetros de extensión, los que recorrimos en dos horas, esto es, tomando el tren de cuatro de la tarde en esta ciudad, y llegando á aquélla á las seis. No es posible marcar las distancias precisas entre una y otra esta­ción, porque la velocidad del tren está sujeta tanto al terreno que re­corre, como á los obstáculos que puedan presentársele, y también á la urgencia que tcn¡a de llegar á puntos determinados y horas fija . La población de Zipaquirá es rica por sus producciones agrícola y la excelente calidad de sus pastos; pero si hay algo que la haga nota­ble son sus Salinas, que se explotan desde los tiempos de la Conquista y que cada día presentan mayor fuente de riqu~za pública. Zipaquirá tiene un abundante mercado cada tres días, y su po­blación puede calcularse en Io,ooo personas, contando los que \'Íenen de fuera al mercado. Bogotá, Mayo 19 de I 899. El Oficial de la comisión. SAMUEL CARDEN AS Subteniente República de Co/ombi.1-Ejército Permanente- I .• División-3. • Bri­gada- Batnlló11 "Granaderos" número 8.•-4-.a Compañía Ciudadano General, Jefe de Estado Mayor encargado de la Comandancia de la 3.• Bri­gada.- Tunja En desarrollo al oficio número 3 5+ del E tado l\Iayor General del Ejército é impreso en el Boletín Militar número 96, tomo v, os infor­mo sobre el camino recorrido de Sogamoso á esta ciudad, para lo que es timéis á b en. Distancia de Sogamoso á Santa Rosa de Víterbo 20 kilómetros. Ca­mino plano, bueno en verano y fangoso en invierno hasta C u che (vere­da); terreno montañoso de este último punto hasta Santa Rosa (hay casca- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 166 BOLETIN MILITAR al y tierra gredosa), el que mide aproximadamente 7 kilómetros. En la parte plana pásanse los ríos Chiquito y el Sogamoso 6 Chicamocha, éstos tienen por donde se pasa puentei débiles de madera. Pasando este último rio se desprende el camino para Nobsa (población). Antes de llegar á Puntalarga se desprenden unos atajos para Floresta ; á la izquierda 'luedan los caminos para Tibasosa, Dui rama y Paipa. En Puntalarga (casa, y hay recursos) se desprenden dos caminos: el que va por la orilla del río Chicamocha, el cual es intransitable á pie como á caballo; cuando se rebosa el río en invierno forma una laguna en todo el valle; entonces se toma el camino que va por la falda de la cordillera 'JUe queda á la derecha. Estos caminos vuelven á unirse en el alto del portachuelo de "Cuchi," desde donde se divisa y domina á Santa Rosa (ciudad con 7,ooo habitantes, capital de la Provincia de Tundama). El camino nacional queda dominado por las cordilleras que encierran el v.alle. Una guerrilla de buenos tiradores en cualquiera de estas cordille­ras puede causar grandes pérdidas á un ejército que transite por lo pla­no, y aun hasta estorbarle el avance. En todo el camino hay pequeños bosques, vallados, cercas de pie­dra y paredes. Para transitar esta vía, en caso de guerra, debe hacerse con mucha precaución para evitar una sorpresa. Tiempo que se gasta en marcha .de Sogamoso á Santa Rosa, 5~ ho­: ras con tropas de infantería, dándoles su respectivos reposo~ y que cada soldado cargue 20 kilogramos (comprendidos el rifle, cartuchos, el morral con su \·estuario y rancho). Temperatura del valle 12°, término medio. Enferme dad reinante en é te, fiebres palúdicas. Temperatura de Santa Rosa, 10° término meclio. Enf<:rmedadcs reinantes: reumatismo y pestes 6 catarros pulmo­nares. Dejo así el presente informe, sintiendo tan sóio que por mis po­ai luces en la materia, éste no quede conforme á mi deseo. Dios os guarde. CLEME:-.rTE A RI S H. Capitán .... Conferencias de los· Oficiales de la Misión Francesa IN 'l'RU CIÓN PROVIS~ONA.L PARA EL TIRO (Continú:l) Des pué el In tructor hace apuntar el fu, il por un hombre, y manda á todo los otros á verificar la puntería. Cada soldado le da su opinión eu voz baja; él mismo verifica la puntería é indica las faltas. 11 l. Manejo de la alza-reglas de tiro-puntería con las dijer¿n­tes líneas de mira. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 167 16 -El instructor hace repetir este último ejercicio con las diferentes líneas de mira. Para este efecto, el soldado toma el arma con la mano iz­ ·quierda, entre la alza y la llave, el Instructor le en-;eña el manejo de la corredera y las reglas de tiro. r 7-Manejo de la corredera-A la indicación de la distancia, dirigirá la vista hacia el alza y colocará la corredera en el lugar que indique el número designado, cogiendo la corredera con los dos dedos pulgares, la mano derecha debajo de la mano izquierda. (El soldado debe colocarse en la posición del tirador de pie). r8-Reglas de tiro-De o hasta roo metros se apuntará por la ranura de mira de la chapa ( 1 ), estando la corredera sobre el número roo. De roo á 400 metros se apuntará por la ranura de mira de la chapa, colocando la corredera sobre )a grada que indica la distancia señalada. En el caso de una distancia contada entre dos centenas, se colocará el graduador sobre la centena superior. A la distancia de 500 metros se apunta con la raaura de m1ra baja, estando la chapa vertical. De 6oo h~sta r,900 metros, se apunta con la ranura de mira de la corredera, colocándola á la distancia que indican los trazos grabados sobre la chapa. A la distancia de 2,oo.:J metros, se apunta con la ranura de mira superior de la chapa, colocánd la en Ia p~sición vertical. 117. Comprobación de la regularidad de la puntería. I 9 - Algunos tiradores, aun de los bien ejercitados, hallan mal la línea de mira. Para hacer comprobar este defecto, el Instructor procede del modo siguiente : Estando el arma sobre el capallete de puntería, y no inclina­da ni á izquierda ni á derecha, el Instructor apunta con la línea de rnira de roo metr0s á un blanco puesto á distancia de ro metro . · 1 soldado, sin tocar el fu ·il, halla la línea de mira y hace colocar sobre la prolongación de e~ta línea la parte inferior de un círcul negro que tenga un centímetro de diámetro y que estará fijado á la extremidad de una pertiga 6 V< r<:~. Un ayudan te hace mover e·te círculo sobre el blanco, con arreglo á lo que indica el soldado por señales, in abandonar la línea de mira. Cuando el cír­culo le parece al soldad que está bien colocado, lo avisa al ayudan­te, quien á su vez marca con un lápiz la posición indicada por el centro del círculo, que estará agujereado para e · te propó ·ito. Se repite tres veces la operación sin mover el fusil. Reuniendo, dos por dos, los tres puntos marcados de este modo, el Instructor delínea un triángulo. Si uno de los lados del ( 1) Llámasc chapa la parte de la alza que se levanta y baja, respectivamente, pa situar bien la corredera, después ele oprimir el fiador. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. [68 BOLETfN MILITAR triángulo tiene más de dos centímetros, hace volver á empeza la puntería, verificando cada puntería y señalando los errores .. Cuando las medidas del triángulo indican una puntería cons­tante, el Instructor pone una mosca en el centro del triángulo, después verifica la posición de esta mosca respecto de la verdadera dirección del fusil. Si el arma está mal apuntada, lo hace compro­bar por el modo que se indica en el número 14; explica al soldado· que esta falta proviene de que halla mal la línea de mira por más que haya apuntado siempre del mismo modo. 1/-Corruciones de la puntería. 20. Las causas de irregularidad en el tiro provienen princi-· palmente del tirador y de las circunstancias atmo féricas. 21. N o obstante todos los cuidados puestos en la fabricación de las armas, pueden producirse desvíos imputables al fusil; cada soldado debe aprender á conocer las particularidades de su rifle y á arreglar su tiro en consecuencia. 22. Las causas de irregularidad del tirador provienen casi siempre del golpe ó movimiento del hombro hacia adelante y del golpe del dedo sobre el pie del gato. El golpe del hombro proviene del temor del culatazo ó re­chazo del fusil ; para corregir este defecto, estando en el campo de tiro, el instructor pide al soldado el rifle, lo carga, ó hace el simulacro de cargarlo sin que d soldado pueda verlo, le restituye su rifle y le manda continuar el tiro. El golpe del dedo proviene de la no aplicación de los princi­pios indicados para ejercer la presión del dedo sobre el gatillo: los hombres repetirán dicho ejercicio hasta que sepan manejar el gatillo (disparador) según las reglas. Las circunstancias atmosfé ricas influyen también sobre la regularidad del tiro. El viento que sopla de la derecha ó de la izquierda, produce un desvío lateral en sentido contrario. Este d s v10, que aumenta con la di tancia, puede, con un viento de 5 metros por segun­do, alcanzar de 8 á 1 o metros para una di stancia de 1 ,ooo metros. El viento de atrás aumenta el alcance ; el de adelante lo­acorta. Cuando el viento sopla oblicuamente, produce en el mi¡mo tiempo desvíos de direccióA y de alcance. Los akances aumentan á medida que la temperatura se ele­va; disminuyen á medida que baja. La sequedad di minuye la densidad del aire y aumenta el alcance. La humedad la lluvia, ]a nieve aumentan la densidad del aire y producen una disminución del alcance Según que el sol esté á la izquierda ó á la derecha del tira­dar, alumbra el aparato de puntería de tal modo que el tiro puede desviarse hacia el lado contrario. 24- Así, pues, la corrección de la puntería es la regla y n<> la excepción, aun cuando se dispare con un buen fusil. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN HILIT A R 169 El soldado debe saber corregir el tiro, según las indicaciones del Instructor y los defectos particulares de su rifle. . El Instructor pone sobre un blanco una mosca cuya posición respecto del punto apuntado representa el desvío del tiro. Manda. á cada- soldado corregir la puntería con arreglo á la posición de esta mosca. Así, si el punto apuntado está en O, y la mosca colocada en A, el rifle bien apuntado debe dirigirse sobre el punto B.~ siendo. BO igual en longitud á O A, y hallándose B sobre la prolongació de AO. El Instructor verifica las correcciones de puntería, haciendo él mi~tmo colocar una mosca en el punto donde viene á tocar e!. blanco la línea de mira hallada por el tirador. PIIÍfÍones dtl tirador-Cr-locación del rifle en el hombr1-Puntería.tk un punto dtsignado usando de las díftrentn líneas de mira 25-Estando el soldado en la posición de descansen armas ol instructor mandará: Posición del tirador de pie. Se levantará el rifle con la mano derecha, se tomará con la mano izquierda entre el alza y el mecanismo de cierre, el pulgar extendido á lo largo de la caja, la mano á la misma altura que el codo, después se tomará con la mano derecha por la garganta: a mismo tiempo se dará media vuelta derecha, girando sobre el ta­lón izquierdo y colocando el pie derecho de I 5 á 20 centímetro hacia atrás y de 25 á 30 centímetros hacia la derecha, de acuerdo con la estatura del hombre, la punta del pie vuelta un poco hacia adentro. Se inc1inará el rifle con ambas manos, colocando la izquierda entre el rifle y el porta-rifle, el pulgar extendido á la izquierda sobre la caja la extremidad de los otros dedos á la derecha, el codo izquierdo contra el cuerpo, la culata sostenida entre el cuerpo el antebrazo derecho, la boca del cañón á la altura del hombro; se e trechará con fuerza la garganta con la mano derecha, el pulgar al través, y la segunda falange del índice, adelante y junto al gatillo. 26- Estando en la posición del tirador de pie, el ins tructo se colocará delante y á la derecha del soldado, tomará el rifle co­giéndolo con la mano derecha por debajo del mecanismo, y le man­dará suelte los brazos con naturalidad, levante el hombro derecha y Jo mueva ha ia adelante sin cambiar de posición del hombro iz­quierdo. El Instructor apoya con firmeza el arma sobre el hombro de­recho del soldado que él sostiene con la mano izquierda, el pulgar debajo del sobaco, el talón de la culata. igualando más ó menos 1 parte superior del hombro, el corte exterior de la cantonera dentr de la costura de la manga, el rifle horizontal sin inclinarlo á la de­recha ni á la izquierda. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 BOLETÍK MlLITA.lr. El instructor mandará al soldado coja el rifle, primero con la mano derecha por la garganta, después con la mano izquierda en­tre el alza y el almacén á una distancia proporcional con la longi­tud de su brazo y su corpulencia. Hecho esto suelta el rifle, que el soldado mantiene en la posición indicada, apoyándolo sobre el hombro; al aviso del Instructor volverá el hombre á la posición del tirador de pie. 27-Cuando el hombre aprenda la colocación del rifle en el nombro, el Instructor lo ejercita en apuntar con las diferentes lí­neas de mira. Para esto mandará: estando en la posición del tirador de pie, ../¡ 1 oo mttros ( ú otra distancia) apunün. A la primera voz arreglará el alza para la distancia indicada. A la voz de apunten levantará el arma horizontalmente con las dos manos, como queda dicho, manteniendo el cuerpo á plomo; colocará la culata en el hombro, el codo izquierdo caído, el codo derecho á la altura del hombro; buscará la línea de mira inclinan­.() o lo ménos posible la cabeza hacia adelante y á la derecha; es tre­chará con firmeza la garganta con la mano derecha, el pulgar por encima y la segunda falange del índice junto al disparador. Estando el soldado en la posición de apunten volverá á la po­sición del tirador de pie á la indicación del instructor. 28. Estando en la posición del tirador de pie, para apuntar á un punto designado, el Instructor mandará: Sobre ter/ objeto. A tantos metros. Apunten. A la primera voz mirará el soldado el punto designadet. A la segunda voz graduará el alLa señalada para la distancia mirará de nue\ o al punto indicado que no deberá perder más de vista. A la voz de apunten, apuntará el soldado dirigiendo la línea . ~ 1 El tirafrictor: la cuerda, la lazada, el nudo, la canilla, el ganch~ ~ 1 El punzón de barrena. < La rodillera. 1:11 t:l < Loe; tirantes : la bandolera, la cuerda, el gane ho. o 1 \El vástago: las divisiones. 2. :i el ocular: las divisiones, la tuerca de orejas. ~ 1 ..;'§ 1' La cabeza d61 alza; la ranura; la plancheta de los desvíos ; § La corredera, la mira, el tornillo de presión. 1 El ni ve) de puntería. L La plomada. La derecha é izquierda de la pieza con limonera, l>On la derecha la izquierda de la mula enganchada. La derecha é izquierda de la piez in limonera son la derecha y la izquierda del hombre colocado detrás. de la cureña, con el frente hacia la boca de la pieza. La derecha y la izquierda de la pieza armada con su limonera son la derecha y la izquterda de la mula enganchada. La derecha y la izquierda de la pieza no armada en su limonera son la derecha y la izquierda de un hombre colocado detrás de la e ure­ña y dando frente á dond~ lo dé la boca de la pieza. 1 1. El instructor hace conducir la pieza del parque al campo de maniobra por medio de simples indicaciones: :t fJanguardia á retaguar­dia, á la derecha, á la izquierda. Alto. El instructor hace armar la limonerc1 á la contera y &i los sin·ientes no están equipados los hará equipar. Lo .. terceros sirvientes quedan con las cajas. A la npalda (paso MlrÓI} Si los sirvientes están ya equipados el movimiento se ejecuta de lz misma manera; pero los terceros sirvientes se colccan junto á la (aj.z izquierda ccmo está prescrito en el número 1 5· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 16 BOLETÍN :MlLIT A.R El instructor puede mandar los sirvientes á ocupar sus puestos con movimientos individuales, diciendo: A rus prustos, cuando el pelotón está en balalla ó marcha á una cierta distancia de la pieza. Se vuelve á traer la pieza al r-arq u e del campo de la maniobra d.e la misma manera y el Instructor hacer coloc.u de nuevo la lim'J­era corno está prescrito en el número 1.0 NOCIONES DE rro~OORAFIA (Continuación) Prlnaea•a parte- P!Ianhn.e•ría C ,pítul• l. o - DifereTJtes mét•dos de le..antami ento En general las operaciones que se han de ejecutar en topo­afía son: 1.• El levantamiento del polígono topográfico; 2.0 El levantamiento de los detalles. § 1.0 -Levantamiento del polígono topográfico Después de hacer un reconocimiento general del terreno se tij an en éste las posiciones de los puntos vétices del polígono to­pográfico, procurando, no sólo que este polígono se aproxime lo más que sea posible al contorno del terreno, sino también que los la dos del polígono se puedan recorrer con facilidad, y que de cada uno de los puntos se vean el anterior y el que sigue. Sólo la práctica enseña el modo de escoger e tos puntos con­eniente y rápidamente. En cada uno de los puntos elegidos se clavan, hasta el nivel el suelo, estacas numeradas, y en el cuadern() de las operaciones e puntan las señas de los vértices respecto \!e los puntos notables el terreno, 6 m ~jor se dibuja un croquis de la posición de estos vértices, tanto para no equivocados ó confundirlo como para en­Olltrarlos fácilmente cuando esto sea nece ario. En re ·um '!n , tenem )S que hacer medicione en el terreno, y luégo e nstruír gráficamente, en la hoja de papel, una figura que represente, á la e cala dada, la posición de lo puntos del po­lígono top gránc proy ... ctad'J5 sobre el plan') horizontS principlle- m !todo- que pueden mplear e en la planimetría. 1.-Jl·totlo COil inslnLim.:nlos de medir distancitls Sea ABCDE (figura I.a) el polígono topográfico. Opera­dones en el terreno. Se descompone el polígono ABCDE en trián- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 177 -gulos ADE, ADB, BCD y se miden horizontalmente todos los •lados de estos triangulos: AE, ED, AD, AB, BD, CD, CB. B b .. - -~· 1 / 1 a - 1 ~i' :~ d e FIGURA 1.3 Construcciones en el papel. Se calculan con Ia escala dada, las longitudes de las líneas que deben representar en la hoja de papel las distancias medidas, y con estas longitudes se construyen suce­sivamente los triangulos a d e, a d b, b e d. f/erijicaciDnes. Se miden también en e} terreno las líneas rec­tas AC, BE, EC, que deben corresponder exactamente á los va­lores de las líneas a e, be, e e del plano. NoTA-Esta descomposición en triangulos se puede hacer . también empleando uno, dos ó más puntos auxiliares MN, figu ­ra (2). Siempre se miden todos los lados de los triángulos formados FIGURA 2. · S rÍa muy difícil emplear t ~ metod_o e n~~ terreno cubier­t o de obstá culos que impidan medir las distancias, por lo ... cual r~~ se emplea sino para levantar un terreno poco exten ~ o, Y a gran . 1 d 1 ... 1 escala, por CJemp o, e 1 oo a ~o-o 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 178 BOLETÍN MILITAR 2.° Caminamiento. Sea ABCDE el polígono topográfica,. figura (3). Operaciones en el terreno. Principiando en cualquier punto Ay se miden : 1. 0 AB y el ángulo ABC. 2.0 BC y el ángulo BCD. 3·o CD y el ánt;ulo CDE. 4. 0 DE y el ángulo DEA. 5· 0 EA y el ángulo EAB, midiendo las distancias horizontalmente. Construcciones en el papel. Se calculan con la escala dada, los valores que corresponden á las distancias AB, BC, CD etc. etc., y se construyen : 1. 0 a b, y el ángulo a b e igual á ABC. 2.0 b e, y el angulo b e d igual á BCD. 3.0 e d, y el ángulo e d e igual á CDE. 4.0 de y el arreglo e á b. f7erijicaciones. La suma de los ángulos medidos debe ser iguai á tantas veces dos rectos, cuantos lados, menos dos, tiene el polí­gono. Cuando la diferencia er· tre estas dos cantidades sea compa­tible con la precisión de los instrumentos, se reparte igualmente entre todos los ángulos, y se hace la construcción en el plano con los ángulos así rectificados. Cuando sea muy grande la diferencia es seiíal de que se ha equivocado el operario, y tiene que volver al terreno á medir los ángulos. Además, el polígono debe cerrar convenientemente, es decir, que i se construye el ángulo de a y la longitud e a el extremo del lado e a debe coincidir con el primer punto a Si no sucede así, hay lo que llamamos un error de cerradura a a" Cuando el error a a' sea compatible con la precisión de los instrumentos, se reparte igualmente entre todos los vértices del polígono, del modo siguiente: En cada uno de los puntos a b e d e se traza una paralela a a a' (figura 4). Si por ejemplo, el polígono tiene 5 vértices, se mi-den en estas paralelas b b,=~c e= zaa dd,= 3a'a ee,= 4aa' 5 5 5 5 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 179 El polígono a' b' e' d' e' es el polígono rectificado. Cuando fuere muy grande el errror de cerradura, hay equi­vocaciones en la construcción ó en las operaciones. En ambos casos, se buscarán estas equivocaciones, haciendo la construcción en el plano, y las operaciones en el terreno, en sentido inverso, es decir, en el sentido a e d e b y A E D C B. Muchas veces dos equivocaciones independientes se anulan en la construcción y no se hacen visibles, sino haciendo la cons­trucción en sentido inverso. Por consiguiente, aun cuando fuere admisible el error de c:erraduraJ sería buena precaución hacer la construcción en el plano en sentido inverso; si no hay equivoca­ciones debe encontrarse para todos los puntos errores iguales á los de la primera construcción, y el mismo error de cerradurra que, desde luego, se reparte entre todos los puntos. 3 °-lntersecci6n dt t'isuales Operaciones en el terreno.-Se mide muy exactamente y por el método de caminamiento una base auxiliar ABCDE (figura 5) que es generalmente una línea quebrada. Luégo, para determinar cualquier punto M del polígono to-pográfico, se miden: J. O En cualquier punto A de la base el ángulo 1t1A B. 2. 0 En otro punto C de la base el ángulo MCB. 3.• De un tercer pur.1to E de la base el ángulo MED. Construcción en el papel. -Después de marcar la base a be d e con mucha precisión en el plano, con la escala dada, se construyen los ángulos m a b, m e b, m e d, iguales y correspondientes á los medidos en el terreno. Yerijicaciones.-Las tres líneas m a, m e, m e, correspondien­tes á un punto M, deben en el papel concurrir al mismo punto, ó sus intersecciones deben formar un triangulo de error m m' m", cuyos lados no excedan de ! milímetro. En este caso se tomará el punto medio para repre~entar á lVJ.. Cuando sean mayores, hay equivocaciones y es preciso rec­tificar las opcracione sobre el terreno. Para que sean muy claras las intersecciones de las líneas a, m, e, m', e, m", es preciso que los ángulos que formen estas línea no sean inferiores á 30 grados. La ycrificación puede hacerse por medio de la intersección de 3, 4 ó más visuales dirigidas desde 3, 4 ó más puntos de la base. Los puotos A, , C, se llaman estaciones ó puntos de primer grado. Con las estaciones de la base se pueden así determinar varios puntos M del polígono topográfico. Estos puntos M se llaman es- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 180 DOLETÍN MlLITAR taciones ó puntos de segundo grado. Los puntos M ya determi­nados pueden servir para de terminar otros puntos que no se vean suficientemente desde la base. Estos puntos, que se determinan empleando uno ó más puntos de segundo grado, se llaman esta­ciones ó puntos de tercer grado. Para evitar una acumulación de errores no se emplean puntos de un grado mayor que el tercero. Hay varios otros metodos de levantamiento del polígono to­pográfico Pero, además de que éstos no .se emplean sino en casos muy especiales, son la consecuencia de la resolución de problemas de ge.)metría y de trigonometría que no podemo' estudiar en este cur~o elemental. § 2- Lrvrwtamieuto de los rletallts 1.0 Método por abscisas y ordenadas -Sea AB (fig. 6) un lado del polígono topográfico y 1\1 un punto de los detalles que se quie­ren determinar. Se traza en el terreno la perpendicular M P sobre A B (operación que se enseñará más tarde), y se miden M P (or­denada) y A P (abscisa). Luégo se señalan estas líneas en la hoja de papel en la escala dada. 2.0 Descomposición en triángulos- Así como para el levanta­miento del polígono topográfico con instrumentos apropiados se forman triángulos con las líneas del polígono topográfico y los puntos de los detalles, se miden en el terreno los lados de los tritingulos que se constituyen en el plano. Se emplea este método, por ejemplo, para levantar el plano de un terreno descubierto. 3. 0 Método por irradiación - Sea AB (figura 7) un lado del polígono topográfico, y M el punto que se quiere determinar. Se miden en el terreno, y luégo se construyen en el plano, en la escala dada, A 1\1 y el ángulo J.\1AB. 4. 0 Medio caminamiento-Siendo A B (figura 8) un lado del polígono topográfico, y M, N, O puntos de los detalle , se miden los ángulos 1\1AB, NAB, OAB y las distancias AM, MN, NO, y se construyen en el plano los elementos correspondientes. Cada uno de los puntos sirve para determinar la posición del punto siguiente, y como los errvres pueden acumularse con este método, se nece ita hacer comprobaci ne (del punto O, por ejetn­plo, midiendo además la distancia O B.) 5. 0 Alineamientos--Sea ABCDE (figura 9) el polígono to­pográfico. Se prolongan hasta lo puntos de encuentro con el po­lígono topográfico la_ recta principale de lo detalle . i, por ejemplo, se trata de levantar el plano de una casa M N P Q, se prolongan MN hasta R y S, PQ hasta T y U, MP hasta G y H, NQ ha ta 1 y K, y se mid~n en el terreno la dis · tancia AR, DS, BT, CU, EG, BH, CK, EI, que sirven para construír, en el plano en donde está ya dibujado el polígono, las c~atro rectas RS, TU, GH, IK, cuyas intersecciones determi­nan una figura que representa el objeto M N P O del terreno. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 181 NoTA-En el levantamiento de los detalles no se emplea exc1usivamente uno solo de los métodos precedentes, sino que es preciso combinarlos, y también emplear los métodos de levanta­miento del polígono topográfico, á fin de obtener la precisión máxima, gastando un tiempo mí ni m u m; es decir, que para el le­vantamiento de los detalles así como para todas las operaciones topográficas, sólo la práctica puede indicar el método más conve­niente en cada caso particular. Cuando el pollgono topográfico ABCDEF no se acerca bas­tante al contorno de los detalle~ puede descomponerse en polígo­nos parciales con líneas quebradas AMN PD (fig. 10) llamadas travesías, que juntan dos vértices del polígono. En el levantamien­to de estas travesías, se necesita una exactitud menor que en el levantamiento del polígono, porque tienen menor extensión y ade­más se comprueban inmediatamente las mediciones. Así, constru­yendo en el plano la línea quebrada AMNP D, el último punto debe hallarse en el vértice D del polígono. En todo lo que precede es bien entendido que se supone que la distancia entre dos puntos se ha medido horizontalmente. Capitán SABARTHEZ (de ingenieros) ( Co11l111Uará) • 4 SECCION DOCTB IN AL Guerra de Iaulependeneia (Conferencias á los Oficiales de la Guarnición de Bogotá) J - l 8 1 O, J 8 1 1 Y 1 8 1 2: L REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS CAPITULO I- VENEZUELA Primern. campaña de Guayrwa "" (Continuación) Entre tanto, el ejército de Moreno, que permaneció en el Pao hasta recibir aviso de la entrada en campaña de la escuadrilla, se aproximó lentamente al Orinoco, de suerte que á principios de Marzo apenas había adelantado 16 leguas y ocupado á Santa Bár­bara á orillas del Caris. Aquí estaba el 4-, cuando recibió oficio de V:ill 'p 1 pidiendo municiones de artillería · y como la contestación del General en Jefe da gran luz sobre los acontecimientos de la época, conviene insertarla aquí: "' Véase la nota del número anterior. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 182 BOLE'l'ÍN MILI'!' AR "Inmediatamente que recibí el oficio de V. S. de 28 del próximo pasado, oficié al Gobierno de Cumaná para que diese sus providencias oportunas á socorrer la falta de municiones, como po­dría hacerlo en efecto, respecto á que, además de las remisiones de pólvora que se le han hecho desde Caracas, tengo reciente aviso de habérsele enviado 50 quintales en 3 de Febrero de este año ; y desde luego me persuado á que si no prevalece en Cumaná el pru­rito de contradecirme, al bien común, como lo ha padecido la pro­vincia, será V. S. Eocorrido oportunamente; no haciéndolo yo por mi parte, á causa de que, careciendo de artil1ería gruesa, las mu­niciones de esta clase, pedí. á Caracas las enviasen todas á Cumaná, que era donde podían necesitarse. Mucho me temo que así como el año pasado el capricho causó taRtos males á la Confederación, en éste la demasiada confianza vuelva á causarlos de nuevo. Esto 1o digo porque sé que uno de nuestros vocales del Ejecutivo se dejó decir, que para conquistar a Guayana no eran menester mu­chos aparatos, y no extraño que de su opinión resultase dar á su escuadrilla las municiones con tanta economía." El oficio que antecede ha de tenerse muy en cuenta, además, para el estudio de otras campañas, porque es clave preciosa que ex­plica multitud de hechos que sin tal auxilio parecerían incom­prensi bies. Mas como los hechos cumplidos no pueden deshacerse, la ca­rencia de municiones en la escuadrilJa obligó á González Moreno á modificar su primer plan de ataque contra la ribera derecha del Orinoco, y, en consecuencia, el día 6 comunicó á Villapol lo últi­mamente resuelto, en )a:; siguientes líneas: "Como el primer inconveniente que se presentd. para poder obrar la escuadrilla es la falta de municione~, y é ta no puede re­mediarse t · n breve como debería, la escuadrilla se aproximará todo lo posible á lo. enemigos, apoyándose con alguna artillería en tie­rra, desde cuya situación observará las operaciones de aquéllos. En consecuencia á que por noticias recibidas, y por la cobardía con que huyeron los buque enemigos en la acción del 2 7 último, debemos estar convencidos de nue tra up6!rioridad en calidad de gente, máxime para el abordaje; y teniendo, como tenernos, la ventaja del barlovento, encuen rro utilí ·i m a la partida de un abordaje general de noche. Para esto deberán repartirse nuestras embarcaciones del modo siguiente: sobre las alas los buques de gruec:a artillería, y hacia el centro los más ligeros, en la primera línea, que deberá constar de la mitad, á lo menos, de los buques. Los restantes ser­virán de cuerpo de reserva para socorrer á los que flaquearen. "Para concertar esta acción será muy conveniente alarmar á los enemigos una ó dos noches seguidas, á fin de que su su~ño los coja más pesados. La noche en que se deba dar el ataque se dispa­rarán temprano algunos cohetes, se encenderán fogatas, ó hará al­guna otra demostración que los ponga en cuidado, haciendo, ade- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 183 más, que algunos buques den la vela con dirección hacia ellos, y luégo se retiren á sus puestos. Preparada así la cosa, se ejecutará el ataque general, en términos de dar principio á él una hora antes del día, verificando la vela con la anticipación correspondiente á llegar á dicho plazo, tomando las debidas precauciones contra los bajos de piedra que se encuentran cerca del puerto á presidios, se­gún el paraje que ocupen los buques enemigos. También será con­veniente verificar el desembarco que propone el plan anterior por Usupamo (media legua al Este de Vieja Guayana), aunque sin em­peñarlo mucho, Q mejor dicho, sólo en apariencia para llamar la atención de los enemigos; y por tanto se deberán practicar estas maniobras por la tarde, en términos que cierre la noche quedando Jos enemigos dudosos de nuestra~ verdaderas intenciones. La ocu­pación de algunas fuerzas nuéstra• ~n las inmediaciones del cerro N aparima, de que trata un plan anterior, deberá ser la de alarmar también al enemigo ; en el supuesto de qu~, careciendo los contra­rios de tropa para atacarnos, un cuerpo de cien hombres en situa­ción de ser brevemente socorrido, puede bastar por ahora para per­judicar á nuestros enemigos, y mucho más si tiene alguna artille­ría. Sirva de advertencia general la de que siempre se procure evi­tar cañoneas, ó tener mucha economía en el consumo de las muni­ciones, y que en cualquier tiempo que los enemigo¡ ataquen se trate de abordarlos. Para lo primero tienen los enemigos suficiente con el Capitán y cuatro ó seis indios más que carguen y manejen )a artillería de cada buque; pero cuando se trate de lo segundo, en­tonces su tripulación, compuc ta casi toda de indios y g~nte forza­da, sirve para poco. E to e lo que ahora he considerado oportuno, en virtud de los partes que he rer.ibido sobre el estado de fuerza y municione de 1~ escuadrilla y tropa~ que se hallan al Sur de Cu­tnaná. Si la Providencia nos concede fortuna favorable y Jogramo , como Jo espero, ]a completa d rrota de las fuerzas naval s enemi­ga , ntonces ]a. nué. tras ba tarían para poner en ejecuci .... n en todas u. partes el plan de ataque que anteriormente he remitido, pui'S es i J111t~[[able que una 'lJeZ d/JmÍnado el Orinoco está concluí da la r;uerra de Guayana. onclu •o con repetir lo que antes he di ho, es á abe1·, que el pormenor de as rreracione qu pre crib, y el aprovechar cualquiera oca. ión favor.- ble que se presente, J dej á la prudencia de los respectivo Jefe ." Por lo pronto, ]as tropa de mar y tierra de Cumaná se con­formaron con las órdene de González, y de Barranca· pa~aron á oc u par las playa~ y ensenada de orondo, que el Ori noco forrna dos legua y media al N.E. de Vieja Guayana, en su ribera iz­quierda: en dicho sitio desde luego la ventaja del barlovento pa­saba al enemigo si ·abía aprovechar la situación. Pero es de adver­tir que Vil1apol al n'lismo tiempo protestaba contra los planes del "General de los Ejércitos unidos," pedía se modificaran, y aun le .envió una representación de los Jefes que lo acompañaban con el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 184 BOLETÍN MILITAR mismo objeto, la cual se firmó el I I de Marzo á raíz de la ocupa­ción de Sorondo. González sostuvo sus determinaciones porque había resuelto obrar con lentitud á fin de dar tiempo á que por el Apure bajara al Orinoco una expedición que el Gobierno de Ca­racG~ s preparaba en la Provincia de Barinas, y debía ejecutar una marcha de cien leguas por agua, siendo de advertir que no po­día emplear sino embarcaciones menores, únicas que e usan en aquel río. Entre tant '"' , el Ejército de tierra permanecía en Santa Bárbara, es decir, amenazaba á Angostura y obligaba á los realis­tas á mantener divididas sus fuerzas, pues tenían que defender las dos plazas fuertes en que se apoyaban, y distan sobre 200 kilóme­tros por el canal del río : el plan era peligroso si no se desarrollaba y mantenía con grande habilidad, por lo cual creían los Jefes de Cumaná preferible reunir todo el Ejército y tratar de realizar el paso del río en un solo punto. Pero en el modo de realizarlo olvi­daban que el teatro de la guerra, en la banda derecha, era corta­do en dos por el caudaloso Caroní: estaba reservado al genio de Piar hallar Ja solución del dificil problema. Mas sea de ello lo que fuere, los Jefes del Ejército de Cuma­ná, al conocer la última resolución de González, en Junta de guerra, en Sorondo el día I 7, extendieron una acta que no fue en verdad sino un atentado á la disciplina militar. En ella se afirma que los españoles proyectaban atacar nuevamente ]a escuadrilla, según el dicho de tres sujetos pasados de Angostura al Cuartel general ; que un oficial del Ejército de Caracas escribía de Santa Bárbara á Arismendi carta en que afirmaba que el ataque se realiza­ría esa semana ó la siguiente, que los realistas habían aumentado sus tropas para derrotar á las de Cumaná á lo que pasaran á la banda derecha del Orinoco; que d G eneral en Jife equivocó la situaciÓ1'l del cerro P.laparima, según dijo,por estar errado el plano que Ü había servido d e gma para dictar sus órdenes , concluyendo con disponer que el desembarco se verificara frellte de la isla de Cabrián, y que el General en Jefe mande> se atti c ,lra en forma el Padrastro (uno de los castillos de Vi ja Guayana) y entre tanto se amenazaran los castillos por la espalJa, por lo cual se resolvió: no verificar el paso del Ejército deCumaná á la banda derecha del Orinoco hasta que el Ge­neral en Jefe no Jevolviera el cuerpo de tropa que reg1 a Solá y es­taba en anta B irbara. Com o ju tificación se agregó: 1. 0 Que en caso de que la e cuadrilla fuera atacada nuevamente, era mejor tener reunida la tropa de tierra en la orilla izquierda, y auxiliar la escuadra, reemtJL.Iz á ndole las baja que había sufrido en per a­nal; y 2. 0 , que si la escuadra llegaba á sufrir un descalabro, de suerte que tuviera que repasar el río el Ejercito de tierra, como este apenas llegaba á 500 hombres, ni podría mantenerse en país enemi­go resuelto á defenderse, ni tomar por asedio los cast:Ilos, mientras que I,ooo sí podían imponer respeto al enemigo, rendir á Gua­yana ó á Angost ra, ó defenderse mientras se buscaba modo de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍ.N MILITAR 185 repasar el río y de ejecutar una honrosa retirada. El acta se man­dó transcribir á González, reiterándole eficazmente la petición de que enviara la Columna de Solá, y pidiéndole contestara pron­to, porque acostumbraba entretener los postas, de suerte que és­tos empleaban de diez á doce días en ir á Santa Bárbara y vol­ver ; y mientras se recibía su respuesta, permanecer allí (Soron­do) para no dar co:tocimiento de lo resuelto al enemigo, que viví en asecho y podía atribuí r la retirada á cobardía. Y el acta con­cluía mandando á Villa poi resistiera para que "ó se le reúnan lastro­pas de que se ha desprendido, ó se haga el desembarco de todas por esta parte, respecto que hay una escuadra que la protege y puede verificarlo en veinticuatro horas, pues el esperar la de Barinas n sólo es gravísimo á la Confederación, porque en su retardo da lu­gar á que el enemigo se refuerce, si que también se debilitan los Ejércitos combinados, por las deserciones y enfermedades, al paso que se arruinan las Provincias con los considerables gastos que es­tán haciendo; autorizán-:lole al mismo tiempo para que haga la más seria protesta s )bre cualquiera funestos resultados que pueda sobrevenir al honor de las armas cumanesas y al interés común de la Confederación." · Puede juzgarse la impresión que en el ánimo de González causara el anterior rescripto recibido en los momentos en que, le­vantado el campo de Santa Bárbara, marchaba hacia la boca del Caris, con canoas y flecheras preparadas en ese tributario del gra río, navegable una docena de leguas, y principiaba el paso del Orinoco (el 20), h~ciéndolo en último termino la columna de Sol.i, por lo que el21,antes de embarcarse él, dirigió á Villapol la siguien­te comunicación: "Cuando escribí á V. S. mis oficios de I 5 y I 6 del corriente, tenía previsto el modo de pasar el 0rinoco con mi tropas, y ata ar al enemigo en su capital sin fuer2as navales, ni nu­merosa artillería. La Divina Providencia se dignó proteger mi id~as; y como habra V. S. vi to por mi último oficio, pisa ya mi ejército las tierras de Guayana. En consecuencia, pues, todo cuan­to puedo contestar á V. S. y á esos jefes que celebraron la junta del 17, que me acompaña con su oficio de igual fecha, es que cum­plan mis <)rcJenes y ataquen al enemigo." La suerte estaba echada: V dlapol dio largas al cumplimiento de la orden del General en jefe y los e pañoles, seguros ya de estar en­tre las dos fuerzas enemigas, aprovecharon el tiempo y u posición central con suma habilidad, cosechando con ello espléndido triunfo. El nuevo campamento de González apenas distaba cuatro leguas de Angostura y sobre la ribera estaba la columna de Solá, última que cruzara el río; la noticia de que los patriotas pasaban el Orinoco alarmó, como era natural, á los realistas de Angostura, quienes en el acto enviaron tos barcos que trllí estaban anclados á que impi d"eran el paso, pero llegaron tarde; el jefe de ellos, amigo de Solá. se vio con éste en la orilla del río, y convencido de que nada má~ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 186 BOLETÍN MILITAR tenía que hacer allí, retrocedió, t.mto para comunicar el suceso como para ayudar á la defensa de la plaza. El jefe español se dio cuenta clara de la situación, y cuando recibió de González la in­timación para que entregara la pla7a so pena de entrarla por asal­to, manejó el asunto con habilidad y lo planteó de suerte que el Comandante de la ciudad pudo entretener unos cuantos días á los patriotas, sin dt:jarlos adelantar de Orocopiche, donde el General en Jefe de los Ejércitos unidos de Venezuela había establecido su campo y cuartel general. Entre tanto el GobPrnador, sin perder un minuto, preparó las naves que estaban en Angostura, con cuantos recursos fue dable embarcar en ellas, descendió con rapidez el río, se reunió con las que defendían á Vieja Guayana, alistó su escuadrilla para la lucha, zarpó del puerto en la mañana del 1.5 y, á las dos de la tarde de ese día, cayó sobre los patriotas con 9 goletas, 2 balandras, 6 cañone­ras y otras tantas flecheras. (Continuará) --·~·-- GEOGPwAI'IA :M:I~ITAPw :CE OOI.O:M::S:tA EL ESTUDIO DEL TERRENO (Conferencias á los Oficiales de la guarnición) Si nos imaginamos colocados en la cumbre ó parte más alta de una cordillera, cadena de montañas, serr ;nÍa ó cualquiera otra cla­se de relie·ve, y miramos hacia abajo, siguiendo uno de los flancos de la altura, veremos en el acto que á nue tros ojos se presentan dos clases de caminos para descender de la cumbre, caminos que llamaremos líneas para la mejor inteligencia de la cue tión. Por una de e as líneas, que será el fondo de una grieta, cañada ó valle, según su distancia, es decir, está como en una hondura, v remos correr aguas en más ó menos can ti d . d, y la llamaremo línea dt? má.Yima pe1zdientt', váguada que dice el Diccionario, ó tha!weg (camino del valle) de los alemanc·. A lo lado: de e a línea vere­mos otra do., m á. altas, por la cuales no sólo no corren aguas ino que las de lluvia que caen sobre ellas se de vían á derecha é izquierda para rodar hacia el fondo de la vaguada ; también esas dos líneas se alejan de nosotros con mucha menor inclinación, de suerte que á la vi:,ta parecen como si fuesen el caballete de una casa, y por e o se las llama líneas de mínima pendiente, la· que desempeñan siempre, como aqué1, el oficio de divisorias de aguas, y en el caso, que veremos luégo, el de línea rnagistrtd. De lo dicho resulta que la palabra pendiente tiene significación propia de descenso, es decir, cuando se mira de lo alto hacia lo bajo, pues cuando se procede al contrario, ó ~ea subiendo, en lenguaje técnico se la llama contrapendiente ó rampa. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLEl'fN MILITAR 187 Además, si una línea de max1ma pendiente queda siempre guardada entre dos de mínima pendiente, como éstas en verdad no son sino el lomo de tierras altas, de estribos, ramales, etc., es decir, l y gozan de la notable propiedad de cortar en ángulo recto á todas las línea de nivel de la misma superficie, como que éstas re ultan engendradas por lo planos horizontales, paralelo y superpuesto , con que imaginariamente podemu · cort. r u11a serranía ó monte en tajadas, que p r lo mismo resultarán m 'is y má. _grande:;; de arriba hacia ab jo ó á la invcr ' l. Y e as líne, imaginari5s que en c. te ca o v ndrían á ser m .'i<; 6 menos circulares se llaman curvas dr' nivel y o:::on el elerPent< m;Ís importante para repre entar un relieve, es decir, un cuerpo sólido, sobre el papel, donde el dibujo no tendrá in< do~ din1en ionc., largo y ancho, y le falta la que m;'i interc'a á los · militare , la altura. i esa curvas de nivel la imagina m os pintadas en el flanco le una montaña, con forme ve m o las cintas que delinean las teja, tran versalmentc en el tejado de una m,·dia naranja y las miramos de frente, no sólo veremos que la. de arriba están como abarcadas por las de abajo sino que todas, por trechos, se acercan hacia nos­otro.:~, y por trechos se alejan, es decir, parece que penetran entre la montaña; las porciones que están en el primer caso quedarán sobre una línea divisoria de aguas ó de mínima pendiente, y las otras sobre una vaguada ó línea de máxima pendiente. En una Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 188 DOLETiN MILITAR palabra, si de lo aho de la cumbre miramos hacia el foncio de una cañada ó valle, la línea de máxima pendiente se aleja de nosotros formando un arco vuelto hacia arriba, en tanto que la de mínima pendiente lo hace vuelto hacia abajo, y juntas las dos formarán una especie de óvalo más ó menos ancho ó prolongado que erá una de las vertientes atrás nombrada .. Ahora, con decir que las líneas de mínima pendiente arran­can siempre d" las partes más elevadas de una cumbre, monte ó se­rranía, y las de máxima pendiente de las partes más bajas, ó sea de los boquerones ó puertos, y que las condiciones de unas y otras acá en lo alto pueden e tudiarse de un modo correcto desde allá en lo bajo, y que el ca mi no más corto para cruzar una cumbre es el que sigue la línea de máxima pendiente que arranca del boquerón menos elevado de la magistral, quedará indicada la importancia de su es­tudio para el soldado. En efecto, si suponemos que sobre dos lí­neas de máxima pendiente podemos construír sendas escaleras, y por la una es preci o subir 100 metros y 200 por la otra, el tiem­po, la fatiga y el esfuerzo muscular que empleemos para trepar ésta, será el doble deJ que exige la otra, suponiendo que en ambas los escalones sean de igual altura. Supongamos ahora que en la de ro:::> metros de elevación no hemos podido construír sino 100 escalones de á un metro de altu­ra cada uno, y que en la de 200 pudimos construír 400 de me­dio metrv: es claro que si el tiempo empleado en subirla en cierto modo no varía, no sucede lo mismo con el esfuerzo y la fatiga muscular. Y si en la una siendo más alta pudimos poner más es­calones será porque se ha cumplido un hecho capital, á saber: tie­ne m h d •sarnl!? 6 se m ~nos pJndimte r.dativtJ, pxq u e en terre­no quebrado la longitud de un camino guarda estricta relación con fa altura dP. la cumbre á que hemos de ubir y con la incli­nación de us fald.ts que permiten ó nó los desarrollos sin los cua­les no podría dar,e al camino una inclinación ó pendin·zte adecuada para qu J lo recorra ora una locomotora, ora un carruaje, ora un mulo cargado, ora un hombre e cotero. i recordamo que altitud e la altura absoluta á que un lugar se encuentra sobre el nivel del mar, y que la cifra que expre a esa altitud se JI-ama cota, que la difer<:ncia entre do cotas es la altura relativa entre las d >S curvas de nivel á que ella pertenecen, y que una curva de ni ve] pasa por todo las cotas de igual cifra, fácil nos será en­tender lo que se relaciona con altura , de ni veles, pendientes rela­tivas ó absolutas, etc. En primer término diremos que se llama plano horiz.?ntal del ob ervador el que podemos imaginar le pasa por los ojos cuando mira al frente, en tanto que serán inclinados hacia arriba ó abajo todos los demás por sobre los cuales, sin cam­biar po. ición, 'alcanzan á ver objetos que esten más altos ó más bajos que sus ojos. Estos planos formarán con el horizontal una serie de ángulos cuyo valor ei fácil medir por medio de instrumentos, y que será el mismo de las líneas normales que en Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'ÍN MILIT .AR 189 ellas tracemos, ó sea el que resulta de cortarlos por un plano ver­tical que pase á lo largo de nuestra nat iz. Ahora, si dejando aque­llos planos en su situación primitiva suponemos que subimos ó bajamos con el de los ojos, es claro que cortaremos á aquéllos en áno-ulos que variarán de diverso modo, siendo siempre distancia ho­riz~ ntal la que haya entre nue·tros ojos y los puntos donde éste cor­te á los otros planos, y diferencia de nivel la altura entre esos pun­tos, según que el corte se haya hecho cuando subimos ó bajamos, de suerte que porlremos expresar la pendiente por una fracción ordinaria en que el denominador sea la distancia horizontal y el numerador la diferencia de nivel, ó bien reducirla á fracción decimal por la división del primer término por el segundo, ó bien indicarla por el ángulo que forman los planos inclinados con el ho­rizontal. Si para la distancia horizontal tomamos á 100 como uni­dad, la relación será de tanto por 1 o o. En fin, si en los planos in­clinados trazamos líneas que se separen á derecha é izquierda de· la normal, serán tanto más largas cuanto más se alejen de ella, de suerte que su pendiente se irá reduciendo hasta ser mínima, y su longitud crecerá hasta ser máxima: la más corta--la normal- y por lo mismo más pendiente será la seguida por cualquier sólido esférico que baje por el centro del plano. · (Continuara) VARIEDADES lCZ.. O:S:OOO A MEt;IA:COS :CEL SIG:.O POR SANTIAGO PÉREZ 1 unto de partida-Ansermanuevo-Paso de la montaña-Juntas de Tamaná (Continúa) Desde el momento que se penetra en la montaña, va estre­chándose el horizonte, no quedando en torno del viandante sino un círculo de b sques impenetrables, donde la más rica y vigorosa vegetación se ha de arrollado por siglos y siglos, libre como el aire' que la circunda. Pero en aquella aparente unidad de perspectiva siempre de ár­boles, de palmas, de ramo., de hojas y tle flore , se o tenta á las mi­radas del viajero e-tudioso la más extraordinaria variedad, como en el sen opulento de ,la naturaleza. Allí se ven las gesnereáceas con su brillan te corola de forma di versa y de variatlo matiz, con su hojas cubiertas de vello finísim , y verdes una como la esmeralda, sembrada otra. de líneas negras, ya del color morado, ya del rojo, ya del de la canela, en su reverso. Hay un grupo de esa familia, que se hace notar por las pintas idénticas á las manchas de sangre que tienen, ora en su extremidad, ora en su contorno, ora en toda la extensión de sus hojas. N o son menos hermosas las Aroideas, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 190 ROLETÍN 1riiLITAR que al mecerse, sacudidas por el viento, parece que hacen o~ten­tación, unas, de sus verdes hojas de terciopelo, cruzadas por listas blanquecinas, otras de las hendiduras más ó menos profundas de su limbo. Bastando haber observado una sola de ellas siquiera, para conocerlas á todas, como del número de las que llaman los. naturales contras, por el uso que de ellas se hace contra el veneno de las víboras; tal es el lazo estrecho de semejanza con que la na­turaleza las ha atado á un solo tipo característico. Son también notables las Rubiáceas, y sobre todo, las célebres .i\1elástomas, de las que deben admirarse tanto las bellísimas flores, como apreciar­se el utilísimo tejido leñoso. En esta región las palmas no des­cuellan por su grande elevación, ni por el grosor de su hastil; pero en cambio son más gallardas, y hay un cierto donaire adicio­nal en sus compas redondeadas como por la mano de un artista, no menos que en sus hojas de un verde brillante y de formas capricho­sas, de las cuales la más elevada y central aparece como la extre­midad caudal de UH pájaro que estuviera escondido entre las otras .. ¡Cuántos vegetales desconocidos, especies distintas y hasta familias enteras crecerán profusamente en los senos jamás explo­rados de esas selvas, que sólo conocen el ave que sobre sus árboles vuela y la sierpe que por entre ellos se arrastra! ¡Cuántos tesoros ocultos, que algún día habrán de utilizar el comercio, la indus­tria y la Materia médica! En estas serias consideraciones entretenido el ánimo, veía pasar ante mis ojos las ondas majestuosas de aquel mar de verdu­ra, por entre el cual se distingue lo que se llama el camino. Es una línea tortuosa y profunda, que va casi siempre encajonada en­tre las paredes que le han formado las aguas, que son 1:: única cosa, como decía yo no sé cuál de nue tros Virreyes, que en nues­tro país nunca va fuera del camino. Por lo gen~ral es tan estre­cha, que no cabe de frente sino un solo carguero; y en ocasiones baja á una profundidad mayor, aju tada entre las murallas latera­les que escurren agua continuamente. Puntos hay en donde la luz penetra con dificultad por entre la ramas que se entretejen extendiéndose del uno al otro borde, formando á la manera de un bosque flotante; mientras que por lo. recodos de la grieta retum­ban las pi ·adas tlel viajero, que, sin poder moverse á ningún lado, va sondeando con su larga vara lo profundo de los fangales que pi a, ó de la corriente que, en la misma ó en opuesta dirección, lo acompaña con tenacidad en su sendero. (Continuara) --···-- Errata-En el número anterior, página I 38, por descuido salió impreso: (1v) 1. 0 , fuego á vo/rmtad; z.o, fuego de salvos. Léase: 1. 0~ fuego ó discreciÓ11; z.~, fuego por descargas. En la página 143, línea 6.\ en vez de 5 ó una, léase 5 dt u.rJa. Página 145, última línea: en vez de 1,765.45, léase 1,766.45· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 0 TUNJ A 276o z °C6ml)ita ~~ • V\ ::. f Río Piedras ·~ Capilla 258o ~ 0 Paipa-2 520 t"r:l ... ~ ~ Río Guatancuy · · Bonza z 0 Duitama-2530 ~ 0 Portachuelo ~ 0 Sta. Rosa de P276o z ... . o ~ Z ~Oerinz.a-2670 t"r:lv. . ~ 0 Belén-26 so Río Suápaga2400 o La Paz-2720 z 0 Portach1.1elito 307 0 ~Sátiva Sur Río Fragua o &ítiua Norlez.:z.8o z~ ?" 3310 Páramo Jabonera 0 Susacón-2 oo Q. Jabonera ~ 0 Cruz Colorada ~ ós,.)((/(i-1990 1 Río o l 17 5 Capilanejo Perflles-111neraa•los ., 1 i 10 BOGOTA-264o m. -, (Río Funza) 0 Puente del Común :z.s8o z v. Río Sopó ~?" z oJ:ocancipá-2590 tzl .... • 0 Gachancipá-2590 0 La Horqueta Páramo Moral-2840 / z o Sisga-2630 \ oChocontá-2640 zo ~?'<' oJJ,ltoviejo·- 27 so Río Funza 1 :Z: ::! Las Pilas-2790 1 ?"' Párall'\O Albarracín \ Río Albarracín-2720 / z !"'r reutaq>artamentos 1.00 U~:X::O.A.:DES Canea 17.5 uniciade s . Condinamarca 14·5 Santander JI Hoy acá 16 unidades Antioquia 1 3 ·5 Magdalrna 3 Tolima Pana1ná Bolívar L-----s-·5----~-----~ F. J. V. V. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 117

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 123

Por: | Fecha: 28/10/1899

N'OIII Bogotá, O c tubre 2.8 de 1899 NUM.12:> --~·~-- DRGAN O DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJERCITO D I RECTOR AD-HONORI:M, FRANCISCO J. VERGARA y V. Co r onel, M ie mbro de la Sociedad Coloml)iana de I ngenieros¡ Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República OFI C IA L DEORE~O N'C'ME?.O 4 9 0 D E 1 999 ( 1 8 DE OCTUBRE) por el cual se declar.! turbado el orden público en el territorio de la Nación El Presidente de la República _n uso de las facultades que l e confiere el artículo 12.1 de la Consti­tución, de conformidad con él y de acuerdo con el concepto del Con­ejo de Estado emitido con fecha 2. 8 de Julio último, DECRETA Artículo único. Hácese c. tensiva á todos los D epartamentos de la República la declaratoria de perturbación del orden público ya decre­ada respecto de los Departamentos de Cundinamarca y Santander. Los actuales Gobernadores de los Departamentos quedan investi­. dos del carácter de Jefes Civiles y Militares. Comuníquese y publfquese. Dado en napoima (CUt dinarnarca), á 18 de Octubre de 1899. MANUEL A. 1. F~l. CLEMENTE El ~[ini tro G bi~.:rno, R F.\EL M. P L\Cio-EI Ministro de- Rdaciont.:s Extcriorc. ' e Rl. S CuERVO .. I, RQUEt.-El Ministro de Ha­icnda, CARLOS e LDJ::tl6 ·- .1 Ministro de Guerra, JosÉ SANTOs-EL Ministro de In trucción Pública, MARCO F. SuÁRE:t-El 1\'linistro del csoro, JoRGE HoLcuÍN. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 354 ROLE1.'1N MILITAR BOSPI~ AI.IDADES DE OlriOIAI.lilS CO NSULTA Y R ESO L UCIÓN R epública de Colombia- Ejército Perma'funte-Coma!Jdancia general ae-­lrl s.• D ivisión- Número 42-Tunja, Septiembre 7 de 18 99 Sr. General Jefe de Estado Mayor general del Ejército- Bogotá Por vuestro honorable conducto me permito consultar muy r es­petuosamente al Sr . M inistro de Guer ra, lú siguiente : ¿Los O ficiales que por causa de enfermedad natural pasen al Hos­pital Militar, tienen ó no derecho á medicinas costeadas por el Go­bierno? ¿Los Jefes ú O ficiales que, hallándose enfermos de gravedad, y que por el malhimo estado del Hospital Militar, como sucede en ésta,. no se resuelven á pasar á él, sino que prefieren curarse en el cuartel 6 en su casa de habitación, tienen ó no derecho á las medicinas costea­das por el Gobierno ? Me veo en el caso de elevaros l a presente consulta, para de esta manera poder reglamentar mejor, en l o succsi vo, este servicio. Ade­más, como la Resolución del Ministerio de Guerra, número zo, de fecha 7 de Julio último, dice, entre otras cosas, "que el Gobierno no costeará en lo sucesivo más que l as medicinas de los enfermos que se hallen en el caso de pasar al Hospital," me permito haceros presente,. como os lo dtgo atrás : los Oficiales muchas veces grav.ísimamente enfermos en esta plaza, se resisten ~í ir al Hospital por l a pésima con­dición de este establecimiento, y prefieren curarse en el cuartel ó en su casa de habitación, cuando la tienen ; ahora, si en estos casos no costea el Gobierno las medicinas, sucederá la mayor gra"·edad ó muerte del enfermo) pues en ocasione s (casi siempre) carecen de recursos para esto~ . gastos, y las enfermedades son moti va das, muchas veces, por el serVlCJO. En cuanto á la tropa, s ucede muchas veces que ésta enferma ligeramente, y por consiguiente no tiene nece sidad de ir al Hospital, pero sí necesita medicinarse para evitar que t me cuerpo la enfermedad y se agrave, y en es te caso puede hacerlo en el e uartel. O s estimaré me sumini trt.:is los datos que creáis más conveniente á este respecto. Soy vues tro atento servidor. El Comandante General, RAMÓN ACEBEDO P •. E1tndo Mayor gtll.- ral-Rfgiftt·o'número 9,5I9-8fptiembre 25 de 1899 En solicitud de resolución, elévese por el honorable conducto de la Comandancia en Jefe, al Ministerio de Guerra. Después avísesc el res u 1 tado y ;uc hí vese. El General Jefe, M . MONTOYA. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1'ÍN MILI'I'.A.R 355 Comnnaancia t'1 Jeft del Ejército-Bogotá, Octubre 3 de I 899- Re­gistro número 4,273 Elévese al Ministerio de Guerra para su resolución. El primer Ayudante general, encargado, R. QUIJANO O. Ministerio de Guerra-Sección 2.•-Reso!ución número 41 de 1899-Bo­gotá, Octubre 14 de 1899 Vista la anterior consulta que por el conducto regular hace á este Despacho el Sr. Comandante .general de la S·a División, se resuelven los puntos así : 1.0 Los Oficiales que por causa de enfermedad natural pasen. al Hospital Militar, no tienen derecho á medicinas costeadas por el Gobierno. Esto, porque ni la ley, ni los decretos ejecutivos, ni las resoluciones de este Ministerio, les conceden dicho beneficio, del cual sólo gozan los individuos de tropa~· 2. 0 Los Jefes y Oficiales que hallándose enfermos de gravedad. y que por el malísimo estado del Hospital Militar, no se resuelvan á pasar á él, sino que prefieren curarse en el cuartel ó en su casa de ha­bitación, no tie11en derecho á las medicinas costeadas por el Gobierno., pues los Jefes y Oficiales no gozan de esta prerrogativa. Queda así resuelta la consulta anterior. En cuanto á lo referente á los individuo de tropa, debe estarse á lo dispuesto en las Resoluciones números 20 y 40, de fechas 7 de Julio y 2 7 de Septiembre de este año, respectivamente, dictadas por este Ministerio. Cópiese y devuélvase á la Comandancia en Jefe, para que llegue á conocimiento del Comandante general de la s.• División. Por el Sr. Ministro, el Subsecretario, CLÍMACO LOSADA "Rogottí, 17 de A go,.,to de 1899 Sre . Presidente y Miembro lle la Junta Directiva del Montepío Militar Tengo el honor de informaros del resultado de las operaciones efectuada en la cuenta de la Tesorería del l\1ontcpío Militar, corres­pondiente á los meses de Julio y Agosto últimos, así : MOVIMIENTO DE CAjA DEL MES DE JULIO Débito Exi tcnch anterior ....... . A Remesas ................ . A Intereses ................ .. A Anticipaciones de sueldos A Fincas raíces ............ . A Contribuyentes volunta-rios ............................. . A Deudores á mutuo ..... .. 11,479 2.2t 2,019 90 2,259 40 364 5 Suma ........ $ 16,285 o2! CrMifo Por p n iones . . . .. .. .. . Por deudnres á mutuo ... .. Por Fincas raice ......... . Por gastos generales ........ . Suma ....... . Resumen 1.26 3 5 ~ 8,300 1,920 510 11,993 so Suma el Débito .......... $ 16,2&5 o2t Suma el Créd1to ............ 11,993 50 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 56 BOLETÍN MILITAR MOVIMIENTO DE CAJA DEL MES DE AGOSTO Débito Existencia anterior . .... $ A Reme-sas ..•.......•..•..•. A Anticipaciones de sueldos A Deudores á mutuo .. .... . 4.291 52f 1,647 Crédito Por pensiones .••...• •..• . . .. Por Fincas raíces ........... . Por gastos generales .... .. 1,204 ..• 775 ... 506 ... A Intereses ................ . A Fincas raíces ............ . 220 1,8oo .. I, 138 JO J Suma .......... .. $ 2,485 .. . Resumen Suma ..•...... $ 9,099 82!- Suma el Débito . .......... $ 9,099 82i Suma el Crédito............ 2,485 .•. Saldo en JI de Agosto...... 6.614 82! No hubo reparo alguno que hacer á la cuenta anterior. Dios os guarde. El Inspector general del Ejército, M. D. MONTUFAR --·-· -- IrrlNlilRARIOS MILlfJ:'A~~S Repúhlica de ·C,/ombia.-Ejército permanente.-I ~ División.-B atal/ó1t Nariíio Número 4. 0 .-5.8 Compr1ii.ía. Sr. General Jefe ele Estaclo Mayor de la r.• División.- Presente En cumplimiento á lo dispuesto en reciente Orden general, paso á rendiros el informe relativo á la comisión que para conducir el corree de encomiendas de esta ciudad á la de Villaviccncio se me confió. El 30 de Agosto del presente año, salimos de esta ciudad á la. 3 y 30 p. m. : á distancia de tres leguas llegámos al punto llamado El Topón á las 6 y 30, donde pernoctámos. En este trayecto el camino es quebrado, desierto, muy paramoso, y está cubierto de monte á ambos lados. De ahí salimos al día siguiente á las 6 a. m., y dos leguas adelante llegámos al puehlo de Chipaque, á las 8 y 30; en este trayecto observé las mismas condiciones que en el anterior. Chipaque tiene cerca de f,Ooo habitantes; su clima es sano; hay escasez de recursos, y la prin­cipal ocupación de sus habitantes es la agricultura; sus aguas son abun­dantes y posee magníficos baños. A las 9 y 30 seguímos la marcha 1 llcgámos al pueblo de Cáqueza á la 1 p. m., después de caminar cinco leguas por camino quebrado, y en partes pedregoso, siendo de notar que en invierno es malo para el tránsito. Cáqueza, importante pobla­ción que tiene cerca.de 8,ooo habitantes, presenta un aspecto regular á la vista; en sus campos se producen árboles frutales, de los que tiene un gran consumo esta ciudad; su clima es templado, y su moradores se ocupan en la agricultura y la elaboración del fique. Estria •'el benemérito é in igue Gr~eral D. Ramón lloa epública Je C(¡lomhia-Departomel!to del Cattca- Cañonera llacional Boyacá. ulalio Márquez, Capitán Coma!Jdnnle de la Cañonera nacional Boyacá, CONSIDERANDO Que hoy ha muerto en la ciudad de Buenaventura el benemérito noble General D. Ramón Ulloa; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 358 BOLETÍN MILITAR Que no sólo por la elevada posición que ocupaba el insigne difun­to, sino también por sus eximias virtudes, por sus muchos y nobles sen­timientos de amor á la Patria, á quien siempre sirvió con marcado des­interés y una honradez digna de ejemplo y del más alto encomio; Que la Cafionera nacional Boyacá ha perdido al abnegado Jefe que en 188 5 y otras épocas supo guiarla con admirable heroísmo, para favorecer la salucl y honra de la Patria; Que la Oficialidad y tripulación de dicha Cañonera, de la cual fue General Comandante general, encontró siempre en él, no solamente al gallardo y digno Jefe, sino también el más bondadoso y sincero amigo, DECRETA Art. 1.0 El Capitán Comandante, haciéndose fiel intérprete del más verdadero entimiento de condolencia que anima á la Oficialidad y tripulación de esta nave, sentimiento que es también el suyo, dep l ora profundamente la prematura muerte del noble General Ulloa. Art. z.o A la hora de conducir el cadáver al cementerio, el cañón de proa dará tres cafionazos. Art. 3. 0 En el momento de depositar en la fosa el cuerpo, la guar· nición de á bordo hará tres descargas. El pabellón nacional de á bordo permanecerá i?:ado á media asta durante tres días, en 5eñal de duelo; y por igual razón y durante el mis­mo término, llevarán luto la oficialidad y tripulación de la citada Ca­ñonera. Copia del presente Decreto, con nota de estilo, se enviará al Sr. Ministro de Guerra, y otra al Sr. Dr. D. Juan de Dios Ulloa, padre del extinto General. Dado ;Í bordo de la Cañonera nacional Boyad, en la bahía de Bue­nave ntura, el día I 8 de Septiembre de 1899. Cúmplase lo dispuesto en el presente Decreto. El Capitán Comandan~e, Eultllio Márqtuz Orden general para la Comandancia Militar de Panamá, hoy 1.o de Octubre de 1899 Art. 99· El General Jefe de E stado Mayor, encargado de la Co­mandancia Militar de Panamá, teniendo en cuenta: Que en la desgraciada catástrofe ocurrida en el vapor Frrmcúco MolJtoya el día 20 del pasado, pereció el Sr. Julio Rengifo M., General en Jefe en el F.jército de la República; Que el señ()r General fue.: uno de los colaboradores más activos, inteligentes y decididos que tuvieron de de.: un principio los iniciadores del movimiento político gue dio por resultado el implantamiento de las actuales instituciones; Que en la carrera de las armas sirvió á la patria con valor y abne­gación, abandonando hogar y comodidades para hacerlo, y alcanzó en e JI a, debido á sus méritos extraordinarios, el má alto grado de la jerar­quía militar; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 359 Que en la Magistratura, como Magistrado de Tribunal en el Cau­ca; en la Diplomacia, como Secretario de Legación y Encargado de N e­gocios por muchos años, y últimamente, en el Gobierno, como Ministro de Estado en el Despacho del Tesoro, prestó al país importantísimos servicios con laboriosidad, consagración é inteligencia; Que fue durante muchos años, y en épocas difíciles, el Jefe Mili­tar y Comandante general de la guarnición en este Departamento, y entonces, con su ejemplar conducta, su comportamiento culto, caballe­roso y distinguido, se granjeó el aprecio y las consideraciones de todos los istmeños, y el respeto, la estimación y el cariño de cuantos tuvimos el alto honor de ser sus compañeros y subalternos; Que el Sr. General Rengifo tenía en la actualidad el cargo de En­viado Extraordinario y Ministro de la República en Quito, y al enca­minarse á su desempeño lo arrebató la muerte; Que para el suscrito es no solamente un d('ber oficial tributar á la memoria del finado Gerteral los honores á que por su rango, sus méritos y sus servicios se hizo acreedor, sino también una obligación moral que tiene que cumplir para con quien fue siempre su Jefe cariñoso y bené­volo y su más leal amigo y consejero, ORDENA 1.0 Recomiéndase á la memoria de los miembros de la guarnición de Panamá, el ejemplo de las virtudes y de los méritos del finado Ge­neral D. Julio Rengifo M., como dignos de imitación; 2. 0 La guarnición llevará 1 uto por nueve días, el Pabellón nacional se izará á media asta en los locales de la Comandancia y del Batallón Colombia, durante el mismo tiempo, é igualmente la Banda de Música mihtar tocará nueve retretas fúnebres en el parque de la Catedral de esta e i u dad ; 3.o Una batería de artillería del Batallón Co!IJmhia, acompañada de las rcspecti va Bandas, hará hoy, en la muralla de las bóvedas, los disparos de calión prescritos en el ceremonial de honores; y 4.° Copias autorizadas de esta orden se remitirán á la señora \·iuda del extinto señor G~neral, y á su familia residente en el Cauca. El General Jefe, CARLOS MARÍA SARRIA Orden del Cuerpo para hoy miércoles Z7 de Septiembre SERVTCIO .••••• Repú/:lica de CIJ!ombia-Ejérrito Permtllle't te-CIJmandancia del Bata/IÓ11 S ·tcre número 1 6-T11nja, Septiembre de 1899 Artículo 670. Vista la Orden general del día de ayer, procedente del Estado 1\Iayor de la 5 .a Di \IÍsión, esta Comandancia deplora el fa­llecimiento del señor General Julio Rengifo, acaecido en el rfo Magda­lena el z. 1 del presente; y al disponer, como al efecto dispone, que se .cumplan los honores decretados en ella, reconoce los importantes ser- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 'BOLETÍN MILITAR vicios que como distinguido ciudadano y Jefe prestigioso prestó el Sr .. General Rengifo á la causa del orden, sacrificando en bien de la Repú­blica sus mejores días. La hoja de servicios del Genera1 Rcngifo es testimonio elocuente é inapreciable de sus grandes virtudes cívica y militares, dignas de ser imitadas por los Oficiales y tropa del Batallón Sttcrc número 16. Así lo recomienda esta Comandancia en obsequio de la justicia. El Coronel, ptimcr Jefe, BFL-\R nr-:o D. LEóN-El Uomandante, segundo Jefe, Alltonio Mcrizalde G. República de Colombia-AdminiJtración gelleral de Correos nacionaü-s­& ecc-ión 1. •-N úmero 4,1 53 A-BogfJtá, 1 1 de Octubre de 1899. Sr. Ministro de Guerra. Para conocimiento de V. S. tengo el honor de transcribirle el in­forme rendido por el Mensajero Sr. Cruz Chaves, con fecha 2 de lo corrientes: " .. -.En cumplimiento á lo dispuesto por esa Dirección en Ofi­cio número 2,832 de 15 de Julio próximo pasado, tengo el honor de informar á usted que las comisiones que custodiaron el correo de enco­miendas de aquí á Honda, y viceversa, comandadas por el Subteniente Jerónimo Arias ~· Teniente Alejandro Peña, pertenecientes á los Bata-llones Nariño y Córdoba, cumplieron bien sus obligaciones y observa­ron buena conducta." Dios guarde á V. S. JOSÉ ANTONIO RIV AS . ' .•. \' OENrr~NAP.IO :C~ OOP.DO~a DISCURSO PRONUNCrADO POR EL CORONEL JUAN FRANCI CO POSADA EN EL PRIMER CENTENARIO DEL GENERAL JOSÉ MARÍA CÓRDOBA Señores: Como representante del Ejército colombiano y Jefe de la Guarni­ción en el Departamento de Antioquia, he tenido la alta y honro!:a dis­tinción de er comí. ionado por el Ministerio de la Guerra, para venir aquí á tributar los honores militares á la memoria del héroe entre los héroes, el inmortal José María Córdoba, quien, por su exce ivo patrio­tismo, arrojo y denuedo en nue tra J\Iagna Guerra, se di tinguió y se hizo conocer e'1 cinco República5 especialmente, y en todo el Conti­nente Americano, como una de las figuras más gallardas y simpáticas de aquella pléyade de valientes que nos legaron Patria y Libertad. Sin duda alguna, cualquier otro Jefe de los que componen nuestro .Ejército, habría desempeñado con lucimiento la comisión que se me ha confiado, para mí superior á mis fuerzas y capacidades; pero no con mejor voluntad, porque, desde nifio, he sido idólatra de los grandes he- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR 361 chos; y estudiando y oyendo admirar el valor, patriotism o, desinte rés y deseos de emancipación de nuestros mayores para libertarnos del yugo español, la sin igual figura del casi adolescente General Córdoba se ha grabado en la memoria de todo colombiano con señaladas muestras de gratitud y de respeto; y, e toy eguro, no habrá pecho que no sienta en esta clttsica fecha latir su corazón de entusiasmo; y todos, con lágrima de gozo, bendecirán aquella inma:ulada memoria, cuyo recuerdo 'glo­ria irán creciendo con el tiempo; y ojalá que todos los colombianos se­pamos imitar, siquiera en parte, al gran Córdoba, y nos empapemos de lo que significa la palabra ptztriota, para que ésta sea nuestra egida; y para que, imitándolo, pueda nuestra patria a pro\ echar la abnegación de los que defienden la Libertad y el Derecho. Sin término se e uentan los hechos de armas á que asistió con el mismo valor y entusiasmo el ínclito General Córdoba en nuestra guerra de Independencia; pero le estaba reservado sólo á él, triunfar sobre po­deroso y equipado ejército en la memorable batalla de Ayacucho, y que todos sus compafieros, ebrios de entusiasmo, lo premiaran, proclamando unánimemente al denodado vencedor, y ciñéndole sobre sus hombros las legítimas y merecidas estrellas de General de División; este solo he­cho es más que suficiente para que no sólo en Concepción y en esta histórica ciudad, se celebre el centenario de l natalicio de! grande hom­bre, sir.o para que cada pueblo de los libertados por Bolívar y sus Te­nientes, esté en la obligación de hacer de esta fecha su fiesta de patrio­tismo, é inculcar á las generaciones que nos sucedan el amor á la patria~ y despertarles el entusiasmo por aquellas nobles acciones que sólo cu­pieron en la mente y desinterés sin ejemplo de nuestros mayores. Con el corazón lleno de regocijo en esta fecha clásica, Of. saludo con entusiasmo, y hago votos por la paz y prosperidad de Colombia.• Rionegro, Septiembre 8 de I 899. ___ ,...,. .... _ EAT.'\L:.O N P OL ITE O NIO O Conferencias de los Oficiales de la Misión Francesa FORTIFICACIÓN DE CAMPAÑA (Continúa) Si no se puede encontrar en el terreno, y por consiguiente en el croquis, número suficiente de puntos importantes, hay qu.: trazar en el croquis una base que junte dos de estos puntos importantes, ah (fig. 12) ; 1 uégo se trasportad esta base al terreno, y se determinarán los vértices del trazo por el método de abscisa<; y ordenada . (V éanse las Uonferencias de Topografía). • Aprovc:chamos la oportunidad para corregir una errata grave cometida al repro­ducir el oficio del Sr. Coronel Posarla inserto en el número x 118, por haberse recibirlo en el Ministerio de Guerra el telegrama del caso con el error apuntado, y consiste en la supresión de las palabras coronado en la en el primer párrafo, que debe leerse : "Grandemente complacido, etc. etc., el primer centenario del invicto General Cór­doba, coronado en la Paz por el Libertador del Continente Americano, como el verdadero vencedor de Ayacucho." Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 362 BOLETÍN MIL 11.' A.R El pun to h quedará determinado por las distancias ac y eh; e l pun­to i por las distancias ad, di; el punto j por las distancias ae, ej, etc. etc. Después de trazar en el terreno una primera magistral ah, se puerien trazar sucesivamente las demás construyendo los lados y los ángu l os, empleando el triángulo de cuerda. Así, para determinar d trazo de la cara tU (fig. I 3, p3g. 363), bastar, la altura dada para la cresta interior en esto~ puntos. Muchas ve­ces se fijará esta altura directamente por el Oficial encargado de la construcción. Si el croqui está acotado, se determinarí.n, por una ni­velación respecto de un punto conocido, las cotas de los pies de las perchas ; la diferencia entre estas cotas y las cotas de 'os puntos co­rrespondientes del dibujo, dará la altura de la muesca por encima del pie de cada percha. Después de determinar el relieve de la obra en lo ángulos y los extremos, se obtiene para cada cara ó flanco la altura de l a cresta en los puntos intermedios, dirigiendo una visual por las muescas de dos perchas extremas, y mandando marcar por un ayudante el punto en que~csta visual encuentra á las perchas intermedias. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 363 V e ri fí q uese si l a c r est a interior así d eterminada, puede batir bien el t erre n o d e l fren t e, colocand o e l oj o á la misma altura que el del tir ad or supuesto en el atrincherami en t o . Si e l relieve es mayor que l a altura de un hombre, se puede faci­litar la determinación de l os puntos intermedios, bajando una mis­ma cantidad los puntos extremos de l a visual , de tal modo que pueda alcanzarse á verlo ; y después de determinar l a posición del punto in­termedio, se marcará una muesca en la percha, por encima del punto haliado, á una altura igual á la. can ti dad que se ha bajado la visual. Si hay un obsr.ículo entre los dos puntos extremo!?, se alza l a vi­sual una cantidad determinada, operando de un modo análogo al precedente. 30 Perfilrwtie/Jto-Después de acabar el trazo, y de marcar en las perchas el relieve de la cresta interior, hay que d~~terminar los dife­rentes planos del terraplén con perfiles coloca ~os perpendicularmente a la proyección di! la cre:ta interior, segtín la dirección de las capitales de los ángulos, y en los e ·rremos de los parapetos. Las diferente línea~ de los perfiles se determinan ordinariamente con cuerdas, ó mc.:jor, por el borde infr.rior de lis,ones clavados sobre las perchas y las cstaca'i. Trabajad1res y m.ttcrifli.-Dos zapadores, dirigidos por un sargento 6 un cabo pro\'Í to de un croquis, bastan para construír un perfil. El material necesario para la ejecución de este trabajo es el si­guiente: Un machete ó hacha, una cuerda de unos 20 metro , un martillo, una cadena de agrimensor (ó cuerda dividida en metros), un metro, una plomada, un nivel de albañil, un cartabón (ó Ull trinngulo de cuerdas), y puntil'as de unos o'", o6 de largo. Perfiles perpe11dimlarcs á u11a líllell del tr11zado-Sea P la proyec­ción sobre d terreno de l punto de la cresta interior en donde se quiere construír el perfil (figura 14,), y P la posición de este punto, mar­cada en la percha P P'. Suponemos, además, que el espesor del parapeto sea de 4 moo, el plano de fuego!i inclinado un -h el talud exterior un !, cte. etc . En el punto P se traza una perpendicular á la dirección de la cresta, empleando el cartabón 6 el triángulo de cuerdas ó el brazo ten­dido. En esta perpentiic u lar, jalonada sobre el terreno, se mide hori­zontalmente, desde el punto P, una distancia P Q igual al espeso r del parapeto (4 metros) ; e.1 el punto Q se planta un l istón vertical, e n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.fN MILITAR el cual se marca un punto Q' situado más abajo que el punto P', una lon­gitud igual á t del espesor del parapeto, ó sea o,66 en el ejemplo pre­sente. Luégo se unen con un listón los puntos P' y Q\ procurando po­nerlos al haz con el borde inferior. Se obtiene de este modo, en el espa­cio, una línea del plano ele fuegos .. Para obtener la direc­ción dd talud exterior incli­nado un :, se mide la altura del listón Q Q 1 ; desde el punto 11, en la perpendicu­lar al trazo, se mide hori­zontalmente una distancia QR igual á Q Q\ que se multiplica por la fracción in vertida de la inclinación del talud, en este caso ·!. Se clava una estaca en que se pueda marcar el punto R, y se unen los puntos Q1 y R por un listón que se prolon­ga hasta el si.lelo, en S, y que se asegura en este punto S con una estaca. Si se halla entre los ¡:mntos Q y R una ele\·ación del terreno que impida me­dir la distancia horizontal QR, se tomará en el listón QQ' otro punto Q", situado en un plano horizontal que pase por encima del obstá­culo, y se medirá horizontal­mente una di tancia Q' R' igual á la altura Qn Q' mul­tiplicada por ! , y se acabará la operacion como anterior­mente. Se perfilan del mism modo el talud O' P', la ban­queta O' A1' y el talud de banqueta M']{. NOTA-Para medir las distancias horizontalmente se emplea un listón y el ni­vel de al bafiil. (V éanse las Conferencias de Topogra­fía). Perfiles intermedios-Dos perfiles, á lo menos establecidos respec­tivamente cerca de las extremidades de cada cara de la obra, son indis­pensables para determinar completamente la configuración de esta cara. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 365 Pero si el intervalo que separa estos dos perfiles ec; mayor de 15 me­tros, es preciso, para facilitar la ejecución del trabajo, construfr perfi­les intermedios. Se construyen estos perfiles con arreglo á los procedi­mientos ya indicados. Además, hay que tener cuidado, en cada uno de estos perfiles, de comprobar, á ojo, si sus diferentes aristas se hallan en los planos determinados por las aristas correspondientes de los perfiles establecidos anteriormente, y corregir unos y otros, en caso necesario, de manera que satisfagan esta condición. Perfiles en los ángulos.-Además de los perfiles precedentes, se ne­cesita establecer otros en los ángulos de la obra, en la intersección de los planos correspondientes de las caras contiguas. Con este fin se co­locan en el suelo listones verticales ó estacas en los puntos de encuentro, -de las proyecciones de las diferentes líneas correspondientes de ambas caras, y se determina la altura de las muescas que se deben hacer en estos listones, prolongando las líneas que unen las muescas de los listones correspondientes de los perfiles ya construídos ; en seguida se unen estos puntos sucesivamente con cuerdas ó listones, y se verifica si hs líneas del perfil, así construído, se hallan en los planos determi­nados por los perfiles de ambas caras. Sucede, á veces, que las intersecciones de los diferentes planos de ambas caras no están situadas en el mi s mo plano verttcal, particular­mente cuando el es pesor del parapeto ó las pendientes de lt.s crestas, de los planos d e f uego 6 d e los taludes ex teriores difieran en las caras con­s id e radas. Pueden, en este caso, enlazarse las caras por medio de un chtljlá11, de l m o do siguiente: (fig. 15): después de trazar las pro­yeccion_ s de las cres tas exteriores que se encuentran e n el punto e, se miden en es tas d os líneas, desd e es t e punto, la s di s tancias ce' y ce" iguale<> á omso ó á r metro; en e' y e" se plantan jalo nes, en donde se marca la altura de la cresta exterior en e stos puntos ; en seguida, uniendo con cuerdas los punto s de las crestas exteriores, as í detenni-nados, E:on el punto de in­ter ección de las crestas interiores, el triángulo Be' e' será el enlace de los planos de fuegos. Se tra­zará del mismo modo el triángulo de' r11 qut:: for­ma el enlace de los talu­des exteriores. Ptr}iles de los pasajes y de los extrtmos de los parapeto s-En los puntns -e n donde haya de interrumpirs e el parapeto, se perfila la obra ~egún la pendiente q ue se nec e5ita dar á la s ti e rras, como sigu e : e n el s uelo se traza el pie d e l talud, arr egl án d o l o, p oco m ás 6 m enos, h ori z ontalmen­t e, y desde esta línea se to m an en las proyecc i ones de las e i fe r e ntes aristas del parapeto, d istancias iguales á l as alturas de estas ari--tas so bre el sudo, mult i p l icadas por la fracción invertida que c. presa l a p en­diente del t alud. E j emplo : (C on u na al tu ra de la c r es ta p o r ~obre e l pie del ta­l ud de 2m5o, y c on una pendiente de · ~ para el talud e xtr e mo, la dis­tancia que se debe tnmar en la proyección de la cresta será; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 366 BOLETíN MILI'l'AR LX zm,so= 3 m,75 2 En los puntos así determinados se clavan perchas en donde se marcan las posiciones de las aristas correspondientes, en el espacio, y se unen estos nuevos puntos con cuerdas ó listones. Perfiles de las superficies curvas-Cuando existen en las obras su­perficies curvas, se eHablece cierto número de Ferfiles, tanto corno sea posible, perpendiculares á la cresta inferior, y muy cercanos unos de otro5, de manera que se pueda ejecutar el terraplén, guiándose á ojo, entre dos perfiles consecutivos. Perji!amiento de los focos-En la prolongación de los perfiles del terraplén se plantan estacas que marquen las cimas de la escarpa y de la contraescarpa en el terreno, y uniendo con cuerdas las estacas co­rrespondientes de los perfiles, se trazan '!Sta!! líneas con la pica; sin em­bargo, esto no basta p:-ra principiar el desmonte en las crestas de la escarpa y de la contraescarpa, pues para no equivocar el talud, se disponen, de ambos lados, gradines en los cuales la relación de la altura á la base sea,. á lo más, i3ual á la pendiente del talud : con este fin, se traza con la pica la línea que determine en e 1 suelo el bcrde del primer gradín, y se cava el foso hasta una profundidad igua~ A la altura de gradín. Se traza del mismo modo la línea que determina en el fondo de este pri­mer foso el borde del segundo gradín, y se C< rHin úa a si' poco : poco. En seguida, frente á los perfiles, se cortan los gradincs con ranu­ras cuyo fondo tenga la inclinación dada, lo que se ce rnprutba con perfiles triangulares movibles y que den cxact< men te la inclinaciC:n del talud, cuando se coloca verticalmente uno de 10s lados por medio de la plomada (figura 16). Se acaba el talud, quitando la tierra entre d os r:tnuras consecuti­vas de las así formadas. Con trabajadores ejercitado~, se puC'd en t:w bién cort::lr los talu­des sin más que clavar en la cima del talud li ~t~ nes ncs tos según la inclinación del talud, y que sirven para gui ar á les tr , ba j a Cir es . Capitán SAB A RT HI·Z ( ie in ge niería) (e olitinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 367 SECCfON DOCTBIN AL (ARREGLADO DEL FRA CEs) En campaña los Jefes de los Cuerpos y servicios del Ejér­cito reL:iben del superior, cada día, y por excepción para un ?erío­do de algunos días, instrucciones referentes á los tres puntos que e u seguida se indican: 1.0 Op erachn s: marcha, repo o y combate. 2.0 S?st~ni,ni.?nto dP hs tropas: alimentación, reemplazo de vívere , municione , he1 ramientas y material de guerra ; explo­tación de los recursos loc,de ; utilización de las líneas de comu­nicaciones y ferrocctrriles; in talaci6n de la de etapas; servicio sanitario, e:;tablecimi<->nto de ho. pitales de ~angre, evacuación de enferm JS y herillo ; medidas higiénica". 3·" Pt!rson d y servicio intcriiJr: ituación del personal y el matenal; ' 'acante-., promociones, a en o y nombramientos; pri­sionero y de ertore ; justicia militar y medidas disciplinarias. U n.l orrl ·n, el no . u nombre lo indic cl, e imperativa y pres­cribe su l~je ·uc-i<ín in excu"a ue ninguna especie. Toda orden es tanto m.1' det,dLtda y com nieta, cuanto más se desciende en la escala j~rárquica: no prescribe el modo e pecial de ejecutarla sino cuando ern;.¡na de un Comandante general de tropa (de división ó d.:- collllnn.t), por '-"Ua11t 1 él se h.dLt en capacidad de modificar la cjecu i6n de •~cuer io con IJ. e cntu que ella la comunique á lc1s tr 'PJ:>. Al Cl>ntr:trio le:, Ór 1 ·nes grncrrd •s y la. in:trucciones gene­ralt'S . Ír\' :ll J> tr.t 11 >tÍ jL: r :Í. 1 f H:rL, dcb..!n en '~er (ley .-, J ecre~os , dcci i ne .. , documentos que e piden, o i lÍ._"icne, dt't: lks para la ejecución de los di ver. o . er\'Í\.:Í ). , t ) y petra d. r e ·enta r ública de ll>s elogios ó cen ... ur.t~ que e 'iri:[ · 1 p í )Ji ·mente á lo· Cuerpos ó á los indi­viduo-.;. Las <>rdc·rws f!' · ·e r. le· reciben el r.om bre de "orden general de ttd Lj· rLito, ·1v i. i no Col•1mna," el que las expide les da un Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 368 BOLETÍN MILITAR número de serie y se trasmiten á los Cuerpos Íntegrament~, sin otras modificaciones ó supresiones que las ordenadas por la misma orden. Según lo que disponga el Jef~ de quien emana, se las lee á las tropas una ó muchas vec~s. A fin de que las órdenes sean da­cas al expedirlas se tendrán en cuenta las reglas siguientes : 1 .a Di­vidirla en párrafos muy cortos, porque éstos hieren mucho mejor la mente y evitan los anexos que de otro modo sería preciso agre­gar á la orden y pueden extraviarse; 2.a Cada artículo debe cons­tituír un párrafo (ó grupo de párrafos) separado y numerado; -conviene además intitular los artículos con la designación del objeto á que se refieren y por lo mismo no deben abarcar prescrip­- Ciones de diverso género. De este modo es fácil recordarlas des­pués en un momento dado, por ejemplo: Artículo 3.0 (hospitales) de la orden general número 7· 0 de la 4~ División. La instrucción no tiene la forma precisa, formal é imperativa ntualidades, indica claramente el resultado que debe obtenerse y se limita á visar las varias disposiciones que el subordinado no puede ordenar por su propia autoridad y parece le son indispensables para alcanzar el fin que persigue. Desdt el punto de vista del servicio (alimentación, distribución de municione , etc.), la instrucción prescribe los di­versos procedin.ientos que deben aplicarse según los casos que pue­den presentarse. En la práctica ordinaria las voluntades del Jefe se comunican diariamente á los Jefes de Cuerpos y servicios bajo uno de los dos iguientes títulos: 1.0 Orden general para el día ... -Esta orden contendrá á la vez las prescripciones para las operaciones y para el sostenimiento de las tropas: inconvemente sería separar estas dos clases de pres­cripciones en atención á que en todo caso las primeras ejercen in­fluencia directa sobre las segundas y recíprocamente. 2.0 Respuesta al parte enviado el día ... - Esta pieza contendrá, en forma de memorandum, las notas, decisiones y resoluciones con­cernientes al personal y aJ servicio interior de los Cuerpos, lo mis­mo que las respuestas á las peticione formuladas sobre el parti­cular. Por su parte los Jefes de Cuerpos y ele servicies enviarán al uperior de quien dependan, diaria ó periódicamente, ó en fechas determinada : 1.0 Lo· informes relativo á las operacione ; 2.0 Los estados de situación y ervicio; El parte diario con inclu­sión de las di versas piezas concernientes al servicio i;¡terior, el per­sonal ;' las raciones de víveres. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 36~ ÜRDEro.TES PARA LAS OPERACIONES. Estas órdenes compren­nen la orden de marcha y la órdenes preparatorias para el estaciona­miento y el combate, de las cuales las dos primeras se envían en la oche víspera del día en que deben cumplirse: el 1.0 de Diciembre, :por ejemplo, para el día siguiente 2. El dicho día 2, si la marcha se ha ejecutado sin encontrar al enemigo, los Jefes de Cuerpos y servi­cios reciben la orden definitiva de estacionamiento, destinada á con­firmar ó modificar, en los detalles que fuere preciso, la "orden preparatoria" de la víspera. Esta orden defi ni ti va se expide cuando los Jefes de la fuerza han visto, sobre el terreno, que las medidas adoptadas previamente eran buenas. En el caso de que un comba­te sea inminente, los Jefes de Cuerpos y servicios reciben durante la marcha una orden preparatoria para el combare, des ti nada á pre-arar el despliegue de la columna ó columnas y á agrupar conve­nientemente las tropas, la cual será seguida á su tiempo por la órdenes dtjinitivas, que se expiden sucesivamente, de acuerdo con las eventualidades, á partir del momento en que e disparan lo" primeros tiros. Las órdenes sobre las operaciones han de ser claras, precisas, ompletas y redactadas in precipitación, para evitar las contraór­dene , germen seguro del desorden. Al expedirlas debe el Jefe suponerse en el ca o del que ha de cumplirla , recordando, ademá , que es preciso que cada Jefe co11ozca en su conjunto la operación y epa lo que pasa en torno suyo, con cuyo objeto se comunican órdenes identicas á las divi iones del mi mo ejercito, á los batallo­ne de la misma división, etc. Lo dicho no obc:ta para que en casos urgentes se muevan las di ver as fracciones de tropa por medio de órdenes sumarias que se com¡Jletan lo más pronto posible. Por la fuerza mi ma de las cosas la orden de movimiento y a preparatoria del e racionamiento de ordinario no llegan á los cuerpos sino al anochecer, y como por otra parte es preciso ase­gurar cuanto se pueda el reposo nocturno, importa, pue , reglar el envío de tales <)rdenes de manera que lleguen en tiempo útil, es decir, antes de las ocho y media de la noche ó despué de las cuatro de la mañana. De una vez por todas conviene advertir á los cuerpos, que si á las nueve de la noche no han recibido órdenes para el día siguiente, tomarán las armas al amanecer y enviarán us ayudantes mayores al Cuartel general de la brigada ó de la división. Puede facilitarse y acderarse la transmisión deo las órde­nes, adoptando la práctica de la junta diaria, en la morada del Ge­neral de división, á una hora fijada de acuerdo con el probable mo­mento de la llegada de las órdenes del Jefe superior: á dicha junta asisten los Jefes de servicios, y los primeros ó segundos Jefes de los cuerpos, á fin de que puedan responder á las preguntas que ne­~ esite hacerles el superior jerárgico. Las órdenes se les entregan 1 uego allí mismo, por escrito, ó se les dictan, si el tiempo falta.:. 2 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 370 BOLETÍN MILIT A.R á fino de no olvidar los principales puntos que deben tratarse e cada clase de órdenes, se anotan en seguida por grupos sintéticos_ A) Ordenes de movimiento--Comprende en primer lugar las dis­posicione~ que deben adoptarse desde el punto de vista táctico, lué­go las referentes á la formación de la columna ( ó columnas) y las. modificaciones al orden normal de marcha : estas últimas pueden, llegado el ca~o, agruparse bajo la forma de un cuadro de marcha Lo antedicho se entenderá mejor en el siguiente memorandum : I .0 Información sobre el enemigo, de acuerdo con la orden ge­neral del ejercito: exposición clara de la situación; 2. 0 Objetivo que debe alcanzarse en un tiempo dado; 3.0 Número de columnas, papel de cada una; caminos que pueden usar; columna con la cual marchará el jefe que da la orden; informes que espera durante la marcha; lugar y hora donde tendrá lugar la junta diaria; 4.° Cua­dro de marcha, que comprenderá: velocidad á que debe marcharse; hora del primer alto horario; sitio y duración del grande alto, si lo hubiere; vanguardia de la columna con que marchará el jefe supe­rior; composición y orden de marcha de cada columna; horas á que los grupos de éstas deben pa ar por el punto inicial; itinerario que seguirán las columnas; servicio de seguridad; postas y correos •. En los ca os en que dos columna pudieran cruzarse siguiendo ]a-:; vías principales, e indicarán las excu a da , que permitan obviar tal tropiezo, á fin de evitar demoras y fatigas inútiles. La mayor par­te de e tos datos pueden figurarse en un grajico de marcha que dé la representación geométrica del movimiento; 5.° Condu ta que debe ob ervarse en el paso de un desfi ladero y en el de encuentro con el enemigo (ataque inmediato 6 no); indicación de la tropas que deben pa ar primero en el ca o de que do columnas tengan forzosamente que ruzar e; 6. 0 Indicación sumaria de la dirección que lle\'a al frente: obre los flanco. la caballería exploradora, si la hubiere, tanto para que puedan apoyarla las tropas cle infantería en cas'> necl' ario, como para evitar que u ap;1rición cause alarma en las columnas; cooperacion gue ptteden esperar una · de otras ]a~ colurnmJc; \'ccina ; ¡.o Zona atnbuída á cada unidad orgánica para a egurarle lo vÍ\'ere mediante la expl ta ·ión de los recurso loca-­les; 8. 0 t: taciones cabeza de la ó las líneas de etapds de las v1as de las diver.as columnas; jefes y per onal de la ó las lín<:as de eta·­pas; comunicaciones e t:ablecidas por medio del telégrafo ó de pos­tas, e iti ner.1rius de é tos. b) Ord nes para el estacionamient?- La orden preparatoria indi­ca el conjunto de posicione~ que ocupar:ín la avanzada y la repar­tición del terreno para campamento ó vivac entre l di\ersos cuer­po. y sen,icios. Cuando el jefe upt:rior ha podido ·er informado á tiempo obre el t e rreno, d1cha orden preparatoria se agregará como anexa á la d ... mar~.... ha; en ca · o contrario, se comunica durante la jornada. En todo ca ·o, un poco antes de llegar á la dormida, ante cada jefe de cuerpo se presentará su a} udante mayor, que ha fur- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1.'ÍN MILITAR 371 mado parte del personal de alojamiento, y es portador de la orden' definitiva, que confirma y completa. la preparatoria, y fija la fuerza y situación de las avanzadas; la repartición del terreno; los servi­cios y fatigas; las plazas de armas para la reunión eventual de bri­gadas ó divisiones; el servicio interior; las fortificaciones ú obras­que deben construírse, y la hora á que estarán terminadas; las: cuestiones referentes á la alimentación, reemplazo de municiones, hospitales y ambulancias; y, en fin, las disposiciones que deben tomar e en caso de alarma ó de una partida rep6!ntina. e) Ordenes para el combate-Solamente cuando se está á la de­fensiva es posible expedir de a¡Jtemano órdenes completas sobre un futuro combate y también cuando se ha permanecido un cierto tiempo enfrente del enemigo. De ordinario las órdenes para el combate son la consecuencia de las órdenes de marcha: la columna ó columnas avanzan en la dirección en que se: supone se halla el enemigo, con la indicación sumaria de la conducta que debe obser­varse en caso de encuentro (expectativa, ataque inmediato, etc.); la dirección misma del combate no se asegura por medio de órde­nes precisas sino en el momento en que ya se verif:có el reconoci­miento de la posición del adverl>ario. Sea que estas órdenes se den de una vez ó sucesivamente,. verbales ó por escrito, conviene al dulas tener presente el memo­randum que sigue, para no olvidar ninguna indicación esencial: 1.0 Mencionar lo que se sabe del enemigo, e indicar el objetivo general que el jefe quiere alcanzar al librar el combate; 2.0 Es­pecificar el papel que incumbe á cada División, Brigada ó cuerpo • .Formaciones adoptadas: primera línea, segunda línea, re crvas; ataque directo, movimiento de flanqueo ó envolvente: señalar la posición de las tropas vecinas y el concur o que puede esperarse de ellas; 3.0 Preci ar con mucho cuidado los objeti\os asignados á cadJ. fracci()n (brigada, cuerpo, compañía, batena), empleando una fórmula clara, por ejemplo: ta//;atalltn atacará de modo que se apodere de la cresta de de la ca a x inclusive hasta la quebrada m; á su derecha c;erá ,o tenido por tal tropa, á la izquierda por tal otra (ó deberá formar e. calon defensivo apoyado en la cerca z, si forma el extremo de una hnea); indicar los puntos donde deben tra­tar de eJ.laz.arse las diversas fracciones que forman el frente de combate; 4.0 Desembocaderos tácticos sobre el enemigo asigna­dos á cada tracción; horas á las cuales los escalones de cabeza deben aparecer en puntos determinados; 5.0 Emplazamiento suce­sivo de las cccione de parque y ambulancias; 6.0 Línea que no deben rebasar el convoy y parque; 7. 0 Sitios ocupados por los cuar­teles generales y medid~s adoptadas para acdcrar la comunicación de órdenes, informes y peticiones. Nlal sistema sería prescribir de antemano órdenes en previ­sión de diversas eventualidades, porque de ordinario la no prevista será la que se presenta, y en tal caso como los subalternos se sen-· Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 372 BOLETÍN MILITAR tirán atados por las órdenes recibidas, no se atreverán á tomar la iniciativa para hacer frente á un contratiempo. La conducta que debe observarse en caso de revés no figura en la orden de combate, porque por interés de la monl de la fuer­za esa eventualidad no debe preverse oficialmente, por más que se le haya estudiado y reglado de antemano. Además, en el mo­mento en que se impone la retirada es dudoso que todas las tropas puedan seguir las direcciones ordenadas, ya que el enemigo tratará de apoderarse de ellas. Si el enemigo no aprieta demasiado, cada cuerpo se retirará naturalmente hacia los puntos por donde vino: la posición de los convoyes basta para indicar la línea de retirada. En todo caso, las órdenes sobre la retirada serán in!luídas por la situación al fin del combate. El cañón no es señal suficiente para asegurar la cooperación en el combate por parte de columnai separadas. -----4-+~-- (Continúa del número 95) Tampoco fue por medio de una grande elocuencia que Ro­bert Lec arrastró las simpatías; modesto, reservado, taciturno, no salía de su mutismo ino para dar una orden ó pedir un informe: de ordinario parecía absorto en alguna contemplación interior; su calma no disminuía entre las balas, durante la ejecución de las maniobras de que dependía la suerte de la batalla. Antes de la jornada el General había combinado cuidadosamente su dispo i­ciones, d ejando lo men?s posible al azar: sus órdenes de marcha son de una lucidez perfecta. Conocía á fondo el valor de sus Tenien­tes: Longstreet, otro él mismo; Ewel, quien al reemplazar áJack­son pareció heredarle su heroico valor; P. H. HilJ, el hombre in­comparable para la acción y cuya cualidades crecían con el peli­gro. A tales Jefes de Cuerpo dejaba plena latitud: seguro de su concurso absoluto y abnegado, no intervenía en los detalles sino en las horas negras, para llevarles el apoyo de su inmensa popula-ridad entre los soldados. . Profundamente adicto á la iglesia anglicana, Lee observaba con todo rigor las prácticas de su religión y, con el ejemplo, mantenía en torno suyo el orden, la sobriedad, la disciplina. No era un místico como Stonewall que levantaba los ojos al cielo para conjurar al Dios de los Ejércitos le diera la victoria, sino un cre­yente fervoroso, casi fatalista, de antemano resignado á las deci­siones de lo alto. J ackson se revelaba á veces contra la divinidad sorda á sus ruegos, tal como los napolitanos injurian á San Jenaro cuando el milagro tarda; Lee se inclinaba resignado y humilde ante las decisiones del destinCJ cuando su energía, su habilidad, su saber no eran bastantes á conjurar la adversidad. Curioso es analizar sus Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 373 telegramas después de una batalla: si ha triunfado lo debe á sus compañeros de armas; si la fortuna le fue contraria, solo él tiene la culpa y justifica hasta á los que le secundaron mal. Después de Gettysburg disputó á Longstreet la responsabilidad de la malha­dada carga sobre el cimenterio: el uno decía habíala intentado sin concentrar previamente su c11erpo de Ejército; el otro reclamaba la paternidad de la orden de ataque." Cuanto al distinguido escritor militar alemán Scheibert, com­pañero del célebre guerrero en más de una campaña, para concluír u Historia de la gu erra trae las líneas que siguen: ''Entre más estudio teóricamente esta guerra y trato de for­marme sobre ella un juicio imparcial, más brilla con luz intensa la vida militar de R. E. Lee, ya juzgado por su pueblo y por su ejército en los siguientes envidiables términos: fue como soldado un gran General; pero como hombre es más grande aún! En es­tos momentos no tenemos que hablar ino del soldado. Cuando lo conocí en 1863, frisaba el General Lee en los cincuenta y ocho años y su pr-esencia era arrogante y hermosa, en verdad de militar y montaba con soltura y elegancia. Los cabellos blanqueados por la lucha, servían de marco á un rostro noble, lle­no de fuerza y sobre el cual se destacaban casi negros el par de ojos grandes y brillante~. Todo en su continente respiraba la cal­ma y hablaba muy poco. Descendía de una antigua familia ingle­sa que abandonó la isla en tiempo de la Revolución y era esposo de la hija de un nieto de Washington, lo que lo constituía en uno de los herederos de la raza del primer Presidente, por lo cual aun ante de que estallara la guerra figuraba como una de las persona­lidades políticas de primera línea en la Unión. Educuse en W e t- Point y, ya oficial de ingenieros, se dis­tinguió de un modo particular en la campaña de 1\tl xico. Cuando estalló la guerra, cuyo fuego vio prender e con indecible pesar, censuró sin ambaje~ á us promotores; ardiente patriota que ha­bta hecho su carrera al servicio de la Unión, e vio amargo para decidir e en tal "'mergencia ha ta el momento en que su patria, Virginia, se afilió entre los Est¡¡dos del Sur. En esta circun tan­cía, como en todo el curso de su vida, no tomó en cuenta sus con­veniencias 6 simpatías ino que obró conforme lo que creía era su deber, móvil único que reguló iempre sus acciones. Prescindiendo de las ventajas que le aseguraban largos años de honro os servi­cios en lo Estados del Este, en vez. de adelantar por el brillante camino que estos le ofrecían, cargó sus hombros con las desgra­cias de la patria, ayudándola á soportarlas valerosamente hasta que, aplastado por la suerte, sucumbió junto con aquella. Cuanto á su carrera militar durante la guerra, el observador imparcial queda atónito ante la multiplicidad de lós recursos que hacía surgir el General, no como fuerzas militares ó elementos de guerra, sino como planes para el más conveniente eu1pleo de la~t Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 374 DOLEl'ÍN MILITAR tropas. Demostrado está en el campo de la estrategia que Lee no solo ~upo servirse de la ofensiva y de la defensiva con ;gua! per­fección, si no que fue maestro con ·umado en el arte de penetrar los designios de sus adversarios; fue el creador de una nueva tác­tica de infantería que aplicó con bravura; también sobresalía en .apreciar des ie un punto de vista superior la misión de la caballe­ría, á la cual halló un fecundo campo de actividad, que permitió á dicha arma adquirie e nueva celebridad; tuvo en grande estima la artillería cuyos detalles conocía á fondo. Rara vez incurrió en error al escoger las posiciones para el combate, siempre admiradas hasta por sus mismos enemigos. Lo antedicho explica por qué fue siempre vencedor donde puso su espada en balanza. Sólo una vez Raqueó su talento de General en Jefe: poco después de la muerte de Jacl y no poco al triunfo de lo realistas ayu chndo á quebrantar la moral de los rep11blic a no . Entre tanto que la e- uadr.illac:; maniobraban y combatían en Sorondo, el Ejército de Gonz~ílez, tras pe .. Tl'anecer algunos días en Orocopiche, avanzó luégo hasta rodear l ca tillos de Ango - tura, cuando dicho Jefe se dio cuenta de la gravedad que tenía la partiua de Sánchez; pero in intentar un ataque formal se entretu­vo en tiroteo con los realistas atrincherados sin otro re ultado vi­sible que de rerdiciar municiones. Así andaban las cosas, cuando la llegada del Gobernador con los restos de la vencí da e cuadrilla pa­triotaquebrantóel ánimo ha ta en los má intrépidos, y los Jefes fue­ron ele opinión que debía emprenderse la retirada cuanto ante, con el objeto de buscar medios para volver á la orilla izquierda del río. El m vimiento e efet:tuó con bastante premura, p r no decir .desorden, con rumbo á Almacén, pueblo riberefi.o y algo al O. de Angostura; pero como allí fuera imposible conseguir los recursos Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 376 BOLETÍN MILI ~'A.R deseados continuó otras sei::; legue~s ó sea hasta Borbón, lugar áorr­de se creyó poder resistir con mejor éxito, llegado el caso. Establecí-· do aquí el campamento, González Moreno, Solá y algunos otros Je­fes cruzaron el río con el pretexto de ir á Boca oel Pao á conseguir embarcaciones; pero ya en ese lugar, una vez que no las obtuvie­ron en vez de regresar á compartir la suerte de los soldados marcha­ron para la Villa del Pao, consumando la más singular deserción que registran los anales militares del globo. La retirada del Ejército, á partir de Angostura, había sido picada por el enemigo, y á última hora más bien era fuga desordenada que marcha de una tropa re­gular. En Borbón los abandonados soldados tenían al O. el río Aro, que les cierra el paso, pues no da vado, al N. la escuadrilla realista, al S. la selva desierta y al frente las tropas de Guayana, por lo cual no es de extrañarse que faltos de Jefes y recursos con­vinieran en rendirse al Gobernador Chartres, que les ofrecía la vida y buen trato si lo hacían sin mayor demora: más de I ,ooo hom­bres pasaron por las horcas caudinas en los primeros días de Abril, siendo relativamente pocos los que lograron salvarse de esta se­gunda catástrofe. Cuanto á Villapol después de la derrota de Sorondo, se reple­gó á Barrancas, y tan luego como supo lo acaecido en Angostura, emprendió retirada hacia Aragua, á donde llegó sin otra nove­dad que bastante deserción, y allí se atrincheró con los restos de la columna con el objeto de cubrir a Cumaná contra las in­cursiones de Jos realistas: en esta ciudad ni aun se dieron cuenta los habitantes de lo sucedido, porque los gravísimos acontecimien­tos que se cumplían en el centro del país embargaban todos lo:> ánimos. Los reali tas no perdieron el tiempo: á raíz de su doble vic­toria enviaron di ver as partidas á la margen izquierda del Orinoco para dominarla, la cuales pronto señorearon la llanura: habían ocupado ya las poblacione de an Diego y el Pao y se prepara­ban á avanzar contra Aragua de Barcelona cuando supieron la: total y completa victoria de .1\1onteverde en el Centro y que en Caracas funcionaba nuevamente el gobierno del Rey. Al entrar á Villa del Pao aprehendieron á González Moreno, quien tal vez pvr vergüenza no se atrevió a huír y fue á parar al cabo á los calabozos de la Guaira, donde murió poco después "atormen­tado de disgusto " egun e cribe uno de us biógrafos. De tal magnitud fue el triunfo de los realistas en Guayana, que la causa de la Independencia habría corrido graves peligros en el centro, aun sin las victorias de Monteverde r á la inversa, si los patriotas hu hieran tri un fado en So rondo y Angostura, aun perdida Caracas se habría salvado la República, y, seguramente, anticipádose cinco años la victoria final de los libres con ahorro de cien reñidos combates y ventajas decisivas para la vida futura de estas incipientes nacionalidades, como que entonces no habría Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 377 surgido muchos de esos gérmenes nocivos que luego se re!'olvie­ron desencadenando el reinado de la guerra civil. Al terminar debemos repetir que el anterior relato basado en los documentos oficiales del tiempo, forzosamente presenta la gue­rra en Guayana bajo muy distinta faz, que no deja en pie una línea del relato de los historiadore que habían afirmado: 1 •0 , que al llegar la escuadrilla republicana á Barranca:;, allí encontraron á González y Villapol y los pasaron á la orilla derecha; 2.0 , que Solá ya había pasado por su cuenta y e taba en l\1oitaco, (una legua al Oeste) donde se entendió con un jefe realista, y tras una especie de armisticio siguió sobre Angostuta; 3. 0 , que los patriotas ha­bían llevado su escuadrilla hasta cerca de Angostura, cortando las comunicaciones entre Vieja Guayana y Angostura; 4. 0 , que vol­vieron á enviar las naves abajo de Vieja Guayana (á Sorondo); 5.0 , que todas las tropas de tierra se habían aproximado á Angos­tura, unas por Occidente y otras por Oriente; y 6.0 , que Villa­poi, merced á su esfuerzo había logrado repasar el río. ¿Qué pudo motivar tan singular error? Seguramente po teriores relatos de Villapol, quien sin duda falseó la verdad para evadir el tre­mPndo cargo que la historia coloca sobre su cabeza, y si no lo acusa de traición-era español como Solá, en tanto que Moreno era criollo-débese tan solo á que por la Patria rindió la vida en San 1\tlateo. (Continúa) DE I,A JII TORIA MILITAR (Extracto de conferencia á los oficiales de la guarnición) Perdidas en la noche de los tiempos las primeras migracione de pueblos en el viejo y el nuevo mundo ; pobladas ya con cierta den idad las comarca mediterráneas de Europa, A ia y A frica al tiempo de las grandes campañas que regi tra la histo~ia anti­gua, por lo cual en ellas se sujetaron las líneas de operacione a los caminos abiertos con anterioridad por el comercio ; explorado el interior de Asia y de Africa en pleno siglo XIX, nada puede reem­plazar el e tudio de la conquista de América como acontecimiento que de luz sui1ciente sobre la acción que ejerce la geografía, ó sea el modelado de los continentes sobre el de arrollo de la historia, desde la exploración y primeras campañas (conquista) en tiempos de incipiente progreso hasta las operaciones militares que se cumplen en este siglo, con todos los recursos de avanzadísima civilización. Y cosa singular : jamás entre nosotros han cuidado los histo­riadores de escribir sus libros teniendo pre3ente aquella decisiva Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 378 BOLETÍN MILITAR influencia de la geografía sobre la historia; nunca á sus trabajo sociológicos dieron base realmente digna de ese nombre, y sus re­latos, meras nomenclaturas cronológicas, falsean las ideas y pro­vocan en el ánimo del común de los lectores) juicio erróneos 5obre la materia, de suerte que, por una parte, se de cuida el estu­dio de la conquista com inútil, en e ~ p ~ cial '"le de el punto de vista militar, y por otra, se ha vuelto lugar común hablar de la incomp:1rable posición geográfica de Colombia "reco tada entre dos mare , con todos los clima y proJuctos de la naturaleza acu­mulados en sus montalías," cuando al volver la vista á la realidad de las cosas nos hallamos con que es grande el atraso y la pobreza del país, comparado con sus hermanos, y lo que es más notable aún, dejado está muy atrás en el campo de la civilización por pue blos en verdad más nuevos en su nacimiento á la civilización cristiana. Y para agravar el pecado, un pecado que nos mata lenta pero seguramente, de ese atraso innegable se culpa á la raza, al Gobierno, á cualquier cosa, antes que reconocer cuál es la fuente de semejante estado, ora por orgullo patrio mal entendido, ora por no trillar las sendas de la verdad. No otro, que tenem :; obligación ineluJible de afrontar cierta clase de estudios con fría calma, sujetando iemprc nue· tro criterio á cálculos de tiempo y espacio por aquello de que todo día no cuenta ino veinticuatro horas y toda legua exige en el soldado que la recorre el e fuerzo suficiente para levantar seis mil veces un pe o medio de seis arrobas, nece ita m o transitar otra clase de senderos. Ante todo, analicemos las cifras d'"' la cronología : En 1492 se de cubre la primer tierra americ na en el archi­piélago antillano; en 1498 la co ta dd Orinoco; en 1499 y I seo buena porción de la co. ta del golfo de Mexic , de Venezuela y Bra­sil; de 1 so::> á 1 SI4 es re onocido todo el liroral e Iom biano; en I SI 3 e de cu brc el Pací ico cruzando el I stmo de Pan a má ; de rsr6 á 15r8llegan lo de· .... ubridore-s al río d e L ·1 Plata y co · ta de Mt!xico; en r S 22 pa a l.Vlag .dlanes pDr c i e s trecho de . u nombre; en 1822 e ha dado la vuelta al mund p r pri 11-ra vez, y queda descubierta La Florida; en r S23 y 24 c)nqui tadores salido de Panamá vuelven al Atlántico por el río s,lf1 Juan; de IS24 á 1526 se reconoce nuestro lit ral pacífico; en r 528 e tá conq i tado el imperio de lVloctezuma, e tablecida la audiencia de Mr:!xico y dacia la vuelta al golfo ó lago de .Maracai bo, pa ando á pocas le­guas de lo que ya pouemos mirar como tierra de civihzación muis­ca; de 1527 á r S3I es posible á Pizarro descubrir la cota perua­na, ir á E paña, regresar y conquistar la monarquía de los hijos del Sol, y e de cubre la Guaya na; en I S3S se e tablece el virrei­nato en México, se funda á Lima y á Buenos Aires, se visitan los Llanos, se conquista el Ecuador, partiendo del Perú, y por los AQ­des .se llega al desierto de Atacama en Chile; en I 536 los espa- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 379 ñoles desde Cartagena y Pasto se han dado la mano en Antioquia, han pasado del Atcato á Bolívar y á Antioquia, de Coro á las ca­beceras del Guaviare, de la Buenaventura al Magdalena, de Santa Marta al Opón; han recorrido el Amazonas, después de trasmon­tar lo macizos má elevados de los Andes y tienen idea bastante exacta de la geografía, de lo que es América latina, y sólo en 1, 37 se des cubre la Sabana de Bogotá! La larga erie eJe cifras que antecede habla con elocuencia tal, que huelga n los comentarios: hombres de hierro, ansiosos por de­cubrir tierras, viaj<:ro incomparables por su audacia y su tenaci­dad, lo último que pisan tras medio siglo de proezas es la Sabana de Bogotá, y al mismo tiempo la pisan hueste que han recorrido los Andes desde el Ecuador, han atravesado las llanuras orientales y han remontado d 11agdalena. El mar, direis, explica e a ante­lación en los descubrimientos. De ninguna manera, porque una vez conocida la vía del Magda}ena, fue adoptada por el comercio que por muchos aíio se efectuó entre Lima y España por Quito, Popayán, Honda y Cartagena, de preferencia á la corta travesía del Istmo en donde al cabo los monarcas españoles tuvieron que e tablecer,- primer ejemplo en la historia,- el aseguro para tran­quilidad de los negociantes. Hoy día, el ferro ... arril da rápido acceso al interior de Africa, cruza la · frígidas llanuras de Siberia, transmonta las montañas toda · de la A'llérica del Norte, es intercontinental, por decirlo así, en la del Sur, y en Colombia, no digamo· la locomotora, ni aun los clrro , con una ola excepci<")n, tran itan por lo flancos de las cordilleras. La raza, el gobierno, las guerras .... N ó, que en Bolivia y Perú 1 riele suben del mar ha · ta 4,ooo metros de altura, y en Colombia en ningun lugar aún se les halla á I,ooo de altitud, iendo de advertir que enorme urna- y e fuerz.o . obrchu­manos . e han con umido aquí en una lucha estéril hasta el presente. Malos ingeniero:>, contrato ruino o. , intrigas políticas ____ Nó, que los irigeniero norteamericano que exploraron de de Buenos Aires ha sta México para e tudiar el trazo del proyectado ferroca­rril intercontinental, en Colombia, má de una vez, creyeron in.o­Juble el problema, y concluyeron por reconocer que la sección colombiana sería la de más co tosa construcción. Si volvemos atrá y continuamos el análisis del desarrollo de la Conqui ta, hallaremos quP. un siglo de pués de fundada la capi­tal, aún se batallaba por dominar las desunidas tribus que pobla­ban el corazón del país, de suerte que comparada nuestra historia con la de las Repúblicas hermanas, en verdad sólo en Colombia puede decirse que descubrimiento y conqui ta no son sinónimos. Durante la Colonia el relieve impone las vías comerciales,de suer­te que no perdura ninguna de las fundaciones de ciudades hecha fuera de ellas. Cosa singular en la apariencia: reunidos tres ejércitos de conquistadores en la Sa b ana, el acontecimiento no degenera e n Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 380 BOLETlN MILITAR tragedia. La igualdad de los contendores, la prelación de Quesada en el tiempo·--- Nó: todos suelen olvidar que Belalcázar, Que­sada y Fredemán, de lejanos puntos del horizonte avanzaron guia­dos por móvil indebido en el fondo, pero que colocó al primero y al último á merced del segundo. En efecto, todos tres, enviado~ por sus jefes legítimos, intentaban alzarse contra ellos para que­darse con las tierras que descubrieran y conquistaran con recursos ajenos ; todos, lo mismo que otros conquistadores, después de fun­dar ciudades y establecer feudos, continuaban las exploraciones en busca de caminos que les permitieran salir al mar, sin tener que tocar con los antiguos patrones, á fin de ir á España á obtener las ansiadas gobernaciones. Belalcázar y Fredemán no podían regresar á Quito y Coro, so pena de perder la vida ó someterse á sus antiguos jefes, y no conocían el camino traído por Qyesade, quien, merced al Magdalena y á que este río dividía dos jurisdic­ciones, una de las cuales-Cartagena-tenía contrapuestos sus. intereses, podía regresar á España por vía franca y navegable por añadidura. En una palabra, la marcha de los conquistadores fue impuesta y regulada por el terreno : los primeros cruzaron las cordilleras partiendo de la costa, en busca de oro y vasallos ; los segundos, enviados con el mismv fin, cortaron sus itinerarios en busca de nuevos caminos al m1r; pero la fuerza misma de las cosas tornó luégo á establecer el equilibrio político-geográfico: Bogotá no pudo di gregarse de Cartagena y Santa Marta ; los Llanos fue­ron ocupados por los moradores de los m ntes de Venezuela; Po­payán se vio envuelta en las guerras del Perú ; Panamá tuvo Audiencia propia muchos años ; Antioquia quedó en poder de Belalcázar, por estar rodeada de m ntañas que la separaban del mar y de Cartagena. Al lado de provincias enormes existieron en el litoral otra minúsculas, e mo Riohacha; á pe~ar de tener toda Colombia un mismo soberan , latentes se conservaron las causa~ que provocaban antag nismo en la diversas secciones, y surgió espantable al dar e el grito de I ndep~..ndencia en 1 8 ro. (Concluirá) PARA CONSTRUÍR Y MEDIR ÁNGULOS El transportador ó semicírculo graduado que sirve para cons­truír los ángulos en el papel, es instrumento necesarísimo para un oficial; pero desgraciadamente si es bueno es caro, y la clase que suele hallarse en el mercado á precios módicos, por regla general es mala. Además, el transportador tiene el gravísimo inconve­niente de no admitir rectificación cómoda y rápida para las ope­raciones que con él se practican, siendo estorboso si muy gran- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 381 ,'T razo de ángulo s con las cuerda s (la escuadra por tran sportador) "' en en en o o o o e:: e:: a:: e:: m E-< m E-< en E-< m E-< m rol m o rol m o w Ul o rol o ~ o E-< ~ o ... ::;; o ... ::;; o E-< Q ;:¡ o ;:¡ Q ;:¡ ~ Q ;:¡ ::; < z ..J < z :3 < '?. < z i e:: e:: 1 e:: e:: i o ::0 ~ o ::;; :S o ::<: ,:; o --- - - - ---- - -- ---- - -- --- -- -- 0.5 o o 17' 1 o 34 26 14° 34' 51 270 1' 76 37° 14' 1 1.5 o 52 26 5 14 50 51.5 27 15 76.5 37 25 2 1 9 27 15 7 52 27 18 77 ~7 36 2.5 1 26 27.5 15 2'3 52.5 27 42 77.5 37 47 3 1 43 28 15 39 5~ 27 5.5 78 37 5 7 3.5 2 28.5 15 54 53.5 28 9 78.5 38 8 4 2 17 29 16 10 54· 28 22 79 38 19 4.5 2 35 29.5 16 26 54.5 28 35 79.5 88 29 á 2 52 30 16 42 55 28 49 80 38 40 5 .5 3 9 30.5 16 58 55.5 29 2 80.15 38 50 6 3 26 31 17 13 56 29 15 81 39 o 6.5 3 t~ 31.5 17 29 56.5 29 28 1.5 39 11 7 4 32 17 45 .17 29 41 82 39 21 7.5 4 17 32.5 18 o o 57 5 29 54 25 39 31 8 4 3-1- 33 18 16 58 30 7 83 39 42 85 4 51 3~.5 18 31 58 5 30 20 83.5 39 52 9 5 9 34 18 47 59 ~o :32 84 40 2 9.5 5 26 34·.5 19 2 59.5 30 45 81.5 40 12 10 5 +:3 3!) lP 17 GO 30 58 85 40 22 10.5 () 35.5 19 33 60.5 31 10 85 5 10 !i 1 11 ti 17 3() 19 48 61 31 23 8() ·t-0 11.5 6 33 36.5 20 3 61.5 31 3.') 86.;) 1 10 52 12 (j 51 37 :.w 18 62 31 1 'ti7 H 1 12.5 7 7 37.5 20 33 62.5 32 o 87.5 41 11 13 7 21- 38 20 48 (j3 3:2 13 88 ·'U 'H 13.5 7 1-1 3 .5 21 3 (}3.5 32 25 88.5 41 31 1 14 7 58 39 21 18 ()4 32 :37 89 41 ·40 1 14.5 l) 15 39.) 21 33 61.5 32 1·9 89.5 41 50 15 8 32 40 21 •1-8 ti" ,) 33 1 90 11 59 15 .• 5 8 Hl ·1-0.5 22 3 (};j.5 33 13 90.5 1-2 9 16 9 5 11 22 121 66 33 25 91 42 18 16.5 9 22 41.5 22 66.5 33 37 91.;3 1-2 27 17 9 39 42 22 4-7 (j7 33 !-9 92 42 37 17.5 9 .5() 42 5 23 1 67 5 3-1· 1 92.5 4·2 46 18 10 12 ·13 23 ]() 68 34 13 9.3 42 5.5 18.5 10 29 43.5 23 31 G .5 3·1- 25 93.5 43 5 19 10 45 4~ 23 ¡.5 69 ;H 36 9~ 43 14 19.5 11 2 44.5 ~a GO G9.5 34 48 9+.5 43 23 20 11 19 <{5 24 14 10 34 59 95 1~ 32 20.5 11 35 45.5 21 28 70.5 35 11 9.'>.5 43 41 21 1 1 ;)2 46 24 42 71 35 22 96 •1·3 50 21..5 12 8 46.5 2-t- !i6 71. 5 35 34 96.5 1·3 59 22 12 2!- 47 25 JO 72 35 4.5 97 ·H 8 22.5 12 41 47.5 2.5 21J.. 72.5 35 56 97.5 4-J.. 16 23 12 57 48 2.5 38 73 36 8 98 44 25 23 5 13 13 48.5 25 52 73.5 36 19 98.5 44 34 24 13 30 49 26 6 74 36 30 99 -i4 4-3 24-.5 13 46 4:9.5 26 20 74.5 36 -t- 1 99.5 ~4 5 1 26 14 2 ~o 26 34 n 36 ~ ; 1 lOO u o 25.i HO 18 50.5 26 48 75.5 37 - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 382 BOLETÍN MILITAR de, y de escasa utilidad si es pequeño. Por tales razones creemos que los oficiales lo reemplazarán ventajosamente, desde todo pun­to de vista, con el uso de una escuadra graduada (uno de los cos­tados que forman el ángulo recto) y la tabla anterior, arregladas, para una base de 1 o centímetros y para 45°. Trazo de ángulo en el terreno 1 JJ :n 1 en en o o o o e:: e:: c:: e:: ¡.. ¡.. E-< ¡.. tn ¡,J en ¡,J U) toJ ~ w o a o ;;; g ;;; Q "' ¡::) ¡.. A E: ¡::: < < < ¡.. < e:: :;.: e:: z; e:: z c:: ;¡: 1 (!) ¡,J (!) toJ o toJ ' (!) w u u u (,) -- ---1 -- 120 425.2 1 jO 34· 5 1 13 461 1 24° 890. 2 35° u.oo 5 2 69.5 1 l4 499.l 25 933 2 36 H5:3 2 3 100.5 15 535.1 26 975 5 37 1607.2 1 " 139.5 16 573.1 27 1019.2 3 15G2. 2 5 170.8 17 6!1.5 28 1063.5 39 1619 5 (i 210.5 18 619.7 29 110 '.2 4U ]()78.2 7 2W.2 19 6 8.5 30 1151< ~ 41 J7:3H.5 8 '2 1 2 20 7'27.7 31 120 J. 7 12 1800.5 9 :316 .5 21 767.7 3'2 l:H9.2 1 43 1865.7 JO 3;)2 2 22 808.2 33 l:W8.7 1 H l!J31.2 11 388.2 '23 + .7 J1. l:l!-9.5 4·5 2000 1 -· Dado el punto (figura) de u na línea en donde haya de construí r­se el ángulo, se coloca obre ella la e scuadra, 1 o centímetro hacia lo que debe er el interior del ángulo, S(:; mar a en milímetro la altu­ra que corresponde al ángulo, y se une dicho punto con el primero. Si se trat a ra del ángulo I 3° 27' ó del 29° 6', por ejemplo, bu caría­mo esa ctfras en la columnas de los e r.tdo::-, y á su izquierJa, en la de milímetro, se hall a r;i la corres pv• \.l ien tc altura (cm:rJa) para el ángulo peJid•J. 'in e lnllare ex . cta h c i fra del ángulo, e toma, sin error, la más pru.· it :1 a, 1ue to :¡ue la diferencia no alcanzaría á ser sen ible p.lra el gru e , L.! la punta de i lá, iz, ya que la e cala crece de medio en medio mi lÍI t •tr . ·¡ se quiere mayor exactitud, du­plíquese la base y la cifra de milímetro. , con lo cual habrá crecido el e pacio de ésto , y se puede hacer la interpolación del caso; si n se nece ita sino de lo grad s, redú1-ca · e la bl e á 5 centíme­tro ·, y tóme e la mitad de lo milímetros corre · pondiente que má e aproximen al grado pedido. Si e trata de ángul mayor de 45°, se principia por con truír uno de 4) 0 l y sobre la línea que lo marque se coloca la escuadra y se construye el ángulo complemen­tario; por ejemplo, si fuera 72°30, el segundo ángulo sena 27°30 (27°30+45=72°30), ó puede variarse la relación entre la b.1..,e y la altura, puesto que con ba e de 5 centnnetros y la mi · ma e..,cala de alturas, por ejemplo, se obtienen ángulos k más grandes (38°30 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. a Jo e BOLETÍN MILIT .A.B 383 ~ o b en vez de 21° 48. En fin, como la escuadra puede colocarse á di ver as distan­cias del punto indicado, es fácil rectificar la construc­ción gráfica, pue to que la línea determinada debe pa~ar por toda las alturas convenientemente señala­das. A la inversa, con ]a escuadra graduada y lata­bla, se puede hallar ]os grados de un ángulo ya con. truído en el papel. La segunda tabla sirve para trazar ó medir ángulos sobre el terreno con una base de 20 metros, tomándose la respectiva altu­ra en centímetros, por lo cual, si fuere preciso, pueden hacerse las interpolaciones del caso para los minuto .. Cuanto á la perpendicular, puede levantarse con un triángulo de cuerda de 3, 4 y 5 metros por lado. Tambien puede emplear e en el papel para los grados, tornando la primer cifra de los cent1metros por milímetros, ó á la inversa, la primera tabla puede emplearse en ei terreno, convirtien­do lo milímetros en dec1metros y duplicando la base y la altura, lo que permitirá apreciar ha ta segundos de arco en los caso preciso . .En el terreno, i en un ángulo cualquiera formado por dos líneas ó dos visuales j :.donada. , y á partir del vcrtice, mcdimo so­bre la una línea una longitud de 20 metros (ó 10), y al í, con el triángulo de cuerda, levantamos una perpt-ndi ular, y en ella, con un metro (de carpintero, y mejor de ~a tre), apreciamos el punto donde corta á la e.cuadra la egUI da, podremos hallar el ángulo con preci ión suficiente en cualquiera de las opera ione que se nece itan crJ lo reconocimiento . i el ángulo fuere · mayor de 45°, se procederá conforme ya se indicó, e decir, e marca P' imc­ro el ángulo de 45°, y bre la línea hallad,, se levanta una egun­da perpendicular para encontrar el complemento : si el ángulo es obtuso, se procede á la inversa, ó ea se mide el ángulo an·udo, puesto que su diferencia, restada de 180°, dará el valor que se busca •• V 1" PtiETIA~:D "! • a POH SA TIAGO PÉHEZ (Continuación) Como no pUt'·de carninarse por día más de legua ó legua y media, hasta la cuarta jornada no se Jlega al Zancttdo, lugar Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3&4 BOLETíN MILITAR de nombre stmestro, distante cinco leguas y media de Anser­manuevo. Allí encontrámos por primera vez casa en la montaña, edificada sobre horcone'5, poco más de un metro sobre el terreno. Plátanos eran todos los artículos de venta que se encontraban ahí. Poco menos de una legua adelante corre la quebrada de Las Cuevas, que separa por aquel lado la Provincia del Cauca de la del Chocó. Allí el clima es ya cálido, como que la quebrada apenas tiene 1,454 metros de altura sobre el mar. El río Ingará nace de la rama principal de los Andes occi­dentales, al Sur de las fuentes del Tamaná, é inclinándose en­trambos á Suroeste en su curso torrentoso, van á untrse en el punto llamado ]untas, siete leguas al Este de N óvita. Cuatro le­guas antes de esta confluencia se pasa el Ingará por un puente de guaduas, donde es todavía correntoso por el fuerte declivio de su cauce de piedras, en la cuesta de los estribos que se desprenden de la alta cordillera, para ir á perderse en el profundo valle de San Juan. El puente sobre el Ingará merece, por cierto, una mirada del viajero. Atados fuertemente á los troncos de gruesos y altos árboles, como á un metro dé: altura sobre las barrancas laterales, atraviesan el espacio, por debajo del cual ruedan estrepitosamente las turbias y espumosas ondas del río, dos cuerdas ó cables formados de cintas de bejuco torcidas y trenzadas, de gran resistencia, separados entre sí como una y una y media varas, y corriendo paralelos de orilla á orilla. Hállanse, además, sostenidos estos cables por otros que los sujetan superiormente al ramo corpulet.to, que lanza hacia el medio, casi horizontalmente, un árbol tamaño, nacido como á propósito en el borde del abismo. St!ntada en el estribo natural que le brinda una gran piedra que sobresale en una de las márge­nes, se extiende por la parte inferior, y paralela también á las cuerdas de bejuco, una barbacoa formada de guaduas, apoyada en un alto horcón, desde el cual se continúa hasta el opuesto lado por otras cañas de la misma planta, unidas y añadidas p3.ra alcan­zar á medir toda la anchura del cauce. Las guaduas están traba­das por la parte inferior, med1ante algunos travesaños poco sepa­rados entre sí y estrechamente sujetos á ellas por dobles ataduras. A cada una de las extremidades de estas sólidas faja e; transver al es, por un costado y por otro, viene á junté rse una vara que baja en derechura del respectivo bejuco, al que abraza por medio de una bifurcación ú horqueta que tiene en el cabo superior. Estas varas, que constituyen COtTIO una baranda á entrambos lados del puente, sujetan éste á los bejucos que sostienen su peso, y le dan el aspec­to de un balcón aéreo que se arquea como una hamaca sobre las aguas, bajo las plantas del transeúnte. En el paso del I ngará el calor es ya sufocant~. La altura del puente es sólo de 243 metros. ( Cmtinuará) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 123

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 106

Por: | Fecha: 01/07/1899

ANOIII Bogotá, Julio 1. 0 de 1899 UM. 1o6 --....... ·--- ORGA O DEL ML\TJ TERJO DE GUERRA Y DEL EJERCJTO --....... ·--- DJR.ICTOR A,O•HONOR.J:M, FRANCISCO J. VERGARA y V. Cor0:1el, Miembro de l(l Soo1edad Colombiana de Ingenieros ~~RRRR~~Q~~R~ RAR~~R~~9RR~RRR~9R~ R~QRO~~ R2 ~ ~o~~R~R~RRR~R~RRRRRRO Son colaboradores natos de este pel'iódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República o~~~~b~~~~~~~~~~~b~~~~6~~~ ~~~6~6~~~6~~~55~ 66b~5~~6~~~~~~~~~~~~ ~ SE CIO CT AL DE L S TRES AR~IA Traduccion arreglada p:ua el Boltlíll J'\filitar II- abs•ll ria La acción de la caballería presupone tres faces : la ~xpectati­va, la tlpt·oximaciim y d ataque, á cada una de las cuales corre pon­de una formación diferente. ALEMANJA.-Rige el reglamento de 16 de eptiembre de 1895· El e cuadrón puede emplear 5 formacione . La línetJ de b.:lttdla: los pdotone se ordenan en batalla, unos al lado de otros, sin intervalo . En primera línea quedan los Jefe. de pelotón, alincadc..s entre 1 y cparado uno d otros por la di tan­cía que como frente ocupan sus hombres; la 1.11 fila se situa á tres paso á retaguardia de ello y la 2.n á otro tanto de la 1. , de suerte que los jinete de e11a cubran exactamente á u jefe de hilera. La columna de fHiotonts: lo pelotones se olocan unos detrá de otros ; la 2. • fila á un paso de la J. La di tancia de un jefe de pelotón á la 2.• fila del que le pr6cedc e igu ti á un frente de di­cho grupo, meno once pa ·os , o ca un pas por pelotón de d ce hileras; el jinete del centro de cada pcloton se coloca " un paso de distancia de su jefe, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 3~ BOLE1:ÍN l:DLITA.R a malio columna, equivalente á 1 marcha oblicua francesa, una formaci >tl e en~ialmente tran itoria. La ala derecha ó iz­quierda de lo pelotones ituados uno tr otro, no e cubren, y ante bien, de bordan el flanco del peloton que va adel nte en una extcn ion igual para todo , á la vez que e eon erva el paraleli mo de lo fi·entc . Lo jefe de pcloton a n.:taguardi se Inantienen a di tan ia de un frente de peloton dd jefe de pelot()n que lo pre­cede. Cad un de ello , uando el peloton cuenta I 2 hilera , se sitúa ' un pa o á retttguardia de I 2.n fila del pelotón que le pre­cede, y cnt•·e la fila la di tancia e eleva á dos pa os. En fin, cada jefe de peloton de borda la ala ele! pelotun precedente, de suerte q e uatro hilera del l e terior del uy queden cubier ­ta por otra tanta ~ del ala interior dtl que le pre cde. C?lumnas de viajt> . En la columna p<:>r cuatros, lo grupo se si­túan uno tras otro : cuando 1 olumna rompió por la derecha lo grupo de e J peloton, e siguen de acuerdo con u orden nu­mcric , y n el orden inv rso, i la ruptura e hizo por la izquier­da. Lo ji n tes de 1 2 . n fila mar han iem pre frente del Vllno que e ta á 11 dcrech · grupo y fi]a~ ierran unos obre otro in di - tancias. La columna de viaje debe er Jo m·í corta po ible, pero nunca puede pre entar ma de 4 jinete de frente, no contado los jef4 de pelotón . n la columna p~r dos lo grupo e itúan por medios grupos uno tra otro,de erte que en cad grupo ]o número 3}'4 queden detr de lo numeros I y 2, si e rompió por l derecha, y al re ves, i por la izquierda. El rcguniento u a la formaci nc iguientes : En lma1 dt btltalla, con 1) e cuadrones en la mi ma línea y di po i ion di ha de lo pcl t nc , á ci pa o de interv J . 'n línt'a dt• columna (E kadronsJ:olonne), con 1 es uadrones en columna de pelotone , uno de otro á intcrv lo de 3 frentes de peloton rna sci pase , y con lo pelo!one de cabe:1..a á la mi - ma altura . n uut o (Rtgimtnlskolonn) con l e~cuadron como en la ntc.:ri r, per a olo t.:i paso de intc.:rv lo. Cuar d c.:l n.:girniento esta en ma a o en linea de coJur n , e torm en líne· de colum­" á di tancia entera o en columna crr d.t por el implc movi-micnt Jc Jo pclot ne dc.:rcch. ó Í/quierda. n J/11mnn de pdolont's, los e ~u.1dronc e forman en colum-n de tales, t¡uc se colocan un tr otro á di tancia de un frcn te de pelotón, m ci pa os. l!.n columnrt d,· vinjt•, lo e cu dronc en e lurnn, por cuatro~ ó por lo , e iguen por hilera á di t.w ia de do p o , que en el cat po de b talla 6 en <.:1 terrc.:no d in tru it)n c.: reducen; 6 . .Jn ic.:rto • o pu ·d ~ formar ·e una doble e lumn, <.k pcl tone (·o-lumna dobl ·)\ i ·ndo vari blc Ja fuerza de la do olumna y su intcrv 1 , pero siempre la trop. que llt.:v J. izquierda v encargada de la dire ión del nlovimicnto. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 356 BOLETÍN MlLIT A1t lotones éstos á r6 metro de intervalo. En la columna de viaje, las filas d~ 4 ó de 2 jinetes distan o. 7 5· En fin, el escuadrón pue­de formarse en columna de escuadro . El regimiento se forma en batalla, con lo e cuadrones á ro pasos (7m . 70) de intervalo; en columna dob/P, con las do di vi iones (medios regimiento ) á aquel mismo intervalo; en columna de pe/Q­tones con los escuadrones á la distancia normal de un frente de dos ~elotones en columna má ro pasos. En combate, el regimiento deja un escuadrón en reserva, tras el centro ó tras un ala, de 200 á 400 pasos de dist3ncia á retaguardia. La división se forma sobre tres líneas, la primera fuerte de una brigada de 2 regimientos, precedida por exploradore , cubre los flancos con patrullas de combate; la 2 . n marcha 300 paso~ atrás de una de la ala de la 1 ,a de bordándola, y la 3. n desborda la otra ala ó marcha tras el centro de la 1 .a á 500 pa os de distancia. FR ~NClA.-En Francia, á cada una de ~a tre face de la ac­ción de la caballería corresponde una formación diferente; en tesis general, la masa de columnas es la de la expectativa, la lnua de colum­nas la de la aproximación y la línea de batalla la del ataque: la masa pone todos los escuadrones en manos del jefe y no ocupa ino un espacio reducido en donde por lo mi mo puede e tar á cu biert ; tam­bién se emplea como formación de marcha durante la aproximación al peligro, en tanto que no está expue ta al fuego del adver ario, puts desde que esto sucede se pasa á la formación en luua de columnaJ, que, dejando á cada escuadrón una cierta independencia y gran fa­cilidad de marcha al través de todos los tc::rreno , pennite, además, pasar con rapidez y orden á la líne(l de batalla, qu e la formación de ataque. La línea de cobmna es la que rnejor reúne la condi­ciones de flexibilidad y de seguridad, siendo de advertir, que á lo dicho agrt>ga la ventaja de no entrañar un despliegue prern turo, aun cuando, por otro lado, con ella es di f1cil asegurar la direccion de la línea de batalla, que es la formación qu · permite lanzar sobre el enemigo el mayor número de sables, pue to que lo int~rvalos entre los escuadrones de aparecen durante la carga n1 murtdla. Im­porta, pues, ccnservar la facilidad de maniobrar el m yor tit!mpo po ibJe, no ejecutando el de pliegue sino en el momento preciso, como que si es tardío, expondría la tropa á ser cogida por el dver­sario en flagrante delito de formación . Cuando alguno escua,lro­nes se ven olJJigados á permanec r á pie firme y á de cubierto bajo el fuego de la artillería, conviene emplear la form cion en batall como formación de espera, la que puede avanzar ó retr ceder, si es posible, tan luego como la caída de los proyectile obre ello indica que el enemigo ha rectificado su tiro. Por lo demá , es evide1 te que de acuerdo con el terreno y las circunstancia deben adoptar las tropa de cab llerÍ:t la form io­nes más apropiada al fin que pcr iguen, y toda las formaciones posibles se desprenden de dos órdene~ fundamentales: z. 0 , orden tll Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETfN MILITAR 357 botall~, y 2 .0 , orden rn columna, y las del reglamento francé pueden rep. rttr e entre cla es: I ~, normalts; 2 .o., d~rivodas; 3· •, combinado! . La formacione normales on: la línea de batalJa, la línea de columna , la masa y la columna de pelotone . Las .rormacione de~ivadas son: la columna doble, que disminu­ye por t~ttad la_ prufundt~ad ~e la columna simple y la duración del de pl!c~ue a vanguardia, t el terreno lateral está libre; pero que e.n el de p~1egue sobre ~no de los flancos no permite poner en línea tno la mttad del efecttvo; la columna por escuadrones (á distancia entera, á media di tanci , á di tancia cerrada), formación transitoria ó impue ta por circun tancia excepcionales y que e desprende en un movimiento de flanco de la línea de columnas ó de la masa . La formaciones combinadas comprenden los tscfllones para cubrir lo flanco ó constituír ala ofen iva ó detensi\'as. En este grupo puede incluirse la reunión: cuando falta el tiempo, el te­rreno impide 1 ejecución de movimiento, regulares, el jefe ha sido sorprendido ó ve di persar sus escuadrones (durante la luchd ó des­puc de ella), le queda un recur o, un expediente: tocar reunión . e ra \'OZ. o al onido del larín que la repite, la tropa se forma rápidamente tra de u jefe, m~rchando para ello n la dirección que pueda. La reunión permite pasar del desorden al orden ó re­tirar e del combate, y tambien caer de repente sobre el adver ario. I T. LJ A . - El escuadrón italiano se forma en blltalla, en colum­na de pelotones, en media columna, en columna de cuatros ó de dos, es decir, en columna de viaje. La media columna y la colum­na d<.: viaje on idéntica á las que u~a la caballería alemana. El r~gimit-nto e forma en batalla con los tre escuadrones del mismo medio regimiento eparado por intervalos de 10 paso , me­_ diando 15 entre la dos rnitade . En masa e os intervalos, también on de JO paso , pero en línea de columnas aumentan á 70 ó 7 5 paso . En la coiumna doble se dejan 15 pa o entre las do co­lumnas. La brigada u a la misma formaciones que el regimiento. La tlivision, Jo mismo que 1 bri~ada cuando obra aisladamen­te, de ordinario e forma sobre tres líneas para combatir con la ca­ballería enemiga de la cuale la primera es reforzada en tiempo oportuno por e ~uadrones del re to, di.spuesto á. ret~guardia .de las alas y de tinado á contener las fracctones enem1gas que hubte­ran logrado trave ar por entre Jo de la primera· .tambien pueden eso escuadrone~ intervenir con provecho en la ltd en los punto donde el éxito pare7-C< dudo o. La segunda línea concurre á la ac­ción de la primer y Ja de borda del lado que e halla en más peli-gro. La tercera de empeila el oficio de rescr a . , La reparti irmal'ion en lava es especial Je lo cosaco.: cuando la < 1 nia está formada en lava, la hileras quedan á cuatro paso de int• !! Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLE~'f MIL T R de u jefe e hiler.a . J. í'orm. n la tr pa bre 3 lí n el , de rte que l. del adv r , ri · l. 2." ;tpc - Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 360 DOLETÍN MILITAR ya el ataque de la I . a y CUbre SUS flancos ; la 3· a hace frente á . cualquiera eventualidad y asegura el éxito. La x.u se forma de pre­ferencia en línea de columnas de pelotone y e despliega antes de la carga, quedando los escuadrones de las alas en columna de pelo­tones, formando escalón á 5 frentes de pelotón á retaguardia. La 2 .a de ordinario adopta la misma formación, ó bien se establece en orden de reserva ó en ltnea de columnas de pelotones: su desplie ­gue depende de la circun tancias y e coloca á lo sumo 200 pasos atrás del centro ó de las alas de la l. a, en escalones . La 3· a, en or­den de reserva ó en línea de columnas de pelotón, se sitúa tras el centro ó un flanco, de ordinario el que no cubre la 2 . • y nunca á más de 400 pasos de ésta. Cuando de antemano no se designa el sostén de la arrillena, lo constituye para cada una ó dos baterías el e~cuadrón de I.a ó 2.a línea que está más vecino y que se coloca sobre el flanco descubierto de los cañones. Los regimiento de co acos que entran en la composición de las grandes unidade de caballería, pueden emplear el orden en lavo; 1. 0 , para los recouoci mi en tos ofensivos ; 2. o, para detener los que trate de hacer el enemigo; 3· , para formar cortina; 4. 0 , para atraer al enemigo fuera de la línea directa de ~u ataque y llevarlo á la zona de acción de otros escuadrone , y, en general, para incitarlo á que cometa falta , y 5. 0 , en la persecución . Segun las circun tan­das, puede furmar'e en lava, de de algunas sotnias hasta más de un regimiento. En fin, también pueden emplear esta formación las alas de la 1.~ línea de combate para aumentar el frente y tratar de envolver al enemigo, ó para la persecución en campo abierto. HISTORIA 'O'NA ESTADISTICA :CE O'O'ERRA OIVII. ( UERR DE 1 76-77) I No se trata de acumular algunos números para deducir con­secuencia en el terreno político, porque e ta clase de apreciacio­nes no caben en una revista militar, ni tampoco de ilu tr r con ellos honda cue tione de ociología y de moral ; pretendemos apenas deducir alguna con ideraciones generale rel ci?nadas ~~n lo que es en su e encia la marcha de la guerra en contienda c1vtl, agrupar de modo con eniente elemcnt que arrojan luz obre nue tra geogra Ja militar, y, por ultimo, reunir d. tos para dar al­guna bast: a ierta cJa e de estudio tecnicos ante$ nunca di e u ti­do n t:!I paí . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET ~tiLITAR 361 Tratándo e de cifras cuya fuente e reduce muchas veces á los olo bolerine pubhcado á e condida por los amigo de quie-ne e han levantado en arma contra autoridadc onstituída de piezas P.ublic~da o~cialmente or.1 el objeto de producir por ei mom nto c1erta 1mpre Jon en el publtco, y que no es posible con­frontar con documento de lo archivo por dcf.ciencia ó falta absoluta de diario. de oper cienes y aun de ituacione xactas anteriorc y po tcriores a lo hechos de arma ; tratándose, deci­mo , de esa el se de fuente , e claro que las cifre. que dan con frecuencia no encierran la verdad, ' ce n por exce o unas veces, por defecto otra , por lo cu 1 hemo tratado de corregirla ó com­pletarlas, con informes de persona fidedign que tom ron arte en lo acontecimientos, y optando siempre má bien por pecar por exce o que por defecto, en atención á que lo re ult dos a í dedu­cidos erán aun má exacto , si cabe, cuando e lleven al terreno de la práctica . lúltiple y muy graves on las ensC'ñanza que se deducen del cuadro que ilu tra e ta noticia, de tal suerte que a o son para con­densarla en un olo artículo, por lo cual por ahora nos limit re­mo á la con ideracione de carácter general, pre ia alguna explicacione necesana para la mejor inteligencia del citado cuadro. n efecto, por tratar e de una guerra en que el primer tiro e di paró ·1 I 3 de Julio de 1876 (en 1 alvario) y el ultimo en Junio de 187¡, n ha ía nece idad de mencionar el año de cada acontecimiento, indicado cJ me puc to que la lucha abarcó los me es del egundo eme tre de 1876, y los del primero del segun­do de lo do año citado . Tcnicndose en cuenta que la maO"nirud de los hechos reJa-ti\ a al medio en que se cumplen, lhmatno batal1as la que por u import ncia dentr:o del ur que pr<: cnto la gu .. rra, bien mere­cen e e nombre, aun uando n Eur pano habnan pa ado de er mero encuentro , in mayor ignilicacion, juzgado de de el P.un­to de vi ta del efccti ,.o de Jos contenc..lorc y de la falta de &rtdle­ría propiamente dicha en la ac i6n. Adem~l , e a batalJas quedan ag;upada n dos cric :1 un de inco grande y decisivas, por ~ - ctrlo a í (ordenada por la cuantía a ~)uta del numtr~ de la aJa de lo contcnd re ), porqu: i en cu lqu~cra de. lla hubtcra ~mbt - do~lvencedor,almt mott<.:mpo <.:habn mo.chfi adod poten rde­arrol1o de lo~ ac n tcci mi en t s . a otra ene, q e merece el n m­brc por la cuantía de la trop omprometi~a , <; .tá arreo-! da por 1 ci fi·a de é ra última v aun cuan l la uw r t >ll del ven ·J r en lla e hubiera entid · b t rantc, no h hn alcanzad i modi­fic · r hondamente)~ ituation crcac..la p r la primtra . uanto á lo com bat . pri nci pafc,, á ello ·e apli , en m< ' r. C' cala lo que e acab de c..lc ir, porque alauno fueron un pccte _d fragme?- to de la granc..lc batalla , • otro e prc cnt ron at lado y ·tn Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 362 BOLETÍN MILIT A.R enlace con las operacione decisivas. Además, para no recargar dema iado el cuadro, los co-n bate de segundo y tercer orden ca­ben de obra en simple cnumer cione completad totalizando las cifra que ello e mprenden. En fin, no figuran en el cuadro algunos datos imp rtantí irnos, preci amente porque están entre los que se trata de deducir de lo enumerados, pue toque nunca e han recogido y publicado con la atención que merecen por los contendores, sean tropas veterana ó implt montoneras. Debe ob ervarse, igualmente, que en ciertos casos en un mismo todo e engloban hecho ocurridos en di tintos día , cuan­do ellos deben mirar e como simples porcione de un conjunto ar­mónico (lo do combates de Moniquira el 23 y el 27 de} ebrero)J ó el uno fue sim?le incidente comparado con el principal, ó lo provocó como cau a inmediata, militarmente hablando (los de Cali el 19 de 1 oviembre y el 24 de Diciembre). El uadro á que no venimos refiriendo debe completar e así: Combates dt egrnulo orden--El Calvario, Ca a blanca, hiquin­quirá, Puert grande, utatau a, Tencua, alda J El Playón, Yo­masa, La Cantera, El Cornal, '1 Alto del Caballo }' Chimbe, en que los contend re ) sin baj r de so~, a cendieron á vece ha ta el millar, pero no presentaron bajas sen iblc para ninguno de los dos. En e njunto pre cntan 8,700 e mbatiente , 226 muerto y I 35 herido : fueron lo m reñidos El Calvario (35 baja ), Cal­das (68) y El Caballo (41). C?tnbat~J de tercer orden-La Guaca , Samacá, Los Ali o , La Herradura, P ntano·, La Peña-Utica, ibatc Subachoque, Re­medios, Cueva , cquia y Cúcuta, en los que entraron en lid de 200 á 500 hombre , y po< todo dan 3,300 con ten dore con r 8 5 muerto y 132 heridos: primc1ron L Peila (65), Cuev (40) y Tequia (46). C?mbnt,:s tlt menor cunntra- elen, ubachoque, Chiquinquira, Altamira, .El Comun, Ramiriquf, l\1an¿all re, a ablan ·a, a­noas, La antera, etc., ha ta completar 44 en lo q 1e hgur ron 4 300 hombre~ con 296 muerto y 273 herido . Los más erío fueron ltam;ra (27) y .. .\1. nzanare (25). · Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. GUERRA DE 18·76-77 1 1 BATALLAS 1 11 NOMllR.E ESTADO FECHA Conl.endo· 1 llucrlos 1 Ucri1los rts COMBATES MAS NOTABL~S .. 1 NOMBRE ESTADO F E e H A 1 Coulcndo·jMuc 1 res 11 1 ... '. -----· --. ---- 1 -- G.maÍ¡ata ....... 1 T nli m a... • . i\brc. •o-a.. 1 3,ooo 1 ,6Bo 2, 3 Sol Ccrrogordo •. ¡ Cudma re a.. Julio 2 5-16 1, 6oo Los Ch~ncos ...
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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 106

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 108

Por: | Fecha: 15/07/1899

ANo 1rr Bogotá, Julio 15 de 1899 UM. to --........ •.--- ORGA O EL ti fi 'FERI DE l ERR Y DEL EJERCITO ---··._, _ Dl C'TOR AD-HONORP:M, FRANCISCO J. VERGARA V V. Coronel, Miembro de 1 Sociede.d Colombi na de Ingenieros ~~l~ll~~lRll~R9.2Rl~R?~~RR~~l~R~lll2~Ql 92 ~l ~RRR~RRRORRRR~~Rlii2RO Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República aT~~~~~~~~~~~~ b~~~~~~ ~~~ 6~~ G~ ~~~~6 ~~05~~~~~~~~~~~~~~~ L n~ OLUOICN NUMÉ!tO ~O !)E 1S99 por la cual se revocan las m:trcadas con lo número 14·7, t 48 y 1 7 4 sobre suministro de medicina~ .í lo inclivictuo el trop:t que no p1 . n al H pital Militar por er leve su cnlcrmed. d y e aict. otr.l pr viden ia Ministerio dt Grurrn-S~ccion 2. •-Bogota, Julio 7 de: 1899 O • IDER 'DO: 1.0 Queriendo el fini teri mejorar la ituacton de los indi­viduo d~ tropa del Ejército, di to con fe ha I 9 d~ Ag > to de 1897, y bajo el número 147, un Re luci n por la cual e di pu o que á los enfermo que n e h< llar n n "'~ tad ~e .P ar á los If pit(ile , por er leve u enferrned td, e le .umtnl trar n 1 medicinas qu~ ncce~itaran, por cuent dd 7 bterno, con el fin de que no e le hiciera de cuento lgun de u ueldo, como e habí e cado practic ndo ; 2.0 ~~e con fe ha 26 del mi baj~ el númer 14-8, se dictó otra Re olución en de arr 11 de l. antcrt' r, detcr 1i n ndo que dicha rncdicin debí r. ser e ntr. t a en un. b tica p r d Comandante del uerp , Comp ñía uclt 6 Piquete á que P'·r­tenecicra el i ndi vi u o de ero p. ,enfcrrn ; 3· o ~·e p< teri ·>~rn<:_nt , haj el n ú !~cr d Abril d~ ~ 8 8, e dtcto otr \ Re oluclon, rcv e. nd ro 148 citad , v dt:terrnirr nd la aut riúad que dcb1er contr t r dichis medicinas; n fecha 26 la núm - dquirir ó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 386 BOLETÍN MILIT A.R 4. 0 ~e según informe de distintas guarniciones, y sobre todo del señor Comandante General de la 2.• División (hoy 3.•), del 17 de Abril, esa munificen ia del Gobierno resulta muy co tosa, á tiempo que éste trata de buscar las economías por lo poco halagado­rasituación del ·resoro público, y ha ido funesta, porque se ha abusado de ella, sin que haya ido posible evitarlo, no sólo por la tropa, sino por algunos Oficiales y ha ta por Jefe .. , haciendose des­pachar medicinas que no han necesitado para uso propio siquiera, y hay necesidad de concluír con esos abusos ; 5.0 Que al propio tiempo esa Resolución primeramente cita­da, ha causado embarazos ó trastornos en la Contabilid d, los cuale hay necesidad de extirpar; 6. 0 Que gran parte d los individuo del Ejercito que pasan á los Hospitales lo hácen por causa de enfermedades venéreas, que por lo común no se adquie.ren por razón del ervicio militar, sino por una conducta irregular que el Gobierno no debe prohijar, lo que se haría pagando las hospitalidades de dichos enfermos, SE RESUELVE : 1.0 Quedan revocadas las Resoluciones números 147, 148 y 174, de fechas 19 y 26 de Agosto de 1 ~ 97, las dos primeras, y 26 de Abril de 1898 la última . En consecuencia, de de el día 1.0 del mes de Septiembre próximo, el Gobierno no costeará las medicinas que se receten á los enfermos que no se hallen en el caso de pasar á los H os pi tales, por no ser grave la enfermedad . 2 .0 Tarnpoco pagará, desde la mi · ma fecha, las ho pitalida­des y medicin as de lo miembr-os del Ejércitoquepasen álosHos­pitales por enfermedades venéreas. Comuníquese á la Comandancia en Jefe para que a1lí se den las órdenes respectivas por telégrafo, y publíquese en el Diario Oficial y en el Boletín Militar. Por el seño.r Ministro, el Subsecretario, CLIMACO LOSADA ---··· ...... -- Rtpúhlita de c,/,mbia-Ejercit~ PtrnMntnte-J .• Brigatl11 tlt la 1 a Diflisií11 del Battlllón NArlfio 111Ím~r• +·0 -s.• Clmp,.i.ía-ZipA­fUir;, M"J' zo de 1899. Se6or General Jefe de Eata.io M:~yor General del Ejército Satisfactorio me es rendiros, por el honorable conducto del señor Coronel primer Jefe: de este Cuerpo, á que tengo el honor de pertenc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. noLE'rfN MILITAR 387 cr, y en c~mplimicnto ~e lo ~i~!)UC to en el artículo 1 s6 de la Orden cncral, el ~nf~rfl\~ ~e m1 com1 1011, de la manera iguientc: Con dtez mdt tduos de tropa emprendí marcha el día t 1 de loa •corriehte,, ~ustodiando el co~reo de encon~iendas hasta Chiqu!nquirá: salt de aqut a las once y medta a. m., tcrmmando la jornada á las tres p. m. en El Callao, por e perar allí las bestias de conducción· el día 1 ~ ulí á las ocho a . m. del citado punro, llegando á El DrJtnn~o á las sets p. m.; de este punto sala 1 d1a 1 3 á las siete a. m. quedando termina­da mi comisión á las tres p. m. en la ciudad de Chiqt~inquirá. . Los pu.ntos más importantes entre esta ciudad y la de Chiquinqui-ra son: el rto Nttua, pequeño. con y,uente; El Ctlllno, lugar de cam­bio de vehículos y suficientemente provisto de ví eres; El .Bot¡lltr011 't Tausn, como su nombre lo indica, queda d~ pués de subir una pen­diente no muy fuerte; de este punto parte por la izquierda un camino q e conduc á la pequcila y tri te pob\ación de ausa, que cuenta con minas de sal, casi u único comercio, de clima frío, con 4,ooo habitan-s poco más 6 menos, y dista de e~ta ciudad tres miriámetros. Del .81- t¡utrÓI1, tomando siempre á la dercc ha, se llega primero á La f/ aqtJua, y luégo á Sutatausa, población peq uefla y de poca importancia, con 4,5oo habitantes apro.ximadamcnte; di ta de aquí 3rrm sk . Saliendo de este punto se pasa el río SStttlftlllJtl y lo5 puntos denominados Bll}í~, Ctrrito y U/)(1/t, pobl ción ~·ta importante por la feracidad de su tie­rras, que regada periódican,cnte por la agua de la laguna de Fút¡lltllt, 1 roporcionan suculento y abundante alimento á lo numerosos ganados, ollstituyendo esto u principal indu. tria, como también su riqueza· tie­ne poco más ó menos 1 1 ooo habitantes, 1 so centígrado ; dista de esta ciudad +rurn. Adelante de Ubaté se encuentran: un río pcquci1o que carece de puente y un punto llamado Los Nnrtmjos ,· de aquí se coma una pen­diente hasta dominar un cerro, del cual se de cicr1de para tomar una pequeña planada, continu 11do despué otra pendiente algo fuerce hasta llegar á Ftíquenc, población importante porquc :i 5k de dista'\cia ~e ha­lla la laguna del mismo nombr ' que rienc sk d longitud por st de la­titud. y en la cual se cree e cán dCJ'C> itado los grande tesoro de los M ui ca , en virtud de lo cu 1 se han invertido gran C$ capitales para de aguarla, sin que se haya con~eguido el objeto deseado. A no muy .lar­ga di tanci de Fú<]l1ene se encuentran El Dt•Jft/111•', luégo una pendten­tc llanbda de Fúqucnc, terminada la cual e camina descendiendo poco má 6 meno~ 1 kilómetro ha ta tomar el camino plano y hucno que con­duce á Snsa, pa ando un puente de cal y canto e ·i tente sobre un río cuy nombre e el de Qll./ld'ó/1. De Su ·a n \ ta imijaca el camino ea Cv:CO DEL E 1 ~6 ~ 1 -... ' De pués de la eparación del ener!l} tintero de 1 Pro\·incia de Oc ila, los legitimistas de allí, que n tenÍ< n ·a enemigo que 1<: infun­diL e temor, se empcfl· ron en lt'\ u m te-c ardoso que e tahan di poniendo pcr onalmcntc la marcha par. ir ro y ' . . d h 1 r. h d . á atacar á Zt1ñiga, á qlllen on 1 era an en ,a ~a ranza, <: CJ.r, mu-cho más distnnt de lo qu realmcnt estaba, upteron por un fic1al que Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 396 BOLETÍN MlLIT A.R habfa ido á bañarse á la queóradtl dd ft1olino, que el enemigo se acerca­ba á la población. .n el mismo incnan te mandaron Jos Jefe tocar gene­rala y con Jos poco soldados que había en un cuartel, pue la mayor parte estabiin diseminados 1 or distintos puntos del lugar, u cando lo que necesitaban para el viaje, alieron en la dirección que ttaía el ene­migo. Ya en las afueras de la población, por el lado N ores te, vieron que efectivamente las fuerzas de Zúniga estaban á muy corta distancia y pa­rapetadas tras )as murallac.de piedra que hay cerca de la ca a de El Mo­lino y dentro de é ta: el fuego se rnrnpió en seguida, porque no se podía perder un sólo instante, y de de el principio se trabó una lucha de espe­rada etl que lo revolucionario llevaban la peor parte. F.: General uin­tcro notó inmediatamente, que no obstante ser muy superior el núme­ro de los contrarios, no . alfan de las posiciones que ocupaban y u puso, con mucho acierto, que era que ello esperaban para hacerlo, que el ataque se efe e ruase también por retaguardia; sobre esto le llamó la aten­ción a! eneral Cardo o, y acababa apena de hacerle la i dicación, cuando, desde el punto en que se encontraba, alcanzó á divisar al Bata­llón Dodit1o que, en cumplimiento de las órdenes recibidas, venfa á en­trar al poblado por cJ Sur. En breves palabras le hizo conocer al Gene­ral Cardoso la gra\·edad de la situación, y con vinieron en que él (Quin­tero) fuese á atajar aquel cuerpo y que ardoso quedase combatiendo en donde se en con traba. Con el toque de generala y sobre todo on el ruido de las descar­ga , Jos soldado que estaban dispersos corrieron á sus respectivos cuar­teles á armar e; de modo que cuando el eneral uinrcro entró á la plaza y encontró tropa lista, tanto para enviar un refuerzo al eneral Cardoso, que bien Jo necesitaba, como para lle ar1a él á ejecutar la ope­ración que se proponía. A pasi-trote marchó el Gener~l uintero con unos 120 hombres, y i poco salió al llano por donde venía J batallón Dodin1 de plegado en Hnea de bataJJa y con las arma en balanza. 1 ver e! Jc.fe de 2.quel Cuerpo que iba gente contraria en són de ataque, mandó hacer alto y dfo la orden de romper el fuego á pie firme. La lucha e trabó al1í cam­bié de una manera iolcnta, pues se peleaba á campo ra o dis;>után­dose ambos combatientes el triunfo con un cmpeno y un ardor extra· ordinarios. Más de cuatro horas estuvo indecisa la victoria por e te lttdo, y viendo el 7eneral uintero que las munJCJone se agotaban, mandó cargar á machete ; este golpe de audaci dio fin á la reyerta, pue lo legitimista no pudieron re ·istir el empuje de e e puiiado de valiente•, y emprendieron la fuga ; la pcr e ución ft1c tcna7. y no ce. 6 ino en Mntnrtdllu/,,, término de la llanura en e a dirección. hl b t llón Dtnli11o, que e Lomponía de una 200 pl 7.3 , quedó com¡ letamente de rro7.ado; l:.U Jefe, los Comandttntc· :ruerrcr y Ocl u t fueron muerto ·, asf omo también el Capitán Ayudante Manuel M arq uez y un nt'tm r con ider ble de ficialc · y old do . Al regre :tr el eneral Quintero n t6, desde ba cante distancia, que la atalla continuaba cm diada con la gencc que había qucd d íl rdcnes del cneral rdolto, 1 or lo ual resolvió atra\'esar 1 t¡llt- 6rttdtt del Molino y ~ ·guir por el LJttllo dt llltínz con el objeto ele Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍN MIL11.'AR 39 atacar por el flanco izquierdo al enemigo que se había ituado con mucho acierto, en el .1/to d~ I~J Eó ~ rJtros, que es una excelente posi~ión. La distancia que e araba al eneral de sus compañeros era por lo menos de una legua y la recorri6 en media hora á lo má y cuando se reunió á aquéllo upo la m ucrte del en era] Cardo ·o, el león de Boyac ', la cual le cau ó profundo dolor, así como ]a de los Coman­dantes Juan de Dio ~einado : anta~1a révalo, á quiene distinguía por su denuedo, y vto dema tendtdos en el campo los cadáveres de muchos valientes que habían rendi o su vida en la toma de la casa del Molino, que desde temprano había ocupado ( 1 enemigo. , La noticia ~e la ,m~erte. de compañeros tan queridos y el espec-taculo que se pre en :o a la v1st del en eral al acercarse á la mencio­nada ca~a no hici<.:ron decaer u ánimo y antes bien fueron un esdmulo para decidirlo á ha er un e fuerzo supremo á fin de terminar pronto ese combate, que ya se prolongaba demasiado. En efecto, mandó en seguida á vario yudantes á comunicar á los Jefes que al oír el toque de carga dado por su Corneta de 6rdenes, lo hicieran repetir y marchasen bruscamente sobre el enemigo. En estos momentos tuvo el eneral otra pena, que lo morrific6 c.·craordinaria­mente, y fue la de ver caer h~rido de muerte al Comandante Pedro P. Pérez, joven de relevante prenda , conservador decidido y entusiast~ y que había sido el iniciador del movimiento revolucionario en 1 pueblo de González. Tan pronto cotno el General calculó que su orden estaba comu­nicada, hizo tocar á la carga y fue el primero en emprender precipita­damente la aseen ión por el J>eligrosí imo camino que conducía á la cima del alto en que e · taban los contrarios; todo lo iguieron, y el ataque e ejecutó con cal ímpetu, por istincos puntos, que al cuarto de hora ya lo rebeldes habían desaloja o á lo. gobicrni tas de la posición que ocupaban, la que defendieron con v lor digno de encomio. La derrota (.e declaró incontinenti y lo \·encidos fueron per e­guidos hasta LoJ GutrmoJ, donde d ener 1 Quintero hizo alto. por­que él no querí que lo:> encedorc fuesen ~t entrar á re cntar e : ¡ e te efecto, Jos comandantes rcspecti vo extenderán lo respecti' o pa aporte . "Cu rtcl general de S nt fe de B gota, 30 de Mayo de I 816. ce Morillo .'' Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 400 BOLETÍN MILI1'.A.R dustria levantó posadas en los caminos, establecí columnas para marcar la distancias, y tod · las medida necesarias fueron toma­das para facilitar las comunicaciones y hacerlas menos costosas; propagué en todos los Distri o la vacuna, dún precio o de la mu­nificencia de Su Majestad, ~ue se había perdido en los últimos desórdene ; atendí á los oficios de primera necesidad, que se en­contraban en un doloroso abandono, y á lo obres, huerfanos é hi­jos de los mendigos ; hice todos lo e fuerzos para perfeccionar los unos y hacer útile los otro . Pocos día habían pasado, la tranqui­lidad renacía, la prosperidad pública hacía rápido progresos. El ConseJo de Guerra que había instituí~o, respetó las reforma pro­tectoras que la ley acuerda á los acusados. Nadie fue juzgado sin haber sido oído y sin la defen a que prescriben la leye militares ; los juicios, calificados según la naturaleza de los delitos, y los cul­pables, plenamente comvrobados us crímenes, u frieron las penas á la cuales fueron condenados. En ninguna circunstancia la au­toridad violó la santidad de las leyes . Pero enmedio de tan grave y numero a operaciones, mis mirada se volvieron hacia Venezuela y obre los restos de los fugitivos que se dirigieron á los d e ierto de Ca a na re. En iVlompó recibí la prime ra noticia d la subJevacit'Sn de la Isla de Margarita, promovida por Arismendi, por este vil y cobarde Ari mendi, que me prometió, llorando, que no concebía mi clemencia ni el perdón que le concedía tan genero amente. Esta ublevación, que pudo ser sufocad en el principio, ofreció un punto de r unión ' lo reb .Jde ~ di per o en la colonia extran­jeras, los cuale formaron expediciones para invadir el Continente. Dirigí entonces á los habitantes de V enezuel la proclama siguiente: " Venezolanos : "La altiva Cartagena inclín " la cabeza ante los Ejercitos españole, ; vario Jefe: de la insurrección h n pagad su críme­ne en el patíbulo : la le y lo h bía condenado. ''El vil y despreci ble Arismendi ·e aprovechó de mi usen­cia p ra !evanrar en .vlarg rita el e t nd rte de l. ub le\'aciC>n, la más infam _, y trae r obre v sotro nuev · e lamí J J ·. En e·t ciudad 1 clem ncia guió to mi accione . ~ te m htru· d~cía que el d1 en qu e pe rJ né · u crí n e n habí id el v.!r .d_ro de su nacimient ; pr rrum 1a en grtto > derram\b.t Li~rimr, con extrem admiracion de un b ... nev l'.!n i q ... \ a 1 ~ JÍll'lrio ' r - zón no comprcnJra. Juro en mi poder fi elidad al Rey. ( V o ~tti n.ua rá) BOGOT -IMPRE TA N CIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
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Por: | Fecha: 22/04/1899

o lll Bogotá, AbriJ 22. de 1899 ---·-- - ORGA O DEL MJ~I TERIO DE GUElll \ Y DEL EJERCITO ---·..-- - DIRECTOR AD•HO. OUM, FRANCISCO J. VERGARA y V. Coronel, ~embro de l a Sociedad Colombill na de Ingenieros a~~~~~~ ~~~ ~~ ~o~QR R ~~ ~ O~R~~ - 0~ ~ RR~~o~~~~~~ O ~ R~~~~QRRR~~~~~~R ~RRRQ Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República 0~5~~~ ~ ~~~ ~~~~ ~6 ~ 60 ~~ 656ób ~ ~~ ~~ ~55~ ~~~~~ 5 05 6~6 555 ~ ~5~~~5~5Q OFICIAL :OEOPwE!J:O N'O'ME~O (12 DE ABRIL) DE 1999 por el cual se concede una pensión de los fondos del Montepío Militar El Presidente de la República CO ~siDERANDO: 1.0 ~e la señora orberta Vargas de odríguez, viuda d 1 'reni nte Grcgorio Rodríguez, ha ocurrido al Poder ~jt:t:utivo po · conducto d la Junta ir ctiva del M ntcpío Militar en solicitud dd socorTo concedido por J ar ículo 7. de la Ley 15 3 de 1 896, á las viudas hijos y pndrcs de J n1ditares que fall cicren n rvicio activo y hubi~r · n contruibuído durante dos años, por lo menos, I ara el 1 ntep:fo ; 2.0 ~~e el 'enicnte Grcgoric odrí0 uez falleció 11 ~~•caran1anga el 18 d~ t:J tien1brc id ai1 > pa ado 11a1Jan-dose en ervicio activ en el tallun } ijles; J.0 ~e al tncncic na l Jnilitc r se le hizo por n1ás de do af os, 1 descuento corre pondit!ntc ara 1 Monte- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 19~ BOLETÍ MlLIT.&R pío segun con ta en el certificado expedido por el Teso­rero de dich I nsti tuciún; 4 :· ~e la n nciona a s ilora de odríguez. ha acom ñ á ~U peti i6n 1 s con1pr bance que exige el artícul 2 2 de la 111enciona a y I 53; y 5. o G.Ee la Junta )irecti va del :Iont pío Militar apoy la solicitu de la referi a señora de J{o rígu z, DECRET : rtículo único. señora orb rta Var-gas d l odrígul:z, viu del 1 nient C:rregorio odríguez un p-...nsión d treinta y cinc p sos ( .: 35) tnensu· J s, pagadera de los ~ n os del Montepí Militar, de con or­n1idad e n lo let nlinado en 1 artículo 7 . o de la L y I 53 de I 896 . . De esta pensión disfrutará 1 agraciad desde la fe­cha d 1 r spe tivo título d " ju tcación por el tietupo de su viu "L y n1ientras ecve bu_n conducta . on1uníq u ese y publíq u s . ado en ogotá á 12 d 1 bril d 1899 . or del gación d 1 Exc 1 ntísin1o señ r Pr sid nte, el Ministro d Guerra JORGE HOLGUIN __ .......,. .... ~·-- AROHIVO TA :0 R Señor Director del B oletín Nlilit,zr. Bogotá, bril 17 de 1899. Muy cstin1ad señor n1Ío: Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETíN )tlLITA.R 195 ~st~d . ren~ir en sus_ in1portantes trabajos á Ja verdad y á la JUSttcta y a su adnuractun, tan analoga á la n11a, por las grandes tradiciones de olon1 bia. Q.yedo de usted muy deseoso servidor, ROBERTO SUAREZ --~·~-- OPI DEL OFI 10 ~-ú IERO 354 que se dirigi6 por el Estado Mayor general del Ejército, Mesa Central, al Comandante general de la I Di i i6n con fecha 27 de Marzo de J 99 El Director del Boletín Militar dice á la Comandan­cia en Jefe Jo siguiente: ''Deseoso de mejorar en cuanto s a posible el perió­dico puesto al present bajo nü direccion, ruego á usted si para ello no huoiere inconveni nte, que todos los oficiales que viajan por asuntos del servicio, queden obligados á presentar al Estado Mayor general, un informe sobre el can1ino recorrido, indicando la clase d suelo, los acciden­tes gt:ográficos que n ' l se encuentran, el clin1a, los recur­sos, las subidas y bajadas, las poblaciones y caseríos y en fin, las distancias que se calculan en cada tray cto entre las gentes conocedoras del camino y el n ú m ro de horas que se invirtieron en recorrerlas, y que el 'i tado Mayor general sunlinistre para su publicacion dichos informes." Lo que os tran cribo para que os sirváis ordenar su estricto cun1plimiento, pues así lo dispon la on1andancia en Jefe ; haciendo que Jos aludidos datos se sumini tren por Jos oficiales con1andantes de escoltas, lo más pormeno­rizados que sea posible. Dios os guarde. RICARDO ACEB DO • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • 196 BOLETÍN MILITAR I>E LOS DECRETOS EXPEDIDOS POR EL MI. JSTERIO DE GUERRA BN JSL MES DE MARZO DE 1 899 Día 2-Sc aceptó al señor Julián Pardo la renuncia que hizo del puesto de Habilitado del Batallón T~lterift, y se nombró en su reem­plazo al señor Jo é ngel Calderón · Se concedió al Capitán Olimpo antos la licencia indefinida que solicitó para separarse de la 3·" Compañí del Batallón Urda11cta, y se destinó en su reemplazo al C pitán icente M. Gamboa, que ervía en la 2.a Compañía del mi mo cuerpo ; Se llamó al ervicio activo de Capitán al eñor Francisco A. Losa­da y e le dcstin6 á la 2. Compañía del Batallón Urda!u-trJ, en reem-plazo del Capitán amboa ; Se concedió al ubtcniente Juan Sierra la licencia indefinida que solicitó para eparars<. de la 2. 11 Compañía del Batallón Sucr~, y se des­tinó en u reemplazo al de igual grado Enrique Pácz, á quien se llamó al servicio. (Decreto número 1 5 ). Día 3- e declaró en uso de licencia indefinida, á solicitud de los Jefes superiores respectivos y de la Comandancia en Jefe del Ejército, al Teniente Lucto M. Varga, de la 3 a Compañía del Batallón Urda- 1/tla y al Subteniente ruonio López, de la Compañía uelta de Neiva ; Se desnnó al Teniente Zen6n F. Lemos, que servía en la 2~ Com­pañía del B tallón Cnzrld?ru, á la 3·' del Urda11eta, en vez del Te­niente argas ; Se llamó al servicio activo al Teniente Rafael Matéus, y se le des­tinó á la z.a Compañía del Batall5n Cazndoru, en vez del Teniente Lemos ; Se llamó al servicio activo al Subteniente braham Becerra, y se le destinó á 1 Compañía uelta de Nciva) en vez del Subteniente An­tonio L6pez ; Se. reconoció al señor Manuel Uribe el empleo de Subteniente con que prestó sus en·i ios al obierno en la guerra de 189 5 en el Batal!ón A_miot¡!i.'rl. (Decreto número 1 59). Dír1 ó -S declaró cn u o de licencia indefinida á olicitud de la Comandanci cn Jefe del jér ·iro, al Capitán Ig~ cio Buenahora, Y,~ ante Mayor del Bat 116n Rijln y e nombró en su reemplazo al de 1gual grado Bern bé Su 'rcz, a quien ·e Ilam' 1 crvicio; . Se e ncc ió al '1 cnicn te o16n P. · cto y al ubtenicnte Grego-no Martíne:t: la li c~ nci inddinid que solicltaron para cpararsc de la l. om pauta del Batallón P (1/tu; y 2 !' dd Ur4dllt'la, re pecti va mente, Y e ll mó en su reemplazo al 'fenicnte Pedro García y al Subteniente SalvaU r Z. pata · .. Se no~bró al cñor ngel M rí Pulido, Rcp:trtidor del Bofet'n IY~rlrtrlr, q •en fiourara, p lTa los ~.:fcctos fiscalc, (;. mo Subtcllicntc asi­mdad , encre lo emplea os a mini:>trativo de la I. D•visión. (Decre­to número r6o). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE~f ITLITAR 197 . El miuno d:a~Se acepr6 la renUJ_lcia que presentó el eñor Igna- CIO S. de antamana del ua to de Dtrecto r de J s Palomares militares y se di pu~o que \;;ontinuen á cargo del 1 eniente Ramón Olave yu~ dance del ircctor · , e a robó el nombramiento hecho por el Comandante General de la 2.."' Divi ión facultado al efcc o por Decreto de 1 5 de Febrero últi­mo, en el Sargento Mayor Francisco . len, para cn·ir como 2.. 0 Ayudante general del F tado Mayor de dicha Di\·isi6n encargado de la conservación de los elemento de guerra existente en Barranquilla ; Se llamó al en· ició actÍ\'O al eneral Jo é María Campo erra-no, y se ]e nombr6 uperintend nte general de la fuerza del dánrico. (Decreto número 161 ). El mumo día- e crc6 un cuerpo compuesto de tres Compañías, una de cada arma, denominado C11erpo PIJiitécmcl), destinado á recibir instrucción en los ramos de rtiJJcría, Infantería y Zapadores, respec­tivamente. (Decreto número 162.). Día I 3-Se destinó al Teniente Maximino O. Rivera R., 2..o Ayudante del Batallón Sucrc, al mismo pue to en el Bolívar, en vez del de igual grado Cario ánchez R., quien pa ó al Surrc ¡ Se concedió al ubteniente dán ama la licencia indefinida que solicitó para separarse de la 1 .n Compañía del Batallón Córdoba, y se des­tinó en su reemplazo al ubteniente Pedro Pablo Puerca, á quien se llamó al servicio ; Se concedió igualmente á los ubtenienrcs Adán Valdcrrama y Ramón Valenzuela, la licencia indefinida que solicitaron para epararse de la 3.a Compañía del Batallón ]rmí11, y e llamó en su reemplazo á los de igual grado Emiliano González y Ruperto fanador ; Se destinó al Tenience iccnte onz~lez M., que ir e en la +·a Compañía del Batallón La Popa, á la 2.. 3 dd mi mo cuerpo en vez del de jgual grado Rufino Guerrero C., quic.:n pa · ó á la 4 ~ · Se nombró al argento Mayor Je u Rivera, Habilitado del Cuartel general de la Jefatura de la frontera del Sur a imilado á Teniente Co­ronel para los cfcc to fiscales ; Se de tinó al Capit~n Jo é María Be jarano. que irve en la +· • Compañía de 1 Batallón P irh i11dtn al pue to de rimer Adj un .o al E - tado Mayor de la 2.. • Brigada de la 1 ~ Di vi ión, en "ez del de igual grado Adán J. arga , que pasó á otro ern pl'!o ; Se reconoció al scficr Juan Luna, eJ cm pleo de Capitán, con que prestó !-us ·ervicios al Gobierno en anterior oca ión, se le llamó al cr­vicio acti \'o r .e le de t1nó á la 4-·· Compañía del Batallón P 1dl .tulla, en vez del Capitán Bejarano. (Decreto número 163). Día I+ -Se llamó al servicio activo al argento Mayor Francisco . Montero, y se le n mbr6 2.. 0 Jefe del Batallón .B.írbrtlrl, en reempla­zo dcJ Teniente Coronel Antonio L \"crde, quien pasó á otro cuerpo ; En atención al mal e tado sani~ario actual de Barranquilla, se res­tableció el empleo de Médico au , ·iliar de la guarnición de esa plaza, y se nombró para de cmpcilarlo al doctor J é R. Franco Q., a imitado á Sargento Mayor para lo efectos fiscales. (Decreto número 164). El mismo día- e di puso su pender inddinidamente la venta del Cru · ero Córdoba. (Decreto número t6;). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 198 BOLEl;'ÍN :MILI'.VAR Día 18-Se aceptó al Capitán Severiano de la Hortúa, la excusa que pre entó para sen'ir el puesto de Comandante de la Batería de Ar­tillcna dd cuerpo P~litéolico, y se destinó <.;n su re<:mplazo al de igual grado . nronio María Ramírez, á quien se damó al ·ervicio ; e de inó al Subteniente Tobía Cepeda. que crvía en la J . • Compaiiía del Batallón Pnlacf, al pue to de - bandcrado del Córdoba, en v z del de igual grado alomón ngarita, quien pasó á servir en la Compañía citada ; S<: concedió al Subteniente Miguel de León Vicuña , la licencia indefinida que olicit6 para separarse de la 2. 11 Compal"iía del Batallón Caz-1dores, y r,e llamó en u reemplazo al Subteniente Antonio Cuer o ; Se destinó al Subteniente Féli · Restrcpo Bricefio, que servía en la 3. 8 Compañía del Batallón Bolívar al puesto de Abanderado del mismo Cuerpo, en vez del de igual grado Pedro C. Martínez, quien pasó á la citada CompaiHa ; Se aceptó al eñor Enrique Aranda la cxcu~a que presentó del puesto de Instructor de la Banda de música del B tallón Nariño, y se nombró en su reemplazo al señor Pío Rodrigo . (Decreto número 166). Día 22-Se destinó al Capitán Jo·é Mpública d~ Colombia-I: Divisiófl-C,mandancia dd Batallón Ay 1eucho númt•ro 3.0 -Ejlrci to Nacional -B·?goto, Abri/6 de 1899 Ciudadano General 1 efe de E cado Mayor Divi·ionario. O renüto original l inforn1~ que anteced , d la ! in trucción civil dd B tallón, r ndido ' esta Con11nd, ncia Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 200 BOLETf MILITAR por el señor Institutor general ~e. Ja guarnición y corres­pondiente al n1 s de Marzo pro '1010 pasado, para su pu­blicacion en el Bo!etín j'Vfilitar ó para lo que a bien esti­m"' is conv nient ; esto en cun1phn1iento d órd nes supe­riores existentes sobre Ja materia. Dios os guarde. El Coronel, CARLOS FRA 1 CO Q . ______ _._.~~---- • C _ N D C'I.BIN L ··--- La epopeya napoleónica, la gigantesca lucha americana de eman­cipación, la granrguerra civil de Sccc: ión, las expediciones militares del segundo imperio francés en una palabra, todas e as páginas que fueron como el manual obligado de los políticos y los soldados de los dos pri- ·meros tercios del siglo, se diferencian de la guerra moderna profunda­mente en lo que á armamento se refiere, y así como á la fecha el telé­grafo comunica en p'>co. minutos lo lugares más lejanos del globo el nue\'O fusil á la in' ersa, obliga á iniciar la lucha á distancias incon­mensurables, por decirlo asf, i :;e trata de la extensión del terreno en que e desarrolla el nuevo drama guerrero, pues por poco considerables que sean Jo efectivos, el jefe no dominará ya de una ojeada y á un tiempo á ·us soldados todos y á las líneas cne'11igas que trata de arrollar y de romper Enante agrupados en masas compacta los soldados porque el cho­que era en el combate lo principal y el fuego Jo acce orio, el Jefe podía manejar con holgura los batallones pues o'iciale é individuos de tropa no tenían que hacer otra cosa t}Ue cumplir la órdc .;s del Jefe como actualmente lo hacen en un dta de parada. Hoy la icuación ha cam­biado por completo, r has ellíltimo cabo se encontrará con frecuencia en i uacione en que~ in tener otro consultor que á sí mismo, habrá de echar encima de liS hombro la rCSfOU;,abiJldad de una decisión. En efecto. el enorme alcance y la mo 'tlidad de la artillería noví­sima obliga á 1~ infantería, cuan o "la tiene al fren e, á de plegarse á millare metro el enemigo y de de que principia el de pliegue, ra la acción dc:l Jef. le batallón no se hará -.ntir sino con dificultad. D ntro del alcance del fusil apena~ podrá hacer in(Ji acioncs generales á los Capitanes, quien e en la lfnca del fuego tcndr 'n que tomar todas las deci iones que pueden entrai'iar las cvcntualidade del combate y de las cualc puede depender el éxito de la tarea confiada al bara116n . En fin, en tierras quebrada· y cubiert , ya ni el Capitán podrá di­rigir personalmente u Compa1iía y lo Oficialc ubalterno ó lo ·ar­gcntos que los reemplacen por muer e ó herida, e encontrar~{n en­frente C::c dific ul cadcs q u.:: han de resol ver según m á con venga al in te- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLET:í.N MILITAR 201 rés general 6 lo que es lo mismo, de poner en juego su inteligencia y el e fuerzo de u \'olunrad ó ca la iniciativa, de suene que. reJa iva­menre hablando, el mayor número de las probabilidades de 1 victoria están con el cjé,rcito cuya oficialidad, en lo momentos críticos, sea capaz d~ pesu el pro y d contr. y adoptar: una resolución sin vacilar. En una palabra, si la disciplina cons iruye la fuerza fundamental de los ejército el t' rler ( cfficicncy) de é ro depende en parte enorme de las aptitudes personales y del npírilu de lo oficiale de todo grado, que son, por decirlo a ·í, los re orces de e as terribles máquina . Por esto el Oficial digno del nombre de tál, debe pose~r la cualidad lla­mada imf'iat.<:' : ciencia, valor, abnegación, energía, son nada si no es capaz de tomar una re olución en la!> momenw· crítico·. Saber ele­gir y decidir e con rapid<:z y con reflexión, tal es la tarea impuesta de continuo á los superiore., y con frecuencia creciente á los inferiores. Es en Alemania donde ho} día e desarrolla con mayor amplitud la iniciativa de los ·ubalternos, y donde la disciplina alcanza su máxima brillan tez. Por otra parte, el jefe superior no puede permanecer tranquilo y "dejar de er Sargento," sino cuando la iniciativa inteligente de us subordinados le e\ ira perder tiempo precit> o en re olvf'r cue tiones de detall : i su ubordinados carecen de iniciativa no sólo tendrá que asignarles su rarea en tesis general, sin..> también que guiarlos paso á paso en la ejecución de ésta, e decir, de mantenerlo á todos en la mano, cosa imposible· con el actual armamento y nociva en absoluto para la rapi­dez de mo\imientos que presupone la guerra moderna. Y si tiene que dejar cierta latitud de acción á la. nnidadc táctica. 6 de combate por imponerlo así el terreno y en ella falta la iniciativa inteligente, ,.i, irá en perpetua inquietud, no tanto sobre las mala di posicione. qu<.: puedan emplear aquéllas, cuanto sobre ·u inacción, ya que en la guerra, pre­ciso e no olvidarlo, las di po. icione de detall del enemigo son un factor iempre importante y de conocido, pue que con tituyc la mitad de eso que llaman fatalid,,d 6 11Zr1r ó rtlflttilidad-el nombre no importa-que uedc echar por tierr y anular las combinacionc· y pla­nes mejor concebido y e o >rdir.ado ólo la inicia i ''a de los subordi­nados podrá \'encer tS aprov ·char e e azar1• ólo ella da i un ejército esa ventaja moral que, acando buen partido de la falta del adversa­rio equivale á aumentar la fuerza real del propio ejército. Y pues o que la moral re r scnta papel preponderante en la guerra, ¿cómo practicar esa moral si todo· no e tán bien impuestos del fin que se per igue y i cad cu 1 no esrá pronto á hacer con erjer todo us e fucrzos físicos é inteleccuale hacia el objetivo común ? Y luégo que un enemigo que se encuentra enfrente de tropa con ·canee­menee acti\·a y cm rendcdoras, se de alient.l con más facilidad que si \'C ~•minorarse el empuje del contcndor )' icntc que los Jefe contra­rio andan indcci o y v. - ilan ce , no sabiendo 6 no o ando obrar sin orden preci a en sus detalles. • Claro e rá que la iniciativa no ignifica de obc iencia 6 insubor­dinación. 1 o! e· implemente qnc en la guerra moderna obedecer es ante codo obrár, y obrar no de 'un m do maquinal y p·a. i \'O, sin interé por el re ulrad de las órdene que e ejecutan, ino de manera inteligente, consagrándose en cuerpo y alma á llenar los de eos del upcrior. E así N o l PlJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 202 DOLET.ÍN MIL1TA.& como debe aplicarse la inicia ti va: concordante con la i tu ación y amol­dada al inceré~ general, no oh·idando nunca que "una acción prema­tura puede cnc a.llar, y tar ía dej rá ,~ ene~i~ . l. libertad de acc~ón que )e permite 1mponer su voluntad. La IniClatJ\'a no es fuerza smo cuando se ejerce sin detrimento de la cohesión general, y por lo mismo que ningún oficial debe perder de vista el objeto encomendado á la unidad de que hace parte, debe conocerlo y lo conocerá solamente cuando sepa al mismo tiempo la tarea impuesta á las tracciones de tropa vecinas de la uya, á fin de que en ningún caso las perjudique ó perturbe con sus propios movimientos. Empero, preciso es advertir igualmente que el espfritu de inicia­ti va no puede desarrollarse en una tropa ino cuando el subalterno está 5iempre eguro de hallar en sus superiores el apoyo y la aprobación que le in · piran confianza en las propias fuerzas, y que esa confianza nunca será posible cuando se teme el reproche y la desaprobación. Es preciso, pue , que en el ejército moderno las relaciones entre jefe y subalternos estén caracterizada por recíproca confianza y que las relaciones entre iguales estén exenta de todo sentimiento de celo ó de rivalidad. Y como ningún conocimiento 6 irtud puede desarrollarse sin el estudio y la práctica, para evitar peligros en la guerra, en uno ú otro sentidv, es preciso educar la iniciativa de los subalterno en los ejerci­cios de tiempo de paz, cuando las faltas cometidas en e! aprendizaje no entrañaran nunca un desastre, y queda campo als uperior para corre­gir con suavidad los errores que no provienen de mala voluntad, T para que enseñe á · us subaltern('s cu·') es su órbita legítima de acción, lo que al mi:;mo tiempo le hará conocer á él mismo las cualidades y defectos de su subordinados. ---·--- PAJtA EL SERVICIO E CAMP • A DEL EJÉit.ClTO IT LlANO (SEPTIEMBRE 16 DE 1 896) (Traducido para el Bolt•tín :Militar J (Continúa d~I111Ímero 85) DI CIPLI :T' 7· Pr~ámbulo - En campaña, las causas que tienden á relajar los lazos de la di ciplina son más fuertes y numerosa que en tiem­po de paz; el contacto entre superiores é inferiores es más fre­cuente e inmediato. Por Jo dicho e necesarísimo mantener des­pierto d~ continuo en el oldad los entimientos n ble que se le hayan 1nculcado por la educación y por la sati~facción que re­sulta del_ cs.crupul \lmplimiento de Jo pr pi s deberes, y á la •ez rcpnmu· en el act y de un modo inc.x rabie toda violación de la rdenan%as militare . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETf1 MILITAR 204: . En una operación. mi~itar cualquiera, si por acaH faltart el tztula,· dd mando, la dtr¿ccron d,• la o·opa y la responsabilidad del exito incumben al mas ekvado en gradiJ ó almas antiguo dt los oficia/u de las fu ·rzas ombntiaztu. 8. Conujos disciplinarios- En el ejercito en campaña los Con­sejo de di ciplina se reúnen por convocatoria de los Comandan­tes de los cuerpos de ejército ; en la tropa que no hacen parte de un cuerpo de ejercito, por orden del Comandante en Jefe de este último, ó del Intendente general, si no depende de dicho Co­mandante en Jefe. Los Consejo de disciplina son divi ionarios, y por lo tanto se adscriben á los Cuarteles respectivo, y se forman con oficiale~ que hagan parte de la División. Cuando se trata de juzgar un oficial que no pertenece á la División, la autorid d que ordenó la convocatoria designa al mis­mo tiempo el Consejo de di ciplina di i ionario al cual debe ome­terse el sindicado ; pero i e to no pudiere hacerse por una causa cualquiera, dicha autoridad convot:ará uno exprofeso en su pro­pio Cuartel general. Todo Co1nandante de División tendrá siempre á la mano el E~calafón de su oficiale , para hacer frente á una eventualidad en que le toque designar cuales pueden ser miembro de un Consejo de guerra disciplinario. Para los oficiale generales, es el Comandante en Jefe quien ordena la convocación de los Consejos de di ciplina que pueden juzgarlos, y señala el lugar donde deben reunirse, y el personal de que deben componerse. Las resoluciones de Jos Consejos de disciplina, junto con los documentos ju tificativos, se enviarán por el Comandante en Jefe al Ministro de Guerra, par que e te dicte las re oluciones del caso que los hechos puedan hacer necesarias. 9· Castigo de los soldados-En ca o de falta grave, al castigo de prisión rigurosa puede agregarse, para lo soldados, el de cepo d~ campaña. JUSTICI MILIT R 10. Importa que en campaña la justicia sea rigurosa é inme­diata. En consecuencia, lo jefe de ltts grandes unidades cuidarán de impul ar la acción de la justicia en e e entido. De ordinario la justicia penal tllilit ar será impartida por los tribunales militare de lo cuerpos de ejercito, que hacen parte de los E. tados M a y ores respccti v·o • Eventualmente pueden organizar e tribunales militaru de dapa en la. línt!as de comunicacione del jcrcito. Si la nece idad Jo de­mandare, los tribunales rnilitare pueden cr convocado por lo jefe de unidades 1nilitare inferiore~, que obran destacada~, y por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 204: BOLETÍN MILITAR los comandantes de las plazas fuertes declaradas en estado de gue­rra cuando en ellas aun no exi~ te un tribunal militar. > La cuestiones de competencia entre dos ó más tribunales de campaña se someten á la decisión del Comandante en Jefe, quien resuelve el punto despues de oír el dicta1ncn del Auditor general de- guerra. SERVICIO DE TROP 1 1 . Distribución de los servicios-Todos los oficiales, clases y soldados se consideran como de servicio permanente. El servicio de tropa se divide en servicio txterior y servicio interior. El servicio exterior comprende el servicio de seguridad, los destacamentos contra el enemigo ó que se alejan del grueso, los puestos exteriores y las fatigas con arma ó sin ellas. En el ataque y defensa de las plazas fuertes, el trabajo en las baterías y los tra­bajos en las paralelas y minas se consideran como destacamentos contra el enemigo; los servicios de parque, como fatigas de cuartel. En el servicio interior se incluyen : las guardias de princi­pal y prevención la consecución y di tribución de vívere , los fo­rrajes y demás distribuciones, y los servicios interiores de cada cuerpo en el cuartel ó en el campamento. 1 2.. ServiC:6 exfe,-ior-Por regla general, el servicio exterior no se distribuye sino por unidades con tituídas enteras; las guar­dias exteriore y el servicio mecánico corresp nde en principio á la infantería, pero puede en ellos emplearse también las otras armas, según la necesidades y naturaleza del servicio. Las guardias de honor de lo Generales de Brigada las su­ministran lo' cuerpos de la Brigada ; las de los di ver os Cuarteles generales incumben á sus respectivas secciones de carabineros. (CotJti11uará) --···-- I- ~ TORIA ~:;IO'trER:OOS DE LA O )IP :" DE 1 76 Y 1877 (Escrito· p:tra el Boletín Militar) I Con\'encidos nosotros de que una de 1 s campañas más importan­t~ s .que se han efectuado en e t~ paí .' durante la larg·l serie de guerras CJvde que lo han azota o, ha s1do, tn duda alg•Jna, la que dirigió en el Norte del Departamento de ~antandcr el señor General Guillermo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL'E'lÍN MILITAR 205 Quintero Calderón en los afios de 7 6 y 77; eampafia en la cual se de­mostró con toda evidencia que la peric1a, el valor y las dotes de un Jefe suplen en muchos ca os la falta de elementos materiale con que pueda contar para hacer frente á un enemigo superior; y deseando, por otra parte, que lo her6icGs hechos ejecutados en ella por el meritísimo cuánto modesto caudillo no queden rch:gados al olvido, nos hemos im­puesto la tarea de escribir e ros recuerdos, que pueda er sir an más tarde 'quien pretenda historiar aquella pujante y de graciada revolución. Aun cuando el General Quintero no era partidario de que el par­tido con crvador se lanzase á la guerra en la época á que nos referimos, porque creía que aún no e taba suficicntcmentr. preparado para ella, y, principalmente, porque su carácter pacífico y moderado rechaza esas medida, guc -en u concep~o-son perjudiciales para la pro peridad de la Nación, que ha sido siempre su más vehemente anhelo, r.o pudo ne­gar u contingente cuando le fue exigido y tuvo que tomar parte en ese drama angriento, en el cual-dicho sea de paso--fue 1 ún1co á quien la victoria coronó con sus laureles. Al estallar lo re\oluci6n se encontraba el General dedicado á las tareas campe tres en su hacienda llamada Cata/11íía, situada en el Mu­nicipio de Convención, y no obstante la constantes excitaciones que le hacían el General Leonardo Canal, desde Pamplona, y el Comité que el General Manuel Briceño había organizado en La ciudad de Ocaña para que se pronunciara, él no quería hacerlo y tenía intención de de­morar este paso lo más posible, deseando que en esa regi6n no tomase la guerra grandes proporciones ; pero como los agente~ del Gobier­no empezaron á pcr·eguirlo, y aun intentaron ponerlo preso, de lo cual tllvo conocimiento oporcunamente, se vio obligado á tomar el mando de la pcquei1a fuerza revolucionaria que había en la vecina poblaci6n de Teorama, hacia donde se .iirigió el día 14 de O\Íembre del año de 18¡6. De esta población siguió con unos 2 5 hombres, muy mal armados. á San Calixco, en donde e le reunieron alguno más, hasta completar d número de 6o, y allí pcnnaneci6 durante 6 días dedicado á organi­zarlo militarmente y á con cguir algunas armas de fuego, que le eran absol utamcntc indi pcnsablcs. Viendo que en este lugar no c:.·istfan los elemento que se le había ascgurado,se tcnfan preparados, y compren­diendo que le era imposible volver atrás en el camino que ya había to­mado, resolvió continuar para Ln CrllZ, una de las poblaciones más con crvadoras y entusia · tas del Norte de Santander, donde suponía que podría hallar los recurso de que ha ta entonces carecía y de donde pen­eaba que podría comunicarse con facilidad con los re\·olucionarios de las Provincia de úcut y Pamplona. El 2. 5 del citado mes llegó · t\ pasica, á eso de las 4 p. m., en me­dio de un ce rrenc1al aguacero, y á poco recibió aviso de que por la vía d~ Oc ia venía á tacarlo una fuerza en~t:miga. Como era inminente el rie go que corría de cr vencido y capturado con sus compaücro · en ese punto, c!n el que era im po iblc cm pe fiar con probabilidades de buen ·.·cito un combate, teniendo úuic.an ente 70 hombres, la mayor parte ar.mado'S de machete y lanza, dispu o salir en ~cguida á ocupar. una po­aici6n mejor para pasar la noche. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 206 BOLETíN MILITAR En efecto, después de grandes e fuerzos, porq~e lo . soldados, que no comprendían el peligro en que estaban no quenan sahr del poblado, logró el General sacarlos y los condujo á una pose ión que queda en la v1a para la Cruz, conocida con el nombre de El Castillo, lugar en el cual podía defenderse caso de ser atacado. El enemigo, compuesto de más de 300 hombres armados de ré­mington y perfectamente organiz;ados y equipados, pernoctó á una le­gua de distancia del campan;1ento de lo revolucionarios, á quienes no se atrevió á atacar durante la noche, aguardando para hacerlo á que amaneciese, en lo cual cometió grave error, que pagó no muy tarde de­masiado caro, como lo verá el lector. Al amanecer del 26 se pusieron en movimiento los defensores del Gobierno y empezaron á desfilar hacia el campamento ocupado por los de la revolución, haciendo gr n ostentación de su superioridad en todo sentido. El Gt:neral Quintero, que estaba ya en pie, mandó en cguida que uno de sus oficiales saliese al encuentro de aquéllos con lo pocos hombres que tenía armados de fu il y de escopeta, con orden de rom­per Jos fuegos, para a í ganar tiempo y hacer desfilar el resto de su gen­te en la dirección que llevaba. La operación se llevó á cabo sin ningu­na dificultad y una vez que e tuvieron en marcha los que no contaban con armas de fu'!go, volvió el General á reunirse con los que estaban sosteniendo u combate tan desigual, como era el de ?elear 20 indÍ\'1- duos contra un número quince veces superior. Colocado en ijn puesto bten visible, dirigió personalmcnt por algunos momentos esa singular lucha y cuando ya lo creyó oportuno, se retiró con su puñado de valien­tes, no sin haber retado antes al Jefe contrario, que lo era el Coronel Antonio N. Zúñiga, para otro encuentro, ~ue se efectuaría pronto. Esta escaramuza, de tan poca significación, fue considerada por los liberales como un combate de importancia, y por el hecho de haber capturado á un Ayudante del General Quinte:-o, que cometió la imprudencia de quedarse muy atrá del resto de la fuerza, la estimaron como un verda­dero triunfo y como tál lo fe cejaron : ellos no pudieron comprender entonces que tenían que habérselas con un adversario temible, que den­tro de poco má de un me iba á hacerles morder el polvo v á encer­los en un encuentro reñidtsimo y sangriento; jamá se sup~ ieron que el hombre que en ese ~ía hacían retirar del campo de El Cmtillo, y á quien consideraban completamente derrotado y dcstruído, ería el mis­mo que en el inolvidable de San Pedro le ,demostraría la superio­ridad de sus aptitudes y disposicionec; para la guerra. Debido á la precipitación con que el Ge-neral Quintero tuvo que hacer la mar~ha de de El Ctutllla hasta L Cruz, precipitación que te­nia por objeto impcthr que fuese este lugar v::upado antes por el enemi­go, con lo cu~l ~e le frustr t~an los proycc.tos que tenía, y al de aliento que se apodero de algunos de los volun[arw;, que lo acompai1 ban, se le disminuyó en mucho la insignific nt fudza que comandaba, de tal modo que cuando ocupó la colina desde donde se divisan las llanuras de La Crttz, ya no lo eguí n mo uno:, 40 individuos. llí hizo alto y averiguó por el par clero del cncmig), d que, según informes recibidos de per~onas que le merecían entero crédito, debía llegar ese mismo día ~ dicha población. E tll noticia, y la más gra ·e aún, que se le comuni- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETf:N MILIT.A.R 207 c6, de que en ella tampoco existían elementos de guerra, lo decidieron á seguir para la Provincia de Cúc uta, con el fin de unir e á los valien­rc5 gramalotes, que estaban ya en armas en contra del Gobierno. Puesta en conocimiento de sus compañeros tal re oluc1ón, que fue aprobada, procedió á llevarla á cabo sin pérdida de tiempo, y á las 7 p. m. desfi­laban por cerca del cementerio del pueblo últimamente nombrado aquellos revolucionario, á quienes todo faltaba, menos el entusiasmo por su causa y la fe en el triunfo ; fe que provenía de la persuasión que tenían de que los mandaba un héroe. Bastante fuertes y abnegados-como lo dijo entonces pcr ona competente y autorizad~-para sobreponerse desde el principio á las privaciones de todo linaje, arrostrando con la sonri a del desdén el hambre, la desnudez, y, sobre todo, la irritante decepción de falace promesas de otros copartidarios más influyentes y notables, fueron también perseveran te pan engrosar sus filas sin em­plear otro medio que la palabra inilamantc del exaltado patriota, y bas­tante denodados para batirse sin más arma que las que tomaban á su propio enemigo, luchatldo por ellas brazo á brazo en lo más recio del combate. "Tánto acrificio y heroísmo tánto, que traen á la memoria los de - esperados esfuerzos del patriota en la guerra santa de la Independencia, fueron dignamente coronados por la victoria en los combates de San Pedro, La Cruz y Ltz Camaro11cz, y donde quiera que hubo resistencias en la mauha triunfal del Ejército regenerador, fueron vencidas glorio­samente! , (Continuará) JGNACIO s. HOYOS ---··~-- VARIEDADES Tan•bos en wez tle toldas de enuapaña (Archivo Rcatrepo) N.o 2 ?-Excelentísimo uíior Desde que V. E. tuvo á bien disponer la salida del batall6n de Numanáa de esta Provincia, he dado todas las órdenes corre pondientes á fin de que, emprendiendo su marcha, nada les falte en el tránsito, en donde se han construí o, en la re~peccivas jornada , tambos de más de 50 vara , ha · ta la ciudad de Pasto. Asimi mo acopi da, y á disposición del Comandante, 90 cargas de galleta , 2 5 de arroz, 2 de al, 20 de aguardiente, graduándose en todos esos renglonc 1 ,ooo raciones. Igualmente dado todos los pasos por mi parte para colectar 24,000 peso que se han pedido por el expresado Comandante, los cuaJe no dudo poner á su di po ición cuando me avi e de u salida. Dios guarde á V. E. M. A.-(Popayán, Enero zo d<.; I819).-Excelentf~imo scfior, P~driJ Dotní11gu/z . .Al 1/ttlr~tJ/. Sant é, I 3 de Febrero de 1 819-hnterado, y que ; avise cuando alga para su de tino el Batall6n-R,zmírez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 20 BOLETÍN MlLITA.R Orden de auta110 "Ai señor Capitán Durán : <stá usted condenado á servir de guerrillero con lo veinte hombres que usted manda, del otro lado de la qu ebrada, durante la permanencia del ejército en este Cuartel genera]; en la inteligen ia que usted debera batir con esta fuerza cuantas guerrillas enemigas esten en esos parajes y que en ca o de aparecer usted en este Cuartel general sin haber dado cumplimiento á esta orden, erá usted pasado por las armas. ce Lo comunico á usted de orden de Su Excelencia para su inteligencia y cumplimiento, y para que los veinticinco hombres del Batallon Bogota retrocedan inmediatarPente. Dios guarde á usted - Cua rtel general en el Peño!, 29 de Abril de 1822- Bartol:mu Salomé., Y el Bogota se había hecho •natar casi todo pocos días antes en Bomboná, y al otro lado de la quebrada e taba la vanguudia española! Qu tiempos y que hombres! Iu tJ'Ut!t!iÓII llailltnt• (Circular del Subinspector general J ose La mar á los Jefes de Cuerpos). Lima, 23 de Octubre de 1818. "Las insignia~ de los empleos m: :; .trec: que tánto condecoran á aquellos que por un estudio continuo d.; los deberes de su profesión las hacen respetable , pierden su mérito y valor cuando Jos Oficiales que las usau no po ecn los conocimientos necesarios al de emp ·ño de sus cargos. En é·ca, mucho más que en aquellas sefiales extcriore., debe fundar el militar su gloria, como que instruído de su obligacione , puede contnbuír á so tener dignaa1cnte el lu·cre e la arma de su sob~.:rano, hac1éndo e merecedor de lo · premio que dispensa y de la con iderac1 ón de sus jefes. En LOda ocasión lograr~\n la mía los Oficia­les del cuerpo del mando de u tcd que se ex¡ idan con dcstreza en las evoluci?nc y maniobra de tod arm, s, uy po e ión nunca e. más ncc~.:sana que en el día. Contribuid mucho al logro d·- dicha instruc­ción, la aplicación uc e os cñorc {t la nuev tactica de caballería, cuyo reglamento, aprobado por S. M., e e tá reimprimiendo al prc ente en esta e pi tal, y á que tendré ingul r e o ") placencia se suscrihan todos ellos. Para d efecto e servirá usted mauifc t Dtl , lo 1 Snt1l~(cn oper~ciones). 2.. 0 ill.... . . 1.1. Ju.m T tr: . .... .. I d. (1tl) ............. 3 .0 ic.l ...... .. S•l .MtyorF~o.Figu·ron .. 1 ----- ------ Tult&l ....... , 8 31 1 ARMA S :;., éii .,; :;.., ~ .,. -; o o ..0 ..0 t-o u t-o 42. 4i !'1~ ~¡~ ~ ~ ~ = ·:::¡ § u .::: .. ~ !j - ---- ---- ~~~~s¡~ AmLL.,IA (1. ' Comp•ñi•) ... ....... .....• ¡. .. 1 • • C. n r.LF.RJA ( 3 e) uaclronc •le Jrn-gon ) ................. ............ .. T • 1\Nfl:RJA (8 cuerpo ). ......... . . . ... r Tu/ (1/t•s .. ... ...... , ... Sogamoso, 28 ele FcbJC:ru •le 1 tg. 0 ;; cii (/') EFECTIVA "' o V ·:;: - '::1 o a -o (O >- "" ~ V> ~ >. o ..e "' "E E o ..e o f'l ..: t< E-< C) .. ~ " ·¡:; c.. <.:::: g o u u -:1 .,. "' ~ "' .!! ..!: ·e ;; ..e ..e 't) <) (O u C) <( ~ .i ~ _]_ ¡ ª'- ~.::~:~ES OJI:~ID::.E.: s~;:~;soc::'· ~ U f ~ r. S .,; U E ----- ·~ ..i5 t.O ] _g o _: ~ ·t; Dr:~gones... 9,922 9,9o8 9,9o8 S,)ol eJE-<~ Ji r--¡u E-< u~< 1---,------ ----------1 - Victoria . . ..... 11 ,8z7 u,¡o8 11,70 i q. 4" 5° "'1 Tambo···.... . 3,997 3,997 3,997 JO 69 t,14-9 8 t.o del Rey.... q.,no 1 14,770 ~~4.770 ~ 2.0rlc.'um:tncia 13,9 9 22,690 9,6ox 3· :> ,¡¡; íd...... 8,2.66 16,932 3,623 ~ ------- 6J,771 '7 ,oos IS·h507 5.5° 1 no d ·1 Nunnn1.11 y 1 .te Dr:~goncs. CoHni~ario ju:tn Barrccb. iruJ:~no, Jo5c acecl:l . ' 11 t •gcn.1. h y d (~mnp·•iiÍas ~:n P'-"1 ,, wn~:s. En 1.1 situación nu se in luyen los OJici 1les de las plan:u p 1r iuutile5 p.tra el cn·ici : y otro lo~ destinó el Comandante General para Bri~achs de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 96

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 73

Por: | Fecha: 26/10/1898

Año II Bogotá., Octubre 26 de 1898. Número 73 BOLETIN MILITAR ORGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA Y DEL EJÉRCITO --··~ Director, ALEJANDRO POSADA Son colaboradores natos de este periódico todos los ]efes y Oficiales del Ejército de la República. DE LA ARTILLERIA. DE CAMPAÑA EN COMBINACIÓN CON LAS OTRAS ARMAS (Continuación). El despliegue de una división no se hace tan rápida­nlcnte como sería de desear, y en el caso en que no se pue­da emplear n1ás que un solo camino, esta operación exige cuando n1enos una y tnedia hora, cuando se hace sobre la cabeza detrás de su vanguardia con todos sus eletnentos de combate; por consiguiente, en todo este tiempo no debe estar inactiva la artillería, antes al contrario, debe emplearlo en su lucha decisiva, continuándola hasta el fin sin interrup­ción, cuando el ataque decisivo de la infantería empiece. Desplegadas ya todas las fuerzas, la infantería empleará media hora en un terreno llano y á descubierto en recorrer el espacio que tiene que franquear; pero en muchos casos siempre se consigue, con la ayuda de los accidentes del te­rreno, hacer el despliegue lo más á vanguardia posible, en cuyo caso no tardará la infantería tuás que un cuarto en recorrer el espacio necesario para trasladarse á la posición de combate; por consiguiente, la artillería debe tener en cuenta estos tiempos, además del que ella necesite, para trasladarse de su primera á su segunda posición, de ponerse en batería, regular el tiro, etc., etc.; además, hay que con­siderar que pur efecto de la n1archa en escalones que debe adoptar la artillería para trasladarse de su primera á su se- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 218 BOLETÍN MILITAR gunda posición, por estar sometida al fuego del canon, no llegará toda á la vez á esta segunda posición; se ve pues, por todo esto, que la artillería de cuerpo no puede perder ni ún momento en entrar en acción, si ha de prestar todo · el efecto útil que hay derecho de exigirle. La distancia media entre la segunda posición de las baterías y el punto principal de ataque es de 1,500 metros á 1 ,8oo metros si se quiere obtener por lo menos un 2 5 por roo de efecto útil de nuestras fuerzas de 8,7 contra cañones sin armones: no debe ser menor de 1,500 metros, porque si se quiere trasladar á distancias menores que este número, se hallaría ya á bastante distancia de sus tropas para ser sustenida oportunamente y con eficacia, en el caso en que el enemigo hiciera una salida brusca y tomara la ofensiva. Además, en esta fase del combc:tte, el fuego de masas de la infantería es ya algún tanto eficaz á distancias menores de I ,JOO para que la artillería pueda soportarlo á descubierto durante algunas horas sin necesidad; y corre, por lo tanto, el riesgo de quedar en el estado de no poderse. mover ni combatir en los períodos ulteriores de la acción. El terreno á menudo obliga á tomar mayores distancias; pero también permite, con alguna frecuencia, aproximarse á cubierto á menor distancia. Si la artillería del ataque no ha podido c~locarse de improviso á esta distancia, á consecuencia de la obligación que tiene de separar el fuego de la artillería enemiga de las. columnas de marcha del grueso, ó porque las fuerzas nece­sarias para sostener las baterías no han estado bastante próximas, la posición tomada entonces debe considerarse como provisional, que deberá abandonarse tan pronto como sea posible, para tomar la principal que está entre I ,Joo y I, 8 oo metros. El fuego en este momento debe ser pausado y lento, los shrapnels se emplearán con ventaja contra la artillería enemiga, una vez conocida la distancia. Terminado por completo el despliegue del grueso, el momento deJ ataque decisivo de la inb.ntería llega bien pronto; si aún no se ha conseguido hacer callar las baterías enemigas, se empleará un . fuego rápido de shrapnels contra ellas; esto las acallará, por Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOL.ITÍN MILITAR 219 lo menos, por algunos instantes. En último lugar, el blanco capital que hay que batir con la mayor eficacia posible es el punto principal del ataque, sin dejar de tener hosti­gada y en jaque el mayor tiempo posible con un fuego muy vivo, ó bien de granada ordinaria, ó bien de granada metra­lla, la artillería enemiga. En principio, el ataque principal de la infantería no debe empezar sin una preparación completa por el fuego de la artillería. En este momento se presenta una crisis bien importante para aquella arma, crisis de que la artillería está llamada á sacarla á todo trance con tod-es sus fuerzas. La consideración de cubrirse, para la conservación de hom­bres y ganado, debe p{)sponerse al mejor efecto útil que conviene producir. Esta ayuda debe consistir en que la ar­tillería marchará al enemigo franca y resueltan1ente al lado de su infantería, así es que la cuestión en este caso no debe plantearse de esta manera: ¿la artíllería en una posición á retaguardia no puede ofrecer el n1ismo apoyo que asegura en una posición más avanzada? sino de la manera siguiente: ¿el apoyo completo que la artillería ofrece en una posición á retaguardia, no lo podría ofrecer aún mejor más á van­guardia? Esto no quiere decir que á. la artillería debe sometér­sela absolutamente y sin necesidad al fuego eficaz de la fu­silería del enemigo; pero, en general, hoy día es muy raro que la artillería consiga un éxito feliz y completo sin ex­perimentar pérdidas de consideración, debidas al fuego del fusil enemigo. En general, la segunda posición principal de la artillería debe estar lo suficientemente avanzada para que todo lo que se oponga al asalto de la infantería pueda ser cañoneado de una manera eficaz, hasta el mon1ento en que esta infantería llegue á la posición decisiva de los fuegos rá­pidos, á las más cortas distancias; desde este mon1ento hasta la irrupción completa de la posición, la infantería se basta á sí misma. Las razones por las cuales se sienta como principio general que la artillería debe combatir muy cerca relativa­mente al enemigo, son las siguientes: 1." El orden abierto con que hoy día combate la infantería; tanto que las pri- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 220 BOLETÍN l'dlLITAR meras subdivisiones no son más que meras líneas de tirado­res, y por lo mismo muy poco densas; hace sentir en sumo grado la necesidad de sólidos puntos de apoyos. 2.0 El efecto moral que da á la infantería el ver que la artillería marcha haciendo fuego al par que ella. J. 8 La ventaja que proporciona tener á la artillería á la mano en un ataque que es rechazado, ó que tiene que defenderse por cualquier cir­cunstancia; pues puede proteger sin pérdida de tiempo la retirada y reorganización de las tropas rechazadas. 4·" · La no menor ventaja de que la artillería permanezca en completa ligazón con la infantería, estando en n1ejores con­diciones para entrar en acción á su debido tiempo si hay que reanudar el combate; lo que estando en una posición á retaguardia presentaría más dificultades. 5: Las menos pro­babilidades que hay de que la infantería que marcha hacia adelante impida sus fuegos, y estorbe su acción, por lo ex­puesto que es tirar por encima de tropas; :¡l contrario, hay mayores probabilidades de que la artí11etía pueda tomar par­te en el ataque, sin peligro para sus propias tropas, hasta el momento en que la infantería va á penetrar en la posición; la artillería que queda en una posición de retaguardia no puede distinguir bien los amigos de los enemigos en el mo­nlento decisivo, pues el humo de la pólvora, el polvo y otras mil circunstancias, se lo impedirán y tendrán que ce­sar su fuego en los momentos más críticos, quizá cuando el enemigo lanza contra las columnas de ataque, ya bastante quebrantadas, algunas baterías que haya tenido ocultas, en reserva y grandes masas de infantería de refresco. 6.• El momento particularmente crítico para la artillería es debas­tante corta duración, si el ataque decisivo de la infantería es conducido con bravura y decisión. Ya hemos dicho que el llevar la artillería tan avan­zada, y en contacto con la infantería en casos de necesi­dad, es á costa de pérdidas sensibles; pero las pérdidas de la ·artillería (aun admitiendo la de los cañones) no deben en un momento decisivo pesar demasiado en la balanza. Vale más que la artillería se esfuerce en ayudar á salir de una crisis general, que la posibilidad para ella de evitar una particular, que al fin y al cabo no es más que una crisis par- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 221 cial. Cada arma va á la batalla, no para su propia conserva­ción, sino para la de todas en conjunto, y como medio de alcanzar el objeto supremo: la victoria. Volviendo á la prin1era posición de la artillería en el ataque, veamos como deben verificarse los movimientos de avance: desde que las primeras líneas de tiradores se aproxi­man á las baterías enemigas y toman posiciones dentro de su esfera de acción eficaz, el prin1er tercio de las baterías, que forma el primer escalón, se traslada al galope á la segunda posición principal, si está segura contra un ataque brusco que el enemigo pueda intentar; en caso contrario, se situará. en una posición intermedia en calidad de pasajera, dejándo­la tan pronto como pueda; durante este movimiento las otras baterías rompen el fuego más nutrido posible, parti­cularn1ente sobre las baterías enemigas, si no están ya aca­lladas; sucesivamente hacen la nlisma operación el segundo y tercer tercio de las baterías, sin dejar de hacer el mismo fuego rápido las que están en posición mientras que la otra está en movin1iento, y se alínea con la más avanzada. (Continuará). MINISTERIO DE GUERRA DECRETO NUMERO ... DE 1898 (5 DE OCTUBRE) por el cual se hacen varias provisiones en el Ejército. El Vicepresidente de la R epública, Encargado del Poder Ejecutivo, DECRETA: Art. 1.0 Acéptase al señor General D. Juan N. Matéus la excusa que ha presentado para servir el puesto de Inspector Gene­ral del Ejército, y continuar encargado de la Comandancia e~ Jefe. · Parágrafo. Nómbrase Inspector General, al General Manuel D. Montúfar, y Auditor General de Guerra, al General Bemto Martínez. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 222 BOLETIN MILITAR Art. 2. 0 Por excusa aceptada al Sargento Mayor Rubén de ]. Wilches para desempeñar el destino de Capitán Adjunto al Es­tado Mayor de la 1." División, nómbrase en su reemplazo al Ca­pitán José María Rosillo, á quien se llama al servicio activo. Art. 3·0 Destínanse al Estado Mayor de la 2." Brigada de la r."' División) á los señores Coronel Francisco Leiva Benítez, en el empleo de Teniente Coronel, como 2. 0 Ayudante General; al Ca­pitán Adán Vargas, del extinguido Batallón Núñez, como primer Adjunto; al Teniente Peregrino Herrán v al Subteniente Marco Antonio Robles, como segundos Adjuntos. Parágrafo. Harán parte de este Estado Mayor como emplea­dos administrativos, los siguientes: José Ivlat'Ía Casabianca, Habi­litado del Estado Mayor, asimiiado á Teniente Coronel; Ricardo Ferro B., Guardaparque de [bagué; doctor Marco A. Gutiérrez, Médico de la Guarnición de Honda, asimilado á Teniente Coro­nel; doctor Julio U ricoechea, Médico de !bagué, asimilado á Sar­gento Mayor, y doctor Claudio Rengifo M., Médico de la Com­pañía suelta de Neiva, asimilado á Capitán; los actuales Instructo­res de los Batallones Palacé y Córdoba; y los actuales Habilitados de estos Cuerpos y de la Compañía inelta de Neiva con las asimila­ciones que hoy tienen. Art. 4.0 Aceptase al General Floro Gómez la excusa que ha presentado para desempeñar el puesto de Comandante General de la 3·a Brigada de la 1." División, y nómbrase en su reemplazo al General Juan B. Tobar, á quien se llama al servicio activo. Parágrafo. 1. 0 Destínanse al Estado Mayor de esta Brigada, á lo s señores Sargento Mayor Rafael Groot, como 2. 0 Ayudante General; Capitán Celso Salgar, á quien se llama al servicio activo, como primer Adjunto; Teniente Luis María Ortega y Subtenien­te Alfi·edo Soto, como segundos Adjuntos. Parágrafo 2.0 Los empleados administrativos de esta Brigada serán: Adriano Garavito, Habilitado del Estado Mayor, asimilado á Teniente Coronel; el Guardaparque de Tunja, Coronel José María Villaveces; los actuales Médicos de las guarniciones de Tun­ja y Sogamoso, y los Habilitados é Instructores civiles de los Bata­llones Sucre y Granaderos con las asimilaciones que hoy tienen. Parágrafo 3· 0 Las Brigadas de la 1. .. División, no tendrán Auditor de Guerra especial. No habrá médico en la Guarnición de Chiquinquirá. Suprímense: los empleos de Capellanes en Honda y Tunja. Art. 5. 0 Destínanse al Estado Mayor de la 2." División, á los señores Coronel Benjamín Silva, como primer Ayudante Ge­neral; Teniente Coronel Gonzalo González y Sargento Mayor Quintín Montaña, como segundos Ayudantes generales; Sargento Niayor Secundino Londoño, como primer Adjunto, en el empleo Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 223 'tle Capitán; Tenientes Julio E. U pegui y Antonio Grimaldo Díaz y Subtenientes José de D. Padilla y Arturo Vengoechea, como segundos Adjuntos. Parágrafo I.0 Los empleados administrativos de esta División serán los siguientes: Leoncio Tascón, Habilitado del Estado Ma-· yor, asimilado á Teniente Coronel; Pedro A. Osío, Auditor de Guerra de la División; los actuales Guardaparques de Cartagena y Panamá; los Médicos de las Guarniciones de Barranquilla, Car­tagena y Panamá con las asimilaciones que hoy tienen; el doctor Vicente Villa D., á quien se nombra Médico de la de Santa Marta, asimilado á Teniente Coronel; los ac t uales Habilitados de los Ba­tallones Jun í n, Valencey, O;lornbia y T,merife; los Instructores civi­les actuale~ de los tres primeros Cuerpos expresados y el señor Luis F. Palencia, á quien se nombra Instructor civil del Tenerifi, con la asimilación de Capitán. Parágrafo 2.0 Suprímense los puestos de Capellanes de las Guarniciones de Cartagena, Barranquilla y Panamá y los de me­dicos auxiliares de las dos primeras. Art. 6. 0 Acé ptase al General Mariano Tobar la excusa que ha presentado para hacerse cargo del puesto de Comandante Gene­ral de la 3·" División, y nómbrase en su reemplazo al General Ramón Gonzá lcz Vale ncia, á quien se llama al servicio activo. Par nes, los Cuerpos de ejército residentes en la capital; cuanto podía concurrir á la mayor excelencia de aquel tributo fúnebre, todo se puso al servicio del sentimiento general. DECRETO honrando la memoria del ciudadano General José María Ortega y Na­riño y ordenando guarde luto el Ejército por su fallecimiento. El Presidente de la Confederación Granadina, Deseando honrar la memoria del benemérito ciudadano Ge­neral José María Ortega y Nariño, y demostrar lo sensible que le ha sido el lamentable fallecimiento de este virtuoso, leal y constan­te patriota, que de de su juventud prestó á la República importan­tísimos servicios, tanto en la carrera militar, como en destinos civiles y de Hacienda, con notable celo, consagración y acierto, DECRETA: Art. 1.0 Los Cuerpos del Ejército nacional llevarán luto por ocho días, en señal de justo sentimiento por el fallecimiento del ciudadano General José María Ortega y Nariño. Art. 2.0 En las exequias por el alma del · finado General se harán los honores fúnebres 9e ordenanza; y para que aquellos actos tengan mayor solemnidad, se invita á los empleados públicos ~ que concurran á ellos. Art. 3·0 Publíque5e en la Gaceta Oficial la hoja de servicios del memorado General. Art. 4.0 Este Decreto se publicará en la orden general del Ejército, para que lo dispuesto en el artículo 1.0 sea cumplido desde hoy por los Cuerpos existentes en esta plaza; y por los demás desde el día siguiente á aquel en que se reciban en cada División, Columna, Cuerpo ó Destacamento. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 229 Dado en Bogotá, á 5 de Diciembre de 1 86o. MARIANO ÜSPINA. El Secretario de Gobierno y Guerra, Manuel A. Sanclemente. El carro fúnebre iba conducido por algunos de sus deudos y a migos; cuatro de sus compañeros de armas; los Generales Herrán, U rdaneta, Durán y Barriga, ocupaban los cuatro extremos del fé­retro. El General Espina, que le reemplazó en el puesto de Jefe de Estado Mayor General, con su Cuerpo de Adjuntos y Edecanes. Las cuadras por donde transitó el cadáver y la inmensa comitiva que lo acompañaba, se cerraban á la vista por un inmenso gentío, que se ha mostrado bien celoso de su pesar, y ha cuidado de corte­jado tributando á su buen hijo todo~ los tíltimos honores de la muerte .. • . VARIEDADES ORGANIZACION DEL EJÉRCITO ESPAÑOL (Continuaeió n.) ESTADOS MAYORES. En España el Estado Mayor es un cuerpo de escala cerrada, cuyo re­clutamiento está asegurado por la Escuela superior de guerra de Madrid. El cuerpo comprende alrededor de 229 oficiales ( deducidos los que sirven en el ejército de ultramar); á saber: 23 Coroneles, 23 Tenientes Coroneles, 29 Comandantes, 82 Capitanes, 72 Tenientes. Los reglamentos conceden á los oficiales de Estado Mayor atribucio­nes muy altas : vigilar las marchas, los acantonamientos, la actitud de las tropas en combate; indicar las posiciones más ventajosas, y hasta to­mar personalmente el mando de una tropa en combate cuando el Gene­ral da la Orden.' El Estado Mayor es secundado en sus trabajos por un personal espe . cial compuesto de dos cuerpos distintos: la brigada de obreros y topó­grafos de Estado Mayor, y el cuerpo auxiliar de las oficinas militares. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 230 BOLITfN MILITAll El General en Jefe de un cuerpo de un ejército tiene + ayudantes de campo, el General de División 2 y el de Brigada I. Son considerados no como combatientes sino como asimilados: 1 °, el cuerpo de justicia militar con 86 funcionarios; 2 °, el cuerpo de la intendencia y cuerpo auxiliar de la administración. El último se divide en oficinas de víveres, de campamento y de hospitales. Estos dos cuer­pos tienen un personal de 8oo funcionarios; 3.0, cuerpo de sanidad con un personal de 464 médicos, asimilados con los grados de Teniente á General, y 138 farmacéutico~t. INFANT!-.IA. Expongamos ahora las formaciones orgánicas de las tropas de ope­raciones en caso de guerra. La infantería peninsular consta de 112 regimientos de línea de á dos batallones, más 20 batallones de cazadores. Además, existen en las islas adyacentes y en Africa: 2 regimientos regionales de las Baleares, z batallones de cazadores activos de las Canarias, y en Africa 3 regimien­tos activos. Como se vé, pues, el Ejército espafiol cuenta con 162 batallones activos de infantería, de los cuales 20 son de cazadores. En pie de guerra cada batallón cuenta con 2.1 oficiales y I,ooo hom­bres; el regimiento de 49 oficiales y 2,001 hombres y 8 caballos. Los batallones de cazadores tienen en pie de guerra 2 5 oficiales y J ,ooo hombres. En el acto de la movilización, los regimientos activos son inmedia­tamente completados; después con los hombres que restan se forman nuevas unidades cuyos cuadros existen desde el tiempo de paz. En resumen, la infantería continental espafiola puede dar en pie de guerra, sin contar los depósitos: Hombres. 132 batallones (20 cazadores)con ..••••.•••• ,. .•••••••••.• 132,000 12 id. de reserva. • • • . . . • . • • • • • • • • • • • . • • • .. •• •• • • . • . • . • 1 1 z, ooo 2 44 24f, 000 Además de las fuerzas indicadas que- constituyen el Ejército de la Península, España dispone para defenza de sus colonias: En Cuba de- 7 regimientos de infantería, un destacamento de disciplinarios y un cuer po de guardias de orden. Sin contar con los di versos e uerpos de ejército que se han enviado desde el principio de la última insurreción. En Puerto Rico tiene 4 batallones independientes de infantería y 1 de cazadores. En Filipinas 7 regimientos de infantería y un batallón dis­ciplinario. Tampoco aquí hacemos mención de los cuerpos de ejército que se enviaron el año pasado, con motivad el movimiento insurrecciona!. En resumen, España puede presentar en un momento dado 300, ooo hombres disciplinados de infantería próximamente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 231 CABALLEilÍA. En lo que respecta al arma de caballería, el ejército de la penía­sula está compuesto por el escuadrón de la escolta real ( 28 regimien­tos y I 4- de reserva) . De los 28 regimientos activos, 8 son de lanceros., + de dragones, I 4- de cazadores y z de húsares. Los q. regirnien tos de la rellerva son de cazadores. Todos Jos regimientos tienen 4- escuadrones activos. En los lance­ros, solo están armados con lanza los 3 primeros pelotones de los escua­drones: !os pelotones cuartos tienen fusil en lugar de lanza. Los drago­~ tes, cazadores y húsares, están armados á fusil. En pie de guerra cada escuadrón debe constar de 150 hombres en números redondos. En tiempo de paz los regimientos de la reserva no conservan más que el cuadro de oficiales. En el momento de la movilización se com­pletan desde luego los regimientos en activo, y con el re to se forman 14 regimientos de reserva. En suma, la caballería española, en completo pie de guerra, debe dar: 112 escuadrones activos .•••.•••.•••..•.••••.• . ••.. . •••• 17, ooo s6 de reserva.. . • . • • • . • • . • . • . • . • • • • • . . • • • • • • . • • • • • • • 8, 000 J68 zs,ooc Además, existen en las colonias: en Cuba 2 regimientos y en Fili­pinas un escuadrón. ( En tiempo de paz se sobreentiende). La remonta y adquisición de caballos se hace en España por me­dio de servicios dirigidos por un oficial general, bajo las órdenes del Ministro de la Guerra. Los establecimientos organizados militarmente, comprenden de un lado depósitos de remonta, y de otro depósito de sementales. Los depósitos de remonta se hallan en Morón, provincia de Ex­tremadura, y en Ubeda y Córdoba, provincia de Andalucía. Estos esta­blecimientos compran potrillas de 2 á 3 ai'ios y los crian hasta 5, para enviarlos luego á los cuerpos de tropa. Además, para la remonta hay dos comisiones especiales de oficia­les de artillería y de ingenieros. Los depósitos de sementales se encuentran en Jerez de la Fronte­ra, la Rambla, Baeza y Valladolid, y se adquieren en el comercio y por selección entre los mejores animales en los depósitos de remonta. Existen además dos anexos que dependen de Zaragoza y Trujillo. El efectivo normal en tiempo de paz es de 1 5,ooo animalell. En caso de guerra dicha cantidad se hace ascender á 30o,ooo, abstracción hecha del tren y los con voy es. En España se calcula en 8 años la duración media de un caballo; la remonta normal es, pues, de 1, 500 á z,ooo, comprados al precio medio de I,ooo pesetas ($ zoo oro) cada uno. Los recursos del país pueden avaluarse en 700, ooo caballos y 30o,ooo mulas. Continuará Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR EN EL EJERCITO El Poder Ejecutivo, por Decreto de fecha 1.0 del presente, ascendió á General de División al de Brigada Clímaco Silva; y á General efectivo de Brigada al graduado Roberto Morales. Por Decreto de fecha 3 de los corrientes admitió ai Teniente Carlos Tribín la excusa qLLe presentó para servir el destino de Ayu­dante de Campo del Estado Mayor de la I.a División y nombró en su reemplazo al de igual ~rado Bruno de los Santos, quien pres­tará sus servicios en la Sección I.a de este D.!spacho, para lo cual se le llama al S(>rvicio activo. Por Decreto de 10 del presente, aceptó al G~neral R:¡món Acevedo P. la excusa que presentó para servir el puesto de Insp~c­tor de la 3·a División, y nombró en su reemplazo al G~ncral Julio C. Upegui. Aceptó al G~.!neral Benito Martínez la excusa presentada para servir el puesto de Auditor General de Guerra, y nombró en su reemplazo al señor José Antonio Rojas B., quien h1bía sido nom­brado Auditor de la 3·a Divi ión. Aceptó á los señore Jo é Pablo Ortega y Daniel M. Ca mar­go la renuncia que hicieron del puesto de Habilitados de los Bata­llones Ayacuclu; y C6rdoba, respectivamente, y nombró en reemplazo del primero al señor Alejandro Góm~z, y del segundo al se or Miguel M. Morales. Reconoció al señor Emilio Cu .... vas el grado de Teniente Coronel efectivo con que prestó sus servicios en la última Gue-rra. Reconoció al señor Iv1oise Latorre el grado de Sargento Ma­yor efectivo que le fue conferido el 25 de Enero de 1895 pJr el Comandante en Jefe de las fuerzas organizadas al Occidente de la Sabana, abonándole la antigüedad de esta fecha. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 73

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 98

Por: | Fecha: 06/05/1899

A O 111 Bogotá, M ayo 6 de l 99 NUM. 9 ---··..---- OR A O DEL ?.IL. I 'fERIO DE G E R Y EL EJER ITO ---··.,_ __ Ont CTOR AD-HONORP.:M FRANGISOO J. VERGARA Y V. Coronel, Miembro deila Sociedad Colombia na de •Ing enie ros ~~~~~~~R~R~ R~R~~ ~ ~~9~ R~ ~ ~~~ ~ ~R~~~~~o~~~~~R ~ ~~~~~~~R~~RRR~22~~ 2 ~R 2~ Son colaboradores natos de este peri6dico todos los Jefes y Oficiales del Ejército de la República 0~~~~~8~~~~~~~~~~~b~ ~ ~~~~ d ~ ~ ~~~~~ 6~ 8~~ ~ ~~~~~~~b~~~~~~~~ ~ ~~~~ ~ ~~~~~ O ICIAL -·--- PA~Olv.t .. ~RES MIZ..:trr-~n:m RE OLUCIÓN NÚMERO 1- D& 1899 por la cual ae adscribe á la Comancl;mcia en Jefe del Ejercito la dirección ú or~:tni:z:ación de los Pal o mares militares d e l.t República En consideración á que al seilor Director de Jo Palomares militare le ha sido adtnitida Ja renuncia que hizo de tal empleo ; que el Gobierno no e s tima conveniente d nombr maento de un nuevo Director, y que e t ndo e tablecid s los Palo nares en los cuar.telcs, lo más natural es que ellos can admini trados por el Cuartel gener.al óla Comandanci ·n Jefe dd Ejercito, SE R ESU.ELVE : 1.0 Desde la fecha de esta Resolución que d n a scritos á la Comand ncia en Jefe del Ejer ito los P lomare tnilitares de la Repúhlaca. 2. 0 La Comandancia en Jefe queda autorizada p ra la regla­mentación, dirección y so te ni miento de lo expresados P lomares. Lo reglamentos que dicte ~er n sometido á la probación de este Ministerio. Comuníquese y publíquese. E 1 l\•lir istro, JORGto: IIOL~UIN Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 226 BOLETÍN ?t!ILITAR República de Colombia .-Ejercito Permanente.-! ... División.-Ba­tallon Barbula número 2.0 -I a Compañía Señor General Jefe del Estado Mayor general. En cumplimiento á lo dispuesto en el artículo I s6 de la Orden general del día 3 de los corrientes, pal)o á rendiros el informe co­rrespondiente á la co1nisión que, para conducir el correo á la po­blación de Amb lema, se me confió en el me de Abril. D1a 14-En esta fecha y acompañado de un Cabo r.0 y cua­tro soldados, partí en el tren de la tarde, llegan :lo á .Facatati vá á las seis menos cuarto del mi mo día, é inmeciatamente proce<:Jí á acuartelarme junto con la comi ión. iendo, como queda dicho, avanzad la hora de nuestra llegada, me fue impo ible tomar los da­tos necesarios sobre la población en referencia. Día 15 -Salida de .f acatativá á las 6 a. m., vía de Occidente. De esta población á Lo Manzanos hay una di tancia apro­ximada de cinco kiló1netros; en e te trayecto, y más ó meno en la mitad de el, en el punto conocido con el nombre de Botello, se separa á la derecha un ca1nino que, según me informaron, conduce á asaima, aun cuand no e ésta ]a ví má transitada por quie­nes viaj n á esta p blación ; el terreno e llano y a1·cilloso hasta el punto arriba indicado, esto es, el de Los Manzanos. De aquí parte el camino carr tero de Cambao, y á la izquier­da uno de herradura que conduce á la población de Anolaima. En seguid se toma un rt!pech'l en el cu l se emplea medi hora y lué­go una planada que sigue hasta El Roble, la cual se recorre en otra media. En el intermedio de esta planada se encuentra una ha­ciend llamad - Malabrigo, propiedad del serior Jt::naro Gaitán, en 1 cual, adem de las ceb s de g nado, se cosechan abundantes sementera . A la derecha baja una qut!brruia á cuyos lados el terre­no e rastrojoso, ha t lindar e n las montañas que la rodean. Este punto es d minante, y por us condiciones topográfica; parece ser una buena po icion militar. Del pu~lto de El Roble principia una bajada y á los cinco mi­nut . e da a un ca a llamada El Empalue, d nde corta la carre­ter de Camb o, que se comunica con an Juan de Rioseco, Beltr 'n, Pult y Chaguan1, el antiguo camino de herradura que conduce al eno de Agualarga. En este trayecto esta situada una hacienda e y~. ca as e encuentran en completa ruina, y que tiene por nom­bre _¿ l A erra t::ro, h y propiedad á 1 m en en u m yor p y principia ubic.l ha tal p blaci6n. de BituimCJ, camin de Arnb len1a, en la cual se gast una hor . Población d t· Bituim-¡. Habitante , s,8oo . Vi verc en abun­d nci , d.! 1 ~ que e e 3echan en una temperatura de 23°. El terreno e q uebra o y la población q ued en una planada al pie de 1 m. ntaiia q ~ d l orte. C ·uninH.-P rcen de la p )bl ción los que conducen : Por el .orte, á Villeta; Por el ()rient _, á F acat:ltivá Por el Sur, "' L.1 fesa · y Por el O.:cic.lente, - Vianí. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 228 BOLET.fN MlLIT.A.R Yertientes.-A sus inmediaciones los ríos Síquima y el del Volcán. El punto dominante de la población es el alto llamado Loa Pantanos. Salida de la población de Bituima á las 4 p. tn., vía de Am­balema. Principia una subida hasta el alto llamado Las Palmas. En este punto parte á la derecha un camino que conduce á Guaduas, y tanto al costado derecho como al izquierdo arrancan desechos para las cordilleras que dominan tanto la población de Bituima como la de Vianí, y se comunican con las de Chumbamuy. Por ser estos puntos abastecidos de recursos y encontrarse agua en abundancia, creo sirvan como puesto militar. De Bituima al alto de Las Pal­mas se gasta media hora y en e te mi mo punto colindan los dis­tritos de Bituima y Vianí; luégo principia una bajada en que se emplea media hora, y en seguida se totna una subida en que se gas­tan veinte minutos para dar á la población de Vianí, á donde lle­gamos á las cinco y media p. m., y en donde pernoctarnos esa no­che, siendo la jornada del día I S · Población de f/ianí. Habitantes, 6,oo0. Víveres: los propio de un clima de 21° más ó menos; tie­ne vida propia, aun cuand se nota que la agricultura no se culti­va allí sino para las necesidades preci~as de la población. Caminos.- Cuenta con cuatro vías principales, que son : La que conduce á Ambalema; La que condu e á Facatativá; La que conduce á Guadua ; y La que, partiendo de la plaza, va al punto de El Contador, en la carretera de Cam bao. Transver ales, ó sean del i\llunicipio, cuenta con los siguientes: U no q ue :del punto del Alto, en la vía de G tt duas, conduce á Chaguaní. Otro, de C a lambala, conduce al punto denominado La Pla7.uela, en donde se reparten los que van á Villeta y Chumba­müy, re pecti v11merate. A la salida de la poblacion y en la vía de Ambalema, se en­cuentra otro que conduce por la vereda de Vianicito á la carretera de atnb o, entre Chumbamuy y Contador. En el catnino que conduce á Cont dor se encuentra una vía tran sver al 1larnad. El H i o-uerón que del punt llamado Los tr.ea e . b ' e m~no.s, va á terminar en la carretera de Cambao y en los límites de B1tu1ma y este .1.\!lunicipio, e toes, Vianí. En la v1~ que conduce á la Sabana, en el punto denomina­do La Mangutta, se desprende otra vía que conduce al alto de la población de Bituima. En cuanto "'lím ites, tiene los siguientes: Por d Oriente, Bituima; Por el Occidente) San Juan de Rioseco .; Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN :UILITAR ~29 Por el Norte, Chaguaní, Guaduas y Villeta; y Por el Sur, Ouipile. Día 16.- aTida de la población de Vianí, á las 6 a . m ., vía de A m balema. Principia una subida ha ta el punto llamado el Alto de Chum­bamuy, en la que se gasta una hora. Al coronar la cu pide se di­visan la población de an Juan de Rioseco, parte de la b aj a a de el Magdalena y una parte de la población de AmbaJema. El ten·e­no es arcilloso, quedando á su co tado norte montaña calcáreas . De este punto hasta la quebrada de Rioseco, en bajada todo, e emplean dos hora , siendo de advertir que á la diez cuadra , más ó meno , de principar la bajada, e encuentra una casa techada de zinc, que me informaron era el verdadero punto ele Chumb muy, en donde el camino e cruzado por la carretera de Catnba . En aquella qu~brada principia una subida hasta el punto llamado Bo­querón, en la que se gasta una hora . De aquí ·e di isa la pobla­ción de San Juan, para llegar á la cual se emplean cinco minuto . Llegada á la población de San Juan de Rio eco á las 10 y 5 minutos a . m . Población de San 7uan de Rioscco : habitantes, 7,000. Víveres abundantes, tanto por los que allí se co~echan como por los que vienen de fuera . Su temperatura e de 21°, y su clima e sano. Caminos . -Lo· principales son los que conducen á Facatati-vá, Ambalema, ocaima, Guataquí, irardot y amba . f/1rtientes .-A su inmediaciones Rioseco y otra varia que­bradas que, aun cuando quedan á lo alrededore de la población, no tienen mayor importancia. La población, por la construcción de u asa , es m u y isto­sa, tiene muy buen pcr onal, y su habitantes on tan genero o como cumplidos con el forastero . Salida de San Juan de Rioseco, á las r 2 y -!\- p . m . , vía d'"" Am­balema. Princi pia una bajada ha ta el punto 11 mado La Aguilita, en la cual se emplean cinco minutos. De este punto parte un cami­no á la izquierda, hacia La ie a, y luego e toma un trave 1a á dar al alto de Aguablanca, en la que e g astan cu rent. minutos · más ó menos diez minuto antes de coronar la loma, parte á 1 iz­quierda un camino que au1a "' Pult. Del punto de Aguablanca principia una bajada bastante pendiente, en forma de zigzag la que se recorre:: en un cu rto de hora ; del pie de la bajada en ade­lante se sigue una travesía llamada El Capote, que da á 1 Boca del monte y e ... n la cual se emplea hora y media. De la Boca del monte pri nci pi a baja 1 en la mi m .\ hH·rn que la anterior; aut cuando no tan pendient , h ta llcg r a] puntr) llatn do Pie de la Cue'ta, en 1 cual e g.t ta hora y 1ncdia. Del p nto de Aguablanc al Pie de la Cuc·ta, tar to á un lado como ~1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 230 BOLETÍN MILITAR otro del camino, hay montaílas calcáreas, el piso arcilloso en us tra­vesías y bastante pedregos o en sus bajadas . En el punto llamado Pie de la Cuesta se encuentra el Rioseco, se baja por u costado izquierdo y se pa a tre vece ; al pasarlo la última ez principia una llanura, y desde este punto se encuentran hasta llegar á Beltrán si~te puertas de golpe que dividen varios po­treros de ceba, y tanto á un lado como al otro hay cercas d~ made ­ra y alambre. Esta propiedades, hasta dar á Beltrán, son de los señores Jacinto Díaz, André Ferro y un señor Tello; en la lla­nura del Pie de la Cuesta á la población de Beltrán se gastan dos horas y media, y llegamos á eJla á las ó p. m . Población de Bdtrán.- Habitantes, 4-,500. Víveres abundan­tes, y lo propios de tierra caliente. Su temperatura en la parte baja alcanza hasta 30° y en sus montañas no pasa de 20°. La población est ... situada sobre la banda oriental del río Mag­dalena, )' está cruzada por el camino nacional de San Juan á Am­balema, y el deparcamental de Cambao á Guataquí. El terreno es llano y z sus alrededores se encuentran potreros para cebas de ga­nado. Por el r rte y el Sur, lo mi mo que por el Occidente, la po­blación est á dominada por las cordillera llatnadas La Chácara, El arnbor y L Hondura. alida de la población de eltrán " las 5 y z p. m ., vía de Ambal ma. e pa a el rí agdalena hacia el ccidente, y principia una llanura en que e ga ta media hora, hasta dar á Ambalema .. á don­d llegamos á la 6 p. m., habie!1dó ido la jornada de e red1a de i ní ... e te pun o. P oblat:ion d e Ambale.mo.-H abitantcs, 8,ooo. Vivere ; lo pro­pio de tierra caliente. emper ura, 30 á 32 . CamimJs. - Lo principale de la población conducen : Por el rte, á Honda y uayabal ; Por ur, á I bagué V enadillo y alda ; Por cidentc, á crida v lo pueblo de la Cordillera ; y Por riente, al río 1\llagdalena. t · camin on )ano y limpio , á cpción de ana parte n la vía para é r i ia. R1o . - A su3 inmcdiacione Río Reci y Magd lena, que o-n- e p r el pie de 1 obla ·ión. 1 punt dominante t · El lto, que se clcv un incuen-t vara . L • .á e tianad a llí, en el ramo de agricultura, e d t b co, del que , o t: cha y elahor una gran cantidad, con la 1ue · ba teccn n acho l~lt : r · aJo de la Rc:pu blic , y obra para ex­portar 1 una no d 1 e pr~ a blc, iend , p r u buena calidad, apreciada gen ra mente, pnncipal riqueza del lugar. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT R 231 . Dejo a 1 terminado e te inforrne, en el cual he procurado aco-plar todo lo dato que la premura del viaje 1ne permitió reunir. Los que puedan f: ltar, que lo upla mi buena voluntad. Señor General. Bogotá, Abril 25 de I 899. JERÓ ' IMO SUAREZ D . • • S · D CT I AL ---·- DEL Las instituciones forman hombre notable , las elecciones anuale levantan al poder á los má digno y e J vuelven á dar después de un breve intervalo. La esfera de acción de lo e udi­llos militare no va má allá de la frontera naturale de la p nín­sula, y u ambici6n, contenida en el d ber por la opin1un publi a, no tra pa a un objeto legitimo, la reunion de toda Italia baj una misma dominacion. No parece sino qu lo miembros de la aris­tocra ia heredan las ha7..aÍla como la virtude de u mayore , y ni la pobreza ni una cuna humilde on parte á itnpedir al merito abrir e camin . Curio Den tato, }t'abricio, Coruncanio, no pueden mo trar ni u rique7..a ni la imágene de su abuel , y in em­bargo alcanzan la m á alta dignidade . La n blez.a plebeya, ade­ma , carnina al par de la pan·icia : amba tienden cada 'ez m 't á confundir e, epar ndose de la multitud; pero amba tambi ·n ri­valizan en patrioti m o y de i nt<;rc . A pesar d · la afición a 14\c; riqueza , introducida por la gue­rra de Jo a bino , Jo 1Vlao-i trado on erva n la enc-illez de l . s costumbre , y ponen el patri m o ni publico á cubierto de le ~ usur­pacione de lo ri o , on la riguro ' a cj ''ucion de la ley, que limi­taba á quini nta aran7., ada la e · tcn ~ ión de la propicdade que cr, lícit po ccr. Los primero ciudnclano dan lo má altos ejemplo de int ·- gridad y • bn gación . J\1arco 1 alcri Con o, de pué d • h bca · cupado \'einti\Ín cargo· e ruk, vuch·c a u campo pobre, pen) no in gloria (419). F bio Ruliano, en medi de us victoria y de u triunfo, oh•ida u re cnti•nicnto contra Papirio ur or y le no1n ra })ictador crifi dnJ sa ~u r·cn ore ante lo in ere-de la patria (+29)· . lanlio Curio l) ntato n con · crva una para Í de } ). rico de poj( clbin s, y, pué de haber vencido á Pirro, torna ; u ap4lcible r encill Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 232 BOLETÍN MILITAR vida del campo (479). abricio rechaza el dinero que le ofrecen Jos Samnitas en recompcn a de su generosa conducta con ellos, y desdeña los prc entes de Pirro (476). Coruncanio d el ejemplo de todas las virtudes, Ji abio Gurges, Fabio Ptctor y Ogulnio lle­van al tesor público las magnífica d .... di vas que han traído de su embajada en Alejandría. 1 1. R utilio Ccnsorino, reconociendo el pdigro de confiar dos veces seguidas la censura á las mismas ma­nos, se niega á ser redegtdo censor ( 488). odavía podrían itarse otros muchos nombres que honraron entonces y en los siglos iguientes á la República romana ; pero aiiadamos que si la c1ase directora sabía llamar á sí á todos los hombres etninente , no e olvidaba de recompensar con brillo á a uello sobre t do que favorecían sus intere es. Fabio Ruliano, por ejemplo, encedor en tántas batallas, no recibió el dictado de M "x imo ino p r hab r, siendo censor, anulado en lo comicios la influencia de la clase pobr , e m ue ta de libertos, que di tribuyó entre las tribu urbana.; (454), donde sus votos e perdían en el gran número. El partido popular por su parte no ce aba de reclamar nue­vas concesiones, o de reivindicar las que hab1an ca1do en desuso ; a í obtuvo, en 428, el re tablecirniento de la ley de Servio Tulio, la cual decid1a que solamente los bienes del deudor, y no su cuer­po, re·pondie en de u deuda. ...n 450, Flavio, hijo de un liberto, hizo publico el calendario y las fórmulas de procedimiento, Jo ual arrebataba á lo patricio el conocimiento exclusivo del dere­h c1vil y rcligios ; pero los jurisconsultos hallaron medio de atenuar la medida de Flavio, inventand nuevas fórmula poco in­teligibles para el públic . En el aiio 454, los plebeyos fueron ad­mitido en el colegio de Jo pontífice y en el de los augures ; en el mismo fue forzoso renovar por tercera vez la ley V alcria, De prov:Jca tlon(·. n 468 el pueblo volvió á retirarse al Janículo, pidiendo el perd6n de las deuda e indignándo e contr~ l usura, y no e esta-bleció J • concordia ino cuand hubo ~btenido, primero por la Ley Hortensia, que lo plebi citos fuesen obligatorios para todos; Jue­go p r l Ley i'Vlrenia, que e repu iesen en vigor la di po iciones p:ovocada por· Publilio Filon en 41 5· Estas dispo'ÍC'iones, según v1mos má · arriba, bligabzn al Senado á declarar preví mente si l leyes pre entada á lo comicios no eran contraria al derecho pú blic y religi so. J)esme urad parecía la ambición de Roma; er · pl:ro, tod. u guerras tenían por ra7..<)n ó por prete to la de­fe 'l . a del dcbil y la proteccion de su ali.tdos. En efecto: la causa de la guerra contra lo S m ni tas fue unas veces 1 dcfc:n a de lo h bit ntc de apu , otra la dt lo h - bit.tn es de Palcopolis; otras, la le lo-. u anios. La guerra c<.>1 tra IJirro tuvo por origen la a i H:n ;,~ rcc~a!n. da por los h bitante de - urio; en fin, el apoyo ()UC van a ohctt. r Jo Mamcrtinos en Sicilia ocasionará en breve la primer guerra púnica. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET1N MILITA:& 233 Ya hemos visto que el Senado ponía en práctica los principiot que fundan lo imperios y las virtudes que engendra la guerra. Así, para todos los ciuda danos, igualdad de derecho~ ; ante Jos pe­ligros de la patria, igualdad de deberes y ha ta uspensión de la li­bertad A los más digno , los honores y el mando. Ninguna ma­gistr~ tura al que no ha ervid en las filas del ejercito. Las fami­lias más ilu tres y las m á s ricas dan el ejemplo : en la batalla del lago Regilo (258), los principales enadores están confundido en las filas de las legione ; en el comb":Ite, junto al Cremero, los tres­cientos eis Fabio , que todos, al decir de 'rito Libio, eran capa­ces de desen1peñar la más altas funciones, perecen con la armas en la mano. 1Vlá adelante, en Ca:1nas, ochenta Senadores, que se habían alistado como simples soldados, sucumben en el campo de batalla. Se concede el triunfo por las victorias que ensanchan el territorio, per no por }a que hacen recuperar el suelo perdi<.lo. i'ampoco había triunfo en las guerra civiles, cuyo desenlace, sea el que fuere, es siempre un luto público. Los Cónsules 6 Procónsu­les procuran ser útiles á la patria sin vanas exigencias ; hoy en el primer pue to, mañana en el segundo, sirven con el mismo ca­lor bajo las ordenes del hombre á quien mandaban la víspera . Ser­vilio, Cónsul en 281, es, al año siguiente, el segundo de Valerio. Fabio, de pué de tantos triunfos, consiente en no ser más que el Teniente de su hijo. Má ade)ant , FJaminino, vencedor del Rey de Macedonia, baja por patrioti mo, despues de la victoria de Ci­noscéfalos, el grado de tribuno de Jos soldados ; el mismo gran Sci pión, des pues de la derrota de Aníbal, ~ irve de Teniente á su hermano en la guerra contra An íoco. Sacrificarlo todo á la patria es el prin1er deber. El que se consagra á los diose infernales, e tno Curcio y como los dos Decios, cree comprar, á precio de su vida, la salvación de lo· otros ó la victoria. lota observancia de la disciplina llega á la cruel ad : Manlio Torcuato, á ejemplo de Postumio Tuberto, castiga con la muerte la dcso~ediencia de su hij , aunque vencedor. Los sol­dado que han huído on diezmados, los que abandonan sus filas ó el campo de batalla, entregados, unos al suplicio, otros á la des­honra, y e rechaza, con1.0 indignos de ser rescatado , á los que hace prisionero el enemigo. Rodeada de vecinos belic sos, Roma debía triunfar de ellos, ó cesar de exi · tir : de aquí esa superioridad en el arte de la gue­rra, porqu , como dice M ntesquieu, en las guerra pasajera , la mitad de los ejemplos son perdido · ; la paz da otras ideas, y se olvidan las falta y a n la virtuJes ; - de aquí e e desprecio d~ la traición y e e desd n de lo henef cios que promete : Ca mil de­vuelve á sus .padre los hijos de la primera familias de F.aleria, entregados por us ayos ; el en Jo desecha con indignacion la oferta del médi o de Pirro, que propun1a envenenar á este P~ínci­pe ; -de aquí esa religión del juramento y e re peto de las obli- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 234 BOLE'.rÍN MILIT A.R gaciones contraídas : loi prisioneros romanos á quienes Pirro ha­bía permitido ir á Roma para asistir á las fiestas de Saturno, vuelven todos á entregarse á él sin faltar a su palabra, y Regulo nos deja el ejemplo más memorable de la fidelidad á la fe jura­da ;-de aquí esa hábil é inflexible política que rehusa la paz des ­pués de una derrota, ó un tratado con el el"emigo, Ínterin pisa el suelo de la patria ; que se sirve de la guerra para distraer la aten ­ción de los disturbios interiores ; gana con beneficios á los ven­cidos si se someten, los va adtnitiendo por grados en la gran fami ­lia romana ; y, si se resisten, los hiere in piedad y los reduce á la esclavitud ;-de aquí ese afán de multiplicar en los territorios con ­quistados )a raza de los labradores y de los soldados ;--de aquí, en fin, el espectáculo de una ciudad que llega á ser un pueblo, y de un pueblo que abarca todo el U ni verso . NAPOLEÓN IJ.I (Traducción de Eugen io de Ocha). --···-- H STORIA E L CAMP ;- DE 1 76 Y 1 77 II Despues de cinco días de peno a marcha por lo malí imos caminos que unen la Provincia de Ocaña con )a de Cucuta, llegó d General ~tintero á Gramalote, donde fue muy bien recibido por los patriota hijos de este pueblo, y desde el primer momento se ocupó en organizar y armar lo mejor po ible la gente con que ?ebí~, dentro de poco, realizar verdaderos prodigio . Figuraba como Jefe de los que estaban allí alzados contra las in tituciones vigentes entonces el Coronel Jose D . Molina, quien no tuvo incon eniente en reconocer como su á superior al General Quintero, á cuyas ... rdene e puso no obstante de contar el con mayor número de soldados que lo que este llevaba. Como ya había tenido Jugar el desastre de Alto-grtuuü, 1gu­no de los derrotados en esta accion fueron á incorporarse á lo re olucionarios de ramalote y se reunió por todo una fuerza de ) ) ) 240 hombres. La noticia de la exi ten ia de e te foco de rebelde alarmó, de igual m ncra> á l legi ti m t ta uc caila que , por on <::jo de u ] efe el Coron l l\1oli­na, \'olver e á defender u pueblo, que h. bí n dejado amenaz. do tan de cer a por Jo. oJdado que omandab el C rond Agu tín "áilcz., Jefe Civil y Militar de Cu uta. o empeño del (.sen ral pant hacerlo de i tir de u int 1 to fueron inútil·:;, y tuvo--p r· t, nt >- que re ignar· " perder e e \' ' 1io o ·lcm<.:nt , de istió de idea de atacar á la fuerza cañera , en el in tant pen o en dividir Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 236 BOLETÍN MILITAR la gente que le quedaba en dos grupos, para prepararles dos em­boscadas en puntos distintos. Del mismo lugar de donde se devolvieron los gramalotes, di­rigió el General ~intero una carta al entusiasta conservador se­ñor D. Patricio Sánchez, que con eficacia le había servido y ayudado en todo lo relacionado con la organización, armamento, etc. de su fuerza, dándole cuenta de lo sucedido y manifestándole que por el abandono de aquéllos era probable que no diera buenos resultados la operación que iba á ejecutar. El posta portador de esa carta llavaba orden de adelantarse á los que se devolvían, para llegar antes que ellos á Gramalote, comisión que cumplió sa­tisfactoriamente. lmpuesto d señor Sánchez del contenido de la carta del Ge­neral, la mostró á varias personas, y como se esparciera la noticia del regreso de la fuerza de allí, todos, aun las familias de los soldados, reprobaron su procedimiento, de tal modo que al llegar fueron mal recibidos y los hicieron contramarchar á reunirse nue­vamente al Jefe á quien habían abandonado. El Genera había seguido, entre tant0, por la vía que lleva­ba, haciendo adelantar al Capitán Felipe Zambrano con la mitad de la tropa, con orden de pasar de San Pedro y colocarse en La Cue.,,o, sitio muy á propósito para dar una sorpresa al enemigo; él, con el resto, se quedó un poco atrás, para darle otra antes. En la tarde del 27, y cuando suponía á Zambrano, que era uno de su Oficiales de más confianza, muy adelante de San Pe­dro, lo encontró en la montaña, porque se había pe,-dido desde la noche anterior; esta nueva contrariedad tampoco hizo disminuír, en Jo mínimo, su resolución, y, unidos todos, siguieron en busca del enemigo. Como á las 4 p. m. del citado día, salieron á un alto, y desde allí alcanzaron á ver que las fuerzas procedentes de Ocaíla esta­ban acampadas en San Pedro; la distancia que los separaba era muy corta, en canto que oían perfectamente los toques de corne­ta y pudieron apreciar el número aproximado de soldados de que se componían. En adelante era for7o o hacer la marcha con el ma­yor sigilo, á fin de 110 ser vi stos ni oídos por aquélla , Jo que hu­biera sido perjudicialísimo para lo revolucionarios ; así lo hizo comprendc1· el .7eneral á todos, que bien penetrados de la gra­vedad de la situ a ión, lo ayuuaron á e 1 seguir su intento. A es o de la 7 p. m. se le informe> á é te, que iba á )a vangu a rdia, que el posta enviado á Gramalote había regresado con ~na carta para el ; hizo alto y aguardó á dicho posta, quien, efec­tivamente, le entregó una c-omunicación del señor Sánchez, en la cual le partí ipaba que los gram· lotes se le unirían esa rnisn1a no­che en el punt llamad L(l .~uinta; esta f: usta noticia le causó gr~n contento y entu iasmo, y la comunicó en seguida á SU' cam-panero . .. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. OLETÍN ltlLt'l' .A.1:1 Como estaban muy cerca de La ~!IÍflta, á donde debían sa­,¡ r los gramalotes, que en esta vez habían tomado un camino más corto, dispuso el General demorarse en el sitio en que se encon­traban mientras Jlegaban aquellos. Después de cuatro horas, que se convirtieron en siglos para el General y los suyos, se efectuó la reunión con los que venían á participar de los peligros y de las alegrías de un triunfo obtenido en reñidísirna refriega. No oh tante la fatiga consiguiente á una larga marcha, hecha por casi todos á pie, no fue posible que nadie descansase en la noche y todos vigilaban con el arma al brazo. EJ General quiso convencerse del e tadJ de ánimo de cada soldado, y para ello les impuso la tarea de distribuírles personalmente una copa de aguar­diente; con este motivo tuvo ocasión de oír á cada uno de ellos que estaban dispuestos á cumplir con su deber, yendo hasta el sa­crificio. A las 4 a . m. del 28, del gran día, hizo formar el General la tropa, colocando á lo oficiales en sus respectivos puestos, y en esta acritud esperaron á que empezase á amanecer. Poco antes de las 5, y cuando ya se oían en el campamento contrario las dianas, dio Ja orden de marcha, repitiendo la que había comunicado ante­riormente, de que a) llegar á un puente que existe sobre el rio que se encuentra antes de empezar á a5cender una eminencia en cuya cima está la población, se precipitasen bruscamente, sin hacer fue­go, sobre Ja avanzada que el enemigo tenía allí. Fue tan vio] nta e ta acometida, que los que formaban dicha avanzada no pudieron ni aun iquiera dar el alto 'luien viv~ de ordenanza, y todos, inclu­sive el oficial que la rnand ha, se precipitaron al rfo y se colocaron debajo del puente, donde se al aron, porque no fueron perseguidos. Con la misma rapidez a cendieron los rebeldes Ja eminencia, y u na vez q uc hubieron llegado - la plaza, se lanzaron contra dos cuarteles que había n ella. los cuale tomaron á rma blanca ante de diez minutos. La lucha fue horrible, espantosa, porque los asal­tados se defendían á bayoneta calada y los a altantes los atacaban · á machete ; la rnortandad fue, como tenía que ser, considerable. Algunos de los que e taban en estos cuarteles huyeron por los solare , y de eJlo , unos e declararon en derrota dt: una vez, tornando Ja vía de Ocaña, y otro , 1 s m s valientes, fueron á in­corporarse al Batnllofl Socgrro, que estaba acuartelado en 1 ca a de La Hacit'nda, que queda hacia el Occidente de la poolación y dis­tante de la plaza como unos 200 .metros . Durante el tiempo transcurrido entre la ocupación de los cuartele de la plaza y d ataque al otro, que fu e de un cuarto de hor pgr lo menos, organizó la defensa de éste el Coronel David Granados, ue era uu Jefe valerosa y entendido, el más impor­tante> ~tin duda, de los que comandaban las fuerzas legitimistas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 238 BOLETÍN MILITAR La casa de La Hacienda estaba circundada de murallas de piedra y á un~ I 4: metro. había otr~ en con trucción, cuyas pa­redes aún tetuan 1n cubnr lo mechtnales de ella , y en1todos esto~ puuto , que eran excelentes fortificaciones, colocó el Coronel Gra­nado sus oldados . El G~!ner l uintero comprendió en el momento que ese cuartei no se pod~ tomar desde el principio de la misma manera como había tomado los otros dos, p r 1 cual di pu o rodearlo con su fuer¿a, la que, colocada convenientemente, rompió lo fuegos sobre u contrarios. La lidi así empeñada duró má de ocho horas ; los sitiados tenían ventaja sobre los sitiadore , tánto por las arma que usaban, como por lo bien p rap\!tado que e taban. Poco m s " meno á 1 3 de la tarde aparecí ó en lz. puerta principal del cuartel una bandera blanca y los rebeldes, creyendo que el enemigo e rendía, su pendieron lo fu go ; pero pr nto se convencteron que no ha­bí tál, pues al acerca rse un grupo de f"llos al cuartel con las armas en balanza, fueron recibidos con una de carga á quemaropa, que dejó muertos la mayor parte de los que lo componían ; de ese grupo hacía parte el valero o jov n amuel Quintero, sobrino del eneral, que había pelead con gran denuedo durante todo el día . E ce incidente causó, como era natural, indignación y rabia en el ánimo de todos los itiadores quiene redoblaron el ataque. iomentos de pué dt" haber ocurrido lo que dejamos referido, se acerco á donde estaba el e ner. l hombre muy bien armados todos de remington y provistos de cuanto les era ne­cesario, quedaron totalmente destruída y ólo se salvaron los que desde Jas primeras hora de la mañana tomaron la vía de Ocaña, quiene fueron capturado al siguiente día por lo vecinos de La Cruz en El Chorro; de los re tan tes el que no quedó muerto ó he­rido, fue hecho pri ioncro. De parte de lo revolucionarios quedaron en el campo el Te­niente Samuel ~intero, el Capitán F clipe Zambrano, varios otros oficiale y como 40 individuos de tropa. A í tuvo lugar la memorable batalla de San Pedro, en la cual dernostraron lo rebeldes un valor y un arrojo singulares : esos eran indudablemente los gloriosos tietnpos del Partido onservador! (Continuará) IGNACIO s. HOYOS ---~·--- Cli.ON!OA MI~ITA~ BRASIL-La notable 1ReviJta Marítima órnxileira, en su número del pasado Febrero, al conmemorar el paso de Hl/ma)•ttÍ ( J 9 de Febrero de 1 868), con voz impregnada del más ardiente patriotismo consigna las siguieutes frase, que bien pueden referir e á odos lo ejércitos del mundo: "Vivamos unidos y fuerces por la disciplina, por la e. acta compn.:n ión dd deber militar, por esa fuerza irresistible que todo lo vence-el culto de la Patria-y la armada podrá cumplir noblemente su mi -ión. Sobre las tumbas de los bravos camaradas, que en ese día tan alto levantaron )a bandera nacional, la Rrflista /vlnrítrmrr esparce las llores del recuerdo; á los sobrevivientes saluda con el respeto que me­recen los veteranos que supieron cubrirse de gloria." Según la misma revi ta, las actuales fuerza navales de la República forman hoy do di\'isiones de guerra y una de instrucción, que compren­den dos acorazados, nueve e ruceros, tre · cruceros torpederos, un caza­torpedos y cuatro naves de menor cuantía. EsTADOS U~~:mos-Durante la última guerra, cada día, á bordo del navío almirante, se imprimí un ÓPittÍII con las noticia recogidas en las últimas 24 horas, lo acto oficiale ·, la órdenes, etc., el cual se distri­buía á todos los equipaje , prQduciendo grandísimas ventajas, porque los ponía en situación de cooperar inteligentemente al de:;arrollo de las operaciones prorcctada . Con eso boletines e acaba de formar un foJleto cuya \'cnta !>C de!>tina á fundar una institución de beneficencia para los marinos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. l10LE~fN Hi.LtTA.lt En el mismo país se ensaya un nuevo canon de dinamita (Sins Dudley), el cual, si son ciertas las noticias que dan los periódicos, es el aparato más destructor que existe en la actualidad. EsPAÑA-Un formidable incendio destruyó Jos astilleros del Fe­rro}, causando daños por valor de un millón de pesos. Pobre tierra ! Los periódicos dan cuenta de las premiosas advertencias que el Almirante Cervera dirigió al Gobierno antes de la guerra, sobre el pe­noso estado de la flota : el Colón sin cañones en las torres, Yizcayn con una artillería que dos meses antes de transformarla en de retro-carga había sido declarada inútil ; la falta de cartuchos, pues sólo existían 30 tiros por pieza. Poco antes de la terrible catástrofe, al salir de las Cana­rias, escribió su última nota, que terminaba así : "El resultado final no es dudoso. Dios sea con nosotros., FRANCIA-El 6 del pasado Marzo, debido á manos criminales, voló uno de los polvorines de Lagoubran, á 3 kilómetros de Tolón, cau­sando daños de cuya incensidad puede juzgarse diciendo que encerraba so,ooo kilogramos de diversas pólvoras : murieron 54. personas y hu­bo multitud de heridos, entre ellos 3 5 graves. Nadie se explica aún c6mo no voló el otro, no obstante que varias de sus cajas fueron derribadas por la explosión del otro. También se intentó volar otro de los depósitos de explosión del mismo puerto, pero sin éxito. La autoridad investiga los hechos. CHINA-En la capital del Celeste Imperio se publican el Kín-Pa11 (Los Anales), diario que cuenta 1 100 años de existencia, y la 'TJi¡¡g­rao (La Revista), publicación mensual cuyo primer número apareció hace 1 ,fOO años. El diario sale trec; vece· al día : amarillo por la ma­fiana, blanco á medio día, y gris por la tarde. Las dos citadas publica­cío les no se han interrumpido ni un día, ni nunca han sido suspendi­das, no obstante que tratan de política y comentan con propio criterio los actos del Gobierno. Los Anales pílsaron ya del número soo,ooo. RECTIFICAMOs-Dice la Revis/11 Militar de Lim~ que en el Ejér­cito de Colombia los Oficiales instructores son chilenos : en las filas de nucHro Ejército no sirven sino Ofici~les colombianos. BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 98

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 97

Por: | Fecha: 29/04/1899

No In Bogotá, Abril 29 de 1899 NUM. 97 --~·.-...-- Oft A TQ DEL ML.Tl TERlO G E RA Y DEL EJER IT ---·~-- Da.EcToa AD-HoNo u:M, FRANGISOO J . VERSARA V V. <;oro el, Mi~mbro d~ la Sociedad Volo~bia.na de ·Ingenieros U~ Q ~~ ~ QQ~~·~Q ~ ~ ~~ ~ ~ ~~ QRRRQQR ~~~ RR~R~R~~P~~~~~R~ RR RQ~R~Q~R Q~ g Son colaboradores natos de este periódico todos los Jefes y Oficiales del EJército de la República .OlS~~lSb.:llS lS6 "lS'lS .. If !S 'tS lSO~ b~ .:I!SG~CH~~!l5iPSISIH' lSlS'6l!'lS'tS " ll6ll'~ lSo lSlSlS6"!f;rlS 1S"lf 1" H D r ~·r x .. -· . 'J.. (Traducido para el Bultlíu Militar ) En Ja actualidad los Gobiernos de todos los países civilizados cuentan con Ministerios especiales de Relacio­nes Exteriores, y n1antienen permanenren1ent n1isione di­pJonláticas, 1 unos cerca dt:: 1 otros, a fin de reglar de nn mo continuo sus relaci IH:: política : la tarea esen­cial de esas misiones e nsi te en hallar una sol ucion pact- :fica á los conflictos que surgen entre l · ta o . Mas nunca se lograra evitar t taln1 nte que n surjan asunto en los que ambas partes n este n firn1en1en­te convencidas de qu les es abs lutan1ente imposible ceder sin darse á si propias un golpe n1ortal. En nuestra epoca e tos e s se han presentado especial n1en t con1o conse­cuencia de la tendencia q u tienen la n. i nalidad s á constituírse en ~:srado , lo q u no pueden rganizarse sin sionar der cho anteriore de p sesión. atnbien pued uceder que s u citencu stion en la qu la solainíluen-cia preponder.ant de un :r..:stad , ó la rivalida ó 1 ceJ de una ación entren n j 1ego d tal n1an nt yue, a pesar de la n1' s sabia p lítica y del ar e n tunad d\,.; lo di- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 210 BOLETIN HILI~'A.R plomáticos, sea imposible resolv~rlos pacíficamente. Enton­ces se impondrá la solución Ylolenta, la soJución por la guerra. La guerra no es, pues, sino la continuación de lapo-lítica, salvo que los medios en1pleados para alcanzar el ob­jetivo son diversos. Hase propuesto hacer in1posible la guerra recurriendo al arbitraje; pero esta solución tampoco es definitiva, puesto que l arbitro es impot nte para im­poner su decisión á amba::; partes y n1ucho n1ás para im­ponérsela de un n1odo absoluto. Eltnejor n1edio d mantener la paz entre los Estados, que éstos posean una fuerte organización militar, porque naturalmente se ofende con mayor facilidad al d "bil que al fuerte. A Jo dicho se agr ga qu entre n1as numerosos y fuertes son los jércitos, n1ás grave seran las consecuen­cias de un choqu , n1ás grande s rá tambi n Ja responsa­hilidad del que declare la guerra y n1ás difícil que un Go­bierno se resuelva á lanzarse á ella. Los E tados d "biles esde 1 punto de vista n1ilitar y ituados entre vecinos n1ás fu rtes, son un p ligro de gu - rra. Las ra ciones que, por raz nes políticas ó econon1Ícas, con1eten el pecado de no trabajar con int res en el desarro- 11 de sus fuerzas n1ilitares, provocan con su propict con­ducta Ja posibilidad de una gu rra. Lo mi n1o suced con las ac1ones que tien n Gobierno d 'biJ, incapaz de ofre­nar las p '-ls ioncs populares, porque Jas n1asas sobre xita as suscitan la guerra con n1as facilidad qw . .:: los diplon1 tico . La n1cjor organizacion n1ilitar es la que en ca o d guerra, 111 vili z tod )S lo t cursos intelectuales y nlate­riale d 1 pats en bu e del feliz \.Xito de la lucha. D sd qu se trata de uno de eso todos 1 lan1ad s naciones, no hay den:cho r~ra linütar la d fensn de Ja colectividéid m­picando a pen~ un part de las fu rzas de · sta; pero la. fvrn1as que puede revestir la organizacion milit bajo su forma natural ó s a e 010 choque sangri nto de pue­blos n 1 q u cada part trata d obt n r el aniquilamiento del e ntrario ó á J m nos su absoluta umisién. El fin que se I er igue no s n guiría, n fecto, tan olo haciendo rnaniobrar la n1asa y que ellas ocupen po i­ciones que an1enacen al enen1ig hasta 1 punt d obli­garle á qu se rinda á nuestra voluntad, ó e 010 1 dijo un scritor rnilitar, obt n r la victoria in combat y por la sirnple fu rza de las n1aniobra . ' La p riencia adquirida en las guerras del siglo en ña que tal sistcn1a pi rde su ha ca 1 6o )' achaques de guerra; y el que tiende a gencralizar. c en la. mérica 1 tina, puc ,\la fecha. por -:jcmplo l101adura y Co · tarica, podrán fácilmente movilizar en poco:> día una treinten de batallone · cada una. n 1847 contaba 1 Rcpúblka con ¡t,f 6 hombre de guardia nacional perfectamente organizado:;, por lo cual, de haberse cguido el mismo camino, hoy se di pondrían de i so,ooo por lo meno~, en tanto que en aso de guerra no e uede aumentar el ejército activo .ino por medio del rcclutamicnt que hace ~ la tropa do \'CCC má vulnerabk anre las fatiga y miseria de la campaña. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 21,.:¿ BOLE'rÍN ILITA..R íicacia desde que uno de lo dos adversarios toma Ja re lución de entrar o el ju go con todo su dinero y emp - -a.r en l"' partí a hasta el último maravedí. Hoy es impo­ible up ner un conflicto arn1ado que se decida sin que aya habido batalJa; hoy sería quim .... rico admitir que haya guerras en que las naciones 1 uchen sin d spl gar ínt gx;a l~ fuerza de que disponen y in el propósito d vencer á u adver ario, limitandose á conseguir tan sólo el fin que ovoc5 la guerra, pues tal procedimiento no se compren­ería sino en el caso de que el objeto del litigio fuera en­teramente mínimo, y n la actualidad dos naciones no ron1- en la p z por un motivo secundario ( 2 ) . Mas si por excepción y por descuido de un Gobi rno se pro ujera una gu -ra d esa especie, el sentimiento na­cional, s breexcitado, no con entiría que los hombres qu~ gjercen el poder, hicieran depender el éxito de la guerra de la derrota de ~ólo una porción de las fuerzas nací naJes : la pinió n pública 1 obligaría á reforzar el elemento conl­pronletido al principio; el adversario haría otro tanto por :su part ; y al cab , y á despecho de la resoluci .... n prinüti­va, S.! rn peñ n n t J s las fuerzas nacionales. Desde que s ·ado po l ític y l , nacionalidad son idénticos, los países s ase n.:j·u1 á h tnb ·e::s que prefieren perder la vida y n e onor. e lo dich r esulta cuán gran e es tan1bién el error rl~ l nect ue creen que en Jas guerras futuras el nl¿­r: odo consist en p ner n línea todas Jas fuerzas di poni­les, pero si n L1 intenció n de gastarlas hasta el últim hom­. e, bt"'ni_n :l :s 1 vict ria por n1. iio de n1ani bra y de _ olpes ai la o , sesta sólo por fr cci nes m:is ó 1n'-n s n portante~ e la fu rza tot J ( 2 ). Esos individuos dese - ... en Ja naturaleza de la gu rra actual, pu sto qu enle­te r \.ed r n se ría eficaz sino en fi· nte de un a versa­gnorant é incapaz de iniciativ . (z) Es c}aro que las guerra coloni le t'!o entran en e · e cuadro, orque no merecen el nombre de tá!c · así como tampoco e i!1cluycn la guerras de tj~r.flt'ÍÓII lllilitnr en que una naci ' n podcro e ·•ge coa ~s arma , de un débil, la :satisfacción de un agravio q_uc supone n ' q,ui o reparar diplon álicamente. ~ E ·w sr.: c~cr:bió lgunos mese ante d 1· g terra hispano­encocna. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. B LE'!'ÍN MILl'l~ 213 De de que eJ prog¡-e o d la civilizaci<.,n ha hecho in1- po ible la gu rra por el plac r d la lucha el an1or del pi­llaje ó el espíritu de con ui ta, y 1 s pu blos ufr n pro­fundan1 nte con cualquier guerra, Jos b lig rante d ben esforzarse en constreñir á u ad ver ario, en el menor tit;nlpo posible á que acepte las condiciones que permit ·n r sta­blecer Ja paz. Ah ra bien : como e to últin1 no po ible sino en. el n1on1ento en que uno de los do adversari ha perdido toda esperanza d ver e ronada u resi tencia p r la vi - toria tendr n1os que la nece idad de an-oJlar ó an naoar al ad v rsario, e in1pon sin restricción alguna, y n tanto que el priuci pi de las nacionalidades sea la id a s ñ ra de la política inc rnacional, la itua ión ant dicha no u de OlO­idftcat ·se y la gu rr conservara su cat-áct r a soluto. Pero ría tan1bi ... n un rror ntend r qu arroll r ... anonadar al ad\'ersari upone la destrucció n, ó s a la nluer­te d todos los oldad dd n nügo : la d strucción dt óJ una fracción ba ta á ,. e para producir una in1pre ión tál, que pierda la speranza de la victoria y renunci á la lucha, porque d ordinari , al efc cto destructivo producid or las arn1as se aduna el n1 ral ( 1 ). La naturaleza huma-na stá hecha d u rte q u la tnoral prin1a aun el efecto pro ucid por las arn1as. _;\sí, pue , cuando habl de aniquilar ó d struír al adv rsario, se <;ntiende olo el aniquilan1i nto e la por­civn de us fu rzas que le hara perd r Ja r~ranza d que á la larga la lucha le t rne fav rable; o en otr s ternli-no h n1o querid ignificar que l reci p n rlo en tal tado f1 ico y n1oraJ, qu se sienta incapaz d con i­nu r la 1 ucha arn1ada. BARO. VON D GO ~ Z ( 1) Batalla de Tar1ui, en a guerra Pcní-colombiana ( 1 ¿9)-; batalla de.: antiago, t.. n la guerra hi )ano- am ricana ( r 9 ) etc. etc. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 214 BOLETíN MILITAR 1.~ P RTE-GEOGlL FL GE.TER L a)-Int.rodu~ ... ión 1.0 Los stados Unidos de Venezuela son una de las República: hispano-americanas y su territorio se dilata en la parte N. de la mérica 1eridionaJ bañado por el n1ar Caribe ó de las Antillas. El actual nombre es moderno, pues en ti mpo deJ coJoniaj español se llamó Capitanía General de Caracas: Venezuela, como diminutivo de Ve­necia, al principio sólo se aplicó al litoral E. d l Golfo de Maracaibo por hab~r encontrado allí Ojeda y Vespucio un pueblo indígena construído sobre piJotes. Los españoles incluyeron tambi" n á Venezuela en lo que denominaban tierra firme ó costafir11le por oposición al archipi 'lago anti­llano que Sf-' alzaba entr ..... estas regiones y España. 2. ° Conforme acaba de decirse, Venezuela que al posee una costa regular y bastante dilatada, limita al con la Guayana inglesa al . con el Brasil y al O. con Co­lombia. ' J límite ori ntal que hoy corr de h cho de NN ... · .á S 0., está en litigio e n Inglaterra; pu s V ne­zuela reivindica 90 ooo kilómetros cuadrados que Ja gran­de Albión ha ocupado entre el río Esequibo, eJ delta d 1 Orinoco y los terreno auríferos colindantes con los del a!to Cuyuni. Inglat rra du ña d las islas de Tri­nidad y de arima, situadas al E. y S . de las boc?. del Orin o co, trata de don1inar políticá y con1 rcialment 1 vasto delta de aq u 1 río y por ende su rica y dilatada cuenca. "sta front ra stá hoy sometida á un arbitraje. 1 . Jímit con 1 Bra il fijado por el tratado de r 8 59, corr al trav~ d regí n s poco n1enos que saJvaj s : á partir d 1 monte R raima n1 ~ón natural que, con1o el rarat don1ina una tripl front ra, sigue al . por la ierra Pacarain1a ( n­tre el baj Orinoc y el Branco ), hasta el monte Mashiati, cruza lu "go al S. y, descrihi ndo una vasta h rradura qu nvu lve el alto Orinoco gana las de Parin1a " In1eri por 1 cual Jlega á la ald<.!a de ucuhy ita sobre el río 1 c~r . ~·n fin, 1 lín1ite con 1 n1bia {u d tern1inado por un laud• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE'l'Í 14ILIT.A.R 215 :a:bitral dicta~o Pgar:es egún quieran ; y e el último ca o e le propor­civn rán 1 s mcdi0 de tran porte por tierra ó por agu · como quieran. u rtcl general de '1 rrccilla, 2.+ de Septiembre de 181 S· "MORILLO,. .. A los fr¡IJI(c'li'J IJ lft" •U N/( IINI/rell t fJ e ar/ ngr 1/tl •• El comb.l e dd 2-, en Barú. h hecho caer en mi man() ~í \'a­rto de ue tro · compatriota, entre otro:s al Coman nte de la oleta La Estr"./1,, y á todo e le ha tratado e m F ri ion ero 9 uenc que e·­taban leJos de e per.t~, pues cglín u propia declaración, el Gobierno de anagen les h ·lbta a cgur lo que u muerte era inevitable. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 219 " Franceses, la casa de Borb6n reina en Francia y en España : o tener á los rebeldes es volver vuestras mano contra nuestro Rey. Ya apoleón sufre su destierro sobre las roca de Santa Elena : con él la discordia ha desaparecido del mundo ; y ya no se derramará más san­gre. Cualquiera que haya sido vuestra conducta, aún e tiempo de que \ ol váis á er france e , separandoo del partido que habéis seguido puesto que Luis xvnr prohibe á sus súbditos que e mezclen en las fi­Ja de lo!> rebeldes de mérica. Tomad nota de esta prohibición · sabed rambi~n que lo · e pañoles no son menos generoso en el Nuevo Mun­do que lo han ido en las orillas del Garona. Contribuíd á la rendi­ción de e ta plaza · ayudadme á restablecer el orden ; procuradme los medio. para evitar el derramamiento de sangre, y re petaré vuestra vida y vue tra propiedade . Pero aquél que no quiera seguir las vía gloriosas que le eñalo, -erá menos considerado que los rebeldes que rehusen ometer e á su legítimo oberano D. Fernando vn. Podéis ha­cer todo Jo que os pido : soi duel'ios absolutos del puerco ; mandáts lo ca. tillo : \' Ue era fuerzas son uperiores á todas las que están ence­rrada en la plaza y nunca podréi alegar el caso de fuerza mayor por e .· cu a, pue to que ois los más fuerce -. ' Franceses, yo o hablo por la primera vez: Ya mi tropas han penetrado á la Provincia de Ocaña ; ya en la de Santafé no hay ni aso­mos de in urgen ce ; todos han caído en mis manos, con su Jefes, ba­gaje y todo su haber. Por último, en el momento en que o - tengo bloqueados con mi Ejército y mi escuadra, los pueblo proclaman, por propio impul o, á Su Majestad D. Fernando u. " Cuartel general de Torrecilla, á 4 de Octubre de 1 1 5. ' MORILLO,, ·o hubo nunca General que emplea e !>emejance lenguaje al dt­rigirse á una plaza reduetda á tale extremos; á hombres á quiene • humanamente, no se podrían hacer tales prome <>as. Sin embargo. la re­cibieron c on indiferencia ó de precio, y no dieron re puc ta á ellas sino haciendo arra s trar por la calle . á un desdichado soldado que tomaron re o en una salida. Ello no podían entonce , aunque no me creyesen, vol cr con u pretexto de iempre; ello no podían sostener que de -­confiaban de mí y que no daban fe al cumplimiento de mis palabra -. puc toque d<: de mi llegada de Europa, le era impo ible pre cotar la menor prueba de que yo hubiese faltado nunca á e · te deber sagrado obre el cual fundo mi honor y mi gloria. El recuerdo de u exceso hablaba ~iempre á mi corazón ; ello me juzgaban por ello mismos y la ambi i6n de alguno hombre que e habian apoderado del obicrno era el sólo árhiLro de un desgraciado pueblo oprimido. Los que me ro-caban, tndo el Ejército r todo. lo · pueblos ya libre ,'fueron te tigo de que c o nducca tan culpable no e ·citó en mí ino un sentimiento de m1pasión • de humanidad, y no me in piró otro de co ·ino el de ma­nifc tar Ja genero idad de la ación á la ClHl yo pertenecía y la bon­dad pacernal dd Mon rca que me había en iado. 01 idar la ofcn a s , perd01 ar la falta, cubrir el pa ado con un velo impenetrable, y h Ct.:r rena~er en Nueva Granada lo feli es tiempo · que habían dc ·aparet.ido, tale eran mi único!> proyectos. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. ~OLETÍ :MI:Ll'!'Alt ada valió para ~ue los culpable!' diesen oído á la razón . El itio . e prolongaba y cada día se hacía más penoso . .1 o recibían ningún so­corro de guerra ; el hambre era atroz, y la enfermedade que iguieron á ella, como causa inevitable, comenzaron á extenderse en ese infeliz pueblo, acrificado á la ambición y á lo vile intereses de uno:; misera ­bles opre ores. La víctimas se multiplicaban todos lo dia ; la ciudad no era ya sino un vasto hospital des rovi to de todo ; y á pesar de esto Jos que mandaban no pen aban en poner término á este espanto o esta­do, confiándose á la genero idad y la promesas de una ación afama­da por buena y por eraz. . En lo rimero· día de Diciembre se presentó en mi avanzada un gran numero de per ona que habían alido de la plaza ; todo mo - traba en ellas la jmagen de la más e panto a miseria. Flaco , u· cuer­po en el último e.·tremo de enflaquecimiento, apenas podían o tener­. e: u a·pecto cada\érico anunciaba que eran vecino del .e ulcro . Un e pectáculo tan doloro o rara vez se habfa pTe entado en la serie de lo igl os . La ituación en que me encontraba y los último extremo· á que habían llegado lo sitiados me ordenaban el volver á hacer entrar á esta multitud de de dichado á Can:agena, en donde ello:; contribuirían~ por u numero, á cou umir los pocos vívere que aún quedaban y á accler r la r endici ón de la plaza di ·minuyendo los males que hacia su­fnr á mi tropa un ·itio tan largo. Cierto que yo hubiera podido hacer­lo ; el derecho de la guerra me lo permitía, ,' la re ·istcncia temeraria y dese perada de los ·itiado quizá me imponían e. te deber. Quise, in embargo hacer ou, una ve7. m á , p labras de pa7. y de e ncordia, tan rec uet remen e de preciada·. ' A ln1 tlll/f)ndr¿deJ r¡tti' gobierl/tlll tÍ Ctlrtngcntz ' Había re uelto no entrar en nmguna clase de corre pondencia on \O otro ; la manera poco decorosa con que o habéi ocupéldo de nue tro Jefe en ue · eros e critos oficiales, me habta inducido á esta de­terminación . reía, por Olra parte, que en e .. tas di e u ion e de pura opinión, las eo a no llegarían a) e.·trcmo á que la han Jle\'ado lo que dirigen la opmión pública en Cartagcna ; creía que, persuadido de la genero ·idad y ~ lcmencia del R y, de"'engañados del re ul tado de una lucha cuyo térmir,o infalible .erá la rendición de la plaza, no deja­rían .acrificé.lr in fruto á lo infortunado habitanre , y llcgaríamo· á ctHc?dcrno, o) •id- udo el pa ado. El a·pecto de un gran ncímcro de de dtchado á quienc el hambre y la mi ·eria han hecho al ir de Carta­gena me ha conmo\·ido. .J rigor de la · leY e de la guerra me da dcre­~ ho á hacerla· in · erna~ in conmiseración en la plaza itiada~ y fl") •~gnoran que f:icilmen e pudiera hac rlo · pero má bien he dado oído a la V07. de amor á la humanidad, , he concedido á eso desdichados una tregua, á \'Cr i é.:; a pone término á la de ·dicha que pe an ohre ello . La defen a ~e artagena toca á u término, y aun entre lo bár­baro _no e · cnfil.a inútilrncn te una población en tcra . Estoy 1 i to, orno •~mpre lo he e ta o, á eguir como regla in ariable de mi con~ ducta, las intcneione p;Pcrnales del Rey. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2~1 u Que el Gobierno de Cartagcna escoja entre recibir de nuevo la fami_lia:,. á quienes el ha-'nbre ha hc:~ho salir de la plaza, 6 rendirla en el tcrmmo de tre da., con la cerudumbre de que la clemencia del Rey no conoce límites y de que me anima el más vivo deseo de um plír sus instn.ccione : mi conducta po tenor dependerá de la conduc­ta que toméi . " Cuartel general de T á la arre!) productiva de rique7.a, han ido co·as extraña· en Jos coleb"ios y uni­' er idade ~ · p t.: unquc bajo del nombre de .. curso de Filo ofía,. e han en ciado algun s nocionc de ciencia , c·ro ha sido muy superfi­ci J en e : sólo como un cncam.inamicnt 1 estudio de l política y ¿e la juri prudc:ncia. Al v r muJtraJ ttlliv~nidadn tolegios u crarí,r gru 01 l11 J.\'unla GremmltJ 110 ddJNJ ü11-r los lt'lmÚrrs otra ootptuiÓJJ ljflr: ,gobrn1,1r )' f¿,.ur !l'_yN y ,· f/Jiilra"i'lms. Llenas la \..a cza e lo jóvc e de teorí. mctaff~icas sobre lt.:yc ·, gobierno y admini tr ci6n, privad de e pcricncia y de las informacio­nc dt: la historia, uía indi; p nsablc para juzgar razonablemt.:nte en olític ajeno á lo conocimiento ue pudi(;r n onducirlo con pro­ccl o en cjccllciont: <.k agricultur de mincrí. ó de comer io 6 por lo meno llamar u atención á e ro objeto , y arrastrndos pflr la 11u si- .tl11d tÍ oíupant· dr. lo IÍ11ir.o qra u lt.s lw OJJÚÍtlao, o lltlflLI'trl 1" · sólo pi~ TI· JUJ u1 legislm )' gobernar,)' que to lt' e rl!tlll nptos p trtl otra rou1 qtu pnra .cm pi. r1dos púhliros. unque el numero de lo· t.:m lt.:os e. ceda en mucho al que la circunstancia del paí c. ·i en, e in uficicntc p ra procur r colocación á todo )o· prcten icnte ; resultando de quí que nccc a­riamt.: te ha de h ber un gran númt:r de per ona di put: t á d(;rri­b r el orden e tablecido p ra. ocupar lo uc:.tos de que e ju no hallan éstos á quién alquilar sus brazos, como también por el efecto natural de la relajación en que hao caído en toda · partes la autoridad pública y doméstica, la subordinación de lo~ hijo á sus padres y de los hom­bre á los magi trado . ¡ Tánto individuos obligados á ivir, y repug­nando el trabajo lícito que podría darles la sub:,i tencia, s ha revelado un hecho singular en relación con el f/izcaytl> de pue de atento examen de lo de pojo · de e,te m gnífico barco> que fue de trutd por u propio torpe­do . Cuando per eguido por lo n1ericanos, de ubito giro din:c­ta \' deliberadamente para ) 11 [,dr e á la pla ra, por lo pronto pan.:­ci6 el hecho i nexplicab.e. La razon dt tal he ho no fue otra 1 no la de que cuando el buque navegaba tod m< quina, de repente penetró al comp~rtimento de proa un a tilla qu hi7, e tallar do torpedo que taban prontos a ser di parado , produciendo un a e pi ion terrible que de quicio la porcion de proa, y retorcto ar­madura y blindaje. UTlL MEDIDA-El pre idcnte del Con cjo upcrtor naval an cric no ha pre entado al obierno un larg< y e udo proyect de rt:organización de lo cu dro de ofi tale de la marina, el cual entre sus e nclu ionc iucluye la iguicnte: " 2.0 qu e rctornKn (li cncien) todo los oficiale que no po can l cualid;tdes reque­rida para hacer con cxito el sen icio a ti\'O., LEc IoK OBJE'll A-En el combate na\al de anti g , el Oqrundo re ibio en el casco 66 proyc tilc, ; el Ñlar:11 'lt·n·sr~, 33· el f/izcayn,- 24; el c,·iJtobal c~!t,n, 8; y un 6o lo de tr ycr Furor y 1 error. Cal uland n uno 20 lo impactos bajo lwc de Rotación, tt:ndremo~ que á lo umo dit:ron n el bl nc r So prc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 2~4 BOLE';l'Íl'f l\ Ll'l'.A, yectiles, y cop1o e e ti~a que lo americano:~, di par!r<;>.n 6,ooo (el solo lowo hjzp 1,473 t&ro ), re uhtt que de tanto canonazo apenas e logr6 el 3 por roo. Si esto aconteció á artilleros bien preparados, sin duda alguna, ¿qué se podrá e per r de los neófitQs, d~ los tir"k­dores de última hora ? S.[MBLANZAS HISTÓRICAs--En 1640 lo france es itiaban ~ urin. Los sitiados tenían preparada una mina á la cual olo fal­taba una mecha para prenderla y hacer altar á varia compañías de granaderos que acababan de apod rarse de un baluarte. Un sargento piamontés, qu.e guardaba la mina, ordeno á su soldado que se retirasen, encargándole recomendaran u esposa al Prín­cipe y en seguid3 se procura fuego con el eslabón, inflama la pólvora y perece por su patria con todo los enemigo .-En r 8 r 4> el 25 de Marzo, ¿quién lo ign ra en CoJombi~ ? , Ricaurte, que guardaba el parque del ejercito independiente.> coo unos 30 hom­bres, con los cuales era imposible defenderlo de inminente asalto de considerable numero de realistas, de pide á us oldfldos c;n~at:g~n­doles digan á Boli var que él solo ba ta para alvar eJ puesto si e atacado por 1 enemigos: e tos no tardan en pre ~nt~r e y Pi­caurte, preparado para el caso, p ne fuego á la pólvora y vuela junto con todos lo a altantes. - En 1799 el fuerte de El Ari eh ( iría), ocupado por lo france e , e taba á punto de er ganado por el enemig , que lo entraba ya p r divenra brecha~: entonces el sar­gento riaire grita á los suyo que se retiren,coge una mecha, vue­la al polv n n, y cuando se ve solo con los enemigos, prende fuego á 1 pólvora y perece con todos lo vencedore .-El 5 de N oviem­bre de 1827 el abanderado de marina Bi son, comandante del Pa­nayotti hrick recientemente car-turado y con olor 5 tripulantes, fue at cad por do' barcos pirata , montados cada uno por 70 hombre . Comprendiendo cuál tenía que er el re ultado del comb.tte, de acuerdo con u pi Loto e preparó para n entregar el barco al enemigo. Cuando en la pelea ya habtan caído 9 hombre del equi­paje, orden " á los re tante saltaran al mar. Los griegos, no en­contrando re i tenci invadteron el barco para pillarlo y Bi> on, que e per ba e te momento, baja á la anta Bárbara coJ una mecha encendida, y dos minutos de pue volaba el Panayotti, con fr gor terrible: y a 1 mañ na siguiente e encontraron 70 cada ve­re en la play : una e tatua se ha levantado Bi on en Lorient, ,,u i u dad natal, ¿dónde está la de R icaurt(' en Colombia? BOGOT -IMPRE1 T NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLE1fN MILlT~R BE COLOMBIA ;Supl mento del me de Abril de 1899- ~ 97 bis SECCJON HtSTORtCA r -REL. TO u~t , .. mRG RA Y YERG R. Cuadro CTonológico de los Magistrados de Nueva Granada I 8 37 -Doctor José l gnaáo dr MtJrqzuz . _______ El Con-gre o de 1839 había dado el 5 de Junio un decreto uprimienJ lo convento menore'. Al llevar·e a efecto e ta medida en Pa to, .e alzó d pueblo, encabezado por el Padre Vill ta, acorralo la pequer1a guarnición en una casa y la rindio, obligando á capitu­lar al Gobernador. El General Hcrrán, ecretario de lo Interior, fue nombrad General en Jefe y marcho aJ ur al frente de una parte del j ' rcito. Hcrran h b•a d do 1 >'i combates de Buéstuo, Chaguarbamba y once más ha -ta el 3 1 de {.Jiciem bre de r 8 39· La .guerra dt.: Pa to co·to . .' 32,870 en l s do pri m ro me:>es, y fue ere ie11do el ga ·to en lo me ·es po te1 iores. n V ele/. e pronunció tambien el C >ronel V. \ aneg·'l. , y fue batido por el Cor ncl 1.. Jl. 1' ranco. 1 General bando, á quien e le seguía cau • como ti reo pre unto del a esinato del gran fvla ri cal de Ay.tc ucho, e pronun­ió el l 9 dt: · nero de 1840 en ·1 i m bt , y c..l J 2 • ta~o a Popayan, de donde fue re~..:haz.ado. ..n P to e pronunció el cabecilla o­g. uer~ por el R~y y por la religi ó n : unit:ron s<: : to . tre pronun- 13mtento- , hactendo una hct rogcnea re\ olu ton 1n programa, in can 1 in baudcra: b.1nJo ponía una cruz y un viva J· ta al frente eJe u · pro lama. i hubie ran rriunfaJo lll) hahnan a bido a quien dedicar u triunfo. ( bando, cu ' pa o de la fila e paílola á la: r ·publi ana había ,.¡lo in ero, y I..JliC tenía fucr:tc <: mprom ·o on el partido liberal, había a Jamad la (el ública; · loguera, ~i .1:4\:rnando \'JI, .'el P, dre Vi Ilota, á it tl "ranci e de 1 1 • Y al mi mo tiempo e había pronunciad e11 V del. el o­roncl Vaneg:t , proc!am-and h fe lera ic)n, ~ú n pare e . 1\ l principiar el aílo el jobierno di!\pouí, de +,¡68 hornbre . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILI'l'AR DE COLOMBIA El2z de Febrero (1840) celebró el General Herran el tra­tado de los Arboles, con O bando, Jefe de las fuerzas rebelada , por el cual quedaron indultado lo rebelde . El 1.0 de Marzo e reu­nió el Congreso. En Abril se eparó el General Mo quera de la Secretaría de Guerra, por haber ido nombrado Jefe de la fuerza de reserva en el Sur, y marchó á Popayán . El 5 de Mayo muria en Bogotá el General antander. (Las biografía de ariño, Bo­lívar y antander forman la hi 'toria de la Nueva Granada de I 8oo ~ 1837). antander, aunque había quedado como Jefe de la opo i­ción al doctor iárquez, no tu o parte en la rebelión que lo com­batió con las armas en la mano: era diputado al Congreso cuando murió. El General Flore había mandado alguno auxilios á Pasto en defen a del Gobierno, y se aprovechó de esta circunstan­cia para pedir que se hictera un nuevo tratado de lítnite . En [\'layo se pronunció por el Ecuador ogu ra, jefe de unas guerrilla . El 6 de Junio e dio el combate de Huilquipambo, entre las fuerzas de Mo quera y las de Noguera . Mosquera marcho al Ecuador, llamado por el Presidente Flore pata arreglar la cue~ tión inter­nacional que se estaba formando sobre límites; Mo quera y Flore arreglaron amigabletnente e ta diferencia , y el Gobierno ecuato­riar. o ofreció auxilios al granadillo. Obando, de puc del tratado de los Arbole , se había pre entado eJl Pa to, egún lo con enido, p3ra que continuara la causa obre el a e'inato del Gran Mariscal, hasta esclarecer los hecho : tenía su ca 'a por cárcel, y fugó de alh en la noche del 5 de Julio. En Ago to aceptaron lo Generale Herrán y Mo quera el ofrecimiento del Pre idente Flores, de traer us tropas al territorio granadino en auxilio de la au a del Go­bierno: el 23 de Septiembre e firmó, entre Mosquerc1 v flore·, el tratado de uquerres, por el cual el Gobierno ecuatoriano de'­aprobaba los pronunciamientos de lo cabecillas en favor del Ecua­dor, y e comprometta á auxiliar al G bierno granadino. Obando fue derr ta 'o en la acción de Huilquipamba (2. ) el 29 de t:ptiem · bre. En el mi mo me de eptiembre e hab1an pronunciado el Co ron 1 Jo e Gon7,á lez y v rías otras pcr on s en V élez, Tunja y el ocorro. El Gobierno envio á lo Coronde' 1\tl. M. Franco y J. Jo \,; · ira ' obrar cor tr ello . 1 Coronel Franco, reunido al ,.obernador de V elez, perdió la accion de La PIJIIJnia, en las cer­él ntas del ocorro, el 29 de eptiembr dí de la \'ÍCtoria Uel Go-bi~ rno en H uilt}'tÍpamba. eir e red:ó á Bogotá. El Gobierno que ignorab aún lo u ce o de Pa t al aber la derrota de La Po~ loni e pidió, on fecha 7 de ctubr~ de r 840, la famo'a circular declarando que el Gobierno carecía de medio par reducir á lo reb~l?c . Al r ·cibir e ta circular el cneral Ilerr"n, pidió nuevo a_u. dt al ~J cuador, uya fucrz.a e habí n retirado ya del territo­n. o aran, dtno. ~jl l'Obierno en B gotá había sufrido grave Itera- ! nc : el Prc tdente Márquez re 1\'iÓ eparar e del mando mar har:tc al ur, dejando ncargado al V icepre identc Caicedo d~l Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLEME ·To-o ·ERRA DE 1840 3 Poder Ej_ecutivo. Lo Secretario Pombo y Aranzazu ·e epararon de su. De pa ho , y en u lug r fueron nombrados c:l señor M. Chiari, ecretario de 1 Interior, y el señor Mariano Calvo, de Ha­cienda. El General J . M . Ortega, que había ucedido al General Mosquera en el portafolio de guerra, siguió con el Pre tdente al Sur, y llegaron á Popayán el 24 de Octubre. El Poder Ejecutivo convocó al Consejo de Estado, y luégo á los vecino de Bogotá, y oído u dictamen, mandó una comisi6n de paz. á lo jefe rebelde del orte, y con oc ' el Congre o para el 1.0 de Febrero de I 841 . La comi ion, compuesta de los señores Miguel Saturnino Uribe y J. Clímaco Ordoñez, hijos del Estado de Santander, marchó al encuentro de Manuel Gonz.ález, titulado Jefe Supremo dd Socorro. Lo rebelde , alentados con el triunfo de La Polonia y con su número, contestaron á la comisión que no aceptaban otro arreglo que el que ce~a e el Gobierno, convocando una Convención y entregando el mando en las pro incias á los jtfos suprtmos que se habtan proclamado. El Coronel N ira apeló al patrioti mo de los hijos de Bogotá, reunió la Guardia acional, y dio el 28 de Octubre la batalla de Buenavista, en que derrotó completamente al enemigo. Una herida mortal que recibió en el combate, le impidió completar la jornada con la per ccuci "n de los derrotado . El 8 de Octubre e habtan pronunciado en Antioquia el Coronel Salvador Córdoba y el Gobernador do tor bregón. El Presidente Márquez se unio en Popayán con el Genertll Mos­quer~, que llegc> el 2 de Octubre, y con el General Herrán, que llego el 6 . Al abc-r la noticia de Ja victoria de Buenavi ta, Már­quez determinó volver á Bogotá. Herrán queclu en el Sur del s­tado del Cauca, y Mosquera ino al valle del au a á abrir la cam­paña sobre Antioquia . Lo · n::stos de las tropa de Gonzalez y Reye Patria, derrotado en Buenavi ta, e replegaron a unirse con Franci ·co Farfán, jefe venezolan >, ilado en ue a Grana­da d · de 18 30, y que ven1a con 200 11an~ros de Apure derr~car el :tobicrno d la patria que le habta dado ho pitalidad. mdos Farf:' n }' Gonzalez, volvieron br Bogota, donde el obierno acababa de recibir noticia de la suble acion e la Co ta, que tu o lugar el 14 de Octubre, encabezada por el eneral t ranci co Car­mona. El 21 de ovietnbre entró á Bog ota el Pre idente r­quez, de r ·gre o del ur: el 2 7 el General H ·rr ~ n, qu fue n ':' ~r~d Gencr 1 en Jefe de la fuerzas de la Rcpúbhc ; el 28 la Dtvt ton París, que venía á defender á la ciudad . .E ta fue la poca mas cn­tica: tod la R pú blic e taba en arma , dominada por i~te jefe que e titulaban jq;·s supt·ntios y aclar aban la fedcracion. P nama también e había u levado el 18 d<: ovicmbre. Lo Gcner le H errán y M o quera fueron enviados por el Gobicrn al N rte. Carmona y González e hab1 n pue to en relacione . E 1 9 d Enero de t 841 ganaron H errán y Mosq u era 14 batalla de .Ara toca, en el E tado de ant ndcr. El 7 había muerto en Bogotá el rene- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 4 BOLETÍ lULITAR DE ~OLOMBL ral eira, vencedor en Buena ista. El 17 de Enero de r84r ganó el General Borrero la bc1talla de Riosudo, en el Canton de la V ga de upta, sobre las fuerzas del Coronel Córdoba, y el 2 de Febrero anó el comb te de ltagüt, y celebró una capitulación con C6rdo­ba, por la cual se retiro á la Provincia del Cauca, donde acababa de pronun :iar e orra vez el Gener-al bando, quien hab1a d do el ~ mbate de Popayán el 22 de Enero. Obando marchó al valle del Cauca y derr tó al General llorrero en la acción de García, en la· · nmeJiacion~s de Caloto, el r 2 de Marzo. Zarria ( Je la fuerza de bando) e ntramarchó sobre Pop y .... n y la entró por capirulacion e1 26 del mismo 1Vlarzo; y bando iguió al valle del Cauca, clon-e ~e unió eon Córdoba. El 31 de iarzo ganó el General tVlos­uera el e rnbate de an Lorenzo sobre la fuerza de Carrnona, en el Estado de Santander. 18+1. -G nr:ral Pedro Akántara Herran, natural de B gotá . El períod pre iden''Í 1 tcnninaba cuando la República entera e - tab en arma . L > e'fuerzos de la re olucion se dirigían princi­palmente á impedir la reuni6n del Congre o con titucional que debía declar· r la ele i6n del nuevo Presidente. Venciendo mil di-cultadc:: s vi n1eron lo diputado desde J extremo de la Repúbli­a, y e in t · Jó el Congre o el I . 0 de Marzo. Se 'e ·ifico el e cru­tinio de 1 vot para Pre idente, y resulto elect el General He­r. rán, quien e taba en H nda dirigiend la operaciones militare , como Tener.,) en Jefe . .El r.o de Abril gano el General 1osque­ra sobr<."' la ' f 1erz.1 unida Je Carmona, la batalla de Teuua, en la Pro\ 1ncra de i'amplona, con lo cual qued' libre todo el Norte de la República. P >r haber..,e po e ionad el Ger eral Herrán de 1 Pre- 'idenci , asu.nio el .... nerai t'vl guer el tnando del Ejército. Jo é M rí. V c::L.ga, >b ~rnador de H ond p >r el G bierno legíti-mo, lo había traici nado, pr nunciandose en Oici mbre de 1840, v 1!: h bía dirig· J á ntio uia, donde había tOtl"tádo el mando J.e la· flreu,as r b ... lle . b:l Coronel Br uli He1 Lt gan-"' sobre "l la tall· Je St1luninr1 y lo tomó pri ionero. En bril gan6 el Gene­al P ad la b.1talla Je RiifniJ en la Provin ia de iva. En el ~,le el Ca,Ha e pronunciaron vari pueblo contra la Jomina- 1?11 de ()b·m1 >, poya<.Jo por _as fuerza del ejer ito de 1 Repú­hca q eentnba enaquellac;;provincia porGuan ca ypor uin- El G.!nerJ.l .:.\1o guera marchó p r ~tindío br\.! el valle del e~. band,J • nte de Jir de Po aván <.lt:: truy•o el Coleo-i de . . - ) o m ver 1 d, arruinando Ja biblioteca y el g. binctl.: de quírnic., Y r archó en seguida al valle del C uc.1, ;epkg;'ndo e ; Cali. El ener 1 lVIo quer había lleg.ld< á Cartct \,el 7 de] ulio, ' el 8 hizo a ar 1 or l. armas al C n rel alvador Córdoba l doctor Nlanucl (: · Jaraf11:illo, y á 16 pri ioner m " (11Js c.rcaíi?; tlr: Cartago). El '2. de J ulto el General ] oaquí n Barriga, Jefe de la fucrz.a que h aban en el \' 11 Jcl .1uca ganó l batalh. de La Chanetl en la (. . ) ) ec t c1 nc de C ·\li. ban o fue com plct. mente lcrrotado ' hu ·ó Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLE-f:E.a. 'rO - UE BA DE 12 0 : Pasto ; se hici;,ron _700 pri ioner , entre ellos á u egundo, el fi mo o Coronel Zarna. En 1 ur del E tado del Cauca exi tí n rodav1a di turbios y principio de una complicacion inte-rnacional. El Gobierno granadino habra pedido al cuatoriano auxili e 2,000 hombre para que re gu< rda las Provincia de uquerre y Pa to. El Pre idenre Flore 1 había concedido, y en el me de Abril de 1841 e hab1a tra ladado per onalm nte á aqudla Pr - ·incia . Lo ind\os de La LaO'una e habaan pronunci~do contra la tropil~ ecuatori na . Cr yend el eneral .r lores en mala situacion nue tr Gobierno, prom vto la debración de do acta en Pa·to} Tuqucrre, gregandose é!l E uador. La pr'mera ten1a la c1au ula de que i el obierno Gr nadino triunfaba, e reine r­porana · l 1. 'Tacion, .' en la egunda e manif4 taba que la agrc-g ción era á perpetuidad. Cuando el Gabinete del Ecuador aco-io emcj nte pronunciamiento, 1 doctor Rufino Cuen o Encar­l! ad de egocio de la - ue\ Granada defendio etH .... rgicamente lo d~recho de ·u patria. Agriáron e la r ·lacionc , pero e re - t;lbl cieron por la con fcrencia del 4 de S pticm bre ( 1841 ). A con­e uen ia de un combate p<;rdido por la fucn:., _ dd Gobierno en d Papaya/ (río J\llagd lena, E taJo d 13 lavar), el General He­rrán dimitió tem or lmente la funcione de Pre 1dente y e fue a los Provincia del orte como imple Genera] a ór enes deJ Poder jccuti\o, de que qu do encargado ti Viceprc idente . 1 ye­neral e llazo gano ·1 24 de J ldi<> el 01 b te de o '(lÍÍfl. 1 mi - mo ti mpo e pror unci Cart gena por el (yobicrno legítimo, y el ,-eneral Herr n ganó el 9 de <=epti mbre la batalla de Oc ,,ííq, que fue deci i' a par la p cifi cion de la Provinci d · Ja Co ta . .fí""n esta batalla peleó, como Al(¡ re7 cgundo de Ja Guardia a-ional, el in ignc poet Jo é 1-' ... u e io Caro. La tuel'7as enemi­~ a fuer >rl mandada· , or el Cor rwl Lorenzo n~ · nJe:1. J ejército del 'eneral .l\lo quer iguió ha ta Pa o p •• ra acabar la paciftcaci<>n, ' volvió á opa •án, n donde termino l. cr.mp na dcl , ur n un indulto, v se dig lviú e · e .jército. ()lr ndo hu\ ó por ... tlocoa al Pení. Lo. reb·lde· que pudieron e e par e d 1 batalla del 1 orte on Carrnona, e reunieron t 1 que hab1an quedado en la .)rovin ia d~ la Co ta, y ap v do por le· fuerx.as utile que manda a Rafl(·tti, f rmaro·1 un cuerpo de trop,a par itiar á Carrag na, y de pu • de diferente fun i nc · de arma > fuer n batido por m r el 15 ele J u ni en el comb te de CiJpatti, y e ntinuó el ilio por tierra . El día 5 de nero d 1842, ganó el General Juan ~1 . ómcz. J batall de Ovtjtu, ccr~a d · Coroz. l, obre l. uerza del cabecill Orti~:, y la fuerza que 'tiaban ' Cartagena enviaron una comi ioi1 al Pre. identc, bajo el ampar y protcc ión del eiior t w rt, C n ul ingles. La Provincia de ' Panamá e redujeron igualmf>nte á la obediencia, proponiendo un onveni que dio término á la guerra en el I tmo. Tal fu el dcsenl ce de la revolución de 1840. Fue llamada de los f/prnnos, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILIT .AR DE COLO}lBIA porque todo los Jefes que se pronunciaban se titulaban 7"./ej Su­premos y proclamaban la federación. II--REL O OTERO Historia Patl'ia 18 39-El Congreso reunido en e te año e ligio V icepresi­dente de la República al General Domingo Caicedo, que parecía hubiera estado destinado á prestar sus servicios en la epocas ma azarosas. En efecto, el Congreso había dictado en 5 de Junio el ecreto que uprim(a lo convento menores y que ba taba á mo­ver el fanati mo de los pastu os, que hábiles políticos explotaban. En el ur se pronunciaban el P. Villota aclamando á San Fran­cisco de A ís, Noguera al Rey y á la religión, y ambos eran pa­trocinado por Obando, que voluntariamente se había presentado á que e le ju2.gara por el ase inato de Sucre, y que había tenido el mal gusto de fugar de la prisión ac< mpañado de los que, co1no cómplic-e , denunciaba Era o. Al mismo tiempo el Coronel Vi­"'" ente V anega e pr nunciaba en V ele7, aclamando la federación. U na vez m -' la guerra civil frecía á la joven Republica la leche eneno a de la di cordia. . r84o-De de 1838 lo Secretario Pombo y López habían renunciado lo portafoli s que servían, en lo cuales los reempla­zaron lo enerale M squera y Herrán. El ultimo fue nom­brado Gcn~ral en Jefl.!, y in dilacion marchó al ur, en donde libró mucho combate , de lo cuale fueron los principale Jo de Bunaco _v Chaguarbrunba, y de pue de tra"' victoria· concedí o a los vencid la pitulacion de lo Arb les (22 de Febrero de I 840), por la cual queJab n indultad los rebelde . A í e·te tra­tado como el triunf( alcanzado por el Coronel \1anuel M. Fran o . br -~ b fuerz. · de nega , hac-tan creer en 1 pronto de enlace de la rt:volu<.ión. ~ Lntre 1 tem res de 1 guerra y la e peranza Je la pa~, mu-rió el (y ner d 'antander que habta ·ido opue t á 1 primera '! hubif·ra ido el m: ararente para cimentar la segunda. u gran­de mer ·cimiento , la podero a in O uenci á que ello le d ban derecho, y ha t. la circunstancia de haber entrado va en aquella ~ p a Je la 'id en qu e) fno de lo de engaño ca.lma el fuego de la ambicione., por le ítima '1u . can, hacían de él el hombre m de la del Coronel .f. arfá n, vu ·1 ·en . obre .)og t " . Pero p a n t . en donde había prin ipiad el incendio y en donde debía >ncluír. P r desgracia, el obierno a e¡ to n UC\ ar •rne a u i Ji > dc:l ~ ua-dor, qu á u ez a eptab la incorporacion de lct de a to y '~úqu<:rrc <:n a~o de que no triunfara el ::robicrno gra­nadino. La guer;a d partida que en aquella cornar~...:a e hizo no ha ten id eje m pl , y e de Jc ear n< e rc:n u e ve lllHH:a. uando lo:> pa tu o , tan valer> cu nto fan "" cic por . u u a, vi r n á mulho de u compaíler la horca, su. ca .erío in endiaJos, talada u Lementera y u familias c~:>nductda con el r ·h r patrimonial com botín de gut:rr ' hu­bieron de ac<·ptarla si 11 <::ondicione : tal corno e le ha í a. i­gt! ió luég la guerra de acecho, de cmbo caJa en que cualquiera olr cía u vid á con di i n de matar á dos : g~ r ra · canchtlo a en qu~ . e ~ucha~a in 1 iedo, y en que .e 'morí ·in gloria. Lo Jefe le.:• ti tnl ta d1cron la guerra carácter t. l q u lo faccio o~ de l. , d . d ) "1 per eJaron e er meramente re lu ionario , pilr cr uefen-re de su hogarc·, que eran talaJ en n •mbre de la legitimidad. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SL'PLEME Tú-GUERRA DE 1840 9 El Genéral Herr n dimitió temporalmente las funciones de President~ para encargar e del mando en Jefe del Ejér ito, y gano (9 de Septtembte) la egunda batalla de Ocoíía contra las fuerza del Coronel Lorenzo Hernández, y pacificó la Provincia de la Co ta. Lo re tos de la fuerzas de Carmona y de Hernández en-ayaron el iti de Cortag~nll; pero la utile · de Raffetti fueron batidas en Cispata y luego las que obraban en tierra, á órdenes de Orti;¿ por el Coronel Juan M . Gómez, en la batalla de Ovfjas, de - pue de la cual Jos sitiadore hubic..ron de capitular por la bene ola intermi ión del erior tewart, Cón ul ingle . La sublevacion de Panamá conc1uyó tambien por un tratado; y todo parecta anun­ciar la paci f:cación de la Repu bltca. Sin embaq~o, aun quedab en armas en la Coc..ha, en Pa to, J sé Ar.tonio E paña, con cuy nombre y hazaña poman miedo ó a om bro en nue tro ánimos cuando niños. Comandaba él Ja gueHilla de La Laguna, mucha veces atacad por Jefes tan valer - ,o como E tévez, l)ia.go, Po ada, etc., que nunca fueron ven ido , pero nunca en aquella guerra vencedore . Rendido todos sus con­militone., España exigió, como unica ondicion par deponer en­tregar la arma ... , el permi o para atacar con sus 1 go hombre a los 2,000 extraJ jero que hollaban el territorio patrio. Sorprendido traidoramentc:, y con e ceso de traidora fdoma, fue conducido a Pa to, y fusilado all1 con r 2 compañero . El ]<:fe que <..lefcntba la legitimidad pudo quedar tr. nquilo, pero más tranquilo pudo mo­rir quien supo defender la dignidad de la Repu biica . Rendidas las l?artidas rebelde que obraban en Tierradc:ntro, )' apri iona<..lo u Jefe, el valero o y a tuto I ito, pronunciado n favor del Gobierno legítimo vari de lo pueblo que e hab1.111 mostr do má entu ia ta por bando, y obliga<..lo e te á hu1r por Ntoc a, con luyó en la l'rovinda de Pa to la rcvoluciún que alla h bía tenido na ·imienn. Aquella re\'< lución no produj frut ~lg no pr1r el paí ; y í en cambio mu h.\ sangre derramada en los campo de bat lla y en lo pat1bulo . Los pueblos an. iaban por la paz y aufl en mt'dio de la revolución se abric) la 1!. . po i ·ion nacional de producto de arte y ofi 'Ío , que duro cuatro ano' y dio animaci ' u y e tímulo a la in<..lu tria. Ill- Ji~ L.\ 'IÓ. ~ T>E BJi, E E 'l' 1'1 Historia de Colombia. La 111( ha cleccionaria entre 1\ll.árqueL., elegid Pre idente, y {)bando, u ontendor, p ~ado por ntandcr, ib a tener un trá­gico ti n . E. ·pedida por el Congre o, en J g 39, una ley obre u­presión de con ento rnenore , e talló una sublcvaci6n religio·a en Pa~t<>, encabezada por el Padre Villota, aunque promovida ecrc- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 10 BOLETÍN :MILil.'AR DE COLOMBIA tamente por el General Obando, quien no tenía más objeto para esto sino buscar conflictos al Gobierno y hacer ver que nadie sino el podía sofocarla, para lo cual el Gobierno se vena precisado a ocuparlo ; pero é te no quiso aceptar sus servicios cuando el los ofreció. Obando se proponía hacer ver que era el hombre necesa­rio para conservar el orden y el que debía uceder al doctor Márquez. A poco y para buscar mayore conflictos, un tal Andre Noguera, antiguo guerrillero reali ta gran amigo del General O~ando, se pronunció también proclamando al rey de España, pronunciamiento que no tenía más objeto que el mismo que se proponía el Padre Villota: hacer ver, que sólo el General Obando podía sofocarlo. Pero sucedió entonces, que descubierta la traición de José Eraso, otro guerrillero realista, gran amigo de Obando, que favorecía á los revolucionarios cuando estaba al servicio del Gobierno, al er aprehendido, creyó que era por su complicidad en la muerte dada al gran Mariscal de Ayacucho, y entregó vario papeles, entre lo cuales uno aparecía ser una carta de Obando para que Eraso, junto con Sarria, ayudase á Morillo en el des­empeño de la comisión que 1ba á de empeñar. Este Moriilo era un militar que había venido á Pasto como de terrado por el Gene­ral Flores, pero en realidad el comisionado para ejecutar el asesi­nato. Aprobado por el Directorio liberal de Bogotá el crimen propue t por lore , obede iendo á lo que se decía en la carta, Era o y Sarria buscaron á lo a e ino , los colocaron en el pue to aparente y Jo dejaron á órdenes de Morillo. Con este motivo el Gobierno mandó eguir el juici respectivo al Gener 1 Obando y e te, que e hallaba en Bogotá, pidió y obtuvo permi o para tra la­dar e al lugar de los uce o · pero ante. de llegar á Pa to, al prin­cipiar el año de 1 8+ ), se pronunció igualmente en contra del ( 7o­bi rno y á p co celebro un tratado con el General Herrán, que h bta ido de ignad p"tra ofocar e to pronunci mientos y había librado ya alguno combate·, por el cual todo lo rebeldes queda­ban indultado y el ina á Pasto á e perar el resultado de u jui­ctn, teniendo u ca a por cárcel. E<:ta conducta de O ban­do úlo fue para ganar tiemp . El no p d1.t en ningun caso guar­dar el fin del juicio que e le eguaa. Había pr cedido por órde­rw del Directorio liberal de Bogotá, e mo Era o y arria lo h~btc n hech obedc·'-=icnd la u ya ; y ara j ustilicar e habr a a te­m do que m · niíc tar la onJen e crit,l e mo e t guc;rrillero hadan con la de él y comprom~ter a o qu'era, Caiccd , Marque;., Azue­ro, o~ , Cucrv y< tro menos celebre que formaban dicho Di­r~ ctono. F .... n. Bogotá e de igna la ca a donde tenían s e-tones e to h berale , lguno de lo cuales re ultaron m:t tarde con ervadores e). Para combatir : e, to re\Oiucionario, el Go- ( ) onl01me (: dijo e phcit.• 1 ente en el número • to~ r latos "e publican m r.unentc á título inlorm:•tivo r p.•ra lli)r ,llgún enl;ace ;Í los !ocumcnto militare • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLE fE. TO-GCERR DE 1 40 11 bierno de la ueva Granada había pedido al General Flores, Pre­sidente del Ecuador, algunos auxilio ; y para con eguirlos, como en efecto lo obtuvo, le ofrecieron cederle parte del territorio gra­nadJno, promesa que no había de cumplir e, debiendo ser Flores engañado como lo había ido antes por bando y Lopez, cuando le prometieron tambien Ja anexión del Departan.ento del Cauca. Sabido esto por bando y para buscar nue o conflicto al Go­bierno, hi7o que el mismo Noguera, e pronunciara ahora pidien­do la anexión al Ecuador ; y poco tiempo después, fugándo e e 1 mi mo de Pa to, e pronunció igualmente en contra del Gobierno, proclamand la federacion . Flore por u parte, creyendo de bue­na fe á guera, le ganó para sí efectivamente, prometiéndole grado militares y otra recompen a ; pero Obando, que no gus­taba de e tas traiciones, má vivo que Noguera, le prendió y fu i­lo - vi ta de us tropa , que no podían comprender cómo su Jefe se pa ·aba al Ecuador . Ya para la epoca en que Obando se pro­nunciara contra el Gobierno por segunda vez, alguno Jefes, vien­do la oca ióu propicia, e habían rebelado igualmente, proclaman­do la federacion, y hacietldo e entonce · general la revuelta, llega­ron á contar e ha ta 7 Jefes superiore en toda la Repu blica, quedando reducido el dominio del Ejecutivo nacional á ca i la ca­pital, la que próxima á perder e, hubo de abandonarla el doctor Marquez para tra Jadar e á Popayán, declarando que carecía de los medio uficientes para debelar la revolu ion y dejando el man­d al Vicepresidente Caicedo. De regre o el Pre idente y hechas la eleccione durante la 0 uerra, pudo reunirse el Congreso venciendo mil difi ultade y declaro en 1841 decto Pre idente al (Jeneral Herran, favorecido por el Gobierno. u competidore fueron el doctor Vicente A7, ucro y l Coronel Eu ebio Borrero, candidato del partido li­beral. 1 mo entonces el mando del ejercito el General Mo quera y á poco logró e pac.Cicar la Repu bhca, teniendo b. nd , de - pué de ufrir una gran dcrrvta, que alir huyendo y refugiarse en el Perú. E~ ta fue una lucha angrienta que arruino al pa1 . El cneral Flore , cuyo auxilio habí n ervido en mu ho para dominar la re olucion en el Cauca, a g u rd ba nt nce ·u premio, la anexión de territon , con lo que hab1a halagado el mor patrio le lo~ ecuatoriano y on eguido la prorroga de u mando· pero iendo burlado por el bierno granadino, se al'7.Ó t 1 grita en el E u. d r, que deo-enero en re,olución que l obligó á ca pi tu lar en u h icnda de F.Jv:r . P >r eso Flore d Cla : '' i hubic:r e n eauido la ane ion que ha J,t fre 'ido habría gobern a ­do toda Ja viJ Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 12 BOLETÍN :MILITAR DE COLOMBIA IY-REL. 1'0 OFI '1 L-LO'i E 'RE'l'ARIOS DEL DE PACHO a)-1840-Introducción. otorio es á toJos los grana di no el acon tcci miento que tu\ o lugar en Pasto en el me de] unio último, con motivo de la public3cion del Decreto legi lativo de 5 de] unic~ d~ I 839, obre upre ión de con ento~ menores en aquella Prov1ncta . Un t"cle­ia tico, po eído de aquel e píritu de fanati moque no abe discer­nir lo verdariero interc e de 1 Religion, y abusando de la in-fluencia que el credito de su virtud Je diera obre un pueblo poco ilu trado) e atre •ió a emplear su mini~tcrio de paz y caridad para excitar e e mi n1o pueblo a la rebelión y á la resistencia a la ler: a e a ley á la cual l mi mo había contribuido e n us informe al Re eren do Obi ·po tle Popayan .obre la relajación de aquello e nvento y conveniencia de u supre ion · que igualmente fue apoyada por lo Diputados de la misma Provincia de Pasto en el Congre o, y a ordada por la casi unanimidad .Je u miembro . uble\'ada la pobla~ion y pue ta en rmas, cercó d cuartel á don­de se acogió el corto numero de soldado que guarnedan la plaza ) que al fin tuvieron que capitular y retirarse. Instruído e) Go­bierno de esra a onada, desaprobó como deb•a, 1~ condicione ino decorosa que por 1 1 uerz e arrancaron al Gobernador, y di- . u ord~ne para que e organizara una fuerz.a militar que, al mando de un (,.en eral de la Repu blica, e tuvie e pronta y dis­p~ tcsta a re.;ta blecer el orden, i ror lo medios de la pa ta ion e indulgen 1a no pod1a conseguir e. Inútile fueron todo lo e - fucrz.os que tanto el e ore ac.lo General como el I C\ erend hi - po de Popa ·án, emple.tron a fin de atraer al camino de la raz.on lo extra iado habitan te de Pa t : perdida to ·1 e pcranza de un avenimiento en,,¡ t :l de 1 ob tinaciún de 1 r ·bc:lde· qu no ¡ui ieron acoger. e al indulto que e le ofreció, el Gobierno, e.n­rgado por !a Con titucion de mantener el orden y la tranquili­dad pliblica, y de hacer cumplir las ley~ , e vio en la ncce~idad de recurrir a la fuer/, armada que ·e ha pue to a u disposici 'n 011 tan sagr· do obj ~ r . . . ·a de d(; la~ primera noticia que tuv de aquel mo\'imiento edtctoso,. y con 1 e ·periencia que h y del caracter erío que han t mado 1cmpre la ublevacione de Pa t , por el genio bclico o de e.quel pueblo y las ventajas que u localidad le brinda para la guerra, el Poder Ejecutivo había solicitado del Consejo de Es­tado el 14 de Juli (r839), la concc ion de la primera de las fa­cultades que para tale a os otorga el artícul 108 de la Con ti­tuciún, lo cual cre~ro por entonce sufi ·iente. Los acontecimien­to que e sucedieron en Pa to, hicieron poco despues nece ario el Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 13 . o de ~o.ja__s la que dicho ~rtÍt'ulo contiene, que el Poder Ejecu­tivo sohctto y obtuvo del Citado Con jo en 1 7 del mr·m mt:s d Julio. Ante de relatar la peraciones militare que e emprendie­r n obre Pa to, con iene mencionar lo ocurrido en el re to del pat . La Provinci de V <:lez ha sido el teatro de continuos di - turbio excitado por J inju ta a piraciones y cará ter dí col de un corto numero de hombres inquieto y perver o , que e han propu~ to hac-er! pre a de u codicia, y con\'ertirla en apoyo de u m1ra de \'enganza y de de orden. in·io al principi de pr ·­texto á Jo de contento la admini tración de un Gobernador a quit:n ab rrecían porque e puso on firmeza á us proyectos v maquinacione ; pero lo que hc.t ucedido de pue en V elez. bajo el mando de dos Gobernadore que le han u cdido, prueba bien que el mal e tá en que el partido anarquico y revoleo o que alb exi. t no puede ufrir el itnperio de la ley qu condena · u e ptritu y u · hechos. Conscc ente á estos principio , la faccion de V elcz acabó al 'fin por pr , ~ enra e con e canda lo, en reb 116n abiern .contr el brerno y la institu ione · , in prttext · iquiera ' ttn-ible. Los faccioso a mano armada atacat·on al bernador en u ca a, y e te tuvo que abandonar la capital de la Pro ' incia, , rerí­: rar e á otro Canton. El Poder .Ejecutivo · vió, pue , en la ne­- cesidad de abrir contra esos r~bcldes peraciones militare::s· sin de ·cuidar por e ro de dej r á lo rebeldes u na puerta al arrepe n­timi~ nto en el genero o indulto para 1 cual autorizó á lo Gober­nadorc de V elez y el oc rro, y al que por 1 pronto se acogie­ron alguno de lo· compr )tnPtid s en u lamentable extra\ 10. Para ace::ntuar el c•• dro de la cal midade de:: la R pu bli en 1840, otra faccion de un car ' C"ter rná erío en cuant al lugar y á la· persona que la ac: u illaron, por u pro imi 1 d á P to, y por lo mi m n · e e ndalo y criminal, de plegó el e tand. r.t • de h s-.:dic..:ión en d pueblo d I imb1o, dd cantón de Popayán, ·1 19 de Enero. Un en eral, y un Coronel dt. la Rcpú bli ·a, re p n-a le ambo de dditos de que ya habí n t mado conocimiento la autoridadc judiciale , bu caron 1 it punidad en otro crimen tan­to n1ás atro?.. uanto que u v1 tima debía cr e a mi.,.ma patri· uc lo hab1. colmado de honore y de recornp n a · e e mismo G bh:rno y e a mi m in tituciont: que d General ancionar y prote:tara so. ten ·r on rep • t idos juramento ,; an1b rmiento para los perturbadores, y el remedio más eficaz ~ontra estas sediciones criminales. Conatos de revolución se dejaron percibir por entonces en algun punto de la costa eptentriona~ de 1~ R pública, .acompañ~dos de quejas sobre Jos maJe que se ufnan a con ecuenc1a de la tm­perfeccion de algunas leye· orgánica, y principalmente de la· que arreglan la Administración de justicia. El Gobierno, sin entrar á decidir hasta que punto eran justos esto motivos de descontento) manifestó al Congre era urgente que e ocuparan en atisfacer la necesidade indicada por el clamor general de los pueblos en e e a unto. En fin, la villa de Arauca en la Pro incia de Casanare, había ido asaltada por una partida de malhechores (Octubre 1 1 de 1 839}~ compuesta en mucha parte de lo criminales que se refugian allí del territorio de Venezuela : la energía y resolución de los habi­tantes de Arauca, dirigido por el jefe político, libraron la pobla­ción del saqueo, pues los bandidos fueron rechazados, di per o y perseguidos con actividad ha ta su casi total de trucción. El Go­bierno tan luego como upo lo ocurrido y á solicitud del Gober­nador de aquella Provincia, envi"' una Compañía de caballena que regresó una vez restablecida la seguridad en Casanare.-Eusebio Borrero ( ecretario de E tado en el Despacho del Interior y Re­lacione Exteriore en r 840 ). b) -RebeH6n de Pasto El 14 de Julio de 1839 recibió el Gobierno los primeros in­forme fictales obre la as nada de Pa ro de que arriba se hizo mencion, e inmediatamente mancl ' que el General Pedro Alcán­tara H rrán, a la sazon ecretari del Interior, marchara al urde Comandante en Jefe de Ja .• Columna del jercito, y qu se au­menta e ta Qn 1 medí batallón numero 1. c. • con la Gu rdia a ion al de Popa y "' n, llamando en B gotá "' la arma parte de la Guardia acional auxiliar para hacer el servicio, pues egun infor-me de lo :s bernadore de Pasto , Popay ' n y lo jefe militare de aquella provincia , · in aumentar la fuerza no e podta lle::var á efecto el cumplimiento de la ley qut suprimio lo convento me­nores de Pa to. El 17 del mi mo mes rcctbió el Poder .Ejecurivo el parte de haber e n limado la e-di ion • la tran acciones que lo rebelde bligaron á firmar al Gobernador. La noticia obre el desenlace probable de la cuc tion, y 1 tendencia que le daban us promovedorc , per uadicron al obicrno de que in preparar una fucr'l..a re petable, n pod1 contener e la rebelión. Un clérig ilu­so y ho_mbre de opinior e religiosa enteramente contraria : l s de aquel, eran lo promovcdore o ttn ible d · la rebelión; pero no ignor ba el ... jecutiv la ugestionc que habían ido de otro pun- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. . .PLEME TO- UERRA DE 1 4:0 15 tos de la Repúblic para aumentar el fuego de la insurrección. En ista de la gravedad de 1 situación, organizó e] obi rno una Di-vi ion de operacione , levantand para ello dos cuerpo de infante­na, la vez que di ponía que de la 2.• Columna iguieran al Sur do batenas de artillena, con parte de u material de ampar1a u en Popa n y Pa to existían otras boca de fuego. ' Las march de e tas t1 opa que partían de Bogotá, no fue­ron tan rápidas como el Gobierno lo hubiera de eado (y sin em­bargo el movimiento e ejecuto á razón de 6 legua di rías durante 30 d1as de marcha ca i in interrupcion), p rque cuerpo de nueva creacion, y tropas di persa en di tinta guarnicione ·, no podían hacerl con toda la rapidez que demandaban las circunstancias. in embargo, el celo del eneral Herrán y d~ lo Gobernadore , principalmente el de Popayán, a fin de acelerar el movimiento, no dejó nada que de ear. A mediados de Agost llego el General Herrán á La Venta (hoy La U nion, pueblo en la falda norte de la serranía que divide el Mayo del J uanambu), donde por lo pronto e tableció u cuartel general; y cuando ya la medida de lenidad qu tomó en primer tennino, los e fuerzo de una comi i ' n de paz. enviada á los rebeldes, y la amone tacion del bi po dioce ano á e to ultimos para que depu ieran la armas, fueron inutiles, y upo el eneral en Jefe que lo rebeldes, en numero de más de I,ooo hombre regular­mente armado y con artillería, ib 11 á rno\'ersc de f'a to hacia el ortc para apoderar e de la formidable barrera del J uanambu, u turno e mo io tambi n á ocupar una po ición conveniente en ]a banda izquierda del citado no. La Di isión n e taba aun com­pletamente organizada: apena ra una columna de 693 combatien­te de infantcrí pue ~ no podta llamar e caba llena un medio cente­nar de hombre mentado en 1 bagaje que re ibiera la fuerza para _u moviliza ivn. La buena di po icion del en eral, al poner u cu rt 1 general en Bue co, no influyó p co en el triunfo. A tacaJa ~ )as tr pa dd Gobierno <.·n us uartde , di pu el General recibir l enemigo, en la llan 1ra que domina el m nte de Bue co, entre:: do cañada ba tante con ider ble . La torm cion fue l má .aparente, y tan bien cumplida· l · órdc::ne del c::nc­ral, que 400 hon1brc · que eutraron en cotnbate de pcda-zaron a dos mil rcbdde rmados de má · de 6 o o fu ile y un pit:za de ar­tillería. M á · de 300 en<.-migo entre muerto y heriJos qu ·d .. ron fuer de combatt:, r de lo dcfen ore J.e la Con titucion, 4~L El caudillo de Ja f: cción '1 cnientc oroncl !1ariano lv, rcz, fu· pri-ioncro en el comb te, y gen ro lon-rar do la g erra en Pa ro y su citándc la n otra::; Provincia , de que hablare en ·guid . I-I a ta el o m b te ·•. corrc spon•ii cnte mí meto oJ- 1lc " Bor.r: T I , 111.11 0'\R . Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 50 BOLETíN MILITAR D C0L011BI Al entrar lo legitimistas á las primera caBes, fueron recibi­dos con nobles manife taciones de alegna por parte de los h bi tan­tes~ las dama de la capital, como toda las granadina en esta revo­lución, reanimaban el e píritu de lo combatiemte y enviaban á u hijos, hermano y e po os á unirse á lo deíens res de la Cons­titución; in temor á la balas ni á la metralla, se precipitaron en medio del combate á recoger lo h ridos y á auxiliar á lo soldados, repartiéndole refrigerio, arma y municione . 1 2r, 1 mismo dfa de la rora de íquiza, e triunfaba en Popay n: el combate duró todo el día, y al anochecer, los con titucionale habían toma­do la artillería y reducido lo rebalde á la ca a que ocupaba el Batallón numero 5 .0 1!..1 Cor nel iero, que tan mal se condujo al principio, e timulado al fin por el honor, re·olvió unir e á los defensore del obterno, y combatiendo con una gu rrilla fue muer­to de un balazo que le paso el oraz.on, di rado por us antiguos compañero de con piración, de de una ventana. Lavó su mancha con la vida, sa rificándola por quien debla acrih aria, como mili­tar honrado. Al amanecer del 22, la fuerza \'Cterana ofreciÓ ren­dir ~ e i e le daban garantta , y u comisionado firmaron un docu­m ·nro para que e entrcga1 a adcmá la tropa y parque ue tenían en la tan ia, ca a de e mpo , do · kllornc:tro de la ciudad. Los Jefes on ti tucionales con vinieron en la tran accion propue ta; abían lJUC durante la noche un hijo del eneral band que reputaban en Timb1 como defen or del orden, edu id por ario mcli ta ha 1a hecho de ertar á rnu hos timbiano y de alentc do d re to, y además faltaban municiones para continuar el ataque. Firm da la apitulaciún, Ja fuerza vcteran cntr g<> su arma , muni ione . n el combate lo · n titucionale perdieron 1 J tft, 1 oficial y 7 individuos de tropa muertos; 1 jefe, 2 1 oficiale y 18 de tropa heridos; lo melista : 2 jefe y 20 oldado muerto , entre lo pri­mero el mi mo Ivla 1 1 Guerrero; 3 ofi iales v 20 de tropa herido , y 1 5 prisioneros. · Durante la capitulac-ión, 90 dcm crático capitaneado por 0anucl ntonio Alegría, se retirar n " la E tancia, y alJJ <. hi-tcron fuer e , p rquc de un momento á otro pcraban auxilio de antand ·r y Óe Cali. La dicha ca a era b tante fuerte, y par ren­dirla fu· preci o ..,itiarl en toda forma; ero • los 6 día de asedio, temiendo Jo j fe legitimista ompr meter el cxito con tanta per­dida de ti e m o, a a ron á \ i fuerza la po iciún en lo. d ta 28, 29 v 30, ha taque 1 Jc(; n ore:: e rinu:cron á discrc iún. Y lo te­more n1cnc-i n do no eran vano~, porque lo revolucionarios de Popay á n intentaron nueva cduccion de 1 fuerza, y al efect , re­p rtieron grande uchiJJo 1 >s oldado capitulado , para que se-inaran 1 s M. gi trado y Jefe~ legitimi ta ; por fortuna el Co­rond PéJ c:z upo la intentona á tit:m( o, y 1 contuvo con medi­da enérgica tiva , r.menaz. ndo, adtmá , fu<:i}ar á los cabeci­Jla que tenía en u poder i e r pctía el h cho. La pérdida total Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. • UPLEMENTO-GUERRA DE 1854 51 de los rebeldes en lo diversos combates de Popayán, ascendió á 8o muertos y otros tantos heridos. En ~ilichao (hoy Santander) habían reunido los revoluciona­rio 300 hombre al mando del Coronel ~rello y el Mayor Ortiz, y para obrar sobre Caloto e peraban una columna de Cali, com­puesta de dos Compañia veteranas del Batallón número 2.0 y de 200 democráticos á órdene del Comandante Quijano ; la cuál se puso en marcha hacia ~i)ichao por el paso del aranjal (en el río Cauca) y la hacienda de San Julián. El Jefe militar del Cantón de Torres, Comandante Tejada, supo ese movimiento el 22 de Mayo, y ese mis1no día, á las 1 1 de la noche, alió de Caloto con 160 hombres escogidos de infantería y caballena á impedir la reunión de las fuerza contrarias. El 23, dejando el grueso á la sombra de una quiebra del llano de San J ulian, se adelantó con una guerrilla en bu ca del enemigo que venía de Cali, y tan luego como lo descubrió parapet do tra¡ dos cercas de piedra de una hacienda, simuló una fal a retirada r lo atrajo en u per ecución al campo que el mi mo habfa escogidv y donde aquél, orprendido por un ataque inesperado, se desorden ' y huyó á los bosque , cargad() de cerca por ]o constitucionales, dejando en e] campo 40 muertos y 20 heridos: pocos pudieron repasar el Cauca y volver á Cali. Las perdidas de los lc:>gitimistas fueron muy pocas. Inmediatamente contramarchó Tejada hacia el puente de] río ]apio, donde había dejado un df': tacamento, lo recogió y siguió á Quilichao á batir á Tello, á quien intimo rendicion, y los rebel­de , sabedores ya de la derrota de sus compañeros, e entregaron en número de JOO hombres armado .. Aqu1 habían ase inado los rebdde á angre fna al joven Domingo Arboleda porque no dijo dónde estaba Tejada. n Bol1var, Jo constitucionales que solo contaban con 8o fu i­lcs, pue los demás soldado no tenian otras ar a que lanzas y palo , re h ier.on atacar lo 300 rebeldes bien armados que te­nían Perez, ontal y Polón en A lmaguer, tan luego como fueron au i]iado por una pequeña columna de Pa to, mal armada, y loo-raron vencer lo el 31 de Mayo, cargándolo en varias direc­cione :de lo· rebeldes fueron muertos ó heridos 12, se rindieron 160 y lo demá ~e di pcrsaron. De pué de la conferencia. de Purificacion (pág. 46) el Ge­neral López, acompañado por l Gobernador Quijano, ·igui para eJ Sur, por Neiva y La Plata, y en ~atico, sitio ya en la cordillera, en el camino de Guanaca , encontro á los senores M. A. Arbo­leda y C. González, que conducían como 6o pri ion eros del Ba- NCO O lC Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 52 BOLE'rL.- MILITAR OE COLOMBIA tallón número 5. 0 de lo entregados el 22 en la toma de Popayán v que fueron reducidos á prist -n tan luego como se descubrió la conspiracion ya mencionada. El Geueral Lópcz los indultó des-ue de que le hicieron protestas de fi ... delidad, y los. m~ndo á, N ei­va á órdenes del Coronel González, a fin de que strvteran a este Jefe de base para formar un batallón en. dicha ciudad. En P~pay~n fue recibido el General López con particular agrado : al prmctpto lo revolucionarios creyeron encontrar en él un amigo; pero tan luego como vieron que servía lealmente a] Gobie;no legítimo, se enfurecieron, aunque no desmayaron en sus trabaJOS, esperanzados en que M.clo triunfaría en el centro de la Republica. El Comandante 'rejada, después del~ triunfo de San J ulián y la ocupación de ~ilichao, avanzó contra los rebeldes de Cali, reu­niendose en Jamundí, despué de pa ar el Cauca, con los ciudada­no leales del Di trito del Rosario: Cali, que era uno de lo princi­pales foco revolucionarios estaba defendida por 1,200 hombres y 3 caiíone . La columna Torres atacó la ciudad el 16 de Junio, y libró en . us calle~ un combate tan sangriento como desigual, en que los asaltante tuvieron 1 1 muerto > y 8o los rebelde , que per­dieron, ademá > algunos prisioneros, y entre ello el Gob rnador .dictatorial de la Provincia de Buenaventura, señor Tobar. El C maud.mte Tejada, en la imp.> ibilidad de rendtr lo cuar­teles enemigo , se replegó á I abd Perez,, á 2 kilómetro de la pla­za, á esperar el auxilio que se le habta ofrecido de Popayán, pue· el que iba de Roldanillo h bía ido sorprendido por lo dictatoria­le de Cali; por lo cual retrogradó luego a Jamund1, lugar di tan­te 2 5 ki Ión etros de la ciudad, donde se le reunieron un de::staca­ment de So jinetes y el doct,x Fernández de Cordoba, de ·ignado egal para ejercer la Gobernación de la Provincia. Estando 'I'ejaJa en J amundt, reci bi' in\ itación del Gober­nador de la Provincia del Cauca, Antonio IVIateu~, á una con­ferencia, con el objet de arreglar la cue tione poiJtica que agi­aban al Valle, pero era tal la exacerbación de las pasiones, que el - uvitado no crevo prudente ir en per ona á entender e co1 Mateu , el ticmp probo que en esto obro con prudencia. En Navarro ( pa o dc.:l Cauca), Provincia del Ca u • , e reunieron lo comi iona­- dos ~e 1\.:j da, de 'Tobar y de Maté u , , ajustaron un convenio que no dto re ultado por la mala fe de 1< <.1i ·tat riales. Entonce el G - ~rn dor Matéu , estimulado por lo revolucionario rlc.: u Prm in­ta,. no. sólo intimó á Tejada uspendiera su· operacioue· contra Calt, 1no que lo amenazó con que a udaría á lo rebelde· con 800 ombr'!s que había organizado en d territorio de u mando. Tejada, sin intimidarse con la amen v s de l\1lat ~us }' re for­ado mat~riaJ y n or lmcntc como queda dicho, emprcnJiJ Je nue­' 0 operaciOnes y estrechó á los rebdde h., ta red u irlos á la plaza Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. UPLEME TTO-G 1 ERRA DE 1854- 53 y pri,1cipiaba el ataque de esta, cuando recibió orden del General Lopez de suspenderlas mient r as él llegaba : el Gobernador de Po­payáll", en uso de las facultades que le habían sido conferidas por el Ejecutivo, asc~nd i ó á Tejada á Coronel, y el General López lo nombró Comandante General de la columna de operaciones . El General López, tan pronto como dirigió las órdenes de c;u pender operaciones á Tejada, se pu o en marcha para Cali por la v1a de ~ilichao, y tan luego como llegó al campamento constitucional intin1ó rendición á los rebeldes, los cuales, no atre­viéndose á librar nuevo combate, e entregaron al Coronel Tejada en nútnero de I ,200 hombres, con armas y cañones, y el Jefe mi­litar del Cantón de Torre entró el 28 á la ciudad, entre los víto­res y adamacione de un pueblo tánto días oprimido por una turba de gente insolente que ·aciaba us pa ione disfrazándose con el nombre de defensore de la democracia. El General López iictó en seguida un decreto de indulto á favor de lo rebelde de Cali y de ~ilichao (Santander). El Gobernador Matéu , despue de la intimación que hicie­ra á Tejada, e pu o realmente en marcha con sus 8oo hombre , para ir en auxilio de los rebeldes de Cali ; pero cuando llegó al paso de La Torre, en el Cauca, y principiaban sus tropa á cru­zar el río, recibió la noticia de la rendición de Cali, por lo cual retrocedió sin demora á u antiguo cuarteles. Despue de la ocupación de Cali por el General López, como medida pre ia para organizar e) ejército del Sur se dedicó ~ arreglar la situacion en el valle del Cauca, y al efecto tuvo va­ria conferencia con Matcu , la última de ellas en Palmira, de la cual dedujo que poco ó nada podta e perar de e e Cantón_, pue en e ta ciudad se le recibio mal y tuvo que oír una porción de inadmisibles condiciones, mediante le~ que se le ofrecía coopera­na el Cauca á re tablecer el Gobierno constitucional. El General la de echó, y apre uró el movimiento de la tropa que estaban á · us órdcne . El General López hab1a ordenado siguiera de Buga el par­que que allt e encontraba, y avanzaran la columna formada hacia Cartago, para que tra montaran la cordillera por el cami­no del Q1indío, mientra d organizaba nuevos cuerpo . La tro pas que debtan moverse se compon1an de un batallon dt: línea, los batallones de milicias, 6 .0 de PopayfJn y 2 . 0 de Timb1o, <.lel E cuadrón de !5¿uilcacé, fuerte de 8o jinetes, y de vario piquete v partida , que por todo a.cendían' á 6oo hombre . El Batallón de línea, formado en Cali, comprendía muchos de lo rendido alh ' los veteranos del Batallón número 2. 0 hecho prisioneros en esa mi ma pl za, y lo mandaba el Comandante Ribero; el 6 .0 de Popayón era regido por el Comandante iV1o ~ quera ; el 2 .0 de 11m­/, ío, por d Mayor Srnez junto con algunos voluntario que conducían el parque. E~ tos dos cuerpos formaron la I .• Brigada á órdene riel e ronel Arjona. El mi mo 4 llegó ' IVledellín el Batallon Antioquia (.\1ayor uárez F ortoul), y siguió el 6 para are á órde­ne · del Coronel Gomez, segundo Jefe de la Divi ión. El Coman­dante General marcho el 8 dejando encargado de la pla7a y del parque de re erva al ayor iraldo, y el 9 se unió al Batallón Marinilla, que ac baba de recibir una bandera obsequiada por la señoras de la población." oda la División estaba, pues, en marcha, _ la vanguardia (1 .• rigada) llegó ' are el I 2, donde se embarcó n el u~.·va Granada que, cumplido el viaj , regre·ó ("n el acto á recoger la retaguardia (2. • Brigada), la cual pa o á bordo el I 9 ~ desetnbarcó el 2 I en adre de Di : la I." había llegado á Hon­da el I 6, la 2 .• 1 hizo el 22, y los equipaje continua ron por el rí en barcos menores. Dispuso entonce el Gobierno que se di olvie e la Di isión y que los cuerpos que 1a con1pon1an e incorporaran en la Divi-ión del Alto J\llagclalena, formando n ella una e lumna á órde­ne dd eor nel J)iago, que el eneral B uitrago e ene rgar del mando y d fen a de la plaza de H nda como egu ndo del Gene­ral París. l par"lue y la cotnisaría e refundieron en los de la Divi-i<> n del Alt .i\.1agd lena. 1 Cor nel Henao <.on el Batallón Sa/amina no pudo e t r par esta tech en onda, porque Jo re­be) les d 1 urde Anti quia y de u pía 1 habían obligado á atender á la dcfen a de e a rcgi ón. En ólo uarenta v cuatr día se ha­bí n org. nizad , recibido lguna in trucci ' rÍ llegad " Honda cuatr: erpo. levantado en Antio uia mer ed 1 ccl de la auto­ridadc . En el e pítul 2.0 e dio cuenta de la r anizac1on d Ja Di­vi ión del lt lagd lena. La primer medid- que tomar. d Ge­ner 1 Parí 1 encarg r e d 1 mando, fue orde ar e pu ie;-ra :t Iri on­d en e rado de defen a par resi tir á ) s fuerzas dictat rial . que on tal bjet de Facatativ _. el 3 de Mayo· pero a el r nel rboleJa había atendido á tal nece idad con pue h~ ta montó y arrcgl " p ra el combate un s no- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. SUPLEME TO-GUERR:A DE 1854: 59 nes que encontró tirados en una bodega. También ordenó e l Ge­neral París se cubrieran con pequeños destacamentos treinta y siete pa o del Magdalena, desde Guataquí ha ta }a vuelta de la Madre de Dios, un poco abajo de Honda . La r. • Columna, con 8 pieza de artill ría colocadas en diverso puntos, e situó en Hon­da; la 2 . en Amb lema; y en Piedras, como reserva la tropa que de Popayán trajo el Gobernador Quijano, la cual por entonce con taba de 200 hombre , y se pu o á órdene del Coronel Vargas París quien debía cubrir, además, lo · paso de Coello y el Espinal. El Cor ncl Diago tomó el mando de la 2 .• Columna, porque 1 Coronc.:I Roja Pinzón había sido de tinado al Norte . El r 5 de Junio ·1 parque de que podía di poner el General Parí consistta en 40,000 tiro de fusil y 100 de cañón construído por los j6ve­ne del [l11ion, pué no había ni un old.,1do polvorista de artillería . Lo· Jefe de la fu rza trabaj ban incesantemente en discipli­nar 1 f 1erza, atender un crecido hospital, impedir la de erción y reponer !a bajas : la autoridade locale poco hacían, y el orden público e conservaba con mucha dificultad; siendo muy peligro-a la ituaci6n, por er pocos los soldados que guarnecían á !onda, y debJan defenderla contra enemigo upcrior en número, arma­mene y cquip . El 21 llegó á dicho lugar el Pre identc con ~u ,ccret rio á confi renciar con el General .l\tl0squera, que subi6 el Magd lena con t 1 objeto. Con todo, di pus el General París que el Coronel Arboleda, acompañado por Gutierrez Lee, pasara ell\llagdalcna con r 36 hom­bres, tomado de las cornpañías 3 ·\ 4 .11 y ¡.• del BataiJ n Restau­ra4qr, para que adelanta e un reconocimiento ha ta uadua ,y dar así ánimo á los h bitante de · te cantón . En el trán ito recibió Arboleda la noticia de h ber ido ocupada la villa de Guadu por 300 dictar rialt: , y re olvi ' d rle un a ' alto, pesar de no di poner ~ ino de fuerza tres vece m'á pequeña, ', en efecto, el 24 a la trc de la mañana orprendió al enemigo, tomok do cuartele , 50 pris:onero , 48 fu ile y alguna municione , y e replegó in no­ved. d 1 2 5 : el 29 dcclar<'i tl Poder E jccutivo que Arboleda y u trop habían merecido bien de;; la Patria, y 1nandó darle la gra­cia por su haz ñ : no lo a cendió omo lo merecía, porque par, cilo necesitaba la a(1uic ccncia dd Congrc o. 1 cncmig huyó por di er a vía , y quedó libre el cantón de Guadua ; pero corno una fuerza t. n pcyueila como la de Arbolt:da, no pod1 mantener e al frente de un ej -: reir inm ~diato, \'Olvió cargada de laurel al 'Cuart ·1 gene;;ral. lcj d el enen1igo, quedó n'lá tranquila la línca del Jla dalen , di minuyó 1 <.le crción y mejor " la di ciplina de la Divisi6n : el o d • Junio contaba ya 1 encral P n con 900 hombre y. el e )r nel Arboleda terH.l montad io· culebrina para defender el lugar . Por e te mismo t i ·mpo el Capitán Arang llevó ,. H on a, de-de La Plat , Jo pieza de montaña y 300 fu ilr-s, pero de é to ólo 1 6o pudieron poner e en crvicio, pues á lo derna Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. o BOLETÍN MI LIT .A R DE COLOMBIA faltaba la llave, quitada intencionalmente en aquella población por los enemigos de la legitimidad . . _. El 3 de Julio dictó decreto en Honda e~ ~Jecuttv?, .e.l~vando el pie de fuerza á 1o,ooo hombres, y reorgan1zo la DtviSJon del Alto Magdalena, y el 8 hizo lo mismo con la del Sur. Lo Jefe y ficiales excedentes formaron un depósito para de él acar lo cuadros de lo nuevo cuerpos que se iban á organizar. El decreto en referencia (que llevó fecha 7 de Julio) dispu o: 1. 0 La División del Alto Magdalena comprendía tres Columnas, compuesta la primera del Batallón Restaurador, medio Batallón de Artillersa número I.0 , la Compañía de la Union y las fuerzas que se levan­taran en la Pro incia de Tequendama ; la egunda, del medio Ba­tal1ón de infantería de Ambalerna, el medio Batallón Bogota, el 1nedio Batallón de Artillería de Honda y la fuerza que pudieran organizarse en la Pr vincia de Mariquita; y la tercera de las fuer­zas que e esperaban de Antioquia . Las tropas que e organizaran c::n las Provincias de Bogotá y Zipaquirá, serían destinadas oportu­namente conforme a las nece idade de la guerra; 2.o Las tropas de Popayán., que ocupaban á Piecras, y las organizadas y que se orga­nizaran en la Provincia de Buenaventura, Cauca, Popayán, Pas­to y Túquerres, se agrupaban con el nombre de Di ision del ur, dejando á u ComaoJante en Jefe liberta
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 97

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 83

Por: | Fecha: 23/01/1899

ANo 11 Bogotá, Enero 2 3 de 1399 NUM. 83 __ ,.. . .,._ __ úRGANO DEL MINISTERIO DE GUERRA ·y DEL EJERCITO __ ,..,._____ Fundador, ALEJANDRO POSADA Son colabo'radorcs natos de este periódico todos loa Jefes y Oficiale.~ del Ejército de la. República. MINISTERIO DE GUERRA -- ·~·-- DECRETO NUi\1ERO 369 DE 1899 (6 DE ENERO) por el cual !e confiere un asceneo y se hace un nombramiento en el ramo militu. El Prlsiatnt( al la República DECRETA : Art. 1.0 Asciéndese á General en Jefe del Ejército nl General de Di visión Roberto U rdaneta. Art. 2.0 Llámase al servicio activo al mencionado General y destínasele á ocupar el puesto de Comandante en Jefe del Ejército de la Nación, en propiedad. § Dése cuenta del ascenso al Honorable Senado de la República en sus próximas sesiones, para los efectos del ordinal 5. 0 del artículo 98 de la Uonstitución. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, Departamento de Cundinamarca, á 6 de Enero de 1 899· MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, 7 de Enero de 1899. El Secretario de Guerra, Encargado del Despacho, CLÍMACO LOSADA Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 378 BOLETÍN MILITAR DECRETO NUMERO ..... DE 1899 (9 DE ENERO) por el C"Ual &e restablecen loa trabajos del cuartel de Honcla. El Presidente de la República CONSIDERANDO: ~e es de urgente necesidad continuar los trabajos fiel cuartel de Honda, en interés de darle á la guarnición de allí alojan1iento sano, y para no perder el costo causado, ya en el principio de la obra, DECRETA: Art. I. o Restablécense desde el 20 del presente n1es. los trabajos de construcción del cuartel de Honda, que fueron suspendidos por decreto de fecha I 2 de N ovien1bre último. Art. 2. o Continuarán en sus funciones desde la fecha citada los empleados creados para la administración de di­cha obra. Comuníquese y publíquese. Dado en Anapoima, Dcpartan1ento de Cundinamar­ca, á 9 de Enero de I 899. MANUEL A. SANCLEMENTE Bogotá, I I de Enero de 1899. El Ministro de Guerra, JORGE HOLGUIN RESOLUCJON NUMERO 7 que señala algunas facultades á la Comandancia en Jefe del Ejército Ministerio de Guerra-Sección r.a-Bogotá, IO de Enero de 1899 Siendo la Comandancia en Jefe la Oficina Superior del Ejército, y debiendo, en consecuencia, tener la dirección de algunos servicios del ran1o militar, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 37~ SE RESUELVE: Adscríbense á la Comandancia en Jefe del Ejército los, siguientes asuntos, que han estado á cargo del Ministerio:. I. 0 Las altas y bajas de tropa. No se concederán bajas sino con arreglo á los requisi­tos legales, esto es, cuando los individuos hayan cumplido. cuatro años de servicio obligatorio, ó cuando se haJlen in-· útiles; 2.o La expedición de pasaportes á los individuos de tropa dados de baja; J. 0 La concesión de licencias ten1porales á Jefes, Ofi­ciales y tropa ; 4·0 La reunión de conscriptos para completar el per­sonal efectivo de Jos Batallones, ó para la formación de otros, teniendo especial cuidado de n1antener siempre el número necesario de fuerza, conforme á la Ley que fija e . pie de Ejército permanente; 5. 0 Disponer la con1parecencia de los militares en ser­vicio, ó de los empleados adn1inistrativos del Ejército, ante cualquiera autoridad civil de la República, cuando fuere: solicitada; 6.o Ordenar ltl prisión militar de cualquier individuo­perteneciente al Ejército, y su entrega al Juez de la causa; y ordenar los pasaportes que haya de expedírseles, y el su­n1inistro de escoltas conductoras, debidamente pasaportadas· 7. o Hacer curnplir los en1bargns judiciales de suela os; de militares; 8. o Decidir las consultas que ocurran en materias de procedimiento; nombrar, cuando fuere el caso, funcionarios de instrucción y fiscales; resolver competencias jurisdiccio­nales entre autoridades militares, y todos los demás nego­cios concernientes á la justícia militar; 9.o Oír las quejas de los miembros _de la fuerza por malos tratamientos de los superiores, é imponer los castigos. á que hubiere lugar; ro.o Prevenir y castigar la~t faltas de moralidad y dis­ciplina cometidas por individuos militares, dentro ó fuera de los cuarteles. Comuníquese. El Ministro, JORGE HOLGUÍ r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 380 BOLETÍN 1\HLITA. 1~ INSTRUCCION DEL SOLDADO DE INFANTERIA ALEMAN SOBRE EL TERRENO (Conclusión) De la tercera á la séptima semana los instructores enseñan á los reclutas cómo los menores accidentes del suelo- cunetas, árbo­les, muros, etc. -pueden servir de abrigo; y cuál es la t·esistencia que cada uno de tales ob3táculos puede oponer á la fuerza de pene­. tración de los actuales proyectiles. Se insiste en que el soldado apunte en las di versas posiciones exigidas por la utilización de los .abrigos, repitiéndole sin cesar que su deber es más bien el de ase­gurarse un buen campo de tiro que el de cubrirse : f/irkung geht uor Deckung. (La acción va delante de la protección). Poco á poco se le enseña á servirse de la haramienta portátil para mejorar ó reforzar los ob.;táculos detrás de los cuales se halla apostado. Se recomienda á los soldados que las tierras removidas con este objeto, en los trabajos del campo de batalla, no se destaquen sobre el terreno natural. Se hace también palpable á los ojos de los reclutas la extensión ~e la zona eficazmente batida por el fuego de fusilería, escalonán­ «lola por medio de soldados tendidos sobre el suelo. Durante varios días se ejercita á los soldados bisoños á situar­- e rápidamente en sus po::,iciones, suponiendo que han de efectuar­. o bajo el fuego del enemigo: unas veces se les prescribe que se deslicen con precaución hacia el obstáculo que debe de servirles de . abrigo, y otras en cambio se previene que esta operación se haga .en el menor tiempo posible. Para el empleo del alza y las reglas de tiro, la instrucción en e1 campo marcha paralelamente á la de la escuela teórica, que pue­de empezar en el cuartel á la tercera semana. Progresivamente se enseña á los reclutas á apuntar á blancos -:situados de 100 á 500 metros, ya situados frente á su posición, ya ..en los blancos de la misma, y finalmente, á hacerlo con rapidez ·sobre puntos movibles. Sin embargo, solamente á partir de la octava semana podrá el $Oldado hacer uso de su arma como en campaña, es decir, haciendo fuego, sea con falsos cartuchos, sea con cartuchos de carga reduci­~ a. Se ha de tener mucho cuidado en habituar á los reclutas á ~puntar bien en todas las posiciones, convenciéndoles de la necesi­dad de hacer un tiro preciso, ejecutado con calma. La instrucción sobre los objetivos da lugar á una enseñanza .minuciosa, en la que se saca el posible partido de la inteligencia Jel soldado y de las mejores ó peores circunstancia~ de su vista. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 38F El blanco representa siempre soldados que se mueven y toman las diversas posiciones que comprende el servicio de campa.ña. Del hombre aislado se pasa al grupo, poniendo de!ante de los . ojos de los reclutas objetivos descubiertos ó medio vueltos, altos ó. bajos, profundos ó delgados. Así se les familiariza con todas las apariencias que presenta el enemigo en ]a realidad. Algunas veces el instructor hará pasar por delante de ellos soldados que desaparecerán en un punto para re­aparecer en otros. Cualquiera que sea el objeto percibido, el solda- ­do debe definirlo en alta vozJ caractFrizándela, por ejemplo: "un centinela á la izquierda, oculto hasta el pecho; una patrulla de tres hombres, marchando al descubierto.'' La serie de las apreciaciones de distancias empieza á 50 y se: termina á 6oo metros. Las apreciaciones se repiten varias veces tomando con puntos fijos varios individuos colocados á diferentes distancias ú objetos del terreno, teniendo cuidado de hacer obser­var á los reclutas las diferencias producidas en la apariencia de los objetos y circunstancias atmosféricas; pero no se les hablará más que de las que realmente se produzcan, pues una explicación teó­rica sin la práctica sería inútil. El instructor no debe omitir el indicar á los reclutas los efec-­tos del tiro para cada distancia apreciada. A partir de ]a octava semana, la instrucción toma el carácter~ de ejercicio razonado, sea de defensiva, sea de ofensiva. La ejecu­ción del fuego debe ser objeto de escrupulosas atenciones. Tanto si se hace tirar individualmente, como si el fuego es colectivo) lento ó rápido, el jefe debe inspirarse, no en una hipótesis cual­quiera, sino en la apariencia que presente el objetivo en cada ins­tante. Análogamente se verifica con los movimientos de la guerrilJa _ Si el objetivo aparece, la cadena de tiradores se detiene y se inicia el fuego; si aquél desaparece ó retrocede, la guerrilla avanza. So­lamente se inicia un movimiento retrógrado cuando el objetivo aparece en grupos más numerosos en el frente ó en los flancos. Los objetivos que sucesivamente se presenten á la vista de la tropa que se esté instruyendo, serán variados como sea posible: siluetas de hombre.; de pie, rodilla en tierra ó echados, y siluetas de · jinetes. Algunas veces se harán desaparecer completamente los blancos, que se pondrán de manifiesto únicamente por un poco de humo; acostumbrando á los soldados á apreciar la distancia y á ejecutar el fuego con el emplazamiento así designado. La presentación de los objetivos lleva consigo, pues, una pro­gresión metódica rigurosamente subordinada al programa de cada ejercicio: si se presentan las siluetas de pie no deberá dejárselas inmóviles, sino que habrá necesariamente que hacerlas avanzar, re­troceder ó moverse lateralmente. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. .382 BOLETÍN MII;I'l'AR Si los blancos extendidos sobre el terreno rep!"esentan fraccio­" nes en orden cerrado, habrá que transformarlos, en cuanto se inicie el fuego, en siluetas aisladas, rodilla en tierra ó echados. Al principio las siluetas se disponen de manera bien visible :Sobre el terreno, en las zonas correspondientes á las diferentes al­zas cuyo empleo se enseña, y se conduce la tropa á presencia de tales objetivos. En seguida se ocultan los blancos dentro de fosos ó detrás de masas cubridoras, y se les hace aparecer .súbitamente, inmóviles ó en movimiento. Al empezar cada ejercicio los individuos que representan al enemigo, ó que están encargados de manejar los blancos, reciben instrucciones precisas, que les sirven, ·además, de enseñanza para .Ja manera como deben obrar en di versas circunstancias. El método de instrucción que acabamos de indicar se dirige :á los ojos y á la inteligencia del oldado, cxclurendo toda hipótesis, á la que la imaginación dd soldado será poco accquible. El recluta ve todo lo que se explica, y puede fácilmente comprender el por qué el cómo de las cosas. Ciertamente que el procedimiento explicado requiere mucho '.tTlaterial de blancos y siluetas, absorbiendo un personal muy nu­meroso para representar al enemigo ó mover los blancos ( 1 ), pero esta representación de los episodios de detalle del servicio de cam­paña enseñan al soldado más rápidamente que repetidas lecciones eóricas en la Escuela. Informaciones para el Ejército EL EJERCITO DE CHILE PROVISIÓN DE BAJAS EN EL EJÉRCITO DE LÍNt:A--=Llamaremos la aten­-= ciÓn del lector á la cantidad de Io,ooo soldados de línea que quedan -excedentes cada diez años. Es el resultado de la aplicación de una medida tomada por el General Korner hace años y posteriormente reglamen­tada por decreto de 8 de Octubre de 1897, para la provisión de hajas ¿n el ejército de lí11ea, cuyo texto es el sigui,ente: "Los euerpos del ejército llenarán las bajas que se produzcan en ~u dotación, exclusivamente con aquellos individuos que, dentro de los cantones señalados para su reclutamiento, reúnan los requisitos necesa­rios para formar parte de la guardia nacional activa. ( 1) Este material de blancos y siluetas es el e3collo del sistem1 propuestc>. Desear­. ·anoctlo, y haciendo la instrucción en dos grupos opuestos, rle los que 1'1 uno sirva de ob­- jetivo al contrario, el métorlo resulta tan eminentemente lógico y racional, que merece ser tomado en cuenta por todos los que creen que es insuficiente la instrucción del recluta t"educi la á moverle como un maniquí. (N. o.u T.). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. :BOL:E1.'ÍN MILITAR 333 "Los cuerpos cuyos cantones de reclutamiento no coincidan COl\ us guarniciones, quedan autorizados para establecer sus cuadros de instrucción ó parte de ellos en los cantones indicados en el cuadro ad­junto, y también para instruír allí mismo los reclutas ó enviarlos al cuerpo. ''Todo individuo destinado á un cuerpo del ejército, necesaria­mente debe ingresar á uno de los dos cuadros de instrucción de aquél, para recibir la preparación individual correspondiente, sin dejar por esto de pertenecer á la dotación d ~ su respectiva compañía, escuadrón ó batería. "El reclutamiento tendrá lugar solamente en los meses de Abril y Octubre. " Ninguna filiación se extenderá por más de dos años, después de los cuales no se re11ovará sino en casos muy excepcionales y sólo á in­dividuos que no hayan podido ser ascendidos por falta de instrucción. "La idea, que no e · nueva, es excelente. Es una reminiscencia de 1o que hizo Pru::.ia cuando obligada, después del Tratado de Tilsitt, á. no tener ejúcito que pasase de 40,ooo hombres, se le ocurrió renovar éstos en el plazo más corto posible, asegurándose así una reserva consi­derable de antiguos soldados. El Presupuesto no permite á Chile tener sino un número reducido de soldados de línea, pero como no guarda éstos sino dos años, al cabo de los cuales los reemplaza por voluntarios, que ·e presentan siempre en número mucho más considerable que el necesario, resulta que el sistema Froduce, en cada período de dos años, como 6,ooo soldados, Cabos y Sargento, que vuelven á la vida civil, pero ,·an constituyendo poco á poco una reserva de veteranos. Al fijar en Io,ooo el número E LÍNEA-El Con­greso fija anualmente la fuerza de que consta~án el ejército de línea y la armada de la República. Su administración está á cargo del Ministerio de Guerra y Marina. MINISTERIO DE GuERRA-Corresponde al Departamento de Guerra: 1.0 El reclutamiento, organización y disciplina del ejército de línea y la distribución de las fuerzas que lo componen ; 2. 0 El alistamiento, organización y disciplina de la Guardia na­cional y su movilizacion ; 3. 0 Todo lo relativo al armamento y conservación de las plazas fuertes y fortalezas, y la administración de los parques y almacenes de guerra, de las fábricas de armas, de municiones y de pólvora, y maes­tranzas militares de propiedad fi5cal ; 4· 0 El abastecimiento de víveres y forraje, de vestuario y equipo, y la remonta del ejército y de la Guardia nacional ; ~ • 0 El servicio de hacienda, de sanidad y religioso de las fuerzas hay que dormir. Llevábamos algunas provisiones, y el Agá pudo facilitarnos leche y huevos, y nos consideramos felices con hallar este suplemento. La digestión no fue dificil, la noche la hizo aún más fácil: una fuerte lluvia se abrió camino al través de las hojas, y mojó nuestras ca­ma¡, sin parar mientes en otras desdichas más mortificantes; por esto nos levantámos más temprano que de costumbre, y el recuer­do que conservámos de la torre de Jericó no tiene nada de respe­tuoso, á pesar de su antigüedad: data, según dicen, de Jos primeros años de la ocupación romana. 21 de Diciembre-A las siete de la mañana montamos á ca­balb; la lluvia ha cesado, y el sol, que se levanta, da un tinte poético á todo el paisaje del Jordán. ri'an sólo al llegar á las ori­llas mismas del río lo descubrirnos, de tal suerte va encajonado en la tierra que mina cada vez más, oculto bajo los Sáuces y tamarin­dos, que parecen contemplar su follaje en el espejo de las aguas. A medio día bajamos el río, y en breve liegamos al Mar Muerto, cuyas aguas sulfurosas también llaman la atención del viajero. No hablaré de los análisis que se han hecho de ellas en dife­rentes épocas; yo había probado el agua turbia del Jordán, que es muy agradable; la del Mar Muerto me causó mortificación, y por algunas horas estuve arrepentido de haberla bebido; sin embargo, pude dar fe de los asertos de la ciencia, lo que ya es algo. Que las ruinas de Sodoma y de Gomorra duerman ó nó en el fondo de este lago, no por esto las aguas son menos sulfurosas y saladas, otros dirán mejor que yo si hay que atribuído á Ja vecindad de tal mon­taña, á la alta temperatura del aire ó la depresión. El nivel del Mar 1\1uerto es de más de mil pies sobre el mar, y está averiguado que arroja exhalaciones pestíferas: los pescados que allí llevan las aguas del Jordán, mueren repentinamente, y nunca se ven pájaros revolar pcr sus riberas. SábadiJ 22 de Diciembre-Hé aquí un día grande para nos­otros ; apenas estamos á tres leguas de Jerusalén, y debemos ir á almorzar allí; desde el amanecer nos encontramos nerviosos, es un día único en nuestra vida. Son lt\s ocho de la mañana ; bajamos precipitadamente al di­ván para tomar el café, y pronto, en seguida, montamos. El to­rren te del Cedrón, que nace abajo de Jerusalén, en el valle de Jo­safat, nos traza el camino para la ciudad santa, y seguimos las mil Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 388 BOLETÍN MlLlTA.R sinuosidades de él, no-sin mirar una vez más atrás todo lo que hay de pintoresco. Tan sólo la cadena de montañas de Judea no¡ sep3ra de Jerusalén; como á las nueve y media llegamos á la cima de la más alta de estas montañas, la vemos, al fin, tal como apareció, poco más ó menos, á los primeros cruzados franceses en 1099! Piqué mi caballo y adelanté á la caravana, y pocos ins­tantes después era presa de la más viva é indescribible emoción; me descubrí entonces, y dije á gritos á mis compañeros: ¡ Jeru­salén! ¡Jerusalén! Inmediatamente echamos pie á tierra para contemplar la por­ción de la ciudad que se vfrecía t nuestras miradas. Era la parte sudoeste del Monte Sión: encima de las murallas dentadas, que datan de los cruzados, y forman á lo lejos una inmensa línea recta, entre varios minaretes de mezquitas, apercibimos la cúpula de la iglesia del Santo Sepulcro, punto central de la Jerusalén cristia­na que mis ojos venían á buscar desde tan lt>jos. Lo que entonces me pasó no sabría explicarlo sino repitiendo el cántico del viejo Simeón, cuyas primeras palabras se me escapaban de los labios: N une dimittiJ urvum tttum in pace Domi11t, Quía viderunt oculi mei J enualem. Volvimos á emprender silenciosamente nuestro camino hasta el valle de Josafat, en seguida cruzamos á la ¡zquierda por el valle de Hennón, que corre á lo largo del Monte de Sión, y por una bajada escarpada, muy áspera hasta para los caballos, llegamos, como á las once d~ la mañana, al pie de la antigua torre de David, á la puerta de Hebrón, que también se llama puerta de Jafa. De seguro que nuestra llegada había sido anunciada por toda la ciu­dad, porque los custodios que estaban de guardia en esta puerta, tomaron las armas y nos hicieron los honores militares, rasgo de cortesía á que antes no se nos había acostumbrado. La sola hospedería de los peregrinos crir,tianos en Jerusalén, es el convento de los Padres de Tierra Santa, más conocido con el nombre de Casa Nuova de los Franciscanos, y iituado en la ciudad, á poca distancia de Hebrón. Cuando echamos allí pie á tierra, to­dos los relit;iosos nos esperaban: el Cónsul de Francia nos había hecho preparar cuartos, y nuestro equipaje, que de Jericó enviamos directament'! á Jerusalén, había llegado la víspera de nuestra lle­gada, por la tarde; en un instante es tu vimos como en nuestra pro­pia casa, y el pabellón de Francia se izó en el má5til del convento en honor nuéstro. Reservamos este primer día para las visitas ofi­ciales que por nuestro uniforme y por las cartas de recomendación de Fuad-pachá, teníamos que hacer. Domingo 23 de Diciembre-Con gran pesar nuéstro se pasó el primer día de nuestra permanencia en Jerusalén sin que nos fuese posible visitar el Santo Sepulcro: los Turcos tienen las llaves, r Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MlLl'l'Al~ 389 no lo abren sino á ciertas horas, para los diferentes cultos católicos. Este gran pleito, respecto del cual la E u ropa cristiana no ha sabido conducirse con bastante energía, está al presente reglamentado así: los Latinos tienen á su disposición exclusiva los santos lugares to­dos los días desde las cuatro de la mañana hasta las siete; durante estas tres horas no tienen derecho sino de decir tres misas en el Santo Sepulcro, de ellas una sola cantada. A las siete de la mañana dejan e] sitio á los Armenios y á los Griegos, tan poderosos hvy en Jerusalén, y de ter tores de casi todos los santos lugares. A las diez los Turcos cierran las puertas, entregan las llaves en casa del Gobernador Civil, y se necesita permiso para penetrar al S:mto Sepulcro durante e] día, exceptuando siempre el jueves Santo, que se dejan las llaves á los Latinos hasta las diez del día siguiente. De este modo se han avenido los sectarios de Mahoma con los tres ritos latino, griego y armenio, que entre sí no han podido entenderse. Nada menos que el ruido que hizo nuestra llegada á Jerusalén, se necesitó para obtener que un domingo se dije e una misa por nosotros en el Calvario, á ]as siete y media de la mañana, esto es, fuera de las horas latinas. El S nto Sepulcro, el Calvario, la Capi­lla de la Invención de la Santa Cruz y la piedra de la Unción,que formaban en el siglo primero capillas separadas, están, desde el tiempo de las cruzadas, reunidas en un solo edificio. ¿Cómo pintar la emoción que se apoderó de nosotros, cuando penetramos en este sagrado recinto, por una puerta desvencijada, oculta en el fondo de un patio, entre dos casas que la desnivelan, y atestada de musulmanes que fuman, ó preparan café á ]a entrada misma de los slntos lugares, como lo hicieran en un mercado ó en la mitad de una plaza pública? Se tropieza con el desgreño de la miseria en donde se creería hallar la opulencia sostenida por todas las naciones cristianas; y el escándalo y la indiferencia reinan allí á donde uno acude animado del respeto y de la fe, é involuntaria­mente tiene uno que llorar y callarse. Por otra parte, buscamos los piadosos recuerdos de nuestra religión, y no nuevos agravios contra los profanadores de su cuna. El primer objeto que atrae las miradas al entrar al sagrado recinto, es la piedra de la Unción, colocada al frente mismo de la puerta de entrada, bajo un pabellón de piedra, de arquitectura gó­tica, y del cual penden cinco lámparas que arden perpetuamente. Esta piedra santa está protegida del piadoso vandalismo de los pe­regrinos por una gran placa de mármol amarillo que la cubre com­pletamente, y recibe los besos de la veneración de los fieles. Allí fue en donde Jesucristo fue embalsamado por los cuidados de José de Arimatea.- (Continuará). Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 390 DOLE'l'ÍN HILIT AR SECOION TECNICA. ---···-- LAS EVOLUCIONES DE COMBATE CON LAS TRES ARMAS REUNIDAS Preliminares En materia de táctica aplicada, nada puede decirse en absoluto, y quien pretendiera establecer pedantescamente a priori un método para combatir, aplicable á todos los casos y á todas las circunstancias de la guerra, caería en gran error destruyendo irracionalmente esa libertad de acción tan resistida, como necesaria é indispensable en la moderna manera de combatir. Entendida, por el contratio, en su verdadero sentido y aplicada con justo criterio, tiene la inmensa ventaja de dar reglas generales, en­caminadas, sin establecer por ningún concepto la más mínima traba, á indicar de un modo absoluto lo que se debe hacer, y enseñando ade­más á todos la manera de considerar las cosas, el terreno y el combate, con criterio uniforme en lo posible, y á partir de conceptos idénticos é iguales principios generales, para dar á aquélla desarrollo y aplicación, si llegara, como consecuencia natural, á las mismas deducciones y con­clusiones. La acción de las diferentes armas y de los diversos cuerpos resul­tará, por consiguiente, mas segura y eficaz, y su concurso, acumulado para el fin común, podrá alcanzar con facilidad el grado de cohesión y unidad deseadas. La manera de interpretar las órdenes y las disposiciones, tanto preventivas como preparatorias y durante la acción, tiene también grandísima influencia en el desarrollo de las operaciones, resultando por tanto gran ventaja y facilidad en la ejecución de las mismas órde­nes, mayor homogeneidad en su inteligencia, y casi me atrevería á decir, mayor identidad en servirse de una expresión más bien que de otra para una orden determinada ó para una determinada disposición ; expresión que entendida por todos del mismo modo, será después apli­cada también igualmente. Este modo uniforme de entender, interpretar y aplicar las órdenes, hace más fácil la misión de cada uno en el desarrollo de las operacio­nes, y establece una concatenación de ideas que, á manera de corrien­te eléctrica, une y pone en relación á los que e'3tán llamados á obrar, con sus respectivos comandantes, y á éstos, con el Comandante en Jefe, y por consiguiente hace que todos se posean del pensamiento directiYo y del objeto á que se tiende. Grandes fueron las ventajas obtenidas por el ejército prusiano con este sistema que tanto facilitó la misión del Gran Estado Mayor para dirigir desde lejos los movimientos de numerosos cuerpos, que partiendo de diferentes puntos, debían reunir sus esfuerzos para una acción común. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN XILl'l'AR 391 Y á los magníficos resultados obtenidos de este modo, seguramente no debió contribuír poco la convic{'ÍÓn en que de antemano estaba el mando superior de que sus órdenes serían entendidas y ejecutadas por todo el mundo según su verdadero espíritu y con la precisa é inteligente interpretación con que los esfuerzos de todos, dirigidos á un fin común, suelen resultar fecundos en los más brillantes resultados ; y tales precisa­mente fueron los obtenidos en la última guerra por los ejércitos alemanes. Estos resultados, superiores á toda previsi6n, asombraron haata á los más incrédulos é impulsaron después á todas las naciones en esa ac­tividad febril de reformas militares y de perfeccionamientos tácticos que la experiencia de guerra tan memorable y tan rica en ensefianzas, ha sabido sugerir y reclamar. CONSID!lt.ACIONES CENF.RAl.ES SOBRB EL MOno DE CONDUCIR LAS TROPAS AL COMBATE La experiencia adquirida en la campaña franco-alemana de 1870-7 r ha dado lugar á muchos escritos de gran mérito é importancia, que han hecho resaltar la necesidad de modificar la táctica de combate é introducir algunas modificaciones en las formaciones reglamentarias y normale'> anteriormente establecidas. Los estudios tácticos de la Última campafi.a acerca de las forma­ciones qne deben cm plearse con preferencia por las tropas en el mo­mento de entrar en la e::.fera de acción de la artillería adversaria, y de qué modo y con qué disposición convendrá avanzar en la zona batida por la fusilería, y por tanto qué medios y qué formaciones se prestan mejor para atravesar la ültima y más peligrosa zona del fuego hasta llegar á las posiciones enemigas ; están llamados á introducir serias mo­dificaciones en las formaciones reglamentarias y á absolver mucho problemas tácticos, planteados en la campafia austro-prusiana de 1866 y no completamente resueltos todavía. De un esmerado estudio de cuanto últimamente se ha escrito, es­p~ cialmente en Alemania, por las personas más autorizadas en cuestio­nes militareg, se dedujeron esas consecuencias prácticas de táctica apli­cada, que más se conforman al modo de combatir con las armas actua­les de tiro rápido. Variarl.ísimas son las opiniones acerca del modo de conducir las tropas al combate ; pero cuanto se recomienda en esta nueva táctica no son sino reglas ya conocidas y aplicadas en parte aun en el pasado : so~ lamente que la mayor rapidez y eficacia de las nuevas armas de retro­carga, hace necesarie modificar las formaciones adoptadas para manio­brar al alcance del enemigo, para operar en la esfera de acción de sus fuegos con las mayores precauciones, á fin de evitar las enormes pérdi­das que necesariamente resultarían procediendo de otro modo. La rapidez del fuego siembra en pocos momentos en los 6rdenes cerrados excesivas bajas, y de aquí la necesidad de emplear casi en ab­soluto el orden disperso bajo el fuego enemigo, procurando sin embargo ¡imitar lo más posible el desbandamiento que de él resulta, y regularlo, Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 39~ BOLE'l'ÍN MILITAR habituando á él los soldados en las maniobras y ejercicios de combate en tiempo de paz. Las tropas en orden disperso escapan á la dirección de los Jefes ¡uperiores, por lo cual la dirección del combate en tiradores está ente­ramente confiada á los oficiales inferiores que mandan las líneas, y pre­cisamente como estos combates de detalle concurren á la acción gene­ral, requiere en los oficiales iniciativa en el juzgar, y prudente resolu­ción para obrar pronto y bien. Es indispensable '\lerificar todas las maniobras de formación con el mayor orden y la mayor regularidad, para habituar al soldado á mante­nt: rse obediente, pronto y disciplinado. Para disminuír en lo posible las pérdidas causadas por el fuego enemigo, es necesario tomar muchas precauciones para marchar al combate. No adelantarse en la zona batida sino con un objetivo determina­do y pleno conocimiento del objeto al cual se tiende. Utilizar el terreno y maniobrar con celeridad bajo el fuego de la infantería. · N o tener bajo el fuego de la artillería fracciones en orden cerrado al descubiérto y que no combatan, ó por lo menos disminuír en lo po­sible el frente y la profundidad que sirven de blanco fácil al enemigo, teniendo presente que los proyectiles tienen mucha mayor dispersión ¡ lo largo que á ¡, ancho, y que, por lo mismo, el orden profundo es en estos casos el má& p«ligroso. Hacer preceder siempre por tiradores á la tropa en orden cerrado que tenga que atravesar trozos de terreno batidos por el fuego enemigo. · Al avanzar en la zona del fuego, emplear con preferencia la línea de columnas de compafiía, bien con las seccione de frente ó de flanco, según el terreno y las tropas que se hayan de batir; de este modo se adquirirá facilidad y prontitud en los movimientos, elasticidad y flexi­bilidad para adaptarse á la configuración del terreno, y se presentará menos flanco á la artillería enemiga, tanto en el sentido del frente como en el de la profundidad. En el orden disperso el arte de utilizar el terreno en el combate depende de la habilidad de los individuos y de las escuadrillas (1) ; en el orden cerrado esta habilidad corresponde esencialmente á las diferen­tes fracciones-pequeñas ó grandes-las cuales deben saber adaptarse á las formas del terreno y transformarse según las exigencias del mismo. De saber modificarlas con oportunidad se derivan las infinitas com­binaciones de formaciones, que necesita saber adaptar una tropa en orden cerrado, lo mismo antes que durante el combate, no sólo para poder resistir sino también para reservar las propias fuerzas para el mo­mento decisivo. Este estudio es el arte de dirigir y mover bien las tropas, y consti­tuye la verdadera maniobra táctica apl~cada al terreno. (1) Equivalen á uuestras e&cua.dras. (N. del T,). ---•-+-•--- BOGOTA-IMPRENTA NACIONAL Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año II N. 83

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 94

Por: | Fecha: 08/04/1899

A~O lii Bogotá, Abril 8 de 1899 NUM. 94 ---··---- ORGA.1. O DEL MINI TERIO DE G ERRA Y EL EJERCITO ---··---- DIRECTOR AD·HONOREM : FRANGISGO J . VERGARA ·V V. <=:oronel, Miembro de l a Sooiedad Colombiana de Ingenie ros ~~~~R ~~~~~~ RR~~9~R9~9.gRk ~~~R~~~~~g~ RR~~~~R~R~~RRR~RR~~~~~RR ~ Son colaboradores natos de este periódico todos l~s Jefes y Oficiales del EJército de la República O~~~~T~~ ~ ~6b~~b~Od6GG~6~ ~b~ ~~~ ~bb~ ~0~6~6~~~~~~~~~~~~0 SECCION DOCTBIN AL ¿ Exi te la guerra de montaña ? Y si tal cosa es una reali­dad, ¿ dónde principia y dónde acaba e] terreno en que deban apli­carse las reglas especiales que la informan ? Hace ya tnucho tiem­po que el General Lewal, en nuestro conc pto el má filo ó.fico y profundo de los tratadistas militare del ultimo tercio del presente siglo, e:::.cribio con sobra de razón : "L imposibilidad absoluta de tener una t ctica e pedal para cada variedad de terreno, obliga á no tener sino una sola, adecuada á todo los terrenos.'' En efecto, puesto que la guerra se:: hace con jinc::te , inf: ntes y cañones, tan­to en la llanura como en la serranía, lo mi mo en la, comarcas dd trópico que en 1 re to del mundo, e claro que la guerra en terre­no 1nuy quebrado no puede descansar ino sobre los mi mos prin­cipios que la guerra en terreno in relieve . En todo ca o e preci o ser el más fuerte en el punto donde se decide el combat , y las condiciones normale de la march y del reposo son las mis­mas. Se en llano, a en Inonte, á cada pa o e encuentran obs­táculos que solo varían en magnitud, de uerte que lo único racion 1 sera afirn1ar que en terreno quebrado son mayores las di­ficultades que tienen que vencer 'la trop. s y rnenore lo recur os que para su movilíd~ y subsi tcncia les brinda el terreno; que las ordenes llegan· u de tino con rnayor retardo y son más graves las consecuencia de la ignoran ia del terrtno en que se lidia, n uná palabr , por guen· de tnOiltañ S sólo nabrá de entender e gue­rra en que las dificultades llegan su máximum y á su rn1nimun1. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 162 BOLETÍN MILITAB descienden los elementos ordinarios de que dispone un jefe para satisfacer las prescripciones de la t á ctica: m / lógico sería por lo tanto llamarla guerra escorzada, si se permite el empleo de esta voz de pintura que supone reducir un cuerpo á menor longitud de la que realmente ocupa en el espacio. En Europa los campos de batalla clásicos se agrupan en zo­nas de ninguno ó de muy mediano relieve, que en general no están separadas por ob táculos mayores, por lo cual desde remota anti­güedad fácil fue construír allí carreteras por todas partes, y luégo ferrocarriles que en cierto modo suprimen los espacios y permiten las concentraciones rápidas de millones de hombre , porque esas zonas figuran entre las hoy más ricas y pobladas de la tierra. Para los europeos la voz montaña es sinónimo de tierra donde no pue- . den aglomerarse Jos batallones por centenares, y de consiguiente la acepción que podemos y debemos darle en América es muy distinta; pero antes de ampliar estos considerandos es menester consignar cierta clase de datos sin los cuales no sería fecunda en resultados la diferencia indicada . f/elocidad de marcha- En tierra quebrada y de malos cami­nos, y á veces en las llanuras pantanosas del trópico, la velocidad de la marcha no puede expresarse, como en la Europa central, por la indicación de la distancia recorrida . En primer lugar, entre nos­otros pocos son las caminos kilometrados (con piedras miliarias), y en los que cruzan altas cumbres, los numerosos zigzags de su trazado dificultan la valuación de longitud de los trayecto , im­posible de estimar correctamente cuando se trata de pendiente me dias y caminos un tanto anchos, en que el peatón describe más curvas que las mismas que tiene el camino. Ademáw, la velocidad es esencialmente irregular, y se amolda á las condiciones de cada trayecto de camino (trave ía ó media ladera, subida, bajada) y al estado de la vía er ello , como que de tales elementos depende el esfuerzo muscular impuesto al cami nante, y la fatiga, que es su consecuencia. En tierra muy quebrada, una de las mejores bases de apre­ciación para estimar la posible ve1ocidad de una tropa, es la que resulta de comparar la altitud de los puntos de partida y de llega­da, y aun con algunos intermedios cuando son muchas y bien acen­tuadas las subidas y las bajadas . En condiciones normales una tro­pa sube 350 metros por hora, al máximum, en bueno caminos de montaña, y sólo 120 a 150 cuando se trata de las sendas y trochas que transmontan las cresterías elevadas y de pendiente considerable. De lo dicho resulta que, sea en las partes bajas, sea en las altas, cuando el camino no tiene alturas intermedias de más de 100 metros, se le puede mirar como horizontal; y que en vez de medir distancias sobre un mapa incorrecto ó que no se ha le::;van­tado geodésicamente, es preferible en los reconocimientos hacer Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. DOLETÍJ.'t MILlT.AR 163 uso de las cotas, exactas para el caso aun tomadas con un me­diano aneroide de bolsilJo, y de la diferencia entre ellas deducir el número de hora que serán necesarias para tran portarse con tro­pa de uno á otro punto . Por ejemplo, A y B, en la misma vt"rtien­te de un gran relieve, difieren en r,87o mt:tros y están junto so­bre un camino considerado como directo entre ellos : si el camino es bueno, la distancia se podJ·á recorrer en cinco horas y media, pero si es malo, se emplearán hasta doce hora , ó sea un dia ente­ro. Por esto, en tesis general, marchas Íntegras en tierra fría, tem­plada ó caliente, permiten avan2.ar mayor <:spacio, considerado ho­rizontalmente (ó proyectado), que cuando el camino pasa de una á orra, y en especial de la caliente á la fría, ó viceversa, y esto explica lo que sucede en los cañones ó quiebras de los Andes : á la vi ta parece fácil franquearlo , y su paso es jornada completa. Y i de dos puntos relativamente cercanos se pasa á con ide­rar do J jano en nuestras cordilleras, con variedad de climas in­termedios, como por ejemplo, Bogotá y ú uta, ó Neiva y Bar­bacoa , cuya distancia conocemos, bien porque el camino e té me­dido con algún cuidado, bjen porque la deduzcamos directamente de su posicion astronómica, la práctica enseña que para averiguar el número de horas en que la recorrerá una tropa, se debe agregar al deJas que resultan estimando á legua métrica por hora, las ne­cesarias para ascender el total de los metros de las su bid a , á razón de 300 metros por hora . Por ejemplo: si do de aquellos puntos distan 100 l guas, y sun1adas 1 s subida del camino dan 8,700 metros, el tiempo bu cado equivaldrá á 154 horas de marcha efec­tiva, ó sea sin incluír alto horarios ni grandes altos, por lo cual tiene razón el pueblo cuando e tima que de ordinario, con cargas, en una hora solo se caminan 3,000 1nctro . En tratándose de fuertes columnas, en malos caminos, la ve­locidad frecuentetnente e reducirá á 2,500 metros por hora, para el avance horizontal, 6 ·ean 55 metros por minuto, pues hay di­ferencia en ascender por un camino de pendiente igual, aun cuan­do sea fuerte, pero de suelo parejo, á hacerlo por endcros Henos de piedra que forman saltos y escalones, pues en ellos 1 esfuerzo fí ico exigido al infante, cargado con arma, municione y maleta, es mucho mayor, y el avance real disminuye de modo con idera­ble. En una palabra, en los caminos colombianos de tierra quebra­da jamá e podrá contar con las velocidades de marcha de los in­fantes europeos en ]as grande carreteras, las cuale , egun los e critores, llegan á 4 .k:ilomctros por hora, termino medio, señalando como máximum el kilometro en once minutos, y como mínimum esa misma longitud en quince minutos. En nuestro caminos ma­los no debe e~ptrar e que una fuerte columna recorra el kilometro en meno de 18 '20 minuto<:, á fin de no sufrir equivocaciones tale que puedan contribuír á provocar un desa tre. Cuanto á hom­bres aislados, pueden alcanzar á recorrer 7 kilometros por hora) y Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 164 BOLETÍN MILITAR en esa diferencia capital de velocidades se basará el servicio de seguridad hecho por exploradores de infantería cuando se carezca. de caballería. Y volviendo á los mapas de que podemos disponer en Améri­ca, y principalmente en Colombia, consignaremos la siguiente va­liosa regla, deducida de largas y cuidadosas observaciones hechas con el barómetro registrador y el podómetro en caminos de longi­tud conocida : la reducción del plano de un camino de montaña de una grande escala á otra pequeña, suprime, como cualquiera lo comprende, todas las vueltas ó zigzags inferiores en magnitud á la del denominador de la escala, y aun puede reducir á una línea recta una serie prolongada de pequeñas vueltas. Ahora bien, en la carta corográfica de Codazzi, reducida por los señores Ponce y Paz, suprimiendo el nombre de aquel geógrafo, cuando se trata de lugares astronómicamente situados con alguna aproximación, si ellos tienen una gran diferencia de altitud la legua de camino medida sobre e papel equivale en realidad á 6~ kilómetros y á sólo st si tal diferencia no baja de 200 metros ni excede de I,ooo me­tros. En el fondo de los grandes valles y en las tierras llanas de las altiplanicies y cUinbres paramosas la distancia medida con el com­pás se aproxima mucho á la real. Es claro que cuando la carta marca erradamente la posición de los lugares, la regla antedicha debe sufrir la respectiva modificación . Conforme se ha manifestado en estas líneas, la. cuestión alti­metría es capital en las montañas y por lo mismo conviene agregar que con el nivel Abney es fácil medir con alguna exactitud la al­tura de los puntos del horizonte sobre el en que está el observa­dor, cuando esa diferencia no es muy grande y los puntos no .dis ­tan más de 5 á 10 kilómetros, multiplicando por 30 cada una de las divisiones recorridas en la escala de pendientes al levantar ó bajar la horizontal para alcanzar con la visual el punto de que se trata. Cualquiera que sea la· velocidad de marcha es regla invariable que debe :. er la mic;ma en la ubida que en Ja bajada : á los oficia­les toca oponerse al movimiento instintivo del soldado que, arras­trado por su propio peso, tiende á acelerar el paso al bajar. Como al fin de las bajadas de ordinario quedan los sitios donde se va á descansar ó á pasat la noche, los hombres tratan de abreviar esa última parte de la marcha y conviene que todos sepan que á des­pecho de la aparente f: cilidad con que se baja por los caminos de montaña, la fatiga muscular es tan considerable como en la subi­da, aun cuando no se muestre por el momento. Cierto que el sol­dado se mueve con más libertad aparente, que no marcha encorvado como en la subida, que respira con libertar! y no e siente medio ahogado; pero el esfuerzo que e hace para detener la caída del cuerpo cuando se desciende con rapidez, quebranta los músculos de las piernas y al otro día sentirá en ellos tirantez insoportable. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 165 Por fortuna en las columnas de tropas hay un elemento que ayuda á moderar la rapidez de la marcha de los infantes en las bajadas : las bestias de carga. El m ás pequeño destacamento en la montaña tiene que llevar animales de carga y éstos andan con más lentitud en la bajada que en la subida, y por la fuerza contienen á las unidades que van detrás, por lo cual, como siempre, los ele­mentos menos rápidos determinarán la velocidad general de la columna. 'I'ampoco debe acelerarse la marcha en los trayectos planos ú horizontale , que no abundan por cierto en la montaña, y deben aprovecharse para procurar á la tropa un alivio relativo, una especie de descanso entre el esfuerzo que acaba de cumplir y el que probablemente se le pedirá unos pocos minutos de pués. La diversidad de pendientes que se hallan en ·el camino tam­poco debe entrañar cambio en la velocidad del paso para no intro­ducir perturbaciones en la columna: si la cabeza al llegar á una pendiente sua e acelera la marcha, los grupos que van detrás, y aun pueden estar salvando pendientes más fuertes, no podrán se­guirla y la columna e romperá en pedazos, es decir, se desorga­nizará. Cuando á pesar de las precauciones tomadas sucede tal percance por causa de caídas de hombres y animales, de derrum­bes del camino, etc., es preciso detener ' tiempo la columna para soldar sus diversos fragmentos y no obligar á los que van á la cola á que lo hagan andando más aprisa con una velocidad de ordenada. (Continuará) -----· ..... -- I.A OAlv.tPAÑ A :CE MA~ENGO (Conclusión) La parte crítica del movimiento de apoleón fue el espacio que media entre lvr a y el Te ino; porque teniendo sus comuni­caciones por el San Bernardo, i Mela hubiera avanzado como lo intentó el 31 de 'layo, podía haberle cortado la retirada . Al pa ar el Tesino no sólo tuvo la ventaja de reunirse con Moncey, con Jo cual allegó un aumento considerable de fuerza, sino que adquirió una nueYa hnea de retirada por el San Gotardo. Lo que luego tuvo má que temer fue una rápida concentra­ción de los au triacas. D á bale ' creer e sto que no e verificaría el de eo que naturaltnente tendría Melas de no eparar las fuerzas que tenía en el V ar y el itio de Géno •a para no perder el fruto de toda la campaña. Por otra · parte, e nece ita han cinco á eis días para transmitir las ordene desde Turín á Alejandría y para reunir e en el Po lo diferente uerpo au triaco . Mela dio e tas órdene el 31 de ~1ayo . Ott las recibio el 2 de Junio, y i la hu­biera obedecido al momento, habría e tado el 7 en Montebello, en vez de estar el 9 · El í pas ha Lannes el Pó y se dirigí á Strade Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 166 BOLETÍN MILITAR lla; dependió, pue , de muy pocas horas el que los austriacos ce­rraran ó no á los francese la línea del Pó entre C.lsale y Pla en-cía y aseguraran su retirada. · Pasada e ta cri i , emos que Napoleón dividió su ejército y situó menos de su mitad á la derecha el P ó, y el resto se encargó de guardar las comunicacione . Aqut e ve un ejemplo de lo ex­pue to que es esta clase de operaciones, porque el ejército de Me­la , que tenía 32,00::> hombres y era superior en caballería y arti­llería, e taba reunido 1 I 2 en Alejandría y el I 4 podía haber pasa­do por el debil cordón que le oponía la división lvioncey y haber llegado á ~1ilán mientra Napoleón lo creía en el Bormida. Hubo en e ta ampaña una circunstancia especial que sin duda alguna induciría á apoleón á ir con todo su ejército á la derecha del Pó. Porque si Mela se dirigía á Milán abandonaba el paí ituado á la derecha de este río y dejaba dueño á Napoleón de establecer una comunicación con Francia por el S. de los Apeni­nos. Esta comunicación, mejor que la de San Bernardo, le hacía dueño de unir e cuando qui iera con Suchet, y el austriaco perdía entonces todo el territorio que era el objetivo de la campaña. Pero apoleón no quería que escapar el enemigo perdiendo solamente aquel pa1 , y por eso guardaba el ~resino . ~edaba á Mela· otra alternativa: porque no sólo podía re­tirarse por la izquierda del Pó, sino por d camino de Alejandría á Genova. El encral au triaco pensaba tomar este último partido, e pcrando sostenerse en esa plaza con el auxilio de la fortaleza, la fuerte po ición de lo Apcninos y la flota inglesa. Los pri ioneros que L nne hiz en Montebel! informaron á Napoleón de la ca­pitulación de énova y de que el enen.igo se di pon1a á retirarse allí. u ambición le llevó á combatir en la gran llanura de Maren­go e n un enemigo uperior en fuerza obre todo en caballena y artillería, sin tener en cuenta 1 difícil que era p ra el la victoria, por haber de tacad á esaix hacia Rivalta. Con iderando la posición del ejército francé en esta corta campaña, es evidente que Napoleon pudo verse obligado á comba­tir con un ejercito igual al suy , en una situación en que habria p~rdido, en ca o de derrota, su e municaciones por el San Ber­nardo (que, mala como eran, eran tambien su única ltnea de reti­rada), y hubiera tenido que retroceder oor el ...,an Gorard, perdien­do su artillería. '1 al habrí ido el re ultado i Mela lo hubiera vencido á la i.1quierda del Po o en Marengo. L confianza de Na­poleon quedó ju tificada, no por J s precauciones que tomó para el caso de no ser cncedor, sino por lo cálculos tan exactos que hizo de que no sería molestado en u ma críticos momentos . • Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN MILITAR 167 DEL SOLDADO CO OMBIA O 1 1 1-Zrini en Szigeth ( 1) A mediado de 1 s66 el Conde icolás Zrini, Comandante en Jefe de las tropa imperiale , en el círculo de la orilla derecha del Danubi , recibió del mperador Maximiliano II la orden de defender á zigeth, con dos mil tresc.ientos homhres contra el ejér­cito turco de Solimán II el magnífico, fuerte de ciento die:r. mil soldados y trescientos cañones. l Conde logró, antes de que llegara el enemigo, abastecér com letamente la plaza dt municione de boca y guerra, y reparar las m ualla : la ciudad se componía de una porción nueva, otra vieja y un castillo de torreones~ En seguida Zrini juró ante la guarni­ci 'n defender la plaza hasta morir, é hizo prestar el mi mo juramen­to á sus tropa , húngaras en su ma rcría. El 2 de Agosto la van­guardia turca, á órdene del Bey de Anatolia y de A ktansi Bajá se presentó frente á zigeth: la guarnición hizo varia salidas y causó pérdida sen ible al enemig durante tres días. El 5 llegó el grue o de-l ejercito de olimán, que acampó en torno de la ciu­dad, en t nto que el ultán con el cuartel general e situó en la vecina a1dea de Z-iboth, á la izquierda del camino de Fünfkir­chen. Al siguiente día los inva ores intentaron tomar la plaza por asalto, pero fueron rechazado . 1 7, por medio de trincheras e aproximaron á la ciudad nueva y e tablecieron enfrente de ella dos batería : los jenízaros avanz ron hasta la puerta de iklo , pero fueron rechazados tras haber d j do rnucho de los suyos n el ampo. Zrini hiz0 cegar con tierra la puerta de las muralla~. El dta 8 acab ron de construír otra baten a lo turco y bombardearon la plaza con éxito por tres partes. El 9 una nueva batería de cinco pieza de grueso calibre, con-truída bre zarzo entn:: lo pantanos, por Alí Portuck, Jefe d la artillerí turca, b anbardca el ca tillo al mi m tiempo que 1 infantería e aproxima al recinto d la ciudad nueva: el fuego e sostien hasta entrada la noche y la guarnición sufre pérdida con icierable. Aprovechand la tiniebla Zrin1 evacua la ciudad nueva de p e de incendiarla. El 10 acaban de con truír lo turco otra dos batería que enfilan la gola de la ciudad vieja vuelta hacia el ca tiJlo y conti- ----------- - - . . ( 1) Szigeth, igc:th ó Mar. m .\ros- zi gc:th, dontle h<>y se levant:l la eJt.ltua de Zrini, e un. ciud d te Hungrí. sctcntrional, 1.65 ks .• 1 E. .E. de Bud. est al pie de los K. rp to , y el l 11 ve tle los princip.•lcs p:\So; de est,, cor()illera entre la& ll nuru del Dnieatr )' laa de Hungrí •• Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 168 BOLETÍN MILITAR núan el bombardeo de aquélla con un semicírculo de baterías. Al mismo tiempo Ali Portuck construye otras en la ciudai nueva incendiada y rompe el dique que ~ontenía las aguas del Al~a . Otra b tería de pieza de grue~o calibre se arma contra el castillo, cerca del cementerio. El 14 los capitanes húngaros Radwany y Dando hacen una salida con 200 hombres, por la puerta de Babocsa, atacan á los jenízaros apostado en el dique para proteger los obreros, los ponen en fuga y clavan lo cañone ; pero reforzados los turcos, aquéJlos tie­nen que batirse en retirada y perecen con muchos de los suyos. Los turcos logran, tra esfuerzos increíble , romper los diques y dar salida á las aguas que llenan el foso que rodea el castillo, y con troncos de árbole , zarzos, faginas y toneles colmados de tierra, construyen terraplenes provistos de blindajes formados de sacos llenos de lana húmeda, lo cual les pen'l'ite dominar las obras del castillo y barrer sus muros con fuegos de enfilada. Zritli dirige entonces al Emperador Maximiliano, que estaba en Altemburg, una mi iva noticiándole lo crítico de su situación . El despacho llega á su destino el 18 . El 19 los turcos entran por asalto á la ciudad vieja, tras un rudo combate : sólo una parte de la guarnición logra ganar el castillo; á la otra con igue el enemigo coparla más allá del puente, y sucumbe íntegra combatiendo. Los defensores reunidos en el castilJo apenas akétnzan á 8oo. Los turcos perdieron en el asalto de la ciuddd vieja 3,000 hombres. Alí Ponuck, cuyo celo ha ido estimulado con un presente de 200 moneda de oro que le entregó el Sultán en person4l, hace volver contra el ca tillo toda la artillería, y lo cañonea el ?.O por todos cuatro costado . Los pantanos se ecan rápid mente, y los turcos activan la construcción de trin heras de aproche para acer­carse al castillo. El ultan olimán, temeroso de que un ej rcito de socorro venga á hacerle levantar el sitio, trata de educir á Zrini, ofre­ciéndole el gobierno de Iliria, la propiedad exclusiva de Croacia, y riquez, s y honore ; pero ni e tas ofertas, ni 1 amenaza de ma­tarle á Jorge, hijo único del Conde que estaba en poder del turco, logran quebr rnar la fidelidad y el heroísmo d 1 valiente defensor de zigeth. Después de la muerte de Alí Portuc!' (23 de Agosto), su su­ce or Setffeddín continua el b01nbardeo del ca tillo con tánto éxi­to, que el 25 una parte del baluarte del cuerpo principal no es sino un montón de ruina . 1 26 J\lí, Agá de lo gcnízaros, dirige un asalt obre el baluarte, pero los itiados logran recha7ar]o repetidas vece , y aun le gan n do ~ estandartes rojos. Exasperados los turco con esta perdidas, impulsan sus obras de aproche, y cañonean con éxito el ca tillo exterior por medio de baterías que con truyen sobre aquéllas. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET1N MILITAR 169 El 29, a ni ver ario de u victoria de Mohacs y de la toma de Buda y de Belgrado, y animados ademá los turcos con la pre-encia del Sultán, ya enfermo, intentan un nuevo asalto que dura todo el día y la noche siguiente, pero que es rechazado, quedando prisionero Alí. 'rambién fracasa un nuevo asalto de los jenízaros el día 2 de Septiembre. Por medio de trabajos subterráneos acaban los turcos por abrir una mina por debajo del baluarte hasta el Castillo, y en la noche del 4 al 5 llenan el subterráneo de paja y de pólvora. Soli­mán muere en la tarde del 4 de Septietnbre, pero el Visir oculta u fallecimiento á la tropa; en la maílana del 5 los turcos dan fue­go á la mina y el incendio por ella producido alcanza al castillo exterior. Al mismo tiempo el baluarte de Nadasdy y el bulevar del Sureste son tomado y rcconqui tados en tres asaltos consecutivos; los si ti adores pierden 7 ,ooo hombres. El número creciente de los oldados enemigos obliga á Zrini á retirar e á la torre principal, abandonando el c::\stillo exterior con una parte de sus defensores. La dicha torre, apenas separada del exterior por un foso con agua, no presenta gran resi tencia y es cañoneada con furor el 6 r el 7 · El 8 da el enemigo un nuevo asalto, se incendia la habitación de Zrini y el fuego se propaga más y más . Comprendiendo Zrini que ha llegad el momento de rendir­se ó de sucumbir, escoge reflexivamente el partido de morir con las armas en la mano. Revestido con todas las insignias de su gra­do, se pone á la cabeza de la -uarnición reducida á 300 hombres y manda abrir las puertas: Markus Seret cheny, el único artillero vivo, descarga obre lo turco el gran mortero cargado con peda­zos de hierro, que e tá bajo la puerta, y 6oo de los asaltante que­dan en el sitio. Zrini se lanza sobre el puente y cae atravesado por tre balazos. Con excepción de cinco hombre , toda la guarnición corre la mi ma uerte, de pue de defenderse ha ta morir. Apena- e h m po esionado lo turco de la torre cuando el fuego alcanza el polvonn, que e talJa y 3,ooo jenízaros quedan se­pultado bajo lo e combros. Los turco perdieron 30,000 hombres frente á Szigeth, del 1.0 de Agosto al 8 de Septiembre. La cristiandad quedaba definiti­vamente salvada. VON KAUSLER, Coronel "urtemburguéa. • • (Continuadón) "Llamado in empeños, y por elección del General en jefe al ser­vicio del Rey, ejerzo las funciorH.:& de Intcndl!nte de su ejército, siem­pre en lucha con mi débil con tituci6n y con la fatiga de un iaje Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 170 BOLETíN MILITAR penoso. He aband~mado á mi familia, ~in ofr la ;oz ~e la filo~ofía que me aconsejaba deJar los negoc10s y abnr un parentesi entre estos y 1& tumba. mi recompensa será completa si yo puedo ayudar al restableci­mientC: de la paz entre vosotros. Cuá nto se regocija mi alma al pensar llegar á vuestro lado con un. eJército br.il~ant~, con .la oliva de la paz c:n la mano dirigiendoos y rec1b1endo fellcttac10ncs sm cesar por la fehz concilia~ión, que debe hacer eterna la fraternidad de uno y otro hemisfe­rio español! Pero cuál :,erá mi dolor si uestr.a obscinaci6~ obliga á ese mismo ej ército á venir como enemigo y conqutstador! Constderad los re­cursos del ?restigio y valor de uno de los más dignos monarcas que aca­ba de echar por cierra el colosal orgullo cuyo poder hacía temblar á la Europa entera, y que ahora mira á sus pies postradas c5as águilas! Lejos de vosot ros esa horrible perspccti va! Recibidno como amigos y herma­nos. Os juro que pereceré con vosotros, si las promesas del General en Jefe no son tan sagrada' como os lo aseguro: ved el único medio de salvar la vida, vuestra dicha, vuestras propiedades, vuestro porvenir. Os hablo en nombre del General en Jefe . Fragata Diana, en las costas de Cartag~na á 2.0 de Julio de I 8 I 5· DUARTE" Siempre guiado por las mi smas intenciones, encargué al Mariscal de campo D. Pascual Enrilc, mi segundo en el mando del ejército, se dirigiese, por medio de cartas y haciendo las promesas más sinceras, á D. Antonio Villavicencio y á D. C. Montúfar, habitantes de Santafé, quienes gozaban de grande influencia en el G obierno. Mis esfuerzos fueron infruc tu o os: vi acoger con arrogancia y des­precio mis amigables tentativas, y bien á mi pesar, tuve que recurrir á la fuerza de las armas. No obstante las circunstancias, tan aflictivas como premiosas, aún traté de agotar los medios de conciliación, quise hacer menos horrible el predominio de la guerra, y dar á estos desdi­chados tiempo de que abriesen los ojos á su impotencia. Yo podía des­trufr esta ciudad en pocos días y hacer perecer á todos sus habitantes bajo los e combros, 6 rendirlos por hambre. Las bombas y la granada• de que di sponía me facilitaban el camino para ello, y, sin embargo, iempre fiel á mi plan de pacifi~aci6n, yo preferí las fatigas y tardanza de un sitio, con todos los flagelos de que ib n á se r víctimas mis tropas, antes que 1 cruel certeza de la pronta descrucci6n de Cartagena, y la ruina de mis más queridas ilusiones. Después de un prolongado y minucioso reconoc1miento de un paí... <'lue me era enteramente desconocido, el sitio quedó establecido Coil r ·g:daridad. Desde aquel momento las operaciones del ejército se limi uuun á manifc tar, por su vigilancia y disciplina, u inmensa supe­riorid d; á dcmo rrar, hasta la perfecta e\•idencia, que la plaza no podía dejar de caer en nuestras mano , evidencia q uc me hacía confiar en mis deseos. Por esro, cu~nd0 m e penetré de que la plaza y los habitantes de­bfan c. tar convenctdos de esta verdad, yo me presenté á ellos y les anun­cié, con franqueza, mis votos y mi re oluci6n. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETÍN Mll.ITAR 171 u Pueblo de Cartagena: "Vuestra esclavitud va á rerminar; vuestros bienes serán protegi­dos; ya no se os arrancará de los brazo de vuc ras esposa y de vuestras madres, para defender lo intereses de cuatro pícaros, que al oprimiros no han hecho mo enriquecerse. El ejército del má querido de los re ycs, sabrá cubriros con su egida, y destruirá á aquél que inrente turbar vuestra tranquilidad. Pero si permanecéis sordos á mis palabras, si osáis medir vuestras armas con la-; del ejército español, bien pronto vuestro país no será sino un vasto desierto. "Plaza de 'abanilla, 16 de Agosto de 18 I S· El General en Jefe, MORILLO" Los males de Cartagena aumentaban á medida que el sirio se hada más riguroso. o tuvieron éxito ninguno la tentativas desesperadas que hicieron varia veces lo sitiados; siempre fueron cocidos· siempre tu­vieron qu~ huír, á ponerse al amparo de las fortificaciones de la plaza, y á los prisioneros se les trató constantemenre con una consideración des­conocida en e tos paí es. A mediados de Septiembre me informt!, por comunicaciones interceptada , de la angustiosa situación de Cartagena. Como ellas dan idea exacta de la situación de los sitiados, creo de mi deber ponerlas aquí: BOLETl NUliER 1.:~ DEL E.JERCI'l'O EXPEDI IO ARIO Copio litan/ dt· tm ilesp(¡cho d • Ca. lillo,jf!/t de los in.wrgc1tlf!s, ni Sccrctm io dr Santa fé, iul rceptadu ccm el Cnpitáu Jo (; J~[ada Porlocclt'rcro, llecho prisio11Cro Cuartel general de Torrecilla, t 5 de Octubre de 1815 "El Tet iente Coronel Mariano Montilla había sido despachado .en calidad de en iado cerca de . E. el Gobierno general, para in·trufr­lo en todos los detalle de la guerra fratricida que no ha hecho el c­neral Bolívar y de la mucha neccsidade , ab olutamente indi pen a­bies de e ta plaza, amenazada por un enemigo tan formidahle como el cneral Morillo, á la c. be~a del mejor ejército que haya salido de Es­paña desde hace largo tiempo. La apro ·imaci6n de las tr')pas, á la que no ~abríamo re i<>tir en el estado presente no · ha decidido á llamar al Teniente Coronel Mariano Montilla, para encomendar estos despachos y u erurega á Tomá Montilla, su hermano, Teniente Coronel de Ve­nezuela, qui<:n ya debe cnconcrar·e al lado de uestra Señoría. "Ahora tengo el honor de dirigiro todo Jo boh:tine que se han publicado á la aproxim.aci6n del enemigo, y una copia e ·acta del diario de operaciones, para que Jo hng:í.i conocer de lo miembros del Poder Ejecutivo, lo que se ha dicho al público y cuál e nuc tra verdadera i­tuaci6n. Esta. no tiene nada de li onjero, porque sin dinero, in vh•ere , sin crédito y ca i sin tropa de línea de pué de lo desastre que nos cau 6 el eneral Bolívar, ¿qué podemos e pcrar nosotro de un honroso sacrificio m á ? Voy á e poner á Vuestra Señoría el detall de nuestra pérdidas.-( CoJJI imutrá) Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 172 BOLETiN :MILlTAlt I D S • PU:S:.IOO• En todo tiempos y en todas circunstancias la paz y el orden público iendo los primeros elementos de la eguridad, han debido er el objetv preferente de atención para los legisladores y para los gobernantes · pero cuando la anarquía ha desolado la N ación ; cuando el desorden podero o y fuerte amaga por todas parte á la ·1ida y á la propiedad de lo ciudadanos; cuando la in eguridad ami­lana todos los ánimos, y la deseen fianza tiene oprimida y ahogada la industria,-el primer deber de Jo que legislan y de Jos que go­biernan es indudablemente afirmar el orden público) y dar á la eguridad una ba e olida que haga renacer la confianza. obre este obj to, pue , debo llamaros primero vuestra aten ión; y al hacerlo, todo encareciruient me parece pequeño para determinaros á que consagrci ' 1 todo ue tros talentos y e fuerzos. ¿Deberé deciros que el 0rden públic ha sido subvertido en todas las provincia de la República, y que la más ruinosa anar­quia ha despoblado y cubierto de vilipendio la ación? Ya la for­m de este escándalo no sólo ha recorrido la América, ino que, pa ando los In ares, h llevado nuestro descrcdi to hasta donde ha ido nuestro nombre. E~ta sería la oc sión de bosquejar el cuadro de debilidades, perfidia , traicione y crímenes de toda e pecie que e nstituycn este vcrtigo que como un incendio voraz acaba de re orrer 1 extcnsi ón de la Repu blica ; tam bien debed a aquí exhibiro los hecho de l~altad y de patriotismo, de 1nagnanimidad y df~ valor que han sal ado la in ti tucione , y sa . do el país del abi mo en que e viera sumid ; pero ni quiero excitar vuestra in­dignacion por aquellos horrores, ni creo nece ario recordar á vues­tra gratitud lo genero os ervicio de los bueno , que la ación jamá oh idará. ] u7 .. go ma oportuno eña1ar lo efectos de e ta fu­ne ·ta revolución, y apuntar rápidamente las cau ·a que la han producido. FEC ros DE L ,\ EVOLUCIÓ '-Aunque todos o otros cono- "i muy bien Jo efecto de la revolución que acaba de:: pasar, y que cr.in lo mi m cada cz que se rcpit , creo oportuno traerlos 1 ta; nunca ser" perdido el tiempo que e consagre á reflexio- De 1.:~ E.rpo ir.1ii11 '1"•' d St rr tario d.· R.~lmlo ..,, el !),• pnr.Jw ti lo lnll•t·ior U Rt•­lnciom · B ·t, rwrr.s del Gul•it nw d · lt1 'uec•n (iranmla. dírí io al Congr<.-so on titucio­n. l n el año d~ r .¡.z, r produc:imo e te pnm r apitulo aubr. y.:1nd 1 r ~~ que mc:tCCt'n :tlención · pcci 1, por sc:r !;1 p:ígin 1 m: o compl·ta sctita entre nosotros aotire filosofía de la gucrr. que h.m tenido el p:u por teatro. )' \:Onstitu\'C, 1 or lo mi,mo un pról go obligado de nue lra 1 ri toria mili t. r moderna. ~ . 1 Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLETfN MILITAR 173 nar sobre los estragos que producen las revoluciones, y de los cua­les hemos procurado s1empre apartar nuestra consideración. La revolución ha sido destructora y fune ta des de ante de haber apa­recido . El primer paso de lo que especulan en de. ó rdene es en­gañar, seducir y corromper; calumniar á Jo magis tra dos honra­dos, atraer el desprecio sobre los hombres de bien, ensalzar y ha­cer valer á los perversos que deben servirle de in trumento, pro­palar los dogmas de la inmoralidad y de la anarquía, de populari­zar los principios de orden y de e5tabibilidad, hace r odioso el yugo de la ley, presentar como una ignominia la obediencia á los i\lla­gistrado ·, sembrar la divi ión y la discordia en la familias y en los pueblo , embarazar toda mejora que la autoridad intente para que no gane voluntad ó crédito, comprar con los interese públi­cos ]a amistad de cualquier hombre influyente, patrocinar las pre­tensiones más injustas para atraerse partidario , hacer de la facul­tad legislativa y de la justicia que cae en sus manos un valor per­mutable que e da á cambio de servicio para derrocar el orden público. A 1, cuando la rebelión estalló, ya lo manejos sórdidos que la preparaban habían hecho funesto estrago3. Dado el grito de rebelion, los primeros actos han sido el sa­queo de las rentas publicas, de los parques y bienes nacionale , ultrajes y per ecuciones á los ciudadanos má honrados y fieles, exacciones arbitrarias }' violentas, la sati facción de las venganzas personales que tenía en mira cada uno de los perver os que repre­sentan en estas criminale farsas . Callan desde luego toda las leyes; cesan todas las con ideracione sociale ; ábren e las cárcele y Jos presidi0 , y reo cubiertos de crímenes y de infamia toman nombres de autoridades, unos se divi an de jefes y oficiales y otros remedan jueces ó magistrado ; pero cada uno en donde e ha11a ejerce para con el pueblo pacífico la pl~nitud de un poder in lí­mites; como iempre andan envueltos en esto desórdene hombres de colegio, mezclan en sus torpeza y excesos 1gunas voces de política que la chu ma que la proclama e tá muy di tante de co1nprender. A esta detestable bacanal llaman u actores ce liber­tad,,; y ciertamente no puede di putár eles que son ellos enton­ces los hombres má libre del mundo; ninguna acción les es vedada; el pudor de las matrona y de las doncella e ta " su di·­creción las propiedades y la vida de lo demás dependen de su voluntad no hay ley ni freno que ponga trabas á u libertad. En alguno ~untos e to exceso han ido moder do por el carácter de la persona que ejercían influencia sobre lo ublevados; y porque la propia f>cguridad exig1a regularihar el delito; pero en todas partes d despotismo milit({r es la conucuauia nccesarÍtl de la subvtrsión de·/ o1·duz . A la sublevación se siguen luégo lo apre tos para so tener el crimen y extender d de orden . Empiezan la l<:vas y reclutamien­tos lo pac1licos la bradore tienen que abandonar su f: mili a, u }ab~anza y ocupaciones J huír a los n10ntc j paran los trabajos de Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. 174: BOLETíN MILI'l'AB la agricultura y de la minería, piérdense cosechas enteras, y arruí­nanse co tosas y lu rativas empresa ; las ingentes su~s que re­presenta el trab jo produ ri~o dt! ~ nto ho~bres labonos?s redu­cidos a la ociosidad por la · 10len 1a, son perd1das para la nqueza y prosperidad de la Tación . Las tropel!as, ... eja iones y ~ltrajes q~e á pretexto del reclutamiento se prod1gan a las de ... grac1adas fami­lias de quello hombre inocentes y p cífico , apenas son creíbles para lo que han tenido ocasión de observarlo . Muchos de esos infelices, expuestos súr abrrgo á la incl nuncio del tiempo, acosadas de-l hambre y de lo miseria en los bosques ó en los paramos donde huyen, co11traen enjn·medades penosas que los invalidan por toda su vida . No hay nada más capaz de excitar una profunda indignación contra los que promueven el desorden y fomentan Ja revolucione , que el espectáculo que ofrecen en los campos la pri cione , lo iufri­Inientos, la angustia, el de amparo y 1 dolor que oprimen á tán­tos centenares de t milias de ~ dichada , cuy ubsistencia dependía del trabajo de un padre, de un h1j ó de un hermano, que huyendo de la persecución h abandonado la tierra, ó lo que es más común, que arrastrado como un riminal, in otro delito que ser inocente y desvalido, ha ido á perecer en un e mp de batalla, ó bajo la influenci de un clima encmig , par sati facer la ambición 6 defender la depred ciones del audaz demagog , que lleva su des­caro ha ta llamarse el defensor de lo· derecho· del pueblo. 1 bierno e ve f rzado á levantar ejercitas para sostener el orden y rest blecer las leyes y 1 seguridad; nece ita tambien hacer reclutamientos, y aquellos enormes male se duplican . La voz sol de reclutarntcnto derratna en los campos la alarma y la desolación : las calamidades más duras, las epidemias más devasta­doras so11 menos sensibles para los agricultores que un ralutamiento; y sin embargo los ufrimientos de t ntos miJlares d granadinos, caso 1 m yoría nacional, no han sido ha ta hoy un elemento que haya pe ado b stante en lo cal ulos de mucho habitante de 1 s iudadc que redact n la, leye y dirigen lo~ negocio pu blicos ; ¿ qué h brán po~ido aler en el ánimo de lo autore de los des­ordenes? lo reclutamiento íguen e la campaña , e decir, las in­cursion~ s de hordas inrlisci'plrnadas que arrasan todo lo que: invaden . omo l s um arreb radas de 1 oficinas de renta y arrancadas por la v10lenc1 " Jo ci ud dan o pasan oor lo general al peculio d.c lo que figura~\ e mo jefe , l n1ontonera que estos t:onducen uenen que ser altmentadas a co e de lo gricultore3. Los víveres, lo· g _ 1 dos y 1 ballenas cstan á 1nerced de un enjambre de ban<.hdos, que us n de estos bienes cotno de un legítimo botín de g crr_31, creyendo e t n_to m s utoriz do p r apropi. rsel cuan­to ~11a. h nr, do y pt cnot _es u duen : 1 per nas de algún v lu tc.:nto uele~1 por me::d10 de m ños p ra on los jefe salvar ~n .P rte us hactenda ; pero par 1 dt:s lido 1 bradores no hay ntmo; las pocas cabezas de ganad , y las e ballerí s que consti- Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia. BOLET.ÍN MILITAR 1'15 tuían su capital y que han sido e] fruto dcJ trabaj0 de toda la vida, son arrebatado en un d.ía; y dc~graciados de ellos si se atreven á reclamarlas . o son aquellos bienes los únicos obj<:.to de la ra­ptna, con frecuencia se ha visto esos hombres a altar las casas de los ciudadanos, y entregar al saqueo un pueblo entero; la capi­tal de la República estuvo amenazada de este azote. (Continúa) MAkiA ' O OSPINA Guerra hispano americana . Principian á aparecer en los perió­dicos importantes artículos sobre esta lucha, que no ha hecho sino confirmar la exactitud de las teorías sobre la guerra moderna, de­ducidas de la naturaleza misma de las cosas. En pri1ner término e os e tudios ponen de relieve la impotencia lamentable á que se reduce un ejército de provi to del esptritu de iniciativa y de ofen­siva, y que llega á creer que la habifidad con iste en evitar al ene­migo y el valor en hacerse matar sin provecho. En segundo lugar la superioridad de la coraza y el calibre del cañón sobre ]a veloci ­dad : la bala se encarga de compensar las diferencia de velocidad y Jos torpederos son inofensivos para barcos que se guardan debidamente; y que en los buques de guerra no puede emplearse la madera ni en el interior, so pena de provocar incendio . .En ter­cer lugar, las economías exageradas en tiempo de paz, que no de­jan instruír las tropas ni preparar su rápida movilizacion, e pagan con creces con la derrota tn el campo de bata1la y el pago de enor­mes contribuciones de guerra. En fin, el triunfo de los gruesos batallones sobre los debile , á igualdad de c muert~ para el aclver ario que en el se aventura llevado por el heroísmo cuando ignora lo que valen en la guerra la superioridad numérica y las maniobras. Rusia. Preocupada con las ningunas cualid<~cles ofensiva de su frontera orient 1, no oh tan te que avanza como cuña entre Pru­sia y Austria, trata de eorrcgir u defectos consrruyendo ferroca­rrile e trategicos, organizando punto-s de apoyo p ra las tropas y e ncentrando alh el mayor numero po ible de e:stas desde tiempo de paz. Alemania. H resuelto que en sus tropas coloni les (de Afri­ca) en ningu~ caso un milit r alcm n quedará á ordenes de un negro, cualqu1er que ea el grado de e te. Japon. La actual marina de este imperio, que rece y mejo­ra día por día, es a lc:t fecha muy uperior á cualesquiera de las es­cuadra que lo europeo mantienen en el extremo oriente, y está re p ld da por JOO,ooo old do rmado é i 1struidos, lo mi mo que los alcmanc ó los fran e es. El imperio del Sol levante es, pues, la primera de 1 s potencias de egundo orden. Digitalizado por la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República, Colombia.
Fuente: Biblioteca Virtual Banco de la República Formatos de contenido: Publicaciones periódicas

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Boletín Militar: órgano del Ministerio de Guerra y del Ejército - Año III N. 94

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